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Full text of "Los tres siglos de Mexico durante el gobierno español: Hasta la entrada del ..."

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A liA HISTORIA 

DE LOS TRES SIGLOS DE MÉXICO, 

D17BANTE El. OOBOBNO XSPAÜOI» 

. 5 /^ */■ ^' ESCRITA 

PRESÉNTALO" 
i^^Wo CONnNVADOB Df AaVBLLA 6k)U* 



Tom. ziz. 




MÉXICO; 1886, 

nintENTA DB LA TBSTAMBNTAHIA DB D. AJUBfANBRO VAU>S9;i 



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THE KEvTYOÜrní 
i PUBLIC LlBRARXl 

564491 * 

TlLDtN FOU^iL»ATI0^4• 




* investiga diligentemente la memoria de tus mayores. 

Job. 



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mi JBlrftor^ 



jjr 1TBMCAD09 ya ]o0 dcMi ioíím de h HiiUnia ifa los fre$ si 
ghs deMésHc0 durimte d gMemo español, del Padre Andab» 
Cavo, que «B han rei^iMdo 000 apr^íp en toda la República 
mexicana; creí conreniente cpnlinuar aqo^Ua óbru, tomando- 
la deade el año de 176T, ^n <pi^ se venfiíjó la expatriación 
do IO0 padrea ím^itmf ie cuyo fuceao memorable no quisp 
hacer mención el PAnnn Cavo, ppr ser Jetuita, y no pre- 
sentáis con el caráctc»* de aplasionado. Su hombría de bien 
llegó á tal punto, que elopó la integridad del Marqués de 
Croix^ y la sabiduria del Vitóador Galvez en el ramo de ha- 
cienda, no obetattte <jue ambos íteron ^'ecutoi^s eficaces dp 
aquel decreto de proscripción que lo rediyo á la miseria. 

Confieso que he acometido la empresa úq continuar su 
obra con no poeo tetaor, porque su pluma es la de un sábi9, 
y tiene el ten^ple de. la de PJutarcp: su crítica es juicio- 
Ba: su dicción electa y pura; su estilo sencillo, y su ioh- 
parcialidad á toda prueba. Yo no pofeo estas cualida(}es 91 
aquel alto grado, y creo por lo roísvao que mi continuación 
viene á ser como un remjendp de tosca j^iga, surcido es una ca- 
pa de brillantp pérfiura. «olp me ha animado el ver qup jnis 
<»)nciudadano8 carecen íe una historial que les pudíesQ ref^ 
rir menudam^te cdmo' han .«(Jo gobernados en el curso de 

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n. 



tres siglos: qué novedades han ocurrido de entonces acá: cual 
li a sido el carácter de los vireyes, y de qué modo se ha des- 
enlazado este drama político, cuyo comenzamiento ha tenido 
tantos y tan variados escritores, ya regnícolas, ya extrange* 
ros, que apenas han podido f\jar Ja verdadera idea de como 
se hizo esta conquista. Esto, á fé mia, es digno de saberse; 
sería mengua que los mexicanos careciesen de semejante bis. 
' toria, por cuya falta se cometerían grandes yerros en las re- 
formas políticas á que induce el actual sistema de gobierno. 
Lo que da á conocer las ventajas ó inutilidad de estas, es 
el cotejo de lo que se ha ejecutado en tiempoé aiiteríore% con 
lo que se intenta reformar ahora; la historia es la guía ma« 
segura de les legisladoras, y el timón de la nave del Gobier* 
no en las tempefstades políticas» 

^1 Paobs Cavo eácribié para Henar los deseos dol Ayun* 
tamiento de México, que le ministró de tiempos atnis nó po- 
cos' dócuiñentós para que refiriese^' c6n puntualidad laseleeoio*> 
nes anuales del Cabildo, por lo que so relación- es mon6to<^ 
na y empalagosa en esto parte^ pero muy agtad^ble y*útil en 
los demás hechos hisiórícos; siendo inuchó de admirar qué hu- 
biese podido reunir en Italia tantas y tan diversas relaciones, 
que hoy no se encontrarían acaso en los archivos de Méxí- 
co. Por íbrtuna no me hallo en su caso: mi época es mas 
feliz, porque desfruto del incomparable beneficio de la impren- 
ta libré, y ademas el Gobierno Supremo me ha mandado frati- 
quear toda la correspondencia qué por la via reservada lle- 
varon los vireyes con los ministeríos de España, desde él 
Marqués de Crui/¿(»en que se planteó la Secretaria del virei- 
nato, y Archivo, y de la que hasta hoy llevo régbtrados daseientos 
setenta y cuatro tamoSf y aun me falta p&rte de la correspon- 
dencia del Conde del Venádito. &n ella están consignados 
todos los hechoi^ en el'órden natural, y del modo que ocur- 



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m. 

rieron; hé aquí ía causa porque difiere enteramente mi con- 
tinuación del métodct que guardó el Padre Cavo, y por lo 
que la una debe llamarse con propiedad, mas bien que His* 
.toria, Anales 6 apuntamientos preparados para escribirla; sin 
^^e por esto se entienda que me creo libre de haber incur- 
rido en algunt^ equivocaciones, qqe espero me las manifies- 
ten con buena fé y urbanidad mis lectores, para enn^ndarlas. 
Ni es posible haya dejado de suceder asi, pues las aten- 
ciones diarias del Congreso, y otras ocupaciones indispensa* 
bles para mi sustentación y la de mi familia (pues el erario 
no puede pagar la lista civil de los empleados), apenas me 
han dejado el muy preciso tiempo pan* escribir y meditar; 
y tanto, que algunas veces se ha impreso en el día, lo. que 
se ha escrito el anterior. ¿Y por qué tanta íestinaoion, pre- 
guntará alguno? Porque siempre he temido que alguna ocur- 
rencia política, 6 una enfermedad, me quiten la pluma de la 
mano, y se hagan inútiles los trabajos y apuntes preparados; 
jM>rqi;ie. • • • ¡cuántas cosas suceden (dice un adagio inglés) en- 
tre eZ vaso y él labio! Esta clase de trabajos demanda una 
profunda quietud de espíritu, que no puede tener quien vive 
enmarañado en asuntos- de diversas especies, y que afectan el 
ánimo hasta un punto indecible* Hé presentado diversos do» 
cumentos para comprobar lo que hé escrito; asi porque los he 
creído necesarísimos para el mejor gobierno de la República, 
, como porque nunca he pretendido que se me croa sobre mi 
palabra; .dios son de tal naturaleza, que si se perdieran no 
sería fácil reponemos: sus originales existen en las secretarias 
de los ministerios de Madrid, ó en los archivos del Consejo 
de Indias, Simancas y Sevilla; y cierto que no se nos fran- 
quearian si los solicitásemos. No he perdido de vista la ne- 
cesidad en .que está nuestro Qobierno de seguir la misma con* 
ducta del español en ciertas materias^ cuya acertada dirección 



« 



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la da el tiempo y la experienciai y depararse de ella es per- 
derse: en algunas cosas nada hay que añadir, sino conlinuálr 
con lo practicado; máxima que deba seguirse en estos tiem-^ 
pos en que nada se cree bueno si no es contrarió á lo anti- 
guo; ¡espíritu funesto de regeneración, que ha ca:üsado males sin 
cuento, principalmente en el ramo de hacienda, dejándonos sin 
rentas y sin crédito! 

Yo he hecho justicia al mérito y Yirtudes de algunos 
Vireyes que han sido verdaderos padres de esta América, y 
lo habrían acreditado mucho mas, si el Gobierno ministerial, 
artero y suspicaz por esencia, y la real Audiencia siempre rí- 
val y Eelosa de su autoridad, no les hubiese atado las ma- 
nos. Naturalmente he venido á tocar el término de la do- 
minación castellana, siguiendo el orden cronológico de los su- 
cesos, y examinando las concausas que han indutdo en ello fot 
medios extcaordinarios, dignos de la alta Pi^videncia. Esto mis- 
mo me ha obligado á presentarlos en su verdadero punto dé 
vista, entrando en análisis y pormenores, que al que ño se4 
mexicano quizás le parecerán inútiles. ÍPor tal motivo me he 
detenido en la relación de la prisión del Virey íturrígaray, jr 
su resultado inmediato, que fué la revolución de esta Amé^ 
rica después de apurado nuestro suírinliiento por dos años conti* 
nuos; deduciéndose de aquí, que no fuimos agresores^ sino agri*^ 
didos, 6 á lo menos provocados i sostener esta lid terrible, Ik 
cual se habria no obstante calmado, si los que la suscita- 
ron hubieran vuelto sobre sus pasos, y consultado á la pruderi* 
cia. Atizó la discordia el Consulado de México con dus dos 
representaciones atrevidas á las Cortes dé Cádiz: animaron^* 
se del mismo espíritu el Virey Venegas y la Audiencia, y 
llevaron la guerra á muerte y sin cuartel; tan criminal ma<^ 
nejo me obligó á presentar literalmente ambas representacio- 
nes, haciéndome la mayor violencia; he puéstoles algunas no- 



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V. 

tas que bien suplirán ' por la con testación que mereeianí y tnit 
lectores dispeiisarán que en algunas de ellas me haya expli« 
eado con vehemencia. No merece el nombre de mexicano el 
que se muestre pasivo, mirando dar á toda so nación los epí. 
tetos de igniorcaUe, cruel, supereticiosa, bárbara, autómata, reu-^ 
nion de monos gihones, 4*^. ¿j^. ¡Ah! en esos libelos infames 
se apuró el diccionario del sarcasmo é invectiva la mas cruel 
é inhumana. 

La historia de los tres últimos Vireycs, es la historia 
de la retjolucwn; atizarla después de haber estallado én el 
pueblo de Dolores, fué la única materia de que se ocuparon 
los dos primeros gefes, nsí como la del tercero el de calmarla. 
Por tanto, Vebegas y Calleja apareen á la faz del mundo co- 
mo uhos tiranos, y el Conde del Venadito como un hombí^ 
de paz, lleno de candor y buena fe (aunque vasallo servil del 
Monarca que lo envió). ' Sobre aquellos caerá justamente la 
execración de la posteridad, y sobre el Venadito sus bendi-«> 
cienes: aquelloa obraron por Impulsos de una rabiosa vengan- 
za y sed de sangre; este no oyó otra voz que la de la pru- 
dencia: todo lo endulzó y modificó, hasta lograr ícosa rara 
6 increíble! hacer amable en parte la dominación de Fernan- 
do VIL, (mdiéndose asegurar, que á no haberse jurado la cons- 
titución de Cádiz en Marzo de 1830, México habria conti- 
nuado por no pocos años sometido á la Metrópoli. ¡Tanto 
influjo tiene la virtud de un solo gobernante sobre un pueMo, 
cuando posee el arte de conciliar los ánimos, y neutralizar el 
veneno del odio! £1 Conde del Venadito, respecto de Vene- 
gas y Calleja, es lo mismo que el Señor Requesens, rea*- 
pecto del Duque de Abra en la guerra de Fiandes. £n el 
Cuadro ílistárieo hé detallado los hechos de la revolución 
desde 1810 hasta el de 1821, y no hé podido dejar * ha*- 
cer lo mismo ahora con respecto á los principales aconteci- 



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VI. 



mienios que forman la basa de esta historia. Háme sido mo- 
lesto recrudecer aquellas especies dolorosas que me causaron 
una impresiop profunda, y me recuerdan ahora su memoria, 
pues me hallé en el xaós y vórtice revolucionario, de que so- 
lo me pudo sacar salvo una singular Providencia bienhecho- 
ra. Creo de mi deber el remembn^^ tan tristes sucesos, y des- 
hacer al mismo tiempo algunas equivocaciones palmarias en 
que ha incurrido un D. Lorenzo Zavalaf á quien le vino 
la humorada de escribir y publicar en París un Ensayo HiS' 
tórico de las revoluciones de México desde 1808 hasta 1830, 
ignorando hasta los nombres de los primeros personages de 
ella, como tengo demostrado (1). Habría excusado esta criti- 
ca, si este buen señor no hubiese querido dar á su obra el 
carácter. de magistral y cZática,. sembrando sentencias grave- 
dosas á lo Tácito, y presentándonos caricaturas desagradables 
de sugetos que saltaron á la arena cuando él estaba quiete^ 
cito en su casa^ y formando críticas muy cáusticas de varo- 
nes inmaculados, y que forman la gloria de la nación. Cen 
esta advertencia, sus lectores le darán la correspondiente car- 
ta de resguardo, y no la creerán á ciegas: digo lo mismo 
respecto de la de D. Mariano Torrente, escrita bajo los aus- 
picios de Fernando VIL, pues deliró sin término, é hizo lo 
que Solís, que sacrificó la verdad y exactitud de los hechos 
á la cadencia y armenia de los periodos; defecto gravísimo é 
imperdonable en un historiador. 

, Al formar este Suplemento crei que podria hacerlo en 
un solo volumen, pero me. equivoqué: falta aun mucho é im- 
portante que decir hasta la entrada en México del Ejército 
Trigarai^te; y. así será indispensable formar otro Tomo. En 
:ía corjrespondencia de los Vireyes, me encontré documentos 



[1] Pág. 318 á 321 de esU tomo. 

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vn. 



preciosísimos é inéditos, que me pareció debía presentarlos ^ 
la letra; por ejemplo, el relativo á Californias. Supongamos 
que llega dia en que se suscite una cuestión relativa á loe lin- 
des que deba haber en los establecimientos rusos y mexica* 
nos: ¿con qué probamos entonces nuestro dominio, y la in- 
troducción de aquella nación en nuestro territorio? Claro es 
que con la Memoria del Conde de Revüla-Gigedo que se lee, 
y esta no se encuentra sino en su correspondencia* T si es- 
ta se quema 6 extravia, ¿á donde recurrimos por otra que la 
supla? A buen seguro que nos la Tranquen en el Consejo de 
Indias de Madrid. Vaya otro ejemplo mas sencillo. Las na- 
ciones bárl>aras del Norte se aumentan cada dia, porque nos 
las vienen echando encima los Anglo-americanos. ¿Y no se- 
rá conveniente que tengamos á la vista la Memoria, ó sea 
Informe que á nombre del Tirey D. Manuel Flores trabajó 
su Secretario D. Antonio Bonilla, y se dirigió á la corte de 
Madrid, sobre el modo de hacerles la guerra, y tenerlos en 
brida? Si alguno osa decir que carecimos de toda justicia 
para hacer nuestra independencia, y que obramos como hom- 
bres desagradecidos á la nación emanóla, ¿no probaremos 
nuestra justicia é inculpabilidad entre otras cosas con las Re» 
pretentaciones del Consulado?» • • • Pues ved aquí la causa por 
que se ha formado este tomo tan voluminoso, y porque es 
necesario trabajar el segundo, para dar complemento á esta 
obra. Asi estoy resuelto á hacerlo, abriendo suscripción por 
cantidad de dos pesos, que los Sres* suseríptores se servi- 
rán anticipar donde entregaron la anterior. 

México 5 de Febrero de 1637. — Carlos Marta de Butla^ 
manie. 



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LIBRO TRECE. 
SUPLEMENTO A LA HISTORIA DEL P. ANDRÉS CAFO. 



iJr ara dar una completa idea de lo ocurrido en los tres 
siglos de la dominación española en México, me veo preci. 
sado á continuar su relación desde la época en que se veri- 
ficó la expulsión de los padres Jesuítas, de cuyo ingreso á 
ésta América ha hablado ya el padre Cavo en el libro 5. ^ 
con la modestia que lo caracteriza, y yo he tratado este asun. 
to con bastante extensión en el nüin. 4 de la Efemérides his- 
tórico-político literarias, que pqbliqué el año pasado de 1835 
en la oficina de Valdé^, Tuve entonces por guia la historia 
de la Compañia de Jesús que escribia en los dias de la ex- 
pulsión el padre Francisco Xavier Alegre; y ahora me dirigí* 
rá la que publicó con respecto á éste ruidoso acontecimiento, 
el padre Antonio López Priego^ que se ocupó de este asunto 
po^ no menos claridad que donaire. 



1. El 25 de Junio de 1767, poco antes de rayar la luz, 
se intimó á una misma hora el decreto de expulsión de los 
Jesuitas, discutido á presencia del Rey Carlos III. con el ma- 
yor sigilo. Este monarca anduvo tan solicito de su ejecución, 
que dirigió una carta autógrafa al Virey de Mé^co para que se 
verifícase del mejor modo, y que pudiera llenar sus deseos, Pa. 
ra que el golpe se diese simultáneamente, se tuvo presente 
en el consejo privado del Rey, la carta geográfica de ambas 
Américas: midiéronse las distancias de todos los lugares don- 
de habia colegios: el tiempo que gastaban los correos, y mil 
otras circunstancias conducentes id intento. Con achaque de 
levantar las milicias provinciales de la América, que resittie* 



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2. 
§mkr WMt i amneñ cmitm^ ki paiacb 'e& ta Iiab«i»t kabian ve- 
nido varios regimientos veteranos de España» y su organiza^ 
cion se había confiado á buenos generales como VUÜlba, el 
Marques de la Torref el Mar^ptes d^ B^í, y Ricardos, por 1« 
qtte en México había e^tpnicfea ii^n grao fiíi^rza capaz de con- 
tener cualquier desorden. Era Provincial de la Compañia en 
esta provincia, el padre 8iikr«4pr df 1» Qandara; pero á la sazón 
estaba, en Querétaro de vuelta de la visita de los colegios, 
que hiUl4 tan arreglados, que aseguraba no haber (eoido que* 
reformar cosa algmia grave en dh». 

2* La intimación del decreto principal en la casa Pro- 
fesa de México» la hizo á los Jesuítas el fiscal de la audien- 
cia D. José Antonio Areche. Notificada esta resolución, el pre- 
lado con toda la comunidad rezó el Te^Deum. £1 comisio- 
nado diapuso que se consumiese el copón de las sagradas fer- 
mas,^ para inventariar y ocupar los vasos sagrados; entonces 
el padre ministro Iragori pregunfd si at^no quena comuN 
gar^ y luego todos tos padres que se hallaban presentes in- 
clusos los legos ó coadjutores, se arrodillaron y recibieron H 
sagrada Eucaristía* Este acto de religión sublime conmoVió al 
confíisionado; y cierto que debía producir este efecto» princt- 
|pahnent<e sí iba prevenido contra aquellos religiosos. 

dm Quedaron éstos desde entonces presos en sus colepos, 
y las avenidas de los edificios tomadas con tropa y cuerpos 
á^ guardia. Los Jesuítas salieron de Btéxíco para Véracroz 
en coches el 28 del mismo mes, rodeados de soldados: hicie* 
ron alto en la villa de Guadalupe: el Visitador Cralvez que 
regentaba la expedición, les permitió que entrasen en el san- 
tuario; allí hicieron los últimos y mas fervientes votos por la 
felicidad de un pueblo que los idolatraba; multitud de éste 
los rodeaba derramando copiosas lágrimas, y casi llevaba en 
peso les coches« Como el camino de Veracruz aun no esta* 
ba compuesto para carruages, tuvieron que cabalgar muchas 
vece% ó á^dai^ 4 pie largas distancias; trabajos á la verdad 
insoportables, sobre todo para los ancianos y enfermos. Su 
llegada á la villa de Xalapa parecía una entrada de triunfo^ 
fuupqUe mezclado coi amargura; ventanas» balcones, calles y 
azo^é^Sfi todo se veía lleno de gentes, que bien mostraban en 
mm semblantea lo que pagaba en sus pechos: necesitóse que 
ta Uop^ qjue ^oltaba aquellos desterrados se abriera paso k 
culatazos* Llegados, i Vecacru?, a^qnelpais insalubre quitó la 
Xfda en pocos 4íaa ¿ treinta y cua.tro» El 94 de Octubre se 
capphftrcuroi]^ para la Habana, pues, basta entonces hubo buques 
que los colidujeran« A los cuatro días de navegación, se le- 



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3. 

««ntd \m temporal tan desbecbo que disperaé él oomboy» y e». 
Ittviefen ¿ punto de pefeeer. El 1^ de NoTÍembre llegaron á 
la HalmBa easi todoe á una hora, menos un Pailebot que lle« 
gé á las oobo de la noehe del mismo dia« Era Gobemaiknr 
ée aquella isla el Baylie Bueareli, que después fué nombrado 
Virey ée Méxtee, geíe lleno de virtudes, que los trató con la 
consideración y humanidad que formaba su suave carácter. Los 
expulsos parecían unes esqueletos estropeados de la navegación: 
hospedáronse en el convento de Belemitas, y en la igksia de 
éstos fueron sepultados nueve: á los convalecientes los tras- 
ladaron á una casa de campo Contigua á la ciudad. Reem- 
barcáronse para Cádiz en 29 de Diciembre, y dieron fondo 
en aquel puerto el 30 de Marzo; ai siguiente dia se les tras- 
lado al puerto de Santa María, reuniéndose en un hospicio 
basta cuatrocientos Jesuítas. El padre provincial Gándara que 
navegaba en la barca JBúorra, fué impelido por una tormen- 
ta hasta la costa de Portugal, y por poco perece en unos 
arrecifes. A mediados de Junio del siguiente año, se les reem- 
barcó para Italia, dejando muertos en el puerto de Santa Ma- 
ría quince, y partieron. en comboy para la isla de Córcega 
con indecible incomodidad |>or la estrechez de los buques, y 
aspereza conque fueron tratados por los gefés de aquellas em- 
barcaciones en la mayor parte. Llegados á los puntos de Ita- 
lia que se les designaron, se distríbuyeron en varios colegios, 
en los que guardaron su instituto, hasta que en 16 de Agos- 
to de 1773, por medio de dos Monseñores, se intimó en Roma 
en el colegio de Jesús al padre General Lorenzo Riccif éí 
breve de extinción. Igual diligencia se practicó en los otros 
lugares con los demás por los comisionados del Papa; y á 
los de América se les intimó también que no podian volver 
á su patria: ésto fué para ellos un golpe muy mas sensible 
que los infortunios pasados hasta entonces. Dóteseles con una 
ratera cantidad para sus alimentos de los fondos de sus ren- 
tas, que s.e llamaron temporalidadeSf que ocupó el Rey, y se 
distribuyeron los Jesuitas tanto españoles como de ambas Amé- 
rícas, en Roma, Bolonia, Ferrara y otras ciudades, donde 
dieron honor á México con obras luminosas de toda especie, 
que admiraron a la Europa, y enriquecieron nuestra literatu* 
ra. Muy largo seria el catálogo que podria presentarse de los 
que honraron á las dos Américas en ésta línea; solo recordaré 
con placer los ilustres nombres de los Abades^ Alegres, Cía» 
vijeros, LandibareSf Maneyros, CavaSf Lacunzcu, Márquez, 4*c. 
cuya idea trae couh) correlativa la de sabios dignos de la in- 
mortalidad. 



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4. 

. 4. La inviuiion de los franceses en los Estados Ponti» 
fíciosy como consecuencia de su espantosa revolución, de que 
fué victima el Señor Pió \Ly dispersó ¿ los Jesuitas, que por 
tal causa regresaron á España y á las Américas; mas poco 
les duró el placer de volver á su cara patria, pues aunque 
abrumados de años, miseria y achaques, fueron en breve re. 
Cogidos de orden del Valido de Carlos IV. Godoy, y encer* 
rados en monasterios, como lo fueron en los de S. Cosme y 
S. Diego de México, los padres Maneyro y Cavo, Haciese 
punto de honor y contraseña de pasar por ilustrados entre los 
mandarines de España, el perseguir á estos tristes restos de 
una gran familia; á unos hombres á quienes las Améri- 
cas debieron en gran parte su saber, y servicios de toda 
especie. Siguióse á esta revolución la de España por la in- 
vasión de los franceses en 1808, contra cuyo poderío triunfó la 
constancia y lealtad castellana. Restablecido Femando VII. al 
trono, consideró (no sé si con acierto), que consolidaria su do- 
minación restableciendo la Compañia de Jesús en sus domi* 
nios; y por esta providencia reapareció este cuerpo en Méxi- 
co con bastante expíendor en 19 de Mayo de 1815; pero las 
cortes de Madrid de 1820 decretaron la extinción de la Com- 
pañía en 6 de Setiembre del mismo año; y el Virey Conde 
del Venadito, lo puso en ejecución con sentimiento suyo en 
23 de Enero de 1821. Entróse á lanzar á los Jesuítas del 
colegio de S. Pedro y S. Pablo y S. Ildefonso un piquete de 
tropa del regimiento expedicionario de cuatro órdenes, y se 
ejecutó lo mismo con las órdenes hospitalarias de Belén, S. 
Hipólito y S. Juan de Dios; falta que deplora la porción del 
pueblo miserable que recibía de ellas grandes auxilios en sus 
necesidades. Estos golpes dados con tanta injusticia como im- 
política, aceleraron la consumación de la independencia, y die* 
ron por resultado, que el caudillo de esta empresa agregase 
«-il título de Libertador de su patria, el de Protector de la Re- 
iigioríy y que una resulucion emprendida inútilmente con derra- 
mamiento de mucha sangre en el espacio de mas de diez 
años, se terminara en un paseo militar de ocho meses. 

5. Con la expulsión de los Jesuítas sintió México un 
golpo fatal, por los motivos justos que tenia de gratitud ha- 
cia esta corporación bienhechora: sufocó sus lágrimas en el 
fondo del corazón de sus hijos, porque la sitiaba una fuerza 
tal y tan vigilante, que observaba hasta sus mas secretas ac 
cienes. El Visitador Calvez gue dirigió la expulsión, al pu- 
blicar el bando conque la anunciaba, usó del lengua ge mas 
di^ro é insultante, que no vendría bien ni aun en la boca de 



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Darío» pues osó decir á la naeion* • • • Que había nacido jio-. 
ra obedecer^ Explicóse con alguna libertad en conversaciones 
|>rivada8 />• Francisco Xavier de Esnaurrtzar^ Canónigo de 
México, y se le arrestó en el castillo de S, Juan de Ulúa; 
y fué llevado á España el Dr.. Z>. AnUmio López Portillo^ 
poique, se le supuso autor de una impugnación de cierta car. 
ta, pastoral del Arzobispo Lorenzana, que como el de Puebla 
Fuero, se mostró enemigo de los Jesuítas:, no se le probó á 
Portillo la calun^nia, y asi es que se le destinó á servir una 
cañonea en Videncia, pues su prelado decía (según es voz 
común) que no convenia que en México existiese un sabio 
.de tal tamaño, que había merecido de un claustro de la Uni- 
versidad compuesto de noventa doctores, que le concediese gra- 
tis las cuatro borlas en otras tantas facultades, y que su re- 
trato se colocase en el general de esta academia. El gobier- 
no suspicaz de Madrid, entre varías medidas de precaución y 
espionage, mandó que se averiguase el modo de opinar de los 
señores Obispos de esta América en orden á la expulsión de 
los Jesuítas, y resultó de esta pesquisa que todos habían mos- 
trado una absoluta deferencia, menos el de Guadalaxara que 
indicó sentimiento, por lo que se le tachó en la corte* Esta 
prohibió que se hablase en pro ni en contra de este acon- 
tecimiento ejecutado por motivos reservados á la real concien' 
da del soberano^ consignándose ésta determinación con men> 
gua suya entre las leyes de la Recopilación de Castilla; pe- 
To la misma corte faltó á su palabra, pues á: poco tiempo 
apareció un folleto publicado por la imprenta real, en que 
por orden cronológico se referían excesos cometidos por la Com- 
pañía casi desde su instalación. En fin, los Jesuítas no fue- 
ron oídos, y como la presunción favorable á todo reo siem- 
pre se toma de la falta de audiencia de éste, la de los Je- 
suítas bastó, sí nó para su apología, á lo menos para que no 
menguasen en el concepto del público, cuyo tríbunal es se- 
vero, y su opíúíon mas terríUe que la particular del gó- 
biemo* 

6. La toma de la Habana por los ingleses^ ocurrida pee* 
co antes, hizo que el gobierno pensase seriamente en aumen- 
tar las milicias y disciplinarlas, poniendo en estado de de- 
fensa la costa de Veracruz, y mas que todo el castillo de 
Ulúa y punto de Moca mbo, por donde se temía una invasión. 
Este temor era ciertamente muy fundado. Entonces poseía la 
Inglaterra los que hoy se llaman Estados-^Unidos, donde te- 
nía una almaciga de soldados conque podía hacer una formi- 
dable expedición sin necesidad de tra^r tropas de la Euro- 



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.0 

pa: tenift en wm puerto» biiquM^ y lo mldmo «n d apostide. 
ro y vice^altíliratitiizgo de XntiBayea, y con tales «utítíos pK 
dia muy fódlnriiBiite proyectar un de^emitarao, y realizirio «mi 
el mayor tílleftcío. Con tai motivo, á nmn de ks trofw ve- 
teranad Tenidas de España, centiniiaban viaienio otiM; do mo. 
do que en 18 de Jtfnio de 1708, Itegaron á Veracniz on bt 
fragata Avtréa, y siete ureai, lod regtmienttíH dé SetbKP^áy Flcm* 
deé y fjlHmki. Puede deokse que desde entowses la América 
Mexicana tomó nn aupeerto militar que né ha oamMado han- 
ta nuestros dias. El Mariscal Marqués «b RnbS entendía ^inw 
cipalmeúte en él arreglo del ejétieito» y ^ pronuró de tal hm^ 
ñera la organización de éstos cuerpoé, que el Rey fuara okpnditai^ 
los knandó qne la dirección de todos los ne^i«s 4e «din ramo 
se entendiesen con él iií^specto^ general Cotídé <da Onteyttw 
Aumentáronse én e^os tiempos las íoHifífeackines de Ulúa: aé 
recibieron de Espaíla cañones de batir «oñ sus re«pectima 
municiones: se mandaron de Acapulco á Maaila lo6 qne es*, 
taban allí inservibles, para que allá se (bndieeeti de i^uevd, co- 
mo se verificó, trabajándose la mej^r artiltodá que ébttdoia )á 
España; se fundieron además en Tacubaya cáñoneg die botaHa, 
bajo la dirección <lel ingeniero D. Diego Garcia ^nes: los gai^ 
tos que erogaban éatoa aprestos et^tk tan cieei(k)É^ que mAo 
la reposición de UMa áe calculó sá presupnesla Mgun 1^ 
costos de Veracruí, en uh millón quiníentea tttktí^ |f «éls niH 
pesos; y la fortificacton de AMoú Lhatdo,^h ^kh tnStm d^ 
cientoa cincuenta mil séiseiekitos éintueatá y tineo féatílk £9 
gdbierno no debe perder dé vista éététt aüécdotaé «que tMtíb 
alguno tendrá por inútilea V de mei^ tt^ÑottíM; péhi qné^i^ 
las estimo necesarias para liacer uso dé «é^la^i pueán {irééétfir 
que llegará dia en ^ ééto^ luces guien «1 gbbfertiei f ^ 
aprovechándose de los conocimientos de los mas aábibÉ itt. 
genítfrbs españoted, sepa asegurar aqudloA puntos que debe ttifi^ 
rar como la ttaif'e ^e ést^ repúUiea ct)n tespeetó á It^ £ava. 
sienes qué puedan hacerse dd Norte. ^1) 

7. En ^te mismo tiempo se construyó la fortifícacléh dé 
S. Carlos de Perote, {nlitil, y hd fnenos eósfi^ qué lá áe Uftia; 
pued la conducción dé seis céíñbnes de á 94, édió dé á 1%, ilié¿ 
de á 1^, ¿ote de á 8, datopcé dé á 4, iréí ^édÁrés, tíñ^ 
morterod je & 12 pulgádlid; tres tfe á 9, oditociéñfás bottflmi^» 
veinte y cuatro mil ¿ranadas dé mano, áeis dil 'ttálsá dé & 
^4, ochd mñ dé i 16, diéi fa/iífl dé á f %, ao<!»é tüñ ^ i ^^ 



[1] Cárteípókáeticia áA MatMéi ág '^nSk m & iíi9místrío^ 
Amttgtt, ¿6Í Afio de Í776. temó i6« 



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7. 

catorce mil de sí 4, avantrenes, cajonea y denuis útilea que 
finrinaban aquel parque, importó por gaatoa de conducción bas- 
ta el fuerte, sobre cuarenta mil pesos, por no estar aun alla- 
nada el camino de Veracruz, sin contar el demás armamen- 
to que se colocó en la sala de armas. Pareció á muchos in- 
útil este fuerte por bailarse colocado enmedio de una llanu- 
ra, y no en un paso necesario de Veracruz á México; pero 
en su construcción se tuvo por objeto principal bacer allí un 
depósito de caudales de los destinados 4 Bspaña, para el ca- 
so de que Veracruz fuese tomada por los enemigos, y esta, 
riqueza estuviese asegurada» como no lo estacia si quedas^ de- 
positada en Xalapa, pues en dos marchas forzadas podia s^^ 
tomada^ y saqueada esta villa. £1 Marqués de Croix realizó» 
completamente to4a,s las ideas del gabinete de Madrid^ y so- 
bre las muchas exprei^io^ies de aprecio que recibió de su aifu> 
el Rey (como él llamaba á Cirios III.) recibió por ultimo el 
nombramiento de Capitán general de ejército ^n ^1 de Abril 
de X770, 

3^ Este año fué no menos memorable en Méjico que ^1 
anterior de 1707, por la celebración del cuarto Concilio Me- 
;^ican9^ que se anuncid; para el de 1771, en que sje celebró. 
Como este acto fué uno de los mas augustos y solemifies que 
se han visto en esta América, ser4 preciso dar unc^ ligera idey^ 
del modo con que pe celebró, reservando al qu^ escriba maes- 
tra historia eclesiástica» referir las materia^ de disciplina que 
en él se coQtrpvirtieroii. 

9. £kpuls(3)S los jes^itas, ^os ministros que tuvieron íi^- 
flujo ^n este negocio, insuJSaron en el ánimo ^1 I^ey y le hi- 
^i^pn creer, que era iiecesaria la convocación de los antiguos 
concilios provinciales pqr la propagación de doctrinas lapsas 
que se enseñaban en la Compania de Jesús, y bahía n tenido 
po pocfi aceptación. Los aduladores del trono pintaban la re- 
lajación de las costtniibres y la inmoralidad cqn tales colorí- 
dos, que un cierto orador de este concilio no dudó asegurí^r 
en un sermón que pcedjc^ en el mismo, qi^ a^qw^Ua época so- 
lo era comparahfe cofi la ie la conquista de esta Américcu Con 
t^l motivo so expidieron dos cédulas realeo ei^ 21 de Agosto 
de 1769, y otra en la roism^ fecha: la primera fué circular 
4 todos los Qbispos de esta 4°^'^^^^^ ^ ^^^^ Filipipas, para 
que asistiera!) á )a celeluracion del concilio, y la segunda qqe 
se llamó el Tomo realf en qiie se especiñcaban hasta veinte 
pi^qtos que d^bi^D tr^tarfe en esta asamble^. 

10. Dado cufnplimieqto á estas disposiciones, para que 
Iq tuvieran en todas sus partes, el Arzobispo Lorenzana citó 
TOM, ni. 5J- 



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8. 
á calnldo el 13 de Enero de 1770, y el 21 del mismo mea 
se anunció en esta Catedral en la misa solemne, la apertura 
del concilio que se celebraría el 13 de Enero del año si- 
guiente. En este intermedio tiempo se guardó el mayor si- 
lencío sobre este negocio; mas por Octubre de dicho año de 
1770, el Cabildo Metropolitano pidió á su Arzobispo por unos 
pocos dias las actas de los tres concilios anteriores que le 
había confiado á este prelado á pedimento suyo. Negóse á 
esto, só pretexto de necesitarlas, y no contener nada de cere- 
monial, y para cuyo arreglo se le pedian. 

11. En la semana anterior á la apertura del concilio, 
supo el Cabildo que el Arzobispo habia determinado que los 
diputados de la Colegiata de Guadalupe, (citada también para 
el concilio) concurriesen á las funciones públicas de la igle* 
sia en el cuerpo del Cabildo como los de las iglesias cate, 
drales, sobre lo que representó verbalmente por los suyos la 
Metropolitana al prelado, y no cediendo de su determinación 
se le entregó por su Secretario la noche del 11 de Enero de 
1771 una representación, oponiéndose á ello, y pretextando 
también la citación de dicha Colegiata, cuyo efecto fué avi- 
sar la mañana siguiente por el mismo Secretario, que no asis- 
tieran á dichas funciones públicas los de la Colegiata, lo que 
suspendió el ocurso preparado para el Virey, y las precaucio. 
nes para cualesquiera que hiciesen á el mismo prelado ó 
Colegiata en tiempo tan estrecho. Habia también señalado el 
señor Arzobispo 4 los ministros reales lugares entre los di- 
putados de la Metropolitana, y repugnado por el Asistente 
real Rivadeneyra, se les dio entre los del obispado de Valla, 
dolid, y Cabildo sede-vacante de Guadalaxara. No se tuvo se- 
sión alguna previa, como se lee en las actas del concilio de 
Milán, y del catorce de Bene vento, celebradas por los dos gran- 
des prelados zelodos y tenaces del rito y disciplina eclesiás- 
tica, S, Carlos Borroméo, y Benedicto XIII. Pero era públi- 
co tener el Arzobispo dados todos los empleos conciliares por 
sí solo, y la mañana del 11 de Enero hicieron en su pre- 
sencia el juramento debido los Consultores teólogos y cano, 
nistas, sobre que ninguno de los otros prelados ni los votos 
restantes reclamaron entonces ni después. 

12. El dia 13 de Enero empezó el concilio con la fun- 
ción de iglesia y procesión prescrita por el ceremonial de 
Obispos diocesanos. Parte de esta sesión se tuvo en la igle- 
sia, y parte en la sala capitular destinada para las juntas con- 
ciliares. A la primera misa y procesión asistieron los tribu- 
nales reales sin el Virey: á la segunda solo éste bajo de do- 



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9. 

€el, quien hizo al concilio una breve oración exhortatoria» y 
leidos después en su presencia el tomo regio (ó cédula real) 
y auto del Arzobispo, se retiró. Dicho auto hacia relación de 
todo lo actuado hasta entonces por el Arzobispo para la ce- 
lebración del concilio, y de los sugetos nombrados en los un- 
cios y empleos de él por el mismo prelado, solo por haberse 
así ejecutado en el anterior concilio; pero en las actas del 
Cabildo Metropolitano consta haber nombrado éste entonces el 
Maestro de ceremonias. Antes de salir el Virey de la sesión 
y en su presencia, habia pretextado la diputación de esta ciu- 
dad, sobre el lugar que se le habia asignado después del de 
la Colegiata de Guadalupe, pretendiendo el inmediato al del 
Cabildo Metropolitano. Inmediatamente salieron los diputados 
del Obispo de Valladolid, y Cabildo sede-vacante de Guadala- 
xara, y sin consulta ni discusión alguna se les dio por los 
Obispos voto decisivo y asiento inmediato después de ellos, 
con lo que se conclu)/ó la sesión cerca de la una de la 
tarde. 

13. Siguió la del dia 14, comenzando con una larga ora- 
cion sobre concilios que dijo el Arzobispo Lorenzana; después 
pronunció otra el Asistente real sobre lo que se habia de ha- 
cer, y la terminó con vivas y aclamaciones al Virey, y Vüu 
tador Galvez. 

14. Continuaron las sesiones del concilio hasta el dia 26 
de Octubre. Ocurrió el dia 10 de este mes una cosa singu- 
lar, y fué presentarse al concilio el señor Virey Bucareli, suc- 
cesor del Marqués de Crois, acto que se verificó del modo si- 
guiente. A las ocho de la miñana salieron á pie de la ca^a 
arzobispal, el señor Lorenzana y el Obispo de Puebla, bajo de 
cruzero, y repicándose luego en Catedral, al mismo tiempo sa- 
lió de Palacio el Virey á pie acompañado del Asistente y de 
un numeroso concurso. Encontráronse en la esquina del ce- 
menterio de la Catedral frontero de palacio, y por fuera de 
él caminaron juntos hasta la puerta de las casas del estado, 
por donde entraron á la iglesia llevando el Arzobispo al Vi- 
rey á su mano derecha, á la de éste al Obispo de Puebla, y 
á la izquierda del Arzobispo al Asistente real. El concilio que 
ya estaba formado en la sala conciliar, salió á recibirlos. La 
música de la iglesia cantó el Yeni Crealorj y el Arzobispo 
las preces acostumbradas diariamente. Reunidos en sesión, el 
Virey se colocó bajo de docel frente de los prelados, á su 
derecha en pie el Capitán de alabarderos, á su izquierda do. 
tras del docel bajo de su tarima y fijera del trono, los dos 
liuncios del concilio. El Virey dirigió la palabra al concilio, 



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10 

al que dijo en toz t»ja qae me remitía á una aloeueton qv» 
entregó ai secretario, que en breve la leyó en latín en que 
eetaba escrita, cuyo asunto era exhortar al concilio á la con- 
tinuación de sus tareas. Respondióle en el mimio idioma el 
Arzobispo en na lenguage verdaderamente macarrónioo, que no 
entendería el mismo Cicerón si resucitara y lo hubiese leído; 
¡tan adulterado está y estropeado el bellísimo idioma del La- 
cio! El asunto fué elogiar altamente al Virey, y (Nrometerse 
una regeneración cristiana y pática, como resultado del con- 
cilio. El Asistente real se disculpó de no arengar en latin porque 
ignoraba que en tal idioma lo hiciese el Virey, y -am pro- 
nunció su discurso en castellano, 

15, El dia 26 de Octubre, congregado el concilio á Jas 
ocho de la mañana, salió á recibir al Virey que vino por la 
puerta del Empeéradillo, ocupó su sóUo, y á puerta abierta 
hizo el Arzobispo una breve oración anunciando la conclu- 
sión de las sesiones. Después preguntó á los padres, • • • ¿Pía» 
cet ne vobis? y respondieron: Placeta ó que «i: leyó en latin 
las aclamaciones al Papa, Iglesia, Obispos del concilio, Rey, 
Virey y Audiencia, que tenia escritas en un papel, y otros 
iguales tenian loe Obispos 4e Puebla y Guadalaxara, que i>es- 
pondian, y los -demás con ellos, y á las mas la música de 
catedral que estaba en la sala, la cual cantó después el Te-- 
Deum, y el Arzobispo la oración de acción de gracias con- 
que se terminaron las sesiones, y se salió á dejar al Virey 
basta la puerta. Al levantarse todos, el Asistente real dio «al 
Arzol»spo un papel que <lijo ser una oración al concilio, en 
desempeño del carácter que en él hsbia tenido. Desde la igle- 
sia fueron los votos á la secretaría del concilio á armarlo, y 
también algunas copias de él. 

16. Todavía siguieron á estos solemnes actos otros de 
no menor explendor, cuales íueron las misas de gracias á la 
Santísima Trinidad por la conclusión del concilio, y su lec- 
tura; éstos actos se celebraron colocándose ua gran tablado 
desde el altar de Reyes al mayor de la catedral. Estas fun- 
cienes duraron cinco días: en cada una de ellas cantó la mi- 
sa un Obispo, y hubo sermón. El del dia 6 de Noviembre lo 
predicó el Obispo Rivas de Guadalaxara (1), el dia 7 el de Pue- 

[1] Parece que en esto hmf eqawocoy §egun él catálogo de los 
Obispos que formó el Sr. LoreAzana; sería el Sr. Alcalde, pues en 
la primera sesi&n se d^ haber fallecido el Sr, Rivas, á quien siuc^ 
eedió durante el coneüio el Señor Alcalde, que lo era de Yucatán. 
Egkf advertencia sáliüará 4oda equivocación histórica. 



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11 

bla, el dia 8 el Magistral de México, Omafta,' que después fué 
Obispo de Oaxaca; el dia 9 el canónigo de Mélico D. Luis 
de Torres. Finalizado el eermon se leian algunos cánones del 
concilio. Concluida» estas funciones el Arzobispo dijo, que todo 
lo leido se remitiría al Rey para su aprobación; repitiérense 
los vivas y aclamaciones del dia 36 de Octubre, respondien- 
do la música con timbales, que también se tocaron en la mi- 
«a de aquel dia. Cuando en las aclamaciones se felicitó al 
Virey, dijo el Señor Lorenzana: • ••..Daóemoff mucho á nuestro 
Virey: éste asistió los dias 5, 7, 8 y 9. Hé aquí la idea que 
puecíe presentarse del modo conque se celebró este concilio. 
Remitido á España, y dada vista con él al iSenor Z>. Pedro 
de Pina y Mazo, fiscal del Perú, hizo sobre él muy juiciosas 
reflexiones, dando principalmente lugar para ello las represen- 
taciones ó quejas que se dirigieron al Rey de personas que- 
rellosas del Arzobispo. No se remitieron las actas ni aun el 
exordio ó proemio del concilio, deformidad muy notable, pues 
todo poema ú obra debe tener pies y cabeza, só pena de ser 
un monstruo. Este fiscal en trescientos sesenta y nueve pár- 
rafos que emplea en analizar el concilio, después de notar las 
reformas que á su juicio debe sufrír, pide en el párrafo tres- 
cientos sesenta y trea que se apruebe con las enmiendas que 
propone en algunos de los cinco libros, para que se ocurra á 
la silla apost^ica por la confirmación, traduciéndose al latin. 
Después pasa el fiscal á exponer su juicio sobre el todo de 
las disertaciones, y observaciones que escribió sobre el con- 
cilio el Asistente real y Oidor Rwadeneyra: su opinión es tan 
poco favorable á éste ministro, que asegura pediría contra él 
algunas providencias; pero estando muerto en aquella sazón, y 
•contrayéndose á sus disertaciones juzga (son sus palabras^ que 
el Consejo debe mandar que se archiven de un modo tal, que 
no ocupe aquellos honrosos estantes en que se hallan los ma- 
nuscrítos de algunos antiguos ministros que tanto se aprecian 
y estiman, sino en otro cualesquiera lugar dondo no puedan 
leerse. Con respecto á la recomendación que él Virey hizo 
del méríto del Asistente real, para que se recompensase su 
extraordinario trabajo, dice: que el informe de éste gefe me- 
rece poco aprecio, porque trata de una materia agena de su 
profesión. En fin, el tal Concilio no ha sido aprobado por la 
silla apostólica, ni aun impreso; de modo que apenas se lee 
manuscrito por uno ú otro literato curioso: recuérdase su me. 
moría como la de una farza solemne hecha por un espíritu 
de partido, apoyada por el Rey, ó dígase mejor por sus áu- 
licos para imponer respeto al pueblo mexicano, é inspirarle te* 



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12 
mor, y que acatase al monarca español como á una divini. 
dad. En un diario del concilio (que he visto manuscrito for« 
mado por uno de los que asistieron á él), se nota un espíri- 
tu de argucia académica, principalmente entre los señores Ar- 
zobispo Lorenzana y Obispo Fuero de la Puebla, y un deseo 
de aparecer cada uno sobresaliente literato, puestos ambos al 
frente de un pueblo bárbaro. A semejantes ceremonias no 
asiste jamas el Espíritu Santo, que se presta á los que le in^ 
vocan humildemente, sin animarlos mas deseo que el de su glo- 
ria. ¡Oh! y cuan diversa es esta reunión de la primera cele^ 
brada en Tetzcoco, y presidida por Fray Martin de Valencia, 
para zanjar los fundamentos de la doctrina cristiana en ^ste 
pueblo hundido entoces en el fango inmundo de la mas ver* 
gonzosa idolatiia! En aquellos corazones ardia el fuego de la 
caridad: cada varón apostólico se presentaba allí con la an- 
torcha de la fé, para revocar del borde del abismo á millones 
de infelices que estaban sentados á la sombra de la muerte. 
No habia fausto ni esplendor: no habia grandes arengas en 
que se pretendía desarrollar una elocuencia pomposa; habia sí, 
un zelo ardiente por la salvación de los hombres. Tanto el 
Señor Lorenzana como q1 Señor Fuero, fueron premiados por 
el Rey por los servicios que le prestaron en este concilio. El 
primero con la púrpura CardenaÚcia y arzobispado de Tole- 
do, y el segundo con el de Valencia; ambos concluyeron sus 
días tristemente; Lorenzana en Roma, á donde lo desterró el 
Valido de Carlos IV, Godoy, por haber pretendido instruir al 
Rey del matrimonio doble que habia contraído; y Fuero, por 
ciertas quejas que se dieron contra él, habiendo sufrido una 
reprimenda del Consejo. La memoria de estos prelados no es 
muy grata á los pueblos que gobernaron, por la indireccion con. 
que lo hicieron, aunque nada malo notaron en la pureza de 
sus costumbres. 

17. El gobierno del Marqués de Croix es sin duda uno 
de los justos que ha tenido México: el carácter de este Vi* 
rey está perfectamente retratado en las instrucciones que de- 
jó á su secretario, como se tenia mandado lo hiciesen todos 
los vireyes para imponerles del estado en que deji^ban el 
reino, para que les sirviesen de guia: regístranse dichas ins- 
trucciones en el tomo 24 de su correspondencia con la cor* 
te, desde la foja 408 hasta 456. En ellas discurre por to- 
dos los ramos de su administración, y concluye con estas 
palabras dignas de meditarse por todo gobernante, diciendo*, 
le á Bucareli: „Conviene no usar de muchos remedios á un 
tiempo, aunque se tengan por necesarips al servicio del Rey 



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18 

y del público, mayormente en asuntos que sean odiosos á 
éste, y dejar que se vayan suceedíendo los unos á los otros, 
y con ello tiempo á que respire el sentimiento, teniendo 
por el mayor tributo, el amor al vasallo, y la conservación 
de la paz.^^ En el párrafo, cuyo rubro es: Carácter de los 
del Comercio, dice: „Cuántos son llevados de que se les 
oiga y reciba con suavidad, manifestándoles deseos de com- 
placerles, y coadyuvar al aumento de sus giros y comer- 
cio. ••• con cuyas expresiones consigue un Virey hallar cau- 
dales en los lances que se le ofrecen, y sin ínteres. • • • pe- 
ro conviene mucho el que se les pague luego que entre cau» 
dal en las cajas, y manifestarles que se da cuenta al Rey 
del servicio que le hacen, y venida la contestación del mi- 
nisterio, avisarlo por oficio, pues tienen por blasón conser- 
var estos papeles en su casa. • • • En sus pretensiones (aña- 
de) son eficaces y sobradamente persuasivos: conviene mu- 
cho oirles preguntas conducentes, para que conozcan se pro- 
cura instruir del caso, y no manifestarles lo que se compren- 
de porque son bastantemente penetrativos, y no pidiendo el 
caso pronta providencia, suspender la resolución, y tomar in- 
formes de sugetos .imparciales y de conducta.^* (1) 

18. Tal fué la que observó el Marques de (/roix, quien 
algunas veces recurrió a los comerciantes en sué apuros, y 
sacó de ellos préstamos sin interés ni usuras: coíríó con la 
mejor armenia con el Visitador Galvez, y persuadido de los 
grandes conocimientos de éste, principalmente en materias de 
arreglo de hacienda, apoyó todos sus proyectos, entre ellos 
el del plan de intendentes, aunque no se realizó sino hasta 
el año de 1787. Retirado á España, fué atendido por Car. 
los IIL quien lo destinó para el gobierno de Valencia, ha- 
biéndolo nombrado Capitán general de ejército, aun cuando 
no dejaba de ser Virey de México. En él veia el Rey un 
soldado fiel, un hombre sincero, un amigo de la justicia y 
capaz de inmolarse por su soberano. En sus dias se toma- 
ron varias providencias para el adorno de México, y buena 
policía: Croix tendrá un lugar distinguido en el catálogo de 
los buenos vireyes de Nueva-España. No obstante, la male- 
dicencia lo ha inculpado de borracho; pero si tenia esta fla- 
queza, sus providencias muestran mucha cordura, y sin duda 
las dictaba en los momentos de la integridad del juicio; su 

[1] IjOs agiotistas son elocuentísimos en sus discursos con 
los ministros de hacienda, y sacan bastante fruto de sus ckar^ 
las. Es necesario oirías con desconfianza y disimulo. 



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14 
botillería ha sido la mejor que ha tenido Virey alguna en 
México, y su mesa opípara y abundante: pidió que se le au- 
mentase el sueldo para- comer hien, y k> consiguió, dándosele 
veinte mil pesos mas, gracia que después se hizo con los de- 
mas vireyes: su carta de gracias al Rey por esta fineza, es- 
tá tan expresiva, como las que le dirigió por haberlo beebo 
Capitán general de ejército, y Hbertádolo de pagar derechos de 
diez y ocho barriles de vino de Burdeos que le llegaron para 
su gastot 

GOBIERNO DEL SEÑOR BUCAREU. 

mi 

19. En 23 de Agosto llegó á Veracruz de la Habana 
P« Antonio Maria de Bucareli y Ursúa% Teniente general de 
los ejércitos de España. Habla desempeñado cumplidamente el 
gobierno de la isla de Cuba, y en México se tenia de él el 
mas justo concepto. Reconoció personalmente el estado de for- 
tificación de Ülúa y de Veracruz, y sobre él dirigióánforme 
á la corte, con el que acreditó sus conocimientos militares^ 
Tomó posesión del vireinato en 2 de Setiembre de 1771. En- 
contróse luego con la desagradable nueva de que las costas 
de Veracruz y Yucatán estaban plagadas de langosta, asi co- 
mo después lo filé la provincia de Nuevo-México, poniendo-^ 
se á punto de ser desamparada. Dictó varias providencias pa- 
ra destruir, ó á lo menos minorar dicha plaga; una de ellas filó 
destinar cuadríllas de hombres pagados de la real hacienda. 
Cuando dio cuenta á la corte de esta medida, dyo que habían 
matado cinco mü novecientas noventa y siete arrobtu de hm^ 
gosta: el ministerio se la aprobó; mas le previno que en lo 
succesivo se echasen á pastar en los canopes donde aparecie- 
se esta plaga puercos, cuidando de sangrarlos cada quince diat 
4>orque los sufocaba la sangre. Yo omitiría referir esta anéc^ 
dota si no fuese interesante á la agricultura, de que podia 
echarse mano si repitiese esta calamidad. 

20. Su antecesor el Marqués de Croix, temeroso de una 
nueva declaración de guerra con la nación Británica, habiá 
aumentado las milicias comenzadas 4 organizar por los gene- 
raletB venidos de España, y pies vetenmos. Bucareli no per- 
dió de vista este objeto; pero viendo el peligro remoto (por 
entonces), retiró tres batallones que guarnecían á Méxicp, sin 
perjuicio de dar la correspondiente instrucción á {as milicia^; 
qsunto que trató diurnamente ^ Inspector Caballero de Cro^x, 



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IB 

y coya preciosa obra existe en el archive (1), y ie que p<j^ 
4rá valerse el actual gobierno para dar la mejor organización 
y economía á estos cuerpos. La corte aprobó el aumento de 
fortificaciones de Uiüa que propuso Bucarali» y la conclusión 
del fuerte de Perote, b^jo la dirección del ingeniero D. Mm^ 
nuel de Santi-esteban. 

21. Durante el galerno de este Virey se plantearon los 
mvjores establecimientos de utilidad pública eñ México» y que 
liarán honor á la nación, comenzando por el de la nueva mo- 
neda, aunque no fué posible llevarlo entonces & los ápices da la 
perfección, por falta de buenos grabadores, que finieron despuee 
de España con D. Gerónimo ^U^ así que la moneda del cu- 
no mexicano se apreció en ambos mundos por su conQgura^ 
cion, peso y ley, y pasó sin trC4)iezo en todos los mentidos: 
no corre igual suerte la del dia de hoy« 

22. Al tiempo de establecerla se tropezó con la gran di- 
ficultad de que no habia fondos suficientes en la casa de mo- 
neda de México: los comerciantes de las flotas querian reali- 
zar sus ventas con numerario y embarcarlo pajra fispaHa; fias 
los ricos almaceneros de México» excitados ligeramente por Bu- 
cafeli, le proporcionaron por préstamo en breves dias ¡hasta 
dos millones ochocientos mil pesos; tal era la confianza que 
les inspiraba las virtudes del Virey, ánica garantia de los go- 
bernantes que saca á los gefes de sus apuros. £n aquellos tiem- 
pos de abundancia se tenia á mucho honor franquear al Rey 
cuanto necesitaba. El Conde de Regla presentó cuatrocien- 
tas barras de plata en la casa de moneda, y de estas desti- 
nó trescientos mil pesos para el Monte de Piedad, de que después 
hablaremos. El fondo de la casa de moneda de dos y medio mi- 
llones de pesos» se completó en Abril de 1778, á merced de 
una exacta economía y pureza en el manejo de aquellos cau- 
dales. Falta que añadir una circunstancia muy notable, y es 
que talep si^plementos se realizaron sin premio alguno. 

^. No obstante el agiotage del comercio de Cádiz, el 
de México fiorecia en estos días. La flota llegada al mando 
del «efe de escuadra B. Luis de Córdova^ regresó para Cá- 
diz el 3u de Noviembre de 1773, y llevó en cinco buques ma- 
yores, veinte y seis miUones doscientos cincuenta y cinco pe- 
sos, sin iapkiir el valor de cien zurrones de carcao zocoous- 
eo |Mtfa el gasto de la casa real, ni lel de un grano purisi- 
-roo de oro con pese 4e veinte p do9 moFCos seis ornas, acs^so 
el de mayor tamaño que se habia visto en Madrid. Lo e^» 

{i] J\ím U, desde fijjas 75 é 1^5. 

TOM. lil. 3 



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16 
traído de la flota de Xalapa en 1774, importó veinte y Hela 
millones cuatrocientos cincuenta y siete jiil pesos, cinco reales* 
24. No era menos el cumulo de riquezas que entonces pre* 
sentaban los placeres de oro de la Cieneguilla de Sonora, pues 
desde Enero de 1773, basta 17 de Noviembre del año siguien* 
te, se quintaron en la caja real de Alamos, cuatro mil ocho* 
cientos treinta y dos marcos de oro, dejando por derechos al 
Rey de diezmo y señoreage, setenta y dos mil trescientos cua- 
renta y ocho pesos cuatro tomines: seguramente la tercera 
parte se extraería por robo y contrabando. La opulencia dé 
la Cieneguilla era contrastada con la suma escasez de víve- 
res, y aun de agua, pu^s un barríl de ésta costaba seis pe- 
sos. La aduana de México arrendada al Consulado, produjo en 
1772, seiscientos ochenta y siete mil cuarenta y un pesos sie* 
te tomines: el ramo de pulques, doscientos veinte y cuatro 
mil quinientos treinta pesos; tal fué el incremento que toma- 
ron bajo aquella administración las rentas reales. En el si- 
guiente año, á pesar del indulto de tributos que se concedió 
á los indios de Campeche y Tabasro, por causa de la epide- 
mia de langosta, entraron en la tesorería real por razón de 
tríbutos, setecientos noventa y cuatro mil quinientos cincuen- 
ta y tres pesos cinco reales. No recibió poco aumento la real 
hacienda con la prohibición en virtud de la real orden de 21 
de Julio de 1778, y por la cual incorporó el Rey á la co- 
rona el oficio de apartador de oro y plata que poseía el Mar- 
ques del Apartado D. Francisco Fagoaga, á quien se le pa- 
garon setenta y seis mil pesos del valor del oficio y servicio 
ejecutado para su perpetuidad. A la sazón que se ejecutó es- 
ta orden real, existían en la oficina del apartado en labor, 
trece mil y mas marcos de plata con oro, y existentes en 
barras y tejos mas de dos rail ochocientos. Al tiempo de dar 
cuenta el Señor Bucareli al Rey del modo couque ejecutó 
sus mandatos, le expone los gravísimos inconvenientes y per- 
juicios que resultarían á la real hacienda, de que el apartado 
de oro se hiciese por los particulares, y lo que perdería el 
erario. No toca á esta historia detallarlos; pero sí al que la 
escribe, avisar al gobierno que trata de aumentar la hacien- 
da pública, que estas observaciones las encontrará en la car- 
ta número 4102 de 27 de Octubre de 1778, al ministro Gal- 
vez, página 5d tomo 111; tanto mas, cuanto en mi concepto 
privado, las pennisíones que en esta parte se han concedido 
por las alegres y erradas teorías de los economistas políticos 
del día que ebtán en boga en ruina de la repúbÜca, son de- 
roasiado perjudiciales, y ocasión de robos y depredacionea frau- 



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17 

dulentas, que casi es imposible puedan calcularse exactamente. 

25. £i Virey Bucareii usó dd su autoridad para dar im- 
pulso á todos los establecimientos útiles, y de que pedia re* 
cibir provecho la humanidad, y la nucion mexicana, cooptaran- 
do á los prim^^ros el S^^ñ^^r Arzobispo Naihez do Huro, que lle- 
gó á México en 22 du Sotiembre de 1772, habieodo siJo con- 
sagrado por el Sea >r Fuero, Obispo de Puebla, en S.. Miguel 
d-:l Milagro provincia de TlüXCdla en 13 del mismo mes. 
Formó este Arzobispo el reglamento de la casa de la Cuna, fun- 
dada por el Señor Lorenzana, y lo aprobó provisionalmente 
el S ñir Bucareii. Este gefe mandó abrir en 2 de Febrero 
de 1774 el Hospicio de pobres, acelerándole para verificarlo 
el temor de que se retardase su aprobación en la corte. Reu- 
niéronse doscientos cincuenta pobres voluntarios de ambos 
sexos, y se estableció una junta directiva del establecimiento: 
contaba para su subsistencia con diez y nueve mil pesos anua- 
les de limosnas, sin hablar de las aplicaciones de obras pias que 
estuvieron á cargo de los Jesuítas. Esta instalación es uno 
de los actos mas luagnifícos que ha presenciado México, Bu- 
careii se presentó rodeado de la nobleza de esta ciudad, y 
mas que todo de un numeroso cortejo áa pobres infelices, que 
tenian fijos en él sus ojos anublados de lágrimas de gratitud: 
este era el centro de aquella alma hermosa, nacida para hon- 
rar la especie humana, y socorrer á los menesterosos. Sesen- 
ta y dos años han transcurrido, y este acontecimiento no se 
recuerda sin ternura, ni es posible, porque allí existe el re- 
trato de Bucareii, como en todos los establecimientos píado- 
■os, que excita la memoria de sus virtudes. También asignó 
sin esperar la resolución de la corte, mil pesos del fondo de 
bebidas prohibidas, para la casa de recogidas de México (1^. 

26. Eq el mismo año el padre General de S. Hipólito le 
manifestó la miseria á que estaban reducidos los pobres de. 
mentes de aquel hospital, desnudos, sin medicinas, hambrien- 
tos, y expuestos á perecer bvijo los techos que estaban des- 
plomándose. Bucareii interpeló luego al Consulado, y ésta cor- 
poracion libró en lo pronto seis mil pesos del fondo de ave- 
ria, y ofreció costear del mismo la obra hasta su conclusión: 
no quedó en una simple oferta, pues se llevó al cabo; cons- 
truyóse un magnifico edificio, tan elegante, como sólido y bien 
dispuesto, y el dia 20 de Enero en celebridad del cumple años 
de Carlos UI. se hizo la traslación de los dementes con asis- 
tencia del Virey, quien consiguió ademas que el ayuntamien^ 

[1] Tamo 44 (2d la correspondencia, pág* 22. 



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to cedieM. á beneficia, del hofipital, ipAi ^bk de eoffsioerm 
qite redituaba; mil pesoa> anuales* Tambiaii ae aprlioaron al.oiia* 
mo loa qapitatea y réditoa> de la cmigregaoioB de la Pun8l<« 
Ría, erigida en S« Pedro, y S. Fablo, por estar destinados al 
sooorrp de. pobres deaientes. £1^ Virey era ageiile efícacisima 
de estos dea^aoiados, y tanto,. que al dar cuenta al Rey. dft 
este suceso le dice: (il) ,,Aflijida mi corazón al considerar ht¿ 
extrema miseria y triste Mtuacion da una casa, que por úoi*^ 
ca en el reino, y crecido número de. enfermos qua emnerra de 
toda» eataa pro^noias, recomienda por sí propia la precmoA 
de ser sostenida y auxiliada, too epccmtré mas oportuno re?« 
medio de^ lograrlo, que pasar la representación del padte Gen. 
neral al Gonsulado.^^ £n 2^ do Febrero de 1775, se inslialó et 
Monte de Piedad de Animas ea el antiguo edificio de S¿ Pe^ 
dco y S; Pabla de los. Jesuítas, con. asistencia del Señor Bu* 
oareli. £n el acto se cant6 un solemne 7e-*i>eiian^ en que lo» 
^ncurrentes dieron gracias k Dioe por haiber inspirado tan 
^il establecimiento al Señar D, Pedro Terrerot, primer' Cond<^ 
de Regla, que con magnanimidí^ sin par en aqut^o» tiempos^ 
cedió en efectivo trescientos mil pesos para fondo de este re«^ 
curso de la indigencia vergonzosa, y por cuyo medio sudbstm^ 
jo de las fauces de la ávida codicbi de hombrea desaliñados, 
á innumerables victimas que hahrian vendido sus prendas, por* 
un precio vilísimo^ La historia, al recordar este hecho graa^ 
dioso, tributa un homenage de respeto y gratitud á la Bqmí^ 
bra augusta de este generoso bienhechor. Es^ mucho de notac 
que apeptada por el Rey esta cuantiosa oblación, no le eonr-^ 
cediese el patronato de este es^tblecimieirto como le correa^, 
pondia de justicia; ¡rarezus de los reyes! El gobierno €»pa?f* 
fiol constante en sns: principios de una tímida y astuta po-i^ 
litica, negó á Cc4on la gobernación de las islas que había 
descubierto, y 4 Hernán Cortés el gobierno de Méáúeo que 
había conquistado, sin mas motivo que porque ambos no dije-» 
sen que se les d^Ma de jtisiicia. Sin embargo, Carlos IIL lo 
dio gracias al Conde de Regla por su ñindacion, y tituló á sus 
dos hijos: á uno, Mnrques de & Francisco, y áotro, Marques 
de S. Cristóbal; mas Fernando, llamado el Católico, hizo (lew 
var preso á Colon, se negó al cumplimiento de lo estipulado» 
y sostuvo con él una lid en que filé vencido en el consejo 
de indias: grande era la diferencia entre uno y otro moíiar-* 
ca, aunque en ciertos caprichos eran iguales. Díjose en Mé- 
xico que el patronato se le había negado á Terreros, porque 

[1] Carta de 2^ 4^ Stíiemkre de 1774^ tó$ao 58^ 



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10 
I» luBdocUuL M cetaIfleciinÍBnte la kobía hecho eii ctttnpH- 
nif uto do un comnoicacb üecreto^ cb cteHa testmttieAtaflft, y bo 
de 811 caudal propio^ £0 21 de Abril de 1776, i las eoatto 
de la tasde se eintíó un fuerte temblor de ti«rra de trepida- 
cioii y uadulaoion. que daré cuatro mímitos: á \b» siete y Tein* 
te de ki tarde repitiá oiro ifoal al pncneto» y fué pteludio 
de un teocero de mucha dnracío», y vario eu su dirección y 
movimientos. (1) El 26 hubo ocho movimientos, de modo que 
en largo rato no estuvo quieta la tierra, y después convenzo 
á llover despejada la atmósfera. Nadie pereei(S|; pero la casa 
de moneda quedó bien maltratada, y ftié necesario repararla 
para que do cesaran sus labores: padeció también el palacio 
anzobispal, y el del Yirey; la oon^uneion del pueblo fué ex- 
traordinaria^ y mucho mas la de los presos de la Acordada, 
eaya cárcel estando maltratada de antemano, se imftilizó de todo 
punto, y se hizo necesario trasladarlos á una cárcel provi^ionaL 
£1 Señor Buf^reli exeitó entonces el s^elp del Consulado pa* 
Tñ: reponerla y ampliarla, como se veri^ó á sus expensas, dan» 
dosele una bella forma y bastante 8e|furidad: el ayüntamien» 
to cedió treinta varas de su egido donde está ubicada de Orien- 
te á Pbníente: acaso nada se habria hecho á beneficio de la 
humanidad y seguridad póbhca, si Bueareli no hubiera goza, 
do tanto ascendiente sobre aquella corporación' mercantil. Por 
muerte del secretario del despacho de indias D. Frey Julián 
de Arriaga, entró en el ministerio Z>. José Gahez^ que pasó ¿ 
Madrid á dar cuenta de la visita que hizo en esta América* 
Desde su ingreso a la secretaria se dictaron muchas provi- 
denriaa benéficas, como emanadas de un Hombre que tenias 
grandes^ conocimientos de todos los ramos de esta administra- 
ción, y que Bueareli ejecutó gustoso, contiibuyendo con sus 
infi>rmes á que se dictasen otras. Examinémoslas rápidamente 
en sus ramos respectivos. 

27. El día S de Octubre de 1776 cesó el arrendamiento 
de las alcabalas hecho al Consulado, y se dispuso que en todoa 
lo6> asuntos pendientes del ramo, conociese el director D. Mu 
guel Paez de la Cadena, como juez privativo,, con la apelaci<jn 
al Virey. Esta sola determinación aumentó infinito la real 
hacienda, pues el Consulado sacaba inmensas utilidades, con- 
que tuvo suficientes fondos para emprender las costosas obras 
del desagüé, la fóbrica de la aduana de México, qiie es sun» 
tuosB, la cárcel de Acordada, S^ HipóiitOj hacer préstamos 

[1] Carta al R^ de 30 ds AbtU de 1776r númerQ 2229, 
lama 7d« 



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20 
cuantiosos, y hacéis de un gran fondo de caudal que tuvo 
tan oculto, que nadie supo de él hasta que con 61 mismo pu- 
do hacer enormes suplementos al gobierno durante la guerra 
de independencia del año de 1910 á 1821, conduciendo mas 
de catorce mil expedicionarios de España, que nos hicieron 
una guerra á ipuerte. ¿Qué empresa grandiosa y magnifica, 
' como la del camino de Veracruz hubo, en que no tuviera par* 
te muy activa el Consulado? 

28. Proyectábase ya por el ministerio el comercio Ubre de 
las Auiéricas, y se trabajaba su reglamento; pero los flotistas 
de Cádiz no perdían ocasión de hacer valer sus privilegios, y 
sacar las posibles ventajas de sus antiguas rutinas, y se no- 
taba una pugna entre ellos mismos, anuncio fatal de su pro* 
xima ruina, como lo es la divergencia de opiniones entre in- 
dividuos de una misma profesión, Ei Consulado de México se 
quejó á Bucareli de los perjuicios que le causaba el de Cá- 
diz con sus flotas, y pretendió que por conducto del Virey se 
solicitase de la corte le permitiese remitir sus caudales á Es- 
paña, y regresarlos empleados en las flotas de su cuenta, pa- 
ra expenderlos con la misma libertad y amplitud que los flo- 
tistas, sin las limitaciones y calidades que les estaban prefi- 
nidas. Bücareli apoyó esta pretensión, y puede decirse que éa» 
te fué el primer impulso que le dio al comercio libre* No tu- 
vo el mismo buen despacho la pretensión del comercio de Gua« 
témala. Destruida aquella ciudad con el terremoto de 23 de 
Julio de 1773, se solicitó permiso de aquellos comerciantes 
para introducir en México artículos de Europa, á fin de remediar 
en parte los estragos de aquella calamidad, que había de- 
jado á muchísimas familias sin capitales ni casas donde mo. 
rar; solicitud tan justa fué repulsada por el comercio de Mé« 
xioo: el interés está reñido con la caridad, y con todas las 
virtudes morales y sociales. En el mes de Agosto de 177*7, 
en virtud do real cédula de 1 ? de Julio del año anterior, se 
instaló el tribunal general de Minería á semejanza del de el 
Consulado. En cuanto al uso de su autoridad contenciosa, de- 
claró el Virey que la tenia suspensa hasta que el Rey la de- 
clarase, y solo podía usar de la económica como el Consulado. 
La corte había manifestado grandes deseos de dar un gran 
fomento á la mineri^i, que inspiró al Visitador Calvez, D, Joa* 
quin Velazquez de León, íntimo amigo suyo que lo acompañ4 
en la expedición de Sonora^ llevando entre varios objetos ob- 
servar desde aquellas regiones el paso de Venus por el disco 
del sol, como lo verificó á satisfacción de los mejores asire- 
mos de París, haciendo con sus propias manos los instrumen-> 



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81 

tos neetíKiliofl para esta observación, BordCi en Zacatecas, y 
Terreros en Pachuca, habían emprendido grandes obras para 
lioner en corriente, aquel la rica mina de QuehradiUay y éste 
las de la . vt ta Vizcayna. Estas grandes expeculaciones utilísí* 
mas para el erario, predispusieron el ánimo del Rey para fomen- 
tar el ramo; y en esta confianza, en 25 de Febrero del año 
anterior, D. Lucas de Lazaga publicó impresa una exposición 
«n que demuestra toda la economía del ramo de minería, y 
"Concluye suplicando á Carlos IIl. que el producto anual del 
real de Señoreage que se pagaba á la corona, quedase á dis- 
posición de la minería como caudal suyo, y que pudiera con- 
vertirse en su propio fomento. Otorgada esta y otras gracias, 
la experiencia mostró que no se llenaban los objetos de los 
autores. ESscablecióse el b.inco para habilitación de las minas 
ricas emborrascadas, y solo se aprovecharon de él ciertos per- 
sonages que presidian el tribunal general de minería, y los de- 
mas mineros pobres se quedaron en su indigencia; en fin, las 
habilitaciones quedaron perdidas, ya sea por malversación de 
ellas, ya por lo falible que son las esperanzas de las minas (1), 
La de Valenciana^ que floreció en esta época, estuvo embor- 
rascada siete años; veíase con desprecio, y era conocida cotí 
el nombre de la mina do Alcabuco; habitábanla los mur- 
ciélagos y contrabandistas de pólvora: en 1769 comenzó á 
florecer paulatinamente, á merced del tezon y afanes de D« 
Antonio Obregon: el tiro que le díó, importó mas de ciento 
cuarenta mil pesos. Sus memorias semanarias en 1778 no ba- 
jaban de medio millón de pesos al año. Desde 1770 hasta 14 
de Diciembre de 1778, D. Antonio Obregon había presenta- 
do á las cajas, cwUro mü seiscientas noventa y nueve barras 
de plata, que componían fieiscíentos veinte y ocho mil trein- 
ta y nueve marcos, tres onzas y tres tomines, (in grano; im- 
portando los derechos reales, seiscientos cuarenta y ocho mü no* 
vedenios setenta y dos pesos tres tomines. Animismo había pre- 
sentado cincuenta y tres mü ochenta y ocho castellanos de oro^ 
dos tomines nueve granos, que pagaron trece mü ochocientos se» 
tenia y un pesos once granos. Para el laborío y beneficio de 
sus metales, se le habían ministrado á Obregon hasta aquella 
fecha, dos mü ochocientos treinta y nueve quintales de azogue, 
por los que había satistécho ciento cincuenta y nueve mil dos- 

[1] En él ramo de avios en tres anos se malgastaron mas 
de setecientos mil pesos. Carta de Reviüagigedo núm. 364, tónu 
166, y por lo jue nombró Asesor de mineria al Oidor Car* 



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512 
cíente» ousíreota y un pesoí wte tomines un grano; compon 
^niendo todas estas partidas, ochocientos veinte y dos mU se- 
tenta y cinco pesos tres toinines» cpmo acreditaba una certi» 
ficacion. Tal es la relación que el Sr. Biicareli hizo al Rey 
eo carta numero, 4194 fqjas 18, tóaio 114, en que recomienda 
el mérito de este afortunado minero, que después tituló Conde d» 
Valmciana. (1) 

U9. En Junio de 1778 se desci^Nri^ el minerml de HostOm 
tipaquiüo en La provincia de Guadalaxara (hoy Xalisco), y pro* 
metió grandes esperanzas de riqueza. En el siguiente ano da 
1779 se descubrió el mineral de dUoree, llamado así por es# 
tar ubicado en una cañada que servia de madriguera á cator*> 
ee ladrones. El caso fué, que un milicicmo de S. I^s Potosí, ha* 
Ixendo perdido su caballo cuando pasaba al real de Matehua* 
la, volvió en su solicitud, y encaminándose a la sierra do la 
Concepción de A^lamos, ó de S. Antonio de los Coronados, e^ 
Jurisdicción de la alcatldia mayor de Charcas, distante ciurr 
cuenta leguas de S. Luis Potosí, encontró con una abundan- 
te y rica v^ta de plata. Ensayado el metal <)ue se sacó 4 
pelo de tierra, rindió veinte marcos por carga: profondizado 
el pozo abordó á «cincuenta, y no bajó de treinta el metal 
corriente, Al soldado descubridor Uacnaban el NegrUhf hora-" 
bre élmo y desarreglado, por lo que el Virey Buoar«li trai^ 
de que se le nombrare Curador. La noticia de este descubri- 
miento fué la última fausta que comunicó éste gefe al Rey« 
trece dtas Antes de que falleciese. (2) 

30. Estas riquezas, y la esperanza de aumentarlas, hicie. 
ron que Bucarelí recomendase eficaztilente á la corte, á la Bor- 
da, .4 Valenciana, Terreros y otros atrevidos emprendedores de 
minas, inñuyendo ademas en la protección del ramo, baratu^ 
ra del preció de los -azogues, y expeculaciones de mitias de 
este ingrediente en ésta Amédca. ilufoD un tiempo ^n que Eau 
paña prohibió la extracción daí azogue de nuestras minas oon 
gravísimas .penas, por lo que Uegó á «car un pcofa^ema, ai km 

[1] ¿Á cuánto ascenderm lo ,wBttdkh por resca^? ¿A otáü^ 
io el metal tirado al terrero, jf ^pse aun boy exisit; ^ modo 9» 
íi abundara d aapgn» formairiü ha opidtmeéa de su^due^ d 
dia de hop? Estoy seguro de iqme no es mecescário fae he^ m 
peón 6 barretero á ninguna labor: con que haya azogue ^ue^os» 
tee el hengfitAo dd mekd arrumbado en hs ten^et^, £ásta para 
hacer fue abunde la pitOa qu» Jby escaeea en um ^§neáo m^ 
decible^ 

[2] Correspondencia con la cárte^ página 39, tamo 11 7, 



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había ó no en este continente; mas cambiadas las circmXBtaa. 
cías políticas, y puesto al frente del gobierno un ministro ilus- 
trado, como lo fué Gdlvez, solicitó informeb del Virey para 
entrar el gobierno en esta expeculacion, temeroso de la pro* 
xima guerra con Inglaterra, que impediría la remisión de azo^ 
gues. Bucareli lo di4 may compítalo en 27 de Marzo de 1777« 
A consecuencia de él se ra;Yndaron de España dos exploraoo* 
res, que lo ilieron Z>. Rafael HtUng^ y D. Antani» Poioda^ 
con varios dependientes que habían trabajado en las minas del 
Almadén, y porción de herramientas. El sabio padre Álzate, do« 
lado por el gobierno con ocho pesos diarios, fué encomenda- 
do de dirigirlos á las minas de Talchapa, y otras del rtimbo 
de Ajuchitlán, en Octubre de 1778; maa éste reconocimiento 
por entonces fué inútil, pues no se encontraron vetas forma- 
les, ano mantos (1). Echóse mano del padre Álzate, porque 
empeñndo en ésta averiguación había traducido la memoria de 
Mr. Jesieu sobre azogue, asi como babia traducido otra sobre 
cultivo de la grana que dedicó al Rey, se aprecia en la cor* 
te, y por real orden de 12 de Agosto de 1777 se mandó á 
la cámara de indias lo consultase para prebendas; mas üxé 
tan desgraciado, que vivió pobre, y murió en la mayor indi« 
|;encia« .«iendo un s&bio de siglo. 

J^h £1 gobierno español comenzó en esta época á mostrar 
un Yerdadero deseo de propagar las hices en esta América, 
no obstante que estaba persuadido de que no podía conservar 
su dominación, sino por medio de la ignorancia de sus habi- 
tantes. Apareció un pequeño crepúsculo de luz por medio de 
una real orden dada en 20 de Octubre de 1776, en la que 
mandó Carlos III. se facilitase al General de flota D. Anto* 
nio de Ulloa, una instrucción qiie ^leberia repartirse 4 per. 
aonas eclesiásticas que tuviesen alguna instrucción, para que 
le minbtrasen ideas sobre Antigüedades mexicanas, Mineraio. 
I^ia, Metalurgia, Petrifícacion^ y Testáceos. Dirigíase á los eole« 
siásticoa, porque eran los. únicos en quitmes ^* mponian* algu^ 
nos conpcimientos de estas ciencias naturales, y a4 re&to de^ los 
Americanos^n la mas absurda ignorancia'^ y cierto que tenia 
razón, el soberatno^ pues: en aquellos núsmog días 1^ caejí^. dó 
comercio, de Prado y Freyre, pidió licencia á la corte para 
embarcar unos cajones de letra de imprenta quer sirviesen para 
imprimir* • • • el calendario de Ontiveroa (^), so^citud digioa ^o 

[X]' Gario, de Bueoírelinúm^ 4Mi^ 

{%^ l^sta, solioit^ud consta en ¡a carta, nún^* W^^i ^'^ ^ 



4^:^mardi. 

TOM. in. 



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dirigirse al Dr. Francia del Paraguay, que con su gobierno 
paternal condenó á aquel pueblo á lit ignorancia mas degra- 
dante y brutal. 

32. En 18 de Enero de 1777 se libró otra real orden 
para que se plantease en Puebla un establecimiento de lonas 
de algodón, que sirviesen á la mariqa real, asi como se usan 
en la marina de Asia. En 12 del mismo mes y año, se ex- 
pidió otra real orden para que se planteasen siembras de lino y 
cáñamo, se remitieron semillas, y mandaron comisionados pa- 
ra que enseñasen el cultivo de este articulo precioso: D. Luis 
Parrilla fué nombrado Director de este establecimiento: nues- 
tra feracisima tierra lo produjo en abundancia; pero entiendo 
que se desistió de la empresa porque no ofrecía cuenta á la real 
hacienda, puesto que los jornaleb de América son crecidos, y 
las lonas deberían destinarse á la marina real. España solo 
podría tener utilidad, comprando la cabullería de la Rusia 
por precios muy bajos. El Rey Carlos III. sin duda conoció 
mejor que sus antecesores, el mérito de ésta América, pues 
mandó al Dr. Z>. Juan Bautista Muñoz, que escribiese la bis- 
toria del Nuevo-Mundo, obra difícil de realizar, si se que- 
ría escribir con la iraparciaUdad que demanda la liistoria; sin 
embargo, éste sabio acometió la empresa, publicó un tomo, 
iba á dar el segundo á luz durante el gobierno de Carlos IV; 
pero el ministro Caballero tuvo la osadía de tachar de pro- 
pio puño algunas de sus páginas, y quedó suprimida la me- 
jor obra que pudiera leerse de un sabio español, contra quien 
se levantaron algunos críticos, y entre ellos el P. Jesuíta Iturrí, 
que se destempló en su crítica,' y aceleró la muerte de aquel 
escrítor digno de mejor suerte. Desconceptuóse también entre 
los mexicanos por hnber negado la aparición Guadalupana, 
porque á su penetración se ocultó distinguir los tiempos en' 
que se obró este prodigio, y á cuyas circunstancias harto di- 
ficíles se debió el que no se hubiese publicado este favor del 
cíelo por el Obispo Zumárraga, y sobre lo que tengo hechas 
algunas observaciones en la obra del Padre Cavo, página 105. 
Desengañémonos, Dios ha querido probar la íé piadosa de la 
iglesia mexicana en este prodigio, así como ha querido pro- 
bar la de la Iglesia universal sobre la de la Concepción in- 
maculada de María, dejando su creencia á la buena fé de 
los fíeles, sin un expreso pronunciamiento del Vaticano (1). 

[1] Yo me atrem á recomendar á los mexicanos la lectura 
del Sr. Muñozj siquiera por lo puro de su lenguage^por ¿u es^ 
tilo y dignidad en el modo de referir las hechos» A él debemos ^ 



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25 

Yo entiendo que el deseo de propagar el buen nombre de la 
América maxijana eo el Roy Carlos III. se debió principal* 
msnte á la lectura de la historia del Iac, D. Mariano Vet^iOf 
singularmente honrado por este Príncipe, que aunque no la 
mandó imprimir, empero la hizo depositar entre los manus- 
critos preciosos de su biblioteca real. Ya después veremos cuanta 
protección dio á las artos en este Nuevo-Mundo durante su 
reinado. Por lo respectivo ár la seguridad de esta América, el 
Sr. Bacareli puso el mayor esmero en fortificar la plaza de 
Veracruz y castillo de (Jiúa, no menos que el de Acapulco, cuya 
construcción moderna se debió á la ruina que causó en aque- 
lla fortaleza el temblor de Abril de 1776, de que ya hemos ha» 
blado: entonces lo mandó reponer con la mayor premura, pues 
las noticias que se recibieron en México fueron, no solo que 
se habia destruido aquella fortaleza, sino que los montes in- 
mediatos se habian derrumbado sobre ella y la ciudad; por 
tal motivo partió á toda diligencia el ingeniero Z>. Miguel 
Constanza, y con su informe se procedió á la reedificación, 
dándole la forma de un Pentágono (1). La artillería la reci- 
bió de la fundici<»i de Manila, que es la mejor que conoce- 
mes, y en aquella fábrica se fundieron los cañones antiguos 
desíbgonados que llevaron las naos de Filipinas. La mejora de 
esta arma se proyectó seriamente por el Sr. Bucareli con mo- 
tivo de la necesidad quo habia de guarnecer el castillo de 
Perote que entonces se construía: no pareció mal á la cor- 
te el que se fundiesen en Orizava los cañones, morteros y ba- 
lerío; pero se desistió de la empresa cuando se remitió el pre- 
supuesto de la fábrica de artillería, que debia ser para toda 
la costa, y que ascendió á la enorme suma de seiscientos vein* 
te mil doscientos veinte y dok pesos (2). Sin embargo, el fun- 
didor Z>. Francisco Hortuzar^qne formó este presupuesto, fun- 
dió treinta cañones de campaña en Tacubaya, bajo la direc- 
ción de D. Diego García Panes, y después otros para las sal- 
vas de la plaza de México en dias de añr>8 del R^y, ó avi- 
so de su salud. Apenas se hace creíble que solo el costo de 
doce cañones, calibre de á seis, ascendiese á veinte mil seis» 
cientos veinte y siete pesos tres tomines cuatro granos; ello es 



d poseer la obra del padre Sahagun que imprimí, porque se la 
dejó copiar en Madrid al Coronel D, Diego Panes, de quien 
fué grande amigo, como del Padre Mier, á quien socorrió en 
su infortunio. 

[1] Catrta de 27 de Mayo. núm. 2229. 

[2] Tóm. 10, foja 4, vuelta. 



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86 
füierto ^pcs 0«.fiuufiéfoá y b^imnasoB sobre eóki^Oy tu|etándbo6t 
á TÍgqtóm^ prueba de QrdeDaoza, fíliáadoae cada fúeza por ws*- 
parado^ TanobieD so proyectó formalizar un astüiero eo el rich 
de Giiazacoalcos (1), lugar donde sin fluda debe abarlo la na- 
ción cuando lo oeceette, y se mandó fonnae el presupuesto de^ 
au gfaderia y útüf^« 

33. Ai tomar el mando el Sr. BucareJi b% encontró con* 
que lo9 indios bárbaros del departamento de (Jbibuabua bacian 
una guerra atroz á las tropas presidialesy y qup enorgulleci- 
dos con una KenUtya o^enida en la laguna de & Sel^stion,. 
Se bitUan iasoleat^ido como jamas lo habían estado. Para re- 
primirlos dictó, l^s fuaa exquisitas medidas, que aupo deaen^pe- 
ñ^r á. aatisíaecion el Comandante general D. Hugo Octmor^ 
La gtierjra sq prolongó en esta frontera, y puei)e decirse qu0 
en la mayor [iarte de la línea fnontertaui con divessas tribus; 
pero hi constancia conque se les persiguió, y mas que todo^ 
•1 modo con que supo fiarla línea de presidios e^ succeaor de- 
Ocqnor» Caballero de Crrjtiz, n no extinguió á los enemigos^ 
á lo menos, los puso en ^rida, y conturo sus progresos sobce 
nuestras posesiiines por mucho tiempo. 8í se hubiese llevado' 
adelante aquel sistema hasta nuestros dias,^ y qq se huhieais 
abandonado vesgonzoaaraente parte de la línea de presidios^, 
hoy seria Cbihiiabua uno de los departamentos mas felices de 
nuf^stra repóblica, pues tiene elementos para ello» £1 mismo- 
zelo infatigr Ue mostró Bucarelí para arreglar la fuerza acti- 
va de las milicias de todo el reino,, esearmentado con^ la in- 
Yusioii de la Habana. Puede decirse que durante su gob^rno^ 
todo iué felicidad para la Mnexa-España; mas el gusto no de- 
jó de acibarársele con algunos .acontecimientos desgraciados^ 
como fueron los ñiertes terremotos experimentados en los mom 
de su gobierno. I4a hacienda pública aumentó sus ingresos 
muy codsiderablemente por el arreglo de las oficinas recau- 
dadoras, debido á la visita de Cialvez, que la confió á manoa 
puras, y sistemó perfectamente k renta del tabaco y lotería 
que poco antes se hahia planteado. El comercio aumentó usi- 
mÍ9tDQ por haber sufocado el contrabando, lo que se debió á 
lii comisión que confirió Bucareli al Capitán de la Acorda- 
da AnHimuño^ el cual ser retómente marchó para Tampico, y 
en la rada de Panuca sorf^^ndió siete embarcaciones contra- 
bandistas, con sus respectivos comandantes, y al alcalde o^a- 
yor que fira el vehículo ó coJiKlucto por cuya mano se fací- 

[1] Tóm, 104 de ¿a correspondencia, pág, 51, cuya leduri^ 
recomiendo al gobierno suprenuK 



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«7 

litaban «9ta3 QegpciftBionea fraudulentas. Este tenriUc ejemplar 
coBtMVQ por eAloneea el coniralMiidQ, como lo contenchria hoj 
ai el gobieyvio fido^t^ee iguales medidaa, con igual precaucíos 
£!Jgilot y e»9fgüi que hq tiene. 

94. £0 .31 ie Diciembre de 1778» se ínoendtavon noventa 
quintalee de pavera ep la fábríea de Santii-*F^y que babia en 
el granero paca aaolearee, y perecieron treinta y nnere opera* 
rio^ (l)t por lo que ae pcoyiectó plantear entre la baoranoa de 
Santa-Fé y Tacubaya e^ra mievi: ftbrica»qne la biza mas y 
ma^i necesaria la deelarac^on de guerra con Inglaterra» verí¿. 
c^a en el aüo siguiente^ como éeapuee veremoe» para aurtir 
los puntos litorales^ £1 Virey Bucareli dict6 pees* provlden* 
c^ae gul^ri^iyas» aoano porque su multiíiud impiíéd su pronta 
ejecución» se^n la instrucción de Croin: una de ellas filé un 
reg4aii%ento provisional para apagar los incendies» y la moti.. 
y6 el que 9curri6 <)n 16 de Aluril de 1(774. £n sus dias se 
eri^ó una fuente belUsima en ol paaeo conocido boy con el 
nombre 4^ ]?a$eo de Bufion^ ^zada bien Ibümadaf y^ que dá 
salida 4 la llamada de Belén. Tanibíen se concluya el bello 
acueducto, de Cbapultepec, que termina en la plazuela que lla- 
man del SüUq del aguOf que pi>ovee gran parte de la ciudad 
de agua gorda» y se ü^rmó sobre las minas del an^igno qu» 
usaron los mexicanos, y niveló el Rey N^t3^bual<9oyotl; de Tetz> 
coco. Gloriábase México con la posesión de un geíe supremo 
que era modelo de. virtudes: bajo su sombra veía el rico un 
coDser^dpr de sus propiedades, el buérCano un amparador en 
su desolaoionr e\ erin^inal un juez, el sabio un proteojtor, el 
menesteroso un pa'lre conipasivo, la religión un &poyo, el mi<- 
Utar 1^ pefe es^r^do y pi;udente. Su nombre era acatado 
por este uiinenso continente, y al pronunciarlo se presenta- 
ban las ide^ conrelativas,. é iniseparables de sus virti^s. £1 
miéi^poJies de la semana mayoir fué atacado de pleuresía, en- 
fermedad que no pudo vencer la medicina. Méjico ¿fe lleDÓ 
de consternación, y hasta la clase popular y mas meni^steip* 
sa^ se intei^^ en la conservación de st) vida precipsa. Duran- 
te 9u ^nfecmedp^d mostró la serenidad d^ énimo que siempre 
le acompañó; otorgó so testamento, previniendo se le enter- 
rase en la iglesia de la Colegiata de Guadalupe, escogiendo 
(son sus palabras) por lugar de mi entierro, el mas inmedia- 
to á la puerta, por donde acostumbraba yo entrar á. rezar y 
encomendarme á tan Sagrada Imagen, que l^e venerado y ve- 
nero.*^ £n la clausula catorce, manda se bagan seis estatuaa 

[1] Cotia núm. 4209, tóm. 114^ 

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28 

de plata, para adorno de la barandilla del presbiterio de di* 
cho templo, de las cuales seis ya estaban concluidas. Poco 
antes de morir, mandó que se le vistiese, porque queria morir 
hincado de rodillas; y ya que esto no se le concediese por 
&lta de fuerzas, se le bajase y tendiese en el suelo, para mo- 
rir sobre un petate como pobre religioso. Con tales dispo- 
stciones cristianas, pasó á mejor vida el dia 9 de Abril de 
1779, Sus albaceas, que lo fueron D. José Martin Chavez, y 
el desgraciado 2>. Joaquín Dongo, cumplieron religiosamente 
su voluntad, aunque yo por la mia, no la he cumplido pisan- 
do la loza de bronce que oculta sus restos venerables; siem- 
pre he respetado aquel lugar donde se oculta y aguarda la re- 
surrección un hombre de bien, que solo usó de su poder pa- 
ra hacer feliz á mí nación. Protexto, que he registrado es- 
crupulosamente toda la historia de su gobierno en la corres- 
pondencia secreta con el Rey, y no he notado el menor ac- 
to de injusticia. Dióse la mas completa idea de su mérito en 
el bellíáimo Sdrmon de Honras que predicó el Penitenciario de 
México 2>. José Patricio Uribe; es una de las piezas mas be- 
llas que se registran en sus obras. El texto es sin duda el 
mas apropiado para semejante personage: Ad Insulcu longé di' 
mdgatum est nomen íuum^ et düectus es in pace, (Del eclesiásti- 
co). Predicóse con toda la dignidad oratoria, y el orador presen* 
tándose en el palpito con un pañuelo en actitud de mos- 
trarse conmovido y lloroso, después de un rato de silencio, 
comenzó apostrofando á Dios que habia cerrado sus oídos 
y apartado sus ojos para no ver las lágrimas con que ira- 
ploraban los mexicanos su clemencia á favor de aquella víc- 
tima. Tal fué en su gobierno el Señor D. Frey Antonio 
María Bucareli y Ursua. Debo añadir por último real- 
ce de sus prendas, que amó mucho á los indios, y no so- 
lo cooperó á la fundación de su Colegio, sino que habien- 
do solicitado las monjas de la Encarnación, quedarse con la 
imagen de Nuestra Señora de Loreto, que se trasladó inte- 
rinamente á su iglesia, después de haber sido robadas algu- 
nas de sus alhajas en la iglesia de los Jesuítas cuando fue- 
ron expulsos, se opuso á semejante pretensión, por ser pro- 
piedad de la iglesia y Colegio de San Gregorio. En 12 de 
octubre del mismo año de 1779, dispensó el rey de la re- 
sidencia al Señor Bucareli, mostrándose satisfecho de sus ser* 
vicios, y pronto á premiarlos en su casa y familia. 



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GOBIERNO DE LA REAL AUDIENCIA DE MÉXICO. 



35. Por muerte del Sr. Bucareli, el real acuerdo de oído* 
res procedió á abrir la cédula llamada de Providencia, ó sea 
de Mortaja, que en los últimos dias de aquel Virey habia man- 
dado de España el ministro Galvez, nombrando por succesor 
del vireinato en caso de muerte, al Presidente de Chtaiemala, 
Hízolo en el concepto de que llegado el cafO de abrirse, ob- 
tendría este empleo D, Matias de Gulrez, su hermano; en lo 
que se llevó chasco, pues aun no se habia presentado en Gua- 
temala, y estaba en el ejercicio do la presidencia D. Martin 
de Mayorga; y como el nombramiento debia seguir á la per- 
sona moral, éste recayó justamente en este gefe. 

36. Ocupábase á la sazón en trasladar la población de la 
ciudad de la antigua Guatemala destruida, al lugar donde es- 
tá ahora la nueva, ocupación moIestísHua y muy comprome- 
tida, que le atmia infinitas de^sazones. Púsosele inmediatamen- 
te por la Aiidii'ncia un correo á toda diligencia, con la no- 
ticia de su nombramiento, el cual llegó á Guatemala en ne- 
ie dias, venciendo cuátrr»cientas leguas, muchas asperezas y 
ríos caudalosos (1). Por el nuevo orden de cosas que intro- 
ducia la cédula de Mortaja, el gobierno interíno recayó en 
la real Audiencia, y el de Capitán general en su regente i>« 
Fransisco Romay y Rosell, el prímero en su clase que tuvo es- 
ta chancillería. 

37. Pocos ó ningunos succfos de importancia ocurrieron 
en lo interíor de la Nueva-^España durante este período; so- 
lo se presenta digno de memoria por su carácter de novedad, 
el del Sr. D, Fray Antonio de Jesús Sacedon^ primer Obispo 
electo del nuevo reino de León. Manifestó este prelado á la 
Audiencia gobernadora, la bula do erección de su obispado: 
dictáronse providpncias para su establecimiento, y- que cumpli- 
do el año del Jiai de la bula, se le entregasen al nuevo Obis- 
po siete mil pesos de las cajas de S. Luis Potosí, á <ruenta 
de su cuarta episcopal, para que pudiese viajar y establecer- 
se, á reserva de liquidar la mayor ó menor importancia, y do 

[1] Este hombre extraordinario en su línea. Andaluz de ori- 
gen, se llamaba F, Varo. Su rapidez solo es comparable con la 
de los correos Zaragozas de Oaxacüy y que casi hicieron igual vio* 
je en tiempos posteriores. 



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30 

feintegrar á los interesados con los deroas diezmos; es decir^ 
^ las diócesis limítroíés, pues no habia sido aun hecha la de- 
marcación del nuevo obispado. Se reservó al Sr. Sacedon el 
que eligiese lugar para la fonación de la Catedral, j solo se 
le exigió que diese cuenta al Rey de cualquiera resolución 
que sobre «st<» tornease. E^ligió por asiento de la mitro á Mon- 
terey. Este obispada comienzo i. prosperar luego en el gobier* 
no de 9tt sMCce909 {>. Andrés Ambrosio Llanos Valdés, y hoy 
«ería uQo de 1q9 primerojs de la república, si no hubieran so- 
brevenidp revolucipiie^ fangrientas, si no se hubiera propaga* 
do la desmoiralizaGÍon en todas, las clases del flstadot y si el 
buen zelp de aquel prelado se hubiera conservada basta estos 
tiempos, lia grey cristiana no prospera, cuando los pastores 
ino ¿jEicen frente 4 los lebos. basta morir, batiéndose coa bllos: 
i^ n^^or tx>leranqia, abandono (^ disiiaiulo, arruina ]ia9 pvejas 
con mengua de sus pastores* 

38. Sobrevino ei^ estos diaa una ocurrencia harto desa^a- 
dable, y que puj90 en consternación 4 U Audiencia gobernar 
.dpira;^ tal fué la deela^acipQ de la guerrt^ con Inglaterra. Es» 
te mal ya se ^eoia previsto por el Sr« Bucareli, qu^ habia 
procurad^ ppnef el reino en el mejpr pie de defensa en sus 
jOoatas litorales, E^ 18 de Mayo de este a|io^ Carlos UL hi* 
zo la solemne declaración de guerra; su manife^stacioq fué 
sencilla y llena de dignidad^ Presenta por razón ^damen^ 
tal. ..^ que la Qac^oq 3ritánica i^abia rehusado en términos 
impropios (sQU sus palabras) aceptar las justas proposiciones 
que di Rey Católico habla hecho ei|. calidad de • rn^djutdoTr pa- 
ra que terminase la guerra con Francia, y que los esfuerzos 
de la corte de l«ondres se dirigían ^ ganar tiempo, y procu- 
rar indemnizarse de la péjrdida de sus colonias, sobre los do« 
minios espaíívoles de indiasi segujíi Ipa insultos y preparativos 
que se habian experimeqtí^ip, &% nHps.^* Tal fué la razón s^» 
ficiente de este ^al d«crcto> q»íe después ^e amplificó con 
otras en el manifiesto de 19 de Julio. <^1 misino añp, publi- 
cado en México el 16 ^e Dici^nf^bre. 

30, No era de esperar qi^es d^esfi otro re^snltaí^Q el favpr, y 
protección que bajo, de cuerda hal>i^ dadp España á los co^. 
loaos ingleses^ pa^a que ^e emancipasen, y evitar qi^epormot 
dio de ellos fuepe ipvAd^Ia la Pijíueya^-E^paña, como la fv^ la 
Habana; paso &Iso de su política, que solo retardó üue^ra 
emancipación por cin^cuf^nta aüío«^ pep que na la evitó, y er- 
ror grande ©n el gaÍHií^t^ fr%n#^ qu^o¿l>o sirvió paw qi>e est 
tallo^j^ la rev/)Itt9ÍQn d§t 1798. ^ % e^w^i^^^c^^i? ««^^^ 
incalci^lables á españoles, franceses y mes^^t^ig^ijo^ T§<i;^%d9 ^9^ 



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u 

dispensado á hombres ingratos, bien pronto fué olvidado por 
ellosy que en nuestros oías han insultado al gabinete de Ver- 
salles: suceso de pésimo ejemplo para las antiguas monarquias 
de la Europa, y fruto de las atrevidas hipótesis de los llama- 
dos reformadores de la especie humana, que no pudiendo re- 
formarse así mismos, han cambiado la faz de dos mundos, y 
llqnádolos de luto y sangre. 

. 40. La publicación de la guerra, se h^o en México en 
12 de Agosto de lY79, antes de la llegada á la capital del 
Sr. Mayorga, que fué instruido de esta providencia cuando se 
hallaba en Puebla de camino, por dos oidores comisionados 
para el efecto. Supo también allí las .providencias del mo- 
mento, tomadas para habilitar de dinero á Yucaté.n, N. Or- 
leansj la Habana, Manila, y demás puntos que se sostenían 
con los situados da México, y que de un pistante á otro .po- 
dían ser sorprendidos por los ingleses, cuya declaración de 
guerra suele hacerse principiando por las hostilidades, como ae 
hizo años después, sorprendiendo unas fragatas ricamente car- 
gadas de BMenos-Aires para España, y que navegaban, en la 
42onfianza de la paz; y el incendio y ruina del arsenal de 
Dinamarca. Tan tristes nuevas aceleraron la llegada de Ma- 
yotga á México, multiplicándosele las fatigas, de un can)ino, no 
menos largo que escabroso. 

GOBIERNO DEL VIRET D. MARTIN DE MÁYQRGA. 

' 41. ' Deseábase su entrada eñ 'México, porque se temija que de 
un momento á otro apareciese sobre nuestras costas una es- 
cuadra inglesa, que desembarcase doce ó mas mil hombres, 
como había sucedido en lar Habana, Los oidores no inspira- 
ban confianza^ sino para fallar pleitos, y lo mismo su regen- 
te, aunque ^se titulaba Capitán general; mas este temor se 
^Inió ^ el dia 33 de Agosto, en que el nuevo Virey tomó po. 
sesión del 'mando, cuya entrada fué triste, ^porque á la sazón 
se hacían novenarios y rpgaciones por ér buen éxito de la 
^erra; y asi no hubo las funciones de estilo que se usaban 
en tales casos. Bien presto ocurrió otro motivo de jmelanco- 
lía que; hizo derramar copiosas lágrimas, porque repentinamen- 
te apareció en el mismo mes de Agosto, la peste desoladora 
de yihielas^ que tom<^ mucho incremento en los meses succe- 
sivos,^y en el e^spacío de cincuenta y siete, días en que ar- 
reció," hizo bajar al sepulcro, solo dentro de México, ocho mil 
ochocientas veinte y una personas, según los partes de poli- 
cía que dio. al gohierno el ayuntamiento; partes que creo no 
TOI^. III. 5, 



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8« 

ierian muy exactos, pues entonces la policía no habla recibí^ 
do las mejoras que después le dio el Virey Conde de Revi- 
IJagigedo, £1 número de apestados en los ciento y cincuen- 
ta cuarteles en que se subdividió esta capital entonces, ascen- 
dió á cuarenta y cuatro mil doscientas ochenta y seis perso- 
lias, de las que solo pudieron asistirse por si, siete mil qui- 
nii^ntas sesenta y seis, y fué necesario socorrer en un todo á 
treinta y seis mü setecientas veinte. £1 triste cuadro que Mé- 
xico presentaba en tan azarosos dias lo truz6 con bastante 
exactitud el Virey en carta de 27 de Diciembre de 1779, nu- 
mero 278, dirigida al iiiinisterío Español, en la que se ex* 
plica de este modo: „No se veian en la calle sino cada* 
Vero8, ni se oían en toda la ciudad sino clnmores y lamen.<% 
tos: hacianse generalmente roguciunes públicas, devotas pro»> 
cesiones, y solemnes novenarios á las santas imágenes 1 quid^ 
nes el pufiblo tributa mas particularmente veneración y afee*- 
to; finalmente, todos los objetos concurrían á una ¡mponde« 
rabie constematúon. Lingo mi congoja y desconsuelo á un^^ 
grado- muy superior; veiame en los principw)s de mi gobier- 
no, después de una tan dilatada y penosa caminata, sin to-^ 
da la práctica y conocimif*nto de un reino tan. vasto, pre- 
cioso, y lleno de atenciones, rodeado dé las calamidades y 
clamores del público: declarada lá guerra, entendiendo en loa 
preparativos de la defensa (^e están casi concluidos) con 
toda la eficacia y actividad que demandan, en la habilitación 
de los importantes socorros de la Habana, Campeche, Maní* 
la, y N. Orleans: en los del reino de Guatemala que debia 
ocupar mis primeros cuidados, no solo porque acabo de dejiur 
su mando, sino por los sucesos acaeciólos en el puerto de 
Om6af y últimamente lleno de las inmensas tareas que ofire- 
ce este gobierno, aun fin las expuestas circunstancias. Dtbe^. 
fia sin duda haber tenido mi espíritu un fiínesto extrago, á 
no mirarme por otro lado tan lleno de auxilios, y observar 
en este prelado (el Arzobispo) y todos los demás cuerpos de 
tribunales, miníistros y sugetos particulares, tan gran piedad, y 
tanta prontitud en la práctica y observancia de mis disposi-* 
cienes.*^ 

42. Este informe está exactísimo, porque todos dé consu- 
no, y gratuitamente contribuyeron en cuanto les fué posible» 
al remedi<» de esta calamidad. £1 Arzobispo Nuñez de Ha- 
ro, planteó en la casa del noviciado que fué de los Jesuítas 
(S. Andrés), cuatrocientas camas, y desde entonces se predis-. 
puso á establecer en aquel local un Hospital gene^l, para <m<^ 
ya sustentación gastó enormes sumas de di^ero^. pero k> maa 



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8S 

sensible fué, que esta calamidad hubiese plagado generalmente 
«obre esta América, cuando estuvo en manos de sus habitantes, 
ya que no extinguirla, á lo menos suavizar en gran parte la 
actividad de su veneno, por medio de la inocukunonf de cu- 
yos buenos efectos ya se tenia entonces noticia por los que 
habia producido en la Europa, y en aquella misma sazón pro- 
ducía en Norte-A niérica, cuyo gefe Waskingthon habia adop- 
tado la inoculación en su cuartel general, con buen suceso 
(1); tan cierto es esto, como que el Virey Mayorga, rt^fíriendo 
al ministerio las providencias que habia adoptado, le dice: (car- 
ta DÚm. 151 de Noviembre). • • • que habia dispuesto se desti* 
nasen una ó mas piezas en el Hospital de S. Hipólito..... 
para que se inoculen los que quieran entregarse voluntariamen- 
te á esta operación, después de calificar si es ó no útil su 
uso en tiempo de epidemia, con acuerdo del tribunal del Pro- 
tomedieato.^^ Esto quiere decir, que el alivio de nuestro pue- 
blo, se sometió á la calificación de cuatro vejetes, que sabian 
tanto de tnoctiíacton, como de náutica, y veian este preserva- 
tivo como cosa que olia á Nigrumancia. Todavía en la epi« 
demla posterior de 1797, vi suscitarse esta misma cuestión 
entre doctores de gandes borlas y polendas, á pesar de que 
ya estaba decidida por los efectos favorables que se habian 
notado en Oazaca, donde primero se planteó la inoculación, 
de donde se remitieron á México por cartas, las primeras vi- 
ruelas. ¿Cómo es, decian enfurecidos, arqueando el brazo co- 
mo si estuvieran argumentando en la barandilla de la Univer- 
sidad, cómo es que un hombre pueda meterse un mal cierto 
por el que puede perecer, sin cometer un suicidio? ¡Este es 
un pecado mortal gravísimo! La peste de viruelas de que va- 
mos hablando, hizo horribles estragos en toda la Nueva-Es- 
4>aña; y tanto, que era una cosa rara ver una muser bonita; es 
decir, que no tuviese la cara marcada de viruelas. Era yo 
muy niño cuando mi padre me llevó á ver las proñindas fo- 
4KLS abiertas en el cementerio de la Catedral de. Oaxaca, cu- 
ya memoria todavía me espanta^ Mayorga dispensó á aque- 
lla ciudad cuantos favores pudo para alivio de aquel pueblo 

[1] El General D. Ignacio Rayen hizo lo mismo con la 
Vacuna en d ano de 1814 en Zacaüán. Mandaba aUi wm 
división que se halló repentinamente atacada de viruelas, lo mis* 
mo que la gente popular; valióse de esta medida y la salvó; 
¡qjaíá y hubiera tenido igual suceso con la otra plaga que era 
'peor que las. viruelaSf quiero decir j con la tropa de 2>, Luis de 
águüa que lo atacó el 2^ de Setiembre, 



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84 

aflijido, y para su socorro íe destinó los fondos de los regisk 
iros ds grana: bízolo también porque en aquella ciudad reci» 
bió la hospitalidad mas ezpténdida á su tránsito de Guate* 
mala; en ella formó idea del gran pueblo que venia á gober* 
oar, asi eomo nos la formamos de la grandeza de un edifi- 
cio por la belleza de su pórtico« 

43. El orden cronológico de la bistoría me guia á referir 
un suceso digno de los siglos cabalierezcos y de conquista 
que nos precedieron. £1 Sr, Bucareli babia mandado en los 
dias de su gobierno, bacf^r exploraciones en el mar del Sur, y 
en cumpUraiento de sus órdenes salieron del puerto de S, Blas 
dos .fragatas de exploración, á saber: Ntra. Sra. del Rosario 
(alias la Princesa), y Ntra. Sra. de los Remedios» al mando 
fie D. Ignacio Arteaga, Teniente de navio de la real amMida, 
y Comandante de la expedición: ambos buques zarpados de di* 
eko puerto en 11 de Febrero de 1T79, arribaron á un pjui- 
4o situado sobre los 55 grados 17 minutos. .Bnconiraron allí 
4ina hermosa Dársena (1) abundante de arn^os, montes po- 
lilados, y que era un lugar delicioso, al que nombraron i^Áeni* 
ia Crux, por haberse descubíefto en 2 de Mayo« Desde allí 
^comisionó Arteaga á otros oficiales con los que, y alguna tro- 
|>a, tfipuló unas lanchas, y los habilitó de vávejres paja dic3 y 
^ochq dias, con armas, algunos pedi:eros, y proveyóiie .fra abadas j 
•avalónos, para que «espatasen con los indios que jeneo^trascin 

Lies ganasen su afecto, marchando en detnanda dé oirás ia» 
u Efectivamente, se les presentaron varias canosa de indios* y 
^algunas de crecido porte en el puerto de la real marina» Re-r 
-íugio y Punta de la Arboleda, donde comenzaron á trocar coik 
«líos sus bugeiias por petos, aechas, y otras eosülas curiosa» 
de su uso. 

44. El 1. ® de Julio siguieron su derrota, y fondeai^PQ QQ 
una ensenada á los 60 grados, 18 minutos de altura: toma-^ 
■ron posesión de aauel lugar á nombre del Rey Cáelos UL y^ 
•hallaron estar equivocadas las cartas de los rusos, que por 
-aquella parte señalaban paso pan^ el Norte. Navegaron á vis- 
ta de la costa hacia el Poniente, y ^ 1. ^ de Agosto acri^ 
barón cerca de muchas islas, y en una de ellas á los 5 g ra»> 
!do8, 8 minutos, tomaron posesión, dándole d nombre.de Núes* 
^üra Señora de Regla (2). El Comandante D. Ignacio Arteaga, 

[1] Dársena, vez naútíea^ ¡o $m»mo que la parie mas rur- 
guardada de tm fuerUK 

[2] Etíos buquee ealiermí paira hacer eetedmouMmiatí^ d lít 
de JFebrero de aquel ano. ^ 



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celebró junta de guerra, en la que se acordó regretar al paer^ 
to de S« Francisco, y . de allí i S« BláSy por ei^tar plagada la 
tripulación de escorbuto, ^ 

45« UsLGitsL aqvu ijiada aíoguli^r hay que notar; pero el el 
mo^o coQ que toniaion ppse^ion de aquellaa ialaa, que ee igual 
poco ms^ 6 menos, al que ueó Cristóbal Colon al descu* 
brír la isla del {¡Salvador, mas h^ de tres siglos. Calieron 
4os fiailes de ^. Fernando que ib^n de capellfines de los ba> 
ques,. jPrú^ Juan $^hoOf y Fray Jdalma NaríegOt y con ellof 
^1 ComandiMite; é(ste sacó una cruz que atf puso en tierra» y 
todos la adoraron: entonaron el bimpo 7^ Deum» y dijo que to* 
maba pps^íon de aquella tierra por p\ Rey de España, como co* 
fa suya propia, y que le pertenece. • • . (son sus palabn^) por 
razón de la donación y bula del Papa Alexandro VI.; y en 
señal de posesión tiró la espada que traia en la cinta, con la 
que á guisa de loco, cortó árboles, rayó ia tierra, tiró piedras, 
y pidió testimonio de todas aquellas morisquetas que hacia á 
Antonio Dávüa y Samudio, Cabo ^e ecM^uadra que fungia de 
escribano. Hecho esto tomó una ciruz grande acuestas, y pues- 
tos todo9 los de la tripulación en orden de procesión, ento- 
paron los Padres una Jetanía, y dicho Comandante plantó la 
fciliz, ó kizq 4in mojón de pí^^dra á su pie, quedando allí para 
memoria de ]a posesión tonada* Luego fidoraron todos la cruz, 
é hieieron oraciq^ para que Dios fuese servido que aquel pue- 
fúo saliese (^q Ja idolatría, y después los Padres entonaron el 
himno Yex^ia Regis^ Al pie de la cruz pusieron: Carohts ter^ 
tfÚM. Esto hicieron I09 españoles del s^lo XVIII en el mar 
pacifico, inostr&ndose tan bárbaros como los del XVI.; pues 
fundaron la legitimidad de aquel acto en la donación del Pon. 
tífico Alexandro VL De todo dio cuenta el Virey Mayorga 
ftl R^, como la habria dado su antecesor Bucareli, si hubie. 
jra sobrevivido á este descubrímiento, ó tenido noticia de . él, 
Acompañiiron á estos documentits de posesión que se registra- 
ron en el tóm. 125 del archivo general, carta n6m* 167 (1). 
Desengañémonos, lus españoles do Ogaño son los mismos que 
los de Antaño. Refiero esto por si algún dia disputasen los rusos 
el dominio y posesión de estas islas, ó los anglo-^americanos, y 
quiero que qo so olvidon eptos hechos. 

46. Persuadido el Virey Mayorga de que lof ingleses ata» 

[11 En cajones se remitieron las flechas^ fetosj y algunos 
muebles de los indios de las i^s,para dar idea al Rey dd 
^ar^ctm* de eslQs indios fue supusieron ser guerreros y polt^ 
4icoe. 



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Carian las príocipales plazas de esta América, hizo los mayo- 
res esfuerzos por mandar dinero y pdlvora á h, Habana» N« 
Orleans y Campeche, y activó cuento pudo la conclusión de( 
molino nuevo de pélvt>ra de Chapdltepec. Cuando no bubie- 
ra recibido orden de la corte para obrar con esta actividad, 
la experiencia de lo que pasaba en el reino de Gruatemala, 
asi se lo persuadía. Los ingleses tomaron á Omóa por asalto, 
el 2U de Octubre de aquel año (1T79), El hecho se refiere 
en la correspondencia del Virey por las relaciones de D. Ma- 
tias de Oalvez^ del modo siguiente; „E1 19 de Octubre, los 
buques enemigos que intentaron atacar el castillo, no pudien». 
do sufrir el raego de artillería de este que á medio tito le» 
bar6 una fragata que sacaron con muchos apuros cargándole 
su artillería á ta banda, hubieron de retirarse. Mas al día 
siguiente en el- acto de estarse tocando la diana en el oasti» 
lio, lo asaltaron, no con escalas propias, sino con unas de ma- 
dera con que se había bruñido el encalado de la casa del Co*. 
mandante, y que se habían dejado allí por un descuido los del 
castillo. hsL guardia que estaba en la muralla no supo defen* 
derla, pues cuando sintieron el estrépito de la sorpresa, ya la 
habían montado mas de cien ingleses: los negros soldados del 
castillo trataron de ponerse en fuga, rompiendo á hachazos las 
puertas que llaman del Socorro, por las que se escaparon cuan- 
tos pudieron, hasta que los ingleses enseñoreados de la fbrta* 
leza, los contuvieron» tomándoles el boquete. Sin duda que el 
Castellano de aquel fuerte, previendo esta desgracia, hizo sa. 
car el día anterior de él, cuarenta mil pesos y otros efectos 
preciosos que hizo trasladar por un camino desconocido á los 
enemigos: habrianse salvado los añiles y otras preciosidades 
que habia allí encerradas de cuenta de particulares, sí los 
tnaestres y comandantes de buques por tener segura la ga-^ 
Tiancia de sus fletes de conducion, no lo hubiesen impedido^ 
La^ mercaderías halladas á bordo de los buques que estaban 
á la ancla bajo la protección de la fortaleza, importaron mas de 
tres millones de pesos, comprendiéndose en ellas, crecida can- 
tidad de azogue, destinado para beneficio de les metales, qué 
no quisieron dejar los enemigos, no obstante las grandes can- 
tidades que se les ofrecieron para su rescate. En el asalto^ 
fueron hechos prísioneros cuatrocientos soldados que defendían 
la fortaleza, y solo ciento pudieron escaparse. Según la re¿ 
lacion que D, Matías de Galvez dirigió al Sr^ Mayorga, lo» 
indios moscos y zambos auxiliaron en la empresa á los ingle- 
ses, y sabida por Cralvez esta desgracia, salió de Guatemala,, 
pQpenzi^ i reunir las roilicia» 4c Sula, desde doiide pidió 80% 



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87 
lK>rrdfl á México de toda especie, que se le mandaron; y cuan- 
do se disponia para atacar á los ingleses, éstos abandonaron 
<4 Omóa por la insalubridad de aquel clima mortífero, llevan* 
«dose la artillería, y cuanto pudieron del pueblo y del cas- 
tillo. 

47. Estas deeigracias consternaron sobre toda ponderación 
al Virey Mayorga, pues amaba singularmente á Guatemala, 
cuyo gobierno acababa de dejar; y asi es que multiplicó sus 
«sfuerzos para socorrerla, mandando á marchas dobles basta 
doscientos mil pesos. 6alve2 le pedia un millón, pero no pu- 
do dárselo teniendo otras atenciones de igual ui^^encia como 
Yucatán: en diversas partidas le remitió basta seiscientos mil 
pesos. £1 comandante general de esta provincia, se vio igual- 
mente comprometido que Gal vez, aunque éste obraba agre-* 
diendo á ios ingleses, y no parvamente como aquel. La cor- 
te deseaba que ios británicos fuesen arrojados de Wallis, pun« 
to que ocupaban, y donde se fijaron para establecer un corte de 
madera de palo de tinte; allí habían extendido sus posesio- 
nes, levantado atnncheramientos, y fijado un punto el mas á 
propósito para sostener el comercio de contrabando con Gua- 
temala, Yucatán y Chiapas, el cual ha ido en aumento bas- 
ta el dia; por tanto, D. Roberto Rivas Vetancourt, atacó aquel 
estabiecámiento con buen suceso, haciendo prisioneros de guer- 
ra á todos sus habitantes, mas de trescientos esclavos, y no 
llecas embarcaciones menores; mas al tiempo de concluir es- 
tas hostilidades, ó llámenseles represalias, llegaron en socor- 
ro de los ingleses dos fVagatas y un manual de veinte y 
ocho cañones, que le obligó al Comandante español á aban- 
donar la empresa, y retirarse con su flotilla; sin embargo» 
Vetancourt les quemó mas de cuarenta establecimientos, pa- 
usando este daño de mas de quinientos mil pesos, no contan- 
do con el saqueo que hizo la gente voluntaría, agregada á la 
husma de él á la expedición. Las piraguas españolas osaron 
tomar un bergantin inglés de cuarenta y cuatro cañones, in- 
tefesado en setenta mil pesos; mas adelantándose á hacer lo 
mismo con otro de guerra de veinte y ocho, varó el primero 
por fdlta de práctico, y fué necesario desistir de la empre— 
üa (1). 

46. Elstas notieias en que se alternaban las desgracias con 
las victorías, aunque á medias, hicieron á Mayoi^ que multi« 
pHcase sus esfuerzos para socorrer los puntos marítimos» ex- 

[ij Comuntcadones de Vetancourt al gobierno de Méxieo^ ff 
de é9te al m^úíerto* Cart, núm, 167« tém^ 124c 



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88 

puestos á invaaioiies como el de Omóa. £1 galMnete de Ge- 
paña desengañado may ¿ su pesar de que la coavíoacion de 
sus fuerzas con las de Francia no le podían dar los felices 
resultados que se prometía, y que se frustraron por etiquetas 
entre los gefes de las escuadras reunidas, se decidió á obmr 
por si solo, y destacó una buena parte de su armada al 
mando del genial . yS(íí^^np, que debía favorecer • las ^0p$]Eacio• 
nes militares fie «e preparaban , en aquellos días .contra la 
Movida, y en. laa que M^iioo debía tener parte, tnií^istraiydo 
auxilios de toda especie^ Hechos los . preparativos , ne^eea^ííos 
para abrir k: campaña, D. Bernardo de Gaívez, Gobernador 
de la Luiaiana, eoímen¿ó ks hostilidades, luego que la. corte 
de España anunció que baria causa común con la Fraaeia, 
Con dos mil hombres bizo, una irrupción en la Flosida Oc- 
cidental, que solo contaba para /$u tptal defensa, xon mil 
ochocientos hombrea, de los que la mayor parte estaban en 
Panzacola, y el resto diseminado en -diferentes guarniciones. 
Después de hi^ber reconocido Ja independencia dd los Esta- 
.dos Utiidos de América en jl9 de Abril, puso Gal vez en mo. 
TÍÉniento sus tropas, subió el A(isiisipi, y despiues de nueve 
días de ^ip» se apoderó de pn fuerte, ubicado en la erobo- 
; cadura del Ibevill, defendido por quinientos hombres en 7 de 
. Setieikibre de ;1779. Continuó después rio arriba hasta Nat- 
chez, y tomó los fuertes y establecimientos que formaln^n la 
barrei^a de el^ta provincia a}. Oeste,^ penetrando á un^ país fér- 
til que tenia lo menos mil dosciei^tas millas de , extepsion . 
'Esperó allí la Primavera^ para con tíiwair sus, operti^jon^ mi- 
litares, y convino con el Gobernador d^ la Habana un plan 
para apoderai^se de Panzacoja, y de lo demás de la provin- 
cia. Con; esta ólij/^to embarcó ^s (rppas en Oflean/i, ,y espol* 
tadas de acunas fragatas y otros buques menores, se, dirijíó 
acia la bf^ia de Movila, donde d#)erian reunirse pu^vas 
fuerzas que esperaba de la Habana. Allí lucbó un mes jcon« 
tinao con las tempesjta4^s deqoesiado x;qmune9. en este cli- 
ma, ^qnie. maltrataron en y gran parte sus buquesi, y lanzaron 
en las playas ochocientos , bembres ^ qi|e perdieron . .mis firmas, 
vestidos y. demás otiles, : quedando sin niiiguna. clase de recur-* 
sos. Los Españoles sufrieron este azar con un valor, estoico, 
' y que es ordinario en ellos) perdi^ la mayor pacte, de Ja ar- 
.tSHeria; pero .Galvez bizo coosti'uir con los fragmentos, do sus 
buques destrozados escalas de asalto^ y Be preparó; para t9inar 
la Movila por medio de esta desesperada tentativa. LuegQ. que 
tuvo la satirfaccion de ver Ji^igaT partea, ^e Ip^. eocorios qjüie es- 
peraba de la Rabana» ^ÍQ^9gu<E|irdar los que fuin faltaban que lle-^ 



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89 
ga^, embarcó sus tropas, y superados muchos nuevos obstácu- 
los que necesitó vencer, desembarcó el 14 de Marzo de 1780, 
á tres leguas del fuerte, que estaba defendido por doscientos 
ochenta y cuatro hombres, comprendiéndose allí los habitantes* 
En breve se pudieron á punto de obrar los aproches de la pía- 
za« con tan buen suceso, que antes de oscurecer, los sitiados 
pidieron capitulación, y por ella quadó prisionera de guerra 
la guarnición. Fué tal la dicha de este Gí^neral, que en el mo« 
mentó mismo en que las tropas salian de la plaza, el Gene, 
ral Campbell^ Comandante de la provincia, se presentó sobre 
sus muros con mil doscientos hombres para socorrerla; pero el 
socorro llegó tarde, y ya no estaba en tiempo de impartirlo. 
Ocupóse el fuerte sobre la marcha, y las disposiciones para 
ello fueron tan bien tomadas para su defensa, que el Coman- 
dan te inglés no se atrevió ó aventurar un ataque; lo restante 
de la estación se pasó en algunas operaciones ó arreglos par- 
cíales, y el tiempo que promedió hasta el verano, se gastó en ha- 
•er los aprestos necesarios para ganar á Panzacola. Galvez rea. 
pareció en la Habana para acelerar sus disposiciones, y tor- 
nó á, emprender sus trabajos, poniéndose á la cabeza de una 
nueva expedición de ocho mil hombres, embarcados en prin- 
cipios de 1781, los cuales fueron combatidos por horribles temí 
pestades, y por las que perecieron cuatro de sus buques prin» 
cipales con dos mil hombres: tal contratiempo le obligó á vol- 
ver á la Habana; pero la llegada de la escuadra de Solano 
le facilitó emprender otra vez la ejecución de su proyecto. 
Pióse, pues, nuevamente á la vela con una fuerza de. cinco 
inil hombres, escoltados por cinco buques de linea: el resto 
de la escuadra le siguió con otros quince baxeles. Como nin- 
guna fuerza marítima podia oponerse á su desembarco, lo eje- 
cutó sin diñcultad, y comenzó el ataque simultáneamente poi^ 
mar y tierra^ La guarnición aunque compuesta de extra n-» 
geros« negros é indios, con pocas tropas regladas, le opuso 
una resistencia vigorosa; pero por grande que fuese no podia 
contrabalancear la conocida superioridad que daba el número 
de tropas españolas, y su ventajosa posición. Abriéronse pau- 
latinamente las trincheras; pero con regularidad: las baterías 
hacían fuego sobre las obras exteriores que cubrían la ciudad: 
un obús metió una granada dentro de un repuesto de polvo ¿ 
ra de una batería enemiga, que produjo gran confusión en los 
enemigos, de que se aprovecharon los sitiadores, y plantearon 
sobre la muralla sus baterías. Este accidente decidió de la 
•suerte de la plaza; con tal motivo, el Gobernador que ya no 
podia mantener por ipas tiempo sus tropas en sus respectivos 
TOM. ui. 6 



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40 

puestos, obtuvd una capitulación 1ionro88> pues por elta, 1» 
guaroidon que so componía de ochocientos hombres, salió coa 
los honores de la guerra, y fué tratada con las consideracío. 
Des debidas á su valor, p<>r un vencedor generoso. La redac*- 
cion de Panzacola completó la de toda la provincia. 

49. En el momento en que Galvez atacó los fiíert^^s so-^ 
bre el Misisipi, el Gobernador de Yucatán comenzó las hosti.^ 
lidades contra los colonos ingleses en la bahía de Honduras, 
como ya homos repetido; la fortuna no podía por todas par«^ 
tes mostrar su semblante halagúvño, y parece que est¿ en ta. 
naturaleza de las cosas, mezclar los gustos con los pesares;^ 
y que cuando aquellos no we consigan por completo, sobreven- 
ga una desazón que los minore. Este triunfo debido en paró- 
te al buen tino con que un artillero mexicano metió la bcmi. 
ba en el repuesto de pólvora, y parte al valor del Conde de 
Galvez, le mereció su engrandecimiento y aplausos. Es muy 
digno de notar, que á un mismo tit mpo peleaban padre é hi¿- 
jo: aquel en Guatemala, y éste en Panzacola: aquel no He* 
gó á ver la cara á los inglesef*, pues se retiraron sin aguarw 
darlo; é»te afron'ó la muerte en peligros de mar y tiein^: 
aquel era un anciano que no podia soportar las fatigas de la 
campaña, y deseaba el Wítiro y leposo de la vejez; éste era 
un joven brioso, inñamado de ardor bélico, y decidido ¿ nio.- 
rír cubierto de laureles: tenia abierta la carrera de la anibi« 
cion y de- la gloria, y presto la obtuvo cuanto pudiera d&*- 
eear." * 

50. La situación del Vir^y Mayorga en estos dias, era bas- 
tante apurada; por una prrte veia los esfuerzos que los ene- 
migos hacían para mantenerse en el seno mexicano: sus es- 
pías y confidentes le anunciaban que en Xaroaica se apres* 
taba una expedi<ion sobre Veracruz; y aunque podia conñar 
en las fuerzas marítimas dadas al General Solana, no se 
olvidaba de la desgraciada muerte de su compañero el Gene, 
ral Lángara, que había sido batido por el Almirante Rodney:„ 
pedíale frecuentemente recursos de toda especie el Gobernador 
de la Habana; es decir, pólvora, dinero, y aun víveres, pue« 
la isla estab'i amenazada de hambre, porque un terríMe ura* 
can había destruido Ihs sementeras, y de igual achaque ado- 
lecía la Luisiana. D« Bernardo de Galvez le pedia asimismo 
tropas para engrosar su ejército, den^ritádo en gran parte con 
el furioso vendaval que había arrojado parte de los buques de 
trasporte, y otros que iban en su conserva sobre las costas de 
Yucatán; noticia infausta que se había comunicado á Méxi- 
co por el Gobernador de aquella provincia, invocando el eo« 



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41 
corro (1). Toda la fuerza de linea con que contaba Mayor|;a» 
.cataba reducida á tres regimientos de íntanteha; á saber, dos 
incompletos de España (Granada y Asturias), y el do la Co- 
roña, y dos de dragones (México y ^spaña) de loe cuales ba- 
bia tenido necesidad de sacar cuatrocientos soldados, y trece 
oficíales que mandó á Manila de orden de bi corte (2), y lo 
Jiabia sido preciso levantar dos batallones, uno para S. 6iás, 
y otro para la costa. En tal confiicto tomó la providencia 
do marcbar para Veracruz con su Secretario, para reconocer por 
>aí mismo la fortificación de la plaza y castillo, y arreglar el 
plan de defensa que necesitó cambiarlo, pues lo ball^ harto 
defectuoso, quitar la mabí batería puesta en Mocambo, y de#- 
jenganarse por vista de ojos de los graves defectos que teniao 
las biiroas cañoneras que se hablan construido. El Gobernador 
4e Veracruz quería que so le reuniese mucha tropa en la pla- 
za, lo cual era destinarla al matadero, en un pais insalubrf, 
por lo que determinó acantonarla en Orizai^ay llacero^ Xafa-' 
jpa> y otros puntos de donde pudiera marchar 4 la primer 
^novedad que ocurriese en la plaza ó en la costa, l^ste 
XJiage y reconocimiento hasta su regreso á México, lo prac- 
ticó en diez y nueve días, adoptando la medida de que al- 
ternaran los regimientos de milicias, con que completó los 
.cuerpos veteranos, y de este modo pudo conservar un ejérci- 
to dio operaciones pue pudi^^ra servir en un caso apurado. Es 
4ireciao confesar, que en tales momentos de aflicción, Mayor- 
l^a se condujo con la energía y dignidad de un buen servidor 
.del Rey, y de un sabio gefe. Para colmo de su desconsuelo 
; sobrevino una revolución en la provincia do Izucar, en 21 de 
Enero de 1781, en que hubo varios asesinatos, estando á la 
.c;abeKa de ella loe« indios que formaban el ayuntamiento. Fa- 
,Ta sufocarla mandó al Alcalde de corte /), José Antoma UrU 
¡tari y alguna tropa de Puebla (3). Jlia cpsa era grave, pues 
roto el freno de la subordinación, despedazaron el docel y re- 
tff^to /del Itey; mas por fortuna sd calmó el desorden, p^es 
pe aprqa^ron treinta y dos de los amotinados, y después cua- 
renta y siete: los mas criminales se pusieron & disposición de 
la Jcea\ Sala d^l Crimen, y loa otros se apljcaron ql sarvicio 
de la marina, mandándolos á la Qabana. Qiando refiera al 
Rey estos fechos, le asegura, que su coraron habia apurado 
la copa de la amargura en aquellos di¿^s. Deja entrever «en i^us 

[1] Carta wAm. 800, tónu 127« 
[2] Carta núm. 420. 
[3] Carm 070, tóm. 128. 



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4« 
exposiciones al Minisfro Calvez, cierta especie áe repiígíiaii. 
cia entre los gefes, y algunan murmuraciones de sus provi- 
dencias, efecto necesario de la mala disposición que se nota- 
ba en el Ministro Galvez respecto de Mayorga, pues ofendi— 
do de que su hermano D. Matias no hubiese sido el Virey de 
México, como babia pensado, desaprobaba muchas de sus dis- 
posiciones aun las mas justas, tan solo por amargarlo, Ma> 
yorga se desentendía de esto, y solo cuidaba del mejor des» 
empeño de sus obligaciones; hasta la Audiencia de Méxic» 
procuraba desazonarlo queriendo ingerirse en sus atribuciones; 
pero Mayorga se sostenia vigorosamente, y mantenía su auto» 
rídad con energia, haciendo únicamente lo que convenia al 
estado en que se hallaban las cosas. Por estos dias llegó ¿ 
V(>racruz D, Francisco Saavedra, personage que después fué 
Mioístro eii el reinado de Céirlos IV. y que lo removió el 
Príncipe de la Paz muy pronto, como lo hacia con todo el 
que no se prestaba á sus ideas: éste se presentó en Mélica 
con el carácter de autorizado por la corte; entiendo que vina 
á fiscalizar la conducta de Mayorga; en el común del pueblo 
pasó por un Príncipe ocvÜOf se hablaba de él con cierto 
misterio y respeto (1), y huía la cara á la animadversión p(u 
b'ica, circunstancia que influia no poco en el homenage que 
se le tributaba por los necios. 

51. El público llegó al fin ¿ entender el desconcepto en que 
Mayorga estaba para con el ministerio, y asi es que el Re- 
gente de la Audiencia de Guadalaxara, D, Eusebia Sánchez 
Piíroja, 08Ó titularse Capitán general de la Nueva Galicia, exi* 
giendo que el comisionado para levantar las milicias del real 
de Búlanos, Colotlán, Fresnillo, Xerez y otros pueblos del ter« 
ritorio de aquella Audiencia, le pidieran la correspondiente ve- 
nia para efectuar las comisiones militares de la Capitania ge- 
neral de México que mandó suspender: tales efectos produce 
en los magistrados inferiores, el desprt^cio con que los snpe« 
rieres tratan á aquellos que debieran respetar y honrar. Ma. 
yorga sostuvo en esta vez su autoridad y untdad del mando 
militar, y desde entonces comenzó á manifestarse el espíritu 
de independencia que animaba á los de Xalisco respecto de 
México, que en estos últimos años se ha desarrollado, y pro- 
ducido infandos males en la república (^2). En 31 de Agosto 
de 1782, los ingleses tomaron el establecimiento de la Criba 



[1] Llegó á Veracruz en Naoiembre de 1781, según earta^ 
de Mayorga á Galvez, 

[2] Qarta núm. 1586 de 26 de Marzo de 1782, tám. 130. 



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4A 
«b el reino de Guatemala; habían sido expelido^ de este pun- 
to; mas á poco volvieron sobre él con dos navios de Unea^ 
seis fragatas, dos bergantines, una goleta, y mil indios zambos 
y quinientos negros. El Comandante D. Tomás Sulia que lo 
defendía, viéndose con ]a gente enferma, sin víveres ni muni- 
ciones, capituló en 31 de Agosta, y entregó dicho establecí* 
miento» Esta noticia puso en cuidado á Mayorga, y se lo 
aumentó la que posteriormente recibió del comandante de ma- 
rina de la Habana, pues le asegura que en York se prepa- 
raba una expedición inglesa de treinta y cinco navios do lí- 
n^a, y treinta mil hombres de desembarco para la isla de Cu- 
bd. Creyóla indiscretamente sin n^flexionar que esta con« 
▼inacion de fuerzas se dirigía á batir la escuadra francesa 
auxiliar de los auglo-americanos en la guerra de independen- 
cia, y Bsi es que Mayorga puso en movimiento los batallo- 
nes de milicias que aun no habían salido de sus hogares, co- 
mo el de Ouxaca que se acantonó en Onzava y Tlaxcula* 
Mientras mas se esmeraba el Vírey Mayorga en servir con la 
mayor fidelidad al Rey, mas empeño toniabia el Ministro Gal- 
vez en desacreditarlo, reprobándole con escándalo sus providen- 
cias, y haciéndolo pasar por un inepto, y un Vírey interino 
y supletorio; esta conducta desprestigiaba la dignidad Virei- 
nal, y autorizitba á los subalternos para que lo imitasen, guía- 
di»s de tal ejemplo. El Gobernador de Veracniz o€^ desobe- 
decer sus providencias y reclamárselas: picóse con Mayorga , 
porque no quiso aprobarle un plan de arreglo de lanceros que 
le propuso 'para colocar dos hijos suyos; porque le desaprobó 
asimismo muchos gastos inútiles y crecidos, las lanchas ca- 
ñoneras que había hecho construir de todo punto inútiles; por- 
que no accedió á sus pretensiones de reunir en Veracruz 
cuerpos iHimerosos de tropas que habrían perecido al rigor del 
clima; porque manHó quitar la batería de Moc^mbo, cuyos ti- 
ros no alcanzaban ni punto que dt hieran imp^^dir la, ocupa- 
ción de la isla del Sacrificio, siendo en esta parte tan desai- 
rado M.iyorga, que la corte mandó reponerla, no obstante ha- 
ber demostrado con informes de sabios ingenieros su ínuti idad; 
por fortuna de México los enemigos no invadieron á Veracruz, 
pues sí tal desgracia hubiera sucedido, su Gobernador habría 
hecho allí el mismo papel que hizo D. Matías de Galv«z en 
OmÓH. Tal estado guardaban las cosas de esta Nueva-Espa- 
ña, cuando Mayorga tuvo la noticia de que el Rey había 
nombrádole por succesor á D. Matías de Galv< z, por real 
cédula de 14 de Octubre de 1782, en el sitio de S. Loren- 
209 y que éste con celeridad extraordinaria se había puesto 



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44 

en eumno á petor de muí acbatpie»»' y de tiaer coosígo á su 
.esposa. Mayoiga quería hacer Ja entrega d^l bastjOa en la 
Tilla de Goadalupe, por estar muy desteriorada la casa del 
recibimiento de los Tireye9 en el pueblo de S, Cristóbal, y 
amenazaba ruina, cargando alU la concurrencia; no obstante 
esto, y que por igual motivo el mismo Mayorga babia indo 
emposesionado en Guadalupe, Galvez insistid en que se prac* 
ticase el acto en S. Cristóbal: levantóse sobre esto un ex- 
pediente, y oido el voto consultivo del real Acuerdo, éste so 
pronunció por la opinión de Galvez, y se mandó que 6 gran 
prisa el Consulado de quien era aquella ñnra, la reparase pa- 
ra la posesión, la cual ae verificó en *^ de Abril de 1783, 
con las solemnidades de estilo, Afayorga cuatro días antes ha* 
bia diríjido al Rey una exposición (1), suplicándole le ^elevase 
de dar residencia, y caso de no eximírsele de ella, por lo res- 
pectivo á su gobierno de Guatemala, pedia se comisionase al 
Alcalde de corte de México D« Joaquín de la Plaza, que había 
sido oidor de Guatemala, y tenia conocimientos de aqupl gobieri^ 
no. Esta exposición está bastante interesante; quéjase del desai- 
re con que se le había tratado, desaprobando sus providencias, 
de su eseasa fortuna debida á las grandes pérdidas que su-p 
frió en Guatemala, cuando aquella ciudad fué destruida por 
los temblores, hasta quedar privado de sus muebles y decen- 
cia: de que se le babia tenido á medio sueldo viéndose pre- 
cisado á sostener el decoroso empleo de Vírey, como si lo diSf 
frutase íntegro, y á su esposa é hijos en Madrid» Ignórase 
qué suerte corrió esta justa reclamaeion, pues le sobrevino á 
poco la muerte^ Mayorga sin duda fué la víctima de la odio- 
sidad del Ministro Galvez, que lo persiguió, por los motivos 
ya dichos en esta relación repetídaa veces. Es moQester m^tar 
que D. José de Galvez era hombre de pasiones fuertes, rencoipao 
y terrible: olvidaba en un momento los mayores servicios que 
se le habían hecho por muchos tiempos, y abusaba del |>q- 
der que el Soberano había puesto en sus manos. Otra :vez 
se ha referido la persecución que causó al a odiable y virtuoso 
Azansa, porque presumió que hubiese esi^rilo cuando pomo, Vi- 
sitador lo llevaba en su compañía^ que estaba loep^ y e^<?cti- 
vamente, por tal lo tuvieron los qne le vieron haqer destro- 
zos y oseárseos en tierra dentro. Mayorga in<^uestionaUeroen- 
te ha sido uno de los vireyes mas hombres de bien que ha 
tenido esta América; considéresele bajo cualesquier aspecto 



[1] Carta námero 2068 

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45 

pút donde deba contemplarse on goberaante, y se le encoft- 
trará recomendable: si por el de la piedad, hallaremos que 
apenas liega á México, cuando unido al Arzobispo Nuñez de 
Haro, solicita la fundación del convento de Capuchinas de 
Guadalupe (1)« Muestra igual zelo por socorrer al pueUo 
afiigido con la epidemia de viruelas, y por el establecimiento 
del hospital general de S. Andrés. Si c<^mo militar, él propor. 
ciona cuantos aprestos son necesarios para defensa de esta 
vasta Améfica é islas, (inclusas las Filipinas y demás esta- 
blecimientos de ultramar): arregla el ejército, baja con una 
rapidez extraordinaria á Veracruz, reconoce el puerto y for<- 
taleza de Ulüa y de Perote, los cantones de Oriza va. Cor- 
dova, el Encero y otros, y multiplica su . existencia, despa- 
chando en todos los ramos: si como político, lo vemos mo^ 
desto y templado, sin dejar por esto de sostener con vigor 
la dignidad del puesto que se le babia conñado; si se exa* 
mina su conducta con respecto al pueblo Mexicano, le ve- 
mos interesarse en su ilustración, y promover la instalación 
de la Acmdemia de las tres nobles artes, y loe progresos de 
las fábricas de lana, y explotación de minas de azogue (2); 
mas también se vé, y con nu poco dolor, que una exposición 
tan honorífica para las artes del buen gusto, se desglosa por 
los enemigos de su gloria (que sin duda tenia en su misma 
secretaría del vireinato, pues no aparece la minuta de su ex- 
posición, y solo se sabe haberla dirijido al Rey por el índi- 
ce y número); constancia que no pudieron borrar sus ému- 
los; pero donde mas muestra Mayorga su buena fé, toda su 
lealtad y pureza, es en las cartas de la vía reservada en que 
brillan estas bellas prendas; cartas que siempre fueren con- 

[IJ Numera 104 ióm. 12^ de correspondencia. 

