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Full text of "Memorial histórico español: coleccion de documentos, opúsculos y antigüedades"

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MEMORIAL fflSTÓRICO ESPAÑOL: 



DE DOCDIENTOS, OPISGULOS Y ANTI&DEDADSS. 



QCT. PDtLIU 



U REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 



TOMO ZIX 



MADRID, 
m LA oapiiajiTA N&cioirAL. 



CARTAS 



DE ALGUNOS PP. DE li COHPANÍA DE JESUS 



.<ciii LOS sccuos n n iioniiQCíi 



£NTAE LOS ANOS OE 1634 Y i64& 



COHPRSNDS DESDE EL 17 DE ?EBRERO DE 1645. HASTA EL 4 DE JÜEIÜ DE 1647. 



L 



p 



oco leñemos que advertir acerca do este séptimo y 
último tomo de las Cartas de algunos PP. de la Compañía 
de Jesús, sobre los sucesos de h Monarquía. En él terminiE^ 
repeDtÍDameDte, y sin que podamos asignar causas plau- 
sibles para ello , la interesante correspondencia que du- 
rante catorce años consecutivos, desde el de 1634 hasta 
el de 16i8, siguieron con el P. Rafael Pereyra de Sevilla, 
el P. González y otros de la misma Compañía. Por mas 
diligencias que hemos hecho para averiguar la patria, na-* 
cimiento, familia y circunstancias de aquel docto jesuita, 
asi como la fecha exacta de su fallecimiento , hanos sidp 
imposible de todo punto el lograrlo. Ni en los varios ¿fe- 
nologios publicados en el siglo XYII , ni en las cartas que 
de tiempo en tiempo se imprimían dando cuenta de tal 
cual ilustre miembro de aquella religión, ni en las biblio- 
tecas de escritores de la Compañía , dadas á luz en aquel 
siglo , y la que recientemente han publicado en Lieja de 
Flandes los hermanos Agustín y Luis Backer (1), hemos 
podido hallar la menor noticia conducente á nuestro pro- 
pósito, y eso que el P. Rafael Pereyra, por la dignidad que 
dstuvo en dicha religión (2), por su virtud y letras, me- 
recía bien ocupar un lugar preferente en dichos reper- 
torios. 



(1) B^iathéque des Ecrivttm i$ la Compagnk áfi Jesús, wt notkes H- 
bliographiques, Sfc, par Avgustin et Alois de Backer de la mhme Compaq^ 

te. Liege, 1853^— 61; siete tomos en íól. menor. 

(2) Fué procurador general de la provincia de Atidalacia, según se in- 
fiere de los sobres de algunas cartas á él dirigidas. 



\ I 



TI 

Acerca de la interesante colección de Papeles de los 
Jesuítas, que se custodia en el archivo de esta Real Acá* 
demia, hemos dicho ya lo bastante en la introducción á 
los tomos anteriores. Consta toda ella de algunos centena- 
res de volúmenes manuscritos sobre diferentes materias, y 
procede casi en su totalidad del secuestro de los bienes de 
la Ck>mpañía> decretado en 1768; así es, que la parte re- 
lativa á los negocios íntimos de la religión, y la corres- 
pondencia política ó privada de algunos PP. , presenta á 
cada paso, según ya lo advertimos en otro lugar, pruebas 
patentes de haber sido fiscalizada por los encargados de 
formular los caicos contra su orden (1). Faltan, pues, de 
ella no pocos documentos y aun tomos , y los restantes 
están numerados sin orden de ninguna especie, sin rela- 
ción alguna á su procedencia, sin distinción de tiempos y 
materias, y confusamente barajados además los papeles de 
que se componen , de tal suerte , que en uno de los últi- 
mos de la colección , y donde menos razón habla para es'- 
perarlo, hemos hallado, cuando ya estaba muy adelanta- 
da la impresiou de este tomo séptimo, un legajo de cartas 
del P. Sebastian, pertenecientes al año 1642, las mismas 
que hemos tenido que publicar por via de apéndice á toda 
la obra, para que ios lectores no quedasen privados de las 
interesantes noticias en ellas contenidas. 

En cnanto al mérito y valía de la colección , también 
dijimos ya lo que nos parecia. Su principal parte se 
compone de avisos, ó sea cartas de relación, en que, de 
una manera harto gráfica á veces, y compendiosa, se con- 
signan notables sucesos acaecidos dentro y fuera de la Pe^ 
nínsula: especie de gacetas destinadas, á falta de publica- 
ciones periódicas , á tener á los lectores y corresponsales 



(1) Véase la Introdoccion al tomo UL 



vil 

al corrieote de ios grandes, aconteciqíiQQlos así militares 
y políticos como eelesiástioosy civiles, qnepod^nn de al- 
guna manera satisfacer la, curiosidotd ptiblica , afectar la 
quietud, ó acrecentar laS; gloria^ d^ l^iMonarquíai sin omi* 
tir por oso multitud de ocurrisi^fi^s vitlgarea ó. de carácter 
maa privadpi que no porresod^^,de tc^n^rso importan- 
cia histórica. Así compuesta:^ lat coteccioa pn^de dividirá 
en tres partes: 

1 / Las cartas del P. Sebastiaui GQpzal^ al P. Rafael, 
escritas desde la Corte. 

2/ Las que el je^uita. madrileño alcanzaba á ver dí*- 
rigidas á algún com panero, y le parecían dignas de ser 
comunicadas á su corresponsal. 

3/ Las que otroa PP. de Salamanca, Monterey .Gra- 
nada, Ecija, Cádiz, Málaga , amigos, discípulos ó compa'<- 
ñeros del jesuita sevillano escribian á éste , ó las que ve^ 
aian dirigidas á algún jesuita ó caballero avecindado en 
Sevilla, y que el P. Poreyra trasladaba para su colección. 
Tal es en resumen el origen, procedencia y naturaleza 
de la colección. Aparte de los sucesos ocurridos en la Corte, 
y que el P. Sebastian narra con notable candor y veracidad, 
dotes que no podrá menos de concederle quien quiera com- 
pare su relación con los At)tso« de Pellicer y otras efemérides 
del mismo género; aparte también de alguna carta ofi- 
cial (1 ) ó documento reservado que el inteligente corres- 



(1) A este género pertenecen las interesantes cartas del P. Francisco 
Antonio Camassa, confesor del marqués de Leganés, escritas desde Ita- 
lia, Extremadura, Aragón y Cataluña , dando puntual noticia de las ope- 
raciones militares del ejército al mando de aquel general; las del P. Fran- 
cisco Isidro de Monzón, ingeniero Real en Galicia; las del P. Ignacio Rojo 
desde Olmaz, refiriendo el progreso de las armas imperiales contra hún- 
garos y sajones , y otras varias que se bailarán esparcidas por los siete 
tomos de esta colección. 



Tni . 

ponsal del P. Pereyra lograba procurarse mediante sus 
buenas relaciones con personas de distinción ocupando 
altos puestos en la gobernación del Estado , lo demás de la 
correspondencia es un mero extracto de lo que las gacetas 
nacionales y extranjeras contenian que pudiera interesar 
á España. Ya desde principios de este reinado, aunque no 
en épocas fijas (1 ) , salían á luz en forma popular y eco- 
nómica ciertos pliegos sueltos destinados á anunciar los 
grandes acontecimientos ocurridos durante un período 
dado, las jornadas y cambios de residencia de la Real 
familia , los progresos de nuestras armas en Italia y Flan- 
des, las provisiones eclesiásticas, militares y civiles, las 
defunciones y casamientos de señores, entradas solemnes, 
festejos públicos, procesiones, autos de fe, solemnidades 
religiosas, y todo cuanto podia interesar á los lectores de 
uno y otro hemisferio. 

La colección, pues, adolece de los vicios comunes á 
todo epistolario de este género. Una misma noticia venida 
por diferentes conductos se repite á veoes hasta la sacie- 
dad; no pocas resultan equivocadas ó' completamente fal- 



(1) Las mas antiguas de este género son las que en 1621 empezó á pu- 
blicar un escritor anónimo , que sospechamos se llamaba D. Andrés de 
Mendoza^ con el título de Cartas que escribió uñ señor de esta Corte ávnsu 
amigo. Hemos visto diez y seis de ellas, impresas entre los afios de 16S1 
y 1624, y publicadas al fin de cada mes. Con posterioridad ¿ aquella fe- 
cba se bailan otras varias ya con ei titulo de Gaceta, ya con el de Avisos 
generales f ya con el mas coman de Relación, que también parecen baber 
formado serie, saliendo á luz en épocas señaladas y dias fijos. Las bay 
compuestas de seis ó mas pliegos y de letra menuda , que contienen nn 
breve sumario de todo lo ocurrido durante los doce meses del afio anterio^ 
al en que se publicaban; y las bay^, por último, destinadas exclusivamente 
k nuestras posesiones de Ultramar, las cuales se imprimian en Sevilla á la 
salida de los galeones, y contenian, además de las noticias de interés ge^ 
neral, un estado semi-oficial de las provisiones de beneficios eclesiásticos 
y empleos civiles y militares para los dilatados reinos y provincias sujeta 
al dominio espafiol en Asia y América 



IZ 

sas (1), y aunque el principal corresponsal del P. Rafael 
es muy escrupuloso en rectificar los hechos, siempre que 
inadvertidamente ó por seguir á otros ha incurrido eñ error, 
también los hay que no lo son tanto, y cuyas cartas habrán 
de leerse con la mayor reserva. Alguna vez la fecha misma 
está equivocada, pues no siempre son originales aquellas 
sino simples traslados hechos por algún novicio ú escolar 
inexperto , poco cuidadoso del cumplimiento de su en- 
cargo (2). Hállanse los nombres propíos, y principalmente 
los extranjeros, escritos con tal variedad y con tan poca 
exactitud (vicio casi general de aquella jépoca), que á veces 
es sumamente difícil, por no decir imposible , determinar 
quién sea el personaje nombrado. Los mismos ministros, 
consejeros, generales, obispos y señores titulados están men- 
cionados, según la usanza del tiempo, de una manera harto 
vaga, y por lo tanto muy ocasionada á error, si se han de 

(1) Sirva de ejemplo la maerte del duque Bernardo de Saxe-Weymar, 
000 de los prinoipales corifeos de la célebre liga protestante, anonciada ya 
en varias cartas del afio 1634, siendo así qne no marió hasta el de 39. 

(2) Un mismo sujeto es & veces designado con distintos títulos, como 
D. Juan Ramirez de A rellano, que fué marqués de San Germán, conde de 
AguUar, y casó además con la marquesa de laHinojosa; D. Diego de Bena- 
vides y de la Cueva, conde á un tiempo de Santistéban d$l Puerto y de Con* 
etntayna en el reino de Valencia ; D. Lorenzo de Cárdenas y Yalda, que 
fué sexto conde de la Puebla de Uerena ó del Maestre, y primero de Ba- 
carer, D. Jorge de Cárdenas y Manrique de Lara, duque de Maqueda y de 
Nájera^j otros muchos sefiores titulados de la espléndida corte de Feli- 
pe IV; esto sin contar el caso bastante frecuente de llamar á un individuo, 
ya por su nombre, ya por su titulo dentro de una misma carta; como á 
D. Diego Mexia que fué marqués de Leganés; á D. Jaime de Cárdenoi que 
lo fué de Belmente; á D. Carlos de Aragón que usó los títulos de conde do 
Ficallo en Portugal y duque de Villahermoso en Aragón, y á D. Praneieco 
de Bofja que lo fué de Gandía. Otras yeces la designación de un perso- 
naje por su titulo ó dignidad ocasiona cierta confusión, como cuando se 
dice: El cor^itable Velasco, el almirante de Castilla, el duque de Alba, el del 
Infantado, el de Sesea, siendo varios los personajes de la misma familia 
qoe gozaron de dichas dignidades ó títulos dentro del período que abrasa 
esta correspondencia. 



