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STUDIES
VICTORIA
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MANUAL
DE
PALEOGRAFIA DIPLOMATS ESPANOLA
DE LOS SIGLOS XII AL XVII
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MANUAL
DE
DE LOS SIGLOS XII AL XVII
METODO TEORICO-PRACTICO
PARA APRENDER A LEER
LOS DOCUIflENTOS ESPANOLES DE LOS SIGLOS XII AL XVII
FOR
p.
JVL.U&6Z
Catedrdtico, por oposicidn, de la asignatura de Paleografia general
y critica en la Escuela superior de Diplotndtica.
Obm ilastrato ton 240 facsimiles, dibojados por el aulor, j eon namerosos frebados inttrala lo 1 ; >n M tulo
Segunda ediciAn corregida y aumentada.
V \/ T*
MADRID
L1BREJUA DE LA SKA. V1UDA DE HERNANDO Y COMPAN1A
Calle del Arena), num. 11.
.. .
El autor se reserva todos
los derechos que le conceden
las dispostciones yigentes re-
lativas a la propiedad inte-
lectual. Todos los ejempla-
res de esta obra van sellados,
firmados y numerados.
fewiuplo.1
MADRID, it i > Imprcnta de <.. Pedrj^a, Hueru,, is.
PRELIMINARES.
I. Concepto de Paleografia. II. Importancia de esta ciencia. III. Sn division. IV. Obie-
to, limites y division de la Paleografia diplomatica espanola. Plan de esta nbr.i. V f
bliografia de la Paleografia diplnmatica espanola.
I.
Concepto de la Paleografia
La voz Paleografia, derivada de las palabras griegas itataia, an-
tigua, y YP*?^ escritura, designa la ciencia de la escritura antigua, y
desde este punto de vista comprende el estudio de las vicisitudes ex-
perimentadas por la escritura en todos los siglos y naciones, sea
cualquiera la materia sobre que aparezca lo escrito.
Este estudio puede hacerse con dos tines principales: adquirir los
datos necesarios para la lectura e interpretacion de los textos anti-
guos, 6 deducir del estudio de los elementos graricos de cada pe-
riodo noticias que permitan juzgar con probabilidades de acierto res-
pecto a la autenticidad 6 falsedad de los monumentos antiguos, 6
asignar fecha a los que no la tengan conocida. En el primer caso
lleva el nombre de Paleografia elemental, y en el segundo el de
critica.
Conviene distinguir el sentido propio de las voces Paleografia y
Diplomatica, que en el uso comun de nuestro idioma suelen a me-
nudo confundirse. La Diplomatica es la ciencia que por medio del
estudio de los caracteres internes y externos de los documentos, juz-
ga respecto a su autencidad 6 falsedad. La Paleografia analiza la for
ma de la letra; la Diplomatica no se limita al examen de esta, sino
que estudia los demas caracteres de los documentos, tales como h\
materia escriptoria, los instrumentos graficos, las tintas, los sellos.
el lenguaje, el estilo y las formulas que se ban usado en los antiguos
diplomas. La Paleografia comprende el estudio de toda clase de mo-
numentos escritos, ya scan documentos, monedas, medallas, lapidas
u otros objetos arqueologicos; la Diplomatica se limita al estudio de
los documentos. En resumen, el concepto de la Diplomatica, aten-
dido su objeto, tiene mayor comprension, porque abarca el estudio
complete de los caracteres del diploma; y la Paleograffa mayor
extension, porque los objetos que comprende su estudio son docu
mentos, lapidas, monedas, etc., y menor comprension, por cuanto
solo estudia en estos objetos su escritura, dejando para las ciencias
Diplomatica, Epigrafica y Numismatica el examen de los demas
caracteres.
II.
Importancia de la Paleografia.
Pocas palabras son necesarias para encomiar la importancia de la
ciencia paleograrica, que por medio de sus principles y reglas nos
pone en comunicacion directa con las generaciones que pasaron, per-
mitie ndonos conocer sus instituciones, su vida social, sus creencias,
su ciencia, su literatura y sus costumbres.
Merced a la Paleografia, la religion ha podido depurar los textos
que conservaban los principios del dogma y las reglas de la discipli-
na; el derecho ha podido investigar las diferentes leyes por que se han
regido las naciones en los distintos periodos de su historia; la litera
tura ha logrado conocer obras importantes de la antigiiedad clasica
y de los siglos medios, que sin los conocimientos paleograficos per-
manecerfan ignoradas en las bibliotecas; la filologfa ha conseguido
hacer notables progresos analizando en los documentos antiguos las
transformaciones historicas del lenguaje; la historia ha podido inves
tigar en los diplomas hechos desconocidos, ha depurado la certeza
de los conocidos, y nos ha revelado las instituciones, las costumbres
y la vida entera de las generaciones que pasaron, dando por medio
de la interpretacion paleografica voz autorizada y elocuente a los do
cumentos y monumentos escritos, testigos de aquellas generaciones;
y por ultimo, la Paleografia ha sido y es salvaguardia poderosa del
sagrado derecho de propiedad, cuyo origen y justificacion tienen que
buscar de continue los tribunales de justicia en antiguos docu
mentos.
La enumeracion de estos servicios, debidos a la Paleografia, nos
^xime de extendernos en largas consideraciones respecto a la impor-
tancia que debe darse a los estudios paleograficos, cuya necesidad
para toda clase de ciencias, y especialmente para las historicas, esta
fuera de toda duda.
III.
Divisiones de la Paleografia.
Atendiendo al fin con que se verifica el estudio de las escrituras
antiguas, se divide la Paleografia en elemental j critica. Analiza la
primera los elementos graficos de cada epoca y nacionalidad, investi-
gando los conocimientos necesarios para la interpretacion 6 lectura
de los monumentos antiguos; y la segunda, sirviendose de estos mis-
mos datos, juzga respecto a la autenticidad de dichos monumentos y
asigna fecha en vista del caracter de la escritura a los que no la tengan
conocida.
For razon de su objeto, se divide la Paleografia en diplomatica,
bibliografica^ numismatics y epigrdfiea.
Llamase Paleografia diplomatica a la ciencia que se ocupa en el
estudio de la escritura propia de los documentos. Su diferencia de la
ciencia diplomatica queda explicada en los parrafos anteriores.
La Paleografia bibliografica estudia la escritura de los codices y
libros manuscritos antiguos y puede considerarse como una rama de
la Bibliografia, ciencia de los libros.
La Paleografia numismatica examina la escritura de las monedas
y medallas, y debe considerarse como parte integrante de la ciencia
numismatica, la cual estudia, ademas de la forma de letra, los tipos,
arte, materia, formulas, valor y demas caracteres de las monedas.
La Paleografia epigrafica estudia la escritura en lapidas e inscrip-
ciones arqueologicas y es una rama de la epigrafia, ciencia que estu
dia en las inscripciones antiguas no solo el caracter de letra, sino la
materia escriptoria, los instrumentos graficos, el estilo, el lenguaje,
las formulas, etc. (i).
(0 Esta division de la Paleografia, aimque hayasido combatida por algunos (que supo-
nen que en el estudio paleogrilico no cabe establecer distincion entre la escritura de una
lapida, de un documento y de un libro de la misma epoca y nacion) se encuentra debida-
mente justilicada por la circunstancia, casi constante en la historia de la escritura, de ser
muy diferente la escritura del docurftento, del libro, de la moneJa y de la inscripcion coet^-
Atendiendo a las distintas nacionalidades, recibe la Paleografia
tantas denominaciones cuantos scan los pueblos que hayan dado ca-
racter especial a su escritura, y en este sentido decimos Paleografia
fenicia, griega, romana, espanola, francesa, etc.
Por ultimo, desde el punto de vista cronologico, se divide en Pa
leografia de la Edad Antigua, cuyo estudio alcanza hasta la ruina del
imperio de Occidente, y Paleografia de.la Edad Media, que compren-
de el examen de la escritura usada desde este acontecirniento histori-
co hasta fin del siglo XV; a cuyo estudio se une el de las letras de los
siglos XVI y XVII, que no son, salvas ligeras modificaciones, distin
tas de las usadas en los liltimos anos de la Edad Media. La escritura
posterior al siglo XVII se considera contemporanea, y por tantc.
fuera de los Kmites de la Paleografia.
IV.
Objeto, limites y division de la Paleografia diplomat ica espafiola.
Plan de esta obra.
Hemos manifestado en el parrafo anterior, que la rama de lacien-
cia paleografica que se ocupa en el estudio de la escritura de los do-
cumentos recibe el nombre de Paleografi a diplomatica, y que puede
considerarse corao parte integrante de la Diplomatica, ciencia de los
documentos antiguos, la cual, no solamente estudia la forma de letra,
sino tambien los demas caracteres de los diplomas.
A la Paleografia diploma tica espanola corresponded, por tanto,
investigar el origen y trasformaciones de las distintas clases de escri
tura usadas en los documentos de nuestra nacion, y analizar los ele-
mentos componentes de esta escritura, en sus letras, en sus abrevia-
turas, en su puntuacion, etc., con el doble fin de obtener una clave
segura para la interpretacion de dichos documentos, y de tener da-
tos suficientes para deducir del estudio de dichos elementos datos que
permitan juzgar de la autencidad 6 falsedad de los diplomas.
neos. Asi se observa, por ejeraplo, que en la ipoca romana se usa la escritura capital para
las lapidas, la uncial predomina en los codices y la miniiscula para los documentos; que
en los siglos V al XII, la forma sentada 6 liberal de la visigoda redonda predomina en Espa-
na en los codices sobre la cursiva, de uso m3s frecuente en los documentos; y que en los
siglos XV al XVII se usan en estos generaimente las letras procesal y eortesana, asi como
la itiilica para los libros manuscritos.
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No todas las clases de escritura usadas en Espana entran en el
dominio de la Paleografi a diploma tica. Ni la escritura autonoma,
conocida en Espana desde tiempos remoti simos, ni la fenicia y grie-
ga, usadas en las colonias que en la Edad Antigua se establecieron en
las costas del Mediodi a y de Levante; ni la punica introducida duran-
te la dpminacion cartaginesa; ni la romana, generalizada poco des-
pues de terminar esta dominacion: ni las letras en uso durante la
monarqufa visigoda, entran en el dominio de la Paleografi a diplo-
matica espanola, porque los ma s antiguos documentos de nuestra
patria que originales ban llegado hasta nosotros son del siglo VIII,
del cual/por consiguiente, arranca el estudio de esta rama de la
ciencia.
De la Edad Antigua no se conservan en Espana otros monumen-
tos escritos que monedas e inscripciones, cuyo estudio gra fico corres-
ponde, segun hemos manifestado, a la Paleografi a numismatica y
y mural.
De la e poca visigoda, adema s de monedas e inscripciones, se-con-
servan algunos codices, cuyo estudio compete a la Paleografi a biblio-
grafica. No tenemos noticia de documemo alguno original escrito en
nuestra patria con anterioridad a la dominacion sarracena, por mas
que los autores del Nouveau traite de Diplomatique citen un docu-
mento otorgado por Chindasvinto en 646 (684 de la era espanola)
como el mas antiguo de Espana.
Presumimos que esta noticia ha de ser una de tantas equivocadas
como contiene la obra de los Maurinos en la parte relativa a Espana,
porque ni manifiestan de donde tomaron este dato, ni el archive
donde se conservara el diploma, ni se ha visto confirmada la asercion
de los eruditos paleografos, a pesar de las reiteradas investigaciones
que hemos hecho para aveiiguar su certeza. Lejos de esto, lo que
hemos conseguido poner fuera de toda duda, es que ni en nuestros
archives ni en nuestras bibliotecas existe -documento alguno original
escrito en Espana con anterioridad al siglo VIII.
En el siglo VIII debe, pues, comenzar el estudio de la Paleografi a
diploma tica espanola, y solamente asi pueden tener fundamento cien-
tifico sus principios.
Desde este siglo hasta el XVII, en que concluye el estudio de nues
tra Paleografi a (por considerarse contempora nea la letra de los si-
glos XVIII y XIX), pueden distinguirse dos pen odos: uno, en el cual"
contimian en la escritura las tradiciones de la monarqufa visigoda, y
otro, en que se introduce y desarrolla la escritura francesa. El primer
pen odo, que podemos llamar visigodo de la Reconquista, comprende
10
desde el siglo VIII hasta el XII, y el segundo, en que se usan la escri-
tura francesa y las demas que de ella se derivaron, comprende desde
el siglo XII alXVII.
Este segundo pen odo constituye el objeto de este libro, que no
es sino un tratado de Paleografi a espanola de los siglos XII al XVII,
desde el doble punto de vista elemental y critico.
Para realizar ambos fines, reseiiaremos primeramente las trans-
formaciones experimentadas por la escritura en el pen odo que di-
chos siglos comprenden; analizaremos despue s cada uno de los ele-
mentos graficos, esto es, los alfaberos, las abreviaturas y la ortografia
de cada epoca; y una vez hecho este trabajo, presentaremos una co-
leccion de facsimiles de documentos que scan rnedio de comproba-
cion practica de la resena historica y del estudio analftico de la es
critura, y al mismo tiempo sirvan para que puedan ejercitarse en la
lectura y en el analisis critico paleografico las personas que deseen
conocer esta ciencia.
Nuestro libro comprendera, por tanto, tres partes:
Primera. Resena historica de la escritura.
Segunda. Estudio anah tico de sus elementos.
Tercera. Ejercicios de lectura paleograhca.
V.
Bibliografia de la Paleografia diplomatica espaflola (i).
Las principales obras que se ban escrito en Espana sobre Paleo
grafi a diplomatica, son las siguientes:
Rodriguez (D. Cristobal;. Biblioteca universal de la Polygra-
phia espanola, publicada por D. Bias AntonioNasarre. Madrid, 1788.
A principios del siglo pasado, D. Cristobal Rodriguez, archivero
de la catedral de Avila, animado por los especiales conochnientos
que habia adquirido, estudiando los documentos confiados a su cus-
todia, concibio la idea de publicar un tratado por cuyo medio pu-
dieran facilmente interpretarse todas las clases de letras usadas en
Espana y en el extranjero. Puso mano a su obra, dedicando mas de
(i) Las principales obras extranjeras sobre Paleografia diplomatica, han sido resenadas
en nuestro Frograma de Paleografia general y critica.
1 1
veinte anos a escoger muestras de escrituras antiguas, y cuando, ter-
minada ya,*olicitaba recursos para publicarla, le sorprendio la
muerte y no pudo ver impresa su Polygraphia, hasta que, de orden
de Felipe V, la dio a luz D. Bias Antonio Nasarre, precedida de una
erudita introduccion historica. Digno es de elogio Rodriguez, por
haber concebido y realizado la empresa de formar el primer tratado
espanol de Paleograffa; y si la obra en realidad es censurable por la
carencia de texto que explique los facsimiles y por la Jnexactitud de
e stos, defectos son que reconocen como causa la creencia que tem a
deque bastaba la inspeccion de un centenar de laminas, sin mas ex-
plicacion que la lectura de sus caracteres, para aprender la Paleogra
fia, y la escasaz de recursos, que le obligo a dejar la pluma y a tomar
el buril para grabarlas por si.
Terreros y Pando (D. Esteban). Paleografia espanola de la
obra El Espectdculo de la Naturale$a, en lugar de la Paleografia
francesa. Madrid. Ibarra, 1767.