[2] El zelo del Señor Mayorga en esta parte, se extendió á 
éciUcétcar por medio dd Gobernador de Manuel, que pidiese este 
ingrediente á la China, y remitiese en la nao anual de Acapidm 
co libre de derechos de embarque y desembarre, con la precisa 
condición de que solo se vendiese á los mineros, para que no ma» 
uipulasen ni lucrasen manos intermedias, afectivamente, se trató 
este asuntQ en junta de comercio de Manila, y se acordó que es* 
ia medida era por entonces impracticable, pues la provincia del 
imperio Chino que producía el azogue, se hallaba etUonces sMe» 
vada, Sí^n la carta número ^37 de la Audiencia gobernadora, 
^te entonces lo era por ia muerte de D. Maüas de Galvez, e^a 
sol citud la hizo Mayorga por si solo, y no aparece que hubiese 
dado cuenta al ministerio, pues en este concepto. lo Jmo tegud tri* 



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46 

testadas con desdéo, reproches, é insultos, fin fin, Mayorg* 
parte para España abrumado de pesares: logra llegar á la 
vista de Cádiz, y su corazón se dilata cuando se considera 
á punto de ponerse á los pies de Carlos III. para bañarlos 
con sus lágrimas, como Cristóbal Colón á los de la Reina 
Católica, para darle sus quejas por la ingrata corresponden-* 
cia con que se retornaron los servicios de una fidelidad 4 
toda prueba: entonces exclama y dice: ¡ah! presto sabrá el 
Rey el estado en que queda la América. • . . Estas palabras 
son su sentencia de muerte; so sienta á poco á la mesa, y 
se levanta de ella á morir; créese que una mano pérfida le 
ministró en la vianda un veneno mortal, ¡Ah! los malo» po^ 
derosos tienen amigos en todas partes que venden sus almas ai 
vil precio de un empleo. • . . Hé aquí lo que he podido averi- 
guar en cuanto al fiínesto término del Si ñor ,D. Martin Ma- 
yorga: casi igual se le esperaba al autor de todas sus de»* 
gracias (si podemos dar asenso á rumores no infiíndados). 

52. Muerto Mayorga, su Espose Doña Maria Josefa Barcar^^ 
zel, elevó sus quejas al trono, y recabó de la justicia de Car. 
1 >s IIL que se le mandasen entregar por una vez veinte mil 
pesos; justicia á medias, pues á los vireyes Croix y Rucare^ 
li que quizá no trabajaron tanto como él, pues les cupieron, 
tiempos de paz y bonancibles, se les habia acudido con e 
sueldo anual de sesenta mil pesos, Hé aquí un Soberano en* 
tragado á la voluntad de un mal Ministro, y hecho el ludi"; 
brio de sus caprichos y venga nzaa. • 



GOBIERJVQ DE: D. MATÍAS DE GALYEZ. 



58. Este geíe se presentó en México, haciendo una mar^ 
cha rápida desde Guatemala, con el objeto de publicar la paz 
que la España acababa de concluir con la Inglaterra, y en 
cuya lid gastó inmensos tesoros, sin añadir un nuevo florón ó 
esmalte de honor á su corona, D, Matias de Gal vez recibió en 
México á su llegada las mas refinadas adulaciones, por el res* 

bunal en carta número 337, que sé registra en el tomo 136 cZe 
la correspondencia por la via reservada de Indias, No perdamos 
de vista este proyecto^ ahora que tenemos abierto el comercio con 
España y Filipinas^ y carecemos de este ingrediente tan necesa* 
rio á la minería^ 



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4» 

feto de su berraano el Ministro, que mandaba á mi placer la 
América: el Virey merecia sin duda muchas consideraciones, 
pues de luego á luego se conocía que era un hombre de paz, 
sencillo, bien intencionado, y que no se habia olvidado de su 
primitivo estado de labrador, para lo que le llamaba mas bien 
la naturaleza, que para mandar ejércitos y presidir los desti- 
nos de un gran pueblo. Su antecesor el malhadado Mayorga 
habia dado el primer impulso ¿ la plantación de la real Aca- 
demia de bellas artes, estableciéndola provisionalmente en seis 
salas en la casa de moneda, bajo la dirección del superinten* 
dente de ella D. Fernando Maogino. Galvez la visitó per. 
sonalmente, y según manifiesta al Rey en su informe, se com- 
|>adeció al ver multitud de pobrecitos aplicados al dibujo, y es* 
to bizo que comprometiese todo su influjo para que el Rey 
la tomase bajo su protección, asignándole los mejores maes- 
tros y bellos modelos que hubiese en Madrid, y poniéndola al 
nivel de la de S. Femando de aquella corte. Todo lo consi. 
guió como deseaba, pues el Rey la dotó con nueve mil pesos 
anuales sobre las cajas reales de México, cuatro mil de tem- 
poralidades, y en defecto de este fondo, sobre vacantes mayo- 
res y menores, Lol grandes modelos de estuco se remitieron 
después á costa de crecidísimas sumas de dinero que se dice 
llegaron á sesenta mil pesos, pues algunos de ellos tienen una 
forma colosal, y una belleza que sorprendió al viagero Hum» 
holdt que no esperaba hallar en una colonia tales preseas. En 
su descripción ó ensayo histórico-político de Nueva-España, 
se ve el aprecio que hizo del grupo de Laóconte. Carlos III. 
mostró en esta vez su munificencia que le hará eterno ho- 
nor. A la verdad, México no necesitaba entonces mas que 
de estos bellos modelos, pues tenia en su seno excelentes pro» 
fesores, principalmente de pintura, como puede conocerlo el 
que compare las obras del día con las del siglo pasado, t'lo* 
recia entonces el famoso />. Gerónimo Gil, venido años an- 
tes de España, y tan eobresaüente en su fecuitad, que de la 
corte se le mandaron gravar las medallas de la Academia del 
derecho público de Madrid, y las que se remitieron á Mani- 
la de orden del Rey, trabajadas en nuestra casa de moneda, 
para aquella sociedad de Filipinas. D. Matías de Galvez fi- 
jó luego su atención sobre la policía de México, cuyas úti- 
les providencias se registran en los autos compilados por Brle- 
"ña: distribuyó esta ciudad en ocho cuarteles mayores y trein- 
ta y dos menores, y dispuso sus ordenanzas. Fijóla igualmen- 
te sobre la nivelación de México, para dar curso á sus aguas, 
y levantados sus planos loa remitió á la corte, diciendo, quo 
TOM. ni. 7. 



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48 
Itis aguas en aqiiélla época, «e dilataban por espacio de «iet^ 
Jeguas con una vara y seis pulgadas, y el presupuesto é% 
sus costos lo iiabia formado solape el de dos millonee seis- 
cientos un mil novecientos ochenta y un pesos dos tomines^ 
que le parecia necesario gastar en una obra en que se habían 
impendido seis miliones de pesos desde ^e se emprendió el 
desagüe (1). Ofendido, y con razón, de km ei^cesos que se 
cometían en las casas cíe bandera para reclutar jóvenes que 
sirviesen en el regimienCo fijo del Rey, que guamecia la pla- 
za de Manila, y se llevaban anualmente en la nao de Fili- 
pinas, las proliibió absolutamente, £1 joven que incitado do 
la miseria- ó picado del victo del juego, entraba en aquellos 
infames garitos, recibia cierta cantidad de dinero, y si la per- 
día como era regular, pues en tales lugares se juega con fu» 
Herías, quedaba condenado á servir de soldado, era llevado en 
cuerda á Acapulco, perdía para siempre so patria, y su fami- 
lia quedaba llena de luto (2). No sé si por un principio do 
smor á las diversiones honestas que se proporcionan en las 
casas de campo y recreo, ó por conservar la memoria del an- 
tiguo alcázar de placer de Chapultepec, lugar donde se solo- 
zaban los antiguos emperadores mexícanosfD, Matías de Calvez 
trató de reponer aquel edificio y su bosque de todo punto des- 
truidos; con tal motivo dirigió al Ministro la cai^ núm. 66^ 
tóm. 134, en la que dice: „ Vanas veces he reconocido por 
mi el deplorable estado en que se halla la casa, cercas y bos* 
que de Chapultepec: la primera inhabitable, las segundas en 
^ suelo, y el tercero talado y destruido, cuyas ruinas vienen 
desde que á los Vertís se les nombró por Alcaides de este- 
coto, que lo han hecho común á todos los vecinos y gana- 
dos de estos contomos, y debieran pagar sus daños. Para re- 
cuperarlos propuse al tribunal del Consulado, que siempre que 
lo hicieran cx)n sus fondos, pediría á S. M. que el recibi- 
miento y entrega del bastón de los vireyes, fiíera en ChapuU 
tepec en lugar de S. Cristóbal como está mandado, y me han 
respondido que desde luego contribuirán á este fin con vein- 
te mil pesos para la obra de la casa. 

54. „En vista de esto hice buscar en la secretaria del vi- 
reinato, las reales órdenes que tratan de la reedificación de 
este antiguo y memorable edificio, y habiendo hallado dos del 
Sr. Baylio Frey D. Julián de Arriaga, contemporáneo de V. £. 

[1] Caria núm. 579, tóm* IM de la correspondencia con el 
Ministro. 
[2] Carta núm. 968. 



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49 

la primera con fecha 6 de Enero de 1761, en que 9. M. de* 
claró deberse hacer por cuenta de la real hacitnda ttodos los 
reparos necesartos, y la segunda de ^ de Diciembre de 1703', 
en la que á representación del Ylrey Marqués de Ctuitlas, 
calculando el costo en cuarenta y cinco mil pesos, en que 
habían apreciado las obras precisas; se contestó que se baria 
mas adelante por hallarse entonces el erario con algunos atra. 
zos. Yo regulo que con los veinte mil pesos que oñ*ece el 
Consulado, y otros ocho 6 diez mil que 8; M. dé de sus rea- 
les cajas, podrá componerse lo que respecta á las casas, y 
para reparo de las cercas y evitar estalage db esta posesión, 
he propuesto un mayordomo guarda con el sueldo de quinien* 
tos pesos anuales. 

55. „Este mayordomo coo auxilio de algunos hombres ha db 
cercar con empalizadas las lindtís, de íbnna que no pueda en- 
trar ningún ganado á pacer pastos que se venderán á su tiem- 
po, y con sus productos, y otros que se deben beneficiar* en 
la posesión, darán sobradamente para pagar ei mayordomo, cu» 
yo proyecto lo he hecho con acuerdo del fiscal de la real ha- 
cienda, Z>. Ramón Posada^ el que conmigo opina que dé no 
acceder el Rey á esta propuesta se ponga en subasta esta po- 
«lesión que puede valer muchos pesos. 

56. „E«pero que V. E. lo hará todo presente al S^bera- 
90, y me ordenará lo que deb» hrtcer en el' asunto. Nuestro 
gjñor &c. Tacubaya 26 de Abril de 1784.^^ 

57. La serie de esta historia hará ver la oportunidad con 
^ue se ha transcrito este documento á la letra; por ahora 
me Knritaré á decir que. este bellíí^ima lugar, uno de los mas 
pintorescos que proporciona ver de un golpe y con sorpresa 
el encantador valla de México, fijé sitio de rf^creo de los an- 
tiguos emperadores mexicanos, asi como lo fijé Atlaculmyan 
(hoy Tacubaya); que Moctehuzoma 11* hizo entallar en una 
pena del corro hi cara imagen de su; padre Axaycatl y la su- 
ya, <nie borraran á pico los españolep: que allí se puso ef me- 
ridiano solar mexicano, para arreglar el tii.iiipo, cuyos firag-- 
ntentos poco ha que aun se reconocían altí. Que este siúo 
ademas de las ventajas dichas, debió, y d^iberá ser «empre 
atendido por el gobierno; ya sea porque es una posición mi- 
litar que protege á Méxii^o; ya, porque \\\\\ existe la grnnde 
alberca que surte de agua chhí la mitad de la ciudad; npce- 
fliía el bosque ser exactamente cuidado, pues como ha demos- 
trado el saíno Padl^ Álzate, habiéndose cortado un árbol de 
los muy corpulentos que allí existen, se notó una grnnde di- 
minución en el agua, la cual se fiíé repo^endo á proporción 



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66 
que brotaban nuevas ramas, pues estas la atraen por el oxi- 
geno que despiden los árboles, y esto obligó á cercar aquel 
b<»sque. Finalmente, no debe perderse de vista, que de tiem- 
po muy atrás, algunos vi rey es tuvieron allí sus temporadas de- 
residencia, bien sea para bolgar, bien para reparar su salud 
quebrantada, pues se respira un aire purísimo. En 22 de No- 
viembre de 1783, se concedió privilegio exclusivo al impresor 
D. Manuel Valdés para que publicase una Gaceta, y en 8 
de Enero del siguiente año se nombró- revisor de ella á D. Jo* 
8é Antonio Urizar. Prevínosele después al editor que no in- 
sertase noticias que no fuesen del gobierno, ni relativas á in- 
sultos ó agresiones de los bárbaros Apaches. Galvez dijo á la 
corte que tenia por útil la Gaceta, siempre que se reduzca á 
noticias independientes, como de elecciones, de entradas de 
buques; y temeroso quizá de que se le reprobase esta Ucen- 
cia, recuerda que en tiemjx) del Virey Marqués de Casa-fuer, 
te, bubo Gacetas y Mercurios en México, • • • pues no hay ley, 
(añade) que prohiba el que las haya. Presto se olvidó el edi. 
tor de estas prevenciones, pues en la Gaceta núm. 16, tóm. 
2. ^ se insertó un compendio de la historia del descubrimien- 
to y conquista de esta América, que no hace mucho honor 
á los españoles. Apenas se hace creíble como pudo tolerar 
el gobierno de Madrid este recuerdo de sus maldades, cuando 
habia leyes que prohibían escribir sobre conquista, y cuando- 
estaba muy reciente en México la revolución de José Casi-' 
miro Tupac^AtnarOy proclamado euccesor de los Incas úeh 
Perú, contra quien Carlos III. habia hecho una guerra cruel,. 
y un espantoso castigo (1), al mismo tiempo, y en los mismos^ 
días en que protegía con sus tesoros las colonias inglesas pa- 
ra que se sublevasen contra su metrópoli, y reconocía la in- 
dependencia de ellas, poniéndosele al frente de México una 
república democrática que le sirviese de modelo de imitación^ 
dentro de muy pocos años, y se sublevase. • » • repetía conti- 
nuamente, (dice D, Andrés Muriel) hasta en los últimos mo« 
mentes de su vida, que jamás habia consentido en reconocer 
la independencia de los Estados-Unidos del Norte, ni en ce- 
lebrar tratados con ellos. ¡Ah! qué caro le costó el pacto de 
fstmilia con la Francia, y haber unido \h suerte de la Espa- 
ña á la de aquella nación! 

58. Durante el gobierno de D. Matias de Galvez^ se rect» 

[1] Después de muerto, su cadáver fué puesto á la cola de 
cuatro potros, que lo tiraron por diversas direcciones, por dispo" 
sicion del Visitador Areche, ¿Que horror! 



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51 
Ueron órdenes en México para establecer el famoso banco lia* 
mado de S. Carlos, proyectado por el Conde Cabarnis, y apo* 
yado por el Ministro Joveilanos. Los pobres indios que á se- 
mejanza de los esclavos formaban enmedio de su estrechez un 
pobre peculio para que les sirviese en el conflicto de una ne- 
cesidad, habian reunido algunos fondos en las casas de comu. 
nidad, mas la mano prepotente del gobierno español, cuyos 
golpes no podian parar estos infelices pueblos, só color de ha- 
cerles un gran bien, y participantes de unas ganancias tan 
facticias como las que nos cuenta la fábula de la Lechera y los 
huevas, de un golpe les quitó sus fondos; no podré presentar 
el detall de ellos, solo citaré algunos. S« Juan y Santia- 
go de México dieron veinte mil pesos, pagando los gastos 
de su conducción, y otorgando su poder ai Sr. Joveilanos, 
Sesenta y tres pueblos de Oaxaca, remitieron en los mismos 
términos, diez y nueve mil veinte y cinco pesos. Los de Te- 
pexi de las sedas exhibieron ocho mil, y asi otros muchos. 
Para llevar al cabo esta burla, se presentaron en la Gaceta 
núm. 21, tóm, 2. "^ de México, tres estados en que dizque se 
pretende manifestar la utilidad que correspondió á los accío- 
nistas en el repartimiento de 1785* Ignoramos qué beneficios 
recibieron estos pobres pueblos, y solo sabemos que quedaron 
tan miserables ó mas que antes; que el banco quebró, suce— 
diéndole lo que hoy pasa con las alegres teorías financieras» 
por las que no tenemos hacienda pública. Los caudales de 
JOS indios habrian de todo punto desaparecido, si por fortuna 
escarmentado con esto el ministerio español, no hubiese des- 
aprobádole después al Conde de Revillagigedo su proyecto de 
la Lotería auxiliar, de que no se celebró mas que un sorteo con 
el dinero de los indios. Sucedióles á estos desgraciados lo que ¿ 
IdS muchachos cuando sus madres les rf cugen los mediecitos que 
reciben de obsequio, que se los toman para depositárselos en 
una alcancía, y cuando los reclaman para comt^r golosinas, 
ya se han gastado en las necesidades domésticas, y ellos que- 
dan burlados. La América era la vaca chichigua que para 
todo daba, y para todo se le gravaba: para la orden de Car- 
los IIL, para el colegio de nobles de Madrid: para el mante- 
nimiento de los dominicanos de aquella corte éíc. dcc; por 
eso Fernando VIL llamaba coi^ tanta boca á México: • • . • mi 
finca, 

59. El dia 20 de Octubre, sintiéndose gravemente enfer- 
mo D, Mdtias de Galvez, sin haber mejorado de salud, ni 
aun con la mudanza de temperamento en Tacubaya, para 
que no se retrazase el despacho con perjuicio del público, de- 



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5» 

lermínd qu8 la real audien^a Gomeszase á desempeSar stnr 
funciones, como^ asi se veríñeá, j en la noche del día d de 
Noviembre á las 8 y 9 nainulos espiré. Duda íé de muerto 
por el Secretario de cámara del gobierno, el Regate de la 
Audiencia Z>. Vicente Herrera^ reuniendo á todos los ministros 
del tribunal, mandó que se solicitase en el arcbivo secreto el 
pliego de providencia 6 mortaj:i, para declarar el que debe-» 
ría succedep en el mande del vireinato; mas no hallándose, 
se declaró gobernadora la Audiencia, y el Regente Capitán ge^ 
neral para entender en líos asuntos del ramo militar. El si<« 
guiente dia 4, era del Santo del Bey, y asi fué preciso Ínter, 
rumpir las demostraciones ñinerales^ hasta el siguiente. La 
naañana del & se hÍ2&o el entierro por voluntad del difunto 
en la Iglesia de S. Fernando, y entiendo que ésta fué la ve2^ 
primera que se vieron en México unos funerales verdadera- 
mente militares' con arreglo á ordenanza, presidiendo ht pro* 
cesión cuatro cañones de batalla con sus avantrenes. Méjico 
sintt4 cordialmento la muerte de D. Matías de Galvez: el 
orador en sus exequias funerales, que lo fué el mí«mo del 
Sí3ñor Bucareli, nos lo describió exá«tamf^nte, tal cual fué; ea 
decir, un virey sincero á qaien si^impre guió en sus acciones 
la virtud del candor: Smplidtas justorum dirigU eos: tal fué 
el tema de su ora'Hon perfeotameme desempeñado. Yo na- 
da podré añadir á aqu^l sublime discurso; pero sí referiré ui|, 
IvHcbo púbitco con que acredité el Sñor Galvez su humil* 
dad, candor y buena íé, á presencia de un concurí?o nume^ 
roso que lo rodeabíí^ Para activar la obra del enr>pedrado de 
la callo de la Palma (fa primera por donde se arreglaron 
las demás de» México), se presentó una t^rde acompañado de 
un gran oortego i^ oñoktlea^ y cabaMeras; pasaba á kr siZon 
un pobrecito hombre que llevaba en kis manos para vendar 
imas pieíes dé gamusa anteadas; el Vir^y lo. Hanió entranrfo 
en gran conversación fá^n»liar con ^1 sobre el modo do ado- 
barlas; tomólas eo sus- manos, y par^riéndole suHves, se voli ó 
á los circunstantes, y les dijo.... onhaH-eroe, esián^ mucho mejo- 
res que las qm yo usaba en Mwharabiaya, cuerna cultivaba mu 
campost Bfectivamfnte, había sidí» un Ihmrado labradior, y re- 
cordaba con tí^rnura sus bellos días pasados en la inocí ncia 
d^ la agricultura, separado del tumulto d(> un mundo embai* 
dor, y de una corte fJáz á que lo habia arrastrado sin pen- 
sarte, la opulenta fortuna de su h^írmano el' Marqués de So. 
ñora. D. Matias de Galvez era nnturalmente bondadoso, conr- 
pasivo, ami^ de hacer el bien, divertido en sus conversa-^ 
cienes que sazonaba como todo andaluzj y sobre todo, agra^ 



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decido ti favor de ló» qué le habían servido fielmente y acom* 
panado en Guatemala. Así es tpe la Audiencia gobernadora 
habiendo abierto su testamento, y advertido que en él reco- 
mendaba eficazmente á sus criados para que se les atendiese^ 
Í>rocur6 cumplir con religiosidad este enciargo. A este gefb 
e era imposible dejar de ejecutar lo que se le prevenia por 
la corte, principalmente lo qub decia relación á aumentar el 
erario; y así es que para no excederse en el cumplimiento 
de la exacción de la pensión impuesta ^ las tiendas de puK 
peria que era de treinta pesos anuales, pidió declaratoria al 
R^y» y de este modo hizo compatible su obediencia, con el 
alivio de los pobres comerciantes en este género (1). 

60 Durante el gc»bi« rno de D. Matías de Galvez, no ocur. 
rió ningún acontecimiento deplorable por el que se fije la 
mt^nnoria de su époce, á üienos que no se reputeh por tales 
las aflicciones del pufblo de Gurnajuato, tenidas por ciertos 
ruidos subterráneos, que comenzaron á oírse en aquella ciu- 
dad en 13 de Enero de 1784, y que duraron por espacio dó 
ocho dias (2). De hecho, aquel pueblo se puso en la ma- 
yor consternación, pues se oían bajo sus pies horrorosos retum- 
bos con algún extrt mecimíento, y no le era muy fací! cono- 
cer la verdadera causa de este fenómeno; tanto mas, cuanto 
que por aquellas cercanías no se veía volcan alguno que lo 
produjese. Salióse gran parte de la población, abandonando 
sus hogares: las gentes que quedaban dentro, lloraban acon- 
gojadas, y pedían misericordia á Dios, como pudieran en un 
naufragio, contribuyendo no poco algunos imprudentes ecle- 
siásticos que predicaban por las calles, como pasó después 
en México á vista de una aurora boreal. No faltaron perso. 
ñas que con sangre fria se detuviesen á examinar dicho mi- 
do, entre ellas el primer Conde de Valenciana, que con un buen 
anteojo notó que algunos peñazcos desprendidos del cerro de 
la Bufa, multiplicaban el eco por las cavernas subterráneas 
y profundidades que hay en aquellas montañas de minas an- 
tiguas, trabajadas desde pocos años después de la conquista: és- 
ta era la única causa de aquel ruido horrísono. Tal fué el 
gobierno efímero de D, Matías de Galvez, de quien puede de- 
cirse que no dejó un hombre quejoso, ni por su causa se der- 
ramó una lágrima dolorida, si no fué por su muerte; y sin fal- 
tar á la verdad puede asegurarse, que con las disposiciones 
^ue comens^ á tomar para introducir la policía y adorno en 



[1] Carta núm. 908 totn. 134. 
[2] Carta núm. 760 tóm. 134» 



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54 
México, trazó lafi primeras Unefts del plan magnífico que con- 
tinuó y llevó á perfección, su digno sucesor el Conde de Re* 
villa Gigedo. 

61. £1 deseo de hacer felices á todos que mostró el Señor 
Calvez, no impidió el que llegada la vez de hablar y obrar 
en justicia dejase de hacerlo, posponiendo todas las conside- 
raciones de compasión á las de aquella virtud. £l amó mu- 
cho á Guatemala; pero consultado por el Rey si convendria 
prorogarle la gracia de exención de alcabalas por otros die? 
años, beneficio grande que babia desfrutado por la bondad de 
Carlos in, opinó que en caso de otorgarla, debería ser pa- 
ra el establecimiento y población del puerto de Trujillo, de* 
clarándolo puerto de comercio libre, y para fomento de las 
corporaciones religiosas que habian padecido unicamenie en 
las desgracias de Guatemala; pues los particulares por el con. 
trario habían medrado con ellas, gozando de la circulación 
del dinero que debieran haber pagado por la alcabala, y el 
remitido de México, vendiendo sus tintas á muy buen pre- 
cio; pues los únicos que sufrieron quebranto con los robos de 
los ingleses en Omóa, fueron los comerciantes de Cádiz que 
las tenian ya compradas, y de cuya cuenta fué la pérdida, 
Pice además, que las casas construidas por los particulares 
en la nueva fundación, eran casas de un verdadero lujo, j 
no de personas miserables. Finalmente, se queja de que cuan- 
do el reino de Guatemala estaba amenazado de enemigos, j 
las poblaciones inferiores haeian toda especie de sacrificios 
por lanzarlos de su suelo, la capital se estaba queda, miran, 
do la tempestad que venia encima con indiferencia. Este in« 
furme dado en 27 de Mayo de 1784, foiipa el mayor elogio 
de este gefe honrado y veraz (núm. 774. tóm. 134). 



AUDIENCIA GOBERNADORA, 

62. A pocos dias de hab^r fallecido D. Matias de Galvez, es 
decir el 10 de Noviembre á las dos y cuarto de la tarde, 
se incendió la fabrica de la pólvora de Chapultepec, y se 
anunció con una horrible detonación. Conocióse luego la cau- 
sa, y el Regente de la Audiencia Herrera, mandó al instan-^ 
te hacer un reconocimiento, del que resultó haberse incen^ 
diado la pieza del granero, la cual fué arrancada de cimien* 
to, se vieron arruinadas otras piezas, y también algunas de 



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«5 

la vivienda alta y capilla, 0tt3Mta puertas cayeron al socioy 
aun distando del granero ciento 8e9enti varas. En la polvo* 
ra incendiada había trescientos y cincuenta quintales ya gra** 
neada, y catorce tareas en polvo: de sesenta y tres operarios 
destinados á trabajar en aquella fábrica, doce quedaron sin 
lesión alguna, catorce heridos de gravedad, y muertos los res- 
tantes en número de cuarenta y siete. Al informar íxl Rey 
de esta desgracia, le dijo (1): que en menos de' seis años se 
habia incendiado la fóbrica cuatro veces. Con tal motivo el 
sabio P. Ahaie trabajó, un discurso en que manifiesta, que la 
limaya de fierro de que abundan las inmediaciones de Chapulte- 
pee (ó sea marmagita), y por donde transitan indispensablemen- 
tu los indios operarios de la pólvora» pegada 4 sus pies y puesta 
en contacto con el adufre que no esté bien purificado y qu^^ 
puede tener algunas partículas de caparrosa, píiede producir fó* 
cil mente un incendio. Persuideselo así, supuestas las mpehas 
precauciones que allí se toman con los operarios para que no 
lleven cosa alguna de fierro, capaz de producir su coiitacto 
fíiegD. Apoya sus conjeturas con las expeiiencias que sobre 
esto hizo el sabio Lemery, Este discurso se lee en el suple. 
mentó á la gazeta de México^ de 1. ^ de Diciembre 4e 1784. 
El Eey aprobó los socorros qae la Audieneia dié é ks üm 
millas de aquellos infelices • operarios muertos, cuya memoria 
aun horroriza. Apareció en aquella época una epidemia ter- 
rible de dolores de costado, y otra llamada la Bcia^ que se 
propagó por muchas grandes poblaciones, y quitó la vida á 
no pocas íamiUas. Era contagiosa: el balito de un afectado 
de ella, bastaba para inficionar al que lo recibia: de esta 
dolencia fué victima en Guanajuato Í>. Averno de Obregen, 
■primer Conde de Valenciana, que se sintió herido en el wm* 
mentó de acercársele al coche un miserable para recibir una 
limosna; su muerte llenó de luto aquella ciudad, {Mies en él 
perdió un gran limosnero; tanto, que los naas días no bajaba 
de dotoienlos pesos la liittosna que repartÍ9> (2), El g<^bierno 

[1] Carta núm, 33. 

[Q] D^ eski nsíioim al Lie. D. Mi$rtin Cermei^ Ahogad» de 
4híanajuato y de la cam del Conde, qne estaba en todos sus se^ 
4S3P€tos* Antes de tener la bonanza de Valendanat ObregoH se pre-^ 
xentó en Vtdkdotíd en sUkitud de una dispersa matrimonial: con- 
cediésda d 8^or Obispo Bocha, y habiéndole ido á dar ¡as 
gradas^ se lo quedó mirando de hito e» Mto, le puso ambas ma- 
nos sobre hs hombros, y le dijo con vost firme y teño profético,.,. 
Vaya V., Señor Obregon, V. será muy neo. Esúis palabras 
TOM. lu. 8. 



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66 
de la real Audiencia fué pacífico; dedicóse á tomar mucha» 
providencias relativas al adorno de México, y trabajó no po- 
co en que la ciudad estuviese bien alumbrada; mas este gran 
proyecto que suponia fondos y arreglo de ellos, demandaba mu- 
cha meditación y tiempo, que se reservó para otro posterior. 

GOBIERNO DE D. BERNARDO DE GALVEZ, 
Conde de Calvez^ 

03. Despucs de conseguidas las victorias de que hemos 
hablado en la Movila y Panzacola, este gefe habia obteni- 
do las condecoraciones que eran consiguientes á la alta pro- 
tección que le dispensaba su lio el Marqués de Sonora» Su 
nombre era bien conocido, no solo en México, sino también 
en tierra dentro, pues ademas de que aquí habia comenzado 
su carrera militar concediéndole los primeros grados el Mar- 
qués de Croix, habia obtenido mando militar en Durango, y 
hecho la campaña contra las naciones bárbaras del departa- 
mento de Chihuahua, donde dié pruebas de su valor. Tenia 
por tanto, muchos amigos entre los mexicanos, y que él se 
habia hecho por su liberalidad, genio popular y festivo, pro- 
pio de un joven alegre y disipado. Cuando ocurrió la muer^ 
te de su padre D. Matias, se hallaba de Gobernador de la 
Habana, donde recibió el nombramiento de Virey. Aceleróse 
á venir á ocupar este puesto del que tomó posesión en 17 
de Junio de 1785. Jamas un Virey fué mas bien recibido ni 
aclamado hasta por el último del pueblo; recibió de todas 
las clases del estado, las mayores demostraciones de aprecior 
los grandes se las hacian por las consideraciones de su tio, 
y los pobres porque él sabia mostrar una aura popular des- 
conocida hasta entonces en los vireyes, que creian propio de 
su dignidad mostrarse circunspectos y sañudos. Su ake ga- 

Uenaron de consuelo á Obregon, y cuando desfrutaba de una opu* 
lenta fortuna, decia: ^yPara que fuera compma mi suerte^ sólo me 
fáUa que él Señor Rocha viviese, para que viera cuan acertado es* 
tuvo en su vaticinio J^ El Conde de Valenciana no aguardaba á 
que le pidieran: apenas sabia que un pobre hMa muerto, cuan» 
do se informaba de la familia que dejaba, y la mandaba socor^ 
ros abundantes: ¡alma grande, vwe Úios, y digna de nuestra hon^ 
rosa, y eterna memoria! !t 



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57 

lante, festivo y caballeroso, no menos que el de su esposa, 
joven hermosa á par que amable, le atraían una benevolen- 
cia genenil é ilimitada. Al presentarse al público en un qui- 
tftn manejando por sí mismo los caballos, llerando á su es. 
posa ai lado, se poblaba el viento de repetidas y festivas acla- 
maciones; quizá el Monarca de las Españas si hubiera recor- 
rido la plaza de toros de México no habría recibido iguales 
aplausos. ¡Quién sabe hasta qué punto habrían llegado, y cual 
habría sido el desenlace de este drama, si Dios no hubiera man* 
dado en aquellos días uno de ciertos pesares que turban la ale. 
gria, cuando ' nos entregamos inmoderadamente á ella! En la 
noche del día 27 de Agosto y en la siguiente, después de 
haber llovido copiosamente, arrasó el cielo, y cayó una h(w 
lada tan fuerte, que perdió todas las senienteras de maíz. Muy 
pronto se anunció una hambre desoladora, porque no tenieu. 
do los pueblos anonas ó depósitos de semillas con que 8U« 
plirse en semejantes casos, los hacendados que ~ conservaban 
sus semillas en sus trojes, naturalmente avaros y crueles en 
la mayor parte, las subieron de precio, y por esta circuns- 
tancia condenaron á la miseria á millones de infelices, cuyo 
jornal no les alcanzaba para comprar el preciso maíz para 
su . sustento. La memoria de este acontecimiento todavía saca 
lágrimas, porque aun se lloran sus estragos, sintiéndose sus 
. efectos. México en aquella época era una de las ciudades 
mas abundantes de víveres, y el precio de éstos comodísirao; 
mas desde entonces aumentaron de valor, y en estos últimos 
tiempos se han Helado á vender algunos artículos de prime- 
ra necesidad casi por el mismo precio que en Veracruz, prin- 
cipalmente la carne. Esta desgracia inopinada llenó de cons- 
ternación el ánimo del Conde Gal vez. Entonces comenzó á 
desarrollar toda la energía de una alma de fuego, y de un 
ánimo noble que desea sinceramente aliviar la miseria. Mos- 
tróse como un padre enmedio de sus hijos, á quienes vé pe- 
recer de necesidad, y no teniendo conque satisfacerla, quisie- 
ra sacarse hasta la última gota de sangre que circula por 
su corazón para prolongarles por lo menos su existencia. Hí- 
zose instruir del estado en que se hallaba la albóndiga, cu. 
yas puertas se veían rodeadas de infelices que piidian maíz 
inútilmente, y apreciaban hasta el tamo, los olotes y las bar- 
reduras: convocó á los principales personages acaudalados, y 
corporaciones de México, para exhortarlos á que cooperaran 
con sus tesoros para redimir al pueblo de la hambre, com- 
prando las semillas para vendérselas al costo, y aun con 
rebaja de éste. Hallábase un día presidiendo una ¿unta de 



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58 

notables 7 trataodo «obre este único asunto que le absenrm 
toda la atención, cuando se le presentaron dos comisionado» 
de albóndiga á decirle, que no hahia mait absolutamente pa^ 
ra el siguiente diu..»» Entonces» como si lo biriese «in rayo» 
se aturde, se levanta despavorido de su asiento, brotando dos 
hilos de lágrimas de sus ojos, se olvida de na dignidad, y 
atónito, eín sombrero ni bastón se sale precipitado para reeo» 
nocer y rectíñcar por vista de ojos aquella noticia que aca^ 
baba de recibir, y que destrozaba su corazón; la c<»icurren* 
eia se.conoiueve, se afecta de sus sentimientos, y se presen» 
ta á Móxioo el espectáculo mas triste que jamá6 babia vistea 
en loa anos de conquistado; pero el mas gilato á. ios ojos de 
Píos y de sus . ángeles. . • » Bl hombre guerrero que había 
visto con semblante sereno á la muerte en cien batallas, y 
tai vez la habia desafiado^ no puede oir la relación de eata^ 
ealamidiid. ¿Qué mas habrian hecho en iguales oircunstan-^ 
cias un Tito, un Trajano» un Marco Aurelio, 6 cualquiera de 
esos grandes hombres nacidoa para hacer las delicias del gé* 
ñero humano? Las providencias dictadas por el Conde-de- 
Galvez en 11 de Octolnre de 1785, para remediar las jiece** 
sidades públicas, se hallarán consignadas en el suplemento & 
la gazeta del Martes 18 de Octubre áel mismo año. En la 
misma se vé, que este gefe dtó ejemplo de tib^alidad, pues 
Bo solo ofreció dar doce mil pesos que le quedaban de la he* , 
renoia de su pacbre, sina sacar á réditos otros cien mil, coa 
destino al mismo caritativo objetow Nombró una junta <ple Ha* 
mó de canjerenciatf eo la cnal se representó por medie de dtpu« 
tados, el Cabildo secular, el Consulado, los GanaiieroSf los Mi* 
litares, los Párrocos, el Cabildo eclesiástico, la Minería, los 
Hacendados, y el Público por medio del Síndico del Ayunta* 
miento. Por fortuoa de la nación, el Virey tuvo gmndeB y efí- 
eaces cooperadores para sus intentos^ comenzando por los Se- 
ñorea Arzobispo y Obispos del Reino: estoe abrieron sus ar^ 
cas, y con magnanimidad de pastores amorosos, franquearon 
cantidades (1) que hoy nos parecerán inmensas, atendida la. 
miseria á que nos han reducido ciertos legisladorea del nue*^ 
vo cuño, negándoles los diezmos, y aulmzando á los HacéU'» 
deros, para que defeB de pagarios á la Iglesia impunemente* 
Entonces hicieron ver prácticamente los añores Obispos, que 

[1] Pasaron de cuatroderOos md pesoe los que dutrümperon^ 
los Señores Arzobispo, Obispo de PuMx y Michoacéñi para fo^ 
mentar las siembras y compras de mavxsi exhortmido á la caridad 
con sus pastorales. 



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^ínejantes á las irabes, si recogen I69 vapores de la tierra, et 
para convertirlos en lluvias copiosas y benéñcus, que K» de- 
vuelven con uatra infinita, y todo lo fecundan y alegran. La 
agricultura en la América estaña boy en mancillas, si Um 
juzgad<»i de capellanías y obras pías no hubiesen servido de 
bancos de ario para fomentarla. • • • ¡Tristes verdades que no 
se confiesan, sino después de que una dolorosa exper^ncia 
nos ha beCbo sentir incalculables males! £i Conde de Gal* 
Tpz tko dormia de noche, ocupado «n el modo de proveer ¿^ 
Mélico de semillas: vélasele subir al observatorio de palacio 
eon frecaencia, para notar el aspecto del cieío: si vera algu. 
Has nubes que anunciaban Uuviasi, se (leñaba de gozo, y ma* 
yor era cuando sabia que la* necesidades de algún pueblo 
estaban socorridas, y que las sementeras extraordinarias de 
tierra caliente prometian uüa abundante cosecha. Su zeb no 
se limitó á esto solamente: entendió que México era el asi- 
lo y patria común de las demás poblaciones del Reino, quo 
aquejadas de la miseria venian á esta capital ¿ buscar so. 
corros, y nó hallándolos en lo prohto, se hacian gravosos y 
perjudiciales declinando en viciosos; por tal motivo trató de 
darles ocupación honesta, aplicándolos ai trabajo de las obras 
públicas, donde pudieran ganar un jornal» con que -se alimen«. 
tasen: este pensamiento útilísimo íué apoyada por el Consa-^ 
lado de comercio, magnifico protector de las obras públicas 
y de los establecimientos mas útiles de México: entonces se 
puso mano á la obra del palacio de Chapultepec, iniciada al 
Ministro de España por D. Matias de Galvez, como ya be« 
BUS visto: su hijo adoptó el pensamiento; y como ya se hu- 
biese . conteÉtado á su excitación conviniendo el Rey en ella, 
menos en cuanto á que en aquel lugar recibiesen los vireye» el 
mando, dirijió al Secretario Marqués de Sonora, la exposición 
siguiente. „Exmó, Señor. — Muy Señor mió: en carta de 20 
de Abril del año próximo pasado, dio cuenta á V. E. el Vi* 
rey D. Matias de Gtilvez, del deplorable estado en que se ba- 
liaba la casa, cerca y bosque del alcázar de Chapultepec, 
proponiendo los medios para sus reparos y conservación, y de 
que el Consalado ofirecia veinte mil pesos para la obra, con 
tol de que en aquel sitio se hiciese el recibimiento y entre* 
ga del bastón á los vireyes, y no en S. CrístobaL 

64. Enterado S. M. de todo, se sirvió en real orden de 
19 de Agosto del mismo año, convenir en qc^. se componga 
aquel edificio, y que para ello se hagan dos fiestas de toros, 
aplicando su producto á este efecto, con seis ú ocho mil pe* 
sos de la real hacienda, y lo quo quisiese dar el Consulado; 



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^0 
pero DO en quo se ejecutase en aquel parage la entrega del 
bastón de los vireyes. 

65. En su consecuencia mandó la Audiencia gobernadora, 
que la citada real orden con los antecedentes pasasen al ñs- 
cal de real hacienda. Este Ministro pidió se tomase razón 
en el tribunal de cuentas, . como está mandado: que se agre« 
gasen al expediente los planos presentados por el comisiona^ 
do, con sus consultas, y que todo volviese á su vista. 

66. Asi se resolvió previniendo informase previamente el 
Consulado. Este lo ejecutó exponiendo, que respecto á ha- 
liarse en la necesidad de construir casa en S. Cristóbal pa-« 
ra el recibimiento de los vireyes, no le quedaba arbitrio pa- 
ra concurrir al edificio del alcázar de Chapultepec. 

67. El fiscal con presencia de todo, tenia pedido, que res- 
pecto á lo que exponia aquel tribunal, á que el parage en 
que estaba situado el que hoy existe, no era muy á propósi- 
to para el recreo y desahogo de los vireyes, por su lobreguez 
y aires infestados: á que cuando el Virey D. Matías de GaU 
vez dio cuenta á S. M. de lo expresado, no lo habia ejecu- 
tado con testimonio del expediente, se sacase inmediatamente 
y remitiese á manos de V. E., exponiendo igualmente que le 
p^recia mas acertado el que se vendiese el sitio en el esta- 
do que actualmente tenia en pública subasta, con ahorro de 
tantos y tan ciertos gastos de la real hacienda, poniéndose, 
por condición que el comprador no perjudicase al molino de 
pólvora con edificios contiguos, ni obras que cediesen en su 
daño, 

68. Sacándose estaba el testimonio, cuando llegué y tocné 
posesión de este gobierno; pero habiendo pedido el expedien- 
to, y enterádome de cuanto producia, pasé en persona á Cha-, 
pultepec, y después de haber registrado con especial cuidado 
y reflexión el sitio, y advertido en él muy ventajosas posi- 
ciones para que los vireyes logren sin alejarse de esta capi- 
tal, un alivio y desahogo en sus tareas y fatigas de gobier- 
no: consecuente á la real orden de 15 de Agosto del año 
próximo pasado, y considerando que por la total ruina del pa- 
lacio, era imposible aprovechar cosa alguna; resolví se proce- 
diese desde luego á fabricar una casa de campo sencilla, en 
el parage que prefirieron los maestros de arquitectura, por la 
pureza del aire y agradable vista que desde él se desfruta de 
aquel hermoso, y dilatado valle, nombrando para la formación 
de planos, dirección y ^conclusión de la obra, al Teniente co- 
ronel do infantería é ingeniero ordinario, D. Francisco Bam- 
biteli, con prevención de que sin perder de vista el decoro. 



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61 
solidez y extensión que correspondía á esta clase, procurara 
evitar ornatos superfluos, y gastos que no fuesen inexcusables; 
y considerando ser justo abonar á este ofícial el costo del car- 
ruage que desde luego diariamente necesitaba para reconocer 
aquel terreno, comenzar y seguir la obra, previne al Tenien- 
te de milicias D. Marcos Barrio, á quien igualmente nombré 
por Tesorero pagador de ella, ministrase semanaria ó mensal- 
mente, previo recibo, lo que invirtiese en esto, ademas de la 
gratificación que por su grado le tocaba. Para esto mandé 
á los oficiales reales entregasen á dicho Barrio dos mil pe. 
sos á cuenta de los ocho mil que permite S, M* se saquen 
de la real hacienda, reservando gratificar á éste con alguna 
ayuda de costa moderada sobre los quinientos pesos que go-' 
za de sueldo, según viese que desempeñaba esta comisión (1); 

69. De lo expuesto se impondrá V. £. por el adjunto tes- 
timonio de todo el expediente, con el que espero se sirva dar 
cuenta á S. M., suplicándole que respecto de no poderse ve- 
rificar en el presente año las corridas de toros, con cuyos 
productos se han de costear estas obras, por ser regular que 
en el próximo Noviembre tenga la ciudad las acostumbradas 
para indemnizarse de los gastos de las fiínciones de mi en- 
trada; tenga á bien permitir que estas cajas reales suplan en- 
tretanto las cantidades que se necesiten en calidad de rein- 
tegro del indicado arbitrio, sobre el qoe estaré muy á la mi- 
ra; é igualmente que en el caso de no ser suficientes los cau- 
dales que estas dos corridas produzcan, se sirva conceder las 
demás que sean necesarias para complemento de lo que im- 
porte esta obra, ó se digne resolver lo que sea mas de su 
soberano agrado. Dios, dcc. México 27 de Julio de 1765.T— 
Exmo. Sr. D, José Galvez (2).» 

70. Hé tenido mucho cuidado de insertar esta clase de 
documentos á la letia, porque la construcción de este pala, 
ció ha sido glosada de una manera poco favorable al Conde 
de Galvez, y no sin fímdamento. Que D. Matias de Galvez, 
y lo mismo su hijo hubiesen pretendido tener una casa de cam- 
po donde espaciar el ánimo después de la continua fiítiga que 
causa el despacho de multitud de negocios de toda especie; 
ya lo entiendo, y está en el orden. Los arzobispos con me- 
ñor motivo, porque eran menores sus ocupaciones que las de 

[1] Hasta 26 de Enero de 1787, iban gastados de cuenta 
de la real hacienda 12H.77 pesos. Caria de la Audiencia ga- 
hemadoraj núm, 97, tám, 141. 
• [2] Carta núm. 91, tdm. 187. 



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5» 

terminó que la real audieiieia comenzase á desempeSar sos 
fuDcionet» coma asi se verificó, y en ta noche del dia 8 de 
Noviembre á las 8 y 9 minulos espiró. Duda fé de muerto 
por el Secretorio de cámara del gobi(rno, el Regente de la 
Audiencia />. Vicente Herrera, reuniendo ¿ todos los ministros 
del tribunal, mandó que se solicitase en el archivo secreto el 
pliego de providencia ó mortaja, para declarar el que debe-* 
ría succeder en el mando del vireinato; mas no hallindose, 
se declaró gobernadora la Audiencia, y el Regente Capitán ge, 
neral para entender en líos asuntos del ramo militar. El sii 
guiente dia 4, era del Santo del Rey, y así fbé preciso inter. 
rumpir las demostracioB4>/S ñineralt^s, hasta el siguiente. La 
mañana del S se hizo el entierro por voluntad del difunto 
en la iglesi!» de S. Fernando, y entiendo que éata fué ta ve2i 
primera que se vieron en México unos funerales* verdadera- 
mente militares' con arreglo á ordenanza, presidiendo hi pro* 
cesión cuatro cañones de batalla con sus avantrenes. México 
sintió cordiatmente la muerte de D. Matias de Galvez: el 
orador en eúia exequias funerales, que lo fué el mtfimo del 
Sííñor Bucareli, nos lo describió exé<ítamf^nte, tal cual fué; e» 
decir, un virey sineerO' á quien si-empre guió en sus acciones 
la virtud drf candor: Simplioitas jusforum dirigü eos: tal fué 
el tema de su ora 'non perfeotamenie desempeñado. Yo na- 
da, podré añadir á aqu^l sublime discurso; pero si referiré uiv 
bncbo público con que acreditó el Sñor Galvez su humíK 
dad, candor y buena ft, ¿ presencia de un concurí*o nume» 
roso q«© k> rodeabíi.^ Para aotirar la obra del en^pedrado de 
la caite de la Palma (fa primera por donde se arreglaron 
las deraés de» México), se presentó una t^rde acompañado de 
un gran oortcgo (te ofteiales' y cabaMeros; pasaba á la s.izon 
un pobrecito hombre que llevaba en las manos para venávt 
unas pieles dé gunaisa anteadas; el Vin y loi Hanió entrando 
en gran conversación fanttiiar con él sobre el modo de ado- 
barlas; tomólas en sus* manos, y pareriénd^ale suaves, se voli' ó 
á los circunstantes, y lea dijo.... oabíiH-eroe, eatán- mucha mejp» 
res que loe que ye usaba en Macharabiayay cuando cuMvaba mu 
campos* Efecíivanif^nt^, habia sidr» un h^mrado labrador, y re- 
cordaba con tt^rnura sus bello» días pasados e» la inoc< ncia 
de la agricultura, separado del tumulto d(^ un mundo embai- 
dor, y de una corte filáz á que lo había arrastrado sin pen- 
sarlo, la opulenta fortuna de su h»3rmano el Marqués de So- 
Dora. D. Matias de Galvez era nnt«ral<nente b<mdadoso, com- 
pasivo, ami^ de hacer el bien, divertido en sus conversa-t 
Otones que sazonaba como todo andaluz; y sobre todo, agrá- 



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6B 

decido ti favor de lós qué le habían servido fielmente y acom. 
panado en Guatemala. Asi es que la Audiencia gobernadora 
habiendo abierto su testamento, y advertido que en él reco- 
mendaba eficazmente á sus criados para que se les atendiese^ 
procuró cumplir con religiosidad este enctirgo. A este gefb 
le era im posible dejar de ejecutar lo que se le prevenia por 
la corte, principalmente \o qub decia relación á aumentar el 
erario; y así es que para no excederse en el cumplimiento 
de la exacción de la pensión impuesta á las tiendas de pul- 
peria que era de treinta pesos anuales, pidió declaratoria al 
Rey, y de este modo hizo compatible su obediencia, con el 
alivio de los pobres comerciantes en este género (1). 

60 Durante el gohi* rno de D. Mcitias de Galvez, no ocur- 
rió ningún acontecimiento deplorable por el que se fije la 
mennoria de su época, á menos que no se reputeh por taleS 
las aflicciones del puf blo de Guanajuato, tenidas por ciertos 
ruidos subterráneos, que ciimenzaron á oirse en aquella ciu- 
dad en 13 de Enero de 1784, y que duraron por espacio d6 
ocho dias (2). De hecho, aquel pueblo se puso en la ma- 
yor consternación, pues se oían bajo sus pies horrorovsos retum- 
bos son algún extremecimíento, y no le era muy fácil cono- 
cer la verdadera causa de este fenómeno; tanto mas, cuanto 
que por aquellas cercanías no se veia volcan alguno que lo 
produjese. Salióse gran parte de la población, abandonando 
sus hogares: las gentes que quedaban dentro, lloraban acon- 
gojadas, y pedian misericordia á Dios, como pudieran en un 
naufragio, contribuyendo no poco algunos imprudentes ecle- 
siásticos que predicaban por las calles, como pasó después 
en México á vista de una aurora boreal. No faltaron perso- 
nas que con sangre fria se detuviesen á examinar dicho rui- 
do, entre ellas el primer Conde de Valenciana, que con un buen 
anteojo notó que algunos peñazcos desprendidos del cerro de 
la Bufa, multiplicaban el eco por las cavernas subterráneas 
y profundidades que hay en aquellas montañas de minas an- 
tiguas, trabajadas desde pocos años después de la conquista: és- 
ta era la única causa de aquel ruido horrísono. Tal fué el 
gobierno efímero de D. Matias de Gal vez, de quien puede de- 
cirse que no dejó un hombre quejoso, ni por su causa se der- 
ramó una lágrima dolorida, si no fué por su muerte; y sin fal- 
tar á la verdad puede asegurarse, que con las disposiciones 
que comentó á tomar para introducir la policía y adorno en 

[1] Carta núm. 908 tom. 134. 
[2] Carta núm. 760 tóm. 184» 



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54 
México, trazó lafl primeras lineu del plan magnífico que con- 
tinuó y llevó á perfección, su digno sucesor el Conde de Re* 
villa Gigedo. 

61. El deseo de hacer felices á todos que mostró el Señor 
Gal vez, no impidió el que llegada la vez de hablar y obrar 
en justicia dejase de hacerlo, posponiendo todas las conside- 
raciones de compasión á las de aquella virtud. El amó mu- 
cho á Guatemala; pero consultado por el Rey si convendría 
prorogarle la gracia de exención de alcabalas por otros die^ 
años, beneficio grande que habia desfrutado por la bondad de 
Carlos in, opinó que en caso de otorgarla, debería ser pa. 
ra el establecimiento y población del puerto de Trujillo, de«. 
clarándolo puerto de comercio libre, y para fomento de las 
corporaciones religiosas que habían padecido únicamente en 
las desgracias de Guatemala; pues los particulares por el con- 
trario habian medrado con ellas, gozando de la circulación 
del dinero que debieran haber pagado por la alcabala, y el 
remitido de México, vendiendo sus tintas á muy buen pre- 
cio; pues los únicos que sufrieron quebranto con los robos de 
los ingleses en Omóa, fueron los comerciantes de Cádiz que 
las tenian ya compradas, y de cuya cuenta fué la pérdida, 
Pice además, que las casas construidas por los particulares 
en la nueva fundación, eran casas de un verdadero lujo, j 
no de personas miserables. Finalmente, se queja de que cuan- 
do el reino de Guatemala estaba amenazado de enemigos, j 
las poblaciones inferiores hacian toda especie de sacrificios 
por lanzarlos de su suelo, la capital se estaba queda, miran- 
do la tempestad que venia encima con indiferencia. Este in« 
furme dado en 27 de Mayo de 1784, foripa el mayor elogio 
de este gefe honrado y veraz (nám. 774. tóm. 134). 



AUDIENCIA GOBERNADORA, 

62. A pocos dias de babor fallecido D. Matías de Gal vez, es 
decir el 19 de Noviembre á tas dos y cuarto de la tarde, 
se incendió la fabrica de la pólvora de Chapultepec, y se 
anunció con una horrible detonación. Conocióse luego la cau- 
sa, y el Regente de la Audiencia Herrera, mandó al instan-* 
te hacer un reconocimiento, del que resultó haberse incen- 
diado la pieza del granero, la cual fué arrancada de cimien^ 
to, se vieron arruinadas otras piezas, y también algunas de 



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65 

la ' vivienda hit^ y capilla, oiiyas puertas cayeron al raulo, 
aun distando del graoero ciento eeseofa varas. En la polvo* 
ra incendiada habia trescientos y cincuenta quintales ya gra-« 
naada, y catorce tareas en polvo: de sesenta y tres operarios 
destinados á trabajar ep aquella fábrica» doce quedaron sin 
lesión alguna, catorce heridos de gravedad, y muertos los res- 
tante» en número de cuarenta y siete. Al informar ul Rey 
de esta desgracia, le dijo (1): que en menos de' seis años se 
habia incendiado la fóbrica cuatro veces. Con tal motivo el 
sabio P. Álzate trabajó, un discurso en que manifiesta, que la 
limaya de fierro de que abundan las inmediaciones de Chapuite. 
pee (ó sea marmagíta), y por donde transitan indispensablemen- 
te los indios operarios de la pólvora, pegada 4 sus pies y puesta 
en contacto con el sKufre que no esté bien purificado y qu/^ 
puede tener algunas partículas de caparrocia, piiede proiducir fá- 
cilmente un incendio. Persuádeselo así, supuestas las machas 
precauciones que alU se toman con los operarios para que no 
lleven cosa alguna de Serró, capaz de producir su eoQlaoto 
fuego. Apoya sus conjeturas con las expeiiencias que sobre 
esto hizo el sabio Lemery, Este discurso se lee en el suple- 
mento á la gazeta de México^ de 1. *^ de Diciembre de 1784. 
El Key aprobó los socorros qae la Audiencia dié á Us fi^- 
milias de aquellos infelices • operarios muertos, cuy^ memoria 
aun horroriza. Apareció en aquella época una epidemia ter- 
rible de dolores de costado, y otra llamada la Bcia^ que se 
propagó por muchas grandes poblaciones, y quitó la vida á 
no pocas familias. Era contagiosa: el ^lito de un a^ta(b 
de ella, bastaba para inficionar al que lo recibía: de esta 
ciencia fué victima en Guanajuato Í>. Aniomo 4e Obregen, 
primer Conde de Valenciaiía, it|ue se sintió herido en el mo- 
meólo da acercársele al coche un miserable para recibii? una 
limofina; su muerie llenó de luto aquella ciudad, pues en él 
perdió un gran limosnero; tanto, que los i»as días m bajaba 
4e doscientos pesos la limosna que repartía ('^)« El g<^j^no 

[1] Carta núm. 33. 

f^2] Debo esta núiioim al Lie. Z>. Martin Cftrond, Ahogad» dfi 
^kiaw^uato ^ de la casa del Conde, qne estaba en todos sus se. 
4tínetoSé Antes de tener la bonanza do Vcdmeianaf Obregm se pte* 
xentó en VaüadoVd en sdicUud de una dispersa matrinjkoniíd: con^ 
4!ediés€ia d 8^or <^ispe Rocha, u habiéndole ido 4 dar ¡as 
gradas^ se lo quedó mirando de hito en hito, le puso 0mb€i^ ma- 
nos sobre ¡os hombros, y le dijo con mz firme y t&no profético,.,. 
Vaya V., Señor Obregon, V, será muy ri«ip. Estas palabras 
TOM, ni. 8. ^ 



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66 
de la real Audiencia fué paciíko; dedicóse á tomar tnuchaar 
providencias relativas al adorno de México, y trabajó no po- 
co en que la ciudad estuviese bien alumbrada; mas este gran 
proyecto que suponía fondos y arreglo de ellos, demandaba mu« 
cha meditación y tiempo, que se reservó para otro posterior. 

GOBIERNO DE D. BERNARDO DE GALVEZ, 
Conde de Calvez^ 

63. Despucs de conseguidas las victorias de que hemos 
hablado en la Movila y Panzacola, este gefe habia obteni- 
do las condecoraciones que eran consiguientes á la alta pro- 
tección que le dispensaba su tic el Marqués de Sonora» Su 
nombre era bien conocido, no solo en México, sino también 
en tierra dentro, pues ademas de que aquí habia comenzado 
su carrera militar concediéndole los primeros grados el Mar- 
qués de Croix, habia obtenido mando militar en Durango, y 
hecho la campaña contra las naciones bárbaras del departa- 
mento de Chihuahua, donde dié pruebas de su valor. Tenia 
por tanto, muchos amigos entre los mexicanos, y que él se 
habia hecho por su liberalidad, genio popular y festivo, pro- 
pio de un joven alegre y disipado. Cuando ocurrió la muer- 
te de su padre D. Matias, ^e hallaba de Gobernador de la 
Habana, donde recibió el nombramiento de Virey. Aceleróse 
á venir á ocupar este puesto del que tomó posesión en 17 
de Junio de 1765. Jamas un Yirey fué mas bien recibido ni 
aclamado hasta por el último del pueblo; recibió de todas 
las clases del estado, las mayores demostraciones de apreeior 
los grandes se las hacian por las consideraciones de su tio, 
y los pobres porque él sabia mostrar una aura popular des- 
conocida hasta entonces en los vireyes, que creian propio de 
su dignidad mostrarse circunspectos y sañudos. Su aire ga- 

Uenaron de consuelo á Ohregcn^y cuando desfrutaba de una opu* 
lenta fortuna, deda: ,yPara que fuera completa mi suerte^ solo me 
falta que el Señor Rocha viviese, para que viera cuan acertado es* 
tuvo en su vaticinio,^^ El Conde de Valenciana no aguardaba á 
que le pidieran: apenas sabia que un pobre habia muerto, cuan^ 
do se informaba de la familia que dejaba, y la mandaba socor^ 
ros abundantes: ¡alma grande, vive í)ios, y digna de nuestra hon^ 
rosa, y eterna memoria! ff 



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57 
lante, festivo y caballeroso, no menos que el de su esposa, 
joven hermosa á par que amable, le atraían una benevolen- 
ciu genertil é ilimitada. Al presentarse al público en un qui- 
trin manejando por sí mismo los caballos, llerando á su es- 
posa al lado, se poblaba el viento de repetidas y festivas acia* 
macíones; quizá el Monarca de las Españas si hubiera recor- 
rido la plaza de toros de México no habría recibido iguales 
aplausos. ¡Quién sabe hasta qué punto habrían llegado, y caal 
habría sido el desenlace de este drama, si Dios no hubiera man- 
dado en aquellos días uno de ciertos pesares que turban la ale- 
gría, cuando ' nos entregamos inmoderadamente á ella! En la 
noche del día 27 de Agosto y en la siguiente, después de 
haber llovido copiosamente, arrasó el cielo, y cayó una he- 
lada tan fuerte, que perdió todas las sementeras de maíz. Muy 
pronto se anunció una hambre desoladora, porque no teníen. 
do los pueblos anonas ó depósitos de semillas con que su- 
plirse en seroeiantes casos, los hacendados que ' conservaban 
sus semillas en sus trojes, naturalmente avaros y crueles en 
la mayor parte, las subieron de precio, y por esta circuns- 
tancia condenaron á la miseria á millones de infelices, cuyo 
jornal no les alcanzaba para comprar el preciso maíz para 
su . sustento. La memoria de este acontecimiento todavía saca 
lágrimas, porque aun se lloran sus estragos, sintiéndose sus 
. efectos. México en aquella época era una de las ciudades 
mas abundantes de víveres, y el precio de éstos comodísimo; 
mas desde entonces aumentaron de valor, y en estos últimos 
tiempos se han licitado á vender algunos artículos de prime- 
ra necesidad casi por el mismo precio que en Veracruz, prin- 
cipalmente la carne. Esta desgracia inopinada llenó de cons- 
ternación el ánimo del Conde Galvez. Entonces comenzó á 
desarrollar toda la energía de una alma de fuego, y de un 
ánimo noble que desea sinceramente aliviar la miseria. Mos- 
tróse como un padre enmedio de sus hijos, á quienes vé pe- 
recer de necesidad, y no teniendo conque satisfacerla, quisie- 
ra sacarse hasta la última gota de sangre que circula por 
su corassoB para prolongarles por lo menos su existencia. Hí- 
zose instruir del estado en que se hallaba la albóndiga, cu- 
yas puertas se veían rodeadas de infelices que podían maíz 
inútilmente, y apreciaban hasta el tamo, los olotes y las bar- 
reduras: convocó á los principales personages acaudalados, y 
corporaciones de México, para exhortarlos á que cooperaran 
con sus tesoros para redimir al pueblo de la hambre, com- 
prando las semillas para vendérselas al costo, y aun con 
rebaja de éste. Hallábase un día presidiendo una junta de 



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58 

notables y tratando «obre este único amtnto que le absoma 
toda la atención, cuando se le presentaron dos comisionados 
de albóndiga á decirle, qtte no hahia mait abiolutametUe pa^ 
ra él siguiente dia. • • • Entonces, como si lo biriese «in rayo» 
se aturde, se levanta despavorido de su asiento, brotando dos 
hilos de lágrimas de sus ojos, se olvida de na dignidad, y 
atónito, sin sombrero ni bastón se sale precipitado para reco» 
nocer y rectíñcar por vista de ojos aquella noticia que aca^ 
baba de recibir, y que destrozaba su corazón; la c<»icurren* 
cía se. conmueve, se afecta de sus sentimientos, y se presen^ 
ta á Méxioo el espectáculo moa triste que jamá6 babta vistea 
en los años ée conquistado; pero el mas grato á ios ojos de 
Píos y de sus ángeles. . • •. £1 hombre guerrero que habin 
visto con semblante sereno á la muerte en cien batallaa, y 
tal vez la hajna desafiado^ no puede oír la relación de eata^ 
ealamiditd. ¿Qué mas habrian hecho en iguales oircunstan^ 
cias un Tito, un Trajano, un Marco Aurelio, 6 cualquiera de 
esos grandes hombr» nacidoB para hacer las delicias del gé* 
ñero humano? Las providencias dictadas por el Conde— de* 
Galvez en 11 de Ootulnre de 1785, para remediar- las jiece** 
sidades públicas, se hallarán consignadas en el suplemento 4 
la gazeta del M'trtes 18 de Octub^ áe\ mismo año. En la 
misma se vé, que este gefe dio ejemplo de liberalidad, pues 
so solo ofreció dar doce mil pesos que le quedaban de la he* , 
renoía de su pachre, sina sacar á réditos otros cien mil» eoft 
destino al mismo caritativo objeto» Nombró una junta <pie Ha» 
mó de canferendaf^ en la cnal se representó por medie de <itpu« 
tados, el Cabildo secular^ el Consulado, U» Gana(ieroSf huB Mi* 
litares, los Párrocos, el Cabildo eclesiástico, la Minería, los 
Hacendados, y el Público poc medio del Síndico del A3n«ta* 
miento. Por fortuoa de la necios, el Virey tuvo gmmJes y efí- 
eaces cooperadores para sus intentos^ comenzando por los Se- 
ñorea Arzobispo y Obispos del Reino: estoe abrieron sus ar« 
cas, y con magnanimidad de pastores amorosos, franquearon 
cantidades (1) que hoy nos parecerán inmensas, atendida la. 
miseria á que nos han reducido ciertos legisladores del nue^ 
vo cuño, negándoles los diezmos, y autorizando á los Hacen*' 
deros, para que de^en de pagarlos á la Iglesia impuneoiente* 
Entonces hicieron ver prácticamente los Señores Obispos, que 

[1] Pasaron de cuatrodefOos mü pesos los qw distribuyeron 
los Señores Arzobispo, Obispo de Puebla y Mkhoaeén^ para fo^ 
mentar leu siembras y compras de maiioesi exharttmdo á la eoHdad 
con sus pastorales. 



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jie^nejantes á las nubes, si recogen los vapores de la tierra, es 
para convertirlos en lluvias copiosas y benéñcus, qne K» de- 
vuelven con U8t>ra inánita, y todo lo fectindan y alegran. La 
agfiCultnra en la América estaña boy en mancillas, si loa 
juzgadon de capellanías y obras pías no hubiesen servido de 
bancos de avío para fomentarla» • • • íTristes verdades que no 
se confiesan, sino después de que una dolorosa experiencia 
nos ha beCbo sentir incalculables males! £1 Conde de GaL 
T<^z no dormia de noche, ocupado «n el modo de proveer ¿^ 
Mélico de semillas: vélasele subir al observatorio de palacio 
eon frecuencia, para notar el aspecto del cielo: si veta algu. 
Has nubes que anunciaban Uuviasi, se llenaba de gozo, y ma* 
yor era cuando sabili que las necesidades de algim pueblo 
estaban socorridas, y que las sementeras extraordinarias de 
tierra caliente prometian uüa abundante cosecha. Su zeb no 
se limitó á esto solamente: entendió que México era el asi- 
lo y patria común de las demás poblaciones del Reino, quo 
aquejadas de la miseria venían á esta capital ¿ buscar so. 
corros, y nó hallándolos en lo pronto, se hacian gravosos y 
peijudiciales declinando en viciosos; por tal motivo trató de 
darles ocupación honesta, aplicándolos al trabajo de las obras 
publicas, donde pudieran ganar un jornal» con que -se alimen- 
tasen: este pensamiento útilísimo íué apoyada por el Consu- 
lado de comercio, magnifico protector de las obras públicas 
y de los establecimientos mas útiles de México: entonces so 
puso mano á la obra del palacio de Chapul tepec, iniciada al 
Ministro de España por D. Matías de Calvez, como ya be^ 
nijs visto: su hijo adoptó el pensamiento; y como ya ee hu- 
biese . contestado á su excitación conviniendo el Rey en ella, 
menos en cuanto á que en aquel lugar recibiesen los vireyes el 
mando, dirijió al Secretario Marqués de Sonora, la exposición 
siguiente. „Exmó, Señor. — Muy Señor mío: en carta de 20 
de Abril del año próximo pasado, óié cuenta á V. E. el Vi. 
rey D. Matías de Calvez, del deplorable estado en que se ha- 
liaba la casa, cerca y bosque del alcázar de Chapaltepec, 
proponiendo los medios para sus reparos y conservación, y de 
que el Consulado ofirecia veinte mil pesos para la obra, con 
tol de que en aquel sitio se hiciese el recibimiento y entre- 
ga del bastón á los vireyes, y no en S. Cristóbal, 

64. Enterado S¿ M. de todo, se sirvió en real orden de 
19 de Agosto del mismo año, convenir en qc^- se componga 
aquel edificio, y que para ello se hagan dos fiestas de toros, 
aplicando su producto á este efecto, con seis á ocho mil pe- 
sos de la real hacienda, y lo que quisiese dar el Consulado,* 



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^0 
pero DO en quo se ejecutase en aquel parage la entrega del 
bastón de los vireyes. 

65. En su consecuencia mandó la Audiencia gobernadora, 
que la citada real orden con los antecedentes pasasen al fis- 
cal de real hacienda. Este Ministro pidió se tomase razón 
en el tribunal de cuentas, . como está mandado: que se agre« 
gasen al expediente los planos presentados por el comisiona- 
do, con sus consultas, y que todo volviese á su vista. 

66. Asi se resolvió previniendo informase previamente el 
Consulado. Este lo ejecutó exponiendo, que respecto á ha. 
liarse en la necesidad de construir casa en S. Cristóbal pa-« 
ra el recibimiento de los vireyes, no le quedaba arbitrio pa- 
ra concurrir al edificio del alcázar de Chapultepec. 

67. El fiscal con presencia de todo, tenia pedido, que res- 
pecto á lo que exponia aquel tribunal, á que el parage en 
que estaba situado el que hoy existe, no era muy á propósi- 
to para el recreo y desahogo do los vireyes, por su lobreguez 
y aires infestados: á que cuando el Virey D. Matias de Gal- 
vez dio cuenta á S. M. de lo expresado, no lo habia ejecu- 
tado con testimonio del expediente, se sacase inmediatamente 
y remitiese á manos de V. E., exponiendo igualmente que le 
p^recia mas acertado el que se vendiese el sitio en el esta- 
do que actualmente tenia en pública subasta, con ahorro de 
tantos y tan ciertos gastos de la real hacienda, poniéndose, 
por condición que el comprador no perjudicase al molino de 
pólvora con edificios contiguos, ni obras que cediesen en su 
daño, 

68. Sacándose estaba el testimonio, cuando llegué y tocné 
posesión de este gobierno; pero habiendo pedido el expedien- 
to, y enterádome de cuanto producia, pasé en persona á Cha-., 
pultepec, y después de haber registrado con especial cuidado 
y reflexión el sitio, y advertido en él muy ventajosas posi- 
ciones para que los vireyes logren sin alejarse de esta oa pi- 
ta!, un alivio y desahogo en sus tareas y fatigas de gobier- 
no: consecuente á la real orden de 15 de Agosto del año 
próximo pasado, y considerando que por la total ruina del pa- 
lacio, era imposible aprovechar cosa alguna; resolví se proce- 
diese desde luego á fabricar una casa de campo sencilla, en 
el parage que prefirieron los maestros de arquitectura, por la 
pureza del aire y agradable vista que desde él se desfruta de 
aquel hermoso, y dilatado valle, nombrando para la formación 
de planos, dirección y^! conclusión de la obra, al Teniente co- 
ronel do infantería é ingeniero ordinario, D. Francisco Bam- 
biteli, con prevención de que sin perder de vista el decoro. 



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61 
flolídez y extensión que correspondía á esta clase, procurara 
evitar ornatos superfluos, y gastos que no fuesen inexcusables; 
y considerando ser justo abonar á este ofícial el costo del car- 
ruage que desde luego diariamente necesitaba para reconocer 
aquel terreno, comenzar y s^^guir la obra, previne al Tenien- 
te de milicias D. Marcos Barrio, á quien igualmente nombré 
por Tesorero pagador de ella, ministrase semanaria ó mensal* 
mente, previo recibo, lo que invirtiese en esto, ademas de la 
gratificación que por su grado le tocaba. Para esto mandé 
á los oficiales reales entregasen á dicbo Barrio dos mil pe- 
sos á cuenta de los ocho mil que permite S, M. se saquen 
de la real hacienda, reservando gratificar á éste con alguna 
ayuda de costa moderada sobre los quinientos pesos que go-' 
za de sueldo, según viese que desempeñaba esta comisión (1). 

69. De lo expuesto se impondrá V. £• por el adjunto tes- 
timonio de todo el expediente, con el que espero se sirva dar 
cuenta á S, M., suplicándole que respecto de no poderse ve- 
rificar en el presente año las corridas de toros, con cuyos 
productos se han de costear estas obras, por ser regular que 
en el próximo Noviembre tenga la ciudad las acostumbradas 
para indemnizarse de los gastos de las fíinciones de mi en- 
trada; tenga á bien permitir que estas cajas reales suplan en- 
tretanto la6 cantidades que se necesiten en calidad de rein- 
tegro del indicado arbitrio, sobre el que estaré muy á la mi- 
ra; é igualmente que en el caso de no ser suficientes los cau- 
dales que estas dos corridas produzcan, se sirva conceder las 
demás que sean necesarias para complemento de lo que im- 
porte esta obra, ó se digne resolver lo que sea mas de su 
soberano agrado. Dios, dcc. México 27 de Julio de 1765.:— 
Exmo. Sr. D. José Galvez (2).» 

70. Hé tenido mucho cuidado de insertar esta clase de 
documentos á la letia, porque la construcción de este pala. 
cío ha sido glosada de una manera poco fiívorable al Conde 
de Galvez, y no sin ñindamento. Que D. Matias de Galvez, 
y lo mismo su hijo hubiesen pretendido tener una casa de cam- 
po donde espaciar el ánimo después de la continua fatiga que 
causa el despacho de multitud de negocios de toda especie; 
ya lo entiendo, y está en el orden. Los arzobispos con me- 
nor motivo, porque eran menores sus ocupaciones que las de 

[1] Hasta 26 de Enero de 1787, iban gastados de cuenta 
de la real hacienda 128.77 pesos. Caria de la Audiencia ga^ 
hemadora, núm, 97. tóm, 141. 
• [2] Carta núm. 91, tóm. 137. 



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los vire^rcs, tenían su casa en Tacubaya, y nadi» se loa te. 
nía á mal; pero haber construido una verdadera fortaleza do- 
minante á México, coa todaa las reglas de la fortiñcacion: 
haber tomado en esto el mayor empeño, activando^ la obra sin 
pérdida de momentos, avanzándose á tomar la» crecidas sumas 
de dinero que importó la obra, sin contar con la voluntad ex- 
presa del Roy, en tiempos es. que los vireyes no osaban gas- 
tar ni un maravedí extraordinariamente sin expresa licencia 
de la corte; sin duda dá motivos para sospeetiar de la pureza 
de intención del Conde de G>alvez, y muy mas fijndados que 
los que tuvo el Sr, Palafox pnra separar del mando al Duque 
de Escalona. Al mismo tiempo que emprendía esta obra el 
Conde de Galvez, hacia los mayores etfuerzps por ganarse 
una popularidad hasta entonces desconocido, y que mancilla, 
bu, por no decir prostituía, la alta dignidad de Vi rey. ¿Qué 
es esto de dar gusto al populacho en barullo, para gír»r en 
un quitiin en derredor de la plaza de toros, como pudiera 
Nerón en la de Roma pava ganar aplauso;»? ¿Qué sentarse al 
lado de una mugevzuela banderíliera, oon agravio de la d&<- 
cencia pública, y aun de su misma esposa que W presencia- 
bu? Estos hechos que no harían honor á un joven particular 
y casquilucio^ degradaban inftnito á un Virey, imagen del So- 
berano, modek> de cireunspecoion y decoro. ¿Qué es esto, en 
fin, de hacei* un convite en la azotea de palacio á los rnilí^ 
tares del regimiento de Zamora, para celebrar el acto de sen* 
tar plaza de soldado el hijo primogénito del Virey, andando 
do brazo en brazo entre i^s soldadbe y granaderos de aqoel 
famoso regimiento? A la verdad, esto induce creer que en 
estas operacienes extravagantes se llevaban miras; 6 cuando 
mis favorablemente puede pensarse, es menester dlecír que el Vi- 
rey había perdida el juicio, y que necesitaba de un mno tual 
imponen las leyes á u» joven disipado y entre^da i franca, 
chelas, comperándolo con un< furioso armado de una espada. 3o* 
bre estas refexionea pueden anadífse Ihs que el- mismo Cal- 
vez ministra en su exposición dirigida al Imnistro bajo el nám^ 
600, que se lee inserta en el tóm. t89 de la oorrespondeni- 
cia de les vireyes; en la que pide se le apruebe la gmn fe- 
choría que cometió quitando á tres reo» casi del pie del pa- 
tíbulo, que iban á ser ejecutados por sus crímenei» de orden 
del tribunal de la Acordada. Este documento escrito con- mu- 
oha fctlsed^d, merece (ransGribiroe á la letra, h> mismo que 
los anteriores. Dice asi (1): „Muy eeíior mió: las* enferme- 

[1] El membrete de esta ewkí dice: „El' Vtfey^ dé Nwwt,-^ 

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68 
Aldea epidémicas con que Dios ha querido haeer mas grave 
el azote de la hambre que ya aflijia á este infeliz reino, tras* 
cendieron también á mi familia,^^ 

71. ^Con este motivo la retiré á una casa de campo lia* 
roada aqui el Petuüf distante una legua de esta capital, por 
el corto tiempo de la primera semana de Pasión. La necesi- 
dad de asistir el sábado de ella á la visita general de cár- 
celes, me hizo restituir á México aquel mismo dia por la ma- 
Hana* Bl camino pasa por el Ejido de Concha, lugar desti* 
nado para las ejecuciones capitales del real tribunal de la 
Acordada. 

72. Al salir yo de la alameda de S. Cosme, me encontré 
con un pueblo inmenso que acompañaba al suplicio tres reos 
tondenados por ladrones y homicidas^ cuyos nombres según des. 
pues rae he informado son, AnUmio ArixmenéU, José Venancio 
SotelOf y Francisco Gutiérrez, Quise desde luego detenerme y 
retroceder; pero los dos dragones batidores que me llevaban 
bastante delantera, hablan empezado á separar las gentes del 
concurso para que yo pasase, y con su presencia hicieron ad* 
vertir la mia. Temí que el volverme atrás después de ser des* 
cubierto, no sería propio de la dignidad de mí empleo. Sa* 
ben estos vasallos del Rey, que S. M. es dueño de sus vidas 
(2): creen que el Virey representa aqui su real persona, y 
juzgan que en él residen todas sus altas facultades. En es* 
ta inteligencia empezaron á clamar y pedir el perdón de los 
delincuentes. Venia yo á caballo: estaba á la vist i de cuan* 
tos apellidaban gracia, y no tenia con quien consultar en se* 
majante compromiso: recelaba por una parte sobrepasar mis 

España dá cuenta dd extraordinario caso ocurrido con motivo 
de haberse encontrado inesperadamente él sábado de Ramos por 
la mañana, con tres reos de la Acordada que llevaban al último 
suplicio.^ No ñté impensado d caso^ fué convinado de antema* 
no. La ejecucum se hada á las once ó diez y media de la mtu 
ñaña, hora en que él Virey debia estar en la Audiencia de eti'^ 
qu^a, para hacer la visita general de cárceles; si no lo estuvo, 
como debió, fué por aguardar que se hiciera hora de salir al en* 
euentro. Sabia que en aquel dia se debia hacer esta ejecución, 
pues no sólo se le daba parte á los vireyes del dia en que en- 
traban los reos en capilla, sino que se les pedia auxüio para 
las ejecuciones, y asi no fué impensado el lance, sino muy medi* 
lado. 

[2] Apenas creen esta consta los mas palurdos y zafos dd 
comipo* 

TOM. in. 9. 



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é inf 

y de 1^ eih^ 
^ la aoQj. 
«■ caso tan ínespenu 
■ ^ afieilQS desgF9- 
^áft F. £. Hago i los 
d* las nyaa, té am 
«I goBeroao, ^ 
ét la latría y 
fM dign^Q^oae 
V ofeeto en e| 
lai^ eoiieeda U> 
?■ para al eaeafinieii^ 
•e arta de beaigoú 
a» eo ei^ 
el Boiobi^ 
Nueeu 

ooQ la ref^ 

ái V. S. de 28 de 

ai 11^ en aprobar 

suspender la eje». 

tns reos que cons^ 

certfeda, en el díe 

& JL de su ^oUh 

4 loa refendosy con- 

áa ^(aa tiabsjen en 

T cadbMaa en cali* 



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Hdefotiio, & de Agosto dé 1786. — S&mra.^ Ia lib^iteion áé 
los tres reos puso en alama é^ todo ei i^ino: era mi hecho 
Huevo^ exlraordinario, y que jamas se había TÍsfo desdo k oott« 
quista; fué un acto de la soberanía qué solo debe e¡ereitarso 
en círcnnstaBcias muy estrechantes, y con la posible^ sobrie- 
dad; aquí fué á par de escandaloso, inóti); porque dos de loo 
reos reincidieron en sus crímenes, y al ñtt murieron en el misw 
mo patibuio de dbmle fueron Substraídos, reportando en el í\io* 
ro interno sus crímenes^ el que sin fbndámenlo le» proporción 
nó la ocasión do voirer á delinquir. Reuniendo este hecho con 
los anteriores de popularidad, hicieron que muchos • escribiese* 
á la corto ptesagíando uno sublevación^ cuyo resultado fbeso 
la independencia, ejemplar muy reciento en* los Bsl^dos^Uniw 
dos del Norte. Si por estos medio» so proposo hacerla el 
€?ondo de Cralvez, se equivocó torpemente^ La* Nüeva-EUrpafla 
Bo estaba en estado de resistir la invasión de lli España an« 
tiguat tenia mucha fuerta con que sul^u§:ar á Ib América, y 
tas escuadras ñuncesa y españbla reunidas, habría» sojuzga* 
dola sin la menor diñcuítad. Para reaii^aioe esta grande olnra, 
lueron necesarios todos los sucesos del ano^ de 1608, y qae la 
España hubiese sido acefalada; sin embargo de esto, y redu^ 
«ida á Cádiz y ¿ la- íslitt' de Leon^ no^ le ftdtaron- quince mil 
expedicionarios que mandamos, con> oti*as ft^rssas amadas # 
Caracas y al Perú, que se calcuiaron por todb en mas dc^ 
cincuenta mil españoles. Sea por kf que se quiera, los pesa, 
fes que- desde entonces comenzó' á sentir el Conde de Galvez; 
y reprensiones^ secretacrque se cree recibió dé la corte de Ma*> 
dríd, su ánimo comenzó á decaer, y aquel hombre robusto que 
parecía el Réfeules d& Ifei juventud, y que prometía una Ion. 
gevidad, se marohitó' y dejó reP eit palmeo triste, abatido^ y 
sumergido- en una roelhncolíu profunda: sn vista- en este es^ 
isado aftaifceba lágrima» al pueblo que lo amaba coréialmenw 
te, y hacia- sítíceros Votos al- cielo por so salOdi Todos ha- 
biaban- áet esmero con que- había procurado^ librdrlii do Ibs' ri* 
gores de la htimbre: el Conde db (Solvez es todavía^ asunto 
de las- conversaciones en todiis las reuniones, y enlao che* 
«as dé los mas infelices se recuerdan' sus* hechos' eM suspi* 
ros- afectuosos; cierto que lo mei^eia por sus prendes^ y quo 
ente es un tributo de justicia- que México le paga^. ¡Oh! si 
esta cara patria llegase un día á verse eü los oonffietost dé 
1786, 3^' conjuro á 8us gobernantes á que lean entre variits 
cartas la que diriffió al Ministro bajo el n6m. M2; tdm. 138; 
en que reñerA la» providencias que dictó para'Wbraré los me- 
xicanoo de los rigores do la hambUB: su lectwa me ha coft^ 



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6é 

de la real Audiencia fué paciiko; dedicóse d tomar muchas 
providencias relativas al adorno de México, y trabajó no po« 
co en que la ciudad estuviese bien alumbrada; mas este gran 
proyecto que suponía fondos y arreglo de ellos, demandaba mu- 
cha meditación y tiempo, que se reservó para otro posterior. 

GOBIERNO DE D. BERNARDO DE GALVEZ, 
Conde de Calvez. 



63. Despucs de conseguidas las victorias de que hemos 
hablado en la Movila y Panzacola, este ^,eÍG habia obteni- 
do las condecoraciones que eran consiguientes á la alta pro- 
tección que le dispensaba su tio el Marqués de Sonora» Su 
nombre era bien conocido, no solo en México, sino también 
en tierra dentro, pues ademas de que aquí habia comenzado 
su carrera militar concediéndole los primeros grados el Mar. 
qués de Croix, habia obtenido mando militar en Durango, y 
hecho la campaña contra las naciones bárbaras del departa, 
mentó de Chihuahua, donde dio pruebas de su valor. Tenia 
por tanto, muchos amigos entre los mexicanos, y que él se 
habia hecho por su liberalidad, genia popular y festivo, pro- 
pio de un joven alegre y disipado. Cuando ocurrió la muer- 
te de su padre D. Matias, se hallaba de Gobernador de la 
Habana, donde recibió el nombramiento de Virey. Aceleróse 
á venir á ocupar este puesto del que tomó posesión en 17 
de Junio de 1765. Jamas un Virey fué mas bien recibido ni 
aclamado hasta por el último del pueblo; recibió de todas 
las clases del estado, las mayores demostraciones de aprecio: 
los grandes se las hacian por las consideraciones de su tio, 
y los pobres porque él sabia mostrar una aura popular des. 
conocida hasta entonces en los vireyes, que creían propio de 
su dignidad mostrarse circunspectos y sañudos. Su aire ga- 

Uenaron de consuelo á Ohregon, y cuando desfrutaba de una opu» 
lenta fortuna, decia: j,Para que fuera compma mi suerte^ solo me 
falta que d Señor Rocha tmiese, para que viera cuan acertado es* 
tuw en su vatidnio,^^ El Conde de Valenciana no aguardaba á 
que le pidieran: apenas sabia que un pobre habia muerto^ cuanm 
do se informaba de la familia que dejaba, y la mandaba socor*^ 
ros abundantes: ¡alma grande, vive Dtos, y digna de nuestra hon^ 
rosa, y eterna memoria! ff 



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57 

lante, festivo y caballeroso, no menos que el de su esposa, 
joven hermosa á par que amable, le atraían una benevolen- 
cia generiil é ilimitada. Al presentarse al publico en un qui- 
trtn manejando por sí mismo los caballos, 11er ando á su es* 
posa al lado, se poblaba el viento de repetidas y festivas acla« 
maciones; quizá el Monarca de las Españas si hubiera recor- 
rido la plaza de toros de México no habría recibido iguales 
aplausos. ¡Quién sabe hasta qué punto habrían llegado, y cual 
habría sido el desenlace de este drama, sí Dios no hubiera man- 
dado en aquellos días uno de ciertos pesares que turban la ale- 
gria, cuando nos entregamos inmoderadamente á ella! En la 
noche del día 27 de Agosto y en la siguiente, después de 
haber llovido copiosamente, arrasó el cielo, y cayó una he- 
lada tan fuerte, que perdió todas las senientenis de maíz. Muy 
pronto se anunció una hambre desoladora, porque no tenieu- 
do los pueblos anonas ó depósitos de semillas con que su- 
plirse en semejantes casos, los hacendados que conservaban 
sus semillas en sus trojes, naturalmente avaros y crueles en 
la mayor parte, las subieron de precio, y por esta circuns- 
tancia condenaron á la miseria á millones de infelices, cuyo 
jornal no les alcanzaba para comprar el preciso maíz para 
su . sustento. La memoria de este acontecimiento todavía saca 
fógrimas, porque aun se lloran sus estragos, sintiéndose sus 
. efectos. México en aquella época era una de las ciudades 
mas abundantes de víveres, y el precio de éstos comodisirao; 
mas desde entonces aumentaron de valor, y en estos últimos 
tiempos se han lleudo á vender algunos artículos de prime- 
ra necesidad casi por el mismo precio que en Veracruz, prin- 
cipalmente la carne. Esta desgracia inopinada llenó de cons- 
ternación el ánimo del Conde Galvez. Entonces comenzó á 
desarrollar toda la energía de una alma de fuego, y de un 
ánimo noble que desea sinceramente aliviar la miseria. Mos- 
tróse como un padre enmedio de sus hijos, á quienes vé pe* 
recer de necesidad, y no teniendo conque satisfacerla, quisie- 
ra sacarse hasta la última gota de sangre que circula por 
su corazón para prolongarles por lo menos su existencia. Hí- 
zose instruir del estado en que se hallaba la albóndiga, cu. 
yas puertas se veían rodeadas de infelices que podían maíz 
inútilmente, y apreciaban hasta el tamo, los olotes y las bar- 
reduras: convocó á los principales personages acaudalados, y 
corporaciones de México, para exhortarlos á que cooperaran 
con sus tesoros para redimir al pueblo de la hambre, com- 
prando las semillas para vendérselas al costo, y aun con 
rebaja de éste. Hallábase un día presidiendo una junta de 



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5S 

notables j tratando «obre este único asunte que le absonria 
toda ta atención, (mando se le presentaron dos comisionado» 
de albóndiga á decirle, que no había mait í^solutamefUe pa^ 
ra el siguiente éia,**. Entonces, como si lo biriese tin rayo» 
se aturde, se levanta despavorido de su aéiento, brotando dos 
hilos de lágrimas de sus ojos, se olvida de «la dignidad, y 
atónito, sin sombrero ni bastón se sale precipitado para reco* 
nocer y rectiñcar por vista de ojos aquella noticia que aCa-^ 
baba de recibir, y que destrozaba su corazón; la amcurrém 
cía se. conmueve, se afecta de sus sentimientos, y se presen* 
ta á México el espectáculo mas triste que jamás babia vista 
en los años de conquistado; pero el mas grato á los ojos de 
J>ios y de sus ángeles. •••^ El bombre gueirero que babia 
visto con semblante sereno á la muerte en cien batallas, y 
tal vez la hajna desafiado» no puede oír la relación de esta, 
ealamiditd. ¿Qué mas habrían hecho en iguales circunstan-*' 
cias un Tito, un Trajano, un Marco Aurelio, 6 cualquiera de- 
esos grandes hombres nacidos para hacer las delioias del gé* 
ñero humano? Las providencias dictadas por el Conde-ée- 
Galves en 11 de Octubre de 1785, para remediar las nece- 
sidades públicas» se hallarán consignadas en el «uplemento á 
1a gazeta del Martes 18 de Octubre ée\ mismo año. En la 
nisma se vé, que este geíe dio ejemplo de liberalidad, pues 
Bo solo ofreció dar doce mil pesos que le quedaban de la he- , 
rencia de su pacbre, sina sacar á réditos otros cien mil, co& 
destino al mismo caritativo objetow Nombró una junta que Ha* 
Bió de conjerencia^f eai la cual se representó por media de étpü« 
tados, el Cabildo secular, el Consulado» hm Ganaderos» les Mi* 
litares, los Párrocos, el Cabildo eclesiástico, la Minería» los 
Hacendados, y el Publico poc medio del Síndico del Ayunta- 
miento. Por fortufla de la nación, el Virey tuve grandes y efí« 
eaces cooperadores para sus intento^ comenzando por los Se- 
ñores Arzobispo y Obispos del Reino: estos abrteron sus ar<* 
cas, y con magnanimidad de pastores amorosos, franquearon 
cantidades (1) que hay nos parecerán inmensas, atendida la. 
miseria á que nos han reducido ciertos legisladores del nue^ 
vo cuño, negándoles los diezmos» y aulorízando á los Hacón^ 
deros, para que dejen de pagarlos á la Iglesia impuneoiente* 
Entonces hicieron ver prácticamente los Señores Obispos» que 

[1] Pasaron de cuatrociertíos mü pesos los que déskibuperof^ 
los Señores ArzobispOf Obispo de Puebla y Michoacéñf para fo^ 
mentar las siembrca y compras de maiíXSi exkorUmdo á la caridad 
con sus pastorales. 



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16f» 
ifehiejaniés á }as trabes, si recogen ida vapores de la tierra, tm 
para convertirlos en lluvias copiosas y benéñcut, qne los de« 
vuelven oon uén-ra infinita, y todo lo fecnndaii y alegran. La 
agricultura en la América estaría hoy en mancillas, si Km 
juzgados de capellanías y obras pias no hubiesen servido de 
bancos de avío para fomentarla* • • • íTristes verdades que nu 
se confiesan, sino después de que ana dolorosa experiencia 
nos ha heCho sentir incalculables males! El Conde de Gal. 
T^z no dormía de noche, ocupado en el modo de proveer ár 
México de semillas: vélasele subir al observatorio de palacio 
con frecuencia, para notar el «»pecto del cielo: si veta algu. 
ñas nubes que anunciaban lluvias, se llenaba de goso, y ma* 
yor era cuando sabia que tas necesidades de algim pueblo 
estaban socorridas, y que las sementeras extraordinarias de 
tierra caliente prometian utta abundante cosecha. Su zek> no 
se limitó á esto solamente: entendió que México era el asi- 
lo y patria común de las demás poblaciones del Reino, quo 
aquejadas de la miseria venian á esta capital á buscar so. 
corros, y nó hallándolos en lo pronto, so hacian gravosos y 
perjudiciales declinando en viciosos; por tal motivo trató de 
darles ocupación honesta, aplicándolos al trabajo de las obras 
públicas, donde pudieran ganar un jornal con que -se alimen- 
tasen: este pensamiento útilísimo íué apoyado por el Oonsu-* 
lado de comercio, magnifico protector de las obras páblicas 
y de los establecimientos mas útiles de México: entonce se 
puso mano á la obra del palacio de Chapultepec, iniciada al 
Ministro de España por D. Matías de Galvez, como ya he« 
nijs visto: su hijo adoptó el pensamiento; y como ya se bu* 
bieae. conteÉlado á su excitación conviniendo el Rey en ella, 
menos en cuanto á que en aquel lugar reciñesen los vireye» el 
mando, diríjió al Secretario Marqués de Sonora, la exposición 
siguiente. „Exmó. Señor. — Muy Señor mió: en carta de 20 
de Abril del año próximo pasado, dio cuenta á V. E. el Vi« 
rey D. Matias de Galvez, del deplorable estado en que se ha- 
llaba la casa, cerca y bosque del alcázar de Chapultepec, 
proponieiHio los medios para sus reparos y conservación, y de 
que el Consulado ofrecía veinte mil pesos para la obra, con 
tal de que en aquel sitio se hiciese el recibimiento y entre- 
ga del bastón á los vireyes, y no en S. Cristóbal. 

64. Enterado S* M. de todo, se sirvió en real órd^i de 
19 de Agosto del mismo año, convenir en qü^^ se componga 
aquel edificio, y qoe para ello se bagan dos fiestas de iorosy 
aplicando su producto á este efócto, con seis ú ocho tníl pe- 
sos de la real hacienda, y lo qu« quisiese dar el C<Hisulado; 



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«o 

pero DO en quo se ejecutase en aqnel parage la entrega del 
bastón de los vireyes. 

65. En su consecuencia mandó la Audiencia gobernadora, 
que la citada real orden con los antecedentes pasasen al fis- 
cal de real hacienda. Este Ministro pidió se tomase razón 
en el tribunal de cuentas, . como está mandado: que se agre» 
gasen al expediente los planos presentados por el comisiona- 
do, con sus consultas, y que todo volviese á su vista, 

66. Asi se resolvió previniendo informase previamente el 
Consulado. Este lo ejecutó exponiendo, que respecto á ha- 
llarse en la necesidad de construir casa en S. Cristóbal pa<-« 
ra el recibimiento de los vireyes, no le quedaba arbitrio pa- 
ra concurrir al edificio del alcázar de Chapultepec. 

67. Ei fiscal con presencia de todo, tenia pedido, que res- 
pecto á lo que exponía aquel tribunal, á que el parage en 
que estaba situado el que hoy existe, no era muy á propósi- 
to para el recreo y desahogo de los vireyes, por su lobreguez 
y aires infestados: á que cuando el Virey D. Matias de Gal- 
vez dio cuenta á S« M, de lo expresado, no lo habia ejecu- 
tado con testimonio del expediente, se sacase inmediatamente 
Y remitiese á manos de V. £., exponiendo igualmente que le 
ptrecia mas acertado el que se vendiese el sitio en el esta- 
do que actualmente tenia en pública subasta, con ahorro de 
tantos y tan ciertos gastos de la real hacienda, poniéndose, 
por condición que el comprador no perjudicase al molino de 
pólvora con edificios contiguos, ni obras que cediesen en su 
daño. 

68. Sacándose estaba el testimonio, cuando llegué y tomé 
posesión de este gobierno; pero habiendo pedido el expedien- 
to, y enterádome de cuanto producia, pasé en persona á Cha-, 
pultepec, y después de haber registrado con especial cuidado 
y reflexión el sitio, y advertido en él muy ventajosas posi- 
ciones para que los vireyes logren sin alejarse de esta capí-, 
tal, un alivio y desahogo en sus tareas y fatigas de gobier- 
no: consecuente á la real orden de 15 de Agosto del año 
próximo pasado, y considerando que por la total ruina del pa- 
lacio, era imposible aprovechar cosa alguna; resolví se proce* 
diese desde luego á fabricar una casa de campo sencilla, «n 
el parage que prefirieron los maestros de arquitectura, por la 
pureza del aire y agradable vista que desde él se desfruta de 
aquel hermoso y dilatado valle, nombrando para la formación 
de planos, dirección y ^conclusión de la obra, al Teniente co- 
ronel de infantería é ingeniero ordinario, D. Francisce Bam- 
biteli, con prevención de que sin perder de vista el decoro. 



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61 
aolídez y extensión que correspondía á esta clase, procurara 
evitar ornatos superfluos, y gastos que no fuesen inexcusables; 
y considerando ser justo abonar á este oficial el costo del car- 
ruage que desde luego diariamente necesitaba para reconocer 
aquel terreno, comenzar y seguir la obra, previne al Tenien- 
te de milicias D. Marcos Barrio, á quien igualmente nombré 
por Tesorero pagador de ella, ministrase semanaria ó mensaU 
mente, previo recibo, lo que invirtiese en esto, ademas de la 
gratificación que por su grado le tocaba. Para esto mandé 
á los oficiales reales entregasen á dicbo Barrio dos mil pe. 
sos á cuenta de los ocho mil que permite S, M. se saquen 
de la real hacienda, reservando gratificar á éste con alguna 
ayuda de costa moderada sobre los quinientos pesos que go-> 
za de sueldo, según viese que desempeñaba esta comisión (1); 

69. De lo expuesto se impondrá V. E. por el adjunto tes* 
timonio de todo el expediente, con el que espero se sirva dar 
cuenta á S. M., suplicándole que respecto de no poderse ve. 
rifícar en el presente año las corridas de toros, con cuyos 
productos se han de costear estsis obras, por ser regular que 
en el próximo Noviembre tenga la ciudad las acostumbradas 
para indemnizarse de los gastos de las fijnciones de mi en- 
trada; tenga á bien permitir que estas cajas reales suplan en* 
tretanto las cantidades que se necesiten en calidad de rein- 
tegro del indicado arbitrio, sobre el que estaré muy á la mi- 
ra; é igualmente que en el caso de no ser suficientes los cau- 
dales que estas dos corridas produzcan, se sirva conceder las 
demás que sean necesarias para complemento de lo que im- 
porte esta obra, ó se digne resolver lo que sea mas de su 
soberano agrado. Dios, 6¿e. México 27 de Julio de 1765.^— 
Exmo. Sr. D. José Galvez (2).» 

70. Hé tenido mucho cuidado de insertar esta clase de 
documentos á la letia, porque la construcción de este pala- 
cio ha sido glosada de una manera poco favorable al Conde 
de Galvez, y no sin fundamento. Que D. Matias de Galvez, 
y lo mismo su hijo hubiesen pretendido tener una casa de cam- 
po donde espaciar el ánimo después de la continua fatiga que 
causa el despacho de multitud de negocios de toda especie; 
ya lo entiendo, y está en el orden. Los arzobispos con me- 
nor motivo, porque eran menores sus ocupaciones que las de 

[1] Hasta 26 de Enero de 1767, iban gastados de cuenta 
de la real hacienda 128.77 pesos. Carta de la Audiencia ga- 
hemadoraj núm, 97. tám. 141. 
• [2] Carta núm. 91, (dm. 137. 



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los vireycs, tenían so casa en Taculnya, y nacli» se los te. 
ma á mal; pero baber coostniido una verdadera fortaleza do» 
minante á México, eoa todas las reglas de la fortificación: 
haber tomado en esto el mayor empeño» activando la obra sin 
pérdida de momentos, avanzándose á tomar las crecidas sumas 
dtí dinero que importó la obra, sin contar con la voluntad ex- 
presa del Roy, en tiempos ea. que los vireyes no os&ban gas* 
tar ni un maravedí extraordinariamente sin expresa licencia 
de la corte; sin duda dá motivos para sospeeliar de la pureza 
de intención del Conde de Gblvez» y muy mas fíindados quo 
los que tuvo el Sr, Palafbx para separar del mando al Duque 
de Escalona. Al mismo tiempo que emprendía esla obm el 
Conde de Galvez, hacia los mayores ^uerzps por ganarse 
una popu4arid;id hasta entonces desconocido, y que mancilla. 
b;t, por no decir prostituía, la alta dignidad de Virey. ¿Qué 
es esto de dar gusto al populacho en barullo, para girar en 
un quitiin en derredor de la plaza de toros, como pudiera 
Nerón en la de Roma para ganar aplausos? ¿Qué sentarse al 
lado de una mugevzuela banderillera, con agravio de la de*- 
cencia pública, y aun de su midma esposa que la presencia, 
bu? Estos hechos que no harían houof á ua joven particular 
y casquilucio^ degradaban infinito á un Virey, imagen del So- 
berano, modelo de circunspección y decoro. ¿Qué es esto» en 
fin, de hacei* un convite en ta azotea de palacio á los mili, 
tares del regimiento de Zamora, para ceMbrar el acto de sen* 
tnr plaza de soldado el hijo primogénito del Virey, andando 
do brajso en brazo entre los solda^M y granaderos de aqoel 
famoso regimiento? A la verdad, esto induce creer que en 
estas operaciones extravagantes se Uevaban miras; 6 cuando 
m is favorablemente puede pensarse, es menester diecir que el Vi* 
rey habia perdido el juicio, y que necesitaba <te un fireno tual 
imponen las leyes á un joven disipado y entregada i franca, 
chelas, comparándolo con un fiíríoso armado de una espada. So. 
bre estas reflexiones pueden «fiadirae IhS que el mtsmo Gul- 
vez ministra en su exposición dirigida al IVfinistro bajo el nám^ 
600, que se lee inserta en el tónw 189 de la oorrespondeni- 
cia de los vireyes, en la que pide se le apraebe la gran fe- 
choría que cometió quitando á tres reo» casi del pie del pa* 
ttbalo, que iban á ser ejecutados por sus crímenes de orden 
del tribunal de la Acordada. Este documento escrito con- mu- 
cha fiilsed^d, merece transcribítve á U letra, h» mismo que 
los anteriores. Dice asi (1^)& „Muy señor mío: las' enferme. 

[1] El membrete de esta earta dice: „£^' Viret^ dé Nueon-^ 

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68 
Aldea epidémicas con que Dios ha querido haeer mas grave 
el azote de la hambre que ya aflijia á este infeliz reino, tras* 
cendieron también á mi familia, ^^ 

71. ^Con este motivo la retiré á una casa de campo Ha* 
roada aqui el Petuüf distante una legua de esta capital, por 
•1 corto tiempo de la primera semana de Pasión. La necesi. 
dad de asistir el sábado de ella á la visita general de cara- 
coles, me hizo restituir á México aquel mismo dia por la ma- 
siana* Bl camino pasa por el Ejido de Concha, lugar desti* 
nado para las ejecuciones capitales del real tribunal de la 
Acordada. 

72. Al salir yo de la alameda de S. Cosme, me encontré 
con un pueblo inmenso que acompañaba al suplicio tres reos 
€ondenados por ladrones y homicidas^ cuyos nombres según des. 
pues rae he informado son, Antonio Arizmendi, José Venancio 
Soteloy y Francisco Gutiérrez. Quise desde luego detenerme y 
retroceder; pero los dos dragones batidores que me llevaban 
bastante delantera, hablan empezado á separar las gentes del 
concurso para que yo pasase, y con su presencia hicieron ad* 
vertir la mia. Temí que el volverme atrás después de ser des- 
cubierto, no seria propio de la dignidad de mi empleo. Sa- 
ben estos vasallos del Rey, que S. M. es duemo de sus vidas 
(2): creen que el Virey representa aqui su real persona, y 
juzgan que en él residen todas sus altas facultades. En es- 
ta inteligencia empezaron á clamar y pedir el perdón de los 
delincuentes. Venia yo á caballo: estaba á la vist i de cuan- 
tos apellidaban gracia, y no tenia con quien consultar en se- 
mejante compromiso: recelaba por una parte sobrepasar mis 

España dá cuenta del extraordinario caso ocurrido con motivo 
de haberse encontrado inesperadamente el sábado de Ramos por 
la mañana^ con tres reos de la Acordada que llevaban al último 
suplido.^ No fué impensado d caso, fué convinado ele aniema* 
no. La ejecucum se hacia á las once ó diez y media de la ma^ 
nana, hora en que el Virey debia estar en la Audiencia de eti'^ 
queia, para hacer la visita general de cárceles; si no lo estuvo, 
como debió, fué por aguardar que se hiciera hora de salir al en* 
euentro. Sabia que en aquel dia se debia hacer esta ejecución, 
pues no solo se le daba parle á los vireyes del dia en que en- 
trí^n los reos en copula, sino que se les pedia auxilio para 
las ejecuciones, y asi no fué impensado él lance^ sino muy medi» 
iodo. 

[2] Apenas creen esta consta los mas palurdos y zafios del 
campo* 

TOM. m. 9* 



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0é 

táfi^kñi^ f» j>d g c<M»Jteado á loa grijU» ie U máiUMá^ pogt 
otr^ teowa» d <|ue creyéiidoopue oom «i^ufoiidwd «ifici^jate me atii^ 
huyesen demasiada dureza de «HMrazon en n» bap^le» ^ dos» 
trajr de un golpe toda la ¿til ilusión (eoo ^«e nüra^ la dig- 
nidad que ejer^Bo <1). En <B«fee coBtm^te do i«&fl|NLÍpnes, é in^ 
teriormepjtp ooi^iiternailo ba^ta lo Attiíao, ma Uca pa^go 90(9 
de) pi^dcj^o Sp)ierM# i üPiíBn r^re«enUÍIi$« y de lofi cÍMm^tm 
de un pmjbUo i»€«Q#ado <)ol hanifare» <^ la initería y ^ \^» en^ 
fefaii9dacleii9 y tomivi «e piuf endiose la cjeeMeioo 4p 1& «eo^ 
Mcia, ínterin M^ {Hirte á S« M« de wi caso taq inespera» 
do» é interesaba su real animó al perdón de aquellos desgr^r 
ciados reos. Api lo llago; y pior weflio de V, £. ll^go i los 
pies de un trpnp que ocupi^ el mejor de loo reyps» ^ owmi 
piadofM de todos los «oberfmios, el t^enéfioot el generoeo, ^ 
gral»4^ CárljQ^ I|J^, juati|mie#to Haq^ftdo Pa4ro dp I41 p<^tria y 
de sus PueUos» suplicándole hiuxtildem^te, <^e dign^dose 
aproiiar un hecbo que ba produoifjo el mejor efeoto en e) 
^imo cofist^rnadQ de ^tos sus infelieas vaspUos» ooneeda 1« 
vida (l estos feos» ouyo castigo influiría ya porq fil eaoavmien* 
jto de ios malps, al inisjaiio tiempo que este ac^o de benigni^ 
4ad y conmiseración» ser4 un nuevo motivo para que en estof 
?«ni9tQ« paisev no cesen suii l^abi^ant^ de bendecir e( nombre 
lie su ipisericofdioso Rey» y lop de sn augusta faipilia. Nues*^ 
tro Qeñor» ^c. México Abnl 98 de 17€Íí.^-Exmo« Sr. ACaiv 
qués de Sonorfu'^ Esta diiiposicion fué contestada con la ref^ 
órclen siguiente: »»En vist^ 4e la 4^ajrta 4e V. E« 4e 2S de 
Abril de este ano, ndnu ^99« ba venido el Rey en aprobar 
la prudente reH>liicion de V. E* en man^ suspender la eje- 
cución de la pena capital impuesta á los tres reos que con»- 
ducian loe mini^tios del ^bonal de la Acordada» en el ^ 
y ocasión que V. E expresa. Y usando & M« de su note** 
ría real clennencia, ba perdonado la vida ¿ los refeñdos» con- 
mutándoles dicba pena en la extraordinaria de que trabajen en 
las obras reales de Aeapulco» cpn grillete y cadenas en calif 
dad de presidarios por el tiempo ^ au real voluntad^-rt^Asi» 
misnio ba resuelto S. M. que previniendo V. E^ al Ju.oz de 
la Acédela» que le avise el dia y bora de U9 ejegucionee 
de sentencias capitake» se abstengf^ V, E. de «nlir 4e pala^ 
cío mientras los llevan al sup]icie« Participólo 4 V. E. de 
real 4rden paia 9u ipteligencif^ y cun^itlimiento« Dígeif 4c* 9^ 

[1] La Uudon útil se conseno^ ejercitando las virtudes^ y h 
chrcun^ppccm j^f^ifj^ dfi la c¡U^ 4i$f9|uM ^ ^^ Tfñ^iem del 
Rey. 



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fidefotMO, & de Agosto dé 1786.— iSiMom.*^ La libfirÉeion dtt 
los tres reos puso en atoma é todo el i^inot era mi hecho 
Huevo^ extraordinario^ y que jamas se habta visto desdo k oott« 
quista; fué un acto de la soberanía que solo debe ejereitarss 
en circunstancias muy estrechantes, y con lar posible sobrie- 
dad; aquí fué á par de escandaloso» inótí)^ poi^ dos de los 
reos reincidieron en sus crímenes, y at fín^ murieron eil el misw 
mo patíbulo de donde fueron Substraídos, reportando en el fbe* 
ro interno sus crímenes, el que sin fbndámenlo les* proporciow 
Bó la ocasión de volver á delinquir. Reuniendo este hecho con 
los anteriores de popularidad, hicieron que mttehosesoribieSetf 
t la corte ptesagiando uno sublevación^ cuyo resultado^ fbes» 
la independencia, ejemplar muy reciento en los Bsl^dos^Uniw 
dos del Norte. Si por estos medio» so propuso hacerla el 
€?ondo de Cralvez, se equivocó torpemente^ La' Nüeva-Espafla 
Bo estaba en estado de resistir la invasión de la España an« 
tiguat tenía mucha fuerta con que sul^uptar á la América, y 
las escuadras ñuncesa y espafSola reunidas, habría» sojutfgá- 
dola sin la menor diñcuítad. Para reaii^ane esta grande obra, 
lueron necesarios todos los sucesos del año^ de 1608, y que la 
España hubiese sídé acefaíada; sin embargo de esto» y redui 
«ida á Cádiz y ¿ la- íslia de Leon^ no> le fklmren- quince mil 
«xpedicionaries que mandamos, coo> oti^s ílierssfts ociadas é 
Caracas y al Perú, que se calcularon por todb' en mas dc^ 
eincueata mil españoles. Sea' por kr que se quiera, los pesa, 
fes que desde entonces comenzó: á sentir el Conde de Gal vez, 
y reprensiones secretatr que se cree recibió dé la o^te de Ma^ 
drid, su ánimo comenzó á decaer, y aquel hombre robusto que 
parecía el Réfetlles de^ la juventud, y que prometía una Ion. 
gevtdad, se marohitó? y dejó ret eit pélrfico triste, abatido^ y 
sumergido' en una roelhncoliu profunda: sn vista- en este es^ 
tiado aftaifcaba lágritna» al pueblo que lo amaba cordialmen^ 
^, y hacia sinceros Votos al^ cielo por so salOdi Todos ha- 
Vhiban> áek esmero con que* había procut^d» librdrlii do Ibs'ri* 
gores de la hombre: el Conde db (Solvez es todavía' asunto 
de las- conversaciones en todés las reuniones, y enlao che* 
«as dé los mas infelices se recuerdan^ sus hechos' OOH suspi* 
ros- afectuosos; cíterto que lo mertecia por sus prendes^ y qde 
esVB es un iHbuto de justicia' que México* le paga". ¡Ohf si 
esta cara patria llagase un día á verse eti los oonflietés' da 
1786, yo conjuro á sus gobernantes á que lea» entre varias 
cartas la que díng^ió al Ministra bajo el núm. M2; tóm. 198; 
en que refiera \h& providencias que diotó para'librBr á los me- 
xieaao» de los rigores do la hambUB: su lect<iira me ha co»*^ 



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movido y arrancado lágrimas, y las arrancará á todo ser raeio«^ 
nar dotado de sensibilidad; no tendrá el gobierno en ese inespe- 
rado caso (que pido á Dios no se verifique) mas que seguir 
las huellas de aquel genio bienhechor. 

73. £n 13 de Octubre de 1786, recibió los santos sacm* 
montos con una piedad edificante, porque su corazón no esta» 
ba coinquinado con la incredulidad: entonces delegó en la real 
Audiencia sus facultades para el despacho de los .negocios, y 
que no sufriesen retrazo, y se reservó el do los asuntos mi. 
litares, suscribiendo sus providencias con media firma^ ó con 

una rúbrica, según se lo permitian sus escasos alivios 

Sonó la hora, y á las cuatro y veinte minutos de la maña<» 
na del 30 de Noviembre, espiíó en la casa arzobispal de Ta. 
cubaya, regando su lecho con sus lágrimas sus amigos since- 
ros, y deplorando su desgracia millares de pobres que incesan- 
temente acudian á saber de la salud del que llamaban justa» 
mente su Padre. Sepultósele en el panteón de S> Fernando 
enfrente del sepulcro del Sr. D. Matías de Gaivez, lugar que 
visitó con frecuencia en sana salud, y donde pedia el desean* 
so de su alma. Su esposa quedó grávida, y el 11 de Diciem» 
bre del misn^o año, dio á luz una niña á quien se le puso 
por nombre, Maria Guadalupe^ Bernarda^ Isabel, Felipa de Jcm 
tuSf Juana Nepomucena^ Felicitas, añadiéndosela en la confir- 
mación el nombre de Fernanda, 

74. El ayuntamiento de México, para mostrar el aprecia 
que hacia de la suave memoria del Conde de CUilvez, ofreció 
ser el padrino de la niña, y diputó dos capitulares que ma* 
nifestasen á la señora su voluntad; pero no aceptó esta ofer- 
ta por estar de antemano convidado D. Femando Mangino» 
Sin embargo, cedió éste de su derecho, previos algunos pasos 
d^i política,, y lo fué en la confirmación. Efectivamente, apa- 
drinaron á la niña á nombre del ayuntamiento, su Corregidor 
Coronel D. Francisco Antonio Crespo, Caballero del orden de 
Santiago, y la Sra. Doña María Josefa de Villanueva, espo. 
sa del Regidor decano D. José Ángel de Cuevas^ y le echó 
el agua el Sr. Arzobispo Nuñez de Haro: parte de la tropa 
de la guarnición formó, para este acto á fin de evitar des- 
órdenes, y con el mismo oljeto entró una compañía de gra- 
naderos de Zamora dentro de la iglesia del Sagrario. £1 ce- 
remonial augusto que en esta fimcion se guardó, lo describe 
la Gaceta nám. 25, de México de 3 de Enero de 1787. Con- 
cluido el gobierno del Conde de Gaivez, lo tomó la Audien- 
cia gobernadora por no haber encontrado cédula de Mortaja 
que designase auccesor en el mando. Tal fué el memorable 



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67 

gobierno del héroe de la Luísiana, de aquel Yo solo (1) que 
s^ cubrió de laureles y le dio tanto honor á las armas espa- 
nolasy y .hoy se recuerda con ternura,, porque supo aanar. el 
corazón de los mexicanos. No puede fijarse la enfermedad 
que le quitó la vida bailándose en una edad lozana. £1 tras* 
torno que se notó rápidamente en su fisico» hizo presumir á 
muchos que tal vez hubiese sido víctima de un veneno que 
con dolores obró sus extragos. Este misterio no podemos des. 
cifrarlo» aunque sí presumirlo. El Sr. Arzobispo costino á sus 
expensas su magnifico funeral: asistió de capa magna al en- 
tierro» celebró la misa Pontifical» é hizo los oficios de sepul- 
tura, ha mañana del 25 de Mayo de 1787» regresó para £s« 
paña la Condesa viuda de Galvez, y queriendo decir ol últi* 
rao adiós á los restos venerables de su esposo» pasó con . su 
familia é hijos á media noche á la iglesia de S« Fernando 
que estaba iluminada. Conducida al panteón por aquella ve* 
nerahle comunidad de religiosos» en cuyos semblantes se veia 
una melancolía profunda» hizo una larga oración en sufragio 
de su muy caro esposo, se abrazó con la lápida que lo cü-> 
bria, y no queriendo admitir consuelo aquella joven hermosa» 
la dejó bañada con sus lágrimas y suspiros (2)» acompañan* 
dolé todos los circunstantes (3)* • .. ¡Genios de Young y de 
Hervey! guiad la pluma de este historiador obscuro» para que 
trasmita á los mexicanos sensibles esta escena de dolor •••.! 
Mas no, retiraos de mí» dejadme que penetrado de igual an« 
gustia invoque can Gesnero á la naturaleza» y la diga... prés. 
tame tus pinceles. • • • ¡Oh! si yo pudiera usar de tus colores» 
ahora los desleiría con mi llanto. • ..!!! 

75. Si para el común de los mexicanos fué muy sensible 

la pérdida del Conde de Galvez, no lo fué menos para los 

sabios» la del Sr. D. Joaquín Yelazquez de León, primer Di« 

rector de minería» fundador de este establecimiento, redactor 

^ de sus ordenanzas, profundo matemático, astrónomo, y no in- 

[l],. Estas dos palabras mandó poner el Rey en d blasón 
de armas que concedió al Conde de Galvez: son harto significa^ 
titas, 

[2] Es muy interesante la carta de despedida de la Vireina 
al ayuntamiento de MéxicOj en que le expresa su gratitud, la cual 
se lee en dicha Gaceta^ amo también la respuesta que esta cor* 
poracion dié á aquella desgraciada señora. 

[3] Se embarcó en Yeracruz d ^ de Junio en d navio de 
guerra^ El Astuto.— Car¿a dd Superintendente Mangino, núm. 
32, tóm. 143. 



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«8 
feíior en los conocimieiitos de su profesioii cM ibro: muríé 
asimisoio su ^gno compañero D. Juaa Lvcas ds Lazaga; á 
uno y otro debió el cuerpo de minería su existencia, arreglo, 
y esplendor {ly En esta época se datan ks mayores cala- 
midades que pueden affijir á un pueUoy y todas se bailabas 
reunidas en este reino. Los malos aliroentoa supleloríos del 
maiz, con que se mal nutrieron los pobres, los pre^ispusiero» 
para las enfermedades subsecuentes como fiebres, pulmonías, 
calentaras intermitentes, y otras. La mortandad de genle en 
lo interior fué bien grande; y ttuito, que habiendo quoiadi» sin 
operarios mineros Zacatecas, y bailándose sus vetas eir bonan^ 
za, se convocaron operarios de otros asientos de minas por 
medio de la Gaceta de México, para que oeurñesen á tn^a- 
jar. Las obras públicas que se emprencKeron en México pa« 
ra alimentar pobres, fueron las siguientes. £1 pakicio de Cba. 
pultepec, las calzadas de Vallejo, de la Piedad, y de S. Agus« 
tin de las Cuevas, y la» magnificas torres de Catedral^ ce- 
menterío y otras menores, empedrándose adema» muchas calles^ 
£1 Consulado de comevoio sac<V cien »i^ pesos á réditos sobre 
el cuatro al millar qüie se raipuso de si» <¿»recfao de averia (2)« 



AUDFBNCTA GOBERNABORÁ, 

Pqv mtterle éel Conde de Guivess. 

70, Ya se ha dicho que por fallecnnieoto de este gefe, en* 
tro en el gobierno este tribunal, época en qne se continua-» 
ron las desgracias que plagaban el Reino, aunque de otra 
especie, pues el dia 5 de Mar^o de 1787 se- incendiaron las 
siete príacipales minas del real de Bolaftos^ y en esta des* 
gracia fueron víctiraas del fiíego- (Hez y siete 6 veinte infí^li^ 
ees operarios, sin que se tes pudiera d»r socorro (3). £n 98 
del mismo mes á las doce del dia se retiró el mar en- Aea¿ 
puico, y comenzó á creceiu este moviroténio se anmentó á las 
dos de la tarde, pues en cuatro minutos* bajaba d^z pies, y 
subia otros tantos en seis, rebosando las aguas por sobrs- el 

[1] Lo$ ehgiog que aqui se dan 4 Waxqtiez i^ ^wñ^ ne m 
harún sospeichMM notando lot fue k diá ti- Bteron de Sbn»» 
boldt. 

[2] Carta núm. 61% tóm, ^^édln ewre^ndMu^iade oque, 
lia época. 

[3] Carta núm. 202 tom. 141. 



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•amelle; todo esto M laeompafiado de fueHes tembloref de tier« 
ra« que oeraron á 1m mnie y cuatro horas que tardó el mar 
«o recobmr au antigua eaja (1). En la Playa abierta, y en 
qfie no encontró los obstáculos de montañas que en Acapul- 
co, saliendo de caja el mar, ajM)gó multitud de ganado ma-* 
yor que pastaba en las debesasi «1 mayordomo de Ja hacien- 
da de D. Fcaaoisco Bivas, Regidor de Oaxaca, viéndolo rew 
Air, se trepó en un árbol corpulento donde salvó la vida, te- 
merosisimo de que comidas las raices^ viniese abajo; petx> hie* 
go que se r^iró á su centro, avanzó tierra adentro á pie, 
pues el caballo que moatal» pereció entro las olas. En el 
mismo dia 38 de Marzo, y á la misma hora, se sintió un 
•espantoso terremoto en Oaxaca: su extraordinario movimien- 
to duró cerca de cinco minutos, repitiendo aquella tarde y 
noche con sacudimientos varios; el Corregidor hizo sacar los 
presos de la cárcel, ejecutando esta operación en persona, (yo 
testigo). El viernes 30, llamado de Dolores, se sintió otro mas 
fuerte que el del dia 28 á las once de la noche. £1 3 de 
Abril á las nueve de la mañana (dia Martes Santo), hubo 
otro temblor mayor que los mas fuertes primeros: yo íne ha- 
llaba á distancia de una cuadra de 8. Francisco, y vi caer 
jas enormas torres de aquel tem^; y tal vez habría yo pe* 
jr^cido bajo sus ruinas, si la guardia que habia puesto el go* 
bierno no me hubiese impedicb entrar poco antes de que co- 
menease el terremoto, pues como niño curioso quería ver lo 
que succitia en el Convento. El movimiento fué tal, que no 
me podia estar en pie, y veia con horror saltar las piedras 
del suelo; lo que mas me espantó fué, una densa nube de 
polvo que se levantó del sacudimiento de las torres, y el 
horrible estrépito que causaban los enormes sillares que se 
desprandian y caian al suelo. La grande esquila no cayó á 
tierra, sino que se quedó trabada con el perno de fierro gi- 
ratorio entre dos grandes piedras. La gente abandonó la ciu- 
dad enteramente y se fué al llano de Guadalupe; mi fami. 
lia se acogió á unos xacales en la plaza de S. Juan de Dios. 
Enmedio de tanta confiísion, y aunque abandonada la ciudad 
y. abiertas las casas, nadie perdió cosa alguna: aun se con. 
servaba entonces la moralidad que. cai>i se ha perdido hoy 
en aquella ciudad malhadada, teatro de varías revoluciones en 
estos tiempos. Debióse en gran parte este buen orden á las 
disposiciones del Corregidor Z>. Jasé Mariano de Llano, orí- 
ginarío de Guatemala, el cual amaestrado en las desgracias 

[2] Carta núm. 229 tóm. 141. 

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70 

que presenció cuando se arruinó aquella ciudad, eupo tomar 
todas las precauciones necesarias, para que se conservasen las 
propiedades, y no faltasen los víveres^ asi es que jamás hu- 
bo mayor abundancia que entonces. Los temblores alternaron 
por espacio de cuarenta dias. 

77. Debo repetir un hecho digno de la historia, que á mu« 
ehos parecerá increible; pero es cierto, y yo lo presencié. 

78. Hallábase en aquella ciudad un Cura de YohSf fispa- 
ñol. llamado D. José Arce, y estaba hospedado en la casa 
de D. José Alonso Romero, escribano de Cabildo, de quien 
era compadre y padrino de todas sus hijas. Poco antes de 
que comenzase el temblor del 28 de Marzo^ las llamó á to- 
das é hizo que se saliesen á la calle, porque iba á temblar 
muy fuerte; las muchachHS lo obedecieron, y estando fuera 
de peligro, hé aquí que comienza á temblar. Este hecho lia- 
mó la atención del público, y constituyó al Cura oráeuio en 
la materia; fuese á vivir á la plazuela del Carmen, y allí 
era consultado á todas horas, principalmente por las mugeres, 
á quienes con gran cachaza y tono de seguridad, decia.... Tem- 
blará á tal hora. • • • será fuerte ó suave. • • • No temblará esta 
noche. Preguntado que de donde le venia aquella prodijiosa pre- 
dicción, respondió francamente.... en esto nada hay de raro; yo 
siento un ruido anticipadamente en mi cabeza, mas ó menoi 
fuerte: ya lo tengo medido y regulado interiormente de una 
manera que no me yerra: esta es la causa de que acierte, 
sia que se me tenga por adivino ni agorero. No há muchos 
tiempos que he leido en un periódico un artículo relativo á 
un Suizo, que por igual principio calculaba la hora en que 
vivía, ya de dia ó 6e noche, sin discrepar ni un minuto del 
mejor relox. Los frenologistas ó frenéticos que presumen des- 
cubrir grandes secretos en las calaveras, quizás comprende- 
rán cómo puede hacerse este mecanismo, y hallar la protu- 
verancia de este órgano. Aunque por las providencias toma- 
das por el Conde de Calvez se remedió en mucha parte la 
necesidad, estos pueblos no gozaron de abundancia, sino bas- 
ta los años posteriores, como lo indicó la Audiencia al Mi- 
nisterio, siendo lo mas sensible, que desde esta época se fijé 
casi en un duplo el precio de los víveres y jornales. 



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71 
GOBIERNO DEL ARZOBISPO NUÑEZ DE HARO. 

79. Repentinamente, y cuando nadie lo esperaba, el cory 
reo marítino trajo la real cédula en 2«i de Febrero de IISK^ 
en la que el Rey nombra interinamente Vi rey Gobernador y 
Capitán general á este Prelado, y manda ademas, qoe inme- 
diatamente sea entrado en posesión de estos cargos, como 89 
veriñcó el día 8 de Mayo con las ceremonias . de estilo* EJk 
buen manejo que había tenido la Audiencia, no daba lugmr 
á este desaire escandaloso, cuya causa se ignora. Dijose en- 
tonces, que la Audiencia por no causar directamente pes|i«« 
dumbre ai Marqués de Sonora, participándole ai Rey la muer* 
te dei Conde de Gal vez, lo hizo por medio del Conde dtf 
Florida blanca, Secretario de Estado, y que esto i«coniod6 
altamente á D. José de Calvez, y en desabogo de su enojo 
había hecho que se nombrase at Señor Arzobispo, ó sea {hmt*^ 
que temiese alguna intriga de corto. To presumo que lo U* 
zo por darle un testimonio de aprecio, por el mucho que hi- 
zo del Conde de Calvez, y está en ei orden creerlo así. Ai 
los dos dias de tomada posesión dei viretnato, se celebraron 
en Catedral unas soJemoes exequias por D. Bernardo á& 
Calvez. A la foocion en que se dijo la oración latina, asis- 
tió el Arzobispo como Virey; mas al siguiente, ya lo hm¡ 
como Arzobispo, cantando la Misa y haciendo los oficios^ de 
sepultura. En la noche de este día (11 de Mayo) se traa*^ 
lado el cadáver del Virey de la bóveda del altar de Reyes^ 
al panteón que se le construyó en la Iglesia de S. Fernán^ 
do, cuyos religiosos lo cargaron: acompañó este acto fimebre^ 
la tropa con armas á la funerala y música melancólica; se 
renovaron entonces en el pueblo las ideas de afecto acia aquel 
gefe, y se derramaron muchas lágrimas por su pérdida. Es- 
te acto fué muy patético é interesante; la oscuridad de la 
noche, y la mesura de una comitiva silenciosa y apesarada^ 
le dieron un realce augusto que no puede expresarse con U 
pluma. Las Comunidades de Juaninos é Hipólitos, salieron de 
sus conventos al tiempo de pasar el cadáver, le cantaron un 
solemne responso, y acompañaron hasta la Iglesia del Colegio 
de S. Femando, donde hizo los oficios de sepultura el Padre 
Guardian. 

80. En estos dias se habían presentado en México vnríos 
de los intendentes nombrados para las provincias, que venían 
á cambiar en gran parte el gobierno en todos los ramos de 
la administración. El Marqués de Sonora, como hubiese he* 

TOM. in. 10. 



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72 

tho la visita del Reino, y examinádolo con bastante refle- 
xión, 86 propuso establecer las intendencias, para que se ar. 
reglase principalmente el sistema de la real hacienda. Es 
preciso confesar en honor de la justicia, qne este código es 
obra completa en eu linea, y que sin duda alguna este Mi- 
nistro logró su objeto. Sin embargo, como la experiencia es 
la guia mas segura que afianza las instituciones, ella ense- 
ñó que algunos artículos debian derogarse, otros ampliarse ó 
modificarse, como se ejecutó; de modo, que durante el go« 
bierno de Godoy, se hizo una nueva redacción, la cual iba 
á publicarse, cuando este valido la mandó suprimir, porque 
supo que alguno del consejo de indias se lisongeó de que en 
esta obra no habia tenido parte; y en despique, y para mos* 
trar su poderío, impidió su publicación, causando un mal gra» 
visimo á la hacienda pública. 

81. Por el artículo 12 de estas ordenanzas, se prohibian 
los repartimientos á los indios por los subdelegados que soc» 
cedieron á los alcaldes mayores: creíase que esto influirla 
mucho en la decadencia de la agricultura, y se dirigieron va- 
rías representaciones á la corte: el Rey autorizó á los vire- 
yes por una re>al orden reservadísima (que he visto), para quo 
en esta parte nñ desentendiesen ó disimulasen, recibiendo la» 
habilitaciones indispensables para el comercio interior, y los 
justicias se abstuvieran de vejarlos y oprimirlos como lo ha. 
cian los antiguos alcaldes mayores, que á merced de estos 
uUrages y azotes, sacaban libres doscientos ó mas mil pesos 
de algunas alcaldías mayores en Oaxaca, como en Vilialta^ 
Zimatlin,, el Marquesado y otras, que eran muy pretendidas 
^n la corte, y compradas á mucha costa. Contra esta inhu* 
Diana conducta se quejó altamente al Rey, el Santo Obispo 
D. José Gregorio Alonso de Orttgoza, (á quien llamaba el 
Conde de Revilla Gigedo el S. Pablo de sus días), y lo hi- 
zo con tanta vehemencia, oomo pudiera Fr. Bartolomé de las 
Casas, á favor de sus amados indios. 

. 82. En 18 de Julio de 17dT, ancló en Veracruz el navio 
S. Julián; trayendo á su bordo al teniente general de la real 
armada, y Virey Z>. Manuel Antonio Flores^ el cual ton.ó po. 
sesión de sus empleos, en 17 de Agosto del mismo año. El 
efímero gobierno del Arzobispo Nuñez de Haro, fué á placer 
de todos, pues se condujo con prudencia como fino cortesa- 
no y caballero que era. Estas elecíciones que el gobierno de 
Madrid supo hacer en los arzobispos para vireyes desde la 
época de la conquista, eran golpes de muy fina política, pues 
de este modo^ se atraia la benevolencia del clero, y unido 



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19 
éste con el gobi^nó civil, couaolidaban «u autoridad en taa 
remotas regiones. £q la sene de esta historia veremos, qua 
cuando el clero entendió que el gobierno se separaba de cier- 
tas niiximas, que le negaba su protección, y que extinguía 
los órdenes religiosas, fué el apoyo de la Independencia, y 
con sus esfuerzos hizo que se realizase en siete meses !• 
que no se habia podido conseguir en cerca dQ once añocu 
Es mucho de notar, que en estos dias el Rey remitió al Se- 
ñor Nuñez de Haro unos impresos sobre la aparición de un 
cometa que se esperaba en el año de 1788, el mismo que 
se habia aparecido en los años de 1532 y 1661, para que 
lo observasen en México los astrónomos. £1 Señor Arzobis- 
po tuvo por tales á los Señores Ontiveros, Padre Álzate, y 
Doctor Bartolaohe; pero se olvidó de D. Antonio León y Ga- 
ma que era el grande astrónomo por excelencia de México, 
dado á conocer por tal en la sabia Europa, por Mr. 1 -Lau- 
de, y D. Alexandro Malaspina, á quien acompañó en* una 
expedición marítima, y lo mismo por el Señor Yelazquez de 
León; pero el Señor Flores quo como buen marino era as«r 
trónomo, no solo lo reconoció por tal, sino que lo hizo su 
tertuliano nocturno: de noche subia con él al observatorícde 
Palacio, y lo distinguía mucho en su aprecio. El Señor Gama 
era humildísimo; y por esto (y qué sé yo si por ser criollo)» 
no obtuvo lugar en el catálogo de los sabios profesores de as* 
tronomia (1). También en esta misma época el Rey mandó 
que se estableciera el Jardín Botánico de México, á solici. 
tud de D« Martin de Sesé, apoyada por el Conde de GalveZi 
como después diremos (2). 



GOBIERNO DE D. MANUEL FLORES. 

63. Este gefe que acababa de servir el vireinato de San- 
ta Fé, que es el segundo en población de las Aroéricas, al 
presentarse eñ México, se halló en un teatro desconocido pa- 
ra él por el nuevo orden de cosas que acababa de introdu- 
cir el Ministro Galvez, despojando al Virey de México de la 
subdelegacion de hacienda, y colocando con amplias faculta- 
des á D. Femando Mangino, Superintendente de la casa de 
moneda, en cuya plaza, fué colocado D« Francisco Fernandez 
¿3 Córdova, Secretario que habia eido de los dos vireyee 



K¡ 



Carta 142, lóm. 142« 
Núm. 137, tóm, 142. 



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14 

€l«lv62. BfeotiVünente» Mangino iñié nombiado Superüilébdétt* 
te Siidlidelegado de hacienda, Intendente de ejército, y Cor« 
regidor de México; tomando posesión de estos empleos en 7 
y 16 de Mayo de 1787; tantos títulos acainuló tialyez Bóhre 
eu feysona en mengua de la autoridad vireinal, que quedé 
desprestigiada y i^dueida al ramo imlitar. Parece que el eb-^^ 
jeto pmicipai d^ Ministro fué baoer que Mangino crease lae 
iotendenoias y allanase todos los obtáculos que podrían pre. 
ientarse para el establecimiento de estas magistraturas. El 
Virey Fk>res no mostró por lo pronto repugnancia á esta des^ 
Aieoibracion de su autoridad, y solo se ocap6 de^ ramo míH- 
tar, y creación de los tres r^mientos que se mandaron foY. 
iíiar de infantería, de lera forzada, con el pie de cabos y sar- 
gentos que debian venir de España, lo que no se verificó, ,y 
al fin se echó mano de los cuerpos veteranos de la Corona 
y Zamora. 

84w Ya se ba visto al reoorrer la historia del gobierno de 
Mayorga, que «na de las grandes aflicciones que ocupaban su 
espíritu dúranle la guerra con la gran Bretaña, era el ne 
tener disponibles mae de tres batallones veteranos de infan- 
teña, y dos'regimi^itos de caballería. Veía con la nmyor des* 
eoníianza las milicias provinciales, error grande en que no solé 
41, sino otros vireyes incurríeron, teniendo á estos cu^^rpos come 
imagínanos ó en papeleta, hasta que e^ Yirey Iturrígaray hiz6 
_ Ver que eran eféetivos, euceptibles de una buena eoseñanza que 
él por si mismo les dio, y por cuyo medio descubrió á la 
Nación mexicana el gran secreto de sus Doéisas, asi como 
la invasión de Buenos Aires por los> ingleses les enseñé á los 
Argentinos de todo lo que eran capaces. £1 Reino verdade- 
ramente necesitaba de estos cuerpos, asi para su mayor se- 
gundad, -como para emplear en eíles una porción dé jóvenes 
nobles que amaban la profesión militar, y pedían que se les 
abriese una carrera bríHante y de honor. Con la mayor ge- 
nerosidad se vio á las fiuitiliaa de éstos, benc^iar las pku 
sas de eriales, y se puso mano á la creación de dichos 
onerpoe^ <^e fueron conocidos con los nombree de* Nmva^Es^ 
pañch Méasico y PueMcCj asignéndoles diversos uniformes, en 
cuanto á las nplapas y vuettas: tod^ vestían casaca de pa- 
ñó blanco, me^ el de Nueva E^aña tenia vuelta verde, el 
de Méxioo encangada, y el de Puebla «Hatada. Na fué dtfí-*- 
eit completar estoii^ cuerpo» en la fiterz^i que debian tener, 
pues nuestros soldados y oficiales no hablan olido la pólv0. 
ra, sino en los ejercicios doctrinales, ni le hablan visto la 
cara al enemigo, por lo que fácilmente cayeron en el Gar" 



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lito; mhre todo, loa léperos á quienes Éé los tocaba una guity 
ritlá OH el cuartel de bandera, so les cantaba el jaroúe, j caiati 
domo moscas en la miel. 

65« El Vír^ Flores mostró desdo su enftrada nn eficaz 
deseo de que se arreglase ei ejército, 3r asi es quo apoyó cott 
eficacia la creacton de dichos tres n^gimientos; representó lotf 
instiles gastos que se hacían entonces en el sostenimien^i' 
to de £fts milretas, las «conomia» que deberían introducirse eo 
los cueiipos, y remitió á la corte uní buen informe sobre lo 
necesario qoo era diridir la Comandancia de Chihuahua, y 
que cada gofe pudiese obrar con energía en su respectivo de* 
partamento. 

