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Full text of "Manual de historia de Venezuela : para el uso de las escuelas y colegios"

MANUAL 



DE 



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PARA 



EL USO DE LAS ESCUELAS Y COLEGIOS 



POR 



FEL.IPS TEJER^ 



QUINTA EDICIÓ'M CORREGIDA Y AUMENTADA 

HASTA EL AÑO DE I9OO 



^ librería española.— caracas 
1913 -E. 57 





UNIVERSITY OF NCRTH CAROLINA 







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THE LIBRARY OF THE 

UNIVERSITY OF 

NORTH CAROLINA 

AT CHAPEL HILL 




ENDOWED BY THE 

DIALECTIC AND PHILANTHROPIC 

SOCIETIES 



F2321 

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1913 



a 00003 052154 



This book is due at the WALTER R. DAVIS LIBRARY on 
the last date stamped under "Date Due." If not on hold it 
may be renewed by bringing it to the library. 


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PARA 



EL USO DE LAS ESCUELAS Y COLEGIOS 



POR 



FELIPE TEJERA 



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QUINTA EDICIÓN CORREGIDA Y AljM^'P^BS'^^^ 
E ILUSTRADA CON RETÍ 



HASTA ED ANO DE 1 




librería ESPAÑOLA.— CARACAS 

1913 - E. 57 



JUAN QUEVEDO, 



GOBERNADOR DEL DISTRITO FEDERAL 



Hago saber: que el ciudadano Felipe Tejera se ha presentado ante 
mí reclamando el derecho exclusivo para publicar y vender una obra 
de su propiedad, cuyo título ha depositado y es como sigue: 

«Manual de Historia de Venezuela para el uso de las escuelas.»/ 

Y que, habiendo prestado el juramento requerido, lo pongo, por 
la presente en posesión del privilegio que concede la ley de 8 de 
Abril de 1853 sobre producciones Hterarias, teniendo derecho exclu- 
sivo de imprimirla, pudiendo él solo publicar, vender y distribuir 
dicha obra por el tiempo que le permite el artícolo 1.'' de la citada ley. 

Dado: firmado de mi mano: sellado con el sello de la Gobernación 
del Distrito Federal y refrendado por el Secretario del Despacho, en 
Caracas, a 3 de junio de 1875. — Año 12.' de la Ley y 17 de la Fede- 
ración. 

Juan Quevédo. 
El Secretario, 

Velá^gue^ Leve I . 



La Librería Española de Caracas, editora de este libro, ha adquirido el privi- 
legio exclusivo de publicar y vender la 5.a y 6.^ edición de esta obra. 

Y en tanto no se agoten los ejemplares, nadie podrá vender ni publica 
edición, pues las anteriores están completamente agotadas. 




Doctor Felipe Tejera 



O 



eflRTas DE aPROBneióN 



ESTADOS UNIDOS DP: VENEZUELA 



Academia Nacional de la Historia 

Caracas 

Se cretar ía 



Caracas 17 de diciembre de 1909. 
Sr, Dr. Felipe Tejera. 

Presemte. 
Con el fin de contestar el Sr Ministro de Instrucción Pública al Director de 
una Academia de Michoacán, República de México, ha consultado a esta Corpo- 
ración con qué texto de Historia Venezolana podria satisfacer la exigencia qüa 
de tal hace dicho señor Director. Y ella, después de haber oido el informe del 
que suscribe, aprobóunánimemente la proposición final de él, concebida en estos 
términos: «Que se conteste al Ministro de Instrucción Pública recomendándole e 
Manual de Historia de Venezuela, obra del Dr, Tejera, editada repelidas veces, 
como el más exacto, imparcial y bien escrito.» 

Lo que me apresuro a comunicar a Vd , para su satisfacción y provecho. 

De Vd. atto S. S. y colega. 
El Secretario, 
P. Arismendi B. (firma) 

COLEGIO DEL ROSCIQ. 

Señor Felipe Tejera. 

Caracas: agosto 23 de 1873. 
Estimado amigo: 

Cediendo gustoso á la exigencia de usted, he leído el "Manual de historia'de 
Venezuela", que piensa usted publicar "para al uso de las escuelas". Carezco de 
las dotes necesarias para dar un juicio crítico sobre el mérito de la obra; pero no 
por ello dejaré de decir á usted, como le ofrecí, el efecto que en mí produjera su 
lectura. Muy acertado eneuentro el plan de la obra: la división que en ella se hace 
de historia antigua y moderna, y la subdivisión de la última en épocas, las consi- 
dero de grande auxilio para fijar en la memoria cronológicameute los hechos de 
nuestra interesante historia. Los sincronismos en que concluye usted cada una de las 
épocas, y que veo como cuadros sinópticos de lo contenido en ellas, me han pare- 
cido también muy adecuados para el objeto, sirviendo de guías para buscar en bre- 
^^f !i"^í^"^^^ cualquier acontecimiento que quiera recordarse. Respecto a lo princi- 
pal de la historia, la verdad de los hechos relatados y la completa relación de todo 
lo conducente al conocimiento de lo que ha sido nuestra patria, las tiene usted 
comprobadas con las citas de los autores que no han sido contradichos; y por lo 



CARTAS DE APROBACrél''Í 



que respecta á los hecTios no referido:, por ellos, f oa la notoriedad entre testigos 
adecuados y vivientes, que estoy cierto pensarán como yo en este particular. 

Contiene lo que precede mi juicio á secas, y si nada más dijera, faltaría al pro- 
pósito que hice de manife3tar á ujted la impresión que en mí produjo la lectura de 
su obra; pienso, pues, que por lo que respecta á la verdad neta de los hechos, no 
ha cumplido usted exactamente con los deberes de un fiel historiador. Creo yo que 
éste debe ser frió é incapaz de ser ariastrado por el entusiasmo, que casi siempre 
conduce á la parcialidad; y es sobre este particular que me tomo la licencia de decir 
á usted que no lo considero bien sesudo, pareciándome que en algunos lugares se 
ha dejado llevar por el entusiasmo patrio, hasta el punto de la exageración, lo cual 
afea la verdjad é imprime el carácter de inverosímiles á ciertos pasajes de su histo- 
ria; pero afortunadamente son pocoi, é insuficientes por tanto para poner en duda 
el mérito de la obra. 

Tengo, pues, el gusto de repetir que juzgo buena, muy buena la historia, y que 
su publicación facilitaría á nuestros jóvenes los medios de adquirir conocimientos 
exactos acerca de nuestra historia; y á los que antes los tenían, medios de recordar- 
los con brevedad. 

Su servidor y amigo, ' 

Juan J. A guer reveré 

COLEGIO DE LA ASCENSIÓN 

Señor Felipe Tejera. 

Estimado señor: 
Con gran interés he leído el "Manual de Hisioria de Venezuela", que usted ha 
redactado y que ha tenido á bien someter á mi consideración. 

Me complazco en reconocer la importancia de su trabajo como estímulo y 
auxilio para los estudios históricos, desgraciadamente muy descuidados entre nos- 
otros, y me permito presentar á usted mis sinceras felicitaciones poi el feliz éxito 
de sus laudables esfuerzos. 

Su afectísimo servidor, 

Carlos P. Calvo. 
Caracas: agosto 31 de 1873. 

, - . COLEGIO DE SANTA MARÍA 

. Con el interés que debe inspirarnos la lectura de nuestra historia hemos visto 
el "Manual de Historia de Venezuela", redactado por el señor Felipe Tejera. Cree- 
mos que, debido al plan metódico y claro bajo el cual está escrito, será de gran 
utilidad en los Colegios y Escuela^ de la República. 

- , Aplaudimos, por consiguiente, el pensamiento patriótico del señor Tejera y lo 
felicitamos por su realización. 

,^s:sv ^Róiticio-j iúihlihu ,j;io!oT .'íOJ^b^Ttlc .£(9i¿s:3j!áV ■; A. Aveledo. 
COLEGIO DE FONTES 

He leído los manuscritos de un Manual de Historia de Venezuela, qne va á 
publicar el señor Felipe Tejera; y creo que esta obra, que en breve espacio compen- 
dia los sucesos más notables de la Historia Pátda, desde la época del descubri- 
miento hasta el año 1842, llenará cumplidamente el vacío que hasta ahora hemos 
lamentado de un compendio que, al alcance de todos, pudiera servir como texto 
de tan útil enseñanza en Escuelas y colegios, En esta virtud, el Manual de Histo- 
ria del señor Felipe Tejera qwedará por tal en el plantel de instrucción primaria de 
que soy Director hace treinta y dos años. 

Caracas: junio II de 1875. 

- P. P. Fontes. 

COLEGIO DE GIL 

Caracas: -julio 7 de 1875. 
Señor Felipe Tejera. 

Muy señor mío: > \. :\. .' . 1 

He leído el manuscrito que usted me remitió para su examen, titulado ?Maiiu^l 
de Historia de Venezuela,,; y rae es grato recomendarlo porque creo reúne tós con- 
diciones que requiere una obra de su especie. En cuanto á la utilidad, ó m^s bten 
necesidad, de que los niños estudien la historia patria junto con las materias: ^Ué 
cohsfituyen la primera instrucción, la creo demasiado obvia para que me deten- 
ida en demostrarlo. Adoptaré, pues, como texto en mi escuela, la producción de usted. 
Soy de usted atento y servidor, 

J. M. Gil. 



CARTAS DE APROBACIÓN 



COLEGIO DE SAN VICENTE DE PAUL 

Caracas: 18 de diciembre de 1894. 
Señor Don Felipe Tejera. 

Mi estimado amigo: 
No sólo con interés, sino con placer he leído la obra de usted "Manual de His- 
toria de Venezuela;,, y así por el estilo didáctico en que está escrita, como por la be- 
lleza de la forma, y las apreciaciones tan justas como patrióticas que contiene, la 
juzgo de gran importancia para enseñar la historia patria á nuestra juventud; y desde 
luego la adopto como texto. 

El Colegio de San Vicente de Paúl se impone el deber de felicitar á usted por su 
interesante trabajo, y yo me complazco en hacerlo muy sinceramente. 
Soy su afmo. s. y amigo, 

Miguel Villavicencio. 

COLEGIO DE SEÑORITAS DE NTRA. SRA. DEL SOCORRO 

Caracas: 22 de diciembre de 1894. 
Estimado señor mío y amigo: 
Tan favdrable al "Manual de Historia de Venezuela,» escrito por usted, es el 
juicio de la Dirección de este Colegio, que creemos debe andar en manos de maes- 
tros y discípulos, no solamente en Venezuela, sino también en las demás Repúblicas 
de nuestra América. En él se aprende el puro lenguaje castellano, se ofrece dechado 
de buen estilo, y se adquiere ó educa el amor á la Patria. No de otra manera lo ten- 
dría en tanto este Colegio, que adhiere á la opinión de los demás. 
Quedo de usted affmo. y s. s. 

Q. B. S. M. 
Por la Dirección del Colegio de Señoritas de "Nuestra Señora del Socorro„, 

Ricardo Ovidio Limardo. 
Señor D. Felipe Tejera, Correspondiente Extranjero de la Real Academia Española y 
Académico de número de la Venezolana. 

Caracas. 

COLEGIO DE NTRA. SRA. DE LAS MERCEDES 

Estimado señor: 
Atentamente he leído su obra intitulada "Manual de Historia de Venezuela,» y 
encontrándola plenamente ajustada, así á la verdad de los acontecimientos que narra 
como á las condiciones que debe revestir toda obra didáctica; la adopto desde luego 
como texto de este Plantel, y me es grato manifestarle que ha tiempo lo había hecho 
tácitamente impulsada por la bondad de su interesante método. 

Antes de terminar permítame que asocie mis parabienes por tan útil trabajo á los 
de aquellos que, inspirados en el efectivo progreso que él reprensenta para la Patria, 
se los han rendido á usted como tributo de justa admiración. 
Soy de usted atta. s. s. 

Teresa Eduardo. 
Caracas: 26 de diciembre de 1894. 
Al señoi Don Felipe Tejera. 

DIRECCIÓN DEL COLEGIO "SUCRE,, 

Caracas: 28 de diciembre de 1894. 
Señor. 

Harto placentero me es manifestar á usted que de tiempo atrás conozco su Ma- 
nual de Historia de Venezuela, escrito en beneficio de las Escuelas y Colegios, y que 
me parece texto muy conforme á las necesidades é inclinaciones de los niños, pues 
en él se juntan, con atractiva lazada, lo útil y lo agradable requeridos por Horacio: 
y á la par del método, tan propio, empleado en el relato de los sucesos de nuestra 
vida pública, nos llenan de satisfacción y simpatía el amor á la verdad y á la justicia, 
como también el atildado estilo que han distinguido siempre al ilustrado autor. 

Deseando que Dios le prospere en muchos años, reitero á usted mi felicitación 
por este trabajo, cuanto por los demás conque su pluma ha honrado nuestras Letras. 

Y aprovecho esta oportunidad para suscribirme de usted 
atto. servidor y amigo 

Jesús María Sifontes. 
Al Señor Don Felipe Tejera, etc., etc., etc. 



COLEGIO AVELEDO 

La obra qiíé hos presenta el Sr. Felipe Tejera: "Manual de Historia de Venezue- 
además de reunir las condiciones de una obra didáctica, despierta en la juventud 



CARTAS DE APROBACIÓN 



el entusiasmo por la Historia patria al par que la curiosidad por la Historia uni- 
versal. 

El sinnúmero de sincronismos que con habilidad y maestría ha sabido esparcir 
en ella su ilustrado autor, corroboran nuestro juicio sobre dicha producción y ponen 
de manifiesto los grandes servicios que dicha obra proporcionará á todos los Cole- 
gios y Escuelas de la América latina. 

M. Páez Pumar. 

Caracas: diciembre de 1894. 

COLEGIO SAN AGUSTÍN 

Caracas: 10 de enero de 1895. 

Señor 

Conocía de antiguo su excelente "Manual de Historia de Venezuela", y está di- 
cho con eso que lo apreciaba en lo que vale. 

En el plantel educacionista que dirijo lo adoptaré como texto, no creyendo con 
eso que hago cosa alguna en beneficio de su laureado autor, sino que así sirvo á 
la juventud venezolana y honro, aunque sea humildemento, las letras patrias. 

Pocas veces se reunirán en un texto de enseñanza las bellezas que el suyo 
eontiene. 

Sírvase aceptar el homenaje de mis respetos. 
B.S. M. 

Su atto. s. s. 

Rafael Cruz Guitian. 
Al señor don Felipe Tejera. 



COLEGIO SAN NICOLÁS 

Caracas: 13 de enero de 1895. 
Señor don Felipe Tejera. 

Presente. 
Muy señor mío: 
Habiendo leído su "Compendio de Historia de Venezuela" y encontrándolo ba- 
jo todo respeto apropiado para la enseñariza, he resuelto adoptarlo como texto en 
el Colegio "San Nicolás" de que soy directora. 

S. A. S. Q. B. S. M. 

Octavia de Cocking. 

COLEGIO DE "EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS" 

Señor don Felipe Tejera. 

Muy estimado señor: 
Por mucho tiempo ha servido de texto en el Instituto que tengo á honra regen- 
tar, su obra intitulada "Manual de historia de Venezuela", y me es muy satisfac- 
torio manifestarle que reconozco la importaucia de dicha obra por la claridad de 
su exposición, que la hace verdaderamente precisa para el objeto á que usted la ha 
destinado. 

Me es grato presentar á usted mis felicitaciones por el brillante éxito que sus 
esfuerzos han alcanzado en pro de la instrucción de la juventud de nuestra patria, 
y aprovecho la oportunidad para ofrecer á usted las seguridades de la considera- 
ción y aprecio conque me suscribo. 

S. A. S. S. 

Manuela M. Chitty. 
Caracas: 13 de enero de 1895, 



COLEGIO LA VERDAD 

Caracas: 22 de enero de 1895. 
Señor Felipe Tejera. 

Señpr y amigo mío. 
Me ha pedido usted un juicio sobre su "Manual de Historia de Venezuela" y 
lo quiere usted franco y sincero. Y ¿no esta juzgado ya su laborioso trabajo por 
respetables, íntegros é inteligentes compatriotas nuestios? ¿no bastan á usted jueces 
como don Juan José Aguerrevere, Licenciado Agustín Aveledo y Pedro Pablo Fon- 
íes? y, ¿la sanción pública no ha corroborado hasta la saciedad el mérito de su 
obra? ¿aumentará su valor siquiera un ápice el fallo de mi humilde personalidad? — 
de ningún modo. 



CARTAS DE APROBACIÓN 



Pero he de complacerle aunque, como amigo de usted, en buen derecho yo no 
puedo ser juez. 

Su libro llena un vacío que se hacía notar no sólo en escuelas y colegios, sino 
en el estante de todo buen venezolano, pues es sabido que nuestra juventud conoce 
más la historia de Francia y de España que la historia nacional. 

Con su Manual sintético en que aparece desnuda la verdad de los hechos, con 
el plan metódico de la narración y con sus sincronismos tiene el estudiante y el que 
quiera refrescar recueidos un Cicerone entendido que le ensena lo que necesita, sin 
quitarles tiempo á otras lecturas ó á las diarias ocupaciones. . 

No le censuro siquiera sus arranques patrióticos, que juzgo en nuestra raza na- 
turales, pues, escrita la obra para la juventud venezolana, descendiente inmediata 
de la noble España, esos arranques son espuela que la estimula á continuar 
leyendo. 

Si aquí leemos más á Drioux, Duruy y Lamaitine que á Gibbon, Hume y Ma- 
caulay es porque tenemos más afinidades con Francia que con Inglaterra, es porque 
no sabe mejor el idealismo de aquélla que la sequedad de ésta. 

Yo le felicito por su obra y me permito, ya que tan dado es usted á esta clase 
de estudios, excitarle á acumular documentos que le faciliten la continuación de la 
historia hasta nuestros días. 

Su afmo. amigo, 

P. Manrique. 

COLEGIO DE SAN FRANCISCO DE SALES 

Este Instituto fundado en 1895 y dirigido por Sacerdotes Selecianos ha adop- 
tado como texto de enseñanza en sus aulas de Historia Patria el "Manual de Histo- 
ria de Venezuela" por Felipe Tejera. 

Caracas: 15 de agosto de 1904. 

Pbro. Enrique Ribas. 

Caracas: 12 agosto de 1904. 
Señor doctor don Felipe Tejera, etc., etc., etc. * 

Muy respetado maestro y amigo: Con suma satisfacción digo á usted que, al 
encargarme de la dirección de este plantel, encontré que mi insigne maestro y ante- 
cesor había aprobado el texto de historia conque usted ha enriquecido nuestra li- 
teratura y hecho brillar los fastos nacionales. Discípulo de usted, y habiendo em- 
pezado á conocer en su libro los anales patrios, yo no podía menos que continuar 
usándolo, mayormente cuando allí, amén de nuestra historia, los niños aprenden 
el cultivo de la virtud y del patriotismo, que están en la verdad, y dirigen su fanta- 
sía y gusto con la regla de un estilo tan galano y ameno, como lo es el de usted, 
maestro del buen decir. 

Yo me felicito de saber que ya estará en manos de nuestros estudiantes, su obra, 
con los honores de la 4,*^ edición, lo cual no es poco decir en un país como el nues- 
tro, que tanto se paga de novedades, y es tan poco favorecedor del ingenio y de las 
obras nacionales. 

Me complazco en desearle todo éxito, y me es grato repetirme, 
Su amigo y discípulo afmo,, 

/. M. Núñez Ponte. 



Para juzgar bien dé las revoluciones y de 
sus autores, es preciso observarlos muy de cerca 
y ju^garlos'muy de tejos, 

bolívar. 



HAliüiLDlinSTOBIOEVEmZOELA 



PROLOGO 



En el vasto campo de la literatura, apenas habrá ningún ramo 
que aventaje en importancia á los estudios históricos Mas, para cul- 
tivarlo con buen éxito, se requieren tantas y tan eximias cualidades 
que aún en los países de muy antigua y extendida civilización, por 
muchas historias que se hayan escrito, no son sino poquísimas las 
que han fijado en su favor el unánime consentimiento de los doctos, 
Quiénes sobresalen por un concepto, quiénes por otro; en éstos se 
notan faltas de que carecen aquéllos; en muchos se mezcla la fábula 
con la verdad; cuáles se proponen determinado fin, á que sujetan el 
plan entero del libro; cuáles toman por guía el deber, pero no logran 
bastante riqueza de luces. Las más veces se mueven los autores al 
impulso de las pasiones, que desfiguran en bien ó en mal hechos 
trasmitidos de siglo en siglo. Obstan al acierto inconvenientes de 
vario linaje Si se trata de sucesos antiguos, la distancia y la consi- 
guiente dificultad de adquirir noticias exactas y cabales influyen en 
la imperfección de su conocimiento, y de los juicios que de él se de- 
rivan y en él se fundan. La crítica r.istórica demanda la posesión de 
tales prendas, que rara vez se juntan en uno solo. Aun para compa- 
rar entre sí los varios testimonios, desechar unos y admitir otros co- 
mo fuentes fidedignas: no bastan observación, imparcialidad, si no 
las acompiañan profunda instrucción, criterio ejercitado, ingenio sutil 
y familiaridad con los secretos del corazón humano Ya se deja en- 
tender que los peligros del fracaso se multiplican, cuando se em- 
prende referir fielmente lo acontecido en épocas cercanas á la del 
historiador, y más si pertenece a la nación de que escribe Visto 
es que se encontrará entonces enlazado, por sí ó sus progenitores, 
con los acaecimientos que ceden en lustre ó daño de las personas ó 
de la patria. El amor á ella ciega como cualquiera otro; nunca pode- 
mos desnudarnos del interés que a su favor nos arrastra; sin saberlo, 
sin quererlo, y, lo que más es, buscando evitarlo, sucumbimos a las 
tentaciones de su afecto. No es exagerado afirmar que los Estados 
adolecen, unos respecto de otros, de las mismas, si nO rnayores debi- 
lidades, que aquejan á las fracciones éñ que se dividen los miembros 
de un solo pueblo Por manera que, al hablar de la parte que dos de 
aquéllos, guiados de contrapuestas inclinaciones, han tenido en casos 
comunes, eí cronista de cada lado los presenta a diversa luz, según la 
que muestran á sus ojos ofuscados. Asentirá á lá aserción quien reco- 



PROLOGO 



nozca, por ejemplo, la historia de los propios accidentes y trances de 
una guerra, por parte de cada cual de los beligerantes. De donde se 
deduce que se halla en mejor proporción de salir con su intento el 
individuo que sea de todo en todo extraño á lo pasad©. Ahora mis- 
mo, á la vuelta de más de diez y nueve centurias, se están reconstru- 
yendo historias antiguas, con ayuda de sana crítica y de documentos 
recién descubiertos; y cambiándose opiniones que acerca de notables 
vicisitudes y personajes corrían adoptadas y repetidas de unos en 
otros escritores. 

Añádase á lo dicho la diligencia, el afán, el ahinco que cuesta la 
conquista de la verdad absoluta. Nos formaremos de ello idea con 
reflexionar sobre cualesquiera acciones pasadas en nuestra presencia, 
y advertir cómo, al cundir en el público, se mudan, se adulteran, se 
trastornan. Así se engaña uno con frecuencia apreciándolas. Otras 
veces quedan ignorados incidentes que nos atañen más ó menos di- 
rectamente; y, si el acaso nos los revela un día, nos asombramos, 
menos quizá por su valor intrínseco, que por la circunstancia de pre- 
sentarnos como desalumbrados y juguetes de nuestra pequenez é in- 
suficiencia. ¿Qué mucho, cuando en ciertas ocasiones, hasta crímenes 
horribles pasan inadvertidos, ó nunca se rastrean, á despecho de las 
más esmeradas pesquisas de consultísimos jueces, y del acucioso ad- 
minículo de los agraviados, y del interés de los ciudadanos por apu- 
rar la verdad en aquellos eventos? Por todas partes nos da en cara la 
ineficacia de los medios humanos, como más patentemente lo perci- 
biremos recordando las causas judiciales en que agotadas las pro- 
banzas que establecen el criterio legal, se ha privado de los bienes, 
de la vida, á hombres inocentes de los crímenes á ellos imputados, y 
cuyos verdaderos autores han descubierto la falsedad de las acusa- 
ciones en el temido instante de la muerte. 

Aplicando á nuestra patria las consideraciones generales que pre- 
ceden expuestas, hallaremos que aún no se conoce á fondo el drama 
de que fué teatro Venezuela, principalmente en el período de su en- 
carnizada lucha con España, Poco ó nada han dicho nuestros histo- 
riadores acerca de puntos dignos de conmemorarse Por ejemplo, la 
primera constitución federal, los pasos de los agentes enviados á los 
Estados Unidos y á la Gran Bretaña, el reconocimiento de Venezuela 
como beligerante, contratos con los extranjeros proveedores de armas, 
pertrechos y vestuarios, tratados de unión, liga y confederación prime- 
ro, y después los de amistad, comercio, navegación y correos, opera- 
ciones, buques de guerra y corsarios, preparativos de la t xpedición 
pronta á salir en auxilio de Méjico, alianza especial con el Perú lle- 
vada á efecto, posteriormente guerra y paz, establecimiento de Lega- 
ciones en el Brasil, los Estados Unidos y Europa, tentativas del Li- 
bertador en beneficio de Cuba, Congreso de Panamá, etc , etc 

Andan también omisos los historiadores nacionales en informar- 
nos de lo que pasaba entre España y demás potencias acerca de no- 
sotros, así com© de todo lo relativo a los indios. 

Fueranos dado poseer una historia de Venezuela tan menuda^ 
come la que de los Estados Unidos ha escrito el insigne diplomático 
Jorge Bancroft. Sienten algunoe que raya en difusa; más no la gra- 
duarán de tal sus conciudadanos, para quienes se destinó particular- 
mente, y que han de tener en mucho y leer complacidos sus más 
insignificantes pormenores. Aunque más llegue a extenderse, nunc 
fastidiará á los amigos de su nación portentosa. En recorrer lo^ 



PROLOGO 



tiempos que antecedieron á la declaración de la independencia, em- 
plea el autor siete volúmenes de tipo diminuto y muchas páginas;^ y 
se dice que ha escrito otros cuatro entrando ya en las épocas ulterio- 
res. Pero allí nada falta de lo que concierne de cualquier modo á ese 
pueblo, desde el primer instante del descubrimiento del territorio 
septentrional por ingleses, franceses y españoles Capítulos hay en 
que pasa revista casi á todo el mundo civilizado, señaladamente 
cuando escudriña los principios políticos que á la revolución dieron 
origen 

Entre las historias de Venezuela descuella la de Baralt, porque,- 
sobre tener un plan más comprensivo y mejor ordenado que las 
otras, lo realzan el decir puro y las otras excelencias que granjearon 
al autor fama de sabio, distinciones y puesto en Europa, y que le en- 
cumbran al primer orden de los patrios ingenios Pero varones muy 
calificados notan que no se dio allí el desenvolvimiento indispensa- 
ble á hechos de suma importancia, ni se puso en la mayor claridad 
la serie de acciones de algunos prohombres; que no se ha repartido 
con igualdad la justicia distributiva entre los que obraron de propio 
movimiento y por su cuenta y riesgo en pro de la libertad, prestando 
cooperación espontánea cuanto útil, sino postergádose tales servi- 
cios, enalteciendo otros con solícita preferencia. Granadinos le hacen 
cargo de haber mostrado escaso aprecio á la cooperación de su patria 
en favor nuestro En una palabra se piensa que no llena el objeto de 
dar á conocer á Venezuela lo bastante, en su estado cuando colonia, 
y en todas y en cada una de las causas que prepararon, maduraron y 
al fin produjeron la transformación, sus progresos, atrasos, demoras, 
su coronamiento, la formación de la gloriosa Colombia y su disgre- 
gación, etc Publicado aquel libro, han salido á luz diversas rectifi- 
caciones Recientemente hemos visto algunas que dicen relación al 
mariscal Sucre, á los generales Marino y Zaraza. También hemos 
examinado las explicaciones que de algunos episodios se han inser- 
tado en las gacetas, especialmente con ocasión de los aniversarios del 
19 de abril y 5 de julio. Muchas circunstancias curiosas recopiló el 
General José Austria en la historia militar de Venezuela, desgracia- 
damente aun no impresa del todo. El Ledo. Juan Vicente González, 
relacionando la vida del General José Félix Ribas, se internó en 
asuntos históricos á ella respectivos. Abundante metería se halla en 
la de Bolívar, que salió de la pluma del Doctor Felipe Larrazábal. 
En su autobiografía cuenta el General Páez muy á la larga los hechos 
en que fue actor, agregando otras noticias interesantes, y anota y co- 
rrige equivocaciones del señor Baralt, observando que nacieron de 
haberse atenido á los apuntes á él entregados cuando ya se partía á 
luropa, donde no le era posible consultar sus dudas con personas 
que se las aclararan. 

Hemos oído hablar de muchas tradiciones, apuntes, crónicas y 
memorias que se conservan en poder de algunos Proceres y de los 
herederos de otros. Allegadas las diversas historias, las biografías, las 
correspondencias, todo ese cúmulo de noticias, las rectificaciones, los 
esclarecimientos, y estudiada con inteligencia y espíritu de imparcia- 
lidad la copia de documentos que atesoró el muy ilustre y laborioso 
adalid de la independencia. General José Félix Blanco, y consultados 
los escritos extranjeros sobre el mismo asunto, sin exceptuar los es- 
pañoles: será asequible formar la historia individuada y concienzuda 
de Venezuela, y poner fuera de duda puntos que no sólo se contradi- 
cen, sino hasta se tachan de apócrifos. 



VI PROLOGO 



El que esto haga, levantará a la patria el mayor monumento de 
gloria. Porque fué la empresa de nuestros pasados una de las más in- 
signes de que guardan memoria los hombres, cuando se incluyan los 
tiempos primitivos y siempre fabulosos de las naciones. Desafiar el 
poderío de España, que en el dilatado período de trescientos y tantos 
años había esparcido fortísima raigambre en este suelo; hombrearse 
con su dominadora un pueblo sumido por ella en la ignorancia, la 
esclavitud, el aislamiento, y entregado a la avillantez y descuello del 
último agente peninsular; resolverse a lanzar el yugo poderoso, sin 
«^medios de resintencia, sin conocimientos militares, sin plan precon- 
certado; principiar luchando esforzadamente con la debilidad é inde- 
cisión de algunos de los mismos venezolanos y hasta con la oposición 
armada de varias provincias; no desalentarse con las sucesivas con- 
trarrevoluciones, ni con el hundimiento de la causa una y otra vez^ 
ni con los espectáculos de crueldad, carnicería, venganza producidos 
por el despecho de los enemigos; sobreponerse a todo obstáculo con 
perseverancia nunca quebrada, arrostrando la combinación de las mi- 
serias, hambres, pestes, incendios, asolamientos, destierros, emigra- 
ciones, confiscaciones, saqueos, matanzas, terremotos; echar en la 
hoguera la vida, los bienes, las comodidades, la dicha y suerte futura 
de sí y los suyos; caer y levantarse siempre con redoblados bríos; sa- 
car de la nada recursos, de las derrotas victorias, de la prepotencia 
de los contrarios arranques de valor indomable; y por premio de tan 
gallardos esfuerzos, no sólo arrancar el dominio de Venezuela a la 
pujanza, al tesón de España, sino proseguir la carrera de combates y 
glorias, después de haber sido los primeros en manifestar el espíritu, 
y abrir el camino de la revolución, y ayudar poderosa y felizmente 
con ya aguerridas huestes a la redención de Nueva Granada, el Ecua- 
dor y el Perú: he aquí la casi increíble obra que consumaron nuestros 
padres, para inmortal renombre, en todo el orbe, del inspirado genia 
que se sublimó por el cúmulo de sus perínclitas dotes, de tantos más 
como se engrandecieron cerca o lejos de él y de la nación entera que 
de tai modo se asoció a sus conatos. ¡Qué incontrastable resolución!! 
¡Cuántos ejemplos de virtud republicana! ¡Cuántos prodigios de ab- 
negación, constancia, denuedo! ¡Qué firmeza de convicciones! ¡Cuál 
desasimiento de la vida y sus goces! ¡Qué ingenio, qué sabiduría, qué 
conjunto de superioridad y triunfos marciales! ¡Qué tesoro de gran- 
dezas! ¡Cuánto y cuál amor a la libertad, a la justicia! 

Deber es común extremarse por imbuir en cada uno de los vene- 
zolanos, siquiera como homenaje de gratitud a los beneficios de que 
gozamos, el conocimiento de la formación de la República, y el ines- 
timable precio por ella pagado. Así aprenderán a idolatrarla, a con- 
servar sus conquistas, a engrandecerla, a servirla con reverente culto. 
Ha de formar nuestra historia una de las primeras lecturas de los 
niños, no ignoren lo que más profundamente les interesa, y porque 
le cobren apego, y, años adelante, se desvivan por perfeccionarse en 
ella y nunca la suelten de la mauo. Introdúzcase no en la Universidao 
solamente, sino también en los colegios y las escuelas de ambos sexos; 
ocupe lugar conspicuo en todos los planes de instrucción; reconóz- 
case indispensable su estudio en los que pretendan el magisterio y 
en muchos otros; estimúlese el adelantamiento en ella; ofrézcanse a 
la pública discusión sus puntos oscuros, dudosos o que convenga 
relevar; hágase la guerra a la indolente desidia de los muchos que no 
leen; y entonces se alcanzará el objeto de nuestro anhelo. 



PROLOGO VII 



A esto podría contribuir la adopción del Manual que el señor 
Felipe Tejrra ha escrito adrede, y que ya cuenta con la aprobación 
de sujetos tan conocedores y respetables como los ciudadanos Doc- 
tores A. Aveledo, C. Pérez Calvo, luán José Aguerrevere, P. P Fon- 
tes, y J. M. Gil, antiguos directores de los Colegios de Santa María, 
La Ascensión, Roscio, Fontes y Gil. (1) 

^ Con laudable empeño el joven autor, rico de talento é imagina- 
ción, y ya distinguido entre los poetas, se ha dedicado á trabajos más 
serios. Bien se comprenderá que no se ha propuesto colmar el vacío 
antedicho. Se ha limitado á compendiar lo que otros han compuesto, 
siguiéndolos no tan estrictamente que algunas veces no se desvíe de 
ellos y escriba de propio marte. Divide la historia, previa una intro- 
ducción sobre el descubrimiento de América su geografía y los in- 
dios, en antigua y mpderna. La primera se extiende desde 1 498, en 
que Alonso de Ojedá recorrió las costas de Venezuela, hasta el 5 de 
julio de 181 i, fecha de la declaración de independencia. Pasa rápida- 
mente por lo más de este período; y se detiene hablando de los pasos 
iniciativos de los patriotas; y termina con un apéndice sobre la lite - 
ratura, las ciencias, artes, caminos, comercio y población en tiempos 
de la colonia. Subdivide la moderna en cinco partes, y queda en la 
tercera. (2) Una llega a 1819, en que se constituye Colombia; otra a 
1830, época de su disolución, y otra a 1^42, en que presencia Cara- 
cas la entrada de los restos de Bolívar. También se introduce la mo- 
derna con rasgos geográficos, que esta vez conciernen a Venezuela. 
Desde 1811 a 1830, espacio el más importante, se descoge el hilo de 
los sucesos año por año. En lo ulterior anda más aprisa. Cada sec- 
ción va seguida de un resumen y de sincronismos, y al fin de todo 
hay un apéndice sobre literatura, ciencias, artes y progreso de la 
patria. (3) 

Se verá que, sin embargo de ser un epítome, repara, hasta donde 
cabe en él, algunos de las olvidos que advertimos, v. g. el tocante 
al congreso de Panamá Agrega otro capítulo nuevo acerca de los 
efectos generales de la independencia de esta parte de América. 

Están allí narrados los principales acontecimientos en lenguaje 
por lo común castizo, y cláusulas cortadas conforme al tipo del Ma- 
nual de Historia Universal del preclaro literato Juan Vicente Gon- 



(1) Ha encontrado muy buena aceptación en otros establecimientos y entre el 
público en general, de modo que se hizo indispensable una segunda edición, y en 
estos momentos se prepara la tercera, que lleva sobre los otros la ventaja de exqui- 
sitas exornaciones, cuales produce de día en día la acreditada imprenta de El Cojo' 
Cuenta con nuevas opiniones favorables de personas calificadas, y que se están sir- 
viendo fructuosamente de ella para la instrucción de sus alumnos. El autor la ha 
traído hasta tiempos muy cercanos á los nuestros, aunque reduciéndose á señalar 
en globo los acontecimientos trascendentales. Todo lo cual aumentará la impor- 
tancia que ya logra, y que se dice haberse extendido no solo por varias partes de la 
República, sino también fuera de ella. 

(Tomado de la Revista "Historiadores de Venezuela", escrita por el autor de 
este Prólogo). 

(2) En esta como en la 2.a edición, queda en la cuarta época. (*) , 

(Nota del autor del Prólogo). 

(3) Este apéndice (sobre literatura, artes y progresos de la Patria/ se ha supri- 
mido últimamente, en razón de haberse tratado de la materia, con más espacio, en 
el libro ilamado "Perfiles Venezolanos*, obra también del mismo autor. 
(Nota del id. id.) 

(*) Esta quinta edición queda en la Sexta época que termina, en el siglo XIX. 



PROLOGO 



zález y con aspiración á imitar á Baral. Se emplean parágrafos cortos 
por encerrar mucho en pocas palabras. Encuéntranse breves des- 
cripciones, teñidas, como varios otros pasajes, de colores tal vez 
más propios de la poesía que de la historia. El estilo es siempre 
igual, claro, animado, expresivo del entusiasmo del patriota. Lo más 
reparable nos parece que en una obra en que no pueden entrar di- 
sertaciones, el autor haya pronunciado fallos harto rigurosos, algunas 
veces mal avenido con sus predecesores, sin justificarse absolutamen- 
te, y como si bastara un epíteto para abonar sus opiniones. Tal sucede 
en cuanto á la guerra á muerte y ejecuciones que se hicieron por 
mayor. Aunque muy para lamentarse," hechos censurables se han 
visto en todas las guerras; y el autor puede leer, por citarle un solo 
ejemplo, las recíprocas acusaciones de Francia y Alemania con mo- 
tivo de los excesos cometidos en su lucha de 1870. Y volviendo á 
nuestro caso, el bárbaro sistema de los representantes de España 
en Venezuela, la burla enorme de las capitulaciones, los refinamien- 
tos de crueldad de algunos de ellos, las tramas de sus compatriotas, 
las entradas de las poblaciones á saco, los incendios, las matanzas en 
esas ocasiones, los verdaderos asesinatos nocturnos, las alevosías, ios 
perjurios, los sacrilegios, el exterminio de mujeres, á veces de niños, 
y otras causas que excitaban á represalias, no como leyes ordinarias 
de la guerra, sino como medios de contener con el talión los desa- 
fueros del enemigo: sirven para atenuar los cargos, si es que no para 
disculpar a los guerreros de la independencia. Las naciones se ocu- 
pan mucho todavía en celebrar convenios sobre respeto á los dere- 
chos de los neutrales, inmunidad y asistencia de los heridos, prohi- 
bición de balas explosivas; y últimamente el emperador de Rusia ha 
tomado a pechos la formación de una conferencia internacional diri- 
gida á codificar los usos de la guerra. Lógrese ó no, aunque algunos 
lo estiman inexequible por falta de autoridad que apremie con la 
fuerza á la observancia de los pactos, la solicitud prueba á lo menos 
que se palpa la urgencia de añadir al voto de los publicistas la san- 
ción de tratados terminantes y obligatorios. Hoy es, y el mundo 
acusa á España de hacer la guerra á los cubanos sin miramiento á las 
prácticas que, para mitigar en lo posible sus males, ha introducido 
progresando la civilización; y nadie, que sepamos, piensa en imputar 
á culpa á los revolucionarios el que imiten conducta tan opresiva. 
Sin duda, Bolívar quiso producir efecto con su proclama; ello es que 
no se cumplió la amenaza en toda su latitud; que después de hecha 
se siguió tratando á los españoles con blandura; y que, si se puso en 
vigor, fue al empuje de repetidas atrocidades y como recurso extremo 
en aquellas circunstancias. Por último, el tenor del convenio de 26 de 
noviembre de 1820 sobre regularización de la guerra acredita, en el 
preámbulo y todos sus artículos, la participación de ambos contra- 
tantes en el rigor de las hostilidades. (4) 

Caracas: agosto 15 de 1875. Rafael Seijas 



(4) Mas es bueno advertir a los que deseen formar juicio acerca de este punto 
[la guerra a muerte] que en la citada obra "Perfiles Venezolanos,, el señor Tejera en- 
tra en discusión y, haciendo méritos de diversos argumentos, procura vindicarse de 
tales críticas y sacar triunfante su concepto. Además es de consultaise lo escrito por 
el muy instruido abogado y literato, señor Doctor Cristóbal Mendoza, en defensa 
de la misma tesis, con motivo de un certamen que se abrió en 1878 sobre el tema de 
"si el decreto de guerra á muerte expedido por el Libertador el 15 de junio de 1813, 
fué ó no necesario para llevar á cabo la independencia de la Patria". El Jurado 
elegido para apreciar los trabajos se decidió por el del señor Mendoza, añadiendo 
con esto el peso de su dictamen al de los que sostienen el contra. 

(Nota del id. al id.) 



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MiNüiL DE eiSTOm EE VENEZ0EL4 



INTRODUCCIÓN 



CAPITULO I 

Cristóbal Colón. -Los Reyes Catóücos. Descubrimiento de América 

1 Era época de grandes y trasoeiidentales novedades 
para el mundo. La humanidad despertaba de un sueño de 
largos siglos a la magnífica alborada de útiles cuant9 in- 
mortales conquistas en los dominios de la inteligencia. 

2 La maravillosa imprenta, vehículo del pensamiento; 
el telescopio, revelador de mundos infinitos ; la brújula, ín- 
dice que señala siempre el polo, y otros no metnos faímosos 
inventos dignos de memoria, fueron sucesos precursores 
del más preciado de todos : el hallazgo de América. 

3 La gran visión de un nuevo mundo ignorado de to- 
das las edades, saliendo a la voz del Creador de nunca vis- 
tas ni exploracías aguas, visitó largo tiempo la mente de tun 
hombre escogido por la Providencia para bienhechor y 
gloria del linaje humano. 

4 Tal fué Cristóbal Colón, nacido en Genova de 
honrados y laboriosos padres, y que desde los catorce 
años se dio con ahinco a la arriesgada profesión náutica. 

5 Lleno de espíritu divmo, él veía las cosas desde 
una eminencia vedada á los demias, y por eso su mirada 



2 FELIPE TEJERA 



.se fijaba en las tinieblas del horizonte donáb rayaba para 
él solio la grande aurora del porvenir; y por esoí su pala- 
bra parecía venida de lioi ^Itoi, llena de respilandor y de 
verdad. 

6 Visitando una vez á Portugal, concibió la extraña 
idea de viajar á la India .tiaVegajndo siempre en el Atlán- 
tico con rumbo fijo lal Poniente. 

7 Y puesto en ello el deseo, sometió: su plain primero 
á Juan II, ricy á la sazón de laquel país, quien le acogió 
con desabrimiento y lacaso con perfidia; visto lo cual del 
célebre geno vés, llevó' la lempresa á su patriaí.' 

8 Menospreciado^ ^lí y apellidado por loco, salió para 
España, donde los famosos Reyes Católicos ponían en- 
tonces estrecho sitio á Granada. 

9 No fue aquí mejor visto por el pronto: que cuando 
la verdad visita un icspáritu y Je lalza sobre la esfera ide lois 
otros, insensato aparece á los principios; viéndose luego el 
singular contraste de un hombre solo que tiene razón con- 
tra todo el universo. 

10 ¡ Cuántas veces, pues habrá sido sacrificada la jus- 
ticia en aras del erroír ó la Sg'norancia, causas, que en 
ocasiones son las que allegan más prosélitos! 

11 Por largo tiempo creyó Colón mlalogrados sus an- 
helos; mas la constancia, miadre de la buena fortuna, y 
los desinteresados oficios del español Frai Juan Pérez de 
Marchena, llevarotn la fam|osa em[pre¡sa á punto de remlate. 

12 Y como la reina Isabel de Castilla estuviese ya 
prevenida por Luis de 'San Ángel, que era es'cribanoi de 
raciones de la corona de Aragón, tomiói á pechos el 
asunto y se interesó en ello eon su corona y ricas 
joyas. 

13 Con lo que decidida la temerosa aventura partió 
Colón del puerto de Palos al amianiecer del día 3 de 
agostp de 1492, mandando tres carabelas con ciento 
veinte tripulantes y el título de virrey de las tierras 
qjue llegase á descubrir. .(!•-) 

14 Sigámoisle, piueis, €o;nio ¡al ienviado del Señor, 
por las procelosas corrientes de mares nunca hollados 
del hombre, hasta qUe rinda la más ínclita jornada 
que registran los anales del tiempp. Auras del porvenir 
hinchen en popa su vela, y navega con la brújula de 
la fe que, en el propio fondo de las tinieblas, mira 
siempre al cielo. ' 

15 Más feliz que Moisés, pondrá las tablas de la 
ley en los altares de la tierra priometida, coronando bu 
obra con las perpetuas biendiciones de la posteridad. 

16 Arriba primero á las islas Canarias, donde por 
reparar sus naves se detiene ¡algún tiempo, y da de 



(l.a) Al fin de la obra en la nota 1.^ véase la relación de los que acompañaron: 
á Colón en las tres carabelas. 



HISTORIA DE VENEZUELA 



'nuevo la vela el 6 'de septiembre con rujmlbio al Occidente. 

17 Andadas no pocas leguas, un fenómieno ignorado 
hasta entonces de los marinos, puso temor á los tripu- 
lantes, y laun el tnismo alrnirante no las tuvo todas 
consigo: y fué qiue la aguja, de mia4*e,ar dejói de ver al 
Norte y declinaba al 'Noroeste conforme él se dirigía 
;al Occidente. 

18 ■ Tuviéronlo' de pronto á mará villa/ los ignoranteis 
pilotos y se juzgaron perdidos, mas avisado Colón de 
lo que pudiera ser, explicó el caso como miejor pudo, 
y aquéllos parecieron sosegados. 

19 Navegadas llevaría cosa de 750 leguas al Oeste 
de las Canarias, ctiaindo repetidas ocasiones la tripu- 
lación avasallada de temor q puesta en asombro, lu- 
chaba por volver á España. Calmábala el almirante 
con benevolencia y le ofrecía seguro término^ a la obria, 
si no lera ya q'ue lel délo le abandonase en la mitla^' 
de su carrera. 

20 Todo había desaparecido de la vista de aquellos 
atrevidos navegantes; el mismo volcán de Tenerife, días 
atrás, se había escondido como un gigante amena,zia- 
dor en el profundo seno de las aguas; rodeado el sol 
de- nubes sangrientas se precipitabia cada tarde en los 
inmensos abismios, como nna honda de fuego ^que iba á 
apagarse donde recogió Dios los mares del Diluvio. 

21 Fuerza era ir bajo la legida del cielo para no 
retroceder deslumbrada la imaginación con el formidable 
esoenario de la naturaleza en su más grandioso espec- 
táculo. 

22 Así como rayaba el día 12 de octubre, un sevillano 
de noinbre Juan Rodríguez, vio el primiero la maravillosa 
tierra, y á su grito inesperado, volviéronse todos los; 
ojos contemplándola con admiración y gratitud. (1) 

23 Magníficas costas sembradas de corpulentos ár- 
boles, bellísimos palmares, dulces y nemorosos arroyos, 
flores cuya fragancia recuerda las del Paraíso, auras em- 
balsamadas que traen las alegrías del cielo; tal fué, 
fen <5ortas pialabras, lo primiero qiue se ofreció á la vista 
de los descubridores. 

24 Ni fué menor el asoimbro de los perplejos indí- 
genas, q'ue veían el impensado suceso como cosa de 
milagro. ¿ Qué hombres eran aquéllos velludos de rostros ? 
¿De dónde venían tan extraños seres por medio de las 
aguas ? 

25 El rayo y el trueno salían de sus manos como 
cuando sus dioses corrían por el cielo sobre aladas 
tempestades; ni erain míenos los caballos, q'ue divinidades 
maléficas les parecían. 

26 Llegaron, pues, lois descubridores á tierra y, re- 
Conocido Colón por virrey, se tornó; posesión de la islal 

(1) Véase la nota 2.^ al fin de la obra. 



FELIPE TEJERA 



qtie nombraron de San Salvador por la corona de Castilla, 
sellando luego el descubrimiento con la sublime enseñaj 
de nuestra redención que, levantada de toscos maderos, 
extendió sus brazos, como para a-brazar los dos mundos. 




Cristóbal Colón 



27 Volvió después Colón á España en 1493. En 
SU tercer viaje descubrió el día 10 de agosto de 1498; 
leí continente (1) de la América Meridional que llamoi 
Maracapana, como oyó que lo nombraban los indígenas. 
(2) Tal la magna y heroica empresa acabada por el in- 
mortal genovés que morirá bien pronto en Valladolid, 
(1506) después de recibir en premio de su obra la más 
negra ingratitud de los hombres. ¡ 

28 Un aventurero, Américo Vespucio, dará al nuevo 
mtindo su nombre; Colón, emipero, vivirá en la me- 
moria de los venideros, len la cual será confundido coni 
los dioses. (3) 



(1) Un año antes, Sebastián Cabot, había descubierto la América Setentrio- 
nal el 24 de junio de 1497. 

(2) Frai Pedro Simón. Noticias Historiales. Cap. XV. 

(3) Creen algunos que la voz América no se deriva de ^Immco, sino de la 
frase de los Caribes "ir á Miracapana", que significa en su idioma: "ir á tierra de 
Alamca", con que ellos designaban la Tierrafirme. Y de aquí que los españoles 
dijeran primero, siguiendo el uso de aquellos: /r á Maraca, para indicar el Con- 
tinente, y que después por corrupción, se dijese América; bien así como á la Verde 
Erín, se dio primero el nombre de Iraland {tiena. de hierro), que por fin ha venido 
á ser Ireland ó Irlanda. 



HISTORIA DE VENEZUELA 



CAPITULO II 

Geografía de América 

29 La América form^ tin \^a:stísimo continente que 
se extiende de Norte á Sur, y divide el océano Atlán^ 
tico del Pacífico, desde los 562 ¡at. S. hasta perderse 
en las latitudes boreales con el polo. 

30 Ella forma el continente occidental de la tierra 
sieparado del oriental, al E. por el Atlántico, y al O. por 
tel Pacífico; y se divide en dos grandes partes que son: 
la América Meridional y la Setentrional, unidas por el 
istmo que decimios Darién ó Panamá. 

Ql Por leí O. la atraviesa la altísima cordillera de 
los Andes que, arrancando desde la Patagonia al S. va 
costeando la marina, hasta terminar con el monte San 
Elias en lo qtie fué América rusa. 

^ 32 Sus niás elevados picos son el nevado dé So- 
rata, (6487 mets.) el Illimam, (6445 mets.) el Antisana, 
(6000 fmets.^ el Chimiborazo, ,(6530 mets.) el Aconca- 
gua, (7248 mets.) el Cotopaxi, (6500 mets.) el Pichinchla 
y el Popocatepel ó volcán de Puebla, (64IQ0 mets.) 

33 Sus principales ríos son los mayores del m'undo": 
el Amazonas que nace en los Andes del Perú y va á 
desembocar en el Atlántico después d'e haber recorrido 
1200 leguas; el Plata que tiene 900 leguas de curso; 
el Orinoioo', 426; y en la América Setentrionaal. el Missi- 
sipí qne desagua en el golfo de Méjico, 1400 leguas; el 
Macbenzie, 618, y el San Lorenzo, 414. 

34 Sus goiflots ison: en la América Setentrionial el 
de Méjico, el de California, el de F.?:xi Lorenzo, los gol^ 
fos ó bahíajs de Hudsoln, y ide Baffin; y lein la Meridional, 
el de Darién, el de Guayaquil, el de Maracaibo' y el de 
Paria. 

35 Multitud de archipiélagos rodean sus dilatadas 
costas: entre todos el más notable es el de las Indias 
Occidentales, llamiado lasí para diferenciaarlo: del de las 
Indias Orientales en Asia. 

36 Este hermosísimio continente posee todas las la^- 
titudes y por consiguiente la mayor variedad de climas: 
y al par que ostenta los más grandes ríos y los volcanes 
más elevados del globo, ofrece a la vista dilatadísimas 
selvas y praderas, opulentas pampas y la más extraordi- 
naria y pomposa vegietación. 

37 No menos magnífico es en el reino mineral: sus 
minas de oro y plata son las tnjás copiosas de la tierra, 
y el cobre, el_ estaño, el hierro etc., se ofrecen a la 
industria con cierta' especie de prodigalidad providencial. 

38 En la época del descubrimiiento no existían en 



HISTORIA DE VENEZUELA 



América laquellos cuadrúpedos que, domesticados, son 
de tantoi precio para el hombre. 

39 Por iel contrario, era y fes iinfinita la variedad 
de aves, de reptiles y de insectos: el cÓBidor, águüa 
gigantesca, es perpetuo morador de los Aindes: enormes 
boas atraviesan las iinmensas llanuras; nubes de pe- 
queñísimos insect'os piueblan las orillas de los ríos; y 
pintorescos enjambres de mjariposas de todos los colo- 
res, á la mianera de flores laladas, biaja'n de las naonta-. 
ñas y cúbrela coimio' una zoma eispléndida dülatiaadísiímais) 
praderías. 

40 Estupendos* árboles, que cue'ntan millares de años, 
se levantan en medios de las selvas; el samán de Güere 
(en Venezuela) ha visto desaparecer razas enteras de 
aborígenes, y ¡auin ostenta su ya marchita copa bajo 
de la cual puede acampar tm regimieinto. 

41 Debajo de las mismlas aguas se nace una prp- 
digiosa vegetacióin ; en lo interior del cointinente, se ven 
sabianas que hacfen horizonte, de flores silvestres que 
Diideain al soiplo de losi alisios como 'lin océano! de losi 
más preciosos colores. 

- 42 Empero, si todo ' lo bello allí fes grande y subli- 
me, tarnbién grandes y iespantosas se producen las ca- 
tástrofes;: en sus archipiélagos soplan con furor los hu- 
racanes; iestupfendos volcanes revientan en los Andes 
y des quicbr ajan las montañas asordando con extraor- 
dinario fragor del continente; en pocos segundos un ho- 
rrible tier remoto arruina inn'umierables pueblos y ciu- 
dades. 

43 En invierno los ríos se desbordan é inundan 
las sábanas, y corrompidas por la influencia solar las 
aguas, producen fiebres, paludosas. Próviidia la natura- 
leza, pone allí tamibién la, quinina que es su preser:* 
vativo y su antídoto. 

44 Pues este mundoi, desconocido en todas las eda- 
des y sieparado' aptenas deb Asia por el estrecho de 
Behring al N. O., estaba habitado, para la fecha d(el 
descubrimiento, por una raza isfemiejante a la malaya 
y que fué denominada india. 



CAPITULO III 

Origen, tradición, religión, costumbres, monumentos y civilización de 
l»s indios 



45 Had'a 'qlu'é fechaj plasaron del viejo mundo al 
nuevo sus primeros pobladores, no ha: sido posible to- 
davía á la histbriía averiguarlo. 

46 Podría supionersie que despiuési de la dispersión 
de las razas len Babilolni'a, los mism,bs qiue poblaron laJ 



FELIPE TEJERA 



parte oriiental del Asia, por lo qoe hoy i!esi estrec'lio de 
Behring- y que len lo' antig^uo fué segurarmente un istmo, 
vínieroln la lest'ablec'erse en lesta fecundísin^a parte de 
la tierra. ^ 

47 Los indios conservaban la tradición del Diluvio, 
y con variación de nombres y lugiares la de la torre de 
Babel : lesperaban también la vuelta por el Oriente de una 
raza de hombres superiores ; y contaban, como los chinos, 
millares de años de existencia. 

48 Esta desconocida raza poblaba todo el conti- 
nente de América, que se dividía en imperiois como los 
de Méjico y Perú, y repúblicas como la de Tlascala. 
Lo demás era habitado por tribus semisalvajes ó nó- 
¡mlades, y había muchas de lantropóifagos que se hacían la 
guerra para devorarse: la más feroz era la de los caribes 
que reinaban bravios en todo .el archipiélago del mar 
que lleva su nombre. 

49 En Méjico y Tlascala, que, como los del Perú 
eran los más civilizados, se adoraban espantosos ídolos 
de piedra en cuyos altares sacrificaban millares de víc- 
tirnas humanas, devorando luego los sangrientos des- 
pojos como una orgía de fieras. 

50 La ciudad de Méjicoi era la capital del imperio, 
edificada sobre el lago Tezcuco, con magníficos palacios, 
templos y jardines. Ruinas de inmensas pirámides 11a- 
maaas Iheocali demuestran, en lo antiguo, una civi- 
lización más ¡avanzada qlue la del tiempo dé Montezumia. 

51 Mandaba este emperador sobre treinta caciques 
q'ue, al decir de algunos historiadores, podía cada nno 
presentarse á la cabeza de cien mil combatientes arma- 
dos de flechas y manoplas de piedra, puesto que el uso 
del hierro no era conocido de los indios. 

52 Con todo leso, • Hiernán Cortés, con 500 hombres 
redujo a fuerza de espiada aquellos indómitos aborígenes, 
que se aterrorizaban sin embargo con la detonación de los 
cañones y la vista de los caballos. 

53 Cuentan los historiadores que en esta conquista 
sin antecedente en el 'mundo, se vieron hazañas mila- 
grosas. En medio de un campo elevaron los cristianos 
una cruz de madera, y como luego los indios intentaron 
ponerle fuego, bajó una nube de lo alto á cobijarla, y 
cuando se acercaban losi idólatras les atemorizaba con 
rayos y truenos, defendiendo así la santa enseña por 
espacio de cuatro años. 

54 En la batalla de Otumba militó en pro de los 
españoles la espada del Señor. Los indios vieron en varios 
reñidísimos combates una poderosa Señora que protegía 
desde i* as nubes á los cristiiajnos, y el apóstol Santiago, 
como el airado Marte, se n^ezclaba en aquellas luchas 
verdaderamente homéricas . 

55 Los del Perú adoraban el sol con el nombre de 



HISTORIA DE VENEZUELA 



Pachacamac, y. sus reyes se ilamaban incas. Manco 
Ca.pac Que fué el primero, conquistó el país y le dio 
leyes y religión. Pasaba por hijo del sol. : 

56 Por medio de cuerdas anudadas trasmitían los 
sucesos á la posteridad: dividían el año en trescientos. 
sesenta y cinco días, edifi cabían grandes monumentos, 
caminos portentosos como lel de Cuzco á Quito, tras- 
montando los Andes : pero el pueblo erí^ esclavo ée los 
incas. 

57 Por medio de correos fijos de trecho en trecho, 
se comunicaban «s'us órdenes con suma celeridad. El 
monarca viajaba en :andas de oro llevado por las personas 
de más cuenta en el Estado. 

58 Este opulento imperio fue conquistado por Pi- 
zarro. En los demás Estados americanos gobernaban 
caciques id e tribus, como se ha dicho, bárbaras, que vivían 
de la caza y la pesca. La agricultura estaba en sus prin- 
cipios, cultivaban el maíz, el algodón y otros frutos 
menores. 

59 Infinito es el número de dialectos y lenguas 
que se hablaban ien todo el continente; y tal era el estado 
de la raza india cuando los españoles guiados por Colón, 
descubrieron y conquistaron para la civilización el Nusvo 
Mundo. (1) 

(1) SUPERFICIE DE LAS AMÉRICAS 

El cuadro siguiente demuestra casi exactamente la superficie en kilómetros cua- 
drados de los países de las tres Américas. 

Kilómetros cuadrados 

Estados Unidos , ' . . 9.212.300 

Brasil , 8.361,350 

Canadá 7.990.700 

Argentina 3.027.088 

Méjico. . . 1.987.063 

Bolivia. . 1.334.200 

Colombia , 1.203.100 

Perú 1.137.000 

Venezuela ■ 1.110.059 

Chile 776.000 

Ecuador 307.343 

Paraguay 253.100 

Guayana Inglesa 200.000 

Uruguay 178.700 

Guatemala 125.100 

Nicaragua 123.950 

Guayana Francesa ., 121.413 

Honduras 119.820 

Guayana Holandesa 119.321 

Cuba 118.833 

Costa Rica 54.070 

Santo Domingo 48.350 

Haití 28.900 

Belize 21.475 

San Salvador 21.070 



!!E 



DIVISIONES DE ESTA OBRA 



60 El Manuial de Historia de Vemezuela se divide 
en dos partes: i 

61 Comprende la primera, la Historia Antigua, qiue 
abarca un período' de 313 años, desde el descubrimiento; 
del continente, en 1498, hasta la declaración de Inde- 
pendencia, id 5 de julio de 1811. 

62 La seg-unda trata de la Historia Moderna, que 
Comienza ten esta última fecha y se extiende hasta nues- 
tros día^. 



PRIMERA PARTE 



HISTORIA ANTIGUA 



CAPITULO I 

Venezuela. —Primieiríis pobladores. — El padre Las Casas.— Nueva To- 
ledo. -Civilización de España para lai época de la conquista 

63 Alonso de Ojieda, compiañero idb Cristóbal Colóh 
en su seg^undo viaje, fue el v'pTimerO' qlue recorrió las, 
Costas de Vienezuela. 

64 El visitó la isla de Margarita;, y costeando sienl- 
pre al Occidente, remiointó el cabo de San Román,, 
y en üln golfo' que los naturales llamaban Coqaibacoa, 
vio lin p'ueblecito de indios levantiado isob're estacas en 
medio de las iaguas¡, y así al golfo como al puebla 
no'mbró de Vianecia., por la semejanza qlue con ella 
tenían. (1499) .' . > 

65 Andaindo lel tiempio convirtióse laqiuel nombre en 
Venezuela, ooinqjue se llamó deispiuiés el vastOi territorio 
de la Capitanía general. 

66 Por lo demás, interUmándolse Ojeda por la barra, 
descubrió el piuertoi y lago de Slan Bartolomé, que hoy 
decimos Mariacaibjoi ; y sin otro resultado para la conquista 
partió otra vez á la ¡Es pianola, no sin haber robado 
primuero ¡algunas indias de rara; belleza. 

67 Siguió sus pasos Pier Alonso Niño que, reco- 
rriendo la costa, con gran acopio de perlas se volvió á 
España en 1500; y tras éste vino Roidrigo de Bastidas 
quiíen pudo internarse hasta el g^olfo de Darién. 

68 Piero eran los mási de estos descubridores gente 
inmoral y aventurera, con lo que dicho se está que 



FELIPE TEJERA 11 



triajeron lal país dievastacióin y rapifia, llegando á tal punto 
quie traficlabian co|n lios indiois conxo íes clavos, 

69 Hubo lemperpi ientre laqjuellos desnaturalizados espia- 
ñoles, un viarón de giran conciiencia y isaber que, movido á 
piedad por los mjansos naturales, tomó á pechos su causa, 
defiendiéndolps hastia riesgo de perderse. 




Las Casas 

70 Y fué éste el célebre padre Las Casas, después 
obispo de Chiapa, a quién al fin se debió la introduc- 
ción de Inegrois esclavos, no sospechando en ello sino 
el bien que se propionía hacer á los indios^ que acos- 
t'umbraJdois a la holganza; de los nómades, apenas po- 
dían soportar los rudos trabiajos de minas, y los no 
mienos fatiguéis os' de agricultura. 

71 Muy luego íatraídos los españoles con la pesca 
de perlas de laá islas de Cubagua y Margarita, piensaroin 
en fundar establecimientois, y fue el primero en empren- 
derlo el piérfido' y ratero Gonzalo de Ocampo, quien 
después de ¡ahortíar db sus entenas m'uchos indios q!ue 
atrajo de paz, asesinó a Gil Gpnzález, dacique de Mára- 
ííapiana, saqueó bu tierra, y cerca de la desembocadura 
del río Cumaná, fundó 'un piueblp con lel nombre de 
Nueva Toledp, (en 1520. 

72 Mas exasperados los indígenas, dieron bien pron- 
to sobre él y le destruyeroln, como ta'mbién .los trabajosi de 
col|Onizació|n de Lias Casas. 

73 No lera, como se ve, apropiado el sistema de Es- 
piaña para el buen éxito de la c,onquista; ni por otra parte 
ella, que jocupiabia entoncies el primer puesto entre las po- 
tencias europeas, podía jactarse de poseer los elementos 
especiales para tamiaña y trascendental empresa. 



12 HISTORIA DE VENEZUELA 



74 También íos tiempos eran tumultuosos, inmode- 
rados los instintos, agrias y encrespadas las costumbres; 
aun se conservaba mucho de las tradiciones feudales, y la 
misma religión más prosélitos granjeaba con la espada 
que por el ministerio de la palabra. Por^ tan'^o, fác í era] 
prever poco tino y ventura en la colonización española 
de tan vastas cuanto incultas regionies, separadas además 
por el océano de la metrópoli. 



CAPITULO II 

Esclavitud de lo« indios.- Fundación de Coro.— Los Belzares 6 Wel- 
seres.— Alfínger.— El Dorado 

75 Un decreto de Carlos V, monarca a la sazón de 
España, concedió derecho para esclavizar los indios que se 
opusiesen a la conquista, y esto produjo tales excesos y 
extravíos, que hubo de intervenir la audiencia de Santo 
Domingo, reservando sólo a los conquistadores el uso de 
tan infame derecho. I 

76 Con este motivo ¡envió a lia costa coriana a Juan 
de Ampies, qiue puesto en tratos con el cacique Manau- 
re, y aunque sin autor-zación para poblar, fundó la ciu- 
dad de Santa Ana de Coro ten 1527, a dos leguas del puer- 
to que decimos de la Vela. 

77 Por entonces celebró Carlos V contrato sobre la 
provincia de Vienezuela con los Belzares de Auzburgo; 
que se obligaron á conquistar, fundar tres fortalezas y dos 
ciudades, gobernándola por medio de un adelantado. 

78 Por tal vino el primero Ambrosio Alfínger (1529), 
siendo el principal suceso de su gobierno la expedición 
que condujo bástala laguna de Tamalameque, de donds 
envió 25 hombres conduciendo a Coro parte de su cuan- 
tioso botín; los cuales perdidos en la salvaje espesura, 
vinieron al extremo de comerse uno á uno los indios que 
llevaban; mas con excepción de un tal Francisco Martín, 
todos perecieron al riqror de la iate]nn.er-e y el hambre. El 
mismo Alfínger de allí á poco murió á manos de un indio 
en las inmediaciones de Pamplona (1532). 

79 Sucedióle en el gobierno Juan Alemán (1533), 
mas descontentos de él los Belzares, le sustituyeron con 
Jorge Spira, quien trajo por teniente á Nicolás de Fedre- 
mán, fundó en 1534 la villa de Araure, expedicionó por 
cinco ,años á las tierras del Sur, y murió len 1540. (1) 

(1) Según don Ángel Altolaguirre, Juan Alemán no gobernó á Venezuela co- 
mo lo asientan los historiadores patrios, sino que á la muerte de Alfínger se apode- 
ró Juan de Gallegos del gobierno, le sucedió interinamente Alonso Vázquez de 
Acuña y éste entregó el mando á Jorge Spira. 
(Relaciones geográficas de Venezuela, Madrid 1909.) 



FELIPE TEJERA 13 



80 Juan de Villegas, que le sucedió por corto tiempo, 
fue reemplazado interinamente por Don Rodrigo de Bas- 
tidas, primer obispa) de Coro, (1537). 

81 Sedujeron á éste las noticias que corrían del Do-, 
rado, donde á la cuenta, había ríos de argentadas arenas, 
palacios como los de la Fama, de oro macizo, con pórticos 
y columnatas de diamante, lagos sonoros que convidaban 
con las perlas de sus trasparentes ondas, y grutas donde 
"inoraban las divinidades indias; por p'^^imo, un rey que de 
mañana y tarde se cubría el cuerpo con polvos de oro y se 
bañaba en preciosas resinas aromáticas. 

82 Tal era la encantada comarca cuya conquista con- 
fió Bastidas al atrevido Felipe de Utre, (ó Hutten) el cual 
salió en 1541: y cuentan viejas historias, que ya muy 
internados, desde elevada montaña vieron á lo lejos una 
inmensa población toda de oro, cuyo gran resplandor teñía) 
por aquella parte el cielo con un color de aurora. 

83 Todo allí era grandioso á maravilla: las torres 
gigantescas de alabastro, de pórfido los edificios y resplan- 
decían las calles con un fulgor de esmeralda como si estu- 
viesen empedradas -de ellas. . ' 

84 Pues esta especie de paraíso americano, con todos 
sus encantos y bellezas, no pasó de ser visto sino muy de 
lejos, y forjado en la imaginación de los avarientos con- 
quistadores; con lo que el buen Utre ó Hutten volvió á 
Coro, donde un negro, instigado por un tal Carvajal, que 
ya se nos vendrá á las manos, le cortó la cabeza. (1546) 

85 Variadas andaban en Coro las cosas para en- 
tonces, pues Bastidas, promovido á Obispo de Puerto 
Rico, dejó el gobierno á cargo del comendador Diego de 
Boica, (1542) á quien un año después sustituyó la Au- 
diencia de Santo Domingo con Enrique Remboldt, factor 
de los Belzares, y éste, viendo que se despoblaba la 
comarca, envió por gente d,e Cumaná á Juan de Villegas 
y Diego I^os,ada. f ' ; < , 



CAPITULO III 

Nueva Córdoba ó Cumaná. —Juan de Carvajal.— Fin del Gobierno de 
los Belzares 



86 A po<ío ¡de la ruina de la Nueva Toledo, resol- 
vieron las autoridades de Santo Domingo repoblar tanto 
en la isla de Cubagua como en el continente, y enviado 
para ello Jácome Castellone, fundó en la primera la 
Nueva Cádiz, y en éste, reedificó á Toledo con el 
nombre de Nueva Córdoba, hoy Cumaná. 

87 Mas como pareciera este territorio comprendida 
ten el contrato de los Belzares, el comisionado Juan d^ 
Villegas tomó posesi(^n de él como justicia mayor, hizo 



14 HISTORIA DE VENEZUELA 

reclutía áe hombries y caballiosi y se volviói á Corov 
•doinde laJndJaban las cpsas^ ttastorniaJíJas con la minearte de 
Remboldt. 

88 Nombii^adid, pues, piara regir jel gobietno el licesi- 
ciíadb Frías, envió \&n su luglar á Juan de Carvajal,; 
mientras él desempeñaba lotras ciomlisic^nes en Cubiagua, 
y éste f'undói idn 1545 la ciudaid del TocuyiO. 

89 Distinguíase Carvajal por sus ferocles instintos 
y depriedacionies : él fue quien mtodó asesinar al vale- 
roso Felipe de Hut'teni; m^as en <íastígo niurió ahorcado 
del mismo árbol que le había servido para colgar á mu- 
chos infelices. • - 

90 Así vino' á tal extremioi leí (descolntento dé los 
habitantes, biajo la d|onii|nación de lois; Bel zares, que un 
grito general los lac'usó ante el fcnonarca. 

91 La respetiaMe voz del padre Cajsas tronó indig- 
nadla comtra ellos, hizo patentes las latrocidades de sus 
mandatarios, y tniovido Ciarlos V de senté jantes razones', 
declarói terminado lal pu'nto! el contrato qlue con ellos 
existía. (1545) ' > , t 

92 De este moido cesaron en ¡el gobierno los Bel- 
zares. Su historiía, cotao la de lai rnlayor parte de aquellos 
donquistadoresi, quedó' escrita co|n la sangre que derra- 
maron en los desolados Campos. 

93 La Américla, en verdad, Ino era: otra cosa que 
«refugio y anlplar;0 ide los diesesperados de España, iglesia 
de los alzadoisi, salvo iconjducto de los homicidas, pala 
y cubierta de los jugadores, añagaza general de mujeres 
libres, engañO' domún 'de 'mluchos y remedio p'articular 
de pocos.» (Cervanteis). 



CAPITULO IV 

El Licenciado Tolcsa— Juan de Villegas.— Borburata.— Nueva Segovla. 
El Rey Miguel.— Valencia 

94 Destituidos los Belzares, fue (nombrado Capitán 
General di licenciíado Juan Pérez de Tolosa, quien en 1547 
envió desdé el Toic'uyo una expedición á cargo de su 
hermano Aliolnso Pérez, que se internó hasta el nuevo 
reino de GraJnada^ y volviió á Coro len 1549. 

95 Aquel tnisrrfco año dondujo Juain; de Villegas otra 
que llegó hasta Borburata dn la marina, donde pensói fun- 
dar xm pueblof; mas, llan^ado á Coro por la muerte de 
Tolosa, á quien sustituyó como interino, no pudo verifi- 
carlo hasta el iaño| de 1549. 

96 Constituyó, pues, esta ciudad de Borb¡urata el cuar- 
to Ayuntamiento de Venezuela, sin lograr nunca feliz 
éxito, viéndose lacometida ñe filibusteros que infestaban 
estonces nuestras costas, . ' 



FELIPE TEJERA 15 



97 El mismlo gob'erHaJdor Villegas f lindó en 1552 la 
ciudad die Nuievia Segjoivia, mas las vicisitudes que ex- 
perimentaroín sus mionadores por aausa de los indígenas, 
les hizo trasladarla ladonde les hoy Barqjuisimeto. (1) 

98 A 'esta sazón lograbiaín grande auge las minas 
de 'San Felipe de Buriía, qne los españoles laboraban con 
más de ochenta íiegrios y muy pocos indios. 

99 Pues Budédió qlule runo de aquellos, de nombre 
Miguel, mal hallado oon lel trato de sus amos, allegó 
hasta veintie qompañenoiá, y daindo por sorpresa tma noche 
en los reales, aprisiiotnói algunos, mató otros y se hizo 
duefío del campo, 

100 Aun fué ,más adelante su osiadía, pues echán- 
dola de noble i^n lides, envió \lem}isiario;S á la 'dudad á. 
pre\^emrlos de su ¡aoomietida. 

101 El tal Miguel lera, hombire de bríos, y queriendo 
llegar con la manjo ladonde alcanzaba la vista, ipiensió 
también f ornear um nueViO Estado: proclamiósie rfey, tuvo 
por reina á su mujier Guiíornlaír, y por príncipe á su hijo: 
á otro negro hizo obispo, y así constituido su gobiterno, 
partió en son de conquista sobre la Nueva Segovia. 

102 Volvióle jdmpero su <iana la fortuna, y el nuevo 
rey, perseguido por el Capitán Diego de Losadia, que 
Venía del Tocuyo, hubo de venir m|al su gtado á tiietfal 
loon su imperio, muriiendo heroicamente como le cumplía 
len tamaña cotntingíencia. (1553) i 

103 PernicioiS;0 fue, y sobradamieinte, su ejemplo, pues 
los esclavos y los indios j ir ¿harás, movieron después 
ci^uda guerra por espado de setenta años. 

104 Sustituyó á Villegas el Ledo. Villa cinda, qiuleii 
len 1554 etnvió á Alonso Díaz Moneno don encargo de 
fundar una ciudad cerca del lago Tacarigaa, y el año 
de 1555 fué erigida poír este Vale^ncia, en paraje fértil, 
lamieno y deleitoso. 



CAPITULO V 

Trujillo.— Fajardo.— Hato de San Francisco.— Rodríguez Suárez.- Vi- 
lla de San Francisco.— Introducción de negros esclavos 

105 Muerto Villacinda leín 1556, rigieron el gobierno 
los alcaldes del Tocuyo y fundó García Paredes (2) 



Q) Los Villegas eran oriundos de las montañas de Burgos, familia de las más 
noblts y antiguas del país (hijos dalgos de solar conocido). Descendían de los go- 
dos. Pedro Fernández de Villegas contribuyó á la victoria de las Navas de Tolosa. 
El primer Villegas que pasó á las Indias fué don Juan de Villegas. Descendiente de 
éste fué don Juan de Bolívar Villegas, que fundó en 1722 la Villa de Cura. Y de los 
Bolívares de Villegas desciende el Libertador Simón Bolívar. (Les origines Véné- 
zuéliennes par Jule Humbert.) 

(2) Era hijo natural del famoso capitán que tanto ilustró su apellido en las 
campañas de Italia, se distinguió en la conquista del Perú, desde donde pasó á Ve- 
nezuela disgustado por las discusiones que allí existían entre Pizarro y Almagro.. 
(Relaciones geográficas de Venezuela de don A. Altolaguirre.) 



16 ' HISTORIA DE VENEZUELA 

lia ciudad de Trujillo q'iie, ún año después, repobló el 
Gobernador Gutiérrez de la Peña. 

106 Sustituyó á éste en 1559 Pablo Collado, y fue en- 
tonces cuando Francisco Fajardo, de extirpe indiana, 
organizó varias expediciones, en una de las> cuales llegó 
hasta Valencia, siguió por los Valles de Ara^ua, y en 1560 
fundó el hato de San Francisco en tierras de los Caracas. 

107 De allí partió á la costa, donde fundó' en Cara- 
valle da la villa del Colladb, y volviendo por el territorio 
de los Teques, halló minas de oro muy preciado. 

108 Cuando el Gobernador lo supo, le retiró los 
poderes y jenvió en su lugíar á Pedro Miranda, que le puso 
preso por bu cuentía y lo remitió al superior. 

109 Después, el mismo Miranda abandonó las minas, 
y, puesto en libertad Fajardo, volvió como Justicia mayor 
del Collado. , 

110 A las minas fué Juan Rodríguez Suárez con 
dos hijos pequen uelos ; mas para su desgracia ^ velaba 
en acecho Guaicaipuro, terrible señor de los Teques, 
y como lo vio alejado de lellas, cayó una noche d'e sobre- 
salto, mató los mineros y también á los niños. 

111 Por otra parte, Paramaconi, cacique de los ta- 
raimas, redujo á cenizas el hato y caserío de San Fran- 
cisco, ' donde el díes graciado Rodríguez levantó 'sobre 
las ruinas la villa del núsmo^ nombre, y luchó cuerpo ^ 
cuerpo con el valiente indio, saliendo dte resultas leve- 
mente herido. 

112 Por esta mismia fecha, 1560, se con cedió libre 
introducción de 200 negros esclavos, y Vino á Coro, 
electo obispo, Frai Pedro Agreda. 



CAPITULO VI 

Lope de Agukre 

113 Este Atila de Venezuela, natural de la villa 
de Oñate, salió del Perú en una expedición al mandoi de 
Pedro Ursúa, con el intento de conquistar el fabuloso 
Dorado. ' .il 

114 Su persona, dice Oviedo, «era muy despreciable 
por ser mal encarado, muy pequeño de cuerpo, flaco db 
carnes, grande hablador, bullicioso y charlatán.» 

115 Pues sucedió que entrados ya en el río Marañón, 
subvertiendo la tropa, mató Aguirre al Gobannador, puso 
al compañero Fernajndo con título de príncipe, y días 
después, con una mujer y el capellán del ejército, les ,dió 
también la muerte. Vt. 

116 Así adueñado de la expedición, vino hasta Mar- 
garita en 1561; púsola á isaco, y querieindo seguir por 



FELIPE TEJERA 17 



Venezuela camino hacia el Perú, hizo otro tanto en 
Borburata. 

117 Luego en Valencia se robó la mujer y una hija 
del Justicia, y por último: el 22 de octubre del mismo año 
entró á Barquisimeto con banderas desplegadas. 

118 Allí co:m,o en todas partes saquea, viola, miata; 
mas por suerte sus esbirros recogieron de las calles 
algunas cédulas doinde se les perdonaba la vida con tal 
que dejara;n al tirano, como ya le llamaban, y así lo 
hicieron muclios. 

119 De esta manera llegó á verse Ag-uirre casi solo, 
y ya rodeado die enemigos, presintiendo acaso su fm, 
le arrebata de súbito la ira, le ciega la soberbia, y en 
el colmo de la locura cae á puñaladas sobre su propia; 
hija exclamando: «Muere, infeliz, que no quiero que te 
llamen la hija de un traidor.» 

l20 Y saliendo fuera de la casa el parricida, y 
aprisionado por las fuerzas de García de Paredes que le 
venía al lencuentro, murió^ allí al punto arcabuceado. 
(27 de octubre de 1561). (1) 

. 121 Su ^horrible no^mbre ha quedado en la memoria 
de los pueblos, bien así como se graba en los anales; 
-del tiempo, con caracteres indelebles, la no menos es- 
pantosa de una gran catástrofe. 



CAPITULO VII 

Guaícaípuro. -Muerte de Fa.'ardo.— Don Pedro Ponce de León,— Losa 
da. — Fundación de Caracas.— Muerte de Guaícaípuro 

122 El valor, la constancia, el patriotismo : hé aquí 
las principales doties del cacique Guaicaipuro. 

123 El cayó sobre Rodríguez en ocasión que se 
dirigía á Valencia, llamado por la invasión de Lope 
de Aguirre, y le destruyó casi por completo; llegada la 
noche, le cercó de hogueras como al tigre, y al día si- 
guiente, le sacrificó á su furor con todos sus compañeros. 

124 En 1562 y bajo la primera gobernación de Ledo. 
Bernaldez, atacó al Ledo. Narváez que venía de Barqui- 
simeto con 100 hombres, y sólo tres escaparon en la rota: 
los dos llevaron la nueva á Fajardo, el otro se tiró por un 
despeñadero y fué á darla al Gobernador. 

125 Vista la destreza y furor del indio, dejó la 
tierra Fajardo para caer luego á manos de peores ene- 
migos. 



(1) Paredes regresó á España y fué nombrado gobernador de Popagar. En 
viaje para su destino en 1563 al recabar el pueblo de Catia desembarcó con otros 
compañeros, y acometidos por los indioj perecieron. Fray Pedro Simón asegura, 
que sólo García de Paredes mató más de ochenta indios. 

3 



IM HISTORIA DE VENEZUELA 



126 Con efecto : el feroz Alonso Cobos, como le vio 
llegar, le dio muerte injuriosa; mas indignados del crimen 
los tnargari teños, le castigaron atándole á la cola de un 
caballo, después de ajusticiado. 

127 Entre tanto falleció Don Alonso Manzanedo, 
nombrado para sustituir en propiedad á Collado, y se 
encargó por segunda vez del Gobierno Bernáldez, quien 
oon Gutiérrez de la Peña, qiuie á la larga vino á ser Ma- 
riscal, emprendió de nuevo la conquista de Caracas. 

128 El único resultado que obtuvieron fue dejar el 
nombre de Valle del miedo á aquél de donde se volvieron, 
por el gran terror que les hizo dejar allí la comenzada 
empresa. 

129 Con órdenes de continuarla vino Don Padro 
Ponce de León en 1564, y confirmó á Diego Losada 
los poderes que para ello tenía de su antecesor. 

130 Partió, pues, éste con 200 hombres, tuvo en- 
cuentros con los indios, quedó algunos días en el Valle 
de la Pascua, y fué ¡luego á .fundar, á lo que se cxé^. 
en 1567, una ciudad con el nombre de Santiago de León 
de Caracas, la que en definitiva sólo conservó el último. 

131 Llamaron seriamente la atención de Guaicaipuro 
los progresos de la nueva ciudad, y con objeto de des- 
truirla, concertó una gran conjuraxión de caciques. 

132 Sobre ella debía caer por asalto im ejército 
de 10.000 indios (1568); pero malas inteligencias malogra- 
ron la conjuración, y acobardado Losada, resolvió asesinar 
á Guaicaipuro, encargando del hecho á un tal Francisco 
Infante. 

133 Era de noche: Guaicaipuro, con 22 de los suyos, 
reposaba tranquilo en su choza a la falda del empinado 
monte. Súbito lel estampido de las armas resuena en 
derredor; una muralla de ballonetas le rodea, está al 
frente de 100 forajidos, ¿qué hacer? 

134 En su mano brilla el estoque que había sido de 
Juan Rodríguez ; la cólera del salvaje sombrea su sem- 
blante; ruge como el toro que se prepara á embestir y 
parte luego como él: hiere, mata, destroza y vuelve á 
ocupar su puesto. 

135 Es el tigre que lucha con una jauría; mas el 
contrario acobardado pone fuego á la choza. Entonces 
del fondo de las llamas sale de nuevo Guaicaipuro pode- 
roso y terriblie como el incendio : empero traspasado de 
heridas, invocando la cólera de sus dioses, cae y exhala 
con gran clamor el espíritu. Los ecos repitieron su gemido 
como el último adiós del genio de la América que se 
despedía para siempre. A su lado murieron sus .22 com- 
pañeros. 

136 Poco después, en 1569, encausados por cons- 
piradores, fueron muertos 26 caciques más. tal era la 
justicia de aquellos que se- decían amigos de la religión 
y de la humanidad. 



FELIPE TEJERA 19 



137 Sucedió á Losada, Francisco^ Ponce de^ León, 
hijo 'del Goberinador, y lel fundador de Caracas faéí á miorir 
poco después (en el Tocuyo. 



CAPITULO VIII 

Maracaibo. — Carara. — Tamaitaco;. — Sorocaima. — Camaco. — Apacuama. 
Garci González.— La Guaira.— Drake.—Guanar« 

138 Por 'muerte de Ponce de León, (1568) vino 
de Gobernador provisional Juan de Chaves, y en el 
año de 1571 se fundó la ciudad de Maracaibo. 

139 En el de 1572 llegó á Coro Don Diego Maza- 
riego, Gobernador en propiedad, y se procedió á fundar 
la ciudad de „Carora, obteniendo la tenencia de Caracas 
Francisco Calderón, que hizo guerra á los Mariches. (1) 

140 En ella perdió el cacique Tamanaco contra el 
español Pedro AJoniso, lia célebre batalla del Guaire; 
y hecho prisionero murió en estrecho circo, despeda- 
zado por un dogo feroz, pero miucho menos feroz que el 
infame vencedor que con tal escena se recreaba. 

141 Vióse entonces el eminente heroísmo del indio 
Sorocaima, digno por cierto de entallarse en bronce en 
los fastos americanos. 

142 Y fue que hechoi prisionero por Garci- Gonzalo 
de Silva, teniente de Calderón, después de reñida con- 
tienda, para domar su natural coraje, cortáronle una 
toano; mas puesto en libertad, corriói á los suyos y arro- 
jándoles al frente el mutilado mrlembro, convidóles de 
nuevo á la guerra ó á la muerte. 

143 Corría así con gran boga la horrible celebridad 
de Calderón, aunque no le iba en zaga Francisco Carrillo, 
que vinel á sncederlie y dio garrote vil al cacique Araguare 
con 35 de los suyos, y al no 'menos infortunado Camaco, 
que se le presentó de paz, hizo cortar las orejas y 
narices para hacer luego befa miserable de su fealdad. 

144 Poco después, en 1577, la india Apacuama alzó 
en guerra muchas tribus y sorprendió á Garci- González,, 
que á duras penas pudo^ escaparse. 

145 También Valencia fué amenazaca de los Caribes 
á quienes el mismo Garci- González dispersó á las már- 
genes de Guárico. 

146 Y en reemplazo' de Mazariego vino á fines del 

(1) Después del año 1S74 asoló a Caracas una p1a?a de langostas. Invocada la 
protección de San Mauricio se edificó una iglesia bajo su advocación, la cual se 
<juemó en 1579, y habiendo por esta causa colocado la efigie de San Mauricio en la 
ermita de San Sebastián que había sido edificada por Losada, de .de la fundación 
de Caracas, quedó ésta desde luego con el nomb.e de San Mauricio. Hoy existe en 
su lugar la Santa Capilla. 



20 HISTORIA DE VENEZUELA 

¡año Don Juan de Pimentel, que en el siguiente,. (1578) 
trasladó a Caracas la capital, arregló la administracián 
y envió á Garci- González para fundar un pueblo en tierras 
de los Quiriquires, lo que no tuvo efecto. 

147 En el de 1580 una peste de viruelas asoló la pro- 
vincia, y atribuida su desaparición al Apóstol San Pablo, 
se le erigió en Caracas un templo que llevaba su nombre. 

(1) En el siguiente, Fray Juan Manzanillo, Obispo de 
Coro, trasladó su . residencia á Caracas, y, dos años 
después, vino por Gobernador Don Luis de Rojas, bajo el 
cual (1584)' se fundó San Sebastián de los Reyes y La 
Guaira (1586). En este mismo año los vecinos de Cará- 
valleda, no queriendo somieterse á los alcaldes que les 
había impuesto el Gobernador, por ser prerrogativa exclu- 
sivamente suya el nombramiento de aquéllos, resolvie- 
ron ahandonar la población y avecindarse en otros pue- 
blos. 

148 Sucedióle Diego Osorio en 1587, y durante 
los diez años de su Gobierno, se fundó Guanare (1593) 

(2) y el pirata inglés Amyas Preston saqueó á Caracas 
(1595). (3) Sustituyóle Gonzalo Pina Lidueña que fcidó 
en 1599 el pueblo de Gibraltar y murió en 1600, año 
en que se co,menzaron á abrir cañerías de agua limpia 
en Caracas. — Aquí termina la guerra de conquista espa- 
ñola en Venezuela; durante la cual fue gobernada por 
23 Gobernadores, que son: Alfínger, Juan Alemán, Spira, 
Juan de Villegas, Rodrigo de Bastidas, Diego Bo'ca', 
Enrique Remboldt, el Ledo. Frías, Pérez de Tolisa, 
Juan de Villegas, Villacmda, Gutiérrez de la Peña, P.^blo 
Collado, Bernáldez, Manzanedo, Bernáldez, reelecto, Pon- 
ce de León, Juan de Chaves, Mazariego, Juan Piment'el, 
Luis de Rojas, Diego Osorio y Pina Lidueña. 



CAPITULO IX 

•Glo'b'emadores y Capitanes Generales de Venezuela en los siglos 
XVII y XVIII 



149 Para sustituir á Pina Lidueña, nombró la au- 
diencia de Santo Domingo á Alonso Arias Bac^, hijo 
del Doctor Bernáldez. 

(1) Este templo fué derruido en 1876 y en su lugar se construyó el Teatro que 
decimos hoy Municipal. 

(2> Este Gobernador repartió las tieiras por encomiendas; señaló ejidos á la 
ciudad; determinó las rentas del común; creó archivos; formó ordenanzas munici- 
pales y sustrajo á los indios de la dirección de los encomenderos, continuó las for- 
talezns de la Guaira. 

(3) Contra esta piíata (no Drake) como dicen Oviedo y Baños y otros histo- 
riadores, salieron Garci-Gon/álPZ y Francisco Rebolledo; pero aquél los burló y 
entró á Caracas á saco y lue^o se retiró á sus naves. (Véa^e Leyendas-históricas 
de Venezuela, por A. Rojas.— Drake y los historiadores de Venezuela.) 



FELIPE TEJERA 21 

150 En 1601 le sucedió Sancho de Alquiza, capitán, 
de Infantería, que gobernó por diez años. Vino en 
sustitución Don Martín de Robles Villafañate, tenido 
por muy acertado hasta su muerte. 

151 Le sustituyó Don Francisco de la Hoz Berrío, 
bajo el cual la ciudad de Tomé de Guayana, fundada 
desde 1591 por Antonio Berrío, fué saqueada y destruida 
en 1618 por los ingleses al mando de Walter Raleigh, 
por cuyo delito lo decapitaron luego en Inglaterra. 

152 Un año ¡antes (1617), se había fundado la nueva 
Barcelona, y vinieron muchos mis'oneros á predicar el 
Evangelio : santa tarea que da en toda parte preciosos re- 
sultados, los cuales nunca conocieron los que llevaban 
la conquista con terror á punta de espada. 

153 En 1621 se prohibió por real pragmática que 
se confiriesen cargos públicos á las personas de color. 

154 A La Hoz, que se ahogó volviendo á España, 
sucedió Don Francisco Núñez Meleán que gobernó desde 
1622 hasta 1632, sin que la historia haya conservado, 
en estos diez años, ningún suceso digno de memoria. 

155 A sucederle vino Don Ruiz Fernández de Fuen- 
ímayor, bajo el cual se trasladó á Caracas la Silla 
Metropolitana de Coro en 1637; se estableció el papel 
sellado en 1638 en que terminó sú Gobierno, y se edi- 
ficó en Caracas la iglesia de las Mercedes. 

156 Sucedióle Don Marcos Gelder de Calatayud. 
En su período comenzó el Obispo Fray Mauro da 
Tovar la fábrica del Colegio Semanario y un terremoto 
(1641) destruyó muchos edificios, entre ellos la Catedral. 

157 Muerto Gelder de Calatavud en 1644, v"no á 
sucederle Don Pedro_ León de Villarroel, que gobernó 
hasta 1649. Fue sustituido por Don Martín de Robles^ 
en cuyo tiempo los franceses atacaron á Cu maná saliendo 
^derrotados; y ejerció el poder hasta 1654. 

158 Don Pedro de Porras y Toledo entró á go 
bernar -en 1660; y sucesivamente el Almirante Don 
Felipe González de León (1664); Don P^ernando de Vi- 
llearas (1666); y Don Francisco Dávila Orejón (1672). 
Bajo la gobernación de éste el pirata Morgan saqueó á 
Maracaibo en 1669. 

159 Le siguieron: Don Francisco de Alverro (1677); 
Don Diego Meló Maldonado (1682), durante el cual los 
franceses, al mando del pirata Francisco Gramont, sa- 
cnearon á La Guaira y la costa de los Caracas en 1680; 
fl) el marones del Casal (1688); el Maestre de CimnO 
Don Francisco Berroterán (1693); el ídem Don Nicolás 
de Ponte (1699); (2) el miarqués del Valle de Santiago 



(t) Rojas. — "Leyendas-históricas". Jnles Hnmbert. Les Documents des archi- 
ves de Guipüzcoa relatives á la colonizatión Espa^nole eti Amerique. 

(1) En 1696 se edificó en Caracas la iglesia de Santa Posalía de Palermo. En 
1697 la Corte española hace hidalgos á los descendientes de los Caaques. 



22 HISTORIA DE VENEZUELA 



(1705); Don Fernando, de Rojas (1706); Don AntonTijq 
Alvarez de Abreu, marqués de la Regalía, que gobemp 
hasta 1716. Se edjificó en su tiempo, la iglesia de Nuestra 
Señora de la Candelada de Caracas. Don Diego Por- 
tales, que sostuvo reqia porfía con el Virrey de Nueva 
Granada, y fue puesto, en prisión y se le embargaron 
los bienes, hasta que, por reales cédulas, se le devolvip 
la libertad y lel libre 'uso^ de tsus propiedades (172% 

160 Durante su gobáierno, se creó la Compañía Gui- 
puzcoana por real cédula de 25 de Septiembre de 1728. 

161 Don Sebastián García de la Torre, coronal de 
¡infantería, que ejerció el Gobierno de 1730 á 1733: 
en su gobierno fue creada la Capitanía General de 
Venezuela en 1731 ; Don Martín Sardizábal, alcalde del 
crimen de la real audiencia de Aragón, que vino destinado 
á oír las quejas contra la Compañía Guipuzcoana. En 
1735, Fray Juan Moro fundó la Villa de Aragua de Bar- 
oelona. 