Aunque lleva el nombre del Padre Terreros esta obra, debense la
redaccion de su texto al Padre Burriel y el dibujo de sus laminas al
habil paleografo D. Francisco Javier de Palomares. Contiene, dentro
de su escasa extension, noticias bastante acertadas respecto a las vicisi-
tudes de la escritura espanola, para cuyo estudio invierte el orden cro-
nologico; comenzando con el de la escritura de los siglos XV y XVII .
y terminando con el de los caracteres autonomos espanoles: me todo
que, si no es inuy cientifico, resuelve mas de una dificultad en la
practica de la enserianza paleograrka. Lastima es que las especiales
condiciones de la publicacion de que forma pane esta obra (la tra-
duccion de la enciclopedia publicada en Francia por Pluche con el
ti tulo de El Especidculo de la Naturale^aJ, impidieran al Padre Bu
rriel mostrar los inagotables tesoros de su erudicion, y a Palomare*
su prodigiosa habilidad para la reproduccion de las letras antiguas,
en mayor numero de laminas que las publicadas.
Merino (El Padre Andres). Escuela Paleographica 6 de leer le
tras antiguas, desde la entrada de los godos en Espana hasta nues-
trds tiempos. Madrid. Lozano, 1780.
Esta obra es notable, tanto por los facsimiles que contiene, admi-
rablemente grabados por Asensio, como por los erudites comentarios
del Padre Merino, que a cada una de ellas acompanan. Resie ntese,
sin embargo, de falta de metodo en las noticias que da respecto a
la Paleografia y a la Diplomatica; porque el autor, considerando,
12
como Rodriguez, parte principal de su obra las laminas. sujeta a ellas
el texto; y adolece del mismo defecto que la Paleogr^ia de Terre-
ros, por no haber podido Merino examinar mas codices y documentos
que los existentes en los archives de Toledo y en las bibliotecas de
San Lorenzo el Real y de Alcala. Pero, de todos modos, su obra re-
vela ya un gran adelanto en Paleografi a, puesto que partiendo del
principle de que el conocimiento de las letras no basta si no le acom-
pana el del tiempo en que se usaron como dato cn tico, tiende a trans -
formar al paleografo, de una mera maquina que descifralas antiguas
escrituras, en una persona experta, que analiza y pone a prueba la
legitimidad de los documentos.
Despue s de la publication de esta obra, las demas que ban visto
Ja luz publica no ban alcanzado, ni con mucho, su importancia; y
las Paleografias de Tos, Palucie, Alvera Delgras, Colomera, Las
Casas y algunas otras mas recientes, apenas exigen que se haga de
ellas mencion especial.
PRIMERA PARTE
*
RESEftA HISTOR1CA DE LA ESCR1TURA EN ESPAftA
DURANTE LOS S lGLOS XII AL XVII
CAPlTULO I.
1 XTRODUCCION. Breve noticia de las closes de escritura usaJ*s en Kipana antes del siglo XII.
I. Laescritura antes de la conquisxa rornama.-II. La escritura durante la dommacion
r omana.-III. La escritura en la Monarquia visigoda. IV. La escritura durante los cua-
tro primeros siglos de la Reconquista.
I.
La escritura en Espafia antes de la conquista romana.
Aunque se limita nuestro trabajo al estudio de las vicisitudes que
experimento la escritura espanola en los siglos XII al XVII, no pode-
mos menos de hacer algunas aunque breves indicaciones respecto a_la
escritura usada en Espana antes del siglo XII; consignando algunos
datos historicos respecto a la escritura autonoma espanola, a la feni-
cia, griega, cartaginesa y romana, usadas en la Edad Antigua, y a la
llamada visigoda, cuyo empleo fue general desde el siglo V hasta
el XII.
La escritura mas antigua que hallamos en los monumentos ar-
queologicos espanoles y especialmente en las monedas, es la iberica,
cuyo alfabeto ha sido designado con el nombre de letras descono-
cidas desde que Velazquez dio a luz su ce lebre ensayo sobre esta es
critura.
Segiin las opiniones mas recientes y que gozan de mayor autori-
dad, las letras de este alfabeto son derivadas del antiguo alfabeto fe-
nicio y del griego arcaico; siendo conocidas en el Mediodi a de Es
pana de sde tiempo inmemorial, y habiendose generalizado durante
- 4-
la segunda guerra piinica por el centre y Norte de Espana. Atendido
el origen de esta escritura, no tiene nada de extrano que la genera-
lidad de las leyendas que aparecen en las monedas mas antiguas
carezcan casi por completo de vocales, asi como las mas modernas,
especialmente las de e poca celti bero-latina, apenas dejan de tenerlas.
Ni el estudio de estos caracteres ni el analisis de la variantes que
.en distintas localidades y especialmente en la Turdetania presenta-
ban, entra en los limites de nuestro- trabajo. Son materia propia de
la Paleografi a numismatica, y a ella remitimos aquellos de nues-
tros lectores que deseen hacer investigaciones especiales sobre este
punto (i).
Escritura autonoma espanola.
En las colonias fenicias de las costas del Mediodi a y en lagriegas
de Levante, se uso tambie n respectivamente la escritura fenicia y la
griega; pero estos alfabetos fueron siempre exoticos en nuestra Penin
sula, no llegando a generalizarse entre sus naturales, ni quedando
hasta nuestros di as mas monumentos con estas escrituras qut las
monedas e inscripciones halladas en las ruinas de las antiguas co
lonias.
La dominacion cartaginesa fue tan rapida y tan agitada que ape
nas dejo rastro en nuestro pai s de los usos y costumbres piinicos, y
solamente en Cadiz, Malaga y otros puntos de la costa meridional, se
ban hallado monedas cuyas leyendas van en escritura cartaginesa,
que no era sino la misma fenicia con sus trazos mas delgados y ten-
diendo a hacerse cursiva.
(i) Puedcn consultarse para el estudio de la Paleografia au tonoma espai ola las obrasde
Velazquez (D. Luis), Florez (fray Enrique), Erro y Azpiroz (D. Juan Bautista), Conde (Don
Juan Antonio), Sestini (Domenico), Lenormant, Saulcy, Heiss (Alois), y con preferencia
a todas ellas el Nuevo melodo de clasificaciin de las medallas aulonomas de Espai a, por el sa-
bio numism4tico D. Antonio Delgado, quien en el volumen I de su obra expone un sistema
de alfabetos que, modificando notablemente los antes conocidos, tiene mas satisfactoria
aplicacion i la lectura de las monedas autonomas.
II.
La escritura en Espafla durante la dominacibn romana.
Conquistada Espana por los romanos, acepto la escritura del pue
blo vencedor, que usada en un principio simultaneamente con la
autonoma 6 celtibe rica, logrd predominar por complete poco tiempo
despues.
La escritura de los romanos presentaba cuatro variantes principa-
les: capital, uncial, miniiscula y cursiva.
La escritura capital, llamada asf a captte, porque se ha usado casi
siempre para los ti tulos y frontispicios de los libros, fue conocida por
el pueblo latino desde la antigiiedad mas remota, y se uso durante
largo tiempo, no solamente en las inscripciones epigraficas, sino tam-
bien en los documentos y codices.
S I MfBJ OR. DfXMTflWlf AQjV-UCO
Vlvx-H AFCf J) 1 DIRXT-cUMlT TS S SIMB Rl
Escritura capital romana.
Lo dificultoso de su formacion, el mucho espacio que ocupaba y
el largo tiempo que exigia para ser trazada, fueron causas que deter-
minaron modificaciones en la estructura de esta letra, redondeandose
sus rasgos y resultando el caracter de letra llamado uncial, que reci-
bia este nombre, porque tenfa una pulgada de altura y la pulgada era
para el pie lo que la onza funciaj para la libra. Este caracter uncial
fue disminuyendo de tamano, sin perder, sin embargo, su nombre.
Las letras que en la escritura uncial teni an figura propia, distinta de
la capital, eran nueve: A, D, E, G, H, M, Q, T y V, las cuales reves-
ti an formas curvas que contrastaban con las rectilmeas de la escri
tura capital. Esta escritura, por las mayores ventajas que ofrecfa a
los libreros y amanuenses, se generalize para los codices, predomi-
nando en ellos su uso sobre el de la capital.
Conocieron tambie n los romanos desde muy antiguo el uso de la
escritura minuscula y cursiva, por mas q^ue emendidos paleografos se
esfuercen en negarlo. El testimonio de los escritores clasicos, que
i6
hacen mencion frecuente de escritos en letras minusculas mas rapi-
damente trazadas y encerradas en menor espacio que las mayiisculas;
b u
T GTA c^Uixre^ 6 . ATS q
Escritura uncial romana.
la existencia en Grecia, maestra en artes de Roma, desde algunos
siglos antes de Jesucristo, de escritura minuscula y cursiva; la difi-
tad de la mayuscula en su formacion, nada propicia para la pronlitud
que exige la extension de actas y contratos, ni para que el escritor
pudiera seguir sin excesiva molestia la marcha de su pensamiento, al
producir las obras literarias; la imposibilidad de que autores que ban
dejado numerosas obras hubiesen podido escribirlas si no hubiesen
conocido mas letras que las mayusculas, ya fuesen capitales 6 uncia-
les, la semejanza que presentan entre si los mas antiguos caracteres
minusculos de los godos, sajones, francos y longobardos, que no
puede explicarse sino por el hecho de que procedan del mismo origen
y de que este origen sea romano; y por ultimo, los descubrimientos
de lapidas y documentos romanos con caracteres minusculos y cur-
sivos, son razones que no permiten dudar respecto a la existencia de
las letras minuscula y cursiva entre los romanos.
m
xyi/ j> o < o
Escritura minuscula romana.
Derivose la minuscula del alfabeto uncial, al cual se asemejo en
su figura; diferenciandose de e l en cuanto al menor tamano de sus
17
letras; y con el tiempo se complied con rasgos que servi an para,esta-
blecer union entre sus caracteres, resultando la escritura cursiva.
Escritura cursiva romana.
En todas estas especies de escritura hicieron uso los romanos de
los distintos sistemas de abreviar: por siglas 6 letras iniciales, por
supresidn en centre 6 en fin de palabra, por signos especiales de
abreviacion y por letras monogramaticas y enlazadas, que se usaron
despues en la Edad Media; siendo la escritura romana el tronco de
que se han derivado las letras, la ortografi a y los modos de abreviar
usados en las naciones de la Europa occidental en la Edad Media y
en los tiempos modernos.
III.
La escritura en la monarquia visigoda.
Eran los visigodos los mas adelantados en civilizacion de entre
Jos pueblos del Norte. Sus relaciones contfnuas con el imperio de
Oriente y su pronta conversion al cristianismo, habian contribuido
a modifkar la natural barbaric de su raza; pero menos civilizados que
los hispano-romanos, no intentaron,ni de intentarlo hubiesen podido
conseguirlo, implantar sus costumbres entre los vencidos. Divorcia-
dos de los hispano-romanos por divisiones de raza, de religion, de
costumbres, de idioma y de escritura, comprendieron que su domi-
nacion no podn a ser permanente, si no se unificaban en sentimientos
e intereses con los vencidos, y poco a poco fueron aceptando los de
e stos.
Traian los godos a Espana un ge nero de letra que les era conocida
desde el siglo IV y que ha recibido el nombre de ulfilana, y en esta
escritura debi an hallarse sus codices y documentos anteriores a la
conversion de Recaredo.
18
Segiin rehcre Socrates, escritor eclesiastico del siglo V, Ulfilas,
originario de Capa docia, fue hecho prisionero por los godos cuando
invadieron esta comarca en 366. Convertidos los godos al cristianis-
mo, le elevaron a la dignidad del episcopado, comisionandole para
que solicitara del Emperador Valente la concesion de territories don-
de los godos pudieran refugiarse, librandose de los conti nuos ataques
de los Hunnos. El Emperador accedio a esta siiplica, y Ulfilas pudo
volver de Constantinopla a su patria adoptiva llevando el permiso
deseado, en virtud del cual se establecieron los godos en la Moesia,
donde invento Ulfilas la escritura que se ha designado con los nom-
bres de mcesogotica 6 ulfilana; traduciendo al idioma gotico y escri-
biendo con estos signos el Antiguo y el Nuevo Testamento.
Las muestras de esta escritura que ban conservado hasta nosotros
el Codice Argenteo de la Biblioteca de Upsal, el Carolino de la de
Brunswick y algunos fragmentos dela del Vaticano, demuestran que
la escritura ulfilana no era mas que la griega, modificada y acomo-
dada por Ulfilas a las condiciones eufonicas del idioma godo.
Veinticinco signos componen el alfabeto de Ulfilas segiin resulta
de estos monumentos: diez y ocho de procedencia griega y siete to
rnados del alfabeto latino.
Esta escritura no duro en Espana mas tiempo que el arrianismo
como religion del Estado, pero aun en la epoca arriana los contratos
de los godos soli an escribirse en caracteres latinos, y estaba limitado
el uso de los ulfilanos a los libros eclesiasticos. Esta circustancia y el
hecho de haber ordenado Recaredo la destruccion de los libros arria-
nos en 589, poco despues de la celebracion del concilio III de Toledo,
explican la carencia absoluta en Espana de monumentos escritos con
caracteres ulrilanos.
No es cierta, por lo tanto, la opinion que, funda ndose en el testi-
monio del arzobispo D. Rodrigo Jimenez de Rada, exponen algunos
historiadores, suponiendo que la escntura ulfilana se hizo general en
Espana despue s del establecimiento de los godos; no desapareciendo
de nuestros documentos hasta el siglo XI: opinion que no resiste a la
comparacion de los monumentos escritos anteriores a Alfonso VI con
los caracteres ulfilanos, hecha por la persona menos versada en
Paleografia.
La conversion de los visigodos al catolicismo, desterrando la le-
tra ulfilana de los libros eclesiasticos y destruyendo los que contenian
doctrinas 6 perteneci an a la liturgia de la secta arriana^ unified el uso
de la escritura en la Peninsula. Favorecido el clero por los monarcas
visigodos, se dedico a los estudios literarios; llegando la escuela se-
ig
villana con el insigne San Isidore a iluminar con su ciencia lastinie-
blas de la ignorancia general de Europa en los primeros siglos de la
+1HHOHMICOHSK&A
INCAPUWK
R1USAHHOF
Escritura capital visigoda del siglo VI.
Edad Media. Exigi an estos trabajos el conocimiento de los clasicos
griegos y latinos y de los libros eclesiasticos y juridicos; y no falta-
ban espanoles que pasaban a Roma y a Bizancio a transcribir, ya las
actas de los concilios, ya las producciones literarias de los mas ilus-
tres varones de la Iglesia. Contribuyo a este renacimiento lirerario la
creacion de monasteries y la propagacion en ellos de la regla de San
Benito, que prescr-ibia a los monjes el estudio. Tenian por lo general
estos monasteries un local destinado a la transcripcion al dictado de
codices; con lo cual multiplicaban facilmente su numero y facilita-
ban la adquisicion por cambio de los que carecian. Los mismos mo-
narcas visigodos protegian la propagacion de los libros, dando en mas
de una ocasidn comisiones para sacar copias. Los concilios, por su
parte, contribuyeron poderosamente a la difusion de la ciencia y a
generalizar la ensenanza de la escritura, disponiendo la manera como
. habi an de ser educados los jovenes que aspirasen al sacerdocio, y to-
das estas causas promovieron notablemente el mejoramiento de la
escritura.