X 

apreciar debidamenle los hechos históricos, y atribuir á 
cada caai ai mérito ú desmérito de sus acciones* 

Por eso además de las notas que desde luego juzgam^f 
necesarias para la conveniente ilustración del texto, no$ 
ha parecido oportuno añadir al final de toda la obra otras 
á manera de epílogo, en que se corrigen algunos de los 
errores en que inadvertidamente incurrieron los correspour 
sales del P. Pereyra , y por medio de las cuales se hará 
mas practicable y útil el copioso índice de Nombres propioi 
y materias que pone cima á nuestro trabajo: índice (1 ) muy 
necesario , si se atiende á qué las cartas de los PP. je- 
suítas, á pesar de los defectos que en ellas hemos notado, 
son un documento importantísimo para la historia de w^ 
reinado tan largo y tan fecundo en acontecimientos como 
el de Felipe lY. 

Varias veces habremos de hacer mención en las notas 
á este tomo de cierta historia de Cataluña , inédita y casi 
desconocida, de la cual creemos necesario dar aquí alguna 
razón, por ser en nuestro concepto de no escasa impor-** 
tancia para la historia nacional en este período. Consta de 
tres tomos en folio, que componen juntos mas de 1,200 
hojas, y es, al parecer, obra de algún catalán que quiso 
ocultar su nombre (2). Comprende los sucesos de Cataluña, 

(1) En dicho Índice, qne hemos hecho tan completo como nos ha sido 
posible, hemos indicado con una M., y entre paréntesis, la fecha de la de- 
fnncion de cada uno de los personajes citados, siempre que en el texto ó 
en las notas se ha tratado de ella. 

(2) La obra qne está rotulada por fuera Historia de Etpaña carece de 
prólogo, advertencia preliminar, ó introducción, comenzando ex-ábrupto por 
el capítulo primero; est¿ dividida en libros^ y en ninguna parte tiene nom- 
bre de autor. Del texto mismo se colige» sin embargo, que el escritor fué 
catalán, vecino de Barcelona, y probablemente mercader. 

En la advertencia puesta al frente del segundo tomo, dice: «El libro que 
he concluido da fií^ & los sucesos de la historia de Catalnica con el rendi- 
miento de Balaguer y para que no falte al curioso lector la debida no- 
ticia de los demás que en tiempo tan trabajoso vio esta provincia, siendo 



XI 

desde el año 16¿6 hasta el de 1660, y empieza descri- 
biendo la entrada en Barcelona del rey Felipe IV, el 26 de 
Marzo de 1626, para 'jurar los fueros en presencia de las 
Cortes allí reunidas.» Habiendo sabido (dice) queS. M. en- 
traria en el monasterio de religiosas bernardas de Vall- 
doncella, me fui yo á la puerta de San Antonio para ver 
lo que pasaba. Estaba la dicha puerta ricamente adornada; 
habíase dispuesto una contra-puerta de madera con sus 
balconadas, y en lo superioruna media naranja, de donde, 
en una granada babia de bajar el niño con las llaves de 
la ciudad para entregarlas al Rey. En esta contrapuerta 
estaban con bueoa orden colocados los cuerpos santos y re- 
liquias que tiene la Ciudad. Estúveme allí una hora , en la 
coal vi entrar diversas acémilas cargadas y cubiertas con 
ricos reposteros, todas ellas de la Casa Real : algunas ve- 
nían muy estropeadas. Dijéronme también que habia dos 
dias que pocas ó muchas entraban de continuo. Cansado 
de estar allí por la multitud de gente que babia , salime 
hacia el lugar de Sanz para ver si venia S. M. Encontré 
muchas y muy ricas carrozas llenas de caballeros., y otra 
mucha gente de la Real familia. En el monasterio d^ Yall * 
doncella vi la repostería y cocina , y entre diversas alha- 
jas, vi un hornillo portátil en que se cocía el pan para S. M. 



tan vivo teatro de Marte, ofrezco continnarlos en este segando volumen, 
aunqne en idioma poco elegante, pues ni es dt mi profesión el subtilizar % 
pulir narraciones, ni parece que se compadece lo elevado do una retórica, 
cuando lo principal del asunto convida á la curiosidad y hace mas suave 
la pena de leer. Y así haciendo esta protesta, entro al discurso de mi in- 
tento, que es dar noticia día por día de cuanto la pueda alcanzar, &c.** 
En la página 392 del primero se expresa de esta manera: ««Aunque paso 
adelante esta historia eael capítulo siguiente, no quiero dejar de poner antes 
algunas notas de cosas particulares, que en lo que hasta aquí tengo es- 
crito reconozco haber omitido impensadamente llevado de las ocupaciones de 
mi casa, pues que habiendo pasado de hijo de famÜia kdaeño déüapor la 
nwerU de mi padre, me hube de desviar algo de esta empresa,** 



XII 

Visto esto pasé á Sanz, y á poco rato oi sonar una trom- 
peta que venia del lado de Barcelona. Era la compañía de 
caballos ligeros de Per piñan que sallan á encontrar á S. M. 
Pasados estos, á poco rato oí otra trompeta que venia ha- 
cia Barcelona. Tras ella seguían algunos hombres armados 
de punta en blanco , que venian custodiando ua rico co- 
che. En él venia una sola persona; era un hombre grueso, 
de bella barba. Pregunté quién era, y supe ser el conde 
de Olivares, que á poca distancia de Sanz , dejando el co- 
che, montó en un caballo, y desde una eminencia miró si 
veúia el Rey, y viendo que no venia, se volvió á su coche, 
y muy despacio hacia Barcelona. Yo seguí sus mismos pa- 
sos, y en esto vi venir de la ciudad al duque de Cardona, 
que en un coche salia con sus hijos á recibir al Rey , lle- 
vando su familia riquísima librea. Yolvíme con él hacia 
Provenzana , y cerca de allí vi las compañías de caballos 
ligeros de Perpiñan que hablan hecho alto. A poco rato oí 
sonido de clarines; siguióse después multitud de gente ar- 
mada de punta en blanco con sus lanzas, que venia custo- 
diando un coche tirado por seis muías, y seguido de otros. 
En el último venia la Real persona de Felipe IV con algu- 
nos grandes dentro del mismo coche. Yo no pude ver á 
S. M. sino al paso, porque iban los coches á la posta. Al 
pasar delante de las compañías de caballos, rindieron estos 
las armas, y llegando cerca de la cruz cubierta, se halló ya 
dispuesta y en orden la guardia del Rey con su librea ama- 
rilla, colorada y blanca ; los soldados de ella traían, unos 
alabardas y otros cuchillas. Tenian ya prevenido para S. M. 
un hermoso caballo blanco, tan dócil y bello como requería 
^a ocasión. Dejó S. M. el coche, y con mucho donaire 
montó el caballo. Traia un capotillo de terciopelo negro, 
manga de brocado, una rica cadena, sombrero y pluma 
de color leonado, co n una hermosa joya de la cual pendia 
una gruesa perla del tamaño de una nuez. El duque de 



xni 
Cardona iba al lado siniestro, á pié, pero cubierto, sino es 
en las ocasiones en que el Rey le preguntaba alguna cosa, 
y en habiendo respondido , se volvia á cubrir. Otros mu- 
chos señores veoian también á pié, pero descubiertos. Se- 
guía después el de Olivares á caballo, con otros grandes. » 

Continúa el autor describiendo dicha entrada y las 
costosas luminarias, tramoyas, máscaras y encamisadas 
con que Barcelona solemnizó la venida de su vigésimo- 
octavo conde, sin omitir las poesías que en dicha ocasión 
se escribieron ; y pasa después á referir con la misma es- 
crupulosa minuciosidad el auto general de la Fe celebrado 
el 21 de Junio de 1 627; la traslación del cuerpo de Santa 
Madrona á la Seu; las fiestas celebradas en conmemora- 
ción de los mártires del Japón, en 1 628; la llegada de los 
duques de Alcalá, Feria y Lerma, marqueses de Santacruz 
y Espinóla; los festejos que en el año de 1 629 se hicieron 
al nacimiento del príncipe D. Baltasar Carlos, hijo de Fe- 
lipe IV; y por último, la segunda jornada de este monarca, 
en 1632, para continuar las Cortes del año 1626. Mos- 
tróse Barcelona mas ostentosa qiie nunca en esta nueva 
entrada de su príncipe, solemnizándola con un lucido tor- 
neo , juego de cañas en el Borne , saraos y mascaradas, 
demostraciones todas de júbilo que el autor describe con 
manifiesta complacencia hasta en sus menores detalles. 

En 1t>3i comenzaron los disgustos de Cataluña causa- 
dos por el poco cuidado que en la conservación de sus 
fueros parecen haber tenido los funcionarios realeá. De- 
seando Felipe lY volver á Castilla, donde le llamaban gra- 
ves atenciones del Estado, y la necesidad de proveer á 
la defensa de las fronteras amenazadas por el Francés, dejó 
á su hermano Don Fernando, mas conocido como el In- 
fante-Cardenal , para que presidiera las Cortes en su au- 
sencia. Al exigirle el acostumbrado juramento , el Proto- 
notario de Aragón D. Jerónimo de Villanueva, "obedeciendo 



xir 

órdenes venidas de la Corte, dispuso que los presentes, in- 
cluso el virey duque de Cardona , se quitasen los bonetes, 
y el conselier én cap D. Bernardo Sala, olvidando su gran 
preeminencia y lo que prevenian los fueros , se descu- 
brió; los demás siguieron su ejemplo. «Perdióse (exclama 
el auloi*) en un instante la joya que á costa de mucha san- 
gre y penosos servicios en largas edades habia compra- 
do (1) esta nobilísima y leal ciudad del ánimo y carifio de 
sUs famosos condes. » 

Vino poco después el célebre motin de los segadores; 
la traslación de la Audiencia y demás ministros reales 
desde Barcelona á Gerona ; la declaración de guerra y la 
entrada del ejército francés en el Rosellon ; las pendencias 
entre soldados y paisanos por la cuestión de alojamientos; 
y por último, los graves disturbios y muerte del virey 
Santa Coloma en Barcelona ; sucesos todos que el autor 
narra muy detalladamente y con menos pasión de la que 
pudiera esperarse de un natural del Principado. Los va- 
rios acontecimientos de aquella lucha fratricida y san- 
grienta que la tortuosa política de Richelieu supo encender ^ 
y fomentar; los movimientos y marchas del ejército fran- 
cés, auxiliar de aquella rebelión; los actos civiles de Brezé, 
La Mothe y Harcourt , vireyes sucesivos de Barcelona en 
nombre de Luis Xill, están descritos muy por extenso, 
mostrando el autor , como era natural , mayor afición y 
preferencia á lo ocurrido dentro de aquella capital. 

Aun tenemos que hacer otra advertencia á nuestros 



(1) «iNo'Sé si deste dia (dice), y con esta herida se llagaron algunos tan 
en lo mas sensible, que no sería error muy grande persuadirse que de los 
lances futuros tuvo parte este suceso;»» y después añade: ««Reunióse el 
Donsejo de Ciento; iiHeiviaron desnudar la gramalla al consbller en cap y 
-deponerle de las bolsas para siempre. Tomóse el acuerdo de no concurrir 
en público con el Cardenal ,-ni ir junios por la ciudad tres conselleres, á 
pié ni en coche mientras fuese virey de Cataluña el Infante-Cardenal, écc. 



XV 

lectores. En la introducción al tomo primero de esta cor- 
respondencia (pág. xix) ofrecimos publicar por via de apén- 
dice y sumario de toda ella , cierto diario muy detallado 
que de los sucesos de esta Corte, entre los años de 1636 y 
1639, escribió un anónimo madrileño. No habiéndonos 
sido posible por ahora cumplir nuestro compromiso por las 
irr^ulares dimensiones de este tomo , aumentado como 
está con un índice general de toda Ta obra, dejaremos para 
mas adelante la publicación de un documento que ha de 
contribuir eficazmente á ilustrar la historia nacional en 
este reinado. 

P.deG. 



Madrid y Junio i i de 1647. 



(Tom 429, fól. 956.) 



Pax Christi, &c. Padre mió: lo que hay de nuevo que 
avisará V.R. es lo siguiente. El de Conde con gran calor 
va .haciendo ataques y aproches á ]a ciudad de Lérida. 
Dícese tiene intento de minar el castillo principal , que es 
en la iglesia mayor, y que habia levantado una grande 
plataforma para batirle, y que de allí lo batia. También di- 
cen que de Lérida con la artillería le habian desencabal- 
gado algunas de sus piezas al de Conde , y que Brito ha- 
bia hecho una salida y degollado mas de 600 hom- 
bres. 