S&. En esta época se cambió el ministerio de Indias por 
muerte del Marqués de Sonora, succediéndole el Baylio D. An* 
tonio Valdés, y D. Antonio Portier, pueü se dividió la Se- 
cretaria en departamentos, todo lo cual indu¡o un nuevo or- 
den <ie cosas y variación esencial en el giro' de los negocio^. 
£1 nombramiento de D. Rafael Mangino^ Siiperíntendente- Sub- 
delegado de hacienda, fué un disparate de la mayor magní» 
tué, por el que se complicaban los negocios, se desprestigia- 
ba el Virey, quedando en la dase^ dé un mero geíe militar, 
y se ponían db3 cabezas para un cuerpo que quitaban la uni* 
íbrmidttd de acción en el obrar tan necesaria en política; es- 
ta teoría afectó al Marqués do Sonora, y sea por esto, ó 
porque amase singularmente á Mangíno y procurase distin- 
goirío', lo cierto es que causó muóha murmuración y descon- 
tento. Al fín se deshizo este hecho, nombrando el Rey é 
Margino Ministro de capa y espada, con plaza efectiva en 
el consejo de Indias. Ignoramos la circunstancia de la muer- 
te del Marqués de Sonora; pero generalmente se cree que 
se desgració con Carlos IH. por las quejas que se le dieron 
contra el Conde de Gal vez, que debió su elevación á su tio, 
y no mas. Su muerte dicen que la causó una apoplexia; pe- 
ro esta enfermedad en la corte entre personajes y en aque^ 
líos tiempos^ importa tanto como un garrote ó un- veneno dé 
los machos que se dieron* en Madrid después del tumulto dé 
Esquikehe. Sea de esto lo que se quiera, Galvec falleció de^ 
jando muchos descontentos, y entre elloB los amigos del vir- 
tuoso Virey Máyorga. Sin embargo, Galvez filé un gran Mi. 
nistro, y el aumento de la hacienda pública se le debió ¿ 
él exclusivamente; en Améríca no se había conocido un sis- 
tema de rentas, hasta que él lo planteó; y lo montó tan 
bien, que laS cortes de Cádiz aunque animadas de m^ espintii 
innovador, no osaron tocarlo. Plapteó tan^ett la cuantiosa renta 



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del tabaco, regularizó el comercio Ubre que en parte <;piU6 
el*agíotage de las flotas, y multiplicó los capitales, dividien- 
do los giros: arregló la minería, y la fomentó lo mismo que 
el pian de Intendencias; y aspiraba á tal arreglo, que en los 
últimos dias de su ministerio, pretendió poner la partida 
doble en las oficinas de contabilidad, mandando dos comisio* 
nados que enseñasen á llevarla; proyecto que no tuvo efecjo» 
porque se creyó complicado é impracticable. £n el largo es- 
pacio de su ministerio, multiplicó sus creaturas, las protegió 
4 bandera desplegada, sin olvidarse de su patria, donde esta*- 
bleció una fábrica de naipes, para sacarla de la obscuridad y 
miseria. En fin, fué tan bueno para protector, como terrible 
é inexorable para con sus enemigos. En la visita de Méxi- 
00 llegó á estar verdaderamente loco, y no se descuidó en 
castigar á los que |o tuvieron por tal, como al suave y mo<* 
desto D. Miguel José de Azanza, y á los que lo refirieron 
así á sus amigos. 

'tí7« En los dias del gobierno del Señor Bucareli, se puso 
el mayor cuidado en arreglar la linea de presidios, fortifican* 
dola con destacamentos/ 4 merced de los cuales, y de la ex4c« 
ta disciplina que guardaron los comandantes, principalmente D» 
Hugo Oconor de Chihuahua, se logró tener en brida 4 los 
bárbaros. Los momentos de paz que 4 estos se les conceden,^ 
siempre sirven para darles unos intervalos de que se sabeii 
aprovechar para tornar 4 la carga con doble furor; y asi es 
que rompen la tregua y declaran la guerra, haciendo 4 san« 
gre fría las mas crueles hostilidades. Convencido de esta ver. 
dad el Señor Flores, y autorizado por la corte para hacerles 
la guerra de una manera ilimitada, expuso al Ministro sus 
ideas sobre este asunto, de que voy 4 tomar sus principales 
conceptos, porque escribo para la posteridad, y porque im« 
pulsadas las naciones de la linea por los Anglo» Americanos 
que nos las es¿4n echando encima para aprovecharse de sus 
te/renos feraces, nos van 4 poner en un estado de guerra per* 
petua; el Señor Flores se esplica asi (1). „Con fecha de 26 
de Octubre, y 23 de Noviembre del año pasado, dirigí 4 V. E« 
dos representaciones diñisas, números 11 y 32, exponiendo eñ 
la primera, el concepto que pude formar entonces de las pro* 
vincias internas de este reino, y en la segunda, los podero- 
sos motivos que me obligan 4 disponer la división de aque- 
lla comandancia eeneral, encarg4ndo1a 4 dos distintos gefes. 

88. JDespues be guardado silencio, y aun pensaba concer« 

[1] Nám, 390. tóm. 146. de correspondencia. 

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77 

vado basta asegurarme de las buenas ó malas resoltas de mis 
primeras disposiciones, para no incurrir en iaconsecuencias, lü 
abultar informes que solo dijesen dificultades bien sabidas» sin 
proponer posibles medios para vencerlas. 

89« „No tengo motivos para arrepentirme de los que bas« 
ta ahora he toncado; pero tampoco puedo graduar sus venta- 
jas por las novedades y casos que han ocurrido en el corto 
tiempo de seis meses que se verificó la división de la copian* 
dancia, ni en el de poco menos de un año que me hice car- 
go del mando superior de las provincias internas. 

90. „Se creyó que la Sonora lograba fácilmente de la quie- 
tud que nunca halna experimentado; pero habiendo fallecido 
de muerte natural el famoso partidario D. Domingo Vergara, 
y asesinado los Apaches al gefe ó capitancillo de la parcia- 
lidad de Chiricaguy que es de la misma Nación, y estaba 
en paz en las inmediacianes del pueblo de Bocoachi cerca 
de la capital de Arizpe, han vuelto á sentirse las hostilida- 
des, tanto mayores cuanto lo era la nimia confianza de nuestras 
gentes. 

,91. „Lo mismo se ha visto en las tres provincias de Coba- 
huila, Colonia d^l Nuevo-Santander, y Nuevo Reino de León. 
En la primera se había congregado de paz un número gran* 
áe de Apaches Mescaleros, la conservaban los Lipanes, y últi- 
mámente se habia celebrado con estos; pero cuando menos 
se discurría, la rompieron infamemente los Mescaleros, eje* 
outando algunas muertes y robos, que no pudieron preca- 
berse. 

92. „Dd estas desgracias nunca ha estado libre la mas im- 
portante provincia de la Nueva Vizcaya, porque como es la 
mayor, la mas rica y poblada, cargan sobre ella todos los Apa- 
che^ y contribuyen con igual sordo tezon á destruirla los in« 
fidentes indios Taraumares, Tepeguanes, y algunos hombres fo« 
ragidos de castas infectas. Ventaja es el corto tiempo que han 
respirado de hostilidades las otras cuatro referidas provincias; 
pero ya están en el mismo caso de sufrirlas que la de la 
Nueva Vizcaya, de suerte que 'solo hay quietud en las TejaS 
y Nuevo México (1). 

93. „ Ambas son puntos destacados á largas distancias de 
los demás de frontera, y desde luego diria que su fidelidad 
consiste en la paz que mantienen en ellas las naciones de 
indios que llaman genéricamente del Norte, porque viven avan. 

[1] Hay no, ya están álbaroiadas, gracias á los aventureros 
ladrones AngUnAmericanos. 

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1» 

^tí^ (i ^^ :imdH>; poro xftoelo que estet WBoigánieB ká per* 

:94. ^m clesi^i^^iim 9(3 funáa en «ucinf Qftniafl.e?ideiite8» 
y sólidas n^zones, cuy^ eiiplicaoioii oinito por larga, fepeti* 
i^. y (ast^diqsa, y pqrque Aboca «o e« precisa; estando como 
^stpy iQuy ^ ja fliíisa de precaver lo que sea oontrado á la 
paciAcaciaa á^ (99 provincias iateroaa. 
, 95. ,,1^0 puodo p^no«t^4a Jí^ongeaiido e<m esperamsas pron- 
ta de sv ifnpQi^tjBint^ jogpH>: se ha porfiado imicko en sujetar 
á los Apaches qve S09 loe yeidadecos enemigos; ya usan, 
do de \^ rigores d^ b^ guerra, y ya procurandb atraerlos con 
1^8 duls^r^ de la pa?; pcuNí en ambos casos se han puesto 
de parte de eUos to^ las )¥enti^ías< 

tí^. ,^1 Trociente y amistoso trato ^oon los fispaííoles, ha 
convectido 9u ^nocenoía 6 baibaiie en la ihistrada malicia; de 
suerte que según OQpcibOy b^n llegado ¿ penetrar nuestros peipsa*- 
mientes, ^ludiéndolos con la politioa mas fina. Su miseria, su 
i^ecesid^, si| alevoso y vengativo carácter» y la peraecucion 
de nuestras armas, los han hecho fuertes, guerreros, y astutos 
]adrone% y sfanguifiaríos, -obligándonos i multiplicar defensas, 
cuando ha sido mayor y mas sensible la desolación de ka 
provinoias. 

97. ,^Qs ij)>aGhe% pue% que son los agresores, no dejarían 
4e C0;i¡is\m^rl¡a9 valiéndose de los medios que han aprendido 
coi;i nuj^ro trajto y en ni^esi^ras campañas; peso si ya no es 
ppsible i^snu^lo^ de sps .calidades guerreras, lo sería prí*- 
varlos de que adquirieran mayores noticias de nuestro terrí« 
torip, pensamientos y operaciones, no adoátiéndolos de paz, 
bastfi que el tezon Ips obligara á rendirse á discreston, con lo 
qu^ se evitarían las mayores d(9sgracias que ocasiona en los 
nuestros la cpnfíjanza nimia que tienen por lo común de los in- 
dios anñgos, á pesar do las tristes ei(periencias de su mala fé. 
, 98, „£ste es el aistema que me he propuesto, sin las dis- 
tinciones contenida en varíes articules de la instrucción for- 
ipfida por el Copine de Qalvez. £1 comercio con los misera- 
bles Apaches, ^^, inasequible; porque el mezquino cambalache 
del corto número de sus peleterías, no puede alcanzar al re- 
in^dio d^ sui^ jiec^dades, ni trae cuenta á los vasallos del 
Bey; de n[iodo c^e su real erarío habría de sostener este co- 
merdo, ó mejpr dicho, manjbener los indios á costa de gran- 
des gast<;>8. 

99. „Podrian darse por bien empleados, con tal de que fue- 
i|m fructuosos; pm> una multityd de desengaños de las in- 
gratitudes, perfidia y mala fé de los Apaches, nos quitan la 



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79 
esperanza del remoto interés y beneficio de su reducción, 6 
de su amistad. 

100. „La tenemos hoy contra mi opinión con los Apaches, 
Lipanes y Lipiyanes en Coahuila, con los Xicarillas en el 
Ntíevo-México, con los Chiricaguis en la Sonora, y aun hay 
quien pretenda que la tengamos también en la Nueva Vizcaya 
con algunas rancherías de ios Mescaleros, que como ya he di. 
tho acaban de romper infamemente la que se les habia con- 
cedido en Coahuila. No hé convenido con esto últimamente, y 
á mi pesar condesciendo con las demis paces, hasta que las 
succesivas novedades ocurrentes me pongan en el caso de co- 
nocer -el acierto ó equivocación de los informes que con al- 
gunas discordancias me han hecho los dos comandantes ge* 
nerales de las distantes provincias internas, pues de contado 
debo conformarme con ellos, siempre que no advierta incon- 
venientes graves en su practica. 

101. «Estos informes persuaden, unos la utilidad de la má. 
xima prevenida en los artículos 34, 42, 50 y 53 de la ins- 
fruccion del Conde de Galvez, que consiste en empeñar los 
indios de una misma Nación á que se ofendan y destruyan 
reciprocamente, y otros prefieran Ja mala paz que indica el 
articulo 29 á los esfuerzos de una buena guerra (1). 

102. „Estén las provincias como estuvieren, no he hallado 
fundamento que convenza las ventajas de ésta segunda máxi- 
ma, y he dispuesto que no se siga; pero en la primera ha- 
llo también causas contrarias que quisiera verlas sin efecto. 

103. „Los Apaches abrazan toda la frontera, ó tienen sus 
rancherías ambulanties desde el presidio de la Buhia del Es- 
piritu Santo en la provincia de Tejas, hasta mas allá del 
de Santa Gertrudis del altar en la Sonora, que son los pun- 
tos ó puestos de la linea. Aquellos indios están repartidos 
en parcialidades con las denominaciones que á la verdad les 
damos arbitrariamente; por ejemplo, en Coahuila se da el nom- 
bre de Lipiyanes á los que en la Nueva- Vizcaya se cono- 
cen por Natajees, y asi de las otras; pero llámense como quie- 
ran, es constante que la Apacheria es una misma Nación, y 
jqne sus congregaciones ó parcialidades están enlazadas con 
vínculos de parentesco, amistad ó alianza» mas ó menos es- 
trechos conforme es la inmediación ó distancia de territorios 
que ocupan ó vaguean. 



[1] Divide y mandarás; ^ máxima que hoy observan los^ de la 
oposición, para proporcionar el tiempo á los Téjanos seducidos 
fíon el oro efe. • . . Dios me entiende, y yo me entiendo, 

TOM. III. 11. 



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80 

104. „Esto 69 constante, y por consiguiente comprendo que 
nunca podremos sacar mejor partido en admitir de paz á unas 
P'^rcialidades, y tener guerra con otras; porque 6Í tal vez con- 
tribuyen algunos individuos de aquellas á la ofensa de éstas 
en nuestro obeiequio, muchas veces avisarán los de pez á los 
de guerra los movimientos y operaciones de nuestras tropas» 
con lo que lograran los primeros desfrutar sin riesgo núes* 
tras copiosas dádivus, los segundos lil)ertarse de los funestos 
accidentes de la guerra, y las provincias acabarán de ^perder» 
¿e á costa de muchas vidas de los vasallos del Rey, y de la 
suma de cerca de un mülon de pesos que hoy se gasta en 
el sueldo y haberes, y gratificaciones de gefes militares, y com* 
pañias de presidios volantes. 

105. „Discurriéndolo yo asi» debería mandar que se bicíc- 
se la guerra á toda la Apacheria sin diistincion; pt ro como no 
puedo ponerme á la cabeza de las operaciones por razón de 
las distancias, es menester seguir el dictamen de los que de- 
ben ejecutarla, hasta que las primeras resultas aclaren mis 
dudas, y pueda tomar aquella terminante resolución con ma.^ 
yor fundamento» 

106« „En el Ínterin he prevenido, que el Comandante ge* 
neral de las provincias de Oriente D. Juan Ugalde, como mas 
proporcionado por la situación local de su residencia, haga 
la guerra dura á lus Mescaleros, hasta reducirlos 6 extermi- 
narlos, valiéndose del auxilio de las congregaciones Lipana 
y Lipiyana, que subsisten de paz en Coahuila: que el otro 
Comandante general de las provincias de Poniente D. Jacobo 
Ugurte y Loyola^ ejecute lo mismo contra los Apaches Gile-^ 
$o8 de aquel rumbo, y que lo ayude á esta empresa desde la 
Sonora el Comandante Inspector D. José Rangel, tonaando 
también por auxiliares á los Ckiricaguis amigos. 

107. Si estos, los Li panes y Lipiyanes, no pudieren como 
tales, se les declara la guerra, y ningún indio de la genera- 
ción Apache será admitido de paz ahora ni después en la 
provincia de Nueva- Vizcaya, pues ella que es, y ha sido 
siempre el blanco de las hostilidades de todos los indios, ha 
de ser el blanco de la guerra, como lo he dispuesto con jus- 
tas y solidísimas razones. 

108. „LaR hay muy poderosas para conservar las amistade» 
que tienen los Comanches y demás Naciones del Norte, en el 
Nuevo México y Tejas, á cualquiera costa, porque sí estos 
indios nos declarasen la guerra, cuando se experimenta y rece- 
la la mayor perfidia en los Apaches, sería preciso tratar de 
un aumento considerable de tropa y gastos, que tai vez no 



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SI 

alcanzarían á impedir una formidable inundaeion (1) de bar* 
baros, que pondría en cuidado á todo el Reino* 

109. „Sería mas cierta, si deponiendo las Naciones del Nor- 
te y los Apaches el odio conque se miran, y la crueldad con* 
que se ofenden, llegaran á reconciliarse haciendo causa co- 
mún la guerra contra nosotros; cuyo caso funesto es el que 
yerdaderamente precaven las advertencias de muchos de los 
artículos de la Instrucción del Conde de Galvez. 

110. „En esta parte seguiré escrupulosamente lo que hac« 
relación con las Naciones del Norte, porque estos indios con* 
servando su amistad, no han sido los destructores de las pro* 
vincias internas, conocen solamente las de Nuevo México y 
Tejas, donde como avanzadas á su pais, han hostilizado al- 
guna vez, y seria faltar á los principios generales de la ra- 
zon y justicia, sí se les tratase con perfidia, 6 se les rom* 
piera la guerra cuando no dan graves motivos para ello, cuan- 
do los auxilios que constantemente han franqueado en nues- 
tro obsequio, han puesto muchas veces á los Apaches en cons* 
ternacion viéndose metidos entre el fuego de sus crueles ene* 
migos, y el de nuestras armas. Hay quien opine en contra 
de los indios del Norte; pero les favorece el concepto gene- 
ra] fundado en las razones expuestas, y en la que según se 
ha experimentado son mas fornales y consecuentes en mis tra* 
tos y amistades, que los Apaches; pero aun cuando los oon« 
sideremos de igual carácter, nos conviene su filianza para di- 
vertir las fuerzas de loa verdaderos enemigos de las provincias 
internas, y juzgo que sin el auxilio de las Naciones del Ñor* 
te, no llegarán á pacificarse. 

111. „Este concepto que fundaria massi^fiíese preciso, me 
ha obHgado á prevenir que no se les dé por termino algu- 
no el menor motivo para desconfiar de nuestra amistad, y que 
se les estimule á que nos ayuden en la guerra contra los 
Apaches. 

112. „Se hará con el mayor tesón, y daré cuenta á V. Ej 
de las resultas en sus tiempos oportunos, sin las molestias 
de repetidos oficios impertinentes, pues como dije en el nú* 
mero 11 de 26 de Octubre de 1787, procuraré reducir los 
que traten de provincias internas á lo mas substancial y bro. 
ve, acompañándolos en caso necesario con documentos que jus- 
tifiquen mis noticiáis y determinaciones. 

113. „Ya puedo tomar todas las que me parezcan conve- 

[1] Hé aquí el periodo fatálf y en que nos hallamos. Conáz- 
jCoIo el golnerno. 



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9i 
nieotes etf usa á las amplías y absolutas facultados declara, 
das en la real, orden que V. £• se ha servido comunicanno 
cotí fecha 11 de Marzo ultimo^-'— Dios, &c. México 24 de Ju- 
nio de 1788.» 

114. Tal fue el informe extendido por el Secretario del 
vireinato D. Antonio Bonilla, hombre que reunía á un gran 
talento el conocimiento practico de los indios balrbaros» pues 
habia héchoIe§ la guerra en aquellas provincias. Siguió sus 
máximas el Viweyf y la experiencia hizo ver que ambos no 
se equivocaron, pues por un largo periodo de tiempo se desfni. 
tó de una paz que hoy ha desaparecido; ya por haberse aban* 
donado en la mayor parte la linea de presidios, faltándoseles 
¿ su haber á aquellas tropas; ya, porque el tesoro de la Nación 
se ha consumido en revoluciones ó en pitos y flautas. Hoy 
por hoy se halla casi destruido el Departamento de Chihua« 
hua: la guerra la hacen los Apaches c<m mas regularidad, es» 
tan provistos de armas y municiones por los Ai^lo-Ameri^ 
capos, y acaso dirigidos por sus ofíciaíes: su audacia ha lle- 
gado al extremo de acercarse á la capital poniéndola en es^ 
tado de asedio, con lo que las minas, los ganados y la ma- 
yor parte de las propiedades se han perdido. £1 nial se au- 
menta de momento en raoaiento, y llegará á ser irremedia— 
ble,^ puesto que á esta Nación barbara se han agregado otras 
aventadsMS , por Ips Norte- Americanos, si no ee toma la doble 
medida de aumentar el ejercito, y poner una linea de oúsio* 
Iketoat que bi^n podrá formarse admitiendo multitud de frailes 
expulsos de España que gustosos pondrían allí sus establecí-* 
mientes. Este proyecto lo he presentado al Congreso gene- 
fal| ha parecido bien, y se ha desaprobado por la razón po. 
litica de estar pendientes nuestras negociaciones en la corte 
de Madrid sobre el reconocimiento de la independencia, y 
porque no pareciera bien á la Reina Regente que nosotros 
diésemos asilo á los religiosos que ella ha desenclaustrado; mi. 
s«rabfo . razón! pnes nosotros podemos en justicia y polittca, 
darles patria adoptiva á los individuos que ella desprecia. 
Desengañémonos, para indios, (railes, y frailas e^pañolee^ que 
los saben tratar, mezclando un agnduloe que nosotros n6 te. 
nemos por nuestro temperamento dulce y benigno. La con- 
quista de las Américas, y las reducciones de muchas nació* 
nes, es obra exclusivamente de los frailes españoles; no te* 
mo ser desmentido. Convendría ademas á loa indios prisíooe* 
ros internarlos en los departamentos, y hacerles conocer las 
ventajas de ia civilización prácticamente; esta amalgana es 
la mejor que pudiera idearse. 



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88 

116. El Virey Flores cumplió lo que ofreció á la Corte, pro. 
tegió las exp^dicioBes cpB larga iriailo: asceodió á los oüciaics 
i^ie tie distinguieron en la campaña: premió á los soldados mas 
valieates» y mandó un regimiento de dragones á Durango; 
ipedida muy ^lolitica, pues formada su oficialidad de gente fína 
y de principios, echó la semilla de la civilización en aquella 
ciudad, que desde entonces data su amor á la sociedad honesta. 

llti, £1 Señor Flores era un marino ilustrado: su tertu- 
lia nocturna era de sabios, entre quienes tenian el primer lu. 
gar el sabio Padre Álzate, el grande Astrónomo Gama, y tam- 
bién el bumiidísimo y no menos literato 2>. Francisco Dir" 
mas Rangel (1). Permítaseme pagarle un tributo de respeto 
á este hombre digno de otra suerte, que vivió pobre, y murió 
pobrísimp: su memoria me saca lágrimas, y no puedo menos 
de compadecerme de los Mexicanos, que sabiendo cuales eran 
los quilates de su claro entendimiento, no lo apreciaron co— 
mo debian, ni alargaron su "mano para socorrerlo en los úl- 
timos dias de su vejez, en que la indigencia le hizo apurar 
su amarga copa. £1 Virey Flores trabajó cuanto pudo por. 
que se estableciese el Jardín Botánico promovido por D. Mar. 
tín Sesé: éste pidió parfi estalklocerlo kit huerta que hoy eai 
Colegio de S. Gregorio; pero no se le pudo dar, porque es* 
te sitio estaba consignado al Seminario de indios que se ha- 
bía mandado fundar en equel lugar^ y dehia llamarse Colegio 
de S. Gregorio; mandó iev«intar un plano á D. Miguel Cons. 
tanzó, y no tuvo e^to porque se presupuestó en la enorme 
49uma de ochenta y tres mil pesos, juntametite con la casa 
donde debian darse las lecciones^ y una biblioteca y herva- 
rio (2), eligiéndose para el efecto, ei £gi4o de Atlampa que 
está inmediato á la Acordada; estaba reservado á su succe* 
sor el Conde de Revilla Gigedo la realización de este pro- 
yecto, como diremos en su lugar respectivo. 

117. £n aquella época vinieron á México onco mineros 
Alemanes, contratados por eJ ^otnemo español en Dresde por 
medio de D. Luis Orcis, su enviado. £i carácter conque se 
]»re8entaron fué el de Profesores prácticos facultativos de mi-- 
neriOf títulos á la verdad pomposos, y á que no corre/ipondie- 
ron, pues no sabian palabra sobre aumentar la saca éi la pia- 

[1] Fué •wrigmario de VaXMdid. Am^ mucho i Conde 
de Galvez y le concedió licencia pura abrir punzones y matriz 
ees de letra de imprenta Véase su ^ñografia «n la Biblioteca 
de Beristf^in Xom. 3 p^g* Id. 

[2] Carta nüm. 227. al Ministro PetrUer. 



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84 
tas que decía el Ministro Calvez qae se perdía en mocha 
parte en los lavaderos de las haciendas, y por coya causa se 
nos mandaron dizque de maestros; ningunos adelantos les de« 
bió la minería, como ni ¿ su director D. Faugto Elkuyar en- 
viado contra toda razón desde Viena, poster^rándose con su 
nombramiento el mérito de algunos mineros antiguos que te« 
nian un derecho incontestable para servir este empleo. Con- 
fíríóselo el Rey faltando á la ordenanza de minería que aca- 
baba de sancionar, la cual disponía que el Director debía ser 
electo por los mismos mineros; ¿pero cómo no se había de 
violar esta ley, si el empleo estaba cuantíasamente dotado, y 
era preciso preferir á cualquier español, sobre el mas ameri- 
tado criollo (1)? El üníco provecho que sacó la nación de 
esta inútil remesa, fué que 2>, Luist Leinder^ uno de los en- 
viados diese las primeras lecciones de química en el Semina- 
rio de minería; era hombre de sabar, y turo la satisfacción 
de plantear el primer Elavoratorio químico: después murió de- 
mentado, y su muerte la lloraron los sabios. 

118. En 23 de Diciembre de 1788 el Ministro de Indias 
participó al Virey Flores la sensiUe muerte del Rey Carlos 
IIT. ocurrida en 14 de Diciembre del año anterior, & la una 
menos cuarto de la mañana. Publicáronse los lutos por ban« 
do en 17 de Marzo. Este gran Monarca proporcionó á la 
América un bienestar que aventajó al de sus predecesores, y 
será justo hagamos de él una honorífica mención. Después 
de haber conquistado su trono úe Ñápeles, por muerte de su 
hermano Fernando VI. sin succecíon, ocupó el de España, y 
bien presto mostró que era un Monarca despreocupado, pues 
convencido de las iniquidades que cometía la Inquisición, lle- 
gó á dar el decreto en qtie la suprimía; mas no llegó á pu- 
blicarlo, porque sus ministros le hicieron ver que pasaría por 
un herege y protector de los de su clase en concepto del 
pueblo español: ¡tal era de bárbaro en aquella época, y su- 
persticioso! Limitóse por tanto á sujetarlo en lo oosíble, é 
impedir que privase á los españoles sabios de su libertad que 
por solo serlo vivían en la mayor insegurídad, expuestos á ser 
hundidos en sus cárceles secretas, ó tal vez ejecutados entre 
las tinieblas de la noche. 



[1] Es notario que los memeanos son jardineros por exden- 
cia; pues se les negó esta disposición de la naturaleza que ad^ 
miran los extrangeros, y se pidió á España un jardinero europeo^ 
precisamente teniendo á nuestros indios por incapaces de cuidar- 
las plantas del jardin botánico* 



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85 
119. Aficionado á las artes de que fué protector, y á co- 
yas expensas se habían hecho las excavaciones del Hercula- 
no y Pompeyana, no menos que al comercio y á todo esta- 
blecimiento de utilidad publica; instituyó academias de toda 
especie, erigió consulados, dio libertad al tráfico de los mares, 
creó un ejército y marina numerosa, y cual no había visto 
otra igual España: protegió la religión, aumentó el culto y la 
piedad, respetó los derechos de la iglesia, sin confiíndirlos con 
los del trono que deslindó exactamente, y se condujo para con 
sus pueblos como un buen padre con sus hijos. No es posi- 
ble olvidar estas verdades; porque cuando no nos las recorda- 
ra la historia de su reinado, nos las entrarían por los ojos los 
monumentos de honor y sabiduría que tenemos á la vista; esa 
academia de bellas artes de México, ese jardín botánico, esa 
cátedra de anatomía práctica, ese colegio de minería, esas 
expediciones para hacer nuevos descubrímientos en las costas 
del Pacífico, esa institución del orden de caballeros, que lie. 
va su nombre, consagrado á preconizar la Pureza de María 
Santísima en su concepción Inmaculada, esa magnifica custo- 
dia de la real capilla, valuada en no pocos millones de rea- 
les; esa magnifica iglesia de S. Francisco de Madrid, erigida 
á sus expensas; todo, todo dá testimonio de estas verdades, 
obligándonos á pagar un tributo de gratitud á la memoría de 
tan buen Rey. Por mí confieso, que jamas olvidaré aquella 
real cédula en que dispone, que en las ternas de los empleos 
que se le propongan para Indias, siempre se le presenten dos 
amerícanos, y dá por razón, • • • • porque quiere remunerar el 
afecto que profesan á su persona unos hombres que viven tan 
distantes de su trono. Tal es la justa idea que presenta la 
historia de Carlos III., dándole los epítetos de religioso, sabio, 
y prudente. Sin embargo de esto, el sentimiento por su muer- 
te del pueblo mexicano no fué proporcionado á tamaña pér- 
<Uda, que solo pudimos calcular cotejando su gobierno con el 
de su succesor. Había en el corazón de cada padre antiguo 
de Emilias, so «é qué resentimiento secreto, que si no hacia 
aborrecible & este Monarca, empero hacia que sus grandes virtu- 
des se viesen en un tercer término, y no en su verdadeio punto 
de vista; no de otro modo que un esposo reconciliado con su 
consorte al estrecharla en sus brazos y ratificar su primer 
amor, recuerda involuntariamente la memoría de ciertas infideli- 
dades que habían turbado la paz doméstica. ••• La expulsión 
repentina y estrepitosa de la Compañía de Jesús en los domí- 
BÍos de ultramar, punzaba el ánimo de los mexicanos como una 
aguda «spina, y su memoría se aumentaba á pesar del transcur- 



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86 
so del tiempo, en razón de la inmoralidad que se propagaba 
rápidamente cual un incendio devorador, y que solo podian 
contener su6 estragos aquellos hombres consagrados á la ense- 
ñanza de la juventud, sobre quien tenian el ascendiente mas 
eñcaz. 

120. En los dias 26 y 27 de Mayo, se celebraron en es- 
ta Catedral las solemnes exequias d^ Carlos III. Hicieron 
lo mismo las demás catedrales, publicando algunas sus ora- 
ciones fúnebres y poesias colocadas en 1 is piras, en que cam- 
pea el buen gusto de la poesia y oratoria. Los gastos de es- 
te funeral, ascendieron á cuatro mil seiscientos diez y seis 
pesos tres reales, pagados de la real hacienda. EJn 22 de Fe- 
brero de 1789, se le admitió la renuncia que hizo del virci- 
nato al Sr. D* Manuel Flores; las gracias que por este favor 
tltó ai Rey, bien denotan que había renunciado sinceramente 
el empleo, y que deseaba retirarse á la vida privada. En 8 
de Octubre del mismo año, llegó á Veracruz su succesor el 
segundo Conde de Revilla-Gigedo en el navio 8. Ramón, y se 
tnantuvo en dicha plaza para reconocerla prolijamente, y tam- 
bién sus oficinas. Pronto manifestó que era un hombre acti* 
vo y quisquilloso, y que estaba en los ápices de la etiqueta; 
f)ues habiéndosele presentado alli una vez un gefe con el has- 
ton bajo del brazo, se lo hizo bajar, y reprendió este acta 
de inurbanídad, por lo que comenzaron á verlo y tratarlo con 
los acatamientos qu<^ se prestan á un Visir, La mañana del 
16 de Octubre, llegó á la villa de Guadalupe, y al siguien- 
te día recibió el bastón en aquBl lugar de mano del Sr. Fio- 
res, como se había mandado por real orden de 23 de Abril, 
y este gefb marchó para Veracruz á embarcarse en el mis. 
tno navio S. Ramón, permaneciendo en Xalapa hasta media- 
dos de Noviembre, en que pasó la ftierza del cordonazo do 
B. Francisco: d^ó la instrucción mandada á su succesor. 

(GOBIERNO DEL SEGUNDO CONDE DE REYILLA^ 
GIGEDO. 



121, Este gefe entró con el acompañamiento de edtilo, y 
muy pronto so presentó ocasión de que desarrollase toda la 
energía y vigor de una alma, toda actividad y fhego, y cual 
no se había notado en sus predecesores. 



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8T 
122. A las átíte y tres euaHod de b mañana M día 24 
de Octubre» se di6 aviso al Alcalde de corte D. Agustin de 
EmparaDy que la casa aúmefo 13 de la calle de Cordoiauíeff 
en que habitaba D, Joaquín Dongo, aknaceoero y labrador fi« 
coy se hallaba abierta» y éste muerto en el patio con su la«* 
cayo y cochero. Trasladado á dicha casa, y hecho el t^^ 
conocimiento judicial, no solo se encontró asesinado á Don- 
gOy sino á todor sus familiares^ hombres y raufferes en núiae* 
ro de once personas» violentadas las puertas de. las cafas de 
caudales, y se echaron de menos catorce talegas dea mil pe- 
sos que se depositaron «n una de ellas, á mas de ocho que 
existían debajo del mostrador del almacén* Tan horrofoso su- 
ceso obligó al Virey á dictar las mas activas providenctae f»a- 
ra buscar á los reos de estos crímenes horrendos, no solo den* 
tro de México, sino por todo el reino. Cada ciudadano wm 
impu^ voluntariamente la obügacion de inquirir quienes Ibs» 
sen los agresores. Cierto reloxiero de la calle de S. Frenéis* 
co, al pasar por la calle de Sta. Clara notó & la sason qoo 
D. Felipe Aldama hablaba ceo otro hombre, el cual en la cinta 
del pelo aunque negra, tenia una mancha de sangre; y no obstan- 
te que este era un indicio muy despreciable pasa presamirio rea 
de tan atroz delito, haciendo escrúpulo de conoieno^ parti6 
á denunciarlo al juez de la causa; no se despceciaba entoneen 
ningún aviso, por ]ev0 é insignificanle que fílese, y asi bmui- 
dó al punto arrestarlo. Sus declaraciones nada producían, pues 
él probó que en los dias anteriores había estado en la pbzft 
de gallos, habían muerto en la lid á uno de estos aunudes^ 
y se lo habian pasado por encima de su cabesa destilando ^san.^ 
gre, y una gota de ella lo había manchado; mas como la «re-, 
riguacion se extendió á saber quienes eran sus amigos, y eqn 
quienes había estado en aquellos días, se procedió 4 pfender 
á D, José Joaquín Blanco, y D. Baltasar Quinten). Notóse 
en este algunas contradicciones en su declaración, y conao^e 
supiese que se acababa de mudar á una accesoria de la ca^ 
lie de la Águila núm. 23, por miedo que d^o tenia de que lo 
asaltasen ladrones, el juez mandó que se reconociese dicha ac 
cesoria. Esta diligencia dio toda la luz qae se buscaba en 
la averiguación. £n las puertas se hallaron algonos golpss 
de sable en las que habian hecho prueba del filo que tenían 
unos machetes cortos de tierra caliente bien «moliidos, con- 
que perpetraron los delitos, y lo que es mas, levastendo las 
vigas del pavimento se hallaion veinte y un mil seiscientos 
pesos entalegados, y varias alhajas de oro y plata que hiego 
se depositaron en las cajtts reales. AhrumiÁdos con el éescu* 
TOM. ni. 12. 



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88 
brimieiito del cuerpo del delito, no pudieron dejar de confeísarlo, 
declarando que Aidama fué el que sedujo á sus compañeros pa* 
va la perpetración del robu: éste' se mantuvo tenazmente ne- 
gativo, y eludia los cargos con astucia diabólica; de modo, que 
i no verse convicto de todo punto en los careos de sus com- 
pañeros, y reconocimiento de la sangre con que tenia man» 
chada su ropa y pañuelo polvero, habría puesto al juez en 
gran conflicto. Tan horrendos crímenes los cometieron fin- 
giéndose de ronda, y dando la voz de la justicia para que 
se les abriesen las puertas de la casa, en la que entraron á 
guisa de tigres feroces, asesinaron á cuantas personas encon- 
traron, hombres y mugeres, sin perdonar su saña ni ú, un pe- 
rico que habia en la casa. Concluido este destrozo á sangre 
fiia, aguardaron que llegase D. Joaquín Dongo, á quien ata- 
earoB en el patio, y luego al cochero que hizo alguna resis- 
tencia con la cuarta, sobre quien descargaron rabiosamente; 
Botóse que todas las heridas las dieron á la cabeza de todas 
las víctimas, pudiendo decirse con propiedad, que ni dieron 

fdpe sin herida, ni herída que necesitase de segundo golpe, 
levada la causa á Plenario, se entregó á los reos para que 
alegasen en su defensa dentro de un breve término; nada di» 
jeron capaz de excepcionarlos, sino es mostrar la mayor cri- 
minalidad de alguno de ellos cargando el colorido del delito 
solnre Aidama, seductor de Quintero y Blanco. Efectivamen- 
te, era un hombre avezado con el robo y asesinato: habia eje- 
cutado otros dos de antemano, y su perfidia llego al extremo de 
prestarse & servir de auxiliar en la Acordada, para expedir 
las cordilleras en persecución de los reos que se buscaban: 
mostrábase muy solicito y afanoso porque se descubriesen los 
agresores, y no cesaba de invectivar contra ellos: él hizo do 
cochero para conducir el dinero á la accesoria donde fué de- 
positado. Presentáronse estos malvados al funeral de Dongo, 
que se celebró en la iglesia de Sto. Domingo, y este hecho 
echó el sello á su reprobación. En la tarde del 4 • de No- 
viembre se hizo la relación de la causa en la Sala del crí- 
men, no obstante de ser dia de años del Rey, y se conclu- 
yó ya muy entrada la noche, Al mismo tiempo se relató la 
causa seguida en la Acordada poco tiempo antes contra Al- 
dama, por el robo y asesinato que habia ejecutado en la per- 
sona de un criado de D. José Samper, por robarle dos mil 
pesos, como en efecto lo verificó: ejecutado este homicidio» 
lo arrastró y echó el cadáver en una mina vieja; y como se 
le hubiese dado la denuncia de la existencia de este cada-« 
ver en aquel lugar, fué á reconocerlo con el carácter de Tew 



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89 
niente de justicia que eutonees era de la jurisdicción dé 
Cuaubtla de Amilpas..** ¡Tanta serenidad tenia esto perver. 
80 para la ejecución de loe crímenes mas atroces! Apareció 
también por la causa, que Blanco había sido igualmente pro- 
cesado en la Acordada por dnco robos que habia ejecutado en 
1787, en compañia de Juan Aguirre, paisano suyo, en la ca- 
sa de D. N« Azcoyti, extrayéndole mas de tres mil pesos con 
ganzúa, y tres robos en Guanaxuato en la casa de Alaman. Quin- 
tero fué asimismo procesado por dicho tribunal de ladrones^ 
por queja de un primo suyo que le acusó de haberse robado 
cuatro mil pesos. Estos tres hombres eran tres veteranos 
en la iniquidad. £1 tribunal reunido, se dejó ver con todo el 
esplendor de la justicia: presidialo el Regente de la Audien- 
cia, rodeábanlo muchas guardias que custodiaban á los reos, y 
un numeroso concurso que lanzaba sobre ellos miradas de hor- 
ror é indignación: escuchóse entonces la terrible voz ñscal 
que ponderó la enormidad de los crímenes, y pidió su con- 
digno castigo. Los abogados de los reos se ciñeron á pedir 
que se ejecutasen con la distinción de nobles, Al siguiente dia 
5 se votó la causa, y fueron condenados á la pena de garro- 
te, con 1^ circunstancia de salir al patíbulo con ropa talar y 
gorros negros, en muías enlutadas. Firmaron la sentencia los 
Sres. RegenifS Gamboa, el Gobernador de la Sala, Chacex, Em* 
paran, Saatedra, y Aguirre, hallándose presente el Fiscal J9er- 
nandez de Alva. £1 .7 de Noviembre se verificó la ejecución 
en un tablado . entre la puerta principal de palacio y la cár- 
cel de corte, el dual tenia tres varas de alto, diez de largo 
y cinco de ancho, todo entapizado y guarnecido de bayetas 
negras hasta la escalera, piso, y palos; ¡tristes señales de una 
nobleza gótica española, que recordaba á estos malvados la dó« 
ble obligación que tenian de obrar con hidalguía en sus ac-^ 
cienes! Presentados en horrible espectáculo, y quebrados poY 
el verdugo los machetes y bastón con que se presentaron en 
la casa de Dongo, usurpando la voz' de la justicia publica, ce 
mantuvieron en el patíbulo hasta las cinco de la tarde, y so 
llevaron á la cárcel, donde se les amputaron las manos, y fí« 
jaron con escarpias de fierro en la puerta de la casa de Don* 
go. £1 innumerable pueblo que presenció la ejecución guardó 
un silencio pavoroso mezclado de compasión y alegría, por ha* 
ber triunfado la justicia, y bendijo al genio tutelar de Méxi- 
co á cuya actividad y zelo se debía aquel acto que asegura- 
ba la tranquilidad común de todo el reino; es decir, al inmor-r 
tal Conde de ReviIla-*Gígedo. . Jamas había visto México una 
ejecución mas pronta, terrible^ é imponente. Si no hubiera mot« 



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M 

irado óBOigia ^n la peraeoaoi<m de etiot oriminaleflt tal vez 
l^bnan quedado impunes: los respetes, el oro, y las coneídnra. 
oioBM que entonces desfrutaban les ricos comerciaptes' españoles 
en México, habrian embotado la espada de la justicia; pero llegó 
mi iba feliz, en que gobernando un hombre idólatra de ella, 
btxo que delante de l^ ley fiíesea igualmente castigados el 
griego y el tfoyano. 

if 3. Bste crimen horrendo hizo conocer á Revüla^Gigedo 
)bi peligrosa posición en que se hallaba: que México era una 
cueva de ladrones, y que para librar á la población de ellos, 
necesitaba adoptar una vigilante policia hasta entonces des- 
conocida, y qoo después li^pó plantear. 

134. Siguióse 4 este acontecimiento otro bastante ruidoso, 
aunque de muy diferente especie, 

125. La noche del 14 de Noviembre, entre oeho y nueve 
ii|8ireció una beUísíma Aurora boreal por el lado del ñor* 
te* Oomenzó por unos rayos blanquesinos en forma de escoba, 
que se fueron extendiendo poco & poco, y cargando hácta el 
norte y /lordeste, hasta las ocho y media en que fué su ma* 
y(» incremento. A esta hora se veia en el oriaónte la luz 
que formaba la basa de un color entre rojo y amariUé, de cu* 
^00 extramos se percibía una porción de cirotmierencia mas 
ihiminada que el resto del segmento del circulo que represen- 
taba de color rosado discuro, por un humó denso en que pa< 
recia estar mezclada la luz. Las circunstancias de haberse 
viato esta figura circula^*: la altura en que se manifestó su* 
perior á las mas elevadas nubes: el haber comenzado des- 
pués de dos horas de puesto el sol en un tiempo sereno y 
Umpio eü cielo, y la inclinación que tuvo hacia el occidente, 
hizo creer al pi¿eblo que aquel era un verdadero feego que 
b^ba dé lo alto para incendiar á esta hermosa ciudad, cp- 
mo el que abrasó á Sodpma y otras cuatro ciudades. La imagi. 
nación de los ipexicanos estaba teñida con el horrible expectá» 
culo de los asesinos de Bongo, y la memoria de esta gran 
mald^ aun se recnerda con horror. Predispuestos de este 
modo á creer lo mas funesto, comenzaron á temblar y huir 
deqyavoridos al santuario de Guadalupe, produciendo una cons* 
temacíon general por todos Ips á9gulos de la ciudad. Veian 
por otra parte que en S. Agustin se sacó al Santísimo Sa- 
Cfttinento, y se hacian preces fervorosas en la Iglesia; esta 
cireinistancía aumentaba la pavorosa idea, y hé aquí que co« 
menzaron á salir despavoridas muchas gentes á implorar au. 
xiiio al santuario de Guadalupe: dábanse sendos golpes de pe- 
dio: otros, asidos de un Cristo, y sin miramiento ni vergúen* 



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91 
2a, coníe^bait «úb pecados: las mugercillas empeñadas en ador* 
liarse seductorameote abandonaban los la&narios postizos con« 
que procun^ban seducir á la juventud incauta (1). La gente 
sensata (que no era mucha), y que conocía la naturaleza de 
aquel fenómeno, se divertía mas con estos oseárseos, que con 
la Aurora bore^K Lue^o que entendió el Virey el piovimien- 
to del pcieblo, destacó piquetes de soldados á la garita que 
contuviesen los pelotones de gente, y la instruyesen de aquel 
fenómeno, haciéndola, revolver; jpero esto era querer echar puer- 
tas al campo: hujan como cabras desvandadas, y no escucha- 
ban voz alguna de conduelo. Calmáronse cuando desapareció 
aquella hermosa luz, y los pecadores penitentes á voz en cue- 
llo, regresaron ^. sus casas, no meaos mohínos que avergon- 
zados, por haber proclamado ñiera de tiempo sus flaquezas; el 
chasco no era paria menos. Como al pesar succede el gozO| 
el día 16 del mes siguiente se publicó un bando, anunciando 
que para el día ^7 de Diciembre á las cuatro de la tarde 
se proclama ría solemnemente al Rey D. Carlos IV. Detalló- 
se en él la solemnidad cpn qqe se verifica ría aquella íuncion 
regia, y el modo con que debería hacerse el paseo. México 
abundante entonces en riquezas, en el seno de la paz, y con 
nn lujo que podj^a competir con las primeras ciudades de la 
Europa, se comenzó á preparar pa^ esta función, y en bre- 
ves días se Heno de gente forastera que venía á desfnitar de 
este placer, que cual mas, cual menos, se gozó después ep las 
ciudades y pueblos de toda la Nueva-España. Los artífices 
se pusieron en movimiento, principalmente los carroceros, pues 
los hombres acomodados cifraban en gran parte su lujo, en 
rodar los mejores coches, que llevaron á las p^arroquias para 
que antes que ellos los ocup^e el pivinisimo Señor sacramen- 
tado. Los poetas y oradores cortaron &ua plumas para cele- 
brar al nuevo Príncipe; sobre todo» los que querían presentar sus 
producciones en la Justa literaria ó Certamen á que convidas 
la real Universidad. . • . ¡Tiempo perdido! El asunto era de- 
masiado estéril, nada hbbia que decir del nuevo Rey; solo se 
sabia de él que era un hombre garrudo, que jugaba bien á la 
banra, que montaba sobre un caballo, le oprimía con sus pier- 
nas robustas, y lo hficía sucumbir con el peso de su cuer- 

[1] Esta es la voTf propia castellana: vulgarmente se lU$man 
culos postizoi^, que hoy están en hoga^ formados con lienzos das* 
ticos que t^nUtan demasiado, a9i como tas mangas bombas que pa* 
recen marmotas de retreta. ¡Estos son los caprichos de esta pO' 
bre gente consagrada toda á la ilusión seductora.' 



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93 
po colosal; nada mas se sabia de Carlos IV.; item» que co« 
mía como un ganapán; por tanto» ¿quién podía vaticinar su 
reinado de ventura (1)? ¡Tal era la suerte de estos pobres 
colonos, elogiar á un ente ideal, que dentro de breve tiem« 
po causaría la ruina de la monarquía, y la trocaría por una 
escopeta y un soto en que matar conejos en Francia! 

126. Verificóse la proclamación de este Rey el día se^ 
ñalado en tres puntos de esta ciudad; á saber, enfrente del 
Palacio del Virey, en el de la casa Arzobispal, y en el bal* 
con de las casas del Ayuntamiento. El primer acto de la 
proclamación lo hizo el Virey, acompañado de los tribunales y 
corporaciones: en seguida arrojó monedas al pueblo, y lo mismo 
hizo el Arzobispo, de las acuñadas á propósito para este ac- 
to. En las tres noches siguientes hubo una iluminación mag- 
nifica en toda la ciudad^ distinguiéndose la del Ayuntamien- 
to por su fachada en perspectiva de elegante arquitectura. En 
la plaza mayor se coloc|ó una estatua ecuestre de Carlos IV, 
provisional de madera, á 'expensas de los plateros, la cual tu* 
vo poquísima duración; después se subrogó con otra mucho 
mayor también de madera, y destruida ésta se fíindió la mag* 
nifica de bronce qup existe en la Universidad, y es una ma- 
ravilla del arte como diremos en su lugar. Por supuesto bu* 
bo corridas de toros en la Plazuela de S. Lucas, y México 
mostró en aquellos dias el grado de opulencia y buen gusto 
á que había llegado; pero lo que mas excitó la admiración 
de los amantes de las bellas artes, fijeron las monedas quo 
se grabaron por D. Gerónimo iGril, no solo para esta capital, 
sino para las demás del Reino, y de varios pueblos. Hoy se 
paga por muy alto precio para llevar á Europa esta colec«« 
cíon de medallas, y ellas mostrarán en todos tiempos el gra* 
do de ilustración á que llegó México en aquellos dias en es* 
te ramo de la numismática. 

127. El Certamen literario de la Universidad, se celebró 
el 28 de Diciembre de 1791, premiándose á los autores de 
piezas presentadas en prosa y verso, /$on medallas de oro y 
plata, obra del mismo D. Gerónimo Gil. Presidió esta fun- 
ción el Virey como Vice-Patrono, y se la dio todo el ex- 

Ídendor que hoy no vemos en esta clase de funciones, aunque 
as presida el primer magistrado de la República; circunstan- 
cia ó anomalía propia de estos tiempos, en que se afecta hon- 
rar la literatura solo con elogios estériles; pero sin dar fo- 

[1] Léanse ¡as piezas premiadas por la Universidad de Mé-^ 
xicOf y sé verá que nada exagero^ 



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mentó alguno á los sabios, 6 acaso tratándolos con el des* 
precio que no recibieron de nuestros mayores. El Conde de 
RevilIa-GKgedo se dedicó á trabajar con el mayor zelo; y aun* 
que podríamos presentar muchas pruebas de esta verdad, nos 
ceñiremos á decir: que este Virey, el mas activo para el tra- 
bajo, el mas íntegro, y finalmente, el hombre cuyo corazón 
estaba- formado para hacer todo el bien imaginable á benefi- 
cio de los Mexicanos, no dejó asunto ó ramo de su inspec- 
ción, que no examinó por sí, y mejoró: puede decirse de él 
con alusión á lo que la Sagrada Escritura afirma de la ciencia 
de Salomón, que en su gobierno conoció desde el cedro basta 
el hisopo, y nada se ocultó á su penetración. Revílla-Gigedo 
tenia ciertamente furor de mandar; pero cuanto mandaba era con 
acierto, prudencia y meditación. Esta proposición parecería 
hoy una paradoxa, puesto que vemos tantas aberraciones y 
delirios ejecutados por las primeras autoridades de nuestra Re- 
pública, si no se presentara en su apoyo la Instrucción rc- 
servada que dejó para su succesor en el vireinato el Mar- 
qués de Branciforte, impresa en México el año de 1831, en 
la imprenta de Guiol; remito á ella á mis lectores, cierto de 
que tendrán mucho que admirar. Yo me veo oprimido bajo 
el peso de - tantos hechos gloriosos, y de tantas reformas: pa* 
ra dar idea de ellas, tendría el mismo embarazo que el Ora- 
dor que pretendiese formar el panegíríco de un hombre des- 
nudo de todo méríto; aquí por el contrario, la excesiva abun- 
dancia de disposiciones benéficas en toda clase de ramos, ata 
mi pluma, y no me deja que decir cuanto quisiera. Recorreré 
sin embargo algunos sucesos principales de su gobierno, y és* 
to bastará para mi desempeño. No obstante, aparecerán ciertos 
lunares pequeños comparados con millares de providencias acer- 
tadas en el gobierno de este hombre singular, que obscurecerán 
un tanto su explendor, asi como las manchas que se presentan y 
afean el disco del sol • • • . Revilla-Gigedo era hombre, y ésto 
basta para entender que estaba expuesto á error; tuvo enemigos 
crueles á quienes conñindió después de una lid terrible en los 
tribunales, y los pesares que le causaron lo llevaron al sepul- 
cro. ¡Tal es la recompensa de la virtud sobre la tierra! 

128. A la sazón que este Virey entró en México, se 
hallaba esta ciudad en el mayor desarreglo y confusión, 
convertida en receptáculo de hombres inmorales venidos de 
todas partes del Reino, que se ocultaban con mas seguridad en 
esta capital, que los ladrones en los bosques y guaridas; obra- 
ban impunemente, seguros de que no había una policía que 
vigilase sobr3 su conducta. No era esta la capital de un impe- 



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04 

rio -floreciente, era sí» 4m muladar inmundo y apestoso» ct^o oen» 
tro estaba en la plaza mayor: las maldades <)ue allí se ejecu- 
taban de toda especfie, no tenían número» asi como las que 
se hadan en las tinieblas de la noche. Revüla-Gigedo todo 
lo muda; la policía es su pHmer objeto» y bien pronto cam* 
bia esta fa¿ horrible en hermosa» y México compite á poco 
en policía con las primeras ciudades de la culta Europa. £«• 
pedrados, embanquetados de caUes, una iluraiaacion completa» 
elegancia» aseo» adorno» todo aparece como por encanto; y es- 
to proporciona al vecindario la seffurtdad de <pie hasta eBton« 
ees no había desfrutado. Si este gobierno fué marcado con su- 
cesos extraordinarios, escandalosos y dignos de la histofia» tam- 
bién lo fué con otros muy faustos» y de que debemos hacer re- 
cuerdo» porque la generación presente los -ignora* De la na- 
turaleza de los primeros es el horrible asesinato cometido por 
Fr. N. el día 2d de Setiembre de 1790 en la persona de 
su prelado; este hecho escandaloso se omitió en la gaceta de Mé- 
xico, pues en la de cinco de Octubre número 19» solo se diee» 
que murió dicho prelado» y que lo sepultaron los Padres Agns» 
tinos el 25 de Setiembre con gran pompa. El Conde de Re» 
viila-Gígedo lo refiere al Rey por medio del Secretano del 
despacho Portier (1), en los términos siguientes. »»E1 dia 23 
del mes que finaliza, se Cometió en esta capital uno de los 
mayores delitos» atendido el carácter y estado <lel agresor y 
ofendido, y el parage en que se verificó» cuya felaciou sen- 
cilla voy á hacer á V. E, 

129* „A las dos de la tarde me dio parte el Padre Provincial 
por el Secretario de la Provincia, del atentado que acababa de 
ejecutar en su Convento Fr. N. Religioso Pred[)ítero del mismo 
Instituto, dando muerte alevosa al Superior, é hiriendo leve- 
mente al Vicario del mismo Convento, y Maestro de Novicios. 

130. „Poco después tuve el propio aviso por el Alcalde del 
ctímen de esta real Sala, D. Francisco Saavedra y Carbi^l» 
á quien se dio noticia de la desgracia por uno de los de 
barrio del cuartel mayor de su caigo» y dos religiosos del 
mismo orden, y en consecuencia previne á aquel Ministro» que 
inmediatamente procediese á practicar diligencias informativas 
sobre el caso, y las 'necesarias á la seguridad del reo, dispo- 
niendo cuanto estimase Conveniente» pues fiaba á su zelo y 
notoria prudencia la actuación de un asunto de naturaleza tan 
grave, y en que se (interesaba el buen servicio de Dios» del 
Rey, y la recta administración de justicia. 

[1] Caña núm. 187 tom. 160. 

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181. 9,B0 mfe ^ esté év^nv T ^^ ^ jériMÜeeién^^reit' or* 
dhiaría de la 8ala del: erímén» pa«6 el «oomísionado ooh^mü 
escribftiio al Contrento, ' donde Mió ' muerto^ al Pratado, y h»*: 
rido de gravedad al Vicario Maestro de Norícios, expietáiH' 
dolé los religiosos que el cautmnte era Fr*..* N, le cntregé' 
uno de elloer d cochillo ensénj^ntado omt que babia . dado 
niaerte m^ primero, y herido al segundo* 

182. „Frse6dida- licencia del ProrinciaH procedió ei^ jues á^ 
la comprobación del cuerpo del dehto, y al examen de < les^ » 
látigos retígioses y seculares q«e presencHimi el insoito eo^ 
metido contra el Prelado, á tiempo que se hallaba comiendo t 
en su ceMa é indefenso, y contra el Vicario en el de reducir 
á la ret^usion del - noviciado al agresor que la había quebraos > 
tado sin el permiso de los superioresi 

133. „En este estado roe dio cuenta el comisionado con 
las diligencias instruidas, y yo mandé pasarlas -^á hi real 8b. 
la^ donde oido el fiscal del crimen^ se aprobaros los procoi- : 
dimientos del Alcalde originario como fundados en doctrinas * 
de autores clásicos, y practica de los tribunales de ceos .tthi^ 
nos, autorizadas por repetidas reales órdenes^ y singularmente « 
laa expedios en ioff años de 1774 y 77, con motivo de cau». » 
sas seguidas contra un religioso carmelita eonv^ual en fi. < 
Locar de Barrameda, y un presbítero en Ja corte de > Madrid»^ 
por la violenta muerte que dio á Diego Ruiz, y aquel en 6 
de Marzo dé 1774 á una bija de D. Luis Tazara (1). ' 

134. „Con presencia de todo determina la Sala en^ 27 del 
corriente, <pie se devolviese el proceso para su eontintiaeion r 
y formal substanciación, al Alcalde del crimen D« Francisco > 
Saavedra, con asistencia del Provisor Vicario general de esta * 
Arzobispado, para el eximen de los testigos eclesiásticos^ las 
declaraciones y confesión del i^, y que éste se pasase en ' 
la noche de aquel dia i la cá^^^l de Corte, extrayéndolo de 
la del Convento en qne existía con centinela de vista. 

185. „A fin de que tuviese efecto la resolución en todas 
sus partes, se dirigieron cartas acordadas al Reverendo Ar^ 
zobispo, Pnlvisor, y Padre Provincial,. auxiliadas deofíciós mica • 
como gefe superior de estos dominios y Vic^^Patrono real,: < 
consiguíéindoie mediante ello, la anuencia de la jurisdicckm 
eclesiástica, que antes se manifestaba repugnante á este pro* 
cedimiento. 

136. „Consigulontemente fué extraído el reo en <la nocbe 

[1] Véase él por menor de egtos procedimientog juáidaiei ei» 
la practica criminal de GutíerreXf continuador dd Ftértro» 
TOM» in. 13. 

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96 
del 27, y trasladado k la real cáreel de Corte por el MI* 
níatro originario y Provisor» quedando allanada la junadiccion 
real» y de acuerdo con la eclesiástica, para el seguimiento de 
la causa, hasta el caso de que pueda conseguirse la libre- y 
fomal entrega de su persona. 

187. , ^Persuádome á que logré este fin, y el de la satis- 
facción á la vindicta publica, por el zelo y actividad conque . 
se conduce la real Sala del crimen, y el referido D. Fran- 
cisco Saavedra, asi en este gran asunto, como en los demaa 
correspondientes á su ministerio» de que tengo pruebas nada 
equívocas; habiendo desempeñado completamente varias emnu 
sienes que he puesto á su cargo; pero particularmente lo acre* 
dita en esta causa, primera en su especie en el* Reino» y que 
servirá de ejemplar para otros casos de igual naturaleza en lo 
succesivo. 

188. „Sus resultas deben hacer ver á los sacerdotes secula»^ 
res y regulares, que aunque dignos de la mayor atención» res- 
peto y aprecio, por su aÍto estado y ministros del Altar, no 
están exentos del condigno castigo de los delitos en que in-. 
curran como hombres en ofensa de las leyes, con escándalo 
de los pueblos» y turbando el orden de la sociedad y de la 
República; cuyos excesos se advierten frecuentemente, en es^ 
pecial en las comunidades religiosas de estas remotas provin. 
cias. 

189. „Por lo mismo, el homicidio que ejecutó intra claustra, 
Fr. N. en su Prelado, y graves heridas que inñrió al Vica- 
rio, ambos sus inmediatos prelados locales, exigen en mi con* 
cepto pronto castigo, para ejemplo y edificación del público» 
escandalizado con hecho tan lastimoso. 

140. „Corao en el caso se procede arreglado á las sabias 
determinaciones de S. M. dictadas para semejantes acaeci- 
mientos, y 6ea una de ellas, que se remita la causa á sus 
reales manos antes de ejecutarse la sentencia;, podrá ocurrir 
la duda si se difiere por el eclesiástico á la libre entrega 
del reo, según parece corresponde, de si la real Sala ha de 
ceñirse á esta soberana disposición» ó deberá llevar á efecto 
la que pronuncie» procediendo solamente el hacerme la con- 
sulta de estilo, atendida la distancia del trono» con el justo 
fin de no dilatar el castigo de los. delitos* 

141. »,E1 homicida sacrilego Fr, N., era» según lo que re-^ 
sulta de lo actuado hasta ahora» de relajadas costumbres: tra- 
taban sus prelados de que las mejorase por los medios, fra- 
ternales correctivos que prescribe la regla; pero la perversión 
de su ánimo los dejó ilusorios siempre» y precipitó al aten- 



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t7 
tado enome qae he refendo á V. E«f p«r« qjue se tínra ^ 
neiio todo en noticia de S. M., & fin de que se digne man* 
darme lo mas conforme á su soberailo agrado^ y aprobar lo 
practicado hasta ahora. — ^Dios ^c, México 20 de Octubre de 
17;K).^^ En carta número 188 de 27 del mismo mea» refiere 
Revilla-Gigedo las ulteriores actuaciones del proceso hasta 
aquella fecha, y dice: ^Después de tomarle su declaracio|i in- 
quisitiva al reo, se amplió la sumaria con las deposiciones 
de varios religiosos, y evacuadas las citas, se pidierofi al Pro- 
vincial las causas formadas por la orden (al Procurador) ^n 
diatintos tiempos, procediendo seguidamente el juez originario 
D. Francisco Saavedra, y el Provisor Vicario general del Ar- 
zobispado, á recibir su confesión y hacerle los cargos que to- 
das le producen conforme á resolución de • la propia Sala. 

142. „Verifícóse esta diligencia en los dias 15 y 16 del 
corriente, confesando llanamente el reo su delito, aunque con 
circunstancias que se contrarian en cuanto á no haberlo ej^« 
cutado premeditadameute y con intento deliberado, para de- 
jarlo fuera de la clase de alevoso. 

143. „Hoy se halla el proceso en el fiscal del crimen, y 
luego que lo despache seguirá el curso que corresponda Los 
autos formados al reo por los prelados de su orden, acredi- 
tan su incorregibilidad, su relajación escandalosa, de costum* 
bres, apostasías repetidas, y el vicio de ebrio consuetudini^- 
rio: acreditan también su genio intrépido,, pues dió una bofe- 
tada al Cura de Hachichilco andando prófugo de su Conven. 
to; exceso que reiteró otras cuatro veces, ejecutando lo mis- 
mo con religiosos de su orden, no habiéndose abstenido, sien- 
do apóstata de celebrar los sagrados misterios, despreciando 
las censuras conque se hallaba ligado; y finalmente, este in- 
dividuo es natural de Veracruz, cuenta 54 años de edad, 
los treinta y cuatro de hábito;, en cuyo tiempo ha dado mu- 
cho que hacer á sus superiores locales con su precipitación, 
apocadas, desórdenes, y depravación de costumbres, á que 
echó el sello quitando cruelmente la vida con anna prohibi- 
da á su Prelado, é hiriendo al Padre Vicario, que no estiá 
fiíera de peligro de poderla. 

144. „Todo lo aviso á V, EL, por consecuencia de lo que 
manifesté en la precitada carta número 187, para que se sirva 
hacerio presente á S« M., Ínterin que puesta la causa en es- 
tado, como se verificará con la prontitud que recomienda su 
naturaleza grave, puedo continuar á V. E. la noticia de sus 
trámites succesivos, y sentencia que recaiga. Dips, ¿ce. Mé- 
xico 27 de Octubre de 1790.^ Con esta relación nadie podrá 



* 



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•8 

^if que 8é imii ie^wéítuAo lo» hecbos, y fidtaé» á la exác- 

titud <ie ki historia. 

146. EsCatf^Mifitas'fiíenm conteatadas en real orden de 31 

-ée Dioieaibre del mismo año (1700); pero habiéndose solíci- 

' todo- por mí este^ documento en el oedularío del gobierno del 

- mismo año» no aparece; «n duda se halla en el de la Au« 

'^eiieia de Méicico que h(^ existe en Toluca; salvo que ha. 

ya sido quemado ó vendida por papel viejo á loa coheteros, 

como se hizo con la mayor parte del archivo, de lo cual 

responderá D. Lorenzo Zavak,.el Licenciado Guido de Güí. 

do, ' y otros que- anduvieron en esta manipulación, y sacaron 

no poco producto de- su venta; ¡conducta bárbara, y digna de 

' los feroces Apaches, que en nada aprecian los archivos, cuan* 

do las naciones de Europa loa miran como un tesorp y una 

' propiedad inestimable?. • • . 

146* Este delito horrendo de que acabamos de hablar, que- 
ú^ impune; el fraile andaba algunos años después libre, aun- 
que ciego, y en este estado decía Misa de la Virgen; el Se- 
ñor Arzobispo Nuñez de Haro se empeñó en salvarlo, por 
BUS respetos, relaciones y dinero que tenia e^ la. corte; el 
-pretexto Tué, que no convenia dar á la América el expectá- 
eulo de un fraile en un suplicio; pocos años después se die* 
fon á centenares en virtud del bando de Venegas de 24 de 
~Jhinio de 1812, que mandaba fusilar á todo eclesiasticQ por 
'solo el hecho de. encontrarse entro los insurgentes. •• • Ya 
se Vé, se trataba de no perder la tierra, y por conservarla se 
'Violaron escandalosamente las leyes sin respeto ni considera- 
'cion alguna. Aquí se practicó la máxima de César. ••• Si 
se kan de molar las leyes, ha de ser por causa de remar; en 
todo lo demaSf ser cUínerUes. . . • 

^ 147« En los primeros dios del gobierno do Revilla-^jüge- 
dof se comenzó á enseñar la botánica, cuyo jardín y su esta- 
'Idecimiento promovió D. Martin de Sesé, y fué mi. primer Di- 
rector* ^ Premiáronse los primeros alumno» que se presentaron 
á examen, con la cantidad de 50 pesos cada uno, rscibien. 
*da ademas^ el diploma de socio» del jardio, para que. dedican- 
dose á esta ciencia, la propagasen, y dgscubriesen nuevas plan- 
tas, sus virtudes y usos. Las primeras funciones de •esta.ciencia 
-^faasta entonces ignorada, sorprendieron á es|a capital, pues el 
^^neral de la Universidad donde se tuvieron, se vio conve»- 
üdo en un jardin ameno, en que se veian segure alfombras de 
bellas flores, multitud- de pájaros bien disecados.* en aquel Li- 
ceo alternaba á la vez la música que recreaba el espíritu: no 
se oian en las réplicas aquellos desaforados gritos pulmona- 



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90 

:re% q«e';^raii la contraseña d& los peijpatáticos cuando pro* 

tendían, deiM3ul»rir una verdad, quedándose siempre en su error 

sin. dar^Q jamas por convencidos; la descripción de una plan* 

ta, la familia á que pertenecía, y el uso que podía hacerse 

de ella para curar las dol^icias de la vida, bé aquí á lo que 

.se reducía este examen pacifico que encantaba al auditorio, 

.é inf^iraba deseos de ptaber esta ciencia Inenhechora, Revi- 

Ua--Gigedo . extendía su protección no solo á ella, sino á to* 

do lo :que d0cia relación i , propagar los conocimientos átiles 

dñ la. Geografía, y de la historia antigua de los mexicanos: 

con tal; ol^etQ , )?e<;QroQndó Qjficacísímameate al Padre Álzate á 

la. corte, para que se le asignase una pensión, y lo hizo de 

.una manera no apostmnbrada en él» pues siempre economiza. 

. ba ;los elogios, aun de aquellos en quienes . reconocía un méri- 

..to sobresaUente. „Con todo el empeño é ínteres que exige la 

razón y, la justicia .(comienza su informe al Rey), paso á 

manos de V* Exá*. la. ac^unta instancia que con expresión de 

. sus . dilatados méritos y servicios patrióticos, hace al Rey el 

Br. D. José Antonio , Álzate^ Presidí tero de este Arzobispado, 

.en solicitud del :no0)br^miento de su Cronista en esta Nueva- 

, España, con. la dotación que baste á mantener la decencia 

respectiva, y dos amanuenses .que le lleven la pluma (1). 

148. ^a gení^l^pi<>penfl»o]|i 4c e^te eelesiastico á las cíen, 
cías y artes, especialmente de las de física, historia natural, 
jirimica, y i geogirafía,. han hecho público su nombre, distin- 
guiéndole la real Academia de Ciencias de París, con el ho- 
nor de mm.. q<irEeapoDsale9, sin j^emplar en esta América* Su 
relación de méritos, y obras literarias publicadas, detalla lo 
mucho que ha tratÑ^jado en utilidad de la Nación y de la 
Corona; ya^ en ^difüertacio^cs dirigidas á la enseñanza y des- 
Jiereo de preocupaciones en la agricultura y beneficio de me- 
ntales; ya, con de8<^brimientos de in^iortancia y de mucho 
ahorro, en estos ramos; y ya, con experimentos á que se ha 
aplicado con tesón por facilitar ventajas públicas á costa de 
SIL patrimonio» que segiin. informes no era muy pequeño. • • • 
Acaso el (Reino no tuviera una geografía completa, sí este aplí- 
cado.é ingenioso PresMteix) no hubiera dedicada sus desve- 
los, á corregir errores de Jos antiguos, y foripar el Mapa que 
hoy rige por la adoficion que le dio la Francia, de donde ha 
copiado: el Pensionista Real D. Tomas Lopez.^^ Mis lectores 
no tendrán á mal que lee presente este pequeño rasgo de lo 
que iñfí>rmó .Revilla-Gigedo á favor de Álzate, porque presto 

[1] CorrespmdencUi núm. 133. tóm. 160. 

„.56449l|, 



100 
lo verán abanderizado con los enemigos de este l^rey en él 
juicio de su residencia, y dispensando elogios en su caceta 
literaria al Marqués de Branciibrte, que distaba mucho de 
merecerlos. El Padre Álzate era vilioso, y en un momento 
de exaltación se olvidaba de una amistad antigua: no cono- 
cía la tolerancia, y se destemplaba en su crítica injustamen. 
te, como se vé en sus gacetas literarias (iV. En 27 de Ma- 
yo de 1790 propuso el Conde de Revilla-Uigedo á la cor- 
te, se estableciese un pequeño Monte pió de pobres en Méxi. 
co, consignado su fondo en las acciones caducas de la Lo- 
tería del Rey; para fundar esta solicitud le dice al Ministro. 
„Ésta numerosa capital est& inundada de gente pobre y mi- 
serable, cuyo estado aunque no es el de la mendicidad, acá. 
so sus necesidades no son menores. El Monte pió de ánimas 
socorre; pero no admite prendas de menor valor que de tres 
pesos, y sus encinas se cierran en horas regulares, que son 
justamente en las que comienzan las de la gente á quien de- 
seo proporcionar socorro; es decir, qu0 al anochecer y en 
adelante, cuando el oficial artesano y menestra] acaba su la- 
bor, porque el dueño de ella no le paga ó porque no está 
en la ciudad, 6 por otros accidentes, de suerte ó de malicia, 
ó acaso buscados de intento por los muchos que no hacen ei« 
crúpulo de burlar el sudor de los pobres, se hallan estos en 
una grave necesidad. 

149. „En la misma se encuentran la doncella que no ha 



[1] Propánese impugnar eH proyecto de dar curso á la ace^ 
quiq grande por el Poniente^ que propuso />. Ignacio Casiera^ y 
dice, . . • Creo no lo conseguirá. Se desvanecieron ciertos ha- 
dos que tanto patrocinaban á la novedad. • • • El cielo nos 
ha presentado un héroe, y muy grande, que aniquilará las 
pretensiones infundadas, los delirios de tantos ignorantes &c. 
&c., y para que sepa d lector á quien dicen relación estas pa» 
labras enfáticas, hace una llamada y pone. ... El Marqués de 
Branciforte, ¿BranciforU Héroe? ¿Branciforte coitírapuesto á Re- 
vUla-Crigedo? Esto es darle l4t preferencia al pecado sobre la 
gracia, y al crimen sobre la virtud. ... A tales desmanes pre^ 
cipUó la cólera al Padre Álzate, contra un hombre que se tf^c 
resé en su fortuna, {Gacetas literarias, edición de Puebla de 1831 
pág. 418. tóm. Sr) ¿Y qué diremos de la detíemplada é injus- 
la critica que hizo de las noticias que dio el sabio D. Antonio 
de Gama, cuando describió las enormes piedras que existen en 
el cementerio de Catedral, y Museo de la Untuosidad, que lo 
obligó á escribir la segunda parte de dieha descripción? 



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101 
acabado 0U labor: la casada & qaien su marido no atiende, 
y -cuyos hijos tiernos la piden pan: el cargador que no ha 
encontrado en que emplearse en el día, y otros semejantes. 
Son tan frecuentes estas necesidades y tan públicas, que el 
uso estableció una suerte de empeños en las tiendas de pul- 
perías, cuyo desorden y usuras ha ocupado gravemente mi 
atención, dictando diversas providencias para contener tales 
males; pero la decisiva sería establecer bajo sus peculiares or- 
denanzas un pequeño Monte pió de pobres, á que no he po- 
dido proceder por falta de un fondo de quince ó diez y seis 
mil pesos; cantidad que considero sería suficiente para el in- 
tento que desde luego se verifícaria .con conocido socorro y 
beneficio de los indigentes, si la piedad del Rey que ya ha 
destinado las expresadas acciones caducas á los referidos fi« 
nes piadosos, se dignase dar lugar entre ellos á este que no 
lo es menos; esperando yo que V. E. hecho cargo del recto 
fin que me mueve, tendrá la bondad dé inclinar la benigni- 
dad de S. M«» á que condescienda con este benéfico pensa- 
miento, en prueba del paternal amor con que se desvela por el 
bien de sus vasallos (1)^^ Esta exposición no puede leerse sin que 
«L ánimo se sienta penetrado de gratitud hlcia un gefe que 
muestra en cada una de sus lineas la caridad de un padre 
que se desvela por su familia; icon cuánta exactitud refiere 
las miserias que pasa esta desvalida y vergonzante porción 
de la ciudad de México dentro de los muros de sus casas! 
no parece sino que ha entrado en las mas humildes chozas, 
y apurado á una con los que las habitan el amargo cáliz 
de la miseria, • • • No tuvo iguales sentimientos el Consejo 
de Indias, pues aunque en real cédula de 15 de Julio de 1797 
dio gracias á este Virey por é^ solicitud, sin embargo, la des- 
atendió, y mandó que los premios caducos de la lotería, so 
aplicasen al fondo de amortización de vales reales. • • • El que 
está harto, no se acuerda de que otros están ayunos. Na 
fué esta la única acción de magnanimidad y compasión de 
Revilla-Gigedo hacia este pueblo; mostróla también á bene- 
fiqio de los pobres caminantes, promoviendo la construcción 
de loa caminos de Veracruz, Acapulco, Meztitlan de la Sier- 
ra, y Toluca, juntamente con el de Acapulco. El Subdelega- 
do de esta ciudad pretendió, que de las cajas de comunidad 
de indios, se supliesen dos mil pesos para reponer el puente 

[1] Entiendo que el actvál Director del Monte />. Francism 
c» Sánchez deTagle, vá á realizar este proyecto^ Pido á Dios 
no quede en proyecto. 



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102 
del rio del* Papagayos d^atfc-aMó fíor' iaU f«rettídk&» p¿rcííí8t&' ph'. 
tensión sé reprobó pbr la Junta superior dé Ri^l Hacienda 
en 18 de Noviembre dé 1*792. Cómpadeeidtí entoiíce» el Vi- 
rey de lo que iban á padecer los eaminaintés^ añtlc'ípó el di- 
nero de su tuenta, cotí orden de ípíe sé fe reintegraée de 
Jos productos de péages, corno se vetíficó ^n fines del siguien- 
te año. 

15Ó. Tantas y tan eficaces prdVidénciás tié pDli^ia; ani- 
maron al' Sr. Arzobispo para dictar algutias en lá línea dé 
su jurisdicción; por ejeniplo, que los cléHgos trajesien el pelo 
corto, €ó pena de ser pehidoá, y adeimas muhadoá én vein- 
te y cinco pesos. También por edicto de 23 de Octubre de 
1791, hizo publicar el edicto que arregla el toque de las cam- 
panas, que hoy seria preciso repetir, iiínponiendo penas pecu- 
niarias á los campaneros qué se exediesen en los toques que 
mortifican infinito al Vecindario, y sobre todo á los eúfórmos 
y letrados que viven cerca de las iglesias que tienen éñor- 
mes campanas, puestas á voluntad de tniicltachos, léperos, y 
gente vuldia. Ésta providencia ñié contradicha por los pa- 
dres dominicos que ocurrieron al Consejo, pidiendo sé les man- 
tuviese en la posesión en que habian estado de llamar el vier- 
nes santo con la esquila mayor al pueblo, al sermón del des* 
cendimiento. Denegóse á ésta solicitud, y justamente; ¡ojalá 
que todo el año ñiera viernes sañto^ pues ya no es sufrible 
este desorden. ^ 

151. Cuéntase del Sr. Kuñez de Haré, que le causaba 
mucha mortificación el hacer confirmaciones, y se le notaba 
en esto mucha falta: hablando un dia con el Virey sobre lo 
mucho que trabajaba en el despacho, le dijo:.... no hago to- 
do lo que quisiera; si en mi mano estuviera, también baria 
confirmaciones. ... El Arzobispo entendió toda la fuerza de 
este concepto, y al dia siguiente fijó edictos para hacerlas en 
el próximo domingo. 

152. Para dar impulso al comerció, que consiste principal- 
mente en facilitar las comunicaciones por medio de correos, 
recabó Revilla-Gigedo del Conde de Fioridáblanca, el estableci- 
n^iento de dos semananos para las capitales de provincia; pot 
lo pronto fué gravoso á la hacienda real; mas asentado este 
establecimiento, fué benéüco para ésta y para el púl^ico: en 
ei dia no lo es, adoptado el plan de Diligencias por el que 
nada aventaja la renta; acaso pierde, y está expuesta la bali- 
ja; ¡ojalá y una dolorosa experiencia no confirme esta ver-- 
dad! No se ocultó al C^onde de Revilla-^Gigedo la necesidad 
que había de arreglar el corte de maderas, y por lo mismo 



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103 
Kbró ór^eued á los íntendéiitM para que infoimasen el esta. 
éo de los montes^ y método que seria mas adaptable para 
aprovecbarse de ellos »in destruirlos, teniendo presentes las le- 
yes y autos acordados sobre el asunto, y la real cédula de 
7 ^e Diciembre de 1748. No sé que se remediase el gran 
mal que ya se 'K«iente de la destrucción de los arbolados, y 
que vá siendo ma3ror de día en dia; pues al paso que mar. 
ebamos, dentro de breve ^en México valdrá mas el carbón que 
la carne. Ün «xtrangeto acaba de poner una sierra de agua 
en el monte ée las IDruceB, con la que á vuelta de pocos 
años no quedara un arbd en pié; y sobre la escasez del car- 
bón se notará la de las aguáis que atraen los bosques. Yo he 
solicitado del Congreso, que au torree al gobiertio para fbrttiat 
reglamentos «obre esto; el expediente duerme ain despachar, 
se, y el mal progresa rapktínmamente; lo que prueba una de 
dos cosa«; ó mucho abandono y despilfarro, igual al que tie- 
nen los indios que talan un árbol por el pie para cogerle el 
fruto, 6 que no se conocen los verdaderos y sólidos intereses 
de la nación (1). 

153. Hasta aqui he presentado aunque en bosquejo, una 
serie de providencias que honran altamente ai Conde de Re* 
víUa-Gigedo, en cuyo go^mo como he dicho, se notan al- 

[1] He dicho ijw tn él monte de las Ónices se ha puesto tum 
sierra de aserrar maderas por unos extrangeros; diariamente se in» 
loft [segtm sé] doscientos pdos para otras tantas vigas, y los montes 
lían quedando desíruidos, faltando por ied causa las üuvias, tas mct. 
deras, d carbón y la salubridad en Méadco y mis contornos. Pa- 
sa lo mismo en hs mon^ de Rio-frio: el rwmoo del Sur está casi 
iotaUmefáe pelado; mas el gobierno duerme, y no atiende á reme» 
diar tan gran mói, jwe procuraron evitar los antiguos indios. Ad- 
mira él reglamento que para conservar los moni^s hizo Í9etza* 
hualcoyod tn Texcoco, y de cuya consertsacion cuidaba él mis- 
mo en persona. Toda la cumplía de Mécdco etkiba poblada 
lie enormes cedros; hay ya no se vé uno. Ko es toierahh cf- 
te abandono en materia de tanta importancia. ¿T tenemos ca- 
ra para llamar bárbaros á ios antiguos medcanosf ¿Merece-- 
rán tal epiteto? Sin duda que no. La barbarie lía mgado^ 
punto de dar bttrreno como en tas minas á hs troncas gruesos. 
¡En qué manos ha cuido la Amérioaf ¡De cuántos med^ ta 
destruyen, después de llevamos él oro y la plata, y cuanto pre- 
cioso tenemos! Sin embargo, esta proposición tiene excepciones, 
pw's hay (octrangeros henieficos y dignos de nuestra eterna gra- 
f^ud, 

TOM. ni. 14. 



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194 

gUDas imperfecciones, .asi como en el disco del sol algunsB» 
manchas. Este gefe estaba muy mal avenido con las milicias 
provinciales, ¿ las cuales dio un golpe fatal, destruyéndolas, 
y deshaciendo cuanto hablan planteado con el mayor esmero 
sus predecesores, desde el Marques de C millas. £n los me- 
ses de Abril y Mayo de 1790, mandó pasar revista de ins* 
pepcion á todo el pie veterano de los cuerpos provinciales,, 
cuyos sargentos y cabos agregó á los veteranos. £n el pár- 
rafo 588 de su instrucción al Marques de Branciforte, procu- 
ra disculparse de esta conducta, pues dice: „Que ea leaalis* 
tamientos (son sus palabras) de cuerpos provinciales^ batallo» 
nes y compañías, parece que no se tuvo otro fín que el dt 
abidtar una fuerza aparente; pero de ninguna utilidad para el 
reemplazo y refuerzo de los cuerpos veteranos y efectivos,, y 
para conservar la quietud de los pueblos. ^^ Este procedimien- 
to dimanó del error en que hablan estado los vireyes, acerca 
del valor de los mexicanos, creyéndolos cobardes é incapaces 
de batirse con tropas extrangeras en caso de una invasionf ó 
tal vez provendría de que temiesen que si llegaba un día en 
que conociesen el secreto de sus fuerzas, podrían aspirar á la 
independencia de España. En el primer error pudieron muy 
bien incurrir los que no conocieron á fondo el carácter ame» 
ticano. Efectivamente, el viagero que trate á nuestros crio- 
llos, y los vea tan dulces, amables, y compasivos, tendrá por 
cosa imposible que estos hombres de paz, sean capaces de ha- 
cer aquellas proezas militares que exigen la intrepidez y ela- 
ción que no conocemos; ¡pero cuánto se han engañado! En las 
invasiones europeas que de tiempos atrás se han hecho en di^^ 
ferentes puntos de las Americas, los americanos solos las han 
propulsado con mucha gloria, y de que dan testimonio ]a& ac- 
ciones de Cartagena, Xamaica, Puerto-Rico, la Limonada, y 
en estos últimos tiempos en la Moví la, Panzacola, Buenos- 
Aires y Tampico; ellos no han partido la gloría con cuerpos 
españoles; ¿qué digo? Aun á estos mismos y expedicionarios 
los han batido hasta consumar la obra de la independencia, 
después de once años de una lucha tenaz y prolongada. El 
error no solo fué de Revilla-Gigedo, fuélo también de otros 
gefes castellanos. Creyeron éstos que los numerosos cuerpos de 
milicias que se registraban en la guia de forasteros, estaban 
en papeleta, y no mas; pero Iturrígaray loe acabó de hacer 
efectivos, organizando con ellos dentro de pocos días un lu- 
cido y numeroso ejército, porque el mexicano en menos de un* 
mes se hace soldado, cuando en España un gallego necesita 
de tres meses, solo para saber andar con zapatos, y cual es 



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165 

"la derecha y cual la izquierda. ¿Qué infantería camina como 
la nuestra, catorce y mas leguas dianas, sin mas alimento que 
dos tortillas secas de maiz, cuando en la Europa para que 
marche es necesario equiparla de todo, principalmente de subs- 
tanciosos alimentos? Todo esto lo ignoraban los españoles, y hoy 
lo saben muy á su pesar, y lo han conocido cuando han per- 
dido la tierra. Sin embargo, el gobierno de Madrid desapro- 
bó esta conducta: mandó reponer ios cuerpos de milicias, y 
con esto abrió una rica mina que supo explotar el Marqués 
de Branciforte, pues benefició las plazas de oficiales como qui- 
so, exigió cantidades gruesas para el aumento ie estos cuerpoH, y 
sacó grandes aprovechamientos pecuniarios.' Otra de las razo- 
nes que dio ei Conde de Revilla-Gigedo paira destruir las mi- 
licias, fué aumentar la real hacienda en el ramo de tributos, 
pues como estaban libres de él los soldados, dejando de serlo, 
volvian á pagarlo y á ser matriculados; pero á íé mia que 
es cambio muy desventajoso, veinte reales anuales por un hom- 
bre que seria útilísimo con el fusil al hombro defendiendo su 
patria y su hogar. Hoy no se distingue uH batallón activo 
de un* permanente, según lo bien que evolucionan, con la ven- 
taja, de que el soldado activo es padre de familias, tiene vín- 
culos que lo ligan en la sociedad, y de que carece un ve- 
terano permanente; de consiguiente obra con doble ínteres en 
}fL guerra. 

154. Se le ha tenido muy á mal á Revilla-Gigedo el que 
hubiese puesto una caja ó buzón en la sala de alabarderos. 
Esta práctica la habían adoptado antes algunos de sus prede- 
eesores. Se ha querido decir que por este medio se autori- 
zaba el espiónage: confieso que es peligroso cuando el gefe 
no sabe hacer buen uso de él, y que semejante á un veneno 
aprovecha ó mata según el profesor que lo ministra. En Re- 
villa-GIgedo obró los buenos efectos que no habría obrado en 
el Presidente Gómez Farias, que quiso adoptarlo durante su 
gobierno, y contra lo que se desataron muchas plumas por 
jnedio de la imprenta, poniéndolo en el caso de quitarlo. Sin 
este auxilio, este. Virey no habría sabido el verdadero estado 
en que se hallaba México, ni habría tomado muchísimas pro- 
videncias para su arreglo. El zelo infatigable de Revilla-Gi- 
gedo por el bien estar de este pueblo, nada omitió para el 
logro de este objeto: él consiguió ver establecida una cátedra 
de anatomía en el hospital de naturales, é hizo que se rea- 
lizasen varías disposiciones de la corte que hasta sus días se 
kahian dictado inútilmente: también logró ver vestida una gran. 
jparte de la plebe de «México, dictando para esto providencias 



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<^ 90I0 él puda hacer efectivas ^or su eo^stapoía y pi^esti- 
gio, léü disposiqion dictada para exigir la pensión «OMal de 
treintfiK p^sps de cada tiei)da de pMlperia, 1q pai^eció demasia- 
do dura, pues gravitaba die la, misma maoera »oifr^ ^^ <^e 
girabua ub grueso capitU» qi4e sobiie Ia^ pequeñiMi: ciotoaqea 
representó contra esta pr<»videpcija con tanta energiat como si 
fv^esa interesado perepnalmente. Kl ^ey dispuso qpe el famo-. 
so nuirino D^ Alexandro MalaspioA saliese con 00a, Q^^di^ 
cion en dorredoi:! del mundo 4 semejanza de lo, áf^ Cok y dd 
otros singulaies yia^ros: pi^seQtj^ en el pacífico pajpa con- 
tinuarUi, y {(^illa'^Gigedo le franquea auxilios do toda e«ipe* 
<;ie, y ministra f^ema^ de los^ gastos comiineA la cantidad de 
veinte mil pe^o» qne ifcciWíi en i^apulco; tal ero «1 empeñ<> 
que mostraba pnra hacer efectivas las grandea em^esas de 
que resoltaría bpn4 la humanidad^ auip^nto á las 0Jken,cias, y 
honor 4 la nación^. Dase iden de esta expedición ruidosa ei^ 
la Qaceta de México núm* i9f t^m« 4*^ I^s corbetas^ de la 
marina real, f)^sadderta, y Aj^evidth del manda del Capiían dei 
pavío D. Alex^ndro Malaspina (d^ce), se incorporaron en el 
puerto de Acapolico de donde h,ab^n dado la vela el Ir ^ de^ 
Mayo de este año de 1791, para la investigación, d^ la^ ei^s» 
tencia del paso al atlántico por el noroeste en el pai^lelo. do^ 
90 grado9) según apoyaba una relación del viag<a hechor en^ 
1558, por el navegante Lorenzo Ferrer de Maldonado, halla» 
da últimamente on el ai)cbivo de un particolar» 

155. Por mas que las reiterada)^ navegaciones ioglesaa^ y 
nacionales, y los escrupuloso^ reconocimientos^ del desgracia." 
do, Cok sobre estas costas» ol^ja^en mucho la idei^ de la pop^ 
sibilidad de este haUa2^09 como diferentes trozos de ellaaoa*^ 
reciesen aun de toda la exáctiti;^ hidrográfica, y las navegí^" 
cioncs nacionales del dia pidiesen un reconocimiento mas pro- 
lijo, asi de las costas de la California, como de la» qMC me^ 
dian entre estas y el Cabo Mendozino, siempre han frustra^ 
do el fin primitivo del viage; se empleaba dignamente el tiem^ 
PO en unos fines de conocida importancia,, y con una preci- 
sa utilidad de los ilimitados auxilios que S. Jüf* ha franqueado 
á estos buques, dispensados aqui con la mayor eficacia por el 
Exmo. Sr. Conde de Revilla-Gigedo, cuales conveoian al glo-. 
rioso objeto á que los destinaba. ••• fué feliz )a navegación 
hasta el 24 de Junio que ayiataron la costa por los ^ gra- 
dos de latitud, y favorecidos desde aqui de los mejores tiem- 
pos, ho solo disiparon cuantas sospechas podia haber sobre la. 
bahia de Becring, sipo q^e atracaron á las inmediaciones del 
puerto de Mi^lgrave, mooie de S, Elias, y una abra consi-^ 



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derabijdy en k latitu<í de 6^ grados y 45 nuBiitoff, que recono- 
ciecon laa Unchs^ «rma^Hs i las órdenea de) Comaodante de 
la expedición» y nombraron: Puerto del Desengaño, mientras 
ta^ corbetas- en Halgra^ haeiaii las observaciones y trabajos 
ofiortuBosy y reponíais si^ aguada y leña. 

156. Miucbos incidentes dimanados en parte de la calidad 
de los tiempos, y en parte de la. costa» dilataron loa reconoci- 
mienjtos al noroeste macho mas de lo qqe podía esperarse; pero 
sin embargo, el 28^ de Julio ya se podían considerar cumplidas 
las órdenes del Rey, pues se babia examinado prolijfimente que 
no babia paso alguno al atlántico desde la entrada del canal 
del Principe Guillermo,, hasta el monte del Buen«*tiempo. 

1:57. Contrariados las mas reces todos sus esfuerzos par% 
reconocer la costa, fondearon en Nutcn^ de donde después de 
quince dia» q^e ocuparon en las precisas observaciones y de- 
mas tareas» salieron el 28 de Agosto, y siguieron reconocien^ 
do y situando varios pedazos de la costa hasta Monterey, don. 
de fondearon el 11 de Setiembre, después de haber estado al 
sur de este puerto en evidente riesgo de un naufragio, que 
no pudo evitarse sin la pérdida de tres anclas. 

158. Continuaron luego sua ti^reas hidrográficas hasta el 
cabp de S. Lucas, en donde se dividieron, para que la Atre« 
vida, á las órdenes de su Capitán de navio y Comaadajite D« 
José Bustamante y Guerra (1), perfeccionase la costa desde el 
cabo Corrientes 4 Acapuico^ mientras la Descubierta tocaba 
en S» BUs para hac^ sus reemplazos y acopips. 

159. Laa experienc;iaa del péndulo simple para los cono« 
cimientos de la figura de la tieoa, los geográficos de lo^ ca«^ 
nales y parte oriental del Al?chipielagp de NutcOy los de la 
fisicat la botánica,^ la litología^ y domas ramos de la historia 
natuÑU, el cuidadosa estudio, en cuanto pudo^ conseguirse, de 
los ritos, leyes, costumbres, caracteres, y grado <|e civilización 
de los babitanjtes de las costas é islas reconocidas, mirada ca* 
da uno de por sí coma el principal ó. úpico ol^eto de la co* 
misión; se han adelantado» y algún día se presentarán, al. pú^ 
blico con sus correspopdíentiea mapas» y unM primorosa, colec- 
ción de exactos dibujos, trabiyados. por X^ Ibmas Suria. Los 
buques, concluida esta expedición, se aprestaron pai^ dar 1^ 
vela á islas Marianas, Cantón y FiJipinas.. 

160. En 25 de Ju^io de 1792^ ocurrió, uno de los siucesoa 

[1} Egte és d mismo gefe que estuoo nombrado Vir^ de Mé^ 
xico en. 181^, y por una iríriga de corte se le déá. djíiremato á 
Veneg<ih y 9e lo nomina Pre^deínU de Gt^^tem^lai 



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108 
mas extraordinarios y sangrientos eñ Mérida de Yucatán, en la 
persona del Capitán general, Brigadier D. Lucas de Galvez, 
Retirábase éste á las diez de la noche para su casa en un qui- 
trín, acompañado del oñcial real D. Clemente Trujiüo, cuan- 
do al desembocar por una esquina ya inmediata á su casa^ 
se le presentó ' un hombre tendiéndole un palo en cuya extre^ 
midad estaba enclavado un cuchillo: con la rapidez con que 
avanzaba el carruage, Calvez sintió como un fuerte golpe de 
piedra, y aun dijo á Trujillo. • • « ¡Ah picaro! ¡Qué pedrada 
me ha dado!..*, púsose luego la mano fuertemente contra la 
parte herida, creyendo que era una contusión fuerte: entróse 
en su recámara, pidió la vela á su asistente para examinar lo 
que habia sido, y separando la mano de la parte adolorida, 
brotó un torrente de sangre, y con ella exhaló el último alien- 
to. Dióse cuenta luego al Virey Conde de Revilla-Gigedo 
de este hecho atroz, y comenzó á dictar las mas activas pro- 
videncias para averiguar quien fuese el asesino. Presumióse 
serlo D. Toribio del Mazo y Pina, sobrino del Obispo de Yu- 
catán; y á pesar de que probó quo en esa noche se bailaba 
distante de Mérida como treinta leguas, prevenidos los jueces 
comisionados contra él por ciertos antecedentes de amoríos con 
una señora hermosa, y por la que se supenia rivalidad entre él y 
el Gobernador, se le tuvo por el verdadero agresor, se le man- 
dó á un terríble calabozo al castillo de Veracruz, y á lo que 
entiendo cuidadosamente se le aquejó para que muriese en la 
prísion, y de esta suerte se evitase el que espirase en un pa- 
tíbulo, por ser como se ha dicho sobrino del Sr, Obispo. Ya- 
ríos comisionados para la instrucción del proceso se nombra* 
ron de México, y entre ellos al Oidor D. Manuel de la Bo- 
dega, que venia de Guatemala, y este jurisconsulto, uno de 
los mas sabios y justificados qiie ha tenido la Audiencia de 
México, fué uno de los que mas firmemente creyeron que Ma- 
zo y Pina era el perpetrador del asesinato. Gemia abruma-* 
do de pasares este hombre desgraciado, hundido en una maz. 
morra, cuando el cielo compadecido de su malandanza, permi- 
tió que se descubriese el crimen de una manera rara, digna 
de su adorable Provid^icia, y de consignarse en la historia 
de México. 

161. Estevan de Castro, intérprete de lengua Maya en Mé- 
rida, hombre vicioso, estúpido, y dado á la embriaguez, pre- 
tendió enlazarse con una señora de las principales familias 
de aquella ciudad: opusiéronse sus deudos al matrimonio, y 
ofendido de esto solicitó á Manuel Alfonso López para que 
asesinase á D. Lucas de Galvez, y le prometió una buena re^; 



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109 

compensa de parte de aquella familia, lo que creyó por ser ri- 
ca, y haber tenido algunas diferencias con el Gobernador. Tra- 
taron antes, de ministrarle un veneno en leche de cabra, con- 
feccionándola con cierta yerba conocida allí con el nombre 
de la puta de noche; pero hecha la experiencia en un pollo, 
y notando que no le hacia efecto, se convinieron en realizar- 
lo del modo que se verificó; esto es, atando un cuchillo de 
buen filo en la punta de un palo ó cabo de escoba que ligó 
López con hilo heniquen. £1 parte que los ministros de 
la caja real de Campeche, dieron al Conde de Revilla-Gige- 
do de este suceso, y que remitió ¿ la corte en carta nüm. 
650 de 30 de Julio de 1792, tóm. 167, dice asi: 

162. „Cn la noche del 22 de Junio último, fué asesinado 
en Mérida de Yucatán el Gobernador, Capitán general é In- 
tendente, D. Lucas de Galvez, 

163. „Hasta ahora se sabe con certidumbre, que á las diez 
y media de la noche se retiraba el Gobernador á su casa de 
la del Tesorero D. Clemente Rodriguez Trujillo, acompañán- 
dole éste en su berlina ó calesa: que se acercó un hombre 
llamando al primero, y que al asomarse para contestarle, re- 
cibió un golpe sobre el costado derecho, poniéndose el agre- 
sor en precipitada fuga, y dejando tirado en tierra el instra« 
mentó conque ejecutó el asesinato. Persuadido el Gobernador 
de que el golpe habia sido de piedra, se puso la mano so- 
bre la parte dolorida, se arrojó de la caleza en seguimiento 
del delincuente (1), no pudo (ücanzarloy se retiró á su casa, y 
al descubrir la herida arrojó por ella y por la boca dos flu- 
jos de sangre, espirando inmediatamente, sin haber recibido 
otro sacramento que el de la Extrema-Unción, que apenas se 
le pudo ministra r.^^ 

164. Practicado el asesinato, Alfonso López mortificaba 
demasiado á Castro para que le pagase la cantidad ofrecida; 
y de hecho le dio éste algunas pequeñas, temiendo que se 
la cobrase y exigiese con violencia, pues era audacísimo, y 
pasaba por matón en Mérida. Al cabo de ocho años, sea por- 
que Castro no pudiera casarse con la Señora dicha, resistién- 
dose sus deudos, ó por despecho y deseo de vengarse de ellos, 
calumniándolos de que se habían valido de él para que hi- 
ciese matar al Gobernador, una noche se presentó al Alcalde 

[1] Eefa circunstancia no consta en eZ proceso^ y es de todo 
punto inverosímil^ pues con d mommiento de corter por su pie él 
Gobernador^ se habría quedado muerto como se verifico después en 
su casa con sólo quitar la mano de la herida^ 



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lio 

D. Aniatacío Lara» de ^ieti uo logró que fuese á Qn lugar 
iomediato á la Parroquia de AbíIo, para eatranse luego eti ella 
después de dada la deiMfDCÍa« Oyólo este juez, y lo despreció 
teniéndolo á burrachera, pues le parecía imposible que pudie- 
ra entregarse volun tainamente & la muerte; y tanto illas, que 
«1 tiempo de hablarle le echó «i tufo apestoso de aguardien- 
te. Repitió Castro la delación, y cerno en «lia le detallase 
el sQceso, «oanifestándcile los sabedores de él, efttre los cua- 
les estaba Yanuano Satatoar, y Bernardo laso Rejón» hom- 
•bre locuaeísirDO conocido con el nombre de Lecutu»^ ya se tío 
precisado ¿ arrestarlo lemiewdo una responsafóiidad. Comenzó 
á abrir el jiácio, y dtó cuesta al Virey Marquina, que muy 
luego los mandó conducir presos, comisionando para las ac-< 
•tuaoiones de la causa, al Alcalde de corte D, Manuel del Cas- 
tillo Negrete. Convencido este Virey de la inocencia de Mazo 
y Pina, le mandó poner en libertad, y previno al Gobernador 
de Veraoruz, que cuando lo sacase del calabozo no se )e pu- 
siese repentinamente á la lus, no fuese ^e binéadole ^ata 
la retina de los ojos quedase ciego; tal fué la crueldad y 
-dureza con que se le trató & esta víctima, precisamente pa* 
ra que muriese en la |>rinon y no en el patíbulo, y tales 
los funestos e^otos de la prevención de los jueces que no 
buscaron con calma (d ddincuétUé, sino «f ddUa, López mu- 
rió el minmo día en que se le hizo cargo de su crimen: afectó- 
se tanto su 4aimo en el aeto de la dütgencia, que comenzó 
á sudar abandatitisimamente; el «odor penetró sos vestidos gro- 
seros, goteó en el suelo, y pasó el asiento de la stfla de pa- 
ja en que estaba sentado. Como se notaron contradicciones 
en las declaraciones de Castro, la Sala del crimen lo mandó 
poner á cuestión de tormento: diósele ilimitadamente como á 
testigo, ó como dicen los báfbaros prácticos: tri eapiU átienum, 
aunque él lo -recibió in cotpore pripi»^ disléeosele una verte- 
bra del cer^Mto, y asi es que quedó iimposibilitado de dormir 
tendido á la larga, y penaba tas noches parado como gallo. 
Condenósele á enseñar ta d<>ctrina en la cárcel, y servir de 
sacristán en la capilla, después de que en el faRo de la 
causa hubo dos discordias entre los jueces» y esra sentencia 
la desaprobó la corte: esta es ona de las causas mes céte^ 
bres de aquélla época, en que yo informé como Abogado non», 
brado por el Tribunal. Su vista se hizo con toda suleiiiui- 
Óeté, y una lucida concurrencia, presidiendo la Sala «^l Re- 
siente de la Audiencia, que fíié el mismo Castillo Negrete^ 
Lns primeras actuaciones se formaron Inétitinente en cerca de 
catorce mil fojas, y «1 Rey gastó como Cttareüta mH pesoq 



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111 

en* los comisionados. En el castigo de este delito se intere- 
saba no solo Revilla-Gigedo, sino todos los magistrados del 
Rétno^ que tenúan correr la misma suerte que el malhadado 
Galvez« Al formar esta relación puedo decir como S. Juan: 
et qtd vidit testimonium daL £l. trabajo que tuve en esta cau- 
sa, me quitó diez años de vida. 

165. Creo que es ocasión oportuna de referir la expedi- 
ción que mandó el Conde de Revilla-Gigedo á Californias, 
durante su gobierno, para deslindar y asegurar de una mane- 
ra sólida y permanente las posesiones que la Corona de Es« 
paña tenia en aquel departamento. Yo prereo que este vá ¿ 
ser en lo sucoesivo asunto de fmiehas contestaciones con al- 
gunas potencias europeas, principalmente con la Rusia que 
ayanza rápidamente en aquel territorio, asi como los ingleses 
lo hacen en el departamento de Yucatán en el punió de Wa* 
llis, donde comenzaron por una pequeña adquisición para cor« 
tar palo de tinte, y hoy se han extendido, y colocando allí una 
fortificación respetable, han hécholo depóieáto de meroaderias, 
desde donde s& fomenta el contnabanda para Guatemala» Yu- 
catán, las Chiapas, y causa graves daños á nuestro emrto 
público. Preveo asimismo, que puede ll^ar día en qne por 
uña fatalidad se pierda el único doeumeaio (utíéntico que ajln 
tenemos para hacer valer nuestro dominio á las posesiones 
del Sur, y que si este no se consigna en nuestra historia, 
swá preciso hacerlo valer con las armas; por tanto, juzgo de 
absoluta necesidad evitáis este mal, insertando literalióiente el 
infonne de <]icho Virey á la corte, en que recopila con exac- 
titud los sucesos ocurridos en Californias y departamento, de 
S. Blas desde el año de 1768, proponiéndole al Rey la que 
consideraba co&veniente. Si otro tanto se hubiese he/cho con 
respecto á los límites- de la República con los Estados-Uni- 
dos del Norte Ai»énca, hoy no tendríamos dificultades que 
voBCer en esta peligrosa oueetion, ni quisas decidirUi ooQilas. 
amas: dice asi dic^o inforane (1). 



[1] Se Judia en la caria número 162 de 12 áe Abrü de 
1793, tóm^ 173 de la correspimdemia con él Jhique de la M-^ 
endiOf.ó sea d Príoffip^ d^ la Paz. . 

TOM. III. • 15. 



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11» 

MEMBRETE. 

Et Virey de N. E. Conde de Revüla'Gigedo, recopüa en este 
difuso informe los sucesos ocurridos en la Península de Califor- 
nias y departamento de S. Blagj desde él año de 1768, propo" 
niendo lo que considera conveniente. 

1. „Exm6. Beñor. — £1 departamento de Marina de S. Blas, 
la Península de Californias, y las exploraciones ejecutadas en 
sus costas septentrionales, han sido objetos de mucba grave-' 
dad, y de mi primera atención desde el dia en que me hi- 
ce cargo de estos vastos dominios. 

2. „Bien correspondidas hasta ahora mis oportunas activas 
providencias, las hé tomado con arreglo á las órdenes del Rey, 
con los mas vivos deseos del acierto, y con presencia de las 
novedades ocurrentes. 

3. „Segun sus clases y naturaleza, bé dado cuenta de 
todas á S, M. por los conductos respectivos, calificándolas con 
testimonios fidedignos, exponiendo mis conceptos, y consultan- 
do lo que me ha parecido meis importante al real servicio. 

4« „Por resultas felices, be tenido la satisfacción de ha- 
ber recibido repetidas soberanas aprobaciones del Rey, sobre 
los puntos esenciales relativos á las empresas de Californias. 

5. „Ya se han concluido, faltando solamente que un nue- 
vo amigable convenio entre nuestra corte, y la de Londres, 
termine para siempre las diferencias suscitadas por los suce- 
sos de Nootka, conservándose la paz y buena armonía intere- 
santes ¿ los s&bditos de ambas potencias. 

6. „Así lo espera, y esto me empeña con mayor gusto en 
la fatiga extraordinaria de recopilar breve y claramente lo 
que ejecutaron y promovieron los vireyes mis anteeesoresj en 
Californias y S. Blas, lo que sobre estos asuntos be infor- 
mado y representado en las cartas de mis difusas correspon- 
dencias, y lo que por último debe hacerse según mis con- 
ceptos; para que á su vista pueda V, E. imponerse de todo, ma. 
nifestarío . á S. M., y prevenirme sus reales determinaciones. 

Situación de la Península de CaHifomias, en él año de 1767. 

7. „La Península de Californias se reducia en el año de 
1767, á los territorios que median desde el cabo de S, Lu^ 
cas, situado en la latitud do 22 grados 48 'minutos, los 90^ 
grados norte, en que se halla la misión de Santa María de 
todos Santos^ 



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lis 



Su estado, sué defensas y gastos que causaban. 



8. ),Era entonces capital de la Península, el débil presí- 
4Ílio de nuestra Señora de Loreto: lo guarnecía una compañía 
de soldados de caballnria montados y armados á estilo del 
país: importaban sus haberes anuales, inclusos los correspon- 
dientes á la tripulación de un barco conductor de provisiones, 
treinta y dos mil quinientos veinte y cinco pesos, que se pa- 
gabán de real hacienda, y los padres Jesuítas corrían verda- 
deramente con su cobranza y distribución; cuidando también 
del buen gobierno y servicio de esta tropa, como destinada 
al único fin de defender y conservar las quince misiones es- 
labiecídas y administradas por ellos mismos. 

Fondo piadoso de las misiones. 

9. „Se erigieron y mantenían á costa de los caudales que 
adquirieron el zelo y fatigas apostólicas de los mencionados 
padres de la Compañía de Jesús, para la conquista espiritual 
¿e los indios californios; siendo principales Jbíenhechores y fun- 
dadores de estos fondos piadosos, el Marqués de Villa Puen- 
ite, y la Marquesa de las Torres de Rada. 

Jj(%s costas alanzadas ai Norte de la Península, se comprehendian 
y consideraban bajo el dominio español. 

10. „ Aunque los últimos territorios de la Nueya-España, 
^eonocidos por el nombre de exteriores ú Qccídentales do la 
California, no se habían ocupado con otros formales estable- 
cimientos que las mencionadas quince misiones y el presidio 
do Loreto, se comprehendian y consideraban bajo el dominio 
español todas las costas avanzadas al Norte del continente, 
y ya se habían descubierto hasta los 43 grados de latitud, en 
que se ballci el río que llamaron de los Reyes. 

En los dos últimos siglos se hicieron repetidas exploraciones pa^ 
ra ocupar dichas costas. 

11. „Pen8ó siempre nuestra Corte en adelantar la conquis. 
ta espiritual de la California, hasta los confines de la Amé- 
rica septentrional, poblando las costas de sus mares del Sur, 
pues asi lo califican las repetidas costosas expediciones que 
se hicieron en los dos últimos siglos, y especialmente la eje- 



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114 

cutada con el mayor acierto y felicidad en el año de 1602, 
por el general Sebastian Vizcaíno. 

El general Sebastian Yizcaino descubrió los puertas de Monte^ 
rey y S. Dtego^ y se mandó poblar el segundo. 

12. „D3scubrí6 entonces los puertos de S. Diego y Mon- 
terey; pero aunque por resultas debio ocuparse y poblarse in- 
mediatamente el segundo en virtud de real cédula mandada 
expedir por el Señor D. Felipe III, no tuvo efecto esta pro« 
videncia importantísima, basta el año de 1768. 

No se verificó hasta el ano de 1768. 

13. „Se ignoran las causas de esta inacción perjudicial, 
porque las sabias y bien convinadas prevenciones comprehen- 
didas en la mencionada real cédala, allanaron las dificulta- 
des que pudo ofrecer la empresa, y que se vencieron efecti- 
vamente cuando sé supo que los rusos babian ejecutado des. 
de Hamts Kastska varias exploraciones en las costas de Cali- 
fornias, y que intentaban establecerse en ellas. 

Pudieron haberse ocupado estos punios por nación extrangera, pues 
no habia fuerza en la Califomia para oponerse. 

14* „Acaso lo hubieran conseguido sin oposición en núes* 
tros puertos de S. Diego y Monterey, si desde luego hubie- 
sen dirigido sus primeros reconocimientos á menor altura, por* 
que la reducida población de nuestra Península de Califor- 
nias, no tenía fuerzas para contrarestar á enemigos europeos, 
ni habia otros buques en el mar del Sur que el pequeño bar- 
co conductor de provisiones, de que ya se hizo referencia. 

Se ocuparon por nosotros en el referido año de QS, y en él mis- 
mo se estableció el departamento de S. Blas. 

15. „Por fin en el mencionado año de 1768, ocupamos 
felizmente los referidos puertos, y se estableció el departa- 
mento de S. Blas, con la principal mira de auxiliar la ex- 
pedición militar determinada contra los indios bárbaros Sería 
y Pimas que hostilizaban ta Sonora, y para establecer des- 
pués el comercio con esta Provincia y la de Californias. 



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i 115 

Sé erigieron tnisioneSf y sé pusierm en administración reei tas 
Salinas dd Zapotillo, para sostener con sus productos d de^ 
parlamento de 8* Blas» 

16. „Dé8dé luego comenzaron á erigirse mieiones inmedia- 
tas á los nuevos presidios de S, Diego y Monterey, sufrien- 
do estos gastos los fondos piadosos que dejaron fincados los 
Jesuítas al tiempo de su expatriación, y se tuvo por posible 
que el departamento de S. Blas se costease con los produc- 
tos de las Salinas contiguas (que también empezaron á ad- 
minislrarae por cuenta de la real hacienda), y con otros ar- 
bitrios de menor entidad. 

Estas expediciones y establecimientos causaron grandes gastos. 

17. „Nunca se ha consegt^ído esta ventaja; los gastos de 
S, Blas se han aumentado en todos tiempos, y fueron por 
precisión considerables los- que causaron su establecimiento y 
las empresas de Sonora y Californias al real erario de los 
años de 1768, hasta el de 71, sin embargo de que concu^- 
rieron á estos grandes dispendios, los cuantiosos donativos que 
se colectaron, y los fondos piadosos de misiones. 

No pudieron economizarse. 

18. „No era posible el hallazgo de prudentes economías, 
cuando todo se ejecutaba con urgencia en países distantes, 
desiertos en la mayor parte de su enorme extensión, hostili- 
zados cruelmente los de Sonora por los indios enemigos, y 
para decirlo en breve, con notable escasez de auxilios de gen- 
tes, embarcaciones, armas, pertrechos, utensilios, y víveres. 

Se vencieron dificultades que parecian insuperables; se retiró á 

España el Virey Marqués de Croix, y lo relevó él Baylio Frey 

D, Antonio Bucarélu 

19. „Sin embargo se vencieron estas dificultades que pu- 
dieron graduarse de insuperables, y conseguidos hasta donde 
«alcanzaron los esfuerzos del zelo y de la constancia, los fi- 
nes importantes de las indicadas empresas, concluyó su go- 
bierno el Virey Marqués de Croix, dejando á su succesor el 
Baylio Frey D. Antonio Bucarelí, la gloria de continuarlas y 
conducirlas al mejor estado de perfección. 



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116 

Providencias y novedades ocurridas en tiempo del Virey sue-- 
cesor Bucardu 

20. «jCorno en ellas tuvieron un lugar muy digno y aprc- 
ciable las fatigas mentales y personales del Visitador gene- 
ral Marqués de Sonora, y este Señor Ministro permaneció en 
el reino algunos meses, después de baber emprendido su via- 
ge á España el Marqués de Croix; pudo imponerse el suc- 
cesor D. Antonio Bucareli, de todo lo ocurrido y ejecutado 
para entrar con menores dificultades en el preciso y urgonte 
arreglo del departamento de S. Blas, y Península de Caiifor. 
nias, economizando gastos y desterrando confusiones. 

21. „Habian calmado en la Sonora las hostilidades de Se* 
ris y Pimas; pero las ejecutaban los Apaches, y con mas n* 
gor en la Nueva- Vizcaya, por cuya causa cesando los gastos 
en aquella provincia, se aumentaron en esta con la forma- 
ción de un cuerpo de cuatro compañías volantes de caballe- 
ría, y con otros auxilios de tropa y presidios, de que solo ha. 
go indicación, porque las noticias de este compendio deben 
contraerse únicamente á providencia^ y novedades relativas 4 
S* Blas y Californias. 

Nuevo reglamento de S, Blas y Californias. 

22. „Se formó un nuevo reglamento de atenciones y gas. 
tos en ambos destinos: se erigió en S. Blas formal comisaría 
para hacer los pagamentos y llevar su cuenta y razón: se 
estableció un pequeño arsenal para carenas y recorridas de 
loa buques de todo el departamento, con una fragata y dos 
paqu3bots; y se asignó para todos estos objetos, el fijo sitúa* 
do anual de sesenta y tres mil novecientos siete pesos, 

23. „Aunque el de las tropas presidíales de Californias se 
reguló en cincuenta y cinco mil cuatrocientos treinta y cin- 
co peaoSf inclusos sueldos y haberes del Gobernador de la Pe« 
nínsula. Comisario de Loreto, Guarda Almacenes ó habilita- 
dos de los presidios, y un cierto pequeño número de carpin. 
teros, herreros y arrieros, se pagaban todos con la cantidad 
de veinte y seis mil quinientos sesenta y nueve pesos, por- 
que se declaró que las subministraciones debían hacerse en 
ropas, efectos y víveres» cargándose ó aumentándose á los pre- 
cios de sus compras un ciento por ciento en los antiguos es* 
tablecimientos, y un ciento y cincuenta en los nuevos de S, 
Plegó y Monteiey, exceptuándose solamente de esta regla el 



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117 
sueldo de cuatro mil pesos» consignado al Gobernador, y el 
de mil y quinientos al referido Comisario de Loreto. 

24« ,,Por último, se nombró un Factor, dotándolo con dos 
mil pesos para la cobranza de situados en las cajas reales 
de esta capital, y para las compras y remesas oportunas de 
géneros y efectos á S, Blas y Californias; de suerte que uni- 
das todas las cantidades indicadas, importa toda la suma anual 
de noventa y dos mil cuatrocientos setenta y seis pesos tres 
reales, pagables por la real hacienda; siendo de cuenta de los 
fondos piadosos la satisfacción de sínodos á los religiosos mi* 
sioneros franciscanos y dominicos, sus viáticos ó transportes 
de tierra y mar, y los gastos precisos para los establecimien- 
tos de nuevas misiones. 

Nuevas empresas. 

25. „Hecho este arreglo, pensó el Virey D. Antonio Bu- 
oareii en reducir sus providencias á la conservación y fomen. 
to temporal y espiritual de la California antigua y moderna, 
al mejor beneficio de las Salinas inmediatas á S. Blas, y á 
que floreciese también en lo posible este departamento, des- 
empeñando los puntos principales de su instituto, que consistía 
en proporcionar y remitir las provisiones oportunas á los pre- 
sidios y misiones de aquella Península, sin empeñarse en nue- 
vas empresas; pero este sosiego no duró mucho tiempo. 

26. Se tuvo noticia del Puerto excelente de S. Francisco: 
se promovió el antiguo proyecto de descubrir el camino por 
tierra desde Sonora á Monterey; se empezó á tratar de abrir 
la comunicación entre este presidio y el de S. Diego, que 
cerraba el canal de Santa Bárbara, poblado de numerosa in- 
diada pacífica y dócil: se presentó á la vista la copiosa mies 
de gentiles que deseaban congregarse en misiones, y la fera« 
cidad de los territorios del Norte, clamaba por la ocupación y 
cultivo de pueblos y brazos españoles. 

Primera exploración de altura* 

27. „Lidongeado el Virey con el posible logro de estos 
útiles proyectos, recibió reales órdenes de 11 de Abril y 23 
de Setiembre del año de 73, qu^ agitaron sus providencias, 
obligándole á tomar otras mas dificiles, costoscus y ejecutivas. 

26. „E1 Conde de Lascy, Ministro Plenipotenciario en la 
corte de Rusia, avisó á la nuestra los descubrimientos ejecu- 
tados por los vasallos de aquel imperio en nuestras costas sep- 



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118 
tentrioiíales de Californias, y estas noticias se copiaron y ro- 
mitieron Con hcs citadas reales órdenes, y cod otras de pos- 
teriores íbchas. 

29. „En todas i^reTÍno S. M. qae se" tomasen las medi- 
das conrenientes para averiguar si los rusos oontinuaibao y 
adelantaban sus expediciones; que se precaviesen los desig- 
nios de esta nación, y que también se procurase el desalojo 
de cualquiera establecimiento extrangero que se bailase sobre 
las mencionadas costas, precediendo los requerimientos nece* 
sarios, y usando por último de la fuerza. 

30. „Aunque el Virey conoció los obstáculos que se opo- 
nian á las ideas de los rusos por la escasez de población y 
auxilios en sus territorios de Kamts Katska, advirtió sin em- 
bargo, que con el tiempo podrían vencerse, y que debiamos 
aprovecharlo para impedir vecindades extrangeras en nuestra 
Península de Californias. 

31. „Así lo expuso en carta 1048 de 27 de Julio del pre- 
citado año de 73, manifestando la precisión de dar otra for- 
ma al departamento de S. Blas, proveyéndole de oficiales há- 
biles de la real armada, pilotos prácticos, maestranza, marí- 
fiería, y mayor número de buques para socorrer las Califor- 
nias, y emprender las exploraciones de altura. 

32. „Dijo también, que los nuevos presidios de Monterey 
y S. Diego eran unos débiles establecimientos, que solo ser- 
vían psira señalar el dominio, y contener con suavidad las in- 
numerables naciones de indios gentiles de que estaban cerca- 
dos; pero que no se -determinaba á fortificarlos, en considera- 
ción á los empeños que sufría el erarío del Rey. 

33. „No halló arbitrios p€ira escusar los mayores gravá- 
menes que habría de causarle el departamento de 8. Blas, si- 
tuado en uno de los climas mas enfermos de la costa del 
Sur; y por último, en la misma carta número 1048, y en las 
que dirigió succe^ivamente, fué dando parte de sus bien con- 
vinadas providencias. 

34. „Ya había tenido efecto la del descubrímiento del ca- 
mino por tierra desde Sonora á Monterey; lo tuvo después la 
ocupación importante del puerto de S. Francisco, y se conti- 
nuaron las que habían de facilitar, como se veríficó en sus 
tiempos oportunos, la suave reducción de los indios del canal 
de Santa Bárbara, y el establecinúento de nuevas misiones y 
pueblos de españoles* 

35. „Tambien se emprendió el reconocimjlento del río de 
Ooa^acoalcofi en el seno mexícaiio, y de todo el terreno que 
intermedia desde su barjra al puerto de Tehufuitepeq en el 



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ÍIO 
m^T del Sur» 0afMi9t9<ln4«ie h poaibi1¡4c^ i» h^Qfportar «r- 
tillerid, amty ee ^04(^9 «^gv^Q tf8|,dicio9 ajitijj^ua, para armar 
los buques que liizo construir Hernán Cortés en el misipo 
ptierto ide Tetiuant6pj8C> y qv# 4^8Cub.ri^io.p las costas de Ca- 
Íifi>r.QÍa«* . 

:3§. .,,Fina|n|ente» pfirii ei^á^inar ^ .en las niap fivanzadas 
al Norte de nuestras actuales posei^iones se |iabían ^esta^it^i- 
do los ruso9» d^tacó el Virey U fragata Santificó, ¿ íi^Tgo 
del Alférez graduado de esta clase í). Juan iPercz, primar Di« 
loto da la real armada» d^pdole las instruccipjnes necefanaa 
para su desempeño; y pat^ fué la p^im^a .e;s^Iora!pió^ 4e 
altura» 

37. ^Sa)i6 la fi^ata ^ S. Blas ^1 dU .25 de B^n^rp ^do 
74, hizo escalas en los puerto^ de 3* Diego ^ Atootej^ey na* 
ra entregar los respectivos efectos de provisión; volvió a na* 
vegar en 6 de Juiiio; llegó á. los 55 grados y 49 ininuttMi do 
latitud norte; trató con los indios de aquella costa; •ejecu- 
tó lo mismo ^n el puerto de ,Noatka» q^p l]aqa,<^ jle S. J^ipren* 
zo, donde fondeó el dia 7 de Ágo^tp» y ,e^ B de Noviembre 
entró do regrosó en S« Blas. 

.38. .»No pijtíde docirae que estos reconocimientoe fueron cxíic- 
'tpSy-poi^e yerdctdemmente sb ejecu taran en poco mas de dos me* 
sea y medio, y parque los diarios de esta navegación dcsi^u- 
bren los teraof^a y recelos que pudieron inutllizafla; pero al 
.fin se consiguió sabet poj^ítivaieente que en toda la costa des« 
cubierta no habia establecimieoto oxtrangerQ: ae acreditó sin 
duda alguna que al Comandante de la fragata Santigo, tomó 
posesión .del puerto de S. Lorenzo de Nootka, cinco años an- 
tes ' que se verificase el ambo del CupiUn inglés Cook al 
roismo puorto, donde carenó ma buqiaes^ y por último, «e fa. 
oUitó el inelaf éxito de nueatraa succe^ivas eiploracio^^ea* 

'Segunda eaq^hraamu 

'd9« ^La segunda «e eqiprendió w el alfo de 75> ^ eai^ 
«del Teniente de navio D. Bruiio de -Ezeta» cpn la n^icNpna 
-ihtgato Santiago» y pequeña goleta titulada |a Felicidad (áfiaa 
la Sonora) que ae qoilfió al Teoieate.4e finS^ta JO» 4wk, 
Fraacieeo de la fiod^ y Ciiadnu 

40. ,,SaUeRm de S^ Blas el dia 11 de FoIk«|x> de 79, 7 
ñguteron en baena conserva, hasta loa 47 grados ,^n qué se 
aeparon estos dos buques. 

41. JLa fragata regresó desde los 50 grados» porque^el es- 
.eorbuto empezó i bafi^ m» ezUagps en la tri^Mlacigo^.y la 

TOM. xn. 16. 



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120 

goleta llegó hasta los 58, volviendo á rennirse én el puerto 
de Montcrey, y entrando en el de S. Blas el día 25 de No« 
víemtire. 

42. „En esta exploración se descubrieron y reconocieron, 
tomando las respectivas foripales posesiones, el departamento 
de la Trinidad en los 41 grados 6 minutos; la rada de Bu- 
careli en los 47 y 24; el Archipiélago y puerto del mismo 
nombre en los 55 y 18; y el de los Remedios en los 57 
y 20, 

43. „Además, vio Ezcta la boca 6 entrada de su nom- 
bre, que llamó bahía dé la Asunción, á los 46 grados; pero 
no pudo examinarla, y Bodega fondeó y tomó posesión del 
puerto tambion de su apellido, en los 38 grados y 18 minu- 
tos, inmediato al de S. Francisco» 

FedUcimiento dd Virey Bucardi, y se recopilan sus providenciar^ 

44* „Aunque se dispuso sin demora la tercera explora- 
ción que debió hacerse en el año de 77, para asegurar las 
lespectivas desde la entrada de Ezeta hasta los 58 grados, 
y concluirlas en los 65, no pudo verificarse hasta el año de 
79, en que ya habia fallecido el Virey Frey D. Antonio Bu- 
careli. 

45. „E1 zelo eficaz de este gefe, ocurrió felizmente á to- 
dos los objetos importantes del tiempo de su gobierno, vien-^ 
do bien correspondidas sus providencias, y ellas hubieran si- 
do mas fructuosas, si las razones de economizar los gastos de 
un erario cubierto de empeños y atenciones, le hubiesen^ per- 
nítido entrar en mayores dispendios. 

46. ^Aumentó no obstante con precisión los de S. Blas y 
Californias, porque no pudieron excusarse las exploraciones de 
altura, construcción y carenas de buques, altos sueldos y gra- 
tificaciones de oficiales de marina y demás individuos de 
aquel departamento^ porque fué muy importante la ocupación 
del puerto de S. Francisco, y^ él fomento de la alta ó nueva 
California; porque tuvo por conveniente el reconocimiento del 
rio de Goazacoalcos á Tehuantepec, para proporcionar con 
ahorros el auxilio y transporte de artillería desde Veracruz á 
SLBlas, y porque consideró indispensables \é8 dobles descu- 
brimientos que se ejecutaron por tieira de Sonora á Monte- 
rey, y el que se emprendió y se equivocó desde el presidio 
dp Santa Fé del Nuevo México, al expresado de Monterey. 

47. „Pidió y se le concedió sus amplias facultades para ha- 
cer estos gastos y todos los que ocurriesen de igual clase^ i in^ 



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121 

los ftcuerdos de Im juntas de real hacienda: ir formó la ínih 
tilidad del puerto de S. Blas: propuso la traslación interina 
de este departamento al de Acapulco, inclinándose á estable- 
cerlo -en otro mas sano y cómodo de los descubiertos en la 
California septentrional, y todo se le aprobó en real orden 
de 9 de Enero de 77. 

Erección de la comandancia general independiente de Promadas 

Internas, y providencias de su primer Gefe el Caballero de 

Croix en Californias. 

48. „Por este tiempo se erigió la independiente coman- 
dancia general de Provincias Internas, incluyendo en ellas la 
de Californias, y proponiéndolas á cargo del Brigadier Caba« 
llero de Croix, quien estableció en los años de 80 y 81 el 
presidio y misiones del canal de Santa Bárbara; fundó los 
pueblos de S. José, de Guadalupe y de la Porciáncula, y ex. 
pidió el nuevo reglamento particular que actualmente se ob* 
Berva en aquella Península, y que aprobó S. iVL en real or- 
den de 24 de Octubre del año citado de 6L 

Nuevo reglamento. 

49. „Lo formó el Gobernador D. Felipe de Nevé, apuran- 
^o todas las reglas de la economia, pues aunque quitó ó ex- 
ungió el odioso sensible recargo del tanto por ciento en las 
«u^ninistraciones de géneros y efectos que se íiacian á oficia- 
les y tropas, también les minoró sus sueldos y haberes, de 
forma que fué muy corto el gravamen que resultó á la real 
hacienda; pero como en tiempo del Virey Frey D« Antonio. 
Bucareli, se habian aumentado el pequeño departamento de 
marina de Loreto, mayor numero de artesanos, algunas plazas 
en las compañias presidiales de Monterey y S. Diego, for- 
iñándose la de S. Francisco y sus misiones inmediatas; y des- 
pués por el Caballero de Croix los establecimientos del ca- 
nal de Santa Bárbara, ascendió el situado anual de la Penín* 
sula de Californias á la cantidad de ochenta y cinco mil 
seiscientos diez y seis pesos, que comparada con la de vein- 
te y seis mil quinientos sesenta y nueve de su primer regla- 
mento, resultó ¿i mayor gasto de cincuenta y nueve mil cua* 
renta y siete pesos, sin incluirse el de los posadores de Gna- ' 
dalupe y la' Porciáncula, que fueron asistidos con sueldos y 
raciones en los tres primeros años de su establecimiento* 



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122 

Novedades ocurridas en d rio Colorado. 

60. 9,Tampoco se comprenden en estos gastos lós qtíe se hi* 
GÍQron en los . referidos años de 80 y 81 para lá adquisición 
de reclutas, famiJias pobladoras, compras de mulada y caba^ 
liada, y conducciones de todo desde Sonoi'a á Monterey; . ni loft 
que causaron inútilmente los establecimientos del rio Colora- 
do que destruyerbii Ibs indios Yumas, dando aunrte á la nm- 
yét ^arte de Idé kütbUcé^ pobladores, al C«pítaiL comioionMio 
para . el . acopio y transponte de lo» socorit» de Californias, á 
nueve hombrea de su escolta, y á cuatro religiosos del Co- 
legió Apostólico de ia Sknta Cruz áé Querétaro, ^que admi- 
nistraban el pasto éspiíltUal en los ilienciónados estaMech*» 
nuéhtos. 

51. „Su entera niiná cerró la puerta de comunicación eh. 
tré la Sonora y Califotilias; y aunque se pensó en volver á 
abrirla, éstable^ciéndo un nuevo respetable presidio sobre la? 
m&rgenés del rio Colorado, liíaildó 3. M. que se suspendiesen es^ 
toa gastos basta tiempo mas oportuno que ya veirdaderameii. 
te se acerca; porqué los Ireligiosoér de Santo Domingo encaN 
gados de> las misiones de la antigua California, las van ex- 
tendiendo hasta los tenjtbrtoft del mismo rio Colorado, como 
conviene, y se previno en la real cédula que sustituyó estos 
Jú&íbtteroeK ón lugar dé los Jesuítas expulsas. 

Goiiema del Virey D^ Martín de Matforga. 

52 • ,»Ocurr¡eron I as nove da dea que acabo do referir, cunn* 
do gobernaba la Nueva España el Virey Ü, Martin de Mn** 
ybrgu, auxiliando con eñe a cea y pronta § providencias bis qt>o 
tomó el Comandante general do Provincias InternaS} Cal¿i- 
Ilero d© Croix, en la Península ác Californiair, y eu lo* con- 
fino» de la provincia de Sonora, que 8on laa márgenes del 
nominado rio Colorudo. 

^ordBra eísphrúeiom de aliura* 

63* ^Determinada yu como eátá dtcbó, por el Vi rey Ü. . 
Antonio Bucareli la tercera exploracioD que debió hacerse has- 
ta los 70 grados de latitud Norte, se ífesíinaron á ella Ik'íra. 
gata Fñnceía^ conírtruidü en S. Elas, y la Füvoiita compra- 
da en el Fcru, bajo k* órdenes del íemente de navio D. 
Ignacio Arteaga, y de 0, Juan de la Bodega COadrUj que 
acalbaba de ser promoviéo á igual graduación. 



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12S 

64. Calieron eelos búfouéa de GL Nm el dis 11 de Fe-* 
brero de 79, y recalaron eo 38 de Majo al Afchipíelago de 
Bucarelí en loe 55 grados 17 minutoe de latitud, fondeando 
en el abrigado y cómodo puertio'jqué llamaron de Santa Cmz, 
donde permanecíeroQ. kaata- el 12^;de Junio para reforzarse del 
penoso viage de^ ophttíitn y uo días, curar los enfermos, y re. 
conocer prolijamente las ensenadas,. senos, islas, ^ canaksy.bi^ 
hias, costas y puertos adyacentes. < 

55. , J)e8pues naiVegaron hd«ta los 61 grados de altura, té* 
mando ppseaion á los 60 y 13 minutos del puerto de Santia. 
go en ItL ük de la Magdalena t desde donde se descubrió á 
distancia de 10 It^^uas, la gmo bahía situada en el continen* 
té, que llamó al Capitán ingles Coük, del PrincipiD Guillérmoi 
en su viííge dd año de 7,8, 

&0. lyRcconocida la Isla por los |)i1oto8 P. José Cañiza y 
D. Juan Pantoja, no ballarou el paso que por aquella parte 
señalaban Iqs cartas ruaaa hacia el Norte, y poc consecuen- 
cia con pérdida de altura gobernaron al Poniente, volviendo 
á dar fondo en. la ensenada ipie litakuron de \Ntra. Sra. de 
Regla, sob^ los 59 grad^^y^ fni^Utos de latitud. 

57.' ,;Tomaron posesión de este puerto con las formalida- 
des de éetvle, y á pteteito dé qñé el eseiMrbutó habiá picado 
en la dépolateseo: dé Ib Priaidesa,. de la éMbn i|iié ttevaba la 
Fai^orila pam gnaidár eserüpnkM» wnierra, y del tiempo que 
les precisaba á su rs^poMCté 8. BÜs^ ió. dotaUninó. insBAdia*. 
lamente el Comandante Arteaga, concluyendo su viage^ el dia 
Hb de ]!^viembre,.yla fri^^a^F&vfmtl^ en el 21 del propio mes. 

58. fJ8* ^* recibió con particular complacencia las^noticias 
que ecsiuMioó él Vrii«y P» Mttftin de: Máyerga^..de'la feüci. 
ds«l y aesesto cett que se biibín desen^ieélMlo esla^ 4ituna ex* 
fJecaMón, y i««iiiileituid<r ^eon; %ilNBl¿ntaa\gfaoia0 y jiseeMMs & 
Id» eáciales ^ pilétn) de i^1r iios fti^gatai, iB«ft^ por real ór»> 
den síe IrO de Ms/yOr 4e I^SO!, i^fúfi /cesaeen los viages dé al« 
tafa, y *qtte hm «enienlmi á0 naivio» J>, Juan \de la Biide^ y 
ik- Franeiseie ^ioósy ae /trasladasen^ i' cgntiiiliar bh ipérito en. 
el departamenta.de la Habana, durante la guerra declasidíBi 4 
les ÍMgleacs. ■ 

H^brrha ád dépariamIMó dé 8. lffás¿ 

69i' jiLejm sbi pensar en «oeims ex|^ack>nes^ se empeté 
á tratar desde .el precitado año <le 80, en reducir los gasto» 
di^ depaitsimevte de S, BMa, vblvindir á coñstihisité. ew los 
objgtM de PBoeÉiooer y suiiliar ks iCalifoiiiiaffi 



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124 

60. „Vot eonsoeutfiíeia m prenso «im repetidai reakt ódd* 
nes de loe añoi de 81 haet» el de 86^ la formación de un 
nuevo ecofiómico regiamentOy aiendo este el único punto aten- 
dible y irelativo á este compendio que ocurrió en tiempo del 
Virey D. Martin de Mayorga, y de sua succeaoree D. Matías» 
Conde de Galvcz, Audiencia gobernadora, y muy Reverendo 
Arzobispo. 

Nuevo reglamento para S. Blas, dispuesto por el Virey Conde 
de Calvez. 

61. „Se instruyó expediente para formar el prevenido regla- 
mentó, y concluido en el año de 80, reduciendo los sueldos, 
haberes y gratifícaciones á las cuotas sencillas que señala la 
ordenanza del mar del Sur, mandó ponerlo en práctica el Vi-, 
rey Conde de Calvez, sin que precediesen loa acuerdos de la 
junta de real hacienda. 

Gobierno del Virey D* Manud Antonio Inores, 

62. „En este estado halló mi antecesor D. Manud Anto« 
nio Flores los asuntos de S. Blas y Californias; pero ellos 
volvieron ¿ tomar ^su antiguo semblante, ocasionando nuevoi 
motivoe de gastos, cuidados ly atenciones. 

Cuarta exploración. 

63. y^or el Conde de la Peirouse^ Comandante de hs fra« 
gatas Pancosas, Brújula y Astrolavio, se tuvo noticia de que 
los rusos babian formado cuatro establecimientos en el con- 
tinente Americano al Norte de Californias, y en real orden 
de 25 de Enero de €7, repetida en 21 de Julio siguiente, man- 
dó S. M« que se destinasen dos buques á propósito con loa 
mejores pilotos de S. Blas para esa nueva y cuarta explo- 
ñcioB. 

64. „La dispuso mi antecesor, y se vio en el caso pceoi.. 
so de encargarla al Alférez de navio graduado, D. Estovan 
José Martínez, porque despojado aquel departamento de todos 
los oficiales de la real armada, y reducido al número de pi- 
lotos, no tuvo arbitrios para elegir otro sugeto de su mayor 
confianza* 

65. , J>e8tinado Martínez al mando de la expedición en la 
fragata Princesa, y el piloto D. Gonzalo Gabriel López de 



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125 
Haroy en el paquebot S. Carlos» recibieron completas instruc 
clones y todos los auxilios necesarios, saliendo 4 njavegar el 
dia 8 de Marzo de 1788. 

66. ^Subieron ambos buques hasta los 61 grados, re- 
calando el dia 16 de Mayo al puerto del Principe Guillermo 
en la tierra firme, descendieron i la isla Trinidad, y ultima- 
mente ¿ la de Onalaska, no habiendo guardado conserva, pues 
se separaron dos veces reuniéndose en los dos últimos puntos. 

67. „Se mantuvieron en Onalaska hasta el 18 de Agosto, y 
el Comandante Martínez previno al piloto Haro, que en el 
caso de volver á perder la conserva se dirigiese con el pa« 
quebót de su cargo al puerto de Monterey, porque lo avanza* 
do de la estación no les permitia el reconocimiento del de 
Nootka. 

68. „Con efecto, volvieron á separarse en el mismo dia de 
su salida de Onalaska, rtndkaida por ultimo sus navegaciones 
en S. Blas, el paquebot en 22 de Setiembre^ y la fragata en 
b de Diciembre de 88. 

69. „Pudo haberse desgraciado esta expedición^ por las* no* 
tablea desavenencias de sus comandantes,- pero al fin se con* 
mguíó ratificar las noticias sobre los establecimientos rusos, 
aunque en algo diferentes dé las comprendidas en la carta 
general del Conde de la Peirouse. 

70. „Segun las que adquirieron Martinez y Haro, conta^ 
ban los rusos veinte «fios de fundación de su isla de Onalas* 
ka, siendo ésta la capital ó cabecera que reconocen los de^ 
mad peqoe£k>s establecimientos que tienen en la tierra* firme, 
islas adyacentes y rio de Cqc4í:, para su gobierno milüar y 
político, exacción del tributo á los indios, comercio y venta* 
jas succesivas. 

71. „IncIu8o Onalaska, se cree que no pasan de 6 losín. 
dicados establecimientos, y que en ellos existie el número de 
quimentos rusos, extendidos por su radicación y por su co- 
mercio con los indios en^ las dilatadas costas del continente, 
comprendidas desde los 49 grados y 36 minutos en que se 
halla el puerto de Nootka, hasta los 61 norte, donde está si. 
tuado el del Principe Guillermo, siendo también duefi^ de las 
islas que intermedian desde la de Moptogú hasta la de Ona- 
laiska, descendiendo desde los 60 grados en que demora la 
primera, baota los 54 en que existe la segunda. 

72. ,^icoof Potasf Cosmichi, que era el gefe ó Coman» 
dante del referido establecimiento de Onalaska,, aseguró á los 
nuestros, que el Capitán inglés .Cook» no hnbia reconocido con 
exactitud el do de su nombre, y qqe de^ues ^q la e^t^i** 



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Í26 
eion ejecutada en '•I alto dé 1741 por ka tuímmi Bering y 
Fschirákonw «obre los 66 gfados 4% latitud aorte, do kabia 
pasado subdito alguno de aquella polencia al Leste dd cabo 
de S, filias; pero que esperaba .dos fragatas del Kamts Katska 
pura poblar á.Nootka, impt«)io»do .el,eoi|ieroio y radicación de 
los «ngjesesy cpie pretenden pertenecertes por «1 junta derecho 
de haber «ido descubrimiento de Cook» «orno s& lo había ma* 
BÍ^s^adc» el inglés Gfec, Capitán de «in pn^ebot ^^ arribó 
á Onalaska en ^ año de 81^, regresando do Nbotka á Cantón 
con cargaqaento de peletería^ 

78« nietas otras distintas noticias do oorta consideracionr 
eonjutan en los ia^rmes y .diarias de fié Esteno José Afar* 
tia»z,y -del pilono Maro, quienet «flí oí discurso de su explo« 
ración toiparop las posesiones acostumbradas de la isla de 
Montagü en -eu paite occidental, y ai frente de la entrada 
del Principe Guillerao, sobre 69 gvados 40 minutos de la en- 
senada que llamami de Plores «n la n^isipa parte de dicha 
isla á los 60 grados 7 minutos de la isla de la Trinidad, ^o- 
bre los 56 y 44 de la de <2odiaCf qne ikularon 4e Florida 
Blanca, 49obre la misma latitud norte de la de Onolaska en su 
cabera del Leste, 4N>|l)re los 54 grados, y a» los 63 da un puer- 
to de la inistiia isla que nombraron de la Princesa 4s As» 
turías, 

-Ocupacim dd puerto de Neo&xt. 

t4* „i)e todo oslo Atfi cuenta mi antecesor D. Manaél 
Atttonto Fk>res, en cartas de 24 de Noviembre y 2.8 de Di- 
ciembre, números 672 y 702, acompañando mapas, diarios, y 
otros documentos, expuso opoctunas reflexiones, y manifestó 
por último las causas que le oMigaban á ocupar prontamen- 
te el puerto de Nootka. 