No se consevan documentos de esta epoca, aunque si algunos co
dices que nos permiten formar juicio de la escritura llamada visigoda,
2O
tanto capital y uncial como minuscula y cursiva, cuyas distintas
especies son en todo semejantes a las usadas porlos romanos, tanto
Escritura uncial visigoda del siglo VI.
en lo relative a la figura de las letras, como en cuanto a sus abrevia-
turas.
IV.
La escritura en Espafia durante los cuatro siglos primeros
de la Reconquista.
De tres clases de escritura se hizo uso en este pen odo: la arabfr
por el pueblo conquistador; la francesa en Cataluna, y la visigoda en
los restantes Estados cristianos de la Pem nsula.
La invasion de los arabes produjo honda perturbacion en la esfera
literaria, ya destruyendo muchas de las obras notables de las epocas
romana y visigoda, ya haciendo converger todas las aspiraciones de
los cristianos hacia un solo ideal, rechazar a los enemigos de su fe y
libertar la patria cautiva; y todos los esfuerzos, a una sola tarea, la de
guerrear hasta conseguirlo. Pero no era posible que se borrase de
pronto por complete la tradicion literaria, ni que desapareciese la
obra constante de dos civilizaciones tan espjendentes como la romana
y la visigoda; tuvie ronla adormecida las cata strofes que siguieron a
la invasion agarena, pero a la primera ocasion favorable, anudo, si
no con la vitalidad que en la monarquia visigoda, al menos como
reflejo de lo que en esta habi a sido.
Los primeros adelantos de la reconquista facilitaron la recons-
truccion de iglesias y monasteries destruidos en la invasion y la fun-
dacion de otros nuevos, en los cuales, ajenos los cenobitas a las agi-
taciones de los tiempos, compartian su actividad entre la oracion y
el estudio. Recogie ronse en estos cenobios los restos literarios de la
antigiiedad y de la monarquia visigoda; establecie ronse en los mo
nasteries escuelas, en que sirviesen de ensenanza, y aplicandose los-
21
monjes a su estudio y velando por su conservation y propagation,
legaron hasta nosotros la tradicion anrigua.
Lo que decimos de la cultura literana en general tiene especial
aplicacion al elemental conocimiento de la escritura, que trasmitida
en los monasteries de unos religiosos a otros, y acomodandose a la
norma de los mejores codices de la epoca goda que habian podido
salvarse, no fue sino continuation de la usada por los visigodos.
Lo azaroso de los tiempos y la general ignorancia, eran tambie n
causas que obligaban a los cenobi tas a dedicarse muy especialmente
al estudio de la escritura. Desconocida e sta casi completamente por
los seglares, tem an forzosamente que extender los documentos pu-
blicos y privados en que se consignaban los actos y contratos de los
monarcas, magnates y vasallos, y que ejercer a la vez las atribuciones
propias del amanuense y del notario.
Uno y otro trabajo, la copia de codices y el atorgamiento de es-
crituras, ejercidos sin interruption por los religiosos de nuestros mo
nasteries, prpdujeron el que, siguiendose la tradicion caligrafica de
la epoca visigoda, e introduciendose en ella las modificaciones que
la pra ctica acreditaba como necesa rias, se llegase a producir en los
siglos X y XI el hermoso caracter de letra a que algunos han dado el
nombre de Toledano, y la regular letra cursiva diplomatica de los
mismos siglos, tampoco exenta de belleza.
No estan conformes los autores de Paleografi a al enumerar las cla-
ses de escritura usadas en los reinos de Asturias y Leon en este pe-
riodo, ni al determinar los caracteres que las distingen; lo cual en
gran parte depende del distinto punto de vista desde el cual conside-
ran los documentos para clasiricar su letra, ya atendiendo solamente
a los elementos puros de la escritura visigoda, y estableciendo entre
ellos diferencias, por su trazado y figura, ya considerando, como lo
hace Ribeiro, la distinta procedencia de estos elementos, como base
de la clasifkacion. El Padre Burriel, en su Paleografi a espanola,
pnblicada por Terreros, reduce a tres especies las letras visigodas
usadas en este pen odo, a las cuales da las denominaciones de cursiva,
cuadrada y redonda; estableciendo para explicar sus caracteres ge-
nerales, paralelo entre estos ge neros de escritura y los usados en
tiempo de los Reyes Catolicos, D. Fernando V. y Dona Isabel.
La cursiva gotica, dice elerudito paleogratb, es como la proce-
sada, encadenada, corriente y facil en su formacion, pero extremada-
mente dificultosa de leerse. La cuadrada es, como la cortesana, apre-
tada, estrecha y regular, pero de no muy facil lectura. La redonda
gotica es como la letra del mismo nombre del ultimo tiempo, divi-
dida en los caracteres, sujeta a pocas equivocaciones, clara y facil de
leerse, sabido el alfabeto,ligazones y cifras ordinarias,anadida alguna
practica y supuesto el saber* la lengua latina y tener conocimiento de
la materia de que se trata.
no*. 8^.0= Lcx
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Imn^VZucoyif^ \P
Escritura visigoda minuscula.
Merino, en su Escuela de leer letras cursivas antiguas y moder-
nas, niega la existencia de la cuadrada, suponiendo que la asi califi-
cada por Burriel era una mezcla del cursivo gotico con la escritura
francesa del siglo XI, que ya por estos tiempos se empezaba a mez-
clar, ya fuese en fuerza de haberlo mandado el rey, 6 ya porque ha-
biendo concurrido muchos franceses a la conquisra de Toledo, hu-
biesen introducido en algiin modo su forma y gusto de escribirlo.
Niega tambie n Merino, de acuerdo con Pe rez Bayer, que se hiciese
en Espafia uso general de la escritura cursiva, diciendo que se reduce
al contenido del codice Ovetense del Escorial y a algunas notas y
adiciones de otros codices.
Las opiniones del Padre Merino son exactas en lo que se refiere
a la escritura llamada cuadrada, porque es impropia denomination
aplicada a la escritura visigoda, cuyo caracter distintivo es la rotun-
didad de los trazos, e inexacta en lo que se refiere a la escritura cur
siva, porque de e sta se hizo comiin uso, especialmente para los do-
cumentos de los reinos de Asturias y Leon.
La escritura visigoda, cuyos caracteres distintivos son la tendencia
a la forma curva en sus tsazos, el uso menos frecuente que en la
francesa a las abreviaturas, la figura de sus aes abiertas por su parte
superior 6 en forma de E moderna manuscrita, la abundancia de
nexos y la irregular separacion de palabras, debe dividirse como la
romana, de la cual es continuacion, en mayiiscula, capital y uncial,
y minuscula propiamente dicha y cursiva. La escritura mayuscula se
uso en los codices de los siglos VIII al XII para los epigrafes; y la
minuscula, para el texto de codices y documentos; siendo Je advertir
que los reinos de Asturias y Leon predomino el uso de la minuscula
23
propiamente dicha para los codices, y de la cursiva para los docu-
mentos, asi como en Aragon y Navarra fue muy raro el uso de esta
ultima, predominando en libros y escrituras el de la primera.
Escritura visigoda cursiva.
Dentro de esta clasificacion cabe establecer diferencia entre la es-
critura gotica, propiamente dicha, y la que comenzo a usarse en el
siglo XI con caracteres tornados de la letra trancesa, y que marca el
pen odo de transicion al uso de esta escritura.
Esta diferencia ha sido senalada por el paleografo portugue s Ri-
beiro, quien divide la escritura de los primeros tiempos de la Recon-
quista en gotica y semigotica; entendiendo bajo este nombre la que
tiene mezclados elementos propios de la escritura francesa.
Tanto en los reinos de Asturias, Leon y Castilla, como en los de
Navarra y Aragon, desaparecio la escritura visigoda en el siglo XII,
como tendremos ocasion de demostraren el siguiente capitulo.
En el territorio ocupado por los arabes generalizaron e stos la es
critura que lleva su nombre, pero no pudieron conseguir que desapa-
reciera por completo la tradicion visigoda en materia de escritura, y
los mozarabes conservaron, especialmente en sus codices, una escri
tura semejante a la usada en los reinos cristianos durante el mismo
pen odo, no diferenciandose de e sta sino en la menor altura propor-
cional de sus letras.
En Cataluna, desde los primeros tiempos de la Reconquista, se
introdujo la escritura carlovingia usada en Francia, y de que habla-
remos en el siguiente capitulo; explicandose este hecho por la influen-
cia directa que los monarcas Franceses tuvieron en los trabajos de la
restauracion cristiana, y por la dependencia en que los condados
catalanes estuvieron con respecto a Francia.
N
uUu Tu^; k b (*-tutxv
Escritura catalana de principios del siglo XI.
CAPITULO II.
I. Cracteres de la escritura francesa. II. Su origen. III. Inlroduccion de la escriturt
francesa en Espana.
Caracteres de la escritura francesa.
Dase el nombre de escritura francesa a la introducida en Espana
a fines del siglo XI, generalizada en el XII y de uso exclusive en el
XIII, cuyos caracteres generales son:
i ." La tendencia a la forma recta de todos sus trazos.
2. El contraste que presentan sus trazos principales, que son muy
gruesos, con los perfiles tan finos que apenas esta n marcados.
3. La regularidad de la escritura y la constancia de sus propor-
ciones.
4. El carecer la escritura de inclinacion, formando los trazos
principales de las letras un angulo recto con la caja del renglon.
5." El considerable numero de abreviaturas que presenta.
Y 6." La carencia casi absoluta de nexos, hasta tal punto, que
cada letra permanece aislada de las demas, en la misma forma que
nuestras letras de imprenta.
II.
Origen de la escritura francesa
Cuando los romanos sujetaron las Galias a su dominacion, pro-
pagaron en ellas su escritura. A la cai da del Imperio, establecidos
los francos en esta region, adoptaron la escritura de la raza vencida,
en la forma que es conocida en Paleografi a con los nombres de letra
merovingia 6 francogala (r). Esta escritura empeord rapidamente,
(i) Al mismo tiempo que esta letra, y en el Mediodia de Francia ocupado por los godos,
!>e usaba la escritura visigoda, cuyos caracteres hemos resenado en el capitulo precedente.
Ambas clases de letras tienen los mismos elementos constitutivos, como derivadas de un
mismo origen, la escritura romana, y solo se diferencian esencialmente en la rmyor rus-
ticidad de la cscritura merovingia, caracter que se explica por el atraso de cultura en que se
hallaban los francos con respecto al pueblo visigodo.
25
complicandose con enlaces de mal gusto, que dificultaban extraordi-
nariamente su interpretation, y este hecho motive la reforma cali-
grafica que la generalidad de los autores atribuye a Carlo Magno. No
juzgamos oportuno investigar ahora si Carlo Magno (que, segun Egi-
nardo, no sabi a escribir) fue autor de esta reforma, 6 si se debio a
Alcuino; si comenzo en Italia el empleo de la nueva escritura, como
pretende Maffei, 6 si se uso en Francia por vez primera, como indica
Mabillon; pero conviene a nuestro proposito consignar un hecho
fuera de toda duda: que el mejoramiento de la escritura coincidio en
Francia con el renacimiento que en ciencias y en artes se realize bajo
el imperio de Carlo Magno.
La letra a que nos referimos ha sido llamada carlovingia, por
coincidir su uso con la dinastfa de este nombre. Sus elementos cons-
titutivos poco difieren de las antiguas letras romanas uncial y mi-
nuscula, a las cuales se acudio como modelo para la reforma de la
escritura usada en Francia; y cl cara cter que a primera vista la dis
tingue es el aparecer las letras sueltas, sin enlace alguno, cuya cir-
cunstancia la hizo predominar sobre la escritura merovingia, abun-
dante en nexos.
El uso de la escritura carlovingia se hizo comun en Francia du-
rante el siglo IX, pero no llego a excluir el de la francogala hasta
fines del siglo X, desde cuyo tiempo fue constante su empleo en
Francia y poderosa la influencia que ejercio en las escrituras de las
demas naciones occidentales, hasta que al fin llego a ser adoptada en
Italia, en Alemania, en Inglaterra y en Espana.
Esta escritura carlovingia, modificada mas tarde bajo la dinastia
de los Capetos, es la que introducida en nuestra Peninsula a fines del
siglo XI y generalizada en el XII, ha recibido, por su procedencia, el
nombre defrancesa.
III.
Introducci6n de la escritura francesa en Espafia.
La escritura que llamamos francesa era conocida en Catalufia
desde los primeros tiempos de la Reconquista. Arrancada esta co-
marca al yugo sarraceno por el esfuerzo de Carlo Magno, feudataria
26
en un principle de Francia y en continuas relaciones con esta nacion,
nada tiene de extrano que tuviese muchas costumbres francesas, que
adoptase muchas de las practicas cancillerescas francesas, y que hi-
ciera un uso casi exclusive de los generos de letra corrientes en la ve-
cina monarquia.
En cuanto a los demas Estados cristianos de la Peninsula, pode-
mos afirmar que en ellos no se introdujo la escritura francesa hasta
h nes del siglo XI, ni se generalize hasta el XII.
Ha sido opinion generalmente aceptada la que atribuye a un Con-
cilio celebrado en Leon en el ano 1090, 1091 6 1096, la desaparicion
de la escritura visigoda y la adopcion de la francesa. Fundase esta
opinion en las palabras que a dicho Concilio consag.ra el arzobispo
D. Rodrigo Jime nez de Rada, afirmando que los prelados en el con-
gregados establecieron que ya en adelante todos los amanuenses,
abolida la letra toledana que invento el obispo Ulfilas, usasen de las
letras francesas," y las de D. Alfonso el Sabio en su cronica general
de Espana, consignando que establecieron lo que tanto pracie al rey
D. Alonso tan a corazon lo habie, que mandaron que de alii ade
lante todos los escribanos desfacer la letra toledana, la que D. Gol-
filas, obispo de los godos, fallo primeramente, e fizo las figuras de
las letras de su A, B, C, -en las escrituras del oricio de Francia.
Apoyados en estos textos, pretenden cuantos autores han escrito so-
bre Paleografi a espanola, demostrar que en el aludido Concilio de
Leon,al mismotiernpo que se aboliola liturgia isidoriana, se prohibio
el uso de la escritura goda,prescribie ndose el de la francesa, con tanto
contento de Alfonso VI como disgusto de sus vasallos, encarinados a
las instituciones liturgicas y a la escritura de la e poca visigoda, que
despertaban los gloriosos recuerdos de San Isidore y de la ilustre es-
cuela sevillana; y con este motivo se ocupati en referir una multitud
de novelescas tradiciones, ya respecto a los juicios de Dios, a que fue-
ron sometidos el rito y letra godos, ya relativas a las gestiones que
dona Constanza, esposa del rey, y el abad D. Bernardo jpracticaron
para conseguir su abolicion.