ítem : avisan que para íin de este tendrá junto su ejér- 
cito el marqués de Aytona, que constará de 3.500 caba- 
llos y 14.000 infantes, y que sacará 26 piezas de arti- 
llería. 

Dícese que los catalanes le enviaron de Barcelona al- 

TOKO XIX. 1 



«... ....... 

ganas compañías de infaatería al de Conde, y que las vol- 
vió á enviar diciendo que la gente que le habian ofrecido, 
se la diesen toda junta y no á trozos. 

También se ha dicho que el señor don Juan de Austria 
desembarcó en los Alfaques 3.500 hombres, y que con su 
armada estaba á vista de Barcelona. 

Por San Sebastian ha venido aviso de que el archidu- 
que Leopoldo habia tomado á Armentier (Armentiéres) , y 
deque habia sitiado á Bentun (Bethune). 

De Badajoz avisan que se decia estaba preso el duque 
de Berganza, y las cartas anadian que esto lo habian es- 
crito de Sevilla y de otras partes ; lo cual es grande pata- 
rata é invención de alguno que se ha querido entretener y 
dar materia de hablar. 

Han hecho del Consejo Real á don Francisco de Soler, 
oidor que era del Consejo de Indias, y también han hecho 
oidor á don Pedro de Velasco, fiscal que era del Consejo 
Real. La fiscalía hasta ahora no está proveida; dícese so 
la darán al alcalde Larategui (1). 
., ,^,B!s)ke «ñQ jBe.iíi»!^ ^ QírQwlo/de las calles dond^iba el 
^oMsip^ Saoramtoto , cpn ocaaioQ de una casa que 9^ 
cayó en el catpino. por donde antes solia ir, y el que;abo(a 
§e, hA tomado e$ mejor. §ale la procesión de Santa Marísu 
y Bfts?tpoF la puerta de (JrOftdalajara^ y Plaza, y vaderecte 
áfrpyiftcia yá.;la «tile d^.Sai^ta Crtíz y llega á la cnlla 
MsypF y. por qHci m vuqIvq ásu cas». . . . , 

^ PorJg cQi^brid^dd^ 1^ fiesta 9e ha pwniitki«)^a tK)r 
top^ j^craQ[}en|fJe4jit|i .^ttev^e» im>9Ále0 <|ue j»q sqaq 
muy decentes; y que no se puedan representar, sinojw)r 
loa ^s ^ias de h o^lay» en la$ calles^ coqoq es uaot, y que 
d€)spaea no se hagsm qn los corrales. 

Al impresor que icaprimió la recusación que se hizo 



(1) Uam&boM Larreategoí. 



3 

de parle del Protonoiario , le han preso por la Inquisi- 
ción^ 

Fué Jofié 6on2alez á la ciudad de Burgos,, á pedir do** 
oatͥt>jel Cabildo de parte de S. M.^ y hizo se juntase, y 
le representó muy á la larga los aprietos en que S. M. se 
bailaba i y la necesidad que tenia de dineros y gente; los 
riesgos que por falta de lo uno ^ dp lo otrp se podían te- 
mer ^'y de camino les trajo á la memoria los servicios que 
aquella ciudad habia becbo á los reyes de Castilla en sus 
necesidades^ mostrando en esto su amor y lealtad. Uno de 
los del Cabildo, de mas autoridad, tomó la mano, y le 
fué respondido muy al contrario de ío que ól quisiera. Di- 
jóle que todos aquellos señores conocían y sabían la ne- 
cesidad y aprieto en que S. M* se hallaba , y que ninguna 
cosa estimara en ma& aquella ciudad que hallarse en estado 
de poder imitar á sus antepasados; que en el amor para 
con su Rey no les eran inferiores > mas si en la posibjli^ 
dad. Que aquella ciudad estaba destrujdá y sin gente, y 
la que había , con los gastos que habia hecho, donati- 
vos y servicios á 3. M., tan pobre, que no tenia que lie-* 
var á la boca, y perecían muchos á manos del hambre y 
oecesidad, y que donde ef;a tan .grande, mal podrían dar 
dineros ni gente, pues lo uno y lo otro les faltaba, aunque 
no el deseo y voluntad de servir á su Rey , y que este le 
tendrían en todas ocasiones ^ y que e^tímaraq en esta po- 
der hacer lo que se les pedia , masque no les era posible. 
Y con esto despidieron.oou tan buenas . palabras al señor 
Oidor, como las que él habia dicho , ponderando y exaje- 
rando su pretensión. 

El dia siguiente propio martes, tornaron á juntar ca- 
bildo, y confirieron sobre la materia, y acordaron se le 
diesen á S. M. 600 hombres pagados por esta campana á 
costado Burgos y su tierra, y que esto estuviese secreto 

hasta que de parte de la ciudad se le avisase á S. M. para 

# 



4 

que conociese que había podido inas con ellos la obliga- 
ción de su sangre y amor y fidelidad á su Rey que el ra- 
zonamiento y ponderación del señor Oidor, y que la esti- 
mación que este servicio merecia, se les debiese á ellos y 
no á quien lo iba á pedir. 

Hoy ha estado en casa el hijo de don Francisco de 
Borja, y dice que su padre habia oido á S. M. decir ha- 
bia tenido aviso de Lérida , de que Brito habia degollado 
en una salida mas de 600 franceses, (y esto es confirma- 
ción de lo de arriba) y añade: que uno de ios muertos 
era el teniente de general del ejército francés, y un ma- 
riscal y otros señores de cuenta, y que huyeron mas de 
otros 300 franceses desamparando el puesto que tenian;y 
que con la artillería les habia echado por tierra la plata- 
forma que habian hecho. Otros añaden á lo dicho que una 
mina que iban haciendo los franceses, se hundió el terre- 
no y mató dentro á muchos. 

Al hijo del Emperador han coronado por rey deUngria. 
Los estados hereditarios del Austria piden libertad de con- 
ciencia, y casi los mas de Alemania. El Emperador, di- 
cen, fortifica á Viena, por lo que pueda sucederle, y 
también á Praga , y que en Praga ha hecho echar en tierra 
grande parle de los arrabales, por ser impedimento para 
la fortificación. 

Adiós mi padre, que guarde á V. R. De Madrid y Ju- 
nio H de 1641.= Sebastian González. = Al P. Rafael Pe- 
reyra, de la Compañía de Jesús, en Sevilla. 



. Madrid y Junio i9 de 4 647. 

(TODl.419,fól.71S.) 

Las nuevas que vienen estos dos ó tres correos ijiltimos 
de Cataluña son todas favorables. ¡Dios las prospere y 
lleve adelante los buenos sucesos de España! que síjhará 
su Divina Mageslad con solo la reformación de nuestras 
costumbres. No tengo lugar de referirlas ; al P. Juan Cano 
remito algunas cartas que* han venido á esta Casa Pro- 
fesa. 

Lo mas particular que ha. sucedido estos dias es lo to^ 
cante al Protonotario de Aragón. Avocó el Supremo Con- 
sejo de la Inquisición á sí la causa de este caballero, y 
vista lo sentenció á que abjurase de levi y á tres-años de 
destierro de Madrid y solo veinte y tantas leguas. Notifi- 
cósele la sentencia en solo donde ha sido su prisión. Ape- 
ló de ella al Supremo Consejo de la Inquisición de Roma 
y á su Santidad, alegando nulidad de sentencia, por ha- 
ber recusado al inquisidor general por tales y tales causas 
y razones. Mandóse sin embargo ejecutar la sentencia, «y 
vino á la ejecución el fiscal de la Suprema de Madrid. 
Fué sacado á la sala delante de los inquisidm'es, consulto- 
res, calificadores &c. Mandóle elfiscal dicho de la Su- 
prema abjurar. Respondió que no podía hacerlo, ni debía, 
por tener apelado , recusado &c. , y resistióse de nuevo. 
Díjole el dicho fiscal que si no lo hacia , sería relajado al 
brazo secular, y despojado públicamente de el hábito. 

Al fin después de varios lances, no pudiendo ya resis- 
tirse, hizo su abjuración de levi ; pero con una grande y 
solemne protesta de que no le habia de erapezer la di- 
cha abjuración, por cuanto tenia en tiempo apelado, y 



6 

recusado al dicho señor inquisidor general y por causas 
legítimas, como constaba de el proceso de su <^usa; y 
pareciendo á IÓ9 letrados que 00 era efe estorbo la dicha 
protesta, se pasó por elia y debajo de ella abjuró, con 
que le dieron luego por libr€|, y «alió de la Inquisición 
con la caiga de su destierro. 

Fuese á posar al convento de franciscos desf^lzos de 
esta ciudad: y dentro de dos dias vino orden de laSnpre* 
ma de Madrid para que le volviesen á prender, hasta que 
abjurase sin la dicha protesta , sino liana y coprientepaente, 
sin que por c^so algqno sé le diese lugar á protestar cosa 
alguna, y quede la protesta que babia hecho selevaqtada 
canónicamente. Notiñcósele esta orden ó auto , y no quiso 
consentir eoél, »no estarse qp su protesta heq^a» Pren- 
dióronlQ en el dicho copvento en una cplcja con giiarda^ y 
llave particular, Vqlvióseje á notificar j\iri4icé , y á P<^r* 
snadíp por uno de Iqs ípquisidores por.mqcho ratQ y niu^ 
ch^s razones; no quiso con todo redecirse. Sacáronlo de ]a 
celda didia , y tragáronlo preso i )a Inquisición hasta qu^ 
se reduzca á obedecer al Supremo Consejo , adonde se está 
presq en cárcel secreta y con rigor hasta que lo haga. 

. Algunos discfirren que se ha toniado este pretestp 6 
torcedor, por haberse entrado en sqspecha0 temor de qu^. 
so pase este caballero á otro reii^o, v. g. á Francia, dondp 
podria hacer ini)cho* daño, por ser tan entendido, y faa-^ 
ber sido en su provincia la llave de todos los secretos y 
designios de psta corona, aunm^$q^e el Conde Duque. Ve^ 
TQ yo digo quQ para esto noso tomaria q} espediente refe- 
rido, ni se le volvería á corcel de Inquisición secreta , que 
sirve solamente en negocios y pausas de fé, y siql iqtento 
fuera e| que discurren, otro incdio ó medios se tomarían. 
Dios dé paciepcia á este caballero y a| Santo Tribunal 
acierto , y pues obra en la forma dicha , muy bien mirado 
lo tendrá. 



£1 dia que salió de I4 Inquieic40|& q1 4icbQ fy^Q^pnotario 
fué á besar la mano al señor Gard^n^ , el cijal )e xnancló 
esperar, y consultó si le daria audiencia; y resppndión- 
dosele á su lima, que no habia oaiisür para i^egáf^sela; se 
la dio; y después sucedieron los lances referidos. 

El P. Pedro González Galindo ^ está todavía preso; 
pero con prisiort ligera y holgada , porque ahora seis tne- 
ses ó siete que salió de la cárcel secreta de la Inquisición 
de Toledo y le removieron la dicha prisión al convento de 
carmelitas calzados desta ciudad adonde tiene el convento 
todo por painel, y lo hacen aquellos PP. muy bien con él, 
y le ven y visitan todos los que quieren, domésticos y qxt 
traños &c. ; y esta semana pasada llevaron preso á su no- 
viciado de Madrid &1 P. vicario de San Plácido, benito; 
dicen que por haber intervenido en la apelación de el 
Protonotario. Anoche ie entró el tonde de Altumira en 
casa de su hermano el señor Cardenal ; debe de venir á 
verle y volverse luego. Dios &c. Madrid IQ de Junio 
de1641.=:P. Juan de Orduña, de |a Compañía de Jesús. 



Madrid y Junio 25 de 164*7. 



(Tom. 429, fól. 954.) 



Pax Christi , &c. El correo pasado , no escribí á V. R» 
por haber estado indispuesto; ahora que €stoy mejor, irá 
todo, con que Y. R. tendrá mas y mejores nuevas. 

Vino correo de Italia; con él avisan, que Juanetin de 
Oria con dos galeras partió de Genova á Ñapóles á tomar 
la posesión de su oficio. Lleva por su camarada al hijo del 
duque de Cardona^ que se llama don Vicente de Aragón, 
el cual ha renunciado los hábitos eclesiásticos, y quiere 
ser soldado : un entretenimiento de hijo de grande. 