75. „En las mismas cartas^ y en otras anteriores y po8« 
teneres, íbizo presentes iustas y fundadas consideraciones, pa- 
ra poner á la tmbeza del departamento de 8. 'Blas un Capi- 
tafí de fragata que lo mandase y goberniase con el auxilio de 
algunos t>ficiales de la real armada, buenos pilotos, cirujanos, 
capetlir?ies, y demás individuos ne<^esaTÍos, dotándolos con suel- 
dos competentes, aumentándose el número de buques y con- 
duciéndose por la vía del Perú la artilferia necesaria, siem- 
pre que hubieran de continuar, como parecia preciso, las ex* 
ploraciones 6 viag^ de aUura. 

76. „E1 de la ocupación de Nootka se emprendió inmodia- 
'tanente, confiándold al mismo Comandante de la cuarta ex* 



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ploracion D. Esteran José Martínez, porque no había en 8. Blái 
quien pudiera relevarlo, ni otros buques en estado que la fra« 
gata Princesa, y paquebot S. Carlos. 

77. „Volvieron, pues, á salir estas embarcaciones á cargo 
de Martinez Gonzalo, y del piloto D. Gabriel López de Ra- 
ro el día 19 de Febrero de B0, entrando la fragata en Noot- 
ka el 5 de Mayo, y el paquebot el 12 del siguiente. 

76. „ Aunque bailaron dentro del puerto la fragata Coluro- 
bia, y la balandra Washington correspondientei^ á las colonias 
americanas, y un paquebot portugués, titulado la Efígenia nú- 
viana, se tomó solemne posesión, fortificándole con una ba- 
tería de diez cañones sobre la boca ó entrada del inismo " 
puerto* ' 

79. „Martinez reconoció los pasaportes de los buques aroe-'* 
rícanos, y no hallando motivos justos que le obligasen i de- 
tenerlos, requirió á sus capitanes para que no volviesen á los ' 
mares y costas del dominio español, sin permiso de nuestro 
soberano. 

ApreJiensian de buques irigleses* 

80. ,JjO mismo pensó ejecutar con el paquebot la Efige- 
Bia qoe navegaba con bandera portuguesa, pasaporte del go- ' 
bernador de Macáo, é instrucciones de Juad Carabaílo, comcy 
dueño del buque, escritas en su idioma portugués^ pero pare* 
siéndole que no eran sinceros estos docum^^ntos, y que con* 
lenian expresiones duras é insultantes^ lo hizo prísion^o« 

Bl, „Despues advirtió Martines las dificultades de trasla*. 
darlo á S. Blas, por la falta de gente que necesitaba para 
defender el establecimiento de Nootka^ y permitió que el pa- 
quebot regresase á Macáo, capitulando antes con su Capitán 
y Maestre, quienes firmaron la obligación correspondiente de 
satisfacer el importe de su pequeño buque y despreciable cikr- " 
ga, siempre que se reclamase de buena presa. 

82, „En fin, lejos de experímentar peijuicio alguno el pa* 
quebot la Efigenia, sus oficiales y tripulación refrescaron sus'' 
víveres, de que se hallaban bien escasos, saliendo libremente 
á navegar, socorridas con generosidad todas sus necesidades» 

83. ,,^^0 sucedió asi con las embarcaciones inglesas, el pa* ' 
quebot Argonauta, y balandra Princesa real; Venia», y también 
la Efigenia, bajo las órdenes de James Colnet para tomar ^ 
posesión de Nootka, fortificarse y establecer una factoría de * 
comercio y población, trayendo con estos finés los auxilios : 
necesaríos, y veinte y nueve sangleyes de vanos oficios me* 
eánicos, • « 

TOM, uu 17, 



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1«8 

84. «yCoInet quena proceder desde luego á la ejecución de 
estos establecimientos, pretendiendo fundarse en la supuesta 
razón de que aquella tierra habia sido descubierta por el Ca. 
pitan Cook; y á mayor abundamiento, en la de que los por* 
tugueses habían cedido t la compañía del comercio libre de 
Londres, el derecho de primeros descubridores, queriendo que 
lo hubiese sido el Almirante Fonte; pero el Comandante de 
nuestra expedición demostró al de la inglesa, sus equirocos 
y mal fundados designios. 

85. „Ohstinado en ellos, se resistió Colnet á manifestar las 
patentes que lo distinguían, y las instrucciones que lo gober* 
naban, explicándose siempre con mucho orgullo; pero como 
consideró que no podia sostenerlo, tomó el partido de dejar 
á Nootka, haciéndose á la vela. 

86« „Para esto pidió el auxilio de una, lancha que le ayu» 
dase á llevar sus anclas, y entonces recelando Martínez que 
el Capitán inglés podría establecerse en otro puerto de la eos- 
ta, de donde acaso seria difícil desalojarlo, vo.'vió á prevenir- 
le que le presentase su pasaporte, patentes, é instrucciones. 

87. „Continuó Colnet en su porfiada, resistencia acaloran* 
dola Qon acciones y espresiones insultantes; de suerte, que 
apurado el poco Fufrimiento de Martínez, detuvo el paquebot 
Argonauta, ejecutó lo mismo eon la balandra Princesa rea], 
y despachó inmediatamente estos dos buques al departamento 
dé S* Bléks, con pilotos y tripulación de los nuestros. 

Llegadm de hi huqvtet inglesa á S. BláSf y providenciáis det 

Yirey. 

88» ,31 paquebot salió de Noptka el día 14 de Julio, y 
la balandra el 27, llegando respectivamente á S. Blas en 15 
y 27 de Agosto de 89, con cuyas noticias determinó el Vi- 
rey D. Manuel Antonio Flores, que se descargasen las doa 
embarcaciones á presencia y con intervención de sus capita- 
nes, .lames Colnet, y Tomas Udson, y que estos firmasen los. 
formales inventarios de todo, dándoles respectivas copias au- 
torizadas para su resfi;uardo y satisfacción en todo tiempo, 6 
caso de declararse ó nó los buques por de buena presa. 

89. ,«Tambien previno que los efectos y víveres sujetos á 
corrupción, averias y mermas, se vendiesen por sus justos pre^ 
cios, depositándose los demás con separación y seguridad en 
los reales almacenes. , 

90* „Asimismo dispuso, qo0 descargados el paquebot y la 
lnJandra, se les dieran las carenas-que necesitasen, formando aA- 



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12» 
les el presupuesto de costos, llevando cuentas justificadas, y 
haciéndose todo con anuencia, intervención, y conocimiento d« 
los referidos capitanes ingleses. 

91* „Por último, mandó y encalcó muy particularmente, 
^ue á éstos y á los individuos de sus tripulaciones, se les 
dejase en discreta libertad, que se les diera buen trato y alo* 
jamiento, y que á cada uno se asistiera con la paga ó suel» 
do correspondiente á sus empleos y plazas, conforme al re- 
glamento que gobernaba entonces en S. Blas. 

Redes órdenes de S. M. aprobando lo ejecutado, y previniendo 
lo que debia hacerse^ 

92* „E8tas órdenes fueron cumplidas con la mayor exáe 
titud, pureza y generosidad, y las. .soberanas del Rey expedi*> 
das en 14 de Abril de 89 y 26 de £nero, aprobaron con 
dictamen de la Suprema Junta de Estado, las providencias dé 
mi antecesor D. Manuel Antonio Flores, para la exploración de 
los establecimientos Rusos, ocupación del puerto de Nootka, y 
todo lo relativo á los buques ingleses, detenidos en aquel puer^ 
to por D. Estovan José Martínez, y trasladados «I de S. Blas« 

99. n^n la primera real orden se concedió al Virey Ht 
ñicultad de hacer los gastos que exigiesen estas atenciones^ 
sin la precisión de acordarios en junta superior de real ha^ 
•ienda, y de proceder libremente con la reserva que convenia 
y expuso mi antecesor en caita núm. 745^ de 2 de Enero 
de 89. 

94, „En la misma real orden se avisó la elección del Ca* 
pitan de navio D. Juan Francisco de la Bodega y Cuadra, 
para Comandante del departamento de 8« Blas, y su pró- 
ximo viage á estos ranos, con otros seis oficiales de la real 
armada, y cuatro cirujanos: se determinó la construcción en 
el Realejo de los buques necesarios, se previno la oportuna re- 
mesa para el Perú del número competente de cañones de ar- 
4illeria; y por último, se dijo la reconvención que habla he« 
cho S. M. en términos generales á la corte de Rusia, para 
que los vasallos de esta potencia no intentasen establecimien- 
tos sobre nuestras costas septentrionales de Californias. 

95. „La segunda real orden de 26 de Enero de 90, se 
contrajo al punto de restitución de los buques ingleses, y ¿ 
prevenir la conservación del puerto Nootka, y el arreglo del 
departamento de S. Blas, refiriendo las quejas que se habian 
dado al ministerio de Londres por nuestro Embajador el Mar- 
qués del Campo. 



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180 

Gobierno dd actual Virey^ Conde de Revina''Gigedo. 

96. „Tomada posesión por mi del mando de estos dominios 
en 18 de Octubre de 17S9» recibí y me impuse de todas las 
soberanas determinaciones de S, M,, ocurriendo para cumplir* 
las completamente, á los puntos de mayor urgencia, 

Svs providencias para volver á ocupar él puerto de Nootkoj qm 
te hahia abandonado. 

97. y,Lo era el de asegurar nuestro establecimicnta de 
Nootka, y como supe que D. Estevan José Martinez tenia 
orden terminante de mi antecesor para desampararlo y reti* 
xarse á S. Blas, dispuse la pronta habilitación de tres buques 
que relevasen los del mando de Martinez; pero este aniici-> 
p^ su regreso,, dando fondo en ^ B14s el dia 6 de Diciem- 
bre siguiente. 

98. ^ A visé esta novedad sensible en^ carta nüm. 194 de 
37 del mismo Diciembre, acompañando el diario de aquel Co- 
mandante, que no contenia asunto nuevo ni particular, y en 
otra de igual fecba nüm. 195, referí mis ejecutivas providen»^ 
cias, para que sin demora volviera i ocuparse el abandonad*^ 
.pi^rto de Nootka* 

SáUda de la expedición de árd¡dn de ReviHa-Gigedó. 

. ^9. „Con efecto^ el dia 3. de Febrero de 90, salieron de 
S^ Blas la fragata Concepción, el paquebot S. Carlos, y Ue 
.bftlanidra Princess^ real, bajo las órdenes del Teniente de na- 
Tío 1>4 Francisco Eliza, llegando ¿ su destino en 4 de Abrü 
oigmente» 

liOO. JSieo tripulados ha tres buques, y guarnecidos con 1» 
primera compañía de voluntarios, ivaa provistos de artillería, ar- 
mas, municiones, pertrechos, medicinas y víveres para un año, 

101* mBI Comandante Eliza llevó la instrucción corres* 
pojidiente para fortificar el puerto y levantar las sencillas ne- 
cesarias fábricas de almacenes, habilitaciones, y oficinas de 
maestranza. 

lOd* ftSe te previno que procurase la amistad de los inv 
dios, tratándolos con disrresion, amor, y prudencia: que defen» 
diese nuestro establecimiento de todo insulto de los mismos 
indios, y de vasallos de cualquiera potencia extra ngera: que 
Bo se empeñase en reconocer prolijamente sms embarcaciones^ 



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131 

incomodarlas ni apresarlas, ni taii^>oco eú desalojar á los ni- 
sos de sus radicados establecimientos, sin i^e precediesen ter* 
minantes 6rdenos de S. M.; eneurgandole por Ultimo» que des» 
tacase en tiempos oportunos los tiques de su expedición pa. 
ra reconocer prolijamente las costas, islas, y puertos, hasta 
los &i grados* el rio Cook y el estrecho de Juan de Fuca. 

103. „Con arreglo á estas advertencias, se fortificó el puer- 
to de Nootka: se formó una población competente, cómoda en 
lo posible, y agradable; se consiguió la buena correspondencia, 
de los indios por los medios del cambalache á comercio, y 
de algunas cortas dtíiva% ejecutándose las exploraciones qus 
referiré en su lugar. 

104. „ Aunque frecuentaban las costas y puertos inmedia- 
tos varias embarcaciones inglesas, y de las colonias america- 
nas, entrando algunos en Nootka, no ocurrió novedad que pu- 
diese causar digustos ni perjuicios, y nuestro nuevo estable- 
cimiento fué siempre respetado de ellos, y socorrido de todo 
lo necesario por los demás buques de S. Blas oue conduelan 
al mismo tiempo los situados y efectos de provisión para los 
{rresidios y misiones de la Alta California* 

Nmt3o reglamenta de 8. Blas. 

105. „No fué menos urgente ej punto de arreglar el de- 
partamento ó^ Sv Blas, . porque asi lo mandó el Rey, y por- 
que nada podia hacerse eon utilidad y acierto, sin ponerlo en 
estado de ventajoso servicio, dirigiéndose por lo mismo á es- 
te objeto mis primeras providencias» 

106. „Ya se hallaban en aquel destino su Comandante el 
Capitán de navio D. Juan Francisco de la Bodegar y los seis 
oficiales de la real armada nombrados por S, M.: ya se ha- 
bia reunido y reclutado voluntariamente en Veracruz el nu- 
mero necesario de oficiales y gente de mar que caminaban 
al depósito: ya se aprontaba en Guadalaxara la primara com- 
pañia de voluntarios para trasladarse á guarnecer los buques 
destinados á la ocupación de Nooíkií; y ya era preciso se- 
ñalar á todos, los sueldos, haberes,, raciones, y gratificaciones 
que debian gozar. 

^ 107. „No eran suficientes las cuotas del reglamento que 
mandó observar el Virey Copde de Galvez, cuando se redu- 
jeron los objetos al de conducir los situados de Californias; 
fué indispensable y justo aumentarles con consideraciotí á las 
clases de empleados, á sus mayores fatiga^ y á los gastos 
de un pais caro, y enfermo*. 



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132 
106. yfToáo esto tuve presente para formar el reglamento 
interino que hoy gobierna en S. Blas, declarando que los snel* 
dos 7 gratificaciones se pagasen al duplo de los que señala 
el del mar del Sur, como lo determinó el Virey Frey D. 
Antonio Bucarelí, en virtud de reales órdenes que le previ- 
nieron este arreglo, y que aprobaron sus providencias* 

109. „Sin embargo, las mias economizaron en todo lo po« 
sible los haberes de la gente de mar, sin perjuicio de las 
partes interesadas, y en carta número 191 de 27 de Diciem- 
bre de 1789, di cuenta á S. M., acompañando copia del nue« 
vo reglamento provisional con reflexiones oportunas. 

Libertad concedida á los iuques inglesa. 

110. „Hice muchas, cuando llegó á mis noticias la deten- 
ción ó apresamiento del baquebot y balandra inglesa, pare- 
ciéndome siempre, que el Comandante accidental de Nootka 
D. Estevan José Martinez, habia procedido con ligereza, j 
que no serian buenas las resultas de quejas inaveriguables j 
abultados perjuicios, siendo verdaderos los que efectivamente 
se han causado á la real hacienda en mantener con decoro 
y mano franca á los prisioneros ingleses, conservarles sus em- 
barcaciones, habilitarlas, y auxiliarlas con cuanto pudieron j 
necesitaron para su libre regreso á Macáo. 

111. „C1 Capitán del Argonauta, James Colnet, y el de la 
balandra Princesa Tomás Udsón, su dependiente ó subalterno, 
me pidieron, y les concedí mi permiso para trasladarse á es- 
ta capital: produjeron sus quejas contra Martinez, y mandé 
fermarle sumaría, la que no pudo continuarse, porque el acusa- 
do y algunos de los testigos fueron empleados con precisión en 
comisiones y asuntos del real servicio, y porque los deman- 
dantes deseaban su pronta libertad, y no les tenia cuenta es- 
perar á la conclusión de una causa á pleito ordinario é inter- 
minable* 

112. „Lo cierto es, que Colnet venia á establecerse sin 
justo título en nuestras costas septentrionales de Californias, 
y en un puerto y territorio de que tomó posesión formal en 
al año de 1774, su primer descubridor el Teniente graduado 
de fragata D. Juan Pérez. 

113. „Tambien es constante, que para haber apresado los 
buques ingleses, y todos los extrangeros que se hallaban y 
entraron en el puerto de S. Lorenzo de Nootka, pudo fun- 
darse Martinez en la real cédula de 25 de Noviembre de 
1692: en el tratado de paz del año precedente de 670, á que 



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isa 

«e refiere 1a misma oédula, ratificado y confirmado por el ar. 
ticulo 2? del que se celebró en el de 1789: en el artícu- 
lo 11 tratado 6 9 título 5 9 parte 1 f de las ordenanzas de 
la real armada, y en real orden terminante de 18 de Octubre 
de 1776, comunicada al Virey D. Antonio Bucareli^ para de» 
tener f apresar y procesar, á cualquiera buque ettrangero que 
üegase á nuestros puertos de los mares dd Sur. 

114. ^Por ultimo, Wmpoco hay duda que con todos estos 
riesgos entró Coinét en el puerto de S. Lorenzo, y que con 
los mismos estuvo Juan Meares en Clayucat, comerció coa 
los indios, levantó el xacal ó choza despreciable y abando* 
nada, sobre que so pretende fundar un derecho imaginario, 
cuando el legitimo y verdadero lo tiene el Rey de España 
sobre un puerto y territorio descubiertos y adquiridos por el 
Coinandante de una expedición ejecutada en buques de su real 
armada, y á costa de su real hacienda. 

115. „Todas estas razones desvanecen en mi concepto, las 
quejas de los ingleses por la detención de sus dos pequeños 
buques, cuyos lucros en el comercio de pieles nunca hubie- 
ran sido\tan exorbitantes como ha ponderado Meares en sus 
manifiestos; pero sobre este punto, que también /ué uno de 
los que procuré concluir de preferencia, debo remitirme á laa 
exposiciones y documentos de mis cartas números 580 y 538 
de 1 9 y 27 de Marzo de 90, dirigidos á la Secretaría del 
despacho universal de guerra y hacienda de Indias, que tuvo 
á su cargo el Señor D. Fr. Antonio Valdés, y números 87, 
91, 126, y 132 de 31 de Marzo, 30 de Abril, y 30 de No» 
viembre del año último de 92, remitidas al Señor Conde de 
Aranda, antecesor de V» E» en el ministerio de Estado* 

Expedición de límites» 

116. „Por esta viá recibí los ejemplares de la conven- 
ción hecha entre nuestra Corte y la de Londres, en 28 de 
Octubre de 90, y varias reales órdenes de fechas anteriores y 
posteriores, relativas á este importante y grave asunto. 

117. „Todas BUS prevenciones se dirigieron, á que sin fal* 
tar á los puntos transigidos amigablemente sobre pesca, na- 
vegación y comercio en el Occéano pacifico y mares del Sur, 
se conservasen los justos derechos de nuestro Soberano. 

118. Los tiene sin duda al dominio de las costas sitúa. 
das al N. O. de la América septentrional, y á sus Í8Ías ad. 
yacentes, porque en el discurso de cerca de tres siglos he- 
mos ocupado una parte considerable de ellas, se han hecha 



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1841 
repetidas cosíoma expedieíofiM piara descuMrlas y^ poblarlas 
á costa del erarlo del Rey, y de los* caudales de sus vasa- 
llos; se han tomado formales posestones en el real nombre 
de S. M. de todo lo descubierto, y siempre se han prohibid 
do los establecimientos de potencias extrangeras, y la nave« 
gacion de sus buques^ precediéndose contra los infractores de 
los tratados de paz, que asi lo declararon y determinaron. 

119. „Por estas razones manifesté en mis cartas números 
34 y 44 de 27 de Marzo, y 1 ? de Septiembre de 91, co- 
mo lo hago en esta difusa representación, que los subditos de 
S. M. Británica, nunca fueron desposeidos de terrenos ni edi- 
ficios en las costas avanzadas al norte de nuestra Península 
de Californias; pero que yo estaba dispuesto á cumplir pun« 
tualmente con lo prevenido en el artículo 1 P de la conven- 
ción de 26 de Octubre de 90. 

120* „Tambien expuse en las mismas cartas, que las com- 
pensaciones determinadas en el articulo 2^., estaban hecha 
según mis conceptos, y creo haberlos fundado con los docu- 
mentos que acompañé á mis informaciones núm. 87, 19, y 
126 de 81 de Marzo^ 80 de Abril, y 30 de Noviembre del 
año último de 92* 

121. Nada dije particularmente sobre los puntos conveni- 
dos en los artículos 3 P y 4 ? , porque comprendo, que en las 
oostas del OcCeano pacífico y mares del Sur, donde están com- 
prendidas nuestras actuales radicadas posesiones, habia pocos 
6 ningunos parages desocupados en que puedan establecerse 
les ingleses, y comerciar con naturales del pais| que no estén 

9 jeto» al dominio españoL 

122. Sin embargo, asi en estos puntos como en el de pre- 
caver el comercio ilícito que pueden hacer 6 intentar los mis- 
mos ingleses en su libre navegación y pesca á distancia de 

10 leguas marítimas de nuestras costas, creo muy bien que S. 
M. Británica tomará eficaces providencias, y que se me pre- 
vendMn por nuestro Soberano las 4 que deban arreglarse las 
mías para observarlas eserupulosamente. 

123. Cuando me hice cargo de lo determinado en el ar- 
tículo 6 ? , y en la real érden de 25 de Diciembre de 90, 
que me comunicó el Señor Conde de Florida-Blanca, sobre 
que los ingleses ocupasen en Nootka los terrítoríos situados 
al Norte, y nosotros los de la parte del Sur, fijándose en los 
48 grados de latitud la linea divisoria de los establecimien- 
tes de nuestra legitima pertenencia, y de las comunes para 
la reciprocidad, uso y comercio de ambas naciones; estuve per- 
«madid» de que podría ser conveniente la integra ccisioa de 



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1S5 
Nootka á lo» ingieM»»; que nosotros trasladásemos aquel es- 
tübleciimentOy á uno ¿e los mejores puntos del estrecho de 
Juan de Fuca, y que este fuese con preeisien el punto di- 
visorio^ tirándose desde el mismo otra linea de demarcación 6 
meridiana Norte Sur hasta los 60 grados» que ocurriese á evi. 
Car la internación de los ingleses á k Provincia d^ NueVo-Mé. 
XÍCO9 bajo cuyos supuestos dije en las mencionadas cartas nú» 
meros 34 y 44, que formaría las instrucciones para gobierno del 
sugeto á quien se encargase la comisión de exploraciones^ de 
las costas septentrionales de Califórnias» y señalamiento de 
limites. 

1^. „Ya me habia instruido de este asunto el Sr. Bay- 
lio Fr. D. Antonio Valdés, en real orden de 11 de Diciem- 
bre de 90, avisándome, que el Virey del Peré tenia kt coih 
respondiente para disponer que se l^asladnse del puerto del 
Caüáo al de Acapulco, una fíragata de guerra con destino á 
la expresada comisión, dejando a mi arbitrio el conferirla al 
Capitán de navio D. Juan Francisco de la Bodega y Cua- 
dra, Comandante- del puerto de 8. Blas» si creyese que sus 
experiencias y conocimientos podrían contribuir á que la eva- 
cuase con mejor suceso. 

125. „Me lo prometieron el buen carácter, zelo y aptitud 
de Cuadra, á quien previne desde luego que se transfiriese á 
esta Capital, y no perdí momento en anticipar providencias, 
para que estuviesen prontas las provisiones, y todos los au- 
xilios que pudiese necesitar la fragata en su arríbo á Acá- 
pulco. 

12fi« „Se verificó d de la Santa Gertrudis el dia 81 de 
Octubre de 91, al mando cte D. Alonso de Torres, y repa- 
sados los daáos que recibid el buque por resultas de un fuer- 
te temporal, volvió á hacerse á la vela en 19 de Diciembre, 
dando 6>ndo en S. Blas el 15 de Enero de 92. 

127. „Referí estas noticias á los señores Conde de Flo- 
rida Blanca, y D, Antonio Valdés, en cartas números 60, 
«8, 105 y 118, de 17 de Noviembre, 1 ? do Enero, y 3 de 
Febrero de los precitados años; y con la número 56 de 29 
de Octubre de 91, acompañé al primero, copia de k instruc- 
cion que pasé al Comandante de nuestra expedición de lí- 
mites D. Juan de la Bodega, para su cumplimiento, desem- 
peño,, trato y gi^iemo coa el Comandante de la inglesa, á 
su reunión en Nootka. 

128* ,^sta carta filé respuesta, á real orden de 29 de Ju- 
llio del mismo año de 91, en que el Conde de Ftorída Blan- 
ca, neuaando el recibo de otras anteriores ofreció avisarme 

TOH* III. 18, 



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180 
lo que cktermínaae S. M, sobre lo reprea»entaclo en el nCime- 
ro 34, previniéndome que en todo everUo me condujese en es* 
tos aswUos, como lo habia hecho desde él principio con los resm 
pectivos á los ingleses^ con no menos prudencia que meló* 

129, „Manife8lé mi gratitud á estus expresiones; y dando 
desputís cuenta de mis ^activas providencias para el despacho 
ú* Nootka de los buques de nuestra expedición, en carta nú-* 
mero 64 de 27 de Noviembre del referido año de 91, remi* 
ti con el nánnero 71 de 3 de Enero de 92, copia de segun- 
da instrucción que pasé al Comandante D. Juan de la Bo- 
dega, adicionando la primera que se le h.ibia dirigido., 

180.. „Aunque en esta se comprendieron los articules nece- 
sarios, fundé la segunda $obre los últimos papeles publicados 
por los ingleses con el titulo de apéndices ó suplemento del 
viage de Meares, y formando un extracto de ellos con notas 
de algunas de sus equivocaciones, y de Ifi debilidad de sus ar- 
gumentos, lo remití todo al Comandante comisionado* 

131. „l\le pidió éste varios auxilios precisos que se le fran* 
quearon prontamente, y el. dia 1 ? de Marzo de 1792, salió 
de S. Blas en la Santa Gertrudis que mandaba su Capitán 
D. Alonso de Torres, llevando en su conserva la fragata Prin- 
cesa, y la nueva goleta Activa armada de bergantín, de que 
iban encargados respectivamente el Teniente de navio D» 
Salvador Fidalgo, y el primer piloto D. Salvador Menendez 
Yaldés. 

. 132. „Los dos últimos buques volvieron al puerto con in- 
comodidad en el mismo dia 1 ? de Marzo, la goleta habia 
perdido dos masteleros de gavia de que fué preciso proveer* 
la, remplazaría los de respeto, disminuir la caida de las ga« 
vias, arreglándolas á la longitud de los nuevos masteleros, y 
perfi^^ccionar otras obras menudas. 

138. „La fragata Princesa hacia mas de cuatro pulgadas 
de agua por hora, se puso á plan b;irrido, se le descubrió la 
quilla, y se encontró que las ratas hablan roído y penetra- 
do en la banda de babor por tres partes, y en el codaste 
hasta tocar con la hembra del timón. 

134, „Remediados los daños de ambos buqueí^ volvió á 
emprender su viage la goleta Activa el dia 15 del referido 
Marzo, y el 23 siguiente la fragata Princesa, llegando ést* 
felizmente al estrecho de Fuca £>nde iba destinado, y aque- 
lla á Nootka. 

135. „La Santa Gertrudis hizo su navegación al misma 
puerto en sesenta días, anticipándose mas de dos meses al 
arribo de dos buques de la expedición inglesa, y yo reci- 



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. 18^ 

bí real orden comunicada por el Señor Conde de Aranda, con 
fecha de 29 de Febrero del año último, aprobando todas las 
instrucciones que pasé al Comandante D. Juan de la Bode^ 
ga, y todas mis providencias relativas al desempeño de sus 
encargas; pero previniéndome que no se conformaría S. M. 
con el abandono ó cesión íntegra del ' establecimiento ' de 
Nootka á los ingleses. 

136. „Pudo haberse verificado, porque como no tuve rcs-^ 
puesta á mis cartas números 34 y 44 de 27 de Marzo y 1 ? 
de Setiembre de 91, ni recibí otra real orden que la precitada de 
29 de Junio del mismo año, en que so confiaron á mi zeld 
y prudencia las determinaciones conducentes al acierto y mejor 
servicio del Rey en los casos que ocurriesen, previne á Bo- 
dega en artículo 8 ? de la primera instrucción, que hecha la 
entrega de Nootka á los ingleses (como babia mandado S. 
M. en otra real orden de 12 de Mayo, de 91, que se comu. 
nicó también en derechura al Comandante de aquel puerto) 
trasladara nuestro establecimiento al que se encontrase de me* 
jores proporciones en el estrecho de Juan de Fuca, procuran- 
do que este punto fuese el de la línea divisoria. 

137. „Me fué muy sensible haberme equivocado únicamen- 
te en estas providencias: deseaba tomar alguna que pudiese 
impedir sus efectos; y aunque las distancias y la falta de bu- 
ques en S. Blas eran dificultades que se oponian á la apli- 
cación del remedio, en oportunidad despaché á Nootka sin 
pérdida de tiempo la pequeña goleta Saturnina, comunicando 
rI Comandante de la expedición la real ór^en de 29 de Fe- 
brero de 92, para que la cumpliera si aun fuese poiible. 

138. „La goleta arribó al puerto de S. Francisco, cuan- 
do D. Juan de la Bodega llegó de regreso al de Monterey, 
y como suspendida la entrega de Nootka por no haberse con- 
formado el Comandante inglés Jorge Wancover con el reci- 
bo condicional del establecimiento que le propuso Bodega, se 
estaba en tiempo de cumplir lo prevenido en la real orden 
precitada; la trasladó inmediatamente al Teniente de navio 
D. Salvador Fidalgo, que quedó con el mando de Nootka, 
despachándole la balandra Horcacitas en lugar de la goleta 
Saturnina, que se restituyó á S. Blas. 

139. „ Aprobadas, pues, por S. M. mis providencias res- 
pectivas al gobierno, apresto y despacho de la expedición de 
limites, y remediada la única equivocación á que me condu- 
jeron los deseos del mayor acierto; referiré las ocurrencias con 
el Comandante inglés, sus exploraciones, las que se han cje- 
^tadó por los comandantes de nuestros buques, y las que de* 



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138 
ben hacerse; conclujrendo con éste y los demis puntos pro-^ 
cisos de proposición, este informe Becesariamente difuso. 

140. „La fra^ta inglesa Dédalo, que salió de Posmouth en 
18 de Agosto de 91, á cargo del Capitán D. Tomás New, 
entró en Noolka el dia 4 de Julio de 92 con víveres para 
los buques del mando de Wancover, y con las instrucciones 
dirigidas á este por S. M. Británica, para tomar posesión de 
loa edificios y territorios que se suponian ocupados por los 
subditos de Inglaterra en Abril de 89. 

141. „Ricardo Augusto, Teniente de la marina real, era 
el conductor de dicbis instrucciones de la rtal orden de 28 
de Mayo de 91, dirigida por el Sr. Conde de Florida Blan- 
ca al Comandante de Nootka, para la entrega de las indica» 
das posesiones inglesas; pero Augusto fué muerto por los in- 
dios de Sanduich, sustituyéndole el referido de la Dédalo To* 
más New. 

142. „ Aunque pudo este tratar desde luego sobre la men- 
cionada entrega, acordó gustoso con el Comandante de nues- 
tra expedición, que todo se suspendiese hasta el arribo del 
principal comisionado Wancover, 

143. ^Llegó por fin á Nootka, y en consecuencia arre* 
glándose Cuadra á sus instrucciones, ofreció al Comandanta 
inglés ponerle en posesión de los territorios que disfrutó Mea- 
res, y cederle las casas, huertas, almacenes y oficinas de nues- 
tro establecimiento, sin perjuicio del legitimo derecho con que 
lo habiamos ocupado, y bajo la inteligencia de que los in- 
gleses nunca experimentasen acto alguno de violencia, ni su- 
friesen el menor daño por parte de los españoles; pero pres- 
cindiendo Wancover de toda discusión sobre la materia, re- 
dujo su respuesta á que se le hiciese formal entrega de todo 
el territorio de Nootka sin restricción alguna, arriándose el 
pabellón español, y dando á reconocer á su Soberano por úni- 
co dueño de aquel puerto. 

144. „Cuadra estuvo siempre dispuesto á condescender en 
todo lo que fiíese regular y justo, retirándose á Fuca y ma- 
nifestando que este punto debía ser el de la linea divisoria; 
pero Wancover dio á entender que el verdadero límite» era 
nuestro puerto ocupado de S, Francisco. 

145. „8in embargo, insistió Cuadra en sus proposiciones» 
haciendo por último la mas segura» de que dividido el terri- 
torio de Nootka ocupasen los ingleses la parte de Norte, y 
los españoles la del Sur, quedancb el puerto comim á las dos 
naciones. 

146. ^Inflexible Wancover en sus conceptos y solicitudes^ 



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189 
no convine» coa los propuesftis de Cuadra; pero aé determinó 
amigaM^^fi^ofit^ <ltte se suspendiese la entrega de Nootka, que- 
dando en nuestro poder^ hasta <|ue informadas las dos cortes 
de todo lo tratado y controvertido por sus comisionados, con 
la mejor armonía y correspondencia, acordasen y determina* 
sen lo .que conviniera á sus legítímos detechos. 

147. „En consecuencia^ se encargó del mando interino de 
^ootka el Teniente de Navio D. Salvador Fidalgo, continaa6« 
do tandeen á sus órdenes la fi'agata Princesa. El Comandan* 
te Cuadra que había despachado á S. Blas la Santa Gertru- 
dis, la . Concepción y la Aranzazu, se trasladó en la goleta 
Activa á Munterey, y Wancover se quedó habilitando para 
hacer viage á este último puerto, reconuCtendo la costa, 

148. „Cuadra entró en Monterey el dia 9 de Octubre de 
92, el 21 de Noviembre la fragata inglesa Dédalo, y el 25 
el Comandante Wancover con los dos buques de su expedi- 
ción, la Descubierta y el bergantín Chatánir 

149. La Dédalo se hizo á la vela en 21 de Diciembre, 
para cumplir con sus comisiones en Bahia Botánica, tocando 
antes en la isla de Otaeti, y Wancover volvió á navegar en 
13 do Enero del año corriente. 

150. „Se trató á los ingleses con el mayor aprecio y 
amistad, facilitándoles francamente todos los auxilios que pi«- 
dieron y pudieron desear para la continuación de sus viages, 

151. „Persuadido Wancover de que estos socorros impor- 
tasen alguna suma cons^iderable, ofreció letras de pago con* 
tra su corte; pero no las aceptó Cuadra, asegurándole que te* 
nia mis órdenes para tratarlo generosamente, y que deseaba 
acreditar por su parte y la mia á los subditos de S. M. Bri* 
tánica, la mas estrecha y sincera amistad. 

152. „ Agradecido el Comandante inglés, manifestó que se. 
ría indeleble á los suyos la memoría del trato amigable y 
beneficios que habían recibido de lofer españoles; me escríbió 
dando expresivas gracias, y en prueba de su mayor gratitud 
regiUó el valor de dos mil pesos, poco mas ó menos, al pre- 
sidio y misiones de Monterey, en berransientas útiles para la 
agricultura y cortes de madera, avalónos, y otras vagatelas. 

153. „Por último, Wancover expuso á Cuadra, que le con^ 
venia mucho despachar prontamente á Roberto Brouugthon, 
Capitán del bergantín Chatám, para que informase á su cor- 
te las resultas áe su comisión, suplicándole que lo conduje- 
se á S. Blas, y contribuyera á la continuación de su viage 
por Veracruz y España. 

154. „Ci»idra condescendió á esta solicitud» padeciéndole 



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140 

regular, y batóendo salido de Monterey un día después que 
.Waooover en la goleta Activa^ trayendo en su consetra la 
fragata ;Araiiz;^zii, y. la balandra Hor<iaoita3 ' que acababa de 
negreaar de Nootka con ia respuesta de Fidalgo, ofreciendo 
por su parte el cumplimiento de la real orden dé 29 de Fe- 
brero de 92, se encontraron con los buques ingleses. 

155. ^Navegaron en unión voluntaria desde el 14- hasta 
el 17 de Enero, en que hallándose Wancover sobre el pun- 
to de seguir su derrota y las islas de Sanduieh, se separó de 
las otras con todas las muestras y atenciones recíprocas de 
benevolencia y amistad, rindiendo Cuadra su dilatado viage 
en S. Blas el dia 1 ? de Febrero, concluida su comisión. 

156. „Darante eHa, y en los años anteriores de 90 y 91« 
se ejecutaron las exploraciones que voy á referir brevemente 
por el orden de sus fechas. 

(Quinta exploración á la altura de 60 grados^ y ribera de 
Cook, por D, Salvador Fidalgo, 

157. „E1 Teniente de navio D. Salvador Fidalgo, salió de 
Nootka en el paquebot S. Carlos el dia 4 de Mayo de 91, y 
en 24 del mismo llegó al puerto del Principe Guillermo, re- 
conociéndole en toda su extensión por lo interior de la par« 
te del Leste, y por la del Norte. 

158. „Despue8 descubrió la isla de Montagú y las Vertiz; 
entró en la ribera de Cook, bajó á la isla de Codiac, y vol- 
vió á su viage en demanda de la costa del Leste, con el fín 
de retroceder reconociendo desde los 57 grados hasta Nootka; 
poro se lo impidieron las nieblas y malos tiempos. 

159. „Por estas causas, por la escasez de víveres y proxi- 
midad del Equinoccio, arribó en 14 de Setiembre á Monte- 
rey, donde se mantuvo hasta el 25 de Octubre, en cuyo dia 
se hizo á la vela, dando fondo en S. Blas á 13 de No- 
viembre. . 

- 160. „E3tas exploraciones corrigieron algunos puntos de 
las ejecutadas en el año de 88 por el Alférez graduado de 
navio D. Estevan Mtrtinez, y piloto López de Hiro, ratifi- 
cando las noticias de los establecimientos rusos; pues Fidal- 
go reconoció dos en la ribera de Cook, y el de la isla de 
Codiac en la ensenada del cabo de dos Puentes; tomando 
además posesión, según estilo, de la bahía y de la ensenada, 
que llamó respectivamente de Córdova y de Menendez, al 
Leste del Príncipe Guillermo; del puerto que denominó Gra-r 
vina, á la parte de Norte, y del que tituló Revilla-Gigedo ei| 



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141 
la mencionada ribera de Cook, según lo manifesté todo con pía. 
nos y copias de documentos en mis carias números 19 y 31 
de 12 de Enero de 91, dirigidas la primera al Ministerio del 
cargo de V. £., y la segunda al de marina* 



S€xt4í exploración del estrecho de Juan de Faca. 

161. „Aunquo desde el año de 89 se empezaron á ejecu- 
tar los reconocimientos del estrecho de Juan de Fuca, se ade« 
lantó miiy poco en el primero que se hizo en el mismo año, 
por disposición de D. Estevan Martínez: algo mas en ei se- 
gund) por el Alférez de navio D. Manuel Quimper, con la 
balandra Princesa Real en el de 90; y en el tercero practi* 
cado el año de 91, se internó la goleta Saturnina que llevó 
en su conserva el Teniente de navio D. Francisco' Eliza, 
mandando el paquebot S. Carlos hasta el gran canal que lia- 
marón de Nuestra Señora del Rosario. * 

162. ,)Ya' se tenían estos cortos conocimientos cuando re- 
cibí real orden de 28 de Mayo del referido año do 91, pre* 
viniéndome que á t<odo riesgo se examinase prolijamente el 
míoncionado estrecho, para averiguar si alguno de sus canales 
se internaban á las bahías de Udsón ó de Baffins. 

163. „Para cumplir esta soberana determinación, mandé al 
instante que una de las mejores goletas acabadas de construir 
en S. Blas, se aprontase y saliese bien tripulada y pertre- 
chada de jarcias, vekm^n y armamento, buenos víveres, me- 
dicinas y antiescorbúticos, para un año de navegación, 

164. ,Jia puse á cargo del Teniente de fragata D. Fran- 
cisco Antonio de Morrelle, dándole claras instrucciones pa-* 
ra que empezando sus exploraciones por el estrecho de Juan 
de Fuca, las continuase corriendo la costa acia el Sur, con 
tal puntualidad que no dejase canal, rio, ni seno sin recono, 
cer prolijamente hasta el puerto de S. Francisco ó Monte- 
rey, y que después refrescando víveres y gentes si los nece- 
sitase, volviese á navegar, subiendo hasta el grado de 50 de 
latitud para descender segunda vez á Fuca, empeñando sus 
reconocimientos, de modo que se encontrase la señalada co- 
municación de los dos mares, ó el desengaño seguro de no 
haberla por las indicadas costas del continente. 

165. „Cuando Morrelle se disponía en S. Blas á salir á 
su empresa, me propuso el Comandante de las corbetas Des- 
cubierta y Atrevida, D. Alejandro Malaspina, medios segaros 
para conseguirla, conñándola á los capitanes de fragata D. 



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14^ 
Dionisio Oaliano, y D. Cayetano TaMé«, y ej«eaMBdoi6 en 
las nttevas goletas Mexieana y Sutil. 

166. „Me manifestó Malaspina que Hería conveniento tras« 
laclarlas á Acapulco, donde se les harian acunas obras necesarias 
coD la maestranza da las corbetas, se habilitahan comp eta«> 
mente de todo á satisfacción de sus comandantes: se le pon- 
drían en sus tripulaciones algitaos marineros experimentados 
de las mismas corbetas; y se les franquearían cuantos auxU 
lios fuesen posibles para el desempeño de su importante, pro- 
lija y delíoada Qon^íon. 

1^7. ^Condescendí inmediataaoente á estas bien fi«id«jdia9 
proposiciones; tuviero.9 su efecto en los tiempos <»pQrliiODs, . y 
sali^on del pueNo dd Acapuico las dos g^letds pam la ex-^ 
pedición el día p de Mareo de 92, Uerando sus comandantes 
^na circunstaoQÍada instrucción del de las cod^tas^ ^e las 
remití con otra mia, pire viniéndoles lo que debían ejecutur en 
el caso de encontrar la comunicuoÍQn del mar Pacífico con 
el Atlántico por alguno de los caoaJles de Fuca, é por loa 
que indicaron las noticias del Capitán ingles Meares, relati^ 
vas á los descubrimieotois del Laí^ WasingÜioQ, y de la Pria^ 
cesa Real, encargándose por último coo paiticulandad la ave* 
rigaaci^i) de loa verdaderos límites del c.ontinente^ y la ex-i 
tención al Leste del Archipiélago, que corre desde los 46 has* 
ta los ^ ¿rados de latitud. 

168. «yl^as goletas hicieron su navegación desde Acapiil- 
co ^ Nootka en sesenta y tres días, sin otm novedad que la 
de haber «endído la Mexicana el palo mayor é los siete 
pies de su encapUladura en la ta^de del día 14 de Abril, 
bailándose por los 2S grados de latitud, y 271 dfi longitud, 
cuy^ accid^te pudo malograr 1» ex4;>edícton, á no haberlo ré« 
loedijEido la gran actividad, notoria inteligenciA marinera» y 
espíritu bi^i^rro de su comandante D. Cayetano Vrtklés. 

169* »,Fué necesaria reparar este quebranto en Noetísa» übu 
piar los fondos de )as golet sb varándolas eo 1« {daya» darlea 
sebo, y bac^r alg^tnas obras p^otí^as, en^pteándose en estas ma^ 
ntobras basta el 2 de Ju«io* 

170. ;„En este <ü» s^ hicieran á la veh^ laa d«is goletas 
para el estrecho de Fuca, arrib^rofi en el rqismo, vcSvieron 
á salir en el 5 siguien]^, el 11 navegaban ya poír «1 gcan 
canal de Ntra. Sra. del Rosario, q1 13 se enAQiHmrcMi coa 
los Imqt^s ingleses de la expedición de Waoooy.eJtV pero no 
so reiiaif^Ton con La nuestra hasta el 21*. 

171. Siguieron amigablemente en buena conseirva las doa 
eKpediciones, hasta ^l VS 4^ JiuUo en q^ bebiéndose detett 



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14S 
minado continuar los reconocimientos por distintos canales, se 
apararon los* ingleses, áalíehdo ^ al tuar diel Sur ^or los -51 
grados, y lus nuealroa por 50 gradúa y ^2 mnmtoa el dia 25 
de Agosto, aiu hnbcr ab.LndünacJo el coníiní^Dte, . 

172. Un ríício tempiiral Itjs obligó a volvur al cstroclip, 
abrigándose en un pacrto excelente qué hubia descuWrto la 
Sutil, y llamaron Valdes, dond^j se maütuvieroo hiinth ^\ ^9 
en que elguien^ío sus derrotas Ipgrarou d^krrn|Íour J^ oo^tá 
intermedia enlre Jos cubos Seot y Frundostí^ eutriindíj en ,í^- 
otka á 1:jb once de la mañana dol 31 del reít^rido^Agostei^en 
que sé iiribiun cumplido oebouta j tiiuCe ,d^. dssde, ^d de..&iKf 
salida del miímo puerto. . , ../ !• ./ 

Í73. .fi^in exploríTcion y la de los inglesa, ae^gídrüh ver* 
daderamente quo \oé cutrnitíHf UtíCas, y sttntja del eeifL'Ch^» de 

Íuan de Fue a, no se dirigen á las b^bius de Ijctson y (|q 
íafíins; qtiu está pohl^ilo 4e numüroaas parpíaUJaiIca de ladLiJS^ 
que tienen las mí^jo^es proporciones para /^l^ coinercio. de perr 
leteria: que se hap corregido a(^)ii|ios. pupto^ •equivx>9ia/lo0 ei| 
nuestros j;>.rimeróS; 'descubrimientos,^. y, (|ue. fíp; hay i^eceaida4 ^9 
repetirlos en el referido estrecho. 

174. „Las goletas emprendieron su regreso ei^ 1 ? , de ^^- 
tíerabre^ se afcércáíróti á la costa por 4T grados 20 míhuVoS, 
reconocieron la boca de Ezeta* álTaVezando su canal por cua- 
tro brazas y mt^dta de agiia, vicroo tres pe^a^uita etiii^as 
que parecí :iQ de rios; pero no pudícrpn atra.car:?o á ti|^f^^ 
porque la mar era muy fuerte. . ' .■ • --\ ^-tw 

175, „E1 día 11 se hallaron Bobfe cabfi ÜJligerrcia ría ^le^f 
ífi de lo^ vientos cnnl:rani>a ai rojo las goletas de la .,c^st^^ 
y íHinqiio avbtíiron el cabo Méndosiino, y lúa faralloiijí^^ def 
puerto de S, Francisco, no pudieron acercarse híaia q«e;fi- 
liTílraentci fondearon el 23 de Setiembre en el i*^ Moiiíj^rejf, 
donde 30 mantuvieron hasta oí ^h de Octubfe, iifidicnrfo^4 
vjrtge en S UIhb i*n 23 dü N^nviembrc* ' .'. j 

ItG. „Con earta Tiúm. 131 de '^0 dtl mismo Nwt;mbra, r^itj 
al minist^'no del cargo de V. É*^ copia de ¡esíjáelo de; Uj^ 
roconocimientos ejecutados por Jas goletas eik el , C'^tr ec^q C^ 
Juan de Fuca, hasta eu regreso a Nootkíi, acompafiándolo 
con un mapa que solo podrá servir por ahora de dar una idea 
en graftdfe, hastáf qitte él* €a^an dé fí^gata 1?; Dtóntsíb tía- 
liano concluy^i el ^lélíat cfífé iiíé rohitóttííld' *jJWlf)amente, y 
dirigiré á,V, £• luego q[ue aguel oñcis^l ipe ,l0; eolregue. 



TOM, ni« 19, 

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144 

Séptima ,exploracwn dd Archipiélago de BucareVu de p./jacm* 
^ Caamam^. . 

177. „Jia fragata Aranzazu que salió ' de S^ Blas en 20 
dé Mar^ de 92, conduciendo provisiones para Nootka llegó 
i éste puerto en 14 die Mayo, y volvió á Ihacerse á la ve- 
lia en 13 de Junio para repetir los reconocimientos de la 
Costa Comprehendidá désdq el mismo Ñootka» hasta 55 grados 
W niinutos de' latitud norte. 

178. „Con^ efecto, llegó á Bucareli en 12 dias, donde sis man. 
tuvo reconociendo varios pubtos,' cañales, y senos de aquel 
Archipiélago, hasta 31 d^ Agosto en qué se regresó á Noot- 
ka, donde dio fondo fel dia 7 de Setienobre. | 

179. '„E1 diario de esta navegación refiere inttchas ocurren- 
cias con los indios qué se acercaban á tratar y comerciar con 
los nnestrós; pero no añade cosa particular á lim exploracio* 
fies ejecutadas en el año de Í9; y aunque corrigió en la car^ 
ta algunos puntos, no se satisfabe el de si hay ó nó 'el pa- 
so de comunicación dei ouir pacífico con él atlánti^. 

Propuesta del Comandante ,Cua4f^9 í>ora ,reptíÍT las Cixphrucuf* 
fies, de altara. , . 

180. „Por esta razon, y 'porque las goletas Mexicana y 
Sutil no tuvieron tiempo para extender su reconocimiento & 
otra mayor altura, me propuso elComándante del' departamen¿ 
to de S. Blas, D. Juan Francisco de la Bodega, él despacha 
de nueva expedición formal para volver á ejecutarlos proli- 
jamente. 

181. „He suspendido esta providencia dejándola para tiem- 
po mas oportuno; pues creo que ahora conviene sobre todo^ 
que se ojecute el examen mas atento del trozo de costa que 
media desde los 48 erados de latitud norte, descendiendo has- 
tá el puerto de S. Francisco, y que se ocupe formalmente el 
de la Bodega, inmediato al primero» y átuado en los 38 gra-> 
éós 18 minutos* 

Procidencias para Ja ocupación del puerto de Ja Bodega^ y ré^ 
conocimiento dd troxo de costa lutsta Fuca. 

182. „Para esta ocupación ha salido ya de S, Blas la go. 
leta Sutil al mando del Alférez de navio D. Juan Bautista 
Matute, y he pasado mis estrechas eficaces órdenes al 6o» 



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. _ , 145 

béírnltdor dé'C'át^óroiáfl para' qué fiMé^ra' el camino por tier* 
ya- enti^ Si Plisiticisco y 1a Bodega,' facilitando^ todos los aiN 
xilioa para la seguridad de este nuevo establecimiento, antes 
que lo intenten los ingleses; pues aunque se dice que ya lo 
¿ijiii ^cuta4^ tengo i^t iate*-«§ía..JiQti«ilu jn- \ > . /. m» 

183. ,,Ei bergantín A9tivo\y Ja goie$Á Mexicana» se estás 
habilitando para salir lo mas tarde en el próximo, Abril, á la 
exploración desde 'la boca éur de FWa, hasita ^ ^presídib de 
fi* 'FVaaieisoo, y en* «I aflo próMno se ejéciftarftn \ób ifétófúá- 
eiinie«|to0>«uspendidoei; de mayor aHuva. "- • . ' 

E:ig[>loractan^d^ Comqt^ntó irigiis 't^n^p^ ', /r ' 

184. „Se sabe ^il& el Coníiíakidatíte ín¿lbé W^Htovét, salió 
de< Londres' en 'Abril dé 'bl, ijtie eétuva en 'Ráh^ty» ÑuéVa-i^ 
Olandav y 'en las tstos^de Saádúvikí qiié en iiüe^ras cüstafl 
aeptelMtiioilales de C^Uíbrtitaa etbp^aió sus ' c^plot^cülfies' poír 
los 40 gr^oM^ eomihüéndblaii éM Y\Xtn\ f ¿di leudo ^db' este 
esttecbo^ poY lod 5ry: medio gtii^os 'de latitud*' YKÍrt^J'^ueba* 
jé^ de»pueé 4 NootfcayiyH^oé siguió 'reconfoeiétitior'ef"tr62iT á^ 
costa hasta Monterey, ^ ,, * \^' 

18*. s^Bs rerdsiá^t' quel énté año 'ée" en^^tflé 'éif ratificar 
jMM deseabríhnientoi^ y ^ett ejecufáir 'loar déi'n^yt)!* altura, hasti 
desengaftbrse'^de si' hay 4' nó et paso dé 'comunicación 'en tr^ 
iés 'dos mijti»9^ Itegátido A AieÉ»' posiUe^ á {os v^^dádei'os iími*. 
4«»Hi|eli)o^tk|Bi|rt^;r-^i^ *J '^^■■> ■í'tíi--' '• " 'í ^•-•'^••' ^^ -- ' - 

186. ,,Ya tendfiamoa estos importantes conpcj^ientos, ' ai 
7«i«iyci€ii9tnu»^Mpetiihift'tfü«t^^ ejecutadas desde 

iá dao^d^Mift?^ se -hubi^ft^ <íbsertado mé^ók^ sistema; prefirien- 
do los exámenes prolijos de loa ^fhiufos endeif&dod, canales^ y 
;géno0 dr \éi coÉtas 'CM'tÜarrafíhftie, 'á la« de sus innúmera- 
i>k8 islae adyac6títed« : < 

. 187. Lo pdi» ha;'flidé iqiiei(conVo dlfé én 'mt ¿arta'réspec 
4i«a9 núm«) 44^dd 1 P de* Setiembre de ^^Vf, no' GÍe. dedicaron 
á reconocer coHÍ exactitud los puntos hias cercanos á nuestros 
establecMraeBtos de Californias, desde los 47 grados^ yá por* 
qde se panbaMÜev^ni de 'que nunca sería necesario su escru- 
puloso exámen^i ó yev pórqtie Ci^néados nuestro^ navegantes de 
sus >largo8 vieges de mayor altura, les aflijian' las eiífermeda- 
des, >s^itián la escasez 'detíveres, y deseaban llegar' ^1 j^ueK 
.to del; descanso; ! . : ; 

. 188. .^oft cerno fiie»e, nó hay en e! dia'otrod. remedios 
que el de ocapar íbI puefrto de ta Bodega, segutí se ha día- 
puesto, y el de emprender la nuera exploración á que he' de9^ 



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tinado el .h^g^nyi^ , J^lvf^, yihr&\eÍ^M^km^Á^^omh- 

fur de esta ^5^,:p^dier^ jhaWjttiípe .pofi .pro^tilH^ f^ l»AÍ»pdr« 
lorcasita^,, qji^ijípposidftrojipa^i i, prop^to. . . -r. 

Inatrucciones para dipfióHjoi-r^éojí&émimtt^ ú$^^ld eMraéá dd Bar. 

ai.'- > '»;. .■•„.; .i/:!/: «» y- gtoí'iáC'lZéí 'CWli»ífiÍílíi. i-, ' ■^' «^ • •- 

r j; . i ('/ (.aiii'íVti' i » II . .•}!.•!. , r; ..i «■! .i'. -, .r , !)•• j i i. 

buena lancha, dos bot^í^^jiftg mí¿<íMr«s tóíujuJiafl, í¿oni.ttiia.|H>íW 
competente de avalorios, cuchillos, y demás bujerías corrientes 
para regalar á .ks iridios. V ^ ^ * , ^^ 

190. ^jErtifieaJáráiti fiüs récóhocimieíitos desde -la boca sur 
M-^fM'^S^Pf^? Jí'tfpa» WVi^8»ft*¡^/tap, QfirpaMíte.tieírA <íP«.no 
S?, P<5HHe>^4 jaiYi^a ^^ fwen^^as, (Jtoj^s^.pu^ertfii^ i¿Qf .y, iialaiw 

» 4W. , >f^9ff^ ^^% Wj ^íw4P^n.-0fik í#4a;«l VB1.ÍWSÍPI!, 

^e Jittr4n,4as p^pry^ci<\|g|^.ífl^^ ?WHQi,>am de- 

tej^m^r ,^u jpsesi^n, -9^ [softiJariábi.K eftnl^aníai-^lel pajrticular 
plánPjCQj^sjlJDm^^íi^fí;,,.^^ .Iip^ Rpri§sMrt| 4^as.i^i^a 

s^^s^^^^^mjfmm ^%inm mt^ ¡o^y .4^^\Mkn4^ .to# 

la costa. $' . " 



A,\ ■:.. ;. ..i 



/^^^•>i. ríí^"?fl^Pí Í9S yiqqtfis .^oo p4^ ^ U mas 

pprtp d^:^tenci^, yft tq»R ^l i cí^ri?^ ..^fi|e^aza^c|o , iwwii i^íaKwiai; oWir 
^e é.^n\^.^ B^ü^ej^ Pí^f^^^^r^^. a^u^^^mP '4plwPi. tardas al^ 
gunps^í^as; d^ f W^qfe^ofWer f u^dií ywlwíí]ál i;jfte*lwr «obrelit 
costa, se hallen si fuere posible en el mism^k^faoto^^Q aue se 
retiraroB, ■., , ■■ . , ^ ■ . a. 

193. „Tüdas lü^, npqhes^ seaa dar«fi» olí^ curas ^ ó neUloo* 
sas, Hti mantendrán ^gun íes arcunt^tancias y tiempos ai aji- 
cJa, en facha, ó sobre ktrdos. 

194. f,El rio dp la CplumDia,, siÉtiado á los 46 grados 12 
minutos de latitud, ^xi^e un largo y prolijo reconocimiento, 
Aasta, ll^ar, 4 ,su ^r¡ge¿ <^. 4 bu <4e^^E(ikeqiid tm el diar.^íes. 
ttO, pQr SI tal, vez fuésfi e«^» rio el qu^ , atm^Ma. el cpnti- 
jiente,, y la pu^í^ d^ (comunjcacipn d^ los diM. mares. 

195. ^a¿o lopindica^Qfi pujatdfib yHOtm» vekiíroB que con« 
.ducei^ i|iiicho i la. m^<>r p^ílQtitud y. bompteto Ji>gf9 ^ los 
lines interesantes de esta nveva .eq^plora^n, he formado laa 
mstruccjones q^e.debe ob8.ervar el Cktaandaiite de ^Ua, .caye 
non^bramiento he .dejado ^ la el^cipn.yltíipe arbitrio. áeLCá.. 
pitan de navio D. Juan Francisco de la Bodega y Cuadra» 
á fin de ^^e , r^caig* en el pñeM^é pMoto ^e sea deoni ma. 
yor confianza; de suert^i qnie j^t ÍQÓ99 iérmmm se aserai^ 
el.buetn.éxitOpde 1% ^^jiyrjgfa^ 



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147 

Se tuspende la exploración á mayar altura para él ario próximúy 
CQU el fin de, d^cvbrir el paso de comunicación del mar pací- 
^ ..\. jiqo fi^ el aüanüco. 

196. „Hcista ahora no se lia conseguido por nosotros, ni 
por W ingleses, la del halla SEgo del píiaa de comiinjcncion 
dül nuir pa<;íticí> con el atlintico; pero eaUíOna myy cerca do 
s.ilír úk^ 1 L duHdj y %\ no m lograre en (íate aíio por parte d© 
UÍ1CJ9 ni do otrod, dciCacaré en el próximo de 94 é la muyor 
aliara una fragata del tk'p;irC^meuCo de 3. BIuj>t, el b^r^ran- 
Un Activo, y ulguDJis ernbir<;acif)ní'a menores, ui S, M. se djg. 
jiíiae aprobur oftta nuovsi eKpedicí jh, y remitirme algunoa ofi- 
cialía b de 8U real armada, bien inte! i gente a en la astronomía, 
c m' lo que padremoa llegar á término del desengaño, y po- 
ner punto final á nuestras Cüstoaaa e;í pío rae iones* 

Reflexión sobre la importancia de no entrar en pfíffes^. dificHeSf 
distantes^ aventuradas y costosas. 

197. „Debe también ponerse desde ahora á todo proyec- 
to qu^ j^os obi^gi^ 4 entrar en grandes gastos^ aunque, se re- 
cotpiijpfle^ cpn laa , mayores seguridades de ventajosas resuU 
iasy 'pues éstaf.se^ >epti)en^en siempre para ol tiempo futuro^ 
ctiando ^q^iellos hox^ d^ saUr por decantado de uq erario que 
Uenp de atenciones, urgentes» se yá. cubriendo d^ deudas coa* 
siderables. 

198. ,, Agotados sus fondos, y los de los prestamistas, no 
podrán sostenerse, Jos psoyectiOBy se desvanecerán sus venta- 
jas, será difícil el reintegro de los gastos hechos, y tal vez 
precisa la eontinoaicion importuna & otros mayores, con el 
riesgo casi evidente de que sean más infructuosos. 

199^. ,vSn el discurso de veinte y cinco años se han con. 
«unido . muchos > tátllones de pesos en erección y sosfeni- 
miento de los nuevos establecimientos de la alta California, 
en repetidas esplopaoiones de sOs costas septentrionales en 
el departamento de 8. filas, y en la' ocupación del puerto de 
Nootka; pero ai ^os empeñamos en otrAs empresas mas dis. 
iaatee y aventuradas, né habrá caudales con que sostenerlas^ 
ni qom se atreva á calcular sil grande importancia. 



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US 

Recopilación de leu proposiciones que van á fundarse^ 

200. „Rfípitb, pues, mi opií^íon, de que presciüdreridd de tó* 
do proyecto costoso y difícil, nos ciñamos precisamente á pre- 
caver la aproximación de c»tabie<--iímrjniü9 in^lusu^ 6 d^i^ ütra 
cualquiera potencia extrangom, ú. nuestra pt^nJu^uU dü Cuii'- 
fornias, ocupando prontamuntó cotno ya, sa ha. determinado, el 
puerto de la Bodega» y sí fuere Oücesiirio g\ riu üu la Co- 
Jumbid! á poner en regular defensa estos dos puntos intt;resjiiif 
tes, y los prt^^sidioe de S. FrAiicisco, Monttirtiy, S, Digu, y 
a in el de Loreto, que guarnecen In niünciouada pt^ntnsub: á 
trastBdiir lo mas pronto que sea punible el depurtümt:nto de 
S, Blas á Acupalco, y á cuidjir de la coMerv^cion y fü- 
miento de los fondos piadosos, y de las S.diikts del Z<ipotÍ(l0| 
para que no se grave la rt^al hacienda con la nuov:i itten- 
cion de misioneros de Calírornias, y pdra que el producto 
líquido de las sales le ayuden á «fopurtar los gastoa del de^r 
parlamento de Marine^. 

Rejíexiqnes preliminares á los puntos de proposición^ 

201. „Esto8 cin^o puntos son los qué voy á proponer y 
fundar, haciendo antes las reflexiones precisas sohfe los de-? 
signios de potencias extrangeras en las costas al N. O. de 
la América, ventajas del tráfico de pieles, y justa razotf d^ 
evitar el comercio ilícito que puedan hacer los ingleses en , 
los puertos españoles del mar del Sár, 

Sobre los estahiecimieníús rusos,' 

! 202é „Sabemos que los rusos han radioa^o. sus anlíguef 
establecimientos en Onalaaka, Codiac, y ribera/- de -CooIg^ que 
intentan adelantarlos, 6 que ya puedeo ieaerlos aobi^ ei taon- 
iineste; que comercian con los indios desde 1» .inayor altma 
pn quo se halla el puerto del Príncipe GuiUeimo, hasta No^ 
ptka 6 sus inmediaciones; y poír, úkimo» que aapiíah tela emv 
presa de aumentar el. námeipo de vasallos de sa- Soberano, 
cqmo ya Jo han conseguido en sus primeros eetaUecitatenlol 
, 20^. .«Nada, de esto ignoran los ingleses; ; fiero, lo diaíina. 
lan, y uoisotros debamos tolerarlp, .ppn|uano teoeiQos fuerzas, 
buques en el mar del Sár, ni caudales suficientes para des* 
alojar á los rusos: ocupan con proporcionadas fortalezas iaq 
dilatadas costas septentrionales de Califomiasy y la infinid^c^ 
>áe archipiélagos inmediatos. 



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149 
. 204. nEsposMe que los rusos lleguen al fin de sus em-> 
presasf pero neeesitan mucho tiempo, y los españoles pueden 
tenerlo con sobrada anticipación, pera poner en la mejor de- 
fensa y conservar el dominio de los grandes y opulentos ter* 
ritorios que ocupamos, y adelantamos en Nueva España. 

Sobre designios ds los ingleses, y comercio de Peletería, 

205. ,t3abemo8 también que la nación inglesa, ansiosa de 
extender su comercio por todo el globo, oyó con gusto las no. 
ticias del Capitán Cook sobre el tráfico de pieles en las 
costas al N. O. de la América, que lo emprendió inmediata- 
ni^te, que cogió sus primicias, y que lo continúa con acti- 
vidad, quizá con otras miras de mayor interés; pero si las ga- 
nancias de aquel tráfico pueden haberse minorado, también 
hay razones que persuaden á que esta adquisición se vaya 
haciendo cada dia mas difícil y costosa. 

206. ,4^recuentan aquellos mares muchos buques de distin» 
tas naciones: todos emplean en el comercio de pieles; y el 
continuo trato con diversidad de gentes europeas, va desper* 
tando sensiblemente la malicia de los indios. 

• 207. „Por coBsecueocia, estos conocimientos menos ino- 
centes en unod hoímbres inclinados al robo y á las acciones 
mas pérfidas, obligarán á tomar otras medidas de mayor pre- 
caución y gastos, para que los buques comerciantes puedan 
acercarse á sus ^ostai^ y auxiliar las pequeñas embarcacio- 
nes con que se introducen en laa calas de menos fondo pa* 
ra hacer el comercio. 

208. „Ademas de esto, la copiosa extracción de pieles, y 
la multitud de codiciosos compradores, le darán cada dia mas 
valor en las primeras ventas que hacen los indios, cuando 
las segundas (que se ejecutan en Cantón) que hasta ahora 
produjeron grandes lucros, están prohibidas severamente por el 
Emperador de la China. 

209. „Podrá decirse, como efectivamente se dice, que en 
este decreto no son .comprendidos los ingleses, y que dueños 
verdaderos del comercio de peletería en Cantón, aumentarán 
sus lucros, imponiendo á su antojo la ley de los premios ó 
contribuciones á los que quieran ó se vean precisados á va- 
lerse de su conducto para hacer el mismo comercio; pero 
estos supuestos recaen sobre una noticia que no se ha con- 
firmado, como lo está la de la prohibición. 

210. „Siendo absoluta, podrá también decirse, que ella au- 
mentará la estimación y los precios á las pieles en su in- 
troducción mas ó menos escasa, y de esta suerte si no hay 



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150 
duda en que el comeroió será mas Uioipativo: t^mpo^o la ha- 
brá en lo6 rteagos del decouitoo á que se espone el contra* 
bando, perdieado de una vez el principal y «da . gumiiichuí» y 
aufriende las penas declaradas o^tra la persGma» si tiene ik 
desgracia de ser aprebeadida. 

211. 9,Sea como fuere, estoy persuadido d^ que los lucros 
del Comercio de peletería n6 son los que mueven á los in* 
gleses para disputar la pertebeBcia del ptierto de Nootka, in- 
ciinai'se á que el de S. Francisco sea ol líoúte de las po« 
sesiones españolas, establecer desde estfe i^unto las comuoés 
á una y otra nación, y pescar libremente los de la seya á 
distancia de diez leguas de nuestras costas interiores del mar 
pacífico; pues ya se vé que todo esto conspira á piropo^cio-* 
Darse el comercio ilícito, destruyendo el de Nueva-España 
y el de Filipinas, con. clandestinas introducciones de géneros 
y efectos del Asía y de Europa. 

2 i 2. „E8te comercio, tanto mas perjudicial si se deieteubre 
la pretendida comunicación del ma^ paciñci» con el atUinti-* 
co, pued^ de cualquier modo fomentar el de peletería que 
hacen los ingleses en Cantón; pero también - podensos noso« 
tros disminuir sus lucros (siempre que sea- incierta la prohi- 
bición de este tráfico, 6 que la lera ate el Emperador de la 
China), y precaver todos los designies perniciosos, sin entrar 
en nuevos disgusto^ con la' Inglaterra. 

213. ffPam lo primero, no es menester que «brazemos* pro- 
yectos de dificil 6 .imposible ejecuaiony oonio el que f^femn* 
ta ' el piloto Teniente graduado de fragata IK Estevan José 
Martínez en el año de 90* proponiendo que en esta ciipi- 
tiál se fomase una compañía de libre cómeroio, para hacer* 
lo con, Cantón desde las costas de Californius^ concedí éodóls 
franquicia de derechos por 50 años, siendo los principales m* 
mos comerciables, las pieles de nutria^ y maderas, y coñsti« 
tuyéndose en la obligación de fundar, dentfo de aquel tétmíié 
no, cuatro presidios y di^ y seis misionen sobre las costas 
avanzadas ^1 Norte de aquella península. 

214. „No me detendré en manifestar las nulidades y Itíñ 
írrandes obstáculos de este proyecto, porque ya expuse lo su« 
ficiente en informe que dirigí á 8* M- por oondwcto del Sr¿ 
P. Antonio Valdés, con el núhnero 192, y focha de 31 do 
EJnero ^e este ano; pero sí diré, que para minta^f Ids ga-* 
nancías de los ingleses en el tt'áfíeo de :peletéria, que ya Id 
hacen con frecuencia los colontis ameri6«noe, tos Hihos^ fnán* 
ceses y portugiíeses, bastará que se perrortif tambieii á los 
españoles que quieran hacerlo á m costa f fkwgo r<)kmt4'^ 



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riimehle, -ccíii firqnqmfeia ite úa t^áKm im W éxiraéetéfi cié* piéÁ'^ 
les^ imponiéndolos moderados en la de maderas y frtttós d^ 
paifii^ y k»s' müsmcMi 6 maybres que los que se (mganen- Aea* 
pulbo por la introducción de- mercaderilts éeík China; bietf 
que para arreglar estaa contribvcionea y Mte nuevo coínéiS^ 
cío, seiia predáo óir^al Tribunal d^i doUE^lado, á lob g^feb* 
de rentan y al Fíflcal de real' hacienda^ determidáÍMioiie loítlaí^ 
ODOVfttiente en la. junta superior de ella« 

215. „Con estas califícacionés podría establetSérE^ él indí«' 
oado comercio, - sin que" loir ingleses tdtieaen caüéá para íbr- 
mar queja' de^ que los españoles lo hiieiesén oonlo tédóü lói' 
qua quieren hacerlo; pera- fínalcñente, dudo qué' loe negóéítebw^ 
tes de ' Ntiera-España" aventufen* sos caudales' én' dkitánéid# 
tan reknotaS)' cuándo ' tteuén mas eérca' para 'ñ^hientarfos ' íá$^ 
riquesas inagotables delfs iniramerableii minas y placeres éa^ 
oro y plata, y atros .oiyetossegüfOSy 6 B»eñiM'ex|méMdB á'pérv 
dida y quebrantos. \. » - 

. 21Bw „Por lo deroa» relatito á p»e«avér desirj^ibs^p^ríijléíó'.^ 
sos de ki Iriglaterra; crea que eerán sudc^lettteá la^ fi|royidéh¿iaÍi* 
que ^eügen mis pavtor de' pi*opo0icioili 

Primera proposición ¿¿bre ocupar el puerta dé la Soaég(^ ¡^ taa^^ 
la entrada de Ezeta^ si esto itUimo fuere * de conocida urgencia 
y precisión. 
, ' . • - • , . f . . *. ■ » V 

217. „É1 primero consiste, en ocupar (os puntos principa* 
les 6 mas interesantes de la costa que intermedia djssde núes* 
tro presidio de S» Frándiüco, falasfa elr estr^h6 de - ímu 
de Fuca; pero ya he dicho en ei párraíb l&l mis ielis(>ós&Á^ 
cioB»^ para nneio estableciruienltó en el puerto def la' Btidé-'' 
ga« y en ios sigaientea desdé et 188 al 494, his que" queéo \to** 
mando para que se examcne con el mayor cuKladb todo eV 
trozo de la referida costa, y Qon la mas escrupulosa éx¿ó« 
titud el rio de la Columbia por lá entrada de Ezeta, M>i^^ 
los 46 grados de latitud nóHe. . . > 

218. MSieste rio fuese el paso de cotminieaefoir de lóf dós' 
mares, se tendían todas las necesarias noticias del menor y' 
mayor candal de sus aguas, de • la rapídes y de' la mihcviád^ 
de sus corrientes, de los terrtiorios por dottde dirija su cur** 
so, de las naciones de indios que paebfenf sus órillaii'en es- 
tables ó anánilantes rancherías, y' del< punto mas ó ' menos' 
accesible de su desemboque en el mar atlántico, eh cuyo (;á*' 
so tomaré las providsncias posibles y priecisás; para confiera- 
var la propiedad y el doniíiiia de este admirable d^scábri*' 

TSM • ui» 20. 

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m 

ipieota, ha$ta qao^ V« E. mé preveiiga lé» qué 0efiD -iA 8««= 
berano agrado del R«y. ^ 

. 219. „A.t>ai|dQ»aré el rio de la Colunibiai si se encqntta», 
ef$ su origen innaedtatoy y no hubiere muy fundado motivo 
que obligue á formar estableeinúento para rma bien asegurar 
ql del puerto de ia Bode^»' y-dtecíiCas de la Alta* CaÜfomía» 
4 par^ señalar con causa mas fbndada y justa, el limite de 
nuestras posesiones, ^ mayor .distancia de. las que deban ser^ 
comunes á ingleses y españoles. 

^. 220. yyPero si el mencionado tío. ae acerca .en en nací— < 
iliiento á' nuestra- provincia de Nuevo-Méxi«o^> se reune oon* 
ijguno de loe oofluentes inmediatos á la misma proTineta^ pa» 
q^ por lo inteiior de ella ó^ á.snr'cercaniad; - tambi'én' será^ 
in^spensable. o<^upar la entrada de Ezéta ^en la costa de'Cft.: 
Ifíoruias, y poner V^ r^^sguardos de* preéidios y misiones so* 
l^re I9S ^it^ages que ei^ijj^a estas providmciafSy asegurando so* 
buen éxito con expediciones formales de tropa que. destaca* 
ré do los presidios • de aquella ' penínsuia^ y> que despachará 
^ Qomandante general de Provincias Internas, ' desd<» el de 
Santa Fé de Nuevo-Méxi^o, bajo las órdenes ;det gefes é: pfD*¿* 

Ksito con el auxilio de algunos oficiales matemáticos, y con 
I de las provisiones necesarias, según ^9n9ulté en carta nü*'. 

niero'~^4 de 27 de Marzo de 91* . 

i . • . • * • ' 

Segunda proposición sobre poner en regular defensa los puertos 
.: déla Península de Californias. 

^ %%. ^En la número á24; de 30 de Noviembre de 9^, br- 
cb, ya mi segunda proposición sobre poner en regular d^fen^^ 
8{\ los puercos de Monrerey, S. Diego y S. Francisco, á quo^- 
dj^^iañadir el de la Bbdega, y el de la entnida de Ezeta^ 
ó rio 4e la Columbia. si ! Cuero preciso ocupar el último. 
_,2^2^ .>»He tomado algunas providencias poco costosas; pe-- 
ro yo quisiera i^segurajr el acierto de las rñas importantes, 
con la presencia y los informes del nuevo Gobernador qoe hs 
4e iioqibrar S^ M^^ en reemplazo del difunto Teniente Com- 
nel de dragones ,D, José Romeu, y que debe tener las cir* 
oimstancias de buen talento^ pericia militar, robustez para las 
mayores fatigas, prudente coudacta, desinterés, expedición y 
verdadero zelo del servicio; pues todo esto necesita para re- 
correr cc^i frecuencia Ips territorios dilatados de la peníns»** 
)u,, asegurar sus defensas, y .el .mejor arreglo de las tropas 
presidíales, desvaoeciendo con' atte^ y. si no bastase, con la 
íaerza, Ia6.ideaS}.S(^ici.tKde%. óvioUroducciones perjudtcialet d» 



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los ingleses» y c^ntilboir al fi)niento de los pueblos y misib* 
ncs, adelantándolas hasta el rio Colorado. 

223. ,^8te punto y el de la misión de S. Gabríelt for-» 
man el círculo de los territorios donde vaguean las naciones gen. 
tiles, las cuales atraídas cop dulzura á nuestra sagrdda Re- 
ligión» y al suave dominio de nuestro Soberano, podrán cofi. 
eurrir al importante logro de que la península de Cali^rni«s 
sea una de las colonias mas respetables de las fronteras d« 
Nueva España. 

224. ^Concluyo esta proposición, con la de que en el ca« 
so de que los rdigiosos de Santo Domingo, erijan su alta mi- 
sión sobre el mencionado no Colorado, será también preciáo 
el establecimiento del nuevo presidio, que se consideró nece- 
sario en los confínes de Sonora y Californias; pero simándo- 
lo en territorio correspondiente á esta península, bajo; las ^• 
denes inmediatas de su Gobernador, y con total independen^ 
cía de la comandancia general de Provincias Internas; poit- 
que el servicio y funciones de la compañía presidia! han áB 
dirigirse necesariamente á mantener en quietud^ á Jo» indios 
ealifornios, y á concurrir con las tropas de los demás^ ¡M^- 
sidios de la península á sus defensad generales y pardeulá^ 
res; ya empleándose contra los mismos indios; ó ya» cotttfit 
«nemigos europeos. < » 

'I 

Proposicum tercera eóbre trasladar d Acapúlco él departamcníé 
de S. Blas. 

. 225. ,,Poco tengo que añadir en la tercera ptoposicfon á 
lo que expuse en mis cartas números 19S, 4^7, 2iS0 y 44, d^ 
27 de Diciembre de 89, 27 de Marzo de 90, 15 de Enero f 
J ? de Setiembre de 9Í, dirigidas las dos primeras al Sr. D. 
Antonio Valdés» la tercera al Sr« Conde ée {serena, y la cuar- 
ta al Sr. Conde de Florida-Blanca; peto especialmente debo 
remitirme á la última sobre .la importancia y la urgencia dé 
trasladar á Acapúlco el departamento de S. Blas. 

226. „Cl Virey D. Antonio Bueareli» tuvo terminante reU 
orden para tomar esta providencia oportuna; la indicó mi anl 
tecesor D, Manuel Antonio Flores» en carta número 57 dé 
23 de Diciembre de 87, y la suspendieron contrarios dictá- 
menes, que constan en un cumulóse espediente que nijinca lle^ 
gó á concluirse, y que descubre claramente en la discordancia 
de los informantes, la parcialidad y fines particulares de al- 
j;uQ0S, la ignorancia de otros» y el tenaz ompeño' con que 'to« 
dos se contradicen .por efecto de yoluntaiias peeonalidadeá^ 



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.<51Vj».ifiieiÉii Mfst te in«eliM ^fsáíkoB vába^ooéOñf f ¿e pleitat 
y procesos interminabloiu 

. j2^. . '^avai hmy alguias «ngetos contrarios á la - traslecion 
.^ dcf^mrt&meiito; faí^i^ que wb m»j pocos, y ineao» dignes de 
•lsüi<br opinión» cuando aquella providencia tiene ¿ su favor 
.loflk vellos acoides de. los capitanes de navio* DtAkjandro Ma« 
»lllf)pMft y B. José de Bostapiante y Guerra, que estuvieron 
fi^ii Im corbeUs del. maiMfo del primero en Acapulco y S« 
Blas; del Comandante de este departamento >D. Juan Fran- 
.fís^ de la Bóde^; de. los capitanes de fragata Dw Dionisio 
.(Érfúiano y Dw Cayetano Valdésy y de todos loe oficiales in- 
titoUS^ptea.qne.Qaireg^ en las mismas corbetas, y que sirven 
.en el refende departamento. 

. S3i9* 9*N9 necesita de astillero para constrnocion de Ini^ 
.^pies; piieíAe .dotarse ^on les ocko mayores y menores que pro« 
.|Hli0.(p la carta náneio 44, destacándolos de los departa^ 
4Mpt^ 4e España, y relevándose por otros cada cuatro ó ein-^ 
í»:>adofli i 

F ; S^* wConsídeio suficientes por ahora estas ftierzas nava* 
Ji^jOa A^apntéo' para recorrer con frecuencia las costas del 
JÍOlie y Sor;- sekr á impedir el contrabando oue intenten ha- 
jfHI* ;en, nuestjQoa.estaUecimientos las embarcaciones de cual- 
quiera potencia extrangera; conducir los situados' anuales á los 
I presidios y misiones de Californias; auxiliar la península en 
o|; c«u»9s 4e'in)fMÍpn enemiga, y emprender a)gun viage ^ 
^altura cuando huhieto ju^to rnotiya para ejecutarlo; ya porque 
convenga saberse los adelantos de los inglese» y rusos en sua 
fkVikQKadaa posesiones, y eitei trafico de peletería; ó yá, poiw 
l|ue sea nt^MAiia ^1 examen particular de ciertos puntos á^ 
Ja costa. 

230. „Piiede que en lo succesivo necesitemos mayor nú« 
iperQ de byi^ies . paBS los fines indicados, según las novedadea 
gaQ ocurra;, pero^ aum^tense é n6 nuestras ñiersas navales 
^9 el mar pacífico^ aiemive conpeguirémos en todo lo posible 
ipesguardar Auestras . costas, proteger el comercio, reducir los 
¿aiSos del departamento, y íhistrar basta donde aloanzen núes, 
tros esfuerzo? la mayor parte de laa combiaaciones sobre que 
^n calculado loa ingleses* 

Cuarta proposición sobre et mejor manejo y fomento de tos fon* 
dos piadosos de las misiones de Californias. 

v{2dl. „TuVL cuaita proposición de este papel debe mirarse 
una inoLdenoia de ia segunda, aslicomo lo será la quin-^ 



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156 

-4a de k t«ieeift; iMNÍqd0 eite^é Siiige al fdnMiioéB las sé- 
Unas de S. Blas, cuyos productos deben invertirse en loe 
-gastos de) departamenio, y aqudla se contrae al mayor cui« 
.dado de que no desolieacMi los fondos piadosos de nisione* 
•ros de Cali^rniasy para' que el erarip no se constituya en un 
wpevQ .gravásien. 

282» y,€bnsermlos estos fondos, oca suftcíentes para eos* 
-tener las actuales misiones; pero desde la expuljsien de lofei 
Jesuítas que admÍDistraban las fincas, empezaron ¿ deemere*- 
•cer sus esqQitenos, que iaverttun en loir fines de su piadoso 
•destino. 

' 2S3. nP^r ' ^0ta - oioida,: pereció tnad - conTéni^nte exonerar 
4 la dirección de temporalidadüs del cuidado de dichas fin« 
cas, ent^argándolas eA virtod de real orden, al Contador qué 
-foé- de, estas Meajas < reales IX FVancisco de Sales Carrillo; pe» 
ro cuando falleció este Ministro, se advirtió mayor decades^ 
-da en los fondos. 

234. Hnbo muehos pretendietttes para la vacante admt« 
nistracion, y m antecesor D. Manuel Antonio Plores, creyó 
que seria mas segura poni<éndola< á cargo y común responsa»- 
l^lidad de los dos miaidtros de las regidas oajas« 

285b „Así lo determkió, dando cuenta' á S. M. con testi- 
monio del expediente en carta número 159 de 27 de Enero 
de 89; pero en o^ de 27 de Marzo siguiente, número 178» 
manifestó qoc le^os de haber producido tnien efecto su ph>4 
videncia, caminaba los ^ndos precipitadamente ¿ su ruina» 
y que solo podia precaverla un Administrador general acti- 
vo, inteligente y zoloso, que visitase con frecuencia las ha- 
ciendas: que supiese fomentar sus esquilmos, vendiéndolos con 
estimación: que vigilase sobre la conducta de los administra- 
dores particulares: que no tuviese otro empleo Ó destino, y 
que gozase un sueldo competente.^^ 

230. ^Dirigió estas cartas al Sr» Marqués de Bajamar» 
como yo lo ejecuté con la número 22 de 26 de Noviembre 
del mismo año de 89, suscribiendo el pensamiento de mi ante* 
cesor, sobre confiar las fineas ¿ un Administrador general de las 
Californias; poraue advertí entre varias cosas notables- de es* 
te manejo, que habiéndose calculado las obras de una presa y 
mesón ée la hacienda que llaman de Arroyozarco en cuatro 
ó cinco mü pesos, se habia gastado en. ellas sin haberlas con^ 
elui(k) mas de cuarenta miL 

237. ^Después con carta número 202 d^ 30 de Noviem^ 
bre de 90, remití testimonio de expediente formado para cum« 
flir la real orden de 20i de Mayo de 81,. que previna la ven<% 



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.ta de Ids ñncM r&9ticttÉ del «fondo fiiadoeo» y qad ais pr«»- 
4ucto8 se iropualesen' á réditos seguros. 
: 238. 9»No tuvieron efecto^ estas provideacias, porque el Con* 
tttdor D. Franciaco de Sales Carrülo» hizo una representación 
difusa, empeñándose ^^np^rvttadir que -el fondo piadoso ihaá 
mayor decadencia si se vendían sus fincas rCÜíttcaSy y que 
hte» habilitadas j^roducirian las que llaman de Ibarra, cua- 
renta mil pesos anuales, y la de Arroyozarco, cuatro ó cin«» 
x^o mil. 

. . 239. itjCon estas Usongeras esperanzas, se suspendió la ven- 
ta de las fincas; y habiéndose oído al Fiscal de real.hacien» 
4% y^ voto consultivo del real > acuerdo, dtó - cuenta á S. 
JVI. el Virey D. Matias de Galvez, «n carta número 670 de 
27 de Abril de 84, determinándose en .consecuencia por real 
larden de' 14 de Diciembre de 85rá favor de Jas disposicio- 
Xies de Cfirrillo, hasta ver sus resultas. 

240. „Fueron bien sensibles; porque lejos de haberse ve* 
xifícado el producto liquido anual de los cuarenta mil pesos en 
las haciendas de Ibarra» consistió el del quinquenio de los 
años de 84 á 88, en que falleció Canillo, en treinta mil 
ciento veinte y tres pesos, habiéndose perdido en la hacienda 
de Arroyozarco en otros cinco años desde 85 á 89, mil tres* 
cientos veinte y cuatro pesos. 

241. „Por estas causas pidió el Fiscal de real hacienda» 
suscribió el Asesor general de este -vireinato, y yo decreté de con* 
formidad, que las fincas rústicas del fondo piadoso de misiones 
de Californias se sacasen á pública subasta, rematándolas en 
d mejor postor ó postores, con la calidad expresa de recibir- 
las á censo perpetuo, sin exhibir cantidad alguna del importe 
de sus principales; pero asegurando los réditos con las fianzas 
correspondientes, y del mismo modo el valor de todos loa ga- 
nados y demás bienes semoventes. 

242. „Asi lo expuse en mi referida carta núm. 202, pro* 
poniendo también, que en el caso de que no pudiera conse^ 
guirse favorablemente la indicada enagenacion de las hacien^ 
dds, se encargasen á un Administrador general de las circuns* 
tandas que consultó mi antecesor, aunque su sueldo importa- 
se triplicada cantidad que la que reciben los ministros de 
estas cajas por el mane^ y cuidado de los fondos piadosos, 
que no podian desempeñar, porque las preferentes atenciones 
de sus empleos les impedían enteramente las visitas y reco* 
nocimientos personales á las fincas rústicas, cuya decadencia 
se hacia cada dia mas sensible, como ya lo eran los gastcis 
de UQvent^ y ocho mil ochocientos pesos, y el que se nece- 



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sitaba de mas de eiehto cuarenta mil, que hátíá caíoulii- 
do él ingeniero D. Miguel Costanzó, para que se concluyesen 
la presa y mesoa de Arroyozarco, 

243* „Ha sido esta hacienda la que mas ha padecicks por- 
que no rindiendo sus esquilmos utilidad alguna, y siendo pre* 
ciso sostener sus dbráB con el dispendio de grandes cantida* 
des anuales, fué necesario arrendarla, formándose en conse-» 
qaWGkt otro' expediente interminable sobre insuficiencín de los 
fiadores del arrendatario ya difunto, y sobre grandes quejas y 
desavenencias de los colonos, - ó subarrendatarios de la misma 
hfM^ienda. ' ' 

244. „De estos últimos sucesos di también cuenta al Sr. 
Marques de Baxamar en carta núm, 283 de 2Q de Julio de 
91, repitiendo la proposición de que se vendiesen las fincas, 
recordando lo representado por mi antecesor y por mí, y pi- 
diendo sé me avisasen con la mayor prontitud posible las so* 
beranas determinaciones de S. M. pura precaver que la ma- 
sa común de caudales de este erario, se grave con una paiw 
te considerable óe- los gastos que causan las misiones de Ca« ; 
lifo mías, cuando no pueda soportarlos su fondo piadoso» > 

.245. S41S fineas rústicas están valuadas en quinientos veiaw ' 
te y siete mil setecientos pesos: sus capitales in^puestos 6 
depósito irrf*gular, importan ciento ochenta y ocho mil- qui- 
nientos pesos, y todo asciende á la gruesa suma de setecien- 
tos once mil quinientos pesos, cuyo rédito adual, regulado > 
al cinco por ciento, debe consistir en treinta y. cinco mil 
quinientos setenta y cinco pesos^ de suerte, que pagándose ca- 
da año poco mas de veinte y dos* mil pesos por razoi de síno- 
dos á los misioneros: deben también resultar sobrantes cada 
año, dé doce á trece mil pesos, para ir costeando la erogación 
de nuevas misiones, y los viáticos ó viages de tierra y mar 
de los mismos misioneros, 

240. „ Estas dos últimas atenciones (fue no son frecuentes 
ni muy costosas, pueden importar un aílo' con otro, de dos ¿ '- 
tres rail pesos, los cuales deducidos de los qué se regulan > 
sobrantes, irían estos aumentando el fondo piadoso, - y co«-« 
mo caudales de su mayor fomento y existenicia, se impimdrian'i 
á réditos seguros, con lo que no solo podrían cubrirse los gas- 
tos actuales, sino también los que cause en lo succesivo la 
conquista espiritunl 6 reducción, de los indios^ gentiles; pero 
se desvanecerán todas estas consecuencias interesantes, si con* 
tidua el demérito de las fineas rúisticas. > '(•',, .' 

^247. ,JPueden precaverlo la propuesta enageñácién ó ^eom < 
(a de eilas, y también leu providencia de pollerías^ áicargo de ' 



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l«8r 
itii^ ^^minUiflfidor genev^» tateüge^toi' pu«o, f seUto; líen qm- 
e^. hiÍm contesto sería lo mejor efifg^eiNirl{l9t .bajo las [W-* 
cunstancias que pidió el Fisostl. 4e real haciendaf cuyas teso* 
l^ciqnfuv esl^. y babráq d^ oslar por pretciflioo «uepeA^idaSy 
haata , qi^e . se W a? isen lasi de S. M» por Y. £• 6 p^ éí, 
conducto qaot corresponda y sea' do su real, agrado. 

Quinta frep&mion stíhte conservat ti éeñciUo tnéUéja éf faf 8^ 
linas dd Zapotillo. 

248. „Las recibí con fecha de 18 de Junio de 90» aproba»»' 
do ^ia provideocta i^ acredité eon testimonio de expediente 
en. carta. n6m. 368t de 29 de Febrero del misnio afio^ dirigí- 
d» al Sr» D, Antonio VaLdes^ para restituir las ■aliñas del. 
SUpotiUo é su primera administración. 

«¿49. . »,9e varió s» manejo sencillo y seguro eon la eape* 
ransa de' aumentar sus productos, beneficiándose lai ealinaa 
por cuenta de la real hacienda; pero sticedió todo lo Q0«traríoy 
poniue desde el; año de 8i en que tuvo principio la nueva < 
administraeioh, basta el de' 6S^ se minoraron lee rendiníen-T' 
tos» -perdiéndose la eotisftéeraWe suma de ceroa de aetenia j 
ties; nilpeees» 
- 250.1 ^Repuestas las salinas en en antiguo manefoi, ae han 
conseguido laa ventajas de qq^ vuelvan ¿ producir la oanti*' 
dad de veíate y cinco mil pesos anuales, sin exponer estos 
caudales & gastos aventurados ó infructuosos, y de que se fo« 
menten loa pueblos , y veciodanae de la jurisdicción; pues ar« 
rendádoa los nanchos 4 rason de ocho pesos cada uno, y co- 
seeh&ndose más de treinta mil cargas de sal, las paga el Rey 
al pteeio de seis reales, y las vende al de diez y seis; do 
modo, que el arrendatario no pierde sos afanes en el benefi* 
ció de las salinas, y se aseguran los justos derechos de la 
admínietraeion real, sin exponerse á quebrantos, sin gastos en 
sveldto de Administrador é Interventor, porque se Im vuelto 
este niaficjo á la inspeecion y cuidado del Comisario del 
depíortameAto de S* Blas, y sin que por ahora haya motiven 
paara variar estas providencias. 

Beflexiones para satisfacer un reparo que podría ponerse en pun* 
to de nuevas empresas y gastos» 

251. „Como las que eXiígen el nuevo establecimiento d^ 
pnevlb de* la Bodega^ km exámenes del trozo de costa que in« 
termedia bastai«l estrecho de. Juan de Fiica» y la ocupacioa 



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159 
*cle it» ««tr«Ai deEfleMiytlo^ lü CétotMliié^ ^o ¡^u^ h^btebliLt 
.do M hm páAraébs 160 «1 t05, y «A «I 9ie b«#«s 9t% de^ 
Ikh bnisar gatlM á ia -i^ai (bácioMlay auiiieiiláti^iode Gotk Ida 
tle fbrtiáctnoiies «le 4oii ^fmMIm 4é Cñtí^mkm 4e «{Ud t¥tf- 
tan ios páitaíOB tM tfl 828; ^pwreee ({wé '^difttiB p^^j^o^HcfkMies 
m m^mtndicen ó tmplieAii «éo lo ^ue etinifligo ^etede lel par. 
lafo IM ai 198, deckrindo int optmfAi ootftm todo pt^ee^ 
io araqae sea may vdnlajMo, qae "nod- obligue é éiíttar en 
.gnoMfofl diopewlíes; pefo sobre -estM fitio^^criiottes 'débén hhciélr- 
00 írm dísciacíoiiea sigütétités* 

852; ,,Noe8tros «staMeeúniefiftdii de CáfiíbrMibd llt^ati iHré. 
te el presidio de S. Praneiseo» y «í él Imi d^ íí^ ^el ptfttio 
de la líiHa divisoria coiMe piétisaii 4oS itfgleé^, pbd^n étítda 
aíUtUtfse «en -el |Kief«o dé la fiod^» Van 4«Hyedk<to 'k \l^ie- 
lia península, que es lo mismo que si es<%Vles^ -í^tró -^Üe 

25 S. ,^or i^otisiguíetfl^, deMe^do «évílat^e cóh t^dsiOh y 
iirgoncia esta vieoindad peim^cioOft, tto fodembs -tí^cti^rnos éd 
«cufiar sin deinoTa el refórido fuei^o, y J^ st vé í\\íH ifái^^o 
«8 im proyecto do «qmrllos «(üe <^ré«e«h VMtttJa^ ílKüitiiS;^ %i 
^e puede origíMr gasto '«eftéidcfntbl^. . ' 

354* „Tampoco debemos omitir los é^in íni^yü pM^já éi' 
floración del troteo de costa Imsfá el «^tVedió ^ Jdañ db 
Fuca, porque «o sabemos veréaderatiiente laé ^^í^djitr^oio^^ (^ 
puedan bailar los ingleses pa^ ap^ostírnatse 'á fHiélBtttry 'ékfó^ 
btecimientes, y lambien 'ig<noráiiAbs ^ éí ñt^ é6 'Vd OóYoíhWf 
inmediato i kt entvada de- fieéta es 'cü pt«ftehéidi>JJaéo ^e Ctí- 
inánkaóioa ^ntM loa dea knates, euya a\^i^adoti es hitlí?. 
fwnsltblo, Y solo pttéde cáusat ttb gdd<0 éxttaorcÜlhárb itjtie ttb 
«era (9Xórbiiam<d, '^i obiKgaM al ibrtoao' eotílihifádcy é.tpdiid'i^ 
de otros mayores. ■ -^ 

255. „Lo serian, si hubiésemos de formar establecimiento 
ipn la entrada ite Ézeia; yé, 'p(Hr«|iie el ^ tü^ de Jti Oolombiá 
loeiGfo efectiya;9ie^^ el indiaado peíom de^ «oimtoitSBcrYÚi; 6 y% 
por otro motivo de lao^ioba § i^ifedttA ^^yáe .«obligase á tomares* 
ta providencia. ' , , „ 

\25d; ffT^ttíití^n serrlan miiy éoértóéH^ l^s^de.févhthar <$ bóns- 
Iniir re0iIaveB fortídeaolon^ y ^aritéi^éfltís d pk^ópbíkiitin .cóh 
•i owapct ente ivÉmero do tlíOpasefl fe* presidívüte dti * Cüfífdrijíaíá, 
«otM parece qw lo Wígtín ln pr^rléinnSdhd dte taíi^ltié^ exíi'áií- 
geros» y la ikcttidad de ^at itifúéi^tien y tOWmsán én' (Jetíjk^ 
mda gneira dicha fenünéalB,>1iafítíndotá tfbsottíttim^te' dn Ué^ 
lentas; p«ro ni esto pOMo ^fOdldly iH^t^ioii, ni ^Míf^^nt^ 
establecimiento del puerto de la Bodega, ni la cotfdiéPoiitrl ¿cxr. 
TOM. III. 21. 



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.160 
^ paciOH de la ei^tradi de Esleta» tieoeii otros remedios ^to et 
.do esforzarse para hacer de una vez los gaatotí <|ue exijan, 
, constituyendo á este erario sobre ías atenciones acluales de 
importancia que ahora <sonsuinen todos sus ingresoe, en los 
nuevos gravámenes de sostener :y mantener las fortificaciones 
y tropas necesarias, á que en los tratados particulares que se 
hayan formado ó hubi^ejí 4$ formarse con los ingleses y ru- 
sos, se añada ó estipule la condición precisa de que m unos 
ni otros hayan de establecerse en los pi^rages innaediátos ^ 
nuestras posesiones de Californias, las cuales pueden ponerse 
desde luego en ana regular defensa contra pequeñas ínvasio- 
Mes ó insultos de buques extrangeros, como consulté en la 
carta núm. 124 de 30 de Noviembre de 92, y repito ^n la 
segunda proposición comprendida en los párrafos precitadois 
22Q hasta el 223. 

257. „Bien advierto que estas defensas no son suficientes 

papi oponerse á una. meditada formal conquista* y quí^ será 

dificil que los ingleses ent^n ea aquella estipulación ó con* 

venio; pero sea como, friere, crpo haber desvanecido la con*- 

;tradicc^qn p iní>p]icapio^ qpe pueda advertirse en los párrañis 

196 y siguientes, con las distinciones de que las providen^ 

cias que, deben íon^rse,; y los gastos, que hayan i de hacerse 

,para defender y iQonservi^t nuestra península de ' Californias^ 

,no son proyecto^ de los que ofcepen ventajas futuras; pues se 

contraen precisamente á valierse de prudentes inexcusables me« 

dios de precaución para n^ pjerder el dominio de lo con- 

.quistado á costa do grandes esfuerzos, fatigas y gastos* 

258* „No ad si pretendiésemos la posesión absoluta de las 
dilatadas coatas septentrionales de Californias; porque eí^tc es 
el proyecto ó proyectos contrarios que se declaró mi opinión, 
graduándolos de empresas distantes, aventuradas y costosas. 

Se mat^ieaUi que la ocupmthn del puerto de Nootka, y de cual- 

fuiera otro en loe co$ta» mas diñantes id Norte de CalifomiaSf. 

éon in^üee á loe eepamde^. 

259^ „Lo ha sido mucbo la conservación por nuestra par- 
te del puerto de Nootka que ^n. mi concepto lejos de sernos 
útil como cualquiera otro establecimiento mas 6 menos avan. 
zado, exceptuándose los muy inmediatos á nuestros est|iUeci-> 
miei^tos de , Californias, producirán en todos tiempos mayores 
cuidados, grandes gastos infructuosos, y aun tal vez motivos 
6 pretextos para disgu/stos y desavenencias entre nuestra cór« 
te y lá de Londres. 



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161 

Sk propone la entrega generosa á loe ingleses del meneionado 
puerto de Nootka. 

260. 9»Soy, pues, de dictamen, qae cedamos á Icmt ingleses 
(ntegra y generosamente nuestro establecimiento de Nootka; 
pues según lo que ha podido entenderse y descubrirse sobre 
el modo de pensar del Comandante inglés Wa neo ver, y de 
su Emisario Brooogthon, parece que desean y aspiran á tre- 
molar en aquel puerto el pabellón británico, sin reconocer eF 
de España, mas bien moridos dé la idea 6 vanagloria de sos* 
tener un punto que han hipcho de honor por lo que sé ha; 
controvertido, que' por la» razones de interés 6 ventajas que sonf 
verdaderamente problemáticas en lo respectivo al tranco do 
peleteria. ' 

261. „D¡je en el párrafo 205, que los ingleses habian co- 
gido sus primicias; y con efecto, varios c'omerciatites de esta 
nación, residentes en la India Oriental, annaroh dos buques 
en el año de 1786, 'y poniéndolos al cargo del IVniente áé 
navio Juan Meares, hicieron aquel c«ih,ercio en 'el referido 
año, y en el succesivo de 88. 

W^* „Cuando Meares ejecutó sü segunda expedición, en- 
tró en el puerto de S. Lorenzo dé Nootka? éréyóitíaélé Conf- 
venia residir en tierra para facilitar<w méjofi los cambios con 
los indios; y para esX<y^ y resguardarse de ellos como también 
de las inclemen<^ias de los itiempos, eligió 'un' pedazo 'de ter*' 
reno, lo certró, formando en- él una casa ó choZa provisional, 
y arboló la bandera inglesa. . 

263. „Bien puede ser, como asegura éfete ófícial en el dia- 
rio de su viage, que Macuina, cazique,' ¿efb ó cabecilla de lo» 
naturales del distrito dé^Nóolka, le vendiese hi porción de 
terreno donde levantó la dicha Ca'sillá* provisiotiaT; pero tam- 
bién es cierto que aquel indio; ^'ñ \i tlec^rticion que hi;so 
voluntariamente á presencia de muchos testigos dignos de fé, 
sostiene que nunca ejecutó semejante venta ni donación. 

264. „S¡n embari*go, supongamo's que los inglesen tienen ui^ 
justo derecho sobre el adquirido establecimiento dé Meares, y 
por consecuencia, parece que no hay dificultad en proceder 
al cumplirtiientó de la última con v&ncion celebrada en t^e núes.* 
tra corte y la de Londres, sobre que s^ devolviera á los in- 
gleses todo lo que posfeiftn'en Abril' de 80. 

265. „Para el desempeño de esta comisión, sa elidió y* 
nombró al Capitán de n^vioD.' íuan^ do la Bodega y Cua- 
flra» eoxoo persona condeitortfda'^ de dotíócimientos: sé le itao^' 



* 



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im 

dó que pasase prontamente ¿ Nootka: que tratase con el co«> 
mUÁonad» por I» «6r4# 4« Loii4ffe«ft ^^ hi<wa\ la'«didrB|^ 4a 
lo q\ie correspondiese ¿ loa^ ingleses^ y que venciera amistosa- 
mente cualquiera dificultad que pudiera suscitarse. 

20Q. JS^uni(los ea Nootka el Comandante da la, eiipedi- 
ciou ^apsLQAla». y el de ta^ ingleaa J^rge WajHi;ave% ju^g<( Cu%* 
dfist acartadamamte^ qua el. pámec paso qj»e d^b^nía. dat^ alan.* 
di^ndo al senlída de la «om^eo/eion, ova hacer •pre^#oJ(«^ 4 
manifestar 4 loa, iogleses, hasta donde. s« extencfia su disrocha 
y el da loa españoles; pero Wanco^er». no en^onti^w^o ^pin 
zá alguno paca, tomur posífsion da todos, Im edificios y teiw. 
llenos que le mandaba, su cortei. dÜP <iuet en b». éfidsnes que te** 
]^a da ella, se le prevenía qpe s& anti^as^ da todo. el ^eivena 
y puerto de< S., Lorenzo; pero u<^ q)ia entrase en qQn t <^>te c ia » 
sobre legitimidad de derechos. 

¡;Q7. 9^$Uñ 6i;d^es como, ^uísiea qpe se dietiufen, >aeen 
y w ip e chac» 6 poco c^i^ocimíenta por parte de 1^ ii^g^eaea ea 
W puptos' de sus pertem^m^ias» é^ Uf desiia de iMl^nir^ lo qua 
iMK se les* dtbe,^ y cceep lea puede ser i^iU pero Cutúdca^ me» 
vidn dnsde luego del de^eo de copd«soeqd€|r ^ k> po9ÍblQ 5}oii^ 
las pretensiones de los subditos, britftpii;^ 4^ doti^a^^ne^ 
Ift buena atrmonia^ y acredit^i^ cuAn^deaeoa^, estaba nuestra e^r« 
ta de complacer. ¿ la da Jkpmi^res, dio .4 antendarx sfgu^^ par 
i;ece, que cataba pronlo 4 <(cc»der. ala solicitada pos Wai9coV4^ 
. 268. . ^Sattsfecho.y gustoso de esta condesfBendfl^cia.eii Coi 
Oíandante inglés^ fo^¿i6t su plan para di^ar custodiada el esk 
tahlecimiento qwa se le entregaba,^ y ai^guir mp espvsdícisn^ hu 
zo descargar la urca Dédalo, y qqa se aconiedaienr em- lot 
almacenes loa perteecboa y damas ipuniciones ^B*9 condnsia; 
]^era cuando ya había, ocupado, su. ftenla por alj^iinos disa e^ 
este trabajo, mud6 de cliclamen eV Comandante Ou íhw 4» 
la, CuiMifa} creyendo que se ^xc#dia dp .aua ocultadas,, y tu-' 
To por mejpr manUestarse an aligan modo aqnivo«ade^ fue se** 
^ir un procedimiento contrario aji verdadem aenitido de> b^ 
instrucciones con que se haUalwu 

16d. Jüiza p«es». presente 4 Wancove% que seflexioiaiada 
$ien en las órdenes <|aa se le bahían pesiado pam el desem- 

Í^eño de. sa comisión,, no creía podiec9a ««tender 4 e«tfegarl* 
rancamente el puerto, de Nootka y kp teiuitoiios de su di«» 
tríto; pero al salo 4 ponerlo an posesión del tenr^io- que obn 
tuvo ó adquirió Maafe% donde tora^ m provisional y wbtu^ 
donado alojamiento. 

270. ,Xe prepuso, «h> obeta^d^ qy^ con respecte á qne Wan* 
eoveí estaba persuadida del á^téfiti^ i^ne ^ía Ia nae¿Q» Í9^ 



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i6a 

^«sa 4 tbda el diütvito del puerto de Noetka, y á éste ex. 
olusíVaMente; y por último^ á que coBsvUadas fos dos eMt» 
* sobre sato puato^ podria resolver q«»e se le entregase el to- 
do, lo rseitiiese desde luegQ á sus órdenes como en diepésitOy 
kista la deoisisii de loe dos Séberasos. 

271 • »Bseit pudo acep4»r el Coiuandante »g)és esta ee^ 
SMHi iotefinaf pero Be> le^ tuvKi por éonveniente, y sin embar* 
go, mereca aipaa» discidpa en liaber raanifestedb MMoraodi-*' 
dad al pactáoiparle Cuadra su nvieiui determinacton, per la 
pérdida del trabajo y tiempo de su gente en la desearla y 
•acga de la u«c& Dédalo, y ponjue e» el caso de decidirse 
por nuestra corte la entrega de tod» ^ distrito y puerto de 
Nootka á aipietta. nación), tendría que volver Waneover ei» 
ai a&o siguiesiew 

272. „N« tiene raaon esle Comandante en haber exagera* 
do loe perjuicios que supone se le kan segnido, m en decir 
que las órdc^cS' que pasé á D. Juan de la Cuadra estaban 
obacmraa,. porque todasi eUas han síée arregladas' y conlbrmes 
á las sobeMtna» del Rey; peso s» estaba firmemente persoa» 
áiáa del legítino desecho «|qe tenían los ingleses al territo- 
rio y puerto de Nootkay y dC'^que habí» de decidirse ái su fa* 
vor la entrega total de este establecimiento, bien pudo admi* 
tir el deposita ^ie se le hacia* 

273. „Despues de todo, ai la variedad de determinaciones 
de Cuadra obligaron á Waneover á dilatarse en Nootka, y 4 
moleslaf su ^nle em «n trabaf» que ^páso hacer inútil; tam* 
hiaa logró el beneficia dai reconecer ka puertea de & Fran» 
otsce y Monterey^ lomar refrescas: que »o hubiera conseguido 
en: laa islaa de SaBdtaich,. y rertablecar sa tripulación sin loa 
temovsa y pfaeanníoaea que se necesitan para la eemunicacion 
con aquellos isleños. 

274» ffPor ultimo, la demoia de um a£o en a» expedición 
da que se queja WaaMover, m» paserai infundada^ pues no 
pia«de sabor fai qpe amfileará. en ^ exám^ de la oostiay ni por 
donde veiifioará su. regreso á Encspa. 

27th „Tjoda eslo descubre claramenáa ke* vesdadero» desíg. 
níeo de los etíkdkoa. hrítánMens^ y OHJcboi maa conociendo, 
como es evidente^ que ka ntilídadea que pnede ptodaciries la 
SpQasatíMi áot fnmko ám j^^tka so» muy precaneasy como que 
ya no. debeB aaporar^ qoe este parafipe sea «o depésito de pie. 
les de Nutria, en que hallen la facilidad de comerciar con ka- 
naiarales^ graadea pordbaea da ellas, perqué la mayor parte 
procedía del oomercio interna que apenas tienen en el día les 
nptIfáBika oan ka nnabirnasea» 



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164 

276. „No so eoDOcia el canal de Fuca; y por tanto, ios 
buques que venían al tráfico no se internaban por la boca, 
norte basta las rancbeñas de los referidos nucbiniases; de 
modo, que faltando ¿ estos la extracción de su ramo de co* 
mercio, se verían obligados á bacerlo directamente con los 
indios de Nootka, quienes emf»*endian sus viages á las casas 
de los otros para mantener su tráfico; p^ro en el dia las em« 
barcaciones marcbantes frecuentan las rancberias de los nu. 
chimases, y logran estos despachar desde su casa por pri- 
mera mano sus pieles. 

277. „He tocado brevemente todos estos puntos para ma-> 
nifestar, que si la nación inglesa con la esperanea de poder 
seguir sin pérdidas el comercio de peletería, ó con otras mi* 
ras qu^ nos serian mas sensibles y dañosas si aproximase su» 
f'stablecimientos á los de Californias, quiere sostener como un 
punto de honor la posesión del de S. Lorenzo de Nootka, 
me parece que nosotros nos debemos alegrar de tener la oca. 
sion mas oportuna de venderles como un favor la condescen* 
dencia á sus pretensiones; pues lejos de sernos útil, como va 
he dicho, la retención de aquel puerto, nos causar^ grandes 
gastos y perjuicios que deben precaverse. 

Se ratifican fos puntos de proposidottf y se concluye este 
informe, 

278. „En mi concepto, podrán evitarse los que amenazan 
la península de Californias, y las demás posesiones de Nue. 
va España situadas sobre las costas del mar del Sur, si se 
ponen en práctica las providencias que abrazan los cinco pun« 
tos de proposición que he procurado fundar en este difuso in- 
forme. 

279* „Llego ya á sa conctusion, y espero que V. E. lo 
reciba como una prueba de mi zelo, amjr y profundo reco^ 
nocimiei^to á las soberanas piedades del Rey, haciéndolo to-> 
do presente á S. M., para prevenirme lo que sea mas con-> 
forme á su real agrado.*— Dios, &c. México 12 de Abril de 
179 ).— *£2 Conde de RewUa^Gigedú. — Sr. Duque de la Alen, 
dia.-'— ^Es copia fiel de la carta numero 162, de la correen* 
pendencia con el Gobierno de Madrid por la Secretaria de Es-- 
tudo. Asi lo certifico. — Carlos Marta de BustamanU (1). 



[i] Debo adxtertir que á esta expedición acompañó D. Ma» 
riano Moziño^ como miembro de la expedición botánica^ él cual 
escribió la historia de eUa de una atañera digna de leersCi ^ 



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165 

166. Hé aquí un bosquejo de lo que fué Rerilla-Gigedo; 
para elogiarlo dignamente, sería preciso que el orador fuese 
igual al héroe. • • • Sin embargo, este hombre tuvo enemigos, 

' como manifestaré cuando hable de su juicio de residencia: por 
ahora nos llama la atención su succesor el Marqués. de Bran- 
€Í forte, que puesto en panilelo con él, es tal cual nos presen- 
la la historia á Cicerón en Cilicia, con Yerres en Sicilia* 
He considerado basta ahora á Revilla-Gígedo bajo el aspee- 
to de Gobernador político; precuto será contemplarlo bajo el 
de Juez: una anécdota entre muchas que podría referír, He* 
liará mi oligeto. 

167. Cierta Señora viuda se le presentó diciendo: que ha- 
biéndose ido á embarcar á su mando por una deuda, de orden 
de un Juez en los últimos dias de su vida, ella cuidó de po- 
ner en salvo un cofreeito de alhajas en que tenia su dote, el 
cual entregó en depósito conñdencial y muy secreto á un ca- 
ballero, sin exigirle recibo ni constancia. Que urgida de la 
necesidad en su viudez se lo pidió al depositario, quien no 
solo le negó que lo habia recibido, sino que la habia insulta* 
do tratándola como á una loca. 

168. Revilla-Gigedo la emplazó para la noche siguiente, 
previniéndola que se mantuviese oculta en cierto lugar, del que 
saldría á cierca seña que le baria. Llamó asimismo al deposi* 
larío, y le reclamó amistosamente por las alhajas, quien le ne- 
gó haberías recibido: el Virey lo excitó repetidas veces á que 
las devolviese, tratándolo de caballero á caballero, y le ofre- 
ció que aquel liecho quedaría oculto, y cubierto su honor; mas 
él persistió en negarlo. Durante la conversación, le preguntó 
si tomaba rapé, sí Sr., le dijo, tome V, E. el que guste, y Ij» 
franqueó la caja; entonces el Virey afectando distracción y 
urgencia de despachar un negocio del momento, se separó y 
llamó reservadamente á un Ayudante de su persona, á quien 
dSljo.... Pásese U. á la casa de D. N., entregúele U, á su 
esposa esta caja de polvos, y que por señas de ella le man- 
de el cofreeito de alhajas, que tiene estas y las otras señas 
que le detalló, ígudes á las que le habia referido la dueño. 

de servir de guia al GcinemOf así como después escribió la ex* 
jdoraeion del volcan de fuego de TuxÜa^ que reventó en Marzo 
de 1703. Estos preciosísimos documentos inéditos deben hallar ' 
se en Oaxacay pues los poseía su esposa Doña Rita Rivero y 
Mdoy la cual es ya difunta; quizas dará razón de ellos la Se- 
ñora Doña Maria Bárbara López de Ortigosa^ su amiga^ ma- 
ére dd aeíual Gobernador de aquel departamenU). 



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16é 

Dtentro do poco tiempo hé aquí al Ayudante «on ^1 baoMto. 
£1 Vlrey hiza salir á la Sonora, á la %iie prepmté si •em 
aquella la cajita que demandaba. ••• Soi^rQQdida al Varita e$ 
la misma, Sr., dijo, que enlregué á eate oaballeiso en depÍMáCo, 
nada falta de •lla*.^. Ahora, bien, di^ ReviUa-Gígsdo, dto« 
dolé una xniroda de inc^nacioo, ¿oor que V. ha osado am*' 
ganarme como á caJl>allero j como 4 Vmys d^pvss 4o babeó- 
lo allanado ei comino para cubrir su bonor, y saltsfaoer ¿ os- 
ia infeliz viuda?. • •>• Pues bíoo» V* ontisndsvá ^tue no ¡debe 
burlarse impunemente de mU Queda U. anrestado y ce* wir 
gilancia en el cuerpo de mi guardia: hizo .al fHiolo Immt 
un coche do camino con una ^escolta, y que particMO 4 ua «asti- 
llo. Dtro tanto ejecutó con cierto Akialdo ordinario do Mé«- 
lúco baotante rico. Supo que vivia ^ mal sotado cqq uaa 
tnuger, y le previno que dentro do quinen dios ia gustoso ¿ 
veinte leguas do México, acreditándoselo con oertificooion del 
Cura del lugar; ofreciólo hacer así; mas so oonvin^ can olsa 
muger, la tpo poniéndose el nombro do la maneaba so pro* 
sentó al Oum; pero la verdadera se quedó oa México: Re» 
villa*6igedo supo á poco e| enredo, lo deslindó completa* 
mente, quitó al Alcalde el omploo, y lo mandó en castigo á 
una íortaleza»««« £Ute es el hombre que mereció el titulo 
justo 4o vengador do la justicia, jmiitié» jrindex, ^Y no po^ 
dré yo decir en su alqgio lo <|tte Elnéas agradecido dijío á 
Pido*,,^ S^aper iWnor nomenque límm, Umie^fuc wutm clh m t ? 



GOBIERNO mL MARQUES PE BRANCJtmTE, 



169* En 15 da Junio de esto aop, desembarcó on^ Vocx« 
cruz este f «'fe* de cuya venida se 'teninn nctioias mi«y ants» 
cipadas por B.eviUa«*Qigedo; aunque la Ibropal do^ su arribo ob 
el navio Gurope, si Jo se tuvo cuando había satowio on tieiw 
ra« Con mucha anticipación se pievino por Ja. nM» qMc no 
so le registrase su equipage, que llegó dentro de pooo,^ y 
esto dio lueg[o 4 conocer quo traía ui»a rtquisiosa facttitm do 
géneros preciosos para Toodei^Qs por altos fmoioeb yt.OenMi^ 
zar á hacer su fortuna» obisto principal oo« quo #e lo euvia* 
ba. Bu 11 do Julio se presentó en la vUU do 4«uodahipo 
para recibir el bastón con las ceromoaias dio estilo» y é¿é^ 
pues pasó á prestar ol juramento á la 9a4a > do Acu!S9«^ -ü^ 
tó en Guadalupe &ayillarrQi||odo^ quo ^m^ hfi «smnpndiniQft 



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16T 
de Branciforie se hallaba D. Manuel Flon, Intendente de 
Puebla, á quien reconvino porque no le había pedido licencia 
para venir, pues - él . seguramente se la habría dado. Esta re- 
convención hecha en el momento de espirar su mando, hizo 
rer lo zeloso que era de su autoridad, y tal vez contribuyó 
¿ indisponer á Branciforte contra su antecesor, de quien su« 
po vengarse en tiempo, suscitándole enemigos que le acibara- 
ron el resto de sus dias por causa de la residencia, como 
después veremos. Branciforte venia autorizado por .el Rey que 
acababa de dispensarle la residencia secreta, para que la pú- 
blica se la tomase en el preciso término de cuarenta diaSf 
dentro de los cuales se debian oir y subsrtanciar las demandas; no 
lo hi90 así, con el achaque de que nada podía obrar mientras 
Revilla-Gigedo no marchase para España; opinión que le opo. 
yó el real Acuerdo que no estaba en disposición de contra- 
decirla. Desde entonces Branciforte comenzó ¿ alentar á los 
regidores de México para que se constituyesen sus acusado- 
res: asi lo hicieron, cubriéndose de ignominia, y obraron del 
modo que después diremos cuando se haga relación de este 
juicio de iniquidad. Revilla-Gigedo marchó para las inme- 
diaciones de Xalapa» y se mantuvo en la hacienda de Lucen 
Martin, tanto para descansar de sus tareas, como para aguardar 
á que estuviese listo el navio Europa en que debía regresar i 
España. 

170. Aun no había cortienzado á gobernar Branciforte, cuan* 
do ya «se había extendido por toda la Nueva España la idea 
de su rapacidad, asi como la de la justificación de ReviUa^ 
Gígedof contraposición bien notable. Dijese que el primer en* 
«ayo de su rapiña habían sido cuarenta mil pesos en que ha¿ 
bia vendido la subdelegacion de Villa-Alta, á un D. Francisco 
Ruiz de Coiiejares; tal fué la voz con que dio principio la 
odiosidad que se contrajo: no me es daUe presentar las prue«> 
bas de esta clase de hechos vergonzosos, que como tales se 
ejecutan en silencio, y por lo que se admiten pruebas prí» 
TÍlegiadas en este juicio; lo que sí es notorio es, que nombró 
Ap<áerado Branciforte á D. Francisco Pérez Soñanez, Conde 
de Contramina, en cuya casa se puso la almoneda de em- 
pleos que allí se compraban y pujaban como los, huevos en el 
mercado. He aquí en un momento desmoralizado á México 
«n una no pequeña parte, á imitación de su gefe, el cual co- 
mo cuñado de Godoy recibía muchos inciensos de adulación, 
pues de la corte se le condecoraba con el toisón de oro y 
otras señales de aprecio y brillantez. En aquella época es- 
taba en su mayor fervor la guerra con Franciai y se habian 
TOM. in. 22, 



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168 
recibido órdenes muy estrechas para que se velase sobre 
la conducta de los franceses que hubiese en México. Eran 
estos poquísimos en número, pues se invigilaba sobre todo ex* 
thingero, á quien se le negaba la en irada en laé Américas, 
casi como pudiera hacerse en la China. Sin embargo, scibre 
este pequeño número descargó una horrible persecución Bran* 
ciforte, cual pudiera Dioclesiano sobre los cristianos; en mo- 
mentos fueron arrestados en calabozos y • • • • robados sus bie- 
nes. Encontró en su Asesor general D. Pedro Jacinto Va- 
lenzuelo, un oráculo que le consultaba providencias de exter- 
minio á su placer, y en D. Francisco Xavier de Borbon, Fis- 
cal del crimen, un acusador inexorable: pedia la pena de 
muerte con la misma facilidad que un Médico podia recetar 
agua de chicoria: declamaba con voz estentórea y pulmonar 
en la Sala de Audiencia, pidiendo que algunos franceses des. 
pues de agarrotados se clavasen sus lenguas en escarpias de 
hierro á las entradas de la ciodad, porque habian hablado 
con poco decoro de la castidad de la Reina María Luida de 
Borbon, y cuya virginidad conyugal puede decirse que se pu. 
so en contradictorio juicio. Por fortuna de los desgraciados 
reos, la Sala del crimen se oomponia de magistrados íntegros, 
á excepción de Valenzuela, á quien por sus servicios Hevá 
Branciforte al Consejo de Indias, y 4 nadie se le quitó la vú 
da; solo perdieron sus bienes, de cuyo paradero supieron úai? 
eamente los esbirros de la cansa, Valenzuela y Branciforte: 
se les hizo salir del reino, y esta providencia estaba escuda* 
da con las leyes de Indias que no los toleraba. 
* 171. Esta conducta del Marqués de Branciforte, lo había 
hecho odioso al pueblo de Méxioo, y él parece que estaba 
empeñado en aumentar su aversión, pues multiplicaba los rao- 
tivos de odiosidad. En 8 de Noviembre de aquel año, se 
trasladaron los huesos dd Conquistador Hernán Cortés al se- 
pulcro que el apoderado de su casa hizo construir en la Igle- 
8¡a dd hospital de Jesos Nazareno» de que son patronos sus 
descendientes. Primero estuvo esta osamenta dq>osiÉada en 
Tezcoco, habiéndose conducido de España: después se coloca^ 
TOB en S. Francisco de México: de allí á Jesús, y hoy se 
encuentran en Ñapóles; trastorno reparable en un hombre que 
en vida destruyó con su espada muchos reinos. Brancifi^rte 
asistió con mucho gusto á esta función solemnkima, eon to- 
^kis^los tribunales; y la • circunstancia de ceiebraise el aiiiver. 
sarto do este Capitán en el mismo día en que cumpüa aoos 
de haber entrado en México, y recibido en aquel roíaoio lo- 
gar un collar de mano de Moctheusoma, cuya generosa hos- 




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16# 

pítaüdad pag6 con destronarlo, se hizo mocho de netar por; 
los mexicanos pensadores» Sobre nada de esto pensaba Bran- 
ciforte, pues tal vez creia que la dominación española seria 
eterna.. Notábasele un grande afán por adquirir riquezas aun 
usando de bajas supercherías. Hizo que la Vireina ornase su 
cuello, con corales» para que á su imitación^ hiciesen lo mis* 
roo las demás mexicaaas, cayendo en desuso las perlas; todo 
sucedió como se lo propuso, y entonces bajo roano compró 
por bajo precio los mejores hilos de perlas que mandó á Es* 
paña. Otra mina riquísima se propuso explotar, de la cual 
sacó grandes sumas de dinero, y fué, el restablecimiento de 
las milicias provinciales que su antecesor habia destruido. No 
quedó mozalbete de proporciones ó de familia decente en el 
rei;)o, que no quisiese ser militar; por tanto, vendió á gran 
precio las charreteras de oficiales, y además les exigió por 
donativo para comprar armamento y hacer vestuario, alguna 
cantidad de dinero. N9 hemos visto llegar un fusil de Euro* 
pa con esta contribución, y únicamente consta en la correspon. 
dencia ministerial, que solo habia ocho mil fusiles útiljes en 
Perote, y que los cuerpos levantados no tenían arm^méntOt 
Asombra el crecido número de recomendaciones que hizo á 
la oórto de persomis ineptas; ya, para togas» empleos de ha- 
cienda, y hábitos de las órdenes militares; parece que enton- 
ces todos querían ser caballeros cruzados. Por supuesto estas 
recomendaciones se adquirían con dínei;o, y por conducto del 
Apoderado Soñanes (1)« . 

172. Para adormecer al pueblo sobre esta conducta, y ale- 
jar las murmuraciones que ya eran demasiado públicas, Bran- 
ciforte proyectó darle grandes fiestas, presentándole el expecr 
tjíQulp de la estatua ecuestre de Carlos IV,^ Recabó del Rey 
licencia de erigirsela, y luego puso mano á la obra, encar- 
gándose de hacerla provisional de madera i^l director de es- 
cultura D. rlanuel ToIsa« Del pedehfal de la estatua se en- 
cargó el Consulado de México, cuya piimera piedra puso el 
Vi rey saliendo con todo aparato y ceremonia, acompañado de 
todos los tribunales la mañana del 18 de Julio de 1796. En 
el cimiento se colocó un baulito de cristal metido en otro de 
plomo que contenia las guias de forasteros de Madrid y Mé- 
xico, una serie de monedas de todos metales de aquel año, y 
una certificación de este acto grabada en una lámina de co* 

[1] Este modo de rohar de los vireyes está bien detallado en 
ia vida de Gil Blag de Santülanay donde podrán verlo mis lee* 
tores. 



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170 
hre* El terreno destinado para coloear la estatua, se elevé 
cuatro pies y medio, y se le rodeó con un muro ataluzado 
de igual altura» terminado con un filete y una gran faja pía* 
na de pocS vuelo* Con este cerco quedó inutilizada y desfí* 
ffurada la hermosa plaza mayor de México, mereciendo una 
desaprobación general. Trabajóse sin intermisión con indeci« 
ble añín para dejarlo concluido el dia 8 de Diciembre, y que 
sirviese el siguiente, cumple años de la Reina Maria Luisa. 
Solo amdaron al público cuatro fuentes, una en cada ángu* 
, lo de la plaza, que substituyeron á otros tantos palancones con 
llaves- de agua que habia erigido el Conde de Revilla-Gigedo* 
Jja. función de este dia fué solemnísima, anunciándose al aU 
ya con salvas de artillería: desde entonces se vieron las ca- 
lles pobladas de gentes que habían venido de largas distan* 
cias. A las ocho y cuarto de la mañana, rodeada la plaza 
de crecido número de tropas, no solo de la guarnición, sino 
de la que vino de Puebla y Toluca de infantería y caballe- 
fia, y con no poca infantería en lo interior de ella, el Vi* 
rey acompañado de todo lo príncipal de la nobleza y tríbnnales, 
desde el balcón príncipal de palacio hizo seña con un pañue. 
lo para que se descorríese el velo que cubría la estatua: verí- 
ficóse asi en un momento, y se dejó ver, resonando mucha 

frita del pueblo, la artillería, campanas, y salvas de la tropa. 
o presencié este suceso que ha dejado en mi ánimo una im. 
presión halagüeña y duradera. Aumentóse el gozo del pueblo 
por las muchas monedas acuñadas á propósito que se espar. 
ciaron por mano del Virey y de su esposa, conque se perpe- 
tuará la memoría de este acontecimiento, el prímero en su 
línea entre los mexicanos. La inscrípcion de las medallas en 
idioma latino, decia en el anverso en que estaban los bustoau 
de los reyes: 

CASÓLO. IV. ET. AL0T8LAB. 

HISPAN. ET. IND. RS. AA. 

XASCH. DE. BRAIfCIFORTE. 

NOV. HISPAN. PKO-HEX. 

C. F. ET. D. XEX. AN. 1796. 

173. En el reverso se fíguralMt la estatua ecuestre del Rey, 
Con la misma inscripción colocada en las cuatro lápidas del 
pedestal, que decia: 

CABOLO. IV. 

FIO. BENEF. 

HISPAN. ET. IND. REGE. 

XICH. LA. GRÚA. 



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171 
XASCn* DB. BSAircntosTB. 

HOY. HISP. PKO*RBZ. 

8VAB. XUUCANAJBUVB* FIDXUT* 

H. M* P. 

174. En el pedestal de la estatua se leia eos letras de 
bronce dorado, la aigiiiente inscripción en castellano (que st 
dijo haber compuesto el núsmo Virey). 

A, CARLOS, tr 

BL. BBIIBFICO. BL* BBU6IOSO 

BBT 

BB* B8PAÍI A. T. DB. LAS. INDIAS 

BBieiÓ. T* VmDJCÓ 

BSTA. BSTATVA 

PBBBMBE. XOMVKBirTO. DE. SU. FIPBLIDAD 

T« DB. LAé QUB. ANIMA 

A. TODOS. ESTOS. SUS. AMANTES. VASALIPS 

MIGUEL* LA. GBUA 

MARaUES. jm. BRANCXFORTB 

TIRBT. DE. BSTA. N. ESPaÍ^A 

AÑO* DE. 1796. 

175. En seguida del descubrimiento de la ei^tua» se pa» 
s6 toda la comitiva á la Catedral, donde cantó Misa de pe»* 
tiíical el Arzobispo, y prediqó un largo sermón el Can6sigo 
Beristain, que corre impreso, y se llama por la gente popular: 
^ Sermón dd Cabaüá». Después la misma comitiva mar- 
ehó á la garita de S. Lázaro, donde fué recibida por el Con. 
sulado del comercio, y el Virey hizo descubrir una lápida en 
que con letras de bronce se dice que en aquel dia se eo* 
menzaba alli el camino á% Veracraz, de que estaba encarga* 
do el Consulado: pásosele por nombre, el Camino de Luüa; pe- 
ro muy presto se olvidó. Después pasó Branciforte al lugar 
donde 'habian de fijarse los cimientos, tomó en sus manos va- 
TÍOS instrumentos de albañileria, y los entregó al tribunal del 
Consulado en señal de la comisión que se le conferia, para 
dar principio á la empresa. El paseo de la tarde y ma^iífi- 
eos fuegos de la noche é iluminación por toda la ciudad, cau* 
s&ron grande gozo á los habitantes de México; así se les 
adormecia para que no conociesen la mano que los oprimia 
y se serbia sus riquezas. Con el mismo objeto se publicó en 
aquel dia el bando que llaman del CkktgmritOf por el cual 
se concedía permiso para elaborar libremente el aguardiente 



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1Í2 
de can !, prohibido «ittted kastr* em eseeomuniones, porque per* 
judicaba al comercio do B^ña;. impoaósele de pensión sei» 
pesos á cada borril. Bnuiciforte ponderó esta gracia coma 
si fuese el don mas grande quo pudiera dar el Rey á los 
mexicanos; y ¡vive Dios! que es el mas funesto presente con 
que pudiera obsequiarlos: pof él se ha despoblado la América 
en un décimo, y sus fatales extragos los ha causado en la; 
parte indígena, como acreditan los cuadcanteq de la& parren* 
quias: el indio bebe esta agua de muerte, se envicia, se des- 
truye su generación é inutiliza (1). 

176. La estatim provisional que se presentó al público, era 
magniñca, y obra maestra de escultura, como después lo fué 
la de bronce que se colocó en el gobierno de^ D. José Itur- 
rigaray, y que costeó Branciforte, de que hablaremos en lu-* 
gor oportuno. Colocóse enfrente del palacio en actitud de en- 
trar mandó en él Carlos IV^ mas en esa míama .actitud se 
ofendía altamente á la nación mexicanai pues el caballo iba 
pisando con el pie izquierdo • el águila y. carcax, blasón de 
nuestro antiguo imperto. Esta señal de desprecio irritó á loa 
que lo observaron con reflexión.... aun enmedio de los re- 
gocijos públicos se procuraba irritar auna nación digna de 
otra suerte! Hoy se há quitado á golpe de cincel en la es- 
tatua de bronce aquella águila abatida; pero no.se ba podi- 
-do hacer otro tanto con el carcax, porque mAím él se apoya 
el pie del caballo. 

177, 'En esta época México estaba amenazada de la ter- 
rible epidemia de viruelas que apareció por la villa de Te- 
huantepec en la provincia de Oaxaca, y llegó al pueblo de 
Teutitlán del Valle. El Intendente trató de evitarla ponien** 
do un cordón sanitario de tropa, y que se pusiesen hospitales 
en dicho pueblo; pero ofendidos dtc esto los indios se levanta» 
ron en tumulto en 8 de Octubre de 1796, y á mano arma- 
da se sacaron los enfermos y los llevaron á aus casas: na 
pasó á mas, porque acudieron dos compañias <le milicias de 
Oaxaca oportunamente y lo contuvieron arrestando á los prin- 
cipales cabecillas. En el año siguiente se desarrolló la epi- 
deipia en México; pen> introducido el preservativo de la ino<- 
culacion, y tomadas las mejores medidas por el gobierno y ve- 
cindario para el socorro de los ape)9tados en los cuarteles, por 



[1] És muy digno de notar, qtw como á consecuencia de la 
h'ber(ad dd Chinguirito se hubiese propagado la embriaguez, d 
mi^mo Brcmciforie hizo publicar un bando para corregir sus ex- 
tragos, • ^ ... 



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17a 
medro do una junta general de caridad que reunió ochenta y 
ocho mil ochocientoB cincuenta pesos de fondo, se embotó en 
gran parte la acción del contagio, y fué corto el nárpero de 
«US9 víctimas. Se estableció ademas la cuarentena en los lu- 
^ gares infectos. Antes de esto en México había ocurrido una 
desgracia que pudo tener fatales consecuencias, pues el 14 de 
Abril del mismo ano de 1796 á las tres de la tarde, se in- 
cendió el Sagrario, y se quemaron tres colaterales y el ór- 
gano. Si no se ocurre con tanta oportunidad, el fuego se 
comunica á la Catedral que está contigua, y á un andar. 

178. £n 7 de Octubre de dicho ano, se declaró en la 
corte de Madrid la guerra á la Inglaterra; por tal motivo 
Branciforte dispuso que se acantonase un ejército, que no ba- 
jó de ocho mil hombres en Orizava, Córdova, Xalapa y Pe- 
rote, y él salió de México en principios del siguiente año 
k ponerse á su cabeza, situando su cuartel general en On- 
zava. Esta coyuntura le vino muy bien para salir con airo 
de triunfo de una capital donde sabia que estaba general- 
mente odiado. El pueblo explicaba su enojo, no solo con las 
hablillas, sino también C0n las caricaturas. Cuando fe vino 
el toisón de oro, pintaron 4 Branciforte con el collar pues, 
to, pejo en lugar del cordero con que termina este.^«llar, 
le pusieron un £ato; lo que lo indignó altamente, y aun ofre» 
ció un gran premio al que descubriese al autor de tan opor- 
tuna chuscada. Coho.nestábase su salida con el pretexto de 
que los ingleses bloqueaban la Habana, y auo habían inten- 
tado un desembarco en Puerto-Rico, de donde fueron recha- 
zados por el Gobernador D. Ramón Castro. Branciforte de- 
jó el gobierno de la capital en 1 ? de Marzo al Regente de 
U Audiencia, para lo muy urgente en lo civil y de liacien- 
da, y para Jo militar al Brigadier D. Pedro Ruiz Davales. 
Salió, pues, de México con el mi^iimo acompañamiento que 
entró, y en Orizava se condujo con el aire de un monarca. 
Allí sufrió una enfermedad grave de pujo en la orina, que 
curó coa las aguas de- Tebuacán, que son á propósito para es- 
ta dolencia. 

179. El Cantón que se estableció en dichos puntos, se 
compuso en la mayor parte de milicias provinciales, á saber: 
México, Tlaxcala, Toluca, Tres- Villas, Celaya, Oaxaca y Va- 
Üadolid: cónstame quo se les dio la mejor disciplina posible; 
ninguno de estos cuerpos bajó á Veracruz, como nj tampo- 
co los dragones veteranos de España y México. A poco de 
^ablecido el Cantón, se supo que estaba nombrado succesor 
de Branciforte, D. Miguel José de Azanza, que se hallaba en 



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174 
el ministerio de la guerra, porque el Conde del Campo AIqü. 
so había pasado de Embajador á Víena. Sin embargo de aa. 
usr este nombramiento Branciforte, continuó mandando con 
el mismo orgullo y petulancia que en los primerea dias de 
flu gobierno, fíado'en el valimiento del Principe de la Paz 
eu cuñado. A la Audiencia de México le reconvino de verbo 
tísperOf el que no le hubiera felicitado en loa dias de años 
del Rey y de los suyos, pues él era la imagen viva dd So* 
berano (son sus palabras); y la Audiencia y tribunales á qnie* 
nes dirigió esta reconvención, tuvieron que humillársele de una 
manera degradante, y cual no debieron; pues el caso era nue* 
vo y no provenido por las leyes de indias. Alentaban su or. 
gullo algunos ministros de la Audiencia, cometiendo las mayoreí 
bajezas y adulaciones, marchando á toda diligencia hasta Oriza* 
va á rendirle omenages (1); de modo que el camino estaba lleno 
de coches de aduladores, yentes y vinientes. Branciforte vivia 
en Onzava desfrutando satisfacciones: música á todas horas de 
los cuerpos militares: mesa opípara: inciensos sin intermisión 
por sus cortesanos: dinero en abundancia; puede decirse qu« 
aquella era una verdadera orgia de placeres; mas como todo 
tiene su término en esta vida miserable, llegó el dia de que 
estas satisfacciones acabasen. El navio Monarca dio fondo en 
Veracruz á las tres de la tarde del día 17 de Mayo de 
1798, y el 31 del mismo llegó Azanza á Onzava, y habiMi. 
do recibido allí el bastón de Virey, se 'marchó luego á Vig- 
ila de Córdova. El 6 de Junio salió de Oriza va Brancito* 
te para Veracruz á embarcarse en el mismo navio, y llevó 
cinco millones de pesos; tres de cuenta del Rey, y lo res- 
tante de particulares, que estaban depositados en Perote; la 
mayor parte de estos dos millones por supuesto eran de Bran* 
ciforte: esta riqueza estuvo á riesgo de caer en manos de 
los ingleses, y asi necesitó que variar de rumbo en la costa de 

[1] Paréceme digna de la historia la anécdota siguiente: 
El Fiscal D. Francisco Xavier de Borbón, homhte tan pedu- 
lante como necio adulador, luego que supo Iq enfermedad de ori* 
na que atacó á Branciforte, pidió licencia para irlo á visitar, 
como efectivamente fué á Orizava. Cuando le escribió mani" 
festañdole él sentimiento que tenia por este achaque, le dice. • • • 
Mi alma se ha petrificado al saber la enfermedad de F. E» 
Branciforte, riéndose de su necedad, decía en su terttdia con 
risa sardónica y burlona» • • • /O señores! El alma del Señor 
Borbón está petrificada; no sé como pueda vivir con ella este 
caBaüerop • • •/ burla digna de semejante adulación. 



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fi^aSd, enfrándoae en el Ferrol. Este Vírey tegreéó & la Pe. 
ninsula carg&do de catttlales, y también de maMicioned; j^mád 
áe han mostrado íob meiticanos ma9 (fuej^sofl qae en eeta vez» 
principalmente hM hombrea de bren, que fie veían postergados 
en tus ascensos ganados por buenos servicios, pues* solo obte- 
nian empleos ó adelantos los que los compraban con dinero; 
el pueblo en general murmuraba de un Italiano enViade pre- 
cisamente para hacer caudal, j enriquecerse á expensas de 
esta desgraciada América; y como esta conducta era seguida 
inmediatamente á la de Revilla-Gigedo, modelo de jufertifica- 
cían, resaltaba muchh^imo en la contraposición que se haj&i)| 
de una con otra. Entre las preciosidades que se llevó /para 
España, se cuenta una concha con dos granos de perla^ uno 
suelto y otro prendido en su lugnr; pescóse en el presidio de 
Lftreto de la baja California. De esta producción dá parte 
Branciforte al ministro de hacienda Saavedra en carta nú- 
mero 1249, avisándole que él mismo la llevaría para que se 
colocase en el gabinete de historia natural. Probablemente ~se 
quedaría con ella d conductor, ó se la robarían los firancéses 
en la invasión del año de 1808, si se colocó en dicho lugar 
(que lo dudo). El carácter de Branciforte era la astucia é hipo- 
cr^ísia mas refinada con que pretendía inútilmente ocultar . su 
iivarícia. Su amor á la Virgen de Guadalupe, y á la real 
fiímilía, jamas se le caian de la boca. Todos los sábados y 
día doce de cada mes, iba al Santuario; hacia poner un^ 
grande imagen y cortina en el balcón de Palacio: estableció 
la salva en lá madrugada del dia 12 de Diciembre; todo es- 
to no costaba dinero; pero él no ofreció ni una presentalla 
en la Colegiata, como Bucareli que donó doce estatuas de 
plata. Cuando hablaba de los reyes en la Córtc, so cnterne. 
tia, hacia pucberitos, exhalaba suspiros; y parecía entrar en 
tiernos deliquios; sobre todo, cuando referia hs piedades de 
sus benignas manos, y de sus católicos pechos; pero estb 
terrón de amores supo voltearles casaca, y rfetmit-se al parti- 
do del Rey Ío»é. Entonces se oMdaron Ins piedades de Car- 
los y Ltiisa, y solo esperó las del nuevo Rey. El que lea 
Sus cartats á los ministros, se estomaga al ver reunidas cú ollas 
tantfts expresiones de la adulación mas baja é indeeenté. 