Esta suposicion es, a nuestro juicio, infundada. Aunque explicara
la transformacion que en materia de escritura se opero en los reinos
de Leon y Castilla, nunca podn a justificar igual cambio que casi al
mismo tiempo se observa en Aragon y Navarra, a no ser que se qui-
siese reconocer como obligatorios en estos Estados los ca nones del
concilio leones, lo cual es inverosfmil. Per otra parte, la circunstan-
cia de no haber llegado hasta nosotros los canones del supuesto con
cilio, y el ser manifiestamente falsas las causas en que se dice que
apoyo su mandate (i), hacen sospechar que no llego e ste a dictarse;
sospecha que casi se convierte en ce rtidumbre, examinando los docu-
mentos otorgados en los veinte anos siguientes a la fecha en que se
supone celebrado el concilio; los cuales, casi en su totalidad, eslan
escritos de letra visigoda. Y no se crea que nos referimos solamente
a los documentos particulares, porque la mayor parte de los otorga
dos por Alfonso VI, y entre ellos algunos suscritos por el arzobispo
D. Bernardo, estan en caracteres visigodos, y no cabe suponer que
el rey y el prelado autorizasen tan de continue que se infringiese una
disposicion de que eran principales autores.
A otras causas que a las prescripciones del concilio de Leon, a la
venida de numerosos Franceses a la conquista de Toledo, al casa-
miento del rey con princesas francesas y los de sus hijas con caballe-
ros de esta nacion, hay que atribuir el cambio de esta escritura.
La letra rotnana adoptada por los pueblos ba rbaros que se esta-
blecieron en Espana, en Inglaterra, en Francia y en Italia, y que ha
recibido los nombres de visigoda, anglo-sajona, merovingia y lom-
barda, a-dolecio bien pronto del defecto de haberse hecho demasiado
cursiya; lo cual produci a el que se descuidara dar a las letras su figura
genuina y que se multiplicara el numero y la forma de sus enlaces,
resuhando una escritura de muy difi cil lectura.
En Francia, donde la decadencia de la letra fue mas rapida, se
hizo sentir mas pronto la necesidad de modificarla escritura; y el re-
nacimiento de la cultura clasica que promovio Carlomagno, fue oca-
sion favorable para intentarlo. Imitose la escritura minuscula roma-
na, y resulto la carlovingia, que no logro generalizarse hasta el si-
glo X.
En las demas naciones la decadencia de la escritura romana no
fue tan rapida: el abuso del caracter cursivo fue mas tardio; y cuando
sus efectos produjeron la necesidad de reformar la escritura, la letra
carlovingia habi a llegado a ser la mas bella de la Europa latina, y
basto cualquiera ocasion para que se adoptara.
Asi sucedio en Espana (2). La escritura visigoda, que en los codi-
(1) Hemos manifestado en el precedente capitulo cudles eran los elementos constituti-
vos del alfabeto ullilano, y como era la base principal de esta escritura la griega, y por con-
siguiente, no hemos de detenernos ahora a refutar la opinion que consigna el arzobispo don
Rodrigo, atribuye ndola al concilio de Leon, de que la escritura toledana 6 visigoda era la
misma inventada por Ulfilas, bastando i nuestro proposito dudar de que los prelados de
este concilio abrigaran tan erronea creencia.
(2) La mayor parte de los autores, animados de un mal entendido amor pa trio, ban exa-
gtrado mucho la beUeza de la escritura visigoda, consijerandola superior a la francesa y
declarando injustificado el cambio de letra.
<:es habfa conservado bastante regularidad en la forma minuscula,
habi a decaido en los documentos, cuya escritura, casi siempre cur-
siva, se habi a hecho punto menos que ilegible a fuerza de complicar
sus nexos. La necesidad de una modificacion era urgente e irremedia
ble; y fue ocasion propicia para plantearla, la llegada de los monjes
Franceses, que vinieron, tanto a los reinos de Aragon y Navarra como
a los de Leon y Castilla, a propagar la reforma cluniacense.
CAP1TULO III
Xiflos XII y XIII. 1. Propagacion de la escritura francesa. II. La escritura en el siglo XII
III. Sus transformaciones en el siglo XIII. IV. Letras de privilegios y de albalaes.
Propagaci6n de la escritura francesa.
La escritura francesa con los caracteres que hemos resenado en el
-capitulo anterior, se introdujo en Espana por los monjes de Cluny
que vinieron a propagar la reforma de las reglas monacales, primera-
mente a los reinos de Aragon y Navarra, y mas tarde a los de Leon y
Cagtilla.
La generalizacion de esta escritura se verified muy lentamente.
Pugnaba con la costumbre y con la tradicion; era vista con la repug-
nancia que inspira toda innovacion, y mas si precede de pai s extran-
jero, y su uso no era facil de imponer ra pidamente a los religiosos,
que ran a la vez amanuenses y notaries, y estaban acostumbrados al
empleo constante de la escritura visigoda.
Solamente cuando los monjes franceses lograron apoderarse de la
direccion de las cancillen as reales y de la ensenanza en el Scripto
rium (i) de los monasteries, consiguieron generalizar la escritura
Los que asi juzgan, consideran solamente la escritura de los codices y no la de los do
cumentos, que era generalmenle cursiva; y aun en aquella desconocen que la belleza que
alcanzo en el siglo XII, subre ser inferior i la de la francesa, debiase & la influencia que esta
escritura ejercia ya sobre nuestra minuscula visigoda.
(i) Dabasc el nombre de Scriptorium al local donde los monjes se dedicaban 4 la trans-
cricion de codices, trabajo prescripto por muchas de las reglas monSsticas, y a la redaccion
y copia de inslrumentos publicos y documentos pnvados; larea que imprescindiblemente
les imponia la ignorancia general en materia de escritura.
Al incesante trabajo de los cenobitas en el Scriptorium, debemos el que se hayan conser
vado hasta nosotros los monumentos literarios de la antiguedad y de la Edad Media.
francesa, cuyos resultados ventajosos contribuyeron tambien a pro-
pagarla.
No se podia conseguir que hombres que durante toda su vida ha-
bian usado un caracter de escritura, adoptasen en breve tiempo otro
distinto, por mas que conocieran sus ventajas; y la obra de propa
ganda fue lenta, consiguiendo primero los propagadores puestos en
la curia real y en las escuelas de los monasteries, y educando a la
nueva gerieracion, que iba a dedicar su existencia al monacato, en el
ejercicio de la nueva escritura.
Asi se explica que, habie ndose introducido la escritura francesa
en los reinos de Aragon, Leon y Castilla en la segunda mitad del si-
glo XI, scan escasos los documentos de esta lectura durante este siglo
y los primeros anos del siguiente, y que el predominio de la escritura
francesa sobre la visigoda no se consiguiera hasta la mitad del si
glo XII, ni la desaparicion completa de esta letra hasra terminado
este siglo.
II
La escritura en el siglo XII.
Hemos resenado en el capitulo anterior cua les eran los caracteres
distintivos de la escritura francesa al ser introducida en Espana; y
ahora debemos anadir, que conserve esos mismos caracteres durante
el siglo XII y los primeros anos del XIII.
La regularidad de su trazado, el aislamiento en que sus letras se
encontraban unas respecto de otras, sin admitir nexos ni ligados, y
el detenimiento que exigi a la formacion de estas letras, ju.stitican la
profusion de abreviaturas que se observa en la escritura francesa de
esta epoca, y que compensaban el largo tiempo que en escribir em-
pleaban los amanuenses. Las abreviaturas por siglas, apenas usadas
en la e poca visigoda, se multiplicaron prodigiosamente, indica ndosc
por ellas, ya los nombres propios, ya las particulas de uso ma s fre-
cuente.
Las abreviaturas por letras sobrepuestas, por suspension y por
contraction, en especial estas ultimas, se usaron en mayor mimero
que en las demas e pocas paleograficas; y el niimero de los signos es-
peciales de abreviacion que sustitufan determinadas letras, tambien
aumento considerablemente.
3
For esta causa, al estudio anah tico de la escritura francesa, facil
en cuanto se refiere a los alfabetos, ofrece dificultades y complicacio-
A
tvno dmce-mcArnAtvoTi^c Lv
V S ic invent in purnova TmxrVif A angleroU. "X.
Al/*
et dup
en
Escritura francesa.
nes en lo relative a las abreviaturas; circunstancia que solo encuen-
tra alguna compensacion en la uniformidad a que obedecian los ama
nuenses de los siglos XII y XIII, en cuanto a los sistemas de abreviar.
Ill
Transformaciones de la escritura en el siglo XIII.
En el siglo XIII experimento la escritura francesa en toda la Eu-
ropa Occidental notables transformaciones, que estaban en armoma
con el gusto artistico de la e poca. Sus trazos recto-altos y recto-bajos
se prolongaron en forma curva, los de la caja del renglon se hicieron
esquinados, y unos y otros, en mayiisculas y minusculas, fueron recar-
gados en adornos mas caprichosos que bellos.
Al caracter de letra resultante de estas modificaciones se ha dado
por los paleografos extranjeros el impropio nombre de gotico, acaso
porque havan crei do observar alguna analogia entre su trazado y el
estilo arquitectonico ojival de la misma e poca, al cual con igual irn-
propiedad se llama vulgarmente gotico.
Ademas de este genero de letra, y por las dificultades que para es-
cribir con prontitud presentaba la francesa, se generalize otro, tam-
bie n derivado del trance s, pero de forma cursiva, de trazos rectili-
neos y tendidos, de escasa altura, de grande anchuray mas menudo,
que ha recibido el nombre de gotico minusculo diplomdtico.
Ambas clases de escritura aparecen en los documentos esparioles
desde principios del siglo XIII; si bien no se hacen de uso frecuente
hasta la mitad de este siglo, porque la escritura francesa en toda su
pureza, asi como se generalizo mas tarde en Espana que en las demas
3
j
naciones europeas, tambie n tardo ma s en perder su genuine cara cter
y admitir las innovaciones propias de la llamada gotica.
IV
Letras de privilegios y de albalaes.
Las clases de letras designadas con estos nombres por el Padre
Burriel, seg-iin el uso que de ellas soh a fcacerse en los documentos
reales mas 6 menos solemnes , privilegios 6 albalaesj, son las mis-
mas de. que hemos hablado en el parrafo anterior, y no existe, para
justificar su aparicion, necesidad de atribuirla a supuestos adelantos
en la escritura, promovidos por San Fernando y por Alfonso X el
Sabio; puesto que se explica por el predominio que estas letras ha-
bian alcanzado en la Europa latina, y por la mayor facilidad que
para escribir ofrecia la francesa cursiva.
La escritura de privilegios, en cuanto a la figura esencial de sus
letras, ape nas diriere de la francesa mas que en ser algo mas esquinada
en los extremes de sus trazos de la caja del renglon, en terminar en
curvas bastante prolongadas sus trazos altos y sus caidos, y en estar
recargada de iniitiles rasgos de adorno.
Aellot)
enueynr zun<
Cf
Escritura de privilegios (siglo XIII).
La escritura de albalaes no diriere de la de privilegios en cuanto
a la figura de sus letras, pero si en cuanto a sus proporciones, incli
nation y ligado.-Es mas menuda, tiene escasa. altura, con respecto a
su anchura, y sus trazos principals son cortos en relacion con los
accesorios. Las letras no permanecen aisladas entre si como en la es
critura de privilegios, sino que estan unidas para favorecer la rapidez
de su trazado. Sus rasgueos tienen forma casi rectilfnia y tendencia
a conservar paralelismo con respecto a la caja del renglon, y, por ul
timo, suele observarse en la letra una ligera inclination" en angulo
obtuso, con respeclo a la li nea que pasa por la base de las letras.
32
Una y otra escritura presentan menor abundancia de abreviaturas
que \3ifrancesa; hecho que se explica facilmente, si se considera que
Escritura de albalaes (siglo XIII).
eran mas cursivas que esta. Esta circunstancia se advierte mas en los
reinos de Leon y Castilla, en los cuales, adoptado como unico idio-
ma para los documentos piiblicos el castellano desde el reinado.de
D. Alfonso X, no se prestaba la indole del romance tanto como la
del latin a las abreviaturas por s/ncopa y apocope, y menos aun a las
de muchos de los signos especiales de abreviar, que en^el nuevo idio-
ma no podian tener aplicacion. En cambio, en Aragon se conserva-
ron todos los sistemas de abreviar del siglo XII, en el XIII, XIV y
XV, si bien usandose con menos profusion.
CAPITULO IV.
Sig los XIV y. XV. -1. Escritura del siglo XIV. II. Escritura del siglo XV. III. Causasde
la decadencia progresiva de la escritura espanola en los siglos XIII al XV.
I.
Escritura del siglo XIV.
En opinion del Padre Burriel, siguieron usandose en este siglo los
mismos caracteres de Jetra del anterior. "En este siglo, dice el erudi-
to paleografo, a pesar de la variedad de manos y habilidades dife-
rentes, podemos reducir todos los linajes deletra que se usaron en
el, a solos dos. La division de estos puede tomarse de la diferencia de
los despachos reales; y asi llamaremos a la una letra de privilegios,
y a la otra letra de albalaes. La primera era redonda, sin rasgos, po-
33
co diversa de la que de este ge nero se uso en los dos siglos antece-
dente y siguiente, corpulenta y hermosa, propia de los privilegios ro-
dados, de los libros bien escritos y de las escrituras de mas importan-
cia entre los vasallos. La segunda era estrecha, de trazos delgados,
rasgada, poco diferente en substancia de las letras cortesana y proce-
sada del siglo siguiente, y que ya desde el anterior se usaba en los
albalaes, ce dulas, ordenes y cartas de menos importancia de losreyes,
y en las cartas misivas, instrumentos y comercio comiin de los vasa
llos, y aun en algunos libros.
La distincion entre la escritura que se usaba en los documentos
mas solemnes, sentada, liberal, hecha con detenimiento, y la escri
tura francesa cursiva 6 de albalaes, continue en efecro en el siglo
XIV, especialmente en sus primeros anos, pero despues experimen-
taron transformaciones que dieron lugar a nuevos ge neros de letra,
cuyo principio coloca Burriel en el siglo XV.
La escritura de privilegios del siglo XIV es generalmente ma s re-
dondeada que la del XIII, y muy especialmente en documentos del
ano 1350 en adelante, observandose que la escritura de algunos
privilegios rodados de Pedro I, Enrique II, Juan I y D. Enrique III
de Castilla, y la que aparece en muchos documentos de Pedro I,
Juan I y D. Martin de Aragon, apenas se diferencia de la letra redon-
da 6 dejuros, que en opinion de cuantos autores ban publicado obras
de Paleografia espanola, no comenzo a estar en uso hasta el siglo XV.
Este mismo caracter se observa en la escritura de albalaes, la cual
desde la segunda mitad del siglo XIV habi a redondeado sus trazos,
estrechado sus letras, dado forma curva a sus rasgueos y aumentado
los enlaces, resultando con los caracteres que los paleografos asignan
a la escritura cortesana, la cual es apretada, menuda y enredada,
con rasgos y ligacion de unos caracteres con otros, lo que hace hoy
bien dificil su leccion (i).
Resulta de cuanto va dicho, que en la primera mitad de! siglo
XIV se siguieron usando las letras francesa de privilegios y francesa
cursiva 6 de albalaes, y que en la segunda mitad de la misma centu-
ria redondeo sus trazos aque lla, presenta ndose como letra de transi-
cion a la redonda del siglo XV, y transforma ndose la de albalaes en el
cara cter que llamamos cortesano.