162 El Mariscal de Campo Don Gabriel de Zuloaga, 
Conde de Torre Alta, bajo el cual atacaron los inglese^ 
á La Guaira en 1739, y á Angostura en 1740, con 
fracaso- para ellos; gobernó hasta 1742. 

163 El Mariscal de Campo Don Luis de Castellanos* 
en su tiempo los ingleses atacaron á La Guaira y á 
Puerto Cabello (1743) con igual resultado; y Juan Fran- 
cisco León amenazó á Caracas con 6.000 hombres, el 
20 de abril de 1749, pidiendo la supresión y expulsión 
de los factores de la Compañía Guipuzcoana. Mas el 
Capitán General que, con el obieto de aplacar la revuelta, 
ofreció cumplir lo que aquéllos exigían, se fué á La 
Guaira y se embarcó para la Península,, sin llevar á 
cabo su promesa (1749). 

¡164 Fray Julián Arriaga y Ribera Bailío, jefe de la 
escuadra real, que fue promovido á presidente de la 
Contratación (1752); Don Felipe Ricardos (1760); Don 
Felipe Ramírez de Estenor (1763); Don José Solano 
(1771), bajo el cual siendo Gobernador de Guayana Don 
Joaquín Moreno de Mendoza en 1764, se mandó tras- 
ladar la ciudad de Santo Tomás al lugar que ocuo-a hoy 
Ciudad Bolívar; y se introdujo en Venezuela la inocula- 
ción, por Juan Perdomo, en 1769. Tres años antes unU 
pragmática prohibió contraer matrimonio e^tre la gente 
blanca y la de color, y sie sancionó que las mujeres de estia 
última oondición no podían usar joyas de oro ni diaman- 
•tes, ni trajes de seda y chales, ni arro.chllarse sobre alr 
fombras en el templo, ni educarse en las escuelas. 

165 El margues de La Torre (1772) que fue oromovi- 
do al Gobierno de La Habana; Don José Carlos de Agüa- 
ro, ten cuvo tiempo (1777) una real cédula sep-^ró del Vi- 
rreinato de Nueva Granada las provincias de Maraca^bo, 
Cum,aná y Guayana, y las agregó con las is'as de Margá- 
is) En el año siguiente, vino don Lope Carrillo á sustituirle. 



FELIPE TEJERA 23 



rita y TrMidad, á la capitanía general de Venezuela; (1) 
se creó el Obispado^ de Mérida (1777), y ujn reglamento de 
comercio libre, anuló' las prerrogativas de la Compañía; 
Guipuzcoana (1778); sustituyéndola otra que se llamó de 
Filipinas, la cual cesó en 1780, siendo Capitán Gsneral 
Don Luis U;nzaca y Amezaga, que gobernó hasta 1784, 
En estos días (1783) visitó á Caracas el Conde de Seg^ur. 

166 Don Manuel González, interino, a quien sustitu- 
yó el Coronel Don Juan Guillelmi (1786 a 1792). Durante 
su gobiermo' se llamaron intendentes los Gobernadores de 
Provincia y se estableció en Caracas la Real aud.encla y 
Cancillería de Venezuela que ngió el primero Don Anto- 
nio López de Quintana, y se creó (1790) el Obispado^ de 
Guayana]. 

167 Veremos en seguida con más detención los suce- 
sos políticos acaecidos bajo el Gobierno de Don Pedro 
Carbonell, len cuyo tiempo (1797) fue ocupada la isla de 
Trinidad por los ingleses; y los que le subsiguieron en 
tiempos de Guevara Vasconcelos, Don Juan de Casas y 
Vicente Emparan, últimos Capitanes Generales de Vene- 
zuela, hasta el 19 de abril de 1810. 



CAPITULO X 

R>eivoIuici6n ds Gual y España 

168 Era á la sazón Gobernador de Venezuela Don 
Pedro Carboniell. Un profundo y sordo rumor comenzaba 
a resonar en las lentrañas de la sociedad', dejándose oír a 
intervalos en medio» del silencio de la colonia!. 
^_,169 Los ánimos parecían despertar de un largo estu- 
por al destello de grandes claridades, y la humanidad en- 
tera emiprender de nuevo su marcha titánica hacia los des- 
Inm^bradores confines del destino. 

170 La revolución francesa había roto con los diques 
de las sociedades antiguas, y a la cabeza de los pueblos 
parecía guiarles a una nueva tierra prometida. 

171 No lera emlpiero aquella libertad cubierta de sangre 
la que inspiraba en Venezuela ideas regeneradoras; era, 
sí, el sentimiento de la dignidad nacional que germinaba 
en su seno, la sublime idea de la independencia, acaricia- 
da de todos los pueblos. 

.172 Ya en la noche del 4 de junio de 1797, se habíaín 
fugaido de las prisiones de La Guaira, Picornell, Cam^o- 
ímanes y Anidrés, primeros reos para España, de esta no- 
ble cruzada. 

(1) La Capitanía General de Venezuela la constituía anteriormente la provin- 
a de Caracas. 



24 HISTORIA DE VENEZUELA 

, 173 Y por último, entre los vecimcs ide Caracas! y La 
Guaira se tramaba la famosa conspiración republicana de 
que eran principales corifeos Don Ma.nuel Gual y Don 
José María España; pero delatada el 13 de julio por dos 
eclesiásticos, fueron vivamente perseguidos sus autores : 
logró el primero escapar y el segundo, como muchos de 
los comprometidos, fue luego ajusticiado en la horca 
(1799). 

174 Cuando subió' al patíbulo «el pueblo humano, sen- 
cillo, no acostumbrado á hacer un espectáculo de la miuer- 
te, quedó por algún tiempo atónito,, iamoble: los niños 
espantados se apretaban unos . á otros alrededor de sus 
maestros». (Biografía de José Félix Ribas, por J. V. G.) 

175 En presencia del cadáver tomió el sacerdote la pa- 
labra: «Dejadme llorar, dijo, como David, al nuevo Ab- 
salón que ha perecidoi colgado de este árbol funesto. 
Absalon fili miy>. 

176 ¿«Qué importa la manera conque murió al que 
está en el cielo? Quizá aun á los ojos del mundo, en estos 
mjalqs días en que la sangre de los reyes mancha las ma- 
nos del verdugo, el patíbulo venga á ser un título de glo- 
ria Mi fe es de 'ni!i rey; dejadme mis lágrimas para :mis 

amúgos» 

177 De en 'medio de la multitud conmovida á estas 
palabras, se vio salir un joven de gallarda estatura, pálido 
el semblante, y recorrer len su caballo como el espíritu de 
la venganza las solitarias calles. Este joven era José Fé- 
lix Ribas. 

178 Desde la altura de aquel cadalso vería Espa- 
ña el primer albor del siglo iXIX, y oiría quizá ^el 
formidable grito de independencia conque iba á desper- 
tarse la América. Su espíritu subió al cielo: saludando 
los horizontes del miundo que rayaban ya con la albío- 
borada de un nuevo sol: la libertad. 

179 Sucedió esto bajo la domnación dte Don Manuel 
Guevara Vasconcelos : y así con el suplicio de España y 
otros miás, y la expatriación de no pocos, terminó esta 
primera y desgraciada tentativa. 



CAPITULO XI 

Invasiones de Miraníía.-'Muerte de Vasconcelos. -Sucesos de España. —Don 
Vicente Emparan 



180 Preparábanse los sucesos para un rompimiento 
inminente. Francisco Miranda, protegido de los ingleses, 
invadió por Ocumare el 25 de marzo de 1806 ; mas preve- 
nido Vasconcelos, le obligó á huir con pérdida de dos 
buques á la isla de Trinidad. 



FELIPE TEJERA 25 



181 Su retrato fue quemado en público por mano del 
verdugo y puesta á talla su cabeza por (30.000) treint4 
mil pesos. Con todo eso, invadió de nuevo Miranda por 
Coro el 2 de .agosto, pero tuvo que reembarcarse otra vez. 

182 Murió luego Vascoincelos en 1807, (1) y ya para 
el siguiente, se agravaron en extremO' los males de la 
Península. Carlos IV había renunciado la Coroiía el 19 
de marzo en favor de su hijo Fernando, príncipe de 
Asturias; más el emperador Napoleón, negándose á 
reconocer el hecho, cobróla para sí y la puso en las sienes 
de su hermano José. - 

183 Reaccionada muy en breve aquella altiva nación 
se crearon Juntas de Gobierno que reconocían al legítimo 
monarca Fernando VII; y se alió á Inglaterra parai 
derrocar al usurpador. - 

184 Tan desastrosas nuevas vinieron aún más abulia- 
das á Venezuela (1808), y con ellas unos comisionados 
de Murat, lugar-teniente del reino, para hacerle reconocer 
por tal en esta parte de América. 

185 Era Capitán General interino Don Juan Casas, 
que al conferenciar con ellos hizo un misterio del asunto; 
mas revelóisi3 al fin al verdadero estado de las cosas 
y los franceses tuvieron que irse á hurtadillas ante la 
actitud que tomó el pueblo victoreando á Fernando VII. 

186 Visto lo cual por Casas, que no hallaba qué 
proceder adoptar en tamaña coyuntura, convocó las per- 
sonas más notables de Caracas para oír su opinión. 

187 Y tenida la Junta el 17 de julioi, propusieron 
muchos quedase constituida comxO las dle España, mientras 
se restablecía en el trono el legítimo mionarca. Al cab[o 
se pensó de otro modo y se convino un miomento eni 
obedecer los despachos del real y supremo consejo de 
Indias; luego dejar las cosas como estaban. 

188 Así en vacilaciones y tardanzas se estuvo Casas 
hasta que, venidos el 5 de agosto comisionados de la 
Junta de Sevilla, le prestó obediencia á la suprema autori- 
dad de España. 

189 Y gobernada en su nombre quedó Venezuela 
hasta el 13 de enero^ de 1809, que fue reconocida Ja ,so/ 
beranía de la Junta Central. 

190 En tiempo de Casas se estableció la imprenta 
en Caracas, y la primera Gaceta se publicó el 2^ de oc- 
tubre de 1808, por Mateo GaFagher y Jaime Lamb, ingle- 
ses venidos de la isla de Trinidad. Le sucedió el miariscal 
de campo Don Vicente Emparan (19 de mayo de 1809). 



(1) Bajo su gobernación, se erigió en Metropolitano el Obispado de ""aracas, 
quedando bajo la dependencia de éste los Obispados de Coro, de Mi^ida y de Gua- 
yana, que dependían antes, el seguudo, dé Santa Fe y, el tercero, del Arzobispado 
de Santo Domingo. 



26 HISTORIA DE VENEZUELA 

CAPITULO XII 

. 19 áe abril de 1810 



191 Con la míuerte del inforturiado España y el fra- 
caso de su obna, parecieron por el pronto acallarse los co- 
natos revolucio!narios : á lo menos podía decirse que an- 
dabia todavía rebozada la idea de la independencia. 

192 Ello es qfue bajo el gobierno de Emparan toma- 
ron otro sesgo las cosas y la opinión excitada (í^iuizá por la 
suerte de los reyes católicos, se mostraba dondequiera 
mny á su favor, tanto como pudiera en la Península. 

193 Femando VII, sea. dicho en verdad, era t^ 
querido entonces de los pueblos, como aborrecido fue des- 
pués. Errores é impolítica de los gobernantes y más que 
toido de la propia madre patria, serán la causa inme- 
diata de lo demás. 

194 Los horribles episodios de la antigua colonia, la 
crasa ignorancia á que ise quería reducir los puebltos, 
cuantos abusos cometiera aquella mala administración, 
olvidábanlo estos buenos vasallos . si se trataba de la 
independencia de la Metrópoli y de la desgracia de sus 
reyes. ^ 

195 No liabíia distinción de venezolanos, que todos 
eran españoles y debían contribuir con vida y fortuna; 
al restablecimiento', de aquella gloriosa monarquía. 

196 Así en efectos Venezuela había protestado contra 
la invasión trancesa, y enviado^ á las Juntas españolas 
copiosos recursos monetarios. 

197 Y contribuyó muchos á la caída de Emparan, el 
creerle adicto á los frajnceses; con lo que, llegadas el 19 
de abril noticias que, con excepción de Cádiz, daban por 
perdida la Península, apresuróse el desenlace de la tramia 
que fue el mismoi 19. „ ' 

198 Y sucedió que, convocado el Cabildo para asistir 
en la mañana de este día á J{as ceremonias del Judve-sj 
Santo en la Metropolitana, estuvo sin embargo á pique 
de abortar el proyecto, puesto que Emparan, calmando 
los temores del Cabildo, satisfizo además cumplidamente 
las interpelaciones que le hicieron sobre las cosas de 
España. i 

199 Mas ya en camino de la^ iglesia el patriota Fran- 
cisco Saldas, acompañado del capitán Arévalo, toma por el 
brazo á Emparan y, dando voz de alarma, hace que vuel- 
van todos á la sala capitular. 

200 Dado así el primer paso, los demás la secun- 
daron, el pueblo se amotina y grita, la tropa sugestip- 
nada depone las armas y se 'mezcla con los conjurados. 



FELIPE TEJERA 27 



201 Llegados á la sala capitular, acepta Emparan la 
formación de una Junta Suprema propuesta por los 
'doctores Juan Germán Roscio y Félix Sosa; pero éstos 
á su vez le reconocen como su presidente. 

202 Por suerte el canónigo Madariaga (chileno) que 
lo supo, voló al lugar y dándose como representlante del 
clero, restableció con irresistible elocuencia el éxito de 
la conjuración. 

203 Visto lo cual "de Emparan, quiso apelar al pue- 
blo que se hallaba reunido en la calle, y saHdo al balcón, 
en tanto que hacía su pregunta, el astuto Madariaga á sus 
espaldas con señas indicaba la respuesta; y el pueblo 
contestó: no lo queremos. 

204 Yo tampoco quiero mandó, dijo con despecho 
Emparan; y estas palabras se pusieron como su renuncia 
en el acta que le despojó del poder.— Tal fué la me- 
morable conjuración del 19 de abril de 1810, que con el l.Q 
•de agosto de 1498, constituyen las dos fechas más notables 
de la América Española. El l.e de agosto de 1498 se des- 
cubre el continente meridional del Nuevo mundo ; y su co- 
rolario natural fue la dominación de España desde la 
Patagonia hasta el imperio de los Aztecas : el 19 de abril 
de 1810 se despoja en Caracas de la suprema autoridaid 
al Capitán General Emparan; y corolario de ésta empresa 
fue la emancipación definitiva y absoluta del Nuevoi 
Mundo de la dominación española. 



CAPITULO XIII 

Primeros resultados del 19 de abril 

205 El primer acto del Ayuntamiento fue consti- 
tuir un gobierno que ejerciese la soberanía en nombra 
de Femando VII, que se hallaba cautivo del emperador 
de los franceses. 

206 Este nuevo Gobierno (que fue el propio Ayun- 
tamiento), expulsó al Capitán General con otros emplea- 
dos más; organizó la administración pública; envió co- 
misionados á las provincias para que reconocieran el 
becho consumado en Caracas y una misiva á los Ayun- 
tamientos de las capitales suramericanas convidándolas 
con su ejemplo. 

207 Concedió recompensas á los militares, encargó 
el mando de las tropas al Marqués del Toro, y pasando 
á materias de no menor importancia, libertó del derecho 
de alcabala los artículos de primera necesidad, abolió el 
infame tributo de los indios, prohibió la introducción de 
esclavos (14 de agosto), y creó por último, la Academia 
de matemáticas. 

208 Todas las provincias, si se exceptúa á Coro 



28 HISTORIA DE VENEZUEI^A 

y Maracaibo, aplaudiendo lo sucedido, enviaron diputa^ 
'dos á la Junta. Guayana poco después se desdijo, ry 
mandó presas á, Puerto Rico á los que habían tomado par- 
te en el primer acuerdo:. 

209 Por su parte Don José Ceballos, desde Coro, 
exhortaba á la rebelióm los otros pueblos; y contra él 
fueron tropas al mando del ya citado Marqués del Toro, 
que puso su cuartel general en Cárora. 

210 La Junta, entre tanto, participaba á la regencia 
cómo, usando de los mismos derechos de los españoles, 
se había procedido en Venezuela á aquellas novedades, 
y que asumía la soberanía de estas provincias, mientras 
no se estableciese en la Península <el legítimo gobierno. 

211 JMo bien hubo llegado esto á sus oídos, cuando el 
l.Q de agosto, declaró vasallos rebeldes á los venezolanos 
y en estado de bloqueo la provincia. 

212 Así las cosas, un hecho incalificable vino á 
romper defi!nitivan±ent€ los lazos de la colonia: el asesi- 
nato de los americanos en Quito (2 de agosto de 1810). 

213 A la infanda noticia, bandas de pueblo tumultua- 
ban por las calles protestando contra aquel horroroso 
asesinato : era la primera onda de la revolución que 
bi-en pronto iba á dar por tierra con el antiguo régimen 
español. * ^ 

. 214 Caracas vistió de lutO' por sus hermanos dego- 
llados en Quito, mientras que la guerra civil estallaba, 
en Coro, en Maracaibo, en Guayana, y el Marqués del 
Toro, desavisado en el arte de la guerra, se volvía 
dejando vencedor al enemigo. 

215 Faltaba, pues, un general, en ocasión que Fran- 
cisco Miranda, no obstante la prohibición de qiue desem- 
barcase (para parecer así consecuente el Gobierno con sus 
primeros propósitos), lo hizo en La Guaira con grande 
aplauso de la gente (5 de diciembre de 1810). 

216 La necesidad y el prestigio de su nombre hicieron 
lo demás. Miranda fue nombradlo Teniente General y 
puesto al frente del ejército. 

217 Mas un suceso esperado de todos con viva ansia, 
importantísimo y extraordinario en la insurrecta colonia, 
absorbió por completo la atención pública: y fue la 
instalación del prim'er Congreso de Venezuela, el día 2 
de marzo de 1811. ' '^ 

218 Al llegar aquí, un nuevo horizonte se descorre 
en nuestra historia, nuevos cielos se divisan, ^ hay algo 
Q'ue sobrecoge y maravilla: es la resurrección de un 
pueblo á la vida de la independencia ; es la cqron(a| 
de la libertad que vaj á, oolocar el Creador sobre las, sienes 
•de un mundo. 



FELIPE TEJERA 29 



CAPITULO XIV 

Los hombres del Congreso » 

219 Las elecciones practicadas con aquel candor y 
rectitud que se observa en los primeros instintos de los 
pueblos no avezados, á los 'arnaños de las revueltas, ni 
envilecidos por las dscorc^i^s c'viles, trajeron al congreso 
los hombres eminentes del país en todos ramos. 

220 Allí había algo del antiguo areópago de Atenas, 
grandes inteligencias y á la par severas v'rtudes: el ancia- 
no próvido en sanos consejos, el joven émnlo del progreso 
y de las ideas generosas; y en el fondo de todos, el 
más puro amor á la patria, y el más santo respeto á la 
libertad y al porvenir que ya alboreaban. 

221 Allí estaban Roscio, gran pensador del partido 
republicano; Francisco Javier Yanes, rico de estudios 
y de prendas; Javier Ustáriz, que hablaba poco, pero 
cuyo silencio, según la expresión de J. V. González, estaba 
lleno de pensamientos. 

222 El elocuente Manuel del Palacio; Martín Tovar, 
de porte grave y severo ; Manuel V. - Maya, sacerdote! 
rico de fe y de virtudes; Juan Nepomuceno Quintana, 
varón de grandes méritos en la Iglesia. 

223 Estaba allí, con ellos, el abogado Antonio Ni- 
colás Briceño, que no parecía tan bien en medio de 
aquellas lumbreras: cegábale oidi;0 implacable á la raza 
de sus mayores. 

' 224 Y entre niüchos otros no menos dignos de buen 
recuerdo, estaba el General Miranda cuya vida vamos 
pronto á conocer; elocuente en el discurso, fino de 
porte, agradable de maneras. 

225 Qué tnagnífico concurso de aptitudes, d^ ta- 
lentos, de hombres, en fin, que parecía traer á la 
memoria el antiguo Senado de los dioses !.... Cuan pocos 
años los separan de nosotros, y, sin embargo, esos hom- 
bres, con sus ideas, sus virtudes, su gran amor á la 
patria, nos parecen mitos. Son como los primitivos pa- 
triarcas que se confunden con las divinidades entre 
las brumas de los tiempos. 

226 El primer acto de este memorable Congreso 
fue nombrar una comisión que ejerciese el Poder Eje- 
cutivo, compuesto de tres miembros, que fueron : Bal- 
tazar Padrón, Juan Escalona y el abogado Cristóbal 
Mendoza. 

227 Ganaba por entonces gran prestigio la Junta 
Patriótica que presidía Miranda, y que era propiamente 
el fpco de la revolución: ella reunía en su seno hombres| 
de acción y de palabra; y era, por decirlo así, la fragua 
donde se elaboraba el porvenir. 



30 HISTORIA DE VENEZUELA 



228 Reunida para conmemorar el 19 de abril, parece 
levantarse como un gigante de poderosas fuerzas y dar el 
grito de alarma á la patria. Pero cedamos un momento 
la palabra al Titoi Livioi Venezolano. 



CAPITULO XV 

La Junta PatríMica 

229 «I Qué tempestad de gritos, de aplausos, de aclia- 
maciones! Es la voz unísona del océano formada del 
ruido de todas las ondlas. Miranda preside; notad &u 
figura dramática, Imponente. Enciende aquí la llama 
que agita en el Congreso.» 

230 ^Pero ¿quién es ese joven de admirable ma^ 
durez, de tan militar apostura que se adivina, al mirarlle 
su osadía y valor?». ■; 

231 «Ojos azules y color blanco que ennegrecerán los 
riayos de la g-uerra, músculos de acero, mirada soberbiial 
y terrible, las formas elegantes y varoniles del dios db 
las batallas. Le llaman Simón Bolívar». (1) 

232 «Se habla. Es Muñoz Tébar.... ¿Quién enseñó el 
arte de conmover y persuadir á ese niño que aun no ha 
dejado las aulas?... ¿Cómo ha caído esa abeja de Helicón 
en el cáliz de ajenjo de los partidos ?». 

233 «Hoy les, di>0', el natalicio de la revolución. 
Termina un año perdido en sueños de amor por el esclava 
die Bonaparte. i Que principie ya el año primero de la in- 
diependencia y de la libertad.» 

234 «Un hombre se levanta y usurpa la palabra; 
pero no es un hombre ese cíclope con dos agujeros por 
ojos, afeado por la viruela, de cabeza enorme cubierta de 
erizadas cerdas, de ideas febriles servidas por una voz de 
trueno.» 

235 «La anarquía, exclama, esa es la libertad cuando 
para herir la tiranía desata el cinto y desanuda la cabe- 
llera ondosa.» ( 

236 «La anarquía! Cuando los dio_ses de los débiles, 
la desconfianza y el pavor la fmaldice|n, yo caig-o (d'e) 
rodillas á su presencia.» ' 

237 «Señores! que la anarquía con la antorcha de 
las furias en la mano» nios guíe al Congreso para que sui 
humo embriague á los facciosos del orden y la sigan 
por las calles y plazas gritando libertad.» 

(1) Juan Vicente González conoció al Libertador el año de 27, cuando ya éste 
tenia los ojÓ3 ne^iOs; pero por la tradición de los que le conocieron de niño y de 
joven y por el t-stimonio de sus parientis más allegados, sabía que, como casi to- 
dos los d2 su familia, tambiin Bolívar los tenía azules; por eso dice "o]os azules 
que ennegrecerán los rayos de la guerra". 



FELIPE TEJERA 31 



238 Para reajnimar el mJar muerto del Congresoí esta- 
mos aquí, estamios laquí, en la alta montaña de la sanitia| 
demiagogia.» 

239 «Cuando ésta haya destruido lo presente y espec- 
tros ¡sangrientos hayan venido por nosotros, sobre el 
campo que haya labradío la guerra se alzará la liber- 
tad...» (Biografía de José Félix Ribas por J. V. G.) 

240 H abríase ereído' oír á Dantón sobre la tribuna de 
la revolución francesa evocando las furias de los pueblos. 

241 Aquel tremendo orador era Coto Paúl: especie 
de hombre pavoroso y siniestro como los arcángeles) 
del apocalipsiis. Su palabra suena sobre la cabeza de la 
colonia, con algo extraordinario y fatídico parecido al 
rumor de una catástrofe. 

242 Por su parte Simón Bolívar había dicho: «La 
Junta patriótica- respeta como' debe al Congreso de la 
Nación, pero el Congreso debe oír á la Junta Patrió- 
tica centro de luces y de toidos los intereses ravoluciona-i 
rios. 

243 «Pongamos sin temor la piedra fundamental de 
la libertad suramericana : vacilar es perdernos. Que una 
comisión del senO' de este cuerpo lleve al soberano Con- 
greso estos sentimientos.» 

244 He aquí el hombre del porvenir: su voz tiene un 
sonido misterioso y recóndito como la palabra de los 
.aintiguos profetas ; él es también un enviado del Señor. 

245 Coto Paúl, Francisco Carabaño y Javier Yanes, 
van á desempeñar aquella Comisión. Es una nube que 
lleva comprimido el trueno. 



CAPITULO xvr 

Declaración de independencia 



246 El Congreso^ se halla reunido. 

247_ Aquellos severos dipiutados vestidos de negro,, 
en actitud solemne y pensativa, parecen abstraídos ante 
una suprema visión: la gran visión de la conciencia. 

248 En efecto, si se nos permite decirlo, aquel Con- 
greso era la conciencia de Venezuela ilum'nada entonce;si 
con las claridades del cielo, y en presencia de un Juez in- 
exorable y terrible: la posteridad. 

249 Estaban á la orilla del Rubicón, y la imagen de 
la Patria, levantándose del sen(o de las aguas, les decía, 3 
no pasaréis á la otra encantada margen sin que me llevéis 
á cuestas; si mi peso os agobia, si la corriente os arrasa 
tra, no temáis : soy, como el Cristo, la esperanza. 

250 El silencio era profundo, solemne, religioso: cada 



32 HISTORIA DE VENEZUELA 

•uno podía contar los latidos d'e su pecho y el zumbidoj 
•extraño de las ideas en su cabeza. 

251 ¿Qué pasaba entonces por la .tnente de aquellos 
severos ancianos? ¿Qué grandioso relámpago encendía el 
cerebro de los jóvenes? ¿Quien lo sabe? ¿Quién podía 
descifrarlo ? Aquella era la hora suprema del dest'no. . 

252 El Coingreso parecía inclinado á la orilla de un 
abismo; su vista estaba fija en las profundidades, y 
el zumbido de una mosca sobre su cabeza habría reso- 
nado como el vuelo del arcángel bíblico pronunciandjo 
al oído de los ncLuertos el Surgíte )de Jehová. 

253 Pues este inisteriosoí vuelo, este zumbido, esta 
gran voz del cielo>, saliói de la Junta Patriótica. 

254 Y en efecto, ellos se agitaban rebramando en tor- 
no del Congreso, como las olas del mar cuando azotan im- 
petuosas los altos promontorios. 

255 Esa es la multitud que llena las barras, que ame- 
naza €on los puños airados, que grita y retumba como el 
trueno de una tempestad. 

256 No parece sino' que sobre ellos brillan extrañas 
sombras, visiones aladas: son los manes de Guaicaipuro 
y Tamanaco que agitan el aire sus arcos irritados ; es la 
libertad ciue los cobija bajo sus alas; ella ha dado ya el 
grito de independencia desde la cumbre de los AndesL 
«Levantaos, les ha dicho', sed al fin hombres.»; 

257 ¿ Qué hace entre tanto el Congreso ? Medita, pien- 
sa: su eabeza está llena de maravillas; vamos á asistir á 
im nuevo génesis, á la creación política de un mundo. 

258 Todos se ponen de pie: va á pronunciarse un ju- 
Tamento: la conciencia se entreabre, se ilumina Si- 
lencio Dios baja á la tierral 

259 «En el nombre de Dios Todopoderoso. Nosotros 
los representantes de las Provincias Unidas de Caracas, 
Cumaná, Barinas, Margarita, Baroelona, Mérida y Tru- 
jillo, que forman la confederación amiericana de Venezue- 
la, en el continente meridional, reunidos en Congreso y 
eonsiderando la plena y absoluta posesión de nuestros de- 
rechos que recobramos justa y legítimamente desde el 19 
de Abril de 1810, etc. 

260 «Poniendo por testigo al Ser Supremo de la justi- 
cia de nuestro proceder y de la rectitud de nuestras Inten- 
ciones; implorando sus divinos y celestiales auxilios, y 
ratificándole en el momento que engacemos á la dignidad 
que su providencia nois restituye, el deseo de vivir y de 
morir libres, creyendoi y defendiendo la santa, católica y 
apostólica religión de Jesucristo.» 

261 «Nosotros, pues, á nombre y con la voluntad y 
autoridad que t-enemos del virtuoso pueblo de Venezuela, 
declaramos solemnemente al mundo : que sus Provincias 
Unidas son: y deben ser desde hoy, de hecho y de dere- 
cho, Estados libres, soberanos é independientes » 



FELIPE TEJERA 33 



262 «Que cduío tal Estado Ibre é "ndeFendiente, teñe 
un pleno poder para darse la forma de gobierno que sea 

conforme á la voluntad de los pueblos » 

265 «Dada en el Palacio Federal de Caracas, firmada 
de nuestra mano, sellada con el gran sello provisional de 
la confederación y refrendada por el Secretario del Con- 
greso, á cinco días del mes de julio del año 1811, primero 
de nuestra independencia.» 

264 Cerrei.ios, pues, aquí, la puerta de la Historia 
Antigua; esta iiimortal acta nos ha abierto la del por- 
venir. 

265 Tras de aquélla se esconderá la colonia con su 
ignorancia, sus cadenas, su pena de muerte; se esconde- 
rán todas las afrentas, las miserias, los espectros de la con- 
<;uista, y aquella raza inocente que sorprenQÍ5 Colón, mue- 
lle, adormecida, voluptuosa, suspirando á la orilla de los 
grandes ríos, adorando el sol á la sombra de las monta- 
ñas, sobre los altares de los Andes. 

266 Dentro de la otra aparece la República ceñida 
de laureles, la libertad sobre sus trofeos, la gloria en el co- 
razón de los liéroes, y esa muchedumbre prodigiosa que 
tremola las banderas del progreso, que mata al verdugo, 
derriba los cadalsos y proclama la inviolabilidad de la 
vida, es decir: el pueblo, el género humano. ' 

267 Entremos, pues, por ella como el pueblo escogido 
en la tierra de promisión. (1) 

(1) El historiador Torrente, español y enemigo implacable de los suramerica- 
nos, habla de Caracha y del carácter di los hombies de la Revolución de Venezuela 
en lOo siguientes térininos: 

"La Cipital de las Piovincias da Venezuela, Caracas, ha sido la f/agua principal 
de la inourrecCíón americana. Su cLmi vivificador ha producido loi hombrea más 
políticoj y Ooadoó, Ioj mái emprendedores y esforzadoj, Ioj mis ViCOoOs é int/igan- 
te3, y lo3 mái diá intuidos por el piecoz desarrollo de sus facultades intelectuales. 
La viveza de estos iiacuialeá compite con su voluptuosidad, fl geiiO con la travesura, 
el disimulo con la astucia, el vi^or d¿ su pluma con la precisión de sus conceptos! 
los estímulos de la gloria con la ambición de mando y la sagacidad con la mal.c.a. Con 
tales elem.-ntos no es de ext/añar que este país haya sido el más "marcado en todos 
los anales de la revolución moderna.» 



APÉNDICE 



CAPITULO I 

L!teraiturai.j — C(¡eaiiciais. — Artes. — Inidustrias. — Caminos. — Camecdo y 
poblaidfiín durante la Colonia 

268 Allá (ein los principiíoe, cincuenta años después de 
la conquista, comienzo á rayar para Venezuela una visluml- 
bre de educación. El Obispo Don Diego de Baños fundó 
en Caracas en 1696 el Seminario de Santa Rosa, dondei 
empezó á estudianse latinidad, teología, cánones, filosofía 
aristotélica y música llana; pero aquí sólo estudiaban los 
jóvenes que seguían la carrera eclesiástica. 

269 Los demás que podían hacerlo, iban á las Uni- 
versidades de Santo Pomingo, Méjico, ó Santa Fe de 
Bogotá. 

270 Dicho Semin,ario quedó convertido en Univer- 
sidad real por cédula de Felipe V'el año 1721, aumentíá^- 
dose las clases, con un curso de medicina y otro de dere- 
cho civil. 

271 Mérida pidió una gracia semejante para su Semi- 
nario, y le fué negada: «porque S. M. no consideraba! 
conveniente lel que se hiciese general la ilustración en 
América.» 

272 Así que, la generalidad dJel pueblo no sabía leer, 
otros ni hablar sabían, y pocos habrían oído en su vida el 
Padre Nuestro. 

273 Cuando acertabia á existir algún maestro en un 
pueblo, lo era el sacristán de la parroquia que enseñaba 
cosas divertidas. Nadie por otra parte estaba obligado á 
saber más que su maestro: que había brujas y duendes, 
que nuestra señora de la Copacabana era más milagrosa 



FELIPE TEJERA 38 



que nuestra señorra die Cor o moto : que S. M. el rey de Es- 
paña 'era hijo úniooi del Padre Eterno. (1) 

274 ^ Por lo demtás, no había run profiesor de física, ^li ée 
matemáticas, ni de histooria, ni de mecánica, ni por último, 
de la leng-ua castellana. 

275 El profesorado era visto como ocupación de gente 
óe 'menos valer; la única, carrera que no^ desdoraba era la 
del sacerdote; ser miódüco', poseer un oficio, vivir, en fin), 
de algún trabajo personal, argüía baja alcurnia, poca no- 
bleza ó corrupción de costumíbres. 

276 Bajo Carlos III se logró algún respiro en la 
enseñanza y se introdujo en América el arte de la 
tipografía. Bogotá tuvo im observatorio, Méjico un jardín 
Botánico; pero Venezuela quedó en sus misiraas tinieblas. 

277 Apiesar de todo, hao'ian grandes esfuerzos los 
hijos del país para ilustrarla, y fueron sus principales 
lumbreras Don Pedro Sojo, sacerdote que inició en 
Caracas el ¡arte divino de la música; los cléricos Rafael 
Escalona y Alejandro Echezuría, que leyeron las pri- 
meras lecciones de filosofía moderna, y el sabio dbctor 
José Antonio Montenegro, vicerrector del colegio de 
Santa Rosa. v 

278 «Enttie todos ellos por su elevada capacidad, 
tanto como por los servicios que hizo á su patria, desco- 
llaba el Ldo. Sianz, honor del foro venezolano era 

jurisconsulto, literato, filólogo, economista y poeta; tenía 
lo que es mejor qne lei saber, la honradez, y en grado 
superior aquel don precioso del cielo sin el cual valen 
poco para la felicidad de la vida la ciencia del sabio y el 
ingenio del poeta, es á saber, el don de gentes.» 

279 El promovió «la formación y organización del co- 
legio de abogados, con el fin de dar á su profesión (elí 
lustre que tiene en todas las naciones: consiguiendo la 
erección de una clase de derecho público.... arreglando 
los pesos y medidas.... redactando con general acepta- 
ción y aplauso las ordenanzas municipales de Caracas 
y en fin, consagrando todos sus desvelos y trabajios, 
todos sus pensamientos y escritos al fin que se había pro- 
puesto de miejorar en su patria la ilustración primaria y 
la académica.» / 

280 «Tal lera Sanz, á quien más adelante encontrare- 
mos otra vez, noi ya bajo la forma de un literato laborit)iSío, 
promovedor de las artesi de la paz, sino bajo la de un 
patriota lanzadO' en medio de las revueltas: populares.». 

(1) La religión es la ley de la conciencia. Toda ley sobre ella la anula, porque 
imponiendo la necesidad al deber, quita el mérito á la fe, que es la base de la Reli- 
gión. Los preceptos y los dogmas sagrados son útiles, luminosos y de evidencia me- 
tafísica; todos debemos profesarlos, más este deber es moral, no político. Por otro 
lado ¿cuáles son los derechos del hombre hacia la religión? 'Estos están en el Cielo; 
allá el tribunal recompensa el mérito y hace justicia según el Código que ha dictado 
el Legislador^ Siendo esto de jurisdicción divina, me parece á primera vista sacrilego 
mezclar nuestras ordenanzas con los mandamientos del Señor. (Discurso de Bolívar 
al Congreso de Bolivia.) 



HISTORIA DE VENEZUELA 



281 «Acabamos de co'ntemplarle ilustrando á su país 
con -el ejemplo y la doctrina: lue^o le veremos deíenf- 
diéndolo con la pluma, -el consejo y la esr^ada; siempre 
cumpliendo las más grandes y nobles obligaciones del 
Jiombre sobre la tierra: la de engrandecer á su patria y 
libertarla.» (Baralt y Díaz). 



CAPITULO II 

(Continuación). , 

282 Hemos vistO' el triste y desalentador estado de 
la enseñanza pública bajo el régimen colonial; pues no 
lo era menos el de las industrias. ! 

283 Al principio de la oonqu'sta repartiéronse por 
•encomiendas las tierras entre los conquistadores, pe^o la 
agricultura no tomó algún incremento has la el siglo XVII 
en Qiie los holandeses de Curazao, introdujeron próvida- 
mente c\ cultivo del cacao, primer fruto que se exportó 
de Venezuela. 

284 Esta pobre colonia no llamaba en ninguna ma- 
nera la a:ención de su metrópoli, como que era escasa 
de metales preciosos ; única y deslumbradora producción 
que atraía ix)r entonces sus miradas, de suerte que de 
1700 á 1723 sólo cinco navios vinieron á ella, y de 1706 
á 1721, no fué de aquí ni uno solo para España. 

285 A fines del siglo XVIII se introdujo el cultivo 
del añil, y bien pronto los ricos valles de Aragua fueron, 
el emporio de esta industria, prosperando á su sombn'í 
La Victoria, Turmero, Maracay, Cagua, Guacara y otros 
pueblos comarcanos. 

286 El algodón, que había sido cultivado por los 
indios desde tiempo inmemorial, vino á ser, en 1782, 
nuevo y pingüe ramo de exportación, extendiéndo<Sie 
su cultivo por las provincias de Aragua, Barquisimeto, 
Maracaibo, Cumaná y Harinas. 

287 En 1783, Don Antonio Mohedano introdujo en 
Chacao el del café, siendo tal su propagación que compitiói 
en breve ventajosamente con los otros frutos exportables, 
y fué tenido en país extranjero, casi en tanto precio 
com.o el de Arabia. 

288 Cultivóse también por entonces, no como objeto 
de exportación, la caña de azúcar: lo misrno el tabaco, 
que restringido odiosamente por el monopolio de la com- 
pañía guipuzcoana, daba poco sobrante para el comer- 
cio extenor. 

289 Era por lo demás fecundo el país en todos los 
frutos de la zona tórrida ; el maíz, el plátano,, la papa, el 
trigo en Trujillo y en otras provincias el olivo, la vid, el 
¡nopal, la quina, h? zarzaparrilla, etc. 



FELIPE TEJERA 37 



290 La cría no lo' era menos: inmensas llanuras 
coronadas ^-e pastos se poblaban de toda suerte de 
ganados; numerosos rebaños atronaban con melancólico 
balido los desiertos; el mugido de los toros se perdía 
resonando en la profundidad de las sabanas, donde el 
potro salvaje, como len el Asia, salva de un salto un 
ancho río. ,' ^ ' 

291 Las costas eran ricas de salinas; Margarita de 
perlas y corales; Maracaibo de minas de carbón de 
piedra y asfalto; Barcelona daba azufre; Cumaná era 
fecunda en azabaches y en guano qué se extrae de la 
portentosa Cueva del Guácharo-, Caracas lo era de 
cristales de roca, pizarra, mármol, granito, yeso, y en 
los tiempos de la conquista daba oro. 

292 Así, pues, la tierra era rica y privilegiada de 
la naturaleza; pero la mala política colonial, las trabas 
que tenía toda industria y, lo íque es más todavía, la gran 
despoblación de tan vasto país, le manteinían en un 
estado de languidez y atraso sumos. 

293 En cuanto al com.ercio, era casi nulo ; como qne 
estaba restringido á sólo el de la metrópoli. NingunJíl 
otra nación podía traer sus mercaderías ni llevarse en 
cambio nuestras proiducciones : Venezuela era como un 
estanco de España. 

294 Con respjecto á poblacicn, prohibida como es- 
taba la inmigración extranjera, debía ser muy escasa. 
Para 1811 Venezuela, según los censos de la época, 
tenía • 800.000 habitantes que se dividían en españoles, 
criollos, gentes de color libres, esclavos é iadios. De los 
primjeros se contaban 12.000; de los segundos, blancos 
hispano-americarLOS, 200.000; de los terceros 430.400; 
de esclavos negros 52.000; indios de raza pura 120.000. 

295 Había cuatro puertos de mar bien fortificados: 
Puerto Cabello, La Guaira, Maracaibo y Cumaná. En 
el interior se veían algunos castillejos aislados, el prin- 
cipal en La Cabrera, á orillas de la laguna de Tacarijua. 

296 Ni era menor el atraso en cuanto á vías de 
comimicación : sólo uno que otro cammo de recuas se ha- 
bía hecho, ninguna carretera: entre Caracas y La Guaira 
tramontaba uno de aquellos la serranía del Avila, y 
otro comunicaba á Valencia con Puerto Cabello. Cara- 
cas tenía algunos buenos puentes como el de A^nauco, 
un acueducto público, y entre pocos edilicios de regular 
construcción, el cuartel de San Carlos y el palacio de 
San Lázaro, habitación de los Capitanes Generales. 

297 Con lo que, si se exceptúa la religión católica, 
la hermosa habla castellana y alguna otra cosa de menor 
importancia, en su larga dominación de tres siglos, no 
nos legó España otro presente que moviese nuestra gra- 
titud. 

298 Sin prensa, sin teatros, ni relaciones con el resto 
del nnindoi; la ignorancia más ciega, la esclavitud, mezcla* 



38 ■ HISTORIA DE VENEZUELA 

de todas las razas, latrasoí lem las industrias, monopolio len 
lel -coniercio, el tornuento en las cárceles, la horrible pena 
de muerte, y la espattxtosa condición de los parias en 
la India; he ahí el testamento de la madtre patria cuandlo 
la inación se levantó como tm hombre qiuie se emandpal 
y pide c'ueintas á sus guardadores. 

299 Coín tbdo, fuerza es convenir 'en que tales errores 
mo eran iexclusivos¡ del Gobliierno español, representanta 
para lentonoes de la primera Potencia Europea; sino que 
lo eran de la época en gienieral y del espíritu dte conquistttai 
y de represión que isie habiía enseñoreado del m'unído'. 
En cambio, la Es]pafia dejaba civilizado el Nuevo Con- 
tinente. 

300 Y debiemJo® agregar con un escritor venezolano: 
«La América tuvo virreyes probos que fueron á mendigar 
á España despuési de haber mandado sobre opulentOisi 
pueblos; gobernadores bondadosos que tomaron el par- 
tido de las qoloniasi contra el gobiemoi de las indias ; prelaj- 
dos sabios y virtuosos cuya memoria debe florecer entre 
tnosotros; oidores incorruptibles que honraron la mlagistra- 
tura.» (J. V. Qoinzále^, Historia del Poder civil).» 



RESUMEN CRONOLÓGICO 



DE LA 



HIJ^TO^IA ANTIGPUA 



AÑOS 



SINCRONISMOS (*) 



1492 12 de octubre. Cristóbal Go- 
lfín descubre las Indias Occi- 
dentales. Se funda la primera 
población en la Española con 
el nombre de la Navidad (28 
de diciembre). 



Los Reyes Católicos totaan á Gra- 
nada, con lo cual queda estable- 
cida la unidad política de España. 



1498 1.0 de agosto. Cristóbal Co- 
lón, en su tercer viaje, des- 
cubre el continente de Amé- 
rica. 



Descubrimiento de las islas de Tri- 
nidad y Margarita. Se imprimen 
por primera vez las obras de Aris- 
tóteles. Revolución mercantil en el 
Viejo Mundo. 



1500 Per Alonso Niño, que siguió 
los pasos de Ojeda, después 
de recorrer las costas de Ve- 
nezuela, vuelve á España. 



Descubrimiento del Brasil por Pe- 
dro Alvarez Cabra!. Invención del 
primer reloj de faltriquera. Arte 
de hacer el alambre. 



(*) Se encarece á los profesores el ejercicio de estos Sincronismos, en la 
clase, pues, la concordancia de fechas es de mucho auxilio para fijar la me- 
moria de los hechos. 



40 



HISTORIA DE VENEZUELA 



1520 Gonzalo de Ocampo funda la 
ciudad de Cumaná con el 
nombre de Nueva Toledo, 
primera población de Vene- 
zuela. 



El Papa León X fulmina bula de 
excomunión contra Martín Lule- 
ro, autor de la Reforma. Hernán 
Cortés prosigue la conquista de 
Mé.ico. El Consejo de Castilla 
propone al Emperador Carlos V 
que se de á las Indias Occidenta- 
les el nombre de Colón, y así la 
resolvió el monarca sin éxito plau- 
sible. 



1527 Ampies funda la ciúdacl de 
Santa Ana de Coro. Carlos V 
arrienda á Ips Belzares ce 
Auzburgo la provincia de Ve- 
nezuela. 



La Dinamarca suprime los tribuna- 
les eclesiásticos y abraza la Re- 
forma. El condestable de Borbón 
Imuere en el primer asalto á Roma. 
Nace en Valladolid Felipe II. 



1528 Ambrosio Alfínger viene de 
primer Gobernador de los 
Belzares. 



La Suecia abraza la Reforma. Ex- 
pedición de Francia para tomar á 
Nápolcs. Andrés Doria deserta de 
las armas francesas. 



1534 Jorge Spira funda la villa de 
Araure. 



En este año el ejército francés, 
mandado por Bonivet, fué derro- 
tado en Biaguas, y perdió al fa- 
moso caballero Bayard, que, según 
es fama, él sólo valía por un ejér- 
cito. 



1540 Muere Jorge Spira. 



Ignacio de Loyola funda la Compa- 
ñía de Jesús (Ponti'icado de Pau- 
lo III) para oponerse á la Re- 
forma. 



1541 Sale Felipe de Utre á con- 
íjuistar el Dorado. 



El conquistador Bizarro muere ase- 
sinado en Lima por los partida- 
rios de Almagro. 



1545 Fundación del Tocuyo por 
Juan de Carvajal. Destitución 
de los Belzares, 



Los delegados de Paulo 1 11 abren 
las sesiones del Concilio ecumé- 
nico de Trento, 



1647 El Licenciado Juan Pérez de 
Tolosa, Gobernador, envía una 
expedición que se interna has- 
ta Nueva Granada. 



Erección de la Capitanía General 
de Nueva Granada, que fué luego 
virreinato. Muere Hernán Cortés 
en Sevilla de 63 años. Muerte de 
Francisco I Rey de Francia. 



1549 Juan de Villegas funda la ciu- 
dad de Borburata. 



El Protestantismo se establece en 
la mayor parte de Inglaterra. 



1552 El mismo funda la Nueva Se- 
govia, hoy Barquisimeto. 



Caupolicán I, el Grande, se apresta 
á atacar la fortaleza de Tucapel 
que destruye un año después. 



FELIPE TEJERA 



41 



1555 Alonso Díaz Moreno funda la 
ciudad de Valencia. 



Fundación del puerto de Arcángel 
en el mar Blanco. Abdicación del 
emperador Carlos V. Le sucede 
en el trono de Alemania Fernan- 
do I. 



.556 García Paredes funda la ciu- 
dad de TruJ-lo. 



Sucede á Carlos V en el trono de 
España Felipe IL En tiempo de 
este monarca se i.ii^ió el proyec- 
to de abiir el Canal de Panamá; 
proyecto que fué abandonado por 
lo diacil de la empresa para aque- 
llos tismpos. 



1559 Sale Fajardo con una expe- 
dición para el interior. 



Sube al pontificado Pío IV. Paz. 
de España, Ftancia é Inglaterra^ 
por el tratado de Chateau Cam- 
bresis. 



1560 Funda el" mismo el hato de 

San Francisco. Lo destruye 

Guaicaipuro. Se concede la 

introducción de 200 negros 

esclavos. Viene Fray Pedro 

Agreda electo Obispo de 
Coro. 



Ruptura de la antigua alianza en- 
;' tre Francia y Escocia. Pío IV 
reúne de nuevo el Concilio de 
Trento. Felipe II traslada su cor- 
te á Madrid. Muere A. Doria en 
Genova. 



1561 Invasión de Lope de Aguirre. 



El Rey Erick XIV, hijo de Gusta- 
vo Vasa, introduce en Suecia los 
títulos de nobleza. 



1562 Guaicaipuro derrota y 
truye á Narváez. 



des- Guerra de religión en Francia. San- 
ta Teresa de Jesús, reforma la 
orden de Frailes Carmelitas. 



1564 Viene de Gobernador Ponce 
de León, 



Nace en Pisa el insigne Galileo y 
muere Miguel Ángel. 



1567 Diego de Losada funda la 
ciudad de Santiago de León 
de Caracas. 



Felipe II declara guerra á los ma- 
riscos de Granada. 



1568 Asesinato de Guaicaipuro. 
Muerte de Ponce de León, á 
quisn sustituye en el Gobier- 
no Juan de Chaves. 



Concluye en Francia la segunda gueí- 
rra de religión. El duque de Alba 
penetra con un ejército en los 
Países Bajos. 



1569 Enjuiciamiento y muerte de 
- 20 caciques por conspirado- 
res. 

1571 Fundación de Maracaibo. 



Muerte de Luis de Conde en la' 
batalla de Jarnac contra los ca- 
tólicos. 

Don Juan de Austria gana la ba- 
talla de Lepanto, que libra á Eu- 
ropa del poder otomano. 



42 



HISTORIA DE VENEZUELA 



1572 Fundación de Carora. Gue- 
rra de los Mariches. Muerte 
de Tamanaco. Heroísmo de 
Sorocaima. 



Sube al Pontificado Gregorio XIII 
autor de la reforma del calenda,- 
rio llamada Gregoriana. Matanza 
en la San Bartolomé, producida 
en París por las guerras religio- 
sas. Descubrimiento de la Siberia. 



1577 La india Apacuama subleva 
muchas tribus. 



Enrique III firtna la paz de Poi- 
tiers. 



1578 El Gobernador Juan de Pi- 
mentel traslada á Caracas la 
capital. 



Don Juan de Austria combate sin. 
éxito por dohiinar la revolución 
de independencia en los Países 

Bajos. 



1580 Una peste de viruela asuela 
la provincia. Erección del 
templo de San Pablo en Ca- 
racas. 



Enrique de Navarra sitia á Cahors. 
Felipe II conquista el Portugal. 



1581 Fray Juan Manzanillo, Obis- 
po de Coro, traslada su resi- 
dencia á Caracas. 



Muere Fray Luis de León. 



1586 Fundación de La Guaira. 



El Rey de Francia firma con la 
Liga el tratado de Nemours. 



1587 Rige el gobierno Diego Oso- 
rio. 



María Stuardo muere decapitada en 
Londres. 



1591 Antonio Berrío funda la ciu- 
dad de Santo Tomé de Gua- 
yan a. 



Gregorio XIV fulmina anatema con- 
tra Enrique IV. 



1593 Fundación de Guanare. 



Enrique IV sitia á París, después 
de abrazar la religión católica. 



1617 Fundación de Barcelona. 



Estalla en Francia la guerra civil 
siendo Ministro de Luis XIII el 
cardenal Richelieu. 



1618 Los ingleses saquean á Gua- 
yana. 



Estalla en Alemania la guerra de 
Treinta años. El Brandeburgo se 
une á la Prusia Oriental. 



1637 Se traslada á Caracas la Igle- La compañía portuguesa de Occi- 
sia Metropolitana de Coro. dente queda adueñada del Brasil. 



1638 Se establece el papel sellado. Sublevación de Escocia para soste- 
ner el culto presbiteriano. 



FELIPE TEJERA 



43 



1641 Terremoto en Caracas. 



V.enecia eínpieza contra los turcos 
una guerra que duró treinta 
años. 



1848 Viene de Gobernador don Pe- 
dro L. de Villarroel. 



Paz de Wesfalia. Fin de la guerra 
de 30 años. 



1680 Los franceses saquean la cos- 
ta de los Caracas. 



Se decreta en Inglaterra el Habeos 
corpas. Abálese la censura y se 
decreta la libertad de imprenta. 



1696 El Obispo Don Diego de Ba- 
ños fimda en Caracas el Se- 
minario de Santa Rosa. 



Las potencias coligadas de Europa, 
por el tratado de Turíh, firman, 
la paz con Luis XIV, Rey de 
Francia. 



1721 Felipe V erige la Universi- 
dad Central de .Caracas. 



Pedro el Grande, emperador de Ru- 
sia, por la paz de Neptad, llega 
al apogeo de su poder. Invención 
de las bombas para apagar los 
incendios. 



1728 Contrato con la Compañía 
Guipuzcoana. 



Se comienzan á nombrar las calles 
de las ciudades en Europa. 



1731 Se crea la Capitanía General 
de Venezuela. 



El ¡médico Renaudot publica la Ga- 
ceta de Francia, primer periódico 
^ que se da al público. 



1735 Fray Juan Moro funda la vi- 
lla de Aragua de Barcelona. 



Don Jorge Juan y don Antonio de 
Ulloa salen de Cádiz para Car- 
tagena de Indias, á practicar ob- 
servaciones astronómicas para la 
¡medición del meridiano terrestre. 



1739 Los ingleses atacan La Guai- 
ra y salen vencidos. 



El Abate Lacaille, empleado en la 
comprobación del meridiano, de- 
Imuestra que los grados crecen 
desde el ecuador al polo. 



1743 Con igual resultado atacan 
los mismos á La Guaira y á 
Puerto Cabello. 



Muere el Ministro Fleury dejando 
á Francia comprometida en gue- 
rra peligrosa. Luis XV se pone á 
la cabeza del ejército. 



1778 Un reglamento de comercio 
libre anula las prerrogativas 
de la Compañía Guipuz- 
coana. 



Se funda el virreinato de Buenos 
Aires. Alianza de Francia con las 
colonias inglesas dé América con- 
tra la Gran Bretaña. Los ingleses 
son derrotados por los norteame- 
ricanos en la batalla naval de 
Ouessant. Muerte de Voltaire y de 
Rousseau. 



41 



HISTORIA DE VENEZUELA 



1783 Nace Simón Bolívar en Ca- 
racas, 24 de julio. 



La Gran Bretaña reconoce la Inde- 
pendencia de los Estados Unidos 
de la Améiica del Norte. 



1787 Se establece en Caracas la 
Real Audiencia de Vene- 
zuela. 



El Congreso de los Estados Unidos 
decreta en Filadelfia una nueva 
Constitución. 



1797 13 de ju'io. Dos eclesiásti- 
cos delatan la revolución de 
Gual y España. 



Napoleón Bonaparte triunfa de los 
cnemijos de la Francia en la ba- 
talla de Rívoli y termina la cam- 
paña de Jta"ii. Jenner, naturalista 
inglés, después de veinte años de 
observaciones, publica el descubri- 
miento de la inoculación de la va- 
cuna, que había hecho tlesde 1776. 



1806 Mi"anda invade por Ocuma- 
re el 25 de marzo. Repite su 
ataque el 2 de agosto, tam- 
bién sin resultado. 



El Emperador Napoleón vence en 
Jena los ejércitos de la cuarta 
coalición y entra á Berlín. Con- 
cluye el imperio germánico que 
había fundado Otón el Grande. 



1807 Muerte del Capitán General 
Don Manuel Guevara Vas- 
concelos. 



El Rey Don Juan de Portugal se 
traslada con su corte á Río Ja- 
neiro. Roberto Fulton hace el pri- 
mer ensayo de navegación i>or el 
vapor en el Río Hudson. 



1808 Llega^i á Venezuela los co- 
misionados de Mu at, Lugar- 
teniente de España. 



El emperador Napoleón usurpa la 
corona de España y la da á su 
hermano José Bonaparte. 



1809 Se reconoce en Venezuela la 
soberanía de la Junta Cen- 
tral y viene de C.i| i . • 
ral Don Vímiut i 



Los peruanos triunfan de los es- 
pañoles en la ciudad de la Paz. 
Los franceses ocupan á Zaragoza 
(España) . 



1810 Se desconoce la autoridad de 
Emparan y S3 establece un 
gobierno que e.erza la sobe- 
ranía en nombre de Fernan- 
do Vil (19 de abii.). 



El cura Hidalgo entra en la ciudad 
de ValladoIiJ (Méjco) y á la ca- 
beza de 60,000 hombres, derrota 
á los españoles. 



1811 Reunión del primer Congre- 
so de Venezuela en Caracas 
(2 de marzo). Declaracijn de 
la Indepence.itia de Venezue- 
la (5 de julio). 



Quito se declara independiente y lo 
miimo hace Buenos Aires, bajo 
la iliección del General San Mar- 
tín. El Congreso de Chile prohibe 
la introducción de esclavos y de- 
clara libres los que nazcan en su 
territorio. 



MANUAL DE HISTORIA DE VENEZUELA 



SEGUNDA PARTE 



HISTORIA MODERNA 



División» di esta obra 

301 La Historia Moderna de Venezuela se divida 
en seis épocas. 

302 La prim-era se extiende desde el 5 de julio de 
1811, en que se declaró la independencia, hasta el 17 
de diciembre de 1819, que se constituyó la gran repú- 
blica d€ Colombia. 

303 Se extiende la segunda desde esta fecha hasta; 
que se disolvió Colombia en tres nacionalidades sobera,- 
nas, el año de 1830. 

304 La tercera, desde este año hasta el de 1842, 
en que se decreta la traslación de los restos del Libera 
'tador. 

305 La cuarta desde 1842 hasta 1864, que S3 cons- 
tituye la República federal; la quinta que corre desda 
1864 hasta la promulgacióai de la nueva Carta federal 
en 1881 ; y la sexta, desde esta fecha hasta, finalizar fú 
siglo XIX, / / 



INTRODUCCIÓN 



GEOGRA^FIA DE VENEZUELA. 

306 La República de Veinezuela, for miada de las 
provincias^ que oonstituyeron bajo el dominio español 
la Capitaníia General, abarca un territorio de 35.951 leguas 
cuadradas de 20 lal grado; oomprendido entre los 612 
733 de loingitud occidental: y los IQ 8' y 12^ 16" de latitud 
boreal. Esta vasta extensión se divide en 151 leguas d!e 
páramos; 8.934 de serranías; 1.530 de mesas; 22.OI8V2 
de llanuras; 722 de lagos; 180 de ciénagas; 2.36OV2 de 
tierras anegadizas y 55 de islas. (1) 

307 Linda por lel norte, con el océano Atlántico y el 
toar de Colóin ó de las Antillas; por el Sur, con la Re- 
pública del Brasil, de qiue la separa la gran sierra de 
Pariraa; por el Este, con el mismo océano Atlántico y la 
Guayama inglesa; por el Oeste con la Nueva Granada, 
hoy República de Nueva Colombia. 

308 Este inmiensoí territorio se divide en tres zonas 
Intiy marcadas: la primera, de las mointañas, formada 
por el ramal derecho de los Andes que, internánidoso 
por el Táchira y Trujillo, va costeando la marina hasta 
la península de Paria: la segunda, la forman las llanuras 
que S3 extienden hasta las márgenes del Orinoco; y la 
tercera, la de las selvas, que se dilatan desde la orillla 
derecha del Orinoco hasta los confines con el Brasil. 

309 Ein la primera de estas zonas hay todos los cUmas, 
desde el glacial de la Sierra Nevada, hasta el más 
benigno y templado de las colinas; y exceptuando la 
costa, que es enfermiza y cáhda, el resto de ella, que 
forma la gran faja agríicola, es sano, da todos los frutos 
de Europa: la manzana, la pera, el trigo, en fin, todas 
las produc coinés de las tierras frías. 



(1) El territorio de la República ha sido después disminuido, por virtud de los 
laudos que sellaron la cuestión de límites con Nueva Colombia y la Guayana inglesa. 



FELIPE TEjERA 47 



QIO En' la 'd|e las llan'uiiais, cuyO' climla es cálidoi, son 
abim'dantes lo|s paJstjqs. Allí sie cría tqd'a suerte ée ganados 3 
el vacuno, id lanar, el cabrío, el "de cerda, cabiallois', 
millas, ajsnos, y una infinita viarieidad die aves aoniiésti<2asi. 
Vense en esta zona, á trechiOiS, sabanas inmiensias id'e 
flores silvestres, 16 pobladas de innumera^bles pájaros 
q'ue ostentan maravillosos plunuajes de mil var'iados co- 
lores. , ♦ 

311 En la de las selvas hay toda clase de maderas 
die oonstrucciión y de tinte, plantas medicinalesi, etc., 
y se ven aves gigantescas, enormes cocodrilos, boas comió 
las del Asia. Su clim¡a, por lo! gen,eral, es cálido^ y mal 
sano. L 

312 En todo el país abundan los rniamíferos, los prin- 
cipales son: el monoi, el oso, el jaguar, la pantera, la. 
onza, el león, lel perros de agiua, el Obigüire, el mjanat;í,( jel 
venado y (miuclhos otros. 

•313 Se cuentan en Venezuela 1047 ríos,^ sin incluir 
los que vienen de la Nueva Colombria; el principal es el 
Orinoco, die los rnayores del Imundlo. nace en la zona de lias 
selvas y, por medio del braizo! \Casiquiare, se une con 
el río NegrO', que cae en lel Amjazonas; corre luég^o jal 
Norte, después lai Este, y va á desaguar por ochenta] 
bocas len el océano Atlántico. Su curso es de 426 leguas. 
(2.130 kilómetros). 

1314 Este c^audaloBO río, descubierto por Vicente Yáñetz 
Pinzón y visitado primero por Ordaz, es capirichosioi 
é imponente en su cjarrera: precii^ita á veces su caudal 
en prodigiosa catarata, cuyo solemne rumor es la música 
de las selvas; hunde otras su álveo por entre enorm'eS 
farallones, azotándolos con encrespadas olas que parecen 
bramar desde las entrañas die la tierra; ya fo^rmia pin- 
torescas cascadas de vistosos colores, ahora corre en rau- 
dales que sólo el indio salvaje puede atravesar á nado, ó, 
se interna majestuoSiO y profundo por bajo de estupendos 
árboles que, entretejiendo sus ramasi, le forman al pare- 
cer gigantescas cúpulas y pórticos, como las catedrales 
que la naturaleza levantara allí al dios de las aguas. 

315 Y laconteoe ver alzarse del seno del río unía; 
verde colina que parece bogar sobre las solitarias ondas, 
ooimo una encantada nave cuyas velas son de primorosas 
flores, rodeada la proa de argentadas espumas. 

316 Sus márgenes son otros tantos panoramas: aves 
de rico plumaje bajan á las arenas, cantan, revoltean y 
forman la música eterna del desierto; lia onza salta un 
iancho caño»; el jaguar bi^amja con horror sobre la puntai 
de un peñascoi, y el cocodrilo falaz llora, oomo' la yosola, 
en su profunda cueva. Tal es el grande Orinoco : su delt[al 
tiene 60 leguas de ancho.. 

317 Los otros ríos principales son: el Apure, el Me- 
ta, el Cuyuní, el Guaviare, el Arauoa, el Guárico, el Oaura, 
el Puruní, etc. 



48 HISTORIA DE VENEZUELA 

318 Hay 'en Venezuela dos grandes lagos: el de Ma- 
racaíbo y 'el de Valencia; 204 lagunas, entre las cuales 
se cuentan la de Tacarigua, cerca de Río Chico, la de 
Sinamaica y la de Guasaconíca. Tres son sus principa- 
les golfos : el de Maracaibo, el Triste (*) y el de Paria, 

319 Los picos más elevados de la cordillera son la 
Sierra Nevada, que tiene 16.437 pies de altura, el de Nai- 
guatá coin 10.500, «el de Maraguatá con 9.000. 

320 E:n Venezuela no hay volcanes. Suelen, sí, versa 
en el cerro del Duida grandes metéoros luminosos que) 
parecen emanaciones volcánicas. 

321 En la gruta Cuchivano también se observan fenó- 
menos análogos que espantan á los viajeros; en el lago 
de Maracaibo brilla perpetuo un 'inmenso relámpago que 
ilumjna de noche las aguas como un grandioso faro; y 
así le llaman les navegantes; en la cueva de Monay se ven 
emanaciones inflamables y se oyen ruidos sordos como 
lejanos truenos, 

322 Hay también aguas termjalcs. Las más notables; 
son las de las Trincheras en Cárabo bo, las de Caiva en 
Coro y las de Guárame en el Guárico.; 

323 Existen minas de cobre en Aroa, de oro en Mé- 
rida, de carbón de piedra en Coro, Barcelona y Marai 
caibo, de mene en Cumaná; salinas en la costa de Barce- 
lona, Carabobo, Margarita y Maracaibo; últimamente se 
han descubierto riquísimas minas de oro en Guayana (1) y 
de asfalto en el Oriente. 

324 En Maturín, se ostenta la enorme cueva del Guá- 



(*) Este golfo, que no debe confundirse con el de Paria, se extiende desde el 
Cabo Codera hasta Punta de lanza ó Chichiriviche. 

(1) Há aquí las minas existentes en Venezuela, casi todas ellas por explotar 
para el año 1894. 

Distrito Federal: 1 de amatiste, 1 de antimonio, 1 de caliza 2 de granate, 1 de 
plata, una de plomo. Total 7. 

Los Andes: 1 de almagre, 5 de alquit.án, 2 de alumbre, 1 de asfalto, 3 de azufre, 
9 de carbón, I de cobre, 2 de cristal de loca, 1 de gailussita, 2 de granate, 4 de hierro, 
1 de magneiia, 1 de oro, 2 de petróleo, 2 de pizarra, 2 de plata, 1 de plomo, 1 de sa- 
litre, 1 di talco, 1 da troma y urao, 1 de yeso, 2 de mármol.— Total 46. 

Bermúiez: 4 de azafre, 3 de ca.bón, I de carbonato de cal, 1 de cristal de roca, 

1 de hierro, 1 de magneiia, 1 de oro, 1 de petróleo, 1 de piedra de siUeiía, 1 de 
plata.— Toral 15. 

Bol' jar: 1 de asfalto, 1 de cristal de roca, 1 de fosfato, 1 de guano, 2 de mer- 
curio. 41 de oro, 1 de sal gema.— Total 51. 

Carabobo: 4 de oro, 1 de cobre, 1 de fosfato, 1 de plomo.— Total 7. 

Falcan: 1 de asfalto, 1 de b*ea, 4 de carbón, 2 de cobre, 1 de o/o, 1 de plata, 2 
de hierro.- Total 12. ' 

Lara: 1 de ámbar amarillo, 1 de cal sulfurada, 6 de cobre, 1 de estaño, 1 de oro, 

2 de plata, 2 de platino, 4 de plomo, 1 de talco.— Tofal 19. 

Miranda: 1 d¿ caparroja, 1 de áspero i, 2 de azabache, 4 de carbón, 1 de cristal 
de roca, 1 de cuarzo, 1 de diamante, 1 de estaño, 1 de fosfato, 1 de gran to. 2 de 
hierro, 2 de kaolín, 1 de majnes a, 3 de mármol, 1 de oc.e, 8 de oro, 1 de óxido de 
hierro, 1 de plata, 1 de sfeno, 2 de yeso, 1 de carbonato de Cdl, 4 de cobre.— Total 41. 

Zamora: 1 de caparrosa, 2 de alumbre, 2 de brea, 1 de colombina, 1 de cristal 
de roca, 1 de cianíto, 1 de hierro. 1 de ópalo, 2 de oro, 1 de petróleo, 1 de pizarra 
1 de pla'a, 2 de saht.e, 1 de talco, 1 de yeso.— Total 19. * 

Zulla: 1 de ámbar amarillo, 3 de asfalto, 4 de ca;bón, 1 de petróleo.— Total 9. 

Del año Citado á la fecha, son innumerables las acusaciones de minas que se 
han hecho. 



FELIPE TEJERA 



charo, ¡qiue se ttóne por la 'rruás; estupenda miaravilla de la 
naturaleza ; en lel llanoi se ven laltísirnias rodas aisladas que 
tienen en la cimia gerioglífioos indios, cabezas de dioses ya 
olvidados. 

325 Soin los teistigos del exterminio de una raza que 
se levantan para impoiner silencio^ en aquellas soledades. 
Especie de ConvidadoSi de Piedra que aparecen en miedio 
de (nuestra civilizacióin, marcada la frente, así con las ca- 
tástrofes de los tiempos, como con las atrocidades de los 
hombres. 



SEGUNDA PARTE 



HISTORIA MODERNA 



DE 1811 A 1819 



CAPITULO I 

Tentativas reaccionarias.— 1811 

326 La declanaciótti formial de la Indiependencia tuvo 
desde luego contrastes. El primiero fue de los canarios, ^or 
prendios en mial coincertada conjuración la noche del 11 
de juliiO'. 

327 «Estabian, dice el historiador Baralt, cabialleros en 
mjulas, armados de trablucois y de sables ; el pecho llevaban 
algunos defendido con hojais de lata y tremolaban entre 
ufanos y medrosos una bandera en que estaban pintados 
la Virgen del Rosario y el .Rey Fernando VIL» 

328 Lios más fueron allí al punto aprisionados y rin- 
dieron poco después la vida en el patíbulo; desplegando» 
len esta ocasión el gobierno una energía que rayó en 
crueldad, visto que todo aquello, más que otra cosa, pa- 
'•ecía una aventura quijotesca. 

329 De 'mayor trasceindencia y peligro fue la que 
dirigieron en Valencia los agentes de Cortabarría, en- 
viado de España para bloquear á Venezuela y f o mental* 
la reacción, pues que se ladueñaron de la ciudad y procla- 
maron á Fernando VIL 

330 Contra ellos marchó lel general Toro, mas con 
suceso desgraciado, y al peligro tuvo que acorrer el ge- 
neral Miranda, hiaciéndolos capitular el 13 de julio. 

331 Por falta de precaución inconcebible en un capi- 
tán experto como éste, quedaron los rendidos con sus ar- 



FELIPE TEJERA 51 



[mas ; ¡y isalrdnido ünia inoche de cuarteles, dieron sobre los 
patriotas y los derrotaron ; 

332 No hubiera parado laqluí <el desastre si, rebecho 
iaceleradamieinlie Miranda, nO' toimiara con empeño la ofensi- 
va, obligá:ndoles de nuevo á capituliar el 13 de agosto. 
; 333 A iniuerte los coindenaron los tribunales, pero el 
íCoingreso les conmutói la pena; resaltando así aún más el 
rigor de qiue se había us¡ado> para con los canarios, cuyo 
iaturdimjieinto no era comparable á la contumacia de 
esotros. 

334 Debelados, pues, estos conatos, y sancioinada por 
el Coingreso la Constituciótn Federal el 20 de diciembre, 
creyóse por el pirplnto isereinado el país ; |no obstantie qiue tes 
provincias de Coro, Maracaibo y Guayáná, se miántuvierá|n 
e'n actitud amienazadora. 

335 En la primiera, sobre todo, se preparaba á to- 
mar vuelo un monstruo de torpeza que, por una de tantas 
inexplicables aberraciones de la naturaleza, iba de siúbi- 
to á cambiarse en un niionstruo de fortuna: era Monte- 
verde. 



CAPITULO II 

Terreinoto de Caracas.— Guerra Civíí.— 1812 

336 «El 26 de marzo era Jueves Santo: todos los tem^ 
píos se hallaban henchidos de gente qiue acudía según cos- 
tumbre á las poímposas ceremonias del culto católico.» 

337 «El día estaba puroi y serenoi: una luz brillantlQ 
hacía más qiue nunca hermosiOi el cielo no siempre alegre 
de Caracas Ȓ 

338 «A las 4 y 7 minutos de la tarde se estremece re- 
pen^tinamente la tierra con nna violencia espantosa: p'ocos 
segundos después los templos, los edifidios públicos más 
importantes crujen, se desquebrajan y caen con fragor te- 
Imeroso sepultando debajo de sus ruinas millares de habi- 
tantes.»! 

339 »Fue aquelloi como lel efecto del rayo pronto, te- 
rrible, inevitable La Guaira, Barquisimeto y Méri- 

da, no ofrecían á la vista sino lun montón de escombrois y 
despojos humanos.» (Baralt y Díaz i v.) 

340 Un hoimbre de mirada torva, demiudaido el sent- 
blante temblorosa la voz,se levanta comiO el espiritu 
de la catástrofe de en medio de nn montón de ruinas, y 
•dntre una nuve de piolvO' suena su palabra semejante al 
eco pavoroso de 'una voz de otro mundo. 

341 La multitud estupefacta escucha sus palabras: 
«5/ se opone la naturaleza, lacharemos contra ella y ha- 
remos que nos obedezca.» 

342 sY llena de terror se desbandiaba sombría y 



52 HISTORIA DE VENEZUELA 

sileUciiOBia por las derruidas calles. Aquel hombre era 
Simón Bolívar. r 

243 Los faínáticois. sacerdotes sacabian por otra: parte 
todo 'el partido que podían de aquella catástrofe, vién- 
dola como un castigo del cielo por la rebelión de la 
colonia que por una coincidencia extraña, había acaecido 
el mismo día, doisi años antes. 

344 Doce niil personas perecieron en Caracas sola:- 
tmiente; y en tan triste coyuntura vinieron á rematar su 
infortunio funestas nuevas del Occidente. 

345 L;a guerra civil había estallado con furia: reforza- 
do en Coro Ceballos por Don Manuel Cajigal, meando 
entre otros á Domingo Monteverde, que era capitán de 
fragata, con 250 hombres piara recorrer parte de la pro- 
vincia; miás éste, vanidoiso en ¡extremo, insubiordiniaidb; 
y loco de ambición, ise internoi por su cuenta y riesgo, y 
de lallí i^n adelante sonrióle la fortuna. 

346 'Después de algunos encuentros con los patrio- 
tas ise entró á Barquisimetoi, obtuvo prestigio y armJas, y 
traído en alas de la victoria, vino el astuto canario^ hiastál 
San Carlos. \ 

347 Tan afort'unado era que las tropasi que le iban 
al encuentro de Caracas, ya 'en caimino de Valencia, pye- 
ron recias y estupendas descargas y, teimiend'o fuese ün 
bo;mbardeo á Lia Guaira, se volvieron: era un volcán qtie 
reventaba en la isla de San Vicente. 

G48 A ieste tieniipoi siguieron la causa del canario 
Mérida y Trujillo, y, vistoi ¡el peligro de la situación por 
leí Congreso que estaba reunido en Valencia, y había ya 
sustituido los prinneros 'miiembros del Ejecutivo con los 
ciudadanos Fiernando Toro, Fnancisco Javier Uztáriz y 
Francisco Conde; autorizóles con facultades extraordina- 
rias y sie disolvió . 

349 El Ejedutivo por su parte delegó aqjuellos poderes 
en el marqués del Toro, y do'mio éste no aceptasie, con*^ 
firieron la Dictadura lal General Miranda con el título de 
Generalísimo. Tiemlpo es, pues, de haóer una breve 
reseña biográfica de tan célebre como desgraciado ve- 
nezolano. V 



CAPITULO III 
Miranda 



350 Nació Francisco Miranda ien Caracas el año 
de 1750, de padi^es acoimbdados ; y desde su témt)rawaj 
juventud fué miuy ,amigO' de las armas. 

351 Su vida ti^ene desde entonces algo romlanoesco. 
Visitó primero la Peníns 'la, militó como oficial español en 



FELIPE TEJERA 



53 



la guerra de independ'enlcia niorteamíericana, y más des- 
pués en Cuba. ^ 

352 Pi'asíói á Jlnglaterrla] ; y Íaim¿g0i Idje viajeisi y aventuras', 
necorriQ Casi toida Europa tratando con reyeis. 

353 Galán de persona y culto de maneras, cautivaba 
con su trato á cuantos le conocían : «era de figura distin- 
guida, de facciones regulares y animadas, de presenci/^ 
autorizada y gallarda, de voz enfática y sonora.» (Biogra- 
fía de José Félix Ribas J. V. G.). 




Miranda 



354 Seducido por las ideas del siglo, sirvió á la 
causa de la Revolución francesa, militando con grado 
'eminente al lado^ del célebre Dumiouriez; más no fué 
lafort uñado len la guerra, y se le imtpntó mialamente la de- 
rrota de Nervinide. 

355 Denunciado luégoi como cómiplice de la traición 
de Dumiouriez, cotmlpareció ante el excecrable tribunal 
revolucionario: su palabra elocuente y serena desarmJó 
la injusta acusación, y, cosa extrañísima en aquellojs) 
tidmpos y com lac^uellos ho'mjbres: Miranda fué absueltol... 

356 Pensó entonces seriamente en la independencia de 
su patria, y auxiliadoi de Inglaterra, tentói en 1806 las dos 
expediciones de qiue se habla en el capí. XI d^e la H,. A,. 

357 Después le hemos visto llegar á su patria á 
despecho de las órdenes del propio Gobierno, y ahora le 
veremos regirla como Dictador^ La suerte le abandonará, 
domo siempre, al principio de su carrlera; la patria mori- 
rá -en sus brazos, y él, cargad oi de ¡años y de pesarle'S!,^ 
solo y desencantado de la vida, terminará sus días, como 
insigne nialhechor en los calabozos de la Carraca. 



54 HISTORIA DE VENEZUELA 



CAPITULO IV, 

Dictadura de Miranda.— 1812 

3'58 Por lel prointb 'el Generalísimo puso su cuarltél 
Geineral len Maracai. Uztáriz fué no'mbradoi Gobernador db 
Valencia. 

'359 Lia situación eria en extremo critica: mienospreciá- 
base el papel moineida decretlaldíÓ! por el Congneso, y el 
•soldado (siin racionesi diesertiabia de Valencia;, cuando;, 
laproximándosie Monteverde, la ocupió^ isin riesistencia el 3 
de miayoi. ■ ' i 

360 Coin todo, tal era el entusiasimo de la provincia 
de Caracas, qlue en, breve íse hallói Miilanda: al frentleí' 
de '5.000 hoímbres, tropa 'mjás qjue suficiente paria ano- 
nadar 'al contrariioi, que apenas tenía 3.000. 

361 Mas no se sabie qjué pusiilanimiidad incompren- 
sible, qjué misteriosoí tensor le obligaba á ponerse á la 
defeinsjiva, no obistante c^ue hubiera logrado algunos aisla:- 
dos triunfois qjue, aunque no de miucha imiportancia en ge- 
neral, sí la tenían müradolsi colmio ensayos. 

362 Pnes leti eistia situación, en esta profunda inactivi- 
dad, ajeína por otra piarte' diel caráctier- de Miranda, vino 
á cqlrnjar su lestupior y descoínfianza; la sublevación del 
Castillo de Puerto! Cabello(, á despecho de los esfuerzíos^ 
Que hiciera su jefe el corprnel Simón Bolívar ; perdiendcr 
así el graln parque de reserva y la miás importante pla,zía] 
estratégica de Veneizuela. 

363 Con lo qiue desconcertado Miranda, anduvo desde 
eíntonces comío a ciegaJsi; toido era dudas, temlor, irreso- 
i'Vición, in,movihdad. Más qiue enérgico mostróse cruel 
ajusticiaindo á los presbíteros Don Martín González y 
N'. López, coln una mera apariencia de juicio. 

364 Ni ¡acertó tampocoi eln lo demás : descontentó, á 
los agricultores, cotn siu rara ley de enganche, y autori- 
zó medidas radicales inconsultas y, niás qiue todo, desas- 
trosas. 

365 Quería ejércitos;, pero no era eso lo qiue le fal- 
taba, sino decisión, actividad, concierto, en fin, nn pen- 
samiento recto, nn programiai qlue seguir. Miranda, como 
Ajníbal, se detuvo^ don no sé qiué temor supersticioso', y 
qomlo él debía perderse. 

366 Coniducta tan indecisa y timiorata, acabó de arre- 
batarle la confianza de sus compañeros y amigos; y hubo 
de s^aborsar la horrible amlargurá de parecer traidor á la 
patria, aunque realmente fuese ella el objeto más caro 
de sus pansamientois.' 

367 Otro golpe decisivo debía consumar su perdición : 
los negros ,de Barlovento se sublevan, cometen tropelías 
y ponen en ¡inminente riesgo á Caracas. 



FELIPE TEJERA 55 



368 Para tales iociasiolnes suele haber hombres que 
nada temen, todiO' lo arrostran y, ó perecen en la con- 
tienda, ó se miagniftcian con el triunfo. Miranda no era 
die esois hombres: había nacido desgracia do. 

369 Así teste célebre Gdneralísimo, poderoso en armas, 
alabiado por la fania, recibe del imbécil Monteverde órde- 
nes apremiantes; ide rendirse en 24 horas. 

370 Y sin ¡arrliesgar una batalla, sin haber sido^ de- 
rrotado, delante d'e un enemigo osado sí, pero escaso de 
fuerzas, Miranda doblegó laTaltiva frente. El corpulento 
samán sie iabatíia á la vo^ de la t)ruga miserable. 

371 La República, co^mlO' virgdn púdica qiue se ha dor- 
mido len la confianza de su guardador y despierta entre 
los brazos lascivos de espantoso hotentote, despertó tami- 
bién en el regazO' de ün 'mlojnstruo, porcjue no era ptra 
cosa Mionte verde, 

372 Selláronse las capitulaciones el 12 de julio, que- 
dando bajo la fe del vencedor la inviolabilidad de los 
pactos y las ;ga:rajntías de los sometidos. Bien pronto el 
mismno Miranda, como muchos otros, será encerrado 
en un calabozo de la Carraca ; mas la corona del míair^ 
tirio salvará ^su memoria de las; sombras que pudierain 
disputarle las bendiciones de la posteridad. 

373 Perdonemos al 'venerable anciano su error de 
entendimiento, ya "ique fue presa de mala ventura, yi hon- 
remos las 'canasi de aquel que tuvo un corazón bneno y 
patriota. A las veces, los grandes hombres son como los 
árboles : no' se conoce su verdadero tamaño sino cuandb 
están ;c¡aídos, (1) 



CAPITULO V 
UltJnfos días del año de 1812 

374 Este año, 'fatídico para la República, iba á ter- 
minar cornio 'había comenzado. 

375 (Dominado el occidente y el centro por las ar- 
mas del Pacificador, como se. decía Monteverde, lo fue 
también el sur donde volaba ya en alas de la fa- 
ma la liorrible celebridad de Antoñanza. 

376 Qué especie de demonio presidiera los pensa- 
mientos de este hombre, no es fácil apuntarlo : el incen- 
dio, la devastaciión, el roboi y la sangre seguían sus pa- 
sos : caminaba como! las catástrofes. 

377 Pero si t;al hombre devastaba las provincias del 

(1) Miranda padeció seis prisiones: la Conserjería y la Forcé en París, las for- 
talezas de la Guaira y Puerto Cabello en Venezuela; la del Morro en Puerto Rico, y 
la prisión de la Carraca en España. (Rojas, Leyendas Históricas). 



56 HISTORIA DE VENEZUELA 



Sur, no .menos feroices que Sel, , s-e levantaron otros len 
el Oriente, presididois por el mismo Monte ver de. 

378 Y por lo qiue hace á este vanidoso y afortu- 
nado^ canario, torpe y avieso de miras, que escribía co- 
mo á sus iguales á lord Wellington, y otros personaje^ 
célebres de Europa, uisurpó' como era de esperarse el 
irni'ajndo ¡de Capitán General que corresponidía en pro- 
piedad á Millares; y España, tan atinada para errar 
aprobó su conducta nomibrándole por tal en Venezuela. 

379 ¿ Cuál fue lentonces su política ? ¿ Debería él cum- 
plir los pactos firmadosi en la capiitulación de Miranda? 
¿Tenían derecho á ello' los venezolanos? Cuestiones fue- 
ron éstas que él resolvió como Alejandro, con un tajo 
de sable. 

380 Según su parecer, no podía existir tratos ni 
obligaciones con Vasallos rebeldes, y por tanto, todo 
lo hecho ,y dicho en este particular era de rimgún va- 
lor. De aquí que al terminar el año, las cárceles estuvie- 
sen llenas de personas estimables, y su voluntad im- 
perara lomnipotente como la Ide un Júpiter Tonante. 

381 «Nio habían pasaído 24 horas del sometimiento 
de Caracas (30 de julio), idice el mismo A'ntoñanza, cuando 
al paso ide proclamiar Beguridad se llenaban de luto las 
principales famiilias conduciendo á las bóvedas padres, 
hijos y esposos cargados de grillos». 

382 «En el país de los cafres, escribía Don José 
Costa Gali, Fiscal de la Audiencia, no podrían tratarse 
los hombres co:n ímiás desprecio y vilipendio». 

383 «Hallábanse allí (en las cárceles) reos sin cau- 
sa; otros cuya procedencia se ignoraba; otros que no 
se sabía quién los mandó lá prender; y otros que el 
que los prendió no^ sabía dar razón del motivo de su 
prisión». (Biografía de J. F. Ribas, por J. V. González). 

384 Otra voz salida de las tinieblas, triste y amar- 
ga como la de la virtud .menospreciada, se levanta» 
ba también para acusar á aquellos hombres : era la 
del espectro de la Carraca: era la moribunda voz de 
Miranda resonando |al compás de sus cadenas. 

385 «He visto con espanto, decía, repetirse en Ve- 
nezuela las imisraas escenas de que mis ojos fueron testi- 
gos en Francia». 

386 «Vi llegar á La Guaira recuas de hombres de 
los más ilustres y distinguidos, tratados como unos fa- 
cinerosos : los vi sepultar junto conmigo en aquellas 
horribles miazmorras... y perecer casi repentmamente». 

387 Al llegar aquí la pluma se detiene como po- 
seída de vértigo: estamos asistiendo á las tragedias del 
Dante... Pero ¿qué ruido es éste que viene de los An- 
des? ¿Será acaso el ángel del Señor que conduce ala 
tierra sus ejércitos?... Es Bolívar, agitando sobre su vo- 
lador caballo las tempestades de la libertad! ¿Qué será 
de Monteverde en presencia de este nuevo Macabeo ? 



FELIPE TEJERA 57 



CAPITULO VI 

Causas principales d'e la pérdida de la República el año de 1812 

388 El coroinel Simón Bolívar, que después de la 
capitulacióin de Mirianda había logrado salir ds Ca- 
racas, por lois buenos oficios de un español ^migo 
suyo, trataindo sobre el particular se expresa desde Nue- 
va Grama da en estos términos. 

389 «Los códigos que consultaron nuestros magis- 
trados, tUiO eran los que podían eíiseñarles la ciencia 
práctica del gobierino, sino los que han formado ciertos 
buenos visi|Onarios qiue imaginándose repúblicas aéreas 
han procuraido ;alcanzar lá perfección política, presupo- 
niendo la perfectibilidad del linaje humano». 

390 «Por 'manera que tuvimos filósofos por jefes, 
filantropía por legislación, dialéctica por táctica y so- 
fistas por soldados». 

^391 «Decíase que Grecia, Roma, Venecia, Genova, 
'Suiza, Holanda... vencieron á sus contraríos sin el auxi- 
lio de tropas...» ; 

' '392 «Ellas íes verdad que no pagaban ejércitos per- 
imanentes; mas era porque en la antigüedad no los había 
y sólo confiaban la salvación y gloría de los Estados en 
sus virtudes políticas, costumbres severas y carácter mili- 
tar, cualidades q!ue nosotros estamos muy distantes de po- 
seer». 

'393 «El resultado probo severaniente á Venezuela el 
error de su cálculo; pues los milicianos que salieron al 
encuentro del enemigo^, ignorando hasta el míanejo del 
arma... fueron arrollados...» 

394 «El soldado bisoño lo cree todo perdido, desde 
que es derrotado nna vez; porque la experiencia no 
le ha probado que el valor, la habilidaid y la co'nst(an'cl;ai 
corrigen la míala fortuna». 

395 «Pero lo que debilitó: más al gobierno de Vene- 
zuela fue la forma federal que adopto...» 

396 «El sistema federal, bien que sea el miás per- 
fecto, y más capaz de proporcionar la felicidad huma- 
na en sociedad, es noi obstante iel más opuesto á los 
intereses de nuestros nacientes Estados». 

397 «El terremoto de 26 de marzo trastornó cierta- 
mente tanto loi físico corrto lo moral, y puede llamarse 
propiamiente la Causa in'mediata de la ruina de Vene- 
zuela». 

398 Recopilando, pues, tendremos que la pérdida de 
la República provino en primier término: de la na- 
turaleza de la Co:nstitución ; en segundo : del esparitu 
de filantropía 'que se apoderó de nuestros gobernan- 




Simón rolivar 



FELIPE TEJERA 59 



tes ; eín teroeroi : de la jo posición al establecimiento da 
un cuerpo 'militar, y por ultimo : del terremoto acom- 
ñado del fanatismo; c|ue logró sacar de este fenó'meno 
los tnás importantes resultados. 



CAPITULO VII 

Bolívar 

399 Simón Bolívar ^ació en Caracas el día 24 de 
julio de 1783. Fueroin sus padres Don Juan Vioentlei 
Bolívar y Doña María de la Concepción Palacio, So- 
jo y Elanco. 

400 Su primier maestro fué Doin Simlón Rodríg'uez. 
A los 15 años, ya huérfano, le envió á España su tutor 
Doín Carlos Palacio. 

401 ;Die paso 'visitó á Méjico, la Habana y otras 
ciudades americanas; y llegado! á Madrid, se conexiona 
en la corte de la reina María Luisa, dond'e jugando una) 
ocasión al volante con el príncipe Femado, le dio un 
golpe en la cabeza derribándole la gorra, presagio de 
q^ue, andando el tiempoi, le quitaría también la corona 
de las Américas. 

402 Pasó después^ á Francia, y de vuelta contrajo 
matrim^oniíO len Madrid con la señorita Teresa Toro y 
Alaysa; con lo^ que volvióse á Venezuela á fines del 
año de 1801, y len 1804 enviudó quediando sin Sucesión, 
y tornó a España. 

403 Hallábase en Francia, donde presenció la co- 
ronación de Napoleón I : trató con Humboldt y en 
1805, se fué á Italia atravesando . á pie los Alpes. 
"Allí vio la huella que había dejado Aníbal. 

404 Ávido de 'impresiones, visitó casi todo este país 
y nutrió su espíritu con los grandes recuerdos de la 
Señora del mundo. En Roma, musa de todos los siglos, 
contempló el grandioso espectáculo del mundo antiguo 
que ocultaba la frente entre las ruinas del giganteseo, 
Coliseo, y el mundo moderno levantándola con la cruz 
del eristianismoi sobre la imponente basílica de San Pedro. 

405 Sobre el ,Monte Sacro jura la independencia de 
su patria que era América, y -pareció^ que al eco de 
su voz resonando en iel fondo d'e aquellas^ tumbas glo- 
riosas, despertaron los antiguos héroes, y saludándole 
con respeto se dijeron : «Ahí va el hombre de la pos- 
teridad». .' ^ 

406 Con efecto, él llevará á cabo «el acontecimiento 
más insigne 'de los tiempos modernos : la independen- 
cia de la América Meridional». (César Cantú. Cien años). 

407 «Sus maneras eran vivas y resueltas : sus ojos 



60 HISTORIA DE VENEZUELA 

rasgados : su mirada eléctrica y penetrante : su frente 
levantada, reveladora 'de un espíritu superior: el habla 
presta: la voz aguda: el color tostado por la intemperie 
y los trabajos de la guerra... el cuello derecho: el andar 
pronto: el aspecto franco y de un ascendiente irresisti-» 
ble». (Vida del Libertador Simón Bolívar, por F. La- 
rrazábal vol. l.Q). 

408 Era orador elocuentísimo, literato, político pro- 
fundo, guerrero incomparable, legislador y poeta: ami- 
go de la libertad; pero no de aquella de que alardean: 
tanto los modernos demagogos, sino de aquel princi- 
pio santo, incorruptible, emanación piura del cielo, su- 
prema dispensación :q'ue á los ¡mortales plugo hkcer la 
providencia. A esa libertad, hija del cristianis'mjoi, ren- 
día él sus homenajes, tributaba honores, y ella encendía 
sus ideas, vibrabia en sus palabras y rieílejaba en su espada. 

409 Al eco de su voz, como de un acento venidlo 
de lo alto, van á despertarse los pueblos. Asistamos, 
pues, á la riesurrección de este nuevo mundo, grandioso 
mito de las edadtes paganas, pasmiO' de la presenitie, 
gloria y ladmiración de la posteridad. 



CAPITULO VIII 

Preparativos uara la caünpaña de 1813 

410 Habíamos dejado a Bolívar len Italia: pues de 
allí volvió por Alemania, siguiói á los Estados Unü-' 
dos, y íinalmentie á Caracas en 1806. 

411 Fue aqiuí de los fundadores de algunas socie- 
dades revolucionarias. Enviado en 1810 á Londres con 
encargo diplomlático, volvió de allí en unión de Mi« 
randa, y entrambos crearon la Junta Patriótica. Lo 
hemos visto después en Puerto Cabello, donde hizo 
esfuerzos inauditos para sofocar la insurrección del cas- 
tillo, y luego de la capitulación de Miranjda, salir para 
Nueva Granada; expedir allí el célebre manifiesto que 
se ha mencionado, y ofrecer a la República hermlanai 
sus servicios, ,q¡ue fueron acogidos de buena voluntad. 

412 Veámosle ahora solicitando auxilios para libertar 
á su patria, al misrdoi tiempo que redimir con gloriosas 
proezas algunas provincias granadinas. 

413 Con él está José Félix Ribas, aquel héroe de 
leyenda cjue vimos salir del cadalso de España, como 
esas sombrías Inubes que surgen de algún abismo con 
el relámpago ;dn la frente y el trueno sordo, amenaza- 
dor bajo sus alas; Rafael Urdameta, Fabio moderno, 
siempre sobre las alturas coimo las tempestades sobre 
los Andes: gran patriota y el más leal y constante 
de los tenientes de Bolívar. 



FELIPE TEJERA _ 61 



414- Vieincedor este 'de lois realistas en Ocaña, liberta 
á SaHita JMarta, ¡ahuyenta^ á Don Ramón Correa y lo 
derrota por completo en San José de Cúcuta : ■ de allí 
se ¡acerca al territorio venezolano, y, al respirar las 
auras de la pattia, exclama: «Hoy ha resucitado Vene- 
zuela. (l.Q de Marzo). 

' 415 Pide entonces permiso al Cong"reso Granadmo 
para seguir en la 'mlarcha; y conjsíg-uelo: á despecho de 
cuantos ardides le opusieran el temor, la inalevolencia y 
la lenvidia. '(7 de Abril). 

416 Quinientos hombres ha podido conseguir: sus 
oficiales ison Ribas, Urdaneta, Giraldot, Ricaurte. ¡ Qué 

hombres y 'qué destinos! Tales los qne mlurieron con 

Leónidas en la® inmortales Termopilas. 

