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Full text of "Los tres siglos de Mexico durante el gobierno español..."

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¿ A liA HISTORIA 

• DEytOSJlBES SIGLOS DE MÉXICO,^ 

DVBANTE BL 60BIBBNO XBPASOh. 
XSC91TA . 

3>®ffi SL VjL2)IBa MS)3&a6 ^7(9«/ 

PRESÉNTALO 

EL Lió. CÁntÓS JÍARÍÁ dé BtrSTAMÁÍfTE, 

€0¿O COirnNVADOR DB AaUEU.A OBRA. 



TOM. UXt- 




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MÉXICO; 1836. 

HfPBBKTA DB LA TBSTAKBNTABIA DB D. AI.EJANBBO VAXDES. 



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Invettíga áiUgeatemaUt la metnoria de tus nu^oru. 

Job. 



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SI mmt0r* 



4k UBUCAB08 ya lo« dofl tomos de la Humaría dé ¡o$ tre$ n 
flot ie Méidco éUiratUe él gMemé español^ dd Padrs Andrbs 
Cavo, que se han recibido eon aprecio en toda la República 
mexicana; creí conveniente continuar aqnella obra, tomando* 
k desde el afio de 1767, en que se verificó la expatriación 
de los padres Jesoitw» de cuyo suceso memorable no qntsó 
hacer mención el Pa^bs Cá^i per ser Jesuita, y no pre« 
sentarse con el carácter de apasionado. 8u hombría de bien 
negó á tal punlOy cpie elogió la integridad del Marqués de 
Croix, y la sabiduría del Visilador GaWefl en el ramo de ha- 
ctenda, no obstante 'qoe aMbos fiíeron ejecutores eficaces de 
aqoel decreto de proscripción que l6 redujo á la miseria. 

Confieso que he acometido la empresa de continuar su 
obra con no poco temor, porque su pluma es la de un sábío^ 
y tiene el temple de la de Plutarco: su critica es juicio^ 
sa: SB dicoion selecta y pura: s« estilo sencillo, y su im<* 
parcialidad á toda prueba. Yo no poseo estas cualidades en 
nqoíri alto grado^ y creo por lo mismo que mi continuación 
viene á ser como os remiendo de tosca jerga, surcido en una ca» 
pa de brillante púrpura. Solo me ha animado el ver que mis 
conetndadanoB carecian de una historia que les pudiese 'refe- 
lir menttdanMpte cómo han sido gobernados en el curso^ de 



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IX. 

tres siglos: qué novedades han ocurrido de entonces ac¿: cual 
h a sido el carácter de los vireyes, y de qué modo se ha des. 
enlazado esto drama político, cuyo comenzamiento ha tenido 
tantos y tan variados escritores, ya regnícolas, ya extrange-» 
tos, que apenas han podido fíjar la verdadera idea de como 
se hizo esta conquista* Esto, á fé mía, es digno de saberse; 
sería mengua que los mexicanos careciesen de semejante his* 
toria, por cuya falta se cometerían grandes yerros en las re- 
formas políticas á que induce el actual sistema de gobierno. 
Lo que da á conocer las ventajas ó inutilidad de estas, es 
el cotejo de lo que se ha ejecutado en tiempos anterí<Mres, con 
lo que se intenta reformar ahora; la historia es la guia mas 
segura de los legisladores, y el ttmpn de la nave del Gobier- 
no en las tempestadc» pt^ticaa. 

El Padre Cavo escribió para llenar los deseca dot Ayun- 
tamiento de México, que le ministró de tiempos atrás no po- 
cos documentos pura que refiriese con puntualidad las eleccio- 
nes anuales del Cabildo, por lo. que su relación es monóto- 
na y empalagosa en esta parte» pero muy agradable y útil en 
los demás hechos históricos; siendo mocho de admimr que há- 
blese podido reunir en Italia tantas y tan diversas relaciones« 
que hoy no se encontrarían acaso en los archivos de Méxi- 
co. Por fortuna no me hallo en su caso: mi época es mas 
feliz, porque desfruto del incomparable beneficio de la imprelí* 
ta libre, y ademas el Gobierno Supremo me ha mandado fran- 
quear toda la correspondenoia que por la via reservada Ue- 
TAron los vireyes con los ministerios de España, desde el 
Mturqués de CruHUas en que se planteó la Secretaria del virei- 
jtftto, y Archivo, y de la que hasta hoy llevo registrados dásdentrn 
seleniii y cuairo tamoSf y ^un me falta parte de la correspon- 
dencia del Conde del Veiiadito. En ella están consignados 
todos los hechos en el Orden natural, y del modo que ocur- 



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rieitMi; hé mqaí la eaosa porque difiere enteramente mi con- 
tíooacioii del méftedo que guardó el Padsb Cavo, y por lo 
^ue la usa debe llamarse con propiedad^ mas bien que Híb* 
tona, Ákales ó apimfawmeniag preparados paró escribirla; sin 
que por esto se entienda que roe creo Ubre de haber incur- 
rido en algunas equivocaotoneei que espero me las manifies- 
ten con buena fé j urbanidad mis lectores» para enmendarlas. 
Ni eb posible hája dejado da suceder asi» pues Ise aten- 
ciones diarias del Congreso^ y otraa ocupaciones indispensa- 
bles para mi sustentación y la de mi fiímüia (pues el erario 
Cbo puede pagar la lista civil dd loa empleados)» apenas me 
han dejado el muy pi*eciso tiempo para escribir y meditar; 
y tanto, que algunas veces se ba impreso en el dia, lo. que 
ae ka escrito el anterior. ¿Y por qué tanta festinación, pre- 
guntará algnño? Penque siempre he temido <|pie alguna ocuiw 
renda política, 6 una enfermedad, me quiten la pluma de la 
auuus y se hagan inútilea los trabe^ y apuntes preparados; 
porque. • • • ¡cuántas cotas suceden (dice un adagio inglés) en* 
íre d vaso y d labio! Esta clase de trabajos demanda una 
profiínda quietud de espíritu, que no puedo tener quien vive 
enmarañado en asuntos de diversas especies, y que afectan el 
ánimo hasta un punto indecible. Hé presentado diversos do- 
cumentos para comprobar lo que hé escrito; asi porque los be 
ereido necesarísimos para el mejor gobierno de la República, 
como porque nunca he pretendido que se me crea sobre mi 
palabra; ellos son de tal naturaleza, que si se perdieran no 
aería fácil reponerlos: sus originales existen en las secretarías 
de ios ministerios de Madrid, ó en los archivos del Consejo 
de Indias, Simancas y Sevilla; y cierto que no se nos fran- 
quearían si los solicitásemos. No he perdido de vista la ne- 
cesidad en que está nuestro Grobierno de seguir la misma con- 
ducta del español en ciertas materíast cuya acertada dirección 



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la da €l tiempo y \n experiencia , y sepíirarsd do ella es pñT* 
der^e; eo algunas cosas nadti hay que anndir, ^Ldo continuar 
con Lo practiciido; másima íjuo deba seguirso en gsíob tietiv* 
po9 éu quo nada se creo buena si no ea contrario & Iq antú 
gao; ;oBpjritu tunesto de regeneración, que ha causado malea sin 
cuento, pTÍncipalmente on el ramo de bacicnda, dejindonoa sin 
fon tas y sin crédito* 

Yo he hecho justicia al mérito y virtudes do algunoa 
Vi reyes que han sido yerdadorog padres do esta América, y 
lo habrian acreditado mocho mná, si el Gobierno ministerial^ 
artoni y suspicaz por oaenciat y la real Audiencia siempre ri- 
val y zeloaa de fiu autoridad, no les hubieae atado las ma- 
no3. Nata raimen te be venido ¿ tocar el término de la do^ 
ini nación cafitellano^ Biguiendo el orden crondlogíco de loa su* 
eesos, y examinando laa concausas que han i n ñu ido en ello f^ot 
mediotí extru ordinarios, dignos de la alta Providencia. EMo mís^ 
mo me ha obUgudo á presentarlos en su verdadero punto de 
Tista, entrando en análii9Ís y pormenores^ que al que no sea 
mexicano quizás le parecerán inútiles. Por tal motivo me he 
detenido tjn la relación de la prisión del Vi rey Iturrigaray, y 
Bú rcmiUado inmediato, que fué la revolución de esta Amé-* 
rica después de apurado Bueetro sufrimiento por dos años conti- 
nuos; deduciéndose de aqui^ que no fuimos agresores^ sino agri' 
duloSi 6 á lo metios provoeadoi^ á sostener esta lid terrible, la 
cual so habría no obstante calmadoi si los que k susci ta- 
rdón hubienuí vuelto sobre sus paaoa, y consultado á la pruden^ 
cía* Atiz6 la discordia el Consulado de México con sus dos 
representaciones atrevidas á las Cortes de Cddis: animaron^ 
fio del mismo espíritu el'Virey Venegas y la Audiencia, y 
llevaron la guerra d muerto y sin cuartel; tan criminal ma* 
nejo mo obligó á presentar literalmente ambas represontacio- 
nWf haciéndome la mayor violencia; he puesto] es algunas no- 



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tas que bien supticán por U oontortacion qm nieittciao, y mk 
lectores díipeMoráa que en algueae de eUee ^ baya explU 
cedo ooD Teheraencia. No merece el nombre de mexicano el 
qne ee muestre pañ?o, mirando dar á toda su nación los epí» 
tetes de ignorante^ cnkH, é u pmiid mñ, hárbarm, mOómaía, reu^ 
«ton de momm géhanes^ ¿pe. 4«. ¡Abl en esos libelos infames 
se apuró el diccionario del earcasmo é invectiva la mas erad 
o miumiana» 

La historia de los tres últimos Virares» es la Utloria 
Sé la rewZtfCKw; atizarla después de haber estallado en el 
paeUo de Dolores, filé la única materín de que se ocuparon 
los dos prtamos geiesy asi come la del tareero el de calmarla. 
Por tantos Venegas y Calleja apareeen 4 la faz del mundo eo« 
«o unos tiranos, y el Conde del Yenadito como un hombro 
de paz, lleno de candor y buena fe (aunque vasalb servil del 
Bfonarca que lo envió). Sobre aquellos caerá justamente la 
execración de la posteridad, y sobre el Vepadito sus bendí« 
ciónos: aquellos obraron por impulsos de una rabiosa vengan- 
za y sed de sangre; este no oyó otra vos que la de la pru- 
dencia: todo lo endulzó y modificó, hasta lograr ¿cosa rara 
é increiUe! hacer amable en parte la dominación de Fernán- 
do Vn., pudiéndose asegurar^ que á no haberse jurado la cons- 
titución de Cádiz en Ma^zo de 1830^ México habría conti^ 
noado por no pocos años sometido á la Metrópoli* ¡Tanto 
influjo tiene la virtud de un sob gobernante sobre un pneUo, 
cuando posee el arte de ^nciliar los ánimos, y neutralizar el 
veneno del odio! £1 Conde del Venadito, respecto de Yene- 
gas y Calleja, es lo mismo que el Señor Kgyo fem, te»- 
pecto del Duque de Alva en la guerra de Flandes. En el 
Csocíno Hüiórieo hé detallado los hechos de la revolución 
desde 1810 hasta el de 1821, y no hé podido dejar de ha- 
eer lo mismo ahora con respecto á los principales acontfci-^ 



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LIBRO TRECE. 
SUPLEMENTO A LA HISTORIA DEL P. ANDRÉS CAVO. 



41; ara dar una completa ¡dea de lo ocurrido en loe tree 
ágloe de la dominación eepañola en México, me veo preci. 
■ado á continuar su relación desde la época en que ee veri, 
ficó la expulflion de los padres Jesuitas, de cuyo ingreso á 
ésta América ha hablado ya el padre Cavo en el libro 5. ^ 
con la modestia que lo caracteriza, y yo he tratado este asun- 
to con bastante extensión en el núm. 4 de la Efeinéiides his. 
tórico-políiico literarias, que publiqué el año pasado de 1886 
en la oficina de Valdés. Tuve entonces por guia la historia 
de la Compañia de Jesús que escríbia en los dias de la ex- 
pulsión el padre Francisco Xavier Alegre; y ahora me dirigi- 
rá la que publicó con respecto á éste ruidoso acontecimiento» 
el padre Anlomo Loipez Priego, que se ocupó de este apunto 
^n no menos claridad que donaire. 



1. El 25 de Junio de 1767, poco antes de rayar la luz* 
se intimó ¿ una misma hora el decreto de expult^ion de loa 
Jesuítas, discutido ¿ presencia del Rey Carlos III. con el ma- 
yor sigilo. Este monarca anduvo tan solícito de su ejecución, 
^le dirigió una carta autógrafa al Virey de México para que ae 
Tarificase del mejor modo, y que pudiera llenar sus deseos. Pa- 
ra que el golpe se diese simultoneamente, se tuvo presente 
en el conseio privado del Rey, la carta geográfica de ambas 
Américas: midiéronse las distancias de todos los lugares don- 
de habia colegios: el tiempo que gastaban los correos, y mil 
otras circunstancias conducentes al intento. Con achaque de 
levantar laa milicias provinciales de la América, que resisiie* 



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2. 
son tt^a iav^Qn eoino la ¡w^da en la Habanf^ Rabian ve* 
nido varios regimientos veteranos de España, y su organiza* 
cion se habia confiado á buenos generales como ViiltdbOf él 
Marques de la Jhrref el Marques de Rubí, y RicardaSf por lo 
que en México habia entonces una gran fuerza capaz de con- 
tener cualquier desorden. Era Provincial de la Compañia en 
esta provincia, el pudre Salva^r de la Gándara; pero á la sazón 
estaba en Qu^^rétaro de vuelta de la visita de los colegios^ 
que hal^ó tan arreglados, que aseguraba no haber tenido que 
reformar cosa alguna grave en ellos* 

2. La intimación del decreto principal en la casa Pro- 
fesa de México, la hizo á los Jesuitas el fiscal de la audien- 
cía Z>, Jasé Antonio Areche, Notificada esta resolución, el pre- 
lado con toda la comunidad rezó el Te^Deum. Ei comisio- 
nado dispuso que se consumiese el copón de las sagradas for- 
mas, para inventariar y ocupar los vasos sagrados; entonces 
el padre ministro Iragori preguntó si alguno quería comul- 
gar, y luego codos los padres que se htilaban presentes in- 
elusos los legos ó coadjutores, se arrodillaron y recibieron la 
sagrada Ekioarístia. Este acto de religión sublime conmovió al 
comisionado; v cierto que -debía producir este efecto, princi* 
pálmente si iba prevenido contra aquellos religiosos. 

8. Quedaron éstos desde entonces presos en sus colegios» 
7 las avenidas de los edificios tomadas con tn>pa y cuerpos 
de guardia. Los Jesuitas salieron de México para Veracruz 
en coches el 28 del mismo mes, rodeados de soldados: hicie* 
ron alto en la villa de Guadalupe: el Visitador Galvez que 
regentaba la expedición, les permitió que entrasen en el san- 
tuario; allí hicieron los ültinMis y mas fervientes votos por la 
felicidad de un pueblo que los idolatraba; multitud de éste 
los rodeaba derramando copiosas lágrimas, y casi llevaba en 
peso los coches. Como el camino de Veracruz aun no esta- 
ba compuesto para camiag^, tuvieron que cabalgar muchas 
veces, ó andar á pie largas distancias; trabajos á la verdad 
insoportables, sobre todo para ios ancianos y enfermos. Su 
llegada á la villa de Xalapa parecía una entrada de triunfo, 
aunque mezclado con amargura; ventanas, balcones, calles y 
azoteas, todo se veía lleno de gentes, que bien mostraban en 
sus semblantes lo que pasaba en sus pechos: necesitóse que 
la tropa que escoltaba aquellos desterrados se abriera paso á 
culatazos. Llegados á Veracruz, aquel pais insalubre quitó la 
vida en pocos días á treinta y cuotro. £1 24 de Octubre se 
embarcaron para la Habuna, pues hasta entonces hubo buques 
que loo condujeran. A los cuatro días de navegación, se le* 



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3. 
TBDtó un temporal tan deshecho que dispersó el comboy» y es. 
ta?i(,ron á punto de perecer. £1 13 de Noviembre llegaron á 
la Habana casi todos á una hora^ menos un Pailebot que lie- 
^ á las ocho de la noche del mismo dia. Era Gobernador 
de aquella tfila el Baylio BucaréU^ que después fué nombrado 
Virey de Méúco, gefe lleno de virtudes, que los trató con la 
consideración y humanidad que formabd su suave carácter. Los 
expulsos parecían unos esqueletos estropeados de la navegación: 
hospedáronse en el convento de Belemitas, y en la iglesia de 
éstos fueron sepultados nueve: á ios convalecientes los tras- 
ladaron á una casa de campo contigua á la ciudad. Reem- 
barcáronse para Cádiz en 23 de Diciembre, y dieron fondo 
en aquel puerto el 30 de Marzo; al siguiente dia se les tras- 
lado al puerto de Santa María, reuniéndose en un hospicio 
hasta cuatrocientos Jesuitas. El padre provincial Gándara que 
navegaba en la barca Bizarra^ fué impelido por una tormén* 
ta hasta la costa de Portugal, y por poco perece en unos 
arrecifes. A mediados de Junio del siguiente año, se les reem- 
barcó para Italia, dejando muertos en el puerto de Santa Ma> 
lia quince, y partieron en comboy para la isla de Córcega 
con indecible incouiodidad por la estrechez de los buques, y 
aspereza conque fueron tratados por los gefes de aquellas em- 
barcaciones en la mayor parte. Llegados á los puntos de Ita* 
lia que se les designaron, se distrílwyeron en vanos colegios, 
en los que guardaron su instituto, hasta que en 16 de Agos* 
to de 1773, por medio de dos Monseñores, se intimó en Roma 
&í el colegio de Jusus al padre General Lorenzo Riccij el 
breve de extinción. Igual diligencia se practicó en los otros 
lugares con los demás por los comisionados del Papa; y ^ 
loe de América se les intimó también que no podian volver 
á su patria: ésto fué para ellos un golpe muy mas sensible 
que los infortunios pasados hasta entonces. Dotóseles con una 
ratera cantidad para sus alimentos de los fondos de sus ren- 
tas, que se llamaron temporalidades^ que ocupó el Rey, y se 
distn huyeron los Jesuitas tanto españoles como de ambas Amé* 
ricas, en Roma, Bolonia, Ferrara y otras ciudades, donde 
dieron honor á México con obras luminosas do toda especie, 
que admiraron a la Europa, y enriquecieron nuestra literatu* 
ra. Muy largo seria el catálogo que podría presentarse de los 
que honraron á las dos Américaa en ésta línea; solo recordaré 
con placer los ilústreos nombres de los Abades^ Alegres, Cía» 
vijeros, Landibaresy ManeyroSj Cavas^ Lacunzas^ Márquez, ¿^c. 
cuya idea trae como correlativa la de sabios dignos de la in< 
mortandad. 



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4. 

4. La invamon de los franceses en los listados Ponti- 
ficios, como consecuencia de su espantosa revolución, de que 
fué víctima el Señor Pío VI^ djspersó á loe Jesuítas, que por 
tal causa regresaron á España y á las Améncas; mas poco 
les duró el placer de volver á su cura páiría, pues aunque 
abrumados de años, miseria y achaques, ñitron en breve re- 
cogidos de orden del Valido de Carlos IV. Gi»doy, y encer. 
rados en monasterios, como lo fueron en los de S. Cosme y 
S. Diego de México, los padres Memeyro y Cavo. Hacías» 
punto de honor y contraseña de pasar por ilustrados entre los 
mandarines de España, el perseguir á estos tristes restos de 
una gran familia; á unos hombres á quienes las Améri- 
cas debieron en gran parte su saber, y servicios de toda 
especie. Siguióse á esta revolución la de España por la in^ 
vasion de los franceses en 1808, contra cuyo poderío triunfó la 
constancia y lealtad casteUana, Restablecido Fernando VIL al 
trono, consideró (no sé si con acierto), que consolidaría su do^t 
minacion restableciendo la Compañía de Jesús en sus domí* 
nios; y por esta providencia reapareció este cuerpo en Méxi- 
co con bastante esplendor en 19 de Mayo de 1815; pero las 
cortes de Madrid de 1820 decretaron la extinción de la Com- 
pañía en 6 de Setiembre del mismo año,* y el Vírey Conde 
del Venadito, lo puso en ejecución con sentimiento suyo en 
23 de Enero de 1821. Entróse á lanzur á los Jesuítas del 
colegio de S. Pedro y S. Pablo y S. Ildefonso un piquete de 
tropa del regimiento expedicionario de cuatro órdenes, y se 
ejecutó lo mismo con las órdenes hospitalarias de Belén, S, 
Hipólito y S. Juan de Dios; falta que deplora la porción del 
pueblo miserable que recibía de ellas grandes auxilios en sus 
necesidades. Estos golpes dados con tanta injusticia como im- 
política, aceleraron la consumación de la independencia, y die- 
ron por resultado, que el caudillo de esta empresa agregase 
ni titulo de Libertador de su patria, el de Protector de la Re* 
ligion, y que una resolución emprendida inútilmente con derra- 
mamiento de mucha sangre en el espacio de mas de diez 
años, se terminara en un paseo militar de ocho meses* 

5. Con la expulsión de los Jesuítas sintió México un 
golpe fatal, por los motivos justos que tenia de gratitud ha- 
cia esta corporación bienhechora: sufocó sus lágrimas en el 
fondo del corazón de sus hijos, porque la sítialHÍ una fuerza 
tal y tan vigilante, que observaba hasta sus mas secretas ac- 
cienes. El Visitador Galvez que dirigió la expulsión, al pu- 
blicar el bando conque la anunciaba, usó del lenguage maa 
duro é insultante, que no vendría bien ni aun en la boca da 



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5. 
Darioy pues ob6 decir á la nación. • • • Que habia nacido fia- 
ra obedecer. Explicóse con alguna libertad en conversaciones 
Srívadaa D. Franciico Xavier de Esnaurrizar^ Canónigo de 
léxico, y se le arrestó en el castillo de S, Juan de Ulúa; 
y fué llevado á España el Dr. D, AnUmio López Poriiüo, 
poique se le supuso autor de una impugnación de cierta car- 
ta pastoral del Arzobispo Liorenzana, que como el de Puebla 
Fuero, se mostró enemigo de los Jesuítas: no se le probó ¿ 
Portillo la calumnia, y así es que se le destinó á servir una 
canongía en Valencia, pues su prelado decia (según es voz 
coman) que no convenia que en México existiese un sabio 
de tal tamaño, que babia merecido de un claustro de la Uni- 
versidad compuesto de noventa doctores, que le concediese gra» 
fíff las cuatro borlas en otras tantas facultades, y que su re- 
trato se colocase en el general de esta academia. El gobier- 
no suspicaz de Madrid, entre varias medidas de precaución y 
espionage, mandó que se averiguase el modo de opinar de los 
señores Obispos de esta América en orden á la expulsión de 
los Jesuítas, y resultó de esta pesquisa que todos babian mos- 
trado una absoluta deferencia, menos el de Guadalaxara que 
indicó sentimiento, por lo que se le tacbó en la corte* Esta 
prohibió que se hablase en pro ni en cotOra de este acon- 
tecimiento ejecutado por motivos retervadoe á la real concien» 
da del soberano^ consignándose ésta determinación con men* 
gua suya entre las leyes de la Recopilacioo de Castilla; pe- 
ro la misma corte fóltó á su palabra, pues á poco tiempo 
apareció un folleto publicado por la imprenta real, en que 
por orden cronológico se referían excesos cometidos por la Com- 
pañía caá desde su instalación. En fin, los Jesuítas no fue- 
ion oídos, y como la presunción favorable á todo reo siem- 
pre se toma de la falta de audiencia de éste, la de los Je- 
suítas bastó, si nó para su apología, á lo menos para que no 
menguasen en el concepto del publico, cuyo triúinal es se- 
vero, y su opinión mas terrible que la particular del go« 
bienio. 

6* La toma de la Habana por los ingleses, ocurrida po- 
co antee, hizo que el gobierno pensase seriamente en aumen- 
tar las milicias y disciplinarlas, poniendo en estado de de- 
fensa la costa de Veracruz, y mas que todo el castillo de 
Ul6a y punto de Mocambo, por donde se temia una invasión. 
Este temor era ciertamente muy fundado. Entonces poseía la 
Inglaterra los que hoy se llaman Estadoa-'UnidoSf donde te- 
nia una almaciga, de soldados conque podía hacer una formi- 
dable expedición sin neceadad de traer tropas de la Euro* 



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.6 

pa: tenia en sus puertos buques, y lo mismo en el apostade- 
ro y vice-alrtiirantazgo de Xamayea, y con tales auxilios pó. 
día muy fócilmente proyectar un desembarco, y realizarlo con 
el mayor silencio. Con tal motivo, á mas de las tropas ve- 
teranas venidas de España, continuaban viniendo otnis; de mo- 
do que en 18 de Junio de 1768, llegaron á Veracrüz en la 
fragata Astréa, y siete urcas, los regimientos de Saboya, Man- 
des y Ult<mia. Puede decirse que desde chtonces la América 
Mexicana tomó un aspecto militar que no ha cambiado has- 
ta nuestros dias. El Mariscal Marqués de Rubí entendía prin- 
cipalmente en el arreglo del ejército, y se procuró de tal ma- 
nera la organización de éstos cuerpos, que el Rey para expeditarw 
los mandó que la dirección de todos los negocios de este ramo 
se entendiesen con el inspector general Conde de OrresH^. 
Aumentáronse en estos tiempos las furtifíca cienes de Ulúa: se 
recibieron de España cañones de batir con sus respectivas 
municiones! se mandaron de Acapulco á Manila los que es- 
taban allí inservibles, para que allá se fundiesen de nuevo, co- 
mo so verificó, trabnjándose la mejor artillería que cohocia la 
España; se fundieron aden>ás en Tacubaya cañones de batalla, 
bajo la dirección del ingeniero D. Diego García Panes: los gas- 
tos que erogaban estos aprestos eran tan crecidos, que solo 
la reposición de Ulúa se calculó su presupuesto según los 
costos de VeracruTS, en un millón quinientos treinta y seis AÍil 
pesos; y la fortificación de Antón ÍAzctráo, en un millón dos- 
cientos cincuenta mil seiscientos cincuenta y cinco pesoíi. El 
gobierno no debe perder de vista eatííú anécdotaá qué ácaáb 
alguno tendrá por inútiles y de mera curiaaidad; pero qué yo 
las estimo necesarias para hacer uso de ellas: puedo predécit' 
que llegará dia en que estas ]ucei9 ^uieb al gbbiérno, y qué 
aprovechándose de los conocimientos de los mas sabios itt'- 
genicros españoles, sepa asegurar aquellos puntos que debe mi* 
rar como la llave áe esta república con res[iecto á las ibva^ 
sienes que puedan hacerse del Norte. («I) 

7. En este mismo tiempo so construyó la fortificación de 
8. Carlos de Perote, inútil, y no menos costosa que la Áe Ultia; 
pues la conducción de seis cañones de á 24, ocho de á 10^ diíM& 
de ¿ 12, doce de á 8, catorce de á 4, tres pedreros, fréi 
mortero' de á 12 pulgadas^ tres dé á 9, ochocientas bombas, 
veinte y cuatro mil granadas dé mano, seis nal bálás dé á 
24, ocho mil de á 16, diez mil de á 12, d[>cé n^l dé á 8, 



[1] Correspondencia dd Margues de Orofá con d müiiétra 
Arria/E^a, dd afio de 1776. iámo 15, 



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7. 
catorce mil de á 4, avantrene:), cajones y demás útiles que 
formabaQ aquel parque, importó por gastos de conducción has» 
ta el fuerte, sobre cuarenta mil pesos, por no estar aun alla- 
nado el camino de Veracruz, sin contar el demás armamen* 
to que se colocó en la sala de armas. Pareció á muchos in- 
útil este fuerte por hallarse colocado enmedio de una ilanu. 
ra, jr no en un paso necesario de Veracruz á México; pero 
en BU construcción se tuvo por objeto principal hacer allí ua 
depósito de caudales de los destinados á España, para el ca- 
so de que Veracruz fuese tomada por los enemigos, y esta 
riqueza estuviese asegurada, como no lo estaría si quedase de- 
positada en Xalapa, pues en dos marchas forzadas podia ser 
tomada, y saqueada esta villa. El Marqués de Croix realizó 
completamente todas las ideas del gabinete de Madrid, y so- 
bre las muchas exprMones de aprecio que recibió de su <gmú 
el Rey (como él llamaba á Carlos III.) recibió por último el 
nombramiento de Capitán general de ejército en 21 de Abril 
de 1770. 

8. Este año fué no menos memorable en México que ^ 
anterior de 1767, por la celebración del cuarto Concilio Me- 
xicano» que se anunció para el de 1771, en que se celebró* 
Como este acto fué uno de los mas augustos y solemnes que 
se han visto ea esta América, será preciso dar una ligera idea 
del modo con que se celebró, reservando al que escriba nues- 
tra historia eclesiástáca, referír las materias de disciplina que 
en él se controvirtieron. 

9. Expulsos los Jesuitas, los ministros que tuvieron in. 
flojo en este negocio, insuflaron en el ánimo del Rey y le hi- 
cieron creer, que era necesaría la convocación de los antiguos 
concilios provinciales por la propagación de doctrinas lapsas 
que se enseñaban en la Corapañia do Jesús, y habían tenido 
oo poca aceptación. Los aduladores del trono pintaban la re- 
lajación de las costumbres y la inmoralidad con tules colori- 
dos, que un cierto orador de este concilio no dudó asegurar 
en un sermón que predicó en el mismo, que aquella época so- 
ío era comparable con la de la conquista de esta Amértca. Con 
tal motivo so expidieron dos cédulas reales en 21 dé Agosto . 
de 1769, y otra en la misma fecha: la primera fbé circular 
€ todos los ObÍ59pos de esta Aniérica é islas Filipinas, para 
que asistieran á la celebración del concilio, y la segunda que 
se llamó el Tomo real, en que se especifícaban hasta veinte 
puntos que debian tratarse en esta asamblea. 

10, Dado cumplimiento á estas disposiciones, para que 
lo* tuvieran en todas sus partes, el Arzobispo Lorenzana citó 
Tox. in. 2. 



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6. 
á cabildo el 18 de Enero de 1770, y el 21 del mismo mee 
se anunció en esta Catedral en la misa solemne» la apertura 
del concilio que se celebraría el 13 de Enero del año si- 
ffuiente. En este intermedio tiempo se guardó el mayor si- 
lencio sobre este negocio; mas por Octubre de dicbo año de 
1770, el Cabildo Metropolitano pidió ¿ su Arzobispo por unos 
pocos dias las actas de Jos tres concilios anteriores que le 
había confiado á este prelado á pedimento suyo. Neg6se á 
esto, só pretexto de necesitarlas, y no contener nada de cere- 
monial, y para cuyo arreglo se le pedian. 

11, En la semana anteríor á la apertura del concilio^ 
supo el Cabildo que el Arzobispo habia determinado que los 
diputados de la Colegiata de Guadalupe, (citada también para 
el concilio) concurríesen á las funciones públicas de la igle- 
sia en el cuerpo del Cabildo como lo* de las iglesias cate, 
drales, sobre lo que representó verbalmente por loe suyos la 
Metropolitana al prelado, y no cediendo de su determinación 
se le entregó por su Secretarío la noche del 11 de Enero de 
1771 una representación, oponiéndose á ello, y pretextando 
también la cftacion de dicha Colegiata, cuyo efecto fué avi- 
sar la mañana siguiente por el mismo Secretarío, que no asis- 
tieran á dichas funciones públicas los de la Colegiata, lo que 
suspendió el ocurso preparado para el Virey, y las precaucio- 
nes para cualesquiera que hiciesen á el mismo prelado ó 
Colegiata en tiempo tan estrecho. Habia también señalado el 
señor Arzobispo á los ministros reales lugares entre los di- 
putados de la Metropolitana, y repugnado por el Asistente 
real RkadeneyrOf se les dio entre los del obispado de Valla- 
dolid, y Cabildo sede-vacante de Guadalaxara. No se tuvo se- 
sión alguna previa, como se lee en las actas del concilio de 
Milán, y del catorce de Bene vento, celebradas por los dos gran- 
des prelados zelosos y tenaces del ríto y disciplina eclesiás- 
tica, S. Carlos Borroméo, y Benedicto XIII. Pero era públi- 
co tener el Arzobispo dados todos los empleos conciliares por 
sí solo, y la mañana del 11 de Enero hicieron en su pre- 
sencia el juramento debido los Consultores teólogos y cano- 
nistas, sobfe que ninguno de los otros prelados ni los votos 
restantes reclaouuron entonces ni después. 

12. El día 13 de Enero empezó el concilio con la fun- 
ción de iglesia y procesión prescríta por el ceremonial de 
Obispos diocesanos. Parte de esta sesión se tuvo en la igle- 
sia, y parte en la sala capitular destinada para las juntas con- 
ciliares. A la prímera misa y procesión asistieron los tríbu- 
nalos reales sin ol Virey: á la segunda solo éste bajo de do^. 



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col, quien hizo al eonctUo una breve oree ion exhortatoria* y 
leídos deepues en eu presencia el tomo regio (ó cédula real) 
y auto del Arzobispo, se retiró. Dicho auto hacia relación de 
todo lo actuado hasta entonces por ^ Arzobispo para la ce- 
lebración del concilio, y de los sugetos nombrados en loe ofi- 
cios y empleos de él por el mismo prelado, solo por haberse 
así ejecutado en el anterior concilio; pero en las actas M 
Cabildo Metropolitano consta haber nombrado éste entonces m 
Maestro de ceremonias. Antes de salir el Virey de la sesión 
y en su presencia, había protestado la diputación de esta ciu« 
dad, sobre el lugar que se le había asignado después del de 
la Colegiata de Guadalupe, pretendiendo el inmediato al del 
Cabildo Metropolitano. Inmidiatamente salieron los diputados 
del Obispo de Valladolid, y Cabildo sede-vacante de Guadala- 
xara, y sin consulta ni discusión alguna se les dio por los 
Obispos voto decisivo y asiento inmediato después de ellos, 
con lo que se concluyó la sesión cerca de la una de la 
tarde. 

13. Siguió la del dia 14, comenzando con una larca ora- 
cion sobre concilios que dijo el Arzobispo Lorenzana; después 
pronunció otra el Asistente real sobre lo que se había de ha- 
cer, y la terminó con vivas y aclamaciones al Virey, y Yiti^ 
tador Crolvez, 

14. Continuaron las sesiones del concilio hasta el dia 36 
de Octubre. Ocurrió el dia 10 de este mes una cosa singu- 
lar, y fué presentarse al concilio el señor Virey Bucardij suc- 
eesor del Marqués de Cniix, acto que se verificó del modo si« 
guíente. A las ocho de la miñana salieron á pie de la casa 
arzobispal, el señor Lorenzana y el Obispo de Puebla, bajo de 
crozero, y repicándose luego en Catedral, al mismo tiempo sa- 
lió de Palacio el Virey á pie acompañado del Asistente y de 
nn numeroso concurso. Encontráronse en la esquina del ce- 
menterio de la Catedral frontero de palacio, y por. fuera de 
él caminaron juntos hasta la puerta de las casas del estado, 
por donde entraron á la iglesia lltívando el Arzobispo al Vi- 
rey á su mano derecha, á la de éste al Obispo de Puebla, y 
á la izquierda del Arzobispo al Asistente real. El concilio que 
ya estaba formado en la sala conciliar, salió á recibirlos. La 
música de la iglesia cantó el Veni Creaíor, y el Arzobispo 
las preces acostumbradas diariamente. Reunidos en sesión, el 
Virey se colocó bajo de docel frente de los prelados, á su 
derecha en pie el Capitán de alabarderos, á su izquierda de- 
trás del docel bajo de su tarima y fiíera del trono, los dos 
nuncios del concilio. El Virey dirigió la palabra al concilio, 



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1^ 

si que dijo en voft baja que se remitía á pna alocución que 
entregó al secretario, que en breve la leyó en latin en que 
estaba escrita, cuyo asunto era exhortar ai concilio ¿ la con- 
tinuacion de sus tareas. Respondióle en el mismo idioma el 
Arzobispo en un lenguage verdaderamente macarrónico, que no 
«atendería el mismo Cicerón si resucitara y lo hubiese leido; 
¡tfn adulterado está y estropeado el bellísimo idioma del La* 
cap! £1 asunto fué elogiar altamente al Virey, y prometerse 
iroa regeneración cristiana y política, como resultado del con* 
cilio. El Asistente real se disculpó de no arencar- en latin porque 
ignoraba que en tal idioma lo hiciese el Virey, y así pro- 
nunció su discurso en castellano. 

15. El dia 26 de Octubre, congregado el concilio á la» 
ocho de la mañana, salió á recibir al Virey que vino por la 
puerta del Empedradillo, ocupó su solio, y á puerta abierta 
hizo el Arzobispo una breve oración anunciando la eonclu* 
«ion de las sesiones. Después preguntó á los padres. .•• ¿PlO' 
cet ne vobis? y respondieron: Placeta 6 que síi leyó en latin 
las aclamaciones al Papa, Iglesia^ Obispos del concilio. Rey, 
Virey y Audiencia, que tenia escritas en un papel, y otros 
iguales tenian los Obispos de Puebla y Guadalaxara, que res-* 
pondian, y loe demlu9 con ellos, y á las mas la música de 
catedral que estaba en la sala, la cual cantó después el Te- 
DettM, y el Arzobispo la oración de acción de gracias con* 
que se terminaron las sesiones, v se salió 1 dejar al Virey 
hasta la puerta. Al levantarse todos, el Asistente real dio al 
Arzobispo un papel que dijo ser una oración al concilio, en 
desempeño del carácter que en él babia tenido. Desde la igle* 
sia fueron los votos á la secretaría del concilio á firmarlo, y 
también algunas copias de él. 

16. Todavía siguieron á estos solemnes actos otros do 
no menor explendor, cuales fueron las misas de gracias á la 
Santísima Trinidad por la conclusión del concilio, y su lec- 
tura; éstos actos se celebraron colocándose un gran tablado 
desde el altar de Reyes al mayor de la catedral. Estas fun- 
ciones duraron cinco dias: en cada una de ellas cantó la mi- 
sa un Obispo, y hubo sermón. El del dia 6 de Noviembre lo 
predicó el Obispo Rivas de Guadalaxara (1), el dia 7 el de Pue*. 

[1] Parece que en esto hay equwoco^ según él catálogo de los 
Obispos que formó el Sr, Lorenxana; seria él Sr. Alcalde, pues en 
la primera sesión se dijo haber fallecido el Sr. Rivas, á quien suc^ 
cedió durante el concilio el S^or Alcalde, que lo era de Yucaíáuu 
Esta advertencia salvará toda equicocacian histórica. 



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11 

bla, el dÍA 6 el Magistral de Móxieo, Omaña, que después fué 
Obispo de Oaxaca; el dia 9 el canónigo de México D. Luis 
de Torres. Finalizado ej sermón se leían algunos cánones del 
concilio. Concluídaii estas funciones el Arzobispo dijo, que todo 
lo leído se remitiría al Rey para su aprobación; repitiérense 
los vivas y aclamaciones del dia 26 de Octubre, respondion- 
do la müsica con timbales, que también se tocaron en la mi- 
sa de aquel día. Cuando en las aclamaciones se felicitó al 
Virey, dijo el Señor Lorenzana:. . • .De^emoff mucho á nueMtro 
Virey: éste asistió los dias 5, 7, 8 y 9. Ué aquí la idea que 
puedü presentarse del mo^e conque se celebró este concilio. 
Remitido á España, y dada vista con él al Señor D» Pedro 
de Pwa y Maxo^ fiscal del Perú, hizo sobre él muy juiciosas 
lefltíxiones, dando principalmente lugar para ello las represen- 
taciones ó quejas que se dirigieron al Rey de personas que- 
rellosas del Aszobispo. No se remitieron las actas ni aun el 
exordio ó proemio del concilio, deformidad muy notable, pues 
todo poema ú obra debe tener pies y cabeza, só pena de ser 
un monstruo. Este fiscal en trescientos sesenta y nueve pár- 
rafos que emplea en analizar el concilio, después de notar las 
reformas que á su juicio debe sufrir, pide en el párrafo tres- 
cientos sesenta y tres que se apruebe con las enmienda» que 
propone en algunos de los cinco libros, para que se ocurra á 
la silla apostólica por la confirmación, traduciéndose al latín. 
Después pasa el fiscal á exponer su juicio sobre el todo ^ 
hs disertaciones, y observaciones que escribió sobre el con- 
cilio el Asistente real y Oidor Rwadeneyrai su opinión es tan 
poco fiívorable á éste ministro, que asegura pediría contra él 
algunas providencias; pero estando murrto en aquella sazón, y 
contrayéndose á sus disertaciones juzga (son sus palabras), que 
el Constjo debe mandar que se arcbíven de un modo tal, que 
no ocupe aquellos honrosos estantes en que se hallan los ma- 
nuscritos de algunos antiguos ministros que tanto se aprecian 
y estiman, sino en otro cualesquiera lugar donde no puedan 
leerse. Con respecto á la recomendación que el Virey hizo 
del mérito del Asistente real, para que se recompensase su 
extraordinario trabajo, dice: que el informe de édte gefe me- 
rece poco aprecio, porque trata de una materia agena de su 
profesión. En fin, el tal Concilio no ha sido aprubado por la 
silla apostólica, ni aun impreso; de modo que apenas se lee 
manuscrito por uno ü otro literato curioso: recuérdase su me- 
moria como la de una farza soieame hecha por un espíritu 
de partido, apoyada por el Rey, ó dígase mejor por sus áu- 
licos para imponer respeto al pueblo mexicano, é inspirarle te- 



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12 

mor, y qas acatase al monarca español como á uoa divioí« 
dad. En an diaiio del concilio (que he visto manuscrito for- 
mado por uno de los que asistieron á él), se nota un espíri- 
tu de argucia académica, principalmente entre los señores Ar- 
zobispo Lorenzana y Olnispo Fuero de la Puebla, y un deseo 
de aparecer cada uno sobresaliente literato, puestos ambos al 
frente de un pueblo bárbaro. A semejantes ceremonias no 
asiste jamas el Espíritu Santo, que se presta á los que le in. 
vocan humildemente, sin animarlos mas deseo que el de su glo* 
ria. ¡Oh! y cuan diversa es esta reunión de la primera cele, 
brada en Tetzcoco, y presidida por Fray Martin de Valencia, 
para zanjar los ñindamentos do la doctrina cristiana en este 
pueblo hundido entocps en el fango inmundo de la mas ver« 
gonzosa idolatiia! En aquellos corazones ardía el fuego de la 
caridad: cada varón apostólico se presentaba allí con la an- 
torcha de la fó, para revocar del borde del abismo á millones 
de infelices que estaban sentados á la sombra de la muerte. 
No había fausto ni explendon no había grandes arengas en 
que se pretendía desarrollar una elocuencia pomposa; había sí, 
un zelo ardiente por la salvación de los hombres. Tanto el 
Señor Lorenzana como el Sañor Fuero, fueron premiados por 
el Rey por los servicios que le prestaron en este concilio. £1 
primero con la párpura Cardenalicia y arzobisphdo de Tole- 
do, y el segundo con el de Valencia; ambos concluyeron sus 
dí^ tristemente; Lorenzana en Roma, á donde lo desterró el 
Valido do Carlos IV. Godoy, por haber pretendido instruir al 
Rey del matrimonio doble que había contraído; y Fuero, por 
ciertas quejas que se dieron contra él, habiendo sufrido una 
reprimenda del Consejo. La memoria de estos prelados no es 
muy grata á los pueblos que gobernaron, por la indireccion con. 
que lo hicieron, aunque nada malo notaron en la pureza de 
sus costumbres. 

17. El gobierno del Marqués de Croix es sin duda uno 
de los justos que ha tenido México: el carácter de este Vi* 
rey está perfectamente retratado en las instrucciones que de- 
jó á su secretario, como se tenia mandado lo hiciesen todos 
los víreyes para imponerles del estado en que dejaban el 
reino, para que les sirviesen de guia: regístranse dichas ins. 
trucciones en el tomo 24 de su correspondencia con la cor. 
to, desde la foja 408 hasta 456. En ellas discurre por to- 
dos los ramos de su administración, y concluye con estas 
palabras dignas de meditarse por todo gobernante, diciendo- 
le á Bucareli: „Conviene no usar do muchos remedios á un 
tiempo, aunque se tengan por necesarios al servicio del Rey 



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18 
y del páUico» mayormente en asantes que sean odiosos á 
éste, y dejar que se vayan succediendo los unos á los otros, 
y con ello tiempo á que respire el sentimiento, teniendo 
por el mayor tributo, el amor al vasallo, y la conservncion 
de la paz.^* En el párrafo, cuyo rubro es: Carácter de la 
del ComereiOy dice: ^Cuántos son Uevados de que so les 
oiga y reciba con suavidad, manifestándoles deseos de com- 
placerles, y coadyuvar al aumento de sus giros y comer* 
ció. • • • con cuyas expresiones consigue un Virey hallar cau- 
dales en los lances que se le ofrecen, y sin interés, .•• pe- 
ro conviene mucho el que se les pague luego que entre cau* 
dal en las cafos^ y manifestarles que se da cuenta al Rey 
del servicio que le hacen, y venida la contestación del mi- 
nisterio, avisarlo por oficio, pues tienen por blasón conser- 
var estos papeles en su casa* • • . En sus pretensiones (aña- 
de) son eficaces y sobradamente persuasivos: conviene mu- 
cho oirles preguntas conducentes, para que conozcan se pro- 
cura instruir del caso, y no manifestarles lo que se compren* 
de porque son bastantemente penetrativos, y no pidiendo el 
caso pronta providencia, suspender la resolución, y tomar in- 
formes de sugetos imparciales y de conduet^,'^ (1) 

18, Tal fué la que observó el Marques di^ Croix, quien 
algunas veces recurrió a los comerciantes en ¿^8 apuros, y 
sacó de ellos préstamos sin interés ni usuras: corrió con la 
mejor armenia con el Visitador Calvez, y persuadido de los 
grandes conocimientos de éste, principalmente en materias de 
arreglo de hacienda, apoyó todos sus proyectos, entre ellos 
el áe\ plan de intendentes, aunque no se realizó sino hasta 
el año de 1787. Retirado á España, fué atendido por Car. 
los III« quien lo destinó para el gobierno de Valencia, ha. 
faiéndolo nombrado Capitán general de ejército, aun cuando 
no dejaba de ser Virey de México. En él veia el Rey ub 
soldado fiel, un hombre sincero, un amigo de la justicia y 
capaz de inmolarse por su soberano. En sus dias se toma* 
ron varias providencias para el adorno de México, y buena 
policía: Croix tendrá un lugar distinguido en el catálogo de 
los buenos vireyes de Nueva^-España. No obstante, la male- 
dicencia lo ha inculpado de borracho; pero si tenia esta fla- 
queza« sus providencias muestran mucha cordura, y sin duda 
las dictaba en los momentos de la integridad del juicio; su 

[1] Los agiotísku son elocuentísimos en sus discursos con 
los ministros de hacienda, y sacan baeUmte fruto de sus char^ 
las. Es necesario cirios con desconfianaa y diskmdo. 



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14 
botillería ha sido la mejor que ha tenido Vírey alguno en 
México, y su mesa opípara y abundante: pidió que se le ao- 
mentase el sueldo para comer bien, y lo consiguió, dándosele 
veinte mil pesos mas, gracia que después se hizo con loe de* 
mas vi reyes: su carta de gracias al Rey por esta fineza, es- 
tá tan expresiva, como las que le dirigió por haberlo becbo 
Capitán general de ejército, y libertádolo de pagar derechos de 
diez y ocho barriles de tñno de Burdeos que le llegaron para 
su gasto* 

GOBIERNO DEL SEÑOR BUCARELI. 

19. En 23 de A^sto lle^ó á Veracruz de la Habana 
D. Antonio Maria de Bucareli y Ursúaf Teniente general de 
los ejércitos de España. Habia desempeñado cumplidamente el 
gobierno de la isla de Cuba, y en México se tenia de él el 
mas justo concepto. Reconoció personalmente el estado de for. 
tifícacion de Ulüa y de Veracruz, y sobre él dirigió informe 
á la corte, con el que acreditó sus conocimientos militares. 
Tomó posesión del vireinato en 2 de Setiembre de 1771. En. 
contróse luego con la desagradable nueva de que las costa» 
de Veracruz y Yucatán estaban plagadas de langosta, asi cow 
mo después lo fué la provincia de Ñuevo-México, poniendo-* 
se á punto de ser desamparada. Dictó varías providencias p»* 
ra destruir, ó á lo menos minorar dicha plaga; una de ellas íké 
destinar cuadríllas de hombres pagados de la real hacienda. 
Cuando dio cuenta á la corte de esta medida, dijo que habian 
matado cinco mil novecientas noventa y siete arrobas de lan^ 
gpsta: el ministerio so la aprobó; mas le previno que en lo 
succesivo so echasen á pastar en los campos donde aparecie- 
se esta plaga puercos, cuidando de sangrarlos cada quince dias 
porque los sufocuba la sangre. Yo omitiría referí r esta anéc- 
dota si no fuese interesante á la agrícuttura, de que podía 
echarse mano si repitiese esta calamidad. 

20. Su antecesor el Marqués de Croix, temeroso de una 
nueva declaración de guerra con la nación Brítánica, habia 
aumentado las milicias comenzadas á organizar por los gene- 
rales venidos de España, y pies vetemnos. Buüarelt no per- 
dió de vista este objeto; pero viendo el peligro remoto (pot 
entonces), retiró trm batallone« que guarnecían á México, sin 
perjuicio de dar la correspondiente instrucción á hur milicias; 
asunto que trató dignamente el Inspector Caballero de Croix^ 



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y eajfL pvedosit cbot, exifle en el aroUva (1), jr de fue po* 
dci valerse el actual gotúémo para. 4ar la m^pr org^n¡^n^Af| 
j eeaoonúa á estos cuerpos* 1^ c6rta «^prolx^ el alimento de 
fiutificacioiies de Ulua q^ propuso $tic^i(dli* y h concUiaion 
del foerte de Perote, háp. la direcpion d^ ipgj9fii|»PQ t^, filar' 
noel de Saatí^-e^teban. 

^1. Oura^ el gobiernp de ostjd Tirey se ^nteac^ í^ 
OKgpDBs eetabLecimientos de utilidad pública eú. AJléxico» y (|uf 
^aria hooor 4 la nación, contenz^odo por el de la puev^ 1)9% 
nedf, auMiae no fué posible llevarlo entonces,^ los ií|^ÍQ(^ de Ü^ 
peifáccifon, por &lta de bueoos ^i^ahadoree, q^B ujmrQn después 
de España i^ou />. írfré^ifua Qtlf ^sí que ^ moi^ed^ det 9Ut 
§0 mexicano se apreció en aaiboe muatfee fo^ 9M poiji^ra- 
don, peao y ley, y pi^ó sin tropiezo e» ^odqs 1oí| merca^: 
m corre igcwl suerte la dcj dia 4e )^uy« 

22. Al tiempo de establecerla se t^ope?^ ^fojr i¡^ |pran i<f/i-r 
ficolt^ de ||ue no había ibpdpp au^cieiiteP en |¿ pasi^ df^ 019^ 
seda de Ittéxico: los coi^eív^i^ntes ^e l|^s ^t^s qv^nate re^Ji- 
zar «is venfaa cop numei;^rio f embarcarlo p^^ ÉfljpaQa^ pfiag 
le^ ricof almaoenerop de M^xiao, i^xcítadoa (í^era^oaen^ ppr 3jf^ 
can^ 4e pcopai^nsfron pior ^c^stamp e^ l^vm días ^|^t,4 
do« millonea ochocientoü ipi^ peso9í ^^ en^ í^ copfiañ^a xjue 
ks jinppira)n If^ virtudes del Virey, ¿niipa ^fantia (^ los^ ¿^ 
bemstOte» q^e eacn i loa geffs de ^ue apuros, m aqu^lms tie;^. 
pos de abundancia se tejpi^ i nmcjio botíor ¿anque^r ^1 $^ 
coaate necesitaba* Bl Comie de Kegla or^sent^ custi;o9ÍG^T 
las barras de plata en 1^ ¡ca^ de mon^ecíi, y dé e^tás /desUr 
d6 trescientos rnil pesos paxfi ^ Monte de Piedad, ¿e que despM£|i 
jliablarén^of. m fondo de l,a oa^a de c^ioücda á& dp3 y ^foiedío im- 
U^nea de payo^ ^e comB^etó ^ A,bi;il de 177á, ¿ iperced <^é 
fMHL fixíicta ^c^pomía y purera «^ el m«,n^ dé a<^GPq3 caVf- 
jsl^s. FsAta qiue añadir uivi pincuqst^ncia n^ ijfoto^er y ^f 
qoe t^qs suplea;uent;^ pe Te^Uz^ro/a sijpL premio alg^ino. 

23, ; ido .^tjifite el .agíoitage Íe\ coimt/ñp 4e, .Cádi;^ j^ 
de ;¥éiwco floBPci* en^Pltop 4i4^^ l^j» ¿qía fl^a ;^i ^ippnjto 

#L Ae^ de escMadn^ J>. Luis d» CóroovB,. ré^p^s^í ^f ar^ Cfi^. 
dif&.el '8Ü de ajoví^mV© 4e I7l'á,y llev^ f^ jCjini;o b^(^uí\s.qaA- 
^w^^ V(^te y s^a ;iúlloqe3 d^^s^Senjbopí gijt^uépíja y^cvn<^ ¿e- 
asfK; 4% incluir el vfilor de ci^n ^cur^o^Ms ^e .^iu?ap jffj^ij^. 
(&p ^^(a el gí^nto \^ 1^ paíía ireal^ pi el 4p u^ ^giij^b puiíwr 
<p> de oro -^ .peso de ??«??«« y 4Ó* ww« *eí^ (?é?^^» ^¿W^ 
el d^ ro*ywr ,tftRW»P q?e ^e ^b¡^ visto ^n Mai^if- í^o ^f,^ 



Ton, hi« ' á 



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Id . 

(raido de la flota de Xalapa en 1T74,' importó veinte y éPié' 
millonea cuatrocientos cincuenta y siete mil pesos, cinco reales. 
24. No era menos el cumulo de riquezas que entonces pre« 
sentaban los placeres de oro de lá Cieneguilla de Sonora, pue» 
desde Enero de 1778, hasta 17 de Noviembre del año signien- 
te» se quintaron en la caja real de Alamos, cuatro mil ocho« 
cientos treinta y dos marcos de oro, dejando por derechos al 
Rey de diezmo y señoreuge, setenta y dos mil trescientos cuá. 
renta y ocho pesos cuatro tomines; seguramente la tercer» 

Í^arte se extraería por robo y contrabando. La opulencia de 
a Cieneguilla era contrastada con la suma escasez de vive-* 
res, y aun de agua, puep un barril de ésta costaba seis pe- 
sos. La aduana de México arrendada al Consulado, produjo en 
1772, seiscientos ochenta y siete mil cuarenta y un pesos sie¿ 
te tomines: el ramo de (mlques, doscientos veinte y cuatro 
mil quinientos treinta pe4906; tai fué el incremento que toma- 
ron bajo aquella administración las rentas reales. En el hí— 
guíente año, á pesar del indulto de tributos que se concedió 
á los indios de Campeche y Taba seo, por causa de la epide- 
mia de langosta, entraron en la tesorería real por rhzon de 
tributos, setecientos noventa y cuatro mil quinientos cincueii- 
ta y tres pesos cinco reales. No recibió poco aumento la i^l 
hacienda con la prohibición en virtud de la real orden de 21 
de Julio de 1778, y por la cual incorporó el Rey á la co- 
rona el oficio de apartador de or6 y plata que poseía el Mar* 
ques del Apartado D. Francisco Fagoaga, á quien se le pa-^ 
garon setenta y seis mil pesos del valor del oficio y servicio 
ejecutado para su perpetuidad. A la sazón que se ejecutó es- 
ta Orden real, existiun en la oficina del apartado en labor, 
trece mil y mas marcos de plata con oro, y existentes en 
barras y tejos mas de dos mil ochocientos, Al tiempo de dar 
cuenta el Señor Bucareli al Rey del modo conque ejecutó 
sus mandatos, le expone los gravísimos inconvenientes y |;>er* 
juicios que resultarían á la real hacienda, de que el apartado 
de oro se hiciese por los particulares, y lo que perdería el 
erarío. No toca á esta historía detallarlos; pero sí al que la 
escribe, avisar al gobierno que trata de aumentar la hacien- 
da pública, que estas observaciones las encontrará en la car- 
ta número 4102 de 27 de Octubre dé 1778, al ministro Cal- 
vez, página 66 tomo 111; tanto maS, cuanto en mi coneiepto 
privado, las permisiones que en esta parte se han concedfdo 
por las alegres y erradas teorías de loe economistas políticos 
del dia que eulán en boga en ruipa de la república, son dew 
masiado perjudicialesb y ocasión de robos y depredaciones finio* 



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17 
Aileatas» qoe era es imponble puedan cakalano ezictameñte. 

25. El Virey Bucareli Ub6 de su autoridad para dar im* 
pulso 4 ludos loa establecimieDtos útiles, y de que podía ro« 
eibir provecho la humanidad, y la oaciun mexicana, cooperan- 
do á los prímeros el Sea »r A.rz4)bidpo Nuñez de H tro, que lle- 
gó á México en 22 de Setiembre de 1772, habiendo sido con- 
sagrado por el Señor Fuero, Obispo de Puebla, en S. Miguel 
del Milagro provincia de Tiaxcala en 13 del mismo mes* 
Formó este Arzobispo el reglamento de la casa de la Cuna, fun- 
dada por el Señor Lorenzana, y lo aprobó provisionalmente 
el S^ñor Bucareli. Elste gefe mandó abrir en 2 de Febrero 
de 1774 el Hospicio de pobres, acelerándole para verificarlo 
el temor de que se retardase su aprobación en la corte. Reu- 
niéroBse doscientos cincuenta pobres voluntarios de ambos 
sexos» y fe estableció una junta directiva del establecimiento: 
contaba para su subsistencia con diez y nueve mil pesos anua- 
les de limosnas, sin hablar de las aplicaciones de obras pias que 
estuvieron á cargo de los Jesuítas. Esta instalación es uno 
de los actos mas magníficos que ha presenciado Méx¡co« Bu- 
Mreü se presentó rodeado de la nobleza de esta ciudad, y 
mis que todo de un numeroso cortejo de pobres infelices, que 
tenían fijos en él sus ojos anublados de lágrimas de gratitud; 
esto .era el centro de aquella alma hermosa, nacida para hon- 
xar la especie humana, y socorrer á los menesterosos. Sesen- 
ta y dos añ6s han transicureí Jo, y este acontecimiento no se 
recuerda sin ternura, ni es posible, porque allí existe el ré- 
tete de Bucareli, como en iodos los establecimientos piado- 
sos, que excita la memoria de sus virtudes. También asignó 
Án esperar la resolución de la corte, mil pesos del fondo áo 
bebidas prohibidas, para la casa de recogidas de México (1^. 

26. En el mismo año el padre General de S. Hipólito le 
manifestó la miseria á que estaban reducidoa los pobres de- 
mentes de aquel hospital, desnudos, sin medicinas, hambrien- 
tos, y expuestos á perecer b.ijo los techos que estaban des- 
plománd(Me, Bucareli interpeló luego al Consulado, y ésta cor- 
poración libró en lo pronto seis mil pesos del fondo de ave- 
ria, y ofreció costear del mismo la obra hasta su conclusión; 
no quedó en una simple oferta, pues se llevó al cabo; cons- 
truyóse un magnífico edificio, tan elegante, como sólido y bien 

.dispuesto, y el dia 20 de Enero en celebridad del cumple a$os 
de Carlos IIL se hizo la traslación de los dementéis con asis- 
tencia del Virey, quien consiguió ademas que el ayuntamien-» 

[1 J Tamo 4^ de la correip<mdencia$ pág. 22« 



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Que ^eAitúábk ihii ^itíátá áñuaíleái Tahibleh i*e ápIieaMi al ihi8« 
ith los éapitelég y rédítok dé la eong^ae^idn dé la. I^át^io. 
iná» éHgida en S; P^dro y B. PáMo, pói* «^ár de«(iiiiidoi^ ttl 
BOódfrd ^e pobres ^htfieiities; El Viroy era «geilté éfieacíéíin^ 
de éétotí desgraei^doé, y tnártó^ ^ ni dar cüeñtti él ^y él 
élite ducédo Te dice: (l)^^á.ffilJido mi corá»>ii al céiUriiderar hl 
éxtreiíia misetia y tri^ shiiacioh de irna éttóa, c(Qé per iíúU 
ca eá él i^ño, ^ cteéidó llftifiero dé efiñstiuos t|ile eo^iérra dé 
tbdata estati |m^á«fa^ récoil^iehda t»or efi propia h pltecieiotk 
4é-^r sdátetiidk f auxiliada^ rio énóontré máe opoiHlnio ré-^ 
tnedio dé hográrlb, qae pasar ht repredéntaeitm del padté Oe«^ 
Áerál al éoD^fado.>^ Ett 35 de Febteto dé 17X5, se kiéttfió M 
Monte de Piedad de A^ntas eú el antiguo edífieio dé B. t^ 
dro T S. Paidó ide ItM Je^itás, tx>ri asistencia del Béfío# B^ 
careli. Bn el ivcto de cantó tm solemne 7V*-Dét^ én ^ kl* 
concurreiites dieron mcías á, Dios por tMlfer inspií^do tan 
útil establecimiento al 8m^ !>• P€ii2h> 4VHi6rdt, pridier Condé^ 
de Regla, que con magnanimidad sin par én ac|uelloé tiempos» 
cedió en efectivo trescientos mil pesos para fondo dé e^ té^ 
curso de la indigencia vergoilzostt, y pot cayo liiédio MtbtÉtttt^ 
jo de las fauces de la ávida codicia de hoaibi^ desaliñados, 
i innumerables victimas que habt-ian veíididé éus pfeildérs pet 
on precio vilísimo. Ld historia, al recordar esté hecho ¿riMt^ 
diodo, tributa un homena^ dé respeto y ^rtetittid á la son^ 
bi^ augusta dé ééte gettéroso bienhechor. Bs itmcfao de dolalr 
qué aceptada por el Rey está cOanfiósa oUacioñ, no le con^ 
éedlede el patronato de es^ estáblécimiéfifto como le corre»- 
poíidia de justicia; ¡rárezHs de los iteyes! El gobierno espe^ 
nnl consttinte en sus principios de una tímida y astuhi po^ 
lítica, negó á Cófon lé gobernación de las islas que habia 
descubierto, y á Hernán Cortés él gobierno de México qtíé 
había conquistado, sin tnas motivo que porque ambos no dije«- 
sen que ée les debía de jUiticUu Sin embaído, Cárloé III, 1^ 
dio gracitfs al Conde dé flegla por su fundación, y titubó á soto 
dos hijoá: á uno. Marques de S. Francisco, y áC Otro, Metqne» 
de 8. Cristóbal; mas Fernando, Ihimado el Católico, htxo lle- 
var preso á Colon, se negó al cumplimiento de lo estipulado, 
y éostuvo con él una lid en que nié vencido en d consejo 
de indias: grande era la diferencia entto ono y otro monar- 
ca, aunque en cieHos caprichos eran igusles. D^ose en Mé. 
xico que el patronato se le habia liegado 6 Terreros, porqw» 

[1] Carta (fe 36 efe Stíiembrt de 1774, Mk> 50. 



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t6 
te Tufldlteibtt ddl ^tétímbsÉéHkto U Iwbi» ISMbo eta éem^ 
HÉMIo dd im isóíDttliícado éeeveto de eiefl* t«8(atiieiitaHa, y no 
4b M daudát fkwpioi Btt SI cl# Abffl do HW^ á 1&« euatra 
^ la tktót M «inéíé Un ftMflé tembkit de tierra de tapida* 
eiea y u<Bdiiléeión ^tte ^rtV cMtto tniímiogc & ke «lele y vein. 
te de te tahle repitió é»o igeal Al pdmere, y ñié fi^ladíe 
de un lelDefe de ntitcba Airaeioo, y tarie en áru direecion y 
moyiinientos. (1) £1 26 hubo ockó mofioMeiitos^ de movk) qué 
vñ tefgp rato no eetofo ^iéta la tieita, y deepoee comenzó 
á Hever deepcjadá te etnióefet«. Nedie pereeíó; pero te casa 
de moneda qiiedó teen maltintade, y fué necesario repararte 
piara 4fjm ne oeearan ene laboree: padeció también el palacio 
arsoMepal, y el del Yirey: te eompuficiotí del pueblo fué ex. 
Motditiaáa» y nuebo mae te de tes presos de la Aeordada, 
coya «ttxvel estando makraiáda de antemano, se inutititó de todo 
ponto, y ee hizo necesario trastedaiios á uaa cárcel provisional. 
Bl Señor BoeareH extfitó etitonees el telo del Cofisulado pa- 
ra reponerte y anpliarla, como ie verMcó & sus etpeasas, dan- 
d e ée lo ma bella forma y bastante seguridad; el ayuntamien- 
to cedió treinta varaa de su egidó donde está nbicada de Oríen. 
te á Pbmente: acaso nada se habría hecho á beneficio de la 
hemaaidad y seguridad fébtioa, si BucareH no hubiera goza- 
do tentó ascendiente aobre aquella corporación mercantil. Por 
ttoerte del secretario del despacho de indias D. Frey Julián 
de Arrtega^ entfO en el ministerio Z>. Jote Chthezj que pasó k 
Madnd á dar cuente de la ttsite que hizo en esta América^ 
Itesde Éu ingreso á te secretaría se dictaron muchas previa 
d e nr^ tts benéficas, como emanadas de un bomtyre que tente 
gran d e s eonoetmie«tos de lodos los ramos de esta administra- 
ción, y que BücareK ejecutó gustoso, contribuyendo con sus 
infoimes á qtÉe se díetesen otras, fiíaminémoelas rápidamente 
en sos ramos respeetiros. 

07. El dte S de Octubre áe 1T78 cesó el arrendamiento 
de tes alcabalas hecho al Consulado, y se dispuso que en todoi 
tea aeantos pendientes del ramo, conociese el director D. Mi- 
guel ^ez de la Cadena, como Jue« prívatiTo, con te apetecion 
al Virey. Esta sote determinación aumentó infinito la real 
hacienda, pues el Consulado sacaba inmensas utilidades, con- 
loe tuvo suficientes fondos pare eibprender las costosas obras 
del desagüe, la fábrica de la aduana de México, que es sun- 
taosa, te cárcel de Acordada, S. Hipólito, hacer prestemos 

[1] Cotia d 12éa lie 80 de Ahríí de 1T76, ndmero 2229, 
79. 



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20 
cuantiosos, y hacone de un gran íbndo de caudal que tuvo 
tan oculto, que nadie aupo de éi basta que con éi mismo pu- 
do hacer enormes suplementos al gobierno durante la guerra 
de independencia del año de 1810 á Idsfl, conduciendo mas 
de catorce mil expedicionarios de Esji^ña, que nos lucieron 
una guerra á muerte* ¿Qué empresa grandiosa y magnifica, 
como la del camino de Veracruz hubo, en que no tuviera par* 
te muy activa el Consulado} 

28* Proyectábase ya por el ministerio el comercio lufre de 
las Américas, y se trabajaba su reglamento; pero los flotistas 
de CádiE no perdían ocasión de hacer valer sus privilegios, y 
sacar las posibles ventajas de sus antiguas rutinas, y se no* 
taba una pugna entre ellos mismos, anuncio fatal de su pró- 
xima ruina, como lo es la divergencia de opiniones entre in- 
dividuos de una misma profesión. El Consulado de Méxioo se 
quejó á Bucareli de los perjuicios que le causaba el de Cá- 
diz con sus flotas, y pretendió que por conducto del Yirey se 
^licitase de la corte le permitiese remitir sus caudales á. Es- 
paña, y regresarlos empleados en las flotas de su cuenta, pa- 
ra expenderlos con la misma libertad y amplitud que los flo- 
tistas, sin las limitaciones y calidades que ha, estaban prefi- 
nidas. Bucareli apoyó esta pretensión, y puede decirse que és- 
te fué el primer impulso que le dio al comerao libre^ No tu- 
vo el. mismo buen despacho la pretensión del comercio de Grua- 
temala. Destruida aquella ciudad con el terremoto de 93 de 
Juüo de 1773, se solicitó permiso de aquellos comerciantes 
para introducir en Méi^ico artículos de Europa, á fin de remediar 
en parte los estragos de aquella calamidad, que bahia de- 
jado á muchísimas lamilias sin capitales ni casas donde mo- 
xan solicitud tan justa fué repulsada por el comercio de Mé- 
xico; el interés eká reñido ^on la caridad^ y con todas las 
virtudes morales y sociales. En el mes de Agosto de 1777, 
en virtud de real cédula de 1 ? de Julio del año anterior, se 
instaló el tribunal genial de Minería á semejanza del de el 
Consulado. EJn cuanto al uso de su autoridad contenciosa, de- 
claró el Virey que la tenia suspensa hasta que el Rey la de- 
clarase, y solo podia usar de la económica como el Consulado. 
La corte había manifestado grandes deseos de dar un gran 
fomento á la mineria, que inspiró al Visitador Galvez, /). Joa^ 
qtdn Yélazquex de Lean, ínttmo amigo suyo que lo acompañó 
en la expedición de Sonora, llevando entre varios objetos oU 
servar desde aquellas regiones el paso de Venus por el disco 
del sol, como lo verificó á satisfaqcion de los mejores astro- 
mos de París, haciendo con sus propias roanos los instruvien- 



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81 
Um De^etoiios para esta obieiTiidoii« B^^rda eti Zacatdcaa, y 
TerrerM en Pachaca, habiao emprendido grandea obras para 
poner en corríentey aquel Ja rica mina de Qmhradiüaf y éate 
las de la v^ta Vizcmfna, Estas grandes especulaciones utilisi- 
mas para el erario, predispusieron el ánimo del Rey para fomen* 
lar el ramo; y eo esta coofiansa, en 25 de Febrero del año 
anterior, D. Lucas de Lazaga publicó impresa una exposición 
en que demoestra toda la economía del ramo de roineria, y 
eoachiye suplicando 4 Carlos III. que el producto anual del 
real de Señoreage que se pagaba á la corona» quedase á dis* 
posición de la minería como caudal suyo, y quo pudiera con- 
Tertiree en su propio fonninto. Otorgada esta y otras gracias» 
la esperíencia mostró que n> se llenaban los objetos de los 
sotores. Establecióse el banco para habilitación de las minas 
ricas emborrascadas, y solo se apruvecbarun de él ciertos per* 
sonages que presidian el tribunal general de minería, y los de* 
ñas mineros pobit» se quedaron en su indigencia; en fin, las 
babilitaetones quedaron perdidas, ya sea por malversación da 
elUs, ya por lo (alible que son las esperanzas de las minas (!)• 
La de FoJoictana, que doredó en esta época, esturo embor* 
rascada siete añoe; veíase con desprecio, y era conocida con 
el nombre de la mina de Alcabuco; habitábanla los mur* 
ciélagos y contrabandistas de pólvora: en 1769 comenzó á 
florecer paulatinamente, á merced del tezon y afanes de D* 
Antonio OtHegon: el tiro que le dio, importó mas de ciento 
cuarenta mil pesos. Sus memorias semanarias en 1778 no ba^ 
jaban de medio millón de pt^sos al año. Desde 1770 hasta 14 
de Diciembre de 1778, D. Antonio Obregon había presenta- 
do á las cajas, tuatro mü 9ei$cieiUai noventa y nueve barras 
de pktíOf que componian «eidcientos veinte y ocho mil trein* 
ta y nueve marcos, tres onzas y tres tomines, un grano; im* 
portando los derechos reales, aeiscienioi cuarenta y ocho mü no* 
s s fl tsntos eetenta y do$ peeot tree tominee. Aúmismo hubia pro* 
sentado emeuenta y tres mü ochenta y ocho caguXlanoi de oro, 
do$ UmUnee nueve granoe^ que pagaron trece mü ochocienfo» sé» 
^entm^ y un pemu once granoe. Para el laborío y beneficio de 
sas metales, se le habían ministrado á Obregon basta aquella 
feoha, doe mil oehoekntoe treinta y nueve quintalee de azogue, 
por los que había satistécho ciento cincuenta y nueve mil dos* 

[1] ^ él ramo de avioi en tree anos se malgastaron mas 
de setecientos mü pesoe. Carta de Hevülagigedo núm. 8b4, tám* 
166, y por lo que nombró Asesor de minería ai Oidor Cofw 



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cielito» evanota y vm peíoi síeto továnes «a paso; compon 
oieDclo (odaB estas partidas» ochocientos yeiojle y dos nü se- 
tenta y cinco peso» tres tcouitcsy como acreditaba uaa cerii. 
flcacion. Tal es ia nebcidí que el Sr. Sncareli hizo al Rey 
en carta mívaaeto^ 41M fijáis 18« t6«io 114, en (|ue reeooMond^ 
el oiáiito de este tt&rtanado aánaa^q^e después úivAé Conde 4$ 
Y^encmaa.il) 

29. £n Junto de 1T78 se descubrió el súneral de üb^* 
tipa^uUo en la pnoTinoia de Ouadalftxam (boy Xalisca), y pro* 
mtítió grande» eaperaazas de rtqieza. En el sigHÁMle «ño d» 
1779 se descubrió el onneral de Calorcef, Uanado asi por es- 
lar ubicado en una cañada qnei servia do maárígnem á cafpr« 
ee ladrones. EA caso fué, ipi» un mUioiano de & Luis PetMÍ, bii* 
btendo perdido sa cabaáb cuando pasaba al real de Matehuai* 
la, volvió ett^ su soltcündv y enouBiaándose 4 la sienea de la 
Concepción de Alaoiosr ó de S. Antoinio de los Coronados» en 
juásdicoíon. d» la alcaUia inayor de Charcas, dasiante cin- 
cuenta legoan de S. Luis Potpsí* encontsé con una abuodaA» 
te y ráca mata, de phtta« JEtnaayado di «letal que se eajeó i 
palo, de tieacBy rindió veinte núúnoQs por cai|^ foofiñdizad^ 
el poso abordó ¿ cineaonta^ y no bagó, de tAeíAla el anetal 
eornente* Al atildada desonboidor llamabua d IbgfSht boia- 
bre ebrio y dasarceglado, póc b qne ^ Viccy Bucan^li trató 
da qoe ae le nomlMase CuradofV. La noticia de este desoubrír 
«Miaite filó la óhiroa faunte que comunicó ósto gieífe al fteyt 
trece (fias antes de que fallecieae* (fi) 

30, Eitas ñquesBaa, y, la esperanaa do auaffiÉarlaa, hiele. 
iKiHqn» Bucaseli rscomtíndaae efícaztÉeHt» á la corte» á la Borw 
da, A Valanciana, Ttscreres y eüroB atrevídoa «mprendtdsre» d» 
-nÚMiS, iafluyesKlo ademas «n la fvoteeeíaa del sarnas baratft» 
-ca del preosa de los azegne^ y expeculaoioiie» da mina» d» 
«ate ingrediente en ésta AaióákB. Habo ttn tícaiipo »n qae Ba^ 
)aiña probibió la^eatraccioa ddi azopie da nneatra» iniaaaHeoa 
ipravirirnaa .peoo^ ipor 1» que Hago á mu «nt piohlaiaa^ ai las 

[di] ¿A eoÁnta ésaenderia ¡o neadido qmr retetáfi? ^A cnén^ 
i» el metal tirmdo al terteta, y -queaim hoy eaitáé; de msáo qm 
m nbundartí el axogme fornuutia la optimíta' de ^mm^dueme d 
4ia de Iwffi Esípy segure de ^ iw ee.meceeatda fne bt^ m 
peón ó barretero á ninguna labor: con que haya azogue que e o $ 
tee el éetufiéio dd metid asrumbado *en les temeiñee,^fyuia pura 
Juteer que abunde ia j^iata que iheiy jesameea én im .^rad» m«« 
deeiMe.. 

[2] Correspondencia con la corte, página 39, (amo llXi 



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Ittbía 6 DO en eete eontinente; mts cambiadas ks circoaftan- 
cías políticas» y puesto al frente del goUenio an ministro iliis* 
tndo, como lo fué Gdlvez, solicitó iafonneb del Virey para 
•Qtrar el gobierno en esta especulación, temeroso de la pró- 
xima guerra con Inglaterra» que irapediria la remisión de aio. 
gues. Bucareli lo dio muy completo en 27 de Marzo de 1777, 
A consecuencia de él se mandaron de Espada dos explorado- 
Te% que lo fueron D. Rafad H4ing, y D. ArUoaio Potadot 
eon TarioB dependientes que habiun tratrájado en las minas del 
Almadén, y porción de herramientas. El sabio padre AlxatCa do* 
tado por el gobierno con ocho pems diarios^ fué encomenda- 
do de dirigirlos á las minas de Takhapa^ y otras del rumbo 
de Ajuchillán, en Octubre de 1778; mas éste reconocimiento 
por entonces fué inútil, pues no se encontraron vetas forma*, 
les, sino mantos (1). Echóse mano del padre Álzate, porque 
empeñado en ésta averiguación había traducido la memoria de 
Mr. Jetieu sobre azogue, asi como habia traducido otra sobre 
cahivo de k grana que dedicó al Rey, se apreció en la cor- 
te, y por real orden de 12 de Agosto de 1777 se mandó á 
k cámara de indias lo consultase para prebendas; mas fué 
tan desigracUdo, que vivió pobre, y murió en la mayor indi« 
genda^ siendo un sabio de siglo. 

9h El gobierno español comenzó en esta época á mostrar 
UB verdadero deseo de propagar las luces en esta América, 
no obstante que estaba persuadido de que no podia conservar 
su dominación, sino por medio de la ignorancia de sus habi- 
tantea. Apareció un pequeño crepúsculo de luz por medio de 
una real orden dada en 20 de Octubre de 1776, en k que 
mandó Carlos III. se facilitaoe al General de flota D. Anto- 
nio de UUoa, una instruccioo que debería repartirse á per- 
sonas eclesiásticas que tuviesen alguna instrucción, para que 
k miníatraseB ideas sobre Antküedades mexicanas, Mineralo- 
gia. Metalurgia, Petrificación, y Testáceos. Dirigíase á los eck« 
siástioDs, porque ermí Jos únicos tn quienes m suponitm dgth- 
nes ceme eimi e9iéos de esías eiencias naturaleSf y sA resto de los 
Americanos en la mas ahsuráa ignorancia; y cierto que tenia 
jazon ei soberano, pues en aquellos mismos días k casa de 
comercio de Prado y FV^rre, pidió lieencia á la corte para 
embarcar ums cajones de letra de emprenta que sirviesen para 
imprifliir. « • • el calendario de Ootiveros (^)9 solicitud digna de 

[11 CarUí de Bucareli núm. 4094. 

|2J EeUi eoUeitud ewsia en la caria n^. 1688, tóm. «O 
de Aeareli, 

TOM. IBp 4. 



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24 

dirigirse al Dr« Francia del Paraguay, que con su gobierriú' 
paternal condenó á aquel pueblo á la ignorancia mas degra- 
dante y brutal. 

82. En 13 de Enero de IT77 se libró otra real orden 
para que se plantease en Puebla un establecimiento de lonas 
de algodón, que sirviesen á la marina real, asi como se usan 
en la marina de Asíh. En 12 del mismo mes y año, se ex- 
pidió otra real orden para que se planteasen siembras de lino y 
cáñamo, se remitieron spmillas, y mandaron comisionados pa- 
ra que enseñasen el cultivo de este artículo precioso: D. Luis 
Parrilla fué nombrado Director de este establecimiento: nues- 
tra feracísima tierra lo produjo en abundancia; pero entiendo 
que se desistió de la empresa porque no ofrecía cut*nta á la real 
hacienda, puesto que los jomalcb de América son crecidos, y 
las lonas deberían destinarse á la marina real. España solo 
podría tener utilidad, comprando la cabullería de la Rusia 
por precios muy bajos. El Rey Carlos III. sin duda conoció 
mejor que sus antecesores, el méríto de ésta Améríca, pues 
mandó al Dr. D. Juan Bautista Murun, que escribiese la his- 
toría del Nuevo- Mundo, obra difícil de realizar, si se que* 
ría escríbir con la imparcialidad qu^ demanda la bistoría; sin 
embargo, éste sabio acometió la en»presa, publicó un tomo, 
iba á dar el segundo á luz durante el gobierno de Carlos IV; 
pero el ministro Caballero tuvo la osadia de tachar de pro- 
pio puño algunas de sus páginas, y quedó suprímida la me- 
jor obra que pudiera leerse de un sabio español, contra quien 
se levantaron algunos críticos, y entre ellos el P. Jesuita Iturrí, 
que se destempló en su crítica, y aceleró la muerte de aquel 
escrítor digno de mejor suerte. Desconceptuóse también entre 
los mexicanos por haber negado la aparícion Guadalupana, 
porque á su penetración se ocultó distinguir los tiempos en 
que se obró este prodigio, y á cuyas circunstancias harto di- 
ficiles se debió el que no se hubiese publicado este favor del 
cielo por el Obispo Zumárraga, y sobre lo que tengo hechas 
algunas observación s en la obra del Padre Cavo, p^na 105. 
Desengañémonos, Dios ha querido probar la fé piadosa de la 
iglesia mexicana en este prodigio, así como ha querido pro* 
bar la de la Iglesia universal sobre la de la Concepción in* 
maculada de María, dejando su creencia á la buena fé de 
loe fíeles, sin un expreso pronunciamiento del Vaticano (1). 

[1] Yo me atrevo á recomendar á los mexicanos la lectura 
del Sr. Muñaty siquiera por lo puro de su lenguage^ por »u f#- 
aio y dignidad en el modo de referir los hechos. A él debemos 



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25 
fo entiendo que el deseo de propagar el buen nombre de la 
Américd moxíjana en el Rdy Carlos III. se debió principal- 
méate á la lectura de la historia del Lie. D. Mariano Veylta, 
singularmente honrado por este Príncipe, que aunque no la 
manió imprimir, empero la hizo depositar entre los manus* 
critos preciosos de su biblioteca real. Ya después veremos cuanta 
protección dio á las artos en este Nuevo-Muodo durante su 
reinado. Por lo respectivo á la seguridad de esta América, el 
Sr. Bucareli puso el mayor esmero en fortificar la plaza de 
Veracruz y castillo de Ulúct, no menos que el de Acapuloo, cuya 
construcción moderna se debió á la mina que causó en aque- 
lia fortaleza el temblor de Abril de 1776, de que ya hemos ha- 
blado: entonces lo mandó reponer con la mayor premura, pues 
las noticias que se recibieron en México fueron, no solo que 
se habia destruido aquella fortaleza, sino que los montes in* 
mediatos se habían derrumbado sobre ella y la ciudad; por 
tal motivo partió á toda diligencia el ingeniero D. Miguel 
Conttanxóf y con su informe se procedió á la reedificación, 
dándole la forma de un Pentágono (1), La artillería la reci- 
bió de la fundición de Manila, que es la mejor que conoce- 
UMs, y en aquella fííbrica se fundieron los cañones antiguos 
desfogonados que llevaron las naos de Filipinas. La mejora de 
esta arma se proyectó seriamente por el Sr, Bucareli con mo- 
tivo de la necesidad quo había de guarnecer el castillo de 
Paróte que entonces se construía: no pareció mdl á la cor. 
te el que se fundiesen en Orizava los cañones, morteros y ba- 
lerio; pero se desistió de la empresa cuando se remitió el pre- 
supuesto de la fiíbríca de artillería, que debía ser para toda 
la costa, y que ascendió á la enorme suma de seiscientos üsin- 
1e mil doscientos veinte y dos pesos (2). Sin embargo, el fun- 
didor D, Francisoo Hortuzar que formó este presupuesto, fun- 
dió treinta cañones de campaña en Tacubaya, bajo la direc- 
ción de D# Diego García Panes, y después otros para las sal- 
vas de la plaza de México en dias de años del R<>y, ó avi- 
so de su salud. Apenas se hace creíble que solo el costo de 
doce cañones, c ilíbre de á seis, ascendiese á veinte mil seis- 
demtos veinte y siete pesos tres tomines cuatro granos; ello es 

d poseer la obra dd padre Sahagun que imprimí^ porque se la 
de^ copiar en Madrid al Coronel D* Diego Panes, de quien 
fié grande amigOf como dd Padre Mier, á quien socorrió en 
su infortunio. 

[1] Carta de 27 de Mayo, núm, 2229. 

[2] Tóm. 10, faja 4, vuelta. 



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M 

eierlo ^ipie 0e fiiRdieron y baireiMiroici «A>Fe «elido, MJetAado» 
á ng9tom. fnieba de Onleiiama, filiándose c«da pieza por te- 
parado. IVmbéíoii «e proyectó fermalicar un «otiilen» en el rio 
de GoazucoalcoB (t), kifar donde sin dada debe Icario la »a« 
cton cuando lo oeoeeite, y se «laBdó fonnar el pcesopuetlo d^ 
•Q gradería y átilea, 

sS. Al tomar d mando «1 8r. Bmcarelt se «•conifó coii« 
qoe ka indios baribaroo del departamento de Chihuahua haeíaa 
una guerra airón á tas tropas presidíales^ y «fie enorgulleci. 
dos con naa ventaya <](btenida en la laguna de 3. Stíbastiun, 
se httbian insolentado -como jamas 4o hübian ostiido. Para re* 
jpnmivios dictó las mas exquisitas medidas, que supo ^iesompe- 
üar á satisfacción el Comandante igeneFttl 0. SbigQ Ocaiar. 
La guerra se prolongó «a esta ÜNmtera, y puede decóse qvo 
en Ui mayor paite de la linea (roaterÍBa con diversas tribus; 
pero 'la constancia conque se les persiguió, y mas que todo 
el modo con que snpo fijar la Imea de presidios el succeoor de 
jOconor, Caballero de Croix, si no extinguió á los enemigos, 
Á lo menos, los puso en brída, y contuvo bus progresos aáue 
nuestras posesiones por mucho tiempo. Si «e hubiese Uevado 
adelante aquel sistema hasta nuestros «lias, y no «e hubiese 
abandonado veigonsoeamente parte de la línea 4le presidios, 
•hoy sería Cbflwahua ano de los depulamentos mas felices de 
JUiAStra república, pues tiene elementos para ello. £1 mismo 
•xelo infatigable mostró BuoarsK para arreglar la Iberza acti- 
va de las milicias de todo «1 4wino, escarmentado con la ifi'* 
▼ación de la Habana, i^iede decirse que durante su gob^no 
todo filé felicidad para la Nueva^España; mas el gnsto no de* 
jó de acibarársele con algunos aoontecimieatos desgcaciados, 
como fueron los fiíertes tenremotos experisnentados an los años 
de sn gobierno. La hacienda pid>ii2a aumentó sus ingresos 
muy considerablemente por el arreglo de las oficinas oeoaii^ 
dadoras, debido é la visita de Oalvez, que la confié 4 mtiBos 
puras, y tatemó perfectamente la renta del atabaco y lotería 
que poco antes se había planteado. El comercio aumentó asi- 
mismo por haber aofocado el contrabando, lo que «e debió á 
la comisión que confinó Bucareli al Capitán de la Acorda- 
da ArtstmuñOf el cual secretamente marchó para Tampiee, y 
•n la rada de Panuco sorprendió Mte embarcaciones contra- 
hundistas, con sus respectivos comaadantes, y al alcalde ma* 
yor qoe ora el vehícnio ó conducto por cuya mano se &d- 

[1] Tóm. 104 de la correspondfineiaf pág. 51, cuya tedlura 
recomiendo ci golriemo etiprenuK 



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iitafaui estef iiAgooiacíonfs (hiiidiifeiilas. Eflt^ tef?ib1e ^en^plur 
«MlaT» {N»r e»toiiee0 el coQUabftiidot como lo eootendría bi^ 
ii d golHanio adoptoe iguales Biedida», cor ifíial precaucioB 
«gilo, y Mef|;ía ijoe no tieae. 

94. £n 91 do Diciemb» da 177S» 80 incendiaron novenU 
qaiiitalM de póhrom eo la fábriea de Saii(a-Fé, que bebía e« 
d gnuoero pafa aeoleanie, y peraciercp treinta y nueve opera* 
ríos (1)» per lo que ae proyeeió plantear entre la barranca de 
Santa*ré y Tacubaya oirá nuevn f&brioa* que la h'i^fo mas y 
nae neceeariii la declaración de cuerra con Inglaterra* verifi. 
cada en el ano aigniente, como deapuea veremoa, para surtir 
loa puntos litorales. El Virey Bticareli dictó pocas providea* 
cías gubernativas» acaivo porj^ue su multitud impide su pronta 
BÍecucÍQ«9 según la instruecion de Crm: un^ de ellas fué uq 
i%ígÍMmemo provisional para apagar lo» incendioSt y lo moti* 
Tó el qpie ocarñó en 16 de Alnrii de )774« En sus dias se 
erigió um% fuente bellísima eo el paseo copoQido boy con eí 
nombre de Pa^eo de Bucanlh caleada bien formada, y que d4 
salida & la llamada de Btlén. También se concluyó el bello 
acoedttcte de CbspuitepiíC, que termina en la plazuela que lia* 
nnuí del SoÜ^ del aguOf que provee gran parte de la ciudad 
de agna gorda, y se formó sobre las ruinas del antiguo que 
nsaroB los mexicanos» y niveló el Rey Net^bualcoyotl de Tetz- 
coco. Gloriábase México con la posesión de un gfiü supremo 
que era nH>dek> de virtudes; bajo su sombra veia el rico un 
conservador de sus propiedades» el huérfano un ampaindor en 
ju doselaeion» el criminal un juez» el sabio un protector» el 
jMoesteraso un paire compasivo» la religión un apoyo» el mi- 
litar un gefe MfoiMdo y prudente. Su nombre era acatado 
.per este inmenso entínente» y al pronunciarlo se presenta* 
ban Isp ideas correlativas» é inseparables de sus virtudes. £1 
súórcoles de la semana mayor fué atacadp de pleuresía» en- 
feoBsedad que no pudo vencer la medicina. México se llettó 
de consternación» y hasta le clase popular y mas menestero* 
j*a» se. interesó en la conservación de au vida pregóse.. Duran- 
ie sn enfermedad mostró la serenidad de Ánimo que siempre 
le acompañó: otorgó su testamento» prnviniendo se le enter. 
rase en la iglesia de la Colegiata de Guadalupe» escogiendo 
^son sus palabras) por lugar de mi entierro» el mas inmedia- 
to á la puerta» por donde acostumbraba yo entrar á reatar y 
encomendarme 4 tan Sagrada Imagen» que be venerado y ve- 
nero.** En la clausula catorce» manda se hagan seis estatuas 

[ij Carta ftútn. 4209» tóm. 114. 



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Í8 

de plata, para adorno de la barandilla del presbiterio de di- 
cho templo, de las cuales seis ya estaban concluidas. Poco 
antes de morir, mandó que se le vistiese, porque quería morír 
hincado de rodillas; y ya que esto no se le concediese por 
falta de ñierzas, se le bajase y tendiese en el suelo, para mo- 
rír sobre un petate como pobre religioso. Con tales dispo* 
siciones orístianas, pasó á mejor vida el dia 9 de Abríl de 
1779. Sus albaceas, que lo fueron D. José Martin Chavez, y 
el desgraciado D. Joaquín DongOf cumplieron religiosamente 
su voluntad, aunque yo por la mia, no la he cumplido pisan, 
do la loza de bronce que oculta sus restos venerables; siem- 
pre he respetado aquel lugar donde se oculta y aguarda la re- 
surrección un hombre de bien, que solo usó de su poder pa- 
ra hacer feliz á mi nación. Protexto, que he registrado es- 
crupulosamente toda la historia de su gobierno en la corres« 
pundencia secreta con el Rey, y no he notado el menor ac- 
to de injusticia. Pióse la mas completa idea de su méríto en 
el bellísimo Sermón de Honras que predicó el Penítenciarío de 
México 2>. Jasé Patricio Uribe; es una de las piezas mas be- 
lias que se registran en sus obras. El texto es sin duda el 
mas apropiado para semejante personaget Ad Ínsulas longé di» 
wlgaium est nomen rtuim, et dilectus es in pace. (Del eclesiásti- 
co). Predicóse con toda la dignidad oratoría, y el orador presen- 
tándose en el pulpito con un pañuelo en astitud du mos- 
trarse conmovido y lloroso, después de un rato de silencio, 
comenzó apostrofando á Dios que habia cerrado sus oidos 
y apartado sus ojos para no ver las lágrimas con que im- 
ploraban los mexicanos su clemencia á ravor de aquella vic- 
tima. Tal fué en su gobierno el Señor D. Frey Antonio 
María BucareU y Ursua. Debo añadir por último real- 
ce de sus prendas, que amó mucho á los indios, y no so- 
lo cooperó á la fundación de su Colegio, sino que habien- 
do solicitado las monjas de la Encarnación, quedarse con la 
imagen de Nuestra Señora da Loreto, que se trasladó inte- 
rinamente á su iglesia, después de haber sido robadas algu- 
nas de BUS alhajas en la iglesia de los Jesuítas cuando fue- 
ron expulsos, se opuso á semejante pretensión, por ser pro- 
piedad de la iglesia y Colegio de San Gregorío. En 12 de 
octubre del mismo año de 17.79, dispensó el rey de la re- 
sidencia al Señor Bucarelí, mostrándose satisfecho de sus ser- 
vicios, y pronto á premiarlos en su casa y familia. 



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39 
GOBIERNO DE LA REAL AUDIENCIA DE MÉXICO. 



33. Por muerte del Sr. Bucareli, el real acuerdo de oído* 
res procedió á abrir la cédula llamada de Providencia, ó sea 
de Marktfoj que en los últimos días de aquel Virey había man* 
dado de España el ministro Galvez, nombrando por succesor 
del vireinato en caso de muerte» al Presidente de Guatemala. 
Hísolo en el concepto de que llegado el cavo de abrirse, ob- 
tendría este empleo D. Matías de Gaivez, su hermano; en lo 
que se llevó chasco, pues aun no se había presentado en Gua. 
témala, y estaba en el ejercicio de la presidencia D. Martin 
de Mayorga; y como el nombramiento debía seguir á la jier* 
mma moraly éste recayó justamente en este gefe. 

36. Ocupábase á la sazón en trasladar la población de la 
cíudhd de la antigua Guatemala destruida, al lugar donde es. 
tá ahora la nueva, ocupación molestísima y muy compróme- 
tida, que le atraía infinitas desazones* Púsosele inmediatamen- 
te por la Audiencia un correo á toda diligencia, con la no- 
ticia de su nombramiento, el cual llegó á Guatemala en eie. 
te diaa, venciendo cuatrocientas leguas, muchas asperezas y 
ríos caudalosos (1). Por el nuevo orden de cosas que intro- 
ducía la cédula de Mortaja, el gobierno interino recayó en 
la real Audiencia, y el de Capitán general en su regente 2)« 
Frantieeo Ramay y Roedlj el primero en su clase que tuvo es- 
ta chancillería* 

37. Pocos ó ningunos sucesos de importancia ocurrieron 
en lo interior de la Nueva-España durante este período; so- 
lo se presenta digno de memoria por su carácter de novedad, 
el del Sr. D. Fray Antonio de Jesús Sacedon^ prímer Obíf^po 
electo del nuevo reino de León. Manifestó este prelado á la 
Aodiencta gobernadora, la bula de erección de su obispado: 
dictáronse providencias para su establecimiento, y que cumpli- 
do el año del fiat de la bula, se le entregasen aJ nuevo Obis- 
po siete mil pesos de las cajas de S. Luís Potos!, á cuenta 
de so cuarta episcopal» para que pudiese vinjar y establecer- 
se, á reserva de liquidar la mayor ó menor importancia, y de 

[1] Este ktmAre extraordinario en su linea^ Andaluz de ori^ 
gen^ se llamaba F. Varo. Su rapidez solo es comparable con la 
de los correos Zaragozas de Oasiacaf y que casi hicieron igual vto* 
je en tiar^pos posteriores. 



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so 

reintegrar & los interesados con los demás diezmos; es decir, 
á las diócesis limítrofes» pues no había sido aun hecha la de. 
marcación del nuevo oMspado. Se reservó al Sr. Saoedon el 
que eligiese lugar para la fundación de la Catedral» j solo se 
le exigió que diese cuenta al Rey de cualquiera resolución 
que sobre esto tomase. Eligió por asiento de la mitra á Mon- 
terey. Este obispado comenzó á prosperar luego en el gobier- 
no de su succesor D. Andrés Ambrosio Llanos Valdés» y hoy 
seria uno de los primeros de la república, si no hubieran so- 
brevenido revoluciones sangrientas, si no se hubiera propaga* 
do la desmoralización en todas las clases del Estado, y si el 
buen zelo de aquel prelado se hubiera conservado hasta estos 
tiempos. La grey cristiana no prospera, cuando los pastores 
no hacen frente á los lobos hasta morir, batiéndose con (>Uos: 
la meqor tolerancia, abandono ó disimulo, arruina las ovejas 
con mengua de sus pastores. 

88. ^brevino en estos dias una ocurrencia harto desagra- 
dable, y que puso en consternación á la Audiencia gobema? 
dora; tal fué la declaración de la guerra con Inglaterra* Es- 
te mal ya se tenia previsto por el 8r. Buoareli, que había 
procurado poner el reino en el mejor pie de defensa en sos 
Costas litorales, En 18 de Mayo de este año, Cários III* hi. 
zo la solemne declaración de guerra: su ipanifestacion fué 
Sencilla y llena de dignidad. Presenta por razón fiíndamen* 
tal. • • t qae la nación 3ritánica habia rehusado en términos 
impropios (son sus palabras) aceptar las justas proposiciones 
que el Rey Católico había hecho en calidad de mediadorf pa- 
ra que terminase la guerra con Francia, y que los eefiíerzos 
de la corte de Londres se dirigian á ganar tiempo, y procu* 
rar indemnizarse de la pérdida de sus colonias, sobre los do- 
minios españoles de indias, según los insultos y preparativos 
que se habian experimentado ea elloe.^* Tal iué la razón su- 
ñciente de este fatal decreto, que después se amplificó con 
otras en el manifiesto de 19 de Julio del mismo ano, pofaU- 
cado en México el 16 de Bimembre. 

89. No era de esperar que diese otro resultado «1 íator y 
protección que bajo de cuerda había dado España á los co- 
lonos ingleses, para que se emaneípaseB, y evitar que por me- 
dio de ellos fiíese invadida la Nueva-España, coma lo ñiéia 
Habana; paso falso de su política, que solo retardó nuestra 
emancipación por cincuenta años; pero que no la evitó, y er- 
ror grande en el gabinete francés, que solo sirvió para que es^ 
tallase la revolución de 1796. Bn ^, «0ta medida «rejo males 
incalculables é españoles, franceses y mexictDos» Tamaño &vor 



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31 
díitpeiisado á ^mbres iojs[ráto9, bien pronto fué olvidado por 
ellos, que en nuestros días han insultado al gabinete de Ver- 
salles: suceso de pésimo ejemplo para las antiguas monarquías 
de ta Europa, y fruto de las atrevidas hipótesis de los llama- 
dos reformadores de la especie humana, que no pudiendo re- 
formarse au mismos, han cambiado la faz de dos mundos, j 
fienádolos de luto y sangre. 

40. La publicación de la guerra, se hizo en México en 
12 de Agosto de 1779, antes de la llegada á la capital del 
8r. Mayorga, que fué instruido de esta providencia cuando se 
hallaba en Puebla de camino, por dos oidores comisionados 
para el efecto. Supo también allí las providencias del mo- 
mento, tomadas para habilitar de dinero á Yucatán, N. OK 
lealM, la Habana, Manila, y demás puntos que se sostenian 
con los situados de México, y que de un instante á otro po. 
dian 9er sorprendidos por los ingleses, cuya declaración de 
ffuerra suele hacerse principiando por las hostilidades, como se 
hizo años después, sorprendiendo unas fragatas ricamente car- 
gadas de Buenos-Aires para España, y que navegaban en la 
confianza de la paz; y el incendio y ruina del arsenal de- 
Dinamarca. Tan tristes nuevas aceleraron la llegada de Ma- 
yorga á México, multiplicándomele las fatigas de un camino, no 
menos largo que escabroso. 

GOBIERNO DEL VIRET D. MARTIN DE MATORGA. 

41. Deseábase su entrada en México, porque se temía que de 
«n momento á otro apareciese sobre nuestras costas una os- 
.cuadra infflesat que desembarcase doce 6 mas mil hombres, 
como había subedido en la Habana. Los oidores no inspira- 
ban confianza, sino para fallar pleitos, y lo mismo su regen- 
te, aunque s6 titulaba Capitán general; mas este temor se 
calmó el día l^S de Agosto, en que el nuevo Virey tomó po. 
sesión del mando, coya entrada fué triste, porque á la sa^on 
se hacían novenarios y rogaciones por el buen éxito de la 
guerra; y asi no btibo las funciones de estilo que se usaban 
en tales casos. Bien presto ocurrió otro motivo de melanco- 
lia que hizo derramar copiosas lágrimas, porque repcntinamen^ 
te apareció en el mismo mes de Agosto, la peste desoladora 
de viruelafif, que tomó mucho incremento en los meses eocce- 
sivos, y en el espacio de cincuenta y siete días en que ar- 
reció, hizo bajar al sepulcro, solo dentro de México, ocho mil 
ochocientas veinte y una personas, según los partes de poli- 
Káa. que di6 al gobierno el ayuntamiento; partes que creo no 

TOM, m. 5. 



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serían muy exactos, fmefl entonces la policía no había recibí» 
do las mejoras que después le dio el Virey Conde de Revi* 
llagigedo. El número de apestados en los ciento y cincuen- 
ta cuarteles en que se subdividió esta capital entonces, aseen* 
dio á cuarenta y cuatro mil doscientas ochenta y seis perso* 
ñas, de las que solo pudieron asistirse por sí, siete mil qui. 
Dientas sesenta y seis, y fué necesarío socorrer en un todo ¿ 
ireinkí y seii mil setecietUas veinte. £1 triste cuadro que Mé- 
xico presentaba en tan azarosos días lo truzó con bastante 
exactitud el Virey en carta de 27 de Diciembre de 1779, nú- 
mero 278, dirigida al ministerio Español, en la que se ex- 
plica de este modo: „No se veían en la calle 6Íno cadá- 
veres, ni se oían en toda la ciudad sino clamores y lamen- 
tos: hacíanse generalmente rogaciones públicas» devotas, pro- 
cesiones, y solemnes novenarios á las santas imágenes á quie- 
nes el pueblo tributa mas particularmente venerdcion y afec- 
to;, finalmente, todos los objetos concurrían á una imponde- 
rable consternación. Llegó mí congoja y desconsuelo á un 
grado muy superior; veíame en los principios de mi gobier- 
no, después de una tan dilatada y penosa caminata, sin to- 
da la práctica y conocimiento de un reino tan vasto, pre« 
cíoso, y lleno de atenciones, rodeado de las calamidades y 
clamores del público: declarada la guerra, entendiendo en los 
preparativos de la defensa (que están casi concluidos) con 
toda la eficacia y actividad que demandan, en la habilitación 
de los importantes socorros de la Habana, Campeche, Maní* 
la, y N. Orleans: en los del reino de Guatemala que debía 
ocupar mis primeros cuidados, no solo porque acabo de dejar 
0U mando, sino por los sucesos acaecí 'los en el puerto de 
Omóa; y últimamente lleno de las inmensas tareas que ofre- 
ce este gobierno, aun ein las expuestas circunstancias. Debe- 
ría sin duda haber tenido mí espíritu un funesto extrago, á 
no mirarme por otro lado tan lleno de auxilios, y observar 
en este prelado (el Arzobispo) y todos los demás cuerpos de 
tribunales, ministros y sugetos particulares, tan gran piedad, y 
tanta prontitud en la práctica y observancia de mis disposi- 
ciones.^* 

42. Este informe está exactísimo, porque todos de consu^ 
DO, y gratuitamente contribuyeron en cuanto les fué posible, 
al remedie» de esta calamidad. El Arzobie-po Nuñez de Ha- 
ro, plantró en la casa del noviciado que fué de los Jesuítas 
(S. Andrea), cuatrocientas camas„ y desde entonces se predis.> 
puso á establecer en aquel local un Hospital general, para cu- 
ya sustentación gastó enormes sumas de dinero; pero lo ma$ 



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88 
sensible fué, qua esta culamidaci hubiese plagado generalmente 
sobre esta Ainéríca, cuando estuvo en manos de sus habitantes, 
J9, que no extinguirla, á lo menos suavizar en gran parte la 
actividad de su veneno, por medio de la tfiocK^acion, de cu* 
yos buenos efectos ya se tenia entonces noticia por los que 
bahía producido. en la Europa, y en aquella misma sazón pro- 
lucia en Norte-América, cuyo gefe Washingthon habia adop- 
tado La inoculación en su cuartel general, con buen suceso 
(1); tan cierto es esto, como que el Virey Mayorga, refiriendo 
al ministerio las providencias que hubia adoptado, le dice: (car* 
ta nám. 151 de Noviembre). • • • que habia dispuesto se desti» 

nasen una ó roas piezas en el Hospital de S. Hipólito 

para que se inoculen los que quieran entregarse voluntariaroen» 
te á esta operación, después de calificar si es ó no útil su 
uso en tiempo de epidemia, <:on acuerdo del tribunal del Pro- 
tomedicatoJ* Esto quiere decir, que el alivio de nuestro pue- 
Uo, se sometió á la calificación de cuatro vejetes, que sabian 
tanto de inoculación^ como de náutica, y veian «ste preserva, 
tivo como cosa que olia á Nigromancia. Todavía en la epi- 
demia posterior de 1797, vi suscitarse esta misma cuestión 
entre doctores de grandes borlas y polendas, á pesar de que 
ya estaba decidida por los efectos favorables que se habían 
notado en Oaxaca, donde primero se planteó la inoculación, 
de donde se remitieroB á México por cartas, las primeras vi- 
inelas. ¿Cómo es, decían enfurecidos, arqueando el brazo co- 
mo si estuvieran argumentando en la barandilla de la Univer- 
tidad, cómo es que un hombre pueda meterse un mal cierío 
por el que puede perecer, sin cometer un suicidio? ¡Este es 
«n pecado mortal gravísimo! La peste de viruelas de que va- 
mos hablando, hizo horribles estragos en toda la Nueva*Es- 
pana; y tanto, que era una cosa rara ver una muger bonita; es 
decir, que no tuviese la cara marrada de vÍFueTas« Era yo 
muy niño cuando mi padre me llevó á ver las profundas fo- 
sas abiertas en el cementerio de la Catedral de Oaxaca, cu* 
ya memoria todavía me espanta, Mayorga dispensó á aque- 
¡la ciudad cuantos favores pudo para alivio de aquel pueblo 

[1] El General D. Ignacio Rayón hizo lo mismo con la 
Vacuna en d ano de 1814 en Zacaüán. ManéMa alli una 
éUmsion que se halló repentinamenie atacada de viruelas, lo mis* 
mo que la gente popular; valióse de esta medida y la salvó; 
¡ojálÁ y hubiera tenido igual suceso con la otra plaga que era 
peor que las viruelas, qoiero dear^ con la tropa de D. Luis de 
Águila que lo atacó d 2b de Setiembre. 



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36 
carian las pnncipales plazas de esta América, hizo los mayo- 
res esfuerzos por mandar dinero y pólvora á la Habana, N« 
Orleans y Campeche, y activó cuanto pudo la conclusión del 
molino nuevo de pólvora de Chapultepec. Cuando no hubie- 
ra recibido orden de la corte para obrar con esta actividad, 
lu experiencia de lo que pasaba en el reino de Guatemala, 
asi se lo persuadia. Los ingleses tomaron ¿ Omóa por asalto, 
el 2ü de Octubre de aquel año (1779), El hecho se reñere 
en la correspondencia del Virey por las relaciones de D. Ma- 
tías de Calvez, dul modo siguiente: „E1 19 de Octubre, los 
buques enemigos que intentaron atacar el castillo, no pudien* 
do sufrir el niego de artillería de este que á medio tiro les 
baró una fragata que sacaron con muchos apuros cargándole 
su arlilleria á la banda, hubieron de retirarse. Mas al dia 
siguiente en el acto de estarse tocando la diana en el casti* 
lio, lo asaltaron, no con escalas propias, sino con unas de ma- 
dera con que se habia bruñido el encalado de la casa del Co- 
mandante, y que se hablan dejado alli por un descuido loe del 
castillo. La guardia que estaba en la muralla no supo defen* 
derla, pues cuando sintieron el estrépito de la sorpresa, ya la 
hablan montado mas de cien ingleses; los negros soldados del 
castillo trataron de ponerse en fuga, rompiendo á hachazos las 
puertas que llaman del Socorro, por las que se escaparon cuan- 
tos pudieron, hasta que los ingleses enseñoreados de la forta* 
leza, los contuvieron, tomándoles el boquete. Sin duda que el 
Castellano de aquel fuerte, previendo esta desgracia, hizo sa- 
car el dia anterior de él, cuarenta mil pesos y otros efectos 
preciosos que hizo trasladar por un camino desconocido á los 
enemigos: habrianse salvado los añiles y Otras preciosidades 
quo habia allí encerradas de cuenta de particulares, si los 
maestres y comandantes de buques por tener segura la ga-i 
nancia de sus fletes de conducion, no lo hubiesen impedido, 
lias mercaderías halladas á bordo de los buques que estaban 
á la ancla l>ajo la protección de la fortaleza, importaron mas de 
tres millones de pesos, comprendiéndose en ellas, crecida can- 
tidad de azogue, destinado para beneficio de lo^ metales, que 
no quisieron dejar los enemigos, no obstante las ^^ndes ean- 
tidades que se les ofrecieron para su rescate. £n el asalto, 
fueron hechos prísioneros cuatrocientos soldados que defendían 
la fortaleza, y solo ciento pudieron escaparse. Según la re- 
lación que D. Matias de Calvez dirigió al Sr. Mayorga, los 
indios moscos y zambos auxiliaron en la empresa á los ingle- 
ses, y sabida por Calvez estf^ desgracia, salió de Guatemala» 
comenzó á reunir las milicias de Sula, desde donde pidió sot 



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37 
•0IT08 á México de toda especie, qoe ae le mandaron; y cuan- 
do 06 disponia para atacar á loe ingleses, éstos abandonaron 
á Omóa por la insalubridad de aquel clinia mortífero, llevan* 
dose la artüleha, y cuanto pudieron del pueblo y del cas- 
tillo. 

47. Estas desgracias consternaron sobre toda ponderación 
al Virey Mayorga, pues amaba singularmente á Guatemala, 
cuyo gobierno acababa de dejar; y asi es que multiplicó sus 
esiuerzos para socorrerla, mandando ¿ marchas dobles hasta 
doscientos mil pesos. Galvez le pedía un millón, pero no pu- 
do dárselo teniendo otras atenciones de igual urgencia como 
Yucatán: en diversas partidas le remitió hasta seiscientos mil 
pesos. £1 comandante general de esta provincia, se vio igual* 
mente comprometido que Galvez, aunque éste obraba agre- 
diendo á los ingleses, y no pasivamente como aquel. La cor- 
te deseaba quo ios británicos fuesen arrojados de Wallis, pun* 
to que ocupaban, y donde se fijaron para establecer un corte de 
madera de palo de tinte; allí habían extendido sus posesio- 
nes, levantado atrincheramientos, y fijado un punto el mas á 
propósito para sostener el comercio de contrabando con Gua* 
témala, Yucatán y Cbiapas, el cual ha ido en aumento has- 
ta el día; por tanto, D. Roberto Rivas Vetancourt, atacó aquel 
establecimiento con buen suceso, haciendo prisioneros de guer- 
ra á todos sus habitantes, mas de trescientos esclavos, y no 
pocas embarcaciones menores; mas al tiempo de concluir es- 
tas hostilidades, ó llámenseles represalias, llegaron en socor- 
ro de los ingleses dos fnigatas y un manual de veinte y 
ocho cañones, que le obligó al Comandante español á aban- 
donar la empresa, y retirarse con su flotilla; sin emburgo« 
Vetancourt les quemó mas de cuarenta establecimientos, pa- 
sando este daño de mas de quinientos mil pesos, no cuntan* 
do con el saqueo que hizo la gente voluntaria, agregada á la 
husma de él á la expedición. Las piraguas españolas osaron 
tomar un bergantín inglés de cuarenta y cuatro cañones, in- 
teiesado en setenta mil pesos; mas adelantándose á hacer lo 
mismo con otro de guerra de vinnte y ocoo, varó el primero 
por falta de práctico, y fué necesario desistir de la empre- 
sa (1). 

48. Estas notiaias en que se alternaban las desgracias con 
las victorias, aunque á medias, hicieron á Mayorga que multi- 
plicase sus esfuerzos para socorrer los puntos marítimos, ex~ 

[1] Comunicaciones de Vetancourt al gobierno de MéxicOf ¡f 
de éste al ministerio. Cart. núm. 167. tám» 124. 



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puestos á iavasiones como el de Omóa. El gabinete de Es- 
paña desengañado muy á su pesar de que la convinacíon de 
BUS fuerzas con las de Francia no le podían dar los felices 
resultados que se prometía, y que se fnistraron por etiquetas 
entre los gefes de las escuadras reunidas, se decidió á obrar 
por si solo, y destacó una buena parte de su armada al 
mando del general Solano, que debía favorecer las operacio. 
nes militares que se preparaban en aquellos días contra la 
Florida, y en las que México debía tener parte, mil|¡stra|ido 
auiúlios de toda especie. Hechos los preparativos n^ieesaríoá 
para abrir la campaña, D. Bernardo de Galvez, Gobernador 
de la Luisiana, comenzó las hostilidades, luego que la corte 
de España anunció que haría causa común con la Francia. 
Con dos mil hombres hizo una irrupción en la Florida Oc- 
cidental, que solo contaba para su total defensa, con mil 
ochocientos hombres, de los que la mayor parte estaban en 
Panzacola, y el resto diseminado en diferentes guarniciones. 
Después de haber reconocido la independencia de los Esta- 
dos Unidos de América en 19 de Abril, puso Galvez en mo- 
vimiento sus tropas, subió el Mísisipi, y después de nueve 
dias de sitio, se apoderó de un fuerte, ubicado en la embo* 
cadura del Ibevill, defendido por quinientos hombres en 7 de 
Setiembre de 17^9. Continuó después rio arriba hasta Nat- 
chez, y tomó ios fuertes y establecimientos que formaban la 
barrera de esta provincia al Oeste, penetrando á un pais íér* 
til que tenia lo menos mil doscientas millar de extensión. 
Esperó allí la Primavera para continuar sus operaciones mi- 
litares, y convino con el Gobernador de la Habana un plan 
para apoderarse de Panzacola, y de lo demás de la pronn- 
cia« Con este objeto embarcó sus tropas en Orleans, y escol- 
tadas de algunas fragatas y otros buques menores, se dirijíó 
acia la bahía de Movila, donde deberían reunirsele nuevas 
fuerzas que esperaba de la Habana, ^llí luchó un mes con- 
tinuo con las tempestades demasiado comunes en este cli« 
ma, que maltrataron en gran parte sus' buques, y lanzaron 
en las playas ochocientos hombres que perdieron sus armas, 
vestidos y demás útiles, quedando sin ninguna clase de recur- 
sos. Los Españoles sufrieron este azar con un valor estoico, 
y que es ordinario en ellos: perdióse la mayor parte de la ar. 
tillería; pero Galvez hizo construir con los fragmentos do sus 
buques destrozados escalas de asalto, y se preparó para tomar 
la Mpvila por medio de esta desesperada tentativa. Luego que 
tuvo la satisfacción de ver llegar parte de los socorros que ea<f 
peraba de la Habana, sin aguardar los que aun faltaban qne llq^ 



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M 
car, embarcó sus tropas, y superados muchos nuevos obstác^u- 
los que necesitó vencer, desembarcó el 14 de Marzo de 1780, 
4 tres leguas del fuerte, que estaba defendido por doscientos 
ochenta y cuatro hombres, comprendiéndose allí ¡os habitantes. 
En breve se pusieron á punto de obrar los aprochea de la pla- 
za, con tan buen suceso, que antes de oscurecer, los sitiados 
pidieron capitulación, y por ella qujüó prisionera da guerra 
la guarnición. Fué tal la dicha de este General, que en el mo* 
.mentó mismo en que las tropas sallan de la plaza, el Gene* 
ral Campbelly Comandante de la provincia, se presentó sobre 
sus muros con mil doscientos hombres para socorrerla; pero el 
socorro llegó tarde, y ya no estaba en tiempo de impartirlo. 
Ocupóse el fuerte sobre la marcha, y las disposiciones para 
ello fueron tan bien tomadas para su defensa, que el Coman- 
dante inglés no se atrevió á aventurar un ataque; lo restante 
de la estación se pasó en algunas operaciones ó arreglos par- 
•ciales, y el tiempo que promedió hasta el verano, se gnsló en ha* 
•cer los aprestos necesarios para ganar ¿ Panzacola. Gaivez rea- 
pareció en la Habana para acelerar sus disposiciones, y tor- 
nó á emprender sus trabajos, poniéndose á la cabiza de una 
nueva expedición de ocho mil hombres, embarcados en prin- 
cipios de 1781, los cuales fueron combatidos por horribles tem- 
pestades, y por las que perecieron cuatro de sus buques prin- 
cipales con dos mil hombros: tal contratiempo le obligó á vol- 
ver 4 la Habana; pero la llegada de la escuadra de Solano 
le facilitó emprender otra vez la ejecución de su proyecto. 
Dióse, pues, nuevamente á la vela con una fuerza do cinco 
mil hombres, escoltados por cinco buques de línea: el resto 
de la escuadra le siguió con otros quince baxeles. Como nin- 
guna fuerza marítima podía oponerse á su desembarco, lo eje- 
cutó sin dificultad, y comenzó el ataque simultáneamente por 
mar y tierra. Li guarnición aunque compuesta de extran- 
jeros, negros é indios, con pocas tropas regladas, le opuso 
una resistencia vigorosa; pero por grande que fuese no podía 
contrabalancear la conocida superioridad que daba el número 
de tropas españolas, y su ventajosa posición. Abriéronse pau- 
latinamente las trincheras; pero con regularidad: las baterías 
haeian fuego sobre las obras exteriores que cubrían la ciudad: 
un obús metió una granada dentro de un repuesto de pólvo- 
ra de una batería enemiga, que produjo gran confusión en los 
enemigos, de que se aprovecharon los sitiadores, y plantearon 
sobre la muralla sus baterías. Este accidente decidió de la 
suerte de la plaza; con tal motivo, el Gobernador que ya no 
pedia mantener por mas tiempo sus tropas en sus respectivos 
TOM • ni. 6 



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40 
puestos, obturo ona capitulación hoocosay pues por ella, la 

Í guarnición que se componía de ochocientos hombres, salió con 
os honores de la guerra, y fué tratada con las consideracio* 
Des dt4Ndas á su valor, por un vencedor generoso. La reduc- 
ción de Panzacoia compleió la de toda la provincia. 

49. En el momento en que Galvez atacó los fuertes so. 
bre el Misisipi, el G<ibemador de Yucatán comenzó las hosti- 
lidades contra los colonos ingleses en la bahía de Honduras, 
como ya ht*roos repetido; la fortuna no podía por todas par- 
tes mostrar su semblante hahigücño, y parece que está en la 
naturaleza de his cosas, mezcibr los gustos con los pesares, 
y que cuando aquellos no se consi^n por completo, sobreven- 
ga una desazón que los minore. Este triunfo debido en par- 
te al buen tino con que un artillero mexicano metió la bom- 
ba en el repuesto de (lólvora, y parte al valor del Conde de 
Galvez, le roert-ció su engrandecimiento y aplausos. Es muy 
digno de notar, que á un mismo ti«-mpo peleaban padre é hi- 
jo: aquel en Guatemala, y éste en Panzacoia: aquel no lle- 
gó á v< r la cara á los ingleses, pues St^ retiraron sin aguar- 
darlo; é8te afrontó la muerte en peligros de mar y tierra: 
aquel era un anciano que no podia soportar las fatigas de la 
campaña, y desetbn el r<tiro y teposo de la vejrz; éste era 
un joven brirtso, inflamado de ardor bélico, y decidido á mo- 
rir cubierto de laurel* s: teria abit rta la carrera de la ambi- 
ción y de la gloria, y presto la obtuvo cuanto pudiera de- 
sear. 

60. La situación del Virpy Mayorga en estos dias» era bas- 
tante apurada; por una pitia veia los esfuerzos que los ene- 
migos haoian para mantenc'rse en el seno mexicano: sus es- 
pías y confidentes le anunciaban que en Xaroaica se apres- 
taba una expedi< ion scbre Veracruz; y aunque podia confiar 
en las fuerzas mi.ríiimas dadas al General Solana, no se 
olvidaba de la desgraciada muerte de su compañero el Gene- 
ral Lángara, que babia sido batido por el Almirante Rodney: 
pediále frecuentemente recursos de toda especie el Gobernador 
de la Habtna; es decir, pólvora, dinero, y aun víveres, pues 
la isla estabí amenazada de h* mbre, porque un terrible ura- 
can había dt^stniido las sementeras, y de igual achaque ado* 
lecia la Luisi<ina. D. Bernardo de Gahez le pedia asimismo 
tropas para engrosar su ejército, demeritado en gran parte con 
el furioso vendaval que había arrojado parte de los buques de 
trasporte, y otros que iban en su conserva sobre las costas de 
Yucatán; noticia infausta que se había comunicado ¿ Méxi- 
co por el Gobernador de aquella provincia, invocando el so- 



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41 
COITO (1). Toda la fuerza de línea ron que contaba Mayorga, 
ealalMi reducida á tres regioaientoB de inlaotería; á saber, dos 
iocompieCos de £spaaa (Gfdnada y Asturias), y el de la Co* 
nma, y dos de dragones (México y España) de loe cuales ha- 
bía Ceuido necesidad de sacar cuatrocientos soldados, y trece 
oficiales que mandó á Manila de orden de la corte (2), y le 
había sido preciso levantar dos bat»illones, uno para S. Blas, 
y otro para la costa. En tal conflicto tomó la providencia 
de marchar para Veracruz con su Secretario, para reconocer por 
sí mismo la fortificación de la plaza y castillo, y arreglar el 
plan de defensa que necesitó cambiarlo, pues lo halló harto 
defectuoso, quitar la mala batería puesta en Mocambo, y des- 
engañarse por vista de ojos de los graves defectos que tenían 
las barcas cañoneras que se habían construido. El Gobernador 
de Veracruz quería que se le reuniese mucha tropa en la pla- 
za, lo cual era destinarla al matadero en un país insalubre, 
por lo que determinó acantonarla en Orizava, ÉficerOf Xala^ 
poj y otro9 puntos de donde pudienir marchar 1 la primer 
novedad que ocurriese en la plaza ó en la costa. Este 
viage y reconocimiento hasta su regreso á México, lo ptac^ 
tico en diez y nueve días, adoptando la medida de que al- 
ternaran los regimientos de milicias, con que completó los 
cuerpos veteranos, y de este modo pudo conservar un ejérci- 
to de operaciones pue pudiera servir en un caso aparado. Es 
preciso confesar, que en tales momentos de aflicción, Mayor- 
ga se condujo con la energía y dignidad de un buen servidor 
del Rey, y de un sabio geíe. Para colmo do su desconsuelo 
sobrevino una revolución en la provincia de Izucar, en 21 de 
Enero de 1781, en que hubo varios asesinatos, estando á la 
cabeza de ella lo» indios que formaban el ayuntamiento. Pa- 
ra sufocarla mandó al Alcalde de corle />• Jasé Antonio Uru 
MT» y alguna tropa de Puebla (3). La co4a era grave, pues 
roto el (íeno de la subordinación, despedazaron el docel y re- 
trato del Rey; mas por fortuna S3 calmó el desorden, pues 
se apresaron treinta y dos de los amotinados, y después cua- 
renta y siete: los mas criminales se pusieron á disposición de 
la real Sala del Crimen, y los otro» se aplic«aron al servicio 
de la marina, mandándolos á la Habana. Cuando refiere al 
Rey estos hechos, le asegura, que ku corazón había apurado 
la copa de la amargura en aquellos días» Deja entrever en sus 



[5] 



Carta núm. 800, tánu 127. 
Carta núm, 420. 
;33 Carta 970, tóm. ICS. 



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42 

expoAmiones al Ministro Calvez, cierta especie de repugnan^ 
cia entre los gefes, y algunas murmuraciones de sus provi- 
dencias, efecto necesario de la mala disposición que se nota« 
ba en el Ministro Calvez respecto de Mayorga, pues ofendi- 
do de que su hermano D. Matias no bubiese sido el Virey do 
México, como hubia pensado, desaprobaba muchas de sus dis- 
posiciones aun las mas justas, tan solo por amargarlo. Ma- 
yorga se desentendía de esto, y solo cuidaba del mejor des* 
emptño de su4 obligaciones; hasta la Audiencia de México 
procuraba desazonarlo queriendo ingerirse en sus atribuciones; 
pero Mayorga se sostenia vigorosamente, y mantenia su auto- 
ridad con energía, haciendo únicamente lo que convenia al 
estado en quH se hallaban las cosas. Por estos dias llegó á 
Vrracruz D, Francisco Saavedra, porsonage que después fué 
Ministro en el n inado de Cftrlos YV. y que lo remuvié el 
Príncipe de la Paz muy pronto, como lo hacia con todo el 
que no se prestaba á hu» ideas: éste se presentó en Méxica 
con el carácter de autorizado por la corte; entiendo que vino 
á fiscalizar la conducta de Mayorga; en el común del pueblo 
pasó por un Príncipe oculto^ se hublaba de él con cierta 
misterio y respeto (1), y huía la cara ¿ la animadversión pü- 
bUca, circunstancia que influía no poco en el homenage que 
se le tributaba por los necios, 

51. El público llegó al fin á entender el desconcepto en qua 
Miyorga estaba para con el ministerio, y asi es que el Re» 
gente de la Audiencia de Cuada laxara, D« Ensebio Sánchez 
PareJR, oc^ titularse Capitán general de la Nueva Calicia, exi- 
giendo que el comisionado para levantar las milieias del real- 
de Bolaños, Colotlán, Fresnillo, Xerez y otros pueblos del tep- 
rítorio de aquella Audi^^ncie, le pidieran la correspondiente ve- 
nia para efectuar las comisiones militares de la Capitanía ge- 
neral de México que mancó suspender: tales efectos produeo^ 
en los magistrados inferióles, el desprecio con que los supe- 
riores tratan á, aquellos que debieran respetar y honrar. Ma. 
yorga sostuvo en esta vez su autoridad y unidad del mando 
militar, y desde entonces comenzó á manifestarse el espiritu 
de independencia que animaba á los de Xalisco respecto de 
México, que en estos últimos años se ha desarrollado, y pro- 
ducido infandos males en la república (2). En 31 de Agosto 
de 1782, los ingleses tomaron el establecimiento de la Criba 

[11 Llegó á Veracruz en Nooiemhre de 1781, según carta 
de mayorga á GaJvez. 
[2] Carta núm. 1586 de 26 de Marzo de 1782, tóm. 130. 



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4a 

en el reÍDO de Chiatenuila; habían sido expelidos de este pun* 
lo; roas 4 poco volvieron sobre él con dos navios de línea, 
»&B fragatas, dos bergantines» una goleta, y mil indios zambos 
7 quinientos negros. El Comandante D. Tomás Sulia que lo 
defendía, viéndose con la gente enferma, sin víveres ni muni« 
dones, capituló en 31 de Agosto, y entregó dicho estableci- 
miento. Esta noticia puso en cuidado á Mayorga, y se lo 
aumentó la que posteriormente recibió del comandante de rna* 
rína de la Habana, pues le asegura que en York se prepa* 
raba una expedición inglesa de treinta y cinco navios do lí. 
n* a, y treinta mil hombres de desembarco para la isla de Cu- 
bíf. Creyóla indiscretamente sin reflexionar que esta con« 
vinacion de fuerzas se dirigía á batir la escuadra francesa 
auxiliar de los auglo-amertcanos en la guerra de independen* 
cía, y asi es que Mayorga puso en movimiento los batallo. 
Bes de milicias que aun no habían salido de sus hogares, co- 
mo el de Odxaca que se acantonó en Orizava y Tlaxcala. 
Mientras mas se esmeraba el Virey Mnyorga en servir con la 
mayor fidelidad al Rey, mas empeño tomaba el Ministro Gal- 
vez en desacreditarlo, reprobandule con escándalo sus providen- 
cías, y haciéndi'lo pasar por un inepto^ y un Virey interino 
y supletorio; esta conducta desprestigiaba la dignidad Virei- 
nal, y autorizaba á lo^ sub;iltemo8 para que lo imitasen, guia- 
dos de tal ejemplo. El Gobernador de Veracruz osó desobe* 
decer sus providencias y reclamárselas: picóse con Muyorga, 
porque no quiso aprobarle un plan de arreglo de lanceros que 
le propuso para colocar dos hijos suyo»; porque le desaprobó 
asimbmo muchos gastos inútiles y crecidos, las lanchas ca- 
ñuneras que había hecho construir de todo punto inútiles; por- 
que no accedió á sus pretensiones de reunir en Veracruz 
cuerpos numerosos de tropas que habrían perecido al rigor del 
elima; porque mandó quitar la batería de Mocambo, cuyos ti- 
ros no alcanzaban ul punto que debieran impedir la ocupa- 
ción de la isla del Sacrificio, siendo en esta parte tan desai- 
rado Mayorga, que la corte manchó reponerla, no obstante ha- 
ber demostrado con informes de sabios ingenieros su inutilidad; 
por fortuna de México los enemigos no invadieron á Veracruz, 
pues si tal desgracia hubiera sucedido, su Gobernador habría 
hecho alli el mit^mo papel que hizo D. Matías de Galvtz en 
OniÓH. Tal estado guardaban las cosas de esta Nueva-Espa- 
ña, cuando Mayorga tuvo la noticia de que el Rey había 
nombrádole por succesor á D. Matías de Galvez, por real 
cédula de 14 de Octubre de 1782, en el sitio de S. Loren- 
zo, y que éste con celeridad extraordinaria se había puesto 



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44 

en camino á pesar de sú» actiaques, y de traer confugo á su 
esposa. Miíjorga quería hacer la entrega del bastón en la 
villa de Guadalupe, por estar muy desteriorada la casa del 
recibimiento de los vineyes en el pueblo de S, Cristóbal, y 
amenazaba ruina, cargando alli la concurrencia; no obstante 
esto, y quo por igual motivo el mismo Mayorga babia sido 
emposesionado en> Guadalupe, Galvez insistió en que se prac-^ 
ticase el acto en S. Crístobal: levantóse sobre esto un ex* 
pediente, y oido el voto consultivo del real Acuerdo, éste se 
pronunció por la opinión de Galvez, y se mandó que ¿ gran 
prisa el Consulado de quien era aquella finca, la reparase pa- 
ra la posesión, la cual se verificó en :¿6 de Abril de 1783» 
con las solemnidades de estilo. Mayorga cuatro dias antes ha- 
bía dirijido al Rey una exposición (1), suplicándole le relevase 
de dar residen^áa, y caso de no eximírsele de ella, por lo res* 
pectivo á su gobierno de Guatemala, pedia se comisionase al 
Alcalde de corte de México D« Joaquín de la Plaza, que había 
sido oidor de Guatemala, y tenia conocimientos de aquel gobier- 
no. Esta exposición está bastante interesante; quéjase del desai- 
re con que se le había tratado, desaprobando su» providencias, 
de su escasa fortuna debida á las grandes pérdidas que su- 
frió en Guatemala, cuando aquella ciudad fué destruida por 
los temblores, hasta quedar piivado de sus muebles y decen* 
cia: de que se le babia tenido á medio sueldo viéndose pre~ 
cisado á sostener el decoroso empleo de Virey, como si lo dis- 
fnitase íntegro, y á su esposa é hijos en Madrid* Ignórase 
qué suerte corrió esta justa reclamación, purs le sobrevino 4 
peco la muerte,' Mayorga sin duda fué la víctima de la odio» 
sidad del Ministro Galvez, que lo persiguió, por los motívoei 
ya dichos en esta relación repetidas veces* Es menester notar 
que D; José de Galvez era hombre de pasiones fíiertep, rencorosa 
y terrible: olvidaba en un momento los mayores servicios qpe 
se le habian hecho por muchos tiempos, y abusaba del po- 
der que el Soberano había puesto en sus manos. Otra vez 
se ha referído la persecución que causó al amable y virtuoso 
Azansa, porque presumió que hubiese escrito cuando como Vi^ 
sitador lo llevaba en su compañía, que estaba loco; y eíéctí* 
vandeáte, por tal lo tuvieron los que le vieron hacer destro- 
zos y escarseos en tierm dentro. Mayoi^a íncuestionablenH^o-i 
te ha sido uno do los víreyes mas hombres de bien que ha 
tenido esta América; considéresele bajo cualosquier aspecto 



[1] Caria námero 206& 



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4§ 
por doode deba contemplarse un gobernante, y se le encon. 
trará recomendable: a por el de la piedad, hallaremos que 
•penas llega á México, cuando croido al Arzobispo Nuñes de 
Haro, solicita la fíindacion del convento de Capnchinas de 
Gnmdalope (1). Muestra igual zelo por socorrer al pueblo 
afligido con la epidemia de viruelas, y por el establecimiento 
del hospital general de S. Andrés. Si como militar, él propor^i 
cíona cuantos aprestos son necesarios para defensa de esta 
vasta Améiica é islas, (inclusas las Filipinas y demás esta- 
blecimientos de ultramar): arregla el ejército, baja con una 
rapidez extraordinaria á Veracrtiz, reconoce el puerto y for- 
taíesa de Ulüa y de Perote, los cantones de Orizuva, Cór- 
dova, el Encero y otros, y multiplica su existencia, despa* 
chando en todos los ramos: si como político, lo vemos mo* 
desto y templado, sin dejar por esto de sostener con vigor 
la dignidad del puesto que se le había confiado; si se exa. 
mioa su conducta con respecto al putblo Mexicano, le ve- 
mos interesarse en su ilustración, y promover la instalación 
de la AeadeBna de las tres noblet ariesy y los progresos de 
las fiÜM'icas de lana, y explotación de minas de azogue (2); 
mas también se vé, y con no poco dolor, que una exposición 
tan honorífica para las artes del buen gusto, se desglosa por 
los enemigos de su gloria (que sin duda tenia en su misma 
secretaría del vireinato, pues no aparece la minuta de su ex- 
posición, y solo se sabe haberla díríjido al Rey por el índi- 
ce y número); constancia que no pudieron borrar sus ému- 
los; pero donde mas muestra M^iyorga su buena fó, toda su 
lealtad y pureza, ea en las cartas de la vía reservada en que 
brillan estas bellas prendar.; cartas que siempre fiíeren con- 

[1] Número 104 tóm, 123 de correspondencia. 

[2] El zelo del ísenor Mayorga en esta parte, se extendió á 
soliatar por medio del Gobernador de Mamlaf que pidiese este 
ingrediente á la C'Atna, y lemiiiehe en la nao anual de Ácapul' 
co libre de dt techos de en.barque y desembfirqve, con la precisa 
condición de que solo se vendiese á los mineros, para que no ma» 
nipulasen ni lucrasen manos intemed as, hfectivamente^ se trató 
este asunto en junta de comercio de Manila, y se acordó que et« 
ia medida era por entonces imj racticábie, pues la provincia del 
Imperio Chino que producía el azogue, se hallaba entonces suble- 
vado. Según la carta número H87 de la Audiencia gobernadora, 
que entonces lo era por la muerte de D. Matías de GalveZf esta 
solcitmd la hito Mayorga por sí solo, y no aparece que hubiese 
dado cuenta al ministerio^ pues en este concepto lo hisBO aquel Crí- 



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46 
testadas con desdéo, reproches, é insultos. En fin, Mayorga 
parte para España abrumado de pesares: logra llegar ¿ la 
vista de Cádiz, y su corazón se dilata cuando se considera 
á punto de ponerse á los pies de Carlos III. para bañarlos 
con sus lágrimas, como Cristóbal Colón á los de la Reina 
Católica, para darle sus quejas por la ingrata corresponden— 
cia con que se retornaron los servicios de una fidelidad á 
toda prueb'i: entonces exclama y dice: ¡ah! presto sabrá el 
Rey el estado en que queda la América. ••• Estas palabras 
son su sentencia de muerte; se sienta á poco á la mesa, y 
se levanta de ella á morir; créese que una mano pérfida le 
ministró en la vianda un veneno mortal. ¡Ah! los malos po- 
derosos tienen amigos en todas partes que venden sus almas al 
vil precio de un empleo. ... Hé aquí lo que he podido averi- 
guar en cuanto al fiínesto término del S ñor D. Martin Ma- 
yorgí: casi igual se le esperaba al autor de todas sus des- 
gracias (si podemos dar asenso á rumores no infijndados). 

52. Muerto Mayorga, su Espost* Doña María Josefa Barcar- 
zel, elevó sus quejas al trono, y recabó de la justicia de Car- 
los III que se le mandasen entregar por una vez veinte mil 
pesos; justicia á medias, pues á los vireyes Croix y Bucare- 
li que quizá no trabajaron tanto como él, pues les cupieron, 
tiempos de paz y bonancibles, se les habia acudido con e^ 
sueldo anual de sesenta mil pesos. Hé aquí un Soberano en' 
tregado á la voluntad de un mal Ministro, y hecho el ludí* 
brio de sus caprichos y venganzas. 



GOBIERNO DE D. MATÍAS DE GALVEZ. 

53. E^te gefe se presentó en México, haciendo una mar- 
cha rápida desde Guatemala, con el objeto de publicar la paz 
que la España acababa de concluir con la Inglaterra, y en 
cuya lid gastó inmensos tesoros, sin añadir un nuevo fioron 6 
esmalte de honor á su corona. D. Matias de Galvez recibió en 
México á su llegada las mas refinadas adulaciones, por el res- 



bunal en caria número 337, que se registra en d tomo IS6 de 
la correspondencia por la tria reservada de Indias, No perdamos 
de vista este proyecto, ahora que tenemos abierto el comercio con 
España y FüipifuUf y carecemos de este ingrediente tan necesa^ 
rio á la mtfteria. 



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47 
peto de su hermano el Mímstro, que mandaba á mi placer la 
América: el Vtrej roerecia sin duda muchas consideraciones, 
pues de luego á luego se conocia que era un hombre de paz, 
•encillo, bien intencionado, y que no se habia olvidado de su 
primitivo estado de labrador, para lo que le llamaba mas bien 
la naturaleza, que para mandar ejércitos y presidir los desti- 
nos de un gran pueblo. Su antecesor el malhadado Mayorga 
balÁa dado el primer impulso á la plantación de la real Aca- 
demia de bellas artes, estaUeciéndola provisionalmente en seis 
salas en la casa de moneda, bajo la dirección del superinten. 
dente de ella D. Femando Maogino. Oslvez la visitó per- 
«onalmente, y según maniñesta al Rey en su informe, se com- 
padeció al ver multitud de pobrecüos aplicados al dibujo, y es- 
to hizo que comprometiese todo su influjo para que el Rey 
la tomase bajo su protección, asignándole los mejores maes- 
tros y bellos modelos que hubiese en Madrid, y poniéndola al 
nivel de Ja de 8. Femando de aquella corte. Todo lo cousi- 
guió como deseaba, pues el Rey la dotó con nueve mil pesos 
anuales sobre las cajas reales de México, cuatro mil de tem- 
poralidades, y en defecto de este fondo, sobre vacantes mayo- 
res y menores. Los grandes modelos de estuco se remitieron 
después á costa de crecidísimas sumas de dinero que se dice 
llegaron á sesenta mil pesos, pues algunos de ellos tienen una 
forma colosal, y una belleza que sorprendió al viagero Hunt" 
holdi que no esperaba hallar en una colonia tales preseas. En 
su descripción ó ensayo históríco-político de NueTa->-E8paña, 
se ve el aprecio que hizo del grupo de Laóconte. Carlos III. 
mostró en esta vez su munificencia que le hará eterno ho- 
nor. A la verdad, México no necesitaba entonces mas que 
de estos bellos modelos, pues tenia en su seno excelentes pro. 
íesores, principalmente de pintura, como puede conocerlo el 
que compare las obras del dia con las del siglo pasado. Flo- 
recía entonces el famoso />. Gerónimo Gü^ venido años an- 
tes de España, y ian sobresaliente en su facultad, que de la 
corte se le mandaron gravar las medallas de la Academia del 
derecho público de Madrid, y las que se remitieron á Mani- 
la de orden del Rey, trabajadas en nuestra casa de moneda, 
para aquella sociedad de Filipinas. D. Matías de Galvez fi. 
jó luego su atención sobre la policía de México, cuyas úti- 
les providencias se registran en los ñutos compilados por B( le- 
fia: distribuyó esta ciudad en ocho cuarteles mayores y trein- 
ta* y dos menores, y dispuso sus ordenanzas. Fijóla igualmen- 
te sobre la nivelación de México, para dar curso á sus aguas, 
y levantados sus planos los remitió á la corte, diciendo, que 



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49. 

La agiiwi en aqaella ¿poca» ie dUatában por espacio de úet^ 
leguas eoa uoa vara y seU pulgadas^ y el presupuesto de 
9U8 costos- lo había formado sobre el de dos milloDes seis» 
eientos na mil novecientos ochenta y un pesos doa tominea» 
que le parecía necesario gpstar en una olua en que ae habían 
impendido seis millonea de pesos desde que se emprendió el 
desagüe (1). Ofendido, y con rascón, de los excesos que se 
cometían en las casas de bandera para recJutar jóvenes que 
sirviesen en el regimiento ¿io del Rey, qpe guarnecía la pla>^ 
za de Manila, y se llevaban anualmente en la nao de Filí* 

{unas, las prohibió absolutamente. £1 jóvsn que incítedo de 
a miseria ó picado del vicio del juego, entraba en aquellos 
infames garitos, recibía cierta cantidad de dinero, y si. ú. pee* 
día como era regular, pues en tales lugares se jueca con fu» 
llerias, quedaba condenado ái servir de soldado, em llevado ea 
cuerda á Acapulco, perdía para siempre su patria» y su fami* 
Ua quedaba llena de luto (2)^ No sé si por un princí|»ío de 
amor. ¿ bis diversiones honestas que se. proporcionaa en las- 
casas de campo y recreo, ó por conservar la memoria del an. 
tiguo aicazar de placer de Chapultepec, lugar donde se solo* 
zaban los antiguos entperadores mexicanos, D. Matías de GqIvcx. 
trató de reponer aquel edificio y su bosque de todo punto desh 
truidos; ron tal motivo dirigió, al Ministro la carta nfinu. 664^ 
tóm. 134, en la <^e dice: „Varias veces be rtconecido poi 
mí el deplorublí estado en que se halla la casa» cerca» y be#*' 
que de Chapultepec: la primera inhabitable, laac seguncbs en 
el suelo, y el tercero talajcío y destruido, cuyas ruinas vienen 
desde que ¿ los Vertís ae les nombró por Alcaides de este 
coto, que lo b^ n hrcho común á todos los vecinos y gana* 
dos de estos conturnos, y debieran pagar sus dauos« Para re* 
cuperarlos propuf<e al tribunal del Consulado, que siempre quo- 
lo hicieran ron sus fondos, pediría 4 S. M. que el recibí-^ 
miento y entrega del bastón de los víreyes, fuera, en Chapul* 
tepec en lugar de S. Cristóbal como está mandado, y me banr 
respondido que desde luego contribuirán 4 este fin con vein- 
te mil pesos para la obra de la casa» 

54. „Cn vista de esto hice buscar ep la secretaria del yU 
reinato, las reales órdenes que tratan de la reedificación de 
este antiguo y memorable edificio, y b'bíendo hallado dos del 
Sr. Baylio Frey D. Julián de Ajrriag^, contemporáneo de V. E.. 