8 

Su Santidad ha enviado un breve á los Barberinos de 
su total reintegración , y licencia para estar y vivir donde 
quisieren. 

Don Nicolás de Oria con 1 1 galeras y 12 navios peleó 
cinco dias con siete navios franceses. No dando lugar el 
mar á acercarse , solo los obligó á retirarse , á que ayudó 
la tempestad del mar^ echándolos con deshechos vientos 
hacia Sicilia. 

El gobernador francés de Puerto Longon, Monsieur 
de San Po!, llegó con siete navios á dicho puerto, á to- 
mar la posesión de su oficio. Tomó cuatro barcos en la 
costa de Ñapóles, y dio libertad á los que en ellos ve- 
nían. 

El Condestable ha tomado á Niza de la Palla. 

El general Foseólo (1), veneciano, en la Dalmacia, le 
ha tomado al Turco, á Ximonelo, Nardin, Slardona y No- 
vigrado, donde halló mucha y muy buena artillería. 

Ha llegado el aviso en . particular , del daño que en 
Negroponto hizo el armada veneciana á la turquesa, y ha 
sido muy considerable. Perdieron los turcos 1 galeras y 
dos bajeles cargados de vizcocho, y lo restante del ar- 
mada iba. tan mal parada que se iban quedando los baje- 
les en los puertos cercanos, por no estar para llegar á 
Constantinopla . 

El general de los. venecianos, que asiste en Gandía, y 
se llama Grimaldi , ha echado bando que todas las islas del 
Archipiélago, que no se dieren á la Señoría de Yenecia, 
serán perseguidas á fuego y á sangre. 

En Saboya y Piamonte , es general por los franceses 
el mariscal de Plessis y su teniente el conde de Gamirano, 
hijo del marqués de Villa ; y el príncipe Tomás con su mu- 
jer y hijos se han retirado á Racconigi. 

(1) El original dice: Floscolo. 



9 

De Alemania lo que avisan es las particnlarídades de 
las treguas entre el de Bayiera y franceses ; que estos vuel^- 
van al de Baviera las ciudades de Rain, Donavert, Laun- 
ginger, Yanvelingen, Herdon y Yisenstraig, y que la ciu- 
dad de Augusta quede neutral : que el de Baviera dé á los 
franceses á Mooinga, Huberlinga, Friburg, Ossemburg y 
á Hilbrun, y que para rehenes de que lo dicho será firme, 
se han dado rehenes de una á otra parte ; los franceses 
dieron al coronel Hom, y Baviera al coronel Reyer. 

Quemóse el arsenal de Hamburgo con armas para ar- 
mar 1 5.000 hombres de todo punto y mucha cantidad de 
municiones. 

Hase ajustado el pleito entre el marqués de Brandem- 
burgo y el duque de Neoburgo ; que el de Brandemburgó 
tenga la mitad del condado de Ravestain. durante la vida 
del duque de Brandemburgó, y después todo el condado, 
juntamente con Cleves y la Marta; que el duque de Neo- 
burg tenga el país de Juliers, Bergy Vivental. 

En Munster, por parte de España se dio la respuesta, y 
los franceses no admitieron, sino cedían á Pomblin y Puer- 
to Longon , con que se ha quedado indeciso este tratado. 

El rey de Dinamarca ha enviado un embajador á Pa- 
rís, á agradecer los beneficios que habia hecho el rey 
francés en razón de la paz, entre Dinamarca y Suecia, y 
á rogarle tomase en su protección al rey de Inglaterra. 

Quemóse en Dinamarca el arsenal, y lo reedifica el Rey 
de nuevo , y cerca de 1^ ciudad , con muchas murallas á 
lo moderno. 

El Ragotzi de Transilvania , ha dado al Emperador 
7.000 hombres^ para que se sirva de ellos en las guerras 
de este año. 

El Emperador ha echado un bando en Yiena en que 
manda, que todos los que habitan en aquella ciudad se 
prevengan de mantenimientos para un año. 



40 

Bl dutiae de Bavieni ba puesto en libertad áfíi gene- 
rales suecos, que ha días teaia l)r09O6 en logoldstat» los 
cuales oe llamaban el uno Ros& y el otro Smidbergftr. 

En Lóndre? áalidi un decreto del Parlamento, contra 
los independientes (cuya s^ta es nueVa , sin admitir' nin- 
guna de las de aquel reino ), en quQ manda que si dichos 
independientes *no se ajustaren al gobierno antiguo ficle-^ 
siáslico establecido en. dicho reino, sean incapaces de 
cualquiera cai^o civil y eclesiástico. Son muchos los de 
esta secta, y se temen grandes novedades. 

Los ingleses en número de 6.00Q que pasaron á Irían* 
da, á cargo del general Lil (Lisie) con intento de soocirrer 
á Cork, se han vuelto sin baper cosa de importancia, ftiera 
de tomar el castillo de Macaloc, y prender al conde de 
Exmoud (Exmoutb), gobernador de aquella provincia. 

El Parlamento de Escocia sustenta 1 .000 caballos y 
16.000 infantes contra el marqués de Huntly y el dQ An-*- 
trim y Ghilcolti y otros católicos que han ocupado los 
puestos ventajosos de las montañas, y se defíeodep con 
grande valor , y han dado una grande rota al regimiento 
de Gordon. 

Avisan de Flandes que es cierto que los holandeses 
tienen hechas y firmadas las paces. ítem : que al h^'o del 
príncipe de Oranje le han dado todos los cargos que tuvo 
su padre, que murió de 63 años, á 4 i de Marzo d0 4 64*7. 

Pretende el duque de Lorena, grande cantidad de di- 
neros del país de Lieja , por haberle muerto en él 300 
soldados , y así mete á saco la campaña junto á Lim- 
burgo. 

Por varias partes ha venido que el archiduque Leopol* 
do habia tomado á Armentier, y que habia puesto sitio 
á otra plaza ; que habia venido á socorrerla el ejército 
francés, y se habia peleado de poder á poder; que los 
franceses habían sido desbaratados , y muertos los mas, y 



que la reina de Francia que estaba en Amiens, se babia 
retirado á Paris. De nada de esto ha venido correo á S. M. 
y así no se tien^ ppr GÍei!^P. • ' ' 

De Badajoz no hay cosaminguna particular. 

De Cataluña lo que ))ay ^ qqp el de Conde que tenia 
bien apretada á Lérida, ha alzado el sitio y retirádose. Esto 
suced|(^ 4 ^ 7 de este en la pocl^e , que fu^ cpando retiró 
la aftiljefíQ. A 18, a) amanecer, quemó la^ barracan y $e 
fué de ^obre la plazsi; linos dicen que hápia Be|pucbe, ape os 
camino de Barcelona ; otros que á B^If g))er , y ^^e querco 
el puente , parfi qup no le ^iguie^ep. La causa* qiiedaqunps 
prisioneros , es que la campaña de Barcelona 3e }^ab|a anoq- 
tinado contra los franceses, y muerto- cpaptos jtppaban, 
y eff |)aí:tÍGtt|íff al ^Qberpa(Jpr fie Barcelona , que ¡ipjió á 
aquipffir|Qs, y 9s llamaba (jon íqbá l^argarit. 

Todo esto Qp parte es cierto, pomo el haberse levapta- 
do el sitio y el haberse retiradp , y l?i fpuerte 4q| goberna- 
dor se tipue iamlíiQn por cierfa. La oapsa. nq se^sab^ do 
qovédad t^n e^fLtraQrdinaria, que estando 4ap adelantados 
jos ataques » y la plaza en fap grande riqsgo, que acá ha- 
bía muy pecas esperanzas d^ tener hw&t\ supuso, y el en^- 
0)igo muy g;randes fíe |]evársQla en breve» ¿tlz^^er el sitio 
an hombr^ tan vgliQqte, arriesgado y de tantas pbliga- 
ciopes. No ?e pppf^e presumir sino á que en Cataljipa h^y 
alguna, grande npYBdac|> ó en Franpia, pues le na^i obli- 
gado á. h^cer tan extraordinaria demostracipn. 

El Protonptario abjuró dp levi con protes^, y salió 
á los Descajzosá curarse. De orden de la ^upremí) le raíín- 
dan abjure sin protesta, y le han y tirito mientras no jo 
hace . como se lo mandan, á las cárceles secretas, Np se 
ofrece otra cosa de que avisar á V. R. á quien nuestro Se- 
ñor guarde como deseo. Madrid 25 de Junio de 1647»= 
Sebastian González. = Al P. Rafael Pereyra , de la Compa- 
ñía de Jesús, en Sevilla. 



42 



Madri4 y Junio 86 de 1 647. 

t 

(Tom.429,fól. 748.) . 

Pax Ghrisli, &c. Buenas nuevas se han recibido esté 
correo de Cataluña, y son las contenidas en esas tres car- 
las que he hecho copiar para V. R. La primera de ellas es 
de don.Beitran de Guevara para don Francisco del Casti- 
llo (1 ) ; las otras dos son del gobernador de Lérida Gre- 
gorio de Brito. 

Dice aquella: 

aEscribo á Y. R. estos renglones con gran gozo por las 
felices nuevas que han venido con un correo que despa- 
chó el marqués de A y tona, y confirmación de ellas con 
un capitán de caballos; y es que todos los lugares alrede- 
dor de Barcelona se levantaron contra los franceses y el ' 
gobierno. que tenian, y mataron á'don José Margarit, go- 
bernador de Barcelona, de lo político, el traidor que á los 
principios levantó aquella provincia contra S. M.; y como 
el de Conde tuviese esta nueva levantó el sitio, y mar- 
chó la vuelta de Barcelona , con todo su ejército y ba- 
gaje , dejando quemadas todas las fortificacionens, y habia 
pasado el Segre. Avísase de Zaragoza que nuestra armada 
fué á ponerse sobre Barcelona , y aun se entiende que los 
ciudadanos de ella la enviaron á llamar, y de esta corle 
ha ido orden para que saiga el ejército , y favorezca los lu- 
gares que se han rebelado y apellidado al Rey, nueslro 
señor. » 

Copia de una carta que Gregorio de Brilo ha escrito 



(1) En la primera do estas cartas que está duplicada al fól. 773, se lee 
claramente Castro en lugar de Castillo. 



43 
de Lérida á 1 8 de Junio de 1 647 al marqués de Aytona. 
«Esta noche pasada á media noche comenzó el prín- 
cipe de Conde á retirar la artillería que tenia en los ata- 
ques, y á 4as dos dio fuego á las baterías, dejando las 
trincheras y encaminándose todo á su puente y va doblando 
de la otra parte. Nosotros quedamos deshaciendo los 
ataques, y gozosos de ver tan mal logrados sus designios; 
si de esa parte se hallase caballería , y se pudiese arrimar 
antes de anochecer , juzgo se le podría hacer algún mal en 
la retaguardia. Guarde Dios á V. E. Lérida , 18 de Junio.» 



Copia de otra carta de Brito del mismo dia 1 8. 

« Con el ayudante de maese de Campo general, Ga- 
briel Antonio de Losada, avisé esta mañana á Y, E. de la 
retirada del enemigo ; pero no pudo pasar hasta bien tar- 
de , por tener ocupado el enemigo la parte de Fraga , para 
mas á su salvo hacer la retirada , y aunque no dejaba de 
presumirse la causa de ella, ahora se sabe con mas certe- 
za por lo que dicen rendidos y prisioneros que se han 
hecho , que es haberse sublevado el contorno de Barcelo- 
na y degollado á D. José Margarit , y aunque V. E. debe 
de saber esta nueva por mejor parte , no he querido escu- 
sar darla á Y. E. , á quien nuestro Señor guarde. Lérida 
iS.=De^mano propia. Se entiende que el enemigo va á 
aquella parte porque desde la tarde marcha la vanguardia 
á Belpuche. a . 

A Dios, mi P. Rafael, que le guarde como yo y todos 
deseamos. De Madrid y Junio 26 de 1647. = Sebastian 
González, s Al P. Rafael Pereyra, de la Compañía de Jesús, 
en Sevilla. 



4i 



« > 



Madtid y Jixlio 2 de 1641. 

# 

IToin. ÍÍ&. fól. W&.) 