417 Al solo ruido de isus armas, Correa q'ue mianio- 
braba len Mérida, huye hiacia Escuque, como el humo á 
la primiera ráfaga de viento. Bolívar la ocupa el 23 
de Mayo. 

418 «Al llegar aquí la plumJa se detieine espantada 
como si oyese lamientosi de otro siglo ói la disputasen 
manos de fantasma. Es el pórtico: de la Guerra á 
muertey>. (Biografía de J. F. R'. por J. V. G.) ; 

419 ¿ Quién es 'el qjue pide la sangre de sus víc- 
timas para ¡escribir con ella á sus parciales ? 

420 Horror!...... Es !aquel abogado Nicolás Brice- 
ño, que vimos ¡dn 'el primer Congreso. Oigámosle: 

421 «Se considera ¡sier íun niérito suficiente para ser 
premiado y obtener grados en el ejército, el presentar 
un número 'de cabezas de españoles europeos inclusos 
los isleños, y así el soldado que presentase veinte ca- 
bezas de dichoBi españoles, será ascendido á alférez vi- 
vo y efectivo; el que presentare treinta á teniente; el 
que cincuenta á capitán, etc». 

422 ¿Por qué manchar las páginas de nuestra his- 
toria con tan horribles pensamientos? 

423 La guerra á muerte, que bien , pronto devo- 
rará centenares de millares de inocentes, de mujeres, 
de laincianos, de niños, cíeme ya sus fatídicas alas so- 
bre tel seno» laoeradíoi de la patria. 

424 Liegado Briceñ-oi a San Cristóbal, corta allí la 
cabeza á dos espanolesi y remite la una á Bolívar, la 
otra á Castillo «con cartas cuya primiera línea estaba 
escrita con teangre de las víctimas». (Restrepp). 

425 Castillo devplvió la suya con una carta llena 
de noble indignación. Bplívar, horrorizado, le depone 
inmediatamente dd cargoi qu,^ tenía en el ejércitp, y 
le mianda traer preso á Cúdutia para juzgarle. 

426 Pero Briceño huye de San Cristóbal y va á 
caer ^sx inlanos del español Don José Yañes quien, 
después de derrotarle, le hace prisiionero. 

427 t)on Antonio Tíscar, comiandante de Barinas 



62 HISTORIA DE VENEZUELA 



le^ mandó fusilar con mjuchios de los suyos; y así aca^ 
bó su vida este hoimibre. (15 de ju:rti{0). Compadeízcamos, 
empero, la humanidad qiue puede llegar á tales ex- 
travíos, í , p^'i 



.CAPITULO IX 

Guerra á tauerte.— 1813 ^ 

428 (Desacordes ¡anidan spbre tan grave materia los 
historiad|ores. 

429 El elocuente Baralt celebra la medida redentora^ 
las palabras del hombre fuerte. 

430 «El decreto de Trujillio reconoció causa sufi- 
ciente y justa; y Bioiívar lo basó en consideraciones 
de verdad y de lógica irresistible». (Vida del Liberta- 
dor S. Biolívaf. Larrazábal). 

431 «La guerra á muerte, ó llámese el terror de los 
años de 13 y 14, lejiois; de ser un medio de victoria^, 
fue un obstáculiOi insuperable para conseguirla : ella creó 
á la República millares de enemigos en lo interior, le 
arrebató las simpatías exteriores; hizio. bajar al sepul- 
cro en dos ,anos á 60.000 venezolanos, formó á Bo- 
ves, fué causa de los desastres de la Puerta y Urica7>, 
(Biografía de J. F. Ribas, pior J. V. G.) 

432 Habíamos dejado^ á Bolívar en Mérid'a, de donde 
pasa á Trujillo, y el 15 de junio expide el tremenjdlo 
decreto : , ( 

433 «Españoles y canarios, contad con la muerte 

aun siendo indiferentes Americanos, contad con la 

vida aunque seáis culpables » 

434 Alaben en buena hora Baralt y Larrazábal este 
edicto formidable; la historia imparcial y la moral cris- 
tiana lo 'condenarán como absurdo en todo tiemipoi; 
más aún en el siglo XIX .cuando el cristianiísmo ha 
puesto en manos de la civilización moderna el cetro 
inmortal de la jusdcia, los santos derechos del género 
humano. 

435 Jamiás puede ser redentora una medida que 
condena á los hombres aunque sean inocentes; ni justa, 
ninguna sentencia que haga de la culpa una virtud. 

«¿Cómo puede ser justicia, 
Ni cómo verdad ser puede 
Ley que perdona al culpado 
Y castiga al inocente?» — (Calderón, El Josef 
de las Mujeres). 

436 Condenemios, pues, el celebrado decreto de Tru- 



í^ELIPE TEJERA (.3 



jillo como una calamidad d'e aquellos tiempos, fruto 
de grandes pasiones. 

437 Por lOtra parte el curso de los acontecimientos 
nos va á demostrar el "error de los historiadores, pues 
la atroz medida, lejos d|e salvar á Venezuela, contribuirá 
á perderla; la Re guiar ización de la guerra vendrá des- 
pués á salvarla. (*) 



CAPITULO X 

PaBa ífe los libertadoires. — 1813 



438 Vamos á asistir á una de las prodigiosas cam- 
pañas de qiue hay raros iejemplos en la historia. Bo- 
lívar marchando desde los Andes de Trujillo hacia Ca- 
racas, es semejainte al Orinoco cuando acrecido por el 
invierno se precipita bramador é imponente, cubriendo 
las más altas cumibres coin sus pndas, arrastrarido peñascos 
iinmensos en la impetuosidad de su carrera. Su voz 
resuena en los ámbitos del continente como el fra- 
caso de 'una catarata diluviana; extiende entonces uno 
de sus 'brazos, y saluda coronado de espuma al Amazonas. 

439 Manda la Vanguardia Giraldbt, especie de héroe 
osiánico: son '500 hombres; cubre la retaguardia con 
340 soldados, José Félix Ribas : hombre de hierro, in- 
vulnerable, templado al fuego de los dioses como |él lescudo 
de Aquiles. 

440 Mas con todo eso, ¿cómo podrá escapar un 
puñado de valientes oercad^O' de tantos y tan pode- 
rosos enemigos ? Tíscar los amenaza con más de 2.600- 
realistas en Barinas ; á la izquierda Maracibo ; por otra 
parte Corp, donde manda Ceballos; al frente un muro 
de ciudades, Mionteverde, en fin, todo el poder peninsular. 

441 Nada detiene, emperoi, á Bolívar: al empren- 
der la campaña habla á los pueblos^ de independencia,' 
de libertad, de gloria, y sus pensamientos vuelan hacia 
Venezuela á la manera de arcángeles, llenos de resplandor 
y claridad. Sigámosle en^ ese camJino como á Alejandro 
en el Asia: la tierra también enmudecerá en su presencia. 

442 El engaña estratégicamente al enemigo sesga la 
marcha, divide sus fuerzas, y estalla como la bom- 
Da esparciendo sus estragos. Urdaneta y 'Ribas fulmii- 
nan en Niquitao y con" 500 hombres destruyen 800 es- 
pañoles, 450 prisioneros quedan en su poder (2 de Julio). 

443 Bolívar va sobre Barinas, pero Tíscar huye á 
Nutrias; Giraldot loi persigue y aquél se embarca des- 
pavorido para Angostura; Yañes corre á encerrarse en 
San Fernando de Apure. 

(*) Véase el Apéndice de esta Época. 



64 HISTORIA DE VENEZUEi 



444 A la sazón ocupaba á Barquisimeto el Coronel 
Francisco Oberto con 1.500 hombres, á San Carlos 
el Coronel^ Julián Izquierdo con 1.200. Contra el pri- 
miero envió Bolívar a Ribas, que trabó con él ba- 
talla lel 22 de julio en la llanura ,á^ los Horcones. ' 

445^ Ribas lera m;uy inferior en númiero, más al cabo, 
diespués de haber sidb rechazado dos veces, fusiles, 
cañones, banderas, todo cae en su poder, y esta bata- 
lla, con la de Niquitao, aseguran el bue|n éxito de la 
campaña. >. 

446 Cuando lo supo Izquierdo, evacuó^ á San Carlos, 
que fue ocupado por Bolívar el 28 de julio. 

447 En cuantió á Monteverde, que, como después 
veremos, había sido derrotado len el Oriente, perdió 
la cabez'a, si alguna vez la tuvo, y se quedó perpile- 
jo. 'El grande edificio^ de su vanidad venía á tierra. 

448 Bolívar, que concentrabla su ejército en San 
Carlos, siguió luego sobre Izquierdo, que se hall;ablal 
en las alturas de los Pegones. Contaba el primero 2.500 
hombres; 2.800 tenía el segundo, (*) 

449 Por seis horas sostiene allí batalla Izquierdo 
con gran denuedo y coraje, y como, siempre en forma- 
ción, al ifin se retirase á Valencia, monta Bolívar so- 
bre las ancas de lois: caballos gran número de infantlesiq 
parteen y ya cercia del contrario- caen en tierra, disparan:, 
huellan y todo lo destrozan. 

450 Grande y terrible es el estrago^, el sangriento 
sable siega l^s cabezas como, espigas : rotas y ven- 
cidas las esplañolas legiones, deponen las armas. Iz- 
Q'uierdo herido va, á morir á San Carlos. 

451 Espantado Monteverde de tían rudos golpes, or- 
dena á Fierro qjue defienld'a á Caracas, abandona (á 
.Valencia y corre á refugiarse en Puerto Cabello. 

452 Bolívar «entra á Valencia el 2 de agosto, manda 
á Giraldot ,sobre Puerto Cabello y sigue para Caracas; 
en Lia Victoria recibe comjsioniados de Fierro para ca- 
pitular; pero tan miedoso como Monteverde, aband'ona 
sus tropas 'en la qapital, donde se nombra Gobernia- 
dor á Coto Paúl, y se embarqa en La Guaira. Bolívar 
ocupa á Car[acas el día 7 len medio dé una (mult'jjfcíuldl 
entusiasmadla que le aclamla Libertador de la Patria. 
Tal fué la inmortal campaña del año de 13. Así Bolír 
var con 500 hombres conquistabia la libertad de su patria, 
«precis amiente cuando Bonaparte, con qiuinientos mil, la 
dejaba perecer en Europa», — (César Cantú). 

(*) Esta batalla es la misma que otros denominan de los Faguanes. 



FELIPE TETERA 65 



CAPITULO XI 

Los libertadores de Oriente. — 1 8 1 3 

453 Tiempo es ya de que. veamos lo que había acon- 
tecido en las provincias orienta-les. 

454 Después que el afortunado Monteverde se hizo 
dueño de toda la República, la primera provincia que 
alzó el grito de reacción fue Cumaná. 

455 Aquí, corno ^en el Occidente, un puñado de hé- 
roes reconquistará la independencia, inmortalizando sus 
nombres con homéricas haz,añas. Marino, hombre de 
notables prendas 'militares; Bermúdez, indómito é im- 
petuoso como Diomedes; Piar, sereno en el peligro, 
pronto en la concepción, orgulloso^ en el triunfo ; hé 
aquí los grandes corifeos de la cruzada oriental. 

456 Estos valerosos caudillos, desembarcaron por Güi- 
ria, escasos de toda provisión de guerra, sorprenid:|e-< 
ron un destacamento de 300 realistas, y cobrando con 
tan singular fortuna nuevos bríos, volviéronse á m^ayor 
empresa. 

457 Santiago Marino, que era el Jefe, para ocupar 
á Maturín, destinó á Bernardo Bermúdez, y á José 
Francisco, hermano de éste, mandó situar con 75 hom- 
bres en I rapa. 

458 Este último derrotó^ á Cerveris, que mandaba 
300, y á principios de febreroi ocupó Bernardo sin re- 
sistencia á Maturín, poniendo^ lasí pasmo y admiración 
en los perplejos habitantes, que tales triunfos veían 
como cosa de milagro.- 

459 Aquel feroz Amtoñanza, que ya hemos visto en 
otra parte, 'mandaba á la sazón en Cumaná: viene aho- 
ra á sucederle el más abominable de todos los nacidos. 
No es "un hombre, no, esa hiena de Vizcaya que llaman 
Antonio Zuazola; !su nombre debería ser Asesinato. 

460 Oigamos cómo el historiador Baralt refiere sus 
atrocidades : «Hombres y mujeres, ancianos y niños, fue- 
ron desorejados ;ó desollados vivos. A quienes hacía qui- 
tar la -cutis de los pies y xamjinar sobre cascos de 
vidrios ó guijarros: á quienes hacía mutilar de uno ó 
dos miembros: ú de las facciones del rostro, hacienh 
do mofa después de su fealdad: á quienes mandaba coser 
espalda con espalda », 

461 «Sucedió entonces que un niño de 12 años se 

le presentó. ofreciendo su vida por salvar la de su padre 

Hízolos matar á entrambos, antes el hijo». 

462 Por tan insignes crueldades este espantoso viz- 
caíno, especie <ie tigre con rostro humano, fue califi^ 
cado de valeroso y buen vasallo español; «muchos cajo^ 



66 HISTORIA DE VENEZUELA 



mes de 'orejas qiue envió, á Cumianá fueron recibidos con 
salvas y :algazaras por los catalanes». — (Bralt y Díaz). 

463 Cerveris, Antoñanza, Zuazola! ¡Qué horrible 

trinidad de demonios! ¿Y eran esos los buenos y vale- 
rosos vasallos que tenía en América la Madre Patria^ 



CAPITULO XII 

(Continuación) - 

464 El día 20 de marzo atacó Zuazola á Maturín 
con 1.500 hombres. Piar que la defendía con 500, se 
retiraba en buen orden, y como lo vieron aquéllos, 
se engolfaron en su persecución, pero en completo des- 
barate. Volvió entonces cara el patricio y allí los puso 
al punto en desastrosa derrota. 

465 La Hoz, que con 1.600 los acometió de nuevo 
el 11 de abril, salió aún peor parado que Zuazola, sa- 
bido lo cual por Monteverde, que se decía grande 
y experto capitán, trajo en persona al Oriente una fuer- 
te expedición. \ 

466 «Con la misma fatuidad conque se disipa el 
humo al impulso del viento, así desaparecerán los fac- 
ciosos de Maturín, por el valor y la fortaleza de los 
soldados del r,ey que tengo leí honor de conducir á la 
victoria». 

467 Esto dijo ¡en una proclama y atacó la plaza con 
2.000 soldados de sus mejores tropas, provisto de cuan- 
to era necesario para el éxito prometido. 

468 Mas Dios 'se complace en abatir la frente de 
los soberbios y confunde la vanagloria de los necios. 
Oigamos por boca del mismo Monteverde el resultado 
de esta magna aventura. 

469 «Atacamos á .Maturín con una intrepidez asom- 
brosa ; se rechazó su caballería tres veces ; pero por 
último los enemigos arrollaron la nuestra y ambas el 
cuerpo de reserva, lo que causó una dispersión general. 
Yo escapé de milagro y he pasado trabajos que nadie se 
poidrá figurar; pero felizmente lo cuento». 

470 Así perdió el Oriente, ya hemos visto cómo 
perdió después á Caracas y con ella tO-d;a la República. 
A poco andar los mismos suyos le quitarán en Puertp 
Cabello el 'mando de Capitán General. 



FELIPE TEJERA 67 



CAPITULO XIII 

Últimos acontecimientos del año 13 

471 Simultá'njeamente se liabían verificado' en unio 
y otro ¡extremo del país los más inotables hechos de 
este año. ,; ' , 

472 Cumaná fue 'cvacuadaa por Antoñanza el 3 de 
agosto, un día después de la fuga de Fierro á Puerta) 
Cabello, y ■aquel azote de la humanidad murió en Cu- 
razao de resultas de una herida l el 19 ocupó Marino 
á Barcelona. * 

473 El 26 revienta en San Francisco de Yare una 
sublevación de negros en favor de Fernando VII, y 
el 30 los destruye por completo Campo Elias. 

474 Bolívar, que estrechaba cada vez más el sitiO' 
de Puerto Cabello, hizo prisionero el 31 á Zuazola, 
que se descolgó del mirador de Solano, y como se nié- 
gase Monteverde ;á canjeare por el General Jalón, fue 
ahorciada aquella 'fiera al frente de la sitiada plaza. 

475 Por último, 'el 13 de setiembre surgió en La 
Guaira una 'expedición españoila que hacía tiempo se 
esperaba, y con el objeto ¡de apresarla, dispuso el Gei- 
neral Ribas ;un!a trama que estuvo^ á pique de reali- 
zarse; mías 'cautelosos los Jefes españoles que habían 
ya desembarcado, tornaron prontamente á sus buques, 
y descubierto el plan, dieron la vela con sus 1.200 homi- 
bres, á despecho de los fuegos que de las fortaleízias! 
desatinadamente les hacían. 

476 Reforzado con ellos Monteverde en Puerto Ca- 
bello, intentó invadir el Centro, y el 30 de setiembre! 
fue derrotado en Bárbula. Allí murió el intrépido Giral- 
dot, al acto de coronar con su bandera la altura enemi- 
ga. El corazón de este célebre patriota fue conducido 
en pompa fúnebre á la Catedral de Caracas. 

477 En esta ocasión Francisco Tomás Morales, de 
la escuela de Antoñanza, con otro que le había acom- 
pañado desde 'Barcelona, de nombre José Tomás Bo- 
ves, vino 'en son de conquista por las llanuras del 
Sur; mas el 14 de octubre el famoso Campo Elias le 
derrotó en la acción de Mosquiteros. 

478 Este mismo día los Magistrados y la Munici- 
palidad de Caracas conceden á Bolívar el título de 
Libertador de Venezuela, y el 16 crea él mismo la or- 
den militar de Libertadores. 

479 Monteverde, que no estaba escarmentado, envía, 
al Coronel -Salomón con 1.700 hombres á caer sobre los 
valles de Aragua; y Ribas, que le va al encuentro con 
los estudiantes y seminaristas de Caracas, después de 



6S HISTORIA DE VENEZUE-^A " 

f ■ ■ ' ' 

tres días de batalla, le derrota ¡el 25 de noviembre en 
la memorable accióin de Vijirima. 

480 Bolívar, que súpola salida da Salomón en San 
Carlos, fué á su encuentro, pero se volvió, noticioso; 
del triunfo de Ribas. 

481 Llegó por fin el celebrado 5 de diciembre. Los 
más^ numerosos y .aguerridos cuerpos de "realistas y 
patriotas se encuentran en los campos de Araare. VIsíxi-í 
da los primeros el Brigadier Ceballos, que había ob- 
tenido recientes Ventajas sobre Bolívar en Barquisimc- 
to, y Yañes, de gran coraje y valor. El Libertador pre- 
side los segundos. Son de ambas partes 7.000 hombres. 

482 Con grande^ algazara se traba la pelea : el cho- 
que es horrendo; la carnicería espantosa, el cañón asorda 
el espacio, el humo cubre la sabana; pero en medio 
de aquella temipestad, al pálido relámpago de cien des:- 
cargas, se ve cruzar al Libertador sobre su bridón 
hervoroso, dominando la batalla, presidiendo la victoria 
como el dios de la guerra. 

483 Mas ¡ai! un río de sangre corre de este carñpo 
glorioso: son centenares de prisioneros que condena el 
decreto de Trujillo. Entre tanto se escucha ya el galope 
de una horda de cosacos, la tierra se estremece en sui 
•presencia: es Boves con sus legiones llaneras. 

484 La guerra á muerte ha engendrado este mino^ 
tauro y la República será hollada por los cascos de su 
caballo. ' 

485 El cae el día 8 sobre Aldao y le despedaza con 
sus 1.000 hombres, en el pasO' de San Marcos. 

486 El 28 desconocen las tropas de Puerto Cabello á 
Monteverde. Bolívar entre tanto pide en A^'ano á Marino^ 
fuerzas marítimas para rendir aquella plaza; éste las 
retarda cuando no las había menester para nada en el 
Oriente. 

487 Comienzaba entonces en Margarita la celebridad 
de Juan Bautista Arismendi. 



CAPITULO XIV 

1814 



488 Bolívar viene ante la historia .con esos decretos 
len el pecho, con esa sangre en las manos ; ¿ quién osaríaj 
llamearle cruel y condenarle? i Cosa extraña! Ningún 
hombre en la revolución habló lenguaje más formidable; 
ninguno dictó medidas más aterradoras, y sin embargo, 
todo corazón que le juzga se desarma ante la voluntaria 
simpatía que inspira...» 

489 «Vedle allí tan duro como el destino, dictar al 
galope de su caballo, listas inmensas de proscripción. 



FELIPE TEJERA ' 69 



Hele aq'uí lordenando en el frenesí de la rabia la muerte ;dle 
800 hombres, inocentes la mayor parte...» 

490 «¿ Qué le importa ? El dejará sus órdenes, ni 
verá caer las víctimas, ni escuchará los sollozos de los 
hijos y esposas. Que si de paso, en la noche que vuelve á 
los combates, una mujer afligida g'mie á sus ojos, desár- 
mase repentinamente, se enternece y ordena la librtad 
del c'ue iba á morir.» {Biografía de T. F. Ribas, por 
J. V. G) 

491 La Providencia, empero, que juzga en lo culto 
las acciones humanas, iba á descargar sobre el héroe y 
laquellos 'malos tiempos su brazo justiciero. 

492 La República pasará este año como un sueño 
horrible, lleno con las más espantosas tragedias de la 
Guerra á muerte. Caerán por tierra las glorias de Bo- 
lívar, de Ribas, de Marino, de Urdaneta; y espectros! 
sangrientos venarán de las abrasadas llanuras clamando 
sin cesar muerte y venganza! 

493 Hé aqiuí que Venezuela, patria de tantos héroes, 
Qiuedará yerta y desolada : incendiadas sus ciudades, muer- 
tas ó violadas sus vírgenes, derruidos los templos, pi- 
rámides de huesos humanos esparcidos por el suelo. 
Como q'ue había pasado sobre ella una orgía de demoniois. 



CAPITULO XV 

(Continuación) 

494 ¿Cuál era á principios de este año funesto la 
situación de la República? Trujillo había sido invadido 
por el canario Pedro González. Barinas por Yáñez y Pui. 

495 Bandas de guerrillas infestan el Occidente y lo 
dominan; el Sur hierve como la gigantesca fragua en 
que se confunden y concentran todos los odios, todos los 
furores humanos. 

'496 Puerto Cabello en el mismo estado de sitio: 
Marino ha ofrecido venir del Oriente, pero ya será tarde; 
Caracas, Valencia y las principales poblaciones que los 
patriotas dominan, exhaustas de hombres y recursos. 

497 Un frío glacial paraliza todos los ánimos, el 
cansancio y el temor se pintan en los semblantes, el 
aire está lleno de vapores de sangre y die muerte. 

498 iDe noche, las ciudades son teatro de escenas 
indescriptibles. La moral, la religión, el orgullo mismo y 
hasta el santo pudor de la mujer parecen haber huido 
de la tierra. •■ 

499 Lamentos de huérfanos y de viudas, gritos de 
agonía desesperada, tOidas las miserias, todas las ca- 



70 HISTORIA DE VENEZU ELA 

la'mjidades, se mezclaba y confimdlen en esta horrenda 
biacainal de pasiones y de furiosa demencia. 

500 El hambre, coai su rostro lívido, recorre las 
solitarias calles, y furia-s infernales abren en la miedia 
moche el bogar de las familias, ebrias de satánicos pla- 
ceres. 

501 Días de horror y locura! El almla se detiene per- 
pleja ante vosotros comió si viese algo de las visiones 
apocalípticas, . ' 

502 En el fondo de este cuadro, sólo Bolívar aparece 
soinreídO', como un rayo del sol en medio de la tempestad. 
Su caballo respira el humo de los combates y atravies.aí 
las heladas llanuras, impetuoso' y frenético como el hu- 
racán. ■ fii' 



CAPITULO XVI 

Juan Bautista Arismendi 



503 Allá por lel año de 10, había sido sargento de la 
guarnición de Margarita un tal Pascual Martínez, que he- 
cho luego realista, militó con Monte verde largo tiempo'. 
Nombróle éste, el año de 12, Gobernador dé Caracas, y 
desde entonces la trompa de la fama predica sus atroci- 
dades, i 

504 El fué quien, expuso en afrentoso cepo, con 
otros ciudadanos, al respetable Doctor Roscio; y de 
vuelta _á la isa como Gobernador, dejó allí perdurabllel 
mlemoria de sus iniquidades. 

505 Huyendo á su rigor, Juan Bautista Arismendi mo- 
ría de hambre en los montes, cuando á ellos fué á sor- 
prenderle la prisión de - sus dos hijos peqíueñuelos, que 
amenazabia Martínez fusilar si no declaraban su retiro. 
La madre, horrorizada ante tan inaudita barbarie, abán- 
domla el lugar loca de dolor y Arismendi por fin caie presoi. 

506 Pero el 3 de mayo de 1813, cuando José Rafael 
Guevara subleva la isla y Martínez se refugia, cobarde, 
en el castillo de Pampatar, del fondo de su calabozo sale 
Arismendi, puñal en mano., y preside la venganza. 

507 Un mar de sangre corre; los prisioneros caen 
á su furor; y sobre aquella horrible escena, sobre aquél 
tmontón de cadáveres, se fija la mirada de Arismendi, so- 
berbia y formidable como la del ángel exterminador. 

508 El verá después impávido ó quizá atiormentado 
de espantoso recuerdo, las ejecuciones de millares de 
españoles. En tres días, por orden de Bolívar, matará 
800 prisioneros. 



FELIPE TEJERA 71 



CAPITULO XVII 

Boves 

509 Cosa íes qiue hace caer la pluma de la mano haber 
de pintar en cada lunoi de estos buenos vasallos españo- 
les_, primero lun Breno, luég^o un Gensérico, ahora Un 
Atiia. Hénois, pues, en presencia de Boves. 

510 Teínía por nombre José Tomás Rodríg-uez Boves, 
fué Inaturai de Oviedo (1783) (1) y de profesión pirata. 
Por tal -se le ooíidenói á presidio en Puerto Cabello el año 
de 8; mias patrocinado de los Joves, honrados comer- 
cia^ntes de aqiuella plaza, se le conjmlutói la pena, con- 
finánidolel á la ciudad de Calabozo. 

511 Iginórase por qlue razón le encarcelaron allí, pero 
ello es q'ue estuvo presO' hasta su ocupación por Antoñan- 
za el añoi de 12. ^ 

512 Era de «cuerpo mediano y ancha espalda, de 
cabeza enormie, de ojos azulete y turbios como el mar, te- 
nía la frente espaciosa y chata, la barba escasa y roja, 
la ¡nariz y la boca oo^mo las del ave de rapiña». 

513 «Um fraile, Márquez, contó una vez desde el 
púlpitoi, cómio fué 'engendrado en un súbcubo, cómo lo 
crió Dios en una isla apartada». (Biografía de J. F. 
Ribas, por J. V. G.) ' 

514 Bolívar le llama «la cólera del cielo que fulmina 

rayos contra la patria Un demonio en carne humana, 

qlue sumerge á Venezuela en la sangre, en el luto y la 
servidumbre». 

515 La fantasía y el terror le pintan como un ser 
excepcional, mezcla de héroe y de bandido, feo, deforme, 
atroz: de sus ojos salen llamas, su palabra fascinia, 
mira como boa. En la leyenda tiene cuernos como Sata-, 
nás, y sopla á los oídos de Vienezuela aquellos sueños 
tentadores de la serpiente de Milton. 

516 Admira ooinsiderar cómo en tan corto espacio 
hemos visto ya ta'ntos hombres desprovistos de los me- 
jores atributos de la humanidad; Monteverde, Pui, Yáñez, 
A'ntoñanza, Zuazola, Cer veris, y ahora éste qiue les igua- 
la á todos idn crueldad y les sobreipuja en audacia! :i 
Boves!...... 

517 Ellos hain pasado sobre nuestra patria como esas 
horribles ^ pestes que se desencadenan del Asia para de- 
solar la itierra. Deberíain lla'mjarse Azotes \ 

(1) L&uresino y aXiemUaLanz "La Revolución democrática,,. 



72 HISTORIA DE VENEZUELA 



CAPITULO XVIII 

Bolívar Dictadlor.— La Puerta.— Occidente.— Batalla de la Victoria. - Fusila- 
mientos. —Derrota de Rósete.— 1814 

518 La guerra, coino hemos dicho, se había enseño- 
reado del país. Bolívar era dictador desde el 2 de enero: 
un^ toes después 3.000 hombres al mando de Campo 
Elias, son despedazados por Boves en el sitio de la 
Puerta; 'mientras qne Pui había hecho huir á García de 
Sena y entrado^ á Barinas al toque de degüello. 

519 Por su parte Yáñez, con igual número de fuerzas 
invade el Occidente, pone sitioi á Ospino y sólo su muerte 
decide el triunfo de los patriotas. Su cadáver fué descuar- 
tizaldo por el pueblo. No toenos feroz que él le sucede) 
en el 'mando Don Sebastián de la Calzajdiali, > 

520 Boves entre tanto envía á ¡su teniente Rósete, con 
1.000 hotobres á inyadir pior el Tuy. Este Rósete, émulo de 
Zuazola, había sido pulpero; queriendo cambiar de oficio 
se dedicó á la guerra que hizo como saben hacerla los 
bandidos de Sierra Morena. 

521 Sabido por el Libertador el desastre de la Puer- 
ta, preparóse á la defensa: mandó ocupar por Campo 
Elias la Cabrera, por Ribas La Victoria ; y dejando á car- 
go del intrépido D'Eluyar el sitio de Puerto Cabello, si- 
guió á VaLencia y exigió auxilios de Urdaneta que obraba 
en el Occidente.' 

522 El 12 de febrero atacó Boves la Victoria. Increí- 
ble serenidad y ardimiento desplegó Ribas en la defensa; 
tres caballos tuvo muertos, á su lado caían sus mejores ofi- 
ciales, la sangre corría por las calles. De repente una nuba 
de polvo se levanta en el horizonte: es Campo Elias que 
vi'ene en su socorro. Ribas sale á protegerle, y entonces 
Boves huye dejando en el Campo mil cadáveres. Cara 
compraron el triunfo los patriotas, pues allí murió el vale- 
roso Ribas Dávila que tantos servicios prestara á su 
patria. 

523 Este mismo día comenzó en Caracas y La Guaira 
una horrorosa hecatombe de 850 canarios. Diga lo que 
quiera Muñoz Tébar en su Manifiesto del año de 14, estai 
atroz medida jamás podrá ser justificada. Por lo qne toca 
á nosotros, no creemos en los asesinatos necesarios. 

524 Rósete entre tanto saqueaba á Ocum'are y amena- 
zaba la capital ; Ribas le derrotó el 20 : 300 cadáveres, de 
niños y ancianos la mayor parte, cenizas, escombros, sa- 
crilegios, hé ahí la obra de aquel bárbaro. En su equipaje 
se halló un hierro figurando una P conque debían ser 
marcados los patriotas en la frente, y el hilo de la conjura- 
ción tramada con aquellos 850 presos que habían sido 
fusilados. ^ 



FELIPE TEJERA 73 



CAPITULO XIX 

San Mateo. — 1814 



525 Desde el día 20 había establecido Bolívar su cuar- 
tel general en San Mateo, dejando al coronel Juan Escalo- 
na el mando en Valencia. 

526 Tenía el Libertador 1.200 infantes y 600 jinetes, 
y estaban con él Lino Clemente, cuanto modesto sereno*; 
Martín Tovar de valor probado ; los dos Montillas, osados 
é inteligentes; el severo Campo Elias ; er valeroso Villa- 
pol; Florencio Palacio; Hermógenes Maza y el inmortal 
granadino^ Ricaurte. 

527 Allí debía sostenerse Bolívar á todo trance, mien- 
tras Marino venía en su auxilio por el Sur. 

528 Pues sucedió que al nacer del día 28 con grands 
estruendo y vocería le atacó en sus posiciones el formi- 
dable Boves, al frente de 7.000 llaneros impetuosos. 

529 El choque fué tremendo, frenético; la resistencia 
corneo el acero, dura desastrosa. Por primera vez se en- 
contraba Boves al frente de Bolívar. 

530 La brega y la carnicería duraron hasta la noche 
len que herido aquél y rechazado, como un aluvión, de 
tioidas partes, se retiró á las alturas del lugar y luégO' á 
Villa de Cura, á donde fué á curarse. Dejó el mando á 
Morales cuyo carácter damos á conocer con esta trova 
popular de aqlu ellos tiempos: 

Entre Boves y Morales 
! La diferencia no es más, 
Que el uno es Tomás José, 
Y el otro José Tomás. 

531 Y en efecto, ambos campeones se disputaban la 
palma en lo sanguinarios y feroces, aunque Morales no se 
llamaba sino Francisco Tomás. 

532 Quedaron en el campo de los patriotas gran nú- 
mlero de heridos y de muertos, entre los primeros Campo 
Elias, comi>arable á un ejército, q'ue rnurió- á poco, y 
entre los segundos Villapol, verdadero tipo del carácter 
español, caballeroso, valiente y honrado. 

533 Pues en tan crítica situación, al frente de un 
enemigo poderoso en armaiS y denuedo, supo el Libertiador 
(9 de marzo) que Rósete había vuelto á ocupar á Ocu- 
niare y amenazaba la capital; y en tal trance y riesgo! 
prefirió sacrificarse antes que ver hollada á Caracas por 
tan atroz bandido. 

534 En su auxilio, logrando engañar al enemigo, en- 
vió á Mariano Montilía con 300 soldados de su mejor 



74 ^ HISTO RIA DE VENEZUELA 

tropa. Creyérplnle al piunto, y con razón, desmledrado los 
oontr arios, y así el día 11 de nuevo le atacaron, más con 
horrible fracaso para ellos. Repuesto ya Boves de su he- 
rida, repitiólo el 25 con poderoso é irresistible ímipetu, 
poniendo todo su conatO' len íapoiderarse del iparQ'ue que con 
escasa tropa y fortialecido en luna casa del Libertador, so- 
bre luna altura, mlandaba el bravoi Ricaurte. ; 

535 A puntio iestuvoi de conseguirlo por su coraje ein leí 
ataque, pues ya gran parte de sus soldados entraban con 
mincha grita en la casa, dominando los demás la cresta de 
la colina. , ' ¡ ^ 

536 Bolívar, desensillando su cabiallo, cruzó los bra- 
zos, y^ 'estándose á ver lo qiue ^aquello sería, dijo : ac/uí 
moriré el primero. ' 

537 Pintábase el temor en la cara de los patriotas, lai 
alegría en la de los realistas ; cuando de súbito bramia y 
se estremece la tierra, densa y sangrienta nube de humol 
preñada de cadáveres se levanta y (oíscureoe el cielov 

538 Hondo pavor sobrecoge á los realistas, pasmo y 

admiración á los patriotas Era Ricaurte que, pistola 

en mano, al ver invadida la casa, grita: viva lá Patria!..,... 
dispara y vuela con amigos y enemigos en una tempestad 
de fuego. , f > 

539 La gloria de este insigne patriota parecerá un mi- 
to de nuestra indepenidiencia, pero íes porque á semejan- 
za del carro de Elias, centellea en el espacio y se inmorta- 
liza en el cielo. . - - i 

540 Despavorido con tan ¡eminente heroismo, sombrío^ 
como la desesperación, mudo y tétrico como la muerte, 
huyó Boves del campo, atronado por el fragor de aquellai 
gloria que resonanldo len la tierra y en lo:s aires, sie 
repetía á sus oídos estridente como el clarín del juicio', 
y para los patriotas, sonorosa como la trompa de Home- 
ro. A sus espaldas quedaban un toar de sangre y 800 ca- 
dáveres. ' !■ i . I ' ■■-; ■■■• ;'■ 



CAPITULO XX 

Derrota de Rósete.— Vanguardia de Marino. —Bocachica.— 1814 



541 Poco ajntes de estos sucesos, temblaba Caracas á 
la aproximiación de Rósete. Arismendi que le había sali- 
do al paso, fué derrotado; mías por fortuna llega Mon^ 
tilla con sus 300 soldados, y Ribas, aunque enfermo, se po- 
ne al frente de las^ tropas, se hace conducir en camilla ¡y 
lleva consigo, á la juventud de Caracas. 

542 Aq'uel hombre tenía un espíritu de bronce : nadie 
como él en el coraje de las - batallas, ; nadie como él en 
lo activo y afortunado; moderno Ayiax, su voz espanta al 



FELIPE TEJERA 75 



etnemigo y jamás le abiandoinia la victoria. «Contra él, decía 
Bolívar, la adversidad no- puede nada», 

Ahora va á pelear en una camilla, como Carlos XII 
letn la batalla de Narva; así tamibién los antiguos soldados 
^españoles tomabatn las ciudades llevando el cadáver del 
Cid sobre sus hombros. 

544 Etn tefecto, el día 20 de marzo derrota de nuevo' 
á Rosiete ^eln Ocumare, persíg-uele hacia los Pilones y 
de allí revuelve á Caracas justamieinte aclamado el inven- 
cible. I 

545 Persiguiéindolo qiuedaron Montilla y el coronel 
LieaJndro Palacios, los cuales el día 22 por la tard^e, vieron 
desde elevada moíntaña un cuerpo de tropajs a lo lejos : era 
la vajuiguairdiia de Mariñjo!. , 

546 Tlraía cjosa de 3.500 hombres, los más de caballe- 
ría, y 'mialnidados por Vialdési, Bermúdez, Arrioja,, et'o. 
Le cupo tajmbié'n buena parte en la ¡destrucción de Ro- 
siete, ! > V 

547 Ilnoorporado Palacios lal lejército, rig-ió entonces la 
vanguardia, y Marianoi Montilla fué Jefe de Estado Ma- 
yor. \ 

548 Pues Bucedió qiue, apelnas supo Boves la aproxi- 
Imiacióin de Mariño!, abandonói el sitio de San Mateo con 
el objeto de venirle al encuentro y derrotarle antes que 
se feulniera con Bolívar. Hallóle en efecto, y trabaron 
reñida biatalla en Bocachica el día 31 ; pero mal su grado 
y á idespeicho de sus ¡aguerridias: h-uestes, superiores en nú- 
toero, hubo de retirarse contrastado ante la impetuosidad 
de los lorientalesi. i ^ 

549 Mariño, sin embargo de esta victoria, anduvo 
desavisado^^y flojo en aprovecharla, perdiendo malamentb 
en Ja inaxfción mlomentos tan preciosos. Boves se retiró 
á Valencia, sitiada á la isazón por Ceballos, no sin sufrir 
la piersecución de Toimiás Montilla, enviado al caso por el 
Libertador desde San Mateío. 

550 Veamos, pues, qué había pasado para entonces 
en la heroica Valencia. 



CAPITULO XXI 

HeroisliTiio de Urdaneta.— 1814 

551 Sabido es que este esforzado y simipático adalid 
hacía frente en el Occidente á las partidas realistas. El 
supo en Barq'uisimetiO' la muerte de Yáñez, acaecido en 
Ospino ; lenvió 400 hombres de refuerzo á Bolívar, y al fin 
se retiró de aquella plaza, atacado de improviso por 
Ceballos con 1.000 hombres el 11 de marzo; y burlandoi 
la vigilancia de Calzada, que sitiab'a^ á 'San Carlos, penetrói 
en esta ciudad idonde luégoi hizo prodigios^ de resistencia'. 



76 HISTORIA DE VENEZUELA 

552 Al cabo fué preciso evacujarla, y tres días después 
llegó Urdaneta á y,alencia, doiude recibió de Bolívar ór- 
denes de resistir hasta perecer, imientras llegaba Ma- 
rino. 

553 Por todo le quedaban ya 280 hombres, con 
los cuales se atrincheró en la plaza mayor. Era, como se 
ha dicho antes, Gobernador de Valencia Juan Escalona, y 
estaba con él el Arzobispo de Caracas Don Narciso 
Coll y Prat, que había salido á su visita episcopal. 

554 Unido, pues, Calzada con Ceballos, pusieron 
sitio á la ciudad con 4.000 hombres de famosa tropa; y á 
poco se hizo tan estrecho, que faltó á los sitiados el agua, 
los comestibles, en una palabra, toda clase de sustento. 

555 Mujeres y niños morían de hambre y miseria 
por las calles, com¡o sucedía en Nurnancia: otras, por 
aplacar la sed se embriagaban con licores espirituosos 
y corrían de uno al otro lado dando alaridos de dolor 
Q'ue desgarraban el alma; el soldado muerto de fatiga^ 
ennegrecido el rostro por la pólvora, sediento é iracundov 
buscaba la mnerte con furor sombrío y silencioso. 

556 Si grande y célebre por la resistencia fué el 
sitio de Zaragoza, no imenos lo será éste de Valencia; 
que antes de capitular ise habría reducido á escoimbros. 
Maravilla considerar coimo 200 soldados hambrientos, en- 
fermos, casi moribundos, rechazaban a 4.000 realistlas/ 
que los acoimetían bravamente. 

557 En tainlaña conyuntura supo Urdaneta la incor- 
poración de Boves á Ceballos, y recibió de ambos nue- 
vas y apramiantes ófdenes para rendirse; mas Urdaneta 

^ no era militar de los que capitulaban, y así se ápercibiiói 
con duplicados bríos para muy pujante acometida. 

558 Pero, lejos de eso, se retiró al jDunto Boves, y el 
mismo día 3 de abril, entró Bolívar á Valencia cort 
mucho aplauso de la gente, i Loor eterno á Urdaneta] 
que siempre leal, serenoi y valeroso, sabía defender la 
patria! 



CAPITULO XXII 
\ Últimos sucesos del año de 1814 

559 Por lun tnjomento aparecieron las cosas hala- 
güeñas y se creyó salvada la República; mas desaciertos 
y tardanzas complicaron en breve el éxito de todas aque- 
llas legendarias hazañas. 

560 Así vemos que el denodado Marino, el vencedor 
ein Bocachica, es derrotado el 16 de abril en el Arao, sin 
poderse saber á puntoi fijo la causa positiva de tamaño 
y trascendental desastre; y aunque Bolívar, siempre igual 
á los acointecimientos, más fuerte y terrible cuanto más 



FELIPE TEJERA 77 



desesperado, hag^a esfuerzos sobreh'u miarnos para enca- 
rrilar las ooisas, todo al cabo será ^n vano. 

561 Veamos, siin embargo, ese nuevo Atlante que 
lleva sobre sus hercúleos hombros el peso de un mundo. 
¿ Quién se oponie á su q^uerer ? ¿ quién ya á detener ese to- 
rrente impetuoso y desbordado ? 

562 Vedle allí á la cabeza de 5.000 hombres ag-ue- 
rridos, pasearse por las áridas llanuras de Cárábobo. Se- 
mejante al Eolo de la fábula, su voz resuena en medio 
de las tempestades, y camina como el trueno, coronadlo 
de relámpagos. 

563 Coin él están sus mejores oficiales, los iq^ueridos de 

la fama: Ribas, Marino, Urdaneta Cajigal le opone 

6.000 soldados ; son Las mejores tropas realistas : era el 
28 de mayo. < 

564 A la voz de carga se aproximan enttátnbosi 
combatientes, como (se ven _ dos íiubes procelosas cuan- 
do contrarios vientos las impelen una sobre otra. El 
choque de las armas resuena en el espacio, los caballos 
galopan, se estrellan contra las espesas columnas, y de sus 
cascos brotan chispas radiosas dentro de una nub/e< de 
polvo. 

565 Muerden los unos la estremlecida tierra y la arro- 
jan sangrienta lal espacio, los otros caen desvancidos 
y se ahogan en su propia sangre; y sobre todas aquellas 
cabezas erizadas y lívidas, se oye la voz de Bolívar, fría y 
severa, que pasa como el resplandor de una espada, y el 
estruendo del cañón que retumba en las espesas filas como 
el ruido de las ondas estrelladas. 

566 Victoria! claman los patriotas, y á esta voz arre- 
batadora la República se levanta, al parecer, invencible. 
Con todo, aquello era una burla del destino. Cajigal 
estaba derrotado, en efecto, el mejor ejército español allí 
destruido; pero Boves, el formidable Boves, volvía ya 
por el Sur con 8.000 llaneros. A la vuelta de un mesl 
todo habrá concluido, y hordas de bárbaros insultarán 
muestras ciudades. ' 

567 Marino va á situarse en Villa de Cura; Urdane- 
ta sigue al Occidente; Bolívar está en todas partes. Sin. 
embargo, el hambre, la miseria, el desaliento, la postra-* 
ción natural que sucede á los grandes esfuerzos, van á 
oponerse á (su obra. i 

568 El grito de la nitierte ha resonado otra vez en la 
Puerta. En las malezas, en los profundos barrancosi, 
aqní, allá, ha escondido Boves sus legiones. 

569 Marino, incauto, le sale al encuentro sin saber el 
número de fuerzas que trae ; Bolívar llega el mismo día ya 
comenzada la batalla;, era el 15 de junio: la fecha del 

^decreto de Trujillo. 

570 Indecisa parecía al principio la jornada, cuándo 
de súbito aquellos hondos barrancos, los boscajes y grie- 



78 



HISTORIA DE VENEZUELA 



tas de la rierra, vomiitan ■una leg-ión de demonios, los es- 
pantosos llaneros de Boves. 

571 La derrota fué completa: 1.000 republicanos ca- 
yeron bajo la cuchilla del vencedor. Allí murió Muñoz 
Tébar, ■ esperanza de la Patria ; y el bravo general An- 
tonio María Fneites, cuando vio perdida la batalla, aco- 
mietido de insano furor, se dio la muerte. 

572 Bolívar y Marino con pocos que lograron esca- 
par, siguieron á Caracas. Boves llega el 16 á La Victoria', 
el 17 á La Cabrera, sigue á Valencia el 19, y la rinde 
luego. Allí, ante el sacrificio de la misa, jura respetar 
las capitulaciones; un día después mueren asesinados los 
patriotas por las calles. 

573 D'Eluyar, al saber el desastre, deja el sitiO' de 
Puerto Cabello y se embarca para La Guaira; Urdáneta 
len el Occidente huirá hacia Nueva Granada. 

574 Boves, por último, ocupa á Caracas el 16 de julio. 
Al aproximarse, una emigración de 18.000 peraonas, huye 

con Bolívar para el Oriente. Casi todas perecieron! ., 

La sola presencia de Boves hizo en Caracas más estragos 
que el terremoto. 



CAPITULO XXIII 

(Continuación) 

575 En vano con refuerzos del Oriente pensaba el 
Libertador recuperar lo perdido : este año lo presidía la 
fatalidad. 

576 Aquel feroz Morales, segundo de Boves, después 
de encarnizada brega, les hace abandonar, á él y á Ber- 
múdez,' la villa de Aragua, que ya mútilmente defendían. 
(18 de agosto). 

577 Allí murió el hercúleo Carvajal {el tigre encara- 
mado), valeroso llanero que hacía prodigios vibrando una 
lanza en cada manoi y rigiendo con la boca la brida de su 
caballería. 

578 Morales entró á Aragua y degolló 1.500 personas 
por patriotas. En el propio altar del Señor corrió la sangre 
de 1.000 infelices! ¿Qué especie de hombre es ése que no 
se sacia de sangre, como la guillotina? 

579 Bolívar abandona el 10 á Barcelona y se va á 
Cum.aná, de donde sigue el 25 á Margarita para salvar 
las ricas joyas de la Catedral de Caracas, que había lle- 
vado consigo y pensaba apropiarse el italiano Bianchi, co- 
mandante de la flotilla patriota. 

580 Algo pudo conseguir de este extranjero; mieif- 
tras tanto, se urde en el continente contra él la más 
aviesa trama. 



FELIPE TEJERA 79 



581 Ribias y Piar lia iacaudill.a,n con asomblro de cuan- 
tos neoonocían en ambos, bellas partes morales y arran- 
ques del más noble patriotismo. Desconocen á Bolívar 
(2 de setiemibre), y quedan ellos- como primero y segundo 
Jefe; prenden en Carúpanoi á Mariño', mas los reclamo;sJ 
de Bianchi le salvan y sale con Bolívar para Cart^-gená. 

582 Rota estaba, pues, la disciplina militar; con ella 
idesaparece siempre lia ¡fortuna de las jar mas. ) 

583 Así vaino fué qiue Bermúdez (lel día 12) derrotara 
á Morales e'n Barcelona: Boves se le incorporó luégO' en 
Úrica. V ■', 

584 Y coímo era de esperar, los patriotas andaban en- 
cointrados en opiniones desde que les faltaba aquella 
cabeza que habían tronchado! com,o 'de una cuchillada, y 
el gran prestigioi del Libertador de Venezuela. 

585 En disputas y altercados estaban Ribas y Bermú- 
dez, cuando vino á apaciguarlos comiO el iris, aquel varón 
venerable que redactó las leyes municipales de Caracas, 
aquel Licenciado Don Miguel José Sanz, cuya palabra 
tenía algo irresistible, y bajo cuya paternal sentencia en- 
treambos se avinieron y determinaron dar á Boves bata- 
lla en el sitio de Úrica (5 de diciembre). 

586 Estaban entre los patriotas Cedeño, Zaraza, José 
Tadeo Monagas, Paz del Castillo, Rojas y otros caudillois 
orientales. 

587 Por último, rómpense los fuegos: Zaraza hace 
prodigios ; Ribas corre el campo como' un dragón de 
fuego; Bermúdez es Aquiles; mas todo inútilmente: el 
enemigo arrolla nuestras columnas, las dispersa y vence ; á 
costa, empero, de Boves, que allí quedó tendido en el 
campo, abierto el velloso pecho de ,ancha herida de lanza 
por donde bajó el alma del monstruo á los infiernos. 

588 Ribas y Bermúdez siguen en fuga para Maturín 
Idonde el 11 de diciembre Morales, que sucedió á Boves 
en el mando, cae sobre ellos y los despedaza. Allí muere 
el Licenciado Sanz cuya historia vamos á trazar en cor- 
tas líneas, miientras Ribas huyendo por los montes, caerá 
al fin en poder del enemigo^ el 31 de enero de 1815 en^ 
Tu cupido. 

589 Su cabeza frita ein aceite y encerrada en una jau- 
la de hierro, será llevada á Caracas, y allí se estará so- 
bre el palo de la horca con imienosprecio de la justicial 
que ha huido de la tierra, esperando la venganza, cuyo 
caballo desbocado piafará bien pronto en las llanuras de 
la patria. 



80 HISTORIA DE VENEZUELA 



CAPITULO XXIV 

El Licenciado Miguel José Sanz 

590 Nació este célebre letrado venezolano en Va- 
lencia^ el año de 1754, y desde temprana edad se de- 
dicó á las tareas del estudio: que enriquecieron su miente 
con iin caudal de ciencia y de doctrina poco común en- 
tre los mismos sabios de su época. 

591 Con gran trabajo y disimulo lograba hacerse de 
libros, pues que los más de entonces estaban prohibidos, 
y de esta suerte pudo penetrar en el sagrado recinto de 
las ciencias físicas, morales y políticas, llegando á ser 
con el tiempo jurisconsulto de nota, estadista, historia- 
dor, poeta y orador sobresaliente en la tribuna del foro. 

592 Leía lein las altas horas de la noche á Rousseau, 
á Voltaire y otros filósofos ; mas no por eso menoscabó 
•en nada sus primeras creencias religiosas, ni rayó jamás 
su palabra en los términos díe la demagogia. 

593 Hombre de gran conciencia y de espíritu piadoso, 
te'nía la virtud por ejercicio, la honradez por blasón, el 
amor á la patria por objeto de sus conatos; ni le ce- 
gaba la ira, ni la ^vanidad velaba las grándesi claridades 
'de su mente. ^ 

594 El redactó á principios del siglo las leyes mjuni- 
cipales de Caracas y sus coetáneos le llamaron el Li- 
curgo de Venezuela, justo y meracido título conque le 
han destinguido muchas veces en el extranjero. 

595 Redactó también «El Seminario» que fue uno 
de los primeros periódicos que defendieron la causa de 
la independencia. «Aunque reservado y íen apariencia 
tímido, le agitaba un entusiasrno febril ; y en él y en 
el belicoso ardor de Isus convicciones, tomó aquel es- 
tilo decidido y libre, colorido, abundante, desigual, enér- 
gico, que caracterizaba sus escritos», 

596 «Hombre de religión y fe, aunque de espíritu 
losado y valeroso carácter, su palabra circunspecta y 
hábil difirió .muchas veces las tempestades que arne- 
mazaban á la Iglesia. Fue humJano en tiempos de vio- 
lencia, honrado len uria época ¡de intrigas y venalidad!, 
activo y fecundo en recursos, en medio de inminentes! 
peligros». 

597 «Su espíritu previsivo adivinó á Monteverde y 
los funestos resultados de la (Capitulación de Miranda: 
«las protestas de clemiencia y lolvido de ío pasado, decía 
en el número 21 de '«El Semanario», servirán de em- 
boscada á los ¡suplicios, proscripciones y destierros; y 
seréis victimas ide la furiosa venganza de una tiranía 
irritada». (Biografía de José Félix Ribas por J. V. G.) 

598 El célebre Depotns que en su viaje á Costa 



FELIPE TEJERA 81 



Firme le trató muy 'de cerca, alabói sus prendas y virtu- 
des. Trató con el sabio Humboldt de quien se cuenta 
haber dicho: «Puede hacerse viaje á Tierra Firme por 
coinocer y tratar á un Licenciado Mig'uel José Sanz». 

599 El fue el fuindador del Colegio de Abogados, 
gue ino pudo al cabo sostenerse: creó en la Universi- 
dad la clase de Derecho, público; arregló los pesos y 
medidas de Caracas y dedicó, por último, todo su afán 
á promover la enseñanza en su país tanto primaria como 
aca.lémica. 

600 Patriota de co'nvicción, desterróle de Caracas 
el Capitán General Emparan; y después del 19 de abril 
abogó en la defensa de los condenados por la conjura- 
ción de Valencia. Fue Secretario de Estado el año de 
1811, y firmió como tal jel acta de Independenciiaj. 

601 Contóse luego entre las víctimas de la persecu- 
ción de Monteverde; y percijda la segunda batalla de 
la Puerta, lemigró á Margarita donde le llamó Ribas 
para oír sus consejos antes de la batalla de Urica.^ 

602 En aquella emigración perdió el equipaje don- 
di; llevaba todos sus escritos, y la historia de Venezuela! 
q.ic había redactado con precioso acopio de materiajesí.. 
Mario después, segiín se ha dicho, en Maturín, bajo el 
cuchillo lexterminador de Morales. (*) Con él puede 
decirse que exhaló el últimio^ suspiro la República.. 

603 Es teste el m^omento de hacer una observación. 
Todas las oelebridades patrias han logrado siempre más 
ó menos alguna gratitud, grabando de cierto modo su 
recuerdo en la memoria de los pueblos. Tenemos insti- 
tutos, ciudades, calles, plazas, con (el nombre de nues- 
tros primeros varones Sólo Sanz, sólo el Licurgo 

de Venezuela, ha caídO' idn olvido miserable. He ahí las 
ingratitudes de los tiempos. 

604 Cuántos gioriosos nombres no se habrán per- 
dido así entre la oscura bruma [de las edades Hay 

astros solitarios que relumbran alguna vez en el zenit, 
y luego se pierden para isiempre en las nebulosas del es- 
pacio*; ni el mejor telescopio ^os alcanzará en las lonto- 
nanzas infinitas! Han desaparecido como si fueran ilusio- 
nes del cielo 

605 Cerremos, pues, con la muerte de tan preclaro 
patricio, esta época luctuosa: todo ha concluido en aqucí' 

lia patria, amada, libertad, honor, ejército Los trinos 

de Jeremías parece que se escuchan en la media noche 
suspirando al compás de las cadenas. Hé ahí la obra de 
la guerra á muerte 



(*) Baralt, pone su muerte en la batalla de Úrica. 



^2 HISTORIA DE VENEZUELA 

CAPITULO XXV 

Expedición de Morillo.— Margarita.— 1815 

606 Entre tanto caía Venezuela bajo el poder de las 
huestes de Boves y Morales, más feliz España escapa- 
ba, en reñida y gloriosa contienda, de la dominación 
francesa; y volviendo los ojos á la Amiérica pensabia 
enviar á ella una expedición. 

607 Partió ésta, en efecto, de Cádiz, el 17 de febre- 
ro, constando de 60 buques de trasporte y otros menores, 
con el gran navio San ^Pedro, de 74 cañones ; trayen- 
do por todo 15.000 hombres de aquellas tropas ven- 
cedoras de Napoleón, al mando del Teniente General 
Don Pablo Morillo. (1) 

608 Y dio fondo en Puerto-Santo, costa de Cuma- 
ná, el 3 de abril, para cuando ya florales dominaba 
todo el país,' Sólo en Margarita Juan Bautista Arismendi 
hacía resistencia. (2) 

609 Pues á ella enviaron Morillo y Morales 3.C00 
hombres al mando de Don Juan Gabazo, quien por 
un momento sometió la isla, dejando de Gobernador 
á Don Antonio Hernaiz. 

610 Siguió entonces Morillo para La' Guaira, y el 
11 de mayo entró en Caracas, encargándose de allí á poco 
del Gobierno como Capitán General. 

611 Mas no tardará en fracasar su empresa de pa- 
cificación coinpleta, y aquel famoso ejército empezará 
á desmedrarse, priincipiando por el incendio del navio 
San Pedro (3) (21 de /abril), que le dejó casi sin armas, 
pertrechos ni recursos : el menosprecio en que puso las 
tropas de Morales hará lo demás. 

612 El proyecta y lleva á remate una expedición 
contra la Nueva Granada, y deja por Capitán General 
al Brigadier Ceballos. (4) Un consejo d3 guerra perma- 
nente, presidido por Moxó, juzgará los delitos de in- 
fidencia. 

613 Este Moxó, célebre por sus exacciones y tropelías, 
quedó al cabo con aquel cargo, pues Ceballos se fué 
para la Península. 

(1) Véase la nota 3.^ al final de la obra. 

(2) "í.leíamo3 felizmente a las cootas orien^-a'es de Cumaná á principios del 
mej de ab/il, y sobre ellas eacontramos al ejército que acubüba de destiUir el cuerpo 
p.incxpal á¿ los disidentes, en U.^ca, en Matiuí'i y en um.ia: aquel ejéiCito, que 
compacoto de machos milla.es de pa;,(ios, zambos y nebros, y mny pocos c¿ itenares 
de blincos, había sido en toda la campaña el error de los eiemi:íos.„— (Manifiesto 
del üenen.l D. Pablo Monllo, á la Nac.ói Española.) (MDCCCXX) 

C^) Vjase la no:a 4. ' al fia de la obra. 

(4) "hl 6 de diciembre ocu ^ó la plaza ái Carta :ena, perdiendo en esta empresa 
1.82"^ peninsulares y 1,^01 soldados del país, entíe maertos, he. idos y desertoies.„ — 
{Memorias del Coronel Sevilla). 



FELIPE TEJERA 83 



614 Viéronse entonces, como nunca, vejadas y vilipen- 
diadas las costumbres, y aquellos lexpedic.onarios se fi- 
guraroin á Caracas su serrallo; con lo que ardió de nuevo 
-en los etticolerizados pechos el enojo del org-uUo y el coraje 
•de la venganza. 

615 Ya por el Orieinte y el Sur numerosas guerrillas 
pululaban: Cedeño, Zaraza, los Monagas, recorrían con 
más ó menos éxito aquellas regiones; y en los confines 
con Casanare guerreaba Francisco Olmedilla, y comen- 
zaba á hacer prodigios de heroísmo José Antonio Páez, 

616 Pero fué en Margarita donde los patriotas mani- 
festaron entonces épica grandeza. Acaudillada por Aris- 
mendi, la isla se levantó como un solo homore, é h zo mila- 
-gros de valor y de constancia. Sin embargo, continuó 
allí la guerra á muerte, y sin acontecim.entos decisivos 
terminó el año. Veamos ahora lo que había sido del Liber- 
tador. 



CAPITULO XXVI 

Expedición de los Cayos.— 1816 



617 Bclvar, que había pasado casi todo el a~o anterior 
luchando en la Nueva Granada, no ya sólo con los ene- 
migos ide América, sino tamb.én con los suyos propios, 
después de someter su conducta al Congrego de aquella 
República y obtener su aprobación, renuncó el mando del 
ejercito y se fué para Jamaica. Allí estuvo á punto de 
perecer asesinado por un negro, esclavo suyo, instigado 
por un esbirro del Capitán General Moxó ; y ya á pr.nci- 
pios de este año meditaba con mayor tesón ía reconquista 
de su patria. 

618 Pues á tiempo que Margarita se sublevaba y por 
otra parte Morillo sometía la Nueva Granada, preparó él 
la célebre expedición que zarpó de los Cayos de Haití, 
puerto de Acquín, el 30 ide marzo. 

619 Doscientos cincuenta hombres con escasos recursos 
■formaban esta expedición que debía desinteresado apoyo á 
Petión, Presidente de Haití. Venían en elia Marino, como 
Jefe de Estado Mayor; Carlos Soublette, el escocés Mag- 
Gregor, Pedro Briceño Méndez, el gr^nadiao Docior Fran- 
cisco A. Zea, y como Almirante, Brion. 

620 Arribaron al puerto de Juan Griego en Margarita 
(3 de mayo), y la sola nueva del LibertaJor en tie.ra puso 
tal miedo en los reali;s:as, que s n más ni más, dejaron en 
poder de Arismendi el castdlo de Santa Rosa. 

621 De allí siguió el Libertador para el continente, 
locupó á Carúpano y el 10 üe jan o e.iv.ó á Manno á orga- 
nizar fuerzas en G diría, y ,á Piar en Maturín. 

622 Y pensando luego invadir por ¡el Centro, trajo 



84 HISTORIA DE VENEZUELA 

á Ocumare de la Costa lu'ila lexpedición el 6 de julio ; majs, 
Ino siendo á medida de su deseo, dejó allí á M^g-Gre- 
gor coíi la empresa de internarse hasta donde se incor- 
porara coin las guerriillas del Sur, y él siguió para Güiria.. 

623 Coin notable fortuna puso término Mag-Grsgor! 
á laquel aventurado proyecto; y 'después de unirse con 
Zaraza el 3 de ¡agosto 'en Santa María de Ipire, ganada 
la batalla de Alacrán (6 de setiembre), entró en Barce- 
lona junto con Monagas, quedando allí todas las fuerzas 
al mando de Piar, que venía de Cumaná. Entonces triun- 
fó éste el 27 en la batalla del Juncal, de Morales, que) 
tenía 3.000 hombres. " 

624^ A la sazón nuevas amlarguras. esperaban á Bolivan 
en Güiria, donde el 22 del mismo agosto, había sido des- 
conocido por Marino y Bermúdez, como Jefe. 

625 Así las cosas, tomo el partido de reembarcarse 
para Haití; mías los Generales Urdaneta (que había vuel- 
to de Nueva Granada), y Monagas, manteniéndose fieles, 
»dnviaron allá por él al Doctor Zea. De este modo tornó el 
Libertador á Juan Griego el i28 de diciembre, y, siguiendc^ 
á Barcelona, se puso, el 31 al frente de las fuerzas!. 

626 Entre tanto, el país se insurreccionaba en todas 
partes: Margarita estaba aririscada; el Oriente en armiás; 
el Sur invadido de numerosas g'uerrillas. Las esperanzias 
die la patria renacieron al lexpiriar este año, como el fénix, 
de sus cenizas. 



CAPITULO XXVII 

José Antonio. Páez— 1816 

627 Nació ^esíe afortunado, guerrero en la villa de 
Araure, el año de 1790, y fué dado desde bu niñez al rudo 
oficio de nuestros hatos, durmiendo á la intemperie, dói- 
mando potross y adquirienido len ello la complexión robusta 
y el ánimo fuerte que tanto le valieron después. 

628 Era bajo de cuerpo, ancho de espalda, de mirar 
astuto, y en el manejo del caballo como en jugar la 
lanza, ninguno le igualaba. Así cobró gran prestigio entre 
los suyos; y entrado el año de 13 en las filas patriotas ,\ 
inmortalizó su nombre con hazañats pasmosas. 

629 Pui le había puesto en capilla varias veces; m'as 
no le abandonó la Providencia, ¡que para mayores casos, le 
guardaba; y, andando' el tiempo, yino á ser jefe de losi 
llaneros. 

630 Atrevido de genio, y enamorado siempre de las 
empresas arduas, acometió el 16 de febrero de este año 
al Jefe realista López, qne tenía 1,600 hombres en el 
lugar llamado Mata de la Miel, y destrozándole por 
complí^^, le tomó 3.500 caballos, 400 prisioneros y casi 



felipp: tejera 85 



todo el armamento. El Gobierno de Bogotá le nombró en- 
tonoes coronel, considerando sus tropas como depen- 
dientes de Casanare. 

631 Volvió 'el mismo López con igual número de 
fu-erzas, cuatro meses después, y tornó Páez á derrotarle 
'Sn lel sitio del Mantecal. 

632 Al cabo vinieron á riefugiarse en Venezuela nili- 
chos patriotas granadinos^ perseguidos por el Brigadier 
La Torre, ya perdida aquella República; y celebraro;n en 




José Antonio Páez 

Guasdualito una Junta, á q'ue ;asistió Páez, de la cual vino 
á salir electo Francisco de Paula Santander por Jefe del 
Ejército, constituyendo también una forma de Gobierno 
que allí mismo se desbaratói, y Páez fue reconocido en 
lugar de Santander. 

633 Después de lo cual su primera acción fué la del 
Yagual (8 de octubre), en donde por tercera vez puso 
'en lastimoso estado á López, que traía 1.700 infantes y 
400 ginetes. 

634 El 12 de noviembre llegó^ á Nutrias, donde di- 
vidió sus fuerzas; puso al mando de Urdaneta dos escua- 
drones de caballería y él ise dirigió á sitiar á San Feman- 
do, y supo entonces que Morillo y La Torre venían de 
la Nueva Granada. Urdaneta, coímo vimos, fué á dar á 
Barcelona. En adelante hallaremos á Páez descollando 
con gr,an créditO' y fortuna en los principalas. acontecí? 
ñrientos patrios. 



86 HISTORIA DE VENEZUELA 



CAPITULO XXVIII 

Año de 1817 

635 Menos felices para la República serán los sucesos 
militares de este año., sin embargo de que, abierta la 
campaña, comenzaron con buen éxito las operciones 
en el Oriente. 

636 El Coronel Antonio José Sucre, tan célebre más 
tarde, mandaba la provincia de Cumaná; Marino en 
Barcelona, y en esta ocasión penstS el Libertador adue- 
ñarse de Guayana, punto muy estratég-ico, donde á la 
sazón obraba Piar, mientras que Zaraza y los Monágas mi 
litaban en la de Caracas. 

637 Y dejando en Barcelona 700 hombres, puso ma- 
nos á la obra; desgraciadamente esta importante plaza 
fué ocupada por Aldama, matando cuantos pudo haber 
á su alcance (7 de abril). ; 

638 Por su parte, Páez combatía á La Torre, que 
con 4.000 hombres había aparecido el 28 de enero en 
las llanuras de Mucuritas; y allí con sólo 1.100 patrio- 
tas le derrotó por completo, logrando el realista escapar 
Á los cenegales y pantanos que le preservaron del incen- 
dio que, con el objeto de destruirle, puso, el terrible lla- 
nero á la sabana. (1) 

639 Más con todo y con leso, al día siguiente se in- 
corporó á aquél el G-sneral Morillo, y pudo entonces 
salir de San Fernando en defensa de Guayana, donde el 
11 de abril perdió contra Piar la célebre jornada de San 
Félix. «Aquello fué, dice el Coronel Sevilla, un verdadero 
exterm.inio. A nadie se dio cuartel.» (Memorias). 

640 Y sabido esto por Bolívar, ordenó á Brion que 
viniera á reunírsele con la escuadrilla para rematar la co- 
menzada empresa ; más al, cabo todo se complicó, no sólo 
por la noticia de que Morillo unido á Aldama con 6.000 
hombres pasaría el Orinoco; sino también porque el 
General Marino, con otros más, formó lo que se ha llama- 
do Congreso de Cariaco, y desconociendo al Libertador, 
se dijo general en jefe del Ejército. 

641 El Jefe realista cambió entonces de propósito y 
en vez de ir á Guayana, navegó la vuelta de Margarita; 
con lo que Bolívar, despreciando por una parte lo de 
aquél Congreso y armándose por otra de más actividad, 
hizo al fin venir la escuadra, y obligó á La Torre á eva- 
cuar la plaza de Angostura que ocupó al punto Ber- 
múdez, el 17 de julio. ' 



(1) "Catorce cargas consecutivas sobre mis cansados batallones (que mandaba 
La Torre) me hicieron ver que no eran u^a gavilla de cobardes poco numerosa, como 
me habíin míoimado.„— {Manifiesto del General Moúllo, 1820). 



FELIPE TEJERA 87 



642 Mientras tanto, Morillo se estrellaba contra la 
heroica Margarita, aunque al principio pareció que se le 
mostraba risueña la suerte con el oportuno auxilio de 
3.000 peninsulares que traía el brigadier Don José de 
Canterac. - . >' ' 

643 Con ellos ocupó á Cariaco y Carúpáno haciendo 
gran 'matanza de prisioneros, y fué á desembarcar des- 
pués en V erales, donde el General Francisco E. Gómez, 
á la sazón Gobernador de aquella isla, le disputói con 400 
hombres la entrada (17 de julio). 

644 El éxito de esta expedición nos lo dice el mismo 
Morillo, al describir el combate de Matasiete. 

645 «Estos malvados», escribe, «llenos de rabia y 
orgullo con su primera ventaja en la defensa, parecían 
tigres y se presentaban al fuego' y á las bayonetas con un 
ánimo de que hay pocos ejemplos en las mejores tropas 
del miundo » 

646 «No contentos con el fuego infernal que hacían, 
arrojaban piedras de gran tamaño, y como eran hombru- 
dos y agigantados, se les veía arrojar una piedra enorme 
con la misma facilidad que si fuese muy pequeña». 

647 Un mes 'después, espantado de aqiiel eminente 
heroismo, evacuó la isla, y degolló á bordo de sus buques 
300 prisioneros que habían sido indultados en Barce- 
lona (17 de agosto). 

648 Pero "<; qué había sido para entonces del Con.(?reso 
de Cariaco ? En vano Marino solicitó la cooperac'ón de 
otros Jefes patriotas; Antonio José de Sucre, Rafael 
Urdaneta, Francisco Portero y otros más, le negaron obe- 
diencia, y se fueron á Angostura. El tuvo que retirarse 
á Maturín, después que aquél se había disueltO' el 9 de 
m^ayo. ' . 



CAPITULO XXIX 
Fusílaimiento de Piar.— 1817 

649 El ejemplo de insubordinación estaba dado. Piar, 
valiente hasta el heroísmo, de grandes dotes militares y 
rica inteligencia, era sin embargo, por su mal, ambicioso é 
indómito. 

650 Irritóse su carácter con la toma de Angostura en 
la cual no había tenido parte, y guió por mal camino 
su resentimiento. Creyó que Bolívar había utilizado sus 
ainteriores trabajos en beneficio de la propia gloria y en 
menoscabo de la suya. Con lo que pidió su baja en el 
ejército, y la obtuvo á despecho de cuantas consideracio- 
nes le opuso el Libertador (30 de junio). 

651 Iba, pues, con ¡el horrible coraje del orgullo dentro 



88; HISTORIA DE VENEZUEtA 



corazóin: visitaron su miente deslumbradoras ideas, y se- 
dujéronle vanos fantasmas de gloria. 

652 P'ensó en la ruina del Libertador', sin sospechar 
en ella la de la amia da patria; ni paró la conside- 
ración en los medios, ni siquiera en su propio deoqroi y j^jn- 
tigua bueina fama. El demonio de la vanidad le cegaba, y 
la fortuna le traía ya á m/altraer: así anduvo desgra- 
ciado len las tinieblas de la perdición. ' 

653 Su ;raayor falta estuvo en querer resucitar la 
olvidada idea de colores, en dividir los Jefes, an insubordi- 
nar la tropa. (1) 

654 Mas si Piar era varón de gran talento y valía, 
tenido en mncho del ejército y temible por sus circunstan- 
cias ; éralo todavía más el Libertador que á semejanza 
del rayo, hería siempre las^ empinadas eminencias. 

655 A la verdad, atento aquél á sus hechos, se fué 
á Maturín donde se unió con Marino, y comenzó á 
allegar prosélitos. Difícil por extremo era la situación de 
Bolívar; bien que en tales ocasiones sabía él mostrarse sin 
rival y dueñoi de la fortuna. 

656 Mandó, pues, prenderle, y le dio á Cedeño. el en- 
cargo. Le halló éste en la villa de Aragua, escoltado 
por lun escuadrón de caballería que mandaba Francisco 
Carmona, quien enterado de la orden, obedeció al punto, 
y Piar qluedó preso. 

657 Un tribunal de oficiales generales, compuesto de 
los generales Pedro León Torres, José A. Anzoátegui y 
el fiscal Carlos Soublette ; ^ Coroneles José Ucroz y José 
María Carreño,; los Tenientes Coroneles Judas Tadeo Pi- 
ñango y Francisco Conde; el Almirante Brion que pre- 
sidía, y el defensor, Coronel Fernando Galindo, pronun- 
ció sentencia de mnerte y degradación contra él, por los 
delitos de conspiración, sedición, deserción é inobediencia, 
el día 15 de octubre. 

658 Confirmóla el Libertador en la primera parte; y 
el valeroso Piar, el héroe de San Félix, fué ejecutado al 
siguiente día, mostrando^ allí, como siempre, gran ente- 
reza de láJnimo y idesprecio á la muerte. 

659 Cuando Marino tal supo, se dio á partido; y 
Bermúdez, que había salido^ á prenderle, interpuso con 
Bolívar su valimiento para que le dejase en Margarita 
donde sin mando alguno se había refugiado. 

660 Estos fueron los principales sucesos del año 17, 
sin hacer casoí del éxitoi dudoso y de poca monta que ob- 
tuvieron las armas en el resto del país. 

(1) "Piar, que es mulato, dice Morillo, y el de más importancia entre las castas 
tiene relaciones muy estrechas con Alejandro Petión, mulato rebelde que se titula 
Presidente de Haití, y ambos se proponen formar un establecimiento en Guajira que 
asegure su dominación en América.^ — Laureano Vallenilla Lanz. La evolución de- 
mocrática, 



FELIPE TEJERA 89" 



CAPITULO XXX 

Ton^a dje las Flecheras.— Retirada de Morillo.—La de Bolívar. —Rincón de 
los Toros.— Término de la campaña.— 1818 



661 Después de la evacuación de Margarita, vino Mo- 
rillo! á Caracas á principios de setiembre del año anterior, 
siendo á la sazón Capitán General Don Juan B. Pardo, 
Q'ue sustituyó á Moxó, el cual se había ido á España 
colmado de riquezas. 

662 Y atento Morillo á los progresos del Libertador, 
reunió para fines de aquél año el grueso de sus fuerzas: 
len Calabozo, después de destruir á Zaraza en el sitio de 
la Hogaza. 

663 Y fué el caso q'ue, al comenzar el enero de 1818, 
salió Bolívar de Angostura con 2.000 hombres, y unién- 
dose cOn Páez, que en vano intentaba rendir á San Fer- 
nando, erdprendió ya con 3.500 su marcha sobre Cala- 
bozo. 

664 Se vio entonces como imposible atravesar el río 
Apure, puep ni había en qué, ni por otra parte lo permi- 
tían las flecheras españolas que tenían al frente. 

665 Pero allí estaba el más osado de los hombres: 
Páez, y lalnzándose en el río con 25 llaneros á caballo y 
otros talntos carabineros, la lanza en la boca, arremetió 
de sobresalto á los pasmados contrarios, que al verlos 
salir de las aguas, amiainaron. 

666 En esas flecheras pasó el ejército el Apure (6 de 
febrero); y tales eran las milagrosas hazañas de nuestros 
héroes de la independlencia. 

667 Coimio lo supo Morillo en Calabozo, se puso en 
retirada hacia Caracas y aunque alcanzado el 15 en el 
Sombrero por el Libertador, continuó su marcha hasta lle- 
gar á Vialencia. (1) 

668 Después del choque del Sotabrero, había dividi- 
do Bolívar sus fuerzas, enviando á Páez á sitiar á San 
Fernando, á Cedeño para Calabozo, mientras él quedaba 
en Ortiz, donde se le incorporó Urdianeta. De allí saliló 
el 8 de miarzo y |no paró hasta adueñarse dé muchos pue- 
blos de los yalles de Aragua, inclusa la Victbri,á,. 

669 Pero ^a en ej Consejo juzgó arriesgada la emipresá 
de ir adelante, y ordenó la retirada en que dio la ba- 



(1) "No es de este lugar, dice Morillo en su Manifiesto de 1820, referir los suce- 
sos de aquella memorable retirada: ni el heroico valor y constancia de los batallones 
para atravesar á la vista del enemigo 30 leguas de una llanura cubierta de ceniza, sin 
agua, y en medio del sol abrasador de ia Zona Tórrida». 



■99 HISTORIA DE VENEZUELA 



tíalla de Semen, donde salió herido Morillo (16 de mar- 
zo). (1) i 

670 En el Rastro se le incorporó de nuevo Páez, to- 
mada ya San Fernando^, y viendo ál cabo perdida la pri- 
mera campaña, disolvió el ejército en guerrillas; y para 
destruir al realista López se situó en el Rincón de los 
Toros, cerca de San José de los Tiznados (13 de abiril). 
, 671 Allí fué sorprendido el real por el Capitán Tomás 
Renovales que, sabiendo el santo y seña por un desertor, 
llegó hasta disparar á quema ropa sobre la hama- 
ca del Libertador (16 de abril). 

672 Por esta suerte hallábase és^e á la sazcn lejos de 
allí, y no embargante la dispersión natural de sus tropas 
en aquel máximo conflicto, pudo escapar á Calabozo. 

673 Páez también volvió á San Fernando después ^e 
la acción de Cojedes, donde el 2 de mayo le derrotara; 
La Torre; y así terminó esta desgraciada campaña. 



CAPITULO XXXI 

El Oriente.— Convocatoria del Congreso. —Manifiesto de Bolívar.— 1818 

674 Entre tanto, Margarita gozaba de tranquilidad; 
pero no sucedía así en Cumaná y Barcelona que eran 
víctimas de la guerra y la anarquía, pues, vuelto^ Marino 
al ejército, se armió entre él y Bermúdez disputa sobre 
quién debería ser Jefe. 

675 Mas llegado que hubo Bolívar, tornaron las cosas 
á caja. Marino fué nombrado Jefe de Mat'urín y Bermúdez 
destinado á una expedición contra Güiria. 

676 Por otra parte Brion y el Doctor Zea que habían 
salido con el objeto de enganchar tropas en las Antillas, 
no trajeron sino armamento (12 de julio). 

677 También en _ Apure á instigaciones del Coronel 
Wilson, se desconoció la autoridad de Bolívar, aunque 
sin mayor resultado', pues allí al punto tornaron á la 
obediencia. 

678 Marino que atacó á Cariaco (12 de marzo), fué 
completamente derroitado ; y en esta situación, cuando todo 
parecía venir por tierra, el Libertador, que brillaba como 
el rayo en medio de las tempestades, convocó un Con- 
greso para Angostura el 10 de octubre. 



(1) Refiriéndose á esta batalla dice el General Morillo: "Yo le perseguí (á Bo- 
lívar) vivamente hasta la Puerta, en donde reforzado con nuevos cuerpos que venan 
de Calabozo atacó á mi vanguaidia; la desordenó y la pubO en dispersión. En esos 
críticos momentos llegué al campo de batalla... y á la cabeza del escu^d.ón de aitti- 
Ueríd de á caballo me arrojé sobre 3.000 enemigos v.ctoaosos. Su impetuosa y desor- 
denada carrera fué detenida: la muerte volaba poi todas paites; y en medio de 
aquella terrible escena yo fui atravesado por el vientre con una lanza. Pero ya mi 
intento estaba conseguido... el enemigo fué batido y disperso en todas direcciones, 
(Manifiesto á la Nación Española 1820). 



FELIPE TEJERA 91 



679 A la par circularon entonces alarmantes noticias 
de lo exterior, y se daba por cierto, que Europa, cediendoi 
á insinuaciones de España, tramaba volverle de mano 
poderosa el dominio de sus antig"uas colonias. 

680 Con lo que expidió el Libertador (20 de noviembre) 
"un famoso manifiesto, en que declaraba que Venezuela^ 
sería libre aun á despechó' de todos los poderes de la 
tierra, ó se abisniaría en sus propias cenizas. 

.681 Por último, al terminar este año tan lleno de zo- 
zobras dejaba á Guayana, y seg'uíá camino de las llanu- 
ras de Apure. ¿ Cuáles eran sus miras ? ¿ Adonde iba 
aquel varón predestinado? Vamos á verlo. 



CAPITULO XXXII 

Reunión del Congreso.— Proyecto de Colon^bía.— Las Queseras del Medio.— 1819 

682 Dos fines primordiales se proponía el Libertador: 
cerrar el paso á Morillo, y consolidar el poder, del Go- 
bierno en Apure. 

683 Ambas cosas logró su constancia y buen deseo. 
En breve puso frente á aquél 4.000 hombres agush 
rridos, y su grande ascendiente obtuvo de Páez lo se- 
gundo. 

684 Por lo demás, no andaba Morillo desapercibido, 
pues desplegaba en San Femando grande aparato militar, 
y contaba allí con 6.500 plazas. 

685 Para hacerle frente quedó el astuto Páez, mien- 
tras Bolívar fué á Guayana, próxima ya la reunión del 
Congreso (16 de enero). 

686 Veía el aguerrido Morillo con no sé qué linaje de 
asombro recorrer á Páez con isu caballería /aquellas 
vastas llanuras y aparecer y desaparecer siempre terrible 
y de súbito como una sombra, burlando de continuo sus 
mejores previsiones y aterrando á sus más valerosos ada- 
lides con impetuosas cargas de ellos nunca imaginadas. 

687 Así con temor y sobresalto le tuvo - hasta el me- 
morable combate de las Queseras del Medio; pero an- 
tes nos llama otro suceso importante, á saber: la reunióin 
del segundo Congreso de Venezuela en Angostura, el 15 
de febrero'. 

688 Célebres y acreditados varones lo- componían: 
Zea, Urbaneja, Juan Martínez, Roscio', Juan J. Méndez, 
Urdaneta, Conde, Montilla, J. J. Peñalver, y otros más. 
, 689 De lo primero que conoció fue de la renuncia de 
Bolívar, mas, lejos de admitirla, lo eligió Jefe Supremo 
de la República. 

690 Traía este entre manos de largo tiempo atrás^ la 
idea de una famioisa Repúbliaa con el nombre de Colombia, 



92 HISTORIA DE VENEZüELyV 



lein lioin-or 'del descübridbr de America, y la cual sería for- 
mada de Venezuela, Nuevia Giianada y Quito, y lo expuso 
al Coingresio con otrois planes de gobierno y reglas de 
oosit'umibries. 

691 Aoepíado fue p(Or el Congreso su proyecto, aun- 
q'ue coin leves variaciones, y así sancionó una Constitu- 
ción cjjuie establecía el poder Ejecutivo, confiado -á una 
sola perisoina con 'el título de Presidente, y el Legislati-) 
vo, compuesto de dosi. Cámaras, la primera el Senado, 
vitalicio; la segunda, de Representantes, reeligibles. 

692 El 26 de febreroi se organizó el Ministerio de 
Estado: el doctor Manuel Palacio en la Hacienda; el 
corolnel Pedro Briceño Méndez len la Guerra y Marina, 
el doctor Diego Ba^utista Urbalneja en lo Interior y Jus- 
tiícia. 

693 Para este tiém^po habían llegado tres cuerpos de 
reclutas ingleses, el unoi á Angostura, los dos á Marga- 
rita. Por Jefe de éstois fué .Urdaneta, quien auxiliado del 
Almirante Brion, debía invadir las costas de Caracas, 
mientras Miariñoi y Bermúdez obraban por el Oriente-. 

694 En estoi salió el Libertador el mismo 26 dejando 
el puesto al Vi cep residente Zea, y el 17 de miarzoi llegó á 
Cunaviiche. 

695 Fue entonces cuando Páez, unido á él, dio la 
celebra acción de las Queseras del Medio. 

696 Estabain frente á frente, divididas por el río 
Arauca, las fuerzas de Bolívar y las de Morillo. Páez con 
150 jinetes pasa el ríoi y engaña ,al enemigo que, creí 
yendo en un ¡ataqiue general, mueve todas sus fuerzas, y 
desplega sobre aquel grupo 1.000 hombres de caballería. 
Repliega lentotnoes el llanero, y, como los ve alejados de 
la infantería, .vuelve cara de improviso, y cae sobre ellos 
como 'un huracán desencadenado. 

697 Incontrastable fue el choque, horroroso el desas- 
tre. Caballeríias é infanterías hubieran perecido,' y aun la 
artillería caído^ en manos del héroe, si la noche ya cer- 
cana ino suspendiese el ataque, salvando así Morillo los 
restos de su ejército^ (2 de abril). 

698 Bolívar condecoró aquella invicta legión el día si- 
guiente con la cruz de libertadores. 



CAPITULO XXXIII 

qampiañía die la Nueva Granada.— Vuelta del Libertador.— Fin de esta Época 

1819 

699 Había pelnsado el Libertador invadir la^ provincia 
de Barinas, mas cambiando de dictamen, reunió una Jun- 
ta de Guerra, propuso libertar la Nueva Granada y así 
fue aceptado.' 



FELIPE TEJERA 93 



700 Si graln'de por suis proiezas fue la rápida campaña 
del año de 13, noi ímlenos lo será ésta y trascendental. 
Asiomlbra, pasma, la actividad díe -esté ge:nio incompara- 
ble que piensa y ejecuta maravillas, que atraviesa los he- 
lados Andes con llaneros habituados á un ^ clima tórrido, 
por vías intransitables y escarpadas, semejante á Aníbal 
en los Alpes; pero rnás grande q'ue Aníbal, porque fue 
más afortunado!. 

701 Después de los mjemorables combates de Ga- 
meza y Pantano de Vargas (11 y 25 de julio), encuen- 
tra a los realistas el 7 de agosto en el sitio de Boyacá: 
eran 3.000 hombres al mando de Barreiro; un tercio me- 
nos teñía Bolívar. 

702 Cruda ;y reñida fue la lucha. Prisioneros queda- 
ron 1.620 realistas, su seg'undo Jefe, todo el parque y 
cuantas eran las caballerías. 

703 Esta imiportante jornada en que ganó' prez y fa- 
mla iel General Anzoiátegui que mandaba el ala derecha 
de los patriotas, dio libertad á Nueva Granada. 

704 El Virrey Sámainoi, con todo su tren, huyó de 
Bogotá lel 9, dejando $ 1.000.000 un millón de pesos en 
la casa de la moneda, y fue ocupada por el Libertador el 
día siguiente en medio' de los; entusiastas Víctores del 
pueblo alborozado. 

705 Para entonces ¿qué había pasado en Venezuela? 
El (espíritu de insubordinación dominaba en Guayaná. Di- 
vulgóse iqiue el Libiertador había sido derrotado y, supe- 
ditando. Mariñoi y Arismendi el Congreso, se hicieron due- 
ños 'de la situación y fueton electos el primiero, Jefe del 
ejército;; Vicepresidente el Siegundo. 

706 Pero inopinadamíentie para lellos llega |el Liberta- 
dor el 11 de diciembre; preséntase el mismoi día ants 
el CongresiO', y después de hacer esta breve reseña de 
aquella proidigiosa campaña: «Cuatro batallas campales 
ganadas, cuatro millones de hombres idevueltos. á la li- 
bertad y cuatroi mállones en las cajas del Ejército: tal ha 
ha sido el motivo de ñiii ausencia»; refiriéndose al esta^ 
blecimiento de Colombia: 

707 «Legisladores», exclama, «el tiempoi de dar una 
base fija y eterna á nuestra República ha llegado^. A 
vuestra sabiduría pertenece decretar este :grande acto so- 
cial y establecer los principios del pacto sobre el cual va 
á fundarse esta vasta República.» 

708 «Procla'madla á la faz del mundo y mis servicios 
q'uedarán recompensados.» 

709 El día 17 lo' declara así el Congreso, y q'ued'a 
establecida la 'República de Colombia compuesta de Ve- 
nezuela, Nueva Granada y Quito. 

710 Aquí termina la Primera Época de nuestra Histo- 
ria Moderna. 



APÉNDICE 

Á LA 

s 



LA. GUERRA A MUERTE 



Es preciso que demos en la His- 
toria su libertad á los actores, su 
moral á los acontecimientos. 

J. V. González. 



711 Creemos llegado el tiempo de que al estudiar los 
trascendentales acontecimientos de la Historia patria, ce- 
dan las pasiones encendidas el puesto á la serena in- 
vestigación de los hechos, para que pueda así proyectar- 
se sobre nuestros fastos la luz esplendorosa de la filo- 
sofía. 

712 Creemos que ha pasado ya la época de vanas de- 
clam-aciones, en que sólo se procuraba sacar ilesos de toda 
sombra y como incapaces de error, los varones memora- 
bles de la independencia, justificándolos aún de aquellos 
actos que ellos mismos reputaron prematuros ó nocivos 
á la nobilísima empresa que enrostraron. Parcialidad ésta 
que puede ser atenuada en el rigor de la contienda; 
pero de la cual ha de sustraerse el historiador cuyo aus- 
tero sacerdocio no debe tener loores sino para la virtud, 
ni incienso sino para el bien, ni adoración para otra dio- 
sa que la augusta verdad. : 

713 Lejos, pues, de nosotros, asentir con los que no 
admiten ley más justa que la de los hechos consumados, 
y, reputando necesario lo que pudo ser contingente, 
por la nobleza del intento acredtm la sinrazón de los 
medios. La fatalidad no es dogma de la historia, 

714 De la Revolución francesa á esta parte del siglo, 
los más de sus historiadores han difundido la máxima fu- 



FELIPE TEJERA 95 



nesta de que la humanidad no adelanta un paso en la 
senda del progreso sino por entre charcas de sangre. 
Aserción de todo punto falsa que vulnera la ley de la 
justicia y atenta á los designios de la Providencia. Se- 
mejante máxima daría por resultado un progreso de ani- 
quilamiento, una civilización contradictoria: taño valdría 
arrojar sobre los hombros de la humanidad la ensangren- 
tada túnica de Neso; tanto, figurarnos la creación origii 
naria de un genio como Saturno, ávido de matanza y de 
exterminio. ■' > 

715 Estas consideraciones se ajustan, en c'erto modo, 
ial temí que ns rrop^'^emos dil cidir en e' p esnte Apén- 
dice como que ellas dicen relación con la época que el 
mismo Libertador calificó de horrores y de crímenes, y 
que nombramos de la Guerra á muerte. 



n 

716 Entre los motivos que tuviese aquel para expedir 
la tremenda proclama de Trujillo el año de 1813, se 
lapuntan, como primordiales, los desafueros y atroces ho- 
tric'd'os perpetrados por los real'stas después de las 
Capitulaciones del General's'mo M'randa; y, por último, 
el suplicio del abogado Don Antonio Nicolás Briceño, 
ocurrido el mismo año. 

717 Es oportuno rectificar lo segundo, como error 
patente de algunos narradores, ya que lo pimero es de 
todo en todo conforme á la verdad. Briceño fué ajus- 
ticiado en Barinas el día 15 de junio, (1) que es también* 
la fecha de la proclama de Trujillo; y no se conciba por 
cuál medio pudo el Libertador tener not'cias de ello el 
mismo día quince, sendo considerable la distancia que se- 

.para á Barinas de Trujillo, y s'n otros recursos de comu- 
nicación que los de postas. Algunos historiadores equi- 
vocan con el 15 de julio, la fecha de la proclama meni 
cionada, para cuando sí sabía el Libertador la muerte 
de BriceñO'; y_ acaso provenga de este anacronismo aquel 
supuesto ya que, según la precedente aclaración, ambos 
hechos fueron simultáneos ó smcrón'cos. Lo ún'co que 
llegó á conocimiento del Libertador fué la derrota de 
Briceño el 15 de mayo anterior, en San Camilo, donde 
cayó con casi todos los suyos prisionero. (2) 

718 Ni fué la guerra á muerte una idea particular 
de Bolívar, sino un pensamiento .general de la época im- 
buida en los exagerados princip'os conque iníiconaba al 
mundo la Revolución francesa. La guillotina era el últi- 
mo rem.edio de la salud pública. Robespierre, Dantón^ 
Marat, etc., formaban el tipo ideal de las revoluciones: 

(1) Recue.do sqbre la rebelión de Caracas por J. D. Díaz, pág. 133. — Biografía 
de Jooé F. Rivaj, ¡-oí J. V. Gon-alez. 

(2) Documentos rara la Historia de la vida pública del Libertador, por Blanco,. 
Azpurúa, vol. 4, pág. 602. 



^6 HISTORIA DE VENEZUELA 



la diOiSa Razóin estaba sobre el trono y presidía, sin traba 
alguna, en nombre del bien humano, aquella edad' de 
hierro. 

719 Entre nosotros, Coto Paúl evocaba á la anarquía 
como la verdadera libertiadi, y agitaba la tea de la revo- 
lución sobre la alta montaña de la santa demagogia. 

720 Briceño los excedió á todos, convidando con gra- 
dos de ascenso militar al que presentase cierto número 
de cabezas de españoles ó canarios, y la sangre de sus 
primieras víctimas le sirvió^ de tinta para escribir sendas 
cartas á Bolívar y á 'Gastillo; demasía por la cual fué, 
como antes dijimos, m'andado someter á juicio^. 

721 Por su parte los realistas sofocaban á los prisio- 
neros en las cárceles, los despalmaban ó desorejaban con 
inaudita ferocidad, y hacían gala de abominaciones seme- 
jantes, reproduciendo así los escarnios de la primera con- 
quista. 

722 «Es preciso (se lee en la Biografía de J. F. Ribas) 
que demos también su parte, no corta, á la sangre espa- 
ñola que hervía en las venas. Realistas y republicanos, 
todos pertenecían a esa nación caballeresca y valiente, 
pero obstinada y cruel, endurecida en doce siglos de 
co¡mbates, ejército voluntario en todas las guerras de re- 
ligión, que asombró á los lansqaenets en el saco de Ro- 
ma, que espantó con su ferocidad heroica á la Francia 
guerrera, que dividida, ayer no más, en Cristinos y Car- 
listas, dispuso de la vida del prisionero y del rendido. 
¡ Peleaban los españoles y sus hijos !». 

723 Toidavía de más atrás, las leyes coloniales conde- 
naban á muerte a los sediciosos como reos de lesa ma- 
jestad. Así se vio len la desgraciada conjuración de Gual 
y España, y, poco después, en las invasiones de_ Miran- 
da, se puso á talla su cabeza. Si tal era el rigor \de 
los peninsulares, no les iban en zaga los independientes 
que el 15 de, julio de 1811, ajusticiaron á los atolond^a^ 
dos canarios, que, con petos de latón y victoreandb al 
rey y á la Virgen del Rosario, entre m^edrosos y ufanos 
rastreaban en son de guerra algunos de los suburbios de 
Caracas. 