18Ó, A pesar del valimiento que tenia ílrancifbrte con 
Oodoy, el gobierno españd harto stispioaí trató de remover- 
lo luego que tuvo noticias de su man^o, y de la reunión de 
tropas que había hecho en Orizava. Azanca debift haber ve- 
nido dos años antes, lo que no ptido verificar por Id guerra 
con los ingleses. No obstante esto, y de que Cttdiz^ estaba 
TOM. ni. 23. 



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116 

bloqueado por U escaadra británica^ una qoche salió casi por 
enmedio de ella, aveaturando el lance. Trajo consigo tre^ 
mil quintales de azogue, y dos mil cuatrocientos fusiles. No 
dejó de traslucirse que ^n el ejército del Cantón de Oriza- 
va habia ideas de independencia, pues las de la revolucioi^ 
de Francia habian volado hasta este emisferio. Aquel ejército 
reunido comenzó á descubrirles á los mexicanos el gran se? 
creto de sus fuerzas reunidas, y que todo lo conseguirían por 
medio de ellas cuando lo emprendiesen. Se cree que iba á 
estallar una revolución en Orizava, y que la evitó la fideli- 
dad del Secretario Coronel Bonilla. Azanza, apenas salió Bran. 
ciforte, desbarató el c nton. La concurrencia que incensaba 
¿ este en Onzava, casi toda se pasó á Córdova con el nue- 
vo Virey, y solo quedaron con aquel unos cuantos de los 
que aspiraban 4 grandes empleos, por su valimiento con Go« 
ioy (1). 



GOBIERNO DE D. MIGUEL JOSÉ DE AZANZA. 



181. La llegada de este gefe á México había sido alta- 
mente suspirada en toda la Nueva ^spaña, pues su antecesoK 
estaba odiado por la cualidad de exttungero, y por el renum* < 
bre de avaro que se había adquirido. Este salió de Vera- 
cruz en 10 de Junio, embarcándose en el navio Monarca, lie» 
vando la enorme suma de cuatro y medio millones de cuenta 
del Rey, y lo restante de particulares;, este tesoro estaba de» 
positado en Perote. Azanza tuvo muy buena acogida en Mé« 
xico, pues se recogían sus palabras, y eran la materia de la« 
conversaciones, como si salieran de la boca de un oráculo» 
Pábanle valía su afabilidad y bello comportamiento, y aumen» 
taban el aprecio de todos las primeras pcovidencias que díc« 
tó encaminadas á disolver el cantón de tropas, que sobre cau« 
sar al real erario la enorme suma de mas de sesenta mil pe» 
sos mensuales, perjudicaba esta reunión de hombres á la asri- 
cultura y al comercio. El primer cuerpo que se retiró fué el 
regimiento de Tres Villas, en virtud de real orden de 10 de 
Abril de aquel año (1798): succesivamente, lo hicieron los de» 

[1] Por ejemphj d Director dd tabaco D. Süvestre Diax 
de ü Vega lalias] Banddon^ que lo acompañó hoHa d mudU 
de V^racruz,. . 



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17t 
máá á 8ti8 capitales. Toluca y Celáya, al pasar por México» 
tuvieron ejercicios genetales á que asistió el Virey, y su des- 
treza en las evoluciones le hizo confesar paladinameutey que 
México no podia ser reconquista doé 

1^. No por haber retirado Azanza estas íuerZas se des^ 
cuidó en la defensa de las costas, así por tierra como por 
mar. Mandó establecer en la llanura de Buenavista inmedia. 
ta á Veracruz seiscientos infantes y doscientos caballos, nom* 
brando por gefe de este Cuerpo á D. Pedro Alonso, Tenien- 
te Coronel de la Corona, oficial de sobresaliente ' mérito; é 
hizo que campasen en Galerones que costaron al Rey cien- 
to diez mil pesos. Esta medida prudente se frustró por uno 
de aquellos accidentes que ** no puede preveer la sabiduria hu-^ 
mana; aquel año fué muy copioso de aguas;; estas rebalza- 
^ron muy cerca del campamento, se estancaron y produjeron 
unas calenturas tan malignas, que acabaron casi con toda la 
-tropa; bastará decir que la que sobrevivió se retiró á convar 
lecer á la misma plaza de Veracruz, que en* aquella sazo^ sé 
creía lugar sano. Esta pérdida fué sensible, así por su nú<^ 
mero, como porque la tropa se formó de los jóvenes mas ro* 
bustos solteros, que se escogieren de diferentes cuerpos; Lá 
enfermedad fué de naturaleza tan maligna, que' habiéndose re* 
mitido á Valladolid el vestuario de los soldados dé acjuel cuer- 
po que murieron en Buena vista, los que se lo pusieron fue-^- 
- ron luego contagiados de la misma epidemia/' y fué' precisó 
quemar aquellas prendas. Los medióos opinaron que era pre- 
ciso destruir los barracones de madera en due habitó dicha 
^ropa, porque estaba, trasminada y á punto de^repelii'se y mul- 
üplicárse el contagio (1).' 

183. Por lo respectivo á la marina, mandó éoropletár Aman- 
sa las lanchas cañoneras hasta el número de diez y ocho, que 
coiiíió al mando de D. Ignacio* Fonnegra, y dos maildÓ co- 
locar «n la- embocadara del rio dé Alvarado; con estti medii 
Ba f/mo «1 puerto ' en disposición de ' resistir' un golpe por 
mar.. ' > -.'..»•. • .■ . , ■ r 

lSt4. En k)8 primeros^ días del gbbierno de este Virey co*- 
menzaron á llegar buques neutrales que animaron el comerció 
de Veracruz,. y dieron motivo para murmuraciones injustas 
con qué algunos pretendieron mancillar la reputación y pu- 
reza «^ este gefe. Para dar idea de este suceso, es preciso 
tomar el hilo dé su' historia desde su origen. . 

1^5. Pn 18 de Noviembre de 1797, se abrió este comerá- 



[1] Carta de Azanza^ ntím. 349, iom* 497. 



* 



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178 
cip (tiempo fn que aun no era Vipey Aksb»), por U min- 
cha escasez ide géneros de Europa, Vinieron buques de JNeef- 
te-América, 4 quienes no permitió el Virey dssCailgar por no 
haber justificado que la propiedad fiíese espanolet y porque se 
guarda)>a nuic)io de esta nvcion con prefepieiicia á otras* A 
los que a^creditaro^ la legitimidad de la procedencia, Iss permi- 
tió isl desemUrco, pi^eci^iendo audiencia del Consulado (1) y 
núiMsterio de hacienda. 

130* Con oarta núinero 3^y cenntió Azanza expediente 
promovido sobre si convendria al reino este comercio* Para 
oir la. opinión pública) hubo diversidad de pareeeres; él epi« 
nó que en el caso de conceder la gracia, fiíera extensiva y 
ani^liat puesto que se habían franqueado los puertos neutrap* 
}es para el surtimiento de la América» mas todo lo dejó á la 
resolución del Key» particulamoít^nte desde q|ue & M# oonceü> 
dio 4 D. Miguel iiopes de C4diz, que la gracia fuese exten- 
siva 4 toda la América» bajo el copcepto de ser géneros de 
lícito com^cioy introducidos legítimamente. Había registros si* 
ffwladas que se daban 4 los buques que descargaban en Ve- 
racruz paca que regresasen con frut^ 4 £spaña« afeclaade 
qi|é la propiedad era española por si fuesen /econocidos por 
los ingleses* Cesó al fin este comercio de tuques neulrales^ 
y se derogó la real orden de 18 de Noviombro de 1797, por 
la de 20 de Abril de 1799^ La odiosidad e« parte de este 
comercio recayó sobre Azanza, porque se aprovechó muehe 
de él D. Toin4s Murpbi» q^e estaba eaeado con una prima del 
VirejT; peio este gele em inculpable en esto; Murpbi hizo su 
diligencia conx> la hicieron loa de C4diz para obtener sus per- 
misos, y para su opción no intervino el inflaio vireinal. La 
corte de España como no recibía caudales entoncesi y el lu- 
jo de la corte era inmenso, necesitó entrar en estas transa*» 
cienes con los comerciantes, como hoy lo haCe mestro Go- 
bierno con los agiotistas con harto daño público y de su ho- 
nor. La del Gobierno de Madrid Ik^ó al ^timo extroMo del 
vilipendio, pues necesitó rescatar con dinero el azogue y pa« 
peí que interceptaban los ingleses en nuestros mares, y de 
que había un mercado escandaloso en Jamaica: ni podía ser 
menos, pues estaba 4 la cabeza de la monarquía el ineptíaí« 
mo Príncipe de la Paz, quien por otsa parte no se descuida* 
ba en esto de vender privil^os- para engrosar su tesoso. La 
guerra no nos era perjudicial, con respecto 4 nuestro comerw 
cío interior de estofiís de la tierra» que en aquella época proa* 

[1] Carta núm. 361» lám. 195. 

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ftírahaxí como niinc» Bé babian víAto» ' PaM dénottziicioQ de 
Asta retéeídf qu9 puede ser «iiqr interesante á naeetre aetMti 
Gobierno que trata de dar impulso á la industria aaetonat, 
presentaré el eicfáiKto ó» li^s refocioneé reunidas que el Sr. 
Azanza remitió «i Ministerio desde S.« Criirtobal Ecátepec» es- 
tando á punto de partir para España, y que mandé foftnar 
con el objeto de a^iij^ar I09 progresos que baUan tenido las 
manufactucae de. seda» algqdon y lana en el distrito del vi^ 
iteinatio desde el año de 1796^ basta d6 de Abril ú» IdOO; A 
U letra diee: ' 

hEq OiuMca* • • • Se conáderan en giro anteb del año 
de 96, quinientos telares, y desde entonces acá se ban aumen- 
tado treacieatos mas. . . 

„En CrfmdahuMn'a. En varios partidos de* esta inten^ 
deoB^ta, ^e han aumentado el ffúniero< de tellune y operarios, 

„En VíüiadeUd, Ha ha):ádo a«Mnento, según afisó el 
Intendente. 

„En PuMa. Tambie», efgHn el p»rte leí niimo snU 
gislra4«s ba bebido muebo aumento (i). 

^,Ea CumthHÜan* Lo bá babide en loe «e^os de bayeta. 

„En «Sí. Jhum Te^Uímaom. Bábta en ^ Añ& de 17M 
cuatro ó einoo tdaret, y en el dia htij tveiala, y tres^ y^ 
empieíEin en bllar úrai áé «ien mugistes* 

„Bn Querétaro. Ef número dé obtbge^ etf el mismo 
que babta en ei «fio* de 96f pero abjora se^ triébaja eon meii 
actividad, y bay emplef^ee en ellos tres mil ouaitrocSentos 
veftite bon¿res (2)* 

„En Zempotiu. Há habide poco aumenta, según avtea 
el Subdelegado. 

„En Metepea Se ban aumentado I06 telares, yseem^ 
piean doseientas personas. 

„En Ixtlahwica. IWibien bá bebido aumento. 

nEn TulétkmgKK TanUíMen há birbido aumento (3). 

„En 2a Viüa de Cáátírtitu. Hubiénddsé aumentado des- 
de el año de 1796 ciento cincuenta telares, bay en el dia co¿ 
BK> doscientos, y en ellos traliajan nMie^ de qmeientlifl^ penó^ 
nae de ambos sexos. 

[1] Y Ittnfe, qae se cdúMbd en íJchoMUmis de pmm an^ 
mm/es el gwáeeéte co^ierdei— JBZ* Edihr. 

[2] Todo d ejército de esta América, estaba uniformada am 
peAo de afuelkís fSM¿as. 

[8] En este pueéh hajt mueñü ind^tfia manufacturera pa^ 
ra la Huasteca. 



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160 

. i: oEn Otíimftc* EsMbon en giro doce tcdanM, y habiéof 
dose aumentado trece desde el año de 1796;, • hay en el <lia» 
Yeinte y cinco»: 

i^n Chaico. Há ItabídD pooá aumento» 
,»Ea. Tfnoiu^^o. Se han auraenüado aeU t»kure«. de«de 
1796 (I), 

,»£n Chüapa^ Se consideran en. corriente de sesenta 
4 tidhenta telares* Casi todo el pueblo se emplea en traban 
jar «n leste ejercicio, y asegura el. Subdelegado que bá> habido 
mucho aumento. S. Cristóbal 26 de Abril de ISOQé^-^Azanxa.^^ . 
187. Hé aquí un aligero bosquejo de .nnestra industrÍR en 
Aquel tiempo* £ra cnecidísima entonces en Acámbaro» Cela* 
ya, Irapuato, y mas que todo en S, Miguel el Grande (hoy 
ciudad é» Allende), El artículo de cokhás, y muchas ñnísi* 
mas, surtía una buena parte de esta América, y se preseata» 
ban en, todos lo? mercados con mocha estimación. Tegian- 
se también allí ricos tapetes, de los cuales llevó algunos el 
Jkl«rqué»: .d< BrariCtfbifte, y se ofendió de que en su reverso 
se pusiese que se habia^ (hecho en íS. Migud el Grande. 
.f 193»! lia ^«ecra. )áe Sspiíña con Inglaterra, era una mU 
m; riquísima que explotél^mos^ Entonces se apuraba, la in<- 
duatria y se ^rijoahan casas en toda^ las .ciudades, porque 
reteniendo los comisipni^as de Cádiz ios, > caudales de aque-» 
lies: eontercianles por la. difíonhad que' había ^le remitirlos, 
pvkf^ rm$^ \op querían e^pioiier» los ponianí en cireiilacióii.' ■» 
; 189« .Esta guerra ;no nos fué desastrosa.- .leb ingleses na 
nos presentaron escuadras que nos invadieran; cinéironáe á ha^ 
ceT/elircerao. sobre el seno fnie:iíctno donde nos tomaron va- 
rios buques ricamente cargados de los yentes y vínieníeá: nb 
hubo mas.^que un ataque formal; entre. uq huq/m de. aquella 
nación, y el bergantín guarda costas iSas<a^ que sostuvo, eoi^ 
gloria 8\i Comandante J>. Jwm Jübaty,\^m traia á.su bordo 
á D* jarcia Pivila.qae venia.:^^ 'la H!*bana nombrado Go- 
bei^adof -de Veracrus» el. cual ,e^ó iina\, ligara herida en la 
fr^ti^. La ,ei(pedtcion . que se , preparéi en Campeche por el 
Cbipitan: ^eneri^l de .Yucatán^ D. ArtUfo-Oneyll, no tuvo efec? 
to, después de haber hecho grandes y costosos preparativos» 
y no obstante de haber sido auxiliado de la Habana coa las 
ffagatf^ Afinerva y la Q. Proponitise lanzarlos del punto de 
Walis; pero lo h^lló tan fortificad^» que. .no\ osó medir eua 



[1] Este' lugar contiene los grapf4e9 . t^ves de r^zeríof 
que llaman tegidqs de qíiM^ ^^[u^ tienen «fMVJaÍpUcaila dwrttc^r^ 
qué los de los tfiares. . ^ 



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lai 

fóerzas con las inglesas, y se retiró. Huvo un combate coa 
las cañoneras en el cual aci^editó su valor el Teniente coro- 
nel D. Antooio Vázquez Aldana, y los enemigos lo respeta* 
ron por su denuedo y pericia militar. 

190, El Virey Azanza no perdia de vista la prosperidad 
de la nación, y para fomento de la población de Californias 
mandó veinte y un niños de ambos sexos de la casa de la Cu. 
na, cuyo viage hasta el puerto de S. Blas importó cuatro mil 
setecientos sesenta y tres pesos, pues les proporcionó la como- 
didad posible; si iguales remisiones se hubieran hecho por sus 
sucoesoresy habria aumentado en su población é ilustración 
aquel país asi abandonado, y del qi^e podria sacar nuestra re- 
pública muchas ventajas. En las márgenes del rio Salado^ 
en el nuevo reino de Xeon, se planteó una colonia, á la que 
so le dio el nombre de villa de la Candelaria de Azanza, y 
se fijó un destacamento de tropa miliciana, por ser aquel pun- 
to tránsito de los indios bárbaros, desde donde hacian sus e%* 
curstones sobre nuestros establecimientos» En el ramo militar 
realizó el proyecto de establecer brigadas que se confiaron á 

fefes . acreditados: la de S. Luis Potosí se confió al Coronel 
}. Félix Callemí el tiempo acreditó la utilidad de este esta- 
blecimiento, Calleja en el año de 1810, apenas supo que la 
revolución habia estallado en Dolores, cuando reunió su bri- 
gada en la hacienda de la Pila, inmediata á S. Luis Potosí, 
estableció su campamento, organizó un ejercito, y con él ob- 
tuvo las primeras ventajas del gobierno español, en Acúleo» 
Guanaxuato, Calderón y Zitácuaro: si no hubiera comandado 
dicha brigada, nada habria hecho, ó sus triunfóos habrían sido 
pequeños y aislados, 

191. Dos sucesos encuentro dignos de notar durante el 
gobierno de Azanza, y ambos calamitosos: él primero fué un 
horrible uracán en Acapulco, la noche del 17 al 18 de Julio 
de 1799, que duró cuatro horas, y casi acabó con la ciudad 
(1). El segundo fué el gran terremoto ocurrido en 8 de Mar* 
zo de 1800, llamado del dia de S. Juan de Dios. En la re- 
lación que el Sr, Azanza hizo al ministerio, y que se regis- 
tra en la carta núm. 147, tóm. 201, dice así: „A las nueve 
de la mañana del dia 8 del presente mes, se experimentó en 
esta capital uno de los mayores tembloreÍ3 , que se han pade- 
cido en ella. Su duración pasó de cuatro minutos: comenzó 
por un movimiento ¿e oscilación de Oriente á Poniente: des- 
pués cambió la dirección de Norte á Sur, y terminó con mo^ 

[1] Cart. núm. 501, 

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1*2 

tinaieíit«^ értcóntradoí, ¿ manera de círeulo^ I^o^ériotnteiité 
se ha» Bemido también algunos otros terremotos; pero moy K* 
geros f de eorta duración. 

192. „Fué grande la consternación qtie caosó él primero en 
ésta pobfuCion numerosa; pero por fortuna no pereció ningu- 
6o, ñi los perjuicios ñieron tan grandes como era de temer- 
se. Las tres copias qae acompaño adjuntas, instruirán á V» 
É. de los que se hutr advertido en los templos, en bs edifí. 
CioS ^ealei^, en ?á8 casas de comunidad y de particahires, en 
tas arquerías y cañerías, y en este real palacio. 

Id3, „ Luego que cesó el movimiento, hice publicar un br».u« 
do, prbfaibtencra eV tránsito de los eoctres y carros pot las ca« 
Wiía y plazas do la ciudad, entretanto se reconocían los da<« 
ños que habla originado en sus edificios, lo cnal se ejecuta 
con' m mayoí exactitud y brevedad posible, y apuntaladas, 6 
demolidas algunas casas que amenazaban ruina, hice cesar la 
l^rohibiciott indicada, y tomé las mas eficaces providencias pa- 
ra qué se ^3parasen IdS acueductos, y los edificios reales y 
públicos.»* 

19^4. Éste horlble temblor se sintió hasta Irapuato, aunque 
levemente; vo me hallaba á Ib. sazon en Guanaxuato, donde 
íio se perci!)ió movimiento alguno, acaso por los muchos so- 
cabotíes de minas qué hay ed sus montañas; solo sí se notó 
una gtatíde opacidad en la atmósfera, toÉ& rara en aquel cie« 
lo bérrfíóáo, y eñ el mes de Mai^o. 

195. fih principios de Noviembre del año anterior, hubo 
otra gi'an noVedad, aunque de diferente especie, qiie constei^ 
ñó mucho á los meiicanóé. Causóla una cruel y sanguina- 
ría revolución que U) i á estallar en esta ciudad. Unos cuan^* 
tos jóvenes atólo nd raidos y abiiimadoS de misería, piDyectaron 
asesiiiíjr á lúH españoles ricoS que haMa en M^xiCot juntá» 
baüsé en ti íiallejon do los Gachupines, dottde tíótiffereneiabatí 
él modo úb ejecaUr é\i dosalfinada ertlprésa, y al éfetttd ha- 
bía n compilado üHDs m^ich^tes tjue tenían ptepai^ados. Azan« 
zi lino ía denuncia» y cotí el Altíafdé de corte t). Joaquín 
Morque ra# y con una partida dfe soldados filó éh persona i 
sorprenderlos, y lo logró tomátídólüS las ai*mas que fberon el 
cuerpo de su dcííto. Puertos ^n arresto, y afegUidá la causa 
por todofl sus trámitea en lá ST.llá del crímon» tbdo el rfiundo 
afTuardiiba el fallo fatal de qtte Se criátí dignos: La cdUSá 
queiló pf^udiente íl la salida del vireinató del íít. Azaníía; peí* 
ro iü eucccsor ufectado por las lagrimad dt; unk hermana dé 
los reos, tomó empeño en salvarlos, interesándose eficazmente, 
no solo con los alcaldes de córte^ sin'd ¿foA ítí& abogada de 



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los reos; y a^stiéndo perddnalméftte al Iribúnal i b iiista f 
relación del proceso. Comiguió su intento, porque fes oid^ 
res, prínctpidniente D. GuillemiD de Aguirre, estaban persuiú 
didos de que el día en que se viese ejecutar en un fM^tíbule 
al primer delincuente de este género, comenzaría una nuera 
reacción^ ouyo resultado seria £i independencia de la Amérv*- 
ea. £1 tiempo hizo irer que no ae equivocaron en esle eoHw 
cepto. La mucha sangre derramada en la insurrección de 
1810 hasta 1830, en vez de aplacar y extinguir la revolu**» 
eíoft, solo sirvió para multiplicar prosélitos que en 1^1 con* 
sumaron la independencia, 

Idd. El 12 de Mayo de 1790, murí^ el Conde de Rev^ 
lla-Gigedo en Madrid: oyóse en México esta ñital noticia coc 
mo suelea oirse las calamitosas desgracias, y se renovó' ki 
memoria de los beneficios que se ddiian á aquel ilustre gefót 
sus amigos se reunieron y acordaron honrar su memoria <*dA 
una sotemBÍsifpá parentación en la iglesia de S. Frandsco» 
erigiendo un magnífico túmulo, adornado de bellas poesías é 
inscripciones. Efectivamente^ se celebró el fiíaéral con la pota» 
pa que pudiera el de un Monarca el día 24 de Octubre dé 
dicho año. El Predicador fué Fr, Ramón Caasaue^ electo desu 
pues Arzobispo de Guatemala. El texto dé sur oración bas^ 
ta para encomiar dignamente 4 su héroe, y estÉ fomadb del 
lib. I, de los Reyes, cap, XXIX., verso» 5 y 7: dft idea de su 
rectitud, y de que por eUa no agradó 4 los Sátrapas (1), Esta 
. es la ocasión mas oportuna de hablar óei juicio de resideír* 
éia que sufrió este grande hombre, sascítado 4' lo que se cree 
por el Marqués de Bmnciforte, con cuyo tnlltijo y protección 
contaron los reidores de México^ que lo ' promovieron. Dé 
él dá bastante idea la sentencia absolutoria del» Consejo de 
Indias, que á la^ letra dice: „ViuteL por los señorea del real y 
supremo Consejo de las Indias en Sahí de* fustieia, los autos dé 
la residencia pública, y demanda de capítulos puesta al Sr. Con- 
de de Revilla^^Gigedo por d Procurador general y el Síttdíeo 
del común de la ciudad de México, acerca de las obms que man. 
dó hacer en aquella capital durante su vireínato» modo con que 
«e ejecutaron, caudale» que se invirtieron en ellasj y otras eó* 

[IJ „Vhni Dcminus quia reek» es t» et honás in eenupeciu 
meo: et exitus tnuSj et irtír&itH» mecvm esf m castrU: etntmittm 
veni in te quidquam mali ex dts quÁ venisti ad me, usque in 
diem hanc: sed Stitrapis mm jdaca. Reverteré, «TS^ et vade 
in pace?^ Este sermem, p la eradon latina se imprimieron en 
la Nueea Cíuatemala en la cficvna de Aréwd^^ am d» 1800. 

TOM. III. 24, 



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164 

sas: Vista la real 6rd6ii de 19 de Mar^o de 1704^ por la^qvie en* 
atención al mérito y servicios del expresado Sr, Conde de 
Kevilla^-Gigedo». y á la pureza, desinterés y justificación con- 
ique había servido el vireínaio de Nueva España, se dignó S, 
ÍIL dispensarle la residencia secreta, y mandar que se publi^*' 
case edicto para que si algunas personas tuviesen que pedir 
jcontra el indicado Sr. Conde, lo ejecutasen dentro de cua-^- 
renta días, y que viendo y substanciando la«^ demandas qiia 
se interpusiesen, avisase al Vi rey las- resultas:. Vi^to la re«- 
jMiltante de la indicada demanda de capítulos, y los documen^ 
tos y prueba deducida porque se remitieron los autos al Con- 
^^jo para que tuviesen en él el debido curso: lo actuado en 
au. consecuencia en este tribunal, y cuanto ver. convino: oi^ 
dos en estrados los abogados de las partes, y el Señor Fis- 
.cal^-Foflomof, que debemos declarar y dedacamos por respes 
itivamente voluntarios, infundados y calumniosos los capitulo s^ 
,de la referida demanda: que las obras de que en ellos se tra^ 
ta y se han ejecutado^ durante el gobierno del Sr. Conde de 
Revilla- Gigedo ár impulsos de su particular y singularísimo ze» 
lo y actividad, y amor al bien común que ha t^do pocos > 
.•j#mplares an^ sus- antecesores, y hará época en la serie de 
aquellos Vireyes, han sido muchas de ellas necesarias, otras- 
.útiles, y todas conducentes para la salud, comodidad y seguw> 
rídad de los habitantes de aquella capital, su adorno y her* 
jnosura, limpieza y buena policía, deseada por aquella dudad y 
«US vireyes, proyectada y empezada varías inanes, y nunca lie» 
vada ¿ perfecta ejecución,, como la misma^ ciudad, su Procu» 
.rador general, y el Síndico del común lo manifestaron repe^ 
ttdas veces en los expedientes formados sobre algutias, y la8> 
principales de dtchas obras, . dando gracias al Sr. Conde por- 
que con su eficacia,, amor y zelo, procuraba las ventajas y 
adelantos de aquella capital,. facilitando lo que la ciudad no 
.había podido, sin embargo de haberlo deseado ingentíttimamen- 
te, y estar obligados á ejecutarlo: dándole las mas sinceras y 
expresivas gracias por el amor y ardiente zelo que tenia por 
.el bien de aquel publico, su provecho y utilidad; . proporcio* 
jiái^lole las ventajas que se : advierten . en sus providencias, 
efectos todos de su infatigable zelo por la causa común» que 
.se extendía hasta solicitar la hermosura de aquella'' *caplVa I, 
quitándola, los defectos que padecía, y que tanto contribuian á 
la salud pública y general beneficio de sus habitante?, con 
otras expresiones de esta naturaleza, muy contrarias á las de 
que se ha usado en la demanda; que por lo tanto, lejos de 
se^ responsable eL Sr. Conde por algunas de las cantidades- 



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. . 1S5: 

driTerüclaíi en las enunciadas ufaras, ee acreedor -por su con- 
ducta infatigable, zelo y actividad con que proporcionó á aque- 
U'ú capital tantos benefícios como resultan de ios autos, y son 
públicos, notorios, y dignos de los mayores elogios y perpe* 
tua gratitud y reconocimiento de aquella ciudad y de todo su 
vecindario; como igualmente á que sus particulares méritos y 
servicios sean atendidos y premiados por la suprema justiñ- 
cacion de S. M. en las personas de sos succesores, ya que 
no puede serlo en la del Sr, Conde por su fallecimiento: Con- 
denamos en todas las costas causadas á la parte del Sr. Con* 
de, con motivo de esta dentuda, á todos los sugetos manco- 
munados que compusí^on y firmaron la Junta de 9 de Ene- 
ro de 1795, en que se acordó ponerla^ á cuyo efecto se 4a- 
:zarán por la Contaduría generad las ocasionadas (.n el Con- 
8c>jo, y se verificará en México la misma diligencia á <;onse- 
cuencia del despacho que se libre per lo respectivo á las cau- 
sadas en aqudla capital. Mandamos que por los mismos su- 
i^etos que compusieron la referida Junta se entere mancomu— 
¿adámente en las arcas de la ciudad, cuanto de sus fondos 
se hubiese extraido para gastos de esta demanda, remitiéndo- 
le testimonio al Consejo de haberlo asi verificado, y lo acor- 
^dado, Y por esta nuestra sentencia que se consultará á S- 
M. antes de publicarse, definitivamente juzgando, asi lo provec- 
/mo^ mandamos y firmamos^" 

197* El Rey aprobó, y mando «e pusiese en ejecución. 

198. A pesar de esta acusación, y pendiente el juicio. Re- 
villa- Gigedo fué nombrado Director general de artillecia, por éí 
buen concepto que en la córtese tenia de üu inteligencia y bue- 
nas disposiciones; murió abrumado de .pesares, porque er^ hombre 
muy pundonoroso; tal vez se le habria prolongado la vida, si 
.hubiese sobrevivido .á este Justo Fallo. Conocí á sus acusadores; 
y entre ellos, hombres que no habrían osado á mirarle la ca- 
r^, no digo como á Virey, pero ni aun como Á particular^ 

199. Por los servicios de este ilustre personage se conce- 
dio á su succesor en el vinculo, la dignidad de Grande de 
España de primera -clase. 

290. En los días op que México se gloriaba de poseer en 
el Sr. Azanza un Virey dotado^ de .prendas singulares y el 
Taa€ á poropésito para el gobierno, en Madrid se le nombraba 
succesor. El vireinato se puso en venta en aquella corte: di- 
cese que se ofreció en ochenta mil pesos al Secretario Bo«, 
nula que residía en la corte, y se quedó sin él por no ha- 
her encontrado un libramiento contra su yerno D. Lgrenzo^ 
^^ardamino, y se le confirió á D. Felw Beienguer de Mar- 



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1^ 

quina, Gefe de escuadra y Crolternador que acababa de ser de 
Islai Marianas. No se sabe ¿ punto ñjo el modo conque pu«^ 
do negociar tan alto empleo. Cuéntase, que necesitando D. 
Diego Godoy unas estofas muy ricas de la China, supo que 
Marquina las tenia, y que efectivamente se las proporcionó; 
y que esto, y la amistad de Branciforte, con quien había lle« 
vado correspondencia oficial, le allanaron el camino. Mar- 
quina era un oficial obscuro; y tanto, que cuando supo Car- 
los IV. que era Vírey de México, ¿ pesar de ser un bobona- 
zo, preguntó quién era este hombre de quien no tenia idea. 
¡Así andaba la monarquía! Sea de esto lo que se quiera; lo 
cierto es, que él y Bonilla se embarcaron en el bergantín 
Cuervo, que era correo, el cual fiíé hecho prisionero de los 
ingleses en 'cabo Catoche, y parte de su tripulación llegó á 
Veracruz, como informó Axanza al gobierno (1). A los ¡kicos 
dias despuesé hé aquí á Marquina en Veracruz en compañía 
de Bonilla, present¿idose con el carácter de Virey, y el se- 
gundo de su Secretario. Inmediatamente se esparce el rumor, 
y todos murmuran de este hecho; no es posible (decían) que 
un Gefe de escuadra espaüol, destinado al mando de México, 
haya dejado de prestar juramento de no servir contra la Ingla- 
terra durante la actual guerra; este hombre no puede ser Vire}''. 
Reunióse el real Acuenb de oidores, donde se discutió el punto 
en varias sesiones, y se decidió que se le debía dar posesión: cré- 
ese que en esto tuvo mi|cha parte e( Fiscal Borbon, que de- 
testaba á Azanza, el cual escribió á Marquina que se presen- 
tase en México militarmente, reuniendo la tropa que pudiese 
de Veracruz y de^ las vilhis; ¡consejo digno de aquella cabe- 
z?i de Chorlito! Azanza vio el cielo abírnto: ^deseaba dejar el 
mando porque el Ministro D. José Antonio Caballero le ha- 
bía mostrado odio insultándolo en varias ordenes; por otra 
parte Azanza estaba comprometido á cassar con su prima Db- 
ña Josefa la Alegría, Condesa viuda de Contramina; por tan« 
to, aceleró su viaje, se casó en Tacubaya dándole las manos 
el Arzobispo Nuñez de Haro, y se marchó para S. Cristóbal 
Ecatepec, desde donde datan s.u3, últimas contestaciones oficva- 
1^ y fué condecorado con la plaza de Consejero de estado 
que ño desfrutó^ porque habiendo llegado á España se le im- 
pidió la llegada á la corte y se detuvo en Granada hasta el 
año de 1608 que lo Hamo Femando Vil. para hacerlo Se- 
cretario del despacho, panado el levantamiento de Aranjaez. 
301. D. Mig^uel José de Azanza es uno de aquellos hom- 

m Carta núm. 70i, tóm. leo, 

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hteBf cuya idea mei^eee tnMiÉiitiráe á h pMteitdad per toa víf. 
ladea. Nació en 1740 en Aois en el reino de Navarra: lü« 
zo aua príineroa estadios en Sangoeta y Pamplona: salió de 
España 'de edad de diez j stele años, con el objeto de con- 
cluir su edu<^cion ál lado de su tio D. Martin José de Ale* 
gria, que entonces era Director general de la compañia del 
Rey, y después /Ldministrador general de la caja de Veracruz: 
Uzose á poco tiempo cookiborador de este en su empleo, y de las 
comistoiies que se le eonftaron cuando la expulsión de los Je« 
suiias. En 1768 ya kabia desempeñado algunas importantes^ 
coa el carácter de Secretario del Visitador D. José de Gal» 
vez, de cuya gracia eayó por haber escrito confidencialmen- 
te ó sus amigos, que este geíe estaba loco, y por lo que lo 
mandó arrestado «on ofoos de su familia al colegio de Tepot* 
zotié». £^ 1771 tomó los cordones de Cactete en Caracas, 
en el regimiento de Lombartfia, en el que obtuvo la plaza de 
Alférez, y en 4 de Mayó de* 1774* fué promovido á Tenien. 
te en el regimiento fijo de la Habema, donde fué f^omovido 
por sus buenos servicios td gi«do de Capitán en Agosto de 
1776» En éste período de tiempo fué agregado eorao Secreu ' 
tario del Marqoés de la Torre, Capitán general de la isla de 
C6ba, y con este gele regresé á Espsña en Agosto de 1777. * 

202. Con- este grado pasó al regimiento de infantería de' 
Córdová, y se disfíngaió en ^ bloqueo y sitio de Gibraltar 
en los años de 1779i y 80. En esté mismo año se lemán*' 
dó que aeejmpalbse á diclio Marqaés de la Torre, nombrado' 
Pienípcytenei»río á la corte de Rusia, y tomó una paite muy 
dbtífigaida eto las ' negociaetones diploihátieaa qae en esta épo>» * 
ca ténra España con IsAi borlas ^e Viena y S. Potersbourg. 
En Abril de 1798 se le nombró Secretarío de esta embaja- 
da^ y quedó eMargado de ella por haber vaelto á España di- 
c$bo embf^ador. Contiauó con este oaráeter hasta Diciembre 
de 1764, que tuvo orden de pasar á Berlín enei^gado de ne- 
goeioé de España cérea ^'1a eérte de Prusia. 

20». En 28 de Oaiv^nf^ de 1786, se le confirió la inten- 
dencia de Toro, y despueé se le proihovió á 1^ de Saiattian- 
oa, y de Cbi t eg i dor de esta' ciudiid, reánieádo ambos empleoa 
que estaban separados^ por consideración á su mérito, ó como 
^ Rey di^:,.,. Se skvió concederlo por ccmsideracion & la 
persona de Azanza. 

204. Ehaf 24 de Mayo de 1789^ se le nombró Intendente 
de ejéreito áeü reino dé Yaíencia, destino que sirvió hasta el 
año de 170^, en cuyo tiempo pasó á serlo del ejército del 
RoseUon* £n Diciembre de este mismo año se la nomteó 



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188-^ 

Miniati» de la guerra, y im OcCqIim de 06 Virey de Méxke 
y Preflidento de la real Audiencia. JSn 17(H) «e Je hizo (Joiu 
sejero de e9tado; por taoto, en el peí iodo de Ireinta y un años» 
Azanza recorrió la escala de lod ma» aUos empleos por su 
)irobidad. Retirado d^X vifeiqato de México por intrigas y 
persecuciones sooretas de los QÚaistros, se le d^(i>.vo en Gra? 
nada hasta que Napoleón vino á trastornar hasta sus funda- 
meólos la monarquía de los borbones. Los que rodeaban ¿ 
Gados iy.9 temían el ascendieiHe qne bahía domado sobre su 
corasbn y el de la •familia real por eua modales dulces y por 
su^ probiüiidy y se empeñaron en alejarlo de la oórte, donde 
tenia amigos, y Fernando VU. -era 4ino de los apreciadorea 
fie su mérito. . Hecha la . revolución «de.Aranjuez, lo llamó» é 
hiso. Ministro de hacienda, empleo que «ervia . cuando se re« 
tiró el Rey á Bayona, dejándolo en la corte colocado ^n la 
.fusta de gobierno que creó durante «a]^ ausencia* Entonces 
tuvoi que reprimir la audacia ;del Puque de fierg que Ja pre« 
t4día« y aunque no pudp enfrenar de todo punto la audacia 
de este gefe, neutralizó en gran parte sus providencias coa 
su prudencia y política; Uamósele Á, poco á Bayona para 
qMis ^prpsidies^ una Juata de personas notables, reunida para 
á$x> i la Efiipaga ^ uoa consti^cioB por la que se conservase 
la int^ridad é in(}ependencja de esta monarquia» Hé aquí i 
Azanza jnetido ea el vórtice de ui^a revolución, 4 cuyas cic 
cuniítancias y exigencias imperiosas era preciso ceder, habien^ 
do: ya dado el qjeuiiplo el mismo sobccáno. Una nación ace* 
falada,. agitada de .Tcvolucioiies intestiiMis, rodeada • de ejerció- 
tos franceses, ocupadas sus fortajl^za^ hizo creer á Azanza 
ojie era . preciso sucujnbir, á fuerzf^ tan prepotente como insu. 
peraUe» Cedió á ^ate impulso como Jos mas sabios y pru- 
dentes españoles, pues no estaba al alcance de la perspica- 
Cfia'maa Knce do-, los hombres, preever el desenlace de este 
drama descoaocjido . en ia historia. . Sometióse Azanza al Rey 
José, quien le brindó coi> el ^cordoín de ja ^Legión de iionojc; pe» 
ro nejoyó de su boca aínp una respuesta .que no esperaba* •«.• 
&moiv le dijo, ipi^ntras ^ ejiatü un soldado fia^ices ea Es* 
pana, no recibiré gracia alguna de un Soberano .extrangero« 
ni enitracé en nú pais con ninguna insignia que pueda Imcer 
creer al vulgo que ella ha sido el precio de ,mi complacen- 
cia.^^ La justicia reclama el que yo refiera, que habiendo en- 
t^dido después Azanza^ c|ue la intención de Napoleón era 
reunir la España al in>perio francés, escribióla este Monarca: 
,jQue .él había profuetido servir, confiado en la promesa impe» 
lial de qiic m una aldehuela se desmembrarla de la Espa^* 



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ña, siiior qae se canservaria y garantizaría la infegridad- de 
la monarquía; pero que no siendo así, haría su dimisión y «o 
vetiraría á Cádiz. 

^ 205. En el año de 1806, Azanza fué nombrado Ministro 
de indias, negocios* eclesiásticos y potícía, y encargado de di- 
-Tersas negociaciones importantes, tanlo en la inierior cobek> 
len lo exterior de España,>y enviudo á Granad para i resta*- 
•bléeer> la tranquilidad do aquella provincia^ En 24 de Mar- 
*zo de- 1808$ ei Rey José Napoleoni le; honró con el título de 
(Duque de Santa-Fé, trasmisiblo á sus hijos 6. suceesores: bí- 
vzolo además Cabailoro del Toisón de Oro, , y JSmhajadof ex« 
-traordinario para cumplimentar á Napoleón por ísu »raatrimp*- 
nio con la ' Archiduquesa de Austria; pera reteniendo el íni-^ 
^nísten»> dé- ¿náids, ni que te .agregó* el de relaciones '^exlerio- 
res. La : Providencia había puesto término á la- grandaza de 
•NapoleoDV y con su caída á la de Los gobiernos establecidos 
por su política^* Bien> sabidos son los^ inotivos que obligaron á 
-José- á retirai^e de ERpafía; Azanza .siguió su suerte, y entró 
leoír él en Francia en 1813 Retiróse á MontaubaUjy José Na- 
•poleon le bizo salir de aquel retiro, y mandó ,tr£knsladará ?&• 
ría, donde tomó .fwrte en las negociaciones que restituyeron 
á Fernando al trono de España» qu3 absolvió del juramento 
álos españoles que habían servicio á las órdenes dé José. Azán- 
za se hallaba en París cuando reapareció Napoleón del El- 
ba; y á la vista de éste, de acuerdo con D, Gonzalo O' Farril 
su colega, publicó su manifíesto en que brillan la verdad uni* 
da á la energía, y el anior mas ardiente por su patria.- Es- 
ta memoria es modelo de las de su clase. Napoleón reunió 
en su palacio á todos los que le habían servido en España, 
y les propuso que tomasen la cucarda tricolor, asegurándoles 
que desdé aquel momento serían senadores. • • • La respuesta 
' de/éstosf fué' unánímo y oorta:* „Señor, le dijeron, nosotros 'que- 
i^mos ser lo que . somos; . es decir, españoles. • ..^^ Usted<9s, res- 
pondió'. Napoleón^ serán desgraciados^ Estas palabras, lejos de 
incomodarlo, aumentaron su estimación hacia ellos; entonces dio 
un decreto, .mandando que los que habían seguido á José su 
Hermano, gozasen- en Francia de sus títulos y honores, como 
-también los emolumentos qu a se les habían asignado en las 
diversas functones que habrán egereido. Azanza quedó en Pa- 
•rís hasta 1820; en este tiempo regresa á- Madrid: Fernando 
«VIT. le recibíes con singulares muestras de aprecio, y se mos- 
traba impaciente por su llegada: mandó que luego luego fije, 
se á palacio: propaso al Rey que fe embarcaría "para : México, 
litara allanar. las diferencias que, se.hubian suscitado en este 



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país coi( bí. mfttrápdiK; qviéft anbt (|iie «uarte^ htthtia ^rriib 
fai .¿ünónoft 6i te ie. huhi^e eiMrÍQá<v á W m^iios ptat ontoBOOB^.. 
Puede mucho un hombre político y de estaAi^ ciiaid# «bm 
en un suelo que twBe muy ooQocido ée ukte«iftiii)l Atanza 
volvió* á FiauMia 6 oiÉmr «» 1» ¥¿la privada:' su comzoa 
aa Uenó de amargura coa lea rei^ohiaioneft pelítioas de Eapa. 
ña en aquella épeea» que lucicoron nucha impresión en m 
edad avattzada^ Murió pobre (1), porque ao eaeiificó auaefalí* 
gacionea ¿ su iaterée: sa eoncieocíia fiíá la guia de sua ac* 
eioaes) na abátanle, poseía el nuíyor teaiuro en el coraaon cte 
8u aaMble esposa, y lúen puede dedrae que murió en el se- 
ntía de cu pátna, puea (s rodeacoa anúgoe einoeroe» Sa pro^ 
4ndad, su duke é knaiouante trato, na menas qae ai deseo de 
servir á toda clase de personaa, aunqife no. laa kuMese cono, 
cido (y da que yo puedo dar testimonio, pues me dispensó 
ftnezaa qae no maveeia), bien marece que sa ponga solm su. 
aepidcaro esta inscripción tan seacUla, coma el béroQ á quien 
ae dedica« • • • ,yHé husha tmicfto óísn, y jamas hien mat á na^ 
die.^ Dejó muoboa escritoa útilísimos, que cjalá pabliipia su 
familia. Ya lo psodamo por el Virey mas sóMv poliikOf f 
amaih. que ha tenida la Nuefva-*Edpaña (2). 



[1] El iia 30 de .huáo de 1826, em Burim^ ié eéaS da 
úehenta años; Femando VIL le concedió una pensión de seis 
mü doseientos cinsuenta francos* 

f2} Yo haria mucha malencia á mi corazón si omitiera re» 
ferir la anécdota dguiemU: Cuando üegó Axanza á México^ 
emprendió tm wtge al colegio de Tefo¿odán, donde como he 
referido^ estwo preso de arden del Visitador Gcdvez: se hizo Us- 
var ala celda 6 aposento de su arresto^ y se conturbó su ani- 
me; mandó buscar á un indio que lo cuidaba^ y efectivamente 
lo encontró cM%: en el mámenlo se lanzó sobre su cuello^ y co» 
menzaron á llorar uno y otro, recordando la memoria de sus 
irabc^; colmó de elogios la fidelidad de aqud indio me^o^ y le 
regaló ttn holsiUo con onzas de oro. ¿Quién no conocerá en solo 
este hecho todo d fondo de virtudes dd Sr. Aaanzaí 



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m, 



GOBIERNO DE n. FÉLIX BERENGUER 
DE MARQUmA. 



206. En 29 de Mayo do ^te añof entró este gefe eo' )% 
viUa de Gaadalupe, don^e cob las soletnDidades . acostumbrar 
das recibió el baiston de Virey del . Sr, Aj^anaui, El 8ÍgQÍea« 
te dia entró en México sin el menor aplauso popular» pu^ 
earecia de prestigio, y á todos era muy sensible, la retirad» 
de Azattza, y pocos ignoraban la injusticia que se le baci^ 
y 'violenta per8eou8Íoi|,.que se le. babi^i suscitado en la cór^ 
te. La venida de Marquina* fa$ obra de la intriga mas vert 
gonzosa del Gobierno español, dirigido por Qodoy y su com- 
parsa; .es un fenómeno que nadie bá podido deslindar á todf 
luz, y «oboe ,cuya averig4jiacion exacta pocos han podido a¿er/ 
tar; y ciertamente no es posible <;omprender como el Vice»r 
Almirante de Xamaica f>udo poneri ^n libertad á un jgefe de 
eseuadra español que V£;n¿a á hacerle 1^ guerra, y lo inisoí^ 
á su Secretario el General D* Antonio Bonilla. <, La diíiculi* 
tad sube de punto, si se reflexiona que en real órdec^ de 2Q 
de Noviembre de 1800, el Rey le mandó pagar c^arenta mi) 
pesoá, por resarciraiento de gastos que le había causado su 
venida (1), á la sazón misma que no babia e^ la, caaa reaf 
ni aon para los preeisos gastos, porque no iba un peso de li^i 
Amérioas. 

207» Dijese, y no sin fundamento, que Marquina solo har 
bia traido una real orden, y no los deispaehos solemne»» que 
acostumbraban los vireyes, faltándole la cualidad de Presideof 
te de la real Audiencia; y que por tanto, se le a4o^itió :Co<- 
mo tal, bajo la proterta de presentarlos . 4 la llegada d^l i>iÁ^ 
mer correo ^narítimo. Oe nada oe esto b»y ooo^tanci^^efl 
ios libros de correspondencia, pues fasjtos 'ASjontosr.s^ .^r^iar^ 
con el mayor sigilo, y solo estaba inicjaido en e)l|oB elofí^ 
cial D. Juan de Dios Uribe, que manfió este pegociadcu „: 

208. No contribuyó poco para deftprecttigiar á .Marquida» 
el que habia tenido pendiente un recurso oe suplicaciop dja 
la Audiencia de Manila en la de :Mó:tico, d5>nde se ^decia qii^ 
se habia eondncído con animosidad cuando; fué Gobernador 4^ 



[1] Carta núm. d24, tám. 20& de cme^pondeneiá. 
TOM. in. 25. 



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192 
Islas Marianas, y se tomia que obrase del mismo modo en 
México« £', maguer de tonto, lo entendió así, y procuró ga* 
narse el afecto del pueblo con hechos que ciertamente le úa» 
cen honor, sobre todos, el que voy k referir. 

209. £1 Ayuntamiento de México le manifestó que en lo« 
gastos de su recibimiento babia consumido de quince á diez y 
seis mil pesos, y para indemnizarse de este gasto queria que 
se hiciesen unas corridas de toros como había sido costumbre; 
á' h> que se' opuso Marquina¡ diciendo, que semejantes ñestas 
contriburan' á desmoralizar al pueblo, y arruinar á los padres 
de familia, aumentando sus .gastos en una época en que la 
taideriá pübHcat había llegado á un alto punto. A este tierna 
po se trataba de rematar él abanto de carnes de México: ei> 
Vi rey procuró que fíncase en el postor que ofreciese mas ven. 
tajas al público, y aun asistió persofuihnenie á la almf)neda. 
Supo que un po«itbr, entre las condiciones que propoma, era 
la de que se rebajase al público media onza de carnero en 
las que ofrecía por un real, con calidad de quo no hubiese 
corridas do lioros, reintegrándose la ciudad con el valor ó pro*- 
ductó de aquel desfaléo, que importftba de siete á ocbo mil 
pesos que habían de salir del eontun. Semejante propuesta 
incomodó mucho á Marquina, porque era gruvosa al público, y 
luego mandó de su propio peculio al Ayuntamiento siete, mil 
pesos, para qUe se completase el exceso do gastos hecho en. 
SU' fecibimiento (1). 

210. No fué esta la única medida que tomó pdra aiíviar 
Hl "púMi^o» Sopo qu^ bl despacho de los negocios de hacien- 
da estaba escandalosamente .retrazado por la morosidad volun. 
taria det Fiscal D, Lorenzo Hernández de Alva. Sus agen^ 
tes despachaban con prontitud, pero el retenia lo» expedien- 
ten ^in firmar sus pedimentos; á algunos de estots fué nece* 
sario ponerlos de nuevo en limpio,, porque ya era pasado el 
TÍenio del papel sellado; es decir^ habían estado sin firmar 
dos y- cuatro afibs en perjuicio' gravít^kno de las parter. Mar* 
quina lo excita eficazmente *k que acelerase el despacho; pe« 
to* viendo que eran inútiles sus interpelaciones, mandó que 
9& pasasen^ Jos expedienten rezagados' al Fiscal de lo civil. Ber- 
bén, -quién ch ohce*^ meses despnchó mas de dos mih Fué tal 

'él zelo do' Mtirquína én* esta parte, que ofi*eció pagar, de su 
bolsillo á los nuevo» agentes que se pusieron para poner cor. 

" riiént^ él ' deépaclio: El Fiscal Hernández de Alv« no tuvo 
que responder & sua reolamaciones, y para salir con honor del 

[1] Oarta núm. ^, a^ Ministro Caballero, ióm. 204. 

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J93 

imso se netir6 á Tacnhaya con achaque de enfermo» Ni el 
Coode de Rtívilla-Gigedo coa toda su actividad y energía pu« 
<do consuguir lo que Mur()uina, cpu este, galápago togado, pa- 
ca hacer, andar el despacho, Iggal actividad mostr6 con e{| 
As.?8or genjE^ral del vireinatü (yo test^o) (1), 

211. A los pocos diaA de .habjgr tomado el mando. Mar« 
quina, (¡9 decir, el 26 de Mayo, jjiurió el Sr. Arzobispo Nu« 
ñdz de Ifai'o, á cuyo cadáver ae le dio ' sepultura, haciendo- 
«ele loa honores militares como Viroy . que habia sido en 1787^ 
asistiendo á su fun'^ral, Marquína con la real Audiencia, y 
4odos los tribunales. £ste sabio Prelado giíUyrné la tglosin 
«de México el largo espacio de veinte y acliD ofioíi; gastú in- 
«nens^^i sumas de dinero en obras chi piedad, cb que dan tes- 
timonio el hospital general de S. Audica, el colegio de T^.polzo- 
tlan» que fué de los Jesuitas, y lo hizo de in^truccittn en lo moral^ 
y corrección; el convento de Uapuchiuns do Guadalupe» cuya obra 
regentó personalmente; la casa de la Cuna, y el cof^'gio He 
Niñas de ^elén, (conocido con el nijmbre de las Mochas)» 
Casi en los mismos días de su- fallDcimi&ntoj se ávúlcó la 
magniñca Iglesia parroquial de S. Pablo, en c^iya construc- 
ción tuyo no pcK^a parte. Arreglo cl plan de e^tuflioa del Se- 
rninari^ conciliar de México, 4 cuyn juventud excitó por me- 
dio de premios y recompensáis extrj:ioi-d¡nartas<;. Sus pastora- 
les- y sermones prueban su bjlla Üteratunii Ilubria coniple^ 
tado esta ventajosa idea de su buen gobierno, si los uiexica^ 
Bos no hubiesen notado en él una extraordinaria predilección 
& sus paisanos sobre ellos; pasión disimulable en algún mo- 
do, y mengua que compensó con grandes servicios á la re» 
ligion y al estado. Su memoria será suave á, la posteridad^ 
y excitará sentí Uiien tos de justa gratitud y alabanza. Contí« 
nuiba la guerra en estos dias con la nación Británica; era 
guerra de compadres^ pues de la Habana á Xamaica cruza-^ 
ban con frecuencia buques parlamentarios, por medio de los 
cuales estaba abierta una franca comunicación, y por medio 
de ella se rescataba en Xamaica y Kingsthon el azogue,, pa- 
pel y otros artículos, que nos habían tomado los ingleses eá 
el seno mexicano. Por esté comercio se rescataron igualmen- 
te noventa quintales de calamina, que venían en la fragata 
Asturiana en las aguas de Veracruz, que remitía el Marquéa 
de Branciforte para que se fundiese la estatua ecuestre de 

[1] Estaba yo despachando en esta tecina con seis ahogados^ 
y no bajaba el número mensual de expedientes de seiscientot, y 
fuedaba aún rezago. 



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194 ,. . 

Carlos IV (1). Tahibien apreánafon en las intnediacibnes de 
la Habana en. HO de Junio de 1800, la corbata ameiicana 
Jdnner, en qtte navegaba para Esfmña el Sr. Azanca (2). No 
obstante edto, y 'ó sea po^ salvar las apariencias, ó porque 
efectivamente temresé Mah^uina alguna invasión enemiga, ba« 
15 4 Veracruz eh Maráso de 1801 (8) á reconocer las fortití- 
caciones de aquella plaza, y 'bastillo de Ulúa. Di6 por re- 
sultado este reconocimiento, el que mandase reunir las com- 
pañías de granaderos dé seis regimientos de milicias pfovín 
cíales en número de ochocientos hombres, con las que , formó 
un cantón de tropa útil en Xalapa, Este cuerpo permaneció 
allí, hasta Octubre de 18l0i y fhé fel primero de «perdciones 
que obró centra los insurgentes, al mando det Genera ICalIe- 
ja, como veremos en su lugar. Reunió asimismo Marquína 
una columna de mil hombres de las compañías de cazadore^ 
de dichos rogimientos, que se mantuvo en México, y sirvió 
para, la ^uarnidon de esta ciudad. Deseoso este gefe de sua? 
vizar la dura suerte de los prisioneros españoles que vio en 
Xaníaica, sin consultar Con ik corte, dio* libtTtíid á los que 
hábia prisioneros en yéracruz, prometiéndose una igual recom- 
pensa de aquel Vice- Almirante; no se engañó en su juicio, 
pues al momento hizo poner en libertad á los prisioneros es- 
pañoles que habia en aquella plaza. 

212. La Nueva España áe mantenía tranquila en lo in- 
terior, pero es a quietud ñié turbada por dos ocurrencias ex- 
traordinarias, que, es preciso referir. 

" 213. Un indio llamado Mariano, de Tepic en Xrtfisco, hi- 
jo del Gobernador del pueblo de Tlaxcala, en aquel departa- 
mento suscitó una revolución entre los de ' su clase por me^ 
dio de una circular anónima, pretendiendo hacerse Rey. El 
Presidente de Guadalaxara D. José Femando de Abascal se 
lo participó á Marquína, sin perjuicio de tomar por sí algu. 
ñas providencias represivas, comisionando al efecto al Tenien- 
te de fragata D. Salvador Fidalgo, y al Capitán D Leonar- 
do Pintado: ambos se presentaron en campaña: el primero to- 
ipó vivos á setenta y un indios, haciéndoles dos muertos y 
algunos heridos; el segundo tomó á treinta y cinco en el ca- 
mino como prisioneros: el Justicia de S. Blas arrestó á otros 
]por sospechosos, y todos fueron conducidos á Guadalaxara, en- 
cerrándose en el convento de Belén ViejOy porque no cabían 



Carta núm. 23, tóm. 204. 
Carta núm. 22, tóm* 204. 
Carta 4iúmero 21d| tóm. 206. 



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d» lá'«áre4 públimív Eí inMIi'diani^'^iíge'y imtUipáioa: 
eti^tni^M, Y ^eómo ei qtíe <t«Ha Marquisa iia'«ra poco, cr«<« 
76 qae está eni"4i|ia granee revoluekm que «staba ramifica» 
da cm 4o0 Nórtie^Ameiioanott; ^pero lodas estás imprudente 
coBJe&irai» ée dtsqMlir€^ «omb ^uaiQ« y todo terminó -en nuMU 
dar pteéésar á los arrestados, ' sin «pitearles la ^aeia del in« 
dulto^tp^f tener 4a saticáioéion «de cat|li^arles.dar«mente. £a 
los ^p«#t^ dados al <?obier»d,-4ia apiivece que «e bubiera da-^ 
do secidti itlgana' de guerra, y a^ ttt«go para ml^ que esta 
ñié uña: ^éjectioion 6 batida (fie* s^hiBO'- sobre aquellos infeli-* 
ees, desiekndo bailar en eHos^-^reslitlencia pava adquirir gloria 
y' rfHsomeÉiia^ién^'pbm la'€NMeu^''4as qub bizo Afarquina de 
Abascar fueron ¡tfeií^^eñCaídes, €iíWiloiBÍbubieni tomado el Pew 
fkín de 'OibrÉiltat, ^o <)ue cOQtitfuy6 sin duda para que 4po« 
co ^ le 'diese 43! 44]^€^i>tíato^€» "Basnoá^ires, y después el de 
Líma^ dond^ titeló ' Maipqués'de* la C»n«br¿;{iíi, .aunque ja^ 
mft» háblá balndo aflli mas viüniroMlid; así como ^después se.le 
ék<í'íñ Vi¥&y ^Venegtts bl tituib 4e Cbiide de la Uniony no obíi« 
tadte que'parecé "qeie ^se^ vitio*^' Méflioe iá é^'^sunirmm. 

214. Eq Setiembre de este mismo año (1€01) estote eh 
Guadataíx^ra, á kr sasotí q«e edtabaln ' alfi presos 'cficbós in- 
&\m y se les seguid «kitíM^ <bablébase de este teimntamiento 
eén el may^desprecttl: ^^sébte qué la boronaqee debió ce* 
Mr las ''sienes de Jf(!lf*ia^ 'prtm0ri>, se ítooió de «na estatúa de 
fSt. S: Joisé de Tepl«; por a^uí «e ioenecia qiié dape de.re» 
VbRiéidii^ sériá eiMs; (Bitf lesiliil^^ eér "pifeoise. cenftear que 
fií eh XniiJBch babta ^mi ^erntón- ^é révoiuoioa que debía e»- 
taffar 'tarde- ó teAipTawé. fin Agostofdel mismo a¿o^ siendo 
yo Relator de* aquella AiKHenéia, di leuenla al Tridúttal oen 
fa causa Yoíraada á Smon Mendet^ mcmaguillo de la Oate*- 
dral, la 'cual sé mandó recibir á aprueba. Este fué* pceso^por 
Tévoluciónario, y registrando en el aeto de Meterlo ten lá cáiv 
cel, se le ^centró una p^deluma sediciosa 'que sirti6 ideíCuer« 
po de deHtd, y agregó al pílcese (!)• El CKMnbusdble es- 
taba preparado,* solo se necesitaba una cbispilla que Ib biéie. 
se arder; pero esta no ájiare^ó sino «hasta el 'aáo- de IdlD 
en el pueblo de DoloreSi - ' » 

215. En principios -del «niMno año de ISOl, 4Sie dejó ver 
un Felipe NoUand, aventvire^ de Nerte^Améofca: en la pro. 
vincia del Nuevo 'Santander, el cual trató de fbrmai' im es- 
tablecimtento, y comenzó -su carrera eomo comerciante de cá « 
bailos, de los que había comprado mas ^e mil á precios mujr 

[1] Carta dé Mtrquinaf nüm. 96, tóm. 207« 

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étí^^tmitAfíié icmiéhoav wtbfiéronwe no pocat Gmntmi y^ex^ yraiñn 
péérHí^^ei'ttíaáé 'k^ Bbl% de Um terreiKMv JAmte te habk. viM^ 
allí igual extrago. Las monjas necesitaron mudarse é, ,m attt 
tígilo-'sfcoírfreiito. ' (QartB núih. il&y, teim« 312)» 
* «^^l;^ SI Vívej' Áfá^quiAte' ¿reíh <((ue sus diaptosi^on^s en el 
gobieiíio e#an las tnas jnstMi.y aeertadasi^y ^^le^ oí^g^uMi de 
t^lufa «ería desaprobada por ki ^¿te; enganófle eaes^ y tu- 
Td^igrflff' «eiititnieiito ál ««bev ^qoe óieisl» previdencia dictada 
tóiii>«iiiQUa Justicia ^n^-ia causa dé ctetto eropWado &llido en 
p. ietiín de"tdterMí, iiabmileéaglMuilidd'allnitiiistecioi y que se 
)^' YifMirdaba ^ué lo w§íituy«m é. su ejBi^cD,/<á lo^ q«e ae ha^ 
bia' fMstléí^ >por/f«mbrt'de segunda tqui^bra^^^oMnose verificó). 
En un mebbiilo' dei^iespeoho reotmdió.tel veranato; no lo di. 
jü< á éot^^, 'ptiés'ár Tüelta- de tsorreoadvntidarila pebuiicía se 
ie 'D<ymbr6 por succesor á D. José hiiferrígaray^xpi^ había m^ 
I*¿e2db el aprecio 'del Príneipe de la Pazy«M por s« valpr acre- 
'¿ittidó eh la 'gueiva con FVancili, Mandando un querpo ^6 ca** 
«^binaros reales, como porque idastiofdo á tnaadar una división 
fm Portugal, le dijo eon la.franqQes* de un soldador •'• • y bien, 
¿Yo como voy á hacer esta guerra á loe Porimgue$e8tde ver4u 
^ ée burlan? dicho- oportono, y por el que. le toiaó : singular 
t»tri0o. Sabida en Mélico la noticia dé esée:iipmbramientOy 
Mkrqitiná comenzó é dispone su mge y se .trasladó á Ta- 
cubaya, de donde partió para embarcarse. Los que conopian 
el fondo dé sinceridad dé este ^ief<b^ óiitieron 'su jsepuracion 
^1 mando* El había proauvado. grangeaíie el a^te del pue« 
-Mo; pero no tenia un atraoÜMro^ dulce para conseguidlo» Dea* 
de que tomó el mando se aplicó con mucha laboriosidad al 
despacho,: y logró ponerlo en corrientes guipaba m«eho de po- 
ner de propio puño los decretos, y aun proYeen lo iqu9 le dic« 
iaba su 'tnagin; de eonsigoiente penta mucboa .disparates, co- 
mentando por la-' escritura, pues cov lelra pctquéñit^ y de me«« 
>)a i^onia su norabi:» Félix con / .ch»6a« En eíerta vez en un 
expediente en que el Fiscal pedia uria'lsosa. y el Asesor con* 
saltaba' otra, pufero/pahí rcobéilínr ambas roptoiones el decreto 
aígur^lTtet. • ; é \^Oañio pide ei JSr. 'fHsM^ p parece a¡ Anewr 
genércd^ mmque no nie* parfée ó flté-fJÜBrQmm^^^ Notificado 
Bsée pr^v^ido á las partes; no.. sabian^füe^ hacerse, porque no 
lo entendi^n, y fué unacesaríp que ocurriesen al jOráculo que 
habiki dictado semejante pidrideneiapara que lo adarane. Cuan- 
do salió á reconocer la plaza de Veracniz, el Oidor £.egen- 
'te Helegado del gobierno, petmitié que ^biese lotes, diver- 
sión que no ^igralaba a \Mar^piina.. .Súpolo á aa regreso^ y «e 
/ 

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199 
incomodó en términos de poner de propio puño un decreto 
por ei cual declaró solemnemente» que las tatos eran niÜóSf 
porque se habian hecho sin su licencia. Tenia mucho miedo 
al juicio de residencia, y asi es que cuando alguno de sus 
consultores le proponía alguna medida, le preguntaba: ¿y es 
éste punto de residencia? ¿podré yo afianzar bten mi dedo? y 
se tomaba el dedo pulgar de la mano izquierda. • • . Bstas anéc- 
dotas dan bastante idea de lo que era nuestro Vi r«y. De no- 
che salia de ronda cual otro Sancho en su ínsula, trayendo 
por detras á cierta distancia una partida de la ronda de ca- 
pa que lo escoltaba. Procuraba disfrazarse poniéndose un par- 
che en un ojo; de este moda se entraba en los lugares mas 
públicos á ob^rvar si había desórdenes. Quiso una noche es- 
cuchar la conversación de dos colegiales en el portal, ellos 
lo conocieron, y le amenazaron óe dar sendas bofetadEis, y 
echó luego á, huir gentil menjtQ^ Gn uim noche de Todof-san. 
tos, un grupo de tunantes que ya lo conocían, hicieron bola, 
se le cargaron de recio y lo echaron patas arriba sobre unas 
mesas en que vendían alfeñiques; las vendedoras lo llenaron 
de improperios, y ademas lo multaron .en ei importe de sus 
muñecos que pagó mal de su grado; Quiso mostrarse pro- 
tector de las obras pííblicas, y mandó hacer una íbent^ en ei 
callean del Espíritu Santo; tardóse muciho. en acabar esta obra» 
y la fiíente jamas manó agua. Los vecinos oomeníaron i 
echar en la tal pila vasos excretorios, petatei^ y otras inrimn- 
dictas^ por cuya causa un compilador de sos hechos le iórmó 
$1 siguiente epi^ma; 

Para perpetua memoria 
Nos dejó el Sr. Marqnina, 
Una pila en que se orina, 
Y aqai: se acaba su historia. 

222. Hé aquí la idea que deberá formar nuestra pplstérí^ 
áhá de un gefe biei^ inlencionado, aunque tonto y sandio, mas 
propio para g^i^bernar una aldea de* cuarenta vecinos, que el 
vasto vireÍBi|to de la llamada Nueva España. Stfi embargo, 
aiis raa^oi' pnras^ y mi corazoi» recto bien merecen la grati-- 
tod de los piexÍ4MMiosi |l>io8 le» dé muchos Marquinas, que no 
los* saqueen ni derrráeii' su Bsmgte para su engrandieciD^iett. 
t0i personan 



TOM. in. 26. 

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w^^»<»*^<^>^ 



LIBRO CATORCE. 

GOBIERNO DEL VIRE Y D. JOSÉ ITURRIGARAY^ 
Teniente general de los ejércitos españoles, 

1 ? ^SAvTSíavE hay poca ó ninguna constancia en los li^ 
Intos de correspondencia con la corte, del oíodo como llegó 
€8te gefe^á Veracruz, y buque en que so embarcó (que fué 
el navio S. Julián), porque parece que sus enemigos querien* 
do borrar hasta su memoria, han desaparecido estos docuroen* 
.tos; se sabe sin embargo, . que la mañana del 4 de Enero de 
1803, llegó con su esposa Doña Maria Inés de Jauregtd ¡f 
Arastegui á la villa de Guadalupe, donde recibió el bastón de 
Virey de mano de su antecesor, y las felicitacionf^s de la 
Audiencia, tribunales y nobleza de México. Aquel fué el lu- 

§ar donde se le tributaron los mayores respetos, y por don- 
ü ¿ vueltas de cinco años debía pasar preso, escoltado de 
una numerosa tropa inmoral, cubierto de ignominia, y trata- 
do como traidor al Soberano que lo enviaba á mandar un 
reino vasto y opulento. 

2? I^a concurrencia se retiró, complacida con el trato 
afable y popular de la Vireina, señora de regular figura, y 
de un comportamiento airoso y galán* Todo aquel dia per- 
maneció el Virey en Guadalupe: al siguiente tr<mó posesión 
,del empleo, y juró en el Acuerdo de oidores. Siguiéronse laé 
fiv'stas de costumbre; es decir, las corridas de toros en la pía* 
zueta del Volador, que se adornó con gran lujo. La tarde 
del 21 de Febrero se presentó un fenómeno, que aunque co- 
mún, se hizo singular por las circunstancias que referiré. En 
el acto do partir la plaza los granaderos del Comercio, co- 



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201 
menso á ocultarse el sol que estaba eclipsando; obscurecióse 
casi de todo punto: multitud de gentes que no bajaban de 
doce mil personas, comenzaron á chispar con sus eslabones 
desde las lumbreras, tendido, y demás asientos, lo que pre- 
sentaba un espectáculo sorprendente; mayor ñié cuando co- 
menzó á aclarar, semejante al crepúsculo de la mañana; en- 
tonces reapareció .el sol brillante, como si saliera victorioso y 
ufano de un reñido combate: éste tránsito de las tinreblas á 
la luz causó una sensación tan agradable, como pudiera pro- 
ducir su aparición en la Noruega; todos comenzaron á feli- 
citarlo con repetidos palmoteos: sonó la música de la tropa, 
ésta concluyó sus evoluciones, y comenzó la corrida de to- 
ros: dtéronse parabienes los espectadores por haber salido del 
gobierno tétrico y adusto de un hombre anciano que me. 
recia estar en una porteria de capuchinos, pasando al de un 
gefe accesible, jovial y divertido. 

3? £1 16 de Diciembre de 1603, llegó á Veracmz el 
Arzobispo D. Francisco Xavier de Lizana y Beaumont, Obis- 
po que había sido de Teruel en España, y auxiliar de Ma- 
drid, A su salida de Xalapa salieron á recibirlo de México 
dos canónigos comisionados, y lo encontraron mas allá de la 
hacienda de Piedras negras en los llanos de Apan, y le acom- 
pañaron hasta la villa de Guadalupe, habiéndole antes cum-* 
plimentado en el pueblo de S. Cristóbal el Vicario capitular, 
la Curia eclesiástica, prelados regulares, y otras diputaciones 
y personas db la primera distinción. El dia 11 de Enero hi- 
^ su entrada pública en México. El dia 29 de) mismo se 
anunció por bando muy solemne, la posesión que había de 
tomar este prelado de su santa iglesia, como se veriñcó la 
tarde del domingo inmediato, con las solemnidades que roñe- 
ro la Gaceta de México de 11 de Febrero^ núm. 29, tóm. 
Iindécímo. 

4 ? Muy luego manifestó su espíritu apostólico y buen ze. 
lo, con el edicto que publicó en 30^ de Enero: en él manda 
para renovar el espíritu de su ministerio, que todos los ecle- 
siásticos de su diócesis asistan á unos ejercicios espirituales 
en la iglesia que señalaría. Efectivamente, los dio en la de 
Sta. Teresa la Antigua, por tarde y mañana. Venia este pre- 
lado altamente prevenido contra los mexicanos: creíalos idio- 
tas, y que aquella época ^e ignorancia y corrupción era tal, 
que solo em comparable con la del mundo en los días del 
diluvio; presto se desengañó y vio todo lo contrario de lo 
que le habían informado. En igual error vino imbuido el Sr« 
Pbispo jPiiero de Puebla, por lo que trajo en su equipage al- 



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909 

fttnufl cajones de catanes; eartUlas, catecismos y aapatOs, ce- 
tno si viniera á un pais de otenlotes. Para celebrar su Uega- 
dftt uu jóvea k dedicó un acto literario en que defendió to- 
da ]a suma teológica de Sto. Tomás. Do está casta de favo- 
res nos dispensaron á porrillo los ila«fiádos gachupines; sien- 
do am, que D. Joaquín LurenfeM) YtUanueTa* proles taba en la 
córlef que escribía el Año cristitíno eÉpañtdf y traducía el Or. 
dinario de la Hnsa en castellano, porque el pueblo de Madrid, 
y mas que todo el de sus inniediacíoses, no oía^ aintr que veta 
la misa; tal era su brutal ignorancia éi» \oe principios de la 
Relii^ion. Luego que manifestó su opinión el Sr* Lizana, se 
le impugnó victoriosamente por un papei que corrió á.^ som- 
bra de tejado^ y no se imprimió porque no habia libertad de 
imprenta; leyólo este prelado, y ademas del desengaño que re- 
cibió sobre su error, conoció que habia pmidont^ entre los 
mexicanos, que apreciaban su honor religioso tanto como el 
civil, 

5 9 En el mes de Abril del mismo año emprendió el Sr* 
Lizana la visita de su arzobispado, y comenzó por Queréta- 
wOf llevando en su compama, y de no pocas personas princi- 
pales que lo seguían, cinco religiosas del convento de Regina- 
CobIí de México^ que trasladó de esta ciudad al convento 
de Sta« Teresa la Antigua, y de allí emprendieron su mar- 
cha para ñmdar el de Chierétaro, construido é expensm de la 
Sra. Dona María ^ntania Rodríguez de Pedroso, Marquesa 
viuda de Selvanevada, la cual ñ^ de novicia fundadora con 
el nombre de María Josefa de Sia. Teresa» A medias jomadas 
llegó este prelado con dicbds religiosas el día 21 de AUil á 
la hacienda de las Carretas, donc^ permanecieron las monjas 
interín el Arzobispo pasó á Querétaro, entrando en aquella 
ciudad en la tarde del mismo día, y fué reciindo con un 
acompañamiento extraoriinario del clero secular y regular. 
Ayuntamiento, personas de distinción, y numeroso pueblo. 
Después de hecha oración en la iglesia parroquial, recibió 
It^ felicitaciones del Corregidor de Letras (éralo el Lie. D. 
Miguel Domínguez), y de ambos cleros por el órgano del 
Dr. D. José María Gastañeta. Las arengas dichas por ambos 
sugetos son modelos en las de su clase, por lo común fasti*- 
diosas (1), en una y otra se habla el idioma del corazón y da 
la piedad. 

6 ? El 22 por la nuuiana, por comisión del Arzobispo 

[1] Puedea leerse en d Suplemento á la Gaceta de Mésnr- 
eo del viernes 6 de Mmyo de 1803, nám. 35, tóm. undécimo. 



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203 
bendijo la iglesia do las Teresa^ el Canónigo de México D, 
Juan Gamboa; luego llegaron en coche al convento de Sta. 
Clara las fundadorací Con sus madrinas: allí óe formó una lu- 
cida procesión con todas las corporaciones y comunidades re. 
ligiosas de Querétai'o, llevando las estatuas de sus Patriarcas 
fundadores^ y de Sta. Clara, y á lo último un precioso Niño 
Jesiis que las fundadoras traían. Entre el Clero iban estas 
con vela en mano; finalmente, terminaba la procesión con el 
Santísimo Sadramento que llevó el Sr. Arzobispo, y la cer- 
raba el Ayuntamiento, bajo de mazas, en que se incorpora- 
ron las personas mas decentes: detrás seguía una compañía 
de granaderos del regimiento provincial con su músicai De- 
posicado el Santísimo Sacramento en el sagrario de la iglesia, 
pasaron las monjas al convento provisional, pues el grande 
se continuaba trabajando. Tal es la historia de la fundación 
de este monasterio. 

7 ? £1 Arzobispo no solo practicó su visita en Querétaro 
en el orden común de las visitas ordinarias, sino que predicó 
muchas veces, y alentó la piedad cuanto mas pudo. 

8 9 En la tarde 21 de ^ulio bendijo la primera piedra de 
}a iglesia de carmelitas, convidando al Ayuntamiento. El día 
2 de Mayo de este año se abrió en la calle de Montealegre 
la famosa tienda de Noticias^ proyecto cerebríno ideado por 
el lAc. D, Juan Nazatio PeinlberL Estas eran de tres cla- 
ses: censos, cambio de letras, renta y arrendamiento de casas, 
oficios vendibles y renunciables, venta de alhajas, ropa, 4&c. 
ganados, esclavos, traspaso de tiendas, ventas de azúcar, añil, 
semillas, alquiler de coches y carruages. 

9 ? Las de segunda: Fletes de recuas, muías, caballos de 
fetorno, &c. &c. arrendamientos, dcc. 

10. Tercera elase: Porteros, recamareras, amas de llaves, 
ene, ÓLC, Allí se daba noticia de cuanto se necesitaba. Pa. 
gábase por cada noticia de primera clase, dos reales: uno por 
las de segunda, y medio real por las de tercera. Exceptuáronse 
- de pagar en los dos primeros días por favor del asentista, para 
concillarse la benevolencia del público. Sin duda que el buen 
Peimbert tuvo presente las ganancias que haeia el mono de 
Maese Pedro dé que habla Cervantes en su Quijote, y á quien 
contribuyó bonísimamente Sancho Panza con sus dos reales 
en la venta, para que le adivinase lo que en aquel momen- 
to hacia en su aldea su esposa Teresa Panza, y se propuso 
medrar á eiEpensas de tal arbitrio, lo cual no tuvo efecto; 
tanto mas, que á poco se publicó el Diario de México, en que 
se daba razón de todas estas zarandajas. 



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2U 

11 • Excitado el Virey Iturrigaray de un tívo deseo de 
ver por sí mismo las minas de GuanaxuatOy emprendió un 
viage rapídisimo para aqut^Ua ciudad eo el mes de Junioi j 
llegó brevemente á ella. A su tránsito fué felicitado por ios ayun« 
taniientos de Querétaro, Celaya» Salamanca, é Irapuato, Aque. 
líos pueblos jamds habian visto un Virey en sus departamen^ 
tos, y esto les causó gran novedad, por lo que se apresura- 
ron para conocerlo y tribu t<irle sus respetos, Slu llegfida 4 
Quanaxuato fué como de triunfo: el Marqués de Raya«i vis» 
tío un crecido numero de operarios, quQ recibiéndolo cop muU 
titud de gente popular en la cañada de jVlarfíl, desuncieron 
las muías de su coche y lo tiraron á brazo, Visitó la mif 
na de Valenciana y Rayas enmedio de un concurso empe-r 
jíado en complacerlo, ^ste Recibimiento fué tal, cual pudie- 
ra hacérsele á un Monarca, por la esplendidez de ios ban-f 
quetes: las funciones del teatro fueron lucidísin>a4, y se com? 
pusieron loas y canciones alusivas á celebrarlo. Hiciéron^e* 
\e vatios objsequios que la malignidad ha hecho subir á mu^ 
chas sumas: solo sabemos que se le obsequió con el produc-- 
to de los rescates do las minas de Rayas y Valenciana, y 
que la Diputación de minería le regaló mil on^s de oro. \ 
consecuencia de este viage, Iturrigaray representó vivamente 
al ministerio la graii necesidad que había de activar las re* 
misiones, de abogue, reservando una octava parte de| que vi. 
niese, como de reten^ por si por una nueva guerra se impidie- 
se la remisión de este ingrediente, como se verificó. A la 
mina de Valenciana dijo que se le debían repartir cinco mil seis^ 
cientos quíntales; \é. tal grado de riqueza había llegado en-^ 
aquella época! (Carta nüm. 307, toro. 214). 

12. Los obsequios que el Virey recibió entonces, le ali-i 
viaron en parte y remediaron la necesidad en que estal^, y 
por la que el Rey le concedía una anticipación de treinta 
xxk'ú pesos de su sueldo. Este viage fué generalmente censu^ 
rado, y lo hí^o sin consultar la voluntad del Rey; por tal mo« 
tívo no se habla palnbra de él en la Gaceta, ni hay cons- 
tancia de que se hiciese ei^ la correspondencia con el mi- 
nisterio. 

13. El único pueblo que sacó provecho de él fué Celaya, 
pues concedió Ucencia para que se hiciesen corridas de to- 
ros, con cuyo producto se construyó el puente del río de la 
Laja, inmediato á dicha ciudad, y cuya falta causaba mu<v 
cho perjuicio á los pasageros. Este puente es mas que regu^ 
lar, obra de D. Francisco Tres-guerras; pero está mal situar 
do, y no teniendo los arcos bastante capacidad p§|ra ^ar tr^Q^ 



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205 
sito al caudal muy copioso de sus aguas, las hace retroceder 
6 inunda varios terrenos. 

14. La Universidad de México celebró la entrada de Itur- 
rigaray como Vice-Patrono con la función literaria que ha- 
bía sido de costumbre, aunque interrumpida. Desempeñóla en 
calidad de actuante el Lie. D. Miguel González de Las- 
tiri, presidiéndola el Dr. D, José Nicolás Larragoyti. La 
arenga del actuante puede servir muy bien de modelo al Ma- 
Ci^rrónico de Iriarte. El 21 de Agosto ' del mismo año se ce- 
iebró igual función en obsequio del nuevo Arzobispo, desem- 
peñándola dignamente D. Joaquín de Oteyza y Vertiz (1). A 
consecuencia de esto el Arzobispo fundó una cátedra de his- 
toria eclesiástica que se confirió á un familiar suyo (2): los 
favores á los Americanos por lo común se hacian á medias» 

15. En 9 de Diciembre de este año (1803), según carta 
BÚm. 46, tom, 222, se colocó la estatua ecuestre de bronce, 
easi con las misoias solemnidades que la provisional; pocas 
circunstancias fueron de notar en esta función sobre la ante- 
rior, exceptuando que el Arzobispo vistió doscientos niños po- 
bres, les socorrió con un peso á cada uno, sacándose estos de 
las escuelas de las parroquias de México: el Oidor Mier les 
dio un banquete, por la tarde los llevó al paseo en compa- 
ñta de su esposa Doña Ana Maria Iraeta (señora de noto* 
rias virtudes), y esta les regaló un tejo de oro del peso de 
quince nrarcos. £1 Canónigo D. José Mariano Beristain Con- 
vidó á un certamen literario, en el que se presentaron varias 

rsias é inscripciones en loor de Carlos IV. y del artífíce 
Manuel Tolsa: sus autores fueron premiados con cincuen- 
ta pesos cada uno, y se formó é imprimió esta colección de 
poesías, dignas de otro héroe» 

16. En el suplemento núm. 3 á la Gaceta de México de 
T de Enero de 1804 ne refiere por menor esta función, y el 
modo con que se condujo la estatua á la plaza mayor y se 
colocó en ella en el breve espacio de siete minutos á la al- 
tura de diez varas; yo presencié este acto, y me admiré de 
la facilidad conque se ejecutó esta operación, aunque mucha 
mayor me causó el modo sencillísimo conque d**spues fué 

[Ij En principios de Enero del presente año murió este sá» 
bio jáven á par que virtuoso, de Canónigo Magistral de Mé-^ 
meo: üárase su pérdida generalmente, y yo mé honro de pagar* 
le ahora un tributo de respeto á su suave memoria. 

[2] />. Pedro Fonte, electo después Arzobispo de México, dt 
fo ^pte hasta ahora no se han visto sus buenos frutos. 



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206 

polocada dicha estatua de la plaza á la^ Umvorsid^drflQD^? 
hoy existe, pues por modo de juguete la llevaros unos oiu^ 
chachos sin el aparato que (a vez papad^, debi(|o todo é^ la 
sabiduría del ingenioso francés que se encomendó de condu- 
cirla. El plano de la máquina de Tolsa se pidió ppr orden 
del Rey. (Carta ndfn. 7^, topi. 2^2). 

17. Catorce meses se gastarop en cortan el, numeroso ct|. 
mulo de tubofi qye sirvieron en la fundición de dicha estatua: , 
figuraba ei^ el momento de descubrirse! un árbol muy corpuLen- 
to arrancado de raiz, y trastornado fuer^ de la tierra por el 
impul^Qi de un fuerte y deshecho qrfc^iu Parecía irppoeible 
que el cincel pudiese reducir aquella ' enorme masa de metal 
á su debida forma; mas^ todo lo venció la constancia del ar- 
tífice que hizo las fu aciones de escultor, vaciador, fundidor, é 
inge^i^re. Todo esto excitó la admiración de Ws que pbser- 
varop este prodigio del a^te, y no fué menos la que excitó 
el qqe . cupiesen holgada ipen te <in el vientre del caballo vein. 
te y cinco hon^bres, que entrarpí^ por la puerta que de propósito 
se dejó en la parte superioi* del anca paca extraer el her-- 
fage y demás material de que se componía el alma^ La pro- 
porcioi^ que gjaarda la estatiza, es de uno á cinco. Dos ca- 
ballos mes^ipanos hirvieron de raode^ pai;a la construcción del 
de 1^ esitatua; para la provisional, uno die la raza del Mar-i 
gqé? del Xaral . en 8. Luis Potosí, y p^ura la <)e hroi^ce udo 
de Puebla. La raza mexicanft nad^ tiene ^ue, emhidíar á la 
de Ap^alucja de donde la trajerpq , I9S españoles, y quizas ha 
mejorado en .este clima; deiEf^arit^tpofi qi^e la cruz^^eii tps ga- 
nadero^ y c^adores con la df Chik, y entoncef serifi igual 
á I4 á^'abe. Por estaf circuns^^ijas y ser la estatua £ÍAndi* 
da de una pieza y de un lance, ^ u^ de los mas pr^io^ 
ses pappi^me^tos de las arte^ 

IB. Eu ee^á^ funciop s^ baJíó; ej &!mp(3p Bsi,von. 4q I{uinp 
bpl¿^ que babia veuido L viajar á esta América» ^ütpri^ado 
por ol gobierno español, 4e cuya orden,, sf^ \^ franqi^ron los 
firch^yos y cuanto necesitase p^ra iorroar la relación de su 
vi^ge que ha presentado á 1^ ¿ucopa. E^ su r^lficjion tu* 
vieron no poca pajrte alg^^9^ sabios ap^e^^c^jiios 4. qMÁOQ^ 
honra este sabio y modesto escritor como á Oteyxüj del Bia^ 
y oti?o^. ^1 fué el primerp qu^ teo ye^ al fi^da político 
I9 que era la América, cerrad^, hastlt ^ntpi^ce^ á la^ ol^<H^ 
yaciones dp los extrangeros, ca^i cpmo p^^^ie^a. ^(9^1^)9 el i«» 
perio de la Chiua,, iT^l fué I9 política esp^^l^ e» ^sl» par-, 
te por espaqo de cerca 4^ tr^s. siglos] 

19. Cua¿dp desi^barcó ei Vif^y Iturrigí^ray, t^j^ ei^ «I 



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20Í 
ééfúphñih ftf pto^stít de ihe£citm X^. Alejattdrcr Ai1x>leyá, 
para que propagase el fluido Vacuno; tatí úttl pensamiento no 
tuvo eítcio porque llega destirfuado; pero esta desgracia pron- 
to se reparó, pues el pus qtre vino en laS íVagatas ta Anfi- 
trite y la O, se recibió firesco, y prendió felizmente en varios 
niños de Teracniz; dé modo que cirando se presentó en aque- 
lia plaza D. Francisco Xavier de Balmis, Director db Ta ex., 
pedición de la vacuna, ya encontró á varios niños vacunados, 
resistiéndose muchos á recibir este preservativo, y solo se apli- 
eó 4 diez so!da(^ de la guarnición. 

20. En breve llegó el Director á Aféxico, trayendo en éú 
eompafíta veinte y dos niños pai^a implantarla db braZo á bfa. 
20. Iturrígaray generalizó con el mayor esmero la propagación 
del fluido, y dio ejemplo haciendo que se vacunase un hijo 
suyo pequeño, y que se estableciese por medio del Ayunta- 
miento y en una sala en cada hospital, según las prevenciones 
de la corte, y lo mismo en los demás nrovincias ^el viréi- 
nato, arreglándose á la instrucción qUe formó fealmis^ el cual 
en brífve se embarcó por Acapulco para Manila, llevando unos 
niños de la casa de! ffospicio de pobres. La tnitad' dé lá 
eitpedician se destinó á Cárta^na desde Ta Goayra, para que 
se internase en Sta. Fó de Nueva Granada, Éüenós-Aires, 
Perú, y Tierra-firme: un individuo marchó para Guatemala (T), 

21. En estos dias se celebró un auto de Inquisición, cohtur- 
rido de toda la nobleza, prelados y personas principales dé Méxi- 
co, en que se leyó la causa formada al Presbítero D. Juan An- 
tonio CHavarrieta, Cura de AxuchUfan en el obispado de Mi- 
choacatr, á quien se !e sorprendió entre sus Hbros una obra 
suya intitulada. El hom^e y él hrutOj con una estampa ó ca. 
itcatura de un Rey tirano. Kste eclesiástico habia venido 
de España recomendado at Inquisidor mas antiguo D. Ber- 
nardo de ftado y Qbcjero, y por sus respetos se íe había en- 
.€^rgadó de dicho curato, donde habla tenido un buen porte 
45XterÍor; y asi es que llevó un gran chasco cuando vio que 
faabia dispensando sü protección á uno dé de los mayoi'es ene- 
Iñigos de la ffe ortodoxa. Mundóé/ere á Españn; pero según 
«e asegura, por una contingfííí^iíi de mar Togró escaparse, y 
después apareció el año de Í81¿ en las cortes de Cádiz es- 
criM'endo varíoS foffetos Con el título de Rosa FÍor, Este su- 
ceso fli^ó de escándalo á México, dónde la impiedad no te. 

' nía tugar sino en ta) cual jovenete casquilucio, que en seere- 

[1] Cartas números 56, 215, 217, 227, ionu 221, d^ la cor. 
respondencia con los Ministerios, 

TOM. III. 27, 



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to procuraba hacer prosélito», y lucían au charlatanería entre 
las damiselas superficiales» jPoco después fué penitenciado con 
el mismo aparato que Olavarñeta, D. José Rojas, Catedráti« 
eo de matemáticas en el colegio de Guanaxuato, joven de ex- 
traordinario talento, y de una memoría tan feliz, que apren- 
dió literalmente las principales actuaciones de su cnusa, con 
solo haberlas oido leer; era un hombre de muy poco mundo. 
Entabló una correspondencia epistolar novelezca con una se. 
ñora de Guanaxuato sobre ma tenas de religión, en que ma. 
nifestaba ciertas opiniones atrevidas, y estos documentos sir. 
Tieron de cuerpo de delito. Esta muger y otra vieja que la 
echaba de filósofa y cuiticrítica lo denunciaron y perdieron. 
Fugóse después de concluida eu penitencia en el colegio de 
Pachuca para Norte América, donde murió, y alli se presen- 
taba en los templos como un modelo de piedad; tal es la 
misería humana y la inconsecuencia de los hombres. ¡Pure- 
cer piadoso en el pais de la incredulidad, é incrédulo en el 
de la piedad; rara extravagancia! 

22. Es mucho de notar que el Virey Iturrigaray en car- 
ta número 303 al Ministro Caballero, le acompaña la solici. 
tud que los inquisidores de México hacían al R^^y, para que 
se les aumentase el sueldo que entonces gozaban de tres mil 
ciento cuarenta pesos, y casa, dando entre varías razones la 
de que por los progresos del libertinage y la impiedad, se les 
había multiplicado el trabajo; y tanto, que entonces se halla- 
ban pendientes en aquel tribunal mü caus€U (1). Yo no me 
puedo persuadir á que todas estas causas fuesen de fé; una 
gran parte de ellas serían de estado, pues este tribunal era 
el brazo derecho del despotismo en aquella malhadada época. 

23. Esta era, sin embargo, una de las mas venturo- 
sas que había visto México. Hecha la paz con Inglaterra, 
el comercio se había reanimado, y príncípalmente la mine- 
ría. La acufiacion de moneda de la casa de México llegó 
en 1805, á la enorme suma de veinte y siete millones, cien- 
to sesenta y cinco mil ochocientos ochenta y siete pesos. El 
oro acuñado en el mismo año, excedió al anteríor en cua- 
trocientos mil setecientos ochenta y cuatro pesos, y este au- 
mento fué debido al rico placer de este metal hallado en So- 
ñora, llamado dt- S. Francisco, por h iberse descubierto en el 
día de este Santo. Entiendo que el grano de oro purísimo, 
propiedad del Virey Ilurrig:iray, que vi en poder del Marqués 
de R tyas, depositario de sus bienes cuando se le separó del 

[1] Tomo 226. 

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209 
vlreinato, era de aquel mineral; su peso no bajaba de quince 
marcos; su basa ó centro era de guija, que los mineros lla- 
man tnoyarj y su figura la de un mango (fruta de la india). 
En 17 de Junio de dicho año de 1805, aprobó el Virey ía 
contrata de conducción de ciento cincuenta mil quintales de 
azogue que habia celebrado el tribunal de Minería, de Vera- 
cruz á México. Este solo hecho manifiesta la abundancia ex- 
traordinaria que habia entonces de numerario. Mas este cua- 
dro de nuestra opulencia comenzó á desaparecer con desgra- 
cias que en breve siguieron, y que aun no han terminado. 

24. Repentinamente se supo en México en Marzo de 1805, 
que la nación inglesa habia declarado la guerra á la Espa- 
ña, apresando cuatro fragatas ricamente cargadas de la otra 
Améríca que navegaban para Cádiz, sin que hubiese precedi- 
do declaración de guerra, y se dirigian á dicho puerto con la 
plena seguridad de la paz. El Ministro Cevallos detalló estos 
procedimientos hostiles en su exposición, dirigida de orden del 
Rey á todos los consejos de España el 12 de Diciembre de 
1804 (1), y el manifiesto del Príncipe de la Paz, de 20 del 
mismo mes. Esta agresión á lo que parece, se fundó por la 
Inglaterra, en que los compromisos que la España habia con- 
traído con la Francia, no solo era el equivalente de tropas, 
navios y dineros que se estipularon en el tratado de 1796, si* 
no un «audal indefinido é inmenso que no permitía á la In- 
glaterra dejar de considerar á España como parte principal en 
la guerra que sostenía la Gran Bretaña con Bonaparte. Por 
igual principio y circunstancias de paz, esta nación tuvo por 
enemiga á la Dinamarca, y envió á los almirantes Gamhier y 
Cathcart con una fuerte expedición que se apoderó de la es- 
cuadra dinamarquesa de diez y ocho navios, para que no los 
tomasen loe: franceses, y quince fragatas, incendiando el arse- 
nal (2); hecho atrocísimo que indignó no solo á los dinamar- 
queses, sino al Emperador de Rusia, que se declaró Liego con- 
tra Inglaterra. A consecuencia del rompimiento con España, 
Iturrigaray recibió orden de la corte para poner esta Améri- 
ca en estado de defensa. 

25. Ed carta número 814, tomo 225 manifiesta al Minis- 
tro de la guerra la grande escasez que tenia de tropas vete- 

[1] Léase en la Gaceta de México núm. 30, tám, 12, 'de 9 
de Abrü de 1805. 

[2] Verificóse en 10 de Agosto de 1807. [Compendio de la 
historia escrita en inglés^ y traducida al casteUano por el mexi^ 
4^no D. Carlos Landa, tám* 2 ? pág. 161]. 



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2l« 

ranas y de oficiales generales, |iaet Oar¡]»ay y Davalo» tA-* 
DÍ«u ochenta años caia uno, y ya caducaban. Electívameo- 
te no existían mas tropas veteranas de infantería, ^e el ro« 
gi miento de ia Corona, el de Nueva España incompleto, cua* 
tro coénpañias del ajo de México, <|ue estaba en Veracruz con 
la guarnición veterana de aquella plaoa, ^ue llegaba á ocbo- 
eientos bombr^^s; pero confiando IturrigarHy en las milicias pro- 
vim'iales que casi en la nmyor part« se liabian formado en el 
acantonamiento qu«í diepiiso el Marqués de Brancifi^e, orde. 
nó que 8^ reuniesen «aunque en maydi* numero, y dictó las 
Blas activas pfov4deaGÍ«». Propuso ¿ k oérte reunir un can- 
tón de dichas milicias, y dar 4 los coerpoB la distribución si^ 
guíente: 

En México, el provincial de su título, el urbano del 
Comercie, y el escuadrón de caballería conocido con el non^ 
bre de Tocineme» Panaderos, y Curtidores. 

En Paebla, el bataUon urbano de aquel Comercio, 

En Pirróte, el provincial de infantena de Tlaxeak. 

En Xalapa, la Corona, Nueva España, provincial de 
infanteria de Puebla» idem de Toluca» y dmgones do Es*- 
pana. 

Bn Vefacruz, su batollon fijo, dos compañías de Paiv 
dos y Moi«no4), y los lanceros 

En el castUlo de Uláa, las tres ecmpañias del fijo ¥6^ 
Serano de México venidas de la Habana. 

fin Céidova, el provincial de Tres VíUaa. En Oriza, 
va* el de dragones de México^ En S* Andrés Chalobicomu^ 
la, d de cuballeria provincial de PueUa. 

Por segundo suyo nombré Iturrigaray al Brigadier D« 
Garcia Dávila, que al mismo tiempo era Gobernador tntenr* 
dente de la provincia de Veraema» y conocía por lo misrao 
sus localidades. 

26. Al tiempo de presentar el Vírey este plan al Minia, 
terio de la guerra y Príncipe de la Paz, (que filé aprobado 
en real ^rden de 20 de Ociubre de 1^5) 4^ ique no se se. 
parada del formado en la Junta de guerra del ano de 
1775, aprobado también por la corte, y en que se prevenia 
que luego que los enemigos saltasen en tierra, se vofosen con 
ornillos los baluartes y baterías de la plaza, para no iener 
«silo en ellas (I), 

27. tturrigaray dicté providencias tan ejecutivas para ea^ 
tablecer este cantón, qae en breves días vimos ^filrar en Mé- 

[IJ Carta núm, au, iém. l«5w 

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211 
3ioo «1 rei^aAettio ie lolikiiteHa éo Celajra^ el batallón de Gua- 
naxoate, el fegimotxtQ du VaUodolid, varíat coropadiaa saei-^ 
tas de lae únnedtacniooea de Mélico, cuyo mando compdranA 
«lgiiii9« juie;(^Qre$ ríeos, (y por lo ^le se les liaiDaba por mal 
jaombre ,e«|rtt£mes do Mach0r0bialla} los re^iniBiitoa de dra^ 
^ne» 4m (¿nerétaro, de Guenu&uate, 6 sea del Príttc^ie, y de 
tu Reina de B. Miguel el Gmode. £étus cuecpos «e creía que 
estabi*a en papeleía, pero los vUaod efeetivesi y muy disctpái* 
iiadoB. Dedicóse el Virey á su enaonattsa $n pemoaa, y éi6 
ü México un expectácolo de diversión deseonctcido, &niiaiidfe 
mn campamento en el Egído de la A^otdada, q«ie permaneció 
desde el dia 11 de Marzo de 1806, hasta el 17 del mismo; 
eompúsuse de los regiiuientos de dragones de Querétaro, de 
lGruaaaKu«ito, escuadren urbano de Músico, infanteria de Ce?- 
laya, y dos CitiYjpañias de hermosos granaderos del Comercio. 
Figuróse el símulucrp de nna liaAalia campal en la llunura de 
B. 4Jo9me, y esto eiLcitó en los nH^ioanos el espíritu mar<- 
cial de sus mayores, adormido por tres siglos; pero que hoy 
«e lia deeasroUado en la guerra civil de iedependeneia, guer- 
ra, que eomo ha dieho Montesq9Í«^u» Ííkí hecho guerreros á i»o 
pocos puebles piucitkes: apisendizüjfe oostoso, vive Dios! {tur. 
rigaray sin duda era el homt^re mas ,á propo^i/to p^ira exeiltar el 
e<»píritu guenierQ; reunía A nna actividad y e«ei;gia j(|ue apienaB 
tendría un joven de veinte y cinco ajlos, cierta popula ridnd que 
lo hacia amable el seUUijo, y de que eabia esar sobriaineiíAe 
para que no so Je fakase al respeto. Jamas había visto Méli- 
co estos e>)*eelácttloa militares, si al, frente de ellee un Vi., 
rey que teeorriese ^ae «filas, eruBc^ndo con la oelerídad del ra« 
yo 4 todo escape, fistoy cierto de que ai ep esa época hvihíe- 
een los ingleses osado invadirnos, b<^rian sido derrotados, y 
conocido ¿ pesar euyo la enorme di£areneia qiie había entre 
el Virey de Buenoe-Ayreii, Marqués de Subrepionte, que dejó 
ocupar la capital con nvl ingleses al mando del general Be- 
rest'ord, y el Virey de México que snpo iuiponerles á los fran* 
cebes en la guerra del Roeellen, /á la cabeza de los de la cor- 
rea ancha, como llamaban á los carahineros j'eftles que man* 
daba este gefe* 

28. Varias veces ba>ó á Veracrus, reconoció p^csonalmen* 
te sus oficinas, y aun lle^ á liacerse sospeetkoso ó algunos, 
pues mandó quitar una batería qme miraba á la parte de la 
marina, por ver si esto servia de aliciente á los ingleses pa* 
xa que intentasen atacar la plaza; tal eia el deseo ardiente 
que tenia de tener ocasión de llegar con ellos á las manos. 
Examinó asimismo varios puntos de la Costa y un cerrillo ín- 



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812 
mediato á Huatuflco, y en aquella époea se descabrieron va* 
rías antiguas fortificaciones militares de los indios mexicanos, 
como la de la Palmilla (que hé visto) situadas ventdjosamen% 
te, y también se descubrió un antiguo camino de Orizava á 
Xalapa que economizaba algunas leguas, y un puente singu. 
lar formado por la misma naturaleza sobre un barrancon pro. 
fundo. Iturrígaray cambió en paite su plan comunicado al 
Ministerio, en cuanto á la situación de las tropas de caballo^ 
ria, pues necesitó colocar algunas de las nuevamente llegadas 
en Acacingo, S. Juan de los Llanos, S» Agustin del Palmaiv 
Huamantla y otros puntos, para proporcionarles abundan tes 
forrages. 

29. Rn el suplemento á la Gaceta de Mélico del martes 
23 de Diciembre de 1806, se inserta un diario militar del 
ejército acampado en el llano del Encero, y por él se vé que 
el 25 de Noviembre de 1806 dalió de Xalapa para evolucio- 
nar y practicar toda clase d^ maniobras militares en aquel 
campo, retirándose de él para el cuartel general el dia 6 de 
Diciembre. Este fué uno de los expectácuios mas magníficos 
que se ha presentado á la vista de los americanos, y que jus. 
tamente los há sorprendido. Cuando Carlos XII. de Suécia 
era Príncipe, y vivia bajo la tutela de su madre que goberna- 
ba la nación por su minoridad, pasaba este Príncipe un dia 
revista á unos regimientos: nótesele cierta tristeza, y como le 
preguntase un cortesano por qué estaba tri.'-te, le respondió. • • 
Me entrístezco al ver que tan bravas gentes estén goberna- 
das por una muger. • • • ¡A cuantos hombres pensadores de los 
que presenciaron este espectáculo, les ocurriría decir* • • • ¡Lás- 
tima que estos valientes soldados estén sacados de sus hoga- 
res por conservar una colonia que podría convertirse en un 
pais libre, y recobrar su perdida soberanía! ••• • ¡Lástima que 
sus tesoros, y la sangre y sudor de estos pueblos se estén con* 
sumiendo para engrandecer á un valido destituido de todo 
mérito y hecho el objeto del capricho y amoríos ciegos de 
una Reina vieja, coqueta y capríchosa! ¡Lástima que las 
partes mas hermosas y fecundas de nuestro continente, con 
los habitantes que las pueblan, se estén enagenando y ven- 
diendo como manadas de bestias y muebles de traspaso! ¡Las. 
tima, en fin, que los bienes de la Iglesia y propiedades sagra- 
das, sobre quien no puede tener dominio un Monarca, se es. 
ten malvaratando para sostener el lujo de una corte desmo- 
ralizada, ó para contríbuir como un feudo vergonzoso á au- 
mentar la fortuna y .poderío del Emperador de la Francia, de 
quien no percibe la América beneficio alguno!. ••• Sí, estas y 



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2Id 
otras reflexiones seguramente hacían los mexicanos pensado- 
res que presenciaban aquel expectáculo, que les daba idea así 
de la injusticia con que se les tiranizaba, como del fácil me- 
dio que se les presentaba para recobrar su dignidad y su im- 
perio. • • • Allí se les descubrió el gran secreto de sus fuerzas, 
oculto arteramente por espacio de tres siglos. A la verdad, 
¿qu^ provecho sacaban los mexicanos de la lid que sostenía 
E^Pña con Inglaterra? de que por erigir un trono en Toz. 
cana para la hija de María Luina, se comprase esta dignidad 
con la enagenacion de la Luisiana? de que por llenar los com- 
premisos de Godoy con la Francia, ó para hacerse Rey de los 
Algarbes, se malvaratasen los bienes eclesiásticos, 6 mejor di. 
cbu se les robasen, privándolos con esta enorme masa de cau* 
dal del üqíco banco de avio que daba impulso á su agricul- 
tura, industria y comerbio? Permítaseme esta digresión que 
fluye con la tinta de mi pluma, cuando refiero como historia^ 
dor uno de los sucesos mas interesantes de aquella época, y 
déjeseme preguntar, ¿cómo es que la Audiencia de México y 
demás autoridades osaron poco después sujetar á este gran 
pueblo, en quien veían tantos recursos para substraerse de su 
dominación, recobrar bU señorío y humillar á sus opresores? 
ó ceguedad inexplicable!. • •• ¡Qué cierto es que cuando Dios 
quiere perder á los hombres, primero los enloquece! 

30. Iturrigaray en esta vez mostró su pericia militar, y se 
hizo el objeto que arrebató la atención, no solo del ejército, 
sino de innumerable concurrencia venida de largas distancias 
para ver este simulacro de la guerra: entre los expectado- 
res se hallaba el Sr. D. Manuel González del Campillo, Obis. 
po de. la Puebla. Marchaban con precipitación dos escuadro- 
nes de España que mandaba el Virey en persona, de cuya 
vanguardia cayó un soldado, y sin embargo de ir al escape, 
fué tanta la viveza de este gefe en haeer contener al todo de 
la tropa, que á esta diligencia debió la vida el dragón caido» 
que no fué ofendido del resto de lá caballería; siendo mas lau- 
dable que por librar la vida de un solo hombre hubiese ex- 
puesto la suya, viéndose á riesgo de ser arrollado por la pre- 
cipitación con que corrían los caballos. Este hecho, la afa- 
bilidad con que trataba á los soldados y oficiales, franquean- 
do á estos su moKa como á unos camarades y amigos, causa, 
ron tanta impresión en el ánimo del Capitán D. Ignacia 
Allende, que cuando recordaba la memoria de su General, ma- 
nab.in lágrimas sus ojos, y se enfurecía recordando la memo- 
ria de que un gefe tan apreciable hubiese sido sorprendido en 
8u cama, y ultrajado por una chusma de picaros que obaron 



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^14 

vilipendiarlo hasta un puato üideeíblo; «sto prineifialiDeiite le 
movió á ponerse á ki cabeza de la revokicioDy y dar el |hí« 
Hier grito de libertad é independencia en el pueblo de Dbku 
res. Ofensas de esta oaturaíezay no era* posible que qnedasen 
sin castigo. 

31. No será inoportuno tefetir una de latf prtnoipaks cao^ 
sas porque el Vi rey Iturrigafay, puso tanto esmero en ^^i* 
plinar naestro ejército^ porque sus enemigos tal vez lo Bl-" 
buirían ¿ principios de infidelidad^ Temía este gefe, y con 
razón, q«e los ingleses bíciesen una invasión sobre eAe rein^ 
eomo la que acababan de ejeentar en Buenos-Aires. Preseft. 
tese alii o) general Beresfoni con mas de mil hombres en úU 
timos de Junio de 1306, y por la impericia del Virey Mar^ 
quós de Shobremonte, puede decirse que la ocupó sin resbteU'^ 
eia ínrmaK En 12 die Agosto del mismo año se armó una 
expedición en Mont^-video, al mando del Capitán D. dantia» 
go Liniers^ manno y de nación íhinces al servicio de Bs. 
paña, y este reconquistó la ciu^d de Buenoe-Aire^i batiendo 
brtosMimente ¿ los ingleses, y haciendo f n8Í>iioia la guarnición 
con su Generul, Alentados con ^K primera noticia d^l triun* 
Cb los ingleses: en Londree, engrosaron bus fuerzas presentan* 
do «n ejéneito de línea sobre aquella plaza en principios d» 
Julio del aile siguiente en néoi^o de doce mil hombres, do lee 
fae perecieíoB como nna tercera parte en el asaque deses- 
perado que se dio en las calles y plazas de la otodad^ te^ 
niendo que capitular el General Wüéloek. En esta vez las 
mtígeees mostraron el mi.-ono vakor y generosidad que les hoas« 
breé» A eatos triunfos, y como he dicbo, á la conciencia de 
sus propias fuersas, deineeon les de Beenofe-Aiies su indepen* 
dencia (Is Bspana: por serle ñel á esta nación movió el mis* 
ijílot Lteiers ít»ilado , oividéndose sus servicios; porque cumo bit 
(ksho nú céh^bre esctitíeri la reoohicion es come SkUmhu^rqU$ 
St €omé. á sus propies hijas, 

d2# En estos dius se trabajaba con el mayor ardor en ln 
eonstpuccioa del amplio y hermoso camino de V^racruz é 
México, y se concluyó el puente llamado M Reyt di^e que 
era obra, de £). M anutíl Tolsa^ pero en realfdi$d k^ es <tel Ge<f 
neral D* José Rincón, asi como lo fué el muelle de Veva^ 
croa que hoy está destruido^ y solo él es oa^ae de reponer^ 
\o^ pojrque á suft eonocimieotos arquiteotónieoe reúne Mi' («c« 
tiviiiad inoomparoide para practicar por sí mismo eeta^ dtfr^ 
tilles operaeioaes, lanzándotn al mar como pudieran fes infs^ 
mo3 alkiniles. Oemplázofime en dairle ei^te teariíaonio de ver¥ 
dad y aprepio» de que lo oreo digno por sU hoac^dK?,' S&bldifi 



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ría en su profealoB de ingeniero» y demás prejadas (]pie lo di8«> 
tingi^en. Este puente sirvió noucbo para ol tránsito de las 
tropas» y facilitó el comeircio; después ha sido teatro de saa- 
grienlos ataques. 

33. Igual actividad mostró Iturrigaray en los^ reparos de 
la famosa obra del desagüe de México, no fiándose ev la Su* 
perintetidencia que de ella tenia el Oidor D. Cosme de Mier;' 
frecuentemente la visitaba» activaba los irabdjos, y á la vez 
tomaba la azada para dar ejemplo, exponiendo su vida como 
otra vez diré: México debe el haberse visto Hbre de inunda* 
ciones' á este Yirey en el áílo de 1805, en que llegó á te^. 
merse, tanto, que no pocas familias se retiraron de esta capí, 
tal temiendo la inundación que al fin se verificó en el aHo 
de 1819, y que puso en el mayor conflicto al Yirey Apoda, 
ca, pues esta obra se habia abandonado por causa de la re* 
volttcion del año de 1810* 

34. En 1805, el Alcalde del crimen D. Jacobo de Yilla 
Urrutia, venido de Guatemala donde habia sido Oidor de aqpo 
lia Audiencia, y fundador de una sociedad económica (la pñ* 
mera que se estableció en esta América), solicitó por mi ma,* 
no que se estaUeciese un Diario que oomprendiese afciculos dO; 
literatura, artes y economía, á semejanza del de Madrid; Itur*. 
rigaray se prestó á eUo^ oidos los fiscales, constituyéndome^ 
yo Editor áe este pefiódico, y Yilla IJrrutia Diretctov; per», 
sujetándolo can embargo á previa cesura. Comenzóse á pu* 
bkcar en principios de OctuWe de dicho ano, con tanta acep*- 
tacion, que en Enera del siguiente se' contaban 507 sube-* 
critores. Muy pronto eomenzié á sufrir contradicciones y ma« 
los ratos: Yilla Urrutia se propuso adoptar una nueva orto^ 
grafia que trastornaba; la de la academia de la lengua caste^ 
Uaná, é inducía la mismH novedad chDcaifte que YoUaire cuan* 
do intentó que- U lengua fi'antesa se escribíeise como se 
hablaba. Iturrigaray. se opuso á elUn y después de muy 
duras reco«veBct<HDies, Yilla Urrutia d0sisti4 d^ la, empresa, y 
él no sufrió ningunas, porque se le eonsideraba por el empleo 
^e tenia» A la raistna^^ sazQn qoe se publicaba el Diario^ el 
ectitov de la Gaceta celebró un convenio con Juan López Can^ 
celada, español irrequieto, atrevido y cbarlatáOf q^e había in« 
soltado al Yirey en ao escrito etf que defendía al vecinda. 
im > de Süáo, haciendo de su apodenuio y . leguleyo, Iturriga— 
ray que no lo conocía en lo personal» me confundió con él 
y me tomó e^iemistad» ha^ que deseng«;Hadoi me <Kó. una sa^ 
tisfiocion conSo de caballefo á cabaUero». Cancelaid^ por «a, 
parte nos molestaba procurando impedirnos que pubUcásanos^no- 

TOM. in. 28, 



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2ie 

ticiaa de Europa, á pretexto de tener privilegio ta Gaceta; por 
esto, porque Iturrigíiray temió que sé le desaprobase en la 
corte ía iicenei:i dada para el Diario, y mas que todo por lo 
que le insuflaba su Secretario D. José Maria Ximenez, hoin. 
bro astuto j taimado, rnand6 suspender el Diario el dia últi. 
mo de Diciembre de 1805; mas pulsados ios resortes que en- 
tonces se tocaban, permitió la continuación del periódico; 
pfTO con tales trabas, que el mismo Virey se constituyó su 
Reoisor» No es explicable el perjuicio que con esto nos cau. 
8Ó; unas veces lo revisaba muy tsrrde por sus muchas ocu- 
paciones; otris reprobaba lo impreso, y era necesario hasta dos 
plantas velando los compositores de la imprenta; tantos afa- 
nes y disgustos probamos por abrir el ^^aminó de la ilus- 
tración que hasta entonces habia estado cerrado á los mexica. 
nos* No dejó el Amobispo por su parte de darnos algunos 
sinsabores, reclamando por algunas poesías que sonaban mal á 
0US oidos, nimiamente castos: este Prelado habria querido que 
solo insertásemos himnos ó villancicos de Noche buena; por 
tanto, prohibió á las monjas la lectura del periódico. No obs- 
tante esto, marchamos con paso firme; y á merced de nuestros 
esñierzos, hicimos ver que esta colonia á pesar de las trabas 
inquisitoriales y del gobierno» tenia en su seno poetas, orado- 
res, políticos, historiadores, y hombres versados en todo gene- 
ro de ciencias, formados por si mismos, y que estaban al ni- 
vel del siglo, y abrimos la escena para que apareciesen en 
ella los Tagleg, Namrretes, Lacunzas^ Barquei*a$, Barazábales, 
y otrbs ingenios que habrian merecido aceptación y respeto 
en la culta Europa. Tal es la historia <lel Diario de Méxi- 
co,' que hoy se lee y admira por atgunas de sus proc^cciones, 
y mas qae todo por el verdadero zelo patriótico que excita- 
ba á sus autores. Si hubiera habido alguna libertad para 
escribir, se habrian presentado produceioues muy exquisitas; 
pero carecia/nos de ella de todo punto, iKinta prohibir el go- 
bierno que continuasen los buzones que habíamos paesto en los 
estanquillos dé cigarros, para que por ellos se pudiesen remi- 
tir los artículos que no quisiesen subscribir por modestia sus 
autores, y que por no darse á cottocer no se presentasen en la 
oficina de ía redacción. 

85. Este era México después de cerca de tres siglos de 
(Conquistado^ y aun era mas qne su Metrópoli, como pned^ co> 
líócerse "cotejando nuestro Diarlo con el de Madrid, y elimi- 
nando la» leyes insertas en la novísima recopilación de Oasti-^ 
lia, que prohibieron que se insertasen poesías en el de la corte. 

96. Los preparativos que hacia iturrigaray con tanto es- 



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217 
mero y tesón en la co«ta de Veracniz, np tolo tenían . pot 
objeto defender las provincias del vireioato de México de lan 
iovasiones de los iogleros (1), sino también de las de los 
americanos del Norte. Esta nación, si puede dársele tal nombr^ 
á un ei\jambre espesísimo de aventureros, emigrados de la £u^ 
ropa por la miseria ó por sus crímenes, presenta la anoma* 
lia nms extraña y ridicula en la historia. Ella proclamó li^ 
libertad de los pueblos: desarrolló las teorías del pacto social 
de Rousseau que fueron seguidas por la Francia, y costaron 
torrentes de sangre: hizo creer á los incautos que el territoi 
rio que ocupaba era el asilo sugrado de la libertad de los 
oprimidos que quisieran buscar refugio en él: que su gobierno 
era democrático en toda la extensión de la p9labi:a, y qua 
ajustándose á los principios de fe política que dizque profesaba, 
ni aun soñaría en haqer conquistas ni usurpaciones; m^ presto 
se quitó la máscara hipócrita con que osó presentarse á 1§ 
taz de la Europa* « .njigmenta vana. . • •/ omnia nihü! Esta hi( 
visto con sentiiniento que en esie pueblo se haya domiciliada 
la esclavitud mas cruel: que los negros principalmente son 
tratados como bestias: que con su. sudpr riegan sus campoSf 
y con sus afanes son mantenidos sus. orgullosos an(KV3; que sutf 
plazas de comercio son mercados de hombrefi y mugeres infe* 
liees^ colocados en galeras inmpndas, donde se venden di^nu^ 
dos como .caballos, y se les reconoce por los compradores baa^ 
ta las partes mas secretas y vergonzosas que ha ocultado la 
naturaleza. Si la madre negn^ se queja de que se le a^rran^ 
que. el hijo pequeño con quien -se recrea en sus brazos, y par* 
te las amarguras efe su vida, su tirano amo no solo, se lo 
quita para venderlo, sino que en vez de . enjugar sus lágrimas 
le dá de golpes, y si por ellos la deja muerta en el puesto* 
nadie reclama la injuria. Loe azotes que se dan á los negros 
por la mas pequeña falta« se pairan con dinero á proporción 
de la mayor dureza conque se infligen á aquellos desgraciados. 
El orgullo y petulancia de estos bárbaros dueños se propasa al 
punto de no permitir que en la mesi^ sagrada en que comulgan 
ios blancos, lo, bagan los negros; como si el pan de los áQ. 
geles no fuese el cuerpo mismo de ^ucl humanísimo Reden- 
tor que se inmoló por todo el género humano indistiutamen. 

[1] El Marqués de Casa Irujo, que estaba de Enviado de 
Espma «it FUadeyiay le dio amso de yue la expedición sobre 
México constaba de veinte .mü hombres de desembarco. Esto^ 
po se creyó difícil^ pues á Buenos-' Aires llevó el General Wiw 
telockj doce mu hombres* 



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218 
fe; que tomó la fbnna de siervey, y qae tiene so mayor c^m. 
p^acencia en habitar en el pecho de los humildes, morando 
alK con ^isto, cuando en los alcázares de los reyes solo ha* 
bita en fuerza de su inmensidad. El orgullo de lo« antiguos ro- 
manos y godos para con^sus eschivos desaparece como sombra 
delante del que los grandes proptetitrios de los estados del Sur 
inuestran respecto de sus esclavos. Cuando la magnánima Ingln- 
terra, animada de sentimientos cristianos, se ha empeñado en dar 
por el pie á la esclavitud, este pueblo (que se llama liberal) 
•e ha constituido protector de ella: á la sombra de sus leyes, el 
rico se nutre con las lágrimas de sua abyectos esclavos.... Otro 
tanto puedp decirse con respecto á sus ' miras ambiciosas, pa*- 
liadas con una política insidiofia, bastarda, ruin y desconocida; 
conducta tan hipócrita en esta parte, es como la de los fa- 
riseps en la observancia de las leyes judaicas: sus obras dis- 
taban tanto de sus palabras, cuanto el cielo de la tierra; por 
lo qpie Jesucristo dijo de aquella raza de víboras:. ••• Este 
pueMb me honra mucho con la boca; pero su corazón dista 
mucho de roí. Filantropía,. • ••' humanidad,. . • • respeto á la 

propiedad sagrada;, odio a P despotismo y á los tiranos, 

miena fé en el comercio y ón los tratados; hé aquí la falsa mo« 
neda conque Kan comprado el candor de los incautos; pero 
los mismos mexicanos que en otra época los creyeron, han re-» 
£[resado á su patria diciéndonos avergonzados:.... „<>reed, herma, 
iod, todo lo contrario de lo que se os dice,. ... lo vimos, y 
nos confesaiqos engañados.^* Voy & presentar pruebas de es^ 
ti^s verdades, con Ib que la historia de Iturrigaray nos mi"* 
nístra. * ' i . : . 

87. El Marqués de C?asa, Irujo publicó una Nota ciréülar 
á todois los ministros extranigeros autorizados cerca de los Es. 
stados-Unidos el 23 de Enero de 1806, quejándose de que el 
Pi'osidente de dichoa Estados no le hubiese contestado por 
espacio de mas de cuarenta diaá á la c(ut& le pasó sobre el 
mensage que dicho Presidente babiá remitiíft) al Congreso gene- 
ral de la Union» por lo íi^spéctivo á |o que en él se ofendía 
al Eéy de España. Propóoese gjosar algunas de sos cláusu- 
las en que vindica el honor de so Soberano. El resultado 
de estas contestaciones fué, que el gobiefno de Washington 
comenzó ái destacar algunas, tcopas para invadir las, pose3.io. 
¿es españolas, 

38^ Queríase cohonestar este procedimiento por la exac- 
cíop de derechos q\^e se exigían por España al comercio en 
el rio de la Movíla, sobre los limites de la I^iisiana, río MI 
sisipi y otrQs puntos. 



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89. InsCimiilo ttiírrigaYay dé todos ésto» hechos por el En« 
viado de España, dictó todas las providencias qae creyó ne* 
cosarias para impedir cualquiera invasión, dando cuenta de 
ellas al Príncipe de la Paz como Generalísimo dé Espafia. Ei 
Gobernador de Tejas pasó ^1 rio Sabinas con cerca de qui* 
nientos hombres de tropas, hasta cercfa de' Ñachi tbcbes; pero 
enviado á parltuientar con él el Mayor Porter para pregiin« 
tarle cual era su intención, su respuesta ñié, que trataba de 
ocupar la prinera posición que las tropas espaflolas habian teni^ 
do, y de no obrar ofensivamente (1). La fuerza anglo-amerieana 
la mandaba el General Wiikinson, á quien reconocida la in« 
dependencia -eóuoeimos en México^ donde murió. 

40. Éi Convenio que celebró con el Comaüdante de Tejas, 
lo desaprobó su gobierno (2). A Iturrigaray le participó dicho 
convenio con un Edecán suyo (9). 

41. Esta energía, y la bravata que iturrigaray les echó eii 
nna Gaceta, poniendo de su propia mano, que se batirían y 
8» machacari&n lo9 camoSf bastó por entonces á contener una 
irrupción que después se ha veríñcado en los dias en que es* 
to se escribe, p(»r el General G<aynes, ¿ consecuencia de la 
acción de S. Jacinto, en que quedó prisionero el General 
Santa-Anna, El gobierno de los Estado»-ünido8 se ha manÍA 
(estado do uñ mo& explícito y escandaloso, protector de los re* 
beldes téjanos, y que su intención indicada de tiempos muy atrás^ 
es agregar la alia California y provincia de Tejas á la confbdenu 
cion.' Él ha querido aprovechfarse de esta ocasión qoe le |iaitooé 
íkvorable, y quizá ad será loque cree,, pues citando fbera tanta 
nuestra debilidad que no pudiésemos conservar aquellos depar» 
tamentos, se presen tariá en la palestra un tercer opo^Uotf co* 
mo interesado en impedir este acrecentamiento de poder que 
arruinaría su comercio» En suma-, di eic-Vice-presidente Oo«> 
Tonel Bür, trató de separar de los Estados-Unidos las pro- 
vincias del Oesle, tornar la de la Luisiana, y hacer una in* 
vav^ion en el* seno mexicano (4). 

42. En esto» dios Damuba igualmente la atención de Itnr. 
rígaray, la expedición proyectada por D. Francisco Mtrandi^ 
para hacer kidependtenfe á Caracas. La efnpresa se le de8*> 

fl] G€Uíekí dé MMto núnt. 104, tónt. 19¿ * 
f2] Carta núm, 1346, tótá. 384. 

ES] Carta 13T7, i&m. 2;í4. 
4] Tal ee ti informe que ñtirr iga ^ a y dio á Oóéítfy en cérH. 
tm 1175, tóm. 284, que sedésghsóy está, inserto en la Cúrréé^ 
penieneéa éeH Gencfaliaimo* i 



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22» 

gra)ci6i «unquei ^^tegida seeretumeiite por ta Inglaterra; pero 
pu«o.. sobre ^i quieo vive y.^erta. á toda la América, pues 
ninguno, de sut hijos podia oir con . desplacer la voz de líber, 
tad, .por la que todos 8uspinii>aD. Dos ai&os antes» Caracas 
s0 hallaba agitada interiorm^n^» habiendo comenzado sms tur* 
bulenoias en el sienq d(e la misma r^al Audiencia. Para ter- 
QMffarlas, el Rey autorizó, á Iturrigaray para que nombrase un 
Oidpr Visitador de la de México, y asi e^ que mandó' á D« 
Jóaquio Mosquera, el cual dentro de poco tieootpp formó mu- 
chos proceso» contra los que le pareció sospeQhpsos de in- 
surrección; uno de ellos fué el famoso Generd Sfinum Bolwar. 
Era Mosquera obstáculo á los caraqueños para sublevar- 
so, y para alejarlo de aquel suelo, le nombraron Vocal de 
la Junta central. En Alu'il de 1810 estalló la, revolución que 
tan costosa les ha sido, y que solo pudo terminarla el ilus- 
tre procesado Simón BUivar. 

43. £n principios de 1606, se tuvieron noticias positivas 
en México de las derrotas de las escuadras reunidas en las 
aguas de Cádiz; y aunque este suceso se procuró cuando no 
ocultar, á lo menos disminuir, el tiempo que todo lo anazca, y 
descubre hasta las mas pequeñas circunstfindas de los hechos 
cAubrollados, nos manifestó qoa habiendo desaparecido del puer- 
to, de Tolón una escuadra francesa mandada por el Almiran. 
te Villeneuve, se reunió con la española surta en la Ik.* 
hía de Cádiz, y desde allí se dirigía á las Indias occtdenta* 
les; pero habiendo salido Nelson en persecución saya, tuvo 
que retroceder á toda prisa, y arribó al pjuerto de Cádiz con 
pérdida de dos , navios de linca que los destrozó el CoukmIo- 
ro Calder en una acción emprendida con fuerzas muy in£>- 
riores. Nelson volvió inmediatamente á los mares de Euro- 
pa, y bloqueó á Cádiz con veinte y siete navios de línea. 
JLeús escuadras oonvinadas tenían treinta . y tres de igual cla- 
a^j sus gefes confiados en la superioridad del número, y en 
la calidad de los buques, determinaron salir á batir al ene- 
migo, ó en su defecto romper el bloqueo. Esto era lo que 
precisamente deseaba Nelson. provocar y atraer . la escuadra 
fuera de la bahía, y así «s que la atacó á tocapenoles sobre 
el cabo Trafalgar: al fin de tres horas de un terrible com- 
bate, Nelson ganó la acción, aunque con pérdida de su vida, 
pues fué muerto de un pistoletazo que le atravesó el pecho 
en el momento feliz de ir á recoger la palma del triunfo» aunque 
<6oá d«3cala^}xro de no pocos de sus buquos; mas el Almirante Co- 
Uingwopd qompletó la derrota, destruyendo los buques que no 
pudieron llevarse por un temporal. que se levantó. Los res- 



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22L 
tos de la eseüadra batida ée refugiaron eñ la bahía de Cá- 
diz, y cuatro oavios franceaes que huyeron con el objeto de 
ganar alguno de loe puertee de Francia, fueron alcanzadoe y 
tomados por Ricardo Sírachatii <pie' mandalHi otro igual aüme* 
ro de navios. Los españoles se portaron con bizarría en es* 
ta acción, aunque para ellos desgraciada, pues salió herido su 
Vice-A I mirante D. Fedenoo Gravina. Contribuyó no poco pa* 
ra su desgracia una densísima niebla que sobrevino en el ac. 
to del combate; pero tan espesa, que no se veian los buifues, y 
el ' fuego enemigo era el que los dirigía para acestar las pun- 
terías: esta fatal circunstancia hizo que se envolviesen loe 
navios de una y otra parte, y todo contribuyó para que 
la carnicería de ambas fuese mas espantosa* Coneluyó con 
esta acción la marina española que tantos gastos habia cau- 
sado el conservar parte de la que había quedado del Go- 
bierno de V Carlos III. Examinada esta catástrofe á buena luz» 
podemos creer que libertó á esta América de muchas desgra* 
cías que habría sufrido, si la escuadra francesa se hubiese ha* 
liado en nuestros mares, cuando abdicado el trono por Fqw^ 
Bando VII« en 1808, Napoleón hubiese pretendido hacer va- 
ler entre nosotros con las armas los derechos que creía ha-^ 
berle transmitido las renuncias de los reyes en Bayona sobre 
el imperio de México. 

44. Los españoles, que residían en esta capital, mostraron 
gran sentimiento por esta pérdida; excitóselea á que. contnr 
huyesen con algún socorro para las viudas y hu^fanos que 
quedaron < por causa de esta acciont~ por medio de la Gaceta, 
y á cuyo donativo dio tropnlso Iturrígaray; relüniároase trein* 
Ja y un mil doscientos un peso, que condujo á España con 
este preciso objeto el navio 3. Justo en 1809 (1). 
. 45. En Agosto de 1805, publicó Iturrígaray un bando en que 
arregló los obrages de paños y bayetas de Querétaro. ■. Había un 
ttedéo numero de ellos que surtían de paños á toda la tierra 
dentto y al ejévcito, así como Puebla de ropas que llaman do 
lit tierra, ó sea tegidos de hilado tosco de algoÑdon. Muchos oa^ 
pitalistas ricos daban impulso á aquella negociación, y por lo 
mismo trató de remediar los perjuicios que sufría en loe obra # 
ges la humanidad; era empresa muy arrteegadaí acometióla 
con buen éxito el Corregidor de letras Lic^ IX Miguel Do-* 
minguez, aunque por tal causa tuvo muchos sinsabores; mas 
halló apoyo en Iturrígaray» y si los mal«gi no so remedíaroQ 
de todo punto, algo se. eonsiguió* 

[1] Correspondencia de GarHap, núm. 8, tám. 2^9% 

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3fi3 

49. Eo ftqueUoa obngas ét tralabá cota bHucIm durela 4 
los o|>eranoi} el qiM por euríosicUMi los viailaliay snfria mucho 
on Mi ánámo^ fruct la veía .sino una imégMi del infierno: faoni* 
bre« deaiiiKk>9» af lioádoo al tsabaj<^ aobreTÍgüado« por sin amn* 
ckiDOSt y privados <ie su libertad. Un auserable que naceeita* 
ba alguna cantidad . de diaero pasa salir de una^ urgencia y 
satisíacer las necesidades ejecutivas de su familia» se empeña* 
ba en ctenio ó trescientos pesos^ ofreciendo desquitarlos con 
su trabajo: como le argia la nsísestdad da comer, aumentaba 
tal vez lii deuda» y se constituía perpetuamente esclavo. Por 
varias providencias de los vireyes y de la real Audiencia» se 
Imbia pretendido en otros tiemftos refrenar esta conducta de 
amos tan desapiadados; pero ellos bacian ilusorias so» providen*< 
oias^ porque el dinero todo lo allana» y can él se violan impune»- 
mente las leyes» Esta conchicta del Virey le hará honor en to« 
dos tiempos; mas no la que observó con el citado Corregidor de 
Querétare D. Miguel Domínguez»- suspendiéndolo de su em- 
pleo sin causa al^tma legítiomu Tomemos este suceso desde 
0ti origen. 

47. Por peal chalado 26 de Diciembre de 1804» se man* 
dó por efr Rey que se enegenasen los bseoes de obras pías, j 
oottsoltdasen sua capitales» reoenociéndolos el erario. Creyó* 
se por la corte encontrar en esta providencia un gran lecur» 
so para cubrir las atenciones y compromisos hechos coa la 
FWocia» que oonstituyeron 4 esta nación feodataria de la 
ftaacesa. Para qi» ana providencia do esta calaña tañe- 
ra su cumplimiento» se interesó á los vireyes en un tanto 
por ciento de lo que se recaudase; esto era presentarles á sa 
•odicia el mas poderoso aliciente y estknnlo de obritr. Por tan* 
to» las providencias tenian el carácter de odiosidad qne era con* 
simiente coando se reunia el dé ejecutor óon el de interesado. 
La nación conoció todo el mal grande qae tenia sobre sí; ¿mas 
eóm^ podria evitarlo? no por bi súplica» porque esta no a» 
03^0 onando hay interés mn cerrar los oidos; no por un al2»« 
miento ó derec^ de tnsurrscctsfi» porque el cjecator tenia 4 
sus óidenes treinta mil soldados* • • • Sin embargo varios cuer- 
pos reptnsentaron los males que se iban 4 seguir inmediatas 
memfe» y que la nación iba 4 quedar reducida 4 la miseria. 
Hallábase en esta sazón cur4ndose por enfermo en México el 
Lie* Domingnez» y el tribunal de Minería le ocupó en que 
ibrmaoe el pedimento ds suspensión de aquella herbara medi^ 
da que iba á hacer que desapareciese la riqueza pública» y qoe 
sufriese un enorme quebranto la negociación de minase Do- 
mínguez, lo hifio 40 UA4 miinora compietai y cfsto incomodé 



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?2a 

infinito á Itiarríg%ray> pues que ti momento lo 909pc|idíó\del 
oorregin^eoto de Quejé^aro. L^ inJMst^cia de eete prpcediT: 
miento ae conocerá epteudiendo» que á pesar de que en Ma- 
drid era ma^ ávida U codicifi del dinero que en MéxicG^ puef 
em mayor la necesidnd, el Rey m^ndó restituir el correci- 
miento á Domínguez en 11 de ^étÁ^mbre de 1807. Ipil Vi. 
rey procuró disculparse al tiempo de dar cumplimiento á dir 
clm órdeoy diciendo: ^tOue lo i^abia hecho, porque po^ni^gue;^ 
habia formado su representación con unos colores, cuya vive* 
za había do Uaniar oece^anameote la atención del páblico en 
)ia tiempo en que por todas partef se preparaban o^táculos 
para el. éxito de la consolidacioi^.^.* y pareci^ndome (son su^ 
palabras) que un individuo ^e este medo de pensar debia aer 
nocivo i Ja cabeza de un pueblp como el de Querétaro, don- 
de babia que recoger muchos capitales pií^dosos, <;letenniné^ 
que aun sano ya, y en estado de reasun^ir el co^regímient9. 
continuase desempeñándolo Villaseñor (^l^alde de Qji^eré^aroj 
en virtud de mi primera providencia económica (I)*'* 

4$. No solo fué el Corregidor Oocpií^^ez ¡el que demos- 
tró con viveza que la consobd^cien desti;uía la Mueya Espii- 
ña en todos los giros dp comercio y eatableojLmíeotoc^ Jiicié. 
roolo también» y al mismo tie^tipo p. jVIanuel Aha^d Queip^^ 
Obispo electo después de Michóacan, y otrofi abQf;$Ldps; pi^Tí^ 
España seguía su hado fatal de per4icion: su .mini^t^rjp 9.brai> 
ba como un tramppso que decidido á jxp pagpír lo que ^p 1^ 
presta, no se para en pe^lir cuanto pued^ para P^H^ ^Q sus 
ahogos. .La ruina del reino está y^ jcctn^umpd^» gi;a<<üa8 ! á eS|> 
ta noadida que fué su primer alaben; sin embargo^ , no faltan 
hoy íálsos . políticos y ecopomi^stas pedantes que prpcuráp^i^ 
seminar especies para que él Oobierno arruine j^s cap^taleff 
de los inonasteríos, pretendiendo probar que so:p ver;dadera^ 
manos muertas é iipprodactivas al estajq* Yo ^ponjgo^aciQ^. 
sámente que aiBÍ lo .creen de bi^ena fé, y que en .c^stp i]^^^)]^. 
van la ixnto, de arr^iínar Ip^ monastei^ios (que «no e^ poco c^n^ 
cederles); pero permitesipme que les haga u^a sencida re^exioi^ 
fundada en fJenuistraciqnes aritméticas, ,é innegables. 

49. Tengo á la vista en el periódico Aguüa Mexicana núm. 
124, de 10 de Agosto de 1823, la demostración del oro y plata 
acuñado en casa de moneda de México, que habiéndose amoneda* 
do en 1805, veinte y siete millones, ciento sesenta y cinco 
inil ochocientos ochenta y ocho pesos tres reales tres granos, en 
los años succesivos fué minorando la acuñación, hasta llegar en 

[1] Carta núnu 1494, tóm. 236 de la correspondencia. 
TOM. m. 29. 



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Í224 

el de 1822 á cinco millonea, quinientos cuarenta y tres mil 
doscientos cincuenta y cuatro pesos, cuatro reales seis granos. 
Ahora bien ¿de donde pudo venir este defieü tan escandalo- 
so? Las minas no se han emborrascado: los terreros abun- 
dan en metales productivos abandonados: descubrimientos de 
nuevas vetas y placeres ricos de oro en Sonora se han con- 
tinuado haciendo hasta el presente año. • . • ¿Conque de qué 
proviene esta estangurria de oro y plata, por la que nos ve- 
mos hoy plagados de cobre, cuando nuestro pavimento es de 

aquellos ricos metales ? De la amortización de capitales: 

ellos daban impulso* al labrador, al arteisano, al comerciante, 
al minero,' al eclesiástico, y en fin, á toda nuestra «ociedad: 
los especuladores entregando los capitales de las obras piado- 
sas, vieron en im momento cortados sus giros: cesó el banco 
de avio que todo lo animaba con la pequeñísima usura de 
un cinco ó seis por ciento al año, cuando hoy se exige el 
dos y medio ó tres mensual de lo que so presta. ¿Y habrá 
razón para llamarles á aquellos bienes de manos muertas, cuan- 
do todo lo animaban y vivificaban? ¿Y la habrá para querer 
acabar de dar por el pie á lo poco que ha quedado? Finan- 
cieros filantrópicos! hé aqui vuestra ciencia y filantropía, tan 
decantada; yo la digo anathéma: vuestra perversidad é igno* 
rancia conspira á que Be haga efectivo el apólogo de la ga- 
llina que ponia huevos de oro, que la mató el avaro creyen- 
do hallar un tesoro en su huevera, y. se quedó buriado y sin 
nada. No olvide el gobierno de la ñslcloB estos faeclios, y 
tengil presentes las causas. 

50. 'Constituido' Iturrigaray éjeculof de la bárbara ley 
de consolidación, se echó sobre sí ef Ódlo de todo el que te- 
nia interés en que no se realizase: ¡qué * enemigos tan pode- 
rosos! comerciantes, labradores, mineros^ >y el clero que hoy 
feátá hundido en la miseria! Natural cosa • era que esto en- 

f'endrase un odio mortal en tantán' 'pe'rsón^ quejosas, y que se 
esárrollasé 'en la primera ocasión que se lepresentáée ftivora- 
Me. Tócahcios ya e$te fatal período' de qué oó piuede hablarse 
sin pesadumbre» porque deéde él datan huebras cuitas. 



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REVOLUCIÓN CONTRA ITüRftlGARAT, 



¥ SU PSIfilON. 

i 



51. Me veo precisado á referir la deposición de est^ ^&,; 
desgraciado, haciendo viofencia á mi curazoni y ^lo porque .asi] 
lo exige li^ ley de historiador* £^e. fué el ,gra^ hotafuega, 
de la guerra civil ^pnenzada en 1810^ en que se . i^imolaron dos*^^ 
oientas mil personi^D, cuya sai)gre^,8e habría economizado ^i hu^ 
hiera dirigido la prudencia al real Acuerdo de q^Ub^es, y ;SÍ 
su ambición de mando no l^ubic^ precipitado, á la nación en, 
un número incontable de , desgracias* •• • .sí, Ift Audienciji de 
México, agavillada con tr^scien^los malvados españoles, respón* 
derán á Dios de tjanta sangre y lágrimas derramadas pqr .84. 
causa, y la posteridad les fulminará un j9nat)iemaju3t<>. La pr^' 
mera Audiencia de México fué mandada á España bajo pai;.^ 
tida de registro por sus maldade/s; la de 1809». debió correr, 
la misma suerte (tratándola con benignidad); ¡ojalá y pydi«-, 
ra desmentirse este concepto, y no . hfibierA , ta^(os jtest^mopiosi 
que la confírn^isen! .,-;.' 