Fax . Ghciali &g» P< tnio : esta escribo á V. R. con ua 
poco dacaleñiura; qae no.es tanto que me obligue á liticer 
oaóia^aungueisíiáestat' cpn grande desazón. 

La nueva dp Lérida avisé á V. R. con el primer cor- 
reo con otras muchas que había recocido , de avisos de 
Italia, Flandes y Alemania, y otras muchas Si no ha lle- 
gado á jnanbs daV* R; no sé en que pueda consistir, sino 
en algún descuido, que haya habido ó acá ó allá; mas 
pard que. Y. B. tenga mas individualmente algo de este 
svcQ$o , la KcartB que sigue .es del P. Juan José Sancho, su*- 
per;Í9i»dfí. te jGampaoía de Lcridaj para un P. de este Co- 
legio,, y ^/Qomo'BÍgue (1): - . . 

«Si ebei»igQS0faa.i^tir,ado con la mayor iafamia que 
s^ hayití^. Coéstal^esta plata mas de 5.000 hombres^ y 
€LQtne^lo9 han.mueFlQ peotonas de mucha calidad, porque 
se ikpoA^ó tanto el temor de los corazones franceses, que 
SQ vi0 obligada la nobleza á asistir personalmente á. los 
atQque^i.y, viendo que nada aprovechaba, levantaron el 
siliiQj iltl^maroü las barracas y trincj^eras, y se retiraron á 
upa^eoli^a (|ae está de la otea parte del rio, en donde 
pidtHarx^ 3»is liñudas y ^^^ estado deteaídos tres dias sin 
poder atinar el designio. . . 

,^, . Upo6 dicQn lestáa esperando se aquieten los catatenes 
paf j| cetíf arse i Flrancia ; otroa que pat*a ))edir paso por 
AjT^gon.^Elsta (arde se han. visto maixhar algunas tropas 
hacia Flix, y temen algunos intenten poner sitio á Tor^ 

(1) Hállase también por separado al fol 761. 



«6 

tosi^i^ pero todds sqn cbictirsc» ' ^áon popo^ ffindatqeiitGL 

El gobernador de esta plaza, Brito, es de los miüÜH 
tros mas .atentos quelione S. M. A su válof jedebb la 
ooDBenraoioQ de ella. Ha amostrado eñ tocb grinde solda-^ 
do, dando alieotei S los soldados ^ así con sus pilabrás 
oomd poü sos logem^los , isiendo el primero eu }o$ jueligros 
y peneliaodQ eon grande sagacidad los intentos del eúe-* 
migo de todo cnanto obraba para contraminarlos. . 

Habiérase perdido sin duda esta pl^za á tío B»t Brito 
tan grande capitán , porque nuestra gente de guarnición 
era peca, el poder del enemigo grande^ y. la isbiierbiama* 
yor. Estabsl el Fraticéb persuadido que ea 15 días op ha-*- 
bia de ganar esta plaza; pero Dios castigó su afiaíiía, 'ce^ 
gándoleen lüuchas cosas. Porque primerameote ^ cuando 
esta plaza estuvo IB.dias sin «hacer baterías por falta de 
artillería, .y asi en eíBte tiempo tüvo.lugar nuestro goberna- 
dor para fprtificarsa y prevenir las defensas. Lo segundo 
erró en atacar ía plaza por la parte mas dificultosa. Lo terr 
cero en plantar la artillería en el puesto donde menos nos 
podía ofender, auncjue nos han hecha mucho d^año porque 
la JQgajipt) incansablemente, y los artilleros eran diestros. 

Jplntre óteos casos singulares sucedió el siguiente. Una 
bala descomunal cortó el medio cuerpo aun soldado^ ca-- 
wo ai fuera un xábano^ y por extraordinarísima miseri* 
cQrdta de Dibá í^e conservó el soldado cpn bahía hasta que 
ll^ó un sacerdote i y le oyó de confesión. 

Fué singular el gozo de los paisanos todps cuando vie- 
ron retirar al enemigo. £1 martes se Hizo una sakva Real 
que alegró grandemente los aniñaos, y á la noche hubo la- 
minarias en todos los balcones: El miércoles lleg^ el mat- 
qués de Mortara desde Fraga con 1 .000 caballas y viendo 
que el enemigo encaminaba sus tropas hacia Flix, so voJk 
vióá Fyagael dSa siguiente^. . 

Estamos esperando 4.0.00 hombres para guarnecer 



46 

esta plaza y suplir la falta de gente que ha ocasionado el 
sitio. 

Un trompreta se ha hecho prisionero; confirma las 
nuevas de las alteraciones, y que han muerto á don José 
de Margarit , el mas apasionado por Francia de todos los 
catalán^, y que la causa de haber hecho alto el ejército 
del enemigo sin arribarles por no tener seguro el paso 
por Cataluña. 

Añade el trompeta que un socorro que le venia< de ví- 
veres , le han cogido los catalanes , y que la noche que al- 
zaron el sitio saquearon los vivanderos las tiendas del 
príncipe de Conde, por que la guarda de este habia roba- 
do á dichos vivanderos las provisiones; mas de prisione- 
ros nunca se hace mucho caso, que hablan conforme entien- 
den ha de gustar quien los tiene en su poder. 

En este Colegio, á mas de los religiosos, sustentábamos 
cada día dos soldados, y estaban tan contentos por lo bien 
que se les acudía que habia grandes pretensiones sobre 
este alojamiento. 

Al tiempo que el enemigo alzó el sitio , estaban tan 
cansados los soldados de la plaza que si hubiera el enemigo 
proseguido las baterías, minas y asaltos 15 dias, se 
hubiera llevado la plaza á juicio de muchos entendidos. 

Han muerto de los nuestros dos sargentos mayores, un 
capitán de corazas , tres de infantería y oficiales reforma - 
dos muchos, y son 200 los heridos que hay en el hospital. 

Del enemigo ha muerto mucha nobleza , dos mariscales ' 
y un duque camarada del príncipe de Conde, dos corone^ 
les, cuatro sargentos mayores; y un capitán francés que 
tenemos prisionero, afirma que entre muertos y heridos 
serán 5.000 de la parte del enemigo, y entre estos mucha 
gente de cuenta que peleando por la reputación de Fran- 
cia , deseosos de cobrar el honor perdido del año pasado, 
se arrojaban á los mayores peligros. » 



17 

Hasta aquí la carta del superior de Lérida. De Flandes 
llegó aquí el comisario de la caballería, de parte del señor 
archiduque Leopoldo á traer el aviso de la toma de Ar- 
mentier. Dice juntamente tiene S. A. el mas lucido ejérci- 
to que ha habido en Flandes años há , y que está sobre 
manera querido y asistido de lo noble y plebeyo del país. 

El Condestable ha tomado ahora de nuevo á Alba, pla- 
za de importancia, en el Monferrato, y dicen la desman- 
telará como lo hizo con Niza. Guando estuvo sobre Niza la 
quiso socorrer el gobernador del Casal ; salió y no hizo 
nada. Cuando volvió cuatro capitanes su^os no le quisie- 
ron abrir las puertas, y él tuvo maña para entrarse, y a\ 
punto los hizo colgar de cuatro almenas. 

La capitana de Ñapóles se quemó en el mismo puerto 
con grande parte de la ropa del visitador D. Juan Chacón, 
y con grandes presentes del virey para S. M. y para otras 
personas. Perecieron 25 hombres. Quien echase el fuego ó 
la ocasión de quemarse hasta ahora no se sabe ; sacóse la 
artillería. 

Grandes discursos oirá V. R. por allá de haberse le- 
vantado el de Conde de sobre Lérida. Lo cierto es, que 
la. causa no se sabe , y que todo lo que se dice es sin fun- 
damento bastante. Esperan que con eso vendrá á saberse, 
y para que este blanco no quede sin algo , referiré algu- 
nas de Fas cosas que se dicen. Unos dicen está alborotada 
Barcelona; otros que la Francia, porque no se hacen pa- 
ces; otros que el duque de Orliens se quiere hacer rey, y 
que ha escrito al de Conde que no arriesgue el ejército, 
porque le habrá menester la. Francia. Otros porque el de 
Orliens habiá escrito á Conde que no le podia la Francia 
enviar cada mes los socorros de gente que le habia ofreci- 
do, y que Conde habia jurado, que si no se los enviaban 
se habia de volver sin hacer nada, y que esto se lo ha- 
bia dicho claro al Parlamento y gobernadores. Otros que 
Tomo xix. SI 



48 

iejpfi \i9i d» habpr inquietufl^s en Fr^npía , y quiere tener 
^giiel^ gente para mejorar §i| fqrtqqa; y con esto Adiós 
mi padre ^ que guarde á V. R. Madrid 3 de Julio de 
1647.=Seba9tis|n González. t;;^! P. Qafa^l Per6yr^,de la. 
Compañía de Jesús ^ ep Seyüla. 

Recibí ]q$ pediUo^t que por m A^ ^^9fi de V. R. se 
puede e«tiqiaf , aunque pq los g^^tP- 



Madrid , y 4¥lio IQ dH647. 



(Tom. 1 i% (pl 060.) 



P9x Phri3ti ( &p. Afljui^ta haUaffi V. R. popia de una 
cm*l^ del P. Juan ^psq Sancho , escrita fil P. FrancíscQ 
FranpOt cpi^ fecl^a ¿|el SO ^e Junip, sobre el feli? suceso 
(^e l^érida. Dice así : 

(( Gracias. ^ Dios q^ie hemos salido de \\x\ sitio , po tan 
largo como el pasado, pero mas peligroso por la porQada 
batefía fl^l eneqigp , que entró pon niviplios bríos, y Dios 
le ha bajado 1^ presea pon U ipayor infamia que se ha 
visto, pa^te obligado d^ las alter^piopes que teni» en Gata- 
iiinft, y parte pqr despecho, yiepdo que en una pla^a 
donde t^^biff ^n poca g^nt^ ^ se le hs^pía tan grande resjs- 

te^piíj ^ ÍHP^?* ^9 valftr, que h^ sido 4© lo^ mayores trittnfos 
Wt ^ PHP^^P fíw. éfi *iis» PP^trp s^^rtidfts que Mw 

Que^tro gQ})ern^49r 4 ^9^ !^H(1^^§ , I» wat(S St.QQQ ¿Pcobres 
y hir^í^ fpas de Qtrpfi i ,Qpo , désbftPiépdoles ím forlifiw? 
ciqnes sqIos ÍPO bprn^r^s que sslí^rpu ordipfiríameiitei 

per e^^^ !^ pl3?^ ^ey ísH» d^gwte, y ©qp tan poop ttó- 

njprq les deshizo l^s trinphpfas y dio fwegq ^ las minas, 
obligándoles á 3.000 ó 4*000 que asi$tiau en los ataques, 
á retirarse al cordón dopdP estaba el puerpo del cijército 
frapc^, mas numero^ que yalipnte, aunque venia en él 



19 

grap purtQ de }« poble^a ele Franoja; paro aa vualve muy 
weogaada , porqae íaú taa giapde el temor qae concibie- 
rqn Iq$ toldadas fraaceaea , eaqarmeuladoa da jas zurras 

qw llevaban > qua las iraiap á palos 4 loa ataques, y así 

fué fuerza desmontar la caballería y ponerla en ellos, en 
donde quadó muerta mucha paria de la aobleza de 

Frapcia. 

Coii todo , si Dios na nos hubiera favoreoido , y el te^ 
mor no hubiera beobo tanta impresión au loa monaiures, 
era imposible coaservar la plaza , porque nuestra gente 
estaba muy oapsada, y nos han muerto 1QQ hombros de 
los mas esforzados que tanjamos. 