724 Existía, pues, la guerra á muerte, de ambas par- 
tes en el hechoi; y ambos contendores se asediaban y se 
combatían con acérrima enemiga. Así, la proclama de 
Trujillo, no era, si se quiere, sino la expresión escritfal 
del derechO' de represalia; la voz de la época traducida 
en una fórm'ula de guerra; la apelación á un principio! 
constituido por el derecho público de las naciones. 

725 Si hay que lamientar sus resultados funestos para 
la humanidad y la noble causa de la independencia', lel 
veredicto no debe recaer sobre Bolívar, sino sobre aque- 
llos tiempos tumultuosos concitados por la mayor exalta- 
ción de las pasiones. 

726 Ni tampoco, siguiendo el sesgo juicio de muchos 



FELIPE TEJERA 97 



croíiistas en la ofuscación de un exagerado patriotismo, 
podremos tributar loores á Bolívar cuando en el furor 
de la batalla ordeina pasar á cuchillo los presos de Ca- 
racas y La Guaira, porque dirige nuestra causa; y vitu- 
perar arreo las degiollaciones de Boves y Antpñanzá, por- 
gue presiden las huestes españoLas. Serne jante lógica pue- 
de ser la de revolución armada; pero nunca la de la 
historia imparcial y justiciera. 

727 Lo repetimios : tales son los engendros asoladores 
de una épv ^a enferma, tocada por el caduceo de la de^ 
sesperación d? la muerte. 

III 

728 Una vez aqiuí estudiemos no solamente los resulta- 
dos que produjo aquel linaje de guerra, más también los 
que se derivaron del tenor en que estaba concebidla la 
Proclarna : 

729 «Españoles y canarios ! contad con la muerte aún 
siendo indiferentes. Venezolanos! contad con la vida 
aunque seáis culpables)>. 

730 No hagamos por el pronto reparo de la inmorali- 
dad que resulta en una sentencia que galardíonla con el pre- 
mio de la /ida á los culpables, y castiga con el último 
suplicio á lus inocentes. Por más que se apuren las de- 
clamaciones y sofismas para atenuar tamaño absurdo 
filoisófico-político, éste insólito apotegma atraerá siempre 
sobre sí la reprobación más absoluta de la historia. 
Nadie en el m;undo está fuera de la ley moral; su sanción? 
podrá reta/darse algunas veces ; pero nunca perderá efi- 
<:acia por alto que sea el transgresor de su canon in- 
falible. 

731 Contrayéndonos á los prirneros resultados ¡de aque- 
lla declaración, resolvamos el siguiente dilema que de 
ella se deriva: 

732 Pronunciado el fallo de muerte inapelable; p 
se contaba para despedazar al enemigo y libertar á Ve- 
nezuela con suficiente y probado poderío ; ó no se tuvo 
en miientes sino amilanarlo eon la terrible i^imfenaza ; decidir 
en ¡favor nuestro á los indiferentes ; y poniendo una valla 
insalvable entre venezolanos y extranjeros, traer á los 
nativos al obligado trance de afiliarse sin reserva á las 
banderas tricolores. 

733 Si lo primero: el exterminio del adversario so- 
n:etido por la pujanza de las armas, ni era honorable ni 
"podía ser, política ni racionalmete provechoso; supuesto 
<;ne bajo aquella implacable cuchilla iban á caer las 
cabezas de inocentes y culpados y, en sun^a, de los que, 
si bien eran nuestros enemigos políticos, formaban tal 
vez una parte muy considerable de la sociedad en cuyo 
senoi, como suele en guerras fratricidas, podrían^ ha- 
llarse los padres, hijos ó hermianos de los mismos vence- 

8 



98 HISTORIA DE VENEZUELA 

dores. Siemrpre será de más momento conquistarle á 
muestra causa el partido destronado, que degollar sus' 
restos sobre el altar de la victoria. Pasado el triunfoy. 
'miejor está en manos del vencedor la oliva que la espada,, 
nrientras que de la pira del sacrificio surge la idea con 
aquel olor de santidad que siempre da el mártir i|0.' 

734 Si lo segundo, esto es : si la causa repiublicana es- 
taba, cotmio vamos luego á idiémostrar, eín completa minoría, 
y por donde el buen éxito de la empresa era asaz contin- 
gente ; la proclama de Trujillo pudo ser un rasgo de he- 
roísmo eminentísinío, como el de Hernán Cortés, al que- 
mar sus naves para empeñarse de todo punto en la con- 
quista del imperio Mejicanoi; pero mucho más peligroso 
en sus consecuencias qlue las que arrostraba Cortés, el 
cual no exponía, con tan sublime atrevimiento, sino sus 
valerosos compañeros y su propia vida; mientras que 
Bolívar arriesgabia á más de eso, la independencia de la 
patria y comprometía en tan máxima aventura hasta 
las últim'as reservas, que, en el caso de un desastre, pendie- 
ran volver en adelante por el logro de la causa.. Y cuandio 
no quedase la revolución completamente aniquilada, es 
racional que si tardara nlucho para recobrarse, y que 
fuera al cabo más laboriosa ;y dilatada su victoriía. 
Aquello, pues, era el reto heroico de una minoría exas- 
perada que provocaba todas las iras de su pujante adver- 
sario, pronto: á descargarse sobre ella con ánimo de con- 
sumarla; era la sublime inmolación de la impotencia. 

IV 

735 Abonan este parecer los siguientes conceptos 
que copiamos de las memorias del General Urdanetá- 
actor conspicuo en las campañas de los años de 13 y 14. 

736 «Era necesario (dice) una decisión tan completa 
como la de Bolívar y fsus compañeros de armas, para 
continuar una campaña que, aunque se había abierto con 
fehces auspicios, parecía deber tragarse hombres y re- 
cursos cantes de llegar á término dichosoy>. 

731 Y más adelante agrega : «La victoria de Aráure 
había derrotado y dispersado las masas enemigas, y 
los Jefes españoles se habían retirado á sus antiguas, 
líneas, como se ha dicho; pero los pueblos pronuncia- 
dos por la causa del rey hacían más ó menos es- 
fuerzos para sostenerla, y por todas partes se levan 
taban guerrillas animadas con la, esperanza de que 

los realistas volvieran á triunfar... no teniendo el 

ejército de dónde sacar recursos sino de la provincia 
(de Caracas, apenas bastaban éstos para atender a las 
íniecesidades de Valencia y Puerto Cabello, y ya se: 
hacía necesario' que los pueblos á quien se intentaba 
dar la libertad y que tan obstinadamente la resis- 
tían, mantuvieran siquiera los ejércitos». 

738 Y Bolívar en su proclama de 13 de abril de 



FELIPE TEJERA 99 



1814: «La guerra se hace más cruel, y están disipadas 
las promesas de pronta victoria conque os había exci- 
ta'do. Nuestros propios hermanos unidos por siglos de 
esclavitud á nuestros tiranos, dilatan, Dios sabe por 
cuanto tiempo, la época de la libertad». 

V 

739 Por otra parte, aqtuella ámeinazá de muerte contra 
lois españoiláfe y Sainarlos, (a'un contra los ique per'manecieran 
i'njdiferentes en la lucha, si arredró por el momento á los 
Que estaban en pié de guerra, enardeciólos más tarde y 
sublevó con mayor braveza su espantosa cólera y enojos. 
Y, por lo que hace á los indiferentes, lejos de afiliarse fá 
Jos republicanos, se armaron, como era natural, en res- 
guardo de su vida, y fueron á vigorar las filas de los 
s'uyos así con sus personas como con sus intereses é iin- 
fl'uencias. Luego por este respecto fué también contrapro- 
ducente el edicto de Trujillo. 

740 Ni tuvo mejor eficacia para con los venezolanos 
qiue procuraba atraer á sus banderas,, pues, en pirimer 
término, los soldados de la colonia, según se ha visto, 
eran por hábito realistas. Y en segundo : los que podía 
haber irresolutos para decidirse á campear en uno ú otro 
bando, sabían que por el mismo decreto se les perdonaba 
la vida, si caían militando contra los patriotas ; mientras 
era sin remisión la muerte si se les aprisionaba en armas 
cdntra el Rey. De ahí qiue hasta los dudosos ó tímádosi 
para tomar partido^ iban, por consecuencia del decreto, 
á formar en las líneas castellanas. Los siempre numero- 
sos ejércitos de Boves, Antoñanza, etc., lo comprueban 
hasta la evidencia. 

VI 

741 Para mayor claridad, corramos de un vuelo aqué- 
lla época. , 

742 Bolívar lle^a hasta Caracas, ceñida la frente con 
la aureola del geniO', precedido de la fama que predica 
por el mundo los hazañosos combates de Horcones, Ni- 
cnitao, Araure y los Taguanes. Había recorrido la mitad 
del territorio y, sin embargo, no lo había dominadlo. 

743 Brilla en su diestra la espada redentora, y en la 
siniestra, el lábaro ide su proclama de Trujillo flamea sobre 
sus invictas legiones como la crin de una serpiente 
ó el pendón pavoroso de la muerte. 

744 El grito de i viva el Libertador ! resuena en las ca- 
banas, lo repiten las crestas de los montes, despierta el 
eco de los antiguos bosques, estremece de alegría los 
desiertos, retumba por ios valles y laderas, acrece en la 
voz de los tofrentes y lo dilata el océano en el magnífico 
tumbo de sus olas y el bronco ritmo de las tempestades. 
Pero de en medio dJe estas, f alan jes que vitorean á la Li- 



100 HISTORIA DE VENEZUELA 

bertad del fondo' de esas ciudades que visten los arreos 
del triunfo, y de entre el tniarcial estruendo^ de tamboresi 
y clari'nes, de salvas y reg-ocijios, sube ;al cielo el clamor de 
los prisioineros degollados, el alarido de las víctimas in- 
moladas e¡n los campos y mazmorras, el sollozo, de lá 
viuda inconsolable, el grito empapado en lágrimas de.^ 
huérfanos y miadres fulminados por el dolor. Y todo eso 
se mezcla, se comoentra, se confunde, va y viene, y al 
fin estalla en el rugido vengador que saeude y levanta 
el ^joIvo ardiente de las llanuras, para arrojarlo luego so- 
brf: t centro de la República como ' una tromba diluviana. 

745 Em esa nube amienazante viene Boves, sobre el 
caballo pálido del x\pocalipsis': su lanza está mojada en 
la copa de todos los rencores, de todos los enojos de su 
raza. El, prende las sabanas, entra á saco, en las ciu- 
dades, reposa sobre los, osarios y hace temblar la tierra 
al escape estrepitoso de sus bridones salvajes. La pre- 
sencia de este bárbaro se anuncia como las catástrofes. 

746 Bolívar le resiste en San Mateo, confiado más 
q'ue ein la fuerza, en la esperanza. 

747 Boves, la ola combatieinte ; Bolívar, el escollo 
im . movible. La ola brama, hierve, se encrespa, escupe 
amarga espuma, revuelve las arenas, se arremolina, crece 
sol erbia y lo arropa; firme el escollo la quebranta, la 
quiebra, la repele, hace que lama sus pies la qué osi6 
tocar sus sienes, y, con desdén, la huella. El viento orea; 
luego la frente del escollo victorioso, mientras la ola se 
precipita al turbulento abismo rebramando. 

748 Pero en vano el Libertador rechaza allí las trein- 
ta cargas de los ocho mil llaneros de Boves ; en vana 
Ricaurte consuma el más ge'neroso sacrificio, entre cuya 
pira gigantesca el héroe Ise transforma en mito, y lá 
hoguera en astro. 

749 En vano Marino asorda los llanos con el clarín 
de Boca chica; y Urdaneta, como armado con la égida 
de Palas, contrasta en Valencia los asaltos de Cajigal 
y de Ceballos ; y Rivas, sobre una camilla, combate y 
desbarata á Roisete, con la juventud imberbe de Cara- 
cas, renovando los prodigios de Carlos XII en la historia, 
de los Proteois en la Fábula. 

750 Por sobre todos ellos, por sobre aquél encendi- 
do eampo de proezas y portentos, flota y gravita con es- 
pantosa pesadumbre alguna sombra abortada del infier- 
no; y en miedio de tan lúgubre tiniebla, presagio db 
inminente cataclismo, se ve pasar, hundirse, volver, su- 
bir y presentarse de improviso el Libertador, siempirs con 
el rayo en la mano, el trueno en la palabra y el relám- 
pago en la frente. 

VII 

751 A la derrota del Arao opone él la victoria ée 
Carabobo, (1814); pero todo en balde. Los camt>eones 



FELIPE TEJERA 101 



realistas han sido combiatidos, sus ejércitos acuchillados, 
sus lanzas rotas; y, sin embargo, el horizonte continua 
tempestuoso. Boves vuelve del Sur con otra legión venezo- 
lana incontrastable; bajo los pies de su corcel parece 
que resucitan los soldados para combatir contra Bolívar; 
y qUe surgein de las húmedas sabanas, como evocados 
por su horrible trompa, aquellos llaneros desnudos, ama- 
rillentos com¡o la tierra que los nutre, tendidos haciai 
adelante sobre el caballo rapidísimo, enristrado el laazón 
comió una vívora, y la melena desgreñada á las espaldas, 
como una sombra del odio que llevan en la mente;. 

752 i Quién puede contener ese aluvión de foragi- 
dos ? Vanamjente se le opone Bolívar en la Puerta : Boyes 
le obliga á retirarse; pero él se retira como el águila 
caudal, nunca abatida por el suelo, siempre fatigando las 
cumbres con sus: alas poderosas, señoreando los ámbitos 
con el pardo vellón de su corona. 



VIH 

753 Perdido con esta jornada el centro de la Repú- 
blica, lleg'a Bolívar á Caracas y arraiStra en pos, la vía 
del Oriente, una emigración de veinte mil personas, d'e lo 
más granado de la sociedad venezolana, que casi todas 
perecieron. Boveis co:mio el exterminio le seguía. D'Elu- 
yar abandona el sitio de Puerto Cabello, Urdaneta huye 
hacia el Occidente. Morlaies derrotia á Bolívar y Bermúdez 
en la villa de Aragua, y degüella 1.500 patriotas; y mien- 
tras el Libertador se dirige á Margarita, Rivas y Piar lo 
desconocen, prenden á Marino en Carúpano y lo destie- 
rran oom él á darta,gie|n,ai. Por último el 5 ide diciembre que- 
dan despediazados los patriotas en Úrica, y el 12 es redu- 
cida á cenizas la fortaleza de Maturín, refugio postrero 
de la patria. 

754 «El fuego y el hierro acabaron allí por en- 
tolnces la rebelión de Venezuela. Allí perecieron mu- 
chas de lias principales familias, desde sus cabezas has- 
ta sus esclavos. Allí quedaron en poder del vencedor 
las armias, las municiones y los restos de sus fortunas 
que aquellas habían podido llevar consigo. {Recuerdo 
sobre la rebelión de Caracas por J . Díaz, pág. 135). 

755 A sesenta mil venezolanos asciende, según J. 
V. González, el númiero de los muertos, en aquelFosi 
dos años; y el citado Díaz dn un estado de población 
icn 1816, lo hace subir á doscientos veintiún mil cuatro- 
cientos ochenta y siete, exclusive las víctimas del te- 
rremoto. 

756 ¿Qué restaba ya de tanto sacrificio, de tanto es- 
fuerzo generoiso, de tan intensas esperanzas? La patria 
se había convertido en funeral os.ario sobre el cual graz- 
naban todavía famélicos los buitres carniceros. 

757 El Libertador, en presencia de aquella gran cá- 



102 HISTORIA DE VENEZÜE:.A 

tástrofe, idecía á lois veiruezolanos desde Carúpiano', en su 
manifiesto ide 7 de setiembre: 

758 «Yo be sido eleg-ido por la suerte de las armJas 
para quebrantar vuestras cadenas, como también he sido, 
digámoslo así, el instrumento de que se ha valido la 
Providencia para colmlar la medida , de vuestras aflic- 
(ciones. Sí, yo os he traído la paz y la libertad; pero 
en. pios de estos inestimables bienes han venido conmigO' 
la guerra y la ■esclavitud». 

759 Vieinezuela, en efecto, habiía caído^ exánime bajo 
el yugo de sus propios hijos al servicio de la Españíal. 
Así coincluía el segundo período de nuestra Indepem 
de'ncia. \ 



IX 

760 Oigamos de seguida la opinión del Libertador 
sobre los resultados de la guerra á [miuerte: 

761 «Bolívar i6n su larga y gloriosa carrera militar, 
se distinguió más bien pior indulgente que por severo, y 
lamentándose siempre de las consecuencias que ha traí- 
do la guerra á muerte, que se hizo en la guerra de la 
independencia, nos decía : 

762 «Esa guerra ha sido^ tanto más cruel cuanto que 
los hombres que morían en ella eran los más civiliziai 
djos de la raza cáucasa. A ellos fue á quienes degollaron 
los españoles de preferencia, y los patíbulos que erigieron 
los pacificadores, se regaron con la sangre de los hom- 
bres más ilustres del país, cuyas virtudes sólo' pueden 
ooímpararse á las de los filósofos que honran la historia 
de las naciones; y, al ejecutar la pena del tallón, los 
r^epublicanos hemos tenido que hacerlo sobre los euro- 
peos y calnariois, de la raza que debía civilizar los de- 
siertos de Coloiribiaj» {Memorias sobre la vida del Li- 
bertador por el General T. C. Mosquera, primer voL 
pág. 149). ; 

763 Cointray endose á este mismo punto á la página 
47, se ¡expresa el Gelneral Moisquera como sigue: «Si, 
Bolívar, como dejamos referido, quería con este paso 
(con el DecretO' en cuestión) traer á los justos procederes 
al enemigoi, y á qlue regularizase sus operaciones poco' 
consideró el carácter español, y este paso produjo 
tremendas consecuencias, y la matanza que hicieron los 
españoles y canarios formó en todos lois campos de 
batalla un vasto oemienterio, mal harto grave que pro- 
dujo semejante declaratoria, y de que los historia- 
dones de Qolombia, tdndi-án que ocuparse al referir el 
^lúmlero de víctimas que han sido sacrificadas en una 
guerra de 15 años, y cuyas consecuencias tienen aún sus- 
pendido el arregloi definitivo de relaciones entre Es- 
rjañ;i y la República de la Nueva Granada». 



FELIPE TEJERA 103 



X 

764 Resumiiendo, pues, loi expuesto, resulta: 

Primlerb : que la proclama de Trujillo, lejos de atemo- 
rizar á los realistas y lobtener la reg-ularizacióin de lá 
g^uerra; sublevó, por el contrario, sus pasioines, enarde- 
ció sus venganzas é hizo más cruel y sang-uinaria la con- 
tienda; 

Segundo : q'ue no^ se consiguió el objeto de separar á 
lois venezolanos de las filas de los españoles, pues todos 
los ejércitos qne combatían por el rey, en los años 13 y 
14, eran formiadois casi en su totalidad de criollos; 

Tercero: qiue las represalias fueron incomit)arablemeQte 
más funestas para los patriotas que para los contrarios ; 
pues éstos contaban con la Península para rehacerse, ímilen- 
tras Qiue los otros no ¡tenían m'ás recursos que los que 
allí expusieron; 

Cuarto : qiue durante aquellios ¡años, la guerra fué de crí- 
menes y horriores de ambas partes, y el resultado final, 
la pérdida coiml>leta de la República; 

Quinto : qiue pereció en la lucha lo mías selecto de la 
sociedad velnezolana, y desapareció casi por comt)leto la 
ricjueza nacional ; y k 

Sexto : q'üe por todo esto ise retardó largos años el 
triunfo de la revolución, pues para volver por ella se ne- 
cesitaban iguales, sino mayores sacrificios ; y levantar el 
arrjeng'uado prestigio' de una causa que, aun por muchos 
de sus más íntegroiS partidarios, se pudo tener como de- 
finidamente rematada; y en la cual, fuera dé los impor- 
tantes auxilios de la Nueva Granada, se había empieñado 
todo el caudal ée dinero, de hombres, de patriotisimo 
y virtud de nuestra independencia. 



Xt 

765 No queremos cerrar este cuadro sin comparar dos 
épocas de la revolución, miuy semejantes, porque en am- 
bas, auinque por distintas causas, el remate fue el triunfo 
de los adversarioisí; 

766 Monteverde con 250 hombres parte de Coro en 
son de reconquista en 1812. Domina el Occidente, ocu- 
pa- á Valencia, y, después de la capitulación de Miran- 
da, entra victorioso en Caracas y queda dueño del po- 
der dictatorial que había asuraido á su salida de Carora. 
Sabido es que violó pactos, atropello y escarneció á los 
rendidos y legó así con mancha indeleble de infamia su 
mjemoria. Pero también es sabido que la revolución no 
quedó impotente y mucho menos anonadada. 

767 No sucedió lo mismo el año de 14. Hemos visto 
los estragos de la guerra en el Occidente y el Sur, el des- 
trozo de los ejércitos republicanos y, al aproximarse Bo- 



104 HISTORIA DE VENEZUELA 



ves á Caracas, la emigración de 18.000 personas cuyos 
últimos restos perecierom después bajo el cuchillo impla- 
cable en Aragua, en Úrica, len Maturín. Y el árbol de la 
libertad quedó como desarraigado por completo del suelo 
de la patria. La causa, pues, de esta notable difereincia. 
entre los efectos de la rendición de Miranda y el desas- 
tre del año de 14, tuvo, en su mayor parte, por origen el 
decreto de guerra á muerte, qiue había legalizado el 
furor de la represalia y atraído, sin remedio, sobre la ca- 
beza de los patriotas, la exterminadora venganza de los 
vencedores, sobre todo, cuando esos vencedores los acau- 
dillaba un azote : Boves ! 

768 ¿ Sobre qiuién debe recaer la imayor suma de res- 
ponsabilidad de tamañas consecuencias? Seguramente no 
será sobre el Libertador que \áio el d! ecreto ; sino sobre la 
época cuyo pensamiento y obras allí fueron confirmados. 
Y tanto íes as', que Biodívar, por grande que fuera su ascen- 
diente, no hubiera podido cambiar el espíritu de tales 
días ; y á haberlo pretendido es casi evidente' que sus 
propios com'piañeros le hubieran quitado la dirección de la 
empresa cuyo triunfo^ se fincaba, singularmente, en aque- 
llas ideas y en aquella pauta de guerra asoladora. El no» 
podía sustraerse de la borrascosa atmósfera en que respi- 
raba ; venía, presidiendo la Revolución : la guerra era su he- 
raldo, la Libertad su presencial. 



XII 

769 Prosigamos esclareciendo esta importante mate- 
ria con la luz que van á 'prestarnos los hechos sub- 
siguientes. 

770 Co,mo es notorio, el país había quedado someti- 
do por los ejércitos venezolanos que defendían el cetro 
de Fernando VII; y ya para él 3 de abril de 1815 llegó 
á Puerto Santo, en la provincia de Cumaná, la expedi- 
ción de Morillo, compuesta de 15.000 veteranos penin- 
sulares, vencedores de las miejores huestes napoleónicas, 
en la guerra de España; y provistos de cuanto era menes- 
ter para el buen éxito; de una tropa europea en las comar- 
cas del nuevo mundo'. 

771 ¿Quién podía concebir entonces lisonjeras espe- 
ranzas para la causa de nuestra independencia? Bolívar 
sin embargo nO' desespera, no se arredra; y secundado' 
por sus impertérritos conmilitones, trae el año siguiente 
la hljemorable expedición que decimos de los Cayosi. 

772 Si la guerra á muerte era una necesidad insu- 
perable de la causa independiente, nunca como entonces 
pudo ser, esa necesidad, más perentoria. Había llegado 
el caso de arrebatar la patria no de manos de los criollos 
realistas, sino de las propias españolas. Aquélla pudiera 
haber sido la oportunidad para establecer la valla de 
separación entre venezolanos y extranjeros; ése, el mo- 



FELIPE TEJERA 105- 



'miento de la inaudita amenaza; tal la ocasión para 
arriesgarlo todo. 

773 Empero el Libertador aleccionado por las ense- 
ñanzas del año de 14, y ¡anteviendo la postrimería de su 
obra gloriosísima, inició entonces un proceder contrario 
al ainterior. La época empezaba á cambiar y su genio,, 
que ya la doiminaba, le trazó el rumbo conveniente para 
Que no ¡se extraviase otra vez en los medios ni expu- 
siese más, ¡aguijonada por la impaciencia, el triunfo de la 
República. 

774 Desde aquí, el heroísmo solo, no preside, ni el 
arrojo impremeditado- lo pone todo al trance de una ha- 
zaña. Hay en Bolívar más que un héroe : hay un polí- 
tico ; hay más que Un Igeneral : hay uji diplomático, un ad- 
ministrador, un estadista. El arte va á suplir á la rudeza; 
la ciencia al empirismo'. Se ha encontrado el filósofo 
guerrero que puede conducir e] carro de la revolución 
al apogeo de la gloria. 'Su época le ha reconocido y se 
deja dirigir por él confiada en el acierto. 

775 Comenzaba el tercer período de la independen- 
cia. Bolívar lo abre con Una proclama fechada en Ocuma- 
re á 6 de junio, de 1816. Se expresa en ella así: 

776 La guerra á muerte que nos han hecho nues- 
tros enemigos .cesará por nuestra parte: perdonaremos 
á los que se rindan aunque sean españoles. Los que 
sirvan á la causa de Venezuela serán considerados comió 
amigois, y empleados según su mérito y capacidad. Las 
tropas pertenecientes al leneimligo que se piasicn á nosotros, 
gozarán de todos los beneficios que la patria con- 
cede á sus bienhechores. Ningún español sufrirá la 
muerte fuera del campo de batalla. Ningún ameri- 
i:aJno sufrirá el menor perjuicio por haber seguido el 
partido del rey ó cometido ,'actos de hósdlidad contra 
sus conciudadanos. Esa porción desgraciada de nuestros 
hermanos que han gemido bajo las miserias de la es- 
clavitud, ya es libre. La (naturaleza, la justicia y la 
política piden la emancipación de los esclavos : de aquí 
len adelante sólo h'abrá (en Venezuela una clase de 
hombres : todos serán ciudadanosy>. 

111 Esta proclama hacía cambiar la faz de la política 
y el género, de guerra establecido por la anterior de 
Trujillo. ¿ Cómo, pues, si el talión no había resultado im- 
procedente, explicarnos este cambio total y repentino^ 
sobre toido cuando se empeñaba nueva lucha, no ya sólo 
contra los venezolanos que regía el sucesor de Boves, si- 
no contra los españoles transmarinos que habían venido 
con la expedición de Morillo ? El argumento contra la 
guerra á muerte noi puede ser más concluyente. 

778 A tan hábil conversión en la política de Bolívar 
vino á favorecer también la impolítica manifiesta del Ge- 
neral español, que Comenzó á menospreciar como indig- 
nos de prez en la causa de Castilla, aquellos harapientos 
soldados d!el feroz Morales; y aun su misma oficialidad 



106 HISTORIA DE VENEZUE -A 

y tropa, fuera del ¡alto idesd'én con que los afrentabian, 
se atrevieroln á desrñlanes y tropelías contra sus haberss 
y el hoinor de sus^ famülias, fig-urándose á los venoedbres 
colmo en la misma condición de los vencidos. De aguí 
qiue eulndiese el descontento entre los primieros, y que 
corrJe'nzaran a despegarse de sus filas para tomar el des- 
quite reco;nciliándoise coin loSi patriotas. 

779 Esta proclamia salv,ajdora producía, por otra parte, 
sus ¡naturales benéficos oficios, pues qiue convidaba con 
la emancipación á los qiue yacían en cutiverio, y, con- 
sagrando como un dogma irrevocable de la República la 
ig^ualdad política, :no reconocía en los venezolanos siñO' 
tuna clase de hombres : todos ciadadarws. Demás de eso, 
su influencia se extendía hasta obrar en favor de la pa- 
tria ein el mismo campo de- los españoles, atrayéndolos á 
su partido con la promesa de gialardones estimables. Mu- 
chos casos comprobaroin la eficacia de tan coinsultísima 
'medida, y los republicanos contaron, más tarde entre sus 
g-loriosos adalides, algunos de los mejores que habían ve- 
uido ,á combatirlos ' desde la Península 

XIII 

780 El ¡nuevo rumbo de los acontecimientos era cada 
vez .miás favorable á los patriotas qtie, presididos por el 
Libertador, comenzaban á rehacerse de los pasados que- 
brantos y á cobrar mayores certezas de buen éxito, aun 
cuando ¡nunca, como en la ocasión, hubieran sido más po- 
derosas ,en América, ni más aventajadas las huestes de 
Castilla. ' ^ : 

781 Sin embargo., y á despecho de la citada procla- 
ma, la guerra á muerte continuó en algunos lugares del 
Óriiente, pero ya nO' considerada como un derecho^, sino 
en :el concepto de un abuso y como aisladas reticencias 
de la antigua zana. ' . 

782 Tres años después, viendo que los españoles pro- 
seguían el desastroíso sistema, inició el Libertador, de 
propio movimiento, los tratos de re guiar ización de la 
guerra que fueron definitivamente concluidos en 1820, 
en lel memorable sitio, de Santa Ana. 

783 Para acabar está obra nobilísima, escribió, á Mo- 
rillo con fecha 3 de inovie'mbre, invitándole á celebrar un 
convenio «verdaderamente santo, decía, que regularice la 
g-uerra de horrores y de crímenes que hasta ahora ha 
inundado á Colombia en sangre y lágrimas.» 

X[V 

784 «Por su parte, dice Baralt, el Libertador se goza- 
ba al ver borrada por su propia mano la sang-rienta pági- 
na que en Trujilloi escribió él 'mismo, el año aciago de 
1813». 

785 Y, como se verá más adelante, al abrirse la 



FELIPE TEJERA 107 



campaña el lano de 21 : «Sabied, dijoi Bolívar al Ejér- 
cito, q'ue ;el Gobierlno os ümipone la obligación rigo- 

roisa de ser más piadosos qiue valieinfes Sufrirá 

pena capital el que infringiere cualquiera de los ar- 
tículos de la re guiar ización de la guerra. Aun cuan- 
do nuestros enemigos los quebranten, nosotros debe- 
mos cumplirlos para qiue la gloria de Colombia no se 
amia'ncille con sangre». 

786 «Vosotros, (los españoles), venís á degollarnos, 
y mosotros os perdonamos: vosotros habéis convertido ©n 
horrorosa isoledad á nuestra lafligida patria, y nuestro más 
ardiente ianheloi es volverolsi á la vuestra». 

787 Es la ooütififmlación explícita de los buenos resul- 
tados producidoBi por la proclama de 6 de junio' de 1816. 
A este felicísimio remate le trajo la mencionada proclama, 
y jno la de Trujillo, como se ha dicho sin ra^ón por 
algunos escritores. La política fué más fructuosa qiue el 
terror; la mIagUianimidad más benéfica qUe el enconoi; y si 
la ameinaza de Trujilloi sublevó la cólera del Lieón y encen- 
dió sus apetitoisi cailnioerosi, el abrazo de Santa Ana éo- 
minó su zana, y le dierribÓ! impotente á lois pies de la 
República. . '. ' 

788 Desde luego la talla de Bolívar se agiganta ; á su 
ambición de gloria noi es bastante Venezuela, necesita 
espaciarse pior toído el continente; necesita oír el trueno 
de Bolmbomá, excitarse con los clarines de Junín y ador- 
taieoerse con, lasi victoriosas^ descargas de Aya cucho. El 
descuella por sobre todos los einemigos porque los ha 
sobrepujado dn la batalla con lel triunfo; y, ahora, en 
el cam^^o de la diplomacia con la superioridad de la hi- 
dalguía; y aujn excede a ,los grandes hombres histíóri^ 
eos, porqiue no persiste en !el error una vez reconoció 
do, y confiesa ¡ante los Igiglos sus faltas como' hombre, 
sus deliriois ooimoi geinio. 

789 Sobrre el sol de Colombia tanibién hay manchas 
q;ue ¡es vajnoi pretender borrar con una eisponja, cuando 
ellas ,flotan ooimo- lasi del astro del día entre los mis'mos 
esplendores de su discoi. Bolívar, como el sol no las ocul- 
ta, sijno (|ue al través de ellas alumbra el universo. 



RESUMEN CRONOLÓGICO 



DE LA 



PRIMERA ÉPOCA 



SINCRONISMOS 



1811 Revolución de los canaii>s. 
Pronunciamiento de los rea- 
listas en Valencia. La ocupa 
el General Miranda. 



Casi toda la España cae en poder 
de los franceses. El doctor Fran- 
cia se proclama Dictador del Pa- 
.raguay. Guerra civil en Nueva 
Granada. 



1812 El terremoto de 26 de marzo 
arruina á Caracas, La Guaira, 
Barquisimeto, Mérida, etc. 
Monteverde sale de Coro, en- 
tra á Barquisimeto, sigue á 
Valencia y ocupa á Caracas 
después de la capitulación de 
Miranda ; viola las capitula- 
ciones y comete todo género 
de abusos. 



El Emperador Napoleón emprende 
la campaña de Rusia con 500,000 
hotabres y ocupa su capital, Mos- 
cow, incendiada por los rusos. 
Guerra de Inglaterra y los Esta- 
dos Unidos. DerroíS de los ar- 
gentinos que sitiaban la plaza de 
Montevideo. 



1813 Bolívar sale de Nueva Gra- 
nada con 500 hombres, de- 
creta en Trujillo la guerra á 
muerte, y después de las ba- 
tallas de Niquitao, los Horco- 
nes y los Pegones, ocupa á 
Caracas el 7 de agosto. Ma- 
rino, Piar y Bermúdez liber- 
tan el Oriente. 



Napoleón pierde el Gran Ej¿r,ilo 
en Rusia y se retira á Francia. 
España invade á Francia por el 
Sur. El Congreso de Anahuac, 
reunido en Chilpacingo, declara la 
independencia mejicana del trono 
Español. 



FELIPE TEJERA 



109 



1814 Derrota de Calnpo Elias en 
La Puerta. De Boves en La 
Victoria. Rósete totna á Ocu- 
mare. Sitio de San Mateo. 
Batalla de Bocachica. Se le- 
vanta el sitio de Valencia. 
Marino es derrotado en el 
Arao. Triunfa Bolívar en Ca- 
f abobo. Derrota de Bolívar y 
Marino en La Puerta. Entra 
Boves á Caracas. Desconoci- 
miento de Bolívar por Rivas 
y Piar. Triunfo y muerte de 
Boves en Úrica. Le suce<le 
Morales. 



Napoleón pone en libertad á Fer- 
nando VII y retira sus tropas de 
la Península. Fernando VII vuel- 
ve al trono y declara atentatoria 
á la Corona la Constitución que 
habían dado las Cortes. Napoleón 
abdica el trono francés y le suce- 
de Luis XVIII, bajo la protíc- 
ción de las potencias coligadas. 
Se aplica en Londres el vapor para 
la imprenta del «Times». Los in- 
gleses Cochrane y Ros incendian 
á Washington (24 de diciembre). 
El General Nariño triunfa en Cabo 
de los españoles (Nueva Granada) . 



1815 Viene la expedición de ]\3o- 
rillo. Se encarga éste de la 
Capitanía General. Deja . en 
este puesto á Moxó y sigue 
á reconquistar la Nueva Gra- 
nada. 



El Brasil se declara Reino. Inven- 
ción del buque de vapor por el 

■ americano Fulton. Napoleón vuel- 
ve á Francia y es derrotado luego / 
en Water loo. 



1816 Expedición de los Cayos. In- 
vasión de Mac Gregor. Ba- 
tallas de Alacrán, Juncal, Ma- 
ta de Miel y Manteca!. 



El sabio Francisco José de Caldas 
y Francisco A. Ulloa, son fusila- 
dos en Bogotá por orden de Mo- 
rillo. Buenos Aires expide paten- 
tes de corso contra los buques es- 
pañoles . 



1817 Aldama toma á Barcelona. 
Páez derrota en Mucuritas á 
La Torre. Piar le derrota 
luego en San Félix. Morillo 
expediciona á Margarita. Ocu- 
pación de Angostura por los 
patriotas. Morillo evacúa á 
Margarita. Fusilamiento de 
Piar. 



El Coronel argentino Don Juan G. 
de Heras ataca el fuerte de Tal- 
cahuano (Chile) y es rechazado. 
El Congreso de Tucumán (Bue- 
nos Aires) publica un manifiesto 
sobre las causas que habían mo- 
tivado la declaración de indepen- 
dencia. 100,000 chinos mueren en 
la inundación del río Amarillo. 



1818 Páez toma las flecheras en el 
río Apure. Morillo se retira 
de Calabozo. Le persigue Bo- 
lívar hasta La Victoria. Re- 
tirada de éste. Atentado en 
el Rincón de los Toros. Mar- 
garita libre de los realistas. 
Bolívar convoca un Congreso 
para Angostura y da im ma- 
nifiesto contra las potencias 
de Europa. 



Es abolida en el reino de Wurtem- 
berg la servidumbre. Declaración 
de independencia de Chile. San 
Martín derrota á los españoles en 
Maipó. Se introduce en FraacLa 
el estudio de la Historia en los 
Colegios Reales. i>!uerte de Pe- 
tión, Presidente de Haití. Muer- 
te del Rey Carlos XIII de Sue- 
cia. Le sucede Bernardotte, con 
el título de Carlos XIV. Visitla 
las costas de Paria el primer bote 
de vapor, después del invento de 
Fulton, 



lio HISTORIA DE VENEZU ELA 

1819 Reunión del segundo Congre- Los Estados Unidos obtienen de la 
so de Venezuela en Angostu- España las dos Floridas. San Mar- 
ra. Proyecto de Colombia. Lo tín y el almirante Cochrane se 
acepta el Congreso. Páez da apoderan del Callao y de Lima, 
la batalla de las Queseras del El dinamarqués Oertter descubre 
Medio. Campaña de la Nue- que la electricidad influye sobre 
va Granada. Batalla de Bo- el imán. Se hacen exploraciones. 
yaca. Entra Bolívar en Bo- en el Océano Ártico, 
gota. Torna á Venezuela y 
se decreta la República de 
Colombia. 



SEGUNDA PARTE 



HISTORIA MODERNA 



ÉPOCA SEGUNDA 



COLOMBIA 

{De 1820 a 1830) 
CAPITULO I 

Regularizacíóin de la guerra.— 1820 

790 Los sucesos militares de 'este primer año de Co- 
lombia fueroin en general de escasa trascendencia, y el 
único notable, la campaña que emprendió el g-eneral Mon- 
tilla, saliendo de Margarita y Aportan do el 12 de mayo 
en Río Hacha, con fuerzas, la mayor parte, de auxiliares 
ingleses. ' 

791 Este intrépido general recorrió gran parte de 
la Nueva Granada, casi siemlpre vencedor sufrió luego 
bastamte por insurrección de las tropas inglesas que sa- 
quearon é inoend'iarom á Río JHacha antes de reembárcársie 
(4 de junio) ; y lal cabQ puso leistrecho sitio' á la importante 
y amuralladja plaza de Cartagena. 

792 Como él, Córdova y otros granadinos no menos 
valerosos y patriotas, dieron este año memorable lustre á 
su nombre. 

\ 793 Tam|>oco sirvió de teatro á mayores cosas el 
departamento de Quito, donde á la sazón gobernaba á los 
realistas el Presidente Don Melchor Aymerich. 



112 HISTORIA DE VENEZü'E A 



794 Lo mismo' pasaba -en Venezuela: Morillo, cercado 
de g-uerrillas, se estaba á la 'defensiva; Páez dominaba el 
Apure; Urdajneta, por miuerte del heroico Anzoátegui, ocu- 
rrida en Pamplona el 15 de noviembre del año anterior, 
hacía frente á La Torre en la línea de San Cristóbal y 
Táriba; y por lo qiue hace al Orielnte, estaba plag-ado de 
g-uerriUas patriotas. i 

795 Ein estas circunstancias .envió Bolívar á Europa 
a,l Doctor Zea, Vicepresideinte de Colombia, á quien sus- 
tituyó el Doctor Roscio, reemplazado de allí á poco cotí 
«el Geineral Carlos Soublette. 

796 Por otra parte, uln suceso grave ocurrió este 
año '6n la Península, que redundó en provecho de Colom- 
bia; y fué que el primiero de einero se proclamó allí las 
Coinstitución de 1812, que dividía el poder real entre el 
Rey y las Coirtes, y reunidas á principio de julio, hicie- 
rotn de modo que viniesen jsus revueltas colonias da paz 
al senoi de la Madre Patria. 

797 Ajnduvo Morillo no poco dudoso en esta senda; 
más juró al fin la cons:titucióin (7 de junio), pidió sujs^ 
pensión de hostilidades y envió' comisionados á Guayana 
ooin el objeto de proponed ítratados. 

798 Para daf una idea de cómo se veía todo esto 
por el pueblo, y de la ^ue éste tuviese de la jurada Cons- 
titución lespañola, copiamos aquí una cuarteta que apáte- 
ció en las paredes de Caracas el mismo día de la jura: 

Ya teil real se partió en dos medios ; 
Mas sepa cualquier virote. 
Que testa es la misma jeringa 
Cíon. idiferente palote. 

799 Reunido el Congreso para conocer de la materia, 
comestó : «Que deseoso de establecer la paz, oiría con 
g-usto todas las proposicioins que se le hiciesen de parte del 
gobierno español, siempre que tuviesen por base el recono- 
cimiento de la soberanía é independencia de Colombia» 
(11 de julio). 

800 Mas ino era eso lo que pretendía España, sino 
el sometimiento puro y p^erfecto de su antigua colonia ; por 
lo que hablar [mlás sobre lel caso rayaba en lo excusado'. Sin 
e:mbargo, hubo iiuevas comisiones. Bolívar, con fecha 3 de 
noviembre escribió al Jefe español, excitándole á concluir 
un tratado: «verdaderamlente santo, decía, que regularice 
la guerra de horrores y crímenes que hasta ahora ha inun- 
dado á Colombia 'Cin sangra y lágrimas.» Y el 25 de no- 
viembre, por la noche, se firmó en Trujillo un armisticio 
por seis meses. 

801 Manifestó entonces Morillo deseos de conferen- 
ciar personalmente con el Libertador, y así se verificó el 
27 del mismo tín el célebre sitio de Santa Ana. 

802 De esta oonferencia data la regularización de 



FELIPE TEJERA 113 



la g^uerra y Go'miie'nza una nueva era esclarecida por los 
principios del cristianismo. 

803 Quedan atrás los años de la Guerra á Muerte, 
en lo que no 'hubo delito que no se cometiese, y los hom- 
bres y las coisas parecen (sumerg-idas en un océano de san- 
gre. • 

804 Pero al llegar aquí el historiador, como que 
respira etro ambiente. Detengámonos, pues, y saludem.os 
con una sonr'sa la gran República que, nueva Minerva, 
sale de la men., de Bolívar transfig-urada por la gloria. (1) 

805 Tu histeria, ¡oh Colombia! será de hoy más 
la gran epopeya (íel siglo XIX. ¿ Dónde está el Homero 
que deberá divinizarla ? 



CAPITULO II 

Ruptura del armisticio. -Soublette y Bermíidez.— Batalla del Calvario.- 1821 

806 La provincia de Maracaibo que, corno la de 
Coro, se había manifestado eminentemente realista desde 
1810, tuvo, 'Lmpero, quienes rebosando de patriotismo, 
abrazaran con calor la causa de la independencia. 

807 Tales fueron Domingo B. Briceño, Francisco Ló- 
pez, José A. Almarza y Üos hermanos Baralt; pero sus 
tentativas fracasaron hasta que Briceño, que había estado 
preso seis ? ios, siempre á caza de la mejor coyuntura, 
hizo la revoi.-'ción en éste. 

808 Pronuncióse Maracaibo el 28 de enero; y fuer- 
zas de Urdaneta que acechaban en Trujillo, ocuparon lá 
ciudad ccn evidente violación del tarmisiicio. 

809 Lo cual motivó justas reclamaciones y acalora- 
das disputas entre La Torre y el Libertador; mas sin 
éxito ninguno en favor del primero, y se señaló al cabo el 
28 de abril para volver á las hostilidades. 



(1) Nadie, dice Morillo en carta al Comandante de Armas Pino, nadie, ni no- 
sotros mismos, somos capaces de concebir lo interesante de esta Entrevista, y la 
cordialidad y amor que animaba á los que estábamos en ella; nuestra alegría estaba 
mezclada con la locura, y parecía un sueño vernos reunidos allí como españoles, 
como hermanos y como amigos.,, 

"Tan singulares, tan puros y extraordinarios fueron los transportes á que se en- 
tregaron, que convinieron en inmortalizai la memoria de aquel día erigiendo, un 
monumento á la Amistad. Dos oficiales de Ingenieros deben encargarse de la obra 
que sus Excelencias mismas han empezado, plantando con sus manos la piedra fun- 
damental de é1„ (Pedro Briceño Méndez. Oficio en que participa la Entrevista de 
Santa Ana 28 de noviembre de 1820). 

„En el extre.no de la calle principal de la población, hacia el Sur, tenemos la 
piedra en que se ¿entaron Bolívar y Morillo. Su figura es cuadrada por dos lados, 
la base y el asiento: considerámosla en su situación actual. Es un cuad.ado que 

tiene por lado 727 nnlímetros con un espesor de 100 milímetros. La materia es 

bruta, pe. o tan dura como el tiempo y las glorias de Bolívar.» 

, Apuntes Estadísticos del antiguo Estado Trujillo publicados en 1876). 

Últimamente, con motivo del Centenario, se erigió en eite mismo sitio un mo- 
numento conmemorativo decretado por el Presidente General, Juan Vicente Gó- 
mez. 



114 - HISTORIA DE VENEZUELA 

810 También se había enviado á España una comi- 
sión compuesta de Tiburcio Echeverría y Jcse Rahel Re- 
venga; más ya se ve que no estaban las cosas para tra- 
tados, 

811. La Torre que regía la CaDitanía General, por 
haberla renunciado Morillo y embarcándose para la Penín- 
sula (10 de diciembre de 1823), contaba todavía con 
10.000 soldados de famosa tropa. 

812 Al abrirse la cam.paña, proclamó BoLVar ál ejér- 
cito:- — «Sabed,» les dijo, «que el Gobierno os impone la 

obligación rigorosa de ser más piadosos que valientes: 

Sufrirá pena capital el que infringiere alguno de los ar- 
-tículos de la regularización de la guerra. Aún cuando 
nuestros enemiigos los quebranten, debemos cumplirlos 
para que la gloria de Colombia no se amancille con 
sangre.» 

813 Santas y dulcísimas palabras que la posteridad 
recoge con aplamsic/ é inmortalza con amor, y q'ue salví:n la 
•memoria de Bolívar de aquella auréola funesta con que la 
cercaba su decreto de Guerra á Muerte. 

814 Con tan hermosas máximas estaba salvada la Re- 
pública, y ellas sí que ison dignas del grande hombre, 
que no es terror, sino égida de los mortales. 

815 Soublette, que obraba en el Oriento, recibió ór- 
denes de llamar la atención hacia Caracas, mientras el Li- 
bertador, uniéndose con Páez, marchaba sobre La Torre. 

816 Así lo hizo con sumo acierto el Vicepresidente 
y envió) á Bermúdez á ocupar la capital, que había sido 
evacuada el 14 de" mayo, mientras que Zaraza auxiliadlo 
por Monagas, con un escuadrón de caballería marchaba 
á las comarcas de Calabozo y de Orituco. 

817 Desconcertó esto á La Torre obiigándole á des- 
m.embrar sus fuerza^; y como el intrénido cumanés se ade- 
lantara al Consejo derrotando allí á Correa el 23, y siguie- 
se á la Victoria, envió contra él á Morales que le hizo 
retroceder hasta reunirse con Souble^te; y ambos se en- 
caminaron al Rodeo, sin pasar por Caracas. 

818 Ocupóla al punto Morales, y dejando en ella al 
coronel Pereira, siguió para Valencia á incorporarse con 
La Torre. 

819 Volvió Bermúdez muy pronto sobre Pereira, que 
había tomado posiciones en la Colina del Calvario, y allí 
trabó hatada con él el 23 de junio, no obstante que es e 
sesudo militar le propusiese suspensión de armas mien- 
tras se decidían, como todos esperaban, las cosas en Ca- 
rabobo. 

820 Pagó allí bien caro su temeñdad Bermúdez, sa- 
liendo derrotado con rec"o estrago de Caracas; más por 
suerte, Bolívar triunfará de La Torre en Carabobo. 



FELIPE TEJERA ' H^ 



CAPITULO III 

Batalla de Carabobo.— 1821 

821 Desde principies de junio el general La Torre 
había ocupado posiciones en la llanura de Caraoobo, que 
demiora al Sur de Valencia. Montaban sus f ue z is á 5.L0p 
hombres de todas armas, resto de aque.la famosa expedi- 
ción que trajo Morillo y que se llamaban, con orgullo,, 
vencedores de Napoleón en Europa. 

822 Mandaba la caballería, Morales, digno sucesor 
de Boves en coraje y crueldad. La infantería se desplegó 
por líneas en Batalla, flanqueada con bueiás masas de 
caballería; un batallón coronó la cresta de c'.ertO cerro que 
domina el camino del Pao; al frente una abra y el desfi- 
ladero de Buena Vista, barridos por los fuegos de cañón; 
tal era la formidable posición del avisado La Torre. 

823 Por su parte, el Libertador ocupó el des:dadero 
el día 24, despejado como había sido el tránsito por el 
coronel Laurencio Silva, y desde allí, ei midiendo la pu- 
janza de su contrario, resolvió darle batalla. 

824 Su ejército contaba hasta 6.000 combatientes; 
sin embargo, no todos podrán tomar parte en la acción. 
Mandaba la primera división, Páez; la segunda, Cedeño; 
Plaza la tercera. 

825 Temerario era el ataque por el cam'no natural. 
Viéndolo así el Libertador, envió á Páez por una vereda 
oculta que desembocaba á la derecha de los reiii:tas, é 
inopinadamiiente salió por allí el impetuoso llanero. Al ca- 
bo, repuestos de la sorpresa cjue esto les cais ira, como la 
gente de Páez avanzaba á la deshilada por el estrecho sen- 
dero, dieron con ímpetu sobre él, y ya le arroyaban cuan- 
do llega el batallón británico, al mando del coronel Fá- 
rriar, hinca rodilla en tierra bajo un fuego horroroso, y, 
á despecho de todo, restablece el combate. 

826 Al combinado esfuerzo de los patrotrs, ccj-^n los 
realistas, y más, cargados por la caballería; y al advertir 
(^iie Morales, cobarde ó traidor, vuelve espaldas, huyen 
desbandados por, aquella inmensa llanura. 

827 Todo quedó en poder de Bolívar, con excep- 
ción del batallón Valencei que, estando de reserva coa La 
Torre, ahora en cuadro, ahora en columna ce-'r ida. se 
retiró heroicamente por el camino de Valencia, rechizan- 
do con sin igual coraje las repetidas cargas de la cajaLe- 
ría patriota. 

828 Altas y nunca vistas proezas, dsciplina, genero- 
sidad y valor eminente, hé aquí las preciarás virtudes que 
demostraron los patriotas en esta inmortal jornada que 



116 ^HISTORIA DE VENEZUELA 

coronó la independencia de Venezuela, afianzó lá de la 
Nueva Grantada, y preparó lá del Perú y Boliviá. (1) 

829 Allí el intrépido y leal Cedeño, intentando romt 
per la columna Valencei, «murió 'cn medio de ellos del 
modo heroico como debía terminar su carrera el bravo de 
los bravos de Colombia ;» y Ambrosio Plaza, «acreedor á 
los honores de un heroísmo eminente,» cayó por tierra 
cuando se abalanzaba él solo á rendir un batallón. Tales 
son las >alabras del libertador en su parte al Congreso. 

830 Jt. cunido éste á la sazón en el Rosario de Cu- 
cuta, deci'jtó! á Bolívar los honores del triunfo, y le con- 
firió el títuk de Libertador de Colombia ; confirmo á Páez 
en el grado de 'General en Jefe que aquél le dier¿ai 
en el campo de batalla, y 'mando/ á erigir una columna áti- 
ca, conm.emorativa de esta victoria, en la propia llanura 
de Carabobo. (*) 

831 El mismo día 24 entró el Libertador en Valencia, 
^iguió después con Páez y llegó el 29 á Caracas. Pereira, 
que se había retirado á La Guaira, capituló el 4 de julio. 

832 Caracas fué entonces declarada, bajo la dirección 
de Se Mctte, capital del departamiento de Venezuela, la 
cual se dividió en tres distritos militares: el primero, 
comput sto de Coro, Méridí y Trujillo, á cargo de Marino ; 
el segm Ío de Caracas, Carabobo, Bárquisimeto, Apure y 
Barinaf;, coníieridoi á Piáezi, y el tercero, compuesto de Bar- 
celona, Cumaná, Margarita y Guáyana, ál mando de Ber- 
múdez. . 

831:. Así las cosas, partió el Libertador para la Nueva 
Grana 'a el i.Q de agosto, dejando ya libre su patria, aun- 
que toa^ivía resisitese Coro, y La Torre, encerrado jen 
Puerto Cabello, intentase luego desquitarse. 



CAPITULO IV 

Departamianto de Nueva Granada y Quito. — 1821 

834 Al mismo tiemp© que en Venezuela abrióse en 
Nueva Granada la campaña el 28 de abril, y fué el su- 



(1) El día 6 d2 julio escribió La Torre desde Puerto Cabello á Bolívar: "Exce- 
lentísLno Se ion ría llegado á mí noticia que por V. E. han sido tratados con toda 
conjide;aciói loj individuos del ejército de mi mando que han tenido la desgracia 
de ser pns.one.os di guerra. Doy á V. E. las debidas gracias por este rasgo de hu- 
manidad que me hace disminuir' el sentimiento de la suerte de dichos individuos 
etc., etc. 

(*) Cupo al general Hermógenes López, durante su gobernación, la gloria de 
volver prv tan noble idea, y de que se erigiese la columna en la plaza mayor de 
Valencia, En 1901 el Presidente de Carabobo, decretó y llevó á cabo la erección de 
ot.a columna en el campo de Carabobo, según lo dispuesto por el Congreso del Ro- 
sario de Cú':uta; mas sin ceñirse en todo á las leyendas conque d.cho Congreso 
mandó que se exornara el monumento. Con fecha 5 d¿ julio de 1904 el General Ci- 
priano Castro decretó la erección de una nueva columna conmemoiativa de la ba- 
talla magna en el propio campo de Carabobo, y en 1909 el General Gómez decretó, 
que este monumento que se const.uia en París, se colocara en el Paseo Iniepen-' 
denclcL en Caracas, haciéndole alguna variante. Luego se acordó colocailo en la 
Avenida 19 de Dxiemb; ., ' así se hizo con ocasión del Centenario. 



FELIPE TEJERA IH 



cesó tnás importaJnte de este año la rendición de Carta- 
gena, primer baluarte de los españoles en el continente! 
(11 de octubre). Tenía la plaza 35 morteros, 293 caño- 
nes de grueso calibre; 150 'montajes; el tren completo de 
artillería jque llevó Morillo; 5.500 quintales de pólvora, 
2.000 fusiles, 1.200 sables y muchos almacenes repletos de 
municiones de guerra. 

835 El General Mariano Montilla que tuvo esta gloria, 
•envió de presente al Libertador las llaves de la ciudad, 
y éste ise las volvió para que las conservase como pre^ 
ciado galardón iq'ue él sólo -merecía por su celo y cons- 
tancia en la alta empresa. 

836 De menos importancia fueron los sucesos en Qui- 
to: Guayaquil que había proclam-ado la independencia á 
fines del año anterior, expedicionó sobre la capital, pero 
fracasó el intento^ con la batalla de Gaachí, que perdió 
el General Luis Urdaneta el 12 de noviembre. 

837 Con todo, á principios de este año comenzaba á 
crecer en fama el General Antonio José Sucre, cumanés 
de nacimiento, derrotando en Vaguachi a los realistas; y 
aunque no fuese tan venturoso en Guachi, el 12 de se- 
tiembre, atacado por fuerzas quíntuplas á las suyas, le 
veremos en breve siendo el primer capitán de Bolívar y 
ima de las glorias más puras de Colombia. 

838 Dos meses después celebró un armisticio con el 
Presidente Aimerich, con lo que terminaron en aquellas 
regiones los sucesos militares. 

839 PerO' un acontecimiento notable registran los ana- 
les de esta época; y fué la reunión del primer Congre^ 
so colom.biano, verificado el 6 de mayo en el Rosario 
de Cúcuta. i ' ' ' ^ 

840 En sus míanos dimitió Bolívar el poder; mjás qui- 
so el Congreso que las cosas continuasen como estaban 
hasta la definitiva organización del país, y así se hizo. 

841 Su principal acto fué sellar la unión de la gran 
República de Colombia (12 de julio), bajo el pacto ex- 
preso de un gobierno popular y representativo; y la 
Constitución que decretó el 30 de agosto, divergente en 
algo de la del Congreso de Angostura. 

842 Por ella no hab'a Senadores vital'cios, todo em- 
pleado era temporal. Tres poderes compartían el Gobier- 
no: Ejecutivo, Legislativo y Judicial. 

843 Duraba el Presidente cuatro años; lo mismo los 
representantes y ocho años los Senadores. 

844 El territorio^ se dividía en departamentos, provin- 
cias, cantones y parroquias; y por último, para revisar 
este Código político, después d^e diez años de práctica, 
debí¿i convocarse una Gran Convención Colombiana que 
podría reformarlo hasta en su totalidad. 

845 El 7 de setiembre eligió para Presidente de la 
República al Libertador; para Vicepresidente, al General 
Francisco de Paula Santander; facultó á aquél para ne- 



"•^^ HISTORIA DE VENEZUELA 



gociar un empréstito de 3.000.000 tres millones de pesos, 
y cerró sus sesiones el día 14 de octubre. Bogotá fué 
declarada capital de la República. 



CAPITULO V 

Sucesos de Venezuela,— 1822 

846 El l.Q de enero se publicó en Caracas la Consti- 
tución de Covom.bia y fué jurada el día siguiente, aun- 
que generalmente sin el agrado de los venezolanos. 

847 Por lo demás, Coro se mantenía en poder de los 
realistas, y, efecto de rencillas de las autoridades, la gue- 
rra se hizo floja y ,sln resultados eficaces para los pa- 
triotas. 

843 Tam.bién hubo disidencias entre Soublette y Páez, 
El país se había dividido en tres departamentos : Vene- 
zuela, al mando de Páez; Orinoco, al de Bermúdez, .y 
Zulia, al de Lino Clemente. S'oublette era Intendentel 
del prim.ero y Director de la guerra. 

849 Pues sucedió que al cabo de infructuosas tenta- 
tivas, tomó este último personalmente la dirección de 
las cosas, y, ya 'en territorio de Coro, se encontró en el 
sitio de Dahajuro con Morales el 7 de junio; y hubo 
de retirarse á Carora dejando prisionero de los rea- 
listas al coronel Judas Tadeo Piñango. 

850 Pronto rehecho de esté revés, volví S con 2O0O 

honj_',es, y el 23 ae julio ocupó á Coro, evacuado por 
Morales que se fué á Puerto Cabello; y dejando en paz 
la provincia, tornó á Valencia. 

851 La marcha de Morales debiese á que La To- 
rre, prom.ovido al gobierno de Puerto Rico, dejaba á 
su cargo la Capitanía General, y así lo confirmó des- 
pués el inombramiento de España. 

852 Astuto y no escaso de dotes militares, abrió 
Morales atrevidas operaciones saliendo de Puerto Ca- 
bello con 1.200 hombres el 24 de agosto, y llegando 
el 2& á la costa Goajira. El 7 de setiembre, después de 
arrollar á Castelli, ocupó á Maracáibo y dominó el lago.^ 

853 Desde Cartagena vino contra él Montilla y ade- 
lantó 1.000 hombres á las órdenes de Sarda; pero Mo- 
rales le derrotó en las llanuras de Garabulla. Con lo 
que, viéndose protegido de la suerte, invadió á Coro 
y se hizo dueño otra Vez de la provincia. 

854 Los patriotas compensaron estas pérdidas con 
el apresamiento de una corbeta de guerra, procedente de 
Cuba, que traía 250 hombres, % 30.000 treinta mil pesos 
y gran acopio de víveres para Puerto Cabello (16 de 
diciembre). 



FELIPE TEJERA 119 



CAPITULO VI 
Nueva Granada y Quito.— Bombona.— Pichincha.— 1822 

855^ A principios de enero se hallataj el Libertador 
«n Cali, y abriendo la campaña sobre Quito, dio el día 
7 'de abril la célebre batalla de «Bom1:)oná». 

856 Mandaba los real-stas don Bas lio García, y eran 
tal-es y tan bien defendidas las posiciones que ocupa- 
ban, cjue para escalar las alturas los escuadrones pa- 
triotas clavaban sobre el cerro las bayonetas y subían 
bajo un fuego horroroso. 

857 A pesar de todo, fueron despedazados los rea- 
listas y este magnífico ^triunfo abrió al Libertador las 
puertas do la ciudad de Pasto., donde se le rindió García 
con el resto de sus tropas (8 de junio). 

858 Por otra parte el General Sucre, que había 
tom-ado la ¡ofensiva contra Aimerich, ocupó el 22 de 
abril á Riobamba y se lencaminó el 23 sobre Quito. 

859 Estúvose amenazando al enemigo hasta que el 
24 de mayo, sobre la montaña que forma el volcán 
<ie Pichincha, le dio la memorable batalla de este nom- 
bre; y al día siguiente, capituló Aimerich en la ciudad 
de Quito. ' i 

860 A ella llegó el Libertador el 15 ds junio, y 
siguiendo para Guayaquil, tuvo en esta ciudd, el 26 
de julio, con el General San Martín, libertador de Chi- 
le, la misteriosa conferencia de que poco sabe la historia. 

861 Trasladóse en seguida á Cuenca y ofreció al 
Perú un auxilio de ,4.000 colombianos ; terminando aquí 
los principales sucesos militares en esta parte de Co- 
lombia. 

862 El Libertador,- dando cuenta de ellos á sus 
conciudadanos, se expresa así: «Ya toda vuestra her- 
mosa patria es libre. Las batallas de Bombona y Pi- 
chincha, han completado la obra do vuestro heroísmo». 

863 «Desde las riberas del Orinoco hasta los Andes 
del Perú, el ejército Libertador marchando de triunfo 
en triunfo, ha cubierto con sus armas protectoras toda 
la extensión de Colombia. Una sola plaza resiste, pero 
caerá». 

864 Por lo demás, y mientras las Cortes españolas 
autorizaban al mjonarca para obrar con mayor ener- 
gía en su lucha con América, la Inglaterra admitía 

"en sus puertos la bandera de las nuevas repúblicas, y los 
Estados Unidos trataban de reconocerlas como inde- 
pendientes. 



120 HISTORIA DE VENEZUELA 



CAPITULO VII 

, La escuadra de Colombia. —Padilla— Rendición de Morales.— 1823 

865 La fortuna, iqiu-e liabía protegido los primeros pa- 
sos de Morales desdle que ise llamaba Capitán GeneraL 
iba á tornársele adversa en breve tiempo. 

866 Y con efectO', después de la invasión dte Coro, 
logró internarse hasta Mérida, amenazando con no poco 
aparato militar todo el Occidente de Venezuela; mas 
las operaciones combinadas de Soublette, Montilla y Man- 
rique, sucesor de demiente, le obligaron á retirarse á 
Maracaibo. i ' 

867 Preparábase ¡mlientras tanto en Cartagena la fa- 
mjosa escuadra colombiana, cuyo almirante era el va- 
leroso Padilla, y Jque tanta gloria debía en adelante gran- 
jearse. 

868 Sin etabargo, Laborde q'ue mandaba la Espa- 
ñola, apresó el l.Q de mayo dos corbetas al frente die 
Borburata; y aun el mismo comandante Beluche á duras 
penas logró salvar su bajel, llevando la nueva ál apos- 
tadero de los Taques. 

869 Con lo cual preponderó al principio la escuadra 
española; pero m'uy en breve reorganizado Padilla, aco- 
metió la más atrevida empresa en mares de Venezuela: 
y fue que, forzando^ el 8 de mayo la barra de Maracai- 
bo defendida por los fuegos del castillo que la domina^ 
tremiólo vencedoras sus banderas en aquel hermoso lago, 
con admiración de amigos y contrarios que juzgaban el 
hecho asaz impondeirable. 

870 Ya para entonces se rendía Coro, y los restos 
realistas, perseguidos por Reyes González, se retiraron 
á Maracaibo, poniendo así en gran peligro la situación 
de Morales. 

871 El cual de una parte amenazado por el Gene- 
ral Gómez, de Margarita; de otra por Montilla, Reyes 
González y Manrique, dejó al punto la plaza con -direc- 
ción al Sucuy ; mías viendO' la retirada de Gómez, por lá 
Goajira, tornó á ocuparla de nuevo. 

872 En esta coyuntura activó Soublette las opera- 
ciones, y en concertado plan marcharon todas las fuer- 
zas de tierra: las de íiniar, dieron vista á la escuadra es- 
pañola en Punta de Piedra, y allí el 24 de julio se 
fueron á las imanos. 

. 873 Orgullosos los unos con la rota de la Borbu- 
rata, se mostrábanla la altura de su triunfo: ganosos del 
diesquite los otros, con alto y hunca visto enojo lo bus- 
caban. 

874 Vano fué el coraje y poder de las armas espá- 



FELIPE TEJERA 121 



ñolas en tan señalada locasión: la Victoria, amiga de 
Colombia, protegió' sus naves. 

875 Al verse tal Morales, perdida la escuadra, cer- 
cado de enemigos, capituló el 3 de agosto, yéndose el 
15 la vuelta de Cuba. 

876 Así cayó Maracaibo, posición militar la mejor 
de Colombia, coin prez y tama de sus libertadores. 



CAPITULO VIII 
Toma de Puerto Cabello.— Rendición del Castillo.— 1823 

877 No toenos afortunadas y heroicas anduvieron por 
esta parte las operacioines del .aíamado Páez. 

878 Ya para el 24 de ,abril se había rendido el Mi- 
rador de Solano, castiUo que dom.na á Puerto Cabello 
por el Sur. 

879 Esta plaza es todavía, desmaíitelada como se 
halla, la más fuerte de Venezuela; ¿cuál no sería entonces 
que formaba una cindadela con imponentes murallas, pro- 
vista de cuantos aparejos de guerra son necesarios, y de- 
fendida por veteranas tropas españolas ? 

880 Temeraria parecía por lo tanto cualquier tenta- 
tiva de asalto; y !muy lejos andaba de todos, smo de Páez, 
que con la astucia del llanero y la inspiración del genio, 
la meditaba hacía largo tiempo. 

881 Y como fuese tan presto en concebir como ac- 
tivo en ejecutar sus planes, bajo^ la egida de su fortuna 
puso manos á la obra, y el 7 de noviembre, cerrada la 
temerosa noche, con gran sigilo y concierto acometió el 
peligroso trance. 

882 Obedeciendo sus órdenes, 400 fusileros y 100 
lalnoeros al mando del oíicial Cala, con tácito rodeo lle- 
gan á la marina, se arrojan al agua, y por un vado co- 
rren largo trecho del manglar, dando con singular ventura 
sobre aquella parte de If ciudad que estaba abierta. 

883 Pásmanse los españoles con el no visto atrevi- 
miento; y embestidos por la espalda y asacados al fin 
por todas partes, después de heroica y desesperada ba- 
talla, rinden las ya inútiles armas. 

884 . Restaba sólo el formidable castillo, que hoy de- 
cim.os Libertador; mas viendo lo infructuoso cjue sería 
resistir cuando todo estaba perdido, depuso el vano enojo 
y, dos días después, capituló. 

885 Tertnina ' aquí la magna y épica guerra de la 
Em^ancipación de Colombia. í Cuánta rara virtud, cuan 
eminentes hazañas no hemos presenciado! Pregón eias la 
faina por el mundo, mientras la Victoria, cuál si fuese 
egida, cubre con su manto de oro La República. Ella le 



122 HISTORIA DE VENEZUELA 

dio sabios por legisladores, héroes por soldados y el más 
santo de todos los dones, la libertad: astro precioso por 
quien suspiran desde la cuna los mortales. 



CAPITULO IX 

Segundo Congreso de Colombia.— Principio de la campaña dsl Perú.— 1823 

886 Mientras esto sucedía en Venezuela, desplegaba 
miras muy trascendentales el hombre providencial, eterno 
orgullo de América. 

887 Pensaba, pues, en libertar al Perú que gemía 
aún bajo el poder peninsular, y ello' era de grande incen- 
tivo á sus afanes. Nacido de la libertad, era como ella 
impetuoso en su carrera, formidable en sus obras ; tenía 
la energía del destino y (en su mente brillaban esas gran- 
des claridades que el cielo derrama sobre sus predesti- 
nados. 

888 Poseía la visión del Porvenir. Para algunos pu- 
silánimjes esta camapaña parecía temeraria; para otros 
era lo contrario: brillaba como ítiunca milagrosa lá es- 
pada del año de 14. 

889 Habíase reunido el 8 de abril el segundo Con- 
greso Colombiano, y su principal acto fue la autoriza- 
ción ciue dio el Libertador para abrir la campaña en 
auxilio del Perú. 

890 Esta parte de la América meridional, que t'em- 
po atrás había sido protegida por el general San Martín, 
habiendo él renunciado al mando y salido del país des- 
pués de la conferencia de Guayaquil, estaba ámenazádiá 
de muerte en su independencia. 

891 Mas abierta la camapaña por Bolívar, salieron 
en m.arzo las primeras fuerzas auxiliares de Guayaquil, 
y á fines del m'ismo mes llegó el general Sucre como 
su enviado! á Lim.a, de donde hubo de retirarse con 3.000 
colomibianos al Callao, por la aproximación de Canterác 
que traía 9.000 realistas. 

892 Y en dichas circunstancias, 'el general Santa 
Cruz, que amibicionaba el mando {del Peni) y que des- 
preció con vano orgullo los auxilios de Sucre, fue derro- 
tado varias veces por el mismo Canterác. 

893 Tal era la situación del Perú cuando, llegó el 
Libertador á Lima el l.Q de setiembre. 



FELIPE TEJERA 123 



CAPITULO X 

Batalla de Junín. — 1824 

894 Revestido el Libertador de los poderes de la 
Dictadura que le confirió el Congreso del Perú al disol- 
verse, desplegando la actividad de su genio, uniformó 
la opinión, creó recursos, y en breve, con asombro de 
propios, y extraños, se hallaba á la cabeza de 6.000 
colombianos y 4.000 peruanos. 

895 Y marchando de Huaras sobre Pasco por nunca 
imaginadas vías, atravesó «los horribles desfiladeros de 
los Andes», según la expresión de Torrente ; y enton- 
ces pudo decirse de él como de Alejandro : ida tierra 
enmudeció en su presenciay>. 

896 Con efecto, Canterac que le venía al encuentro, 
orgulloso de las derrotas que había dado á Santa Cruz, 
trabó con él cruda batalla en la pampa de los Reyes 6 
de Junín (6 de agosto). El choque fue sólo de caballerías» 
y contaba el realista, sobre todo, con la superioridad! 
numérica de la suya; mas con Bolívar estaban los terri- 
bles llaneros de Venezuela, vencedores en cien combates, 
y los denodados granaderos de San Martín. 

897 Al principio .halagó la fortuna á los realistas 
que al parecer triunfaban, aunque fue un engaño y nada 
más. El chileno Nccochea, que m.an daba de cerca á los 
patriotas, cayó herido y prisionero; mas dos escuadronea 
al mando de Brown y Suárez acometen por la espalda á 
los españoles, á cuyo favor los coroneles Laurencio Silva, 
Carvajal, y el General Miller levantándose á un grado 
eminente de heroísmo, restablecen el combate. 

898 La voz del Libertador los arrebata en la in- 
mortal llanura. (1) No son hombres los que entonces 
riñen; tanto coraje y denuedo es sobrehumano; sorprende 
el ánimo, pasma la imaginación y nos hace testigos de 
las luchas portentosas que pinta Milton en el cielo. 

899 Olmedo, describe esta magnífica batalla con pin- 
celadas maestras. ¿Quién es el que espoleando el impe- 
tuoso corcel discurre sin cesar por todas partes ? 

Preñada .en tempestades le rodea 
Nube tremenda: el brillo de su espad'a 



(1) Canterac en carta al general Rodil, gobernador del Callao, describe así la 
batalla: "Los escuadrones enemigos que estaban en columna, al ver la carga, vol- 
vieron grupas y se desoidenaron completamente... y estaban ya en desoíden, "cuando 
en este mismo instante sin poder imaginarme cuál fuese la razón, volvió grupas 
nuestra caballería y se dio á una fuga vergonzosa, dando al enemigo una victoria 
que era nuestra, y que decidía en nuestro favor la campaña, pues io ios los gene" 
rales enemigos estaban á la cabeza de su caballería, y, batida ésta, caían indis en- 
sablemente en nuestio poder, en razón al desfiladero que tenían á retaguardia... 
Los jefes enemigos La Mar, Necochea, Soler y Placencia han muerto," y Bolívar fuá 
ligeramente heiido en una mano." 



124 HISTORIA DE VENEZUELA 

Es el vivo reflejo de la gloria; 

Su voz un trueno, su mirada un rayo! 

900 Es Bolívar que rompe allí las cadenas que desdé 

tres siglos sujetaban el imperio de los Incas..: Las 

puertas del templo del sol se abren, se iluminan las cmti- 
guas aras, y alados querubines entonan un nuevo cántico : 
los salmos de la libertad! 

901 «La nativa constancia española se ha estrellada 
contra, sí misma en la ¡ingénita constancia de los hijos de 
España. El instinto de España reveló su existencia á los 
pechos americanos, y reprodujo, los prodigios de Numan- 
cia y Zaragoza. Los capitanes y las legiones veteranas 
de la Iberia trasatlántica fueron vencidos y humillados 
por los taudillofj y los ejércitos improvisados dle otra Iberia 
joven que, abjurando el nombre, conservaba el aliento in- 
domable de la .antigua en d^efensa de sus hogares» (An- 
drés Bello), s 

902 Canterac perseguido siempre de los patriotas, fue 
á refugiarse en Cuzco- con pérdida de 2.000 hombres; 
Rodil abandonó la ciudad de Lima á los patriotas y se 
refugió en el Callaoi; y el Libertador se detuvo un mes 
en Huamanca. ■> 



CAPITULO XI 

Batalla de Ayacucho.— 1824 

903 Llegado que hubo el invierno, dejó el Libertador 
el mando al General Antonio José Sucre, mientras él 
seguía al norte del Perú, con el objeto de organizar el 
Gobierno y de arbitrar recursos. 

904 Mas, sabiendo el Virrey Laserna la rota de Ju- 
íiín, reconcentró todas sus fuerzas, y á la cabeza de 
ellas salió ganoso de vengar contra Sucre aquel tre- 
mendo desastre, i - ■ 

905 En efecto se puso á su alcance, y con no 
poca fortuna ¡á los principios, pues, retirándose Sucre, 
perdió el parque, un cañón de los dos que tenía, y al^ 
gunos soldados hechos prisioneros en la quebrada de 
Gorpahuaico. i 

906 Con lo ique cobraron mayor ánimo los orgu- 
llosos realistas, y siguiendo siempre de cerca á los pa- 
triotas, los daban por perdidos muy de veras, cuando, lie- 



(1) Sucre había recibido carta del Libertador donde le decía: "Expóngase us- 
ted, üeneral, á todas las contingencias de una batalla, antes que á los peligros de 
una retirada." "La oiden, conieota Suc.e, que me trajo Medina para librar una ba- 
talla, me ha sacado de apuros, pues en la iet>rada... al Lenie del eremigo, y tenien- 
do que p.esentar un combate cada día, ha suLido mucho, mucho mi espínm, he 
tenido mucho que pensar, y ha padecido mi cabeza mas que demasiado". (Carta 
al Libertador dándole cuen;a de la terminación de la gueira). 



FELIPE TEJERA 125 



gando Sucre al sitio de Ayacucho, se les encaro y con- 
vidó á batalla. (1) 

907 Rayó el 9 de diciembre y aparecieron en el 
bampo 9.310 españoles, engreídos y confiados, con el 
Virrey á la cabeza. Eran 5.780 los patriotas: Sucre 
resplandece á su frente como la luz de la gloria. 

908 A la voz de ¡carga! bajan los realistas de sus al- 
turas como los veloces raudales de los Andes. Mas al 
oír los estruendosos A^íctores al Libertador que resuenan 
en las filas patriotas, (2) creyeron que Bolívar había 
llegado la noche anterior, y se dieron por perdidos. 

I 909 i Qué paso toco ? preguntó un tambor á su Jefe, 
j Paso de vencedores ! dijo el patriota Córdova ; 'y abalan- 
zándose al enemigo, dispara á quema ropa, carga á 
la bayoneta y se adueña del campo. 

910 En vano llega á restablecer el combate Cante- 
rae. Todo está en poder de Sucre. El Virrey con todasi 
sus tropas, bagajes y artillería se encuentra prisionero. 
Así cayó el último y (más poderoso ejército de España 
en América. 

911 Honor eterno y lauro inmarcesible al vencedor 

de Ayacucho Su nombre vivirá en la memoria de 

los siglos .siempre grande y respetado, bien así como 
se veneraba en las edades paganas" el antiguo recuerdb 
de los dioses. ^ 

912 Con esta célebre batalla quedó sellada la Inde- 
pendencia 4e la América Meridional. El Congreso del 
Perú mandará erigir al Libertador una estatua en la 
plaza de Lima; que disfrute en todo tiempo los honores 
de Presidente; ,que se pongan á su disposición 2.000.000 
de pesos: ,uno para sí, que no admitió el Libertador, y 
otro para el ejército, y que lleve por título : Padre y Sal- 
vador del Perú; y Gran Mariscal de Ayacucho al Ge- 
neral Antonio José Sucre (Decreto de 12 de Febrero 
de 1825. (3) / 

913 Volvamos, pues, una mirada de satisfacción á 
la obra de la Providencia. Desde las cumbres del Avila 
hasta el nevado de Soratá, la libertad ha llevado de 
triunfo en triunfo sus perínclitas legiones. 

914 Bolívar ha tremolado con orgullo sobre los An- 
des las enseñas de Colombia, y la Europa saluda -con 
asombro la poderosa Rí^pública. ¿Qué nueva Roma es 
ésta que se enseñorea de nn nuevo mundo y lleva en 
sus labios el acento profetice del Porvenir. 

915 Dos grandes océanos la defienden, loj Andes 
iCon su diadema de hielos levantan la cabeza hasta 
el cielo para vigilar la tierra ; y las tempestades se disipan 



(2) Lo3 vivas al Libertador y á la República resonaban por todas partes. (Su- 
cre, parte oficial de la baialla de Ayacucho). 

(3) Mientras las armas de Colombia triunfaban en Ayacucho, el ingeniero 
Stephenson, concebía en Caracas la idea de atravesar la cordiUeía de los Ande¿ por 
medio de la locomotora. 



126 HISTORIA DE VENEZUELA 

'en su frente, como las sombras de la noche á la presen- 
cia €ternanrjente milagrosa del padre de lá luz. 

916 ¿ Cual sería en efecto, el porvenir de esta joven 
República, dotada con tan pecuLar excelencia de la pró- 
vida naturaleza; nacida á los primeros a'bores del siglo 
XIX, fecunda en ideas generosas como en grandes hom- 
bres en todos ios ramos del saber humano; y cuyo in- 
menso territorio, .sembrado ya de florecienres ciudades» 
cruzado de pequeños y de cauda'osos ríos, está llamado á 
ser, "andando el tiempo, el emporio del comercio ? 

917 Por otra parte, sus sabias instituciones que con- 
vidarán de jnil modos á la emigración extranjera; §u. 
crédito interior y exterior, y lo que es más que todo, 
la índole suave y apacible de sus moradores,' le presagia- 
ban un puesto prominente al lado de las otras nacio- 
nes, y sin disputa el primero entre las jóvenes Repúbli- 
cas del nuevo mundo. 



CAPITULO XII 

Conato de reformas.— Reclamos francesas.— El Doctor Miguel Peña. —Gratitud 
del Perú.— Bolivia.— Trofeos.- Reconaclmi.nto de Colombia.- 1825 

918 No obstante las glorias militares que habla adqui- 
rido Colombia dentro y fuera del país, la situación eco- 
nómica y poLtlca era poco halagüueña. 

919 Consumían les ejércitos sus escasas rentas, el 
empréstito estaba ya agolado, había c.erto deia:os.cgo 
en el cuerpo social, y, por último, circularon propa- 
gandas pernicicsas encaminadas á disolver el pacto po- 
-lítlco. 

920 Fue Venezuela la primera que, descontenta con 
la Constitución, pidió reformas, y malos consejeros pre- 
pararon á Colombia los días funestos que pronto vamos 
á alcanzar. 

921 Por lo demás, de poca trascendencia son los 
sucesos de este año dignos de referirse. 

922 El 10 de enero vino á Puerto Cabello en son 
de reclamante una división nival francesi, qus e.iardec.6 
no poco los espíritus con sus apincncias hostiles, preo- 
cupados como estaban ya con mot.vo dei e.tablecimicn.o 
en Europa de la Santa Alianza: suceso éste que por 
sí solo daba, y con razón, mucho en qué pensar á 
la América. 

923 Pero sucedió que, zanjado el negocio con arreglo 
al derecho público de las naciones, dejaron aqueLos 
buques nuestras costas el 10 de marzo. 

924 Más notable fue la S3ntencia pronunciada des- 
pués por el Senado de Colombia contra e. Mnistro -e 
la Alta Corte Doctor Miguel Peña, que le suspendía 



FELIPE TEJERA 127 



durante un año del empleo, por haberse negado á suscribir 
un acuerdo de aquel Supremo Tribunal. 

925 Pues lleno de vano orgullo, Peña juró odio 
eterno á sus jueces, é imaginó desde luego la diioluc.ón 
de Colombia. 

926 Bolívar, eso más, había presentado su renuncia^ 
que no le tue admitida, y recibió ea^oaces las más ex- 
presivas muestras de gratitud con que le satisfizo el 
tercer Congreso de Co.omoia. 

927 Por decreto de 11 de febrero se le tributaron 
á él los honores del triunfo de Ayacucho, á Sucre 
se le dio una espada de oro, y un escudo ai ejércAb.. 

928 Autorizó tamibicii. al Liben acor para coercer lá 
Presidencia de. Perú, y prohibió, por otro memoruole de- 
creto, el tráiico de esclavos en sus coscas (18 de feorero). 

929 Después, el 10 de julio, se instaló en el Alto 
Perú la asamblea convocada por Sucre con autoriza- 
ción de Bolívar; y como 'se disputase entre Buenos Ai- 
res y el Perú la posesión de este país, se dec.aró, ei día.; 
6 de agosto, aai versarlo de la bataib. de Juaía, Repúoli- 
ca in dependiente con el no;mbre de BoliVia, y bajo la 
protección del Libertador. 

930 Cerró después sus sesiones el 6 de octubre, 
convocando una Constituyente para el próximo ano, des- 
pjaés de encargar a^ Lloertador un proyecto de Consa- 
tución; y Sucre, cjue rigió e. mando inmediato de los 
departamentos, envió á Colombia los troieos de la úl- 
tima campaña. 

931 Entre ellos se contaban el estandarte real de 
Castilla, que trajo Pizarro á la ,conquis:a, y los pendo- 
nes que indicaban el vasallaje de las provmci^s. 

932 Por lo demás, la República fue reconocida co- 
mo nación soberana, primero por los Estados Unidos,, 
y después por la Inglaterra. 



CAPITULO XIII 

Acusación contra Páez. — Desorden en Valencia.— Anarquía. -Proyecto de dí- 
solují6n — Convocatoria di un Constituyante. — Vuelta d. I, Libertador. — 1826. 

933 Con m.otivo de la reunión de milicias, ordenada 
por el Gabinete de Bogotá á fin de mantener á Cclcmoia 
apercibida para cualqui-cí evento de par.e de aiuera, se 
cansumaron abusas que hicieron en es.e aña más alarxiían- 
te la situación de Venezuela. 

934 Con efecto, Páez colmó hasta el extremo la 
medida; en una paiabra, abusó del poder, excitando así 
justas protestas de los pueblos. 

935 Con anuencia de la Municipalidad de Caracas,, 



128 HISTOKIA DE VENí:ZLn¡:i,A 



el Intendente General Escalona acudió en queja al Go- 
bierno Supremo, y declarada con lugar la acusación en 
el Senado de la República (30 de marzo), fue Páez 
suspendido de su empleo y llamado á Bogotá. 

936 Al parecer disponíase éste en Valencia á par- 
tir, dimitiendo el mando en ¡manos de Escalona, cuando 
el 29 de abril, solevantada por el Doctor Miguel Peña, 
una turba se aboca á la Municipalidad que estaba reuni- 
da, y como se megas e á la violación de las leyes que 
se le pedía, derramároinse esotros con grande algaza- 
ra por las calles, d ieiora fuerte á los primeros infelices 
que encontraron, y se los arrojaron á sus puertas como 
una atroz amenaza. 

937 Ello es que cometiendo desacatos, violando todo 
fuero, liiciéronla reunir de nuevo el día 30 y, compe- 
lida por el terror, repuso á Páez eia el poder, no em- 
bargante los esfuerzos del Gobernador de la provincia 
Don Fernando Penal ver. 

938 Páez, si no por malos instintos, obedeciendo! 
«sí á sus dañados concejeros, aceptó los , hechos man- 
chando con indeleble sombra su antigua buena fama; y 
aunque más tarde confesara su pecado, nunca pudo llorar 
bien tan fea culpa que emponzoñó muy luego la Re- 
pública. 

939 Dado estaba el pernicioso ejemplo, y Caracas 
lo siguió el 5 de imayo, á despecho de cuantas protest^á 
hizo el Intendente Cristóbal Mendoza, varón de gran saber 
y probidad, tenido en mucho por el Libertador. Con ello, 
visto es que el resto del país, llevado de igual im- 
pulso, se precipitará por el mismo camino. 

940 Ya para el 29 de junio, reunida en Valencia 
la Diputación, declaró injusto el enjuiciamiento de Páez, 
y pidió por último la reforma del Código Nacional. 

941 Mas esto no debía parar aquí, sino que el 7 
de noviembre hubo una reunión en Caracas, y aunque 
m'uy contados ciudadanos firmaron el acta, quedó en 
ella propuesta la separación de Venezuela de Colom- 
bia; y Páez, nomjbrado jefe civil y militar, convocó^ u^ 
Constituyente para el 10 de diciembre. 

942 Si tales excesos se cometían en esta parte, no 
les iban en zaga los ide Guayaquil y Quito, en el otro 
extrem.o del país, de modo que una asombrosa anarquía 
devoraba la República. 

943 Ni eran menos fatales en la Nueva Grana- 
da, dondic Santander comienzaba á idesplegar aquella ne- 
fasta ingratitud ¡que, más tarde, debía conducirle ál ex- 
travío. 

944 Por lo que hace al Libertador, que había logra- 
do 'desde el 23 de lenero la rendición del Callao, (1) don- 

(1) "Las banderas castellanas que flotaron en el continente americano sobre el 
último palmo de tierra ocupado por los sucesores de Pizarro, fueron arriadas ca- 
balmente tres siglos deipués que el afortunado aventurero descubrió las costas del 



FELIPE TEJERA 129 



de adquirió impereoedero renombre el colombiano gene- 
ral Salóin; no bien supo los sucesos de Venezuela, salió 
de Lima el 4 de ¡setiembre, deja'ndo allí el mando al 
General Santa Cruz, y después de pasar por Guayaquil, 
vino €l 14 de noviembre á Bogotá y se encargó del Go- 
bierno. 

945 «Colombiainos ! dijo. Cinco años hace q'ue salí 
de esta capital á la (cabeza del Ejército Libertador, desde 
las riberas del Cauca ihasta las cumbres argentinas 
del Potosí. Uin mállóin de colombianos y dos Repúblicas 
hermanas, han obtenido la independencia á la sombra 
de muestras banderas, y lel Imiundo de Colón, ha dejado 
de ser español. Tal ha ¡sido nuestra ausencia». 

946 Eran Ministros del Despacho, J. M. Castillo, 
de hacienda: José Manuel Restrepo, de lo interior y 
justicia; Carlos Soublette, de guerra y miarina; y José 
R. Revenga, de relaciones exteriores, los cuales renun- 
ciaron én cuerpo, mas no les fue admitida la renuncia. 

947 Declaróse, en fin, el Presidente revestido de las 
facultades extraiordiinarias que le otorgaba la Constitu- 
ción en circunstancias tales, y después de tomiar me- 
didas de orden piúblico, dejó en su lugar á Santander y 
siguió para Venezuela. 

948 Detúvose en .Maracaibo algún tiempo, y pa- 
sando por Coro, vino á jPuertO' Cabello á la sazón "que 
estaba Páez en Valencia. Entre tanto veamos qué ideas 
pululaban presagiíando días amargos á la patria. 



CAPITULO XIV 
Ideas de monarquíai. — 1826 

949 Fecundo fue y con demasía este año, en di- 
solventes y desgraciadas propagandas. Ni se respeta- 
ron siquiera las glorias del Libertador, pretendiendo eclip- 
sarlas hasta cierto punto, con atribuirle, no ya sólo 
tentaciones, sino proyectos de coronarse emperador de las 
Repúblicas qiue su espada había redimido. 

950 Circularon, pues, en todo el país, tan nefandas 
novedades : y unos por demasiado vidriosos, y otros, ami- 
gos de revueltas y de escándalos, porque convenía 3, 
sus miras, exagerándolo todo, levantaron recia alharaca 
y grande alarmja en los pueblos. 

951 Nada, empero, se halla que justificase tales 
alborotos ni, por otra parte, el Libertador aprobó jamás: 
estois propósitos ¡que, si bien es verdad existieron en la 
mjente de algunos desavisados patriotas, túvolos siempre 
como temerarios y quiméricos. El dijo al Congreso de 
B Olivia : 



Perú en el reinado del duodécimo Inca. Por una coincidencia singular, también 
fueron doce los monarcas españoles que reinaron en los trescientos años de su do- 
minación en el Perú." {Memorias del General O'Leary Tomo II,) 

10 



130 HISTORIA DE VENEZUE^.A 



952 «Liegisladores !» «La libertad de hoy más será 
indestructible en América. Véase la naturaleza salvaje 
de este Continente, que expele por sí sola el orden 
monárquico: los desiertos convidan á la independen- 
cia... Si algunos ambiciosos se empeñan en levantar mi- 
perios : Desalines, ^Cristóbal, Iturbide, les dicen lo que 
deben esperar... ¿quién alcanzara, en América, fundar mo- 
inarquías, en un suelo encendido con las brillantes lla- 
mas de la Libertad y que devora las tablas que se le po- 
ne para lelevar esos cadalsos regios ? No, legisladores,, 
ho temáis á los pretendientes de coronas; ellas setán 
para sus cabezas la espada pendiente sobre Dionicio. 
Los príncipes iflamantes que se obcequen hastia construir 
tronos encima de los escombros de la Libertad, erigirán 
túmulos á sus cenizas, que digan á los siglos futuros 
cómo prefirieron su fatua ambición á lá libertad y á la 
gloria». 

953 Y en este mismo respecto escribía á Páez en 6 
de marzo, en contestación á una carta de 10 de diciem- 
bre del laño anterior. — «Usted no ha juzgado, me pa- 
rece, bastante imparcialmente del estado de las cosas y 

los hombres. ,Ni Colombia es Francia, ni yo Napoleón 

Yo no soy Napoleón, ni quiero serlo: tampoco quiero 
imitar á César, menos aún á Iturbide. Tales ejemplos 
son indignos de mi gloria. El título de Libertador es 
superior á todos los que ha recibido el orgullo humano». 

954 Deducimos de aquí que, si Páez, por 'conduc- 
to de A. L. «Guzmán, como otros caudillos, entre ellos 
Marino, Flores, .Mosquera, Valdéz, Carreño, Valero y 
muchos notables del clero, convidaban con el trono al 
Libertador, él no lo aceptó, ni de ningún instrumento pú- 
blico aparece que lo hubiera aceptado jamás. (1) 

955 Con todo, sus adversarios le motejaban de am- 
bicioso, denigrándole á todas horas, y con el espantajo 
del trono amedrentaban á los incautos._ Cuando menos, 
decían, en el fondo de su mente lo prohija; pero «feliz el 
hombre», exclama César Cantú, «de quien no se pue- 
den calumniar más que ías intenciones». 

956 «Los historiadores en su preocupación recono- 
cen como centro de .todas las ambiciones el aspirar á 
un trono; pero los varones ilustres pueden tener otras 
muchas cuya nobleza es superior». 

957 «Un cetro no habría hecho tan grande á Bolívar 
como su propia espadaí, á la que debía su libertad un con- 
tinente entero. .«¿ Me ereerán», decía, «tan insensato que 
aspire á degradarme ?» 

958 «El título de Libertador ¿no es más glorioso 
que el de Soberano? {Historia de cien años). 



(1) La Municipalidad de Quito resolvió (julio 19 de 1826): 

1.0 Que S. n. el Libe.tadoi PiCóideate de Colombia se perpetué en el gobierno 
supremo bien sea como Pre3id¿nte vitahcio, ó cono sea de su superior adrado. 

2.^ Que t>i no se ha estampado en el Acta esta decisió.i es porque no se cuenta 
todavía con el consentimiento de S. t.. y no porque haya opo^^icón. 



FELIPE TEJERA 131 



959 No obstaaite, valiéndose de ello como de un 
arma los revolvedores, excitaron la ¡atención pública, y así 
mantuvieron el país en constante y peligrosa zozobra has- 
ta el año de 30, en que vieron logrados sus conatos. 



CAPITULO XV 

Congreso de Panamá. — 1826 

960 Asegurada ya con la batalla de Ayacucho lá in- 
dependencia del continente meridional, pensó el Liberta- 
dor darle aún mayor estabilidad, estableciendo en esta 
parte del mundo una ímaravillosa confederación de Re- 
públicas. 

961 «La grande idea de Bolívar era reunir en una sola 
familia de las naciones creadas por su espada : santa 
alianza de Repúblicas, opuesta á la de los reyes de Eu- 
ropa. 

962 «Desde 1824 hab'a invitado á los diputados de 
los Estados Unidos, de Méjico, de Guatemala, de Colom- 
bia, del Perú, de Chile, de Buenos Aires, para unirse en 
el istmo de Panamá, «centro del globo, que mira al Asia 
por una parte, y por otra al iVfrica y á la Europa». 

963 «Era su intento mantener la confederación, fijar 
los puntos del derecho público entre los países confede- 
rados y las demás potencias, y tratar también de abrir 
un paso al través del istmiO.» 

964 «Los representantes de los 13.000,000 de hom- 
bres que habían sacudido el yugo de España, se reunie- 
hieron finalmente el 22 de junio de 1826 para ratificar la 
resolución de conservar la libertad é independencia na- 
cionales. Pero inexpertos en los negocios, celosos de una 
libertad que no sabían todavía lo que era, ignorando 
cuánta prudencia requiere su uso, y no pudiendo sufrir 
un estado social que enfrenase las pasiones impetuosas, 
á nada pudieron dar cima. 