. 5li2. Diversos impresos se han publicado en ^son iie^^sti»^ 
suceso niemorabl|9;, por . fortuna de la justicia ^ aún 1q^ j;pismoar 
que s$>. han dado á lu? pan^ formar, 1^ ^^l^gifL íÍ^\ real 
Acuerdo.de oidores^, pres^nt^n verdades que lo cpndenai)*. 
. Qd^ Tengo ^ la yista el titulado; Verdadero origen^ qarác^ 
(er, cífusag, r/^wte^f fine$ y progresQ9 4fi l^ revoljifí^k de .Ntfp*^ 
va España, y drfenstf^ de la^ jewopeos ^ general re^iden^es e^ 
eZ/a, y espeoialmen^ de los attíor^s de la aprehensión y disU'* 
iucion deH yirey, jPm.José Unrrigaray, contra lo¡s faups.c^mn^ 
madores, que lo^ ii^aifwny^y atr^yet^ af> ind^ado Át^ceso á i^pre^ 
siont €gr^ü^ies y ofpnsas de simparte contra los americanos, la 
desastrosa revtolucion que ^ ampiado e^ reino J^ . £1 editor del 
folleto es. el Lic« Juan Martin .d/s, Ju^ú^.M^rjtiñ^a^, español, 
Abotgado de esta Audiencia, y Pr9moto^ .principa^ísiimo. dé. ,d¡<^ 
cha asonada: hombre, taU; ^nf^liz^.fefi, quax^^o ¡espril^e,. que If^ifi^ 
troduccioo de su p^e( d^^miente )p '^.^ri^o que se pfppq^ 
ne probar; y tan bárbaro é impolítico, que da á lu^ este ioipr^ 
so en. los micimosidias en que. sé proc)qm6 ^eL iplan df^ IgUf^ 
la por el Sr. Itúrbide« pai:a darle el ultirpo golpo di^ m^^^^v^ 
los españolea, sus paisanos^.que con esto ,«0 aca|)^rai) de oon^ 
citar la odiosidad; influyendo no poco en que se diése„Ía. lejr 
d^ 'expalsipn qtje los ha arruinado cpn jnu^tÜMd, de *i;noqeqteB 
familiQs mexicanas. , .>..'' 

54. El,^y el Oidor Bataller, procoraroi^ cjud^r el golpe qn¿ 



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2^. 
86 íes prepambtt^ morehittdoii» para Espaiia á desfrutar el di- 
nero quo qabiaa adquirido ea este pais que tanto depfimieroiiy 
dejando comprometidos á- dtis paisafhos; y asi es que se Ihii- 
laron de todos. Martiñena se propuso para cohonestar su 
aUo^imieAto, publicar el manifiesto que Callejat había fonna* 
áb eh 16 de fiíferó de 1816, á todas las nnciottesy impugnan* 
db éi eséritó en Putuaran para justificar los insurgentes m^ 
riiVolucion; pero no aparea la firma de CáfUega» ni tampeoo 
el noknfore de Martiñeúa como autor d^ esta edición; mas sí 
éx8 ánotacbtfes, en <^ne eaMpéa su (Saráctéí' bilioso é ínsaU 
tante. Yo Me desentenderé de cuanto contra mí se di€e en 
él pfiltaíb 59 de eate inr{>re30, fiVlt^ 16, en las notas^ y en 
otros lugares, y desde hxégo le doy griictas^ tanto á él como 
é Cá'Ieja, por fas injurias que Contra mi Vienten; miróla» Co^ 
uno flotes esparcidas sobré nti a^pnlcro, y que malttfesfarán 6 
Ib poáterídád el tal éual mérito y serviciod qile yo haya he- 
c^o á mi áaoion en defensa de su tib^rCad, con nÁ pluma, 
ébtt Btá vot, y con mi espada; peto si no puedo dejar de ase. 
gutar á VÍA nación como otra vez lo ht^e (1), que eée mi^ 
mo General Calleja que nos abruma con los bplt^tos de tfau 
Sótes^ tébddaj ladtimes^ soór^egós, es el misiAo número hom* 
Bre qcré ofent^dó de los ^desaires tepetidos que recibió tk su 
antecesor VenegluB á su vuelta de Cuahutta, ibát á {KineiM á ta 
cabeza de nuestra revolución, cuando pof fortuna saya y des^ 

ria nuestra, ñié nombrado Vitey dé Méittco: entonces cam- 
de redohicion, y persiguió de tniilere^ auH á kMi mtsmoe» 
db quiénes se había Vafí(k> pBtrá qtie le pro^itiohasen co-^ 
iMátie á la cabera de ^esti^off éjér^ito^ á pesat de ser re^ 
béMes é indisciplihadós. Entrefmoa en máéeiia, h> que haré 
iin detenerme en muchoü (lormenor^, porque ya lo h^n é^etú* 
tado Li^rasa, y D. Sahturio <fo 9aia» en ddensa de Ilurri-^ 
gatay, y Cancelada y Martiñena éú áus deatríras. 
' 55. Recibidos Yo» reales decrMoa sobré la cattéa formada 
á Fótñándó Vn, como i parricida, Iturrtgaray se abstovo de 
pUbFíéár!o&; esto pareció muy extraño, porqne él Promotor de 
la causa era Gódoy, á quien debia el Vitey au empleo, y pú* 
átíñ baér eñ su desgracia; pero Iturrigaray sttpo preferir laé 
oUi^ácionbé de sábdito, á las dé protegido. Llegaron des^ 
faté taa noticias del tumulto de Arátijtíeii, á cuya sazón so 
hklfóiba bl Virey en las fícsftas que anualmente se «rléb^n 
íi (I iii 

[1] Eté la üftrd ^ puMiqné par apéndice M isuadi^ hü-^ 
tórico de la revcHucum^ intitulada: Campcmaf dt Ct^aja» deika> 
úa éd amgreeo db ZatcaMas. 



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«2T 
•■ S. AgMt» dé las Coevas» y we dijo que había mostrado 
tanta kidifefeocía, quo nó había interranspido su diversión en 
k placa de falk)s; mas advertido sobre esto por algunos que 
le rodeaban, ssandó que se leyesen las noticias en eí mismo 
Falenqúe al pdeblo. Notóse que durante la lentum de las 
gacetas en la casa d^ la Vireina» el Regidor Azcárate las ti* 
ló ai suefco con indignación^ con 4nimo de pisotearlas, y que 
dicfaa señora se expiró diciendo:. • • • Va^ que nos hám pues* 
io la ceniza en ia frente; de lo que dedujeron los circunsta»* 
tes, que ci Vivey había recibido con disgusto la colocación de 
Fernando VIL en «1 trono. 

56, iban corridos dos dias del recibe de estas noticias, y 
los llamados ^ocMijmMV extraiaban que. no se hubiesen repi- 
cado las campabas, pues esteiban acostumbrados á que 4 la 
menor noticia de la Pcoínsala sonaeen; el Regente de la Au« 
diencia, aunque sardo^ gustaba de qne se repicasen (1) y se 
armase buila^ por lo que previno al Secretario del v irey que 
habióse rspiqme 4 vuelo, y otro tanto exigió del Virey mis^ 
Ino. De hecho lo hubo, y 4 densas se cantó una Misa solem^ 
ne con Te^Deum en Catedral, y asistencia del Virey, Cin-^ 
dad y Tnbunaies. 

57. En 83 de Jank> se lecMáeron otras noticias nada plaib 
sibies^corao la ocupación oasi total de £^>ana por los firance» 
se% lá toma del puente áe Oórdeva, y otrasi Era ¿a dé la octava 
de Corpus, y asi es que reunidos los tríbnnales en palacio^ 
cooMloicó 4 todos estas nuevas. Ijo» oidores creyeron ver en esta 
vez en el semblante del Vitey pintada la nlegna, y que se comU 
plaoia en decir que el Rey no volveria al trono. Hé aquí loe 
grandes landamentcn del proceso de ii^idelidad que después le 
formaron, en nada diferentes de los que sirvieron para acii* 
ser por el mismo delito, y mandar preso 4 España al Virey 
I>uque 4e Escalona; tan buena lógica teníanlos españoles de 
antaño, como los de ogaño. En 14 de JuHo se recibieron 
gacetas de Madrid de 18, 17 y 20 de Mayo, en que se re- 
laman las omtinneias de la corte, la abdicación de Fernando, 
las Contestaciones de los Reyes con Napoleón; y finaUnente 
ni trastorno 4e tod4 la monarquía que envolvía el de las Amó* 
i. »i 1 1 11*1 

[1] Este vefete fué un fenómene^ era sordoi f tema fiaza de 
Oidor; sus piemos estaban enormémmUe hintéadas que apenas pó* 
éia andar vomo dB élrfantef y ia echaba de Baila¿r« Otro 
Oidor tasibien' era soréo^ f gusMa mticJb de la músiemf y 
data eoncksiss en su casa»^** Antmmlias! pm^ no decir ianj<- 
fnalias de los bsmbres. 



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ricas ciwio parten íntegrantea' de ella. Por tal tñotivo laépa* 
áó el Virey al real Acuerdo, que opinó se reimpríraiesen y pu. 
blicasen. y asistiendo este gefe en persona al tribunal; suscitóse 
allí la cuestión de si se deberían cumplir las órdenes del Du« 
que de Berg, lugar teniente de Napoleón en Madrid. Al t6« 
car este punto» los oidores se pusieron pálidos; mas el Virey 
con ánimo denodado la decidió» diciendo» que no lo obedece- 
ría mientras mandase un ejército, Posteríormente les echó 
en cara esta flaqueza, diciéndoles á los mismos cádores..*.. 
Que para tratar éstos asuntos se juramentaron de no decir na* 
da, y solo después que. han visto mejorarse las cosas era cuan* 
do ettahan valientes; entonces (dijo) tenían las caras tan lar^ 
gas. Este reproche hecho barba á barba» lo refiere Martiñe* 
na en el núm. 7, pág. 86» de su cuaderno» con lo que prue. 
ba todo lo contrario de lo que pretende persuadir en órdeo 
& la ir^didad de Iturrígaray* 

58. Como los mexicanos de 1808, no eran lo que fueron 
los de 1701, que se mostraron indiferentes al cambio de la 
dinastía, y nada dijeron sobre la suceesion de Felipe V. al 
troiio úe España, por la supina ignorancia de sus derechos en 
que^;vivian; este gran negocio no pudo ser ya asunto insignifí« 
«ante para ellos: era el de todas las conrersaciones y tertu- 
lias púbiicas y secretas» Habiendo asistido el Ayuntamiento 
á la función anual de S. Camilo el día 15 de Julio, el Re- 
gidor ^seárate propuso á sus compañeros en Pelicano que un 
ilia 4e fie&ta se presentasen en la corte ilel Virey» llei4ndo« 
le una representación escrita que él trkbajaria» y acabada su 
lectura» todos los regidores hincada una rodilla» puesto el som« 
hrero y la maiío derecha al puño de la espada» 'hicieran- ju- 
•mmento ante el Virey (que ¿ lo que parece • deberían estar 
bajo de sólioj do conservar la América, .y no reconocer la 
ilominaoion francesa. El jttraciaento era caballerezoo, nueYo 
«tttre nosotros, y digno de la edad del Rey Guisopetet das-*^ 
•echáronlo algunos de sas compañeros, principalmente su com« 
padre el Lie. Verdad, que lo •echó á la pandorga; no obs- 
tante» convinieron en reunirse al día siguiente» en que Azea» 
-rate leyó una difbsa repr^enti|0Mn que dessprúíbó el Alealde 
ordinario D. José Juan Fagoaga» y los regidores Urnitia y 
Villanueva. Vuelios á Cabildo el dia> sigaielite, ya se apro- 
bó de todo punto la expeaici<m,"qae Uevó^ al misipna Ayunta* 
.mienta bajo de mazas. y> eá Qoches» á ponerla en manos d^ 
.;Vnrey.M Laaguárdia' de palacio batió marcha al Ayuntamiento» 
*Iss prtáientóUas andas, é« hito Jumores de Soberbno: el paso 
gravedoso del Cabildo, la hora (eran las cuatro de la tar- 



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229 
de), y el. te<;fue de las cájaé, llamarcfn Ih atencioB del pueblo 
que en gran númeco corrió á enterarse de aquella novedad, y 
agradado de ella (como ae agntda de todo lo nuevo), victoreó 
al Ayuntamiento, sin que faltase alguno que excitase el en- 
tusiasnio de la. pld>e tirándole dinero. Esta conducta puso de 
veneno á los oidores, cuyo odio se aumentaba cada día en 
razón de que el Alcalde Fagoaga les revelaba cuanto se tra- 
taba en Cabildo. Iturrígaray pasó la exposición al Acuerdo, 
4 quien chocó mucho que se propusiese un gobierno provi- 
sional, y que el Ayuntamiento tomase la voz por los demás 
del reino ; quiso halagar al de México , elogiando su buen 
zelo, en lo que hizo un grande sacrificio de m orgullo, y 
también atraer al Virey para que se uniformase con sus ideas; 
con tal motivo, Aguirre le dijo estas precisas palabras: ••• • 
^fEsté V. E» en la inteligencia segura^ de que sm el Acuerdo 
nada vale^ y el Acuerdo iin F. E. men^.^^ Multiplicábanse 
cada dia las hablillas y murmuraciones por ambas partes, qué 
preparaban un rompimiento y desastres, y entonces el Virey 
propuso al Acuerdo que renunciaría el vireinato, y marcha* 
ria á España á continuar sus vervicios: admitiósele la pro* 
puesta con gusto; pero sabido este hecho por los amigos del 
Virey, y por el Ayuntamiento á quien comunicó esta noticia 
flu Secretario Velazquez, tratctron de impedirlo, y el Virey mu* 
<lo de rei^olucíon* • . ! 

59. Comunicados los acuerdos de la Audiencia al Ayunta- 
miento, en que desaprobaba sus pretensiones, dirigió otras dos 
exposiciones con fechas de 3 y 5 de Agosto, .que también re- 
mitió el Virey al Acuerdo, estrt^chándolo con premura á que 
respondiese: hizolo a3Í persistiendo en sus opiniones, y exi* 
gtendo se dijese á la Ciudad de palabra ó por escrito, que se 
entendiera con eH gobierno por medio de diputaciones, para 
evitar el escáJidalo que causó la tarde del 19 en que se [)re- 
sentó toda la corporación reunida; mas los regidores tuvieron 
por desaire esta advertencia, y miindó una diputación al Vi* 
rey, la cual recabó de éste que se le presentara bajo de 
mazas. 

60. En 20 de Julio la barca Esperanza trajo laa prime- 
ras noticias de que España se había levantado generalmente 
contra los franceses: puUicároiise de orden de Iturrígaray el 
dia 29 al amanecer con salvad de artilieria y repiques gene- 
rales. En la misma mañona se colocó el retrato del Rey en 
el balcón de palacio^ desde donde e^arció Iturrígaray dine- 
ro al pueblo, y se hicieron innumerables demostraciones de 
jáUld y fraternidad, mezclándose iiidistintfiíneQte toda clofo 



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ítZ9 

de gtmífíBf Midus de los braxot. México pnmtAtUm' á vm poe» 
Mo en d(4irio; gritos, rivtm repetidos, cokstes, algastra» ref»^ 
t|0C9 á vuelo» dancas en derredor do la cstaUía eesestrey^nú^ 
sicas imKtarHB, multitud de hombres trayendo en los sonoübre* 
^s un retrato del Rey en <estainpa9 ó Uslanes en que b% 
Ma: Viva Feñíando. Hé aquí lo qve mamos y oíamos con 
sorpresa desde el centro de la ciudad luMta la última albar-* 
radia; todo esto anunciaba dias de rentura y paz. Cooth* 
naaron estos regocijos que semejaban á los juegos inocentes 
de los iMños en la tarde del dvft de & Juan. En la del SI, 
1^1 Tirey hizo nn solemne paseo en coche por la Alameda y 
calcada de Bucarelt, ' acompasado de un-^paisanage numetoso^ 
Y]ne sin dxiéñ. pasaba de dos mil caballos^ los que se forma- 
ron en ordenanza militar, ofreciéndose gustosos á servir en 
defensa del Soberano: mostróse Iturrigaray muy festivo y pof 
pulsr; mas la malignidad intei^rsi6 esta conducta á la peor 
parte. Ck>men(áronse sus palabras dirigidas 4 a%unos chala* 
nes que manejaban buenos cabaJles que montaban ooo brto: 
él Virey era afectísimo á' ellos, y solwe esta netena les hí-* 
10 algunas preguntas inocentes. Entretanto, ni el Ayunta*- 
miento, ni el común de los hombres sensatos, perdian de vis¿ 
tn la instalación de la Junta, y «rgian de mil manen» al 
Virey para que se veríñcase. MostEábanle el estado de ace* 
falía en que se hallaba la monarquía, y esto esígiA que ha«i 
biese un cuerpo investido de ^cukades que proveyese á las 
solicitudes que se dirigían al trono; tanto mas, cuanto que 
por las leyes comunes Tecopiladas da indias, ni la AudieBcia 
ni el Tirey podían proveer á ellas. Semejantes reflexionea 
indujeron al Vit^y á adoptar «sta mettída^ y para deetdinie 
con acierto, mandé i^e el '9 de Agosto se tcelebrase una Jun- 
ta «n palacio, con^pnesta de todos los 'trttmnales, Ayuntaaiten- 
^o> y personafs inas notables de México. De hecho, se pre-<i> 
sentaron en la Junta, incluso el Arzobispo: iel Yir^ excitó 
al Ltc. Verdad como Sindico del Ayuntamiento á que toas*- 
se !a palabra; hizolo así con un discurso muy bien trabajado: 
habló de la soberanía del pueblo y .... aquí fué d es- 
cándalo de aquellos oidores TUtineros; este lenguaje los espan* 

,16, como si blasfemase: no lo habían oído tal vez los« reas, 
formados en las rutinas del Foro: aquí íiié el escaadalizaraB 
del Inquisidor D. Bernardo de Piado, que sin detenerse en 

'Imrras, impugnó y dijo amathema á tal doctrina^ la que des- 
pués condenó por un edicto como la cosa mas peligroáa é 
inaudita, Setnáarntuí vesñmmuta nogtra. .•• • li^emamt! hablaron 

*'\9B oidores, -desatinó infinite -el -Físoal Borbon, con aqitol gar- 



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^1 

bo 7 brío que dá la ignoraiwia auxiliada de una toz alti- 
Booante j puitnoaar: aquel ñié un baruUo en que se pre- 
sentaron adunadas la nias estúpida ignorancia del cterechó 
póblioo, con la mas descarada ambición de mando de par- 
te del Acuerdo, kurrigaray se mostró muy desazonado, y 
mun al Arzobispo que quería que se acabase presto la sesión, 
)e dijo* • • . que si quería bacer alguna necesidad, que tenia 
donde; y añadid, el que no esté aqui á gusto, puede salifrse 
por esa puerta por donde entró. 

61. Veinte y ocbo años han transcurrido de este suceso, y 
no puedo recoidarlo sin avergonaarme, considerando la siier* 
te que había cabido á mi patria, y protesto que doy por bien 
empleados todos los padecimiento» y trabajos que he- súMdo 
por conseguir su indepeiidencia. 

62. Estrechado el real Aeuetdo per el ¥irey para qtie 
asistiese á la Junta, antes de concurrir á ella protestó seeré* 
taroente, que asistiría á la misma con el solo fin de eTttar laá 
consecuencias de una división entre él y el Virey, en via-t 
ta de la disposición de la ley 86, tít. 15, lifo. II. de Ití 
Recopilaci)on do indias. Esta protesta fué un lazo qué^ ten¿ 
dieron arteramente al Virey en el equivocado concepto dé 
que por ella no solo estaban autorizados para desobedecerlo. 
Bino algo mas, basta' para deponerlo de su empleo. Veamoe^ 
esa ley, y por su examen conoceremos, que el Acuenfo de Mé^ 
^ioo no entendía ni aun el código peculiar suyo á que deblar 
ajustarse para í^iHar los pleitos, única atribución que le^om. 
petia, y no mas. 

68. „Porque en algunas ocasiones han sucedido difbrenetas 
«ntre kw vireyes ó presidentes y los oidores de nuestras rea- 
les audién(!ias de las indias, sobre que los vireyes ó presi- 
dentes exceden de lo que por nuestras facuhades les conce* 

demoB, é impiden la administración y ejecución de jusiicia 

Mutídames, que sucediendo casos en que á los oidores pare- 
ciere que el Virey ó Presidente excede y no guarda lo or- 
denado, y se embaraza y entromete eii aquello que no debia. 
Jos oidores hagan con el Virey ó Presidente las diligencias, 
prevenoton<*s, citaciones y requerímientos, que según la cali- 
dad del caso ó negocio pareciese necesario, y esto sin- demoS" 
tracmi' ni p«blicid€ui\ ni de forma que se pueda entender de^ 
fóera;*... y si hech^ las diligencias é instancitis sobre que- 
el Virey 6 Presideute perseverare en lo hacer mandar ejecu- 
tar, no sitando la materia de calidad en que notoriamente se 
haya de seguir áe ella movimiento ó inquietud en la tierra, 
se cumpla y guarde lo que el Virey ó Presidente hubiere pro- 

TOH. lU. 30. 



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veido» sin hacerte knpedimento ni otra deniostracioD; y los 
oidores nos den aviso particular de lo que hubiese pasado» pa- 
ra que Nos lo manderoos remediar como convenga.^' 

64. Nótese en primer lugar que la ley habla del entro* 
metimiento que los vireyes pudiesen hacer ó hiciesen en asuo. 
tos de justicia^ excediendo la órbita de sus atribuciones; este 
asunto era absolutamente de gohiemoy pues á él le estaba en. 
€omendado el de la Nueva-España. Las consultas de los vi. 
reyes con el Acuerdo de oidores, son de mera supererogación 
para afianzar el acierto de sus resoluciones: eran voluntarias» 
podian hacerlas ú omitirlas, y la ley les daba arbitrio para 
conformarse ó nó con sus dictámenes; solamente estí^ban obli- 
gados á seguir precisamente el de sus asesares pagados por 
el Rey, sobre quienes recaia la responsabilidad de sus dieta* 
menek Por otra parte, si el grande objeto de esta ley era 
conservar la paz entre el Virey y los ministros, y evitar los 
escándalos, consecuencia de la discordancia entre aujbos cuer- 
pos, ¿cómo podría nutorizarlos. para que cometiesen el mayor, 
gue era desobedecerlo y deponerlo? Aquellas palabras. ••• No 
siendo la materia de calidad en que notoriamente se haya de 
seguir de ella movimiento ó inquietud en la tierra; hé uquí lo 
que hacia creer á los oidores que estaban autorizados para 
el despbedecimiento y deposición, sin reflexionar que la inÍ8<^ 
ma ley daba el remedio para este caso, y era dar Cuenta 6 
aviso ds lo que hubiese pasado, para que „Nos lo mandemos re^ 
mediar como cpnvenga.^^ Si á ellos les era dado el rcmedinrio, in- 
útil cosa era el avisarlo al Rey para que lo remediase. Bh taller 
y Aguirre se lisongeaban entre sus amigos y tertulianos de haber 
descubierto este secreto, como pudiera Arquimedes descubrien- 
do un punto para situar su palanca que trastornase el mundo. 

65. Kl resultado de esta primera junta fué acordar que se 
jurase cuanto untes á Fernando Vil.» como se veriñvé por 
Iturrigaray la tarde del 13 de Agosto. Tres dias antes de 
que cato sucediese, hube» un tumuhu en la ciudad de Vera- 
cruz harto escandaloso (1). Fué el caso, que habiéndose pre- 
sentado sobre la canal la barca BayUant, que venia de Ba- 
yona con bandera tricolor, se le hizo fuego por el <»stillo, que 
la obligó á retirarse: fijó entonces bandera blanca y ya se le 

f^jrmitió que entrase quitando la francesa: acercósele una fa- 
ua del puerto á cuyo Comandante entregó el francés Mr. Cha* 
panlier una numerosísima correspondencia que traia del Rey 

[1] Del que dio parte Garibay á la Junta central carta nú» 
mero 68, tomo 241. 



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233 
José para Iturrígaray, confirmándolo en el empleo de Virey, 
y dándole el cordón de la Legión de honor: traía también plie- 
gos para el Arzobispo, obispos del reino, real Audiencia, y 
en fin, para tedas las autoridades establebidas; toda esta cor- 
respondencia se llevó á tierra, donde se abrió y quemó. Poco 
antes de que se verifícase este auto de inquisición, el Coman- 
dante del apostadero de marina D. Ciríaco Ceballos tuvo la 
imprudencia de fíjar un cartel en la puerta del Muelle, im«- 
pontendo pena de la vida al que se acercase á la barca fran* 
cesa, ó habiendo recibido de ella algunas noticias las comu«- 
nicase. Esta providencia irritó á los manneros, que instiga* 
dos por algunos díscolos, comenzaron el motín, que pudo ha- 
berse cortado en su origen, si el €¡iebernador D. Pedro Alon« 
so hubiese mostrado alguna energía; pero lo dejó correr, y to- 
mó gran cuerpo, pues la ehusma maiinera ee .entró en la ca« 
ea de Ceballos, arrojó sus muebles á la calle, quemó su qui* 
«trin, y robó sus planos de la comiMon hidrográfica que ha- 
fña levantado, y juntamente una porción de instrumentos de 
marina. De momento en momento oreció el desorden; y tan- 
4o, que fué necesario sacar al Santísimo Sacramento y lle- 
garlo á la casa de Ceballos, Por fín, se calmó en la noche 
•por causa de un fuertísimo aguacero que cayó. Todo esto lo 
«upo Iturrígaray en el día de la jura, y le iiizo <eonooér la 
iposicáon peligrosa en que se hallaba el reim», necesitando por 
ío miémo un nuevo arreglo en el gobierno por la naturaleza 
«nisma de las cosas, £1 foco de todcua estas íechorías esta-^ 
ha en México, como acreditaron ios sucesos posteriores. En 
la efervescencia del tumulto se proclamó á Fernando VIL £i 
«pueblo creía que venían dos personages que suponía tenia ooul- 
áoa Ceballos, y los buscaba con encarnizamientc^ 

66, . De)ipues de este suceso, el día 30 de Agosto se pre-*- 
«entaron en México dos comisionados de la Junta de Sevilla 
para exigir el .reconocimiento de. su soberanía y dominio so- 
bre México y sus tesoros, cual pudiera pedirlos el mismo Fer- 
nando Vn, Estos comisionados fueron el Brigadier de Ma* 
riña D. Juan Jabat {que se hospedó en la casa de Aguirre), 
y el Coronel D. Tomas de Jauregui, hermano de la Vireína, quie- 
nes traían orden de arrestar á Iturrígaray en ej caso de je; 
sistirseial reeonocimipnto. No es de extrañar qoe un cuña-# 
do suyo hubiese traído tal comisión, pues en las turbulencias 
civiles se rompe todo vínculo de amistad, sangre y parentes* 
co, Jí^bat era enemigo capital del Virey, porque este le-halna 
heclio salir mal de su gradó dos años antes para España, por- 
que querja percibir los sueldos sin tfabajar, y. asi e^ que fué 



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3^4 
el ahna de U revúlueion la noche del 15 al 16 de Setiefih* 
bre, <le modo que ae le vio eatar cai^gando cod aiia propias 
manoB los cañonea de artillería conque ae formidó al Pueblo. 

^^7. Reunida la Junta el 81 de Agosto» no obstante que 
Iturrigaray ya no quería que las babieae, manifestó el Vírey 
qae era obra de un barullo: notó la petulancia y desfacbatez coa 
que estaba concebido el deapacho, con cláusulas imperativas: 
qué había mandado otro igual al Gobernador de Veracraz; y 
analmente, advirtió la descortesía de aoandarle aquella érden 
aultánica, sin oñcio ni carta de remisión. Concluyó diciendo» 
qué loe otros despachos para varios gefes de este reino loa 
^retendría, y no daría curso. Fueron luego llamados los en* 
viados á la Junta, para que aatisíaciesen la curiosidad y pro- 
^ntaa de algunos vocales, lo que concluido se les mandó re» 
tirar del aalon. Sometióse el punto del reconocimiento á dis» 
4)usion: Aguif re opinó porque se le reconociese; pero aolamen- 
te en las materias de guerra y haetenda^ y no en las de gra. 
cía y justicia. £1 Marqués de Rayaa le dijo, que ó no se de- 
bía reconocer en nada, ó en todo, pues la soberanía era indivi' 
Míe. Mosqueóse mucho de una reflexión tan sabia que ofen^ 
día su orgullo literario, puesto que entonces gozaba la re** 
putacion de omniseiOf y levantaba el manipulo en la Audtenv 
cía; y tanto mas, cuanto que D. Jacobo de Villa Urirutia opiné 
con Rayas. Ambos opositores quedaron deade este acto he- 
chos objeto de la persecución de Aguirre y los oidores, que al 
ñn se Tengaron de uno. y otro á su placer, mandándolos presos 
á España bajo partida de regiotro (1). Acordóse por fin no 
Preconocer á la tal Junta. 

68. £1 1 P de Setiembre convocó á otra Iturrigaray, sin 
indicar los objetos de su reunión; no se supo sino basta el 
momento de leerse los pliegos de la Junta de Oviedo. Acá. 
bada la lectura, dijo el Virey: „Se ha vertácado lo que anua* 
cié á V. SS, .ayer: la España está en anarquía, todas son jun^ 
tas supreaoas; y así á ninguna se debe obedecer.^ Los físca* 
les pidieron entonces que se suspendiera el rBconooimiento de 
la de Sevilla, que habían promovido, hasta recibir otras nota* 
cías. £n seguíck hizo leer la minuta del oficio que ya ha^ 
bia firmado, para que los comisionados regresasen en el mis- 
mo buque en que habían venido, ó esperasen el navio si les 
acomodaba. Manifestó también que había rennído la Junta 
para enterar á los vocales do la pretenstoo de la de Astu«* 

[1] Sólo Viüa Umttim üegó^ Rayas ie juédó enfermo sn 
Veracruzf y regresó el año de 1830. 



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^35 

«ía^ El físcal Borbon en una larga arenga, dijo, que Iturrí-^ 
garay era lagar Teniente del Rey, con otras expresiones de 
adulación. • • • bien, bien, dijo el Virey, con desenfado... Pues sí 
yo lo Boy, cada uno de V. 8S. guarde su puesto, y no extrañe 
si con alguno, ó algunos, tomo providencias. . . • Estas palabras 
fueron su senteneia de muerte: los oidores Aguirre y Bataller 
entendieron que por ellos lo decía, pues no ignoraba el Virey 
las juntas nocturnas que celebraban para prenderlo. Desde en» 
tonces se decidieron á hacerlo, y procuraron darle el golpe que 
creyeron meditaba contra ellos, separándolos de la Audiencia, 
y colocando en su lugar á los licenciados Azcárate y Verdad. 
69. El dia 9 de Setiembre ^se celebró h. áltin.a Junta, & 
efecto de que los oidores remitiesen sus votos por escrito. El 
Virey nandó leer el del Marqués de Rayas y el del Dr. Pa. 
lomino, á quienes hizo mucha expresión. También se leyó el 
del Alcalde del crimen Villa Urrutia, no menos que los pe. 
dimentos de los fiscales que contrariaban los leídos: Bataller 
dijo, que como Villa Urrutia era el promovedor de la Junt a, 
á él le tocaba responder á las impugnaciones de los ñs^cales; 
respondió, que si se le daban dos dias de término lo haria: 
Aguirre dijo, que á los promovedores de la Junta les toca- 
ba probar primera la autoridad para crearla: su utilidad: 
las personas que habían de concurrir, y si los votos ha- 
bían de ser consultivos ó decisivos. £1 Virey se mostró en 
esta vez placentero, y quiso dar una satisfacción sobre la^ 
expresiones con que había cerrado la sesión anterior, diciendo 
que sabia estaban ofendidos algunos de ellas: que las había vertí, 
do con respecto á los autores de ciertos pasquines que habían 
aparecido. El Regidor Méndez Prieto scpHeó á nombre de la 
Ciudad, que'^l Virey desistiese del pensamiento de renunciar 
8U empleo, pues se necesitaba de tal gefe para que la defen. 
diera. El Lie. Verdad habió sobre lo mismo, manifestando 
los graves daños que se seguirían de su separación. Iturrí- 
garay respondió, que estaba ya cansado, y los asuntos del dia 
eran superiores á sus fuerzas» y quería reposo; ademas, que pa* 
recia que la Junta de Sevilla trataba de quitar á los anti- 
guos servidores del Rey, y el tenía á mucho honor en serlo. 
Guardóse sobre esto silencio que cada cual interpretó á su mo. 
do. En ík), ^Mjrrigaray estaba decidido á instalar la Junta, 
y ya había expedido circular á los ayuntamientos en 1 ? de 
Setiembre, para que conñriendo su poder á la persona que 
eligiesen, ésta viniese á la posible brevedad. La villa de Xa- 
lapa ya tenia nombrados dos apoderados, que desde la prime- 
ra Junta se habían presentado asistiendo á sus sesiones. A 



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este mandato pretendieron oponerse los fiscales el dia 3 de 
aquel mes, incurriendo en la contradicción de citar ia ley 2 
tic. 7, iib. 6 ? de la Recopilación de Castilla, que manda 
que en los negocios arduos en que se necesita el consejo de 
los vasallos del Rey, se ayunten las cortes, y se tenga conse- 
jo de los tres estados, según lo hicieron los reyes «nteceso* 
res...» pero le negaron 4 Iturrigaray esta facultad, diciendo 
que era prerogativa del Soberano, sin reflexionar que enton- 
ces no lo habia, y estaba sin cabeza la monarquía; ¡exce» 
lente lógica! 

7Q. Esta resolución del Virey fué la señal del rompimien* 
to. D. Gabriel de Yermo^ unido al partido de los oidores, hi- 
zo venir porción do sus criados de sus haciendas de tierra 
Caliente (1), al mismo tiempo que el Virey habia mandado 
venir del cantón de Xa lapa al regimiento de infantería de Ce* 
laya, y de tierra dentro al d<3 cu ballena de Nueva Galicia, y 
ombos estaban en examino; debiendo llegar la primera división 
del de Celaya 4 Guadalupe el dia que amaneció arrestado. 
La tarde antea hubo acuerdo por ser jueves; apenas despachó 
esto un pequeño expediente, y se mantuvo á puerta cerrada 
combinando el modo de ejecutar la sorpresa en la noche; los 
agentes de ella estaban diseminados por diferentes puntos, y 
el de la principal reunión era el cuartel de artillería de S« 
Pedro Y S. Pablo, cuyo Comandante Capitán D. Luis Grana, 
dos estaba vendido á la facción, y en la tarde habia manda « 
do' al mismo Palacio ochenta artilleros para que hiciesen car- 
tuchos y tuviesen la artillería á punto. Iturrigaray tenia eo* 
mo los troyanos el paladión fatal dentro de su misma casa, 
y no lo sabia, • , • Al salir 4 paseo para la Alborea de Chapul, 
tepec, donde estuvo pescando con una caña^ se le presentó 
una muger con un papel en la escalera de palacio, suplican* 

[1] Protesto que al referir este hecho^ no es mi ánimo ^fen* 
der en nada á la virtuosa familia de aquel ciudadano, justa-- 
mente apreciada hoy en Més(Áco; las imperfecciones de los pa^ 
dres no son trascendentales á los hyo¡s, porque fom personal ísi-, 
mas; omitiria gustoso referir esta circunstancia^ si D. Gabriel 
de Yermo no hubiese tenido una parte muy activa en este €ic(m'' 
tecimientOj contando los oidores con su apoyo. Dios sabe la uto- 
lencia que me hago al referirlo, por eZ respeto que de justicia 
me merece esta virtuosa é inculpable familia. Constóme que sué 
h'ijos difíeren é toto coelo de las opiniones políticas de su pa^ 
dre: son buenos mexicano^f y el Gobierno nada ha tenido fue sen^ 
tir de ellos. 



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237 
doló que lo lej-ese, en que le avisaba de la conspiración tra- 
mada contra su |»cr8ona, y no la harón otras que se lo advir- 
tiesen. Yo tuve con él una larga sesión sobre esto mismo el 
16 de Agosto; es decir, un mes antes de que se verifícase el 
suceso: me dió gracias, y no lo quiso creer; no obstante qu9 
le hice ver la poca tropa que guarnecia á México entonces, 
y que no debia confíur de los cuartüliUts (así llamaban al re- 
gimiento del Comercio), formado de alquilones que no tenian 
érden ni disciplina; mas él se obstinó en no creer nada, des- 
preció á sus enemigos, y su confianza lo perdió. Los faccio. 
sos, en numero de mas de trescientos hombres, que habian 
tomado el nombre de voluntarios de Fernando VII, creados 
por si y* por ante sí, llamados Chaquetas, porque este era el 
uniforme que habian adoptado, se distribuyeron por ví.rios pun« 
tos, y un grueso de ellos ocupó el portal de las Flort a y Di- 
potación; componíase de polizones del comercio. Los oidores 
estaban avisados. A prima noche estuvo de visita el Fiscal 
Robledo con el Virey, despidióse de él dándole la mano y... 
deseándole una feliz noche. Antes de asaltar el palacio, un 
buen número do los conjurados se presentó al Arzobispo á re- 
€iinr s» bendición, les deseó buen suceso, y exhortó como si 
fuesen á guerra de moros. El primer grupo atacó al centi* 
iie:a Miguel Garrido, granadero del Comercio qu^ ocupaba la 
garita de la esquina de Provincia, pero se defendió vigorosa- 
mente haciendo fuego, y atacándolos á la bayoneta huyeron 
como tímidas palomas, pero luego lo atacaron por la espalda 
rehaciéndose, lo hirieron y desarmaron; la centinela de pala- 
cio habría hecht) lo mismo; pero el Capitán de la guardia del 
dia D. Santiago García, puesto de acuerdo con los conjura- 
dos los dejó entrar. Subieron temblando, y oscilaban si en- 
trarían ó nó á las habitaciones del Virey. ••• por fin pene- 
traron hasta su alcoba donde dormía; el que osó darle la voz 
despertándolo, fué el español Ramón Inarra. El hijo mayor del 
Virey quiso hacerles fuego con dos pistolas, y se lo impidió el 
Virey. Entre los conjurados estuvo Bataller, pero se mantu. 
vo oculto embozado en su capa en la garita de dicha esqui- 
na de Provincia. Apoderados de este modo de la persona del 
Virey, lo hicieron entrar en un coche con el Alcalde de corte D. 
Juan Collado, y el Canónigo de México D. Francisco Xaravo, y 
aquella turba lo condujo preso á la Inquisición, marchando un 
cañón á vanguardia y otro á retaguardia, que situaron en la puer- 
ta principal del edificio y casa del Inquisidor Prado, que le sir. 
vio de prisión; allí permaneció hasta la mañana del 18, en 
que ton í¿ual aparato é insolencia que aumentaban de día en 



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288 
dia los coDJarados, fué trasladado al convento cfó Belcmitts» 
donde lo insultó Juan Cancelada, leyendo á la chusma en voz 
alta, colocado en un alto asiento para que lo oyese el Virey, 
varios papeles en que se le trataba de traidor. ¡Hombre vil y 
vengativo! 

71. Al mismo tiempo que fué preso el Vírey, to fué su 
esposa, conduciéndola al convento de S. Bernardo con un ni. 
ño pequeño y una niña; fuéronlo usiniisrao el Lie. Verdad, Az« 
cárate, el Abad de Guadalupe D. I^rancisco Cisneros, el merced- 
da rio Fr. Melchor Talamantes, el Lie. Cristo y el Canónigo Be-^ 
ristain, ocupándoseles á todos sus )>a peles. Verdad murió en la 
cárcel del arzobispado el 4 o^ Octubre, envenenado á. lo que se 
creyó: Azcárate sufrió una epilepsia, pues el veneno se embotó: 
con la graza de los intestinos, pues era muy gordo; Tahunante« 
fué conducido á Veracruz, murió en Ulúa, y no se le qui. 
taren los grillos para sepultarlo en - la puntilla hasta el rao- 
mentó de enterrarlo: Azcárate logró indemnizarse en la can* 
sa, y el Virey Venegas lo puso en libertan!. El Acuerdo se 
reunió bien temprano como el sanhedrtn de los íki^seos, al que 
asistió el Sr. Arzobis{>o; drjose que con on eructfíjo en la 
mano como si fuese á hacer actos de contrición; excitósele* 
por los conjurados á esta sesión, en la que haciendo de con* 
feo el presidario de Ceuta, español Ranton Roblizo LozmnOf 
después de haberse robado un hermoso hilo de perlas que se 
habia comprado para la Reina María Luisa (1), y otras alba, 
jas y piedras preciosas, valuadas todas según la carta nám.* 
508, tóm. 236 de la correspondencia, en once mil dosciea^ 
tos cuarenta y cuatro pesos, comenzó á hacer su papel de re- 
presentante del pueblo; este órgano de la canalla dirigía la 
palabra al Acuerdo y decía. ••• ¡Alteza! El pueblo quiero- 
esto ó lo otro. » • • No nos admiremos de que el orgulloso* 
cuerpo de oidores lo tolerase, en justa pena de que lo había 
bocho el instrumento de sus maniobras; admirémonos sí de que 
el gobierno de Cádiz lo hubiese premiado cuando se ie pre. 

[1] Mandáronse reunir tas mejores alhajas y preciosidadea 
para esta Reina por real orden de 2 de Agosto de 1800, car* 
ta núm, 71, tóm, 207: una buena porción de perlas encontré el 
succesor de Iturrigaray en un cajoncito secreto de la mesa de 
su despacho, que denolviá religiosamente á los ministros de la te» 
soreria general de real hacienda; no sé como se escaparon de la 
rapacidad del tal Ramón Lozano, El primero que lo descubrid 
fué D, Ignacio Cubas, á presencia del Fiscal Sa^arzurieta que 
reconoció sus papeles. 



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839 
9má6, -imcl^iidolo OaUaUéro de la Orden 'dktitt¿uidñ de C«f^ 
los III. Luego que esclareció el dia, amaneció íijad« W9^ 
proéiama que habi?^ íbrraiido de antemano el Lie. Martiñena, 
é impreco muy secretamente el editor de la Gaceta, Caneen 
lada, • • • Comenzaba diciendo: ^La necesidad no esla aujetii 
á las leyes comunes. * • • • Erl pueblo ha pedido la sepat«ioios 
del Sr. Iturrigaray.. ••" Esto decía al mismo tiempo que á 
este buen pueblo á quien se suponia autor de tamaña feelio^ 
yia, se le asestaba la artillería. £ntt^ varías órdeaf»* esean-^ 
dalosas que dictó el Acuerdo, unas de ellas fué mandar re^ 
coger las llaves de la sala del Ayuntamieüto y de sus ar« 
chivos, que hizo registrar eserupulosanientey lo mismo q^ 
todos los papeles de Iturrígaray y de su Secretario D^ Rsm 
íael Ortega, que también fué arrestado en Belén. 

72. No es dado á mí pluma referir la conmoción que eauh 
06 este suceso, príncipaUnente en la gente sensata; vimos alpier^ 
to un abismo bajo nuestros pies, y crRÍmos que se €efnu*ii| 
con cadáveres; asi se ha verifícado, y la memoria de tal su. 
ceso que bos amarga, tal vez no nos permite entrar en pot^ 
menores que demandan tranquilidad de ánimo, y que es impo« 
sible tenga el que escribe esta historia; semejaate sangre fíriat 
se reserva á nuestros nietos, pues aun nuestros hijos electrizado*: 
con nuestras relaciones, se conmueven y agitan, polN)iie lH>y wui 
fren sus resultados. En diferentes lugares de esta htstorii^ 
hablaremos de hechos que tienen relaeion con este suceae; po? 
•hora nos limitaremos á presentar la relaeion que hizo la Aur 
diencia de México {cuya ntinuta en borrador poseo), á k Junta, 
de Sevilla, que á letra dice: 

78. „Mbmbrbtk. — La real Audiencia de HUmco inetruye 4t 
F. A. de loe grawe ocurrencias de ¡a noche dia 1& del cwm 
riente^ en fue quedó separado del mando ü Ftrey Z>. Jos^ Iturm. 
rigaray, y entró en su lugar el Mariscal de Campo D. Pedro 
Crciri^y.^^-*„Muy Poderoso Señon— El suceso de la noche del 
15 del corriente ha sido tan grande y extraordinario, que merece 
toda la atención de V. A. Desde la una. en adelante se fueron 
allanando las casas de todos los ministros de este tribunal por 
gente armada; se les hizo saber que se bahías apoderado de la 
persona del Exm6. Virey D. Josié 'Iturrígaray, y de toda su {a-' 
inilia: que debía aquel ser separado del mando» nómbrame otrqr 
que desempeñara todas las fuaeiones del viveiaato, y que al efeo« 
to se trasladaran inmediatamente al real Acuerdo. Asi lo ejecp. 
taron succeaivamente todos los ministros oonducidos por la mis* 
ma gente armada; pero antes de resolver cosa alguna, se Ilam4 
al oray Reverendo Aizohíspot -y^otras . persosaa eclesiástica» y 
TOM. m. 31* 



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840 
seculares condecionidafl» qae ta aquella hora sé podieron e<m* 
gregar.>> 

nloLñ bocas calles y el real palacioi por fuera y den* 
tro estaban ocupados por la misma gente armada del paisa— 
Bage, que así en la escalera como en los corredores y en la 
sala de la Audiencia, reiteraban la separación del Virey, y 
nombramiento en su lugar del Mariscal de Campo D. Pedro 
Garibay* Asi se acordó, y llamado este gefe, quedó encar— 
gado del mando, habiendo precedido el juramento que consta 
en el testimonio núm. 1. 

„En seguida se convocaron todos les gefes militares y 
políticos, prelados y cuerpos, para instruirles de tan extraor*- 
dinario suceso, y de que á las once del mismo dia 16 se 
habia de concurrir en el salón del real palacio á tributar al 
Dueyo superior gefe el reconocimiento y obediencia debidos, 
k) que en efecto se ejecutó por todos, y también por las re. 
públicas de los indios en la forma acostumbrada* 

„Entretanto se imprimió y publicó la proclama que va 
adjunta con el nüm. 2, se dictaron y despacharon avisos y 
órdenes por correos extraordinarios, á los puntos mas prin- 
cipales del reino, en particular á los parages en que están 
acantonadas las tropas: se dio orden para que retrocediera el 
regimiento de milicias provinciales de Celaya que estaban en 
camino para esta «apital: se comunicó la misma orden al re« 
gimiento de dragones provinciales de la Nueva-Galicia, si se 
hallaba en marcha: se destinó al Brigadier D* Garcia Dávi- 
la. Comandante de las tropas acantonadas, á su gobierno y 
plaza de Veracruz, quedando dicha comandancia á cargo del 
Brigadier Conde de Alcaraz: se mandó venir con la brevedad 
posible al regimiento veterano de dragones de México: se dio 
comisión á los coroneles D. Félix María Calleja (que habia 
sido llamado por el Virey Iturríj^aray), y á D. Joaquin Gu» 
tierrez dé los Rios, para que entendieran en el orden y ar- 
reglo de la multitud armada de paisanos, combinándolos y 
mezclándolos con la tropa, como lo ejecutaron en aquel dia 
y los siguientes, sin perjuicio de las funciones del Sargento 
mayor de la plaza D. Juan Noríega; y finalmente, se aten- 
dió al orden y tranquilidad publica, en el modo que verá V. 
A. por las gacetas con el nüm. 3, cooperando este real Aeuer- . 
do á las ideas benéficas de su nuevo Presidente, que para to* 
dos los pasos y medidas le 'pedia su parecer. 

„En la mañana del dia- 17, una hora después de ha- 
llarae congregados los ministros para el despacho ordinario» 
avisó el puMo t)ue qusrkt- entrar en la sala de Audiencia; 



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241 

JI8Í se verüicó, y tomasdo uno la voz, pidió, y repitió de«. 
puedi la multitud, que no ^e abriera el pliego de providencia, 
sino que continuara e) nueve gefe 3}arͣcal de C^mpo D. Pe- 
dro Garibay. Se hallaban presentes algunos gefes mil i tares, 
y succesivamente entraron otros^ quienes instruidos de 1a. sq« 
.licitud del pueblo, la apoyaron, en cuya virtud se acordó sus- 
pender por ahora dicha abertura, y que continuara el referí- 
do gefo en los términos que vera V. A« por el documento 
núm. 4. 

„Una de las cosas que en la referida noche del día 
15 ocuparon con preferencia la atención del nuevo superior 
gefe, y el real Acuerdo, fué la de proveer . á la seguridad de his 
personas del anterior Virey y de toda su familia, para poner* 
las á salvo de cualquiera violencia (1). Precedidos los avi<r 
sos y oficios de estilo, se trasladó el Virey ya separado con 
sus dos hijos mayores, á la casa del Inquisidor decauQ P. 
Bernardo Prado y Olnjero, donde permanecieron con Ja guar# 
día correspondiente de paisanos armados^ hasta la madrugada 
del 18, en que por razón de la desconfianza, inquietud^y teu 
teradas instancias de los mismos paisanos, fué preciso' tras* 
ladarlos al convento de religiosos Betlemitas, donde esttlv^^f 
Ton basta la madrugada del dia 20 (2), . en que fué for^o^o 
para el mayor sosiego de esta capital, sacarlos para /V^Jia^ 
cruz, con el 6n de colocarlos en el castillo de S*. Juan d|^ 
Ulúa, consultando también con este paso á su propia segu-* 
ridad personal^ y á la mayor proporción de pasar á esa Pe* 
ninsula en ocasión oportuna. A la Vi reina con sus dos hi-* 
jos pequeños, se colocó, precedida orden del - M . Ri Ar%ohi»« 
po* en el convento de S. Bernardo, donde permanece hasta 
que sean conducidos cómodamente á reunirse con Su marido» 
padre, y familia (3). 

„Algunos de la familia del Virey, y otros de fuera que 
el pueblo tenia por so^ecbosos, y contra quienes pedia, a^ 
fueron destinando en cuarteles, conventos, y casa arzobispal,^ 
franqueándose el M. R. Arzobispo, asi para esta, como . pa-** 
ra poner las órdenes coavenientes, por lo respectivo á k>8 

[1] Por ^mplOf en prisión con centítu^ de vistan como 4 
sil Seereiario de cartas D. Rafael Ortega. . 

(2] Es eqiávoco, fué d 21, dia de S. Mateo. 
3} Esta stíkora fué coaducida por una turba de bribones 
[excepto algunos muf pocos hombres de bien^ que eran malvis^ 
tos y observados por aqucUos], y tratada como era de ^}sperj9r 
de geni/sr sopx y, i^vfHiUuqa. \ . , ■ 



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eclesiásticos isecutafe» f régnlátés (t). "En éaíéts ptoTidenciaéi 
eeanómicas se lleVatoín tres obfetos: el Qno fué cidmat la in* 
quietad del pueblo: el otro, atender á la seguridad personal 
de dichos sugetos, y el tercero, precaver cualquiera inquietud 
6 movimiento que acaso pudieran sqscitar los reclusos. 

^Hoy todo existe tranquilo en esta ciudad, y según 
las noticias que se han podido rccil^ir, Sucede lo mismo en 
las provincias inmediatas, «iendó de breer fundadamente que 
corresponderán las noticias de todo el reino á las esperan* 
zas que se tieéen. 

„EI comisionado de esa suprema Junta, Coronel D. Ma- 
mé! de Jaureguí, sin embargo de su parentesco ha proeedi— 
tío con honor; ée manera que á nadie se ha hecho sospeche* 
Bo; y asi es que á ninguno de la multitud se ha oido ha- 
lóla)* ni pedir contra él. Su compañero Capitán de fragata 
]&. Itfan Jabat, que Ho estaba comprometido con aquel vínCu. 
lo, ha' tomada una parte aótiva, (kcilitándose oficiosamente k 
ióñé lo que podía e&ntríémr al buen éxito de las providen* 
cias y medidas para «1 sosiego público. 

- „Be persuade eT >eal Acuerdo que esta idea sucinta de 
níóétL^f Éierá sdfídeii^e para Calmar la inquietud y desconfian- 
Í¿a en' que tal vez podría estar eéa'' Junta suprema, y la na-* 
cíon^ con Respecto á estas disfanted posesiones, y suocesíva- 
Inénte con- el mi^mo fíh, frá comunicando todo lo que ocur* 
fa; asegurando pof ahora, que todo este reino no respira mas 
qpé fidelidad y adhesión á ñuefi«ro Rey y Sr¿ D. Femando 
Vlt. y Unión' con esa Metrópoli,- como lo prueba respecto de 
Méjico, el 'enfusiashio cohque todas la» pérsotífets, asi eclesiás. 
íica^ chorno seculares, usan de la escai*apel«i ú otro distintivo 
(jfne Irá óatactérTza de Vasallos üeles de nuestro amado Rey, 
á consecuencia del bando que acompaña <dn ^l núm. §• 

„í)ios guarde' á V, Á. muéhos añosi México y Setiembre 
24 do 1^6f8. nfmafroh esta exposición: Ccfctani, Regente^— Oído* 
fés:'CatbájaU---Aguirre,-i*j^)aldéroh,-^Mes4aH-Batalle^^ — Vittafií- 
jre,-k-l^endi0ta; y los fiscáfies^'Bbtiion,— líSagai^urífeta^— ^Rdbledo.^ 
^ t4: Después dieron éuefíta eii aftth éér i5 'del tnmittomea 
con testimonio de la conducta que observó el Acuerdo- -en 
lils cóhsüítaé M 'f^^, sdWfe *1k initálacíon dé \^ Junta» y 
el otro con las représéi^táeidlM de la ^eiüdftd, y •éaltta ák 
P. T^l^mantelr. 

'^. La iirtpectibn Je papeles éto que «espeta heUat niuého 
edntth ltij^ri|^at^, nada le'f^kyydtíjb él AcMMVtió Ih^^yf^Ué á eii 

[1] TaHa^ntes fué á un socuch&de'Uín^Uiii&kní. 



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tntewDtdá é& pfbüufo jnMíBKdid: MiproidtóMl vmelio^ /cuancto 
«n ei lec^nooiniiento de m o«afto» m haUó uaa estajopita de| 
Rey, cuyo rubro enu.^«« Fernando VII. Rey de España....* 
y de letra de Iturrígaray leyeron puestas estas palabras. ••.• 
f de hu Indias. Ck>inisionafon para el recoDocimiento de pa» 
peles al Oidor Villafañe; pero luego le quitaron Ja comisión»' 
dánaosela al Oidor Carbajal: Villa£iñe reclamó este desaire» y 
se armó con este motivo tal pelotera en el Acuerdo» como pu- 
diera en una pulquería» diciéndose mutuamente palabrotas tan 
obscenas cuües Js^roas se habían proferido en aquel santuario 
de la Justicia, Instruido el proceso se remitió á la Junta 
eentral» examinólo el Sr* JoVelJanos» y prorumpió estas me- 
morables palabran. • • . VaifOf que el Acuerdo de eidares de Mé* 
wioo no sabe formar una Sumarial 

76, Es falso de todo punto cuanto el Acuerdo informa. en 
orden á la tranquilidad en que quedaba México cuando dio 
cuenta de sus procedimientos. Esta ciudad era W dum viva 
imagen del infierno; todo era desorden y confusión: los cha- 
quetas disparados como futías del averno» oomeftían por todas 
partes desañieros y crímenes: en el patio del mismo palacio 
pusieron la tienda de campaia de Iturrígaray» donde se.ju-- 
gaba, btíbia, y ^cc^etian los mismos excesos qné en el lup^ 
nar mas apestoso. Los paisanos armados <se portaron con ctl ma» 
yor orgullo y petulancia; 4le modo, que fué nedeswio hacer ve- 
nir á marchas dobles el regimiento de dragones de MéxtCQ, 
ni mando del Coronel Emparan» que era todo del Oidor Ag|iir« 
re, y vivía en su casa; y con igual rapidez vino la ColuQw 
na de granaderos, con lo que se Jogró alguna' tranquilidad» sip 
embargo, los oidores vivían llenos de sobresaltos» y lo pu^mo 
el Virey Garibay» el eual tuvo que bi^r en persona una np^ 
che á co1o<^ar la artillería en las puertas del palacio» puee 
temía ser sorprendido y tener la aueitte que su antecesor. 

77. Muy poco faltó para que en aqn^los días estallare la 
revolución del aüo de ISIO, porque viniendo para México. d 
regimiento de Celaya» una Vision que comandaba el Capi«* 
tan D. Joaquín Arias» intentó quitar al Sr. Iturrígafay de laa 
manos de los chaquetas qifle lo llevaban preso» y hubo mil 
trabajos paira quitarles do la cabeza este pensMuiento á los 
oíicialeÉ.' ^ttrüpooo él pnisanage estaba tranquilo» pues no &U 
taron muchos qeíe seducidos por I>. Ftoen^ ÁeU&Ut tnteMa^ 
ron sacar de la prisión á dicho Virey., Teilgo A la vista, d 
alegato que formé en defehsa de AcuAa» elcnal foé remitido 
preso á EspaAd, y ábsuéltdt allf: en, Perotó «fué arresMo trM 
iia;o0 dedpuesryfiístiiid^fof seiitiinoia4^ Cons^ da.giiM:ia.¿oi. 



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inaoetfte que exMíaeii cqnel eástillo» pmUifo poí et General 
Oksabal. Yo inforiné cireunttattcíadaiMnte de iodoe eetos. he- 
ehee á la Junta Central, por maco del Secretario D. Martio 
€raray; mi exposision ee remitió original al Arzobispo quo ya 
tira entonces Virey, el cual se asosnbró al leerla» y exclamó 
diciendo* ••• ^Parece que este hombre se ha metido en mi 

interior; lo mismo que él ha dicho, he representado yo 

m vida esta insegura; y asi mandó á su primo el Inquisidor Al* 
íliro, que la ocultase en el archivo se^cceto de la inquisición» 
para que nadie la viese. A pesar de esto, y del sigilo que 
en ello se guardó, llegó á entenderlo Aguirre, y me puiío espías 
continuas para perderme. £1 Arzobispo creyó cuanto se le 
dijo al principio contra Iturrigaray; pero muy en breve cono* 
ció su error, é informó á la corte, arrepintiéndose de haber 
tenido parte con su aprobación en la prisión de Iturrigaray. 
Se asegura que el Sr. Ponte que era de su familia, informó 
ú la corte contra lo que habia dicho su protector: que este 
Tecibió su exposición original del Ministro Sierraf y por lo 
que formó tan justo sentimiento el Sr. Lizana, que poco an* 
tes de morir dio orden de que no se le presentase el Sr» 
F&nteé En lo- que no cabe duda es, en que este señor siem* 
pre fué de loe llamados chaquetas, pues extendió secretamen* 
ie el pedimento fiscal cuando se promovió en 1811 el ex- 
pediente sobre la inmunidad eclesiástica, que no fué favorable 
4 los privilegios del clero. 

78. Esta relación quedaría imperfecta si no indicara yo 
-ana de las principales concausas del odio que los oidores pro» 
fosaron al Virey Iturrigaray, y fué esta. 

79. Este gefe trató con un esmero inexplicable de impe- 
dir las inundaciones de México; activó por si mismo las obras 
4lel desagüe; alguna vez se le vio tomar la azada en la ma* 
no para animar á los tfabajadores, y en una ocasión se atas* 
«ó en un fangal, siendo preciso sacarlo con no poco traba- 
jo. México le debió el no ser inundado en 1S06. Como ial* 
-taba dinero para continuar las obras proyectadas y urgentee 
^del desagüe» aumentó la contribución que pagaban los gana- 
dos que se mataban en México para el abasto. Ofendido de 
esta providencia el Fiscal de lo civil Zagarzuríeta, reclamó 

•esta medida, y pidió al Virey que se le oyese por el pübli- 
-co; respondió Iturrigaray negándose á esta pretensión, y di- 
jo. ••;'E1 Fiscal no es parte en este asunto, porque su hija 
está casada con el prioMÍígénito del Marqués de S. Miguel de 
«Aguayo^ que eeiel primer ganadero y de los principales abas* 
•^eqedMesjd» l^ioof fO€ lo. que su voz no pu^e ser impar* 



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«49^ 
eial én este asunto, mó In voz ^e sa ñitiiilia* • • • OfendióM 
altamente de esto Zagarzuríeta, y por concomitancia de paisa- 
no vizcainoy y col^a en la Audiencia, A^irre, y desde en* 
toncos tomó ojeriza á Iturrígaray, y los oidores todos se hi« 
cieron á una para perderio. Vinóseles de rodada la ocasión» 
y lo consiguteron; porque no hay enemigo chico. Pocos me» 
ses anles de esta desgracia, habia dado un informe al Rey^ 
que se lo pidió sobre la conducta de todo^ los oidores, y lo 
dio muy favorable á estos que tan mal le correspondieron (1)« 

80. Yo no apruebo en todo la conducta de Iturrigaray; co* 
nozGo los graves defectos de su administración; uno de ellos es la 
venta escandalosa de los empleos que hizo, en la que aeaso afe. 
ñas tomó el décimo, y lo demás los que traficaron á su nombre; 
esta pésima conducta está comprobada en juicio contradictorio de 
residencia, y por la cual se le condenó en el Consejo de Indias» 
por sentencia de 17 de Octubre de 1819, en trescientos ochenta y 
cuatro mil doscientos cuarenta y un pesos; pero tampocq aprue- 
bo el que por un efecto de venganza se le haya residenciado de 
este modo, ya que no se le pudo sacar reo de infidencia. Co- 
nozco que sin su escandalosa separación, la independencia se 
habría hecho, como se hizo en Buenos>^Aires, Carabeas, Chile 
y Lima: así estaba escrito^ en el libro de los destinos de las 
Américas; . pero se bahcia hecho de, una manera menos est^e* 
pitosa y cruel, y se habrían economizado torrentes de sangre 
mexicana. Concluyo, pues, esta empalagosa relación, afirmán- 
dome en la proposición que asenté al principio» . • • Que la 
revolución de México fué provocada por el Acuerdo de oido- 
res; no faltarán nuevas pruebas de esta verdad en el curso de 
lo que falta de esta historía..**. Conozcan por lo n^ismo los 
españoles, que en lá justieía eiñinente de Dios (que nada deja 
sin castigo) ha estado el que ellos sufran las desgracias ulte- 
riores, que f yo he procurado evitarles comprometiendo mi exis« 
tencia,. y en las que no he tenido la mas mínima parte* ••• 
ah! el que siembra lágrimas^ cosecha Uawo! (2) 

81. Como á pesar de que han transcurrido veinte y ocho 
años de haberse verificado la separación escandalosa del Vi« 

[1] Carta número 564, tamo 238, de la correspondencia s&^ 
creta, 

[2] lUtrrigaray fué embarcado en el ntmo S. JusUh al man^ 
do del Marqués dd Real Tesoro, que ¡levó de Mémco él din€^ 
ro que existia en las cajas reales^ y nada bien trató á aquél 
gefe durante la nstvegaeumf porque del árbol caiáo tod»s hacem 
lÁa, 



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«4« 

fey íintrigtLnyf todabia eifeten náiofao» pitrüdarito del led 
Actieiido qoe podrían Uch»r ie ptrctai c«ta historia; para ale< 
jar esta notd, les presento el pedimenlo óél Fiscal del Con# 
sejb, á ^ieii no podrán recusar» por ser su tos la de la ley, en 
qué se demuestra, que los oidores dé Méjico se deseotenéie^ 
ron absolutamente del punto principal que podda justáfioar sus 
proeedinfíi^tos, y es, la iraickm á imJUkneia de que lo supu-^ 
éieronr<eo, Ío que comfírma el conoeplo del Sr, Jovellaaos..» 
csfo es, que la Audiencia de Mélico no sabia instruir xam 
Stmariñ. He aquí á la letra dicho pedimento. 

82. )iEl Fiscal ba visto esta Sumaria remitida de real ór^ 
den al Consejo, para que la continué y detaraúne consultan* 
do la sentencia, y dice: Que la primera actuación judicial 
que cié encuentm en ella, es la declaracioa recibida al Virey 
4ue íyé de México D« iosé Iturrigaray, reduciéndose todo lo 
<^e se ha practicado, á informes cuya sola circunstancia has* 
ta para que se conozca la imponbilvdad de poderla continuar 
legalmeíite en el estado de informidad en que se halla. 

„Bsta causa de las mas graves que pueden presentarse 
én las circunstancias actuales, debió haber tenido la instruc* 
cton que correspondia, por cuyo medio se evitarían los per- 
juicios iqne han de seguirse para darla el orden que la fid- 
ta, y excusarían reclamaciones del que ha sido objeto de sú 
formadion. 

„A1 Fiscal le parece indisp«»nsable manifestar aunque 
KgeramenCe lo que se ha hecho, para que ei Consejo pueda 
con este antecedente resolver acerca de lo que se expondrá, y 
que se puede y debe ejecutar. £1 Virey D. José Iturrigaray 
había perdido su opinión en la capital, y los mexicanos le te« 
nian notado de poco imparcial y poro. Las noticias de Ion 
sucesos de Espafia, y la conducta qne observó después que se 
hicieron públicos, contribuyeron á degradarle mas y mas; tan* 
tov qoe las providencias que tomó en circunstancias tan críti* 
cas, lejos de reputarlas dictadas por un zelo justo, se creye- 
ron adoptadas para atender á sus intereses particulares. És* 
te dio motivo en concepto Fiscal, á que algunas gentes, se- 
guras de que ni el pueblo habia de llevar á mal que se de» 
tuviese la persona del primer representante del Soberano, ni 
la fuerza militar que tenia para su custodia impedirio, doler* 
minasen arrestarlo en su palacio y su famHia, la noche del 
15 de Setiembre del año pai^ido. Verificóse asi, sacando á 
íodM dé sns camas, y conduciéndolos á parage seguro een 1« 
áel^da "separÉcion. Dado este primer paso, se avisó á los mi^ 
nistn» del Acuerdo» al Arzobispo y otras p^sonas^ obligando» 



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^247 

Jas, ávqv« <^os«urfie8^ ,al ü-íbunal» i donde Gongr^dos todos, 
fue^Qjl^ ^^ii^tri^dos ()q lo qa§ í^^^^^i^ b^b<>» y so determinf^ 
Dombríai' por su succesor interino al Mariscal do Campa D* 
^Pedro fGaribf^y.oon aripeglo 4 ^jpa^r^^ ^táen oxpodida para 
sei{íe]antea ^aaos, síucp^n^íendo/ahrir' e\ lüiQgp da morlf^ ^ 
.pr^xidei^cU conlo Ifabia. resueJÚo el n^pui^rdoi p^qu^ el- píJA» 
»blo solicitó y lo ap<^yaroB . algunof . miii^aim.y «itft0 ^augotof» 
quo se omitiese esta dhigeiiciat 4^ U ow|l podría loAuUar oo 
;rave perjuicio; atendiendo á/ qae el ^i|00£K|0Pi<^uo jie lo noni^ 
iraria serí^ adicto ¿ p. ^laquol Gp^pyy! df><l(lÍi9il «so creía lí^ 
«hura ,ei Virey, y otras, con^ideH^cion^ quo ftl. Fiscal AO Jó 
parecen' de poco momen^ ^^f», «1 dé^ibido ev qm se mcontra^ 
P^, la capi(^* Po8tei;ioniiente€feieooi|dqJQtia} qastillo.do Ulitis 
en ^Vecao^MZ,. fjespu^s ^ habej^le; ^mbar^dp; am bienes y .r^-- 
.cogido todos loa pap^tos^.*de,q9a^{^eoe se'^|toderar(Mi las.gida. 
tes ^ lo;pcfa»dieron, aiiqque .4e^.?9toe^:ex¿Eeni0S:ftada result^ 
j^ las diligencias.; . , / , > J' 

(, ,>Es|e, suceso tan imp^riante ^ebÍ6 excitar la^ atentioo 
del real Acuer(Jo, no, {^^^ proceder i direotame^le ^contra -sufi 
jiutores,, sino para axe^ig))i^r so qi'igtnr y las «aiisat quo har 
bian ^nido para toifiaf una. detenmofUHpn» qué «lina^ iiíslaf 
damente parecía escandalosa, JL e$ie ,paso debienHi ,dxeitarl<^ 
un^ consideraciones mpy poderosnit^r prioiera,' la del iniisiQo 
Buqeso en los términos qvietos y paclfíeoa.ea que «a. verifih- 
c6i segunda, la de la «onduota oiMpeivada por.^ Vjrey em las 
provid^cias :qiie adaptó para^'m^tefl^r- el sosiego,, Irajaquil*. 
dad y dependencia, de la Nuey^ S^pafia; pfoyid^nptas qMe ié 
fnistno tribunal gr^áfnó de impolíticas ;é ilegales cuando se li¿ 
consultó: tercera,, 1^ de <|^q el VireyíbaÚajnianifrstado «dn^ 
solución dé dejar el mando, continuando en él ¿ pesar d^.-qi^ 
fi\ Acuerdo le, inclinó á qu^ le vsrificasp:^ ci^asta yúltima, la 
io^r^ntísima de que este er^ uadeberr de cuyo €i%éfitf> y 
pronto cumplimiento no podta desentenderse el.. tribyn|Ll,,.qu0 
ya. en cierto modo, tenia, pipces^do al Yirey, ' . 

4,En 6 do Octubre del mismo, año,, mandó qi^e .^ Jl^ 
gentfB, y los oidores Aguirre, Calderón y jla^Uerxse enbargcr* 
sen de la instrucción de los. becbps mas notables, lOo^ el ob- 
jeto de informaf con ¿ustificacioii & S. M« A su oonsecueA" 
cía pasaron oficios á veinte y cuatro }ó. i^einte y seis sugeCos, 
para . qpe informasen «obre la oo^du<;ta , del Vir^, suoe^M)^ poQ« 
tenores á las noticias- de los acontecimientos dn España^ ce- 
lebración de juntas, y otros -particulares; pero nada se les prq* 
guntó sobre el importantísimo de la prisión de Itufrigaray; y 
fiqn >stos .info^roea y Ifí miÍ9^ de variói? testimonios, ocirtifica- 

TOH. lU. 82, 



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1148 

eiones, y algunos papelea públicos, erojró el Acuerdo doseiv^ 
penal» BUS obligaciones en una materia tan delicada y de tan- 
ta trascendencia* 

„En aquello» hay citas que no se han ^svacnado, y en 
felaeiones rubricadas por el Acuerdo mismo, donde se refiere 
la historia de' todos los sucesos, cortio igualmente en otroe 
.papeles, ae fnuneiü que' en la misma noche que se prendió ál 
Vin^y, ^roñ también retenidos el Procurador Sindico Ver. 
^d, el Regidor Ascárate, ol Auditor de guerra Cristo^ nn 
Canónigo^ el Abad de Guadalupe, y el padre mercedaríó Fr« 
MeMior TalaÁdantés, eiii qtíé se sepa si estos eran co-reoS 
de la misma causa de Itunrigarby, ó se les seguía coh sepal 
raciotí, á excepción de esté ¿Uímó;* h quien sin duda sé le ha 
^t>césado corno^ aparece del testimonio que ha remitido la 
Audiencia, en el que se halla el extracto de lo actuado; y pa* 
léeles -que se le aprehendieroB, ^ue'^íbraia la pieza segunda/ 

„Por esta breve exposición conocerá el Consejo, que la 
Audiencia debió proceder inmediatainenée á la formación de 
la' Stfttiaria %ki términos legales, teéi^endo declaraciones, cva. 
-ctándo citase y reuniendo á ella cuaiitoe documentos juzga** 
f» podtfan Ser conducentes & acmdita'r <la conducta dd pue«. 
%k> y>la'del'Virey en el punto dé infidencia^ comprendien-> 
^o á loS sugstos que aq^l prendió, .6 que á solicitud suya sé 
'tuvieran, ó silguióndole á cada uno la suya con separación» 
%ii' se' <$rsián que* no tenia» conexión entre 'sí: evacuado el Suw 
«latfo, parece regular 'que- se hubiese recibido declaración á 
lturri¿aray, para qbe S» M4 noticioso' dé estés pasos, hubie-> 
W podido iBsolver la "continuatíioA de ht causa en la reát 
A.ii^ncia, ó su remisión con 4o8 reos 4 este supremo tri*& 
banal» ' • * • . » *>' - ■ • • 

' ^^or esta omisión se toca ki ' imposibilidad de conti* 

tiuarla legalmente, y ya que el Sr« comisionado le ha reci. 
hido la'^doolaráeion y confesión con cargos, en cumplimiento 
de la soberana resolución que asf lo ordenó, le parece al Fls> 
^ai que sé debe ordenar se libre real p^vísíoU cometida á 
la real Audiencia de México, para que los ministros que nom* 
hró en él auto dé 6 de Octubre de 1808, para- la práctica 
de diligencias, hagan ratificar en forme legal á todos los 8U« 
getos que dieron sUs informes, á excepción de los que $;ocen 
de la prerégativa de poder deélarar por este medio, evacúan» 
do las citas que resultan de ella^ y las quo ha hecho el Vi. 
rey, buscando y agregando á las diligencias los expedientes^ 
reales órdenes, y demos papeles de que 'hace mérito, y á qué 
su refiere en su declaración y confesión» de las cuales se de» 



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berá rcwKtir.^uija /copia e^rtificj^da ^ti ia >W|gu^'l:ólE(t provi- 
sion, pues hallándose la causa en Sumario, éste y no otro 
es el periodo legal para evacuar diiigencks, que dejadas al 
arbitrio del reo, pueden perjudicar á su inocencia ó al inte« 
res de la vindicta publica, si se feserva para el término de 
prueba. 

.. . „Aunque hay algMnas inUtcacione» de ^ue á: liis s^^* 
tos que fueron presos cou el Virey- sejes ha ÍQri««ido;Caii«ai£ 
€^1 Fiscal con arreglo á io que tiei^ mafíifest^doMiiol pu^dfl; 
menos de pedir, que se mande á la Aii.die,QCÍa.las. coatinüe^ ó¿ 
reparadamente, 6 en unión con la de aque^» seguid la eonew: 
xión que entre sí tengan, dejando i su prudente arbitrio elt 
concluirlas, ó el decretar. su remisión con, los re^ que cxÍ9«< 
tan, pues algunos han mu^rtOt i 

„Parece ocioso hacer una solicitud formal para que las. 
diligencias de embargo de bienes y recogimiento >de papelea* 
del Virey, se remitan con las demás, y se contenia el qu^: 
responde con insinuarlo, á fin de que éste extremo 0es ano 
de loa que coinprenda la determinación de S. M» 

„E1 FisW^ubiera deseado que -en esta^ causa solo «e. 
hubiera tratado ael punto de infidencia^, sin mezclar atrog .qHieP 
deban servir para el juicio. dq residencia del Virey, La ley- 
mira con tanto respeto est^ ^sunto,. que doto quiere reservar* 
al Soberano el nombramiento del sugetb que haya de Vierü* 
car el examen de las quejas contra un lugar Teniente suyo»' 
4M>nmLnando 4 los que contra^vengan 4 esta dispoeiicion coi^ 
multas, y otras demostraciones* 

„Por esta razón, por lo que tiet^ representado aquel; 
d S. M. con fecha 13 de Mayo préiximo, y por evitar que 
llegado el caso de hacer su defensa, pueda valerse de re«H 
clamaciones que debiliten el mérito de las pruebas que con^». 
tra él resulten^ le ocurre al .Fiscal el pewamiente, de que 
supuesto que el. tratarse en esta causa de alguno» extre^ 
moa que deben sei? el objeto de la residencia de Iturrígarayr^ 
no puede impedir el que é&ta se verifique con arreglo. 4 la 
ley, ser^a muy conveniente el que al augeto 4 quien se nom* 
bre para tomarla, «e le encargue igualmente la pr4ctica de^ 
todas las diligencias que d^a pedidas: el Consejo lo resol ve. 
r4 a8¡9 ó acordar4 lo mas justo, Sevilla, 15 de Agosto da 
1809»— Sigue la rúbrica del Fiscal, y luego señores del Con. 
sejo pleno de este dia, y despuesr^Dese. cuenta por el. Hrela-» 
tor.— Al Eelator.» , 



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nm 



i &>BlE^MO DEL BÍARtSCAL DE CAMPO^ 



V 



i; ^í ,J>.PEDBÍ>. GARIBAY. 



•^3 "-Sete "g^ tnatP qtie octogenario^ despbes <fe íiaber pa« 
aacb* hi «MiytMi parte de sD larga vida en Mé^ca, sirviendo 
desde ;lV>tiÍQnte de iaa onlioiae pi^viiictftlea de esta capital; 
fanríliarisftdo oon naeefras costumbres, y recoBoendáMe por lá 
modenicioD con qu^i 'siempre ee httbia conducido, fué con« 
siderado por el b«jo pueblo, y esta circirastancía lo hizo 
mftt' loleiyibley 4|we^ no 4o- habría sido otro colocado en aque. 
lia crisis revolucionaria. Atenido siempre á su sueldo, y sin 
mas rfcorso para palMÚr una vida estrecha y pobre, vio su 
cOLaltacion como un gran beneficio, y en los oidores unos pro. 
imtoré9i emf^ ti€ulo^ ño les negaba en dus contestaciones se. 
cretas^ era todo de ditos, y hacia precisamente 4o que le man^ 
daba Aguirrky oapatía de la Audiencia. ^ 

:'64é 'De lo que ' mars "Cuidó desde sus primeras providencias^ 
fb4 de renoitir todo ^1 dinero posible á la Peninsulá: mandó 
(K»P principio de cuetttas ceafito se hallaba ñjságado en 
la tesofiería general; y además,' dos millones 'de pesos de la 
oonsolidaeion dé obtas pias, oefaanta y ocho niü pesos, pcr« 
tenecientes á la consolidación de Filipinas» y quinientos ochen. 
ta y nueve rail novecientos ocho de Guatemala, sin contar 
crecidísimos donativos hechos per nmichos |!mrticQlares y corpo- 
mcioaeSf' entre las cuales ss distintió la inquisición de México» 
donando fnetnftr mtf pMO»; ¡tan ricos habian sido los judaísan- 
tes, cuyos bien«8 confiscados dieron para muchísimo mas (1)! 

* I w't- 

[1] ' JSI foMf de h remítído á España del ramo de consdu 
áaówn^ deducidos todos los gastos áe su recaudación^ según las 
oüerUas de la tesorería genetal de Mético, encendió ¿. • • • diez 
lifállones seiscientos cincuenta y seis n^il y pico de pesos; senu 
gria t e r rible que todo lo paraUzá, porqtée era riqueza circulan* 
fe, y condenó al Clero á la suma miseria en que hoy yace: to* 
do sé vohiá sal y agua. T&davia después de esto vino Vene* 
gas con la Órdén de ' sacamos veinte millones mas, • • • • ¡Qué 

gobierno tan dmlce, tan právid&f tan paternal f ¡vaya // En 

higar áporttmo presentaremos la deuda de Españ€^, para que la 
tengan presente los ministros dd gabinete de Madrid, que tío 
quieren reconocer nuestra independencia, si no precede una ¿n« 
demnizadon de lo que no se les debe. 



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291 

85« Qaribajr teisió muy proBto una reaecum por tol aten^ 
fado cometido en su antecesof; de modo» qae en el mea. ai « 
guiante de Octulnre tlegó á sospechar que se le depueie^e del 
mandoy no obstante euo babm un crecido numero de buena 
tropa de guarnición, inclusa la columna de* granaderos que. 
te dabn la guardia. Yiósele una noche bajar en. persona a} 
parque de artillería, de donde hi26 sacar varios qanones para 
abocarlos en la puerta de palacio: procuró ífae esta «pera^ 
cion se hiciese con toda reserva y sin el menor nudo; coda 
imposible, pues el peso de los cañones no lo penmtia: entona 
ees los granaderos de Guanaxuato á quienes habia toCacb la 
guardia de aquel dia, sin pararse en barras, desmontaron 4 
brazo las piezas, y las. colocaron en las cureñas; este hecho 
Heno de asombro h tina porción de gachupines que la pre* 
senciaron y estaban al lado del Virey, y desde entonces cqv 
ñfienzaron á formidar á una tropa tan vigorosa y decidida* 
En estos dias se supo que la gran Bretaña había tomado ean 
tas en la revolución de la Pe^nsúla española, luego que ae 1^ 
interpeló por medio de la Junta de Sevilla, que al efecto man* 
dó á D. Juan Ruiz de Apodaca: que en Londres se habían 
hecho cuantiosas suscripciones á fitvor de la España, y que 
se habían prometido un buen suceso en la lucha, cuando la 
fortuna dio el tríunfo por casualidad á los andaluces en la 
famosa batalla de Baylén. Era natural que esto sucediese 
así en el orden político, porque como dijo el sabio Blanco 
Witbe, Inglaterra defendía tus intereses en las üanunu d$ 
Castilla. Todo cambió de aspecto con la paz de esta na«» 
cion y la española: nuestros puertos vieron reanimado hu co» 
mercio. D, Andrés Cochrane^ inglés de nación, se presenta 
á poco en Veracruz para cobrar tres millones de pesos que 
Inglaterra habia suplido á España: mandólo con este oléete 
la Junta de Sevilla, y con el de llevar caudales en el ma<* 
yor numero posible á la Península. Garíbay celebró mucho so 
llegada, y aun le ofreció alojamiento en palacio. Este en-^ 
TÍado gustó mucho de México, le hizo justicia admirando sua 
producciones, y aun se llevó varías preciosas pinturas que pa* 
ra el vulgo eran despreciables* Garíbay, sabiéndose aprove-^ 
ehar de la buena disfiosicion de ios ingleses, pidió al vi* 
Ce-Almirante de Xamaica le proporcionase en venta, armas 
blancas y de fuego, comisionando para conducirlas al Capi«* 
tan de artillería D. Julián Bustamante, quien muy pronto rc^ 

fresó con cerca de ocho mil fusiles que condujo la fragata 
\anchise: el Virey puso entonces á disposición de los ingleses 
tres mil quintales de cobre, que supo necesitaba su gobierho; 



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352 
pero esta oblación no la quiéieron admitir» portándose en «8« 
to coa muoba magnaninúdad (1)« , * 

86. Bl gobierno habia puesto un extmordioario empeño ei| 
hacer creer á los mexicanos que la causa de Femando esta? 
ba en boga, y triunfaba: que loa ejércitos nacionales habían 
salido nccortosos jen cuantas acciones habían dado ó .riücibi-r 
do: que Napoteon y su estado mayor había sido prisionero eii 
el Paular de Segovia; patrañas semejantes se esparcían por 
el gacetero Cr.ncelada» español mentiroso é impudente: lie* 
vábase también por ob^to aterrorizar á los mexicanos, y que 
ni sofiaien en su independencist de la que ya se trataba en 
los corrillos y tertulias domésticas, á pesar de las espías que 
estaban diseminadas por todas partes. Mostrábase aatmismo 
esta opinión en pasquines y ' caricaturas; pero nadie atinaba 
con sos autores, aunque ss habían ofrecido dos mil pesos al 
que los descubriese (2). Con este ol^to. se creó la partida 
6 ronda de capa, que no era mas que una reunión de por* 
querones harto duchos en la tunancia. En los primeros días 
de su gobierno, Garíbay comenzó ¿ conocer por sí de las 
cansas de los extrangeros: quejáronse estos de sus procedi- 
mientos á 1^ Sala del crimen, que pidió sus causas; resistió- 
se 4 entregarlas, y hé aquí una competencia en la que el 
que debía decidirla que era el Virey, era parte: los fiscales 
apo3raban sn pretensión; pero se resistía á ¿Ua la Sala, com* 
batiéndola de frente el sabio VíUa Urrutia , que destestaba 
la arbitrariedad y despotismo. En estas circunstancias, Garí«- 
bay, aquel anciano que parecía una momia ambulante y tem« 
blorosa, se presentó en la Sala á sostener su autoridad, que 
por dWgracia apoyaron dichos fiscales, por lo que la Sa- 
la se Tió obligada á entrar en transacion con el desfiotismo; 
tanto mas, que en aquellos días el Virey habia recibido or- 
den de Serilla de perseguir á los extranf^eros y emisarios de 
Napoleón. En 21 de Setiembre de 1809 se instaló por fin 
esta Junto, que por entonces no pareció tan terrible como lo 
fié después, y connpárable con las de Francia en su revolu^ 
cion, durante el nombramiento de 3ataller. Compusiéronla en 
su principio, el Regente Cataní, el Oidor D. Tomas Calderón, 
el Alcalde de corte D. Juan Collado, y el Fiscal Robledo 
de lo criminal; personas regularmente conceptuadas, menos 
por su literatura que por su moralidad. Sus atribuciones fue« 
ron muy ampüas, pasando á ser tribunal de apelación de las 

rij Caria nám. 69, tám. 240. 

[2] Páff. 422 y 515, tóm. U de gacelas. 



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258 
Éentencias de las tuntas 'íe las províocia8««««« Hé aquí la 
mierte de los mexicanos puesta en ks manos de cuatro go- 
lillas: hé aquí un tribunal revolucionario con la cuchilla prepa* 
rada para cortar las mas ilustres cabezas cuando les pluguiese* 
No es esto lo mas sensible, sino que algunos fueron victimas 
aun antes de la completa organización de esté cuerpo» como ei 
P. Sugazti, franciscano: Fr. Melchor Talamantes, raercedario: el 
Lie. D. Julián Castillejo, y el grande artífice D. José Luis AK 
cpnedo, honor de las artes, que aunque regresó de Cádiz ab- 
suelto, al fin fué fusilado en Apan por orden del Virey Ca» 
lleja. £n su primera causa fué Delator cierto titulo de Cas* 
tilla, ¿ quien no nombra porque espero que al leer estas lí* 
neué (si tiene pundonor y religión), sufrirá mucho su espíri- 
tu recordando estos" hechos, y que un hijo pequeño que dejé 
huérfano Alconedo hoy se haya paralitico y en la suma indif 
gencia por su causa. Éste personage acusó á aquel hombre bon* 
radísimo de que en su platería se estaba haciendo por su maf* 
no la Corona que debió ceñir las sienes, de Iturrigaray; pa.<r 
traña despreciable que apenas podia caber en la cabeza á% 
un chorlito; pero que tuvo acogida en tan inicuo gobierno» 
Acuerdóme que fueron remitidos á España bajo partida de re« 
gistro, y án Audiencia, ademas de los referídos, D. Antonio 
Calleja palias) Zambrano, el Líe. D* Vicente Acuña, D. ^« 
Paredes, y otros. D. Martin Ángel Michaus filé condenado 
á seis metea en el castillo de Perote, y suspenso del empleo 
de Sargento mayor del Regimiento del Comercio, porque des» 
«probó la prisión de Iturrígaray, y echó en cara á D. Santiaga 
García, Capitán de la guardia del Virey, que hubiese tenido 
la bajeza de entregar la persona de su General que se había 
encomendado á su fiel custodia. Garíbay al dar cuenta á Se- 
villa de esta sentencia, le dice, que lo denunciaron mas de 
eietUó ochenta vecinos óéí comercio.*.. Conózcase por aquí» 
cual sería el barullo en que entonces estábamos, cuáles los 
jueces, y cuáles los vecinos; todos remedaban á la canalla de 

Jerusalén, grítando Crucifícalo (1). 

87. El día 4 de Octubre (1808) muríó en un calabozo de 
la cáreel del Arzobispado el Lie. D. Francisco Primo Ver-*- 
dad y Ramos, de quien ya hemos hecho mención. Luego que 
lo supe pasé á aquel lugar de horror, cuyo Alcaide me per- 
mitió por favor 4}ue entrase á verlo. . • • Entré en un cuarto 
en que vi un biombo, y una luz muy apenada en el suelo: 
acerquéme al lecho, cuyo colchón colgaba del banco de la ca* 

[1] Carta núm. 90, tóm. 245, á la que me remito. 

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ma j arrastraba mas de tína ctkarta, 'porque loa bancos eran mi^- 
estrechos.... Mis ojos brotaron lágrknas copiosas, mi corazón 
no.cabia en el pecho; y por wt movifoiento . indeliberado, sin 
reñexionar donde me halkba» rae abraza con aqu^l cadáver. •• 
ah! eia de un amigo fiel, de uyi protector mío generoso, de un 
maestro consumado!. • • i. ao sé que le d^e: acuérdeme que invo- 
qué al cielo, j Je pedí á gritos justicia contra sus verdugo^. £i 
hombre de li^m el que tantas veces habta hecho resonar la voe 
de la ley en los tribunales, defendiendo á centenareí? de. huér- 
fanos y viudas: el que por última vez habia defendido la san^ 
ta causa de la libertad del pueblo mesicano, yi^cia. yerto j 
victima de un veneno, dejando una honrfkda familia en 
la (asolación y de8amparo« • • • el que el dis. anterior, ya ca- 
si luchando con la muerte, fué insultado y llamado traidon, 
por. la guardia de bandidos rayada pora entregarse de. sn 
persona* « • • Españoles! no os quejéis, ni culpéis al cielo de 
haberos quitado la posesión de esta tierra de ventura, ¿ cuyos 
hijos halms atropellado (fe iantos modos! Dios es Justo, y se 
ofende onucbo de qué así se ultrsye á quien representa á un 
puebla inocente, sin otro ol^jeto que hacerlo libre y feliz! El 
Alcaide, al oir mi llanto, se entra, y me toma blandamente de 
la BUino; yo creí que era para mantenerme allí preso por es« 
fb hecho. • • • Nó, aquel hombre compasivo aguardaba á los car- 
gadores que debían sacar el cadávet*,. no quiso qua presencia^ 
•e yo esta escena deloro^ y ine de^ó salir cuando habia pasado 
ttn largo rato. Al día siguiente ñii á verlo enterrar en 1» 
Capilla del Sagrario de la villa dé Guadalupe: tendiéronlo en 
la sala principal de arriba, y en derredor de él daba vueltas 
jsm hombre muy pobre, que dereamando lágrimas le basaba mu- 
<c^s veces las manos. ••.. Sorprendiónos á todos este espec- 
táculo, y también le acompañamos en su llanto; finalmente, 
«con otros tres abogados lo conduje en la ceremonia de etique- 
ta hasta el, sepulcro. 

•■ 86. Este día filé de llanto* para México: Verdad estaba 
muy apreciado, era letrado insigne, elocuente, dulce» fiel ami- 
^o, caritativa; y pata que nada le fiíltase, honÁ>re de jfiterjesan- 
te figura. Ved aquí la primera víctima de nuestrft independenci£^ 
su familia muy pronto quedó arruinada: su hija casó con un.pa. 
«ante de abogado suyo, que hoy no puede obtener Un destino, y 
upura coa ella y sus hijos el calis de la miseria (1). ¡Tal suerte 

[1] Todo^ e$to te ha hecho presente ed Sr. Presid/ciUe de U 
República 2>. José Justo Corro: interesándome yo por estafa^ 
müuif díjomej qttc en^su conoeptú Jos méritos del Lie. Verdad 



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cabe á los que mejm sirven á su patria! mas ya ^ue no ha 
sido recompensada la virtod de tan ilustre varón, y que mi 
' humilde pluma no puede formar ée él un elogio proporciona- 
do á su mérito, supla lo que me falta, la bella poesia que en 
loor suyo iiizo el Mayoral de la Arcadia mekicana Fr. Ma- 
nuel Navarrete, á raejgos míos, en la siguiente: 

elegía. 

Transivimus perignem et a^uam.... €/ adduxisU nos in re-^ 
frigerium. 

fAtM, 65. t. 12. 

¿Cómo es que á un iiempo los siniei^ros hados 

Derriben só la tierra, con asombro 

De la América sabia, una columna 

Que el temple sustenté de nuestra gloria? 

¿Por qué dá en el sepulcro el varón grande 

A cuya antorcha de divinos Ikegos 

Las ciencias como estrenas rekicabraron 

En lo alto de la esfera n^exicana? 

¡Qué! no defienden ks virtudes aknas 

La vida inmact^da de los justos. 

Cuando fiera la muerte los invade 

Cercándolos de males espantosos? 

|Ay amado de vA oIhkH si en la caisa 

De les muertos se oy^en los gemidos 

De la santa amistad, mi voz ie mueva, 

Mi voa escucha, y á la vida tornat 

Toma del graVe suoSo que entorpece 

Tus •miefnbros venerables: y este Horo 

'Resuene afi¿ «n *la oama de la tumba 

Cual 4riste 'Ofi^enda dé tu «tiertíé amigo. 

Yo te viera. * • é (ay de inil nunca -*é Viera 

Con la carga de kiíandes pesadumbres 

HunMo en la mansión de loS culpfldos, 

Y gimiendo en el tleüho de dolores! 



no pasaban de la titflira epmtm de los fm dehia prestar por 
su (fieio de ^náM. 'Yo los tengo por Tcetevantés^ como los 
tendría S. E. si 9 u Mcfa presenciado aqueles swúeso?^ cuya me» 
moría nos horroriza ú W que eshwimos th 4a escenq: hay gran 
distancia eníte ^4*^rir un éueeso toHihoir6, ^ pi^neiarlo. 
TOM. ni. 33. 



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2M 



jAnles cegara que el haberte visto 
1)0 la justicia fuerte aprisionando 
Con cadenas de fierro los delitos» 
Castiga los desórdenefs del mundo! 
iPurga torio de infames! ¿como ha sido 
Que á tí vaya la candida inocencia» 

Y que allá se confunda entre la negra 
Caterva de los crímenes roas feos? 
Allá se la arrebata eti su impetuosa 
Corriente la calumnia en breve vida. 
Como río soberbio que al mar corre, 

Y que se lleva lobos y corderos. 
Allá fuiste arrojado, caro amigo: 

Ese monstruo infernal que hoy se desata, 

Que forza la razón, y que se vale 

Del brazo de las leyes prepotente. 

Ese monstruo te arrastra: tú lo sufres, 

Tü sufres sus violencias, y animado 

Por tu mismo valor el cáliz bebes 

Que te ofrece la suerte mas ingrata. 

Entonces. ••• yo me acuerdo: parecióme 

Que una deidad de lo alto descendía 

A mantener inmoble tu cabeza, 

Depósito de luces celestiales. 

Tres veces levantó la parca horrenda 

Su guadaña, temblando; y otras tantas 

£1 golpe suspendió. •• • que á tanto obliga 

El mérito en los hombres respetables. 

Hasta que al fin un sueño, parecido 

Al en que posa el triste caminantCt 

Después de una jomada trabiyosa. 

Cierra tus ojos, y tu aliento acaba. • • . 

¿Con qué acaba tu vida....? ¿Y enmudece 

Aquella lengua que en el ancho foro 

Defendió la verdad y sus derechos 

Con rayos de elocuencia abrazadores? 

¿Con qué ya para siempre se cortaron 

Los raudales de dones que salían 

De tu mano benéfica en socorro 

De las vírgenes, huérfanas y viudas? 

Finaste.... ¡ah! cierto. ¡Lamentable caso....! 

La patria gemebunda te echa menos, 

Y la amistad sin término llorando 

Con tu memoria se entra en el sepulcro. 



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2W 

Entretanto mil genios del empireo 

Se apoderan de tu alma venturosa, ^ 

Y en sus alas de luz resplandeciente 
La suben al palacio de los cielos. 
Recíbenla los Angeles y Santos, 

Y cantándola el himno de la gloria 
La ciñen su corona de loceros. 

Esto hará en los trabajos mi consuelo, 
Mientras acá en la tierra suspirando 
Por tu amable presencia, la esperanza 
Me propone el juntarme allá contigo. 
Allá libres de males estaremos. •• • 
¿Quién lo duda? ¿Pasamos por las llamas? 
Pues aliento en las penas, alma mia. 
Que el Señor ya nos lleva al refrigerio. 

89. En 25 de Setiembre se instaló la Junta Central en 
Madrid, poniéndose á su cabeza el anciano Conde de Flori* 
da-blanca; los ejércitos franceses se retiraron de aquella capi« 
tai á consecuencia de la batalla de Baylén; en este interme- 
dio se proclamó allí á Femando VIL con un aparato no me. 
nos pomposo que ridiculo, haciendo gala de vestirse una parte 
de la grandeza á la española antigua, como si por este me* 
dio se pudiese hacer que reviviesen las costumbres y jnora- 
Hdad de aquellos antiguos españoles, que cuatro siglos antes 
habian dominado la Europa. Poco les duró este gusto verda- 
deramente pueril y ridiculo, pues Napoleón á guisa de un tor- 
rente desbordado de las montañaa de los Py ríñeos, se desprendió 
de Francia con ciento cincuenta mil guerreros, arrolló las fuer- 
zas que osaron oponérsele en los desfiladeros, y se presentó 
sobre Madrid ocupando la capital en 2 de Diciembre de 1608. 
Sus habitantes quisieron oponerle alguna resistencia á la en- 
trada de aquella vi lia, y dieron un expectáculo de burla á su 
ejército vencedor en Jena y Austerlitz, pues los que mas gri- 
taban. ... /a victoria 6 la muerte, ponian pies en polvoro* 
sa. Fueron tan desgraciados los españoles en estos dias, que 
los franceses se proveyeron abundantemente de cuantos útiles 
habian acopiado allí para municionar sus ejércitos, y Napo- 
león se los tomó á man.salva, juntamente con algunos millo- 
nes depositados, pertenecientes al fondo de amortización^ y cu. 
ya recaudación arruinó la América. La Junta Central mar^ 
chó para Sevilla afectando aquella mesura y gravedad que un 
león cuando huye del cazador que le persigue, y se avergüen- 
^* de ponerse en ^na fuga deshecha. En su tránsito á Sev)*' 



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Ha murió el Condfi 4e FlQri(h-4^i^noa, «^ofi el 4e9«Hí^elo de Te«^ 
arruinada una nlonarq^ia» que ói ó merofd de un ímprobo tra- 
bajo había elevado durante su ministerio »J sigilo de su gloría. 

90. La instalación de esta J^nta causó sirles ti Consejo 
de Castilla, que se creyó despejado de la posesión en que ha- 
bía estado de mandar la moñarquia, sin ceñirse á las peculia. 
res funciones de su instituto, que eran la admimitr<icion de 
justicia; olvidándose de que si había tenido paiíte en el gobier- 
nOy habia sido por una delsgucion del Rey^ y de que la Junta 
Central tenia un origen mucho mas noUe; pues recibia inme- 
diatamente su autoridad del pueblo» faente únioa y pura de la 
soberanía. De este achaque habían adolecido l^tí audiencias 
de las Anoéricací^ convirtiéndose de tribanalea 4e justicia en 
legisladores de estos pueblos» ¡Qué trastornos no produjo es- 
ta equivocación de ideas! 

91. En 29 de Marzo de 1809, prestaron todas las auto* 
ridades solemne juramento á la Juota Central^ de la que mu. 
chos se prometieron grandes ventajas para la £^>aña (si lo«- 
¿raba esta, auxiliada con la Inglaterra» lanzar á los franca» 
ses^ pero muy pocas ó ningunas para la América, pues sol« 
podrian conseguirse hacién^se independiente de la España. 
£1 plan áe tiabajos «que en ella se propuso, indicaba que po» 
drie levantarse un ecÚñcio magnífico, y ejecutarse la regene* 
ración pblítica tan suspiíuda; mas prssto pasó esta ilusión, 
porque las demás juntas comenzaron ¿ disputarle sus preroga- 
tivaü, á verla con seño, y á dividirse entre sí, principalmente 
la de Valencia; y esto, y mas que todo la irrupción de las 
tropas francesas sobre Sevilla, venciendo los obstáculos de So* 
moaierra, que hizo salir á la Junta mas que de paso para Cá.« 
diz, y disolución ignominiosa, subrogándosele un gobierno de 
comerciantes ricos» hizo ver que todo habia sido una quime* 
ra ó sueño alegre de felicidad. 

92. , De momento en mofmeato crecían entonces los temo- 
res del Gobierno; tanto porque ya estaban generalizadas las 
ideas de independencia, como porque era iflnposible fprmidar á 
los mexicanos con el gigante de España, cuyo estado de nu- 
lidad era á todos notorio; por tal motivo se multiplicaba el' 
espionase, así en la capital como en las demás ciudades; lai^ 
juntas de seguridad aumentaban el descontento con sus arres# 
tos, y el pueblo se veía insultado por los cuerpos de sóida-**' 
dos llamados voluntarios de Fernando Vil., que se creaban 
hasta en Jos pueblos mas pequeños, y se llamaban por n^ 
nombre Chaquetas; gente toda inmoral, atrevida, y en nada 
diferente, de los que después se llamarcfA Clmcós, que tanta» 



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Mgriou» baa hebh<r^ llorar á imedtra náck>n. Uú gbbiérri(v, 
fvmSf estaUeeida «obre una rerolticioii inicua, j^mats fMtú'o vh 
fif sin «obresAltos; y est» etia la posición del antidno Curi- 
bay, y de lo9 oidores; En todoé los bdqo«s llegados de Ea^ 
ftíññf te baoia» prevencieiiM «obré ló6 emisarios de Napoleón: 
mlguno fuá «prendido y atioroadci' én la Habana; no sé hizo 
otfo tanto en México; -pero se temió nracho al Gbneral fran- 
cés Oetavíaná i>*' AMmar, de quien es preciso dar una idea 
tomándola de la comunicación oñcial de Garibay á fa Junhi 
Central (I), por conducto del .Secretario del despacho, €e-^ 
valles. 

08. Eaie individuo se presentó el día 5 de Agosto de 
1808 en el pueblo de Nacodoches: detúvolo el Ofícial del des¿ 
tacamentó que se hallaba aHí, dependiente de la comandan- 
eia de Tejas: conforme á las órdenes del comandante gene-^ 
ral le exigió paiaporte, y lo remitió al Gobernador de la pro- 
vincia, lo que cstrañó muclio />.* Almmar, porque según di. 
jo, las órdones de su amo Napoleón reeibidais en las colonias 
Americanas, eran de que pasase á Mdxico para obrar confor- 
me con las del Marfuéa de S, Simón, que suponia hallarse de 
Virey. Traducido el pasaporte, se dedujo, que fué expedido en 
Burdeos en 26 de Noviembre de 1807 por Mr. Fouchete, pa- 
ra que Z>.' Alvimar pasase á loe Estados-Unidos del Norte, 
pero sin expresar á que fin; y habiendo avisado el coman- 
dante general de provincias Internas al Virey Iturrigaray . de 
este acontecimiento, le pidió que la resolución que se toma-^ 
se fuese oyendo el voto consultivo del Acuerdo. Según lae 
fechas á la llegada de este parte, ya Iturrigaray estaba sepa- 
rado del mando; sea como fuere, el Acuerdo opinó que este 
Oficial francés fuese encerrado en el Castillo de Perote co-^ 
lao prieionero de guerra, á menos que los papeles que se ha- 
llasen en su poder demandasen otra providencia. Reconoci- 
dos estos, apareció que D.^ Almmar vino en la expedición 
de r Clerc á Santo Domingo: que este geíb lo comisionó en 
Junio de 1802 para que pasase á Caracas, Carta^na, y Sta. 
Fé, en solicitud de auxilios de toda especie para su ejército: 
que trató con los magistrados de aquellas provincias; y^fínal* 
mente; que eatuvo en la Habana, y era pariente de Na« 
poleon. 

94. Cuando esto no ñiese positivo, decia el Virey á la Jun- 
ta, sí lo era que D.* Alvimar era un confidente y cspia de 
Bonaparte, viniendo comisionado para preparar los ánimos de 

£1^ Caria w6m. 7, 0m. 241. 

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260 
los mexicanos. Apoyaba esta conjetura en el despotismo ecte 
que había contestado á las preguntas que se le habían he«- 
cho» y los conceptos de valor» talen to» y otras prendas, que 
recomendaban los generales franceses en sus papeles. 

95. Cuando se detuvo en Monclova como prisionero, se 
obligó bajo palabra de honor, dada por escrito, 4 mantenerse 
como tal; mas se fugó repentinamente del arresto á mediano, 
cbe; salieron en su alcance un Sargento, un Cabo y ocho 
hombres^ que lograron sorprenderlo á distancia de una legua; 
bizo armas cpntra ellos, las que so le quitaron, hallándose en« 
tre estas algunas preciosas y particulares, que se remitieron ai 
Comandante general de provincias Internas, y algunas otras co- 
fas que igualmente se le embargaron. 

96. 2>' Alvimar escribió al Virey encargándole dirigiese á 
sus títulos cuatro cartas, que traducidas manifestaron ser la 
primera para Napoleón, avisándole de su existencia: la según- 
da para Juan Waughan de Filadelfía, pidiéndole le remitiese 
su baúl: la tercera dirigida al Gobernador de Bathon Rouge^ 
también pidiéndole un haul de libros, á algún puerto de los 
Estados- Unidos, de donde fácilmente se podrían dirigir á Eau 
ropa; y la cuarta encargando á Luis Brichi la remisión de 
otros baúles. Trasladado á Veracruz, el Gobernador de aque« 
lia plaza le ocupó doscientos noventa y cuatro luises dobles, 
ó sean dos mil novecientos cuarenta pesos, y un cofreciÜQ 
de alhajas. No me parece conducente á la historia en lo 
genenai detallar los trámites que corrió el proceso de este reo, 
lo que consultó el Consejo de generales, y el Acuerdo de oi« 
dores sobre la coniucta que debería usarse con él; bastará 
decir que se le trató con bastante dureza en el castillo de 
Ulna, á donde llegó en 27 de Enero de 1809. La Regencia 
mandó que se le juzgase; pero esta orden vino cuando ya se 
le había embarcado para Europa en un buque inglés, porque 
corría riesgo su vida si marchaba en un navio español. Ren* 
pareció en México el año de 1822, pretendiendo que se lo 
devolviese su equipage robado, que hacia subir á una gran su- 
ma de dinero, y hacia responsable de él al Ex-Virey Calle- 
ja: que procuró insinuarse mucho en el ánimo del General 
Iturbidev exigiendo de él que lo hici^ese Teniente General de 
los ejércitos mexicanos: que era un hombre muy servil en 
sus «opiniones políticas; y tanto, que osó publicar un papelu- 
cho por la, prensa en francés con voces castellanas (conM> no 
pocos se publican hoy, pues se vá perdiendo el idioma las- 
timosamente) impugnando la libertad de la imprenta. Como 
piputado que yo era entonces al Congreso general, me hi^ 



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S61 
varía» vifiitaÉ én mi casa,' y pude eonoder que era «1 hon^bre 
tnás propio pava Deyar á efecto un gobierno militar y bárha. 
ro, y qne Napoleón 'fio se equiísocó en elegirlo por satélite 
Ho^Ov £1 Canónigo Berístain pretendió persuadir, que al pa. 
sar por el- pu^blo^.d^ Dplore» preso, habló con el Cura Hidal- 
^o, y le sugiríó que se pusiese á la cabeza de la revolución: 
^a roe'pareiDe una patraña^ propia para lisongear bajamen- 
te al geforno español, como lo tenia de costumbre aquel Ca- 
nónigo. Hé aquí la .historía del General Dalmmar que tan. 
to ruido hizo en : México, y que se glosó de muchos modos, 
en razón del grande y misterioso secreto que procuraron gnar^i 
dar «obre «lia Garibay y los oidores. Veamos la de] pretén. 
dudo General Vidor Moreau. Corrió en esta ciudad la voz de 
que en ella estaba oculto este famoso militar, y los esbirros 
del gobierno le echarcTn el guante á un pobre sastre del em. 
pedradillo; pusiéronlo en la cároel, y también lo pusieron en 
expectáculo, donde todo el que iba á verlo examinaba sus fac- 
ciones, eotc^dolas con las del retrato de Moreaui unos de« 
cian, ds el ansmo* • • « yo dije, se le parece como un huevo á 
. una castaña» Vi en él un hombre pobre, abatido, hundido ju9» 
tamente en la melancolía por el maltrato y vilipendio que 
los curiosos observadores le prodigaban. •• « ¡infeliz! dije para 
mí, valia mas que estuvieras entre Apaches, que no en medio 
éb «esta^ canalla revolucionaria^ no sé que suerte correría es. 
ie desgraciado; iria probablem^ite á España con un par de 
grillas, sin mas delita .que haber nacido francés» 

97. £a 13 dei Mariao de 180^, llegó á Veracrus el ber«. 
gantin SaphOf de lá <marína' inglesa, conduciendo pliegos de 
oficio dei.Rio Janairoipara las reales audiencias de esta Amé. 
rica, gobernadores, y ayuntamientos de sus capitales, de la In- 
fanta Doña María Carlota Joaquina, pretendiendo se admitie- 
ra en este reino, en calidad de Regente y lugar Teniente del 
Rey, á mx hijo el Infknta D. Pedro.. La tal ' Princesa hizo la 
misma gestión en Jas cortes de Cádiz,^ y* aun escribió en lo 
particular á.. varios de sus diputados. . El Yirey y Acuerdo de 
oidores, hicieroa de esta pretensión mucho jiiisterío, ocultaron 
la exposición de la Infanta hasta de los mismos subalternos 
del tríbunal, y la depositaros en el secreto (1); sin embargo, 
•e supo luego, como también todo cuanto habia en el asunto. 

98. Para que misJeator^ no crea» que me he excedi- 
do en esta relacton, les presento copia, de la carta ya cita-^ 
da que á la letra dice: 

[1] Caria núm» 12 de 12 de Mayo dt 1809, iéoi. 245. 

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262 
99. '9,Yo Xk9 puedo dudar de tu tmena fideVdMi y patrio^ 
tiamot viendo que por esto mereciste en 15 de Setscwfare del 
«do pasado^ que Ua «titondades y lutbttantes de esa diatingni* 
da y fídeiísima capital» delatases en tí toda la ^atondad 
•f maído ^ue oon sobmdo famdaineiito juzgaron poco segoco «a 
manos de t« anteoesér. 

^Estoy cierta dejarás realizados mñ deaeoa^ y las es» 
^epanzas de esoe verdaderos espoñcdes y vasaHos del mas amanee 
y justo do ké soberanos, mi predilecto hermano Femando VU. 

^,Ea stt norabffe, y de mi parte, te mego ettcareoida^ 
méate vigiles coa ol mayor conato si^re la t|uíetiid y oegu* 
lidtui de la fxátrta: sobre la defensa y conservacioB de «os do« 
minios» y mires igualmente por la prosperidad y bien estar 
de ¡todos mis dignos y amados compatriotas. 

9,Igaailmente te pido hagas preseate mis sentiamntoa 
de gratitud y reconocimiento á los dignos ministros de esa 
^e¿á Audiencia, por el zelo y vigilancia que tuvieron 8a«d« 
^ar la pátáa, viéndola tan oecca del Baaínigio em la Boehe 
del expresado 1& de -Setiembre^ no es menor la ioonsíderaoion 
-qu)^ se debe á ese rauy Reverendo .Arzobispo, /digno de ni es*. 
tiiuaffion por 'el exacto desempeño oon ique ostentó ser «w ver* 
dadero padre de la patria, y digno vatatlo de nuestro desgra- 
eiacb* Fernando, 

^Deseo tener ana exacta Tazón de lao moticias «mao 
notables ocurrentes en esa capital y veipo, y si posiblo es do 
toda esa Amériea Septentrional, y espero dejarás «ealiaadoo nm 
deseos, remitiendo tus cartas 'por la m. úe\ Pérü ^1). 

„Diao te. guarde, como lo dcoea áa iafaiita-'^C?iif'2ote Jbo* 
quhm de BorAon.— «Rio de Janeito 11 de Mayode 1809.r-*«4Du 
Pedro Garibay," 

liQO. La J«nta de Se^riUa 'tenia, tan ancbaa tragadaras pa- 
ra eagullir las mentiras mas absardas, como lasitenia Garibay 
y su «Consofo de Oidotes. ^Aqaella en If de •iH'srzo dij^ '¿I 
Virey, qise sabia iqae Napoleón iba ¿mandará Aféirás á(Oa«« 
ios IV. y su -familia para que introdajaée «ia ídi/viáon; es de* 
cir^ .pora spae retíase en Méséeo diediod >maiiK|QÍ de iNa« 



[1] Esia caria [ú k> iqtte pmme] «s^mtágraJfa^dedMa iPtim» 
cem; d ArTmhispo mmidó copia *d§ MÍÜa tÜ mmistetm aie &iadú 
€u lú de Mano de^ ISii^'ném. aM, itáa.tidé4; 9/tdip fueia-Ao. 
hia zontestadOf clñénáosemt^ á difckley^^qke.eOR memo we eamer*^ 
vaha en tranquilidad. Su Alteza sin MU ^etftSba mmy w^icm 
cuando escribió dicha caria, y al tenor de eUa otras muckas;- 
do habáp amj^aáh ti Hem^ en ^aéer odMa j^af» aks/^'o<. 



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268 
peleón (1). El' ol^to de eeta advertencia fué prevenirle, qu«í 
01 se presentasen loa reyet padi^é sobre las costas ó puertos 
de la Nueva Espacía, les prohibiesen desembarcar; j si de he* 
cho lo verifioisen, se les arrestaíieu A tddó se prestd gusto, 
•o Garibay, oyeíndo el voto del AcuCiilo: circula sus órdenes 
4 los comandantes de las costas y pUerto def Veracruz; y co- 
no el Gobernador de esta plam bubieée propüé^sto algunas di. 
ficultades que le ecurrian sobre la ejecución de eemejante 6r. 
den, dicho^ Acuerdo las resolvió. Yo estoy seguro que si tat 
hubiera sucecfido, Carlos IV. habria entrado triunfante en 
México, y los golillas habriart quedado burlados, y pagado coa 
la vida esta demasía. El Monarca habría én semejante hi-¿ 
potesi venido con tropa, como fué á Rio Janfetro el de Por-> 
lugal. Los amerícanos sé habrían aprovechado de esta oca* 
«ion para declarar su independencia, como tie aprovecharon ée 
la pd cual libertad que les pi^pórcionába la eonstttucton de Cá* 
diz para obtenerla; fuera de que las ideas* republicanas no es« 
taban entonces radicadas entre nosotros; y sí muy vivas y per- 
manentes las de la Monarquía; ora sea porque se ignorasen 
los derechos del pueblo; ora, por el hábito de obedecer á un 
Rey. El de España ciertamente hablando^, no estaba odiado, 
la execración habia recaldo en el vniñáo Godoy: teníase dé 
aquel Principia una idea sobresaliente de étú bóildad manifési 
toda á toda luz, ciiaíidó se hicieVon rogativas ák nuestra Sú^ 
8ora de los Remedios por la gravé enfermedad de pecho qué 
le habia atacado pocod añbr antes: los^ylreyeá h&bian' tam;-* 
Sen procurado entrañar é&té aféctó' dé mil ^ límneras; y sbbré 
todo, cuando se colee6 la estatua ecuestre, ^rtatttcr, no ets. 
tan fácil haflar en niíesfras fropáe y pkisanáge qnieneé osa-^ 
sen resistir á un MoAaróa á quien 'sus *mismajr desgracias ha* 
eian un oljeto de caríiío paraí utf ptíeblo naturalmente sensi- 
ble y compasivo. SabiásD 'eií ^ Mélfic^ muy^ por menor que lá 
rftbdtqacion del trono hablar sido ohtVL dé lá violencia de un pue« 
Úo feroz, excitado por la guardia del Rey, y ésta por Fer-^ 
nando VIL el cual al pasar de un cuarto á otro de palacio, 
les dijo con disimulo á unos guardias de Corps estas preci- 
sas palabras. ••• Esta noche nos vamos; las cuales les hicic. 
ron entender todo lo que quería decirles; esto es«««. impedid 
imestra marcha* Las afecciones del pueblo de Madrid no eran 
las de los mexicanos colocados á mas de dos mil leguas. UL 
timamente, confirmo mi opinión con el pasage posteriormente 
ocurrído al entrar Bonaparte en Francia emigrado del Elva: 

[1] Carta núnu 24^ de 20 de Junioj tóm,. 245. 
T«M. ni. 84, 



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?6i 
presentóse solo á sus antiguos sóida dos, y les dijo. • • • Aquí es*' 
tá vuestfo |£niperador; estas solas paJabras bastaron para quo 
olvidasen luego que entonces lo eran de Luis.XVlIL y se le 
uniesen. Ni de otro modo calmó el niismo Femando al pue* 
6io Catalán, cuando desprendiéndose de las filas . de un ejér^^ 
cito que conducia» les dijo.. ••• Aquí está vuestro Re3% áe^ 
cidme que es lo que queréis*. • • • Admiremos eo esto la ma« 
no de la Providencia , que ha impreso en la frente de los so; 
beranos el sello del respeto que la filosofía del siglo no pue* 
de borrar, porque su imperio no se extiende sobre la multi-* 
tud que siempre obra por impresiones, é ilusiones brillantes* 
Estas verdades no se ocultaron al mismo Femando, cuandd 
entendió que en el año de 1818, su padre estaba decidido 4 
jiirar la constitución de Cádiz, y tembló por su vuelta...* 
¡Dios sube lo que en esto hubo! lo cierto es que Carlos IV. 
y María Luisa muñeron, el uno en Roma, y la otra e& Nápo4 
les con diferencia de quince dias. ... 

101. La Junta Central recibió en estos dias representación 
nes secretas del verdadero estado en que se hallaba Méxicoi 
y yo contribuí, como ya he dicho, á darle esta instrucción, clai 
mando por el justo castigo de unos oidores revoltosos que nos 
iban oríllando á la revolución, que al fin abortó á los dos años 
justos de la prísion de Iturrígaray. Conoció la posición peli« 
grosa en que estaban estos dominios, y confió su mando á un 
hombre de bien, y á un varón tan candoroso como un niño, 
que podia reunir las voluntades y ser el irís de paz en aque* 
0a tormenta; tal fué el Arzobispo D, Francisco Xavier de Lu 
jfona y Beaumom. Alegróse México con la noticia de esta 
^lección. £1 Oidor Aguirre temió por lo que habia hecho, 
y pidió su jq^ilacion en 14 de Julio; es decir, cinco dias 
antes de que tomase posesión el Arzobispo del vireinato. 
A Garibay se le agració con la cruz grande de Carlos IIL . 
y se retiró á hacer una vida privada, con diez^ mil pesos 
fmuale9 de renta. 



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ÚOBIERNO ,DEL ARZOBISPO D. FRANCISCO 
XAVIER DE LIZAJSA, 



. 102. Este prelado tomó poscaioii del vireioato en 19 d# 
ivdio de 1809. Ignórase qué resortes se pulsaron en la c6u 
4(í'*para su Dombrumiento de Virey: díjose que el Ministro Sier¿ 
ra'^íié el que inñuyó directamente hn él, y que coadyuvó mtt¿ 
cbo para ello la sincoridad y noble fran4ueza conque confe* 
i$ó ¿ la Junta Central que había sido engañado en la sepa^ 
rancien de Iturrigaray, y que estaba arrepentido de haber coo« 
perado á la ejecución de tan horrenda maldad. Sea de esto 
lo que se quiera, su nombramiento fué bien recibido; menoa 
del Oidor Aguírre y otros de su calaña: viósele como á. un 
Ángel tutelar de esta América, y como á un promediador en! 
todas las desas&ones que nos agitaban. Para dedicarse al áee*: 
pacho del vireinato, confirió el de la Mitra á su primo D.^ 
Isidoro Saenz de AÍfaro, que era Inquisidor, y á quien había 
nombrado en Mayo de 1808, Visitador del arzobispado; nom<^ 
bramiento que desagradó con generalidad, porque no estaba 
bien recibido, y positivamente detestado. 
. 103. El año de 1809 fué bastante malo, asi por la esca*- 
soz de aguas, como por haberse helado las milpas en ^nn 
parte la noche del 26 de Julio. Esta desgracia consternó al^ 
Arzobispo, y con bastante actividad dictó muy buenas previ— ' 
dencias para remediar tan gran calamidad; por fortuna se evi<n> 
tó el mal en la mayor parte, aunque las semillas se pusie-' 
ron en alto precio. No le llamaron menos la atención las. 
necesidades de España, y para socorrerlas provocó un em-t 
prestito de tres millones de pesos, que condujo el navio Saiir 
Justo (1), sin perjuicio del donativo de dos millones doscien- 
tos siete mil cuatrocientos setenta . y ocho pesos (2). Recibiór 
órdenes de la Junta Central para embargar los bienes que su- 
ponía existiesen del Marqués de Branciforte y del Duque de» 
Terranova, por haberse adherido al partido de José Napoleon;^ 
ipaa reconvenidos por la exhibición los apoderados del prime* 
ro, principalmente el Director del tabaco D* Silvestre Díaz* 
de la Vega, con quien llevó la mas estreclia amistad, solo eui 
tregó un cajón de conchas que tenia en su poder, y varios. 

[1] Carta núm. 33, tóm. 242. 

[2] Carta número 27, tóm. icU \ 



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M6 

penachos de los caballos de so coche, inservibles (1); ¡vslíen* 
te chasco á fó mia! no era aquel italiano el que dejase en 
México ni un mararedi* En cuanto á las órdenes relativas 
al Duque de Terranova, se cometió una injnstici&y pues se 
mandaron extraer de la tesorería del estado setecientos mil 
pesos que tenia allí buenos de sus fincas, queriendo que el 
4Gk>fab#nadDr los entregase 4 fu^r de buen patriota : respon* 
diótqoe él lo era; jp&ro en el caso, solo se tenia cómo uft 
depositario de aquel dinero, y no podia disponer de él; €n$ 
Éí se le exigía por la fuerza, él cedería 4 ella. De heeno» 
se exigió el dinero, que aun lo debe el Rey de España, coa 
mas, cuarenta mil pesos pertenecientes al hospital de Jesús. 
Por k> respectivo 4 la confiscación de bienes, se opuso el Fis* 
cal SagarzurieÉa, porque consideró que era preciso oír 4 In 
parte del Duque, él cual aunque estaba al servicio de Ñapo* 
león, se consideraba subdito suyo, pues ret^ídia en la corte de 
K4poles, cuyo trono había ocupado Hurat^ y antes que él Jo* 
sé Napoleón* Esta resistencia del Fiscal contuvo los efectos 
de tan bérbero decreto. Así eran los que se daban por ^ 
gobierno de C4diz, con el fin de hacerse de dinero, sin de-*¿ 
tenerse en los medios aunque fuesen inicuos, 

104. Aden^is de las órdenes recibidas para el embargo de 
los bienes de las personas mencionadas, recibió otra del go* 
bíemo español, harto dificíl de ejecutarse; tal fué la de exi* 
gir por préstamo la enorme suma de vstfi/s miUom$ de pesoá 
fiieriei para la continuación de la guerra en España: los que 
la diotaron, ó estaban locos, ó ignoraban nuestra Terdadera 
posición* México estaba saqueado por la consolidación, como 
•e ha dicho: los capitales se habían disminuido 4 un grade 
indecible: faltaba la circulación en todos los ramos, y la guer- 
ra que acababa de concluirse con la gran Bretaña, había ca- 
si arruinado el comercio. Todo esto lo manifestó el Arzobis- 
po; sin embargo ofirecíó hacer cuanto pudiese de su parte pa- 
ta realizar dicho préstamo (2). Esta orden herbara dictada 
por hombres que en punto de gobierno de indias no sabían 
cual era su mano derecha, jamas tuvo efecto, aunque el Yt<« 
?^ Veliegas se empeñó en darle cumplimiento, como luego 
Teremos; solo sirvió para aumentar la desazón de los ameri- 
canos y que viesen en la llamada madre patria una verdade- 
ra madrastra que trataba de destruirlos* Subía el fermente 



[i] 



Cart. núm. 1803, tám. 242. 

Orden de 2 de Enero de 1810. Carta número 195« 
iám. '242* 



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te7 

|»or iiifltáiites» y acíolae tíspeíai» qué tí g¡nm combustible, y ^ 
frépamdo^ t%c¡!bímB noa pequeña cliiapiUa que 1q abrazas» 
4odo« 

105* PreÉreoiéae :ui> ejemplar que a^nnentó loa deieos do 
^aÜBftf el rompimiento, puea por la via de 6uaya<)utl se su% 
po que en Qoko babia estallado ana revolucioa en IQ de A^oa* 
to de aquel año, que balúa dado por el pie al gobierno espa*; 
Boi, y aun cd Gobernador de Guayaquil remilié uD pliego al 
Arzobispo para que lo mandase 4 Bspaña por lic primera via^t 
Aquella revolución se sufocó por la ftwrzas entiadae ^ hu* 
ma^ y el modo de comprimitla fué causar horribles oxtragoa 
en aquel pueblo, violando la fé prometida. Este doloroso aCon* 
tecimiento hizo ver que los españoles por conservarse, atóla* 
9ian todos los pueblos que obrasen dbl modo que el de Qui. 
to (1)« Sea por esto,, ó porque el Arzobispo temiese una in« 
Vaaion extrangera, 61 dictó varias providencias para aumentar 
•1 ejército del reino; una de ellas fué crear un tercer bata-» 
llon para el regimieato fijo do Veracruz, cuyo mando confió al 
Teniente Coronel Arredondo, agregado al regimiento de la. 
Corona, y otro que denominó fijo de 3to. Domingo, á conse- 
cuencia de haberse reconquistado en aquella isla kt antigua 
parto que poseían los españoles. Sopóse también tn Méxica 
la sublevación de Caracas^ ocurrida en Mayo de aquel «iño^ 
eo^ mejor suceso que la.de Quito; y este cuerpo ^ tropa» 
estaba destinada á mandarse á aquel punto coil otros auxi- 
lios militares, 4 consecuencia de los informes que dio" el Ma«< 
riscal de artillería D. Judas Tadeo Tomos, que acababa do 
Hogar de Caracas; su satida la impidió la revolución del pue*. 
blo de Dolores, ocurrida en 16 de Setiembre del mismo ano, det 
que hablaré en su rei^ectivo lugar. £1 Arzobispo tuvo» avi* 
so de que en Valladolid (hoy Morelia), estaba á. punto de 
estallar una revolución en Diciembre de 1809, la cual se 8U«^ 
íbcó oportunamente, mandando arrestar á los geíes de ella, lo 
cual ae verificó con grande estrépito: estaban á su cabeza, éí 
Padre Santa María» franciscano, que acabando de predicar en 
la igbsia de su conv^ito el dia 21 del mes citado, fué con. 
ducido á una prisión: d Lie. Michelena: el Lie. Soto, y el 
Capitán Garcia Obeso. Dijese que el denunciante de ella 
fué D« Agustiii de Iturbide, ofendido de que en las juntas te» 
nidas pera realizarla, y & que ^soncurrió, no se le quiso nom« 
brar Maríscal de Campo. Comenzóse á instruir el proceso^' 
y nombrado yo por Garcm Obeso su Abogado, recabé del Ar« 

[IJ Carta núm. 16; ^ima foHalurOi Idm» ^44. 

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tdb^po que '^ tdrtasd k x^síufau fifeetivámente líb Hizo ag|| 
pero Nábiendo v^icb yenegan, siii ,Daef«o motivo ^eQ Octubrif 
de 1810, mandó arrestar á los reos, y el Padre Santa M»* 
ría logró ^ escaparse de la prisión de S; Diego, y marchó pa# 
i^a AcapnloOf donde murió c<m harto eeatimiento del General 
Morelos, queáls sa^on asediaba el eastilftb.^. Santa María er^ 
tin fraile «ábio, maduro j 4e provechos . j 

^ 106. El comisionado para actuar en las^ <;ait8as de estos 
reos, fué el Teniente letrado de Valkdolid, Teran, quien sa 
condujo con la severidad que resistia sn corasen; pero qua 
era indispensable for la responsabilidad; esto le atrajo el odia 
público, por lo que en la revolución del año 1810, fué cfueU 
mente asesinado* . « 

107* Aunque la conducta del Arzobispo. en esta porte era 
prudente, tenia sin emtMirgo entre los^ rotsmos españoles mu* 
chos enemigos; uno de ellos era Juan López Cancelada, unor 
de los mayores chismónos y atizadores de la revolución, pues* 
vertía e) veneno de su odio contra los mexicanos en la Ga- 
ceta, de que para ignominia de la nación era Editen Su inso*^ 
lencia había llegado al extremo, confiado en. el favor del Oi« 
dor Agtiirre; asi es que habiéndosele notifícado una providen* 
cía de orden del Arzobispo, y oídos los acales, respondió con 
la mayor altanería, que los vireyes eran déspataSf y debían^ 
mandar subordinados á la Audiencia. S6polo el Arzobispo, y. 
al momento lo mandó arrestar, y remitió á Españ» en el 
navio Algeciras (1). Todavía desde allá nos hizo mucha: 
guerra, pues en las cortes de Cádiz insultó al Diputado AW 
oocer por la imprenta; por la misma publicó su Telégrafo, y 
tuvo por premio de su insolencia, que Femando VII. lo man* 
dase encerrar en la cárcel, y después en un convento para- 
que aprendiese la doctrina cristiana; acaso este fíié el única 
acto de justicia que hizo este Rey á los americanos. 
_ 108. Supo también el Arzobispo, que el Oidor Agtiirre era 
uno de los que si no conspiraban contra su gobierno, á lo me. 
nos lo detraía escandalosamente, y por tanto, lo hizo salir de 
México para embarcarlo; mas fué tal la zambra que arma- 
ron los llamados Chaquetas, de que era corifeo, que se vio pre«^ 
cisado á mandarle volver desde' Puebla. Saliéronlo á recibir 
al camino, y su entrada se hizo en tono de triunfo. Díjose^ 
que en la formación secreta de su procoso, tuvo mucha parte 
cierta Señora mexicana, viuda, que por su hermosura ha ob*. 
tenido nombradia entre nuestras beldades; costóle caro por en- 

[1] Carta núm, 4, al BBnislro Saax^cdra, tám. 243« 

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260 
tonoes; pero deáterrada á cincuenta leguas de México, 'se ca^ 
•6 con un hombre rico que la dejó heredera de no pocos 
bienes. Aguirre es constante que hablaba con desprecio del 
Arzobispo, llamándole el Colegial; pero este colegial era hom* 
bre de bien; y tanto, que estando para morir dicho Oidor, fué 
4 visitarlo á su casa para darle una muestra de su reconci** 
Uacion* No aparece en la correspondencia con la Corte la 
noticia del destierro de Aguirre, á lo menos en la que yo he 
pegistraáo; pero el hecho es cierto, y yo lo vi. . . - 

. 109. Demos ya una mirada sobre lo que entonces pasaba 
en España, cuyas desgracias tenian relación con nuestros su^ 
cesos, y preparaban las nuestras. 

• lio. Rompieran los franceses los obstáculos que les opo-^ 
nian las gargantas fortificadas de Somo-sierra y otros puntos, 
y succesiva mente se apoderaron de toda la linea de defensa 
de Andalücia: entonces se vio el odio que se habia atraidó la 
Junta Central: hubo en Sevilla un tumulto popular en que fué 
insultada, y lo fueron igualmente varios de sus miembros en 
«1 camino para la isla de León, en donde habian resuelto que 
nuevamente se reuniera* En efecto, veinte y uno de sus vo^ 
•ales se juntaron,* y aunque bien á pesar suyo se vieron oblí« 
gados á dejar el mando. Para remediar los males de la anari 
quía, decidió la Junta Central crear un Consejo de Regencia, 
compuesto de cinco individuos, como se verificó el 29 de Ene. 
ro por el último decreto de su disolución. No se mostró me» 
nos indignado el pueblo de Cádiz que el de Sevilla, movién« 
dose en tumulto, y obligando á algunos diputados á asilarse 
en> los buques ingleses que estaban en bahía. £1 Consejo de Ré« 
gencia se compuso entonces de D. Pedro Quevedo, Obispo de 
Orense,, D. Francisco Saavedra, el General Castaños, D« Aiw 
Ionio Escaño, y por América el Ministro del Consejo de In. 
dias D. Estovan Fernandez de León; mas como este hubiese 
/enunciado por sus enfermedades, se nombró á D. Miguel Lar« 
dizaval y Uribe, que de antemano estaba nombrado Diputado 
por México para la Junta Central. En el mismo dia (29 do 
Enero de IBIO), ésta ordenó que eligieran para las futuras 
Cortes veinte y seis diputados suplentes que representaran las 
provincias de América. La salvación de la Junta Central én 
Cádiz, tíe debió al Duque de Alburquerque, pues hizo un rá^ 
pido movimiento con sus tropas que ocuparon la isla de Leoa 
y Cádiz; precisamente un dia antes del que pudieron haber- 
lo hecho los franceses. . Si los americanos reflexionan atenta* 
mente sobre esta «Contingencia', y también sobre el triunfo ca^ 
flual de los españoles .en la IxttaUa de B<iylén, conocerán-que 



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8t0 
•stof fuerm tos éaa ftniéoa obstáculos que ae opuaieroo & su 
enwnci pación desde el año de 1810^ y que á no haber sido 
por ellos se halnria evitado la funesta revolución abortada en 
el mismo ai&Oy que tantos torrentes de sangre ha causado en 
ambas Amérícas. Ocupada la Península de todo punte por 
los enemigos» se habrían conformado con su suerte, y acornó, 
dadose con nosotros; pero ellos llevaron la máxima de que 
mientras hubiera un punto por pequeño que fuese en la Penín« 
sula, desde allí se mandarla á his Américas« El Oidor Ba<« 
taller decia con insolencia estas expresiones insultantes.» • • , 
Mientras exista una muía tuerta muichega en España,, ésta 
deberá dominar á los mexicanos...» ¡Tan cierto es que la suer* 
le de un imperio pende alguna vez de üoa pequeña circuns- 
tancia« que no puede evitar la mas astuta y previsora políti* 
ca de loa hombres! 

111. EL Consejo de Regencia procuró capitarse la benevo* 
lencia de los americanos, ctrciidando una elocuente proclama 
y decreto, en que prevenía que eligieran diputadosr para las 
C6rte% uno por cada capital cabeza de partido de las di^* 
íerentes provincias que componían los cuatro vireinatos, y lae 
ocho .capitanías generales, inclusa la de Filipinas. Sin em<» 
bai|^ do que la Junta Central tenia convocadas Cortés para 
el 1 P de Marzo* ..* no JuUna pedido d^putadot para las Amé* 
ri<»ui: esto se dejaba (dice D. José Manuel Restiepo) para el 
último mmnento; y parece que las circmistancias arrancaron 
como por. fuerza esta concesión* En* la proclama se anun* 
ciaban á loa aoaericanoa las saludables reformas que loe pue<* 
blos debían esperar de las Cortee ñituris, y repetía la decía* 
cataría de que loa dominios españoles de andbas Áméricas ha* 
btan ^ido reconociikis sed^n los principies de eterna e<]piidad 
y justicia, ccmio partte iniegrant09 y esenciales de la monar* 
quia, Eaoiando á. sus naterales á tomar parte en el ^bíer- 
no representativo, pues debían elegir y enviar sos diputados 4 
las Cói^tesk HaÜando de esta elección, que se había de ba«» 
eer p^r Jos ayuntamientos . de las » capitales • de*^^ las prioviacias^ 
mñacÚéi la Aegencia: ,J)oede este momento^ éspaiSblee amerí-*' 
eanos,. os veis elevados á la dignídtul de heixibres Itín-a (1): 
no isois. ya los mismoa que antes, eñcorbadbs falijo un- yugo mu« 
eho mas dttroy niáentras mae distantes^ estabat&C dal (teatro del 



- [l]i> Agradeeenuu^esU» 4eonj9swh^ ptt térémwf qw hu ohroi 
no. <conre8pot9dieiioit> á lai paíabrné.il. La lUgmóim quería ^ 
fue ^ fü^aeon la nmeke eumdol ia nwocakii' 'etío'eé.'* • • que 
le ayudase á lUvar la leñar y na mas. 



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.poder; mirados con indiferencia, vejados por la codicia, y des- 
truidos por la ignorancia. - Tened; presente, que aL pronunciar 
ó al escribir el nombre del qpe ba d^ venir á representaros 
en el CcHigreso nacional, vuestros dcuBtínos ya 119 dependen ni 
de los mimstros, ni de jlos vireyos,^ ni do loft gobarniujíoros; et« 
itín en vuestras manos.^^ , 1 . ) 

1113. A^mismo recibió orden el ^imUspo /pdt'. medio- ;dol 
Marqués de las Hormazas» para reu(&ir e( pr^st^fi»o iddioado de 
veinte millones; la América eradla vi^ca Qbictngudique.se pod- 
curaba ordeñar hasta exprimir ,1a ubre; v^o. pardee ísíj»^ que 
aquellos mandarínes no tenían- 'Ifi m<^nor jdoa de las ^oantítt- 
Isas exacciones que balúa 8ufri()ó la nación^. 4 Aa qile tirar- 
})an como á real de enemigos. Exacción por consolidación de 
bienes eclesiásücos: ^ exácpipn. paj^ ari^i^ptos, pana « zapatos, 
vestuarios y , armas para el ejiército: por herencia^ transversales: 
4»réstamo6 imprevistos; todo, todo gr^ivitc^ba casi simultaneameniB 
sobre la infeliz América; ti^l ¡eri^ nuestra siUitfcÍ0n( sin emtaf- 
^Qg á todo se abastaba de una^mane^ fininca y generosa» En 
aquellos dias se remitieron muckos vestuariüís piMn^el ej/énAr 
,to, y de ,1a provín<^i& de Mic^acan satier^n. mncbos mellaras 
de a^patos; mas todo filé tirado á.Ia c^e, y la corDespondencin 
.tratarnos como á escl^qs» at misqaoi.ití^mpo que'<89 |i«A pnkr* 
ideaba con la bella teórif^ de, que ^v^Kn^'ü^re»* iPepcdie^ienr 
toncos la maino de Dios spbn^ ^pañfi: sm^ /c^cilpsí';a«>iU%. 
res le hacían * mas daño que los de l4p (fm9ceses;«;noi^U9d^ 
fábrica ni establecimiento que no destruyesen los ingleses, co- 
mo la fábrica de la China, la de S. Fernando de Guadalaxara, y 
otras; haatcL la Datnmleza/ss h|ibía' einjii^^,o|i|^ aquella 
nación, pues un cruel vendaval causó la pérdida en la bahía 
de Cádiz de los navitis ConxáipciDá, Montañez, S. Ramón, 
fragata Paz, y veinte y tres buques morcantes. Nada se di- 
ga de las acciones militare^ pérdidas todas como la de Rio 
seco, Ocañar Talavera, Medellin, "Zaragoza, gargantas de Síer- 
jaroorena, ^c Sns partidas ^: gieBrriÜMor 'éfa^ Üia.' plaga 
■mayor' que todas: los famosos IX Julfan' eb'dtftédico, Chaleed» 
cel' £¡inp«Knnt)ds# Revira, Velázéosí Fñiéclsqueti!^ yn^ttbB fduobo^ 
.evaniCttflittrHlasdq vaÉdaieA)s'y t ái dpoiies f no oÍMti)nte^' lo8*ei|pwi^ 
fies- se Hsoi^an ' de <fañ lOll^ bicíéron oáaf á Kiapnhicíil de 'sn^tse»- 
.Ao^ áo ^ ofiO'Biodolqile una nMca fslíoHabn ámñ tdrodehfi- 
,b^le fMÍtadb un «lÉorioior pescr de s» yugó cuando sn echó á 
: volar. . 

ns. RepetftiBamnnte < y cbaiida nadie kr. pensaba^ el An- 
ízobispó filé Dfáeyado «kl vii«í6at6 púr érden de la Regeoda 
cdé d2 0e Febmx> de. ^81íÓ, «mtripla cf^ el Marqués de las 
TOM. ni. 35. 



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2f2 
Hormazas; atribuyóse al grande influjo que tenia en aquél 
gobierno el comercio de Cádiz, de quien fué obra, y esta- 
ba conexionado con el de México por sus intereses; pues 
lOuando el Virey Venegas tomó el mando, traía orden de di- 
figirse precisamente por los x5onse}os del Oidor Aguirre, que 
era el capataz de todos los mercaderes de esta capital, y su 
íoi^curo. Et ^ArZóbiépb recibió cdií feerenídád este desairé, y 
•con muebo placer entregó el bastón el martes 8 de Mayo á 
la real Axidienoia, como se le previno. Al «alir de palacio 
mandó á su cochero que lo pasease por la Alameda de Mé» 
-xico (kigar que jainas habia Visto), y dada una vuelta en der. 
redor de ella, 86 retiró á la casa arzobispal con la mayor 
complacencia, para dedicarse' á su ministerio pastoral: su áni- 
mo estaba tranquilo, habia séíivido con fidelidad, zelo y des- 
interés; y tanto, que habia cedido los sueldos de Virey: efi- 
té empleo le ifabia quitado muchos pues auti á su antecesor 
Garibay Id habia socorrido coh doscientos pe^os itieñsuales, 
bastar qué se hizo Teniente General, asignándosele diez mil 
duros > anuales. Un gobernante adornado de tantas virtudes, ha. 
b!ó i siempre la verdad al gobierno espariol, como acreditan suli 
-infórmes, aun cuando trataba de personas condecoradas que* pre* 
'lendidn empleod, destituidlos de toda mérito, descansando en wm 
-pquBtaB* íPoCo antes de retirarse del gobierno, hizo quemar 
^n Ja pkza una proclama de José Bonaparte, i la que se 1» 
4lió chairé de auto de inquisición. 