[1] Carta núm. 579, tám. lúdela a^rresffoaámda con^ 
Sfínistro. 
[2] Carta núnu 960. 



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49 

U primera con fecha 6 de Enero de 1761, en que S. M. de. 
claró deberse hacer por cuenta de la real hacienda todos los 
reparos necesarios, y la segunda de ñ de Diciembre de 1703, 
en la que i representación del Virey Marqués de Cruillas, 
calculando el costo en cuarenta y cinco mil pesos, en que 
habían apreciado las obras precisas; se contestó que se haria 
mas adelante por hallarse entonces el erario con algunos atra. 
zas. To regulo que con los veinte mil pesos que ofrece el 
Conscdado, y otros ocho ó dfez rail que S, M« dN^ de sus rea« 
les cajas, podrá componerse lo que respecta á las casas, y 
para reparo de las cercas y evitar estalage de esta posesión, 
he prepuesto un mayordomo guarda con el sueldo de quinien- 
tos pesos anuales. 

55. „Este mayordomo con auxilio de algunos hombres ha de 
cercar con empalizadas las lindes, de íbrma que no pueda en* 
trar ningún ganado á pacer pastos que se venderán á so tiem- 
po, y con sus productos, y otros que se deben beneficiar en 
la posesión, darán sobradamente para pagar el mayordomo, cu* 
yo proyecto lo he hecho con acueido del fiscal de la real ha- 
cienda, Z>. Ramón Posada^ el que conmigo opina que de no 
acceder el Rey á esta propuesta se pong» en subasta esta po- 
sesión que puede valer muchos pesos. 

5fi. „Espero que V. E, lo hará todo presente al Sobera- 
no, y me ordenará lo que debo hacer en d asunto. Nuestro 
Señor &c. Tacubaya 26 de Abril de ITSá.'* 

57. La serie de esta historia hará verla oportunidad con 
que se ha transcrito este documento á la iHra; por ahora 
me limitaré á decir que este bellísimo kigar. Uno de los mas 
pintorescos que proporciona ver de un golpe y con sorpresa 
el encantador valle de México, fué sitio de recreo dó los an- 
tiguos emperadores mexicanos, asi como lo fué Atiacobayan 
(hoy Tacubaya): que IVIoctehuzoma II. hizo entalhir en una 
peía del cerro la cara imagen de su padre Axaycofl y ta su- 
ya^ que borraron á pico los españoles: que ^\\\ se puso el me- 
ridiano solar mexicano, para arreglar el tiempo, cuyos •frag- 
mentos poco ha que aun se reconocian aHí. Que este sitio 
ademas de las ventiyas dichas, debió, y deberá ser siempre 
atendido por el gobierno; ya sea porque es una posición mi- 
litar que protege á México; ya, porque allí existe la grande 
alberca que surte de agua casi la mitad de la ciuihid; nece- 
áta el bosque ser exactamente cuidado, pues como ha demos- 
trado el sabio Padre Álzate, habiéndose cortado' un árbcd de 
los muy corpulentos que alli existen, se notó una grande jft- 
minucion en el agua, la cual se fué reponiendo á proporción 



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69 
quo brotaban nuevas ramas, pues estas la atraen por el oxf* 
seno que despiden los árboles, y esto obligó á cercar aquel 
bosque. Finalmente» no debe perderse de vista, que de tiem« 
po muy atrás, algunos vireyes tuvieron allí sus temporadas de 
resideacía, bien sea para holgar, bien para reparar su salud 
quebrantada, pues se respira un aire purísimo. En 22 de No- 
viembre de 1763, se concedió privilegio exclusivo al impresor 
D. Manuel Valdés para que publicase una Gaceta, y en 8 
de Enero del siguiente año se nombró revisor de ella á D. Jon 
ié Antonio Urizar^ Prevínosele después al editor que no in- 
sertase noticias que no fuesen del gobierno, ni relativas á in«^ 
sultos ó agresiones de los bárbaros Apaches. Gslvez dijo á la 
corte que tenia por útil la Gaceta, siempre que se reduzca k 
noticias independientes, como de elecciones, de entradas de 
buques; y temeroso quizá de que se le reprobase esta licen^ 
cia, recuerda que en tiempo del Virey Marqués de Casa- fuer» 
te, hubo Gacetas y Mercurios en México. • • • pues no hay ley» 
(añade) que prohiba el que las haya. Presto se olvidó el cdi»- 
tor de estas prevenciones, pues en la Gaceta nüm. 16, tóm. 
2. ^ se insertó un compendio de la historia del descubrímien- 
to y conquista de esta América, que no hace mucho honor 
á los españoles. Apenas se hace creíble como pudo tolerar 
el gobierno de Madrid este recuerdo de sus maldades, cuando 
había leyes que prohibían escribir sobre conquista, y cuando, 
estaba muy reciente en México la revolución de José Casi^ 
miro Tupac^ÁmarOf proclamado succesor de los Incas del 
Perii, contra quien Carlos III. había hecho una guerra cruel, 
y un espantoso castigo (I)» al mismo tiempo, y en los mismos 
días en que protegía con sus tesoros las colonias inglesas pa. 
ra que se sublevasen contra su metrópoli, y reconocía la in« 
dependencia de ellas, poniéndosele al frente de México una 
república democrática que le sirviese de modelo de imitación 
dentro de muy pocos años, y se sublevase. •• • repetía conti- 
nuamente, (dice D. Andrés Muriel) hasta en los últimos mo- 
mentos de su vida, que jamás había consentido en reconocer 
la independencia de los flstados-Unidos del Norte, ni en ce- 
lebrar tratados con ellos. ¡Ah! qué caro le costó el pacto de 
familia con la Francia, y haber unido la suerte de la Espa- 
ña á la de aquella nación! 

58. Durante el gobierno de D. Malva» de Galvezt se reci- 

[1] Después de muerto^ su oadaoer fué ¡mesto á ¡a ccia de 
cuatro poiros^ que lo tiraron por dkersas direccianeSf por dispo- 
sición dd Visitador Áreche. ¿Que horror! 



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51 
bieron órdenes en México para establecer el &rooao banco lia* 
mado de S. CárloSy proyectado por el Conde Cabarruf, y apo* 
jado por el Ministro Jo?eilanos. Los pobres indios que á se- 
mejanza de los esclavos formaban enmedio de su ««trechez un 
pobre peculio para que les sirviese en el conflicto de una ne* 
ceai d ad, habían reunido algunos fondos en las casas de comu. 
nidad» mas la mano prepotente del gobierno español, cuyos 
golpes no podian parar estos infelices pueblos, só color de ba« 
cerles un gran bien, y participantes de unas ganancias tan 
fiícticiaa como las que nos cuenta la fábula de la Lechera y los 
ImenoSf de un golpe les quitó sus fondos; no podré presentar 
el detall de ellos, solo citaré algunos. S« Juan y Santia- 
go de México dieron veinte mil pesos, pagando los eastos 
de su conducción, y otorgando su poder al Sr* JovelTanos. 
Sesenta y tres pueblos de Oaxaca, remitieron en los mismos 
términos, diez y nueve mil veinte y cinco pesos. Los de Te. 
pe» de las sedas exhibieron ocho mil, y asi otros muchos. 
Para llevar al cabo esta hurUif se presentaron en la Capeta 
nüm. 21, t6m« 2. ^ de México, tres estados en que dizque se 
pretende manifestar la utilidad que correspondió á los accio- 
nistas en el repartimiento de 1785* Ignoramos qué beneficios 
recibieron estos pobres pueblos, y solo sabemos que quedaron 
tan miserables ó mas que antes.* que el banco quebró, suce- 
diéndole lo que hoy pasa con las alegres teorías financieras, 
por las que no tenemos hacienda pública. Los caudales de 
Jos indios habrían de todo punto desaparecido, si fot fortuna 
escarmentado con esto el ministerio español, no hubiese des- 
aprobádole después al Conde de Revillagigedo eu proyecto de 
la Loiería auxÚiar^ de que no se celebró mas que un sorteo con 
el dinero de ios indios. Sucedióles á estos desgraciados lo que á 
los muchachos cuando sus madres les recogen los mediecitos que 
reciben de obsequio, que se los toman para depositárselos en 
una alcancía, y cuando los reclaman para comer golosinas, 
ya se han gastado en las necesidades domésticas, y ellos que* 
dan burlados. La América era la vaca chichigua qae para 
todo daba, y para todo se le gravaba: para la orden de Car- 
los in., para el colegio de nobles de Madrid: para el mante* 
nimiento de los dominicanos de aquella corte dcc. dcc; por 
eso Fernando VIL llamaba con tanta boca á México:. ••• stt 
fnea. 

59. El dia 20 de Octubre, sintiéndose gravemente enfer- 
mo D. Matías de Galvez, sin haber mejorado de salud, ni 
aun con la mudanza de temperamento en Tacuba3ra, para 
que no se retrazase el despacho con peijuicio del publico, de- 



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56 
de la real Audiencia fué pacifico; dedicóse á tomar mochas 
providencias relativas al adorno de Mélico, y trabajó no po. 
co en que la ciudad estuviese bien alumbrada; mas este gran 
proyecto que suponía fondos y arreglo de ellos, demandaba mu« 
cha meditación y tiempo, que se reservó para otro posterior. 

GOBIERNO DE D. BERNARDO DE GALVEZ, 
Conde de Calvez. 

tfS» Despucs de conseguidas las victorias de que hemo» 
hablado en la Movila y Panzacola, este gefe habia obteni- 
do las condecoraciones que eran consiguientes á la alta pro- 
tección que le dispensaba su tio el Marqués de Sonora. Su 
nombre era bien conocido, no solo en México, sino también 
en tierra dentro, pues ademas de que aquí habia comenzado 
su carrera militar concediéndole los primeros grados el Mar. 
qués de Croiz, habia obtenido mando militar en Durango, y 
hecho la campaña contra las naciones bárbaras del departa- 
mentó de Chihuahua, donde dio pruebas de su valer. Tenia 
por tanto, muchos amigos entre los mexicanos, y que él se 
habia hecho por su liberalidad, genio popular y festivo, pro- 
pio de un joven alegre y disipado. Cuando ocurrió la muer- 
te de su padre D. Matias, se hallaba de Gobernador de la 
Habana, donde recibió el nombramiento de Virey. Aceleróse 
4 venir á ocupar este puesto del que tornos posesión en 17 
de Junio de 1785. Jamas up Virey fué mas bien recibido ni 
aclamado hasta por el último *del pueblo; recibió de todas 
las dasea del estado, las mayores demostraciones de aprecio: 
los grandes se las hacian por las consideraciones de su tio, 
y los pobres porque él sabia mostrar una aura popular des- 
conocida hasta entonces en los vireyes, que creian propio de 
su dignidad mostrarse circunspectos y sañudos. Su aire ga- 

Uenaron de consudó á Ohregmt^ y cuando derfrutaha de una opu* 
lenta fortuna, decia: ^yPara que fuera compila mi suerte^ wlo me 
faUa que el Señor Rocha viviesef para que viera cuan acertado e^. 
tuvo en $u vatidnio,^^ El Conde de Valenciana no aguardaba á 
que le pidieran: apenas sabia que un pobre habia muerto, cuan» 
do se informaba de la familia que dejedfa, y la mandaba socor* 
ros abundantes: ¡alma grande, vive DtoSf y digna de nuestra Aoo- 
rosa, y eterna memaría!/! 



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67 
lante» fe§tÍTo y caballerosoy no menot que el de iu esposa, 
jéren hermosa á par que amable, le atraían una benevoleo- 
eía general é ilimitada. Al presentarse al p4bUco en un qui- 
trín manejando por sí mismo los caballos» Uerando á su es* 
posa al lado, se poblaba el viento de repetidas y festivas acia* 
naciones; quizá el Monarca de las Españas si hubiera recor- 
rido la plaza de toros de México no habría recibido iguales 
aplausos. ¡Quién sabe hasta qué punto habrían llegado, y cual 
habría sido el des^ilace de este drama, si Dios no hubiera man. 
dado en aquellos días uno de ciertos pesares que túrbenla ale* 
gria, cuando nos entregamos inmoderadamente á ella! En la 
noche del día 27 de Agosto y en la siguiente, después de 
haber llovido copiosamente, arrasó, el cielo, y cayó una he- 
lada tan íu^te, que perdió todas las sementeras de maíz. Muy 
pronto se anunció una hambre desoladora, porque no tenien* 
do los pueblos anonas ó depósitos de semillas con que 8u« 
plirse en semejantes casos, los hacendados que conservaban 
sus semillas en sus trojes, naturalmente avaros y crueles en 
la mayor parte, las subieron de precio, y por esta circuns- 
tancia condenaron á la miseria á millones de infelices, cuyo 
jornal no les alcanzaba para comprar el preciso maíz para 
su sustento. La memoria de este acontecimiento todavía saca 
lágrimas, porque aun se lloran sus estragos, sintiéndose sus 
efectos. México en aquella época era una de las ciudades 
mas abundantes de víveres, y el precio de éatos comodísimo; 
mas desde entonces aumentaron de valor, y en estos últimos 
tiempos se han Jlegado á vender algunos artículos de prime* 
ra necesidad casi por el mismo precio que en Veracruz, prin- 
cipalmente la carne. Elsta desgracia inopinada llenó de cons* 
temacion el ánimo del Conde Galvez. Entonces comenzó á 
desarrollar toda la energía de una alma de fuego, y de un 
ánimo noble que desea sinceramente aliviar la miseria. Mos* 
tróse como un padre enmedio de sus hijos, á quienes vé pe* 
recer de necesidad, y no teniendo conque satisfacerla, quisie. 
la sacarse hasta la última gota de sangre que ciroula por 
su corazón para prolongarles por lo menos su existencia. Uí- 
zose instruir del estado en que se hallaba la albóndiga, cu- 
3ras puertas se veían rodeadas de infelices que pedían maíz 
inútilmente, y apreciaban hasta el tamo, los olotes y las bar* 
reduras: convocó á los principales personages acaudalados, y 
corporaciones de México, para exhortarlos á que cooperaran 
con sus tesoros para redimir al pueblo de la hambre, com- 
prando las semillas para vendérselas al costo, y aun con 
jrebaja de éste. Hallábase un día presidiendo una junta de 



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notables y tratando sobre este únteo asante que le absorvía 
toda la atención, coando se le presentaron dos comisionade» 
de albóndiga á decirle, que no habia mak almoluiamemie pa^ 
ra el siguiente dia.... Entonces, cono si lo hiriese un rayo» 
se aturde, se levanta despavorido de su asiento, brotando dos 
hilos de lágrinas de sus c^s, se olvida de su dignidad, j 
atónito, stn sombrero ni bastón se sale precipitado para reco- 
nocer y rectificar por vista de ojos aquella noticia que aca- 
baba de recibir, y que destrozaba su corazón; la concurren- 
cia se contnuereí se afecta de sus sentimientos^ y se presen^ 
ta á México el espectáculo mas triste que jaoK&s habia visto- 
en los años de conquistado; pero el roas gvato á los ojos dn 
Dios y de sus ángeles. ••« El hombre guerrero que habia 
visto con semblante sereno á la muerte en cien batallas, y 
tal ves la había desafiado, no puede oír Ib. relación de esta 
calamidad. ¿Qué mas habrian hecho en iguale» circunstan- 
cias un Tito, un Trajano, un Marco Aurelio, ó cualquiera de 
esos grandes hombres nacidos para hacer las delicias del gé- 
nero ha mano? Las providencias dictadas por el Conde de 
Galvez en 11 de Octubre de 1785, para remediar las nece- 
sidades publican, se hallarán consignadas en el suplemoito ¿ 
la gaceta del Martes 18 de Octubre del mismo año. En la 
misma se vé, que este gefe dio ejemplo de liberalidad, puea. 
Bo solo ofírecíé dar doce rail pesos que le quedaban de la he* 
reneia de su padre, sino sacar á réditos otros cien mil, "con 
destino al mismo caritativo objeto. Nombró una junta que Ha* 
mó de cmferenciae^ en la cnal se representó por medio de dipu* 
tados, el Cabildo secular, el Consulado, los Ganaderos, los Mi« 
litares, los Párrocos, el Cabildo eclesiástico, la Minería, los 
Hac<«ndados, y el Pública por medio del Síndico del Ayunta, 
miento. Por fortuna de la nación, el Virey tuvo grandes y efi* 
caces cooperadores para sus intentos, comenzando por los Se* 
ñores Arzobispo y Obispos del Reino: estos abrieron sus ar- 
cas, y con magnanimidad de pastores amorosos, franquearon 
cantidades (1) que hoy nos parecerán inmensas, atendida. 1& 
miseria á que pos han reducido ciertos legbladores del nue« 
vo cuño^ negándoles los diezmos, y autorizando á los Hacen* 
deros, para que dej^n de pagarlos á la Iglesia impunemente. 
Entonces hicieron ver prácticamente los (Señores Obispos, que 

[11 Paearan de emUrocienioe mü peeoi loe que ditír%lntyer<m 
loe Señores Arzobispo, Obispo de Puebla y Michoaeán^ para fo* 
mentar las siembras y compras de mtnMs^ exhortando a la cariaad 
con SMS pastorales. 



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6» 
aemefintos á 1a« Mibefl, si lecagen los jñpowB de la tierra, e& 
para coovertírlofl en lluvias copiosas y .beoédcas, que los de. 
vuelToo oon usura infinita, y todo lo fecundan y alegran. La 
afrícuttura en la América estaite boy en mancillas, si los 
jozgadofl át capellanías y oliras pías no hubiesen servido de 
bancos de avío pata ábroentarla. • • • ¡Tristes verdades que |io 
se confiesan, sino después de que una dolososa experiencia 
nos ha hecho sentir incalculables males! £1 Conde de Gal* 
▼i'Z no dormia de noche, ocupado en el modo de proveer á 
México de semillas: reiaseie sabir al observatorio de palacio 
eon fíwcoencia, para notar el aspecto del cielo: si veia algu* 
ñas Bnbss que anunciaban lluvias, se llenaba de gozo, y ma* 
yor era cuando sabia que las necesidades de algan pueblo 
estaban socorridas, y que las sementeras extraordinarias de 
tierra caliente prometían una abundante cosecha. Su selo no 
se limitó á esto solamente: entendió que México era el asi- 
lo y patria común de las demás poblaciones del Reino, que 
eqoejadas de la miseria venian á esta capital á buscar so* 
eorroa, y no hallándolos en lo pronto, se hacian gravosos y 
perjudiciales declinando en viciosos; por tal motivo trató de 
daries ocupación honesta, aplicándolos al trabajo de las obras 
públicas, donde pudieran ganar un jornal con que se alimen* 
tasen: este pensamiento útilísimo tué «poyado por el Consu- 
lado de comemio, magnifico protector de las obras públicas 
y de los establecimientos roas útiles de México: entonces se 
poso roano á la obra del palacio de Chapultepec, iniciada al 
Ministro de España por D. Matias de Galvez, como ya be* 
m^ visto: su hijo adoptó el pensamiento; y como ya se hu* 
biese contestado á su excitación conviniendo el Rey en ella, 
menea en cnanto á que en aquel lugar recibiesen los vireyes el 
mando, dirijió al Secretario Marqués de Sonora, la exposición 
siguiente, JBxmó. Señor.*- Muy Señor mió: en carta de 26 
de Abril del año próximo pasado, dio cuenta á V. £• el Vi. 
rey D. Matias de Galvez, del deplorable estado en que se ha* 
liaba la casa, cerca y bosque del alcázar de Chapultepec, 
proponiendo los roedioe para sus reparos y conservación, y de 
que el Consulado ofí^eia veinte mil pesos para la obra, con 
¿d de que en aquel sitio se hiciese el recibimiento y entre* 
ga del bastón á los vireyes, y no en S. Cristóbal. 

64. Enterado S. M. de todo, se sirvió en real orden de 
19 de Agosto del mismo año, convenir en que se componga 
aquel edScio, y que para ello se hagan dos fiestas de toros, 
aplicando su producto á este efiscto, con seis ú ocho mil pe* 
•os de la real hacienda, y lo que quisiese dar el Consulado; 



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60 
pero no en quo ae ejecutaae en aquel párage la entregm del 
bastón de loe vireyes. 

65. En su consecuencia mandó la Audiencia gobernadora, 
que la citada real orden con los antecedentes pasasen al fis- 
cal de real hacienda. £<ste Ministro pidió se tomase razón 
en el tribunal de cuentas, . como está mandado: que se agre« 
gasen al expediente los planos presentados por el comisiona- 
do, con sus consultas, y que todo volviese á su vista. 

66. Asi se resolvió previniendo informase previamente el 
Consulado. Este lo ejecutó exponiendo, que respecto á ha- 
llarse en la necesidad de construir casa en S. Cristóbal pa- 
ra el recibimiento de los vireyes, no le quedaba arbitrio pa- 
ra concurrir al edificio del alcásar de Chapultepec. 

67. El fiscal con presencia de todo, tenia pedido, que res- 
pecto á lo que exponia aquel tribunal, á que el parage en 
que estaba situado el que hoy existe, no era muy á propósi- 
to para el recreo y desahogo de los vireyes, por su lobreguez 
y aires infestados: 4 que cuando el Virey D. Matias de Gal- 
vez dio cuenta á S. M. de lo expresado, no lo habia ejecu- 
tado con testimonio del expediente, se sacase inmediatamente 
y remitiese á manos de V. E., exponiendo igualmente que le 
pnrecia mas acertado el que se vendiese el sitio en el esta- 
do que actualmente tenia en pública subasta, con ahorro de 
tantos y tan ciertos gastos de la real hacienda, poniéndose 
por condición que el comprador no perjudicase al molino de 
pólvora con edificios contiguos, ni obras que cediesen en su 
daño. 

68. Sacándose estaba el testimonio, cuando llegué y tomé 
posesión do este gobierno; pero habiendo pedido el expedien- 
te, y enterádome de cuanto producia, pasé en persona á Cha- 
pultepec, y después de haber registrado con especial cuidado 
y reflexión el sitio, y advertido en él muy ventajosas posi* 
cienes para que los vireyes logren sin alejarse de esta capi- 
tal, un alivio y desahogo en sus tareas y fatigas de gobier- 
no: consecuente á la real orden de 15 de Agosto del año 
próximo pasado, y considerando que por la total ruina del pa- 
lacio, era imposible aprovechar cosa alguna; resolví se proce- 
diese desde luego á fabricar una casa de campo sencilk, en 
el parage que prefirieron los maestros de arquitectura, por la 
pureza del aire y agradable vista que desde él se desfruta de 
aquel hermoso y dilatado valle, nombrando para la formación 
de planos, dirección y ^conclusión de la obra, al Teniente co- 
ronel d«) infantería é ingeniero ordinario» D. Francisce Bam* 
biteli, con prevención de que sin perder de vista el decoro» 



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61 
MÜdez y extenmon que correspondía á eata clase» procurara 
evitar omatoa superfluos, y gatitos que no fuesen inexcusables; 
y considerando ser justo abonar á este oficial el costo del car- 
ruage que desde luego diariamente necesitaba para reconocer 
aquel terreno, comenzar y seguir la obra, previne al Tenien- 
te de milicias D. Marcos Barrio, á quien igualmente nombré 
por Tesorero pagador de ella, ministrase semanaria 6 mensal. 
mente, previo recibo, lo que invirtiese en esto, ademas de la 
gratificación que por su grado le tocaba« Para esto mandé 
á los oficiales reales entregasen á dicbo Barrio dos mil pe- 
sos á cuenta de. los ocbo mil que permite S, M. se saquen 
de la real hacienda, reservan^ gratificar á éste con alguna 
ayuda de costa moderada sobre los quinientos pesos que go- 
za de sueldo, según viese que desempeñaba esta comisión (1). 

69. De lo expuesto se impondrá V. £• por el adjunto tes- 
timonio de todo el expediente, con el que espero se sirva dar 
cuenta á S. M., suplicándole que respecto de no poderse ve* 
rífícar en el presente año las corridas de toros, con cuyos 
productos se han de costear estas obras, por ser regular que 
en el próximo Noviembre tenga la ciudad las acostumbradas 
para indemnizarse de los gastos de las funciones de mi en- 
trada; tenga á bien permitir que estas cajas reales suplan en- 
tretanto las cantidades que se necesiten en calidad de rein- 
tegro del indicado arbitrio, sobre el que estaré muy á la mi- 
ra; é igualmente que en el caso de no ser suficientes los cau- 
dales que estas dos corridas produzcan, se sirva conceder las 
demás que sean necesarias para complemento de lo que im- 
porte esta obra, ó se digne resolver lo que sea mas de su 
soberano agrado. Dios, d^c. México 27 de Julio de 1785, — 
Exmo. Sr. D« José Galvez (2).» 

70. Hé tenido mucho cuidado de insertar esta clase de 
documentos á la letia, porque la construcción de este pala. 
cío ha sido glo^ida de una manera poco fiívorable al Conde 
de Calvez, y no sin fíindamento* Que D. Matías de Calvez, 
y lo mismo su hijo hubiesen pretendido tener una casa de cam- 
po donde espaciar el ánimo después de la continua fatiga que 
causa el despacho de multitud de negocios de toda especie; 
ya lo entiendo, y está en el orden. Los arzobispos con me- 
nor motivo, porque eran menores sus ocupaciones que las de 

[1] Hasta 26 de Enero de 1787, iban gaeUtdús de cuenta 
de la real hacienda 128.77 peeoe* Carta & la Audiencia ga- 
hemadorOi núm. 97. tám. 141. 

[2] Carta nCun. 91, tám. 187» 



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los rireyes, tenían mi casa en Tacnbaya, y nadie se loe te» 
nía á mal; pero baber conetniido una verdadera fortaleía do* 
minante á México, con todas las reglas de la fortifícaciom 
haber tomado en esto el mayor empeño, activando la obra sin 
pérdida de momentos, avanzándose á tomar las crecidas sumas 
de dinero que importó la obra, sin contar con la voluntad ex- 
presa del Rey, en tiempos en que los vireyes no oslaban gas* 
tar ni' un maravedí extraordinariamente sin expresa licencia 
de la corte; sin duda dá motivos para sospecbar de la pureza 
de intención del Conde de Gahrez, y muy mas fundados que 
los que tuvo el 8r, Palafbx para separar del mando al Duque 
de Escalona. Al mismo tiempo que emprendía esta obru el 
Conde de Gralvez, hacia los mayores esfuerzos por ganarse 
una populaiídad hasta entonces desconocida, y que mancilla, 
ba, por no decir prostituía, la alta dignidad de Vírey. ¿Q,ué 
es esto de dar gusto al populacho en barullo, para girar en 
un quíttín en derredor de la plaza de toros, «orno pudiera 
Nerón en la de Roma para ganar aplausos? ¿Qué sentarse al 
lado de una mugerzuela banoeríllera, con agravio de la de« 
cencía pública, y aun de su mídma esposa que lo presencia. 
huí Estos hechos que no harían honor á un joven particular 
y casquilucio» degradaban inñníto á nn Virey, imagen del So- 
berano, modelo de circunspección y decoro. ¿Qué es esto, en 
íSn, de hacer un convite en la azotea de palacio á los mili, 
tares del regimiento de Zamora, para celebrar el aeto de sen^ 
tar plaza de soldado el hijo primogénito del Virey, andando 
de brazo en brazo entre los soldaikM y granaderos de aquel 
famoso regimiento? A la verdad, esto indooe creer que en 
estas operaciones extravagantes se llevaban miras; ó cuando 
mas favorablemente puede pensarse, es menester decir que el Vi. 
rey había perdido el juicio, y que necesitaba de un freno cual 
imponen las leyes i un joven disipado y entregado á íranca. 
chelas, comparándolo con un fíiríoso armado de una espada. 8a. 
bre estas reflexiones pueden añadirse l»s que el nrísmo Gal* 
vez ministra en su exposición dirigida al Ministre bajo el nám> 
600, que se lee inserta en el tóm. 199 de la corresponden^ 
cía de los vireyes, en la que pide se le apruebe la gran fe. 
choría que cometió quitando á tres reos casi del píe del pa. 
tíbalo, que iban á ser ejecutados por sus crímenes de orden 
del tribunal de la Acordada. Este documento escríto con ma- 
cha falsedad, merece Iransoríbirse á la letra, k> mismo que 
los anferíores. Dice as! (1): „Muy señor mío: las enferme. 

[Ij El mmfn^U de esta wrta dice: nEl Virey de Nmwt^ 



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<8 
d&des epidémicas eon que Dios ha querido haeer maa grave 
el azote de la hambre que ya aflijia á este infeliz reino» tras- 
•eadiMon también á mi familia," 

71. „Con este motivo la retiré á una casa de campo Ha- 
jnada aqui el Pemüf distante una legua de esta capital, por 
si corto tiempo de la primera semana de Pasión. La necesi- 
dad de asistir el sábado de ella á la visita general de car- 
eelety me hizo restituir á México aquel mismo dia por la ma- 
ñana. El camino pasa por el Ejido de Concha, lugar desti- 
nado para las ejecuciones capitales del real tribunal de la 
Acordada. 

72. Al salir yo de la alameda de S, Cosme, me encontré 
con un pueblo inmenso que acompañaba al suplicio tres reos 
eondmadoi par ladrones y homicidas^ cuyos nombres según des- 
pués me he informado son, Antonio Aríxmendif José Venancio 
SoíeíOf y Franciico Gutiérrez. Quise desde luego detenerme y 
retiooeder; pero los dos dragones batidores que me llevaban 
bastante delantero, habían empezado á separar las gentes del 
eoncarso para que yo pasase, y con su presencia hicieron ad- 
vertir la m^a. Teoíí que el volverme atrás después de ser des- 
eubterto, no seria propio de la di|;nidad de mi empleo. Sa- 
ben estos vasallos del Rey, que S. M. es dueño de sus vidas 
(2): creen que el Virey representa aqui su real persona, y 
juzgan que en él renden todas sus altas facultades. En es- 
ta inteligencia empezaron á clamar y pedir el perdón de los 
delincuentes. Venia yo á caballo: estaba á la vist i de cuan- 
tos apellidaban gracia, y no tenia con quien consultar en se- 
mejante compromiso: recelaba por una parte sobrepasar mis 

Espama dá cuenta dd extraordiíU»rio caso ocurrido con motivo 
de haberse encontrado inesperadamente el sábado de Ramos por 
la mañana^ con tres reos de la Acordada que llevaban al último 
supiieio.^^ No^ué impensado el caso^ fué convinado de antema- 
no. La efecuaon se hacia á las onc^ ó diez y media de lamtu 
noMUíj hora en que el Virey debia estar en la Audiencia de e<t- 
quetOj para hacer la visita general de cárceles; si no lo estuvo^ 
como debióf fué por aguardar que se hiciera hora de salir al en- 
cueníro. Sabia que en aquel dia se debia hacer esta ejecución, 
pues no solo se le daba parte á los vireyes del dia en que end- 
itaban los reos en capilla^ sino que se les pedia auxilio para 
las ejecuciones, y asi no fué impensado el lance, sino muy medi» 



[2] Apenas creen esta conseja los mas palurdos y zafios del 
eampon 

Tox. in. 9. 



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•4. 
ÍIicutlaéÉA^ éohdescendiefldo á !os gtitoB dé In multítodf por 
otra temía, 6 que creyéndome con autoridad auñctente me atrí- 
huyesen demasiada dureza de oorason en no bacfrio, 6 des* 
truír de an golpe toda la átil Ilusión con que rniraíi la dig. 
nidad que ejarso (1). En esté contraste de reflexiones, é ín* 
teriormente consternado hasta lo iattio, me' hice carpió solo 
del piadoso Soberano á quien representaba» y de los clamores 
de un pueblo acosado del hambre» de la mibería y de las en^ 
fermedades, y resolví se suspendiese k fjecneioii de la sen* 
tencia, Ínterin daba parte á S. M. de un caso tan ínespenu 
do, é interesaba su real ánimo al perdón de aquellos desgra» 
ciados reos. Así lo hago; y por medio de V. E. Hego á lo» 
pies de un trono que ocupa el mejor de los reyes, el maü 
piadobo de todos los Soberanos, el benéfico, el generases el 
grande Carlos III., justanr^te llamado Padre de la patria y 
de sus Pueblos, suplicándole bmnildemente, qne dignándose 
aprobar un hecho que ha producido eA mejor efecto en ei 
ánimo consítemado de estos sus infelices vasallos, conceda kt 
vida á estos reos, cuyo castigo infloiria ya poco al escarmien^ 
to de los malos, al mismo tiempo que este acto de foenigni^ 
dad y conmiseración, será un nuevo motivo para qne en estofe 
Inmotos países no cesen sus habitantes de bendecir «4 nomina 
de sil misericordioso Rey» y los de su augusta íbmilia. NueisK 
tro Señor, dcc. México Abril 28 de 1786^^Exmo. Sr. Mar- 
qués de Sonora.'^ Esta disposición ñié contestada con la real 
orden siguiente: ^En vista de la carta de V. E, de 36 de 
Abril de este año, nOim. 600, ha venido el Rey en aprobar 
la pitidente retención de Y. E. en mandar suspender la eje- 
cución de la pena capital impuesta á los tres reos qne coití- 
ducian los ministios del tribunal de la Acordada, en el día 
y ocasión que V. B expresa. Y usando S. M, de su nolow 
ría real clemenciai ha perdonado la vida á los referidos, eoti. 
motándoles dicha pena en la extraordinaria de que trabajen en 
las obras reales de Acapnlco, con grillete y cttdentts e& caM« 
^d de presidarios por el tiempo de su real vohifttad.-*-Asi- 
mismo ha resuelto S. M. que prevínietido V. E. al Juez de 
la Acordada, que le avise el día y liora de IM cjecuciooe» 
de sentencias capitales, se abstenga V, C de salir de pala» 
cío tnientras los llevan al suplicie« Participólo á V. EÍ. db 
teal orden para su inteligencia y complimiénto* Dios» éso, S. 

[1] La Husien útü se cofueroo, ^erdtando la» virtudes^ y Uí 
cvcttn^peóeUm pfopig ée la ata éégníiúd M hgar Tmieaíe dd 



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é6 

Bdefimn, 5 de Agosto de 1766.— «SbMOM.>^ U Ufeiaeíoñ dtf 
los tfes reos puso en aknim á todo el reino: era un hecho 
nuevo, extraordinario, y que jamas se había visto desde la con- 
quista; ñié un acto de la soberania que mAo debe ejercitarse 
en cirounstaneáas muy estrechantes, y con la posible sobrie- 
dad; aquí fué á par ds escandaloso, inútil; porque dos de lus 
seos reincidieron en sus crímenes, y al fin murieron en el mis^ 
Bo patíbulo de donde fueron suhstraiiios, reportando en el fue- 
10 inteiiKi sus ortmenes, el que sin fundamento les proporcio* 
nó la ocasión de vohrer á delinquir. Reuniendo este hecho con 
los anteriores de popularidad, hicieron que muchos escribiesen 
á la corte presagiando una sublevación, cuyo resultado fuese 
k independencia, ejemplar muy reciente en los Estados- Uni- 
dos del Norte» Si por estos medios se propuso hacerla el 
Conde de Galvez, se equivocó torpemente. La Nueva-España 
no estaba en estado de resistir la invasión de la España an- 
tigua: tenia mucha fiíerza con que subyugar á la América, y 
ks eseoadrms francesa y española reunidas, liabrian sojusgi- 
dola sin la menor dificultad. Para realizarse esta grande olm^ 
Ineson neeesarios todos los sucesos del aik> de 1806, y que la 
España hubiese sido acefakda; sin embaigo de esto, y redu* 
eidi á Cádis y á la isla de León, no le faltaron quince mil 
expedicionarios que mandamos, con otras fiíersas enviadas á 
Caneas y al Perú, que se caknlaron por todo en mas de 
eincoeota mil españoles. Ses por lo que se quiera, ios pesa- 
res que desde entonces comenzó á sentir el Conde de Galvez, 
y reprensiones secsetas que se cree recibió de k oórte de Ala- 
drid, su ánimo csommisó á decaer, y aquel hombre robusto que 
psrpcia el Hércules de k juventud, y que prometía una Ion* 
gevidad, se marchitó y dejó ver en p4b)ico triste, abatido, y 
sumergido en una mekncioüa profunda: su vista en este es- 
tado arrancaba láfrísMS al pueblo qne lo amaba eordklnfín. 
te, y hacia sinceros votos ai cielo p<)r su sahid. Todos ha- 
blaban del esmero con que habia procuradoi librarlo de los ri- 
gores de la hambre: el Conde de Galvez es todnvk asunto 
de ks conversaciones en todas ks reuntones, y en ks cho- 
zas de los mas infelices se recuerdan sus hechos con suspi- 
ros afectuosos; cierto que lo merecía por ans prendas, y que 
este es un tributo de justick que México le paga. ¡Óh! si 
esta eara patria llogase un dia á verse en los conflictos de 
1786, ye conjuro á sus gobernantes á que lean entre varías 
eartae k que dirigió al Minktro bajo el núm. 262, tóm. 138» 
en que refiere ks providencias quo dictó para librar á los me- 
xieanos de los rigores de k hambre: su lectura me ha con<- 



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66 

movido y arrancado lágrímas, y las arrancará á todo ser raeío^ 
nal dotado de senaibílídad; no tendrá el gobierno en ese ineape* 
rado caso (que pido á Dios no se verifique) mas que seguir 
las huellas de aquel genio bienhechor. 

73. En 13 de Octubre de 1786, recibió los santos sacra, 
montos con una piedad edificante, porque su corazón no esta, 
ba coinquinado con la incredulidad: entonces delegó en la real 
Audiencia sus fiícultades para el despacho de los negocios, y 
que no sufriesen retrazo, y se reservó el de los asuntos mi. 
litares, suscribiendo sus providencias con media firma, ó oca 

una rúbrica, según se lo permitian sus escasos alivios 

Sonó la hora, y á las cuatro y veinte minutos de la maña- 
na del 30 de Noviembre, espiró en la casa arzobispal de Ta. 
cubaya, regando su lecho con sus lágrimas sus amigos sínce. 
ros, y deplorando su desgracia millares de pobres que incesan- 
temente acudian á saber de la salud del que llamaban justa» 
mente su Padre* Sepultósele en el panteón de S. Femando 
enfrente del sepulcro del Sr. D. Matías de Galvez, lucar que 
visitó con frecuencia en sana salud, y donde pedia el desean, 
so de su alma. Su esposa quedó grávida, y el 11 de Dicíem. 
bre del mismo año, dio á luz una niña á quien se le puea 
por nombre, Marta Guadalupe^ Bernarda^ laaheh Felipa de Je* 
9u»t Juana Nepomucena^ Fdtdtot, añadiéndosela en' la confir* 
macion el nombre de Fernanda* 

74. £1 ayuntamiento de México, para mostrar el aprecio 
que hacia de la suave memoria del Conde de Galvez, ofreció 
ser el padrino de la niña, y diputó dos capitulares que ma« 
nifestasen á la señora su voluntad; pero no aceptó esta efer. 
ta por estar de antemano convidado D. Femando Manginow 
Sin embargo, cedió éste de su derecho, previos algunos pasos 
d ) política, y lo fué en la confirmación. Efectivamente, apa. 
d finaron á la niña á hombre del ayuntamiento, su Corregidor 
Coronel D. Francisco Antonio Crespo, Caballero del orden de 
Santiago, y la Sra. Doña María Josefa de VUlanueva, espo- 
sa del Regidor decano D. José Ángel de Cuevas, y le echó 
el agua el Sr. Arzobispo Nuñez de Haro: parte de la tropa 
de la guarnición formó para este acto á fin de evitar des. 
órdenes, y con el mismo objeto entró tma compañía de gra. 
naderos de Zamora dentro de la iglesia del Sagrarío. £1 ce. 
remonta 1 augusto que en esta fímcion se guardó, lo descríbe 
la Gaceta núm. 25. d^^ México de 3 de Enero de 1767. Con. 
cluido el gobierno del Conde de Galvez, lo tomó la Audien. 
cía gobernadora por no haber encontrado cédula de Mortaja 
que designase succesor en el mando* Tal filé el memoraUe 



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6T 
gobieroo del béroe de la Luisianay de aifuel Yo solo (1) que 
ae cubrió de laurelea y le dio tanto honor á las armas espa. 
nolis» y boy se recuerda con ternura, porque supo ganar el 
corazón de los mexicanos. No puede fijarse la en^rmedad 
que le quitó la vida hallándose en una edad lozana, £1 tras* 
torno que se notó rápidamente en su fisico, hizo presumir á 
muchos que tal vez hubiese sido victima de un veneno que 
con dolores obró sus extragos. Este misterio no podemos dts. 
cifrarlo, aunque sí presumirlo. £1 Sr. Arzobispo costeó á sus 
expensas su magnifico funeral: asistió de capa magna al en- 
tierroy celebró la misa Pontifical, é hizo los oficios de sepuU 
tura. La mañana del 25 de Mayo de 1767, regresó para Es. 
paña la Condesa viuda de Calvez, y queriendo decir el ülli* 
mo adiós á los restos venerables de su esposo, pasó con su 
fiunilia é hijos á media noche á la iglesia de S, Femando 
que estaba iluminada. Conducida al panteón por aquella ve- 
nerable comunidad de religiosos, en cuyos semblantes se veia 
ana melancolía profunda, hizo una larga oración en sufragio 
de su muy caro esposo, se abrazó con la lápida que lo ca- 
bria, y no queriendo admitir consuelo aquella joven hermosa» 
la dejó bañada con sus lágrimas y suspiros (2), acompañan' 
dolé todos los circunstantes (3). . • • ¡Genios de Toung y de 
Hervey! guia^ la pluma de este historiador obscuro, para que 
trasmita á los mexicanos sensibles esta escena de dolor. • • •! 
Mas no, retiraos de mí, dejadme que penetrado de igual an- 
gustia invoque con Gesnero á la naturaleza, y la diga... prés* 
tame tus pinceles. . . . iOb! si yo pudiera usar de tus colores^ 
ahora los desleiría con mi llanto ...•!!! 

75, Si para el común de los mexicanos fué muy sensible 
la pérdida del Conde de Calvez, no lo fué menos para los 
sabios, la del Sr. D. Joaquín Velazquez de Leoo, primer D'* 
rector de minería, fundador de este establecimiento, redactor 
de sus ordenanzas, profundo matemático, astrónomo, y no in- 

[1] Estas dos fkdabras mandó poner d Rey en d blasón 
de armas que concedió al Conde de Gdvez: san harto significa- 



[2] Es muy interesante la carta de despedida de la Vireina 
d ayuntamiento de México, en que le expresa su gratiiud, la cual 
se lee en dicha Gaceta^ como también la respuesta que esta car' 
poracion dio á aquella desgraciada señora. 

[a] Se embarcó en Veraeru» d 9 de Junio en d navio de 
guerra, £1 Astuto. — Carta dd Superintendente Manginoy núm* 
82, tám. 143. 



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68 
ierior en los conocimientos de mi profesión del foro: mané 
asimismo su digno compiiñero D. Juan Lucas de Lazaga; á 
UQo y otro debió el cuerpo de minería su eiisteneia, arreglo» 
y esplendor (1)« En esta época se datan las mayores cala- 
midades que pueden aflijir á un pueblo, y todas se hallaban 
reunidas en este reino. Los malos alimentos supletorios del 
maiz« con que se mal nutrieron los pobres, los predispusieron 
para las enfermedades subsecuentes como fiebre», pulmonias^ 
calenturas intermitentes, y otras. La mortandad de gente en 
lo interior fué bien grande; y tanto, que habiendo quedado sin 
operarios mineros Zacatecas, y haUándose sus vetas en bonaa^ 
za, se convocaron operarios de otros asientos de minas, por 
medio de la Gaceta de México, para que ocurriesen á traba* 
jar. Las obras públicas que se emprendieron en México pa» 
ra alimentar pobres, fueron las siguientes. El palacio de Cha. 
pultepec, las calzadas de Yallejo, de la Piedad, y de S. Agus- 
tín de las Cuevas, y las magnificas torres de Catedral, ce- 
menterio y otras menores, em^Mirándose ademas muchas calles. 
El Consulado de comercio sacó cien mil pesos á réditos sobre 
el cuatro al miliar que se impuso de su derecho de averia (2). 



AUDIENCIA GOBERNADORA, 

Por muerte del Cande de Galves!. 

76. Ya se ha dicho que por fallecimiento de este gefe, en« 
tro en el gobierno este tribunal, época en que se continua^ 
ron las doradas que plagaban el Reino, aunque de otra 
^ecie, pues el día 6 de Marzo de 1787 se incendiaron las 
siete principales minas del real de Bolaños, y en esta des* 
gracia fueron víctimas del fuego diez y siete ó veinte infeli- 
ces operarios, sin que se les pudiera dar socorro (3). En SS 
del mismo mes á las doce del día se retiró el mar en Aon* 
pulco, y comenzó á crecer: este movimiento se aumentó á las 
dos de la tarde, pues en cuatro mimttos bajaba diez pies, y 
subia otros tantos en seis, rebosando las aguas por sobre si 

[1] Lo9 elegios que aqui se dtm á Velazquez de Leen, no ee 
harán eoepechoeoe noUmdo los fue k éió el Barón de Hum- 
boldt. 

[2] Carla núm. 612, Idm. 189 «fe la eorrespendenáa de oque. 
Ua época* 
[3] Carta núm. 202 tom. 141. 



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n 

onelte; todo e«to Tué acompañado de fuertes temblores de tter» 
n, que cesaron á las yeinte y cuatro horas que tardó el mar 
eo recobrar su antigua caja (1). En la Pla}^! abierta, y en 
que no encontró los obstáculos de montañas que en Acapul. 
oo^ saliendo de caja el mar, ahogó multitud de ganado ma- 
yor que pastaba en las dehesas: el mayordomo de la haeien* 
fia de D. Francisco Rivas, Regidor de Oaxaca, Tiéndelo ve» 
nir, se trepó en un árbol corpulento donde salvó la vida, te* 
nerosisímo de que comidas las raices, viniese abajo; pero lúe* 
go que se retiró á su centro, avanzó tierra adentro á pie, 
pues el caballo que montaba pereció entre las olas. En el 
■dsoN) día 36 de Marzo, y á la misma hora, se sintió un 
espantoso terremoto en Oaxaca: su extraordinario movimien- 
to duró cerca de cinco mibutos, repitiendo aquella tarde y 
noche con sacudimientos varios; el Corregidor hizo sacar los 
presos de la cárcel, ejecutando esta operación en persona, (yo 
testigo). El viernes ^0^ llamado de Dolores, se sintió otro mas 
ñierte que el del dia 28 á las once de la noche. El 3 de 
Abril á las nueve de la mañana (dia Martes Santo), hubo 
otro temblor mayor que loe mas fuertes primeros: yo me ha- 
llaba á distancia de una cuadra de S. Francisco, y vi caer 
Lis enormes torres de aquel templo; y tal vez habría yo pe» 
rxiáo bajo sus ruinas, si la guardia que faabia puesto el go* 
bierno no me hubiese impedido entrar poco antes de que co- 
nensMPe el terremoto, pues como niño curioso queria ver lo 
que sucedía en el Convento, El movimiento fué tal, que no 
me podía estar en pie, y veía con horror saltar las piedras 
dei soelo; lo que mas me espantó fué, una densa nube de 
polvo que se levantó del sacudimiento de las torres, y el 
horrible estrépito que causaban los enprmes sillares que se 
desprendían y caian al suelo. La grande esquila ne cayó á 
tiem» sino que se quedó trabada con el perno de fierro gi- 
ratorio entre dos grandes piedras. La gente abandonó la ciu- 
dad eflfteramente y se fué al llano de Guadalupe; mi fami« 
Ka se ttcofáó á unos xacales en la plaza de S. Juan de Dios, 
Enmodio to tanta confusión, y aunque abandonada la ciudad 
y abiertas las casas, nadie perdió cosa alguna: aun se con- 
servaba entonces la moralidad que ca^i se ha perdido hoy 
en aquella ciudad malhadada, teatro de varias revoluciones en 
estos tiempos. Debióse en gran parte este buen orden á las 
disposiciones del Corregidor Z>, José Mariano de Llano^ ori- 
ginario de Guatemala, el cual amaestrado en las desgracias 

[2] Carta núm. 220 tám. 14L 



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di 



70 

que presenció cuando se arruinó aquella ciudad, supo tomar 
todas las precauciones necesarias, para que se conservasen la« 
propiedades, y no faltasen los víveres; así es que jamás bu- 
bo mayor abundancia que entonces* Los temblores alternaron 
por espacio de cuarenta dias. 

77. Dobo repetir un becho digno de la bistoría, que ¿ mu. 
cbos parecerá increible; pero es cierto, y yo lo presencié. 

78« Hallábase en aquella ciudad un Cura de YolaSf Espa. 
ñol. llamado D. José Arce, y estaba hospedado en la casa 
de D, José Alonso Romero, escribano de Cabildo, de quien 
em compadre y padrino de todas sus hijas. Poco antes de 

|U6 comenzase el temblor del 28 de Marzo, las llamó á to. 

las é hizo que se saliesen á la calle, porque iba á temblar 
muy fuerte; las muchachas lo obedecieron, y estando fuera 
de peligro, hé aquí que comienza á temblar. Este hecho Ha. 
mó la atención del público, y constituyó al Cura oráeulo en 
la materia; fuese á vivir á la plazuela del Carmen, y allí 
era consultado á todas horas, principalmente per las mugeres, 
á quienes con gran cachaza y tono de seguridad, decía. .•• Tem. 
blará á tal hora. • • • será fuerte ó suave. • • • No temblará esta 
noche. Preguntado que de donde le venia aquella prodijiosa pre. 
dicción, respondió francamente... • en esto nada hay de raro; yo 
siento un ruido anticipadamente en mi cabeza, mas ó menot 
fuerte: ya lo tengo medido y regulado interiormente de una 
manera que no me yerra: esta es la causa de que aciertiB^ 
sin que se me tenga por adivino ni agorero. No bá muchos 
tiempos que he leído en un periódico un artículo relativo á 
un Suizo, que por igual principio calculaba la hora en que 
vivía, ya de día ó de noche, sin discrepar ni un minuto del 
mejor relo2t. Los frenologistas ó frenéticos que presumen des. 
cubrir grandes secretos en las calaveras, quizás comprende- 
rán cómo puede hacerse este mecanismo, y hallar la protii. 
verancia de este órgano. Aunque por las providencias toma- 
das por el Conde de Calvez se remedió en mucha parte la 
necesidad, estos pueblos no gozaron de abundancia, sino has. 
ta los años posteriores, como lo indicó la Audiencia al MI- 
nisterío, siendo lo mas sensible, que desde esta época se fíjé 
casi en un duplo el precio de los víveres y jornales. 



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71 

GOBIERNO DEL ARZOBISPO NUÑEZ DE H^RO. 

79. Repentinanjente, y cuando nadie lo Cí?peraba, el cpr- 
teo maritiiio trajo la real cédula en 2ü de lebrero de 17_élr, 
en la que él Rey nombra interinamente Virey Gobernador y 
Capitán general á este Prelado» y manda ademas^ aue ininé- 
diatapsentc sea entrado en pqseslon de estos cargos, copio ¿e 
verificó el dia 8 de Mayo con las ceremonias de entilo. Él 
buen mfinejo que habla tenido la Audiencia, no daba lugar 
tt este desaire escandalpso, cuya c^usa se ignora. Píjo9e en- 
toDces, que la Audiencia por no causar directamente pesa- 
dumbre al Marqués do Sonora, participándole al R^y la muer- 
te del Conde do Calvez, ló hizo por medio del Copde dp 
Florida blanca, Secretario de Estado, y que ^stp incomodó 
altamente á D. José do Galyez, y én desahogó <)o 8U enojo 
habla liecbo que se nombrase al Scjipr Arzobispo, ó sea por- 
f^ae temiese algq na intriga de corte. To' presumo que lo m- 
.20 por darle un testimonio de aprecio, por el mucho (jue bi- 
zo del Conde de (Jalvez, y está ep el orden creerlo asi. A 
los dos dias dp tomada .posesión del vireinato, se celebraron 
en Catedral unas solemneis ejicquias por .P. .Bepárdo do 
Gal\rc2:. A la función en que 90 dijo la oración latinti, asis- 
tió el Arzobispo como Virey; mas al aí^uiente, ya ló liizo 
como Arzobispo, cantando la Misa y baoiéndo los oficios Íb 
sepultura. En la nocjie dé este ^a (11' do Mayo) so Ír¿s|- 
ladó el cadáver xlet Virey de la bóveda del altar de Reyes, 
al panteón que so lo construyó en la Iglei^ia de Si Fe'rnaú- 
do, cuyos religiosos lo cargaron: acompañó este acto f&nebre, 
la tropa con armas á la funerala jr mi^sica rneiancólic?i; jie 
renovaron entonces en el pueblo las ideas de afecto acia áqúel 
!gefe, y se derramaron muchas lágrimas por su pérdida. Es- 
te acto fué muy patético 6 intensante; la pscuridjid de la 
noche, y la mesura de una comitiva silenciosa y apesarada, 
le die^n un realpe augusto que no pueide expresarse con la 
pl^ma. Las Comunidades de Juaninos é Hipólitos, salierpn de 
sus . conventos al tiempo de pasar el cadáver, lo cantaron lin 
solemne responso, y acoropaílaron hasta la Iglesia <)el Coles:to 
de S. Fernando, donde hizo Ips oficios de sepultura el Padre 
Guardian. 

80. En estos dias so habian presentado ^en México y^ripa 
de los intendentes nombrados para lais provincias, que yeñian 
á cambiar en gran parte el gobierno en todps los ramos de 
la administración. El Marqués ae Sonora, como hubiese í(e. 

TOH. in. ló. 



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72 

eho la visita del Reino, y examiDádolo con bastante refle- 
xión, se propuso establecer las intendencias, para que se ar- 
reglase príncipalmente el sistema de la real hacienda. Ks 
preciso confesar en honor de la justicia, qne este código ea 
obra completa en eu línea, y que sin duda alguna este Mi- 
nistro logró su objeto. Sin embargo, como la experíeñqia es 
la guia roas segura que afíanza las instituciones, ella ense- 
ñó que algunos artículos debían derogarse, otros ampliarse ó 
modificarse, como se ejecutó; de modo, que durante el go« 
biemo de Godoy, se hizo una nueva redacción, la cual iba 
á publicarse, cuando este valido la mandó suprimir, porque 
supo que alguno del consejo de indias se lisongeó de que en 
esta obra no hubia tenido parte; y en despique, y para mos. 
trar su poderío, impidió su publicación, causando un mal gra. 
vísimo á la hacienda pública. 

81. Por el artículo 12 de estas ordenanzas, se prohibian 
los repartimientos á los indios por los subdelegados que suc 
cedieron á los alcaldes mayores: creíase que esto influiría 
mucho en la decadencia de la agricultura, y se dirigieron va* 
rías reprcisentaciones á la corte: el Rey autorizó á los vire, 
yes por una real orden reservadísima (que he visto), para que 
en esta parte se desentendiesen ó disimulasen, recibiendo las 
habilitaciones indispensables para el comercio interior, y lo» 
justicias se abstuvieran de vejarlos y oprimirlos como lo ha- 
cían los antiguos alcaldes mayores, que á merced de estos 
ultrages y azotes, sacaban libres doscientos ó mas mil pesos 
de algunas alcaldías mayores en Oaxaca, como en Villalta^ 
Zímatlán, el Marquesado y otra^, que eran muy pretendidas 
en la corte, y compradas á mucha costa. Contra esta inhu- 
mana conducta se quejó altamente al Rey, el Santo Obiapo 
D. José Gregorio Alonso de Ortigoza, (á quien llamaba el 
Conde de Revilla Gigedo el S. Pablo do sus días), y lo hi. 
zo con tanta vehemencia, como pudiera Fr. Bartolomé de las 
Casas, á favor de sus amados indios. 

82. En 18 de Julio de 1787, ancló en Veracruz el navio 
S. Julián, trayendo á su bordo al teniente general de la real 
armada, y Vi rey D, Manuel Antonio Flores, el cual torrió po. 
sesión de sus empleos, en 17 de Ac^osto del mismo año. El 
efímero gobierno del Arzobispo Nuñez de Haro, fué á placer 
de todos, pues se condujo con prudencia como fino cortesa- 
no y caballero que era. Estas elecciones que el gobierno do 
Madrid supo hacer en los arzobispos para vireyes desde la 
época de la conquista, eran golpes de muy fina política, pues 
de este modo se atraía la benevolencia del clero, y unido 



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Í8 
éiA» con el gobierno ciríli eonaolidaban m autoridad en tan 
remotas regiones. £n la serie de esta historia veremos, qus 
cuando el clero entendió que el gobierno se separaba de cier« 
tas máximas, que le negaba su protección, y que extinguia 
las órdenes religiosas, fué el apoyo de la Inde|>endencia, y 
con sus esfuerzos hizo que se realizase en siete meses lo 
que no se habia podido conseguir en cerca de once añosr 
Ea mucho de notar, que en estos dias el Rey remitió al Se- 
ñor Nuñez de Haro unos impresos sobre la aparición de un 
cometa que se esperaba en el año de 1788, el mismo que 
se habia aparecido en los años de 1532 y 1661, para quo 
lo observasen en México los astrónomos. Él Señor Arzobis* 
po tuvo por tales á los Señores Ontiveros, Padre Álzate, y 
Doctor Bartolache; pero se olvidó de D, Antonio León y Ga- 
ma que era el grande astrónomo por excelencia de México, 
dado á conocer por tal en la sabia Europa, por Mr. l'-Lan- 
de, y D. Alexandro Malaspina, á quien acompañó en una 
expedición maritima, y lo mismo por el Señor Yelazquez de 
León; pero el Señor Flores que como buen marino era as« 
trónomo, no solo lo reconoció por tal, sino que lo hizo su 
tertuliano nocturno: de noche subia con él al observatorio da 
Palacio, y lo distinguia mucho en su aprecio. El Señor Gama 
era humildísimo; y por esto (y qué sé yo si por ser criollo), 
no obtuvo lugar en el catálogo de los sabios profesores de as- 
tronomía (1). También en esta misma época el Rey mandó 
que se estableciera el Jardin Botánico de México, á solici- ' 
tud de D. Martin de Sesé, apoyada por el Conde de GalveZf 
como después diremos (2). 



GOBIERNO DE D. MANUEL FLORES. 

8S. Este gefe que acababa de servir el vireinato de San- 
ta Fé, que es el segundo en población de las Aroéricas, al 
presentarse en México, se halló en un teatro desconocido pa- 
ra él por el nuevo orden de cosas que acababa de introdu* 
cir el Ministro Galvez, despojando al Yirey de México de la 
inbdelegacion de hacienda, y colocando con amplias faculta- 
des á D. Femando Mangino, Superintendente de la casa de 
moneda, en cuya plaza fué colocado D, Francisco Fernandez 
de Córdova, Secretario que habia sido de loa dos vireyes 



11 Carta 142, lám. 142. 
'2] Nám. 137, tám. 142. 



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74 ^ .... . 

Cralvéz. Efecüvatoéñte, Mangino ñié nombrado Superinteñdeñ- 
fé Subdelegado do hacienda, Inlendeí^te de ejército, y Cor. 
regidor de México; tomando poBceion He estos empleos en 7 
y 16 de Mayo de 1787; tantos títulos acuiiíuló Gaívez sobre 
su petáona en mebgiia de la autoridad vireinal, que quedó 
desprestigiada y reducida al ramo militar. Parece que el ob- 
jeto principal del Ministro fué hacer que Mangino crease las 
intendencias y allanase todos los obtáculos que podíian pre. 
¿ehtarse para el establecimiento de estas magistraturas. El 
Vírey Flores nó mostró por lo pronto repugnancia á esta des- 
membración dé su autoridad, y soló se ocupó del ramo mili. 
iát, y creación dé los tres regimientos que se mandaron for* 
mat dé infanteiía, de leva forzada, con el pié de cabos y sar- 
gentes que debian vetiir de Espafia, lo que no, se verificó, y 
ti ñu se ce}] 6 mano dé los cuerpos veteranos de la Corona 
y Zamora. 

84- Ya se ha visto al recorrer la historia del gobierno de 
Mayorgü, que Una de las grandes aflicciones que ocupaban su 
espíritu dumtité la guerra con la gran Bretaña, era el no 
iéner dís(»o[ilbles mas de tres batallones veteranos de infan- 
lerla, y dos regimientos de caballeria. Veía con la mnyor dcs- 
Goníianza las niiliclas provinciales, error grande en que no solo 
él, HÍbo otros vlréyes incurrieron, teniendo á estos cuerpos como 
iniaglnanoa ó ^n papeleta, hasta que el Virey Iturrigaray hizo 
Ver que eran efectivos, Suceptibles de una buena cnseñnnzu qué 
él por SL mismo léá dio, y por cuyo tnedio descubrió á la 
Nación mexicana él gran secreto de suá fuerzas, a^^^i conlú 
la invasión de Buenos Aires por los inglesas les et^scñó á los 
Argentinos de todo lo que eran capaces. £1 Reino venia der- 
rámente necesitaba de estos cuerpos, asi para su mayor se- 
guridad, como para emplear en ellos una porción do jóvenes 
nobles qufí amaban la. profesión militar, y pedian que se les 
abriese una carrera brillante y de honor. Con la miiyot ge- 
nerosidad 80 vj6 á las familias de éstos, beneficiar las pin. 
áas de ofíciaTcHf y se jpuso mano & la creacio'n de dichoé 
cuerpo^, qne fueron cóÁóóidos coVí loé nombres de Nu^vá-'Es' 
¡fdña^ 3íéxi€0 y Puebla', asignándoles diversos uniformes, eá 
eMüñfo 4 las süíapas y vueltas: todoij véstian caéaca de pa- 
ño blanco, maa el de Nueva España tenía vüeltti viírde, é\ 
do Mélico encarnada, y el do Puebla morada. Nó fié difí- 
cil completar c^^Lo3 cuerpos en la fííérza que débián íeneY, 
pues nuestros soldados y oficiales, no habian olido la pólvo- 
ra, sino en los ejercicios doctrinales, ni le habian visto la 
cqfra al enemigo, por lo quo facílmcn'ío cayeron cH el Gar-* 



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75 
lito; ¿obre todo, los léperos á quiénes sé lés tocaba una guitar- 
rilla en el cuartel de bandera, se les cantaba el jarave, y caian 
como moscas en la miel. 

85, El Virey Flores mostró desde su entrada un eñca?} 
d^eo de que se arreglase el ejército, y asi es que apoyó con 
eficacia la creación de dichos tres regimientos; representó los 
inútiles gastos que se hacián entonces en el sostenimien- 
to de laá milicias, las economías que deberían introducirse en 
los cuerpos, y remitió á la corte un buen informe sobre lo 
necesario quo era dividir la Comandancia de Chihuahua, y 
que cada gefe pudiese obrar con energía en su respectivo de- 
partamento. 

86. En esta época so cambió el ministerio de Indias por 
muerte del Marqués de Sonora, succediéndole el Baylio D. An« 
tonio Valdéá, y D. Antonio Porlier, pues se dividió la Se- 
cretaría en departamentos, todo lo cual indujo un nuevo- or- 
den de cosas y raríacion esencial en el giro de los negocios. 
El nombramiento de D. Rafael Mangino, Superintendente Sub. 
delegado dé hacienda, fué un disparate de la mayor magni- 
tud, por el que se complicaban los negocios, se desprestigia- 
ba el Vi rey, quedando en la clase de un mero gefe militar* 
y se ponían doa cabezas para uh cuerpo que quitaban la uni- 
formidad de acción en el obrar tan necesaria en política; es- 
ta teoría aftxtó al Marqués de Sonora, y sea por esto, ó 
porque amase singularmente á Mangino y procarase distin- 
guirlo, lo cierto es que cauisó mucha murmuración y descon- 
tento. Al fín se deshizo esto tieclio, nombrando eL Rey á 
Mangino Ministro de capa y espada, coh plaza efectiva on 
el coos^ de Indias. Ignoramos la circunstancia de la muer- 
te del Marqués de Sonora; pero generalmente se cree quo 
se desgració cdn Carlos III. por las quejas que Se lo dieron 
contra el Cunde de Calvez, que debió su elevacioil á su tío, 
Y no más. Su mUcrte dicen que la causó una apoplema; pe* 
ro esta enfermedad en la corte entre personages y en aque- 
llos tiempos, importa tanto como un garrote ó un veneno dé 
los muchos qiie se dieron en Madrid después del tumulto de 
É^squílache. Sea de éisto lo que sé quiera, Galve» falleció de- 
jando muchos descontentos, y dntre ellos los amigos del vir- 
tuoso Virey Mayórga. Sin embargo. Calvez fué un gran Mi- 
nistro, y el aumento de la hacienda pública se le debió ét 
él exclusivamente; en América no sé había conocido un sis- 
tema dé rentas, hailta que él lo plaiiteó; y lo montó tan 
bien, que las cortes de Cádiz aunque animadas de un espíritu 
ííiRovador, no osaroi) tocarlo. Planteó también la cuantiosa renta 



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7a 

del tabacoj regularizó el comercio libre qáe en parte quitó 
el agiotage de las flotaj?, y multiplicó los capitales, dividien- 
do los giros: arregló la minería, y la' fomentó lo mismo que 
el plan de Intendencias; y aspiraba á tal arreglo, que en loa 
últimos días de su ministerio, pretendió poner la partida 
doble en las oficinas de contabilidad, mandando dos comisio- 
nados que enseñasen á llevarla; proyecto que no tuvo efecto, 
porque se creyó complicado é impracticable. En el largo es* 
pació de su ministerio, multiplicó sus creaturas, las protegió 
á bandera desplegada, sin olvidarse de su patria, donde esta- 
bleció una fóbrica de naipes, para sacarla de la obscuridad y 
miseria. En ñn, fué tan bueno para protector, como terrible 
. é inexorable para con sus enemigos. En la visita de Méxi* 
co llegó á estar verdaderamente loco, y no se descuidó en 
castigar á los que lo tuvieron por tal, como al suave y mo- 
desto D. Miguel José de Azanza, y á los que lo refirieron 
así á sus amigos. 

87. En los dias del gobierno del Señor Bucarelí, se puso 
el mayor cuidado en arreglar la linea de presidios, fortifican- 
dola con destacamentos, á merced de los cuales, y de la exac. 
ta disciplina que guardaron los comandantes, principalmente D. 
Hugo Oconor de Chihuahua, se logró tener en brida á los 
bárbaros. Los momentos de paz que á estos se les conceden, 
siempre sirven para darles unos intervalos de que se saben 
aprovechar para tomar á la carga con doble furor; y así es 
que rompen la tregua y declaran la guerra, haciendo á san* 
ffre fría las mas crueles hostilidades. Convencido de esta ver. 
dad el Señor Flores, y autorizado por la corte para hacerles 
la guerra de una manera ilimitada, expuso al Ministro sus 
ideas sobre este asunto, de que voy á tomar sus principales 
conceptos, porque escribo para la posteridad, y porque im« 
pulsadas las naciones de la línea por los Anglo-Amerícanos 
que nos las están echando encima para aprovecharse de sus 
terrenos feraces, nos van á poner en un estado de guerra per- 
petua; el Señor Flores se esplica así (1). „Con fecha de 26 
de Octubre, y 23 de Noviembre del año pasado, dirigí á V. E. 
dos representaciones difíisas, números 11 y 82, exponiendo en 
la primera, el concepto que pude formar entonces de las pro- 
YÍncías internas de este reino, y en la segunda, los podero- 
sos motivos que me obligan á disponer la división de aque- 
lla comandancia geneial, encargándola á dos distintos gefes. 
68. ^I^espues he guardado silencio, y aun pensaba concer- 

[1] Núm. 390. tóm. 146. de correspondencia. 



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rt 

wlo hafta aBegorarme d» laa buenas 6 malas resultas de mis 
fHimeras disposiciones, para no incurrir en inconsecuencias, ni 
abultar inforoies <{ue solo dijesen dificultades bien sabidas» sin 
proponer posibles medios para vencerlas. 

89. „No tengo motivos para arrepentirme de los que bas* 
la ahora be tomado; pero tampoco puedo graduar sus venta- 
jas por las novedades y casos que han ocurrido en el corto 
tiempo de seis meses que se verificó la división de la coman* 
dancia, ni en el de poco menos de un año que me hice car* 
go del mando superior de las provincias internas, 

00. nSe creyó que la Sonora lograba fácilmente do la quie- 
tud que nunca había experimentado; pero hubiendo fallecido 
de muerte natural el famoso partidario D. Domingo Vergara, 
y asesinado los Apaches al gefe ó capitancillo de la parcia- 
lidad de Cbirícaguy que es de la misma Nación, y estaba 
en paz en las inmediacianes del pueblo de Buroachi cerca 
de la capital de Arizpe, han vuelto á sentirse las hoRtilida- 
des, tanto mayores cuanto lo era la nimia confianza de nuestras 
gentes. 

91. ,Xo mismo se ha visto en las tres provincias de Coha- 
huüa, Colonia úaX Nuevo-Santandrír, y Nuevo Reino de León. 
En la primera se había congregado de paz un numero gran- 
de de Apaches MnscaleMS, la conservaban los Lipanes, y últi- 
mamente se había celebrado con estos; pero cuando menos 
S8 discurría, la rompieron infamemente los Mescaleros, eje- 
cutando algunas muertes y robos, que . no pudieron preca- 
bcrse. 

92. „D? estas desgracias nunca ha estado libre la mas im- 
portante provincia de la Nueva Vizcaya, porque como es la 
mayor, la mas rica y poblada, cargan sobre ella todos los Apa- 
ches, y contribuyen con igual sordo tezon á destruirla Jos in» 
fidentes indios Taraumares, Tepeguanes, y algunos hombres fo- 
ngi'ios de castas infectas. Ventaja es el corto tiempo que han 
respirado de hostilidades las otras cuatro referidas provincias; 
pero ya están en el mismo caso de sufrirlas que la de la 
Nueva Vizcaya, de suerte que solo hay quietud en las Tejas 
y Nuevo México (1). 

93. „Ambas son puntos destacados á largas distancias de 
los demás de frontera, y desde luego diria que su fidelidad 
consiste en la paz que mantienen en ellas las naciones de 
indios que llaman genéricamente del Norte, porque viven avan- 

[1] Hoy no, ya están álboratadaSi gracias á los aventureros 
ladrones Ánglo^Americanos. 



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76 

^d^9 á este famk^i paro ir^c^ qpe ps^^ at|^l9¿^e^ las p€>r- 
tjiKÍ)ea los Ast^to^ ,^¿^^^§^ . 

y sólidas razones, cuy«i ^xpUQaqii>fi Qn^ito por li^rgay repeti- 
da y ü^áÍQ^á, y porquo abosa «o ^ pr^i^a; Qstapfif) poíno 
cstpy muy ^ Ja luira 4» pr^caví^ lo que ^ea .«^o^^^^ á 1|l 
paci&:aGÍoüa de la/i pr^vúpiciitts úit^^a^. 

95. „fio p^edo proqieteria tn^ngeando con esiper^nzas pron- 
tas ^e BM iipportan^e 1(^^: ííq ha pQi^ado muc^o 90 puje^r 
á los Apaclies que ^n Iqs verdaderos ^emigps; ya usan- 
do 4e los ri^^reía de ia guerra, y ya procurado >atr^.QriCN? con 
\»s ^\¿z^TM de la paz; pero en av^o^ .ciasQP pe ban pue^o 
()e parte de ellos todas las venteas» 

96. ,fEi frénente y aipistoao ^rato con <)os Españoles, lia 
convertido su inocencia d barbarie en la ilustrada malicia; de 
suerte que segiin concibo,. han llegado á penetr(^r maestros pensa- 
mientos, elnSéndolos con la política mas fina. So noiseria, su 
necesidad, sm alevoso y vengativo carácter, y la p^spcucion 
de nuestras armas, los han hecho fuertes, guerreros, y ututos 
ladrones, y sanguinarios, obligándonos á multiplir^r defffpsas, 
i^uando ha sido mayor y mas sensible la desolación do liis 
provincias. 

9.7. iJ^os Apaches, pues» que son los agresores, no dejaríi^ft 
de copsiunarla, valiéndioae de Jos medios que han aprendido 
cc^ nuestro trato y en nuestras campañas; pero pi ya no ^ 
posible 4esn]4darlos do sus calidades guerreras, lo se^ia pri- 
varlos de que adquirieran mayores noticias de nuestro .terri* 
torÍQ« pensamientos y operaciones, no admitiéndolos de paz, 
basta que el teaon los obligara ¿ rendirse á discresion, con lo 
que se ovit^ian Jas mayores desgracias que ocasiona en los 
pu^trps k confianza nimia que tienen por lo común de Iqs in- 
dios emigof, ¿ pesar do las tristes e^Lperiencias de su mala (<§• 

98. „C8te es el sistema que me he propuesto, sin las dis- 
tinciones contc«)Ldas en varios artículos de la instrucción for- 
mada por el Conde de Galvez. El comercio con los misera, 
bles Apaches, es inasequible; porque el mezquino cambalache 
del corto número do sus peleterias, no puede alcanzar al re- 
«nedio de sus necesidades, ni trae cuenta ¿ los vasallos del 
R^y; de modo que su real erario habría de sostener este co- 
mercio, ó mejor dicho, mantener los indios á costa de gran- 
des gaato?. 

99. „Podnan darse por bipn empleados, con tal de que ino* 
^an fructuosos; pero una noultilud de desengaños de las in- 
gratitudes, perfidia y mala fe de los Apaches, nos quitan la 



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79 
Mperamsa del remoto ioteres y beneficio de su reducción, ó 
de 8Q amistad. 

100. nl^a tenemos hoy contra mi opinión con los Apachee, 
JUpeinee y Lipiyanes en Coahuila, con los Xicarillas en el 
Nuevo-México, con ios Chirícaguis en la Sonora» y aun hay 
^iea pretenda que la tengamos también en la Nueva Vizcaya 
con algunas rancherías de los Mescaleros, que como ya he di- 
cho acaban de romper infamemente la que se les había con- 
cedido en Coahuila. No he convenido con esto üitimamente, y 
á mi pesar condesciendo con las demás paces, hasta que l«is 
aoecesivas novedades ocurrentes me pongan en el caso de co- 
nocer el acierto 6 equivocación de los informes que con al- 
guoas discordancias me han hecho los dos comandantes ge- 
nerales de l'ds distantes provincias internas, pues de contado 
debo conformarme con ellos, siempre que no advierta incon- 
venientes graves en su practica. 

101. t,Estos informes persuaden, unos la utilidad de la má- 
xima prevenida en los artículos 84, 42, 50 y 63 de la ins- 
tmecion del Conde de Gal vez, que consiste en empeñar los 
indios de una misma Nación á que se ofendan y destruyan 
reciprocamente, y otros prefieran la mala paz que indica el 
articulo 29 á los esfiíerzos de una buena guerra (1). 

102. „Est6n las provincias como estuvieren, no he hallado 
fimdamento que convenza las ventajas de esta segunda máxi- 
ma, y he dispuesto qde no se siga; pero en la primera ha- 
llo también causas contrarías que quisiera verías sin efecto. 

103. nl'O^ Apaches abrazan toda la frontera, ó tienen sus 
rancherías ambulantes desde el presidio de la Bahía del Es- 
piríta Santo en la provincia de Tejas, hasta mas allá del 
de Santa Gertrudis del altar en la Sonora, que son los pun- 
tos 6 puestos de la linea. Aquellos indios están repartidos 
en parcialidades con las denominaciones que á la verdad les 
damos arbitrariamente; por ejemplo, en Coahuila se da el nom> 
bre de Lipiyanes* á los que en la Nueva-Vtzcaya se cono- 
cen por Natajees, y asi de las otras; pero llámense como quie- 
ran, es constante que la Apacheria es una misma Nación, y 
que sus congregaciones ó parcialidades están enlazadas con 
vínculos de parentesco, amistad ó alianza, mas ó menos es- 
trechos conforme es la inmediación ó distancia de terrítoríos 
que ocupan ó vaguean. 



- [1] Divide y mandarás; máxima gm hoy obserwm los de la 
oposición^ para proporcionar el tiempo á los Téjanos seducidos 
con el oro de. ... Dios me entiende^ y yo me entiendo, 
TOM. ni. 11. 



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ee 

104. ^Esto es constante, y por consiguiente comprendo qu« 
nunca podremos sacar mejor partido en admitir de paz á unas 
parcialidades, y tener guerra con otras; porque si tal vez con» 
tribuyen algunos individuos de aquellas á la ofensa de éstas 
en nuestro obsequio, muchas veces avisarán los de paz á los 
de guerra los movimientos y operaciones de nuestras tropas^ 
con lo que lograran los primeros desfrutar sin riesgo nues- 
tras copiosas dádivas, los segundos libertarse de les funesto» 
accidentes de la guerra, y las provincias acabarán de perder* 
se á costa de muchas vidas de los vasallos del Rey, y de la 
suma de cerca de un miüon de pesos que hoy se gasta en 
el sueldo y haberes, y gratiñcaciones de gefes militares, y com- 
pañías de presidios volantes. 

105. „Discurriéndolo yo asi^ debería mandar qie se hicir» 
se la guerra á toda la Apachería sin distinción; pf ro coma no 
puedo ponerme á la cabeza de las operaciones por razón de 
las distancias, es menester seguir el dictamen de los que de- 
ben ejecutarla, hasta que las primeras resultas aclaren mia 
dudas, y pueda tomar aquella terminante resolución con ma» 
yor fundamento. 

106* M^n el Ínterin he prevenido» que el Comandante ge- 
neral de las provincias de Oriente D, Juan Ugalde, como mas 
proporcionado por la situación local de su residencia, haga 
la guerra dura á los Mescaleros, hasta reducirlos 6 extermi- 
narlos, valiéndose del auxilio de las congregaciones Lipana 
y Lipiyana, qiue subsisten de paz en Coahuila: que el otro' 
Comandante general de las provincias de Poniente D. Jacobo 
Ugarte y Loyola, ejecute lo mismo contra los Apaches Gile.- 
üos de aquel rumbo, y que lo ayude á esta empresa desde la 
Sonora el Comandante Inspector D. José RangeU tomando 
también por auxiliares á los Chiricaguis amigos, 

107» Si estos, los Lipanes y Lipiyanes, no pudieren como 
tales, se les declara la guerra, y ningún indio de la genera* 
cion Apache será admitido de paz ahora ni después en la 
provincia de Nueva- Vizcaya, pues ella que es, y ha sido 
siompre el blanco de las hostilidades de todos los indios, ha 
do ser el blanco de la guerra, como lo he dispuesto con jus» 
tas y solidísimas razones. 

108. ^^Lm hay muy poderosas para conservar las amistades 
que tienen los Comanches y demás Naciones del Norte, en ei 
Nuevo México y Tejas, á cualquiera costa,^ porque si estos 
indios nos declarasen la guerra, cuando se experimenta y rece» 
la la mayor perfidia pd los Apaches, sería preciso tratar de 
un aumento considerable de tropa y gastos, que tal vez no-. 



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81 
alcanzarían á impedir una formidable innndacion (1) de bar- 
baros, que pondría en cuidado á todo el Reino. 

109. nSería mas cierta» ni deponiendo las Naciones del Nor- 
te y los Apaches el odio conque se miran, y la crueldad con* 
que se ofenden, llegaran á reconciliarse haciendo causa co- 
mún la guerra contra nosotros; cuyo caso funesto es el que 
yerdaderamente precaven las lúivertencias de muchos de los 
artículos de la Instrucción del Conde de Galvez. 

110. M^o esta parte seguiré escrupulosamente lo que hace 
relación con las Naciones del Norte, porque estos indios con- 
senrando su amistad, no han sido los destructores de las pro- 
vincias internas, conocen solamente las de Nuevo México y 
Tejas, donde como avanzadas á su pais, han hostilizado al- 
guna vez, y seria faltar á los principios generales de la ra- 
zón y justicia, si se les tratase con perfidia, ó se lee rom« 
piera la guerra cuando no dan graves motivos para ello, cuan- 
do los auxilios que constantemente han franqueado en nues- 
tro obsequio, han puesto muchas veces á los Apaches en cons* 
temacion viéndose metidos entre el fuego de sus crueles ene* 
migos, y el de nuestras armas. Hay quien opine en contra 
de los indios del Norte; pero les favorece el concepto gene- 
ral fundado en las razones expuestas, y en la que según se 
ha experimentado son mas fomales y consecuentes en sus tra- 
tos y amistades, que los Apaches; pero aun cuando los con* 
sideremoe de igual carácter, nos conviene su alianza para di- 
vertir las fuerzas de Ion verdaderos enemigos de las provincias 
internas, y juzgo que sin el auxilio de las Naciones del Nor- 
te, no llegarán á paciñcarse. 

111. „Este concepto que fundaria mas si fuese preciso, me 
ba obligado á prevenir que no se les dé por termino algu- 
no el menor motivo para desconfiar de nuestra amistad, y que 
se les estimule á que nos ayuden en la guerra contra los 
Apaches. 

112. fJSfí hará con el mayor tesón, y daré cuenta á V. E, 
de las resultas en sus tiempos oportunos, sin las molestias 
de repetidos oficios impertinentes, pues como dije en el nú- 
mero 11 de 26 de Octubre de 1787, procuraré reducir los 
que traten de provincias internas á lo mas substanciul y bre- 
ve, acompañándolos en caso necesario con documentos que jus- 
tifiquen mis noticias y determinaciones. 

113. „Ya puedo tomar todas las que me parezcan conve- 

[1] Hé aquí d periodo fatalj y en que nos hallamos. Conóz^^ 
pah d gobieniQ. 



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8a . 

fiieoted etk uso 4 las amplias y mbsolotas facultades declara- 
das en la real orden que V. £• se ha servido comunicarme 
con fecha 11 de Marzo ultimo. — Dios, ^c. México 24 de Ju. 
nio de 1788." 

114. Tal fue el informe extendido por el Secretario del 
vireinato D. Antonio Bonilla, hombre que reunía á un gran 
talento el conocimiento practico de los indios barbaros, puea 
habia hécholes la guerra en aquellas provincias. Siguió sua 
máximas el Virey» y la experiencia hizo ver que ambos no 
se equivocaron, pues por un largo periodo de tiempo se desfni- 
tó de una paz que hoy ha desaparecido; ya por haberse aban- 
donado en la mayor parte la linea de presidios, faltándosele» 
á su haber á aquellas tropas; ya, porque el tesoro de la Nación 
se ha consumido en revoluciones 6 en pitos y flautas. Hoy 
por hoy se halla casi destruido el Departamento de Cbihua« 
hua: la guerra la hacen los Apaches con mas regularidad, es- 
tan provistos de armas y municiones por los Anglo-Ameri- 
canos, y acaso dirigidos por sus ofícíales: su audacia ha lle- 
gado al extremo de acercarse á la capital poniéndola en es- 
tado de asedio, con lo que las minas, los ganados y la ma- 
yor parte de las propiedades se han perdido. El mal se au- 
menta de momento en momento, y llegará á ser irremedia- 
ble, puesto que á esta Nación bárbara se han agregado otra» 
aventadas por los Norte-Americanos, si no se toma lu doble 
m' dida de aumentar el ejercito, y poner una Knea de misio* 
Hervís, que bien podrá formarse admitiendo multitud de frailes 
expulsos de España que gustosos pondrían allí sus estatileci- 
mientos. Este proyecto lo he presentado al Congreso gene^ 
ral, ha parecido bien, y so ha desaprobado por la razón po. 
litica de estar pendientes nuestras nesociaciones en la corte 
de Madrid sobre el reconocimiento de la independencia, y 
porque no pareciera bien á la Reina Regente que nosotro» 
diésemos asilo á los religiosos que ella ha desenclaustrado; mi- 
serable razón! pues nosotros podemos en justicia y política, 
darles patria adoptiva á los individuos que ella desprecia. 
Deseíigañémonos, para indios, frailes, y frailes españole^ que 
los saben tratar, mezclando un agridulce que nosotros n6 te- 
nemos por nuestro temperamento dulce y benigno. La con- 
quista de las Américas, y las reducciones de muchas nacio- 
nes, es obra exclusivamente de los frailes españoles; no te- 
mo ser desmentido. Convendría ademas á les indios prisione- 
ros internarlos en los departamentos, y hacerles conocer las 
ventajas de la civilización prácticamente; esta amalgama es 
la mejor que pudiera idearse. 



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115. £1 Virey Flores cumplió lo que ofreció á la Corte, pro. 
tegió Ua expediciones cK>n larga mai^: asceodió i los oñcialcs 
que se distinguieron en la campaña; premió á los soldados mas 
TaJientes, y mandó un regimiento de dragones á Duraugo; 
^Dedida muy politica, pues formada su o^cialidad de gente ñna 
y de principios, ecbó la semilla de la civilización en aquella 
ciudad, que desde enlonces data su amor á la sociedad honesta « 

110. £1 Señor Flores era un marino ilustrado: bu tertu- 
lia noctoma era de sabios, entre quienes tenian el primer lu* 
gar el s^bio Padre Álzate, el grande Astrónomo Gama, y tam- 
bien el humildísimo y no menos literato Z>. Francúco Dir' 
mu Rtmgel (!)• Permítaseme pagarle un tributo de respeto 
i este hombre digno de otra suerte, que vivió pobre, y murió 
pobrisimo: su memoria me saca lágrimas, y no puedo menos 
de compadecerme de los Mexicanos, que sabiendo cuales eran 
los quilates de su claro entendimiento, no lo apreciaron co- 
mo debian, ni alargaron su mano para socorrerlo en los (lU 
limos dias de su vejez, en que la indigencia le hizo apurar 
«1 amarga copa. £1 Virey Flores trabajó cuanto pudo por- 
que se estableciese el Jardín Botánico promovido por D. Mar- 
tin Sesé: éste pidió para establecerlo la huerta que hoy es 
Colegio de S« Gregorio; pero no se le pudo dar, porque es- 
te sitio estaba consignado al Seminario de indios que se ha- 
bía mandado fundar en cquel lugar, y debía llamarse Colegio 
de S. Gregorio; mandó levantar un plano á D. Miguel Cons- 
tanzó, y no tuvo efecto porque se presupuestó en la enorme 
suma de ochenta y tres mil pesos, juntamente con la casa 
donde debian darse las lecciones, y una biblioteca y herva- 
rio (2), eligiéndose para el efecto, el £gido de Atlampa que 
está inmediato á la Acordada; estaba reservado á su succe- 
sor «1 Conde de Revilla Gigedo la realización de este pro- 
yecto, como diremos en su lugar respectivo. 

117. £n aquella época vinieron á México once mineros 
alemanes, contratados por el gobierno español en Dresde por 
medio de D. Luis Orcis, su enviado. El carácter conque se 
presentaron fué d de Ftofuare» prácticos facultativos de mi- 
wería^ títulos á la verdad pomposos, y á que no correspondie- 
ron, pues no sabían palabra sobre aumentar la saca di; la pía- 



ét Ga 



Fué originario de Vaüadolid. Amób mucho d Conde 
wohez y le concedió licencia para abrir punzones y matriz 
ees de letra de imprenta Véase su biograjia en la Biblioteca 
de Beristain tom* 8 pág, 10. 
[2] Carta núm. 227. oZ Jttinisiro Porlier, 



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84 
tas que decía el Ministro Galvez que se perdía en mucha 
parte en los lavaderos de las haciendas, y por cuya causa se 
nos mandaron dizque de maestros; ningunos adelantos les de- 
bió la minería, como ni á su director D, Fausto Elhuyar en- 
viado contra toda razón desde Viena, poster^^ándose con su 
nombramiento el mérito de algunos mineros antiguos que te-« 
nian un derecho incontestable para servir este empleo. Con* 
fírióselo el Rey faltando á la ordenanza de minería que aca- 
baba de sancionar, la cual disponía que el Director debía ser 
electo por los mismos mineros; ¿pero cómo no se había de 
violar esta ley, si el empleo estaba cuantíasamonte dotado, y 
era preciso preferir á cualquier español, sobre el mas ameri- 
tado criollo (1)? El único provecho que sacó la nación de 
esta inútil remesa, fué que 2>, Luis Leinder^ uno de los en- 
viadod diese las primeras lecciones de química en el Semina- 
rio de minería; era hombre de sab^r, y tuvo la satisfacción 
de plantear el primer Elavoratorio químico: después murió de- 
mentado, y su muerte la lloraron los sabios. 

118. En 23 de Diciembre de 1788 el Ministro de Indias 
participó al Virey Flores la sensible muerte del Rey Carlos 
IIT. ocurrida en 14 de Diciembre del año anterior, 6, la una 
menos cuarto de la mañana. Publicáronse los lutos por ban- 
do en 17 de Marzo. Este gran Monarca proporcionó á la 
Améfioa un bienestar que aventajó al de sus predecesores, y 
será justo hagamos de él una honorífica mención. Después 
de haber conquistado su trono Ue Ñapóles, por muerte de su 
hermano Fernando VI. sin succecion, ocupó el de España, y 
bien presto mostró que era un Monarca despreocupado, pues 
convencido de las iniquidades que cometía la Inquisición, lle- 
gó á dar el decreto en que la suprimía; mas no llegó á pu- 
blicarlo, porque sus ministros le hicieron ver que pasaría por 
un h?rege y protector de los de su clase en concepto del 
pueblo español: ¡tal era de bárbaro en aquella época, y su- 
persticioso! Limitóse por tanto á sujetarlo en lo '>o5Íb1e, é 
impedir que privase á los españoles sabios de su libertad que 
por solo serlo vivían en la mayor inseguridad, expuestos á ser 
hundidos en sus cárceles secretas, ó tal vez ejecutados entre 
las tinieblas de la noche. 



[1] Es notorio que los mexicanos son jardineros por exden' 
cia; pues se les negó esta disposición de la naturaleza que ad- 
miran los extrangeroSf y se pidió á España un jardinero europeo^ 
precisamente teniendo á nueMros indios por incapaces de cuidar 
las plomas del jardín botánico^ 



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85 
119. Aficionado á laa artes de que fué protector, y ¿ cu- 
yas ezpeB8d8 se habían hecho las excavaciones del Hercula- 
00 y Pompeyana, oo menos que al comercio y á todo esta. 
Uecimiento de utilidad pública; instituyó academias de toda 
especie, erigió consulados, dio libertad ai tráfico de los mares, 
creó un ejército y marina numerosa, y cual no habia visto 
otra igual España: protegió la religión, aumentó el culto y la 
piedad, respetó los derechos de la iglesia, sin conAindirlos con 
los del trono que deslindó exactamente, y ho condujo para con 
808 poeblos como un buen padre con sus hijos. No es posi- 
blt olvidar estas verdades; porque cuando no nos las recorda- 
ra la historia de sa reinado, nos las entrañan por los ojos los 
OKmumentos de honor y sabiduria que tenemos á la vista; esa 
academia de bellas artes de México, ese jardin botánico, esa 
cátedra de anatomia práctica, e?e colegio de mi nena, esas 
expediciones para hacer nuevos descubrimientos en las costas 
del Pacifico, esa institución del orden de caballeros, que lie* 
va su nombre, consagrado á preconizar la Pureza de Mana 
Santísiaia en su concepción Inmaculada, esa magnifica custo- 
dia de la real capilla, vainada en no pocos millones de rea- 
les; esa magnifica ifflesia de S. Francisco de Madrid, erigida 
á 800 expensas; iodo» todo dá testimonio de estas verdades, 
obligándonos á pagar un tributo de gratitud á la memoria de 
tan buen Rey. Por mí confieso, que jamas olvidaré aquella 
real cédula en que dispone, que en las temas de los empleos 
qne se le propongan para Indias, siempre se le presenten dos 
americanos, y dá por razón. • • • • porque quiere remunerar el 
afesto que profesan á su persona unos hombres que viven tan 
distantes de su trono. Tal es la justa idea que presenta la 
historia de Carlos III., dándole los epítetos de religioso, sabio, 
y prudente. Sin embargo de esto, el sentimiento por su muer- 
te del pneblo mexicano no fué proporcionado á tamaña per. 
dida, que solo pudimos calcular cotejando su gobierno con el 
de su miccesor. Había en el corazón de cada padre antiguo 
de Emilias, no sé qué resentinaiento secreto, que si no hacia 
aborrecible á este Monarca, empero hacia que sus grandes virtu- 
des se viesen en un tercer término, y no en su verdadeio punto 
de vista; no de otro modo que un esposo reconciliado con su 
consorte al estrecharla en sus brazos y ratificar su primer 
amor, recuerda involuntariamente la memoria de ciertas infideli.^ 
dades que habían turbado la paz doméstica* • • • La expulsión 
repentina y estrepitosa de la Compañía de Jesús en los domi- 
nios de ultramar, punzaba el ánimo de los mexicanos como una 
aguda espina^ y su memoria se aumentaba á pesar del transcur* 



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86 
so del tiempo, en razón de la inmoralidad que se propágate 
rápidamente cual un incendio devorador, y que solo pc^an 
contener sus estragos aquellos hombres consagrados ¿ la ense- 
ñanza de la juventud, sobre quien tenian el ascendiente mas 
eficaz. 

120, En los dias 26 y 27 de Mayo, se celebraron en os- 
ta Catedral las solemnes exequias de Carlos III. Hicieron 
lo mismo las demás catedrales, publicando algunas sus ora- 
ciones fúnebres y poesías colocadas en 1 ts piras, en que cam- 
pea el buen gusto de la poesia y oratoria. Los gastos de eeu 
te funeral, ascendieron á cuatro mil seiscientos diez y seis 
pesos tres reales, pagados de la real hacienda. En 82 de Fe- 
brero de 1789, se le admitió la renuncia que hizo del víréi- 
nato al Sr. D. Manuel Flores; las gracias que por este favor 
dio al Rey, bien denotan que había renunciado sinceramente 
el empleo, y que deseaba retirarse á la vida privada. En 8 
de Octubre del mismo ano, llegó á Veracruz su succesor el 
segundo Conde de Reviila-Gigedo en el navio S. Ramón, y se 
mantuvo en dicha plaza para reconocerla prolijamente, y tam- 
hien sus oficinas. Pronto manifestó que era un hombre acti. 
vo y quisquilloso, y que estaba en los ápices de la etiqueta; 
pues habiéndosele presentado alli una vez un gefe con el bas^ 
ton bajo del brazo, se lo hizo bajar, y reprendió este acto 
de inurbanidad, por lo que comenzaron á verlo y tratarlo con 
los acatamientos que se prestan á un Visir. La mañana del 
16 de Octubre, llegó á la villa de Guadalupe, y al siguien- 
te dia recibió el bastón en aquel lugar de mano del Sr. Fio. 
res, como se hahia mandado por real orden de 23 de Abril, 
y este gefe marchó para V^acruz á embarcarse en el mis* 
lAo navio S. Ramón, permaneciendo en Xalapa hasta media- 
dos de Noviembre, en que pasó la fuerza del cordonazo de 
S. Francisco: dejó la instrucción mandada á su succesor. 

GOBIERNO DEL SEGUNDO CONDE DE REVILLA^ 
GIGEDO. . 



121. Este gefe entró con el acompañamiento de estile, y 
muy pronto sn presentó ocasión de que desarrollase toda la 
energía y vigor de ana alma, toda actividad y fuego, y cuat 
no se había notado en sus predecesores. 



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err 

^122. A Um mete y irtB cuartos de la tilañlitia del dia 24 
de Octubre, ee dio aviso al Alcalde de corte D. Agustin de 
fimparaiiy que )a casa número 13 de ia calle de CordóvaneS 
en que babitaba D. Joaquín Dongo, almacenero y labrador rí- 
co, se bailaba abierta, y éste muerto en el patio con su la- 
cayo y cochero. Trasladado á dicha casa, y hecbo éí re- 
conocimaento jucficíal, no solo se encontró asesinado á Don* 
go, sino á todos sus familiares, hombres y mugeres en nume- 
ro de once personas, violentadas las puertas de las cajas de 
caudales, y se echaron de menos catorce talegas de á mil pe« 
fos que ee depositaron en una de ellas, d mas de ocho que 
existían debajo del mostrador del almacén. Tan bomoroso su* 
ceso obligó al Virey á dictar Ins mas activas providencian pa* 
m buscar á los reos de estos crímenes borrendcs, no solo den* 
tro de México, sino por todo el reino. Cada ciudadano Se 
inipu«> voluntanaraento la obligación de inqnirir quienes fbe- 
sen los agresores. CieKo reloxero de la calle de S. FráMis* 
co, al pasar por la calle de Sta. Clara notó á la sazón que 
D. Felipe Aldama hablaba con otro hombre, él cual en la cinta 
del pelo aunque negra, tenia nna mancha de sangre; y no obetan- 
te que este era un indicio muy despreciable para presumirlo reo 
Je tan atroz delito, haciendo escrúpulo de conciencia páftió 
á denunciarlo al juez de la causa; no se despreciaba entonceft^ 
ningún aviso, por leve é insignificante que íúesev V asi Aian- 
dó al punto arrestarlo. Sus declaraciones nada pro^iéidn, pties 
él probó que en los días anteriores habia estado en la piktza 
de gallos, habían muerto en la lid á uno de estos attinmles, 
y se lo habían pasado por encima de su cabeza destilando san* 
gre, y una gota de ella lo habia manchado; mas como la ave* 
riguacíon se extendió á saber quienes eran Sus amigos, y con 
quienes habia estado en aquellos dios, se procedió á piador 
i D. José Joaquín Blanco, y D. Baltazar Quintero. Notóse 
en este algunas contradicciones en su declarRcion, y como se 
supiese que se acababa de mudar á una accesoria de la ca- 
lle de la Águila núm. 23, por miedo que dijo tenía de que lo 
asaltasen ladrones, el juez mandó que se reconociese dicha ac« 
cesoria. Esta diligencia dio toda la luz qao se buscaba en 
la averiguación. En las puertas se hallaron algunos golpes 
de sable en las que habían hecho prueba del filo que tenían 
unos machetes cortos de tierra caliente bien amolados, con* 
que perpetraron los delitos, y lo que es mas, levabtando las 
vigas del pavimento ee hallaron veinte y un mil seiscientos 
pesos entalegados, y varías alhajas de oro y plata que luego 
se depositaron en los cajas reales. Abrumados oon.el descu* 

TOM. III. 12. 



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88. 
bríiniento del cuerpo del delito, no pudieroiv dejar de cbnfesarlp, 
declarando que Aidama fué el que sedujo á sus compañeros pa- 
ra la perpetración del robti: éste se mantuvo tenazmente ne- 
gativo, y eludia los cargos con astucia diabólica; de modo, que 
á no verse convicto de todo punto en los cur<^os de sus com- 
pañeros, y reconocimiento do la sangre con que tenia man- 
chada su ropa y pañuelo polvero, habría puesto al juez en 
gran conflicto. Tan horrendos crímenes los cometieron ñn- 
giéndose de ronda, y dando la voz de la justicia para que 
se les abríescn las puertas de la casa, en la que entraron á 
guisa de tigres feroces, asesinaron á cuantas personas encon- 
traron, hombres y mugeres, sin perdonar su saña ni á un pe- 
rico que habia en la casa. Concluido este destrozo á sangre 
fría, aguardaron que llegase D. Joaquin Dongo, á quien ata- 
caron en el patio, y luego al cochero que hizo alguna resis- 
tencia con la cuarta, sobre quien descargaron rabiosamente; 
Qotóse que todas las heridas las dieron á la cabeza de todas 
las victimas, pudiendo decirse con propiedad, que ni dieron 
golpe sin herída, ni herída que necesitase de segundo golpe» 
Elevada la causa á Plenario, se entregó, á los reos para que 
alegasen en su defensa dentro do un breve término; nada di*, 
jeron capaz de excepcionarlos, sino es mostrar la mayor crí- 
minalidad de alguno de ellos cargando el colorido del delito 
sobre Aidama, seductor de Quintero y Blanco. Efectivamen- 
te, era un hombre avezado con el robo y asesinato: habia eje-, 
cutado otros dos de antemano, y su perfidia llego al extremo de 
prestarse 4 servir de auxiliar en la Acordada, para expedir 
las cordilleras en persecución de los reos que se buscaban: 
mostrábase muy solicito y afanoso porque se descubriesen los 
agresores, y no cesaba de invectivar contra ellos: él hizo de 
cochero para conducir el dinero á la accesoria donde fué de- 
positado« Presentáronse estos malvados al funeral de Dongo, 
que se celebré en la iglesia de Sto. Domingo, y este hecho 
echó el sello á su reprobación. En la tarde del 4 de No- 
viembre se hizo la relación de la causa en la Sala del cri- 
men, no obstante de ser dia do años del Rey, y se conclu- 
yó ya muy entrada la noche. Al mismo tiempo se relató la 
causa seguida en la Acordada poco tiempo antes contra AI- 
dama, por el robo y asesinato que había ejecutado en la per. 
8ona de un críado de D. José Samper, por robarle dos mil 
pesos, como en efecto lo verificó: ejecutado este homicidio, 
lo arrastró y echó el cadáver en una mina vieja; y como se 
le hubiese dado la denuncia de la existencia de este cada-i^ 
ver en aquel lugar, fué á reconocerlo con el carácter de Te^ 



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B9 
Diente de justicia que entonces era de la jurifldiceioo de 
Cuaubda de Amilpas..*. ¡Tanta serenidad tenia esto perver* 
so para la ejecución de los crínoenes mas atroces! Apareció 
también por la causa, que Blanco habia sido igualmente pro- 
cesado en la Acordada pur cinco robos que habia ejecutado en 
ITdTy en compañía de Juan Aguirre, paisano suyo, en la ca- 
sa de D. N. Azcoyti, extrayéndole mas de tres mil pesos con 
ganzúa, y tres robos en Guanaxuato en la casa de Alaman. Quin- 
tero fué asimismo procesado por dicho tribunal de ladrones, 
por queja de un primo suyo que le acusó de haberse robado 
cuatro mil pesos. Estos tres hombres eran tres veteranos 
en la iniquidad. £1 tribunal reunido, se dejó ver con todo el 
esplendor de la justicia: presidíalo el Regente de la Audien- 
cia, rodeábanlo muchas guardias que custodiaban á los reos, y 
un numeroso concurso que lanzaba sobre ellos miradas de hor- 
ror é indignación: escuchóse entonces la terrible voz fiscal 
que ponderó la enormidad de los crímenes, y pidió su con** 
digno castigo. Los abogados de los reos se ciñeron á pedir 
que se ejecutasen con la distinción de nobles. Al siguiente dia 
5 se votó la causa, y fueron condenados á la pena de garro* 
te, con la circunstancia de salir al patíbulo con ropa talar y 
gorros negros, en muías enlutadas. Firmaron la sentencia los 
Sres* Regente Gamboa^ el Gobernador de la SalOf Chave*^ Em» 
parojij SaatedrOf y Aguirre, hallándose presente o] Fiscal JHier- 
nandez de Alva. El 7 de Noviembre se verificó la ejecución 
en un tablado entre la puerta principal de palacio y la cár- 
cel de corte, el cual tenia tres varas de alto, diez de largo 
y cinco de ancho, todo entapizado y guarnecido de bayetas 
negras hasta la escalera, piso, y palos; ¡tristes señales de una 
nobleza gótica española, que recordaba á estos malvados la do* 
Ue obligación que tenian de obrar con hidalguía en sus ac- 
ciones! Presentados en horrible espectáculo, y quebrados por 
el verdugo los machetes y bastón con que se presentaron en 
la casa de Dongo, usurpando la voz de la justicia publica, se 
mantuvieron en el patíbulo hasta las cinco de la tarde, y se 
llevaron á la cárcel, donde se les amputaron las manos, y fi* 
jaron con escarpias de fierro en la puerta de la casa de Don* 
go. El innumerable pueblo que presenció la ejecución guardó 
un silencio pavoroso mezclado de compasión y aüegria, por ha* 
her triunfado la justicia, y bendijo al genio tutelar de Méli- 
co á cuya actividad y zelo se debia aquel acto que asegura- 
ba la tranquilidad común de todo el reino; es decir, al inmor- 
tal Conde de Revilla-Gigedo. Jamas habia visto México una 
ejecución mas pronta, terrible, é imponente. Si no hubiera mos* 



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Irado energía en la pereeoucion de eetos ciimiDales, tal vez 
habcian quedado impunes: los respetos» e) oro, y las considera- 
üioaes que entonces desfrutaban los ricos comerciantes españoles 
■en México, babrian embotado la espada de la justicia; pero llegó 
un día feliz, en que goberoando un hombre idólatra de ella, 
hizo qtie delante de la ley fuesen igualmente castigados el 
griego y el troya no. 

123. Este crimen horrendo hizo conocer á Revilla*Gigedo 
la peligrosa posición en que se hallaba: que México era una 
cueva de ladrones, y que para librar á la población de ellos, 
necesitaba adoptar una vigilante policia hasta entonces des- 
conocida, y que después logró plantear. 

124. Siguióse á este acontecimiento otro bastante ruidoso, 
aunque de muy diferente especie. 

125. La noche del 14 de Noviembre, entre ocho y nueve 
apareció una bellísima Aurora boreal por el lado del nor- 
le« Comenzó por unos rayos blanquesinos en forma de escoba» 
que se fíieron extendiendo poco á poco, y cargando hacia el 
norte y nordeste, hasta los ocho y media en que fué su ma- 
yor incremento, A esta hora se veia en el orizonte la lus 
que formaba la basa de un color entre rojo y amarillo, de cu- 
yos extremos ee piiercíbia una porción de circunferencia mas 
ihimiaada que el resto del segmento del círculo que represen* 
taba de color rosado obscuro, por un humo denso en que pa* 
fecia eetar mezclada la luz« Las circunstancias do haberse 
wío esta figura circular: la altura en que se manifestó su- 
perior á las mas elevadas nubes: el haber comenzado des- 
poee de dos horas de puesto el sol en un tiempo sereno y 
limpio el cielo, y la inclinación quo tuvo hacia el occidente, 
hÍ2o creer al pueblo que aquel era un verdadero fuego que 
bajaba de lo alto para incendiar á esta hermosa ciudad, co^ 
IBO el que abrasó ¿ Sodoma y otras cuatro ciudades. La iraagi- 
nación de los mexicanos estaba teñida con el horrible expectá» 
culo de los asesinos de Dongo, y la memoria de esta gran 
maldad aun se recuerda con horror. Predispuestos de este 
modo á creer lo mas funesto, comenzaron á temblar y huir 
despavoridos al santuario de Guadalupe, produciondo una cons- 
ternación general por todos los ángulos de la ciudad. Veian 
por otra parte que en S. Agustín se sacó al Santísimo Sa. 
oramento, y se hacian preces feí-vorocías en la Iglesia: esta 
circunstancia aumentaba la pavorosa idea, y hé aqui quo ce 
menzaron á salir despavoridas muchas gentes á implorar au, 
xilio al santuario de Guadahipe: dábanse sendos golpes de pe- 
cho: otros, asidos de ui^ Cristo, y sin miramiento ni vergüen- 



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§1 

a, conlbnlnB mis peeaéos: ha imigeroiUas empeñadas en ador* 
Bañe aeductorameote abandonaban loa lafi&naríoa postizos con. 
qae proeufaban seducir á la juventud incauta (1). La gente 
sensata (qno no era mucha), y que conocía la naturaleza de 
aquel fenómeno^ se divertia mas con estos oseárseos, que con 
la Aurora boreal. Luego que entendió el Virey el oiovimien. 
to del pueblo, destacó piquetes de soldados á la garita que 
contuviesen los pelotones de gente, y la instruyesen de aquel 
fenómeno, haciémlola revolver; pero esto era querer echar puer- 
tas al campo: huían como cabras desvandadtis, y no escucha- 
ban voz alguna de consuelo. Calmáronse cuando desapareció 
aqu^a hermosa luz, y los pecadores penitentes á voz en cue« 
lio, regresaron á sus casas, no menos mohínos que avergon* 
zados, por hab-^r proclamado fuera de tiempo sus flaquezas; el 
chasco no era para menos. Como al pesar succede el gozo, 
el dia 16 del mes si/uiente se publicó un bando, anunciando 
que para el dia 27 de Diciembre á las cuatro de la tarde 
se proclamaría solemnemente al Rey D. Carlos IV. Detalló- 
se en él la solemnidad con que se verificaría aquella fijncíon 
légia, y el modo con que debería hacerse el paseo. México 
abundante entonces en ríquezas, en el seno do la paz, y con 
un lujo ^e podía competir con las prímems ciudades de la 
Earopa, se comenzó á preparar para esta función, y en bre- 
ves días se llenó de gente forastera que venía á' desfrutar da 
este placer, que cual mas, cual menos, se gozó después en las 
eiudadss y pueblos de toda la Nueva->Espana. Los artífices 
se pasíeron en movimiento, príncípalniente los carrocero.^ pues 
los hombres acomodados cifraban en gran parte su ItLJo, en 
rodar los mojores coches, que llevaron á las parroquias para 
que antes que ellos los ocupase el Divinísimo Señor sacra men« 
indo. Los poetas y oradores cortaron bus plumas para cele- 
brar al nuevo Príncipe; sobre todo, los que querían presentar sus 
producciones en la Justa litrraría ó Certamen á que convidó 
la real Universidad.... ¡Tiempo perdídu! El asunto era de- 
masiado estéríl, nada había que decir del nuevo Rey; solo se 
sabia de él que era un hombro garrudo, que jugaba bien á la 
barro, que montaba sobre -un caballo, le oprímía con sus pier- 
nas robustas, y lo hacia sucumbir con el 'peso de su cuer- 

Íl] Esta es la voz propia eastdlana: vulgarmenle se llaman 
os postizo? , que hoy eslán en boga^ formados con lienzos eláS' 
ticos que <Umltan demqsiadoj asi corno las mangas bombas que pa- 
recen marmotas de retreta* ¡Estos son los caprichos de esta po» 
bre gente consagrada toda á h üusUm seductora/ . 



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po colosal; nada mas so sabia de Carlos IV«; Uem, que co- 
mía como UD ganapán; por tanto, ¿quién podía vaticinar su 
reinado de ventura (1)? ¡Tal era la suerte de estos pobres 
colonos, elogiar á un ente ideal, que dentro de breve tieoi. 
po causHha la ruina de la monarquia, y la trocarla por una 
escopeta y un soto en que matar conejos en Francia! 

126. Veriíicóse la proclamación de este Rey el dia se- 
ñalado en tres puntos de esta ciudad; ¿ saber, enfrente del 
Palacio del Virey, en el de la casa Arzobispal, y en el bal- 
cón de las casas del Ayuntamiento, £1 primer acto de la 
proclamación lo hizo el \ irey, acompañado de los tribunales y 
corporaciones: en seguida arrojó monedas al pueblo, y lo mismo 
hizo el Arzobispo, de las acuñadas á propósito para este ac- 
to. En las tres noches siguientes hubo una iluminación mag- 
nifica en toda la ciudad, distinguiéndose la del Ayuntamien- 
to por su fuchada en perspectiva de elegante arquitectura. En 
la plaza mayor se colocó una estatua ecuestre de Carlos IV» 
provisional de madera, á expensas de los plateros, la cual tu« 
vo poquísima duración; después se subrogó con otra mucho 
mayor también de madera, y destruida ésta se fundió la mag- 
nifíca de bronce que existe en la Universidad, y es una ma- 
ravilla del arte como diremos en su lugar. Por supuesto bu* 
bo corridas de toros en la Plazuela de S. Lucas, y México 
mostró en aquellos dias el grado de opulencia y buen gusto 
á que habia llegado; pero lo que mas excitó la admiración 
de los amantes de las bellas artes, fueron las monedas que 
se grabaron por D. Geróninno Gil, no solo para esta capital, 
sino para las demás del Reino, y de varios pueblos. Hoy se 
paga por muy alto precio para llevar á Europa esta colec- 
ción de medallas, y ellas mostrarán en todos tiempos el gra- 
do de ilustración ¿ que llegó México en aquellos días en ca- 
to ramo de la numismática. 

127. El Certamen literario de la Universidad, se celebró 
el 28 de Diciembre de 1791, premiándose á los autores de 
piozus presentadas en prosa y verso, con medallas de oro y 
plata, obra del mismo D. Gerónimo Gil. Presidió esta fun- 
ción el Virey como Vice-Patrono, y se la dio todo el ex- 
plendor que hoy no vemos en esta clase de funciones, aunque 
las presida el primer magistrado de la República; circunstan- 
cia ó anomalía propia de estos tiempos, en que se afecta hon- 
rar la literatura solo con elogios estériles; pero cin dar fo- 

[1] Léame las piezas premiadas por la Universidad de Mé'^ 
xicot y se verá qve nada exagero. 



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viento algano á lof aabiofl, ó acato tratándolos con el des- 
precio que no recibieron de nuestros mayores. El Conde de 
Revilla-Gigedo se dedicó á tmbajar con el mayor zelo; y aun- 
que podríamos presentar mucnas pruebas de esta verdad, nos 
ceñiremos á decin que este Virey, el mas activo para el tra- 
bajo, el mas integro, y finalmente, el hombre cuyo corazón 
estaba formado para hacer todo el bien imaginable á benefi- 
cio do los Mexicanos, no dejó asunto ó ramo de su inspec. 
ei<Hi, que no examinó por sí, y mejoró: puede decirse de él 
coa alusión á lo que la Sagrada Escrítura afirma de la ciencia 
de Salomón, que en su gobierno conoció desde el cedro hasta 
el hisopo, y hada se ocultó á su penetración. Revilla-Gigedo 
tenia ciertamente furor de mandar; p<^ro cuanto mandaba era con 
acierto, prudencia y meditación. Eata proposición parecería 
hoy una paradoxa, puesto que vemos tantas aberraciones y 
delirios ejecutados por las prímeras autoridades de nuestra Re- 
pública, si no se presentara en su apoyo la Instrucción re« 
servada que dejó para su succesor en el vireinato el Mar- 
qués do branciforte, impresa en México el año de 1631, en 
la imprenta de Guiol; remito á ella 4 niis lectores, cierto de 
que tendrán mucho que admirar. Yo rae veo oprimido bajo 
el peso de tantos hechos gloñosos, y de tantas reformas: pa- 
ra dar idea de ellas, tendría el mismo embarazo que el Ora- 
dor que pretendiese formar el panegírico de un hombre des- 
nudo de todo mérito; aquí por el contrario, la excesiva abun- 
dancia de disposiciones benéficas en toda clase de ramos, ata 
mi pluma, y no me deja que decir cuanto quisiera. Recorreré 
nn embargo algunos sucesos principales de su gobierno, y és- 
to bastará para mi desempeño. No obstante, aparecerán ciertos 
lanares pequeños comparados con millares de providencias acer- 
tadas en el gfibierno de este hombre singular, que obscurecerán 
nn tanto su explendor, asi como las manchas que se presentan y 
afean el disco del sol...» Revilla-Gigedo era hombre, y ésto 
basta para entender que estaba expuesto á error; tuvo enemigos 
crueles á quienes confundió después do una lid terrible en los 
tribunales, y los pesares que la causaron lo llevaron al sepul- 
cro. ¡Tal es la recompensa de la virtud sobre la tierra! 

128. A la sazón que este Virey entró en México, se 
baliaba esta ciudad en el mayor desarreglo y confusión, 
CTiUvertida en rrceptáculo de hombres inmorales venidos de 
todas partes del Reino, que se ocultaban con mas seguridad en 
esta capital, que los ladrones en los bosques y guaridas; obra- 
ban impunemente, seguros de que no habia una policía que 
vigilase soLrj su conducta. No era esta la capital de un impe- 



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lio floreciente, efa u, tm nudadar kimotido y at>e^to0D» cuyo c&a* 
tro estaba en la plaza mayor: las itoldades que fillí se ejecu- 
taban de toda especie, no tenian número, así como las qué 
mo hacían en las tinieblas de la noche. Revilla-Gigedo todo 
lo muda; la policía es su primer objeto» y bien pronto cam« 
bia esla faz horrible en hermosa, y Mélico compite á poco 
en policía con las primeras ciudades de la culta Europa* £ai« 
pedrados, cmbanquetados de calles^ una iluminación completa, 
elegancia, aseo, adorno, todo aparece como por encanto; y ea. 
to proporciona al vecindario la seguridad de que hasta enten* 
ees no habia desí>utado« Si este gobierno fué marcado con sa- 
cesos extraorditiarios, escandalosos y dignos de la histoiía, tam- 
bién lo fué con otros muy faustos, y de que debemos hacer re- 
cuerdo, porque la generación presente los ignora. De la na*- 
turaleza de los primeros es el horrible asesinato cometido por 
Fr. N« el dia 28 de Setiembre* de 1790 en la persona de 
su prelado; este hecho escandaloso se omitió en la gaceta de "Mé- 
xico, pues en la de cinco de Octubre número lO, solo se dice, 
que murió dicho pialado, y que )o sepultaron los Padres Agus- 
tinos el 25 de Setiembre con gran pompa. El Conde de Re« 
viila-Gigedo lo refiere al Rey por medio del Secretario del 
despacho Porlier (1), en los términos siguientes. „E1 dia 23 
del mes que finaliza, se cometió en esta capital nno de loe 
mayores delitos, atendido el carácter y estado del agresor y 
ofendido, y el ptrage en que se verificó, cuya relación sen- 
oilla voy i hacer á V. £. 

129.. „A las dos de la tarde me dio parte el Padre Provincial 
por el Secretario de la Provincia, del atentado que acababa de 
ejecutar en su Convento Fr. N. Religioso Presbítero del mismo 
Instituto, dando muerte alevosa al Superior, é hiriendo grave- 
mente al Vicario del mismo Convento, y Maestro de ^^vicioe. 

130. „Poco después tuve el propio aviso por el Alcalde del 
crimen de esta real Sala, D. Francisco Saavedra y Carbajal, 
á quien se dio noticia de la desgracia por uno de los de 
barrio del cuartel mayor de su cargo, y dos religiosos del 
mismo orden, y en consecuencia previne á aquel Ministro, que 
inmediatamente procediese ¿ practicHr diligencias informativas 
sobro el caso/ y las necesarias á la seguridad del reo, dispo- 
niendo cuanto estimase conveniente, pues fiaba á su zelo y 
notoria prudencia la actuación de un asunto de naturaleza tan 
grave, y en que se interesaba el buen servicio de Dios, del 
Rey, y la recta administración de justicia. 

[1] Caria núm. 187 tm. 160. 



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ISl. JBb uto de 68te orden, y de la jarisdiccioii real ort 
diñaría de la Sala del crimen, pasó el comisioDado con 8i| 
eecrifaano al Convento, donde halló muerto al. Prelado, y he« 
rtdo de pavedad al Vicario Maestro de Noyicios, expieeán^ 
dolo loa religiosos que el causante era Fr*.*. N, le entrefld 
uno de elloB el eucfaillo ensangrentado con que habia dado 
muerte al primero, y herido al segundo* 

183« ,J^^edkla licencia del Provincial, procedió el juez ( 
la comprobación del cuerpo del delito, y al examen de loa 
testígos reUgiosoe y seculares que presenciaron el insulto co^ 
metido eoatra el Prelado, á tiempo que se hallaba comiendo, 
en su oelda é indeíenao, y contra el Vicario en el de reducir 
i la reclosian del noviciado al agresor que la habia quebraa« 
tado sin el permiso de los superiores, 

183. ryEn este estado me dio cuenta el comisionado con 
laa «fitigéneian instruidas, y yo mandé pasadas á la real Sa« 
la, donde oído el fiscal del crimen, se aproheron los procf»**. 
dimientoe del Alcalde originario como fundados en doctrina^ 
de aotoies clásicos, y practica de los tribunales de esos,rei« 
noi^ antonzadas por repetidas reales órdenes^ y singularmente 
laa expadidaa en los años de 1774 y 77, con niotivo de cau« 
sas seguidas contra un religioso carmelita cicmventual en SL 
Loear de Banameda, y un présbite^ en la corte de Madrid,, 
por la violenta muerte que clió á t)iego Ruiz, y aquel en 6 
de Mavzo de 1774 á una hija de IX Luis- Tazara (1). 

184. ^Con presencia de todo determinó la 8ala en d7 d^t^ 
eonieBle, qne so devolviese el proceso para su. continuación 
y fomal Mbalanciaeion, al Alcalde del crimen D. Francisca 
SaaTod^ con asistencia del Provisor Vicario gieneral de est^ 
ArioUipado, para el eximen de los testigos eclesiásticos, las 
deolaiaeíoBea y confesión del reo, y que éate se paaaae ei» 
k noehe de aquel d^a i la cárcel de Corte, extrayéndob de 
k del Convento en que ea^stía con centinela de vista* 

188* „A fin de que tuviese efecto la reaolucjon en todaa^ 
soa paites^ ae dirigieron cartas acordadaa al Reverendo Ai^ 
aohíspo, Praviaor, y Padre Provincial, auxiliadas de oficios micHi, 
coBio oefo superior de estos dominios y Vice-Patropo. real, 
rnnwnSéndofe mediante db, k anuencia de la brisdicciqn , 
eclesiaetiea, que antea se manifestaba repugnante a e^fe prp* 



18(1. „üoiMaguienlteDiante filé extraído el r^ ^n k, |iocb« 

[1] VéoH a p^r «pener de uioi proeedimkttÉotí «fd^ctolet m 
b fruetka crimitkd ie Galferm, eantímaOmr M Ff^freirg. 
TOS. m. id« 



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06 
del 27, y trasladado á la real cárcel de Corte por el Mi- 
nistro originario y Provisor, quedando allanada la jurisdicción 
real, y de acuerdo con la eclesiástica, para el seguimiento de 
la causa, hasta el caso de que puedi conseguirse la libro y 
formal entrega de su persona. 

187. ^Persuádome á que logré este fin, y el do la satis* 
facción á la vindicta pública, por el zelo y actividad conque 
■e conduce la real Sala del crimen, y el referido D. Fran- 
cisco Saavedra, asi en este gran as uní o, como en los demás 
correspondientes á su ministerio, de que tengo pruebas nada 
equivocas; habiendo desempeñado completamente variad comi. 
sienes que he puesto á su cargo; pero particularmente lo acre- 
dita en esta causa, primera en su especie en el Reino, y qu» 
servirá de ejemplar para otros casos de igual naturaleza en lo 
tnccesivo. 

188. nSna resultas deben hacer ver á los sacerdotes secula- 
res y regulares, quo aunque dignos de la mayor atención, re?, 
peto y aprecio por su alto estado y ministros del Altar, no 
están exentos del condigno castigo de los delitos en que in- 
curran como hombres en ofensa de las leyes, con escándalo 
de los pueblos, y turbando el orden de la sociedad y de la 
República; cuyos excesos se advierten frecuentemente, en es. 
pecial en las comunidades religiosas do estas remotas pr<r>vin- 
das. 

189. Mp<>r lo mismo, el homicidio que ejecutó intra claustra 
Fr. N. en su Prelado, y graves heridas que infírió al Vica- 
rio, ambos sos inmediatos prelados locales, exigen en mi con- ' 
cepto pronto castigo, para ejemplo y edifícacion del público, 
escandalizado con hecho tan lastimoso. 

140. „Como en el caso se procede arreglado á las sabias 
determinaciones de S. M. dictadas para semejantes acaeci- 
mientos, y sea una de ellas que se remita la causa á sus 
reales manos antes de ejecutarse la sentencia; podrá ocurrir 
la duda si se difiere por el eclesiástico á la nbre entrega 
del reo, según pareco corresponde, de si la real Sala' ha de' 
ceñirse á esta soberana disposición, ó deberá llevar á efecto 
la que pronuncie, procediendo solamente el hacenne la con- 
sulta de estilo, atendida la distancia del trono, con el justo- 
fin de no dilatar el castigo de los delitos. 

141* „E1 homicida sacrilego Fr, N., era, según lo que re»' 
solta de lo actuado hasta ahora, do relajadas costumhreFi; fre. 
taban sus prelados de que las mejorase por los medios- fm— 
témales correctivos que prescribe la régls; pero la perversión 
de su ánimo los dejó ilusorios siempre, y prccipiló ni «ten* 



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lado eoonne qqe be referido á V, E^ para que ae mrva po. 
nerlo todo en noticia do S. M,, á fin de que se digne man- 
darme lo mas conforme á su soberano agrado, y aprobar lo 
pntcticado basta abora. — Dios dec, México 20 de Octubre da 
17^.'' Eo carta número 188 de 27 del mismo mea, refiere 
Rerilla-Gigedo las ulteriores actuaciones del proceso basta 
aquella fecba, y dice: ^Después de tomarle su declaración in- 
quisitiva al reo, se amplió la sumaria coi\ las deposiciones 
de varios religiosos, y evacuadas las citas, se pidieron al Pro* 
▼íncial laa causas formadas por la orden (al Procurador) en 
distintos tiempos, procediendo seguidamente el juez originario 
D. Francisco Saavcdra, y el Provisor Vicario general del Ar- 
zobispado, á recibir su confesión y hacerle los cargos que to- 
das le producen conforme á resolución de la propia Sala. 

142. „Veriñcóse esta diligencia en los dias 15 y 16 del 
corriente, confesando llanamente el reo su delito, aunque con 
circunstancias que se contrarían en cuanto á no baberlo eie* 
cotado premeditadamente y con intento deliberado, para de« 
jarlo fiíera de la clase de alevoso. ^ 

143* n^oy ae baila el proceso en el fiscal del crimen, y 
foego que lo despacbe seguirá el curso oue corresponda Los 
«atoa formados al reo por los prelados de su orden, acredi» 
tan su iñcorregibilidad, su relajación escandalosa de costum* 
brea, apostasías repetidas, y el vicio de ébrío consuetudina- 
rio: acreditan también su genio intrépido, pues dio una bofe* 
tada al Cura de Hacbicbilco andando prófugo de su Conven, 
to; exceso que reiteró otras cuatro voces, ejecutando lo mis* 
mo con religiosos de su orden, no habiéndose abstenido, sien- 
do apóstata de celebrar los sagrados misterios, despreciando 
las censoras conque se hallaba ligado; y finalmente, este in- 
dtvtdoo es natural de Veracruz, cuenta 54 años de edad, 
los treinta y cuatro de hábito, en cuyo tiempo ha dado mu- 
cho que hacer á sus superiores locales con su precipitación, 
apoetasías» desórdenes, y depravación de costumbres, á que 
ecbó el sello quitando cruelmente la vida con arma prohibí. 
da á su Pralado, é hiriendo al Padre Vicario, que no está 
fiíera de peligro de perderla. 

144. nl^ooo lo aviso á V. E., por consecuencia de lo que 
manifesté en la precitada carta número ^87, para que se sirva 
haoedo presente á 8. M., Ínterin que puesta la causa en es. 
tedo, como se verificará con la prontitud que recomienda su 
naturaleza grave, puedo continuar á V. E. la noticia de sus 
trámites soccesivos, y sentencia que recaiga. Dipo, dcc. M6- 
júco 27 de Octubre de 1790.^ Con esta relación nadie podrá 



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•8 

dedr que ee han terghenado los beehoa, y fidtado á k ex4c. 
titod de la historia. 

145. Estas cartas íhenm contestadas en real ^rden de SI 
de Diciembre del mismo aüo (1790); pero habiéndose solicí* 
tado por nú este documento en el cedolario del gobierno del 
mismo año» no aparece; sin dada se halla en el de la An. 
dielicia de México qne hoy existe en Toloca; salvo qae ha. 
ym sido quemado 6 vendido por papel vieio á los coheteros, 
como se hiío con la mayor parte del archivo, de lo cual 
responderá D. Lorenzo Zavala, el Licenciado Guido de GOi* 
do» y otros que anduvieron en esta manipulación, y sacaron 
no poco producto de su venta; ¡condacta báfbara, y dtgaa 4e 
los Teroces Apaches, que en nada aprecian los archivos, cuan- 
do las naciones de Europa los miran como un tesoro y uaa 
propiedad inestimable!. ••• 

146. Este delito horrendo de que acabamos de hablar, que- 
' dó impune; el fraile andaba algunos años después libre, aun* 

que Ciego, y en este estado deda Misa de la Virgen: el Se- 
ftor Arzobispo Nuñez de Haro se empeñó en sdvario, por 
wsm respetos, relaciones y dinero que tenia en la cérée; el 
pretexto fué, que no convenía dar á la América el expeetá* 
Culo de un fraile en un suplicio; pocos años después se die. 
Yon & centenares en virtud del bando de Voiegas de 34 de 
'Junio de 1812, que mandaba ñisilar á todo ecleéiastico por 
solo el hecho de encontrarse entre los insurgentes. .. • ¥« 
se vé» se trataba de no perder la tierra, y por conservarla se 
* VioUúron eseandaloÉameote las leyes sin respeto ni eoMÍdeva- 
cion alguna. Aquí se practicó la máxima de César.... 8i 
se han de wciar loi le^fes^ ha de ier jpor causa de remar; su 
Éodo ío demasf ser clementes. • • • 

I47« En los primeros dias del gobierno de Uevilht-Oige- 
do, se comenzó á enseñar la botánica, cuyo jardin y ^n esta. 
'Uecimiénto promovió D. Martin de Besé, y fué su primer Di- 
rector. Premiáronse los primeros alumnos qoe~ se p ro ss ntawi 
á examen, con la cantidad de 50 pesos cada uno» fecibien- 
'do ademas el diploma de socios del jardín, para que dedican- 
dose á esta ciencia, la propagasen, y descubriesen nuevas plan- 
tas, sus virtudes y usos. Las primeras frmciones de esta^ctencia 
'hasta entonces ignorada, sorprendieron á esta capital, pues el 
.jpúml de la Universidad donde se tuvieron, se vio convor- 
^tido en un jardin ^ameno, en que se veían sobre aMMubras -40 
bellas flores, multitud de pájaros bien disecados: en aquel Li- 
ceo alternaba á la vez la música que recreaba el espíritu: no 
se oían en las réplicas aquellos desaforados gritos pulaieoa. 



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M 

J» fmutnm^ db Im p^ripdétieoi mumio pr»» 
deMQbfir una verdad, quedámlote aiempre en m error 
m jwiM por eoinrevoídoe; la d^seiipcioii de una plan» 
la. Ja Aunlia á qu^ pertfuieola, y el uto que podía hacena 
éb ella para eorar l«i dol^iciae de la vida, hé aquí á lo que 
aa ladoeia eele extoiM pacifico que encantaba al auditorio^ 
Jé laymbí 496eoe de saber esta ciencia bienbecbora. Kevi- 
-fia-Gigedo axtendia en protección no edo á ella, ñno á to- 
do Jo que decía relación á propagar loe conocimientos útiles 
de la Geoppafia, j de la bistoría antigua de los mexicanos: 
.eott tal <4^eto re^ouMiMló eficaclsimamente al Padre Álzate á 
la Qórte, paia que f» le asignase Mua pensión, y lo biau> de 
asa nmeca no a^ostuinb r a d a en 0, pues siempre economiza» 
jba Jos «logios, aun de fuiue^los en quienes reconocía un m6rí« 
to sehresalíeiite* ffiam toido ^1 empeño é ínteres que exige la 
JSicoB y la jesli^ia (ííf^iniíc^iiaa su informe al Rey), paso á 
w a no s de V. ÉxíU la a4Í9n¡ta instancia que con expresión de 
.sns djl atad o s méritos y servicios patrióticos, bace al Rey el 
3r. D. Joeé Aiitoaio . Álzate, Presbítero de este Arzobíspido, 
jKk setteitud del jMfsbiami^i^to de su Cronista en esta Nuev»- 
.KspaHe, coa la detaeio.a ^pie baste á mantener la decencia 
.iei|»ecUva, y /dos a«MPl|e%s^« que le lleven la pluma (!)• 

I48. jLa geiifil pippen^on de ^e eclesiástico á las cien* 

das 7 artes, especialmente de las de fisica, bistoría natural, 

¿^piÍHttca y .jodgjttfi^ tian becbo pífbUcó su nombre, distin* 

gniéndole la real Academia díe Ciencias de Paiis, con el bo- 

•aoc de mm :qen9flp<»aiK^es, ain j^qiplar.en esta América* Su 

^«eiadan de .ffiéijtos, y obras literarias publicadas, detalla lo 

.jaueho que ba tcf^be^e^lo e^ utilidad de la Nación y de la 

Corona; ya ei| . ^^i^rtai^ioiies dirigidas á la enseñanza y des- 

itiarfo da pf«p4Hipaciqiies en la agricultura y beneficio de me- 

.lalea; yñf eofi 4ie0^briinv9Dtos de in^portancia y de mucbo 

•abocTO «a estoíi nmqs; y ya, con experimentos á que se ba 

aplksdo i^tt tefqn.por ^cílitar ventiyas públicas á costa de 

•su ptttrímeaio, H)ue. según informes no era muy pequeño. ••• 

A.eaaaeliB<»AO no ^vieraunageografia, completa, sí este apli- 

-aado é tageníflso Prei}>ítero no buhíera dedicado sus desve- 

■los 4 ,oessegir errores 4c jos antiguos, y formar el Mapa que 

'boy rige per la adi^pcion qué le al6 la Francia, de donde ba 

fisfiado el PfHímiústa Roaí 2>» Tomas Lopez.^^ Mis lectores 

no teadiAn á mal que les .presente este pequeño rasgo de lo 

que ía&nii6 ReviUar>Gigedo á favor de Al^te, porque presto 

[1] C k o rnt agon dene ia n^m. 133. iánu 160. 



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lOD 
lo verán obanderízado con los enemigos de este Virey en el 
juicio do su residencia, y dispensando elegios en su eaceCa 
Jitcraría al Marqués de Brancitbrte, <|ae distaba nincbo do 
merecerlos. El Padre Álzate era vilioso, j en un momento 
de exaltación se olvidaba de una amistad antigua: no cono, 
cia la tolerancia, y se destemplaba en su crítica injustameo* 
te, como se vé en sus gacetas literarias (i). En 27 de Ma- 
yo de 1790 propuso el Conde de Revilla-Gigedo á la cói^ 
te, se estableciese un pequeño Monte pió de pobres en Mézi. 
co, consignado su fondo en las acciones caducas de la Lo- 
tcria del lley; para fundar esta solicitud le dice al Ministro. 
„Esta numerosa capital está inundada de gente pobre y mi- 
serable, cuyo estado aunque no es el de la raendi^dad, acá* 
60 sus necesidades no son menores. El Monte pió de ánimas 
socorre; pero no admite prendas de menor valor que de tres 
pesos, y sus oficinas se cierran en boras regulares, que soa 
justamente en las que comienzan las de la gente á quien de- 
seo proporcionar socorro; es decir, que al anochecer y en 
adelante, cuando el oficial artesano y menestral acaba su la- 
bor, porque el dueño de ella no le paga 6 porque no está 
en la ciudad, ó por otros accidentes, de suerte 6 de malicia, 
ó acaso buscados de intento por los muchos que no hacen es- 
crúpulo de burlar el sudor de los pobres, se hallan estos ea 
una grave necesidad. 

149. „En la misma se encuentran la doncella que no ha 



[1] Propánese impugnar d proyecto ie dar cuno é bt 
quia, grande por d Poniente^ que propuso D. I^naeh Castora^ y 
dice, . • . Creo no lo conseguirá. Se desvanecieron ciertos ha- 
dos que tanto patrocinaban á la novedad. . • • El cielo nos 
ha presentado un héroe, y muy grande, que aniquilará las 
pretensiones infundadas, tos delirios de tantos igtiorantes ^e, 
<&c., y para que sepa d lector á quien dicen rdaokm estas pa^ 
labras enfáticas, hace una llamada y pone. • • • El Marqués de 
Branciforte, ¿Branciforte Héroe? ¿Braneijbrte contrapuesto á Be» 
vUla-Gigedo? Esto es darle la preferencia al pecado sobre la 
gracia, y al crimen sobre la virtud, ... A tales desmanes pro^ 
cipiió la celera al Padre Álzate^ contra un hembre que se In/s. 
resó en su fortuna. {Gacetas literarias, edición de PuMa de 1831 
pág. 416. tóm, 2r) ¿Y qué diremos de la destemplada é inptSm 
ta critica que hizo de las noticias que dio d sabio D. Antomo 
de Gama, cuando describió las enormes piedras que existen en 
d cementerio de Catedral, y Museo de la Umemwdady que h 
Migó á escribir la segunda parte de dicha descripción? 



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101' 
acaldo m kbon k eaMda á <|ai6n mi marido no atiende^ 
y cuyos hilos tiemoa la piden pan: el cargador que no ha 
eacoDlrado en que empleara en el día, y otros semejantes* 
Sos tan frecuentes estas necesidades y tan publicas, que el 
uso estableció una suerte de empeños en las tiendas de pul- 
perías, cuyo desorden y usuras ha ocupado gravemente mi 
atención, dictando diversas providencias para contener tales 
BMJes; pero la decisiva sería establecer bejo sus peculiares or- 
detianzas un pequeño Monte pío de pobres^ á que no he po« 
dtdo proceder por falta de un fondo de quince ó diez y seis 
BÚl pesos; cantidad que considero sería suficiente para el in« 
t«Bto qoe desde lue^ se verificaría con conocido socorro y 
beneficio de los indigentes, si la piedad del Rey que ya ha 
destinado las expresadas acciones caducas á los refcrídos fi- 
nes piadosos^ se dignase dar lugar entre ellos á esto que no 
lo es menos; esperando yo que V. C. hecho cargo del recto 
fin que me mueve, tendrá la bondad de inclinar la benigni- 
dad de 8. M«, á que condescienda con este benéfico pensa» 
míenlo, en prueba ác\ paternal amor con que se desvela por el 
bien do sos vasallos (1)^* Esta exposición no puede leerse sin que 
el ánimo se sienta penetrado de gratitud hacia un gcfe que 
UMiesIra en cada uoa de sus lineas la candad de un padre 
qne se desvela por su familia; ¡con cuánta exactitud refiere 
las miserias que pasa esta desvalida y vergonzante porción 
de la ciudad de México dentro de los muros de sus casas! 
DO parece sino que ba entrado en las mas humildes chozas, 
y aparado á una coH los que las habitan el amargo cáliz 
de k BÚserta**** No tuvo iguales sentimientos el Consc^jo 
de Indias, pues aunque en real cédula de 15 de Julio de 1797 
dié gracias á este Virey por su solicitud, sin embarco, la des* 
atendiói, y mandó, que los premios caducos de la loteria, so 
apUeasen al fondo de amortización do vales realeo. • • • £1 oue 
está harto, no se acuerda de que otros están ayunos. No 
fué ésta la única acción de magnanimidad y compasión do 
tteviUa-Oigedo hacia este pueblo; mostróla también á bene- 
ficio de los pobres caminantes, promoviendo la construcción 
de los caminos de Veracruz, Acapulco, Meztitlan de la Sier. 
fs, y Toluca, juntamente con el de Acapulco. El Subdelega. 
do de esta ciudad pretendió» que de las cajas de comunidad 
de indioi^ se supliesen dos mil pesos para reponer el puente 

[1] Entiendo que el aefval Director del Monte Z>. Fronde* 
f Senekeat. deTagle^ té á reaUzar eete proyecto. Pido á Dios ^ 
ss qude en proyecto. 



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les 

del rio del Papagayo, deafraidb for bw avoildus pero esta |xra^- 
tenrión ae reprobó por lá Junta aupetior de Real Hacieiida 
en 18 de Noviembre de 1702. Compadecido entoncea al Vi. 
rey de lo qoe iban & padeeer loa caimnantea, anticipó el di. 
ñero dé su euerUaf con órdte de qae ae ie retotegraae de 
loa productoa de peages, como ae verificó em finea 4el aiguien» 
te año. 

. 150. lentas y tan efieaoea provldenoiaa de policía, ani« 
marón al Sr. Arzobispo para dictar algunaa em la ^ea de 
aa juriadiccion; por ejemplo, qae loa cléftgoa trajeaen el pelo 
Corto, 6ó pena de aer peladoa» y ademaa oiiiltadoa en Teiiu 
te y cinco pesoa. También por edicto de 23 de Octubre áe 
Í791, bizo pubHcar el edicto ^e arregla el to^oe de laa cam- 
panea, que noy sería preciso repetiiv imponiende peoaa peen, 
niaríaa á loa campaneroa que ae ezedieaen en^ loa toquea que 
mortifican infinito al vecindario, y aobie todo á loa eofennoa 
y letradoa que viven cerca de laa ígleaias que tienen enoN 
mes campanaa, pnestaa á voluntad de mucfaacboa, léperos, j 
gente valdia. Ésta providencia filé contradicha por loa p«^ 
dres dominicos que ocurrieron al Conaejo, pidiendo ae lea man., 
tuviese en la poaeaion en que habían estado de llamar el vier» 
nes santo con la esquila mayor al pueblo, al aeimon del des» 
cendimiento. Denegóse á esta solicitud, y justamente; ¡ojalá 
que todo el año fiíera viemea aanto, pues ya no ea aofíible 
este desorden. 

151. Cuéntaae del Sr. Nufiez de Haro, que le cansaba 
mucha mortificación el hacer confirmaciones, y ae le notaba 
en esto mucha falta: hablando un dia con el Vírey sobre lo 
mucho que trabajaba en el despacho, le dijo:* • • • no hago to» 
do lo que quisiera; si en mi mano éstaviera, también baria 
confirmacionea. • • . El Arzobispo entendió toda la fiíena da 
este concepto, y al dia sigílente fijó edictos para bacef las ott 
el próximo domingo. 

152. Para dar impulso al comercio, <]oe oonsiate principal, 
mente en fiícilitar laa comunicaciones por medie de eoneos» 
recabó Revilla-Gígedo del Conde de FlorídaUanca, el establecí, 
miento de dos semanarios para las capítalea de jmmocta; por 
lo pronto filé gravoso á la hacienda real; mas asestado eata 
establecimiento, filé benéfico para ésta y pava el público: en 
él dia no lo es, adoptado el plan de Diligenetaa por el que 
nada aventaja la renta; acaso pierde, y está expuesta la Mi« 
ja; ¡ojalá y una dolorosa experiencia no confirme eata vei^ 
' áifil No se ocultó al Conde de ReviMo-Gigedo la necesidad 
qae había de arreglar el corte de maderas, y ppr lo «ñamo 



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IOS 
libfi6 ónknea á IO0 intoiideates para qae infermaseo el eala- 
4o ée IO0 montes, j método qae seria mas aéaptal^ para 
apfovechana de ellos HÍn destruirlos; teniendo presentes las le* 
yaa j autos acordados sobre el asunte, y la real oédula de 
7 de Dieiembre de 1749. No sé que se remediase el gran 
mal que ya se resiente de la destruceion de los arbolados, j 
^ue vé sieiido mayor de dia en día; pues al paso que mar*» 
eiíaiDos, dentro de breve en México valdrá roas el earbon que 
la carne. Da extran^ro aeaba de poner una sierra de agua 
en el monte de las Orueea, con la que á ruelta de pocos 
aiftos no quedará un arbpl en pié; y sobne la oseases del ear« 
bon ae notará la de ks aguas que atraen los bosques. Yo be 
solicitado del Congraso, que autorice al gobierno para fbrmaf 
i^glamenios sobre esto; d expediente duerme sin despachar- 
se, y el mal progresa rapidísioaamente: lo que prueba una de 
doe cosas; ó mucho abandono y despilfarro, igual al que tie« 
nea los indios que talan un árbol por el pie' para cogerle d 
íruto, ó que no se conocen los verdaderos y sólidos intereses 
de la nación (1). 