Esta distincion de letras es igualmente aplicable a los reinos de
Leon y Castilla que a los de Aragon y Navarra. En e stos, sin embar
go, el empeoramiento de la escritura no fue tan rapido, porque en
(i) Tcrreros, Paleogr., csp., prig . ^4.
-3 4 -
mas continuas relaciones con los demas Estados de Europa, y espe"
cialmente con Italia y con Francia, siguieron la gradual decadencia
caligrafica del caracter designado con el impropio nombre de gotico,
tal como era conocido en estas naciones. Pero si es cierto que la co-
rrupcion de la escritura de privilegios y albalaes Cue algo mas tardfa
en Aragon y Navarra, tambien lo es que el empleo abusive de abre-
viaturas no decayo en los documentos de estos reinos en los siglos
XIII al XV, porque redactandose aiin los documentos en latin, se
prestaba este idioma a seguir usando los multiples sistemas de abre-
viar conocidos en el siglo XII.
II.
Escritura del siglo XV.
Cinco clases de letra se usaron en el siglo XV: la bastardilla 6 ita-
lica, la redonda, la alemana, la cortesana y la procesal.
Se da el nombre de letra bastardilla 6 italica a una escritura cu-
yos caracteres se asemejan a los de nuestra bastarda espanola, y que
habie ndose imitado de los breves pontificios y otros documentos ita-
lianos, se generalize en Esparia, especialmente entre las personas que
se dedicaban al cultivo de las ciencias.
Las relaciones en que estuvo con Italia el reino de Aragon, hicie-
ron que se generalizara en este reino antes que en CastiJla, no solo
para las obras cienti ficas, sino tambien para los documentos.
Escritura italica.
La letra redonda, llamada tambien de juros, era regular en su
trazado, ancha, de h neas gruesas, escasa en abreviaturas y algo pare-
cida a nuestra letra de imprenta. La unica dificultad que su lectura
ofrece, consiste en que por lo general no presenta divididas las pala-
bras con regularidad y guardando la separacidn debida. Se uso esta
35
letra en los documentos de mayor importancia de los reyes y de los
particulars y en algunos libros.
<3*_ yo \.cxb
Escritura redonda.
La letra alemana procedi a de la escritura francesa, y era conocida
en los dos siglos anteriores, de los cuales han llegado a nosotros nu-
merosas lapidas con epfgrafes en caracteres alemanes. Se diferen-
ciaba unicamente de la escritura francesa en que era mas estrecha y
tem a sus extremidades superiores e inferiores terminadas en a ngulos
agudos. Usose principalmente para las inscripciones y en la tipogra-
fi a desde los primeros tiempos de la imprenta. En los documentos
apenas tuvo empleo, a no ser para los epigrafes. Esta letra tiene mu-
cha semejanza con la gotica moderna, que aiin se usa en los impresos
de Alemania, cuya letra es derivada de aque lla.
r^ mmon^h o
Escritura alemana.
La letra cortesana, conocida ya en el siglo XIV, era, como ante-
riormente hemos indicado, una derivacion dela letra de albalaes, d;
Escritura cortesana del siglo XV.
la cual se diferenciaba esencialmente por la redondez de sus trazos.
Era la escritura cortesana apretada, menuda, no muy prodiga de
36
abreviaturas y extremadamente ligada. Sus rasgos finales soh an pro-
longarse en forma curva, encerratido dentro de si cada palabra. Es-
cribi anse en esta especie de letra las cartas y despachos expedidos por
la secretaria de los reyes, por su consejo y por su cancillen a, y no
pocos documentos de los particulares.
Por ultimo, la escritura procesal no era sino la corrupcion 6 de-
generacion de la cortesana. La figura de las letras de una y otra era
esencialmente la misma y sus abreviaturas analogas, pero la procesal
se distingui a a primera vista por ser mas tendida, mas incorrecta, de
mayor tamano y mas abundante en enlaces, presentando mayor irre-
gularidad en cuanto a la separation de las palabras. Su uso fue gene
ral desde el ultimo tercio del siglo XV para los instrumentos piibli-
cosy las actuaciones judiciales, de donde le vino el nombre de letra
procesal. Esta letra, viciosa ya en su origen, fue desde su principle
degenerando, y ni se sujetaba a reglas en cuanto a la figura de las
letras, ni en cuanto a los enlaces, ni en lo relative a la division de
palabras. En los ultimos arios del siglo XV llego a hacerse exclusive
Escritura procesal.
su uso en las esctibam as, y tantos perjuicios acarreo que hubo nece-
sidad de que se dictaran disposiciones legales para evitar sus incon-
venientes.
HI. .
Causas de la progresiva decadencia de la escritura espafiola
en los siglos XIII al XV.
La decadencia de la escritura en los siglos XIII al XV fue debida
en primer te rmino a la indole peculiar de la letra francesa, y ade-
mas, a la secularizacion del cargo de notario, al renacimiento de los
estudios, y, por ultimo, a la invencion de la imprenta.
37
La escritura francesa era, por naturaleza, refractaria a todoligado.
Habia sido ideada y puesta en practica en Francia, con el fin de que
pudieran obviarse los inconvenientes que ofrecia la escritura mero-
vingia, demasiado cursiva, y habia incurrido en el caso contrario, no
admitiendo enlace alguno, de donde resultaba la dificultad de su
trazado y la mayor tardanza que exigfa. Para evitar este defecto, se
creo en el siglo XIII una escritura que, teniendo los mismos elemen-
tos esenciales de la francesa, era, sin embargo, ma s cursiva; y esta
escritura, a que en Espana damos el nombre de letra de albalaes,
puede considerarse como el primer paso dado para la corrupcidn de
los hermosos caracteres del siglo XII. La letra de albalaes, redon-
deando sus trazos, transformose despues en cortesana; y e sta, hacien-
dose cada vez mas irregular, ancha y tendida, afecto las modificacio-
nes que distinguen \aprocesal, letra que marca la mayor decadencia
de la escritura patria.
Aparte de la indole peculiar de la escritura francesa, causa interna
de su corrupcion, pueden senalarse otras externas que tambie n con-
tribuyeron a su decadencia.
Fue la principal de entre ellas la secularizacion del cargo de nota-
rio, verificada en el siglo XII^. En las anteriores centurias hallabase
limitado el conocimiento de la escritura a los monjes, los cuales dis-
tribuian sus horas entre el cumplimiento de sus deberes religiosos y
la copia de codices y redaccion de instrumentos, a que les precisaba
dedicarse la general ignorancia en materia de escritura. Aseguradala
subsistencia de los cenobitas, consideraban como ocupacion acci
dental (que aceptaban por sus aficiones, por su mayor cultura res-
pecto a las demas clases sociales y por la exigencia de las circunstan-
cias) la de redactar y escribir los documentos, siendo para ellos este
trabajo tarea de aficionado y no deber impuesto por su profesion. Los
escribanos seglares, no acudiendo continuamente a centres de ense-
nanza, como el Scriptorium y las bibliotecas de los monastarios, que
les permitieran renovar y acrecentar los conocimientos adquiridos, y
no disponiendo de otros medios de subsistencia que los que les pro-
" porcionaba su cargo, ni podi an conservar en toda su pureza la escri
tura que les habia sido ensenada ni atendi an mas que a llevar a cabo
la mayor suma de trabajo en el menor tiempo posible para proporcio-
narse mas pingiies rendimientos; y ambas circunstancias contribuye-
ron a que la escritura de los instrumentos piiblicos se hiciese cada vez
mas cursiva, perdiendo su genuino raracter.
La propagacion de los estudios realizada en el siglo XIII, es tam-
bien causa principal de la decadencia de la escritura, la cual, al gene-
- 38-
ralizarse, disminuyo no poco en belleza. Acaso a primera vista pare-
cera nuestro aserto unaparadoja, pero habra de reconocerse su exacti-
tud, si se atiende a que dedicado mayor numero de personas al uso de
la escritura,sin lazo de union entre si, ymodificandola cadacual segun
su especial estilo caligrafico, habi an de producirse variaciones en la
Jetra, que apartandola de su genuine caracter esencial, serian para lo
sucesivo ge rmenes de las variedades que en la escritura fueron intro-
duciendose y generalizandose.
En los reinos de Leon y Castilla fueron mas notables estas va-
riantes y mayor la corruption de la escritura, porque redactandose en
romance los documentos desde la segunda mitad del siglo XIII (i),
el cargo de notario era asequible para mayor numero de personas y
de menor cultura que en Aragon, donde se siguieron escribiendo en
latin hasta fines de la Edad Media.
Uniose, por ultimo, a estas causas para precipitar la decadencia
de la escritura el invento de la imprenta, que, generalizada en Es-
pana en el ultimo tercio del siglo XV, hizo decaer el oficio de ama-
nuense y quito importancia a la copia de codices, en los cuales se ha-
bi a conservado menos corrompida la escritura.
Combinadas todas estas causas, produjeron a fines del siglo XV
la mayor decadencia de que pueda dar cuenta la historia de la cali-
grafia espanola.
CAPITULO V
SiglosXVl y XVII 1 y II. La escritura espanola en los siglos XVI y XVII. III. Reformade
la escritura. Indicacion de los principales caligrafos de los siglos XVI y XVII que & ella
contribuyeron.
I
La escritura espafiola en el siglo XVI.
En el siglo XVI siguieron usandose para los documentos tres cla-
ses de letra; la cortesana, la italica y la procesada, si bien predomi-
naba sobre todas esta ultima.
El abuso que los escribanos venian haciendo de la letra procesal
(j) Aunque e.xisten documentos de Fernando III en castellano, solo se hizo uso cons-
tante de este idioma en los diplomas desde el reinado de D. Alfonso el Sabio.
_3 9 -
desde el ultimo tercio del siglo anterior, con el fin de hacer mas ra-
pido y de mas valor su trabajo, ocasiono dos disposiciones que en el
ano 1503 tuvo que adoptar la Reina Catolica.
Contienese la primera en la Carta de arancel de los escribanos de
concejo, fecha en Alcala a 3 de Marzo de 1503, y se reduce a dispo-
ner que los escribanos de los concejos extendiesen sus escrituras po-
niendo treinta y cinco renglones en cada plana y quince palabras en
cada renglon, disposition que se hizo extensiva a los escribanos del
reino por el arancel y ordenanza de 7 de Junio del mismo ano, en los
cuales se manda que se pague a diez maravedis cada hoja de pliego
entero escrita fielmente de buena letra cortesana y apretada e no pro-
cesada, de manera que las planas scan llenas no dejando grandes
margenes, e que en cada plana haya a lo menos treinta e cinco ren
glones e quinze partes en cada renglon, y que si la escritura fuese
de mas 6 menos h neas 6 palabras, que se computaran proporcional-
mente a este precio.
A pesar de estas disposiciones, la escritura procesal siguio usan-
dose por los escribanos con preferencia a la cortesana, y empeorando
progresivamente, hasta el extreme de que no solo ofrece hoy dificul-
tades para su interpretation, sino que en su tiempo^era ya casi ilegi-
ble, y de ello se quejaban continuamente sus contemporaneos (i).
La separation irregular de las palabras, el continue ligado de la
escritura, la poca fijeza en materia de abreviaturas, la confusion que
resultaba de la imperfecta figura de las letras, algunas de las cuales,
como la b, c, e, I y s, presentaban con frecuencia la misma figura, y
la profusion de rasgueos inutiles, son caracteres que hacen de la es
critura procesal del siglo XVI una de las de mas difi cil interpre
tacion.
Esta letra procesal no llego en el reino de Aragon a la decadencia
que alcanzo en Castilla, y aun no fue alii de uso constante en los ins-
trumentos piiblicos, sino que alterno con la bastarda 6 itdlica, de
mayor uso que en este reino, por las relaciones no interrumpidas
que sostenian con Italia las principales poblaciones de la Corona de
Aragon.
(i ) Muchos escritores del siglo XVI se lamentan de la corrupcion a que habia llegado la
escritura, y entre ellos especialmente Luis Vives en sus Dialogos y Santa Teresa en sus
Cams.
A principios del siglo siguiente aiin continuaba el abuso, y se hacian necesarias contra
e l las protestas de nuestros escritores. Asi vemos que Cervantes pone en boca de Don Qui-
jote, cuando estando en Sierra Morena enuego 4 Sancho una carta para Dulcinea, el encar-
go de que la diese a copiar, pero no 4 escribano, para que no fuese en taquella letra proce-
sada que no la enienJera Sa tanas. >
40
Esta misma letra bastarda alcanzo mayor exito en Castilla que en
el siglo anterior, especialmente en los ultimos anos del siglo XVI, en
los cuales habi an hecho bastantes proselitos los trabajos de los cali-
grafos Iziar, Madariaga, Lucas y Cuesta. Su uso, sin embargo, se li-
mito a las cartas misivas, a los libros manuscritos y a los documen-
tos de indole puramente privada.
Los documentos procedentes de la secretaria de los reyes y de las
cancillerias se acomodaron en general, en cuanto a su letra, a las
prescripciones de Dona Isabel I. Casi todos ellos estan escritos de le
tra cortesana, que, lejos de desmerecer de la del siglo anterior, es aiin
mas clara, por hallarse combinados sus elementos con algunos de los
peculiares de la escritura bastarda.
II
La escritura espafiola en el siglo XVII.
En este siglo se observan notables modificaciones de la escritura.
Los incesantes tj-abajos de los cali grafos, que resenaremos en el si-
guiente parrafo, promueven una reforma en virtud de la cual des-
aparece el uso de la escritura cortesana y de la redonda, y quedan
reducidas las clases de letras en uso para los documentos y libros ma
nuscritos a dos: la bastarda y la procesal.
La primera se habia generalizado en todas las clases sociales. Se
usaba en las cartas, en los libros manuscritos, en los documentos
privados, y hasta habi a conseguido hacerse de exclusive uso en las
secretaries y cancillerias reales, en las cuales alcanzo no poca be-
lleza.
La procesal seguia usandose por los notaries, empeorando aun
Escritura procesal encadenada.
por la costumbre que adquirieron de establecer un ligado continue
en la escritura, no levantando la pluma para su trazado, costumbre
que origino la letra que llaman los paleografos encadenada, y que no
es sino la procesal con sucesion no interrumpida de sus trazos.
Asf se observa que mientras la escritura usada por la nation en-
tera mejoraba considerablemente en la prirnera mi tad del siglo XVII,
la escritura notarial, de complicacion en complicacion, incurrfa en
la mayor decadencia a que puede lleg-ar letra alguna.
Solamente en la segunda mitad del siglo XVII, el uso de la letra
bastarda, cuyas ventajas estaban universalmente reconocidas, se im-
puso para los instrumentos publicos, decayendo poco a poco el de la
procesal, hasta desaparecer por completo a fines de este siglo.
Ill
Reforma de la escritura. Indicacion de los principales callgrafos que
a ella contribuyeron.
No terminaremos esta resena historica de la escritura espanola sin
indicar el desenvolvimiento de la reforma caligrafica, que, iniciada
en el siglo XV, habi a de llegar a producir en el XVII, al terminar el
periodo paleografico, la letra espanola que con escasas modificacio-
nes usamos; y aunque no podemos hacer un estudio detenido del
desarrollo de esta letra, daremos una idea de los principales callgrafos
que senalan el transito del estudio paleografico al caligrafico.