965 «Los norte-americanos asistieron á este Congre- 
so, pero no tomaron parte en sus deliberaciones. Chile 
se hallaba agitado por turbulencias interiores ; Buenos 
Aires rechazó la idea de la confederación; el Alto Perú 
ó sea la Bolivia, no estaba aún reconocido como Estado 
Independiente ; el Paraguay vivía aislado ; el Brasil, que 
se había hecho libre de distinta mianera, no fue invitado 
á intervenir; y así solamente los diputados de Méjico, 
de Guatemala, de Colombia y del Perú, juraron mante- 
ner la confederación perpetua, la República popular, re- 
presentativa y 'federal, y una constitución como la de los 
Estados Unidos, á excepción de la tolerancia religiosa» 
(César Cantú — Cien años). 

966 Desesperanzado de los trabajos de esta corpora- 
ción, el Libertador escribía desde Lima con fecha 8 de 



132 HISTORIA DE VENEZUELA 

agosto : «El Congreso de Panamá, institución que debe- 
ría ser admirable si tuviera más eficacia, no es otra cosa 
que aquel 'loco griego que pretendía dirigir desde una 
roca los buques que navegaban. Su poder será una som- 
bra y sus decretos mJeros consejos, nada más.» 

967 Sin embargo, lacaso en lo porvenir se volverá 
á la grandiosa idea del Libertador, y los pletiipoten- 
ciarios de este nuevo continente deliberarán allí con más 
acierto sobre lel destino del m'undo. 



CAPITULO XVI 

Reconciliación de Venezuela.— 1827 

968 El grande ¡alarma, el desasosiego que reiaabá 
en Venezuela, calmóse por completo con la oportuna lle- 
gada del Libertador, á quien habíamos dejado en Puerto 
Cabello ; y el olvido que impuso de los pasados trastornos. 

969 «Ahoguemos» dijo, «en los abismos del tiempo 

el año de 1826 yo no he sabido lo que ha pasado» (8 

de enero). 

970 Quizá tú lexistieras, oh Colombia, si en vez de 
esta magnanimidad, lun ejemplar castigo, terrible cuanto 
justo, hubiera servido de te-mleroso escarmiento en lo fu- 
turo. 

971 El pretenso Constituyente vino á tierra: todas 
las 'mjedidas iseparatistas fueron ál punto revocadas, y 
Bolívar salió de Valencia para Caracas, donde el 10 de 
enero fue recibido con suntuoso aparato de prestigio y 
reconoci'mjiento del pueblo. El salvaba otra vez á su 
patria, auJnqiue isólo por aquel 'momento, de los furores 
de la anarquía. 

972 Mas no anduvo inuy acertado en el trato para 
con sus verdaderos a'niigos : les dio de mano y mostró 
preferencia á los contrarios, concitándose, como ha dicho 
lin autor, 'en aquéllos, lenem^igos; y en éstos verdaderos 
hipócritas.' 

973 Después de lo cual, organizó la administración 
pública, dotó de rentas y estatutos la Universidad de Ca- 
racas (que era muy dado fá proteger la enseñanza), es- 
tableció la Facultad Médica {25 de junio) ; y- en estO' se 
hallaba cuajndo vinieron malas nuevas de Bogotá, donde 
también cundía 'el desorden que ya el mismo Vicepresi- 
dente prohijaba. • ^, 

974 Con efecto, 'Bius tañíante que se hallaba de guarni- 
ción en Lima, con fuerzas colombianas, so pretexto de 
que se hacía fuerza á la forma republicana, acáudillói 
lina revuelta, y len son de guerra vino al Ecuador. 

975 El General Juan José Flores, comandante dé 
estas provincias, ^e puso á la defensiva, y al cabo habría 



FELIPE TEJERA 133 



debelado la facción, si noi hubiese estado defendida por 
Santander; y así se retiró á Quito. 

976 Habría querido lel Libertador los cien ojos de Ar- 
gos para \^er á un mismoí tiempo en todas partes. Salió, 
pues, el 5 de julioi ipara Bogotá dejando á Venezuelia^ 
tranquila al parecer, y ofreciéndole reformias en la Cons- 
titución. 

977 Ya para entonces se había reunido el quinto Con- 
greso de Colombia (2 de mayo) y conocido de la re- 
nuncia que desde Caracas hiciera Bolívar, la cual no fué 
aceptada. 

978 Mas en este honorable cuerpo dominaba ya el 
espíritu faccioso, de miodo que vino á ponerse casi en coli- 
sión con el Poder Ejecutivo; y ante él, convocado- extra- 
ordinariamente, prestó' el Libertador la promesa legal el 
10 de setiembre. / 

9,79 Flores, por último, que no andaba ocioso, des- 
pués de miuchas vicisitudes, ocupó el 29 la ciudad de 
Guayaquil, y así cesaron los trastornos de Bustamante.,, 

980 Entretanto otra cosa sucedía en Venezueia: Cis- 
neros, Herrera y vCenteno, bajo la dirección de don José 
Arizábal, comisionado de España para reaccionar el país, 
daban no poco ique hacer á las autoridades. 

981 De todos el más terrible era Cisneros, especie de 
guerrillero de leyenda que aparecía y desaparecía de esta 
á la otra miontaña, como pomlbra: caía de sobresalto en los 
pueblos y burlaba de continuo la atención de los militares 
más expertos. ■, 



CAPITULO xvn 

Perú y Bolivia. — 1827 

982 Dos días después del suceso de Bustamante. 
ocurrido el 28 de enero, convocó el General Santa Cruz 
un Congreso Constituyente para el l.Q de mayo, con el fin 
de considerar nuevamente la Constitución Boliviana, que 
había sido adoptada desde el año anterior. (1) 

983 Reunido aquél la derogó el 11 de junio, y nonl- 



(1) Síntesis de la Constitución Boliviana, Gobierno popular-representativo.— 
Poder supremo: Electoral, Legislativo, Ejecutivo y Judicial. — Legislativo tres cá- 
maras: de tribunos, de senadores y de censores; los primeros duraban 4 años, 8 los 
segundos, y eran vitalicios los Censores. El Ejecutivo lo componía: un Presidente 
vitalicio; un Vicepresidente y tres Secretarios de Estado. El judicial era indepen- 
diente. Él poder Electoral presentaba los candidatos al Legislativo y éste elegía los 
jueces de entre los presentados.— "El Presidente de nuestra Constitución, dice Bo- 
lívar, viene á ser como el Sol, que, firme en su centro, da vida al Universo... ade- 
más: no nombra los Magistrados, los jueces, ni las dignidades eclesiásticas... Los 
sacerdotes mandan en las conciencias, los jueces en la propiedad, el honor y la 
vida; y los magistrados en todos los actos públicos. No debiendo éstos sino al pue- 
blo sus dignidades, su gloria y su fortuna, no puede el Presidente poder cumpli- 
carlos en sus miras ambiciosas," — {Discurso al Congreso de Bolivia.) 



134 HISTORIA DE VENEZUELA 

bró para Presidente de la República al gran mariscal 
don José Lámar, con lo que dejaba de serlo el Liber- 
tador, á quién se colmJunicó el caso. 

984 Efectos era'n estos de anteriores mlanejos, y obra 
d'e inq pocos ambiciosos," qiue siempre dieron los tales en 
desaciertos y perfidias para el propio deshonor y desdoro 
de su patria. 

985 El 22 de agosto tomó Lámar posesión de su des- 
timo, y 'com¡o temiese algo por parte del Libertador, cubrió 
de tropas las frointeras de Colomibia y Bolivia. ( 

"986 Coin lo cual cundió el mjal ejemplo en esta 
última, é instigados varios batallones en la ciudad de 
la Paz de Ayacucho, victoriaron lel 25 de diciembre 
al Picrú y al General S;anta Cruz. 

987 Mas ino escasean en las buenas causas espí- 
ritus altivos que defiendan con verdadero heroísmo las 
prerrogativas de la justicia majicillada. 

988 De éstos lera el coroinel Brown, cuyo valor 
ip'miinente «digno íes de las alab¡anzas de la fama. Y 
fue 'que, inoticioso de lo ocurrido, con singular arrojoi 
se presentó ;al frente de aquellas tropas que estaba acos- 
tumbrado a mandar en los campos de batalla; pregun- 
tó por lel jefe y eoimiOi iéste se le presentase, descarrióle 
á quema ropa su pistola, pero sin causarle por acaso, 
el xnenor dañoi; visto lo cual, con gran entereza de 
ánimio, mandó Brown á las fuerzas que al punto le si- 
guiesen, y pasmadas de lasombro' le siguieron. 

989 Por lo diemás, el Mariscal de Ayacucho que 
anhelaba volverse á Colombia, donde á la sazón era 
mu^^ necesaria sn presencia, convocó el 31 de diciembra 
el Congreso, ante el cual ansiaba, más que todo, renun^ 
ciar el miando. Con «ello tierminaron los más importanteiS 
sucesos del Perú y Bolivia. 



CAPITULO XVIII 

La Gran Convención de Ocaña.— Canal de Panatná. — 1828 

990 El primer acontecimiento miemorable de ests 
año fue la instalación, el 9 de abril, en la ciudad de 
Ocaña de esta Gran Convención, convocada por el Con- 
greso anterior para tratar de las reformiás á que as- 
piraban los piueblos!. 

991 Tal suceso llamo la atención de todos cuantos 
esperaban de su tinO' la calma de las revueltas pasiones. 
y el establecimiento definitivo de la República sobre 
bases fijas de orden y prosperidad. 

992 Pero de allí á poco dividióse en dos partidos 
que se juraron hasta el fin acérrima enemiga. Mili- 
taban en el uno los arraigos del Libertador; én el otro 



FELIPE TEJERA , 1 3rS 



los de SaJntander, Quien, para lentonces, era cabeza d's 
la oposición. , 

993 Desde luego decayeron las esperanzas en los 
ánimos patriotas, y lejos de las soñadas venturas, se 
^ug-uró mal término^ á una ¡asamblea qiue, así dividida y 
desacordada lal cabo con el Libertador, que se hallaba 
á la sazón en Bucaramianga, apenas podía producir co- 
sa alguna q'ue noi fuese en daño de Colombia. 

994 Con efecto: lo primero fue manifestarse par- 
cial por Padilla 'dn el lasunto que había traído á este be- 
nemérito marino á la cárcel; y cuando debiera repren- 
derle, le decretó acción de gracias, notorio como era el 
delito cometido por aqnél en la sublevación de Carta- 
gena á principios del año, 

995 Y lo segundo: la exclusión del Doctor Miguel 
Peña, diputado por Valencia, del seno de la Asamblea, 
so pretexto de haber contra él una causa criminal como 
defraudador de lois caudales públicos. 

996 Sin duda este acto era excusado, una vez gue 
ella admitía y tenía en mucho al general Santander, en 
quien no .menos afrentableis cargos recaían; pues con 
razón estaba .«acusado', dice Baralt, por todos los pue- 
blos, de haber malversado los tondbs públicos y de 
ser el jefe de la facción liberticida». (1) 

,997 A tal desacuerdo llegaron los partidos, que la 
Asamblea, lejos de parecer un cuerpo constituido, según 
las universales .reglas parlamentarias, antes parecía pa- 
lenque de odios y rencillas miserables : verdadero pan- 
demoniam político donde se fraguaban detestables pro- 
yectos y hervíain las más ¡atroces pasiones. 

998 Los partidarios del Libertad'or, no exentos de 
culpa, quedaron en minoría, de donde juzgándose perdi- 
dos, imaginaron fuera de toda buena lógica, disolver ]a 
Convención con ausentarse de Ocaña, y así lo hicieron; 
de modo que el 13 de junio, falta de quorum, la Asamblea 
se declaró disuelta. , 

999 Así terminó su tempestuosa existencia este cuer- 
po, llamado á la salvaciójn de la República. Y sin ex- 
ceptuar al .Libertador, todos los funcionarios de la época 
tuvieron 'más ó menos parte en semejante mialandanza. 
Sobre todos, pues, gravita la respo:nsabilidad de aque- 
llos días aciagos fat¡alme¡nte precursores de más terribles 
co¡nflictos. 

1000 En cambio, iun mes después de estos tristes su- 
cesos el 14 de julioi, presente en el ánimo del Liberta- 
dor, el (gran problema de la apertura del Istmo de Pá- 



(1) "Sin responsabilidad, sin represión, el Estado es un caos. Me atrevo á ins- 
tar con encarecimiento á los legisladores para que dicten leyes fuertes y termi- 
nantes sobre esta importante materia... los magistrados, jueces y empleados abusan 
de sus facultades, porque no se contiene con rigor á los agentes de la Administra- 
ción, siendo entre tanto los ciudadanos víctimas de este abuso. Recomendara yo 
una ley que prescribiera un método de responsabilidad anual para cada emplea^ 



do. " {Discurso al Congreso de Bolivia.) 



136 HISTURIA DE VENEZUELA 

namá, obra trascendental para las relaciones políticas y 
comierciales del imündo, com!unicó su proyecto á M. Ja- 
mes Heinderson, Cóinsul Getneral de S. M. B. en Bogo- 
tá, y la&eguró por su colnducto á los capitales británicos 
las mayores facilidades para la reálizacióin de dicha 
obra, ofrecieindo 'si fuere necesario, declarar neutral el 
territorio de Panamá. 



CAPITULO XIX 

Conjuración de 25 de septiembre. — 1828 

1001 ¿Quién nos hiciera volver los ojos de las tristes 
escenas de leste añoi de luto y de dolor ? ¡ Cuánta gloria» 

vamos á ver amaincillada! ¡Cuánto corazón puro lleno 

de tristeza iinconsolable ! Parece que hemos llegado á 

la puerta 'horrorosa de donde el dedo del Dante borró 
toda esperanza. ¡Qué de miserias disfrazadas de virtudes 1 
i Cuánto asesino con la máscara de Bruto! 

1002 Ya 'no es Colombia la patria de los héroes, lá 
maravilla de lo- presente, el porvenir de América! Sen- 
tada ésta, como Jobi, sobre lun estiércol ; ella gime tam- 
bién en la amargura de su alma, y visitanlá de noche fan- 
tasmjas homicidas. 

1003 La gra'n visión de la gloria ha desaparecido de 
sus ojos como el sol larrebatado entre las nubes. Su cie- 
lo se ha oscurecido y espantosos cometas, cual espadas de 
fuego, amenazan su cabeza, i Cómo ha caído, oh Dios, la 
tierra de las proezas inmoí tales! 

1004 Como en la antigua Roma, los partidos ss han 
jurado exterminio y echan mano de todas las armas. La 
prensa, oprimida de terror, enmudece ; abusos del poder 
agrian y encrespan los ánimos, hierven represadas las pá- 
siojnes, y la situación 'mludia y tétrica, parece alumbrada 
por el resplandor de las armas. 

1005 Campea sin rival la Dictadura, arrojando negras 
sombras sobre los laureles del Libertador que, por aquel 
m.edio violento, piensa dominar el caos que amenaza con el 
naufragio de la República. 

1006 La Vicepresidencia se ha eliminado, una sola 
es lia voluintbad que impera; muchos serán los que eonspá- 
ren en lo oculto. Santander ha ido á esconderse en la 
sombra con el odio en el alma. 

1007 En el ifondo de todas esas miserias se desen- 
vuelve algo fatídico que sobrecoge de espanto : es la re- 
belión; pero larmada como las furias con el puñal del 
asesinato.' 

1008 Allí están Luis Vargas de Tejada, que ha cam- 
biado el arpa del poeta por la horrible daga del hbmi- 
cida calabrés ; jóvenes escolares ,y catedráticos de ciencias 



FELIPE TEJERA 137 



q'ue, dejaindo las estrechas aulas, arrojan la toga para 
embozarse eln la moche con el manto de los bandoleros ; 
militares que hain revolcado su honor en el cieno de las 
traicioínes, que han vendido la espada que blandieron en 
Ayacucho, como vende sus gracias la mujer envilecida.: 

1009 Y detrás de todos ellos, lúgubre como la noche, 
está el espíritu que preside los consejos tenebrosos,^ el 
árbrito del ¡crimein: Francisco de Paula Santander. 

1010 Todo está ímiinado por los conjuradt)s : fracasa., 
si'n embargo, su tentativa el 11 de agosto, y lo mismio 
sucede el 21 'ein Soacha, cerca de Bogotá. 

1011 Era la jnoche del 25 de setiembre. ¿Qué som- 
bras soin las que vagan como espectros alrededor de esa 
morada ? ¿ Qué buscain, qué quieren, de dónde han veni- 
do á Bogotá? Soin lo' conjurados; buscan al Libertador: 
Q'uieren matarle ! 

1012 El duerme trainguilo bajo el seguro de la con- 
ciencia, confiado en el amor de sus guardias Súbito 

asaltan su palacio; los oentinelas mueren; el edecán 
Aindrés Ibarra, defendiendo el paso de la escalera, cas, 
herido en la mano; dispérsanse los otros, y los puñales 
levantados relumlbran en la propia estancia del grande 
homibre. Pero ya no estaba allj, pues como oyó el primer 
ruido, receloso de lo que fuese, saltó por la ventana á la 
calle y corrió á la plaza á ponerse en cobro entre los 
suyos. 

1013 Cegó la ira á los asesinos viendo escapar la 
presa, y, en hallando al coronel Fergunson, que venía en 
auxilio de Bolívar, le rindió muerto de un pistoletazo el 
abominable Pedro Garujo, que salvó después la vida dela- 
tando á los comprometidos. 

1014 De su parte Padilla, puesto en libertad por los 
esbirros como su director inmediato, dejó matar al coro- 
nel José Bolívar, en su lecho; pagando así la confianza. 
de este jefe que dormía en el mismo recinto de su priw 
sionero. 

1015 Tal fue la incalificable conjuración del 25 de 
setiembre. Días después, aprisionados muchos de los 
asesinos, rindieron la vida en el patíbulo, entre ellos Pa- 
dilla. 

1016 Salvóla Santander, mas su memoria pasara á 
la posterioridad imianchada con tan atroz delito; y sal- 
drá para el destierro, como Caín, con un borrón en la 
frente. 

1017 Dichoso el Libertador, si más sereno en esta 
oCasión coimo ya lo fuera en otras, hubiera coronado sus 
glorias con el perdón de sus enemigos y, como Temís- 
tocles, retirádose al hogar extranjero después de haber 
salvado su patria! 



13-^ HISTORIA DE VENEZUELA 



CAPITULO XX ^ 

Vwaíta de Sucre.^DtócIaracián de Guerra al Perú.— Hostilidades de Lámar 

1828 



1018 Practicábáinsq centre tanto las elecciones, en Bo- 
livia, para el CoingresO' que el Mariscal de Ayacucho h'a- 
'hÍB, convocado, cuando el 18 de abril una asonada mili- 
tar llenó de consternación la ciudad de Chuquisacá, hoy 
Sucre. 

1019 Y fué en ocasión en que eran escasas las fuer- 
zas auxiliares de Colombiía que allí quedaban. Sucre, al 
saber lo^ ocurrido, acometió en persona á los amotinados 
con el ánimo de volverlos á la obediencia; lo que hu- 
biera logrado, si una herida en el brazo, que recibió en 
el acto, no le obligara á retirarse á su morada. 

10^0 Triunfante, pues, la facción, dio pretexto al Ge- 
neral Gamarra, qiue mandaba las fuerzas peruanas de 
1a frointera,^ para invadir el territorio con no poco es- 
cándalo y violación de los derechos de Bolivia. Entró en 
la Paz el 8 de maya. 

1021- Y una vez acometido el abuso, ordenó qiue salie- 
sen las fuerzas colombianas ; que se reuniera el Congreso 
para admitir la renuncia de Sucre, y convocar un Cons- 
tituyente que modificara la Constitución dada por el 
Libertador. 

Si 1022 Por lel pronto Sucre puso en manos de algu- 
nos diputados su renuncia, miientras se reunía el Congre- 
so, y tomando, llena el alma de amargura, camino de 
su patria, llegó' á Guayaquil el 17 de septiembre. 

1023 Así volvía, después de seis años de ausencia, 
el vencedor de Ayacucho; pero en ocasión en que necesi- 
taba de su ilustre espada la República. 

1024 La invasión á ,mlano armada de Bolivia, que es- 
taba bajo la protección del Libertador; la prisión en 
Lima de un Ministro^ diplomático de Colombia, y otras no 
míenos poderosas razones, motivaron la declaración de 
guerra al Perú, firmada por aquél el 3 de julio. 

1025 Abrió primiero las hostilidades Lámar, que man- 
daba el ejército peruano, bloqueando las costas del Sur 
de Colombia, é invadiendo con vano orgullo su territorio 
por las prov'ilncias de Lojia y Cuenca con 8.400 sol- 
dados. I. 

1026 Esto coimiplicó ein extremo la situación del Li- 
bertador que había de hacerle rostro por una parte y 
por otra sojuzgar á José María O bando, quién se ha- 
bía siublevado y domlinabla á Popayán, y el cual,' aunque 
derrotado por Flores cobró nuevos bríos aliándose al 
Perú. 



FELIPE TEJERA 



139 



1027 Tales feram^ al terminar el año, los azares que 
corría Bolívar; 'mas, como hemos dicho ein otra parte, se- 
toejantes oicasiones hacían más fecundo su gienio: era en- 
tonces cuando cercado de peligros, puesto en conflicto 
dWminente de&einvainaba, llena de relámpagos, «lá espa- 
da redemtora de los humanos». (1) 



CAPITULO XXI 

Guerra de Colombia y Perú.— 1829 



1028 ^ En vano para evitar el supremo conflicto entre 
dos ilaciones hertaanas, mterpusieron su generosa me- 
'dáación Chile y Buenos Aires; ya era tarde para con- 
tenier iel torrente de los ¡sucesos desbordado. 




Sucre 

1029 Guayaqiuil capituló lel 21 de enero y los inva- 
sores ganaban cada día terreno, estando ya sobre Cuenca, 
donde se organizaba el ejército de Colombia, montante 
lentonces á 3.800 peones y 800 ginetes, á las órdenes 
inmediatas del general Flores. ^ 

1030 Dirigía la campaña Sucre, y ya en marcha 
se preparaba á librar batalla, cuando recibió órdenesi 
*del Libertador, para no aventurarse con fuerzas infe- 
riores hasta qiue, debeladas las facciones de Pasto, fuese 
él mismo á reforzarle. 

1031 Así lo hizo Sucre, y entre tanto promovié- 
rolnse de ambas partes tratados; pero, estando en confe- 



(1) Expresión del General José Antonio Páez. 



140 HISTORIA DE VENEZ UELA 

reoicia los reispectivos emisarios, que lo eran por parte 
de Sucre, el getneral Toimiás Heres y el coronel O 'Lear y, 
el 12 de febrero, se halló ser todo aqiuello una perfidia de 
Larnar, que por este medio pensaba distraer á su con- 
trario. 

1032 Rotos desde luego los tratos, abriéronse las 
hostilidades, 'y 1.300 peruanos fueron derrotados en 
Saxag-uro: siguiéndolos, se situó Sucre en el Pórtete de 
Tarqui, después de 21 días de maniobras que desme- 
draron mucho al enemigo. 

1033 Y lallí el 26 del propio mes, á las cinco de la 
mañana, se trabó la batalla. Sesgaban ya los peruanos, 
cuando sobre la cresta de la colina que domina el campo 
apareció Lámar coin refuerzo, y restableció el combate. 

1034 Mil quinientos colombianos bregaban entonces 
cointra 5.000 peruanos; dudoso era, pues, el trmnfo para 
aquéllos ; por fortuna, la segunda división ds Sucre llega 
á tiempo y decide la victoria por Colombia. 

1035 Dos mil quinientos hombres dejó allí Lámar 
eintre <m]uertos, heridos y prisioneros. Por último, ca- 
pituló el 28 en Girón, firmiándose tratados por los cuales 
entregaría el Perú á Colombia la corbeta «Pichincha»; 
150.000 pesos de indemnización, y la ciudad de Guaya- 
quil ; y se dejó á un Congreso de Plenipotenciarios la ce- 
lebración definitiva de la paz. 

1036 Así cotncluyó, en 30 días de campaña, esta gue- 
rra len qUe desplegó LamJar tal aparato de orgullo y de 
fuerzas. El 11 de miarzoi los que habían pensado dominar 
por las armlas á Qolomíbiía, volvíian á sus hogares vencidos, 
pero tratados gelnerosaimente por los vencedores. 



CAPITULO XXII 

Bolívar en campaña.— Tratado® de paz.— Sublevación y muerte de Córdova - 
Sometimiento de Arizábalo. — 1829 

1037 Sin embargo ¿cuándo fueron leales las almas 
ambiciosas ? Mientras ¡el Libertador, después de sellar la 
paz interior del país, recibía en Quito, el 22 de miarzo, de 
manos de Sucre, las banderas tomadas en la campaña, el 
vanidoso Lámar velando las capitulacionies, volvía á 
las ar'mlas y aprestaba oitro ejército. 

• 1038 El Libertador en persona abrió entonces la 
campaña y avalnzó sobre Guayaquil. Una escuadra co- 
lombiana doblando el Cabo .de Hornos, llegaría bien pron- 
to á las aguas del Perú. Por suerte. Lámar fué descono- 
cido de los suyos y 'puesto eli su lugar el General Gutié- 
rrez de la Fuente. Visto lo cual por el Libertador, suspen- 
dió las hoistihdadles y ocupó a Guayaquil, el 21 de julio, 
por medio de un tratado. 



FELIPE TEJERA 141 



1039 Reudiióse el 31 de agosto el nuevo Congreso pe- 
ruaino 'qiue debía tratar de la paz, y lenvió por comisionado^ 
al iseñor Joisé de Larredaj y Lorego, qüié^n se viói en Gua- 
yaqiuil coin Don Pedro Gual que lo era del Libertador, y 
allí ajustaron las negociaciones definitivas el 22 de septieml- 
•bre. 

1040 Por ellas reconocía el Perú los verdaderos lími- 
tes de Colombia, liquidaría con ésta su deuda; y ambas 
(naciones se coimipromletían á cooperar en favor de la 
aboilicióln de esclavos y contra su tráfico; las dudas que 
pudieram ocurrir sobre aqiuel pacto serían resueltas por 
el arbitramientoi de potencia amiga. 

1041 Bolívar, por su parte, revocói el decreto de Su- 
cre qiue 'malndaba erigir un monumento en el campo de 
Jarqui, coinmemorativo de aquella jornada. 

1042 Mieintras lasí se salvaba el honor de la Repú- 
blica en loi exterior, Córdova, aquel valeroso guerrero 
de Ayacucho, desvanecido por el orgullo, y so pretexto 
de que traía el Libertador proyectos de cambiar el siste- 
ma político de Colomíbia, se insurreccionaba el 12 de 
setiemlbre en la provincia de Antioquía, proclamando 
la Constitucióin de Cúcuta. 

1043 Y !no paró esto hasta la muerte del tenaz cau- 
dillo gralnadino en reñida lucha con las fuerzas del Go- 
bierlno, que mandaba O'Lieary, muerte la^mentable, acae- 
cida e!n el sitio del Santuario el 17 de octubre. 

1044 No inietnos dichosa Venezuela, vio' al cabe- 
cilla Arizábalo solmleterse á la clemencia de las autorida- 
des., el 18 de agosto, quedajndo sólo de salteador por los 
mointes el temerario Cisneros. 



CAPITULO XXIII 
proyectos de Aíonarquía.— 1829 



1045^ Ajenia ya de inquietudes la República surgió 
muy luego 'una nueva dificultad. Y fué, que el Consejo 
de Estado, cdmpiuesto de los señores General Rafael 
Urdaneta, Secretarioi de Guerra y Marina; Estanislaoi 
Vergara de Reliaciones Exteriores; Nicolás M. Tanco, de 
Hacienda; y José Mianuel Restrepo, de lo Interior y Jus- 
ticia, concibió el proyecto de lestablecer, sin la anuencia, 
del Libertador que estaba ausente, una Monarquía en 
Colmbia. 

1046 Y al efecto el 3 de setieimbre entablaron nego- 
ciaciones con los agentes 'diplomáticos de Inglaterra y 
Francia, bajo cuya protección se llevaría á calDo la empre- 
sa, siendo el primer rey Simjón Bolívar con el Título de 
Libertador, mientras que, para sucederle, se tendría pre- 
sente un príncipe francés. 



142 HISTORIA DE VENEZUELA 



1047 Probado está qiue el Libertador se opuso á 
tales novedades: con todo, grave responsabilidad le afec- 
ta por no haber sornietida á juicio á los autores de aquel 
atentado contra las instituciones patrias, limitándose ape- 
nas á Ideisaprobar su conducta (22 de noviembre). (1) 

1048 La Constituyente convocada para este tiempo 
iba á reunirse, por lo> cual se autorizó á todos los pue-f 
blos para pedir libremente la forma de gobierno que qui- 
sieran. 

1049 Error este de trascendencia, pues que suponía 
poderse cambiar la forma republicana, y ello trajo nuevos 
desórdenes y lu^ia coimpleta anarq^uía de ideas y proyectos^ 

1050 Cual provincia estaba por la monarquía, cual 
por la República bajo íel 'presidente vitalicio, y por último 
Venezuela, llevada de malos consejeros, pidió su sepa- 
ración de Colombia. 

,1051 Valencia fué la primera en apuntar la idea, 
Caracas la siguió el 24 de noviembre, y desconoció' la au- 
toridad de Bolívar. Páez fué comisionado para convo- 
car un Constituyente y aunque anduvo^ á los principios 
remiso en este trance, al fin vinoj^á íde'cidjirsp .y lo participio 
así al Gobierno de Colombia. 

1052 Al terminar, pues, este año, todo pTesagiaba 
la ruina de la República, y no faltó quién dijese que el 
inglés sir Carlos Elpbinstone Fleming, agente de la 
Santa Alianza y que estaba en Venezuela, tuvO' en todo 
ello la "mayor parte. 



CAPITULO XXIV i 

Desmembración de Colombia.— 1830 

1053 Llamado el Libertador á Bogotá por estos suce- 
sos, instaló en persona el 20 de enero la Representación 
nacional, y haciendo renuncia del mando, dijo entre otras 
cosas estas palabras notables : 

1054 «Si un hombre fuera necesario para sostener un 
Estado, tal Estado no debería existir y al fin no existiría.... 
Yo lo juro, legisladores, yo lo prometo á nombre del pue- 
blo y !del ejército eolombiano : la República será feliz, si al 



(1) Respecto á la ambición que imputaban al Libertador sus adveisarios, dice 
O'Leary: 

"A la cabeza del más numeroso y mejor disciplinado ejército de los nuevos 
Estados, adicto á su persona coa entusiasmo, en p0oe3ión de poderes omnímodos y 
con dinero; acompañado de los votos de la porciói más rejpe^able de los habitan- 
tes de los diferentes Estados que le sostenían, cansado de los desó.denes de la 
anarquía y de la preponderancia de la plebe inconsciente; estimulado por el apoyO' 
que le blindaban los Gabinetes europeos, por inclinación natural y por su propio- 
interés: ¿qué se oponía á la lealización de los proyectos que se le atribuían? ¿Quéf 
sino el amor á la verdadera gloria fundada sobie los principios republicanos?" — 
Memorias del General O'Leary.— Tomo Secundo. 



FELIPE TEJERA 143 



admitir mi renuncia, nombráis de Presidiente á un ciuda- 
•dajno Qiuerido d'e la N,ación: ella sucumibiría, si os obs- 
tinaseis en Qiue yoi la miandara. Oíd mis súplicas, salvad 
la República; salvad nú gloria Que es de Colombia.» 

1055 Hermiosas y 'magníficas palabras, llenas de 
virtud y de verdad; ellas eran el grito de una gran con- 
ciencia satiisfecha, de 'un espíritu profundo que poseía 
la visión de lo futuro y (estaba siempre lleno de claridades 
inmortales. 

1056 ¿ Por qué las desoyó el Congreso ? ¿ En qué 
sombra funesta vagabia lá mente de aquellos diputados; 
Q'ue nO' vieron el temporal que azotaba la República ? 
Si se hubiese aoeptadoi la renuncia, jamás viera el mun- 
do gloria miás pura qiue la tuya, gran bienhechor de los 
hombres ! 

1057 Erróse pues, ahora como muchas otras veces, 
y, aunqiue el Congreso hirió de muerte los proyectos 
mQinárQiuicos declarando basas de gobierno harto reou- 
blicano^democráticas, ya era inminente la ruina del Es- 
tado. 

1058 Nombró en seguida una comisión que zan- 
jase las dificultades con 'Venezuela, y el Mariscal de 
Ayacucho, el Obispo^ de Santa Marta y el licenciado' 
Francisco Aranda, de su parte; y Martín Tovar, el Ge- 
neral Marino, y el Doctor Ignacio Fernández Peña por 
la de Venezuela, se reunieron el 18 de abril en el 
Rosario de Cúcuta. 

1059 Ni el sumo ascendiente de aq'uella gran fi- 
gura colombiana, del Mariscal de Ayacucho, eterno honor 
de América, ni el santo amor á la patria; nada, en fin, 
fué parte á qlue sesgasen en su propósito los emisarios ve- 
nezolanos. \ 

1060 Lástima da ver cómo en la inmensa niebla de 
inmoderadas 'ambiciones se eclipsan tantas glorias ; como' 
se olvidan los hombres públicos de que por encima de 
ellos hay un juez inexorable que allá en el porvenir, arran- 
cándolies la máscara, los hará ver tales como fueron : ese 
juez es la historia. 

1061 Ello fue que los comisiolnados se separaron sin 
éxito ninguno favorable, aferrados los unos en su terque- 
dad, opreso el corazón de los otros por las desgracias de 
la patria. 

1062 Cuál no sería tu dolor ¡oh Sucre! viendo herida 
ya de muerte á Colombia, patria de tus proezas y de tu 
amor infinito! Mas, ay, ¡tú no la verás morir! 

1063 Bolívar entre tanto, alterada su salud, se había 
retirado del mando, reemplazándole el 2 de marzo el gene- 
ral Doimingo Caceio. El cual manifestó al Cor^^greso, el 
15 de abril, lo infructuoso que era trabajar ya en una 
Constitución que no iba á regir un solo día; y aconsejó 
convocar un constituyente de Nueva Granada. 

1064 Por cierto, cumplió su objeto el Congreso (que 



144 HISTORIA DE VENEZUE .A 

se llamió iaidm4r,able), y tel 29 de abril saíicioinói el n*uevo Có- 
digo político cotnformje siempre á las ideas republicanas. 
Reinovó el Libertador irrevocablemente su renuncia, y, 
aceptada por primera vez, se inombró para Presidente á 
JoaQiuin Mosquera, y Vicepresidente á Domingo Caicedo, 
con lo qiue el 11 ide (mayo cerró sus sesiones, no sin pro- 
hibir antes que la 'unión de Colombia se intentase por las 
armas. 

1065 El Ecuador, á ejemplo de Venezuela, colmó la 
miedida de tantos infortunios declarándose el 13 de mayo 
sus provincias Estado libre y soberano, bajo el Gobierno 
del General Flores. 

1066 Por su parte el Libertador, desengañado de los 
hombres, ein presencia de aquella inmensa catástrofe que 
volvía al caos la obra de todos sus esfuerzos, se prepara^b'á 
á retirarse á Europa, como el águila que abandona su ni- 
do despedazado por las tempestades. 

1067 «Me ruborizo al coinfesarlo, había dicho al Cons- 
tituyeinte, pero la independencia es el único bien que he- 
imios coinquistado á despecho de toados los demás.» 



CAPITULO XXV 

Reconstitución de Venezuela. — 1830 

1068 La actitud tomada por Venezuela para defen- 
der su soberanía era respetable. Tratóse de la organiza- 
ción del ejército', y Marino ocupó el puesto de vanguardia, 
mientras se escalonaban otras divisiones en Tocuyo, Bar- 
qiuisimeto y San Carlos, 

1069 Reunióse el 6 de mayo el Constituyente en Va- 
lencia, y fue su primier acto encargar al general Páez del 
de Colonibia, creyéndole todavía reunido. 

. 1070 En este oficio ise decía entre otras cosas, que 
Venezuela no podría entrar en tratos de ninguna especie, 
ímientras el Libertador «permaneciese en el territorio de 
Colomjbia;» palabras duras y amargas, eterno baldón dé 
sus autores, que resonaron en el corazón del grande hom»- 
bre como el grito horroroso de la muerte. (1) 

1071 ¡ Cuál no será el asombro de la posteridad al 
oír estas palabras que retumban todavía en el aire, como 
un grito de demencia ó una horrible carcajada de locu- 
ra! Los muertos oyen; y ellas sonarán en los oídos del 

Libertador oomjo un eco espantoso del mundo que le per- 
sigue hasta en la tumba! 

1072 Varios patriotas se sublevaron entonces en di- 

(1) En bi;gve se cumplieron las palabras de Páez en carta anterior á Bolívar: 
"Y el fundador de la República sería insultado por los hombres más viles el día 
jque volviese al recinto de su casa." (O'Leary. Correspondencia, T. II, pág59.) 



FELIPE TEJERA 145 



versos lugares proclamiaindio la integridad de Colombia, y 
al fiín, sin Los fatales sucesos qiue subsiguieron lo habrían 
logrado, comió lo' demostraremos m;ás adelante. 

1073 Por otra parte, la provincia granadina de Casá- 
nare quiso incorporarse á Venezuela y envió su dipiutación 
al Coingreso;; mlás éste feíe negói á recibirla como Q|ue no 'mi- 
raba á la desmembración de lois Estados vecinos. 

1074 Dicho proceder obró no poco en el ánimo del 
comisionado granadino señor Juan de Dios' Aranzazu, 
Quien lo mranifestó lasi a su Gobierno desde Caracas, comoi 
preciosa prenda de la rectitud conque su hermana obraba. 

1075 Decretóse el 10 de julio^ la organizaciión pública, 
y días después, temiendo 'un rompiimiento con la Nueva 
Granada, se dispusoí la leva de 10.000 hombres. 

1076 La Constitución se sanciono el 22 de septiembre, 
y por ella el territorio de la :nueva República comprende 
lOiS mismos límites qiue cuando su incorporación á Co- 
lombia, y se divide en provincias, cantones y parroquias. 

1077 Ella creó cuatroi grandes Poderes : el Ejecutivo, 
desempeñado, por el Presidente, electo cada cuatro años; 
el Legislativo, compiuesto de dos Cámaras, la de Senado- 
res y la de Representantes ; el Judicial, cuyo último grado 
es la Corte Suprema; y íel Municipal, que se divide tam- 
bién en Liegislativoi y Ejecutivo. Así se estableció una 
forma de gobierno que participa de ios dos sistemas. Cen- 
tral y Federativo. . - 

1078 Todos los lempleados son responsables y amo- 
vibles, los unos en término prescrito, los otros á voluntad 
de sus isuperiores. Los venezolanos tienen iguales derechos 
y están sometidos á los mismos deberes. 

1079 Entre las varias materias sobre las cuales legisló 
el Coingreso, merece mencionarse la de manumisión de 
esclavos; y cerró sus sesiones el 14 de octubre. 

1080 Se cuetnta entre los últimos sucesos de este año, 
pues fue el 14 de ínoviembre, la expulsión del Arzobispoi de 
Caracas, por haberse negado á prestar el juramento re- 
querido por las leyes. 



CAPITULO XXVI 

Asesinato del Mariscal de Ayacucho. 1830 

1081 Mientras tales escenas pasaban en Venezuela, 
preparábanse en Nueva Granada trag dias horrorosas, 
i Cuan indebles huellas deja este año funeGi-:- en los fastos 
de Colombia 

1082 El patriotism-o, el amor á la gloria, las nobles 
virtudes de los héroes, todo ha desaparecido como en no- 
che tempestuosa. 

U 



194 HISTORIA DE VENEZUELA 



1083 Según la lexpresión de un célebre autor moder- 
no, no había falta gue mo se hubiese cometido, ni camino 
de perdicióln que no fuera transitado. ¡ Quién podrá ver 
claro en este caos sombrío donde no hay un rayo de luzl... 

1084 Algo fatídico pasa sobre esta época como una 
inmensa tiniebla, donde, si hay algún destello, es como 
el lívido relámpago de una espada exterminadora. 

, 1085 Desde el 26 de setiembre de 1828, germinaban 
e'n algunos espíritus ideas espantosas : el crimen no 
cesaba de tentarlos, y aún 'más los alentaba en estos 
días la situacióín emánentemente ti;ágica de la República. 

1086 Si lentonces maquinaron la muerte del Liber- 
tador, ahora premeditan la del Gran Mariscal de Ayacu- • 
cho. El crimen, como el rayo, cae sobre las mayores al- 
turas. : 

1087 Sucesos de importancia política llevaban á Su- 
cre á los Departamentos del Sur. Mas, confiado en su 
buena fortuna "ó acaso sin dar asenso á las voces que le 
.presagiaban el peligro, con la serenidad de una concien- 
cia justa siguió su caminO' por la tenebrosa montaña 
de Berruecos. 

1088 Allí le acechaban los enemigos de la patria 
que lo eran suyos; viéronle llegar solo; el resplandor de 
la gloria orlaba su cabeza, la virtud y el honor refle- 
jaban en su semblante ¿Dónde estaba aquel día la 

mano luminosa que detuvo en el sagrado monte la espada 
de Abrahán? 

1089 ¡Arcanos son del cielo! Una descarga de fu- 
silería le derribó allí muerto el día 4 de junio. Tendida 
por id suelo quedó aquella frente que solo tuvo pensa- 
mientos de gloria, cargada de laureles inmortales; y 
aquella mano que, como la del Dios de los Ejércitos, 
había fulminado en Ayacucho. (1) 

1090 El dedo justiciero de la opinión pública señaló 
como su asesino al general José María Obatido. \ Lpor 
inmortal y preces á la noble víctima!! ¡ ¡ Execracioin 
eterna al victimario!! 



CAPITULO XXVII 

Últimos días de Colombia.— Muerte del Libertador. — 1830 ^ 

1091 Hemos dicho que el Libertador, después de re- 
nunciar al mando, pensaba retirarse del país. Preparan- 
do su viaje hallábase en Cartagena, afligido cuanto cabe 
al ver el desmoronamiento de aquella obra magna, fruto 
precioso de tan caros sacrificios. 

(1) Antonio José de Sucre, nació en Cumaná el 3 de febiero de 1795. Tenía 
pues apenas 35 años cuando muñó. 



I 



FELIPE TEJERA 147 



1092 Por primiera vez, jen el espacio de veinte años, 
aquel hombre de hierro que había atravesado los Andes 
tremolando las enseñas de la Libertad, cuya espada era 
el símbolo de la independencia de un mundo, cuyo pen- 
samiento, activo siempre y luminoso, irradiaba como un 
sol inmenso destellos de gloria; aquel hombre extraordi- 
mario que se había adormecido sobre los amantes brazos 
del Chimborazo, imagen de su genio que hunde la frente 
en los abismos del cielo ; que había dado remate ál hecho' 
más insigne de los tiempos modernos, ahora, y sólo 
ahora, parece contenido por una mano invisible de lo alto. 

1093 Con efecto, Bolívar, después de correr su in- 
toensa órbita, debía declinar, ó más bien, como una idea 
gigantesca nacida en la mente del Eterno, después de 
iluminar al mundo, debía abismarse de nuevo en la Su- 
prema Inteligencia. 

1094 Declinaba, pues, allí, si se q;uiere, el grande 
hombre, lleno de fatales presentimientos, consumido de 
pesares, entre sujetos interesados que se decían sus 
amigos ; bien aJsí como el sol, cuando en siu lo'caso,. se cubre 
de sombras y de nubes. 

1095 Y en tal ocasión vino á sorprenderlo un eco 
fatídico que él tuvo por el último grito de la patria cla- 
mando por su ayuda. Los grandes hombres también se 
engañan. 

1096 Y fué que una injustificable conspiración de las 
tropas, después de postrar al Gobierno legítimo, le pro- 
clamaba de nuev(¡> Jefe Supremo, so pretexto de ser el 
único hombre capaz de sostener la ya imposible inte- 
gridad de Colombia. 

1097 Decaído empero de ánimo y de fuerzas, enfer- 
mo y triste de corazón, apenas podía el Libertador mo- 
verse á cosa que no fuese desgraciada; tal le había pa- 
rado la veleidosa fortuna. 

1098 Los que se decían sus amigos, llevábanle á 
aceptar el hecho consumado, colmando así su despres- 
tigio y oscureciendo su nombre. 

1099 Volvería, pues, Bolívar .al mando, no ya por 
la voluntad de los pueblos, sino por la infidelidad de las 
tropas. Aquello sería la inusitada aparición del sol en 
medio de la noche; los ánimos quedarían de súbito ce- 
gados como si se hubiera arrojado sobre ellos un manojo 
de rayos. Porque la presencia de Bolívar en el Gobierno 
significaba la reaparición de Colombia: brillaba todavía 
en su mano aquella terrible espada que, como la vara 
de Moisés, ilumrinaba en las tinieblas y resucitaba las 
naciones. Con todo, no aceptó Bolívar el poder. 

1100 Pasado aquel gran deslumbramiento, vueltos 
los espíritus á su aplomo, el resultado inmediato de 
todo fué la más tremenda anarquía; el caos es entonces 
la imagen de la República: Venezuela y el Ecuador se 
arman ; se han desenfrenado como demonios las más atro- 



148 HISTORIA DE VENEZUELA 



oes pasioines, el oonflicto es inminente, la guerra es la 
diosa que todos invocan, cuando suena la últimiá campana- 
da del destino y el astro, de Colombia va á surtiergirse 
oo!n ella en los abismos de la eternidad. 

1101 Postrado y,a el Libertador, le coindujeroin á 
Sabanilla y después á Santa Marta (l.Q de setiembre), 
donde en la quinta de San Pedro, abandonado de Ja 
fortuna, pobre, y lleno de inconsolable tristeza, debía 
reclinar aquella frente de semidiós que había desafiádoi 
taintas veces á la niuerte. 

1102 ¿Dó'nde estaban entonces aquellos veteranos 
que él había guiado siempre en los campos del honor, y 
el séquito de admiradores que antes por todas partes 

llevaba? ¿Qué hacía en esos momentos Venezuisla, 

la hija predilecta, cuya rdemona venía á visitar su cora- 
zón moribundo como una visión celestial, que velaba á 
la cabecera de su lecho y qiue regaría lagrimas y flores 
en la soledad de su sepulcro? 

1103 Ah! los veteranos, como los sucesores de Ale- 
jaJndro, despedazaban su obra; sus admiradores volvían 
el rostro á nuevos ídolos; y Venezuela le maldecía! 

1104 «El cura de la laldea de Mamatoco, cerca de 
San Pedro, acompañado de sus acólitos y unos pobres 
indígenas, vino de noche á pie, llevando el Viático á Si- 

imón Bolívar. ¡Qué contraste! Un humilde sacerdote 

sin séquito ni aparatos pomJpiosos propios de la Iglesia, 
llegarse con los consuelOiS de la religión al primicr hombre 
de Sur América, al ilustre Libertador y fundador de 
iColombia! ¡Qué lección para confundir las vanidades de 
este mundo!» 

1105 «Estábamos todos los circunstantes impresiona- 
ídós por la gravedad de tan imponente acto. Acabada la 
oeremjonia religiosa, se puso el escribano notario, Cata- 
lino Noguera, en miedlo del círculo formado^ por los ge- 
nera ks Mariano Montilla, José - María Carreño, Lauren- 
cio Silva, militares de alto rango; los señores Joaquín 
de Mier Manuel Ujueta y varias personas de respetabi- 
lidad, para leer la íalocución dirigida por Bolívar á los 
colombianos.» . ^ 

1106 «Apenas pudo llegar á la mitad, su conmoción 
íno le permitió continuar y le fué preciso ceder al puesto 
al Doctor Malnuel Becuero, (1) á la sazón auditor de gue- 
rra, quien pudo concluir la lectura; pero al acabar de 
pronunciar las últimas palabras yo bajaré tranquilo al 
sepulcro, Bolívar, desde su butaca, en donde estaba 

sentado, dij^ con voz ronca: «Sí, aJ sepulcro es lo 

Qiue me han proporcionado mis rr^i ciudadanos pero 

yo los perdono » 

1107 «Al oír estas palabras que precian salir de la 



(1) El auditor de Guerra, según el Escribano señor Noguera, se llamaba Ma- 
nuel Pérez Romero, y no Becuero, como tal vez por error de copia aparece en el es- 
crito de Reverend. 



FELIPE TEJERA 149 



tumba, se me cubrió el corazón: y al ver la consternacióin 
pintada en el rostro de los circunstiantes á cuyos ojos se 
asomaban las lágrimas, tuve que apartarme del círculo 
para ocultar las miáis, que Ino me habían arrancado 
otros^ cuadros muy patéticos.» {Ultima enfermedad de 
Simón Bolívar, por su miédico de cabecera el Doctor A. 
P. Révéreind). 

1108 Ya oerca'no á su término, dio sus postreras dis- 
posiciiomes, entre las cuales se cuenta la de qüe sus restios 
mortales fuerain deposiitados en la ciudad de Caracas; y 
exhaló su últimio aliento el 17 de diciembre á la una de • 
la tarde. El mismo día que había fundado á Colombia. 

1109 Eíitre las varias piezas que se trajeron al Doc- 
tor Révére'nd para vestir el cadáver, advirtió^ que la cami- 
sa estaba rota. 

1110 «No pude contener mi despecho, y tirando la 
'Camisa, exclamé: Bolívar, aun cadáver, no viste ropa 
rasgada; si no hay otra, voy á 'mandar por una de las 
mías.» 

1111 Tales soin las palabras del propio Révérend. El 
Libertador de un Cointinente no tenía con que cubrir 
la espantosa desnudez de la muerte! ¡Cuan grandes, y á 
la par cuan terribles son los arcanos de la Providencia ! ! 

1112 En el transcurso de los siglos aparecen hombres 
qUe brillan oomo^ soles, inmensos areolitos que pasan por 
la noche de la historia, viajeros arcángeles que, al cruzar 
ix>r la tierra, dejan caer como lenguas de fuego las plumas 
luminosas de sus alas. 

1113 Empero, cuando desaparecen, como esos astros 
extraordinarios q;ue se abisman para siempre en lo infi- 
nito, algo también de prodigioso hace estremecer el 
mundo como si el brazo de Dios hubiese derribado al- 
guna de las columnas que sostienen el Universo. 

1114 Así, al delscelnder á la tumba Bolívar, la Amé- 
rica sintió del uno íal otro extremo, el espantoso rumor 
de una catástrofe: era 'qlue con él desaparecía también 
del concierto de las naciones la República de Colombia!.... 



CAPITULO XXVIII 

De la disolución de Colombia. — 1830 

1115 Muchas, perO' mtuy fútiles razones, han aducido 
hasta hoy algunos de los historiadores que han dejado 
correr la pluma sobre esta importante materia, tratan- 
do de justificar la ruptura de aquel gran pacto nacio- 
nal que fué mirado coimo el acontecimaento más porten- 
toso de la Emlancipación americana, y que llamó por su 
importancia de tal suerte la atención del Viejo Mundo, 
que todavía allí el (noimbre de Colombia se pronuncia 
oon respeto y con 'veneración. 



150 HISTORIA DE VENEZUELA 

1116 Entre las v^arias causas que se exponen, lá 
que se ha tenido comió principal es aquella que, supo- 
niendo la escasa población de este país, cuyo dilatado 
territorio podría dar cabida con holgura á una población 
como la del imperio ruso, y por otra parte, la falta casi to- 
tal de vías de comunicación, demuestra la imposibilidad 
de que fuese tan efectivo' y duradero el lazo que debía 
ligar los apartados pueblos, como eficaz y trascendental 
la acción legítima del Gobierno nacional. 
-^^.1117 Otros quieren alegar la diferencia de costumí- 
bres y hasta la índole distinta de las tres secciones colom- 
bianas; otros, en fin, se atienen á que semejant'e unió,n 
era no sólo contraria al interés de cada una, sino que 
también al querer de los mismos pueblos, principial- 
rrjente al de Venezuela. ' 

1118 Si examinamos la primera de estas causas, 
veremos que es uno de los argumentos que por probar 
derrjasiado nada prueban. Pues si en efecto, lá escasez 
de población, diseminada en un territorio tan vasto, fue- 
ra legítimo^ pretexto para la disolución de Colombia, lo 
sería también para la de las tres Repúblicas que de 
ella se formlaron, pues que las mismas circunstancias de 
población se presentan respectivamente en ellas. 

1119 La segunda parece no menos arbitraria que lá 
precedente. ¿Cóimo puede concebirse tal antagonismo de 
costumbres y de índole en pueblos que reconocen un 
mismo origen, que tuvieron unas mismas enseñanzas, que 
,duentan igual historia, idéntica religión, y que, fuera 
de perteneder á la ¡misma raza hispano-ámericána, há- 
(bitan una misma zona y ¿oseen todos igualmente el 
idioma de Castilla? Que Ise note una que otra variación 
en los usos de -ciertas provincias distantes entre sí, esto 
nada prueba; que en toda nación, por pequeña que se 
la suponga, habrá tales insignificantes diferencias, no 
ya sólo de provincia á pronncia, sino de un lugar ,á 
Otro lugar. 

1120 Y por lo que hace á la tercera, que es la que 
parece traer más fuerza, le lopondremos ciertos hechos 
Iqlue no revelan nuestros historiaclores, y que afirman 
qiue por lo menos en Vienezuela, los pueblos defendían 
más bien la integridad de Colombia. 

1121 Refiriéndose á este punto el señor Antonio 
Leocadio Guzmán, testigo muy ilustrado de los sucesos 
del año 30, se expresa así: 

1122 «La integridad die aquella gran patria, rota 
en 1830, estaba casi restablecida cuando la muerte lo arre- 
bató (al Libertador). El heroico Ber mudez en el Orien- 
te; Tadeo Monagas en sus llanos; el bravo Infante, 
desde Calabozo hasta el V,alle de la Pascua y el Orinoco ; 
el malogrado Inchauspe en los llanos del Sur y del 
Occidente; otros valientes en Trujillo y parte de la 
Cordillera; los Mármioles, Castañeda y varios jefes dis- 
tinguidos en todo el Occidente; Parejo y Bustillos en 



FELIPE TEJERA 151 



Guarelnas, á media legua de la capital intimando lá ren- 
dicióin, y Alcántara en Arag^ua, tenían reducido el ám- 
bito del Gobierlno que residía en Valencia, al camino de 
Puerto Cabello y las distancias que medían hasta San 
Carlos y la Cabrera. OchO' días después, qui'nce á lo 
más, Colombia habríia lestado reiinteg"rada.» 
^ 1123 «Y el Geineral Páez habíia previsto la posibili- 
dad de tales resultados. Muy de antemiano había procu- 
rado tener una solución como^ la del año de 1827 al acer- 
carse el Libiertador, coin qnien estaba resuelto á no em- 
plear las armas. Si esto ba sido un secreto hasta aho- 
ra, del cual no haya hoy tojas testigos que él y yo, puestio 
que la mluerte arrebató ¡al benernérito é ilustre General 
Beluche, comisionado de Valencia cerca de S. E. Li- 
bertador, es tiempo ya de consignarlo en la historia »; 

(Evangelio Liberal número 2). 

1124 Con semejantes datos, podemos concluir que 
los pueblos de Venezuela eran contrarios al intento de 
su Gobierno. ¿ Cuál fué, pues, la causa de la disolución de 
Colombia? ¿Quiénes debían ser los verdugos de esta gran 
nacionalidad? No iremos muy errados, no, si declaramos 
oomo tales á Páez y feus consejeros en Venezuela; á 
Flores y los suyos lein el Ecuador. 

1125 Por otra parte, cuando los partidarios de 
Colombia, como se ha visto, se reaccionaban contra el 
Gobierno de Valencia, la infausta noticia de la muerte 
del Libertador vino á abiatir todos los ánimos y arre- 
bató de todos los corazones patriotas las miás caras es- 
peranzas. \ 

1126 «i Soldados !». exclamaba desde Cartagena el Ga- 
ñera! Ignacio Luque: «¡Murió el sol de Colombia! ¡Sus 
rayos bienhechores dejan ya de alumbrar está tierra des- 
graciada 1 !».... — ¿Quién creyera que una misma losa debía 
sellar la tumba del Libertador y de la Patria? 

1127 Dividióse aquella vasta República en tres na- 
cionalidades diferentes: Venezuela, Nueva Granada, hoy 
Nueva Colomibia, y Ecuador. 

1128 Veamos ahora, para terminar la época segun- 
da de nuestra historia moderna, qué beneficios trajo al 
mundo la independencia del continente sur-iamericano. 



CAPITULO XXIX 

Efectos umiversaites de la ém¡aincipaci6n Sur-amiericana 



1129 Con la lemlancipación definitiva de la América 
Meridional, sonó 'una hora nueva para el mundo ; y el 
vasto continente que durante tres siglos había sido en- 
cantado con los prestigios de la poderosa Marfisá, apa- 
reció de súbito coronado de gloria, resplandeciente de 



152 HISTORIA DE VENEZUE'-A 



bellezas á la faz atóinita del Universo; como si á lá voz 
de otro Mesías, este Lázaro-mundo, surgiera del sepul- 
cro proclamando los imprescriptibles derechos del hom- 
bre y la inimíortalidad de las naciones. 

1130 Atenta Europa á aquella voz que había reso- 
nado en Caracas el 19 de abril, seguía con visible interés 
los progresos de la libertad en el Nuevo Continente, si 
bien temerosos los monarcas con sus triunfos, emulados 
los pueblos de ellos qiue levantaban, par decirlo así, las 
yá abatidas esperainzas del linaje humano. 

1131 Soinó por fin la hora capital de los tiempos 
mjotdernos; y la trompa de la fama anunció por todas las 
gemtes qiue, con las victorias de Boyacá, Caraboblo, 
Junín y Ayacuchio, quedaba libre de hecho y de derecho 
la Amierica iMeridional; estO' es, que surgían de repente 
á la vida de la República nueve naciones enarrdecidias 
en los camipos de batalla, arrebatadas por el formidable 
aliento de la libertad. ' ( 

1132 De aquí que la idea de la República, tan aba- 
tida en Europa, launqne conservada gloriosamente en 
los Estados de la Amíérica del Norte, como un grandioso 
'faro, tornó' á aparecer m'ás viva, más fecunda y poderosa 
en los novísimas Estados, y fué á mover otra vez con 
irresistible encanto el corazón de los europeos, y á minar 
con la omnipotencia de sus ideas los viejos tronos de 
bronce de la Monarquía. 

1133 Además de esto, todos los puertos Sur-ameri- 
canos, cerrados hasta entonces, fueron abiertos en ab- 
soluto al comercio universal. De ahí el aumento progresi- 
vo y extraordinario de las industrias y comiercio euro- 
peos en nuestros días : de ahí la 'movilización de cuan- 
tiosos tesoros; el desarrollo nunca visto de la marina, 
y esos lazos casi indisolubles con que, intereses de común 
provecho, haJn ligado á los dos mnndos. 

1134 Por otra parte, rebosada la Europa de habi- 
tantes, desbordó sobre la América el inmenso sobrante 
de su población ; y Ise creyó que había aparecido de nuevo 
el fab'uloso Dorado. Tierra de maravillas era ésta para 
los de fuera: el oro, de tan difícil acceso allende, aquí 
piiarecía él propdo venirse á las manos ; la riqueza nunca, 
bien ponderada de los bosques, la fertilidad de los 
suelos, la benignidad del clima, los caudalosos rjos que 
arrastran esmjeraldas, los lagos llenos de tesoros indios, 
los inmensos mares cuajados de perlas y corales ; y lo 
que es sobre toido, las mstituciones democrático-liberalesi 
de los nadientes estados, convidaban con mil hechizos á 
las idelicias del hogar americano, verdadero paraíso del 
rrjundo. Esto por lo qlue hace á las industrias, al comer- 
cio, á la forma republiciaJna y á la inmigración. Pero de- 
bemos ooinsiderar asimismo, bajo otro respecto, las in- 
fluencias de nuestra independencia. 

1135 Con ella, puede decirse que quedó abolido 
para siempre el tráfico de esclavos africanos. Colombia lo 



FELIPE TEJERA 153 



prohibió por coropleto ; esperanza de que pronto sería 
oada lein labsoluto la libertad' de aquellos infelices en todo 
el Colnti'nente, consagrando .así los sublimes fueros de la 
naturaleza y la dig-nidad humana. 

1136 El propio Derecho de Gentes, sufrió^ trascen- 
dentales imodificaciones, y no sería aventurado decir 
Que es de (esta época que (puede llamarse ci-encia, y sirve 
de mioderadior y juez supremo len las reLaciones de 
Piotencia á Potencia. 

1137 Por último, con la independencia de América 
oesó el derecho de conquista; terminó, como derecho, 
el poder de la fuerza; recobraron los pueblos sus prerroga- 
tivas; se abrieron caudalosas venas de riqueza y de pro- 
greso, y apiareciió una nueva raza, lá raza latino-amleri- 
cajna, para obrar providencialmente en las más; profundas 
cuestiones hümianas. ■ 

1138 Y el pensamáiento. dilató' sus alas por más sere- 
nos ciielois, aspirando' el éter puro de las altas ideas, y 
se descorrió para la hunwanidad el horizonte infinito del 
Porvenir, sobre cuya tnieta se columbra la gloria del 
[hombre y la transfiguración del Universa. 



RESUMEN, CRONOLÓGICO 



DE ImA. 



ÉPOCA SEGUNDA 



SINCRONISMOS 



1820 El General Montilla llega á 
Río Hacha con las fuerzas 
auxiliares. Incendian éstas 
aquella ciudad. Pone Mon- 
tilla sitio á Cartagena. El 
Doctor Zea sale en comi- 
sión diplomática para Eu- 
ropa. Pide Morillo suspensión 
de hostilidades. El Congreso 
Colombiano reunido en Gua- 
yana, se ofrece á tratar con 
España con tal que reconoz- 
ca la. independencia de la Re- 
pública. Conferencia de Mo- 
rillo con Bolívar en Santa 
Ana. Regularización de la 
Guerra. 



El Ejército proclama en España la 
Constitución de 1812. La ciudad 
de Guayaquil se proclama inde- 
pendiente. Lord Cochrane, almi- 
rante de la escuadra chilena, apre- 
sa la fragata española «Esmeral- 
da» bajo las baterías del Callao. 
El Marqués de Torretagle declara 
independiente á Trujillo, prote- 
giendo así la libertad del Perú. 
E] General Arenales aprisiona al 
Brigadier O'Reilly, destacado de 
Lima por el Virrey á cortar la 
comunicación con el General San 
Martín, en el sitio Cerro de Pasco. 



1821 Fuerzas del General ürdane- 
ta ocupan á Maracaibo. La 
Torre, por haberse ido Mo- 
rillo á España, queda de Ca- 
pitán general. Ruptura del 
armisticio. Soublette y Ber- 
múdez obran sobre Caracas. 
Derrota de Bermúdez en el 
Calvario. Batalla de Carabo- 
bo. El Congreso reunido en 



Muere el Emperador Napoleón en 
Santa Elena. Se proclama en la 
Isla de Santo Domingo la ane- 
xión á Colombia, que duró 51 
días. La República de Centro 
América se anexa á Méjico. La 
Asamblea Constituyente del Bra- 
sil proclama la independencia del 
país. San Martín derrota al Vi- 
rrey del Perú y es nombrado Pro- 



FELIPE TEJERA 



155 



el Rosario de Cúcuta da á 
Bolívar el título de Liberta- 
dor de Colombia. Sale Bolí- 
var para Nueva Granada. Ba- 
talla de Yaguachi en el Ecua- 
dor. Armisticio entre Sucre y 
Aimerich. Dimite el Liberta- 
dor el mando ante el Con- 
greso. No se le admite la 
renuncia. El Congreso con- 
firma el Pacto de Colombia. 
Sale electo para Presidente el 
Libertador y para Vicepresi- 
dente el General Francisco de 
Paula Santander. 



tector del país. Conatos de esta- 
blecer la República en Barcelona 
y Zaragoza de España. Don Pa- 
blo Morillo es nombrado Capitán 
General de Castilla la Nueva. Mal- 
te Brun funda en Francia la so- 
ciedad de Geografía. Coronación 
solemne de Jorge IV en ^Vesf- 
minster. 



1822 Se publica en Caracas la Cons- 
titución de Colombia. Disi- 
dencias entre Páez y Sou- 
blette. Derrota de éste en 
Dabajuro. Vuelve con refuer- 
zos y ocupa á Coro. Morales, 
Capitán General por renun- 
cia de La Torre, ocupa á Ma- 
racaibo. Batalla de Bombona 
en el Ecuador. Batalla de 
Pichincha. 



El Emperador de Méjico disuelve 
ilegalmente el Congreso. El Ma- 
yor Soulanges del ejército perua- 
no, con 27 hombres de caballería, 
derrota y acuchilla una división 
española en el sitio de Caucalo. 
Terremoto en Copiapó (Chile). 
Guerra del Brasil y Buenos Aires 
por la posesión del Uruguay. De- 
claración |de independencia de ¡Gre- 
cia. 



1823 El almirante Padilla domina 
el lago de Maracaibo. Bata- 
lla naval en Punta de Pie- 
dra. Capitulación de Morales. 
Asalto de Puerto Cabello por 
el General Páez. Rendición 
del Castillo. El segundo Con- 
greso de Colombia autoriza á 
Bolívar para auxiliar al Pe- 
rú. Llega á Lima el l.s de 
diciembre. 



Se declara Imperio el Brasil y el 
Portugal reconoce su independen- 
cia. Las Cámaras del Brasil son 
disueltas ilegalmente por el Empe- 
rador. El Presidente de los Esta- 
dos Unidos, M. Monroe declara no 
permitir que, fuera de España, in- 
tervenga otra potencia en la gue- 
rra con sus colonias, y que había 
pasado el tiempo de venir á colo- 
nizar en América. Invasión de los 
franceses en España al mando del 
Duque de Angulema. Muerte de 
Jesner inventor de la vacuna con- 
tra la viruela. 



1824 Batalla de Junín. Batalla de 
Ayacucho. Queda sellada la 
independencia del continen- 
te meridional. Congreso de 
Panamá. Al pie del Avila idea 
Stephenson atravesar por me- 
dio de la locomotora la cor- 
dillera de los Andes. 



Centro América se' divide en tres 
Estados Soberanos é independien- 
tes. Iturbide, Emperador de Mé- 
jico, cae prisionero y muere fu- 
silado. 



1825 Conatos de Reforma en Ve- 
nezuela. Reclamos franceses. 



El Congreso de Buenos Aires de- 
clara y decreta que el derecho que 



156 



HISTORIA DE VENEZUELA 



Creación de Bolivia. Sucre 
envía los trofeos de la Cam- 
paña. Los Estados Unidos y 
la Gran Bretaña reconocen la 
República de Colombia. 



pertenece á todo hombre de ado-' 
rur á Dios es inviolable. Inven- 
ción del Ferrocarril. Ocupan los 
tnejicanos el Castillo de San Juan 
de Ulloa. 



1826 Acusación al General Páez. 
Proyectos de disolución de 
Colombia. Vuelta del Liber- 
tador á Venezuela. Ideas de 
monarquía. El ^teamboat, va- 
por de ruedas, es destinado á 
la navegación del río Zulia. 



Guerra de Prusia contra Persia. Los 
austríacos evacúan la Sicilia y el 
reirio de Ñapóles. El Congreso de 
Méjico declara abolidos los títulos 
de nobleza. 



1827 Con la llegada del Liberta- 
dor cesan en Venezuela los 
trastornos. Lámar, Presiden- 
te del Perú. Revueltas en 
Bolivia. Heroísmo del Coro- 
nel Broun. Sucre convoca el 
Congreso de Bolivia. 



Desastre de los Brasileros en la gue- 
rra con la República Argentina. 
Champolión descubre el alfabeto 
geroglífico. Batalla de Navarino. 
Tropas inglesas mandadas por 
Clinton sostienen á los ' constitu- 
cionales en Lisboa. 



1828 Se reúne la gran Convención 
de Ocaña : divídese en dos 
partidos y al fin se disuelve 
sin llenar su objeto. Conju- 
ración del 25 de septiembre. 
Ajusticiamiento de los conju- 
rados. Destierro de Santan- 
der. Declaración de guerra al 
Perú. Hostilidades de Lámar. 
Facción de José M. Obando. 



El Brasil y Buenos Aires reconocen, 
la independencia del Uruguay. 
Muerte de D. L. F. de Moratía 
en París. Se abren de nuevo en 
la Sorbona los cursos de Guizot,^ 
Cusín, y Villemain. O'Conell con- 
mueve con sus discursos la Ir- 
landa. Los Rusos declaran guerra 
á la Puerta Otomana. 



1829 Derrota de los peruanos en 
Tarqui. Capitulación de La- 
mar. Bolívar en campaña. 
Ocupa á Guayaquil. Trata- 
dos de paz con el Perú. Su- 
blevación y muerte de Cór- 
dova. Sometimiento de Ari- 
zábalo en Venezuela. Proyec- 
tos de monarquía. Valencia, 
y Caracas desconocen la au- 
toridad del Libertador, y pro- 
mueven la separación de Co- 
lombia. 



Méjico expulsa gran número de es- 
pañoles y derrota una expedición 
de cinco hiil hombres que envió 
España. Nicolás, Emperador de 
Rusia, se corona Rey de Polonia. 
Goethe publica á los 80 años la 
2.3 parte del Fausto. O'Conell,^ 
primer miembro católico del Par- 
lamento Inglés, pide la separación 
de Irlanda de Inglaterra. 



1830 Bolívar renuncia al mando 
ante el Congreso, y no le 
es admitida. Entrevista de los 
comisionados de Venezuela y 
Colombia. Se disuelven sin 
avenirse. Nueva renuncia de 
Bolívar, que le fué aceptada. 



Méjico se prepara á resistir por la 
fuerza la influencia absorbente de 
los Estados Unidos en Tejas. Con- 
quista de Argel por los franceses. 
Revolución en Francia. Luis Fe- 
lipe, de la casa de Orleans, sube 
al trono. Muerte de Jorge IV, 



FELIPE TEJERA 



157 



El Congreso notnbra otro 
Presidente y decreta una 
Constitución republicana. El 
Ecuador se separa de la unión 
colombiana. Bolívar se pre- 
para para irse al extranjero. 
Venezuela se aparta de la 
Unión Colombiana y el Con- 
greso reunido en Valencia le 
da una Constitución. Expul- 
sión del Arzobispo de Caracas. 
Asesinato del Gran Mariscal 
de Ayacucho. Muerte del Li- 
bertador el 17 de diciembre 
en la quinta de San Pedro. 



Rey de Inglaterra. Creación de 
la escuela de tauromaquia en Se- 
villa. Primer concilio de los mor- 
mones, bajo la presidencia de José 
Smith (E. E. U. U.). Muerte de 
Benjamín Constant. Debate zooló- 
gico entre Cuvier y Geffroi Saint 
Hilaire. Muerte de Pío VIII en 
Roma. Levantamiento de Polonia 
contra Rusia. Insurrección de Bél- 
gica y derrota de las tropas ho- 
landesas. 



SEGUND.l PARTE 



HISTORIA MODERNA 



REPÚBLICA CENTRAL 



LA REPÚBLICA CENTRAL ABARCA LAS DOS ÉPOCAS QUE SE EXTIENDEN 

RESPECTIVAMENTE DESDE EL AÑO DE 1831 HASTA EL AÑO DE 1842, 

CUANDO. SE INICIA LA FORMACIÓN DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS 

Y SE TRASLADAN Á CARACAS LOS RESTOS DEL LIBERTADOR; 

Y DESDE 1842 HASTA LA PROMULGACIÓN DE LA CARTA 

FEDERAL EL AÑO DE 1864 



ÉPOCA TERCERA. 

(De 1831 á I842) 



CAPITULO I 

Páez. — 1831 á 1834 

1139 Como se ha visto anteriormente, la muerte del 
, Libertador no pudo saberse con la celeridad que hubiera 
sido deseada en Venezuela para evitar nuevos conflictos, 
y SUS partidarios habían apelado ya al último recurso 
de las armas,- apellidando la integridad de Colombia, 
y descoinociendo al Gobierno de Venezuela en un acta 
que celebraroin el 15 de enero de 1831 en Aragua de 
Barceloina. 

1140 Acaudillóla el general Jsé Tadeo Monagas, y 
bien pronto la reacción se extendió á todas las provincias 
orientales, 

1141 El Gobierno por su parte confió la dirección de 
la campaña al Ministro de la Guerra, que lo era el general 



FELIPE TEJERA 159 



Marino; rnas ya al abrirla, se supo^ la muerte de Bolívar y* 
ello bastó, corruo se ha dicho, para desalentar los ánimos y 
desbaratar la comenzada empresa. Así el General Moná- 
gas pidió una entrevista con el Presidente. 

1142 Autorizado éste por el Congreso,, reunido desde 
el 18 de marzo, salió de la capital el 19 de abril, mientras 
que Marino por su cuenta había estipulado con los alza- 
dos organizar en Venezuela una coniederación colombia- 
na, compuesta de los Estados orientales, quedando él cor 
mo primer jefe, Monagas por segundo. 

1143 Tan descabellada conducta desaprobó el Con- 
greso, y el Presidente se avistó con Monagas en el Valle 
de la Pascua, dando término a tan ingratos sucesos el 24 
de junio, con un indulto general para los comprometi- 
dos en dicha exótica ¡aventura. 

1144 Más peligrosa por su carácter y tendencias fue 
la revolución que entre tanto había estallado en Caracas; 
la noche del 11 !de mayo, pues pretendía nada menos que 
al exterminio de la parte más alta de lá sociedad para re- 
partirse sus propiedades, y hacer su agosto de placeres ne- 
fandos. 

1145 En inminente riesgo se vio algunas horas la ciu- 
dad desprovista como estaba de fuerza pública; y ya los. 
conjurados qne habían asaltado la cárcel y puesto en Lbcr- 
tad á los presos daban el triunfo como hecho, cuando 
por fortuna é impensadamente seis hombres valerosos los 
embisten y profieren voces de mando como si acometiesen 
'con nn ejército, y aquéllos, medrosos, quizá de su propio, 
crimen sobrecogidos, toman la fuga y se dispersan. 

1146 De allí á poeos días, aprisionados casi todos, 
fueron sentenciados á muerte y ejecutados; volviendo así 
la sociedad del gran temor y sobresalto en que tan desca- 
radas y aviesas miras la habían puesto. 

1147 Por lo demás, practicado en el Congreso el 
escrutinio de las elecciones, resultó electo Presidente 
coinstitucional el General José Antonio Páez, y Vicepresi- 
detnte, por dos años, el Doctor Diego Bautista Urbaneja. 

1148 En seguida se acordó enviar emisarios á la 
Nueva Granada, para que se formase una convención co- 
lombiana que conociera de los comunes intereses. (22 de 
abril.) 

1149 En otro decreto de 25 de mayo se designó á 
Caracas por capital de lá República, y cerró sus sesiones 
después de expedir varios otros en materias de menor im- 
portancia. 

1150 En cuanto al orden público, sólo el empecinado 
Cisneros lo perturbaba todavía en los vahes del Tuy; pero 
movido al fin á gratitud por Páez, que había tomado bajo 
su protección y educádole un hijo suyo psqueñuelo, nego- 
'ció con él su sometimiento el 22 de noviembre; terminan- 
do así el año 31. 

1151 En el siguiente reconoció' Nueva Granada la so- 



160 HISTORIA DE VENEZUELA 

beraliía de yenezuelia, y el Congreso de ésta propuso una 
ooiníeder ación de los tres países qíue habían formlado á 
Colombia, proyiecto qlue vino muy pronto á tierra. 

1152 El mismoi dividió el territorio en tres distritos 
judiciales: de Oriente, Centro y Occidente; y Cumianá, 
Valen cia y Maracaibo, fueron la .residencia de las tres 
Cortes superiores respectivas. (18 de abril.) 

1153 Terminó el año con la vuelta del Arzobispo 
de Caracas y del Obispo ídle Trícala, que juraron la Cons- 
titución; y el establecimientoi de la Academia de Matemá- 
ticas, dirigida por el sabio ingeniero venezolano Don Juan 
Manuel 'Cajigal, seg^ún el decreto de 13 de octubre de 
1830. 

1154 En el de 33 se reunió el tercer Congreso ordi- 
nario (25 de emeroi), y inombró' para Vicepresidente al 
Doctor Andrés Narvarte. 

1155 Por decretoi de 6 de febrero incorpora al ejér- 
cito y en la Imiarina, á los militares venezolanos que expul- 
sos de Nueva Granada, erraban en extranjeras playas. 
Extinguió el estanco del tiabaco (20 de marzo) ; anuló los 
diezmios (2 de abril), disponiendo el sostenimiento del cul'tio 
por el tesoro público ; y ¡ajeno ya á toda idea de Confede- 
ración oolombiana, autorizó el Ejecutivo para iniciar con 
Nueva Granada y Ecuador el arreglo de la deuda común 
y tratados Ínter nacional es. 

1156 Con esta comisión partió á Bogatá el ilustre 
Don Santos Michelena, Ministro de ¡Hacienda, (1) y termi- 
nó el año sin otro^ ¡suceso imlportante, á no considerar tal 
la infructuosa revuelta promiovida por el Coronel Gabante, 
que seta debelada en el siguiente. 

1157 Reunióse el cuartoi Congreso, y sus principales 
actos fueron: el decreto^ de libertad de cultos (18 de febre- 
ro de 1834) ; el de libertad de contratos ; la habilitación 
de algunos puertos y régimien de aduanas; y la declara- 
ción de los días 19 de abril y b de julio, grandes fies- 
tas nacionales. 

1158 Notable fue leste año^ por las luchas elecciona- 
rias. Cuatro eran los candidatos para Presidente, en el se- 
gundo período: el General Marino; el General Soublette; 
el Doctor Diego Bautista Urbaneja; y el Doctor José 
María Vargas. 

1159 Mas, oomo' ¡no lograse ninguno la mayoría de 
votos, el Congreiso reunido el 20 de enero d'e 1835, perfec- 
cionó la elección, y iel 6 de ¡febrero quedó por tal el sabio 
y venerable Doctor José María Vargas, que se juramentó) 
el 9; y Vicepresidente el Doctor Narvarte. 

1160 Por últirdo disolvióse el Congreso, después de 
convenir en las eslipul aciones acordadas entre Venezuela 
y Nueva Granada sobre arreglos fiscales de Colombia; y 



(1) El señor A. L. Guzmán dijo respecto de don Santos Michelena: "verdadero 
fundador de la hacienda y del crédito (de Venezuela), y de los inmensos bienes que 
de aquí se deriban." — (bl Venezolano.) 



FELIPE TEJERA 161 



sin admitir La renuncia qiue había hecho de su cargo el 
nuevo Presidente. 



CAPITULO II 

Presidencia del Doctor José MaiTía Vargas. — 1835 á 1838 

1161 Descoincertados quedaron con el nombramiento 
<ie e^te célebre patricio, honra eterna de Venezuela, no 
pocos militares, lastimados acaso de que por primera vez 
rigiese á la República un raagistrado que no terciaba la 
espada, mías ceñía á sus venerables sienes la diadema 
preciosa de las ciencias. (2) 

1162 Del descointento pasaron á la rebelión armada, 
y así en efecto proclamiaron la federación en Maracaibo y 
por jefe a Mariño^ (7 de junio) ; por fortuna fueron al 
punto debelados, no pudiendo ¡decirse lo mismo de los de 




J. M. Varg-es 

Caracas, ^d onde, revuelta la 'escasa guarnición que había, 
dieron por tierra con las ¡autoridades (8 de julio de 1835) 
coimjo cabeza, Miariño primero, y el segundo aquel Pedro 
Carujo, insigne entre los conspiradores.. 

1163 Con todo, ¡aprovechando un m'omento en tan 
ardua coyuntura, había logrado Vargas reunir su Consejo 
y nombrar General en Jefe de las fuerzas á Páez, que se 
hallaba entonces en el hato de San Pablo. 



(2) "Páez, dice don A. L. Guzmán, quería que le sucediese el general Soublet- 
te, y los Ministros queríamos que fuera el señor Urbaneja,.. Y el pueblo de Vene- 
zuela, teniéndose por soberano, como lo era, por una gran mayoría elevó á la Pre- 
sidencia al ilustre Vargas." (Luis Ruiz — Historia Patria.) 

12 



162 HISTORIA DE VENEZUELA 



1164 Nombramiento este que, á ser aceptado, iba á 
berir de muerte la revolucicín, pues Quieren decir que Páez 
■embozadamente' la prohijaba,; y no era lo de m'e:.03 arreba- 
tarle por aquel medio el inÜujo del astuto Jefe limero. 

1165 Cuéntase qu3 ei el acto, ce a ris'cnar los co ju a- 
dos al legítimo Gobierno, CaruJD, encarándose al Presi- 
dente, le dijo: nDoctor Vargas: el mando es de loi va- 
lietitesh Y aquel sabio varen respondió con ja serenidad 
majestuosa de una gran conciencia: nEl mundo es del 
hombre jastoh) Sublimjes é immortaks palíbrcs que en- 
vidiarían en sus labios los semr.dioses de la aitigüedad. 
■ 1166 Estas dos opuestas máximas por sí sol:s c^r'c- 
terizan no sólo aquellas dos personalidades, sino tám;- 
bién la época. La una era el dogma de todas las revolucio- 
nes arrnadas: la fuerza; la otra, la ley inex:orable de 
la legalidad, el evangelio de los corazones nobles y gene- 
rosos : la virtud Vargas, el orden; Garujo, la asechan- 
za. ¡ Qué lucha ! 

11167 En esta horrible lucha triunfó Garu'o; pero 
su triunfo debía ser efímero, momentáneo, como lo serán 
siemjpre los del error y la perfidia. 

1168 Una vez asaltado el poder, los conjurados des- 
terraron al Gobierno legítimo; y mientras Varg s'o 'reso» 
el corazón, aunque esperanzado en la ceitera dei proxi- 
rno veredicto nacional, pisaba playa extranje "a, la revolu- 
ción, que se hacía soi pretexto de ciertas refo''mas, ex- 
tendía bajo este lema isu pernicioso contagio á otras 
provincias. ' 



CAPITULO III 

(Continuación) 



1169 Imlpensadamente ^para Páez Pegaron los emi- 
sarios del Gobierno con ¡el nombramiento referido. Lar- 
gas horas de duda acaloraron su mente; pero, vuelto el 
ánimo al sendero del deber, resolvió admilir el encargo^ 
y voló al punto, con los pocos peones que pulo sacar de 
su hato, en socorro del Gobierno. 

1170 Sin que nadie fuese osado á oponérsele, l'ega 
el 23 del mismo julio á Valencia : sigue, y el 28 entrando 
á Caracas, que había sido abandónala ya por los refor- 
mistas, convoca al Consejo de Gobierno. 

1171 Por su parte aquellos habían seguido con Ga- 
rujo por el Oriente, donde el General José Taleo Mo.'^a- 
gas, despreciando el mando legitimo de aquellas provin- 
cias conque le convidaba Páez, acaudilló lá revuelta 
volviendo siempre por la ya casi olvidada integridad de 
Colombia. ' 

1172 A dicha, todo termiinó ial fin, en esta parte de 



FELIPE TEJERA U\^ 



la República, con el decreto dictado por Páez el 3 de 
¡noviembre en el Pirital, Que indultaba á los trristornadores. 

1173 De allí volvió Páez y puso sitio á Puerto Ca- 
bello, fuerte asilo de los reformistas, logrando someter- 
los en febrero de 1836, con lo que dio punto la revolu- 
ción. Durante el asedio de la plaza fué mortalmente herido 
Garujo. 

1174 Por lo denlas, Vargas, que había vuelto des- 
de el 20 de agosto del año anterior, hizo nueva y formal 
renuncia de la Presidencia, y le fué aceptada por el 
Congreso (24 de abril de 1836). Le sustituyó el Vice- 
presidente. 

1175 Los principales actos de este Congreso fueron: 
el señalamiento de nn nuevo escudo de armas (13 de 
abril); la aprobación del tratado de amistad, comercio 
y navegación, con los Estados Unidos de la América 
del Norte; reforma del decreto de elecciones de 1834; 
sanción de un código de procedimiento, elaborado por el 
Licenciado Francisco Aranda; y la concesión d:l título 
de Esclarecido Ciudadano con que premiió á Páez. 

1176 Concluyó el de 36 con el sometim'ento del 
Coronel Farfán que merodeaba en Apure, y el destierro 
del Arzobispo de Caracas Doctor Ignacio Méndez, por 
negarse á obedecer la ley de patronato vigente. 

1177 Más azaroso corrió el de 37. Habiendo ce- 
sado en sus funciones de Vicepresidente el Doc.or Nar- 
varte, fué nombrado para sustituirio el General Souolet e; 
y mñentras llegaba éste de España, donde con encargo 
diplomático trataba sobre el reconocimiento de Ve^.ezuela, 
presidió el Ejecutivo , el General José María Carreño, 
Vicepresidente del Consejo de Gobierno. Ei 23 de fe- 
brero del mismo año se declararon extingui los los con- 
ventos de hombres, y por decreto de 10 de marzo se 
autorizó á los Colegios nacionales para conceder grados 
de Bachiller en filosofía. 

1178 Vuelto Soublette sin fruto alguno de su en- 
cargo, rigió la Presidencia (11 de mayo), debelada ya la 
facción que había alzado de nuevo en Apure, Farfán; 
mientras que los reformistas hacían esfuerzos, desde 
las vecinas Antillas, por envolver en mayores trastor- 
nos el país. . ' 

1179 Y fué que Páez, dio á aquel tenaz guerrillero 
batalla en el sitio de Payara, donde le derrotó por com- 
pleto, siendo: ésta una de sus más notables hazañas 
militares, pues con sólO' 100 hombres de caballería, rom- 
pió los 1.000 de Farfán (26 de abril). 

1180 Cuéntase que, al dar el faccioso la voz de 
¡carga! uina bala rompió la charnela de su caballería, 
la cual, 'encabritándose, revolvió por la llanura á todo es- 
cape, cual si huyese; lO' que, visto por los suyos á quienes 
ya Páez cargaba, se desbandaron, dejando el campo 
cubierto de cadáveres. 



164 HISTOR IA DE VENEZUELA 

capitulo' IV 

^ -f Segunda Presidencia de Páez.— 1839 á 1842 



1181 Termilniado el añoi de 38 sin otro suceso no- 
table, el períoldo de Vargas, las eleccioinies trajeron se- 
g-uinda vez al poder ¡al Ciudadano Esclarecido. (1) 

1182 Sus Secretarios fueroln: de lo' Interior y Justi- 
cia 'el Doctor Diego Bautista UrbaWeja; de Guerra y 
Miariina el General Rafael XJrdainetá; de Hacienda y 
Relaciiolnes Exteriores, interino, el coromel Guillermioi 
Smith. 

1183 A la sombra de la paz y protegido, de sus 
ilnstituciioneis florecía el país, prosperaban las artes, el 
coimiercio, la agricultura, etc., de suerte, qiue Venezuela, 
sin embargo de 'la escasa iniciativa progresiva de sus 
Gobiernos, lera feliz len loi interioir y tenida en lo exterior 
coimo la primjera die las Repúblicas hispaino-americanas. 

1184 Och(Ocie|nt|0!S ¡hoimbres para la custodia de par- 
Iqlujes inacioinales, ooinstituían la fuerza armada, y con 
todo, lel ordein y la pública tranC[juilidad eran inalterables. 

1185 Fué 'dntonces cüandoi se construyó la carretera 
de Caracas á Lia Guaira, primier obra de su género, que 
se hiciera en el país, bajo, la dirección del ingeniero^ Juan 
José Aguerrevere; se comenzó la de Puerto Cabello á 
Valencia, dirigida por el ingeniero polaco Alberto Lu- 
towski, y llegó á La Guaira el F lamer, primjer paq'uete 
de vapor que abrió el tráfico entre Europa y la Amé- 
rica Meridional. 

1186 El Congreso legisló amípliando la libertad de 
la prensa (27 de abril), y .calificó sus abusos. Al mismo 
tiemipo el señor Antonio Leocadio Guzmán, «vigoroso 
escritor, el primero qlue siupo dar al periodismo, entre 
nosotros, estro de apostolado, sabor y corte literarios», 
(2) ifundó El Venezolano, periódico que obtuvo grande 
boga é hizo mny viva oposición al Gobierno.^ Datan del 
fin de esta época dos partidos, llamados: Oligarca uno, 
Liberal el otro. 

1187 Practicada en Bogotá la división de la deuda 
colombiana, tocó á Veniezuela reconocer como propia 
la cantidad de siete millones doscientos diez y siete 
mil novecientos quince pesos y doce centavos. 

1188 El año de 40 se cedió á la Facultad Médica de 



(1) Célebres personajes contemporáneos honraron por vario modo las virtudes 
heroicas, políticas y civiles del General Páez, entre los cuales figuran: Guillermo IV 
de Inglaterra, el Rey Luis Felipe de Francia, Bernardote, de Suecia, el Duque de 
Welington, los Lores Aberdeen, Palmerston y Clarendon, los Condes de Ragneval 
y Mole, el Duque de Descazes, Mr. Guizot, Toreno y Martínez de la Rosa. 

(2) Discurso pronunciado por el Ledo. J. M. Morales Marcano en la Academia 
de Literatura venezolana, en 1872. 



FELIPE TEJERA 165 



Caracas el edificio del exting-uido convento de las Mer- 
cedes; se fundó len la capital un coleg"io nacional dje 
niñas; y se trajo á los Valles de Aragua una emigra- 
ción de alemianes que se llamó Colonia Tovar. 

1189 En tel de 41 decretó el Congreso^ el estableci- 
miiento de un Banco nacional, con dos millones y medio 
d'e capital ; firmáronse tratados de amistad con Sueciá ; 
y se 'decretaron tres Penitenciarías, en Caracas, Cumana 
y Maturín, las cuales mo tuvieron nunca efecto'. 

1190 El Ejecutivo fué .autorizado para promover la 
civilización de los indígenas, santa y m,agníficá tarea 
qiue ha sido luego olvidadla por nuestros Gobiernos ; y 
se dio á luz pública la Geografía y la Historia de Vene- 
zuela, escritas respectivamiente por el ingeniero Agustín 
Godazzi, y Rafael María Bárált y Ramón Díaz. 

.1191 Un incidente notable llamó este año la aten- 
ción pública: Don Santos Michelena, Vicepresidente, ejer- 
cía por .ausencia de Páez l:i primiera magistratura y con- 
denado al último suplicio por los tribunales un reo,. anti- 
guo enemiigo personal de aquel, usó Michelena del de- 
recho conmiutatorio que le acordaba la Ley. Tan reco- 
mlendable como liberal medida fué tachada, con ex- 
trañeza de los mlás, de escandalosa, perjudicial, in- 
justa é impolítica, por el Doctor Ángel Quintero, Se- 
cretario de los despachos diel_ Interior y Justicia. Mi- 
chelena, empero, sabía como Cicerón, q'ue quitar la vida, 
es propio de animales feroces; mientras que otorgarla es 
atributo de. la Divinidad y de los hombres superiores.» 

1192 En el de 42, qlue_ concluyó este período, decre- 
tó el Congreso (30 de abril) honores públicos á la me- 
moria del Libertador, y la traslación de sus restos á 
Caracas. Así, justo es decirlo, reparaba Venezuela su 
pasada ingratitud para con aquel hijo esclarecido, pro- 
digio de su tiempo y timbre excelso del linaje humano. 

1193 En el propio seno de la paz, miuertas ya las 
vulgares pasiones, acallada la vocería de los odios é 
iniciada la formiación de los partidos políticos, la memoria 
del Libertador visitaba la míente de todos con el inmenso 
y misterioso prestigio de la tumba. Contraste singular; 
conforme nos acercamos á los Andes nos parecen más 
altos y soberbios ; sucede lo contrario con . los grandes 
hombres, que ise confunden con los dioses á proporción 
que el tiernpo nos Isepara de ellos. No parece sino que lo 
Presente mira á lo Paislado por un vidrio d'e aumento. 



CAPITULO V 

Sattda de los restos del Libertador.— Noviembre de 1842 

1194 Era á la sazón Presidente de la Nueva Gra- 
nada el señor Pedro A. Herrán. Los buques venezolanos 



1^'6 HISTORIA DE VENEZUE, A 



Constitución y Caracas, el bergantín Albastros de S, 
M. B., la Venus, 'bergaint-n do guerra holandés, y la 
fragata de guerra francesa Circe, q'ue conducía á los seno- 
res Dr. José María Vargas, General José Máríá Carreño 
y Mariano Uztáriz, comisionados de Venezuela para re- 
cibir los restos del Libertador, dieron fondo el 16 de 
noviembre en el puerto de Santa Marta. 

1195 Famosa y muy significativa muestra de cor- 
tesía y distinción para la América toda: aquellos bu- 
ques extranjeros hab'an sido enviados por sus respectivos 
Gobiernos para convoyar los restos del Libertador hasta 
La Guaira. 

1196 En tierra los comíisionados, fueron hospedados 
con distinguidas señales de afecto en caáa del señor Don 
Joaquín de Mier, el mismo resoetable sugeto que dio 
sincera hospitalidad a^ Padre de la Patria, cuando caído 
de la eminencia de su fortuna, no podía esperar de él 
sino la última lágrima de nna amistad verdadera derra- 
tnada en presencia de la tumba. 

1197 El cadáver de Bolívar había sido sepultado 
en la iglesia Catedral, en la bóbeda de la familia Díaz 
Granados; más como si la naturaleza quisiese recordar 
á los hombres que aquel frágil monumento no correspon- 
día á la grandeza del que encerraba, un terremoto le 
destruyó por compileto el año de 1834. 

1198 El día 20 en presencia del General Joaquín 
Gutiérrez Posada, Gobernador de Santa Marta, presi- 
dente de la comisión granadina para la entrega de los 
restos; el Tilmo. Obispo de la diócesis; el señor Joaquín 
Mier; los de la comisión de Venezuela; los capitanes de 
los buques de guerra extranjeros, que ocupaban el ala 
derecha del templo; y el L Concejo Municipal, el Cón- 
sul de los Estados Unidos; los Vicecónsules de Francia y 
de la Gran Bretaña, que ocupaban la izquierda; y gran 
tnúmjero de espectadores de todas condiciones, se dió 
principio á la imponente ceremonia. 

1199 El silencio era profundo.... la tapa sepulcral 

se alzó Extraordinaria y suprema emoción la del 

momento! Aquello tenía algo de una resurrección glo- 
riosa Cualquiera hubiera creído oír la formidable voz 

del Ángel del Sepulcro que decía á los presentes: el que 
buscáis no está aquí ya. 

1200 Apareció por último el esqueleto, como el ha- 
rapo mis'erable que deja el hombre al penetrar por la 
puerta triunfal de la turaba en el templo de la inmortali- 
dad. Reconocióle el médico A. P. Révérénd, y los circuns- 
tantes se apresuraron á recoger de la roída urna fune- 
raria pequeños trozos, en reliquia veneranda del Liber- 
tador de nn mundo. 