158. Hasta aqui be presen4ado aunque eq bosquejo, una 
serie de providencias que honran altamente al Conde de Re. 
vüla-Gigedo, en cuyo gobierno como be dicho, 89 notan al- 

[1] He dicho que en d numíe de la$ Cruces se ha ffuestú tma 
nemrm de ensenar mad&ras fcr unos exírangeros; diariametUe se M* 
hm [según sé] dosdeiúss palos peora otras tardas vigas^ y los snonlee 
aan ftÜedando destruidos, falkmdo par tal causa las Uumas, las tna» 

derasf d earhen y la salubridad en México y fius contornos, Pa^ 

M lo mis9U} en las montes de Rio^frioi él rumbo dd Swr está casi 
Mdwionte pelado^ mas d gobierno duerme, y no atilde á reme* 
diar éam gran mal, que procuraron eoOar los qntiguos indios, Ad^ 
wirm d regíamenéo que para conservar los montes hi^o Nelxa* 
huofooyoA en J^xeooo, y de cuya conservqeioff cuidaba él mis- 
mo ea persona. Toda Ja campiña de MésicQ estab^ poblada 
de en o rm es cedros; hoy ya no se vé uno. No es tolerMe es-r 
fe abandono en materia de tanta importancia^ ¿Y tenemos ca- 
fa para üamar bárbaros á los antiguos mecanos? jMere^e-- 
fém, íaA epíteto? Sin duda que no. La barbarie ha fiegadq <d 
pwÉo de dar barreno como en las minas á los troneos gruesos, 
¡En qué manos ha caido la América! ¡De cuántos modos la 
deslrwyen, después de üevames el oro y la plata, y cuanto pre* 
sieso tonomos! Sin en^rgo^ esta proposición fiene excepciones, 
peen hay emrangeroe bené^eos y dignos de nuestra eterna gra- 
tftud» 

To^ai. ui. 14. 



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104 
gunas imperfecciones, asi como en el disco del sol algtmatf^ 
manchas. Este gefe estaba muy mal avenido con las milicias 
provinciales, á las cuales dio un golpe fatal^ destruyéndolaa, 
y deshaciendo cuanto habían planteado con el mayor esmero 
sus predecesores, desde el Marques de Cruillas. En los me- 
ses de Abril y Mayo de 1790, mandó pasar revista de ins- 
pección á todo el pie veterano de los cuerpos provincia lesr 
cuyos sargentos y cabos agregó á ios veteranos. En el péLr« 
rafo 588 de su instrucción al Marques de Branciforte, procu-^ 
ra disculparse de esta conducta, pues dice: „Que en los alis* 
tamientos (son sus palabras) de cuerpos provinciales, batallo- 
nes y compañías, parece que na se tuvo otro ñn que el de 
ahiUar una fuerxa aparente; pero de ninguna utüidad para eL 
reemplazo y refuerzo de los cuerpos veteranos y efectivos, y- 
para conservar la quietud de los pueblos. ^^ Este procedimien- 
to dimanó del error en que hablan estado los v¡rey«s, acerca 
del valor de los mexicanos, creyéndolos cobardes é incapaces 
de batirse- con tropas extrangeras en caso de una invasión; 6 
tal vez provendría de que temiesen que si llegaba un dia en^ 
que conociesen el secreto de sus fuerzas, podrían aspirar á la 
independencia de España. En el prímer error pudieron muy 
Uen incurrír los qjie no conocieron á fondo el carácter ame- 
ricano. Efectivamente, el viagf'ro que trate á nuestros crio^ 
líos, y los vea tan dulces, amables, y compasivos, tendrá por 
cosa imposible que estos hombres de paz, sean capaces de ha» 
cer aquellas proezas militares que exigen la intrepidez y ela- 
ción que no conocemos; ¡pero cuánto se han engañado! En la* 
invasiones europeas que de tiempos atrás se han hecho en di- 
ferentes puntos de las Amerícas, los amerícanos solos las han. 
propulsado con mucha gloría, y de que dan testimonio las ac- 
ciones de Cartagena, Xamaica, Puerto-Rico, la Limonada, y. 
en estos últimos tiempos en la Movila, Panzacola, Buenos- 
Aires y Tampico;. ellos no han partido la gloría con cuerpos 
españoles; ¿qué digo? Aun á estos mismos y expedicionaríos 
los han batido hasta consumar la obra de la independencia, 
después de once años de una lucha tenaz y prolongada. El 
error no solo fué de Revilla-Glgedo, fuélo también de otros 
gefes castellanos. Creyeron éstos que los numerosos cuerpos de 
milicius que se registraban en la guia de forasteros, estaban 
en papeleUif y no mas; pero Iturrígaray los acabó de hacer 
efectivos, organizando con ellos dentro de pocos dias un lu- 
cido y numeroso ejército, porque el mexicano en menos de un 
mrs se hace soldado, cuando en España un gallego necesita 
de tres meses, solo para saber andar con zapatos, y cual e» 



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106 
Ift derecha y cu»! la izquierda. ¿Qué iníkiiteria e&mina come 
la Dueetra, catorce y mas leguas diahaB, sin roas alimento que 
¿oe tortillas secas de maiz, cuando en la Europa ¡mra que 
marche es necesario equiparla de todo, principalmente de subs- 
tanciosos alimentos? Todo esto lo ignoraban los españoles, y hoy 
]o saben muy 4 su pesar, y lo han conocido cuando han per- 
dido la tierra* Sin embaigo, el gobierno de Madrid desapro- 
bó esta conducta: mandó reponer los cuerpos de milicias, y 
son esto abrió una rica mina que supo explotar el Marqués 
de Branciforte, pues benefició las plazas de oficiales como qui- 
ao, exigió cantidades gruesas para el aumento de estos cuerpos, y 
sacó grandes aprovechamientos pecuniarios. Otra de las razo- 
nes que dio el Conde de Revilla-Gigedo para destruir las mi« 
licias, fué aumentar la real hacienda en el ramo de tributos, 
pues como estaban libres de él los soldados, dejando de serlo, 
voMan á pagarlo y á ser matriculados; pero á íé mia que 
es cambio muy desventajoso, veinte reales anuales por un hom- 
bre que seria útilísimo con el fusil al hombro defendiendo su 
patria y su hogar. Hoy no se distingue un batallón activo 
de un permanente, según lo bien que evolucionan, con la ven- 
-taja, de que el soldado activo es padre de familias, tiene vín- 
culos que lo ligan en la sociedad, y de que carece un ve- 
terano permanente; de consiguiente . obra con doble interesen 
la guerra. 

154. Se le ha tenido muy á mal á Revilla-Gigedo el que 
hubiese puesto una caja ó buzón en la sala de alabarderos. 
Esta práctica la habían adoptado antes algunos de sus prede- 
cesores. Se ha querido decir que por este medio se autori- 
zaba el espionage: confieso que es peligroso cuando el gefe 
no sabe hacer buen uso de él, y que semejante á un veneno 
aprovecha ó mata según el profesor que lo ministra. En Re. 
^lla-Gigedo obró los buenos efectos que ■ no habría obrado en 
el Presidente Chmez Farias, que quiso adoptarlo durante su 
gobierno, y contra lo que se desataron muchas plumas por 
medio de la imprenta, poniéndolo en el caso de quitarlo. Sin 
•ste auxilio, este Virey no habría sabido el verdadero estado 
so que se hallaba México, ni habría tomado muchísimas pro- 
videncias para su arreglo. £1 zelo infatigable de ReviUa^Gi- 
epor el bien estar de este pueblo, nada omitió para el 
de este objeto: él consiguió ver establecida una cátedra 
de anatomía en el hospital de naturales, é bízo que se rea- 
lizasen varías disposiciones de la corte que hasta sus días se 
habían dictado inútilmente: también logró ver vestida una gran 
earte de la plebe de México, dictando para esto providencias 



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que 8ob él pudo imcer efectivas por lu constaneia j péesti* 
gio. La dispoticion dictada para eugir la pttaston anual de 
treinta peaos de cada tienda da pulpsriat le pared6 drmaak- 
do durby pues gravitaki de la mima «afoera iiobre ka que 
gí#aÍRiB un grueso ciqjttal» qUe aobre las pequeñda: estonces 
repreaeritó contsa esta providencia oon tanta eneigia^ como ai 
fílese intaroaado peraofnaktoeaüOk fil Biay diapuao qne el famd» 
00 amrino D« Alemaodro Maha^piBa saliese con iwa eoipedi*- 
don éé derredolr del uHMids á semejmza de la éa Cok y de 
otros stngulflires viaíteros: preseiildse en el paoíáiGo paraco»- 
tinuaiia^ y EaviUa««^ri^do le fr a n queó auxilia de toflt espe^ 
€ie» y tninísM adeniaa de los gasto s eonwrnes la oaolidad de 
veinte mü pesoa qse 'vecihié en iK^ules; tal era «1 empeño 
que mostraba para hacer eleottvds las grandea enipresas de 
que resultaría bien á lii humalddady «mtiénto 4 ks ciencias^ y 
honor á la nació». Dése idea de esta expedición suidosaen 
la Gaceta ds Méxiso náuK 48^ tónu 4. ^ Las corbetas de ht 
matina real, DettMertt y Abrtwdm^ del mando del Capitán de 
navio D. Aietaadro Malaapina («tice), se .incouporaron en el 
puerto de AcapiÉoo de donde habian dado la vela el 1. ^ de 
If ayo de este ano de 171^1» paia la iwssttgatioB de la eii»> 
lencia del paso al atlántico por ol noroeste en el paralelo de 
60 grados, sagun apoyéba una reiaoion del viage lieofao e» 
1558, por el navegante Lorenzo Ferrer de MaldonadOf halla- 
da ültMnamenle en el attdnvo de tía particular. 

155. Por mas que las reiteradas navegaciones inglesas Jr 
nacionales, y los escrupulosos recooocioMeDtos del desgracia- 
do Cok sobre estas costas, «lejaseft sftacho la idea de hi pe- 
stbilidad de este hallaago, oomo dilerentes tronos de ellas tea* 
reciesen aun de toda la exactitud hidrográfica, y Iss navega- 
ciones nacionales del dia. pidiesen un reconocimiento mas pra^ 
1^0, asi de las costas de la Caliíbraia, oomo de las que me- 
dían entre setas y el Cabo Mendozino, siempre han frustra*» 
do el fia primitivo ddi viage; se empleaba dignamente el ttem» 
po en unes fines de conocida íaiportancia, y con una preet» 
sa utilidad de los iltmifados auxilies que 8. AL ha franqueado 
á estos bu^es, dispensados aqui coa k mayor eficacia por el 
Exmew Sr. Conde de Revilk-^igedo, cuales eonvenian d glo* 
rioso objeto á que los destinaba. •»• fué felia la naveg4Cton 
hasta el d4 de Junio que a vi s t a r on k costa por los 57 gra- 
dos de latitud, y favoi^idos desde aqui de lee mejores tíeflU- 
pos, no solo disiparen cuantas sospechas podk haber sobre k 
bahia de Becríng, sino que atracaron á las inmediaciones dcA 
puerto de Mulgrave, mo n t o de 8. SUas, y mía abra oobsí^ 



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107 
«lenUe» c« U hítittid út 59 gindoé 7 45 m¡6iito9, qae recono- 
ciofoa laa laaclias arnwnliia á la» órdeees del ComuDdaBte de 
b 0xp«dicíoii^ y wabnfiOtt Puerto ^1 Deáengáño^ irtieotrtia 
hm eorbeCas en Mdlgrave haciMi laa obaervacioftaa y trabajoa 
ofortitiio% y itycm ian an aguadd y leña. 

166» Áfmlio^ inoideBlea disiaiiadoi en parto de la calidad 
de loe ii eafi i m» y en parte de la oeeta, dilataron loa reooiloci- 
mieatoe al notoeete mucho naa de lo que podta eaperarse; pero 
ais «obacgo, el 26 de Jyho ya ae podkn conmderar cucnpliika 
laa órde&ea del Rey, piiea ae había exaaMado prolgainente que 
Bo bMñ paao algoaK» al ailántko deade la entrada del canal 
del PriAoipe Gruülemo, haata el malte del Buen-ttempo. 

157. CoAtrartadae laa nma vecea todoa aua eañiersoa para 
TBooaeeer Aa coata, fondearon en Nuiem, de donde deapuea de 
^uíoee dua ^ue ociaron en kia preciaaa obaerracionea y de- 
anas lareaa, airiieron el 38 de Atóalo, y aiguteron reconocien- 
do y alteando varíoa pedacoa de la coata haata Monterey, don- 
de íbndearoa el 11 dis BetieiUbre, defl|Miea ¿9 haber estado al 
anr de este puerto en efidente riesgo de un naufragio, quo 
no pudo evitarae atn la pérdida de trea andaa. 

156L CoBtinüaion lae^ mm lareaa hidrográficaa baata el 
cabo de S. Lueaa^ en donde aa dividieren^ para que la Atre« 
nda, á ka ^órdenea de au Capitán de navio y Comandante D. 
Joaé Buatamante y Guenta (1)« perfeeoionaae la coata deade el 
cabo Conáentea á Acapidco, mien^'aa la Deaeobierta locaba 
en fi* Bláa para haeer aua reemplazoa y acopioa* 

159. Laa ezpeifteaeiaÉ del péndulo simple para loa Cono- 
cinientoa de la figura de la ti^pra, los geográficos de los ca«- 
nalea y parte oriental del Arolnpielago de NutoOf los de la 
fisita, la botániea» la Htolcgia, y domaa ramea de la historia 
lataimi» «1 cuidadúao eatudio» en cuanto pudo eonaeguirae, de 
kn rüoá, leyese coaiumbrea» caracteres» y grado de civilización 
de loa habitantes de laa eofltaa é islas reconocidas, migado ca^ 
da nao de pot ai como el principal 6 anteo objeto de la co. 
misión; ae ban adelantado, y algtuí día ae pi^eaetitarás al pú- 
blioo con aua oerraspondiet^tee «npaa, y una primorosa colec- 
ción de exáctoa dibujaa^ trabajadoa por D. Tomas fiuria»^ Loa 
boquea, conoluida eata expedición, se aprestaron pana dftr la 
vela á ialaa Marianaa, Canten y Fiü|¿nás. 

160. Eit 85 de Jamo de 17M, ocurrió «00 de loa iuoeaoa 

[1] EHe €i d mkmo gtfé fue tUmoo nombrúdo Vitep de Mé^ 
meo en 1010, y por una iMriga de cótte ee h di6 éL ütmnoto Á 
Yemgttgf f uU mnOró Preeidmáé de GuaimnaUk 



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lio 

1). Anaslaclo Lara^ dé quien no logró qne fliese 4 un lagar 
inmediato ¿ la Parroquia de Asilo, para entrarM luego en ella 
despoea do dsda la denuncia. Oyólo este juez, y lo despreció 
teniéndolo ¿ borracheiat pues lo pa]recia imposible quo pudie. 
ra ontfQgarae voluntarianento á la snierte; y tanto mas, qu« 
al tiempo do bablarie le ochó el ti|fi> apestoso d^ aguardieo-. 
te« Repitió Castro la delaeian, y como en el|o lo detallana 
el sueesoy roanifestánd^jle loo sabedores do él, entre los cua. 
les editaba Yanuario Salai^r, y Bernardo Lino Rejón, bom. 
bre loeuanísimo conocido con ol nombro do Loeutug^ y*\ so vio 
pfooisHdo á arrestarlo temiendo ooa respopaabitidad. Oomenaó 
á abrir el juicio» y djó cuentt al Vi rey Maiquina, que muy 
luego loa mandó conducir presos, «omisiooando para 1^ >lc— 
tuacíones de la causa, ^i Alcalde de corto D. Manuel del Cas* 
tillo Negrete. Convencido este Virey de la Inooencia de MazQ 
y FiñAf le n^ndó poner on libertad, y previno al Gobernador 
de Veracsuz, que cuando lo oacase del caUbozo no se le pUr 
sieso repentioamenie á la luz, no foese que biriéodole ésta 
la retina de los ojos qaedaso ciego; tal filó la cruddad y 
dureza con que se le trató á esta víctima, preeisamonto pa« 
ra que moriese en la prisión y no en el patíbulo, y talos 
los funestos exactos do la pvavonciqn do los jueoes que »o 
busoanm con calosa a¡ ádis^uenUy sino ai ádito^ Lopes Ooo- 
nó el mismo dia en que se le kizo cargo de su críaien: aUpctó- 
se tanto m ftmmo en el acto de ia diligencia, que comenaó 
4 sudar abundaotisimamonte; el si^dov penetró sus vestidos gro- 
seros, goteó eq el Sfieto, y pas^ o} asiento de la silla de pa- 
ja en que estaba eentado« Como so notaron conlradioctoneo 
en las ^aclaraciones de Castro, la Sala del crimen lo mandó 
poner á cuestión de tormento: díósele ilimitadamonte eomp á 
testigo, ó como dicen los bárbanos prácticos; «n capul áUenum^ 
aunque él lo raeibió ¿a empore jm^pi»^ dislóoosele una «orte* 
bra és/L cerebro, y asi e^ que quedó imposibilitado de doranir 
tendido á ia laiga, y pasaba las noches parado como gallo. 
Co^deoóaala á ensenar la d<ictrina en la cárcel, y s^r^ da 
saeoialan en la capiUa, después do que en fl fallo de ia 
cansa buba dos discordias entre. Iqs fueoes, y osla sentenoia 
la desaprobó la corte: esta es una de li(s causas mas cele- 
Wes da aquella época, on ^i§m yo informé como Abogado nom< 
brado por el Tribunal. Su vista se hizo con toda sel e m n i » 
dad, y una lucida cpnaurieneia, pmsidiendo ia ^la el Re- 
ff«i^ de la Aadienaia, que fté al «usmo Castillo Negreta. 
Las prfaioraa aotuaciones sa. fornMfon ínálümente en aopoa do 
catorce mil fojas, y ei Rey gastó oomo ou|irsata mil peso^ 



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111 

en los comisionados. En el castigo de este delito se intere- 
saba no solo ReTÜla-Gigedo, sino todos los magistrados del 
Reinen qae temían eon^ la misma s«erle que el malltadado 
Oalvez. Al formar esta relación puedo decir como S« Juam 
€t qui mdü iestímanium daU El tratMJo que tuve en esta cau- 
sa, me quitó diez años de TÍda. 

165. Creo que es oeasioa oportuna de refiírir la expedi- 
ción que mandó el Conde de Revilla-Gigedo á Californias, 
durante su gobierno, paia deslindar y aseguráis de una mane, 
ra sólida y permansAte las posesiones que la Corona de Es- 
paña tenia en aquel depart«men4o. Yo preveo qiie este ?á á 
ser en lo succesivo aminta de muobas coAtestacsMies con al. 
gunas potencias europeas, princifaimettie con la Rusia que 
avanza rápidamente en aquel territorio^ asi como los ingloMS 
1q hacen en el departamento de Yucatán en t\ punto de Wa* 
llis, donde comenzaren por una pequeña adqtttsúsion pava cor* 
tar palo de tinte, y hoy se han extendido, y oeiocando allí una 
foftifiíoacioa respetatrie, han hécholo depósito de mercaderías, 
desde donde se fomentn el contrabando para Guatemala, Yu* 
eatan, bur Chiapasb y causa pavés daños ó nuestro erario 
p6Uico» Prevóo asinsmo» que puede Uegar dia en q^e por 
nna fatalidad se pierda el única doemmnlo mténüca' q«e adn 
teMoiQO ptra bañar valer nuestro dominio á las posesienea 
del Snr, y que si esta no se consigna en nuestra historif*, 
será preciso hacerlo valer con las armas; por tanto, juzgo de 
absoluta necesidad evitar este mal, insertando literalinenlB el 
jaforme de dieho Vitey á la corte, en que recopila con' exac- 
titud los sucesos Qcurcidea en Californias y departamento* de 
6. Blas desde el año de 1768, pnoponióndale al Rey la que 
eaaaidaraba, convententeu Si otoo tanto se hufaiesa hecho con 
raapecto á los límites ds la República con les Estados^Uni* 
doa del Noria Aménicai, boy na tendríamos dificultades que 
veaaar en esta peUgioaai oueslion^ ni. quinAst decidirla oon» bis 
amas: dioe asi diclM intoMne (!)• 



[I] Se JuJU em. la eartor.ntosra, 162 da lü de< Airit ét 
ITi^, tóm. 173, d&la eorfHpmdmM com d Dwfue Ob im Al^^ 
müa^ ó,9$a sí, Prkmiim ié^ la Foá. 
Tox. in. 15» 



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lie 

XSaiBBETX. 

El Virep de N. E. Ckmde de Remüa^Gigedo^ reeopüa en este 

difuso informe los sucesos ocurridos en la Península de Califor» 

nias y departamento de <$. BlaSf desde d año de 1768, propo'- 

niendo lo que conmdera conveniente^ 

1. „Exin6. Señor. — El departamento de Marina de S. Bla^, 
la Penínttula de Californiasi y las exploraciones ejecutadas en 
sns costas septenlrionalest ban sido objetos de mucha graTe«- 
dad, y de mi primera atención desde el dia en que me hi- 
ce' cargo de estos vastos dominios. 

2. .^Bien correspondidas hasta ahora mis oportunas activas 
providencias, las hé tomado con arreglo á las órdenes del Rey, 
con los mas vivos deseos del acierto, y con presencia de las 
novedades ocurrentes^ 

3. f^'^gon sus clases y naturaleza, hé dado cuenta de 
todas i S. M. por los conductos respectivos, califícándolas con 
testimonios ñdedignos, exponiendo mis conceptos, y * coaeultai»- 
do lo que me ha parecido mas importante al real servicio. 

4. „Por resultas felices, he tenido la satisfacción de ha^ 
ber recibido repetidas soberanas aprobaciones del Rey, sobre 
los pantos esenciales relativos á las empresas de Californias. 

5. „Ya se han concluido, faltando solamente que un .nue« 
vo amigable convenio entre nuestra corte, y la de Londres, 
termine para siempre las diferencias suscítenlas por los suce- 
sos de Nootka, conservándosela paz y buena armonía intere- 
santes á los subditos de ambas potencias* 

6. nAsí lo espero, y esto me empeña con mayor gusto en 
la fatiga extraordinaria de recopilar breve y claramente lo 
que ejecutaron y promovieron los vireyes mis antecesores, en 
CaKfomias y S. Blas, lo que sobre estos asuntos be infor- 
mado y representado en las cartas de mis difusas correspon- 
dencias, y lo que por último debe hacerse según mis con- 
ceptos; para que á su vista pueda V, E. imponerse de todo, ma« 
nifestarlo á S. M., y prevenirme sus reales determinaciones. 

Sihiaeian de la Península de CalifomiaSf en él ano de 1767. 

7. „La Península de Californias se reducía en el año de 
1767, á los territorios que median desde el cabo de S. Lu- 
cas, situado en la latitud de 22 grados 48 minutos, los 80^ 
grados norte, en que se halla la misión de Santa María do 
todos Santos. 



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lid 



Su etiadOf tus defenta$ y gásUm fm emuiabam. 



8. „En entonces capital de \a^ Península^ el débil presi» 
üo de nuestra Señora de Loreto: lo guarnecía una compañía 
de soldados de caballma montados j armadbs á estilo del 
país: importaban sus haberes anualpd, inclusos los oorrespop* 
dientes á la tripulación de un barco conductor .de provisiones, 
treinta y dos mil quinientos veinte y cinco pesos, que sé pa- 
gaban de real hacienda, y los padies Jesuitaa «orriao verda-, 
deraniente con su cobranza y distribución; cuidando también, 
del buen gobierno y servicio de esta tropa, como destinada 
al único fin de defender y conservar las quince misiones es- 
tablecidas y admiáistrada* ^r ellos aunaos. ' 

Fondo piadoso de las misiones* 

9. ,,Se erigieron y mantenían á costa dé los caudales quo 
adquirieron el zelo y fatigaé apostólicas de los moncionaaos 
padres de la Compañía de Jesús» para la conquista espiritual 
de los indios californios; siendo principales bien heclioresv' tu ñ-! 
dadores de esfos fondos piadosos, el Warquéi'dé^ ^ilía'ruénl' 
te, y la Marquesa de las Torres de Rada. 

* • '• . ) ' .^ ' «'i 

Las costas avanzadas al Norte de la Penínstda, se corñpréhendian 
y amsideraban bajo, el dominio ^sjff^ñ^,. . ,; £ 

10. „Aonque lo5 ültrroos territorios de la Nuevá-Españá, 
conocidos por el nombre de exteriores ú obcidontales da la 
California, no se habían ocupado con otros formules f/álablet* 
cimientos que las mencionadas quince misiones y el presidió 
de Loreto, se compretiendian y consideraban bajo el dominio 
español todai^ las costas avanzadas al Norte del continente, 
y ya se habían descubierto hasta los 43 grados de latitud, en 
qóe 06 halla el rio que UaMKron de loa Reyes. 

En los das úlHwios siglos se hicieron repetidas esgploraciünes pa. 
ra ocupar dichas costas. 

11. „Pen8ó siempre nuestra Corte en adelanta!» la conquiS- 
ta espiritual de la California, hasta los confines de fa Amé- 
rica septentrional, poblando las costas de sus mares del Sur, 
pues asi lo califican las repetidaa costosas expediciones que 
se hicieron en los dos últimos siglos, y especialmente la eje- 



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cutada con el mayor acierio y felicidad en el año de lW>2r 
por el gonei^ Sebaeüan Vizoainoc 

El general Sdaitian Vizcaíno deecuímó hs puertos ¿le MonU" 
rey y S. Diego^ y se mandó poblar el segundo. 

li. „De8Cubri6 entonces íós paortos de S. Diego y Mon- 
terey: pero aunque por reáultais debld ocuparse y potóaíse in. 
mediatamente el segundo ¿A virtud de real cédula mandada 
expedir por eí Señor D. Felipe Hl, rió tuvo efecto eáta piro- 
videncia importantísima, fcáéta* el año áé Í7t6, 

No se ter^ hasta d ano de 1768. 

18. „Se ignoran las causas de esta inacción peijudicial, 
porque las sabia b y btcn eonVibádas pievenciones comprehen- 
diJat en !íi mencionada real cédula, allanaron las difículta-- 
det que pudo ofrecer la empresa, y que sé vencieron efecti- 
váfiíente cuando sa supo que los rusos ha]f>iañ ejecutado des* 
de Hamls Kasíska varias exploraciones éñ las costas de Cali- 
fornias, y que intentaban establecerse en ellas. 

P^íerofi haberse ocupado estos puntos por nación extrangera^ pues^ 
no habia fiterza en la Califomia para oponerse. 

14. „Agq0o lo hubieran conseguido s¡n oposición en nues- 
tros puertos de 9. Diego y Moutorey, ai desde luego hubie- 
06 n dirigido sus primeros reconocimientos á menor altura^ por- 
que la reducida población de nuestm Península de Califof^ 
niaSf no tenia fuerzas para contrarestar á enemigos europeos,, 
ni habia otros buques en el mar del Sur que «1 jiequeSo bar- 
co conductor de provisíenei»^ de que ya se hÍ2o referencia^ 

Se ocuparon por nomOros en eí refMdo año de 68, y eá eir «its» 
mo se estableció el departamenio de S. Blas. 

15. „Por fin en el mencionado áfio de 1766, ocdpamoe 
felizmente los referidos puertos, y se estableció el departa-» 
mentó de S« Blas, con la principal mira de auxiliar la ex- 
pedición militar determinada contra los indios bárbaros Seris 
y Pim^s que hostilizaban la Sonora, y para establecer de»« 
pues el comercio con esta Provincia y la de Californias. 



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116 

8e erigieran misionéis y ée pusieran en úiministraeitín red hu 
SaUmoM dd Zapctíllb^ para iodener con me producloi el de* 
partamento de S. S¡a§. 

10> ,^DeadG Itiego comeii^íiron á erigirse mieiones ínroedia. 
tas á los Huevos preeidio» de S, Diego y Monterey, sufrieu- 
dú cé^toj gastos ]o« fondus piadQS4>B que dejaron ñócados los 
Jeauiua al tkiiit>o de su ex pu (nación, y se tuvo por posible 
que e] depar^umc^rtto de S* B\ílb átü costease con los produc 
toi de las Sa lipas coatiguafi (que también empezaron á ad<* 
míní^trar^G por cuenta de la real hacienda), y con otros ar- 
biUioa Je menor entidad. 

EiUu etpedicionee y edábleeimknioi eamtíran grandes gaátoe. 

17» ^unca se bá conseguido ésta Ventaja; íoe gastos dé 
S. Blas se ban aumentado en todos tiempos, y fueron por 
precisión considerables los que causaron su establecimiento f 
las empresas de Sonora y Califomias al real erario de los 
anos de 1768, basta él de 71, sin embargo de que concur- 
rieron á estos grandes dispendios, los cuantiosos donativos que 
se colectaron, y los fondos piadosos de misiones. 

iVb pudieran eeommkaree. 

18. mNo era posible el hallazgo de prudentes econotnias, 
cuando todo se ejecutalñ con urgencia en países distantes, 
desiertos en la mayor parte de su enorme extensión, hostili- 
zados cnielmante los de Sonora por los indios enemigos, y 
para decirlo en breve, con notable escasez de auxilios de gen* 
tes, embarcaciones, armas, pertrechos, utensilios, y víveres. 

8e pcf ic ieii m d^MÍUtdet fue pareeian ineuperáUee; se retiró á 

España el Virey Marqués de CroiXf y lo líüeeó d Baylia Frey 

D. Anímio Bueareli. 

19. JSin embargo se vencieron estas dtfícuU&des que pu- 
dieron graduarse de insuperables, y conaf^^doa hasta donde 
alcanzaron los esfuerzos del zelo y do la conetancíaf ím fi- 
nes importantes de las indicadas empresas, couc]uv6 sti go- 
bierno el Virqy Marqués de. Croix, dejando ú i^u ^ccesor el 
Baylio Frey IX Antonio Bucareli, la gloría de continuaiias y 
conducirlas al mejor estado de perfección. 



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116 

Providencias y. nfm^ades ocurridas cu tiempo del Virey fuor 
^ ... , cesar Bucareli, 

20. „Corao en dllas tavieron un lugar muy digno y apre- 
.CÍT1UI0 ^ts fiLligfts uioDtales y pen^nalr» dc^l VUiudor geoe- 
TüJi Marqués do Sonora, y e^te Señor Mimatra ponniheció en 
12I rüiJio ttl^ijngs mt^icsp deeputia de l)ab.;r lítii prendí do su via- 
¡jí; ¿ K^|)uiii cl M.irquu^ di; Croii; pudo ifin>oíier^ el suc- 
Ctíi^r p4 A titulólo Bucareli, de lody lo ocurrido y ejecutado 
[n^r^ tHiuuf coa m^iíortía diíit^uJtadeji &n el preciisü y. urgtnle 
íiff-glij dti dispar taaVent o á<^ S* UU% y Peoíñduta do Cdlifor- 
niíLSt econoiinzdU'ío gaütoa y diíst torran da confusiom^s. 

*Z\* ,^\Á}mt\ caimido en b ÉS-JUpra lua hoiUlidades de Se- 
ria y Pimas; pero las ejecutaban los Apaches, y con mas ri- 
gor ei^ la Nu<)Va->Vi2icay a, por ouya causn ^ cesando ios gantoa 
eii aquella proviíicin, se Rumtmtarfin en csía con la forma- 
ción di? un ciieq>i> de cuatríj conipñilia volantcw de t:al>aller- 
m, y' con olró3 ausiliüs de tropa y presidios, de que solo ha. 
go i h J í c u c i on , [íQ rlt) a e ím naticias de e stc c o m pendió deben 
contraerse fin iéatntn te t providtDciás y ndv^ediuitís relativas! 
S» Bl.is y Cánianiiae, ', , ' / 

Nuevo reglamento de S. Blas y Californias, 

22. „Si^ Ttjrmú un nuefo ringla mentó He íitenciünes y gm^ 
tus en ambos destinos: se erigió en S. Oías formal comisaría 
paira hacer los pagameníoB ^ Hevar su cuenta y Tüxon; so 
efiij«bleci6 un pequciíu arenal para carenas y recorridas de 
lüs buques de todo el departaineotft; con una ^m^Jiitt y dos 
piíquetiLit^; y se «signñ para tftdos eatos objetoíi, el fijo ^situa^ 
do apuul de W.^enta y tres mil novecienlüs siete posos. 

*2^. ..Aitnnur^ t T dt* Ina lto\yjLS, prosidiales do Californias se 
reguló en cincuenta y cinco mil cuatrocientos treinta y cin-> 
^o p^sos, inclusos «ueldos y haberes del Grobernador de la Pe- 
Dfnsula, Comisario de Loreto, Guarda Almacenes' 6 . habilita^ 
dos de los presidios, y un ciArto' p^ueño numero de carpin- 
teros, herreros y arrieroa» so pagnbín todos con la cantidad 
de veintíí y sois mil quinientos si'scnta y nueve pesos, por- 
qt|e se declaró que las 3tjbininiatradt>ne8 dtsbian hacerse en 
r-ípaSy efectos y víveres, carinándose ó aunietttándose á los pré. 
cios de m\B cempríia un ciento por ciento eti los antiguos es- 
Inbíccimíentos, y un ciento y rincuenla en los^ nuevos de 8, 
Diego y Montcrey, exceptuándose aolamente^ de esta r^gla el 



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117 
•ueldo de cttatio mil pesos, consignado al Gobernador, y el 
de mil y quinientos al referido Comisario de Lonito. 

24. „Por último, se nombró un Factor, dotándolo con dos 
mil pesos' para la cobranza -de siluado» en las' cajas reales 
de esta capital, y para las compras y remesas oportunas de 
^nerba y efectos á S« Blas y Californias; de suerte que uni*' 
das todas las cantidades indicadas, importa toda la suma anual 
de noventa y dos mil cuatrocientos setenta y seis pesos tres 
reales, pagables por Ja real hacienda; siendo de cuenta de los 
fondos piadosos la satisfacción de sínodos á los religiosos mi«. 
sioneros franciscanos y dominicos, sus ridticos ó transportes 
de tierra y mar, y los gavtos precisos para los establecimion* 
tos de nuevas misiones. 

Nuevas empresas» 

25. „Heclio este arreglo, pensó él Virey D. Antonio Bu- 
careii en* reducir sus providencias á la conservación y fomen* 
to temporal y espiritual de la California antigua y moderna, 
al mejor beneficio de las Saliilas inknediataá á S. filas, y á 
que floreciese también en lo píosible eSte departamento, des- 
empeñando los puntos principales de su instituto, que copsistia 
en proporcionar y remitir las provisioBes oportunas 4 los pre- 
sidios y misiones de aquella Península, sin empeñarse en nue- 
vas empresas; pero este sosiego no duró mucho tiempo. 

26. Se tuVo noticia del Puerto excelente de S. Francisco: 
se pron>ovió el antiguo proyecto de descubrir el' eamino por 
tierra desde Sonora á Monterey: se empezó á tratar de abrir 
la comunicación entre este presidio y el de S. Diego, que 
cerraba el canal de Santa Bárbara, poUado de numerosa in» 
diada pacífica y dócil: se presetitó á la vista la copiosa mies 
de gentiles que deseaban congregarse en tnisiones> y la fera<* 
eidad de los territorios del Norte, clamaba por la ocupaeion y 
cultivo de pueblos y brazos españoles. 

Primera exploración ¿e altura. 

27. „Lisongeado el Viréy con el posible logro de estos 
útiles proyectos, recibió reales órdenes de 11 de Abril y 23* 
de Setiembre del año de 73, qu'^ abitaron sus providencian,' 
obligándole á tomar otras mas difíciles, costosas y ejecutivas. 

28. „E1 Conde de Lascy, ' Ministro Plenipotenciario en la 
corte de Rusia, avisó á la nuestra los descubrimientos ejecu- 
tados por los tasallbs de aquel imperio en nuestras costas sep-^ 



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llíí 

tentnoiíales do ColLfQralQt9» y 09^09 notici%«h m «o^aion y ro* 
mitieron coa las citada reaioB órdeii<^, y CQa otvm d^ poat 
ftenoitts fecliaa. 

ii9. ,,En todas provüiQ S. ML que se tonaMnlaa i^cdn' 
das conyeniüQtM para averíguac ai los eimchí txm^iiiuabaa y. 
adehiBtfiban sus expediciboes; que sa prcoaviesen los desig** 
tttos de esta nación, y que también se prOQorase el desalojo 
áe cualquiera estaUecimiento extrnugevo que se baUaoe sobre 
•las mencionadas coatas» precediendo los requeiioiientsfi nece- 
aórioB, y usando por ültinio de la funr^a* 

88. ^Aunque el Virey conoció los obstáculos que se opo. 
Btan á las ideas de los rasos oor la esoosás de población y 
auxilios en sus territorio» de Kamts Katska» advirtió stA em>' 
bargo, que con el tiempo podrían vencerse» y que debíamos 
aprovecharlo para impedir vecindades extrangeras en nuestra 
Península de Californias. 

31. nAsí lo. expusp en caria 1048 de %1 de Julio delpre. 
citado ano d^ 73» manifestando la precisión de dar otra for- 
ma al departamento de S. Bl^s, provey^aflale . de q$ciales há- 
biles de ln real armada» pilotos prácticos, íps^estran^at txmi^ 
neria, y mfiyor P^mero de buques p^m socorrer las Califoff*» 
nias, y emprender las explort^^pnes de alluraf 

3^. ,J)iio taq^bien» que los nuevos presidio^ de Monter^. 
y S* Dio^o Qru^ U909 débiles e^tahlecimiei|tQat q|ie so)o é^pm- 
vían para 4^ííalú el d^iminio, y contener cpn suavidad las iA^ 
nuniHaÚ0« naciones do indios, gentiles de que eíMaban cosca, 
dos; pero que no se determinaba i fbrti^cark^, en oonsidera* 
cion 4 loa einp^J^os que si^fria el erario d^l Rey. 

33. nNo hiüió arbitrios para esousar lo^ tn^yorea.grAváo'. 
mt^es que. liabria de causarle el departaiiienio d^ 9. B¡m^ si* 
tuaudo en. uno de Ips cjig^a^i mas enfern^os de ia coe^a. ^gji 
Sur; y por ültimoi oq la misma c^rt% núfnero 1048» y en laA- 
qtie dirt¡pó sucQeeivjMa^e» fuá d^ndo p^te de sus bien eoM- 
vinadas providencias. 

34. »,Ya había tenido efecto la del descubrimiento del ca* 
mino por tierra desde Sonora, á Monterey; lo tuvo después la 
ocnpacion importante del puerto de S. Francisco» y se conti- 
i^uaron tas que habían de facilitar» como se verificó. en sus , 
tiempos, oportunos,, la sü$ive reducción de loa indios del caiMil 
de, Síinta bárbara» y el eatableciqí^ento d^ nqovas ofíisipnesy 
pqeblqs de españoles» 

39^ „Tambíen se emprendió el recono^roji^oto^ del rí^ de 
Goas^acoal<?os en el s^np mexicano» y dQ.txxlp el terreno qu<> 
infermqd^a desde 8|i boriia al pu^^ dp . '^el^iÁQ^f^q en 9} 



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m 

rnmr del Sor, e^c^n^iiidoMf Jk. nQ#j«M%(l '«f ' >tenpp«PiUgp, i?!*, 

lo0 buooes que hizo couitnii? Hernán Cortés' en el. imm 
poectp d» X^u^nlep^ j .^^ -iemMtmfmik 4bj^. costil, <>e..vft« 

l*^>™».inr 1) f. - . - !t ' \ .... • •.! .í • :í- ^ 

M- Noite 4e iMieetra^ «otMBlmi. p^feaíon^s^^e, Imbia;^ ^ttaWepí.» 
él Umtym^ámit^ ^¡Vwyila ftjjpttiv Slinli«g<hjácfiMl^ 
del Alferez graduado de esta clase D. Juan Pérez» prim^piy 
loto de U 4!^V'>amisd9^ .44itf)Ql0 .)^ 4ii8tciicci<Hi|BS' nfipe^^iias 
pasa sil 4isf9i9fejíet y ,fl9«a fu^ W ffrímcirar ^ipl*raQtf)0 ,4il 
Aora* ^ i '.".'■, 1 ■ j,M ' f .i -. ,: . ;. , h- v. , 
. 37. ^1í6.,]e fragqlat 4b jS. Bhis c^ 4ia 1^ 40 Enero do^ 
74, bÍKo escalas en los puertos. 4s ft .9i«f(>i]r M«lte|Nieri pM 
ra entregar los respectiros efectos de provisión; volvió á na- 
vegar eo. 6 de Junio; Ileso á los 55, grados y 49 minutos dp 
laUtud norte;' trató ' boh ^Ibs^ indios ^ á<(ael!á bóstá^ ^J«¿l^ 
t6 lo mifio^ ^nr^l. P^ifcm:<t^ Noo^lüV qi^e llamó da 8. Lorai* 
ss doD^e £^|id/»ó el .d^ 7 d^ AfostOi ]f,en > do llovi^iímp^ 
e|íüró de ^p^giaso (jsn, ,3., 31af. .*, / '» ,i 
d8.,..;M^o,ptts4e d^<;ifaie,q|ie.ealai repop9pi|^ntQs fueron e^c, 
taii» poTüfie v^rdafleEM^nte s^.eje^^MtMoi) en poso inap dé.^ofi mfi^' 
ses 7 inedio» y porque los diarios ae esta navegacioii ij^pffi^ 
hfjm loo.l^sáqres y fpc^ot xpa |H|die?on iputi^»^f f: pen^ >al 
fin m 9>pfígiit6 saM.ppsitivpmemte que . en jt^ la eqé^'d^^ 
cnfaíerta, ^ había estaj^ecunii^il^ exUangfirof «e afjri^df^^iSMi, 
duda alguna qoo,/sl Coipaii d anto da. b. fragata^, ^Aotigo^ ton^, 
í_ ^1^ fu^ dsi Sf I^or^n^de Noótlc^i^cincq aOos. ^n^j 



tas que se verifiM»se el arribo dc4 ;Capit§ff iM^glés Clopk; ¿t. 
nmso 'mrfts^ dopufe cp^ranó . sus buques^^ y tPO' ültimoi se m* 
cílitó eíiQKsior T^griMil .4s questraa suocesiv^ ^zploracionss» • 

Sd. MlAiegnda.s^ mópri«dtó,Mii^ f|o de. 75» ¿carga, 
M Tmí^nlíkm mtcfio P^-'fiwtfmí do feo iN i^ ooo la.qusfiia> 
fiagata Bs»tiagOi y :pwyiieBA aqh^ titol^da la Felkjidad {fJ^t 
la 8oM«a> que 4s peafió .al, T enioal a da, fagp^ fi.^imm^ 
FranaiSTo d6 la BodeM y Cuadca*. 

40. ,3Alieio» de S. Blus el dia U de Febrera á^ 79^ j; 
signieroii 0a basna eoiNwrva» basta ks 47 grados. «p quf m 
soparon estos dos baques» ,1 

41. ^JLa fiagata. x^greaó d^sde kafiO. gmd^ P<Nn|P9 0|\^*- 
csibiito enpesó k hMeiísiit estagos ea fe tripufeoioa, y fe 

Tox. m. 16« 



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fié 

Bé^'Mbnteréy^ y eninnuio eb'el tie S; Blas el diii 25 dtf fío« 

tomando las respectiva:^ formales posesiónete el dep^irttoiento 

eát^lf étf Km 47' y^4; el Ai*chr|>iélttgO' ;f paeHb bel'miátm^ 
Mftíbre en los '55 y' 18;^ y él'' de ^lois' Seriiédtos' éÉnlós^ 91^* 
7» SO: ' '•: '^ * '*í " '•'' -^i '^- '*'' ' '■• ^> ''■' 'íi:; '• / . .í 
4S. ; ,,AdéiMft)^, vitf EzeCá la \kiok ó' «Mrádaf^^ «ii viotti^ 
b(^<ct^ llaiii6» bábín 4é ki ÁMinéio», I lotf"49i j^l^o*^ perf>i 
no pudo examinarla, y^ Bode^ fondeó y tomó posesión' 'dc^ 
piíéité'' tfm)bí^ni*'9e' MI a))etlide, ««''los'SS gra4bs<^y t^ nHttei- 
t«l0, ióme^ató álderá. Franeisco; ' ^ " ti— * ... : J "^ 

•M.» >; '..;!.-/ .("»- i'.i'f ■ i . .* 'i t- r ' '¡ t - ¡ '..'V * '; ? i, . 

■'^4; f ,Aiíriqaé '¿i dibpd^ am derto>a la' » tercera íeJtph^a*^ 
cidft <)^e ''deMó Wcb^é eü el- año d^ -77, ^ pstM aéé^c^r'; ]a«^ 
respectivas desde Ja entrada de *Ezka íhaüÉtti ^ los 5B ¿nídoN».^ 
y'^feóác'^üfrlas M loií 85v nB "^ndó "♦lériÍMiái^ faastá ¿l^añeí d^ 
7». en' hutí yáíiiLbiai felleéldd ei Viteyí TVey 4X Añfdnio^ Btt^ 
caréliP ^'' ■' ' !'■ ' '. ■ .•» ' i '•: ^ .. / *mi v r*. 

^i4{y: ;,El «élo efi¿a« He ei*e géfé; ocuiríó f^jfótñenté'U'lo;; 
dób^ós bbjétoa fAaportáñtes tfel tietiipo dé su ¡^¿ibiettii^ ^n^* 

• " liubíerah áli-' 

loá'i^sfos^ 

_ , _ . , . ^ , fcubiésétt per*- 

mitido entrar en tíáaijrétefc diffpefídio^ '^ '> ' - '^ '^ »^ ' 

'40^.' ^Aumd^ió ind ^bstá^itfe 'ébn pr^iótt 9ól^ dé'aíBfaisy' 
Califbi'niás,>)iiqtite "tto' prtrdt6hitr 'etihiéarsé hM^éxpt^^iéheiiééi^ 
altura, construcción y carenas de buques, altos sueldos y gnu 
tificaciones de ofícial«»>(ift'aivitfft«9fi demás individuos de 
aquel departamento, porque fue muy importante la ocupación^ 
Mr pbertfl^^^e^'fi. r^flcii^, y «l'lbMeAtb t^ife altft^^ó nue^a 
Ot¿nf<!)ñrnia;^ porque- fovo^ pof t!«>tf^Miieáie<^! Mcoéoditaietttíl'dcl- 
riO'de •Goaeacottteos' á 'TfVhciaiJt^é^, )^fk -.ptép^Áti&úar ' eon* 
ahorros*^ aáxilib y tnvMpoité de^ nrtílteila 'é^$é^ Vefatvuai á ' 
8. Blas, j porque consideró-'indÍÉpbiisatileilAs dobles d^Ma-¿ 
brimieiitotf que se'ejefcuéarotí *p^ fiet^a-fle '^oAora^ á' Monter- 
rey, y'el'^é se émpren^fió' y i^<eqQÍiroc5 éé§é¿ i^f ptúmáiíy 
de Santa Fé del Nuevo México, al ej^pi^tido dé Monter«y«: 

Wíb HPidtó y 9^ 1^' conéíeJió sus afnpliafi^ facultades (Mira As- 
eé^ estos gaat<óH y lodiWlOÉ.tfQtai^-^K^iTÍMM'cIot ígOal ekisd^.sitt'- 




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loe acoerdos de jaa juQt^ de r^ bacieiida: iofprmó la' inu« 
tilidad del puerto' ole* B. Bhté:' profHMO la árasfáeioo interina 
de efitf^ 4Qptrt^^n^^tp .ftl !4^ 4¡ca|mlcopt,incliiiáDdo0e,á e8^|>le. 
cer^o en , otro p^é' s^o. . y ^óruoclb ' oe ' los ¿(esculilertbe éñ la 
CáJUíoriúa sejptentrional, y todo se' te ''api'obó' eü r^ai'ófde^ 

*. p._de,.E¿.r, d«A.<:.L...r/- .'■, .,{^. .-.:■:.: s,, rxÁ 

Bre^ákm de 1a.iemmmdamim4;tñémíli$dgf^wUmi^ 4e JfrwmcUlf 
í ' Cra¿r en Cah/mám^ 

■^' "> i . . ^ . . j . ^ ; ^ r ' ■ I í ■ í ■ ■ 

_! 46li^ t*Por este líampq «9 .^%íó la independiente tomaii-p 
dancia general de Tr^^viiiclua In^rnaa» incluyendo en;'oIbBla 
de CdliforniEía, y pro puniéndolas á cargo del ttngaditV Caba* 
Uero de CrotK., quí^n üJUUeció en loa ^ño8 ^e 60 y ^1 el 
pe^'^dio y nuaiones ¿A.. canaJ de Sunla l^á.rl>aruj Aind^ los 
jpébloe 00 B. Joeé, de Guadalupe y de la Purcilún cilla, y ck* 
^ió el nuevo reglatnepto pe^r^cular que aetunlm^nte e^ ob* 
serva en aquelb Peíijueulat V .que aj^ffbá 3* ^i• ííh real ¿^i 
dea de,»^^^Üctubm del j^, pitado de 8l,,^ ^^ ^^ ] \^\^j 

- ■ ) • Mffvo. regkmetéok M i 1 : • I ( : t..i 

49. 9»Lo formó. el Gqb^adoi; b^i ^é^ii)Q ae ^.^^f^ ; ^j^!?r 
do todas las reglas de la cconomia» pues tfonque quitó 6 ex« 
tingló el odiuHo Bcn^ible recargo del tanto por ciento en las 
vubmínisttacione^ de género» y tfectoá cjiíé é« hadan k oiicia* 
lea y tropas, tanibi&n los minoró sus Ei^eldoe y liaben;^ do 
forma que fué ínuy corlo «1 gravoi^en <^ue resulló i la real 

fcieIlda| pero cofno en tiempo del Virey Frey D, Antonio 
^n:ljf ac habÍAii aumcnttido el peque lío departamento d^ 
litar i na de LoretOf iniiyoT número de ^rte^nnoat algunas plasmas 
«a laa compañiai presidíales de Montercy y Í3* Diego, for- 
m&iidoee la úk^ S, rmncisco y cus nii»ionea ínmediutns; y d^e. 
poes por el Caballero rk* f^n^Tt í'>^ f^!«!fibK*cimieníüa del tUf*- 
nal de Santa Bárbara* ascendió el situado anual de la Penin« 
sola de Californias &' la eablldád -de^^Mheá'ta y cinco mil 
aeíecientes diez y mm pf^sos, que comparada con la de rcjn* 
le y seis mil quinientos acbenta y nueve do eu primer regliu 
mentó, fií^ultó vX mayor gasto de eincucnfa y nu*^vo mil cua, 
renta y BÍete pesoH» sin incluirse el de los pobladons de Oua- 
díilupií y la Iporciúuculaf que fueron asistidos con sueldos y 
racioaed ei^ loa tras primeroq años de su establecimientos ^ '« 



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.teSí , 



iybo^^od^ QfiUirri4<is.m el rio . (¡¡ólorado* 



' , pQ* . 9i¡TAmpoco se . cómpréndóii en estod gastód toi9 qúieí b^ hi« 
^lecon en T^ referidos años' de SO' y, 81 pa^ la ád^úieíÍQÍoá 
de reclutas» familias' pobladoras; éomprád de mvilacia y ca6ap 
Hada» y conducciones de todo desde Soifora "á Mfónrfeirey; m íok 

3ue causaron inútilmente ios establecimientos del río Colora» 
ó if»e áestníyemn ios ibdM^s '^YiiaM»i> dando miieiiie á* Ib nía. 
yor faftO'^e los úifelioe»; pobladoite, mi OafHta|i oonmoBüb 
para el acopio y tratiáporiíQ dé Ixm leocorros de CElifomiaB^ íi 
nueve hombrt^a de su escolta^ y á cuatro religioaoa dei Co^ 
légío ApostóUco de la Sania Cruz á& Querétaro, que adm^^ 
ní^traban el pasto espiritual ^n los mraciQnádos eatayec^ 
^lentos, ' / ^ 

.51. JSu cntt^ra mina cérr A ía puerta de carminícacíort en. 
tr© la Bt^nora y Califúroias; y aunque ee pensó en voÍTer & 
abHrkf estableciendo un nuevo respí^table presidio sobre Ifia 
márgenes del rio Colorado, mancfó S. Rt, que m auspendiesen es- 
tos gaátoa hasta tiempo m 4$ oportuno quo ^a verd adera mí?n- 
to so acerca; porque los religiosos de Santo Domingo encar^ 
gados de las luiJ^iones de la antigua Calirornia^ las van e%^ 
tendiendo hasta lotf temlodos deLvúsmo río Colorado, como 
conviene, y. se previno^en la ^eal cédula que sustituyó estoa 
D&filióneroó en Idgár tle 16s Jestiittaía et{)ulso8/ 

, , .Cobiepio dd Yirey D. 4(ar/¿i de Mayorgaj, 

^'5?, «Ocurrieron 1a9 novedades que acabo do referir, cuan- 
Ai gobernaba la Nueva España el Virf^y D» Marlin de Ma- 
yor;ga, auitilíando con eficact?s y prontas providenciss lasque 
tomó el Comandante general de Pmvinrias Intemn», Calüa— 
llero de Croim, en la Peníosub de Californííia, }' en lo^ con- 
fines de la proviocta de Sonora, que son 1^ márgeoei» del 
nominado rÍo Colorado^ 

) • I ' ! • • > • ■ ... 

, Tercera eayZormcipfi de mura. 

53, j^Determjnatla ya como está dicho, por el Virey D. 
Aotonio Bucareli la tercera exploración que dtfbió hacerae has. 
la los 70 grados de latitud Norte, se d(±»tínarpn á elfa la fra. 
gala Príncet^ CQUstruidu en S* Blas, y la Favorita compra» 
da on el Perú, Uíijo ías órdenes del Teniente de nfíyio D. 
Ignacio Arteaga, y de D. Juíío de la Bodega Cundra, quo 
acababa de ser promovido á igual graduación. 



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W8 
- 94. J9rtierott mOcm ^yatfM&é é& 8, Whm el dia ll de Pe« 
%^ero de 70, y Teoakiron en'SS' ée Majo al Archipiélago de 
-Búcá^ «tal lee ¿5 gMdós IT mtiHitM de latitud, íb&deamfo 
en él abrigado y'e6hiodo pitétto .«(ee llamaren de dátate Chis, 
Solide pérmaiiecietófi hktitBL d 'tS^de Jimio páht refo^aree del 
pcmobo' Tiage de óoliéiite'y un; díá% eotár loveiiíkmÍM» jTTe- 
conocer prolijamente las eneenadas, eenoe»' ialai» catttikí^ -ba* 
Idae, coetaa y puertee adjracentee. 



fíS v,J>WBa.iy n^ a í(Mi .heet»<of 61 oNkdoe.de allvm» li^ 
mando poeeeion á loe 60.y .l3>n4iiutoe del puerto de Santia* 
0o en la t^ de la Magdalenat deede donde ae descubrió 4 
idifta^if^;d^ ,]^0j je^v^^.l^.gfaQ^4^ el confinen. 

te, qfi0 llamó (fl Cn^itBf^ ivth^ Cook, del Pripcip^ GuiUanM9, 
en 0i| ,viag» dfl ;aBo á» 7^^ . . 

5i. ^f(ec9ii0(cida 1» if ^ for loe pih^^ D. Jpeé Cañi^ y 
J). Juan Paii^qia< no t^fdleiPQn el pMo que. poi fiquella parle 
eeñalaban las cartee rusas hacia el Norte, y por coneecuen- 
cia con pérdida de altura gobernaron al Poniente, volviendo 
4 dar fondo en la ^s^nada.quft titul^rpii de Ntrá. Sra. de 
Bagla, eobre ida M grados y é minutoe de latitud. 

57. ^Toomron poeeeion de eete puerto con las formalidí^ 
des' de eetílo, y á'lMtekté dé que el eecorbiito' haka jncado 
en la tir^HiladioB 4e 'la *'PHnóestf> dé' la orden «ae llevaba la 
'Faroritá' pam goairdaí' esoiUnnleéa éóilsérva,' y del tiempo que 
lee precisaba á su fegvelM) a 8.. Bits, la determinó intaedta. 
tamente el Comandante Artean, concluyendo su viage el dia 
35 de Noviembre, y If^ firagftn f>ili»fíjt|i en el 21 del propio roes* 

53. tfim M. recibió con particular complacencia lae noticias 
•fue eooMinioó el Vitey. 9. AMrtin dé Mayorga, de Ja fefici. 
dad y acieslo oen que ee habia' desempernado- esta úMma ex* 
•plomclen, y f t eni ngiendo eon* ^distintas gracias y asoensoe á 
loe efioialee y pileCes de las dos fragatas, maadó por real ór* 
•éM de Id de Mayo de ITBOr qM cesasen los vi¿gee de al- 
tara, y qae loe tenienlse de navio» D; Joan de la Bodega y 
-Oi. Firaa¿seo (^nirós, .se trashd^ssn á oontiauar sn jnérito en 
el departamento de la Habana, durante la guerra declarada á 
ios ingleses. 

Itefarma dd departamento de S* BUs. 

59. mM)^ ^ pensar ett aoevas. emploraeioneSi se empeñó 
á tratar desde el precitado afio de 80, en reducir los gestee 
del deparlamento de S« 'Blás^ volfiendo á eonstituirle eH los 
olijetos de reconocer y auiÚar las Califbmias. 



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1^4 

f 0. H^or ]0pi»pquevpia:.8e¡j>|ovÍM!eB jwpoMfi i^]l«i M^ 
.ji/B^ d^ Ip«,,i^ño8|de 81^ h^fta 5?l..¿ej,;9i^ la íbrmjicyoa. dp lui 
t^aavQ -ectÓDómico r«g)amenlOr , fiijepílo <^te <J (ii^Q puotaatei^. 
díl^ÍQ y r^elativo, 4 e^ip compendia,, qvie, pcuirvó ,^|| tj^mpo del 
fV^rey D,. Afa^n de, Mayorga, y ^9, ans ^joccesqriBi» I),| Matíaq» 
,Qopde,(j^, ^alvjc^^ »4^6Q^ff> gfíbemadqrat y^mu^r ,{^vei;eadf 

,4^hispft, , , .. , ^v, ....:;. . ; ,.,1 .... u.;;.,^ .,.. 

Nttmfo réjglammopirá S. ^átf ákpmm for -d Vtf^ (knáe 
'■-.■■. I de G<dfm.^\ '••! '• '■ ^ • . *•- '» 

- 61 • . '„Sé insfroyó ext>ediéii(e páxÉí farmar iel* 'pr^frénid^^ regla, 
inetita, y eóntlindo* en el año dé .88; r•dtA;i^dó loa éueldOá, 
haberea y gr^tiñcacionea á laa cüotat ' 8eDeilla¿ qUe señala Ai 
brdefianta del mar delf'^Siír,' láálndó ponerla eA pHLcttoa d ¥!• 
rey Conde dé GalTe2,'8Ín que precediesen Ioé' acuerdos de la 
jaiita de real hacienda. ■.'■•■ ^ 

Croticrpo, del Yirey Dm Utanud Ánlenui Hom* 

62« ,h£^9i Qsia estado halló mi aiitecesor..D« Masu^I Anto* 
.i^io JPIqres los asuatos, de S. Bl¿s ;y CkUfiNciuas; pero ellofi 
volviera á ioís^r su antiguo sen^blaiitetrHOQSfiQmüido nuevopí 
jnotivqsi di9 gastos^. ouidadciB y atencioaes^ . 

' Cuarta etphrackm. 

<(a. , „Por el Cende de la Peirouse, Gomandanté de las fra^ 
gatas francesas, Brújula y Astrolavio, se» tuvo noticia de que 

Jos .rusos habían formado cuatro astablecimieiitas en el con^ 
tinenta Amerioano al Norte de CaUfomias, y en real orden 

.de 2^ de Enero' de 87, repetida en 81 d» Julio stguiente» niaa» 
dó S. M.que se destinasen ^ dos kiq«W8 <á ipeopósíte con -kp 
mejores. cpilotes de & .fika paia esa nueyá* y coarta eaph»> 
rattoo^ . ,¡í . . ; 1 

64. „La dispuso mi antecesor, y se vio en el caso preci- 
so de encaigarla al Alférez de navio graduado, D. £stevan 
José Martínez, porque despojado aquel departamento de todos 
los oficiales' de la real armada, y reducido al numero do pi* 

. latosa , no- tuvo arbitrioa para elegir otro sugeto de su mayor 
./CQDñanza. , , , 

65. MD^tinado Martínez al mando/do la expedición en la 
fragata Príncesiii y< el piloteo D. Gonzalo Gajbricil López. de 



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Hato, «nr el paqt^líot ''SL (tál^rtos, teéMeron bdoipTeta? iiíatrud. 
ctoiKs y todoa lo^' ailicnío6'itece8&iÍQl!i, ttiHendó á navegar el 
dia 8 de Mur^o da* VF9&. ' 

66.' J^lbíeróii' atnbéé bdqti^ hasta IdS' 61 grados, re^ 
calando el dia' Itl'de Bfa^fó al" pihcrto 'del Príncipe' Gt|iilenno 
^11 ta ticmr ñkaé^ ée^MOimtí á lá'Wa Trinidad; jr ^ttjáa. 
fuente ár-W dé OniáfaákÉ; ikd habiendo guardado éonaenra, pues 
me- aepaMttiil *dos técét' rieunMidoiBe en loe dba Altimos puntos, 

67i -fjB» nMttiutferon' etr «Gihilkeka hiM^a el 18 de' Agosto, j 
el Comandante MartiQez grerino^ al piloto Haro, que ¿p*. el 
eáso/de-ypli^^-á' "tfei^r'fa eoéserva sedhígi^se t&n el pa- 
€|tiebot ^de'^sif 'étctgá «Ppttérfo'ée Móiite^, t^fqnq lo avaiisa* 
do dé Wí ekati&ii no les^'pehtatia'el i«cbntítímiento deldé 
Nootkaw •!•.-' jnu> M. uu. '"i.t. ... . ' ■ > ; 

6St ' 'wCV>n''eftclbv'Voi¥^eíow"áf sepftfturse eñ ¿I mismo dia'd^ 
00 siilída' de^'ObiélaMéii,' líhdfeiMo pot- Mtlrrb sUS . na^gkctones 
mv a BláSL eü |ftM(Q^bo^4d- ^3tút SatfénÜMre, y la fí^ta ett 
6 de Dif^iéitobré óe^^. - '''• -^ ^' ' • ^ ^' ' ' *''* '^ *; ^'' 

60¿'^ „l»Qd» hiJbértie dtofa ^a dj» «Jétá^etpecft^oA b<irr tas no« 
iÉblés desft^^néholas^ 'do Si& ^r(iáM«ilités;f' pbréf' ^W. sé eo^- 
fljgttfi fáMdiÑr lies nálidab^ttUí^ W éstWb fe ertftferitttS r^sos, 
ca»i4ii»'eii>«l)||oi1lií^MteAdlf^4MPb^^ íá cirta 

general del Condo de la Peirouse. 

70* i^Segun las que adquirieron Martines t Hafo, conta- 
ban los rusos v黿te íñdi^ M 1ta(yHdt^>d6*Jil^a de Onalas^ 
ka, siendo ésta la capital 6 cabecera que reconocen los ^^ 
ina«ip«que^itii(MiM«(éifTtf«lht^^<^ 4t¿lnen én<^tá^^ tfcVW jtme^ 
utñh líd^^^eeítte» y Hn'<Je'^Ooekj* pata'^i^ Ivierno tnflitfir^T 
políci<MSÍkaM|Midsl^^triM(o* é^"les Indiob/ *¿oMerdo y VeMfr. 
jas SüMAiVis^ í t W \ M ■.)• tj. o"fíu • .'.!«.> V»> i :\ 

•r'>l, ,,Inelasn Olialaél»j'eisi c«e#^qWrii^^pii»aft clé'6 lo^ht» 
dícados establecimientos, y que en Mf^'tñá^iié' éV'k^ttíiéTO^Jé 
qaii^eJaois vúsoé^ ^MMdidws Mor^<Bb tadk^tíeMí ' y pof-su* ^o^ 
metcib enn>'M ittdíbtf^^i^la» diláfo^daé iiééttí^''áQÍ >téni^éiiie^ 
oomp^ttdidas'kiesie' loS'^Ot jgMd^'y* IS6' ^nlAt«rt(^ éh ' ^él sé 
baila b<- ptisrl»>de-^^^rfba; Kaáftt IM<61 íioHIR dt/nde eírfá "si. 
tdaéo: d'-del* PkiQcipe GkiiHblMHi ^tMo»'^taWA)i«ín doeflo'^Ur 
islas qne> faiMwedihn> dewl^^Mi dé> Mofcifaj^d' hasta Ma: de Oúán 
laskfl, desostidl<inde deí^ '\¿if 66'''gredos en qué déihórik h( 
primera» hasta' *és it en ^uW é)iis^)si* segiinda.' ' - ' > x :^ 

dante del referido establecimifjntb dV Owtolsslca'/ aSpf^ró ' é! Ids^ 
nuékrosi'quérel iCapitan^ in^tlés Coek^^ne habl¿ rtconlieido'l(k>n, 
ettctítbdifd •¿o>do la 'nMobrey f^^íj» Aéspées de h, ttpééí: 



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cüü^^fiCiúí^ en el ate de ^^ fpr» \m i»«of. 9^9g y 
f^cbírikon^ aoptf^ los 55 gcadoa. de ^4tu4 norte» no Mbioi 
pasado subdito alguno ele aquella poteiiQÍa¡ lal . I^m^b dfol caba 
dOjS. Elias;, per» que aperaba dea .ff^{;iitaa ^.Kamts Kataka 

Í^ara^publar ^ j^p^itka,; iippidfeii4o é^ oomei^c^i y vadipacion de^ 
os ÍPffleeefl^ que (jreteíiden peBleoeye r i e a por .^ jupt^ deiecho 
de, íaber aii^a descubrimieiUo dq{ Cook» cofo^ ^ lo, (kabia puu 
nifeótádo el i^gléá Grec, Capifan de^; un .pawo^^.que arribó 
4'Qaaláaka iem ^.aap ,de 65^;r«igrq«anflo;<w NqjÓAka á.C4Qtoii 
¿911 í^átgameiito ide, peletefia^ , ^, ¡ a : . í -.m. i. 

Í^i , 9^«tfiMi otraa diatÍDtaa noticias. 4e. Qorfía .cQoeídeificioQ» 
9ta^ en iM/íjifónnea y diaiirios de-Q. fis^^vaí^. Jofló Ma¡r% 
tii^é^^y del {Piloto. Harot quienps en ^ .disqixfo de m ei^pÚK 
ración tomaron las posesiones acostumbradas de la jala 4ct 
lAontagó ea su, jparte pc<^djenta],.y ¡al fren^ dct la.entifda 
de| Pi;incip¿ Güillern^ sobre 59 grados, 4Ó minuto^) 4e lae^k 
penada, que llamaron 4e. Florea, ^ei^ Ja misma parte d^ dicba 
ísía' á los 60 grados 7 minutos de la ís)a fléla THniiliid, ao^ 
bre. )of M y, 4# de>la.de (j^odiaoyiiae .titukiro|i d^^Flpiída 
Biaqcaí, fo{>re; IfL ipismajaM^v^d, iiortede.lade Ooolaskaen. sin 
cutoisft jM limtBt ^U» l^ 54 gradoftiyi^nJqi^ddetWfMMh 
fo.di9 ^ w/'^ i«4f^>,^ iRM^^raivn. de la. Princesa ,detÍJ9^ 
túnás. , -r ■ ■ 'i ].! '(:•#:. !. . 

.,74s| «tOe^to^o esto di^ ementa iní..Mt0«e«er D«: Manuel 
Ánt|QJifC),^Mi^ en ^artaf. d^ 24 tde NoHemboe ^ }(» ád Oh-í 
cIcuB^ife^.n^noa ^7% y .702»:a/Qom|«feii4ebi«iipaSf diaikiSi j- 
otros documentos» expuso oportunas reflexiones», y 181116^16; 
P9^ AftífikQ las causattqMo la ^Uifi^Mua 4 «oupar pnaitamen.' 

^.,'^.(, »,En las miaiiMia caifas, y m otant antoiioiref y fo»m 
teíAQ^^, bi^ presy^ntee jurtad jr. fiu|da4aa eoniidecaeieiiea, pa- 
1^ ponerla, ]|t caí^eaa: del.depaKtafneata.^e- B* Blái lOU Gi^< 
tan jOQjffiMi^tf^ <^,Jo^mandaso y gobemape eo» el auxilio d^i 
^jgub9Sf psunales 4^r )l^,ixeal. armdHi lMiono# piMoe» ciryjaaesb 
cap^lajii^ei' y. depaf imdi^uos n q c e na rio o»; tdo tá w rtaW e oon meU 
dqs jCpmpf^eiites» aumentándoaa d niumem da buquen y e<«i«: 
duciéndoee por la vi^ d(ei|.Perú) la arliileria aeoeaaiia» tmrn^ 
pre ^^t^s) l^bpifaA ¡ de continuar* 00010 ^ peaecit proctsa» W. ez^ ' 
ploracipnsp é viagesi de 'altura* 

I, 70, JBl da la opu^c^ de N««4ni aéi eitipnwidiáineM9dia»< 
t^n^nte» ./cpn^¿n4pilOc 4 Wfvno CornaAdante de la ouittai ex*' 



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Id7 
plortcioD D. Eit0?ftA José Mtrtiii«E,-poTqQe nohabU en 9. BUm 
quien pudiera relevarlo» ni otroe buques en estado que la £nu 
gata PrinceAi, y paquebot 8. Carlos. 

T7, t^Volvieron, pues, á salir estas embarcaciones á cai^ 
de Martínez Gonssalo, y del piloto D. Gabriel López de Ha« 
To el día 19 de Febrero de 89, entrando la fragata en Noot« 
jca el 5 de Mayo, y el paquebot el 12 del siguiente. 

78. „Annque bailaron dentro del puerto la fragata Colum* 
Ha, y la balandra Washington correspondientes á las ooloaías 
aaiericanas, y un paquebot portugués, titulado la Efigenia nu- 
viana, se tomó solemne posesión, fortificándole con una ba- 
tana de diez cañones sobre la boca ó entrad» del misaiQ- 
puerto* 

79. „Martinez reconoció los pasaportes de los buques ame^i; 
Ticanos, y no hallando motivos justos que le obligasen i de* 
tenerlos, requirió á sus capitanes pera que no volviesen á lotf 
Dkares y costas del dominio español, sin permiso de nuestrc^ 
M^berano* 

Áprehenswn de buques ingleséis 

80. ,,Lo mismo pensó ejecutar con el paquebot la Efige* 
nía que navegaba con bandera portuguesa, pasaporte del go*. 
bemador de Macáo, é instrucciones de Juan Oaraballo, coma 
dueño del buque« escritas eñ su idioma portugués; pero pare* 
ciéndole que no eran sinceros estos documentos, y que con- 
tenían expresiones duras é insultantes, lo hizo prisionero. 

81. ,J>6spues advirtió Martinez las dificultades de trasla« 
darlo 4 S. Blá^i, por la falta de gente que necesitaba para 
defender el establecimiento de Nootka, y permitió que el pa- 
quebot regresase k Macáo,* capitulando antes con so Capitán 
y Maestre, quienes firmaron la obligación correspondiente de 
satis&cer el importe de su pequeño buque y despreciable car- 
ga, siempre que se reclamase de buena presa. 

82. „En fin, lejos de experimentar perjuicio alguno el pa- 
quebot la Efígenia, sus oficiales y tripulación refrescaron sus 
víveres, de que 'se bailaban bien escasos, saliendo .libremente 
á navegar, socorridas con generosidad todas sus necesidades. 

83. „No sucedió asi con las embarcaciones inglesas, el pa- 
quebot Argonauta, y balandra Princesa re:^l; venían, y también 
la Efigenia, bajo las órdenes de James Colnet para tomar 
pos^^sion de Nootka, fortificarse y establecer una factoría de 
comercio y población, trayendo con estos fines los auxilioa 
necesaríos, y veinte y nueve sangleyes de varios oficios me- 
cánicos. 

TOM. nt. 17. 



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148 

* 84» MColnet quería 'piy>eéder ó^sie luego á la ejecución de 
estos estable^imiefltfN?, pretendiendo fundarse en ía supuesta 
razón de que aquella tierra babia sido descubierta por el Ca* 
p4tan Co<»k; y á mayor abundamiento, en la de que los por- 
tugueses habi«)n cedido á la compañía del comercio libre de 
LmidreSy el derecho de primeros descubridores, queriendo que 
lo hubiese sido el Almirante Fonte; pero el Comandante de 
nuestra expedición demostró al de la inglesa, sus equívocos 
y mal fundados designios. 

' 86. „Ob6tinado en ellos, se resistió Colnet á manifestar las 
patentes que lo distinguía n, y las instrucciones que lo gober- 
nabáni* explicándose siempre con * mucho orgullo; pero como 
consideró que no podia sostenerlo, tomó el partido de dejar 
á f^kiotka, haciéndose á la ▼ola. 

- 86. „Pdra esto pidió el auxilio de una lancha que le ayu- 
dase á llevar sus anclas, y entonces recelando Martines que 
el Capitán inglés podría establoceroe en otro puerto de la'€os«> 
ta, de donde acaso sería diñcil desalojarlo, volvió á prevenir* 
le que le presentase su pasapof te, patentes, é instrucciom s. 

87. ^Continuó Colnet en su porfiad», resistencia acalorán- 
dola con acciones y^««pmsiones insultaates; de suerte, que 
apurado el poco «ufrímiento <)e Martínez, detuvo el paquebot 
Argonauta, ejecutó lo mismo con la balandra Princesa real,, 
y despachó inmediatamente estos 4os buques al departamenta 
de 8k Biás, con pilotos y trípulaoíon de los nuestros. 

Llegada de tos hiques ingleses á S. BláSp y pracideneias del 

Virey. 

89. „B1 paquebot salió de Noqtka el dia 14 de Julio, y 
la balandra el 27, llegando respectivamente á S. Blas en 15 
y 27 de Agosto de 89, con cuyas noticias determinó el Vi* 
rey D. M.inuel Antonio Flores, que se descargasen las dos 
embarcaciones á presencia y con intervención de sus capita* 
Des, James Colnet, y Tomas Udson, y que estos firmasen los 
formales inventarios de todo, dándoles respectivas copias au- 
torízadas para su resguardo y satisfacción en todo tiempo, 6 
caso de declararse 6 nó los buques por de buena presa. 

89. „Tambien previno que los efectos y víveres sujetos 4 
Corrupción, averías y mermas, se vendiesen por sus justos pre« 
cios, depositándose los demás con separación y segurídad en 
los reales almacenes. 

90. 9, Asi mismo dispuso, que descargados el paquebot y la 
balandra, se les dieran las careibas que necesitasen, formando an* 



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12» 

tem el presupuesto de costos, llegando cuentas ju&tíficadasy y 
baciéadose todo con i^iuen^iot iotsrvenciqi^ y ponvcimieiito de 
loti referidos capitanes ingleses. 

91. ^or ültiiuo, mandó y encargó muy , partieularmentot 
qoe á éstos y á los individuos de sum tripulaciones, se les 
dejase /sn discreta libertad, que se les diera buen trato y alo» 
jami^ito, y que á cada unp se asistiera con la paga 6 suel- 
do correspondiente á sus erupleos y plazas, cunfurme al re- 
glamento que gobcru'iba entonces en S. Blás« 

Reales órdenes de S. M. aprobando lo ejecutado, y previnienda 
lo que debía hacerse. 

92. „Esta8 órdenes fueron cumplidas con la mayor exác 
tatud« pureza y generosidad» y 1^8 suberunas dtíl Rey expedid 
das en 14 de Abril de H9 y 26^ de Enero, aprobaron con 
dictamen de la Suprema Junta de Estado, las providencias de 
mi antecesor D. Manuel Antonio Flores, para la exploración de 
ios establecimientos Rusos, ocupación del , puerto de Nootku, y 
todo lo reUtivo ¿ los buques ingleses, detenidos ^n aquel pu^v* 
to por D. Elstevan José Martínez, y trasladados al de S. Blas* 

93. „En la primera real orden se concedió al Virey la 
dealtad de hacer los gastos que exigiesen estas atenciones^ 
-año la precisión de acordarlos en junta superior de real bar 
eienda, y de proceder libremente con la reserva que convenia 
y expuso mi antecesor en carta nüm. 745, de 2 de Enero 
de 89. 

94. „En ia misma real orden se avisó la elecrion del Ca* 
pitan de navio D. Juan Francisco de la Bodega y Cuadra, 
para Comandante del departamento de S. Blas, y su pró. 
ximo viage á estos reinos, con otros seis ofíci^iles de la real 
armada, y cuatro cirujanos: se determinó la con^^truccion en 
el Realejo de los buques necesarios, se .previno la oportuna re* 
mesa para el Perú del numen» competente do cañones de ar- 
tillería; y por último, se dijo la reconvención que había he-* 
cho S. M. en términos generales i la corte de Rusia, para 
que los vasallos de esta potencia no intentasen establecimien- 
tos sobre nuestras costas septentrionales de Cilifornias. 

95. „Ld segunda real orden de 26 de Enero de 90, sé 
contrajo al punto de restitución de los buques in'glcses, y A 
prevenir la conservación del puerto' Nuotka, y el a^eglo del 
departamento de S. Blas, refiriendo las quejas que se ndbian 
dado al ministerio de Londres por nuestro Embajador el MaN 
qués del Campo. 



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180 

€rMerm del mehud Virey^ Candé de Revina-^Gigedú. 

M. 9,Tomada pofesion por mi del mmndo de Mtoa dominios 
eq 18 de Octubre de 17c^, recibí y me impuse de todas las 
soberanas deterroínacíodes de S. M., ocurriendo partí cumplir-^ 
las completamente, á los puntos de mayor urgencia. 

Sus promdencias para volver á ocupar el puerto de Nootlca, que 
se hahia abandonado. 

97* ,,Lo era el de asegurar nuestro establecimiento de 
Nootka, y como supe que D* Estevan Joeé Martinez tenia 
orden terminante de mi antecesor pura detmmpararlo y reti-» 
rarse á S. Bláa, dispuse la pronta habilitación de tres buques 
que relevasen los del mando de Martinez; pero este antici*- 
pó su regreso, dando fondo en S* Blas el dia 6 de Diciem— 
iMfe siguiente* 

98. „ Avisé esta novedad sensible en carta núm. 194 do 
97 del mismo Diciembre, acompañando el diario de aquel Co* 
mandante, que no contenia asunto nuevo ni particular, y eiú, 
otra de igual fecha núm. 195, referí mis ejecutivas providen* 
ckas, para que sin demora volviera á ocuparse el abandonado 
puerto de Nootka. 

Salida de la expedición de orden de RevíUa^Gigedo* 

99. „Con efecto, el dia 3 de Febrero de 90, saKeron de 
8. Blas Ja fragata Concepción, el paquebot S. Carlos, y la 
balandra Princesa real, b;ijo las órdenes del Teniente de na* 
VIO D. Francisco Eliza, llegando á su destino en 4 de Abril 
siguiente. 

100. „Bien tripulados los tres buques, y guarnecidos con la 
primera compania de voluntarios, ivan provistos de artillería, ar- 
inas, municiones, pertrechos, medicinas y víveres para un año. 

101. „B1 Comandante Eliza llevó la instrucción corres* 
pendiente para fortiñcar el puerto y levantar las sencillas ne- 
cesarías fábrícas de almacenes, hiJ>ilitacione8, y oficinas ds 
maestranza. 

102. ,»Se le previno que procurase la atnistad de los in* 
dios, tratándolos con discresion, amor, y prudencia: que dcfen» 
diese nuestro establecimiento de todo insulto de los mismos 
indios, y de vasallos de cualquiera potencia extrangera: que 
ao se empeñase en reconocer prolijamente sos embarcaciones. 



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IncomodarlM oí apretarlas, bi tampooo en desalojar á los ni. 
•os de sus radieados estaMecimientos, sin que preoediesen ter* 
mÍBantes órdem» de S. M.; encsrgandolo por ültimoy que des- 
Uicase en tiempos oportunos los buques de su expedición pa* 
va reconocer prolijamente las costas, islas, y puertos, hasta 
los 60 grados* el rio Cook y el estrecho de luán de Foca. 

lOB. „Con arreglo á estas advertencias, se fortificó el puer* 
to de Noolka: se formó una población competente, cómoda en 
lo posiUe, y agradable: se consiguió la buena correspondencia 
de los indios por los medios del cambalache ó comercio, y 
de algunas cortas dádWas, cgecntándose las exploraciones que 
referíH^ en su lugar. 

104. „4AUK|ue frecuentaban las costas y puertos inmedia. 
tos varias embarcaciones inglesas, y de las colonias america* 
ñas, entrando algunos en Nootka, no cxnirrió novedad que pu« 
diese causar digustos ni perjuicios, y nuestro nuevo estaUs* 
cimiento fu4 siempre respetado de ellos, y socorrido de todo 
lo neoesario por los demás buques de S. Blas que conduelan 
al roisroo tiempo Ins situados y efectos de provisión para los 
presidios y mMones de la Alta California. 

Nuevo reglamento de S, Blas. 

105. „No fué menos urgente el punto de arreglar el de* 
partaroento da S. Blas, porque asi lo mandó el Rey, y por* 
que nada podía hacerse Con utilidad y acierto, sin ponerlo en 
estado de ventajoso servicio, dirigiéndose por lo mismo á es« 
te objeto mis primeras providenciHS. 

100. „Ya se billaban en aquel destino su Comandante el 
Capitán de navio D. Joafn Francisco de la Bodesa, y los seis 
oficiales de la real armada nombrados por S. ^f.: ya se ha* 
bia reunido y reclutado voluntariamente en Veracruz^el nú« 
mero necesario de oficiales y gente de mar que caminaban 
al depósito: ya se aprontaba en Guadalaxara la primera com* 
pañia de voluntarios para trasbdanie á guarnecer los buques 
destinados á la ocupación de Nootka; y ya era preciso se- 
fialar á todos, los sueldos, haberes» raciones, y gratificaciones 
que debian gozar. 

107. „No eran suficientes las cuotas del reglamento que 
mandó observar el Virey Conde de Galvez, cuando se redu* 
jeron los objetbs al de conducir los situados de Californias; 
fué indispensable y justo aumentarles con consideración & las 
clases de empleados, á sus mayores fiítigas, y 4 los gastos 
de un pais caro, y enfermo. 



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132 

108. 9,Toáo esto tuve pfraet>te fmra (armar el fe^Imnent* 
ioterino que hqy gobieroa en S. Blas, declarando que loa suol- 
dofl y gratificaciones ee pagasen al duplo de los que señala 
el del mar del Sur, como k> determinó el Virey. Frsy D. 
Antonio Bucareli, en virtud de reales órdenes que le previ- 
nieron este arreglo, y que aprobaron sus providencias* 

109. „Sín embargo^ las raías economizaron en todo lo po- 
eible los haberes de la gente de mar, sin perjuicio de las 
partes interesadas, y en carta numero 191 de 27 de Diciem- 
bre de 1789, di cuoita á S. M», acompañando copia del nue- 
vo reglamento provisional con reflexiones oportunas. 

Libertad concedida á los buques ingleses. 

' 110. „Hice muchas, cuando llegó á nús noticias la deten- 
ción ó apresamiento del baquebot y balandra inglesa, par»- 
ciéndome siempre, que el Comandante accidental de Nootka 
D. Estevan José Martinez» había procedido con- ligerezm y 
'que no serian buenas las resultas de qutjaa inaveriguables y 
abultados perjuicios, siendo verdaderos los qike efectivamenta 
se han causado á la real hacienda en mantener con decoro 
y mano franca á los prisioneros ingleses, conservarles sus enw 
barcaciones, hubilitarlus, y auxiliarlas con cuanto pudieron y 
necesitaron para su libre regreso á Macáo. 

111. „E1 Capitán del Argonauta, James Coloet, y el de la 
balandra Princesa l'omás Udsóo, su dependiente ó subaltenu^ 
me pidieron, y les concedí mi permiso para trasladarse ages- 
ta capital: produjeron 6us quejas contra Martinttz, y mandó 
formarle sumaria, la que no pudo continuarse, porque el acusa- 
do y algUDos de los testigos fueron empleados con precisión en 
comisiones y asuntos dei real scrvicit», y porque los deman* 
dantas deseaban su pronta libertad, y no les tenia cuenta es- 
perar á la conclusión de una causa ó pleito ordinario é inter- 

. mina ble, 

112. „Lo cierto es, que Colnet venia á establecerse sin 
just^ título en nuestras costus septentrionales de Calitornias» 
y en un puerto y territorio de que tomó posesión formal en 
•1 año de 1774, su primer descubridor el Teniente graduado 
de fragata D. Juan Perc?. * 

113. ««También es^ constante, que para haber apresado los 
buques ingleses, y todos los cxtr^ngeros que se hallaban y 
entraron en el puerto de S. Lorenzo de Nootka, pudo fun- 
darse Mar)Unez en la real cédula de 25 de Noviembre ds 
1692: en el tratado de paz del año precedente de 670, á qus 



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19S 
B» refiere la oaifina cédula, ratificado y confirmado por el an 
tíeoio 2? del que ee celebró en el de 1788: en el artíco* 
lo 11 tratado 6 9 lítalo 5? parte 1? de laa ordenanaan de 
la real armada, y en real orden terminante de 18 de Octubre 
de 1T76, comanicada al Virey D. Antoni» Bucareli, para de* 
temerf opreBor y ffroeemr^ á emalqmera buque eMrangero que 
Uegaee á nuestrae pueréee de ¡m maree del Sur. 

114. ,,Por ákimo, tampoco hay duda que con todoa estos 
riesgoa enfpó Cotnét en el puerto de S. Lorenzo, y que con 
loa mismos estuvo Juan Meares en Ctayucat, comerció con 
los indios, levantó el xaoal ó choza despreciable y abando- 
nada, sobre que se pretende fundar un derecho imaginario, 
cttando el legítimo y verdadero lo tiene el Rey de España 
sobre un puerto y territorio descubiertos y adquiridos por el 
Coman iante de una expedición ejecutada en buques de su real 
armada, y á costa de su real hacienda. 

116. „Toda8 estas razones desvanecen en mi concepto, las 
quejas de los ingleses por la detención de sus dos pequeños 
baques, ^uyos lucros en el comercio de pieles nunca hubie- 
ran skki v|ro ezórbitaates como ha ponderado Meares en sus 
manifiestos; pero sobre este punto, que también fiíé uno de 
los qae procuré conclair de preferencia, debo remitirme á las 
exposicionefl y documentos de mis cartas números 580 y 688 
de 1 ? y 27 de M^irzo de 90, dirigidos á la Secretaría del 
despacho universal de guerra y hacienda de Indias, que tuvo, 
á su cargo el Señor D. Fr« Antonio ValdÓA, y números 87, 
91, 120, y 132 de 81 de Marzo, 30 de Abril, y 80 de No. 
viembre del año último de 92, remitidas aí Süñor Conde de 
Aranda, antecesor de V. £« en el ministerio de Estado. 

Expedieian de limitee. 

116. „Por esta via recibí los ejemplares de la conven- 
ción hecha entre nuestra Corte y la de Londres, en 28 de 
Octubre de 90, y varias reales órdenes de fechas anteriores y 
postf'riores, relativas á este importante y grave asunto. 

117. nTodas sus prev nciones se dirigieron, á que sin fitl* 
tar á los puntos transigidos amigablemente sobre pesca, na- 
vegación y com'^rcio en el Occéano pacifico y mares del Sur, 
se conservasen los justos derechos de nuestro Soberano. 

118. Lofl tiene sin duda al dominio de las costas si(ua« 
das ni N. O. de la América septentrional, y á sus inlas ad« 
yacentes, porque en el discurso de cerca de tres siglos he- 
mos ocupado una parte considerable de ellas» se han hecho 



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191 
repetidas costosas cipedici6ne« para dédcubrífl«a y pditáriatf 
á costa del erario del Rey, y do los caudales de sus vaoa- 
lloe; se lian tomado formales posesiones en el real nombre 
de S* M. de todo lo descubierto, y siempre se han prohibi- 
do los establecimientos de potencias extrangeras, y la nave^ 
(^^acion de sos buques, procediéndose contra los infractores da 
los tratados de paz, que asi lo declararon y determinaron. 

119. ,»Por estas n^zones manifeslé en mis cartas námeros 
34 y 44 de 27 de Marzo, y 1 ? de Septiembre de 91, co- 
mo lo bago en esta difusa representación, que los subditos do 
S. M. Británica, nunca ñieron desposeídos de terrenos ni edi- 
ficios en las costas avanzadas al norte de nuestra Península 
de Californias; pero que yo estaba dispuesto á cumplir puB«» 
tualmente con lo prevenido en el artículo 1 ? de la conven» 
cion de 28 de Octubre de 90. 

120. „Tambien expuee en las mismas cartas^ qae las com- 
pensaciones determinadas en el artículo 2^^ estaban becha 
según mis conceptos, y creo haberlos fundado con los docu- 
mentos que acompañé á mis informaciones n6m* 87, 19, y 
126 de 31 de Marzo, 30 de Abril» y 30 de Noviembre del 
año áltimo de 92. 

121. Nada dije particularmente sobre los puntos conveni- 
dos en los artículos 3 ? y 4 f » porque comprendo, que en las 
costas del Occeano pacífico y mares del Sur, donde están com- 
prendidas nuestras actuales radicadas posesiones, bebía pocos 
6 ningunos paroges desocupados en que puedan establecerso 
los ingleses, y comerciar con naturales del pais, que no estén 
«jetos al doniinio español. 

122. Sin embargo, asi en estos puntos como en el de pre- 
caver el comercio ilícito que pueden hacer ó intentar los mis- 
mos ingleses en su libre navegación y pesca á distancia de 
10 lenguas marítimas de nuestras costas, creo muy bien que 8« 
M. Británica tomará eficaces providencias, y que se me pre- 
vendrán por nuestro Soberano las á que deban arreglarse las 
mias para observarlas escrupulosamente. 

123. Cuando me hice cargo de lo determinado en el ar- 
tículo 6?, y en la real orden de 25 de Diciembre de 90, 
que me comunicó el Señor Conde de Florida-Blanca, sobre 
que los ingleses ocupasen en Nootka los territorios situados 
al Norte^ y nosotros los de la parte del Sár, fijándose en los 
48 grados de latitud la linea divisoria de los establecimien- 
tos de nuestra legitima pertenencia, y de las comunes para 
la reciprocidad, uso y comercio de ambas naciones; estuve per- 
suadido de qua podría ser conveniente la íntegra cesión de 



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1» 

Noolka á km m f ^ ímo éf que oMotroé ivuHoáUemoB aquel es. 
tebltcimíeote, á «no Am \<m mejoreí puntos dei ettrec^ de 
Jomo de Fuea* f que «Me fuaee coa fiveoisKMi el punto di- 
viaorío, tihúidoee deede el mitme otra liae« de demarcación 6 
«endiaou Norte d¿r Imu t« loa M gnidoe« que oeurriaae á evi- 
tar la internación de loa íngleBea á la Ptrovineíe del Naeiro*Mó« 
«¿eo, bajo enyoa aupueatoa diie en laa menoionadaa oart«a nú* 
«Mraa S4 y 44» que formaría loa inatniecíonea para gobierno del 
ang et o á cpiien ae «naargaae la comisión de exploracionea de 
4aa ooetaa aeptentrionalM de OBÜforniaa^ y aefiatamiento de 
limiteff* 

l%4. „Ya me habia inatraíde de eate asunto el Sr. Bay- 
Ko Fr. i). Amonio Valdéa» en teal ^rden de 11 de Dioiem. 
bae de 90, avisindome, qfe el Virey ilel Pera tenia la cor- 
teapondieate para díapoaer qae ae tmaladaae dd puerto del 
-Callao al de Acapuko» una fragata de |^em eon deatMio á 
la expreaada eoroiaion, dejando á mi arbitrio el conlMrla al 
Capitán de nano D. Juan Ptanoiaoo de la Bodega y Cua^ 
idra. Comandante del puerto de S. Blaa^ ai creyese que aua 
iexpenonciaa y eenociroÍMntoa podrían contribuir á que la eva* 
«naoe con mejor aueeao* 

125. fffáe lo prometieron el buen ear&cter, zelo y aptHud 
de Cuadra, á quien previne deade luego que se transfiriese á 
cata Capital, y no perdí moQiento en anticipar providencias» 
para que cstuvieaen prontaa las provisiones, y todos loa au- 
«üiae que pudiese necesitar la tegata en au arráio á Aoa- 
^loo. 

196. „Se ¥«rifio6 el de la Santa GeHrudia el dia ^t de 
Octahre de 91, al mando de D. Alonso de Torres, y repa*- 
radon loa daños que reoibió el buque por resvltas de un Ibor. 
te temporal, volvió á hacerse á 4a vela en 19 do Diciembre, 
^ndo fondo en & filas el 15 de fiaero de 92. 

127* JBie£en estes noticiaa á loa iSeAoiea Conde de Flo- 
rida filanca, y D. Antonio Valdós, en cartas Dameros ^, 
m, ie5 y lia, de 17 de Nováanbre, 1 ? de Enero, y 8 de 
Febrero de los precitadaa «ios; y con 4a numero 66 de 29 
jdc ^Octubre de ^1, acoaipañó al primfvo, copia de la Histruc 
«too que paaé ai Comandante de nuestra expedición de lí* 
jaiCes D. Juao ele .la Bod^ga^ para au cumplnniento, desem- 
peño, ^rato y gobierno coa al ^Comanüante de la inglese, & 
au reunión en Nootka. 

186. „EWta carta iué respuesta, 1 real ^rden de 29 de Ju. 
AÍo del jniaroo año de 91, en que el Conde de Florida Btan. 
•4a aoiiaando al racibo de otras anteriores, ofreció avisimne 
TOX. III. 18« 



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1S« 

lo que deteraúnaie S» M* sobre lo repretfmtado en el liünie* 
ro 34» previniéndoiDe cue en todo etjenio me condii^ee en es^ 
tos iuurUoSt como lo kaJna hecho desde el principio con los res* 
pectivos á los ingleses^ con no menos prudencia que %elo. 

129. ytMumftMté nú gratitud & estiui expresitmes; y dando 
después cuenta de mis activas providencias para el despacho 
á Núotka de los buques de nuestra expedición» en carta nu- 
mero 64 de 27 de Noviembre del referido año de 91» remi-> 
ti con el numero 71 de 3 de Enero de 92» copia de segun« 
da instrucción que pasé al Comandante D. Juan de la Bo-> 
dega» adicionando la primera que se le h.ibia dirigido. 

130. »»Aunque en esta se com|«rendieron los articulas nece- 
sarios» fundé la segunda sobre los últimos papeles publicados 
por los ingleses con el titulo de apéndices ó suplemento del 
viage de Meares» y formando un extracto de ellos con. notas 
de algunas de sus equivocaciones» y de la debilidad de sus ar^ 
gumentos» lo remití todo al Comandante comisionado* 

131. ,»Me pidió éste varios auxilios precisos que se le £ran» 

Suearon prontamente» y el dia 1 ? de Marzo de 1792» saii6 
e S. Blas en la Santa Gertrudis que mandaba su Capitán 
D. Alonso de Torres, llevando en su conserva la fragata Prin» 
oesa« y la nueva goleta Activa armada de bergantín» de que 
iban encargados respectivamente el Teniente de navio IX 
Salvador Fidalgo» y el primer piloto D. Salvador Menendez 
Yaidés. "^ ^ »- 

132. »,Los dos últimos buques volvieron al puerto con in» 
comodidad en el mismo dia 1 ? de Marzo» la goleta habia 
pordido dos masteleros de gavia de que fué preciso proveer- 
la, remplazaría los de respeto» disminuir la calda de las ga« 
▼ias, arreglándolas á la longitud de los nuevos masteleros» j 
perfeccionar otras obras menudas. 

133. »,La íhtgata Princesa hacia mas de cuatro pulgadas 
de agua por hora, se puso á plcm barrido, se le descubrió la 
quilla, y se encontró que las ratas hablan roido y penetran- 
do en la banda de babor por tres partes, y en el codaste 
hasta tocar con la hembra del timón. 

134. nRsniediados los daños de ambos buques, volvió á 
emprender su viage la goleta Activa el dia 15 del referido 
Marzo, y el 23 siguiente la firasata Princesa» llegando ésta 
felizmente al ostiecbo de Fuca £>nde iba destinack», y aque« 
Ha á Nootka. 

135. „La Santa Grertrudis hizo su navegación al mismo 
puerto en sesenta dias» anticipándose roas de dos meses al 
ftrribo de dos buques de la expedición inglesa, y yo reoi- 



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187 
hi real orden edmanleada por el Señor Conde de Aranda, con 
fecha de 39 de Febrero del año último, aprobando todas las 
instmccioRes que paoé al Comandante D. Juan de la Bode- 
ga, y todaa mis proridencias relativas al desempeño de sos 
enearges; pero prefiniéndome que no se conformaría S. M« 
con el abandono ó cesión integra del establecimiento de 
Nootka á los ingleses. 

186. „Pudo haberse verificado, porque como no tuve res- 
puesta á mis cartas números 84 y 44 de 27 de Marzo y I ? 
d.' Satiembre de 91, ni recibí otra real orden que la precitada de 
29 de Junio del mismo año, en que se confiaron á mi zelo 
y prudencia las determinaciones conducentes al acierto y mejor 
servicio del Rey en los casos que ocurriesen, previne á Bo- 
dcga en artículo 8 P de la primera instrucción, que hecha la 
entrega de Nootka á los ingleses (como había mandado S. 
M. en otra real orden de 12 de Mayo de 91, que se comu- 
nicó también en derechura al Comandante de aquel puerto) 
trasladasa nuestro establecimiento al que. se encontrase de me* 
jopes proporciones en el estrecho de Juan de Fuca, procuran- 
do que este punto fuese el de la línea divisoria. 

187. „Me fué jnuy sensible hnberme equivocado únicamen- 
le en estas providencias: deseaba tomar alguna que pudiese 
impedir sus efectos; y aunqtie las distancias y la falta de bu- 
ques en S. Blas eran dificultades que se oponían á la apli- 
cación del remedio, en oportunidad despaché á Nootka sin 
pérdida de tiempo la pequeña goleta Saturnina, comunicando 
al Comandante de la expedición la real orden de 29' de Fe- 
brero de 92, para que la Cumpliera si aun fuese po dbie. 

188. „La goleta arribó al puerto de 8. Francisco, cuan- 
do D. Juan & la B<)dega llegó de regreso al de Montérey, 
y como suspendida la entrega de Nootka por no haberse con- 
ibrmido el Comandante inglés Jorge Wancover con el reci- 
bo condicional del establecimiento que 1é propuso Bodega, se 
estaba en tiempo de cumplir lo prevenido en la real orden 
precitada; la trasladó inmediatamente al Teniente de navio 
D. Silvador Pidalgo, que quedó con el mando de Nootka, 
despachándole la balandra Horcndtas ' en lugar de la goleta 
Saturnina, que se restituyó á S: Biaé. 

189. „ Aprobad is, pues, por S. M. mis pW)v¡denc¡as res- 
pectivas al gobierno, apresto y despacho de la expedición de 
límites, y remediada la única equivocación ¿ que me condu- 
jeron loe deseos del mayor acierto; referiré las ocurrencias con 
el Comandante inglés, sus exploraciones, las que se han eje- 
^tado por los comandantes de nuestros buqcres, y las que de« 



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1S8 
bea hacenio; ooncluyendo eon éste y \o$ é&aake puntos pr&^ 
cisoñ de propoHÍcioD, este informe neceoeríatueiile difiiao. 

140. „La fragata ingleaa Ddddlo, que salié de Posmouth ea 
16 da Agosto de 91, á car^ del Capitán IX Tomás New, 
entró en Nootka el día, 4 de Julio de 92 oon víveres para 
los buques del mando de Wancover» y eon las instruccíoaes 
dirigidas á este por 8. M. Británica, para tomar posesión de 
loj edificios y territorios que se sufK>nian ocupados por los 
subditos de Inglaterra en Abril de 89. 

141 r ,,Ricardo Augusto, Teniente de la marina real, era 
el conductor de dic^i^ instrucciones de la real orden de 28 
de Mayo de 91, dirigida por el Sr« Conde de Florida Blan* 
ca al Comandante de Nootka, para la entrega de las indica* 
das posesiones inglesas; pero Augusto fué muerto por los in* 
dios de Sanduich, sustituyéndole el referido de la Dédalo To- 
más New. 

142* „ Aunque pudo este tsatar desde luego sobre la men« 
clonada entrega, acordó gustoso con el Comandante de mea* 
ira expedición^ qae todo se suspendiese hasta el arribo del 
principal comisionado Wancover« 

143. „Llegó por ñn á Nootka, y en consecuencia arre- 
glándose Cuadra á sus instrucciones, ofreció al Comandante 
inglés ponerle en posesión de los territorios que disfrutó Mea* 
res, y cederle las casas, huertas, almacenes y oficinas de núes* 
tro establecimiento, sin perjuicio del legítimo derecho con que 
lo babiamos ocupado, y bajo la inteligencia de que los tn- 

Í rieses nunca experimentasen acto alguno de violencia, ni so* 
riesen el menor daño por parte de los españoles; pero pree* 
cindiendo Wancover de toda discusión sobre la materia, re- 
dujo su respuesta á que se le hiciese formal entrega de todo 
el territorio de Nootka sin restricción alguna, arriándose el 
pabellón español, y dando á reconocer á su Soberano por üni* 
co dueña de aquel puerto. 

144. „Cuadra estovo siempre dispuesto á eondcseender en 
todo lo que fuese regular y justo, retirándose á Fuoa y ma- 
nifestando que este punto debia ser el de la Mnea divisoria; 
pero Wancover dio á entender que el verdadero límite, era 
nuestro puerto ocupado de S. Franci«oo« 

145. JBin embaído, insistió Cuadra en sus preposíoioaes» 
haciendo por ultimo la mas segura, de que dividido el tem«^ 
torio de Nootka ocupasen loa ingleses la parte de Norte, y 
los españoles la del Sur, quedando el puerto común á las dos 
naciones. 

146. yjnflexíble Wancover en sus ceneeptoe y aolioitudei^ 



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189 
BO ooBviii* con Im propafstiis de Cuadra; pero se determinó 
amigablemente que ae auapendíeae la entrega de Nootka, que* 
dando en aueeiro poder, hasta qoe ¿«formadas las dos cortea 
de todo lo tratado y controvertido por sus corntiionados, con 
la meior aimonia y oorrespondencta, acordaaen y determina* 
sen lo que cowriniesa á sus legítimos demchos. 

14^7. fJ&Q censeonencia, se eacargé del mando interino de 
Nootka el Teniente de Navio IX Salvador Fidalgo, continúan* 
do también á sus órdenes la fragata Piinoesa. £1 Comandan* 
te Cuadra que babia despachado á S. Blas la Santa Gertni* 
dis, la Concepción y la Anmxazn, se trasladó en la goleta 
Activa á Moiiterey» y Waacov«r se quedó habilitando para 
hacer viage á este último puerto, reconociendo la costa* 

148. ,»Ciiadra entró en Monterey el día 9 de Octubre de 
92, el 21 de Noviembre la fragata inglesa Dédalo, y el 25 
el Comandante Wancover con los dos buques de su expedi- 
ción, la Descubierta y el bergantin Chatam. 

149. La Dédalo se bizo á la vela en 21 de Diciembre, 
para cumplir con sus comisiones en Babia Botánica, tocando 
antes en Ja isla de Otaeti, y Wancover volvió & navegar en 
13 de Enero del año corrí cute. 

150. „Se trató á los ingleses can el mayor aprecio y 
amistad, íaeilitándoles francamente todos los ayxilios que pi* 
dieron y pudieron desear para la continuación de sus viages* 

151. ,»Persuadido Wancover de q«ie estos aocorrtug impor- 
tasen alguna suma considerable, ofreció letras de pago eon« 
tra su corte; pero no las aceptó Cuadra, asegurándole que te* 
nia mis órdenes para tratarlo generosamente, y que deseaba 
acreditar per su parto y la mia á los subditos de S. M« Bri* 
tiniea, la mas estrecha y sincera amistad. 

152* „Agradecido el Comandante inglés, manifestó que se* 
ría indeleble á loe suyos la memoria del trato amigable y 
beneficios que habían recibido de lo¥ españoles; me escribió 
dando expresivas gracias, y en prueba de su mayor gratitud 
re^üó el valor de dos mil peso% poco mas ó menos, al pre- 
ddio y misiones ' de Monteroyf en herramientas titiles para la 
•gnoultura y corles de madera, avalorios, y otras vagatelas« 

158. ^Por üütimo, Wancover expuso á Cuadra, que lo con. 
venia mucho despachar prontamente á Roberto Brouugthony 
Capitán del bergantin Chatám, pora que informase á su cor-» 
te las resultas ck» su eomision, suplicándole que h> conduje- 
se á S. Blas, y contribuyera á la continuación de su viage 
por Veraerus y España» 

154^ tiCuadra coiidfsceiidió á asta solicitud, paneciéndole 



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140 
regular, y habiendo salido de Mooterey un dia después que 
AVuncover en ia goleta Activa, trayendo en su conserva la 
fragata Aranzizu, y la balandra Horcacitas que acababa de 
regresar de Nootka con la respuesta de Fidalgo, ofreciendo 
por su parte el cumplimiento de la real orden de 20 de Fe- 
brero de 92, se encontraron con los buques ingleses. 

155. „Navegaron en unión voluntaria desde el 14 hasta 
el 17 de Caero, en que hallándose Wancover sobre el pun« 
to de seguir su derrota y las islas de Sanduich, se sepai^i de 
las otras con todas las muestras y atenciones recíprocas do 
benevolencia y amistad, rindiendo Cuadra su dilatado viaga 
•n S. Blas el dia 1 ? de Febrero, concluida su comisión. 

156. „Durante ella, y en los años anteriores de 90 y 91, 
se ejecutaron las exploraciones que voy á referir brevemente 
por el orden de sus fechas. 

Quinta exploración á la altura de 60 grados, y ribera de 
Cooh por D, Salvador FÍdaJgo, 

157. „E1 Teniente do navio D. Salvador Fidalgo, salió de 
Nootka en el paquebot S. Carlos el dia 4 de Mayo de 91, y 
en 24 del mismo llegó al puerto del Príncipe Guillermo, re* 
conociéndole en toda su extensión por lo interior de la par* 
te áfil Leste, y por la del Norte. 

158. „Despues descubrió la isla de Montagá y las Vertiz; 
entró en la ribera de Cook, bajó á la isla de Codiac, y vol* 
vio á su viage en demanda de la costa del Leste, con el fin 
de retroceder reconociendo desde los 57 grados hasta Nootka; 
pero se lo impidieron las nieblas y m^los tiempos. 

159. nP^r estas causas* por la escasez de víveres y proxi- 
midad del Equinoccio, arribó en 14 de Setiembre á Monte* 
rey, donde se mantuvo hasta el 25 de Octubre, en cuyo dia 
se hizo á la vela, dando fondo en S. Blas á 18 de No« 
viembre. 

160. „E9tas exploraciones corrigieron algunos puntos de 
las f^jecutadíis en el año de 88 por el Alférez graduado da 
navio D. Estovan Mirtin^z, y piloto López de Haro, ratifi* 
cando las noticias de los establecimitmtos rusos; pues Fidal- 
go reconoció dos en la ribera de Cook, y el de la isla de 
Codiac en la ensenada del cabo de dos Puentes; tomando 
además posesión, según estilo, dn la bahía y de la ensenada, 

Íiie llamó raspee ti va mente de Córdova y de M^nendez, al 
<^9te del Príncipe Guillermo; del puerto que denominó Gra-r 
vina, 4 la parte de Norte, y del que tituló Revilld-tiigsdo ei| 



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141 
la mencionada ribera de Cook, según lo manifesté todo con pía- 
■os y copias da documentos en mis cartas números 19 y 31 
de 12[ de Enero de 01, dirigidas la primera al Miniííterio del 
cai^o de V. E., y la segunda al de noarina. 



Sexta txphrmeum dd estrecho de Juan de Faca. 

161. 9, Aunque desde el año de 89 se empezaron á ejecu* 
tar los reconocimientos del estrecho de Juan de Fuca, se ade* 
lantó muy poco en el primero que se hizo en el mismo año, 
por disposición de D. Estevan Af artinez: algo mas en el se* 
gund'> por el Alférez de nario D. Manuel Quimper, con la 
balandra Princesa Real en el de 90; y en el tercero practi- 
cado el afio de 91, se internó la goleta Saturnina que llevó 
«o su conserva el Teniente de navio D. Francisco Eliza» 
mandando el paquebot S. Cirios hasta el gran canal que lla- 
maron de Nuestra Señora del Rosario. 

162. ,>Ya se tenian estos cortos conocimientos cuando re- 
cibí real orden de 28 de Mayo del referido año do 91, pre* 
viniéndome que á todo riesgo se examinase prolijamente el 
npencionado estrecho, para averiguar si alguno de sus canales 
se internaban á las bahías de Udsón ó de Baffins. 

163. „Para cumplir esta soberana determinación, mandé al 
instante que una de las mejores goletas acabadas de construir 
en S. Blas, se aprontase y saliese bien tripulada y pertre- 
chada de jarcias, velamen y armamento, buenos víveres^ me- 
dicinas y antiescorbúticos, para un año de navegación. 

164. nLh puse á cargo del Teniente de fragata D. Fran» 
cisco Antonio de Morrelle, dándole claras instrucciones pa- 
ra que empezando sus exploraciones por el estrecho de Juan 
de Fuca, las continuase corriendo la costa acia el Sur, con 
tal puntualidad que no dejase canal, rio, ni seno sin recono- 
cer prolijamente hasta el puerto de S. Francisco ó Monte- 
rey, y que después refrescando víveres y gentes si los nece- 
sítase, volviese á navegar, subiendo hasta el grado de 5(i de 
latitud para descender segunda vez á Fuca, empeñando sus 
reconocimientos, de modo que se encontrase la señalada co- 
municación de los dos mares, ó el desengaño soguro de no 
haberia por las indicadas costas del continente. 

165. „Cuando Morrelle se disponía en S. Blas á salir á 
mi empresa, me propuso el Comandante de las corbetas Des- 
cubierta y AtiBvida, D. Alejandro Malaspina, medios seguros 
para conseguirla, oonfiándola á los capitanes de fragata D. 



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143 
Dionisio Gníliano, y D. Cayetano Valdée, y ejeevtánd^se ea 
las nuevas goletas Mexicana y Sutil. 

166. „M« mafiHestó Malaspina ^ue seria tsowreiiieiite trae* 
ladarlas á Acapulco, donde se les hartan alguQas^bras neceflariae 
coo la maestranza de las corbetas, so habilitarian completa- 
mente de todo á satisfacción de sus comandantes: se le pon« 
drian en sus tripukciones algunos martperos experimentados 
de las mismas corbetas; y se les franquearían cuantos auxi* 
Jioa fuesen posibles para el desempeño de su importante, pro- 
lija y delicada comisión. 

167. Condescendí inmediatameiite á eslas bkyi fundadas 
proposiciones; tuvieron su efecto en los láempos oportunos, y 
salieron del puerto de Acapulco las dos goletas pava la ex- 
pedición «1 dia 9 de Marzo de 92, Uevamio «us eaniandaiiit<« 
una circunstanciada instrucción del de las corbotaa» que las 
remití con otra tnia* previméndolea lo que debían ejecutares 
el caso de encontrar la cooMinicacion del mar Pacifico coa 
el Atlántico por alguno de los canales de Fuoa, 6 por los 
que indicaron las notiicías del Capitán inglés, Meares, lelati- 
vas á los descubrimientos del Ladi, Wasingthon, y de la Prin- 
pesa Jleal, eAcavg&ndose por último con particularidad la ave* 
rigUHcion do los verdaderos límites del continente, y la ez-« 
tención al Leste del Arcbipiélago, que oorfe desde los 48 bao» 
ta los ^ ^ados de latitud. 

168. nl^as goletas bicieron su navegación desde Aeapoi* 
co 4 Nootfaa en sesenta y tres días, atn otra novedad qne la 
M babor rendido la Mexicana el palo mayor 4 les júete 
pies de su encapiHadura en la tarde del dia 14 de Abril, 
ImUándose por los 28 grados de latitud, y 271 de longitud, 
cuyo aocidente pudo malograr la expedioion, áJK» baberloie* 
mediado la gran actividad, notoria inteligencia marinera, y 
espíritu ibii^arro do su comandante D. Gayetaae Vnldés. 

16d. tfFué necesario ruparar este quebranto en Nootka^ lira* 
^r los fondos de las golet .s, varándolas en la pkya, dailes 
sebo, y baeer algunas ob^'as precisas, empleindoae «n estas ina. 
•niobras hasta el 2 de Junio. 

170. nEn este dia se bicú<^ron A la vela Jas dos goletaa 
para el estrecbo de Fuoa, acribaron en el mismo, vcSvieton 
á salir en el 5 siguiente, el M navegaban ya por el gran 
canal de Ntra. Sra. del B<>sa«ÍQ, el 13 «e .encontraron coft 
los buqqes ingleses de la expedición ile Watiooi^r; pefo no 
se reunieron con la nuestra hasta el 21. 

L71. St^uieroa Bfnig^blemtjnte en btiena conserva las dos 
expedicioaiM, basta el X^ de j/uüq en que habiéndose deter* 



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143 

minado continuar los reconocimientos por distintos canales, se 
depararon los ingleses, saliendo al mar del Sur por los 51 
grados, y los nuestros por M grados y 52 minutos el dia 25 
de Agosto, sin haber abandonado el continente. 

172. Un recio temporal les obligó á volver al estiecho, 
abrigándose en un puerto exceloate quo había dejscubierto la 
Sutil, y llamaron Valdes, ^ondo se mantuvieron hasta el 29 
en que siguien/lo sus derrotas lograron determinar la costa 
intermedia entre los cabos Seot y Frondosa, entrando en No* 
otka á las once de Ja mañana del 31 del referido Agoste, en 
que se hablan cumplido ochenta y siete dios desde el de sM 
salida del mi^mo puerto. 

173. „E8ta exploración y la ^o los ing)esQ0, aeeguraa ver* 
daderaraente que los canales, bocas, y senos ddl estrecha» de 
Juan de Fuca, no se dirigen & las habías de Udson y di9 
Baffins: que está poblado (|e numeresiis parcialidades de indios^ 
que tienen las mejores proporciopes para el, comercio de pe.^ 
letcría: que se han corregido algunos puntos equivocados ea 
nuestros primeros descubrimientos, y que no hay joyeceaidad d^ 
repetirlos en el referido estrecho. 

174. „Las goletas emprendieron su regreso en 1 ? de Se- 
tiefflbre, se acercaron á la costa por 47 grarfos 20 minutos, 
reconocieron la boca de Eeeta, atravezando su canal por cua- 
tro brazas y medía de agua, vieron tres ptequcuae erkict¥la9 
que parecían de rios; pero no pudieron atracante ¿ tierra» 
porque la mar era muy fuerte. 

175. „El (fía 11 se hallaroB sobfe cab« Diligencia: la fiíorw 
za de los vientos contrarios arrojó los goletas de ia ^GQsUiy 
y aunque avistaron el cabo Klondosino, y los farallones d^i 
puerto de S, Franciscíi, no pUílÍt;rois ^ucercarsc hasta quo fi- 
nalmente fondearon el ^3 de Setiembre en el tle Mont^rcy» 
donde so mantuvieran hu^^tu e] 2[i ún Octubre, AÍadicndo su 
vi age en 5 Blas en 2íí óú Novienibre^ 

176. „CoTi cartiL nCitru 121 üa ^^0 iJi'l tnifiíno Nuvíemhce, remití 
al ministerio clel cargo de V. E.j copia de extr^itto de los 
rcconocimieolos ejceutadoü por lus goletas en el ^strecíio<le 
Juan de Fuci>, h^sta su regrosó a Nootka, acompañándolo 
con un mapa que solo podrá servir por ahora do dar una idea 
en grande, hast« qtte el Cap4tan de fhrgata 19, Dionisio Ga- 
liano concluya el fsnsMt qve «rstfi frniTratí^ prolijamente, y 
dirigiré d V, E. luego que aquel oficial vps lo entregue. 



TOM. nr. 19. 



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144 

Séptima exploración dd Archipiélago de Bucardi, de D. j€Uíim 
to Caamaño* 

177. ,vLa fragata Aranzazu que aalíó de S. Blas en 20 
de Marso de 02, conduciendo provisiones para Nootká llegO 
á ^ste puerto en 14 de Mayo, y volvió á hacerse á la ve« 
la en 13 de Junio para repetir los reconocimientos de la 
costa comprehendida desde el mismo Nootka, hasta 55 grados 
15 minutos de latitud norte. 

178. „Con efecto, llegó á Bucareli en 12 dias, donde se man. 
tuvo reconociendo varios puntos, canales, y senos de aquel 
Archipiélago, hasta 31 de Agosto eo que se regrosó á Noot* 
ksy donde dio fondo el dia 7 de Setiembre. 

179. „E1 diario de esta navegación refiere muchas ocurren- 
cias con los indios que se acercaban á tratar y comerciar con 
los nuestros; pero no añade cosa particular á las exploracio- 
nes ejecutadas en el año de 79; y aunque corrigió en la car* 
ta algunos puntos, no se satisface el de si hay ó nó el pa- 
lo de comunicación del mar pacífico con el atlántico» 

Propuesta del Comándame Cuadras para repetir las explorada 
nes de altura. 

180. ,J^or esta razón, y porque las goletas Mexicana y 
Sutil no tuvieron tiempo para extender su reconocimiento á 
otra mayor altura, me propuso el Comandante del departamen- 
to de S. Blds, D. Juan Francisco de la Bodega, el despacho 
de nueva expedición fbrmal para volver á ejecutarlos proli- 
jamente. 

181. „He suspendido esta providencia dejándola para tíem- 
po mas oportuno; pues creo que ahora conviene sobre todo, 
que se ojéente el examen nías atc^nto del trozo de costa que 
media desde los 48 arados de lolitud norte, descendiendo has- 
ta el puerto de S. Frjincisco, y que se ocupe formalmente el 
de la Bodega, inmediato ai primi?ro» y situado en ios 38 gra« 
dos 18 minutos. 

Procidencias para Ta ocupación del puerto de la Bodega^ y re- 
conocimiento dd trozo de costa hasta Fuea^ 

182. „Para esta ocupación faa salido ya de S. Blas la go* 
leta Sutil al mando del Alférez de navio D. Juan Bautista 
Matute, y he pasado mis estrechas eficaces órdenet al 6o- 



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145 
beroftdor de Califbniíafi para que se abra el camino por tier- 
ra entre S« FraDoisco y la Bodega, facilitándose todos los au« 
xiltos para la seguridad de este nuevo establecimiento, antes 
que lo intenten los ingleses; pues aunque se dice que ya lo 
iLin ejf^ntado, tengo por íalsa esta noticia. 

183. M^l bergantín Activo y la goleta. Mexicana, se están 
habilitando para salir lo mas tarde en el próximo Abril, á la 
exploración desde la boca sar de Puca, hasta el presidio de 
8. Francisco, y en el año próximo se ejecutarán los recono- 
oimientos suspendidos de mayor altura* 

Exploración del Comandante inglés Wancover, 

IM. ^e sube que el Comandante ingles Wancover, salió 
de Londres en Abidl de 91, que estuvo en Rahety, Nueva- 
Olanda, y en las íhIss de Sanduvik; que en nuestras costas 
septentrionales de CaKfomias empezó sus exploraciones por 
los 40 grados, continuándolas en Fuca, y saliendo de este 
estrecho por ios 51 y medio grados de latitud norte; que ba« 
jó después á Nootka, y que siguió reconociendo el trozo do 
costa basta Monterey. 

185. „Es verosimil que ente affo se empeñe en ratificar 
sos descubrímienlos, y en ejecutar los de mayor altura, hasta 
desengañarse de si hay ó nó el paso de comunicación entre 
los doís mares, llegando si fuese posible, á los verdaderos lími- 
tos del continente. 

186. „Ya tendríamos estos importantes .conocimientos, si 
eo nuestras repetidas costosas expediciones ejecutadas desde 
el año de 1774, se hubiera observado mejor sistema, preñríen* 
do los exámenes prolijos de los puntos ensenados, canales y 
senos de las costas efe tierra firme, á las de sus innumera- 
bles islas adyacentes. 

187. Lo peor ha sido que (como dije en mi carta respec^ 
tíva, nóm. 44 de 1 P de Setiembre de 91), no se dedicaron 
á reconocer con exactitud los puntos mas cercanos á nuestros 
establecimientos de Californias, desde los 47 grados, ya por» 
que 88 persuadieron de que nunca sería necesarío su escru- 
puloso examen; ó ya, porque cansados nuestros navegantes de 
sus largos viages de mayor altura, les aflijian las epíérmeda. 
des, sentían la escasea de viveros, y deseaban llegar i^l puer. 
to del descanso. 

188. .,Sea como fuere, no hay en el dia otros remedios 
qoe el de ocupar el puerto de la Bodega, según se ha dis* 
puesto, y el de emprender la nueva exploración á que he des*. 



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14$ 
tinado el bergantín Activo, y la goleta Mexicana, ei ea lu* 
gar de esta no pudiere halíiltturse coo pronUlud. la balaadm 
Horcasitaa, que oonsidejro niaa 4 pvoposito. 

Imtruccianes para d protífo ream»emienía d$ la eHéradct de Exe* 
ta y rio ie la Cóhmhia» 

189. „Loa huquee i^n bien pertrechados, llevará el ber- 
gaDiin dos cablee nías fiíertae» euatvo anclas . á lo menos, una 
bueoa lancha, dos botes, la» n»e)opee brújulas, con una porción 
competente de avalorios, cuchillos, y demás bujerías conieutes 
para regalar á los indios. 

190. ^Empezarán sus reconocimientos desde la boca sur 
del estrecho de Fuca,. navegando lea c^rea de tierra qoa no 
se oculten á k vista sus ensenadas, l^tbias, puertee» noe y calaa» 

Í91. „£stas puntos se examinasin eín toda su eztensioo» 
se harán las observaciones necesarÍAS de ^rada uao para de- 
terminar su posesión, se sondará, y se levaAtará el particular 
pl&no correspondiente; de okmIo,, qiae por estas regU» puoda 
asegurarse la formación de^ una casta muy detallada de lod« 
la costa. 

192, „Cuaiido los vientos no permitan navegad á la maa 
corta dútaacia, ó que el cariz amenazando «ma. tuavesia, obli» 
gue á que se separen, procurarán aguantarle sobiie bardos aU 
gqnoa dias; de suerte, que cuando vuelvan á recalar sobre* Ul 
costa, se hallen si fuere« posible en el mismo punió de que sO' 
retiraron* 

193. ^Todas las noches, sean claras, obseurae, 6 neblina 
sas, se mantendrán según las circunstancias y tiempos al an* 
da, en facha, ó sobre bordos» 

194« mEI rio de la ColumlHa, situadk» á los 46 grados 12 
minutos de latitud, exige un largo y prolijo reoonocimiento» 
hasta lle^r á su origen ó á su desemboque en el mar opuee- 
to, por SI tal vez fuese este ríe el que atraviese el conti* 
nente, y la puerta de comunicación dn los doe mares. 

195. ,3a)o loo indicados puntos, y otros relativos que con- 
ducen mucho á la mayor exactitud y completo logro de loa 
fines interesantes de esta nueva ex(4oracion, ho fomoado laa 
instrucciones que debe observar el Comandante de ella, cuyo 
nombramiento he dejado á la elección y Ubre arbitrio del Ca« 
pitan de navio D. Juan Francisco de la Bodega y Cuadra^ 
á fin de que recaiga en el oficial ó piloto que sea de so ma. 
yor confianza; de suerte, que por todos ténmnoa ae asegon^ 
el buen éxito de la empresa. 



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141 

Se tufpende la expíaracion á mayar ákura para eZ año próximo^ 

íKm dfai de dtsaibrir d paso de comunicación del mar paci* 

fico con d aüaniicom 

196. „Hasta ahora no se ha conseguido por nosotros» ni 
por los inglesüSy la del haRaZgo del paso de comunicación* 
del mar pacíñco con el atlántico; pero estamos muy cerca de 
salir dt; |. duda; y si no se lograre en este año por parte de 
unos ni do otros, destacaré en el próximo de 94 á la mayor 
aUura una frairata del departamento de S« Blas, el bergan. 
(in Activo, y algunas embarcaciones menores, si S. M. se dig. 
nase aprobar esta nueva expedición^ y remitirme algunos ofi- 
cíale» de su real armada, bien inteligentes en la astronomía, 
can lo que podremos llegar á término del desengaño, y po« 
ner punto final á nuestras costosas exploraciones. 

Reflexión sobre la importancia de no entrar en émpresae dificHee^ 
dittantee^ aventuradas y costosas. 

197. „t)ebe también ponerse desde ahora á todo proyec- 
to que DOS obligue 4 entrar en grandes gastos, aunque se re- 
comir:nden con las mayores seguridades de vertigosas resul- 
tas, pues éstas se entienden siempre para el tiempo futuro» 
cuando aquellos han de salir por decentado de un erario que 
lleno de atencione» urgeAtes» se vá cubriendo de deuda» con- 
siderables. 

198. „ágotados sus fondos, y los de los prestamistas, no 
podrán sostenerse los proyectos, se desvanecerán sus venta- 
jas, será difícil el reintegro de los gastos hechos, y tal vez 
precisa la continuación importuna de otros mayores, con el 
riesgo casi evidente de que sean mas infructuosos. 

199. „En el discurso de veinte y cinco años se han con. 
somido muchos millonee de pesos en erección y sosteni- 
■liento de los nueves establecimientos de hi alta California, 
en repelidas exploracioiieB de sus costas septentrionales en 
el departamento de S. Blas, y en la oeapaeton del puerto de 
Nootka; pero si nos empeñamos en otras empresas mas dis. 
tantee y aventuradas, no habrá caudales con que sostenerlas, 
BÍ quien so atreva á calcular su grande importancia. 



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118 

RecopUcuMm de las praposicionei que van á fundarse. 

200. ,,Rf^píto, pues, mí opinión, de que prescindiendo de to* 
do proyecto costoso y difícil, nos ciñamis precisamente á pre< 
caver la aproximación de estableciinientos ingleses, ó de otra 
cualquiera potencia eztrangera, k nuestra península de Cali— 
íbrnías, ocupando prontamente como ya se ha determinado, et 

f»uerto de la Bodega, y si fuere necesario el rio de la Co. 
umbia: ^ poner en regular defensa estos dos puntos interesün* 
tes, y los presidios de S. Francisco, Monterey, S. Diego, y 
aun el de Loreto, que guarnecen la mencionada península: á 
trasladar lo mas pronto que ^ea posible el departamento de 
S. Blas á Acapuico, y á cuidar de la conservación y fo- 
mento de los fondos piadosos, y de las Salinas del Zapotillo» 
pura que no se grave la real hacienda con la nueva aten- 
ción de misioneros de Californias, y para que el producto 
liquido de las sales le ayuden á soportar los gastos del de. 
partamento de Marina. 

Rejlexianes preliminares á Jos ^ntos de proposición. 

201. Mistos cineo puntos son los que voy á proponer y 
fundar, haciendo antes las reflexiones precisas sobre los de- 
signios de potencias eiLtrangeras en las costas al N. O. de 
la América, ventajas del tráfíco de pieles, y justa razón de 
evitar el comercio ilícito que puedan hacer los ingleses en 
los puertos españoles del mar del Sur. 

Sobre Jos establecimientos rusos, 

202. ,3absmos que los rusos han radicado sus antiguos 
establecimientos en Onalasl^a, Codiac» y ribera de Cook; que 
íptentan adelantarlos, ó que ya pueden tenerlos 9obre el con* 
tinente; que comercian con los indios desde la mayor altura 
en que se halla el puerto del Príncipe Gruillenno, hasta No. 
Qtka ó sus inmediaciones; y por último, que aspiran á la em« 
presa de aumentar el número de vasallos de su Soberano, 
como ya ló han conseguido en sus primeros establecimientos. 

203. .«Nada do esto ignoran los ingleses; pero lo disimu- 
lan, y nosotros debemos tolerarlo, porque no tenemos fuerzas, 
buques en el mar del Sur, ni caudales sufícientes para dea- 
alrijar á los rusos: ocupan con proporcionadas fortalezas las 
dilatadas costas septentrionales de Californias, y la infínidac) 
de archipiélagos inmediatos. 



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149 
204i fyEs posible que los rusos lleguen al fin de sus em- 
presas; pero necesitan mueho tiempo, y los españoles pueden 
tenerlo con sobrada anticipación, para poner en la mejor de. 
fensa y conservar el dominio de los grandes j opulentos ter- 
ritorios que ocupamos, y adelantamos en Nueva España. 

iS¡o6r0 designiot d$ lo$ inglesUf y comercio de Peletería. 

2U5. ^Sabemos también que la nación inglesa, ansiosa de 
extender su comercio por todo el globo, oyó con gusto los no* 
ticias del Capitán Cook sobre el tráfico de pieles en las 
costas al N. O. de la América, que lo emprendió inmediata, 
mente, que cogió sus primicias, y que lo continúa con acti- 
vidad, quizá con otras miras de mayor interés; pero si las ga* 
nancias de aquel tráfico pueden haberse minorado, también 
hay razones que persuaden á que esta adquisición se vaya 
haciendo cada dia mas difícil y costosa. 

206. „Frecuentan aquellos mares muchos buques de distin- 
tas naciones: todos emplean en el comercio de pieles; y el 
continuo trato con diversidad de gentes europeas, va desper- 
tando sensiblemente la malicia de los indios. 

207. „Por consecuencia, estos conocimientos menos ino* 
centes en unos hombres inclinados al robo y á las acciones 
mas pérfidas, obligarán á tomar otras medidas de mayor pre- 
caución y gastos, para que los buques comerciantes puedan 
acercarse á sus costas, y auxiliar las pequeñas embarcacio- 
nes con que se introducen en laa calas de menos fondo pa- 
ra hacer el comercio. 

208. ,^Ademas de* esto, la copiosa extracción de pieles, y 
la multitud de codiciosos compradores, le darán cada dia mas 
valor en las primeras ventas que hacen los indios, cuando 
las segundas (que se ejecutan en Cantón) que hasta ahora 
produjeron grandes lucros, están prohibidas severamente por el 
Emperador de la China. 

209. ^Podrá decirse, como efectivamente se dice, que en 
este decreto no son comprendidos los ingleses, y que dueños 
verdaderos del comercio de peleteria en Cantón, aumentarán 
sus lucros, imponiendo á su antojo la ley de los premios ó 
contribuciones á los que quieran ó se vean precisados á va- 
lerse de su conducto para hacer el mismo comercio; pero 
estos supuestos recaen sobre una noticia que no se ha con* 
firmado, como lo está la de la prohibición. 

21(1. „Siendo absoluta, podrá también decirse, que ella au* 
mentará la estimación y los precios á las pieles en su in- 
Uoduccion mas ó menos escasa, y de esta suerte si no hay 



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150 
duda en que el comercio será mns lucrativo: tanip«co la ^a- 
brá en loe riesgos del decomiso á quo se ex^no el ooBtnu 
bando, perdiendo de una vez el principal y sts ganancias, j 
sufriendo los penas declaradas contra la persaaa, si tíeope la 
desgracia de ser aprehendida. 

211. ,)Sea como fuere, estoy persuadido de que los lucros 
del comercio de peleleria no son los que mueven a los in. 
gleses para disputar la pertenencia del puerto de Nootka» in- 
clinarse á que el de S. Francisco sea el limita de las po« 
sesiones españolas, establecer desde este p«ia4o las comunes 
á una y otra nación, y pescar librameete los de la suya á 
distancia de diez leguas de nuestras costas interiorea del mar 
pacífico; pues ya se vé que todo esto conspira á proporcío-» 
narse el comercio ilícito, destruyendo el de Nueva-Bapana 
y el de Filipinas, con clandestinas iutroduccioset ét géneros 
y efectos del Asia y de Europa. 

212. „Eáte com<írcio, tanto mas perjudicial si se descubre 
la pretendida coaMinicaoion del mar pacifico con el atlántt* 
co, puede de cualquier modo fomentar el de peletería . qas 
hacen los ingleses en Cantón; pero también podemos noso* 
tros disminuir sus lucros (siempre que sea incierta la prohi- 
bición do este tráfico, ó que la levante el Emperador de la 
China), y precaver todos los designios perniciosos, sin entrar 
en nuevos disgustos con la Inglaterra. 

213. 9,Para lo primero, no es menester qu<i abrazemos pro. 
yectos de difícil ó imposible ejecucioa, como el tfoo presen* 
ta el piloto Teniente graduado de fragata D. Estevas losé 
Martínez en el ano de 90, proponiendo que en esta capi-« 
tol se formase una compañía de libre cMseroio, para hacer- 
lo con Cantón desde lan costas de Californias, concediéndola 
franquicia de derechos par 50 años, siendo los príncipales ra* 
mos comerciables, las pides de nutria, y s^dems, y consti* 
tuyéndose en la obligación de fundar dentro do aquel ténni* 
no, cuatro presidios y diez y seis misiones sobre las costas 
avanzadas al Norte de aquella |>eAÍAsula. 

214. ^No me detendré en manifestar hñ ndidades y los 
grandes obstáculos de esto proyecto, porque ya expose lo su* 
ficicntd en informe que dirigí á S. M. por oond«c4o del Sr. 
D. Antonio Valdés, con el número 1^2, y fecha de 31 ds 
Encnro de este año; pero sí diré« que para minnrar las ga^ 
nancias de los ingleses en el 4rááco de peletéria, que ya lo 
hacen fon frexruencia los colonos amerioasos, los niHos,'ítan* 
ceses V portugueses, bastará que ae permita tembien á iss 
españoles que quieran hacerlo á su cssU jr fioigo vohu»(a>« 



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15] 
riaiDente, con fraiif^ia ck derechos en |a extracción de píe* 
les, iropoDÍéodolos moderados en la de maderas y frutos del 
pai9, y loa mismos 6 mayores que los que se pagan en Acá* 
puteo pox la introducción de mercaderías de la China; bien 
que para arreglur estas contribuciones y este nuevo comer-» 
cío, seria preciso otr al Tribunal del Consulado» á los gefec 
de rentas, y al Fiscal de real hacienda, dett>rmioándose lo mas 
coo veniente en la junta superior de ella, 

215. „Con estas calificaciones podria establecerse el indi* 
cado comercio, sin que los ingleses tuviesen causa para íbr. 
mar queja de que loe españoles lo hiciesen como todos Um 
que quieren hacerlo; pero finalmente, dudo que los negocian* 
tes de Nueva-España aventuren sus caudales en distancias 
tan remotas, cuando tienen mas cerca para fomentarlos las 
ric^ezas inagotables de las ionumeraUes minas y placeres ó% 
oro y plata, y «tros objetos seguros» ó menos espuestos ¿ péN 
dida y quebrantos. 

216. „Por lo demás relativo á precaver designios prmicio* 
sos de la Inglaterra, creo que serán suficientes las providencias 
que exigen mb puntos de proposícioB« 

Primera pmponeum $obre ocupar d puerto de la Bodega* y aun 

la entrada de ExelOf n eeto último fuere de conocida urgencia 

y precisión, 

217. „El primero consiste en ocupar los puntos principa- 
les 6 mas interesantes de la costa que intermedia desde nues- 
tro presidio de S* Francisco, hasta el estrecho de Josa 
de Faca; pero ya he dicho en el párrafo 181 mis disposí^ 
ciones para nuevo establecimiento en ePpuerto de la Bode* 
ga, y en los siguientes desde el 188 al 194, las que quedo to» 
mando, para que se exanúne con el mayor cuidado todo el 
trozo de la referida costa, y con la mas escrupulosa .exac- 
titud el rio de la Co'umbia pot la entrada de Eseta, sobre 
los 46 grados de latitud norte. 

218. ,^i esto rio fuese el paso de comunicación de los dos 
Oiar|3s, se tendrán todas las necesarias noticias del menor y 
mayor caudal da sus aguas, de la rapiden y de la suavidad 
de sus corrientes, de los territorios por donde dirija aa cnr* 
so, de las naciones de indina que pueblen sos orillas en es» 
tablea 6 ambulantes rancherías, y del punto mna ó meaos 
accesible de su desemboque en el mar atlántico, fm cuyo ca* 
so tomaré las pipvidencias posibles y precisas, para conseiw 
var la propiedad y el dominio de este admirable descnbri- 

Tsx. nz. 20. 



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miento, haistd qvio V. E. me prevenga las que 'sean iel eo'* 
berano agrado del Rey. 

219. y, Abandonaré el rio de la Columbia; si se encontra. 
m su origen inmediato, y no hubiere muy flindado motivo 
que obligue ¿ formar establecimiento para mas bren asegurar 
el del puerto de la Bodega, y demás de la Alta CaliíbrDÍa» 
6 para señalar con causa mas fundada y justa, v\ Ifmite de 
nuestras posesiones, á mayor d¡:jtan€ia de irá que deban ser 
comunes á Ingleses y españoles. 

220. „Pero si el mencionado rio se acerca en pu naci- 
miento á nuestra prf>vinc¡a de Nuevo-México, se reúne con 
alguno de los cofluentes inmediatos á la misma provincia, pa. 
ia por lo interior de ella 6 á sus r.ercania*^; también será 
indispensable ocupar la entrada de Ezeta en la costa de Ca. 
liíbruias, y poner los n^sguardos de presidios y misiones so* 
bre los parages que exijan estas providencias, asegurando su 
buen éxito con expediciones formales de tropa que destaca* 
fé de los presidios de aquella península, y que despachará 
el Comandante general de Provincias Internas, desde el do 
Santa Fé de Nuevo-México, bajo les órdenes, de gefes á pro» 
pósito con el auxilio de algunos oficiales matemáticos, y coq 
ios de las provimones necesarias, según conMilté en caria nú« 
mero 84 de 27 de Marzo de 91* 

Segunda proponcion sobre poner en regular defema loa puerUm 
de la Península de Californias. 

221. „En la número 124 de 80 de Noviembre de 92, bi- 
ee ya mi segunda proposición sobre poner en rr^gular defen* 
M loe puertos de Monterey, S. Diego y S. Francisco, á que 
debo añadir el de la Bodega, y el de la entrada de Ezeta, 
ó río de. la Columbia si fuere preciso ocupar el último. 

222. „Re tomado algunas providencias poco costot^s; pe- 
ro yo quisiera asegurar el acierto -de las mas importantes» 
con la presencia y los informes del nuevo Gobernador que ha 
de nombrar S. M. en reemplazo del difunto Teniente -Coro- 
nel de dragones D. José Romeu, y que debe tener las cir- 
cunstancias de buen talento, pericia militar, robustez para tae 
mayores &tigas, prudente condacta, desinterés, expedición y 
verdadero zelo del servicio; pues todo esto necesita para re- 
correr con frecuencia los territorios dilatados de la penínsu- 
la, asegurar sus defensas, y el mejor arreglo de las tropas 
presidiides, desvaneciendo con arte, y si no bastase, con la 
fiíerza» las ideas, soUcítudesy 6 introducciones perjudiciales de 



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los iog1c8e«» y r on'ríboir al (braetito do loa pueblos y mísio* 
ncs, adelantándolas bnsta el río Colorado* 

223* „Cste punto y el de la misión de S. Gabriel, foiw 
man el círculo de los territorios donde vaguean las naciones geg^m 
tiles, las cuales atraidas con dulzura á nuestra sagrada Re« 
ligion, y al suave dominio de nuestro St»berano, podrán con- 
currir al importante logro de que la península de Calitbrnia» 
sea una de las colonias mas respetables de las fronteras de 
Nuera España. 

224. MConcluyo esta proposición, con la de que en el ca» 

00 de que los religiosos de Santo Domingo, erijan su alta mi^ 
sion sobre el mencionado rio Colorado, será también preciap 
el establecimiento del nuevo presidio, que se consideró nece- 
sano en los confínes de Sonora y Californiti?; pero situándo- 
lo en territorio correspondiente á esta península, bajo las ór- 
denes inmeijíatas de su Gobernador, y con total independen^ 
cia de la comandancia general de Provincias Internas; poiw 
que el servicio y funciones de la compañía presidia! ban de 
dirímrse necesariamente á mantener en quietud á los indioa 
californios, y á concurrir con las tropas de los demás pre*- 
fidios de la península á sus defensas generales y particula- 
res; ya empleándose contra los mismos indios; ó yn, contra 
«Dcmigos europeos. 

PropoticuNí tercera mAre irasladar d Ácapuico el ieparUmienk^ 
de S. Blas. 

225. 9,Poco tengo que añadir en la tercera proposición i 
7o que expuse en mis cart is números 103, 437, 230 y 44, de 
27 de Diciembre de 69, 27 de Marzo de OO, 15 de £nero y 

1 P de Setiembre de 91, dirigidas las dos primeras al Sr. D. 
Antonio Valdés, la tercera al Sn Conde de Ler&na, y la cuar- 
ta al Sr* Conde de Florida-Blanca; pero especialmente debo 
remitirme á la última subre la importancia y la urgencia de 
trasladar á Acapulco el departamento de S. Blas* 

226. „E1 Virey D. Antonio Bucareli, tuvo terminante real 
orden para tomar esta providencia oportuna; la indicó mi an» 
tecesor D, Manuel Antonio Flores, en carta número 57 de 
23 de Diciembre de 87, y la suspendieron contrarios diclá- 
menes, que constan en un cumuloso expediente que nunca lie-* 
gó á concluirse, y que descubre claramente en la discordancia 
de los informantes, la parcialidad y fines particulares de al- 
gunos, la ignorancia de otros, y el tenaz empeño con que ío* 
dos se contradicen por efecto de voluntarías personalidades^ 



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154 

que fueren causa de muchos gadtoa infructuosos, y de pleitos 
y procesos interminables. 

227. »»\un hay algunos sngetos contrarios á la traslación 
del departameuto; bieo que son muy pocos, y menos dignos de 
fundar opinión, cuando aquella providencia tiene á su favor 
los votos acordes de ios capitanes de navio D. Alejandro Ma- 
ladina y D. José de Bustamante y Guerra, que estuvieron 
eon las corbetas del mando del primero en Acapulco v S. 
Blas; del Comandante de este departamento D. Juan Irán* 
cisco de la Qodega; de los capitanes de fragata D. Dionisio 
Gáliano y D. Cayetano Valdés, y de todos los ofíciales in- 
teligentes que navegan en las mismas corbetas, y que sirven 
en el referido departamento. 

228* „No necesita de astillero para construcción do bu— 
^es; puede dotarse con los ocho mayores y menores que pro« 
píMwe rn la carta número 44, destacándolos de los departa- 
mentos de España, y relevándose por otros cada cuatro ó cin- 
co ado*. 

229. „Confiddero suficientes por ahora estas fuerzas nava- 
les on Acapulco para recorrer con frecuencia las costas del 
Norte y Sur; zolar 6 impedir el contrabando que intenten ha- 
cer en nuestros establecimientos las embarcaciones de cual- 
quiera potencia extrangera; conducir los situados anuales á los 
Kaidios y misiones de Californias; auxiliar la península en 
caeos de invasión enemiga, y emprender st^n visge de 
altura cuando hubiese justo motivo para ejecutarlo; ya porque 
convenga saberse los adelantos de los ingleses y rusos en sus 
IsvanEadas posesiones, y en el trafico de peletería; ó ya« por- 
que sea neeesarío el examen particular de ciertos puntos da 
la costa, 

230* ^Pnede que en lo succesivo nec'^sítemos mayor nü- 
-Aiero de buques para los fines indicados, éfgün las novedades 
^e ocurran; pero auméntense 6 nó nuestras fuerzas navales 
en el mar pacífico, siempre concegui remos en todo lo posible 
resguardar nuestras costas, proteger el comercio, reducir los 
fastos del departamento, y mistnr hasta donde afcanzen nues- 
tros esfuerzos la ronyor parte de las combinaciones sobre que 
lisn caltnlado los ingleses.. 