La batería que noa han dado ha sido de las mayores 
que se han visto. En tres semanas que ha estado atacada 
la plaza , han tirado onoa mil y tantos oanonaaos; en el cá<- 
bailete de nuestro tejado dieron cuatro tiros que nos le mal* 
trataron mucho; pero np as este el mayor peligro que ha 
tenido, pueaan tres ooasiones ha estado para ser derribada 
nuestra casa, por ser grande padrastro á la fortifícacion de 
San Andrés; y si no fuera por lo que se ha mostrado , y el 
deseo que tenia el señor gobernador de favorecernos, fuera 
infalible el ejecutarlo; pero lapia afición ha obrado tanto, 
que solo porque no padeciese puestra casa se resolvió el 
señor gobernador á poner guarnición en ella , terraple- 
napdo todas las puertas, y dejando solo un postigo en la 
m\u*alla ppr donda nos pudiésemos retirar sin ser descu- 
biertos del enefm'go, en o^so que avanzase ó abriese algu- 
na brecha para entrarla. Esto merece mucha estimación, 
porqué haoer esta fineza en ocasión que le faltaba gente 
para defender la ciudad, solo por no derribar nuestro co- 
legiOi es oosa que no la hicieran todos. Verdad es que yo 
y loa demtfs PP. le hemos asistido , en puanto se ha ofre- 
cido , y agradecido á esto, en cuantos bapdos echaba po- 
co favorables á los religiosos , exceptuaba los PP. de la 



20 

Compañía. Macho habría que escribir, pero por estar de 
partida el correo no puedo detenerme; solo suplico á 
V. R. dé priesa al P. Rector para que venga presto, que 
á la vista referiré lo mucho que ahora por faltarme tiem- 
po dejo.» 

Hasta aquí la carta del P. Sancho. En Cataluña no ha 
habido alboroto ninguno, como se habia dicho, y ha sido 
voz que han echado los franceses para levantar el sitio 
con mas decencia. Publicaban iban á aquietar los amoti- 
nados de Barcelona y su campaña, queriendo con este pre- 
texto dar á entender no proseguian en lo comenzado por 
acudir á la cabeza, que era lo mas principal. 

Lo que se tiene por mas probable y casi cierto es que 
al de Conde le ofrecieron le enviarían cada mes para sur- 
tir su ejército 1.000 hombres, y él, cuando partió, hall(J 
con grande resolución al Mazarino y Parlamento, dicién- 
doles que si no le cumplían lo que le habían ofrecido , en 
el estado que tuviese la guerra la habia de dejar y no pro- 
seguir. Envió á Francia á pedir gente ; fuéle respondido de 
allá que la Francia estaba muy apurada, y que necesita- 
ba de gente en Italia y Flandes donde los progresos del 
Archiduque eran cada día mayores , y que á esa causa no 
le podían enviar gente, porque la habian menester para 
Flandes y para Italia, y que procurase hacer la guerra de 
tal suerte (jue conservase el ejército que tenia para lo que 
se pudiese ofrecer. Cuando hubo leído esta carta, dicen que 
la hizo pedazos con grande despecho, y que el dia si- 
guiente alzó el sitio y retiró parte del artillería á Bala - 
guer, y parte á Flix; la gente la acuarteló en Balaguer, 
en Flix y en Cervera ; y él tomó 3.000 hombres de 
la mejor gente de su séquito y se ha ido á Francia. 
Dicen viene por general de las armas y gobernador de 
Cataluña el duque de Bullón. Esto queda boy en este es- 
tado. 



S14 

De Italia se dice que el Condestable estaba sobre Asli; 
mas no hay cosa cierta basta ahora. La batalla naval que 
V. R. apunta de los bajeles y galeras de Ñapóles, y que 
habían derrotado la armada francesa, también corrió acá; 
mas no tiene rastro de fundamento, porque hay ^cartas 
frescas de Italia , y no lo toman en la boca, y cosa tan 
grande no dejara de escribirse. 

El P. Ignacio Víctor , secretario que ha sido por las 
provincias de España, ha llegado ya á Valencia, y le aguar- 
damos cada dia. 

En cuanto á lo que V. R. dicede don Juan de Palafox, 
no es cierto lo que por allá se ha dicho; lo que lo es, es 
que el Consejo y S. M. han tomado ya resolución , y le 
mandan se vaya á su obispado , y que en el estado que 
estuvieren todas las comisiones las deje ; y al conde de 
Salvatierra , que vaya cuanto antes á aquel reino á Jiacer 
oficio de virey, y que en el ínterin gobierne el obispo de 
Mérida de Yucatán , que según dicen los que lo conocen, 
es hombre santo y de muy buen caudal , fué prebendado 
de Burgos, y de allí salió para obispo de Indias. 

La condesa de Fera (i) , con sus dos hijos, se ha ido 
con licencia de S. M. á Portugal, no con poco sentimiento 
de algunos deudos que tenia en Castilla, á quienes no gus- 
taba verla dependiente del de Berganza ; mas ella decia no 
se podia sustentar aquí con lo que S. M. la daba. 

No se ofrece otra cosa de que avisar á V. R. Llegó 
el nuevo procurador de Andalucía, y me dio el recado de 
V. R. , á quien nuestro Señor guarde como puede y deseo. 
Madrid y Julio 10 de 16 47. «Sebastian Gonzalez.=Al P. 
Rafael Pereyra, de la Compañía de Jesús, én Sevilla. 



(1) De un conde de este titulo, cayo nombre era D Manuel Pímentel, se 
trató ya largamente en varios lugares del tomo I.** de esta colección. Qui- 
zá la condesa aquf citada fué su viyda. 



SJh 



Madrid y Mió H de 16i7. 

c 

(Tem. 4 88, tól 7S6f} 

El señor don' Luis de Haro Mlió de esta cortee) taaér^ 
tes (1)> en la noohe, para Zaragoza. Despidióse del Rey á 
las diez» quien diceü le dijo abrazándole^ que én su cuida^ 
do ponia todo el peso de esta monarquía . De allí fué á 
casa de la condesa del Castrillo , donde estuvo maí de 
media hora ; y después salió para casa de la condesa de 
Olivares vi^'a» y se estuvo hasta las doce, y luego que las 
oyó, salió para au viaje, donde 10 acompañaron algunos 
grandes, y por cabeza de ellos el duque de Alba» que á 
pQcp trecho ae despidió de ellos i y solo eon el conde de 
Fuensaldañet que ya solo por su camarada) prosiguió éu 
viaje. 

El viernes siguiente , al amanecer » llegó de Zbragoaa 
un teniente de capitán de caballos » el cual trsgo á S. M. 
avisb de que el eueniigo príncipe de Gondó habia levan- 
tado el sitio de sobre Lérida^ habiendo quemado todaslas 
fortiñcaciones , y galería de los ataques que tenia hechos, 
para la toma de aquella plaza, y que habia pasado el Se- 
gre muy aprisa. A las cuatro llegó un maese de Campo, 
que dio aviso de que la ooasiotx era que los catalanes ha- 
blan muerto ^ Joseph Margarit, y é su hijo, y á los fran- 
ceses que pudieron hallar ^ y que Á los nuestros prisione- 
ros les entregaban las m*mas para que ayudasen á la de- 
fensa. Ayer» á Iqs cuatro , llegó correo con el aviso de que 
el enemigo habia vuelto , y se habia puesto entre Flix y 



(1) Esta carta, que no es orígLoal sino copia, carece de fecha , y solo 
por conjetura le ponemos la de 11 de julio. 



¿3 
Lérída, ^rqaé ncl le ttejabáü é)k ét fiáis dé Idá cáláíáiieis, 
y que pedia á Lérida 41.000 rílcibUeé poit^Ue |)ereciá-, j 
que les deseoibánlzáriá la tierl^. 

Han entrado eil Lérida ^\: 16 ^ü^ pliedá áiicbdéi-, 
1 .000 infoilliM y dds cdiiToyés. 

De Fiandés 6é ÚWé qdé el áéfior ArcHidii^üé ha tbmá- 
áo á Armetiti¿ieá, plaiá de lüübha cbiisidet-áciotí , ^ ^ué 
tenia Cortadoü á S.OOO inratite^, i]üé venidií étl ^ü socbrit). 

También Uá coi'i'ido nueva de que niaiidan ettibüt-cat- . 
á lá gente de la arüiádia, qub fiábia Sallado á tierra, piara 
ir i Bércelbfafi. 

M 

[Tota. 4tó,fól. íl7.) 

tíby, aeflor mió, bn Ñafióles (i), todd ^otl üáüfragibs, 
y áhoírt padécétíióá üiid bien grande; portidéefite (lüisblo 
innuíUerdblé Ise ha cotnehzado á altei*áf Mhír6 bna gabela 
impuesta eti la trdta, y de laübé en láhce entraroti en Pa- 
labio, rompieron las puertas ^ óbligai'on á i^iiráhse á lili 
señora i miá hijos é hijas á Castil Noto. El Dbqtie (2) sá-^ 
lió, y le cercó el pueblo diciendo: ¡viva él Bey y viva el 
Dnqüe , y niuerá el tñal gobierno y íos ladrotíes! Pefb car- 
gtih>ü sobre él íáiitos áhaceHé obsequios, qbe ^úÁb peli- 
grar sti vida , y se retiró á un cdnvéiib de San Fi^ancisco 
de Páulá (3), tjiíe está enfl-ente de Palacio, y desde allípá- 



(i) Esta carta, ({tté parece copia ehviada aí P. íérbyta pbr alguno de 
sus cotreaponsaleá, se halla al fol. 717 después de tina de Roma de 1% dé 
Eüctt). Escribióla, según parece, el secrelaHo del Vlrey duqtié dé Arcos. 

(4) Don Rodrigo Ponce de León, duque de Arcos, virey dé Ñipóles, 
desde Febrero de este año. 

( 8) Bl de San Luis , según Tarsia, Tmtüh ie la dudad y rmo de NA^ 
l>o(e9 (1670), pág* 46. 



24 

só á Santelmo, y después de noche se volvió á Gaslil Novo. 
El alboroto crecía por instantes , y se ha ido conl inuando, 
pasándose á pedir que les quiten todas las gabelas, y se 
ha hecho así, y aun no quedan sosegados. Háse hecho ca- 
beza de este tumulto un pescador, á quien obedecen á ra- 
tos. Yo estuve el primer dia de la revuelta en mi cuarto 
con toda mi casa, y de verdad sin ningún miedo, porqqe 
entraba y salia de él adonde estaba el duque, sin que la 
^innumerable gente que habia en las escaleras me dijese 
mas que ¡viva el señor secretario y levante la gabela! y yo 
les respondía que era mucha razón. Con todo eso, me pa- 
reció pasar á Inés al castillo, como lo ejecuté, llevando 
también las ^riadas 9 porque en tales accidentes todo pe- 
ligra. Después en los dias siguientes, porque el primero 
fué domingo siete de Julio, se han cóntiauado mayores 
ruidos, y han dado en quemar muchas casas de hombres 
particulares ricos (1), délos que han tenido arrendamiento 
ó hacienda del Rey. Han pedido un privilegio, alzando to- 
das las gabelas nuevas, y se les ha dado, y lo mas parti- 
cular es que en todas estas casas queman la ropa precio- 
sísima , sin hurtar una cuchara de plata; y si hallan retra- 
tos del Rey les abaten las banderas, diciendo que aquella 
justicia se hace en su nombre. 

A la hora que escribo estos, renglones, que es miérco- 
les 11. de Julio, á medio dia, estamos todavía en el castillo» 
que tiene paso á Palacio , adonde se va y viene sin estor- 
bo, y se hacen cuantas diligencias son posibles por quie- 



(1) Lado Jerónimo Leticia, arrendador de la harina; la de FelicheBa- 
sile, partidario del Tarazanal f la del consejero Antonio de Angelis, mi- 
nistro que se ocupaba en el gobierno de la ciudad. La del duque de Cay- 
bano (Gaivano), secretario del Reino; las de don Francisco Barril, y du^ 
que de Maraniela(Mariglianella), sus hijos; la de Juan de Gevallos , duque 
deOstuna;ladeFabricio Ccnnamo, presidente déla Regia Cámara, ¿c* 
Véase & Tarsia pág. 62. 



25 

lar esta conmoción , y hay buenas esperanzas ; pero en 
fin se está en manos de un pueblo de 500.000 hombres. 
V. md., si reza, nos encomiende á Dios, y les diga á todos 
los amigos, que hasta ahora quedamos vivos ^ y también 
avise á mihermanaá Gonstantinopla (1), porque de las nue- 
vas que aquí irán, nos tendrán por muertos. 

Háse detenido este correó hasta hoy 1 2 de Julio, y añado 
que en estos dos dias se han pasado notables alborotos, 
descomponiéndose y componiéndose la materia mu- 
chas veces; porque en tales alteraciones, cualquiera voz 
y cualquier rumor falso ó Verdadero hace efectos increi- 
bles. Últimamente, el cardenal arzobispo de Ñapóles (2) ha 
hecho finísimas diligencias , y ajustó con el pueblo que se 
les quitarian las gabelas, y sedejaria todo en el estado que 
se tenia en tiempo de Carlos V , y en esta forma se ha 
despachado privilegio , con condición que le ha de apro- 
bar S. M. dentro de dos meses. 