La decadencia a que habi a llegado la escritura a principios del si
glo XVI motivo los reiterados esfuerzos que en toda Europa se hicie-
ron para mejorarla.
Las primeras obras que se publicaron con este fin, fueron el Modo
Y regla de escribir letra cursiva, por Luis Henricis, y el Tesoro de
escritores, del mismo autor, dados a luz en Roma en los anos i5a2
y 1 523. A estas obras siguieron el Arte rara de escribir varios gene-
ros de letra, de Juan Antonio Tagliente (Venecia, 1539), y la obra
dada a luz en 1340 por Juan Bautista Palatine, bajo el ti tulo de Li-
bro para ensenar.toda especie de letra antigua y moderna de cual-
quier nacion, con sus reglasy ejemplos.
En Espana, el primer tratadista de caligrafia fue Juan de Iziar,
.natural de Durango, quien en 1547 escribio un libro titulado Arte
subtilisima por la cual se ensena a escribir per fectamente, tomando
como base para su trabajo las obras de Henricis, Tagliente y Pala-
42
tino, especialmente la de este ultimo. Enseno Iziar en su tratado va-
rios caracteres de letra: el cancilleresco, parecido a nuestra miniiscula
de imprenta, y que no era mas que la letra de juros regularizada; la
letra castellana formada, semejante a la italica, y la letra de provi
sion real, que era mixta de la italica y cortesana. Puede decirse que
Juan de Iziar fue quien dio forma a nuestra bastarda espanola.
En 1 365 publico en Valencia Pedro Madariaga, disci pulo de Iziar,
una obra titulada Honra de escribanos: arte de escribir bien presto:
ortografia de la pluma, cuyo trabajo, aun a pesar de dar a la escri-
tura de Iziar cierta angulosidad que la quita elegancia, es digno de
aprecio por haberla reducido sistematicamente a reglas.
En iSyo publico en Madrid Francisco de Lucas, sevilkno, un
Arte de escribir, en cuya obra modified los caracteres de la escritura
ensenada por Iziar, redondeando los trazos de la bastarda y dandola
el caracter que aun conserva en nuestra escritura moderna. Los tra-
bajos de Francisco de Lucas obtuvieron aceptacion general, propa-
gandose el ge nero de escritura por e l creado, aun a pesar de lo arrai-
gado que estaba el uso de la procesal, a la cual sobrevivio.
El maestro Juan de la Cuesta publico en Alcala, en iSSg, una
obra que lleva por ti tulo Libra y tratado para enstnar a leery escri
bir brevemente; y en iSgq el maestro Ignacio Pe rez dio a luz su Arte
de escribir con cierta industria e invention para hacer buena forma
de letra, en cuyas obras facilitaron considerablemente la ensenanza
de la escritura bastarda, tal como la habi a ensenado* Francisco de
Lucas.
En 1614, el Padre jesuita Pedro Florez, publico un Metodo del arte
de escribir, fundado en los mismos principios que los anteriores.
Pedro Diaz Morante publico, en los anos de 1616, 1624 y 1629,
tres tratados de caligrafi a, con los titulos de Nuevb arte donde se
destierran las ignorancias que hasta hoy ha habido en ensenar d es
cribir el primero, y los dos restantes con el de Ensenanza de princi-
pes, dando a conocer una letra que aunque la misma en su esencia
que la de Francisco de Lucas, era algo mas rasgueada y cursiva, ha-
llandose escrita con pluma mas delgada.
Poco despue s, Jose Casanova, en su Primera parte del arte de es
cribir todas lasfortnas de terras, separandose del sistema seguido por
Morante, repuso la escritura bastarda en la forma que la habi a dado
Francisco de Lucas.
En 1690, D. Diego Bueno publico un arte de escribir con el ti tulo
de Escuela universal de Literatura, en que modifica el caracter bas-
rardo, redondeandolo. Esta obra no tuvo general aceptacion.
43
En 1696, el Padre Lorenzo Ortiz publico un libro titulado El
maestro de escribir, en el cual se ocupaba detenidamente en el estu-
dio teorico y practice de la caligraffa, ensenando un caracter de letra
que participaba del de Francisco de Lucas y Casanova, combinado
con el sistema de enlaces de Morante.
Tales son los principales autores de caligraffa que en los siglos
X VI y XVI I contribuyeron a la reforma de la escritura espanola.
Merced a sus esfuerzos fue cayendo en desuso la intrincada escritura
procesal, hasta el punto de que al terminar el siglo XVII desaparecio
por completo, quedando universalmente aceptado el caracter de letra
bastardo espanol, predominante en nuestra Peninsula sobre toda otra
clase de letra desde el siglo XVIII (i).
(i) No entra en los limites de este trabajo la escritura de los sig los XVffl y XIX, exclui-
dosya del dominiode la Paleografia; pero no podemos resistir al deseo de consigner aqui
una indicacion bibliografica de lasobras que, con posterioridad a la de Lorenzo Ortiz, ban
contribuido a conservar entre nosotros el caracter bastardo espanoV que todavia se usa.
Son las siguientes:
Aznar de Polanco (D. Juan Claudio). Arte de escribir por preceptos geomtricos y re
glas matematicas.
FernSndez Patino (D. Gabriel). Origen de las ciencias. 1753.
Olod (Fray Luis de). -Tratado del origen y arte de escribir bien. 1768.
Palomares (D. Francisco Santiago). Arte de escribir. 1776.
Anduaga y Garimberti (D. Josi). Arte de escribir sin reglas y sin muestras, establecido
de orden superior en tos reales Sitios de San Ildefonso y Balsain. 1781.
Jimenez (D. Esteban;. Arte de escribir. 1 789.
Servidori(D. Domingo Maria). Reflexiones sobre la verdadera arte de escribir. 1789.
Torio de la Riva (D. Torcuato). Arte de escribir por reglas y con muestras, segun la
doctrina de los mejores autores antiguos y modernos, extranjeros y nacionales. 1798.
Delgado (El Padre Santiago). Elementos teorico-praticos del arte de escribir por princi-
pios con las reglas generales y particulares del caracter bastardo espanol. 1818.
Iturzaeta (D. Jose Francisto). Arte de escribir la letra bastarda espanola. 1817.
Con la indicacion de la obra de Iturzaeta damos fin & esta breve resena bibliografica;
porque si bien recientemente se han publicado muchas obras de caligrafia espanola, casi
todas ellas est^n basadas en los trabajos de este autor y de Torio, cuyos sistemas de escri
tura, especialmente el del primero, son hoy los predominantes.
SEGUNDA PARTE
ESTUD10 ANALITICO DE LA ESCR1TURA ESPAfiOLA
DE LOS SIGLOS XII AL XVII.
CAPITULO I.
I. Plan de esta segunda parte. II. AnSlisis de los alfabetos de los siglos XII si XVII.
Letras mayusculas. III. Letras minu sculas
I.
Plan de esta segunda parte.
Para estudiar metodicamente los elementos constitutive^ de la
escritura espanola de los siglos XII al XVII, analizaremos separada-
mente y con el detenimiento necesario la figura de cada letra, los
distintos sistemas con arreglo a los cuales se abreviaba la escritura,
y el uso de los signos alfabeticos y de puntuacion. Conocidos estos
elementos, sera facil la lectura de los documentos paleograficos, no
exigiendo mas que alguna practica, que podra adquirirse mediante
la tercera y ultima parte de esta obra.
Asf, pues, el estudio analitico de la escritura de los siglos XII al
XVII, objeto de la presente parte de nuestro trabajo, comprende tres
puntos principales:
i. Analisis de los alfabetos del siglo XII y de las transformacio-
nes que exgerimentaron hasta el XVII. ,
2. Examen de los distintos modos de abreviar usados en este
pen odo.
3. Ortografi a de los documentos posteriores al siglo XI.
_ 4 6-
II.
Arialisis de los alfabetos de los siglos XII al XVII. Letras may usculas.
Las indicaciones que hemos hecho en la primera parte de este
libro respecto al origen de la escritura francesa, conceptuandola res-
tauracion de la antigua romana, nos eximen de investigar ahora la
procedencia de su alfabeto, permitiendonos examinar desde luego,
teniendo a la vista la siguiente tabla, las transformaciones sucesivas
de las letras en los siglos XII al XVII.
47
ALFABETOS DE LETRAS MAYUSCULAS
SIGLO XII SIGLOS XIII. XIV Y XV
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T t-
u
B
or
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LX
y
z.
SIGLOS XVI Y XVII
B
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^V %
</
<JL U
y
-48-
Hemos reducido en esta tabla las letras mayusculas a sus tipos
ma s usuales y caracten sticos, prescindiendo de otras numerosas va-
riantes de enumeracion dificil y enojosa, y cuyo conocimiento habra
de adquirirse mediante las practicas de lectura paleografica. Las ob-
servaciones que el estudio de las letras nos sugiere, van brevemente
expuestas en las consideraciones que siguen.
2t
A. La A presenta en la escritura francesa del siglo XII dos for-
mas: una propia del caracter capital, constitui da por trazos rectos
(A), y otra uncial, compuesta de li neas curvas y parecida a la a mi-
nuscula de imprenta (a). Ambas admiten algunas variantes que no
modifican esencialmente su figura.
La primera se presenta generalmente constitui da por dos trazos
que forman angulo agudo, sin trazo horizontal que los una (A), se-
gun era usual entre los romanos (i). A veces, sin embargo, tenia el
travesano central, ya formado por una sola li nea recta, ya por dos en
angulo obtuso, cuyo ve rtice se dirigia hacia laparte inferior.
La segunda A solo admite modificaciones en cuanto a la longitud
de sus perfiles de arranque y de terminacion, y a la mayor 6 menor
curvatura de sus trazos. Su origen es tambie n romano. Aparece en
los codices unciales desde el siglo III, generalizandose en los siguien-
tes y conservandose despue s, casi hasta fines de la Edad Media.
En el siglo XIII siguieron usandose las mismas AA en union de
nuevas formas de esta letra, que se generaiizaron, entre otras la de
la escritura de privilegios, y mas tarde de la alemana, parecida a
nuestra A mayuscula de imprenta, con un trazo horizontal sobre su
vertice y otros dos respectivamente colocados en sus bases.
La segunda figura de las A A del siglo XIII que aparece en nues
tra lamina, no me de uso tan general, y tiene los mismos caracteres
con que aparecia esta letra en la escritura uncial romana antes de
adoptar la forma redondeada.
Esta misma forma, con su perfil inferior vuelto a arriba y de de-
recha a izquierda, comenzd a usarse en el siglo XIV. Las dos que
siguen, formada una sin levantar la pluma en una sola h nea tres ve-
(i) <A latine soepe ut alpha (A), soepc lambda (A) scribitur.. (Terenciano Mauro.)
49
ees ondulada, y la otra por tres trazos, de los cuales el grueso izquierdo
no llega a tocar al superior dela letra,se generalizaron en el siglo XV.
La variedad de AA que se observa en los documentos de los si-
glos XVI y XVII, permite reducirlas a cinco tipos principales, que
son los que inclui mos en la tabla de alfabetos. Las tres primeras son
derivadas de las anteriormente descritas, y la cuarra no es sino la
minuscula de mayor tamano. Todas ellas se usan en las escrituras
cortesana y procesal; la ultima, ademas, en la letra de juros y en la
itdlica.
La A parecida a la nuestra manuscrita , es propia de esta es-
critura.
B
-a
E. La B es de las letras que menos alteraciones ban sufrido en su.
estructura. Su forma es comun a la escritura capital y a la uncial, y
casi constante en los siglos XII al XVII. No hay que notar respecto
a esta letra sino que la figura de la b minuscula, de mayor tamano,.
hace frecuentemente, en especial durante los siglos XVI y XVII,
oficios de mayuscula. La E parecida a la nuestra manuscrita, apa-
recio con la escritura italica y se uso a veces en la procesal
C. La figura romana de esta letra, identica a la que actualmente
se emplea en la tipografi a, fue la usual en los siglos XII y XIII.Desde
la segunda mitad de este siglo experimento algunas modificaciones,
consistentes, ya en tener una h nea arqueada cerrando su abertura, ya
en admitir uno 6 dos trazos verticales en su centro. La primera de
estas modificaciones adquirio permanencia en la escritura de privile-
gios y en la alemana.
En los siglos XVI y XVII, ademas de la primera figura que he-
mos descrito, se hizo frecuente en los documentos escritos en las le
tras cortesana Jtalica y procesal la C con la mitad de su arco bajo la
caja del renglon.
_ 5o
D. Tuvo esta letra tres distintas riguras en el siglo XII: una pro-
pia de la escritura capital, otra de la uncial y otra mixra de ambas.
La primera se asemejaba 6 nuestra D mayuscula de imprenta, y
traia su procedencia de la usada por los romanos desde los tiempos
mas remotos.
La segunda, constitui da por una especie de O que ocupaba la caja
del renglon, de cuyo vertice superior parti a en direccion hacia la iz-
quierza un trazo ligeramente encorvado, tiene tambien origen remo-
tisimo, apareciendo como letra de las mas caracten sticas de los escri-.
tos unciales desde el siglo III.
La tercera participa de los caracteres de las dos anteriores, tenien-
do su remate superior obh cuo con respecto al trazo vertical.
Estas mismas formas de la D siguieron usandose en los siglos XIII
al XVII, sin mas variaciones notables que los trazos de adorno que
sol/an acompanarlas en la escritura de privilegios, y el mayor re-
dondeamiento que tenian los trazos superiores de la uncial en la ale-
mana, y de la capital en la italica y procesal, resultando en estas
ultimas en el siglo XVII con figura muy parecida a la D de nuestra
actual escritura espariola.
E. Las diversas formas de esta Jetra en el siglo XII, pueden redu-
cirse a dos tipos principales: el genu/no de la escritura capital (E) y
otro propio de la uncial, constitui do por una curva en figura de C, con
una h nea horizontal en su centre. Los dos estan tornados de la escri
tura romana, por mas que Mabillon suponga que el segundo fue uno
de los caracteres introducidos por los barbaros del Norte. La inexac-
titud de esta opinion se demuestra con los reiterados ejemplos que
de su uso presentan las monedas romanas del siglo III y los manus-
critos unciales de los dos siglos siguientes (i).
En el siglo XIII siguieron usandose ambas formas en los docu-
mentos de letra francesa, pero en los de escrituras de privilegios y de
albalaes se generalizaron algunas modificaciones de la E uncial, que
principalmente consistian en duplicar 6 triplicar el trazo principal.
En la escritura alemana se uso la E uncial con un trazo cerrando su
abertura. En la cortesana de los siglos XIV y XV y en la procesal de
(i) La E (epsilon) se usaba por los griegos coa esta ligura desde mas de siete siglos antes
de Jcaucristo. No es, pues, la redondcada de tan reciente ongcn como supone Mabillon.
_ 5 I
este ultimo se adoptaron las EE 7. , 8.", 9.* y 10.", tambien unciales
en su origen.