Cvaría proposición tóbre él tnefor manejo y fomento ¿le losfotu 
do$ piadosos de las misiones de Californias* 

231. „La cuarta proposición de este papel debo mii-arse 
^mo una incidencia do la oegunda, asi como lo será la quin-^ 



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156 
f& de Im tercera; porqoe esta ee éiriffe $1 fomento de las ea* 
linas de S. Blas, cuyos productos deben ínTertirse en Jos 
gastos del departamento, y aquella se contrae al inayor cui- 
dado de que no deeeaexcan los íbndod piudosos de misione, 
ros de Californias, para que el erario no se constituya en un 
nuevo gravamen. 

282. „Conservados estos fondos, son safícientes para sos* 
tener las actuales misiones; pero desde la expulsión de los 
Jesuitas que administraban Ihs fincas, empezaron á desmere* 
eer sus esquilmos, que invertian en los fines de su piadoso 
destino. 

293. ^Por esta causa, pareció mas conveniente exonerar 
& la dirección de tempotalidad^js del cuidado de dichas fin- 
cas, encargándolas en virttid de real érden, al Contador que 
íbé de estass cajas reales D. Francisco de Sales Carrillo; pe. 
ro cuando falleció este Ministro, so advirtió mayor decaden- 
cia en los fondos. 

2S4. Hubo nracbos pretendientes para la vacante admi- 
nistración, y mi antecesor D. Manoel Antonio Flores, creyó 
que seria mas segura poniéndola á cargo y comim responsa» 
bilidad de los dos ministros de las referidas cajas. 

295. „Así lo determinó, dando cuenta á S. M. con testu 
monip del expediente en carta número 159 de 27 de Enero 
de 89; pero en oíra de 27 de Marzo siguiente, número 178, 
manifímló que !e|o8 de haber producido buen efecto su pro* 
Yidencia, caminnban les fendon precipitadamente á su ruina, 
y que solo pedia precaVc^rla un Administridor general eoti* 
vo, inteligente y zeloso, que vwitase con frecuencia las ha- 
ciendas: que supiese fomentar sus esqnllmos, vendiéndolos con 
estimación: que vigilase sobre la conducta de los administra* 
dores paT^icnlares: que no tuviese otro empleo' ó destino, y 
que gozase un sueldo competente. 

236* „I>irigió estas cartas al Sh Marqués de Bajamar, 
como yo lo ejecuté con la numero 22 de 26- de Noviemtire 
del tmsmo año de 89, sffí»cribiendo el pensamiento de mi ante* 
cesor, sobre confiar las fincas á un Administrador general da las 
Cafífomias; porque advertí entre Tarias cosas notables de es- 
te manejo, que habiéndose calcrdado las obras do una presa y 
mesón de la hacienda que llaman de Arroyozarco en cuatro 
ó cinco mil pesos, se habia gast.ido en ellas sin haberlas con» 
cluido mas de cuarenta mil. 

287. ^D2spue8 con earta numero 202 d» 30 de Novien»- 
bre éñ 90, remití testimonio <le expediente formado para eum» 
plir la real orden de 20 de Mayo de 61, que previno la v^i*^ 



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156 
ta de las .ñneas rústicas deU fondo p^doao» y que ana pro*« 
ductpa se iropusifs^n á réditoa seguros. 

238. ^o tuvieron efecto eataa providencias, porque el Coa 
lador D. Francisco de Sales Carrillo, hizo una reproseütacioi 
difusa, empeñándose en persuadir que el fondo piadosa iría , 
mayor decadencia si se vendian sus ñucas rústicas, y qu* 
bien habilitadas producirian Jas que llaman de Ibarra, cua- 
renta mil pesos anuales, y la de Arroyozarco, cuatro 6 cin«* 
co mil. 

239. „Con estas lisongeras esperanzas^ se suspendió la vea 
ta de las fíncas; y habiéndose oido al Fiscal de real hacien 
da, y el voto consultivo del real acuerdo, dio cuenta á S 
M. el Virey D. Matias de Calvez, en carU número 670 dt 
27 de Abril de 84, determinándose en consecuencia por rea 
orden de 14 de Diciembre de 85, á &vor de las dispoeicia 
nes de Carrillo, basta ver sus resultas. 

240* „Fueron bien sensibles; porque lejos de haberse ve- 
rifícado el producto liquido anual de los cuarenta mil peeos ei 
las haciendas de Ibarra, consistid el del quinquenio de lot 
años de 84 á 88y en que falleció Canillo, en treinta mi 
ciento veinte y tres pesos, habiéndose perdido en la baciend; 
de Arroyozarco en otros cinco años desde 85 á 89, mil tres 
.cientos veinte y cuatro pesos. 

241. ^For estas causas pidió el Fiscal de real hacienda, 
suscribió el Asesor general de este vireinato, y yo decreté de con- 
formidad, que las fíncas rústicas del fondo piadoso de misiones 
de Californias se sacasen ¿ pública subasta, rematándolas eo 
el mejor postor ó postores, con la calidad expresa de recibir* 
las á censo perpetuo, sin exhibir cantidad alguna del importe 
de sus principales; pero asegurando Jos réditos con las fíanzai 
correspondientes, y del mismo modo el valor de todos los ga 
nados y demás bienes semoventes. 

242. „Asi lo expose en mi referida carta núro* 202, pra 
poniendo también, que en el caso de que no pudiera conse- 
guirse favorablemente la indicada enagenacion de las hacien 
das, se encargasen á un Administrador general de las circuns 
tuncias que consultó mi antecesor, aunque su sueldo importa 
se triplicada cantidad que la que reciben los ministros dj 
estas cajas por el manejo y cuidado de los fondos piadosos: 
que no podian desempeñar, porque las preferentes atenciona 
de sus empleos les impedian enteramente las visitas y reco 
Aocimípntos personales á las fíi.cas rústicas, cuya decadencir 
se hacia cada dia mas sensible, como ya lo eran los gastoi 
de noventa y ocho mil ochocientos pesosi y el que se nece 



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«Stulm de mas Sl^' (ildntd'^étkrenia |hll/ i^e haÚa calcolá-i^' 
do el ingeniero 'D.lVisóél^Cb^anf«ó;'.puta qué se «ondüyeses^ 
U presa y'meBoil cíe- Arfbrotaiieo,- * ' * . i . ■ > 

' 243. ,¡Ha sido esta ' hacienda la qne mas ha padecido» por.; 
4|iie ns líndiendo sos esquHvtios uUlidad alguna, y siendo pre* 
ciflo sostener sus obras 'con el dispendio xle grandes cantida* 
des anuales, fué necesario arrendarla, formándose en conse- 
caeneía oiro expediente iriteminaliáe sobÉe insufieienota de los 
fiadores del arrendataria . ya .difunto, y Sobre grandes quejas y 
desavenencias de los colonos, ó subarrendatarios de la misma 
kacienda^ 

244. „De estos áltimos siücesos di también cuenta at Sf« 
Marques de Baxamar en carta núm. 283 de 29 de Julio de 
M» repitiendo la proposición de que se vendiesen las fincas, 
recordando lo representado por mi antecesor y por mi, y pi«» 
diendo se me arisasen con ia mayor prontitud posible las so- 
beranas determinaciones de 8. M. para precaver que la ma-> 
n común de caudales de este erario, se grare con una par- 
te considerable de Ids gastos que causan las misiones de Ca* 
ttíornias, ciando no pueda soportarlos su fondo piadoso. 

245. 9us incas rústicas están Taltkada's en quinientos vem* 
te y siete mil setecientos pesos: sus capitales imptiestos á 
depósito irrf*gttlar, importan ' ciento ochenta y ocho mil qui- 
nientos pefíos, y tbdo asciende á la gmesa sutna de setscien* 
tos once m'ú qninientoé pesos, cuyo nédito anual, regulado 
ai* cinco pof ciento, debe consíslif en treibta y cinco miP 
qotnientos setenta y cinco peso^ de suerte, que pngándsse ca- 
<ia año poco mas de iteiYite y ¿os mil pesos por raeon de síno- 
dos á los misioneros: deben' tambleU' resultar sebranteS cada 
afto, de doce á trece mil pesos, para ir costeando la erogación 
de nuevas ínistones, y los viáticos 6 viages de tierra y mar 
de tos mismos misioneros. 

246. „ Betas dos CÍltimas atenciones que no son frecoentes 
m mny costosas,, pueden importar nn año con otro^ de dos á 
tres mil pesos, los coales deducidos de los que se regulaa 
■shrantés^ ii4an estos aumentando el ítindo piadoso, y co- 
mo caudales de su mayor fomento y existencia, se Impoildrian 
á réditos segaros, con lo que no solo podrían cubrirse los gas- 
tos aetnales, sino también los que eause en lo succesiyo la 
conquista espiritpal ó reducción de los indios gentiles; pch> 
se desvanecerán todas estas consecuencias interesantes, si con* 
tínoa el demérito de las finoas rústicas. 

247. „Pueden precaverlo la propuesta cmagenacion ó ven** 
ta de ellasi y jtambion la providencia de ponerlas á caigo dn 



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^ , ini jconcepta seria . , lo ^mc^ > epii^narlfif, , l^ajo lap , cir** 
cunst&Qcías que pidió el Figc^ d^^.^:^' Ibi^iipfída» ci^yas reso^ 
Ij^cion^ eaié,^ y b^rda^dp ^star por pr^c^ion^audp'endldasy 
Ijusta/^u^jse in^ avisan }f|9,,¿o 3* ¡Vu ppr V. E. Ó |>or'j^l 
^oDduiQip qnQ correapi^niifi y^;^ei).,dpi.^^f^l c^grai)o. 

Quinta pfop<mcfmi<w^c¿m«6fi»an (4 nuvip/a <!« lo» Som 

UrHísdd^ Zapotülék' > 

248. fjj^s recibí con fecha de 16 do Jumo de 90, SiprobejH* 
<lor 1» providoficÁa que acredité -cpn te^timiQmo de expediente 
en, Q^rtf núno. 3C6 cíe 26 de Febrero del i})i$ni9 año, dirigí* 
^a ni Sr. !>, A;iitomo Vuidesr parA reatitoir las iaJinas del 
Zapotillo <á sa primera adm¿n,isiracian« 

. 2id« yySo varió su maDejo sencillo y seguro con la espe* 
tanza de auoienUr sus pro^ctop» beoefíciindose las salin«« 
por cuenta de la real bacienda; poro sucedió todo lo contrarío, 
portjuo, de^de el ano de 8X ,ea que tuvo principio la nueva 
adraini^racipOf biHitn^ el ¡de 88, se minomroa los rendimieo* 
isMh perdiéqidpse Ja ^ unaiderable suata de cerca de setenta y 
ties mil pe^s* 

. 250« ^RepuesM loa salinos en su antiguo manejo,, se bui 
conseguido las ventajas de q^e vuelvan 4. producir la .canti-»» 
dad de veinUe y cinco inil pesos anuales, sin eo^ppner estocí 
caudales ¿ guates, avei^urados ó infrjactuQSos, y de que se &>«: 
menteo loe pueblos y vecindarios de la jurisdicción; pues ar« 
lendsdos los rancha á. rf^zon de ocbo apeaos cada uno» y co» 
seebándoae umis de treinta nijl flarga^ de sal, las piaga el Rey 
al |>recie de seis reales, y las vende al de diez y seis; d¿ 
wtaipy qqe el arrendatario no pierdo sus a&oes en el banefí# 
cío de las salinas, y se aseguran los justos derecboe do la 
i|dipHWtracioii refi], sin exponf^wp á quebrantos» sin gastos en 
^leídos de Administrador é Intervei^tor, porque se ha viielCo 
^te manejo 4 la iinspeccíon y cuidado, del Comisarío áel 
departameuto de S. Blas, y sin que por abora baya motivos 
pam variar orftas providencias. 

Refiexiimes para mtiifacet uñ reparo que podría ponerse en pun» 
lo de nuevas empresas y gasíos. 

251. „Coroo las que exigen el nuevo establecimiento M 
poeisto de la Bodags, los exámei^es del trozo de costa que in. 
temwdia» bosta el estecbo de Juan de Fuca» y la ocupacioa 



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lie te Mhwia de Biete 7 fio dd K[*Cáiif)tWlir€e ^ue be hMt. 
éo tm km pánn&s 160 «1 105, 7 M et 910 hasta 819, de- 
ken OMRsr gaüt» á la leal iMÍciMKb, aumeotátidose «on loa 
da fortiákMieiaiíaa de 4oii fim/üm da CalMmiaÉ de que tra^ 
tan loa pánafiíB Mi Kl 929; ^lareee que ^e^tas (MPO^iiciofiea 
ae «aatradicon 6 iofpiiaah «av lo qtte expongo desde el -pát. 
ffafo 106 al 108, declataado «ni t>^¿!iloii eo«tra todo pl^ee^ 
lo aaaqva sea umy vairtajoae» qaa nes oMifue é eottar en 
.grandea díapciadiofl; peto adbre etfk» propoaíciotiea deben bacer* 
ae laa diatiacÍDiiaa aiguiaotee. 

QM. ,,Niiea(v0a eetableeiaweiftoa -da Calííbrtií&d Ifegafl htté- 
ia el preaidío de 8^ ePranolaoo, y af éi ha de aer el ptftíto 
do la Iwea dtviáMía cotMo piénaán 4oé infgleéea, podffiQ tíft^ 
ait wa ra e en al ^meria de* la Bodega» tea imtiedkta á tiqiie<- 
Ua peaíoaula, que ea lo miamo que ai eacn^iéseti dentro de 



25 d. ffi9f aonaígüieNte^ ^le^tendo evítal^e con preclaiotí y 
-OTganeia eata feaindad {letnMoaa, lio podemoa eiLcuairrnoa die 
acopar ain damofa el veíMdo puei^lo» y ya se vé que Me no 
«a QB pMyeeto de ^aellea que efreeeti ventajáis fbturab, ^i 
q«e paade origittar gaati» teMiderobl^. 

064. „l\ut^oco debeanea omitir loa da fa fnieva profija et. 
^lorraon del trotío de ceeta Imata el estredio de Jtkan de 
Fuoa, porqoe 910 aabemoa verdaderataeiite laa propereionea qtre 
^Modan baHar loa ingt^aes pata apfoitímarae á nueattos t^ata^ 
yactmíenfaa, y también ignoráiKkoa at el ñxy ée la Cblumbia, 
iaoiediato 4 ¿ eatvada'de Keeta ea el pretetidldb.paéo de c6- 
MaaJeaoioB ^«ntra lea dea niDtea, cuya evcrí^cion ca itnUs- 
peoaaMe, y aol6 puede eduaat ün gasto extraordinárit) quotii> 
aera atdrt^ilante, ni' oMlgari al íbrsoao cotitiiiuado e^tpendió 
de a^fioa mayorea. » 

255. mLo aerian, ai hubieaemoa de formar eatablecimiento 
m M eacr^ de ÉuíMk yá ponfae el rio da Ja Ckdumbía 
fiíeao aftcl»va«ie(He el jodieado paaa da «oaMlf)icBCton;\ó ya» 
por otro motivo ele WHoba gftiveclad 4pÉe roblígaae á tomar ea- 
ta providencia. 

260. tfThoáéen aariaA mtfy eoatoaaa^ laade^evaiftar 6 cona- 
Iniir refj^lafaa ftirc^aaeionee,- y guamecérlaa á propoticion con 
el oanapalaate wkmetó de tfopaaen lea preai^Koa de CaTIfdroioe, 
eaaa a pateae ^«a la ittigen la proximidad dé Dimoa exttaH- 
garoa, y 4a IMIidad de que ^tadieaen y tomnaén en decla- 
mda' faea» didba 'peirinMda, %alMnÍola abaotutameate ain de- 
íaoaaa; pero ai aatie puiMo ^gno de atem^ion, ni d urgente 
eatablecimiento del puerto de la Bodega, m la coihiicfonül oca. 
TOH. in. 21, 



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pación Ae la «ntnMli dé' Bveta» tteoeii aitoB remeiKos ^o él 
do esforzarse para kacer éo una ves los gastoib que eiijaiit 
constituyendo á este erario aohre las atenciones actualea de 
importancia que ahora oonsumen todos sus ingresos» en los 
. nuevos gravámenes de sostener y mantener las ibriifícacionca 
y tropas necesarías» á que en les tratados particulares que ae 
hayan formado é hubieren de formarse con los ingleses y ni. 
sos» se añada ó estipule ia condición precisa de que ni unos 
ni otros hayan de establecerse en los paragas inmediatos á 
nuestras posesiones de Californias» las cuales pueden ponene 
desde luego en una regular defensa contra pequeñas invasio- 
nes ó insultos de buques eitrangeros, com& consulté en la 
carta núm. 124 de 80 de Noviembre de 02, y repito en la 
segunda 4Ht>po0Ícion comprendida en los páfrafee precttados 
220 hasta el 228. 

257. afilen advierto que estas defensas no son suficientes 
para oponerse á una meditada formal conquistst y qun será, 
dificil que los ingleses entren en aquella estipulación ó coih- 
venio; pero sea como fuere, creo haber desvanecido la con- 
tradicciqn ó implicación que pueda advertífse en los párralüa 
196 y siguientes, con las distinciones de q|ae las providon* 
cias que deben tomarse, y los. gasto» que huyan dé haterse 
para defender y conservar nuestra península de Califemiafl^ 
no son proyectos do los que ofrecen ventajas futuras; pues se 
contraen precisamente á valerse de prudentes ineirousables me» 
dios de precaución para no perder el dominio de lo con* 
quistado á coet% de grandes, esfuerzos, fatigas y gastos. 

258. „No así si pretendieseoios la posesión absoluta de tan 
dilatadas costas septentrionales de Californias; porque este es 
el proyecto 6 proyectos contra los que se declaró mi opinión» 
graduándolos de empresas distantes, aventuradas y costosas. 

8e wutmfietta qtte le oeupaeian del puerto de NooÜtOy y de eual* 

fmera otro en ka eostae nuu disttmtes al Norte ée Califomia$f 

sen mátüii á loe eipañdes* 

259. nLo ha sido mucho la conservación por noestca par- 
te* del puerto de Nootka que en mi concepto lejos de nemes 
útil como cualquiera otro establecimiento mas ó menos avan- 
zado, exceptuándose los muy inmediatos á nuestros estahlec¿* 
mientoa de Californias* producirán en iodos tiempos «layorea 
cuidados, grandes ^tos infructuosos, y aun tal ves motivsn 
ó pretextos para disgustos y desavenencias enti» nuestra cór« 
te y la de Londres*. 



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A propme la entrtga gemrma á Im ingle9e$ éA mencumada 
pmrf de Nootka. 

MO. „Soy, pues, de dietánleDy qü« cedamos á los ingleéea 
InCegra y generosamente nuestro establecimiento do Nootka^ 
poes segiin lo que ha podido entenderse y descubrirse sobre 
el modo de pensar del Comandante inglés Woncover, y de 
su Bmisarío Broougthon, parece que desean y aspiran á tre- 
molar en aquel puerto el pabellón británico, sin reconocer el 
de España, mas bien moridos de la idea ó vanagloria de sos. 
tener un punto que han hecho de honor por lo que se ha 
controvertido, que por las razonfes de interés 6 ventajas que son 
▼erdaderfunente prebiemátieas «n lo respectivo ai tráfico do 
peletería. 

361. „Díje en el párrafo 205, que los ingleses habian co- 
gido^ sos primicias; y con efi9Cto, varios comerciantes de esta 
nación, residentes en la india Oriental, armaron dos buques 
en el afio de 1786, y poniéndolos al cargó del Teniente de 
navio Juan Meares, hicieron aquel comercio en el referido 
año, y en el succesivo de 86. 

963. „Oüando Mearos ejecutó su segunda expedición; en- 
tró en el puerto de 8. Lorenzo de Nootkar creyó que le con- 
venia nesidir en tierra para facilitarse mejor los carabids con- 
los indios; y para esto, y resguardarse de ellos como también 
de las inclemeneins de los tiempos, eligió un pedazo de ter*^ 
reno, lo cercó, formando en él una casa ó choza provisional/ 
y aitioló la bandera inglesa. ' 

268. „Bien poede ser, como asegura este oficial en el din- 
lío de su tiage, que Macuina, caziqoe, gefe 6 cabecilla de los 
abúrales del distrito de Nootka, le vendiese la porción de' 
terreno donde levantó la dicha casilla provisional; pero tam- 
bién eg cierto que iw|nel indio, en la declaración que hi«o' 
foluntaríufliente á presencia de muchos testigos digrtos de fó, 
sostiene que nunca ejecutó semejante venta ni donación. 

264. ,i8itt embaí^, supongamos que los ingleses tienen un 
justo derecho sobre el adquirido establecimiento de Meares, y 
por coBMcuenoie, parece que no hay dificultad en proceder 
al cumplimiento de la última convención celebriida entre nues- 
tra zótte y la de Londres, sobre que se devolviera á los in-' 
gloses tpda lo que poseían en Abril de 89. f 

265. „ParEi el desempeño de esta comisión, se dlígió y* 
nombró al Capitán de navio D. Juan de la Bodega y Cua^ 
dra, como persona Condecorada y de conocimientos: se le maw^ 



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dó qae pasase prontamente á Nootka: qne tratase con el co* 
«lUionada por U c6rt# ^ Loii4reas ^e hícíeni la enliepi db 
lo que correspondiese á lot iiigkies^ y «¡ue venciera amistosa- 
mente cualquiera dificultad que pudiera suscitarse. 
. 206. ^Reunidos en Nootka el Comandante de la ejifiHí- 
cion española^ y el de la inglesa Jorge Wano^vesR juvg^ Cw^ 
dM acertodameater que el primer pase qpie debería dav aten- 
diendo al sentido de la, Goaveociovt esa liaeer p ro s enlc ^ !^ 
manifestar 4 los iv^leses» hasta, donde se extensa su deciach<^ 
y el de los españoles; pera Waocover,, na eneontiwndo qiu- 
%4 alguno pava tomar poassioQ de todas los editicius y ter^ 
üeaos que le piandaba su eortey. dijp ^|uysi en laa óadenes que te-* 
9ia de ella se, le prevenía qpe se entse^aae de tqdo el terrona 
y puerto de S. Lorenzo; perg^ n(^ qpo eniraee en oon t e s tae io o 
sobre legitimidad de derechos. 

9Qf7. ^Estas óifidenes como, quiera^ qpec se^díetasen» .baeen 
fl^ospechai^ ó poca cono^mienta por parte de le» ingtesea e& 
)pa pqntos de sus pertenencias» 6 un deseo daad^rir W ^M» 
no se les dsbe^y creen Les. puede ser ^il; pero Cuadsa^ me- 
vido desde luego del de^eo de condescetadejr en Im posible fstom 
las pretensiones de los subditos : briténieoi^ 4- fin de mantqne» 
la buena annonia, y acreditar cuan^deaeos^esiab» Qa?sti:a: ei^r. 
te de complacer 4 la de Ijondresr dio 4; ea to n de r» según* par 
i:ece, que estaba pronto 4aceeder 4 losolieitado'poii Wancovefu. 

96d. ,,Satisfeeho y gustosa de esta eondesoeadenoia el Co^t 
ipandante inglés, foi^nó' su. plan pam d^jajr aiütodiado el es*- 
tablecimienlo que se le entregaba» y esguín mi expedición, bi* 
zo descargar la urca Dédalo, y. qi» se acomodaseis en^ lo» 
almaeenes los pertrechos y demaa rpunioionea qun condmüa; 
pero cuando ya babia ocupada su^ gpntv pos algunos diaa e^ 
este trabajp, mudó de dictame» eV Comandanjbe Dv Juan det 
Ig Cuadra, creyenda que ae excedía de su* facultades, y ti»*- 
vo por mejor manifestarse en algún síieda equivocado^ que s^ 
g[uir un procedimiento contrario al verdadero sentÁda de- las^ 
instrucciones con que se hallaba. 

16SÍ. mHízo pues, presente á'WaAcoveiv que feflexiomado 
bien en las órdenes que se le hsbiai^ pasado para el desen*. 
neño de su comisión» no oreia poderse estender 4 enbNigarle* 
francamente el puerto de Nootka y los territorios de su dis- 
trito; pero si solo 4 ponerlo en poeesNA del terreno que ob^^ 
tuvo ó adquirió Meases» donde fwnó au^ provisional y aban- 
donado alojamiento. 

. 270. „Le propuso, no obstante» que con reepaete 4 que Wan« 
CQver estaba peiiuadida del dereebo qpie tfiWk la naokin> in* 



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h todiv d dis^Pká M p«erto de NoóUta^ y á éste ex- 
oJMiiyaiaotite; y pat filtámoi á que e<MiMl)taéBM 1«8 do« corteé' 
flobro Miw ptinto, poMa resolver que ae le entregase el to^' 
éoj lo roeitiieee deede luego i ees érdeuee eomo en depésitOy 
kmtm ki ik ig ie íe w de loe doe Seberenee^ 

271. nBiem p«do aceptar el CbmoDdatfte inglés estif ce. 
mma ial^faaf pero %& le tuvo por, eonveniente, y aiír embar-' 
1^, oMffeee alpina 4i0culpa en Mier mattnfeetado incomodK^ 
dad ai pastíeiperie Cuadra en nueva determinación, por la 
pérdida del tralMJo y tiempo de su gente en la desearga y 
eaifa^ de la urea Dédalo» y porque en- el^ caso de dceidirae 
por queiilr» o6ite k entre^ de to<k> el distrito y puerto de 
ñísotlB» 4 aqaotta^ naeion». tendría que volver Wtncover enr 
el afla sigoHttlek 

tT%, „Ne> tiene roaeo es^ Comandante en haber exagera* 
de loe peijfvícioe que supone se le han seguido, ni en decir 
que las óiHlenae que pasé' 6 I>. Juan dé ht (Juadra estaban 
o ha epraty pofque tedas* ellas han siée arregladas y confbrmes 
á^ la» sobeMttaa det lUy; peft» si- estaba firmeaiente perstra-* 
ékdm 4M legüimo deneobe qaie tenian los ingleses ol territo^ 
rio y puerto de Nootka^ y és' que habia- de deieidirse á- efu ía* 
vor la entrega total de este establecimiento, bien pudo admi* 
tic eL depásitfr q^e se le' haciA» 

273. „Despues de tode, si. la v|iriedad de determinaciones 
de Cuadra obligaron á Wancover ¿ dilatarse en Nootka, y á 
laoieataj su gpata em um trabaja» que qoiae faaoer inétil; tato* 
biea- logN^ el boiaAcí» dat r#eénecer le» puei*tos de &k Fran« 
eiaco y- Monterey^ tomar raftescos que no hubiem obnseguido 
en. ka idas- 4e ScaéMc^ y restabteeer su* tilpukicion sin loe 
tamoBsa y pmm m\ímm qae se seeeeHan per* la ooñninicacion 
con aquellos itleikM. 

274* „Pof iklúwa9f la deroem és"ufl afto en si» expedición 
de qne se qin^ Wa«eove«,Hne patteee^ infundada;' pues no 
paade fadier i« que emplearft en el eviaten de la oesta, m por 
deode venficará sa> regreso i Eun>pa« * 

27& n'Eodd- ésiv ^eeeubte claramente leS' yérdádé^sr désig. 
nina de loa subditos- brttániees< y iftuehe imtt conociendo, 
oeoia es eHdenté^ <)ue las atüidúdes' que puede pttiduetrtes la 
posesHmdai puaftee de HboillMÍKni^ aMy precafeaa, cerno que 
ya no.de^[>etti esperar que osle pavage se» un depósito de pie* 
les de Nutria, en que hallen la facilidad de comerciar cun los 
naturales, > gtáoéea povoieaua^de' ellés, perqae k mayor parte 
pioeedía del coaaerao i«ilMiM> qae apenas^ tieneiti én el diaí los 
nethedea* eán lo* ainMaHWeei > 



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M4 

276. mNo 80 coúoeia el canal da Fuea; y por tanto, hm 
buques ^iie venían al tranco no ae internaban por la boca 
norte haata las rancherías de loa referidos niiohíiiiaces; de 
modo^ que faltando á estos la extracción de su ramo de co- 
nit-^rcioy se verían obligados ¿ hacerlo directaiaeDte con los. 
ipd^os de Nootka, <|uieacs emprendisA «va viages ¿ las. casas 
de los otros para mantener su tráfico; pero en el dia las em» 
barcaciones marchantes frecuentan las rancherías de los nu« 
chimases, y logran estos despachar desde su casa por pri- 
mara mano sos pieles. 

277, ,tyüe tocado br^vemcinte todos es ios puntos para ma^ 
nife^t^^r» que f?i la pafcion inglesa con la esperansa de poder 
seguir ^in pérdidas ^1 comercio d^ peletería, ó coa oteas deií*' 
ras que nos serian mas sensibles y dañosas si aproximase sus 
t'stablecimientos 4 los de Californias, quiere sostener como nn 
puntq (|e honor la posesión del de S. Lorenzo de l^lootka, 
ine parece que ^no^tros nos debemos alegrar de tener la oca* 
aiun mas .oportuna de venderles como un favor la oondeecea- 
deucia 4 sus pretcnsiones; pues lejos de sernos útil, como ya. 
be dicbojí la retencH)n de aquel puerto, nos cau$aiá gránales 
gastos, y perjuicios que deben precaveí]^ 

Se raJtifican los puntos de propasicümf y se concluye este 
iitforme. 

.978. „E¡n mi concito, podrán evilaras las -que amenazan, 
la pepínsula. de Californias, y las .demás poMsionee 4o Nue^í 
va España, situadas sobre las costas del mar dei -Sur, st se- 
ponen en práctioa las providencias; qito abrazan Iss ^ciaca pon* - 
tos de piPoposicion que he procurado fundar en este difuso in« 
forme. 

279* «Llago ya. á su «onclusíont y esporo que V. 1EL Jo 
r^ba icomo usa prueba de mi.sqk», amor y. profundo nrco« 
npcim^nto á; hi^s aobecmsfts piedades del iBe^ hsciéfidoio. to» , 
do presente á S. M., para, prev^n&rme Jp .qvs dea ñas eon^. 
forme á su real 'ñf^tkáoi^^Di^ ¿to. Mé&ioe - 12^ .de .Abdl de 
n^i.^El C<mds de Reviüa^CHgedQ.r'^r. Duqli& de la Alcu* 
día."-^Es c^pia fíel de la cart^.^níimero 16Í, 4é la corres* 
{loadencia .cqn el Gobierno de MUdrid por la ^orotária de JBs^ 
tildo* Asi ;lo>.certifico>— >Cgr/et Mana <fe, a w s ftis M í íué'(l). 

[i], Pebo adpertír que á esta.eitpedieipni oúsmpsmó. Di. Ma* 
riano ilf<^iño, oMso miemim> d^ la f^fáditísn éoíátiica^ el emi 
escribió la histma de eüá de una matmm digna áe>UerMi y. 



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166 
IM. Hé aqoS un bosqueja de lo que ñié Revilta^Gigedo; 
para el(^iario d ig n a roente, sería preciso que el orador fuese 
igual al héroe. ••• Sin embargo, este hombre turo enemigos, 
como manifestaré cuando bable de su juicio de residencia: por 
ahora noa llama la «tención su snccesor*el Marqués de Bram 
-cifiíite, que puesto en paralelo con él, es tal cual no^ presen- 
ta la tústoría á Cicerón en Cilida, con Yerres en Sicilia. 
He consádefado basta ahora á Reñlla-^tgedo bajo el aspee. 
to de Gobernador polHioo; preeíno será contemplarlo bajo el 
de Jook: una anécidota entre' machas qde podría referír, lle« 
■uá mi oljeto. 

167. Cierta Señora viofk se le presentó diciendo: que ha* 
4iiéBdoae ido á embaigar á su Aiarído por una deuda, de orden 
4d un Juez en los ültímos düís de su vida, ella cuidó de po» 
aer en salvo un cofrecito de alhajas en que tenia su dote, el 
enal entreg^ en depósito confidencial' y muy secreto á un ca- 
ballero, ma exigirle recibo ni oonstaticfa. Que ui^ida de lá 
necesidad en stt viudez se k> piílló al depositarío, quien nó 
solo le negó qne lo habia recílNdo, sino que la habla insulta* 
do tratándola coma á una leca. 

168. 'Revilla--Gigedo la emplazó para la noche siguientl^, 
ptneviniéndohi q*ie se mantimese oculta en cierta lugar, del que 
saldna á cierta seña Oue le haría. Lhimó asimismo al deposi* 
tarío^ y le reclanió anustosamente por las alhajas, quien le ne^ 
l^ó fanberlaa recibido: el Vlrey lo excitó T^petídas veces á que 
las devolviese, tratándolo de caballero á caballero, y le ofre- 
ció que aquel hecho quedaría oculto^ y cubierto su honor; mas 
él persistió en negarlo. Ihn'ante Hi' conversación, -le preguntó 
si tomaba rapé, si Sr., le dijo, tome V. E. el que guste, y le 
franqueó la caja; entonces el Virey afectando distracción y 
urgencia de despachar un negocio del momentOi'' se separó y 
lliunó reservadamente á- im Ayudante de su persona, á' quíon 
dqo. • • • Pásese U. á kt casa de D. N., enttégaelo U, á sii 
esposa esta caja de píolvos, y que ' por señas de ella le man* 
de el coíreeito de alhajas, que lieiie estas y las otras señas 
que le deCallóy ignales á las que le habia ref^rídó la dueño. 

de asmr de gma al GMemOf asi como después escribió la ex^ 
fbeoessn dd wHoan de fkego dé Ttucüay que ref^entó en Marzo 
de 1793. Est^ preciééismw docmnetUoe inéditos deben húlar» 
se en GoÉoca^ pues losposeia su esposa Defha Rita Riifero tf 
MeUf la eual es ya difmtía; quizas dará razón de ellos la Se^ 
uora Doña Marta Bárbara López de Ortigosa, su amiga, ma* 
4n dd aaual Gobermador de aquel áepartaménUk 



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I>ontro jde po^o tiempo hé .«quj al AfüMtíté^.'^l^ tí bMifito. 
El Virey bizo salir i la StíBoia» a.i« i|i»e .pmpmiá si «m 
aquella la CAJita quo fieuwiidaba. » ^ ,. Soíg^r^odidn ai verla» «0 
la uúsmar Sr., <liJQ, q|ue anliregMé i isslo paMIeio «1 depMio, 
nada ftilia do. flla..^» Alioia .hieB* d^ HenUnrQígsdot 4áA» 
dolo una mirada de indig^acjof^ ¿eon que U« ha osado em^ 
ganarme i^oqoo 4 caballero j poipo á Virsir, despeos do haboe* 
lo allamado si icau^oo pam :cuhrír su bonor» y taÉyaftoer á os- 
4a infi^iiz viuda?. ••,• fues bíoo» V- onisndsvá ^ite oo ideJm 
jHMrlarfo impunemente» 4Ío mí» Quede II» aerestado y jcoa vír 
gílancía en el cuerpo do roi guardia: hizo ,al fünlo tOMC 
w cocho do camino 000 -«jua^soplta* ;y q^e pertmolua ^nsti- 
Uo. OtÁ> t^BAto ejecutó coo 9Í»Xk> AV^Wo ofdiiaiáé do Mé4- 
i^co breóte fu^q. i^pp ^e vivia en moi ootado coauíÉi 
muger^ y le provino ^e dentro de , qaineo dios ^ pusiese -4 
veinte ieguoa do Ucxico, «orodittodoselo .oon oertífioooioa éol 
Oura del lugar; ofreci^solo 4«acer hsí¿ mes so oonriiié coa akm 
^migoDf I{i q|4o poniéncíoso el nombro do la nMnooba so |)vof- 
sentó f 1 pum; 'peco 1» irerdadeio so qm^dd osi Méiioot Ué* 
villa^Gígedo supo á poco el oaredo» io dosUad^. loempbt»^ 
mepte, (j^it^ 4^1- Alcalde el omploo, y lo mandó. en\oaatigo i 
una fortaleza»**» ,Eete eo el hoanbpe quo mereeió ol Ut«lo 
j^ato 4o vengador do la jus.tioia*. jmiiUme windex» ^Y no po*^ 
dré yo decir en se elqgio lo que Gméas agradecido djio á 



GOBIBftm J>Sh MARQUES JDE JBiUN<MfORT£, * 

ÍQ^. En id d^ Junio de seto mf>,^ desemburaó o» Voo^ 
CCU2^ e^e gefe, do cuy/k v«pid^ so 4eniiai^ notieiao tnuy . aiiSi* 
cú^as.por ^^iUai^Gigf^;' a«»nqu^ le. lorsial' dosu «rribo sn 
¿1 ^atavio Guropp, smIq so tuve quaqdo hsbia ssModo oo tieiu 
ra* Con flacha antifipaoipn se pseyino pmt M 4Me qilc no 
se lo registrase su equipage, quo llegó dentro de poso» y 
esto ¿i^ Imgo.é, oonoeer quo traía im rjquísiwm iaolm» db 
génofos pneqiosgo para .voodepkis por allos jmMÍoSi y . ^iñmmñ* 
znr á haüocr su íbrtuna* ot^jeio pánoipai 000 qifo 00 lo Bínvia» 
ba. J^n IJL dp Julio so proseóte oo l« viUa do Guodalupo 
pnra ^recibir el bos)U>n oon las ooromooias ^||e estilo» y 4es»<- 
pvies pnsó á prestar ol juramento á la ^fa doykcuondo. N^ 
tó en Guadalupo fte^iUÜ^MI^' ^uo o«M los \aoenips4aBN|i 



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167 
(le Bmiu^iferte le hallaba D. Maiiael Flon, lotendente de 
Puebla, ¿ quien rcconvioo porque no le babia pedido licencia 
para ¥enir, pues él seguramente se la habría dado. Esta re. 
convención hecha en el momento de espirar su mando, hizo 
ret lo zeloso que era de su autoridad, y tal vez contribuyó 
á indisponer á Branciforte contra su antecesor, de quien su- 
po vengaiae en tiempo, suscitándole enemigos que le acibara* 
ion el resto de sus dias por causa de la residencia, como 
después veremos. Branciforte venia autorizado por el Rey que 
acababa de dispensarle la residencia «ecreta» para que la pú« 
Uica se la tomase en el preciso tármino de cuarenta diaSf 
dentro de los cuales se debían oír y substanciar las demandas; no 
lo hizo así, con el achaque de que nada podía obrar mientras 
Reviila-Gigedo no marchase para España; opinión que le apo« 
yó el real Acuerdo que no estaba en disposición de contra^ 
decirla. Desde entonces Branciforte comenzó á alentar á los 
regidores de México para que se constituyesen sus acusado^ 
res: asi lo hicieron, cubriéndose de ignominia, y obraron del 
modo que después diremos cuando se haga relación de esté 
juicio de iniquidad. Revilla-Gígedo marchó para las inme-^ 
diaciones de Xalapa, y se mantuvo en la hacienda de Lucom 
Martinf tanto pan^ descansar de sus tareas, como para aguardar 
i que estuviese listo el navio Europa en que debía regresar á 
£4>ana. 

170. Aun no había comenzado á gobernar Branciforte, cuan» 
do ya se había eitendído por toda la Nueva España la idea 
de su rapacidad, asi como la de la justificación de Revílla^ 
Gigedo; contraposición bien notable. Dijese que el primer en* 
sayo de su rapiña habían sido cuarenta mil pesos en que ha- 
bía vendido la subdelegacíon de Villa-A ka, á un D* Francisco 
Ruíz de Conejares; tal fué la voz cou que díú principio La 
odiosidad que se contrajo: no me es drible prc^cutar las prue- 
bas de esta clase de hechos vergonzosos, que como taltís se 
ejecutan en silencio, y por lo que so admiton pruebas pri* 
vilegíadas en este juicio; lo que si es notorio es, que nombró 
Apoderado Branciforte á D. Francisco Pérez Soñanez, Conde 
de Contramina, en cuya casa se puso Ifi almoneda de f^ní- 
pieos que allí se compraban y pujaban como los huevos en el 
mercado. He aquí en un momento dtsmora! izado á México 
en una no pequeña parte, á imitación de su gefe, el ctial co- 
mo cuñado de Godoy recibía muchos tnr teneos de adulacíún» 
pues de la corte se le condecoraba con el toiaon de oro y 
otras señales de aprecio y bríllajitéz* £n aquella ¿poca ca-^ 
taba en su mayor fervor la guerra con Francia, y se habiün 
TOM. ui« 22, 



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168 . 
recibido órdenes nmy estrechas para que se velaso sobre 
la conducta de los franceses que hubiese en* México. Eran 
estos poquísimos en numero, pues se invigilaba Hobrelodo ex. 
trangeroy á quien se le negaba la en r rada en las América s, 
casi como pudiera hacerse en la China. Sin embargo, Sí-bro 
este pequeño número descargó una horrible persecución Bran- 
cifortc, cual pudiera Dioclesiano sobre los cristianos; en mo- 
mentos fueron arrestados en calabozos y •••• robados sus bie- 
nes. Encontró en su Asesor general D. Pedro Jacinto Va- 
lenxucTa, im orrieulü qae lo consültiiba providencias d(» exter- 
minio á au placer, y en D. Francisco Xavirr de Borlxín, Fis- 
cal dtil cnrn€Ti, un ucusador inexorable: pedia fa pena dé 
muerte con la niisma ticilidad que un Medicó podia recetar 
agua do chicoria: declamaba con voz estentórea y pulnif>nL-r 
en la Sala dtí Audiencia, pidiendo que algunos franceses des- 
puijs de agarrotiidoa he clavasen sus lenguús en escarpias de 
hltífro á las entradas de la ciudad, porque hablan hablada 
Ci>n poco decoro de la castiddd de la Reina Maria Lui<ia de 
Borbón, y cuya virginirjad conyugal puede decirse que se pu- 
so en Conlradictorio juicio. Por fortuna de los desgraciados 
reos, la Sula dt4 crimen se compon ia de magistrados íntegros, 
á excepción de Valenzuela, á quien por sus servicios llevó 
Branciforiü al Concejo de Indias, y anadie se le quitó la vi- 
da; solo perdieron búa hleae^, de cuyo paradero supieron úni- 
camente loa esbirros de la causa, Valcnzuela y Branciforte: 
se lee hizo síilir del reino, y t^ata pruvi:!encia estaba escuda- 
da con las leyes do lodiris que no Ion toleraba, 

171, Eata conducta del Mangues do Branciforte, lo habia 
hecho odioso al puf^blo dtj Méxicíi, y él parece que estaba 
empeñada en aumentar su avüraion^ pnrs miilliplicaba los mo- 
tivos de odiosidad. En 8 de Níiviembre de aquel nfio, se 
trasladaron los huesos dd Conqvi imitador Hernán Corles al se- 
pulcro que el apodcradi> dp su casa hizo construir en la Igle- 
sia del hííspítal de Jesús Xazarenoj de que son patnmos sus 
descendientes. Primero estuve esta oí^^^uiienta depositada en 
TezcQCo, habiéndose crmducido de E^píiña: después se coloca- 
fon en fS* Fni arisco de Módico: de allí á Jesús, y hoy so 
encuentran en Nápolea; Inisliirno reparable en un hombre que 
np vida destruyó con su t^pad-i murljos reinos. Branciforte 
asistió con mucho gusto á é^ta funcitm solemnísima, con to- 
dos, los tribunales; y la circim»tíancia dt» celebrarse el aniver- 
sario da este Capitán en el niisino r^a en que cumplía años 
Üo haber entrado en Mes ico, y recibido en aquel n.ismn In. 
gar un c^Uar de mano de Mt'Ctbeuzoma, cuya generosa hí>K- 



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169, 
^'ítaHdad pagó con destronarlo, se hizo mocho do notar por 
Uts mexicanos pensadores. Sobre xinúñ da esto pcnpaba Brán- 
cübrte» pups tal vez creia que la duimimcton e^pauolu tícria 
eterna. Notábascle un grande afun por adquirir riquezas aua 
osando de bajas supercherías. Hizo que la Vin ínu ornafip su 
cuello con corales» para que á su íiiü1dcir>n luciesen lo mis- 
roo las demás mexicanas, cayendo ^n iIuaiioQ ks periné; todo 
sucedió como se lo propuso, y entonce s b:ijo muño cotiipró 
por bajo precio los mejores hilos do perlas que mandó á Es^ 
paña« Otra mina riquísima se propuso ixplotíir, de la cual 
sacó grandes sumas de dinero, y fué, cL reatiibkciniiento de 
las milicias provinciales que su antfcíísor habia tíeatfuido. No 
quedó noozalbete de proporciones 6 de fanal ia decante en el 
reino, que no quisiese ser militar; por tanto, vendió á gran 
precio, las charreteras de oficiales, y ad^Tináa le^ extgíó por 
donativo pora comprar armamento y hact^r veetuaríOf alguna 
cantidad de dinero. No hemos vi^t» Ikgar un fy^iil de Euro. 
pa con esta contribución, y únicamente conaia ^u la correspon- 
dencia ministerial, qu« solo habia ocho mil fuciles útiles en 
Perote, y que los cuerpos levantadoa no teniun annanioüto» 
Asombra el crecido número de recomendaciones; que bizo á 
la corte de personas ineptas; ya, p:ira toí;íiH, empleos de ha- 
cienda, y hábitos de las órdenes miUtarca; pareco que enton* 
ees todos querían ser caballeros cruzados. Por eupufstn estas 
recomendaciones se adquirían con dinero, y por conducto del 
Apoderado Soñanes (I). 

172. Para adormecer al pueblo sobre esta conducta, y ale* 
j^r las murmuraciones que ya eran demasiado públicas, Bran* 
ciíbrte proyectó darle grandes fi^stad, presentándole el expec- 
lacillo de la estatua ecuestre de Carlos IV. Recabó del Rejr 
licencia de erigirsela, y luego puso' mano á la obra, encar- 
gándose de hacerla provisional, de madera el director de es- 
cultura D* Manuel Tolsa. Del pedobfal de la estatua se en- 
cargó el Consulado de México, cuya primera piedra puso el 
Virey saliendo con todo aparato y ceremonia, acompañado de 
todos los tríbunalee la mañana del 18 de Julio de 1796. En 
el cimiento se colocó un baulito de cristal metido en otro de 
plomo que contenía las guias de forasteros de. Madrid y.Mé- 
xíco, una serie de monedas de todos metales de aquel'añb, y 
una certificación de este acto grabada en una lámina de co« 

[11 Este modo de rohar de los vireyee está bien detallado en 
la mda de Gü Blas de Santularia, donde podrán verlo mis lecm 

éores, 

m 



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170 
bre. El terreno destioado para colocar la eafataa, se elcrtá 
cuatro pies y medio, y se le rodeó con un maro ataluzado 
de iffual altura, terminado con un fílete y una gran faja pía* 
na de poco vuelo. Con este cerco quedó inutilizada y desfí* 
curada la hermosa plaza mayor de México, mereciendo una 
draaprobacion general. Trabajóse sin intermisión con indeci* 
ble afkn para dejarlo concluido el dia 8 de Diciembre, y que 
sirviese el siguiente, cumple años de la Reina María Luisa. 
Solo agradaron al público cuatro fuentes, una en cada ángu* 
lo de la plaza, que substituyeron á otros tantos pilanconea con 
llaves de agua que había erigido el Conde de Revilla-Gisedo. 
La función de este dia fué solemnísima, anunciándose al al« 
ya con salvas de artillería: desde entonces se vieron las ca« 
Des pobladas de gentes que habian venido de largas distan* 
cias. A las ocho y cuarto de la mañana, rodeada la plaza 
de crecido número de tropas, no solo de Ja guarnición, sino 
de la que vino de Puebla y Toluca de infantería y caballea 
ria, y con no poca infantería en lo interior de ella, el Vi« 
rey acompañado de todo lo príncípal de la nobleza y tríbunalea, 
desde el balcón principal ce palacio hizo seña con un pañue* 
lo para que se descorriese el velo que cubría la estatua: ven* 
fioóse así en un momento, y se dejó ver, resonando mucha 

fita del pueblo, la artillería, campanas, y salvas de la tropa. 
o presencié este suceso que ha dejado en mi ánimo una' im. 
presión halagüeña y duradera. Aumentóse el gozo del pueblo 
por las muchas monedas acuñadas á propósito que se espar* 
Cíeron por mano del Virey y de su esposa, conque soperpe. 
.tuará la memoria de este acontecimiento, el pnmero en sq 
línea entre los mexicanos. La inscripción de las medallas en 
idioma latino, decía en el anverso en que est^|pui los bustos 
de los reyes: 

CAROLO, *IV. BT. ALOTStAE. 
HISPAN. BT. Iin>. BB. AA. 

XARCH. DE. BSANCIFOSTB. 
* irOV. HISPAN. PBO-BBZ. 
C. F. BT. D. HBX. AN. 1796. 

17S. Bn el reverso se figuraba la estatua ecuestre del Rey« 
con la misma inscripción colocada en las cuatro lápidas del 
pedestal, que decía: 

CABOLO. IV. 

Pío. BBNBF. 

mSPAN. BT. IND. BBOE. 

aaOK* LA* ORVA. 



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KOV. HI8P. PAO*RBJI« 

SVAB. MSZICANAB^ini. nOSUT. 

H. X. P«. 

174. Eq el pedestal ie la eatatoa «e leU con letraa de 
bronce dorado. La sigoieote insciipcioa en ciateUattO (<|iie le 
dyo haber oonpueeto el naiimo Yirey), 

A. CARLOS, vr 

9U BBUSPIOO. BL. BBLIOIOSO 



mu BaPA^A. T» DB. LAS» HfMAa 

BKIOIÓ. T. DBDICÓ 

BtTA« B8TATUA 

PBBBVBB. XONVXBHTO. DB. tV. PIDBUDAO 

Y* VB. LA. aiTB. AlflMA 

A* TODOS. BSTOS. BITS. AXABTBS. VASALLOS 

MIGUBL. LA, «BÚA 

XARaVBS. DB. BBAKOXPOBTB 

▼IBBT. DB. BSTA. N. BSPa9a 

Af O» DB. 1Í96« 

175. Eb seguida del desoabrimiento de la estatua, se pa* 
b6 toda la comitiva á la Catedral, donde cantó Misa de pon* 
tifical el Arzobispo, y predicó un largo sermón el Canónigo 
Beristain, que corre impreso, y se llama por la ^nte popular: 
«1 Sermón del Caballüo. Después la misroa oomitÍYa mai^ 
cbó 4 la garita de S. Lázaro, d<»nde fué recibida por el Con* 
Bulado del comercio, y el Virey hizo descubrir una lápida en 
cpie con letras de bronce se dice que en aquel dia se co- 
menzaba alli el camino de Veraoiuz,de que estaba encaiga- 
do el Consulado: püsosele por nombre, el Comino de lAiisa; pe* 
lo DHiy presto se olvidó. Después pasó Branciforte al lugar 
donde babian de fijarse los cimientos, tomó en sus manos va- 
rios instrumentos de albañilerta, y los entregó al tribunal del 
Consulado en señal de la comisioB qne se le conferia, para 
dar principio á la empresa. El paseo de la tarde y magnífi- 
cos fbegos de la noche é iluminación por toda la ciudad, cau* 
saroB grande gozo á los habitantes de México; así se les 
adormecia para que no conociesen la mano que los oprimía 
y se sorbía sus ríqueaas. Con el mismo objeto se publicó en 
aquel dia el bando que llaman del ChtngmritOf por el cual 
«o concedía permiso para elaborar libremente el aguardiente 



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c)c can:?, prohibido, oiiles luiata can eaommmotteSf porque per* 
judícaba al comercio do Elspaña; jjDpusÚKele de pensión múa 
I>esos & cada barríi}« .Branctforte pondera esta gracia como 
si fueso el don mas grande qooj pudiera dar el Rc^y á loe 
mexicanos; y ivivo Dios! que es el mas funesto presente con 
que purera <H>dequia]ios: por él se ha despoblado la América 
en XH\ déómoy y sus fatales extragos los ha causado en la 
parte indígena, como acreditan los cuadrante» de las parro-^ 
quias: el indio bebe esta agua do muerte^ se * envicia, se des- 
truye su generación é inutilisa (1). .- 

17G. La estatua pcovisional qae se prescito al público, era 
magniñca, y obra maestra de escultura, como después lo fué 
la de bronce quo ae colocó en el gobierno de D. José Itur- 
rigaray, y que costeó Branciforte,. de que hablaremos en lu- 
gor oportuno. Colocóse enfrente del palacio en actitud de en* 
tmr ruando on él Carlos IV.; roas en esa míania actitud se 
ofendía altamente á la nación roexicanat pues el caballo iba 
pisando con el pie izquierdo el águila y carcax, blasón de 
nuestro antiguo imperio. Esta señal de desprecio irritó á los 
que lo observaron con reflexión.*.* aue emnedio de los re- 
gocijos públicos se procuraba irritar á una nación digna de 
otra suerte! Hoy se ha quitado 4 golpe de cincel en la es. 
tatúa de bronce aquella águila abatida; pero no se ha podi* 
do hacer otro tanto con d earcaxt porque sobre él se apaya 
el pie del caballo. 

177. En esta época México estaba amenazada de la ter« 
rible epidemia de viruelas que apareció por la villa de Te- 
huantepec en la provincia de Oaxaca, y llegó al pueblo do 
Teutítián del Valle. El Intendente trató de evitarla ponien* 
do un cordón sanitario de tropa, y que se pusiesen hospitales 
en dieho pueblo; pero ofendidos de esto los indios se levanta* 
ron en tumulto en 8 de Octubre de 1796, y á mano arma- 
da ae sacaron los enfermos y los llevaron á sus casas: no 
pasó á mas, porque acudieron dos compañias de milicias de 
Oaxaca oportuna mente y lo contuvieron arrestando á los prin- 
cipales cat>ecil]as. En el año siguiente se desarrolló la epi- 
demia en México; pero introducnlo el preservativo de la in^ 
colación, y tomadas las mejores medidas por el gobierno y va» 
cindario para el socorro de los apestados en los cuarteles, por 

(l] Es tttffy digno de noUtr^ que como á consecnencia de la 
libertad dd Chinguirito se hubiese propagado la tmbriaguex, ti 
mismo Branciforte hizo jnMicar un bando para eorrtgit sus ex» 
tragoé. 



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inec&o de uñí jvteta' géttelal de caijidad qae- reunió ochenta y 
ocho mil ochocientas .cineuenta posoa do fondo, se embotó en 
gran piirte la aocion d«l contagks y fíié corto el número do 
wuM víctimas. Be estableció ademas la cuarentena en los lu- 
gares infectos. Anles de esto en México había ocurrido una 
éesgfttcia que p«do tener fatales consecuencias, pues el 14 de 
Abril del mismo año de 1796 á las tres de la tarde, se in« 
cendió el Ssgrafio, y se quernio^n tres colaterales y el ór- 
gano. ^ no se ocurre con tanta oportunidad, el fue£o se 
comunica é la Catedral que está contigua, y á un andar. 

178. En 7 de Octubre de dicho año, se declaró en la 
rórte de Madrid la guerrn á la Inglaterra; por tal motivo 
Brdnciforte dispuso que 4e acantonase un ejército, que no ba- 
jó de ocho mil hpmbres ea Orii^va, Córdova, Xalapa y Pe* 
rote, y él salió de México en principios del siguiente año 
á ponerse á su cubeza, situando su cuartel general en Orí- 
sava. Esta coyuntura le vino muy bien para salir con airo 
do triunfo de una capital donde subía que estaba general* 
naente odiado. £1 pueÚo explicaba su enojo, no solo con las 
bitbiillas, siuo tainbien cea las cadcaturas. Cuando le vioo 
el toisón de oro, pintaron ú, Branciforte con el collar pues* 
to, poto en lugaf del cordero con que termina este collar, 
ie pusieron un.^oto; lo que lo indignó altamente, y aun ofre* 
ció un gran premio al que descubriese al autor de tan opor- 
iuna chuscada. Cohonestábase so salida con el pretexto de 
qae los ingleses Moqueaban la Habana^ y auo habían inten. 
tado un diesembarco en Puerto-Rico, de donde Cueron recha- 
xados por ,el Gobernador D. Ramón Castro. Branciforte de« 
jó el gobiemo de la capital en 1 ? de Marzo al Regente de 
l\ Audiencia, para lo muy urgente en lo civil y de hacien- 
da, y para lo militar al Brigadier D. Pedro , Ruiz Davales. 
Sdlté, pues, de Méxicq i^on el mismo acompañamiento que 
entró, y en Orizava se condujo con el aire de un monarca. 
AIK sufrió una eníerm^dad grave de pujo en la orina, que 
curó eon las agu^s de Tehuacán, que son á propósito para es- 
ta dolencia. 

179. £1 . Cantón que . se estableció en dichos puntos, se 
compuso en la. mayor parte do milicias provinciules, á saber; 
México^ Tlaxcala, Tolucn, Tres-Villas, Celaya, Oaxaca y Va- 
lladolid: cónstame quo se les dio la mejor disciplina posible; 
ninguno de estos cuerpos bajó á Veracruz, como ni tampo- 
co los dragones veteranos de España y México. A poco de 
establecido el Cantón, se supo que estaba nombrado succesor 
de Branciforte, D. Migtiel José do Azanza, que se hallaba en 



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174^ .. , . 

ei ministerio dé la guerra, porque él Conde del Campo Alan.* 
^ habia pasado de Embjijador á Viena. Sío éinbaigo de sa- 
ber este nombramiento Bruñciforte, continaó manando con 
ei mbmo orgullo y petulancia que eo lo* primeroe dtaa de 
au gobierno, fiado en el valimiento del Príncipe de la Paz 
su coñado. A la Audiencia de México le reconvino de verbo 
áspero, el que no le hubiera felicitado en loa diaa de añoa 
del Rey y de los suyos, pues 61 era la imagen vwa dd So* 
berano (son sus palabras); y la Audiencia y tribunales á quie- 
nes dirigió esta risconvencion, tuvieron que bumilláiMle de una 
ipanera degradante, y cual no debieron; pues el caso era nue- 
vo y no provenido por las leyes de indias. Alentaban sp or- 
gullo algunos ministros de la Audiencia, cometiendo las mayores 
bajezas y adulaciones, marchando á toda diligencia hasta Oriza- 
va á rendirle omenages (1); de modo que el camino estaba lleno 
de coches de aduladores, yentes y vinientss. Brancifbrte vivia 
en Orizava desfrutando satisfacciones: mCmca á todas horas de 
los cuerpos militares: mesa opípara: inciensos sin intermisión 
por sus cortesanos: dinero en abundancia; puede decirse qua 
aquella era una verdadera orgía de placeres; mss como todo 
tiene su término en esta vida miserable, llegó el dia de que 
estas satisfacciones acabasen* El navio Monarca di6 fondo en 
Yeracruz á las tres de la tarde del dia 17 de Mayo de 
I?98, y el 31 del mismo llegó Azanza á Onzava, y Imbíen- 
do recibido allí el bastón de Virey, se marchó 1umn> á Vi- 
lla de Córdova. El 6 de Junio salió de Orizava * Kraacifor* 
te para Yeracruz á embarcarse en el mismo navio, y llevó 
einco millones de pesos; tres de cuenta del Rey, y lo res- 
tante de .fi^rticuhtres, que estaban depositados en Perote; la 
mayor paHe de estos dos millones por supuesto eran de Bran- 
ciforte: esta riqueza estuvo á riesgo de caer en manos de 
los ingleses, y asi necesitó que variar de rumbo en la costa de 

[11 Paréenme digna de la historia la anécdota siguients: 
El Fiscal D. Frasuñsco Xavier de Bortón^ hombre tan ffetu* 
lante como necio adulador^ luego que supo la enfermedad de orí* 
na que atacó á Brandforte, pidió licencia para irlo á visitar^ 
mmo efectivamente fué á Ortzava. Cuando le escribió moit»» 
feslaníde el sentimienio que.Uihia por este achaque^ le dice* • • •' 
Mi alma se ha petrificado al saber la enfermedad de F. E. 
Branciforte, riéndose de su necedad, decia en' su tertulia con 
risa sardónica y burlona • • • • ¡O señores! El alma dd Cemor 
Borbón está petrificada; no sé como pueda vimr con día etfe 
caballero. • • J burla digna de semejante adulación. 



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175 
Sflpafat eñtságkéam «n «1 FeraáI. Eitfl Vinty regresó á la Pe. 
wáamÚ9L cmrgsíóo de caddaiesy y Iftmhiftn de iQaldickmee; jamáe 
ee baji mrmtrmáo loe mexicanoe inae qtHJ^eoe que en eet^ vez» 
fnneípaloieole loe komhne de hien^ que ee Yeiao postergados 
«I aue aecensee genadne por hnuaee aervícias, fura soib ofayte- 
muuk emplacie ó aidelanloe ios que lee coanpnifaBa eon dinero; 
ék poeMo en ^eoeral mormnralíft 4e um Italiaao Miviad* prém 
ffien Monte para iMoar caudal^ f emáqveeeiae á expensas de 
cela desfraciada Amóciea; jr ooino «sta conducto era 'sefpúda 
«BflDediatBNieiite á ia de EeTÍUa*-Gi|9ede^ moáBio de '}mti&cm^ 
4ñoB» resaltaba mucbísmo en la coBtraposicdiD qoe se haeia 
de ima con iotca. Balee bs preciosidades qoe se liev^ para 
£epa&a« ee cuenta uaa oencl» coa dos gnam 4b perla, uno 
aaelto y oteo proidido en su logar; peaqése aa el presidio de 
Loreto da la bf}a Califomia. Dte eeta pi^oducaioa djÉ pairte 
Branciforte al ministro de hacienda Saavedra ^ carta nüf 
mero 1249, avisándole que él mismo la llevaría para que se 
colocase en el gabinete de historía natural. Probablemente se 
quedaría coa ella el conductor, ó se. la robarían 4os IVaneeses 
en la invasión del año de 1808, si se colocó en dicho lugar 
(que lo dudo). El carácter de Braaciforte era la astucia é hipo- 
crpsía mas refinada con que pretendía inútilmente ocultar su 
avaricia* Su amor á la Virgen de Guadak^e, j i la real 
femilia, jamas se le catan de la boca. Todos Jos sábados y 
día doea de eada ases, iba al Santuario; h^rcta poneo* aaa 
grande ímágeo y oortína en el ixilcoa de Pailacio: estableció 
Si safara ea la aaulnigada del ;dia Id de iXciemhce; ledo es- 
áo no oestaba cunero; pero él Jio ofraeié nt ima psesealadla 
ea la Colegietn, jcomo Buoareii qae doaé doce ealatiias de 
{data« Cuando bsMaba da loe reyes en la C6r(r, ae eoterne- 
áÚB, Éacta pucberstos, exhalaba sMspiíos, y parecía eaitnir mn 
it es p oe deliqoíos; sobre lodo, cuando re&ría las ptedsdes de 
•sos Jienigaas manas, y de sus caiiáláces peclMe; pero este 
•torroa de amores supo «ohoailes casaca, y aeDnirpe al paiti. 
•do 4Íel ftpy José» >fintanoos se olvidavdo las piedades de «Car- 
los y Luíaa, y sob «speró las del aaevo Rey. El que laa 
-sos cartas á leo .ministroa, se estosanga al ver reunidas .en elias 
•tantas jesptesionea de la adtáaoicín 4na8 bafa ó indecente. 

ÜfiO. A pesar éel j^¿dimsento que teaifl BnmetfNrte ^on 
^»edojr, «1 fgeéiaiino .español Invrlo suepioao) "traéá de remoeer. 
lo luego que tuvo noticias de su manejo, y de la reiMWH» -de 
tropas qae había heoho ea Oríaaara. Aeáaka debió bal^ ve* 
aida des M&oé aotqs^ >io que ^a pudo «erítau* par >la feíiesin 
con los inglfísos. No obstante esto, y de que Cádiaj «Htaha 
TOM. ui. 23. 



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176 

bloqueado por la escuadra brítániea, a»a noehe salió caai por 
eomedio de ella, aventurando el lanco. Trajo consigo ttem 
rail quintales de aztigue» y dos mil cuatrocientos fusiles. No 
dejó de traslucirse que en el ejército del Canloo de Orisa* 
va halHa ideas de independencia, pues las de la revolucioa 
de Francia habían volado hasta este emisiario. Aqu^ ejército 
feoDÍdo comenzó á deseubrirles á los mexicaiKM el gran s». 
creto de sus fuerzas reunidas, y que todo lo consegoiria» por 
medio de ellas cuando lo emprendiesen. Se cree que iba á 
estallar una revolución en Orizava* y qué la evitó la fídeli<- 
dad del Secretario Coronel Bonilla. Ajumza, apenas salió Bran* 
ciforte, desbarató el c nton. La concurrencia <iue incensaba 
i este en Orizava, casi toda se pasó á Córdova con el nue- 
vo Virey* y solo quedaron con aquel unos cuantos de los 
que aspiraban á grandes empleos, por su valimiento con Go» 
4..y (1). 



GOBIERNO DE D. MIGUEL JOSÉ DE AZANZA^ 

181. La llegada de este gefe á México había sido alta- 
mente suspirada en toda la Nueva España, pues su antecesor 
estaba odiado por la cualidad de extcangero, y por el renmu* 
bre de avaro que se había adquirido. Este salió de Vera- 
cruz en 10 de Junio, embarcándose en el navio Monarca, He* 
vando la enorme eoma de cuatro y medio millones de cuenta 
del Rey, y lo restante de particulares; este tesoro estaba de. 
poaitado en Perote. Azanza tuvo muy buena acogida en Mé- 
zicj, pues se recogían sus palabras, y oran la materia de laa 
conversaciones, como si salieran de la boca ée un oráeolo. 
Dábanle valia su afabilidad y bello comportamiento, y auroeiw 
taban el aprecio de todos las primeras providencias que di& 
tó encaminadas á disolver el cantón de tropas, que sobra cau- 
sar al real erario la enorme suma de aias de sesenta mil pe» 
sos mensuales, perjudicaba esta reunión de hombres á la agrí- 
sultura y al comercio. £1 primer cuerpo que se retiró fíié el 
regimiento de Tres Villas, en virtud de real orden de 10 de 
Abril de aquel año (1798): succesivaaiaita lo hicieroa los de» 

[1] Por efenqdo, d Otredor del imbmeo D. Silvettre Dim 
de la Vega [aliai] BandoUmj jue lo •cgsywitf iWute d wmdk 
de Veracnut 



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m 

oiéB 4 000 eapítak». Tolucá y Cdaya, al pasar por México, 
tuvieron eieroicioa geo^ales ¿ que astetió el Virey, y au dea- 
treza en ka evolueionea le hizo confesar paladinamentei que 
Méxioo no podía aer reoanquistado. 

162. No por haber retitado Azanza catas fuerzas se áe&f 
auidó en la defensa de las costas, así por tierra, como p<Nr 
Rían Mandó establecer en la lianora de Buenaviala winedia» 
ta á Veracruz seiscientos infantes y doscientos caballos, noni« 
brando por gefe de este cuerpo á D. Pedro Alonso, Tenien- 
te Coronel de la Corona, ofícifü de aobresaliente mérito; é 
hizo que campasen en Galerones que costaron al Rey cien* 
to diez mil pesos. £sta medida prudente se frustró por uno 
de aquellos accidentes que no puede . preveer la sabida ria bu- 
mana; aquel año fué muy copioso do aguas; estas rebalza-^ 
fon muy corea del campamento, se estancaron y produjeron 
unas ealenturaa tan malignas» que acabaron <;asi con toda la 
tropa; bastará decir que la» que sobrevivió se retiró á conva- 
lecer á la misma plaza de Veratcruz, que, en aqut^la sazón se 
creía lugar sano. Esta pérdida fué sensible, así por su nú- 
mero, como porqqe la tropa se formó de los jóvenes mus ro- 
bustos solteros, que se escogieron de diferentes cuerpos» .Ia 
enfermedad fué de naturaleza tan.maUgaa, que habiéndosie re- 
mitido á Valiadolid el vestut^io de los moldados de aquel cuer- 
po que murieron en Buenavista, los . que se lo pusieron fue- 
ion Ipogo contagiados de la misma epidemia, y f^é preciso 
qc^mar aquellas prendas. Los médicp^ opinaron ,qua {era.pre- 
iCiso destruir los- barraconea de. madera en quo habitó dicha 
/ropa, porque estaba trasminada y 4 puntp de repetirse y muí- 
liplicarse ol contagio (1),. 

163. Por lo respectivo á la marina, mandó completar Azan- 
isa las lanchas cañoneras hasta el . número de diez y ocho, que 
^nfíó al mando de D. Ignacio Fonuegra, y dos mandó co- 
locar en la embo^dura del rio do. Alvarado; con esta.niedi- 
da puso al puerto en disposición de resistir i|n golpe por 
mar, . 

184. En los primerps diac del gobierno de eate Virey co- 
menzaron á llegar buquM neutrales que animfiron el coniercio 
de Veracruz, y dieron motivo para murmuraciones injustas 
con que algunos pretendieron mancillar la reputación, y pu«- 
raza, de este gefe. Para dar ¡dea de este suceso, es preciso 
too^r q1 hilo de su historia desde su origen. 

185. En 18 do, Noviembre de 1797, se abrió este comer- 

[1} Carta de Azanza^ núm¿ 349, tom* 197. 



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178 

cío (domii^ éñ que qua no ei^ Vkey AÉMfM)y por lá 
eha eccciséz d« géoeroA de 6umpii* ViAíerón bu^cies de N^m^ 
te«*Am6rica, á quranés no permitió el VW^ dedciirgar poi^ no 
haber justífícado que la propiedad AMie e«pafielÉr« y pevque se 
guardaba Muoho de etta Haeieft eon prefefertein á otros. A 
Kmi que acreditaron la kgttimidad dé la precedencia, leu pertnK 
tió ai de#embaiiee, precediendo audiencia del ConauMo (I) y 
auBiaterio de hacienda. 

IdS". Con eartit iiüinero MOf tettáúó AWiaa etpedieUte 
promovido sobre si eontendria al reHíe eate comercfo. Para 
oír la opinión pábliea, hubo difereidad de par^^eres: él opí* 
d6 qetf en el caeo de conceded Iflt ¿faoia, foera extenüim y 
amplía^ pacato que ae habían íVanqoeado loa puertos neatra*. 
lea para el surtimiento de la Atnérrea; mas tedo k> dej6 á la 
resolución del Rey, particularmente déáée qae 8. M» tfonee* 
dio á D. Miguel López de Cádle> que la gracia (bese etteiv- 
eiva ft toda la América, bajo et ceaicepto <}e sai' géneros de 
Ucite comercio, introéa<;idf>8 lf>gí(imamente. HaM* registros «i. 
fHutados que se daban á los buques que descalcaban en Ve^ 
meruB para qoe regresasen con fVutos á £¿paña, afectando 
^(fáe la propi^d era tspánókt por sí íliesen rcieonocido<9 por 
idB hijees. Oeió al fin éste comercio de buques m^^aloc^» 
y se derogó la real orden de IB de Noviembre áh ]r79t, pbt 
la de 20 de Abril de 17§9. La odiosidad én paHé dé e#Te 
comercio recayó sobre Azanze, porqoe se apro^ethó rhu^ho 
de 61 D. Tomás Mnrphi, qoe estaba casado con una prima del 
Yirey; pero este gefb era inculpable eñ esto; Af urphi hiaío sü 
diligencia como la hicieron los de Cádiz para obtener sus per- 
misos, y para su opción no intervino d inñttjo vireínal. La 
eórte de España como no recibia caodalea entonces, y el lu- 
jo de la corte era inmenso, necesitó entrar en estas transa^ 
cienes con los comerciantes^ como hoy lo hace nuestro €k>^ 
bierno con los agiotistas con harto daño páMieo y de su IHn 
ñor. La del Gobierno de MadHd llegó al último extremo del 
vilipendio, pues necesitó rescatar con dinero el azogue y pa- 
peí que interceptaban los ingleses en nuestros mares, y de 
que habia un mercado esscandaloso en Jamaica: ni podía ser 
menos, pues estaba á la cabeza de la monarquía el ineptíst^ 
mo Príncipe de la Paz, quien por otra parte no se descuida- 
ba en esto de vender privilegios para engrosar su tesofo. La 
guerra no nos era perjudicial, con respecto á nuestro comer, 
eio interior de estofes de la tierra, que en aquella época proa- 

[1] Carta núm. 301, iám. 195, 



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176 
paraban eattO nkwté m tuibiftti visto. Pam ^utoatiracion de 
asta teidad, que pueda aer muy interasaote á nueairo aetual 
Gobierno que trata de dar impulso á la industria nacional, 
praoentaré el eüfr^íM dd iKs relacfoaea reunidas qoa el Sr. 
Asanza remitid al Míaialéfio dopde S* Criatobal Ecatepec, es. 
tando 4 punto de partir para España, y que mandé formar 
con el objeto da averiguar loa proj^reaoe que hablan tenido las 
manafaoturas da eada» alg^idoa y lana en el distrito del vi^ 
ffeinaCo desda al año 46 1796, Hasta K de Abril da 1800. A 
la letra dícet • 

nSn OffMca. • « • 8e ooasideratt en giro antee del año 
da 96, quiaienfes telares, y desde entonces ae¿ se han aumen* 
Utáó treaeientos mes. 

hEu GtmdaUuMtrá. En varios partidos de esta íntea^ 
deaaia, *ie hato auoientado el número de telares y operarios. 

nEn VMéMid^ Ha habido aumento, según avisó el 
Intendente. 

H^in PtíMa. También, segan el parte del mismo ma* 
gistrado, ha habido mucho aumento (1). 

„En CuauhMtm. L^ bá hnbido en los tegidos de bayeta. 

„Kn 8. Juan Teátihuaetm. Había en el año ét 1790 
evatro é cinto telares, y en d dia hay literata y fres^ y se 
emplean en hilar mas de oren nmger^a. 

t,En (j^tieréiaro. £1 número de obtfageri es el miamo 
que había en el año de 96; pei^ ahora se trabaja c«in mas 
aetiTtdad, y hay empleados en elloa tres mil cuatrocientos 
Teinte hombres (9). 

„En .^es^ióaZfi. Há habido poca aumentt), ségan aviaa 
al Subdelegado. 

„Bn Meiéped. Sa han aomentHdo Ion telatfes« y se em- 
plean doscientas personas. 

„En Mlatmaea. También bé habido aumento» 

„Bn 1\ilaneíngó. También há habido aamenta (3). 

„En ia VUia de Cadertiéa. Habiéndose aumentado dea- 
de al año de 17*96 ciento cincuenta telares, hay en el dia co- 
mo doscientos, y en ellos trabajan mas de quiniéntaá perso- 
nas de ambos sexos. 



[1] Y tanto, que $e eaímUba en ochó mühnti de fe$ú$ an- 
wulee él gtrá de esté cm ne rcio.'-^El Editor. 

[2] Todo el eféreüo de eeta América^ ettaba uniformado con 
ptÁo de aqúéRae fábrica». 

[8] Bn este pueblo hay mucha industria manufacturera pa^ 
fü la Huasteca* 



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180 

„En Oumhi» Eataban en girodoee tíhMB^y habiéii* 
dose aumentado trece desde el añ9 de 1796, hay en el dia, 
veinte y cinco. 

„Ea Choleo, H4 habido poco aumento. 

„En TencMdngo» Se han aumeatado eeia telares deede 
1706 (1), 

„£n Chüapa. Se conaideran en corriente de ^eaenta 
á ochenta telares. Casi todo el pueblo se emplea en traba^ 
jar en este ejercicio, y asegura el Subdelegado que há habido 
mucho aumento. S. Cristóbal 26 de Abril de 1800. — Azamxa,^^ 

187. Hó aquí un ligero bosquejo de nuestra industria en 
aquel tiempo. Era crecidísima entopces en Acámbaro, * Cela« 
ya, Irnpuato, y mas que todo en S. Miguel el Grande (hoj 
ciudad de Allende). £1 artículo de colchas» y m^cha? ñnísi- 
mas, surtía una buena parte de esta América, y se preaenta^ 
ban en todos los mercados con muchi^ estimación. Tegian* 
se también allí ricos tapetes, do los cuales llevó algunos el 
Marqués de Branciforte, y se ofendió do que en su reverso 
se pusiese que se habían hecho en S, Migud el Grande. 

188» La guerra de España con Inglaterra, era una mi« 
na riquísima que explotábamos* Entonces se apuraba la in- 
dustria y se fabri<;aban casas en todas las ciudadee^ porque 
reteniendo los comisionistas de Cádiz los caudqles de aque-r 
líos comerciantes por la diñcultad que habia de remitirlos, 
pues no los querían exponer, los pontón en circulación; 

189. Esta guerra no nos fué desastrosa: los ingleses no 
nos presentaron escuadras que nos invadieran; ciñéronse. 4 ba^ 
cer el corseo sobre el ,seno mej^icano donde nos tcvnaron va- 
rios buques ricamente cargados de los yentes y vinientes: no 
tebo ma^ <|ue un :ataquü formal entre un buque de aquella 
nación, y el berganún guarda costas. ^oeto, que sostuvo con 
gloria su Pomandan^e D, Juan Jabat^ que traifi á su t>ordo 
á D. García Dávila que venia 4^ la H4b^na npmbrado Go- 
bernador de VoracrusK, el cual sacó una, ligera. hefida en la 
frent9« La expedici9n que so. preparó en Campeche por el 
Capitán geoeerail de Yucatán, JD. Art«ro»OneyU, ao tuvo efec* 
to, después de haber hecho grandes y costosos preparativo^ 
y no obstante de haber sido auxiliado de la Habana xon las 
frnga^ Minerva y la O. Proponíase lai^za ríos ^ del punto do 
Walis; pero lo halló Can fortiücado, que no. 9SÓ nóedir su^ 



[1] Este lugar contiene los grandes tálleres de rAoteria, 
que llaman teg'^U)s de (K^üe^ que tienen , cuátripUcada durofiio/^ 
^ue los de los telares. , 



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181 
Ibersu eoQ las inglesas, y se retiró. Huro un eorabate con 
las cañoneras en el cual acreditó su valor el Teniente coro* 
nel D. Antonio Vázquez Aldana, y los enemigos lo respeta» 
ron por su denaodo y pericia militar. 

190. £i Virey Azanza no perdía de vista la prosperidad 
de la nación, y para fomento de la población de Californias 
mandó veinte y un niños de ambos sexos de la casa de la Cu. 
na, cuyo viage hasta el puerto de S. Blas importó cuatro mil 
setecientos sesenta y ttea pesos, pues les proporcionó la como* 
didad posible; si iguales remisiones se hubieran hecho por sus 
SQCcesores, habria aumentado en su población é ilustración 
aquel país asi abandonado, y del que podría sacar nuestra re- 
pdblica muchas ventajas. En las márgenes del rio SaUído^ 
en el nuevo reino de León, se planteó una colonia, á la que 
se le dio el nombre do villa de la Candelaria de Azanza^ y 
se fijó un destacamento de tropa miliciana, por ser aquel pun* 
to tránsito de Ioü indios bárb.iros, desde donde hacían sus ex- 
cursiones sobre nuestros establecimientos. Bu el ramo militar 
realizó el proyecto de establecer brigadas que se confiaron á 
gefes acreditados: la de S. Luis Potosí se confió al Coronel 
J}, Félix Caü^i el tiempo acreditó la utilidad de este esta- 
blecimiento. Calleia en el ano de 1810, apenas supo que la 
levolucion había estallado en Dolores, cuando reunió su bri- 
gada en la hacienda de la Pila, inmediata á S. Luis Potosí, 
estableció su campamento, organizó un ejército, y coa él ob- 
tuvo las primeras venttgns del gobierno español, en Acúleo, 
Guanaxu^to, Calderón y Zirácuaro.* si no hubi- ra comandado 
dicha brigada, nada habría heohu, ó sus triunfos habrían sido 
pequeños y aislados. 

lOL Dos sucesos encuentro dignos de notar durante el 
gobierno de Azanza, y ambos calamitosos: el primero fué un 
horrible uracán en Acapulco, la noche del 17 al 18 de Julio 
de 1790, que duró cuatro horas, y casi acabó con la ciudad 
(1). El segundo fué el gran terremoto ocurrido en 8 de Mar* 
zo de 1800, llamado del dia de S. Juan de Dios. En la re- 
lación que el Sr. Azanza hizo al ministerio, y que se regís- 
tra en la carta núm. 147, tóm« 201, dice así: „A las nueve 
de la mañana del dia 8 del presente mes, se experimentó en 
68ta capital uno de los mayores temblores que se han pade- 
cido en ella. Su duración puso de cuatro minutos: comenzó 
por un movimiento de oscilación de Oriente á Poniente; des- 
pués cambió la direccioii de Norte á Suti y terminó con mo- 

[IJ Can. núm. 501. 



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18t 

vlmienUs encontvsfkm, ¿ manem de etráriob FoiÉariormeiiÉt 
se bnn sentido también algunos otros lerreiQotes; peto muy lú 
gero^ y ^ oorta duraeton. 

192. y» Fué gránelo la oonstemaolon q«e causó el primera em 
b«ta pobtacioii numerosn; pero ^r íbrtona no pereció Jiingu. 
ROy m lo9 peijincios fueron lan grandes coaio era de teaier* 
se. Las tres copias ipe acAfl^>año a^witaay ínstfuíráQ á V. 
E. de los que se haa aávertido en los teaipdos, en los edíñ* 
oíos reales, en las casas é» cemonidod y de particulares, ea 
tas «rquerías y caierias, y en este real palacio. 

103. n^uego que cesó el molimiento, hioe ^MiUicat vm ^aa* 
do, prolHbiettdo el tránsito de loa coches y carros por las ca« 
Hee y pUscas do U ciudad, entretanto se recMiooian los da- 
ños que hnbia originado en sns edificios, 1» cual se ejecutó 
con la mayor exactitud y breredad posible, y apuntaladas, é 
deniolidas algunas casas quf^ amenazaban mina, hice cesar la 
prohibí oioii indicada, y tomé las mas eficaces providencias pa^ 
Ti\ que se reparasen los acqeductos, y lo» edificios reales y 
públicos." 

194. ' Este horible temblor se sintió hasta Ir^puato, aunque 
levemente; yo me hallaba á la sazoa en Goanaxuato, donde 
Ao se percibió movimiento alguno, acaso por los muchos so- 
cebones de minas que ^y en sus montañas; solo sí se notó 
«na grande opacidad en la atmósfem, cosa rara en aquel cié» 
lo hermoso, y en el mes de Mareo* 

i9b, ®n principios de Noviembre del afto ««terier, bube 
yytri gr^n novedad, aunque de diferentn especie, que eoaster^ 
Dó mucho á los mexicanos. CJausola una oniel y sengoicMb* 
ría revolución que iba á estallar en esta ciudad. IFnos ouobp 
tos jóvenes atolondrados y abrumados de misena,^ proyect»roa 
nscsinur á los españoles rióos que hal)ia en México: juntáis 
bnn^o eií ^1 callejón de los €¡<aohupit|ee, donde conftroneiabaai 
t^ modo de ejecutor eu de$atíni^ empresa, y m\ efitoto h»- 
-bi m comprado unos machetes qm tenian prepaftulos. Azua. 
-z-^t tuvo la denuneia, y con el A/lcaMe ¿e cói<te D; Joaquia 
Mosquera, y con una partida de soldados filé «en persona i 
sorprenderlos, y lo logró tomándoles las armas que fiíeron él 
cuerpo de su delito. Puestos en arrest^^v y seguida ía oauaa 
por todo^ stn trámites en la S^ila ée\ crínmn, toJo cl«uMide 
n^vu.trditba el latto Iktal de que sé «ridn dignos. La causa 
q*iddó pendiente ó la salida del vireina<o del 8r« Ananna; f^ 
*ro su sucoesor a&otado por la» légrim4iM d^ una 'heramna de 
lo!í rcofi, tomó empeño en salvarlos, interesándose eficazmente, 
no solo con los alcaldes de corte, sino con les ^abogados de 



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183 
h» reo», y asistiendo peraonnlinente al tribunal á la vista y 
reiacioB del proceivo. Consiguió su intento, porque los oido« 
rea, principalmente D. Guillermo de Aguirre, estuban persua- 
didos de que el dia en qoe se viese ejecutar en un patíbulo 
al primer deJ i amiente de este género, comenzaría una nueva 
reacción, cuyo resultado seria la independencia de la Amérí<» 
ca« £1 tiempo hizo ver que no se equivocaron en este con- 
cepto. Jja mucba sangre derramada en la insurrección de 
1810 hasta 1820, en vez de aplacar y extinguir la revolu* 
cioo, solo sirvió para multiplicar prosélitos que en 1821 con- 
sumaron la independencia, 

196. £1 12 de Mayo de 1799, murió el Conde de Revi- 
Ua-Gigedo en Madrid: oyóse en México esta &tal noticia co- 
mo suelea oirse las calamitosas desgracias, y se renovó la 
memoria de los beneficios que se debiao 4 aquel ilustre gefee 
mam amig3S s^ reunieron y acordaron honrar su memoria cott 
una flolemnisima parentación en la iglesia de S. Francisco, 
erigiendo un melifico túmulo, adornado de bellas poesías é 
inscripciones. £fectivamente, se celebró el funeral con la^pom» 
pa que pudiera el de uo Monarca el día 24 de Octubre de 
dicho ano, £1 Predicador fué Fr. Ramón Casaus, electo des- 
pués Arzobispo de Guatemala. £1 texto de su oración has* 
ta para encomiar dignamente á su héroe, y está tomado dd 
lib. I. de los Reyes, cap. XXIX., versos 6 y 7: dá idea de sa 
rectitud, y de que por ella no agradó á los Sátrapas (1). £sta 
es la ocasión mas oportuna de nablar del juicio de residen* 
mia, que sufrió este grande hombre, suscitado á lo que so cree 
por el Marqués de Brenciforte, con cuyo influjo y protección 
contaron los regidores de México, que lo promovieron. De 
él dá bastante idea la sentencia absolutoria del Consejo de 
Indias, que á la letra dice; „V¡sta por los señorea del real y 
supremo Consejo de las Indias ei| Sala de justicia, los autos de 
la residencia pública, y demanda de capítulos puesta al Sr. Con- 
de de Revilla-Gigedo por el Procurador general y el Síndico 
del coman de la ciudad de México, acerca de las obras que man- 
ilo hacer en aquella capital durante su vireinato, modo con que 
.se eíecntaron, caudales que se invirtieron en ellas, y otras co- 

[IJ „Fmf Daminui quia rettiu es tu et htmus in eonspectu 
siso: eí esihu tuuif st mtraUms m€cum €tt m easÉris: et non vu 
tem in te qwuUfuam mali ex die ^ venisti ad me, tif^iie m 
diem hanc: sed Satrapig wm plaeeg. Reverteré^ erge, et wtde 
in paee.^^ Ette eemum^ y la eracwn latína se f wpn m teron en 
1a Nvm>a Chtatemáia en la oficina de AtévaHoj año de 1800. 

TOM. UI. 24. 



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184 

Bas: Vista la real orden de 19 de Marzo de 1794, por la <pio eH 
atención al mérito y •ervicioa del expresado Sr. Conde de 
Revilla-Gigedoy y 4 la pureza, desinteréz y justificación con 
que había servido el vireinaio de Nueva España, se dignó S. 
M. dispensarle la residencia secreta, y mandar que se pubii« 
case edicto para que si algunas personas tuviesen que pedir 
contra el indicado Sr. Conde, lo ejecutasen dentro de cua- 
renta dias, y que viendo y substanciando las demandas quo 
se interpusiesen, avisase al Virey las resultas: Visto lo re- 
sultante de la indicada demanda do capítulos, y los documen* 
tos y prueba deducida porque se remitieron los autos al Con- 
sejo para que tuviesen en él el debido curso: lo actuado en 
su consecuencia en este tribunal, y cuanto ver convino: oí- 
dos en estrados los abogados de las partes, y el Señor Fie— 
cal— Fa¿2amo9, que debemos declarar y declaramos por resp<'. or- 
tivamente voluntarios, infundados y calumniosos los capítult» • 
de la referida demanda: que las obras de que en ellos se tra. 
ta y se han ejecutado durante el gobierno del Sr. Conde da 
Revilla-Gigedo á impulsos de su particular y singularbimo ze. 
lo y actividad, y amor al bien común que ha tenido pocoe 
ejemplares en sus antecesores, y hará época en la serte de 
aquellos Vireyes, han sido muchos de ellas necesarias, otras 
útiles, y todas conducentes para la salud, comodidad y segu« 
rídad de los habitantes de aquella capital, su adorno y her- 
mosura, limpieza y buena policía, deseada por aquella ciudad y 
•US vireyes, proyectada y empezada varias y^ew^ y nunca lie* 
rada 4 perfecta ejecución, come la misma ciudad, su Procu* 
rador general, y el Síndico del común lo manifestaron rep&* 
tidas veces en los expedientes formados sobre algunas, y las 
principales de dichas obras, dando gracias al Sr. Conde por. 
que con su eficacia, amor y zelo, procuraba las ventajas y 
adelantos de aquella capital, fítcHítando lo que la ciudad do 
había podido, sin embargo de haberlo deseado ingentísimamen. 
te, y estar obligados á ejecutarlo: dándole las mas sinceras y 
expresivas gracias por el amor y ardiente zelo que tenia por 
•1 bien de aquel publico, su provecho y utilidad; proporcio- 
nándole las ventajas qtie se advierten en sus providencias, 
efectos todos de su infatigable zelo por la causa común, que 
•e extendía hasta solicitar la hermosura de aquella capital, 
quit4ndola los defectos que padecía, y que tanto contribuían 4 
la salud pública y general beneficio de sus habitantes, con 
otras expresiones de esta naturaleza, muy contrarias 4 las de 
que se ha usado en la demanda; que por lo tanto, lejos de 
ser responsable el Sr« Conde por algunas de las cantidcdes 



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186 
isTertidas en las emineiadas obras, ea acreedor por aa con- 
ducta infatigable, zelo y actividad con que proporcionó á aque- 
Da capital tantee benefícioa como resultan de loe autos, y son 
públicos, notorios, y dignos de los mayores elogios y perpe- 
toa gratitud y reconocimiento de aquella ciudad y de todo bu 
▼ecindario; como igualmente á que sus particulares méritos y 
serncios sean atendidos y premiados por la suprema justifí. 
cacton de S. M. en las personas de sus succesores, ya que 
no puede serlo en la del Sr. Conde por su fenecimiento: Con- 
denamos en todas las costas causadas á la parte del Sr. Con- 
de, con motivo de esta demanda, á todos los sugetos manco- 
munados que compusieron y firmaron la Junta d^ O de Ene* 
xo de 1796, en que se acordó ponerla; á cuyo efecto se ta- 
zarán por la Contaduría general las ocasionadas en el Con- 
sejo, y se verificará en México la misma diligencia á conse- 
cuencia dol despacho que se libre por lo respectivo á las cau- 
sadas en aquella capital. Mandamos que por los mismos su- 
getos que compusieron la referida Junta se entere mancomu- 
nadamente en las arcas de la ciudad, cuanto de sus fondos 
se hubiese extraído para gastos de esta demanda, remitiéndo- 
se testimonio al Consejo de haberlo asi verificado, y lo acor» 
dado. Y por esta nuestra sentencia que se consultará á S- 
M. antes de publicarse, definitivamente juzgando, asi lo provee- 
■IOS, mandamos y firmamos." 

197. El Rey aprobó, y mando se pusiese en ejecución. 

198. A pesar de esta acusación, y pendiente el juicio, Re- 
▼iUa-Gigedo fué nombrado Director general de artilleria, por el 
buen concepto que en la corte se tenia de su inteligencia y bue- 
nas disposiciones; murió abrumado de pesares, porque era hombre 
muy pundonoroso; tal vez se le babria prolongado la vida, ei 
fanÚese sobrevivido á este justo Fallo. Conocí á sus acusadorep; 
y entre ellos, hombres que no habrían osado á mirarle la ca- 
ra, no digo como á Virey, pero ni aun como á particular. 

199. Por los servicios de este ilustre personage se conce- 
dió á su succosor en el vinculo, la dignidad de Grande de 
España de prímera clase* 

200. En los dias en que México se gloriaba de poseer en 
el Sr. Azanza un Virey dotado de prendas singulares y el 
iBSf á propósito para el gotñomo, en Madrid se le nombraba 
fluccesor. Ei vireinato se puso en venta en aquella corte: di- 
cese que se ofreció en ochenta mil pesos al Secretario Bo- 
nUla que residia en la corte, y se quedó sin él por no ha- 
ber encontrado un libramiento contra su yerno D. Lorenzo 
Guardamino» y se le confirió á D. Feliz Bcrenguer de Mar- 



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186 
qaÍDa, Geíe de escuadra y Gobernador que acababa de ser de 
Islaa Marianas. No se sabe á pauto fijo el modo conque pu* 
do negociar tan alto empleo. Cuéntase, que necesitando D. 
Diego Godoy unas estofas muy ricas de la Cbina, supo qué 
Marquina las tenia, y que efectivamente se las proporcionó; 
y que esto, y la amistad de Branciforte, con quien habta lle- 
vado correspondencia oficial, le allanaron el camino. Mar* 
quina era un oficial obscuro; y tanto, que cuando supo Car- 
los IV. que era Vírey de México, á pesar de ser un boboo»- 
zo, pt*eguntó quién era este hombre de quien no tenia idea. 
¡Asi andaba la monarquía! Sea de esto lo que se quiera; lo 
cierto es, que él y EÍonilla se embarcaron en el ber^ntin 
Cuervo, que era correo, el cual fué hecho prisionero de lf>ci 
ingleses on cabo Catoche, y parte da su tripulación llegó á 
Veracruz, como informó Azanza al gobierno (1). A los p<»co8 
dias después, hé áqui ¿ Marquina en Veracruz en compañía 
de Bonilla, presentándose con el carácter de Virey, y el se- 
gundo de su Secretario. Inmediatamente se esparce el rumor, 
y todos murmuran de este hecho; no es posible (decian) que 
un Geíe de escuadra español, destinado al mando de México, 
haya dejado de prestar juramento de no servir contra la Ingla- 
terra durante la actual guerra; este hombre no puede ser Vircy. 
Reunióse el real Acuerdo de oidores, donde se discutió el punto 
en varias sesiones, y se decidió que se le debia dar posesión: cré- 
ese que en esto tuvo mucha parte el Fiscal BorÍx)n, que de- 
testaba á Azanza, e! cual escribió á Marquina que se presen- 
tase en Mésico militarmente, reuniendo la tropa que pudiese 
de Veracruz y de las villas; ¡consejo digno de aquella cabe- 
za de Chorlito! Azanza vio el cielo abierto: deseaba dejar el 
mando porque el Ministro D. José Antonio Caballero le ha- 
bia mostrado odio insultándolo en varias ordenes; por otra 
parte Azanza estaba comprometido á casar con su prima Do- 
ña Joseík la Alegría, Condesa viuda de Contramina; por tan- 
to, aceleró su viaje, se casó en Tacubaya dándole las manos 
el Arzobispo Nuñez de Haro, y se marchó para S. Cristóbal 
Ecatepec, desde donde datan sus últimas contestaciones oficia- 
les, y fué condecorado con la plaza de Consejero de estado 
que no desfrutó, porque habiendo llegado á España se le im- 
pidió la lleirada á la corte j se detuvo en Granada hasta el 
año de 1B08 que lo llamó Femando Vil. para hacerlo Se- 
cretario del despacho, paaado el levantamiento de Aranjucz. 
301. D. Miguel José de Azanza es uno de aquellos hom- 

[1] Carla núm. 701, tóm. 100. 



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187 
Ivrea, coya idea menee tratmitine á la posteridad por mis vír* 
todos. Nació en 1740 en Aoia ea el reino de Nayam: hí* 
so aue piimeroe eetodioe en Saagueza y Pamplona: salió de 
Eopaña de edad dé diez y siete años, ood el obieto de con- 
cluir su educación al lado de su tio D. Martin José de Ale- 
Sia, que entonces era Director general de la compañia del 
ey, y deupues Administrador general de la caja de Veracruz: 
hízose á poco tiempo coolaborador de este en su empleo» y de las 
cjomisíoiies qoe se le confiaron cuando la expulsión de los Je- 
suitaa. En 1769 ya había desempeñado algunas importantes» 
con el carácter de Secretario del Visitador D. José de Gal- - 
Tez, de eaya gracia cayó por haber escrito confidencialmen- 
te á sus amigos, que este gefe estaba loco, y por lo que lo 
mandó arrestado con otros de su familia al colegio de Tepot- 
sottán. En 1771 temó los cordones de Cadete en Caracas» 
en el regimiento de Lomba rdia, en el que obtuvo la plaza de 
Alferez, y en 4 de Mayo de 1774, fué promovido 4 Tenien- 
te en e* regimiento fijo de la Habana, donde fíié promovido 
pt>r sus buenos servicios al grado de Capitán en Agosto de 
1776. En este periodo- de tiempo fué agregado como Secre^ 
tario del Marqués de la Torre, Capitán general de la isla de 
C6ba, y con este gele regresó á España en Agosto de 1777. 

202. Con este grado pasó al regimiento de iníanteria de 
Córdova, y se distinguió en el bloqueo y sitio de Gibraltar 
en los años de 1779 y 80. En este mismo año se loman- 
do que aeompanaae á dicho Marqués de la Torre, nombrado 
Piempotenciario á la corte de Rusia, y tomó una paite muy 
distinguida en las negociaciones diplomáticas que en esta épo- 
ca tenia España con las cortes de Vtena y S. Peterebourg. 
En Abril de 1788 se le nombró Secretario de esta embaja- 
da, y quedó encargado de ella por haber vuelto á España di- 
cho emlMJador. Continuó con este carácter hasta Diciembre 
de 1784, que tuvo orden de pasar á Berlín encargado de ne- 
gocios de España cerca de la corte de Prusia. 

208. En 28 de Octubre de 1786, se le confirió la inten- 
dencia de Toro, y después se le promovió á la de Salaman- 
ca, y de Coiregidor de esta ciudad, reuniendo ambos empleos 
que estaban separados, por consideración á su mérito, ó como 
el Rey dijo:.*.. Se sirvió concederlo por consideración á la 
peisona de Azanza. 

204. En 24 de Mayo de 1789, se le nombró Intendente 
de ejército del reino de Valencia, destino que sirvió hasta el 
año de 1793, en cuyo tiempo pasó á serlo del ejército del 
Rosellon^ En Diciembre de este mismo año se le nombró 



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183 

Ministro de la guerra, y en Octubre de 06 Virey de México 
y Presidente de la real Audiencia. Eo 1799 te le hizo Con* 
sejero de estado; por tanto, en el peí iodo de treinta y un anoe, 
Azanza recorrió la escala de los mas altos empleos por su 
jtrobidad* Retirado del vjreinato de México por' intrigas y 
persecuciones secretas de los ministros, se le detuvo en Gra* 
nada basta que Napoleón vino á trastornar basta sus funda- 
mentos la monarquia de los berbenes. Los que rodeaban á 
Carlos IV., temian el ascendiente que habia tomado sobre su 
corazón y el de la familia real por sus modales dulces y por 
su probidad, y se empeñaren en alejarlo de la c6rte, donde 
tenia amigos, y Femando VIL era uno de los apreciadores 
de su mérito. Hecba la revolución de Aranjuez, lo llamó, 6 
hizo Ministro de hacienda, empleo que servia cuando se re* 
tiró el Rey á Bayona, dejándolo en la corte colocado en la 
Junta de gobierno que creó durante su ausencia. Entonces 
tuvo que reprimir la audacia del Duque de Berg que la pre- 
sidia, y aunque no pudo enfrenar de todo punto la audacia 
de este gefe, neutralizó en gran parte sus providencias coa 
su prudencia y política. Llámesele á poco á Bayona para 
que presidiese una Junta de personas notables, reunida para 
dar á la España una constitución por la que se conservase 
la integridad é independencia de esta monarquia. Hé aquí 4 
Azanza metido en el vórtice de una revolución, á cuyas cir- 
cunstancias y exigencias imperiosas era preciso ceder, babien* 
4o ya dado el ejemplo el mismo soberano. Una nación ace* 
falada, agitada de revoluciones intestinas, rodeada de ejérci- 
tos franceses, ocupadas sus fortalezas, hizo creer á Azanza 
que era preciso sucumbir á fuerza tan prepotente como insu- 
perable. Cedió á este hnpulso como los mas sabios y pru- 
dentes españoles, pues no estaba al alcance de la perspica- 
cia mas lince de los hombres, preever el. desenlace de este 
drama desconocido en la historia. Sometióse Azanza al Rey 
José, quien le brindó con el cordón de la Legión de honor; pe- 
ro no oyó do su boca sino una respuesta que no esperaba» • •• 
Señor, le dijo, mientras que exista un soldado francés en Es- 
paña, no recibiré gracia alguna de un Soberano extrangero, 
ni entraré en mi pais con ninguna insignia que pueda hacer 
creer al vulgo que ella ha sido el precio de mi complacen- 
cia.'^ La justicia reclama el que yo refiera, que habiendo en* 
tendido después Azanza, que la intención de Napoleón era 
reunir la España al impeno francés, escribió á este Monarca: 
„Que ól habia prometido servir, confiado en la promesa impe- 
rial de que ni una aldehuela se dosmembraria de la Espa- 



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180 
fla, stQO qoe te eoiMeiTtría y garantizaría la integridad de 
la monarquía; pero que no siendo aal» baria au dimiaíon y ae 
retiraría á Cádiz. 

205. En el año de 1808, Azanxa fué nombrado Ministro 
de indias, negocios eclesiásticos y policía, y encargado de di- 
Tersas negociaciones importantes, tanto en lo interior como 
en lo exterior de España, y enviado á Granada para resta- 
blecer la tranquilidad de aquella provincia* En 24 de Mar<<» 
zo de 1808, el Rey José Napoleón le honr6 con el título de 
Duque de Santa-Fó, trasmisible á sus bijos ó succesores: bi^ 
zolo además Caballero del Toisón de Oro, y Embajador ex- 
traordinario para cumplimentar á Nnpoleon por su matrimo- 
nio con la Archiduquesa de Austria; pero reteniendo el mi- 
nisterio de indias, al que le agregó el de relaciones exterio- 
res. La Providencia babia puesto término á la grandeza de 
Napoleón, y con su caída á la de los gobiernos establecidos 
por su política* Bien sabidos son los motivos que obligaron á 
José á retirarse de Eripaña; Azanza siguió su suerte, y entró 
con él en Francia en 1813 Retiróse á Montaubau, y José Na- 
poleón le bizo salir de aquel retiro, y mandó transladar á Pa* 
ris, donde tomó parte en las negociaciones que restituyeron 
á Fernando al trono de España, quo absolvió del juramento 
á los españoles quf* habían servido á las órdenes de José. Azan* 
za se bailaba en Paria cuando reapareció Napoleón del El- 
ba; y á la vista de éste, de acuerdo con D« Gon2Milo O' Farril 
su colega, publicó su manifíesto en que brillan la verdad uni- 
da á la energía, y el amor mas ardiente por su patria. Es- 
ta memoria es modelo de las de su clase. Napoleón rc'unió 
en su palacio á todos los que le habían servido en España, 
y les propuso que tomasen la cucarda tricolor, asegurándoles 
que desde aquel momento serian senadores. • • • La respuesta 
de' éstos fué unánime y corta: „Sañor, le dijeron, nosotros que- 
remos ser loque somos; es decir, españoles. •••^^ Ustedes, res- 
pondió Napoleón, serán desgraciados. Estas palabras, lejos de 
incomodarlo, aumentaron su estimación hacia ellos; entonces dio 
nn decreto, mandando que los que habían seguida á José su 
hermano, gozasen en Francia de sus títulos y honores, como 
también los emolumentos que se les habían asignado en las 
diversaA funciones que habían egercido. Azanza quedó en Pa« 
ris balita 1820; en este tiempo regresó á Madrid: Femando 
VIT. le recibió con singulares muestras de aprecio, y se mos- 
trab.'i impaciente por su llegada: mandó que luego luego fue- 
se á palacio: propaso al Rey que se embarcaria 'para México, 
para allanar las diferencias que se habían suscitadn en este 



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190 
fni9 con la metrópoli; quiéo »ib« que «aerte habría corrido 
la Améiioa si oe le hubiese enviado, á lo menoe por entonces. ••• 
Puede mucho un hombre político y de estado» cuando obra 
«n un suelo que tiene muy conocido de antemano! Axanza 
▼olvió á Francia á entrar ea la vida privada: su corazón 
se llcDÓ de amargura con las revoluciones políticas de.Espa* 
ña en aquella époen, que hicieron mucha impredion en su 
edad avanzada* Murió pobre (1), porque no sacrificó sus obli« 
gaciones á su interés: su conciencia fué la guia de sus ae. 
dones; no obstante, poseía el mayor tesoro en el eorasoB de 
* su amaUe esposa, y bien puede decirse que murió en el se» 
no de su patria^ pues le rodearon amigos sinceros* 8u pro* 
bidad, su dulce é insinuante trato, no menos que su deseo de 
servir á toda clase de personas, aunque no las hubiese cono, 
cido (y de que yo puedo dar testimonio, pues me dispensó 
finezas que no merecía), bien merece que se ponga sobre sa 
sepulcro esta inscripción tan sencilla, como el héroe á quien 
se dedica. • • • „He hecho mucho ton, y jamas hice mal á imi^ 
die.^^ Dejó muchos escritos útilísimos, que ojalá publique sa 
familia. Yo lo proclamo por el Virey mas $ábiOf polítícOf f 
amable que ha tenido la Nueva^España (2). 



[1] £3 ¿ia 30 ife Jwdú de 1826, en Burdem, de edad de 
achtnta ano$; Ftmando VIL le concedió una pensión iU smm 
mü doscientos dneuenia francos. 

[2] Yo haría macha tnoleneia á mi corazón si omififra rem 
fsrhr la anécdota siguiente: Cuando ¡legó Ázanza á Mágica^ 
emprendió Hm viage al colegio de Tepo¿otlán, donde como he 
ref crido f estuco preso de orden del Visitador Galvex: se hizo ¡le* 
var á la cdda ó aposento de su arresto^ y se conturbó su anim 
mo; mOndó buscar á un indio gue lo cuidaba, y efectioamente 
lo encontró dZZi* en d momenta se lanzó sobre su cuello, y co» 
mentaron á llorar uno y otro, recordando la memoria de sua 
irabafos; colmó de elogios la fiddidad de aqud indio vityo, y le 
regida un bolsillo con onzas de oro. ¿Quién no conocerá en stda 
este hecho todo d fondo de virtudes dd Sr. Asanza? 



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191 



GOBIERNO DE D. FÉLIX BERÉNGUEB 
DE MARQÜIÑÁ. 



^206. En 29 de Mayo de ette año» entró eale gefe en la 
nlla de Gtiadalape, donde con laa aoteamidadee acostuoitoi. 
das recibió et bastón de Virey del Sr. Azanca. El siguíen* 
(e día entró en Méxteo nn el menor aplauso popular» puetf' 
oarecta de prestigio, y á todos era muy sensiUe la retinuke 
de Azanza, y pocos ignoraban la injusticia que se lé bácia» 
y violenta persecusion que se le había suscitado en la cor» 
te. La Tenida de Marquina, filé obra de la intriga mas ¥er« 
goDzosa del Gobierno espafk)!^ dirigido por Oodoy y so Oom» 
parsa; es un fenómeno que nadie bá podido deslindar á toda^ 
los» y sobre cuya aToriguacion exacta pocos han podido aeer*' 
tan y ciertamente no es posiUe ooinprender como el Vice* 
Almirante de Xamaica podo poner en libertad á un ge& de 
escuadra español que venia ¿ hacerle la guerra, y lo mismo 
i so Secretario el (General D. Antonio Bonilla. La diiicul* 
tad sabe de punto» si se leñeziona que én real orden de 30^ 
de Noviembre de 1800» el Rey le mandó pagar cuarenta mil' 
pesos» por resarcimiento de gastos que lé habiá causado su 
veniik (1)» 4 la sazón misiiMi que no bahia en la casa real' 
«i aun para loo pféctsoa gastos» porque no iba un peáo de lú$' 
Américas* 

207. Dijoser y láo sin fundamento» qué Marquina sólo faia. 
Ma traído una real orden» y no los dcwpacbós solemnes qoe' 
acDstumtiraban los YÜfeyes» altándote la cualidad de Presiden^ 
te de la real Audiencia; y que por tanto» se lé admitió co«' 
mo tal» bdjo la pretexta de presentarlos' á la llegiidá del pri« 
mer correo marítimo. De nada de esto hay constancia en' 
los librea de correspondencia» poes estoe. asuntos se tratarotf 
eon el mayor sigilo, y solo estaba iniciado en ellos el ofi* 
cial D. Juan de Dios Uribe» que manejó este negociado. 

208. No cOQtriboyó poco para deaprestisiilr á MurquSna»; 
el que kabia tenido pendiente un recuiM de suplicación do 
li Audiencia de Manila, en la de México» donde se decia qu0 
se había oondoeido con animosidad cuándo fiíó Gobemadbr'dtf 

£1] Carta núwu S24» ióm. 305 de corr tB p fm dMna^ 
m. 25. 



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102 
Islas Mariana», y ee temia que obrase del mismo modo en 
México. £^ maguer de tonto, lo entendió así, y procuró ga^ 
Darse el afecto del pueblo con hechos que ciertumente le ha- 
cen honor, sobre todos, el que voy á referir, 

209. £1 Ayuntamiento de Módico le manifestó que en los 
gastos de su recibimiento había consumido de quince á diez y 
$eÍB mil pesos, y para indemnizarse de este gasto quería que 
se hiciesen unas corridas de toros como había sido costumbre; 
á lo que se opuso Marquína,^ diciendo, que semejantes fiestas 
contribuían á desmoralizar al puebhs y arruinar á los padrrs 
de familia, aumentando sus gastos en una época en que la 
miseria publica habia llegado á un alto punto. A este tiem-, 
po se <ratuba de rematar el abasto de carnes de México: ct 
Vírey procuró que fíncase en el postur que ofreciese mas ven. 
tajas al público, y aun asistió personalmente á la almoneda. 
Supo que un po«(tor, entre las condiciones que proponía, era 
la de que se rebajase al público media onza de carnero en 
las que ofrecía por un real, con calidad de que no bubicse 
conidas de toros, . reintegrándose la ciudad con el valor ó pro- 
ducto de aquel desfalco, que importaba de siete á ocho mil 
pesos míe habían de salir del común. Semejante propuesta 
incomoaó mucho á Marquina, porque era gravoso al público, y 
luego mandó de su propio peculio al Ayuntamiento siete mil 
pesos, para que se completase el exceso de gastos hecho en^ 
flu recibimiento (1). 

210. No fué esta la única medida que tomó para aliviar 
ni público. Supo que el despacho de los negocios de hacien- 
da estaba escanda losanian te retrazndo por La taorosidad volun- 
taria del Fiscal />. Lorenzo Hernández de Alva. Sus agony 
tes ' despachaban con prontitud, pero el retenía los^ oxpedien* 
tea tan firmar sus pedimentos; á algunos de edtos fué nece- 
sario ponerlos de nuevo en limpio, porque ya era pasado el 
vienio del papel sellado; es decir, Inibian esfcado sin firmar 
dos y cuatro añop en per^ício gravít^imo de las partes.' Már- 
quina lo excitó eficazmente á que acelerase el despacho; pe- 
ro viendo que eran inútiles sus ínterpc4aciones, mandó que 
se pasasen los expedientes rezagados al Fiscal de lo civil. Ber- 
bén, quien en once meses despachó mas <le dos mü. Fué tal 
el zelo de Marquina en esta parte, que ofreció pagar de su 
bolsillo á los nuevos agentes que se pusieron para^ poner cor- 
riente el despacho. £1 Fiscal Hernández jáe, Alva no tuvo 
que responder á sus reclamaciones, y para salii con honor del 

Xi] Carta núm* 47^ al Ministro Cábálkro^ tóm. 204. 



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19) 
|»^«o go retiró á Tacubaya con achaque de. enfermo. Ni el 
Conde da Rüvilla.Gigedo con toda «u actividad y energía pu« 
do conseguir lo que Marquina, con este galápago togado, pa- 
ra hacer amlar el despacho. Igual actividad moatró con el 
Asesor general del vireinato (yo testigo) (1). 

211. A los pocos diaa de babor tomado el mando Mdr«* 
quina, es decir, el 26 de Muyo, murió el Sr. Arzobispo Nu« 
ñez de Uaxo, á cuyo cadáver se le dio sepultura, haciendo, 
sele l<i3 lionores militares como Viroy que habia sido en 1767, 
asistiendo á su fun^^ral, Marquina con la real Audiencia, y 
todos los tribunales. E.ste ¿bio Prelado gobernó la Iglesia 
de México el largo espacio de veinte y ocho años: ffastó in- 
mensas sumas de dinero en obras de piedad, de que dan tet^ 
timonio el hospital general de S. Andrés, el colegio de Tcpotzo* 
flan, que fué de los Jesuítas, y lo hizo de instrucción en lo moral; 
y corrección; el convento de Capuchinas de Guadalupe, cuyaobn^ 
regentó persontilmente; la casa de la Cuna, y el colegio do 
Niñas do Belén, (conocido con el nombre de las Mochas), 
Casi en les mismos dias , do sa fallecimiento, se dedicó la 
magnifíca Iglesia parroquial de S. Pablo, en cuya construc- 
ción tuvo no pica parte. Arregló el plan de estudios del Se* 
minarlo conciliar de México, á cuya juventud excitó por me- 
dio de premios y recompensas extraordinarias. Sus pastora» 
les y. sermones prueban su bolla literatura. Habria comple-:* 
iado esta ventajosa idea de su buen gobierno, si los mexica- 
nos no hubiesen notado en él una extraordinaria predilección 
á sus paisanos sobrf ellos; pasión disimulable en algún mo- 
do, y mengua qué compensó con gran;Jes sej'vicios á la re» 
ligion y al estado. Su memoria será suave d la posteridad; 
y excitará sent¡n*ientos de justa gratitud y alabanza. Conti- 
Buaba la guerra en estos dias con la nación Británica; era 
guerra de eampadresf pues do la Habana á Xamaica cruza- 
ban con frecuencia buques parlamentarios, , por medio de los 
cuales estaba abierta una franca comunicación, y por medio 
do ella se rescataba en Xamaica y Kingsthon el azogue, pa« 
peí y otros artículos, que nos habían tomado los ingleses en 
el seno mexicano. Por este comercio se rescataron igualmen« 
te noventa quintales do cala.mina, que venían en la fragata 
Asturiana en las aguas dé Vecacruz, que remitía el Marqués 
de Branciforte para que se fundiese la estatua ecuestre de 

[1] Estaba yo despachando en esta f^tcina con seis abogados^ 
y no bajaba el número mensual de expedientes de sdscieníoéi y 
quedaba aún rezago. . , i 



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194 
Carlos IV (1). Tanibíen aprctoron en las inmodiaciones de 
)a Habana en 2B de Jumo do 18011, la corbeta ainc^ricaim 
J.tuner, en que navegaba para España el 8r. Azanza (2). No 
obstante esto, y ó sea por salvar las apariencias, ó porque 
efectivamente temiese Marquina alguna invasión enemiga, ba« 
ló ^ Veracruz en Marzo de 1801 (3) á reconocer las fortín— 
¿aciones de aquella plaza, y castillo de U)(u. Did por re^ 
sultado este reconocimiento, el que mandase reunir las com- 
pañías de granaderos de seis regimientos de milicias provin 
cíales en número de ochocientos hombres, con las que formó 
nn cantón de tropa átil en Xalspa. Este cuerpo permanecid 
alK hasta Octubre de 1810, y fué el primero de eperactones 
que dbr^ contra los insurgentes, al mando del General Calló» 
jpi, como veremos en su lugar. Reunió animismo Marquina 
i]n<i columna de iml borobres de las compañías de cazadoren 
áp dichos regimientos, que se mantuvo en México, y úrvió 
para la guarnición de esta ciudad. Deseoso C3te gete deeuú- 
vizar la dora suerte do )os prisioneros españoles que vid en 
Xamaica, sin consultar con la c^rte, dio libertad á los que 
h^i^ prisioneros en Veracruz, prometiéndose una igual recom- 
pensa de aquel Vice-Almirante; no so engañó en su juicio» 
pues al momento hizo poner en libertad á los prisioneros ce- 



bagóles qqe babia en aquella plaza. 
/ «12. La "■ - 



Nueva flspaña ^e mantenía tranquila en lo in- 
terior, pero es A quietud fué turbada por dos ocurrencias ex- 
traordinarias* que es preciso referir. 

219* CFn indio llamado Mariano, de 7>^pic en Xalisco, hU 
jo del Gober^^íor del pueblo de Tlaxcala, en aquel dejjartá*- 
oiento suscitó qna revolución entre los de su dase por me- 
dio de una circular anópima, pretendiendo hacerse Rey. Bl 
Presidente de Quadalax^r^ D. Jpsé Fernando de Abascal sc> 
lo participó á Marquina^ sin perjuicio de tomar ppr sí algu- 
n(is providencias represivas, comÍ9Íonando al afecto al Tenien- 
te de frasat^ D. Saly^^lor Firfalgq, y al Capitán I>. liconar- 
do Pintaoo: anibos «e presentaron en campaña: él primero to- 
mó vivos á setenta y un indios, haciépdolos dps muertos y 
algnnos l^eridos; el segundo tomó á treinta y cinco en el ca« 
tpmo coq[io prisioneros: el Justiqia de S. Blas arrestó á otros 
por spspechoBos, y todos fueron conducidos k Guadplaxnni, en- 
cerránaose en el convento de Belén ftefó^ porque so cabían 



i 



1] Carta púm. ?3, ióm. ,2Q4. 
^1 Carta núm. 2^, tótru 204. 
3] Carta número 213» tém. 206. 



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IM 

en la eéioel pfiUiM. & «íedo mmpte finge y wnhiplica 
enemigcw, y como el que tenia Marquisa no era poco, ese** 
y6 que esta- eva «ina grande* levolueion que estaba ramifica* 
da coo los Norte-AsEieríoanos; pero todas estas imprudentes 
conjeturas se disiparon como faumot y todo terminó en man* 
dar procesar á los arrestados, sin apUcaries la gracia del in* 
dulto^ por tener la satisfacción de castigarlos duramente. Ea 
los partes dados al Gobierno» no aparece que se habiera di^ 
do acoion afgana de guerra, y a#i tengo para mí, que esta 
lUé una ejecución ^ ¿tida que ae biso sobre aquellos infeli* 
ees, deseando lialiar en ellos resistencia para adquirir gloria 
y recomendación para la corte. Las que biso Marqoina da 
Abascal fueron tan eficaces, como si hubiera tomado el Pe* 
ftoQ de Gibffaltar, lo que contibuyó ^n duda para que á po* 
eo se le diese el timnalo de Buenos-Aires, y después el de 
l^ma, donde tituló Marqués de la Cbnooriía, aunque ji^ 
mas habifi habido allí mas dUe^rüa; así como después se le 
di6 al Vírey Venegas el titolb de Conde de la C^ioa, no obs- 
tante que parece que salo eiao á México á duummoi. 

214. En Setiembre de este mismo año (16<H) estuVe en 
Cíoadalaxara, á la sason que estaban allí presos diches in- 
dio3 y se les seguía cansa; hablábase de este levantaaneato 
4son el SM3For desprecio: dliossmé ^ue la corona que debió ce» 
mt les sienes de Minncmo pnoisra, se tomó de una estatua de 
^. S. José de Tepic; ^r -aquí se cooocia qué dase de re* 
Tolucion seria este. 8ia embargo, es preciso ooiiíesar que 
ya en Kalisoo faabta un germen de revoluoion que debía es^ 
dallar tarde ó tempranp. En Agosto del mismo año, siendo 
yo Relator de aquella Audiencia, df cuenta al Tribunal con 
la causa formada á Smon Méñd^Zf monaguillo de la Gals^ 
dral, la cual se mandó reeibir á prueba. JBsIe fiíé preso por 
TeFo4uetooario, y registrado en «1 acte de meterlo en la car* 
ce), se le encontró una proclama «sdiciesa que sirvió de cuar* 
po de deKto, y agregó el proceso <!). El eombnstiUe es. 
taba preparado, solo se necesitaba ana cbispilla que lo hicie- 
se arder; pero esta no apareció sino tiasta el ano de 19W 
en el pueblo de Diñares. 

215. En principies dcA mismo^ «fie de IMl, se dejó tór 
un Felipe NoUtmdy aventurero de Nevte** América eo la fvs- 
vincia del Nuevo Santander, el eaal trató de formar un és* 
tablecimiento, y comenzó su caivera como ccmerciaiite de ca > 
bellos, dle los que ba^ cpmprada mas de mil i precios im^ 

[1] Cartu ic Marqni/kh móiñé M» tánu 207. 



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196 
bajos part rótrodncirk» en Noite-Ajnéríca» metíéodó ademss 
un crecido continbaado. Noticioao de eato M«rquina, entró 
en cu¡da<lo, y dio ordene» muy 'estrechas para que lo arree* 
ta#e á D. Félix Calleja» comandante de la brigada de S. 
Luis Potosí: Ju6 medidas ,que se tomaron fueran tan acerta. 
das, que el día 21 de Marzo NoUami fué atacado bruzcamen- 
te en los terreros en que habita la nación TacahuanOf por el 
Teniente D. Miguel Muzquiz; murió NoUand en la acción de 
ana ba)a de un pequeño pedrero» mas el reato de su tropa 
siguió batiéndose con denuedo» y con el mismo Muzquiz: este les 
tomó los dos fortines en que hacian su delensay é hizo pri*^ 
«ioneros á quince ingleaes, siete e«pañoleS| y dos negros. Mar* 
quina no dio por esto por concluida la campaña» sino que 
temiendo que reapareciese una nueva reroiucion con mayor 
fuerzo» situó en S. Luis Potosí un cantón de tropas» forma* 
da de caballería de vanos cuerpos» al mando de Calleja. Te. 
mia* asimismo al contrabando que se introduciría por aque* 
lias parles, y que deseaban sus habitantes» pues la guerra con 
la nación Brítáoicaí habia hecbo subir mucho el valor de to* 
•dos los efectes. 

216. El dia 9 de Setiembre de 1802» se publicó por bao. 
do m México la noticia de haberse firmado el 27 de Marzo 
eL áltiaao tratado definitivo de la paz delaa Américas entre la 
jrepública> francesa» la Batava» el Rey de Inglaterra» y Espa* 
ñm» lo que influyó mucho en la bajratura de los precios de 
Jop priateroS' articulpe de Europa» priocipálmente. el papel que 
se> vendía ¿ medio real el pliego. Esta carestía hizo que las 
iMtae oficiales se paaasen en medios pliegos do á cvarto me* 
ñor. Debe Itoirarao este periodo como el de la quietud que to* 
nanv dos terribles atletas (atigados de la lucha para tomar á 
Ja« ^fupfim coa doble ñirf>r. Inglaterra no podía ser amiga ba^- 
jgi elí réfimiMi de Napoleón» ni España podía gozar de repo* 
.so» habiendo unido su suef^c i esta potencia imprudentemen- 
.te por la paz- do* Basiljea. £1 año anterior en 6 de Junio se 
había. beebo la 4>a$s' con Porto^» firmándose este tratado por 
D> Manu^ .Qodoy» en Bod^oz*. Do esia paz no resultó pro- 
vecho alguno á las Américas; así como la |pierra do Butr' 
mias^ ^e 'Se hicieron ambas aciones» se vio como una cosa 
sidicula é insignificante. En ,4 -de A^^osto de este año se 
Amdió la famosa estatua ecuest^. de bmnice»^ erigida á Carlos 
JV. por el Marqués do Braociforte. Se encendieron los dos 
-bomog qjtse contenían setscie«toa quintales de metal» á las cin*» 
co de la tarde del dia 2, en que se logró él lance; . influyó 
no poco en su acierto- O* Salvador de - la Vega; pero la mi^» 



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107 
yor parte <Ie la gtoria» ae la llevó juaCamente d fiíiBoso ar* 
tífico D* Manuel Tolaa. El mérito de eata obra» prodigio del 
art*^ hace que recordémoa au ineíaoria en loa analea de eate 
tiempo. 

2lf. Doa acontecimientoa deplorablea y dignoa de la hia« 
torisy ocorrieroD en el año de 1601 • El príoiero en la pro-> 
Vincia del Nuevo Santander; experímentóae un extraordinario 
y no interrumpido temporal de aguaa deade 21 de Junio haa- 
ta 2 de Julio siguiente, de cuyas resultas .se inundaron mu^- 
chas poblacionea y rancheríaa que experimentaron las ruinas 
consiguientes. En la Punta de Lampazos cayeron cuarenta y 
oebo casas de la tropa, y cuarenta y cuatro de- los vecinocw y 
las que no sufrieron igual desgracia quedaron amenazando rui* 
na, en cuyo caso se bailaron la parroquia, cuartel, habiUta* 
eion y almacén de pólvoni. Las milpas sembradas en los an« 
cones, y quince mil cabezas de ganado menor que fueron He», 
vadaa por la inundación, y la nueva villa áe-Azatiza situada 
Tun las inmediaciones del rio Salado, se destruyó totalmente; 
mas con la fortuna de que solo ae anegaron dos muchachos, 
porque los indios lipanes de paz situados en aquellas inme«» 
dtaeiones, sacaron á nado diez ó doce personas, siendo tanta 
d agua, que salió el rio de madre cuatro leguas por cada una 
de sus márgenes, llevándose asimismo muchos ganados y to» 
dos ios ranchos que habia en ellast y cuanto tenían sus ha* 
hitantes. 

218. En la colonia del Nuevo Santander se inundaron to- 
das las villas del Norte, y la de Reynosa sufrió en tanto gra* 
do, que tuvieron que salir los vecinos en balsas que se íbr^ 
Diaron con las puertas y maderas de las casas» abandonando 
enteramente aquel terreno, y formando una población de xa* 
cales en la hacienda de S. Antonio. 

219. En la provincia de Coahuila se destruyó la villa de 
Sla. Rosa, y solo quedaron en pie siete casas; y en la da 
Monclova se arruinaron doscientas con la iglesi» nueva. (C/ar* 
U nüm. 698, tom. 211.) 

220. En Oaxaca la noche del 5 de Octubre del mismo 
año (1801), sobrevioo un temblor de tierra tan fuerte, que 
arruinó varios edificios, entre ellos el couvento nuevo de la 
Concepción (1) que fué colegio de Jesuítas: echó abajo el her* 
moso cimborio de la iglesia, que era magnifico por su her-^ 
moeuca y solidez: entraron en el hospital ochenta heridos, y 

[1] H<^ ettá repuesto el casuveñto é iglesutf merced á l<^ 
ufanee dd Sr. ObUpo D. Manuel bidaro Pérez* 



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líe 

íMibo sM» tpoet^ót: fe mu nBáronat vnrios eérrotí ol w t rti y é raa*. 
0é oMiohot eamitoes abriéronse no pocas fuentéa, y en Tariafl 
ptutas «d mxá& la isa de lev tenrenee; janee se había vista 
allí igual ex trago. Las nionjas necesitaron nHidarse á sir n* 
tigoo cbffveitto. (Carta núm. 175^ totn* 212). 

22U' El Vir^ Marquina creía qae sos dispo s t ei ones en el' 
gobierno eran lar mas justas f aceertadas^ y que ninguna de 
ella» sería desaprobada por la c6rte;> engañóse e»esto, y tu* 
vo- gran sentimento al saber qae cierta providencia ^tada 
oon inueba justicia en la cansa de cierto emptesKlr fiíUido en 

Ía renta de lotería, babia desagradado al ministerio, y que se 
é mandaba que lo restituyese á sa empleo» 4 lo qae se h»» 
bia resistido por temor de segunda quiebra (como se veríficó). 
En un momento de despecho renunció el vereínaito; no lo di- 
jo á sérdosy pues ¿ vuelta de correo admiticb la renuncia se 
le nombró por succesor á I>. José Iturrígaray^ que habia me- 
recido el' aprecio del Príncipe de la Paz, asi por sa valor acre, 
ditado eñ la guerra oun Francia, mandando vn cuerpo de ca* 
rabineros Hdales, como poraue destinado ¿ mandar una divisáoo 
en Portugal, le dijo con la franqueza de mi soldado:. • • • y bien, 
¿Yo com& voy á hacer eiftf gwerfa^ d 2ss Poríugwues^ de vera$ 
ó de hurlad? dicho oportttno, y por el que le tomó singular 
cariño. Sabida en' México la notócia cb este nombramiento^^ 
Marqofina comenz6 á diáponer so ríage y se trasladó á Ta^ 
cubaya, de donde partió para embarcarse. Los que conocian 
el fbndo de sinceridad 4e eete gefe, sintieron su separación* 
del mando. Bl había procurado grtingearse el afecto ddpue* 
ble; pero no tenia utt atractivo (kdce para conseguirlo. Des* 
de que tomó el mando se aplicó coa mucha laboriosidad al 
despach<^ y logró ponerlo eñ corrientes gustaba macho de po* 
ner de propio puño los decretos, y ann proveer lo que le dio« 
taba su magín; de consiguiente ponia muchoe disparates, co« 
menzando por la escrítura, puek con letra pequeñita y de mon* 
ja ponia su nonibre FeUm coa / chica. En cierta vesí en un 
expediente en que el Fiscal pedia una cosa y el Asesor, con* 
saltaba otra, puso pata conciliar ambas opiniones el decreto 
siguiente:.» •• ^eíne pide d Sr. Piecalj y parece al Asesor 
general^ mmfue no me pafece á ná-^Marquma.^ Notificado 
este proveido á las partes, no* sabían que hacerse, porque no 
h> entendían, y filé neeesarío que ocurríesen al oráculo que 
había dictado semefante providencia para que lo aclarase. Cuan* 
do salió á j-econocer la plaza de Veracruz, el Oidor Regen* 
tó Üelcfgado del goMerno péttoitió qoe hubiese toroe, cliver^ 
don qae no agradaba á Malvina* Súpolo á so regreso» y^f 



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ÍB4MNiiod6 en (éminoa de poner de propio puño un decreto 
por el cual declaró solemnemente, fue loa toros eran ndW» 
porque se habían hecho nn su Ucencia. Tenia mucho miedo 
al juicio de residencia, y asi es que cuando alguno de sus 
consnltores le proponía alguna medida, le preguntaba: ¿y es 
éste punto de residencia? ipodré yo afianzar ¿Sm mi dedo? y 
■e tomaba el dedo pulsar dé la mano izquierda. • • • ^stas anéc- 
flotas dan bastante idea de lo que era nuestro Virey. De no» 
cha salía de ronda cual otro Sancho en su ínsula, trayendo 
por detras á cierta distancia una partida de la ronda de ca- 
pa que lo escoltaba. Procuraba disfrazarse poniéndose un par- 
che en un ojo; de este modo se entraba en los lugares mas 
p6blicos á observar si había desórdenes. Quiso una noche es- 
cuchar la conreraacion de dos colegiales en el portal, ellos 
lo conocieron, y le amenazaron de dar sendas bofetadas, y 
echó loego ¿ huir gevtilmeDte. En una noche (h TQd¿>»Hran- 
tos, un grupo de tunantes que ya lo conocían, hicieron bola, 
se le cargaron de recio y lo echaron patas arriba sobre unas 
mesas en que vendían alfeñiques; las vendedoras lo Uenigron 
de improperios, y ademas lo multaron en el importe dé sus 
muñecos que pagó tnal de su grado. Quiso mostrarse pro- 
tector de las obras púbtioas, y mandó hacer una ñiente en el 
callejón del Espíritu Santo; tardóse macho en acabar esta obra, 
y la fílente jamas manó agua. Los vecinos comenzaron k 
echar en la tal pila vasos excretorios, petates v otras ínitud- 
dicías, por cuya causa un compilador de sus hechos le formó 
p} simiente epf^ma; 

Para perpetua memoria 
Nos dejó el Sr. Marquina, 
Una pila en que se orina, 
T áqoi se acaba su historia, 

322. Hé aquí la idea que deberá fórmaf rtíoslra posteri- 
dad de un gefe bien intencionado, aunque tobtt> y sandio, mus 
propio para gobernar unu aldea de cuarenta vecinofi^ que el 
vasto vireinato de la llamada Nueva España. Sin embargo, 
sos manos puras, y so corazón recto bien mereció la grati- 
tud de h)S mexicanos ¡Dios les dé muchos M^trqntnui, que no 
h)8 saqueen ni derraman su sangre para sú ingraudcctuitün- 
to pensonalt 



TOM. m. 26. 



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300 



UBRO CATORCE. 

GOBIERNO DEL VIRE Y D. JOSÉ ITURRIGARAYy 
Teniente general de los ejércitos españoles. 

1 9 Wf^uNQüE hay poca 6 ninguna constancia en los li- 
bros de correspondencia con la corte, del modo como llegó 
este gefe á Veracruz» y buque en que se embdrcó (que fué 
el naWo S. Julián), porque parece que sus enemigos queriea« 
do borrar hasta su memoria, han desaparecido es^os documen* 
tos; se sabe sin embargo, que la mañana del 4 de Enero de 
1803, llegó con su esposa Doña María Inés de Jauregui y 
Arosteguí á la Tilla de Guadalupe, donde recibió el bastón de 
Viroy de mano de su antetcesor, y las felicitaciones de lá 
Audiencia, tribunales y nobleza de México. Aquel fué el lu- 
gar donde se le tributaron los mayores respetos, y por don- 
de á vueltas de cinco años debía pasar preso, escoltado de 
una numerosa tropa inmoral, cubierto de ignominia, y trata- 
do como traidor al Soberano que lo enviaba á mandar un 
reino vasto y opulento. 

2 ? Ld concurrencia se retiró, complacida con el trato 
afable y popular de la Vireina, señora de regular figura, y 
de un comp<»rtamiento airoso y galán. Todo aquel dia per- 
maneció el Virey en Guadalupe: al siguiente tomó posesión 
del empleo, y juró en el Acuerdo de oidores. Siguiéronse las 
fifstas de costumbre; es decir, las corrida^ de toros en la pla- 
zuela del Volador, que se adornó con gran lujo. La tarde 
del 21 de Febrero se presentó un fenómeno, que aunque co- 
mún, se hizo singular por las circunstancias que referiré. En 
el acto de partir la plaza los granaderos del Comercio, co- 



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COI 
menzó á ocultarse el sol que estaba eclipsando; obscurecióse 
casi de todo punto: maltitud de gentes que no bajaban do 
doce mil personas, comenziron á chispar con sus eslabones 
desde las lumbreras, tendido, y deroas asientos, lo xjue pre- 
sentaba un expectáculo sorprendente; mayor fué cuando co« 
menzó á adatar, semejante al crepúsculo de la mañana; en- 
tonces reapareció el sol brillante; como si saliera victorioso y 
ufano de un refiido combate: éste tránsito de las tinieblas á 
la luz causó una sensación tan agradable, como pudiera pro- 
ducir su aparición en la Noruega; todos comenzaron á feli- 
citarlo con repetidos palmoteos: sonó la ro69ica de la tropa, 
ésta concluyó sus evoluciones, y comenzó la corrida de to- 
ros: diéronse parabienes los ' expectadores' por haber salido del 
gobierno tétrico y adusto de un hombre ' anciano que me- 
recia estar en una portería de capuchinos, pasando ai de un 
gefe accesible. Jovial y divertido. 

S9 El 16 de Diciembre de 1803, llegó á Veracruz el 
Arzobispo D* Francisco Xavier de Lizana y Beaumont, Obis- 
po que habla sido de Teruel en España, y auxiliar de Ma- 
drid. A su salida de Xalapa salieron á recibirlo de México 
dos canónigos comisionados, y lo encontraron múe allá de la 
hacienda do Piedras negras en los llanos de Apan, y le acom- 
pañaron hasta la villa de Gkiadalupe, habiéndole antes cum- 
plimieútado en el pueblo de B, Crístobal el Ticarío capitular, 
la Curia eclesiástica, prf4ados regulares, y otras diputaciones 
y personas de la primera distincidn. - El día 11 de Bheró'ftl- 
zo su entrada pública en México. Bl día 20 del mismo se 
ammeió por bando muy solemne, lá posesión que habia de 
tomar este prelado de su santa iglesia, como se verífícó la 
larde tJel dojningo im^i^ato, con las isolemnidtrdes qi:e roñe- 
ro Í1Í Gaceta de México de 11 de Febrero, núm. 20, tora, 
undécimo; ■ •- • •' • > < : . 

4 5» ' Mtrf'ld^^o ^atíifbfltó su est)írtta apo|^óH<^o y bdeií zt¡- 
ló, con W- edfcto que publicó en 80 dé ^Énisro: en" él metida 
para renovar el espirita de su miwiírterlo, que todos lo^ ecle- 
tiásticoo ée Éú diócesis adatan* á unoe ejercicios espirituales 
en Is igleda que soñafaría. Efectivamente, lós dio en la de 
Sta. Teresa^ la Antigua, por tartle y mañana. Venia este pre- 
lado altamente "prevenido cent raí kís Tttexicanos: creíalos idio. 
tas, y que aquella época de ignorincia y corrupción érk tú% 
que solo era oom^arable- Con- la de! mundo! en- íos^ dias del 
diluyiu; presto se desengañó y vio todo lo contrario'*lÍ6^ tó 
que ie habían ibfbrmad^>. En igual crtor viho imbuido el Sr. 
Obispo Fuero de Puebla^ por lo qu^ trajo ^n su cquipagc al- 



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guaoa cajones de catones eartülat, catecísiDoe y sapatoi» co- 
mo 8i Tiuier» á un ptw de otea^totosu Para ceif^bnir au Uega^ 
da, UQ joven io dedicó un acia literadQ en que defendió tQ- 
da la sutoa teológica de Slo. Toaáa. De esta casta de favo- 
res nos dispeasHroo i porrillo los Haoiados gachupines; sien- 
do asi, que O. Joaquin Luvenoo ViUsnucíva, prolextaha en la 
córte^que esciüaa el Año criMiaao español, y traducía el Or. 
dinario de la misa en castellano, porque el pu4;b|o de Madiid, 
y mas que todo el de sus inmediaciones, no oUh sino cpie vt:ia 
ia misa; tal era su bruta! ignorancia en loa principios de la 
Religión. Luego que manifestó su opinión el Sr, Lizana, ae 
le impugnó victoriosaniente por «n papel que colorió ^ som* 
bra de tejado, y no se imprimió porque no babia libertad de 
imprenta; leyólo este prelado, y ademaa del desengaño que re- 
cibió sobre su error, conoció que había pundonor entre los 
mexicanos, que apreciaban su honor religioso tanto como el 
civiU 

5 ? En el mes de Abril del mismo ano emprendió el Sr. 
Lizana la visita de su arzobispado» y comenzó por Quaréta- 
xo, llevando en su compapia, y de no pocas personas princi* 
pales que lo seguían, cinco religiosap del convento de Regina- 
CkBli de México, que trasladó de eata ciudad al convento 
de Sta. Teresa la Antigua» y de alii en^rendiaron sh mar- 
cha para fundar el de Querótajr^ constjruido 4 expensaa de l^ 
Sia* Doña Maria Antonia Uoikigiáw de Pedroeo, Manyiesa 
Tiuda de Selvanevada, la cual íiió de novicia fundadora con 
el nombre de Maria Josefa de Sta. Teresa. A niedias jomadas 
llegó este prelado con dichés religiosas el dia.21 de Abril 4 
la hacienda de las Carretas, donde permanecieron. las monjas 
ínterin el Arzobispo pasó á Querétaro, entrando en aquellfi 
ciudad en la tarde del mismo día, y filé recibido coa u^ 
acompañamiento extraer iinarío del clero secular y fegulai^ 
Ayuntamiento, personáis de distinción, y numef^^a pueblo. 
Después de hecha oración en la iglesia parroquial, . recibid 
las felicitaciones del Corregidor de Letras (éralo el Lie, D* 
Migu**! Domínguez), y de ambos cleros por el órgano del 
Dr. D. José María Gastañeta, Las arengas dichas por ambos 
sugetos son modelos en las de su clase, por lo común fasti- 
diosas (1), en una y otea se habla el idioma del corazón y de 
la piedad. 

6? El 22 por la mañana, por comisión del Arzobispo 

[1] Pueden leerse en el SuplemerUo á la Gaceta de Mémi^ 
eo del viernes 6 de Mayo de 1608, púm^ 95, íám* psidécmo. 



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203 
bemüjo la igteam. ele laa Tetema el Canónigo dé Méxíiso D. 
iuají Gamboa; lue^ llegaron eo coelia ai convento de Sta. 
Claru Uxa fuadftdoraa con aus madrinas: allí ae fonná una lu>> 
cida proQieaian C0« todas Im cprporticionea y coamnidadea re^ 
ligÍQ«aa de QiierétaffQ» llevando laa estatuaa da su» Patriarcas 
fiudadofea» y de Sta« Clara» y 4 lo (Utímo un precio«o Nido 
Jam» que ka fundadoras traían. Entre el Clero iban estas 
con veia. en mano; finalmente, ienninaba la procesión con él 
&ntíaimo Sacramento qae llevó el Sr. ArxobisfKity y la cePf» 
rabn el AyontamíeAto, bigo de maaMs» . en <)iie se incorpora*» 
ron laa parqoaas maa decentes; detrás acfuia una compañía 
de gra ondearos del rcgiffiiento provincial con su má«ftCa» I>e* 
poflálaíio d Santísimo Sacramento en ol sagrario de Ja í^^sia, 
pttsajpon las mon^ al convento provisión^ pues el grande 
ae conünuaba trabiijando. T«l es la hiütoria de la fundación 
de este monasterto. 

7 ? El ArsoUspo no solo practicó $u visita en Qnerétaro 
en el orden común de las visitas ordinarias, sino que predicó 
muchiH veces» y jUfsntó la piedad cuanto mas pudo*. . 