GOBIERNO BE LA REAL AUDIENCIA 
DE MÉXICO. 



t lt4. £1 pui^blo mexicano repugnó coi| generalidad este nom. 
*lNNimiento, yV conoció que era obra de la intriga de los que 
•llamaba chaquetas, en Cádiz, habiéndose propuesto por olleta 
•eiMitittuar la opreáion, separando al Arzobispo; tanto mas, cuan- 
to 'que estebán á la cabeza de la Audiencia los dos hombres 
que se habían manifestado enemigos de los americanos, Aguir» 
re y Bataller, Creció coa tal motivo el deseo del rompimiesu 
to que habia contenido el buen concepto del Arzobispo, y se 
-aumentó á un grado indecible luego <pie se tuvo la primera 
noticia de hallarse nombfado Virey Vcnegas: quince ó pocos 
mas dias antes de que estallase la revolucioa en el pueblo 



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d», Dolores^ recibí carta da D*- Ignacicr ^U^iMk^ eoovid^Uido* 
me para ella; eugióseme respuesta, y devoi;i^í «1 sahre , iquer • 
mando al momento dicha carta, piyes ^om^ci qu^ era imi^atii^ > 
Tp el rompimiento, y el gefe que se^ba, 4. poner á m CfiA^ 
za muy fogoso é inexperto, y pof lo misino poco- á, prfp^-if 
¿to para llevar ál calx) tamaña compresa. , ..is 

, 115. En 9 de Mayo, la Audiencia proveyó^ 4Uto..{Í)3 
en que arregla y simplifica el despacho, de^ vgobi^rqe*-, E^ta^ 
disposición estuvo muy acertada, y lo m^r qi|e e^ -ella-ae-; 
advierte es haber, separs^lo del conocimiepto de las causaf d<a^ 
inñdencia al Oidor Blaya, subrogando en lugar de ^ste y del> 
Qidor Calderón, á dos. Alcaldes mi^ antiguos deLpríi|ien, Efa» 
¡¿a era una fiera c^n aspecto, Jiumano^ ^revi^ior insufrible, y, 
no sé como el Arzobispo puda r^q^i^i^ poft múycáhip, v eai 
concepto de taU nombrarlo 4^^^., del tribanal Generin de^ 
9|ineria, en lugar de Carbajal, pro^iovidp. para 4 X^onfi^jo, el> 
cy[al ae hallaba ó la sazón en Cádizr y ,4e^ut^ jior algunovf 
días la confianza de la Regencia, que lo Qy<^ ,90pu>á un of4*j 
calo. Méxicq «e alegró in^finito de Ja. sn^parapion de Blaya.) 
Fué cosa extraña en el orgulíq de loS: oidoriBS que alguno doj 
ellos no se hubiese nombrado Capii^ Gener^, qoq[|o^n/>tro% 
tientos \o pretendió el R^gc^i^e 4p GuadaUxara SanebezJ'a^ 
reja: si Rubiera estado, en evsta !C9£pQracion e} Pido^ f^p^ 
cfio^ 9Ín duda lo, pretende comp lo .luz* después durav^ )i^ 
revoluoipn, aunque ^ania pai^ el caso las miañas .dfif^sic^^ 
ne^ que ún ^^á^atero pa^ ser astrónq^M»* * ■ •) ;.' ,) /^,"j 

lt6«. Cjú4é a^íipi^^o la Au(iiei?í|ciarde 9irci|lar>, Í^.ófdc^ d^ 
la Refieuqia de Cádiz do que ya,.,Jien^o8 haí>Wfí<^ y i >9Í?^<1^ 
en, auto de l6^d|d Mi^yo se publicase ipórbando^ y /em áay^rt^d^ 
se procediese 6in la «j^nor 4«iií9ra; á 1^% jelpi^cioíij^a.^íj^djpui^ 
tados por; él Ayuntamiento •«de esta ^apitaJ, y* idieríiaá.j^e ,iaf^ 
pipviácias,, recayendo la dftrMéa^ioa ei^, el ,¿{r. tZ)*^'|XoM/í^- 
ye. de Cisneroéi eleccip;! que 'íu^, inuy, aplaudida fic>;^fíj4g*^,ew| 
notQria^ la sabiduría y providad do e^ta resp<^iable" ecJ[;t|9Í^ir-. 
co,,quó después acreditó e^i; lai^ discu^ipnps de (as. oói:téa xie( 
Cádiz. ;/ \ . .^ ¡ '...\. / " „ .' -./ , , '■] ^ ■ .:.. '"^ 

11.7*. ISn 29 del ntismo ^s,, ^lictó la Audiencia ..prpyiden-^ 
cias para haper efectivo ;el pré^amo de» veinte millpnes ,d^ 
pesos, insertando en su aqto los términos y fnodo ep qua s^ 
qebia realizar , esta exacción! opresiva, eacandaloea, é, impicac-, 
tícable. , . , , i . ; 

. [1] Léase Je^ la Gacelq de México numera 56, de ÍQ de . 

' • ■ • ' "■' 

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'118.= Dos étt«eá¿# dí^oft-áe)ft historia ooirrrc^n «n esta 
épbtá, y éé ^6' éñhú hacer mbmo^ia. A las odho t]e hi no. 
(^tí'del^ día' 9 do Agostó éomenzd á soplar un ttedto norte 
taiv'^eWe eií Vera*nwy Aeapuko» qub ¿ la medm hora ya 
ntP hétíía.' hétfíbte* tfW ptidierk* rráistír sa faría, ni cerrojos ni 
aldabas que pudiesen sujetar las puertas y ventanas de las 
cáids/ Taá fariesó tendftvai continuó mezclado con algunos 
aguaeeresr hasta las ^z y media que se cambió de! Sur, cor- 
rfendb con mucha mas íberza hasta las doce y media de la 
noche qne empezó á ceder, calmando enteramente con una 
Uuyia tan copiosa qué apenas cabia por las calles* 

11^. 'Este uracén terrH)!é echó por tierra en Acapulco 
cfen<o veinte y <^tia(ro , casaér. Los elSfic^os de , ftbrica resu-- 
lar" sóíHeron algunas averias, especialmente sus techos. Las 
doi filas <dc^ á^rMeé "sityadds en amlNy^ lados* de. la calzada 
que 'Sube de la ciudad al CsfstiHo, y toda la del campo de 
Marte» los thmaHndós, platanares y ^emas áfboles» ñteron he* 
chos* j^dasíoé', ó arfanéados^ eilteramente, con cuyas ruinas que- 
darotí los csifninos it^hraAsita^les. Al amanecer, los campos in. 
mediatos it la ^iudtíd, pi^ei^enfaban montones de escombros y ruí* 
hbs, y Casi Ibdás fes famil^s se veían en Jas calles sacando 
de entre las palizadas de sus casas sus muebles y utensilios 
jfótá ponerlos á cuUerto en las casas que no faabiatf padeci- 
do tan considerable d^íló. ' Eú Veracrqz sopló el viento con 
igual fUria. Las casas de esta ciudad no sufrieron el des- 
trozo que las de Acapulco por ser do unn construcción muy 
sólida; pero si los barcos, pues chocando unos con otros, y. 
iüeádb la marejada muy impetuosa, pereoierotí ipuchps, y otros 
quedsifon desarbolados. La Andíenciat ma^^ó que se publíca- 
le la relación de esta desgracia, y se lee inserta en ta Gaceta 
nótp. ^^^d^/Méxicp del martes 28 de Agosto de ' 1810. 

120.' En la* tarde' de 20 (áe Mayo, cayó on rayo en la 
Iglesia fié VTtra. Bra. ' de los ftemedios, que destrozó inubha 
parte de éll^: basóse íiecesario conducir la Imagen *á Mé- 
xico: celebróse su novenario en la Iglesia Catedral; y cbmo' 
concluido éste, pidieseq algunas preladas de. los convento^, que 
las visitase por tres días para darja solemties cultor accedió 
á esta solicitud el' Sr. Arzobispo. La primera visita que hi- 
zo á la iglesia de la Enseñanza fbé secreta; pero las derna» 
ya fueron púbfieas. Encendióse ' lá devoción á tal grado, que 
de dia en dia se aumentaban las demostraciones de la pie- 
dad; veíanse las calles adornadas á maravilla con co^gadurasr 
espejos, cuadros, reloxes de sala, iluminaciones nocturnas, mu- 
sicas, poesías t y toda especie de demostraciones de iübilo 



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27sr 

pero Blwdada» <M>if eieirtá térrUsm éldimfeaf i^ifó prjes&giaba que 
áé yo que por reoir funcfsto, y (excitaba á orar y j^irier^ 
Vorosametite el 'consi^elo. Hat^ndó tioaba^Q tO(^ ht» vistas - 
en los conrentos, i «e confdojo' lá Stt^. ImágeB en procesión á 
8u Santuario (qué ya eistaba reparado) él 10 de Ago8lo,<yei> 
■iguiente -partió de la Véi^cruz acompañada; de un pueblo iiii.' 
merosíaimo, que ee esparció per la Ifanura- de> Popotto, ^éan-- 
tando salves, y vertiendo lágrimas. Jamas se había' rielo un 
expeetáculo mas Interesante <ie la piedad: la despedí de la* 
8ra. ñié^ tan^ tierna y ddorosa, cual pudiera darla la madre^ 
mas amante é un faijo muy quejido, lemiendo no volverlo á* 
ver mas; Toéds se preguntaban^ nfutuamenté la causa de kífaeV 
cfxtraordinario cariño, y efusioú del cora^oíii • • • ¡ah! presto se 
desengañaron; pero.con un deisengafio céetosídiino. • ; • tenian en- 
cima el azote- de la Divina Justicia que iba á descargar som- 
bre está' nación; iba á derramarse la sangre de mas de dos- 
cientas rail vídtimas; y el cíelo que cuando tnanda el tnal' 
lambkln proporciona el remedio» quería confertar aquellos cd- 
fatones de antemano con sus auxilios parei prepararles á tó. 
lerar tan infánda desgiaciav lio ' de otro modo que un sabio 
médico prepara de antemano y conforta á un enfermo para* que 
reciba una medicina fuerte que al hlicér crisis extenuará sus 
fuerzas y lo pondrá en el borde del sepulcro. Yo fui testigo pre- 
sencial de este memorable acontecimiento: yo escribí su historia 
en dos partes, y confieso que al fecindar ahora su memoria me 
estremezco, como si aun no bubi^ ^qwrado tanxbien á una 
par con mis conciudadanos lá copa de aquella tribulación (i). 
121* En 25 de Agosto avisó el Gobernador de Veracruz 
á la Audiencia gobernadora haber fondeado en aquel puerto 
la frcigata Átoch^i procedente de Cádiz, cun cuarenta y Gua-^ 
tro días de navegación, conduciendo á D, Francisco Xavier de 
Venegas, electo Virey de MéxicOi Como cate gefe había figura-^ 
do en la batalla de Baylén, y después se haHa hecho men<^^ 
cioii de él en los papelea públicos como General de un ejér- 
cito sobre las inmediaciones do Madrid, se tenia una idea 
ventajosa de hu valor que procuraron aumentar los ospauolea 
para intimidarnos; esperábanlo por lo mismo con an&iai íle- 
gú á Guadalupe, dando recibió los primeros homena|^cs de SUB 
aduladores, y allí pasó la anécdota que voy á referir* 

[1] Esta Memoria se imprifnió en la oficina de Ontweros^ c«^! 
tUulo es: Memoria piadosa que recordará á la posteridad, la pte^ 
dad de los mexicanos manifestada en la venida de Ntra* Srft* de 
Im Remedios f y caniiene dos partes* 



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dt6 

Jl.2'2. .Un polure hombre» dea^NSi^o de iiiedr^i^,,^sii a^mbira, r^ii,';. 
ni6 varios datoa. tde. la« campadas./ d» .Ven^asi escriiaa ca las,. 
Gacelas, .y «e. propuso formsd^ siii^elogio* Qyó l^ablur de las ac^ 
cioDe9. que había tenido cpp lofi. franfce^es eo. Uclés y Tamn», 
c^;; bia^a una edición «cuanUps^. de su: papel, y para ganar al.^ 
huidias antes de publicarla en México^ remitió gran número^ 
de>. €9ei;)9plareSi 4 su. Mróe q^e estaba en . Guadalupe. Eji , el, 
r^omoii^ en. qfie los recibió Venegas,^ mai^dó eficazmente quo« 
nq i?orrieiíe aqu))l impreso. £^1 autor quedó conEundLido, é ig^ 
noirando: ia, joaosa, la «tribu^vó ,á mma n¥>deraci9n. del nuevo: 
gefe. • Ma^túvose en este . concepto, basta que, el tieu^po que, 
tpdo lo a^aiica y: d^scubr^, /nps nmnifestór:que .en, aquella, ac-. 
cÍ9n habja sido, idprr^^d^ .Venegas por I09 franceses;. pero^jEi, 
que supiese. como ni po^ donde lo ataparon, y que ,4^pbre. es--, 
ta desgraaia chocóv.cen el Duqu^ del Ipfmitado, iucu1pán(;|osej 
mutaami9nte en sus- maqifíestps^ enqiMB se -pusi^on como^ de^ 
piarlas. Visffegas .no babia hecho unft carrera miiitur rigopop, 
sa; era T^nie9ite> Coronel do las p(iiUcias de Éeija reUrado,| 
c.uando ocprció . la invasión de 1808; hallóse en la acción de, 
Baylén, que la ganarpn. los españoles, como sonó, el .burrpf 
ñautista la flauta par c^mudidad; y mediante ,1a protección de. 
su pariente el Mii^strp Saaypdrá, hizo una carrera rápida. ^ 



GOBIERJSO i)EL TENIENTE GENERAL 
B. FRANCíSCO XAVfmyENÉGAS. 



123, Aafea tle comenzar la hiatorm de esta mallmddda épo- 
ca, deba híJcer una advortencia que parecerá paradoja. Nin- 
guna rdacícin lívé lia contado mayuf trabajo quo eata; es, ¿irol 
piannf;ii£e hablando, la historia de la revotucion ocurrida en es. 
te año. Esíe euceao fué el que ab&orvíó dé todo puiUa k aten-. 
clon del Gobierno basta el año da 1821, púés no se ocupó, 
de otra co^a que do sufocarla, y muy poco 6 nada hizo en 
loa demaa ramos de la adttnnistracinnÉ ítémv, pues, aq*JÍ en 
t'l caso da ríícorrér aquella serie tle hechos, per sumína capitáf 
sin íídfrar an el por menor de miicbísimos de elW, porque va 
los he referid^ en. mi. Cuadro Histórico^ y en (a obra mtUur 
lááa i pámpanas del General Calleja; asuntó pesiidQ á fé mia, 
y dar que no tenemos lo? datos oficiales que recorrí al for- 
mar ia relación de los anteriores rireyes desde Craix, Sepa* 



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277 
se, pues, qóe VeaégKS púsií el' mayor e^hier^en impedir quv 
«U8 informes i España «sobre hí revolución !Je viesen en SU 
secretaria; juzgo que ton el'fiiiMé qde nlida ' supiesen km ofi- 
ciales y emanfuenses ^ eUa, que eran americanos, á todois los 
cuales veía con suma' désconfíáin^ '^ desprecio, y después én 
^1 Gobierno de Calleja se les separó con escándalo, [>a8áDdo. 
los á otras oficinas. Entonces furmó sa camarilla secreta do 
puros españolesy de quienes ánicamentie se confíaKtt. Registra^ 
'dos los índices de la correspondencia con la Corte, se ven en él 
índice varias cartas, se buscan y no se encdentran, y solo ^su 
vé una iiota del, actual Archivero D. Igbacio Cubas, que di^- 
ce. . • • Lm cartas de que hablan estos números^ las retuvo él 
•Virey consigo (í). Venegas se encerraba cim un N. Perez^ 
que se decía Doctor^ que trajo consigo de España de Secreta* 
rio de confianza, y este le formaba sus papasales. Por lo mis- 
mo entiendo que á no haberme yo hallado en el vórtice de lá 
revolución, é instruídomo por experiencia harto costosa de sus 
principales hechos, notándolos reflexivamente, no podria hablar 
-en esta materia con alguna exactitud, y cual pocos podrán 
-tenerla, si no estuvieron en el mismo caso. 

124. Venegas, pues, hizo su entrada púbKca,^ y prestó el 
juramento acostumbrado en el Acuerdó el diá 14 de Seliem- 
bre. Los mexicanos penetrativos concibieron luegc la peor 
idea de su persona, sin necesidad de Tecoriir á las doctrinas 
-del Doctor GaÜ^ ni examinar su ciianeo; su misma catadura 
indicaba lo que se podia espemr de él. Eva alto, fornido» 
avinagrado, labios groeeos, mítar sañudo y amenazaote, cabeu 
za enorme, é inclinada sobre el hombro izquierdo» • « • Msos 
iUe valtuSf como describe la historia á Domícmno. Preseató- 
■e con una 'enorme patilla y furia alborotada: la patilla solo 
la usaban entonces en México los pachones ó esbirros del trí^ 
bunal do la Acordada, los matones y toreros: el andar era de 
un Sargenton ó Cabo furriel atu&do y dispuesto á dar mu^ 
cbos palos* Por desgracia esta pésima idea que los reflexivos 
babian formado de su persona, se extendió á la gente plebe- 
ya, que decia. • • • 2>s patíUa^ botas y pantalón^ hechura de Na* 
peieen. Respondió á las felicitaciones con tan pocas palabras, 

[IJ Lo dicho es tan cierto, que las campañas de Callefa 
las encontré arrumbadas en el archivo: que se yo por que ca^ 
cualidad quedaron aüíf y conociendo su mucha importancia las 
publiqué. El Oficial mayor D. Antonio Moran, antes de sMr 
para España, quemó por tres dios en su easa^ calle de Monie 
Ahgre^ mMtud de papáes. ^ ^ 



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878 

y vo^ tan eateni^^fea» p^tula^f es, y c#imo de. bivedfty coal {mi* 
diera, ^ll Eapartano que eeoeemisaba faaata la saliva* Traía 
ya S. E. la píbimra de Ja revolución en el cueipo, pues en 
el camkio reeiUó al^MS cartas* en 4fie ae. le decía la ma- 
la disposición, en <iue estaba la tierra adentro, priooipaknente 
Q^erétatro, cuyo Corregidor I4C» DoBQvnffuez había sido arres* 
tado^ obraodo los UMoados gaebupinee de. aquella ciudad pcrr 
ios misólos. principios que loe de México con Iturrígaray. £1 
gobien^o de España tenia -aquí dos ooroisi<Miados, D. José La- 
yando^ y D. Juan Antonio Yandiola, que mardiaron hasta Pe- 
rote 4 informarle de las malais noticias qae se tenían de 
4ierra adentro* 

, }^. El prwner acto p6blico de autoridad que qíerció Ve- 
jiegas, fué citar á Junta de notables en palacio, aunque de 
.muy difefdnte eapecíe de las que habia convocado Iturríga- 
ray; pties ení las ét este gefe se tenia por objeto romper 
nuestras cadenas, y en la de Venegas aferrarías para siem- 
pre. Verificóae en la maSaiia de 18 de Setiembre, y se preaen- 
taron en los piimeros asientos y con cogin los ex^Vireyes Garí<p- 
bay, el Arzobispo, el Teniente general Sd marina D. José Busta- 
mante, nombrado Capitán general y Presidente de Guatemala 
(quien no asistiría de buena gnna^ pues la protección d^ Mi- 
lúatro iSaavedraf á Venegas^ le habia burlado el vireinato de 
•MéJiico .1 .que esturo netebírado), y el Recente Cotem. Ve- 
üeg^. Iey6 una tkii^ga lista, como faotura* .de premios ooa* 
,ceáidoe p^ la Regéntala 4 vnsúw sugcltoi^ ^e.no htíbiite coH- 
ivHido.maa^ mérik> ^u4 1^ de lerolveMiea,.. separando á- Itutr^- 
Mfia}r .dol.iéando» Teáia lugar ehitee< ka premiados D. Juan 
jSlafftiaeaa, .y «é extrañó mucho no v«r remunerado con la cruz 
^ Callos IIL á RamoH RdbUjo^ Iá>mtwif que pretenctia entcm* 
jees Uk Cdectunkk^ de la Lotería de PueÚsu Leyóse allí unti 
alocución á los : amerícanoe del Consejo de R-egencia» en quo 
con palabras dulces y almivairadlEía sef les pedia dinero en la 
•enorme sunla ¿e veinte tnüUmM de peifar, por ra^on de presta* 
mo. Este fuó un verdadero insisto i los mexicanos^ á quie* 
3e« por -el. hecho de prsrahir L mam enemigos sé les supo- 
nía ttaidores; pues si Itnrvigaray lo habia ado, y por .eso se 
premiaba á los que lo habian despuesto, semejante crísM» no 
|K>dia colneterlo sin la cooperarCtoñ nuestra^ « Tal ftié esfta ab. 
-sur da é impotítioa veiinioii» de que no «e puede hacer meanó- 
úk 0itt indignarse «un lel ««enoane mas beto é apáüéo; pa- 
ro ehi'que en .aquella (misma sWzon yit poír las moníañas de 
GwuaasÉuat^ y sus caviernaB, sé mukiplfcába en repettdo&eeos 
el terríble gríto de libertad, dado .Iré» Ofclissi antes en^^eipte* 



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^o «le Dolores: ya una hueste numerosa se hallaba reunkb 
en la v^lla de S» Miguel el Grande: la tierra brotaba por 
(odas partes gentes que venían á colocarle bajo el pendón d» 
la libertad é indepenídencia. ^ A la verdad, dos a£kM de m¡títu 
mientoi é insultos, |qué podrían producir? Destapóse un t9r« 
rent^ de quiqas cocnpriinido, pues la medida ,e¿aba colipa^ 
da;, huyó la paz de nuestros hogares: el averno brotó ws rietr 
Uosas furias: rompióse todo vínculo social: el hijo abonen 
ció á su padre, la esposa á su marido, y todoe se anaaroi| 
con puñales para destrozarse las entrañas si deferían en sus 
ppiniones políticas: hasta en los a^ilo^ de la piedad, oonvea- 
tos y colegios de niñas educandas asomó la discordia su hor'. 
rible cabeza, y lanzó su tea deeoladora* A vista de esto, yq 
|io puedo menos de llamar á los españoles» y decirles. « • • mi« 
rad vuestra obra; ea vueptra exclusivamente! Pasamos el Ru-< 
hicon, la suerte esti echada, lo demás corre de cuenta de la 
Providencia, Tal es el teatro^ ea que Venegas . se presenta i 
gobernar, y en que hace de primer actor. Será preciso por 
k) mismo recordar especia muy doloroeas: indicar ligeramen* 
te la sene de la revolución durante el tiempo de su qaando^ 
hasta 1821: demostrar oua) fué el espíritu de que estuv^p ani- 
mado el Gobierno e^pañd para hac^^rno» una guerra á nnperte 
y sin cuartel; el resultado de este plan, será también de-p 
mostrar hasta la evidencia la inculpabilidad de los ameríca-^ 
pos en esta lid terrible; contecuencia que fluirá natUJ^almeii- 
te de los hechos prendes que se refieran; de otro modo , no 
puede escribirse esta rélac&on .de desaatrea. y dcaolacion. Yo 
protesto delante de Pios, que amo á la nación española, aun- 
que detesto su gobierno^ de fut jítk vícfimo:* la sangre que cíe. 
cula por mis venas es de un español virtuoso: es notorio que 
en la persecusipn de los caí^tellanos (que tengo por inicua y 
.bárbara) los defendí cuapte pude, y comprometí mi existencia; 
,pero es llegado el caso de hablar .la verdad, presentándo\fi cop 
los testimonios de ellps mismos: jamás confondiré los buencpi 
con los malod, y menos hablafé eomo mexica^» que pomo 
hombre veraz, é historiador imparcial. Juzgaré, sin acepción 
ile peraonas al Tyrio que $1 Troyaóo» En el* tfibm^al de la 
.historia todos fon iguales* 

126. Sabida la revcjucion de Dolores, se publicó el primer 
bando qiM^ dajlia noticia de ella (como si en Mé;(ico se ign€|. 
rase): Venegas diee en él, que se halla . en, U nec^s^dad de 
jnandar tropas que la sufoquen, y c<M)cluye poiíieade talía á 
Jas cabezas de ios primeros caudillos por precio d^ diea n^l 
pesos^ al que los prendiese ó matase. He aquí un de<íireto ter- 
TOM. lU. 36, 



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úhíe <le proscripción, qye no puede imponerse ni aon m él 
•istema absoluto del Gobierno español; pues la ley 6?, (it. 
4 P , lib. 4 ? de la Recopilación de Indias, cuyo rubro es 
de la Guerra, aunque permite á los vireyes que puedan ha- 
cerla á los que se subleven contra el Gobierno, es después 
de que' por buenos nMioa procuren atraerlos á la obediencia; 
y cierto que no fué bueno el que de luego á luego se usó, 
declarando á los primeros caudillos proscriptos: bajo tales aus- 
picios se comenzó esta guerra. 

127. A ejemplo del Virey comenzaron sus hostilidades las 
aotorídades eclesiásticas. D. Manuel Abad y Queypo, Obispo 
electo de Michocati, en el mismo día declaró excomulgados 
vitandos al Cura Hidalgo y sus compañeros, por haber arres* 
tado al Cura de Chamacuero y Sacristán de Dolores, según 

el canon Si quis suadenle diahoio entiendo que el diablo 

fué el que le aconsejó al tal Obispo electo esta providencta 
tan impolítica como inoportuna. El Arzobispo hizo otro tan« 
to, y la Inquisición imitando á entrambos, le imputó á HidaU 
go crímenes que no habia cometido; los tres parece que Se 
empeñaron en mostrar á todo el mundo su ignorancia, sandez y 
boberia. ¡Eicomulgar á una nación tan solo porque reclama su 
libertad, y usa del justo é inmanente derecho de insurrección^ 
cuando sus opresores han apurado su sufrimiento! £stas ex* 
comuniones no produjeron su efecto, sino en algunas viejas y 
santurrones, y pusieron en combustión ó cisma á todo el reí- 
no, comenzando por las familias mas distinguidas (1). Notábase 
en ellas que á proporción que los españoles sus padres, pre- 
tendián la dependencia de la América, los hijos deseaban sa 
emancipación: la mesa, este lugar sagrado y de delicias ino- 
centes, en que el corazón se espacía y dilata hallándose la 
familia reunida, y cuyo padre» á semejanza del universal que 
existe en los cielos, se goza con ver alimentar á sus hi- 
jos á expensas de su trabajo y afanes, era por lo común un 
lugar de tormento: suscitábanse en ella conversaciones sobre 
la revolución: declamaban los padres españoles contra los 

[1] Si hubiéramos estado en él reinado de Carlos IL, na^ 
die dude que en México se repiten las mismas escenas horror- 
rosas que en Cartagena de Indias en el año de l681, entre 
él ÓMspo D, Migud Antonio de Benanndes, y Piedraola, en que 
aquella ciudad se convir^ en campo de batalla sangrienta; pe- 
ro han mudado los ttempoSf y en fuerza de su üuslr^tcion do-- 
cuitados los pueblos^ se ha mareaao la linea dicisoria de aniba$ 
potestades» 



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281 
habitantes do este suelo; los hijos con su madre criolla res* 
pondian á 8U9 invectivas; altercaban, reñían, y concluía la co« 
mida con lágrimas y mutuas increpaciones. ••• Sé, ¿ no dudarlo, 
de una señora muy distinguida, que levantándose en cierta vez 
de su asiento bañada en lágrimas, y arrebatada de despecho, 
tomó á dos tiernos hijos y se los presentó á su esposo, dicién* 
dole:«..« „iToma, bárbaro! toma estos hijos que son tuyos, y 
que yo por mi desgracia concebí en mi seno; mátalos, sacia 
en ellos tu enojo, bébeles la sangt^ aunque no han cometí-* 
do mas delito que haber nacido mexicanos* •••!! Esta clase de 
desazones domésticas, y este cruciatu diario no puede contem* 
piarse en su verdadero punto de vista, sino por el que las ha 
presenciado como yo; ¡ah! son desazones muy mas crueles las 
á¿ una Emilia, que las públicas, y pueden colocaraie entre las 
que han motivado millares de suicidios, pues de estfts había 
casi en todas las casas suyo señor era español. 

128. No era menor el trastorno que se introdujo en las 
•onciencías por algunos frailes imprudentes y perversos que 
convirtieron el confesonario en garita de espionage. Sé d« 
ci^ta comunidad de españoles que se sentaba en I09 confe- 
sonarios: no pocos de ellos llevaban papel y lápiz: llega- 
ba el penitente, se le preguntaba como se llamaba, donde 
vivía, como pensaba en materia de insurrección, si tenía, cor* 
respondencía con los insurgentes, ó sabia que aísunos la tu« 
viesen; tal era el interrogatorio previo á la confesión. Si el 
penitente era bobitonto, y respondía á todo manifestando . su 
afecto á la insurrección, hé aquí un Alcalde que á medía no- 
che, y cuando reposaba tranquilo, le arrancaba de loa brazos 
de su consorte y le hundía en un calabozo, . sin mas testigo 
ni acusador que el fraile que había abusado de su candor y 
buena fé. De este modo se llenaron las prisiones, comenzan- 
do por las de la Inquisición, y se perdieron algunas familias» 
Algo mas: se inquiría si el penitente habia sido antes ab- 
suelto por algún confesor, y si éste le había mandado que lo 
denuncíase, entonces el anterior confesor era también denua- 
cíado y ' perseguido. El resultado de esto fué, que los confe- 
sores adictos á la independencia se abstenían de confesar, y 
.que los penitentes viesen con tedio y horror la frecuencia de 
los Santos Sacramentos, único freno que contiene á los hom- 
bres, y los aparta de los vicios. Hé aquí dado ya el primer 
paso i para la desmoi^lizacion; hé aquí los males que inme- 
diatamente produjeron, las excomuniones, cayendo ademas en 
desprecio esta terrible ;, arma de la Iglesia. 

129« A pesnr de ello, la revolución marchó adelante, y 



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282 

cundió por todo el reino» domo pudiera una peste atmosféri* 
«a. Esto es horroroso, pero exacto; el que quiera desiiten- 
tinne, salga al frente; añado, que aun al mismo Bataller lo 
llenó de conñision esta conducta, y echó á noramala á un 
fraile que por tan inicuo medio llevó una delación á la Jun* 
ta de sefi[uridad (1). 

' 180. Vénegas no podia contener este torrente, y excitó á 
los sabios y corporaciones literarias para que escribiesen con« 
tra la independencia: obedecieron servilmente esta orden, y se 
desbordó un pestilente caño de papeluchos, que serán el pa* 
dron eterno de ignominia de sus autores; tanto mas, que no 
pocos de ellos me consta que hicieron traición á los senti- 
mientos de su corazón. Entre estos obtendrán el primer lu» 
gar (porque también fué el primero en publicarse) el Dtah^ 
go de Mariquita y un Soldado; otro en estilo chocarrero, de 
un Doctor viejo, tan sano y grosero» que el Virey que era 
el rtmstHT de estas tristes producciones, no permitió en obse» 
quio de lá decencia pública que viese la luz su segunda par* 
te: intitulábase, El Cfnmd Mickil JuüUUf y Juana la Jo^ 
robadüa. Esta se suponia afecta al gobierno español, f 
su marido insurgente; sublevóse contra 61, y en castigo de ha^ 
berso insurreccionado, le echó ¡qué puerilidad! una lavativa 
dé chile pasilla; ¡pensamiento feliz! No salió mas hermosa Ve. 
nus de la cabesui de Júpiter. lEt tomen apeUamim doctores??? 
Presentóse también en la Mlestra de estos tontazos, el Illmo.^ 
8r. Obispo de Rosen Z>. Fray Ramón Casaus, con su onH^ 
MidalgOt deatriva cruel y la mayor que pudiera escribirse 
contra el hombre mas depravado; y como no hay Corpus sin 
tarasca, también se nos dejó ver en la farza el Canónigo Be» 
ristain con sus óiáJogos peartóticos^ en los cuales lo caustico 
de su crítica subia ó bajaba á proporción que Hidalgo triun- 
faba ó era derrotado; porque siempre eonviette dejar abierto un 
portittú para salvarse en una desgracia^ que es la gran máxi- 
ma de los gatos maromeros. Valióse finalmente Venegas de 

[1] Contra d sáhio y justo Padre D. José Manuel Sartorio 
se presentaron muchas delaciones en la inquisición: aUi sefor^ 
mó un abultado proce^o^ cuyo curso contuvo la difunta Conde^ 
sa de RegUtf interesándose con su compadre el ínquisidof Pra* 
do. Confesaba á una señora nt^y rica en d oratorio de su ca- 
sa, por enferma: su esposo españdy lo echó fuera de su casa 
vn dia que entraba en día. No merecía tai desaire un hom^ 
bre que era d honor de México. Estaba reservado á '^ 
hárbaros, insultar de éste modo á lá virtud personificada*' 



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2dd 
bÍB phinMia de nneatros diputados á cortes que 86 hallaban á 
(Hinto de eoibercajs, y no faltó algano que se prestase áservirbf 
haciendo también traición á sus sentimientos. Viéneme á cuen* 
to el retérir lo qoe pasd con eJ| Dipatado de México D«Jo« 
•6 Beye de Cisneros» á* quien dijo el Arzobispo á presencia 
del Oidor Aguinre, y de otros varios personages, qae los in- 
surgentes eran kereges* y la cansa del gobierno era la de la 
RMgian. • • • No hay nada de eso, le retspondió: los insurgen- 
tes, y lo qué Hidalgo quiere es, que ni V. Exá* I. ni ningún 
gachupín los mande; por erto és por lo que pelean, y no mas. 
Valióle el carácter de Diputado^ que á no tenerlo, la fran* 
queza le habría costado ir al patio de loa Naranjos de la in- 
quisicion* £1 único papel que mereció aprecio entre aquel 
enjambre . de disparates, fué la proclama del colegio de abo- 
gados que trabajó el Lie. Azcárate, que nos recreó la imagi- . 
nación, pintándonos la adaoinistracion colonial como las leyes 
de IndidS queriau que fuese; esto es, no como era^ sino como dé 
bia ser. Mi pluma pasa sobre estos hechos con pena, y yo 
querría que no hubieran ocurrído en la séríe de los tiempos. 
131. Desengañado Yenegas de que estas medidas eran in* 
eficaces para cortar la revolución, adoptó otras que tampoco ; 
le produjeron efecto; tal fué publicar por bando el 5 de Ge- 
tubre, cuando Hidalgo había ya tomado por fuena de armas 
á Guanaxuato, la orden de la Regencia de 26 de Mayo jque^ 
maliciosamente se habla mantemdo oculta, que libertaba á los 
indios de pagar tributo. Esta ctispensa que se habría cele« 
brado hasta los cielos en una época de paz, no produjo el 
efecto de la gratitud; porque hasta los favores tienen su épo- 
ca preoiosa en que deben dii^ensarse; fuera de ella si no se 
miran como beneficios, tiénense á lo menos como un tríboto 
4 que obligan las circunstancias. Vióse, pues, por los agre, 
^ciados, no como acto de benevolencia, sino de necesidad. Pa. 
só otro tanto con la prohibición de sacar anualmente el pa. 
aeo de S* Hipólito en el dia aniversario de la conquista de 
México, que prohibieron las cortes, y recordaba la memoria 
de la usurpación del impería de Moctb^zoma. Todo deman» 
daba di^ostciones de diversa especie para sufocar el alz»» 
miento. 

182. Por acuerdo de una junta teaida en la sala del 
Ayuntamiento, de orden de Venegas, el dia 4 de Octubre, se 
mandaron levantar batallones de infantería y cuerpos de ca. 
balleria y artillería con el titulo de Soldados diHingmdos de 
Femando VIL, eligiendo por ewonel de ellos al Virey. Co- 
mo habia dinero á mano, é intervenía en esto el Consulado^ 



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3d4 
presto 86 hicieron efectivos estos cuerpos: no se resenró áé 
alistar en ellos per^na alguna, y fueron tan inútiles estos 
soldados, como después los llamados cívieoa; esta gomia con- 
sumió desde entonces á la patria, comenzó á desmorali^rla, 
y no sirvió mas que para ser su terrible azote. Heredaron 
on espíritu los Uamadoi después faiet reáHstat^ y en nuestros 
dias, los cwicoi; todos fueron unos con diversos nombres, y en 
buen castellano una cóüuoie de zánganos; su carácter fué la in* 
solencia unida con la cobardía* Emposestonados del edificio de 
la universidad donde se acuartelaron, cometieron allí toda clase 
de desafueros, deetruyeron los muebles y arrojaron por los Iku 
raudales las cátedras de sus aulas. 

J3d. Supiéronse dentro de poco tiempo en México los triun- 
fos de Hidalgo en Guanatuato, la toma y saqueo de la Albón- 
diga (ó sea Granaditas), su marcha para Yalladolid y entra- 
da en aquella ciudad, y su aproximación á México, ocupan- 
óo sin resistencia á Toluca. Estas victorias alegraron mu- 
cao á los mexicanos, cuyo ódioj se habia aumentado contra el 
gobierno cuando lejreron la proclama que el Conde de la Ca« 
dena dirigió á los queretanos el dia 21 de Octubre, y salió 
á uoir sus fuerzas con las de Calleja que venia de S. Luis 
Potosí: bien merece insertarse uno de sus trozos por su inso- 
lencia, en .que les dice: ^Vosotros habéis de ser defensores de 
esta ciudad; pero si contra mi modo de pensar sucediese lo 
contrario.' •• • volveré como un rayo sobre ella.... quintaré 
á sus individuos, y haré correr arroyos de sangre por las ca- 
lles (I). Tan terrible amenaza cayó sobre su cabeza á los 
dos «meses y medio de hechas Flon murió en la batalla de 
Calderón al frente de la columna de ataque que comandaba; 
pero sin saberse con que atma fué muerto, pues en su cuer- 
po ae -cebé la sana de sus enemigos, encontrándosele heridas 
de lanza, de machete y de balas: algo mas, ae hallaron ta- 
jadillas hechas como con corta plumas, y parece que su cuer- 
po sirvió de entretenimiento á sus asesinos» Este es el hom- 
bre que nándó tocar á degüello á su entrada en Quanaxua- 
to, sobre un pueUo que solo «ra curios expectador de la en- 
trada del ejército real, y que por lo mismo se debia reputar 
inocente; ¡desgraciado Flon! 
i 134. El dia 29 de Octubre fué tristísimo para Venegas, 



[1] Gaceta de Méitko núm. 124, de ñ de OehAre de 1810. 
No sé cmd fué mayor atremmienlOf ei el de Fhn en formar es* 
ta proclama, ó él de ^ Venigae en publicarla: el mismo orgullo ani" 
naba al uno que €U oíro* 



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fcies fué derrotada completmneiite eá el ^nonté de las Cn^ces 
toda la fuerza que mandaba el Coronel D. Torquato Tru^i*, 
Ho, coiiipaesta do todo el regkmento completo de trea^viÜaa» 
y piquete» de otro* cuerpos de todas añilas: Hidalgo obtuvo el 
triunfo; pero no se supo aprovechar de él: se le aguardaba 
con impaciencia en la capital que habría tomado con solo 
presentarse. Veuegas mostró entonces su impenda miHtari^ 
pues campó la guarnición de México precisamente en la cal-* 
2ada del paseo de Bucareli, donde estaba encarrilada, circum- 
balada de fosos por uno y otro lado; y lo que es maá, domina* 
da de las alturas de las arquerias de agua de Chapultepec y 
Sta. Fé. A las dos de la tarde de aquel día se tocó generala 
en el campo, viendo venir unos tras otros los conreos que 
anuncáaban la derrota de Trujillo: se mandó formar la tro^ 
pa, y era tanta la pavura de que estaba afectada, que tem* 
biaban los soldados y oficiales sin atinar ¿ oai|;ar los fusi- 
les; todos temimos que el campo se pronunciase por Hidalgo. 
Al siguiente día se presentó Trujillo, con un rezago de liom. 
bres, unos descalzos, otros sin sombrero, al son de un ronco 
y destemplado tambor, montado en Un mal caballo á gilisa 
de azotado: eran estos los restos da su fuerza de mil quinieo- 
tos hombres; ¡tal fué su impudencia! Mayor fué la de Ve- 
negas, que se atribuyó el triunfo, é hizo gravar una medalla 
que recordará á las edades futuras su derfachatez y supeiche* 
ría. El dia de Todoe-Santos se tocó otra vez generala en 
el campo, porque se descubríó ¿ lo kjos una cdumna de pol- 
vo: destacóse una gruesa partida de dMCubierta, y vieron. • • • 
ffisu teneoHi amicU que lo causaba un rebaño de cameros 
que venian pata el abasto de México: por poco se repite aquí 
ki escena de D. Quixote con otra manada de borregos. 

135. En la tarde de este dia pudo terminarse la revolu- 
ción. Hallábase Venegas en la garita de Belén cuando se 
le presentaron con bandera pariamentaria dos oficiales envia* 
do» de Hidalgo; mas no quiso recibirles el pliego que traian, 
sino que se Ips devolvió virtiendo palabrotas indignas de 8a« 
lír aun de la boca de un carromatero desollado. Es menes* 
ter confesar en obsequio de la verdad, que en todas estas ope- 
raciones, tenia una parte muy activa el Oidor Acoirre, á quien 
consultaba por órdenes de la Regencia. Este golilla tenia una 
idea muy baja y derareciativa. de los americanos; y tanto, 
que cuando se trató, de examinar la conducta, del Coriegidku^ 
Domínguez de Querétaro, y Venegas queria mandar un cuer. 
po de tropas, lo disuadió de ello diciéndole, que mandase ún 
Alcalde de corte con un Escribano, dos alguaciles, y una rei^ma 



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296 
de paf^el sellido...» No hay q«d toMer (le <ieeia): '^Esto^ 
miolios mn ttna canmllm tan cobéitdey que baala $ouarlet un paíq 
C9n una múeOf para que» huya n ie9p<narida$ como loa borrico^ 
ál mido de ella. Entieiido que por igual prioeipio» Vese^aa no 
permitió que el Coronel Emparan niaccliara con loe dragonea 
de México á marohaa Ibrsadaa para aufocar «n a«i origen <e) 
grito de Dolores: pudo mandarlo aai deade Peoote,. aeguro de 
aer obedecido» aunque no había toBNulo el majado, puea loa 
gachupinea le dieron el aviso por medio de los dea comiaio* 
Badsa del gobierno de España* 

136. Pasó el susto del dta 19 de Notiembre» Hidalgo se 
retiró pasa marchar á Querétare, á despocho de Allende que 
desde entonces se desavino eon él# El Gelieral Rayón (P« 
Ignacio) me dijo muchaa veces, que lo habia heobo porque 
aek> habia treinta tiroa de cañón en el parque; sea por esto» 
ó per lo que ae quaera, la revolución xromensó á despresti- 
giarse, y mucho maa se hahria desooneeptuado si hubiese en- 
trado el ^jéreito en México, pues aquellaa bordes indiscipli- 
ftadas habrian aaqueándolo, y cometido dearaimea sin cuento. 
Este para nd no ea nn problema; cua,ndo comenjtó la revo- 
iacion» mandó Venifgaa á Oalleja que ae vimeae á Queréta- 
To con algunas compañiaa de la décima brigada que coman^ 
daba, y que después d resto de este cuerpo se le iRiese allí 
renníendo; pero como militar activo, y que tenia «KWocimientoB 
prácticos de ia tierra, reunió con la mayor facilidad au bri- 
^ada completat la caiqpó en la hacienda de la Pila, inmedia- 
ta á San Luis Potosí, la disdpMnó, la entusiasmó, y jurameo* 
tó: fundió algunos, cañonea, levantó aeiscientoa injbntes, y con 
íBstos, y tres núl oabaUos y cuatro piezas, salió en 24 de Oc* 
tubre en demanda de Hidalgo. Este pñidigio de actividad lo 
•obró en un mes y seis días. Para hacer todo «esto, y dejar 
«n 8. Luís una guarnicton de setecientos hombrea, auaque mal 
armados, y corriente la fundición de artüleda, dtapoeo del di- 
Jiero que habia en aquellas cajas, y de ana cica conducta de 
4>lata y ero que venia para México, que mandó detener (1). 
£1 día 96 de Octubre, ae reunió en el paM>lo de Dolores eon 
la fuersa qae oMindaba el Conde de la Chulona, y ambas reu- 
nidas pasaban .de siete mil hambres. Dirigióse «para Querétaio 
coa dirección á México, y entró en aquella ciudad el 1 ? de 
Noviembre: de altt sali6 el 3; maa en Arreyesarco su van- 
guardia tuvo una esoaramuxa coa una fnrtida de Hidalgo, y 



[1] Véanao las jampona* de Cídle^ pÁg. 19. 

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287 

por algunos prisioneros supo que este se hallaba en S. Geró* 
nimo Acúleo, y partió sin demora á atacarlo. 

137. Amaneció el dia 7 de Noviembre» funesto y memo* 
rabie para los americanos, pues muy luego vieron presentarse 
sobre su campo el ejérciro de Calleja, que la noche antes ha- 
bia campado á distancia de dos leguas; mostróse en rigoro- 
sa formación, cuyo espectáculo harto sorprendente, hizo una 
impresión pavorosa en sus ánimos, y no menos la produjo en 
la de sus enemigos; pues formaban en batalla en dos líneas, y 
entre ellas una figura oblonga llena de gente, todos sobre la 
loma, y su artilleria á los bordes de esta: tenían otra línea 
de batalla á su espalda; mas su artilleria estaba mal coloca* 
da, pues sus tiros eran fijantes. £1 ejército de Calleja mar- 
chaba hermosamente en cinco columnas: las del centro las 
formaban dos batallones, ó sea la de granaderos, y el regimien- 
to, de la Corona. Apoyada de esta suerte la Infantería con 
la caballería, y protegida ademas con un cuerpo de reserva de 
seiscientos caballos, avanzó el ejército desplegando parte de 
la caballería para cortarles la retirada. Este ataque no du« 
xó mas de una hora, los granaderos ocuparon la loma prín<* 
cipa!, y lue^o comenzó la dispersión que se generalizó por to* 
do el campo; siendo presa de los enemigos los equipages^ 
coches, y dos canoned quitados en el monte délas Cruces al 
Coronel Trujillo. Reoobráronse los prísloneros Coronel Rui» 
y García Conde, que lo habían sido hechos por el torero Luna 
cuando en el m3s anteríor iban á Valladolid para defender 
aquella ciudad. Calleja se lisongea en el parte en que de^ 
talla esta accípn, que la pérdida de los afnerícanos excedía 
ciertamente de diez mü lumbres, entre muertos, heridos y pri-r 
BÍoneros. Esta es una de aquellas solemnes y garrafales men; 
tiras que en tales casos dan los generales para recomendar su 
mérito; mas el Justicia de Acúleo Z>. Manuel Perfecto Cheusez^ 
encargado de recoger los heridos y sepultar los muertos, en 
joñcio de 15 de aquel mes, dice á Calleja eaire otras cosas: 
^El número de muertos que hubo en la batalla de este camf> 
p) de Acúleo, inclusive los de Arroyósarco, son ochetíta y 
cinco, y nada nias: los heridos fueron cincuenta y tres; de es- 
tas han muerto diez: entre ellos no parece el Comandante de 
artillería que por V. S. se me encarga, y solo uno de \(m 
Jb^^ridos dice, que dicho Comandante artíÚero se pa9ó al regi- 
mentó de V, S, 

,^en)ito al Sr. Teniente Coronei cuatro ñióles, eua«- 
tro pedreros y una bandera, todo lo cual se halló en el moa- 
te por la ¿ente que á mis expensias determiné saliese á regís» 

TOM. III. 37, 



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288 
trarlo.^^ He aqui d lo qae se redujeron los diez mü entre 
muertos y heridos, de que se habla tan pomposamente en la 
Gaceta de 20 de Noviembre de 1810. Esto es mentir sin 
embozo* 

138» Entre los eclesiásticos que se hicieron prisioneros en 
el campo de Hidalgo, uno de ellos fué el Dr. D. José Ma«- 
ría Gastaáata y Escalada, hoy Cura de Sta. María la Re. 
donda de México, el cual fué muy mal tratado como todos 
los demás, y entrado en Querétaro con la mayor ignominia: 
después se le mandó á España; su mérito y literatura no se 
han premiado dignamente. Entre los soldados prisioneros de 
varios cuerpos del ejército real que fueron sorteados, sufrieroh 
la muerte aquellos á quienes cayó el dado fatal; los demás 
fueron á presidio por diez años. 

139. Esta desgrücia acabó de acibarar á Hidalgo y Alien* 
de. Estos dos hombres eran de cara «teres enteramente opues* 
tos: el primero muy calmado, reflexivo, y de sangre fría; el 
segundo era un Orlando^ ardiente, furioso, y atrevido. HidaU 
go marchó para Valladolid, y Allende para Guana xuato, ca- 
da uno decidido á soplar el fuego de la revolución^ y ani- 
mar su partido que acababa de recibir un golpe mortal. Ara* 
bo6 podian decir en estas circunstancias, lo que Pedro el 
Grande deeia de los Suecos. • • • ah! elhs nos ensenan á ven* 
ceños! Llegó este día, y teniendo por maestros á los espa* 
ñoles en la guerra, al fin hemos sabido derrotarlos. 

140. Dejemos por un momento á Hidalgo en Valladolid, 
y á Allende en Guanaxuato, fortificándose para resistir á Calle* 
ja, y á éste en Querétaro, preparándose para atacarlo, ínterin 
recibia socorros pecuniarios de México, pues no le fueron su. 
fícientes los que sacó de S. Luis, y préstamos que le hicie* 
ron de crecidas cantidades varios españoles y corporaciones, 
como el Convento de Sta. Clara de Querétaro. Calleja fué la 
gran Tarasca que todo se lo tragó, y jamas dio cuen- 
ta de lo que habia recibido* Es ya ocasión de dar una mi* 

^nida sobre lo que pasaba en Zacatecas, y en otros puntos de 
lo interior. 

141. Llegó á esta ciudad la noticia del levantamiento de 
Dolores el dia 21 de Setiembre. El Intendente Rendon citó 
4 Junta de ntitables: mandó que los españoles rondasen la 
ciudad y qu^ se alistase de soldado todo hombre capaz de te* 
mar las armas; mas luego se conoció que habia muy pocas^ 
y se mandaron construir lanzas, previniéndose á los Subde- 
legados de la intendencia mandasen á la capital cuanta fuer- 
isa de hombres y armas pudiesen recoger, ofreciéndoselea qoa 



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389 
sAiaD pagados de cuenta de la real hacienda. El Gobdrna* 
dor de ColoÜan^ mandó dos compañías de dragones que sa 
destinaron para Aguas Calientes. Vino después el mismo Go* 
bernador con otras cuatro compañías para encargarse del man-* 
do de Zacatecas; pero todas estaban casi desarmadas; un pi- 
quete de esta gente salió para Durango ¿ poner en seguridad 
cincuenta barras de plata del Rey. 

142. Posteriormente entró en Zacatecas el Conde de San- 
tiago de la Laguna con doscientos hombres, quien ofceció es- 
te auxilio por el iuñujo que tenia sobre el pueblo. Tuvo 
luego el Intendente noticia que le comunicó Calleja^ de que 
aquella ciudad iba á ser saqueada como Guanaxuato: reunió 
otra vez la Junta, y declarándose en ella que Zacatecas no 
era defensable por su localidad, se fugaron de ella precipita, 
damente en aquella tarde y noche todos los europeos ricos, 
llevándose cuanto pudieron de sus caudales; otro tanto hicie* 
ron los regidores y empleados en rentas, y el tiltimo fué el 
de Correos; presumíase que los insurgentes entrarían el día 
10 de Octubre. También hizo lo mismo el Gobernador de 
Colotlán, para ir á cubrir su frontera, 

143. £1 7 de Octubre el pueblo se amotinó, y algunos 
miles de hombres se oponían á que los dependientes de 
las casas de comercio que habían quedado, sacasen sus efec- 
tos: los cabecillas que los dirigían, pedían al Intendente comi- 
siones por escrito para que no saliese ni un tercio de ropa, 
ni un peso de la ciudad: partidas de operarios de las minas 
exigían de aquel Magistrado órdenes ejecutivas para que so 
les pagase la raya de la semana anterior, que no les habían 
satisfecho sus amos fugados, amenazando con que pasarían 
á saquear sus casas; pedían la cabeza de Ápecechea y de D, 
ÁJígel Avélla] á este detuvieron en su cocho en la plaza« 
mientras una Diputación de Ja plebe fué á pedir licencia al 
Conde de Santiago para quitarle la vida; mas este lo liber- 
tó, y por sus respetos lo dejaron salir con su muger é hi«- 
jos; este gran bencñcio lo recompensó pagándose á Chihuagua, 
donde instruyó por comisión del General Salcedo las causas 
de Hidalgo y Allende. Subiendo por momentos la eferves- 
cencia de la pkbc, ya se hizo preciso que el Intendente sa- 
liese de Zacatecas, suplicándoselo así el Cura de la ciudad 
y los vecinos, y aun el Conde, que ofreció sacarlo, pues no 
podía contener los excesos del pueblo. Así se hizo, y el In. 
tendente le delegó el mando, marchándose para Guada laxara. 
En aquella noche se instaló un Ayuntamiento, el cual nom« 
bró de Intendente al Conde, y ya con esta investidura no 



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890 
podo acompañar á Rendon como quisiera. Dlósele' en én 
á este una escolta de veinte hombres; mas como supiese que 
se aament&ban las dificultades de llegar á Guadalaxara, por- 
que los pueblos de su tránsito se insurgentaban, dirigió una 
carta al Intendente Abarca, pidiéndole una escolta que le 
éondujese con seguridad: de hecho se la mandón pero el 29 
de Octubre cay6 en manos de un guerrillero, llamado Dcmid 
Camarena, que lo aprisionó con toda su familia, dejando á to- 
dos encaeros: condujo á Renden amarrado el primer día, y 
después treinta y dos suelto, hasta que lo entregó al Cura Hi^ 
dalgo en Guadalaxara. 

144% Este ultraje no quedó impune, pues en 22 de Febrc- 
ro de 1811, fué este salteador ajusticiado de orden de Calle- 
ja en el camino de Guadalaxara para S. Luis. Amenazaba 
á Zacatecas Rafael Iriarte, levantado como millares de bri- 
bones para robar y asesinar, invocando la libertad de la pa- 
tria; hombre sin duda más picaro que el Camarena, y que 
ejecutó en grande, mayores maldades con tal pretesto. En es- 
te estado de cosas, el Conde Santiago á quien debió Zacate- 
cas no ser presa de la anarquia, presidió una Junta, á la que 
Concurrieron los vecinos que hablan quedado: acordóse tm ella 
tqüe el Dr. D. José MMa, Cós, Cura del Burgo de S. Cosme, 
inmediato á Zacatecas, pasase al campamento de Iriarte, del que 
ya se hablan dejado ver grahdes reuniones, para averiguar ¿si 
la guerra que hacia salvaba los derechos de la Religión, Rey 
y Patria; y si en el caso de ceñirse su objeto á la expul- 
sión de los españoles admitía ecepciones, y cuáles eran es- 
tasf t^idió también una expNcacion circunstanciada que sir- 
viese de gobierno á las provincias para unirse todas á un mismo 
objeto de paz 5 guerra, según la naturaleza de sus preten- 
«lones. Tal fué el objeto de este acuerdo que el mismo Con* 
de comunicó al Intendente de Potosí D. Manuel Acevedo en 
icarta de 26 de Octubre de 1810. Bien merece transcribirse 
á la letra la comunicación del Conde á Acevodo, pues le ha- 
rá honor eterno, y mostrará á la posteridad que en este cahós 
revolucionario, cuando todos hablan perdido la cabeza, foIo allí 
brilló un destello de la filosofía, y de los principios del orden. 
145. „Careciendo (le dice) la provincra de Zacatecas pa- 
ra ministrar auxilio alguno en las presentes circuntancias (1), 

[1] Calleja halna pedido átmHos á Zacatecas cuando ya es» 
taha abandonada de los españoles, y comenzaba él desorden de 
la plebe, que solo pudo evitar él Conde de Santiago por su po^ 
pularidad. Esta manifestación lo fué de la causa porque no le 



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2»! 
ha pensado el Ilustre Ayuntamiento de esta capital en Jun- 
ta dol vecindario, con su Cura párroco y prelados de las Re- 
ligiones, que aunque inerme é indefensa, manifieste en la ac- 
tualidad á la faz del mundo la sinceridad de sus intenciones, 
y regularidad de sus procedimientos, y hacer un servicio muy 
ütil y de la mayor importancia á todo el reino, aplicándose á 
examinar y sacar de raiz, y por documentos auténticos, la na- 
turaleza y ongHu de esta guerra extraña entre hermanos. 

„Toda8 las provincias se han puesto en estado de de* 
fensa, y en disposición de repeler al enemigo; pero sin tener 
una noción cierta del objeto de estos movimientos, de que in- 
dispensablemente proviene, que empeñada la acción se hallan 
á la hora de esta, por una y por otra parte muchos miles de 
hombres expuestos á perecer, y á renovar la horrorosa catás- 
trofe de Guanaxuato, recibiendo un golpe á ciegas sin cono- 
cimiento de la causa; á que se ^agrega el temor de que fer- 
mentada la geni^, y divididos los ánimos en bandas á propor- 
ción del concepto que cada uno se forme, se debilite por ins- 
tantes el reino, quedando dentro de muy pocos dias en dis- 
posición de serUñvadido por una mano extrangera. 

„Para ocurrir á estos males, á los que actualmente es- 
tán haciendo gemir á la humanidad, y á los incalculables de 
que se vé amenazada toda la nación; hemos resuelto autori- 
zar al Dr. D. José María Cós, Cura vicario y Juez ecle- 
siástico del Burgo de S. Cosme, y «ugeto en quien concurren 
Us circunstancias de talento, integridad y patriotismo, para 
que 80 tradade de paz á los mismos reales del enemigo, á 
€!xigir con todas las formalidades necesarias una complc^ta ins- 
trucción, de si esta guerra salva los derechos de la Religión, 
de nuestro augusto y legitimo Soberano, y de la Pátría; y si 
en caso de ceñirse su objeto á la expulsión de los europeos, 
admite ecepciones, y cuales sean estas; y últimamente un 
detalle circunstanciado y pormenor, que sirva de gobierno á 
las provincias para unirse todas á un mismo ñn, de paz, 6 
de guerra, según sea la naturaleza de las pretensiones, siem- 
pre con la grande utilidad que se deja entender. 

„Nos hemos propuesto tomar este sesgo para evitar las 
hostilidades, en obsequio de la humanidad, y por lo mismo lo 
comunico á V. S. para lo que pueda importar, ofreciendo 
con oportunidad darle aviso. 

los había dado, y por esto interpretó malignamente lo que aquí 
-se dicef y calificó de traición una conducta nobk, y heroica á io* 
da luz, ¡Dura cosa es tratar con hombres malignos! 



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292 

„Dios, dic. Zacatecas, Octubre 26 de 1810.— £Z Crn* 
de de Santiago de la Laguna» — Sr. Intendente de S. Luis Poto- 
aíf D. Manuel Acevedo.^^ 

146. Yo tengo para mi que este es uno de los documen- 
tos mas importantes de nuestra historia; y por lo mismo, re* 
mitido de Acevedo á Calleja produjo en este una sensa- 
ción profunda, £1 desconocia toda razón de justicia en Ja 
revolución, no quería ver en ella mas que una sedición de 
rebeldes á quienes pretendía sojuzgar por la fuerza, teniendo. 
los por proscriptos, y á quienes pudiese matar y saquear im* 
punemente: cerraba los ojos á toda luz que manifestase la rat 
zon de obrar contra el gobierno español, ó que pudiese siste. 
mar esto alzamiento. Ofendido por esto Calleia, y porque no 
lo habian auxiliado los zacatecanos, respondió á Acevedo des. 
de Querétaro en 2 de Noviembre, en estos pomposos térmi- 
nos: „Es notable la duda que se ofrece al Conde de San- 
tiago de la Laguna, acerca del objeto de loe movimientos de 
los insurgentes: sus hechos son públicos: sus principios están 
manifíestos, en las absurdas proclamas que han derramado por 
todo el reino (1); y aunque la razón por sí sola no las re^ 
pugnase después, y de las atrocidades que han cometido, y de las 
declaraciones que han hecho. .•• d supremo gobierno, el San» 
to tribunal de la fé, y los prelados diocesanos (2), parece que 
no queda lugar á la duda, ni á e^rar en otras explicaciones 
con los rebeldes. ... No tengo conocimiento personal de este 
Conde; pero la opinión púUica, y mas que todo, la misión 
que sin autoridad iba á despajar por medio del Dr. Cós á 
los insurgentes, lo hace sospechoso, por lo que creo que Y. 
S. debe procedier con mucha gordura en la contestación que 
le dé, sin manifestarte una desconfianza que lo aleje de no. 
esotros, y le obligue á arrojarse absolutamente en el mal par- 
tido. ••• ni indicarle que se adoptan sus ideas; que es cuan, 
to puedo decir á V. S., á quien devuelvo las cartas que me 
remitió con su oficio reservado de 29 del mes ültimo.^^ 

147. Hablando sobre el mismo asunto, dijo Calleja al Vi* 

[1] Hasta aquella fecha no habian esparcido ninguna: lo 
hicieron después cuando ocuparon á Guadalaxara, donde haJna 
imprenta. Las proclamas era el odio general que toda la Amé^ 
rica respiraba por los agrarios pasados, y por el último resto de 
opresión que echó él gobierno desde 16 de Setiembre de 1808, 
á igual fecha de 1810. 

[2] Eran jueces muy legítimos é imparciales; mas solo para 
Calleja, 



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293 
rey lo siguiente: ^Considero digna de la atención de V, £^ 
la adjunta copia de carta, que ha escrito el Conde de San- 
tiago de la Laguna al Sr. Intendente de S. Luis Potosí, quien 
me la dirige para que le manifieste mi sentir. • • • La opinión 
ha vacilado hasta ahora en el concepto que debia formar de 
dicho Conde; pero como la misión que dice el Dr. Cos á los 
insurgentes, y el lenguage de que usa, empieza á descubrirlo, 
he creido oportuno imponer á V. E. de todo.^^ 

148. Venegas respondió. • • • „Que el papel del Conde de- 
bia mirarse como un preludio de sus procedimientos posterio. 
res en au&iliar á los insurgentes que habían invadido á Za- 
catecas. • • • pero no está muy lejos el dia en qtie experimente el 
castigo de su detestable crímeit. • ..^^ Así se verificó, como des* 
pues veremos, con escándalo de la razón; estos hombres res. 
piraban crueldad, y eran puntuales en el cumplimiento de sus 
amenazas. 

149. No creó que puede llamarse delito el haber conte^ 
nido los desmanes del pueblo: el haber conservado el orden, 
y el deseo do saber la causa de aquel levantamiento. Por 
otra parte el acuerdo fué dictado por el Ayuntamiento que 
tenia derecho á hacer estas investigaciones, para no entrar 
en una lid civil y de hermanos, y muy desastrosa, sin previo 
conocimiento de causa. 

150. ¿Quién no vé en estos gefes españoles un deseo de 
derramar la sangre mexicana sin tasa, y un orgullo refinado 
que quería que todo hombre cediese al eco de su voz, como 
Xerges cuando mandó al Elesponto que se estuviese quieto, 
y después le mandó azotar porque destruyó el puente por don* 
de pasó su ejército? Hemos visto la historía de los primeros 
movimientos de Zacatecas; tiempo es ya de presentar la de 
Guadalaxara: en una y otra hemos tenido por autores de 
ellas á sus respectivos^efes, y esto no nos dá lugar para 
dudar de su exactitud. En carta particular á Calleja le di- 
ce D. Roque Abarca, Presidente de aquella Audiencia: „No 
mando la Nueva Galicia desde que fué depuesto el Sr. Itur. 
rigaray. Se empeñaron sus enemigos en que lo declarase traim 
dwTi sin declararlo ellos; pero me mantuve firme en mi silen* 
cío, aunque subordinado á la autoridad que se estableció en 
México: fueron tan débiles é incautos los émulos de aquel 
gefe, que me escribieron varías cartas desde aquella capital, 
amenazándome si no me declaraba por acusador de mi Ca- 
pitán general, y felizmente conservo estos escrítos, que he 
presentado. 

„No sé qué agentes hubo tan poderosos para conmo^ 



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2Í4 / 

ver á los comercúintés europeos de esta ciudad contra Iturri- 
garay: todos los que no se mantuvieroa indiferentes como ye» 
me declararon una guerra encarnizada, y quisieron deponer- 
me, lo que dejó de hacerse por no poderse avenir en el mo. 
do de sorprenderme. Tengo entendido que lo ha justificado 
el caballero Cruz (1). £1 partido formado contra mí, era po- 
derosísimo» y aunque hullera sido mucho menor, no habría 
podido contrarestarlo, por no tener mas tropa que la preci- 
sa para cubrir escasamente los puntos, quedándose muchos sol. 
dados de plantón; y Ití peor de todo era, estar satisfecho de que 
dominando el mismo partido en México, nada tenia que esperar 
sino desaires; y para que t«me V. una idea de los que sufrí, 
baste decirle que el Comandante de la división del Sur, D. 
Francisco Palacios de Vilches, se fué cuatro veces á México 
sin licencia mia, y no solo se desatendió mi justo reclamo, 
sino que habiéndose desertado un hijo suyo que servia de te. 
niente de milicias, con nombre supuesto, di parte de sus deli^ 
ios, y la respuesta fué hacerlo Capitán veterano* 

„Para salir de tan triste situación, repetí mis solicitu- 
des de irme á España, y antes de conseguirlo se declaró la re- 
volucion del Cura de Dolotes« En los principios de ella puse un 
destacamento á las órdenes del Capitán de granaderos D. Ma- 
nuel del Rio, y se me precisó á permitit que se formase 
una Junta que se llamase auxiliar dd golnemOf y que fuese 
déspota, 

„En una de las primeras sesiones acusó un Magis- 
trado á D. Manuel del Rio, asegurando que era traidor, y 
que lo sabia positivamente, aunque no le era posible revelar 
el conducto. Venció á los vocales; pero no al Dr. Velazeo, 
ni ¿ mí ; y aunque logramos que no sufriese un atropella— 
miento tan benemérito oficial, ya no pude emplearlo, priván- 
dome do los servicios que hubiera hecho, como los está hacien- 
do en el día, y «abrá V. por Cruz, y los papeles públicos» 
„Tuve que nombrar Comandante al Oidor Recacbo, y 
le di & V. aviso de que marchaba á Lagos; pero llegó á 
Xalos, y volvió á Guadalaxara ein daHe á V. aviso, ni á na- 
die: entonces se me desertaron los tres escuadrones de día 
de Nueva Galicia, y tuve aviso también de que estaba con. 
tagiado el que gwraecia esta capital, y muy poco tardó en 

[1] ¡Cuánku consecuencias pueden sacarse de esta aserción 
tan recomendable! sea la principt^-, luego la . insurrección fué 
obra de los españoles, comenzando por el Virey, y abriendo la 
puerta á todas las demás. ¡Fakd t^n^ vm Diosf 



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opfiñrvMLt^eí, ponqué dis (desoigo' tatnbíeái é, ha 6tñQñ&i de ütt 
ofíciaJi europeo ) qoe fué) de -«eguodó Comatiduile del ejér^ 
cito á$ G6QPte£ PortUgtf,' contel qt» reuiperam lód caatro esp 
cuadrónos, ka oompañit^s de Jas írofittraB áe Colotlán, y los 
indios de la, iaiaüi&. ^ ' 

[' ,^iontras exp^inentabá tantas fksgriroifls^ mo^^tikniail 
los eurc^^eos tan slus^ipretensionba, qée no podiiaii ofidersé i^ 
no'coAsCaaen por escrítow < ^msiL tonefíJ9eginw«ici|is^tfendáS 
j^n k ciudad^ y las mochas: que* liaMitahan ¿s^pimt^ muy 
dmtanteo; á todo atonda, y, wtméimméB doce m£ lAoo^t^^po- 
x¡^ todos 80 nie')desefitai(M3t,)á pori^iejéf deciryiisQiáii^iN^i^á loa 
eootnigos: {tal ora el modo dé) pensar, de elisr'^dosilo6:^hd:)i>^ 
laíntfís de m WueVaf Galicia i í ¡ . t . '; . i ; : i * 

í ,t ,^vi)iaba. do estas desetétone» é lÁa éukipeos psifa'lMlv 
40rW.Ver la nec&si^ y 'pbeDÍ8Íonit1de.>qiiei'top[ia$€Íii ktíi^^^rj 
mas, manifestándoles la falta de dinero^ inp di íi»l ejcímplo 4t 
Hprimtar cinbo. niH pesos* Todo! fttériCMirtantd^ls^'lnegaHtóh á 
i9orvir, y á las osintrHiücioBéBÁ bSaltid^ ,'i\9ái^ cfík tteseiéii^ 
U>a criollos, y entbncéa ae 4ispiiawefoi| ha- daiKtfnadaSf^^xpédi'. 
Clones de la Banca, f Zacoérico,. iimniÍAdj|ft# y" i(¿feiciftttfi&0 poi* 
paisanos, que nó iiabian t<Mbado:>un' ¿isU; ;fás>ifoefciaiJástmi^ 
aullas! .P^ráió GuaxiahiaaraüanAovvd^ MiLJuirén4«d,i y «t>d0^ 
iacaoiefttq de la^Bareacl tolfíé 11eiK>!xlé'tcéiit, i$iatiifbat8iid¿r^ 
^list imp^blé !la jdefenéa/^j^caá lo"^ivW :ilfétó^ide^^é£;AuJ^ 
0esloj|: europeos, CQiíio loivcüílQOD8aiili| jMchii iBiguieato (IJ)^ 

Blas» bdrroríeeaiá á bua^ifi)Sfíéác>iviann;r iitíS de^esl^ ^^teí geill 
jior loa que hujfemh de íG;ffltérlaxiai«i/^lAicíé¿d#»9 '^eiléraílJ)i0^e««. 
¿rdfiíl ) é ; insbbcB'diflRCsén^ bsef ; isi^baipoéM8i¿ • ^reiilwiáfntfli^ >Idi 
fnriaeipales (^^^.^jdejiíidoas m léerro^fá ^mr :io«|m(mikeii|»ji 'i i'p 
• ^Aqüír^eaÉo es^'^ii»'(>tíadataxa^a)nqii0^(»[^i^ao)sP^^i{L 
Topeo&,^á tos\JÍ]Bb fñM pn^.^ánénmyiaifJtiiiaodéfeÉiiS^^ytletraft^ 
tanifo ano de ¿ellos daiias idcp^i • •• ii^i ifa>if9Ym ¿Míídai, ff 
no debían 0mdar itíno i^lhikriiúién^,,^ áe\ 
idmos; h^Uajtndi Bn diMiscoIynotioi |iie«o tiosí'«itoj(Kroá^ oon ^^á 
palabra en la boca, y se fueron á esconder, donde no-fce-roK 
^- á Té^ maifc: ] ^cAroSea^B oentoÉoéi dttcuMrta mil ¡tíc^ 
htée, y> Jto \t6¿¡af cti/^iál ctddad^- inaa* m^it .iqab : pbfá'^ onolb 
. »"■ ' t 'i'n i , . ■/• -, -, Ai 'V."iv\ íft\. ) >■') \\ ''v.^iv*: i: "'*r -."» ' '} i'' \y V V.': . 
[ ly Shtiéndase que&yvnééKomrfé^ eti él\pueft0^éé^ Si-Blág^ dmi- 
d^Mciekanshaaüm^. étín^if commmiéréh» A^ k^ ermí wi-imem' 
tregttjderHai^háa^ -\■'^^^^ ,-. .• •,■> v^' ../.>' r. -,/V'' 'v r» v-^.V., 
•> t^ \*Entf^^atr>d Sr.Obísjnr €Mi^MZíjñé'p9fúnu¡M^en^€^ 
dalaxara una cruzada contra Hidalgo. >» ' 

TOM, ni, 38. 



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días* Mi8 faerzas obnúlían en cienio diet SMuragated que acá- 
baba 4e veatir de aoldadoa; y xon eHos, «q oficial veterano, 
.y cinco dal pab, qaiaa baeer fiente-^á la multitod. Por üW 
rlUno, caí ea cama, y catéadame «n «lia encomendando el al- 
tna, capituló la ciudad, y dueñoa ya de ^la 1m inaurgentea, 
m^ propuaíeron d enqileo de Cepita» General: no solo ofre« 
61 'd cuello «ntea de admitirio, aino que lea d^e que me dé- 
golladen^ .prímeBo que volveraie á ' hacer la proposición^ ¡Que 
bien ha captado eate cánáríowJ Laa relacionea de Calleja á 
.VeqegQB catan coolonsea en cnanto á no querer servir loa Ha- 
«nadosigaelíupiíioa en el egéaeíto: en» nnaa damiaelaa mima- 
daa,..querian. qué toda>ae ieei &aey comenzando por la obe-^ 
diencia, el dinero y loa reapetoar querían hacer laa revolución 
Da>;-pefo no de&nd^rae «n .élla% aino que V>a defendieran loa 
oriolloa (1); quf^rtai^en.Bn^ mandfir, y 'aer obedecidos ain répli* 
<m ppr loa limoficarnoa* • : * 

i (15^* £1 .lovantaaitentoflde '8L Lnia Poteeí, hecho en la 
auaencta der) GUkjli, {hieda deciraeobra de>la astucia exci* 
tdda por la/jao<»éidadí y ieinor de pefder*'fe vida. Eate ge- 
fa auntiufi b^bia^; Asdaijhr.jen aquélla ciudad juná fuerte guarñU 
«ion^ lambieií, hak^a lil^doücn' eiéa una oiieoida cantidad de 
{ir^fc'ai^ ya zea lai>^as«ei«t>yai enreloonránto de¡ioa C^rmelitaa» 
4oDdi^'i9mntiinuy »abmtíuk>%)^ eapiemban lá* muerte por ínatan. 
tea; ;.Aabr^aelaa. dado GtíSusjp^i ó ia junla'*que dllí ci«ó, révolu^ 
/q[ÍDi)aiÍAt*..8Í hubiectt péraosneóids.maa (^tiempe, y el ^ gobierno 
hx blibieae>Aut4riza$b |^am cáéti^rkls !Coá' tan dura pena, co. 
tíio: lo:^etendi^/ Eaítia cevohición rñié €A>ra de doa legos de 
A. ! JlPin M Pioa, f n. .Lui0' Herrera^' Frv J«an ViUeiiaa, y 'D> 
Jaaquia Sq^illa. ^. < Olmedo^ . oficial de* kanevoa < de. 8. Oarlo% 
que franqueó al .^primafo laa amóaay mniidpnea qué tenia en «^ 
i^ma; veu^doa pa8Wt>n al (Convéatodel^Carmen,) pidieron confe- 
4ttQQ| [tocando' l^cainpanav para B.Jotf Pídilp delaiSema: abier- 
i^a la puerta a^rprendiei^ .al. legíp-qua^ia dbria, á quien asegura- 
2\ai|.coüqi loa defnaa>frail^, y lueg«.á la^ guardia; 'aacc^ loa preaoa, 
l^jMrmó» y €oik'„0Uoa.'h^cieix>n/ lo-naiémó eni la>cárceVy teu- 



-:.(lí] \iÁun^ uéa rakmifli se ¡eatóJe^toia* punto contarme con 
iaAoarta 6;^ Jóm. 1 9.^td€m Cbtádm Hktáríco, la'he fuetto lüe^ 
ral por lo que conduce á probar algunos hechos referidos wn-ret' 
jító<o.4Í\Sr; Murtigmraih r *««•<*• ^pnókov^á un hambre tr- 
4tficusahle m.^f^9ié(i. msmiecmwnta. > Cufmdó^ sá.áUequ^ios espa- 
ñoles no quisieron íomar las amuts, entiéndase há mtia propie* 
^wrle8« ,gtik> d c ya nd waísi .y tM^eraa fó*ltctíh)ii a» >ooa íiáfcicr^ tw- 
leniados. .c- ... ^v :-;.;o, -t-^ i" s-*"^ - '^ 



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1297 
mdo8 con dichos presos atacaron et cuartel de artillería^ de 
donde se sacaron diez piezas de batalla que asestaron por las 
embociaduras de la plaza. • No fueron tan íblices con el Co« 
^pandante D. Toribio Cortina» pues desde su casa hizo mu-* 
cho fuego, por el que murieron diez y siete insurgentes; mas 
jCoftina fué herído en ún cachete y aprisionado. A la según* 
da noche inoiedíata, como hiciesen fuego' i unaí patrulla de 
la casa del español Berdiezy se armó otrar gran zambra que 
costó á éste la vida. A esta sazón pidió Iriarte que se le 
permitiese venir para que se reuniesen todas las fuerzas; con« 
oediósele; mas estando en la ^ciudad a) siguiente dia de su 
Uegada después de haber sido obsequiado de los leaos,, hizo una 
monada, gritando mueran ha traidores; conmovida la' tropa y 
la chusma que habia traido, saqueó la ciudad. Para celebrar 
este triunfo hizo un banquete eñ el que prendió 'á los legos 
facciosos quitándoles la artUleria y armas; después los resta- 
bleció en sus empleos diciendo, que los babiá arrestado por 
evitar una desgracia en sus personas, y . se marchó de S. Luis 
cen achaque de ir á socorrer á Guanaxuato, lo x|ue no veri* 
ficó, ni jamas : impartió auxilio alguno á Hidalgo. ' Al fín pagó 
esta y otras muchas felonias, pues ; el Lio. Rayón lo mandó 
ejecutar como después veremos (1). . > 

152. La invasión de Guadalaxara, es ano de ios hechos 
que mefecen nos detengamos en referirlo, pues puede asegu- 
rarse que puso en el mayor cmiflicto wk gobierno, y que si 
la fortuna no hubiera desamparado á Hidalgo es acpiellos dias, 
la independencia se babria hecho desde iéntonces. > 

153. Se ha visto que coartadas tas facultades del Presi«* 
dente Abarca por la Audiencia, imitadora del Acuerdo de Mé^ 
xico, y dividida su autoridad con ^la Junta de gobierno que 
alli se estableció, ésta comenzó á disponer de la ñiers&a ár-* 
mada, cuando se tuvo allí la noticia de) grito de Doloresw Ui* 
riéronse venir las divistone» de Tepic y Coliitia: se lurmó él ba<* 
tallón prCkvincial de Guadalaxara: se levérntaron dos oomp^nias 
del comercio de jóvenes escollares, cajeros y mozos de las tien* 
das: se formó un Cuerpo: de eoksiástlcos y! personas deudas con 
el "nombre de cruzada^ (protegido por el Obispo: se colocaron 
trescientos hombres en el puente de To2ofotan, ó sea ¡de Gua^r 
dalaxara; y sabiéndose que D. José Antonio Torree, y etros qu<i 
pcupAban' la Barca y Zacoalco, mostraban intenciiones^ de avan^ 
zar sobre el^ valle ,xle Tlemaxaque (diJinie está, situada Gu&da-i 

[1] Carta 7^. dd Cuadro Histórico^ donde se refieren fot] 
menor estos hechos. 



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l^ix^r^) HjQ denCiodn^ dos ' dimioDej á atacarloi, quiuie&tce m 
confiaron ol Oidor RocaslK), é igotl bIúiioi^ á I>. Toimis 
IgQUcta VHli^eAtu^» amk>ageífi8 ineptos; ttl vez el seguiMio ten'> 
drÍA dtsposL^ooe» pahí éHgts floeacho era paiu nada; és decir» 
9Í p£^f«^ la nulicía iogada^ ni ipaiu la aupada; iquién sabe sí 
sorta 4Í«4pne3. bi»nd éi| Ma^id para iuex de policía, pues Ferw 
nando. vil. ki confirió esta empleo!* Estos dos ^eoerales^ del 
euev(kieuAo» ñ»toni dest^ossadosi pero Recaclio tovo la fortuna 
de aoompañar al iSantíaímo Sainramento hasta Guadataxara, pues 
que le sirvid de asüó firanqtieásdole su coche e\ Cura áe ia Bar-t 
oa; jamas se ha visto qae una píxicesvon de Corpus hubiese an* 
dado taatA trecho. Bate Oidor gsiíemZ dijo^ ^e lo había hecho 
«sí por no (kjar expoesla aíl 8óñor dacramentado á irreveren^ 
ciña. ¿Quién no' admira taMm respeto al Santisimo Sacratnentot 
Nada, dice, hizo por an s^iídací No Uiy<^ esta fortuna Villa- 
señQi\ qué alé batido en Zacoalco, y destrozada la ft»r de la jo. 
Teptud de Gaadalaatara; y afieoias prisionero con so segando D. 
Baitador Balres . y D. /Leonsiido Piafado. Deede entonces ya 
no sonó la caihpuia'jaayor'de Catedral para llamiti: á ejtt-^ 
óicio á loa cruzados^ uno; para hacer rogativas: ni el Sr« Obis* 
po loa bendijo. Su rámaé pasó á S. Blas á embarcarse para 
Acapulco, y otro tanto hizo el Oidor Oefieral. £t Presidente 
ijiúroá, edbruflsader de pesarea y «iférmo, bmcó uti asilo en el 
podskx de S; Pedro inmediato á Guadalaxara. Et 8r. Obispo se 
contentó con dejar iéa tiesna despedida á aas diocesanos, va- 
tldoiáiidolef > que dentro dé poeo tiempo no quedA^ia alli co-> 
mo en Jerusalén piedra sobre piedra, y por poco lo saca buen 
profeta el General español Cntz, que íhé el azote mas terrible 
que pudo mandar el cíelo sobre aq«ella aralhadada cindad. 

154« El rescatado de estas victorias dis los insurgentes, 
filé mandarles las corporaciones de Guadakxara comisionados 
pofta que entraáen de paz. Así lo hicieron el dia 11 de No- 
viembre, ai mando dd D. Joeé Antonio Torres ^e cumplió 
f)eli^qse«iente las ehpiHalaciones; poés aunque payo labrador de 
S. Pédiio Pie^u^^j^rda,^ >m hombre de bien, de tretas, de ex- 
traordinario valor; ybaiD^ su U^ige humikite ocultaba la niag- 
tfSfftifliiddd de un, PHhcipe^yilos tartunlosde on General. Par- 
tiiíip^sd'lai^a' esta: Impértante noticia á Hidaíg6, que sin du- 
da W é^tÍ2^"Ui )»esadumhri» causada por la derrota de Acúl- 
eo i o<?ari*iéa'<0incdí dia» antaMr* eel)ábióse con Misa dé gracias 
en V^Ha^feüdiesié tríén^ d^ donde partjó el 17 do Noviem- 
bre para Guadalaxara, sin haber descansado ni un m ome nt o; 
po«que paaitO' de aóaerdo eoá^el Intendente Anzoreña, hizo á 
la mayor brevedad grandes reuniones de gente, sin encontrar 



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tropiezo alguno» poes el Obispo Abad y Queypé, que pudiera 
oponerse, se habia venido á México á pedir auxilios. En Va- 
lladolid se le reunió ei Lie. Rayón, i <{uiea biza su Secreta* 
río de todos los ramos de la administiacioiu £1 dia 17 sar^ 
lió para Ckmdalaxara» seguido de siete mü iwmbres de eabiei* 
llcria, y solo doscientos cuanf^nCa infanteo: niarehó por Zumo, 
ra, donde entró eft tono de triunfo, olbse^ándole ei Tecánda* 
no coa un donatÍTo de sie(;e mi) pesos. En 20 de didio túe» 
efttró en Guadalaxara entre las mayores deroostiwcio&es de jú- 
bilo, formando ralla la tropa> y recibió ias felicitaciones de to^ 
dos los cuerpos bajo de dosel. Agradóse mueho de las enhov 
rabu^ias de los colegios; puee como sabio qoe era, aprecia- 
ba de preferencia los estabieoiinientos ttiles para la juventud. 

155. Bt general Torres, entendió lo importante que seria 
tomar el puerto de S. Blas, y esta eomisfonla confió al Cuv 
ra del Aguahiko D. José Mmrim Mercado^ quien con seiscioa* 
tos hombres, tomados de los pnetilos de si» tránsito, entró sím 
contradicción en Teptc: allí se le reunió la compañía vete- 
rana del pueUo, y marebó á sttkr la plaaa, que tomó el dia 
^ de Noviembre, firmando tm convenio de cinco »rtícule« 
con el Alférez de fhigata D. Agustin Bocalán, comisionado! 
al efecto por el Comandante deljmerto 2>. Jo9é ¿aea^e^. Pa« 
ra la toma de S. Blas no se disparó un fbstl. El primero 
que se embarcó en el bergantín S. Carlee (áé el S^. Obispo 
Cabañez, y Recacbo, y á su imitación porción de españoles en 
los baques que estaban en franquía. Admira como una plazia! 
regular y bien fortificada, pudiera entregarse á una chusma de 
indios sin armas; mas. el miedo kaoe parecer cigantes las fan« 
tasmas, y de este estaban poseídos los oruzaéM españoles. 

156. El dia 1 ? de Diciembre marcbó para Sonora Z>. Jo. 
9é Gonxalez HermosiUo, dirígido por el Dr. FV. Francisco de 
la Parra, dominico. Esta persona fué mu^ grata á Hidalgo^ 
porque ckrtgia la única imprenta que había en Guadalaxare, 
la que puso á su disposición, y ]K)r cuyo medio se publi< 
carón manifiestos, proclamas y órdenes, que dieron el mayor 
impulso á la revolución, y todo lo costeó de su bolillo eéte 
eclesiástico que no quiso figurar como gefe militar, sino co^ 
mo director de la expedición. EiSta tuvo buen suceso en stí 
principio; pero luego se desgració por la inexperiencia de los 
americanos, como vamos á ver. 

157. El 17 de Diciembre se presentó la división á las orí* 
Has del Renl del Rosario, donde la esperaba el Coronel es- 
pañol D, Pedro Vülaescusa, con seis piezas y mil fusiles, pa* 
rapetado ¿ las orillas del rio» que al dia siguiente posaron lo0 



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30Q 
insurgentea casi á nado: el Coronol Quiotero y Capitán Flores 
procuraron flanquear al enemigo con rail hombres cada uno por 
dereciía é izquierda, caigando reciamente, y se entraron hasta 
la población, metiéndose en las casas: entonces el Alcabalero 
dei pueblo con un grupa de soldados y paisanos les asestó un 
cañoñ á metralla, c^yo estrago burlaron, arrastrándose por el 
suelo; pero lanzándose sobre Tos artilleros, los mataron á pu* 
naladas, y al director de la empresa lo mutilaron bárbara^ 
mente. Siguid alternado el tiroteo; pero temerosa la guarni«- 
cion de correr la suerte que el mutilado, 6 sea su Coman- 
dante Villaescuaa» quiso capitular con Hermosillo, quien le din 
jo que se entregase á discreston, como se verifícd, tratándo- 
le con toda conisideracion, y dándole pasaporte para restituir* 
se á su casa; dióle ademas una escolta de los soldados ven. 
cidos para que lo custodiasen: movióse por las muchas lágri* 
mas que este Comandante derramó á su presencia* cual pu- 
diera un niño: la (inioa garantía que le pidió, fué el jura- 
mento do no volver á tomar las armas contra la nación. 

158. Esta conducta generosa de Hermosillo fué recompen- 
sada con la felonía mas vil. Al retirarse Villaescusa, arras* 
tro consigo mas de sesenta de los suyos: llegó al pueblo de 
S, Ignacio Piaxtlu, donde ejecutó lo mismo, y se hizo fuerte en 
aquel lugar que era á propósito, desde donde avisó cuanto le 
habia ocurrido al Intendente D« Alejo García Conde que es- 
taba en Arizpe, y venia con un repuesto de indios Ópatas, ar- 
mados de fusil y lanza» exhortándolo á que llegase pronto, 
pues temia que Hermosillo lo batiese. Sabido t<Klo por éste» 
pasó luego á atacarlo: en la revista que hizo de su tropa 
hnlló. cuatro mil ciento veinte y cinco infantes, cuatrocientos 
setenta y seis caballos, novecientos fusiles, doscientos pares de 
pistolas, y muqhas lanzas. Entró con este armamento en S. 
Sebastian con grande aplauso: se situó en un cerrillo que domi- 
naba por el rumbo del Sur al pueblo de S. Ignacio, á tiro de 
cañón; divide el pueblo del cerro, un rio de bastante caudal. 
159» El 31 de Diciembre unos soldados de Mazatlan con 
un Sargento llamado Hernández, bajaron del cerrillo á ks se- 
ñas que les hacian otros dos que eran enemigos, situados en 
la banda opuesta. Efectivamente bajó, contestó con aquellos 
que habian sido antes sus cama radas, y quedaron de acuerdo 
en que al otro dia vendría al . mismo sitio mucha gente de 
la enemiga, que seducirían para reunirse á los americanos. 
Diéronse mutuos abrazos; mas al repasar el río Hernando:^ 
le dispararon un fusil y cayó muerto. Formalizóse ya con 
esto un tiroteo por ambas partes. Continuó el 1 P de Ene- 



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ifo (de 1811), pero ¡án fruto, pues el enemigo estaba parape- 
tado. Al mguielite dia el P. Parra salió á buscar vado para 
-atacar al eDemigo en compañía . de Diego Somalia, hombre de 
valor; pero ambos fueron sorprendidos por una partida de guer- 
-rilla, Somalia muerto, y Parra conducido después hasta £hi« 
Tangd con un par de grillos. Entre doce y una de la «oche 
4e[ 4 al 5 'de Enero, entró García Conde en S* Ignacio, en* 
cbñtrándolo ViHíteécusa: ignoráronla los americanos, pues creíatl 
•qtíe era muy poca la tropa que huhiese parapetada en el pué<< 
•blo. Gtireíu Conde mandó el dia 6 reunir de las poWacio- 
-nes itunedíatas el tiiayor náhiero posible de gente armada, pa* 
ra emboscarla y sorprender 'á Het'mósillo, el cual creyó que 
-obtendría el mismo triunfo que la primara vez.- El dia 8 sa* 
lió con toda su fuerza, pasó e\ vado que había descubierto el 
P. Parra, y la tropa enemiga sin orden de sus gefes coloca - 
<]a á los ladds del camino que estaban cubiertos de breñales^ 
arrastrándose de barriga por el suelo en número de cuatro- 
cientos hombres, y teniendo la división de Hermosillo en me. 
-dio, ^comenzó á hacer un niego voraz, que en diez minutos acá. 
bó c^n mas de trescientos americanos. Tal suerte tuvo estd 
expedición, comenzada con los crias felices auspicios. Vi- 
llaescusa se cubrió de ignominia con su pérñda conducta, y aun. 
4|iie destrozado Hermosillo, y aquel victorioso, el uno pasará 
en todos ti^npos por un héroe, y el otro por un infame vi. 
llano. Son muy dignos de lastima los hombres candorosos, por* 
t}ue Bon el juguete de los perversos. En este acontecimiento 
tuvo la mayor parte la inexperiencia de la guerra, en la que 
eran niños los americanos. ¡Qué desgracia que hoy sé ha«- 
yan fomiado maestros á expensas de la sangre de sus her- 
manos (1)? 

160. Entretanto que esto pasaba en Sonora, Calleja orga. 
nizaba su ejército, y se preparaba para invadir á Guanaxua- 
io. El 15 de Noviembre salió de Querétaro: su marcha era 



t [1] Debo hacer justicia á la mrtud y al mérito. ElSr. D. 
A^ejo' García Conde hizo prisioneros en esta acción ochocientos 
-hombres^, y á ninguno pasó por las armas. Algo mas; entre los 
prisioneros se encontraron varios Curas del obispado de Guada» 
ULxaroy á quienes trata deqmtdrsus curatos el Sr. Obispo Ca- 
bañezf pero él se opuso fuerteniente á esta medida, y lo tmpi- 
4«d. 'M resaltado" ás' eáta conducta fué^ que allí no hubo mas 
•rsoofucion;' si la hubieran Mhrvado Caju^a y Venegas^ ¡cuán^' 
Éus muertos estistirum hoy que sacrificaron inútilmente f ¡Prez éter» 
'fui' á la buena memoria del iSr. Garda Condet 



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802 
lenta pero aeguraj precedíanle el terror y la deseonfianza: so 
campo era el teatro del esptonaget observábanse hasta los gea- 
tos y miradas de su tropa^ y la menor expresión dicha in- 
discretamente por el soldado» ee tenia por. cuerpo de. delito, y 
QBBtigada hasta' oen la muerte. Aguardábalo tranquilo Alien. 
de 4MI Guaoaxuato, y difama aus fortificación^ en las altu- 
ra% soplieodo'icon la artülería la falta de íustles^ sin olvidar. 
90 del cielo q«e d¿ y quita las victorias, pu^ en la festivi« 
dad del Patroeiiiio de Nitra, Sra.» en que se celebra á Ntra. 
Sra. de Guanoxuato, salió ea. su solemne procesión para im- 
plorar su auxilio. Hi£e barrenar distintos puntos de la Ce- 
fiada de Marfil, para dispuarios ceoio minas al tiempo de pa- 
sar el ejéncito: bizo exhortar al pueblo por medio de los eclc 
siáAtto<>i i tonar las armae» eomo efectivamente lo hicieron. 
Calleja atacó con buen éxito la primerfi batería de Rancho 
Seco, noticia que alarvó al pueblo, y se bi2o tocar la gene, 
rala con la campana de la parroquia: £a plebe ocutrió á laa 
oumbres' de los cerros, las fomiHas se ocultaron ea ms casas, 
y aquel dia b fué de confusioB. El enemigo dividió en dos 
trosos fU ejército: el de la cbl«cha confió al Coodo de la Cadei 
na, y Call^ tomó la izquierda: el primero avanzó por el punto 
de la Yerbabuena ha«ta llegar á las Carreras: el segundo por 
el camino lluevo de Sta. ^nna hasta el real de Valenciasf* 
después de hah^r forzada las bateiias situadas en Jas alturas 
de ambos caminos, y tomado los Caftones. Luego /que llega-f- 
roii á los puntos ya citados btcieroa alto, así psra dar &9^ 
canso á sus tropas, como porque ya se ocultaba el sol. 

161. A las tres y .media de la tarde de leste dia (24 do 
Noviembre), un mulato llamado Lina^ natural. :del piteblo de 
Dolores, cierto de que la acción estaba ganada por Calleja, 
salió por las calles y plateas sedociemb al ptfeblo & que fue- 
se á la Albóndiga de Granaditas á matar i los\espaioleÉ que 
estabaii*allí f^esos: dgole para «anmetvefflo á tal maldad, que 
iba á entrar á degüello. Aquella plebe, quejosa de ti e mpos 
{ítras del Gobtemo español por el tributo. que k «kfgia desde 
el tiempo del Yistliador Galves, ydo.lá viokUcia: qu^/ se .usa- 
ba echando lera^ que allí Haáiabao vhdoto (para. 4e#agU8r/álgtiv 
naa Vóc9^ \m labores do las) miñas, «brasit la , proposicioii tie 
aquel hótiá>r& despaobadow Gntró^ pttesyon\grw.ii#tnirp^«»la 
AUiónéíga^ biiiMido i la guardift qué leatoposia, rcnis^Qciat y 
«d Comabdante de olla D.^ Máfiia«o' 'licg^ga; y fioft P«m;o ootv 
«en igual inerte el C^ipÜn» Dw MarioEno €Hibro\y<vD^. Frateisi^ 
co' Tobar, ^pie apmaá fudteroni liair; \<oáUTO6 luego \el €art 
párroco á impedir edte cat^o^ C(iB.v«lr«»< elécigas' y 'frailéis 



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poro todo fué imitil; la plebe for^ó las puertas y dio muerte 
á la mayor parte de lo«i presos» baeiendo tal carnicería, que 
de doscientos cuarenta y siete que allí estaban, y dos señoras 
que acompañaban á sus maridos, solo escaparon poco mas de 
treinta, y una de ellas quedó mal herida. Robaron después 
cuanto habla en el edificio, dejando encueres los cadáreres* 
Los pocos que pudieron satvarse, se refugiaron al conrento tn. 
mediato de Belén. Divulgóse luego este hecho de atixjcidad, y 
todos temieron sus consecuencias: ocultáronse donde pudieron. 
El pavor ocupó todos los ^corazones^ y reinó en la noche aquel si» 
leocio que siempre se pasea acompañado de los horribles espec* 
tros; pero este fué interrumpido ¿ las tres y media de la mañana, 
con el horrísono estallido de un cañón de á 16, que desde el 
dia anterior había situado Allende en el cerro del Cuarto^ 
desde . donde hizo fuego sin interrupción la tarde del dia an. 
tarimr para impedir, al Conde de la Cadena su entrada por el 
punto de las Carreras, y sus fuegos eran respondidos pcnr otro 
que dicho Conde habia tomado de las baterías ocupadas. Hi* 
zo una pausa hasta las siete de la mañana en que se repí« 
tió el fiíego con la misma pieza* y continuó muy tito has» 
ta las ocho, y media quíS comenzó á bajar la diTision de Ca. 
lleja . camino de Valenciana, acia donde , avistaron el canoa, y 
comeiizaron á tiiH>rle con. tanto acierto, que la primera bala 
mató.á dos de los que lo manchaban, y^lase^^nda lo desmon- 
tó. £¡| ejército real comenzó. i entrar por las Cárrerat ya 
mn obstáculo, capitaneado por el Conde de la Cadena; Alien* 
de se retiró con su tropa, y nadie osó perseguirlo. 

162* Luego que supo Calleja la ca^lstrofe de Granadítas, 
mandó tocar á deguisIU>, como se veríñoó con algunas^ gentes 
inermes que por curiosidad presenciaban su entrada áewáe Va« 
lei^ciana hasta el barrio de S. Roque. . £1 Conde de la Ca. 
dena iba á hacer lo mismo, y tema á punto su tropa; pero ea 
este momento uaa voz de trueno le hizo reflexionar y volver 
sobre sqs pasos: era Ja del P. Fr. José Mana de Jesús Bdaun* 
luirán (1)^ Ministro de terceros de S. Diegos que llorando «a 
C!ruci0jo en la mano, á gritó herido le dijo* • • • Señor, esa gente 
qiie V. S. tiene á la vista es inocente, m ha causado c£ me* 

[1] A uU hedió prtfHa^paZffiento dehé s2 8r. Bekmnzarán d 
idier $ido wmbrado Olnipo de Nuevo JBetfio de León. Cuneen 
dm Diofi ék mi grey tener á su frente ion denodado PaHorf Los 
Jobos fue iey la cetean^ no son- vienes temibles que aquMósr sus 
irmmidós M(h sm tan. e^repüosos; pero sus acucias p asediamim 
son IMS eerteras. 

Ten. in. 39. 



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804 
nor dañó; si lo hubiera hecho, andaría fugitira por esost mon- 
teHh • • • Suspéndase, Señor, la orden que V. S. ha dado, y yo 
se lo pido por este Señor que lo ha de juzgar, y le ha de pe- 
dir cuenta de la sangre que quiere derramar.^ Formidó el 
Coade al oir estas terríUes palabras, se quedó conñiso, y ya 
no hizo mal alguno. ¡Tanto es el poderío de la voz de la Re- 
lígion empleada oportunamente! £1 Capitán de dragones de 
Puebla D. Francisco Guizamoteguí, en su parte á Calleja fe* 
cho en Guanaxuato en 25 de Noviembre, le dice: „Que al pa- 
sar por Granaditas, oyó decir que allí estaban muertos á lan« 
zadas todos los gachupines; expresión que lo irritó bastante, y 
por lo que mandó echar pie á tierra á doce dragones para 
cerciorarse de la verdad, y auxiliar á los que se hallasen vi- 
vos; mas solo oyó decir que todos eran cadáveres, cogiendo 
á sois ó siete hombres que los hallaron allí, los cuales entra- 
ron á ver si habia algún despojo que rapiñar, ó quizás á ver 
la catástrofe en que fueron cómplices, por lo que bien asegu* 
rados (son sus pakibras) se los presenté al Sr. General en ge- 
fe, quien ' al oír mi indicado razonamiento, mandó eh él mo^ 
memo matarlos. • • • como se Reculó. ; • • ordenándome volviese á 
la ciudad tocando á deg&ello, como Í6 veriñqué hasta llegar á 
la plaza ó parroquia, donde me reuní con ia tropa que para* 
da hallé alli.^^ Así disponía Calleja de la vida y de la muer^ 
te de los americanos, como pudiera de la de los perrcÑs. I%« 
gámosle los pasos á este tigre, está metido en una seka aeo« 
aado de sed rabiosa de sangre humana; relación para mi mo. 
lesta, pero indispensable en la historia. 

1^. Ocupada la ciudad, mandó que la mayor parte de su 
tropa y artillcaria campase en el . punto de JTo/opcfa, á la sa- 
lida de la Cañada de Marñi, quedándose con alguna parte de 
ella én dicha ciudad. No se ocupó en tomar algún descan- 
so de la fatiga del dia antmor, sino «n mandar prender á 
Taitas personas distingoidas, que por lo pronto se mandaron al 
campo, y al dia siguiente encerraron en Granaditas. Entre 
estas filé atado con un portafusil y vilipendiado el Cdronel 
lie dragones de la -Reina D* Narciso Maria de> la Canal: man^ 
dó-iiie^ger todas las armas, inclusos los espadines de los re- 
ffidoresr que por ser sus empuñaduras de oro fueron doblemente 
solicitados, pues éstos sé machacaron, y en México se eaml^iaron 
para du esposa por piochas de diamantes al maestro de platería 
Vera. fii¿o ¡untar los ca^iiltero^ á» Goana^uato para que tonéf» 
tvnyesen horcaSf á mas de la que estaba en la' j^lazilela mayor, 
ei^ñte de Granaditas, plazuelas de S. Fertiando^ de la Otm^ 
pañia, S. Diego, S. Juan^ Mexiamora, y una en <^da- plata 



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305 
de las minas principales. Las calles de Guaiiaxuato ^son muy 
estrechas, sus plazas no merecen tal nombre, y asi es que no 
se andaba allí sino entre horcas. ¡Lástima que este Aman no 
hubiese encontrado un Asnero que hiciera colear su cuerpo en 
una de treinta codos! Nombró un oficial comisionado, i)uo 
.acompañado del Escribano de Cabildo pasase ¿ Granaditas, y 
examinando á los de la plebe que babian prendido sus sóida* 
dos el dia anterior de los que no perecieron en el degüello, y 
estaban encerrados allí, calificasen á los que eran reputados 
Jiombreb de bien, y que no habian tenido participio en los ase^ 
sinatos, y á los restantes los diezmasen para ahorcarlos. * • 
He aquí planteado un tribunal militar Robersperriano: be aquí 
desatadas las furias infernales, protegidas con la Egide de la 
justicia* Aquí fué el robar y tomar la ocasión por los cabe* 
líos: los que tuvieron dinero qne ofrecer, y garantizaron sus 
efertas, fueron puestos en libertad; los que i^ó, perecieron* No 
se crea que los ajusticiados se tomaron con las armas en la 
mano, nx haciendo resistencia; se salió á buscar hombres para 
quintar ó diezman algunos hubo que habian tenido parte di- 
recta en la revolución; pero estos, ó se huyeron, ose supie- 
Ton rqdimir con dinero. Todia una noche se estuvo ahorcan- 
do enfrenta de Granaditas, sirviéndose los verdugos de la luz 
de los ocotes para tan cruentas ejecuciones. Al pie de U 
horea habia una porción de burros, sobre Jos cuales echabim 
Jos cadáveres y llevaban á enterrar; puedo creerse ^e algur 
Aos, fueron sepultados vivo$f pues uno de estos logró salvarse 
por una rara contingencia, el cual lleno do. confiísion vistió 
.una gerga grosera (que alli llaman hábito de Ntra. Sra. da 
Guanaijuato), y á guisa de penitente y hermitaño se fué á 1^ 
mina dé Cata á servir al Señor de Villaseca, á quiep atrir 
buia la milagrosa conservación de su vida. Este hombre ex- 
citaba la compasión, pues aunque logró sobrevivir á tanmña 
desgracia, quedó sin embargo con el pescuezo chueco; su preu 
sencia excitaba recuerdos tristes, y ódip al autor de sil des- 
. ventura. Necesito hacerme violencia para referir estos h&- 
.chos, y decir, que en las once horcas puestas en diversos pun- 
.tos, de los infelices hombres reunidos m diezmaron doscien«- 
tos; aquellos á quienes cayó la suerte, fueron pasados por las 
armas porque no habia bastieinte número de verdugos qu^ los 
ahorcasen. El dia 27 se diezmaron ciento ochenta, los diez 
y ocho que resultaron para la muerte, fueron - ahorcados en la 
.plazi^ mayor, esa misma tarde. El 28 sufrieron la misma pe^ 
.na (dice ^ el Cuadro, Histórico) en Granaditas, ocho indivi<- 
dúos, en cuyo número se comprendieron el hijo querido de 



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900 

1m cieacia0 exáetas D. Castniíro Chovell» D. Ramón Favíé 
y D. Igaaeio Ayala. Antes que estos, baUan sido ejecuta-^- 
dos D. José AntoDm Gómez, nombrado Intendente por Hi^ 
dalgo, D. Rafael Dávalos, y D. José Ordoñez 

164, ^ El jueves 29 por la tarde, se mandaron eíeeutar á 
cuatro individuos, y cuando ya dos habían sido ahorcados eb 
Oranaditas, hizo Calleja publicar el indulto, con cuyo rkh- 
tivo se salvaron los dos restantes. Los que fueron fusilado» 
por el piquete de granaderos, estuvieron al mando de Jasé Ma^ 
fia M(mkT. Los presos que se encargaron al Capitán D. Ma. 
nuet Solórzano fueron, el Coronel de dragones de la Reina, 
D. Narciso Maria de la Canal: el Presbítero D. Pablo Crarcia 
Villa: id. D. Juan Nepomuceno Pacheco: id. D. Francisco 
Zúfitga: id. D. José Apolinaiio Aspeitia: id. el Dr. D. José 
Maria Oñate, Cura de Sta. Ana Guanaxuato: id. D. Manuel 
Fernandez, y Fr. José Escalante, Lako de S. Diego. En su- 
ma, en Guanaxuato no hubo acción de guerra formal: un so« 
lo cañón situado en el cerro del Cuarto, y la mal formada 
hatería de Rancho-seco, sin ' apoyo de fbsileria ni éaballeria^ 
nr para esto tanta bulla? Fusilería no la había absolutamente: 
los frascos de azogue de fierro, que se cargaban como caño* 
oes pequeños ó pedreros, servían solo para dañar á los que ios 
disparaban, porque al reventar hacían un embí(|ue 6 retroce- 
so que lastimó á varios indios, y lea quebré las piernas. Hé 
"aquí á Calleja en su verdadero puntó de vista; no esunGe^ 
neraí que se venga de los enemigos & quienes vence, es un 
leopardo sediento de sangre que se entra en uñ redil de ov^as; 
sí yo creyera en la transmigración, diría que el alma del Da- 
íque de Alva habia ocupado el cuerpo de esta mala bestia: aquA 
ahorcó en la plaza de Arhm mil homlves, este habría queda- 
do mas ufano que aquel si hubiese podido arrasar con Gua- 
naxuato, y no dejar vivo á ninguno de - sos habitantes; pues 
non hay otro monstruo mas ^midable que éste, y por tal ten- 
go á Venegas, pues en oficio de 28 de Noviembre, inserto en 
la Gaceta extraordinaria núm. 49, le dice á Calleja: „Fué jus- 
iísima determinación la que V. S. tomó de qtíe nuestras tro- 
'pas entrasen á sangte y fuego en una ciudad que había co- 
metido tan detestare 'delito • • • • merece toda mí aprobación 
la ejecución que F. S» medita^ Si hacemos paralelo entre este 
par de monstruos; nos ^ será mas fiLcil perdonar á CaHeja que á 
Yenegas: aquél en un momento de indignación, y á vista de 
BUS paisanos muertos en Granaditas, por un movimiento prí^ 
mo, |mdo mandar tocar á degñelio;' pero Venegas á distancia 
de mas de ochenta leguas^ en calma y serenidad, no sob aprobó 



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807 
el dégüeHo^ dno <|ue á mas de esto lo <]1ie meáiu^ hi^eer. • • • 
es coátt 4 la verdad muy düc%. y qiDi muestra un espíritu de 
demoiiicK Tal fué el que lo guió damnie su- ^obierao» como 
tendremos mucfaaá ocasieiiea. de demoatrarb en esta histoiria».; 
165»^ Viendo «t General Allende, la pendida do .Gu^naxuar 
te, salió con mil homtos< inal lurmados^ ó dígase mejor» desti» 
tuidoB de todo .punto de axmas» en demanda & biarte, i quien 
encontró' en Zacatecas eon luna ibneaajdivisions no ¡estaba eq 
estad» de. castigar la •ndóleneia con ^ftañ bahía, obrad» dejap» 
de de aiiialiarla es Goanaxoata; y. viéndeoe jdeíHitródo de pree^ 
tigio qoe ino puede :teiier un ¿eíe derrotad, temó ^ camino 
de Guadalaxarar dosds) foé tecibiAnjpor/ HidnlgQ. con magnir- 
fioeaciar y aparimloíaá dr amt«tad« Dedioáronos ambos gefiw 
á dar formar de ejército á una gran masa de homboes qye tei 
nian á so dísposíeio&x Aprdyeab^unanae de losi recarsoe qne^ 
lea preporcloMrtMi el-fuerto de 3. JSlásb sttteado, de aua atltafr 
cenes, raimlcíonea. y astUlecia, .Jiastft ésl calitoe de veinte y 
euatity. Eata fué nm empneaa-que paiteetjha marcada la. pro# • 
^ideiieia^o#n^ unaéoinl indclable^ para."qii» ln cvea yMidmifl^ 
la posteridad^ permittenjcla que exietan ;todkivía algunos ' canor 
nos hnndidoe> en kufJianiancBa de.;itfe#Atfttc^ para qae el via^ 
gero <Miribso^k>8 ' admiré) y eampadeciaHip loa miUiUm esfiíeis- 
sds^quó bi«^ae por irecobrár*miestraí Ubectad». exclame y din- 
^» * k m (Oh! lób amerieanoB se tomareo én giganiea» y multipli- 
caron aqoi tíos es^rzoal dignos erain:^ devaaoa :á la ctoae 
étí^xm pueblo Ubfe;.;;. Mas'póí plugi> ^así aLc¿alQ por eo* 
lonjeas adoremoa sua decretos pecho .por i tierral Efi^ttvámeii- 
te, por voladeros de pájaros» y sendaa «donde qoizás por la pri- 
mera vez se estampó la huella humana» sin máquinas» apare- 
jos» ni cabrias» sino brazo á bfaao»áft i trasladó, toa gran ba« 
tería de gruesos cánones transa solo - ccmiparaUe con el de 
Napoleón por el iaaaoÉo: monte de &é Bemardot,- ¿Habéis nota- 
do cuántos millares de hormigas so psgaa á un gusano muer- 
tv, ' 7' de enorme magnitud» y apupando, cada, lina parte de 
su fuerza» io transportan á su ahujero para que las sirva i 
-todas de comuñ alimento? píies no «le oiro modo A^arriloaron 
<tentettares do indias á aquellas ^orme» plezbsi y laa.dondu4- 
jeron hasta el acampo do Calderonl regfuido oon su sudor el 
largo e^aeio de noirenta legnas«««« ¡Regmr.c&n su 9udort ^i^ 
presioá' no fatperbéiica» sino natural .y efectiva; expresión en 
fin» queaabiá' avalomr el qno* aproóte dignamente nuestra no- 
Me especie; Cuando on Goadahixara se hadan estoé apMS^ 
tos» y se disciplina en* sus • campos la tropa reunida^ cnmen- 
-aaron kis agitaciones intestinas» «que sotí di preludia da una «eaíQ* 



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308 
ebn: étnpezároa las hablilbs y iminauracionet contra Hídal-* 
go, y se esparcieron por la ciudad papelillos que aseguraban 
la próxima venida de Calleja. El 11 de Dkáembre se le avt. 
s6 á Hidalgo que los europeos presos en el Seminario y co- 
legio de S. Juan, combinados con tnt lego carmelita» y un frai- 
le dyegmno, iban á asaltarlo: trüsánn por inconcuso que en Ja 
huerta del Carmen se habiai» fbodído de tiempos atrás ca¿o* 
nes de artillería, y asi- creyó á los españoles capacea de una 
intentona: habíanle sida ingratos alg«tnoa>con qnienea se ha«^ 
bía mostrado clemente; y síndeasendor á un exámetn legal de* 
cretó deshacerse de sus enemigos, como ip había ejecutado en 
ValJadolid, haeiendoí decapitar .en el ceno, do/ la- Batea mas 
de ochenta. Segmi ínlbrmes, loa que ejecutaioa. cerca de laa 
barrancas del Salto^ yr otras inosediatasrá .Guadalaxara, fueron 
mas de setecientos. Ectoa infelices enm> saeadoli entre las ti* 
nieblas de la Boch^ v entregados en manos del torero Mar* 
toquin que- regentaba m e^ecoeioii. Jamas^ jamat aprobaré es* 
ta medida bárbara, atro^ 6 inhumana, y.solaiaente la tendria 
por josti probado alrprímcq en-nto proGbao judíeial; pero si ase» 
guraré por lo que he visto en ) un legajo én el artftn^o generalt 
que los españoles dé Guadalaxara daban informes á Calleja 
•de cuanto entonces • pasaba, acriaaínandei.á los ^oe tmofstrabatt 
ser adictos á Hidalgo, ¡coaa rara! que faoml^res pqeistoa en ta» 
lea circunstancias padieaea tener 4an4a audacia! Presumo que 
«ntonoes no se escudiaña mas vo£ que la de la veqganza, por 
laa ejecuciones^ que hiaoCaUeía en Guanaauato; áqiiella veff 
-lerríble que tan exactamente nos .ha hecho e»t^der..ua poft. 
ta francés, que dice«»wé i. 

Su' furor ioB temos;' , 

De eata sue^ shs cdmenea injustos^ . 
Castigadas serán, tanto por tantea , . 
Sangre con sangre. 
Llanto, en fia, con Uantob : i 

' 166. SolM^vino aéMnas otra desgracia d día 12 de Diciem» 
bre. Iríarte se bafif ba «n^ Agaascalicntes con su división: oou^ 
pábanse sos artílleos en haoer cartuchos en una casa de la 
^alle de Tacuba, y coma teacan la pólvora á. granel sia laa 
correspondientes precauciones, Tepeatínamente concibió fuego: 
el estallido M horrisoaó, y eoo éu estrago denparecieron 
*i^erca de ochenta personas, estámpándsae.aus cuerpos en las pa* 
•redes, y desapareciendo otros sin que se supiese mas de^Ilo^ 
la casa casi ae arrancó deeímiontes: nááio £ptno la quíiisr 



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809 
ta parte -de^ la manzana, y lo mí«aio sueédió coa la acera jde 
enfrente: oyóse entonces una voz< que decía' <^eí aquello era 
una' traición 'de los gachupines» y hé a(|uí*la tropa qae en- 
foreeida «ale por las calles matando á ouMito Maneo encuen* 
tra. Itiarce t^9o que retirarse luego para Zacatecas» sitnán* 
dode aquel dia en la hacienda de Pmuéla. Esta noticia se 
supo á poco en Gkiadalasara; creyóse, lo mismo que en Aguas* 
calientes, y dió mas valia á los que estaban ea el concepto 
de ser cierta la reacción de aquella ctiidad. 
- 167.' Continuánciose los aprestos militares oon infatigable 
esmero, se montaron cuarenta cancmes, calibre de á citajtio 4 
doce, Iba* restantes hasta noventa y seis, se llevaron al cam« 
po de Ctilderop, y dos carros de municiones* Construyeron* 
ée cofaie^: enormes con puntan do hierro agudas para desCén- 
cerNr la"c«hallenar enemiga: ^tsabejóse mucho parque fuera del' 
que se' trajo dé S. B)ás; fidtaki íusiloria pms apenas habia 
mil doscíebtos fúsiles^ lodo armanenáa vie^b quitada al ^«mgo; 
3rpara suplir ésta f^ltisi' se oonrtmyeiron granndttas clúoa% qoe 
éespodidks *cMi fhoMdas^ «kándoaeie foegá á una espoleta, pndié^ 
m^ ssfiltr la .Iklta de rmosqnetesi ,Todo .él ejórottOy y coa A 
iié(<e«áÁil indio» bravos «fe flecha, que llevó ^ Cúhttkn Bu 
^M»é 'Mariit í€akill% aé ioj^roitafoit por; veinte; diaa oontittnMr 
eh^éjer^iolbsi'hktlitapea en las Halutna de Guadalaum. f ; * 

169. t^'En. Iw moche; del 25: de «iUtíeoibre hubo una alahna 
eittla cindad, díisiendo ^que ¿ una kgua.de distancia áú pue- 
blo é^ S. Pedrp sel hallaba :€alleja4 Uuminóse- en.ua mo* 
Mentó Onadiliifxara^ly .Allende. coft algunos anúgoa voló á.ha. 
cer' un ireconoeimienéo» y dijo^ ,quO elraii unos « veinte indios 
qoe^ venían de Zamora, enviados del General MMias que traíaá 
nnos ^pliegos. Tales ftieron Ifs medidas de defensa que por 
^htonces tomaron Hidalgo y Allende; veamos otras de diver* 
sa especie, inátill»,'Como acreditó el tieropo, y que entonces 
ee crQy<»ron nedesarias. i ; ^ j . ; 

169. En 18 de aquel mismo mes, se otei^ó podec é Ih 
Ptfscasio Ortiz de Létoíaa' por los señoreé Hidalgo: y Allende, 
reunidos con loa oidores y fiscal de aquella Audiencia, /para 
que pasase á loe Estados-Unidoe del Norte, y conforme á las 
instraccioDes que se le dieron, pudiese tratar, ajnstar. y arre* 
•glar una^ alianaa ofensiva y> defensiva, y tratados de: cornee^ 
cío. Este enviado paeó sin demora á realisar sO oixnision; 
«nas^ por desgracia íuéteorpreBdido en d puehlo dé Molan^o 
en la costa de Veracruz, pues se hizo sospechoso al Justicia^ 
i^ad^ 49aniinair solo, y que necesitando dinero en plata pro* 
curó allí cambiar una onoa de oro. EacóntróBole este poden 



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dio 

ooQko «mi los bmillM de k aillá de aiaiitar«.y se.agregé á- 
la causa que' ae le cemensóá inatruin y eatá 4 fojas 11. El 
Pfoeeao sa famkíó é la-Juita de Seguridad jantumeote con 
el eádav^ del resaque (a^^-se 8aegur6) fué aapultado eo. 
kt Tilla de Guadalafie^. kaliiéDckaa suicidado («ob un MeiiQ»^ 
que traía conigo, luegaqde entaidiáqué m delito ^taba deaeuK 
bterto, Ccmocí á este jóiraii guatimallcco, era BMiy apire^iable. 
é ii^atruidoien. las olelieias natiiralesi (Hrinaipalniíeote. en 1a Bo* 
tánica. £i otorgamielite de eal^ poder fué resultado de laamag. 
itffieas ideas nonelesscaa que teuaoiQs ^1 gebienio de Norte- 
Amérioa^ sí Hidalgo se kubísra hallado euteace^eoD los cobo* 
oimientos piáetioos que hoiy tenemos, habáa preferido invocar 
en su omtlio al Emperador d&lMarraeoos» antes.que «nt» gente^ 

17d4 Bb 'aquellos «dísbbds 'días» es deoiiv diez daspues- del, 
lei^BBlamieBtO'^ Dolores, díeroB^ estos. jBafa)a:imtÍB<MK.uBa prue^» 
ba bastante, clam ide . lo . miuché laalo qtio debiaaaos esperai; 
de «Uos, puesf^of «iMbitaalea dei A^ ShttA •n Uk Fitiridfi 
ee^<Mital,} tm numero de doecieiitos hembras, «tttrardn so JKsIob 
lisa^ .sé sípoderaroB del lueite, y arpeslalsotí al GdMmados 
D. iCarhs Behtmt ^Dék^y Iwien^.grvtemalBAe a1 «tfáal Mt 
Lmis' Orúñdipri^ y 4 otra» tMéé mam pefaorian^. ürigictlHiO'^HMl 
junta; tedo lo cual tuvo pu 'apoyo fjor 1» qiia átimñA-^ktipmian 
en los Bstadod iUnidosf prínaipio iniefo eamo alidada iqjS^flúqí^ 
dmb de las' prína&pes de Euvopá^ para üsuspar lot lagi^o, .y que 
ba giiáda «n eatbs dias<;iii eanducta pamuisplaníoJla provia* 
•ia de Tejas» fisto ao mido saber Hklálge, |^es, ni ai^ V0# 
nagas lo supo basta ia ftia éa : 1811,: por 'laconaflíeacion.qaua 
k ^igió D. MaoBfl MoedOi OpmttídasAe de. Tejas (1). 
Por didb9 prittcipid el aalteador fcaeeisuyo.el bolatllo delioam* 
aafte, porqué le ^ne tal nmpatiOf qae lo > devora y eicita 
á. tomarse lo ageno centra ki 'vokmtaíd'cb su dueño. ¡Cuanto 
ba aMantado la €|osofia ^a la »ptña en^«l país de Guilles 
mo Penn, y de Washingtbon! ¡No penatta JE^ que progre^ 
se entré qosótrss!> '^. . - ..>...■, 

171. ' En 18 da Dtciembre^ saüó. Galicia da GuaBaxualo pi^ 
ra la ,vilia de Leony al robnk> tbmpo qua* salíeoas pare Méi» 
xico. D s seal a saldados: IkuMÚióa potiíetaa). «nádiK^ieado las barvas 
de plata: reoaatadaa, ub cañón de A doce ■desm ufteaado qu0 
•oadajerob ea el juego 4e mí cocbe^ 4|ae fíié. dado en ex- 
peetáovlo éa ooriosidad mt el patio da palacio de eata capi- 
tal, á dónde In^ímMi bs oidores á vesle, y qaieBiaafai la» ideas 

[1} Vémse lat Comptéhat d§ OalUya^émuk 
menor de esta invadQñj páginaa 42. é 44* 



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311 

que excitaría la .vista de este objeto con respecto á su suer- 
te futura: admiráronlo, uo menos que, las máauinas formadas 
en brevísimos días para el establecimiento de una casa de 
monedat que estaba casi concluida^ de orden de Hidal^; todo 
lo cual se remitió* á España, para que también alJí fuese ma- 
teria de algunas tristes reñexiones. Guanaxuato quedó aip 
tropas de lineaf supliéndose con patriotas mal armados, 

172. La marcha de Calleja para Guadalaxarav iué la de 4in 
.Leopardo que sale por el bosque y recorre la campiña para 
carnear, y marca sus huellas con la sangre inocente de los 
animales que devora, y de que ^siempre está sediente. Al pa« 
sar por dicha villa en los dias 21 y 22, ahorcó dos infeliz 
cefL Luego que entraba en un lugar, el primer objeto que 
buscaba era la horca, y si no la habia la mandaba plantear. 
Supo al entrar en la villa de Lagos, que aus babitantes ha- 
bian arrancado de los lugares púUicos el Edicto de la Inqui- 
sicion que excomulgaba á Hidalgo; este era como en otro 
tiempo el orülama de los franceses: montó luqgo en cólera, 
y en el exceso de ella escribió á Venegas. • • • ,^o ecotoroi- 
zaré (son sus palabras) los castigos contra los que resuUen 
reos 'de tan grave delito. ••• Este es uno de los pueblos que 
merecían incendiarse por su ob^inacíon*^^ Consistia esta en 
el sileiicio con que se le recibió: queria Calleja que tod#e se 
alborozasen con su presencia: que los ediücios se sri^oasen 
de cimientos para recibirlo; que esparciesen flores por \o^ ca* 
minos, y que su entrada fuese saludada con aquel Hoaápa úe 
Paz con que Jeruaalén victoreó «1 verdadero Príncipe de ella» 
y que la dignificaba con su auguata presencia. 

173. Enmedio de esto, llegó á entender que en el cjér« 
cito se murmuraban (aunque en secreto) /sus ejecuciones; te- 
mió por si, porque al fin ^an ameiicanos los soldados, y le^ 
dolía ver derramar la sangre de «us hermanos, y que cil|;un^ 
voz seductora les hiciese entender Ja degradación é ignonúnj(a 
de que se cubrían sosteniendo á tal tirano. Entonces pro?- 
ctiró ganar el afecto de Jos oficiales, remunerándolos con oro* 
poles que «estimaban en mucho, porque .el Gobierno los bar- 
oía tenido á diente en esto de gracias y empleos; m^a corQO 
jno podía en esta parte determinar c;osa süguna por sí, i4iri- 
gió á Venegas un oficio reservado en que* le dice: 

174. „El ejército que V. E. se ha servido confiarme, ae 
. compone de hijos del pais, .que siempre han tenido Ja qu^ de 

que los servicios hechos en América han eido desatendidos. SU 
tenido dos acciones, que han hecho cambiar de asperete la 
insurrección mas bárbara que jamas ha intentado «ación ^Igu- 

TOM. III. 40, 



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'SV2 

na (1), y se creen con derecho á alguna próxima dístincioo, 
ya que por la distancia del trono no puede ser recompensa, 
da su fidelidad. Por esto, y porque observo algún disgusto, 
6 llámese sentimiento, podría convenir, si V. E. lo tuviese á 
bien, que sin otra distinción que la conveniente entre el ofí* 
cial y el soldado, se acordase indistintamente á todos una 
rondalla con la inscripción de las acciones. Nada desean, ni 
liada pretenden los gefes y oficiales europeos, mas que la glo- 
ría de servir á la patria (2); tanto mas pura, cuanto menos 
son sus aspiraciones. — Dios, á¿c,^ 

175. Venegas se resistió á esta pretensión, reservándose 
para la conclusión de la guerra que creia muy próxima (fal- 
taban once años); y concluye su respuesta diciendo. . • • Co- 
nozco el mérito de los hijos de Nueva España: cuento con 
el generoso y desinteresado desempeño de los europeos, y es- 
pero llenar la parte que á mi me toca en la manifestación 
de la gratitud del Supremo Gobierno y de la patria, á loa 
unos y á lo« otros. Me lisongeo de que V. S. con su na. 
tural discreción les persuadirá de aquellas disposiciones. — Fe- 
negas.^^ 

176. Por entonces se puso punto á esta pretensión de Ca« 
Ileja; después se renovó é hizo efectiva, como veremos. 

177. Ñó ignoraba este las dificultades que se le presenta- 
rían en Guadalaxara, y para asegurar el triunfo formó un 
plan muy exacto, que aprobó Venegas, concebido en estos tér« 
minos: 

178. „E1 ejército del Sr. Cruz, que en este dia (16 de Di* 
ciembre) se halla en Querélaro, debe marchar desde este pun- 
to á Valladolid por el camino mas corto, reduciendo los pue- 
blos de su tránsito (3), llegando á aquella ciudad que dista 
cuarenta leguas el dia 26, deteniéndose en su marcha hasta 
el 31, y salir para Guadalaxara el dia 1 ? de Enero; de- 
biendo estar en el puente de esta ciudad, que dista sesenta y 
seis leguas, el dia 15. 

„E1 ejército de .operaciones que se halla én León, de- 
be marchar por el camino de Lagos al puente de Guadala- 

[1] Que poco sabe este hombre de historia. En la suUeva* 
don de Mitndates contra los romanos^ en un solo dia perecie-^ 
ron cuarenta mil ciudadanos. 

[2] Creo que también deseaban conservar la tierra, desfrutar 
sus riquezas, y mandar como soberanos,... ¡Qué moderación!!... 
Vaya! 

|3] Entiéndase esta palabra redacíende, por incendiándolos* 



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813 
xara, que dista sesenta y cuatro leguas» proporcionando sus 
jornadas de modo que llegue al puente el 15 de Enero.^' 

179. En virtud de este plan, el General D. José de la 
Cruzy que acababa de llegar de España con el nombramien- 
to de Ayudante de la brigada de Méjico» debia cooperar con 
la fuerza que se le confío á esta expedición. Diéronsele 
mil ciento veinte y seis infantes, y doscientos treinta y cin- 
co caballos, con los que decia gazconamente, que era capaz 
de batir al ejército de Xerges, y se le destinó á Huicbapa 
para que recobrase el comboy tomado por Julián Viliagran* 
Según sus cartas (que hemos visto originales) á Venegaa y Ca- 
Ueja, se gloriaba de haber incendiado varios pueblos y haciendas» 
diezmado á los insurgentes que pudo haber á las manos, y to« 
mádose cuanto pudo robar, hasta las tijeras, cuchillos é ins- 
trumentos de herrero (1). Alentábalo á ejecutar estas hor-- 
rendas maldades el Virey, pues en sus órdenes le decia es« 
tas terribles palabras: „Si la infame plebe intentase de nue-* 
vo quitar la vida á los europeos, entre V. en la ciudad (de 
Valladolid), pase á cuchillo á todos sus habitantes, exceptúan* 
do solo las mugeres y niños, y pegándole fuego por todas par- 
tes. ««J' En carta privada (^ 18 de Abril de 1811 á Ca- 
lleja, de propio puño, le dice de este modo: „Vamos á es- 
parcir el terror y la muerte por todas partes, y á que no 
quede ningún perverso spbre la tierra. ••• He hecho quintar 
el pueblo de Zapotiltic^ que asesinó dos soldados: á otra eje- 
cucion^ que haga de esta naturaleza, serán todos cuantos ha» 
lie...... Sepan estos bandidos qué quiere decir guerra á 

muerte (2).^* 

180. Marchó Cruz de Huichapa para Valladolid, robándo- 
le la plata con que se le habia servido á la Sra. viuda de Cha- 
vez, y denunciándola por insurgente, porque se la cobró al 
partir de su casa; ¡tanta fué su villanía, y quién sabe á qué 
mayor exceso lo arrastraría su inmoralidad. • ••! Llegó por 
ñn á Valladolid el primer dia de pascua de Navidad, don- 
de á la noticia de su aproximación hubo un motin contra los 
españoles que estaban presos, pero que pronto sufocaron los ecle« 
siásticos; y como Cruz debia continuar su marcha para Gua* 

[11 Carta á Calleja desde Hukhafan, ^ fecha 23 de No-» 
viemore^ 

[2] Y yo digo á mis lectores» . • . Sabed que este monstrua 
que obraba así, era tan cruel como cobarde; jamas se presen^ 
taba en las fias en campana; era sólo oficial de bufete y pen^ 
dolista, Secretario del General Cuesta en España. 



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«14 

daterftra, Venegas le mandó un repuesto de tropas al man- 
do del Teniente cofonel Tmjrílo, y lo asoció con el anciano- 
Brigadier D. García Dávila» para que contuviera sn Juvenil 
atd^; de estas palabras usa Venegas cuando le avisa día es- 
ta disposición. ••• ¡Qué tal tendría de alquitranada la cabe- 
xa este mancebo! Ta lo veremos constituido después el ver- 
dugo mas cruel y detestable que ha tenido Morelia. 

1^1. Salió al 6n Cruz de Valladolid, según las órdenes del 
gobierno^ y el dia 14 de Tlasasalca: halló situados á los ame. 
hcanos mandados por D. Ruperto Mier, en un cerro rodea- 
do de quiebras y bosques, sobre cuya emiaencia tenia una ba- 
tería de diez y siete cañones, para suplir la falta de fusiles. 
Las tropas destinadas para hacer la descubierta, fueron recha- 
zadas; pero no las otras destacadas por diferentes direcciones, 
que flanquearon las de los americanos. El pormenor de esta 
acdott se lee en la carta décima del Cuadro histórico, tom. 
1 ? ; fué la 4nica en que se halló Cruz, el cual pagó un tri- 
buto de justicia al valor de Mier, pues indultado este después 
en Guadalaiara, ' y tratado de eohardBf lo stipo Cruz y le vin- 
dicó por ei^periencia propia. Esta es la famosa acción de 
Urepetiro, que costó caro á los españoles, porque después de 
haber sido rechazados por dos veces, se les voló un repuesto 
de pólvora, míe les causó estrago. Este triunfo se debió á 
D. Pedro Celestino Negrete, que con su batallón de marina 
atacó á la ba3roneta, dada la primera descarga. Hidalgo, pre« 
tit^ndo que el refuerzo de Cruz á Calleja le dañaría mu- 
cha, trató de impedirle su reunión; de hecho lo consiguió; 
pe^ después de haber perdido la batalla famosa de Calderón^ 
de que nos vamos á ocupar. 



BATALLA DEL PUENTE DE CALDERÓN. 

182. El triunfo de Urepetiro por los españoles, que no lo 
esperaba Hidalgo, adormeció á lo que parece á este caudillo, 
confiándose en la posición ventajosa en que se hallaba D. 
Ruperto Mier; y es creíble que si dos días antes de esta 
desgracia hubiera ocupado el punto de la Laja, sus medidas 
de defensa habrían sido mas acertadas. El 14 de Enero su- 
no la aproximación del ejército real,, y á las doce del dia 
comenzó á salir el ejército americano de Guadalaxara, divi- 
dido en tres trozeos: á la cabeza del primero marcharon Hi^ 
dalgo y Allende con la mejor infantería y artillería montada: 
campó en las llanuras inmediatas al Puente de Calderón, don- 



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315 

de se mantuvo hasta las cuatro de la tarde» en que so supo 
ciertamente la derrota de Mier; por esta causa se movió has- 
ta la Laja: en aquella noche hubo junta de guerra, en que se 
discutió si se daria ó nó la acción: Hidalgo estuvo por la 
afirmativa, y Allende por la negativa; ¡discordancia fatal que 
dio los peores resultados! 

193. Un oficial de grandes conocimientos, y testigo pré« 
sencial, roe hizo la relación siguiente: „Bn la tarde del 16 
de Enero llegó Calleja al parage llamado la Joya^ sobre el 
camino de Guadalaxara, y como 3ra se avistaba 1^ fuerza de 
Hidalgo que se suponia muy numerosa por la gran polvare- 
da de sus columnas, se campó tomando posición á la falda 
del cerro que se halla ¿ la izquierda de la Joya* Una par- 
tida suya de reconocimiento, se encontró con las avanzadas 
americanas, tuvo un corto tiroteo, y regresó diciendo, que el 
ejército era muy numeroso: redoblóse la precaución en ami- 
bos campos, y se pasó la noche al vivac: los americjinos 
multiplicaron sus lumbradas, y no hubo novedad por ninguna 
de ambas partes. 

184* A la mañana siguiente, Calleja dividió su c^rcíto en 
dos trozos; dio la izquierda al Conde de la Cadena con cua- 
tro piezas, y la derecha la tomó en persona eon lo restante 
del ejército. Se le mandó al Conde que contuviese los mo- 
vimientos de los americanos por la derecha, mas sin compro- 
meter acción, mientras Calleja atacando decididamente las po- 
siciones izquierdas contrarias, iba ganando 'terreno para obrar 
después las dos divisiones de consuno sobre la loma de Cal- 
derón, donde por las espías se sabia que estaba la mayor fuer, 
za. De facto, se pusieron en marcha ambas divisiones, y se 
comenzó á realizar con buen suceso. Eran muy gruesas las 
americanas, que se vencían quizá por los muchos puntos de 
apoyo que tenian ¿ su retaguardia, sin considerar qoe toda 
retirada es siempre an movimiento de debilidad para el que 
la hace, y de aliento para el que la causa. 

185. En estos choques hubo pocos muertos y heridos: en- 
tre estos últimos lo fué el Coronel Emparan, y muchos de 
los americanos, por la diversidad de armas, y sobre todo, por 
su desigualdad. En este estado se realizaba el plan de la 
división de la derecha fielmente; pero fué preciso variarlo, 
porque el continuo fiíego de la divisioiude la izquierda, in- 
dicaba hallarse en apuros, como así ñié; tomóse entonces la 
resolución de retrogradar, y volver á tomar el camino rea! 
para auxiliar la división del Conde de la Cadena, compro- 
metida. Encontrábanse en esta marcha muchos soldados dis- 



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316 
persos de la izquierda, dragones, y caballos muertos: solo el 
ascendiente de Calleja sobro la tropa, pudo reunir á muchos, 
y que volviesen á la carga* 

186« A la subida de la loma, después de pasado el puen. 
te, supo este General que la división del Conde habia inten. 
tado tres ataques, y que en otros tantos habia sido rechaza- 
da: al reunirse ambas fuerzas, se le dijo que en el parque 
ya no habia cartuchos de t>ala raza. £1 Comandante de la 
artillería Ortega, dio orden estrecha de que se reunieran las 
diez piezas de artilleria que llevaba, y que no se hiciese fue« 
go con ellas, sino hasta no hallarse á tiro de pistola de la 
gran batería americana. 

167. Mientras se efectuaba la reunión de estos cañones, 
08 reanimó un tanto la división del Conde, con la vista de 
Calleja y el resto del ejército. Una y otra fuerza formaron 
en línea de batalla con la artillería de frente; mas como los 
americanos querían impedir estos movimientos con su conti- 
nuado fuego, exigió esto alguna contestación; y hé aqui que 
una granada de á 4, tirada contra la orden de que no se hi« 
ciese fuego, pegó en uno de los carros de municiones de loa 
americanos, y lo voló, notándose luego su borríble explosión 
y estrago. Calleja emprendió la marcha de frente para rom- 
per el fuego á tiro de pistola. La explosión del carro no 
solo produjo un gran daño en los amerícanos, sino que ade. 
mas incendió una grande área de terreno de un pajón alto, 
y muy seco^ cuyo humo excitado por una horrible ventisca 
que hubo aquel dia, hería de cara al ejército de Hidalgo; ¡tal 
fué su desgracia, pues hasta los elementos pelearon con- 
tra él! 

■ 188. Esta notable circunstancia (ocurrida en 18 de Junio 
de 1809, con dos mil españoles mandados por el General Bia- 
ke en Belchite) harto común en la guerra, y el movimien. 
to firme del ejército de Calleja, introdujo gran desorden en 
los americanos: su artilleria llegó á niiezclarse con la de Ca- 
lleja, al mismo tiempo que los dragones de Emparan carga, 
ron por la izquierda; asi es que en un momento el campo que- 
dó por el ejército real sin tirarse ya un tiro: sorprendióse es- 
te al verse dueño de noventa y dos piezas de todos calibres; 
¡tantos se hallaron en su gran batería! solo restaba tomar una 
de seis cañones situada en la cima de una loma, último pun- 
to fortificado de los americanos. Para esta operación se des- 
tinó una división competente, quedando el resto del ejército 
sobre Calderón á la expectativa, como se verificó. 

189. A las cuatro de la tarde salieron varios cuerpos de 



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ai7 

cabullería al alcance de los americanos dísperaoa; nada par- 
ticular hicieron, y regresaron entrada la noche. Salió también 
otra partida en demanda del Conde de la Cadena; regresó 
al dia siguiente, y predentó su cadáver lleno de heridas y con- 
tusiones de toda clase de instrumentos, en que se cebó ia sa. 
ña de sus enemigos, como otra vez se ha dicho. Pudo ave-r 
riguari^e que cayó en una emboscada, donde le echaron lazo, 
lo arrastraron y saciaron en él aquella misma furia de que 
manifestó estar poseido, cuando insultó á los de Querétaro. 
Súpose que un mulato llamado Lino^ fué el que le dio muer- 
te; y á mi juicio fué el de igual nombre que excitó el tu- 
multo de Granaditas, pues no se le pudo encontrar en Gua- 
na xuato. 

19ii^. Durante la acción, el fuego fué vivísimo, pudiendo decir, 
se que en toda su duración no faltó una bala en el aire: los 
venados, lobos y coyotes, tropezaban despavoridos por toda aque- 
Ha comarca y selvas, con el horrísono estruendo de la arti«- 
lleria, saliendo de sus madrigueras, y lo aumentaban el estrépito 
de algunos miles de caballos que en grandes masas corrían 
por diferentes direcciones; parecía que la naturaleza moríbun- 
da daba el último gemido. No es posible que un escritor me- 
xicapo deje de afectarse de estos sentimientos sin derramar 
hilo á hilo muchas lágrimas, que se mezclen con la tinta; no, 
esa serenidad está reservada al escritor sagrado, que al refe- 
rir el horrendo deícidio de Jesucristo, se muestra calmado, 
cual un sencillo y pasivo espectador, limitándose á decir con 
sangre fría • • • • Allí lo crucificaron; porque su pluma era guia- 
da por un espíritu divino, que escribe para que todo el mun- 
do le crea, y no se le tache de parcial. Los generales ame- 
ricanos hicieron cuanto estuvo de su parte: nadie podrá in- 
culpar en esta desgracia á Hidalgo; antes por el contrarío, 
la posteridad justa, llena de estupor preguntará atónita: ¿qué 
hombre es éste que en brevísimos días trastorna un imperio 
cimentado por tres siglos con la fuerza, apoyado con inmen- 
sos tesoros, y sostenido por el fanatismo y superstición mas 
grosera? ¿quién es este hombre que conduce como por los ai- 
res cañones de enorme peso, allana las montañas, y parece 
que juguetea con la naturaleza burlando su resistencia? ¿quién 
es este, en fin, que convierte en un momento en leones los 
corderos, y que al horrísono eco de una trompeta hace sa- 
lir de las chozas humildes, morada de la paz, á los pacíficos 
labradores, trocando la esteva y el arado por el fusil y la lan- 
za, y al Sacerdote la estola y el incensario por la cota y la 
espada? Fuiste tu, Hidalgo magnánimo, genio de libertad, in« 



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318 
signe defensor de un pueblo esclavizado! á ti se te debe es- 
ta inexplicable metamorfosis; {Sombra augusta y generosa, re« 
posa tranquila en ei seno de la paz....! Si boy necesitaras 
de consuelo» yo te diría con Lucano lo que Pompeyo venci- 
do en los campos de Farsalia por Cesar: Victrix causa diis 
placuüf sed vicüt Calonii si los dioses protegieron la causa de la 
tirania de Cesar, el virtuoso Catón sufragó contra ella; vale mas 
el voto ^de este romano justoi que el de todas las meléñcas 
divinidades. • « . lOrguiloso Calleja, no te envanezcas con el pom- 
|>oso titulo de Conde de Ckdderony con que te ha condecorado 
iu petulante amo; hunuliate^ acordándote que es título gana- 
rlo sobre la ruina y sangre de las preciosas víctimas que in- 
molaste; sangre inocente, sangre pura: triunfaste, pero sobre 
virtuosos y desgraciados. ¿Qué hombre de -bien envidiará tu 
triunfo??.... (IX 

{!] No opina de este modo D. Lorenzo Zavala en su En. 
«ayo histórico de la revolución, tómo 1 9 , página 61; pues di- 
ce que los c-audülos principales se descuidaron de los medios 
de deiénsa: gran falsedad. Dice que esta hataüa nos £os» 
tó. ,m. mas de diez y ocho mil muertos, y doble púmero de be- 
•ridos: apenoM podria decir otro tanto Ctdl^ para ensalzar su 
gloria, aunque se hubiese echado un azumbre de catalmn refino á 
pechos. Dice 'que esta batalla nos costó mas descrédito que la 
de Acúleo: nótese que la tina no pasó de una escaramuza que 
fduró- una hora, y la otra una batuUa terrible» Dice. ^^ fai: hu<- 
.yendo los «caudilles, derrotados por un gefe español llamado Sal- 
cedo, en la villa de Chihuahua el dia 21 de Marzo, y hechos 
^prisioneros, fueren fusilados iomediaiamente. Cr^eo que moreda 
Mrlo el -que escribió tanto y tan garrcfal desaUno, por meterse 
á cosas que no sabe ni erUiendef y por engañador. Salcedo era 
Comandante general^ y residía en Chihuahua, punto muy dic- 
tante de las Norias de Bc^oHj donde fué prisionero Hidalgo 
^r EliítondOf como después iteremos, éaloedo no supo de esta 
acción hasta -que se le diá parte, y remitieron los presos, que 
fusiló, parte en Ciihuakua, y parte en Durango: tampoco hubo 
oeeiom en Bajan, sino una sorpresa y prodición criminal de 
EUaondo. Menos hubo ninguna acción briUante, como dice 
Zq,vala, pá¡gina ^3, en Áoatita de B^^on, dada por el Zdc. D, 
Ignacio RayonJ La que dio fué en Peñones, punto bien dis^' 
•4ante de Bajan, cuando sabida ^ prisión de los primeros ge-' 
fes se dirigia para Zacatecas. Lectores mios! guardaos de •creer 
. ese orúeulo que miente desolladamente. Prestadme vuestra atención 
para pillarle al aire algunos garrafcdes delirios^ sin entrarme líe- 



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819 
191. Aunque. el triunfo de Calderón lo obtavo Calleja en 
la tarde del jueves 17 de* Enero^ se mantuvo en su campo, y 
entró en Guadalaxara el 21, llevando mas de doscientos hombres 
tomados, casi de la misma manera que en Guana xuato, como prí- 
-cioneros de guerra» para diezmarlos y fusilarlos, como lo hizo con 
once de ellos, entre estos al Comandante de la artillería de 
Hidalgo, Mr. Flechier, extra ngero, que tuvo la desgracia de 
ser herido en el principio de la acción, por lo que hizo mu- 
cha falta para la dirección de esta arma. Tres horas después 
. entró Cruz; saludáronse estos dos tigres congratulándose con 
sus matanzas. £1 Vi rey dispuso que este continuase con su 
expedición para S. Blas, con lo que evitó la disputa del -man. 
do que le correspondía como mas antiguo en el grado de Ge- 
neral que Calleja. Cuidó este en el momento de restablecer 
las autoridades, y á ninguno juzgó de buena intención^ como 
lo dice en carta á Venegaa con estas expresiones. • • • „Y aun» 

temdamenle en el examen dé las innumerables que contiene ese 
zurcido de embustes, Comenzemos por pequeneces* Al P. To- 

^lamantes lo llama carmelita, no era sino mercedario: le dá la 
cuna en Guayaquil^ y no nació sino en Lima. Paginas 41 y 
44, tomo. 1 9 

Un la pagina 45 dicCf que en las Gacetas de México se 

.tratahan principios del derecho Social: puntualmente eso era lo 
que prohibían los españoles^ y sus revisores los oidores Aguirre 

^ y BíÉtalbsr. En la pagina 52 dice. . • • Q^e eZ Corregidor Do* 

'Minguen 4e Querétaroy habia recibido órdenes de la Audiencia 
para prender á Hidalgo. 'Qmen las recibió [si se dieron] fué 
ü Intendente Riaño de GuanaxucOOf en cuyo ierritério estaba 
ubicado d pueblo de Dolores* Riaño las dio á D. Francisco 
IriartCy Administrador de la mina de Rayas, y no pudo e}ecum 
iarlás^ porque Hidalgo estaba ya levantado, por amso que dio 
á Alknde la esposa del Sr. Dominguez, por medio dd Aleai* 
de de la cárcel de Querétaro Ignacio Pérez, cuyo mage á toda 
diligencia, y él de otros dos correos, costeó dicha Señora, 

y . JZaviÉda llama á Allende Ckmmel dd regimiento de la 
Reina, no era sino Capitán; él Corond era D. Narciso Ma^ 
ria de la Canal. Ijo bautiza llamándolo Miguel, era Ignacio^ 
por la gracia de Dios. Llama á Truxíllo Brigadier del ejer^ 
dto ^español, y apenas era un simple Teniente Coronel. 