En los sigfcs XVI y XVII, continue el uso de la E con estas figu
ras ultimamente resenadas, y con otras dos algo parecidas a nuestra
E mayuscula manuscrita. Al mismo tiempo, en Ja escritura bastarda
se rcnovo el uso de la E capital, si bien generalmente^rolongandose
en direccion hacia la izquierda su trazo horizontal superior.
fff fff/f f
F. De las dos figuras principals que tiene esta letra, ambas de
origen romano, la propia del cara cter capital (F) y la uncial de*trazos
curves y prolongada por la parte inferior de la Knea del renglon,
predomino la segunda en los siglos XII al XV. Sus variantes son nu-
merosas, aunque no alteran su figura esencial.
En los siglos XVI y XVII, las figuras con que aparecia esta letra
eran las mismas de la escritura miniiscula, aunque sin que entre
unas y otras hubiese otra diferencia que su respective tamano.
En la escritura bastarda de estos siglos se uso la F capital, vol-
viendose al primitive tipo romano, si bien modificado con un rasgo
de mal gusto, que prolongaba en direccion a la izquierda su trazo
superior.
G. Las dos figuras con que se presenta esta letra en la escritura
del siglo XII, derivadas ambas de la romana, siguieron usandose
hasta el siglo XV, sin otra modificacion notable que tener en su cen-
tro uno 6 dos trazos verticales, en las escrituras llamadas de privile-
gios y de albalaes.
En los siglos XVI y XVII se use la G ya en forma de c con sus
extremes volteados, ya semejante a nuestra mayuscula manuscrita,
va con la figura propia de la escritura capital romana (G).
H
H. Las dos formas de la H romana, capital (H) y uncial (h), se
usaron en los documentos del siglo XIII.
52
En los poster-lores a este siglo predomino el uso de la format
cial.
I. J. Hasta el siglo XV no hay verdadera distincidn en la escri
tura entre estas dos letras. Las dos formas usadas para designarla*
son I, J, capital la primera y uncial la segunda. Esta ultima es la
predominante. Ambas tienen su origen en la escritura romana.
En los siglos XVI y XVII, se establecio diferencia en cuanto a la
manera de expresar graficamente ambos sonidos, usandose de la I un
cial mas 6 menos prolongada y volteada en su terminacion, para in-
dicar el sonido de la z , y de la misma letra con una inflexion en su
centro, para designar \a.j. La figura de estas letras es la misma que se
observa en la escritura minuscula, sin mas diferencia que ser de ma
yor tamano.
En el siglo XVII y en la letra italica, se vuelve a usar la I capital
para la vocal, y se introduce una nueva forma de J, la mayuscula r
que aun se conserva en nuestra bastarda espanola.
fe k
K. La figura de esta letra (K] apenas presenta variacion alguna
en los documentos espanoles. Componese de un trazo perpendicular
a la caja del renglon y de mayor altura que el resto de la letra, y de
dos lineas en angulo obtuso, cuyo vertice esta unido a dicho trazo.
Los dos lados del angulo terminan en curvas, el superior hacia aden-
tro y el inferior en direccion contraria, en la misma forma que los
arcos de nuestra R.
El uso de la K, de que se habi a hecho aplicacion frecuente en los.
siglos XII y XIII, decayo en los siguientes.
L. En los siglos XII al XV, presento dos figuras esta letra: una r
capital, como la nuestra moderna (L); y otra, de uso mas frecuente,
de caracter uncial, cuyo trazo primero estaba encorvado, y que pre-
_5 3 -
sentaba el aspecto de un 2- Una y otra tienen precedentes en la escri-
Tura romana.
En los siglos XVI y XVII, son tres sus formas: la capital, que he-
mos descrito, la cual no se generalize en los documentos hasta fines
del pen odo paleografico; la uncial que hemos descrito, aunque con
su cufvatura en sentido inverse, y otra de figura parecida a nuestra L
manuscrita moderna, la cual alcanzo predominio sobre las otras en
la escritura procesal.
M. En los siglos XII al XV, presenta cinco figuras: una, tomada
de la escritura capital romana, y cuatro, derivadas de la uncial.
La primera, ide ntica a nuestra M versal, fue de muy limitado
empleo en los documentos. Su uso es tan antiguo como la escritura
romana.
La segunda, imitada de la uncial que aparece en los codices ro-
manos, es la mas usual en los diplomas, y alterna en ellos con. la
cuarta.
La tercera y quinta, de igual origen que las anteriores, se usaron
en las inscripciones y en algunos documentos, desde el siglo XIII.
En los siglos XVI y XVII, volvio a tener la M la figura capital, si
bien con sus trazos arqueados, y como aiin la usamos en la escritura
bastarda espanola.
V) V) n
N. La N presenta en los documentos delos siglos XII al XV las
dos formas que le eran peculiares en la escritura romana, capital (N)
y uncial (n). La primera aparece generalmente con su segundo trazo
vertical prolongado por la parte inferior y terminando en un perfil,
y tiene su h nea central con tan poca oblicuidad, que en muchas oca-
siones casi es horizontal y da lugar a que se confunda esta letra
-con la H.
En los siglos XVI y XVII, adema s de estas figuras de la N, apa
rece la que actualmente usamos en la escritura espanola.
e- o
- 5 4 -
O. Apenas vario la figura de esta letra en los siglos XII al XVII.
Solamente son dignas de especial mencion la usada en la escritura
del siglo XIII y XIV con un rasgo 6 dos en su centre, y la de figura
parecida a una C, que en principio de palabra se observa a veces en
los documentos en escritura procesal.
P. A dos se reducen las seis principales formas de esta letra, usa-
das en los siglos XII al XV. La capital (P) y la uncial, cuya curva-
tura ocupa la caja del renglon y cuyo trazo recto se prolonga por
bajo de e ste. La segunda estuvo en mayor uso. Las dos estan respec-
tivamente tomadas de la capital y de la uncial romanas.
En los siglos XVI y XVII, la forma uncial es como la minuscula,
abierta por la parte superior, y la capital prolonga su arco hacia la
izquierda.
Q. A dos, ambas de origen romano, pueden reducirse las diver-
sas figuras que presenta la Q en los documentos de los siglos XII al
XVII. La capital (Q) y la uncial (q). Alternando con ellas, se uso
una Q que participaba de los caracteres de una y otra, tomando su
trazado de la uncial y su tilde de la de forma capital.
H R P-
R. Apenas se separo esta letra del tipo romano hasta el siglo XIV,
en el cual empezaron a usarse las RR sexta y siguientes, las cuales
se generalizaron en la escritura cortesana y ma s tarde en la procesal.
No es raro ver usada esta R en centre de palabra. En este caso
hace oficios de doble r.
En Jos siglos XVI y XVII, alterno esta figura de R con otra muy
analoga a la que tiene la misma letra en la actual escritura espafiola.
S. La figura que hoy usamos para la S apenas vario en el trans-
curso de los siglos XII al XVII.
55
Solamente existe una variedad que desde el siglo XIV alterna
con ella, y es la S en forma de C propia de las escrituras cortesana y
procesal. Su uso llego hasta el siglo XVII.
T. Las formas que esta letra habia tenido en las escrituras roma-
nas, capital y uncial, se usaron en los documentos espanoles de los
siglos XII al XVII, si bien predominando la segunda.
En los siglos XVI y XVII, se uso ademas la T con figura pareci-
da a la de una /.
V V ^> <V V
U. V. No hay verdadera diferencia en cuanto al uso de estas le-
tras en la Edad Media y en los primeros anos de la Moderna.
La U tuvo generalmente forma uncial en los siglos XII al XV, y
la V, la capital, si bien con su trazo izquierdo sobresaliendo del resto
de la letra.
En los siglos XVI y XVII, ademas de estas figuras, comenzaron a
usarse las que eran genuinas del alfabeto romano (U V), especial-
mente en la escritura italica 6 bastarda.
X. Las formas distintas de esta letra apenas se diferencian de la X
romana, de la cual se derivaron, mas que en la mayor curvatura de
sus trazos, y en la prolongation que el segundo de e stos suele tener a
veces por bajo de la caja del renglon.
y y y y
Y. De escasi simo uso esta mayiiscula, tiene , generalmente, la for
ma uncial romana (y) en los documentos anteriores al siglo XVIL
En este siglo alterna esta figura con la capital romana Y.
56
Z. Semejante a la que suele aparecer en los trfanuscritos romanos,
aparece en los documentos de los siglos XII y posteriores con sus tra-
zos encorvados. A veces no termina en la caja del rengoln, sino mas
abajo, por medio de un caido curvo.
III.
Letras mintisculas.
Explicadas en el parrafo anterior las transformaciones que suce-
sivamente experimentaron las letras mayusculas en los tiempos pos
teriores al siglo XI, corresponde a e ste igual explicacion con respecto
a las minusculas, en las cuales la variedad es tanta, que solo redu-
ciendolas a tipos generales, puede hacerse su descripcion.
Descartando, pues, las formas de las letras que no obedezcan al
caracter general de la e poca, sino al estilo caligrafico individual del
amanuense, y las que, aunque generalizandose, no adquirieron per-
manencia, procuraremos en cuanto a las demas, determinar su origen
y modificaciones sucesivas.
ALFABETOS DE LETRAS
ALFABETOS DE LETRAS MINUSCULAS
SIGLO XV
SIGLO XVI
SIGLO XVII
a. e
fff-Ff
/-
V\
O
P7f
*- n
f s <
6
Jl
e e
e -e, e
l -e
O & ~u
p
T t
<3T
a. 2:
4 ^ 2- ^ -3T
\A
<%. a-
e
e e
k
I e *e
Jn.
TL
-n.
-59-
: vl cc C* A o*. </l cr ic
a. En los documentos de los siglos XII y XIII, tiene figura muy
parecida a la de nuestra a minuscula tipogra fica, siendo algo mas
angulosa.
Esta figura se habia tornado en la escritura carlovingia del alfa-
beto uncial romano, en el cual la a teni a igual trazado.
A fines del siglo XIII, y en la escritura de albalaes, aparece re-
dondeada y de figura semejante a la de nuestra cursiva (a).
En el siglo XIV, siguieron usandose las aa descritas, y ademas
otras tres nuevas; dos de ellas, derivadas de la escritura de albalaes
a que acabamos de referirnos, y otra, derivada de la genuina france-
sa, de mayor altura y mas angulosa que e sta.
En el siglo XV, comienza a usarse, alternando con las anteriores,
una a constituida por dos curvas concavas unidas por su extreme
superior.
En el siglo XVI, la forma de la a admire todas estas variantes.
En el XVII, la forma predominante es la de nuestra a, muy ancha
en la escritura procesal y mas estrecha en la bastarda.
b. Esta letra, tambien originaria de la escritura romana, en la
cual se usaba, ya como nota tironiana, ya como caracter propio del
alfabeto minuscule, adopto en los siglos XII y XIII, la figura de
nue&tra b tipografica.
Desde el siglo XIV, empezo a encorvarse su trazo recto-alto, y con
esta curvatura, mas 6 menos pronunciada, se conserve en los si-
guientes.
En la escritura procesal del siglo XVII, alcanzo esta letra una an-
chura desproporcionada.
c c
c. En los siglos XII y XIII, tiene forma igual a la moderna.
6o
En los dos siglos siguientes, ademas de esta forma presenta otra
angulosa, algo semejante a la de una r.
En los siglos XVI y XVII, ademas de las descritas se usaron otras
con su trazo de arranque muy prolongado, para facilitar el ligado en
la escritura cursiva.
Es de notar tambien la c con cedilla de los siglos XV y XVI, por
la circustancia de tener este signo ortografico mayores dimensiones
que la letra a que acompana.
A
d. Tiene dos figuras en la escritura del siglo XII: una, parecida
a nuestra d; y otra, semejante en todo a la uncial que^hemos descrito
al hablar de las mayiisculas. Ambas son de origen romano.
En el siglo XIFI, se usa la d con las misma dos figuras, si bien la
segunda comienza a aparecer con su trazo superior volteado, ya hacia
el exterior, ya hacia el interior de la letra; circunstancia que se
hace aun mas perceptible en la escritura de los siglos XIV, XV,
XVI y XVII.
En estos dos ultimos se usaron tambie n como minusculas, una d
parecida a la nuestra mayuscula manuscrita y otra d sin volteo alguno.
e. Derivada de la uncial romana, con su trazo recto, ya horizon
tal, ya oblicuo, se uso en los siglos XII al XV en forma muy parecida
a la de nuestra e.
En el ultimo de estos siglos comenzo a escribirse esta letra en fi-
gura de curva espiral, de simple 6 de doble volteo, especialmente pa
ra los casos en que designaba la conjuncion copulativa.
En los siglos XV al XVII, ademas de estas diversas figuras, pre
senta otras dos muy singulares; una, angulosa con un trazo de arran.
que parte desde la h nea superior de la caja del renglon en direccion
perpendicular a su base, y otra, que es como la.a de doble curva de la
misma epoca, sin mas diferencia que tener un pequeno tilde hori
zontal.
61
En la escritura bastarda la forma predominante fue la de nuesrra
e moderna.
iff /f
f. En el siglo XII, presenta tigura muy parecida a la de la f mo
derna tipografica. En el XIII, sin abandonar esta figura, la modifka
prolongando generalmente su trazo principal por bajo de la linea del
renglon.
En la escritura de este mismo siglo comenzo a aparecer la /de
doble trazo, que continue usandose en los siglos XIV y XV.
En los dos siglos siguientes se hizo mucho ma s cursiva y de figura
parecida a la de nuestraymintiscula manuscrita.
A 3-**"*
g. Apenas presenta variacion esencial en los documentos de los
siglos XII al XV; hallandose formada por una especie de c con su tra
zo superior prolongado horizontalmente, a la cual se uniera, cerra n-
dola un vasgo vertical que al prolongarse mas aba jo de la linea del
renglon, girase en arco hacia la izquierda.
En el siglo XVI, ademas de esta figura de <?, ofrecen los documen
tos otras dos: una, abierta por la parte superior y algo semejante a
una y, y la otra, que a veces se confunde con una de las figuras de
lap procesal. Esta ultima fue casi exclusivamente usada en la escri
tura procesal del siglo XVII.
En la italica, la g tem a la misma figura de nuestra^ moderna.
h. Los documentos de los siglos XII y XIII tienen sus hh en figu
ra parecida a la minuscula de imprenta, prolongandose a veces el
perfil final por bajo de la caja del renglon.
En los siglos siguientes, solia redondearse su trazo superior, for-
mandose un ojo con su volteo, y prolongarse desmesuradamente su
cat do.
62 -
I
\. j. Hasta el XV |se usaron indistintamente la i y la j; ambas de
figura parecida a las nuestras de imprenta (i j),sin mas diferencia
respecto de eslas, que carecer de puntos y no tener la segunda vol-
teado su cai do.
En los siglos XVI y XVII, tienen la misma figura las if, prolon-
gandose generalmente mas su caido y admitiendo en e ste rasgueos
angulosos. Las jj son parecidas al guarismo 3 con su remate volteado
y cruzando sus trazos principales.
En estos siglos se generaliza el uso de puntuar las ii.
k. La figura de esta letra minuscula es identica a la que presenta
en el alfabeto mayusculo de los siglos XII y posteriores, y cuanto
hemos dicho respecto de esta, tiene aplicacion a aque lla.
at f
1. En el siglo XII, era esta letra como la nuestra cursiva de im
prenta. En los dos siglos siguientes, comenzo a redondear su a stil por
la parte superior, hasta el punto de llegar a cerrar el volteo, consti-
tuyendo un ojo en los ultimos anos del siglo XIV.