8 ? En la larde 91 de Julio btíudijo la primera piedra de 
k iglesia de canneUtaü» convidaudO' al Ayuntamientici. £1 día 
2 de Mayo de este ado se f^hoó en la calle de Montealegre 
k fiuaoaa tienda, de N0tioiaSf proyectis cer^brino ideado por 
el Uc^ D. Jmm Nagario PtdmkerL Esítas «ran de tres cki^ 
mm censos» nnmbío de letras, .reata y afrrendamiento de pasaiv 
oficioe vendibles y mnunciaÚoa» vei^t^ de alhfyas» ropa» ¿i^ 
^nados» esdavaa» traspaso de tiendas»* ventas de azocar» añU» 
ssflBiUas» alquiler de coches y carruages« 

9 ? Las de segunda: Flet)Ba do recuasi muías» caballos de 
retomo» d»c. óm. aevendamientos^ ^d 

10. Tercera clase: Porteros» recamareras» amas de Uaveii^ 
he, d^. Allí se daba noticia de cuanto se necesituba. Pa* 

euse per cada noticia de primert okee» dos reales; uno pot 
de segunda» y medio real por laa de tercera. Ejbceptuáronse 
de paffar en loa dos primeros días por favor del aientísta» ptun 
concíTíarae la benevolencia del público. Sin duda que el buen 
Peimben tuvo presente las ganancias que hacia el mono de 
Maeoe Pedro de que habk Cervantes ^att au (teijotf» y á quien 
contribuyó honísimameiite Sancho Pansa coa aus dos realeo 
en k venta» para q|ae le adivinase lo que en aquel momeo-p 
to hacia en su aldea au esposa Teresa Pao^a» y se propuso 
medrar 4 expensaa de tal arbitrio, lo cual np tuvo efecto; 
tanto mas» qqe 4 poco se publicó el Diario de Aféxico» en que 
se dabft rama do todaa e^ta» «arnndi^asti 



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204 

11. Excitado el Virey Iturrígaray de un tívo deseo de 
▼er por ei mismo • las minas de Guanaznato» emprendió un 
riñge rapidísimo para aquella ciudad en el mee de Junio, y 
lleg6 brevemente 4 ella. A su tránsito fué felicitado por los ayun* 
tamiéntoS de Qúerétaro, Celaya, S^tlamanca, é Irapoato, Aque. 
líos pueblos jamas habían visto un Virey en sus departamen. 
tos, yi esto les causó ¿rán novedad, por lo que se apresara*, 
ron para conocerlo y tributarle sus respetos. So llegada 4 
Guanaxuato fué cotna de triunfo: el Marqués de Rayas vis-i 
tió un crecido nOmero de operarios, que recibiéndolo con moU 
titud: de gente popular en la cañada dé MarlH, dfsnncieron 
l«s rauta» de su coche y lo tiraron á braiob VisM la mi. 
na de- Valenciana y Raya^'^emnedio de on eoncarso empe— 
fisdo' enl t;offll|v|aoérlo, Bstt rtNnbimienio ftiéi tai, «nal pudie- 
va • baoérsele á «n Monarca, por la esplendidez de ios baii-> 
quctes: las funciones del teatro fueron luoidf simas, y se com- 
puaier^m loas *f' canciones alusivas á celebrarlo. Hiciéronse. 
le vaiios .obsequios que la malignidad ha beche subir á mu. 
chas sumiun solo sabemoa que se le obsequió con el prodoc^ 
to de losr rescates de las mináis de Rayas y Valenciana, y 
qúe ía Dipu^ion de minería le regaló mil onzas de oro. A 
consecuencia de este viage, Iturrigaray • representó vivamente 
al , ministerio' la gran nl^ceetdad que había de activar las pe* 
misiones de' anoigjue, reservando una octava parte del qne vi* 
aiese^ como 'de reten, por si por una nueva g i wrra - se tiropidie» 
scla'' r^fnisiqn de este ingrediente, como 9e voríficó. A la 
minadcT' Valenciana dijo^que se le debían* repartir cinco mil sei», 
cientos quintales; ¡átai grado de riqueza había llegado oih> 
aquella época;! ^Carta nüm. d07, tóm. 214). 

12. Los obsequios que el Virey «reoibió «ntonces, le ali« 
víaftotí e«i -parle y remediaron -la necesidad en que estaba, y 
fmi la qne el I Rey le «onoedia una anticipación de treinla 
fm^l pesod de su sueldo^ Este^'viajge Ivé goneralmente cenisu^ 
rado,:^y lohí^o fin constiltar'la vo^ntad del Rey; por tai mo* 
tívo. no so habla' palabra de M «n 4a. (¡raceta^ ni'hay joo^b^ 
tatfOiá' de qnéi se Ificiese en lá correspondencia coni el mi- 
nisterio. < .'.;..•:-. I \ >■■. ' 

18. El 'único pmebto que sacl^ proviecho deél fué' Oelaya, 
pues conoedió üottioia ' para que Ise hiciesen* corrida^ de to- 
ros, eott cuyo producto 'lie construyó el ■ puente, d^ rio de 4a 
Lnjn, inmediato *4 diciía ciudad, . y cuya fált»' ^caiAaéa ' mu- 
cho perjuicio á'lcis pasageros. Sste fuente eü omb 4|ue'i«gii« 
Inr, obra de D. FVattaisco Tres-gtierras; p^ro eslá 'mal situa- 
do, y no teniendo los arcos bastante capacidad para idaF trán<» 



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d06 
mto .al caudal maj copioso do sus agu^s, ]as hace retrocedar 
ó inunda varios terrenos. 

14. La UniTersidad de México celebró la entrada de Itur- 
jigaray como Vice^Patrono con la función lif^r&ria que ha- 
bía sido de costunibrOf aunque inierrumpida* Desempañóla en 
calidad de actuante el Lie. D. Jüicuel González de Las* 
tirí, presidiéndola el Dr, D« José Nicolás, liorrfigoyti. La 
arenga del actuante puede servir muy bien de modelo al Ma- 
carrónico de Iriarte. £1 21 de Agosto del ínismo aqo se ce- 
lebró igual función en obsequio del nuevo Ai;zobispQi desetn** 
penándola dignamente D. Joaquin de Oteyza y Verliz (1). A 
consecuencia de esto el Arzobispo fuj^dó una cátedra de bis. 
toria eclesiástica que se confirió á un familiar suyo (2): los 
favores á los Americanos por ip común se l^acian á cnediaa. 

15. En 9 de Diciembre do este año (1803^, según carta 
nüin. 46, tom, 222, se colocó la estatua ecuestre de bronce, 
casi con las mismas solemnidades que la provisional; pocas 
circunstancias fueron denotar on, esta función sobre la ante- 
rior, e3Lceptu«indo que el Arzobispo vistió doscientos niños po* 
bres, les socorrió con un peso á cada uno, sacándose estos de 
las escuelas de las parroquias de México: el Oidor MÁer les 
dio un banquete, por la tarde los llevó al paseo en compara 
nia de sp esposa Doña, Ana María Iraeta (señora de potc^ 
rías virtu^s), y esti^ , les regaló un tejo de oro del peso de 
quince marcos. £l Canónigo D. José Mariano feristain con- 
viJó á un certamen literario^ en el que se preaenjtaron varias 
poüsias é i'nscripcÍ9nA;^ en loor de CarJ^s, IV. , y del a^tí^ce 
DI Manuel Tolsav¡^us autorep fuerpn.^prí^miiidos con cincuen- 
ta pesos cada uno» .y 'sq foffnó é imprimió esta co{socion do 
poesías, dignas de\ otro jbéfoe. . i ., ' ^ 

16. Cn el suplemento núm. 3 á la Gaceta ^e México de 
7 de Enero de; 1604 n? reñere por menor psta función, y el 
modo con que: se; condujo la estatua 6, 1^ plaza mayor y ae 
colocó en ella oq' el bpve espacio, de cjieto .ininutos , 6 ría al- 
tura de diez'varaif; yo presencié este ^ctpi,,y ^ admira de 
ja facilidad conque' se ^jeputó est^ opec^cÚH)» juinqifbf mucha 
mayor me causó el modo senciUÍBimo' conque | después fué 
—— . ' > ■■ .,.!,.,;,> 

[IJ En principios ék, Enerp .del pf^ente añoi m^rió ^sU ró. 
Vo jáven á par que virtuoso, de Canónigo ^Mflgisfrgl de Mé^ 
xieo: Uárase ^ pérdida g^nprolmentef y ,yo m^ honro ds pagar ^ 
le ahora w^ trihttío dé. respeto ,¿ su suc^ me^(iqrtp» : 

[2] Z>. Pedro Fonte^ 4€cÍo d^spufs, Ár%piÁ^<i:4e MexffiOj de 
la que hast^ ahora no se han visto ^us ¡menos frufrn. •' 



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«fitocada dtoha «staiua de la pla«ft á la Univenidad donde 
hoy existe, pues por modo de juguete la llevaron unos mu^ 
cbáchoé ÉÍa el aparato que la voz p;imida, debido todo á la 
aabiduria del ingonioao francea que ae encomendó de conda— 
cirla. El plano de la niüqmna de Tolaa ae pidi^ por orden 
tiel Rey. (Carta níim. 79, tora. 222). 

17-. CattHTce meses se gasturon en cortar d numeroso cü« 
mulo de tuteos que stiVieron en la fundición ée dicha estatua: 
{guraba en el momento de descübríriM, un ^bol muy corpulen<! 
to arrancado de náz, "y trastornadQ íUera de hi tierra por el 
tropqlso de un (berta y deshecho iiracan. Párec}^ imposible 
qne el cincel pudiese reducir aquella enorme masi^ de metal 
á su debida forma; mas «odo lo vén¿t6 H constancia del ar« 
tífico que hizo las funciones de escultor, vaciador, fqqdidor, 6 
ingeniero. Todo esto excitó la admiración do los qne obser* 
varón este prodigio del arte, y no fué menos la que excitó 
ol que cupiesen holgadamente en el vientre del caballo vein. 
te y cinco honíbres, que entraron por la puerta que de propósito 
se dejó en la parte superior del anca para extraer el her* 
rage y demás material de qi^e se componía el alma* La pro* 
poróion que guarda la estatua, es de uno á cinco. I>os ca* 
batios mexicanos sirvieron de modelo para la construcción del 
de la estatua; para la provisional, uno de la raza «!el Mar^ 
quós d^l Xaral én Sw Luis Potosí, y pam la. de bronce uno 
de Puebln. La raza mexicana tmda tiene que- embtdiar á la 
de Afndalncta de donde la trajeron los espafiofes, y quizas ha 
mejorado en este clima; descariños qoe la cruzasen los ga* 
nadéi\>6 y criadores con la de Chile, y entonces seria igual 
á la ftmbQ. Por estas circunstancias y 'ser la estatua fundit 
da de una pieza y de un lance, cÑír imo de los Bta^ precto*- 
sds monumentos db las artes. 

I8i En esta función se halló él famoso Barón de Hünr- 
boldt quo babia Venido á viajar á est^ América, atitoiizado 
por el gobierno español, de coya óMen se- le fmnquearon los 
afchli^os y ctianto necesitase para formar la relación de sq 
vinge^' qne há presentado á la Europa. Bn su relat^ion te* 
vieron tk) poéia parte aly^noa sabios ameiícfttibs á quienes 
honra este sabio y modesto escritor como ¿ Oteyza, det jtfo« 
y otros. CÜ ÍM el prhnero qne hizo ver a! munAo político 
la que erft la Amériea^ cerrada hasta entonces á las ohser» 
vaciones de \^ extranjeros, caái Coiáo pudiera estario ' el m- 
perio de la China. ¡TeA fbé Ite polftiéa española eh ésta ^ar« 
te por espaeiO' úé eerea dé treé áiglos? 

19. Cuando d««enliarcó el Yirey Iturrigáray, trajo en tq 



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909 
oompaDÍa al profesor de medicina D. Alejandro Arboleya» 
para que propagase el fluido vacuno; tan útil peesamiento no 
tuvo efecto porque llegó desvirtuado; pero esta desgracia pron* 
to se reparó, pues el pus que vioo en las fragatas la Anfi* 
inte y lu Oy se recibió fresco» y prendió füjlizmente en varios 
niQos de Vera cruz; de modo que cuando se presentó en aque* 
Ua plazu D. Francisco Xavier de Balrois, Director de la ex. 
pedición de la vacuna, ya encontró á varios niños vacunados, 
resistiéndose muchos á recibir este preseirvativo, y solo se apli- 
có á diez soldados de la guarnición. 

20, En breve llegó el Director, á México, trayendo en su 
compañia veinte y dos niños para implantarla de brazo á bra- 
zo. Iturrigaray generalizó con el mayor esmero la propagación 
del fluido, y dio ejemplo haciendo quo se vacunase un hijo 
suyo pequeño, y que se estableciese por mfdio del Ayunta-* 
miento y en una sala en cada hospital, según las prevencioAes 
de la corte, y lo mismo en las demás provincias del virei- 
nato, arreglándose á la instrucción que formó Balmis, el cual 
en breve se embarcó por Acapulco para Manila, llevando unos 
niños de la cusa del Hospicio de pobres. La mitad de la 
expedición se destinó á Cartagena desde la Guayra, par^ que 
se internase en Sta. Fé de Nueva Granada, Buenos-Aires, 
Perú, y Tierra^flrme: un individuo marchó para Guatemala (!)• 

21. En estos dias se celebró un auto de Inquisición, concur- 
rido de toda la nobleza, prelados y personas principales de Méxi- 
co, en que se leyó la causa formada al Presbit€u*o D. Juan An« 
tonío Olavarríeta, Cura do ÁxuchUlan en el obispado c)e Mi- 
choacan, á quien se le sorprendió entre sus libros una obra 
suya intitulada, El hombre y el hnUOf con una estampa ó ca. 
ricatura de un Rey tirano. Este eclesiástico había venido 
de España recomendado al Inquisidor mas antiguo D. Ber- 
nardo de Fradot y Obejofo, y por sus respetos se le había en. 
cargado de dicho curato, donde había tenido un buen porta 
exterior; y asi es que llevó un gran chasco cuando víó que 
habia dispensando su protección i uno de de los mayores ene- 
migos de la fé ortodó^p^. Mándesele á España; pero según 
na asegura, por una contingencia de mar logró escaparse, y 
después apareció el ar\o de 18il2 en las cortea de Cádiz es- 
cribiendo varios folletos con el título de Uasa Flor, Este su- 
ceso llenó de ecfcándalo á México, donde la impiedad no te- 
nia lugar sino en tal cual jovenete casquilucio, que en secre- 

[1] Cartas números 56, 215, 217, 227, tom. 221, de la cor- 
resfmdencia con los Ministerios* 

TOM. III. 27, 



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208 
to procuraba hacer pro«íél¡to9, y lucían su charlatanería entre 
laa damiselas superficialep. Pt>co dcspuc»» fijé penitenciado con 
el rai^mo aparato quo Olavarrif^ta, D. José Rojas, Cítt<»dráti- 
co de matemáticas en el colegio de Guanas unto, joven de ex- 
traordinario talento, y de una mem«>iia tan f'liz, quo apren- 
dió literalmente las principales actuaciones de su causa, con 
solo haberlas oido leer; era un hombre de muy poco mundo. 
Entabló una correspondencia epistolar novf lezca c<m una se. 
Boia de Guiínaxuato sobre materias de religión, en que ma- 
nifestaba citírtas opiniones atrevidas, y estos documentos eir. 
vieron de cuerpo do delito. Esta muger y otra vieja que la 
echaba de fíiósofa y cuhicrítica lo denunciaron y perdieron. 
Fu)¿óse después de concluida su penitencia en el colegio de 
Pachuca para Norte América, donde muríó, y allí se presen, 
tuba en los templos como un modelo de piedad; tal es la 
misería humana y la inconsecuencia de los hombrea. ¡Pare- 
cer piadoso* en el pais de la incredulidad, é incrédulo en el 
de la piedad; rara extnivagancia! 

22. Es mucho de notar que el Virey Iturrígaray en car- 
ta número 303 al Ministro Caballero, le acompaña la solici- 
tud que los inquisidores de México hacian al Roy, para que 
■e les aumentase el sueldo que entonces gozaban de tres mil 
ciento cuarenta pesot?, y casa, dando entre varías razones la 
de que por los progresos del libertinage y la impiedad, se les 
habia multiplicado el trabajo; y tanto, que entonces se halla— 
bjn pendientes en aquel tribunal mü cansas (1). Yo no me ^ 
puedo persuadir á que todas estas causas fijesen de íé; una 
gran parte de ellas serian de estado^ pues este tribunal era 
el brazo derecho del despotismo en aquella malhadada época, 
23. Esta er»i, sin embirgo, una de las mas venturo- 
sas que h.ibia visto México. Hicha la paz con Inglaterra, 
el comercio se habia reanimado, y príncipalinente la mine- 
ría. Li acuñación de moneda de la casa de México lle^ó 
en 1805, á la enorme suma de veinte y siete millones, cien- 
to sesenta y cinco mil ochocientos ochi nta y siete pesos. El 
oro acuñado en el mir<mo año, excedió al anterior en cua- 
trocientos mil setecientO'i ot^henta y cuatro pe«iofl, y este au- 
mento fué debido al ríco placer dn este metal hallado en So- 
nora, llamado de S. Francisco, por h .b^rse descubierto en el 
dia de este Santo. Entiendo que el grano de oro purísimo» 
propiedad del Virey Iturrig.iray, que vi en poder del Marqués 
de R yis, depositario de sus bienes cuando se le separé del 

[IJ Tomo 226. 



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209 
yiretBatOy era de aqael mineral; su peso no bajaba de quince 
nuircof; su basa 6 centro era de guija, que los mineros lia* 
inao moyar^ y su figura la de un mango (fruta de la india). 
£n 17 de Junio de dicho año de 1805, aprobó el Virey ía 
contrata de conducción de ciento cincuenta mil quintales de 
azoguo que había celebrado el tribunal de Minería, .de Vera- 
cruz á México. Este aolo hecho manifiesta la abundancia ex- 
traordinaha que había entonces de numerario. Mas este cua- 
dro de nuestra opulencia comenzó á desaparecer con desgra- 
cias que en breve siguterun, y que aun no han terminado* 

24. Repentinamente se snpo en México en Marzo de 1805, 
<)ue la nación inglesa habia declarado la guerra á la Espa- 
ña, apresando cuatro fragatas ricamente cargadas de la otra 
Jkoiériea que navegaban para Cádiz, sin que hubiese precedí- 
do declaración de guerra, y se dirigían á dicho puerto con la 
plena seguridad de la paz. El Ministro Ce va líos detalló estos 
procedimientos hostiles en su exponcion, dirigida de orden del 
Rey á todos los consejos de España el 12 de Diciembre de 
1804 (1). y el manifiesto del Príncipe de la Pnz, de 20 del 
mismo mes. Elsta agresión á lo que parece^ se fiinHó por la 
Inglaterra, en que los compromisos que la España habia con- 
traído con la Francia, no solo era el equivalente de tropas, 
navios y dineros que se estipularon en el tratado de 1796, si- 
no un caudal indefinido é inmenso que no permitía 4 la In- 

f;laterra dejar de considerar á España como parte principal en 
^ a guerra que sostenía la Gran Bretaña con Bonn parte. Por 
igual principio y circunstancias de paz, esta nación tuvo por 
enemiga á la Dinamarca, y envió á los almirantes Gamhier y 
Ccákcart con una fuerte expedición que se apoderó de la es- 
cuadra dinamarquesa de diez y ocho navios, para que no los 
tomasen lo» franceses, y quince fragatas, incendinndo el arse- 
nal (2>; hecho atrocísimo que indignó no solo á los dinamar- 
quetfe«>, sino al Emperador de Rusia, que se declaró lie^o con- 
tra Inglaterra. • A consecuencia del rompimiento con España, 
Iiurrigaray recibió orden de la corte para poner esta Améri» 
ca en estado de defensa. 

25. En carta número 814, tomo 225 manifiesta al Minis- 
tro de la guerra la grande escasez que tenía de tropas vete- 

[1] Léase en la Gaceta de México núm. 30, tóm. 12, de 9 
de Abrü de 1805. 

[2] Verificóte, en 10 de Ago^ de 1807. [Compendio de la 
hvttoria escriía en inglés^ y traducida al castellano por e¡ me^ 
sano D. Carlos LandOf tóm* 2 9 pág. 161]. 



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219 

raoaa y de oficiales generales, pues Garíbey y Davales te- 
nia u ochenta años caia uno» y ya caducaban. Efectivamen- 
te no exiatian mas tropas veteranas de infantería, que eJ re 
giiniento de la Corona, el de Nueva España incompleto, cua- 
tro compañías del fijo de México, que esUiba en Veracruz con 
la guarnición veterana de aquella plaza, que llegaba á ocbo«- 
cientos hombres; pero confiando Iturrigaray en las milicias pra. 
vinciales que casi en la mayor parte se habían firmado en el 
acantonamiento que dispuso ei Marqués de Brdnciturte, orde- 
nó que se reuniesen aunque en mayor número, y dictó las 
mas activas providencias. Propuso á la corte reunir un can. 
ton de dichas milicias, y dar á. los cuerpos la distnlmcion si- 
guiente: 

En México, el provincial de su título, el urbano del 
Comerci», y el escuadrón de caballería conocido con el nom- 
bre de Tocineros, Panaderos, y Curtido^res. 

En Puebla, el batallón urbano de aquel Comercio. 

En Perote, el provincial de inftntería de Tlaxcala. 

En Xalapa, la Corona, Nueva España, provincial de 
infantería de Puebla, ideoí do Toluca, y dragones de Eb^ 
paña. 

En Veracruz, su batallón fijo, dos compañías de Pa^* 
dos y Morenod, y los lanceros 

Eu el cascillo de Uláa, las tres compañías del fijo re* 
terano de México venidas de la Habana. 

En Córdova, el provincúll de Tres Villas. En Oriza«^ 
ya, el de dragones de México. En S. Andrés Chalcbicomu^ 
la, el de ChbiUeria provincial de Puebla. 

Pi>r segundo suyo nombró Iturrígaray al Brigadier D. 
García Dávila, que al mismo tiempo era Gobernador loten-^ 
dente de la provincia de Veracruz, y conocía por lo mismo 
sus localidades. 

20. Al tiempo de presentar el Vírey este plan al Minis* 
terio de la guerra y Principe de la Paz, (que filé aprob^tdo 
en real orden de 20 de Octubre de 1805) dijo, nue no se se. 
pararía del formado en la Junta de guerra del año de 
1776, aprobado también por la corte, y en que se prevenía 
que luego que los enemigos saltasen en tierra, se volasen con 
ornillos los baluartes y aterías de la plaza, para na tener 
asilo en ellas (1). 

27. Iturrigaray dictó providencias tan ejecutivas para es- 
tablecer este cantón, que en breves dias vinaos entrar en Mé* 

[XJ Caria núm. 814, tóm, 125, 



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BU 

xico el reginiienio de infanteria de Celaya, el batallón de Gua- 
naiaato, el regimiento de Valladolid, varias compañías suel- 
tas de las inmediaciones de México, cuyo mando compraron 
algunos jugadores ricos, (y por lo que se les llamab-i por mal 
noo)bre capitanes de Macharabialla) los regimientos de dra- 
gones de Querétaro, de Guanaxuato, 6 sea del Príncipe, y de 
la Reina de S. Miguel el Grande. Estos cuerpos se creia que 
estaban en papeleta, pero los vimos efectivos, y muy discipli. 
nados. Dedicóse el Virey á su enseñanza en persona, y di6 
6 México un expectáculo de diversión desconocido, formando 
«n campamento en el Egido de la Acordada, que permaneció 
desde el dia 11 do Marzo de 1806, hasta el 17 del mismo; 
curopüsosc de los regimientos de dragones de Querétaro, de 
Guanaxnato, escuadrón urbano de México, infantería de Ce- 
layu, y dos compañías de hermosos granaderos del Comercio. 
Figuróse el. simulacro de una batalla campal en la llanura do 
S. Cosme, y esto eXcitó en los mexicanos el espíritu mar- 
ciul de sus mayores, adormido por tres siglos; pero que hoy 
se ha desarrollado en la guerra civil de independencia, guer. 
ni, que como ha dicho Montesqilieu, ha hecho guerreros á no 
pocos pueblos pucifícos: aprendizíige costoso, vive Dios! Itur- 
rígaray sin duda era el hombre mas á proposito para excitar el 
espíritu guerrero; reunía á una actividad y energía que apenas 
tendría un joven de veinte y cinco años, cierta popularidad qué 
lo hacia amatrfe al soldado, y de que sabia usar sobriamente 
para que no so le faltase al respeto. Janeas había visto Méxi- 
eo eMOs expectácntos militares, ni al ñéúte de ellos un Vi. 
tty que recorriese las filas, cruzando con la Celeridad del ra. 
yo á todo escape. Estoy cierto de que sí en esa época hubie- 
lien los ingleses osado invadirnos, habrían sido derrotados, y 
cooocido á pesar suyo la enorme diferencia que había entre 
el Virey de Buenos- Ayre<j, Marqués de Sobremonte, que dejó 
^upar la capital con mil ingleses al mando del general Be- 
restbrd» y el Virey de México qu<^ supo imponerles á los fran- 
ceses en la guerra del Rosellon, ¿ la cal> za de los de la C(jr- 
f-a ancha, como llamaban á los carabineros reales que man« 
daba este gefe. 

28. Vanas veces bajó á Veracruz, reconoció personalmen. 
te sus oficinas, y aun llegó a hacerse sospechoso á algunos, 
pues mandó quitar una b4itería que miraba á la parte de la 
niarína, por ver si esto servia de aliciente á los ingleses pa* 
ra que intentasen atacar la plaza; tal era el deseo ardiente 
^e tenia de tener ocasión de llegar con ellos á las manos. 
Bxaminó^ asimismo vanos puntos de la Costa y un eerrillo ín« 



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21« 
mediato á Huatusco, y en aquella época se descubrieron va- 
rias antiguas furtifícaciones militares de los indios roexicanoa, 
como la de la P.i Imilla (que hó visto) situadas ventujueameD- 
te, y también se descubrió un antiguo camino de Orizava á 
Xalapa que economizaba algunas leguas, y un puente singu- 
lar formado por la misma naturaleza sobre un barrancon pro. 
fundo. Iturrigaray cambió en parte su plan comunicado al 
Ministerio, en cuanto á la situación de las tropas de Caballé- 
ri:i, pues necesitó colocar algunas de las nuevamente llegadsis 
en Acacingo, S. Juan du los Llanos, S. Agustin del Palmar, 
Huamantla y otros puntos^ para proporcionarles abundantes 
forrages. 

29. Rn el suplemento á la Gaceta de México del martes 
23 de Diciembre de 1806, so inserta un diario militar del 
ejército acampado en el llano del Encero, y por él se vé que 
el 25 de Noviembre de 1806 salió de Xalapa para evolucio- 
nar y practicar toda clase de maniobras militares en aquel 
campo, retirándose de él para el cuartel general el dia 6 de 
Diciembre. Este fué uno de los expcctáculos mas magnifícos 
que se ba presentado á la vista de los americanos, y que jus- 
tamente los há. sorprendido. Cuando Carlos XU.. de Suecia 
era Principe, y vivia bajo la tutela de su madre que goberna- 
ba la nación por su minoridad, pasaba este Príncipe nn dia 
revista 4 unos regimientos: nótesele cierta tristeza, y como le 
preguntase un cortesano por qué estaba tfi&to, líe respondió* • • 
Me entrÍ8tez?o al ver que tan bravas gentes estén gotvm,a- 
das por una muger. « • • ¡A cuantos hombres pensadores de los 
que presenciaron este expectáculo, les ocurrí ria decir. • • • ¿Lás- 
tima que estos valientes soldados ei^lén sacados de sus hoga- 
res por conservar una colonia que podriá convertirse en ua 
pais libre, y recobrar su pordid.t soberanía! ••• • ¡Lástima que 
sus tesoros, y la sangre y sudor de estos pueblos se estén con- 
sumiei^do para engrandecer á un valido destituido de todo 
mérito y hecho el objeto del capriclio y amoríos ciegos de 
una Reina vieja, coqueta y caprichosa! ¡Lástima que las 
partes mas hermosas y fecundas de nuestro continente, con 
los liabi tantos que las pueblan, se estén enagenando y ven- 
diendo como manadas de bestias y muebles de traspaso! ¡Las- 
tima, en fin, que los bienes de la Iglesia y propiedades sagra- 
das, sobre quien no puede tener dominio un Monarca, se es- 
ten malvaratando para sostener el lujo de una corte desmo«> 
ralizada, ó para contribuir como un feudo vergonzoso á au<^ 
mentar la fortuna y poderío del Emperador de la Francia, de 
qnion no percibe la América beneficio alguno!* ••• Sí, estos y 



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218 
otras reflexionas segurninonte hacían los mexicanos pensado- 
res que presenciaban aquel cxpectácdo, que les daba idea asi 
de la injui^tiria con que se les tiranizaba, como del fácil me- 
dio que tíe les present^iba para r< c(>brur su dignidad y su im- 
perio. ••« Allí se les descubrió el gran secreto de sus fuerzas, 
oculto arteramente por espacio de tres siglos. A la verdad, 
jnné provecho sacalxtn los mexicanos de la lid que sostenia 
E-piña con Inglaterra? de que por erigir un trono en Toz- 
CADa para la hija de Maria Luina, ae comprase esta dignidad 
con la en igenacion de la Lui*^iana? de quo por llenar lus com- 
pronii^os de Godoy con la Francia, 6 p.ira hacerse Rey de los 
Algarbes, se malvaratasen los bienes eclcbiáPticos, 6 mejor di. 
cb'f se les robasen, piivándohs con esta enorme masa de cau- 
dal del ínico binco de avio qup daba impulso á su agricul- 
tura, industria y com'Tcio? Permíia^eme esta digrefliun que 
fluye coo la tinta de mi pluma, cuando refíero como historia* 
dor uno de los sucesos mas interesantes de aquella estoca, y 
déj**8eme preguntar, ¿romo es que la Audiencia de México y 
deroas autoridades osaron poco después sujetar á este gran 
pU'bio, en quien vri-in tantos recursos para substraerse de hu 
dommacion, recobrar hu s('m<rio y humillar á sus opresores? 
ó ceguedad inexplicable!. •• • ¡Qué cierto es que cuando Dios 
quiere perder á los hombres, primero los enloquece! 

30. Iturrigaray en •'sta vez mostró su pericia militar, y se 
bizo el objr'to que arrebitó la atención, no solo del ejército, 
•¡DO de innumeriib'e concurrencia venida de largas distancias 
para ver ente simulacro de la guerrn: entre los expectado* 
res se h.illabí el Sr. D. Manuel González del Campillo, Obis- 
po de la Pu bla. MHrchabiin con precipitación dos escuadro- 
nes de España que rntndüba el Virey en persona, de cuya 
vangunrdia ca\ó un soldado, y sin embargo de ir al escepe, 
filé tanta la viv( za de este gefe en hacer contener al todo de 
la tropa, que á esta diligencia debió la vida el dragón caido, 
que no fué ofendido del resto de la caballería; siendo mas lau* 
dable que por libnr Ih vida de un solo hombre hubiese ex- 
pu»*bto la suya, viéndose a riengo de ser arrollado por la pre- 
cipitación con que corrían loe caballos. Este herho, la afa- 
bilidad con que trataba á los soldados y cfíciales. franquean- 
^ á estos su me^a como á unos cama radas y amibos, c.tusa. 
ron tanta impn sion en el ánimo del Capit-^n Z>. Ignacio 
Átt^ídej que cuando recordaba la memoria de su General, ma- 
nabín lágrimus sus ojos, y se enfurecía recordándola memo- 
ríi de que un g^^Se tan a preciable hubiese sido sorprendido en 
^ Cama, y ultrajado por una chusma de picaros que oraron 



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214 

vilip(*Ddiar1o hasta un punto indecible; esto principalmente le 
movió á ponerse á la cabeza de la revolución, y dar el pri. 
mcr grito de libertad é independencia en el pueblo de Dolo- 
res. Ofensas de esta naturaleza« no era posible que quedasen 
sin castigo. 

3L No será inoportuno referir una de las principales cau- 
^s porque el Vi rey I^urrigaray, puso tanto esmero en disci. 
plinar nuestro ejército, porque sus enemigos tal vez lo atri— 
buirian á principios de infidelidad. Temia este geíe, y con 
razón, que los ingleses hiciesen una invasión sobre este reino 
como la que acabtiban de ejecutar en Buenos-Aires. Presen* 
tose alli el general Beresíord con mas de mil hombres en üU 
limos de Junio de 1806, y por la impericia del Virey Mar- 
qués de Sobreraonte, puede decirse que la ocupó sin resisten- 
cia formal* En 12 de Agosto del mismo año se armó una 
expedición en Monte-video, al mando del Capitán D. Santia* 
go Liniers, marino y de nación francés a{ servicio de Es. 
paña, y este reconquistó la ciudad de Bueno»-AürcF, batiendo 
briosianiente 4 los ingleses, y haciendo (rísimeía la guarnición 
con su General. Alentados con la primera noticia úv\ triun- 
fo los ingleses en Londres, engrosaron sus fuerzas presentan- 
do un ejército de línea sobre aquella plaza en principif>s de 
Julio del año siguiente en número de doce mil hombres, de los 
que perecieron como una tercera parto en el ataque deses* 
perado qu9 se dio en las calles y plazas de le^ ciudad, te- 
niendo qi^e capitular el General WUelock. En esta vez las 
mugeres mostraron el roi^mo valor y generosidad que los hom- 
bres. A estos triunfos, y como he dicbo, á la conciencia de 
sus propias fuerzas, debieron los de Buenoi>*Aires su indepenr 
dencia iie España: por serle fiel á esta nación murió el mis^ 
mo Lioiers fusilado , olvidándose sus servicios^ porque como ha 
dicho un célcl^re escritor: la revolución es como ¡¡^atumOf que 
se come á sus prppiqs hijos. 

32. En estos dias se trabajaba con el mayor ardor en la 
construcción del amplio y hermoso camino de Veracruz ^ 
Méxipo, y se concluyó el puente llamado del Rey: díjose que 
era obra de D. Manuel Tolsa; pero en realicW lo eq del Ge-» 
nefal D, José Rincón, asi como lo fué el muelle de Vorar 
cruz que hoy está destruido, y solo él ei? capaz de reponer-^ 
lo, porque á sus conocimientos arquitectónicos reúne una ac- 
tividad incomparable para practicar por sí mism,o es^taa difí-i 
ciles operaciones, lanzándose al mar como pudieran los mis* 
mos albdñiles. Complázcome en darle estQ tcsrimonio de ver- 
dad y aprecio, de que lo creo digno por su honradez, sab^dq. 



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i la en su profí^síoo de íq^enicro, y demos prendas (|ue lo (lis- 
tinguen. Éstu puente sirvió mucho para ci tránsito de lus 
tropaii, Y facilitó el comercio; despucs ha sido teatro de san* 
grientos otaques. 

33. Igual activídnd nrifistró Iturrigaray en los reparos de 
la fumosa ohra del desagua de México, no ñándose en la Su* 
perinteodencia que de ella tenia el OidirD. Cosme de Mier; 
frecuentemente la visitaba, activuba los trubüjos, y á la vez 
tornaba la azada para dar ejemplo, expuniendo su vida como 
otra vez diré: México debo el haberse visto libre do inuiida'- 
ciones á este Viroy en el año de 1605, en que llegó á te- 
merse, tanto, que no pocas familias se retiraron de enta capi. 
tal temiendo la inundación que al fin se verificó en el año 
de 1819, y que puso en el mayor conflicto al Vircy Apoda. 
ca« pues esta obra se había ubundonado por causa do la re- 
volución del año de 1810. 

34. En 1805, el Alcalde del crimen D. Jacobo do Villa 
Urrulta, venido de G jatcmala donde hubia sido Oidor de aqur • 
lia Audiencia, y fun ¡ador de una sociedad económica (la pri* 
mera que se estcibleció en esta América), solicitó por mi ma* 
no quñ se- estableciese un Diario quo comprendiese artículos de 
literatura» arles y economin, á semejanza del de Madrid; Itur. 
rigaray sa prestó á ello, oídos los fi»icales, constituyéndome 
yo Editor de este periódicoi y Villa Urrulia Director; pero 
sujetándolo sin embargo á previa censura. Comenzóse á pu* 
blicar en principios de Octubre de dicho año, con tanta acep- 
tación» que en Enero del siguiente se contaban 507 sulrá- 
critores. Muy pronto comenzó á -sufrir contradicciones y ma« 
los ratos: Villa Urrutia so propuso adoptar una nueva orto- 

Í [rafia que trastornaba la de la academia de la lengua caste— 
lana, é inducía la misma novedad chocante que Vottaire cuan- 
do intentó que la lengua francesa se escribiese como se 
hablaba. Iturrigarny se opuso á ello, y después de muy 
duri\s reconven cioneii, Villa Urrutia desistió de la empresa, y 
él no sufrió ningunas^ porque so le consideraba por el empleo 
que tenia. A l^ misma sazón que se publicaba el Diario, el 
editor de la Gaceta celebró un convenio con Juan L^pf-z Car. 
celada, español irrequieto, atrevido y charlatán, qu*' hdbia in- 
sultado al Virey en un escrito en que defendía al vecinda* 
rio de Siláo, Haciendo de su apoderado y leguleyo. Iturriga— 
ray que no lo conocía en lo personal, me confundió con él 
y me tomó enemistad, hasta que desengañado me dio una sa. 
ti<if>ccion como de caballero 4 cabillero. Cancel;jda por si 
l^rie nos molestaba procurando impedirnos que publicásemoa Qo- 

TOM. lU. 28. 



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^16 
tioias (le Europa, i' pretexto de tener privilegio la Gaceta; por 
esto, porque Iturrtgaray temió que se le desaprobase en la 
corte la liconcta duda para el Diario, y mas que todo por lo 
que le iosuñaba eu Secretario D. José María Ximenez, horn.' 
bro astuto y taimado, mindó suspender el Diario el dia últi- 
mo de Diciembre de 1605; mas pulsados los resortes que en- 
tonces se tocaban, permitió la continuación del pcríódico; 
pero con tales trabas, que el mismo Virey se constituyó sa 
Reoísor» No es explicable el perjuicio que con esto nos cau. 
8Ó; unas veces lo revisaba muy tarde por sus muchas ocu- 
p:iCÍones; otras reprobaba lo impreso, y era necesario hasta dos 
plantas velando los compositores de la imprenta; tantos afa- 
nes y disgustos probamos por abrír el camino de la üusi- 
tracion que hasta entonces habia estado cerrado á los mexica- 
nos. No dejó el Arzobis{>o por su parte de darnos alguno? 
sinsabores, reclamando por algunas poesías que sonaban nial á 
sus bidos, nimiamente castos: este Prelado habría qnerido quo 
solo insertásemos himnos ó villancicos de ' Noche buena; por 
tanto, prohibió á las monjas la lectura del periódico. No obs- 
tante esto, marchamos con paso firme; y á merced de nuestros 
esfuerzo»'» hicimos ver que esta colonia á pesar de las trabas 
inquisitoriales y del gobierno, tenia en su seno poetas, orado- 
res, políticos, historiadores, y hombres versadí»3 en todo gene- 
rp de ciencias, íiirmados por sí mismos, y que estaban al ni* 
vel del siglo, y abrimos la escena para que apareciesen c.i 
ella los Tagles, Navarretes^ Lacunzas^ Barqucras\ Barazáhalcs, 
y otros ingenios que habrían merecido aceptación y respeto 
en la culta Europa, Tal es la histona d>3l Diario de Méxi* 
co, que hoy se lee y admira por algunas de sus producciones 

Lmas que todo por el verdadero zelo patriótico que excita, 
á sus autores. Si hubiera habido alguna' libr^rtad para 
escribir, se habrían presentado producciones ñiuy exquisitas; 
pero carecia.nos de ella de todo punto» hnsta- prohibir el g^o. 
biernp que Continuasen los buzones quo habíamos puchito etilos 
estanquillos de cigarros, para que por ellos se pudiesen remi- 
tir los artículos .que no quisiesen subscribir por modestia sne 
autores, y auo por no darse á conocer no se presentasen en la 
oficina de la redacción. 

35. Este era México después do cerca de tros siglos d^ 
conquistado, y aun era nrKis quo su Metrópoli, como puede co* 
nocerso cotejando nuestro Diario con el de Madrid, y exami-* 
nando las leyes insertas en la novísima recopilación de Casti* 
Ha, que prohibieron que se insertasen poesías en el de la corte. 

36. Los preparativos que hacia Iturrigaray con tanto es-' 



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217 
mero y tesón en la costa de Veracniz, no solo tenían por 
objeto defender las provincias dol vircinato de México de las 
invasioDeo de los ingleses (1), sino también de las de los 
americanos del Norte. Esta nación, si puede dársele tnl nombre 
á un enjambre espesísimo do aventureros, emigrados de. la Eu. 
ropa por la miseria ó por sus crímenes, presenta la anoma* 
lia mas extraña y ridicula en la historia. Ella proclamó la 
libertad de los pueblos: desarrolló las t<ióriaa del pacto social 
de Rousseau que fueron seguidas por la Francia, y costaron 
torrentes de sangre: hizo creer á los incautos que el tcrrito« 
rio que ocupaba era el asilo sagrado de la libertad de los 
oprimidos que quisieran buscar refugio en él: que su gobierno 
era democrático en toda la extensión de la palabra, y qu0 
ajustándose á los principios de f^ política que dizque profesaba, 
ni aun soñaría en hacer conquistas ni usurpaciones; mas presto 
se quitó la máscara hipócríta con que osó presentarse ' á 1¿ 
faz d» la Europa* • • .Jigmenta vana, . • ./ omnia nihilf Esta h^ 
visto con sentimiento que en este pueblo se haya, dohiiciliadá 
la esclavitud mas cruel: que los negros príncipalmente sod 
tratados como bestias: que con su sudor ríegan sus campos^ 
y con sus afanes son mantenidos sus orgullosos amos: que suf 
plazas de comercio son mercados de hombres y mugeres infe* 
¡ices, colocados en galeras inmundas, donde se venden desnu* 
dos como caballos, y se les reconoce por los compradores has* 
ta las partes mas secretas y vergonzosas que ha ocultado la 
naturaleza. Si la madre negra se queja de que se le arraii. 
que el hijo pequeño con quien se recrea en sus brazos, y par« 
te las amarguras de su vida, su tirano amo no solo se lo 
quita para venderlo, sino que en vez de enjugar sus lágrimas 
le dá de golpes, y sí por ellos la deja muerta en el puesto^ 
nadie reclama la injuria. Los azotes que se dan á los negros 
por la mas pequeña falta, se pafiran con dinero á proporción 
de la mayor dureza conque se infligen á aquellos desgraciados. 
El orgullo y petulancia de estos bárbaros dueños se propasa al 
punto de no permitir que en la mesa sagrada en que comulgan 
los blancos, lo bagan los negros; como si el pan de los án- 
geles no fuese el cuerpo mismo de aquel humanísimo Reden* 
tor que so . inmoló por todo el género humano indistiotamen- 

[1] El Marguéi de Casa Irujo^ que estaba de Enviado de 
España en FUadei/ia^ le dio aviso de que la expedición sobre 
México constaba de veinte mü hombres de desembarco. Ésto 
no se creyó dificU^ pues á BuenoS'^Aires llevó el General Wtm 
lelock^ doce mu hombres. 



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te; quo tomó la forma áo siervo, y que tiene sti hiúyór t^^tüm 
placeiicíji en h.ibitar en el pecho de loa hu-iiiMu?, motan o 
allí con gusto, cuando en los nlcázaren de los royea solo ha» 
bita en fa Tza de su inmcn»í«iad. El orgullo de los antiguas ro- 
manos y godos pam con 'sus esclavos drsaparfíce óomo sombra 
delante del qu3 los grandes propict ríos de los estados del Suf • 
muestran respecto de sus esclavos. Cuando la magnánima Inglu. 
tcrra* animada de sentimientos cristianos, so üa «empeñado en dar 
por el pie á la esclavitud, este pn^'blo (que se llama lib^^ral) 
BOiha constituido protector de ella; á la sombra de sus kyes, el 
rico se nutro con jus lágrimas do su-* abyectos esclavos.... Otro 
Ifinto puede decirse con respecto á sus miras ambiciosas* p-^- 
Htidas con un:t política ínsidios^i, bastarda, ruin y desconorldíi; 
conducta tatí hipócrita en esti parte, os t?omo la de los f^. 
riseos en la obáervancia de las leyes judaicas: sus obras dj-í, 
Hban tanto de sus palabras, cuanto di cielo do la tierra; por 
to que Jesucristo dijo de aquella ra'za do 'víboras:.... Ks^e 
pueblo me honra mucho con la boca; pero su corazm di^ía 

mucho de mí. Filantropía,,... humanidad respeto á lá 

bropiodad bagrada, ÓJio- al deápolismo y á los tinmos, 

Duena fé en ej comercio y en los tratados; hé aquí la falsii mo- 
neda conque han comprado el candor de los incautos; poi-o 
los mismos mexicanos que en otra época los crey«^ron, hah rf*— 
jgrresado á su patria diciéndonos avergonzados:.... „Crced, hetína- 
nos, todo lo contrario de lo que se os (Itce, . . . . lo vimíjs, y 
nos confesaiBos cngañados.^^ V%)y á presentar prueT>as de C8« 
tas verdades, con lo que la historia de tturrigaray nos 4ni*- 
nistra. 

2Í. tel Marqués de Casa Trujo publicó una Nofa circuTnY 
]& todos los ministros citfr^ngcros autorizados corca.de loe Es. 

Íados-Unidos el 28 do Enero do 1836, quejándose de í^ué el 
^residente de dichos Estados no lo hubiese contestado por 
espacio de mas de cuarenta dias á la que le pasó sobré el 
mensage ¿jue dicho Presidente habia remitida al Congreso pene- 
ral de la Union» por lo i'espcctívo á lo que en él se ofendía 
al Rey de España. Propónese glosar algunas de sus cláusu* 
las en que vindica el honor de su Soberano. El resultado 
de estas contestaciones fué, que el gobichio de Washington 
oomensó á destacar algunas tropas para invadir las ]>08e«io. 
r.e6 españolas. 

88. Quet'iáse cohoíiestar oste procedí miento por la exac- 
ción de derechos que se exigían por España al comercio en 
el río de la Movila, sobre los límites de la Luisiana, río Mi 
Aísipi y otros puntos. 



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*18 

S6. Tiretnriáo tttirrl^fny de iodns estoe hechos por el En* 
viado de Españd, dictó todas las providenciué que creyó ne« 
tesarías para impetlir euafqfjíera iúvsf'ion, dando cuenta de 
ellas ul Principe do Ja P^z como Generalísimo do España. El 
Gobernador de Tejas pasó el rio Sabinas con cerca de qui- 
nientos hombr^^s do tropas, hasta cerca de Nachitocbes; pero 
snnado ft pirlainent«r con él el Mayor Porter para pregun» 
Cario cual er^ sü iotenciony sti rc8piTf»ta ñié» qtie trataba de 
ncopar la pHméfm poKÍoíon qae las tropns españolas habían teni^ 
do, y de tío olifar oibnfcdf amenté ^I). La fuería anglo-americana 
la mandaba el Geticral Wiikimjon, á quien reOonocida la in* 
dependonria conoVrimos qn México, donde marió. 

10. El fconvenio que celobró con (íI Comandante de Tejas, 
Jo dt-saprobó m gobierno (S). A Iturrigaray te participó dicho 
coirrenio con uh fideca*i suyo {^), 

41. Esta enirgia, y Ja bravnta qtie tturrigaray los iHihó til 
tmíi Cracela, ponitíndb do so pmpin mano, que se batirían y 
Hj mathncwian los tasros^ bastó par entonces á contener una 
irrupción qOe drspuns ke ha verificado en los dias en qne e^ 
to se caribe, ^jf^r el <]kt\eral Gayn^s, 1 Consecuencia de lA 
Bccian de S. Jacinto, eti que quedó prisionero ei General 
f^anla-Antin. Ei gobitírtto tle los Estacfos-ÜTiidos se ha mani- 
festado do tin modo exptfcílo V i?8cnndaloso, protector de los re^ 
htcles t<jit)Os, y que sn iuléncíbn indicada de tienripcs muy atrás, 
tjs agm/'ií" la alta Califbrnrra yprovincía de Tejas á ía confedera» 
tion. Él ha qtierirlo aprí)V^char90 de esta ocasión que le parece 
ÍUvoratrfe, y quizá tío Seífi lo que cree, poes cuando Ibera tanta 
nucstM (iebilidud qrfe no pudiéáetnos conserynr aquellos depaN 
lamentos, se prosenfarhi en la palestra un tercer úptmtor^ co- 
mo interesado en impedir este acrecctítamiento de pcider que 
Brroinaria sn comercio. En suma, el ex-Vice-presidente Co- 
ronel Baf, trató de separar de los Kstados-Ünidos las pro*- 
trinrias del Oefcte, tomir la de la Luisíana, y hacer una in- 
va i »n ett el seno mejicano (4), 

42. En estos días llamaba igoalmeoto la atención de Itur. 
rigaray, la expedición proyectada por D. Francisco Miranda, 
parí hacer independiente & Cai^cais. lia empresa se le des- 

11 Otícérn ífe J^f^xrco núfn. fOl, tóm. 13. 

21 Cctiin núm. 1:M0, tnm. 281. 

;?IÍ C/ir/a ISTT, tóm. 2;U. 

[4] Tul es el htfarmt qae Tlittrigt&Qy 3ió á thSoy m VWi*. 
ta 1176, tóm, 284, que se d)s4tglo$6 y está inserto en ¡a cw*H?S. 
poitdencia dd -tíeneraHiimo. 



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gi^Rcíd, 4iunqua protegida secfetomente por la Inglaterra; pero 
puso sobre el quiej^ vive y. alerta á toda la América, . pue9 
ninguno, de sus (lijps podía oir con, desplacer la voz de líber- 
tad, ppr la que todos suspiraban. Dos años antes. Caracaa 
de bailaba agita((a, ioterioKMi^ntey habiendo comenzado sus tur. 
{Hiloncias en el »eno de la mism^ real Audiencia. Papa ter-> 
minarías, el Rey autorizó á Iturrigar^y para que nombrase ua 
Oidor Visitador de la de México,, y asi es que o)andó, á D* 
Jpaquin íVloaqucia, el cual dentro de poco tiemoo ^ormó xuu- 
phos procosos contra ]o^ que le parecian aospecbpsos de in-7 
^fre<;c^T^; uno de ellos /uó el famoso General Simón BoUvar^ 
Era Mosquera Qbstáculo á loe caraqueños para sublevara- 
so,: y- p^ra^^^tlejarlo i^e aquel suelo, le nombraron Vocal de 
^ Junta ^centpil. EuAbrjl de 1810 estalló la revolución que 
tan costosa l¿s ha sido, y que solo pudo terminarla el ilus- 
íre prtícesad9 ^imon Bolívar. 

V 4^. £n principiaos de 1806, se tuvi^fon noticias positivas 
^n.l^éxico de las derrotas de las escuadras reunidas en laa 
.aguas do Cádiz; y yunque este suce^ se procuró cuando no 
ocul4ar„ á, lo i^ienos disminuir, el tiempo que todo lo anazca, j 
¡descubre hasta las inas peqiieñ^s circunstancifis de los hechos 
j^O^broUados, nos manifestó que habiendo desaparecido del puer* 
lio do Tolón una escuadni francesa ipandada por el Almiran- 
te Villeneuve, se reunió con la española surta en la bi • 
bía de Cádiz, y d^e allí se dirigía á las Indias occidenta* 
les; pero habiendo salido Nelson en persecución suya, tuvo 
que retroceder á toda prisa, y arribó al puerto de Cádiz con 
pérdida de dos navios de linea que los destrozó el Comodo- 
ro Calder en una acción emprendida con fuerzas muy infe^ 
riores. Nelson volvió inmediatamente á los mares de Euro- 
pai y bloqueó á Cádiz con veinte y siete navios de línea* 
Las escuadras convinadas tenían treinta, y tres de igual cla-r 
se; sus. gefes confíndos en la superioridad del . número, y eo 
la calidad de los buques, determinaron salir á batir ai ene* 
.migo, -ó en su defecto romper el bloqueo. Esto era lo que 
precisamente deseaba Nelson, provocar y atraer la escuadra 
fuera de la bahía, y asi es que la atacó á toca|>enoles sobre 
el cn()o Trafalgar: al fin de tres horas de un terrible coro- 
bate, Nelson ganó la acción, aunque con pérdida de su vida, 
pues fué muerto de un pistoletazo que le atravesó el pecho 
en el momento feliz de ir á recoger la palma del triunfo, aunque 
cpn descalabro do no pocos de sus t>uques; . ntas el Almirante Co- 
lUligwocid. completas la derrota, destruyendo ios buques que no 
pudieron llevarse por un temporal, que se le>^ntó, Los res- 



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á2f 
tnfl áe la escuacira batida 0e refíigiaroii en la bahía de Cá- 
diz, y ciiotro navios franceses quo huyecron con el objeto de 
ganar alguno de los puertos de Francia, fueron alowszadoa y 
tomados por Ricardo Strachant que mandaba otro ignal sume*' 
ro de navios. Los españoles se portaron con biuirria enes* 
ta acción» aunque para ellos desgraciada, pues salió herido su 
Vice^Almirante D. Federico Gravina. Contribuyó no poco pa- 
ra sa desgracia una densísima niebla que sobrevino en el ac. 
to dd combate; pero tan espesa, que no se vetan los buques, y 
el fuego enemigo era el que los dirígia para aoestar las pun- 
terías: esta fatal circunstancia hizo que se envolviesen los 
navios de una y otra parte, y todo contribuyó para que' 
la carnicería de ambas fuese mas espantosa. Concinyó OMi 
esta acción la marina española que tantos gastos bahía cau- 
sado el conservar perte de la qve había quedsdo del Go«> 
bierno de Carlos III. Examinada esTa Catástrofe á buena luz, 
podemos creer que libertó á esta América de muchas desgra* 
cias que habría sufrid si la escuadra tencesase bnbíese ha- 
llado en nuestros mares, cuando abdicado ci trono por Fer- 
nando VII. en Í808^ Napoleón Inibiese pretendido hacer va- 
kr entre nosotros con las ttrmtíé los derechas que creía ha-* 
berle transmitido las renundaa de los reyea en Bayona sobre 
el imperio de Méxieo« 

44. Los españoles i^ue' residían én esta capital, mostraroi» 
gran sentimiento por- <í9fa pérdida; exc¡tó;ieles á que contri* 
huyesen con algún socorro para hm vlitdas y huérfano» quo 
quedaron por causa de esta tfcclon, por medio de la Gaceta» 
y á cuyo donativo dró impulso Iturrigarar; reuniéronse treín*. 
tá y nil mil doscientes un peso, que cmidujo á España aon 
este preciso objeto el navio S. Justo letl 1809(1). 

45. En Agosto de 1805, publioó Iturrigaray un bando en qua 
arregló los obruges de paños y bayetas de Querétaro. Había un 
crecido número de ellos que surtían de ¡ranos á toda la tierra 
dentro y al ejército, así como Puebla de ropas que llaman de 
la tierra, ó sea tegidos de hilado tosco de algodón. Muchos oa« 
pitalistas ricos dalMD impulse d aquella negociación, y por lo 
mismo trató de remediar los perjuicios que sufría en los obra- 
gns la humanidad; era empresa muy arriesgada: acometióla 
con buen éiíto el Corregíd<fr de letras Lie. D. Miguel Do« 
min^ez, aunque por tal causa tuvo muchos sinsabores; mas 
halló apoyo en Iturrigaray, y si loa males no se remediaron 
de todo ponto,' ulgo se consiguió. 

[1] Cofteipondcnoia de Géirika¡ft rtüm. 3, tám. 339^ 



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40. En AquQl)o.<? obrQgc« ae iM«ba con .muci^ (Jurexa «t 
loB <*p«irAri(>H el qiX) |»or 9urio«idad Iu9 visitabi«» wifria n>ucha 
m «M áfliMH^H KU*.>8 Qo vcUik sino una íqtá^en dei iuíiernc|: boin». 
hn^a d^^HMcio^i apireados ») trabaj-^ 6<«brKVigila(2QS p^r s^9 waii- 
doBOf* y . ffríviMcio^ do eu Ub^tad* Ua rei^cralile 91^ Aecc^jt;^. 
Un algjiAa cantidad do dinero pyra salir de una urgencU y 
sMtisia^er l^s nQ^e«id«c}es ^jeput^y^s de su fufnilia, «e empe^-r 
ba en cÁen^» 6 trescientos pp^s, ofrecÍQDdo desquitarlos coa 
am trabajo: cania )e ur^ia la .n«cesidi\d d^ comer» aumentaba. 
Y«l vez U dHuda» y so cfinstiluía perpetuamente esclavo. Por 
varias providencias do los v^royes y de l^ roa I Agdieiicia, «a 
b«ibia preicndidQ en <>tros tien^pQs refrena^ esta conducta do 
«iiies taa d^apiad^s; pero elios bn^ian ilusoriais sus providen* 
cías, porque el dinero .lodo lo aJUiM^t y con él se vi^jjan impune-^ 
tneote las Leyes. £^a conduela del Virey U b^r^ bonor en to« 
do0 tiempos; mas no la que Qb^ervó cop el c^a^o Corregidor de 
Oitierctaro D* Miguel Oominguez, ^fuspendiiéndolo de su em- 
pleo sin c«usa algún* legítúns* ToH>6;i)oa e^to suqeso deado 
m origen. 

47. Por Teal cédala de 90 de Diciembre áp 1804, ae man^ 
dó por el Rey que se enagem^fen Ipa bienes do obfas pías, y 
oemtpUdasen sms eapil^lea» pet^atnoci^ndoloe el em»o« Creyó- 
se por la corte encontrar en esta proyidencia ua gran irepur^ 
^..p9jre cubrir las atenciones y oooipnoiniso^ bechoíp^ cop la 
' Francia, ^e constilMyeron á e^to «ación ieudati^iia «1^ la 
firancesQ» Para que una .providi^ncia de esta calaña tuvie^ 
^ su ^cumplimientos ^ interesa á los vireyes en un tantQ 
por ciento de lo que se recaudase; eeto er« presentóles á si^ 
codicia el mas poderoso aliciente y eetínudo de obrar. Por taf¡i« 
to, las providencias tenían el oar^Lcter de odiosidad que ora con^ 
eíguifsaO cuando se reuuíe el de qjecutQr con el de interesado. 
Idí naoion conoci6 todo el naal grande que tenia sobre «i; ¿ma^ 
tvtwi podfia j^vitiirl.o? ao por la «nplica* porque es^a no se 
0¡fQ euando hay inteiés en cierra r los oídos; no por un alza-* 
aienU^ 6 derecho do tncnrrecczon, porque el ejecator tenia 4 
«ús ^^dones treinta a^il soldados» # • • Sin emb^j^ varios cuer. 
{)QS representaron los ooales que se iban á seguir inmediata** 
menle* y que la nación iba á quedar reducida á la miseria* 
üalfábnse en epta eazon curéndose por eiifenno en México e| 
Lio. jDominguez, y ,e} tribunal de Minería lo ocupó ep que 
Aunarse el pedimento c)e suspensión de aquella bárbara roedi** 
da que iba á hacer que des^pareci^eeo la riqu»;;^ púbUca» y qu^ 
sufriese un enorme quebranto la negociación do mina&¿ Xiav 
minguen lo hizo 4p una inuiifíffa poqnplete» y. eet^ iiicqm^dó 



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infinito *á\Itnlrr^UB^r'ftMÍr^ rffmrtÉMWáe. lo íd^^m^í^ )d4 
ODireginiiBnto de: Querétafo* Im ñgnslicM. de^e^Ke^ piOQ94Íf« 
miento ee crntoanA^én^móienáOf. que ^ tjtaenli 46 (uej *^ilMbc 
érid era ra«a áiMb ^a-codífiúi'dM ifinerobqua en Néiícil p9^« 
ent •■tti3n>r Jb aeeesickd^' el RejTo nModl^'íteftÁtuftr fl q^cr^gíW 
mieata á Jk>máupíézu9n.U Añ AHeuim iíf 1807. . El Vi* 
rej proettfÓHiIieculpanw.aá tMaapv^d» dtti' iluM|diimeoto^iá. dit 
día drden, -dkaendDi nOfi^- lo ham héobe^ pvque Domínguaif 
habta íbraúulé ^flfl to p r ee c nlticioit con «me* eolorea, ct^a'vmf 
ZB. Inbie de Unmar neeefaáltniefatél.la aleAeio» del fúfaUtae» 
un táenqia enlque.por tod^ partea aa preplurabap .ohaláouJitM 
para el éxHo d¡e<l& oenaDlidÉcion. v..é;^ púeoíindenie («OQmM 
paMwaa) que^ ün inditideo da cute jsado: de tpcmaajr debía Mf 
noohro á le cabana de nñ pueMo como el de Qjaeréiaró^ den» 
de babía qne reoo|^r múchoe) ealpiMlei píadaaoaf deterqúné» 
4fie aun- aaoo ya, y en eatado.de raaaamtr el corregiroientqi 
eontínnaae deaempeñándolo VittÉséief (AIoalde.de Qoerétaro) 
en Yírtnd de im prímeta prsMdedtía econémícaí (1).^' 
* 46. No solo éaé el Gohte^ór OominguéSial qu^ (demoa* 
tro cdh ▼&YéaMi,4]ue. la: cooaoHdatioo d^Cmía ^aiJNÚefa Eapa* 
ña en todoaloa gitfoa de «Dmerci^ y eatablecii»ie«to0S hieié^ 
Tonlo también, y al nitma tieaapo I).: Manuel Abad Qveip6» 
Obispó elecAo- deaputa de< Mlchóacati, y «tio$ abogadea; pero 
Eapaña aeguia !8U hado latal da peitÚcioD: at aiínifteffio obra* 
ba como un tcampoeo que disckkido á no pagar toqiie 9$ .lo 
preata, no ae para en pedir ^anto pued0 , paMt aalbr dQ« ana 
ahogos. La ruina del reino está ya conaum^da» graeiaa ,á 9a« 
ta medida que fué su priflMr ealabon; én etnbcifigo, no feítan 
hoy ñilsoa poHticoa y ecénomiataa podtuitaa qae procuran dí;- 
aerainar espeeiea pera que el Gobiemo' arruine loa capitalea 
da loa monaaterloa, pretendiendo ,pn>bar que aon yerdadeta^ 
manoa muertas é improductivaéal eatado* Yo aupongo gracio* 
aameateque así lo oreen de bnena ié, y que, en eato ao Ue» 
▼an la mira de arruinar loa monaateríea (qiie np ea poco cov- 
oaderlea); pero permitaaetoe qOe lea haga nná aenciUa n^xieat 
fundada en demoatraoionea aritméticaa, é ionegablea. 

49. Tengo á la vista en el periódico Aguüa Mexicana ií6m« 
124, de 10 de Agosto de 1828, la demostración del oro y plata 
acuñado en caaa de moneda de México, que habiéndoae amoneda* 
do en 1805, veinte y siete millones, ciento sesenta y cinco 
mil ochocientos ochenta y ocho peaoa trea reales trea granea, en 
loa años succeaivoa fué minorando la acuñación, hasta llegar en 

[1] Carta núm. 1494, tóm. 286 ie la a^rretpondencia* 
TOM. nz. 29. 



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¿|i»de 1992 á olnc^i^mUlonJi^ qténÍBBtii^s/OTsipBta y (mi.innl 
desdemos cincobnla y-outitro>ipe808^ cuaUío^ reales mus graaoff. 
:AA¿rtf!t'foi«tii ¿dé étmdp fuée^' venir ettff idefieittmn^ Mcandalp. 
Ílot^<; LkÉí' íMoag* no'^se han ísitibbmáscBíkt: Job terreros abün— 
dao en^ mkai9t (MmhietivowT Bbtt¿¿looadfMÉ9 deeeubnmientas de 
naíDvá# vetcis y ^laderas ritkis i^de ic*Oi.en\SQ»iNqicsé haa «mu 
tlliuádo hadidn4« 'halto^ el proseiiOe iaño^ j<« • ¿Oonque de q«t6 
pro^étte ^fa>:^fitÉ narria tié oro'y .|llata,;piir Ja que aos ve- 
mdé'hóy pla^oár de cobre;' oiumd6'JMM^n> fnvkneoto es do 
6qilétlo0' Viooé» mQtVíktíé^^^.liJMJmiamorlizacm» dé tapitélesz 
eiios dfftMiD 1finpal«> 1^1 labnidor^, al'ertauíno, al. comercian te,. 
a( minero; al'ieel(istá$tico,.y -eni fih^íá loda.'ntiesera sociedad: 
los eapecukidor^ ^^tMigand»: iosi^^ufntalesde lúa lobms piador 
saa, Vieron en' i]fi> momeiito obrtvc|osi'6us' giros: .cesó el.vbaoco 
de avie que toáú \o «fiittñ^M coa' la - pequeñísioia usara de 
un oinoo ó seis > portento al Éño, cuando hoy se exige 'el 
dos y medíoslo 'ii<aa^menMia/ de. Id qué se prasta. ¿Y habrá 
razón para (Hanfavlos á aquellos b(enps de manos muertas^ cuan* 
do todo lo antoiabaD ytivifioahafit ¿Y tía üabrá para qufsrer 
acabar desdar por et pte^A lo poeoii^ue: ba quedado? Finan* 
eierós ftláiftrópicosl'hé aqui^ vuestra «lencia y-Blantropia tan 
decantada; yo la^ dii^ó aríatliéma^ ruestn perversídaé é igno* 
Foncia conspira á que ae haga efectivo el apólogo de la gh. 
lUna que p6ñi% huevos de oro, que la hiato el avaro oreyen* 
do tmllar un leaoi^ en su huevera, y se quedó burlado y sii» 
Mada; No olvide el gobierno de ía nación estos hocboa, y 
tenga 'presentea las causaa. . ..i.i « [> i. 

' l(K Conatitnldo Iturrígaray isyeentor de la bárbara ley 
de^ dOQSolidacionf se eoh6 sobre tá el odio 'de todp el que te* 
nía interés en qoe no ae realízase: ¡qué enemigos tan pode. 
M«0é! üomerciantesy labradores, mineros, y el clero que ho}*^ 
está hundido en la miseria! Natural cosa era que este en« 
gendntse ' cm odio mortal -en tantea personas quejosas, y que so 
desarr6llafio en la primera ocasión que se le preaentase fiívora* 
ble« Tocamos 3ra este ^tal periodo de que no puefle hablaiao 
ain pesadumbre, porque deade él datan nuestras cuitas. 



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BEVOWÍCION CONTRA miRláGAlUX' 



r «u vniB 

. ' . - .- \ i 

51. M» yfeo precitado á raáMr la deponción de ««te gffSéi 
de^íghieiade, tutciendo -viMencia á wi oeralk>n^ y «ola .parque «uní- 
lo exige la ley de irátoríador. fiete.étié^ el fretf -balafaegofi 
de la' gaerra civil comeásada en IBlOyiea ^e Be'inqiolaréa dos*' 
dentar dhI peraonas, ctiya eoi^raaenhabM'aadAoansadaatéuWi 
biera dirigido la prudenoia- al real Ácaeydei *d9> eédom^oy tm 
m ambiciott de mando m>. hubiehí pvecáfáiado á la nación en. 
un numere incontable' le d é^ gra oi aB>>¿,oiBÍ» la Aádidaeta^dé 
Méxi<^ agavillada ooo U eec iont ba'inal^radoai eapooriee^-Tfeapaa** 
defán á IXoa* de «anta «nigre y iágnfnut..derffaraadaa ((br eu 
oauta^ f la foateiidad ieaMmiQi^ un'aaatbetoajinrta,' Laipri*. 
mera Audiencia de Mécioo fué^Biandada» á Eépafta' la^ par«l 
tida dt registro po« aua aiaidAdeef ia dei ISiS^ debió* eorrar' 
la miama anorte (tratándola con beaigiMdad^i ¡(]jalá «y fudie^ 
ra deamentinie ébte' ebñce{>to, y bu bobiem teDloe laetimonioa; 
que lo coníinnaBea! « ' . j < • .t 

52. Diveraoe impresos ee han* pnblíeado ^eá laaon' de este» 
suceso memorable; por forttmsde la jueticia .lUit» Ioj ansmosi 
que se ban dado i lúa para >ámnar la afssiégiá tisl real 
Acoerdo de oidores,' presentan verdades que loi^e^klenan.' 

63. IVngo á la vista el titdladoi Veréadefo.migmíj earée* 
tetj caúsate reífortei, jíneÉ y frogruoi de la rtmtmúmde'NwBm^ 
M £ifM^, f é$fe$9a de km nt iri f éo é en géutal-reHdeñief a» 
dkíf y ttfefitdm^tide de los aatoréf de Im mprthoMkn y dútí^ 
tacton del Vtrey D. Joié JtmTigmrñyfOañif^ilee-fDdwos-celmn^ 
niaderee que lo$ infimem^ y uírtbityen al t$uücade stuseeo é apre* 
mOf agruume$ y ofemoé de e» parte tektrá lo9 awmieoiéosj l4 
desastrosa rewlucum'^ ha asolado éste reinoJ* El^edjtor dc^ 
folUto es el L#ic« Juan Marti» de ^iuan «Martiñens; español. 
Abogado de esta Audiencia^ y Frosiotor principalísima de dí¿ 
cba asonada: bombre tan infeliz en ouaols escribe, que la in-' 
troduccion de su papel « desmiente' lo miamo '^us se propo--^ 
ne probar; y tan báiimn) é kbpolfl^co^ qae da á biziieale imprek^ 
so en loe mismos días sn que se poslamó «I glande Igoa^ 
la por el Sr. ¡túrbida^ para darls el últimd golíie de gntcta ^ 
loe españoles sos paisanos, >qaa»'eoñ esto ss aeabarda deco»» 
citar la odiosidad; influyendo no poco en que se diese-4a-ley 
He expulsión ' que 4ós faa amuini^ eon multitud' Uei^'hiocieiiies 
familias nieiicanas. t A • ^ 

M* El, y el Oidor Bataller, pMConmotí eludit c^gdpb qda 



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00 les pra>Qrftha, nuurchinclofie. para EapiiñA á desfrutar el di- 
nero que'ftabian adquirido en eate pais que tanto depnmieroii, 
dejando comprometidos á. bus paisanos; y asi es que se bui- 
laron de todos. Murtiñena se propuso para cohonestar au 
atéevimiento»' pobUcor. el náantfiésto que Calkpa hatiia forma* 
do en 16 da Enefo deil8I6^ á todas las naciones» impugnan* 
do el eMríts «¿ . Putuaran 'para justificar los insurgentes su 
reyolueion; 'psoo no fpase^ U firorn de Calleja» ni tampoco 
el nombre do Maitinena como autor de esta edic^o^ mas ai 
sus anotacioaes^ en que lampea su carácter bilioao é iqeul- 
tante. Yo nie deseni^odeqé .de tsuant» contra mí se dice en 
ék 'párrafo. 59 de pste. iavonsa» ibUo 16^ en las Hotos, y, en 
otsas lugares» y desde, luego le doy gracia^ tanto á é\ tt^onao 
i Cn^ja, por las ii^nrias que oontm ni vierten; mír^aii oo. 
Bio' flores. esparcidas! sobre» mi sepulcro, y quo manifestarán á 
la postaridaé el tal oual nárito y servicios .que yo baya be«. 
cho á mi nacioB en defiínsa de na Ubertad^ con roi pluma, 
oon mi vos, y oon mi espada; pero si no puede dejar de aso. 
gurar á mi nación nomo otra ves lo. bise (1), que ese mis- 
mo General Calleja que nos abruma con los epttfitos de traU 
éor6$f pebddetk ladraheM^ saeirílegúif es el mismo múf»aro bom- 
hre qus ofendido ds los 'desaires repetidos que recibió de su 
antocenor Venegas á su vuelta de Cuahutla» iba á ponerse á la 
cabeza de nuestra revolución, cuando por fortuna su)» y desr 
Anieia nuestra, fii6 nombrado Yirey de México: entonces oam* 
bió de resolución, y persiguió dot fnuarte aun á los mismos 
éb quienes sé bábia vali& para que lo proporeionasen co-* 
looa¿se á la cab^^ do nuestros ejércitost á peéar de ser tñ^ 
bokftós é indisciplinados» Entremos en materia, lo que baró 
sin deteaerme éa mucbos pormenores, porque ya lo Kan egecu* 
lado lázarsa» y D. Santurío de Salas en defensa de liurh^ 
garay, y Cancelada y Mariiñena en sus deatrívas* 
*t 55. Recibidos los reales deoreUM sobre la caOsa formada 
á. Femando VIL como á^ parricida, Iturtigaray se abstuvo do 
publicarlos; esto pafooiá muy extraño^ porqUo el Promotor de 
la causa. ora Godoy» á quien debía el Virey su .ümpleo, y po- 
dría caer stt sudesmciat- paro Inutrigaray supo proferir las 
obUgaoiones'4o siibdUo^ á lasdp peotegido» Uegaron des- 
aues'laf aotioias dd .tomnlta do Aiapjiies, á cuya sazón se 
naUaba d ViBogR sa las fiestas que anualmente ée celebran 

. (1] Cu la' cbrm fue puhUquá por mpéndke M imaéro hwm 
tánoo de la rewjíucianf hUitvUuia: CampañM ée Cefítfe, lisdtos* 
ém €i cimfireeo de Zaoateoae. 



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98? 
«I 8. AgoittB ^ Im Cotmmf y m dqo qne lubía «ottiada 
taota uidifeieiici% que pa hafaía intenumpido m divanioB en 
la plaza de gallos; naa advertido aobro eaCo por alguaos que 
le aodeabaii» maiMk^ que ae leyeaen laa notíciaa aa el mismo 
Palenque al pueblo. . Notóae qne durante la lectura de laa 
gacetas en la casa ds la Viretna« el Regidor Azcárate laa ti* 
r6 al suelo con indignación» con ¿nimo de pisotearlas, y qne 
dicbn aeñora se explicó diciendo:* • « • V^HM^ fue no$ hm pu€i» 
to la eenv^ es Jafrenlei de lo que dedijyeron los circunstan- 
tesy qne el Virey babía recibido con disgusto la colocación de 
Fernando VU. en el trono» 

59* Iban corridos dos dias del recibo de estes noticiae» y 
fes llamados gQ^hiupf$i$9 extrañaban que no ae bubiesea repi-» 
cado las campanas» pues esteban aeostumbrados i aue 4 la 
menor noticia de la Península sonasen; el Regente de la Au^ 
diencia, aunque wrdOf gustaba de que ae repicasen f 1) y se 
armaan bnUst per lo que previno al Secretario del Virey que 
bobiese repiqi|e 4 vuelot y otro t^nto axigi6 del Virey niis« 
mo. De hecho |o Imbo, y 4 demaa se cantó una Misa solemt 
ne coa T^Oeum t^ Catedral» y asistencia del Virey» Ciu- 
dad y Tribunales. 

57, Cp ^ de Jqgoio se veoibíexon otras noticia nada plaut 
sibles» comio la ocupación ca^i tfta} de España por los franoe» 
ses» la toma del puente de Córdova, y otras. Era dia de la octayí^ 
de Corpus, y asi es que reunidos los .tribunales en palacio» 
comunicó 4 tpdqs estas nueras* Ijos oidores creyeron ver en estn 
vez ed el sembltuite del Virey pintada la alegria, y qu^ se com* 
placia en decir que sf R^ no votveria al trono. Hé aqui loe 
grandes fundamentos del proceso de in fidd i dad que después le 
íbrmaron» en nada diferentes de los que sirvieron para acu- 
sar por el mi^mio delito, y mandi^r preso 4 España al Virey 
Puque de Eacaloua; tan buena lógica tenían los españoles de 
antaño» como Vos de ogaño. En 14 d^ JuUo.se recibieron 
pcetas de Madrid de 13, 17 y 20 de Mayo» en que se re* 
ferian las ocurrencias de la corte* la abdicaoien de Fe^nimd^ 
las contestaciones de los Reyes con Napoleón; y finalmente 
el trastorno, de toda la monarquía que envolvia el de )as Am6« 

[1] Este ye¡ete fué m fenómeno^ era $ordOf y tenia flt^a de 
Oidon fu$ piernas estaban enormemente hinchadas (pte Q/pena^ pa- 
dia ímdar como de el^trnUf y la echaba de Bailadier, Otrp 
Oidor tawjbies^ era sordo^ p gustaba mucho de la músiea^ p 
daba conciertos en su casa. • • » Anomalias! por no decir md^ 
nuiiof de los hombres. 



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228 
ricas como partes integrantes de cHa. Por tal moüvo laapa^ 
aó el Virey al real Acuerdo, que opLrtó ae reímprímiesen y pu. 
blicasen, y' asistiendo este gefé en persona al tribunal; suscitóse 
ulti la cuestión de si se deberian cumplir las órdenes del Du« 
que de Berg, lugar teniente de Napoleón en Madrid. Al to« 
car este punto, los oidores se pusieron pálidos; nnas el Virey 
con ánimo denodado la decidió, diciendo, que no' lo obedece, 
ria mientras mandase im ejército. Posteriormente les echó 
on cara esta flaqueza, diciéndoles á los mismos oidores...*» 
Que para tratar e$tú9 asunten te jurameidaroñ de no decir nam 
da^ y sólo después que han visto minorarse las caías era euan^ 
do estaban valientes; entonces (dijo) teman las caras tan lar^, 
gas. Este reproche het'ho barba á barba,' lo reáere Martlñe-^ 
na en el ttúm. 7, pág. 86, de su cuaderno, con lo' que pme- 
ba todo lo contrario de lo que pretende persuadir en orden 
t la infidelidad de Iturrigaray. 

58. Como los mexicanos de 1868, no eran lo que fueron 
los de 1701, que se mostraron indiferentes ál cambio de la 
dinistia, y nada dijeron sobre ia suceesion de Felipe V. al 
trono de España, por la supina ignorancia de sus derechos en 
que*vivian; este gran negocio no pudo ser ya asunto insigniñ- 
cante para ellos: era el de todas las conversaciones y tertu- 
lias públicas y secretas. Habiendo asistido el Ayuntamiento 
¿ la función anual de 8. Camilo el dia 15 de JuKo, el Re-« 

fidor Azcárate propuso á sus compafieros en Pelicano que un 
ia de fiesta se presentasen en la corte del Virey, llerándo* 
le uYia representación escrita que 61 trabajaría, y acabada wa 
Icetura, todos los regidores hincada tina rodilla, puesto el som« 
brero y la mano derecha al puño de la espada, hicieran ju- 
ramento ante el Virey (que á lo que parece deberían estar 
bajo de 8Ólio^ de conservar la Aroéríea, y no reconocer la 
dominación francesa. £1 juramento era caballerezco, nuevo 
«entre -nosotros, y digno de la edad del Rey Guisopete: des- 
edhárbnlo algunos de sus compañeros, príncipalmente' su conu 
pádVe el Lie. Verdad, que lo echó á la pandorga; no obs^ 
tafite, convinieron ^ti reunirse al dia siguiente, en que Azca- 
rafe leyó una difusa ^presentación -que desaprobó el Alcalde 
ordinario D. José Juan Faguaga, y los regidores Urnitla y 
Villanueva. Vueltos á Cabildo el día siguiente, ya se apro- 
bó de todo punto la exposición, que llevó el mismo A yunta • 
Tniento bajo de mazas y en coches, á ponerla en manos del 
'Viroy. La guardia de palacio ' batió marcha a f Ayuntamiento, 
le *presefitó las armas, 6 hizo honores de Sbberano: el paso 
gravedoso del Cabildo, la hora (eran las cuatro de- la tar* 



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de)t y el toque i» ka eiyat» llamafon la ateneíoB del pueblo 
que en gimn oüf»efo eorrió ¿ enterarse de aquella novedad, y 
agradado de ella (eomo ae agreda de todo lo nuevo), victoreó 
al AyuntanúentOy nn que íaltaae algiino que exeitaae el en* > 

ta0Íaa«K> de }a pktbe tir indo i e dinaio. Esta conducta puso de ^ 

veneno ¿ loe oidorea, cuyo odio se aumentaba cada dta en 
imzon de qtie el Aleaide Fagoaga lee revelaba cuanto ae tra« 
taba en Cabildo. . Iturrigaray p^ la expoeicion al Acuerdo^ 
á qoten chocó muctio. que ae propuaíeae un gobierno provi. 
áenal» y que e{ Ayuntamiento loniaae la voz por los demás 
del reino; quiso halagsr. al de México, elogiando su buen 
xelo» en lo que hi^o un grande sacrificio de su orgullo, )r 
tajarfHón - atraer al Virey para que se uniformase con sus ideas; 
con tal motivo, Aguirre le dyo estas precisas palabras:. ••• 
y^sté V. E, en ia iiUeligeñcia Mgwta, de que sin el Acuerdo 
nada valOf y ti Acuerdo sm F. E. menos,*^ Multiplicábanse 
cada dia las hablillas y murmu raciones por ambas partes, que 
preparaban un roa^imi^to y deHastass, y entonces el Virey 
propuso al Acuerdo que lenunciaria el vi reí nato, y marcha* 
na á España á continuar sus servicios: admitiót^ele la pro- 
puesta con gusto,' pefo sabido este hecho por los apiigos del 
Virey, y por el Ayuntamiento á quien comunicó esta noticia 
su SecretnrÍQ Vela^squee,. trataron de impedirlo, y el Virey mu* 
do de .resolución. 

59. Comunicados los acuerdos de la Audiencia al Ayunta* 
miento, en. que desaprobaba sus pretensiones, dirigió otras dos 
exposiciones con fechi^ ie 3 y 5 de Agosto, que también re- 
mitió el Virey al Acuerdo, estrechándolo con premura á que 
respondiese: hízolo asi persistiendo en sus opiniones, y exi-« 
gieodo so dijese á la Ciudad . do palabra ó por escrito, que se 
entendiera con el gobierno por n^odio de diputaciones, para 
evitar el escándalo qjje causó la tarde del 10 en que se pre. 
sentó toda la corporación reunida^ mas los regidores tuvieron 
por desaire esta advertencia, y mandó una diputación al Vi« 
rey, la cual recabó de éste quo se le presentara bajo de 
mazas. 

60. En 20 de Julio la barca Esperanza trajo las prime- 
ras noticias de que Eapaua se h«dMa levantado genrralmento 
contra los franeesefS) publicáronse do orden de ¡(urrigaray el 
dia 29 al amanecvr con.^^lvas de artilleria y repiques gene- 
rales. En la misma mañana •so colocó el retrato del Rev en 
el balcón de palacio, desde, donde esparció Iturrigaray diñe, 
ro al pueble^ y se hicieron innumerables demostraciones de 
júbilo y fraternidad, mezclándose indistintamente toda clase 



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$8» 
de gñDÍfi9, n^ékB de IO0 bfáim,' Hétita fft&knikH á un ptié- 
blo en ddirto; gritos» vívm repetido^i cohetee^ iilg»2ani» repu 
()ae9 á vueb, daneas en derredor de Imentatiui ecuestie, mú- 
steae míKtaree, RfMkttiUid 4^ hombres tmyeiido en Um «ombre* 
roe an retrato del fteyen eetempa, é fiítootft en ^e m 
Mai Viva Femando^ Hé «qoi lo q«e veiemos y oiámoe eos 
eorpresa desde el centro de< le ciudad bmu la Ultima albar* 
radhBi; todo esto arroneiaba diaj de ventura y paz» Cooti^ 
nuaron estos regocijos que semejaban á los juegos inoceotes 
de los niños en la tarde del día de 9. Juan« E^ la del 81» 
el Virey hizo un solemne paseo en e^cbe por la Alameda y 
calzada de Bucareli, acompañado- de «in paisansge nameroeo» 
<]ue sin duda pasaba 4e dos mil caballos, los que se fonaa- 
ron en ordenanza militar, ofreciéndosa gustosos á servir en 
defensa del Soberano: mostróse Iturngaray muy festivo y po. 
pular; mas la malignidad interpretó esta conducta á la peor 
parte. Comentáronse sus palabras dirígidas á algunos clvala* 
nes que manejaban buenos caballos que mefitabui coo brio: 
él Yirey era afectísimo á ellost y solm esta materia les hi- 
zo algunas preguntas tnoc^ites. Entretanto» ni el Ayunta* 
miento» ni el común de los hombres sensatos» perdían de vis. 
ia la instalación de la Junta, y urgían de mil maneras al 
Virey para que se verificase. MostiébaBle el estado de ace» 
falía en que se hallaba la monarquia» y esto exigia que ha* 
biese un cuerpo investido de faculCades que proveyese á las 
solicitudes que se dirigían al trono; tanto mas» cuanto qm 
por las leyes comunes recopiladas dé indias» ni la Audiencia 
ni el Virey podían proveer á eUás, Semejantes reflexiones 
indujeron al Virey á adoptar esta medida» y para decidirse 
con acierto» mendó que el 9 de Agosto se celebrase una Jun^ 
ta en palacio» compuesta de todos los tribunales» Ayuntamien* 
to» y personas mas notables de Méxieo. De hecho» se pre^ 
sentaron en la Junta» incluso el Arzobispo: el Virey excité 
al Lie. Verdad como Sín(fico del Ayuntamiento á que toma* 
se la palabra; hízolo ad con un di^uieo^ muy bien trabajadoe 
habló de la soberania del pueblo.«^«y • ••• aquí fué el eB*- 
cándalo de aquellos oidores rutineros; este lenguaje los espkin- 
,tó» como si blasfemase: no lo hábian oido tal ver los mas^ 
formados en las latinas del Foiy>: aquí filé el escandalizarse 
del Inquisidor D. Bernarda^ db Prado» qtie sin deten^se en 
barras» impugnó y dijo ahatheme á tal doctrina» k que des* 
pues condenó por' un edicto como la cosa nías peligrosa é 
inaudita» Setkdanituf vestímerOa no&ttá. • • . blasjtmavitf hablaron 
lo^ oidores» desatinó- infinito el Fiscal Borben> con* aqpel gár- 



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mi 

I» y hno <|iie éé la tgnoniieia auxitiada de una toz alti* 
sooaote j puloKMiar: aqu^l fbé tsn baralto ato qoe se jpre* 
■Botaron adunadas' la reas estúpida tgooraiicia de! derecho 
ptoliooy coB ki mas descafada aniMoioB de roando de pai^ 
te del Acaeidó. Itarrigany se mostró imíy desabonado, y 
am al Arzobispo que quería que se acabase presto la sesioDy 
le dijo* • • • que si quería hacer alguna necesidad» que tenia 
donde; y añadió, el qae no esté aquí á gusto, puede salme 
por esa puerta por donde entró. 

01. Veinte y^ oebo años han transcurrido de este sneeso, y 
no puedo recordarlo sin avergonsMrme, consideraBdo la EWier* 
te que había cabido á mi nátríá, y protesto que doy por bien 
empleados lodos tos padecimientos y trabsjoi que be^ sufrido 
pcM" eottsegoir su independencia. 

62. Eárecbado el real Acuerdo por el ▼iréy para qne 
mstiese á la Junta, antes de concurnr á ella protestó seCre*. 
lamente, que asistiría á la misma con el boIo ñn de evitak' las 
consecuencias de una división entre él y e! Vitey, en vis-r 
ta de la disposición de la ley S6f tít. 15, Hb. IL de la 
Recopilación de indias. Esta protesta fué un fazo que len- 
dierou arteramente al 'Virey en el equivocado concepto* bú 
qoe por ella rio solo estaban atrtorízados para desobedecerlo, 
Bino algo mas, basta para deponerlo de su empleo. Veámoe 
esa ley, y por su examen conocereráos, que el Acuerdo de JVféi 
íúto no entendía ni afttti el códi^ peculiar twfú á que debía 
BjQatarse para ftllar los pleitos, única atríbueion que le com. 
petía, y n* mas. ' 

09» „P6fque en algunas ocasiones han sucedido difbrenctas 
entre los Tircyes ó presidentes y los oidores de toüestrtis rea- 
les audiencias de las indias, sobro qne los yireyes Ó ^resi* 
dentee exceden de Ib qué por nuestrae ÍHCuHades les conce- 

demos, é impiden la adminiitracion p ejecución de justicia 

Mandamos, que sudediendo casos en que á lo6 oidores pate-» 
«ieve qne el Vlfey ó Presidente excede y- no guarda lo or-*' 
denado, y se embíanita y entromete eq aquello que no debía,' 
los oidorei' bagan con el- Virey ó Presidente las diligencias, 
provenoiones, citaeioaen y Tequerímif^ntos, que según lá' cali, 
dad del caso é negocio pareciese liecesarío, y esto srn demos* 
iraciim ni fmtkeidadf ni de forma que se pueda entender dét 
fbera;»... y si hechas las diligeneíAS é instancias sobre que 
al Virey é Presidente persenerare en lo hacer hiandar ejecu- 
tar, no siendo la mataría de calidad fn que notoríamente se 
baya de seguir de «Ha movimiento ó inquietud en ht tierra, 
Je cumpla y guarde lo que el Virey ó Presidente hubiere pro.* 
Tex. m. 30. 



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veidoy aya hacerle impediinento ni otra demostracio»; y lot 
oidores nos den aviso particular de lo que hubiese pasado, pa- 
ra que Nos lo mandemos remediar como oonvenga*^^ 

64. Nótese en primer Jugar que la ley habla del entro- 
metimiento que los vireyes pudiesen hacer ó hiciesen en asuD. 
tos de jusUcia» excediendo la órbita de sus alribuciapes; eaije 
asunto era absolutamente de gobierno^ pues á él le .estaba en* 
oomendado el de la Nueva-Espana. Las consultas de los vi* 
reyes con el Acuerdo de oidoreSf .son de mera supererogación 
para afianzar el acierto de sus resoluciones: eran«vohintflrta% 
podían hacerlas ú omitirlast y la ley les daba arbitrio para 
«onformarse ó nó con sus dictámenes; (^lamente estufaiB obli* 
gados á seguir predisamente el de sus asesores pagado9 por 
el Rey, sobre quienes recala la responsabilidad de sus dietas 
menea* Por otra parte» si el grande ot^to de esta ley €>rá 
conservar la paz entre el Vi rey y los ministros, y evitar loa 
escándalos, consecuencia de la discordancia entre ambos cuer» 
pos, ¿cómo podría autorizarlos para que combatiesen el mayor, 
que era desobedecerlo y deponerlo? Aquellas palabras. ••• A'b 
fiendo la materia de ccdidad en qite notoriamente se boífa dt 
seguir de ella movimiento ó inquietud en la tierra; hó aquí lo 
que hacia creer á los oidcurcs que estaban autorizados para 
el despbedecimiento y deposición, sin reflexionar que la mis* 
ma ley daba el remedio para este caso, y ^ra dar cuenta 6 
aviso de lo que hubiese pasado, paca que ,fNos lo mandemos re* 
mediar como coní)eifga.^^ Si á ellos lea era dado el remediarlo, in^ 
útil cosa era el avisarlo al Rey para que lo remediase. Batallev 
y Aguirre se lisongeaban entre sus amigos y tertulianos de haber 
descubierto este secreto, como pudiera Arqúimedee descubrien- 
do un punto para situar su palanca que trastornase el mundo* 

65. Cl resultado de esta primera junta íbé acordar que se 
jurase cuanto untes á Fernando VII^ como se verificó por 
Iturrigaray la tarde del 18 de Agosto. Tres días antes de 
que esto sucediese, hubo un tumulto en Ja ciudad de Vera- 
cruz harto escandaloso (1). Fué el caso, qne habiéndose pre* 
sentado sobre la canal la barca BayHantf que venía de Ba- 
yona con bandera trícolor, se le hi^o fiíego por el castillo, que 
la obligó á retirarse; fijó entonces bandera blanca y ya se le 

Í» Tmitió que entrase quitandp la francesa: acensósele uaa fa- 
ua del puerto á cuyo Comandante entresó el firancés, Mr. Cha* 
panlier una numerosísima correspondencia que traia del Rey 

[1] Del que dio parte Garíbay á la Junta oeniral carta ai* 
mero 68, tomo 241. 



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2M 
lo0é para Iturrigtray, confiímáticlolo en el empleo de Virey, 
y dándole el coirón de la Legión de honon traia también plie- 
go8 para el Arzobispo, obiepoa del reino, real Audiencia, y 
ea fin, pant tedas las autoridades establebidas; toda esta cor* 
Tespondencia se llevó á tierra, donde se abrió y quemó. Poco 
antes de que se Terifícase este auto de inquisición, el Coman, 
dante del apostadero de marina D. Ciríaco Ceballos tuvo la 
impmdencia de fijar un cartel en la puerta del Muelle, im- 
poniendo pena de la vida al que se acercase á la barca íran. 
cesa, ó habiendo recibido de ella algunas noticias las comu- 
nicase. Esta providencia irritó á los marineros, que instiga- 
dos por algunos díscolos, comenzaron el motín, que pudo ha* 
berse cortado en su origen, si el Gobernador D. Pedro Alon- 
so hubiese mostrado alguna energia; pero lo dejó correr, y to« 
roo gran cuerpo, pues la chusma marinera se -entró en la ca- 
sa de Ceballos, arrojó sus muebles á la calle, quemó su qui- 
-trin, y robó sus planos de la comisión bidro^üca que ha- 
bia levantado, y juntamente una porción de instrumentos de 
marina. De momento en momento creció el desorden; y tan- 
to, que ñié necesario sacar al Santísimo Sacramento y lle- 
varlo á la casa de Ceballos. Por fin, se calmó en la noche 
por causa de un fuertísimo aguacero que cayó. Todo esto lo 
supo Iturrigaray en el dia de- la jura, y le hizo conocer la 
posición peligrosa en que se hallaba el reino, necesitando por 
lo mí*mo un nuevo arreglo en el gobierno por la naturaleza 
misma de las cosas, fil foco de todas estas fechorias esta- 
ba en México, como acreditaron los sucesos posteriores. En 
la efervescencia del tumulto se proclamó á Femando VIL El 
pueblo creia que venían dos personages que soponia tenia ocul- 
tos Ceballos, y los buscaba con encarnizamiento. 

66. Después de este suceso, el dia 80 de Agosto se pre- 
sentaron en México dos comisionados de la Junta de Sevilla 
para exiffir el reconocimiento de su soberanía y dominio so- 
bre México y sua tesorofl, cual p^idiera pedirlos el mismo Fer- 
nando Vil. Bstos' comisionados fneron el Brigadier de Ma- 
rina D. Juan Jaba! {que se hospedó en la case de Aguirre), 
y el Coronel D. Tomas de Jauregtii, hermano de la Vireina, quie- 
nes traían orden de arrestar á Iturrigaray en el caso do rts 
sistirse al reconocimiento. No es de extrañar que un cuña- 
do suyo hubiese traido tal comisión, pues en Ins torbuleneio* 
civiles se rompe todo vfnculo de amistad, sangre y párenles» 
co. Jabat era enemigo capital del Virey, porque o^te le había 
hecho salir mal de su grado dos años antes para Espnñn, por- 
que qneria percibir los sueldos sin trabajar, y. asi ct que fué 



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M4 

éi ahna' de lU Devolución íú oeetm ^1 1§ al 1^ de SetíeiUr ^ 
bre, -de modo <|ue ee le vio eeUur cai;gaado con sus propias 
inaBoe loe caiones de artiUeria coiK]ue ae foraiid^ ai Pueblo. 

^7- AeuBÍda la Junta el lU de ▲gostot no obstante que 
Itufríguray ya np quería que las l^ub^eae» ma«ifest^ el Xirey 
que era obrado ua barullo: notó la petulancia ydesfachates ooq 
que estaba concebido el deapacbo, •coa eláüsulas ímperatávaa: 
que había mandado otro igual al Gobernador de Vemcnis; y 
finaámeniSy advirtió 4a descortesía de toandarle aquella orden 
.aultáBioa, sin ^oficio ni oarta de< remistoo. Concluyó diciendo, 
qu^ kis óteos despachos i^aia vanos geíes 4e este reino lee 
retendría, y no daría curso. Fueron luef o llamado^ los «n- 
lúsidos Á la «fuota» para que satisíacieaen la curiostdad y pro- 
^ntas de algusos vocaleNs, lo que concluido se iss mandó re« 
tÁRar del aalon. Sooaotiose el .punto del reconocimiento á día. 
Cuaion: Aguirre opinó porque se le reconociese; pero solamen- 
te en las filaterías de guerra y hacienda^ y no en las de gra- 
cia y justicia. El Marqués de Rayas le dijo, que ó no se de. 
hia reconocer en nada, ó en todo, pues la soberania era üidivi» 
sible. Mosque«6se muobo de una refleEÍon tan sabia que ofen- 
día 0U orgullo Uiercu'ioy puosto que entonces .gozaba la re- 
putación de ommédo, y levantaba el manipulo en la Audien- 
cia; y tanto mas* cuanto que P. Jaoobo de ViUa Umilia opinó 
«on Rayps. Ambos opositores quedaron desde este acto be- 
cbos ol^o de la persecución de Aguirro y Jos oidores, que al 
£n se vengaron de uno y otro á su placer, mandándolos presos 
á España bajo partida de registro (1). Acordóse per fin no 
Mconooer 4 la tal Jnnta. 

^. El 1 P de Setiembre convocó á otra Iturrígaray, sin 
indicar los jobjetos de su reunión; no- se supo sine hasta el 
momento de leerse Iob pliegos de la Junta de Oviedo. Aca- 
bada la lectura» dyo el Virey: „Se ha verificado lo que anun- 
cié 4 V» SS. a3Fer: la España está en anarquía, todas son jun- 
tad supremas; y aai á ninguna S0 debe obedec4:r«^^ Los fiscap 
Íes pidieron entonces que se suspendiera el veCDnocimienAo de 
la de Sevilla, que habían promovido, basta recibir «ttras noti» 
cías. Ed seguida hizo leer la minuta del efioip que 3ra ha- 
bía firmado, fiara que los comisienades re^presanen en el mia> 
mo buque en f|ue habían venido» ó ei^rsben el nano si les 
Acomodaba. Manifestó también que liabia reunido la Junta 
para enterar á ios vocales de la pretenaion de la de Astn^ 

[1] Solo raía Urrutía llegó, Ra^ae se fiifd^ €i\fi 
Veracruzt y r^greeé el €mo ée JIB^« 



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235 

«iaa. £1 fiacai Bofbon bn una larga areaga, dijo, que lturrí« 
^army era lugac Teotente del Rey» coo otma expreeíonea de 
adiilaeion. • • • bieii» hien» d^jo el Virey, con desenfado... Pues st 
yo lo aoy, cada uao óe V. áS. guarde eu puealOy y no extrañe 
M coa alguno, ó alguaoa, tomo provtdeacias» • . • Éstas palabras 
fiíeffOB au aenlen<úa de muerte: kw oidcHrea Aguirre y Bataller 
«BtendieroQ que por elloa lo decía, pues no ignora txi el Virey 
las juntas nocturnas que celebraban para prenSnrlo. Desde en- 
loocea se decidieion á hacerlo, y procuraron darle el golpe que 
ereyeron meditaba contra ellos, separándolos de la Audiencia, 
y colocando en au lugar, á los licenciados Azcárate y Verdad. 
69. El dia 9 de Setiembre se celebró la ültioia Junta, 6 
t^cio de que los oidores remitiesea mis votos por escrito. El 
Virey mandó leer el del Marqués de Rayas y el del Dr. Pa* 
lomioo, é, quienes hizo mucha expresión. También se leyó el 
del Alcalde del crimen Villa Urrutía, no menos que los pe. 
dimeatoe de los fiscales que contradi abaa los leídos: Bataller 
diyif que como Villa Urrutia era el promovedor de la Junta, 
á él le tocaba responder á las impugnaciones de los fíncales; 
respondió, que si se le daban dos dias de término lo haría: 
Aguirre dijo, que á los promovedores de la Junta les toca- 
ba probar primero la autoridad para crearla: su utilidad: 
las personas que habían de coaeurrír, y si los votos ha- 
bían de ser consultivos ó decisivos. £1 Virey se mostró en 
esta vez placentero, y quiso dar una aatislaccion sobre las 
eaprebioaes con que había cerrado la sesión an tenor, diciendo 
que sabia estaban ofendidos algunos de ellas: que las había vertí, 
do con respecto á los autores de ciertos pasquines que habían 
aparecido. £1 Regidor Méndez Prieto suplicó á nombre de la 
Ciudad, que el Virey desistiese del pensamiento de renunciar 
su empleo, pues se necesitaba de taJ gefe para que la defen- 
diera. El Lie. Verdad habló sobre lo mismo, manifestando 
les graves danos que ae seguirían de su separación. Iturrí- 
garay respeadió, que estaba ya cansada, y los asuntos del dia 
eran superiores á sus fuerzas, y quena xeposo; ademas, que pa* 
recia que la Junta de Sevilla trataba de quitar á los anti- 
0100 servidores del Rey, y el tenia á mucho honor en serlo. 
Guafdóse sobra esto silencio que cada cual ÍAterpretó á su mo. 
do* En fin, burricaray estaba decidido á instalar la Junta, 
y ya había expedido circular á loa ayuntamientos en 1 ? de 
Setiembre, para que confiriendo su poder á la persona que 
eligiesen, ésta viniese á la posible brevedad. La villa de Xa* 
lapa ya taúa nombrados dos apoderados, que desde la príroe* 
ra Junta se habían presentado asi^tiendo á sus sesiones. A 



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286 
este mandato pretendieron oponerse loe flécales el dia 8 de 
aquel mes, incurriendo en la contradicción de citar la ley 2 
tit. 7, lib. 6 ? de hi Recopilación de Castilla, <)ue mande, 
que en los negocios arduos en que se neccseita el consejo de 
los vasallos del Rey, se ayunten las cortes, y se tenga cense* 
jo de los tres estados, según lo hicieron los reyes anteceso- 
res. ••• pero le negaron á Iturrigaray esta facultad, diciendc^ 
que era prerogativa del Soberano, sin reflexionar que en tont- 
ees no lo había, y estaba sin cabeza la monarquía; ¡exce* 
lente ló<;ica! 

70. Esta resolución del Virey fué la señal del rompimie»* 
to. D. Gabriel de Yermo, unido al partido de los oidores, bi- 
so venir porción de sus criados de sus haciendas de tierra 
Caliente (1), al mismo tiempo que el Virey había mandado 
venir del cantón de Xa lapa al regimiento de infantería de Ce- 
laya, y de tierra dentro al da caballería de Nueva Galicia, y 
ambos estaban en camino; debiendo llegar la prímcra división 
del de Celaya á Guadalupe el dia que amaueció arrestado. 
La tardo antes hubo acuerdo por ser jueves; apenas despacha 
este un pequeño expediente, y se mantuvo á puerta cerrada 
combinando el modo de ejecutar la sorpresa en la noche; los 
agentes de ella estaban diseminados por diferentes puntos, y 
el de la principal reunión era el cuartel de artillería de S. 
Pedro Y S. Pablo, cuyo Comandante Capitán D. Luis Grana* 
dos estaba vendido á la facción, y eii la tarde había mandan 
do al mismo Palacio ochenta artilleros para que hiciesen car* 
luchos y tuviesen la artillería á punto. Itiirrígaray tenia co« 
mo loa troyanos el paladión fatal dentto de su misma casa, 
y no lo sabia. , •• Al salir á paseo para la Alborea de ChapuU 
tepec, donde estuvo pescando con una caña, se lo presenté 
una muger con un papel en la escalera de palacio, suplican. 

[i] Protesto que ai referir e*te hech»^ na es mi ámmo »fen» 
der en nada á la virtuosa famüia de aquel dudadoito, justa^ 
ínenle apreciada hoy en Méxicoi las imperfecciones de los po- 
dres no son trascendeniales á los hijos^ porque son pcrsonaKsi- 
mas; omiOria gustoso referir esta circunstancia^ si D, (rakrid 
de Yermo no hubiese tenido tma parte muy activa en este acón* 
tecimiento^ contando los oidores con su apoyo. Dios sabe la eío. 
kncia que me hago ai referirlo^ por él respeto que de justicia 
we merece esta virtuosa é inculpable familia. Cánstame que sus 
hfjas difieren é toto coelo de las opiniones póUticas 'de su pa^ 
dre: son buenos mexicanos, y el Gobierno nada ha tenido que sen. 
tir ds eüos. 



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2.37 
éolo qae lo leyeee» en que le avisaba de la conspiración tra- 
mada contra tu persona, y no faltaron otras que se lo advir. 
tieseo. Yo tuve con 61 una larga sesión sobre esto mismo el 
16 de Agosto; es decir, un mes antes de que se verifícase el 
suceso: me dio gracias, y no lo quiso creer; no obstante qua 
le hic« ver la poca tropa que guarnecia á México entonces, 
y que no debía confiar de los cuartülüas (así llamaban al re- 
gimiento del Comercio), formado de alquilones que no tenia n 
érden ni disciplina; maé él se obstinó en no creer nada, des* 
preció á sus enemigos, y su confianza lo pordió. Los faccio- 
sos, en numero de mas de trescientos hombres, que habían 
tomado el nombre de voluntarios de Fernando VII, creados 
por sí y por ante sí, llamados Chaquet€Uf porque este era el 
uniforme que habían adoptado, se distribuyeron por varios pun« 
tos, y un grueso de ellos ocupó el portal de las Flores y Di- 
putacion; componíase de polizones de! comercio. Los oidores 
editaban avisackis. A prima noche estuvo de visita el Fiscal 
Robledo con el Virey, despidióse de él dándole la mano y... 
deseándole tma felU noche. Antes de asaltar el palacio, un 
bueo número de los conjurados se presentó al Arzobispo á re- 
$ilnr su bendición^ les deseó buen suceso, y exhortó como si 
fuesen á guerra de moros. £i primer grupo atacó al centi- 
nela Miguel GarridOf granadero del Comercio qu«» ocupaba la 
gariía de la esquina de Provincia, pero se defendió vigorosa» 
mente haciendo fuego, y atacáodolos á la bayoneta huyeron 
«omo tímidas palomas, pero luego lo atacaron por la espalda 
rehaciéndose, lo hirieron y desarmaron; la centinela de pala- 
cio habría hecho lo mismo; pero el Capitán de la guardia del 
día D. Santiago Gurcia, puesto de acuerdo con los conjura- 
dos los dejó entrar. Subieron temblando, y oscilaban si en- 
trarían ó nó á las habitaciones del Virey.... por fin pene- 
traron basta su alcoba donde dormía; el que osó darle la voz 
despertándolo, fué el español Ramón Inarra. £1 hijo mayor del 
Virey quiso hacerles fuego con dos pistolas, y se lo impidió el 
Virey. Entre los conjurados estuvo Bataller, pero se mantu- 
To oculto embozado en su capa en la garíta de dicha esquí» 
na do Provincia. Apoderados de este modo de la persona del 
Virey, lo hicieron entrar en un coche con el Alcalde de corte D. 
Juan Collado, y el Canónigo de México D. Francisco Xuravo, y 
aquella turba lo condujo preso á la Inquisición, marchando un 
cañón á vanguardia y otro á retaguardia, que situaron en la puer- 
ta principal del edincío y casa del Inquisidor Prado, que le sir- 
vió de prisión; allí permaneció hasta la mañana del 18, en 
que son igual aparato é insolencia que aumentaban de día en 



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338 
did los cofijuradosi, fué trasladado al convento de Belemita», 
donde lo insultó Juan Cancelada, leyendo á la cbuema en voa 
alta, colocado en un alto asiento para que lo oyese el Virey» 
varios papeles en que se le trataba de traidor. ¡Hombre vil y 
vengativo! 

71. Al mismo tiempo que fué preso el Virey, lo fué su 
esposa, conduciéndola al convento de S. Bernardo con un ni* 
ño pequeño y una niña; fuéronlo asimismo el Lie. Verdad, Az« 
eárate, el Abad de Guadalupe D. Francisco Cisneros, el merce« 
da rio Fr. Melchor Talamantes, el Lie. Cristo y el Canónigo Be-% 
ritftain, ocupándoseles á todos sus papeles. Verdad murió en la 
cárcel del arzobispado el 4 de Octubre, envenenado á lo que se 
creyó: Azcárate sufrió una epilepsia, pues el veneno se embotó 
con la graza de los intestinos, pues era muy gordo; Talamantes 
fué conducido á Veracruz, murió en Ul6a, y no se le qui. 
taron los grillos para sepultarlo en la puntilla hasta el nio« 
mentó de enterrarlo: Azcárate logró indemnizarse en la cau- 
sa, y el Virey Venegas lo puso en libertad. £1 Acuerdo se 
reunió bien temprano oomo el sanhedrin de los fariseos, al que 
asistió el Sr. Arzob¡s|)o; dijese que con un crucifijo en i^ 
mano como si íliese á hacer actos de contrición; ei^cítósel^ 
por los conjurados á esta sesión, en la que haciendo de cori* 
íéo el presidario de Ceuta, español Bdmon Roblejo Lozano^ 
después de haberse robado un hermoso hilo de perlas que ne 
habia comprado para la Roina María Luisa (1), y otras alba% 
jas y piedras preciosas, valuadas todas según la carta náro; 
508, tóm. 23Ó de la correspondencia, en once mil doscien^ 
tos cuarenta y cuatro pesos, comenzó á hacer sn papel de re* 
presentante del pueblo; este órgano de la canalla dirigia la 
palabra al Acuerdo y decía. • • • ¡Alteza! El pueblo quiere 
esto ó lo otro.',.. No nos admiremos de que el orgulloso 
cuerpo de oidores lo tolerase, en justa pena de que lo hatúa 
hecho el instrumento de sus maniobras; admirémonos sS de que 
el gobierno de Cádiz lo hubiese premiado cuando se le pre- 

[1] Mandáronse reunir hts mejores dfto^ y preciosiáadea 
para esta Reina por real orden de 2 de Agosto de 1800, car^ 
ia núm. 71, tóm. 207; una buena porción de percas encontró el 
suceesor de Iturrigarap en un cajoncHo secreto de la mesa de 
su despacho, que devolvió reHgiosamente ú los ministros de la te* 
soreria general de real hacienda; no sé como se escaparon de la 
rapacidad dd tal Ramón Lozano, El pHmero que lo descubrió 
fué D, Ignacio Cubas, á presencia del Fiscal Sagar%uneta qm 
reconoció sus papeles» 



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S8ft 
sraló, tmoréfidola Cblmllem é^ la Orfen dittiñg^Ma é9 Vat^ 
los III. Luego que esclareció el día^ amaneció fijada tam^ 
prodama que habia- fonnado ám «DtemaMO d Lie. Majrtiñena, 
é iiBfMredo muy seoretamente el editor de la Gacela» ^moa* 
lada.... Comenzaba diciendo: „La neoesídad no esta, sujete 
á las leres eonAunes..... £l pueblo ha pedido la sepafacio» 
del Sr. Iturrigaray. • • .^^ Esto decía al mismo tiempo que i; 
este buen pueblo i qoieo se saponia autor d» tamaña fecho-^ 
ha, se le -asestaba la artilleria. J^ntse varias órdenes esoan^t 
éalosas que dictó el Acuerdo» unas de ellas fué mandar re*« 
coger las llaves de la sala del Ayuntamiento y de sus ar« 
chivos, que hizo re|Mrar eeeropulosamentev ío mismo qua 
todos los papeles de Iturrígaray y de su Secrelaho D« ]¡ta«« 
fiíel Ortega» que también fué arrestado en folén. 

72. No es dado á mí plama referir la coeroDOÍo» .que aaiiM 
só este snceso» principalmente ea la gente sensata; vimos aíbmr* 
to un abismo bajo nuestros pies» y creímos qoo* se cerraría{ 
con cadáveres; as^ se ha veiifieado» y la memoria do tal su* 
ceso que nos amarga» tal vez no nos permite entrar en por« 
menores que demandan- tranquilidad da ánimoy y que es impo« 
aíble tenga el .que .escriba esta histeria;, seanefante Sangra énm^ 
se reserva á nuestros nietos pwes aan nuestros: hijos eldotrittudoa 
con nuestras relaciones» se conmueven y agita»» porque hoy stt«í 
fren sus resultados. En diferentes lugares de esta hisibria) 
hablaremos de hechos qae tienen relación' con este suceso; per 
ahora nos limitaremoa & presentar la relación qae hizo la Aih 
diencia de Aféxico {euifa mimOa ei» horrmior poaeo)» á la Jiinta 
de Sevilla» que á letra dice: 

78. »»MBac«GTv.— ^£a rsal ÁudimiekL de Mémcú ifuifwféái 
F. A. de tof grates ocmrreneims der la noche dia 15 del corm 
Tiente^ én que fuedó éeparadó dd mmnda d Virey D. J096 bmtm 
rigaray, p entró en iu lugar d Mariead de Camp& D. Pedirá 
Garibay.^ — ^yyMuy Poderoso Señen— »E1 suceso de lá noche del' 
16 del corriente ha sido tan grande y extraordinario» qbe merece; 
toda la atención de V. A* Deeda la nna ea adelante' se ílieíoift 
allanando las casas de todos los ministros de este tribunal por 
gente armada; se les hizo saber que se habian apoderado de laír 
persona del Ezmó^ Virey D. José Iturrigaray^ y de toda sa fh»r 
mflia: que debia aquel ser separado del mando» aaiahnartift «tro^ 
que desempefiara todas las funciones del vímtneld, y «|iip al* efec« > 
to se trasladaran imnediatainente al real Acuerdo. Asi lo ej^ca*:» 
taron succesivamente todbs loe ministros conducidos por la mis* 
ma gente armada; pero antes de lasolvar cesa álgana» se llatadf : 
ai muy Reverendo ArBobispo# y^otras passonaa aeleaiásticaa y 
TOM. ni. 31. 



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34a 

seculares eondecoradat, ^ue en aquella hora se pudieron con- 
gregar.» 

^Las bocas calles y el real palacio, por fuera y den. 
tro estaban ocupados por la misma gente armada del paisa— 
nage, que asi en la escalera como en los corredores y en la 
■ala de la Audiencia, reiteraban la separación del Virey, y 
nombrami^ito en su lugar del Mariscal de Campo D. Pedro 
Garíbay* Asi se acordó, y llamado este gefe, quedó encara 
gado del mando, habiendo precedido el juramento que consta 
•n el testimonio nám. 1. 

„En seguida se convocaron todos les gefes militares y 
políticos, prelados y cuerpos, para instruirles de tan extraor-^ 
dinarío suceso, y de que* á las ooch del mismo dia 16 so 
habia de concurrir en el' salón del real palacio á tributar ul 
nuevo superior gefe el reconocimiento y obediencia debidos, 
lo que en efecto se ejecutó por todos, y también por las re. 
públicas de los indios en la forma acostumbrada. 

,,En trotante se imprimió y publicó la proclama que va , 
adjunta con el nám. 2, se dictaron y despacharon avisos y. 
órdenes por correos extraordinarios, á los puntos mas prin- 
cipales del reino, en particular á los parages en, que están 
acantonadas las tropas: se dio orden para que retrocediera el 
r^miento de milicias provinciales de Celaya qqe estaban en 
camino para esta capital: se comunicó la misma orden al re. 
gimiento de dragones provinciales de la Nueva-Galicia, si so 
hallaba en marcha: se destinó al Brigadier. D. Garcia, Dávi. 
la. Comandante de las tropas acantonadas, á su gobierno y 
plaza de Veracruz, quedando dicha comandancia , á cargo del 
Brigadier Conde de Alcaraz: se 'mandó vei^ir con la brevedad 
posible al regimiento veterano- tle dragones de México: se dio 
comisión á los coroneles D. Félix María Callea (que habia 
•ido flamado por el Virey Ituitigaray), y á D. Joaquín Gu* 
tlerrez de los Rios, para que entendieran ^i el orden y ar- 
reglo de la multitud armada de paisanos, combinándolos y 
Mezclándolos don la tropa, como lo Recataron en aquel dia 
y los siguientes, sin perjuicio de las funciones del Sirgento 
mayor de la plaza D* Juan Noriega; y . finitUnentey se aten* 
dtó al ófden y tranquilidad páUicn, en el modo que verá V» 
A.: por las gacetas con el nám. 3, cooperando este real Acuer- 
doi á las ideas benéficas' de su nuevo Presidente, que para to« 
dos los pases y raedidafs le pedía su parecer.. 

„En la mañana del dia 17, una hora después de ha. 
llurse congrqi^os los .ministros para el despacho ordinario, 
avisó el puMo que queria entrar en la sala de Audiencia^ 



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241 
asi 86 veriñcó» y tomando aso la voz, pidió» y repitió ócb. 
[Hied la mukitudy que no se al>riera el pjiogo de providenciay 
sino quo continuara el nueve gefe Mariscal de Cyinpo D. Pe- 
dro Garibay* Se hallaban presentes algunos geíes militarejB, 
y aucceaivamente entraron otros, quienes instruidos do la so- 
licitud del pueblo, la apoyaron, en cuya virtud se acordó sus. 
pender por ahora dicha abertura, y que continuara el referi- 
do gefo en los términos que vera Y. A. por el docuniente 
núm. 4« 

„lTna de las cosas que en la referida noche del dia 
15 ocuparon con preferencia la atención del nuevo superior 
gefe, y el real Acuerdo, fué la desproveer á la seguridad de 1^8 
personas del anterior Virey y de toda su familia, para poner- 
las á salvo de cualquiera violencia (1). Precedidos los avi- 
sos 7 oficios de estilo, se trasladó el Virey ya separado con 
sus dos hijos mayores, á la casa del Inquisidor decano D* 
Bernardo Prado y Obtjero, donde permanecieron con la guar- 
dia correspondiente de paisanos armados^ hasta la madrugada 
del 18, en que por razón de la desconfianza, inquietud^ y rei- 
teradas instancias de los mismos paisanos, fué preciso tras- 
ladarlos al convento de religiosos Betlemitas, donde estuvíe* 
ron basta la madrugada del dia 20 (2), en que fué forzoso 
para el mayor sosiego de esta capital, sacarlos para Vera- 
cruz, con el fin de colocarlos en el castillo do S. Juan de 
Uláa, «x>nsultando también con este paso á su propia segu-» 
lidad personal, y á la mayor proporción de pasar á esa Pe- 
nínsula en ocasión oportuna. A la Vireina con sus dos hi- 
jos pequeños, se colocó, precedida orden del M. R. Arzobis- 
po, en el convento de S. Bernardo, donde permanecen hast^ 
que sean conducidos cómodamente á reunirse con su marido^ 
padre, y familia (3). 

i^Algunos de la familia del Virey, y otros de fuera qué 
el pueÜo tenia por sospechosos, y contra quienes pedia, sq 
fiíeron destinando en cuarteles, conventos, y casa arzobispaL 
franqueándose el M. R. Arzobispo, así para esta, como pa- 
ra poner las órdenes convenientes, por lo respectivo á loé 

[i] Par e/éfnp/o, en prisión con centinela de visUtf como á 
eu Secretario de cartas D. Rafael Ortega* 

[21 Es equivoco, fué d 21, dia de S. Mateo. 

[3j Esta señora fué conducida por una turba de Mbonek 
[excepto algunos muy pocos hombres de bien, que eran nudvis^ 
tos y observados por aquellos}, y tratada como era de espera^ 
de gente soex p levantiscaé ^ 



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242 

eclesiásticos seculares y regulares (1). En estns provldeneias 
eicanómicas se llevdron tres objetos: el uno fué calmar la in* 
quietud del pueblo: el otro, atender t la seguridad personal 
de dichos sugetos» y el tercero, precaver cualquiera inquietud 
6 movimiento que acaso pudieran suscitar los reclusos* 

„Hoy todo existe tranquilo en esta ciudad, y según 
las tiotícias que se han podido recibir, sucede lo mismo ea 
las provincias inmediatas, siendo de creer fundadamente que 
corresponderán las noticias de todo el reino á las esperan* 
zas que se tienen. 

,,E1 comisionado de esa suprema Junta, Coronel D. Ma« 
ÜUél de Jauregui, sin embargo de su parentesco ha procedi- 
do con honor; de manera que á nadie se ha hecho sospeche* 
so; y asi es que á ninguno de la multitud se ha oída ha^ 
blar ni pedir contra él. Su compañero Capitán de fragata 
*1). Juan Jabat, que no estaba comprometido con aquel víncu- 
lo, ha tomado una parte activa, facilitándose cfictMamerUe á 
todo lo que podia contribuir al buen éxito de las providen* 
tias y medidas para el sosiego público. 

„Se persuade el real Acuerdo que esta idea sucinta de 
eósas, será suficiente para calmar ia inquietud y desconfían** 
¿a en que tal vez podría estar esa"* Junta suprema, y la na^ 
cien, con tespecto á estas distantes posesiones, y succesiva-- 
inente con el mi^mo fin, irá comunicando todo io que ocur- 
ra; asegurando por ahora, que todo este reino no respira mas 
que fidelidad y adhesión á nuestro tley y Sr. D. Fernando 
vtl. y unión con esa Metrópoli, como lo prueba respecto de 
"México, él eñtusuismo conque todas las personas, asi eclesiás- 
ticas como seculares, usan de la escarapela ü otro distintiro 
que los caracteriza de vasallos fieles de nuestro araíadb Rey, 
á consecii(=^nc¡íi ái*\ bíindo que acomparjíi con el nfnn, 5, 

„Dioa gíiarde k V, A- mii*!hos anos, México y Setiembre 
S4 de 1808, Firmaron esta exposiclotí: Cata ni. Recente,— Oído* 
t^z Cíirbajíil,— Aguifro, — Culdoron, — Mesia, — BatalW,— ViÜafií- 
ne, — Mendieta; y loa fiscaleft; Dotbon^^Za^arziírieta,— ^Robledo.** 
74. Después dieron cuenta en tfficio de 25 del mismo mra 
eon testimonio, de la conducta que observó el AcuéTdd 'ISh 
las concitas clél Virey, s'obiíe la htetuTaCion de la Junta> y 
el otro con las ifeprédehtacibitfés db ia ciudad, y causa del 
P. Talanmntés. 

'75. La inspeócion áe pápeles éti que «é treía Rallar tnticho 
eóntra Iturrígaray, nd^da le j^i'odiijo ál Aeoerdo fitvoi^ablo 1 su 

[1] Talamantea fué á un gocuchó 8eh ínfuisidon. 



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'idteBeioli íb profctile iofidcfidads ■wp w adlftt » «molió cuAnéa 
•D el recoDocáinieiito de tu cuarto, ee halló ujia estampUa del 
Rey» cuyo rutoo era.... Femando VIL Rey de JBapada*.»» 
y de letm de Iturrigaray leyeroB puestee estae palabraa.*é#» 
¡f de las Indias. ComuíoBaroii para el reconocioaiento de pa» 
pelee al Oidor Tillaíáne; pero luego le ^pútaron, la co^iiaioQ» 
-dándosela al Oider Caiitajah VillaHiñe ffeolamó eete desaire» y 
-ee armé coe este motivo tal pelotera eo el Aeuerdo,^ eoBM> pu* 
diera en una pulquería, diciéndoae mútuaoaente pabbi^laA tan 
obecenae cualee. jamas ee iNdiian proferido en aquel aantuario 
de la Juetioiá. Irntruido el prooeao ee remitió á la JuoMi 
eentral, exaniifiólo el tír. Joeellanos, y pivirumpió eetae ne-» 
morableB pulabra». • • . Kayot qt^ d Acmrdo de mions de.Mé* 
-ateo no sahefonniat wm camarita! 

76, E^ íueo de todo pooto cuanto el Aoveido inioBiDa en 
"Orden á la tranquilidad en que iqueduba Bféxico cuando <lió 
cnentn dé euA pivicedimtenttee. Esta ciudad #fa la mas viva 
'íinág^n del in^iffriio; todo era dneórden y oonfosieDS loA oba- 
quctae dif>rp»radoB cerno furiaa del avenio, eomeiian, por. todas 
pnrtee de^fueruto y rrímenea: en el ptttio del iñieroo palaeio 

'pufiíeron la tienda de campad de Iturcígway, doMde aé ju« 
gaba, b^bh, y comeNan loe míemofl eaieeeat que en #1 , lupa. 
~nár mas apestoso. Loe pait^anes^amMfdos «e .poeCaron. con 0I ma* 
'y<»r ergnllie y petalejioia; de -niodo,4|ue fué necesario baeer ve» 
nir á marcbHs dobles el regimiento de dragones de -Méaioo» 
al fntmdo del Om>Ml 'Emparaiir que era todo del Oidor Aguir* 
"Te, y Trm en su easi^ y con igual rapidez «ino la isolt^n- 
na de granaderos, con ío que #e legró «Igána tranquilidad; fin 
-embffrgo, Ibs oidores <vivi»n llenes de sobiesahoe, y lo j»ÍBnx> 
*«1 Virey >Gapi!bayy el >eual tuvo qne bajar eo pémoaa «da ife- 
*cbe á eoloAtf la artilieria en las puertas del ¡palacio» pues 
temía ser sorp r o HfdiHo y tener la ouerte ^ue mi anteceset. 

77. Muy poco fahó para que en aquellos días estaUaee -la 
Tevoltfetdn del uño de 1911), popqne viniendo para lle&ieo. el 
tegimíetoto de Celáya^ una ^visión que «enmndaba el Gapí"- 
tan D. ioaqerin Arias, intenta quílar al 8r. Itnrrigavay de las 
manos de los ebnquetas qoe lo llevaban pv^as^ yt bnbowinU 
^tmbajds para qeitaries 'de la cáibefea «ste >peásanlieDt» 4 4os 
'ófíéiálés. Tampoco ^ piiítmitage leétdba «lm«qaiIo, pttesinoiaU 
^Ton thttietios que -s^dilcidos por -D. Vécenle jWtiño» úKenta* 

rdñ Mear de la pMhn 4 dieho ¥ir^. Teojppe 4 la vista jel 
alégalo quo kftnié en delinea de Acote» ieil cual ihó rentíAido 
preso á Kspáfb, ^ ^bsiielto attfe en Perete fué ^arveslado ^les 
áñosiíéspuofli y TuMado t>d^gettleMia^l fkmejfi do fnest^^er* 



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1iA 

«Ihánettte que «xfetiá «n «qnel cMilIot prétidMa poBr el General 

^Olfitzabol* Yo mformé circunataDciadaoiente de todos citoA h^ 

«ohos é la Junta Cent»], por manó del ;síecrettfurÍ9 !>• Martin 

<]raray; mi expoeision ee reoiitié original al Araobi^o que ya 

era entonces Virey, el caal se aMO^Mró al leerla» y exclamó 

«diciendo. • J • ^Parece que esto hombre m ba metido en mi 

tQleríor; 'lo mismo que él ha dicho he repre^nt^do yo.».«« 

8U TÍde esta insegura; y aai mandé á au primo el inquisidor Ai* 

'faro, que la ocultase en el archivo secreto de la inquisición» 

'para que nadie la viese* Arpetef 4e ealo,. y del aigilo qUe 

-en ello se guardó, llegó .á entenderle Aguinre, y me puto espiaa 

continuas para perderme. £1 Arcobiapo creyó cuanto ee le 

'dijo -al principio contra Iturrigaray; peoa muy en breve cono* 

ció su error, é informó á ^la. corte, arrepiatiéndoee de haber 

Hienido pahe eoqi bu ' aprobación en la prisión de Iturrigaray. 

<Se asegura que el Sr. Fonte que era de su familia, . informó 

'^ la 'Corte contra lo que había dicho au protector; que este 

-nrecibió su exposición original del Ministro SierrOf y por lo 

que fbrmó tan justo sentimiento el Sr» Lizana, que poco aiu 

' tes de morir dio orden de que no se le presentase el Sr. 

^Fante. En lo que no cabe duda es, en que este señor siem* 

pre fué de los llamados chaquetas, pues extendió secretamen. 

*le el pedimento fiscal cuando se promovió en 1811 el ex- 

• pedíente sobre la inmunidad eclesiástica, que no fué favorable 
' á los privilegios del clero. 

78. Esta relación quedaría imperfecta si no indicara 3ro 
una de las principales conamsas del odio que los oidores pro* 
-iesaron al Virey Iturrigaray, y fué esta. 

79. Este gefe trató con un eemero inexplicable de impe- 
dir las inundaciones de México; activó por sí mismo las obrae 

< del desagüe; alguna vez se le vio tomar la azada en ia ma- 
no- para animar á los ttabajadores, y en una ocasión se atas, 
'éó en un fíingal, siendo preciso sacarlo con no poco traba- 

• jo. México le debió el no ser inundado en 1806. Como fal* 
taba- dinero para continuar las obras proyectadas y urgentes 

•del' desagüe, aumentó la contribución que pagaban los gana- 
dos qoe se mataban en México para el abasto. Ofendido de 
esta, providencia el Fiscal de lo civil Zagarzurieta, reclamó 
esta medida, y pidió al Virey que se le oyese por el públi- 

' co; respondió Iturrigaray negándose á esta pretensión, y di- 
jo* ••• El Fiscal no es parte en este asunto, porque su hija 
está casada con el primogénito del Marqués de S. Miguel de 

- Aguayo, que ea el primer ganadero y de los principal^ abas* 
'4epodovea de Méxaoo; por ^ qiie sn vos no puede aer impar* 



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cial cm ette asant^ «¡do kvoz de su familia •>•«« Ofendíósai 
«Jtaroente de esto Zagarzuríeta, y por coDComitancia de paisa* 
DO TÍzoaíno» y oolegu gq lu AudieDcia« Aguirre/ y desde en» 
tonces tomó ojeriza á Iturrigaray, y los oidores todos se hi- 
citífoD 4 una para penierlo. Vinóscles de rodada la ocasíoDi 
y lo oonpíguieroa; porque no hay eoemigo chico. Pocos me- 
ses antes de esta dcisgracía». hftbi^ dudo un informe al Rey. 
qdñ se lo pidió sobre la conducta de todos los oidores, y lo 
liió tmfy layorablf) á estos que tan mal le correspondieron (I). 

80. Yo no apruebo en todo la conducta de Iturrignray; co« 
iiozco los graves defectos de su administración; uno de ellos es la 
Vf'nta escandaliza do los empleos que hizo, en la que acaso ápe- 
Dos temó «1 décuno, y la demás .los que. traficaron á su nombre: 
esta pé;¿ima conducu i;6tá comprobidu en juicio contradictorio de 
rebidt-ncia, y por la cual se It- condenó en el Consejo de Indias» 
por sentencia de 17 de Octubro. de 1819< en trescientos ochenta y 
cuatro mil doscientos cuarenta y un pesos; pero tampoco aprue-. 
bo el qije por un efecto de venganza se le haya residenciado de 
este modo» ya que no .se le pudo sacar reo de infídencia. Co- 
nozco que »'\a su escandalosa separación, la independencia se 
habria .hecho, con)o se bizo ,en Buenos-Aires, Caracas, Chile 
y Lín>a: así estaba escrito en el libro de los destinos de las 
Américivs; pero s^ b^bria hecho de una mañera menos estre- 
pitosa y cruel, y se habrían economizado torrentes de sangre, 
mexicana. Concluyo, pues, est^ epopalagosa relación, afirmán- 
dome en la proposición que asenté al principio. • • • Que la 
revolución de México fué provocada por el Acuerdo de oido- 
res; no faltarán nuevas^ pruebas de esta verdad en el curso de 
lo que falta d^ esta .historia. ••., Conozcan por lo mismo los 
esiañoles, qpe ^n la justicia eminente de Dios (que nada deja 
sin castigo) ha estado el que ellos sufran las desgracias ulte« 
riores, que yo he procurado evitarles comprometiendo mi exÍ8« 
tencia,^ y en los que no he tenido la mas mínima parte* • • •. 
ab! el. que siembra lagrimáis cosecha llanto! (2) 

81. Como á pesar de que han transcurrido veinte y ocho 
años de haberse verificadp la separación escandalosa del Vi- 

[IJ Carla número 564, tómjo 238, de la correspondencia se- 
creta, 

[2] Iturrigara^ fué embarcado en el nqvip S, Justo, al nian*^ 
do del Marqués del Refd Tesoro, que, llevó de México el diñe* 
ro que existía en las cajas reales, y nada bien trató á aquel 
gefe durante la navegación, porque del árbol qaido iodos hacen 
l^a^ . , 



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ató? . ... 

i^y ItWKgnuy; fótlkffiír eitstew iiMcll<)#! (Mtftaftrto^^ dc^ rtné 
Aculei^o adé podVian tftcfhar cKe |^re¡ff^ eatfr * hifit^íft> pttraato«> 
jar estti nota, leu- pt^entó el' peditiieiytó del Pistardel Cob*^ 
8éj6, á qüieti no podtáH' recusar, por s^r iu v^ 1« d^la^ l€y, eo' 
<|ue se detriuestra, que' h)9 oiyfóties 'áñ' WéHidátfé ii^dtétidie.' 
roh absoldtameilte d6l punto prím^al que podría jtMti^earau^ 
proiíédíhiienVús, y, ei^, ta tifaieion óinfidmueiá de que lo «oplK^ 
sieróQ reo, fo que confirma, el concepto del S^ Jovellanos... 
estb es; que la Audiencia de Méxic6 no bMa teetruir una- 
SúúiariU. Hb aquí á la let^ dtc^tio pedimento. 
* ^2^ „Bl Piscal" ha visto esta SUtnarta remitidti de real 6r* 
den al Consojo, para que la contiarae y determine coneulton- 
do la déntencLa, y dice: Q!üe la primara actuación jodicial 
(jüe. se encuentra en ella, ea la declaración recibida al Virey 
4ue fué de México D. José Itarrígaray, reduciéndose todo lo 
qbe se ha practicadt), á informes cuya sola circunstancia ba9« 
t'a pai^ que se conozca la imposibiHdad de poderla continuar 
Ibgaltnente en el estado de informidad en que se halla* 

,,Esta caufia dé las mas grarés que pueden presentarse 
en las circunstancias actuales, debió habet tenido la instruc- 
ción que correspondía, por cuyo medio se evitarían los peiw 
juicios que han dé seguirse para dkria él orden que la fal-* 
ta, y excusarían redamaciones del que ha sido objeto de su 
formación. 

5,A1 Fiscal le parece itídisp^iisable manif^tar aunque 
ligeramente lo que se ha' hecho, par^ que el Consejo pued« 
con este antecedente rtfsolver aceren de lo que se expondrá, f 
oue se puede y deb<* ejecutar. El Vlréy D. Jusé IturríeaFay 
Babia perdido su opinión en la capital, y los mezicanoa le te« 
ilian notado de poco imparcial y pdro. Las noticias de loe' 
sucesos de España, y la conducta qué observó después que se 
Ki'cieroti' públicos, coritríbuyeron* á degradarle mas y mas; tan« 
tb, <(ue las providencias que tomó en circunstancias tan críti» 
cas, l^os de reputarlas dictadas por un zelo justo, se creye« 
i^on adoptadas pdta atender á aus intereses particufares. És* 
fó dió motivo en concepto Fiscah A que algunas gentes, se-* 

?[uras de que ni el pueblo habia de llevar á mal que se de* 
u viese la persona del prímer representante del Soberano, ni 
la fuerza n^ilitar que tenia para su custodia impedirlo, detei^ 
ñiinasen arrestarlo en su palacio y sd familia, la noche del 
15 de Setiembre del año pasado. Verificóéer así, sacando é 
todos de sus camas, y conduciéndolos á parage seguró con la' 
áéAák S^aracion. Dado este primer paso, se avisó á los mU 
nistros del AcuerdOf al Arzobispo y otras personas, obligando* 



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947 
lafl i qae oonourríesen al tríbnmilf i dondo oongraga^os todoi^ 
fueron instruidos de lo que se babia hecbot y «e determind 
nombrar por su succesor interino al Mariscal de Campo O* 
Pedro Garibay, coa arreglo 4 una ireal orden expedida para 
semejantes casos, suq^diendo abrir el pliego de mortaja 4 
providencia como bab¡a leeuelto el Aouerdoi, povqge el puf^ 
ko solicitó y b apoyaron algunos militares y otros sugetos, 
que se omitiese esta diligenciat de la cual podría resaltar UQ 
grare perjuicio; atendiendo á que el succesor que s^ le nom« 
bmria sería adicto á ])• Manuel Godoy» de quien se creía be* 
ehura el Virey, y otras consideraciones que al Fiscal no le 
parecen de poco momento en el estado en aue so encentra-- 
ba la capital. Posteríormente se le condcyo al castillo de Uláa 
en VeracruZy después de haberle embargado sus bieoes y re^ 
cogido todos los papeles, de que' parece se apoderarqn las gen^ 
tes que lo prendieron, aunque de estos extremos nada resulti| 
en las diligencias. 

nEtde suceso tan importante debió excitar la utencioa 
del real Acuerdo, no para proceder directame ntc^ contn stm 
autores, sino para averiguar su origen, y las cutusas que b^ 
bian tenido para tomar una determinación, me misada aisla* 
demente parecía escandalosa*. A este paso debieren esoitarlq 
unas consideraciones muy poderosas; primera, la -del mismi^ 
suceso en los térraiaof quietos y pacíficos en que se verífi•^ 
eó: segunda, la de la conducta observada por el Virey en laa 
providuicias que adaptó para mantener el sosiegOt trapquilví 
dad y dependencia de la Nueva Elpa|la; psovid^cias que e) 
núsmo tríbunal graduó de impolítieas é ilegales cuando se lai 
consultó: tercera, la de que el Virey babia maniibstado su r9t 
solución de dejar el mando, continuando en él á pesar d^ qu4 
el Acuerdo le inclinó á que lo verifikuise: cuarta y últiom, la 
importantísima de que est^ en^ un deber, de ouyo exacto y 
pronto cumplimiento no podía desentenderse el tribunal, que 
ya en cierto modo tenia procesado pl Virey» 

mEu 6 de Octubre del mismo ado^ mandó que el Be* 
gente, y los oidores Aguirre, Calderón j Batalier, se encsigat 
sen de la instrucción de los hechos mas^ notables^ con el obi 
jeto de in&rmar con justificación á 8* M. A m censecuen^ 
cia pasaron oficios á veinte y cuatro ó veinte y seis sugetoSf 
para que informasen sobre la oondaeta del Vírcñr» sucesos pos* 
tenores á las noticias de les aconteoimientps de España, ce^ 
lebracion de juntas, y otros part¡jpulares| pero nada se les pror 
gunt^t sobre el importantísimo de la prísion ^e lUmigaray; y 
Q^ft iifstos informes y, la uoiop de varíes tertioieDiof , jeerti^csf 
TOM. tu. ^ 82, 



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B48 
ciones, y «ilgoAos piípcíes públicos, creyó el Acuerdo desem^^ 
peñaba sas obligaciones en una materia tan delicada y de tan. 
ta trascendencia. 

„En aquellos hay citas que no se han evacuado» y cñ 
relaciones rubricadas por el Acuerdo mismo, donde se refiere 
la historia de todos los sucosos, como igualmente en otroa 
papeles, se enuncia que en la misma noche que se prendió al 
Virey, fueron también retenidos el Procurador Síndico Ver- 
dad, el Regidor Azcárate, el Auditor de mierra Cristo, un 
Canónigo, el Abad de Guadalupe, y el padre mercedario Fr. 
Melchor Talamantes, sin que se sepa si estos eran co-reos 
de la misma causa de Iturrigaray, ó se les seguia con sepa- 
ración, á excepción de esté último, á quien sin duda se le ha 
procesado eomo aparece del testimonio que ha remitido la 
Audiencia, en el que se halla el extracto de lo actuado, y pa* 
peles que se le aprehendieron, que fornm la pieza segunda* 

„Por esta breve exposición conocerá el Consejo, que la 
Audiencia debió proceder inmediatamente á la formación d^ 
la Sumaria en términos legales, recibiendo declaraciones, «va- 
cuando citas, y reuniendo á ella cuantos documentos juzga- 
se podrían ser conducentes á acreditar la conducta del pue- 
hlo 7 la del Virey en el punto de infidencia^ comprendien- 
do á los SQgelos que aquel prendió, ó que á solicitud suya se 
detuvlert>n, ^ siguiéndole á cada uno la suya con separación, 
•i 80 cteian que no tenian conexión entre sí: evacuado el Sti* 
maño, parece regular que se hubiese recibido declaración á 
Iturrigaray, para que'S. M. noticioso de estos pasos, hubie- 
•ie p<KÍido resolver \h continuación de la causa en la real 
Audiencia, ó su remisión con los reos á este supremo tri-» 
bunaL 

„Por ésta omisión se toca la imposibilidad de conti« 
ituarla legalmente, y ya que' el Sf. comisionado le ha reci* 
bido la d^laraeion y confesión con cargos, en cumplimiento 
de la soberana resolución que así lo ordenó, le parece al Fis> 
cal que se debe otdenar se libre real provisión cometida á 
la real Audiencia de México, para que los ministros que nom. 
bró en el auto de 6 de Octubre de 1808, para la práctica 
de díligencíM, hagan ratificar en forma legal á todos los su» 

nque diéton sub informes, á excepción de los que gocen 
prerogativa de poder declarar por este medio, evacúan, 
do las citas que resultan de ellas, y las que ha hecho el Vi* 
rey, buscando y agregando á las diligencias los expedientes^ 
reales órdenes, y ¿mas papeles de que hace mérito, y á que 
•a refiefe en s« dedaraclon y ^confesión, de las cuales ae de« 



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840 
ber& reimiír una copia oertificoda ^conla mírtua. r^ai prm* 
áoo» |>iies hallándose la causa en Sumario, éste y no otro 
es el periodo legal para evacuar diligeacias, que dejadas al 
arbitrio del reo» pueden perjudicar á so inocencia ó. al inte* 
res de la vindicta publica, si se reserva para el término de 
prueba. 

^Aunque hay algunas indicaciones de' qtie á los suge« 
tos que fueron presos con el Virty se les ha (brmado causai 
el Fiscal con arreglo á lo que tiene maniíestíido, no puede 
menos de pedir, que se mande á la Audiencia las continúe, é 
separadamente, 6 en unión con la de aquel, según la cóne. 
xión que entre sí tengan, dejando á su prudente arbitrio el 
concluirlas, 6 el decretar su remÍ9Íoii con los reos que exi»* 
tan, pues algunos han muerto. . . 

^Parece ocioso hacer tma solicitud formal para que las 

diligencias de embargo 4e bienes y recogimiento de papelea 

del Virey, se remitan con las dein8s,^y se contenta el qucí 

responde con insinuarlo, k fin ^e que este extremo sea un^ 

de los qué comprenda la detenmnacion de S^ M. / ^ 

„E1 Fiscfi^ hubiera deseadoque en esta causa solo se 

hubiera, tratado fiel punfa de it^fidmick^ sin mexdar oírng q^^ 

deban servir para el juicio de reside^ci^ del Virey, . .La iey^ 

mira con tanto respeto este pmvaiOf que Aojci quiere reservad 

al Soberano el i^Hnhramiento del sugeto que baya d^iverifi^ 

car el examen de las quedas contra up lug^ . Teniente suyo» 

Mnqiinando á los que contravengan 4 <e9ta ,4ispo9icion .con 

.multas» y otras demoitracion^ * . > 

,JPor, esta raau>n, por lo que tiene representado aqa4 

á S. M« con fecha 13 de Mayo próximo, y, por evitar qu<| 

llegfido el .casq de hacer su defensa, pueda ^ Talerse de re-r 

chunaciones que debiliten el mérito de las pruebas qua.con» 

tra él reaulten: ie ocurra -al. Fiscal el pea^axnieotoy de que 

supuesta que el tratarse en esta causa de algunos extre^ 

iQ')s que deben ser el olitjeta de la residencia df Itarrigaray, 

^no puede impedir el q^e ésta se verifique con arreglo á li^ 

ley, seria muy conveniente el que al sugeto á quíen-se nom^ 

bre para tomarla, i9e ie encargue igualmente la^ práctica da 

todas laa diligencias que deja pedidas: el Qonaejo lo fesólv*? 

Tá así, ó acordará lo mas justo. Sevilla^, 15* de wAgpsto.dc^ 

¿800.-^igue la rubrica del Fisci^t^y hiego sefioref del Gon* 

^jo pleno its éste día, y despupa-'-Pese cuenta por el Keia-^ 

tor.— Al. Relator.» . ,. : 



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eso 

GOBlEttNO DEL MARISCAL PE CAMPO 
D. PEDRO GARIBAT. 

83, Este gefe mUÉ que octogenario, después de haber pa. 
■ado la mayor parte de su larga vida en México, sirviendo 
desde Teniente de las milicias provinciales de esta capital, 
fiímiliarízado con nuestras costumbres, y recomendable por la 
moderación con que siempre se había conducido, fué con- 
siderado por el bajo pueblo, y esta circanstancia lo hizo 
mas toleraUe, que no lo liabria sido otro colocado en aquc« 
lia crisis revolucionaria. Atenido siempre á su sueldo, y sili 
mas recurso para pasar una vida estrecha y pobre, vio su 
exaltación como un gran beneficio, y en los oidores unos pro» 
iectartBt cuyo titulo no lea negaba en sus contestaciones se. 
eretasi era todo de ellos, y hacia precisamente lo que le man* 
daba Aguirre^ capataz de la Audiencia. 