1201 Levantada el acta de exhumación, depositadosi 
los restos en la 'urna que les consagraba lá Nueva Gra- 
nada, puesta luego sobre digno catafalco, celebráronse 



FELIPE TEJERA 167 



exequias el 21, oficia'ndo el Obispo: y terminadas qu3 
fueron se trasladó la urna á la Constitución. 

1202 Ya é'n la playa, en medio de solemne s'lencio, 
el señor General Posada, pronunció un sentido discurso 
de despedida, concluyendo con estas elocuentes frases : 

1203 «Tomad, señores, el precioso tesoro que buscá'S ; 
llevadlo' á esa tierra privilegiada por el acaso; y sabed, 
y sena ella, q'ue sólo el respeto que el Gobierno y el 
pueblo granadino tienen á la última voluntad del Héroe, 
es la única fuerza capaz de hacer á la Nueva Granada 
resignarse al sacrificio. 

1204 «Y vosotras, cenizas ilustres, que habéis repo- 
sado en paz por Imás de ^una década en este suelo que no 
qfuisisteis que os sirviera de asilo eterno, admitid los 
votos que los granadinos todos elevan al Cielo por vuestro 
descanso perdurable». 

1205 Corrían las silenciosas lágrimas de los esDecta- 
dores. Nueva Graznada lloraba la ausencia de áqnel ve- 
nerando tesoro; pero, si no posee los restos, guarda á lo 
róenos en preciado cofre el corazón de su Liberta -lor, y 
la Quinta de San Pedro donde exhaló el último al'ento. 

Í206 «Concluidos los honores, puestos á bordo los 
restos, y despedida la comisión, el convoy se hizo; á la 
vela el 23 de tioviembre. (Toro). 



CAPITULO VI 

Entrada de los restos del Libertador á Caracas— 1842 



1207 Entre tanto, grande pompa y aparato, cual no 
recuerdan habeT visto semie jante nuestros padres, des- 
plegaba la ciudad de Caracas para recibir en su seno de 
mjadre las ilustres reliquias del Libertador. 

1208 El Gobierno había hecho de antemiano cuanto 
estuvo á isu alcance para dar mayor realce é importancia 
á este lacto, por tantos títulos memorable y patético en 
los anales patrios. 

1209 Así las calles de la carrera, que se dilataba 
desde la capilla de la Santísima Trinidad (1) hasta 
San Francisco, luiosamente decoradas, semejaban el in- 
terior imonumental de grandioso templo que ostentaba 
á los atónitos mortales su gran magnificencia. 

1210 Los adornados temnletes de las bocas-calles; lá 
profusi'óin de festones qtie cubrían las fachadas de las ca- 
sas; las columnas salomónicas que á trechos se alzaban 
como otros tantos obeliscos ; las suntuosas trínodes que, 
en cristalinas urnas, suaves ondas de perfumados aromas 
exhalabain; las elevadas y agudas astas que flamea- 



(1) Hoy Panteón Nacional. 



168 HISTORIA DE VENEZUELA 

ban como las ,ala:s del cuervo sus negros guiones de tercio- 
pelo; las flores tan lamiigas de la cuna como del sepulcro; 
y cuantos adornos alegóricos inventara la más rica fan- 
tasía, era grande parte para suspender la admiración de 
propiios y de extraños, que Inunca tan majestuosa pompa 
en nuestra patria imaginaron. 

1211 El templo de San Francisco estaba ornamen- 
tado á maravilla : allí todo era grave, solemne, arro- 
bador. ¿ Cuándo no fué tal el aparato de lá muerte en la 
Iglesia Católica? ' ' > 

1212 Levantábase en el fondo un soberbio catafalco 
con todo el religioso horror que tienen en sí los mlisterios' 
de la tumba; y desidle luego, en torno, parecían vagar las 
extraordinarias visiones de los tiempos pasados. Rem_átabá 
su cúpula con una gran cruz escarchada, bien así como 
suele en medio de la noche culminar la- luna sobre la ne- 
gra Silla de Caracas. 

1213 En la base se veían por único trofeo las anti- 
guas bainderas de Pizarro>; y al pie también diel túmulo, 
las cinco Repúblicas qne libertara aquel genio portentoso, 
como indianas y llorosas musas, copiosa fuente de lágri- 
mas Isobre la fría tierra derramaban. 

1214 Al frente del túmiulo, sobre sencillo pero digno 
altar, se :alzaba un hermloso crucifijo de plata. Símbolo de 
muestra Redención, así brilla siempre como el faro de la 
eternidad sobre las negras riberas de la muerte. 

1215 Y se corolnaba la severidad de tan sombrío apa- 
rato con la lespada del Libertador, tendida ál pie del túmu- 
lo, la cual parecía cobájadá por las gloriosas alas del 
ángel de Colo'mbáa. 

1216 Eso fueron, en breves palabras, cuales cumplen 
á nuestra obra, los preparativos de la ciudad de Caracas, 
cuando se tuvo nueva de haber surgido en La Guaira los 
restos, el 13 de diciembre. 



CAPITULO VII 

(Continuación) 

1217 Practicadas en este puerto las ceremonias que 
habían sido dispuestas, y traídos los restos á Caracas, 
fueron depositados el 16 en la Iglesia de la Trmidad. 

1218 Rayó el alba del 17, saludada por el cañón 
qiue, envuelto en su inpenetrable nube de humo, simbo- 
lizaba con su estamipido el funeral lamento de la patria. 
Y á intervalos resonaba de nuevo, y se perdía de uno en 
otro eco cada vez Más sombrío y terrible, trayendo á la 
imaginación la voz dulce y melancólica de las Repúblicas 
herm^ainas que, acaso desde los Andes, volvían los llorosos 



FELIPE TEJERA 16*^' 



ojos á esta mueva Belén, donde había nacido tan pequeño 
y volvía ooin toda la grandeza de lá inmortalidad su Re- 
dentor político. 

1219 Puesta la miagínífica urna sobre el famoso carro, 
abrió la miarcha á las 10 á. m. lun trozo de ca'ballería, al 
cual seguía un regimiento de artillería. 

1220 El caballo de batalla continuaba envuelto en un 
velo de gasa sembrado de estrellas de oro. Después, por 
su orde'n: el Comiandante General Rafael Urdanetá y el 
Estado Mayor; la milicia inacional; el colegio Seminario; 
los colegios particulares; el Rvdo. Arzobispo y el clero 

1221 Vietnía en seguida el carro, que tiraban más de 
cieln ciudadanos, y á sus lados la Guardia, q'ue ál sordo 
oomipás de los tambores, marchaba con las armas á lá 
funerala. 

1222 Proseguíaln el Presidente y Vicepresidente de- 
la República; los Secretarios del Despacho, y los Conse- 
jeros de Estadoi; los Senadores y Representantes; las 
Cortes de justicia; el Gobernador y el Concejo Municipal ; 
el cuerpo Diplomático ; la Dirección de Estudios ; la Uni- 
versidad; la Eacultad Médica; lá Academia de Matemiá- 
ticas. 

1223 Y después de mlultitud de ciudadanos, todos de 
riguroso luto, cerraban la marcha la infantería veterana 
y la cabiallería. 

1224 Por otra parte, la concurrencia de espectadores 
qiue llenaba las calles y plazas, que subía á los tejados y 
se desgajaba de los vecinos cerros, daban á la escena el 
más extraordinario aparato de grandeza. Parecía que no 
una ciudad, ni una nación, sino que á presenciar aquella 
gloriosa apoteosis había ocurrido el género humano. 

1225 Pasó pues, la proeesión, por debajo del grande 
arco triunfal (1) qiue se levantaba después del puente de la 
Trinidad sobre el fondo del Avila; mientras del seno de 
aquella atónita miuchedumbre salía un rumor prodigioso 
bomo el unísono estruendo de todas las ondas del océano. 

1226 Y acontecía ocultarse el carro en el denso humo 
de los que'mados aromlas, y perderse á la vista mucha par- 
te de la esceina, haciendo' recordar aqiuellás inmensas nu- 
bes conque solía cubrir Horriero las mag-nificencias del 
Olim^po, ó como del dotnjoi del Chimborazo encapotado por 
las temipestades. 

1227 Contraste singular! En medio de aq'uel camoo 
de vida, ilumjinado' con el resplandor de todas las glorias 
hum.lanas, avanzaba con feu terrible majestad, con toda 
su pompa tétrica, el carro de la muerte : sus fúnebres fal- 
dones tenían algo^ de sombrío y portentoso como las ne- 
gras alas de la eternidad que, siempre impenetrables, cu- 
bren los sagrados misterios del sepulcro ; y traía no^ sé por 



T — \ — r— j 
(1) Construido en París bajo la dirección del ingeniero Agustín Codazzi. 



170 



HISTORIA DE VENEZUELA 



<;iié á la miente, aquella gloriosa columna de humo que 
guiaba á los israelitas en el desierto. 

1228 A la una llegó la procesión á San Francisco, y 
dio principio al augusto; sacrificio el Reverendo Ariobig- 
po vestido de Pontifical. 

1229 Entonces llegó la escena á su apogeo de gran- 
deza : las terribles armonías de Mozart llenron de solemne 
rumior las bóvedas del templo, mientras que á intervalos pe 
oían dobles de campanas que como lenguas de bronce 
salían de las sombrías torres y herían los corazones con- 
movidos, semejando la voz de los tiempos pasados, ó un 
eco melancólico de arpas tañidas en la fúnebre salmodia 
de los muertos. 

1230 TermrJnados los oficios, el orador sagrado su- 
bió á la santa cátedra y con celebrada elocuencia hizo si 
panegírico del Libertador, recordando á cada paso de su 
discurso gloriosos nombres y fechas memorables. 

1231 Y acabadas las ceremonias del templo, el Poder 
Ejecutivo con todo el acompañamiento siguió al Palacio 
de Gobierno, donde breve rato después, se despidió la 
ooncurrencia. 

1232 El 23 fueron trasladados los restos á la Cate- 
dral con la mdsma solernjnidad, y allí, en lá capilla de lá 
Santísima Trinidad, destinada ál efecto, fueron consagra- 
dos al reposo eterno, en el propio seno de la tierra que le 
vio nacer. (1) 

1233 Sobre ella se levantó, á vuelta de algunos años, 
el digno cuanto honroso monumento que la gratitud de la 
patria ha eregido á la memoria del mejor y más grande 
de sus hijos, y que fue ejecutado en Roma por el distin- 
guido artista Tenerari.^ Aquí damos remate á la Época 
Tercera de nuestra Historia Moderna. 



(1) Reposan hoy en el Panteón Nacional. 



RESUMEN CRONOLÓGICO 



DE LA 



ÉPOCA TERCERA 



SINCRONISMOS 



1831 El General José Tadeo Mo- 
aagas proclama la integridad 
de Colombia, mas sabida la 
muerte del Libertador, se avis- 
ta con Páez en el Valle de la 
Pascua, y se somete al Go- 
bierno; entretanto' se debela 
en Caracas la conjuración del 
11 de mayo. Páez es electo 
Presidente constitucional. Se 
envían emisarios á Nueva Gra- 
nada. Desígnase á Caracas 
capital de la República. So- 
metimiento de Cisneros. 



Los europeos hacen excursiones en 
Abisinia. Leopoldo de Coburgo es 
saludado Rey de Bélgica. Fran- 
cia reconoce la República de Bo- 
livia. Queda abolida en el Bra- 
sil la trata de negros. Víctor Hugo 
publica Nuestra Señora de Pañs. 
Polonia cae otra vez bajo el po- 
der de los Rusos. Don José To- 
rrijos da el grito de libertad en 
España y á poco es fusilado. 



1832 Reconoce Nueva Granada la 
soberanía de Venezuela. Vuel- 
ta del Arzobispo de Caracas y 
del Obispo de Trícala. Se es- 
tablece la Academia de Mate- 
máticas 



Sube al Pontificado Gregorio XVL 
El General Santa Ana, de Mé- 
jico, es derrotado por el General 
Houstón. Muerte de Goethe. Muer- 
te del Duque de Reinstadt, hijo 
de Napoleón I, en Austria. Pro- 
yecto de asesinato contra Luis Fe- 
lipe. Canal de Gotta que une el 
■mar Báltico al mar del Norte. 



1833 Extinción del estanco de ta- 
baco. Abolición de diezmos. 



La Regente María Cristina ocupa 
el trono de España por muerte 
del Rey Fernando VIL 



172 



iíISTORIA DE VENEZUELA 



1834 Se decreta la libertad de cul- 
tos. Los días 19 de abril y 
5 de julio son declarados 
grandes fiestas nacionales. 



Celebridad en España de D. M. J. 
de Larra. Muerte del General La- 
fayette. 



183 5 Elección del Dr. José María 
Vargas Presidente constitu- 
cional. Revolución de las Re- 
formas. 



Gran terremoto en Chile. Aplica- 
ción de la ley de Linch en los 
EE, UU. Aparición del cometa 
llamado dé Halley. 



1836 Renuncia Vargas la Presiden- 
cia. Se decreta un nuevo es- 
cudo de armas. Sornetimien- 
to de Farfán. Destierro del 
Arzobispo Méndez. 



El cólera morbo hace estragos en 
España y la isla de Sicilia. Se re- 
presenta en España El Trovador, 
drama de D. A. García Gutiérrez. 
Nuevo agentado contra Luis Fe- 
lipe. 



1837 Nuevo alzamiento de Farfán. 
Batalla de Payara. 



Muerte del Rey Guillermo ÍV de 
Inglaterra. El cólera hace estragos 
en Italia. 



1838 Concluye el período presiden- 
cial de Vargas y se practican 
nuevas elecciones. 



España, Cracovia y Bélgica evacúan 
á Ancona, dejando á Italia tajo 
el protectorado de Austria. 



1839 Reelección del General J. A. 
Páez Presidente. 



Viaje del capitán Ross al Polo Aus- 
tral. 



1840 Fundación del Colegio nacio- 
nal de niñas en Caracas. Se 
trae á los Valles de Aragua 
la- Colonia Tovar. 



Federico Guillermo IV se corona 
Rey de Prusia. Muerte del Doc- 
tor Francia en el Paraguay. Te- 
jas se declara República indepen- 
diente. 



1841 Establecimiento de un Banco 
nacional. Publicación de la 
Geografía é Historia de Ve- 
nezuela .Llega á La Guaira 
el F lamer, primer paquete de 
vapor que abre el tráfico en- 
tre Europa y América. 



Los Plenipotenciarios de Inglaterra, 
Rusia, Prusia, Austria y Turquía, 
declaran cerrado á todo buque de 
guerra extranjero el estrecho de 
los Dardanelos. 



Formación de los partidos 
conservador y liberal. Decre- 
ta el Congreso honores fú- 
nebres á la memoria del Li- 
bertador y la traslación de 
sus restos á Caracas. Salida 
de los restos de Santa Marta, 
escoltados por buques de gue- 
rra extranjeros. Entrada triun- 
fal de los mismos á. Caracas. 



El Presidente de Méjico, general An- 
tonio López de Santa Ana, en- 
vía á Venezuela un Plenipotencia- 
rio para renovar la idea del Con- 
greso de Panamá. Muerte de don 
José de Espronceda. 



SEGUNDA PARTE 



REPÚBLICA CENTRAL 



ÉPOCA CUARTA 

(De 1843 a 1864) 
CAPITULO I 

Presidencia del ^General Carlos Soublette.— 1843 á 1846 



1234 Escribir coln la debida iirypiarcialidad la historia 
conterapioráneía es, sobre dificilísimia tarea, peligrosa ade- 
más. Que |no compreíiderrios el cargo del historiaidor si no 
ha de ser justo en sus fallos, preciso en sus conclusiones, 
subliniado -ein sus tendencias filosóficas. 

1235 Ni lo ILtína cumplidamente el que atenúa los 
errores de los propios para ¡negar ó combatir los aciertos 
de los oointrarios. La gloria no tiene patria: ella brilla 
ídoinde quiera que respiran los pechos generosos, los varo- 
nes hidalgos. _Por eso todas las causas cuentan héroes, 
por eso todas las derrotas cuentan mártires ; por eso todos 
los partidos qtue buscajn el bien social ó político, tienen 
una página que deslumhra con el resplandor de la epo- 
peya. 

1236 Y así como pierde autoridad la pluma que exá^ 
gera en pro ó en loontra los acontecimientos pasados ó 
coetáneos; 00 alcanza tampoco aplauso el que, ál narrar 
hazañas ejemplares ó vituperables demasías, se muestra 
tatn tibio para el einooimio de quien lo requiere por justicia, 
ooimo pusilámine para enrostrar los abusos del poder ó 
•de la tiranía. 

1237 Por lo qiue hace a inosotros, tejeremios en 
compelndio el hilo de (esta Época, invocando para ello la 
musa severa y soberaina de la verdad, que es alternáti- 



174 HISTORI A DE VENEZUELA 

vamje'nte la postrimera iesperanza de los oprimidos y lá 
^eterna y providencial acusadora de los opresores. 

^ 1238 Comienza, pues, la Época Caa^ta de nuestra 
Historia Moderna, con la elección del benemérita Ge- 
meral Carlos Soublette para la ' Presidencia de lá Repú- 
blica, term-inado que hubo el período constitucional del 
Esclarecido Ciudadano, el año de 1842. 

1239 Anduvo Soublette en la misma senda q'ue su 
antecesor. Y durante su Gobierno reconoció' Francia la 
República de Venezuela (25 de marzo de 1843); se es- 
tablecieron escuelas náut'cas en Margarita y Maracaibo 
(26 de junio); se libertó el ganado vacuno de los derechos 
de exportación, y se organizó la instrucción pública en 
las Uiniversidades. ■ 

1240 ^\ Jurado de Imprenta al coinocer de una cau- 
sa de su atribucióm, fué coaccionado por turbas de pue- 
blos amotinados (9 de febrero de 1844). (1) 

1241 Cuéntase que sclicitada del general Soublette 
la orden para emplear la fuerza pública en áq'uel teniido 
trance contestó: Decid al Presidente del Jurado qué 
haga uso de la campanilla. 

1242 Frase que por sí sola caracteriza lá rectitud 
de aquel Gobierrio. No era la autoridad que se imponía 
por el temor de la fuerza; sino antes bien, por el minis- 
terio de la ley y la poderosa virtud de la palabra. 

1243 Felices tiempos aquellos en que el -p^ reblo tu- 
multuoso obedecía á la campanilla del magistrado, i Ven- 
drán los días aciagos en que la revolución y la tiranía de- 
rribarán por el suelo, alternativamente, los mejores bla- 
sones de la República! • 

1244 Bajo la presidencia de Soublette, reconoció' Es- 
paña la independencia y soberanía de Venezuela (26 de 
marzo de 1845). Se lestableció el montepío militar (27 
-de marzo); y, en el de 46, se dieron 45.003 Pe^os de 
empréstito para la carretera de Lá Guaira y 20.000 en 
5*ecom.pensa al señor Feliciano Montenegro, rector del 
Colegio de la Independencia, por su consagración á 
la enseñanza pública. Se decretó, además, un Código 
de Comercio y se nombró Ciudad Bolívar á la de Angos- 
tura, capital de la provincia de Guayaná (31 de ma- 
yo). (2) 

1245 El estado ecoinómico del pa's podía estimarse 
hasta este año por su texportacióin é importación que en 
el espacio de 15 se había trip^.icado; y en el mismo tiem- 
po «se había reducido una deuda de 9.372.488 pesos y 
44 centavos á 2.085,595 pesos 72 centavos.... y amorti- 



(1) La casa del Jurado, está situada entre las esquinas de la Pedrera y Marcos 
Parra. 

(2) "De diez y ocho reos políticos condenados á sufrir la pena de muerte bajo 
su gobierno sólo d«s fueron ejecutados, y ^sto por no hallar en la consulta de los 
respectivos tribunales motivos de pública conveniencia para decretar la conmuta- 
ción." 



FELIPE TEJERA 175 



zado 12 356.594 pesos do capital, interesas y comis ones». 
{Autobiografía del General J . A. i-^uj^.) (1) 

1246 Sin embargo, dividida -en bandos la opinión 
pública, los titulados partidos Oligarca y Liberal se 
veían ya con mortal enemiga, presagio de que pronto la 
guerra civil estallaría, para mayor encono de pasiones 
políticas y ruina y lasolación de la República. 

'1247 En efecto, el cabecilla Ringel se puso en 
arm.as y, al cabo, murió decapitado. Era quccomenízabaní 
ya á cernerse sobre nuestro cielo nubes sombrias, funes- 
tos am^agos de la tempestad. 

1248 Durante la gobernación de Soublette, se pensó 
•elegir en el siguiente período al benemérito General Ra- 
fael Urdaneta, y para cumipilir un deber de i-^ualdad demo- 
crática y más que todo humana, y aqu'latár con este 
nuevo lauro las prendas del candidato oficial, se envió' 
al General Urdaneta á Londres entre otras cosas á 
/concluir las negociaciones de un gran empréstito, co- 
m'cnzadas por el representante de VeneTuela señor For- 
tique, con una casa inglesa; á fin de aolicár su totalidad 
á la 'em,ancipación completa de los esclavos en Venezue- 
la. (2) 

1249 ÍH abría logrado Urdaneta el objeto de su co- 
misión bajo muy favorables condiciones; pues la más 
apremiante que la casa prestamista había establecido 
con Fortiq'ue, era que los fondos fuesen aDlicados ínte- 
gros á la libertad de los esclavos. Empero, la muerte de 
Urdaneta en París el año de 1845, frustró la noble em- 
presa, y los sucesos políticos posteriores hicieron olvi- 
darla por completo. Pocos años después, el General José 
Gregorio Monagas inmortalizará su Gobierno con aquella 
insigne medida redentora. 



CAPITULO II 

Presidencia del General José Tadeo Monagas.— 1847 á 1850 

1250 El 23 de -dnero de 1847 fué electo Presidente 
el General José Tadeo Monagis, de los famosos adali- 
des de la Independencia: elecci5n que, vdT^ la verdad, 
más se debió á los influjos del General Páez, que al 
prestigio nacional del favorecido en competencia con el 

(1) "Venezuela es el Estado de América mejor gobernado, y con Soubleí^te por 
Presidente Co e.o que realirará nuevoo pi^ogre^Oi." — Londres 1° di noviembre 1842. 
Lord Abejdeen á Lord Cla.endon. 

(21 "El crédito da la Nació t, dijo Soublette en otra ocasión, siendo una pro- 
piedad de todos los venerolano-s no puede usaibe sino en beneficio de todos y con 
la más rigurosa economía." Enelp»e.ente caso, la emancipac-ón de los esclavos, 
no era un ^ien exclusivo para ello. ; sino medida benérca por humana y justa, para 
toda la comunidad y el complem nto natu.al de la igualdad civil y política de laa 
razas, proclamada por la Revolución americana desde 1810. 



176 HISTORIA DE VENEZUELA 



redactor de El Venezolano quien, por su propaganda 
perioidística, lograba lentonces mucha boga. 

1251 El 21 de marzo de 1847 recayó sentencia ds 
rnuerte contra el señor Antonio L. Guzmán, que había 
sido Secretario de Estado en la primera Gobernación de 
Páez, el año de 30; sentencia acarreada entre otras cosas, 
por las doctrinas que propagaba en El Venezolano; más 
el Presidente, inspirado en las doctrinas de la política 
moderna, la conmutó en extrañamiento perpetuo del país 
(12 de junio c'3 1847). 

1252 Leyes erradas, contrarias al derecho humano, 
serájn siempre las que establezcan el último suplicio para 
el reo político. La pana de muerte no es un castigo sino- 
una represalia; y en to^rno del cadalso brilla una auréola 
de fuego comió el 'resplandor del martirio. 

1253 CualesQiuiera que hubiesen sido los abusos impu- 
tados al redactor de El Venezolano, aqnella sentencia era 
deplorable; y el decreto del Presidente Monagas que la 
conmJutó será á nuestros ojos un título de gloria. 

1254 En este año decretó el Congreso el estableci- 
miento de consulados y agentes de la República en lo 
exterior; y erigió los obispados de Barquisimeto y Ca- 
labozo. 

1255 Desoontento al cabo el partido Oligarca con 
el Presidente y ya en ímanifiesta discordancia con su 
sistema gubernativo, promovió la Diputación provincial 
de Caracas acusación contra él, por causas á la verdad 
sobrado fútiles. Y la Cámiara de Representantes pasó 
la acusacióm á la comlisión encargada de abrir concep'- 
tos fí)Obre las infracciones de la Consitución y leyes (23 
de enero de 1848); con lo que movióse recia alarma así 
en el Gobierno como en el pueblo, aficionado siempre á 
novedades y revueltas. 

1256 En semejante estado de cosas, el Presidente 
lejos de somieterse a las contingencias de un juicio, ame- 
!nazó, lo primero, al Congreso, con fuerte aparato militar, 
y luego el Imismo día 24 de enero, lo dlisolvió por medio de 
las armas. 

1257 Perecieron en el mOimento algunos diputados^ 
y quedó mortalmente herido Don Santos Michelena: va- 
rón de acrisolada honra diez y universal nombradla, de 
gran nota ooiño hacendista y diplomático y, por sobre 
toido leso, incorruptible repúblico. 

1258 Tan ingrato é insólito suceso, sin ejemplo en los 
fastos nacionales, fue achacado ál pueblo ; (1) con lo que 
constreñidos los diputados, obedecieron al siguiente día 
la orden imperiosa de reunirse de nuevo. (2) 



(1) "Las muertes que hubo fueron hechas todas á arma blanca por Ips agentes 
del gobierno, porque de lo que en propiedad se llama pueblo, sólo llegaron á mí 
noticia hechos de magnanimidad y de heroísmo." (Don Valentín Espinal en carta al 
Dr. Ancízar. en Bogotá). 

(2) Entre los congresantes que protestaron contra esta orden se cuenta don 



FELIPE TEJERA 177 



1259 Túvose aquello, por el pronto como un gran 
golpe de estado; pero inosotros debemos lamentarlo así 
en sus escandalosos fines, como en los nimios fundamen- 
tos Que, por otra piarte, lo motivaron. 

1260 Desde ento,n<:es la Legislatura Nacional no go- 
za de la independiencia qiue le corresponde en el justo 
eqiuilibrio de los poderes públicos, sino que ha venido so- 
rrjetida, por mucho tiempo, á una como tutoría del Gabi- 
nete Ejecutivo. 

1261 Como era de esperarse, estalló en breve la gue- 
rra fratricida, miedio ilegítimo de que abusajn los partidos 
para escalar el Poder aun por sobre los escombros de lá 
patria; esta vez justifi cable, pues, como quiera que fuese, 
la Soberanía Nacional había sido violada en sus más 
sagrados fuenote, y sidmipre será punible la espada que lejos 
de escudarlos, se vuelva ootntra ellos. 

1262 Páez «quien había contribuido á que Monagas 
fuese elevado á la Presidencia, tenía cierta responsabili- 
dad en sus actos, y la lindiferencia en aquellas circunstan- 
cias hubiera sido, más que la aprobación del hecho, m- 
disculpable connivencia», (li En efecto, se alzó en Cala- 
bozo, (28 de enero) apellidando guerra, y Maracaibo se 
declaró en rebelión (6 de febreroi) : ello sin embargo con 
éxito funesto, pues aquél, después del primer hecho de 
armas, se fué por la Nuev^a Granada al extranjero, y Ma- 
racaibo recayó en poder del Gob-erno al terminar el año. 

1263 En el siguiente (abril 3) se abolió la pena de 
muerte por los delitos políticofs(, y en (abril 9) se decrettó 
la contribución extraordinaria de importacióin y exporta- 
ción, é invadido de nuevo Páez (2 de julio) por Coro; mas 
hubo de capitular con el General Laurencio Silva en el 
sitio de Macapo (15 de agosto). Violando la capituM- 
ción, se le trasladó preso á Valencia, y por último al 
castillo de San Antonio en Cumaná, donde permaneció 
hasta el mes de mayo de 1850, cuando salió para el des- 
tierro. (2) 

1264 En este año se dio la ley de espera y quita, de 
resultados desfavorables para el comercio : y el Presiden- 
te, que había subidoi al poder bajo los auspicios diel bando 
Oligarca, inculpado por éste del 24 de enero, y de otros 
abusos gubernativos, terminó su período en brazos del 
Liberal que si miraba á Guzmáin (3) como su apóstol, 
teñía en Moinagas una espada probada en lides y que fi- 
nalmente le había llevado al Palacio de Gobierno. 

Fermín Toro, "que al ser requerido por el Presidente de la República para que con- 
curriera á la instalación de las Cámaras, contestó: "Decid al General Monagas que 
mi cadáver podrán llevarlo, pero que Fermín Toro no se prostituye." 
^^(1) Palabras del generalPáez. 

(2) Contra la violación de las capitulaciones de Macapo, protestó el general 
Silva en su elocuente Manifiesto "A la Nación". 

i g(3) Guzmán había vuelto el 49, electo Vice-presidente de la República, circüns- 
íancia que alzó de hecho la sanción al decreto de extraiíamiento perpetuo del país' 



12 



178 HISTORIA DE VENEZUELA 

CAPITULO IIÍ 

F^resíífencia del General Jo«é Gregorio Monagas.~1851 á 185 4 

1265 Para suceder al General José Tadeo Monagas, 
fue electo Presideinte constitucional su hermano el Gent^ral 
José Gregorio que, como aquél, era de los famosos caudi- 
llos orientales de la Independencia. 

1266 Era éste varón de índole apacible, de alma ge- 
nerosa, capaz de acciones ilustres. 

1267 Fecundo fue, no obstante, su período en revo- 
luciones q'ue estallaban casi en sucesión no interrumpida; 
y entre las cuales 'merece mencionarse la promovida el 53 
en Cumaná, y en los pueblos de Occidente, por el partido 
Conservador. Mas el horrible terremoto que el 15 de julio 
del mismo año redujo á escombros aquella hermosa clu- 
idad, sepultó también á la revolución bajo sus ruinas. 

1268 Descuella sobre todos los actos de su Gobierno 
el memorable decreto de Abolición de Esclavos, promul- 
gado el 24 de marzo de 1854, siendo Secretario de lo In- 
terior y Justicia el señor Simón Planas. Esta nobilísima 
idea, que de atrás germinaba en la mente de los mejores 
repúblicos, como antes hemos dicho, venía también invo- 
lucrada en los altos consejos de la revolución que acababa 
de fracasar, el año anterior en Cumaná. (1) 

1269 Desacordes anduvieron en la ocisión les parece- 
res sobre esta gran medida liberal, alabándola los unos 
como eminentemente filantrópica; mirándola los otros c> 
mo asaz inconsulta y tomada ex-profeso con fines parti- 
culares' y políticos. 

1270 Sea corno quiera, este famoso decreto forma 
época culminante en nuestros fastos, y bastará él solo, 
para que sea venerable é inmortal el nombre de José 
Gregorio Monagas, y se borren d(e la memoria los erro- 
res en que pudo incurrir, pues á la sombra de los grandes 
laureles apenas se columbran los insectos. 

1271 Sin duda, algún interés político favoreció no 



(1) "Lejisladoie'^; la infracció:; de todas' la.í ley qí es la es:luvi.tu i: la que la 
consagrara sería la más sacrilega... Mírese este delito por todos aspectos, y no me 
persuado de que haya un solo boliviano tan depruvado, que pretenda legitimar la 
más insigne violación de la dignidadl humana. ¡Un hombre poseído por otro! ¡Un 
hombre propiedad! ¡Una imagen de Dios puesta al yugo como el bruto! Dígasenos: 
¿Dónde están los títulos de los usurpadores del hombre? La Guinea nos los ha man- 
dado, pues el Afiica debastada por el fratiicidio, no ofrece más que crímenes. Tras- 
plantadas aquí las reliquias de aquellas tribus africanas, ¿qué ley ó potestad será 
capaz de sancionar el dominio sobre estas víctimas? Trasmitir, prorrogar, eternizar 
este crimen mezclado de suplicios, es el ultraje más chocante... Nadie puede rom- 
per el santo dogma de la igualdad... Si no hubiera un Dios protector de la libeitad 
y de la inocencia, prefiriera la suerte de un león geneíoso, dominando en los de- 
-siertos y en los bosques, á la de un cautivo al servicio de un infame tirano que 
cómplice de sus crímenes, provocara la cólera del cielo. Pero'nó! Dios ha destinado 
el hombre á la libertad: El lo píotege para que ejerza la celeste función del albe- 
drío." (Disairso del Libertador al Congreso de Bolivia). 



FELIPE TEJERA 179 



poco la medida. Empero, no obsta eso para que sea acree- 
dora á íjos más "calurosos aplausos de la histroirla y á la tuás 
espléndida apoteosis en la posteridad. 

1272 Por el momanto los esclavos interpretando mal 
el santo derecho que se les devolvía, pusieron odio mor- 
tal á sus antiguos amos, lo que no reconocía otro origen, 
por cierto, -que la profunda ignorancia de los derechos y 
•deberes del hombre en que yacían. 

1273 Pues sin otro suceso de importancia, si no ha- 
blarrios de la inauguración del Teatro Caracas, prmiero 
que mereciese este nombre en la capital, terminó el año 
de 1854 su período constitucional el Libertador de los 
esclavos en Venezuela. 



CAPITULO IV 

Segunda Presidencia del General José T. Monadas. 18 55 á 1858 

1274 Sucedióle electo segunda vez Presidente, el Ge- 
neral José Tadeo Monagas, bajo las afectuosas demos- 
traciones de ambos partidos que le vieron entonces como 
el más á propósito para consolidar en el país el orden 
y el reposo verdaderos, que desde tanto tiempo venían 
perturbados. 

1275 Per decreto del Congreso (1856 j una nueva, divi- 
sión territorial constituyó en veinte provincias la Repúbli- 
ca que fueron: Margarita, Cumaná, Barcelona, Cara- 
cas, Guárico, Aragua, Caraboho, Cojedes, Yaracuy, 
Barqiiisimeto, Coro, Maracaibo, Trajilló, Mérida, Tá- 
chira, Barinas, Portuguesa, Apure, Guayama y Ma- 
tar íri. 

121 Q La Constitución del año 30, fue luego derogada 
por la de 1857 que decretó el Congreso y la cual aven- 
tajaba muy poco á la primera. (1) 

1277 Por último, otros abusos del poder y vagas no 
ticias que le atribuían imiras de vender la Güayana,. des- 
contentó á los partidos que, uniéndose al fin para derri- 
bar al tirano, como ya le apellida bn, promov^ieron la re- 
volución que estalló en Valencia el 5 de marzo de 1858, 
acaudillada por el General Julián Castro, Gobernador de 
la provincia dé Carabobo. 

Í278 Pero antes de proseguir debemos mencionar 
dos sucesos de importancia: el establecimiento en Vene- 
zuela del Telégrafo eléctrico, cuyo primer hilo se ten- 
dió de Caracas á La Guaira; y la desaparición del có- 
lera horrible peste desencadenadia del Asia que asolaba 



(1) "Se reformó la Constitución que prohibía reelegir al Presidente; se refor- 
mó, sí, para permitirlo, es d^cir para llevarlo incuestionaalemente á efeccto". — Luis 
G. Alfonzo.- 1^72.^ 



180 HISTORIA DE VENEZUELA 

por prirrtera vez al país, y elntre cuyas numerosas vícti- 
-mas se cointó al señor José María Rojas, hombre de dis- 
ting'uidas cualidades, redactor de El Liberal. 

1279 Así como llegó la moticia inesperada del alzá- 
iriietnto de Castro, tembló en su silla el Gabinete de Cara- 
cas; y viieindo qiue las. demias provincias, seguían el mo- 
vimiento de Valencia, entró Monagas en 'tratos con los 
revolucionarios de la capital. 

1280 Bajo la promesa de no ser inquietado, dimitió 
el miando iante el Congreso qiue se hallaba reunido (15 de 
marzo de 185a), y se asiló m la Legación francesa que. 
juntamente con la inglesa, le brindaron garantías. 

1281 Así cayó antes de completar su segundo pe- 
ríodo el General José T. Monagas, y entró á Caracas 
la Revolución, sm derramiar una gota de sangre, con el 
famoso lema de Unión de los partidos, y olvido de ló 
pasado. 

1282 Memiorables días aquellos de entusiasmo y ale- 
gría nacional. Tumiultuaban con atronadores víctores las 
ínluchedumbres por las calles, y los ecos de Avila 
parecían despertarse para arrojar á los vientos la gran 
palabra de la libertad con cuyo nombre se abrieron nues- 
tros amales y dilató la famlá por toda la tierra el esplendor 
de nuestra gloria. 

1283 Aún había corazones levantados que se emula- 
ban con el ejemplo de hazañas ilustres ; almas templadas 
al calor de nuestra zona, capaces de renovar la epopeya 
de nuestros mayores; esclarecidos repúblicos que se ha- 
brían encumbrado en el Areópago de Atenas, ó vestido 
con honor la to^a en el Capitolio de Romia; militares, en 
fin, que no habían traficado con la sangre de los pueblos, 
ni puesto en la balanza la espada á precio de oro. 

1284 En breve se estremecerá nuestro suelo al paso 
de los ejércitos armlados, y una generación entera prodi- 
gará su sangre en los campos de batalla. ¡Si á lo menos 
con ella se hubiera asegurado la paz de la República! 



CAPITULO V 

Presidencia provisional del General Julián Castro. — 1858 á 185 9 

1285 Con mncho aplauso y prestigio entró á Caracas 
el General Julián Castro^; y constituido el Gabinete con- 
vocó ima Gran Convención Nacional que debía dar al 
país un nuevo Código político. 

1286 Entretanto los Ministros de Francia y de Ingla- 
terra obtuvieron del Gobierno la promesa de dejar en ple- 
na libertad al ex-Presidente Monagas, como consecuencia 
del programa de la Revolución. A poco, sin embargo, se 



^? r:- 



FELIPE TEJERA 181 



faltó á lo prorruetido, atrayendo así un grave conflicto 
internacional con aquellas dos potencias. 

1287 Instalóse la Convención en Valencia el 5 da 
julio ,de 1858. Contaba en su seno los hombres prominen- 
tes de ambos partidos y procedió al nombramiento de 
Castro, Presidente provisional. Creó luego un Consejo de 
Estado en que figuraron Manuel Felipe Tovar y Pedro 
José Rojas; y diputó una comisión que fuese á los Esta^ 
dos Unidos de la Amlérica del Norte, por el General José 
Antonio Páez. 

1288 El 19 del mismoi se trasladó á Valencia el Go- 
bierno, y acaloró luego las sesiones de aquel Cuerpo el 
Protocolo angló-f ranees por haber llamado á juicio al 
General Monagas con flagrante violación de los pactos, 
y de aquel santoi olvido de lo pasado que formaba el le- 
ma de la Revolucióln. 

1289 Terminó aquéllo, con la humillación de Vene- 
zuela, y la excarcelación de Monagas que partió allí al 
punto para el extranjero. 

1290 Libre ya de tan enojoso asunto, discutió en se- 
guida las dos formas de gobierno republicano^democrá- 
ticas que desde 1811 venían siendo^ el tema favorito de 
nuestros miejores políticos, á saber: la centralista y la 
federativa; la primera, que traía de tiernpo atrás en su 
abono, la mluy ilustrada y concienzuda opinión del Liber- 
tador, y una práctica de veinte y seis años consecutivos ; 
la segunda, que se avalora con el ejemplo maravilloso de 
los Estados Unidos de la América del Norte. 

1291 Campeaban por la primera en su mayor parte 
los conservadores, y por la segunda casi en su totalidad 
los liberales. Alegaban los unos que no podía aducirse 
con eficacia el ejemiploi de los Estados Unidos, por no ha- 
ber paridad posible en las condiciones políticas y de raza, 
de ambos pueblos, pues aquéllos en realidad no eran 
sino varios Estados que se diferenciaban por el origen, 
idioma, religión y costumbres, y que, mediante un pacto 
político, se habían reunido para formar una sola entidad 
nacional ; pero que en Venezuela no existía sino un solo 
pueblo, y por coinsiguiente faltaban los fundamentos cons- 
titutivos de la verdadera federación, á saber: las entida- 
des federales. 

1292 Al cabo de largas y acaloradas discusiones pre- 
dominó definitivamente la forma centro-federal, y quedó 
establecida en la Constitución que se promulgó á fines 
de este mismoi año, modelada según la del año de 30, con 
varias modificaciones, y más amplitud para' el Poder 
Municipal. 

1293 Cuando cerró las sesiones la Convención, los 
dos bandos se hallaban de nuevo divididos, con suprema- 
cía en el poder de los conservadores. Pues entrado el de 
59 (20 de febrero), varios caudillos liberales se pusieron 
en armas y proclamaron la federación ; entre los más dis- 



1.^2 -. HISTORIA DE VENEZUELA 



tinguidos el Genieral Ezequiel Zamora, de relevantes dotes 
militares. El 24 de julio desembarcó el General Falcón 
por Coro, proclamiado ya Jefe de los revolucionarios. 

1294 Vuelto el Gobierno á Caracas, y viendo el mal 
éxito que alcanzaban las comfeiones de paz enviadas á los 
federalistas, resolvió cambiar de política y, al . efecto, 
nombró un Gabinete escogido entre los liberales. Además, 
en una proelamia del Presidente se diaban prendas q;ue eran 
amagos de muerte para la reciente Constitución de la 
República. 

1295 Visto lo cual por los conservadores que tengan 
en su favor la guarnición de la plaza, pusieron preso ál 
General Castro (10 de agosto), con la misma guardia que 
custodiaba su morada. Así terminó su cortísimo período 
el Presidente provisional á quien la Convención había 
conferido el título de Eminente Ciudadano. 



CAPITULO VI 

Desii^atirra de don Pedro Guial. — Vioepresidencia de don Manuel Felipe 

Tovar. — 1859 á 1860 

1296 Aprisionado Castro, los dos partidos dispután- 
dose la preeminencia, formaron por separado dos gobier- 
nos provisionales, y el mJismo día 10 de agosto las tropas 
de los conservadores proclarriaron por bando li federación. 

1297 Por su parte los liberales llamaron los suyos á 
las armas, contando además con el auxilio del general 
Agvv^do que hab'a respondido al grito r';volucionario en 
La Guaira. 

1298 Difícil era la ocasión para un avenimiento; y 
así, en desacuerdo los dos gobiernos, excitados los espí- 
ritus y movidos por la palabra tribunicia de Don Francis- 
co iMichelena y Rojas, en favor de la legalidad, el gobier- 
no de los conservadores proclamó de nuevo la Constitu- 
ción, encargóse de la Presidencia el Designado Don Pedro 
Gual, é intimió de los contrarios el sometimiento. 

1299 El masmo día 2 pccisenció Caracas el horrible es- 
pectáculo de un combate fratricida en sus calles, y en 
un manto de sangre ise envolvieron desde entonces Jos 
partidos . 

1300 Cupo la peor parte á los liberales, y el General 
Aguado, militar de la Independencia y que había manda- 
do la batalla por el bando d^ aquéllos, huyó á La Guaira 
donde hizo después esforzada resistencia. 

1301 Peligrosísima era, sin embargo, 1 1 situación del 
Gobierno triunfador, que apenas podía moverse dentro 
del circuito de la capital, acosado en las afueras de nume- 
rosas guerrillas que dominaban las Provincias de Caracas 
y de Aragua, y hervían en toda la vasta extensión de lá 
República. 



FELIPE TEJERA 183 



. 1302 El 27 de setiembre, ya recuperada La Guaira 
por el Coronel Casas y el comandante Rubín, y comba- 
tidos en Barlovento los revolucionarios por el Coronel 
Capó, comandantes M. Vallenilla y M. Garrido, se encar- 
gó del Ejecutivo: el Vicepresidente Don Manuel Felipe 
Tovar, hombre de acrisolada honradez y raras prendas 
morales, pero no hecho á las revueltas civiles. Varón 
justo y patrota, habría labrado lá felicidad de sus ciuda- 
danos en época menos aciaga y turbulenta. 

1303 La revolución federal hacía entre tanto más 
prosélitos, y levantándose poderosa á despecho de cuan- 
tos rudos golpes recibiera, hizo bambolear un punto al 
Gobierno, derrotándole su mejor y más lucido ejército 
después de encarnizada y prolongadísima batalla en los 
cam.pos de Santa Inés (10 de diciembre de 1859). 

1304 Aunque el General Juan Crisóstomo Falcón era 
el Caudillo Federal, no mandó aquella lid sino el General 
Zamora: después" de la cual puso sitio á San Carlos, 
mientras eí Gobierno nombraba Jefe de sus ejércitos al 
General León de Febres Cordero, de la guerra magna, 
que se encontraba en Valencia. 

1305 El 17 de enero del año siguiente, después de he- 
roica resistencia, capituló San Carlos; más la revolución 
tuvo ciue lamentar allí la muerte de Zamora, su mejor 
Jefe y más temible espada, ocurrida el día 10. 

1306 El 20 se aproximó Falcón á Valencia, é intimó 
su rendición; mas cambiando luego de parecer, torció la 
vuelta de los llanos y, seguido muy de cerca por Cordero 
que ya podía tomar la ofensiva, se combatieron al ,fin en 
la llanura de Copié el 17 de marzo de 1830. 

1307 Tenía Falcón hasta 8.000 (1) hombres; cerca de 
7.000 Cordero. El choque fue rudo y. decisivo; de ambas 
partes hubo hechos de extremado valor : ni faltaron mues- 
tras señaladas de verdadera pericia militar, como que allí 
canjeaban los más aguerridos tenientes de los bandos 
contendores. Decidióse al cabo la victoria por Cordero, y 
con este triunfo pareció consolidarse el Gobierno Cen- 
tralista; mientras los principales jefes revolucionarios te- 
nían que refugiarse en Nueva Granada, no sin que ¿dgu- 
nos tenaces guerrilleros en diferentes puntos, sostuvieran 
los pendones federales. 

1308 Bajo estos halagadores auspicios fué electo Pre 
sidente constitucional Don Manuel Felipe Tovar (10 
de mayo), y Vicepresidente el Doctor Pedro Gual, los 
cuales prestaron el juramento el 12. 

1309 En esta ocasión promovió el representante espa- 
ñol Don Eduardo Romea, reclamaciones iaiperiiosas á con- 
secuencia del asesinato de dos españoles, cometido por 

(1) El hecho fué que en'el Tinaco se reunieron sus ejércitos del^Centro y de 
Occidente con él general Sotillo y el ejército de Oriente, formando una"masa desm 
á ocho mil hombres aguerridos.— Gu2mán Blanco.— ^Refutación déla Historia Con- 
temporánea por Level de Goda.) 



184 HISTORIA DE VENIZZUELA 

alguna, de las facciones políticas; y no siendo oídas por 
el Gobierino pidiiói y obtuvo su pasaporte. La República sn- 
vió entonces á Madrid en calidad de Ministro plenipo- 
tenciario al señor Fermiín Toro, ventajosamente conocido 
en España como diplomático ; y, no obstante la prevención 
de los ámimos, y lo encrespado del asunto, pudo hábilmen- 
te zanjar todas las dificultades y dejó restablecidas las 
buenas relaciones entre las dos Potencias, sin menoscabo 
de la honra nacional de tninguna de las partes. 

1310 El Cong-reso derogó este mismo año la ley de 
espera y Quita, la ley de 1856 sobre régimen de Adua- 
nas, y aprobó un tratado de comercio y navegación con 
Bélgica y otro sobre lí'mütes y navegación fluvial con 
el Brasil. 



CAPITULO VII 
' Divisidn del partido conservador.- 1861 

1311 Si con la batalla de Copié se había despejado 
de facciones gran, parte del territorio, no fué eso bastante 
eficaz para volver á la Gobernación de Tovar la unidad 
tan necesaria que había perdido desde que un influjo 
poderoso logró minar su prestigio y dividir al cabo en dos 
fracciones impotentes al partido centralista. 

1312 Este influjoi fué el del General Páez que, lla- 
mado como se ha visto, por la Convención de 58, vino 
entonces al país entre las jubilosas aclamaciones de un 
pueblo entusiasta, ávido de tener en su seno al insólito 
caudillo del año 16. Sus proezas mitológicas formaban 
el tema inagotable de patrióticos romances, cantados 
en plazas y calles poír los viejos soldados Que las recor- 
daban con fruición, y por las nuevas generaciones que 
los repetían como un eco glorioso de aquellos días de 
grandeza nacional. 

1313 Recelos del Poder le hicieron retirarse al extran- 
jero; miás después de los sucesos del 2 de agosto volvió 
á A^eineznela y fué noimbrado' general en jefe de los 
ejércitos del gobierno. 

1314 Hacía entretanto^ la oposición á Tovar el señor 
Pedro José Rojas, que redactaba El Independiente, y no 
faltó quien sospechara que el mismo General Páez, tra- 
bajaba por su exaltación al Palacio de Gobierno. 

1315 Convencido Tovar de que ya le era imposible 
devolver al país la anhelada tranquilidad, resolvió des- 
asir el mando dimitiéndolo en manos del Congreso el 20 
de mayo de 1861. 

1316 Rigió entonces la Presidencia el Vicepresidente 
Gual, que nombró jefe del ministerio al Designado doc- 
tor Ángel Quintero; hombre éste de carácter encrespado 



KELIPE TEJERA 185 



y tíe pasiones ardentísimas. Su primer paso fué declarar 
en asamblea la Repúblida, y fuera de la ley los revolto- 
sos. 

1317 Semejantes medidas trajeron á tierra -el minis- 
terio, con lo que Gual trató de llegar por medios pací- 
ficos al más pronto avenimiento con los hombres de la 
revolución federal. 

1318 Hubiéralo acaso conseguido, si una asonada mi- 
litar promivida por los amigos de Páez, no le prendiera en 
su ímoirada el 27 de ¡agosto, exigiéndole en vano la re- 
nuncia 'del Poder. 

1319 Por su parte Quintero creyó subir al mando 
como Designado; Páez sin embargo, rompió con su an- 
tig^uo amiigo^ y ImlejntOir y se techó en brazos del señoT Pedro 
José die Rojas. 

1320 Rjecie^venido de Valencia, fué proclamadio Jefe 
civil y Militar die la República, y conducido en triunfo 
die su casa al Palacioi de Gobiiemo por jóvenes qrue,' 
dn. nn rapto de 'entusiasmio deplorable, tiraban de su 
carro (10 de setiemJbre). 

1321 Desde entonces el partido conservador quedó 
formando pequeñas agrupaciones, sin dirección ni pro- 
grama é incapaz por tanto de establecer lá regular com- 
pensación que en la balanza política le correspondía 
llenar; visto que en el sistema republicano los partidos 
conservadores y liberales formlan como las dos ruedas para- 
lelas que mantienen en perfecto equilibrio la máquina del 
orden político. Faltando una de aquellas no es presumtible 
la m.iarcha regular del todo^ y el carro de la sociedad irá 
comiO en peligro de volaarse á cada paso. 

1322 Andando el tiempo, quizá con los restos del 
partido conservador confundidos en el seno de la mayoría 
libera] tambión ya fraccionada, se venga, á formar una to- 
talidad de cuyo seno renazcan aquellos primitivos ban- 
dos ; no empero á la vida militante de los campamentos , 
sinoj á labrar lel bien de la República en el legítimoi campo 
de la discusión doctrinaria para afianzar la paz, y con este 
don inmarcesible la dicha y prosperidad de Venezuela. 



CAPITULO VIII 

Dictadura del Generaí J. A. Páez. — 1862 á 1863 

1323 Por el pronto pensó el Dictador traer también 
de paz á lois caudillos federales ; rota empero la legalidad, 
desmoralizado el ejército, y divididos los centralistas, 
^eron los revolucionarios el triunfo irrecusable; y no era 
esa por cierto la ocasión de negociar su somletimiento. 

1324 Hubo, no obstante, conferencias en Carabobo al 
espirar el de 61; sin resultados, por supuesto; y el Die- 



1% HISTORIA DE VENEZUELA 

tador, vuelto á la capital, por la pluiiiá de su secretario 
general. Pedro José Rojas, proclamio á los pueblos: «Ve- 
nezolanos, decía, la guerra toca de nuevo á las puer- 
tas de nuestros hogares: A las armas!» 

1325 Ya no se iba á comíbatir por un sistema polí- 
tico, sino por un Caudillo que, no obstante su renombre 
glorioso, había empuñado las riendas de lá Dictadura. 

1326 Y la guerra azotó de nuevo los camoós, enlutó 
las farnilias y tiñó con sangre hermana aquella antigua 
y formidable espada, terror de los enemigos de la Pa- 
tria; pero que de macho antes debía haber sido coloca- 
da sin mancilla en el museo de la gloria. 

1327 Se inauguró el de 62 (l.Q de enero) con un de- 
creto orgánico de la Repúblioai; y entre otros más, se creó 
un Consejo de Estado, y se eligió un Sustituto que lo 
fué el mismo señor Pedro José Rojas. Contratóse un 
•empréstito de un millón de Libras e:i Londres; y quebró 
el Banco de Venezuela. 

1328 Más no fué eso todo : el 21 de mayo, en re- 
presalia do abusos cometidos por parte de las tropas re- 
volucionarias en el camino de Petare, {\) se fusilaron en 
Caracas los prisioneros de guerra generales Herrera y 
Paredes. A semejante proceder respondió el General 
Luciano Mendoza devolviendo libres los prisioneros que 
había hecho en la jornada del día 20 en Chupulún, 
contra el valeroso coronel Torres, que rindió (el 21) 
la vida luch.indo cuerpo á cuerpo contra la fuerza de 
Mendo/.a. Este al fin, quedó derrotado por el General 
Garrido. • 

1329 AnduNO así el Gobierno del Dictador, sin en- 
contrar 'la senda anhelada que pudiese restablecer el or- 
den tan profundamente perturbado; y al cabo, después 
de ia defección de algunos militares y de los consiguien- 
tes desastres, entabló conferencias con el General Guzmán 
Blanco, jefe de las fuerzas federales del Centro, el 24 de 
abril ¡de 1863; y el 22 de mayo se firmó el Convenio 
de Coche, por el cual entregaría Páez el mando á una 
Asamblea Nacional nombrada de por mitad entre el Dic- 
tador y el General Juan Crisóstomo Falcón. 

1330 El 6 de junio convoca Páez la Asamblea y nom- 
bra los 40 diputados que le correspondían, y el 15 del 
mismo expide un decreto general de amnistía, y da fin, 
de este modo, á su Gobierno. 

1331 Digamos, para terminar, que en los dos años 
que duró la Dictadura hizo algo en favor del progreso 
material del país: mejoró las calles de Caracas, puso el 
alumbrado de gas, inició el ferrocarril de Petare, con- 
cluyó el faro de Puerto Cabello y expidió varios Códigos 
que no tuvieron más vida que la de su Gobierno. Tam- 
bién funcionó en Caracas (1862) el Conservatorio de 

(1) Concúlíeje en este punto la Historia Contemporánea, del General Luis Le- 
vel de Goda. 



FELIPE TEJERA 187 



miúsica, que presidió el doctor Felipe Larrazábal, y qu2 
dio notables conciertos. 

1332 Resigmadoi el miando, y triunfante en Caracas la 
Revolución, tomló de nuevo Páez la vía del extranjero y 
dijo adiós á la patria, para ir á mforir á vuelta de pocos 
años (1873) ein la grati República del Norte que le ha- 
bía en otro tieWpo colmando de honores. (2) 



CAPITULO IX 

Federación Venezolarta.— Fin de esta Época.— 1863 á 1864 

1333 Triunfante la Federación, quedaron algunos mi- 
litares del pasadoi Go'biemo en armias, é hicieron princi- 
palm^ente en Puerto^ Cabello resistencia por algún tiempo ; 
mas obligados á evacuar aqiuella plaza, los unos siguie- 
ron para el extranjero y los otros reconocieron el nuevo 
régimein de cosas. 

1334 Entre tanto la Asamblea de la Victoria (reuni- 
da desde el 17 de junio) había nombrado Presidente pro- 
visional al General Falcón y Vicepresidente al General 
Antonio Guzmián Blanco; con lo que hizo el primero 
su entrada triunfal en Caracas el 24 de julio de 1863, 
y constituyó su Ministerio con los señores doctor M. de 
Brioeño, generales Guzmán Blanco, Manuel E. Bruzual, 
titulado el Soldado sin miedo, y Guillermo Iribarren. El 
29 de julio expidió un decreto por el cual se modifica el 
escudo y la bandera nacional. 

1335 Creó, además, un Consejo de Estaclo, arregló la 
administra cióli -de justicia, convocó (12 de agosto) una 
Asamblea Constituyente, y el 18 expidió un famoso de- 
creto de garantías, perpetuo honor de aquella época. 

1336 Reunióse la Constituyente el 24 de diciembre de 
1863, y el General Guzmián Blanco, vuelto de una co- 
misión que le había llevado á Europa, rigió el Ejecu- 
tivo por ausencia de Falcón. 

1337 Entre los principales actos de aquel Cuerpo 
descuella : el título de Gran Ciudadano Mariscal que 
confirió á Falcóp; las Exequias que acordó á los restos 
del General Ezequiel Zamora; y la autorización para que 
el Ejecutivo contratase fuera un empréstito de millón y 
medio de libras, y recompensase á los militares de la 
Federación. 

1338 A la vez, se proimo vieron obras públicas, repo- 
nenido las vías telegráficas, continuando la carretera del 
Occidente comenzando un mercado en Caracas, y una 
alameda en la ruinosa plázá Bolívar. 

(2) Al deseender del Poder "estaba" tan pobre que tuvo que aceptar del gene- 
ral Falcón mil pesos para pagar cuentas en Caracas y hacer viaje á los Estados 
Unidos." 



183 HISTORIA DE VENEZUELA 

1339 Por últimio, el 28 de marzo de 1864^ se promul- 
gó la CcHnstitución qiu© dabla á la República el nombre 
de Estados Unidos de Venezuela, coin veinte Estados 
soberanos, y el 22 de abril refrendó el Ejecutivo. 

1340 El Poider Legislativo quedó dividido,, como an- 
tes, en dos Cámaras fqlue deben reunirse el 20 de febrero; 
el Ejecutivo confiado á un Presidente con seis Ministros 
respoaisables; y la Alta Corte Federal, tribunal supremo 
que conoce en la comjpetencia de los poderes, asuntos 
diplomáticos y colisióin de los Estados. ¡ 

1341 Además este nuevo Código abolió la pena de 
muerte, la prisión por las deudas, y estableció la libert'ad 
de la preínsa sin restricción ¡alguna : el derecho de asocia- 
ción, la libertad de enseñanza etc., etc., y reconoció como 
venezolanos todos los nacidos en territorio de Venezuela. 

1342 Para Presidente se re^qniere ser venezolano de 
nacimiento y tener 31 años de edad, lo mismo para Sena- 
dor, y 21 para Diputado. 

1343 Acallado ya el estruendo de aqiuella guerra de 
cinco años, moderadas las pasiones banderizas, vuelto^ el 
país al amor de la paz, se íabre para Venezuela una nueva 
era política. 

1344 Como los antiguos romanos, al terminar la gue- 
rra, deberíamos cerrar aqiuí las puertas del templo de 
Jano. Em^pero, ¿es cierto 'qlue hemos alcanzado los días 
felices de reposo^ y de estabilidad nacional? ¡Qué de 
nubarrones no vemois acumularse sobre nuestro^ cielo al 
dar remate con estas líneas á la Época Cuarta de nues- 
tra Historia Modieilnla!. 



RESUMEN CRONOLÓGICO 



DE i;a 



ÉPOCA CUARTA 



SINCRONISMOS 



184 3 Sube á la Presidencia e! gene- 
ral Carlos Soublette. Francia 
reconoce la República de Ve- 
nezuela. Establecimiento de 
escuelas náuticas en Margari- 
ta y Maracaibo. Se liberta el 
ganado vacuno de los dere- 
chos de exportación. 



Guerra de Rosas contra Kiveru, Pre- 
sidente del Uruguay. Interveación 
inútil de Francia y de Inglaterra. 
Bloqueo de Montevideo. Primera 
exposición de la industria nacio- 
nal en Pesth (Austria). Disolu- 
ción de las Cortes eri España. 
Pjoyecto de acusación en los Es- 
tados Unidos contra el Presidente 
Taylor por malversación y de- 
lito de traición. TerremotQ de la 
Guadalupe. Mr. Aragó habla en 
la Academia de Ciencias de Pa- 
rís sobre el contrato celebrado por 
los señores Boring y Compañía de 
Londres en la Nueva Granada para 
abrir el Canal de Panamá. 



1844 El pueblo amotinado coaccio- 
na ai Jurado de imprenta. 



Vuelta de la Reina Cristina á Es- 
paña. Primer telégrafo eléctrico en 
los Estados Unidos. O'Couell es 
condenado por el Jurado de Du- 
biín. Muerte de Rernadotte, rey 
de Suecia. 



1845 España reconoce la indepen- 
dencia y soberanía de Ve- 
nezuela. Establecímit-nto del 
montepío militar. 



Flores abdica la Presidencia en el 
Ecuador. .Anexión de Tejas á los 
Estados Unidos. Salida de Fran- 
klin para los mares polares del 



190 



HISTORIA DE VENEZUELA 



Norte. Elección del General He- 
rrera Presidente de Méjico. 



!46 Se auxilia la carretera de La 
Guaira con 48,000 posos d<; 
empréstito. Se recompensa con 
20,000 p sos al Sr. Feliciano 
Montenegro por su consa¿rra- 
ción á la enseñanza pública. 
Promulgación de un Códi.^') 
de comercio. Se nombra Ciu- 
dad Bolívar la capital íde Gua- 
yana. Conatos de guerra in- 
testina. 



Incorporación de la República de 
Cracovia al imperio de Austria. 
Práctica de la eterización para ía 
cilitar las operaciones quirúrgicas 
inventada en los Estados Unidos 
por Horacio Wels y Jackson. Gue- 
rra entre Méjico y los Estados 
Unidos por la ane\i<>n de Tejas. 
Evasión del Príncipe Napoleón del 
Castillo de Ham. rJcsrubrc Le\e- 
rrier el planeta Xe pruno. Descu- 
brimiento de la p(')h()ra de algo- 
dón, debido á M. Schoenbein, quí- 
mi( o de Basilea. Muerte de Gre- 
jíorio NVJ. Elección de Pío LX. 
La primera máquina de coser es 
patentada por Elias Ihonc. 



1847 Elección dé Presidente en c' 
Gral. José Tadeo i\Iúna;ja3. 
Sentencia de muerte contra 
Don Antonio Leocadio Gu.?- 
mán. La conmuta el Pr.esi 
dente en destierro perpetuo 
del país. 



Batalla librada en Méjico, cerca de 
Saltillo, aJ Oeste de Monlerr'-y. 
entre el General Santana y el Ge- 
neral Taylor. Toma de Mé.iri) por 
los norteamericanos. Publicación 
de la Historia de los Girondinos 
por Lamartine. Muerte de O'Co- 
nell. 



La Diputación pro\incial de 
Caracas promueve acusación 
contra el Presidente José Ta- 
deo Monagas. El Presidente 
disuelve el Congreso por me- 
dio de las armas. Muerte de 
don Santos Michelena. ]í!sta- 
lla lí» guerra ci\ il. 



Desrt>embración de Méjico por los 
Estados Unidos. Muerte del filó- 
sofo Balmes y del literato don Al- 
berto Lista. Pío IX. condena á 
los que predican una Repúlilica. 
italiana de la cual se quiere que 
el Papa sea Jefe. Iniciativa to- 
mada por España en las Cortes- 
Católicas en favor del Papa. Clau- 
sura de las Cortes de Portugal. 
El cólera en Rusia. Con motivo^ 
de la anexión de Tejas y de los 
auxilios pedidos por Flores á Es- 
paña, para recui>erar el poder en 
el Ecuador, se firmó en Lima el 
8 de febrero el pacto que se lla- 
mó Tratado de Confederación. 



1849 .Se decreta la contribución ex- 
traordinaria de exportación y 
de jmpir.tación. Páez invade 
la provincia de Coro. Su ca- 
pitulación en Marapo. Lic- 
ita á Angostura el prim*r bu- 



Abdicación de Rosas en Buenos .Ai- 
res. Nueva organización civil \- 
militar de las provincias Italianas. 
Expedición española enviada á Ita- 
lia para el restablecimiento del 
Papa en Roma. El General San- 



FELIPE TEJERA 



lU 



que de vapor y sr Ir- 
nombre do Venrzueíi!. 



tan.i, doniinicano, derrota ni hai 
tiano Soulouque que se haro nom. 
brar Emperador. 



1850 /.í'.v de espera y Qiiita. Ter- 
mina el Presidente su período 
constitucional dejando en el 
Poder triunfante al Partido 
Piber^l. 



iJimisión del General Castro, funda- 
dor y Presidente de la Repúbli- 
ca de Costa Rica. Expulsión dé- 
los jesuítas de Nueva Granada. 
Muerte del General San Martín 
en Francia. Muerte de Luis I"c 
lipr, rey de Erancia. 



1851 Sube á la Presidencia el Ge- 
neral Tose Gresrorio Monadas. 



Expedicióu de Narciso Lópe.r á 
Cuba. Luis Napoleón electo por 
diez años Presidente de P'rancia. 
Muere, el novelista norteamerica- 
no Eenimore Cooper. 



18' 2 Conatos de revo'.uri 'n que so.i 
debelados inn>e liatamente. 



Ürquiza, jefe uruguayo, derrota á' 
Rosas que se acoge fugitivo á uu 
buqin- inglés y sisue para ]'"u- 
rojir. . Declaración de guerra de- 
.Vuív,' Granada contra el l'^cua- 
dor. Pro;:¡araari('>n de Napoleón 1 11 
J'^rnpf. .'ilor de- Francia. 



1853 Revolución de lo- oligaicas en 
Cumaná y otros puntos y que 
termina con la ruina de aque- 
lla ciudad á causa del terre- 
moto de 15 de julio. 



(iuerra entre el Pei;ú y Holivia.. 
Muerte de D. Juan Nicasio Galle- 
go, secretario perpetuo de la Aca- 
demia Espaiñola y del marqués, 
de Valdegamas, don Juan Donoso. 
Cortés. Traslación á Madrid de 
los restos de don Leandro Fer- 
nández Moratín. La máquina ca- 
lórica del suet:o Ericton hace an- 
dar en la bahía de Nueva York, 
UJ1 navio con \elocidad de 14 mi- 
llas por liora. 



5>4 Decreto de. Abolición de Es- 
flavos. Concluye su período 
el General J. G. Monagas. 



Guerra de Oriente. Sitio de Sebas- 
topol. Carrera se- hace nombrar 
emperador en Centro .América. 
Muerte del ' abate Lamennais. El! 
capitán Mack Chute descubre el. 
paso del Noroeste de Am.érica. 
Promulgación de la bula que es- 
tablece corrijo c^ogma el mistérica 
deki Inínaculada Concepciíw de 
la Virgen María. 



Reeleccjóra del general José 
Tadeo Mona-ga-s Pnpsi. lente de 
la Re^póbUca. 



Bombardeo de Sebastopol. Asalto» 
y toma de la torre de Malakoff 
por la^ divisiones de los Genera- 
íes BosKjuet y Mac Mahon. Aban- 



192 



HISTORIA DE VflNEZUE ,A 



donan los Rusos á Sebastopol. 
Apertura del ferrocarril de Cha- 
gres á Panamá. Muerte del em- 
perador Nicolás de Rusia. Con- 
greso internacional en París para 
tratar de la paz ron Rusia. 



18 56 Nueva división territorial cons- 
tituye en veinte provincias la 
República, que fueron : Mar- 
garita, Cumaná, Barcelona, 
Caracas, Guárico, Aragua, Ca- 
rabobo, Cojedes, Yaracuy, 
Barquisimeto, Coro. Maracai- 
bo, Trujillo, Méiida, Táchira, 
Barinas,^ Portuguesa. Apure, 
Guayana y Maturín. 



Nacimiento de! Príncipe iini)eriíil, 
iinico hijo del Emperador NajJO- 
león III y la Emperatriz iCu,.>o- 
nia. Se firma en Santiago de Chi- 
le el 15 de septiembre un tratado 
de unión continental cutre Chi- 
le, el Perú y el Ecuador; y el 9 
de diciembre. Méjico, Venezuela, 
Nueva Granada, Guatemala, Sal- 
vador y Costa Rica, suscribieron 
en Washington una convencí* mi de 
«A]ianz;í y Confederación». So 
inaugur;; en Madrid el teatro de 
la Zarzuela. 



1857 El Congreso deroga la Cons- 
titución del año 30 y decre- 
ta la de este año. Estableci- 
miento del Telégrafo eléctri- 
. co. PeSíiparición del cólera 
que por primera vez azotaba 
al país. 



Establecimiento de la federación en 
la Nueva Granada. Muerte del 
gran poeta don Manuel José Quin- 
tana. .Asesinato del Arzobispo de 
París. Muerte de los poetas Al- 
fredo de Musset y Reranger. 



18 58 Revolución de los dos par- 
tidos políticos que unidos dan 
el grito en \'alencia, contra el 
Gobierno de Monagas. Re- 
nuncia éste el poder ante el 
Congreso. Entrada triunfal 
de los revolucionarios en Ca- 
racas. Con\t)case una Gran 
Convcnciódr Nacional. Pro'o- 
colo Anglo-r ranees. Se insta- 
la aquélla el 5 de julio en 
Valencia y nombra {'residente 
provisional al general fuliáir 
Castro, y decreta al fin una 
nueva Constitución. 



Triunfa en el Perú el General Cas- 
'tilla y es elevada á la Presidencia. 
Se arreglan las desavenencias en- 
tre el Brasil y el Paraguay. Pri- 
mera comunicación telegráfica en- 
tre América y Europa. Tratado 
de paz entre Francia, Inglaterra 
y China. Viaje del Conde de Ca- 
vour á Saboya y Francia y su 
entrevista con Napoleón en Pom- 
bliéres. Caída de Cómonfort en 
.Méjico y triunfo de Zuloaga. Be- 
nito Juárez Presidente interino. 



1859 Se di\iden los ]iarli(!o> y se 
levantan, proclamando la fe- 
deración, varios caudillos li- 
berales. Los oligarcas pren- 
den al Presidente Castro, y 
encargan del poder al Desig- 
nado Pedro Gu§l.. Batalla del 
2 de agosto en Caracas To 



Guerra entic .\ustri:i y I-'i'aniii. Ha- 
talla de Mag.-iua t-n qu.- salen 
derrotados los austríacos. Entra- 
tla de Napoleón en Milán. Eva- 
cuai^iíHi de Bolofíia y de Ancona 
por los austríacos., Batalla de Sol- 
ferino ganada por los franceses é 
italianos contra el Austria. Entre- 



FELIPE TEJERA 



193 



i»a de La Guaira. El Vice- 
presidente don Manuel F. To- 
var en la Presidencia. Bata- 
lla de Santa Inés, 



vista de Napoleón y el emperador 
de Austria en Villaf ranea. Trata- 
dos de paz. Trabajos para la uni- 
dad italiana. Guerra del Ecuador 
y Perú. Bloqueo de Guayaquil por 
los peruanos. Convención de am- 
bos beligerantes por intervención 
del representante español don He- 
riberto García de Quevedo. 



1860 Batalla de Copié. Destruccióai 
del ejército federal. Elección 
constitucional de M. F. To- 
var. Presidente de la Repú- 
blica. 



Agitación y progresos del j)artida 
unitario entre los alemanes. Ba- 
talla de Castillejos, ganada por 
los españoles contra los marro- 
quíes. Toma de Tetuán por los 
españoles. Paz entre España y Ma- 
rruecos. Toma de Pekín por el 
ejército anglo- francés. 



1861 Oposición á Tovar por el re- 
dactor de «El Independien- 
te». Se fracciona el partido 
conservador. Renuncia de To- 
var. Rige la Presidencia el 
Designado Pedro Gual. Pri- 
sión |de éste ipor los amigos de 
Páez. Exaltación á la Dicta- 
dura del General Páez. 



Anexión de la República de Santo 
Domingo á España. Ensayo ofi- 
cial del Ictíneo, inventado por 
Monturiol en Alicante. Interven- 
ción en Méjico de las escuadras 
de España, Francia é Inglaterra 
al mando del General Prim. Gue- 
rra de separación en los Estados 
Unidos. Lincoln toma posesión de 
la Presidencia y declara bloquea- 
dos los Estados del Sur. Jefferson 
Davis, Presidente de los separa- 
tistas. Batalla de Manasas, gana- 
da por ios del Sur. Muerte del 
autor dramático Mr. Scribe. Los 
españoles desembarcan en Vera- 



1862 Decreto orgánico de la Repú- 
blica. Creación de un Coase 
jo de Estado. Se contrata en 
Londres un empréstito de un 
millón de libras. Quiebra el 
Banco de Venezuela. Fusila- 
miento de los Generales He- 
rrera y Paredes. Se constru- 
y» el Ferrocarril del Este. 



Muerte de don Francisco Martínez 
de la Rosa. Prifn se retira con 
las tropas españolas de Méjico, 
y los franceses abren las hostili- 
dades contra la República. En- 
vío de refuerzos franrcses á Mé- 
jico al mando del General Forey. 
Los confederados del Norte to- 
man á Nueva Orleans. Combato 
entre <é\. Monitor y la fragata Meri- 
mac. Batalla de Richmond gana- 
da por los del- Sur. Lincoln decro- 
ta la emancipación de los escla- 
vos. Los Estados Unidos dan sa- 
tisfacción á Inglaterra por la cap- 
fura de ciertos comisarios del Sur 
mu. «I TAi^r m&Msi Fraat. 

14 



194 



HISTORIA ÚE VENEZUELA 



1863 Tratado de Coche. Convoca 
ción de una Asamblea para la 
Victoria. Término de la Dic- 
tadura de Páez. Entrada 
triunfal de Falcan en Caracas. 
Promulgación de un de.:re*o 
(le garantías. Reunión de la 
Asamblea constituyente de la 
Federación, que decreta ho- 
nores áFalcón y autoriza pa- 
ra contratar un empréstito en 
el extranjero de un ntillón y 
medio de libras. 



-Se instaki en Lima el Congreso 
Americano (28 de octubre). Sube 
á la Presidencia del Paraguay el 
Mariscal Francisco Solano I^pez 
que impulsa al país por las v¡a< 
del progreso, y envía treinta jíV 
\ene3 paraguayos á -educarse en 
l'Air(jpa en diferentes raines del 
saber. 



1864 Se decreta la Constitución Fe- 
deral que establece veinte Es- 
tados soberanos, ab,ole la pe- 
na de muerte, la prisión por 
deudas, y declara venezolanos 
á todos los nacidos en territo- 
rio de la República. 



Proclamación de Maxnniliano Em- 
perador de Méjico auxiliado por 
un ejército francés. Con motivo 
de la cuestión de límites, estalla, 
la gvierra entre el Paraguay y 
los aliados Brasil, la República 
Argentina y el Uruguay. El ma- 
riscal López se apodera de un pa- 
quebote brasilero é invade con 
10,000 hombres la provincia de 
Matto Grosso. Con ocasión de la 
incorporación de -Santo Domingo 
á España, de la expedición fran- 
cesa á Méjico, la presencia de la 
escuadra española en el Pacífico 
y la ocupación de las Islas Chin- 
chas, se reunió en Lima un Con- 
greso de las Repúblicas hispano- 
americanas de donde emanaron dos 
tratados : uno de «unión y alian- 
za » , y otro de « conservación de 
la paz i. entre las Repúblicas allí 
representada». 



SEGUNDA PARTE 



HISTORIA MODERNA 

REPÜBLICA FEDERAL 

LA REPÚBLICA FEDERAL ABARCA LAS DOS ÉPOCAS QUE SE EXTIENDEN 
RESPECTIVAMENTE DESDE EL AÑO DE 1865 HASTA LA PROMUL- 
GACIÓN DE LA NUEVA CARTA FEDERAL EL AÑO DE 1881; Y 
DESDE ESTA FECHA HASTA EL TRIUNFO DE LA RES - 
TAURACIÓN LIBERAL Á FINES DEL SIGLO XIX 



EPOO.». GITJI1SIT.A. 

(De 1865 á 1881) 



CAPITULO I 

^ímea-a Presidencia Constitucional de la Federación.— Guzmán Blanco Pri 
mer Designajdo en el ejercicio del Poder.- Expulsión del Dr. Batista del Se 
nado. —Atropello á la imprenta de Manrique.— Desórdenes en Maracaib».— 
Acuiediucfto de Caujarao.— Teiriblor en Caracas. —Muerte de Fermín Toro. 

1345 Promiulgada la Carta Federal, constituidas las 
veinte Entidades Federales y contratado el erripréstito de 
1.500.000 libras para gratificar á los servidores de la causa 
triunfante, se practicar oin elecciones para Presidente de 
los Estados Unidos de Venezuela y para el primer Con- 
greso Constitucional del nuevo régimen político. 

1346 Reunido a:qiuél en Caracas el 11 de marzo de 
1865, practicó el 18 el escrutinio presidencial y resultó 
electo, casi por unanimidad, el General Juan Crisóstomo 
Falcón á quien, como antes digimos, se había conferido 
el -título de Gran Ciudadano Mariscal. 

1347 Ausente á la sazón en Coro el Mariscal ejer- 



196 HISTORIA DE VENEZUELA 



cía la Presideincia Güzman Blanco con el siguiente Ga- 
binete: Juan Vicente Silva, Ministro del Interior; José 
Dolores Landaeta, de Hacienda; Doctor Rafael Seijas, 
de Relacicwies Exteriores y José M. Alvarez de Lugo, de 
Fomiesnto, 

1348^ No fueron del agrado de muchos correligiona- 
ríos políticos los pirooedimientos del Encargado del Po- 
der Públicoí, y de ahí 'que coin ahinco requiriesen de Fal- 
cón 'que se pusiese al frente del gobiernoi; y vino en efecto, 
el Presidente y presttól a] 7 de junio^ la promesa legal ante 
el Congreso ; pero tuvo (qiue ausentarse de nuevo por tras- 
tornos locales que habían ocurrido en Maracaibo, y cuan- 
d.o ya el Congreso había elegido desde el 13 de mayo de- 
signados l.Q y 2.2 respectivamente á los Generales Guz- 
nián BlancOi y Desiderio Trías. 

1349 Desde entonces empezó á manifestarse la re- 
pugnancia del Presidente á permanecer largo tiempo en 
Caracas, asientOi de los Poderes Públicos, hostigado q^uizá 
con las desapoderadas exigencias de dinero con que cons- 
tantemente le asediaban algunos amigos que imaginaron 
que al triunfo de la causa estaba vinculada su fortuna. 

1350 Y para mlayor motivo de desabrimiento en el 
público, el Señor Don Antonio Guzmán, Presidente del 
Senado, había arrebatado al Dr. Eusebio Batista, que 
hacía la oposición al Gobierno, el derecho de palabra y al 
día siguiente, á propuesta de varios colegas, el indepen- 
diente Senador fue expulsado de la Cámara. 

1351 A lo que se agrega que habiendo salido de la 
imprenta de «El Loico» periódico de J. F. Manrique, 
tíos hojas volantes relacionadas con el empréstito de 
1864, que no dejaban bien puesto el nombre del Desig- 
nado encargado de la Presidencia, en pleno medio día y 
al !ma|ndo del Coronel Patrullo, una turba en la que no 
pitaron agentes de orden público, acometió á la imprenta 
y la arrojó á la calle. 

1352 Don Juan Vicente González, vecino de Man- 
rique y testigo de aquél insólito atropello, cuando vio que 
el Prefecto á caballo acudía á toda prisa con muchos po- 
lizontes, le dijo len son de burla desde la puerta de siu; casa: 
«Amigo Manzo, si no acude usted tan pronto le arrojan la 
imprenta á Manrique á la calle». 

1353 Veamos ahora lo que pasaba en Maracaibo: 

1354 Era que Southerland y Venancio Pulgar, Jefes 
del Centralismio, que durante la Dictadura de Páez, ha- 
bían cambiado de opinión, se disputaban el mando del 
Estado Zulia. Southerland, que lo gobernaba, contaba 
con el apoyo de Falcón, y Pulgar, que infructuosamente 
le había acometido en noviembre de 1864, al promediar 
el mayo de 1865 le atacó con más denuedo; y ya se daba 
por vencedor, cuando refuerzos de Coro, al mando del 
mismo Mariscal, le hicieron tomar la fu^a y refug^iarse en 
la Nueva Grabada, hoy Colom,bia. 



FELIPE TEJERA 197 



1355 En ieste propio año alarmó al público la tiran- 
tez de relacioities de España con las Repúblicas del Pací- 
fico; comenzó á construirse un acueducto en Caujarao, 
para surtir de iag"ua á la ciudad de Coro; publicó^^ Don 
Felipe Larrazabal el primer tomo de su Vida Pública 
del Libertador \ murió en Chile el eminente Don Andrés 
Bello: hubo el 15 de diciembre un- fuerte temblor en Ca- 
racas, y feneció en la misma el ilustre Do,n Fermín Toro, 
preclaro literato é insigne orador venezolano. 

1356 Cuanto á la paz, qfuedaba este año seriamente 
ameinazada, pues muchos prohombres federales fragua- 
ban en sigilo una conspiración para derribar, decían, el 
mal gobierno de Falcón y de Guzmán Blanco, su teniente 
favorito. Por Jefe reconocían al General PedrO' Manuel 
Rojas, Presidente del Estado Zamora, y como colabora- 
dores contaban en Oriente con los Generales José T. Mo- 
ínagas y Loreto Arismiendi; en el Centro con el General 
Manuel E. Bruzual, (1) Urrutia, Gutiérrez y Guillermio 
Tell Villegas; en Carabobo! con Don Rafael Arvelo. y en 
otros Estados con militares de prestigio. 



CAPITULO II 

NiomltyraimlSaníío de nuevos^ Designaidos.— Oposición al Gobierno en ei Con- 
greso.— Progresos revolucíoniarios.— Pedro Manuel Rojas en armas.— Evolu- 
icíóin política del Presidente.— Tratados de paz.— Disturbios en Ciudad Bo- 
livaB".— Crisis Fiscal.— Suispensión de poderes á Guzmán Blanco.- Colina en 
el poder, sie los restituya.,- Carta de Guzmián Blanco.— Nuevo asalto de 
Pulgar á Maracaibo.— !FuBÍlantiento de Capó y otros sucesos importantes. 
— 1866. 

1357 Reunido el Congreso procedió á la elección 
anual de nuevos Designados, y lo fueron : Primlero, el Ge- 
neral León Colina y Segundo, el General Rafael Márq'ues: 
(2 de mayo). 

1358 Ya para terminar el lescrutinio que dio por re- 
sultado la elección, del General Colina, uno de los escruta- 
dores-dijo en voz recia: — Señor Presidente: Aquí hay 
im voto en verso! 

— Léalo usted,! contestóle el . Presidente. 

1359 Entonces en medioi .de la excitada curiosidad 
y solemne silencio del Congreso, el escrutador puesto de 
pies y 'en alta voz leyó^ 

(1) Bruzual en el aflo 64 había sido el corifeo de una revuelta contra el Maris- 
cal Falcón, pero tan mal urdida, que cuando se preparaba para salir á los Valles d^ 
Aragua á ponerse al frente de los revoltosos, fué aprisionado en el Teatro Caracas 
el 25 de agosto del propio año, quedando así fracasada la primera revolución que 
se tramó en el seno de los caudillos federales apenas corrido el primer año del 
triunfo definitivo de la causa. El general Trías que ejercía la Presidencia le puso en 
libertad el 28 de octubre. 



198 HISTORIA DÉ VENEZUELA 



Dijo la^ Cañamiona 
A sus hijitos : 

«I Qué bien hemos quedado, 
Cañamloincitios !» 

Con lo que las barras prorrumpieron en prolongados! 
y estrepitosos api!,a;usos 

1360 Falcóm que había vuelto de Coro, se encargó 
del Gobierno y coinstituyói su Gabinete así: Ministro del 
Interior, el General Jacinto Regino Pachano ; de Gue- 
rra interino, el General Juan Francisco Pérez; de Hacien- 
da, el Señor Rafael Arvelo; de Relaciones Exteriores, él 
Dr. Rafael Seijas; de Fomento, el Señor José M. Alvarez 
de Lugo y de Crédito Público, el Licenciado José Dolores 
Landaeta. Guzm!án Blanco ocupó su puesto en el Congre- 
so y a poco fué nombrado por Falcón Ministro Plenipo- 
tenciario en Europa. 

1361 No obstante eso, en el seno mismo del Gongresoi 
se inicia la oposición al Gobierno que traía ya en miras re- 
formar la Coinstitucióín. (1) El Diputado F. Barberi, qlíe 
propuso un voto de censura al Miinisterio. fue apaleado 
en las calles de Caracas por un oficial en servicio activo. 

1362 Entre tanto la proyectada revolución adelan- 
taba, y ya el Dr. Villegas había comprometido á varios' 
Jefes influyentes en Carabobo, Cojedes y Barquisimeto. 
En est3 Estado mandaba desde el triunfo de la Federa- 
ción el General Patiños hombre analfabeto y semi-bárba- 
ro, asesorado por el Dr. Eduardo Ortíz. 

: 1363 Así las cosas, un incidente vino á precipitar 
los sucesos, y fue qlue !el General Quintero, el 3 de junio, 
se alzó proclamlando la separación de Portuguer^a del Esta- 
do Zamora y, en consecnencia^ y aparentemente para so- 
meterlo, se puso el General Pedro Manuel Rojas, Jefe de 
la Revolución, sobre las armas. 

1364 Falcón, empero, que no andaba del todo desa- 
visado de sus proyectos, dispuso entonces que Don Ra- 
fael Arvelo, Ministro de Hacienda, se encargase de lá 
Presidencia; y al General Bruzual teje de la Revolución 
en el Centro) lo nombró Jefe del Estado Mayor del Ejér- 
cito que miandaría en persona el propio Mariscal : dispo- 
siciones éstas q^ue, aceptadas como fueron, trastornaron 
radicalmente los propósitos revolucionarios. 

1365 A fines de agosto ya estaba en Barquisimeto el 
Ejército del Gobierno, y así á Pedro Manuel Rojas no le 
quedó otro^ camino que tratar, como en efecto lo hizo 
con Falcón, y al terminar septiembre la paz qnedó sellada. 

1366 Por otra parte, el 21 de junio había sido 
preso en Ciudad Bolívar, por su propia guardia, eL Gene- 

ÉT- r-í 

(1) "La Asamblea constituyente nos colocó al borde de la anarquía. No nos he- 
mos precipitado en ella por el poder de un resorte extraño á esas instituciones (el pres- 
tigio personal del Gran Ciudadano). Os pido, pues, como lo tienen pedido los Es^ 
tados, como lo aclámala mayoría délos venezolanos, una reforma sustancial de 
las instituciones." (Mensaje al Congreso por A. Guzmán Blanco, 1866.) 



FELIPE TEJERA 19^ 



ral José Loreto Arismjendi y inotn'brádose un Gobierno pro- 
visional ; y practiciadas len seguida las elecciones resultó 
electo Presidente el Señor Dalla-Costa, quien con anuen- 
cia del Gobierno Central, ocupó su puesto. 

1367 Luchaba entre tanto Don Rafael Arvelo, en- 
cargado del Poder, con arduas é insolubles dificultades 
fiscales, provenientes en su mayor parte de la liberalidad 
conque^ á costa del Erario Público, atenuaba Falcón la 
ambición de sus amigos; y como consecuencid, hubo de 
suspender el pago de los intereses del empréstito de la 
Federación, por lo cual protestaron los acreedores ingle- 
ses. Y como Guzmán Blanco desde las columnas del 
«Times» censuraba la resolución, inmediatamente Arvelo 
le suspendió de sus funciones (8 de setiemibre). 

1368 Disgustado por semejante medida el General 
Pachano, escribió á Falcón sobre el asunto, y éste llamó 
á Colina á que, como Designado, se encargase del Po- 
der. Dejó Colina el mismo Ministerio con excepción del 
Señor Landaeta, pero no repuso á Guzmán en su destino. 
Entonces, (6 de noviembre). Pachano parte para Coro, 
recaba de Falcóin la orden perentoria y Guzmán queda 
frepuesto. Mas no por eso el Señor Arvelo dejó de ser 
Ministro! 

1369 Recibió Guzrnán Blanco en París la noticia de 
su destitución postrado en cama por el cólera, y escri- 
bió á Falcón la carta qiue copiamos : «Próximo ya á mo- 
rir pedí á mi médcio unos instantes para arreglar unos 
asuntos de familia y consagrarle á usted mi última des- 
pedida ; peroi el buen Dios quiso conservar mi existencia, 
y, al volver á la vida, mi primera palabra es para usted, 
á quien consagro esta segunda \qda, como consagré la 
primera». 

1370 Pulgar, que no se hallaba ocioso asalta en la noche 
del 15 de nox'iemibre el Castillo de San Carlos, y queda 
herido de gravedad y prisionero; y el 25 de diciembre los 
Generales Capó y Eduardo Pérez atacan la ciudad de 
Maracaibo, mas con tari mala fortuna, que fueron derro- 
tados. Al día siguiente el General Capó, antiguo y riguro- 
so Jefe contralista, fué fusilado por la guardia qrue le hizo 
prisionero y le conducía á Maracaibo. 

1371 En este año. ter'mina el acueducto de Caujarao, 
se erige una estatua pedestre al Libertador en Ciudad Bo- 
lívar; el Arzobispo Guevara y Lira refacciona y consa- 
gra de nuevo la Catedral de Caracas ; prosiguen los tra- 
bajos de ornato de la Plaza Bolívar, que habían comen- 
zado el año anterior; llega á Caracas el Señor Mata, co- 
misionado de Chile, y consultado el Congreso sobre la 
actitud que debía asumir la República, en la contienda de 
Chile, y España, acuerda, (9 de ñiayo), dejar al Ejecutivo 
en libertad para declarar la guerra á ésta cuando hubiere 
hecho desembarco de tropas en cualesquiera de las Re- 
públicas aliadas; se co'mpra el vapor de guerra «Bolívar» 
y mueren en Caracas Don Juan Vicente González, grande 



200 HISTORIA DE ví:nezuela 



y apasionado escritor, polemista formidable, liistoriádor 
no siempre veraz y político siempre vehemienté y fulmi- 
nante, el Dr. Ángel Quintero, el Obispo Fortique y Va- 
lentín Espinal. 



CAPITULO III 

Nuevos Designados. — Desordenes en la adminisfa-ación.— La Genuína.- -Alianza 
de Io6 partidos.— El Congreso de 1868.— Renuncia del Ministerio.— Nobte 
conducta de Falc6n.— Bruzual en el Poder.— La Revolución Azul. -Tratado 
de Aníímiano'.— El General J. F. Monagas, Jefe de la revolución.- Cambias 
políticos en Valencia— La revolución en Coro. -Falcón en Curazao. Toma 
de Caracas.- 1867-1868. 

1372 Para Designados en el año de 1867 fueron 
telegidos, 2 de mlayo, el General Miguel Gil y el General 
Luis R. Cáspers. El primleroi rigió la Presidencia el 25 por 
Ihaber tenido el Mariscal que ausentarse para Coro. El 
mismo día clausuró el Congreso sus sesiones. 

1373 Según Level de Goda: «los desórdenes de la 
Adm.iinistración, muy particularmente en el manejo de las 

Rentas, llegaron á su n^ayor altura Se despachaban 

los asuntos oficiales hasta en las Cantinas. (1) 

1374 Contribuyó también al descrédito del Gobier- 
no haber burlado las esperanzas íjiue el mismo despertó -de 
recompensas militares. La deuda exterior creció conside- 
rablemente, y el país sin saber q'ué se había hecho' el 
empréstito, supo sí que lo estaba pagando» (2) 

1375 Ello es que en setiembre estalla en el Estado 
Bolívar la Revolución que se llamó genuina, acaudillada 
por el General Luciano Mendoza, y concluye, después 
de la acción de la Esperanza, por un pacto con 'el General 
Guzmán Blanco, recién vuelto de Europa y Jefe de las 
fuerzas del Gobierno. 

1376 Continúa sin embargo el descontento público 
y los restos del partido conservador se alian con la mayor 
parte del partido liberal para tramar la Revolución Azul, 
como se caracterizó después este movimiento político 
por el color de su divisa, al estallar en diciembre del mis- 
mo año. 

1377 Reunido el 2 de abril del año siguiente el 
Congreso, resultó elegido Presidente del Senado el Doc- 
tor Urrutia y de la Cámara de Diputados el Dr. G. Tell 
Villegas, éste calificado personaje de la oposición. Fal- 
cón de encargado, del pojder el 7, y -ya para el 15, se aprue- 
ba en la Cámlara una proposición por la cual los Diputados 

(1) Historia Contemporánea de Venezuela. 

(2) Pasado de Venezue¡a.~(Liús Gerónimo Alfonzo). 



FELIPE TEJERA 201 

qu€ habían aceptado emiplieos del Ejecutivo, quedaban 
de hecho fuera del Congreso, según precepto Constitu- 
cional. 

1378 Lo cual da por resultado que los Diputados 
falconcistas se retiren del Salón y falta de qiwriim se di- 
suelva la Cámara. Los Ministros entooces ren uncían sus 
Carteras y éstas quedan á cargo de los respectivos se- 
cretar ios. 

1379 Con motivo del estado trágico de los ánimos 
en el Congreso, el General Falcón, levantándose esta vez 
á la altura de un hombre de Estado, escribe al Señor Car- 
los Engelk: «No tema usted_ un 24 de enero, Nól Mil ve- 
oes no ! Maldición al círculo ó partido que echara sobre 
mi nombre tan infamie manchal (1) 

1380 El 28 de abril nombra el Presidente nuevo Mi- 
nisterio en el cual desemipeña el de la Guerra, el General 
Manuel E. Bruzual, apellidado justamiente el Soldado sin 
miedo; y el 20 queda éste ejerciendo la Presidencia por 
asumir Falcóin el in;ando del ejército, y no haber sido lla- 
mado á ocuparlo el Designado. 

1381 Era Bruzual denodado en el combate, y, como 
Falcón, en la victoria, generoso; mas no parecía socorrido 
con aquellas preciadas dotes que le fueran menester para 
&alir airoso en tan peregrina circunstancia: sus manos he- 
chas al manejo de la espada en la contienda, no acertaban 
á dirigir con tino las poderosas riendas del Estado, miáxi- 
me en aquellos momentos en que los horizontes políticos 
estaban encapotados con nubes tempestuosas. A q'ue se 
añade que Bruzual noi era venezolano de nacimiento y, por 
tanto, su nombramiento para tal cargo era' inconstitu- 
cional. 

1382 Mientras tanto la revolución se había propaga- 
do por los Valles de Araguai y Carabobo; muere el Doctor 
Gonzalo Cárdenas sorprendido por las fuerzas del Gobier- 
no en la acción del Pao; surgen guerrillas en otros Esta- 
dos, y, después de algunos triunfos, se entablan las confe- 
rencias de «Belis.a>> y hay un arniisticio por 15 días. Falcón 
se había, como siempre, retirado á Coro. (4 de mayo). 