Esto se ha ajustado con un electo del pueblo que ellos 
han nombrado, confirmado por el virey, y con un hombre 
á quien ellos han elisgido por su cabeza y general, llama- 
do Tomás Anido, que comunmente llaman aquí Masanie- 
lo. Estos dos vinieron ayer por la tkrde con lodo el pueblo 
de Ñapóles á Palacio, y se echaron á los pies del Duque, 
mi señor, gritando todos ¡viva el. Rey y d Duque de Ar- 
cos! con increible alborozo, alegria y lágrimas. Todo el 
pueblo gritaba de la misma manera con una increible obe- 
diencia á las señas de Masanielo , que , como digo, vino á 
caballo vestido de lama blanca al lado del coche del Car- 
denal, y después volvió dentro del coche de su Eminen- 
cia. Este hombre es pescadero , ó que tiene ó ha tenido 



(1) El cardenal Filomaríno. 

(2) Probablemente el convento de monjas de Nuestra Sefiora de* Gons- 
tantinopla, que estaba en la calle Mayor. 



«I 

tienda de vender pescado y adn tatatas y tales \b$ cxt*- 
cunstancias que bfttt pasado en eete caso j que ise podrá 
hacer una histoHa amenísinla ¿Je\ suceso ^ que siempre pa* 
recerá sueño. E¡n sustancia el pueblo basta este puüto ha 
desoulnerlo un fidelísimo amor al Re^, y un aborreciitaienta 
grande á la noblesai y un no poder mas con la in&nitacar« 
ga de las gabelas , y en consecuencia de esto han quemado 
algunas casas de caballeros y de hombres ricob que han ad* 
ministrado hacienda del Rey; cortaron la cabdza á Pepo 
Carrafa (1)| hermano del duque de Matalón, y le arras trarotí 
públicamente! y tienen lá cabeza en él mercado; A los 
españoles han mostrado afecto ü f es de manera que á uno 

4 

de ellos mismos » que tomo á Frabcia eti la boca » lé ahor- 
caron luego al punto, y le atrastraroü. Si Dios ea senrido 
que no pase de aquí, sería posible qubdase este reino me- 
nos calamitoso qiie estaba antes; pero el ínódo es bien pe- 
ligroso. De presente quedamos con buehas esperahzaá; obre* 
las Dios , que guarde á y. md. De eáta ciudad de Ñapó- 
les á 1 2 de Julio de 1 641 



Madrid y Julio 16 de 4647. 

(Tam, 429{fdh968.1 

Pax Christi» &c. Parece^ según Y. R. me escribe^ no 
ha recibido mis cartas , pues habieddo escrito todos estos 
correos, y largo , V. B. no da á entender en lá suya ha- 
yan llegado á sus manos; V. R. l^ sirra de avilarme pa«« 
ra que yo sepa en que topa esto. 

De nuevo hay poco que decir. Nuestra armada anda 

• ^ 

(1] Hallábase retirado en el convento de Santa María la Nova, donde 
penetró el pueblo, apoderándose de su persona. 



dfe B&i«élbtt&^ tíiád no há inlgntádb bdéá nitagün^, 
pútV^m \á materia Uo Áéhb tte hatíéHe^ dado IttgáK 

ÍJk gebté dbl énehiigb está tttíüártéládá cótno téUgd 
aViS&db. listos diñé se há dibho íbrtiBcábhH hi) ^líeHo s»^ 
bre Lérida y Fraga; íüáá tac hay coisá díierta; 

Nuestra gente está también acuartelada pái^a t]ioVet*áé 
cbAfiít-me fUera el ititétild del éüétnlgb. El dé Aybná ha 
ido de Zaragoza á Sariñetiá , donde eátaba la gebte acúáN 
telada pbr aquel bontorhb , t)at'a visitar Ibs cüárteleá, y .es- 
tar á {lütito ^ara seguid al ehemigb, si diese tilüéstraá de 
ir á alguna parte. 

El duque de Yíllahermosa está dado el Viático v muy 
de peligro. 

Don Fernando Ruiz de Gontreras , secretario de Esta* 
do, y el que tiene el itianejo dé los hegocios, está también 
malo y de peligro. 

Al Befidr de tóió^ , puebld Cferbadé Ségovia, matáhob 
Má VaíalhM de UU artiábUza^d. La óauSa, dicién, fuá su 
aspereza de condición. Tienen presos al UelihbuentS f á 
otros muchos, por haber tenido noticia de lo que intenta- 
ban baOBl", ^ dé hecho hicleroh, y á éibosl por oblsion 
en haaer diligéhüia§ para preader los deliáchetiiés ; cómo 
ddlt lo8 jta§tíoia§ y ^ét'éoiías á cuyo cargo estaba haber láá 
diligettcias dé uaa ttaUerté tan atroz. 

De BadbjdE sblo sé dice, que los poHugUcáes hablaíi uh 
fiíerte real pátá asegurar el paso de Olivenza, que tid le tc-^ 
flian despiíea que les derribaron el pdenté. 

ítem: dioeac|ue dé Andalucía les habian métidb cierl 
caballos. Esto escribe él P. rector de Badajoí , y añade ho 
se tenia pdr cierto. 

También escribe qile aquel matemático qae titicstro 
padre despidió en Portugal , habia estado tres noches cerca 
de log muros de Badajoz, mirando la forliQcacion ; y que 
habia dicho á los portugueses era fácil de gadar, y aña- 



1 



S8 

de el P. rector que en esto tiene por cierto se engaña. 

El duque de Veraguas , yendo el sábado en la noche á 
caballo , se arrimó mucho á dos que iban por la calle, y 
ellos se enfadaron y sin conocerle le trataron mal de pala- 
bra; apeóse y riñó con ellos, y le dieron dos piquetes en 
el rostro, poca cosa. 

No se ofrece otra cosa de que avisar á V. R., á quien 
Nuestro Señor guarde como deseo. 

Madrid y Julio 16 de 164T.=«Sebaslian Gonzalez.—Al 
P. Rafael Pereyra, de la Compañía de Jesús, en Sevilla. 



Ñapóles y Julio 1 6 de 1 64Tí. 

(Tora. 429, fól. 7*6.) 

Avisos de Ñapóles del suceso de 7 de julio de 1 647, escritos 
por un residerUe en aquella ciudad y á un correspondiente 
suyo de esta corle. ^ 

Este pueblo de Ñapóles, que creo es el mas numeroso 
que hay en cuantas ciudades tiene el mundo, estaba muy 
oprimido con la necesidad de la guerra ; una gabela que 
el señor duque de Áreos les puso sobre la fruta , ha sido 
la que mas molestia les ha dado , ó porque el último tra- 
bajo se considera mayor, ó porque S. E. fuese en todo po- 
co dichoso ; deseó quitarla y no lo pudo conseguir , por 
culpa de los ministros de cuyo asenso se necesita. El pue- 
blo hacia continuas instancias y amenazaba á S. E. con 
papeles que de noche fijaban á las esquinas, si no loscom- 
placia en esto ; y viendo que las instancias no bastaban se 
valió de la violencia. 

Domingo 7 de Julio, á las dos de la tarde, estando su 
Excelencia con el electo del pueblo y otros ministros Ira- 



29 

tando de la materia, vinieroQ delante de Palacio muchos 
muchachos con cañas en las manos, diciendo: ¡Viva Dios, 
viva el Rey, y muera el mal gobierno ! Con este ruido 
discurrían por delante de Palacio, y con él llamaron mucho 
pueblo compuesto ya de personas de mayor edad; y ar- 
mados de palos y algunas espadas desnudas. Alteróse la 
compañía de guardia , y S. E. desde una ventana les man- 
dó que no se moviesen. Con esto los del tumulto entraron 
sin resistencia en Palacio, subieron al cuarto de S. E. á 
matar al electo del pueblo, y rompieron la primera puer- 
ta. Salió S. E. á aplacarlos, y todos puestos de rodillas 
gritaban : « Señor, misericordia , misericordia; quítenos 
V. E. esta gabela. » «Si, si, hijos, les respondió; esta y to- 
das las demás os quiero quitar.» Pero era tanto el ruido 
de aquellos muchachos y mozos indiscretos, y tantos los 
que nuevamente iban entrando, que fué necesario que vol- 
viesen á cerrar. Hízolo así , y como iba cerrando puertas 
ellos las iban rompiendo. Los ministros que se hallaban 
allí, se retiraron al cuarto de S. £. la señora duquesa 
adonde ellos no quisieron entrar, y el electo se escondió 
debajo de la cama del Duque en su cuarto ; y aunque en- 
traron dentro, iban tan ciegos que no le buscaron allí. Pa- 
sando S. E. adelante, cerrándolas puertas, salió á una 
falsa que llaman el caracol, y pidió un caballo para hacer- 
se ver al pueblo sobre él, y no lo hubo. Halló allí un co- 
che y salió en. él. Fué tanta la gente que cargó, que el co- 
che no pudo caminar. Salió del S. E. y con mucho trabajo 
se entró en San Francisco de Paula , siguiéndole aquel tu- 
multo, gente vil y desnuda, como eran todos, compuestos 
de la hez del pueblo que se aumentaba por instantes; y 
no juzgándose bien allí, los que le acompañaban le aconse- 
jaron* que saliendo disimulado en una silla por una casa 
veqina al convento, se fuese áSan Telmo, porque ya no 
era posible volver á Palacio, y por él á Castil Novo, adon- 



30 

de Ift fipm^ ^^qm^ coa pu§ h^i» » fmWw se babia re^ 
tirae|o. 

I^tieiitraa pasat^^in ^^8 cos^s , y viendo qiie qo pe^a^ 
Jí?iH, quise ir ^ P^lficio , y en entrai^dp pn I? calle de To-» 
ledo, vi sobre i^i una inme^^id^d d^ hoipbrW) tqda gente 
yil dei 1^ íD&ma del pueblo y arfnad()s, que decían: aj Yiva 
Dips, viva el Jley y níperfl el mal go^iprpola Nlípw lo 
Qí (1) j no me |)|pierpn vqal ningi|no. Al fin déla callfi que 
entra en Palapiq^ estaba el cuei['pq de guardia d^l SarB^QtQ 
mayor que po se había retirado, y reparápdome en 01, 
me ipformi|ron los soldados de lo qpe babia spqedidp» 
l^asé adelante por asistir 4 S.-J^. en San Francisco de Pau- 
Is^, á tien^po que y^ Que^tros soldados , perdidfi la pacien- 
cia, habían llegado. 4 lí^P «Poínos cop el pue^Iq, pqb mpprips 
y heridas de algunos. Hegué á Sfn f rapciscp y dijéfPPWe 
ios frailea que no estaba allí 6. E. , y ssljei^dp Rpr fiqpelia 
confusión i busc^rlp , Iq hice con taq bu^na d^pl^^ QV9 1^ 
encontré ep upasijia ordiparia, appfppaÉjgdo (Jp dQ» komr 
bre^ dp bi^p, pqpplitapos, qqe subia ^ San Telpap por pl 
cq^rlpl de M^rtPlaSí y D. Príiapero Ig spgpjfi pp ptrij. «ii|la. 
Voiabap lo^ silleroa, yo solp le seguii| í|etr4!i á pié, rpyepT 
tandq, y PQ jnp molestaba t?intp^ el pausflncip cp^q fg\^ 
aflígHi é peligrp de S. P, , porque pqp cjppfle quiera qpe 
pasaba, tPíi? ía S^P^^ bqipbrea y niujerps , puertos ya pn 
tumulto, le conopiap y dpoiaíi: « A,qp( vfi, él ps; « y ^\o yo 
solo lo podig pir. 

Estanco ya fiiera dp poblac|q^ jne jjle^pzarpft dftí Pf^- 
baUeros espapples, y un paje dP S- B. , con cuya pftD?pañía 
respiré un poco; y ep fip fué Dios sprvidQ que llegué Sftlvp 
^ áap Telmo. Fueron vipipndo despife^ mupt^os ca];)aller 
ros napolitanos, tambiep algunos pspanole^ y priados d^ ^ 

¿- " r *.•••- - ■ » 

(1) En e) original ««nanea lo hoy^n lo cual tampoco forma sentido; 
q^^^elú(^ ^epir unjinc^lo oyora." 