' 9é* De lo que mas cuidé desde eua primeras pm videncia 9, 
ftió de remitir todo el dinero posible á la Pcninstila: mandó 

rpánoipio de cuentas cu noto m li^lbba rcí^agadci @a 
tesorería general; y adema^p ám millones de pesos de la 
consolidación de obráa pías, ochenta y ocho mil pesos, per- 
tenecientes á la consolidacton de Filipintis, y quinientos ochen* 
la y nueve mil novecientos ocho de Guatemala, sin contar 
crecidísimos donativos hecho-g por ranchos particalares y eorpo- 
faetones^ entre las -cueles sq distinguió la inquimcion do iVIéxico» 
donando fretnlA mt/ psMc; \íaí\ ricos habian sido los juda isa n^ 
tes^ cuyos bienes confiscados dieron para muchísimo moa (I)! 

[1] E^ Mal de h remitido á España dtl ramo de comoli* 
dación^ deducido» todos tos gastos áe su recaudación^ según lag 
cuenta» de la tesorería general de Més^ícor ascendió á ^ ^ * ^ úlez 
millones seiscientos cincuenta y seis mii y pico de pesos; san- 
gría terrible que todo lo paraliiój porqtic era riqueza circulan- 
te, p condenó al Clero á la suma mi^eri^i en que hoy yace: tO" 
do »e vahió »ed f agua. Toda\:iia después de eMo vino Vene* 
ga» con la orden de eacamús veinte millonea mas.^^t* jQué 

fo^iemo tan dulce^ tan próvido^ tan paiemal! ¡mya /,' J^ 

Tugar oportuno preeeniaremos la deuda de España f para que la 
tengan presente le» mvmlros dd gabinete de Madrid, qti<' no 
quieren reconocer nueetra independenciOf «t fio precede una tu* 
demnhsacion de lo que m »e k» debe. 



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/ 



331 
85. Qmh^j le«Í6 muy proaio inm reaeoiaa por el atea^ 
tado cometido en 8>i antecesor; do modo, que eo el mea nl- 
gatente de Octubre llegó á eoepechar que «e le depusiem del 
mando, no obstante que había un crecido nároen» de buena 
tropa de guarnición» inclusa la oohimoa de granaderos que 
le daba la guardia, Vióselo «na noche bnjar en pereona al 
parque de artillería, de donde hizo aaoar vanos cañones para 
abocarlos en la puerta de palacio: procuró quo esta opera*- 
cion se bíciese con toda reserva y sin el menor ruido; cosa 
imposible, pi|^ el peso de los cañones no lo permitía: enton* 
ees loe granaderos de Guanaxuato á quienes había tocado la 
euardta de aquel día, sin pararse en barras, desmontaron á 
brazo las piezas, j las colocaron en las cureftas; este hecho 
llenó de asombro á una porción de gachupines que lo pre« 
senciaron y estaban al lado del Virey, y desde entonces co« 
-roenzaron á íbrmidar á una tropa tan vigorosa y decidida. 
En estos dias se supo que la gran Bretaña había tomado car- 
tas en la revolución de la Península española, luego que se le 
interpeló por medio de la Junta de Sevilla, que al efecto man. 
dó á D. Juan Ruiz de Apodaca: que en Londres se habían 
liecho cuantiosas suscripciones á favor de la España, y que 
se habían prometido un buen suceso en la lucha, cuando la 
fortuna dio el tríuníb por caguálidad 4 los andaluces en la 
-femosa batalla de Bailón. Era natural que esto sucediese 
así en el orden político, porque como dijo el sabio Blanco 
Wíthe, Inglaierra defendim sti# rnteretes en la9 Oanuras de 
Castiüa. Todo cambió de aspecto' con la paz de esta na«» 
cion y la española: nuestros puertos vieron reanimado su co. 
mercio. D. Andrés Cochrane^ inglés de nación, se presentó 
á poco en Veracruz paro cobrar tres millones de pesos que 
Inglaterra había suplido á España: mandólo con este objeto 
la Junta dé Sevilla, y con el de llevar caudales en el ma- 
yor número posiUo á la Península. Garibay celebró mucho su 
llegada, y aun le ofVeció alojamiento en palacio. Este en-> 
yiado gustó mucho de México, le hizo justicia admirando sus 
producciones, y aun se llevó varias preciosas pinturas que pa« 
ra el vul«> eran despreciables. Chiribay, sabiéndose aprove^ 
char de la buena disposición de los ingleses, pidió al vi* 
ce-Almirante de Xamaica le proporcionase en venta, "armas 
blancas y de fuego, comisionando pare conducirlas al Capi^ 
. tan de artilleria I). Julián Bustamante, quien muy pronto re. 
grea6 con cerca de ocho mil fusiles que condujo la -frmita 
rranckiie: el Virey puso entonces á disposición de los ingleses 
tres mil quintales de cobre, qpie evpo necesitaba sa gobiesno; 



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952 
pero esta oblación no la quisieron admitir, portáqdoep en et- 
lo con mucha magnanimidad (!)• . . , , . 

86. El gobierno bahía puesto un extraordinario empeño en 
hacer creer á los mexicanos que la causa de Femando está* 
ba en boga, y triuafaba: que ios ejércitos nacionales habían 
salido victoriosos en cuantas acciones habían dado ó recibi- 
do: que Napoleón y su estado mayor babia sido prisionero eii 
el Paular de Segovia; patrañas semejantes se esparcían por 
el gacetero Cancelads, español mentiroso é impudente: lle- 
vábase también por objeto aterrorizar á los mexicanos, y que 
ni soñasen en su independencia, de la que ya se trataba en 
los corrillos y tertulias domésticas, á pesar de las espías que 
estaban diseminadas por todas partios» Mostrábase asimismo 
esta opinión en pasquines y caricaturas; pero nadie atinaba 
con sus autores, aunque se habían ofrecido dos mil pesos al 
.que los d^scubriese (2). Con este objeto se oreó (a partida 
6 ronda de capa, que no era mas qa» una reunión do por- 
querones harto duchos en la tunancia* En los primeros días 
.de su gobierno, Garibay comenzó á conocer por s^ de lan 
causas de los extrangeros: quejáronse estos de sus procedí— 
miento? á la Sala del crimen, que pidió sus causas; resistió* 
se á entregarlaa, y hé aquí una competencia en la que el 
que debía decidirla que era el Vír^, era parte: los fiscales 
apoyaban su pretensión; pero se Kesistia á ejla li Sala, com« 
batiéndola de frente el sabio Villa Urruiia, que destestaba 
la arbitrariedad y despotismo« jBn estas circunstancias, Gari- 
bay, aquel anciano que parecía una momia ambulante y tem* 
blorosa, se presentó en la Sala á sostener sn autoridad, que 
por desgracia apoyaron dichos fiscales, por lo que la Sa- 
la se vio obligada á entrar en transacion con d despotismo; 
tanto mas, que en aquellos días el Víroy había recibido ór- 
.den de Sevilla de pers^ir á loa extrangeros y emisarios de 
Napoleón. En 21 de Setiembre de 1809 se instaló por fia 
osta Junta,. que por entonces no pareció tan terrible como lo 
•fué después, y coj>pa rabie con las de Francia en. su reivolo- 
.cioH, durante el nombramiento de Batallcr. Compusiéronla en 
.SU' principio, el Regente Catani, el Oidor D. Tomas Calderón, 
.el Alcaide de corte D. iuan Collado, y el Fúcal Robledo 
de lo criminal; personas regularmente conceptuadas, menos 
por su literatura que por su moralidad. Sus atribuciones fue* 
ron muy amplias, pagando á ser tribunal de ^apelación de las 

[1] Carta núm. 60, tóm. 240« 

M ^^* 4*^^ y dl^f ^^ 1^ ^£qceUu. ,. . 



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353 

sentencias de las Juntas do lás provincias Hé aquí la. 

BUisite de los mexicanos puesta en las nrniios de cuatro go- 
lillas: bé aquí nn tribunal revolucionario eos la cuchilla prepa« 
rada para cortar las mas ¡lustres cabezas cuando les pluguiese/. 
No es esto lo mas sensible, sino que algunos fueron victimas 
aun antes de la completa organización de este ev^rpo^ como el 
P. Sngazti, franciscano: Fr. Melchor Talamantes, mercedarío: el 
Líe. D. Julián Castitiejo, y el grande artífice D. José Luis AU 
conedoy honor de las artes, que aunque regresó de Cádiz ab. 
suelto, al fin fué fusilado en A pan por orden del Vírey Ca^ 
Reja. En su primera causa íbé Delator cierto titulo de Cas» 
611a, á quien no nombro porque espero que al leer estas lí. 
fieas (si tiene pundonor y religioD), suñrirá mucho su espíri. 
til reco r dando estos hechos, y que un hijo pequeño que dejó 
huérfano Aloonedo hoy se haya paralítico y en la suma indi* 
f encía por su causa. Este personage «cus6 á aquel hombre hon* 
fadisimo de que en S« platería se estaba haciendo por su ma^ 
no la Conma que dMá e^Mt la$ rimú de Ituwrigaraif; pa«» 
traña despreciable' que apodas podía caber en la cabeza de 
«n chorlito; pero qae tuvo jácogida en tan inicuo gobierno. 
Acuerdóme que ñ)eron remitídos á fispafia bajo partida de re. 
gístro, y sin Audiencia, ademas de ios referidos, D. Antonio. 
Galicia (alias) Zambrcm^ el Lie. D» Vicente Acuña, D. N*: 
Biredes, y otrosj D. Martin Ángel Michaus fué condenado 
á seis meses en el castillo de Péiote, y suspenso del empleo 
de Sai^nto mayor dei Regimiento del Comercio, porque des* 
aprobó la prisión de Iturrigaray, y echó en cara á D. Santiago 
García, Capitán de la guardia del Virey, que hubiese tenido' 
la bajeza de entregar la persona de su General que se había 
encomendado á su fiel custodia. Garibay al dar cuenta á Se« 
villa de esta sentencia, le ^oe, que lo denunciaron mas da 
ciento ochenta veeinot del comercio. ••• Conózcase por aquí, 
cual seria el barullo en que entonces estábamos^ cuáles los* 
jaeces, y cuáles los vecinos; todos remedaban á la canalla de 
Jenisaléfi, gritando....» Crucificalo (1). 

67. El día 4 de Octubre (1808) murió en un caJabozo de 
h cárcel del Arzobispado el Lic« D. Francisco Primo Ver- 
dad y Ramos, de quien ya hemos hecho mención* Liiego que 
lo supe pasé á aquel lugar de horror» cuyo Alcaide mié per»* 
Aítió' por favor, que entrase á verlo. « • • Entré en un coarto 
en que vi un biombo^ y una luz muy apenada en el sueloi^ 
acerqdéme al lecho, cuyo colchón colgaba delbanoode la oa* 

[1] Carta nám. 0Oy ^4ám M^i á ta.fm me remito.. , « • 



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254 
roa y arrasUáb^ loas de una cuarta, porque los bancos eran muy 
08trechot««.« Mis ojos brotaron lágrimas copiosas, mi corazoa 
no cabia en el pecho; y por un movimiento indeliberado, sin 
reflexionar donde me hallaba, roe abrazó con aquel cadáver... 
ah! era de un amigo fiel, de un protector mió generoso, de un 
maestro consumado!* * • • no sé que le dije: acuérdeme que invo- 
qué al cielo, y le pedí á gritos justicia contra sus verdugos. £11 
hombre de bien: el que tantas veces habia hecho resonar la vos 
de la ley en los tribunales, defendiendo ¿ centenares de hoér« 
íknos y viudas: el que por (iltima vez habia 5}efcndido la san« 
ta causa de la libertad del pueblo mexicano, yacia yerto y 
victima de un veneno, dejando una honrada familia eii 
la desolación y desamparo. ... el que el día anterior, ya ca* 
8Í luchando con la muerte, fué insultado y llamado iraúlor, 
por la guardia de bandidos relevada para entregarse de su 
persona. . • . Españoles! no os quejéis^ ni culpéis al cielo de 
haberos quitado la üoeesion de esta tif rra de ventuní, 4 cnyosí 
hijos habéis atropellado de tantos modos! Ditís es Justo, y so 
ofende mucho de que así se ultr4^ á quien representa 4 un 
pueblo inocente, sin otro ol^to que hacerlo libre y feliz! El 
Alcaide, al oír mi llanto, se entra, y me ioam blandamente de 
la mano; yo creí que era para oaantenerme allí preso por es- 
te hecho. • é . N6, aquel hombre compasivo aguardaba 4 les car<« 
gadores que debían sacar el cad4ver» no quiso que presencia* 
ss yo esta escena decorosa, y rae dejó aaUr cuando babiat pasado 
un largo rato. Al dia siguiente fui 4 verlo enterrar en 1% 
Capilla del : Sagrario de la villa de Guadalupe: tendiéronlo ea 
la sala principal de arriba, y en derredor de él daba vueltas 
un hombre muy pobre, que derramando Mgrimas le besaba mu^. 
obas veces las manos. . • • Sorprendiónos 4 todos este expec» 
táculo, y tamlsien le acompanaoMs en su llanto; finalmentoi 
con otros tres abogados Jo conduje en la. ceremonia de etique* 
ta hasta si sepulcro. 

68. Kste día fué de ilanlo para México: Verdad estaba 
muy apreciado, era letrado insigne, elocuente, dulce, fiel amí* 
go, caritativo; y para que nada le fkltase, hombre de interesan- 
te figura» Ved aquí la príd^era víctima de nuestra independencia; 
su frimilta muy pronto quedó arruinada: su hija casó con un pa. 
santt ds abogado suyo, que hoy do puede obtener un destinsí, y 
apara con eUa y sus hijoa el cáliz ile la miseria (1). jTal suerte, 

[1] Tbds esft>. js ha fedb premüe al* <9r. Prttiitnkí de la 
República 2>. José Justo Corro: irUeresándome yo por estajo^ 
mUiap díjoméf que eñ fu cmcejfié Ut tnátito» ílü Lk* Vmhd 



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cabe á los que oMjor értm á i^ pátrfii! ttM ya qué no ha 
ñdo recompeoaada la yirfüé áo tan ilcutre Tarod; y que mi 
bamilde pluma no *paed» ftmnar dé ét un eloffio' (»rt>porciona. 
do á ay mérito» supla )o que me 6Ha, la bella poe¿ia que en 
loor suyo hizo el May6ral de la Areadia iMetfeatia* Fr. Ma- 
nuel Navarrete, á laegoa míos» en la BÍguíenté: 

ELECTA. 

TVtmmtmtit per ignem et tiqkúM. • • • ' é< aéUbxisii úps in re* 
Jtng^riMm^. 

##Al» é5t f. 12. 

iCómo ee- c^e á uil tiempo ^oa sitíeHiroa 'fiados 

Derriben só la liévra, con asomfodo 

De la América sabia, mm colimnifa 

Que el templo sás^Qtó de nuestra gloria?' 

¿Por qué' dá en' ri sépukrt)' el raron' grái^de 

A cuya antorcha de divfíiotf fliegos 

Laa eíencias como estrdlaá rdacnbraron 

En lo alto de la esfera mejicana? 

¡Qué! no deñeaden las virtudes áliiíaa 

La vida inmacolada de los justos; 

Cuande fie^a la- muerte los invade ' 

Cercándolos de miües espantaos? 

¡Ay amado de mi ahnaf si en> \á cñspa.* 

De los muertea se oVen los gemidos 

De la santa amistad, mi' voz te maovs. 

Mi voz escudm, y á lá vida térnat ; 

Toma del grave mieñ(T qtie tentorptice ^ 

Tus mieml^ venerables: y esté libró 

Kesoene allá^ en*hr cufnst de la' tum^k ' .^ 

Cual triste ofi'emla de tu tíeitror atíiiftd. 

Yo te viera. •'•• ¡ay dé míf nünea tí vieráí 

Con la carga de"iñ1knd6[tí péskdutnb^á 

Hundido en la mandón de tos cufpá>dd8, 

Y gtmienddr enr'el kcho de dólbr^st' 



no pasaban de lá' eéfita camun' dé lof. qü0' ¿ebid p^^star por 
tu o/icio de 9MIÍCO. YhUsiéngtí por i^^Mtkmtés, ^como loe 
tendría S. E, n JiiMhrapr^genciad^ a^UeHo^ st/césdSf,cuya me- 
moría nos hwroriza' á' 7ós "que' eítUtHntí^ eú' id' escena: ^ 
distancia entré reféríf^ uH súcéstf litítimütt; á'p^ehcíarla. 
Ton, lu. 33. 



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^6 



¡Antea cegara ^ue «1 Imberte ^U^ 
V6 la justicia fuerte apneionandó 
Con, cadopaa de fierro loa delitos, 
Castiga los desórdenes del iminclo! 
¡Purgatorio de infames! . icomo ba sida 
Que 4 tí vaya la candida inocenciaj 

Y que allá se confunda entre la negra 
Caterva de los críoienea mas feos? 
Allá se la arrebata' en su impetuosa 
Corriente la calumnia ^n breve vida» 
Como rio soberbio que al mar corrot 

Y que 86 lleva lobos y corderos. 
Allá &iafte atrojado, caro amigo: 

Ese monstruo infernal que hoy se desata^ 

Que forza H ra^n, y que se vale 

Del brazp de las leyes prepotente. 

Ese monstruo te arrastra: tü lo sufres^ 

TÚL sufres sus violencias, y animado 

Por tu misaio v^or el cáii^ bebes 

Que te ofrece la suerte roas ingrata. 

Entonces. ••• yo me acuerdo: parecióme 

Que una deidad de lo alto descendía. 

A mantener inmoble tu cabeza. 

Depósito de luces celestiales. 

Tres veces levantó la parca horrenda 

Su guadaña, temblando; y otras tantas 

El golpe suf>pendió. • • • que á tanto obliga 

El mérito en los hombres respetables. 

Hasta que al fin. un sueño, parecido 

AI en que posa el triste caminante, 

Después de una jomada trabajosa. 

Cierra tus ojos» y tu aliento acaba*... 

¿Con qué acaba tu vida.*.»? ¿Y enmudece 

Aquella lengua que en el ancho foro 

Defendió la verdad y sus derechos 

Con rayos de elocuencia abrazadores? 

iCon qué ya para siempre se cortaron 

Los raudales de dones que salían 

De tu mano benéfica en socorro 

Do las vírgenefi^ huérfanas .y vivdaa? 

Finaste. ••• ¡ah! ^ierto. ¡Lcjmentable ca80.«..4 

La páhia gemebunda te echa menosi 

Y la amistad sin término llorando 

CoQ tu memoria se entra en el sepulcroi 



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857 
Entretanto mil genios del empíreo 
Se apoderan de tu alma yenturosa, 

Y en sus alas de luz resplandeciente 
La suben al palacio de los cielos. 
Recll>enla los Angeles y Santos, 

Y cantándola el himno de la gloria 
La ciñen su corona de luceros. 

Esto hará en los trabajos mi consuelo^ 
Mientras acá en la tierra suspirando 
Por tu amable presencia, la esperanza 
Me propone el juntarme allá contigo. 
Allá libres de males estaremos. • • • 
iQuién lo duda? ¿Pasamos por las llamas? 
Pues aliento en las penas, alma niia. 
Que el Señor ya nos lleva al refrigerio. 

89. En 25 de Setiembre se instaló la Junta Central en 
Madrid, poniéndose á su cabeza el anciano Conde de Flori^ 
da*blanca; los ejércitos franceses se retiraron de aquella capi- 
tal á consecuencia de la batalla de Baylén; en este interme- 
dio se proclamó allí á Femando VIL con un aparato no me* 
nos pompom> que ridiculo, haciendo gala de vestirse una parte 
de la grandeza á la española antigua, como si por este me* 
dio se pudiese hacer que reviviesen las costumbres y mora- 
lidad de aquellos antiguos españoles, que cuatro siglos antes 
habían dominado la Europa. Poco les duró este gusto verda* 
deramente pueril y ridiculo, pues Napoleón á guisa de un tor- 
rente desbordado de las montañas de los Pyrineos, se desprendió 
de 'Fran4;ia con ciento cincuenta mil guerreros, arrolló las fuer- 
zas que osaron oponérsele en los df*sfí1»dero^, y &f> presentó 
sobre Madrid ocupando la capitü] en 2 óe Diciembre de 18üB. 
Sus habitantes quisieron oponen de af^itnu resistencia, á la en- 
trada de aquella villa, y dieron un ^xpL'ctáculo de buHu á sn 
ejército vencedor en Jena y Austtrlifz, \moa lo8 que inaa gri- 
taban L... la victoria ó la miifrte, poniun pií?» en polvoro- 
sa.' Fueron tan desgraciados hm españoles en cfilos d^>ve, que 
los franceses se proveyeron aUuntíun temen Lo de cuí^ntojí útiles 
habían acopiado nllí para municionur mB ejerciere, y Napo- 
león se los tomó á man-salva, jtin lamente con algunos mil io- 
nes depositados, pertenecientes ni fondo de nmortjíMeion, y cu, 
^a recaudación arruinó la Amériea. La Juntu Centrjl mar- 
chó para Sevilla afectando aquella mesura y gravetlwJ que un 
kon cunndo huye del cnzador que le pereigne, y fo íivei^i üot*» 
iim- de ponerse en una* fuga dc^licclia, En ñú ítAusIío i Sú\U 



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i. 



lia murió el Conde (Je FlDri(ki-)Jai>c|i» Aojí d dMCoiwuelo <]« ver 
arruinada una monarquía, que él ^ mercfd 4o mi improbo tra. 
bajo había elevado dur$tqt<^ m mw'i^tpno al apogeo da su gloria. 

90. La instalacioii de esta ^Ul^ta /causó z^elos al Conaejo 
de Castilla» que se creyó despojado de la ^ose^n en que ha- 
bia estado de mandar )a monarquía, sin ceoírae 4 las peculía. 
roa funciones de su instituto, que eran la a4f^Í9>Í9tracwn de 
pulida; olvidándose de que sitabia tenido paite en el gobier- 
no, había sido por ima ieUgacion d^ Rept y de quo la Junta 
C/entral tenia UQ origen mucho maa noble; pues recibía inme- 
diatamente su autoridad del pueblo, fuente 4nica y pura de la 
soberanía. De este achaque habían adolecido las audiencias 
de las AmérjcaiB^ convirtiéndose de tfibunalea de justicia en 
legisladores de estos puebips, ¡Qué traatornos po produjo es* 
ta equivocación de ideas! 

01. En 29 de Marzo de 1809, prestaron todas las auto- 
ridades solemne juramento 4 la Junta Central, de la que mu- 
chos se prometieron grandes ventajas para la España (si lo-^ 
graba esta, auxiliada con la Inglaterra» lanzar á los íhuic^*- 
ses^; pero muy pocas ó ningunas para la América* pues 8ol# 
poarían conseguirse haciéndose independíante de ú España» 
{¡1 plan de trabajos que en ella se luropuso, indicaba que po* 
dría levantarse un edificio magnífico, y ejecutarse la regene* 
ración política tan suspirada; mas presto pasó esta ilusión» 
porque las demás juntas comenzaron 4 disputarle sus preroga* 
tivas, 4 verla con seño, y i dividirse entro sí, príncipalmenta 
la de Valencia; y esto, y maa que todo la irrupción d# las 
tropas francesas sobre Sevilla, venciendo los obstáculos de So- 
mosierra, que hizo salir é ^ Junta ma? que de pa^o para Cá* 
diz, y disolución ignominiosa, subrogándosele un gobiernp á% 
comerciantes ricos, hizo ver que todo había sido una quima* 
ra ó sueño alegre ' de felicidad. 

92. De momento en momento crecían entonces los teroo«- 
res del Gobierno; tanto porque ya eátaban generalizadas las 
ideas de independencia, como porque era imposible formídar 4 
los mexicanos con el gigante de España, cuyo estado de nu* 
lidad e*ra á todos notorio; por tal motivo se multiplicaba el 
espionaje, así en la aapital como en las^ demaa ciodadas; las 
juntas de segundad aumentaban el descontento con sos arres- 
tos, y el pueblo se veía insultado por los cuerpos de soldar 
dos llamados voluntarios de Femando VIL, que se creabaa 
hasta en los pueblos mas pequeños, y se llamaban por loal 
nombre Chaquetas; gente toda inmoral, atrevida, y en nada 
diferente, de los que después ae llamaron Cfoicotf <pis tantas 



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Ug¡timtm haa hdoh» Ibitir á raiestra ■fioioo. ün' gdbiemrv, 
f«w8, edttMeeido wobtm una levokioioit inicua, jamils pcteéo vn 
nr ato «obreaftltott y 0ite em la posídoii del amriano GaW-> 
bay, y de los oidoras. En todos los toques llegudos de Eb^ 
pona, oe iMician praveM^oaes sobra los emisarios de Napoleón: 
«Iguno fué aprendido y ahoveado en la Habana; no se hizo 
oUo taaéo en Méaido; pero se temió mucho al Goneral fram 
oes ChUMoiam ¿>*' Ahoimar, do quien es preciso dar una idea 
toa«áttdola do la comunicación oficial de Garibay t la Juntn 
Central (1)» por conducto del Secretario del despacho, C^ 
talloe. 

93. Este indiWdao se presentó el dia 5 de Agosto de 
1608 en el pueblo de Nacodoches: detúrdo el Oficial del des- 
tacMieato ^ue so haliaba aUí, dependiente de la comandan, 
eia de Tejaas conforme á las órdenes del comandante gene- 
ral le exigió pasaporte, y lo remitió al Gobernador de la pro- 
vincia, lo que osCrañó macho 2>.' Alvimar, porque según di- 
>» las órdenee de su amo Napoleón recibidas en las colonias 
Americanas, emn de que pasase á Mdxico para obrar coofor* 
ne^ con las del Marqués de 8. Simón, que suponía hollarse de 
Virey. Traducido d pasaporte, se dedujo, que fué eipedido en 
BuffdcQSi en 35 de Noiriembre de 1807 por Mr. F\mcheie, pa. 
ra que />•' Alonar pasase á los Estados-Unidos del Norte, 
peto sin expresar á quo fin; y habiendo avisado el coman- 
dienta general do pBovinoias Internas al Vírey íturrigaray de 
este acontecimiento, le pidió que la resolución que so Coma- 
se fuese oyendo el veto consultivo del Aooeivio. Segtrtí las 
fechas á la llegada de este parte, ya íturrigaray estaba sepa- 
rado del maAdo^ sea como fue^, el Acuerdo opinó que este 
Oficial firances fiíese encerrado en el Oastillo de Perotó oo-^ 
sao prisionero de guerra, á menos que los papeles que se ha- 
Masen en su poder demaodaseq otra providencia. Reconoci- 
dos estos, apareció que />/ ÁMmar vino en la expedición 
de V Clere á Santo Domingo: que este gefe lo comisionó en 
imiio de 1802 para que pasase á Canteáis, Cartagena, y Sta. 
Fé, en solicitud de auxilios de toda especie para su ejército: 
que trató con los magistrados de aquellas provincia^ y final- 
mente, que estovo en la Habana, y era pariente de Na~ 
peleón, 

f4. Coando esto no fiíese positivo, decia el Virey 6. la Jun- 
ta, sí k> era que D.* Altimar era un confidenle y espia dq 
Bonaparte, viniendo comisionado para preparar los áirimoB de 

{1] Carta núnu 7, tóm. 241. 



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260 

los mexicanos. Apoymba esta copjetara en el despotismo oott 
que había contestado á las preguntas que se le habían he^ 
cho, y los conceptos de valor, talento» y otras prendas, qae 
rocomendabon los generales franceses en sus papeles. 

95. Cuando se detuvo en Monclova como prisionero, oe 
obligó bajo palabra de honor, dada por tscribh ^ mantenerse 
como tal; mas se fugó re()enti na mente del arresto ¿ media no« 
che: salieron en su alcanco un Sargento, un Cabo y ocho 
hombres, que lograron sorprenderlo á distancia de una legón; 
hizo armas contra ellos, las que se le quitaron, hallándose en* 
tro estas algunas preciosas y particulares, que se remitieron al 
Comandante general de provincias Internas, y algunas otras co. 
sas que isualmeote se le embargaron. 

96. Z> Álvimar escribió al Virey encargándole dirigiese á 
sus títulos cuatro cartas, que traducidas manifestaron ser la 
primera para Napoleón, avisándole de su erótenoia: la según* 
da para Juan Wuughan de Filadelfia, pidiéndole le remttiene 
t>u baúl: la tercera dirigida al Gobernador de Bathon Rovge^. 
también pidiéndole un 1;ruí de libros, á algún puerto de íom 
Estados-Unidos, de donde fácilmente se podrían dirigir é Evk 
ropa; y la cuarta encargando á Ltd» Bricki \tL remisión de 
otros baúles.. Trasladado á Veracruz, el Gobernador de «que« 
lia plaza le ocupó doscientos n^enta y cuatro luisas doblen^ 
ó sean dos mil novecientos cuarenta pesca, y tun erfreeiüa 
de alhqja$» No me parece conducente 4 la historia en lo 
general detaliar los trámites que oorrió el proóesa de este reoip 
lo que consulta el Consejo de generales, y el Acuerdo de oi« 
dores sobre la conducta que * debería usarse con él; bastar! 
decir que se le trató con bastante • dureza en el castillo de 
UlOa^ á donde llegó en 2r7 de Bnero de ld09. La Regencia 
mandó que se lo juzgase; pefo esta orden vinb cuando ya «e 
Le habia embarcado para Europa en un buqua ín^^és, pon|«e 
corría riesgo su, vida,. si marchnba en un ^navio españoL Rea» 
pareció en México el ano de 1828, pieiendionda que se le 
devolviese su eqaipage robado, que hacia subir á nnn gran so* 
ma de dinero, y hacia responsable de él al Ex-Viroy Calle- 
ja: que procuró insinuanse mucho en el ánimo del General 
Uurbide, exigiendo de ól que lo hicúese T€mei»te Qemeral de 
los ejércitos mexicanos: que era un hombre muy servil en 
aus opiniones poUlio^s; y .tantOr. que osó pubUcax. un papebí- 
eho por la prensa en Jrancés con voees ctst^lanas (como n« 
pocos se publican hoy, pues se vá perdiendo el idioma lae. 
timosamente) impugnando la libertad de la imprenta* Comoi 
pipetado que yo era entonces al Congreso generalt me hia(v 



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261 
▼arias vUitaff en mi casti, y pude conryccr qub era el hombre 
WM propio para Hev&r á efecto un gobierno nrílitar y barba, 
fo^ y que Napoleón no eé equivocó en elegirlo por satélite 
Miyo. El Canónigo Derístain pretendió persuadir, que al pn. 
8ar por el pudblo de DoK>res preso, habló con d Cura HidaK 
go, y ie sugirió que se pusiese á la cabeza de la revolución: 
ésta me parece una patraña, propia para lisongear bajamen- 
te al gobierno español, como lo tenia de costumbre aquel Ca¿ 
Bónigo. Hé aqnf la historia del General Dalmmar que tan. 
to raido bi2o en México, y qne se glosó de muchos modos, 
en razQD del grande y misterioso secreto que procinraron guar- 
dar sobre ella Garibay y los oidores. Veamos la del preten. 
dido General Vieiér Menean, dorrió en esta ciudad la voz de 
que en ella estaba oculto este famoso militar, y los iesbirros 
del gobierno le echaron el guante á un pobre sastre del em« 
pedradille; asiéronlo' en la cáfoel, y tanibien lo pusieron en 
«xpeetácoio, donde todo el que iba á verlo examinaba sus fac- 
•iones, entejándolas con las del retrato de Moreau: unos de-^ 
ciao, ee el mismo. • • • yo dijo, se le parece Como un huevo á 
■na enstaña. Vi en ét un hombre pobre, abatido, hundido jus. 
lamente - en la melancolía por el maltrato y - vilipendio que 
W cunéeos observadores' le predigaban* •:• * ¡infbliz! dijo para 
nii, valia mas que estuvieras entre Apaches, que no en medio 
de estfi/ canalla revétueionaria: ro sé que suértb correría es. 
te desgraciado; itia probablemente 4 España éon un par de' 
grides» sin mas delito^ que bfetber nacido francés. 

97. En 19 de Marttó dé 1609, llegó á Veracruz el bor. 
gantin i9ApA<>, de la marfim inglesa, ' condúoién/dó pliegos de 
oficio del Rio Jupeíro para las reales audiencias de esta Amé^ 
rica, gobernadores, y ayuntamientos de sus capitales, de la In- 
^ta Dota María Caríofa Joaquina, pi^tendiendó se admitió, 
n en este reino en calidad de Regente y lugar Teniente del 
Bey, á so hijo el Infante D. Pedro. - La tal Princesa hizb la 
misóla geetion en lae cortes de C&die, y aun escribió en lo 
portieolacr á varíes de sus diputados. El Virey y Acuerdo de 
oidores, hici^roo de esta pretensión nmche misterio» ocultaron 
Ift exposición de la Infanta hasta de los mismos subattemos 
def tríbonal, y la depositaron en^l eecVeto (1); sin embargo, 
>e sopo luego, come también tod#*cnartfto habia en el asunto. 

98. Para qne inis lectores no >crean ^qúe me he escedi- 
fc en esta lelacida, te» presento copia de la carta ya cita- 
^ qse 4 Ja letttt» dice) 

[í] Curtm ná$ik. 19 A 19 Í9 Jfc^ de 1809^ <dm, 245. 



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99.' '99Y0 DO puado dudar de tu buena fidelidad y pahio-v 
tÍ3ruo, viendo que por esto ni^reciate ep 15 de Setiembre del 
año pasado, que ]a&(~ autofidadi&s y habitantes de eea diatingui- 
da y fídelísiina capítol, depoisit^sea eq tí toda la autoridad 
y mando que coi;i sobradq íUndamento juzgaron pooo seguro en 
umnos do tu antecespr. 

,^Estoy cierta dejarás realjizadps mis deseos, y tas e6-« 
peranzas de esos verdaderos españoles y vasallos del raas amante 
y justo da los soberanos, mi predilecto bersnano Femando VII. 

„En su nombre, y de iw parte, le ruego QQcarecidft— 
mente vigiles con e) mayor, conato sobre la quietud y segu- 
ridad de la patria: sobre la defensa y cooservacÁon de sus do- 
minios, y mires igualoae^te |>or la prospocidad y biea estar 
de todos mis dignos y amados compatriotas* 

„Igualmcj()te te pido hagas presente mis sentimientos 
de gratitud y reconocipiiento é, los dignos ministros de esa 
real Audiencia, po^ ^1 z^lo y vigilancia, que tuvÍQioi» en sai- 
var la patrio^ viéndola tai^ e^rca d^l ^^q^ragío en la noch<& 
<^el expresado 15| de Setiembre;, po, es m^nor W QonsiderajiHoa 
que se debq ^ ese muy Bf$vei:end9 .hínopüÁíK^u digqoi de ni es«^ 
timacion por el ei^ácto deseinp«^Bf^ coa. 9ím Oflte]B|ó ser.4Mt ver-.' 
dadero padre da li^. patria, y digno i yasaMo de nuestro deseca • 
ciado Femando. 

,,Def@o toncr una. exacta f^í¥^ de las noiiciaa ma* 
notables ocuf rentes en esa capital y rei#o, y si posible ea do 
toda esa América Septentrional, y ea|^o, dajaráa realizados. mi» 
d^aeos, reinitiendo tus carias por la vía del £erú (1). 

f,Diüs te guarde, comu lo descaí Ul ipranta-;r*Car¿o¿a. J<m^ 
qs^lm ^^ BQfhQTi. — Rio día Juniüro ilj. de. Maya, de 1800.— *D. 
Peüro üaribay,** , • 

lüü* La luatti do Sevilla tenía tan anchaSi tragaderas pa» 
r^ engullir \bs mentiras mas ub^urdus, como laa.tenia Gartbay 
y Hu Conseja» de Oidores. Aquella en. \.9 de Marzo- dlj^« ali 
Virev, que sabia que Napoleen iba 4< mandil D é MójcicQ^á^Car^ 
los iV. y su iacufiia para q^ie introdiiieai^ lacdivisioii; es de^. 
^^U pam q^^e r^^inase cu México bscbo. el !miuiií(|«í. de Ná^ 

[1] Esta cark^ [4 h .qu^ípwíe<^.e^mtíégrc^u de.dick^^Brttu 
cesa\ d Arzobispo mfin^, c^psa deidlA.ol mim^ei;io. dt JBstmd^. 
eii^ LO. dfi Mar^ d^ 18^, vúwi/^ 44i tómi %H; pidijaque IaMo^ 
bia contestado}, ciñénd'ose:So¡9:,á,,dfi9Í^í ptíP calA ratnp gek.con§er\m 
vaha eti^ tranquilidad. Su Alteza sin d^dá) eMfdki .muff ocposs 
cuando escribió dicha car(a, y al tenor de ella otras much 
do ha^jOCM!p^dQ.el:ti^p^ejií, J^er c<íkefa jKtm\stís\hiios4 



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p^kóQ (1); Et olgeto ck esta advertencia fué (^revenirle, quflí 
ú Ée presenfosen los reyes [>adred sobre las costas ó puertea 
de la Nüsf a Espafia, les prdblbieseD desembarcar; y si de he. 
cho io terífieasen, se les arrestaée; A todd sé prestó' gusto. 
SD Oaríbay, oyendo! el Tbto del Acuerdo: érrculó sos ó^eries 
a los comandantes de la^ costas y paertof ée Verácruz; y co. 
rao el Gobernador ée esta plaza bobie^ propti^sto algunas di. 
fieültades que le ocurHan sobre la ejetucion de Séibejante ó>* 
den, dicho Acaercb las resolvió» To eátoy seguro due si tal 
habiera sucedidb, Carlos IT. habría entiiido triünmnte eti^ 
México, y los goltUa^ habrían quedado burlados, y pagado cot^ 
k vida esta demasia; Bl Monarca habría eh semejáis té bi-^ 
^tesi rerrido con tropá^ éoino fué & Rio ^hnfeírd el de Por* 
higai. Los atnerícaíros né Iñibrían aprdvethado de ésta óca.^ 
sion para declarad su indef^ndencia, coitid se a^hive^tiaron d«í 
H tal ctiál libertad que les propc/rcibnaba la con§titutibn do Cá* 
diz para obtenerla; fuenr tle que las ideas republicanas nó es: 
taban entonces radicadas ebtre nosotros, y sí muy vitas y per. 
ibanentés las de la Monarquía; ohi sea pofqüe s^ ígnofased 
los derechos del pueblo; ora, por el hábito dé obedecei' 4 uil 
Rey. Bl de Esj>aña ciertamente hablando^, rió eátaba ddlado, 
la execración hábia recafdo én.el vnHJo Gódoy: Lt'nla»^ fié 
aqud Principie nna idea sobresaliente; de sn bondad nitmifcaA 
tada á toda híz, cttfahdb ^ hiciéVdn rü^ntiraa d nu<?Httn ' Sü^ 
fiora dé loa Rehtedios pbr id gravé enOjrmedad de pecho quá 
le balfta atacadb |>dc6é áfbs ántesr: íú$ vi reyes hribian tam- 
bién procurado entrañar ttité áfbctó db mil iniineriía; y éíMtá 
todo, c'uándd líe cojdcó fá estatua écvjcstro, í*or taiitfi, no ttá 
Can iUcil hallai^ én tk\j^éÍTeíé trópaá y palea ti o ge quiünes osa^ 
éen Mis^ir & uú Mohartsa ft qdien su^ tni^mü^ d(>$gracia& hni 
cian un objeto dé caríiío fíkrá un t*iJ«^blo nutu raímente sohííí- 
ble y conípásivo. Sabiai^é eA' MSt^ícu niny pnr ttiettér qué Tá 
Ibdtcacion del tronó habla áido Obf-a de U vióíetíria de un ptic* 
hlo feroz, excitado por la guardia ó*A Rey, y ésla por Fei^ 
Dando VIL el cual al pasar de un cu^rttí i oin» Ji^ píibrio, 
les dijo con disimulo á unos {[uardias de Corps estas preci- 
sas palabras..** Esta noche nos vamos; los cuales les hicie. 
ron entender todo lo que quería decirle^; esto es. • • • impedid 
nuestra marcha. Las afecciones del pueblo de Madríd no eran 
las de los mexicanos colocados á mus de dos mil leguas. Úl- 
timamente, confirmo mi opinión con el pasage posteriormente 
ocurrido al entrar Bonaparte en Francia emigrado del Elva: 

[1] Carta nÚTn. 24, de SO de Junio, tóm. 245. 
Ten. ui. 84. 



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ure^cotó^e sola á €U8 antiguos eoMadot, y Icb d^. • • • Aqui e^ 
ta Vuestro ¿EiUp^radorf estas solas palabras bastaron para quj% 
olvidasen luego , que entonces lo eran de Luis XVIil. yyaeid 
uniesen. Ni d^ otro modo calmó el viismo Fernando al puc<- 
6lp Catalán, Cuando desprendiéndose de las filas .de un ejér-, 
cito que condi|cia» desdijo...,. Aquí ¡está vuestro Rey, de-» 

cidme que es lo que queréis Admiremos en esto loviua* 

¿o de la Providencia, ^ue ha impreso en la frente de los so* 
Seranos el .sello del respeto que la filosofía del siglo no puc« 
de borrar, porque su imperio no se extiende sobre la multi- 
tud que siempre obra por impresiones, é ilusiones brillantes. 
Éstas verdades no se ocultaron al mismo Femando, cuando 
entendió que en el año de 1618^ su padre estaba decidido & 
jurar la constitución de Cádiz, y tembló por su vuelta» ••«, 
¡Dios sube lo que en esto hubo! lo cierto es que Carlos IV. 

r Maria Luisa murieron, el uno en Roma, y la otra en Nápo* 

'^ con diferencia de quince dias. • • • 

lOL La Junta Central recibió en estos dias represegatacio- 
oes secretas del verdadero estado en que se hallaba México^ 
y yo contribuí, como ya he dicho, á darle esta instrucción^ cla^ 
mando por el juato castigo de unos oidores revoltosos que nos 
iban orillando á la revolución, que al fin abortó á los dos años 
justos dp la prisión de Iturrigaray. Conoció la posición peli-^ 

{rosa en que estaban estos dominios, y confió su mando á un 
oihbre de Uen, y á ui| varón tan candoroso como un niñO| 
que podía' reunir las voluntades y ser el iris de paz en aque* 
Ua tormenta; tal fué el Arzobispo Z>. Fraacisco Xavier de Lü 
sana y Beaumoni. Alegróse México con la noticia de esta 
^lección. El Oidor Aguirre temió por ló que habia hecho^ 
y pidió su jubilación en 14 de Julio; es decir, cinco dias 
antes de que tomase posesión el Arzobispo del vircinato^ 
A Garibay se le agi^ció con la cruz grande de Carlos UL 
y se retiró á hacer' una vida privada, con diez núl pesos 
guales de renta* i 



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GOBIERNO DHL ARZOBISPO D. FRANCISCO 
XAVIER DE LIZANA. 



102. Este prelado tomó posesioD del vireinato en 11^ do 
Julio da IdOd. Ignórase qué resortes se pulsaron en la con 
te para su nombraoiiento de Virey: díjose que el Ministro Sier* 
ra fué el que iofljuyó directamente en él, y que coadyuvó mu» 
ebo para ello la siacerídad y noble franqueza conque confe« < 
s6 á la Junta Central que había sido engañado en la sepa» 
ración de Iturrigaray» y que estaba arrepentido de haber coo* 
perado 4 la ejecución de tan horrenda mal((ad« Sea de esto 
lo que se quiera» su nombramiento fué bien recibido; menos 
del Oidor Aguirre y otros de su calafta: viósele como ¿ ua '^ 
Angal tutelar ,de esta Américat y como á un promediador en ' 
todas las desazones que nos agitaban* Para dedicarse al des« 
pacho del vireinato, confirió el de la Mitra 4 su primo D. 
Isidoro Saenz de AÍÍaro» que era Inquisidor» y 4 quien habia 
nombrado en Mayo de 1808, Visitador del afzobispado; nonw 
faramiento que desagradó con generalidad, porque no estaba 
bien recibido» y positivamente detestado» 
^ 103« £1 año de 1809 fué bastante malo» asi por la esca» 
sez de aguas» como por haberse helado las milpas en gran 
parte la noche del 26 de Julio* Esta desgracia eonsteroó al 
Arzobispo» y con bastante actividad dictó muy buenas provi- 
dencias para remediar tan gran calamidad; por fortuna ae evi- 
tó el mal en la mayor parte» aunque las semillas se pusie- 
ron en alto precio. No le llamaron menos la atención las 
necesidades de España» y para socorrerlas provocó un em- 
préstito de tres millones de pesos, que condujo el navio San 
Justo (1)» sin perjuicio del donativ<^ de dos millones doscien- 
tos siete mil cuatrocientos setenta y ocho pesos (2). Recibió 
órdeqes de la Junta Central para embargar los bienes que su* 
ponia existiesen del Marqués de Branciforte y del Duque de * 
Terranova» por haberse adherido al partido de José Napoleón^ 
mas reconvenidos por la exhibición los apoderados del prime* 
ro» prix»cipalmente el Director del tabaco D. Silvestre Diaz 
de la Vega» con quien llevó la mas estrecha amistad, solo en« 
tregó un cajón de conchas que tenia en su poder» y. varios 

[1] Carta nám.^ 83» tóm. 242. 

[2] Carta número 27» tóm* id. ^ « 



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peoacboa4« los caballos de bu coclie, iaterríUet (1); ¡vtUen. 
to diaseo 4 fé mia! no era aquel italiano el que dejase en 
México ni un maravedí. £d euanto á las órdenes relatiyns 
ai Duque de Terranova, se cometió una injusticia, país se 
mandaron extraer de la tesorería del estado setecientos mil 
pesos que tenia allí buenos de sus fincas, queriendo que el 
-fiobeniador los eUtregaser á fuer de buen patriota: retpon* 
<dió que él lo era; pero en el oaso» solo se tenia como un 
•depositario de aquel dinero, y no podía disponer de él; que 
«i se le exigía por la fuetsa, él cedería á ella. De faecbo» 
•e exigió el dinero, que aun lo debe el Rey de España, coa 
mas, cnareata mil pesos pertenecientes al hospital de Jesús. 
Por lo respectivo á la confiscación de bienes, se opuso el Pif« 
eal 9agarzarieta, porque consideró que era preciso oír á l« 
parte del Duque, el cual aunqne estaba ni setWcío de Ñapo» 
león, se oonSMieraba subdito suyo, pues reaidia en la corte do 
Ñapóles, cuyo trono había ocupado MitnUy y «ntes qne él Jo» 
sé Napoleón. Esta resistencia del Fiscal contuvo los efectoe 
de tan báitMiro decreto* Asi eran los que se daban por el 
gobierno de Cédie, con el fin de hacerse de dinero, sin do* 
tenerse en los me^os aunque fuesen inícuoe, 

104. Ademas de las órdenes recibidas para el embarco de 
los bienes de las personas mencionadas, recibió otra de! go» 
hierao español, harto dificil de ejecutarse; tal fué la de exi* 
ffir por préstamo la enorme suma de veiitíe miOenm de peem 
Juert&i para la continuación de la guerra en España: los qno 
la dietaron, ó estaban locos, ó ignoraban nuestra verdadera 
pesicton. México estaba saqueado por la consolidación, como 
se ha dicho: los capitales se habían disminuido 4 nn grado 
indeeibie: fiíltaba la circulación en todos los ramos, y la guer* 
ra que acababa de concluirse con la gran Bretaña, babia ca* 
ii arhiinado el comercio. Todo esto lo manifestó el Arcobis* 
pe; sin emburgo ofireció hacer cuanto pudiese de su parte pa* 
fa realizar dicho préstamo (8). Esta orden bárbara dictada 
por hombres que en ponto de gobierno de indias no sabían 
enat era su matio derecha, jamas tuvo efecto, aunque el Vi<* 
tey Venogas se empeñó en darle cumplimiento, como luego 
veremos; solo sirvió para aumentar la desazón de los ameri* 
éanos y que viesen en la llamada fMíáre patria una verdade% 
ra madrastra que trataba de destruirlos. Subía el fermento 

[1] Cari. núm. 1803, tám. 242. 

[2] Orden de 2 de Enero de 1810% Caria número IMk 
tám. 2^2, 



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íf^j mío «e tAperaW q«6 «1 gran eombosUbie ya 
^repacmdo, rectkme «oa pei^oña chtvpilla que io abnuutsa 

105. Praseatóee un efemplar ^ae R«!maa46 loa daveoB d^ 
toalisar al Mnipimianlio, puei por la vía ^ Ckiayaqutl ea em 
^ qua an Qaito bahía astaUaáio una revohicioD an 10 de Agoa^ 
to de aqael año, que bafaia dsdo por el pie al gobíerao eape^ 
MoU y aun el Gobenuidor de druajraqaü remilié ua pliego al 
Arzobispo para que lo tnandaee 4 Eepaña por la priinera via« 
▲qjuelki revoAttcíoD ea aufocó por la fuerzas eaviadaa de Li* 
OKH y d modo de compriioirla Aié canear horríUee eatfagoa 
aa mqoel pueblo» violando la íé prometida. Este doloroeo acoD« 
tecimiento bizo ver que loe españoles por conserFarae* atóla» 
liao todos loe pueblos que obrasen del modo que el de Qui- 
4o (1). Sea por esto» é porque el Arzobispo temiese una io» 
vaaioB extiaasera» él dictó varias providencias para aumentof 
el ejército del reino; una de ellas filó crear un tercer bata-* 
41oD para el regimiente fijo do VeracruE» cuyo mando eonfió al 
Teniente Coionel Arredondo» agresado al ref^miento de la 
Corona» j otro que denominó fijo do Sto. Domingo» 4 conse* 
cnencia de baberse reconquistado en aquella isla la antigua 

rte qne poseian loe españoles. Siipoee también en México 
anUevaeíoii da Caracas» ocurrida en Mayo de aquel año» 
COA aMgor suoeso que la de Quito; y este cuerpo de tropea 
estaba destinado 4 mandarse 4 aquel punto aan otrea aaxt« 
hoB aúUtarea, 4 consecuencia de loa informes qne dio el Ma« 
riacal de artilleria D. Judas Tadeo Tomos» que acababa da 
llegar de Caracas; su salida la impidió la rew>lueioa del pne« 
Uo de Dolores» ocurrida en ,16 de Setiembre del mismo año» de 
que haUaré en su respectivo lugar. £1 Arzobispo tuvo avii 
ao de que en Valladolid (boy Morelia), estaba 4 punto de 
estallar una revolución en Diciembre de 1809» la cual se su* 
fi>oó oportunamente» nsandaodo arrestar 4 los gc^ de ella» lo 
c«al se verificó con grande estrépito; estaban 4 su cabeza, d 
piadre Santa Marta, franciscanoi que acabando de predicar en 
la iglesia de su convento al día 31 dd mes citado» fué coa« 
ddcida 4 una pnsíon: el Lie, Michelena: el Lie. Soto» y el 
Capitán Garcia Obeso. Díjose qne el denunciante de ella 
filé D. Agustín de Itiirbide» ofendido de qye en las juataa te« 
nidaa pava rsaüzarla» y 4 que conearrió, no se le quiso nom» 
brar Mariseal de Campo. Comenzóse 4 instruir el proceso» 
y nombrado yo por Garcia Obeso su Abogado» recabé del Arv 

[1 J Cmla iMbn. 16, ibtsM fotkiutsh <<Ha* 944. 



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i»e8 

sobiapo qud se cortare la. catisa. EfbetivamenHi ae liioo aaf; 
pero habieado venido Venegany sin nnevo motivo en ^ OeCuhcp 
de 1810, mandó arrestar á ios reos, y el Padre Santa Mai» 
fía logró escaparse de la prisioa de S« Diego, y mardió pa- 
ra Acapulco, donde murió con harto sentimiento del Geoerai 
Morolos, tqne á la sazón asediaba el castillo. Santa Mana era 
un fraile s&bio, maduro y de provecho. 

' lOd. El comisionado para actuar en las cansas de estos 
reos, fué el Teniente letrado de Valladolid, -Teran, quien se 
condujo con la severidad que resistía su corazón; pero que 
er.1 indispensable por la responsabilidad; esto le atrajo el odio 
público, por lo que en la revolución del año 1810, fué crueU 
mente asesinado. 

' 107. Aunque la conducta del Arzobispo on esta parte era 
prudente, tenia sin embargo entre los mismos españoles ma^ 
ehos enemigos; uno de ellos era Juan López Cancelada, une 
de los mayores chismosos y atizadores de la revolución, pues 
Vertía el veneno de su odio contra los mexicanos en la Ga- 
ceta, de que para ignominia de la nación era Editor. Su inso* 
lencía había llegado al extremo, confiada en el Aivor del Oi* 
dor Aguirre; asi es que habiéndosele notificado una providen» 
oía de orden del Arzobispo, y oídos los fiscales, respondió con 
la mayor altanería, que los vireyes eran dégpotaSf y d^ian 
mandar mihordinados á la Audiencia. Súpolo el Arzobispo, y 
al momento lo mandó arrestar, y remitió 4 España en el 
navio Algeciras (1). Todavía desde allá nos hizo mucha 
guerra, pues en las cortes de Cádiz insultó al Diputado Al* 
coeer por la imprenta; por la misma publicó su Telégrafo, y 
tuvo por premio de su insolencia, que Femando VIL lo man. 
dnse encerrar en la cárcel, y después en un convento para 
que < aprendiese la doctrina cristiana; aaaso este filó el ¿nica 
acto día justicia que hizo este Rey á los americanos* 

Idé: Sapo también el Arzobispo, que el Oidor Agnirre era 
4ne xlelds que si no conspiraban contra su gobierno, á lo me. 
nos lo detraía escandatosamente, y por tanto, lo hizo saKr de 
México para embarcario; mas fué tal la zambra que arma- 
ion los llamados Chaquetas, de que era corifeo, que se Vté pre* 
eistfdo á mandarle volver desde Puebla. Saliéronlo á recibir 
ai eamiiio, y su entrada se hizo en tono de tríanfo. Dijose 
que en la formación secreta de su proceso, tuvo mocha parte 
cierta fSeñ<^ra mexicana, viuda, que por su hermosura ha oh» 
teaido* nombradla entre nuestras beldades; costóle caro por en» 

[1] Carta núm. 4^ ét 3B$üdro Saavedra^ tóm. 243. 



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?6d 

tonces; pero dasterrada i cincuenta leguas de México» ee ca* 
•6 con un hombre rico que la dejó heredera de no pocos 
bienes. Aguírre oa constante que hablaba con desprecio dul 
Arzobispo, llamándole el Colegial; , pero este colegial era homw 
bre de bien; y tanto, que estando para roorír dicho Oidor, fué 
á visitarlo á su casa para darle una muestra de su reconci-* 
Uacion. No aparece en la correspondencia con \i^ Cófte la 
noticia del destierro de Aguirre, á lo menos en la que yo hé 
Ipe^trado; pero el hecho es cierto, y yo lo vi. 

109. Demos ya una mirada sobre lo que entonces pasaba 
en España, cuyas desgracias tenian relación con nuestros su- 
censos, y preparaban las nuestras. 

lio. Rompieron los franceses los obstáculos que les opo- 
nian las gargantas fortificadas de Somo-sierra y otros puntos, 
y succesivameníte se apoderaron dé toda la linea de defensa 
de Andalucía: entonces se vio el odio que se había atraído la 
Junta Central: hubo en Sevilla un tumulto popular en que fué 
insultada, y lo fueron igualmente varios de sus miembros en 
el camino para la isla de León, en donde habían resuelto que 
nuevamente se reuniera. En efecto, veinte y uno de sus vo- 
cales se juntaron, y aunque bien á pesar suyo se vieron oblí- 
gados á dejar el mando. Para remediar los males de la anar* 
quía, decidió la Junta Central crear un Consejo de Regencia, 
compuesto de cinco individuos, como se verificó el 29 de Ene« 
ro por el último decreto de su disolución. No se mostró me« 
nos indígoado el pueblo de Cádiz quQ el de Sevilla, movién» 
dose en tumulto, y obligando á algunos diputados á asilarse 
en los buques ingleses que estaban en bahía. El Consejo de Re. 
I^encia se compuso entonces de D. Podro Quevedo, Obispo de 
Orense, D. Francisco Saavedra, el General Castaños, D. An* 
ionio Escaño, y por América el Ministro del Const^jo de In? 
días D. Estevan Fernandez de Leqn; mas como este hubiese 
renunciado por sus enfermedades, se nombró á D. Mí^U'I Lur- 
djzaval y Uribe, que de antemano estaba nambr.ido DiputiuJo 
por México para la Junta Central. En el tnitinio día {29 úq 
Snero de 1810), ésta ordenó que eligieran para las futur¡ts 
Cortes veinte y seis diputados suplentes que r^^^p rosen taran lus 
provincias de América. La salvación de la Junta Ci^ntral en 
Cádiz, se debió al Duque de Alburquerque, pues hizo un rá- 
pido movimiento con sus tropas que ocuparon Ja isla de León 
ÍCádizi precisamente un día antes del que pudieron haber- 
hecho los franceses. Si los americanos reflexionan atenta* 
mente sobre esta contingencia, y también sobre el tríuiifo ca« 
Mal de lo0 españoles en la batalli^ de BÁyléni conocerán que 



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S70 , . 

•sto8 fueron los dos únicos oliratácolot que se opustejoñ d M 
enmDcipücioñ desde el año de 1810, y (fié á no haber sido* 
^r ellos se habría evitado la funesta revolución abortada eitf 
él mismo año, que tantos torrentes dé sangre ha causado éa 
aoíbas Amérícas. Ocupada la Península de todo punto por 
los enemigos, se habriain conformado bou su suerte, y acornó* 
dadose Con nosotros; pero ellos llevaron la máxhna. de qué 
¿nientras hubiera un punto por peqnerlo qué fuese énf Itt Penín- 
sula, desde allí se mandarla á laS AméricaS. Bt Oidor Bá^ 

taller décia con insolencia estas expresiones insultantes 

Mientras e&iáta una n«ula tuerta manchega en España, ésts^ 
deberá dominar á los mexicanos.... ¡Tan cierto es que la suer* 
te de un imperio pende alguna vez de una pequeña crfcuns. 
tancia, qae n6 puede evitar la mas astuta y previsora polítii 
Ca de loS hombres! 

111. El Consíjo de Regencia procuró captarse la benevo* 
lencia de los americanois, circulando una elocuente proclama 
f decreto, en que prevenía que eligieran diputados para laé 
Cortes, uno por cada capital cabeza de partido* de las di-¿ 
ferentes provincias que componían loS cuatro vireinatos, y laé 
ocho capitanías generales, inclusa la de Filipinas. Sin em-¿ 
bargo do que la Junta Central tenia Convocadas Cortes para 
fel 1 P do M.UZIW ... no hahia pedida átpntaáoi para las Amé: 
ricaft; ofito &e dejaba (íUco D. José Manuel Itestrepo) para el 
ñhimo moin^ntü; y parece que laa c í rea ds tan cías arrancaron 
comn pür fucrzn eatn concemon. En la proclumft se anOn-^ 
ebhiin d los americonoa lys saludables reformas que los pue- 
blos debían esperar tíc hm Cartea futunis» y repetía lá decla- 
ratoria lio qiiu loa dorftinlos egrpaiíolea de ambas !^méKcas hni 
bbn BÍdo rtíconúciJos sc^un los principína cíe étcrTÍá equidad 
y juatidíit COI 11 o píihea infegranUs y i^nvnciAhfB de lá inonar* 
quia, Jlarn^tnílo tí nü^ naturatts i tornair parto en él gobtér- 
híj représenla livo» pues cltibian el*jgir y enviar Suá diputados k 
las Curtías. Habla nflo de rsta elaccioiit que ym hábiá de ha- 
cer ^t>r \<\3 kyúutñimanUyñ de h\B cnpit^i^a de l&s f^róündh^ 
kíladi^ la R< goncíaí j,D^.'8dc este momt^nto, f^spaflolés áihérí- 
fcanos; oN v.-ia éh^vádod 4 la tUgnidívd do hr^nibreS liKrés (l)í: 
no sois ya loá rhi?ínos qtie antt?á, cncorb.idíis bhjó úií yugo ftiu- 
ctii» miis duro, niientras masi distátttcs estaÜ^lá úflí ¿¿entro ÁÁ 

[\] Agradecemos está cótíféstoií; yk rkri'mók ^¿ &ir (^riU 
no córréspoñdierori á las paUdirás. ... La Regencia ^¿rte Ib 
'aue él ttéjó can la muerte cuando la ihtbca]^; eéto ^•;#. qük 
le aytidase & IjeVar la léflái, Jr hd tóai. 



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poder; miracloa coa inüifereucíai tejados por la co<iicia, y dea- 
truido8 por la ignorancia. Tened presente, que al pronunciar 
6 al escribir el nombre del qse ba de venir á representaros 
en el CoDgreso nacional, vuestros destinos ya no dependen ni 
de los mínistrosy ni da loa vireyep» ni de los gobernadores; eS' 
tan en vuestras manos.^^ 

. 112. Asimismo recibió órdeo el Arzobispo por medio del 
Marqués de las Hormazas, para reunir el préstamo indicado ds 
veinte millones; la América ora la vaca chichigua que se pro- 
curaba ordeñar hasta exprimir la ubre; no párese sino que 
aquellos mandarines no tenian la menor idea de las cuantió. 
sas exacciones que habla sufrido Ifi nación, 4 la que tira-» 
ban como á real de enemigos* Exacción por consolidación de 
bienes eclesiásticos: exacción para armamentos, para zapatos» 
vestuarios y armas para el ejército: |K>r herencias transversales; 
préstamos imprevistos; todo, todo gravitaba cmí stmultaneaments 
sobre la infeliz América; tal era nuestra situación; sin effiW# 
go, 4 todo se abastaba de una manera franca y generosa. £n 
aquellos dias se remitieron muchos vestuarios p.arft ^1 ejérói- 
to, y de la provincia de Micbóacan salieron muchos millares 
de zapatos; mas todo fué tirado 4 la calle, y la correspondencia 
tratamos como 4 esclavos, al mísaio tiempo que se nos pahr 
deaba con la bella teória de que eramos Ubre§. Pecaba en* 
loncee la mano de Dios soInts España: sus ejércitos auiiUaf 
res le hadan mas daño que los de loe franceses: no qu^ 
CUnícs ni establecimiento que no destruyesen los ingleses, co- 
mo la fabrica de la China, la de S. Femando de Guadalaxara, y 
etras; hasta la naturaleía se había oonjfir^do cfositr^ aquella 
pación, pues un cruel vendaval causó la péraida en la bahía 
de Cédiz de los navios Conceficioa^ Montañez, S. Bamon, 
fragata Paz, y veinte y tres buques morcantes. Nada se di- 
ga de las acciones miUtares^ perdid^ todas como la de Rió 
•eco» Ocaña^ Talavera, Medellin, Zaraeoza, gargantas de Sier- 
lasiereBa, é^. &m partidas de guernlleíoe eran una .«^ilaga 
mayor que todas; Jos &mosos D« Julián el Médico, Chalaos^ 
el EmpesÁnado, Revira, Velaico, Francjaqnete, y otros mueboik 
eran cuadrübade vandobros y ladrones; no ohatantc^ los españor 
les se Usoi^an de que ellos bicieroB caer 4 Napoleón de su tro^ 
BQ^ DO de otro modo que una mosca felicitaba 4 un toro de hor 
berie quitado un oBorme peso de sn yugo cuando se echó 4 
volar. 

iia. Repentinamente y caando nadie lo pensaba, el Ar- 
«obispo filé relevado del vireiaato por orden de la Regencia 
dt ¿8 de Febrero de 1610, suscripta f^ el Marqués, jde las 
TOM. m. 85. 



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^78 

Hormazas; atribuyóse al grande influjo que tenía en a^uet 
gobierno el comercio do Cádiz, de quien fué obra, y esta- 
ba conexionado con el de México por sns intereses; pues 
cuando el Vírey Venegas tomó el niando, traia orden de di* 
rígirse precisamente por los consejos del Oidor Aguirre, que 
era el capataz de todos los mercaderes de esta capital, y so 
oráculo. El Arzobispo recibió con serenidad este desaire, y 
Con mucho placer entregó el bastón el martes 8 de Mayo á 
la real Audiencia, como se le previno. Al salir de palacio 
mandó á su cochero que lo pasease por la Alameda de M6« 
xico (lugar que jamas habia visto), y dada una vuelta en der^ 
redor de ^ia, se retiró á la casa arzobispal con la mayor 
complacencia, para dedicarse á su ministerio pastoral: su áni. 
liio estaba tranquilo, había servido con fidelidad, zelo y dea. 
interés; y tanto, que habia cedido los sueldos de Virey: es— 
te empleo le habia quitado mucho, pues aun á sq antecesor 
€raribay lo habia socorrido con doscientos pe^s mensuales, 
hasta que se hizo Teniente General, asignándosele diez mil 
-duros anuales. Un gobernante adornado de tantas virtudes, ha. 
bló siempre la verdad al gobierno español, como acreditan sua 
informes, aun cuando trátala de personas condecoradas que pre. 
tendían empleos» destituidos de todo mérito, descansando en sus 
riquezas. Poco antes de retirarse del gobierno, hizo quemar 
•n la plaza una proclama de José Bonaparte, á la que se lé 
dio el aire de auto de inquisición* 



GOBIERNO DE LA REAL AUDIENCIA 
DE MÉXICO. 

114. Bl pueblo UMxioano repugnó con generalidad este nom* 
hraroienloi y conoció que era obra de la intriga de los que 
Uamaba c/kojiislas, en Cádiz, habiéndose propuesto por objeto 
eontinoar la opresión, separando al Arzobispo; tanto aias, cuan* 
to que estaban á la cabeza de la Audiencia loe dos hombres 
que se habían manifestado enemigos «fe los americanos, Aguir^ 
re y BaUHUr. Creció con tal motivo el deseo del rompim¡en« 
to que habia contenido el buen concepto del Arzobispo» y se 
momento á un grado indecible loegp que se tuvo la primera 
noticia de hallarse nombrado Virey Tonegas: quince' ó pocos 
mas días antes de que estallase la revolución en el pueblo 



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t7a 

d|e DoloTípa, racÜH carta de D. Ignacio AttaBoe, convidando-* 
me para ella; exigióeeme reepuesta, y devolví el ¿olfre que-« 
mando al momento dicha carta» pues conocí qae era inmattu 
ro el rompimiento, y el gefe que se iba á poner. á su cabe* 
xa muy íbgoao 6 inexperto, y por lo roiamo poco ¿ propó* 
tito para llevar al cabo tamafia .empresa* 

115. £d 9 de Mayo, la Audiencia proveyó fü auto (1) 
en que arregla y simplifica, el despacho del gobierno, Eata 
dispoeicion estuvo muy acertada, y lo mejor que en eUa se 
advierte es haber separiido del conocimiento de las causas d^ 
infidencia al Oidor Bk^a, subrqj^ando en lugar, da éste y del 
Oidor Calderón, á dos Alcaldes mas antiguos del crimen; Bla» 
ya era una fiera con aspeóte humano; atrevido* insufrible, y . 
no sé como el Arzobispo pudo reputarlo por muy sabio, y en 
concepto de tal, nombrarlo Asesor del tribunal General da 
Minería, en lugar de Carbnjal, promavido para el CoDsejo, el 
cual ap hallaba á la sayón en Cádiz, y desfirutó por .algunoi^ 
días la confianza da la Regencia que lo oyó . como 4 un orá^ 
calo. México se alegró infinito de la separación de Blayan 
Fué cosa extraña en el orgullo de los oidores que alguuo do 
ellos DO ae hubieae nombrado Capitán General, cofno en otros 
tiempoa lo pretendió el . Regonte de Guadalaxara Sánchez Pa^ 
veja: ai hubiera estado ,en osta ci>i:poracioii el Oidor .R^ca^ 
CAO, sin duda lo pretende como lo hizo después durante la 
revolución, aunque, tenia paia el caso las mismas . dÍ8|)p6Ício. 
aes que un zapatero para ser astrónomo* . . 

lié. Cuidó asimismo la Audiencia, de circular la orden, da 
la Regencia de Cádiz de que ya hemos hablado, y mandó 
ea auto de 16 de Mayo se publicase pof bando, y en su virtud 
•e procediese sin la menor demora á las elecciones de dipu- 
tados por el Ayuntamiento de esta capital, y demás de las 
provincias, recayendo Ui de México en d Z>r. Z>. José Be^ 
ífe de Cisnero$; elección que filé muy aplaudida por que era 
notoria la si(}>iduria y providad da este respetable eclesiásti- 
co, que después acreditó en las discusioaes de las cortes de 
Cádiz. 

117, En ,29 del mismo mes, dictó la Audiencia providf^o^ 
cías para hacer efectivo el., préstamo de veinto millones de 
pesos, insertando en su auto los términos y modo en que so 
debía realizar esta exáccíoff opresiva, escandalosa, é imprac- 
ticab1e« 

• [A] Léa$e m la Gaceta de Mémco número 56, de 18 de 
Jfajfo, ^ 



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t74 

lis. Dos iuce»09 dignofl de la historia octtmeroii en eatm 
épooQ, y de que debo iMcer memoría. A las ocho de la no- 
che del día 9 de Agosto comenzó á soplar un viento n6rt» 
tan fuerte en Veracruz y Acafulco, que á la media hora ya 
Bo había hombro qoe pudiem resistir su áiriat ni cerrojos ni 
aldabas que pudiesen sejslar las puertas y ventanas de las 
casas. Tan üirioso vendaval continuó mesBclado con algunos 
aguaceros, hasta las dies y media que se cambió del Sur, cor- 
riendo con mucha mas fuerza hasta las doce y media de la 
noche que empezó á ceder, calmando enteramente con una 
Huvia tan oepiosa que apenan cabia por las calles. 

119. Este uracán terrible echó por tierra en Acapulco 
• ciento veinte y cuatro casas. Los edificios de fiibiica resn« 
lar sofrieron algunas averias, especialmente sus techos. Las 
éoB filas de árroles situados en ambos lados de la calzada 
que sube de k ciudad al Castillo^ y toda la del campo de 
MaHe» los tamarindos, ¡^tañares y demás árboles, fueron he* 
chos pedkzos, ó arrancadoé enteramente^ con cu3ras minas que^ 
daron los caminos iniransitaUes. Al amanecer, los campos in- 
mediatos á la" chidad, presentaban montoniss de escombros y rui- 
tos, y casi todas las familias se veiañ en las calles sacando 
de entre las palizadas de sus casas sus muebles y utensilios 
para ponerlos 4 cubierto en las éaaaS que no habían padecí- 
do. tan CiMistderaUe daflo. Bn Veracruz teptó él viento con 
igual fima. Las ci»ni de esta ciudad no sufrieron el des* 
trozo que las de Acapulco por ser de una construcción muy 
Éólida; pero sí los bardos, pues chocando unos con otros, y 
Éiendó la marejada muy impetuoéá, perecieron muchos, y otro» 
quedaron desariK)la<lasi La Audiencia mandó que se píufaUca- 
sé la relación de esta desgracia, y ne tee inserta en la Gaceti 
tkúttu 93, de México del martes 29 de Agosto de 1810. 

120* En la tarde dé 80 de Mayo, cayó un rayo en la 
Ighda de Ntra. Sfa. de los Remedios, que destrozó mucha 
phrte dé ^lla: hfzosó taeceSarío conducir la Imagen á Mé» 
xico: celebróse su novenario en la Iglesia Catedral; y toma 
concluido éste, pidiesen algunas preladas de los conventos, que 
las visitase por tres días para darhi solemnes cultos, accedió 
& esta solicitud el Sr. Ansobispo. La primera visita que hi- 
zo á la iglesia de la Enseñanza filé secreta; pero las demás 
ya ñieron póÜicas. Encendióse la devoción á tal grado, qué 
de dia en dia se aumentaban las demostraciones & la pie¿ 
dad; veíanse las calles adornadas 4 maravilla con colgadom^ 
espejos, cuadros, reloxes de sala, iluminacionea nocturnas, m&« 
sicas, poesías, y toda especie de demostraciones de íttilo 



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275 
feto iiiaBeÍ8da« con cierta tertmra doíai^aiat qoe presngiaba <fue 
ié yo que por ^%mt funetto, y excitaba á orar y ^tsóir feív 
voroeameote el coasoelo. Hacendó acaixkb todas iaa visitas 
en lo9 conventesy ae eoodojo la Sta. Imagen- en proceston á 
•o Suilnaiio (qae ya eslaiKi reparado) el 10 de. Agosto» y el 
mgttíente partió de ki Veracruz acoonpañada de u» pueblo mi* 
aKroaisinio, que ao eapareió por la Hanura da Popote, 'Oan** 
taado aalvea, y vertiendo lágrimas* Jamas se Imbia visto >un 
aspectáoolo aras interesante de la piedad: la despedida de la 
Sra. fué tan tierna y dalofosa» caal pudiera darla la.ma<^e 
«las amante á un hijo muy querido, temiendo no volverlo á 
ver mas. Todas se preguntaban mCitaaniente la cansa de aquel 
extraordinarío oariñei y eAistoa 4el coraron. • • • ¡ahí prefeto sa 
deaengadaran; pero con un desengaño costosisiaso.* » • tenían en- 
eima el anote de la Divina Justicia que iba 4 descargarse* 
bre eeta nación: iba á darstmarse la sangra de maH da doa^ 
eientan mil victimas; y el eieto qae euande mandéi el mal 
también proporciona el vemedioy queria confortar aquellos coi» 
fa2onea de antemano con sus auxilioa para prepararlos 4 to^ 
lenir tan inflmda desgracia, no da atro moda qae un sibió 
médico ptepara* de antemano y ean^Mta 4 un enformo para qué 
reciba una mediaina* fuerce que al bacer crisis <ixteanar4 sa# 
fuerzas y lo pondr4 en el borde del sepulcro. Yo ñií testigo pre- 
sencial de este memorable acontecimiento: yo escriln su Ustoria 
en dos partes^ y confieso que H recordar abara sil niemoria me 
estremezco, como si aim no hubiese apurado . tangiiien 4 una 
par con mts conciudadanos la éopa de aquella tribulación (1). 
131. En 25 de Agosto avisé el Grobemador de Veracruz 
á la Audiencia gubftmadtirBí haber ftmdtWo en aquel puerto 
la traga U Álúeha, procedenle de Cádiz, con cuarenta y cua- 
tro diaa do nav^egacíoo^ conduciendo á D, Francisco Xavier de 
Vene gas, electo Vi rey de México. Como esle ge fe babia ñgum* 
do en la batalla do Haylén, y después ae había becho mún-^ 
cioB de él on los papelea públicos como General do un ejér# 
cito sobre las inmediftcionea de Madrid, se teaia uua ¡dea 
ventajosa do su valor que procuraron aumentar los c»panotea 
para intimidarnos; esperábanlo por lo misrno con ansia: ll^« 
gé á Guadalupe, donde recibió los primeros homenajes de sui 
aduladores, y allí paád la anécdota que voy ¿ referíFi. 

[1] Eita Memoria #« imprimió en la <^ina de Ontiveros, cntf0 
tUulii est Memoria piadora ^e recordará á la posieridad, la pie- 
dad de Im mfxicanoM manifeíada en ¡a ventdí^ ds Mrd^ !Srü* de 
hs Remedmf if eoniiene Ss part€*M ' • - - - 



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re 

I2üi Un pobre hqnilMre; deseoso de medrar á su ediolNra, rcue 
tti6 varioe datoe. de lae campanee d^, Venegai^ escritas en las 
Gacetas» y se propuso formar su elogio. Oy6 hablar de las ^c* 
oiones- que , había tenida con los franceses en Uclé$ y Tcfran^ 
con; bise uJia edición cuadtiosa de sct papel, y para ganarais' 
bcicioB antea de publicarla en México» .remitió gR^n* número^ 
de ^empláreí) ¿ su héroe que. estaba en Guadalupe. £n e} 
momento en< que los recihii^ Yeni^es, mandé eficazmente quQ 
90 <>(irviese aquel impreso. J£l autor qu^dó confiíndidQ, é ig» 
ncMnd.i la' causa» la atribuyó. á mwm moderaehn del nuevo 
gefe¿: MAiitúvose eñ esle concepto» hasta que iel< tiempo quft 
lodo >lo! añasca ,y descubre», nos manifestó q»ec^Q aquella ac^ 
eion habifi a^do. derrotado. Vevegaa. por, ios franceses; pero $ii^ 
que supiese, como ni por dónele )q asacaron» y qme sobre ea-; 
ta desgractUi chocó, oon Ql;Daqte,dei Infantado» ínouIpindosQ 
mutuaiMiente lea sus maniáestos» en <pie se pusieron como de 
perlaa. Venegas.noibabia hechot una carrera, militar rigoro- 
sas era Teni^sle Coronel de ,las milicias « de Éi^ija retiradof 
cuando Qcurffió le invasión < de ÍB08; hallóse en U aceten de 
Sellen» , que >la.^naran los espadóles, oomo .sonó el b^rsa 
flputisitiL la flauta ijiof cft9Uídidad;^y mediante la protect^on d<^ 
m períenle el ¿Manistfo Saavedñii hiño una carrera. r<^i4a*>. . 



^ GOJBJUSBNO DEL TENIENTR GENfiíRÁL 

y* ' ' Í>,¿kMNCISCO XÁVlEtt fÉNÉGAJS. 

.;. ..y '.-Ve:, :"...; flMo^" ' " • " ^ 

.123, ^nCes de comenzar la historia de esta malhadada épo. 
ca, á¿bo haper uaa advertencia que parecerá paradoja- Nin- 
gUíiLi relación rae ha coatatíc mayof trabajo que esta; es» pro- 
plarqente hablando» la hislortade la revolución ocurrida en es- 
^e a fio* Este sácelo fti^ el que absgrviú de todo puoto la aten-' 
cian del GoUerno hasta, el oüo de l^2lf pues no ^ ocupó 
de otra coaa qiie de , su tlj caria, y muy poco ó uada hizo en 
tos demás ramos de la administracbn. Heme, pues» aqiii en 
el caso de recorrer aquella serie de heohoa, per summa cupUa, 
sin entrar en el por menor de muchísimos de ellos, porque ya 
los he reforidp en mi Cifi^dfQ. ]H^((^^C^»^7 en^Ja.olKa ipft^^ 
íada,. C4impQna$ ¿4, G€nef:a¡¡ CptUjai ^ i fé .mia« 

yv oel /que w tenemos^ ^g(s^ dantos ó6cíal^ :que . recorrí^ ai foi> 
mar la relación de los' anteriores^ T^rt^es des<|e .CrotíU- Sepa* 



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rti 

le, poes» ^t Venegw piMd el ttayor enítmd en tmpeNdir ()ue 
8M informes 4 Espafia sobre la revolución se riesen en s» 
Secretaria; juzgo i|ue ^oo el fin de que nada supiesen ios ofí* 
ciales y amanuenses de ella> qotf eran americanos, á todos los 
cuales veía con suma desoonfianza y despresio, 'y después ett 
el Gobierno de Calleja se les separé coa eécándaiof ]>asándoJ 
los á otras oficinas. E^nlonces formó su Oaitoarilla secreta de 
jmro» upíMoiegf dé quienes ünioemente se confiaba. RcgÍBtra«¿ 
dos los üidices de la correspondencia coa la Corte, se ven en el 
Índice varias cartas, se buácaa y no se encuentran, y solo se 
té una nota del actual Archivero D. Ignacio Cubas, que di-^ 
ce. • • • LoM cartas de ^ue hablan estos mámerosi ¡as retuetk el 
Vhrey amsigo (1). Venegas se encerraba con un N. Perez^ 
que se decia Doetot^ que trajo consigo de España de Secreta* 
no de confianza, y este le ftlrmaba sus papasales* Por lo mis; 
mo entiendo que á no haberme yo hallado en el vórtice de la 
revolución, é instruidoroe por experiencia harto costosa de sus 
principales hechos, notándolos reáexivaniente, no- podría hablar 
en esta materia con algupa eiáctkud, y cual pocos podrán 
tenerla, si no estuvieron en el misaoo caso. 

124. Yenegas, pues, biso su entrada pública, y prestó el 
juramento acostumbrado en ^el Acuerdó el dia 14 de Setiem^ 
bre. Los mexicanos penetrativos concibieron luego la peor 
idea de su p^rt^na, sin necesidad de recurrir á las doctrinas 
del Doctor Qáll^ ni examinar su cráneo; su misma catadura 
indicaba lo.quf^ se podia esperar* de él. Efa alto, fi>rnido^ 
avinagrado, labios gruesos, mirar sañuéo y amenazante, cabe* 
za enorme, é inclinada sobre' el bombro izquierdo. • • • seenms 
iBe váUuSf como describe la historia á Domtciano. Presentó» 
se con una enorme patilla y fiíría alborotada: la patilla solo 
la usaban entonces en México los pachones ó esbirros del trí¿ 
banal de la Acordada, los matones y toreras: el andar era de 
nli Sargenton ó Cabo ñurial atufado y dispuesto á dar' mua 
cbos palos. Poe desgracia esta pésima idea que los reflexivos 
babian íbmaib de su persona, se eiééndió á la ge«le> plebe* 
ya, que decía. •• • De paiüia^.baku f fonáiUmf heémara de Ña* 
fdeon. Respondió á las fiílicitacioBes con tan pocas palabras^ 

[IJ Lo dkhb es tan cierto^ qee fas campmías de Calleja 
fas msoo mi i' é ammbadae en €( atehwoé gas se yo per queem* 
mmlidad fmátrrm oQi, f con o o fem la áa mnteka mj^árianeb» ba 
jMifU* El Í^Sctol; ma^ D. Ántenh Jfdmm amtes^^ saür 
fstrm Sepaka^ tftewió por ifBs«cÍMS e» . sir oasOf^ talU de Monte 
Áhgrep mMM défapeks. ... ' - ' i ' 



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y voz tan estontóiet^ petidMite^ y corao 4e bóveda^ oaal |)Oi» 
diera un 'Espartano que eeonamüuiba bnata la saliva* Tn^ 
ya S. E. la (>íldara de la revolucioví «n el <cuerpOy pues em 
el caouBo recibió algunas cartas».,^ que..#e le decía la ma«r 
la disposición et^ que estaba la Ueiüa ad^iitroi principalmente 
QoerétafOy cuyo Coüragidor Lie*. Dominfluev babia sido arres* 
tado^ obrando, los llaoiados gachupines efe . aquella ciudad por 
los mismos principies que los de Méi^ico con Iturrigaray. £1 
gobierno de Espada tenia aquí dos comisionados^ D. José Lu^ 
yandoy y !)• Juan Antonio Yandiolat que marcharon hasta Pe» 
rote 4 informarle de las malas noticias que se tenían de 
ticcra' adentro. 

. l^. . £1. primer acto péblioo de autoridad que qjerció Ve- 
nagas» fué citar 4 Junta de notables en palacio, aunque da 
muy diferente especie de las que había convocado Iturriga-* 
I4y> puejB en- las de este gefe se tenia por otéete romper 
nuestras cadenas» y en la de Venegaa aferrarías para siem* 
pre, Verifiqóse en la mañana de 16 de Setiembre» y se presen* 
taron en^los primeros asienáns y con cogín los ex^rVireyes Gaii- 
bay» el Arzobispo» el Teniente general át marina D. José Busta* . 
mant^i^ nombrado Capitán general y Presidente do Guatemala 
(quien no asistiría de buena gana» pues la protecoian del Mi- 
nistro Saavedra á Venegas» le había burlada el vireinato da 
Mélico á que estuvo nombrado)» y el Regente Caianu Ve- 
uegMr leyé una ilarga lista» como fectura» de premios con. 
pedidos por la Regenéta 4 varios sugetos» que no habían con* 
tniido mas .mérito que el de revolvemos» separando 4 Iturri«> 

Bífay del .rnaado. Tenia hitfar entre loe promiadoa D. Juan 
artidena» .y se extrañé mucno no ver nmunerado con la cruz 
de Carica lili á Uamtm Rokiefo Lmumo^ que pretendía enton- 
ces la Coleóturia de la liotetía de PueUe. Leyese allí una 
alocución á los :americanos del Consejo de Regencia» en que 
con palabma tdnlces y almitaradas se les pedia dinero en la 
fuiormé suma de veimée miañes de peiot^ por razón de présta^> 
mó» £kÉa fué; uh Verdadero insulto á. los mexicanos» á quior 
nes por 1. al ahecho de- pfemiar á sus enemigos, .se ba snpcN 
pía teaiflcavs; pana si Iturrigaray la habia aido» y por eso ae 
premiaba 4 los que lo habían despuesto, semejante crimen-na 
^bdia x:ofiheterlo sin la Cooperación nuestra* -Tdl fuá esta ab- 
suMla^4 inM^oUtioa teuníon» tía» c(ne no sa puede hacermemo» 
fia sin iadigitaraa' ana al alnerícano adaa boto é afátioa; po» 
ffo< ahK'que en aquella «hisma. aaion .ya por las montafiaa 4s 
fittanaiuataá ^ saa cavernas» ;se nutltipGealia en repelidas «cas 
ol terrible grito de libertad» dado tras fM^phes antea en, di^^ 



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279 
Uo de Delorts: ya, una bilesle BWMfftBa «^ biUafat ifeuindft 
eo la Tilla de S* Miguel al Gi:aiM|6: la lieira im>(aba poc 
todaa partes § en>aa qqe veniaa á eek>oar«Q higo et pendo» da 
la libariad é iadepeoideDoia. A la verdad, doa adoa da aufri» 
BÚaatoa é ipaulioi» ¿qué podriao piodocii? I>et4a^>áaa un tar« 
rento de quí^aa coiopffHaiídaí puae* la medida eilaba oolpMm 
da^ hayo la paz de oae^troe ho^^reQ: al averna brotó, aua ra* 
bioaae fiíríaa: rwi^^m todo viae«ila «aeial: el hijo aberre^ 
ció á au padre» la esposa á aa masida» y lodoa se anaaron 
aon puñalea para, destroaaiae las entraüae si deferían ea sus 
apyúoaea políticas: basta ea loa aiiloa da la piedad» GQnves< 
toa y colegias de ninas ^ueaodas asaiaó la dísoordia sa bor« 
ciUe cabeza» y lanaó su tea deaoladara. A vista da eato, ya 
na puedo menos da Hamar á loa espádales» y decirlea.«*..nift^ 
rad vueatrn obra} ea vuestra exclusivamanlal PaaaaKia al Ru-> 
biean, la suerte está acbada» k> damas eorve de cuanta da la 
Providencia* Tal es el teatra en que Veaagas sa pTeaeota i 
goberawr» y en qae baoe de primar aetar» 8enk preaisa por 
lo BMSDie recordar espeoiea muy doloroeas: iadkar ligerasiSB»> 
le la aeríe de la revolución daiante al ttes^pa da au- «a sw to » 
baata 1921: deasostrar cual faó el aspárttu de que estuv» aai^ 
mado al Gobi$niQ espoM para baoaraaa una guarra i nmeda 
y sin caarteH al resultada da este plan, será taaibiasi de^ 
meatraf hasta la evidencia la inculpabilidad da los ainerií(a<v 
nea en esta lid terrible; coMwouenaía que fluirá natoalman^ 
4a de los hecbos ptobados que sa vieran; de otra aaada na 
pnade escrÁbirsa asta relación de daiaalraa y desolación. Yo 
protesto delante da Dioa^ que amo A la. iwaion espatolo». ama* 
que det€sto tu goHerWi dé que Jt^ «íclMMrft la aai^íia c^ ais- 
oula por mis venas ea de un español virtuoso: ea notorio que 
en ka perseousian da toa castellattos (que tango por inlcaa y 
bárbara) los defendí cuanto pude, t comprprneil ná aiistencia; 

Cro ea llegado el caso de faAblar la verdad» pvseenténdota con 
I testimonios de ellos misnvMt jamás codafiMadivé loe bnanos 
con loa mabM» y nenas hablaré aoaaa mexicaae^ qae como 
hombre veraz, é historiador imparcial. Juzgaré sin acepción 
da peíaoaMfl al Tyrioque al Tro^^ana. fin al taibonal de la 
Instoria todas aeft iguales. 

126. Sabida la re^diacion da Dolosas» sa pubKaó al pnmar 
bando que daba nolicia de eUa (como si en México m^ igna* 
lase): Veneges dice en él, que se halla en la necesidad dfs 
mandar trapM que la suibquaa, y canduye pomanda taHa á 
las cdbszaa da loa primerea caadillos por precie de Amt iai¿ 
petoi^ al que los prendiese ó matase. He aquí un decreta tor- 
TOM. in. 36« 



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280 

ríble de proscripción, ^e no pnode imponerse ni aun en él 
sistema absoluto del Gobierno español; pues la ley 6?^ tir. 
4P, iib. 4? de la Recopilación de Indias, cuyo rubro ea 
de la Guerra^ aunque permite á los vireyes que puedan ha* 
cerla á los que se subleven contra el Gobierno, es despw^ 
de qiio por buenos mediag procuren airaerloi á la obediencia; 
y cierto que no fué bueno el que de lueffo á luego se usó» 
declarando á los primeros caudillos proeertpíos: bejo tales aas- 
pidos se comenzó esta guerra. 

127. A ejeniplo del Vi rey comenzaron sus hostilidades las 
autoridades eclesiásticas. D. Manuel Abad y Queypo, Obispo 
electo de Michocan, en el mismo dia declaró encomulgados 
vitandoi al Cura Hidalgo y sus compañeros, por haber arr ea » 
tado al Cura de Cbamacuero y Sacristán de Dolores, segan 

el canon Si quU suadsnte diaJMo entiendo que el diablo 

filé* el que le aconsejó al tal Obispo ^ecto esta proridencia 
tan impolítica como inoportuna. £1 Arzobispo hizo otro tan* 
to» y la Inquisíoion imitando á entrambos, le imputó á Hidal* 
go crímenes que no había cometido; los tres parece que se 
empeñaron en mostrar á todo el mundo su ignorancia, sandez y 
boberia. ¡Bicomulgar á una nación tan solo porque reclama su 
libertad, y usa del justo ó inmanente derecho de insurrección, 
cuando sus opresores han apurado su sufrimiento! Estas ex« 
■comuniones no produjeron su efecto, sino en algunas viejas y 
eanturrones, y pusieron en combustión ó cisma á todo el rei- 
no, comenzando por las familias mas distinsuidas (1), Notábase 
en ellas que á proporción que los españoles sus padres, pre- 
teodian la dependencia de la América, los hijos deseaban su 
emancipación: la mesa, este lugar sagrado y de delicias ino- 
centes, en que el corazón se espacía y dilata hallándose la 
fiímilia reunida, y cuyo padre^ á semejanza del universal que 
existe en los cielos, se goza con ver alimentar á sus ht* 
jos á expensas de su trabajo y afanes, era por lo común un 
lugar de tormento: suscitábanse en ella conversaciones sobre' 
la revolución: declaroabui los padres españoles contra los 

[1] Si hubiéramos estado en d reitiado de Carlos U^ titf- 
die dude que en México se repiten las mismas escenas horro-' 
tesas que en Cartagena de Indias en el año de 1681, entre 
ei OhSspo D. Migud Antonio de BenamdeSf y Piedraola, en que 
aqueUa ciudad se convirtíó en campo de bataüa sangrienta; pe- 
ro htm mudado los ítempoSf y en fuerza de su üustraeiom do^ 



cHitadús los pueUoSf se ia mareado la Unea disisoria de ambas 
potestades. 



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5W1 
liahitaBtM éb esU fuelo; loi h^/tm coa «u ' madre eríoUa rog* 
pondian á mis iiiveoti?«8; altercabaiit reoiao, y coBcluia la co* 
mida coo lágiimas y mutuas iacrefiafiioiiea*... Sé, á no dudarlo» 
do una sodom may dialiiiguida« que levantándoee en cierta tox 
de 8U aaieoto bañada en lágrioiaB, y arrebatada de deepeoho» 
tomó á doa tiemoa hijot y se loe preaentó á m eapoeo^ dkién* 
doleu.«. t^iTouMit bárbaro! toma eatoa hijos que son tuyos, y 
que yo pot mi desgracia coacebi ea rai seao; mátalos, sáoia 
ea eUoa tu eaojo, bébeles ia eangtfe aunque no han coiiieti- 
do mas delito que haber nacido mexicanos. • • «!! Esta clase de 
desazones domésticas, y este cruciatu diario no pueda centcro^ 
plañe en su verdadero punto de vista, sino por el qué las ha 
presenciado como yo; ¡ah! son desazones muy mas crueks las 
de uaa familia, que las pCdbliíeAs^ y pueden colocarse entre la^ 
que han motivado millares de suicidiosy pues de estas kabia 
casi en todas las casas suyo señor era tspaool. < 
. 128» No era menor el traslocno que ss introdujo en las 
conciencias por algunos frailas imprudentes y perversos que 
jconvirtieron el confesonario ea garita de espionage. Sé de 
cierta comunidad de españoles que se sentoba en los coníé* 
soaarios: no pocos de ellos llevaban papel y lápiz: llega*^ 
ba el penitente, se le preguntaba ct>mo se llamaiNt, donde 
.vivia, como peníud)a en materia ¿q iasuneccion^ si tenia cor* 
resp<Hidencia con los 'insurgentes, ó sabia que alaunos la tu* 
viesen; tal era el intenogatuffio previo á la cioateston« St^ 
penitente era bobitonto» y rospondia á todo manifestando su 
afecto á la insurrección, hé aquí un Alcalde que á media no- 
che, y cucado reposaba tranquile, le arrancaba de los Intoos 
de su consorte y le hundía en un calabozo, sin mas testigo 
ni acusador que el fraile que habia abusado de su candor y 
]mena i^. De este modo se llenaron las prisiones, comenzan* 
do por las de la Inquisioion, y se perdieron algunas familias. 
Algo mas: se inquiría si el penitente habia sido antes ab« 
suelto por algún confesor, y sí éste le habia mandado quo lo 
denunciase, entonces el anterior confesor era también .denun. 
ciado y perseguido. Bl resultado de esto fué, que los confe* 
sores adictos á la independencia se abstenían de confesar, y 
jque los penitentes viesen con tedio y horror la frecuencia de 
los Santos Sacramentos, (mico freno que contiene á los hom- 
bres, y los aparta de los vicios. Hé aquí dado ya el primer 
paso para la desmoralización; hé aquí los males que inme-i- 
diatamente produjeron las excomuniones, cayendo ademas ea 
desprecio esta terríble arma de la Iglesia. . 
129. A pesor de ello, la revolución marchó adelante, y 



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ctiadió por todo el reino, eooM> podiera una peste mtmosféri* 
ca« Bato ei borrorom» pero eocioto; el qye* quiera dewnen- 
lirme, «alga al fnnte; añado, que aun al mismo fia taller Ib 
Uenó .de eonftmon wta condueu, y ^chó á neramala á un 
fraile que por ton imeuo medio 'llevó una delación á la Jan* 
ta de sMorídad {ly 

180. Venegan no pedia contener este torrente, y exeitó á 
loa sabios y coj^racionea liteiwriaB para que 'oseríbresen con- 
tra la independencia: obedecieron senrilmente esta 6rden, y -se 
desbordó un ipestilente caito 4e papeluchos, que serán el pa* 
dron alemo.de ignominia de sus autores; tanto mas, que no 
poces de «lies me consta que hicieron traición á los sentí— 
mientes de su corazón* '£ntre estos obtendrán él primer lu- 
gar (porque también filé et primero en publicaree) el IHáJ»^ 
go tk Mariqaiéa y un SMaéo; otro en estilo ehocatrero, de 
un Doctor viejo, tan saHo y grosere, que si Virey que era 
el rmnsar de estas tristes produci^iones, no permitió en ebse» 
quio ^ la d^cencóm piUica que viese la lufe Su segunda per^ 
te: intitulábase, El Cttmid MchU JuStagy y Juma la J^ 
robadUa* Esta se suponía aíbcta al gelnemo esptfñél, y 
su marido iásuifgeaíe; sublevóse centra é), y en castigo de )m* 
boree ionnmccionado, le echó pi^ué pueriHdad! una lavativa 
de chile pasilla; ¡pensamiento Mi¡á\ No Salió mas hermosa ¥e. 
ñus de la cabena nle l6pi(er* lEt taméd updlamM doet&re^ff 
tVesentóse también en la palestra de eéles tontanos, d lUmo. 
Sr. Obispo de Rosen D. irVoy Rafuan Cmetuf^ con su ttnit* 
Midélgo^ deatnva eruel y la mayor -que pudiera escribirse 
contra él hombre mas d^rarado; y cerno no hay Corpus siA 
tarases, también ee nos d^ ver «n ^la farza el Canónigo Be- 
vistain con eos dtálfl^ ptirióiitúti, en los cuales lo caustico 
de eu cíítica subía 6 bajaba á proporcieta que Hidalgo tríun* 
íkba ó era derrotado; fm^qm «t«npre emriene dejar alnerto un 
portiUo fara 9úlvaté& €» una de^grnekh que es la gran máxi- 
ma de los gatos maromeros. Valióse finalmente Venegas de 

[i] Cbunro éi sáéio y ju^ Paire S. J(mé Mamaél Sartoriú 
ie presetOaran mu^as ddaehñsé «n la inqui9ici»n: allí wefer^ 
mó un oiMtado prooeéo, cuyo ctir«o eanheoo ¡a diÑmia Conde^ 
m de kejj^j iniefiesándom otm éu compadre d ínquuidor Pra- 
do. 'Confuaha á una señara muy rica m d cratmio desuca* 
va, pdr mf&rma: su ^eáfMO etpañdj h eóká fuera de eu casa 
un éia ^ue entraba en tUa. No merecia taídeeaire un hom^ 
bre que era d honor de México, EÉlaba reservado á aqudh^ 
MrharoSf msuUar de este moda á la viriud fcrsen^fkada^ 



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28S 
loa phmnM 4e naestroi diputados á cortes que se hallabsn á 
|MiiitD da embaresA y no ialt6 alguno que se prestase á servirlo» 
kacMüda también tiaicíoii á sus sentimientos. Viéoeme á cuen. 
to «1 «deiír Jo que pasó con el Diputado de México D, Jo* 
sé Beye de Cismros, á quien dijo el Arsobíspo á presencia 
del OWor Aguine» y -éd otros varios personages, que los t»* 
surgen^es «van keregth j la cansa del gobierno era. la de la 
Región. • • • No bay nííida de eso, le roapondió: los insurgen* 
tes, y lo que Hidalgo quiere ea, que ni V» £x4, I. ni ningún 
Cachupiíi los maim; por esto es por lo que pelean, y no mas. 
Valióle el caráeter de Diputado, que á no tenerio, la fran- 
queza le habría costado ir al páüo de los Naranjos de la in- 
qaisicíoa. CI único papel que mereció aprceio entre aquel 
enjanilM« de disparates, ñié la procbuna del colegio de abo<« 
gados que trabajó el Lie. Ascárate^ que nos recreó la iinagi. 
iiMciotn, pintándonos la administración colonial como las leyes 
de Indias qnerian que fuese; esto es, iio como tra, sino cono de 
Ha ser. Mi pluma pasa sobre estos hechos con pena, y yo 
querría que no hubieran ocurrid» en la séríe de los tiempos. 
131. Dasengañado Venegas de que estas medidas eran in. 
eficaces para cortar la revolución, adoptó otras que tampoco 
le produjeron efecto; tal lué publicar por bando el 5 de Oc* 
tsbfe, cuando füdalgo había 3ra tomado por fuevxa de armas 
á Guanazuato, la orden de la Regencia de 26 de Mayo que 
maKciosamenle se habia mantenido oculta» que libertaba á los 
indios de pagar tributo. Esta dispensa que se habría cele- 
brado hasta los cielos en una época de pas, no produjo el 
efecto de la gratitud; porque hasta los favores tienen su épo- 
ca predosa en que deben dispensarse; fuera de ella si no se 
miran como beneficioff, tiénense á lo meixM como un tributo 
4 que obligan las circunstancias. Vióse, pues, por los agre- 
ciados, nc^ como acto de benevolencia, sino de necesidad. Pa* 
s6 otro tanto con la prohibición de sacar anualmente el pa. 
seo de 6. Hipólito en el dia aniversario de la conquista de 
Méiíeo, que prohibieron las cortes, y recordaba la memoria 
de la uearpacion del imperio de Moctheuzoma. Todo demaa. 
daba disposiciones de diveria especie para rafooar el alza- 
miento. 

18tf* Por ai^erdo de una junta tenida en la sak del 
Ayuntamiento, de orden de Venesas, el dia 4 de Octubre, se 
mandaron levantar batallones de infantería y cuerpos de ca. 
baulería y aHíllería con el título de 8oldí9ék>9 áutínguidoe de 
fermmdo Vil., eHgiendo por coronel de ellos al Virey, Co* 
mo habia dinero á mano, é intervenia en «sto el (Tonsulade» 



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284 
presto 86 hicieron efectiros eetos cuefpoa: no se reservó de 
alistar en ellos persona alguna, y fueron tan inútiles estos 
soldados» como después los llamados ckñcM; esta gomia coa- 
sumió desde entonces á la patria, comenzó á desmoralizarla, 
y no sirvió mas que para ser su terrible azote. Heredaron 
su espíritu los llamados después fieles reaLUtOM^ y en nuestroe 
diasy los ámeos; todos fueron unos con diversos nombres» y en 
buen castellano una cóUuoie de zánganos; su carácter filé la in* 
Bolencia unida con la.cobardia. Emposesionados del edificio de 
la universidad donde se acuartelaron, cometieron alli toda clase 
de desafueros, destruyeron los muebles y arrojaron por los he^ 
raudales las cátedras de sus aulas. 

. 133. Supiéronse dentro de poco tiempo en México los triun» 
ios de Hidalgo en Guanazuato, la toma y saqueo de la Albón- 
diga (ó sea Granaditas), su marcha para Valladolid. y entra* 
da en aquella ciudad, y su aproximación á México, ocupan- 
io sin resistencia á Toluca* Estas victorias alegraron rouf- 
c^o á los mexicanos, cuyo odio se habia aumentado contra el 
gobierno cuando leyeron la proclama que el Conde de la Ca- 
dena dirigió á los queretanos el .dia 21 de Octubre, y salió 
á unir sus fuerzas con las de Calleja que venia de S. Luis 
Potosí: bien merece insertarse uno de sus trozos por su inso- 
lencia, en que les dice: „Vosotros habéis de ser defensores de 
esta ciudad; pero si contra mi modo de peonar sucediese lo 
contrario. •• • volveré como un rayo sobre ella*.*, quintaré 
á sus individuos, y haré correr arroyos de sangre por las ca- 
Ues (1). Tan terrible amenaza cayó sobre su cabeza á los 
dos meses y medio de hecha: Fien murió en la batalla de 
Calderón al frente de la columna de ataque que comandaba; 
pero sin saberse con que arma fué muerto, pues en su cuer- 
po se cdbó la saña de sus .enemigos, encontrándosele heridas 
de jatiza, de machote y de balas: algo .roas, se hallaron ta- 
jadillas hechas como con corta plumas, y parece que su cuer. 
po sirvió de entretenimiento á sus asesinos. Este es el hom- 
bre que mandó tocar á degüello á su entrada en Guanaxua- 
to^ sobre un pueblo que solo era curioso expectador de la en* 
irada del ejército real, y que por lo mismo se debia reputar 
inocente; ¡desgraciado Flon! 

134. El dia 29 de Octubre fué trístisime para Venegas, 

[1] Gaeeta de Mémco núm. 124, de 6 de Odubre de 1810. 
No sé cual fué tnapor atrevmieníOf sid de Flon en farwun' es. 
ta prodamoj ^ el de Venegas en piMicarla: el mismo orgvüo a$d* 
IM^ al uno qufi al cire^ 



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265 
{íuea fué derrotada completamente en el monte de las Crucea 
toda ta ñierza que mandaba el Coronel D. Torquato Tniji- 
11o, compuesta do todo el regimiento completo de tres^viilasr 
y piquetes de otros cuerpos éd todas armas: Hidalgo obtuvo el 
triunfo; pero no se supo aprovechar de él: se le aguardaba 
con impaciencia en la capital que habria tomado con solo 
presentarse. Venegas mostró entonces su impericia militar, 
pues campó la guarnición de México precisamente en la cal- 
zada del paseo de Bucardi, donde estaba encarrilado, circum- 
balada de fosos por uno y otro lado; y lo que es mas, domina* 
fia de las alturas de las arquerías de agua de Chapultepec y 
Stá/Fé. A las dos de la tarde de aquel dia se tocó generala 
en el campo, viendo venir unos tras otros los correos que 
anunciaban la derrota de Tnijillo: se mandó fonnar la tro- 
pa, y era tanta la pavura de que estaba afectada, que tem- 
blaban los soldados y oficiales sin atinar á cai^r los fusi- 
les; todos temimos que el campo se pronunciase por Hidalgo. 
Al siguiente dia se presentó Tnijillo, con un rezago de hom* 
bres, unos descalzos, otros sin sombrero, al son de un ronco 
y destemplado tambor, montado en un mal caballo á guisa 
de azotado: eran estos los restos de su fuerza de mil quinien» 
tos hombres; ¡tai fué su impudencia! Mayor fué la de Ve- 
negas, que se atribuyó el triunfo, é hizo gravar una medalla 
^ue recordará á las edades futuras su desfachatez y superche- 
ría. El dia de Todos-Santos se tocó otra vez generala en 
«1 campo, porque se descubrió á lo lejos una columna de pol- 
To: destacóse una gruesa partida de descubierta, y vieron. • • • 
¡risu teneatit amidf que lo causaba un rebaño de cameros 
que venían para el abasto de México: por poco se repite aquí 
la escena de D. Quixote con otra manada de borregos. 

185. En la tarde de este dia pudo terminarse la revolu- 
ción. Hallábase Venegas en la garita de Belén cuando se 
le presentaron con bandera pariamentaría dos oficiales envia* 
dos de Hidalffo; mas no quiso recibirles el pliego que traían, 
sino que se los devolvió virtiendo palabrotas indignas de sa* 
lir aun de la boca de un carromatero desollado. Es menea, 
ter confesar en obsequio de la verdad, que en todas estas ope- 
raciones, tenia una parte muy activa el Oidor A|;uirre, á quien 
consultaba por órdenes de la Regencia. Este golilla tenia una 
idea muy baja y despreciativa de los americanos; y tanto» 
que cuando se trató ae examinar la conducta del Corregidor 
Domínguez de Querétaro, y Venegas quería mandar un cuer- 
po de tropas, lo disuadió de ello diciéndole, que mandase un 
Alcaldo de corte con un Escribano, dos alguaciles, y una i 



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286 
de papol soltado. ••• No hay qué temer (ie deeia): Estos 
erioüos mm una canalla Utn cobardef que basía sorn^Us tm palo 
con una salean fora que hu^an, deapawtridos como loe bórdeos 
al ruido de ellsu Entiendo que por igual principio» Venegaa no 
permitió que el GoioBel Emparam marchara con loe dragonee 
de México á marohaa forzadas para sufocar en su origen el 
grito de Dolores: pudo mandarlo asi desde PecotCi seguro d^ 
ser obedecido, aunque no había tomado el mando, pues los 
gachupines le dieron el aviso por medio de los doe comisio» 
nados del gobierno de Ejipaña. 

136. Pasó el susto del dia 1 9 de Nevieiabre, Hidalgo se 
retiró paca marchar á Querétare, á despocho de Allende qu« 
desde entonces se desavino con él. El General Rayón (P« 
Ignacio^ me dijo muchas veces, que lo había hecho porque 
solo había treinta tiros de cañón en el parque; aea por esto^ 
é por lo que se quiera, la revolución comenzó á deepresti* 
giarse, y mucho mas se habría desooneeptuado si hubiese en- 
trado el ejército en México, pues aquellas bordes indisciplh- 
iiadas habrían saqueándolo, y cometido desmanes sin cuentOb 
Este para mi no es un problema; cuando comenxó la revo- 
lución, mandó Venegas & Calleja que se vinieoe á Qjueféte- 
ro con aljgunas compañías de la décima brigada que eoman»» 
daba, y ip» después el resto de este cuerpo se le fuese allí 
reuniendo;, pero como militar activo, y cpie tenia CNuaocimientee 
ptáoticoa de la tíenra, reunió oca la mayor facilidad su bri- 
gada cempleéa, k caigpé en la haeienda de la Pila, inmedií^ 
ta á San Luis Potosí, la discipKnó» la entusiiasmó, y juranoen- 
tó: fundió algunos cañones, levantó ssíscientee infantes» y eon 
esto% y tres mil oahaBM y cuatro piezas, salió en 34 de Oo- 
tubre en demanda de Hidalgo, Este prodigio de actividad lo 
obró en on moa y seis días. Para hacer todo este, y dejar 
en 8. Luis una guarnicton de setecientes hombres, aunque mal 
armados, y eorríeote la fundición de artillería, dispuso del di- 
neve que había en aquellas cajas, y ds ana pea conducta de 
^ta y oro que venía para México, que oMndó detener (1). 
El dÍA 2S de Octubre se reunió en el pu^o de Doletes eon 
la fuerza qne mandaba el Conde de la Cadena^ y ambas reu- 
ftidas pasaban, de siete mil bombees. I>krí|ióse para Querétaio 
€on dirección 4 México, y entró en aqueUa ciudad el 1 ? de 
Nenriembre: de allt salió el* 3; mas en Arrsyesasco su veii- 
guardia tuvo una- escaramuza, oqa una partida de Hidalgo, y 



[IJ Véanm lae Cmnpana» de CaMe^ pág. I9k^ 



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fmr algUDOs prlúoneroa aupo qoe este se hallaba hn 8. G^rA. 
aimo Aculcoy y partió sin deniora á atacarlo,. 

137. Auaneció el día 7 do Noviembre, funesto y memo- 
rable para los americanos, pues muy luego vieron presentarse 
aohre su campo el ejérciro de Calk|)a, que la noohe antes ba. 
bia campado á distancia de dos leguas; mostróse en ngoro«- 
M fonnacioD, cuyo eipeotáculo harto sorprendente, hizo una 
impresión pavprosa en sus ánimos, y no menos la produjo en 
la de sus anetnigos; pues formaban en batalla en dos lineas, y 
entre ellas una figura oblonga llena de gente, todos sobre la 
loma, y su artilieria á los bordos .de esta: tenian otra línea 
de iñtalla á su espalda; mas su artillería estaba mal ooloca. 
da, pues sus tiros eran fijantes. El ejército de Calleja mar. 
cbaba hermosamente en cinoo columnas: las del centro las 
formaban dos batallones, ó sea la de granaderos, y el regimíen» 
to de la Corona. Apoyada de esta suerte la in&aleria oon 
,1a caballeria, y protegida ademas con un cuerpo de reserva de 
seiscientos caballos, avanzó el qército desplegando parte da 
la caballería para cortarías la retirada. Bsta ataque no du* 
Tó mas de una hora, los granaderos ocuparon la loma prío- 
cipal, y luego comenzó la dispersión que se generalizó por tó* 
do el campo; siendo presa de ios enemigos los equipages^ 
coches, y dos cañones quitados eo el naonte de las Cnloes al 

.Coronel Trujillo. Recobráronse los prisiooeros Coionél Rui, 
y Garcia Conde» que lo habian sido hechos por el tovero Lusa 
cuando en el mes anteríor iban á Valladolid para deftader 
aquella dudad. Calleja se lisongea en el parto en que de* 
talla esta acción, que la pérdida de los aneiicanos excedía 
deriamenie de, dUx mü hamhreSf entre Ésuertos, heridos y prí* 

.sionefXM. Esta es una de aquella* solemnes y gaifa&lea men« 
tiras que en tales casos dan los generales para recomendar su 
méríto; mas el Justicia de Acúleo D. 3kmmí Peffectó CknmSf 

.encargado de recoger los herídos y sepultar los muertos, en 
oficio de 15 de aqoel mes, dice á Calkja entre otiais cosas: 
9,B1 número de muertas qoe hubo en la bátala de este cam* 
po de Acúleo, inclusive los de Arroyosarco, son oeheaia y 
cincOf J tULÓM mas: los herídoé ftieñroh cineucflita y tres; de es. 
tos han muerto diez: entre ellos no parece el Comandante de 
artillería que por V* 8. se me encarga, y sdb uno de los 
bandos dice, que dicho Cefiaandanto arttllefo se pasó al rsgi« 
miento de Y. S, 

«Bemito al Sr« Teniente Coronel cuatro fosiles, cusf- 
tro pedrerog y una bandera, todo lo cual se halló en el root» 
te por la gente que á mis expensas determiné saliese á regís* 
Tox. m. 87. 



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tfarlo.^' He aquí ¿ lo que se redujeron los diez mü entré 
muertos y heridos, do que se habla tan pomposamente en la 
Gaceta de 20 de Noviembre de 1810. Esto es mentir sia 
embozo. 

139. Entre loe eclesiásticos que so hicieron prisioneros en 
el campo de Hidalgo, uno de ellos fué el Dr. D. José Ma- 
ría Gastañeta y Escalada, hoy Cura de Sta. María la Re« 
donda de México, el cual fué muy mal tratado como todo0 
los demás, y entrado en Querétaro con la mayor ignominia: 
después se le mandó á España; su mérito y literatura no se 
han premiado dignamente. Entre los soldados prisioneros de 
varios cuerpos del ejército real que fueron sorteados, sufrieron 
la muerte aquellos á quienes cayó el dado fatal; loa demás 
fueron á presidio por diez años. 

180. Esta desgracia acabó de acibarar á Hidalgo y Alien* 
.de. Estos dos hombres eran de caraetéres enteramente opues* 
tos: el primero muy calmado, reflexivo, y de sanm fria; el 
•segundo era un Orlando, ardiente, furioso, y atrevido. Hidal* 
ffo marchó para Valladolid, y Allende .para Guanaxuato, ca. 
da uno d^idido á soplar el fíiego de la revolución, y ani- 
mar su partido que acababa de recibir un golpe mortal. Am« 
bos podian decir en estas circunstancias, lo que Pedro el 
.Grande decía de los Suecos. . • • ah! ellos nos enseñan á ven* 
ceriasf Llegó este día, y teniendo por maestros á los espa* 
ñoles en la guerra, al fin hemos sabido derrotarlos. 

140. Dejemos por un momento á Hidalgo, en Valladolid, 
>y á Allende en Guanaxuato, tbrtifícándose para resistir á Calle- 
ja, y á éste en Querétaro, preparándose para atacario, Ínterin 
-fecibía socorros pecuniarios de México, pues no le fueron su« 
ficientes los que sacó de S. Luis, y préstamos que le hicie- 
ron de crecidas cantidades varios españoles y corporaciones, 
como el Convento de Sta. Clara de Querétaro. Calleja fué la 
gran Tanisea que todo se lo tragó, y jamas dio cuen- 
ta de lo que habia recibido. Es ya ocasión de dar una mi* 
rada sobre lo que paSaba en Zacatecas, y en otros pantos de 
lo interior. 

ML Llegó á esta ciudad la noticia del levantamiento de 
Dolores el dia 21 de Setiembre. El Intendente Renden c¡(6 
i Junta de notables: mandó que los españoles rondasen la 
ciudad y que se alistase de soldado todo hombre capaz de te* 
mar las armas; mas luego se conoció oue habia muy pocas, 
y se mandaion construir lanzas, previniéndose á los Subde- 
legados de la intendencia mandasen á la capital cuanta fher. 
-sa, de hombres y annas pudiesen recoger, ofreciéndoseles que 



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aertan pagados de cuenta de la real hacionfla. El Gobcíma-. 
áor de Coloüany mandó do^ compañías de dragonea que ae 
destinaron para Aguas Calientes. Vino después el mismo Go« 
bernador con otras cuatro compañías para encaigarse del sian- 
do de 2^cateca8^ pero todas estaban casi desarmadas; un pi-. 
quete de esta gente salió para Durango á poner, en segundad, 
cincuenta barras de plata del Rey. « 

142. Posteriormente entró en Zacatecas el Conde de. San-^^ 
tiago de la Laguna con doscíen^ hombres, quíeq ofreció es-«. 
te auxilio, por el iuñujo que tenía sobre el pueblo^ Tuvo . 
luego el Intendente noticia que le comunicó Calleja, de que^ 
acuella ciudad iba á ser saqueada como Guanaxuato: reunió 
otra vez la Junta, y declarándose en ella que Zacatecas no; 
era defensable por su localidad, se fugasen de ella precipita., 
damente en aquella tarde y noche todo^ los europeos ricos, 
llevándose cuanto pudieron de sus caudales; otro tanto. hicie< 
ron los regidores y empleados en rentas, y el último fué el; 
de Correos; presumíase que los insurgentes entrarían el dia 
10 de Octubre. También hizo lo mismo el Gobernador de 
Colotlán, para ir á cubrir su frontera. 

143. EÍi 7 de Octubre 'el pueblo se amotinó, y algunos 
miles de hombres se oponían á que ios depepdi^ites de 

. las casas de comercio que habían quedado, sacasen sus efec- 
tos: los cabecillas que los dirigían^ pedían al Intendente comí* 
sienes por escrito para que no saliese ni un tercio de ropa, 
pi un peso de la ciudad: partidas dé operarios de las. mínaa 
exigían de aquel Magistrado órdenes ejyativas para que se 
les pagase la raya de la aemana anterior, que no les . habían, 
satisfecho sus amos fufados, amenazando con que pasarían 
á saquear sus casas; pedían la cabeza de Apecechea y de D, 
Ángel AveUa; á este detuvieron en su coche en la plaza, 
mientras una Diputación-, de la plebe fué á pedir licencia al 
Cc^nde de iSantiago para quitarle la vida; mas este lo líber* 
tó, y por sus respetos lo dejaron salir con su muger é hi« 
jos; este gran beneficio lo recompensó pasándose á Chihuagua, 
donde instruyó por comisión del General Salcedo las causas 
de Hidalgo y Allende^ Subiendo por momentos la eferves- 
cencia de la plebe, ya se hizo preciso que el Intendente sa- 
liese de Zacatecas, suplicándoselo así el Cura de la ciudad 
y loa vecinos, y aun el Conde, que ofreció sacarlo, pues no 
podía contener los excesos del pueblo. Así se hizo, y el In- 
tendente le delegó el mando, marchándose para Guadalaxara. 
En aquella noche se instaló un Ayuntamiento, el cual nom. 
hró de IntcAJente al Conde, y ya con esta investiduin no 



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podo ftCompMiar á ftendon eooko quisiera. Díósele en fin 
k -cst» UÉE escolta de veinte hombres; mas como supiese qae 
sei «utBentflfban las dificultades de llegar á Gruadalaiara, poi^' 
que ios pudilos de su tiáosito se insurgen t^bau, dirigió una 
carta al loteadente Abarca, pidiéndole una escolta que le 
condujese con seg«ridadi de hecho se la mandó; pero el 29 
de Octubre cayó en manca de un guerrílle)roi llamado Daniel 
Oamarena, que lo aprisionó con toda su familia, dejando á to- 
dos eocueros: condujo á Renden amarrado el primer día» y 
después treinta y dos suehoi hasta que lo entregó al Cura Hi- 
dalgo en GuaiMilaxara. 

144. Este ultraje no quedó impune, pues en 23 de Febre- 
ro de 1811, íué este salteador ajusticiado de orden de Calle- 
ja en el camino de Guadalaxara para S. Luis. Amenazaba 
á Zacatecas Rafael Iríarte, levantado como millares de bri- 
bones para robar y asesidar^ invocando la libertad de la pa- 
tria; 'hombre sin duda mai picaro que el Camarena, y quei 
ejecutó en grande, mayores maldades coa tal pretesto. En es- 
te estado de cosas, el Conde Santiago á* quien debió Zacate- 
cas DO ser presa de la- anarquia, prnidíó una Junta, á la que 
concurrieron los vecinos que habian quedado: acordóse en ella 
que el Dr. D. José Maria Cós, Cura del Burgo de S. Cosnse» 
inmediato á Zacatecas, pasase al campamento de Iriarte, del que 
ya se habian dejado ver grandes reuniones, para averiguar ¿si 
la guerra que hacia salvaba los derechos de la Religión, Rey 
y Patria; y ai en el cadb de ceñirse su objeto á la expul- 
sión de los españolea admitia ecepcioneif, y cuáles eran es» 
^ tasT Pidió también una explicación circunstanciada que sir- 
tiese de gobierno á las provincias para unirse todas á un mismo 
objeto de paz ó guerMí, según la naturaleza de sus preten- 
siones. Tal fué el objeto de este acuerdo que el mismo Con« 
Áe comunicó al Intendente de Potoai" D. Manuel Acevedo en 
carta de 26 de Octubre á& 1810. Bien merece transcribirse 
á la letra la cotywmi^acion del Conde á Acevedo, pues le ha. 
rá honor éte^o, y ipostrará á la posteridad que en este cabos 
revólucibnaiio, cuando todos habian perdido la cabeza, lolo alli 
brilfó un destello de la filosofía, y d^ los principios del orden. 
145. „Careciendo (le dice) la provincia de Zacatecas pa- 
ra ministrar auxilio alguno en las presentes circuntancias (l)i 

[1] Cattefa halña pedido auxOtos á Zaeateeat atando pa es* 
taha abandonada de loe eepoMee^ y comenzaba d deeorden de 
la jMe, que solo jmdo evitar d Conde de Santiago por $u po' 
polaridad. Beta mamfeetaeion lofeé de la causa porque no ee 



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2M; 

fas peiMtdo "^"IldAre Ajtt&laflfieiito de esta ecpHsI bu Jun- 
tan del veeibdarióv con au Cbra páiroco y preladc» de Ulb 1le*.> 
)igíooe0, que aunque ioermo é iodefeliM, manifieste em. la acv 
tualidad á la fitis del mendó la síoperidad de tos nf enciooes» 
y regokuridad de mu procedUníei^My v haeer un aerTieio mmy* 
^il y do ta mayor importancia á tocb el nine» aplicándóáB á* 
examinar y eaear de raíz, y por documentos auténticos^ la na«; 
tarakza y origen de esta guerra extraña entie iMmBnos. 

„Todas tas profhíicias se ban puesto en eslaéo de de»- 
feosay y en disposición de repeler al enemigo; pero sin lener 
una noción cierta del objeto de. estos movimientos, de que in., 
dispensableoiente proviene, qoe emjpeñadn kt acoioo se hallan 
á la hora de esta, por una y por otra parte nwduMimiles d» 
liombres expuértos á perecer, y á lenoTair la horrorosa catas* 
trofe de Guanaxuato, redhiendo im golpe 4 ciegas sin cono-* 
cimiento de la cansa; á que se agrega el temor de que fer- 
mentada la gente, y divididos los ánimos en bandtis á propoiv» 
cioo del concepto que cada uno se forme, se dehíüte por ins« 
tantee el reino, quedando dentro de muy pocos dias en di»^ 
posición de ser invadido por una mano extraogenu 

M^Eira ocurrir á estos males, á los que actuaUnorte es^ 
tan haciendo gemir á la humanidad, y á los inoaloulaUes de 
que se vé* amenazada toda la nación; hemos resuelto antOr»» 
zar al Dr. D. José María Cés, Cura vioaiio'y Jues ecle^ 
siástico del Burgo de & Cosme, y saaeto en quietf concomn 
las circunstancias de talento, integrí&d y patrietísnio^ para 
qoe se traslade de pa» á los mismos rsales del enenago, é 
exigir con todas las formalidades necesarias una completa ins» 
tra<;cion, de si esta guerra salva los derechos de la Rdigion, 
de nuestro augusto y legitimo Sobsrano, y de la Patria; y si 
en ^80 de ceñirse su oSieto á la expulsión de los europeos, 
admite ecepciones, y cuales sean eetas; y úllimiameate un 
detalle circunstanciado y pormenor, que sirva de gobierno i 
las provincias para unirse todas á un mismo fin, de paz, d 
de guerra, según sea la naturaleza de las pretensiones, síem* 
pre con la grande utilidad que se deja entender. 

mNos hemoe propuesto tomar este sesgo para eritar las 
hostilidades, en obsequio de la humanidad, y por lo másmo le 
comunioo á Y. S. para lo que pueda importar, ofreciendo 
con oportunidad darie aviso. 

h$ habia dado, y par esto interpretó malignameniie h ^ue aq^á 
es dieef y calateó de traicicn mna conducta nMe, y heroica á to» 
da btz. ¿Dura oo$a es tratar con hombree maíignoe! 



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.1X94 

.ver á los comerciantea europeos de esta ciudad contra Kurru 
•garay: todos los que no se roaotuvieroa indiferentes como y«^ 
aae declararon «na guerra eiteanmadaf y quisieron deponer- 
Diey lo que dejó de hacerse por no poderae avenir en el mo* 
do idQ<«orpi»ndenne. Tengo entendido que lo ha justificado 
el cabaNere Cruz (1). £1 partido formado contra mí, era po- 
«derosísimoi y aui^que hubiera sido mucho menor, no habría 
podido contrarestadoi pqr no tener mas tropa que la preci«- 
mt paira cubrir eseasasoente los. puntos» quedándose muchos sol* 
ikdos de plantón; y lo peor de todo era, estar satisfecho de quo 
dominando el mismo partido en México, nada tenia que esperar 
sino desaires; y para que tome V, una idea de los que sufrí, 
baste decirle que el Comandante de la división del Sur, D* 
Francisco Palacios de Vilches, se fué cuatro veces á México 
sin licencia mia» y no solo se desatendió mi justo recUmo^ 
sino que habiéndose desertado un hijo suyo que servia de te- 
niente de milicias, con nombre BUfuetto, di parle de tug delira 
.ta9f jf la re^pueskí fué hacerla Capitán veterano. 

. nP^ia salir de tan triste situación, repetí mis soltcitu» 
des de irme á España, y antes de conseguirlo se declaró la re- 
volución del Cura do t^k>tes• En los principios de ella puse un 
destacamento 4 las órdenes del Capitán de granaderos D. Ma. 
nuel del Rio, y se * me precisó ¿ permitir que se formase 
una Junta que se llamaée aumlmr dd gobierno, y que fuete 
déepot^. 

mEb ima de las priaieras sesiones acus^ un Magia- 
.trado & D. Manuel del Jlio» asegurando que era traidor^ y 
que lo sabia positivamente, aunque no le era posiUe revelar 
el conducto. Venció á los vocales; pero no al Dr. Velazco, 
ni 6 mí ; y aunque logoamos que no sufriese un atrepella^ 
miento tan benemérito joficial, ya no pude emplearlo, priván- 
dome . de loa servicios que hubiera beclio, como los está hacien- 
do en el dia,.y «abrérT* por Cruz, .y los papeles púhlioos* 
. mTuvo que nombrar Comandante al Oidor Recaebo, y 
le idt ft V. aviso de que maiíobaba i Lagos; pero Uegó á 
Xaios^ y volvió á Guadalaxara . sin darle á V. aviso,, ni á n«- 
,die4 entonces ,sei me debutaron los tres escuadrones de, día 
de Nueva Galicia, y tuve aviso también de que estaba coa- 
:ta|^dfl el que guarnecía esta capital, y muy poco tardó <n 

• [1] ¡Ouintae emeeeiíenMe pueden eaear$e de esta aeerchn 
4tA tntcqjnendoNel sea la prineipti^ bmo la inewreoeion fué 
obra de loe españolee^ eomemanio por á Virey, y .abrienéo la 
fmrt4i á i^éu he demos. ¡Eme 4mph ^áoe Dioe! 



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^oofírmaise, porque M desertó también á las órdenes de un 
oficial europeo, que fué de s^^ndo Comandante del ejér- 
cito de Gómez Portugal, con el que reuniercm loe cuatro* ea. 
cuadrónos, las compañías de las íroñteras de Colotlán, y los 
indios de la misma. 

t,Mientras experimentaba tantas dangracias, me oprimian 
los europeos con sus pretensionesy qne no podrían creerse sí 
no constasen por escrito. Querían tener seguras sns tiendas 
en la ciudad, y las mochas que habilitaban en puntos muy 
distantes: á todo atendí, y armé mas de doce mü hombreSf pe- 
ro todos se me desertaron, 6 por mejor decir, se fueron á los 
enemigos: ¡tal era el modo de pensar de casi todos los habí-* 
tantee de la Nueva Galicia! 

M A visaba de estas deserciones á los europeos para ha^ 
cerles ver la necesidad y precisión de qoe tomasen las sr* 
mas, manifestándoles la falta de dinero» y di el ejemplo de 
aprontar cinco mil pesos* Todo fué rá vano, se negaron á 
servir, y ¿ las contríbuciones. Salí de Ihrudá con tiescien* 
tos criollos, y entonces se dispusieron las desatinadas eixpedí* 
ciónos de la Barca y Zacoalco, mandadas y chutadas por 
paisanos que no habían tomado un fusil; . ¡así fneroD las re-» 
sultas! Perdió Guadalaxara la flor de su juventod, y el des« 
tacamento de la Barca volvió lleno de temor, manifestando ^oe 
era imposible la defensa, coa lo cual se trató de qae huye^ , 
sen los eoropeos, como lo verííicaron la noche siguiente (!)• 

fjj% causa formada al Comandanta del paerto de o. 
Blas, borrorizaii á cuantos la vean. Fué depuesto este gefii 
por los que kuperon de Guadalaxara, haciéndose general el des* 
orden é insobordinacion, se embarcaron subreptioiamente los 
principales (2), dejándose en tierra á sus oompai&eros. 

^quí (esto es, en Guadalaxara) quedaron algunos eu* 
ropeos, á los que junté para animarlos á la defensa, y levan- 
tando uno de ellos la voz dijo:.... qae no ertm $aldado$^ f 
no dehimn cuidar tino id núamro uno^ y de sui %nUre$e$. Quí. 
stmos haUar el Dr. Velasco y yo; pero nos dejaron con la 
palabra en la boca, y se fueron á esconder^ donde no los vol** 
vi á Ver mas. Mé rodeaban «itonces cincuenta mil hom- 
bres, y no tenía en la ciudad mas maíz que para once 



[11 EiUiéndmse pie á emharcaree eñ el jwerfo de & Blás^ don^ 
de hciero» básUmée dcmOf y con su eehardia wftayenm en ¿a sfi« 
inga déla plata, 

[2] ErUre eUoe el Sr. Obispa Cabmsz fue pramoviá en Gua* 
dedaxara una cruzada contra Hidalgo. 
TOM. ui. 98. 



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hLX«fa) 86 deatínaron dos dinaionea á atacarlos, quÍDientoe se 
confiaron al Oidor Recacbo, é igual número á D. Tomas 
Ignacio VUlaaeñor» ambos gefes ineptos; tal vez el segundo ten* 
dría disposiciones para algo. Recacho era pare nada; es decir, 
m p^ní la milicia togada, ni para la armada; ¡quién sabe si 
seria después bueno en Madrid para Juez de policía, pues Fer« 
nando VII. le confirió este empleo^ Estos dos generales del 
nuevo cuño, íberon destrosados; pero Recacbo tuvo la fortuna 
de aoompañar al Santísimo Sacramento hasta Guadataxara, paes 
que le sirvió de asilo franqueándole su coche el Cura de la Barv 
oa; jamas se ba visto qne una procesión de Corpus hubiese an- 
dado tanto trecho. Esté Oidor general dijo, que lo babia hecho 
así por no dejar expuesto al Señor Sacramentado á irreveren* 
eias. ¿Quién no admira tanto respeto al Santísimo Sacramentot 
Nada, dice, hizo por so seguridad. No tuvo esta fortuna Villa- 
señor, que íué batido en Zacoaico, y destrozada la ñor de la ju* 
ventad de Gnadalaxara^ y adeoias prisionero con su segundo D. 
Salvador Batres y D. Leonardo Pintado. Desde entonces ya 
no sonó la campana mayor de Catedral para llamar á ejer-* 
óicio á los cruzados, sino para bacsr rogativas: ni el Sr. ObÍ8« 
po los bendijo. Su Illma. pasó^ á S. Blas á embarcarse para 
Acapulco, y otro tanto hizo el Oidor Creneral. El Presidente 
Abarca, abnimado de pesares y enfermo, buscó un asilo en el 
pueblo de S. Pedro inmediato á Guadalaxara. El Sr. Obispo se 
contentó con dejar tina tierna despedida á sas dioeesanos, va- 
ticinándoles que dentro de poco tiempo no quedaría allf co** 
mo en Jerusalén piedra sobre piedra, y por poco lo saca buen 
pioíbta el General español Cruz, que fhé el azote mas terrible 
qne pudo mandar el cielo sobre aquella malhadada ciudad. 

154. El resultado de estas victorias de los insurgentes, 
foé aatandarles las corporaciones de Guadalaxara comisionados 
para que entrasen de paz. Así lo hicieron el dia 11 de No- 
viembre, al mando de 0. losé Antonio Torres que cumplió 
religiosamente las capitulaciones; paes aunque payo labrador de 
S. Pedro Piedra Gorda, era hombre de bien, de tretas, de ex* 
traordínario' v^or; y ba^ de su irage humilc^ ocultaba la mag* 
nanimidad de un pirínctpe, y los tamaños de un General. Par« 
ticipóse lufgo esta importante noticia á Hidalgo, que sin du- 
da le suatisó la pesadumbre causada por la derrota de Acul* 
00, ocurrida cinco dias antes.* celebróse con Misa de muelas 
en VaHadolid este triunfo, de donde partió el 17 de Noviem. 
bre para Guadalaxara, sin haber descansado ni un momento; 
porque puesto de acuerdo coa el Intendente Anzorena, hizo i 
la mayor brevedad grandes reuniones de gente, sin encontrar 



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299 
tropieKo alguno, poeo el Obispo Abad y Queypó, qae pudiera 
eponerse, ae había Tenido iC Méxiee á pedir auvilíos* En Va- 
IJadolid ae k reunió el Lie. Rayón, á quien hizo su Secreta, 
rio de todos loe ramos de la adtninistiacioB* El día 17 sa-* 
Ii6 para Chiadahizara, segaido de siete mil kombres de caba* 
Ileria, y aolo doeeientoe cuarenta infantee: marchó poi^Zamo* 
ra, dónde entró en tono de triunfo, obsequiándole el TBcinda* 
rio eoB un donatíro de siete mil pesos. En dt5 de dicho mes 
entró en Guadalaxara entre las mayores demostraciones deja* 
bilo, formando Talla la tropa, y recibió las felicítaciones de to. 
dos los cuerpos bajo de dosel. Agradóse mucho de las cnho. 
rabuenas de los colegios, pues cono sabio que era, apreci(w 
ba de preferencia loe establecimientos étiles para la juventud. 
165. El general Torres, entendió lo importante que seria 
temar el puerto de 8. Blas, y esta comisión la confió al Cu« 
ra del Agualolco D* Jo9é Marim Mercado^ quien con seiscíen* 
(os hombivs, tomados de los pueblos de sn tránsito, entró sin 
contradicción en Tepic: allí se le reunió la compañía vete- 
rana del pueblo, y marchó á sitiar la plaia, que tomó el día 
09 de Noviombre, firmando un convenio de cinco artículos 
con el Alférez de fhigata D. Agustín Bocalán, comniionado 
al efecto por el ConMndante del jpuerto D. Jo$é Laúafen. Foé 
ra la toma de S. Blas no se disparó un fiísil. El primero 
que se embarcó en el bergantín S« Carlos fiíé el Sr. Obispo 
Cabañez, y Recacho, y á su imitación porción de españoles en 
los buques que estaban en iirañqnía. Admira cono una planal 
regalar y bien fortificada, pudiera entrégame á una chusma de 
indioe sin armas; mas el miedo hace parecer gigantes las fan* 
tasmas, y de este estaban poseídos los crusaJbs españoles. 

150. El dia \'9 de Diciembre marchó para Sonora Z>. Jo- 
$é Omztien HermoríU»^ dirigido por el Dr. Fr. Francisco da 
la Farra, dominico. E^ta persona fué muy grata á Hidalgo» 
porque dirígia la única imprevita que había en Guadalaxara^ 
la quo paso á su disposición, y por cuyo me^o se publi« 
carón manifiestos, proclaman y órdenes^ que dieron el mayor 
impulno á la revolución, y todo lo costeó de su bolsillo este 
eclesiástico que no quiso .figurar como'gefe militar, sino co- 
mo director de la expedición. Esta tuvo buen suceso en su 
principio; pero luego se desgració por la inexperiencia de los 
americanos, como Tamos á ver. 

157. EU 17 de Diciembre se presentó la divisien á las ori« 
Has del Real del Rosarioi donde la esperaba el Coronel es- 
pañol Z>. Pedro VMae$euHh con seis piezas y mil fiísiles, pa* 
rapetado á las oriUaa del rio» que al dia siguiente pasaron los 



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300 
insurgentea casi á nado: el Coronel Quintero y Capitán Flores 
procuraron flanquear al enemigo con roil Uombrea cada uno por 
derecha é izquierda, cargando reciamente, y se entraron haatfi 
la población, metiéndose en las casas: entonces el Alcabalero 
del pueblo con un grupo de soldados y paisanos les asesté un 
canon á metralla, cuyo estmgo burlaron, arrastrándone por el 
suelo; pero lanzándose sobre los artilleros, los mataron á pu. 
ñaladas, y al director de la empresa lo mutilaron bárbsrap- 
mente. Siguió alternado el tiroteo; pero temeit>8a la guami* 
cion de correr la suerte que el mutilado, 6 sea su Coman- 
dante Villaescusa, quiso capitular con Hennosillo, quien le d¿. 
jo que se entregase á discresion, como se veríílcé, tratando* 
le con toda consideración, y dándole pasaporte para restituir* 
se á su casa; dióle ademas una escolta de los soldados ven* 
cidos para que lo cuatodiasen: movióse por las muchas lágrí- 
roas. que este Comandante derramó á su presencia, cual pu* 
diera qn niño: la única garantia que le pidió, fué el jura- 
mento de no Yolver á tomar las armas contra la nación. 

^ 158. Está conducta generoéa de Hermosillo fué recompon* 
sada con la felonía mas vil. Al retirarse Villaescusa, arras, 
tro consigo ows de sesenta do los suyos; llegó al pueblo do 
S. Ignacio Piaxikí, donde ejecutó lo mismo, y se hizo fuerce en 
aquel lugar que era á propósito, desde donde avisó cuanto le 
había ocurrido al Intendente D. Alejo García Conde que es- 
taba en Arizpe, y venia con un repuesto de indios Ópatas, ar* 
mados de fusil y lanza, exhortándolo á que llegase prontoi 
pnes temia quo Hermosillo lo batiese. Sabido 4<Kk» por éatéi 
pasó luego á atacarlo: en la revista que hizo de su tropa 
halló cuatro mil ciento veinte y cinco infantes, ctia trocientes 
setenta y seis caballos, novecientos fusiles, doscientos pares de 
pistolas, y muchas Unzas. Entró con este armamento en S* 
Sebastian con grando aplauso: se situó en un cerrillo que domi- 
naba por el ^rumbo del Sur al pueUo de 8. llenado, á tiro de 
caüon; divide el pueblo del c^rro^ un rio de bsstante caudal. 

^ 15d^ El 31 de Diciembre unos soldados de Mazatkm coa 
un Saj^ento llamado Hernández, binaron del cerrillo á los se- 
ñas que les hacían otros dos que eran enemigos, situados en 
{a banda opuesta, Efeotivamente bajó, contestó con aquellos 
que habtaB sido antes sus camarades, y quedaron de acuerdo 
en que al otro día vendría al mismo sitio mucha gente de 
U enenugo, qu^ «educirían para reunirse á los americanos. 
Dtéronse mutuos abrazos; mas al repasar el río Hernando!^ 
lo dispararon un fusil y cayó muerto. Formalizóse ya coa 
^sto un tiroteo por amlws partes* Continuó el 1 ? de Ener 



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801 
TO (de 1811), pero sin fruto, puea el enemigo estaba parape-* 
tado. Al siguiente dia el P. Parra saltó á buscar vado para 
atacar al enemigo en compañía de Diego Somalia, hombre de 
▼alor; pero ambos fueron sorprendidos por una partida de guer- 
rilla, Somalia muerto, y Parra conducido después hasta Du- 
rango con un par de grillos. Entre doce y usa de la noche 
del 4 al 5 de Enero, entró Garcia Conde en S. Ignacio, en- 
contrándolo ViUaeactisa: ignoráronlo los americanos, pues creían 
que era muy poca la tropa que hubiese parapetada en el puc- 
Uo. Garcia Conde mandó el dia 6 reunir de las poblacio- 
nes inmediatas el mayor número posible de gente armada, pa* 
ra emboscarla y sorprender á Hermosillo, el cual creyó que 
^tendria el mismo, triunfo que k primera vez. El dia 6 sa- 
lió con toda su fuerza, pasó el vado que había descubierto el 
P. Pftrra, y la tropa enemiga sin orden de sus gefes coloca* 
da á los lados del camino que estaban cubiertos de breñales, 
arrastrándose de barriga por el suelo en número de cuatro- 
cientos hombres, y teniendo la división de Hermosillo en me- 
dio, comenzó á hacer un fuego voraz, que en diez minutos aca- 
bó con mas de trescientos americanos. Tal suerte tuvo esta 
expedición, comenzada con los mas felices auspicios. Vi- 
llaescusa se cubrió de ignominia con su pérfida conducta, y aun- 
que destrozado Hermosillo» y aquel victorioso, el uno pasará 
en todos tiempos por un héroe, y el otro por un infame vi« 
llano. Son muy dignos de lastima los hombres candorosos, por- 
t|ae son el juguete de los perversos. En este acontecimiento 
tuvo la mayor parte la inexperiencia de la guerra, en la que 
eran niños los americanos. ¡Qué desgracia que hoy se ha* 
yan formado maestros á expensas da la sangre de sus her- 
manos (1)! 

160. Entretanto que esto pasaba en Sonora, Calleja orga» 
nizaba su ejército, y se preparaba para invadir á Guanaxua- 
to. El 1& de Noviembre salió de Querétaro: su marcha era 



[1] Deho hacer justicia á la virtud y al mérito. El Sr. D. 
Alejo Grarcia Conde hizo prisioneros en esta acción ochocientos 
hombres, y á ninguno pasó por las armas. Algo mas; entre los 
prisioneros se encontraron varios Curas del obisjpado de Guada^ 
laxara, á quienes trató de quitar sus curatos el Sr, Obispo Ca^ 
hañeZf pero él se opuso fuertemente á esta medida, y lo impi^ 
dio. El resultado de esta conducta fué, que allí no hubo mas 
revolución; si la hubierítn observado Calleja y Venegas, ¡cuán^ 
tos muertos rxistirian hoy que sacrificaron inútilmente! ¡Prez éter» 
90f á la buena memoria del Sr. Garcia Conde! 



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802 
lenta pero segura; precedíanle el terror y b desceBfianzas aa 
campo era el teatro del aspiooage: observábanse hasta los ges- 
tos y miradas de su tropa, y la menor expresión dich& íb— 
discretamente por el soldado, so tenia por cuerpo de delito, y 
castigada hasta con la muerte. Aguar()ábalo tranquilo Allen- 
de en Guanaxuato, y disponia sus fortificaciones en las al tu* 
ras, supliendo con la artillería la falta de fusiles, sin olvidar, 
se del cielo que dá y quita las victorias, pues en la festivi* 
dad del Patrocinio de Ntra, Sra., en que se celebra á Ntra. 
Sra. de Guanaxuato, salió en su solemne procesión para im. 
plorar su auxilio. Hizo barrenar distintos puntos de la Ca- 
ñada de Marfil, para disparados como minas al tiempo de pa- 
sar ol ejército: liUo exhortar al pueblo por medio de los ecle* 
siásticos á tomar las armas, como efectivamente lo hicieron. 
Calleja atacó con buen éxito la prímera batería de Rancho 
Seco, noticia .que alarmó al pueblo, y se hizo tocar la gene- 
rala con la campana de la parroquia: la plebe ocurrió á las 
cumbres de los cerros, las ' familias se ocultaron en sus casase 
y aquel dia lo fué de confusión. . El enemigo dividió en dos 
trozos su ejército: el de la derecha confió al Conde de la Cade« 
na, y Calleja tomó la izquierda: el prímero avanzó por el punto 
de la Yerbabuena hasta llegar á las Carreroi: el segundo por 
el camino nuevo de Sta. Anna hasta el real de Valenciana, 
después de haber forzado las baterías situadas en las alturas 
de ambos caminos, y tomado los .cañones. Luego que llega'- 
ron á los puntos ya citados hicieron alto, así para dar áea^ 
canso á sus tropas, como porque ya se ocultaba el sol. 