Dice en la pagina 56, que Venegaé usó de propuestas 

astutas y dilatorias con Hidalgo, para £ir tiempo y formar un 

nuevo perdió, que dentro de breve derrotólas masas de HidaU 

go. Punludmente kizo todo lo contrario; no quiso ni aun ro^ 

TOM. ni. 41. 



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320 
qae no estoy seguro de cllu, he creído usar del lengudge de 
i a beDÍgnidad, para inspirar confíanza.^^ Cuidó asimistno de 
O8lablecor el tribunal revolucionario ó Junta de seguridad, en 
el que se colocaron algunos de loa que tributaron oías adu- 
laciones á Hidalgo, ó hicieron mas daño que el ejército, pues 
segaron muchas cabezas. Para apoyar la pretensión que te- 
nia de dar premios á su ejército, informó al gobierno con mas 
espacio de lo ocurrido en la batalla de Calderón. „No pue- 
do menos de manifestar á V. £. (le dice^ que solo en fuer- 
za de la impericia, cobardia y desorden de los rebeldes, ha 
podido esta tropa visoña presentarse en batalla del modo que 
lo ha hecho en las acciones anteriores. . • • pero ahora que el 
enemigo con mayoreá fuerzas y mas experiencia ha opuesto 
mayor resistencia, la he visto titubear, y á muchos cuerpos ^em- 
prender una fuga precipitada que habría comprometido el honor 
de las armas, si no hubiese yo ocurrido con tanta prontitud al 

cibir los pliegos que le trageron los dos comisionados Camargo 
y Arias, á quienes echó un ajo mayor que los de CoreÜa, faU 

tando á la paiüica y á la decencia Si se hMeran mió 

sus proposiciones, se habria evitado la guerra, ó hesHo' scbre^útros 
principios. ' 

En la pagina 85 dice, que Galeana sucumbió /a- 

más; murió atacando á los españoles el 13 de Junio cíe 1814, 
en la costa dd Sur, junto á Cayuca. 

En la pagina 86- dice, jrue Z>. Ramón Rayón, Migado 
por hs • sentimientos de padre y espoéo, capituló y entregó hí 
fortaleza de Cóporo. Es falso, capituló porque se le sMeeó hi 

^oficialidad dd fuerte, á la que hizo firmar la capitulacum co- 
mo tengo demostrado. Véase la carta 35, tomo 3 ? del Cuadro 

• Histórico. 

En la pagina 88 dice, que D. Manud Teran tino á 

' México después de la capitulación de cerro Colorado. Es fd' 
so, porque no se le permitió; se quedó en Puebla, y ni aun se le 
quiso, dar pasaporte para Europa, A vista de esto yo discui^ 
po á D, Mariaito Torrente, escritor de Femando Vil. respec* 

■ to de Zaoala, porque ' á lo menos aqud escribió sobre las reta» 

, ciones que remitieron á su amo d Rey, Venegas y Caüefa, así 
como d Cronista Herrera sobre las de los conquistadores; y por 
otra pdrte, no se haUó en d teatro de los sucesos como Zaoa^ 
la,^y que pudo averiguarlos con crítica h^sta de. hü viejas de 
México. .■;//.".'■ 

' Este Jrtten^Sr. la forma de todos lorpersoMges deqme» 
nes habla, tratándolos á algunos como á irnos petatea no se des* 



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82^1 
parage ea que se había introducido el desaliento y desorden.^ 
£n carta de 29 de Enero dice: „Este vasto reino pesa de- 
masiado sobre una Metrópoli, cuya subsistencia vacila: sua natu- 
rales, y aun los mismos europeos^ están convencidos de las ven- 
tajas que les resultarian de un gobierno independíente; y si 
la insurrección absurda de Hidalgo se hubiera apoyado sobre 
esta basa, me parece «egun observo, que hubiera sufrido muy 
poca oposicion.^^ 

192. Estas verdades son importantísimas, y es preciso con. 
fesar que en esta parte, Calleja discurrió como un profundo 
político. La voz de mueran los gachupines, el matarlos, to- 
marles sus bienes, y ejecutar en ellos toda clase de atrope-* 
llamiQntos no podia dejar de dar los resultados que vimos; 
obróse sin plan, ó sí se tenia formado, sin duda que abortó;* 
sólo puede disculparse esta conducta por los dos años de uU 

cuida con respecto á su persona^ y procura ponerse en buen lu» 
gar; pero es hien conocido^ p su nombre causa pavura al pro» 
nunciarse^ como cuando se habla dd tabardillo en Oaxaca, que 
las viejas dicen: Ave María Purísima. Hé hecho e^stas indica^ 
cionesj porque como Zavala ha escrito en Parts, dándose gran 
tonOf y procurando explicarse aJguna vez á lo Tácito, grave y 
sentenciosamente, podría algún pobre hombre deslumhrarse yjU' 
rar en las palabras de su historia^ como si fuese iensto délo de 
nuestra revolución. Yo podria escamondarla y presentar mvItU 
tud de errores; me he contentado con indicar algunos^ de hechos 
notorios á todos los mexicanos, sin obligación de entrar en ma^ 
yor examen. Juzgo que debo hacer lo que d famoso Dr. Gon^ 
zalitos, tenido por el Epitecto de los mexicanos. Comisionólo el 
tribunal cid Proto^Medicato para que le hiciese cargos á un cu- 
r^ndero que había matado impunemente á muchos infelices, sin tí- 
tulo [como lo tienen para hacer otro tanto los examinactos]. Pre- 
sentado enjuicio el reo, le hizo el interrogatorio siguiente: 

¿Cómo te llamas? — Señor, Leonicio, [por decir Dipnisio]. 

¿Qué oficio tienes? — Señor, Zurujano, [por decir Cirujano]. 

¿Dónde lo has aprendido? — Señor, en el Espital, [por 
^cir el Hospital]. 

Gonzalitos entonces se lo quedó mirando, y le dijo: Ahora 
bien... hombre que no sabe ni cómo se llama, ni qué (ficio fie» 
ne, ni donde lo há aprendido, no merece la pena de la ley* • • . 
Vele con Dios, Leonicio; eres una bestia, y á pocos Tías de en- 
gañar. Escribir una historia sin saber ni aun los nombres de 
los primeros personages que figuraron en ella, solo ha sido da* 
do á un Zavala. 



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trages que precedieron á la revolución, y porque en lo po« 
lítico es imposible cambiar del odio al amor. Calleja insis* 
tió en su pretensión, contrayéndose por entontes á que á loe 
soldados se les concediese un escudo en cuya orla se expre* 
sasen las tres acciones en que se hubiesen hallado, exceptúan* 
dose únicamente de esta gracia el que se hubiese conducido 
mal; ora fuese soldado ú oficial, á quien se le colocaria al lado 
izquierdo del pecho. 

193. Convencido Venegas de la exactitud de estas y de 
otras muchas reflexiones, otorgó por fin á la solicitud de Ca« 
lleja^ y como siempre es bueno dar barato de !o que poco 
cuesta, mandó grabar en la casa del Valenciano D. Vicen- 
te Felpeito» mas de seis mil escudos para soldados^ y tres- 
cientos para oficiales, que se remitieron luego á Calleja. Eran 
una cascarilla de cobre plateado, en que se yeian dos leones, 
sosteniendo una targeta en que estatm escrito en abreviatura 
el odioso nombre de Fernando VIL, y arriba por orla se leia 
esta inscripción* ••• Venció en Acúleo^ Cruanasuato y Calde^ 
ron, Hé aquí con lo que se engalanaban aquellos mengua— 
dos: hé aquí por lo que se batian como fieras y derramaban 
la sangre de sus hermanos. ... ¡O misen homines! ¡O cuafim 
tum enim esi rebus inane! Hasta que cogieron los españoles el 
fruto de su sistema mezquino en materia de empleos con los ame. 
ricanos. • • • economizáronlos á un grado indecible, se los hicie- 
ron desear, porque eran hijos suyos infatuados con la brillan* 
tez y fatuidad; vinoseles la ocasipn de ornarse con esta va* 
gatela; y esta señal que debieron tener como un Sambenito, y 
como la marca del parricidio, la estimaron como los romanos 
una corona de laurel en los dias en que cultivaban las virtu- 
des cívicas. ¡Con razón llamó Calleja á esta distinción de 
pura imaginación. No se contentó con este escudo, pues 
prodigó caprichosamente varios titulajos. A un Gallego alto, 
flaco, narigón, viva imagen de D. Quixote en cuerpo y obras» 
y tanto, que pudo ser el tipo del ideal de Cervantes, lo hizo 
primer granadero del efército del centro. Jamas se desnudaba 
este autómata, dormía con botas y espuelas, y estaba á pun. 
to de combatir con endriagos y demonios: fué vecino de Co- 
lima, donde hizo capital, que entregó á Calleja para que ar- 
mase soldados. £1 ejemplo de este triste figura, no fué se- 
guido por sus paisanos, aunque él los exhortaba diciéndoles: 
unémonoe, unémimo», (por decir unámonos). Esto desesperaba 
á Calleja, como habia desesperado á Abarca; y asi es, que en 
carta de 28 de Enero decia desde Guadalaxara á Venegas, 
entre otras cosas: „¿Nq debe causar la mayor ^tdmiracion, que 



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iiendo esta una guerra, cuya divisa es el exterminio de los eu* 
ropeosy se hayan mantenido estos en la inacción á vista del 
peligro» huyendo cobardemente en vez de reunirse, tratando so- 
lo tie sus rnteresesy y se mantengan ahora pacíficos expecta. 
dores de nna lucha en la que lea toca la mayor parte, de- 
jando que los americanos, esta porción noble y generosa que 
con tanta fidelidad ha abrazado la buena causa, tome á su cargo 
la defensa de sus vidas, propiedades é intereses (1)? Este perju- 
dicial egoismo cunde por todas partes* • • «^^ Uomo este gefe 
habia levantado cuerpos de españoles para engrosar su ejér- 
cito, y ellos se resistían á servir, representaron al Virey, y 
principalmente los de Celaya, que al fin consiguieron su intento. 
£1 empeño de Calleja en hacerlos soldados era, porque temia 
llegase dia en que los americanos se tornasen contra ellos. 
^Mtí hace fuerza (dice en dicha carta) que no exista ya ni aun 
forma de un cuerpo de europeos, capaz de pacificar por si so* 
lo él reino, y de restablecer el orden. . . . cuya fuerza nos da^ 
ria al propio tiempo mayor seguridad de las tropas del reino (2)^^ 

194. Concluye Calleja diciendo: „que los pocos que se ha» 
bian prestado á servir, exigian toda clase dé miramientos y 
distinciones contra la disciplina militan creían que hacían 
mucho favor en alistarse, y espiaban el primer momento pa- 
ra retirarse á sus casas. ^' Venegas se quejaba de lo mismo, 
añadiendo^ que las partidas de guerrilla levantadas en Méxi. 
co al mando del Capitán Bringas, habian causado tales des« 
órdenes, que fué necesario disolverlas. Efectivamente, eran 
unos hombres inmorales, que cebaron su saña en los infeli-^ 
ees é inermes pueUos y pasageros: muestra de esta tela fué 
el asesino Concha^ que perteneció á aquella reunión de tigres: 
incendió la villa del Carbón y otros seis pueblos de aquella 
comarca: era borracho de solemnidad, y en el exceso de su 
crápula, llegó á condenar á muerte ¿ un hijo suyo en Tex« 
cuco, que impidieron sus paisanos, aguardando á que se le 
quitase la tranca; en fin, los gachupines, estos (teñoritos mi« 
roados, estaban acostumbrados á que los criollos los"^ defendie« 
sen desde la conquista, en que los Tlaxcaltecas destruyeron á 
los Mexicanos, y los españoles percibieron el fruto. 

195. Destinado Cruz por Calleja á recobrar el puerto de 
S* Blas, emprendió su marcha con rapidez» excitado por el 
deseo rabioso de hacerse de un cofrecito de alhajas de gran 

[1] Agradecemos los dogios, pero los renunciamos. • • • si él 
docto no aplaude^ malo} si d necio aplaude^ peor. 
[2] Esta prciMcdon tuvo su cumplimiento en 1821» 



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324 
valor, de que tuVo aviso oportuno, y supo proporcionarsb éi 
lance de pillarlo. Tepic y S. Blas estaban gobernados por 
ol Padre D. José Marta Mercado, Cura del pueUo del Agua^ 
lulco; mas la intriga, en que nos llevabaa muchos palmos de 
ventaja los españoles, estaba manejada dieétrameote para to* 
cobrar aquellos puntos importantes, y era instrumento de ella 
2>« Nicolás Santo8 Verdín^ Cura de S. Blas, como él mismo 
reñere sin pudor en la Gaceta de México (1). Mercado aban* 
donó la artillería situada en un punto que creia inaccesible; 
se retiró á S. Blas; mas allí fué victima de una contrarevo- 
lucion suscitada por dicho Cura, y tuvo la desgracia de mo* 
XXT despeñado en una barranca, donde se encontró su cada* 
ver: Cruz ahorcó ¿ Zea, compañero de Mercado, y en S. Blas 
al anciano padre de éste. Es cosa digna de notar que este, 
gefe asegure que también ahorcó al Padre Mercado, como se. 
lee en la Gaceta de México: hay hombres que tienen á mu^ 
cho honor mostrarse . crueles y sanguinarios, y esté e« uno de 
ellos. Regresó pronto á Guadalaxam, nombrado ya PrcMiiden- 
te de la Audiencia, por Vonegas. Calleja estaba impaciente 
por regresar á S. Luis, donde tenia su casa é. intereses. An- 
t^a de partir, erigió otra Junta ademes de la de Seguridad, que 
denominó de Caridad y requisición de bienes de europeos, al 
xfioáo del tribunal de intestados de lá Audiencia, real de Mé* 
xíco; esta corrió con la exhumación de los cadáveres de los 
europeos asesinados, para hacerles unas solemnes exequias: 
verifi<;dronse incluyéndose en la hosameuta la del Conde de 
la Cadena, é hizo de Orador el famoso Fr. Diego Bringas 
Encinas; por supuesto algún texto de los Macabeos sería el 
théma de su oración. Mientras Calleja plañia por aquellos di. 
funtos, otros hacian lo mismo por las once victimas que bi. 
20 inmolar á suj manes el dia 11 de Febrero, y cuya ejecu- 
cion ufando el Capitán español D. Ramón Soto. 

196. Luego que llegó á Guadalaxara D* Manuel Pastor 
con una 'regular fuerza, compuesta la artillería y otros útiles 
de campaña, partió Calleja para S. Luis Potosí, teniendo el 
dolor do que le faltasen trescientos granaderos de la Colura* 
na, y de que hubiese muchas bajas en otros cuerpos, porque 
quedaron muchos en el hospital; pues como deci.a en carta 
eonñdencial á Cruz: ,^as Pulas y él Calor le acababan su iropa.^^ 
Aumen(óstilo la pena de estas pérdidas con la noticia del sa« 
queo y ruina de sus intereses, cansada por la revolución de 
8. Luis; y sin duda qué acabó de acibararle la derrota que 

[1] mm. 22, pág. 142 de 12 de Febrero de 181L 

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«25 
habla sufrido uíi Lie. Reyes, unido con D, iV. Ilagórrif rmier- 
tos en la acción do Sla» Mariu dol Rio, que dio á estos dos 
caudillos el lego Herrera, coando; caminabaín con un refuer- 
zo de tropas para engrosar su ejército en Guadalaxara/ E&* 
ta acción fué ruidosa, pues en ella perecieron setecientos hom. 
b^es, y se les tomaron once callones: tnurteronímis'gefes, y 
excediéndose en crueldad tos insurgentes, mataron á los pri. 
sioneros. Es mucho de extrañar que de este suceso no ha^ 
van hablado las gacetas de México, ni hecho mención Z>. 
'Mwninmo Torrente eW su «Historia de la 'revoluciona' Hispano^ 
Americana, escrita bnjb los auspi<^os de Fernando VIL^ eti 
l|ue «ámpéa la acrimonia contra los amerícanos, con ht fal. 
ta éé exáotüud. Esta obra es mi su iínea lo qto ht de Solís 
en la de 'lá Cpnquista ée México; «1 «ino consagra síi pluma 
en loor de Venegas, v el otro en alabanzas de Cortes (l)s 
Prestó pÁgó está nialdad lel li^o- Herrera, pues tomó el rum- 
bo Íe\' valle del Maits, y en.^ de Marzo (1811),> lo atacó 
-D. &i<^ Oarcia <Cbnd^ en 'el cop-o de la Cruz y del Fle- 
eher^ 1k>> puM <e» díáperéion, le tomó cuanto llevaba (qtie no 
•«Fá paa<^ en ""átrmo^ He^reraí y su compañero Blancas/liuye- 
roA áUa tilla^dd'^. darlos, cuyd Comandante los halagó, y 
lies dio irá ibáilé; (rnüS'^n él los apresó, y dentro de poco fu^-^ 
-ron pasaífes' ambos por las Jirmás. Calleja tuvo inuchos trabajos 
j^va llegar á'^.Luit, porque los campos y las rancherias 
'ataban agostado» de todo punto, sin pasturas ni ' alimentosa 
nnarchabán con Caáleja tres ejércitos 4 un tiempo, uno de sol* 
'daídos, «tro de>>rai)9iefas y perros de estos, y <^ro de vivandelroi^ 
'mendigos, y gentes holgazanas qns andan á la merodea, y 
'pbreton de coches ^ra las famitüís de fa>9 oficíaies, Ai'raában- 
se bailes noetnrnos, y las másicas de los cuerpos divertían á 
sa esposa y á sus anHcos. Este era el asunto de las conver- 
saciónos de sobremesa de Venegas, en cuya tertulia se le da. 
ban boeiias dentelladaisi ¿ Callea, y él ¿su vez se las daba 

• á Venegas en las suyas, y en las carta? privadas quedírisria 
'ii Cruz. Esta es la época en que se manifestó la rivalidad 
centre estos' gefes, y que no terminó' sino cuando Calleja )o« 

gró sobreponerse á Venegas, relevándolo en el vireinato. 
197. El orden de los sucesos pide dejemos á este gefe en 

[1] Si alguno dijese que ná pluma hade lo mismo con res^ 
pecio á los insurgentes, le podré decir que desapruebo la con* 
, duda de estos en lo que h merecen, y cuando censuro la del go^ 

• Memo español, presento los documentos que la comprueban, para 
no ser creído ¿ajo mi palabra. 



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«26 

8. Loit» aprestando^ para la expedicioo db Zacatecas, j m^ 
boreándoae caal tigre sediento de sangre, con la que hizo der- 
ramar de cinco infelices, y entre dios un Lie* Treües: los 
que teman este titulo eran gustosisimamente sacrificados por 
los españoles, pues los reputaban por los principales autores 
de la revolticíon; y cierto que no se engañaban, amábanla los 
americanos en razón de que conociaD su justicia y necesidad; 
conocimiento reservado entonces ¿ los letrados. 

198* Ei ejército dé Hidalgo marchó en desorden para Aguas- 
calientes^ cometiendo desmanes por los lugares de su transí* 
to: daba motivo entre varias causas el alto desprecio conqae 
este gefe se veia tratado por Allende y su oficialidad, como ai 
él hubiese sido la causa de tamaña desgracia, y Allende siendo 
de profesión militar no hubiese sufrido otra igual en Guana- 
xuato dos meses antes» > . 

199. El lie. Rayón podo reicogcr después de la batalla los 
caudales del ejército» ^ue bien ascendían á trescientos mil pe- 
sos. Reuniéronse las reliquias del ejército en AguasciJien* 
tes con la división de Iríarte^ fuerte de^.dos AÚl quimentQs 
hombres, y habilitada con medio^ millón de ^esos en c^a« Ce- 
lebróse una Junta de óficialea en la hacie&di del PavteUoa^ y 
en ella se acordó confiar ti mando político á Hidalgo, y ei 
de las armas á Allende, con tA pampéso tituló de Generalisi» 
mo. Poco después se acordó en Zacatecas, que\l ejército n»af • 
chase en varías divisiones á la villa del Saltillo» Hidalgo se 
quedó en Matehiíala, y Allende partió ctn socorra de Xime- 
ne^ que estaba amenazado por el gefe español. Cordero; mes 
ya tres dias antes de la acción de Calderón, Ximenez había 
obtenido un triunfo completo sobre el Comandante Ochoa en 
el puerto del Camero; agregóse á este triunfo el que consi- 
guió contra Cordero en el punto de Agua^Nueva, ¿ quien sus 
mismos soldados pusieron en manos de Ximenez. 

20Q,, Por estos miamos dias se adhirió á la in^pendencia 
el Tenieiite Coronel Elizondo, y> levantó á- &vor de esta cau- 
sa las cuatro provincias dd Oriente; mas como pretendie- 
se ser Teniente GeneraU y no se le otorgase; y ademas le 
instigase el Obispo de Monterey, D». Primo Feliciano Marin, 
que se indultase, cambió casaca, y se comprometió á. entre* 
gar las personas de los generales de la insurrección. 

201. Llegado Allende del SaltiHo, é incorporado con Hi- 
dalgo con el resto do las fuertas de cuatro mü hombres, de- 
terminaron pasar á Nort&»América, con el dinero y tropa útil, 
quedando dos rail quinientos hombres con Abasólo que no lie. 
gó á tomar el mando; y asi es que este recayó en D. Igna- 



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827 
eio Rayón» y de «ud segundos Arríeta y Poiice. De hecho/ 
se realis&ó k> ftcordado, y marchaban seguros de efectuar su em* 
juresa; pero los seguía desde aquel punto la traidora vigilan- 
<^a de Eli&tondo» de acuerdo con la Junta de Seguridad de Mon- 
dora) finfmada de gachupines ricos. Necesitaban pasar los ge- 
nerales precLumente por las Norias de Bajan, y proreerse allí 
(te agua; por tanto, era el lugar mas á propósito para apaña- 
lo% viaiendo ademas fatigados de sed, y en desorden* Hé aqui 
cotúo^ se refiere este hecho en el Fanal de Chihuahua^ núme- 
vo 5i, temo 1 ^ 9 de 22 de Setiembre de 1835, donde se tenia y 
tendrá presente este suceso para siempre. 

202. ,4iA acción (dice) fué el 21 de Marzo en el citado hi« 
gar.' Los insurgentes estaban creídos de que nuestras tropas 
safian á recibirlos y escoltarios hasta Monclova. £1 Capitán 
D. Ignacio Elizondo que las mandaba, habia colocado cincuen- 
ta hombres en la retaguardia, para que apresasen y amarrasen 
á loa que dejaba pasar libremente porque no hacian resisten-* 
ma su división constaba de trescientos cuarenta y uno hom- 
bres;^ pues aunque después se le mandaron suceenvamente dos 
fsñiefzoB >coa enatoocientos veinte y cinco hombres, estos, no 
pudieroo llegar al tiemp6 que se travo la refriega, aunque sir- 
vieron mucho para otras atencixmes. Los insurgentes camina, 
bañen la fórmá siguiente* Iban un Fraile y un Tómente Ce- 
nen^ con cuatro soldados, que habiendo saludado al cuerpo de 
BUxdndo sin demostración hostil, pasaron sin oposición, y ca» 

Íerbn en manos de los cincuenta hombres referidos: sucedía, 
> mísMO con otros sesenta que les 8^;uian inmediatamente: 
yba despura un coche con mugeres, que pasaron sin novedad, 
al ^vm seguía otro en que iban Allende, Arias y Xímenez; y 
habiéndoseles intimado rendición. Allende los maltrató tratán- 
dolos de traidores, y disparó una pistola á Elizondo, que re- 
tírando el cuerpo no sufrió daño alguno, y mandó hacer fue- 
go sobre el coche, de que resultó herido mortalmente Arias, 
^ne murió después, y también el hijo de Allende. Visto esto 
por Xímenez, saltó del coche y se entregó prínonero, suplican^ 
do que cesase el fuego, como se ejecutó. Pasaron succesiva- 
meiite como catorce coches con los demás gefes y sus fami- 
Uas* escoltados por unos doce soldados que se rindieron. Cer- 
raba esta procesión el coche de Hidalgo, á quien escoltaban vein« 
te hondiees pi ese atadae las armas, que también se nn<fieron. 
Presos ya estos gefes, y bien asegmados con tropa suficiente» 
se. dirigió Klteondo con ciento y cincuenta soldados, contra 
imos^ quinientos que venían atrás, formando la retaguar* 
día, y después de haber heoho fiíego por una y otra par- 
Tou. m. 42. 



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828 
te, se pararon á Eli^ondo muchos soldados de ]ó6 qué liobíiii 
desaroparado en Agua-Nueva á Cordero: otros se ríndieroB; y 
los demás se dispersaron, sigoiéodole» en el alcance la tropa: 
de EJizondo unida con treinta y nuere Comanebes, Mezcaleros,; 
y algunos otros indios de la misión de Pellotes que hicieron 
bastante destrozo en los fugitivos. Ultimamenle, se dirigió' 
Elizondo contra la artillería; primero contra'tres cañones, que' 
en lugar de entregarse los artilleros pusieron mano á las me*! 
cbas para hacer fuego; mas no les dio tiempo, cayendo sobre" 
ellos con prontitud y extraordinario denuedo, matando un ar-^ 
tillero por su propia mano: los restantes fueron muertos por 
los indios, y asi es que atemorizados loe que conducían la 
restante artillería, se rindieroo, y se concluyó la empresa* Pre« 
aómose serían cuarenta ó cincuenta los artilleros: los prisio- 
neros fueron ochocientos noventa y tres. El dinero tomado, 
acuñado y en barras, se cree pasaEC de medio ' millón de pe- 
sos: los cañones apresados fueron veíate y cuatro, calibre dar 
4 á 8, con mas tres pedreros, y muchas municiones de guer* 
ra. El Capitán Bustamante derrotó asimismo en< Laredo un 
cuerpo de doscientos- y tnas americanos, que eonducioa .trein« 
ta y dos mil pesos del Obispo de Monterey, represó el diñe» 
ro, é hizo prisionera i toda la escolta. 

203. Los reos principales se . condujeron á Chihuahua, y 
parte á Durango: formóseles causa, y en la de los príncápa- 
les como Hidalgo y Allende, hizo de Fiscal aquet D. Ángel 
Avdlay que debió su libertad al Conde de Santiago de Ja La« 
^cuna en Zacatecas: muy pocos españeles se mostrara» ágra« 
decidos á esta clase de favores, pues por lo coman los pegabaa 
con la perfidia y traición. El Cura Hidalgo fué degrackdo y 
consignado á la jurísdiccion ordinaria por delegación que pa- 
ra este acto hizo el Sr. Olivares, Obispo de Durango, muy 4 
pesar suyo. Consaltó la sentencia de muerte el Lk. Bra«« 
cho, letrado de Durango. Eki el Cuadro Histórico he impug^ 
nado los fundamentos de su sentencia. Hidalgo filé :puesto en 
el calabozo número 1 del Colegio de Jesuítas de Chihuahua, 
y Allende en d número 2 del mismo. £1 )M-imero fué fusilado 
en 30 de Julio de 1811. En 26 del mes anterior lo fué Allen- 
de, pues como la formaeion de su causa militar fuó mas sen* 
cilla, filé también mas prontamente sentenoiadaé 
. 204. He presentado en el Cuadro Histórico alguiMuí cir- 
cunstancias que manifiestan le heroicidad de ámnx> con que 
Hidalgo recibió la muerte; ahora debo añadir otras que in- 
dican la grandeza «de su alma, y sobre todo aquella gratitud» 
virtud desconocida, ó á lo menos poco cultivada de sus ene- 



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329 
migoa Ciwbbaolo en su prisión un Cabo» llamado Ortega^ y 
an D* Mdchor Guatpe^ mayorqrnn^ Alcaide de aquellas caree* 
les* JLa víspera antes de mohr, con un carbón escribió al- 
gunas poesías» qne cuidaron de borrar prontamente los espa^^ 
Boles, y soio se pudieron copiar aunque con mucho trabajo 
estas: 

OrtegOy tu crianza fina» 

Tü índk>le y estilo amable» ^ 

Siempre te harán apreciable 

Aun con gente peregrina: 
Tiene protección divina 

La piedad que has ejercido» 

Con un polÑre desvalido 

Que mañana vá á morir, 

Y no pueda retribuir 
Ningún ñivor recibido* 

Mdchor f tu buen corazón 
' Ha adunado con pericia 
Lo que pide. la justicia 

Y exige la compasión; 

Das consueto al desvalido» 
En cuanto te es permitido» 
hartes el postre con él» 

Y agradecido Migitel 

Te dá las gracias repdido. 

205. He aquí el testamento de Hidalgo» marcado con el 
sello de la grirtit¿d á sus bienhechofes: he aiqui la contrase- 
ña de un hombrd rirtuodo» ' Agradecido y virtuoso» son sino* 
nimos; decia Ckeron. 

206. Dispénsenme mis lectores les diga con la franqueza que 
me caracteriza» que no he podido copiar estas poesías sin es- 
tampar sobre el- papel mis lágrimas. Me he revestido de to« 
dos los afectos de aquel hombre» á quien traté y con quien 
comí muchas veces en Guanaxumio en ' la casa del Cura La* 
barrieta» cuando era Pánoeo de la villa de S* Felipe. Su ín- 
dole suavisima, ss conversación amena y erudita» su popula- 
ridad y maneras caballerosas» le gtaagéaron allí muchos ami* 

Sos» comenzando per el Intendente Riafio» que lo creía capaz 
e escribir la historia eclesiástiea' ouande se perdiesen todos 
los volúmenes en que está consignada. Ahora le con t e m pl o 
usrdfcanAo al patíbulo» cubierto de hcuBÍllacien. y Vilipendio... 
fto emhaigi^ no puedo mefao» de decirles á los espadóles lo 



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330 

que Veleyo Páterculo dice á Marco 'Antonio, diandó le ré*^ 
cuerda el asesinato de Cicerón* ••« Nada pudiste cortando 
aquel cuello divino, órgano por donde resonaron los . dlanuM 
fes de la inocencia oprimida, y de la libertad encadenada* • • • 
La honrosa nkemoria de aquel hombre será tan duradera, oo<^ 
mo la del imperio romano en que figuró con gloría suya.- Y 
bien, españoles: ¿con la muerte de este Caudillo habéis extin* 
guido la revolución? ¿Habéis asegurado para siempre la domi- 
nación de esta tierra que usurpasteist*... Ciwtamente no; de 
las cenizas mismas de ese cadáver que con grita insana, sal- 
vas, cohetes y repiques, celebráis, van á salir vengadores de 
su sangre y ultrages: ella será semilla fecunda que multipli. 
cara los defensores de la independencia. Corlasteis una cabe- 
za á la Hidra de Lerna; pero no solo le han brotado siete, 
sino setenta veces siete; verdad que eapess demostrar en los 
libros siguientes. Permitaseme que espanta sobre el sepulcro 
de Hidalgo las bellas flores de la poesia, que < un hijo predi- 
lecto de las Musas y Mayoral de nuestra Arcadia, consagró á su 
memoria (1). 

ODA. 

Eternidad, sin playas,' Obceánó,' 
A cuyo seno, en rápida corriente, 
Camina el criado ser, del mexicano 
La fama, honor y gloria juntamenle 
Serviste despiadada: 
% Ya son obscuridad, silencio, nada. ^ 

iTambien, también loa seres sobosbimanos. 
Cuyo divino alieiito y noble empefto 
Temblar hizo en el solio á loa tiranos^ 
Y saitudir d pavoroso sueño, 

Bigo eternos candados 
Han de ser en. tus senos ocukadqs!. 

Terdugos detestables, ¿tantos signas 
De divina grandesa en esas frenées^ 
Que erais vosotros de mirar indignos, 
Como innobles no toman é impotentes 

Los bflttxos lunnicidas 
Robustos solo 4 crteeos» y heridas? 

lij El Sr. D. Frtmciseo Mmmd Smmhe» de TagUf Jbfrn. 
sentante eí Congreso génerml par d depasiamento ás JIBriáncim, 



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Parten Iqs g^lpM iBtembladdd «3^fl«eIo{ ^<I 
Vuela en H»Uq8 jU n)u«fte;.'ífera .pena ¿. 
Para ;el Anábuiis^ tempiterno duelo! 
Ruedan 1o0l «neffpoff sel abcaaadr. anaiaf ^'' 

La vida un tanto lucha; 
Cede ai fin^ y jdát^quiar un 0t^^ íAaeuOba* 



Mt 



/J 



A 



¡AitnM» ih»9tTe%.:geiier«fflul a]toa% 
Sombras. ya yertas» venerandos inan«s& 
¿Dó huís dí^anda victdrmas pfilmas 

Y á. ^«^fltsa i pátna entren rahiorab oaueM 

Parad, parad un tanto; • • • • 
Qt|i24: pqdtem .ntt0stDpr!tii^0 UltQtov*.« 
*•■•■ } -ti rp ; '^^ , . ,, ,, ; .i / r :-:. „i ? , 
Qublá.fftbmwidpst decrlps (.cuerpos earoi^ 

Y : bocana- bocn ^iiuestar'inisnpo alienta ^ 
Procurando in^iMUr«é.*é igpráíri tomaros 
A la yfob^é «^^ ttai ves A tim^ iüttnlQ: 

Al cielo conmoviera, 

Y el aver|i6 mj^ pvesiis < deycdvieni* ' 

Hidalg9« KidalgOf'vMetoao AlleB40««aU 
¡Demente. imagÍMT» Uiusíon .vanal .. ^ 

Nadie 0(9 ellos lüMposde^, nadi« entiende; 
Echó s<^ 9m láJHO^í pj»rQa.iffi|naé vi ; 

Con mano detestable. 
El sello d^ Mlencá^ imp^ilwlwUe. ; ^ 'O 



Jaina^.4oh! nupcia eí¡f|eclio >nMiciLn(»'^ 
Treguas jdará al d<4ip«. .£1 easoJMfrendo: 
La mcnaoforta olvidar («luúlieKa fin vano; 
Fijfi siompre «steréc ppr.^aintiipfl^ iribndo } 

De ía sangre hervidor» 
£1 lago 4||«e,i laitiftfia ide00i»lom..) - > 

Aquel vago tomur tiéo^k»^ ^^íoos. \ , i 
De los ti;o«co$ »ute4 o«t^tQsa;ii i j\ :\1 
Convulsiones dot ixAmtm despojos; 
Vida eftiret y miu^rte chicho. iíOOttgíQOMdr vj 

Razones comenzadas, 
Y aun en la boca k milaAiiholiidM^ r O 

¡Imágenes do horror! quo étomiMnonte ^ ) 
Grabadas so. verte eo la^joooMift .. . / 



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«8t 



Araarfmdo his ;hoaU8 de sü <glovis, > > '* 

^ ' T enmedlo 4 sos conténlos i 'f 

Soliozof anráneándole y Í^MtmHo^ u u;: 

• '¿Contra tnfoiipl«0 golp^s^olqui^ valí^ioiiy J 
Claros varones, las hazañas vuestras? 
Después que el* gloto^de fiílfor^ liiÉclieroiá ; 
De patrí<Mctf<'feek> paras" mue^tpaer, :^ .< . 
'¡A5r! ¡Ay! la^ saHa ihvipta ■ ^^ ' 
B&fNiM> <»' manda 4 k liegtcaí 'OinMa. - « 

¿D6 estáti loe tHüiifoe siempí^ tbputidosT . 
|Los laureles y palmas, qué se han hecho? 
iDonde <A esfiíerso'^que-en^ tbmir «umidéis 
Tuvo *á nuestros coittt^rios^ lar¿o^ troehd; - 
' " Tántsis virtudes puras ' : 

AsoMbio de «stü raza y las •futuras?* i ^ 

, " i .' • ; ■• t-. oí*. 

Nada del gt>lpe guaréestlcM»^ pudey ' - -> - 
Ni del Anáhuae los llorosos ruegos, 

Ni desalma libertad él gemir mudo '^ 

Bastaron á^ templáis kiipet«iEi dego»^ > • ' . 

• ' ' Yi ya efttré berídas ñeítu^' í^- 

8oÍ8 á lanpitria (vletíinae^pfittieraAi - *^ 

4)bscura«s(>kdéRd,'-BtI^i^ciié^'etem¿, ' ^^^- * 
Succede de proezas al ruido, 

LlantH^ é*ik» ^jotf, ffaiía ét fpéthb tietñú' '^ 
Solo «laedaii paknr, 4ribtb ¿anuido; 

tíY «t labio "Sen loeo zelo; -^ ^ * 

Culpa 106 liombreB,.yT se queja al cielo*. * 

O ya la*iutiíibra>iiiaflivál^eátie^iié «> ' 
Las pardas sombras de la noche fría. 
O el negm ocaso p#edúré(i6i<ebc4erré ^ ' 
£1 postrimero 'irespimdttr del éía^ - í * ' 
• Ota retoail« el' írayO) *' * 
O attta' tca«^il«^ nos ^eMf6 en'Mify^' 

Ora ftlk'y libre el MÍexieanof ' 
Se dicte leyes y su hogar posea; 
Ora ie'fc^iilá^^eíipiadada liíano, 
T de mk«»ta8 tíoúniá sd^vea; 



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Oí- 



^ * <• ^ 



Serán los vuestros liechos 
La grata pqupacipiMle.imeiiitrps-j^chos^^. 

De la alma libertad entre los doñea» 
Nuestros nietos dirán á sus hijuelos: 
9,£«fa dicha es legaran los varones 
Padres de vuestros claros bisabueloSf 

Que can su muerU y penas. 
Rompieran de fa)[>ákiá ítucc^nas.^* 

Luego después en pláticas sabrosas 
Les contarán lab li¿^ dMil^uáles» 
Las victorias y guerras hazañosas. 
La prudencia y esgigr^pj imnortales» 

De los claroa Caudillos, 
.Q^e.cop. sangre ümarQn pueistros pillos. 

De siglo en siglos, y de gente en gentes 
Irán en loor perpetuo vuestros nombres. 
Hidalgo. • • • Allende. • • • ^efes eniineQÍ<|9,' 
HQós del tielo, gloría de W hombres; 

ri ». y 'nuestra mortal vida' 
Eterna haré la patria ágradeeida. -'' -^ ' ■ 

' "'■'^' ^ CANTÉ.' -■ *•"' ' 



S07. El Cura Hidalgo fué degradado en 29 Úe AiUo dt 
1811, encapillado el 80; y ejecutado el 81; Estas circún»^ 
tancias conducen mucho á la historia, aunque el que la e«« 
cribe no puede menos de decir con el * sabio ' Padre' Maria¿ 
na:.... JPesada cosa es relatar sus nkrajes, nuestras miseriag 
y pdigrosy y cosa muy i9ana enearectílas dan ptMráit <fef • 
Yamar lágrimas, exhdar sospiros,^ 



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,».' 'x" . ick 



\ littíie QUINCE^ ! . 
CONTINXrA' EL GOBIMNO DHL VÍRÉY VÉNEGAS. 



1 ? iJBjraJt' l^fi ¿ale^, óitle^M, Mcibiflaii .^#b; ^Enero de 
1816, se registra lfk(|^f en 91* 4e «Julíoide 1814, ' firmada por 
el Ministro D. M^gae^ ÚMídizabal» qu4 4.iff( Mfa :dice: 

^Exmó. Sr«— Siendo, oeav^iente por muchos respectos 
saber el verdadero origen de los alborotos y sediciones que 
se han experimentado y todavia se experimentan en algunas 
de esas provincias, y que. consten ,en lo venidero de un mo- 
do auténtico los fines, agentes y medios con que se sostuvie- 
ron y generalizaron, y también aquoUos que contribuyeron á 
D^npranpft'é («xt^iguirlosi; de manera ^ae el todo de sa nar- 
xáiOM^i, ^i^A ^ lo micpepivo de un^ ütíi fulverteacia para evi- 

?]; h^ KWf^mfiwa de tai^ terriblen males; quiísre ei Rey q^# 
•;-.l^; eneajcgue; iamediatamei^ á.upo^ é n^is sugetos de co* 
fuicM^ JitemtttTfit sa g acida d madores y ^eriteríoy el escribir en 
estilo jieocíUo y consta uaas^. Memi^riiMiy en^qqe se describan 
imparcialmente y con toda Vfrdad, bajjo el método, érden y 
división que mejor les pareciere» cuántos sucesos de esta es- 
pecie han sobrevenido en esos países del distrito de su man- 
do, desde la ausencia y cautividad de S. M.; las causas que 
los han ocasionado; carácter é instrucción de las personas que 
sugirieron y figuraron en los mismos alborotos; otjetos que se 
propusieron en ellos; medidas que adoptaron para sostener sus 
ideas; las que se les contrapusieron con la mira de frustrar sus 
designios; qué auxilios y ayuda recibieron exterior é interior- 



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885 

flDonte; qoé ligas 6 pacto formaron, 6 intentaron Ibrmar ea 
otras provincias de la monarquía» 6 de reinos extraños^ con to^ 
do lo demás que fuere del caso» y conviniere para ilnstrar la 
materia, y dar una eompleta y exacta noticia de las ocurren* 
cias militares y políticas que ha habido en el largo corso de 
tan desgraciados acontecimientos; procurando también acenv* 
pEiíiiir \q3 planea y docuinontos origmakja que eca posible ad- 
quirir á casta de ía mayor solicitud y diligencia, pura com-^ 
p robar loa liechoa^ y convencer plenamente de su realidad, y 
desvanecer las dudas y fahedadea que por la diversidad de opi- 
nioüea é intereses particulares se suscitará q probablemente en 
otros escritos en que ae tratará tal vez con siniestro empeño do 
desfigurar en todo ó pnrle lo que se dijere sobre estes asun^ 
tos. Lo participo á V. £. de real orden para su puntual cum^ 
plimiento, en la inteligencia de que es la voluntad de S. M. 
que \* £' proporcione cuantos medios y auxilios estén á ^us 
alcances i las personas que so oqupen en este trabajo, y cui* 
dando de remitirme las Memorias y documentos originales lue^ 
go que se concluyaot y hayan terminado los disturbios, y des-» 
pues un duplicado en que eitén testimoniados en debida for* 
ma estos mismos documentos; quedando ademas un ttipUeado 
de todos estos papeles también testimoniad os , en la secz^tatia 
de ese Gobierno para la debida constancia*. — Dios guarde á 
V. E. muchos atíos^ Madrid 31 de Julio de 16 14. — Lardizam 
bah — Sr. Virey de Nueva España (1)»** 

2 P Yo nno mi intención á la del Rey Fernando Vil,, y 
•deseoso de que Ja posteridad vea comprobada en la parte po« 
í ' ' ' 



[1] CUíÜ^a ofreció diumfdimienU^ dó )eUa fieci érden tn 
CartM fiúúu 7» iosi. 261^ f nombró parií csCrs^n/a hisíaría á (Í99 
gaohupincif y dos crioilóBé Be eat^fuerún.JBmtíait y^él Fr. Brinf 
gas: de aquMu el Brigadier Eepkuma ,[mHaé Hifeiaméaf parque 
ienkí unae narioetíámdrfottMi y Imrgaecúmo Jae- d^, 'fpfñé Ge? 
ciaU éompadre,d^&áMÜBaniu¿^^i^^p9fi^ /flj{#c<^ 

&ÍM duda que dsfcjwsndo de bis Mu^as^^emiptend^riíg jfu^oohaififo 
^Kff auspicias^ . Aorui wdgmuu.jaáatfam ó réÉuúMeá parm hm^iÁer' 
góg.cormloB det eabaUare dei Am Máriáp.á e£<{e.BHduUqMíBf, 
ó se ptopondrid imüár.cd cansadísimo i muí^t de Méáifíi^\Qw'^ 
Quistado, muy. piro^ para üamar- ei\9u&ib.. Ningaáo de, etíos 
tsantaá hemos jristop*ted nea ioe^^lwbrÁipaseida.U. Mm»no^ Tor- 
tet^ie^'-pam eureir sm ^áhdoHLilátíaAa;' ¡tí que si pódemee ase? 
gwar ee4 que^ coafiarle» seme^anie iemprvf^ié diokoe hemüres^fué 
lo misfna que etmargarie á Pelágio que eácribÜMe- un tratado de 
ía Gfacia, ytu Amo^ lolra de ¿a Divinidad de Jemcriatoni'^ 
TOK. in. 43. 



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nble 1«' ^rdad de loa hi&choa .i^e. refiero, por testimonio irra* 
i»lB«bk de los.miMuoB eepañolos; y para qué no se diga qoo 
jsjiMtaoaeQte 1o|b tengo por fomeatadóres de . una revolución que 
por. tu imano agitaron» iVoy ¿ presentar dos . documentoa que 
•UoíftTban. pjoeuradoocoltiic; documentos de <|ue todos liablaD» y 
B)uy,pooos han kido. - 

^ „Num. 1. -«-Membrete: — El real Consulado de México 

tvpone á V. M, muy poderosas razones^ en demostración de la 
legáHdady justicia y conveniencia de representarse los españoles 
europeos de África en lat Cortes extraordinarias de la nación^ 
por personas de su propia clase y nombramiento^ cuyas fundo* 
nes no» pueden recaer en los diputados americanos sin agravió 
ni peligro; y pide fe gratiá de que fe cOhcedah ú los europeos 
amerícünús de Nuéóa España sus diputados en él Congreso na» 
cioníd soberano, elegidoi'por hs Constados "de México, Véra^ 
crúz*y*Guddálaxara; habilitándose en el ínterin á los díputoA 
rfo^' 1>, Evaristo Ptréz de Oastro, D. Manuel Antonio Garda 
Jiferos, i^'l>,, A¿nsi^'^A^^lleSy de defensores suyos ante H 
Poder LegistíOiT/o' y unté él 15jécutivo, por convenir así á la 

r. *.j .0 ,■ . -. r • . .• * .' ^ - ' . ' ,1 

' ^^ '^,9eñiif».-r«Bl día>19 de^Dictembreídeiqaio'prócinuí p«¿ 
éad(H^ ^\ pobfibó^ €» esta cafntal eon' las formalidades acos-» 
^RHiibradasek'Hal^í^ieóreio deiSOdé Agobio an^rior, que nóa 
tomamos la libertad de ¡traMcríbit Utemlmeiate. . ~ ^ 

^^ i'} í. i ^^iVwtu'ivitfíi ¿oda^éqáivoeaetoisíen'laénteligenci^ del 
)vHal^d6<;reio«id0 -íjI: d^ :Ffcbfero de^estei fioa, «sfiyocando di^ 
yyputados de los dominios españoles de América y Asta pa- 
vera ^las-^ií6xhnaÉp€dhes;. sé háí servida «fedurar él Consejo de 
^^i^eweiá de^^'Bs^oña é Indias, en lioitibm ^el Rey iraes^ 
^^tró^Shi '!>.: Fehiaiido YILi ^ alo debe «ntenderse la con- 
'^iWe^m^'^ «WQÉo sueof), ^« los lespáBoles^náeiddá .ep> Amóri*^ 
>^ -^yt^sia^» siiiociambien údevUosudoiíAkiiktdiMr .y avecindados 
,^ \adielisstipa«^^\f asiaMstnot del ló»^iáfiiw,e^ de loa ht^ 
^ysk ^dé > espallole»^i6 hidioB) én éu^ i) virtud, "sb -á ,4Hioe' > i á 
7^o«^«n#^8it k»tb»bie8^ tennla pisaantés pám]sa> elecciones^ 
t^V^kl^ 8«'Ml' notdiabbl sídb áareaí.éiámd éxciaír tan.be^ 
7/ne¿ié»itÍMM Tasaftlas^'.]fl»reedaiÍM» ala éonaidéracion^^ne \e^ pro* 
^^IsAa^^^y ^4mM^ de.dáuiep^f uií i ta ék» ti|i|o <|ebi^n' ^Bocar. en el 
-;|C^éngr<980'liaoÍonal^'iMNpd A^i^^ bfif^aiSbles «nsriaAnos') 
>,^aiiegettritkli$ier oo^ telda^^im^ «boniMiad .qu» úmna sá epte jm* 
yAh.'^gáÚéfífúo^^á^ sni^ínt^ncioiÉses .KsiinaBtfvaHMr>el\|j;oaQi T'pih 
i#6i&ibb 49'Sus'iBjin<ifnoB^^ffóoéQhói^ peró^Bt en.^^[«(na provin'^ 
,,ci« sei iuiMesoB heoboí infc ^eaBÍonea ^utfa «L tenor de es^ 



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337 
>3a dedarácíóil, *!k/ es\d ^Itititád^ de S. W, iohátólHarias, á 
„^Q 'de evitar demoras y perjuicios; reservándose nombrar 6* 
9,retnitir á las Cortés cfaando se' haÜeii congregadas, el nom. 
^ybramiento de deíbiisores que representen en. ellas á los in- 
>,tlios, Ínterin que se arregla el método con que deberán elloí 
,^niismos elegir sü^ representantes; '^ * 

3. „ ¡Tenej^ derecho á la represen iacion nacional, y ha. 
«ferie ilusorio é inefcaz ^con un sonido - simplemente oríbnco!- 
¡conocer el error carnal de la palabra, y no enmendarlo poi* 
adiciones ó expedientes suplementarios! ¡confesar el agravio, y 
dejarle subsistir representación nacional á los indios, á los mes- 
tizos! ¡defensores provisionales á los indios, y no . para' los eu* 
iropeos americanos ni para los mestizos! Estoáf transportes de 
admihicion y de dolok*, sé ahogaban en el corazón generoso 
de loé españoles europeos de Amética, por eos respetos inde- 
lebles á la magestad, por su confianza ciega en la circtins-^ 
peccioQ nacional, por áu firme adhesión á la unión pública, 
por su aversión invencible al espíritu de partido, y por el no- 
ble orgulld de ^r superiores á la reclamación de unos dere* 
ehós, que aunque inviolables y sagrados, se miraban por la 
Metrópoli en at|uel tiempo como privilegios de honor, 6 esti- 
ma, ' inagnificaúteíi para él' orden politice, según se puede in^ 
fedr del real decreto antecedente. Pero, Sr., el aspecto de la» 
cosas ha variado^ V, M. emprendió la grande obra de la rfeoT- 
gañizaeton del cuerpo español: Y. M. dedica ya sus cuida- 
dos [Maternales á la felicidad indiana: V. M. ansia entraña-^ 
Memento el bien relativo de estas regiones venturosas: V. M« 
acoge y solícita con magnanimidad todos los pensamientos que 

» puedan condubir á este objeto digno de sus desvelos: V. M. en- 
cuentra fiánr embargo producciones que no son muy sinceras, ideas 
que no nacen de un patriotismo muy acendrado, y mociones 
que deben al paralogismo, á principios innatos, á lecturas 
indigestas; y los españoles europeos de América se conside- 
rarían ellos mismos como, verdaderos traidores á la patria, sí 
no ronipieran esta vez su silencio modesto,- para elevar reve- 
rentemente á las Cortés doberanas la voz de la experiencia» 
de la razón, y de la imparcialidad. 

4. '„Esto9 Vasallos fieles, é, quienes la distancia de su 
(felina imprime eP amor patriótico hasta el entusiasmo, bao se- 
guido btentaÉoente ]^ con inquietud exaltada 'los pasos de la 
opinión ' públieá dé lá matriz sobre las nociones de la cona¿ 
títttcion colohtal, y la recónoceh extraviada, vacilante, y e»- 
itieha eil teériees sedudiHtis y siniestras, que la deben pervet- 
tir sin mucha tardanza, privando al poder legislatito»' y «un «I 



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9BS' 

ejlecutíyp^ del coni^ de la-opií^ÍDA piblicc^. norte de sturma» 
i^iportant^a deliberacioi^:, han , concitada con la agitacioa 
p.ropia á Un grande, «qunto ' las disc^uúonea pfiblica«, y las 
reaolucipnes venerables «de la; autoridad suprema, 7 creen ver 
embara^adoe *é indeci«of á tos padree deja patria; á unos, 
con la pesadumbre de hallar en defecto su ciencia por falta 
de coifiocimientos prácticos, y á otros luchando con las preocu- 
paciones connaturales, ó de una larga habitud que resiatei^ 
á la reflexíom (lan rastreado diligentemente varias instruccio« 
nes cometidas por lois ayuntamientos á los diputados ameri-* 
canos, y advíecteii en ellas las pianos índigenas que las bao 
escrito: examinan las noticias generales, y no recogen sino 
tristes, presagios en las gestiones prematuras, procedimientos 
extemporáneos, y providencias discordes con la legislación jui« 
ciosa, de los antíguossensatos españoles, que debieron i su ma- 
durez caracteristica, el reposo y la paz de tres si^os. 

5. „Una perspectiva tan terrible, exagerada sin duda por 
los espantosos infortunios en que nos ha ahumado la b^rb^-» 
ra é insultante revolución de las Américas, há alarmado, Sr.» 
4 este comercio leal, que olvidando mis^ desgracias amargas,, 
tiembl<^ boy por la suerte de los paises epi qué vive,, y por la 
de la CfUBa p«4ria, si ellos le faltan en la ocasión» £1 prí-* 
Bier deseo de estos hombres zelosos y sensibles» era dirigirse 
en Pipntacion á los pies de V. M* para asistírle ^onsuex* 
peiiencia en la obscura y difícil carrera de las reformas ul-. 
tramarinas, doi;ide las intenciones mas santas no salvan del 
error; pero aun este proposito loable han debido sacrificar al 
don precioso de la concordia, abandonándolo á la discresion 
de este tribunal, que en hy y en conciencia no puede pres* , 
cíndir de adoptar la causa de sus representados, ó para ha-* 
Mar propiamente, la causa de la nación, del bien y de la ver* 
dad* La institución del real Consulado de México, nos exci- 
ta á consagrar nuestros desvelos al servicio de Dios, y del 
Rey, y bien de la Universidad, y & solicitar todo provecho, 
evitando el daño según la expresa ley 12, titulo 46, libro 9 
de la Recopilación de estos dominios, por una obligación le« 
gal fundada por un acuerdo con los sentimientos nnániraes de 
h, Universidaid, y por una c<»isideracion justa al voto general 
de los europeos americanos. Este Consulaido recibe, pues, Éobre 
si el cargo de representante de los de su distrito, me formaa 
hx^ la mayoría absoluta de los del reinoé ynqpued^ hacer* 
se representar de. otra manera sin comprometer la armonia en* 
tre las diversas clases de la sociedad demasiado agitadas ya 
009. ios bMores de la ssdici<m» . 



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939 

6. „En loB casos necesarios, dice la ley 25 del libro y 
i^tulo citados, podrán el Prior y Cónsules nombrar personas^ 
iique vayan á hacer y solicitar los negocios que convengan 
„íuera de la ciudad, y enviarlos á esta nuestra corte con sa* 
tilaj'io competente, con que sea con licencia de loa^ vireyes.^' T 
como la ley anterior daba al tribunal, letrado y solicitador per« 
manentés para los asuntos ordinarios, es conocido que la ao-, 
tual habla de casos extraordinarios como el presente, y que 
atribuye al Consulado la facultad de despachar los comisiona^ 
dos de su aforado ante la real persona; facultad confirmada 
por la posesión. No obstante, una premeditada atención á las 
criticas circunstancias del dia, nos hace diferir el ejercicio de . 
unos derechos que jamas han podido tener motivo ni uso tan 
urgente, alto y útil. Si, Sr., el real Consulado de México* 
suspende hoy la acción de esta prerogativa eminente y lison* 
gera, por obsequio á la confraternidad; pero por obsequio tam* 
bien á los intereses de sus representados, y á lot de la na« 
eion entera, debe exponer á V. M • sincera y humildemente, que 
la concurrencia de hs españolee europeoe de la América álae 
Caries extraordinarias de la nación española^ es legáis justa p 
conveniente^ y que no puede ser suplida sin agravio por ios c2t« 
putados americanos. 

7. y^áiquella concurrencia es legal, porque está mandad» 
en real decreto emanado de la misma autoridad suprema quo 
convocó é instaló las Cortes soberanas, y expedido expontá* 
neamente según resulta de su tenor en el exordio de este recu 
petuoso memorial. Los ciudadanos activos jamas pueden ca« 
recer de la representación nacional relativa, cualquiera que sea 
su residencia en la nación; y aquella concurrencia seria siem« 
pre legal, aun sin la autoridad que la ha legitimado por los 
principios mismos de la convocatoria, y por los principios uni«. 
versales de toda representación nacional. Los españoles eu- 
ropeos de estos paises, no han sido contados en los lugares 
de su nacimiento, y no han optado á los nombramientos, ni 
participado de la elección en su patria, y en es^e concepto 
es legal nuestra concurrencia desde las Indias; pues que el 
ciudadana activo tiene el derecho de presencia en alguna par- 
te, y le tiene por regla común en su domicilio. . En las pro* 
vincias de clases ó castas diferentes, una clase de ciudada- 
nos activos preeminente ó determinada, no puede ser repre- 
sentada por otra determinada clase, sin acuerdo preliminar,, sin 
usurpaeion, ó sin previa destrucción de la dase; y como la 
clase de que se trata, no es una clase de institución civil 
abrogable, sino una diversidad inherente de .la naturaleza* no 



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3*(r 

hay duda en que aquella concurrencia era legal. En taño 
86 querría aparentar que los europeo-americanos, aunque for- 
malmente excluidos del nombramiento habian intenre)iido 6 par« 
tieipado en la elección: no intervinieron. Señor, ni participa^ 
ran en la aceion, ni en la influencia en las elecciones; por- 
que dk» fueron obra pura de los ayuntamientos, Compuestos 
de ciioUos, por un viejo radical de su constitución. ' 

' 8. „Si la ijiportancia de un cuerpo por su estado privi-' 
lefiiado, por su fidelidad, por sus servicios, y por sus conoci- 
mientos, puede d¿r, y dá en efecto derechos incontestables á' 
la representación nacional, es justa la concurrencia de estos - 
españoles europeos al augusto Congreso español. Su condi- 
ción de Conquistadores sobre un suelo conquistado, hace de ellos 
los habitantes primeros, los predilectos, y los privilegiados de 
toda k América; y desdichados de nosotros, desdichada la Pe- 
nínsula; y desdichadas las Indias, el día que perdamos este 
ascédiente, resorte y escudo único de la obediencia y de la 
sobordinacion* Su fidelidad parece de instinto, mas bien que 
un resultado del cálculo ó de la reflexión, según la vehemen- 
cia y extremos de su amor patriótico, cuyo comprobante es- 
tá en loi campos americanos, setnbrados todavía de cadáveres 
europeos, que han sido víctimas de su obstinada propensión 4 
, la madre patria: vasallos leales, ciudadanos benéficos, padres 
tiernos; esposos ejemplares, verdaderos amigos; su delito es la 
afición á la tierra natal; y esta es una culpa que jamas se 
les perdonará en el Nuevo-Mundo. Dedicados al comercio, á 
la agricultura, á la minería, y á las manufacturas, ellos son 
los autores perpetuos y únieos de la opulencia indiana, que 
refluye inmediatamente en la matriz; pero sus servicios no de 
circunscriben á estac erieindiosas operaciones: donativos ince- 
santes, préstamos continuos, y contribuciones variadas, son el 
placer del europeo, cuya bolsa siempre está abierta para los 
menesteres y urgencias del estado; mientras que los socorro» 
de* los criollos no alcanzan nunca ni á un dos por ciento de los 
suyos, á pesar de qué se apoderan en cada generación por la via 
de laÉ; herencias, de toda la riqueza, de todos los tesores ame- 
ricanos (1). Sin antipatía contra los indígenas, y sin prevención 
nes contra él pais^ los europeo-americanos observan y saben 
cabalmente él genio, las inclinaciones y los gustos de este 
hemisferio singular, así como el valor de su adhesión á la Me- 

[1] La donación del pobre no puede ser igucd á la dd ricOf 
¿y quienes lo eran entre los mexicanos^ estos, 6 los españoles^ Har-^ 
té hemos dado para que nos esdavizen» • • • 



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341 
toópdlt/y los gmdoé de la recíproca utilidad en las rdaoio. 
Dá9; conocimientos que se buscan, y que no aparecen par des- 
gracia en los momentos críticos de la necesidíad. V.. M. vé, 
pues, que la concurrencia de los españoles europeos de la Amé* 
rica á las Cortes acluales, es justa por él lado del mérito. 

9. ,,Los dominios españoles del Nucvo-Mundo, difieren 
esencialmente del resto del globo en índole, costumbres y vi»- 
da, Y ®^ ^^ principios característicos del gobierno:, el que od 
vanaglorie de' entender su política peculiar» .sin baber rpisado 
estas tierras, es por lo menos un hombre presuntvoso y su- 
perficial, fascinado con¡ la lectura de economistas . extrange*- 
jposy.que. manejarán bellísimamente sus colonias ó Retortas; pe. 
ro que deliran al tratar sobre ^nuestras posesiones ultraínari»- 
aas, porque cUos se desentienden- de las exigencias de.. estos 
vastos imperios, y -aun de la situación de la matriz. Los di- 
patudos españoles del Congreso Nacional, ásihen desconiplaiw 
se de no encontrar en sus miras profundas, en su aalíduria 
consumada, en sus asiduaa meditaciones, ks ideas exactas, los 
.conocimientos locales, y los avisos de la expedenicia^ que; pi- 
den esencialmente los, grandes accHiteoimieetos ^wjetos.ásuijfe* 
4;ision, y aun i su direoeion: prtvádósrdehtrecurao de losail. 
tiguos aróbivo^, sini poseer ningún buen libro regnícola, sin 
fionfíanoa en la opinión pública, qa& sé ha descarriado, y ex- 
puestos á la seducción de máximas agradables, desearán an*- 
^€Í(MBamente el auxilio de los hombres pidctieoí^ cuyo juicio reé. 
to é imparcial» cuya instrucción acredit^tda,. élu^rar^ sus teo- 
rías, diaiparia hm6hás impresiones siniestras^ y fijaría dé una 
ves la perplexidad angustiosa en que tropieza á cada paso su 
SEélo falriótioo^. y su conciencia.. Bajo cuyo punto do vista 
Ja concurrencia de -eátos españoles europeos á la Magestad Na- 
^cional, es conveniente por todos respectos. . 

. lÓ. „¡Ojalá que esta concurrencia pudiese ser reemplazada 

-f^rfectanieate por los imputados americanos! pero, Sdlpr, hay 

.eosat en que no iss distmulahle la eqm vocación, y en que el 

ciencia lequivale á la felonía. No está en eZ orden natural^ 

ni aun en. él orden socied^ que el hijo de vna grmuie proh^ 

mníMf eapax de ser naékm$ adm^ la causa de la dependen'» 

«to, m que presie su ooraxon á loe intereses de la Metrópa^ 

ili en caritraposicioni con los d^ su patria imaginada {l)y de que 

[ll AcepiamoB' la confesión, Comseeiuencia. . . . luego est& 
en etárdén y en la naturaleza^ la guerra por causa de^la inde» 
fendemota^ . • m Luego no está en la naiuraiiza degdhtrnckt y 
treitamos como á fieras porque la sQslemos* 



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342 

moB áMS^ tMÜdMMo Hobaáft y FMagd, j de ^wUEip». 
ia mífla» a qsiiá luy d ^eáplo am cécu; jdea^iim- 
ccri «a contaste powM para Vm d i fta i l ua «laefícmaoa ctie 
«M alectos cewtfaln^ y aa probidad reca wlcida , Traa de 
cfle peligTO» eu p eiier klm bemm ctmmmm del iioalice» aao. 
ant otiD da coaeecacariif paeo d c ae aifj ■ ■! <■ , j ooMÍale en que 
al piDrinoaao^ prteioM á n a c ional, > atiiiiii afrrtadanwnte ioa de>i 
tecina da aa pai% ain ranAínirloa con loa de la nadie patria, 
j aun pfocQiaade coailTar loa nnoa, para emileoer loa otros; 
4s qoe yi n ea d e nn lefinamiento de aaber aobra ayePos^ j una 
ignaranaia absalata aobra cstoa; y de qae procederá Camliien el 
eanWífto de loe dipotadoa amerícanoa, entra sos apielienñonea 
aB?aíecida% y aa notoria buena fó. Ana hay otra pdigro de 
la nunna especi e; el prarinciano que aspira á nacional, se ba. 
büte desde la nifiez á aborrecer con nna ó moios intención 
laa p a ra e naa t laa eoau de la Metrópoli, y á no juzgar nan« 
ca bien de eUas; coya praocopacion inTelenda, que no poe- 
de deaairaigafse de imprariso sin mndes esíberzos, ofirecerá 
á loa dipotadoa americanos el coo&t0 ailictÍ¥o de laa inpre. 
sienes innalaa, contra los empeños de su honradez genial* Tii* 
botando, poes, por on deber á la josticta, noestros respetos y 
oonsideracionea al reelevaate mérita de loe dipotadoa ameri- 
canoa, aeanoa permitído repetir á Y* M. aumisamente, que ellos 
no pueden suplir sin agravio ni peligros la concunrencia de 
loa españolea eoropeos de Améríoa á laa Cortes extraordina» 
riaü de la nacíoa española* 

II. „BBta concurrencia era á todas loiSes legal, justa, con- 
veniente é intranámitible, como qae reunía eñ sí la salud de 
la patria, y los mas altos derechos del vasallo; y con todo, 
se ha frustrado basta ahora por una locución impropia, ipat 
la inoportunidad del rescripto, y. por inconvenientes quiméri- 
éos^ coma lo testifica el real decreto preinserto* Parece, Se* 
ñor, qite los derechos de esta naturaleza, derechos tan sagra« 
dos, imprescriptibles, y trascendentales, jamas debían d^n* 
.der de laa ocurrencias del error y del descuido, m db oba^ 
láculos minuciosos que muestran la pequenez, en lugar de en« 
^cubrirla. En esta virtud, y remitiendo el éxito de nuestros de« 
seos á la entidad de las razones expuestas, á las circonstan- 
cias del tiempo; y sobro todo, á la justicia de V. M.,elTeal 
Consulado de México como intérprete de las voluntades de 
los españoles europeos de este, reino, cu ja mayoria hab^'hoy 
ste su capital, suplica á Y. M« 4^ndidamenta se digne con- 
eederleá la gracia de hacerse representar en las. cortes ei^ 
iraordinarias de la nación, por seis diputados suyos, ^otor^ 

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d48 

sando para el nombrami^to y. demás efectos eonsiguientest i 
los Priores y C]6iksule8 de México» Veracruz y Guadalaxara^ 
al respecto de dos diputados por cada Consulado» con la fa- 
cultad de escocer en todos, los destinos y. clases indistinta- 
mente, de obligar los elegidos á la aceptación de preferir los 
solteros, y de extraer sus dietas y asignaciQnes de las rentas 
de los ayiuit«niientos de las tres ciudades expresadas, que co« 
mo fimto de la contribución pública, sirven para el beneficio 
comMB* 

12. „Esta gracia implorada con la mayor sencillez y bue- 
na fé, á impulsos del mas acrisolado patriotismo^ «n ningu- 
na tniertencum de mtra$ ammcto$asy m de preeminencias cor- 
porales, es, Señor, una disposición que se recomienda por sí 
misma, una vez que está eoníbrrae con el espíritu de la cons- 
titucion presente española, con el estado actual de los negó- 
cios ultramarinos, con la conveniencia recíproca de ambos 
xnundps, con las intenciones del Poder Ejecutivc^ con los su- 
blimes principios del Poder Legislativo, con las ingenuas in- 
dicaciones de sus mas distinguidos miembros, y con el voto 
unánime, con las instancias fervorosas de los hijos legUimo$f 
que rodeados por todas partes de muerte y desecación, acu- 
den al amparo de la madre patria* El aumento de seis di. 
putados i la población de Nueva-Espa$a, que cuenta cinco 
millones de almas, le dejará todavía muy inferior á su nú- 
«lero material, y aun á su número formal relativo. Si la de« 
signacion de seis diputados para la familia europea, es supe- 
rior á la suma de sus individuos, está aun muy lejos de la 
entidad y vabr de este cuerpo, que ágnifica mas de la n¿-« 
tad del r^ino, porque si rignifícase menos, el equilibrio y la 
ob^dien<$ia desapareoerian á la par. La r^bnckcion del nom- 
bramiento de diputados europeos en los Consulados regidos por 
los europeos, es una necesidad de las circunstancias que se opo^ 
nen á toda reunión púbKca y secreta de las grandes clases 
de la sociedad, y cuya medida es una perfecta imitación del 
niétodo prudente de los ayuntamientos criollos, en su elección 
de diputados criollos. 

13. „Pero mientras que los leales europeo->americanos pro- 
digan su sangre, sus tesoros, sus esperanzas en favor de la 
causa de la Metrópoli en estas remotas posesiones; mientras 
que su generosa mano derrama francamente los auxilios so- 
bre la Península infeliz, arrastrada al precipicio; mientras que 
desde una inmensa distancia de tiempo y lugar dirigen los 
mas ardientes votos por la prosperidad de la patria común, 
y por el acierto en las deliberaciones del Soberano Congre- 

TOH. ui. 44, 



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344 
80 nacional; sos adversarios hipócrítaSr en cuya alma domi- 
nan sentimientos opuestos diametralmente, sus enemigos dis- 
frazados en hermanos, y cuyo carácter es la disimulación, 
avanzan prodigiosamente en el camino de la perdición y rui' 
na de este afortunado pais, con la fatalidad de haber asegu. 
rado en el primer paso su segregación absoluta, inevitable pa* 
ra la época próxima de la renovación de las Cortes, como 
manifestaremos 4mpUa y demostrativamente por otro correo, 
bajo el número 2, si contasemos con la confianza de Y. M. 
en nuestro candor y pureza, y sanidad de intenciones. Si V. 
M. creyese por dicha nuestra, on nuestra rectitud y buena fé, 
nosotros nos atreveríamos á pedir la detención de las discu- 
siones sobre toda novedad en el sistema ó régimen indiano, 
hasta que nuestros dipotados se hallasen en el augusto Con- 
greso, y hasta que se hubiese consultado al Supremo Conse- 
jo, oido á los gobiernos, y acopiado datos en los archivos de 
estas regiones, donde existen la cuna y raiz, las nociones, 
antecedentes, y pruebas de cada una de las leyes inimitables 
de nuestra célebre Recopilación. Pero dejando obrar *en esta 
parte á la sabiduría y circunspección de las Cortes, implora- 
mos la urgente y poderosa protección de V. M., rogando á 
sus reales pies, humilde y encarecidamente, que se digne hom. 
brar por defensores provisionales de los europeo-americanos 
de Nueva-España ante el Poder Legislativo, y ante el Ejecu« 
tivo, á los diputados D. Evaristo Pérez de Castro, D. Manuel 
Antonio García Herreros, y D. Agustín Arguelles, que cesa- 
rán en el cargo cuando sean reemplazados por nuestros di- 
potados. Esta providencia interina no altera. Señor» el ór-< 
den y número de la asamblea, ni turba la marcha ó curso de 
los negocios, y nos nivelaría siquiera om los indios: nos pon- 
dría á cubierto de las medidas contrarías i la conservación 
de la AVnéríca, y nos fortalecería en la tríste carrera que dé- 
banos recorrer en este suelo de persecución, antes de aban- 
donarle ¿ los rivales natos de la patria. 

„Díos guarde ¿ V. M. muchos años. — México, 17 de 
Abríl de 1811.— Señor. 



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345 

„Núm. 2.— Membrete:— £2 real Consulado de México 
vMnifiesUi á F« M, con mucha prolijidad y juicio (1), el estado de 
las diversas castas de habitantes de la Nueva-España, en ra^ 
zon de su cantidad, civilización, índole, costumbres, pasiones, de- 
seos y peUriotismo, de cuya combinación analítica deduce natti- 
raímente la verdad amarga, de que aquellas remotas provincias 
no están aun en sazón de ser igualadas á la Metrópoli sobre 
el arden, forma y número de la representación nacional; y des* 
pues de discurrir en la injusticia, agramo, peligros é inutili^ 
dad de seniejante proyecto, indica el plan mas fácil, sencUio y 
propio, quizá el único seguro para concüiar la representación 
americana con la conservación de las Américas. 

1. ,,Señor. — Si la historia antigua de los pueblos cultos 
es impenetrable por sus fábulas, ñcciones y vacios, y si la 
moderna padece por las pasiones, error y negligencia de los 
escritores; la historia antigim de la América es un caos de 
.confusión, y un abismo de tinieblas, donde los autores han ca- 
minado sin el auxilio siquiera de la obscura tradición, por la 
rudeza singular de sus habitadores, y donde cada uno ha for- 
jado patrañas 6 enúmstes á su fantasía y placer; y la histo- 
ria moderna- no es en realidad otra cosa que un compuesto 
informe de inexactitudes é ignorancia, de noticias falaces, de 
hechos exagerados, de suposiciones arbitrarias, y de cuentos 
adoptados sin discernimiento ni crítica (2). Los conquistado- 
fes dd Nuevo*Mundo, preciando mas de su espada que de 
su pluoHi; pero síq olvidar nunca el ínteres propio, desfigu- 
raban esencialmente todas las cosas, casos y sucesos, según 
convenia al embellecimiento do su mérito, al lustre de sus 
proezas, y al valor d^ sus trabajos. Los historiadores regníco- 
las acudieron á estas relaciones pomposas, como á una fuen- 
te pura, y esparcieron la falsedad y el engaño, poniendo al- 
i;o de su parte por obsequio y ensalzamiento del héroe que 

[1] Es d que le folia, y parece que lo pidió prestado en 
la jaula número 1 de S. lÉpólito, come verán mis lectores. 

[2] Ninguna nadon del universo puede lisonjearse de que al 
relatar su procedencia, no se hayan mezclado algunas fábu'- 
las y Jiccioties; salo, la dd pueblo de Dios está libre de estos 
dffectos, pues su escfifárfué insuflado por el Espíritü-Santo, por» 
que así convenia á sus deiignios, para indicar al hombre délincnen» 
te su caidá, la necesidad de un Reparador, sin el que no podia sal" 
varse, y d cumplimiento exá^o de las promesas de Dios hechas 
por los Profetas^ 



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546 

frohíjabaD, mieninuí que los extrangeros ejerdan su en?idia 
y mordacidad en nuestra parcialidad pprosera, asistidos de un 
ilustrísimo declamador español que quiso hacerse memorable ¿ 
expensas de la verdaidera gloria nacional, y que si lo consi* 
guió por algún tiempo, ganó al fin ei Justo odio de sn pos. 
terídad, y el desprecio de los extrangeros sensatos, y de buena fé* 
2. „Las pinturas que tenemos del antiguo Pero, nos pon* 
deran con el esfiíerzo de la imaginación mas ardiente, el go« 
biemo patriarcal de sos Incas, capas de dar zelos á Abrahám 
mismo: su legislación admirable y observada: su larga suece* 
cion de soberanos, todos sabios y benéficos: su población in- 
mensa é innumerable: su oantidad prodigiosa de ciudades mag« 
nífícas: sus palacios magestuosos y de sublime arquitectura: 
sos templos soberbios en bonor del Sol: sus espaciosos y fuer- 
tes caminos por todas las direcciones^ del reino: sus acueduc- 
tos y receptáculos, superiores al genio europeo, dcc. Y con* 
sideradas (odas estas grandezas á la luz de la experiencia y 
del desengaño, desaparecen tantas maravillas, para dar lugar 
á ideas justas .y probables. Los lacas eran, pues, unos déspo- 
tas que dominaban con mucha dureza, y sin razón, Bobte mu* 
obas tr^us errantes, y su poder mal afirmado, se obedecía 
con disgusto, ó se repugnaba ¿ voluntad. 8a legidacion vaga 

Í tradicional llevaba t<xias las impresiones de & barbarie, de 
idolatría mas torpe y atroz, de la ausencia de los princi- 
pios morales, del abandono de las costumbres honestas, y de 
la profiíada estupidez de un imperio nuevo, ó tle la reunión 
reciente de gentes brutales é indómitas que habian perverti- 
do ya las nociones roas obvias de la vida natnral. Sus tuno- 
sos Príncipes venian á ser unos entes sumei^gidos en el de<* 
leite, en los vicios, en el egoísmo y en la indolencia, exten- 
diendo los placeres y el lujo hasta donde alcanzaba el gus- 
to salvage, á costa del reposo del vasallo esclavizado. Su de- 
cantada población se reduela á boíles esparcidas y ambulan- 
tes con muy limitada agrícultura, y sin ninguna industria, sin 
medios de adelantar la una ni de adquirir la otra, pasando 
los dias en perpetua embriaguez, y en una dulce ociosidad, 
que es el mayor contento del hombre perezosa é inerte. Su 
muchedumbre asombrosa de pueblos florecientes, es la inven- 
ción mas irrisible y ridicula, pues que los españoles solo en- 
contraron la tosca y deforme ciudad del Cuzco, después de 
atravesar graneas desiertos, sin una triste rancheria, sin un 
asiento de sepulcros, y sin otras v«stigios de mansión huma- 
na. Sus palacios y adoratorios, eran una acumufaicion ó amon- 
tonamiento de piedras brutas en seco, sin orden arquitectó- 



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347 
tíieo y 8in reglas ni medidas de proporción ni de gusto; Sus 
oaminofii Célebes, se circunsoiibian al de- Quita, que carecía 
de grandeea, arte y solidez, como mostraron las débiles rüi- 
Das escapadas á la conquista. En lugar de sus acueductos in- 
imitables, parecieron á las inmediaciones del Cuzco unas re. 
güeras 6 canaletas abiertas en piedra blanda, ó fabricadas con 
parapetos frágiles que detenían la tierra. Sus obras maestras 
del arte y dd primor, nada tenian de artístico ni de precio, 
so, sino la materia de oro ó de plata sobre que labraban mu. 
cho tos Ousqiieños. 

3. ,>E1 Imperio Mexicano andaba sin duda algo mas avan* 
zado en la carrera de la civilización, aunque la ventaja no 
ftiese moy notable. Es muy curioso y lisonjero el prospecto 
que trazó un proyectista de la historia general de esta par- 
te de la América: la pobló por siete Tul tecos fabricantes de 
la Torre, de Bábél, que no entendiéndose con tos deroas, se 
apartaron con sus mugeres é hijos, y peregrinaron por A.8ia 
hasta descansar en Nueva^España^ y trajo también sus tiem. 
pos divinos y heroicos, y sus gigantes, sin qUerer ahorrar des. 
pues el viage ni al Apóstol Santo Tomas: luego asoman los 
Ulmecós, y Xicalancos que desampararon la tierra pasando quizá 
á los reinos del Perú y ¿ las Islas de Barlovento: la famu 
lia original ó los habitantes primeros se mudaron por acci- 
dentas de hambres y guerras, no'de sabe adonde, ni cuando; pe. 
ro se infiere que asta transmigración fué posterior al año de 
660 de la Encarnación, época en que la congregación de los 
sabios Tultecos compuso su Biblia Sagrada, ó libro diyino, ó 
Enciclopedia universal. Al instante llenó otra vez esta vas. 
ta región con la numerosa y muy política nación Chichime. 
ca, que plantó su corte en Tezcuco^ donde floreció en tiem. 
pos gentiles una famosa Universidad de todas ciencias y 
letras humanas» para enseñar ¿ los nobles lo mas pulido de 
la lengua náhuatl,- la poesia, filosofía moral, teología gentíli- 
ca, astronomía, medicina, historia y diplomacia. Sé acercó po- 
co después unii' colonia de Tecpanecos que no figuraron mu- 
cho por las alevosías de sus monarcas; por último, llegaron 
los mexioanos, Tlaltilnlcos y Teóchichimecas, naciones belico- 
sas y deseosas de gloria, aunque la mexicana ostentaba mas 
el heroisRK^. • • • Fero dejemos las sandecee de este autor alu. 
cinado é insubstancial para ocupamos del historiador de Cor- 
tés, que se mira coma modelo de los buenos escritores (1). 

[1] Loa sandeces san dd atO&r de esta representación. Las 
escrüores fue han dado la mejor idea de estos pueblos no han 



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848 

4* ^Describiendo el imperio niexicaoo» rapone <pie se ha* 
liaba en el mayor aumento, como que mandaba por si y por 
■US Régulos y Caciques mas de quinientas leguas de l<N^Uid 
y doscientas de latitod: tierra poblada, rica y abondante: contaba 
treinta vasallos tan poderosos, que podia cada uno poner en cam* 
pana cien mil hombres: después de sustentar los gastos y de. 
licias de la corte, y, de mantener continuamente en accicm dos 
ó tres ejércitos, le sobraba caudal opulento para formar teso* 
ros: tenia justicias ordinarias, diferentes audiencias ambulan- 
tes, un Tribunal de hacienda, Consejo de justicia con tribu- 
nales inferiores, Consejo de guerra, Consejo de estado ó de los 
Electores, Jueces del comercio y del abasto, cuyos cuerpos cons- 
taban dé personas experimentadas en la paz y en Ja guerra, 
y componian y organizaban su gobierno con notable concier^ 
to y harmonía, y cuidaban del premio y del castigo con igual 
atención, por juicios sumarios, sentenciando por las costum- 
bres ó estilo de sus mayores, como que no tenían leyes es- 
critas: había escuelas p^íbUcas y seminarios de educación mar* 
ciaS colegios de enseñanza para señoritas, y cuatro órdenes 
militares. México contenia sesenta mil familias de vecindad, 
repartida en dos barrios, con mas de cincuenta mil canoas, en 

sido indiogj sino españoles^ por ejemplo el Conquistador Anoni^ 
mOf ó sea Francisco de Terrazas, Mayordomo de Cortés^ que Ue* 
vaha el diario de sus operadones: el mismo Cortés en sus Car- 
tas^quti están tan exactas^ que. los ewtrangeros ilustrados que han 
venido á MéxicOf aseguran que sin eUas no puede reconocerse 
ni viajar por esta América ¿sen, asi como no puede viajar^ 
se por la Grecia sin üevar las obras de Homero: el P. Sáha» 
gun que tino á esta América á los ocho años de coitquistadaf 
y ocupó toda su vida en observar y escribir para damos su 
preciosa obra que he publicado: />• Alonso de ^urita$ Oidor de 
México, comisionado por Felipe IL, para instruirle ctentificor' 
mente de cuanto obsavaba, Francisco LapCífd^Gomarah Ca* 
pellan de Cortés, que aunque escribió en Sevilla iumó sus no-- 
ticias de cuanios españoles llegaban á aqud puerto, de donde 
parpaban las expediciones para las Am¿rieas„ pjues nUi estaba 
la casa de contratación. Antonio de Hfsrrera el mas respetaUo de 
los historiadores, y que escribía, según él protesta» • • • como d 
que .tiene de .morir y debe ser exacto er^ lo que. ¿Uce, que revi^ 
só cuantas relacumes se presentaron al fey y al Consejo.*, • vid- 
mámente muchos misioneros sabios y justificados. Estos son los texm 
U>9,de nuestra historia, textos de nuestros rivales ó enemigos, textos 
irrecusables; y lo que es mas, ies^ comprobados con las ruinas que 



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849 
ealles bien niveladas y espaciosas; sus edificios públicos y 
casas de los nobles, de que so componía la mayor parte de 
la ciudad, eran de piedra, y bien fkbrícadás; se contaban mas 
de dos mil templos menores. En su feria se presentaban obras 
de platería labradas con tanta destreza» que hicieron discur- 
rir á los artífices españoles: pinturas en. cuvo género se ha- 
liaron vanos aciertos de la paciencia y proíigidad: tegidos de 
algodón y conejo, hilados delicadamente: alfareria de hechuras 
exquisitas y primor extraordinario. £1 gran Moctezuma vivia 
en un palacio desmesurado qué se mandaba por treinta puerl 
tas á diferentes calles, con la fachada principal y cuatro pa- 
tios, de jaspe de varios colores, de no mal entendida colocación y 
pulimento: techumbres de ciprés y cedro de diversos fbllagcs 
y relieves, é infinitos salones donde eran de igual admiración 
)a grandeza y el adorno. Esta fábrica soberbia y bellísima era 
uno de sus siete palacios en la capital; y con ellos compe- 
tían eki suntuosidad y opulencia ocho adóratenos principales, 
de extraña magnitud y hermosura dentro de su recinto. 

5. „E1 juicioso Solía se dejó arrastrar en esta vez por 
algún motivo ageno de su recta razón; bien sea enamorándo- 
se apasionadamente de los talentos, tino y hazañas de su in- 
signe Cortés; bien sea, que se exaltase con enojo por las tor- 
pes imposturas de los declamadores extrangeros; ó bien que stfli- 
gido de ver señorearse de todo el Nuevo-Mundo & la mas bru. 

hoy presenta esta nación ¿te su antigua grandeza^ y que hoy Uanñan 
la atención de toda la Europa, como las antigüedades del Palanquea 
que no cesan de examinarse y copiarse^ repitiéndose ló mismo con la 
ciudad cubierta de lahas volcánicas en las inmediaciones de Xala-- 
pa. Athenas, Tebas, Corinto, Menfis, Persepolis, Susa, no pre^ 
sentón hoy sino ruinas y escombtos, y sus habitantes son unos 
seres degradados y estampidos, ¿y por eso negaremos su antigua 
grandeza y su sabtdurkíf cuando su historia se nos entra por los 
ojos en sus pirámides, obeliscos, murallas, vasos, estatuas, Tnone* 
das y relieves? En este pirronismo vergonzoso ha caidó el ES' 
critor de este informe, dirigido para derramar en cada Una de 
sus lineas todo el veneno y odio que abrigaba su negra alma, ya 
que no podia destruir con un s^o, 6 con el arqueamiento de sus 
cejas como Júpiter en el Olimpo, á los mexicanos que disputaban 
en aquellos dios su libertad,' y empapcdfan los campos con su san 
gte. Remito á mis lectores & la obra intitulada: Mañana d^ 
la Alameda de' México, que acabo de puhltcar en dos tomos; 
donde verán demostradas todas esas relaciones que aqui se He» 
nen por fabulosas* . '- 



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hay duda en que aquella concurrencia era legal. En taño 
se querría aparentar que los europeo-americanos, aunque for- 
malmente ercluidos del nombramiento habían intenre)iido 6 par- 
tíeípado en la elección: no intervinieron. Señor, ni participa^ 
ren en la aceion, ni en la influencia en las elecciones; por- 
que dk» fueron obra pura de los ayuntamientos, Compuestos 
de criollos, por un viejo radical de mi constitución. ' 

' 8, „Si la iJiportancia de un cuerpo por su estado privi-* 
lefiiado, por su fí<Íelidad, por sus servicios, y por sus conoci- 
mientos, puede d¿r, y dá en efecto derechos incontestables á ' 
la representación nacional, es justa la concurrencia de estos* 
españoles europeos al augusto Congreso español. Su condi- 
ción de Conquistadores sobre un suelo conquistado, hace de ellos 
los habitantes primeros, los predilectos, y los privilegiados de 
todavía América; y desdichados de nosotros, desdichada la Pe- 
nínsula,' y desdichadas las Indias, el día que perdamos este 
ascédíente, resorte y escudo único de la obediencia y de la 
sQbordinacion* Su fidelidad parece de instinto, mas bien que 
un resultado del cálculo ó de la reflexión, según la vehemen. 
cía y extremos de su amor patriótico, cuyo comprobante es- 
tá en loü campos americanos, sembrados todavía de cadáveres 
europeos, que han sido víctimas de su obstinada propensión 4. 
, la madre patria: vasallos leales, ciudadanos benéficos, padres 
tiernos, esposos ejemplares, verdaderos amigos; su delito es la 
afición á la tierra natal; y esta es una culpa que jamas se 
les perdonará en el Nuevo*Mundo. Dedicados al comercio, á 
la agricultura, á la minería, y á las manufacturas, ellos son 
los autores perpetuos y únieos de la opulencia indiana, que 
refluye inmediatamente en la matriz; pero sus servicios no ^e 
circunscriben á estas eñindíosas operaciones: donativos ince- 
santes, préstamos continuos, y contribuciones variadas, son el 
placer del europeo, cuya bolsa siempre está abierta para los 
menesteres y urgencias del estado; mientras que los socorros 
de los criollos no alcanzan nunca ni á un dos por ciento de los 
suyos, á pesar de que se apoderan en cada generación por la vía 
de Iñé, herencias, de toda la riqueza, de todos los tesores ame- 
ricanos (1). Sin emtipatía contra los indígenas, y sin prevención 
nes contra d pais, los europeo-americanos observan y saben 
cabalmente él genio, las inclinaciones y los gustos de este 
hemisferio singular, así como el valor de su adhesión á lá Me- 

[1] La donación del pobre no puede ser igtuü á la dd ricOf 
¿y quienes lo eran entre los mexicanos, estos, 6 los españdesl Hat'- 
tó hamos dado para que nos esdavizen» • • • 



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341 
Irópdli» ' y los gradea de la recíproca utilidad en las rdooio. 
iiá9; conocimientos que se buscan, y que no aparecen, par des- 
gracia en los momentos críticos de la necesidíad. V.. M. vé, 
pues, qtie la concurrencia de los españoles europeos de la Amé* 
rica á las Cortes actuales, es justa por él lado del mérito. 

9. „Los dominios españoles del Nuevo-Mundo, diñeiren 
esencialmente del resto del globo en índole^ costumbres y vi»- 
da, Y ®° ^^ principios característicos del gobierttó:. el que od 
vanaglorie de' enteinler su política peculiar, sin haber rpisado 
estas tierras, es por lo menos un hombre presuntuoso y su- 
perficial, fascinado con; la lectura de economistas . extrange^- 
4N)6y. que. manejarán bellísimamente sus colonias ó detonas;. pe- 
ro que deliran al tratar sobre f nuestras posostones ultrañaari- 
aas, porque cUos se deses^ieoden de las exigencias de. estos 
vastos imperios, y -aun de la situación de la matriz. Los di- 
pQíados españoles del Congreso Nacional, debmi desconqolaiw 
se de no encontrar en sus micas profíradas, en su aabiduria 
consumada, en sus asiduas meditaciones, ks ideas exactas, los 
.conocimientos locales, y los avisos de la experiencia, que, pi- 
den esencialmente los . grandes aconteoimteetos ^wjetos. á su ¿b* 
cisión, y aun i su direoeion: f>rtvadi)Sí del- recurso de losail. 
tiguos aróbivofsí, bíA poseer ningún buen libro regnícola, sin 
eonfíanoa en la opinión póblica^que se ha descarnado, y ex* 
puestos á la seducción de máximas agradables, desearán an*- 
xioaaroente el auxilio de los hombres piréticos, cuyo juicio reé. 
to é imparcial, cuya instrucción acredit^tda,. ilu^raila sus teó- 
rias, disiparía muóhás impresiones stmestras, y fijaría dé una 
vez la perplexidad angustiosa en que tropieza á cada paso su 
.zelo ^triótico^. y su conciencia. Bajo cuyo punto de vista 
-la concurrencia de estos españoles europeos á la Magestad Na- 
-cional, es conveniente por todos respectos. . 

. lÓ. „jOjalá que esta concunrencia pudiese ser reemplazada 
«iperíectamente por los diputados americanos! pero, Señor, hay 
.eosaá en que no ^es dinmulable la equivocación, y en que el 
ciencia equivale á la felonía* No está en eZ arden naturálf 
ni aun en el orden sociedf qm el hijo de una gnmde prcn 
tlm^t eapax de ser nttckmt adopte la causa de la dependen'^ 
«to, m ^[ue pretíe su corazón á los intereses de la Metrópa^ 
ili en corUraposiciorii con los de su patria imaginada (1), de que 

[11 Aceptamoe la confesión. Comsauencia. • . . luego estÁ 
en el arden y en la mOuraleza^ la guerra par causa de' la inde» 
pendemsiai . • • Luego no está en la nalurakza degolhtmekf y 
trttíanm como á fieme porgue la sostemos^ 



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342 

nos darán teiUaiobio Holuda y Portugal, y de que la E t fw 
da mima ea quizá hoy el ejemplo maa eficaz; y de aquí te. 
cera un contraste penoeo para los diputados americanos entre 
sus afectos connaturales» y su probidad reconocida. Tras de 
este peügro, supeñor á las fuerzas comunes del hombre, aso. 
ma. otro de consecoencias poco desemc^tes, y consiste en que 
el prorinciano, próximo á nacional, estuca afectadamente los de- 
fechos de su pais, sin combinarios con los de la madre patria^ 
y aim procurando ensalzar los unos, para envilecer los otros; 
de que ^procede nn refinamioito de saber sobre aquellos, y una 
igneransía absolata sobre estos; y de que procederá también el 
copflictD de los diputados americanos, entre sus apreliensi<»ies 
enTejecidas, y ñu notma buena fó. Aun hay otro peligro de 
la misma especie: el provinciano que aspira á nacional, se ha. 
bttto desde la niñez á aborrece con mas ó menos intención 
las personas y las cosas de la Metrópoli, y á no juzgar nnn« 
ca bisa de eUas; cu3ra preocupación inveterada, que no pue. 
de desarraigarse de improviso sin grandes esfuerzos, ofrecerá 
á los diputados americanos el combata aflictivo de las knpre. 
-siones innatas, contra los empeños de su honradez genial. Tii* 
botando, pues, por ttn deber á la justbia, nuestros respetos y 
oonsideraeiones al reelevante mérito de los diputados ameri- 
canos, seanos permitido repetir á Y* M. sumisamente, que ellos 
no pueden suplir sin agravio ni peligros la concurrencia de 
loa españoles «uropeos de América á las Cortes extraordina* 
riaü de la nación española* 

11* „BBta concurrencia era á todas loiSes legal, justa, con- 
veniente 6 intransmisible, como que reunia eñ ú la salud de 
la patria, y los mas altos derechos del vasallo; y con todo, 
•se ha frustrado hasta ahora por una locución impropia, pát 
la inoportunidad del rescripto, y. por inconvenientes quiméri- 
cos^ como lo testifica el real decreto preinserto* Parece, Se- 
ñor, qite los derechos de esta naturaleza, derechos tan sagra« 
dos, imprescriptibles, y trascendentales, jamas debían d^n- 
,der de las ocurreneias del error y del descuido, m ée obs^ 
4áculos minuciosos que muestran la pequenez, en lugar de en- 
^cubrirla» En esta virtud, y remitiendo el éxito de nuestros de- 
seos á la entidad de las razones expuestas, á las circunstan- 
cias del tiempo; y sobre todo, á la justicia de V. M., el Teal 
Consulado de México como intérprete de las voluntades de 
los españoles europeos de este reino, cu ja mayoHa habijtá hoy 
ste su capital, suplica á Y. M« rendidamente se digne co»- 
cederleá la 'gracia de haóerse representar en las. cortes ei^ 
traordinarias de la nación, por seis diputados suyos, ^utor^ 



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d48 

sando para el iiomJ[>ramÍ€s;ito y. demaa efectos consiguientes, á 
los Priores y Cónsules de México, Veracruz y Giuidalaxara, 
al respecto de dos diputados por cada Consulado, con la fa- 
cultad de escocer en todos, los destinos y. clases indistinta- 
mente, de obligar los elegidos á la aceptación de preferir loa 
solteros, y de extraer sus dietas y asignaciones de las rentaa 
de Iqs ayuntamientos de las tres ciudades expresadas, que co- 
mo fruto de la contribución pública, sirven para el beneficio 
comMB. 

12. „Esta gracia implorada con la mayor sencilkz y bue- 
na féf á impulsos del mas acrisolado patriotismo, sin ningu- 
na ifUervencion de miras ambiciosas^ ni de preeminencias cor* 
porales, es. Señor, una disposición que se recomienda por si^ 
misma, una vez que está oon^Nrrae con el espíritu de la cons- 
titución presente española, con el estado actual de los nego- 
cios ultramarinos, con la conveniencia recíproca de ambos 
xnundps, con las intenciones del Poder Ejecutivc^ con los su- 
blimes principios del Poder Legislativo, con las ingenuas in- 
dicaciones de sus mas distinguidos miembros, y con el voto 
unlinime, con las instancias fervorosas de los hijos legUimoSf 
que rodeados por todas partes de muerte y desolación, acu- 
den al amparo de la madre patria* El aumento de seis di. 
putados 4 la población de Nueva-Espa|ia, que cuenta cinco 
millones de almas, le dejará todavía muy inferior á su nú- 
«lero material» y aun á su número formal relativo. Si la de- 
signación de seis diputados para la familia europea, es supe- 
rior á la sunm de sus individuos, está aun muy lejos de la 
entidad y valor de este cuerpo, que ágnifica mas de la ná^ 
tad del r^ino, porque m signifícase menos, el equilibrio y la 
ob^dieniQia desaparecerían á la par. La r^bncfícion del nom- 
bri^miento de diputados europeos en los Consulados regidos por 
los europeos, es una necesidad de las circunstancias que se opo^ 
Ben á toda reunión pública y secreta de las grandes claíses 
de la sociedad, y cuya medida es una perfecta imitación del 
olétodo prudente de los ayuntamientos criollos, en su elección 
de diputados criollos. 

13. „Pero mientras que los leales europeo-americanos pro- 
digan su sangre, sus tesoros, sus esperanzas en favor de la 
causa de la Metrópoli en estas remotas posesiones; mientras 
que su generosa mano derrama francamente los auxilios so- 
bre la Península infeliz, arrastrada al precipicio; mientras que 
desde una inmensa distancia de tiempo y lugar dirigen los 
mas ardientes votos por la prosperidad de la patria común, 
y por el acierto en las deliberaciones del Soberano Congre- 

TOM. III. 44, 



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344 
80 nacional; sos adversarios hipócrítasr en cuya alma domi- 
nan sentimientos opuestos diametralmente, sus enemigos dis- 
frazados en hermanos, y cuyo carácter es la disimulación, 
avanzan prodigiosamente en el camino de la perdición y rui- 
na de este afortunado pais, con la fatalidad de haber asegu. 
rado en el primer paso su segregación absoluta, inevitable pa* 
ra la época próxima de la renovación de las Cortes, como 
manifestaremos 4mpUa y demosjtrativamente por otro correo, 
bajo el número 2, si contasemos con la confianza de Y. M. 
en nuestro candor y pureza, y sanidad de intenciones. Si V. 
M. creyese por dicha nuestra, on nuestra rectitud y buena fé^ 
nosotros nos atreveríamos á pedir la detención de las discu- 
siones sobre toda novedad en el sistema ó régimen indiano, 
hasta que nuestros dipotados se hallasen en el augusto Con. 
greso, y hasta que se hubiese consultado al Supremo Conse- 
jo, oido á los gobiernos, y acopiado datos en los archivos de 
estas regiones, donde existen la cuna y raiz, las nociones, 
antecedentes, y pruebas de cada una de las leyes inimitables 
de nuestra célebre Recopilación. Pero dejando obrar *en esta 
parte á la sabiduría y circunspección de las Cortes, implora- 
mos la urgente y poderosa proteedpn de V. M., rogando á 
sus reales pies, humilde y encarecidamente, que se digne nom- 
brar por defensores provisionales de los europeo-amerícanoa 
de Nueva-España ante el Poder Legislativo, y ante el Ejecu- 
tivo, á los diputados D. Evaristo Pérez de Castro, D. Manuel 
Antonio Garcia Herreros, y D. Agustín Arguelles, que cesa- 
rán en el cargo cuando sean reemplazados por nuestros di- 
potados. Esta providencia interípa no altera. Señor» el ór^ 
den y número de la asamblea, ni turba la marcha ó curso dé 
los negocios, y nos nivelaría siquiera oim los indios: nos pon- 
dría á cubierto de las medidas contrarías á la conservación 
de la AVnéríca, y nos fortalecería en la tríete carrera que de- 
batios recorrer en este suelo de persecución, antes de aban- 
donarle á los rivales natos de la pátría. 

„Dios guarde á V, M. muchos años. — ^México, 17 de 
Abríl de 1811.— Señor. 



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845 
„Núm. 2.— Membretx:-*£/ real Consulado de México 
manifiesta á F« M» con mucha prolijidad y juicio (1), el estado de 
las diversas castas de habitantes de la Nueva-España^ en ra* 
zon de su cantidad, civilización, índole, costumbres, pasiones, de* 
seos y patriotismo, de (mya combinación analítica deduce natu* 
raímente la verdad amarga, de que aquellas remotas provincias 
no están aun en sazón de ser igualadas á la Metrópoli sobre 
el orden, forma y número de la representación nacional; y des- 
pites ele discurrir en la injusticia, agravio, peligros é inutüi^ 
dad de serAejante proyecto, indica el, plan mas fácil, sencillo y 
propio, quizá el único seguro para concüiar la representación 
americana con la conservación de las Américas, 

1. ,,Señor.— ^i la historia antigua de los pueblos cultos 
es impenetrable por sus fábulas^ ñcciones y vacíos, y si la 
moderna padece por las pasiones, error y negligencia de los 
escritores; la historia antígua de la América es un caos de 
.confusión, y un abismo de tinieblas, donde los autores han ca. 
minado sin el auxilio siquiera de la obscura tradición, por la 
rudeza singular de sus habitadores, y donde cada uno ha fbr^ 
jado patrañas 6 enastes á su fiíntasía y placer; y la histo- 
ria moderna- no es en realidad otra cosa que un compuesto 
informe de inexactitudes é ignorancia, de noticias falaces, de 
hechos exagerados, de suposiciones arbitrarías, y de cuentos 
adoptados sin discernimiento ni crítica (2). Los conquistado- 
res del Nuevo^^undo^ preciando mas de su espada que de 
su pluaaa; pero sip olvidar nunca el interés propio, desfigu- 
raban esencialmente todas las cosas, casos y sucesos, según 
convenia al embellecimiento de su mérito, al lustre de sus 
proezas, y al valor de sus trabajos. Los historiadores regníco- 
las acudieron á estas relaciones pomposas, como á una fuen- 
te pura, y esparcieron la falsedad y el engaño, poniendo al- 
go de su parte por obsequio y ensalzamiento del héroe que 

[1] Es d que le falta, y parece que lo pidió prestado en 
la jaula número i de S. lÉpólito, como verán mis lectores» 

[2] Ninguna nación del universo puede lisonjearse de que al 
rdatav su proc^tenda^ no se hayan mezclado algunas fábu- 
las y fcciohes; solo la dd pueblo ¿le Dios está libre de estos 
defectos, pues su éBcHbyrfué insuflado por d EspíriUt-Santo, por- 
que así convenia á sus designios, para indicar al hombre ddincnen* 
te su caidá, la necesidad de un Reparador, sin d que no podia sal» 
varse, y d cúmplimienlo exacto de las promesas de Dios hechas 
por los Profetas^ 



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frohijaban, mientrM que los eztnmgefot ejerdaii su en?idía 
y mordacidad en nuestra parcialidad |[rosera, asistidos de un 
ilustrísimo declamador espaftol que quno hacerse m^aorable á 
expensas de la verdaidera^ gloria nacional» y que si lo eonsí. 
gui6 por algún tiempo» ganó al fin el justo odio de so pos» 
terídad» y el desprecio de los extraogeros sensatos» y de buena fé. 
2. »»Las pinturas que tenemos del antiguo Péró, nos pon- 
deran con el esfuerzo de la imaginación mas aixfíente, ék go* 
biemo patriarcal de sos Incas» capas de dar xelos á Abrahám 
mismo: su legislación admirable y observada: su larga succe« 
cion de soberanos» todos sabios y benéficos: su población in« 
mensa é innumerable: su eantidad prodigiosa de ciudades mag* 
níficas: sus palacios magestuosos y de sublime arquitectura: 
sus templos soberbios en honor del Sol: sus espaciosos y fuer« 
tes caminos por todas las direcciooes del reino: sus acueduc» 
tos y receptáculos» superiores al genio europeo» écc. Y con- 
sideradas todas estas grandezas á la luz de la experiencia y 
del desengaño» desaparecen tantas maravillas» para dar lugar 
á ideas justas .y probables. Los lacas eran» pues» unos desa- 
tas que dominaban con mucha dureza» y sin razón» sobre mu- 
cbas tribus enrantos» y su pod«r mal afirmado» se obedecía 
con disgusto» ó se repugnaba & voluntad* Su legidacion vaga 
tradicional llevaba t^las las impresiones de la barbarie» de 
[a idolatriá mas torpe y atroz» de la ausencia de los princi* 
pios morodes» del abandono de las costumbres honestas» y de 
la profunda estupidez de un imperio nuevo» 6 tle la reunión 
reciente de gentes brutales é iiuiómitas que habían pervertí* 
do ya las nociones mas obvias de la vida natural. Sus tuno- 
sos Príncipes venian á ser unos entes sumeigidos en el de<« 
leite» en los vicios» en el egoismo y en la indolencia» exten- 
diendo los placeres y el lujo hasta donde alcanzaba el gus- 
to salvage» & costa del reposo del vasallo esclavizado. Su de- 
cantada población se reducía á hoi^des esparcidas y ambulan» 
tes con muy limitada agricultura» y sin ninguna induslña» sin 
medios de adelantar la una ni de adquirir la otra» pasando 
los días en perpetua embriaguez» y en una dulce ociosidad» 
que es el mayor contento del hombre pefozose é inerte. Su 
muchedumbre asombrosa de pueblos florecientes» es la inven- 
ción mas irrisible y ridicula» pues que los espadóles solo en- 
contraron la tosca y deforme ciudad del Cusco» después de 
atravesar grandes desiertos» sin una triste ranchería» sin un 
asiento de sepulcros» y sin otrss v<estigios de mansión huma- 
na. Sus palacios y adoratoríos» eran una acumulación 6 amon- 
tonamiento de piedras brutas en seco» sin orden arquitectó- 



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i 



á47 
tíieo y sin reglas ni medidas de proporción ni de gusto; Sus 
caminos Célebes, se circunsortbian al de* Quita, que carecía 
de grandeea, arte y solidez, como mostraron las débiles rui. 
Has eseapadas & la conquista. En lugar de sus acueductos in* 
imitables, parecieron á las inmediaciones del Cuzco unas re. 
güeras 6 canaletas abiertas en piedra blanda, ó fabricadas con 
parapetos frágiles que detenían la tierra. Sus obras maesttas 
del arte y del primor, nada tenian de artístico ni de precio- 
so, sino la materia de oro ó de plata sobre que labraban mu- 
cho los Cuzqueños. 

3. „E1 Imperio Mexicano andaba sin duda algo mas avan- 
zado en la carrera de la civilización, aunque la ventaja no 
ftiese may notable. Es muy curioso y lisonjero el prospecto 
que trazó un proyectista de la historia general de esta par- 
te de la América: la pobló por siete Tultecos fabricantes de 
la Torre, de Bábél, que no entendiéndose con los deroas, se 
apartaron con sus mugeres é hijos, y peregrinaron por Asia 
hasta des<5ansar en Nueva^España; y trajo también sus tiem- 
pos' divinos y heroicos, y sus gigantes, sin querer ahorrar des- 
pués el viage nt al Apóstol Santo Tomas: luego asoman los 
Ulmecós, y Xicalancos que desampararon la tierra pasando quizá 
á los reinos del Pera y á las Islas de Barlovento: lá famu 
lía original ó los habitantes primeros se mudaron por acci- 
dentes de hambres y guerras, no'se sabe adonde, ni cuando; pe- 
ro se infiere que esta transmigración fué posterior al año de 
660 d# k Encamación, époea en . qoe la congregación délos 
sabios Tultecos compuso su Biblia Sagrada, ó libro diyino, ó 
Enciclopedia universal. Al instante llenó otra vez esta vas- 
ta región con la numeroscC y muy política nación Chichime- 
ca, que plantó su corte en Tezcuco^ donde floreció en tiem- 
pos gentiles una famosa Universidad de todas ciencias y 
letras humanas, para enseñar á los nobles lo mas pulido de 
la lengua náhuatl,- la poesía, filosofía moral, teología gentíli- 
ca, astronomía, medicina, historia y diplomacia. Se acercó po- 
co después lina colonia de Tecpanecos que no figuraron mu- 
cho por las alevosías dd sus monarcas; por último, llegaron 
los mexicanos, Tlaltilolcos y Teóchichimecast naciones belico- 
sas y deseosas de gloria, aunque la mexicana ostentaba mas 
el heroísmo. V • • Pero dejemos las sandeces de este autor alu- 
cinado é insubstancial^ para ocupamos del historiador de Cor- 
tés, que se mira cómor modelo de los buenos escritores (1). 

[1] La8 sandeces san del áuiúr de esta representación. Los 
escrUores fue han dado la mejor idea de estos pueblos no han 



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848 

4. ^Describiendo el imperio mexicano, snpone que se ba* 
Uaba en el mayor aumento, como que mandaba por m y por 
sus Régulos y Caciques mas de quinientas leguas de l<mgitud 
y doscientas de latitud: tierra poblada, rica y abundante: contaba 
treinta vasallos tan poderosos, que podia cada uno poner en cam« 
paña cien mil hombres: después de sustentar los gastos y de- 
licias de la corte, y de mantener continuamente en acción dos 
6 tres ejércitos, le sobraba caudal opulento para formar tesa- 
ros: tenia justicias ordinarias, diferentes audiencias ambulan- 
tes, un Tribuna] de hacienda, Consejo de justicia con tribu- 
nales inferiores. Consto de guerra, Consejo de estado 6 de los 
Electores, Jueces del comercio y d^l abasto, cuyos cuerpos cons- 
taban dé personas experimentadas en la paz Y <m ,1a guerra, 
y componian y organizaban su gobierno con notable concier* 
to y harmonia, y cuidaban del premio y del castigo con igual 
atención, por juicios sumarios, sentenciando por las costum- 
bres ó estilo de sus mayores^ como que no tenían leyes es- 
critas: habia escuelas publicas y seminarios de educación mar- 
cia*, colegios de enseñanza, para señoritas, y cuatro órdenes 
militares. México contenia sesenta mil familias de vecindad, 
repartida en dos barrios, con roas de cincuenta mil canoas, ea 

sido indioSf s¡no españoleSf por efe$nph él Conquistador Anoni^ 
mOf ó sea Francisco de Terrazas, Mayordomo de Cortés^ que Ue. 
vaha el diarto de sus operaeiones; el mismo Cortés en sus Car- 
ias, qu^ están tan exactas^ que. los es^rangeros ilustrados que kan 
venido á México^ aseguran que sin ellas no puede reconocerse, 
ni viajar por esta Amérioa hien^ asi como no puede viajar^ 
se por la Grecia sin üevar las obras de Homero: él P. Saha' 
gun que vino á esta América á hs ocho anos de conquistadaf 
y ocupó toda su vida en observar y escribir para damos su 
preciosa obra que he publicado: Z>. Alonso de ZuritOt Oidor de 
México, comisionado por Felipe //., para ^istruirle ctentt/Sca- 
foente de cuanto observaba. Francisco'Lopez, de Gomare^ Ca* 
pellan de Cortés, que aunque escribió en Sei^ü^f ^om^ó sus no^ 
ticias de cuantos españoles llegaban á aqud pu^rtOy . de donde 
parpaban las expediciones para las Améfieas,, ppies oQi estaba 
la casa de contratación. Antonio de Herrera el mas respetable de 
los historiadores, y que escribífl^ s^gun él protesta^ • • • como d 
que , tiene, áo^ «morir y debe ser exacto et^ lo que dice, que revi" 
só cuantas rélofiíoms $e presenfaron al J^ey y al. Consto,,. • vlti- 
mámente muchos misioneros sabios y justificados. Estos son los iexm 
U>9,de nuestra historias textos de ^nuestros rivales á enemigos, textos 
irrecusables; y lo que es mas, ies^ comprobados con las nmos que 



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849 
ealles bien niveladas y espaciosas; sus edificios públicos y 
casas de los nobles, de que se compónia la mayor parte de 
la ciudad^ eran de piedra, y bien fkbricadás; se contaban mas 
de dos mil templos menores. En su feria se presentaban obras 
de platería labradas con tanta destreza, que hicieron discur- 
rir á los artífices españoles: pinturas en- cuyo género so ha. 
liaron varios aciertos de la paciencia y prolígidad: tegidos de 
algodón y conejo, hilados delicadamente: alfarería de hechuros 
exquisitas y primor extraordinario. £1 gran Moctezuma vi via 
en un palacio desmesurado que se mandaba por treinta puer» 
tas á diferentes calles, con la fachada principal y cuatro pa- 
tios, de jaspe de varios colores, de no mal entendida colocación y 
pulimento: techumbres do ciprés y cedro de diversos fbUagcs 
y relieves, é infinitos salones donde eran de igual admiración 
la grandeza y el adorno. Esta fábrica soberbia y bellísima era 
uno de sus siete palacios en la capital; y con ellos compe- 
tían eli suntuosidad y opulencia ocho adoratorios principales, 
de extraña magnitud y hermosura dentro de su recinto. 

5. „E1 juicioso Solía se dejó arrastrar en esta rez por 
algún motivo ageno de su recta razón; bien sea enamorando* 
se apasionadamente de los talentos, tino y hazañas de su in- 
signe Cortés; bien sea, que se exaltase con enojo por las tor- 
pes imposturas de los declamadores extrangeros; ó bien que añi- 
gido de ver señorearse de todo el Nuevo-Mundo á la mas bru. 

hop preserva esta nación de su antigua grandeza^ y que hoy liatnan 
la atención de toda la Europa, como las antigüedades del Palanque, 
que no cesan de examinarse y copiarse ^ repitiéndose lo mismo' con la 
ciudad cubierta de lobas volcánicas en las inmediaciones de XaHa" 
pa. Athenas, Tebas, Corinto, Mertfisy PersepoliSf Susa, no pre-» 
sentón hoy sino ruinas y escombios, y sus habitantes son unos 
seres degradados y esti^fñdoSi ¿y por eso negaremos su antigua 
grandeza y su sábtduria, cuando su historia ie nos entra por los 
qfos en sus pirámides, obeliscos, murallas, vasos, estatuas, mone- 
das y relieves? En este pirronismo vergonzoso ha caidó el Es» 
critorde este informe, dirigido para arromar en cada una de 
sus lineas todo el veneno y odio que abrigaba su negra alma, ya 
que no podia destruir con un soplo, ó con el arqueamiento de sus 
cefas como Júpiter en él Olimpo, á los mexicanos que disputaban 
en aquéllos dias su libertad, • y empapaban los campos con su san 
gte. Remito á mis lectores & la obra intitulada: Mañanas de 
la Alameda de' México, que acabo de publu:ar en dos tornos^ 
donde verán demostradas todas esas relaciones que aqui sé tie» 
nen por fabulosas. . '- 



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350 / 

tal barbarie» le previno el entaaiaBiiio en favor de laa regionee 
de la Nuevft-Éspaña» reducida* ya á sociedad. Pero anali* 
zando su o^a artificioea y elocuente» se desvanecen las aña. 
diduras de la exageración, los disfraces de la parcialidad» y 
las ocultaciones propias del espíritu de sistema. 

6« ^La tierra poblada de muchísimas» bien ordenadas y 
magnificas ciudades» y Moctezuma dueño de tres millones de 
ffuerreros» á cien mil cada uno de sus treinta Príncipes feu* 
datarios» agregando la milicia de las p^rovincias independientes 
y de las naciones indómitas» nos encontramos con cuatro mi« 
llone^ de .soldados, que suponen en el cálculo mas estricto vein- 
te millones de habitantes: ¡qué delirio! £1 pais no oñrecia 
mas mantenimiento que maíz y alubia, algunas frutas silves* 
tres, bastante caza» y muy poc^i pesca» sin laguna especie, do 
carnes ni aves domésticas» de legumbres, ni de otros granos, 
signos caracteristicos de un suelo exháusfto do víveres y re«- 
cursos» y tan nuevo e;i el arte do viviré de pj^urarso subs« 
tancias, que sus gentes no habían aun alcf^^zado el uso del 
ííieeo ni el de la luz artifícid^ cuyo ii|vento f^ se había ne- 
gado casi ¿ ninguna sociedad, coino que ^ un elemento tan 
útil á su existencia y menesteres^ Si toda ía si^jerficie de es- 
te reii^o se cubriera .de maíz» aliibia y frutas, puyas cosechas 
son muy .contingentes aun con el cultivo eu^peo, no hay ve* 
rosimiiitud de , que bastasen como único alimento, ni para la 
mitad de la población que conceden gratuitamente á la Nue- 
va-España: ¿donde estaban, pues, estas sementeras intermina- 
bleSf estes campos feraces, estos almacenes prodigiosos? No 
los haÚé Cortéfir supuestp que. pisó mas desiertos que pobla<» 
des, y maf erii^les ipie l^bi^dos; supuesto que imdeció muchq 
por la hambre y sed aun en, el tránsito de laa tribus aniigas, 
y con anticipaciop diligente de los proveedores, y supuesto 
que not vieron sus ojos ^npuna agricultura tan triste y li- 
imitada como d^bia ser donde falt^&in laa besti^if» instrumen- 
tos y ciencia^ auxiliares del hombre» y donde la ^erra per- 
petua .de muert^ hacia odipao d c^ampou Jjps.escritores serian 
mei^. piófusos en tales epumeracioiies si se encarga,sea de dar 
dé coiper á los abultamíentos de n\x pluma ligera; pero b^ na-, 
turaleza -en todfis partes es avara, y huq cruel, páralos bra- 
zas desicbosos que le rehusan su sudoiv industria y asiduidad. 
/ .7. „El portentoso poder de los Emperadores mexicanos, 
no pudo abatir* e| orguUo de W Tlaxcaltecas» euclavados en 
ím dpminios. de eÚos» qife con toda^ las fuerza» de su con- 
federación juntaron cincuenta núl combatientes; no piído so- 
juzgar el reino de Michoacan,' circunvalado por otras poséalo* 




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á5i 

ii¿6 de la dependencia del imj>erio; 'ni> pudo conquistar, aman*' 
sar ni reducir á muchai^ tíac}on>él^\6alvagea que le m6rtifíea-^t 
ban: ¿demde estuba el poderío tan caoareado? ¿donde estaban 
IdS' trea mittones de valieíitefl? ¿dónde eetaba la itafrepidéz oé- 
lebre de loa rnexicanós? ¿donde estaba la superioridad de sd' 
táctica? (¿dondb estaiba el génb gíierrero y sublime de eÉtos- 
monarcaaí la sabiduría de tantos consejos, y su <ion de gobier- 
no? El mismo Solía nos responderá (1): que en el valle de Otutn-. 
ba acometieron á los españoles doscientos mil indios, último 
esfuerzo del poder mexicano, que ^ componía de varias na- 
ciones como lo denotaban la diversidad y separación de in^ 
sígnia^ y colores; y que el ostentoso poder de los famosos 
emperadores quedó en un instante vencido y desbecho por un. 
puñado de extrangeros, por aqúelloa mismos á quienes la no- 
che penúltima habian deetrozado,"^ estropeado y aprisionado, qui- 
tándoles los bágageá y 'la artillería. En días pasados, y des» 
paes dé tres siglos de quietud y de pátB, que consumíero'n et^ 
humor belicoso de stí eonstitucion, vimos levantarse de la mi- 
tad sola del reino mas de trescientos mil revolucionarias, Ín- 
fima plebe, cuya multitud real prueba hasta la evidencia la des^ 
población antigua, y los crecimientos posteriores. ' 

'8, „E1 ranrú) 'óe hacienda andaba aun muy atrasado, una 
vez que su ministerio se empleaba por carabanas eli et 9fL*^ 
qfiéo p^6di<^ de Ibs bienes áó loe subditos, pues qUe nd pue- 
de expresarse con otra dénominacton la oo^tribudioft et^pantc^ 
aa del teiyno en frutos, granjerias 'y mainufaetura, despue» 
de habarlee uéuipado y aprop^dosé sus tninas, sus salinas/ 
y aun las aguas, conducta digna ule un infame ladrea púUi« 
eo y de un (brioso oónquista&r, no éé una sc^eranía me^ó* 
dica y rad^nal i(2). La j^ti^ua, abandensda 4 la memoria de loii 
jueces y al eapricdo de unos monarcas árbitroe supremos de 
k -acostumbre y ^ laís tidaa, es el cuadro maa doloroso piara 
et hdfnto de bien, penetrado de 4as dificultades ée está ad- 

[1] T» re^pmid&ré..^^ Ésk^an tn d mUmo imf^írio méid-^ 
dez/ü^. tfn pueblo que reáMtidb á vivir th la laguna^ en ^reoísir' 
íHoÉ ^tieniífús Ét ensf^Oarta de casi iodo eé(e continente hasta Ni-' 
eúfkígHai y somé^ a iíMos reyes y puébihs, \f^*do bacerh sin 
imchit séíí^iduria y volbf, példsináó, no cómo loe espcíkóks eon or- 
^ii^kír^oiíqwetes y cabñUoSf sino con armas iguales? Fara ha- 
cer esto ¿Qué se necesita? lo que á este escritor fcüta^ sa biduría^ 
pftíd^nda f^tí^io^ ■' I 

^ [12] iX «TcñzZ olrvt úsafen hs ^ónquiéktdorés españcks? lÁ 
misma. . . , ' 

TOH. m. 45. 



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352 

ministraci^» causa del bi^n ó del m$l pübUcd. Et Coliséjovcfe 
guerra, no habia becho ni^gua . progreso en sus funciones, res* 
pecio á que el arte estaba en paralelo igual y en exacto ni. 
vel con lasi armas, prácticas y defensas de las bordes mas ru«' 
das del universo. El comercio, sin monedas ni peso, sin gua* 
rismos, escrituras ni papel, sin olyetos de |>ermutacion, sin co- 
muaicaciones interiores, bonraba poco á ¡a poUcia mexicana 
y á las atenciones de los magistrados del mas importante ar* 
tículo de la prosperidad general (1). El Consejo de estado, su* 
perior á los demás, se nos ofrece como el conducto y órga. 
no de los antojos de un amo terrible y despótico, movido á 
la voluntad de su serrallo, de sus favoritos cortesajios; tan le* 
jos estaba de tener estimación de virtud la bonestidad en una 
religión donde no solo se permitian, pero se mandaban las vio- 
lencias de la razón natural, y la sensualidad era tan desen- 
frenada entre estos bái^baros, qu9 les ecan lícitas las mayo- 
rei bestialidades, las mayores injurias de la naturaleza. La em* 
briaguez ü otra locura menos ordenada daba fin á sus fies* 
tas ante los dioses. ¿Y se atreve Solls á definir este desorden 
anárquico, gobierno compuesto y organizado con notable con-, 
cierto y armenia? Estaría de buen bumor cuandp se empeñó 
en d^intar tan afectadamente el carácter y la situación de 
los antiguos y estúpidos mexicanos. 

9, „La Nueva^España era seguramente una grande re- 
gión recien habitada, y habitada por bárbaros: la nación Tul* 
teca terminó en ella en el siglo séptirqo de la era cristiana sus 
largos viages desde el Septentrión; p^o disfrutando poco la 
posesión absoluta, fué^empujada por los Chicbimecas, que su- 
frieron á su vez la misma suerte por la irrupción de los Na* 
baatlatos, y demás tribus sobrevenidas succesÍYamente desde 
el siglo nono al undécimo. A mediados del duodédmo apare- 
cieron los Mexicanos y Tlaltilulcos, que cpn el tiempo llega- 
ron á predominar, y :edificia*on el pueblo de Tenuchtitlan Mé- 
xico en 1327, fundando en esta capital el imperio mexicano^ 
hacia el año de 1390, que absorvió en sí el reino de los Tlal- 
tilulcos. Esta serie progresiva y rápida de emigraciones y 
tránsitos de las familias hiperbóreas, no pbdia permitir mucho 
desahogo y sosiego^ no podia favorecer la procreación, no pe- 
dia extender la cultura, ni podia perfeccionar la sociedad; asi 
IK> debe extrañarse que los europeos encontrasen á su anibo 

[1] Todo esto lo hahia y estaba arreglado exadamente; este 
hombre 6 no ha Itido la hitíoria. ó se afronta á éUa faltando á 
la buena fé que protesta. 



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353 
en este hemisfefio tan pocoá habitatites, tan eseasa labranza, 
tanta abundancia de hambre, deanudez, borrachera, seuauiali- 
dad, embrutecimiento é indolencia; tanta inhumanidad atroz, 
tantas bestialidades de la superstición, tantos usos impios, tan- 
tos idiomas inconexos entre sí, tantas tribus esparcidas y sal. 
vages, tan pocas y tan rudas asociaciones; no es de adooiraír, 
por Mtimo, que hallasen á los americanos en la primitiva in« 
fancia de las naciones originales, demasiado inmediatas al es* 
tado animal. 

' ' 10. „La preciosa, la suntuosa, la incomparable capital do 
México, eon sus casas do piedra, con sus dos mil templos, con 
sus siete palacios de jaspe, con sus ocho adorátoríos dé sille- 
ria, ¿qué se hiso, 6 donde está? Se sabe por el historiador, 
que escapó de la conquista sin lesión ó derribamiento sensi- 
ble; y el historiador sabia muy bien que su héroe Cortés lé 
deshizo en el primer momento de deiscanso, para plantear, 
construir y reedificar el México nuevo, verdaderamente her- 
moso, en cuya fábrica no se ingirió ni aprovechó ninguno de 
aquellos edificios asombrosos, ni sus ricos materiales, porque 
al fin, á pesar de todas las exageraciones, no eran mas que 
masas enormes de barro, levantabas sin la intervención de la 
inteligencia, del gusto, ni de la comodidad: al octavo año de 
la ' dominación española, el nuevo México habia suplantado 
hasta la memoria del viejo, y convendría borrarla do los li- 
bros, en ahorro de las mentiras. 

11. „Sea cual fiíere el resultado total de los moradores 
-que adquirió este reino por fruto de tan numerosas transmi- 
graciones, es indubitable que ellos no pudieron dar la ingen- 
te suma de población indicada. Las razones de esta impo- 
sibilidad son muchas, pero claras: primera, toda colonia na- 
cida de las redundancias ó de las menguas de un pais, de- 
mora su reproducción por la inopia de hembras que resien* 
ten los principios: segunda, el barómetro de la población es 
la suma de los alimentos, y no el tamaño del local; y como 
los comestibles indígenas eran solo roais y firijol, caza medio- 
cre, y mezquina pesca, á que se agregalMín frutas en tierra 
italiente, la propagación marcharía á pasos lentos por falta 
de la subsistencia, y por las hambres desoladoras que menu- 
.deaban necesariamente; la mucha caza amiye muchos desier- 
tos, y ni la caza sobrevive á las gran<tes esterilidades; la 
pesca no era recurso, sino regalo: tercera, la agricultura an- 
daba en mantillas, y sobre la ^casez de los géneros, ella de- 
bía ser sin duda precarea, superficial y miserable, por la ca- 
rencia absoluta de bestias que la ayudasen, por el desuso de 



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^ metales útiles» y de las hifrc<u9Á«»ptias' ma^ eseafíisUei» por 
i.) (JoscopociouG^to do abonos y. mezclas,, poi^ ía jcootinuida^ 
¿^ ]^ guerra d^va8t9d9r1^ y pior .)a. ausencia de |n^ ^aft^ 4 
jj^dustrias que dan valor y coasumo 4 las cosechas^ cuar^, 
jas madres atotaban tres 6. cuatro años 4 la^ criaturas para 
.ifuplir las lechef animales y domas alimentos acilogos de que 
jol pais estaba i^talment^ de^titqidp: quinta, las guerras ha<- 
l^tuales de destrucción y muerte, ^ran otro obstáculo cruel de 
los progresos; el Cazique de Zocotblan informó 4 Cicles que 
se sacrifícaban todos los anos ma^ de veinte mil enetpigos en 
Jas aras de los dioses del imperio, donde se inmolaban tam- 
bién niños de ambpa sexos en las ceremonias preliminares 
de alguna empresa militar, y donde rendían .la vida muchos 
vasallos tranquüos, por los irppetus sanguinarios del Monarca, 
y donde los emb^adores mismos pagaban la conñai^za -en su 
carácter inviolable: sexta» la tiranía del gobierno, el despo» 
tismo feudal, la fiereza militar» el furor religioso, esclaviza. 
l)an, exprimtan y aniquilaban los pueblos, disfrutándolos con 
igual desprecio que inhumanidad; y en tan horroroso infeliz 
estado 4^ ppresíon^ de pena y de míseras, nunca prevalece 
la gei^racion, cuyos frutos se reservan siempre para el bien- 
^tar, para la abundancia, y para un cierto grado de felicí* 
dad p^lica; séptimo, la eoabriaguBZt la insensibilidad, la tor- 
peza, y el abandono connatural á estas gentes degradada^ des- 
pojaban de la existencia á miles de seres tiernoSf y su ímpa- 
sibiKdad insensatai los había llevado al extremo inaudito de 
deshacer por sus propias manos todas las criaturas imperfec- 
tas» defectuosas y débiles (1): octava, los emperadores, príncipes, 
señores y caziques, arrastraban en su muerte al sepulcro á 
todas sus mugeres, siervos y criados, y estas exequias fre- 
cuentes consumían en las llamas vna parte de la poUacioB: 
novena, el mal venéreo debía ser una carcoma que royese 
Jentamente el vigor prolífico^ desvirtuado ya por la disolu* 
cíon y por la languidez de la frugalidad mas exótica. 

1^« 99¿QQé eran, pues, entonces el Nuevo-Mundo, sus isA- 
perios y sus habitantes? £1 Nuevo-Mundo, esta oútad del 
¿lobo terráqueo era un desierto espantoso, ó un. país mal ecu- 
^do, desaprovechado é inculto, en roanos de diversas tribus 
errantes y bárbaras, empleadas en ia caza y en la guerra, 
ain quietud, sosiego, comunicación, comercio ni caminos; sin 

[1] Sucedia to^ io c&nírarío* Lm- enanas y ^mtirahee^ 
$e coñHrvabfm para servir 4e pagCM por lujóá h$ grandes 
señores. Es(q es no sabor U^ historia^ 



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tftgck^I^rH) Igantdería, iidiurflria nt ^ck6,í y ;pr9ocopada8 ton 
ría m^ r^íméo,* supefsticion do ritos y: K^dr^mooiás. iasultaniee 
(4 Ui ttt^on .y:.;árJft B^tucal^ZDí dd tnand^mientcui ipnlrados, /ib» 
«ícáw.y Jopoa, y do práoticKí» xmyoi Iconiunto. i»aeia ud. cono- 
pu^t» abominable do tgdo0 ios ecréres y átrpcidadeSiqíie con- 
sagró iia:gotit¿lktwl; eá: difefeiites : patteoiy tiempos. Loo íib. 
pefiító. dei JPeiid.yí México, <ímí5oatTdfr¿t Amenos, m» ^am 
Qtra: <K>$)at i|^' la r (^cobcontrnoiqn: .de una fiibit imai. biiiosé, 
jQíHiir. tiUnifurosay tusff proyisiva^ ó'Oiafl a&fnitmadiik rodeada y 
^A^^^:»siompro pm ononiigDSí irroconcitiableB^ cuya teooáoon- 
.tracjon lloosó. á ¡loo peiocipiqB del óndonlsooiai^.atcajo* la vi»- 
4a acídeníaría^. y >dí6 el éei^á^ las.tosdaa p^ddacioiieB:} entretoii. 
^p la ambiciton!; del geíe eropfioiidodor^ asoeiadaí 4 la dodicia 
jde io^amigba auxiliare^ ! al!' egoifiniQímcordoÉal, y i lao ,pre. 
4eiudcmQ9 do .Jo9< aoldadoii^: predicó cd síAtenia tnás monstnjtoip 
<lQ'ad<9Í^mtrac«iny. adonde reiáabiii á lu» n^tamo tyeinpo la niaB 
inicua tiranía del trono, el mas desenfrenado despotisxho feq. 
«d^If la ihas «aí^^aria y tevribte «uperstioion^ f la ihis de. 
jioladora^ licencia müititr. El detsdiohado india, «n prosa ató. 
j4s8^e9ias) oalamidasii era e^ juguete .49^ tantas y tan^brataka 
liastitiicÁones^i esclavo del go&kritOf sieorvo de los sirñocés^ ví&. 
.^mn déla cuchiUa saoer^tat, y blánoor d&.los excesos mÜH- 
iaros; siil piíopiedad en. s»s tíenes ti at.oii feAkiliav^B maisi. 
.t«oi0ttento% ropa' ni^absigoy sin fiíersa fiska ni noraJi,sijajoá. 
^railsas ni deseos, sitt amor tti ideemos pátemaleí^ m coni- 
pasioñ nitiefnura para di prójijiio» sin aipéipo á bt^rvida, céf^. 
,4itBÍdo de t6dos los. sJBOtimeotbs de la natikalesa; y semei- 
^an^,. eü fío* á( un «nimal iüiniindot, árovc4báiidoae en^el oí&^ 
no do la mas impúdica séásiDalida^ de 'la borrachera «oott» 
4m«, y de la ^aden más ap&tioa; clÍTlr|áendo sui<aombtia da- 
jieapemeion én expectáettlos honri^odps y sangnentoa, y Bíáf^^ 
jpe^ádoso rabíosamotite en la ^ágnú fastmana,; y alguna Tooiea 
Ja do w» parientes mismos. La iástoria antigua, mi la . tra- 
.dkioii, han transmitido á nuestra ad^d eLí récaendo. de un 
ptleblo tail degenerado, intigeAte é iaifi^iz* 

l^. oTales era», ^Beñor^ ks Indias» sus ínqierios^ y k^ 
mtsambles entes que las tKsnpaJban^ ausoergi^Éi en oana^^ivli 
infancia con todas tas apariencias del yil autóoiata; iiasta al 
.gradó de pereuadir á teó^logos muy reapetablos, i^o estos sob- 
res Éo poseían la racionalidad en todos sas atrÓHitos» y quo 
el Úmnipotente les había negado calicbdes esanoíales e^'Cd l)om« 
bre, cuya opinión corrió muy valida en el siglo diez y 8etr(l). 

[1] Tal fué la opinim dd Ofrúpo dd Dtmen^ que rttátió^ifh' 

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Tales eran, pfecisameale, el mdo^ el gdbiemo y los natorale» 
de las Américas en el seatir del artificioso Solía, y de otros 
escritores apasionados» cuando la Providencia dirina las puso 
bajo la protección de los magnánimos españoles; nación en- 
tonces la mas poderosa é ilustrada del mundo cuito. En vano 
«Igunos extrangeros infatuados por el fanáticioi hipóeríta Ca- 
«asy nos acusan amargamente y con una villana emulación» 
.de la mortandad en la conquista, y de los estragos en^ el es- 
tablecimiento, confesando que la extrema despoblación del Nue- 
To-Mundo, pemútia acomodamos anchamente en su domina- 
cion^sin ofensa denlos indígenas, y aun con el mayor bene. 
ficio de^ ellos, compensándoles t las Servas de nuestra conve- 
jiiencia, con la inestimable retribución de animales doméali- 
xos, nuevas adnállas, utensilios de labor, v prácticas del cam- 
po, qae hubiesen adélalitado su agrículrara, derramando la 
Abundancia y la reproducción sobre este inmenso país, fecundo 
y erial. 

14. ^Abúltense como se quiera las eñislones de sangre 
humana en las operaciones militares de Ja paciácación; es me* 
Béster tener presente que los ejércitos opuestos á Cortés ea 
toda la Nueva-España, y en todos sus diversos encuentros, no 
alcanzaban positivamente al número de medio millob de hom- 
bres, que á los primeros ataques oseondian en la ñiga su so- 
i>resalto, y que jamas se trató do hostilizarlos sino & atraer, 
los, excepto en el valle de Otumba donde se les persiguíi^ 
^qvié mortandad admite esta suma determinada ea un sistema 
tan bem'gno? Se añade, que la esclavitud introducida con la 
conquista misma devoró nuUones. de personas^ este rigor cruel 
recala en la gente de guerra traidora y alevosa: los españo» 
4es lio' eran tan despiadados ni desinteresados que no' ama- 
sen la dioacion de sus prójimos y de su riqueza; y se pros- 
-cribié tan pronto, la servidumbre, que ' faltó aun el tiempo pa* 
.ra percHxr, algiin efecto sensible de la esclavitud, cuyas mar- 
.oas cupteroo á muy pocos individuos, y esos de la clase mi- 
litar. Dicen, ademas, que se exterminaron mite de miles ba- 
ja' el- pasó insoportable de las cargas con que 1» aVaricia abruma- 
te* á los naturales. Eft los primeros años, sin tráfico, materias 
'de trailsporte, ni objeto' de conducciones, los conquistadores nó 
•destinaban los .Tamenes ó indios cargueros sino para alivio ddl 
ejército^ y en tan corta porcicm, que bastaron cuatrocíentoB 
de Zempoala' á Tlaxcala, dónete se les despidió reemplazados 

toriosamenie él Sr. CasaSy á presencia de Carlos F. y -de ioia 
SH oM^ tin dejarle nada por decir. 



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con quÍDientos ido 'esta República: antes que se moviese el eo« 
mercio^ se liabia abolido este uso reprensible» y . la acusa£ÍpD 
queda fuera de toda verosimilitud. La explotación de las mi- 
Das se proiduee con los coloridos mas criminosos, y con el abis« 
mo que engulló la triste generación indiana; perp el sibio via^^ 
jador Barón de Humboldt, nos aseguró quo el trabajo inme-r 
díato de l|isr minas no se opone en este reino á la. población, 
según sns. cálculos hecbos en Gpanaxqato y Zacatcfcas. Qae 
el encono de los adversarios del nombre español se recree con 
sus ficciones necias, con sus embusteras relaciones, y con sua 
cueAtos jfUerileS) tan injuriosos á la filosofía que ostentan, co» 
mo, 4 la humanidad, entere^; entretanto nosotros daremos una 
ojeada rápida y consoladora sobre . la historia . moderna de es* 
te hemieferio, que ofirecei on cuadro encantador, adorable y 
singular, por sii naturaleza, por sus efectos, y por su influen- 
cia, aunque no tan acabado como sería, si 1|^ aviesa condición 
de los indígenASf po hubiera, atravesado los esmeros, do la na* 
cion madre* i 

IS^ „Como el testam^o de la Reina Pona Isabol» fe* 
cho en 12 de Octubre de 15Q4,. era ^una ley fundamental de 
la pacificación de las Indias,. Hernán Cartea corrQspjDadíó 4 
esta voluntad bienhecboraü desterrando de efta bella pofH^n d^l 
Orbe al mortífero monstruo de la idolatría^ y ¿ las furiosaa ti«. 
ranías impenal, feudal y marcial: en pos de .este héroe bené* 
fico caminaba la Religión santa, extendiendo su djivina luz y loa 
tesoros de la dicha temporal y eterna, y marchaba, tangen 
al mismo compás el gobierno paternal de una D^oaarfaía mo-' 
derna, erigiendo la mas favorable, generosa y dolcQ protección, 
bajo los accidentes de la aotoridaíd. En un momento la co* 
saciop