En los siglos XV al XVII, el perfil de arranque suele estar excesi-
vamente prolongadoen las //, cuyos trazos mediano y grueso estan
unidos, usandose ademas las que carecen de volteo superior y solo
constan de trazo grueso, y otras semejantes a nuestra / manuscrita.
m. n. Constitufdas respectivamente estas letras por tres y dos tra-
_ 63
zos gruesos, los cuales se relacionaban entre si por medio de perfiles
fini simos, presentan en los documentos de los siglos XII y XIII figu-
ra semejante a la nuestras m y n, con la diferencia de sen mas angu-
losas y de tener en la base de sus trazos, pequenos perfiles obh cuos.
La angulosidad que hemos observado en estas letras aumento
considerablemente desde los ultimos anos del siglo XIII, observan-
dose en los documentos escritos desde esta fecha hasta el XVI, que los
perfiles de union parten de la base de cada trazo a la cima del si-
guiente.
En el siglo XVI, comenzaron a hacerse de forma mas redondeada
y a establecerse la union por medio del perfil en punto mas alto de
la letra; caracteres ambos que adquirieron permanencia en el si
glo XVII.
O O o O -o o >> (5L*<2-<^0
o. La figura actual de esta letra (o) estuvo en uso en los docu
mentos de los siglos XV al XVII. La o, abierta por su parte superior,
tuvo empleo frecuente en la escritura desde el siglo XIV.
En los siglos XVI y XVII, se generalize para los escritos procesa-
les una o de hgura muy singular, semejante a una c: usabase por lo
conuin en principio de palabra, prolongandose su perfil inferior, para
que sirviese de trazo de arranque a la letra siguiente.
P t
p. La figura que presenta esta letra en la escritura del siglo XII
(p), no desaparece en losposteriores, si bien, progresivamente, fue ha-
cie ndose menos frecuente su uso, al mismo tiempo que se generaliza-
ban las pp con su caido arqueado, desde el siglo XIII; y con este caido
cerrado y constituyendo, desde el XIV, lo que en caligrafi a recibe
el nombre de ojo.
En la escritura procesal de los siglos XVI y XVII, presenta tam-
bie n otra forma, cuyo trazado se asemeja al de una x cerrada por sus
extremidades de la derecha, y cuyo perfil inferior izquierdo se pro-
longase por debajo de la linea del renglon.
-6 4 -
q. Esta letra, de figura igual en el siglo XII a la tipografica moder-
na, fue encorvando cada vez mas su caido en los siglos sucesivos,
hasta el punto de que en las escrituras cortesana y procesal llega a
envolver por completo la letra, sirviendo de trazo de union con la u
que la sigue.
r
r. En la escritura francesa de los siglos XII y XIII, tiene dosfigu-
ras: una, semejante a la de nuestra minuscula, y otra, parecid a a un 2.
Ambas se usaron hasta el siglo XV, advirtie ndose que la primera
fue aumentando progresivamente su trazo recto vertical .
En los documentos delos siglos XIV, XV y XVI, se ve con fre-
cuencia una r de figura angulosa y largo caido, que con su tilde cons-
tituyeuna especie de cruz.
Ademas de todas las rr descritas que aparecen en la escritura de
los siglos XVI y XVII, se hizo de uso muy frecuente la r en forma
de z t derivada de la segunda de las figuras que tenfa en la escritura
francesa.
En la escritura bastarda de los siglos XV y XVI, presento la pri-
mitiva forma (r), que todavi a subsiste.
f /
f
s. Tiene dos figuras en la escritura francesa del siglo XII: una,
que es la ma s usual, parecidk a una f sin tilde horizontal, y otra,
como la actual minuscula de~imprenta.
De ambas se derivan las multiples figuras con que en los siglos
sucesivos se presentan las sj, ya prolongando sus trazos, ya redon-
deandolos, para facilitar el eursivo de la escritura.
-t 6
t. En los siglos XII y XIII, tenfa figura analogaala moderna; pero
sin que su trazo vertical sobresaliera del tilde horizontal.
65
Desde el siglo XIV, ademas de esta f, se uso otra en que se veri-
fica el cruzado del trazo y el tilde.
El emple o de ambas figuras alterna en los documentos de los si
glos XIV al XVII, si bien predominando la ultima.
En los siglos XVI y XVII se hizo uso tambien de la t, ya con
figura parecida a un 2, ya semejante a una^ .
u. De trazos gruesos, unidos por perfil muy fino hacia el tercio
inferior de la altura del renglon, es la u en la escritura francesa de
los siglos XII y XIII.
En la de albalaes de este siglo comenzo a hacerse angulosa y con
tinue siendolo hasta el XV, verificandose losenlaces desde el extreme
inferior del trazo izquierdo al superior del derecho, cuya circunstan-
cia hace que se confunda con la n.
En los siglos XVI y XVII se puso corrective a estos defectos, aun-
que incurrie ndose a veces en el opuesto de hacer demasiado curvi-
Ijnea la u, y de verincar sus enlaces por el punto mas elevado de la
letra y en la forma que se acostumbra actualmente con la n.
En la escritura bastarda de los siglos XV al XVII, la figura de la u
no tiene ninguna de estas imperfecciones, sino que presenta toda la
regularidad y toda la armonfa de trazos que es caracten stica en las uu
del moderno caracter de letra espanola.
v. La figura de esta letra apenas experimento variacion en los
siglos XII al XVII, presentando en todos ellos su extremidad izquier-
da mas prolongada que la derecha. En la v de la escritura bastarda,
ambas tienen igual altura.
x. En forma analoga a la nuestra cursiva (.r), se presenta durante
todo el pen odo paleografico a que este libro se refiere, siendo muy
frecuente que su extremo inferior izquierdo se encuentre prolongado
hasta mas abajo de la h nea del renglon.
5
66
En los siglos XV al XVII estuvo muy en uso el cerrar jesta letra
por la parte de la derecha, uniendose sus pernles superior e inferior.
y. Las unicas diferencias que presenta la figura de esta letra en
los siglos XII al XVII consisten en la diversa disposition de su cafdo
de formas rectilineas en la escritura francesa, y curvilineo en las es-
escrituras cursivas que de ella se derivaron y especialmente en la
cortesana y procesal.
z. Angulosa en la escritura francesa, donde tiene figura parecida
a la de nuestra ^, fue redondeado su trazado en los siglos siguientes,
al mismo tiempo que prolongaba su cai do, apenas perceptible en
aquella.
Tales son en resumen las principals transformaciones que expe-
rimentaron las letras tnayiisculas y minusculas en la escritura de los
siglos XII al XVII. Las variantes que sus figuras presentan, obede-
ciendo al estilo caligrafico individual de cada amanuense, no ban
tenido cabida en la anterior resena, que se limita a presentar los tipos
generates que en cada pen odo tuvieron aceptacidn comiin.
vp~*<
CAPITULO II.
I. Jmportancia del estudio de las abreviaturas. Brere resefia historica dc su uso. II. Su cli-
silicacion.
I.
Importaocia del estudio de las abreviaturas. Brebe resefia
histdrica de su uso.
Es el estudio de las abreviaturas uno de los mas interesantes para
el paleografo, a quien de nada serviria para la interpretacion de los
documentos el elemental conocimiento de los alfabetos usados en las
distintas epocas historicas si no tuviera cabal idea de los distintos sis-
temas que se ban adoptado para hacer mas veloz la escritura, cuyo
analisis, por otra parte, puede suministrarle datos de importancia pa
ra juzgar de la autencidad de los monumentos escritos.
El deseo de hacer mas veloz la escritura y de encerrarla en el me-
nor espacio posible, produjo desde los primeros tiempos de la escri
tura el empleo de las abreviaturas, que, usadas en un principio con
parsimonia, llegaron a multiplicarse prodigiosamente en los ultimos
siglos de la Republica romana.
Cuantos modos de abreviar se conocieron en la Edad Media tie-
nen precedentes en este pueblo. Usaron los romanos, para hacer ra-
pida la escritura, ademas de las notas tironianas, la abreviacion de las
palabras por su inicial, la supresion de las si labas del centro y del fin
de palabra, la superposicion, de letras, los monogramasy nexos, y,
por ultimo, la sustitucion de determinadas silabas por signos conve-
ncionales de rapido trazado.
Los inconvenientes que para la genuina interpretacion de los li-
bros y de los documentos ofrecfa el abusive empleo de las abrevia
turas, motivaron repetidas disposiciones del Senado y de los Empe-
radores prohibiendo su uso, sin que llegara a lograrse.
Al asentarse los pueblos del Norte sobre las ruinas del Imperio,
adoptaron con la escritura de los romanos sus sistemas de abreviar,
si bien no abusaron de su empleo-, hecho que esta en consonancia con
68
el principio paleografico, constante en la historia de la escritura, de
hallarse siempre el mayor uso de las abreviaturas en relacion directa
con la mayor belleza de la letra.
LatransformacionqueexperimentolaescrituraenFranciaentiem-
po de Carlomagno, y mas tarde en el resto de la Europa Occidental,
produjo el aumento de las abreviaturas, porque al procurarse renovar
la escritura romana, se imito, no solo la letra de este pueblo, sino sus
modos de abreviar, llegando estos a multiplicarse hasta un punto
jamas conocido en la Paleografi a universal. Continuo este abuso en
los siglos XII y XIII, motivando diversas disposiciones para atajar
el mal (i), pero solo se logro que disminuyera cuando, generalizadas
las letras cursivas, las condiciones de la escritura no permitian profu
sion de abreviaturas.
La propagacion de la imprenta contribuyo a propagarlas nueva-
mente, porque imitandose en los primeros impresos los caracteres de
los codices, adopto la tipografia cuantos modos de abreviar eran pro-
pios de la escritura francesa, llegando a tal extremo que justified la
publicacion de claves para su lectura, tales como la que en 1598 se
dio a luz en Pan s con aplicacion especial a las obras de Derecho (2).
En los documentos espanoles, sin embargo, el uso de las abrevia
turas se manisfestaba en decadencia desde el siglo XIV y se hizo raro
en el XVI y mas aiin en el XVII, en que termina el estudio de nues-
tra Paleografi a.
II.
Clasificacidn de las abreviaturas.
Las abreviaturas usadas en Espana en los siglos XII al XVII, pue-
den clasificarse para su estudio metodico en siete grupos.
i . Abreviaturas por siglas, en las cuales se sustituye una palabra
(i) D Alfonso X de Castilla y D. Dionisio de Portugal prohibieron el uso de cifras & los
escribanos.
M^s tarde, en i3o4, Felipe el Hermoso de Krancia prohjbio el uso de las abreviaturas a
los tabeliones y notaries. No debio cumplirse la ordenanza del rcy cuando cl Parlamento de
Paris se vio obligado a renovarla en i55a haciendo extensiva la prohibicion a los etceteras,
con los cuales se omitian clausulas enteras.
Este uso de los etceteras, en que cupo una parte aunque pequcna a Espana, (u muy ge
neral en Francia y mas aiin en Italia. El Padre Hugo, jesuita, dice que en esta nacion ha-
bia que guardarsc de tres cosas: de la furia de los villanos, de los Medicis, y de los etceteras
de los notaries,
(j) Modus legend! abreviaturas in utroque jure. Paris I 598. Apud Johannerr
- 9 -
por una letra sola, que generalmente es su inicial.
2. Abreviaturas por apocope.
3. Abreviaturas por sincopa.
4. Abreviaturas por Jetras sobrepuestas.
5. Abreviaturas por signos especiales de abreviacion
6. Abreviaturas por enlace y conjuncion de letras.
Y 7. Letras numerales.
Estudiaremos en los siguientes capitulos con el detenimiento ne-
cesario cada una de estas clases de abreviar, dando noticia de sus pre-
cedentes historlcos, y poniendo de manifiesto los datos necesarios
para su facil interpretacidn.
CAPITULO III.
Abreviaturas(continuKion). I. Etimologiay defmicion de la voz sigla. Clasificacion de las
siglas. II. Su usoenlostiemposanteriores alsiglo XII. III. Las siglas en los documen-
tos latinos posteriores al siglo XI. IV. Las siglas en los documentos en romance.
I.
Etimologia y definicibn de lo voz sigla. Clasificaci6n
de las siglas.
La palabra sigla se deriva de la griega <nfXn (abreviatura), y de-
signa en Paleograffa la abreviacion de un vocable por una letra sola
de las que lo constituyen, que generalmente es la inicial.
No son, por tanto, exactas cuantas etimologi as han asignado hasta
ahora los paleografos a la palabra sigla, ya suponiendola derivada
del distributive latino singula (de una en una), ya de la voz sigilla,
diminutive de signa. En latin la voz sigla, solo usada en plural, in-
dicaba, en un sentido lato, toda clase de abreviaturas, y en sentido
mas restringido, como en castellano, la abreviacion de las voces in-
dicada por la inicial de la palabra.
Las siglas han sido clasificadas por los epigrafistas y paleografos
en simples, dobles y compuestas, dandose el nombre de simples a las
constituidas por una sola letra, como A por Augustus, Cpor Ccesar,
N por noster; de dobles a las indicadas por una letra repetida que en
la paleografia romana solian indicar el plural 6 el superlative de las
7 .
simples, como AA fAugusti}, AW (nostrij, KK (Karissimus); y de-
combinadas a la reunion de dos 6 ma s siglas simples que mutua-
mente completan su sentido como C. A. (Ccesar Augustus}, D. N.
(Dominus nosterj.
II
Uso de las siglas en Jos tiempos anteriores ai siglo XII.
El uso de las siglas es muy antiguo. Inventada la escritura alfabe-
tica, el procedimiento mas sencillo que pudo ocurrirse para abreviarla
debio ser el indicar las palabras mas usuales y conocidas por su ini-
cial, en lo cual consisten las abreviaturas por siglas. Los monumen-
tos de los antiguos pueblos orientales y las inscripciones griegas y
romanas atestiguan el frecuenti simo uso que de las siglas se hizo des-
de Ics tiempos mas remotos.
Los romanos, mas que los demas pueblos de la antiguedad, abu-
saron de este modo de abreviar, y las inscripciones que de ellos nos
han quedado llevan indicadas sus mas usuales formulas y sus nom-
bres mas comunes por medio de siglas.
No se limito el uso de las siglas a las inscripciones, sino que se
hizo extensive a los libros, generalizandose tanto en ellos, que mo-
tivo confusiones y hasta litigios la interpretacion de las que apare-
cian en las actas publicas y en los codices de derecho; tanto que, para
evitar los inconvenientes que en la practica ofreci a la lectura de las
siglas, prohibio el Senado romano que se usasen en los documentos
publicos, y mucho mas tarde promulgo Justiniano en 525 una ley
prohibiendo el usode las siglas en los libros de derecho, aun cuando
solamente se tratase de designar los nombres de los jurisconsultos y
los tftulos y numeros de los libros (i); pero ni la disposicidn del Se
nado logro atajar el mal, ni la de Justiniano debio obedecerse, porque
los libros, documentos e inscripciones latinos ofrecen tal profusion de
siglas, que revelan la inobservancia de estas prescripciones.
(i) Eamdem autem paenam falsitatis constituimus ct adversus eos,qui in posterum!e~
ges nostras per siglor.um obscuritates ausi fuerint cons