161. A las tres y media de la tarde de este dia (24 de 
Noviembre) un mulafp llamado Lim, natural del pueblo de 
Dolores, cierto de que la acción estaba ganada por Callejoi 
salió por las calles y plazas seduciendo al pueblo á que fue- 
se á la Albóndiga de Granaditas á matar á los españolee que 
estaban allí presos: díjole para conmoverlo á tal maldad, que 
iba á entrar á degüello. Aquella plebe, quejosa de tiempos 
atrás del Gobierno español por el tríbulo que le exigía desde 
el tiempo del Visitador Galvez. y de la violencia que se usa- 
ba echando leva, que allí llamaban lazo para desaguar algu* 
na,i veces las labores de las minas, abrazó la proposición de 
aquel hombre despechado. Entró» pues, en gran número en la 
Albóndiga, hiriendo á la guardia quo Les oponía resistencia, j 
1^1 Comandante de ella D. Mariano Liceaga, y por poco cor* 
ren igual sqorte el Capitán D. Mariano Otero y D. Francísp 
co Tobar, que apenas pudieron huir: oourríó luogo el Cura 
párroco á impedir este estrago, con varios clérigos y fraile^ 



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803 
pero todo fué inútil; la plebe forzó . las puertaa y díó xnuerte 
á la mayor parte de lod presos» haciendo tal caroiceria, que 
de doscientos cuarenta y siete que alU estaban, y dos señoras 
que acompañaban á sus maridos, solo escaparon poco mas de 
treinta, y una de ellas quedó mal herida. Robaron después 
cuanto habia en el edificio, dejando encueres los cadáveres. 
Los pocos que pudieron salvarse, se refugiaron al convento in. 
mediato de Belén. Divulgóse hiogo este hecho de atrocidad, y 
todos temieron sus consecuencias: ocuItáW>n8e donde pudieron. 
El pavor ocupó todos los corazones, y reinó en la noche aquel s¡« 
loncio que siempre se posea acompañado de los horribles espec- 
tros; pero este fUé interrumpido & las tres y media de la mañana» 
con el horrísono estallido de nn cañón de á 10, que desde el 
dia anterior habia situado Allende en el cerro ciel Cuarto^ 
desde donde hizo fuego sin interrupción la farde del dia an« 
tenor para impedir af Conde de la Cadena su entradla por el 
punto de las Carreras, y sus fuegos eran respondidos por otro 
que dicho Conde habia tomado & las baterias ocupadas. Hi« 
zo una pausa hasta las siete de la mañana en que se repi. 
tió el fuego con la misma pieza, y continuó muy vivo has« 
ta las ocho y media que comenzó á bajaf ' la división de Cu. 
Ileja camino de Valenciana, acia donde avistaron el cañón, y 
comenzaron á tirarlo con tanto acieftd, que ^ primera Ixila 
mató á dos de los que lo manejaban, y la segunda ló desmon. 
tó. ' El ejército real comenzó á enerar por las Carreras ya 
sin obstáculo, capitaneado por el Conde "de la Cadena; Alien* 
de se retiró con su tropa, y nadie osó. perseguirlo. 

162. Luego que supo Calleja la catástrofe ád Grapaditas, 
mandó tocar á degüello, como se verificó' con iJgunaa gentes 
' Inermes que por curiosidad presenciaban su enttada desde Va- 
lenciana hasta el barrio de S. Roque. El Conde dé la Cfeu 
dena iba á hacer lo i^ismo, y tenia á punto su tropa; pero en 
este momento una voz de trueno le hizo reflexionar y volver 
sobre sus pasos: era la del P. Fr. José María de Jesús Belaun. 
zarán ^1), Ministro de terceros de S. Diego, que llevando un 
Crucifijo en la mano, á grito herido lé dijo. • • • Señor, esa ffente 
que V. S. tiene á la vista es inocente, ni ha causado el me« 



haber 



A este hecho 'principalmenie debe d 8r. Selatíniarán d 
sido nombrad Obispo de Nuevo Ueino de León. Coñete- 
da Dios á su grejf tener á su frente tan denodado Pastor! Los 
lobos que hoy la cercan^ no son menos temibles que aqueüos: sus 
bramido^ no son tan estrepitosos; pero *sus astucias y asschanía» 
son mas certeras. 



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304 . . . • 

ñor daño; si lo hubiera hecho, andaria fimiüva por esos moQ« 
tea, • • • Suspéndase* Señor, la orden que V. S. ha dado, y yo 
se lo pido por este Señor qiie lo ha de juzgar, y le ha de pe- 
dir cuenta de la sangre qué quiere derramar.^ Formidó el 
Conde al oir estas terribles palabras, se quedó confuso, y ya 
no hizo mal alguno. ¡Tanto es el poderío de la voz de la Re- 
ligion empleada oportunamente! El Capitán de dragones de 
Puebla D. Francisco Guizarnotegui, en au parte á Calleja fe* 
cho en Guanazuato en 25 de Noviembre, le dice: i,Que al pa- 
sar por Granaditas, oyó decir que allí estaban muertos á lan-* 
zadas todos los gachupines; expresión que lo irritó bastante, y 
por lo que qiandó echar pie á tierra ¿ doce dragones para 
cercioranse de la verdad, y auxilia^ á los que se hallasen vi- 
vos; mas solo oyó decir que todos eran cadáveres, cogiendo 
á seis ó siete hombres qi^e los hallaron allí, los cuales entra- 
ron á ver si habia algún despojo que rapiñar, Ó quiscas á ver 
)a catástrofe en que fueron cómplices, por lo qu^ bien asegu- 
rados (son sus palabras) se los presenté al Sr. General en ge» 
fe, quien al oir mi indicado razonamiento, mandó en d mo^ 
mentó matarlos. • • ^ como se ejecutó, . • • ordenándome volviese á 
la ciudad tocando á degüello, como lo verifiqué hasta llegar á 
la plaza ó parroquia, donde me reuní cpn la tropa que para* 
' da hallé allí.^' Así disponía Calleja de la vida y de la muer. 
, te de los americanos, como pudiera de la de los perros. Si- 
* gámosle los pasos á este tigre, está metido en una selva aco- 
sado de sed rabiosa de sangre humana; relación para mi mo- 
lesta» pei^ indispensable en la historia» 

163, Ocupada la ciudad, mand^ que la mayor parte de 9u 
' tropa y artiUeria campase en el punto de Xqlapila, á la sa- 
lida de la Canadá de Marfil, quedándose con ¿üguna parte de 
ella en dicha ciudad^ No se ocupó en tomar algún descan- 
so de % fatiga del día anterior, sino en mandar prender á 
variaa personas distinguidas, que por lo pronto se mandaron al 
campo, y al dia' siguiente encerraron en Granaditas. Entre 
estas fué atado con un portafusil y vilipendiado el Coronel 
de dragonts de la Reina D. Narciso Maria de la Canal: man* 
dó recoger todas lad armas, inclusos los espadines de los re* 
« gidores, ,qu9 por ser sus -empuñaduras de oro fueron doblemente 
solicitados, pues estos se machacaron, y en México 9fi cambiapon 
para su esp^^sa por piochas de diamantes al maestro de platería 
Vera. Hizo juntar los carpinteros de Guanaxuato para que cons- 
truyesen horcaSf á mas de la que estaba en la plazuela mayor, 
enfrente de Granaditas, plazuelas xle S. Fernando, de la Cpm- 
palUa, S» Diego, S* JuaOf Mexiamora, y una en cada plaza 



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305 
de ks míoas principales. Las calles de Guanaxuato son muy 
estrechas, sus plazas no merecen tal nombre, y así es que no 
se andaba allí sino entre horcas, ¡Lástima que este Amén na 
hubiese encontrado un Asucro que hiciera colgar su cuerpo eri 
una de treinta codos! Nombró un oñcial comisionado, que 
acompañado del Escribano de Cabildo pasase á Granaditas, y 
examinando á los de la plebe que habiah prendido sus soldar 
dos el dia anterior de los que no perecieron en el degüello, y 
estaban encerrados allí, califícasen á los que eran reputados 
hombreé de bien, y que no habían tenido participio en los ase* 
sinatoB, y á los restantes los diezmasen para ahorcarlos. • • 
He aquí planteado un tribunal militar Robersperriano: tie aquí 
desatadas las fíirias infernales, pretendidas con la Egido de la 

Í'usticia. ' Aquí fué el robar y tomar la ocasión por los cábe- 
los: los que tuvieron dinero que ofrecer, y garantizaron sus 
efertas, fueron puestos en libertad; los que nó, perecieron. No 
se crea que los ajusticiados se tomaron con las armas en la 
mano, ni haciendo resistencia; se salió á buscar hombres pard 
quintar 6 diezmar: algunos * hubo que hablan tenido parte di« 
recta en la revolución; pero estos, ó se huyeron, ó se supie- 
ron redimir con dinero. Toda una noche se estuvo ahorcan* 
do enfrente de Granaditas, sirviéndose los verdugos de la luz 
de los ocotes para tan cruentas ejecuciones. Al pie de la 
horca habia una porción de burros, sobre los cuales echaban 
los cadáveres y llevaban á enterrar; puede creerse que algu« 
nos fueron sepultados vivoSf pues uno de estos logró salvarse 
por una rara contingencia, el cual lleno do conuision vistió 
una gerga grosera (que allí llaman hábito de Ntra. Sra. de 
Guanaxuato), y á guisa de penitente y hermitaño se fué á la 
mina do Cata á servir al Señor de Villaseca, á quien atñ^ 
buia la milagrosa conservación de su vida. Este hombre ex- 
citaba la compasión, pues aunque logró sobrevivir á tamaña 
desgracia, quedó sin embargo con el pescuezo chueco; su pre* 
sencia excitaba recuerdos tristes, y odio al autor de su des* 
ventura. Necesito hacerme violencia para referir estos he- 
chos, y decir, que en las once horcas puestas en diversos pun* 
tos, de los infelices hombres reunidos m diezmaron doscien- 
tos; aquellos á quienes Cayó la suerte, fueron pasados por las 
armas porque no habia bastante número de verdugos que los 
ahorcasen. El dia 27 se diezmaron ciento ochenta, loe diez 
y ocho que resultaron para la muerte, fueron ahorcados en la 
plaza mayor esa misma tarde. El 28 sufrieron la misma pe- 
na (dice el Cuadro Itistórico) en Granaditas, ocho indivi- 
duosi en cuyo numero se comprendieroD el hijo querido de 



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306 
las ciencias exactas D. Casimiro Chovell, D. Ramón Favié 
y D. Ignacio Ayala. Aiítes quo estos, habian sido ejecuta- 
dos D. José Antonio Gomez^ nombrado Intendente por Hi« 
dalgo, D. Rafael Davales, y D. José Ordoñez 

164, £1 jueves' 29 por la tarde,, se mandaron ejecutar á 
cuatro individuos, y cuando ya dos habian sido ahorcados en 
Granaditas, hizo Calleja publicar el indulto, con cuyo mo- 
tivo se salvaron los dos restantes. Los que fueron fusilados 
por el piquete de granaderos, estuvieron al mando de José Ma* 
fia MotUer. Los presos que se encargaron al Capitán D. Ma- 
nuel Solórzano fueron, el Coronel de dragones de la Reina» 
D. Narciso María de la Canal: el Presbítero D. Pablo García 
Villa: id. D. Juan Nepomuceno Pacheco: id. D. Francisco 
Zúñiga: id. D. José Apolinario Aspeitia: id. el Dr. D. José 
María Oñate, Cura de Sta. Ana Guanaxuato: id. D. Manuel 
Fernandez, y Fr. José Escalante, Laico de S. Diego. En su- 
ma, en Guanaxuato no hubo acción de guerra formal: un so- 
lo cañón situado en el cerro del Cuarto, y la mal formada 
bateria de Rancho-seco, sin apoyo de fusilería ni caballería; 
sy^para esto tanta bulla? Fusilería no la habia absolutamente: 
los frascos de azogue de ñerro, que se cargaban como caño- 
nes pequeños ó pedreros, soryian solo para dañar á los que los 
disparaban, porque al reventar hacían un embique ó retroce- 
so que lastimó á varíes indios, y les quebró las piernas. Hé 
aquí á Calleja en su verdadero punto de vista; no es un Ge- 
neral que se venga de loa enemigos á quienes vence« és un 
leopardo sediento de sangre que se entra en un redil de ovejas; 
si yo creyera en la transmigración, diría que el alma del Du- 
que de Alva habia ocupado el cuerpo de esta mala bestia: aquel 
ahorcó en la plaza de Arlem mil hombres, este habría queda- 
do mas ufano que aquel si hubiese podido arrasar con Gua- 
naxuato, y no dejar vivo á ninguno de sus habitantes; pues 
aun hay otro monstruo mas formidable que éste, y por tal ten- 
go á Venegas, pues en oficio de 28 de Noviembre, inserto en 
la Gaceta extraordinaria núm. 43, le dice & Calleja: „Fué jus* 
tísima determinación la que V. S. tomó de que nuestras tro- 
pas entrasen á sangre y fuego en una ciudad que había co- 
metido tan detestare delito • • • • merece toda mi aprobación 
la ejecución que F. S, medita. Si hacemos paralelo entre este 
par de monstruos, nos será mas ílícil perdonar i Calleja que á 
venegas: aquel en un momento de indignación, y á vista da 
BUS paisanos muertos en Granaditas, por un movimiento prí- 
mo, pudo mandar tocar á degüello; pero Venegas á distancia 
de mas de ochenta leguas, en calma y serenidad, no solo aprobó 



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801 
el degüello, sino que á mas de eeto lo qae medüaba hacer* • • • 
ea cosa á la verdad muy dura, y que muestra ua espíritu de 
demonio. Tal fué ol que lo guió durante su gobierno, como 
tendremos muchas ocasiones de demostrarlo en esta historia. 

165. Viendo el General Allende la pérdi<k de Guanaxua. 
to, salió con núl hombres mal armados, ó dígase mejor, deeti« 
tatdos de todo punto de armas, en dmuanda de Iriarte, á quien 
encontró en Zacatecas con una buena división: no estaba ea 
estado de castigar la indolencia con que habia obrado dejan # 
do de auxiliarío en Guanaxuato; y viéndose destituido de pree« 
tigio que no puede tener un gefe derrotado, tomó el camino 
de Guadalaxara, donde fué recibido por Hidalgo con magni-* 
ficencia y apariencias dr amistad. Dedicáronse ambos gefes 
k dar forma de ejército á una gran masa de hombres que te* 
nian á su disposición. Aprovecháronse de los recursos que 
les proporcionaba el puerto de 8. Blas, sacando de sus alma* 
cenes, municiones y artillería, basta del calibre de veinte y 
cuatro. Esta fué una «npresa que parece ha marcado la pro» 
videncia con una señal indeleble, para que la crea y admire 
la posteridad, permitiendo que existan todavía algunos caño* 
nes hundidos en las barrancas de MoehiltiCf para que el vía* 
gero curioso los admire, y compadeciendo los inútiles esfuer* 
zos que hicimos por recobrar nuestra libertad, exclame y di- 
ga. •• • ¡Oh! los americanos se tomaron en gigantes, y multiplU 
carón aquí sus esfuerzos! dignos erais de elevaros á la clase ^ 

de un pueblo libre Mas no plugo asi al cielo por en« 

toncos: adoremos sus decretos pecho por tierra! Efectivamen- 
te, por voladeros de pájaros, y sendas donde quizás por la pri- 
mera vez se estampó la huella humana, sin máquinajs^ apare- 
jos, ni cabrias, sino brazo á brazo, se trasladó una gran ba* 
tena de graesos cañones; tránsito solo comparable con el de 
Napoleón por el famoso monte de S. Bernardo. ¿Habéis nota- 
do cuántos millares de hormigas se pegan á un gusano muer- 
to y de enorme magnitod, y aplicando cada una parte de 
su fiíerza, lo transportan á su ahujero para que las sirva á 
todas de común alimento? piíes no de otro modo se arrimaron 
centenares de indios á aquellas enormes piezas, y las condu^ 
jeron hasta el campo de Calderón, regando con su sudor el 
largo es^io de noventa leguas. • • • ¡Regar con 8U sudar! ex- 
presíonr no hiperbólica, sino natural y efectiva; expresión en 
fin, que sabrá avalorar él que aprecie dignamente nuestra no- 
ble especie. Cuando en Guadalaxara se hacían estos apres-> 
tos, y se disciplinaba en sus campos la tropa reunida, comen- 
zaron las agitaciones intestinas, que son el preludio de una reao- 



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&08 
oion: empezaron las hablillas y rourmuracionoa contra Hidal- 
go, y se esparcieron por la ciudad papelillos que asegurai>an 
la próxima venida de Calleja. El 11 de Diciembre se le avi. 
8ó á Hidalgo que los europeos presos en el Seminario y co- 
legio de S* Juan, combinados con un lego carmelita, y un frai. 
le dieguino, iban á asaltarlo: teniáse por inconcuso que en la 
huerta del Carmen se habian fundido de tiempos atrás caño- 
nes de artillería, y asi creyó á los españoles capaces de una 
intentona: babiánle sido ingratos algunos con quienes se ha- 
bia mostrado clemente; y sin descender á un examen legal ae- 
cretó deshacerse de sus enemigos, como lo habia ejecutado en 
Valladolid, haciendo decapitar en el cerro de la Batea maa 
de ochenta. Según informes, los que ejecutaron cerca de las 
barrancas del Salto, y otras inmediatas á Guadalasara, fueron 
mas de setecientos. Estos infelices eran sacados entre las ti- 
nieblas de la noche, y entregados en manos del torero Mar* 
roquin que regentaba su ejecución. Jamas, jamas aprobaré es- 
ta medida bárbara, atroz 6 inhumana, y solamente la tendría 
por justa probado el crímen en un proceso judicial; pero sí ase. 
guraré por lo que he visto en un legajo en el archivo general, 
que los españoles de Guadalaxara daban informes á Calleja 
de cuanto entonces pasaba, acriminando á los que mostraban 
ser adictos á Hidalgo, ¡cosa rara! que hombres puestos en ta. 
les circunstancias pudiesen tener tanta audacia! Presumo que 
entonces no se escucharla mas voz que la de la venganza, por 
las ejecuciones que hizo Calleja en Guanaxuato; aquella voz 
terrible que tan exactamente nos ha hecho entender un poe* 
ta francé^, que dice«*«« 

Su furor imitemos: 

De esta suerte sus crímenes injustos, 

Castigados ser&n, tanto por tanto, 

Sangre con sangre, 

Llanto, en fin, con llanto» 

106. Sobrevino ademas otra desgracia el dia 12 de Diciem- 
bre. Iríarte se hallaba en Aguascalientes con su división: ocu* 
pábanse sus artilleros en hacer cartuchos en una casa de la 
calle de Tacuba, y como tenian la pólvora á granel sin las 
correspondientes precauciones, repentinamente concibió fuego: 
el estallido fué horrísono, y con su estrago desaparecieron 
cerca de ochenta personas, estampándose sus cuerpos en las pa* 
redes, y desapareciendo otros sin que se supiese mas de ellos: 
la casa casi se arrancó de cimientos: volóso como la quin^ 



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809 
ta parte de la manzana, y lo raísflio sacedió con la acera de 
enfrente: oyóse entonces una voz que decia que aquello era 
una traición de los gachupines, y hé aquí la tropa que en- 
furecida sale por las calles matando á cuanto blanco encuen- 
tra. Irioí^te tuvo que retirarse luego para Zacatecas, situán- 
dose aquel dia en la hacienda de Piñueku Esta noticia se 
supo á poco en Guadalaiara; creyóse, lo mismo que en Aguas- 
calientes, y dio mas valia á los que estaban en el concepto 
de ser cierta la reacción de aquella ciudad. 

167. Continuándose los aprestos militares con infatigable 
esmero, se montaron cuarenta cañones, calibre de á cuatro á 
doce, los restantes hasta noventa y seis, se llevaron al cam- 
po de Calderón, y dos carros de municiones. Construyéron- 
se cohetes enormes con puntas de hierro agudas para díescon- 
certar la caballería enemiga: trabajóse mucho parque fuera del 
que se trajo de S. Blas; faltaba fusilería pues apenas había 
mil doscientos fusiles, todo armamento viejo quitado al enemigo; 
y para suplir esta falta se construyeron granaditas chicas» que 
despedidas con hondas, dándosele fuego á una espoleta, pudie- 
ran suplir la falta de mosquetes. Todo el ejército, y con él 
siete mil indios bravos de flecha que llevó de Cdoüan D. 
José María Calvtllo, se ejercitaron por veinte dias continuos 
en ejercicios militares en las llanuras de Guadalaxara. 

168. En la noche del 25 de Diciembre hubo una alarma 
en la ciudad, diciendo que á una legua de distancia del pue* 
blo de S. Pedro se hallaba Calleja. Iluminóse en un mo- 
mento Guadalaxara, y Allende con algunos amigos voló á ha- 
cer un reconorimiento, y dijo, que eran unos veinte indios 
que venian de Zamora, enviados del General Masias que traían 
unos pliegos. Tales fueron las medidas de defensa que por 
entonces tomaron Hidalgo y Allende; veamos otras de diver- 
sa especie, inútiles, como acreditó el tiempo, y que entonces 
se creyeron necesarías. 

169, En. 13, de aquel mismo mes, se otorgó poder á D. 
Pascasio Ortiz de Letona por los sefíores Hidalgo y Allende, 
reunidos con (os oidores y fiscal de aquella Audiencia, para 
que pasase á los Estados -Unidos del Norte, y conforme á las 
instrucciones que se le dieron, pudiese tratar, ajustar y arre- 
glar una alianza ofensiva y defensiva, y tratados de comer- 
cio. Este enviado pasó sin demora á realizar su comisión; 

' mas por desgracia fué sorprendido en el pueblo de Molango 
en |a costa de Veracruz, pues se hizo sospechoso al Justicia, 
viéndolo cathinar solo, y que necesitando dinero en plata pro- 
curó allí cambiar una enza de oro« . Encontrósele este^ poder, 



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310 
oculto en los lomillos de la silla de montart y se agregó á 
la causa que se le comenzó á instruir, y está á íbjas 11. El 
Proceso se remitió á la Junta de Seguridad juntamente con 
el cadáver del reo, que (según se aseguró) fué sepultado en 
la villa de Cruadalupe, habiéndose suicidado con un veneno 
que traia consigo, luego que entendió que su delito estaba descu- 
bierto. Conocí á este joven guatimalteco, era muy apreciable 
é instruido en las ciencias naturales» principalmente en la Bo- 
tánica* El otorgamiento de este poder fué resultado de las mag- 
níficaa ideas novelezcas que teníamos del gobierno de Norte- 
América; si Hidalgo se hubiera hallado entonces con los cono- 
cimientos prácticos que hoy tenemos, habría preferido invocar 
en su auxilio al Emperador de Marruecos, antes que esta gent^. 
170« En aquellos* mismos dias, es decir, diez después del 
levantamiento de Dolores, dieron estos malos vecinos una prue- 
ba bastante dará de lo mucho malo que debiamos esperar 
de ellos, pues loa habitantes de Baya Sarák en la Floricfu 
occidental, en numero de doscientos hombres, entraron en Baton 
RougCf se apoderaron del fuerte, y arrestaron al Gobernador 
/>• Cario» Dehaut Delqffw, hiriendo gravemente al oficial Z). 
Luii Crrandpréf y á otras tres ó mas personas, erigiendo una 
junta; todo lo cual tuvo su apoyo por lo que llaman timpatias 
en los .Estados-Diluidos; principio nuevo como el de la tegümi-^ 
dad de los príncipes de Europa pam usurpar lo agfoo, y que 
ha guiado en estos dias su c<mducta para soplarse la provin- 
cia de Tejas. Esto no pudo saber Hidalgo, pues ni aun Ve- 
negaa la supo hasta Junio de 1811, por la comunicación que 
le dirieió D. Manuel Salcedo, Comandante de Tejas (1^, 
Por dicho principio el salteador hace suyo el bolsillo del cami- 
nante» porqne le tiene tal simpatía» que lo devora y excita 
á tomarse lo ageno contra la voluntad de su dueño- ¡Cuanto 
ha adeltmtadq la filosofía de la rapiña en el país de Guiller- 
mo Penn, y de Washingthon! ¡No permita Dios que progre- 
se entiw nosotros! 

171» En 18 de Diciembre salió Calleja de Guant^úaío pa- 
ra la villa de León, al mismo tiempo que salieron para Mé- 
xico sesenta iSoldados llamados patriotasf conduciendo las barras 
de plata rescatadas, un cañón de á doce desmunonado que 
condujeron en el juego de un coche, que fué dado en ex- 
pectáculo de curiosidad en el patio de palacio de esta capi- 
tal, á donde bajaron los oidores á verlo» y quien s^ las ideas 

[1] Vámsñ btí Campaña$ de CaUeja^ d(mdi$ consta d por« 
menor de eüa tneosion» págmas 42 ó 44» 



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Sil 
%iM exeüana la vista de ésA» objeto jccn respecto & su mier^ 
te futura: adroiránmlo, ao menos que lae roáouinafl formadas 
em brevíaiinos diae para el esteblecimieiito de una casa de 
cnoaedaí <|iie estaba casi concluida, de orden de Hidalgo; todb 
lo cual se remitió á España^ para que también allí faese ma. 
tena de afguaas tristes reflexiones. Guana zuato quedó sin 
trepáis éa linea, supltóndoae eotí patriotas mal armadoe. 

173. La marcha de Calleja para Guadalaxarai fué la de un 
Ijoopardo que sale per el bosque y recorre la campiña para 
carnear, y marca sus huellas con la sangre inocente de los 
ftaiuMÜes que derora, y de qoe siempre está sediente. Al pa. 
aar por dicha TÍUa en los dias 21 y 23, ahorcó dos infeli-* 
49e& Luego que entraba en aa lugar, el primer ol^eto que 
énscaba eta la horca, y sí no la familia la mandaba plantean 
•fikipo al entrar ea la villa de Lagos, que sus habitantes ha* 
huLn arrancado de los logares pébSícos el Bdicto de la Inqui* 
«cioo qae excomulgaba á Hidalgo; este era como en otro 
tiempo el oriflama So los franceses: montó luego en cólera, 
y «a el exceso de día eoeribió 4 Veaeg^s* • • « „No econoroi* 
xaré (sen sus palabras) los castigos contra los que resulten 
reoe de tan grave delito. • • • Este es uno de los pueblos quo 
merecían incendiarse per su obstinación.^ Consistia esta en 
al sUeneio con qi^e -se le recibió: quería Calleja que. todos se 
mlboronsen con su presencia: qn^los edificios se arrancasen 
de eimieates para recibirlo; qee esp^rcmen floree por los ca- 
minos, y que su entrada fuese saludada con aquel Hosána de 
Paz con que Jenisalén victoreó at verdadero Príncipe de ella, 
y que la dignificaba con su augusta preeonoia. 

ns. Enmedio de esto, llegó á entender que en el ejér- 
cito se merrouraban (aunque en secreto) sus ejecucíonee; te- 
mió por si, porque al fía eran americanos los soldados, y les 
dolia ver derramar la sangre de sus hermanos, y que alguna 
voz sedactora les hiciese entender la degradación é ignominia 
de que se cubrían sosteniendo á tal tirano. Entonce» pro- 
-curó ganar el afecto de los oiciales, remunerándolos con oro- 
peles que eetíataban en mucho, porqoe el Gobierno los ha«* 
bia tenido á diente en esto de gracias y «empleos; mas- como 
■o. podía en esta parte determinar cosa alguna por sí, diri* 
-gíó á Venegaa un oficio reservado ea que le dice: 

174. „El ejército que V. E. se ha servido confiarme, se 
*compoiie áe hijos del pais, que siempre han tenido la queja de 

que los servicios hechos en Améríca han sido desatendidos. Ha 
tenido dos acciones, que han hecho cambiar de aspecto la 
insurrección mas bárbara que jamas ha intentado nación algu- 
TOM. m. 40, 



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812 
na (1), 7 io creen e<m derecho á alguna próxima distinción, 
ya que por la distancia del trono no puede eer recompensa* 
da su fidelidad. Por esto, y porque observo algún disgusto, 
6 llámese sentimiento, podría convenir, si V. E. lo tuviese á 
bien, que sin otra distinción que la conveniente entre el ofi- 
cial y el soldado, se acordase indistintamente á todos una 
medalla con la inscripción de las acciones. Nada desean, ni 
nada pretenden los gefes y oficíales europeos, mas que la glo- 
ria de servir á la patria (2); tanto mas pura, cuaoto menos 
son sus aspiraciones. — Dios, d^c.^^ 

175. Venegas se resistió á esta pretensión, reservándose 
para la conclusión de la guerra que creía muy próxima (ñil- 
taban once años); y concluye su respuesta diciendo. • • • Co* 
nozco el mérito de loa hijos de Nueva España: cuento c^ob 
el generoso y desiníeresado desempeño de los europeos, y es- 
pero llenar la parte que á mí me toca en la manifestación 
de la gratitud del Supremo Gobierno y de la patria, á los 
unos y á los otros. Me lisongeo de que V. S. con su na- 
tural discreción les persuadirá de aquellas disposiciones. — Ve^ 

176. Por entonces se puso punto á esla pretensión de Ca- 
lleja; después se renovó 6 hizo efectiva, como veremos. 

177. No ignoraba este las dificultades que se le presenta- 
rían en Guadalaxara, y para asegurar el triunfo formó un 
plan muy exacto, que aprobó Venegas, concebido en estos tér- 
minos: 

178. 9,E1 ejército del Sr. Cruz, quo en e^ie día (16 de Di- 
ciembre) se halla en Querétaro, debe mardiar desde este pun- 
to á Valladolid por el camino mas corto, reáuciendo los pue- 
blos de su tránsito (3), llegando á aquella ciudad que dista 
cuarenta leguas el día 26, deteniéndose en su marchia hasta 
el 31, y salir para Guadalaxara el día 1 P de Enero; de- 
biendo estar en el puente de esta ciudad» que dista sesenta y 
seb leguas, el día 15. 

„E1 ejército de operaciones que se halla en León, de- 
be marchar por el camino de Iiagos al puente de Guadala- 

[1] Que poco sabe e$te hombre de historia. En la saUeiMf- 
cion de Mündates contra los romanoSf en vn solo dia pereáe^ 
ron cuarenta mil ciudadanos, 

[2] Creo que también deseaban conservar la tierra^ desfrutar 
sus riquezas^ y mandar como soberanos.... ¡Qué moderación! f... 
Vaya! 

[3] Entiéndase esta palabra redociendof por inoendiándoks* 



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813 
aLarm, <pe dista «eflenta y cuatro leguas, proporcloDando sua 
jomadas de modo <]ue llegue al puente el 15 de Enero.'' 

179. Eo virtud de este plau, el General D. José de la 
Crus, que acababa de ll^rde España con el nombramien- 
to de Ayudante de la bridada de México, debía cooperar con 
la fíierza que se le confió á esta expedición. Diéronsele 
mil ciento veinte y seis infantes, y doscientos treinta y cin. 
co caballos, con los que decia gazconamento, que era capaz 
de batir ai ejército de Xerges, y se le destinó á Huichapa 
para que recobrase 'el comboy tomado por Julián Villagran. 
Según sus cartas (que bemos visto originales) á Venegas y Ca- 
lleja, se gloriaba de haber incendiado varios pueblos y haciendas, 
diezmado á los insurgentes, que pudo haber á las manos, y to. 
mádose cuar4o pudo robar, hasta las tijeras, cuchillos é ins- 
trumratos de herrero (1). Alentábalo á ejecutar estas hor- 
rendas maldades el Virey, pues en sus órdenes le decia es« 
tas terribles palabras: „Si la infame plebe intentase de nue« 
vo quitar la vida á los europeos, entre V. on la ciudad (de 
Valladolid), pase á cuchillo á todos sus habitantes, exceptúan, 
do solo las mugares y niños, y pegándole fuego por todas par. 
tes.,,.» En carta privada de 18 de Abril de 1611 á Ca- 
lleja, de propio puño, le dice de este modo: „Vamos á es« 
parcir el terror y la muerte por todas partes, y á que no 
quede ningún perverso sobre la tierra. ••• He hecho quintar 
el pttdilo de ZapoíiUtc^ que asesinó dos soldados: á otra eje« 
cucion que haga de esta naturaleza, serán todos cuantos ha» 

He. Sepan estos bandidos qué quiere decir guerra á 

muerte (2).>> 

180. Marchó Cruz de Huichapa para Valladolid, robando^ 
le la plata con que se le habia servido á la Sra. viuda de Cha- 
vez, y denunciándola por insui^nte, porque se la cobró al 
partir de su casa; ¡tanta fué su villanía, y quién sabe á qué 
mayor exceso lo arrastraría su inmoralidad. . . •! Llegó por 
fin á Valladolid el primer día de pascua de Navidad, don- 
de á la noticia de su aproximación hubo un motín contra los 
españoles que estaban presos, pero que pronto sufocaron los ecle- 
siásticos; y como Cruz debía continuar su marcha para Gua- 

[11 Carta á CalUja detde Huiehapan, fecha 23 de No^ 
vienwre. 

[2] Y yo digo á mi$ leetoree. . . . Sabed que este monstruo 
que obraba asi, era tan eruel como cobarde; jamas se presen^ 
taba en las fias en campafka; era solo cfuM de bufete y pen- 
MisUh Secretario del Geaeral Cuesta en España* 



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su 

dalaxara, Veaegas le mandó un refnieaio da tropas al oíaa» 
do del Teniente coronal TrujUlo» y lú a^ció con el anciaa^ 
Biígadior P. Garcia- Dávila, para que cooiaviera eu juvenil 
ardbr; de eetaa palabras oaa Venegpaa cuando le avisa de es- 
ta disposición. •• • ¿Qué tal tendña de alqmtcanada la oabe«- 
za este mancebo! Ya lo veroBios constituido deapties el ver- 
dugo mas cruel y detestable que ha tenido Mortlia» 
V 181. Salió al fin Cruz de Valladolid, según k» órdenes del 
gobierno, y el dia 14 de Tlasasalca: halló situados á los aroe^ 
ricanos mandados por D. Kuperto Mier, en un cerro rodea- 
do de quiebras y bosques, sobre cuya eminencia tenia una ba- 
tería de diez y siete cañones, para suplir la fiílta de funlea. 
Las tropaa destinadas para bacer la descubiarta, fueron recba* 
zadas; pero no las otras destacadas por. diferent^i direcciones, 
que ' flanquearon las de los americanos, . El pormenor 4e esta 
acción se lee en la carta décima del Cuadro histórico^ toro. 
1 ? ; fué la única en que se halló Cruz, el cual pagó un trí* 
buto de justicia al valor de Mier* pues insultado este después 
en Guadalaxara, y tratado de cobmrde^ lo supe Cruz y le vin- 
dicó por experiencia propia. Esta «s la famosa acción dé 
Urepetiro, que costó caro á los españoles, povone despaee. de 
haber skb rechazados por dos vecei», se les voló un repuesto 
de pólvora, que les cansó estrago. Este triunfo se debió i 
D. Pedro Celestina Negrete, que coa su batallón de marina 
atacó á la bayoneta, dada la primera descarga. Hidalgo, pro* 
viendo que el refuerzo de Cruz á Calleja le dañaria orHK- 
i^hot trató de impedirle su reunión; de hecho lo consiguió; 
pero después de haber perdido la batalla famosa de Caldleron, 
do qoe nos vaiúos á ocupar. 



BATALLA DEL PUENTE DE CALDERÓN. 

162. El triunfo de Urepetiro por los españoles, que no lo 
esperaba Hidalgo, adoraieció á lo que parece á este caudillo, 
confiándose en la posición ventajosa en que se hallaba D. 
Kuperto Mier; y es creíble que si dos dias antes de esta 
desgracia hubiera ocupado el punto de la Laja, sus medidas 
4]le defensa habrían sido mas acertadas. El 14 de Enero su- 
po la aproximación del ejército real, y á las doce del día 
comensDó 6 salir él ejército americano de Guadalaxara, divi- 
dido en tros trozos: á la cabeza del primero marcharon Hi- 
dalgo y Allende con la mc^or infantería y artillería montada: 
campó en las llanuras- innwliatas al Puente de Calderón» <lon- 



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91& 
it 06 iiNintiiTD hasta U» ouatco de la tarde» en qae ao supo 
ctertameate la denota de Mier; por esta causa se movió has* 
ta la Laja: en a(|uella noche hubo junta dé guerra, en que se 
disoutié si se daría 6 9ó la* oedion: Hidalgo estuvo por la 
afirmativa, y Atiende por Im • negativa; ¡díseordaiKia fatal que 
dié loe peorss resdltadosl 

193# Un oQcial de grándw eooocimícntos, y testigo pre- 
sencial, roe hizo la nelaoion siguiente: ^^u. 1& tarde del Id 
de Bnero llegó CaUeja al parage llamado la Joya, sobre el 
eamiiio de GUÍadalaxara, y como y» se aristaba la ñierza de 
Hidalgo que se suponía muy nuoMCosa por la gran polvarér 
da de sus columnas, se campó tomando posición á la &lda 
del cent) qne se heXh, á la izquierda de la Joya. Una par. 
tida suya de reconoeiniiento, se encootró con las avanzadas 
americanas, tuvo un oorto tiroteo, y regresó diciendo, que el 
cjéretlo era moy numeroso: redoblóse la precaución en am-* 
bes campos, y te pasó la soche al vivac: los aioencanos 
moltíplicaron sus lumbradas, y no hubo noredftd por ninguna 
de ambas partes. 

194. A la manasia siguiente, Calleja dtvMÜó su cgército en 
dos trocesi dio la isqoienia al Conde de la Cadena con coa* 
tro piezas, y la derecha la tomó en persona con lo restante 
del ejémto. Se le mandé al Conde qne contuviese los mo«* 
vimienlQS de los «nnenoanos por la doveeha, mas sin compro* 
meter acción, mientras Calleja atacando decididamente las po« 
siciones izquierdas coirtfarias, iba ganando terreno para obrar 
después las dos divisionss de consuno sobre la loma de Cal* 
deroD, donde por las espías se sabia que estaba la mayor fuer* 
za. De facto, se pusieron en marcha ambas divisiones^ y se 
comenzó ¿ realizar con buen suceso. Eran muy gruesas las 
americanas, que se ranetas ' quizá por los mochos puntos de 
apoyo que teman i sn retaguardia, sin considerar que toda 
vetirada «s siempre un movimiento de debilidad para el qoa 
la hacev y de aliento para el que la cansa. 

180. Ea estos choques hubo pocos nnertos y heridos: en- 
tre estos últimos lo lué el Coronel Empatan, y muchos do 
los americanos, pon la diversidad da armas^ y sobre todo, por 
BU desigualdad. En este estado se realizaba el plan de U 
división de la defoohá ñelmente ; pero fué preciso variarlo, 
porque el continuo Aiégo de la división de la izquierda, in« 
diicaba hállame en apures, como así fué; tomóse entonces la 
tesohioion de retrogradar, y veiver á tomas el camino real 
para auxiliar la división del Conde de la Cadena, compro- 
metida. Encontrábanse en esta marcha ronohos soldados dis* 



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8ie 

peraos de la izquierda, dragones, j caballos muerto»: solo al 
ascendiente de Calleja sobre la tropa, pudo reunir á muchos» 
y que yolviesen á la carga. 

186. A la subida de la loma, después de pasado el paen« 
te, supo este General que la división del Conde habia intmi* 
tado tres ataques, y que en otros tantos había sido rechaza, 
da: al reunirse ambas fuerzas, se le dijo que en el parque 
ya no habia cartuchos de bala raza. El Comandante de la 
artilleria Ortega, dio orden estrecha de que se reunieran las 
diez piezas de artilleria que llevaba, y que no se hiciese fue* 
go con ellas, sino hasta no hallarse á tire de pistola de la 
gran batería americana. 

187. Mientras se efectuaba la reunión de estos cañones, 
se reanimó un tanto la división del Conde, con la vista de 
Calleja y el resto del ejército. Una y otra fuerza formaron 
en línea de batalla con la artilleria de frente; mas como loe* 
americanos querían impedir estos movimientos con su conti- 
nuado niego, exigió esto alguna contestación; y hé aqui que 
una granada de & 4, tirada coidra la arden de que no se hU 
ciese fuego, pegó en uno de los carros de municiones de loe 
americanos, y lo voló, notándose luego su horrible explosión 
y estrago. Calleja emprendió la marcha de frente pararon, 
per el fuego k tiro de pistola. La explosión del carro no 
solo produjo un gran daño en los americanos, sino que ade- 
mas incendió una grande área de terreno de un pajón altoi 
y muy seco, cuyo humo excitado por una horrible ventisca 
que hubo aquel dia, hería de cara al ejército de Hidalgo; ¡tal 
fué su desgracia, pues hasta loa elementos pelearon con* 
tra él! 

188. Esta notaUe circunstancia (ocurrida en 18 de Junio 
de 1809, con dos mil españoles mandados por el General Bla- 
ke en Belchite) harto común en la guerra, y el movimien** 
to, firme del ejercito de Calleja, introdujo gran desorden en 
los americanos: su artilleria llegó á mezclarse con la de Ca- 
lleja, al mismo tiempo que los dragones de Emparan caiga- 
ron por la izquierda; asi es que en un momento el campo que- 
dó por el ejército real sin tirarse 3^ un tiro: sorprendióse es- 
te al verse dueño de noventa y dois piezas de todos calibres; 
¡tantos se hallaron en su gran batería! solo restaba tomar una 
de seis cañones situada en la cima de una loma, último pun- 
to fortificado de los americanos. Para esta operación ae des- 
tinó una división competente, quedando el resto del ejercite 
sobre Calderón á la expectativa, como so verífícó. 

189. A las cuatro de la tarde salieron varíes cuerpos da 



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81T 
etkilléria al alcance de loe ameneasoi dísperaM; nada par« 
iicabr hicieron, y regiesaron entrada la nodie. Salió también 
otra partida en demanda del Conde de la Cadena; regreaó 
•1 dta ngniente, y prcMató au cadáTer lleno de heridas y con* 
tuaiooea de toda chwe de inatrumento% en qne ee cebó la aa. 
fia de ata eneaúgoe, como otra vez se ha dicho» Pudo ave* 
vignane que cayó en una emboscada, donde le echaron laaso» 
lo arrastraron y saciaron en' él aquella misma foria de que 
nianifesló estar poeeido, cuando insultó á los de Querétaro. 
86pose que un mulato llamado Lfno, fué el que le dio muer* 
te; y 4 mi juicio fué el de igual nombre que excitó el tu-* 
multo de Granaditas, pues no se le pudo encontrar en Gua-* 
aaxuato. 

19a* Durante la acción, el fuego fué vivísimo, podiendo decir* 
se que en toda su duración no faltó una bala en el aire: los 
venados, lobos y coyotes, tropezaban despavoridos por toda aque- 
lla comarca y selvas, con el horrísono estruendo de la arti- 
llería, saliendo de sus madrígueras, y lo aumentaban el estrépito 
de algunos miles de caballos que en grandes masas corrían 
por diferentes direcciones; parecia que la naturaleza moríbun« 
da daba el ultimo gemido. No es posible que un escritor me« 
xicano deje de afectarse de estos sentimientos sin derramar 
hilo á hilo muchas lágrimas, que se mezclen con la tinta; no, 
esa serenidad está reservada al escritor sagrado, que al refe. 
rir el horrendo deicidio de Jesucristo, se muestra calmado, 
cual un sencillo y pasivo ezpectador, limitándose á decir con 
sangre fíía. • • • Aüi lo cruci/icarcn; porque su pluma era guia- 
da por un espíritu divino, que escribe para que todo el mun- 
do le crea, y no se le tache de parcial. Los generales ame* 
rioanos hicieron cuanto estuvo de su parte: nadie podrá in« 
culpar en esta desgracia á Hidalgo; antes por el contrarío, 
la posteridad justa, llena de estupor preguntará atónita: ¿qué 
hombre es éste que en brevísimos dias trastorna un imperio 
cimentado por tres siglos con la fuerza, apoyado con inmen* 
sos tesoros, y sostenido por el fanatismo y superstición mas 
grosera? ¿quién es este hombre que conduce como por los ai- 
res cañones de enorme peso, allana las montañas, y parece 
que juguetea con la naturaleza burlando su resistencia? ¿quién 
es este, en fin, que convierte en un momento en leones los 
corderos, y que al horrísono eco de una trompeta hace sa« 
lir de las chozas humildes, morada de la paz, á los pacíficos 
labradores, trocando la esteva y el arado por el fusil y la lan« 
za, y al Sacerdote la estola y el incensario por la cota y la 
espada? Fuiste tu, Hidalgo magnánimo, genio de libertad, in« 



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S18 

signe defensor de ún paebto eaelavizado! á Ü'se te debe ée-» 
ta inexpUcabie .metamorfosis; ¡Sombra augusta y gcoeroaa, re* 
posa tranquila en el seno de la paz*.*.! S¿ boy neoeeitaras 
de eonsuek), yo te diría con Lucaiio lo que Pumpeyo Yenci-» 
do en los campos de Farsalia * por Cesan ViUrix cauwa diis 
placuüf sed vkta Calonii si los dioses protegieron la oaosa de la 
tiranía de Cesar, el virrioso Catón sutragó contra ella) vale mas 
el voto do este romano justo, que el de todas las meléfícas 
divinidades. • • • ¡Orgulloso Calleja, no te envanesacas con el pom« 
poso título de Cen^ de Caidertm^ con que te Aia condecorado 
tu petulante orno; bumíllate, acordándote que es título gaim* 
do sobre la ruina y sangre de las preciosas victimas que in- 
molaste; sangre inocente, sangre pura: triunfaste, pero sobre 
virtuosos y desgraciados. ¿Qué bombré de bien envidiará tu 
«riunfo??. • • • (1). 

[1] No opina de e¿te modo D* Loremo Zavala e» tu En. 
sayo bistorico de la revolución, Unto 1 ? , fagina 61; fues du 
ce que /os caudillos principales se descuidaron de los medios 
de defensa: gran falsedad. Dieei que esta hataUa nos cosw 
K^. • • • mas de éiea y ocho mil muertos, y doble númeio de he- 
ridos: apenas podrid decir airo tanto CalUja para ensabar su 
ghriuf aunque se huüese eekado mn azumbre de eatalam r^no á 
pechos^ Dice que esta batidla nos costó mas descrédito qne Im 
de Acuko: nótese que la una no pasa de una escaraamása que 
duró una honti y la otra urna bataUa terrible. Dice, en fas: bu-» 
yendo los caudillos, derrotados por un gefe español llamado Sal. 
cedo^ en la villa de Cbibuahua el dia 21 de Marzo, y hechos 
fMÍsionevos, ftieron fusilados iomed¿ataímente* Creo que mereeia 
serio él que escribió tmio y tan garrafal desatino, por meterse 
á cosas que no sabe ni entiende^ y por engañador. Saicede era 
Comandante general, y residía en Cbibuahus, punto wmy dis*- 
tante de las Norias de Bajan^ donde fué prisionero Hidalgo 
por Elixondo, como después oiremos, éalc^ no supo de esta 
€»arion hasta que se le dio parte, y remitieren les presos, que 
fusUó^ parte en Chihuahua, y parte en Duranga: tampoco hubo 
acción en Bajan, sino una sorpresa y prodición criminal de 
Elixondo. Menos hubo ninguna acción brillante, como dice 
davala, página t5d, en Acatita de Bajan, dada por d Lie. D. 
•ignado Rayón. La que dio fué en Piñonesi punta bien dis^ 
tante de Bajan, (mando sabida la prisión de los primeros ge^ 
fes se dirigía -para Zacatecas. Lectores miosf guardaos de crwr 
ese oráculo que miente desollaiamente. Prestadme vuestra atendan 
para pillarle al aire algunos garrafales delifios, sin entrarme de^ 



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Wl. Ailn(|tle ti frhinfe de Calderoh lo obáuto Calkya éli 
la tarda M iuerei 17 de Elnero, ee anotavo en mi caaipo, y 
•ntró en Gua^lazara el 21» Uevando mas de doecieatoe lumibree 
loiBadofl^ caat de bt mitma amnefa que eá GtrnnaxoatOy eofiío prt« 
aioneíoe de guerra» para dieusark» j fufilarloe, como lo liiao con 
•Bce de ellos, eaire estos al Coaiaodbnte de la artillería da 
Hidalgo, Mr* Fleofaier, extraogero^ que tuvo la desgracia dé 
aer herido en el principio de la aoeioa» por le <fue hizo futir- 
cha falta para la diraccioa de esta arma. Thbb horas despitea 
entró Craz; saludáronse estos dos tigres congratnkíndose coa 
sos matanzas. £1 Virey dispuse que este continuai» con sa 
expedición para S« B^ con lo qae aviló la disputa del mal». 
do que le correspondía eooo mas antigao en el |[rado de Ge^ 
aeral que Calleja. Cuidó esta en el momento de reataMecelr 
ks autoridades, j á niagmM juagó de buena intsncioñf come 
lo dice en carta á Venegas con e^aa-expiieflianeSé « • • ^Y aunu 

teméttmeni0 en eZ examen de loe mmánetabki |iie cwHéné eet 
xttncido de tmbueUs. Conunxemce per pefueíteeee. Al P. Ta*' 
kaumtee h Mama carmelita, no era Hno mereeáarioe le éU ié 
emia en Chfo^áqliU^ p no nació ema en Lima* Pagknae 41 |^ 
44^ tamo. 1 ? . 

Eñ la pagina 46 éiee^ que en ¡ai QaeéUte ie México se 
Itataban pHmewhe id derecho Social: pimkmlmmte eeo eré íé 
que proJubian las españoles, y ene remares los oidores Agnirr^ 
y BáMer. En ia pagina 03 dice. , • • Qae é, Corregidor Do. 
mingue^ de Querétaro, kafña recibido árdenee de la AudiertoiSí 
para prender á Hidalgo. Qaíen loe recihiú [si se diénm]Ji»é 
d In$endén»e EiaSio de GtumaxnaUh eñ eum íerrtíorio éiübñ 
ubicado a paMo de Dolores. AiMo las Mi é D. Ftantííteé 
IriartCf Administrador de la mina de Rayas, y no pudo efsc^ 
iurlas, porque Hid^dgó estaba ya leoantado, por aviso que di6 
é AHende la esposa dd Sr. Domingotít, pffr nsedio id Aleáis 
és de la eáred de Querétsao Ignacio Ferety cayo eringe é todu 
M^eíscia, yd de otros dos correes, cosieé tfMa Señora. 

Zaoála üama á Allende Córond dd regimiciaó de te 
Xeiaa, úo sm sino Capitán; d Coroné era D. Neirciso Mt^ 
Ha de la Cantd. léO bauHza Uamándolo Mijael, eré ia^ada^ 
por ía gracia de Dios. Uama é TnuoUlo Brigadier dd sjer^ 
eéo éspa^kd, y apenáis era un dm^He Teniente Coronel. 

Dice en la pagiiHt 55, fiie Venegas asó de pmpuesim 

astutas y dilatorias can Hidalgo, para dar tiempo y /orinar an 

Kueeo ejército, que dentro de hre^ dertató las masas de HidaL 

^ PantwOmlíiine fteto 4odo lo coñXmrió^ no quiso hi am f¥^ 

TOM. xn. 41* 



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€yiQ no estoy seguro de ella, he* creído \iáiT del leuguájger de 
^la benignidad, para inspirar confianza.'' Coidó osimiamo de 
restablecer el tribunal reroiucionario ó Junta de aegurídad, en 
.el que ae colocaron algunoa de lo« que tributaron maa adu¿ 
laciopea á Hidalgo, é nicieron mas daño que el ejército, poea 
*0cgaroQ muchas cabezas. Para apoyar la pretensión que te* 
nia de dar premios á su ejército, infiínnó al gobierno con mas 
.espacio de lo ocurrido en la batalla de Calderón^ „No pue- 
^o menos de manifestar á V. B. (le dice^ que solo en fuer* 
za de la impericia, oobardia y desorden oe los rebeldes, ha - 
jiodido esta tropa visoña presentarse en batalla del modo que 
Jo ha hecho en las acciones anteriores* • • « pero ahora que el 
enemigo con mayores fuerzas y mas experiencia lia opuesto 
fnayor resistencia, la he visto titubear, y á muchos cuerpos em- 
prender una fuga precipitada qué halnia comprometido el honor 
de las armas, si no hubiese yo ocurrido con tanta prontitud al 

cibir l0$ pliego$ que le tragermí lat dos comisionadoe Camargo 
y Arias, á quienes echó un ajo mayor que. los de Corella, faU 

iando á la polUica y á la decencia Si se huhieran oidú 

sus proposiciones^ $e kaMa evitado la guerra^ ó hdsko sobre átros 
principios. 

En la pagina 85 dicCf que Xjrcieana sucumhió. • • • Ja^ 
0nás; murió atacando á los españoles d 13 de Junio de 1814, 
en la costa dd Sur^ junto á Cayuca. 

En la pagina 86 dice, que D. Ramón JRayon, Migado 
por los sentimientos de padre y esposo^ capituló y enir^ la 
fortaleta de Cóporo. Es fcdsOf capituló porque se le sublevó la 
^iciaUdad dd fuert/s^ á la que hizo firmar la capiiulaeian co^ 
$no tengo demostrado. Véase la carta 35, íómo ^9 dd Cuadro 
maórico. 

En la pagina 88 dice, que D. Manud Teran vino á 
México , después de la capitulación de cerro Colorado. Es fal' 
so, porque no se le permitió; se quedó en Puebla, y ni aun se le 
quiso dar pasaporte para Europa. A vista de esto yo discd^ 
po á D. Mariano Torrente^ escritor de Femando VIL respee- 
, to de ZavalOf p^que á lo menos aqud escribió sobre las rda* 
ciones que remitieron á su amo d Rey, Venegas y CaUefa, así 
como d Cronista Berrera sobre las de los conqmstadores; y por 
otra parte, no se halló en d teatro de los sucesos como Zwm» 
la, y que pudo averiguarlos con crUica hasta de las viejas de 
Mémco. 

Este buen Sr. la forma de todos los personages de quie^ 
tm hablOf tratándolos á algunos como á wu>s petates: no se des» 



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a2i. 

|»arage eft que se había üiiroduciJo elde«»I¡eDlo y do^rden.'^' 
^Q carta de 29 de Enero dice: ^Este vaBto reioo peaa úe^ 
masiado sobre una Metrópoli, cuya aubsiate^ia vacila: fasfiatu*- 
ralee, y aun loa miamos europeos, ést&n conven^idoi; de laa veo*: 
tajas que les resultarian de uo gobierno independiente; y sí i 
la insurrección absurda de Hidalgo se hubiera ^ppyado -.sobra) 
esta basa^ me parece según observo, que hubiera sufrido muy 
poca oposición.*^ : ; 

192. Eataa verdades son importantísimas, y es precisos con- 
fcaar que en esta parte, Calleja discurrid com^ jun profuiidoN 
político. La voz de mueran los gpicbupine^ o] optarlos, .to« 
marles sus bienes, y ejecutar en ellos toda clase de arrope- ^ 
llamientos no podia dejar de dar los resultados qqe vimos;* 
obróse sin plan, ó sí se tenía formado, sin duda que abQrt6^ 
solo puede disculparse esta conducta por loe dos años de ul« 

cuida con respecto á tu penonOf y procura ponerte en. buen lu*^ 
gar; pero e$ hvm conocido^ y su nombre cqusa pavuru al pro*t 
mmdarse^ como cuando se habla dd tabardillo en Qaxaca^ giist 
los vi^as dicen: Ave Mariá Purísima. Hé, hech^ esUu iadifio^ 
eioneSf porque como Zawda ha escrito en P^riSf dándose gran[ 
iono9 y procurando explicarse alguna vez á Iq Tácito, graife y 
sentenciosamente, podría algún pobre hombre dedmi^arséy ju^* 
rar en las palabras de su kistoria^ comió si fuese texto, de Jo d& 
nuestra reootudon. Yo podría escamondarla y presentar multi^ 
tud de errores; me he contentado con indicar algunos^ de hechos^ 
notorios á todos los mexicanos^ sin obligación de entrar en ma^^ 
yor examen^ Juzgo _que debo hacer h que d famoso Dr. Gon^, 
ztüitos^ tenido por d Epitecto de los mexicanos. Comisiónalo el 
tribunal dd Proto^Medicaio para que le Judese cargos á un cu- 
randero que hábia matado impunemente á muchos injclices, sin tí. 
tulo [como lo tienen para hacer otro tanto los esaminada*]. Pre- 
sentado enjuicio el reo, le hizo d interrogatorío sigvieniei 

¿Cómo te Uamasf-^Señorf Leonicio, [por df^ír Dionisio]. 

¿Qué oficio tienes?"-~Senory Zurujano, [pordecirCimju.no]. 

¿Dónde lo has aprendido? — Señor, en el Espital, [por 
decú: el Hospital]* 

Gonzmitos entonces se lo quedó mirando, y le dijo: Ahora 
bien.: hombre qUe no sabe ni cómo se llama, ni qué oficio tie* 
ne, ni donde le há aprendido, no merece la pena de la ley* • • • 
Yete con Dios, Leonicio; eres una bestia, y á pocos has de en-* 
ganar» Escribir una historia sin saber ni aun los nombres de 
hs primeros personages que Jígurqron en día, solo ha sido (2a^ 
do á un Zavala. 



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trage« <|ue precedieron á la revoluetoiiy y perqué eil lo po* 
Kttoo 6B imporible cambiar del odio al amor. Calleja inm— 
tié 6ft 80 preteBflÍM» contrayéndose por entonces á que á I09 
aoldadoe se lee concediese un escudo en cuya orla se expre- 
sasen las tres acciones en que se hubiesen hallado, exceptuán- 
dose únicamente de esta gracia el que se hubiese conducido 
mah ' ora ñiese soldado ú oficial, á quien se le colocaría a! lado 
izquierdo del pecho* 

103w CoBTencido Venegas de la exactitud de estas y d^ 
otras muchas reflexiones, otorgó por fin á la solicitud de €^« 
l^itt^ y como siempre es bueno dar barato de |o que poco 
cuesta, mandó grabar en la casa del Yalenciano D. Vicen- 
ta Pelpeito, mas de seis mil escudos pajra soldi^tlos, y tres*- 
cientos para oficiales, que se remitieron luego á Calleja, Eran 
una cascarilla de cobre plateado, en que se velan dos leones, 
sosteniendo una targeta en que estaba escrito en abreyiatam 
el odioso nombre dé Femando Vil., y arriba por orla se lei« 
esta insoripeioa..*. Venció en ActdcOf Ouanaxuata y OdU»^ 
ton» Hé aquí con lo que se engalanaban aquellos mengna«* 
dos: hé aqnf por lo que se batia^ como fieras y derramaban 
hí sangre dé sus hermanos. • • • /O misen hominesf ¡O aum* 
fnm enim esí rehus inanef Hasta que cogieron los españoles el 
fruto de su sistema mezquino en materia d^ empleos con los ame. 
vícanos» • • • economizámilos á uñ grado indecible, se los hicie* 
ron desear, povque eran hijoé suyos infatuados con la brillan* 
tez y fiítutdad; vínoséles la ocasión de ornarse con esta Ta« 
gatela; y esta spñ^l que debieroi) tep^ r como un Sambenito, y 
como la marea del parricidio,. \% estirt^aron, como los romanos 
una corona dé laurel en los dias en que cultivaban las virtu- 
des cívicas. ¡Con. razón Hamo Calleja á esta distinción dd 
pura imaginación. No se contentó con este escudo, pues 
prodigó caprichosamente varios titulajos. A un Craüego alto, 
flacOk narigón, viva imágei^ de D. Quixote en cuerpo y obras, 
y tanto, qu9 pudo ser el tipo del ideal de Cervantes, lo hizo 
primer granadero del ejército del centro. Jaouta se desnndaba 
este autómata, dormía con botas y espuelas, y estaba á puQ. 
to de coinbatir cojk endriagos y demonios: fiíé vecino de Co* 
Kma, donde hizo ' capí talf que entregó á Calleja para que ar? 
maso soldsdQS. El ejemplo de este triste figura, no filé se* 
guido! por; sus paisanos, aunque él los exhortaba díciéndoles: 
unémonpSf unéjnonos, (por decir unámonos). Esto desesperaba 
á C^Heja, como había desesperado á Abarca; y asi es, que cu 
carta de 28 de Enero decía desde Guadalaxará 1 Venagas* 
entre otras cc^s: i,¿No debe causar la mayor admiración, qn¿ 



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922 
fteodo esta ona guerra, caya diráa es él extenniaio de los eu^i^ 
ropeos» 86 haya» maatentdo estos en la inaecioo 4 vista dat 
peligfa, bvysBcb coktrdenento en vez de reunirse, tratando sot 
li> de sus inte r es e s , y se mantengan ahora pacíficos expe^a^ 
dores de ona luolia en la que les toca la mayor parte, de* 
jtndo que los americanos, esta parcUm noble y gemerosa que 
con tanta fidelidad ha abrazado la buena causa, tomo i su carga 
la defensa de sus vidas, propiedades 6 intereses (1)? Este perju*^ 
dicial egoismo cunde por todas partss. • • .^^ Como este ¿e^ 
había levantado cuerpos de españoles para engrosar su ejéiw 
cito, y ellos se resistian i servir, representaron al Virey, y 

Írincipabnente los de Celaya, que al fin consiguieron su intento* 
U cnipeAe de Calleja en hacerlos soldados era, porque temia 
Hmse dia en que los americanas se tomasen contra ellos. 
y,Me hace Aierza (dice en dicha carta) que no eaista ya ni aun 
á>rma de un cuerpo de earopeos, capaz de pacificar por ti so* 
lo el reino, j de restablecer el 6rden. • • • eíya fuerza mús dk*. 
fia 4Ü fffypiú Hempo mayor Hguridad da las tropat dd reina (2)^ 

194* Concluye Calleja diciendo: „que los pocos que se ha* 
biaii prestado á servir, ex¡|[ian toda clase de miramientos y 
disünciones contra la disciplina militars creían que hacían 
mucho favor en alistarse, y espiaban el primer momento pa* 
ra retirarse 1 sus easas.>^ Venegas se quejaba de le mismo» 
añadiendo, que las partidas de guenüla levantadas en Méú* 
co al mando del Capilan Briagas, hablan causado tales des* 
ordenes, que fiíé necesario disolverlas. Efectivamente, eran 
anos hombres inmorales, que cebaron stt saña en los infeli* 
ees é inermes pueblos y pasageros: muestra de esta tela filé 
el asesino Cencha^ qae pertenecía á aquella reunión de tigrest 
incendió la villa del Carbón y otros seis pueblos de aquelhi 
conmrca: era borracho de solemnidad, y en el ecceso de sn 
crápula, llegó á condenar á muerte á un hijo suyo es Tex« 
cuco, que impidieron sus paisanos, aguanlando á que se le 
quiti^ la tranca; en fin, los gachupines, estos señoritos mí* 
raados, estaban acostumbrtkdos á que los criollos los defendió* 
sen desde la conquista, en que los Tlaxcaltecas destruyeron á 
los Mexicanos, y los españoles percibieron el frato. 

195. Destinado Chíz por Calleja á recobrar el puerto de 
S. Blas, emprendió sa marcha con rapidez, excitado por el 
deseo rabioso de hacerse de un coft'ecito de alhajas de gran 



{1] Ágraééeemoi loe elogioe, pero loe renunciamoá, • • • ei 
docto no apilaudfi^ nudo; ei d necio aplaude^ peor» 
[2] £eia predicción tuvo eu cwnpUmienio en 1831. 



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534 

valor» de que tuvo aviso oportuno, y supo proporcionarse el 
laoce de pillarlo* Tepic y S. Blas estubau gobema^doa por 
el Pedre D. José Maria Mercado, Cura del pueblo del Agoa- 
lulco; mas la iolriga, en que nos llevaban muchos palmos de 
ventaja los españoles, estaba manejada diestramente para re* 
cobrar aquellos puntos importantes, y era instrumento de ella 
¿>. NusoUls Santos Verdín^ Cura de S. Blas, como él mismo" 
refiere sin pudor en la Gaceta de México (1). Mercado aban* 
donó la artillería situada en un punto que creía inaccesible; 
se retiró ¿ S. Blas; mas allí ñié victima de una contrarevo^ 
lucion suscitada por dicho Cura, y tuvo la. desgracia de mo-, 
rir despeñado en una barranca, donde se encontró su cada* 
ver: Cruz ahorcó i Zea, compañero de Mercado, y en S. Blas 
al anciano padre de éste. Es cosa digna de notar que este 
gefe asegure que también ahorcó al Padre Mercado, como se. 
lee en la Gaceta de México: hay hombres que tienen á mu-^ 
cho honor mostrarse crueles y sanguinarios, y este es uno de. 
ellos. Regresó pronto & Guadalaxara, nombrado ya Presiden*, 
te de la Audiencia por Venegas. Calleja estaba impaciente 
por regresar 4 S. Luis, donde tenia su casa é intereses. An- 
tes de partir, erígió otra Junta ademes de la de Seguridad, que 
denominó de Caridad y requineum de bienes de europeos, al 
modo del tribunal de intestados de la Audiencia real de Mé« . 
xico; esta corrió con la exhumación de loS cadáveres de loe 
europeos asesinados, para hacerles unas solemnes exequias;, 
verificáronse incluyéndose en la hosamenta la del Conde de 
la Cadena, é hizo de Orador el famoso Fr. Diego Bringas 
Encinas; por jnipuesto algún texto de los Macabeos seria el 
théma de su oración. Mientras Calleja plañia por aquellos di., 
fiíntos, otros hacian lo mismo por las once víctimas que bi« 
£0 inmolar á sus manes el dia 11 de Febrero, y cuya ejecu« 
cion mandó el Capitán español D\ Ramón Soto^ 

196. Luego que llegó á Guadalaxara D. Manuel Pastor 
com una regular fiíerza, compuesta la artilleria y otros útileii 
de campaña, partió Calleja para 8. Luis Potosí, teniendo el 
dolor de que le faltasen trescientos granaderos de la Colmn^ 
na, y de que hubiese muchas bajas en otros cuerpos, porque 
quedaron muchos en el hospital; pues como decia en carta 
confidencial á Cruz: ^jUu Putas y Id Calor le acababan su trofaJ^ 
Auméntesele la pena de estas pérdidas con la noticia del sa« 
queo y ruina de sus intereses, causada por la revolución de 
6. Luis; y sin duda que acabó de acibaraiie kt derrota quo 

[1] Núm. 22, pág. 142 de 12 d» Febrero de 161L 



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935 

liabí^ flufiído OQ Lie. Rcyea, unido con !>• iV. Ilag9rrtj maer. 
tos en la acckiii de Sta* María del Rio, qae dio á estoe do« 
eaitdíUos el lego Herrera, caando caminaban con un refuer-* 
zo de tropas para engronar su ejército en Guadalaxara, Es. 
ta acción filé ruidosa, pues en ella perecieron setecientos hom. 
bses, y se les tomaron once cañones: murieron sus eefes, y 
ezcadiéndosB en crueldad los insui^ntes, mataron i los pri. 
sioneros. Es mucho de extrañar que de este suceso no ha* 
yan hablado las gacetas de Mélico, ni hecho mención D. 
Mariano Torrente en su Historia de la revolución Hispano^ 
AmerieanOf escrita bajo los auspicios de Femando VI1«, en 
que campea la* acrimonia contra los americanos, con la íaK 
ta de exactitud. Esta obra es en su línea lo que la de Solis 
en la de la Conquista de México; el uno consagra su pluma 
en loor de Venegas, y el otro en alabanzas de Cortes (1). 
Pre^o pagó esta maldad el lego Herrera, pues tomó el runi. 
bo del ▼alia del Maiz, y en 25 de Marzo (1611), lo atacó 
D. Diego Czarda Conde en el cerro de la Cruz y del Fie», 
ehero, lo puso en dispersión, le tomó cuanto llevaba (que no 
era poco en dinero^: Herrera y su compañero Blancas, huye* 
ron á la villa de o. Carlos, cuyo Comandante los halagó, y 
les dio un baile; mas en él los apresó, y dentro de poco ílie«- 
ron pasados ambos por las armas. Calleja tuvo muchos trabajos 
para llagar á S. Luis, porque los campos y las rancherías 
estaban agostados de todo punto, sin pasturas ni alimentos: 
marchaban con Calleja tres ejércitos á un tiempo, uno de sol* 
dallos, otro de rameras y perros de ostos, y otro de vivanderos^ 
mendigos» y gentes holgazanas que andan á la merodea, y 
poreion de coches para las familias de los oficiales. Armátmn- 
se bailes nocturnos, y las músicas de los cuerpos divertian á 
sa esposa y i sus áulicos. Este era el asunto de las conver- 
saciones de sobremesa de Venegas, en cuya tertulia se le da. 
ban buenas dentelladas 4 Calleja, y él á sy vez se las daba 
á Venegas en las suyas, y en las cartas privadas que dirigía 
á Cruz. Esta es la época en que se manifestó la rivalidad 
entre estos gefes, y que no terminó sino cuando Calleja lo* 
gró sobreponerse i Venegas, relevándolo en el vireinato. 
. 197. ¿1 orden de los sucesos pide dejemos á este gefe en 

. [1] Si alguno dijeie que mi pluma hace lo miimo con res* 
pecio á los inturgeníesy le podré dedr que desapruebo la . con* 
^hicta de estos en lo que lo mereceny y cuatub censuro la del go* 
biemo español^ présenlo los documentos que la compruebaUf pota 
no ser creído bajo mi palabra. . , 



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S. Luis» apréétánfloib fnira la expadicton de Zacateéa% y Éa«^ 
bareándoeo cual tigre sediento de sangre, con la qae hizo der^ 
ramar de cine» infeiícesy y entre elíos un Lie. Trdlest los 
que tenían este título «tnn gustosisímaniente eacrifioadoo por 
los españolesy pues los reputaban por los p^ncípales autores 
de la revolución; y cierto que no se eogañabaní amábanla loé 
americanos en razón de que conocían Sil justicia y ne c esi üa d| 
conocimiento reserrado entonces 4 los letrados. 

198. El ejército de Hidalgo marchó en desorden pñta, Agvas* 
ealientes, cometiendo desmanes por los lugares de su tiinsí-* 
to: daba motiro entre varias causas el alto desprecio conque 
eate g^fe se veía tratado por Allende y su oficialidad^ como si 
él hubiese sido la causa de tamaña de%;raci&, y Alleáde siendo 
de profesión militar no hubiese sufrido otra iguid bn Guana* 
xuato dos meses antes. 

199. El Lie. Rayón pudo recoger después de la batalla fot 
caudales del ejército, que bien ascendían ¿ trescientos mil pe* 
ses. Reuniéronse las reliquias del ejéreito en Aguascafien^ 
tos een la división de Iriarte» ñierte de dos mil quiníentoo 
hombres, y habilitada oott medio millón de pesos en caja. Cea 
labróse una Junta de oficinles en la hacienda del PaveUon^ y 
en ella se acordó cólifiar el mando político á Hidalgov y el 
de las armás á Allende» con el pomposo titalo de íhmerúUm 
mo. focú después se acordó en Zaeatecas, que el ejéreito mur^ 
chase en varias divisiones á la Villa del Saltillo. Hidalgo se 
quedó en Matehoalai y Allende partió en socerfo de Akm* 
nez; que^taba aAiena«ado por el geib español Cordero; mab 
ya tres días antes de la ncciob de Calderón, Ximenez había 
obtenido un triunfo completo sobire cA Comandante Ochoa em 
el puerto del Carnero; agregóse á este tríunlb el que coba» 
guió contra Cordero en el punto de AguA-*Naeva, á «quien sos 
mismos Soldados pueiéton en manes de Ximenes* 

200. • Pbr eeftofe nHsoios días se adhirió á la inc^^endencia 
d Teniente Coronel filrasolido, t levantó á faVoir de esta caob 
sa las Cuatro provincias del Oriento; "maÉ conde pretendie* 
se ser Teñirte General, y no se le otorgase; y ademas le 
instigase el Obispó dé Monterejr, D. Prikno Felieiano Mai!% 
que Ée indultase» cambió casaca, y se comprometió á entre- 
gar las personas de los generales de la insurrección. 

801. Llegad Anetidé del SaltitK % inco^rado con Hi- 
dalgo con el reéto de laé fUeirsíMis de cnatro Mil hombl^s, de* 
lerminanon pasar á Norté-AMricá, tóh el dinero y tropa éHl» 
quedando dos mil quinielitos hombres con Abésolo qué no He^ 
gó á tomar el mando; y asi es que este recayó eti D. %n|« 



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827 
#ío RayMiy y de sus iegundos Arrieta y Pooce. De becho; 
m lealizó k> iicocdado» y B^arcbsban segaros de efectuar su em» 
presa; pero loe seguía deatle aquel punto la tmidora Tigilac- 
^a dé EUzoodo, de acuerdo con la Junta de Seguridad de Mon» 
dovay formada de gachupines ricos. Necesitaban pasar los ge. 
Aérales piecisamente por las Norias de Bajan» y proveerse allí 
de agua; por tantoi efa el lugar mas á propósito para apaña* 
Lm^ vúrienida ademas fatigados de sed, y en desorden. Hé aquí 
coflao se refiere este becho en el Fenol de Chihuakua^ nümé» 
co 51t tomo 1 ^ » de 2*4Í de Setiembre de 18d5| donde se tenia y 
leodrá presente este suceso para siempre. 

202. „La acción (díoe) fué el 21 de Marzo en el citado Iu« 
gar< XiOS insufgenles estaban oreidoe de que nuestras tropas 
salían á recábirios y escoltarlos hasta Monclora. £1 Capitas 
P. Ignacio EüízoDdo que las mandaba, había colocado cincuen- 
ta heísbres en la rsUguardía» para que apresasen y amarrasen 
4 loe que de^ba pasar libremente porque no hacían reeísten-* 
cta: su división constaba de trescientos cuarenta y uno hom-i* 
hes; pues aunque después se le mandaron saccesivamente dos 
leliierzoe con euatrocieatos veinte y cinco hombres, eslos no 
pudieron llegar, al liesipo que se travo la refnega, aunque- 8ir« 
vieron mucho para otras atenciones. Lna insurgentes camina* 
ban en la forma aig«i6nte« Iban un Fraile y un Teniente Ge* 
aeral eon cuatro 4otdados,. que habiendo saludado al cuerpo de 
EUsMmde sin demostración hostil» pasaron sin oposición, y ea« 
yeiK>o ep manoe de los cincuenta hombres referidos: sucedió 
le mismo eoa. otros sesenta que les seguían inmediatamente: 
iba despnea un ced» coa mugerea^ que pasaron sin novedad» 
al que seguid otro en que iban Allende, Artas y Xicnenez; y 
babiéadoseles intimado rendicíei^ AUende los maltrató tratan* 
doloe de traidores» y (fi^paró una pistola á Elízonde, que re* 
tiraidq el Cuerpo no sufrió daño alguno, y mandó hacer fiíe» 
go aebre el eoche» de que resulté herido niortalmente Arias^ 
^ue aouríó ' después^ y también el hijo de Allende. Visto esto 
poK Ximenea» saltó del coche y se entregó prisíoneroi suplican^ 
dM que eesase el fue^), como se ejecutó. Paaareti snccesíva* 
mente oomo catorce coches con los demás gefes y sus fitmi» 
UiMH eaooltadps; por unos- doce soldados que se rindieron. Cerw 
raba esta proCQsioQ el coche de HídalgOi 4 quien escoltaban vein* 
te bombreff presentadas ks armas, que tambíe» se rindieron. 
Prssqa ya estes gefes, y bien asegurados coa tropa suficiente» 
ae diaígió Küzdado con eiento y ciaeiientA soldados» contra 
jMoe quinientos que y<^itan^ atrás, formando la retaguam- 
dia» y después de haber becho fuego por ima y otra pai^ 
TOü. m. 42. 



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8-28 
te, 86 pasaron á Elizondo muchos soldados dé los que hablaa 
desamparado en Agua-Nueva á Cordero: otros se rindieron, y 
los demás so dispersaron, siguiéndoles en el alcance lia tropa 
de Elizondo unida con treinta y nuere Comanches, Mezcaleror« 
y algunos otros indios da la misión de Pellotes que hicieron 
baatanto destrozo en los fugitivos. Últimamente, se dirigió 
Elizondo contra la artilleha; primero contra tres cañones, que 
en lugar de entregarse los artilleros pusieron mano á las me« 
chas para hacer fuego; mas no les dio tiempo, cayendo sobre 
ellos con prontitud y eitraordinario denuedo, matando un ar- 
tillero por su propia mano: los restantes fueron muertos por 
los indios, y asi es que atemorizados los que conducian la 
róstante artilleria, se rindieron, y se concluyó la empresa. Pre^ 
súmese serian cuarenta ó cincuenta los artilleros: los prisíe- 
neros fueron ochocientos noventa y tres. £1 dinero tomadot 
acuñado y en barras, se cree pasaje de medio millón de pe« 
sos: los cañones apresados fueron veinte y cuatro, calibre ds 
4 á 8, con mas tres pedreros, y muchas munifíones de guer-^ 
ra. El Capitán Bustamante derrotó asimismo en Lareda un 
cuerpo de doscientos y mas americanos, que conducian trein* 
ta y dos mil pesos del Obispo de Monterey, represó el dine- 
ro, é hizo prisionera ¿ toda la escolta. 

203. Los reos principales se condujeron á Chihnahoa, y 

Sarte á Durango: formóseles causa, y en la de los principa- 
as como Hidalgo y Allende, hizo de Fiscal aquel D. Ángel 
AvdUh que debió su libertad al Conde 'de Santiago de la La* 
guna en Zacatecas: muy pocos españoles se mestraroo »gra« 
decidos á esta clase de ^vores, pues por lo común los pagaban 
con la perfidia y traición. El Cura Hidalgo fué degradado y 
consignado á la jurisdicción ordinaria por delegación que pa- 
ra este acto hizo el Sr. Olivares, Obispo de Durango, muy á 
pesar suyo. Consultó la sentencia de muerte el I^c. Bra- 
cho, letKtdo de Durango. En el Cuadro Histórico he impug- 
nado los fundamentos de su sentencia. Hidalgo fué puesto en 
el calabozo número 1 del Colegio de Jesuítas de C^ihuahuat 
y Allende en el número 2 del mismo. El primero fué fusilado 
en 80 de Julio de 1811. En 20 del mes anterior lofiié Allen- 
de, pues como la formación de su causa militar fué mas su* 
cilla, fué también mas prontamente sentenciada. 

204. He presentado en el Cuadro Histórico algunas cir« 
cunstancias que nnanifíestan le heroicidad de ánimo con qus 
Hidalgo recibió la muerte; ahora debo añadir otras qoe in-^ 
^can la grandeza de su alma, y sobre todo aquelta gratitud^ 
virtud deeconocidaí ó á lo menos poco cultivada de sus one< 



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tBÍgos. ' CaidtíwDlo en sa prisión qd Cabo, llamado Ortega^ y 
no D. Melchor Guaspe^ mayorqmn^ Alcaide de aquellas caree* 
les. La víspera antes de morir, con un carbón escribió al- 
gnnas poesías, que cuidaron de borrar prontamente loe espti^ 
notes, y solo se pudieron copiar aunque con mucho trabajo 
estas: 

Ortega^ tu crianza ñna. 

Tu índole y estilo amable, 

Siempre te harán apreciable 

Aun con gente peregrina: 
Tiene protección divina 

La piedad que has ejercido. 

Con un pobre desvalido 

Que sto^knta vá á morir, 

Y no puede retribuir 
Ningún favor recibido. 

Melchor^ to buen corazón 
Ha adunado con pericia 
Lo que pide la justicia 

Y exige la compasión; 

Das consuelo al desvalido, 
En cnanto te es permitido, 
Partes el postre con él, 

Y agradecido Miguel 

Te dá las gracias rendido. 

205. He aquí el testamento de Hidalgo, marcado con el 
sello de la gratttdd á sus bienhechores: he aquí la centrase- 
ña de un hombre virtuoso* Agradecido y virtuoso» son sinó- 
nimos, decía, Cicemn. 

206. Dispénsenme mis lectores les diga con la franqueza que 
me caracteriza, que no he podido copiar estas poesias sin es- 
tampar sobre el papel mis íágrinas* . Me he revestido de to* 
dos los afectos de aquel hombre, á quien traté y con quien 
comí muchas veces en Goanaxaato en la casa del Cura La* 
barrieta, cuando era Párroco de la villa de 3* Fetipe. Su ín- 
^le saavisima, su conversaGtotf amwia y erudita, su popula, 
ridad y maneras caballerosae^ le gmngeáron alli mnchos ami- 
gos, comenzando por el InMidente Ruifto, que lo creia capaz 
de escribir la historia eclesiástica c«ando se perdíBscn todos 
los volúmenes en que está consignada. Ahora le contftmplo 
msfdlapdo si -^alibiilQ, cubierto de humillación. y vilipendio... 
lKai#mbitfgo¿ H», puedo j^noa^de deoidea á les españoles* lo 



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<^e Vele^'o Paterculo dice 4 Marco Antotito» eoando le re- 
cuerda el asesiosto de Cicerón. • • • Nada pudiste eortaodo 
aquel oeello divino, órgano por donde reeonaroD los elaino- 
ree de la inocencia oprimida, j de la libertad encadenada* • • • 
La bonroea memoria de aquel hombre será tan dnradem, co« 
mo la del imperio romano en que figuró con gloria suya^^Y 
bien, españoles: ¿con la mnerte de este Candillo habéis extin« 
guido la revolución? ¿Habéis as^gorado para siempre la dorai-* 
nación de esta tierra que usurpasteis?» • • • Ciertamente no; de 
las cenizas mismas de ese cadáver que con grita insana, sal- 
vas, cohetes y repiques, c^ebrais, van á salir vengadores de 
su sangre y ultrages: ella será semilla fecunda que multipli* 
cara los defensores de la independenoia. Cortasteis una cabe- 
za á la Hidra de Lerna; pero no solo le han brotado siete, 
sino setenta veces siete; verdad que espero demostrar en los 
libros siguientes. Permítaseme que esparsa sobre el sepulcro 
de Hidalgo las bellas flores de la poesia, que un hijo predi- 
lecto de las Musas y Mayoral de nuestra Arcadia, consagró á so 
memoria (1). 

ODA. 

Eternidad, sin playas^ Ooceaao^ 
A cuyo seno, en rápida corriente. 
Camina el criado ser, del mexicano 
La fama, honor y gloria juntamente 

Sorviste despiadada: 
Ya son obscuridad, silencio, nada. 

jTambien, tamlñen kn seres sabrehononos 
Cuyo dmno áltenlo y noble empeño 
Temblar hizo en el solio á los táranos^ 
T sacudir el pavoroso saeiío, 

Bajjs eternos cuidados 
-(• Han de eer en tns «enes «eultades! 



Vevdagos deteslaUei^ ¿tantas signos 
• Jifo divina gmndeca en esas mates, 
Que émis vosotros de mirar indignos. 
Como imneUes no tornan 6 i m f wto wtee 
Loe bracos homicidas 
' Robustos solo 4 crímenes yberidasf 

{1} m Sr. B. Pnmt^(» Múimd Saneh$»4e Tagte, JIqwv* 
mñtame id Cm^gresa genenU for el áí p M tlmmm ^ ás MmUtrn^mt 



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Parten lot golpe» fei«iiMa&do ü «felés 
Vuela en ^09 H BRierie; ¡flerb féúñ 
Para el A»áÍMa«y aempiterKo duelo! 
Raedan loe muayéa só iteae^dk af%iMii 

La vida un tanto lucha; 
Cedo d áO) 7 dé ifsáet un /oy/ té a Jcn éha . 



¡Akmuí iluitM8t ffeaeroMe alina% 
Sombras jm yertae, veveimados niaiMe! 
iDó hule dejando vktoríotaá paloiae 

Y á meelra patria «itfe Mbíoeoe camif 

Parad, parad un tanto;* ••• 
Quizá padíera. vneitro tríete IknÉo. • • • 

QüáaA abnczadee de los onerpoe earoe^ 

Y boom á booa aveetro ninno «lievto 
Procurando íaHuiriir» . ^ • qoiaá tomaros 
A la vida»*** tal tos «I almo bitento 

Al cielo conmoviera, 

Y el averno sos prem ftevdtúéflra* 



Hidalgo, Hidal^ valeneso Allende**** . 
¡Demente knagmar, ilosiea vana! 
Nadie ée elles respomie, nedio entiende; 
Echó sobro sos lábiee pttrca «finiat - 

Con mano detestable, 
El sello del síkacio imljptrtaibaUe. 

Jamas, |0b! mMica. el pecho, mviJícano 
Treguas dará «1 Mor* Ei qaso hoqrendfr 
La memom oxidar epnaiera en vano; 
Fija siempre eslprá, per siempre mnd^ 

De la sangre hervidora 
El lago que á la tierra devoeloni* 

Aquel ?Kgo toraar trémulos sfMB 
De los tronóos nina estrepiten; 
Convulsiones de mlseiDS despidos; 
Vida eo^re* j auierte lacha cpog^osa; 

Razones comenzadas, 
Y aun en la toea bi nútad, hdailási 

¡Imágenes, de honori que eternamente 
Gralwdas se;Teráa eaJa 



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882 



Da la angostiada mexicana gentes 
Amargando las horas de aa gloria, 

Y enmedio á am contentos 
SollooBOS arrancándole y lamentos* 

¿Contra infernales golpes, qué valieron, 
Claros varones, las hazañas vuestras? 
Después que el globo de fulgor hincheron 
De patriótico zelo puras muestras, 

¡Ay! ¡Ay! la safia impía 
B&rbara 00 manda á la región umbría. 

¿Dó están los triunfos. áempre Mpetidod 
¿Los laureles y palmas, qué se han hecho? 
i Donde el esfuerzo que en terror sumidos 
Tuvo á nuestros contraríos largo trecho; 

Tantas virtudes puras 
Asoadnro dé esta raza y las futuras? 

Nada del golpe guareceros pudo, 
Ni del Anáhuac los llorosos ruegos, 
Ni de aliíia libertad él. gemir mudo 
Bastaron á templar ímpetus ciegos; 

Y ya entre heridas ¿eras. 
Sois á ]fL patria victimas primeras. 

Obscura .soledad, silencio eterno, 
Succede de proezas al ruido. 
Llanto á los ojos; paik el pecho tierno 
Solo quedan pavor, triste ¿Irmido; 

Y el labio «n loco. zelo, 
Culpa les hombres, .y se .qncga a) cieto* 

O ya la. himhre matínal .destierro 
Las pardas sombras de la noche fría, 
O el negro ocaso presuroso encierro 
£1 postrimero resplandor. del dia;^ 

Ora letombe el rayo, 
O at|ra trenquila non ^eite en Mayo; . 

Ora feUiE y. libre d meiieano 
Se dicte leyes y su hogar posea; 
Ora le oprima despiadiáa mano, 
Y de m ise ri a s -vicúma se vea; 



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¿33 
SeráD lof vueáfroá hecho» 
La .grata ooupacioo de aueatcoe peobof* 

De la alma libertad entre loa doñea, 
Nueatroa nietoa dirán á aua hijueloas 
fyEsta dicJui os legaron hs varones 
Padres de vuestros claros ¡nsabueloSf 

Que am su muerte y penas. 
Rompieron de la patria las cadenas." 

Luego despuea en pláticaa aabrosaa 
Lea contarán laa lidaa deaigualea, 
Laa victoriaa y guerraa hazañoaaa. 
La prudencia y eafiíerzoa inmortalea, 
De loa clarea Caudilloa, 
Que con aangre limaron nueatroa giilloa. 

De aiglo en aigloa» y de gento en gentea 
Irán en loor perpetuo vueatroa nomlvea, 
Hidalgo. • • • Allendb. • • • gefea enúnentea» 
Hijoa del cielo» gloría de loa hombrea; 

Y vueatra mortal vida 
Eterna hará la pátría agradecida. 
CAirrí:. 



t207. El Cura Hidalgo fué degradado en 29 de Julio de 
1811, encapillado el 30, y ejecutado el 31. Eataa circuna* 
tanciaa conducen mucbo á la hiatoria, aunque el que la ea» 
cribe no puede menoa de decir con el aábio Padre Maria- 
na:. ••• J^esada cosa es relatar sus uUrajes, nuestras mismas 
y pdigrosy y cosa muy vana encareceOas con palabras^ der'm 
ramar lágrimast exhalar sospiros.^ 



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m 



%^%/%«»»i%%í^»<»'%^<» < »^%^^^%^«%%^%^»^»^ 



hlBRO QUINCE, 
CONTINUA EL GOBIERNO DEL VIRET VENEGAS. 



19 4Bntee laa realoa ordenes recibidas en Enero de 
1815, se registra I9. dada en 31 de Julio de 1814, firmada por 
el Ministro D. Miguel Lardizabal, que 4 la letra dice: 

,,Exin6. Srl — Siendo conveniente por muchos respectos 
saber el verdadero origen de los alborotos y sediciones que 
se han experimentado y todavia se experimentan en algunas 
de esas provincias, y que consten en lo venidero de un mo- 
do auténtico los fines, agentes y medios con que se soituvie. 
ron y generalizo roa, y también aquüILos que contríbiyeron á 
ininocaüos ó exiiagiiLrlas; de manera quü el todo de mk nar-* 
^cion ttirva ^n lo succesivo de una útil advertencia pitra ert- 
íar la rcngvacion de tan tembles males; quiere el Rey que 
T* É. encargue iumedíatnmeate k uno^ ó mos sugataa de co* 
iiQctda literatura, eagacidacJi madurez y cntojio, el eicribir en 
eMilo sencillo y correcto unaa Momorias, en que se deacriban 
imparcíulmt'nto y con todn . tc rilad, bfijo d método, drdetl y 
división que mejor les pa recio rfí, runnlos sucesos de esta es- 
pecie han sobrevenido en esos países del distrito de su man- 
do, desde la ausencia y cautividad de S. M.; las causas que 
los han ocasionado; carácter é instrucción de las personas que 
sugirieron y figuraron en los mismos alborotos; objetos que se 
propusieron en ellos; medidas que adoptaron para sostener sus 
ideas; las que se les contrapusieron con la mira de frustrar sus 
designios; qué auxilios y ayuda recibieron exterior é interior. 



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935 

wmiBsílei qué ligai 6 pacto íbitnaroB, 6 intentaron formar en 
otras provinciaa de la monarquía» ó de reinos extraños, con to« 
do lo demaa qoe fuere del caso, y conviniere para ilustrar la 
■latería, y dar ana completa y exacta noticia de las ocurren- 
eias militares y políticas que ha habido en el largo curso de 
tan desgraciados acontecimientos; procurando también acom- 
pañar los planes y documentos originales que sea posible ad- 
quirir á costa de la mayor solicitud y diligencia, para com- 
probar los hechos, y convencer plenamente de su realidad, y 
desvanecer las dudas y falsedades que por la diversidad de opi« 
niones é intereses particulares se suscitarán probablemente en 
otros escritos en que se tratará tal vez con siniestro empeño da 
desfigurar en todo ó parte lo que se dijere sobre estos asun- 
tos. Lo participo á V. E. de real orden para su puntual cum- 
plimiento, en la inteligencia de que es la voluntad de S. M. 
que y. E. proporcione cuantos medios y auxilios estén á sus 
alcances á las personas que se ocupen en este trabajo, y cui« 
dando de romitlrme las Memorias y documentos originales lue- 
go que se concluyan, y hayan terminado los disturbios, y des- 
pués un duplicado en que estén testimoniados en debida for- 
ma estos miamos documentos; quedando ademas un triplicado 
do todos i^tos papeles también testimoniados, en la secretaría 
do ese Gobierno para la debida constancia. — Dios guarde 4 
V. E. muchos años, Madrid 81 de Julio de 1814. — Lardéxa» 
ftoZ.— Sr. Vírey de Nueva España (1).>* 

2 9 Yo ano mi intención á la del Rey Femando VIL, y 
deseoso de que la posteridad vea comprobada en la parte po» 

[I] Calleja ofreció el cumplmie$Uo de esta real arden en 
Carta núm* 7, tom. 261, y nombró para escribir la historia á dos 
gochufines, y dos criollos. De estos fueron Beristain y el P. Brin* 
gas: de aquellos el Brigadier Espinosa palias Hipotenusa, porque 
tenia unas narices tan deformes y largas como las de Tomé Ce- 
eial, compadre de Sancho Panza}, y al poeta Ramón de la Roca. 
Bin duda que este querido de las Muscm emprendería su obra ba¡jo 
sus auspicios, haria algunas jácaras ó romances para los de- 
gos, como los dd caba&ero del Ave María, é el de findolaques, 
ó se propondría imitar al cansadísimo autor de México Coo-^ 
qaislado, muy propio para llamar el sueño. Ninguno de estos 
escriios hemos visto; tal vez hs habrá poseído D. Mariano Tor« 
rente, para zurcir su fabulosa historia; lo que si podemos ase* 

rar es, que confiarles semejante empresa á dichos hombres, fkié 
mismo que encargarle á Pelagio que escribiese un tratado de- 
la Gracia, y á Arrío, ofro de la Divinidad de Jesucristo« 
TOM. m. 43. 



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336 
9ible la verdad de los hechoe que' refiero» pof U9tim(mio irre« 
cusable de los mismos españoles; y para que no se diga que 
iojustamcQte los teugo por fomentadores de una revolución que 
por su mano agitaron, voy á presentar dos documentos que 
ellos han procurado ocultar; documentos de que todos hablan, y 
muy pocos han leído. 

„Núm. 1. — ^Mevbrete: — El real Consulado de México 
expone á F. M. muy poderosas razones^ en demostración de la 
legalidad^ justicia y comfeniencia de representarse los españoles 
europeos de América en las Cortes extraordinarias de la nación, 
por personas de su propia clase y nombramienío, cuyas fundo- 
nes no pueden recaer en los diputados americanos sin agravio 
ni peligro; y pide la gracia de que se concedan á los europeos 
americanos de Nueva España sus diputados en el Congreso na* 
cional soberano, elegidos por los Consulados de México, Vera^ 
cruz y Guadalaxara, Juibüifúndose en el Ínterin á los dipuia^ 
dos D. Evaristo Pérez de Castro, D. Manud Antonio Garda 
Herreros, y D, Agustín Arguelles, de defensores suyos ante d 
Poder Legislativo y ante el Ejecutivo, por convenir asi á la 
conservación y paz del Nuevo Mundo. 

1. „Señor. — ^El dia 19 de Diciembre del año itóximo pa* 
sado, se publicó en esta capital con las formalidades acos- 
tumbradas el real decreto de 20 de Agosto anterior, que noá 
tomamos la libertad de transcribir literalmente. 

2. f^aiB. evitar toda equivocación en la inteligencia del 
y^real decreto de 14 de Febrero de este año, convocando, di- 
sputados de los donunios españoles de América y Asia pa- 
tera las próximas Cortes, se ha servido declarar el Consejo de 
^Regencia de España é Indias, en nombre del Rey núes- 
„tro Sr, D. Femando VIL, que no debe entenderse la con- 
„vocatoria, como suena, de los españoles nacidos en Améri- 
„ca y Asia, sino también de los domiciliados y avecindados 
„en aquellos paises, y asimismo de los indios, y de los bi« 
^oB de españoles é indios; en cuya virtud, si á unos ú á 
„otros no se les hubiese tenido presentes para las elecciones, 
„deolara S. M. no haber sido su real ánimo excluir tan be- 
i^ieméritos vasallos, acreedores á la consideración que les pro. 
>,fesa, y dignos de la representación que deben gozar en el 
^Congreso nacional como verdaderos españoles americanos; 
„a8egur¿ndoles con toda la sinceridad que anima 4 este jus« 
.,to gobierno, que su intención es conservarles el goce y po. 
;MS8sion de sus legitimes deiechos; pero si en alguna provin- 
.,cia se hubiesen hecho \e^ elecciones contra el tenor de es* 



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887 
^ta declaración, no ea la voluntad de S. M, inhabilitarlas, á 
nfin de evitar demoras y perjuicios; reservándose nombrar ó- 
«remitir á las Cortes cuando se hallen congregadas, el nouK 
,,bramientD de defensores que representen en ellas á los in-* 
„cUo8, ínterin que se arregla el método con que deberán ellos 
,»niíflmo8 elegir sus representantes.^^ 

8. „ ¡Tener derecho á la representación nacional, y ha* 
eerle ilusorio 6 ineficaz con un sonido simplemente erróneo! 
¡conocer el error camal de la palabra, y no enmendarlo por 
adiciones 6 expedientes suplementarios! ¡confesar el agravio, y 
enejarle subsistir representación nacional á los indios, á los mes- 
tizos! ¡defensores provisionales á los indios, y no para los eu- 
ropeos americanos ni para los mestizos! Estos transportes do 
admiración y de dolor, se ahogaban en el corazón generoso 
ée los españoles europeos de América, por sus respetos inde- 
lebles á la magostad, por su confianza ciega en la circuns* 
peccion nacional, por su firme adhesión á la unión publica, 
por su aversión invencible al espíritu de partido, y por el no- 
ble orgullo de ser superiores á la reclamación de unos dere- 
chos, que aunque inviolables y sagrados, se miraban por la 
Metrópoli en aquel tiempo como privi1egk>s de honor, ó esti- 
ma, insignificantes para el orden politice, según se puede in- 
ferir del real decreto antecedente. Pero, Sr., el aspecta de las 
cosas ha variado; Y. M. emprendió la grande obra de la reor- 
ganización del cuerpo español: V. M, dedica ya sus cuida- 
dos paternales á la felicidad indiana: Y. M. ansia entraña** 
blemente el bien relativo de estas regiones venturosas: Y. M« 
acoge y solicita con magnanimidad t^os los pensamientos que 
puedan conducir á este objeto digno de sus desvekis: Y. M. en* 
euentra sin embargo producciones que no son muy sinceras, ideas 
que no nacen de un patriotismo muy acendrado, y mociones 
quu deben al paralogismo, á principios innatos, á lecturas 
indigestas; y los espigóles europeos de América so conside- 
rarían ellos mismos como verdaderos traidores á la patria, si 
no rompieran esta vez su silencio modesto, para elevar reve- 
rentemente á las Cortes soberanas la voz de la experiencia, 
de la razón, y de la imparcialidad. 

4. „E8tos vasallos fíeles, á quienes la distancia de pa 
cana imprime el amor patriótico hasta el entusiasmo, han se- 
guido atentamente y con inquietud exaltada los pasos de la 
opinión pública de la matriz sobre las nociones de la cons- 
titución colonialt y^ la reconocen extraviada, vacilante, y en- 
vuelta en. tcódas seductoras y siniestras, que la deben perver- 
tir sin mucha tardanza, privando al poder legislativo, y aun al 



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338 
ejecutivo, del consejo de la opinión públicaí norU de sus moa 
importantes deliberaciones: han consultado con la agítacioa 
propia á tan grande asunto las discusiones públicas, y las 
resoluciones venerables de la autoridad suprema, j creen ver 
embarazados é indecisos 4 los padres de la patria; á unos 
con la pesadumbre de hallar en defecto su ciencia por falta 
de conocimientos prácticos, y á otros luchando con las preocu* 
paciones connaturales, 6 de una larga habitud que resisten 
á la reflexión: han rastreado diligentemente varías instruccio* 
nes cometidas por los ayuntamientos á los diputados ameri- 
canos, y advierten en ellas las manos indígenas que las han 
escrito: examinan las noticias generales, y no recogen sino 
tristes presagios en las gestiones prematuras, procedimientos 
extemporáneos, y providencias discordes con la legislación jui* 
ciosa de los antiguos sensatos españoles, que debieron á su ma* 
duréz característica, el reposo y la paz de tres siglos. 

5. nVna perspectiva tan terrible, exagerada sin duda por 
Io8 espantosos infortunios en que nos ha abismado la barba-» 
la é insultante revolución de las Araéríoas, ha alarmado, Sr., 
á este comercio leal« que olvidando sus desgracias amargttSt 
tiembla hoy por la suerte de los países en que vive, y por W 
de la cara patria, si ellos le faltan en ia ocasión. El pri« 
mer deseo de estos hombres zelosos y sensibles, era dirigirso 
en DiputacioB á los pies de V. M. para asistirle con su ex* 
periencia en la obscura y difícil carrera de las reformas ul— 
tmmarinas, donde las intenciones mas santas no salvan del 
error; pero aun este proposito loable han debido sacrificar al 
don precioso de la csncordia, abandonándolo á la discresioB 
de este tribunal, que en ley y en conciencia no puede pree* 
cindir de adoptar la cansa de sus representados, ó para ha* 
blar propiamente, la cansa de la nación, del bien y de la ver* 
dad. La institución del real Consulado de México, nos exci- 
ta á consagrar nuestros desvelos al servicio de Dios, y áA 
Rey, y bien de la Universidad, y á solicitar todo provecho^ 
evitando el daño según la expresa ley 12, título 46, libro 9 
de la Recopilación de estos dominios, por una obligación le* 

Íral fundada por un acuerdo con los sentimientos unánimes de 
a Universidaíid, y por una consideración justa al voto general 
de los europeos americanos. E^te Consulado recibe, poes, sobre 
si el cargo de representante de los de su distrito, que formaB 
boy la mayoria absoluta de los del reino, y no pueden hacer, 
se representar de otra manera sin comprometer la armonía en* 
tre las diversas clases de la sociedad, demasiado agitadas ya 
eon tos horrores de la sedición. 



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%Í9 
6. i,En Io0 CMOS nece6arí<»y dice la ley 25 del libro f 
ittitulo citado*, podrán el Prior y CóD8uIe« nombrar personaa 
vque vayan 4 hacer y solicitar los negocios que convengan 
»fiiera de la ciudad, y enviarlos á esta nuestra corte con sa- 
alario competente, con que sea con licencia de los vireyes.^^ Y 
como la ley anterior daba al tribunal, letrado y solicitador per- 
manentes para los asuntos ordinarios, es conocido que la ae^ 
tual habla de casos extraordinarios como d presea te, y que 
atribuye al Consulado la facultad de despachar los comisiona^ 
dos de su agrado ante la real persona; facultad confirmada 
por la posesión. No obstante, una premeditada atención á las 
criticas circunstancias del dio, nos hace diferir el ejercicio de 
unos derechos que jamas han podido tener motivo ni uso tan 
argente, alto y útil. Si, Sr», el real Consulado de México, 
suspenda hoy la acción de esta prerogativa eminente y lison- 
gera, por obsequio á la confraternidad; pero por obsequio tam» 
bien á los intereses de sus representados, y á los de la na* 
cien entera, debe exponer á V. M. sincera y humildemente, que 
la caneurrencia de lo$ eepañdes europeoB de la América á loe 
CáríeM extraordinarias ds la nación españohf es legaU jvsta y 
eomenienUf y que ns puede ser suplida sin agravio por los di* 
piOados americanos. 

1. „Aquella concurrencia es legal, porque está mandada 
en real decreto emanado de la misma autoridad suprema que 
convocó é instaló los Cortes soberanas, y expedido expontá-* 
tteamente según resulta de su tenor en el exordio de este res« 
petuoso memorial. Los ciudadanos activos jamas pueden ca# 
reoer de la representación nacional relativa, cualquiera que sea 
su residencia en la nación; y aquella concurrencia sería siem* 
pre legal, aun sin la autoridad que la ha legitimado por los 
principios mtsuKM de la convocatoria, y por los principios uni« 
versales de toda representación nacional. Los españoles eu^ 
fopeos de estos paisas, no han sido contados en los lugares 
de su nacimiento, y no han optado á los nomlnrafliientos, ni 
participado de la elección en su patria, v en este concepto 
es legal naestra concurrencia desde las Indias; pues' que A 
4áuda3ano activo tiene el derecho de presencia en alguna par^ 
te, y le tiene por regla común en su domicilio. En las pro* 
▼incias de clases ó castas diterentes, una clase de ciudada-* 
nos activos preeminente ó determinada, no puede ser repten 
sentada por otra determinada clase, sin acuerdo preliminar, sin 
Qsarpasion, ó sin previa destrucción de la clase; y como la 
clase de que se trata, no es una clase de institución civil 
ftbrogable, sino una diversidad inherente de lanaturaleMy no 



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S40 

hay ^udá en que aquella eoncurrencla ora legal. En Vano 
te querría aparentar que loe europeo-americanos, aunque fof- 
malmente excluidos del nombramiento habían intervenido ó par. 
ticipado en la elección: no intervinieron, Señor, ni participa* 
ron en la acción, ni en la influencia en las elecciones; por- 
que ellas fueron obra pura de los ayuntamientos, compuestoer 
de criollos, por un vicio radical de su constitución. 

8. „Si la ii>portancia de un cuerpo por su estado privi^ 
legiado, por su fidelidad, por sus servicios, y por sus coboci-^ 
mientes, puede dar, y dá en efecto derechos incontestables á* 
la representación nacional, es justa la concurrencia de esto^ 
españoles europeos al augusto Congreso español. Su condi-' 
cion de Conquistadores sobre un suelo conquistado, hace de ellocf 
los habitantes primeros, loo predilectos, y los prívilegiados d^ 
todaHa América; y desdichados de nosotros, desdichada la Pe- 
nínsula, y desdichadas las Indias, el día que perdamos este 
nscediente, resorte y escudo único de la obediencia y de la 
subordinación. Su fidelidad parece de instinto, mas bien que 
un resultado del cálculo ó de la reflexión, según la vehemen- 
cia y extremos de su amor patriótico, cuyo comprobante es- 
tá en los .campee americanos, sembrados todavía de cadáveres 
europeos, que han sido víctimas de su obstinada, propensión A 
lá madre patria: vasallos leales, ciudadanos beriéficos, padres 
tiernos, esposos ejemplares, verdaderos amigos; su delito es \m 
afición á la tierra natal; y esta es una culpa que jamas se 
les perdonará en el Nuevo-Mundo. Dedicados al comercio, á 
la agricultura, á la roineria, y á las manufacturas, ellos son 
los autores perpetuos y únicos de la opulencia indiana, qué 
refluye inmediatamente en la matriz; pero sus servicios no se 
circunscriben á estas grandiosas operaciones: donativos ince- 
santes, préstamos continuos, y contribuciones variadas, son el 
placer del europeo, cuya bolsa siempre está abierta para loo 
menesteres y urgencias del estado; mientras que los socorros 
de los criollos no alcanzan nunca ni aun dos por denlo de loo 
suyos, á pesar de que se apoderan en cada generación por la via 
de las herencias, de toda la riqueza, de todos los tesores ame- 
ricaoos (1). Sin antípatiá contra los indígenas, y sin prevención 
nes contra <L pais^ los europeo-americanos observan y saben 
cabalmente el genio, las inclinaciones y los gustos de esté 
liemisferio singular, am como el valor de su adhesión á la Me- 

T 

1,1] La donación dd pobre no puede ser igual á ladd neo, 
ly quienes lo eran entre los mexicanos, estos, ó los españoHesI Hor. 
to hemos dado para que nos esclavizen* • • • . -^ 



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341 
tr6p<ii, *y los gradofi de la* recíproca utilidad en 'las rülacio* 
nes; conocimientos que se buscan» y que no aparecen por des* 
gracia en los momentos críticos de la necesidad. V. M . vé, 
|M2e8» que la concurrencia de los espuüoies europeos de la Amé* 
rica á las Cortes actuales, es justa por el lado del mérito. 

9. y»Los dominios españoles del Nuevo-Mundo, diBeren 
esencialmente del resto del globo en índole» costumbres y vi- 
da, y en los principios característicos del gobierno: el que se 
vanaglorie de entender su política peculiar, sin haber pisado 
eatas tierras, es por lo menos un hombre presuntuoso y su* 
perfícial, fascinado con la lectura de economistas extrange* 
roa, que manejarán bellísimamente sus colonias ó factorías; pe- 
ro que deliran al tratar sobro ¡[nuestras posesiones ultramari- 
nas, porque ellos se desentienden de las exigencias de estos 
Vastos imperios, y aun de la situación de la matriz. Los di* 
putados españoles del Congreso Nacional, deben desconsolar* 
se de no encontrar en sus miras profundas, eñ su sabiduría 
consumada, en sus asiduas meditaciones, las ideas exactas, los 
.conocimientos locales, y los avisos de la experíencia, que pi« 
jdoo esencialmente los grandes acontecimieetos sujetos á su de- 
cisión, y aun á su dirección: privados del recurso de los an* 
ligaos archivos, sin poseer ningún buen libro regnícola, sin 
confianza en la opinión pública, que se ha descarriado, y ex* 
puestos á la seducción de máximas agradables, desearán an* 
Ciosaroonte el auxilio de los hombres prácticos, cuyo juicio rec- 
to é imparcial, cuya instrucción acreditada, ilustrarifi -sus teo- 
rías, disiparía muchas impresiones siniestras, y fijaría de una 
vez la perplexidad angustiosa en que tropieza á cada paso su 
zelo patriótico, y m conciencia. Í3ajo cuyo punto de vista 
la concurrencia do estos españoles europeos á la Magestad Na- 
cional, es conveniente por todos respectos. 

10. „¡Ojalá que esta concurrencia pudiese ser reemplazada 
perfectamente por los diputados americanos! pero, Señor, hay 
cosas en que no es dísimulable la equivocacioB, y en que el 
jsilencio equivale á la felonía. No e$ti en él orden natwrálf 
ni aun en él arden socialf que él Áijo de una grande prih- 
vindaf capaz de ser nacianf adopte la causa de la dependen^ 
cia^ ni que preste su coraxon á los intereses de la Metrápo^ 
U en contraposición con los de su patria imaginada (1), de que 



[11 Aceptamos la confesión. Consecuencia.» •. luego está 
en el arden y en la naturaleza^ la guerra por causa de la inde* 
pendencia.».. Luego no está en la naturaleza degollamos^ y 
tratarnos como á fieras porque la sostemos. 



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¿43 

nos dmráA teftimonio Holanda y Portugal y de qae la Bspa- 
ña miarna es quizá hoy el ejemplo roas eficaz; y de aquí na- 
eerá un contraste penoso para los diputados americanos entr« 
sus afectos connaturalesi y su probidad reconocida. Tras de 
este peligro» superior á las fuerzas comunes del hombre, aso* 
tna otro de consecuencias poco desemejantes, y consiste en quo 
el provinciano, próximo 4 nacional, estudia afectadamente los de* 
Techos de su pais, sin combinarlos con los de la madre patria, 
y aun procurando ensalzar los unos, para envilecer los otros; 
de qtie procede un refínamiento de saber sobre aquellos, y una 
ignorancia absoluta sobre estos; y de que procederá también el 
conflicto de los diputados americanos, entre sus aprehensiones 
envejecidas, y su notoria buena fé. Aun hay otro peligro de 
la misma especie: el provinciano que aspira á nacional, se ha* 
bitúa desdo la niñez á aborrecer con mas ó menos intención 
las personas y las cosas de la Metrópoli, y á no juzgar nun» 
ta bien de ellas; cuya preocupación iuveterada, que no pue* 
de desarraigarse de improviso sin grandes esfuerzos, ofrecerá 
á los diputados americanos el combate aflictivo de las impre- 
siones innatas, contra los empeños de su honradez genial. Tri* 
butando, pues, por un deber á la justicia, nuestros respetos y 
consideraciones al reelevante mérito de los diputados ameri* 
oanoó, seanos permitido repetir á V. M. sumisamente, que elloé 
no pueden suplir sin agravio ni peligros la concurrencia de 
los españoles europeos de América á las Cortes extraordina* 
rias de la nación española. 

11. „Esta concurrencia era á todas luces legal, justa, con^ 
teniente é intransmisible» como que reunia en si la salud de 
la patria, y los mas altos derechos del vasallo; y con todo, 
90 ha frustrado hasta ahora por una locución impropia, pot 
la inoportunidad del rescripto, y por inconvenientes quiméri- 
€03) como lo testifica el real decreto preinserto. Parece, Se. 
ñor, que los derechos de esta naturaleza, derechos tan sagra» 
dos, imprescriptibles, y trascendentales, jamas deberían depen* 
der de las ocurrencias del error y del descuido, ni de ofas-i- 
t&culos minuciosos que muestran la pequenez, en lugar de en- 
cubrirla. En esta virtud, y remitiendo el éxito de nuestros de- 
Beos á la entidad de las razones expuestas, á las circnnstan. 
eias del tiempo; y «obre todo, á la justicia de V. M., el real 
Consulado de México como intérprete de las voluntades de 
tos españoles europeos de este reino, cu3ra mayoría habita hoy 
en Su capital, suplica á Y. M. rendidamente se digne coii^ 
tederles la gracia de hacerse representar en las cortes ex«- 
traordinarías de la nacioni por seis diputados suyos, aiitori<^ 



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943 
sando pura el nombramieiiio y demás efectos eocsiguientes, á 
los Priores y Cónsules de México, Veracmz y Guadalaxara, 
al respecto ¿e dos diputados por cada Consulado» con la &• 
cttltad de escoger en todos bs destinos y clases íadtstintaf- 
mente» de obligar los elegidos 4 la moeptacíoo de preferir lo» 
solteros» y ds extraer sus dietas y asignaciones de las rentas 
de los ayuntsmientos de las tres ciudades expresadas» que co- 
no froto de la contribución pública, sirven para el beneficio 
común. 

12. nEsta gracia implorada con la mayor sencillez y bue» 
na fé^ á impulsos del mas acrisolado patriotismo, sin ningu^ 
na intertencion de mirtu ainbiemas, ni de preeminencias cor- 
pótales, es, Señor, una disposición que se recomienda por sí 
miso», una vez que está oonfernie con el espíritu de la coas- 
tHoeioR presente espafiola, con el estado actual de los negó, 
cios ultramarinos, con la conveniencia recíproca de ambos 
Qmndos, con las intenciones del Poder Ejecutivo^ con los so« 
btinkes principios del Poder Legislativo, con las ingenuas in- 
dinaciones de sos oms distinguidos miembros, y con el voto 
unánime, con las instancias fervorosas de los hijos legUimoff 
que iodeados por todas partes de muerte y desolación, ac«M 
den al amparo de la madre patria. El aumento de seis di* 
potados 4 la población de Nueva-Espada, que cuenta cinoe 
miUoiieá de almas, le deíaiá todavia muy. inferior á s« nüu» 
iMse nalerial, y aun á su n^oaero fermal relativo. Si la de. 
signacion de seis diputados para U femilía europea, es supe- 
rior á ia soma de sus individuos, está ano mQy léíos de la 
eotidafll y valor de este cuerpo, que significa mas de la roí-* 
tad del reino, porque si signifícase menos, el equilibrio y la 
obediencia desaparecerian á la par. La refinidícion del nom- 
fammiento de di potados europeos en los Consulados regidos por 
loe europeos, es una necesidad de las circunstancias qoe se opo- 
nen á toda reunión páblici^ r secreta de las grandes clases 
de la sociedad, y cuya mediiJa es «aa perfecta imitación del 
níétodo prudente de los ayuntamientos criollos, en su «lección 
de diputados criollos. 

13. „Pero mientras que los leales europeo-americanos pro- 
digan su sangre, sus tesoros, sus esperanzas en fevor de la 
causa de la Metrópoli en estas remotas posesiones; mientras 
que su generosa roano derrama francamente los auxilios so* 
bre la Península infeliz, arrastrada al precipicio; mientras que 
desde una inmensa distancia de tiempo y lugar dirigen los 
roas ardientes votos por la prosperidad de la patria coroun, 
y por el acierto en las deliberaciones del Soberano Congre- 
TOH. in. 44, 



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344 
80 nacional; sus adversarios hipócritas, en cuya alma doiai«« 
nan sentimientos opuestos diametralmente, sus enemigos dis- 
frazados en hermanos, y cuyo carácter es la disiinulacioDy 
avanzan prodigiosamente en el camino de la perdición y rui- 
na de este aforoinado país, con la fatalidad de haber asegu- 
rado en el primer paso su segregación absoluta, inevitable pa- 
ra la época próxima de la renovación de las Cortes, como 
manifestaremos amplia y demostrativamente por otro correo, 
bajo el número 2, si contasemos con la confianza de V. M. 
en nuestro candor y pureza, y sanidad de intenciones. Sí V. 
M. creyese por dicha nuestra, en nuestra rectitud y buena /é, 
nosotros nos atreveríamos á pedir la detención de las discu- 
siones sobre toda novedad en el sistema ó régimen indiano, 
hasta que nuestros diputados se hallasen en el augusto Con- 
greso, y hasta que se hubiese consultado al Supremo Conse. 
jo, oido á los gobiernos, y acopiado datos en los archivos de 
estas regiones, donde existen la euna y raiz, las nociones, 
antecedentes, y pruebas de cada una de las leyes inimitables 
de nuestra célebre Recopilación. Pero dejando obrar en esta 
parte á la sabiduría y circunspección de ks Cortes, implora* 
mos la urgente y poderosa protección de V. M., rogando á 
sus reales píes, humilde y encarecídainente, que se digne nom- 
brar por defensores provisionales de los europeo-amerícanos 
de Nueva-España ante el Poder Legislativo, y ante el Ejecu- 
tivo, 6 los diputados D. Evaristo Pérez de Castro, D. Manuel 
Antonio Gktrcia Herreros, y D. Agustín Arguelles^, que cesa- 
rán en el cargo cuando sean reemplazados por nuestros dit« 
putados. Esta providencia interina no altera. Señor, el or- 
den y número de la asamblea, ni turba la marcha ó curso de 
los negocios, y nos nivelaría siquiera con los indios: nos pon- 
dría á cubierto de las medidas contrarías á la conservación 
de la Améríca, y nos fortalecería en la triste carrera que de^ 
beroos recorrer en este suelo de persecución, antes de aban- 
donarle á los rivales natos de la pátría. 

«,Dio8 guarde á ¥« M. muchos años.— México, 17 ele 
Abril de 1811.— Señor. 



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346 
^úm. 2. — Mbxbbbtb: — El real Canwkdo de ¡íéxico 
man^testa á V, M.ean mucha prolijidad y juicio (1), el estado de 
lae dpoereme castas de habüanies de la Nueva^Espatkh en ra» 
9om de su eantidadf ehUizaeiony índole^ costumbres, pasiones, de- 
seos y patriotismo^ de cuya combinación analtlica deduce natu^ 
raímente la verdad amarga^ de que aquellas remotas promneim 
no estém aun en sazón de ser igualadas á la Metrópoli - sobre 
e2 órdeHi firwia y número de la representación nacional; y des» 
pmes de áiscurrir en la injusticioj agravio^ peligros é inutüi^ 
dad de temíante proyecto^ indica d plan mas fácil, sencillo y 
propio, quiíÁ él único seguro para conciliar fa representación 
americana con la conserv<toion de las Américae. 

1. yySeñor.— 49i la historia antigua de los pueblos cultos 
«8 impenetrable pbr sus &bulas, fícciones y vacíos, y si la 
moderna padece por las pasiones, error y negligencia de los 
escritores; la historia antigua de la América es un caos de 
coofasion, y un abismo de tinieblas, donde los autores han ca« 
minado sin el auxilio siquiera de la obscura tradición, por la 
rudeza singular de su» habitadores, y donde cada uno ha íbr« 
jado patrañas 6 embastes á su fantasía y placer; y la histo« 
ría moderna no es en realidad otra cosa que un compuesto 
inforaie dé ibexáctitndcs é ignorancia, de noticias falaces, de 
hecboB exagerados, de auposieionee arbitrarias, y de cnentos 
adoptados sin discernimiento ni crítica (2). Los conquistadch 
res del Nuero-'Mundoy preciando mas de su espada 'que de 
su ploma; pero' sin olvidar nunca el interés propib, dlesfigti. 
•raban esencialmente tedai las cosas, casos y sucesob, s^gun 
convtenia al embellecimiento de su mérito, al lastre de sus 
'fNroéasas, y al ralor de sus trabajos. Los historiadores rognícó* 
-laa acudieron á estas relaciones pomposas, como á una fuen« 
te puraf y esparcieron la íklsedad y- el engaño, poniendo al- 
go dé su parte por obsequio y ensalzamiento del héroe quo 

^ {i] Es -el ^ le faka, y parece que lo pidió prestado en 
la jaula' número 1 de S. Hipólito, como verán mis lectores, 

[2] Ninguna nación dd universo puede lisonjearse de que' al 
relatar su proeedencia^ no se hayan mezclado algunas fábu^ 
las y JUeiones; solo la dd pueblo de Dios está libre de estos 
defectos, pues su escritor fié insuflado per d E^spiritu-SaníOf pof" 
que así cenoenia á sus designios, para indicar al hombre ddirtcnén' 
te su caida, la necesidad de a/i Reparador, sin el que no podia sal» 
-varee, y d cumplimiento essáoto de lae promesas de Dios hechas 
por los Profetas^ 



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840 
ffioh\iliball» míeniffa9^ qut los extrnogerof ejeitiaD «u envidia 
y mordacidad en nuestm parcialidad grosera» afiisüdoa de un 
ijustríeicoo dodamador español 4^ quiso hacerae memorable íl 
.eJ4>eB8a& de la verdadera gloria nacional, y que »i lo coosi- 
4g(¿Á por aigUQ tiempo, ganó ai fia el justo ^o de su poft> 
I«ri4ad» y ai desprecio de Tos extrangeros sensatos^ y de b a ena fé. 
2. JLas pÍQtuffas que teneiiios del antiguo Perú, nos po»- 
.dtvaa -eoo el esfoerao de la inagijiacioii mas ardieote* ^ go- 
bierno patriarcal de sus incas, capas de dar tolos 4 Ahrabáoi 
mismoi su l^slaeioa adnúrable y observada: su larga succe- 
«ion de soberanos, todos sabios y benéficos: su población in- 
mensa é innumerable: su cantidad prodigiosa de ciudades mag- 
nificas: sus palacios magestuosos y de sublime arquitectura: 
leus templos soberbios en bonor del Sol: «mis espaciosos y fiícr- 
ies caminos por todas Tas direcciones del reino: sus acuéduo- 
tos y receptáculos, superiores al genio eurofieo^ dtc. Y con« 
sideradas todas estas grandezas á la luz de la expertencta y 
del desengaño» desaparecen tantas maraviUns, para dar bigar 
é ideas justas y probables» Los locas eian, pueBí unos déspo* 
las que domioabaa eon mucha dureza, y sin laton» sobre miK 
shas tribus errantes» y su poder mal afirmado» se obedecía 
«on disgusto» ó so repugnaba i, voluntad* Su IsgislacíoB vsm 
y tcadíei#nal llevaba ioáaa las impresiones do la barbarie» de 
la «dolatiia mas torpe y atpoa, de la ausencia de los princi- 
pios tnprales» áb\ abandono de las eostumbies honestas» y do 
Ja proáunda ostupidea de un ia^perio nuevo» 6 de la reumon 
jrectatfie do gentes brutales é indémitas que habian perverti<- 
ido ya Jas nociones roas ebvias de la vida natural. Sus famo- 
SMS Prínoipai Venían 4 ser unos entes sumergidos en el de«- 
.kite, en los vicios» en el egoismo y en la imiolencia, eiten- 
■díenda los placeres y el k^o hatfta donde aloinaaba el gas«- 
4o shlvage, á costa del reposo del vasallo esolavizado. Su de- 
eantada |>oblacion se reducía 4 bordes esparcidas y arofaulan- 
tes con nmy limitada agricultura, y sin ninguna industria, sin 
medios de adelantar la una ni de adquirir la otra» paúdo 
los 4ias en perpetua embriagues, y en una dulce odeaidad, 
que es el mayor contento del bosóíbre pensaose é inerte» Su 
>nii6cbeduinbiis amnAfom do pueblos florecíontos, es la inven- 
ción mas kiisifale y ndíenla» pues qae los españoles, iolo en- 
aontrama la tosca y defijrate eiudttd del Cusco» después de 
atoavéMr glandes desiertos» sin una triste rancheria» si« an 
.asieiilo de sofMilsrsi^ y sin otros vestigios de tnansíMi huma. 
ná. Sus palacios y adoratorios» oran una acnomlacíon ó aman* 
tonamiento de piedras brutas en seco» sin dfden aiquitecté- 



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S47 
at¿o y «n Tegks ni oiedidM 'de proporblon «i de '^sto. Sus 
camnea oéiebntot n citcpoeeribíaii «i és Quito, que cat^ia 
de gnndeaui^ arte y iolidexv cerno moativon laa débilea- rul^ 
a&8««a(Mipadaa é la eonquieút. £d lugar d» eúe aevéducloe i'K. 
imítahlefl, panDcieroa i lae ínaiediBidoiHMi del Ovzco unM re', 
^^oeras é caa^letsa idMeiia^^ett fiedmtdaiida^ ó-6ibiicadaeooti 
perafMfoa ficágUee que dcteniaii la tierta. Siw obraa naeetraa 
del ^EÉB y del prÍMor, nada teoxaa de artiatioo ni de pretie^ 
eo, 8ite> la mateim de otv 6 de plata eobfe que labraban ma. 
«bí» loa €uBqutAo8.(^ 

. S. ^i Imperio Maxlcano aavlaliEi «ín d«da algo mae a^ft. 
oado en te, «anram deJa etví|ÍMCio«,' autlqoe la'-i^ntaja no 
áiea» oMiy notableT. fis.muy e^rioeo y^ieonjefe el p^ápeoto 
que trazévn proyectíala de* la faíiteda genend de erita par^ 
le ée te América: la poblé por «iete 'l^Steoos-'ikbmatites de 
4a*Tefre de Jd^bel, que no enlendiéndoae >eoa toe detnae, «e 
afMirtoRMí con auainíig^iree é hijoB, y peregnnaron por ksik 
tewta deacaaaar en Nueva-fopaña; y tii^ también eua tiem- 
pOB diirinot y fanrote6a, y eua^ gigantea, «n qoeret idiicntar dea- 
>nÉi el vn^.niial Apóetol Santo Tamist luego aeoman loe 
VloMoeayjy' j[ioaÍMKoa-que deaampa varón Ja (ierra pttiando quizá 
4 loa reinoa del Perú y á las Islas de Barlovento: Ivñnnt. 
lia oHgínid ó loa habí taiitea prímecos ae mudaren por acci^ 
déntoa de liUnbtea y g«em», mt ae aabe «donde, ni cuando; pe« 
j» ae íoiaB6 qué aatá Ardnsoúgráekm fué poéteríor al ao^ de 
4i90 .dp bí fincannoioay époea en qud la coogregaehin de loa 
^tíám Tttltseoa'ponpaao su BiUte ^Stegradn, 6 libro divino, 6 
-fincidopedáa univenak \ Al inatanie Ikaió otra ves: esta vaa« 
ta ragtoli non te oometoaa y nMiy- polílica nación Chiehime*. 
.ca^qñ* frfantó «t corto, en /reflcúao^ doBde> floreoié en tiém« 
poe vgoetilea ana iMnoai Umnúraidiid de< todas oíenelaa y 
tetrna hunanaa, para enseñar A loa Jiobf ea lo roas paHdo de 
4a leagna nabáall, te poeate, fifdaofia moral, teologia gentíli- 
ee^ antroMomia, oM^ioina, bMoiia y dipiomacte» 8e atiercó po» 
-00 daapoea una eolónia de Taepaaocoa qwr no figuraron mo- 
eba por las alevoaíca do aot oxHiaffeaa? per úMtmo, llegaron 
loa neaSnanoa, lUtíhildoa y Teóot^ciwneoaa, naciones belieo- 
aaa y tieneoaaa de glaria, aimqiie te meamm^ oatentaba mae 
el temisnio. • • • f&m d qye n a o» lea aandeoea de eate antor aiiN 
eiaado é inaubatanoial, para ocoparnoa del tnatoria^r de Cófu 
(é% .que ae moa cono iaodelo de loa tauenoa escritores'^)/ 

[1] £af mmékú» son dd utítor de etta repremUaeíM. L<k 
tmiUmm fue ten «Me la m^ idea de €$to&^ puékht m han 



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348 

4. nDdscúbiendo el imperio hie&icano,. síipone que se fas. 
liaba en el mayor aumento, gobio que mmdaba por ai y por 
8U9 Régulos y Caciquee maa de quinientas leguas de loogitiul 
.y.doscieniasde latitud: tierra poblada» rica 31 abundanie: ooiftaba 
treinta- vasallos 4ah poderosos, que podia cada >uno poner en can», 
paüa pieO'tmL hembrbé: después de' aistentar los gastos y de- 
iicias de la corte, y. <fe mantener continuamente en acciopdos 
ó tres ejércitos, le sobraba caudal opulento para formar teso- 
rofUiitetiia justicias ordinarias,! difereoteá audiencias ambulan- 
tes, un Tribunal de hacienda, Consejo de justicia con triba- 
nales inferíoifss, Cotoscío ée puerca. Consejo ét estado ó de loa 
£le(store% Jueces j del. comercio y del abasto, ouyos cuerpos cons- 
taban de personas '-experimentadas en la pae v<«n;la guerra, 
y ooippo^ian y organizaban su' gobierno con* notal)ki concierw 
to y b^rmonip, y cuidaban del premio y del castigo con %uai 
|Uencioo,*por, juicios sumarios, sentenciando pbr '&9 coetuDH- 
bres ^ estilo de sus mayares, como que no tenian leyes es- 
critas; babia escuelas i publicas y seminarioa de educación mar- 
ciaj, CAlegioe de onsenansa para señoritas, y cuatro órdaiep 
jmii^aj:ee««4 Móaúco contenía? sesenta .mil fúnilias da veoiiidaf4 
.4Pepartid« en dos barrios, con mas de cincuenta rail «ancas, •en 

sido indios^ sino espmioks, por ^emph d Cenquislador ÁnanU- 
mQs ó sea Frapcisco de Terrazas, Mx^ardama de Córtésy que fié. 
iHi&a «Z diaria de sus operacianesi el mistM Cartét en sus Ceuu 
iúSyjque están tan exacta»^ que los •extr^mgerosMusíítadós que han 
veriidQT:é MémcOf usegmrem que sin eUas no pmde \réconoeene 
ni ^iqjfBír por ^ñSta< Mkérita bita^lasi .éoma.noi puede, «¿t^nr*- 
MupPr .h Gracia stn.Uéoqr las^ obras de Homero: él P. .Saha* 
^it) 9^ pino- á. esta, América S lee oeho años de^onqw st ad a, 
y oe^ipé \ioda:s¥t viüa \en observar y ^ escribir para dimos em 
prensa, obra qtié he pubUoádo: J9« Ahnso de Zurita^ Oidor de 
México^ ¡comisioníáia por Felipe IL^ para insirukie leient^ea-' 
Menle.de emmio obeeroaba¿ íFroiéeisco López de Gomara^ Oa» 
pellín de [Cortés^ que aunque ^esóribi6> en Seailloy tomó sus na- 
jticias de. cuantos :eep<meles üegaboH á aquel puerto,' de donde 
juifpqbaa^las enf^iciones para .ías Américae^' pues aüi estaba 
tía casa do cpntr^Utk^ion. Antonio de\ Herrera el mas respetable de 
Ios,hüt0fria4ores^.p que em:pibía^ seg^n él protesta... • • eomo él 
j§ueitii»e: ih.moát \p debe ser exacto ea lo que^dkéf querevi* 
«fí ^eit4ií9^\ rd^ianes^j^ pfesentaám <d Rey y al Consejo.... «&t- 
mámente muchos misioneros sabios y justificcidos. Estos son-loe tom» 
ilf» do nuestra Msloriai teétos de nuestros rivales ó enesm^r tesios 
irrpcufiaUe»; yjoqm eá:maf$,t€ittQs comprobados am ia§ rumas que 



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84D 
cmlles bien - niveladas y oapaciotai; sus edificios públicos y 
easas de ios nobles, de .que se compon ia la loayor parte de 
la ciudad, eran de piedra, y bien fabricadas; se contaban mas 
de dos mil templos menores. En su feria se prrseatakín obras 
de platería labradas con tanta destreza, que hicieron discur- 
rir á Un artífices españoles: pinturas en cuyo géadro se ha. 
liaron varios aciertos de la paciencia y proligidad: tegidos de 
algodón y conejo, hilados delicadamente: alfíireria de hechuras 
exquisitas y pcimor eixtraordinatio. £1 mn Moctezuma vivia 
•n un palaeio deenesurado que se mandaba por treinta puer* 
tas á diferttites calles, coh La^ fachada principal y cuatro pa- 
lios, da jaspe de varios dolores, de np mal entendida' colocación y 
pulimento: techumbres de ciprés y cedro de (Ureraos fbllag^ 

Lretieves, 6 infinitos sakms donde eoan de igual admimcion 
grandeza y el adorno* Esta fábrica soberiHa y bellísima era 
UBO de 800 siete palacios en la capital; y con ellos compc- 
tíaii en suntaosidad y opulencia echo adoratorios principales, 
de extraña magaitud y hermosura dentro de m recinto. 

5*. nBl jmicéoto Solía se dejó arrastrar en esta vez por 
algmi motiva ageno de su recta razóa; bica sea enanKorándo* 
ee apasionadamenle de los talentos, tina y hazañae de su ín- 
eigne portes; bieaeee, que se exaltase coa enojo por las tor- 
pee impeeturae.de los declamadores extcangeros^ 6. bien que afli* 
gido de ver «eilerearse de todo el Nuevo-Muado á la mas bru« 

hoyTpmmáatitmmaeum iemmtíigua grandexOf y ^ptehoy Uamoñ 
la'aienam'íie toifi laEurcfo, cemoloB antígüedadef dd Pcianque^ 
fmt mm ee$an de fj aas iij ia rsf y oopiomei rep&énidom lo mismo cenia 
tmúad cmkktia de faha$ voteáfneoM en Uu mmediaoionee de XoHa^ 
feu Aftaanf, Tekaei Corinio, Menfie^ Persepolie, SueOf no pre^ 
mtnhm hoy tim nmrney eecombroif y ene habkaniee eom unos 
eéres degtmdadae y eetíi^pidoSf ¿y por eso negaremos su oMigua 
grandata y ja ealádurfkif^eútmdo su histaria se nos entra por los 
qfoe ea sus pikámdeéi obefyeosf muraUasr vasoSf estatuas^ mone* 
das y reÜeoes? Ba^ leste. ípirreniemo vergontoso ha caido el Es* 
eriior de esie' iafofmáf dir igid o para dertamar en cada, una de 
ame Úneos iodo <^\ venemo y ódéo que abrigaba su negra aima, ya 
fue no podia 'destruir con un st^do^ ó coa d arqueameníode sus 
ctfoe como JupUer en d eümpoy á los meaicanos que dispuiakan 
en aqméBos dáu míUbértQdfy empapaban hs can^ con su san 
gre. ¡Remito á mas ke$ore$ á la obra intitulada: Mañanas de 
la Álancieda de México, ^ras aeabo de publicar en dos tómoSf 
donde verán demeehmlús todas esas rdadones que aqui> se He* 
ne» por fabulosas. ^ 



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350 
lal barbarle, le previno el entumaBn» en favor ¿e la« regione» 
de la Nueya-España, reducidas ya ¿ aoctedad. Pero anali— 
zando mi obra artificiosa y elocuente, se desvanecen las aña- 
diduras ffe la exageración» los disíraees de la paroialidady y 
las ooultacioneá propias, del espíritu de sistema. 

6. fJL^ tierra poblada de mucbísioMS, bien ordsBsdas' y 
magníficas ciudades, y Moctezuma diteño de tras miUones de 
guerreros, 4 cien mil cada uno de sus treinta Príncipes fi»a* 
otarios» agregando la milicia de ka provincias independientoB 
y de las nacúcNies indómitas» nos eacontfamos con coatio ná» 
Uones de soldados, que suponen en el cálculo ñas estricto veia* 
te milloaes de habitantes: ¡qué delirio! El país no ofirecía 
mas áaantenimuBnt» que mais y alnbia# algi^us firutas sílvés* 
tres> bastantíe caza, y muy poca peecá, sin níguna especie de 
carnea ni aves domésticas^ de legumbíres, ni de otros granos^ 
signos característicos de un suelo exbáiMto de vivons y re- 
curaos, y tan nuevo en el arte de vivir ó im iposcnrarse stibs- 
tancias, que ans genies no habían aun* aloaasfuio el nso del 
íneg o nt el de^ la Inz artificial, enyo invento bo se había ne- 
gado casi á - ninguna sociedad, como qué es un demento tabr 
4til é sn existencia y menesteres* Si toda la superfiob de es* 
te reino.se cubriera de nmiz, - alubia y tetas, buyee cosecfasa 
son muy eontíngentes ann con el cultivo europeo, no hay vo« 
rosimilitud de qi» bastasen como único aumento, .ni pnra'la 
mitad de la población que conceden gratuitamente á U-^ine- 
v»-£spana: ¿donde estaban^ ptfes# nstas sémentécaa íatonn ina» 
Ues, éséos osoapos feracea^ «stos ateiaectaas .^Aoctígiosoí^ Na 
los haüé Govié% supuesto qne pisa mas desiertos. que pol^ft* 
dos, y SMS eriales qnJe labrados; supuesto quo pupéete taonho 
por la hambte y sed aun en el tránsito de lad tcíhus amigan 
y oott anticipación diligente do los pnMreedoBss^ y supuesto 
qiM tto mron sus ojos sino una .mgdcitora tan tiEH^o^y Un 
mítada oúmo debia ser doíidn fidtehan Ins besüas» tnstmn»»* 
tes y ciencia amiltaces del hombre, y* doÉMb.iá guerra per- 
petua xle moerte hacia odioso. el ensopa:. LoÉ-eáontsees serian 
menos pro&sos en tales ennsoerssiopsa ar sn cinioigannn. dé das 
de eomsr á los abultemientns ds su. pknnn ISgei^ peso k ssa 
Iweleza en todas partos es avara, y aun «tuál, pim loo bn* 
lOÉ desidiosos dfM le sehnsan .so máon, iodostríia y asiduidad, 

!L ^Bl portentoso psdar de los Bmpemdescn mexscnnsi^ 
no pudo aliatir el oi^guUo do loa Tfaotcd tecas, «nékvteióa «n 
los dbmkMos do ellos» qne con . todas fats fiíems do su ' con- 
federación juntaron «incsenin mil co»ba ti ento s| ' no pndo w^ 
juzgar el reino de Michoacan, circunvalado ^mmt i 



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MI 
ttBM dt la dépendeñda dd imperio; no piído oonquisfar, amaB* 
«ir ni reducir á miichM oactoaas talvages que le mortifica* 
bao: idooda estaba el poderío tan caeareadof ¿donde estaban 
loa tres millones de valientes? ¿donde estaba la intrepidez eé* 
lebre de loa mexteanoa? ¿donde estaba la supenofidad de su 
táotica? ¿donde estaba el genio guerrero y sublime de esloa 
monarcas» la sabiduría de tantos consejos, y su don de gobier« 
no? El mismo Solis nos responderá (1): que en el vallo de Otom* 
¡MI acomelieroa i loa españoles doscientos mil indios, ultimo 
eafberzo del poder nexicanor qoe se componía de varias lia« 
cienes como lo denotaban la divanidad y separación de in« 
aignias y colorea; y que el ostentoso poder de los lamosoa 
amperadorea quedó en un instante vencido y desbecbo por ua 
puñado de extrangeros^ por aquellos mismos á quienes la no* 
che penúltima hablan dastrozado, estropeado y aprisionado, qai« 
tándules los bagages y la artiileria. En dios pasados, y des. 
paes db tres siglos de quietud y de paz, quo consumieron el 
iMimor belicoso de sn constitución, vimos levantarse de lar aiU 
tad sola del reino mas de trescientos mil revolucionarios, iau 
íkaa plebe, cuya nmltitud leal prueba hasta la evidencia la des- 
población antigua, y los crecimientos posteriores. 

& 99BÍ ramo de hacienda andaba aun muy atrasado, una 
vez que su ministerio se empleaba por caimbanas en el sa-* 

ro pari)6dico do los bienes da los s(Mlitos, pues que no pue- 
expresaiBo con otra denominación la oontnbacion espanto-* 
aa del teroia en frutos^ granaarías y minufaeturst despuea 
de haberles usurpado y apropiédose sus minas, sos salinas, 
y aun las aguas, conducta' dÍ2oa de un infame ladrón pábli* 
co y de un fimoso cbnquÍ8ta£>r^ no de una soborania motó* 
dica y lacional (2). La justicia, abandonada á la memoria de loé 
juoces y al capricho de unos raonanas arbitros supremos da 
la costumbre y de las vidas, as el cuadro mas doloroea para 
el hombre de bien, penetrad» de las dificultades de esta ad« 

[1] Yo reiponderé* . • • EtkAan m d mismo imperio mem* 
tono. Un puMo que reincido á vimr en la lagunoy en hreeisi^ 
mos tiempoi te en$eéorea de ead todo eete continente haeta Ni^ 
caraguay p eemete . á imtím reyes y pueblos f ¡pudo hacerlo sm 
wsMcha sabiduria y «olor, ptíeando no como los españoles can ar* 
tíUeriOj wumqweUs y cahaUoSf sino con armas iguales? Para ha- 
eer eslo ¿Qué se necesita? lo que á este escritor faltaf saMuriat 
prudeneta j|i jtncto* 

[2] ¿F cual otra usarmí los eoofuistaiores especióles? La 
misma. 

Tox. m. 45. 



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852 

tmnistracioD, causa' del bien ó del mal ptibKcó. El Consejo cte 
gueira no habia bocho ningún progreso en sus funciones, ree« 
pecio ¿ que el arte estaba en paralelo igual y en exacto ni» 
vel con las armas, prácticas y defensas* do las bordes mab ra* 
das del uutveffio. El oomercio» sin monedas- ni peso, sin gaa¿ 
risoiDs^ escrituras ni papel, sin objetos de permntaciop, sin co* 
municaciones interiores, honraba poco á la policía mexicana 
y á las atenciones do los magistrados del mas importante ar- 
tículo do la prosperidad general (1). El Consejo de estado, su^ 
periur á los demás, se nos ofrece como el .conducto y ór|^« 
no de los antojos, de un amo terrible y debpótico, movido á 
la voluntad de su serrallo, de sus favoritoB cortesanos; tan le- 
jos estaba d^ len^r estimación de virtud la bonfsstidad en una 
religión donde no solo se permitían, pero se mandaban las fio« 
lensiaü do la^ razón natura^ y la sensualidad era tan desea, 
frenada entre estos bárbaros, que les eran lícitas las- mayo- 
res bestialidades, las mayores injurias de la naturaleza. La em- 
briaguez ü otra locura menos ordenada daba fin á sus fies** 
tas ante los dioses. ¿Y se atreve Solis á definir .est^ desorden 
anárquico» gobiernl:) compuesto y organizado . con notaba co»« 
cierto y armonía? Estaría de buen humor cuando se eo^woó 
en despintar tan afectadamente el carftcter y la ^situación de 
los antiguos y estúpidos mexicanos* 

9. ^La Nueva-^España I era seguramente una grande rer 
gion recien habitada» y habitada por bárbaros: la nación Tul» 
teca terminó en eUa .eñ el siglo séptimo de la era Cristian» siw 
largos viages desde el Septentrión; pero disfrutando peco la 
posesión absoluta» íiié empujada por ks Chícjiimeeas, qoe sor 
frieran á su vez la misma suert0 por la irrupción de los Na- 
h'JBtlatos^ y dcMo^as tnbuá. sobrevenidas succesitamente desde 
el aigb nono al undécimo. A. mediados del duodécimo apare. 
citrón loe Mexicanos y Tialtihilcos, que con el tiempo llega. 
xtpn á predominar, y edificaron el paeblo de Tenochtillan Mé. 
xico en 1327, fundando en esta capital el imperio meiicano^ 
hacia el ano do 1990, que absorvió en. sí el reino de los Tlal. 
tilukoa. £/ita serie progresiva y rápida de emigraciones y 
tránsitos de las familias hiperbóreas, no podía permitir mucho 
desahogo y sosiego» no . podía favorecer la procreación, no po. 
dia extender la cultura, ni . podía perfeccionar la sociedad; así 
no debe extrañarse que los eufopeos encontrasen á su arribo 

[1] Todo esto lo habia y estaba arreglado esaetamettie; este 
hombre ó no ha leido la Ati^rto, ó $e afrováa 4 eUa fcUoMdo é 
la buena fé que protesta. 