. 1383 Roto luego el armisticio, los azules triunfan el 
5 de mayo de las fuerzas del Gobierno mandadas por Co- 
liria en Las Adjuntas, cercanías occidentales de Caracas; 
y esta rota da por r lesultado el «Tratado de Antímano», por 
el cual el 16 de mayo entra el ejército «reconquistador» 
á la capital pero á poco se sabe qiue el General José 
fradeo Monagas, Jefe de los revolucionarios orienta- 
les, no acepta aquel tratado ni se acomoda á ningún 
otro si previamente no se aparta Falcón de la Presidencia. 
1384 Sombrías inconsecuencias de los hombres! El 
General Juan Crisóstorrio Falcón no quiso aceptar en 
1858, la Jefatura de la Revolución con que le convidaron 



(1) Carta fechada ^1 4 de marzo de 



202 HISTORIA DE VENEZUELA 



los dos partidos aliados para derribar del Poder al Gene- 
rar José Tadeo Moruagas ; y ahora (en 1868) el General Jo^ 
sé Tadeo Monagas, se pone á la cabeza de la Revolución 
que los mismos partidos fraguan para derrocar al Maris- 
cal Falcón! 

1385 Por su parte el pueblo ae Carabobo había ele-- 
vado al Poder á los revolucionarios Isidro Espinoza y 
Ramón Montilla Troanes, lo que iio aceptó el General 
Loreto Arismendi, Inspector del Ejército; y, para evitar 
un conflicto, Espinoza se retira y vuelven al Gobierno de 
Carabobo los Señores Dr. Paz Sandoval, Gregorio Paz, 
Ortega Martinez y Miguel García Meza (3 de junio). 

1386 Ni andaban mejor las cosas en el Estado Coro, 
donde con poderoso impulso cunde la Revolución, y obli- 
ga al Mariscal á pedir refuerzos á Caracas. Fuéronle 
al mando del Gdneral Gil y trabaron batalla en la serriajiia 
'de Mataruco cerca.de La Vela; más después de 8 horas 
de combate, se suspenden los fuegos para entrar en tra- 
tos (l.Q de junio). 

1387 Noticioso Falcón de los sucesos, se fue á La 
Vela el 3 y se embarcó precipátamente para Curaza^o 
desde donde escribió al encargado del Ejecutivo con el fin 
de esplicar su conducta y manifestarle que se retirabíá 
definitivamente del país, ámenos que asaltasen el Go- 
bierno «los enemigos del derecho y la libertad», que á la 
cuenta lo eran los azules. 

1388 En tanto marcha hacia el centro el General Mo- 
nagas ya recoinocido por Jeife de la Revolución; y luegoi d!e| 
unas infructuosas conferencias en Sans-Souci, se rompen 
las hostilidades, y ganada lá batalla que dura desde el 
24 hasta el 26 de junio, ocupa la ciudad de Caracas. 

1389 Así termina, sin concluir su período, el Gobierno 
del Gran Ciudadano Mariscal, Primer Presidente Cons- 
titucional de la Federación Venezolana, y á quien, á des- 
pecho de sus errorels y defectois^ distinguirá la postleñdald 
con el justiciero cognomiente de Magnánimo; porque él 
supo tender sobre el sangriento campo de la civil discor- 
dia, como un iris respilandeciente de hermosura, aquél 
famoso «Decreto de garantías» que puso silencio en los 
campos de batalla y paz y contento en los corazones en- 
conados por el odio. 



FELIPE TEJERA 203 



CAPITULO IV 

(Continuación) 

£1 Gobüesmío Plural de los Azules.— Sus primerais notaciones. -Bruzual en 

Puerto Cabello.— Su viaje al Occidente. —Asedio de Puerto Cabello — Re 

tirada y muerte de Bruzual.— Pacificación del país.— Trabajos eleccionarios. 

»-Muerte del General José T. Monagas.— Rehabilitación de éste. — 1868. 



1390 Ocupada la capital por el ejército de los azules, 
el General Monagas constituye el 18 de junio un Gobier- 
no Plural compuesto de los Señores : Miateo Guerra 
Marcano, Ministro de lo Interior y Justicia; Marcos San- 
tana, de Hacienda; General Domingo Monagas, de Guerra 
y Marina; Dr. Guillermo Tell Villegas, de Relaciones 
Exteriores; Dr. Nicanor Borges, de Fomento, y Doctor 
Antonio Parejo, de Crédito Público; los cuales eligieron al 
Dr. Villegas para presidirlos. El General Monagas quedó 
de Jefe del Ejército. c 

1391 Este Gobierno declaró vigente la Constitución 
de 1864, en cuanto no se opusiese al prograrna de la Re- 
volución, sintetizada en la «unión de los partidos, la rei- 
vindicación de los derechos ciudadanos, la práctica del 
derecho federal genuino y el derrocamiento del régimen 
establecido por Falcón»; y decretó una ampia y general 
amnistía C30 de junio). ,. 

1392 Entretanto Bruzual, que había podido salir de 
Caracas por los buenos oficios del General Luciano Men- 
doza, se traslada á Puerto Cabello y allí organizó de 
nuevo su Gabinete así: Ministro de Guerra y Marina, 
el General José Loreto Arismendi; de lo Interior y Justi- 
cia, el Señor Gregorio Paz; de Hacienda, el Dr. Pedro 
Bermúdez Cousín; de Relaciones Exteriores, José G. 
Ochoa; de Crédito Público, el Señor Milá de la Roca, 
y de Fomento el General Juan Tomás Pérez. 

1393 Pedro Manuel Rojas y León Colina fueron 
nombrados l.s y 2.Q Jefes del Ejército Constitucional; 
Falcón continuaba en Curazao, de donde siguió después 
para Europa.. 

1394 Organizado de este modo el Gobierno, se diri- 
gió Bruzual á los Estados Yaracuy y Barqiuisimleto y re- 
cabó de los Generales Colmenarez y Patino la promesa 
de auxiliarle con sus tropas en el empeño de reconquistar 
la Capital, promesas que aquellos señores no cumplieron. 

1395 Así las cosas, el Ejército azul se mueve sobre 
Garabobo. Enfermo empero el General Monagas, pone 
á su hijo José Ruperto al frente de las tropasi, y el 5 de 
agosto acampan 3500 hombres á su mando cerca de la 
plaza de Puerto Cabello, perfectarnente atrincherada. 

1396 Comenzó el asalto al día siguiente y continuó sin 



204 ' HISTORIA DE VENEZUELA 

oesar hasta el 14 en que herido ya Bruzual, abandona la 
plaza qu'e fue ocupiada el 15 por los azulea; y va á miorir 
el 16 de la miañana, en Curazao, devorado por el desen- 
gaño más quizá que por la sed de la gangrena, aquel ca- 
balleresco soldado sin miedo de la Federación á quien 
parecía haber halagado un momento lá fortuna para 
luego traicionarlo. 

1397 Pacificado á poco -el Oriente y el Occidente, se 
declaró libre la exportación, se convocó el Congreso piara 
el l.e de enero, y se comenzaron los trabajos eleccioq.a- 
rios; pero el General Monagas, candidato presidencial, 
muere en. El Valle el 18 de noviembre, y esto engendra 
al cabo la división en aq'uél nuevo partido que se había 
formado mayormente por la juventud de los antiguos 
bandos, con el loable propósito de llevar á la practica 
las nuevas instituciones que á costa de tan invaluables sa- 
crificios llegó á darse la República. Antes, el 14 de no- 
viembre, había aparecido «La Opinión Nacional» y pro- 
puesto la división de Venezuela en tres Repúblicas. Tal 
era ya la anarquía que reinaba en las ideas! 

1398 Conviene advertir por lo insólito del caso, q¡ue al 
fallecimiento del General Monagas, se mandó por orden 
superior parar el reloj de la Catedral, cual si se hubiera 
pronunciado sobre la consternada ciudad el formidable 
«fno habrá ya más tiempo» del Apocalipsis. 

1399 Extraordinario, por lo patéticos y solemnes, 
fueron los funerales consagrados al Ilustre Procer, ya 
rehabilitado por los mismos dos partidos políticos que, 
diez años atrás, se habían ñiancomunado para derro- 
carlo del Poder. 

1400 Tanto habían cambiado los tiempos, que el acu- 
sado en la Convención de Valencia, pudo impunemente 
en su manifiestoi de 25 de marzo, después de confesar 
contritamente sus pecados, arrojar á la faz de sus conciu- 
dadanos aquél tremendo reto bíblico: 

«El que de vosotros esté sin pecado 
Lance contra el reo la primiera piedra». 

1401 Y, coincidencia extraña : este mismo año el 
«Ciudadano Esclarecido» publica en New York su famosa 
«Autobiografía» en la cual hace también pública confe- 
sión de sus errores. 

1402 El 11 de febrero de 1870 morirá en Caracas el 
General Soublette profiriendo estas patéticas palabras: 
¡Perdona Oh Dios á este insigne pecador!» 

1403 i Todos habían pecado! ¡Pasen estos au- 
gustos arrepentidos bajo el sagrado palio de la miuerte, 
á ocupar el puesto que les corresponda ejn el temiplo de loe 
inn-jortales ! 



FELIPE TE j ERA 205 



CAPITULO V 

Diputada elecci6ni de Designados— Disturbios en Aragua.— Se fija día para 
la elección Presidencial— Circular del Ministro del Interior.— Insurrección 
del Zulia.— Expedición contra Maracaibo.— Fiesta del 14 da agosto.— Muer 
te del Dr, Urrutia.— Reacción liberal.— Ocupación de Maracaibo.— Expulsión 
de Guzmán Blanco de Curazao.— Desembarco de este General.— Batalla del 
Guay.— Disputa de peajes.- Esteban Palacio en la Designatura. -Toma de 
Caracas— 1869-1870. 



1404 Reunido el Congreso, fue muy disputada la 
elección de Designados por los círculos en que á la muerte 
del General Monagas se habían dividido los azules. Unos 
estaban por José Ruperto y otros por Domingo Monagas, 
sobre que ninguno en realidad representaba la opinión 
pública, sino apenas «la posición sobresaliente que el in- 
terés de familia había movido al Jefe de ella á señalar- 
les». (1^ 

1405 Hubo en Aragua una conferencia de los dos pri- 
mos hermanos que aparentemente se avinieron y el Con- 
greso eligió en seguida (20 de febrero) primer Designado 
á José Ruperto Monagas y segundo al Dr. Guillermo Téll 
Villegas ; mientras el General Arana que mandaba el Esta- 
do fue depuesto, y al cabo, colocado en su lugar el Gene- 
ral Esteban Palacio. 

1406 Fijó luego el Congreso día para hacer la elec- 
ción de Presidente de la República, lo que por la conmo- 
ción general del país no; pudo al fin tener efecto. Y el Mir 
nistro del Interior dirigió á los Presidentes de los Estados 
una circular que vinoi á colmar el descontento de los libe- 
rales, pues, contrayéndose á la revolución que con sigilo 
ya se urdía, habló de los excesos del Brigandage á que 
era fuerza oponerse á toda costa, y «poner el orden públi- 
co á cubierto de tentativas proditorias ó conjurarlas con 
escarmiento de sus autores». 

1407 A esta sazón la Legislatura del Zuliá reasume 
el 21 de juniO' la soberanía del Estado,, y el Ejecutivo Nar 
cional lo declara en sublevación contra las instituciones 
de la Unión, y resuelve someterlo por la fuerza, 

1408 El primer Designado quiere dirigir personal- 
mente la campaña, y dejan do^ el mando al segundo De- 
signado, Villegas, se encamina á Puerto Cabello (28 de 
julio), , _^ -J0 

1409 En tanto se apresta allí la expedición para some- 
ter á Maracaibo, ofrece el General Guzmán Blanco én 



(1) Pagado dg V^«fl«?#«^'-Alíonz»» 



206 HiSTaKIA DE VENEiiUELA 



SU casa una fiesta político-social que fue interrumpida por 
grupos de pueblo am,otinados. (1) 

Y con este motivo el susodicho hombre público, sale 
de) país para ponerse al frente de la reacción Hberal, con- 
tra aquél Gobierno visiblemente dividido por la anarquía 
que la rivalidad de los dos Monagas había introducido en 
sus filas y ya sin autoridad moral ninguna. 

1410 En vano con tres mil hombres el primer De- 
signado ocupa á Maracaibo, toma prisionero á Pulgar 
y ^se sustituye en laj'Presidencia con el General J. M. Her- 
nández; y vuelto á Caracas se reencarga del Gobierno, 
pues á poco, atento á las guerrillas liberales alzadas en 
el Centro, Oriente y Occidente, tiene que ponerse de 
nuevo á la cabeza del Ejército. 

1411 También consigue en vano el Gobierno la ex- 
pulsión de Curazao del General Guzmán Blanco, pues, 
ocupado al fin Barquisimieto por los revolucionarios, con- 
movido el Centro por Matías Salazar y reconocido 
por todos como Jefe, desembarca aquél en Curamichate 
(costas de Coro, 14 de febrero.) con un copioso parque. 
Fuerzas de Coro salen á apresarlo, pero se les interpone 
el General J. I. Pulidoi, y después de la recia batalla del 
Guai (el 27 1 se retiran las fuerzas del Gobierno, y con la 
salvación del parque, asegura Pulido el triunfo de su 
causa. 

1412 Es de admirar que en presencia de tales sucesos, 
se intrincase el Designado Villegas con el Presidente 
del Estado Bolívar en la enmarañada controversia sobre 
si correspondía á la Nación ó al Estado el cobro del 
peaje establecidoi en la alcabala de La Vega, llamado 
peaje de Occidente. Pues viendo que desatendían el má- 
ximo peligro de Guzmán por aquél asunto baladí, Ri- 
cardo Becerra, Redactor de «El Federalista», les insertó 
la fábula de los dos conejos (de Iriarte) que disputaban si 
eran galgos ó podiQncos los perros que los perseguían : . 

Y en esta disputa 
Llegando los perros 
Pillan descuidados 
A mis dos conejos. 



(1) El general Guzmán Blanco con otros liberales no azules todavía, trató 
de incrustarse en aquella situación: el general sería nombrado Ministro y enseguida 
sus colegas le eligirían para que presidiese la República. Con este fin dio el general 
Guzmán su famosa fiesta del 14 de Agosto de 1869„ Allí estaba congregada la flor y 
nata de la oligarquía junto con algunas familias liberales; fiesta que fué interrumpi- 
da por un escandaloso atentado contra la sociedad de Caracas, en aquel recinto 
representada por sus partes más distinguidas. (Luis Raíz. — Historia Patria. — Dé- 
cimo estudio histórico político. — Apéndice 1895'. 

—"Si la buena fá existía, de aquella reunión hubiera podido salir formulado el pro- 
grama de la común salvación. El quince de agosto pudo marcar una época que se- 
ría el reverso de la que ha quedado marcando. El general Guzmán Blanco, identi- 
ficado con los grandes temas, asegurando al Partido liberal sus legítimos derechos, 
como mayoría nacional, y respetando al Partido conservador los que jamás le ha 
disputado, porque son su propiedad, quizás hubiera podido prestar á su Patria ser- 
vicios altamente honrosos para él con universal ventaja de sus compatriotas. ('A. L. 
Gttzmán. — Datoshistóricos Sur Americanos. Tomo II, páS' 392.) 



FELIPE TEJERA 207 



1413 Sátira que se remataba coa la coTiocida filoso 
fica máxima que encierra la posfabuiación : 

Los que por cuestiones 
De pooo momento 
Dejan lo que importe 
Llévense este ejemplo. 

1414 Para el año 70 fue nombrado designado el Ge- 
neral Esteban Palacio y segundo el Dr. González Del- 
gado, Constituyó Palacio su Gabinete así: Ministro del 
Interior, Domingo A. Olavarría, que no aceptó; de Gue- 
rra, General José Austria; de Hacienda el Señor Miguel 
Arestiguieta ; del Exterior, Hilarión Antich; de Fomento 
él Licenciado Ángel Fermín Ramírez, y de Crédito Pú- 
blico, Ángel Delfín Ramos. 

1415 Vista la gravedad de las cosas, ordenó que el 
ejército que estaba en Puerto Cabello al mando de J. L. 
Martínez, pues su Jefe el General Manuel Herrera había 
sido enviado en comisión -á Maracaibo, se pusiere en 
seguimiento de Guzmán. Pere^ éste, sm detenerse en 
ocupar á Valencia, sigue por los Valles de Aragua hacía 
á Caracas, á la cabeza de ocho mil hombres y después 
de tres días de coimbate le ocupa el 27 de abril, mientras 
que las fuerzas de Míartínez llegan tarde y se ven wbl'igadas 
á retirarse. 

1416 Quedaron prisioneros de Guzmán y puestos 
en la cárcel, Ruperto Monagas, candidato á la Presi- 
dencia, Esteban Palacio y muchos otros jefes y oficiales. 

1417 Así terminó el Gobierno emanado de la Revo- 
lución Azul, en quien el país cifró tan halagüeñas espe- 
ranzas; pero que falto de una dirección inteligente, enér- 
gica y honrada, fracasó. Dejó no empero su corta estada 
en el Poder, algunas obras meritorias: pues abolió los 
derechos de Exportación, creó un Instituto de Bellas Ar- 
tes .y un Museo Nacional á cargo del Dr. Felipe La- 
rrazabal; permitió la libre navegación de los lagos y ríos; 
autorizó á los extranjeros para pertenecer á los Conse- 
jos Municipales, sin perder su nacionalidad; dejó en dis- 
cusión en el Congreso la Ley de Importación, por el peso. 
y por la clase; y lia Ley isobre el establecimiento de la, Ins- 
trucción Popular obligatoria y á cargo de la Renta Na- 
cional en concurrencia con la de los Estados y Munici- 
pios; redujo el Distrito Federal á la Casa de Gobiernp y 
aemás edificios • públicos nacionales en Caracas, Capital 
del Estado Bolívar; auxilió al Ingeniero Lutovvski en 
la realización de su inventoi (d^ez Voladon^ buque de vapor 
para resguardo de las costas con un andar ide 30 millas por 
hora; levantó el planO' y presupuesto de un nuevo acue- 
ducto para Caracas; compró los vapores «Federación» 
y «Monagas», y una . Comisión presidida por el General 
Soublette concibió el proyecto de erigir por suscripción 
nacional una estatua ecuestre al Libertador. 



208 HISTORIA DE VENEZUELA 



CAPITULO VI 

El Septenia. — 1870-1877 
Orgaiüzacíto del nuevo Gobierno.— Sus i>r¡nieros actos.— Conrocación de un 
Congreso de Plenipotenciariots.- Prepáranse los Azules al desquite. —Herrera 
en Puerto Cabello.— Sus planes de campaña.— El Ceneral Olivo.— Desocupa- 
cüfin de Puerto Cabello.— El «Meteoro».- Hernández se pone á la cabeza de 
^^j Az/icles.- El ejército de Herrera en Coro.— Salida de Olivo para Orien 
te.— Destecha Hernández el plan de Herrera, y emprende la campaña de 
Coro.— SiB triunfos y reveses. — Pulgar se apodera del Castillo Libertador, 
r iCapítuJiací&n de Hernández en Maracaibo. — La obra del Congreso de Ple- 
nipotenciarios. — 1 8 7 O - 1 8 7 1 . 



1418 Triunfante en la Capital de la República la reac- 
ción^ liberal angarilla, que se denominó Revolución de 
Abril, su caudillo el General Guzmán Blanco, organizai 
el nuevo Gobierno con el siguiente Ministerio: del Exte- 
rior, Do;n Antonio Guzmián ; de Guerra y Marina, el Ge- 
neral José I. Pulido; de Hacienda, Don Jacinto Gutié- 
rrez; de Jo Interior, Dr. Diego Bta. Urbaneja; de Fomen- 
to, Dr. Martín Sanabria; de Crédito Público, Licenciado 

•Francisco Pimentel y Roth. 

1419 Declara enseguida vigente la Constitución del 
64, nulo y de ningún valor todo lo hecho por el Gobierno 
anterior, embargados todos los bienes, de los que desde 
aQ'uel imomento continuasen en armas contra la Revolu- 
ción de Abril; y, finalmente, convoca para Valencia un 
Congreso de Plenipotenciarios de los Estados, y se apres- 
ta para la camlpaña contra los restos de los Azules que to- 
davía imperaban en casi toda la República, y que también 
se preparaban al desquite. 

1420 En efecto, ¡el General Manuel Herrera llega dje 
Maracaibo á tiempo que el General Leandro Martínez 
tentra lá Puerto Cabello con el ejército que había salido 
en auxilio de Caracas; y reconocido allí por Jefe Civil y 
Militar, convida al General Galán, que estaba en Coro, á 
concurrir con sus fuerzas á Puerto Cabello, á fin de poder 
presentar batalla á Guzmán en «La Cabrera» con obra 
de 4000 hombres y 10 piezas de artillería. 

1421 La negativa de Galán coincidió con la llegada 
al Puerto del General Adolfo Olivo, que venía en el «Fe- 
deración» después de haber ocupado á Barcelona; y el 
cual le propiuso á Herrera abrir juntos operaciones por 

^\ Oriente contra el Centro á la vez que lo hicieran por el 
Occidente los Generales Hernández y Galán. 

1422 Y partieron, en efecto, dejando el Castillo Li- 
"bertador armado ^n guerra para bloquear la plaza,' a 
tiempo que abandonados por los azules Aráguá y Cárabo- 
bo, acamj>aba Guzmán ©1 20 det mayo en. El Palito. 



FELIPE TEJERA 209 



1423 El mial estado del «Bolívar» obligó á Herrera 
á desembiarcar á biarlovento del Puerto en la isla del 
Alcatrás, á donde otro día arribó el vapor de guerra 
prusiano el «Meteoro», á solicitar con apremio de la 
fuerza, se devolviese á un subdito alemán 500 pesos, 
valor de la leña que, para combustible del «Federación», 
le había tomiado el General Olivo. 

1424 Protestó Herrera contra aquellas amenazas, sa- 
tisfizo la deuda y procedía á reparar la armiada pa- 
ra seguir viaje, cuandoi se avistó una goleta qiue conducía 
al Dr. Pedro José Coronado en comisióin del General 
Hernández, con ordein de q'ue partiesen todas las fuer- 
zas para Coro, donde se pondría él á la cabeza, como 
Jefe de la Reacción. 

1425 Procedió Herrera á cumplirla incointinenti, y 
dos días después hacía su des embarco en La Vela de 
Coro. A poco torna á presentarse otra vez el «Meteoro», 
mjas esta vez iba de paz |á dar satisfacción á nombre del 
Ministerio Alemán qbe supo lo ocurrido', y á devolverle 
los 500 pesos. Estos no fueron aceptados por Herrera, 
pero si las excusas. 

1426 Combinó entonces con Galán nuevo proyecto 
de campaña, y lo sometió á Hernández, qiue estaba 
en Curazao, mientras Olivo se embarcaba para abrir, 
en combinación, operaciones por Oriente. 

1427 Proponía, pues. Herrera que se hiciese por 
mar lo que con tan buen éxito había logrado hacer Guz- 
mlán por tierra, es decir: qlue se concentrasen en Coro 
todas las fuerzas del Centro, y cuando el caudillo libe- 
ral abriese de oerca operaciones sobre aqiuellás, se las 
emJbarcase en la escuadra, qiue se coimponíá de cinco va- 
pores y trece buqlues de vela, y fuesen á dese'mblarcar 
de noche en «Catia de la mar», para amanecer asal- 
tando á Caracas y pidiendo la escuadra la rendición de 
La Guaira. 

1428 Hernández empero que no tenía mayores al- 
cances en el arte militar, si bien era muy hábil oirganizia- 
dor, no hizo caso de este plan, y á la cabeza de las 
tropas emprendió desde Coro una campaña sem'ejante á 
la de Miranda en 1806, qlue apenas fué iniciada; á la 
de Páez que terminó en Macapo (1849); y últimamente 
á la de lo.s Generales Rupertto Monagas y Galán q'ue 
terminó, como vimios, en el Guai. 

1429 Por cierto fué la suya tan desgraciada como 
aq'uellas. Partió, comió se ha dicho, de Coro, y se acercó 
á BarqtuisimJeto defendido por Colina y Arestiguieta, á 
cjuienes puso isitio; pero reforzados primlero por Daboín 
con mil hombres y con otros tantos después por Salazar, 
los sitiados eran ya en mayor número que los sitiadores. 
Con lo qlue estos concibieron un plan qtie les dio brillante 
resultado. 

1430 Y fué que Herrera con parte de las tropas 

15 



210. HISTORIA DE VENP:ZüELA 



partió como si huyera sobre Trujillo, y Hernández, con la 
otra' parte, siguió corno hacia Coro. 

1431 DiesGoncertado Matías Salazár con aquella ma- 
niobra, miando á Daboín á perseg-uir á Herrera, quien, 
engañándole, le dejó seguir para Trujillo, miientras él daba 
la vuelta y se Isituaba, seg-ún lo convenido co;n Hernández, 
al frente de ' Barquisimieto. Hizo lo mismo Hernández, 
á quién perseguía Salazar; de modo que éste para volver 
á entrar á la plaza, tenía que dar batalla, mas ya sin 
las fuerzas de Daboín. 

1432 Esta batalla fué la de «La Mora», (14 de se- 
tiembre) que resultó ganada por Hernández; pero que no 
la supo aprovechar, pues, lejos de perseguir á Salazar, 
se estuvo en Barqiuisimeto algunos días, en tanto que 
aquél socorrido por Guzmán desde Puerto Cabello, tomó 
pronto la ofensiva, y cuando se movía Hernández sobre 
San Felipe, le sorprendió y le venció en Ciitíima í20 
de setiembre) con triunfo decisivo. — «Matías, escribió 
entonces Guzmán á Salazar, te tengo envidia; yo soy 
tiu mejor amigo, tu admirador». 

1433 Anteriormente el 3 de Agosto, Pulgar, que es- 
taba preso en el Castillo Libertador, subvirtiendo parte 
ile la guarnición, se había apoderado^ de lá fortaleza. 
Y el General Hernández, quién después de la rota de 
Guama se había retirado á Coro, siguió de allí para Ma- 
racaibo y el 7 de diciembre entró en tratos con los 
Generales Urdaneta y Pulgar y capituló con ellos. 

1434 Esto por lo que hace á los principales sucesos 
ocurridos en el Occidente ; por lo demrás, el Congreso de 
Plenipotenciarios, que se había reunido en Valencia el 
12 de Julio, y nombrado á Guzmán Blanco Presidente 
interino de la República, por 4 años (á contar desde el 
71), y Designados: primero al General José I. Pulido, 
y segundo al General Matías Salazar, ordenó que, res- 
tablecida la paz, se procediese á elecciones para la Pre- 
feidencia Constitucional ; y cerró con la quinta Confe- 
rencia sus sesiones, después de expedir un Manifiesto 
á los pueblos, el 15 de Julio, no sin investir antes ai 
Presidente de facultades extraordinarias, que se supo- 
nían estaban entrañadas en el artículo 120 de la Carta 
Federal. 

1435 En este mismo año, muere el 29 de Abril 
en Fort de France el General Falcón ; la escuadra ho- 
landesa que había venido á La Guaira en son de recla- 
mante, se retira de aquel puerto á causa de la guerra 
Franco-Prusiana;. Guzmán expide su famoso decreto de 
27 de Junio sobre instrucción pública gratuita y obliga- 
toria y crea la renta respectiva; sale expulso de lá Re- 
pública (29 de septiembre) el Arzobispo Guevara y Lira 
(l! por haberse negado á cantar un Tedeum con motivo 

(1) En la alta moral republicana no cabe rendir piadosas gracias al cielo por 
el vencimiento de un hermano, pues estos triunfos fratricidas siempre serán más 



FELIPE tp:jera 211 



de la batalla de Guama, y aoaso mlás que por eso, por Já 
antigua enemiga que le guardaba el Dr. Diego. B. 
Urbaneja, Ministro del Interior; se establece una Com- 
pañía de Crédito q!ue produce brillantes resultados al 
Gobierno, como recaudadora general de las rentas na- 
cionales (2); !se extinguen los derechos de importacióíi: 
se crea el Territorio Colón; se reorganizan la Alta 
^ Corte Federal y la Universidad Central, y principia 
oon la vehemente impugnación del Padre Sucre al Go- 
bierno, la complicada cuestión eclesiástica que extremó 
la tirantez de las relaciones de Venezuela con la Cortfcei 



Pontificia. 



CAPITULO VII 

Herrera y OHvo reaccio,nan. — Ocupaci|6in die Ciudad Bolívar y de San Fer- 
nandí».— Invasión de Barinas y del Centro.— Deserción de Salazar. -Su sa- 
lida del país.— Plan de campaña de Hernández.— Guzmán abre operaciones 
Botore Apure.— Retirada de los Azules.— Muerte de 01Ivo.--El parte de Guz- 
mán. — Invasión de Salazar.— Su ataque á Tinaquillo.- -Su captura. — Un Con- 
sejo de Gugeirra le condena á muerte.— Ejecucióji de la sentencia.— Convoca 
Guzmán á eleccioinies.— Su labor en otros ramos de la Administracióif.— Ho- 
nores á la memioria de Juan Vicente Camacho.— 1871-1872. 



1436 Después de la capitulación de Hernández en 
Maracaibo, los Generales Olivo, en el Oriente, y He- 
rrera en el Occidente, soistuvieron la guerra de reacción 
contra Guzmián coin vario éxito. Y aunque el primero 
fué sorprendido por Pulido en San Isidro, sitio del 
:Eistado- Maturín, levantando luego la consideración iá mayo- 
res empresas, reoirganizóse Olivo del impensado descalabro 
y pudo ocupar á Ciudad Bolívar y á San Fernando de 
Apure; mientras Herrera, por su parte, se posesiona de 
Trujillo, invade á Barinas y pone en jaque al Gobierno 
en Cojedes, Barq'uisimeto y Carabolpo. 

1437 Tenía Guzmán además de tamañas dificulcades. 
qiue atender perentoriamente á otra mayor, como lo 
fué la deserción de Matías Salazar, segundo Desig- 
nado, ocurrida en Valencia, la noche de San Bernardino, 
que le puso en trance de perder la mejor parte die su 

para lamentarse que para celebrarse. Allá en el siglo XVI el Emperador Carlos V or- 
denó fervientes rogativas en Madrid por la desgracia de su Majestad el Rey cristianí- 
simo caido prisionero de sus tercios en la gran batalla de Pavía, Y lo que cumplía 
en el caso que nos ocupa, era seguir la cristiana y patriótica insinuación del IIus- 
trisimo Dr. Guevara y Lira, para que se cantase el Tedeum, el día que fuese anun- 
ciado públicamente por el Gobierno el restablecimiento de la paz. Lo otro sería 
constreñir al Ilustrísimo Prelado á mostrarse parcial por uno de los bandos conten- 
dores, siendo así que él, como jefe de la Iglesia venezolana, era el padre espiritual 
de todos. 

(2) De esta Junta de Crédito surgirá después el "Banco de Venezuela". 



212 HISTOR IA DE VENEZUELA 

ejército. Más, su enérgica entereza y buena suerte con- 
juraron el peligros y Salazar salió fuera del país acom- 
pañado del Dr. Felipe Liarrazábal. 

1438 ComiO Pulgar hubiese recuperado á Trujillo; 
Herrera y Olivo se reooncentran en San Fernando de 
Apure con 2.400 hombres, en tanto q'ue el General Her- 
nández, vuelto del extranjero, dirije las operaciones desde 
la Capital de Guayania. 

1439 Quieren decir, que su plan era atraer á Guz- 
rrián y entretenerlo en el Apure, reconcentrar en aquella 
plaza el miayor número de fuerzas, y enií)irender enton- 
ces, por el Oriente, la camípiaña, para recuperar á Caracas. 

1440 Guzmián, empero, sale de esta ciudad con obra 
de 6.000 hombres, y deja el Poder Ejecutivo á cargo 
del General Juan Bautista García: Llega frente á San 
Fernando, logra pasar el río; más después de un recio 
batallar, y, según lo¡ dispuesto^ por Hernández, losi Azules 
desocupan la plaza. Se retiran, pasa Herrera el Araucá; 
Olivo no puede hacerlo, y alcanzado por los General efe 
Crespo y Quevedo, resiste el duro empuje, tiene al 
cabo que ceder, arrójase á las crecidas aguas y sucumbe 
herido en ellas. 

1441 «La parte soez de la Oligarquía ha perecido 
en las torrentoisas y caimanosas aguas del río Aráucá; 
incrustare'mjois la otra parte en nuestras filas». 

1442 Esto escribe Guzmán al Gobierno de Caracas, 
en ocasión q!ue se fraguaba en su seno una conjuración 
contra el ; y de la qiue, por suerte, le puso á cubioirltlp 
sti ruidosa victoria. 

1443 Perdida la campaña, abandona Hernández á 
Ciudad Bolívar con rumbo de nuevo al extranjero y He- 
rrera toma la vía de Nueva Grianadá. 

1444 Ya parecía qiue la anhelaída paz iba á tender 
sobre el combatido hogar venezolano su iris bienhechor, 
cuando por desgracia, nuevo estrago de guerra viene 
de la frontera, y á poco Matías Salazar, comloi un con- 
juro apocalíptico, aparece terrífico en el centro. 

1445 Acomete á Colina en Tinaquillo (29 de abril), 
le hiere luchandoi cuerpo á cuerpo en el rostro con su 
espada; mas vencido, huye y, al fin, el 10 de mar^o, 
cae toncado prisionero. 

1446 Soniétele Guzmán á un Consejo de Guerra pre- 
sidido por el General J. L Pulido, compuesto de todos 
los Jefes del Ejército Constitucional de la Federación; 
y este le condena á sufrir la pena de degradación ^ 
muerte, con flagrante violación de la Carta Fundamental 
de la República. ¡ 

1447 Refiérese (^ue al solicitar del Dr. Manuel An- 
tonio Diez, Médico Cirujano del Ejército, su firma para 
pedir la mluerte del temidoi prisionero, contestó: «Yo- 
be venido aqiuí para salvar la vida de los hombres, no 
para quitajlas. > . ' ' 



FELIPE TEJERA 213 



1448 CíOinfirraada la senteincia por el Presidente de 
la República, Matías Salazar, el Seg'undo DesignádíO', 
á qiuién despuési de la ioicupación de Caracas, se le 
había puesto á las nubes, y ahora con el apodo de «en- 
carbonado» se le arrastraba por los suelos, fué pasado 
por las arrdas el 17 'de miayo', en TinaqmilloJ, y á pireseincilal 
del Ejército Constitucional de la Federación, al frente 
del cual había él tantas veces conquistado la victoria! 
Mandó la ejecucióin el General Julián Castro!! 

1449 Resonaba aún el tambor Ci¡ue anunciaba su 
muerte, cuando alzándose sobre el cadáver del enemigo 
derribado por el suelo : «El tremiendo deber está cumplido» 
dijo Guzmián á su GioMerno. Y vuelto, á Caracas convoca 
los pueblos á elecciones y declara restablecida la paz 
en la República 

1450 No descuidó el Presidente importantes ramos 
de la Administración en estos dos anos de incesante y 
icruda guerra ; sino que poT el contrario', les dedicó asidua é 
inusitaoa preferencia; siendo así que, en breve tiemipo', 
y con el comJún aplauso, terminó la carretera del Sur, dejó 
ím'uy adelantadas la de loiSi Vialles del Tuy, la del Este, 
y la de los Mariches; inició los trabajos de exploración 
del Ferrocarril á la Guaira; reorganizó el Distrito Fe- 
deral, construyó y amiueblói el Palacio Legislativo; mandó 
fundir en Europa la estatua ecuestre del Libiertador y 
nombró Comisiones redactoras de los Códigos Nacionales. 

1451 Más no con tan universal aceptación susti- 
tuyó los peajes con las Aduanas terrestres, y, comió me- 
dida de combate contra el Poder Eclesiástico, dictó Ja 
Ley de Matrimonioi Civil, sin especial restricción para 
los ordenados in sacris, y extinguió los Seminarios. 

1452 Este imismo año celebra la Academia de Li- 
teratura de Caracas solen^tLes honores á la memoria del 
poeta venezolano Dr. Juan Vicente Camacho, recién muer- 
to en la ciudad de París. 



214 HISTORIA DE VENEZUELA 



CAPITULO VIII 

Reunión del Congriesio.— Aprueba los actos de GuzMán dufa;nte la Dictadura.— 
Su elección de Presidente Constitucional.'— Su propuesta de reformas á la 
Constítucidn.— El título de Ilustre Ahiericano.— Su estatua.— Vacancia de la 
Sede Arzobispal. - Destíetrro del Pbro. B arat. —Obras publicáis. — Ceiniso tíei la Repú- 
blica.— El Panteón nacional— La primera Opera de uin venezolano.— Extin- 
ción de los conventos de monjas— El acueducto de Macarao.— Revoluciónf 
del 74.- Su término.— Asesinato de Ducharme. ^Ardid de Unceín— Exequias 
á varioá Generales de la Federación. -La nueva Constitución. -1873-1874. 



1453 En el Palacio legislativo que al efecto se ha- 
bía ciOinstruído perbntoriamieinte en la parte sur del Con- 
vento de las Monjas Coinoepciones reunióse, el Primier 
Congreso Constitucional del Septenio ; recibe la cuenta 
<;ne en especial Mensaje le presenta el Presidente inte- 
rino, y aprueba su conducta en los tres años de su Dicta- 
dura. 

1454 Practica luego el escrutinio y le declara electo 
Presidente Constitucional por cuatro años. Este presta 
la promlesa de Ley el 27 de abril y constituye su Gabi- 
nete comjo sigue: Ministro de lo Interior, General José 
G. Ochoa ; de Guerra, General Miguel Gil ; de Hacienda, 
Santiago Goiticoa; de lo Exterior, Jacinto Gutiérrez; 
de Fomiento, Dr. Modesto Urbaneja ; de Crédito Público, 
Francisco Pimientei y Roth (30 de junio). 

1455 Antes de cerrar sus sesiones, conoce el Con- 
greso de las reformias constitucionales propuestas por 
Guzmán en su Mensaje, y ordena Que sigan sus trámi- 
trámites legales; otórgale el dictado de Ilustre Americano 
Reg'enerador y Pacificador y le manda erigir una estatua 
ecuestre en la Plaza del Capitolio; declara vaca.nte lá 
Sede Arzobispal, cjue con el benepilácito general desem- 
peñaba el Ilustrísimio Dr. Silvestre Guevara y Lira, y 
nom.bra para ocuparla al Pbcro. Dr. Barált, quién no lá 
acepta y sale extrañado! por eso del país. 

1456 Este mismo año 73 se promulgan los' Códigos 
Civil, de Hacienda, de -Colmlercio, de Procedimiento Pe- 
nal y Militar se construyen, reparan ó comienzan obras 
públicas de vario linaje, coímo carreteras, x\duanas ma- 
rítimas, puentes, faros, muelles, baños de mar y terma- 
les; ó de ornato, como alamedas, paseos y jardines; p 
de Culto como la continuación de la fábrica de San Felipe 
Ñeri, la del Temiplo Masónico; ó de Estadística, como 
d. Censo general que da á la República una poblacióln 
de 1.700,000 habitantes, por todo: ciento veinte obras 
que cuestan al Tesoro. Nacional cosa de 1.500,000 du- 
ros. 

1457 El General Juan B. Batista obtiene del Cxo- 



FELIPE TEJERA 215 



bierno un auxilio de 1000 pesos para practicar en los 
Estados Unidos La experiencia de un invento suyo sobre 
navegación ípor biuqlue 'de vapor sin hélices ni rueidiajsi y go- 
bernado por un timióin .nuevoi; y se representa en el Teiatíro 
Caracas la prinnera ópera compuesta por un venezolano, 
titulada «Virginia», de José Ángel Montero. 

1458 En el siguiente de 74 se destina la Iglesia de 
la Santísima Trinidad para servir de Panteón Nacional: 
se elije para la Silla Arzobispal (24 de marzo) al Presbíte- 
ro Dr. José Manuel Arroyo ; se extinguen los conventos 
de monjas; se inaugura el Acueducto de MiaraoaQ, y se 
construye, con el no'mibre de Guzmán Blanco, un paseo 
ei; la colina del Calvario . 

1459 Mas disgustados muchos caudillos liberales y 
antiguos oligarcas con los procedimientos que denomi- 
naron autocráticos del Ilustre Americano, se alzaron en 
Occidente y en Oriente apellidando nuevamente guerra, 
con lo que se suspendieron de hecho los trabajos públi- 
eos y fueron llamados á las armas doce mil soldados, á 
cuyo mando se puso el mismo Presidente, llevando consi- 
go al General Luciano Mendoza y algunos otros Jefes, 
que estaban, se decía, comprometidos en aquella rev^o- 
lución. 

1460 Colina q;ue el primero había dado intempestiva- 
naente len octubre) el grito en Coro, con 4000 hombres, 
sitia len Barquisimleto; al General Rafael Márquez ; mas 
éste resiste impertérrito la poderosa embestida del im- 
petuoso coriano, quiebra sus bríos y le obliga á retirarse 
á sus anteriores posiciones. 

1461 Allí le cerca Guzmán con numerosas tropas y 
le constriñe á celebrar con él un pacto por el cual Colina 
le entrega las armas, dispersa sus soldados y sale fuera 
del país. 

1462 Entretanto el General Pulido es aprisionado en 
Oriente, y el General Ducharme, del antiguo, bando 
Conservador hecho prisionero por el General Quevedo 
también antiguo conservador, es fusilado en una encru- 
cijada del camino. 

1463 Por un ardid feliz salvóse su compañero Ge- 
neral Unceín, q:ue adivinandoi la intención ño sana de 
Quevedo, cuado le preg'untaron donde estaba el General 
Pedro Unceín, contestóles: «él va ya delante con el Ge- 
neral José . Rafael Piacheco», caballero que era incapaz 
^d.e asesinar á nadie (1). Así concluye esta revolución, 
<que dura cuatro^ meses. 

(1) El general Pedio Ducharme que había ocupado antes el pueblo de Irapa, 
donde pereció el general José Loreto Arismendi, hizo allí fusilar al general Rausoe, 
-no obstante que tuviese de compañero en sus filas á un hijo de éste. Así se eslabc» 
nan los crímenes con espantosa lenidad en las guerras fratricidas. El mismo gene- 
ral Juan Quevedo morirá también asesinado en el pueblo de Los Teques el año de 
1892. Lástima que en estos máximos conflictos, cuando se levantan armados los 
brazos homicidas, no se atienda siempre á la Suprema Voz que dice: "Volved la 
aspada á la vaina, porque los que á hierro matan á hierro morirán." 



216 HISTORIA DE VENEZUELA 

1464 Finalmiente, este año se establecen sjete Mi- 
nisterios para el despacboí federal; se promlueve la inmi- 
gración ; se tributan exeQiuias á los restos de los Gene- 
rales José G. Molnagas, Falcón, Zamora y Bruzual, en 
el recién inaugurado Pianteón Nacioinal, á donde fueron 
consagradlos al perpetuo descanso; se sanciona la nueva 
Constitucional Federal que establece el sufragio directo 
público, escrito y firmado, suprime los designados, re- 
duce á dos años el período constitucional y prohibe la 
reelección del Presidente, y Se erige la estatua écuéstr:é 
del Libertador Simón Bolívar en la plaza que en Cara- 
cas lleva el mismo; noímibre (7 de noviembre). Con este 
motivo se celebra un Certamen Poético. 



CAPITULO IX 

Fin del primer período constitucional.— Continuación de Guzmán en el Po- 
^T: — Certamen Literario.— Cuestión de límites con Nueva Colombia. —Es- 
cuadra holandesa. —Fortificación de puertos. —Continúan las obras de pro- 
greso.— ETsitaituia de Guz^mlán Blanco en la Plaza del Capitolio.— Concierto de 
ía Qaridlaá.,- Esitatua de Guz'mján Blanco en el Calvario.— Ferrocarril dé 
Osiiaips al mi^.— Líos resitos de Bolívar en el Panteón.— Nuevo Palacio Fe- 
deral.— Gastos de representaiciión.— Fin de la cuestión eclesiástica.- Teatro* 
Guzmán Blanco.— La Iglesia de San Felipe Neri— El antiguo Seminario. - 
Termina el Septenio. — 1875-1876. 



1465 El año de 1875 debía terminar el^ primer pe- 
ríodo constitucional después de la Rev^olución de abriL 
al tenor de lo^ dispues'to por el Congreso de Plenipot'eSni- 
ciarios de Valencia (1). Y así lo confirma el propio Gene- 
ral Guzmán Blanco cuando dice al Congreso de 1876 
«que le felicita por su cuarta reunión, que es la última 
de aquél período»» y que «es su miitua despiedida» (2). 

1466 Eso no obstante, el Ilustre Americano que en 
dicho Mensaje asegura «que estaban practicando religi- 
giosamjente las instituciones», continúa en la Presidencia 
por dos años más. 

1467 Caso extraño que podría tildarse de evidente 
usurpación; pero se alegó: que el Congreso de 1873, le 
declaró según el escrutinioi de las eleccioines, Presidente 
Constitucional por cuatro años, á contar desde aquella 
misma fecha; y por tanto no vendrían á terminar sus 
poderes sino precisamlente el 77. 

1468 Por donde resultó un coinflicto irresoluble en- 
tre las disposiciones contradictorias de aquellos dos Con- 
gresos, sobre un mismo punto de Derecho Constitucio- 



(1) Primera conferencia.— Acuerdo.— Prevención 6.'^ 

(2) Mensaje al Congreso de 1876. 



FELIPE TEJERA 217 



nal ; y hubo^ dede lueg'O! por esta causa intrincada discu- 
sión, sobre que el resultado^ fue que el Caudillo de la Re- 
volución de abril, contilnüó ejerciendo el Gobierno hasta 
que de propio movimiento lo dejó, después ds haber sido 
el árbitroi del país durante siete años. 

1469 Por aquellos días promovióse un «Certamen 
Literario» con la adjudicación de 800 venezolanos para 
cada premio, y los tem^s siguientes : para el verso El 
poder de la ¿dea; para la prosa: La gloria de Guzmán 
Blanco. 

1470 Obtuvo el premio de verso, el poeta Francisco 
Guacaipuro Pardo; y el de prosa Nicanor Bolet Peraza, 
q'uien sustentó que la Gloria mayor de Guzmán Blanco, 
sería su separación del Poder Público. 

1471 Recibió Bolet su premio, y cuando se le habló 
á Guzmán del correspondieinte á Pardo, dicen que con- 
testó : «que le pague Gaüleo». Lo' que se atribruyó, á que 
en la obra premiada noi se hace meinción siquiera: del novcír 
bre de Guzmán, qlue era el Mecenas; mielntras que á 
Galileo se le lisonjea. El gTan Demócrata, como veremos 
adelante, reparó aqíuella injusticia en su Adminisitracióin. 

1472 Por lo demás, graves acontecimientos alarma- 
ron la atencióin pública en el añO' 75, pues se recrude- 
ce la cuestión de límites con la Nueva Colombia, y el Go- 
bierno declara que se coinsiderará casus-belli cualquiera 
intervencióin de aq'uella nación hermlana en los márge- 
nes del Orinoco. 

1473 La Holanda, por su parte, disgustada entre 
otras coisas, por habérsele expedido pasaporte á su Re- 
presentante en Caracas, manda una escuadra á Curazao, 
para ver si logra qiue Venezuela reabra los Puertos del 
Occidente, qiue, con excepción de Puerto Cabello, habían 
sido cerrados al comicrcio ultramarino. 

1474 Esto obligó al Gobierno á prepararse para cual- 
quier eventO' y puso por obra la fortificación de los princi- 
pales puertos con artillería moderna. 

1475 Y como fuese Guzmán apasionado por el fo- 
mento del país en todos los ramos, dispuso vieran la luz 
pública entre otras obras, la Recopilación de las leyes 
de Venezuela y de Colombia hasta 1830; la de los De- 
cretos ejecutivos desde estia fecha hasta 1873, y los Do- 
cumentos de la Vida Pública del Libertador recapitíul'a- 
dos por el Ilustre procer José Félix Blanco. 

1476 Al propio tiemlpo se abren concursos para textos 
de Instrucción Primiaria y en la Universidad Central 
cursos de Historia Universal, de Ciencias Naturales, y 
clases de griego, alemlán y francés; se envían 18 jóvenes 
á Europa y á la América del Norte para adoctrinarse 
en varias ciencias y artes. Se inaugura el Ferrocarril de 
Tucacas; se hacen arreglos ventajosos de la Deuda Pú- 
blica; se construye el Hospital de Lázaros, el Matladero 
y varias obras de ornato ; se erige al General Guzm'án 



218 HISTORIA DE VENEZUELA 

Blanco una estatua ecuestre ein la Plaza del Capitolio; se 
inaugura el puente de Hierro, sobre el Guaire, y la fa- 
chada Norte de la Univ^ersidad; y se celebra un Concier- 
to de Caridad para faivorecer las víctimas del terremoto 
de Cúcuta que había arruinado varios . pueblos del Occi- 
dente; y, con una medalla de oro ¡alusiva se premian á 
las señoritas y caballeros q'ue tomiaron parte en dicha 
fiesta. 

1477 Entrado el de 76, erígese á Guzmán Blanco 
una estatua pedestre de piroporciones gigaíitescas, decre- 
tada por el Municipio de Caracas, en la Colina del Calva- 
rio; continúan las obras públicas; se contrata el ferroca- 
rril de «Caracas al miar»; comienza á circular lá moneda 
venezolana acuñada en Francia ; se trasladan cow cere- 
moniosa pompa los restos del Libertador, que reposaban 
en la Catedral, al Panteó^n; se consí-ruye ún nuevo Pala- 
cio Federal, qiue complenienta el Capitolio; se amuebla 
el antiguo para residencia presidencial, y el Congreso 
decreta gastos de representación para los altos emplea- 
dos públicos. 

1478 Por último, después de grande excitación por 
la cuestión Eclesiástica, el Congreso aprueba en pirimera 
discusión un decreto que crea la Iglesia Venezolana y 
la separa de la Iglesia Católica ; mas el Obispo Roqne 
Cochia, Delegado Romano, recibe del Arzobispo Guevara 
y Lira, á la sazón desterrado en Trinidad, la renuncia 
del Arzobispado, y, declarada la Silla vacante por el 
Sumo Pontífice, eí Congreso re^'Oca lo hecho ainterior- 
mente y elige al Pbro. Dr. José Antonio Ponte Arzobispo 
de Caracas y /enezuela, el cual fue aceptado por la 
Santa Sede. Así terminó este gran conflicto con la Igle- 
sia (30 de noviembre). 

1479 Entre tanto fueron derruidos en Caracas los 
templos de vSan Jacinto y de San Pablo, para levantar, 
en lugar del primiero, la fachada del Mercaado, y en 
lugar del Segundo el «TeatrO' Guzmán Blanco»; y se con- 
tinúa la Fábrica de San pviipe Neri, que había comenzado 
desde principios del siglo, mientras la Capilla del Semi- 
nario y este mismo edificio quedan transformados en 
Oficinas Públicas y se refacciona el Palacio Episcopal. 

1480 En febrero de 1877 el General Guzmán Blanco, 
que había sido electo Presidente de varios Estados, 
y quién por decreto anterior Legislativo gozaba de sueldo 
y honores vitalicios de Presidente de la República, y de 
íma gxiardia de 100 hombres, entrega solemnemente el 
poder al General Jacinto Gutiérrez, Presidente de la Alta 
Corte Federal, con lo cual concluye el período llamado 
'del Septenio. Era la primtera vez, después de 20 años, 
qiue un Presidente de la República de Venezuela ,en- 
tregaba en paz el Poder á su legítimo sucesor. 

1481 No sujeto el General Guzmán Blanco, según 
propia Confesión, al imperioso mandato de las Institucio- 
nes, por cuya soberana implantación había combatido 



FELIPE TEJERA 219 



SU partido; hubo neoesaria miente que incurrir ©n gTaiidjs 
abusos y pernicioisos errores qiue, al caboi, convertidos 
en sistema, de jaron entromizado en el país el sugerente y 
pérfido ejemplo de los Gobiernos personales. (1) 

1482 Empero, si todo esto, por desgracia, es cierto; 
también es de absoluta justicia consignar qiue Guzmán 
comunicó ferviente y desusado impulso al progreso ma- 
terial é intelectual de la República: que organizó la Ha- 
cienda; restableció el Crédito Público; unificó^ la Deuda;- 
levantó á una altura de mutua equidad y respeto las 
Relaciones Exteriores ; promovió la emigración ; promulgó 
Códigos; echó puentes; construyó caminos y acueductos: 
oontrató ferrocarriles y telégrafos ; erigió estatuas ; alzó 
teinlplos al culto; fundó, len suma, la Instrucción Popular 
Oibligatoria y la dotó de rentas, imprimiendo á estos 
actos como á todos los qiue le sugerían su poderosa inte- 
ligencia en hondo sello de su carácter audaz é impera- 
tivo. 



CAPITULO X 

GENERAL FRANCISCO LIN \RES ALCÁNTARA 
Su elecc¡6n PresidenciaL— Su Gabinete. —Bolet Peraza en el Congreso. E^ 
llevado en Triunfo hasta su casa. — «La Tribuna Liberal». -Plenipotencia 
de Guzmán en Europa.'— Eexquias de los restos de Vargas. —Reacción con- 
tra el Gobierno anterior.— El título de Gran Demócrata.— Decreto de am- 
nistía. —Vuelta del Arzobispo.- Reorganización del Colegio de Ingenieros. 
-Obrai Públicas.— Certalmen poético histórico. — Los premiados.— El poeta 
Pardo y el Gran Demócrata,— 1877. 

1483 Vigente para este nuevo período la nueva Cons- 
titución, y reunido, el Congreso, es disputada la elección 
Presidencial entre los Generales Francisco Linares Al- 
cántara y Hermenegildoi Zavarse. Resulta electo el pri- 
mero, el cual se encarga de la Presidencia, presta la 
promesa legal, y nombra Ministro del Interior, al Doc- 
tor Laureano Villanueva; de Guerra, al General José E. 
Acosta; de Hacienda, Adolfo Urdaneta; del Exterior, 
al Dr. Raimundo. Andueza Palacio; de Fomento, Gene- 
ral Vicente Amengual; de Crédito^ Público, Dr. Juan 
de Dios Mion^ón ; y de Obras Públicas, al Dr. Manuel 
Hernández Sosa. 

1484 No bien se había instalado el nuevo Gobierno, 
cuando un acontecimiiento insólito se verifica en el seno 
de la Cámara de Diputados. El Diputado Nicanor Bolet 

(1) "Los que á mí me sirvan, deben romper todos sus vínculos de atrás, para 
contraerlos sólo conmigo, que represento la Patria de ahora y del porvenir..." 

"Yo no necesito ni quiero sino Ministros escribientes, que no piensen, pues 
quien piensa y sólo puede pensar soy yo". (Relato del señor Luis Gerónimo Alfon- 
zo en su libro de 1892 citado por Luis Ruiz.) 



220 HISTOR IA DE VENEZUELA 

Peraza, uno de los Redactores de «La Opinióiii Nacional» 
cjiue se había visto en la miañana sustituido de su puesto 
por la influencia de Guzmlán Blanco, penetra á las .3 de 
la tarde len el recinto: y se impoine de qiue allí también se 
le había sustituido de la 'Secretaría qlue á la sazón de- 
sempeñaba. 

1485 Entonces mointando en ira, escala la tribuna; 
habla, y su palabra tomante se dirige como una espada ál 
pecho del Autócrata, qlue aún se creía omnipotente; pro- 
duciendo desde luegoi su trerdenda improvisacióin estrepi- 
tOisa rasoinaticia lasí en las íapiñadas barras como en el 
propio se'no ya tumlultuoso de la Cámara. Era el hura- 
cán que ooncitaba las profuíndidades antes tranquilas . 
del Océano. 

1486 Terminado aqiuel impetuoso arranque tribunicio, 
desciende el orador de la 'tribuna, entre los entusiastas 
aplausos de una miultitud delirante q'ue le victorea por las 
calles y le conduce en triunfo hasta su casa. 

1487 La reacción contra Guzmáin Blanco era ya un 
hecho. Así lo comprendió éste que se hallaba á la sazón 
en Atímiano; y lo ¡advirtió lasí al General Alcántara que ge 
había trasladado con su guardia á El Valle. Ya en la 
ínoche, numerosa ge'nte de la oposición le llev^a á Bolet 
Peraza una serenata qiue tratan de impedir los agentes del 
orden público encabezados por el Goberinador, qiue era 
g'uzmiancista ; más una ordeln oportuna, emanada de El 
Valle, lo prohibe. 

1488 Días después el mismo Diputado, que había 
sido antes ferviente guzmalncista, propaga la reacción 
contra el Caudillo' de Abril, desde las columnas de «La 
Tribuna Liberal», donde inicia un juicio de acusación 
contra el Septemo', y :aq;uél, nombrado con cargo diplo- 
mático en Europa se vé constreñido á separarse rápida- 
m_ente del país, piara ir á presenciar desde lejos el curso; 
precipitado de los acontecimientos que . no terminarán 
sino con la reunión de una Convenciión Nacional que de- 
clarará en vigencia de nuevo, la Carta del 64 y mandar^^ 
á demoler las estatuas qne se le habían erigido á él 
en el Septenio. '^ 

1489 Asistamos á esta rápida obra reaccionaria, se- 
ñalando siquiera sus puntos culminantes. Fué lo pri- 
mjero, las pomposas exceqnias celebradas en la Iglesia 
de San Franciscoi, á las veneradas reliquias del Ilustre 
Dr. J, M. Vargas, á quien con ocupar tan descollante 
puesto entre lo® egregios varones de que puede ufanarsje 
Venezuela, calificaba sin érribargo el ilustre americano 
oo'mjo un personaje, cuando más, de quinto orden. 

1490 Deróganse enseguida varios decretos de la Ad- 
ministración; la «Prensa Libre» de Puerto Cabello asesta 
formidables golpes de masa sobre la obra del Septenio, 
que parecía inconmiovible ; el Congreso blasona al Pre- 
sidente Alcántara coln el título de «Gran Demócrata» y 
destina para su miorada la antigua «Casa de Gobierno» 



FELIPE TEJERA 221 



oon el nombre de «Casa x\marilla». Y por su parte el 
Gran Demócrata iacuerda una Amnistía general, y tornan 
al país los Generales Colina, Pulido, Pulg:ar y otros. 

1491 Y el antiguo Arzobispo, señor Guevara y Lira, 
q'ue había sido galardonado por la Santidad de Pío Notno, 
oon el título de Máximo Prelado, vuelve á pisar la 
ciudad de Caracas que le recibe con indecible regocijo 
y veneración y le regala una hermosa casa, mientras el 
Gobierno le acuerda un sueldo correspondiente á su 
categoría. 

1492 Al propio tiempo se organiza la Academia de 
Matemáticas y el Colegio de Ingenieros, anulados por 
^el anterior Gobierno: se declara rescindido por oneroso 
•el co'ntrato del ferrocatril á la Guaira; se funda un Institiu- 
to de Ciencias Sociailesi; comiénzase un teatro en el lugar 
del Oratorio de Saín Felipe Neri, y se acuerdan 20.000 pe- 
sos de auxilio para coinstruir una Capilla Católica en el 
área del aintiguoi templo de San Pablo, sobre cuyas ruinas 
se había dado principio á la fábrica del Teatro Guzmán 
Blanco. 

1493 Proimruévese también un Certamen sobre «El 
Porvenir de Amiérica» para el verso, y, para la prosa : 
«Si es ó no el 19 de Abril fiesta nacional». Esto con oca- 
sión de qlue antes;, y por 'decreto especial, había orde'nado 
el General Falcón, una modificación en las leyendas 
del Escudo Nacional, por el cual desaparecía de éste la 
relativa al 19 de abril de 1810, como ha quedado hasta el 
presente. 

1494 Obtuvo el premio de verso Pardo, y el de prosa 
la disertación del Dr. Rafael Seijas, quién sostiene que 
dicha fecha fué la inaugural de la emiancipáción de la 
Amjérica Española. El accésit lo alcalnzó el Dr. Arístides 
Rojas que fué de la misma opinión; siendo de advertir 
que tiempo atrás había sostenido éste lo contrario. 

1495 Ni cerraremos la narración sin recprdar que el 
Gran Demócrata, q;men, como aiites dijimos, entregó 
al poeta PardjO el valor del premio que le había esqui- 
vado Guzmián Blanco, mandóle luego á proponer al 
mismo Pardo una Dirección en uno de los Ministerios; 
á lo qlue el laureado poeta contestó «que acepitaba pero 
con una condición». 

— Dígala usted, le dijo el Presidente. 
— Pues la comdición es, añadió Pardo, que el General 
Alcántara conve'nga en que yo reciba sueldo, pero sin 
desenipeñar el cargoi. 

— Aceptado, dijo el Presidente, y agregó: Dejaría de 
ser poeta si nO' lo hiciese así. 

1496 Todo lo cual da simpático realce al carácter de 
ambos distinguidos personajes. 

1497 Terminan los principales sucesos de este año, 
con la vuelta del Presidente del Oriente á donde le ha- 
bían llevado asuntos de política local y la entrada al 



222 ■ HISTORIA DE VENEZUELA 



Gabinete de los señores Dr. Trino Celis, como MinistriO 
de Crédito Público; General J. Pachano, de Fomento; 
Dr. Carlos Arvelo, de Instrucción i'ública; y por muerte 
del Dr. Adolfo Urdaneta, pasó Andueza Palacio á desem- 
peñar la Hiaciendia y Marco Antonio Saluzzo las Relacio- 
nes Exteriores. También se establece una línea de vapores 
entre la La Guaira y New York. 



CAPITULO XI 

(Continuaciósn) 
Síntesis de la situación. — Convocatoria de elecciones.— El candidato popular. 

— Terremioíto de Cúa.— El grito de reformas.— Renuncia de Saluzzo y del 
General J. E. Acosta.— Revolución de Pulido.— Su prisión. —Se convoca una 
Constituyente.— Crisis de la Hacienda.— Apertura de los Puertos de Occiden- 
te.— Lluvia torrencial en Caracas.— Enfermedad y muerte de Alcántara — 

El Dr. J. Gutiérrez en la Presidancia.— Reunión de la Constituyente.— Sus 
actos.— El Presidente del Estado Bolívar en armias.— Pronunciamiento de Ma- 
racay por Guzmán Blanco. — El palo en que se rascó el berraco. Cedeño en 
Valencia. — 1878. 

1498 Reunida la Legislatura Nacionial, la congratula 
el Presidente de la República con estas palabras de su 
Mensaje, que resaltan como una síntesis de su política:. 

— Las prisiones de Estado desiertas, ni una voz en el 
(extranjero que suplique la vuelta á la Patria, ni un cons- 
pirador contra esta actualidad, ni un hombre solo' que re- 
niegue de esta paz que todois estamos gozando como resul- 
tado de la libertad». 

1499 Y así era en efecto la verdad; mas, por desgra- 
cia, ésta debía dejar bien, prointo su puesto á la me'ntira'. 
Abrióse el período eleccionario y no 'muy tarde se vio- q'ue 
la opinión se pronunciaba para la próxima Presidencia 
por el Dr. Raimundo Andueza Palacio. 

1500 El 12 de Abril, coimo á las nueve de la noche, 
luna fuerte conmoción terráquea pone espanto en los 
habitantes de Caracas : era el terremioto de Cúa que derri- 
bó, con esta prótspiera villa, muchos pueblos comarcanos. 
AQ'uella conmoción de la tierra era presagio de otra no 
menos tremenda conmoción política. 

1501 Lanzóse á la publicidad, con la incoihsulta pa- 
labra de refoi^mias, la nO' 'menos estrafalaria de que «las 
elecciones eran la guerra», y con este mnotivo hubo con- 
siguiente alarma y descontento^ de muchos, Saluzzo re- 
nuncia su cartera; el General José E. Acosta, Jefe Mi- 
litar del Oriente, renuncia también este cargo y se 
retira á Trinidad ; Crespo, que había sustituido al Ge- 
neral Acosta en el Ministerio de Guerra, vá á fijarse en 



FELrPE TEJERA. 223» 



Curazao ; y ante los proiiunciamientüs de la revalidacióiir. 
de la Carta del 64, cesan los trabiajos eleccionarios y se 
presienten nuevos disturbios intestinos. 

1502 Era el socorrido pretexto de cambiar Constitu- 
ciones, que ya antes hemyos visto y que veremos adelante; 
con el deliberado au'nqiue encubierto propósito de pro- 
longarse en el Poder por algunos años más. 

1503 Por el pronto, fracasa la revolución de Pulido, 
que es capturado por el Presidente del Estado Bolívar, 
General Ramón Ayala; y son ya visibles los conatos de 
reacción guzmancista; mas, con todo eso, se convoca 
una Constituyente para conocer de las Reformas : á la 
vez que se paralizan las obras públicas, prodúcese crisis 
en la Hacienda; Andueza Palacio sale con Sebastián 
Casañas para Europa ; se abren los- puertos de Occidente 
y una lluvia torrelncial ocasiona en Caracas el derrumbe 
del Puente Nuevo| y la inundación de mtichas casas. 

1504 No obstante tener el Gobierno la atención fija 
principalmente en las Reformas, decretó- un Instituto de 
Bellas Artes y se lestableció un tranvía entre La Guaira y 
Maiquetía y se reabrieron los puertos de Occidente ce- 
rrados al Comercio Exterior, por Guzmán Blanco, con mo- 
tivo de la cuestión de Holanda. 

1505 Un hecho empero, inesperado, que debía llesar 
al colmo la tirantez de los acontecimientos en aquellos 
días trágicos, puso súbita consternación en todos los áni- 
mos : y fue la improvisa enfermedad y muerte del General 
Alcántara, acaecida en la Aduana de La Guaira el 30 de 
no^-iemibre. 

1506 Trasladado el cadáver del Presidente á Cara- 
cas, se le tributan solemines funerales y se le da honrosa 
sepultura en el Panteón, en tanto que se eíicarga de la 
Presidencia el Dr. Laureano Villanueva, Ministro de 
Relaciones Interiores. 

1507 Reunida el 11 de diciembre la Constituyente, 
■decreta la inmlediata demolición de las estatuas de Guz- 
mán Blanco, y deroga todos los decretos anteriores qiue le 
conferían honores y títulos. Tócale á Don Jacinto Gu- 
tiérrez, Presidente de la Alta Corte Federal, y que había 
sido el orador nombrado antes para celebrar ía inaugura- 
ción de aquellas mismas estatuas, como un acto de alta 
justicia nacional ; derribarlas ahora, encargado de la Pre- 
sidencia, como necesaria sanción de la vindicta pública. 

1508 El Dr. Carlos Arvelo declara en la Constitu- 
yente que «con la propia conciencia con que había votado 
Una vez por la erección de las estatuas, con esa misma 
coínciencia votaba en la ocasión, por que fueran demoli- 

(1) Desconcertado Belet Peraza con la muerte del Presidente Alcántara, se tué 
á La Victoria, y allí al creer descubrir en el general José Gregorio Valera, el hom- 
bre de las circunstancias, escribió á Caracas, diciendo: "Ya descubrí el palo en que 
se rascó el berraco". Así fué como aquel general cobró pública notoriedad, y pudo 
llegar á la Designatura. 



224 HISTORIA DE VENEZtJE 



das». Se le llamió por eso, «el hombre de las dos concielnr 
cias». No era empero él sino la expresión palpitante de 
la época; propiamiente, era Venezuela la que parecía allí 
■con dos conciencias . 

1509 La Constituyente, que había declarado en vi- 
gencia la Constitución -del 64, nombra de Primer Desig- 
nado al General' Gregorio Valera, hermano natural del 
Presidente miuertoi; y el cual era ni mas ni Menos que el 
«palo en que se rascó el berraco» que había en contriado len 
La Victoria el General Nicanor Bolet Perasa, para servir 
de mástil á la bandera que iba á ser desplegada jal 
formidable impiulsoí de los acontecimielntos. (1) Para se- 
gundo Designado se nordbró al General Gregorio Cedeño, 
Presidente de Cara^bobo. 

1510 Al propio tiempo se ponen en libertad los presos 
políticos ; el Presidente de Bolívar revista 3000 hombres 
en Petare y proim^eve conferencias con el Primer Desig- 
nado, qne resultan infructuosas : pronunciase el General 
Udis en Mará cay, donde estaba el Parque Nacional, 
en favor de Guzmán Blancoi; y á poco el segundo Desig- 
Inado encabeza en Valencia esta nueva revolución que se 
llamó Rei vindicadora. 



CAPITULO XII 

- (Continuación) 
LoiS que siguen el movim'ienito de Valencia. —Valera al frente de las tropas.— 
Derrota de Ayala y Pulido.— jExpedición á Carabobo.— El Guárico.— Com- 
bate y sitio de la Victoria— Su ocupación —Entra el Ejército revolucionai- 
rio en la Capital —Guzmán Blajnco, Jefe Superior de la República— Su 
vuelta de Europa.— Distritos militares.— Contratos de ferrocarriles. -Congreso 
de Plenipotenciarios.- Decretos de elecciones.— Reerección de las estatuas.— 
El Bolívar.— Sale Guzmán para Europa.— Contrato Rojas Pereira.— Renun- 
cia del Ministerio.— Vuelta de Guzmán. —Nuevo Gabinete. -^-Prisiones polí- 
ticas— Sarao de Año nuevo. 

1511 Por lel mlovimiento de Valencia (1879) se deci- 
den los Presidentes de Barquisim'eto, Yaracuy, Cojades, 
Portugueza y Maracaibb, mi entrar que la Constituyente 
irripugna la conducta del General Gregorio Cedeño, y 
nombra en su lugar al General Eleazar Urdaneta. Este 
se lencarga del Ejecutivol y [el General Valera se pone á la 
cabeza de las tropas. 

1512 Líbrase á poco recio combate entre las fuerzas 
Üel Estado Bolívar al miando de los Generales Ayala y 
[Pulidoi, y las del Gobierno al imlando del General Desiderií^ 
Escobar en El Rincón del Valle. Salen derrotadas^ lasi 
primieras y enseguida, la ocupacióm de Guarañas por el 



FELIPE TEJERA 225 



General Natividad Me'ndoza, da por resultajaido la pre- 
sentacióín al Goibierno de ¡aquellos Generales; con lo que 
pudo salir el Ejército reconcemtrado en Caracas soibre 
Cara^bobo 

1513 En tatito varios Jefes guzmancistas, que des- 
pués de rendido el Ca^tilloi Libertador á las fuerzas de 
Cedeño habían logrado subvertir el Guárico, avanzan 
ahora en comlbinación con lel mismo Cedeñoí á poner cerco 
á La Victoria, donde estaba ya Valera atrincherado. 

1514 Con dudoso éxito ise sostiene por varios días el 
asedio de la plaza, hasta qtue la defección de la Guardia 
al 'mando de Apoíiinario Herrera y la negada al campo 
revolucionario del General Crespo, obligan á los sitiados 
á capitular. 

1515 Incontinenti el ejército triunfadorsigue á Ca- 
racas y proclamla en ella á Guzmán Blanco, Supremo Di- 
rector de la República. Este, vuelto de Europa, se en- 
carga el 26 de febreroi del Gobierno, convoca el 27 un 
Congreso de Plenipotenciarios, á qiuien propondrá se, acep- 
ten para Venezuela las Instituciones Suizas, y la divi- 
sión territorial en siete Estados federales; y constituye 
en el país ciincoi Distritos Militares. 

1516 Al propio tiempo celebra contratos de ferroca- 
rriles entre Caraqa|s: y La Guaira, Valencia y Puerto Ca- 
bello, Caracas y Carenero; ordena la reconstrucción del 
Teatro Guzmán Blainco en el mismo sitio de San Pablo; 
establece un IinstitutOi Nacional, y expide acuerdos espe- 
ciale.s sobre la venta de licores espirituosos y la deuda 
pública. 

1517 Reunido el Coingreso de Plenipotenciarios el 
27 de abril en Caracas, confirma á Guzmán el nombra- 
mjiento ^e Jefe del Ejecutivo Nacional y Supremo Direc- 
tor de la Reivindicación ; declara írritos y destituidos de 
todo valor y fuerza legal, los actos emanados del ante- 
rior Constituyente ; ordena la reposición de las estatuas 
derribadas; reduce á siete los veinte Estados de Unión; 
crea el Consejo Federal y le designa sus atribuciones ; 
aprueba los contratos celebrados por el Jefe Supremo; 
declara vigente la Colnstitucióln del 74, en lo que no se 
oponga en lo acordadoi en sus Conferencias; recibe la 
pronrjesa legal del General José R. Pacheco que, como 
Presidente de la Alta Corte Federal, se eíicarga acci- 
dentalmente de la Presidencia de la República; nombra 
Presidente Provisional al General Guzmlán Blanco; re- 
cibe la aceptación de éste y presta su consentimiento 
para que, comb lo solicita, pueda, después que hay¿ 
prestado el juramento^ legal, separarse del país, con el 
objeto de trasladar á la patria su familia. 

1518 El 12 de m|ayo se verifica este acto, y ratifica- 
dos por el Pnesidente Provisiolnal los acuerdos del Congre- 
so de Plenipotenciarios, declara éste el dia 13 clausura- 
das 'sus sesiones, y expide Un Manifiesto á la nación en 
que da cuenta de sU' obra. 

16 



226 HISTORIA DE VENEZUELA 



1519 Coinvocado luego extraordinariamiente, manda 
á someter á juicio al General Valera por la muerte del 
General Gualdróin, ^ejecutada por orden de aquél durante 
su Designatura; y ordeina la emisión de hasta ochocientos 
mil venezolaíios en títulos del uno por ciento, para satis- - 
facer la deuda cointraída por la Revolución Reivindica- 
dora. 

1520 Y, contraste singular, mientras el Presidente 
del Estado Cumianá promueve un Certamen poético para 
conniemorar la gloria del Gran Mariscal de Ayacucho, 
á quién Venezuela no había aún consagrado ningún mo- 
Inumjento que testificara su gratitud y admiración; se 
repone en Caracas, el 5 de julio, la estatua de Guzmán 
Blanco &n el Calvario, y se recolectan fondos entre los 
particulares para reparar y reerigir la ecuestre de lá Plaza 
del Capitolio. 

1521 Pu'es sucedió, que sobre • el medio derruido 
pedestal de esta estatua subrreticiam'ente se colocó un 
busto bronceado del Ilustre Amiericano, y otro día, apa- 
reció debajo de él, el siguieinte epigrama escrito i,en 
letras de carbón : 

«Ese de rostro cobrizo 
Que está mirando al soslayo. 
Unos dicen ;que es.Olayo, (1) 
Otros dicen que es el Suizo». 

Con lo cual parecía querer satirizar el pueblo la reco- 
njendación qiue acababa de hacer el Presidente de la for- 
ma del Gobierno Suizo para Venezuela. 

1522 Ello es que después de fijar el bolívar, p'eza de 
plata equivalente al franco por unidad de moneda nacio- 
nal, en vez del venezolano, qiue antes él mismo había de- 
cretado, y de convocar los pueblos á elecciones, sale Guz- 
mián Blanco en visita presidencial para el extranjero, y 
queda encargado del Ejecutivo el Dr. Diego Bta. Urba- 
neja, Ministro de Relaciones Interiores. 

1523 A poco comienzan á cundir de nuevo el des- 
contento con motivo del «Protocolo ó contrato Rojas- 
Pereira», que, por miedio de su Plenipotenciario, celebró 
en París el Jefe Supremo de la República; contrato que 
es impugnado en Caracas, entre otros, por su propio^ pa- 
dre, Don Antonio L. Guzmán, y en Valencia por el Doc- 
tor Sebastián Casañas. 

1524 Y no bien lo' sabe el Presidente, escribe desde 
París una carta á su señor padre, en la que se hace 'él 
único responsable de aquél pacto. (2) Y á causa de 

(1) Olayo era un pobre hombre Que había nacido sin brazos ni piernas, y á 
quien cargaban en el hombro sus amigos, para pedir limosnas. 

(2) "Es mala fé, dice en ella, atribuir el proyecto á -Rojas; infamia y cobardía. 
Lo atacan porque no tiene el poder como lo tengo yo... No hay en Venezuela quien 
crea que en mis planos influye persona alguna... Si hay alguien en el país que re- 
chace estos mis grandes esfuerzos, tan acertados como patrióticos (su padre era uno 



FELIPE TEJERA 227 



ciertas frases incoinvenientes que se le escapan en dicha 
carta y su publicación por la prdnisia, los Ministros reniun- 
cian sus respectivas Carteras, cunde la desconfianza pá- 
blica, y en esta coyuntura hace el Presidente su entralda 
en la Capital, coinstituye nuevo Gabinete ; y los miovimien- 
tos revolucionarios qiue estabajn á punto de estallar, pa- 
recen revocados para ocasióin miás oportuna. 

1525 Al termjniar el año, comienza el Gobierno á en- 
earcelar á los Jefes de la oposición, entre ellos á los Ge- 
nerales Luciano Mendoza, Cuervo, Martín Vegas, y 
otros, mientras, afecto á los regocijos sociales, se pro- 
mete el Presidente obsequiar en la Casa Amarilla á sus 
amigos con un sustuoso sarao de Año nuevo. 



CAPITULO XIII 

(Continuación) 
Elección de Presidlentle. -Alzamiento de varios Generales. Sublevación en Ciu- 
dad Bolívar. — Su recuperación por el Gobierno.- Degradación de Revollo.— 
Sospechas de Guz'mán Blanco respecto de Urbaneja.- El proyecto de Re- 
formo en las Legislaturas. — Disturbios locales.— Impuesto de estampillas. - 
Ensayo die eíeccioneis libres en la Univerjpidad. — Resumen da los trabajos pú- 
blicos en este año. — Consideraciones filosóficas del historiador.- Fin de esta 
Época. — 188Q, 



1526 A tiempo q'ue la Legislatura Nacional elige á 
Guzmán Blanco Presidente Constitucional de la Repú- 
blica por dos años, según la Carta Política del 74, los 
Generales Natividad Mendoza, Arana, Ricart, Urdaneta 
y, otros más, proclamaln la revolución contra el electos en 
los Estados Bolívar, Aragua y Yaracuy; mientras el 
General Pío Revollo se subleva en Ciudad Bolívar, con 
la guarnición de la plaza, y muere en el acto su Jefe el 
General Castrillo. 

1527 Coimo consecuencia, los asilados en las vecinas 
Antillas se disponen á desenabarcar en son de guerra; 
mas reaccionado el Estado Guayana contra Revollo, 
ocupan sus tropas á Ciudad Bolívar por capitulación, visto 
lo cual por los demias Jefes del Centro y de Occidente, 
deponen también las armas y salen extrañados .del país 
c,!uedando así restablecido^ el orden. 

de los que los rechazaban), eso, aunque tome la forma de la opinión pública, lo 
despreciaría como desprecio lo que quiera que estén pensando los indios de la Goa- 
gira ó del Caroní... Ese falso alboroto con motivo de mi contrato con Pereira, es, 
después de todo, una osada agresión contra mi autoridad moral... Yo debo y quiero 
rechazar la intentona, mientras medito el escarmiento que merecen los hombres 
inmorales que me tratan así, al mismo tiempo que les estoy colmando de honores, 
y contribuyendo á que ganen grandes sueldos en Tesorería. Por eso quiero que de- 
jes publicar esta carta, quedando, desde ahora, notificados, para que á mí llegada 
sepa cada uho á que atenerse." (Esta carta es de octubre del 79). 



228 HISTORIA DE VENEZUELA 

1528 No obstante haber capitulado Revollo con ga- 
raintías^ para su personia y la Úe los suyos, fué reducido 
á prisión, juzgado en Caracas por un Consejo de Guerra, 
y degradado públicamiante en la Plaza de la Trinidad, en 
presencia del Ejércitoi, de los altos funcionarios de los Po- 
deres Nacionales y de todo el tren de empleados. 

1529 Sospecbas luego de Guzm'án sobre la conducta 
política de su Ministro el Dr. Diego Bta. Urbaneja, mo- 
tivan el cruzamiento de cartas entre amb¡os, que dan 
margen á comentarios críticos en la opinión pública, 
que redundan en míenos cabo del prestigio y autoridad 
del Gobierno. Como César á su hijo, dijoi Guzmán á 
su Ministro: Et toi aussi BrutusW 

1530 Por lo ddmlás, el proyecto de Reforma Consti- 
tucional, que era el caballo de batalla de la situacióni, 
y que el Congreso había somletido á la consideración de 
las Legislaturas locales, es recom'endado de nuievo á ellas 
por el presidente, con algunas modificaciones, sin que 
obstasen á su curso legal los disturbios qiue se suscitaron 
en varios Estados por virtud de las elecciones. 

1531 No fue míenos eficaz la labor del Gobierno en 
otros rambs, pues, reglamentó la circulación de la mo- 
neda de plata de varias Repúblicas Americanas, dándo- 
les un 20 por 100 Ide 'mléritO'; construyó' varios puentes len 
Caracas, y varias líneas telegráficas en el resto del país; 
creó el imlpuestOi de sellos (ó- estampillas) para todos los 
ra'mios del conüercio y |actof5i civiles; dividió el antiguo Te- 
rritorio Amazonas en dos, con los nombres de Amazonas 
y Alto Orinoco ; restableció al estado normal la Admi- 
nistración fiscal loi qiue elevó la renta á 28.912.869-70 
bolívares; redujo la deuda interior de 342.110.292-51 
á 35.513.043-50; y la Exterior de" 267.737.576, á menos 
de la cuarta parte y (el interés de 5 á 6 por 100 á 3 
por 100 ; propnso establecer un derecho diferencial entre 
las mercancías provenientes de las Antillas y de las 
Qiue vienen directamente de Europa; inauguró con gran 
suntuosidad el templo de San Felipe Neri, con el nombre 
de Basílica de Santa Ana, en la nueva Parroquia que se 
llamó de Santa Teresa, con lo cual se conmemoraba el 
íaoimbre de la señora del Presidente ; y terminó la fábrica 
del Teatro Guzmán Blanco. 

1532 Por último declaró exenta la Universidad Cen- 
tral de la tutela del Ejecutivo^; pero comió las elecciones 
libres de este Instituto, no resultaron del agrado del 
Poder, se expidió incontinente un decreto derogatorio del 
anterior. 

1533 Recomiéndose, eso más, al Congreso, la venta 
de las propiedadesi de la Universiidad para emplear su 
valor en Deuda Pública Consolidada, como se había ya 
dispuesto hacer con los haberes y valores de los Colegios 
Nacionales, so pretexto de Que así acrecerían sus rentas. 

1534 También continuó la fachada Sur de la propia 
Universidad, y la fábrica del temiplo de Antímano; piactó 



FELIPE TEJERA 229 



la ejecucióm definitiva del ferrocarril de Caracas á La 
Guaira; y del de Puerto Gabiello á Valencia; mientras em- 
presas particulares acolmetían el de Trujillo y el Táchira 
y daban aug'e á las lemípresan mineras de la región giiá- 
yanesa. 

1535 La coimisión encargada de demarcar con la 
del Brasil la línea divisoria de la República com el Im- 
perio, rindió á su regreso, este año, cuenta de sus t¡r,al- 
bajos; y se acreditó un ienviado especial, que lo fué el 
mismo Jefe de la Coimisióin, al Imperio, para corregir 
ciertos errores y celebrar nuevo tratado. Compionía la 
Comisión venezolana los señores Miguel Tejera q'ue la 
presidía, el Ingeniero Miguel G. Oropeza, y Don Ra- 
fael Rojas, como Secretario. 

1536 Antes de cerrar - la Época Quinta de nuestra 
Historia Moderna, cumple al historiador observar filo 
sóficamtínte, qiue la opinión piública desde 1858 hasta 
1880, muestra en Venezuela un criterioi por extremo 
versátil y acoimodaticio : vemos, por cierto, qiue al Ge- 
neral José T. Monagas, á quién se derroca por tirano 
en la primera fecha; 10 años después se le reh'abilita como 
Jefe Supremo de la RevolucióüQ. Azul : que á Guzmán Blan- 
co á quién se le /derrumban las estatuas en 1878, por iau- 
tócrata, se le eincumbra el año siguiente como Reivin- 
dicador de las Instituciones ; y, más adelante veremos, 
que pasado el triste bienio del General Joaquín Crespo, 
el mismo Guzrrtán Blanco es aclamado por todos los par- 
tidos; mientras que Crespo, á quién había considerado 
el país después de su Administración como un deplo- 
rable desengañoi, viene acogido el 92 comió una gran es- 
peranza, por la clase directora, de los cambios de Go- 
bieiHO en Venezuela. 

1537 Todo lo cual acusa la gran versatilidad de 
¡nuestro pueblo incapaz todavía de procurarse, por el 
libre ejercicio del sufragio en los comicios, el Gobierno 
que realice el ideal soñado por el Libertador; es á 
saber: «La miayor suma de felicidad posible; la mayor 
suma de seguridad social, y la mayor suma de estabilidad 
política». 

1538 A este supremo ideal político y social no se 
llegará por medio de las conimociones intestinas, pues, 
parece demostrado entre nosotros qUe la mejor de las 
revoluciones acarrea mayores males que el peor de los 
Gobiernos; sino por las prácticas civilizadas de las na- 
iciones cultas ; prácticas que se acendran en la paz y 
constituirán al caboi gobernantes que no se mancillen 
con el perjurio, ni atenten á las garantías de los ciuda- 
danos; y educarán, por otra parte, ciudadanos que no 
confundan la libertad con la licencia y sepan respetar y 
prestar acataimiento al principio de autoridad que el Ma- 
gistrado represeínta. Solamente así se logrará lo que nun- 
ca se ha podido ver ien, Venezuela: la mutua confianza 
y cordialidad entre los gobernantes y los gobernados. 



RESUMEN CRONOLÓGICO 



DE £A. 



ÉPOCA QUINTA 



SINCRONISMOS 



Para regir la Presidencia cons- 
titucional, primera de la Fe- 
deración, resultó electo el 
Gran Ciudadano Mariscal 
Juan C. Falcón (febrero de 
186 5), y para primero y se- 
gundo Designado, los Geieci- 
les Guzmán Blanco y Deside- 
rio Trías. 

— Por ausencia de Falcón, 
ocupó la Presidencia el pri- 
mer Designado y nombró Mi- 
nistro de lo Interior al señor 
J. V. Silva; de Hacienda y 
Crédito Público, al Licenciado 
José D. Landaeta; de Rela- 
ciones Exteriores, al Doctor 
Rafael Seijas, y de Fomento 
al señor José M. Alvarez de 
Lugo. 

—Varios disturbios locales 
en diferentes "Estados inte- 
rrumpen la paz por algún 
tiempo. 

—Alármase la opinión pú- 
blica con motivo de la tiran- 
tez de relaciones entre Espa- 
ña y las Repúblicas del Pací- 
fico. 

— Crisis de la Hacienda Pú- 
blica. 



Concluye la guerra de Secesión de 
los Estados Unidos, con el so- 
metimiento de los rebeldes del 
Sur. 

—Asesinato del Presidente Lincoln 
en el teatro de Washington (14 
de abril) . 

— El Mariscal López toma las for- 
talezas de Alburquerqtie, Cnr tim- 
ba y Dorado; apresa dos navios 
argentinos y ocupa á Corrientes ; 
pero en el combate naval con 
la armada brasileña es derrotada 
la escuadra paraguaya. 

—Ruptura de relaciones y declara- 
ción de guerra entre España y 
Chile. 

— Alianza del Perú á Chile. 

—Bloqueo de los puertos chilenos 
por la escuadra Española al man- 
do del Almirante Pareja. 

— La «Esmeralda», nave "de guerra 
chilena, apresa á la «Covadonga», 
lo que da por resultado el suici- 
dio del Almirante Pareja. 

— Se encarga Méndez Núñez del 
mando de la escuadra española. 

— La Reina de España dicta laudo 
arbitral confirmatorio de la sobe- 
ranía dé Venezuela sobre la Isla 
de Aves; terminando así las pre- 



FELIPE TEJERA 



231 



—Cambios repetidos del Mi- 
nisterio Federal. 
— Comienza á construirse el 
acueducto de Caujarao par.v 
surtir de agua potable á la 
ciudad de Coro. 

— Publica el Doctor Felipe 
Larrazábal su Vida Púj'ica 
del Libertador . 

—Fuerte temblor de tierra 
en Caracas el 15 de diciembre 
á las 5 de la tarde. 

— Muerte de Don Fermín 
Toro, preclaro literato é in- 
signe orador venezolano. 

1866 El Mariscal Falcón se encar- 
ga del Poder y nombra Mi- 
nistro de lo Interior al Gene- 
ral Jacinto R. Pachano; de- 
Guerra, al General J. F. Pé- 
rez ; de Hacienda, al señor 
Rafael Arvelo ; de Relaciones 
Exteriores, al señor Rafael 
Seijas; de Fomento, al señor 
José M. Alvarez de Lugo, y 
de Crédito Público al Licen- 
ciado José Dolores Landacta. 

— Termina la construcción 
del acueducto de Caujarao. 

— Se erige una estatua pe- 
deste al Libertador en la 
plaza principal de Ciudad 
Bolívar. 

— Muerte de Don Juan V. 
González, gran escritor, pole- 
mista, historiador y político. 

— El Arzobispo Guevara re- 
facciona y consagra de nue- 
vo la Catedral de Caracas. 

— Prosiguen en la Plaza Bo- 
lívar de Caracas los trabajos 
de ornato que habían comen- 
zado en el año anterior. 

— Llega á Caracas, comi- 
sionado de Chile, el señor 
Matta y, consultado el Con- 
greso sobre la actitud que de- 
bía asumir la República en 
la contienda de Chile y Es- 
paña, acuerda dejar al Eje- 
cutivo en libertad para de- 
clarar la guerra á ésta cuan- 
do hubiese hecho desembarcos 



tensiones que sobre dicha isla 
abrigaba desde 1854 eP Reino de 
los Países Bajos. 



Guerra de Prusia é Italia contra 
él Austria. Después- de la bata- 
lla de Sadova, ganada p¿>r la Pru- 
sia, y en la cual se usan por pri- 
mera vez los fusiles de aguja, que- 
dan excluidas de la confederación 
Germánica el Austria y la Holan- 
da. 

—Muere en París Don Manuel F. 
Tovar, y Abigaíl Lozano en Nue- 
va Yo ríe. 

— Progresos de los Mejicanos para 
derrocar el Imperio de Maximi- 
liano. 

—El Mariscal López derrota en Ha- 
maitá á los argentinos comanda- 
dos por Mitre. 

— Se establece el telégrafo subma- 
rino entre Europa y América. 

— Prosigue la guerra de Cuba. 

— El Almirante Méndez Núñez bom- 
bardea á Valparaíso .Combate des- 
pués las fortalezas del Callao de 
Lima con once buques de guerra, 
y retorna á España. 

— Muere el historiador español Don 
Modesto Lafuente. 



232 



HISTORIA DE VENEZUELA 



de tropa en cualesquiera de 
las Repúblicas aliadas. 

— Compra del vapor de gue- 
rra Bolívar. 

— Nuevos disturbios políti- 
cos en el Occidente, acaudi- 
llados por el general P. M. 
Rojas, terminan, luego por un 
arreglo. 

— Don Rafael Arvelo, en- 
cargado del Ejecutivo, retira 
los poderes que tenía Guz- 
mán Blanco para representar 
á Venezuela en Europa. 



Estalla en el Estado Bolí- 
var la revolución que se lla- 
mó genuino, acaudillada por 
el General Luciano Mendo- 
za, y concluye después de la 
acción de la Esperanza, por 
un pacto con el General Guz- 
mán Blanco, recién vuelto de 
Europa, y jefe ya de las fuer- 
zas del Gobierno. Continúa, sin 
embargo, el descontento pú- 
blico, y los restos del partido 
conservador se alian con la 
mayor parte del partido li- 
beral para tramar la revolu- 
ción azul, como se caracterizó 
después este movimiento po- 
lítico por el color de su di- 
visa al estallar en diciembre 
de este año. 



Triunfa Juárez en Mé.xico. 

— Fusilamiento del emperador Ma- 
ximiliano y de los Generales Me- 
jías y Miramón en Querétaro. 

— Gran temporal y terremoto en la 
isla de San Tomás. 

— Guerra de independencia en Cuba. 

—Prisión en Bogotá del Presiden- 
te General Mosquera, por el jefe 
del ejército. General S. Acosta. 

—El cólera hace estragos en los 
ejércitos beligerantes . del Para- 
guay. 

— Exhibición universal en París. 



1868 Continúa la revolución azul en 
los Valles de Aragua, acaudi- 
llada por el Geneiral Miguel 
A. Rojas, y muere el Doctor 
Gonzalo Cárdenas sorprendí 
do por las fuerzas del Go- 
bierno en la acción del Pao; 
mientras que el movimiento 
revolucionario se extiende á 
otros Estados, y, después de 
algunos triunfos, se entablan 
las conferencias de Belisa y 
hay un armisticio por quince 
días. Al cabo el Presidente 
Falcón se retira de Coro á 
Curazao, y queda encargado 
del Ejecutivo el General Ma- 
nuel E. Bruzual. Mas los azu- 
les triunfan el 5 de mayo de 



— El Mariscal López abandona las 
posiciones de Humaitá; persegui- 
do por los aliados combate du- 
rante seis días en Angostura, y 
derrotado al cabo, cae la capital 
Asunción en poder del enemigo. 

— El emperador del Bra^l levanta 
nuevas tropas y pone al frente 
del ejército á su yerno el conde 
de Eu, nieto de Luis Felipe. 

—Estalla en España la revolución 
que de años atrás venía minan- 
do el trono de Isabel II, con el 
Mariscal Serrano y el General 
Prim como principales corifeos ; 
y extendiéndose por toda la Pe- 
nínsula, Doña Isabel se ve obli- 
gada á dejar á Madrid y refugiar- 
se en Francia; con lo cual triun- 



FELIPE TEJERA 



233 



las fuerzas del Gobierno al 
mando del General Colina, en 
las cercanías occidentales de 
Caracas (Las Adjuntas) . 

— Fírmase el tratado de An- 
tímano. por el cual entra el 
ejército reconqiiistador á la 
capital ; pero á poco se rom!- 
pen las hostilidades, y el Ge- 
neral José T. Monagas, que 
al frente de tropas orientales 
invade al Estado Bolívar, es 
reconocido como jefe de la 
revolución. 

— Después de la batalla del 
24, 25 y 2.6 de junio dada en 
Caracas, ocupa la ciudad, y 
constituye el 27- un gobierno 
plural compuesto de los se- 
ñores Mateo Guerra Marcano, 
Guillermo Tell Villegas, Mar- 
cos Santana, Doctor Nicanoir 
Borges y General Domingo 
Monagas : debiendo ser el 
gabinete presidido por uno 
que eligieran de su seno, y 
que lo fué el Doctor Guiller- 
mo Tell Villegas, quedando 
el General Monagas de Jefe 
del Ejército. Este Gobierno 
declaró vigente la Constitu- 
ción |de!l864, ten cuanto no se 
opusiera al espíritu de la Re- 
volución, sintetizado en este 
letaa : Unión y Libertad. En- 
tre tanto Bruzual se atrinche- 
ra en Puerto Cabello ; mas 
atacado también allí, al cabo 
de 15 días de asedio y herido 
gravemente, abandona la pla- 
za ( 1 5 dei ¡agesto) y va á mo- 
rir á poco en Curazao. Paci- 
ficado el Oriente y el Occi- 
dente, y declarada libre la ex- 
portación, comienzan los tra- 
bajos eleccionarios ; pero el 
General Monagas, candidato 
presidencial, muere en El Va- 
lle el 19 de noviembre y esto 
engendra la división del par- 
tido triunfante. 

— Publica el General José 
A. Páez su Autobiografía, en 
Nueva York. 



fante la revolución en la capital,^ 
queda el Mariscal Serrano como. 
Regente y Prim de primer mi- 
nistro. 

-Comienzan desde lu^go las nego- 
ciaciones en Portugal é Italia en, 
so*licitud de nuevo monarca para 
España, mientras que los republi- 
canos, ya mejor organizados, tra- 
bajan por inutilizar aquellos pro- 
yectos y constituir definitivamen- 
te la República. Al mismo tiem- 
po Don Carlos reorganiza su par- 
tido y aspirando á la corona, se 
prepara á obtenerla por medio de 
las armas. Todo esto hace la si- 
tuación de España de las más crí- 
ticas,, y fija sobremanera la aten- 
ción de Europa, pues de ella va 
á depender tal vez la paz ó la 
guerra continental. 



234 



HISTORIA DE VENEZUELA 



1869 Electo el general José R. 
Monagas, primer Designado, 
se encarga del Ejecutivo, á 
tiempo que se insurreccionan 
el Estado Zulia y surgen fac- 
ciones en Carabobo y el Occi- 
dente. Organizada en Puerto 
Cabello, y al tnando del mis- 
mo Designado, que dejó el 
Poder al ■ Doctor Guillermo 
Tell Villegas, sale una expe- 
dición de tres mil hombres 
contra Maracaibo y, ocupada 
la ciudad, queda prisionero el 
general Venancio Lutowski. 

^El ingeniero Lutowski. 
con los auxilios del comercio 
y de la Junta de Fomento dfc 
Puerto Cabello, construye un 
buque de vapor de invención 
suya, que llamó Pez volador, 
para resguardo de las costas, 
con un andar calculado en 30 
millas por hora. 

— Al propio tiempo se le- 
vanta en Caracas el plano y 
presupuesto para un «nuevo 
acueducto público, y una Co- 
misión, presidida por el ge- 
neral Soublette, recauda fon- 
dos entre los particulares pa- 
ra erigir una estatua ecuestre 
al Libertador; pero los acon- 
tecimientos políácos paralizan 
todos estos proyectos. 

—Elecciones para Presiden- 
te Constitucional. 

— Compra de los vapores 
« Federación » y « Monagas » . 

—El general Guzmán Blan- 
co celebra en su casa el 14 de 
agosto una fiesta político-so- 
cial, que fué interrumpida 
abusivamente por turbas de 
pueblo amotinadas, y con este 
motivo, días después, el suso- 
dicho hombre público se au- 
senta del país. 

— En este año se creó, por 
Decreto del Ejecutivo, un Ins- 
tituto de Bellas Artes y un 
Museo Nacional que presidió 
el Doctor Felipe Larrazábal. 



Reunión del Gran Concilio Vati- 
cano en Roma. 

— La Internacional, que va cundien- 
do en toda Europa, comienza á 
manifestar sus ideas socialistas. 

—Derrotado el Mariscal López en 
las cercanías de Caragnatai, los 
aliados establecen en la Asun- 
ción un Gobierno provisiotiaJ y por 
decreto del Etnperador del Bra- 
sil queda fuera de la ley el. Pre- 
sidente paraguayo. 

—Apertura del canal de Suez, por 
el ingeniero M. Lesseps, obra, que 
poniendo en comunicación el mar 
Rojo con el Mediterráneo, abre 
nueva y !más segura vía al comer- 
cio de Europa y el Asia. El em- 
perador Napoleón III y la emue- 
ratriz Eugenia, presiden la inau- 
guración de dicha obra. 

— Prosiguen en España las ne.go- 
ciaciones sobre candidato para el 
trono. 

—El General Gran es electo Pre- 
sidente en los Estados L-nidos de 
la América del Norte. 



1870 Ocupan los revolucionarios El reino de Holanda envía una es- 



Felipe: tejera 



235 



la ciudad de Barquisimeto y 
otros puntos del centro y del 
occidente; mientras el Gobier- 
no consigue la expulsión de 
Curazao del General Guzmán 
Blanco, reconocido ya por 
aquéllos como jefe. 

— Desembarco de éste por 
las costas de Coro. 
^Batalla del Guai entre las 
fuerzas del Gobierno y las del 
General José I. Pulido, cuyo 
triunfo se atribuyen ambos 
contenedores. 

—El Congreso elige primer 
Designado al General Este- 
ban Palacio, quien nombró 
Ministro de lo Interior al se- 
ñor Domingo A. Olavarría, 
que no aceptó; de Guerra, al 
General José Austria; de Ha- 
cienda, al señor Miguel Aris- 
teigueta; del Exterior, al 
doctol- Hilarión Antich: de 
Fomento, al Licenciado A. 
Fermín Ramírez ; y de Cré- 
dito Público, al señor Ángel 
D. Ramos. 

— Concentradas por Guz- 
mán Blanco todas las fuer- 
zas revolucionarias, ataca la 
ciudad de Caracas con 8,000 
soldados, y después de tres 
días de asedio la ocupa el 27 
de abril, en ocasión que las 
fuerzas del Gobierno, que 
venían en su auxilio desde 
Puerto Cabello, al mando dol 
General L. Martínez, llegan 
tarde y tienen que retirarse. 

— Guzmán organiza su Go- 
bierno con el siguiente Mi- 
nisterio : del Exterior, Anto- 
nio L. Guzmán; de Guerra, 
General José I. Pulido; de 
Hacienda, Jacinto Gutiérrez ; 
de lo Interior, Doctor Diegor 
B. Urbaneja; de Fome.ito, 
Doctor Martín Sanabria ; de 
Crédito Público, Licenciado 
Francisco Pimentel y Roth; 
y convoca un Congreso de 
Plenipotenciarios para Valen - 



cuadra de guerra en son de re- 
clamaciones á La Guaira. 

— Muerte del Mariscal López y tér- 
mino de la guerra en el Para- 
guay. 

— El Consejo de Ministros en Es- 
paña, acepta al príncipe alemán 
Leopoldo Hohenzollern como can- 
didato al trono, y esto motiva que 
el Emperador Napoleón III, por 
medio de su ministro en Berlín, 
exija, la renuncia de aquél; lo- 
grado lo cual, reclama que el Rey 
de Prusia se comprometa á no 
apoyar en lo sucesivo ninguna can- 
didatura para ei trono de España; 
mas no acomodándose á ello el 
Rey Guillermo, declárase la gue- 
rra, y sale el propio Emperador 
á la campaña con 400,000 liom- 
bres. Mejor apercibida la Alema- 
nia y con doble ejército, gana las 
batallas de Wissemburgo, Forback, 
Voerth ; y el Mariscal Mac Mahon 
se retira á Nanci, mientras Pa- 
rís se prepara á la defensa. Re- 
cios combates de Bazaine en Metz. 
Después de nuevos desastres el 
Emperador se rinde en Sedan y 
los ejércitos prusianos avanzan á 
sitiar á París en donde al saberse 
estas noticias, se proclama la Re- 
pública. La emperatriz se retira á 
Bélgica. El general Trochu pre- 
side el Gobierno de la Defensa, 
Nacional. Sitiada la capital, el Go- 
bierno se comunica con los De^ 
partamentos por medio de palo- 
mas mensajeras y Gambeta sale 
en un globo para dirigir las ope- 
raciones en el Mediodía, dondei 
logra levantar 300,000 hombres 
que al mando de Aurelles de Pa- 
ladines, toman á Orleans y avan- 
zan en auxilio de París. Pero Ba- 
zaine capitula en Metz y luego 
se rinde Strasburgo. Con lo que 
aumentadas las fuerzas sitiadoras, 
derrotado Palladines, y conmovi- 
do el mismo París por la dis- 
cordia civil, se reúne la Asami- 
blea Nacional y se abren tratos 
para concluir la paz. 

—Aprovechándose de la caída de 



236 



HISTORIA DE VENEZUií A 



—La escuadra holandesa que 
había venido á La Guaira en 
son de reclamante, se retira 
de aquel puerto. 

— Los generales Herrera, 
Olivo y Galán, emprenden 
operaciones para reconquis- 
tar la capital, y reconocen. 
por jefe al General José Ma- 
ría Hernández. 

— Abandonan los Valles de 
Aragua y Carabobo y se re- 
tiran á Coro, dejando en pie 
de guerra el Castillo Liberta- 
dor que bloquea á Puerto 
Cabello, á tiempo que orga- 
nizan la escuadra compues- 
ta de 5 vapores y 13 buques 
de vela. 

— El General Olivo invade 
por el Oriente, y Hernández, 
Herrera y Galán ¡abren Jacam'- 
paña por el Occidente; ob- 
tienen varios triunfos, y se 
aproximan á Barquisimeto. 

— Retínese en Valencia el 
Congreso de Plenipotencia- 
rios de los Estados. 

— El General Pulgar, preso 
en el Castillo Libertador, lo- 
gra subvertir parte (de la ^guar- 
nición y se posesiona de la 
fortaleza. 

—Sale el General Matías Sa- 
la zar como jefe de las fuer- 
zas del Occidente y abre ope- 
raciones desde Barquisin>;to 
contra Hernández : pero éste 
le derrota en la acción de Ce- 
r ritos Blancos ó la Mora, y 
ocupa la ciudad. ^ 

—Reforzado muy luego Sa- 
lazar, tomja la ofensiva y gana 
la batalla de Guama que po- 
ne al Occidente en su poder, 
en tanto que el General Da- 
voín se adueña de Trujillo. 

—Los Generales X^rdaneta. 
Ciojina y Pulglar ocupian á Co- 
ro y, más después capitula 
con ellos Hernández en Ma- 
racaibo y entrega la escuadra. 

— Decreto sobre instrucción 



Francia, consuma Víctor Manuel 
la unidad de Italia con la ocu- 
ción de Roma; y así termina el 
Poder temporal de Pío IX, quien 
protesta y se, encierra en su Pa- 
lacio. 

-El Concilio Vaticano había ya de- 
clarado la infalibilidad del Sumo 
Pontífice en materia de dogmas 
y costumbres y suspendido sus se- 
siones. 

-Apertura del Monte Cenis por me- 
dio de un túnel que pone en co- 
municación á Italia y Francia. 

-Muerte del célebre novelista Ale- 
jandro Dumas. 



FELIPE TEJERA 



237 



gratuita y obligatoria, 27 de 
junio. 

—Expulsión del Arzobispo 
Guevara. 

— Establecimiento de una 
Compañía de Crédito. 

—Muerte del Mariscal Fal- 
cón en Martinica. 

—Principio de la cuestión 
eclesiástica. 

—El padre Sucre impugna 
con vehemencia la conducta 
del Gobierno y sale del país 
para excitar desde fuera la 
reacción de los azules que 
tomaron por suya la defensa 
de la Iglesia. 

1871 Sorpresa y derrota del Gene- 
ral Olivo por el General Pi.- 
lido en San Isidro (Maturín) . 

—Se organiza la Estadística 
Nacional. 

—Decreto sobre acuñación 
de moneda. 

—Defección del General Sa- 
lazai', segundo Designado, en 
Valencia, y su salida para el 
extranjero con el Doctor Fe-- 
Upe Larrazábal. 

—Creación del Terri 'ario 
Colón, formado por las islas 
marítimas de Venezuela. 

—Reorganizado Olivo, ocu- 
pa á Ciudad Bolívar y á San 
Fernando de Apure. 

— Triunfos de Herrera en el 
Occidente. Ocupa á Trujillo 
é invade á Barinas, Cojedes, 
Barquisimeto y Carabobo. 

— Abre Giizlnán Blanco la 
campaña contra Apure, que- 
dando encargado del Poder 
Ejecutivo el General Juan B. 
García ; y mientras que Pul- 
gar recupera á Trujillo, He- 
rrera y Olivo se reconcentran 
en San Fernando con 2,400 
hombres, y Hernández queda 
en Ciudad Bolívar. 

1872 Guzmán Blanco con 8,000 
soldados pasa el río Apure y 
entra en San Fernando, ya 
abandonado por Olivo y He- 



Fírmanse las capitulaciones de paz, 
ya rendido París, por las cuales 
cede Francia al Imperio Alemán 
casi toda la Alsacia y la Lo re na 
y satisfará una contribución de 
guerra de cinco mil millones de 
francos. 

—Mientras se paga ésta, los ejérci- 
tos prusianos ocuparán parte del 
territorio francés. 

—Proclámase en París la Coniii '.a 
y el Gobierno se traslada á Ver- 
salles. 

—Los comuneros incendian las Tu- 
llerías, derriban la columna Van- 
doma y fusilan al Arzobispo de 
París. 

^Toma de la ciudad por las tro- 
pas del Gobierno. 

— Asesinato de Prim en Madrid. 

—Amadeo de Saboya, hijo del Rey 
de Italia, es elegido Rey de Es- 
paña. 

— Castelar, jefe de los republicanos, 
encabeza la oposición en las Cor- 
tes. 

— Armisticio entre España y las Re- 
públicas del Pacífico. 



Degüello en Litaa de los hermanos 
Gutiérrez, llevado á cabo por el 
pueblo en represalia de la muerte 
del Presidente Baltá. 



238 



HISTORIA DE VENEZUELA 



rrera, que se retiran hacia el 
Sur. Pero sorprendido Olivo 
en el paso del río Arauca por 
los Generales Urdare.a y Cres- 
po, muere en la contienda; 
muchos se ahogan en las 
aguas y otros quedan prisio- 
neros de Guzmán que ( on 
esta completa victoria asegu- 
ra su Gobierno. 

— Rendida poco después 
Ciudad Bolívar, el General 
Matías Salazar imadc por la 
Nueva Colombia y llega á Ca- 
rabobo ; pero cercado por el 
ejército de Guzmán, y des- 
pués del asalto infructuoso de 
Tinaquillo, cae prisionero en 
la persecución. Sometido á un 
Consejo de Guerra, resulta 
condenado á muerte y se le 
eiecut.i al día siguiente. 

- \'uf-lto Guzmán á Caracas 
convoca á elecciones y decre- 
ta la extinción de los Semi- 
narios y de los heajes, crea 
las Aduanas Terrestres y es- 
tablece el matrimonio civil. 

— Honores ala memoria del 
poeta Juan V. Camacho, tri- 
butados por la Academia de 
Literatura en Caracas. 



-Sube á la Presidencia del Perú 
Don Manuel Pardo. 

-Pronunciamiento de las Provincias 
V^ascongadas en España por la 
causa de Don Carlos. 

-El Rey Amadeo I renuncia la co- 
rona de España. Las Cortes pro- 
claman la República y decretan la 
abolición de la esclavitud en Puer- 
to Rico. 

-Principian en la Península los mo- 
vimientos de los comuneros y Don 
Carlos aumenta sus fuerzas y con- 
quista territorio. 

Sr: establece el telégrafo subma- 
rino entre Europa y Asia. 



1873 Se funda un Museo en la Uni- 
vergidad Central y se pro- 
mulgan los Códigos Civil, de 
Hacienda, de Comercio, de 
Procedimiento Penal y Mili- 
tar. 

— Construcción del Palacio 
Legislativo. 

- Reunido el Congreso en 
dicho palacio, aprueba los ac- 
tos de Guzmán Blanco, le 
confiere el título de Ilustre 
Americano y le proclama Pre- 
sidente de la República por 
4 años. Este constituye su 
Gobierno, así : Ministro de 
lo Interior, General José G. 
Ochoa ; de Guerra, General 
Miguel Gil ; de Hacienda, 
Santiago Goiticoa ; de lo Ex- 
terior, Jacinto Gutiérrez; de 
Fomento, Doctor Modesto Ur- 



El General J. A. Páez, después de 
visitar varias repúblicas del Pa- 
cífico que le tributan los hono- 
res merecidos como invicto pro- 
cer de la Independencia Ameri- 
cana, retorna á los Estados l^ni- 
dos donde había ya dado al pú- 
blico su interesante autobio(j,raj¡ii, 
y á poco muere en Nue\a York. 

—Muere en Inglaterra Napoleón III. 

— Sube á la Presidencia de la Re- 
pública española el célebre ora- 
dor y literato Don Emilio Cas- 
telar, en ocasión que se han adue- 
ñado los comuneros de Cartagena 
y de parte de la escuadra. 

— Mucre el Mariscal Concha en un 
encuentro contra los carlistas. 

-Disidencia entre España y los Es- 
tados Unidos por motivo del apre- 
samiento del «Virginius», vapor 
cubano. 



FELIPE TEJERA 



239 



baneja ; de Crédito Público, 
Licenciado Francisco Pimen- 
tel y Roth^ (30 de junio). 

— Declara el Congreso xa- 
cante la Sede Arzobispal y 
nombra para ocuparla al Pbro, 
Baralt, quien no acepta y 
sale extrañado del país. 
^ — Practicado el censo de la 
República resulta una pobla- 
ción de 1.700,000 habitantes. 

— Se auxilia con 1,000 pe- 
sos al señor General Juan B. 
Baptista, para que haga en 
los Estados L'^nidos la expe- 
riencia, de su invento sobre 
navegación sin hélices ni rue- 
das y un nuevo timón. 

— Se representa en Caracas 
la primera ópera escrita por 
un venezolano, titulada Vir- 
ginia, de José Ángel Mon- 
tero. 

1874 Destínase la iglesia de la San- 
tísima Trinidad para servir 
de Panteón Nacional. 

— Extinción de los conven- 
tos de Monjas. 

— Apertura del- acueducto de 
Macarao y construcción de 
un paseo en la colina del 
Calvario. 

— Estalla en Coro la re\'olu- 
ción acaudillada por los Gene- 
rales Colina y Pulido. Aquél, 
después de atacar infructuo- 
samente la plaza de Barqui- 
simeto, se retira á Coro y me- 
diante un parto entrega las 
armas á Guzmán, que llexaba 
contra él un ejército de 
12,000 hombres. 

— Entre tanto. Pulido es 
aprisionado en el Oriente, y 
el General P. Ducharme mue- 
re prisionero de las fuerzas 
del Gobierno. 

— Establécense siete minis- 
terios para el despacho fede- 
ral y se hacen exequias á los 
restos de los generales J. G. 
Monagas, Falcón, Zainora y 
Bruzual en el Panteón. 

— Sanciónase la nueva Cons- 



— El Mariscal Mac Mahon, es ele- 
gido Presidente de la República, 
francesa, por siete años. 

-Exhibición de Viena. 

--Reelección de Gran en lo.s Es- 
cados' Unidos de la América del 
Norte. 



Muere en Paríb el Doctor Pedro- 
José Rojas. 

— Disueltas las Cortes por el jefe 
de la guarnición en Madrid y de- 
rrocado el Gobierno republicano- 
de Don Emilio Castelar, se les- 
taura al fin la monarquía espa- 
ñola y sube al trono Alfonso XII, 
hijo de Isabel II, con Cánovas 
del Castillo de Presidente del Con- 
sejo de Ministros. 

-Organizado en sus diferentes- ra- 
mos el Gobierno y nombrado Di- 
rector de la Guerra contra Don 
Carlos el General Martínez Cam- 
pos, se ordena levantar un ejér- - 
cito de 300,000 soldados para em- 
prender con mejor éxito las ope- 
raciones sobre las varias provin- 
cias sublevadas. 

• — A la vez se envían refuerzos de 
tropa á la Isla de Cuba donde 
los independientes prosiguen la 
guerra con tesón y encarniza- 
miento; mas dominada al cabo 
por ÍVYartínez Campos la insu- 
rrección carlista, y pacificada la 
Península, la independencia de la 
Isla se hac« ya casi iluposible. 



240 



HISTORIA DE- VENEZUELA 



titución que establece el su- 
fragio directo público, escrito 
y firimado, suprime los Desigr- 
nados, reduce á dos años el 
período constitucional y ]iro- 
hibe la reelección del Presi- 
dente. 

— Erección de la estatua 
ecuestre del Libertador en la 
Plaza Bolívar (7 de novieiii- 
bre) . Certamen poético con 
este motivo. 



1875 Abrense en la Universidad 
Central cursos de historia uni- 
versal, de ciencias naturales 
y clases de griego, alemán y 
francés; y se ordena la publi- 
cación de los «Docutnentos 
para la vida pública del Li- 
bertador y> , coleccionados por 
Blanco y Azpurúa. 

— Concurso para textos de 
instrucción primaria. 

— Continúa la cuestión ecle- 
siástica. 

— Terremoto de Cúcuta que 
arruina muchos pueblos de la 
I cordillera." 

— Constrúyense el nuevo 
Hospital de Lázaros, el Mata- 
dero y varias obras de or- 
nato. 

— Erección, de una estatua 
ecuestre al General Gu;ímán 
Blanco en la Plaza del <"api- 
tolio, é inauguración del puen- 
te de hierro sobre el Guaire 
y de la fachada norte 'le la 
Universidad. 

— Certamen poético decre- 
tado por una comisión cel 
Congreso. 

—Concierto de la carilla! 
para favorecer las víctimas 
del terremoto de Cúcuta y 
creación de una medalla de 
oro para premiar las señori- 
tas y caballeros que tomaron 
parte en el referido concierto. 

1876 Erección de una estatua pe- 
destre á Guzmán Blanco en 
la colina del Calvario, denomi- 
,nada «Paseo Guzimán Blanco» . 



Asesinato de García Moreno, Pre- 
sidente de la República del Ecua- 
dor, en su propio Palacio. 

— Celébrase en Santiago de Chile 
la primera exposición mternacio- 
nal que tiene lugar en América, 
y en ella sobresale Chile por los 
adelantamientos de sus artes é in- 
dustrias. 

— Comienzan en Inglaterra y Fran- 
cia los estudios para construir \xn 
túnel por debajo del canal de la 
Mancha, desechado ya el proyec- 
to de unir ambas naciones por 
medio de un istmo artificial, co- 
mo el que se cree existiera en otro 
tiempo. 

—Invención del telégrafo automá- 
tico para evitar el- choque de los 
buques en el mar. 

^Perfeccionamiento de las chalu- 
pas de yapof- para usos de gue- 
rra. 

— Sale en París (19 de abril) el 
Mundo Americano redactado por 
el señor Miguel Tejera, primer pe- 
riódico ilustrado que publica un 
venezolano en Europa. 

—Exhibición internacional en FiLa- 
delfia para conmemorar el cen- 
tenaiio de la independencia de los 
Estados Unidos. 



Algunos Estados se insurreccionan 
en Turquía y comienza de nuevo 
la cuestión del Oriente cuyo in- 
mediato resultado es la guerra 



FELIPE TEJERA 



241 



- Continúan las obras pú- 
blicas ; mejoras de las calles 
de Caracas; apertura de ca- 
rreteras y acueductos en \a- 
rios Estados. 

— Contrato y exploración 
para el ferrocarril de Cara- 
cas al Mar. 

— Comienza á circular la 
moneda de o'ro y plata vene- 
zolana, acuñada por decreto 
del Gobierno, en Francia. 

— Grande excitación pú'jli- 
ca por la cuestión con el 
Poder eclesiástico. 

El Congreso aprueba en 
primera discusión un decre- 
to que crea la Iglesia Vene- 
zolana. >- la separa de la Igle- 
sia, católica; mas el Obispo 
Roque Cochia, Delegado Ro- 
mano, recibe del xArzobispo 
Guevara y Lira, á la sazón 
desterrado en Trinidad, la re- 
nuncia del Arzobispado y, de- 
clarada la Sede \'acante por 
el Simio Pontífice, el Con- 
greso revoca ¡o hecho ante- 
riormente y elige al Doc.or 
J. A. Ponte Arzobispo de Ca- 
racas y Venezuela. Así ter- 
mina este gran conflicto ecle- 
siástico (30 de noviembre). 

- Entre tanto fueron de- 
rruidos los templos de San 
Jacinto y de San Pablo para 
levantar en el primero la fa- 
chada del Mercado y en el 
segundo el Teatro «Guzmán 
Blanco» ; y se continúa la fá- 
brica de la iglesia de San Fe- 
lipe Neri. 

— La Capilla del Seaiuiario 
y este hiismo edificio quedan 
transformados en Oficinas pú- 
blicas, y se refacciona el Pa- 
lacio Episcopal. 

- - Trasládanse con gran 
pompa al Panteón los restos 
del Libertador que reposaban 
en la Catedral. 

Se construye un ;i'.ie.'0 
Palacio Federal y se amue- 
bla el antiguo como para vi- 
vienda presidencial. 



Turco -Rusa que amenaza envol- 
ver en sus consecuencias á toda 
Europa. 

"Aprestos militares entre los be- 
ligerantes, mientras con vario éxito 
sostienen la guerra las provincias 
sublevadas. Los intereses de la 
Gran Bretaña, en el Oriente, que- 
dan desde luego amtenazádos ; pero 
caída la influencia continental de 
Francia, su aliada natural en este 
asunto, acrecen cada día las pro- 
babilidades del triunfo de la Ru- 
sia, su antigua rival, contra los 
ejércitos del Imperio Otomano. 
Mr. Siemens, de Londres, inven- 
ta el Catómetio, instrumento que 
detennina, sin sonda alguna, las 
profundida.des del mar. 

-Mr. Edisson, inventa la plti-iui 
eiécirica. 

Invención del pirótono. instrumen- 
to músico cuyas notas se produ 
cen por • llamaos de gas conteni- 
das en tubos de vidrio. 
Nuevo envío de tropas españolas 
para sofocar la insurrección de 
Cuba, nuevamente propagada en 
la grande Antilla por los ^epu.- 
blicanos. 



17 



242 



HISTORIA DE VENEZUELA 



— El Cohgreso decreta este 
año gastos de representación 
para los altos empleados pú- 
blicos. 



1877 Üuzmái; Blanco entrega el 
rodet al señor Jacinto Gu- 
tiérrez, Presidente de la Alta 
Corte Federal, y termina el 
período llamado del Septenio. 
Vigente para el siguiente pe- 
ríodo la nueva Constitución 
y reunido el Congreso, se dis- 
puta la elección presidencial 
entre los generales Francis- 
co L. Alcántara y H. Zavar- 
se. Resulta electo el pri- 
mero, el cual se encarga de 
la Presidencia, y nombra Mi- 
nistro de lo Interior, al JJoc- 
tor Laureano \'illanue\a ; de 
Guerra, al General José E. 
Acosta ; de Hacienda, Adol- 
fo Ürdaneta ; del Exterior, 
Doctor Raimundo Andueza 
Palacio; de Fomento, General 
\'icentt Amengual ; de Cré- 
dito Público, Doctor Juan de 
Dios Monzón; de Obras I ú- 
blicas Doctor Manuel rlsr- 
nández Sosa. 

— Grandes exequias á los 
restos del Doctor J. M. \'ar- 
gas conducidos al Panteón. 

— Se derogan varios decre- 
tos del anterior Gobierno. 

— La pi-ensa de puerto Ca- 
bello hace cargos al General 
Guzmán Blanco ; y el Dipu- 
tado Bolet Peraza impugna 
su conducta en el mismo seno 
del Congreso. 

— Confiere éste el título de 
«Gran Demócrata» al Pre- 
sidente Alcántara, y destina 
para su morada la antigua 
casa de Gobierno con el nom- 
bre de «Casa .Amarilla). 

Declarada la oposición á 
Guzmán Blanco, que había sida 
electo Presidente de varios Es- 
tados y quien, por decreto an- 
terior, gozaba del sueldo y 
honores vitalicios de Presi- 
dente de la República y de 



Un millón de Rusos pasan el Da- 
nubio, aunque defendido por la 
escuadra acorazada turca, y pe- 
netran en el propio territorio ene- 
migo. 

— Los Estados vecinos se arman en 
previsión de los acontecimientos y 
la escuadra inglesa se sitúa en el 
puerto de -Constantinopla. 

— Crecen los temores de guerra en- 
tre Rusia é Inglaterra. 

—Muere el célebre astrónomo tran- 
ces M. Leverrier, descubridor del 
planeta Neptuno. 

—Muere M. Thiers, orador, histo- 
riador, político y célebre hombre 
de Estado que había regido la 
Presidencia de la República y ce- 
lebrado la paz con el Imperio Ale- 
mán. Satisfaciendo en breve es- 
pacio la enorme contribución de 
guerra, libertó á su país de la 
ocupación extranjera, y reorganizó 
al mismo tismipo el ejército fran- 
cés. 

— El Obispo Roque Cocliia asegura 
haber descubierto en la Catedral 
de Santo Domingo los restos de 
Cristóbal Colón y lo hace ^ras- 
cendental al mundo. Esta nueva 
motiva discusiones en pro y en 
contra del suceso. 

— Consultada la Academia de la 
Historia de iNIadrid, falla en con- 
tra y asienta que los verdaderos 
restos del Almirante reposan en 
la Catedral de ki Habana. 

— Prosigue sin embargo la discu- 
sión de la cual todavía no ía 
result.ido esclarecida la verdad. 

— Recio temblor de tierra en el 
Perú, sus' estragos se extienden 
hasta Chile. 

— Estalla una revolución en Nue- 
va Colombia y varios Estados se 
declaran contra el Gobierno y le- 
vantan poderoso ejército. Pero las. 
fuerzas federales más numerosas 
y al mando del general Trujillo, 
después de reñidas batallas en eí 



FELIPE TEJERA 



243 



una guardia de 100 hombres;, 
se le nombra con cargo di- 
plomático en Europa, y sale 
en mayo para el extranjero ; 
mientras que Bolet Peraza 
da al público «La Tribuna 
Liberal», periódico que enca- 
beza la oposición y acusación 
de aquél por su conducta 
en el Septenio. Alcántara de- 
■ creta una amnistía general, y 
vuelven al país los Genera- 
les Colina, Pulido, Pulgar, 
Valdez y muchos otros. 

- Espléndido recibimiento 
del Arzobispo Guevara á su 
vuelta del destierro. 

La ciudad de Caracas le 

regala una casa de habitación 
y el Gobierno le decreta un 
sueldo correspondiente á su 
categoría. 

- Se reorganiza la Acade- 
mia de Matemáticas y el Co- 
legio de Ingenieros anulados 
por el anterior Gobierno ; y 
se declara rescindido por one- 
roso ei contrato de ferroca- 
rril á La Guaira. 

— Se establece un Instituto 
de Ciencias Sociales. 

— Comiénzase un Teatro en 
el antiguo oratorio de San 
Felipe y se decretan 20,000 
pesos de auxilio para cons- 
truir una Capilla Católica en 
el área del antiguo templo 
de San Pablo. 

- Certamen poético sobre 
el «Porvenir de América) y 
«Si es ó no el 19 de abril 
fiesta nacional ) , esto con oca- 
sión de que antes y por de- 
creto especial, había ordena- 
do el General Falcón una n:o- 
dificación en las leyendas del 
escudo Nacional, por la cual 
desaparecía de éste la relati- 
va al diez y nueve de abril 
de 1810, com.o ha quédalo 
hasta hoy^. 

—Obtuvo el premio la di- 
sertación del Dr. R. Seijas, 
que sostiene que dicha fecíia 
fué la inaugural de la eman- 



Estado Antioquía, centro princi- 
pal de la rebelión, ocupan su ca- 
pital y se restablece la paz en la 
República. 

El norteajnericano Edisson descu- 
bre el teléfono y el fonógrafo. 

-Experiencias felices en París sO' 
bre el alumbrado eléctrico. 

-Erupción del Cotopaxi. 



244 



HISTORIA DE VENEZUELA 



cipacióu de la América espa- 
ñola. El accésit lo alcan/íó el 
Doctor Arístides Rojas que 
fué de la misma opinión ; 
siendo de advertir que üem- 
po atrás había escrito lo, con- 
trario. 

— Contrato y establecimien- 
to de una línea de vapores 
entre Nueva York y Vene- 
zuela. 



/ 



1878 Terremoto de Cúa que arrui- 
na esta ciudad y pone ex- 
traordinario pánico en Cara- 
cas (12 de abril) . 

- Reuniones eleccionarias 
para Presidente. 

—Pronunciamientos por la 
Revalidación de la Constitu- 
ción de 1864. Cesan los tra 
bajos eleccionarios. 

— Revolución fracasada del 
General Pulido y prisión de 
éste por . el Presidente del 
Estadt. Bolívar, General R. 
Ayala. 

— Conatos de revolución 
Guzmancista. 

- Convocatoria de una Cons- 
tituyente. 

— Se establece un tranvía 
entre La Guaira y Maiquetía. 

-^Paralización de obras pú- 
blicas. 

- Crisis de la Hacienda. 

— Lluvia torrencial en Cara- 
cas, que ocasiona el derrum- 
be del Puente Nuevo y la 
inundación de muchas casas. 

— Reapertura de los puer- 
tos del Occidente cerrados al 
Comercio exterior por el Go- 
bierno de Guztnán Blanco 
con motivo de la cuestión de 
Holanda. 

- Certamen nacional. 

— Enfermedad y muerte del 
Presidente Alcántara en La 
Guaira (30 de novieímbre) . 

- Exequias en Caracas. 

—Se encarga de la Presi- 
dencia el señor Jacinto Gu- 
tiérrez Presidente de la Alta 
Corte Federal. 



Muerte del Pontífice Pío IX y elec- 
ción de León XIII para ?\icq- 
derle. 

—La Reina Mercedes tnuere á los 
pocos meses de su matrimonio con 
Alfonso Xn. 

— Ricardo Palma, escritor peruano, 
publica en Lima un folleto titu- 
lado «Sánchez Carrión y Moa.e 
agudo» con el objeto de vilipen- 
diar la memoria del Libertador; 
pero su obra es refutada victorio- 
, saínente por los primeros escrito- 
res de hispano-américa. 

— Exhición universal en París. 

— Martínez Campos, nombrado Ca- 
pitán General de la isla de Cuba, 
termina por un arreglo con los 
republicanos la guerra de inde- 
pendencia de la Antilla, la cual 
queda unida á España como una 
Provincia y estará representada li- 
bremente en las Cortes. 

—Triunfantes los Rusos y ya sobre 
Constantinopla, las grandes Poten- 
cias, reúnen un Congreso en Ber- 
lín para resolver sobre los asun- 
tos del Oriente. 

— De este Congreso resulta el tra- 
tado de Berlín que termina la 
gruerra Turco -Rusa. 

—Muerte del Rey Víctor Manuel. 

— Le sucede su hijo Humberto. 

— Atentado contra la vida del Em- 
perador Guillermo de Alemania. 
Los nihilistas ó comuneros acep- 
tan el asesinato como medio de 
concluir con los monarcas euro- 
peos. 

- Prosiguen las negociaciones entre 
el Pontífice Católico y la Alema- 
nia para arreglo de los asuntos 
religioso.s iniciados por el prime- 



FELIPE TEJERA 



245 



— Reunida la Constituyen- 
te, antes convocada, decreta 
la inmediata demolición de 
las estatuas de Guzmán Blan- 
co y deroga todos los decre- 
tos anteriores que le confe- 
rían honores y títulos. 

-Liberación de los presos 
políticos por el Presia Mite 
Gutiérrez, y derrumbe de las 
estatuas de Guzmán Blanco. 

— La convención declara vi- 
gente la Constitución de 64, 
y nombra Primer Designado 
al General Gregorio Valera y 
Segundo al General Gregorio 
Cedeño, Presidente de Cara- 
bobo. 

— El Presidente del Estado 
Bolívar revista 3,000 hombres 
en Petare y promueve con- 
ferencias políticas con el Pri- 
. mer Designado. 

—Pronunciamiento de Ma- 
racay, en donde estaba ©1 
parque nacional, en favor de 
Guzmán Blanco. 

— El Segundo Designado 
General Cedeño, encabeza en 
Valencia esta revolución que 
se llamó Reivindicadora. 

1879 Se pronuncian por el n>ovi- 
miento de Valencia los Presi- 
dentes de Barquisimeto, Ya- 
racuy, Cojedes, Portuguesa y 
Maracaibo, mientras que la 
Convención impugna la con- 
ducta de Cedeño y nombra en 
su lugar al General Eleazar 
Urdaneta. Este se encarga del 
Ejecutivo y Valera se pone 
á la cabeza de las tropas. 

— Combate de las fuerzas de 
Ayala y Pulido, con las del 
Gobierno al mando del Ge- 
neral Desiderio Escobar, en 
el Rincón del Valle. 

Ocupación de Guarañas 
por las segundas al mando del 
General N. Mendoza que da 
por resultado la presentación 
al Gobierno de los generales 
Ayala y Pulido. 

— Salida del Ejércit o con- 



ro desde su exaltación al Pon- 
tificado. 



Monsieur de Grevi sustituye al Ma- 
riscal Mac Mahon, en la Presi- 
dencia de la República francesa. 

^^Martínez Campos ;es llaín^ajdoi á Es- 
paña y nombrado primer Minis- 
txo en sustitución de Cánovas óé 
Castillo 

--Chile declara la guerra á las re- 
públicas de Bolivia y Perú, p-'o- 
clama la reivindicación de territo- 
rios en las fronteras de Bolivia, 
y ocupa militarmente á Aníofa- 
gasta. 

—Guerra de Inglaterra en el Asia 
y en el África. 

—El príncipe Napoleón muere en 

- esta última militando en las ban- 
deras inglesas contra los zulús. 

— Muere en París el Doctor Elíseo 
Acosta . 

—El Papa León XIII propone su 
mediación á las Repúblicas be- 
ligerantes del Pacífico. 



HISTORIA DE VENEZUELA 



centrado en Caracas sobre Ca- 
rabobo. 

—Varios generales guzman- 
cistas, después de rendido el 
Castillo Libertador á las fuer- 
zas de Cedeño, logran inter- 
narse y sublevar el Guárico. 

— Combate y sitio de La 
Victoria que se sostiene con 
éxito dudoso hasta la defec- 
ción de la guardia al mando 
del General Apolinario He- 
rrera, y la llegada al campo 
revolucionario del General 
Crespo que obliga á los si- 
tiados á capitular. 

—Entrada de los ejércitos 
revolucionarios á Caracas. 

— Proclamado Guzmán Blan- 
co. Supremo Director de la 
República, vuelve de Europa 
y se encarga en Caracas el 
26 de febrero del Gobierno. 

— Convoca un Congreso de 
Plenipotenciarios y propo.ie 
se acepte para Venezuela la 
Constitución Suiza. 

-—Divide el país en cinco 
distritos militares, y promue- 
ve la división territorial en 
siete Estados federales. 

— Contratos de ferrocarril 
entre La Guaira y Caracas, 
Valencia y Puerto Cabello, 
y Caracas y el Carenero. 

-•-Reconstrucción del Tearro 
«Guzmán» en el mismo sitio 
de San Pablo. 

— Decreto sobre Instituto Na- 
cional. 

—Patentes especia-es para la 
venta de licores espirituosos. 

—Decretos sobre la deuda 
pública. 

— Reúnese el Congreso de 
Plenipotenciarios y refirma el 
nombramiento de Guzmán Jefe 
de la RepúblipCa. 

—Decreto de elecciones. 

— Prisión del General G. 
\'alera, y su sometimiento á 
juicio por la muerte del Ge- 
neral Gualdrón, ejecutada por 
orden de aquél, durante su 
Designatura. 



—Combates parciales de las escua- 
dras peruana y chilena. 

—El Presidente boliviano sale á 
campaña á la cabeza de 4,000 
hombres, mientras se pone en pie 
de guerra la milicia nacional y 
abre operaciones el ejército pe- 
ruano. 

—•Disturbios eleccionarios en Nue- 
va Colombia, los cuales terminan 
con la elección del Doctor Núñez 
para la Presidencia. 

— Las escuadras pei^uana y chilena 
se combaten, y perece heroicamen- 
te sobre el mismo puente del 
«Huáscar/), el chileno Prado, hun- 
dida ya la Esmeralda que man- 
daba. El Perú también pierde allí 
el blindado Independencia roto en 
una sirte en el acto de mover su 
arpón contra La Covadonga. Pro- 
siguen luego las expediciones aven- 
tureras del Huáscar y la Unión 
en aguas chilenas y apresan al 
transporte Riinac con pertrechos 
y un regimiento entero de Chile ; 
mas al cabo cuatro acorazados de 
la marina chilena cercan en la 
bahía de Mejillones á los dos bu- 
ques poderosos del Perú, logrando 
escaparse la Unión, pero que<ló 
capturado el Huáscar, después de 
muerto el Almirante Grau en la 
defensa. Destruida la potencia pe- 
ruana en el mar, Chile invadel 
con diez mil combatientes en 40 
bajeles de guerra la costa del 
Perú, y ocupa en seguida á Pi- 
sagua é Iquique, sellando con la 
batalla de Dolores la ocupación 
perfecta de la provincia de Tara- 
pacá: mientras que el General 
Daza, que faltó á la combinación 
de los aliados en aquella batalla, 
destruye con sus hechos la alian- 
za, y se retira con sus tropas. 
Estas, empero, le desconocen y 
deponen del m;mdo, proclaman de 
nuevo la seguridad de la alianza 
y reconocen por jefe de Bolivia 
al General Campero, y por inme- 
diato del ejército al Coronel Ca- 
macho. Entretanto el General Pra- 
do, vuelto á Lima, se retira sigi- 
losamente al extranjero, y deseo- 



FELIPE TEJERA 



247 



- Se proniueve en Cunianá 
un certanifii para conmemo- 
rar la gloria de Sucre. 

-Reerección de la esta- 
tua de GuzHián Blanco en 
la colina del Calvario (5 de 
julio) á la vez que se leco- 
lectan fondos entre los par- 
ticulares para reparar y re- 
poner la ecuestre de la plaza 
Guzmán Blanco. 

- Se fija el «Bolívar» mo- 
neda equivalente al « Franco;) 
por unidad de moneda, en 
vez del venezolano. 

—El General Guzmáai Blan- 
co sale con gran séquito en 
visita presidencial para el ex- 
tranjero, y queda encargado 
del Ejecutivo Nacional el Doc- 
tor Diego Bautista Urbana ja. 

— Comienza á cundir el des- 
contento con motivo del Pro- 
tocolo ó Contrato Rojas Pe- 
reire, que celebra en París el 
General Guzmán Blanco por 
medio de su Plenipotenciario 
J. M. Rojas. 

-Impúgnase en Caracas el 
contrato, entre otros por Don 
Antonio L. Guzmán y en \n- 
lencia por el Doctor Sebastián 
Casañas. Sabido lo cu.-.l por 
el Presidente en París, escri- 
be una carta en que se liace 
él único responsable de aquel 
pacto. Con motivo de ciertas 
frases inconvenientes que se 
lo escapan al general Guzmán 
en esta caita, y su publica- 
ción por la prensa, los Minis- 
tros renuncian sus respecti- 
vas carteras, cunde la descon- 
fianza pública; y en e=ta co- 
yuntura hace el Presidente su 
entrada en Caracas, constitu- 
ye nuevo Gabinete, y los mo- 
vimientos revolucionarios pa- 
recen revocados para otra 
ocasión. Al terminal" el «ño 
comienza el Gobierno á en- 
carcelar los jefes de la opo- 
sición, entre ellos á los Ge- 
nerales L. Mendoza, Cuervo, 
Martín ^'egas y otros; mion- 



nocidü luego por el pueblo v el 
ejército, surge á la Dictadura del 
Perú el General Piérola, quien re- 
comienza la organización adminis- 
trativa, y los preparativos para la 
defensa del territorio. 

— Fírmanse en París tratados de 
amistad y comercio entre España, 
Perú y Bolivia, y se inician en 
el mismo sentido los de Chile con 
España. 

— El Congreso internacional inter- 
oceánico, reunido en París, deci- 
de la apertura del istmo de Pa- 
namá, y queda nombrado Mr. Les- 
seps, presidente de la empresa. 

— Atentados de los nihilistas ccn- 

" tra el Zar. 

— Reunión en Roma de más de 600 
periodistas católicos á quienes, 
aconseja el Papa la defensa del 
poder temporal y la libertad del 
Sumo Pontífice. 

— Se anuncia en España el matri- 
monio de Alfonso XII con María 
Cristina, archiduquesa de Austria. 



248 



HISTORIA DE VENEZUE-A 



tras que el Presidente se pre- 
para á obsequiar á sus ami- 
gos con un suntuoso sarao de 
Año Nuevo en la Casa Pre- 
sidencial. 



1880 El Congreso elige á Guznián 
Blanco Presidente Constitu- 
cional por dos años. 

— Los Generales Natividad 
Mendoza. Arana, Ricart, Ur- 
daneta y otros más, procla- 
man la re\olución contra el 
electo en los Estados Bolí- 
var, Aragua y Yaracuy. á 
tiempo que el General Pío 
Revollo se subleva por la 
misma causa en Ciudad Bolí- 
var con la guarnición, y 
muere su Jefe el General 
Castrillo. En consecuencia los 
asilados en las Antillas se 
disponen á desembarcar en 
son de guerra, mas reaccio- 
nado el Estado Guayana con- 
tríi Revollo, ocupan sus tro- 
pas á Ciudad Bolívar por ca- 
pitulación, y los de'más Jefes 
del Centro deponen también 
las armas y salen extraña- 
dos del país, quedando así 
• restablecido el orden. No obs- 

tante haber capitulado Revo- 
llo con garantías para su per- 
sona y la de los suyos, fué 
reducido á prisión, juzgado en 
Caracas por un Consejo de 
Guerra, y degradado pública- 
mente en la Plaza de la Tri- 
nidad, en presencia de los Al- 
tos Poderes nacionales y todo 
el tren de ehi'pleados. 

— Decreto sobre circulación 
de moneda de plata de va- 
ria; Repúblicas americanas, 
dándoles un 20 por 100 de 
demérito. 

—Sospechas de Guzmán so- 
bre la conducta política del 
Doctor Diego B. Urbaneja, 
motivan el cruzamiento de 
cartas entre ambos. 

—El Proyecto de Reforma 
constitucional que el Congre- 
sc sometió á la considera- 



Continúan con encarnizamiento las 
hostilidades entre Chile y las Re- 
públicas aliadas del Pacífico. Re- 
ñida batalla de Tacna, en la cual 
18,000 chilenos, combaten y des- 
truyen á 12,000 aliados mandados 
por el General Campero, Presiden- 
te de Bolivia. Como consecue;!- 
cia de esta rota pierden los pe- 
ruanos, después de nuevo com- 
bate, la plaza de Arica, muriendo 
allí el coronel Bolognesi que la 
mandaba . 

— Proyectan eii seguida los Chile- 
nos la invasión á Lima, y el Dic- 
tador Piérola se prepara á la de- 
fensa, mientras lá escuadra ene- 
miga bloquea al Callao y otros 
puertos peruanos, no sin sufrir al- 
gunos desastres, pues un torpedo 
hace volar al Loa y otro á la 
Qovadonga; escapando empero la 
escuadra de terribles tentativas, 
entre otras de un formidable tor- 
pedo que costó 50,000 soles y 
cuya explosión oportuna hubiera 
hundido toda la escuadra chilena. 

— Conferencias infructuosas en Arica 
de los plenipotenciarios de las tres 
Repúblicas, promovidas por los 
Ministros de la América del Norte. 

— Los chilenos invaden \ arrasan las 
provincias del Norte del Perú y 
adquieren en el extranjero mayores 
pertrechos de guerra. 

-Matrimonio de Alfonso XII con 
la archiduquesa Cristina de .-Vus- 
tria. 

— Cánovas del Castillo vuelve á pre- 
sidir el Consejo de Ministro i. 

— Recepción . de Don Emilio Gaste- 
lar en la. Real Academia Espa- 
ñola de la Lengua. 

Expulsión en Francia de los Je- 
suítas y atimistía para los Comu- 
neros. 

Muerte de Don Eugenio Hartzcn- 
busch. 
-Nuevos conatos de insurrección en 



FELIPE TEJERA 



249 



ción de las Legislaturas, es 
recomendado á ellas por el 
Presidente con algunas modi- 
ficaciones. 

— Disturbios locales en \ i 
rios Estados por virtud de 
elecciones. 

— Inscripción de tiiilicias en 
el Distrito sin resultado eficaz. 

— \'uelta feliz de la comi- 
sión de Límites entre \'ené- 
zuehí y el Brasil, despides tie 
terminar cumplidamente su di- 
fícil encargo. 

— Inauguración del Templo 
de Santa Ana. 

— Construcción de varios 
puentes en Caracas. 

— Creación del impuesto de 
estampillas para todos los ta- 
mos del comercio y actos ci- 
viles. 

— Decreto que independiza 
la Universidad Central del 
Ejecutivo. 

— Elecciones libres de este 
Cuerpo, y decreto que dero- 
ga el anterior por no haber 
salido aquéllas del agra- 
do del Poder. Fin de esta 
Época. 



Cuba debelados en breves dia>. 
-Guerra de Inglaterra en .A.si,i. 
El Brasil rechaza varias actas de 
la Comisión de Límites con \'e- 
nezuela. 

Llegada á Caracas del señor Jus- 
to Arosemena como agente confi- 
dencial de Nueva Colombia en \'e- 
nezuela. 



SEGUNDA PARTE 



HISTORIA MODERNA 



REPÚBLICA FEDERAL 



BPOOA SEXTA d) 



Ojeada General. — 1881 á 1900 



1539 El añoi de 1881 promúlgase nueva Carta Po- 
lítica, calcada sobre la de la Confederación Suiza, y por la 
cual los Estados quedan reducidos á nueve; el Consejo 
Federal, formado por un Senador y un Diputado de 
'Cada Entidad política, elige de su seno el Presidente 
de la República, por dos años. También se crea un tribu- 
nal de los Estados con lel nombre de Corte de Casación. 

1540 Reunido el Consejo Federal en 1882, designa 
al General Guzmán Blanco para presidir la República en 
el período prirnero. Notable fué el año siguiente (1883) 
por la celebración del Centenario del Libertador, fiesta 
■que revistió la miayor esplendidez, conforme á la gran- 
diosidad de su programa. Entre los números de éste, 
se cuenta la instalación pública de la Academia Veneizola- 
na correspondiente de la Real Academáa Española, el 
27 de julio del propio año ; la inauguración del Ferrocarril 



(1) El juicio crítico de los acontecimientos de una época, no es dado hacerlo 
■con entera imparcialidad á los contemporáneos; poi eso nos limitamos únicamente 
á exponer sin comentarios los hechos culminantes que han señalado la vida de la 
República, en el período que abarca la Sexta Época de nuesíra Historia Moderna. 
"En la serie de errores que han sido comunes á todos los partidos, diremos con Ce- 
<ilio Acosta, la posteridad tendrá que ser muy indulgente y ejercer muchos perdo- 
nes". (Deberes del patriotismo), 



FELIPE TEJERA '2.')1 



de Caracas á la Guaira, y la Exposición regional cele- 
brada con éxito brillante en el actual Palacio de las 
Academias. 

1541 Y como tributo intelectual de la República en 
honor del Padre de la Patria, se publicaron por cuanta 
del erario 'nacional, minchas obras interesantes de ciencias, 
letras y artes, la mayor parte inéditas; entre las cuáles 
citaremos ^ los Ensayos sobre el Arte en Venezuela, 
por Ramón de la Plaza, y las Memorias del General 
O'Leary que constan de 31 volúmenes de Documentos 
y dos más de narración. (1) 

1542 Al terminar el 84 su período el General Guz- 
mán Blanco, había gobernado cinco años seguidos la 
nación, y este lapso se llamó el Quinquenio. 

'1543 Para el período segundo, resultó electo el Ge- 
neral Joaquín Crespo. Derramóse en estos días sobre el 
país una voraz plaga de langostas que asoló las semen- 
teras y trajo la consiguiente ruina de los agricultores ; 
á lo que se agregó la baja del precio del café, principal 
fruto de exportación de Venezuela. 

1544 También por estos días se resolvió la permuta 
de las propiedades de la Universidad Central, de la de 
Los Andes y del antig'uo Colegio de Guayana por valoras 
de la deuda pública, quedando, la hacienda Chuao adjudi- 
cada al General Guzmán Blancoi por la suma de 750 mil 
bolívares en deuda nacional consolidada al 5 por 100 
anual. . 

1545 Aclamado el General Guzmán Blanco para el 
tercer período, y elegido por el Consejo, tornó de Eu- 
ropa y rigió el Poder que, durante su ausencia, había 
desempeñado en su calidad de Consejero Federal, núme- 
ro l.e el Doctor Manuel A. Diez. 

1546 En febrero de 1847, y por motivo de la cues- 
tión límites de Guayana, despidió el Presidente al Mi- 
nistro de la Gran Bretaña, quedando así rotas las re- 
laciones con esta Potencia. Celebró un contrato para la 
construcción de las alcantarillas de Caracas, y la de una 
gran rambla sobre el embovedado del cauce de Catu- 
che; y sin completar el bienio constitucional, separóse 
del mando el 8 de agosto, sustituyéndole el Consejero 
General Hermlógenes López, por haber sido cambiada 
la numieración anterior del Consejo Federal. 

1547 Este gobernante celebró con inusitada magni- 
ficencia la apoteosis del Esclarecido Ciudadano, cuyos 
restos mortales fueron traídos de los Estados Unidos 
y depositados en el Panteón Nacional, entre los extra- 
ordinarios festejos que se decretaron para que el acto 
revistiese toda la solemnidad con que la Patria debía 



(1) Susurrase con visos de verdad que la parte narrativa de esta obra constaba 
de tres volúmenes; y que por orden del Gobierno fué destruido el tercero después 
de impreso, salvándose según se dice, algunos pocos ejemplares. 



252 HISTORIA DE VENEZUELA 



recoger en su seño las venerandas cenizas de uno de sus 
más ilustres hijos. < 

1548 El másmo fuincionario erigió en Valencia, una 
columina monolita en conmemoración de la segunda ba- 
talla de Caraboibof,, y creó en 1888 la cátedra , de Litera- 
tura en la Universidad Central. 

1549 Elejido para el cuarto bieno el Doctor Juan 
Pablo Rojas Paúl, alzóse contra su gobierno el General 
Joaquín Crespo, más aprisionado éste en el mar por el 
General Francisco^ de P. Páez, fracasó su empresa. 

1550 Las estatuas de Guzmán Blanco, fueron luego 
derribadas de sus pedestales y derruidas ; y reaccionando 
el Presidente contra la política de su antecesor, deno- 
minó la suya de Concordia, é improbóse en el Congreso 
el contrato sobre alcantarillas de Caracas. 

1551 Rojas Paúl construyó el Hospital Vargas y la 
Iglesia de San José; hizo venir del extranjero las Her- 

' manas de la Caridad para el servicio, de los hospitales; 
sustituyó con tubería de hierro la . acequia que surtía 
los estanques del Calvario; creó la Academia Nacional 
de la Historia, y dejó el mando al Doctor Raimundo 
Andueza Palacio, electo para el quinto bienio de 1890 
á 1892. 

1552 No había empero terminado su período, cuando' 
el gobierno de España arbitro para dirimir la cuestión de 
límites entre Venezuela y la Nueva Colombia, publicó 
su laudo, en todo desfavorable á la primera. 

1553 De mucha prosperidad en los negocios así pú- 
blicos como privados, fué el bieno del Doctor Andueza 
Palacio, entre otras causas por el alza en e1 precio del 
café y la abundancia de las cosechas. Y se terminaron 
obras de importancia, como el Ferrocarril de Barquisi- 
meto, un suntuoso edificio en íel Paraíso, hoy Avenida 
Castro, para Colegio de señoritas, el pavimento de mosaico 
en la Plaza Bolívar y el ladoquinado de piedra de asfalto 
en la Avenida Este de Caracas. 

1554 Más ya al finalizar su gobierno, hubo deli- 
berados propósitos de continuar el Presidente en el 
Poder, y una gran revuelta que se llamói el LegalismOy 
capitaneada por el General Crespo, tras porfiadísima 
contienda, se adueñó del mando en octubre de 1892. 

1555 Gobernó Crespo como Dictador, hasta .1894, 
dn que una Constituyente expidió otra Constitución y 
resultó aquél electoi para el período de cuatro años que 
esta nueva Carta estatuía, y que terminó en 1898, cuan- 
do por directa influencia del Poder, quedó electo el Gene- 
ral Ignacio Andrade. 

1556 En esta Administración de Crespo se inauguró 
el Ferrocarril de Caracas á Valencia, se contrató en Ale- 
mania un empréstito por 50 tnillones de bolívares; y por 
obra diplolmjática de los Estados Unidos, se sometió la 
cuestión de límites con la Guayana inglesa, al fallo de un 



FELIPE TEJERA 253 



tribunal arbitral (1897) que en 1899 dictió en París su 
laudo, por virtud del cual perdió Venezuela casi todo el 
territorio que dispiutaba; mías conservó la posesión de las 
bocas del Orinocot, y la lestación de Amacuro, lug^areisi 
en donde fue arriada la bíandera de la Gran Bretaña. 

1557 No gozó Ajndrade de un instante de reposo desde 
su elevacióin al Capitolio; y, después de dos diversas re-' 
volucioines fracasadas, que acaudillaron respectivámiente 
la primiera, el Goneral José Mianusl Hernández, en la que 
el General Joaquín Crespoi, Jefe de las fuerzas del Go- 
bierno, pereció en la batalla de la Car melera; y la seh 
guinda el General Riamión Guerra, debelada en el Lam- 
bedero\ fue despoBeído del Gobierno por la reiVólución 
que promovió en Los Andes y condujo triunfante hasta 
Caracas el General Cipriano Castro, al finalizar el año de 
1899, fecha hasta que alcanza la presente Historia. 

1558 Andrade creó en la Universidad Central la 
Facultad de Filosofía y Lietras, y aumentó con dos ca- 
ñoneras la mjarina de guerra nacional. 

1559 Diremos para terminar, que durante las épocas 
Quinta y Sexta de nuestra Historia Moderna, descuella 
entre sus contemíporáneos, así por sus aciertos como por 
sus errores; por su poderosa iniciativa comió por su so- 
berbia arrogancia; por susí notables dotes de admmistra- 
dor y de guerrero, como por sus actos severos y despóti- 
cos, la figura del Generial Antonio Guzmán Blanco. 

1560 Como casi todos los hombres que resaltan en 
el escenario de la historia, presenta dos faces : la una lu- 
minosa, que lo esclarece; opaca la otra, que loi eclipsa. 

1561 Corresponde ala posteridad impartir la defi- 
nitiva reprobación ó el aplauso qiue imerezca su obra, 
y iseñalarle el puesto; que debe ocupar entre los áeVvidores 
de la Patria. (1) 



(1) Véanse las notas 5.^ y 6;^ al fin de la obra. 



NOTAS 



Relación de los individuos que acompañaron á Cristóbal ColÓxM 

EN EL viaje primero DEL DESCUBRIMIENTO DEL NuEVO MuNDO, 
SALIENDO DE PaLOS EL VIERNES 3 DE AGOSTO DE 1492, Y REGRE- 
SANDO AL MISMO PUERTO EL VIERNES 15 DE MARZO DE 1493 



I 

NAO SANTA MARÍA 
Cristóbal Colón, Capitán General 



Juan de la Cosa, maestro, de 

Santoña. 
Sancho Ruiz, piloto. 
Maestre Alonso, físico, de Mo- 

guer. 
Maestre Diego, contramaestre 
Rodrigo Sánchez de Segovia, 

veedor 
Pedro Gutiérrez, repostero de 

estrados del Rey. (Quedó en 

la isla Española) 
Rodrigo de EscovedO; escribano 

de la armada de Segovia (idem.) 
Diego de Arana, Alguacil mayor 
de Córdoba, (idem.) 



Terreros, Maestresala. 
Rodrigo de Jerez de Ayamonte. 
Ruiz García de Santoña. 
Rqdrigo de Escovar. 
FranDisco de Huelva. 
Pedro de Bilbao, de Larrabezúa. 
Pedro de Villa, de Santoña. 
Diego de Salcedo, criado de 

Colón. 
Pedro de Acevedo, paje. 
Luis de Torres, judío converso, 

intérprete. 



CARABELA PINTA 
Martín Alonso Pinzón, Capitán, de Palos 



Francisco Martín Pinzón, maes- Gómez Rascón, de Palos. 



tre, de Palos. 

Cristóbal García Xalmiento, pi- 
loto. 

Juan de Jerez, merino, de Palos. 

Bartolomé Garda, contramaes- 
tre, de Palos. 



Cristóbal Quintero, de Palos. 
Juan Quintero, de Palos. 
Diego Bermúdez,~de Palos. 
Juan Bermúdez, descubridor 
la isla Bermuda, de Palos. 



FELIPE TEJERA 



255 



Juan Pérez Vizcaíno, calafate, de 
Palos 

Rodrigo de Triana, de Lepe. 

Juan Rodríguez Bermejo, de Mo- 
linos. 

Juan de Sevilla. 

García Hernández, despensero, 
de Palos. 

García Alonso, de Palos. 



Francisco García Gallego, de 
Moguer. 

Francisco García Vallejo de Mo- 
guer. 

Pedr(> Arcos, de Palos. 



CARABELA NIÑA, 
Vicente Yañfz Pinzón, Capitán, de Palos 



Juan Niño, Maestre, de Moguer. 
Pedro Alonso Niño, piloto, de 

Moguer.. 
Bartolomé Roldan, piloto, de 

Palos. 
Francisco Niño, de Moguer. 



Gutiérrez Pérez, de Palos. 

l,uan Ortiz, de Palos 

Alonso Gutiérrez Querido,, de 

Palos. 



Los que se quedaron en la Isla Española y mu/hron á m"n:s de los indios, 
á más de los tres ya mencionados de la «Nao Santa María» 



Alonso Vélez de Mendoza, de 

Sevilla. 
Alvar Pérez Osorio, de Castro- 

jeriz. 
Antonio de Jaén, de Jaén. 
El Br. Bernardino de Tapia, de 

Ledesma. 
Cristóbal de Álamo, de Niebla. 
Castillo, platero ensayador, de 

Sevilla. 
Diego García, de Jerez. 
Diego de Tordoya, de Cabeza de 

Vaca. 
Diego de Capillo, de Almadén. 
Diego de Torpa. 
Diego de Mables, de Mables. 
Diego de Mendoza, de Guada- 

lajara. 
Diego de Montalbán, de aén. 
Domingo de Bermeo. 
Francisco Fernández 
Francisco de Godoy, de Sevilla. 
Francisco de Arana, de Arana. 
Francisco de Henao, de Avila. 
Francisco Jiménez, de Sevilla. 
Gabriel Basaona, de Belmonte. 



Gonzalo Fernández de Segovia, 
de León. 

Gonzalo Fernández, de Segovia. 

Guillermo Ires, de Galney, (Ir- 
landa). 

Fernando de Porcuna. 

Jorge González, de Trigueros. 

Maestre Juan, Cirujano. 

Juan de Uruiga. 

Juan Morcillo, de Villanueva de 
la Serena. 

Juan de Cueva, de Costuera. 

Juan Patino, de la Serena. 

Juan del Barco, del Barco de 
Avila. 

Juan de Villas, del Villar. 

Juan de Mendoza. 

Martín de Logrosán, de Lo- 
grosán. 

Pedro Corbacho, de Cáceres. 

Pedro de Talavera. 

Pedro de Foronda. 

Sebastián de Mayorga, de Ma~ 
yorga. 

Tallarte de Sarges, de Inglaterra. 

Tristán de San Jorge. 



256 HIST(3RIA DE VENEZUELA 



(Tomiado de un artículo de La Provincia de Huelva, 
España,^ y reprodueido en el número 286 úq La Revista 
de Carúpaino, y en la Apoteosis de Colón etc., etc., por 
Tulio Febres Cordero.) (Mérida, 1890). 



II; 

Alg-unos historiadores comio el Inca Garcilaso, Ber- 
nardo Alderete, Rodrigo Caro, Juan de Solórzano, F ar- 
mando Pizarro y otros posteriores, refieren que «^/ pri- 
mero que descubrió el Nuevo Muindo ím Alonso Sánchez, 
de Huelva, natural de Andalucía, que comerciaba entre 
España, las Canarias y la isla de Madera; y por los años 
de 1484 recia borrasca lo^ arrebató por mares desconocidos 
y al cabo de 28 días llegó¡ á una isla que se cree fuesd La 
Española. Tomó ia,llí la altura, escribió lo que había ob- 
servado, y 'se volvió á la mar arribando al fin- á lá Ter- 
cera, apeinas fcon cincoi hombres de los 17 que habíian» 
salido de Eispiaña coin él. Hospedóles allí Cristóbal Co- 
lón, á quien Sánchez comunicó todo lo que había aconte- 
cido y le entregó sus papeles, muriendo' todos por fin, á 
causa de los trabajos padecidos». 

Y el Padre Las Casas, amigo y compañero de Colón, 
dice : «Eintre otras cosas antiguas de que tuvimos relación 
los que fuimos al primer descubrimiento de la tierra y 
poblacióin de la isla de Cuba, fue una, ésta : que los indios 
de ella tuvieron ó tenían noticia de haber llegado á 
esta isla Española otros hombres blancos y barba- 
dos como nosotros, antes que nosotros no muchos anos.». 
{Descubrimiento Precolombino de la América. Ensayo 
crítico histórico por Baltasar Vélez, París, 1894.) — Acerca 
•de esto dice don Paulo E. Villar en carta ial ¡autor de dicha, 
obra. «Si esto últimio es 'así, si Colón fue, en efecto, el úni- 
co depositario de aquel secreto, se presenta est^e dilema: 
él lo reveló, ó no lo reveló. Si lo último, la anécdota ca- 
rece de todo fundamento- si lo primero, ¿á quién, cuándo 
y cómo lo reveló? Ninguno de sus biógrafos, m aun los 
más allegados al Almirante, habla del suceso con refe- 
rencia directa á su persona, sino, de un modo indirecto, 
colateral y como por referencias». 

Mas, cuando fuese cierta la obra casual de Alonso 
'Sánchez, cabría decir, con el cronista Franciscano Fray 
José Torrubia: 

«El desgraciado Alonso Sánchez quedó en la región 
del olvido en una común sepultura en aquella isla (Ma- 
dera) de que no hay imemoria, después de habernos dado 
un mundo entero. Yo admiro y no puedo olvidar en su 
invención (aunque casual) una notable especie de heroi- 
cidad que se refunde en sus fieles observaciones. Aquiel 
derrotero que hizo del primer viaje de la América, ese 
fue el que la descubrió ;á Colón, y este Almirante el que 
con ánimo intrépido, si'blime espíritu, pecho generoso y 



FELIPE TEJERA 



257 



corazón rdagnánimo, sadió, navegó, buscó, hialló y dio á 
León y Castilla el Nuevoi Muncío, que será lustre eterno 
de su memioria y blasón distinguido de su familia»!. 

(Crónica de la Seráfica Religión de San Francisco 
de Asís, escrita por el M. R. P. Fray Joseph TorrubiLaL 
Roma— 1756). : 



III 



«A las locho de la ímiaña'n'a del 17 de febrero, un espec- 
táculo con^movedor, análogo al de Trafalgar, se presen- 
ciaba desde las mjurallas de Cádiz. Dieciocho buques de 
guerra y cuarenta y dos trasportes levaban ancla, obe- 
deciendo á la señal del navio San Pedro, poniéndose en 
niarcha en 'dirección al placer de Rota, que está tres! 
leguas de la ciudad 

Comjponían esta formidable expedición los buques de 
guerra siguientes: navíoi San Pedro; fragatas Efigenia y 
Diana \ corbeta Diamante , goleta. Patriota, barca Gadi- 
tana y doce cañoneras desarmadas; y los buques tras- 
portes que á continuación se expresan: La primera, 
San Ildefonso El Guatemala, Daoiz y Velarde, Ensa- 
yo, Eugenia, Júpiter, Cortes de España, Numantina, 
La Vicenta, Salvadora^ La Palma, Socorro, San Eran- 
cisco de Paula, Providencia, Héroes de Navarra, San 
Pedro y San Pablo, La Joaquina, La Nueva Empresa, 
La Empecinada, San Ignacio de Loyola, Los buenos 
hermanos. La Preciosa, San Fernando, La Apodaca, 
La Elena La Venturosa, La Coro. La Pastora, La 
Gertrudis, La Ar apiles, El Águila, La Parentela, La 
Unión La Piedad, La Carlota, San José, Segunda 
Carlota, La Belona, San Enrique, San Andrés y La 
Alianza. En estos sesenta buques íbanios 291 Jefes y 

oficiales y 10,006 soldados Los regimientos organizados 

qiue ibian a bordio además de losi de artillería é ingenierosi 
zapadores, era^n liqs siguientes : Dragones de la Unión, 
Usares de Fernando VII, León, Barbastro, Victoria, 
Castilla y Legión.y> {Memorias de un Militar, sacadas 
de ttn libro inédito y larregladas por Don José Pére'z 
Moris. Esta obra contiene las Me'morias autobiográ- 
ficas del coronel Don Rafael de Sevilla, muerto en Puerto 
Rico el año de 1856.) 



IV 



«Vimos sobre el navio un relámpago inmenso, in- 

f descriptible, después^ una colosal nías a negra y roja qUe 

se lelevó colmo el cráter de un volcán á las nubles : luego 

un ruido espantoso, prolongado, inaudito. La mar tembló, 

18 



258 HISTORIA DE VENEZUELA 

las aguas se arreiriolinarioin en forma de olas oomcéntricás. 
Una especie de inube cual globo gigantesco qiue rasgó' los 
aires, parecía aimeiniazar al cielo- y aplastar lá tierra 

—¿Qué es la nube? preguntó un capitán. 

—La nube qlue se nos viene encima son cañones, fu- 
siles, balas, palos, cadáveres y mil otros cuerpos pesados 
qne nos aplastarán si caen sobre nosotros. 

Y lera así : según se iba abriendo la nube caían cuerpos 
negros qlue se sumiergían con grande estrépito en el agua... 
Además del buqlue, que era excelentie, fueron á parar al 
fondo del niar 600,000 pesos del Ejército y 500,000 
de la Marina, en lefectivo; un magnífico tren de artillería 
de campaña y dé plaza, ocho mil fusiles, é ig'ual número 
de monturas, espadas y pistolas ; ocho mil vestniariojS 
ooimpletos de paño, infinidad de útiles de ingenieros, cua- 
tro mil qnintales de pólvora, un sin número de bombas, 
granadas y balas, todos los eqlüipajes de los Jefes y 
oficiales y otros artículos de valor qiue sería cainsado 
relacionar.» {Memorias del coronel Sevilla. Obra citada. 



Refiriéndose á la causa de las revoluciones qiue han 
asolado al país desde los días de su emancipación po- 
lítica hasta los términos de la pasada centuria, dice el se- 
ñor Domingo Antonio Olavarría: 

— «Vivía la República vida tranquila y próspera, cuán- 
do las mialditas revoluciones á mano armada vinieron á 
iniciar las perturbaciones del trabajo honrado. Ninguna 
de esas revoduciioines ha tenido miotivb ó pretjextlo en cansas 
ecoinómácas sino siernpre en causas políticas. La de 1835, 
rivalidades de los militares con los civilistas; la del 46, 
para que fuera Presidente Guzmán en vez de Monagasi; 
las del 48 y (49, para vengar el ultraje hecho á la Repre- 
sentación nacional ; las de (53 y 54, para derrocar «lá di- 
nastía»; la de 58, ¡con lel mlismoi objeto; la del 5>9, para prio- 
cla'mar la Federación; la ¡de 61, para establecer lá Dic- 
tadura; la de 68, para derroicar á Falcón; la de 70, piará 
establecer la AutOicracia; las de 72, 74 y siguieintfes, 
para derrocar á Guztóán; íla ide 78, para restablecer á 
Guzmán; las poisteriores hasta da de 1888, para volverlo 
á derrocar; la de i92, para derrocar el continuismo.... Y)n 
parte alguna de los mianLifiestos, proclamas, participa- 
ciones de coimlbiates y demás documentos revolucionarios, 
se ha leídoi ni luna ¡sola frase referente á necfe'sidades leco- 
tnólmicas del país, ni. siquiera de los sublevados, sino que 
siénipre se ha aludidoi á los atropellos de los mandatarios 
y demias razones políticas.» 

«Ademiás, ninguna de ellas lia emánadoi de las clases 
más necesitadas, sino siempre de las clases acoimlodadas^ • 



FELIPE TEJERA 259 



los odmierciaiiites, capitalistas, empleados y agricultores y 
criadores (no comió financistas, sino como políticos).») — 

Y para terminar el cuadroi de las revoluciones durante 
el siglo XIX, añadiremos nosotros : la de 1898 acaudilladaJ 
por el General José Manuel Hernández, tuvo por origen 
la imposición de Andrade; y la presidida por el general 
Cipriano Castro en 1899, la violación del pacto Constitu- 
fcional por el Congreso. Esta revolución trajo por lema: 
<<nuevos hombres, nuevos ideales y nuevos procedimien- 
tos», y, con el nombre de Restauración Liberal, abre la 
Época Séptima de nuestra Historia Moderna. 



VI 



Los perniciosos efectos qiue en el orden econólmico 
diel país, han producido las contiendas intestinas, podrán 
verificarse por loi qiue revelan los siguientes datos : (*) 

En 1831, Venezuela envió al extranjeroi productos por 
valor de $ 2.169,000 La diferencia por exceso sobre las 
importaciones' favoreció^ á Venezuela en $ 122,000 

^ En 1860, año segundo de la guerra federal, la exporta- 
ción alcanzó á pesar de todo, á $ 8.628,000, con un exce- 
dente sobre la importación de % 1.821,000. 

Así, pues, en 30 años, la exportación se multiplicó más 
de cuatro veces. 

Treinta años más tarde' en 1890, las cifras demuestl-an 
en ¡el desenvolvimlientO' díel comercio internacional una 
actividad halagadora. Ese año, las exportaciones alcan- 
zaron á $ 23.665,000, siendo de $ 6.992,000 la diferencia 
tín provecho del país. 

El año siguiente, 1891, la exportación sube de pronto 
á $ 26.118,000, con un exceso en pro de miás de doce 
millones; pero este año es excepcional, y tanto, qiue no 
Vuelve á repetirse ni siquiera aproxi'mlada^mente en los 
iaños posteriores, los cuales ?e mantienen en una alterna- 
tiva descendente que va desde $ 21.015,000 hast'a^ 
$ 14.900,000 en 1898. De 21 millones en 1898, ha bajado 
cointínu amiente lel termónietroi del comercio ext'etior hasta 
no ser ya en 1903 sino de $ 7.930,315,72, 

(*) Tomados del volumen "Venezuela" de N. Veloz Goitlcoa, publicado por la 
International Bureau of the American Republics.— Washington— D. C— 1904— y 
del Statistical Abstract of the World.— Washington;— 1904. 



ÍNDICE 



Cartas de aprobación . 

Prólogfo I 



INTRODUCCIÓN 



Capítulo I. -Cristóbal Colón.— Los Reyes Católicos.— Descu- 
brimiento de América . ^ . . . s , ? 1 

Capítulo II.— Geografía de América 5 

Capítulo III.— Origen, tradición, religión, costumbres, monu- 
mentos y civilización de los indios 6 



MANUAL DE HISTORIA DE VENEZUELA 
Divisiones de esta obra. . . « ^ . . . s i « 9 

PRIMERA PARTE 
HISTORIA ANTIGUA 



Capítulo I. —Venezuela.— Primeros pobladores. — El padre. — 
Las Casas.— Nueva Toledo.— Civilización de España 
para la época de la conquista Iq 



índice 



Capítulo II.— Esclavitud de los indios.— Fundación de Coro. 

— Los Belzares.— Alfinger. El dorado .... 12 
Capítulo III.— Nueva Córdoba ó Cumaná —Juan de Carva- 
jal —Fin del Gobierno de los Belzares .... 13 
Capítulo IV. — El Licenciado Tolosa.— Juan de Villegas— Bor- 
burata. — Nueva Segovia.— El Rey Miguel.— Va- 
lencia 14 

Capítulo V.—Trujillo.— Fajardo. — Hato de San Francisco.— 
Rodríguez Suárez. - Villa de San Francisco, — Intro- 
ducción de negros esclavos \5 

Capítulo VI.— Lope de Aguirre 16 

Capítulo VIL— Guaicaipuro. - Muerte de Fajardo.— Don Pe- 
dro Ponce de León — Losada.— Fundación de Ca- 
racas. —Muerte de Guaicaipuro , . • . . 17 
Capítulo VIII— Maracaibo. - Carora.— Tamanaco.— Sórocai- 
ma.— Camaco.— Apacuama.- Garci González. — La 

Guaira.- Preston. Guanare 19 

Capítulo IX Gobernadores y Capitanes Generales de Vene- 
zuela en los siglos XVII y XVIII 20 

Capítulo X.— Revolución de Gual y España 23 

Capítulo XI.— Invasiones de Miranda — Muerte de Vasconce- 
los - Sucesos de España. - Don Vicente Emparan. . 24 

Capítulo XII.— 19 de abril de 1810 26 

Capítulo XIII —Primeros resultados del 19 de abril. ... 27 

Capítulo XIV. — Los hombres del Congreso 29^ 

Capítulo XV.— La Junta patriótica 30 

Capítulo XVI.— Declaración de independencia 31 



APÉNDICE 



Capítulo I.— Literatura.— Ciencias —Artes. Industrias.— Ca- 
minos. — Comercio y población durante la Colonia. 34 
Capítulo II,— Continnación 36 



Resumen cronológico de la Historia Antigua 



Sincronismos. 39 



índice III 



SEGUNDA PARTE 



HISTORIA MODBRNTA 



Divisiones de esta obra 45 



INTRODUCCIÓN 



Geografía de Venezuela 46 



HISTORIA MODCRNA 



ÉPOCA PRIMERA 



Capítulo I. -Tentativas reaccionarias. — 1811 50 

Capítulo II.— Terremoto de Caracas.— Guerra civil. - 1812. . 51 

Capítulo III.— Miranda 52 

Capítulo IV.— Dictadura de Miranda. 1812. .... 54 

Capítulo V.— Últimos días del año de 1812 55 

Capítulo VI. — Causas principales de la pérdida de la Repú- 
blica el año de 1812 57 

Capítulo VII Bolívar. . . ■ * . 59 

Capítulo VIII.— Preparativos de la campaña de 1813 . . 60 

Capítulo IX, -Guerra á muerte. 1813 62 

Capítulo X.— Paso de los Libertadores.— 1813 .... 63 

Capítulo XI. Los libertadores de Oriente. — 1813 ... 65 

Capítulo XII —Continuación ■ . . . . 66 

Capítulo XIII Últimos acontecimientos del año 13 . . . 67 

Capítulo XIV. 1814 ........ 68 

Capítulo XV.— Continuación 69 



índice 



Capítulo XVI.— Juan Bautista Arismendi 70 

Capítulo XVII.— Boves 71 

Capítulo XVIII.— Bolívar Dictador. — La Puerta.— Occidente. 
—Batalla de La Victoria.— Fusilamientos.— Derrota 

de Rósete.- 1814 72 

Capítulo XIX.— San Mateo. 1814 73 

Capítulo XX.— Derrota de Rósete. Vanguardia de Marino. 

— Bocachica,— 1814 74 

Capítulo XXL— Heroísmo de Urdaneta. -1814. ... 75 

Capitulo XXII —Últimos sucesos del año de 1814. ... 76 

Capítulo XXIII. -Continuación 78 

Capítulo XXIV.— El Licenciado Miguel José Sanz. ... 80 

Capítulo XXV.— Expedición de Morillo.— Margarita.— 1825 . 82 

Capítulo XXVL- Expedición de iQS Cayos.— 1816. ... 83 

Capítulo XXVII.-José Antonio Páez.— 1816. .... 84 

Capítulo XXVIII. -Año de 1817. 86 

Capítulo XXIX. -Fusilamiento de Piar. -1817 .... 87 
Capítulo XXX. -Toma de las Flecheras. Retirada de Mori- 
llo.— La de Bolívar.— Rincón de los Toros.— Térmi- 
no de la Campaña.- 1818 . 89 

Capítulo XXXL— El Oriente. -Convocatoria del Congreso.— 

Manifiesto de Bolívar.— 1818 90 

Capítulo XXXIL— Reunión del Congreso.— Proyecto de Co- 
lombia.— Las Queseras del Medio —1819. ... 91 
Capítulo XXXIII. -Campaña de la Nueva Granada.— Vuelta 

del Libertador.— Fin de esta Época. — 1819 ... 92 



Apéndice á la Época Primera 

La Guerra á Muerte 94 



Resumen cronológico de la Primera Época 

Sincronismos. 108 



índice 



SEGUNDA PARTE 



HISTORIA MODBRNA 



ÉPOCA SEGUNDA 



COLOMBIA 



Capítulo I.— Regularización de la guerra.— 1820 . . . . 111 
Capítulo II.— Ruptura del armisticio.— Soublete y Bermúdez. 

Batalla del Calvario.— 1821 113 

Capítulo III.— Batalla de Carabobo.- 1821 115 

Capítulo IV.— Departamento de Nueva Granada y Quito. — 

1821 116 

Capítulo V.- Sucesos de Venezuela.— 1822 flS 

Capítulo VI.— Nueva Granada y Quito. — Bombona. -Pichin- 
cha 1822 119 

Capítulo VII. La escuadra de Colombia.— Padilla. Rendi- 
ción de Morales.— 1823. . ...... 120 

Capítulo VIII. — Toma de Puerto Cabello. — Rendición del 

Castillo.- 1823 121 

Capítulo IX. — Segundo Congreso de Colombia.— Principio de 

la campaña del Perú.— 1823 -122 

CapítuloX.— Batalla de Junín.— 1824 123 

Capítulo XI.— Batalla de Ayacucho. -1824 124 

Capítulo XII — Conato de reformas. — Reclamos franceses.— 
El Doctor Miguel Peña— Gratitud del Perú. — Boli- 
via.— Trofeos— Reconocimiento deColombia. — 1825 126 
Capítulo XIII. Acusación contra Páez.— Desorden en Va- 
lencia. Anarquía. - Proyecto de disolución.— Con- 
vocatoria de una Constituyente.— Vuelta del Liberta- 
dor.— 1826 127 

\29 
131 
132 
133 
134 
135 



Capítulo XIV.— Ideas de monarquía.— 1826. . 
Capítulo XV.— Congreso de Panamá.— 1826. 
Capítulo XVI.— Reconciliación de Venezuela.— 1827 
Capítulo XVII. -Perú y Bolivia.-1827. .... 
Capítulo XVIII.— La Gran Convención de Ocaña. 
Capítulo XIX.— Conjuración de 25 de setiembre.— 1828 
Capítulo XX. — Vuelta de Sucre.- Declaración de guerra al 

Perú.— Hostilidades de Lámar.— 1828 . 
Capítulo XXL— Guerra de Colombia y Perú.— 1828 



138 
139' 



VI índice 



Capítulo XXII. — Bolívar en Campaña.— Tratados de Paz.— 
Sublevación y muerte de Córdova.— Sometiendo de 

Arizábalo. - 1829 140 

CapítuloXXIII— Proyectos de Monarquía— 1829. . . . 141 

Capítulo XXIV. - Desmembración de Colombia. - 1830 . . 142 

Capítulo XXV.— Reconstitución de Venezuela— 1830 . . 144 

Capítulo XXVI. — Asesinato del Mariscal de Ayacucho.— 1830. 145 
Capítulo XXVII —Últimos días de Colombia.— Muerte del 

Libertador.- 1830 '.146 

Capítulo XXVIII.— De la disolución de Colombia.— 1830. . 149 
Capítulo XXIX. — Efectos universales de la emancipación Sur- 
americana 151 



Resumen cronológico de la Época Segunda 

Sincronismos • . . . . . 154 



SEGUNDA PARTE 



HISTORIA MODERNA 



RElPü":eiL.TOA. <DE^I^TFtA.Ta 



ÉPOCA TERCERA 



Capítulo I.-Páez.— 1831 á 1834 158 

Capítulo II.— Presidencia del doctor José María Vargas.— 

1835 á 1838 161 

Capítulo III. -Continuación 162 

Capítclo IV.-Segunda Presidencia de Páez. - 1839 á 1842. . 164 
Capítulo V.- Salida de los restos del Libertador. - Noviem- 
bre de 1842 165 



índice VíT 



Capítulo VI.— Entrada de los restos del Libertador á Cara- 
cas.- 1842 167 

Capítulo VIL— Continuación 168 



Resumen cronológico de la Época Tercera 

Sincronismos. 171 



SEGUNDA PARTE 



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ÉPOCA CUARTA 



Capítulo L— Presidencia del General Carlos Soublette. — 1843 

á 1846 173 

Capítulo IL— Presidencia del General José Tadeo Monagas. 

1847 á 1850 175 

Capítulo III. -Presidencia del General José Gregorio Mona- 
gas. -1851 á 1854 178 

Capítulo IV. — Segunda Presidencia del General José Tadeo 

Monagas.— 1855 á 1858. . 179 

Capítulo V.— Presidencia Provisional del General Julián Cas- 
tro.— 1858 á 1859 .180 

Capítulo VL— Designatura de Don Pedro Gual. — Vicepresi- 

dencia de Don Manuel Felipe Tovar. - 1859 á 1860, 182 

Capítulo VIL— División del partido conservador.— 1861. . 184 

Capítulo VIII —Dictadura del General J. A. Páez. — 1862 

á 1863 . . . • 185 

Gapítulo IX. -Federación Venezolana. — Fin de esta época.— 

1863 á 1864. . • . 187 



VIH índice 



Resumen cronológico de la* Época Cuarta 
Sincronismos. 189» 



TERCERA PARTE 



HISTORIA MODBRNA 



RBPTTJBLIO-A. FBIDBIiAL 



ÉPOCA QUINTA. 



Capítulo I.— Primera Presidencia Constitucional de la Federa- 
ción. — Guzmán Blanco Primer Designado en ejerci- 
cio del Poder.- Expulsión del Dr. Batista del Se- 
nado.— Atropello á la Imprenta de Manrique. — 
Desórdenes en Maracaibo.— Acueducto de Caujarao. 
Temblor en Caracas.— Muerte de Fermín Toro.— 
1865 a 1881 195 

Capítulo II.— Nombramiento de nuevos Designados.- Opo- 
sición al Gobierno en el Congreso.— Progresos 
revolucionarios.- -Pedro Manuel Rojas en armas. — 
Evolución política del Presidente.— Tratados de 
paz.— Disturbios en Ciudad Bolívar.— Crisis Fiscal. 
—Suspensión de poderes á Guzmán Blanco.— Co- 
lina en el Poder, se los restituye. - Carta de Guz- 
mán Blanco. -Nuevo asalto de Pulgar á Maracaibo. 
—Fusilamiento de Capó y otros sucesos impor- 
tantes.— 1866 197 



índice IX 



Capítnlo III.— Nuevos Designados.- Desórdenes en la admi- 
nistración.— La Genuina.— Alianza de los partidos. 
—El Congreso de 1868.— Renuncia del Ministerio. 
Noble conducta de Falcón.— Bruznal en el Poder. 
— La Revolución Azul— Tratado de Antímano.— 
El General J. F. Monagas Jefe de la revolución. — 
Cambios políticos en Valencia.— La revolución en 
Coro.— Falcón en Curazao. — Toma de Caracas.— 
1867 á 1868 200 

Capítulo IV.— El Gobierno Plural de los Azules.— Sus prime- 
ras notaciones. — Bruzual en Puerto Cabello.— Su 
viaje al Occidente.— Asedio de Puerto Cabello- 
Retirada y Muerte de Bruzual— Pacificación del 
país.— Trabajos eleccionarios.— Muerte del General 
José T. Monagas.— Rehabilitación de éste. — 1868 . 203 

Capítulo V. Disputada elección de Designados- Disturbios 
en Aragua —Se fija día para la elección Presiden- 
cial. - Circular del Ministro del Interior.— Insurrec- 
ción del Zulia —Expedición contra Maracaibo.— 
Fiesta del 14 de Agosto —Muerte del Dr Urrutia. 
—Reacción liberal —Ocupación de Maracaibo — 
Expulsión de Guzmán Blanco de Curazao. — Des- 
embarco de este General —Batalla de Guay.— Dis- 
puta de peajes — Esteban Palacio en la Designatura. 
—Toma de Caracas —1869 á 1870. ... . , 205 

Capítulo VI —Organización del nuevo Gobierno —Sus pri- 
meros actos. Convocación de un Congreso de 
Plenipotenciarios ^Prepáranse los Azules al des- 
quite.— Herrera en Puerto Cabello — bus planes de 
Campaña.— El General Olivo— Desocupación de 
Puerto Cabello,— El «Meteoro»/ —Hernández se po- 
ne á la cabeza de los Azules. —El ejército de Herrera 
en Coro.— Salida de Olivo para Oriente,- Desecha 
Hernández el plan de Herrera, y emprende la Cam- 
paña de Coro.— Sus triunfos y reveses —Pulgar se 
apodera del Castillo Libertador.— Capitulación de 
Hernández en Maracaibo.— La obra del Congreso 
dePlenipotenciarios.— 1870 á 1871. . . . 208 

Capítulo VIL- Herrera y Olivo reaccionan.— Ocupación de 
Ciudad Bolivia y de San Fernando. — Invación de 
Barinas y del Centro —Deserción de Salazar. — Su 
salida del país.— Plan de Campaña de Hernández. 
— Guzmán abre operaciones sobre Apure —Retirada 
de los Azules —Muerte de Olivo.— El parte de 
Guzmán. — Invasión de Salazar.— Su ataque á Ti- 
naquillo - Su captura —Un Consejo de Guerra le 
condena á muerte.- Ejecución de la sentencia — 
Convoca Guzmán a elecciones.— Su labor en otros 
ramos de la Administración — Honores á la memo- 
ria de Juan Vicente Camacho.— 1871 á 1872. , . 211 

Capítulo VIII —Reunión del Congreso.— Aprueba los actos 
de Guzmán durante la Dictadura.— Su elección de 
Presidente Constitucional —Su propuesta de refor- 
mas á la Constitución, — El título de Ilustre Ame- 



índice 



ricano.— Su estatua.— Vacancia de la Sede Arzo- 
bispal — Dest'.erro del Pr sbitero Baralt. — Obras 
públicas - Censo de República.— El Panteón na- 
cional- La primera Opera de un venezolano.— 
Extinción de los conventos de monjas. — El acue- 
ducto de Macarao. — Revolución del 74 — Su término. 
—Asesinato de Ducharme.— Ardid de Unceín.— 
Exequias á varios Generales de la Federación. — 
LanuevaConstitución.— 1873 á 1874 214 

Capítulo IX. — Fin del primer período constitucional— Conti- 
nuación de Guzmán en el Poder. — Certamen Lite- 
rario.— Cuestión límites con Nueva Colombia — 
Escuadra holandesa. — Fortificación de puertos — 
Continúan las obras de progreso. — Estatua de 
Guzmán Blanco en la Plaza del Capitolio.— Con- 
cierto de la Caridad —Estatua de Guzmán Blanco 
en el Calvario - Ferrocarril de Caracas al mar,— 
Los restos de Bolívar en el Panteón.— Nuevo Palacio 
Federal. — Gastos de representación — Fin de la 
cuestión Eclesiástica.— Teatro Guzmán Blanco —La 
Iglesia de San Felipe Neri.— El antiguo Seminario. 
—Termina el Septenio —1875 á 1876 .... 216 

Capttulo X.— Su elección Presidencial,— Su Gabineie,- Bolet 
Peraza en el Congreso. — Es llevado en triunfo 
hasta su casa — «La Tribuna Libre«.- Plenipotencia 
de Guzmán en Europa — Exequias de Jos restos de 
Vargas. — Reacción contra el Gobierno anterior.— 
El título de Gran Demócrata.— Decreto de amnistía. 
Vuelta del Arzobispo. —Reorganización del Cole- 
gio de Ingenieros —Obras Públicas. — Certamen 
poético histórico. — Los premiados. — El poeta Pardo 
y el Gran Demócrata —1877 

Capitulo XI — Síntesfs de la situación — Convocatoria de elec- 
ciones. - El candidato popular. — Terremoto de Cúa. 21^ 
— El grito de reformas. - Renuncia de Saluzzo y del 
Gral J. E Acosta —Revolución de Pulido.- Su pri- 
sión —Se convoca una Constituyente —Crisis de 
la Hacienda - Apertura de los Puertos de Occiden- 
te Lluvia torrencial en Caracas.- Enfermedad y 
muerte de Alcántara.— El Dr. J. Gutiérrez en la 
Presidencia — Reunión de la Constituyente— Sus 
actos. — El Presidente del Estado Bolívar en armas. 
—Pronunciamiento de Maracay por Guzmán Blan- 
co.— El palo en que se racó el berraco — Cedeño en 
Valencia -1878 ..;..... 222 

Capítulo XII.— Los que siguen el movimiento de Valencia.— 
Valera al frente de las tropas.— Derrota de Ayala y 
Pulido - Expedición á Carabobo. — El Guárico. — 
Combate y sitio de La Victoria. Su ocupación — 
Entra el Ejército revolucionario en la Capital Guz- 
mán Blanco Jefe Superior de la República - Su 
vuelta de Europa. - Distritos Militares —Contratos 
de ferrocarriles —Congreso de Plenipotenciarios.— 
Decretos de elecciones.— Reerección de las estatuas. 



ÍNDICE XI 



— El Bolívar. - Sale Guzmán para Europa.— Contra- 
to Rojas Pereira.— Renuncia del Ministerio.— Vuelta 
de Guzmán — Nuevo Gabinete, — Prisiones políticas. 
Sarao de Año nuevo —1 879 224 

Capítulo XIII.— Elección de Presidente,— Alzamiento de va- 
rios Generales.— Sublevación en Ciudad Bolívar. — 
Su recuperación por el Gobierno —Degradación de 
Revollo.— Sospechas de Guzmán Blanco respecto de 
Urbaneja,— El Proyecto de Reforma en las Legisla- 
turas —Disturbios locales. — Impuesto de Estampi- 
llas—Ensayo de elecciones libres en la Universidad, 
= Resumen de los trabajos públicos en este año — 
Consideraciones filosóficas del historiador. — Fin de 
tsta Época.— 1880 , 227 

Resumen cronológico de la Época Quinta.— Sincronismos . . 230 



SEGUNDA PARTE 



HISTORIA MODERNA 



HEI^ÜEXilO^A. rEIDER-A^X. 



ÉPOCA SEXTA 



Ojeada general . . .......... 250 



índice 



NOTAS 



1/ 254 

2/ . . 256 

3/ 257 

4.' .257 

5- 258 

6.' . . 259 



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LITERÁTÜBA 



por FEI^IPE TEJERA 

Miembro correspondiente de la Real Academia Española. 
Individuo de número de la Venezolana. Vocal de la Academia 
Nacional de la Historia y Catedrático de Literatura en la ilus- 
tre Universidad Central de Venezuela. 

Texto atoptailo por el Mierno nacional gara la clase ie Literatura 
estatleclia en ia í. U. centra l 

Edición moderna, rerormada, corregida y aumentada; im- 
presa en papel satinado, pasta elegante 12 reales; rústica 10 
reales (Rebaja importante ¡oor docenas). 



HISTORIA 
UNIVERSAL 

PARA NIÑOS 
por LUIS FELIPE MANTILLA 

Profesor de la lengua y literatura española en la Universi- 
dad de Nueva York, miembro corresponsal de la Sociedad 
Mejicana de Geografía y Estadística. Refundida, adornada con 
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da, por Nicolás Estévanez. 

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