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MI esto hemisferio tan pocos habitantes, tan escasa labrenaa, 
tanta abcwdaocia de hambre, desnudes, borrachera» sensuali- 
dad, eosbratectmiento é iodolen^^ia^ tanta inhumanidad atroz, 
tantas bestialidades de la superstición, tantos usos impíos, tan* 
tos idiooMuí inconexas entre sí, tantas tribus e^>arcídas y aaU 
r ages,, tan pocas y tan ruds« asociaoienes; no es de admirar, 
por üUimo, que hallasen i los americanos en la • ptBnitivm in» 
ftineia de las naciones originales, demasiado inmediatas al es- 
tado aníauil. 

10. fía. preciosa» la suntaosd, la incomparable capital de 
México, son sos oadw de piedra, con sus dos mil tem|áoS| con 
aus siete palacios de jaspe, con sos ocho adoratorios de ailie* 
lia, ¿qué se hiao, 6 donde está? Se sabe por el 'historiador, 
qne eecápó de la conquista sin lesión 6 derribamiento sensi- 
ble; y el historiador sabia muy bien que su héroe Cortés le 
deshizo en el primer momento de descanso, para plantear, 
construir y reedificar el México nuevo, verdaderamente her- 
Boso, en cüyn, flÜ>rica no se ingirió ni aprovechó ninguno de 
aquellos edificios asombrosos, ni sus ricos materiales, porque 
ai fia, á pesar de tocfaw las exageraciones, no eran mas que 
nansas enormes de barro, levantaSas sin la intervención de la 
inteligencia» del gusto, ni de la comodidad: al octavo año de 
la dominación espadóla, el nuevo México habia suplantado 
basta la menoría del viejo, y convendria borrarla de los li« 
bros, eft ahorro de las mentiras. 

11. ,3ea cual íhere el resultado total de los moradores 
que adquirió este reino por fruto de tan numerosas transmi- 
(gnciontíi^ es indubitable que ellos ao pudieron dar la ingen« 
te suma de población indicada. Las razones de esta impo- 
sibilidad son nrachas, pero claras: primera, toda colonia na-* 
ctda de las redundancias ó de las menguas de un pais, de- 
mora su reproducción per la inopia de hembras que resien, 
ten los principios: segunda, el barómetro de la población es 
la suma de los alimentos, y no el tamaik> del local; y como 
toa oomestibles indígenas eran solo niaiz y frijol, caza medio- 
ere, y mezquina pesca, á que se agregaban frutas en tierra 
caliente, la propa^cion marcharía á pasos lentos por falta 
de la subsistencia, y por las hambres desoladoras que menu- 
deaban necesariamente; la mucha caza amiye muchos desier- 
tos» y "bi la caza sobrevive á las gran<fes esterilidades; la 
pesca no era recurso, sino regalo: tercera, la agricultura an- 
daba en mantilbs, y sobre la escasez de los géneros, ella de- 
bi^ ser sin duda pracarea, superficial y miseraUe, por la ca- 
rencia absoluta de bestias que la ayudasen, por el desuso de 



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934 
Ips metales útiles, 32 de las herrarntentas mas esendales» por 
el desoonocimisnto de abonos y mezclas, por la continuidad 
de la guerra devastadora, y ^r la ausencia de las artes é 
industrias que dan valor y consumo á las cosechas: coarta^ 
las madres atetaban tres ó cuatro aüos á las criaturas par» 
ssplir las. leches animales y demás alimentos análogos de que 
el pais «ataba totafauento destituido: quinta, las guerras luí— 
hituales de* destruoeion y muerte, oran otro obstáculo crael ds 
los progresos; el Cazique de Zocothlan informó á Cortes que 
se sacnficaban todos los años «ñas de «Teinte mil enemigos en 
los aras de los dioses del imperio^ donde se inmolaban tom* 
bien niños de ambos sexos en las ceremonias poeKininare» 
de alguna empresa militar, y donde rendían la vida muchos 
vasales tranquilos, por los ímpetus sanguinarios de) Monarca, 
y donde los embajadores mismos pagaban la ooiáianza en mat 
carácter inviolable: sexta, la tiranía del gobierno, el despo» 
tismo feudal, la fiereza militar, el furor religioso, esclaviza* 
ban, exprimían y aniquilaban los pueblos, disfrutándolos con 
igual desprecio que iiúiumanidad; y en tan horroroso infeliz 
estado de opresión, de pena y de miserias, nunca pvevaleco 
la generación, cuyos frutos se reservan siempre para el bien- 
estar, pera la abundancia, y pera un cierto grado de felici- 
dad pQblioa: séptimo, la embriagues^ la insensibilidad, la tor» 
peza, y el abandono connatural á estas gestes degradadas, de«» 
pojaban de la existencia á miles de sáres tiernos, y sn impa- 
siálidad insensata, los había llevado al extremo laawKio de 
deshacer por sus profMSs manos todas las criaturas imperfec» 
las, defectuosas y débiles (1): octava, los emperadores, príñcípea» 
señores y cariqnes, arrastraban en su muerte al sepnlcro á 
todas sos mugeres, siervtos y criados, y estas exequias fre-» 
cuentes coosumian en las llamas ona perte de la población: 
ndvena, el mal venéreo debía ser una oarcenuí que royese 
lentamente el vigor prolífioo, desvirtuado ya por la «Ksolft* 
cion y por la languidez de la fmgalidad mas exótica. 

12. „¿Qué eran, pues, entonces el Nuevo^Mundo, soirini* 
parios y sus habitantes? El Nuevo^Mundo, esta mitad del 
¿lobo terráqueo era un desierto espantoso, 6 un pa» mal oca- 
pado, desaprovechado é inculto^ en manos de divenas trihue 
errantes y bárbaras, empleadas en la caza y en la guerra, 
sin quietud^ sosiego, comunicación, comepcio ni camíios; m 

[1] Sucedía tedé lo cmortmo. Lm enanos f tímtNihed^ 
te ccmervéíban para eertir de fogee por b^ á lee grandes^ 
eeñaree. Beto ei no eáber la hiet^ria. 



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^ 865 

ftgrf«ttU«rai ganaderifiy induafria tii anís, y pfeocapadaa con 
. ha laaa nibioM superstkion de ritos y éetetnonias inaultanteá 
á la ra^li y á la naturalezai de mamloimeotoa malvados, ixh. 
fftrdos y loooa, y de práoticaA eayo conjunto hacia un com. 
fnieeto abomimible de todoa loa erroi^ y atrocidadea que con- 
Bagr6 la gentilidad en dlferentea partea y tieinpoa. Los itn. 
perioe del Perú y México, ónices de la América, no eraü 
otra cosa qne la reconcentración de nná tribu mas brioaa, 
mas Dnmetoaa, maa previaifa, ó nmá afortunada, rodeada y 
afilada aiempíe por eHemigoa írreconciiiabiea, cuya reconcen* 
ffacien llamó É loa ptíncipioe del orden social, atrajo la tí- 
Áñ sedentaria, y dló el ser á lat toaéaa poUadones: enttetan» 
to la ambición del geh emprendedor, asociada á la codicia 
de loa amigos auxiliares, al egoísmo aacordotal, y á las pre. 
tensiones de los soldados» produjo el sistema mas monsttuoso 
de admintstradon, donde reinaban á un misiho tiempo la mas 
inicua tiranía del trono, el mas desenfrenado despotismo fea* 
dal, la mas aanguinarta y terrible auperatkion, y la mas de. 
soladora licencia militar. El deadicbado indio, en presa á to* 
áaa 0stae calamidas, era el joftuéte de tantas y tan bnitaleif 
ioatituctonea^ eaclavo del cobimio, sierro de los señores, tíc. 
tima de la cuchilla sacerlotal, y Manco de los excesos mili-* 
tarel»; sin propiedad en sus biíenes ni en su familia, sin man. 
(enimieiitos^ ropa ni abrigo, sin fherza física ni moráis sin os. 
peranzaa ni deMoa» sin amor ni aíecfos paternales, sin com. 
pasión ni ternura para el pr6jim<^ sin apego á la Tida, des^ 
fítoido de todos loa sentimientos de la naturaleza; y seme- 
jante, en fin, á un animal inmundo, fevolcindose en el cie« 
no de la mas impúdica sensualidad, de la borrachera conti- 
Dua, y de la dejadez mas apática; dirirttendo so sombría de- 
sesperación en expectácttios horrendos y sangrientos, y sabo* 
reándose rabiosamente en la carne humana, y alguna vhz en 
k de sus parientes miamos. La historia antigua, ni la tra. 
dtcion, han transmitido á nuestra edad éí recuerdo de un 
pueblo tan degenerado, indigente é infeliz. 

IS. „TaleB eran, Señor, las Indias, sus imperios, y los 
miseraMes entes que las ocupaban, sumergidos en una eterna 
infancia eon todaa las apariencias del vil autómata, hasta el 
grado de persuadir á teólogos muy respetables, que eatoa se- 
res no poseían la racionalidad en todos sus atributos, y que 
el Omnipotente les había negado caudados esenciales en el hrom. 
bre, cuya opinión corrió muy valida en el siglo diez y seis (1). 

[1] Tal fué la opinum dd Obispo dd Daríat, qik rebatió vtc* 



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356 
Tales eran, pr6cisameQ%, el suelo, el gobierno y los naturales 
de las Amérícas en el sentir del artiucioso Solía, y de oíros 
ciscritores apasionados* cuando la Providencia divina las poso 
bajeóla protección de loa magnánimos españoles; nación eo-* 
toncos ia mas poderosa é ilustrada del mondo cultor En vano 
algunos. extrangeros infatuados por el fan^itico é hipócjrita C|U 
sas, nos acusan amargamente y con una villanc^ emolacipn^ 
de la mortandad en Ül conquista, y. de los estragiM ,en el,^»* 
tablecimiento, confesando qvie la extrema despoblación del Nue* 
vo-Mundo, permitia acomodarnos anchamente en su domina^» 
cton, sin ofensa de los indígenas» y arní oon el ^roayor bene^ 
fícip de ellos, compensándoles las tierras dp nuestra conve- 
niencia, fon la inestimable rétribucjoni de .gímales domésti- 
cos^ nuevas semillas, utensilios de labor, y prácticas ()el cam- 
po, que bubiesen adelantado su agricultura, derramando la 
abun4i^ncia y la jrepro4uccion sobre este inmenso pais, fecundo. 
y erial. . , 

. 14. „Abúltense como se quiera las efusiones de sangre 
humana en las operaciones militaros de la paciAcacíon; es me* 
nester tener presente que los ejércitos opuestos á «Cortés ea 
toda la Nueva-Espada, y en todos sus diversos encuentrosi no 
alcanzaban positivamente al número de medio millón de hom- 
bres, que á los primeros ataques escondían en la fuga su so^ 
bres^lto, y que jamas se trató de ho^tilisarlos sino de. atraer- 
los, excepto en el valle de Otumba donde se les peroguió; 
¿qué~ mortandad admite esta suma determinada en un sistema 
tan l¿nigno? Se añade, que la escli^vitud introducida con la 
conquista misma devora millonee de periconas; este rigor cruel 
recaiav en la gente de guerra traidora y alevosa: los españo^ 
les no eran Ulu. de^iaoados ni desinteresados que no amar 
son la duración de sus prójimos y de su riqueza; y se pros- 
c^ibió , tan pronto la servidumbre, que faltó aun el. fíempo pa- 
ra percibir algún efecto sensible de la esclavitud, cuyas mar- 
ci^ cupieron á muy 'pocos individuos, y esos de la clase mi- 
litar. Dicen, ademas, qqe se exterminaron miles de miles ba- 
jo el peso insoportable de las cargas con que la avaricia abfuma- 
na á los naturales. Gn los primeros años, sin tráfico, materias 
do transporte, ni objeto de conducciones, los conquistadores no 
destinaban los Tamenes ó indios cargueros sino para alivio del 
ejército, y en tan corta porcioui que bastaron cuatrocientos 
de Zempoala á Tlaxcala^ donde se les despidió reemplazados 

toriosamente d Sr. Casas, á presencia de Carlos F. y de Uii¿ 
su córU, sin dejarle nada por decir. 



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S5t 
noík quíoientofl de eita Rep€bKca.^ tutes ^«re semottése el co* 
merck)» «e había abolido cate uso reprensibk, y la acusación 
quoda fuera de toda verosimilitud. La ekplotacion de las mi- 
ims^ se produce cotí ios coloridos mas critninosos, y con tñ abrá. 
Vne^ que angulld ta triste ¿aiicraetoii indiana; pero el sabio via- 
jador Barón do Huuiboldt, nos aseguró que et trabajo inme^ 
tlíato'déJas fníoas tió se opone en este reino á la población, 
aegtin sus* cálculos hechos en Ckiánaicuato y Zacatecas, ^é 
tsl en«ono -de los -adversarios del nombre español se rerree con 
sus ficciones néciasi con sus embusteras relaciones, y con sus 
cuentos pueriles, tan injuriosos á la fítoaofía que ostentan, co- 
íño á la humanidad enlera; etitretánto nosotros daremos una 
fijeada • rápida y consoladora ' sobro la historia modenia de es4 
te hemisíeno, cpie ofreco un cuadro encantador, admirable y 
singular, fw-sé naturaleza» por sus efectos, y por si^ influen* 
cia, aunque no tan acabado como sería, si la aviesa condición 
de los indígenas, no hubiera atravesado los esmeros de la na« 
cion madrcw 

15. „Com<( el testamento de lá Reina Doña Isabel^ fef 
cho €■ 12 ^e Octubre de 1504; era una ley fbndatnental 'd¿ 
la' pacificación de l^s Indiiis; Hernán Cortés corre8t)ond¡6 á 
esta voluntad bíentiechara, desterrando de esta bella pdrcion'd^ 
Orbe al mortífero monstruo de la idolatría, y á las furiosas ti* 
raoías impeiial, feudal y marcial: en pos de este héroe bené^ 
fico caminaba la Religión santa, extendiendo su divina luz y los 
tesoros de la dicha temporal y eterna, y marchaba también 
al mismo compás el gobierno paternal de una monarquía mo^ 
derna, erigiendo la mas favorable, generosa y dulce protección^ 
bajo loa accidentes de la autoridad. Bn un momento la ce. 
Micion de ios sacrificios dio nueva vida á treinta mil inocen^ 
les, que cada año espiraban por la homicida mano sacerdo- 
tal, descorasonados por el pecho, y hechos ^ piezas sus tron- 
cos humeantes para regalo de los ñeros asistentes, que los de- 
voraban con la mas desalmada alegria y regocijo; y los Ido* 
los terríficos que dominaban el corazón por el miedo, pof la 
cólera, por la venganza, y por la obscenidad y superstición 
mas detestables, abandonaron la conciencia indígena á las impre« 
ñones consoladoras de ana doctrina celestial, que manda las vir* 
todes sociales, para recompensarlas en una y otra vida, y 
que condena los vicios, enemigos de la dicha común, para cas- 
tigarbs en ambas vidas. En otro momento la disipación del 
imperio de la ceguedad y barbarie, y de su > genio malévolo, 
opresor y sanguinario, arrancó de la potestad mas inicua é 
insultante á los cuitados moradores del Medio-Mundo» y los 



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959 
acogid coino .4 henaftiiOA bijo lof «Uipiciot d0 la laas poda 
sa, culta y noble nación que exUti^ie áptero la tierra* Por 
la Quyi mafavillosa metamórfoaifl que hayan conocido loa ñ* 
g}oSy se tr^nsformaront 3enor, sdbiUaiente en. hombirea domte* 
ticQfl^ iojetos á una • policia blanda» loa Urgng^Utan$ pobladores 
de lafl Américag (ly 

16. nHodqcidos ya al método eedeiitario del estado ci«* 
vily se les pcoTeyó de lodos bis géneros de mno» boftaliaa y 
frutas ultramarinas» de aves caserasi de ganado nienor» de bes* 
tias de labranza y carga^ de todos Ws aperos y procedimieu* 
toa de la agcicultura; j al punto la nodrisa mtiy^sal firan«» 

§3Ó su seno inagotable al prísnor impulso de esta femilia to« 
qpa tocando ya cq la hartura», exenta de guerras^ litare de 
asesinatos rituales, y redimida del pavor hsbitual por sus 
üss templos y por su trono implo» se aplic4 anchamente 4 
)a reproducción de la piole» y al goce de tantas posesiones 
y adrados como le deparaba su nueva situación* Vinieron eti 
seguida los oficios, las artes, la industria y la comodidad, que 
mmpre apdan al derredor' d^ la abundanci$9 y.son los estima- 
lo^ mas eficapes.del bien estar común, del vuelo de la labcaii* 
za„ y de Ja solicitud ei» adquirir y disfrutar; de CMya rsvelu-» 
ciffn ipeaioraUe dehe i^acer por foema la repoblación del pais 
Qias dcaisrto i^ cabo de tres silbos de pe«s imperturbable, do 
sanidad perfecta» <fe sostenida fecundidad, y de un óiden p^ 
blico prodent^t Los. europeos entr^sados ¿ la baibárie cea la 
caida del imperio rom^po por las irnj^iones del Norte» aca^ 
t>aban, de eonsumii die? siglos de esiUerzo y de paciencia pa* 
la obtenfif la, verdi^dera civiUi^acion» que al fin debieron 4 mu* 
cbos des^tthijmieQtos del ingenio y d^ la. fi>rtui»$ y la Amé^ 
rica 89 a^rpó repeatimameme al nivel déla Eurspa» envir* 
%\jA de nuestras conquistas» ahorrtedose el in«enso espacio qiM 
e)f salví^ brutal debe recorrer para elevarse á la aUura del 
bombre- coqmn» y consígcñendo por colmo de la. felicidad U 
auienoin de¡ la guarra» hambjse y pesie que atormentan y aflí* 
gpnt al lecrtQ del universo* ¿Hay mudsnwi tan venturosa y 
oompleML -en los. awles del .mundo? 

Xí» «No se diga» Sr.* ante V. M. que los indios trsca<* 
rm la tinmia bérttora. con la Urania lefiaada; esta es usui da 
las. s|Hrensionee mas» tenaces y menleeatas de miwhos que pre« 
oían do Qlóeaibs^.sin el en^^do de pensaj^ ni aun de leer* 
Paní defenderse' de sem^ntea fantasías maniáltoas, este real 
Consulado ^seto^ les lecomendaria el estialio imparcial del ii«» 

[1] itü fué uX MBcrüe no siensecrá chmfieane de tdf 



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399 
Wo te^to de la fleeopUaeíoii de este» dominioa, d cuyo exá*^ 
jnen otreuaspecto de fachaa, motíiroa y cirountlanctaa, infali'*- 
bJem^Dte &e convertirían las alnbas eincoras,' confesando con 
ingenuidad, que ésle trozo de la legislacioDy reabsa mncho la 
«abíduria^ juicio y moderación de nneatroe anteptoados» y que 
Ja foerte del indio .merece la enyidia de lodo» loe mortales (1). 
Con todo» bey homJbrea tercos y: do nmla fé» que forzadoe á 
respetar U. conviccíoB, conmnen en la bondad y tino de las 
feyes» y se atrincheran con lainohservanana.de ellas; mezqui- 
no sui>terfugio! Bstos «splntus caprichosos, eb quienes la va- 
tuntad obra mas que ^ entendimieoto, son demasiado delica- 
dos y descontentadiflos sobre las pmébaa enemigas de su pre- 
vención y sentir, y no les • pecauadiriaiaés con ia Iradiotoa hiJBi* 
.i6rícs, con la presencia de la .lihettad inalterahfe qne rodea ,4 
los índigepfis, ni con loa adelantaattoñtos dé peta áacion ener- 
vada y -holgazana. Ocurramos, pues, á un' easo reciente do 
jwestros dia«. El abominable y afaonrecido Godoy m^prímia, em- 
«pobrera y^ aitiqaáiaha en todas sentados Ja antigua fiípnóa, y 
.ks indios no , padetíeron ni Te^ntséron liingun desafuero, nincu- 
nK demasía en ¡a exi^ciotti nírigun^vejáoMn, ninguna iropeUa, 
JÚ itisgun iosnit» & fes leyes, y (¡té para eUds tan justo Mo- 
narca Cartor IV. «orno su padre? m la Nueva Espslña mis- 
.SMi sufrió imiilQsdífsoteé, y quizá no habría maldecido de fío- 
^d0y ú no nps Hnhiese diandaílgí ipat Vireyea já Branciferte y á 
itucrigaray, cuya sapsicidad ilos.désceacertá bastante (2). . Es 
menester, advertir dé pa8o,(que la avaricia de losgoberhabtes de 
«AmMca ;^ce estnifés .sobre la jiábienda. reáU y -sobre el br- 
4ieo{o» provisíoaes y fraoiab| cojos , intrigas y' sMnejos circu- 
lan entre la gente hbtnca pudiente,, sin desoeniíier ái la claAo 
de indios y castas. o - v 

16. ^Inventen el rencor y la maledicencia cuantas ca- 
Jumnias so les antojen cont^ la .conducta noble, de los caste- 
llanos .«n Is reducciion deesla América» y ccntmel sisteiía 

No for ct^rto, d^i^are la oompasion. 

¿Y dim miü(me9 Meutíenios -mü petoi^ pagadBsloé gés* 
ios <le la ftctsudaeiaiif ^we se n&M egtrajenn- de árdm . 4s la 
C^rte de Aanmtixacumt que feduferon id dero á la miseria^ 
,fHe formUstarom loe girúe\ dd eomereio f msiims, y para tuya 
exacción se hicieren tropeUae sin mente, y ee Iknó. de lágn^ 
mu este AmérioOf le parecen grano 4e cmiz ed GonHdado. de 
Méxioof ¿Y hay valor pata é^mentír' eetoa hechoef cuya rúa* 
tion horrenzOf y cuyas heridas aun Tchorrean sangre?? ¿Y es 
e$tc represeníat.de.bmna.feaomo se proteMa? 
T03I. iti. 46. 



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^60 

liberal atioptado* sobre M conde rraeioñ; pan^ noüoiros no pae. 
de dejar de aer una verdad Dotoria siempre' presoote á aues- 
tros ojosy q«e el india <ea el subdito mas fi^Torecide-de la so. 
.b&rania entre todos los vasallos del orbe. Las Ie3rea han de* 
puesto, su rigor áspero en obsequio de la imbecilidad indiana: 
Ja Iglesia les rebajó en. absúnencias y festiTÍdades, «ontem- 
.plando su fl^ueza: todos ' izís potestades, autoridades, jueces 
y . mágbtrados se obligan á amparar sus derecha» y rasofi, 
•por suplemento á su debilidad: la milicia, terror y osario de 
lo3 europeos p<^es, los exoepcionó de su servicio, de sus alo- 
jamientos, y de sus relaciones ¡onerosas: el ñsco mismo, esta 
•polilla de los pueblos ilostrados, tiene el desinterés peregríiid 
•de renunciar á las alcabalas :en lo que* .vendieren, negociarea 
.y contrataren de la. propiedad, cosecha ó manufacturas suyas, 
•y tiene ademes^ la^ generásidsd iocieible de ptfgar cérea d^ 
noventa núr pesiM anuales por commutacioa de diesmós que 
adeuda» los indios, de edificarles iglesias y dotar sus párro^ 
•eos, epútentftndose de Ja.ÚBÍea< csontribucion, de seis á ocho 

• reales ^al año por cada . soltero, y i del duplos floreada^ casado, 
.wn oiohision delieaibraíP,i achacosos, j6vened^ viej^ y privile« 
-gtádoft. 'Si. á la^coDsidéraGion.xIe. bstoé iieoeficios inestitna-* 
•ues del gobierno, se^ unen lbs<j dones* que la naturaleza leis 

• prediga en la posesión de tierral (értiles, en la facilidad d^ 
.adqairfr otva^ en la permanciacia de jomalfes |iara loe ocios 
I del labrador, !eaila estimación de cualquier especie de indus* 
t tría, babrt dei •cbncluiné, que' todo. coi|Bpira á hacer del indib 

• el ber sms vdidboso > y feU¿; .y sino.ñiefie asi,' >^é se noe 
-0iiiestro algmavprovincéá, «uya plebe pueda entrar en parale^ 
^ lo de: jirotee^ÍMi y ventajas coa jiuestros indios^ tan eonptfd^ 

eidos, y ttm poco dignos de compasión. 

• ) -liK ifii la ventira estribase en vivir según las exigen- 
cias de' la índole y de las ihclinaciones, nada habría cónh- 

■ paraUe <»n los gtvrtes y deliciae del indio: 61 está dotado 
de una pereza y languidez que no pueden explicarse por ejem- 
plos, y su mayor regakr ee la' inacción absoluta; íhigal so* 

• kre Us necesidades ^ícas, y mibstraido de los superfluidadesv 

• sacrifíea' unos pocos dias al descanso de todo el año, y ja- 
inas se mueve ^ si el hambre 6 el vido no le arrastran: es- 

: tupido por. coBstitoeiov, sin talento inventor, ni fiterza de pen- 
semiento, aborrece las artes y oficios, y no hacen (alta á su 
modo de dxislin borracho por instinto, satisfiíce esta pasión 

• 4 poca coetá con brebages muy haiatos, y la prifacion reci- 
be jin tercio de su vida: caimal por vicio de la imagíaaeion, 
y desnudo de idsM puras sobre la contiaéiicis» pncbr, 6 in* 



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361 
cevlo» ptoToe -á eos de«eo« fugaces con la mtiger <|iie encuen- 
tra mas á mano: tan detcuidecio en la TÍptud cristiana, como 
ioseiuiUo á laa verdades religionSf ei rcmordimienta no ttur-* 
ba sa mltam ni detiene ras apetiios peoaminetos: fin diseemi' 
miento sobre .ios deberes de la sociedad, y^oon desamor i para 
to<baJos;p^r4xiflsos» ao eeonomifai.wao ios mmbiiss. .que poedan 
traeris un castigo inmediato. 

20. »,£ste es, Seoor, el verdadero retratct <^ indio «de hoy; 
tal como DQHitiosi leí vamos, aunqae jio tal como se ha pro*> 
ducido en el Soberano Coni^veso, por persoBSf es que qoerian 
engnikir á V» BL, 'después de baboso engañado á sí mismos 
I— riurirtidamenleí» .Si este! «ite «ideble pee la organización, 
por-'lés^dssáardenea^ por la :i«apetx\2KÍat ^ó.ipev.elxlkaat no luu 
rabHsleoidb aun su ñnam si este ente corrompido por ki fo« 
bpedatl de: laa potencias, por la inercia del corasen^ por el 
sfN^ á las costumbres, '6 por la pPopcnsíoD violenta al pla- 
cer, no ba perfeccionado aun so moraJ, seria moy idj^sto de« 
áocir .unaiaoMátCMn diiocta contra la 4egislaeion 6 contra ei 
gobernó. Aunque el goftiemf» y la legislación influyen ú ope« 
raa béi^ idespacio( solSns^lo^moimlf y ann mas ieotamente . so- 
be lo fisice^ y iCoeBtan.ísisnpiie con el tiempo y las circuns» 
tanciaa; los espoftóleoiHin héobo en' iros sialos ipejoras de tres 
mil ofios, sol embaí^ que bo hayan pomo siqpterar todavia 
todas las. cpntinudiccioníss de la iiaturále^a, ni todos los resa- 
bios' do kL habitndc ¿per qué las otras Potencias fundadoras na 
ban .gmbado el junen sentido^ la vergüenza y la actividad en 
fes isdiOB, la üusiraoion, las eoatambres y el piindonov en las 
castas^ li^ vvtud,/^'. patriotismo y la economía ep los crio-^ 
llosl Pero diñando diseunir ó delirar .4 los políticos en este 
punto, nuestro tii¿ma es qñe el . indio no propasa actualoteote 
siiii ideas, pensamientos, intereses ^y voluntad mas allá del aU 
caaoo ó término de sus. ojos, y qoe desjnreodido dé los sen-^ 
tímioiitoli {MtriéticoB y de toda mira social, solo pide de la 
antoridad publica <nn iCora indulgente, y. un •Subdelegado ha- 
ragán, sin. atender ¿ las suocesioBeé del Intendente; Virey, Mo» 
narciit y &ub^ de i^aoion, que son en su concepto una mudan* 
oa' süaple de nsúl^sea» : . > ' . 

21. ^Toea millones; de indios de esta condición habitan 
preoentemente la Nueva Eapaña, y el cálculo es poco fklible, 
[lorqoe están matrieulados para el tributo real setecientos ocbenr 
la' y cuatro mil qumtcntos difz y seis varones de diea y oofao 
á cincuenta años, sanos y sin impedimento, sxcepcioiB^ privi^ 
kgio, ni ocaltactones, .xoya porción: neta de naturales puros 
contiene por regla general una cuarta parte de la.iamiliaito- 



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3^ 

da. Bubmn datjM para creer qse Cortea do^ cticouüró mayor 
aumai y con todo» qbíq nOunero se eatima en la mkad de la 
pobbicioD del reino, pu#8 que de la coniunioaoloii recíproca y 
ibrzoaa entre caateliaocAy indios y negros» y de Isa mezclatf 
de su : peale procedió la divensidad extraordinaria de nsobres 
«pie diferencian. Ja. muchediimlue. de. especáe^ «igni%adas poc 
la denomioacion genérica de castas», y que ba|o los. maticis 
ligeros é jinpéréepliblea del colov^ son perfectamente idénlicos 
entrie ai, y. ea nada i desemejantes, á los^ ifldios legítinios. E¡1 
•nlace do los eniopeos cu^nla en el; dia millón y medio do 
desoendisfttes» y medio müloael de ips. aQúoanos, á pesacde 
ipie la introducción de ellos ha. sido suoiámeote limitada poic 
kL.oareQCta de los ,fríitqs.qnak|Cieh látUe^ sos fueúBM' y éesMu 
22. >,Das millones de castas cuyos i brazos tardos seem* 
p\e9Xk en el peonage, servicio dom^tieo» oficios, árte&dtos yt 
tropa» son de la misma condicioRi cbl .mtskno oacáotek-» del rnta» 
mo temperamento» y dd la mistna negligsnota del indio» sin 
esnbargo de crbrse y existir á I& sombra «b fos ciudades^ en 
donde, fomian la clase mia del popuhusbd. Cpn. Éias^ propon 
cton pam adquirir, dinero» ^n maa i dinero paiwi saciar k>s.vÍ4 
dos» con i¿as vicios para destmine^ no es de admirar que sead 
BUS perdidos y miseraUeSé. ElnrisiB» iacontincples^ fiólos^ sia 
pundonoiv agpuleeimiento ni ñdeüdaxb sin: nociones de la re* 
ligion y de ki ino^ sin lujo» aseo ni decencia» parecen aun 
mas maquinalea^y dessrregládos que el indio, mismo: compren* 
didos en la ley xommi.'c)el país» no les graba ninguna impo* 
sicion direotaf y. entnn en. laa indineotas. ea laaon- de kx que 
beben» porque sos comestibles andan frafiaasy.y.sa ropa son los 
andre^ y el Spl: soúietídos por imitación al curso de la po* 
iieta» ni ellos hacap caad del gofesenm y sus vicisitudes» ni el 
gobierno cuanta con ellos para ningún provecbo. inmediato del 
£stado» ni aun para sus rapiñas* Si la vigilancia de la aii« 
toridad» y la esácoion del tributo estorbadla prosperidad y ci« 
vilizacion. de los indios^ ¿cómo es qas la emancipacíoB dees. 
4a autoridad opresora» y el indulto do las coaitábuciones cau* 
san el pcopio efecto en las castas? Sciei por. defecto -de la 
constitución orgánica» del clima» de los aÜBoeatoSi de la re» 
lajacioh general» de la educación^ ó por alguna causa inoógni« 
la» d resultado final de todos modos es» que las castas no po* 
«een ninguna de las caudadas características de la digiiidá4 
ée ciudadano» ninguna de las. profáedades que califican al va» 
«alio, ningqna de las virtudes que demanda la clase de mo- 
rador» ni ninguno de los. atributáis ^ue ¿gman al hombre^ civil 
•y raUgtoso, 



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M8 
V dS. „Vn Dálkm d« Uaneos qno te UáintB eB|íañbIes aoie.* 
vteavM, iiiiM0tmn ia supcvíarídaé sobre k)« otros cinco. mUlotte» 
de iodígeiMVit joaa por sus riquecaa heredadas, pot su carrenv 
por mt io^r P<M- sus modales y por sa refíoanáento en- los vi^ 
ciof» qae por diéereacías substanciales de índole^ aentimieiitos y 
psopensioB,' según» lo aeradita la muitítud de Úancos sumidos: 
•n la plelío por sus düupidaciones. Los españoles araertcanoS' 
ae ocupan de arruinar la casa paterna, de estudiar en la ju. 
veaüid por la dirección da sos mayores, de colocarse en to« 
éoB loa 4feaÉínoa^ ofieíos y reatas del Estado, de profesar la* 
lacttltades y artes, y de oonaolacse en la ausencia do sus ri«. 
«laecas (fon aoañga y trazas de la independencia que ha de con«{ 
dudf los & la dominacioai dí^ las Américas. Destituidos de la 
economía y pre?ision, con mucho ingenio sin reflexión ni jui*. 
cío,! coa mas pereza que habilidad» con mas apego . á la hipo* 
ciesia que á tía. fieUgion, con extremado ardor para todos loé 
MeiÉes^y dUi fteno que los delenga; los blaneoé indígenas 
juagaiit enuvsna, ^bebeoiy.'Tásten eb poeoa dias las heren* 
aíast^dotaa y.adqaísicionss que ctebian regalarlos toda su tí«^ 
da» pasa maidedr luego 4 la fortona, para envidiar á los ^uar» 
doaos, para irrkasse. & la ;negacftéii 4 aas:pretennone% y pa» 
sa sospirar tras. de aor m|eyo 6nkn de coaaa que lea haga jus. 
ticku Darahte éstoa.elámates^ la mitad de loa españolea anw» 
ñaanoa se huádé y. atnsma en el populacho, donde agencia su 
auhsistenéia «oh. .agravio de la. wtud^ de las costumbres y del 
rq>aao' páUico; pa oi^a instabilidad '«ó ¿neooslaiioia de laenea 
Kttoea- tenemos en pie entoa ióa Idaucoa maa dé quinientas mil 
pessonaa de la esfera^ del fiodadano actiyot y. aun muy (maq 
de Mlaa «n la do raBdadero cíndadanou 

d4» mBb eatos seis millonee. dé kabitanées, no abultan ca» 
ai nada los españoles européoi^qim aa hhoen aubír sin razoa 
4 setenta y einoo -mil hóoólbras, y «pie también degenasan baa: 
taute por la fuerza del cjempáo, por eL fistemai de vida, 6 pot 
la dewtaiüa del psis; no obstante, esta pequeña y resabiadaf 
ümiWdf as sZ otea de la próiferídad yi de la cpmle$teia del 
ffema, fpr sus empresas en la minesia^ «i^icultara, álU)ncas y^ 
aomeacioy euyoa' míancgoa sozan easr exoksidramentiey no tantq 
por su enatgia ó actividad oodioiosa, coaso por la deaaplica* 
okm "é iaeonduota de los criidloa» El hdmbbe es an aer biem 
inoompreasiUet loa; europeos, sabedores de que trababan paca 
Injqs' ingnntoa^ disipadores, y enemigos sayos, .no se retraen 
de la mas afanosa avaricia, ni de privaciones severas, y ee sa* 
erifíoán^ por laa creeos de tin patrimonio que cuesta mecBo si« 
glo para acabarse en pocoa dias; peco al fin esta ceguedad ^ in^ 



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864 
Icncioo de los afeetos paternalet no podría raptübarse, iá por 
•1 origen, ni por ]afl consecaencias que siempre eeden en be- 
neficio del £«(ado» y que elevan al español emopeo á la tb^ 
putacion de vasallo leal, inseparablemente unido i la Metró^ 
poli por los vínculos: de la naturaleza, del reconocimtentp - y. 
aun del egoisme: si, Señor; entra también el egoísmo en la 
oompootcion de esta fidelidad memorable, pues qi^e. la existen- 
cia del europeo corre lie^ de ser desde ei primer grito,, 
víctima de la insubordinación ameríeana. En el Nuevo-rMun^- 
do.se entiende por patriotismo el amar éd pait en que je ha 
nacida^ y esta definición trunca ó equivocada, viente zelos y^ 
sesentimientos entre ultramarinos é indígenas, como que.es \i^ 
teáz de la adhesión de los unos, y de la aversión íle los otro» 
á la madre p&tria. 

25. „La Nueva«-España es, pues, mía grande región dpn^ 
¿e príva el hpmor 6 el genio indolente -y sensual: donde 9^ 
vive para los placeres y en la disipación: dbnde los fiusUm 
sobre lo fikturo ceden ;áiia confianza dé. lo necesario penna^ 
nentexi donde la Religión santa recibe noebojB. obseqaios . e^te^r 
ñores y poco respeto interior: .donde la ley. no se inteduce 
en el uso ni en .el abuso de las .pasiones mas groeeras; den» 
de el mandó pioeeaieo 'é instable deja correr las teosas eik la 
marcha que UevaJn, y en donde la ri^eza, la abundancia* j^ 
el tempefameota destierran á :1a avaricia sombría, al temor aa4 
ftidable de la divinidad y á liür delicadezas sociales. Esta gran^ 
de región, certfre de lajUHeranda rdigma (I), pdilica y civil, 
babia Helado ¿i una' (MNisperidad mny notable en la. pesenon es< 
pañoby-qoe jes. menester. describir. para confiíeion. oe. la igno^ 
rancia orgullosa ó malignáé So población estaba en mas que 
el doUe: la agricaittlrá valia cada año treinta^ millones' de pe- 
sos, veinte y cinco la mineiia/. el comercio exterior! cíncocñ* 
ta en importación yi ;ezportacion, treinta el ingreso ^de laa*reai 
tas; realée y" mmiiéipales^ las man^latáaras. seis, y d^e loe 
proventos eclesiásticos; ñas esta brillante prqsperidad, era (hija 
deila moderacíea de> las instkucioi^es, «de ola. prudenci» del «o< 
biemo^ y de la 'sensatez ¡española^ pero esta misma opul^ciae 
pingñe, asociada á lo torpeza y pejjversidad del pnebloy aJ des* 
afecto de: les criDlles^t-á la incapacidad de>l#s autoridades^ y 
al decaimiento de les europeo^amerieañoi^ atraia per un ói^ 
den natural solm'este dichoso . suelo los proyectos de la am^ 
faíeion : y de la ^rfidia^ que habían de destrnir deiio sdo gol4 

• [1] Nétéee.quehfihia emanio egU> 96 eicrihkí wlut l9qi»^^ 
fm invigilaba nmoho.whreMfoferanokh 



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pe la obre ée trc« siglos, ea el' primer ifescQidó <te Iii nacioá 
íundadéva. 

26.- hY este deectrido se halló donde frenos se eepera-^ 
ba: se halló en la Junta. Ck^nlral, que establecida para re|Mi- 
Tar los extravíos de Godoy, se descarrió nUiello*'mas y mas 
fuBcstamettte que este indigno Valido^ sobre el silftteiaa'y s^- 
tuacíoff de las Indias. Prt>claaió la soltara donde Se'S«fH)3i 
nal la snjecion; exageró 4a libertad donde «sta' vez stletosi id* 
dependeticíd; habló i les ruines y estólid<»s indígéni» 'el «tiÍB« 
mo lenguage que á los oastellanos generosos; pitra hatsgarlos 
les ponderó los rig^s^^ 4e^ ■ la tiranía ins^^portable en que ge. 
• mían, les anunció la' i^rma, lee hisso creor que podinni as- 
-pirar á^ mejor estad*, y exalió el ódi» á la matriz, al gobier. 
tto y á la sumisión: «^ostKÍ timidéx donde 'edlo pfevaleee ki 
enteren, ^^ cuando debía roandtry {>ídió la amistad cuaado 
debió exigir la obedieifcia, implofó la coníratemidad cuando 
•'Vp^isn los derecitós'patefnaiesi ocwridó con la st^íeranía cuan- 
do no querían ser vasallos, lee di^ reipresentacioB nacional céan- 
4o ao sabían ser cüudádaaibs, lee ensalzó como hombree pro- 
vectos cuándo «iit#tbtth -eb la poerioia, les trató como á sa- 
nos y fuertes euáwlo'-^ektsANM i entecos y dolientes.' Lá Juilta 
-Central, tan pMftindft'en stt política,' no podía' desconocer qtlo 
ias leyes p«rtf p f otkw fa s 'lejanas^ debeo 'acornedme absoliitá. 
«lente á k natui«ile«i>y' prítfeipio» del gobmmo, A Ift itifluen. 
cia idel cUma^ á -la calidad yisH^acion del terreno, ; al gene- 
-rb de vicb de los pueblos, al grado t de libertad ^ su.ceni. 
tituoion piiede si^r, á las iifclinaeiofles é índole de Kmt ha- 
bitantes, á sus costumbres j manares, áÍ"es(ado de lac cnriU. 
zacion,' al* enlaco de las tetaciones recípro¿ae, al volumen de 
la población, de las riquezas, del ooniercio y de la industm; 
porque en fin, nadie ignon^ ^o las Isyes mas exmíisilas son 
vanas 6 impettiaentes cuando discordan co» las circunstancias 
predominantes; que las baenae son aquellas que' sin estrépito 
■i conrruMonés mejoran la covdicib» presente de ia moltittid, 
y qoe son las neiores las que con menos inconveniente» coÉ« 
dneisn á lá peifeccion posible ó rdativa de la^ «ociédad»' 1 

27. „La Junta Central, depósito de la sabidulríafespafi6. 
la, detestó y prosonhió con sobrada raaon el insulsa y míif • 
rabie* firuto de la congregaeien escandalosa de Bayoni^ y sin 
eoibavgo, rsminció 4 sus luces, leonciencia y propósitos pacta 
mendigar en una coéstitockm tan indecente y' bastarda; Its 
ragks fimdasiiciitaieB del sistema amerteano. Si, Sei5or,-^fi aque. 
lia asaoiblett vevaida por la TÍoliencía, y: mandada impOTiosa-* 
mente por Um bayeéetas^ aacieion la partioipac^ <^ ^Podlr 



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»6 

Sapremd» y la aaMencia á lúa Cortes de los díputadoa de Ia« 
dia% BU elección por loe ayuntamientos» y la calidad prev^ 
de nativos del pais, la igoakiad de derechos entre las coló- 

.niaa y la metr^ioli, la libertad de toda especie de cultivo y 

rde industria», el comercio recípeaco de las provincias de Amé- 
rica y Asia entre .al» y el solemne dispacate de que las Em- 
panas y las Indias se gobernaran por, un solo código de 1^- 
yes civiles» criminales» mereantilaa y fisoalea* Solamente el 

.espíritu frenético y desoüganisador. del tirano Corzo» pado ha- 
be^ exigido -y obtenido de los angustiados presos de Bayona 
el asentimiento y aceptación de : tantos y tan aii^gulares ab- 

aurdos que nunca habían leidb .en sus códigos iooooiparablest 
ni en las mixioiaa anivemaies del óiden i^nial. Élloa te* 
niaii la coacción para su esculpa; peip la Junta Central^ 

.¿quedaift absuelt^ Qon la obnfeaioa de haberse engañado sobre 
el casácter» humor y deseos de estos mofadoresl 

28. 9,Remitiendo á otra oportiMiídiMi la diseaaton de tan 
varios puittos» el Consulado ae eootraeiá hoy i la represen- 
4acion nacional de los amencnnas. £s indudable el refina* 
miento de las repúblicas de Greeia» Carlago y Boma sobro 

.el ifégúaen. de las colonias ultr«BBiari«a& haSdna por ceoquitf» 
ta» é por la habilitación de las amigmokmes: nada ha igm- 

.bdo á la sagacidad y nana de los ganoveses^ helandeaes é 

.inglesa eii la direcciofl y •apiovechamieirita de sua estaUeei* 

.Buentos; la legislación m%a noble mantara la grandaca de 
laa . posesiones espadólas» pero ninguna de eitaa nacionfSs fi»* 
moaas a* la hiau^a antigna y-nmema se aaordó de predi. 

. gac )la 'sabevania ni la rapreaantacion á loa colonas» á pesar de 
109 apuros y da laa ctiticaa circunstancias en que se habie— 

, sen hallada. La insubatancialidad ftancaaa nos dio el primar 
^nipb> en loé arrabales de nna fturiosn revohicien, y laa 
calamidades horrarosas de sus colonias desengañaron al muM- 
4» ea^Bro de que los dooiinios ultAmarinoa del ^ no aon 

.'aapacea áb Soportar samajaiitas notedades: si la aatoridad de 
lodoa loa ai^os obraba oantra la repreaMilacíoo colonial, si 
la e3^l*flienaía frasca de jMieatrsa frívoloa veCÚMS la condenn. 
ka tan. decididanente» ¿mi qaé as apojué la Junta .Centralt 

.|Acáso aii ka estatuios de Bajrona! fia nlgiMMi faaon de E^* 

,^tado? .|0n ptttefliioMa amenazantes de las Indias? Se gntó» Se. 

. 6of » por U^ ignaraneia raiatáva y por el temor oMmeninneo; .y 
*al tataMur y la ignooMioiB». nfemoa aon buenas consejeros^ 

. S9./ i^ aprehensinn de que estas eagtnndartdas regio-* 
••as «a slibstraerian dala irftedtenéia» preválándose de los em« 
iíantzha 4aíla: Península bino eran retenidas por a^un 



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867 
To estímulo» íoterca 6 Idzo, empeñó á los aaustados padrea de 
la patria en ud plan raoBstruoflo de favor, liberalidad y per-r 
euacioDy^q^ ea ve% de comprometer la gratitud y devoción 
de los indígenas» sirvió -solo para fomentar su desprecio» su 
osadia y sus maquinaciones. Una provincia remota seducida 
por la suma de su población y de sus riquezas, enorgullecida 
por el abatimiento de la matriz» empujada ék la anarquia por 
su corrupción, estupidez é imbecilidad, desnuda de todos los 
■eotimíentos deoentes, de todas las pasiones generosas, de to« 
das las combinaciones políticas, de. toda previsión racional; 
lina provincia, mansión do cinco millones de autómatas^ de un 
nulloa de vasalloa díscolos, y de cien mil ciudadanos adictos 
al orden, no podia ganarse por la via del reconocimiento, que 
m es una virtud propia para obligar al hombre honrado» ca« 
reee de eficacia para imponer á una nación (1). £1 tiempo que 
^bia emplearse ea equilibrar la opinión, fuerzas y resijirten-» 
ciaiS) se desperdició en embellecer prockímas, en desconcep- 
tuar la Sttberdinaciom, en pervertir el espíritu público, en der* 
tamar gracias sobre la infidelidad, y en reemplazar los man* 
dos con la inepcia. Entretanto, la participación de k sobe- 
igania por los colonos, solo se ha hecho ver en las gestiones 
ijBSttItantes de un Diputado que se introdujo en el solio con 
Um aipeaazas y oon la audacia» y que no supo esconder en 

• [1} ^' ^^ graeioi por eMot ^pKeA»t. • • • Terra dedit fnic< 
Um suum. ¿(^ podré 'dwr d encino amo hellota^ ¿Qué 1u>* 
ñor, 4niá gralüudt qué ooríeda podría espeforse de unoe polvaom 
ne$ ÚooeÁzoB, lamadoo por la miieria de tu país, ocuUos bajo 
cubierta^ bárbaros y toecoo, que de hombres apentu lenian laJU 
gvnOi y que n^^enUnamente tmkron á deefruUtr todos loe goces 
4e la vmU social en, tt» paie. de vemturaí ¿Qué. podríamos es* 
jferor de esta raxa dañina sena ia misma oorre^^ondeneta que 
4ioron los (íaleoiee al oaboMero de la triste figura cuando rom» 
pió sos cadenas y los puto en Ubertadf..^ ptíos y pedradas. Por 
forlmia esta dase de kiderrmnest á quienes muy propiamente 
conviene e{ cpüefa de Autómatas, m dá honor, ni quita honor: 
0IIOS proceden á lo Apache, que desconociendo los beneficios de 
los misioneros, el dia menos pensada se qnitan el taparabo y 
les dicen. . • • Toma tu cristianó, y se largan al monte. . . . Do* 
minacimh honores, riquecas, abundancia, satisfacciones de toda 
generóle*, na^ basta para mostrarse agradecidos al pueblo 
donde reciben tan inefables beneficios. Sensible es exp l ica rme 
de este modc^ pero rio es posible mostrarse templado á vista de 
tantos úUrages. 

TOM, ni. 47, 



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el secreto lod antecedentes de sos triunfos, y de noesira de-* 
bilidad: entretanto, la representación nacional de los america- 
nos solo se hace sentir por sos empresas temerarias en pr6 
de muchos artículos de la infame constitución de Bayona, y 
contra nuestro código célebre, elogiado por ellos míanos y 
por todos los escritores ingenuos, y adoptado por las Pótenm- 
elas europeas en cuanto es análogo i su diversa situación é 
intereses. 

80. „Aunque la conducta de todas las naciones funda* 
doras repniebe la representación colonial, aunque las tenta«- 
tivas de la Francia la hagan abominable, aunque nuestra pro- 
pia experiencia muestre su inutilidad y aun sus perjuicios; el 
ánimo del real Consulado de México no es insistir en la abro* 
gaciQn de un vínculo de la confraternidad, una vez que en 
su consulta núm. 1 de 17 de Abril próximo, expuso á V. 
M. sincera y respetuosamente el medio de hacer fructificar 
esta disposición suprema, neutralizando los impulsos de la pre* 
potencia provincial; pero desde entonces ha sobrevenido. Se- 
ñor, un suceso tan singular y admirable, que hay repugnan- 
cia para creerlo, no ofreciéndose ninguna razón para dudar- 
lo. Se propuso en el Soberano Congreso que se otorgase 4 
las colonias de la conquista una representación tan amplia 
como á la nación eonquista^dora, igual en el orden y forma, 
y proporcional en el número; y esta moción, parto del inge* 
nio y patriotismo de los criollos, fué sostenida ardientemen- 
te por su partido, y por su influencia; iqné ceguedad arroja' 
en tal desesperación á los blancos amencanos? ¿Es su príe. 
8a para morir, su necedad imprudente, su ojeriza á la especie 
humana, ó sus ilusiones de dominación? 

31. „Queda, pues, el Nuevo-Mna«b español, destinado 
por una ley fundamental á sufUr y padecer sin remedio las 
convulsiones de la agonia en cada renovación de las Cortes, 
aunque lo mas probable seria no sobrevivir al primer ataque. 
Cinco millones de entes borrachos (1) jr negadpSf amigos del ro« 
bo, de la sangre y de la maldad, susceptibles á todas las ¡ni« 
presiones del odio, del libertinage, y de la holgura, arrastra- 
dos maquinalmente por el furor y la venganza, sin idea del 
deber, de la vergüenza, ni de la Religión: cinco millones de 
estos, bárbaros, reunidos pardal y simultáneamente sobre la so* 
perficie de Nueva-España, con los aires y aparato de pue- 
blo soberano, presididos por gefes mas pérfidos, aun- mas aoa- 

[1] No estaría muy en sus cabales d que hiv> sem^aate 
cal^icacum. » • . Os loquitur ex abundantia cordis. 



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d69 
lorados y astutos sobro la independencia, mas encarnizados 
sobre laa pasiones, mas enemigos de la madre patria, y asis* 
tidos, instigados y mandados por ho miJlon de blancos pcrdi* 
do9, vicíosisinioQ, superficiales, artificiosos, alejados de la pie« 
dad cristiana y do las nociones políticas, morales y natura* 
les del bien social: ¡qué perspectiva tan cruel! ¡qué pretensión 
tan aíoBulada é infernal! ¡qué camino tan breve, llano y fá« 
cil para las insurrecciones! ¿Y es esto lo que buscan los di* 
potados criollos? No, Señor; tan lejos de desearlo, es seguro 
que no se atreverian á subsistir en la capital del vireinato, 
aguardando dias tan aciagos, tales escenas de muerte, borror 
j llanto, cuyas victimas serian por su color y esfera. 

Z'2. „Ningun establecimiento poderoso y distante, puede 
ser conservado en la sumisión, sin evitarle con la escrúpulo, 
•idad mas nimia todas las prerogativas, accidentes é indicios 
de la majestad popular, todas las asambleas y convocaciones 
de la plebe, y aun de laa clases y cuerpos; y la voluntad de 
este hemisferio ha declinado hasta un punto tan zeloso, que 
Bo será ya compatible la asociación mas pequeña con el so* 
«ego público, ni con la permanencia del orden actual. Muy 
discretos anduvieron Felipe III. y su hijo, al prohibir en las 
Indias la» cofradías, juntas, celtios ó cabildos de españoles^ 
indios, negtos, mulatos ú otras personas de cualquier estado 
ó calidad, aunque fuese para cosas y fines píos y espiritua- 
les, sin Presidente, real permiso, y la concurrencia d^ algún 
ministro real. Nuestra ligereza hace el contraste mas extra* 
ño con la gravedad de nuestros mayores, y sus glorias asi 
<x>mo nuestros infortunios, nos afirentarán eternamente: ellos 
mantuvieron inmobles las posesiones ultramarinas en los dis* 
turbios mas terribles de la matriz, y nosotros encontramos ¿ 
cada paso las asechanzas, la traición y la resistencia arma* 
das por todos lados: los pecados contra la política no se ex* 
pían en el Purgatorio, sino en la vida temporal (1). 

33. „E1 que no se une á la patria con un corazón sa* 
no: el que está privado de la capacidad y de la intención 
de asistirla con votos sinceros: el que la ofende con malas 
costumbres: el que carece de plena libertad; el que no tiene 
bienes ni fortuna que proteger: el que no contribuye directa* 

[11 E9I0 es cierto^ y consta á lo$ españoles por experiencia: 
con^ ía ley de ea^piUsúm han pagado estos desafueros; lo senst* 
Ue es, que semejante á un torrente arrebató al infortunio á ma» 
los y á buenos^, y se llevó de paso muchas famüias mexicanas^ 
que perecieron en el destierro^ 



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370 

metite al estado: el que no os un verdadero ciodadalio, un 
vecino honrado, un bombi« de bien, está excluido de toda in* 
tcnrencion, do toda iniuencia mediata ó ininediata «obre el 
orden público, aun en las repúblicas puramente democráticaa. 
En ios gobiernos mixtos b0 participan del derecho de eiec^ 
cion los que no gozan la calidad de ciudadano actiro, podre 
de familia, ni los menores de 25 años, ni los aprendáces, ni 
los asalariados en la servidumbre doméstica, ni loe niercena-» 
ríos é indigentes, ni los quebrados insolventes y dendores al 
erario, ni ¡os dementes, ni los escandalosos, ni k>s que han 
sufrido pena corporal aflictiva ó infamatoria, ni los qne por 
sus propiedades ó profesiones no rinden al üsco provechos de* 
terminados. Bajo estas disposiciones' genemles, la población 
de las Américas no merece la representación properctonal sow 
licitada por sus diputados, y la Nueva-Espana no contaría 
cien mii individuos revestidos de las condiciones requeridas* 
Tres millones de indios tratados por la Iglesia como neéfitos, 
y por la ley como menores, rayando en la demencia, impa-^ 
sibles ni ' amor patriótico y á todos los respetos sociales, y 
ofuscados aun por los vestigios de las ofeocu paciones, mane- 
ras é ignorancia de la primera edad: dos nnllones de castasi 
plebe soee y mi8erak>le, sin sentimientos, educación «i eos- 
lumbres, olvidados de Dios, de la ley, de ta patria, y aun do 
sí mismos, entregados ¿ la pereza, 4 las bebidas y á la obs* 
cenidad, con muy pocas realidades de civilización, y sin nin* 
guna apariencia de virtud; y un millón de blancos, gente áñ 
razón, la mitad sepultada en el popukcbo, y la otra mitad 
marchando al mismo paradero, todos ellos negügentee, d<mii* 
nados por el deleite, sin previsión ni caidados, con mas hl- 
pocresia que religión, con mas imaginación que juicio, con 
mas apego á su pnis que á la patria, coa macha ambición y 
poca política. Dé esta clasificación sencilla resultarían, pae0, 
en el reino, quinientas mil almas del carácter electoral, y caen 
mil electores (1), 

[1] lY qué tal €8 la plebe de Eepaña? ¿qné tal ta de ufa* 
iditid? ¿qué tales éus Mayoratgat? ¿hasta donde Uegét su Um&tra* 
oíoa pc^uhTf cuando el Párroeo está Migado á leer eñhede-' 
mingos en el pulpito la Gaceta, porque solo él sabe leer en «I 
pueMd? ¿Y ^ diremos de su desmoraHeaeionT MMen en es- 
ta parte los reglamentos de poHetOs dictados para réfireitar lá 
Mgataneria: las leyes persecutorias conira loé gitanos, rv^kmes, 
iluaandrines t^ gente ikúéka: kts hermandades para perseguir ta* 
drones: los reglamentos de población para 4a Bierra'^Morena don' 



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»71 

94. „La «íasimikkul ó e4 or^Io oofitpiva tAmbien al ebo- 
llmieiiio de loo IndlbB y -eastet: cotmo l¿a q«é medran algo 
ée í«rtaBa se elevan en el «netan^ al bonor de eapsñolea, ce 
permanece «mire aqaelbe ñinga n Kombve de ^ptovteho ni éé 
eaud»); y de eete principie Wene la ^oearibinKctOD ingeniosa 

ie tenían mu madtnguerai^ • • • ¡Ahí tlodkm 'éitas medidas m di<s 
taiFon para gmte soMm, marigeradM, üustmda y attnía. . • • ^¡dim 
ekoeo pai9 donde no ee fenecen tinco ' mtíhnet de canalla! 
Aemérdeme que FiUmgieri dice:. • • ; • Que en tgpana mae et 
neoe9ita'*nna iHqtiincion '^ t«u9ig9íeía$ mpeft^t^eHeneí *giHm^ait, 
que la impiedad^ No ime ^ItiAemo^ de wt ditté' ^dé S, Juan 
en ¡a V&iñrmd&; y mae qiie todtf én loa Andcffuckae^ -en que $e 
pela la Pava, m de he deas aektgoe que se creen Paites [aun 
por gente lustrada], ni áet dia SI de Éherp que es de^hsHi 
neneia carnalf rntu para fas nías désoOaéhs iitmerast porqué ie* 
«im eoncMr y parir menshmét^iú de los agoreros y adieiktÁ 
que tenden á peso de oro sus érácúhs eonsultados sotlre^labúe^ 
na venlura^ Esta gente e^-mefeee tener diputados énhte^G&r^ 
tesi no los estúpidos y •eanalHi mnerieana. /Cuánta diferentia 
f» se neta entre nuestros infles indios y tos estúpidos galle* 
goSf destinados en hu eápitafes -é senir de motos de cOf5el y 
eargadotes; y h que ^ mas apestoso^ de privádetos, y'aoalua^ 
dores éél mayor Ó menor precio de la cuitla, aí que precede 
hí cai^icaeion y examen de la prueba! Preciso es huMar de 
este nUfdOf porqne el que mal baMa, ^peor oye. La ignerttncia 
htbia introducido en el reino de Galicia \dice d Marqués de 
la Begaliá en su discurso hisférico^politice sehre las tacenfdes 
mayores y menores de las Indka, pág, 54, párrafo 90] varios 
abusos^ y entre dlós d que tos sacerdotes cdebraran con leche 
'^ con mosto eatftqado, d éar hs Sagrada Omunien mojada 
vn «¿fie, y él comer en vasos sagrados, ¿Puede darse mayor 
brutalidad? Algo- mas: poco antes de la coronación de los rcm 
-yes católicos, en un Concilio praeinciñl que convocó el Arzobis* 
po de Toledo en la vtíla de Aranda el año de 1478, entre 
otros decretos se pronrnfgaron dos; d uno pora que cada 8a^ 
eerdofe dijese mesa por h míenos tres ó cuatro teces al «rnd; y 
d afro para qtíe no fuesen prúveidos hs beneficies curados^ ni 
las dignidades, en quien no supiese gramática [Peltre Mariana 
tóm. 3, lib. 28, cap. 20 cerca dd fin]. Ahora bien: estos es*^ 
pandes, atmque rústicos, tenian entonces representanies en sus 
Oórtes, y los americanos, indios, mnhtosf gente soex y cimalltf, 
q^ie no están en este grado de rusticidad, ¿serin i^dignOi^'de 
tenerlosl Responda d Consulado de México» »%% . > 



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de' criollocf/ .1^ masa delpiaeU^ coo^pii^sto de ifidíos.y cas- 
tas no tieoe niaguna aptitud para haoerso representar por per* 
sonas de su especie propia: los justicias y eclesiásticos ds laa 
parroquias soi| indígeaasi los electores lo serán también for- 
zosamentet y el nombracniento no puede escapar de manera 
alguna de las manos del blanco americano, y hé aquí una 
estratagema agudísima f s&fir^Zt .al pajnecer inocente, que, ad- 
jadica á los criollos los poderes, de Jos cuatro órdenes del 
Nuevo-Muj^do* Sin eota expectativa solapada, ¿cómo habiaa 
de resolverse á hermanar con el ipdio asqueroso, á igualarlo 
coa, el indecente mestizo, 1 nivelarse con el zafío mulato, ni 
á alternar cpn ellost ¿Cómo se tie(¿Mi de aventurar al áe^ 
saire rabioso de enimudecer y de immillarse ante ^ púmero 
fiuperior de tan vil CANALLA? Está vistp, S^ñor, que los di- 
putados americanos llevaron consigo, las mantfs (i), el egoísmo y 
la predilección de so cuerpo, y que desamparan la causa y 
las necesidades de la multitud atraída de esta porción pre- 
piosa del orbe, cuyo físico y moral admiten muchas mejoras 
juiálogas.^al espíritu de nue^tn^ Iridación venerable» £n efec- 
to, ninguna de sus once priaposicipoes, inconstitiicion&les to- 
óñBy hMQ relación á la enseñanzat á la. aplicación, ¿ la cor- 
rección ni al aseo y bienestar de cinpo millones de habitan- 
tea dignos de la compasión suprema; ni se habrían acordado 
de cli^morear en las Cortes sobre los fingidos tratamientos^ 
epbre las soñadas tropel ias, sobre la opresión quimérica que 
padece la gante baja, si no estuvieran de(vorados por la ansia 
4e ^aherif,e)^inod^rado prciceder de los europeo^ por el em- 
peiio de disfrazar las culpas de los blancos, y por la preci- 
sión de moverse hacia sus fines. 

35. „La Europa por la complicación de sus institucio- 
nes y usos, por los embarazps de su erario y pesadez de los 
^JribiMos, |M»r la inponstancia de la paz .y trastornos de la guer- 
ra; sobre todo, por la temeridad del Poder Ejecutivo, tiene so- 
litos razones de conveniencia y do ínteres para ser numero- 
sa y fuerte la represent^cipn nacional, mucho mas cuando la 
proximidad de sus provincias y la habitud de las convocado- 
jaes convida á la reunión sin los gravámenes, disturbios y 
álannaa d^ la distancia. Pero la situación de los idooninioe 
ultramarinos es diametralmente opuesta: conquistados por una 
potencia despreocapada é ilustre* disipó los errores, las eos- 
^umbreSft las contradicciones y las extravagancias indicas^ sin 
^cargarnos de las anejas fundüaciones de Godos, ni Moros: r^ 

[1] T¿énenla$^ huí pahaUoi. - 



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S7d 
gidos por tiD código sencillo, prudente jr justo, desconocemos 
la vanedad de fueros y usos, y la redundancia de las in^ti^ 
faetones: abrigo dos por la lejunia, nuestro fisco está exento 
de apuros; las contribuciones son ya indirectas y tan suaves» 
qae permitiendo pocos adelantamientos en su organización, no 
demandan sino la integridad y pureza en el manejo: la san- 
gre y los tesoros de la metrópoli, nos afianzan una paz inal. 
terable, sin ningún recelo de la guerra devastadora que des- 
compone el aspecto pübliéo; f la solierania en su degrada- 
ción, solo dirige álgunoir golpes parciales de la arbitrariedad 
sin atreverse á establecer el despotismo, ni á alterar la cons» 
titucion. ¿En qué consiste, pues, la urgencia y la utilidad de 
la representación inmensa de las Américas? ¿consiste en la ley 
primordial ó natural dé las sociedades? Esta ley cede á las 
kyes positivas que forman, adoptan^ ó reciben los pueblos, con- 
sultando su propio bien. ¿Consiste en el derecho de íeual-* 
^ad? El derecho de igualdad se anonada ante el derecho de 
conquista (1), y ante la desigualdad absoluta de las circunstan- 
cias. ¿Consiste en el gusto ó en la vanidad de la simple 
imitación? La imitación es un título aéreo que se desvane* 
ce en la presencia magestuosa del bien real ^1 Estado, de la 
conveniencia común, y del interés generah 

36. ^Corriendo los riesgos inminentes -é inevitables de las 
asambleas, convocaciones y atropamientos en un pais remoto» 
mal intencionado y tosco, que no obedece sino por la priva- 
cionde las reuniones y por la ausencia de la soberanía po* 
pular: los doscientos dncuenta diputados» y ochenta suplentes 
americanos, qué fruto nos ofrecen? £1 dispendio de un millón 
y trescieiítos mil pesos al alio, que' empleados discretamente 
por una policía sagaz y benéfica, enmendaría los descuidos 
de la educación doméstica tan né^igente, desterrarían la su- 
ciedad, la desnudez y la pobreza, vivificarían el corazón mar- 
chito y disipado del vulgo, y desaparecería al cabo esta ocio- 
sidad voluntaria y perniciosa que es tan dulce y connatural 
al ser indígena, y que hace un obstáculo tenaz al compIe-« 
mentó do su dicha, y á los progresotf del Nuevo Mundo. Pa- 
ra los mas avisados, instruidos y hábiles criollos, son un se* 

[1] Este derecho es desconocido hoy, y mucho mas respecto 
de un pueblo inocente y agredido por band/oleros^ á qttiénss dcm 
toraha la sed rabiosa del oro, y que hicieron una guerra á 
muerte á unas naciones, que no solamente no lee habían daña» 
dOf pero'^que ni aun las conocían^ y cuando las conocieron Jué 
rectíñendo de eOas mus hosfitalidad cordial y generosa» 



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9U 

creto ,lps .negocios, exigoBciat» depeadeocias y relacioDes de 
la^Penínsulaf y s\iá votof vagarán al impulso do las ocurren- 
cias^ do los aibeios personales, ó do la mas servil coudescen-« 
aencla. Se anunció que semejantes elecciones lejos de produ. 
^ir la libertad é independencia de España, su lutura y per* 
manente prosperidad y gloria,, serian origen y principio de la 
ruina y dcscilacion; la represénCacion uigeBlo de las oolonius 
es, pues, nula y nociva, á la felicidad de la metrópoli. La 
l^eor es^ que i|na representación tan voluminosa perjudica in. 
mediatamontje á los establecimientos Qiismos: ellos ño dan lu- 
gar sino & pocas. Jen tas y suaves, refurmas» ,y sus represen- 
tantes fervorosos, las aglomeran y precipitan, & riesgo de 
trastornarlo todo, y de empeorai- lo que se sialve: estos dipu- 
tados entienden la ipitad de 1^ política indiana, porque ni en 
sus estudios, ni "ej^ su aUna entran los derechos de la matriz^ 
y no depiran siaq Qpioi^nes y acuerdos parciales; si son bue- 
nos ciudatdafips, n^ estai^n de mas en este piundo para pre<» 
servarla da lasi modernas agitaCjionee; y si son maleo, ir4n 4 
sacriñcar á la madre . patria: ^an malos ó. buenos, su núme- 
ro exhorbitante cansumiri tesosos aplicables al remedio positi* 
1o; y sean c\mh^ fifoxe^i el desamparo de las casas, y la mo- 
estia y peligros de largas navegaciones, derramarán sin ce- 
for la aflioc^ansphre* ^^tanares da íamilias de la primera 
gerarquia» 

37. „En loa dos siglos, y medio primeros de la conqnis* 
ta, el' Consejo cb indias: gobernó en paz y justic^ todo «1 he- 
núsferío aioerioanor y le, colmó d^ la seguridad, quietud y di- 
chas inseparables de unía* administración vigilante y paterAal» 
Ahora ÍDJuriando este sistema magistral y saludable, fascina- 
do qiuizá por la soficitería de loa novadoias, y quizá por aba- 
tir y. ultrajar 4 l^i patria en .su ^amao ^no; I4 re^irea^ta* 
pion« ultramarina le pidoj de refiienu> mda menos que treacien- 
tos treinta individups da su facoionf sin reflexionar en I^ 
ímportaaciasr del gasto, sin p^arafse en la impropiedad de ex- 
ceder á la nación ftiidaik^, sjn bai^er aleación en la inopia 
de sugetoa beneméritos^ y sí^ embarazarse por la discordan- 
cia respectiva de sus inst^^^ioaes* Biep puede no haber og 
esta y en otras solicitudes ud abuso escandalosp del p*^<^n 
pero, SonoFt hay uoa falta evidente de la anoencta y de la vo- 
ilutad geaaial; si los ayuntamiento» ciedlos hubiesen dado tal 
cpoMaioi^ ék, los 4ipiatack>S' pcioUo^, veiidría ei^toi»cea á ser na 
deseo» particular de lea blan<Qo& indígenas, may distan t^< de la 
mayeria abeelnta e» qaa superan por todos respeatos loe i^ 
dios, ca«taa y europeo^merieanosd auná)|M fuese la volno^ 



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9W 
.janardi'inas ex^Href^uneiiie ioñimaday ^Bok deborU ser nula, tu* 
^válida é ioofici^z pCM* «u carácter ioiídeleble de la voluntad vmI' 
▼«da, de prelimioar de la inaumMÍoo rebelde» de conato de W 
independoAcia Uuulom, y de la preparación á la QoaeencoQoea 
.rivalidad. Haya enhorabuena repr^eeeptfi^ioQ . colonial en la« 
Cóctes aoberanas de Empana» & |>eaar de los derechos que la re- 
pugnan y bacen odio9a; .pero háyala jen el orden» forma y n(^ 
mero que prescriben las convenienciaa reciprocas» y los debe- 
jree mutuos nivelados por las rectas nociones de la sana polí- 
tica» y no por el dictámi^ de la pusUauimidad» ni de la arro* 
Rancia. 

dS. »»E1 real Consulado de Mésioo^ pesando atenta é im- 
parcudmemt^ 4o4<Ui las circMnstanfíias de un caso tan grave y 
.ordinal» y después de discurrir de .mochas iMneras sobre du 
versas expeculaoiones» trazas y proyeptos» caree deber ronnifea» 
.iar á V. M. iogeauamente según «u csncteiicia» selo patrió- 
.tico» y coiKKSán»ieolos locales^ que <el orden» forma y número 
análogo á la situactoo del pais en todos sentidos» mas senci- 
llo y cómodo en la eiecucÁon» mas seguro y cierto en las coa- 
JVecueooiaa» mas libre y axénlo de roeoavementes» y mas útil y 
practicable para estas provincias» es el que dispuso y aéopt6 
el aof^remo Consejo de Regencin en su real decreto de 14 de 
Febr¿K> 4e 1810» cuya oombinacioa inimitable quedará per- 
íeetMÍma con los «eís diputados Europeo-eniericaaos indicadoe 
en nuestra cüade cenpuüa nüoK 1 P » y que soa de la mayer 
«M^ncia para tem|»lar el ardor de los puros amortcaiios» y mo- 
rigerar eu predoMinio. En el evenle de k agregación presti- 
puesla se defeiioiaii á la Nneva^Espaüa reínte y un reprep* 
jpentaates» y con esle numere sobrepuja á los objeios de su 
verdadera necesidad» y aun & eu vecindario razonable; habría» 
Señor« Jttslieia y genetoaidad en extraer de ellos ante el au- 
geste Congreso nacional |>or la vía del escrutinio ó de la suéla- 
le» einco dipntados erioUos y dos emopeos» pera que sirviesea 
de d s foas ores á les iadíoe y castas ccm toda la caridad» de- 
dicación y esmero que recomienda tan obscura condición, sa- 
UsiaCteria y lisoióera á au dejadez genial» aunque in&liz y de- 
placable en la estimación de la filantropía» auiique adversa á 
iae miras del legislador» eunque incompatible con los adelanta- 
núentoa fireeioaoe ^e la sociedad. Estíos deftínsores podrian 
ser indios» mestiaos» mulatos (1); pero es cierto que los protege- 

[1] ¿C^vne» st lodaf esn se/(or y eanalU? ¡Cámo se Ao^ 
Mei» ée $Mar el Mo ét km repmiídot ttpcmolm! • . • • ^dis]^ 
rote! 

TOM . ni. 48. 



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^76 

TiaB más diestra y eficazmente loe ciodadanoe de calidad, en* 
Ittsiasmados y obligados por la vanidad y por el honor de la 
ieonfiiinsa: el hombre sacrifica macho á estos incentivos que eti 
cierto grado de fortuna hacen su embeleso y su pasión. 

39. „No hay arbitrio: para que el hombre se rttjn, avi. 
niendo progresivamente con la excelencia de las leyes poeitt* 
vas, ellas han de acomodarse primero á la rustiquez y flaque- 
zas del ser que pretende reforman al compás que este ser se 
robustece y rectifica por las costumbres públicas, y por la edu- 
cación doméstica, deben sublimarse Jas leyes, de manera que 
siempre marchen al paso del hombre: la civilización de los 
pueblos, asi como la naturaleza humana, tiene sus edades y épo- 
cas que no podrían violentarse sin ofender la sahid fimca ó 
política, y es el punto mas espinoso de la ciencia del gobier- 
no. L»s leyes mas brillantes de una región, rara vez her- 
manan exactamente, ni son aplicables en toda su amplitud á 
ninguna otra región del mundo; y tanto menos oportunas se- 
rán, cuanto difieran mas, 6 mas desemejantes sean las regio- 
nes parangonadas, fijaé hay de común, qué equiparación cabe, é 
qué analogía puede encontrarse en loe derechos, situación, espíri- 
tu, finura, exigencias, intereses, instituciones, hábitos y localída^ 
dos de la España canqmttadoroy y de las colonias e$mqmtkidas? 
*£1 paralelo entre el español y el incfio, ¿no seria la compa- 
ración de una manada de monos gibonés -con una asociación 
6 república de hombres uilmnos? Es preciso <5ónfsiar que las 
leyes propias para la madre patria no son las mqjores para 
sus Américas: que ni aun buenas son, supuesto que las de 
Castilla solo valen cono suplemento á los casos no proveni- 
dos en nuestra Recopilación. Varíese cuanto V. M. guste en 
este código que hará siempre la gloria de nuestros ascendieií- 
les: manténgase la representación indiana (1) si es del agrado de 
V. M.; pero, Señor, que todo vajra acorde con los prinCipioB 
eternos de la recta razón, con la utilidad mútua^ y con las 
obligaciones recíprocas. Aun los bereges extrangeros aplan- 

[1] Es deetTf que haya muy pocos dipuíados que no eteedan es 
fitfsisro áhsde la Penímsuia^ para que jamas ganem urna voiacwUf 
y iodo se haga á piaoer de tos diputados de España. ».. hé aquí 
el hko de ¡a difustdiad; hé aqui por lo que se ha traído á euaás 
la historia dd tmperio de Mocthatxoma^ y toda esa harenmda de co- 
sos que se han dicho; este es el blanco á que se han asestado tan» 
tos tiros en ofensa de la Religión^ dd buen juicio^ de la buena 
crianza y sana razón. • • • haimra yo para mákana. . . • hasta qm 
dimos con el busilis. 



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d«»<,.|a:4{(Hi4cict4 ;<l^, l0« Ie9uiia0 en 8<i# miMMief. i(o:.Aj»éjrica; 
9ubre el^ ^»)aD cji^cretp ;«^Qq«i« eoD<iuciaQ k «oaveMrsjon do lotfj 
^lv9ge6¿,e^4pe2íibao.ppr ciiririzarjlo0*pam ift^iruirlo»^ bo 1a.Boü^j 

t . ..,;;„Dj|93rtgu^rde ánV). «M. JWMcJiOB, mlüflt. Aióiwo 27* del; 

. ^^ . Ué a<|^ ipc^ulfiost^ é.todu. luz la «obcrblm y titi)ev¡*> 
qHe(ito:qtt6,c#nM3^rÍ3i4^aH eatu corpomeÍDn. h^ locU^úo, de 
la ^3e¿Mn4# ,eipi(MÍcio9 prad^ja qa Ía« Cóctejí juoa .coomocion. 
cxtraardioaria, tanto én loa diputados como en las galerías;.* 
aun ;ki8 loda.modiír^dos'Ani^ricjio^^cQfnQjoa Scea. Gordóa.(P, 
I^JIígtialXy ¿* t^iovenoio d«i Caalillo^ tomtron la. palabra con 
i%(i culpe. 1^9:, tq^ba 'C^ad^pecho. M<;jia opinó quQ ao iro- 

Í>r¿uiie«h |H»^q!^ ó erA cierto, ó era iklao b quo .s<) decía de 
^ auierie^Qofii «i ciertoi deborian coníormarse con su desgra- • 
cía, {Hies i|0 ^Qdi;^n dedmentirlo; y si falso, no faltarían pkí^ 
m^s que Iq impugnase^ victoríosaraonte. £1 Sr. Gardia Her< 
reros pidió que aquella representación se guardase en el se-* 
cretoy se sellase, y ocultase bajo una Ipsa sepulcral. .Djgose^ 
i^ií que ¿ vanguarda do ella habían llegado ochenta mil pe- 
tos para sostenerla en las Cortes. Sea de esto lo que se quie- 
rm tamaño insulto 4 los americanos, quedó impune, y f ornen* 
iá la ,Tin»2uc)(j|^ (1), pues ea México nada se ignoraba de lo que i 
había pasado en Cadiv, y la voz corrió por todos los paisea insur- 
reccioA^doe* £1 modo cruel con quys Venegas continuó ha«- 
ciéndoDos la guerra, mostró quQ este gefe estaba poseído del 
mismp espirito diabólico que el Consulado. Cuando tenia. noticia t 
de alguna vtctonai preguntaba cuántos habían muerto de una y 
otra parte, y qs vo? común quet decía con calma. ••• Todo 
e$ ganancial es deeirt tenemos menos gente^ y esto es lo que 
desetnifs, asolar d pais. £1 triunfo de la perfidia obtenido en 
Acatíta de 9axán» en vez de desanimar ¿ los mexicanos les 
dio un nuevo impulso para continuar con doble vigor la em. 
presa comenzada. £n el Sur apareció, un sígante que causó 
terror & Venegas y Calleja, á uno y otro los hizo temblar», 

[1|] La fomerüó á un grado tal, que en aquellas dias te 
repetía generalmente la siguiente cuarteta^ harto expresiva: 

FranciscOf Lorenzo y DiegOf 
Sin saUr dd ConstdadOf 
Hicieron nuts insurgentes 
Que AUendef y d Cura Hidalgo^ 



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al primea Wijo M^ artotód: ddra^ \^9áé dónde di<ítabtt' pro«4 
oripcionetf» y ai aejguiido ^ú lato Háoimto de CtuniAflar We noM- 
bra trae como corrolatii^a .el áé^Míféló$, c^tie desdé étflf<;épcK 
ca comeneó á'foiWar grt imeaiía^ea c iw a v ♦' Bsfe-éy-éoft^deXaqóe^^ 
lk>8 feaómanesen el órdeti 'pétítiéb -que^^ a(>areceii de' cuando 
en cuando para llenar de jeetapAráki' tierra; y- «cíned^r ' á. la 
humanidad esclavizada; tal we presentará este Caudillo, de 
quien daré noa ligera ideiei, lénütsendo 4 mis kielorei^al 6aa. 
dro (1), y Eiogio JIiHóríc9i deiide lo be jMreseiftudéi b^ el' 
punte de vista en que le contemplará/ y admírate ia posfe^ 
ridad. ^ , . . ; 

4? Dt}e alli,y ahora repito, que el Cu#a Merelée eiitába; 
muy apartado de las ooanencias del siglo, y^ dédi<iedo. á \á ad.' 
ministrasioff de los Sacraroeatoe en sa^ catate de Huefkpétaro- 
y Caatcuare. Oyó oasualmente hablar de la pHbietí de Itur.i 
rígaray, y de las damas ejecutadas en Vanadolid (dende % la 
sazoD se hallaba) en las personas del P. Pn Vicente deP 
Santa María, Capitán- Qsmia Obesov Michelena» y otros, \k- 
mafiaiía del 21 de Diciembre de l^lOt, y ee propuso Vetigar eP 
honor de sn nación ultrajado. Marchóse para su cúrate, óe 
donde iiegraeó á Valladolid cuando Hidalgo salla de aquella 
ciudad para Métiee, á quien encontró de marcha en- Charo,' 
y donde le- expidió junto con Allende el despacha de Cerones 
del< DépaMameiHo- del Auv^ encargó adule que tomase el puer- 
te de Acapulco* Una escopeta de 4os eaflones, un phr de- 
trabuoes, y dos criados; he aquí el aimamento y equipo con' 
que marcha á ejecutar tan atrevida empresa: al- pase por sa' 
curato mandó hacer veinte y cinco lansas qae después rect**- 
biót reuniósele en el pueblo de Cuahuayutla D. Rafkef Val-^ 
dobinos' cen algunos hondbres: en Fetatláú encentró cincuen- 
tlft fusiles moh<^ds^ 6 igual número de íámsss, y este íhé eT 
primer cuadre de su íbefua? en el Zanjen se- lé un^ D. Juan 
José Galean* con se t e c ien to s hombres, f entonce» se pi^eeentó 
sobre las fiv/hteras de Adap«leo, y tomó el íkmdso punto del' 
Tekukro. Allí agualó que le atacase el Comandante París,^ 
cerne le verificó' el 8" d^ Diciembre; mas fhé rechazado, lo- 
mismo que otra columna salida de Acapulco que atacó simulta'. 
Aeaitoento por el puntt> de las Cruces. Aunque se retiró Fkris, íhé 
para repetir el ataque; mas Mbreles tomó ya entenees-la^ efónsiva 
sobre él: estaba situado en Tonaltepec y junto á los tres Pa« 
los, donde Morelos con . sesenta hombree lo asaltó una noche 
tan completamente en su campe» que le iáto ochocientos pri« 

LiJ Tomo 2 9^ €¿N» 1 f 



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8Í0rt«lW9i'1*'^lttrtte^ sííí^^ietítfl* fuaiTetf (sin can tur fus quo ocul- 
ftttíi'loíÉ' !^égiis*]; cíiíccl íc^rit>niea, nyeve cargas óg parque de 
líisO, d- corféí[í'om]tLÍite 'd la tlufacion de BrtílEerin, mucboa 
iteres, y rffi p*icb ííitidm, Mordoa trató ya de Bitaursc en 
el punto (íü la Síibanfi parrt espcr:ír, Ó diga so mejor, para abrir 
de ntiev'o la • cnm|íj/fífi; Soy testíga de la sensación que cau- 
só i Vfenc^íiB ^^lU^ nuoim tmisperada, y lo soy igual tijenlc do 
(füa hnsta ttcs Vetea Hiío poner en la imprenta el parto do 
ctíla acííión en la' Guccta^ para cabrir ei honor del pabellón^ 
eopañüi; Ío Wízú tan mal que mejür le babria estado ocultar 
€-8tp hecho* Rt*pitiéi*onsc los ttiujütíí por loa españolen en 
ut^e! punto' c» ^Títí Icnian sitia Jo á Motel oa, á quien el ha m* 
liré hizo romper d sillo; salíóso de él tiiunfanlc, y de^de en* 
téneés Di' fftrrti&rifgiMo Ivateana, mostró por su valor que em 
ttígno de servir de Sf*í^ndo de Morelos. 

5 ? No t*s ftcil seguir todos los pasos de eetc General en oatii 
datnpunn: baalará decir que obtuvo el triunfo en cuantas ac- 
cfoní?» álá 6 ' rot?ib¡6, y que deade entoncet íijó la esperanza 
ác la imcífin en su valbr y prudencia. Por medio de ella so; 
coodUó el aprecio de aquellos feroces costeños, tan alientes ce- 
sñü ven*áttfes; respetálKinlo 'como á gf-^f y lo amaban cúmo á" 
[Mdreí' ^nbia conducirles diestramente, y lea daba lecciones de 
un ' dfe^itérés que ga natía eu3 córaxones* Estrechado tina vez 
á' áoct^rtéth^f y lio térriemío dtera, Mnrelüff vendió au ropa 
do iiÉdf y presentó á In América el mismo expccláculo gran- 
dioéo que la Reina CaT6Ikra' ÁÍTiria Ikerbe! ernpeñando sus alba* 
jivs, con la diferencia qué i eííta Prittcesíi la hizo para erica- 
d^Qur el mundo de Colon fi su corona, y Morelos para dar* 
Ib HbíTíad: ai yo tUcra pintor le dedicaHí^ íin^euiíífro que lo' 
rGprcíJcntnsc en esta noble actitud^ 

6? Tuvo adírmas este gofo qUo luchar coü' t)ita dtiao 4?^ 
enemigos muy mas terribles qrte Tos qdgoaíihftn CoflibíAirlo cíí* 
ra acara; ea dedr, tuvo que disipar una c6jiját;fd¿jrí qu<^ adí 
f^rmnba contra él en su eampo, 3- cafeitiginf títjrt H mtií^tlc U' 
mis autores, Tahare^ y David Faro; ^f^in déui?rprteia"¿abre^?--! 
ño casi i la sazón que acababa de ínt^T^cptár mi Cortro^ lU' 
eí que se refina i^u muchas cartíis' contí'sttéíC lU'ííí^pgracia do' 
los caudiilos principales en Biítán, Af*uérdomc qu*^' el ¡Sr.^ 
Morelos me dijo essttis palabríi^i refinéndóme r!ífí? híki^íí»! ..f^í* 
tO'ta la eorresjiond^rTcin, y su Itcturá mr coslíí uu 

tñ^m df^ ojos, tme que ocuIt«rTn, y goatl^Ar wibre ^ ,... , 

profundo Silencio; tndi» ee hbriu p-nlido *í on mi rúmpfi ^ 
hubiese petrefraílo Un t^tnfi.'i y tritio rriM-vi;** ^onUi9 |K^- 
acia la prudencia y el a^crt^to c0 alto gradu^y utí' jmdb difeimu* 



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expuesto á quQ sobre út curgn^c todiiv^f fucj:^ qr0cT|u^n;^j||| 
embargo, coE^ipruinciido en la QiaiKo^ ..k Uúvú ^aU^^jrLpt^j f 
l^uen suceso. Por esto triunfij «e tl^^cyjwüji U^ í^vptij 
<^usa do líi UbortatJ; y como el gobieriío, }cíj lii^b^^aa,^ ^ 
do eficazn^' íile para que so íidliin.iíeH ;\ la i1*jÍ Rí-^ , tilos ko 
ocultaron tiete mesis en lai cüüvj du .Mi ifíjju y:xv.L rm v. ;■* 
se comprometidos, Mor^Iua [qs^i^^^^^^n^'^^P ^or pi^^io ilc.oa {^4b« 
pelitq prdj¿ridcilea vívcrc'3 para su fjóixitfi;. i>q i*>lo iíe ííJíirrii ti- 
quea roí),' ;3^i o ||Uj3 tÉjííiiiraíi palio aaiv?* V^^Jí*! t5.^i^l*^ÍÍ^'^_i..^\*,ii. 
pppíiI;Mr^ai,jSp, .5egistra^ ,en, <^, catálogo do ,)^ib^fméji^i^s,idejii, 
P(JL(,ri¿u^ .Entiendo, que la pri^nera pnjeba j6.¡9p9^yOf,^i^^h^i^. 
rqp, íné 4errdti>f^ al.Cpinii^diwjle e^pañc^ óí^'P/^ fl}^ ip^( ^ FW!. 
l^rjo^fp^íní j^, defta^^mjBJ^to do Uo|^^l|,¿fl^pií¿lí^f,'ii^r<í^6,4>^^ 
Tixtla 'reforzado con las tropas . que r^uojiérp^ io)» J^rarp^.e^^ 
t£,j>ueblp;ralen^do pqit su Cura Páreo^pse^ >l?9|?fr^. ^nazmen^ 
te.aíjscto 4.J la .causa del Rey, y en .fafi^oH{,del .^otusiasoao cqii> 
oue. se,^d^renfíía, fué el ataque qvie.lq pusp en el ^mf^ypr coii* 
meto; ^el, Cura se presentó en la pupita'r d/e. la.^Ig|esia «qp el. 
San tiajijQ^o: I Sacramento: Morelos le iffaA,4i^ ..reUcac^i y)^!i*^,P<>* 
deró.de .la¡s armáis, y atrincheró Ip, niejof quQ pú4o^: previep*^ 
00 qijie al)í¡ seria atacado con doblí^' if\3erzap ry no se :equjbirf;có 
pue^ e^ breve, ae presentó fdli ^itloqaf^^te Fn^t^ 
quinientos^ soldados de buena .tropp. . J^a. e^t^Ain.milifaryieiQy y. 
traia de segundp ,al Oid^ |E^ecacho:.^a^j^bjfis^ ep' él cafnpo una 
hija de Fuentes á qui^ .prc^T^ba-i^gi^ar este Oi^or General: 
acaso le ofrece ria pre^i^nlax^fkis jorejs^f ,d^.(l|lQre|ios pftra n^ere- 
cer de eata seaofm uns^ mM:a|d(|r:^lhagueQi^ co^i^ en los tiempos 
dé las crUzad^s^ y que por obtenerla hacían , aquellos cabelie.; 
ros loa grandes techos de armas qú¿ nos ,cueri^ . las leyen-' 
das. Eíe<;tjv^n)ep^e,, f^taoó JP^en^es á Ti^^U con deiiue<k> el 
l^^^dp^gofi^to^ ^la. en que ;si¿. cqrrian toros en Cni^pantzinco» 
^^cuyá (unciopi, p^^sidía, Uorelos» ,cQmo si j^da sucediese en, 
i)¿ f)ue);>^> jc^q, jl^staba cuatis leguas. . Sin eo^bargo» no le era 
inidjferente la suerte que püdíera< córrpr su tropa empeñada en 
la defensa» de Tixtltu Én niédio de aqii,elfa serenidad é in- 
oirereAcia aparente, no se descuidaba en tomar medidas de 
socorro •••^ ae estaba á la saaon. laborando la pólvora coa 
que debia socorrerse su tropa sitiada, la cual se secó en co* 
males aquella noche, se encartuchó, . y se reunieron* «•• quin* 
ee paradas de cartuchos. Morelos avisó & Galrana que iba á 
socorrerlo, previniéndole á este y á los Bravos que se presen* 
tana por el punto de Quauhilapa para flanquear al enemigo^ 
á cuya sazón hiciese la guarnición uni^ salida al nmchetet 



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hizo i^pHrar Ia#'cathpaiiQs;y< los de FaentoB se pfegtmtábah 
8i aaucilos hombres estaban locos; mas presto conoéierort qüft 
obrabaA eoii eonfúfrit, pues'óyeYoti &' su espalda' el' estallido del 
cañen que as^8t6,'y *óhptit<St of iMiámo' Moreloe, y déscbtoeértó '1^ 
bands de raádiood de FVientéd <^e tóbsfbkín «legreiñeitftek Plrotiift 
éste reiráif sw tropa y fbrWmr cuadr6/á lo que tío la dio lugar 
Gttleana atacándola ¿1 machete: bn eét^ inotUento todo fhé eoñ- 
íbsioD en el campo enemigo* Ftoebtes-pfooaró pottéráe en co- 
bro, y dándole títi j>aíatU9 se hÍ20 pi'Mi^ Uévarlo éti una ca« 
milla: el Oidor Giineiral ReéKteho puso" pite' eii polVdrotiá. Fór 
fortuna de Morelds -eayó' eti iHtu¿! niof^títé ^ina lluvia que 
aenbó de mutlüznr el 'armamefito que*]]^ igtrul'eáüsti yá easi 16 
estaba desde la noche 'antét^r;! etitolM:^' oargeren sobre loe 
fbgitíTos loe lab'zerbs por el W&tío de Amtdüt j oi^raros como lo- 
bos sobre un aprisco de üv^as, en ' términos de- que -el arro- 
7itf> llamado de Xcctteeompam se tíAo de sangret solo allí pa* 
aaron de doscientos muertos; dichos lanceros llegaroa hasta cer- 
ca de' Chilepa, 6 hlcieroii ' como ochocientos ptietoneros, de 
los que escaparon aleónos "dragones de Qaeinétaro. Pasaron 
de trescietoto» los bertdorqye quedaren en Tixtk: ^toaióles eoa- 
Iro cafionesy y no mucho parque: destináronse indios i recoger 
fasiles, y si no ae tomaren todos los que correspondían 4 la wr* 
za vencida, fué 'porque se robaron alguna parte los^ colectado- 
res. Esta noticia causó grande altrma en Chile pa: D. Ni^ 
odas Bravo y- Galeana in>pidieron la emigración deilasfam!. 
lias. En aquella villa 'encontró Morelos al giíllego Pepe Ga- 
go ifaé Ui bfireció entregar á Acapalco, el cual por premio de 
su prodición pagó con la vida, y la misma suerte corno un D. 
Joeá NavarfX), quien para' reclutiar gente había recibido dos* 
cientos pMos, y con ellos se pasó á loe enemigos. 

7 ? Tres meses permaneció Morelos en Chilapa donde re. 
puso considerablemente su ejército, y lo vistió con las ropas 
groseras que allí se fabricaban. Esta victoria fíjó fot entonces 
su fortuna, y le aumentó la nombradia; Venegas no acerté- 
be á creer la relación qne le hicieron algunos dragones de 
Querótaro que se le presentaron dispersos, v los mandó arres- 
tar; habría hecho lo mismo con el Oidor Cocacho, cuándo ño 
solo le detaUó la acción, y le ponderó la fqeraa de Morolos, 
*su astucia y valor, sino que le mostró lo difícil qoe seria so- 
juzgarlo; pero le valió su carácter y representación. Desde 
entonces se retiró de la carrera de la milicia armada, y vol- 
vió á la Aadiencia de Quadalazara, asaz mohíno y dessnga- 
- iUido de que DO había nacido para militar. Sin embargo, Ye- 



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jkegaa intentó ^teiiO60 vi^laraor dq loa niaqaosique n^dc^burií 
MM'ek» psyra sorfi^eaderlo» cqo|o lo fi^eroa Hidalgo y AÜead^; 
pero ifiuUl{p^ta« . :! . i 

'i ..S? 4.9>^^>ado8 de Novje^i^bfe 8aU6 este -caudUIo p^ra Tlap%: 
j^l ty^oario de:je»te paeU^^^.T^ia) 9^ le incorporó» <rdUoi6geoÍe 
y l^ hjz^^^^pael de u^, regimfenti^}: fiero po tei^a di^pos^io- 
pe3 :píW J{i milicia, ;aiAQ^^e düsgues. ipujri^ eq ]|£l o^o^ña de 
.laola 4? J^o»; 9io c^^ Vjc|ofiaQo. jtfa)()^do,. ii)di<^ qpa tei^a 
.virtudea:9HJÍUc^€ji9, y fué jij^iflibrc^ de prpveqbof . Br^sentiron^e. 
Je obs^^culof ep .^|a i^a^cl^ ^u§ Ts^p^r^ Gálpapa coa la fuer- 
za qMe ^ :{e g^iij^ó. /j^oreloa I9g]^ P9ra Cbciulla de ln 
Sal, domle f^tj^ba mlM»49 ^ ^op^o.y rÍGO liacepdado J>« Mi|- 
,te'o Musitu cpoiWta^- fuerza remúdala «19. eupenea^ y Ivm 
.bijitado €opiim«iiuci(Hi$#'u/Í0i Pi>€d[>la. cOcupaba^f que había si^ 
.do convqjat^..4e ^ufttinf? •en lo^idi^s d^a la conquista, qo^ eija 
una foctab^Ba;- lenire ^a cagones, .tenia uno Uaoiado el maUí 
Mord^^ Musitu- JiizqbUW'jsaJiida. y fué d^rtotado: replegóse al 
.convento; iiaas ¿ .pissar d^ biHrriÍ>W fo^go qnp se hacia desde 
a)lí> y d<» tais azg^teas HHn^iata%. la f<Ktatoza f^é toteada, y he- 
.cbo j^risioqero Mttsilu eon aJl^un^v ^spaMes. que fueron. fusila- 
jáfíf^ Alb se;eiiciQitcé daira» de. vuifi» cójat^ralcs al Pr. D, Jo* 
•#é Manuel de Hecrerai Cw(a de Huaj(0ui^tijtia# ^i|e servia de 
i^elja^ de aquella lrQp|^ el caal abcasó.oQl partido de b in*« 
juui^QÍpn;^ 08te losel fiuiioae AUiHB^.d^.relaGÍenes.de Ilurbi- 
uiet qu^ tanto dañe tía» á la JiaeíeD. I^ toena de Chautla y 
.nmérte deMuaitu se oye con botnor.^ Puebla» cuyo, gobierno 
.defftae^ á «iqrte Coronel Saavedm. con tr^seiealos hombres pam 
'jataear.i MorelM^^eoo^.Mé bac^rlro, ni attn;dirigir la viste há- 
.da. el «Aüfió de su enemigo: eust^oldadoa al seliv de Puebla, 
^círon alentadas; al combate por el Sr» Qbwipo Campillo, y socor« 
ridos con .iin ¡peso oa mane; pero tales eahertacjwoes nadai^a- 
kn 'Cuando ae hacen. 4 hoinfares afecliadQf de 'Umoti. Momios 
«onfiadoí eo eu buena fortuna, diatribuyó su» fueraas para di- 
ferentes puf tes, y ceo su eseoka eoM ^en laucar el 10 de 
JMoiembre, 4onde ee le recibió e#n »eni«isiassK> como 4 Vea- 
t^áoti y parque a^iiiel nueUo siempteifué tan kisuigeote» c»- 
ne TealMta.Obilapa^ £1 ^ 12. (de Nuwtra Señora deGua- 
cibilape) predicó Morolos ea la pat seqitta; maíB un desertor de 
.«a ceioitífva se pasó á Pu»b|a y avJMÓ de la peca fiíecza qae 
•toiat ea^BQÉs as 4eetiaó al Capotan de «mina J>. Miguel 
jSeto Mapeda^fcea seiecíeniee hembíns escegtdoa, dps «anones 
y ^m .«faai^y á iD. Pedro lUoheo paj:a q|ae le aiaessea^ Bio- 
.seka se atnaofaeió ea la plana con parapetos de viaas, y en 
.ka Jbgiai iitftUea^ sítaando an aus inaiediacioaca por las a«H 



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t#aé á omAm indios amadM cb* bomfo» 5r sgvanfó Impen 
türbttble á, m enemigo: este formó en. dos cdaoMiae, y Btíté 
wm flítttó en el pvnfo deminaote del düvaáo, etscaíida Mi* 
cheo por crtraa oallesi y aiilM|iie sé lansanm ipncbas gra¿«4 
das sebee la población^ y se echó abajo nn pavapeto^^^esteifal 
eilipente so repuso. Duró el ataque* .todo elcüat 8bto- sálii 
herido es la oabezA y en el vcenúre^ y se reiné, sigoiénidoU 
Horelos Sft ei alcanoe haala la Iwoiénda de la. GalarzavdsD^ 
de se batió ooerfo 4 . ouer|lo eon el enemigo^ y estova á^pitxtid^ dé 
•es priaíeoeroc KbertólO' el qae entre lost dragoiielí -sé djjo ipm 
allí venia Morelos, y. esta voz lop Ilianó de pavor, y! pito sa 
fuga. Allí quitó un excelente cañón y el obuss al quitar- 
lo murió cabe de sí un buen ofícial español» á quien so- 
corrió, absolviéndolo al espirar. Entre los muertos españoles 
quedó tendido el tránsfuga que dio aviso á Puebla de la po* 
ca tropa que traía. Pereció igualmente Soto Maceda á los 
dos dias en Cholula, y lo sepultaron con gran pompa en la 
Catedral de Puebla, con asistencia del Obispo. Tal fué la 
gloriosa eociott de^ bMsar, recibida tstp m d ciitesDg yrts ^ por* Mo. 
reíos, que aumentó su fama, y multiplicó el terror de sus 
enemigos. 

9 ? Después de esta acción permaneció Morolos ocho dias 
en Izncar, donde halló la mejor disposición en sus habitan-* 
tos para abrazar su causa, y aquel lugar fué el mejor plan- 
tel de soldados. Su gente era robusta y fiel, y sus pobla- 
ciones inmediatas le proporcionaban auxilios de toda especie. 
El segundo de Morelos, Galeana, marchó para Tasco, y lo to« 
md el 24 de Diciembre, & pesar de lo fortificado que estaba 
este asiento de minas con diversas baterías de cañones situa- 
dos ventajosamente. En el acto del ataque que fué muy re- 
ñido pues duró siete horas, se presentaron unos clérigos con 
cruz, ciriales y unas banderitas blancas á pedir parlamento, 
que les otorgó Galena, reservando su aprobación al Sr. Moro- 
los que debia llegar en breve, como se verificó: este no per- 
donó la tida á catorce europeos, como ni al capitán García 
Ríos que habia sostenido el ataque, el cual fué herido en un 
brazo. Este era hombre valiente, aunque de muy pequeña esta- 
tura, y contra loe insurgentes habia sido cruelísimo; tampo- 
co perdonó Morolos á cuatro americanos de Tixtla quo fue- 
ron tomados con las armas en la mano: á ninguno de estos 
osó fusilar Galeana, pues era un gefe tan clemente en los 
momentos de serenidad, como terrible en la acción de cam- 
paña. Este triunfo proporcionó á Morolos mas de trescien- 
tos fusiles y muchos ütUes de guerra; habria tomado mayor 
TOX. lU. 49, 



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Armero da -armaneiito m lot veáwm no lo hubiesen oculfa*^ 
do en las minas para hacer una reacción, como después se Te« 
sifijcó. Preciso es dejar k Moreios en Tasco arreglando el 
gobierno de aquel asiento, haciendo el reconocimiento 6 inven- 
tarío de aquellas minas, y diap<niiéndoBe para auxiliar á la 
tilia de Zitáctiait) amenazada por Calleja; mas el orden de 
la historia ezije que retrocedamos á Zacatecas, refiriendo 
los acontecimientos ocurridos al General D. Ignacio Rayon« 
hasta Terse en el casó de instalar la primera Junta Giíber* 
nativa» dar orden á la revolución, y defender dicha villa; pe- 
no esto k) haremos en el siguiente libro. 



FUI vsL «iBCBB vano, Y pBiifBBe ^ML supuumm^ 



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»£ LOS UBROS CONTENIDOS EN ESTE. TERCER TOIf«^ 



UBRO TRECE. 

OOBtBSSrO OSL TIBET XASavfes DB CBODt. 



.rUtmam ¡a enpuUh n á loi Jeiukas en ¡a Cata Profesa de, 
Mégioo y demos ^siegios «I dia 25 de Junio de 1767, y personas 
gne ináervimieron en ia miknaei&n: párrafos I y 2 — Modo con que 
sedieron de^ México, üsgmron á Xahpa y se emharearon •hasta fíe** 
gar á la Habana, y su salida para Cádiz, 9.-^Llegan á Ca* 
dk en 2Ú de Manso dd siguiente año, id.-^Se embarcan- 
para ItaHeU-^En el «lo 42f 4816 ie repone ia Compahia en 
México, id.-*-^ prohibe por Carlos 'III. que se hable de esta 
exptdsian en^ pr6 m ai coatra, A,'>^Persecusion que sufren al* 
gumas personas por haberse mostrado adietas ú la Compahia, ' 
Sí, ^^ Sensación dohrosa que produjo en .México la expul-^ 
ekm, id^^-^Áfmdmentaa que se hücierou en hs puertos á con*. 
eeoueneia de la tema de la Habana, y costo presupuestado de 
las fort^ieacumes'de Ulúa, y *costa de Veraerux, 6. — Cbnstrú-^ 
yeee ü fuerte de Perote; y molioes id establecimiento de este 
eastítío, l^'^Cekbracion del cuarto Concilio mexicano, y dispo» 
skiomes que se tomaron por el Arsobispó Lorenzana para el 
efectOf féunñrfos 8 ó 10. — Se anuncia el Concilio para el 18 
de Eneros de 1771, id. — Etiquetas que precedieron á la aper^' 
tura dé las sesieneSf 11. — Apertura de las sesiones con asie^' 
tencia del Virey, 12.-— CotUrntiacton de las sesiones, y orden 
que. se guardó en ellas, li.^-^Terminanse las sesiones y fun^ 
dones peeteriorss á la conclusión dd Concilio, 15 y Ifi.-^Re^ 
nt^idas las Actas dd Concilio á España, d Fiscal dd Perú, 
á quien sfi le dio trista con dlús, se opone á su aprobación, 16. 
— Conducta dd Virty Marqués de Croix^ con respecto á tos co* 
merekmtes, y la que obseráó en su gobierno, y procidencias q^ 
dictó eáék 17 y 18. 



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GOBIXRSO DBL VI&BT BUCABSLI. 
1771. 

Desembarca en Veracruz de la Habana^ reconoce lafor^ 
taktu de ülúa^ y dieta promdencioi para exHinguir la epidemia 
de langosta: prevenciones que se le hacen de la cárte para 
destruir la langosta^ Id.-^Apruébanse las fort^aciones que au» 
mentaf 20. — Plantéase el nuew cuno de la moneda en Méxi^ 
CO9 y se le dá m^or forma que la antigua, 21. — Los córner^ 
ciantes proporcionan al Virey seiscientos mü pesos para fondo 
de la casa de Moneda: él Conde de Regla cuatrocientas bar* 
ras de plata para el mismo objeiOy y trescientos mü pesos pa* 
ra fondos dd Monte de Piedad^ siendo él fondo de dicha ca» 
sa dos y medio miüoneSf 23. — La Flota dd General Cordooa 
üeva á España veinte y seis millones de pesoSf muchos frulofi 
preciososy y para el Rey un grano de oro purísüno con^ peso d& 
veinte y dos marcos seis onxaSf el mayor que ee habia eonoddOf 
9^»-^Abundancia de oro quA produce la CienegusUa de Sesnrsu 
Oiimciilo de productos de la real hadmda: el Ápartado>de oro^ 
s£ agrega á ¡a corona: venf&j^is de la agregación á la real ha* 
cíendaf 24*^ — Abre Jiucareh d Hospicio de Pobres sia aguara- 
dar las órdenes del Ee^t y $e elogia . esta conducta benéfkOf 
2'/* — El Consulado rejHira el fiospiUd de S, HipétíJtúi coopera 
el AyuTUamienfft excü^tda por Butsardi; modo fiemo y .patético 
con qm ale Vire^ ^ explica sobre este estMecimieata: füau 
dase d Mtmte^Pio por el Conde de Regla: recompensas que 
por dh dio d Rey á su famüiay negándole ei Patronato: gran 
tcrremvlú en 21 de Áhrü de 1779^ que destruye la céred .de 
la Acordada f ^ue la repone el Consulado con- la cooperaciea 
dd Ai^iúamknto: entra D* José de GaJvex en el Ministerio 
de Irútias, por mmrtñ de Bacilo Árriaga, 29.— Cefa el arren^ 
damiento de las alcabalas con aunutntf> de la real haesendOf 
27, — Disputas ocurridas entre el Consulado de México y el de 
Cádiz: se nii-ga al comercio de Guatemala la introducción, de 
sus efectos en México para repararse de los danos, qué le eau^ 
só el itrremoto que dcsfruyá aquella ciudad: instálase d. trilnu 
n<d de mimrta en 1717^ y se arregla su administraeion dejus». 
ticia por la del Consulado: estahUce con sus. fondos un Ban» 
co de Amo para numros pobres^ que no corresponde en laprée^ 
tica al objeto de su eéíablecimienío; dase idea de la pr o s p et i^ 
dad de la mina de Valenciana en GuanauuatOf 2B^'-^De§cú^ 
brese el mineral de Hostoíipaquiüo en XaUseo: descúbrese d 
mineral de Catorce^ 29, — Recomienda Bufioreli la etcphtackm 



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d» ios mimm é$ inoguéi y t^t«^i^ ndiUrot ptAcHeos de Éspa-^ 
na: Bucareli $e vale del P, Álzate para que ha dirija en la 
expedicum, que no wrte los efectos prometidos. Álzale traduce 
una Memoria francesa párá explotar d azogue, por lo que se re* 
eomenda su mérito al Rey; máé fio- tienen ifecto para su co* 
Ucaeum las órdenes dd mimsterior ^- — Carlos IIL mUesir<t 
deseos de que se etdtíten las ciencias exactas en América, y 
para dio dirige una tnshr u cckm por medh dd General de Fio» 
ta D* Antonio de üüóa, Zl.-^Dispone asimismo el Gobierno^ 
qm se estMezoam fabricas de lana de algodón en Puebla, ^ 
^te se siembre d ano y cáñamof oomisioma 4 ^» Juan Bou» 
tista MuñOK para que escribe la. hütoria del Nuevo M%mdot 
92.-— lfótM2aM reponer la fortaleza de A^anuko, destruida wr 
d ierremtío de Abril, y (a artiHeria dd fuer^ se recibe de let 
fimdicism de Manila: Proyéctase establecer una fundición ge*^ 
neral de ariükria en Orizaoa; nias se desiete dd prayeehpot^ 
que su presupuesto asciende á mas de seisdentoe nal pesos: 
fikuknse en Tacubaya doce cañones de á sds, y su costo pa^' 
sa de «dMd mü pesos: proyéctase tm' astülero en OuaxaciMd^ 
eos, .id.'^Hácese im guerra coa los indios en d Bepartamento 
de Chihuahua, y al fm se fja la Unea de presidios que con-^ 
tuoo 'los progresos de los b&rbaros: d góUmo de Bueardi pro* 
poreioné á la América las mayores fdieidades aun en d co^ 
merdo, pues d Capüan de la Acordada $omó siete embareacio* 
nes contrabandistas, con lo que se corrigiá d contrabando, dd« 
-^tncéndiaee la fábrica de pólvora de Sta, Fé, y se proyecta 
otra entre Sta* Fé y Taeubaya: construyese d paseo de Buco* 
tdi, y arqueria de agua de Chapultepee sobre las ruinas déla 
antigua: enférmase y muere Bueardi con general sentímienio 
de iodo díéxicoí su disposición tesíume$aaria piadosa á favor 
dd Santuario de Guadalupe: sus euéquias funerales, y arte con 
qua d orador üamá la atenemn dd auditorio: d Bey dispeum 
Mó la reddenda de Bueardi, y se mostré pronto ó premiar sus 
servicios en su familia^ 84. 

OOBIBSKO Mi LA SEAL AÜDIKKCIA. 

1779. . 

Aparece nombrado en d pliego de Mortaja-^succesor de 
Bueardi en d mando, el Presidente de Guatemala Mayorga, 
35.-^/fiterfn Uega á México es nombrado Capitán general d 
Regente Romay, 86.— £• nombrado primer Obispo de Nuevo 
R^no de León D. Fr. Antonio de Saeedon, 87. — Declárase la 
guerra con Inglaterraf de cuyo suceso es instruido Mayorga en 



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9fiB 
Puebla por dof Oiiot^ amuimad^xde b Ándiauim 4e Mé*. 

zico, 39 y 4Q. 

GOBITBNO DEL VISE Y VAYOBGA. 

Toma posesión en 23 de Agoato de 177Q.* aparece tuui 
espantosa epidemia de viradas' en toda la Nusiea Espamtt p 
mueren soh en la capital ocha, mil ochadmáss vemU y un per* 
semasr horriUe descr^ffdon de esta epidemia en México: medU 
das ^te^se toman por el Gobiento para aliviar á la kumani^ 
dad doliente^- 4%^— Se haeeñ esplaraeinnsea $ éssaérkmenáos ess 
d mar dd. 8Mr, y modo con que se emposesiomá d Gobierno 
de las islas que s& desembfen, 4^ ó Alk.-^Refiérese 4a íosm da 
Omóa en Guatemala por Í0s ingleses, $ salida del Presidenta 
Gaívez para recobrar aqudUs ferialeaaf 40.-*— ^ilaea A Roéfer* 
to Rivas d estddeeimiento inglés de Wallis con baen suceso; 
pero al completar d triunfo^. hs ingleses au xilian dicho esta* 
bhcim^ento con dos fragata*^ 87. — €X Gobierno español desku 
ca al General Solano: con parte ^de su eseaédra para la AwA 
nica, y con día se apresta la expedieion ds^ la Lmtiana d^ 
mando dO'-B^ Bernardo do Matoez:. doopues de muchos .qu^* 
brantos por d mal Mtmpo toma á Panaacda^ 48 y 40.<^J5í 
Yirey Mayorga bajad Veracruxi y recoñoée la fortahsa de 
Vtíuii . raooliMon. insignifieanie de indios en Izueari sufooaám 
por d AJealie dd Crimen Urizar: el Ministro Crokezy des^ 
aprueba mmohas di^f)Osiciones de Mayorga^yé sfu imitación fa. 
Audiencia de, UféKico. desátona ó* este G^e: Mega á Vetacrua 
A Francisco Saavedra, pwa fiscaUxar la conducta de Mayor* 
gá^ >y á^ emcepto de. mutihos pasa por un . Piiooípe oculto, 50 
T-Manda lenaníar tropas Mayorga ^n Xalisco^ y d Regesdéde 
la Audiencia de Chtadalaxara ge titda Capitán general^ pero» 
Ms^forga .sostiene su atáoridad^. ^Tornan. los ingeses d -ostMe* 
cimiento dé.^la Criba en GíUUemda^ de donde haünan sido or* 
pdiáoSf y su Comandantes D. Tomas Sulia Oapiiula con dios: 
teme Mayorga una invasión de los ir^eseSf. y estaiUeee un can* 
ton de trapas en la Intendencia de Veracruz: d Crobemador 
de esta plaza osa. desobedecer. iao órdenes .de. Mayorga^ y la 
corte protege indirectamente la insubordinación de aqud Gefe: 
nómbrasele por succesor en d vireinato á D. Matias de Gal* 
v^: fste esi^o que'fserle^^dé d bastón en' S^ Cvistob^, y d 
Acuerdo apoya esta pretmsion: qu^ffise Moyorga 4 ía ctkie de 
los desaires que habia sufrido: elogiase la conduce <2d| esíe 
gefer descríbese d '^rácter dd Mifíistro Gcívct^ Mayorga so 
embarca^ y á la vista de'Cadiz tnuere^ 51. — #«a esposa de Ma» 
yorga recibe por indemnización dd Rey veinte mil pesoSf 5d. 



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«d9 

eOBIERirO Blfi D, KATIAS im OALTX1B. 

1783. 

Sb impokéioña ieV t^Mnalo, tifiiehdo rtm rajndez . Je 
€htúiemalaí mttMírñ luego su carácter bondadoMo: ' vt9¿/a la Acá» 
demia proioitumal de bdlaé artes, y consigue que Carlos IlL 
la dele con iimeve "mü ftesoSf y enriquetca con los mejores mo* 
dehst atiende á la policia de Mémieo y desijpia sus cuartclcSf 
y también á la niveíaciún de esta ekiéad: prohibe hs engan^ 
ches de rednSaS para Manila^ y solicita del Hey la reposición 
del potado de Oikaptdi^pec, y que alli se. reciban del mando 
be Vireyesí apoya eeta soHekud' d Fiscal de real hacienda, 68 
á 67,^De9crUfesed hermoso sUio de Chapidtepec: establécese 
la Oaceta polUica en México, y se concede privilegio' exclusivo 
ie ptMicaria á D. Manud Vcddés, con ciertUs condiciones, 56. 
-*^Kéunense fondos de los bienes de comunidades de indios pa^ 
fa estableoer en Madrid d banco de ¿í.-C^rÍM, 68. — JEñfér- 
mase y muete D. Matias de Galvex d dia 3 de Noviembre dé 
1784, y no hallándose d Pliego de Msrlaja en el archivo se» 
ereto de la Audiencia, se dedara este tribunal Gobernador, p 
d Regente Herrera . Capitán general: dése idea de las virtu-" 
des de GaUvet, y sobre todo de su sencillez y humildad: Id 
Audiencia remuneta los servicies de sus domésticos, ejecutando 
su títima vduntad, 69.— ^JRtitdof subterráneos de Guanaxtuztoí 
inetícase la causa de dios, 60.^-Veracidad de D, Matías de 
Oáltez en d informe que dio al Rei/ sobre la p/ároga de no 
pagar alcabala d comercio de Guatemala, que le estaba eonce* 
dsdo por causa de haberse arruinado aquella ciudad, 61. 

OOBiSBiro DB LA AUDIENCIA OOBEBNADOBA. 

1784. 

Incendiase Ja fábrica de pólvora en Chaptdtepec, y mué* 
ten cuarenta y siete operarios: trabaja él P. Álzate una dt- 
sertaeionf en que pretende probar que la causa de tan repetí* 
dos incendios es la mucha marmagiía que pisan los operarios 
de la fabrica, cuyo contacto produce d incendio: aparece en 
aquella época una epidemia desdadora de ddores de costado, 
de que es victima en Guanaxuato d Conde de Valenciana, y 
otra cot^ocida con d nombre de la Bola: elogiase la gran ca* 
)ridad de dicho Conde: elogiase asimismo d gobierno de la Au* 
dseneia que fué poético, y se aplicó al fomento de la poH^ 
eia, 62. 



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899 

GOBIERNO DEL OONDK D£ OAJ-VEZ, HIJO PE D. HATIAS DE OALVEZ» 

1785 y 86. 

El Cande de Oáivez loma pasesi&n del weimUio en 11 
de Junio de 1735, jy es recibido, con las mayores demostraeso* 
nes de aprecio que le concilia su genio poptdar y franco, y 
se dá en expectaculos de álegrifl: fuerte helada del 21 da 
Agosto, que produce unfl hambre desoladora: el Virey mtiestra 
en esta calamidad toda la sensibilidad d^ su hermosa alma: 
pasage interesante con que la acredita: nombra una Junta da 
Conferencias para proporcionar socorros al pt/Lcbloi compttesta de 
la^ perdonas ma^ notables de todas las das^ d^ la somdadA 
franquea^ mas de cuatrocientos mü peso% los Señores Arzo^ 
hispo, y Obispos ^ Puebla y Michóacan para dar impuso of 
fomento d^ la agricultura en aquclU^ época y con el oléelo da 
satisfacer las necesidades d^l bajo p^ehlot el Virey establece 
obras púbUcas, y pone, mano á ¡a construcción de calzadas y 
edificio del pedido de ChapuUej^eCa 63. — AprHebi^ el Hey es^ 
ia mediddf Q^.^r-Insértanse varios dgcupientos sobre la consUucp 
don de esi,e paiacio, 95 4 7,0, — Qostq de. efitfi, pqJítQVo. hasiA 
26 de Enero, de 1787 de cuenta^ 4^ la, r^l hofitai^^ que as-^ 
hiende á ciento veinte y tres^ mif 9^^enta y siete pesaos [por wh 
/a] párrafo 70. — B^fl^xi/one^ poHticaJt eqbrfi la. ccndiácla del 
Conde de Galvez en la construcción, de este, pflía/cmy id» — /m« 
pide él Conde d^ Calvez la ejcí^on de tres reos dfi la.Aeor^ 
dada al ti^fo de llegar al patibiilOf Ifi^r^D^ cu^n(a 4 la 
corte de este, sffceso^ que se l^, apxfteba . «f? real arden de b de 
Agosto de 1786, y se U previene , que^ en dia^ de, eieencion se 
abstenga de salir de palacio mientras se verifica^ 11.— Esta 
medida de, clemencia no, produce, su efectftt pues Uis reos indul" 
todos reincidieron en sus crímenes, y mueren en el mismo pa» 
íilido de que fueron suhñiraUlos dos ¿e ellos, 72.^ — Enfer- 
ma el Conde, de Calvez: reflexiones so^rf su dáJÍencia; Íím pro^ 
videncias sobre prox}€er ¡as necesidades púhlicas que servirán 
de vtodéo al Gobierno tn cmos de igual naturaleza, irL — Mue- 
re el Conde de Galmz en el palactú ariohispal de Tacubaya^ 
en \Z dt Octubre de IT^^Gr dejando grávida 4 ^ esposa que 
dio d luz una niña en 11 ík Iftcicmbre inmediato, 73> — Eí 
Ayuntamiento de^ M^^iro ta apadrina en su bautisuio: cercmor 
nias de este aclo eti que es Min¡síro del Saf'ranienlQ el Sr* Af# 
zohispo Nuiiez dé, Jfaro: la Condesa ¿e Galvez dáei ál$ma 
adiós 4^ Zcw; resii^ mnerahles de su fjpíwa, scpulfado e^ Ja I^j 
sia de S^ Fernando enfrenté del sepulcro de />• Múlias ¿C 



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09» 

motees sensibles: aitraza la lápida t 'la bcsOf la .baka con sus lar 
grimaSf y le acompa/ian en sju sentmtento €ua^^c^ prefu^r^ciani 
aqueUa terrible escena, 74. — Muerte de D. Joaquín Velazquez 
de León, pfimer Direcior de. Minería, Fundador, da este esta^ 
hlecimientOj Redactor de sus ordenanzas, y sabio de siglo: mor* 
tandad de gente en lo interior á consecuencia del hambre, y 
éespoldmcian 44 mi^i^ros- de ' ¡Sactítecas par estar causa: ^tniprén* 
denso varias fibras públicas^ y las torres de GatedraU 75. . 

QOaiBWa DE LX BfiAI. AUOXEDÍCZA» 

1786. 

Tbma él uñando dd reino este tribnnah ineMlianse sie» 
ít minas prine^Mtles dd Asiento de Bciaños, con muerte de diez- 
p eieie operarios: horrttte -uracán en AcapaUo^ acompañado de. 
fuertes temhliores de tierra: se saie d mar de su centro, y cau^ 
ea horriJbles destrozos en los campea y ganado^ temblores en 
Oastaeoy cuyos hcdritanteá abandonan la ciudad, IB.-^Anécdotis 
de tért Chtfa de c(fud Obispado, que calctdabala aproxirlMcion 
y duración fioura de loe ienMoree por él ruido interior ^ 
éemia tmHctpadamáiie en lá cabeza^ 78. 

OOBISmrO WiU arzobispo nuiles PB HAROé 

1787. 

Éste Prelado €i noinhrado ^Irey^ pot tliuta áe S5 ie 

^éhrtTú de e^te arto: incúican^ ¡os motivos porque se h quUó 
el mando a la real Audiencia: cetébranse solemitCá G!E^quias en 
Catedral por d Conde de GahcSf para trasladar sus hucjos 
dd Panteón dd Aliar de Utycs á Si Ftrnartdo: en las dos 
funciones^ hizo d Arzobispo las de Vireí^ en la tarde del 10 
de Mayo, y en el sigttimte las de Afzúbispo, hacienda 
ios oficios de scpahura: en la noche de este se iradada 
el cadáver á la Iglí'iiia de $. Fernando, 79, — Presentan^ 
ec en México varios Intendentes de promncia para realizaf 
tí plan que se propuso el MarqnH de Sonora^ ó sea la orde, 
natua de 4 de Diciembre de ItSíf, qm dié nuevo arden á la 
admimttraüíon pública ^ principalmente en el ramo de hacienda^ 
80. — El aríktiíú 13 de la ordenanza que prohibe los rejmrti'-' 
mkníos de los Alcaldes mayor es^ fs muy fawrabh « l<^s indios 
de Oaxaea^ con quienes rjErcian muchas cntcMndrs para ad^ 
quirir exccnvas ganancittsy B\. — Llega de Vlrcif D, Mauu^l 



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Anioni&'Ftores: af^ndé^e Tit tónáitcia^ M GMefno^espá9k¿ en 
fumbrar afguna voz de mrétfes á loi *Artobitpos para censerrar 
la ármoniü entré ambas potesíadet, 83. ' - 

eúBiNLyojonh Ynusy d. hakitsi. fi^orm. 

1787^ 

- Este Gefe toma posesión del manda eri té de Mayo dé 
erte bñor su autoridad fué menguada en el ramo de hacienda 
y conferida á />• Femando Mangino, con el título de ¡Super- 
intendente Subdelegada de ^hacienda: Fiares se ocupa del ramo 
militar, y en la creación de tres regimientos de infantería de 
leoa forzada, y se conocieron con los nombres de PuddOf Mé* 
xico, y Nuena EspanOf ,SS,-^Eslabh6eense estos^ regimlmuos por 
temor de que las milicias no -tuviesen el valor necesario en la 
guerra: benefician las, plazas ^de (ficiáles los jóvenes mas no^ 
bles y d¿stingui¿os de México^ S^,-— 'Flores trata de dividir la 
comandancia de CMhuahua, Qb.— -Muere el Ministro Galcez^ 
ignorándose las cirimnsiancias de su falleoimiento: elogiase su 
talento financiero en América: Mangino pasa al Consejo de 
Indias^ y se restituye al vireinato la super^ihtend^nda de ha* 
ciéhda, 86. — Flores d^ poticia á la corte '^de la división qu^ 
hizo de la comandancia de Chihuahua por estar autorizado om* 
nimodamente para hacer toda clase 4^ reformas en la milicia^ 
y remite d informe que se lee desde él párrafo 88 fiasta 113» 

res bastante instructivo sobre él modo de hacer la guerra á 
Apaches,, y sacar provecho de las naciones amigas bárba^ 
ras: reflexiones sobre la necepdad de aprovecharse de aquellas 
disposiciones en las actuales circunstancias, lli.-^Propónese d 
proyecto de destinar á las misiones, y formar una linea de 
ellas con los frailes emigrados de España, 114. — El Virep 
Fléres premia á los oficiales' que se distinguieron en la cam* 
paña, y manda un regimiento de dragones á Durango, con lo 
que introduce la civilización en aquel pais, 116. — Base idea 
de la ilustración de este Virey, y protección que dio á loé 
ciencias, principalmente á la Botánica: venida de los mineroi 
Alemanes para enseñar el laborío de las minas y mayor ex-* 
tracción de plata y oro: nada addanta la minería con ellos, y 
solo saca provecho de D. Luis Leinder, que dio las primeras 
lecciones de Química en México, 117, ^^Muere Carlos IIL en 
14 de Diciembre de 1788; dase idea de este gran Monarca, 
y de lo que hizo á ben^icio de sus reinos; pero su muerte no 
fué llorada como merecía, porque el puebla mexicano nunca of- 
widó la memoria de los ' Jesuítas que expatrió,. 119.— Ce^fa-on* 



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9e em México iué funerales; fíeoslo que. ív^Meror^: ^en%mcla FIíí^ 
res el tireiacUo: Uega á V^acfuz el seguftá/^ Co/ide de^ Rerr 
pUia^GigedOf 120. 

OOBICIINO MIL BimvmiO CO^DB DE BayiLI«A-9IGlSD9« 

, 1T69. , . V ' 
En 16 <2é OettAre ücgú á Guadedupe^ y. al éiguieitíé dia 
entró eu Méxies^i 120 y 121.-^A«mnato kortííle de Ik Joa^ 
qtdu Dongo am otras diez personas de su familia, x)currido la 
fwcke <2e¿ 2d aZ 24 c2c ^io mismo mes: dése noticia del modJS 
prodigioso conqns se desoúbrieton los reos, ^progresas rápidos de 
su causOf su sentOñciOf e^ecuckm, y aetínádad con qjue se cort^ 
dujo el Virey, 122 á 123. -*-.4tif ora boreal en México manifesm 
ioda la noche del 14 de Noeiembre: publictíse Bando para 
Ut proclamacvm y jura de Carlos IV. señalando el dia 27 ds 
-Diciembre para esta ímioion: disposiciones que se tomaron: eÁ 
edentes meddUas grfiíadas por D* Gerónimo Gü, ^25 y )26«— * 
-Chtwóease al Certamen de la íJnwersidad para celebrar la jura 'de 
Carlos IV» en qu^ se ven apurados los poeias y oradores, pues na^ 
da tienen que elogiar de aquel nuevo Rey: preside ReoUlor-Gi* 
godo esta función como > Vico-'Patrono: medidas que toma para 
ei nujor gobierno en todos- los ramos de la administracionf y que 
demuestra la instrucción reservaéUí qt^ d^ó a su euccésor^ 127» 
— <Si» 'disposieiones para él mejor arreglo de la pólicia; eecan» 
doloso asesinato de un Prelado de cierta religión de México^ 
sucedido en 23 de Setiembfre de 1790, y parte circunstanciado 
que de él dá á la corte ReoSla^Cng^ L2d a lAé.~Contés* 
éanse estos partes por el ministerio^ mas no aparecen dichas 
-contestaciones en el Archivo general, i4b.*^Este crimen queda 
Ámpsíne por los respetos y valimiento que tenia en la corte d 
Antobispo Nunex de Maro, mas no pasa lo mismo con los eclCm 
eiÁsticos insurgentes que se castigan severamente por d bando 
-de Venegas de 24 de Junio de 1812, 146. — Comiénzase á en* 
ssñar la Botánica en Méxicot se premian los alumnos de esta 
fnvfesion: sus actos literarios son brillantes y no vistos hasta 
aqudla época: Remüa^Crigedo extiende su protección á iodos las 
^onoetmicMies útües: recomienda á la corte el mérito dd sábh 
•P* JtízoAe: carácter de este Eclcsiaslico irritable, y mala cor^ 
respondenoia que dio a su protector, 147 y 48, [véase la nO^ 
4á].'^ReoiUa'^Gigedo propone á la corte el establecimiento de un 
'Mortte*'Pio de pobres con el fondo de quince á • diez y seis mü 
pesos, consigntmdolo en las acciones eadacas de la real Iaí'P' 
Psfia: mmufi^sta ¡¡as necesid a des dd pu¡^blo de^ México con^ las 



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txpresumeé Inte fiema» y prhpiaü dé ^la eaiidad ^ uA padre': 
mas él Consejo de ludias no 4eniendó iguales ketUimienios sé 
niega á ello, y manda que dichos fondos se apliquen á la omM^* 
iizacion de vales reales: promueve la construcción de los camu" 
nos de Veraerut^ AcapuicOf Mextiüün f Tólueaf p no condes* 
cendiendo la Junia superior de hacienda* suple de su bolsillo dos 
mü pesos para reponer el puente del rio Papagayo á ben^icio 
de hs caminánies, con ecdldad de reintegro de he peages, 148 
y A9.-^Puldica d Árxúbispo un edicto que arregla el toque de 
ias campanas: cantradicem esta providencia los dominicos en d 
€lons€Ío de Indias^ y son vencidos e» juicio contradictorio, IM. 
^^Dieha satírico dd Virey al ArxMspOf per d que k^tee con* 
firmaciones^ Ibl »-^Establéc€nse dos correos semanarios de Mi. 
aico á las capittdes de intendencias: irata RevOkh-Gigedo dé 
arreglar él corte de maderas en los montes: necesidad de ésié 
arreglo por él corte destructor que hoy se hace en él monte de 
las Cruces, que va á dejar á México sin carbón: 153 (véase la 
nota á este párrafo. — Uiestruye las milicias provinciales ReviBa^ 
€HgedOf y reúne ios pies v^erános de que se formabanz des^ 
üfirueba d Rey esta conducta^ y su reposición proporciona mucke 
dinero á su succesor Brandfortei utilidad de las milicias, 153» 
p-^Estableee un buzón para que se le presenten por él los me* 
^torzales: buen uso que hizo de esta medida pdigrosa, que re* 
probó México cuando la quiso adoptar €hme% Fariasx contigua 
per estMecida tma oátedra de anatomía en d Hospital de no. 
pmráles, y vestida una parte de la plebe de México: représenla 
i^ffométtdose á la pensión anual de trdnia pesos sobre las tien»> 
das de pulpería: preséntase en Acapuloo d maríno />• AJtjanm 
dro Maíatpina con su expedidon en derredor dd mundo, y Rom 
viüa^Gigedo le franquea los auxilios necesarios para coatinuarm 
la: [dase idea de dicha expedición en la Gaceta de México núm^ 
48, tomo 4 ? ], 154 á 150. — ÁsesinaÉo de D. Lucas de Galvéz^ 
Capitán general de Yucatán, Recatado la noche dd 22 de Ju^ 
sdo de 1792 por Manud Alfimso López: dése idea de eeteprO" 
€eso en que d perpetrador dd crimen estuvo oculto por ocho 
ímos, batía que Castro que fué mandante de d se dmunció é 
ei mismOf 160 á l^b.^-Remlla-^Gigedo manda una expedición i 
<J(ütformas para asegurar las posesiones que España tenia en 
aqud d^rtamento, 165.— /n/brme literal que remite á la cáf* 
te de todo lo ocurrido en la Penhuula de Caiifomias desde 
d ano de 1768, y en d que propone lo ^le considera con» 
veniente para la conservación y prosperidad de dicho estaÜo» 
eimiento, en doscientos setenta y nueve párrafos, desde la pág. 118 
4 iü^'^^ondu^ d gobierno de R^Sá-^Gigedo, y se r^im% 



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805 
I aatétSokí qm mm^íesfa ta astucia^^oa que saUa averiguar 
ios heeho$ «m» emwdoif para p&ner en claro la terdadf 

•OBOaaO PBI. XABQinBt DB BSAKCIFOftTE. 

1794. 

Bh U ée Junio de este oHo Oegó eeU gcfe á Vera* 
cruz: entra en México en \\ de Julio: Uevüla^Gigedo seofen* 
de de que le a c o mp añe d Móndente de Puebla Flon »in lia* 
hef^e pedida Ucencia^ y lo reprende á presencia de Branafor* 
Ify 169.— £1 Rey éiápenea á ReviÜa^Gigedo la residencia sicre* 
ta; pero manda que la pública se le tome en el término de eua* 
renta dios: sale este gefe paira Xaiapa^ y se detiene en la ha^ 
cienda inmediata de Lucas Martío, 169. — Braneiforte es cono» 
cido á su llegada por su rapacidad: vende por primer ensayo 
de día la suMeHegacum de Villaka en cuarenta mil pesos: nomf}ra 
de Apodetado al Conde de Contramina^ en cuya casa se pone la 
mbnoneda de los empleos: supone Braneiforte una revolución pro* 
yectada por los franceses residentes en México á quienes persi* 
gue y confisca sus bienes^ cooperando á sus ideas el Asesor ge* 
neral Valenxuela: apáñese á estas injusticias la Sala ddcrimtn^ 
170.— -¿Mérnue parentación de Hernán Corteé con motivo de tras* 
ladarse sus huesos á la iglesia de Jesús Nazareno^ á la que asis» 
te Braneiforée: hace éste que su muger se adorne con corales 
suponiendo que las perlas no teman valor^ y prevalido de es^ 
ta supercheria compra muy baratas las meares perlas de Méxim 
co: restablece las milicias provinciales^ y de los nombramientos 
de oficiales saca grandes sumas de dinero, y ademas percibe no 
pocas para armamento^ de las que no llegó un fusil á México, 171. 
^^Manda erigir una estatua ecuestre provisumal á Carlos IV.: 
encárgase el Consulado de costear su pedestal: hácense f estas 
para colocar la primera piedra por mano de Braneiforte: colóm 
case la estatua en 9 de iJidembre de 1796: inscripciones dd 
pedestal, y ceremonias religiosas hechas con tal motivo: aloca 
el Virey la primera piedra del camino dé Veracrux: dase en 
ese dia libertad al chinguirito, 172 á 175. — Insulto que se hace A 
los mexieatios poniendo bajo d pie dd caballo de la estatua d 
águila y carcax que formaban su blasón antiguo, 176. — Apa» 
rece la ^^idemia de viruelas en Oaxaca: púnese un cordón sa» 
nitario de tropa para impedir d comercio de Tehuantepee: sus* 
citase un tumulto en Teutiúan dd Valle, que lo contiene la tro» 
pa: adóptase con buen suceso d preservativo de la inoculación 
m Otmca y Méswoi erígese en esta capital una Junta de ca* 



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896 
tidad: incendiúiue dtis relábh$<dd Sagrario de Méxtco' en 14 
de Abril de 1790, 177. — Declaras^ la guerra entre Espma é 
Inglaterra: dispónese con tal motivo un cantón de tropas en Im 
costa de Veracruz: sale Branciforte á establecerlo en Ortzaoa^ y se 
vale de ente pretexto. porqnc^cnáende. lo mucho que se murmura de 
sus rapiñas: deja el gobierno de México al Regente de la Audien» 
cia, 178. — Furrzas de que se compone el cantonf y distribución 
(k éUas: sábese d nombramento de Vi^y ^n la persona de D. 
Miguel José de Azanza, y Brandfarte continua mandando con or* 
gvUo: reconviene á la Audiencia con aspereza por no haberlo feli* 
citado en los dios de años del Rey cuando él era su imagen 
viva: fomentan su. orgullo los inciensos y adoraciones que en 
Orixava se le tributan: en medio de estas saJtisfaeciismes es ata" 
codo Branciforte de mal de orina: petriñcaso al saber esta no* 
iicia el alma del Fiscal Borbon^ y esta anécdota curiosa es ma- 
feria de burla hasta dd ndsmo Virey: llega Azamu á Orixava 
d 91 de Mayo de 1798» y recibe de Branciforte el mando: 
enbárease en d navio Monarca y U&oa cinco mUUmes de pesoSf 
de los que parte eran de Branciforte: üega al Ferrol emtande 
ser tomado por los ingleses en las aguas de Cádiz: entre las 
preciosidades que lleva se cuenta una concha con dos granos de 
perla de Californias pescado en d presidio de Loreto: describe* 
se d carácter de Branciforte^ su piedad hipócrita^ su adulación 
álos'BcyeSf y su cambio é favor de José Napoleen, 179.— 
:fí2 gobierno español remopió á Branciforte por temor de que 
'estilase una revolución que se dice evitó su Secretario Bamüa: 
conduce Axanxa dos mil cuatrocientos fus&es inútiles: la corte 
dé Branciforte pasa á Córdova: quita el cantan de tropas^ y 
viene á México 180. 

' 602IE3:^0 DE D. HiSrSL JOSE DE AZAKZAé 

. 1793. 

Esfc ge fe fué muy bien recibido^ pues se deseaba su Ue- 
gada\ reeogiAme en México sus palabras como de oráculo^ y lo 
recomendaban su afabilidad y buena disposición: retiró d can* 
ton * por real orden, y en México presenció la reseña de Jos re* 
)gimterUas de "Celaya y Toluca, 181. — Establece nn Canten en 
ídri inmediaciones' de Veracmz, pero la mayor parte' de la tropa 
'ferece por lo insalubre dd clima: completa las lanchas cáñonr^ 
'ras hasta el número de diez y ocho, y pone d puerto en es^ 
t'zdo de defensa, 182 y 83. — í^reécntanse buques neutrales' en 
Vci-icr^tzr sé dÁ idea 'del origen de este comercio, comenzado 
a% ch gohitmo de BraT.cifor(e:"Azanxa éensulta á la cMe si 



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, 897 
eoMutndria 6 no que se luciese: manljtesiá su opinión áe que en 
caso de permüirse fuese extensivo á toda la América: en 20 dó 
Abril de 1799 se derogó la real arden de IS de Nomem-- 
hre de 1797 que lo permiHa: d gobierno de Madrid urgido de 
h necesidad transigió con los corsarios ingleses, rescatando el 
azogue que le tomaban: la guerra con Inglaterra era útü á la 
ifl£tséria de la América: preséntase una nota de los telares qué 
habia' en ella: á merced de la guerra se pone en movimiento 
jf circulación por los comerciantes d dinero de los de CádiZf y 
se edifican casas en las principales ciudades dd reino, 184 ó 
189. — 'No se dieron acciones de nombradla entre ingleses y 
españoles: la expedición que D. Arturo One>lli, General de Fu* 
catan prtparó sobre Wallis, no tu^ efecto^ 188 y 189. — Fo» 
wientm Aztsnxa la población de Californias, mandando una co» 
lonia de jóoptes de ambos sexos: estMeee otra en las mürge^ 
mes dd rio. tkjtado en d Nuevo Remo áe León, con el nombre 
de villa de Ut Candelaria de Azanza: establece ku brigadas 
militares, y la décima la confiere á D. Fdix Calleja, 190.-^ 
Terrible terremoto ocurrido en 8 de Marzo de 1600, y proti» 
dencitu- que dicta Atanxa hasta que se reeonotcan los edificios 
de Méutoo, 191. — Parte que dá á la corte de esta novedad, 
19i ó 194. — Sufoca u^ retducion conira los espasides en Mé» 
#009, Uamada de ¡os machetes, porque unos jóvenes intentaban 
asesinar á los españoles con esta clase de armas míe se les en* 
ámiraron, 195. — Muere d Conde de Revüla^Gigeao en 12 de 
Mayo de 1799 en Madrid: celébrase en México un solemne ftí» 
neral por su alma: predica sus honras el Dr, Casaus: dase 
idea de la suerte que corrió su juicio de residencia: sentencia 
del Consejo: sale condenado en las costas dd proceso d Ayun» 
tamiento de México que fué su acusador; es decir, los qaefor* 
marón la Junta para acusarlo, á quienes se lee condena man^ 
eomunadamente: el Rey aprobó la sentencia id Consejo, 196 jf 
97 —A pesar dd juicio de residencia pendiente, RetMa^Gige. 
iú fué nombrado Director de artiüeria, y por sus méritos se 
deaárá la grandeza de España en su familia, 199. — Elvirei* 
nato de México se pone en venta en Madrid: quédase sin él 
d General Bonüla, porque no encuentra una libranza de ochen* 
ta ínü pesos contra su suegro que estaba en México: confiérese 
ül Gefe de Escuadra Marquina: se embarca en d berganiin 
correo Cuervo: es hecho prisionero por los ingleses en Xamai^ 
ca, junto con ' Bonilla: sábese en México el nombramiento de 
Marquina, y á poco desembarca en Veracruz: Murmurase de es» 
U hsekoiriéttese el Acuerdo de Oidores, y después de varices 
sesiones se decide que se le entregue d mandOf infuyendo en 



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ello Azanza, que desea retirarse del gobierna por los insu^ioi, qu^ 
tecibe del Ministro Caballero^ y porque estaba comprotnetido de 
casar con la Condesa viuda de Contramina: celebra su matrU 
monio en Tacubava: se embarca^ y se le prohibe entrar en l^ 
corte: fja su residencia en Granada^ donde permanece ocho arum^ 
Tiaüa que es Uamado por Fernando VIL cuando sube al tro» 
no, l^.-^^Biografia de Azanxa: muere en Burdeos en 20 d^ 
Junio ¿6 1826: etogio debido á sus virtudes^ 2fíl á 20 j.^-^véa* 
se la nota correspondiente á este párrc^oy 

GOBUBNO DB P. FJSXJX BS