34 

Bi(06leacia , con los óaales á las dlee dé la noehe bájátaOB 
á Caslilaovo cotí niucha qaiétad. 

Bl dia siguiente, ya el pueblo se habla congregado to- 
* do en el mercado, quián pop voluntad , quién por fuerza» 
•sin ser posible quererse quietar, aunque 8. E. les ofrecía 
quitarles todas las gabelas, por medio de caballeros. 

Cabeza do este tumulto se hizo un pobre pescador , y 
ha llegado á tanto su autoridad, que tiene á su obediencia 
350.000 hombres armados, y no solo Ñápeles pero toda la 
Italia tiembla del; pero mas que todo es haber ganado su 
Excelencia á este hombre la voluntad de mañera, que ftie- 
ra de armarse, no ha hecho cosa contra la voluntad de su 
Excelencia, á quien luego aseguró que.no era con él el eno- 
jo, sino contra la nobleza que tenia oprimido el pueblo, y 
contra los ministros que tenian usurpada la real hacienda. 

Su Bxeelencia se fortificó muy bien en Palacio y en 
tanto procuraba quietarlo; pero este hombre proveído ya 
de personas de cpnsejo, porque él no sabe ni leer ni es-- 
eribtr, asegurando á S- E. en primer lugar, supo éntrete* 
nerle de manera que ha saqueado todas las casas de los 
ministros que han enriquecido con el manejo de la ha- 
cienda real, y quemado cuanto tenian, sin toqi^ar ni con- 
sentir que nadie tomase nada, pena de ía vida; y procedia 
en est^ frenesí con tanta cordura qiie no se quemó ningún 
retrato nf imagen de devoción, los cuales quitados y que- 
mados los marcos daba á las iglesias mas vecinas de las ca- 
sas qutt saqueaba; y pasado el primer furor reservaba lo- 
do el oro y plata, joyas y oosas preciosas para S. H., depo- 
sitjlndolo en bancos públicos. Los retratos del Rey y Rei- 
na que hallaba , los puso debajo de dosel en sus cuerpos 
de guardia, batiéndole sus banderas y aclamando á S. M. 
y al señor duque de Arcos comq su Y'r^y y miui^tFO. 

Su S^íip^encia lo tenia ya todo ajustado para que el 
miércoles 10 de Julio viniese á Palacio á postrarse á sus 



3S 

plantas y pedirle perdoD, y lo hubiera hecho si el duque 
^e Matalón y su hermano José Garrafia, ofendidos de que 
no se hubiese Anielo querido aquietar por su medio, no 
le hubieran procurado matar, con la compañía de muchos * 
bandidos. Esto perturbó de nuevo el negocio, y habiendo^ 
escapado milagrosamente Matalón y el prior de la Rochela, 
quedaron muertos muchos bandidos,, y el pobre D. José 
Garrafa, mozo de hasta ^8 años , al cual y á los de su 
compañía, habiéndoles quitado las cabezas y puéstolas en 
diferentes partes de la ciudad, arrastraron sus. cuerpos 
por ella. Todos los vimos desde el castillo , sin saber en- 
tonces quien eran. 

Esto ha sido lo mas trágico del tumulto; pero lo ha 
hecho menos lamentable el haber tocado á personas, aun- 
que tan ilustres, malquistas por sus inclinaciones, impro- 
pias á su calidad. De aquí ha resultado averiguarse por 
confesión de los hombres que murieron , de Matalón y su 
hermano, que estos caballeros fueron los que hicieron que- 
mar la capitana de los bajeles en el puerto , y así el pne^ 
blo los tiene declarados por traidores, tanto al muerto 
como al vivo. 

Los caballeros que se retiraron al castillo quisieran que 
su Excelencia hubiera llegado á romper con Tomás Anielo 

* • 

de Amalñ(l), que así se ha llamado este hombre; pero 
considerando que haciéndolo aventuraba ' la ciudad y el 
reino, prosiguió en aplacarle con blandura, y lo ha con- 
seguido, porque el viernes 12 del mes, vino á Palacio, y 
se puso á los pies de su Excelencia representándole lo que 
el pueblo pedia, que era quitar todas las gabelas, y que 
se guardasen los privilegios de Garlos V . Su Excelencia 



(1) En la copia so lee Thoraas Angelo de Malsa, lo cual es error ev¡- 
' dente. En cuanto al nombre de Angelo que le dan este y otros autores, no 
es mas que mala pronunciación de Aniello. 



33 

lo concedió, y el dia signiente faé á jurar la observancia 
de ellos; con que esto queda quieto, esperando la confir- 
mación de S. M. 

No deja de buena gana las armas la gente común ; pe- 
ro habiendo dejado su Excelencia en su autoridad á este 
Tomás Anielo , él los ajustará , porque tiemblan del. S. M . 
ha interesado en alguna manera mucho en este negocio, 
porque el Reino y la Ciudad sin la imposición de gabe- 
las, ha vuelto á su antigua abundancia , y ya conoce- 
mos los efectos. Sirve á S. M. con un millón que ha de 
entregar á su Excelencia Tomás Anielo dentro de ocho 
dias , y dentro de seis meses le ha de dar otros cuatro. 
Quien viene á perder son los caballeros y personas ricas, 
que tenian su hacienda en las gabelas , y la casa del mar- 
qués de Yillafranca ha perdido de siete á ocho mil duca- 
dos de renta, y la de don Fadrique de Toledo, su herma- 
no, la poca que tenia aquí. 

El caso ha sido adpiirabley de notables circunstancias 
(que no me ocurren ahora); la de la fidelidad á S. M. y á 
su virey , y el no haber ofendido á ningún español , ni su 
casa, aunque fuese de los ministros que ellos llaman la- 
drones, ha sido muy digna de ponderar, en medio de 
tanto desorden. 

Las personas que han padecido no las digo á vmd. , 
porque no las conoce. El señor don Juan Chacón fuera uno 
de ellos, que ya comenzaban á sacar su ropa, y con un 
recado de su Excelencia se retiraron. Ayer 1 5 de este, que 
se dró por acabada la revolución, quiso el pueblo, por 
hacer á su Excelencia mayor lisonja , que se concluyese 
con el mismo poderío que habia comenzado. Trajeron mu- 
chos muchachos delante de Palacio en forma de compa- 
ñía, armados de cañas, y conducidos de un mozo^de 
aquellos de la. sedición, á caballo, y de esta manera se 
pusieron en escuadrón delante de las ventanas del Pala- 
Tono iix. 3 



3» 

QÍo en acto de pedir perdón del error que habían hecho, 
en entrar en el oaarto de suKxoelencja, el cual sin verlos, 
porque estaba en el castillo, se lo concedió, y se fueron. 
Después se echó un bando en nombre de Tomás Anielo 
de orden de su Excelencia qwd todo el pueblo se retirara 
á sus casas; y aquella noche hizo en el mercado tales dis- 
parates que, considerado con otros que hablan precedido, 
lo juzgaron por loco. Traia todavía en alboroto aquella 
parte del pueblo de su proporción , que es la mas vil , y 
los buenos ya no podian disimular tantos desórdenes , por- 
que se proseguía en saquear casas como al principio , y 
usaban otras violencias, todo lo cual era contra lo ajusta-^ 
do con su Exoelencia, á quien los buenos del pueblo , con 
el nuevo Electo que hablan nombrado, dieron cuenta, pi- 
diéndole licencia y autoridad para remediarlo. Dióseia su 
Excelencia y fuéronse aj mercado á ponerlo en ejecución, 
y en tanto á m^dia noche mandó su Excelencia que todas 
las compañías de napolitanos del mismo pueblo , que re- 
sidan- en nuestros cuarteles, tomasen las armas, y 
volviesen á sus puestos sin tocar cajas, sino avisándose unos 
á ptros. Así lo* hicieron, y boy márles, á 16, muy demaña- 
oa, saliendo del castillo Marcos Vital, secretario de Tomás 
Anielo (que habia entrado la noche antecedente y no le 
habían dejado saUr con industria, porque no se fiaban de 
él), vio la compañía de su pueblo mas vecina á Palacio 
con armas; preguntó que qué hacia allí, y respondió el 
leaiente de ella, que estaban de orden de su Excelencia. 
El replicó: que ¿cómo de orden de su Excelencia si Tomás 
Anielo habia mandado lo contrario? El teniente respondió: 
nyo no conozco mas órdenes que las del duque de Arcos, 
virey de Ñapóles.» Quiso maltratarlo el secretario y el 
alférez lo mató á él. 

Muerto el secretario de Tomás Aaielo , antes que w 
Excelencia supiese lo que se habi^ hecha en el mercado, 



í 



I . 



SB 
sintió mucho este accidente , por lo qae de él podía re- 
sultar. Resacando las trincheras de Palacio , y haciendo 
otras nuevas, ocupó toda la oaHe d^I^k^lo con caballe- 
ría é infantería de su devoción. Al mismo punto comenzó 
é proveer los castillos, resuelto ya á que el pueblo se 
quietase de una vez , y este fué el punto en que la ciudad 
se vio en mayor confusión y miedo ; pero Dios y Nuestra 
Señora del Carmen, que era su día^ inspiraron al puéblela 
elección del mejor parti4o. El Electo con sus capitanes . 
prendieron á Toijiás Anielo, y todosk^s del siercdda vi- 
nieron á Palacio, que parecía un jaicio fiDul, SMplMfiaA^á 
80 virey y pidiendo su favor contra et tirano que ios tenia 
opresos. Matáronle y trajeron la cabei» á Pala<^io, eon ia 
de un esclavo del duque de Matalón , á quien él kflbia 
hecho capitán, porque dijo que su amo habia mandado 
quemar la capitana de los bedeles. Después trajeron á la 
mujer de Tomás Anielo , pero viva , y está en Pal^ia 

Pidió el pueblo á su* Excelencia que se dejase ver por ki 
ciudad y salió por toda ella á caballa acompañado de mu«- 
chos caballeros ; y ya no hay mas peligro en esto , porque 
todo el pueblo *se ha humillado á su virey, y el Electa va 
haciendo cortar las cabezas de aquellos íntimos de Tomás 
Anielo que íe inducían á proseguir el alboroto; y hoy ba 
muerto hasta doce. 

Toda la confusión se ha convertido en alegría , y ya 
no hay quien se acuerde de lo perdido, y su Excelencia 
queda con el gusto que es de inferir, habiendo asegurado 
este reino, cuando le vio perdido. Todos en general, nobles 
y plebeyos, chicos y grandes, niños y mujeres, aun ea 
medio del alboroto, sentían que en su tiempo hubiese su**- 
cedido esto , porque no lo i^erece su proceder y modo 
de gobernar. Gracias á Dios que ha sido para mas gloría 

saya , y aplauáo de su E}i;celenc¡a, &c» De Nápolee Á^^d^ 
Iuliode16i1. 



36 



Mpdei y Julio 25. de 164*7. 

m 

(Tom. 129 fóL 722.) 

Carta de la señora duquesa de Arcos al smor don Luis Fer^ 
nandez de Córdoba^ su lió (4). 

«Aquí estamos todos buenos, que no. ha sido poco con 
k) que ba pasado por nosotros , que el domingo 7 de este 
se apareció delante de Palacio un tumulto de 134.000 
hombres , gritando que se les quitase las gabelas ; y habien- 
do salido el Duque á un balcón, ofreciéndoles cuanto pe- 
dían, se entraron dentro, rompiendo las puertas, y yo me 
retiré con mis hijas por el parque á Castil Novo. El Du- 
que salió con gran valor á lá calle, pensando sosegar al 
pueblo; pero la multitud de gente fué de manera, que fué 
milagro no ahogarle, y que pudiese entrar en San Fran- 
cisco de Paula de donde se retiró á San Telmo hasta que 
anocheció , que acompañado de algunos criados y otras 
personas bajó á Castil Novo, por estar mas cerca para dar 
las órdenes de lo que se debia de hacer, y esto queda de 
mejor calidad y no hay otra cosa por las calles que gritar: 
¡viva el rey de España y el duque de Arcos y muera el 
mal gobierno! De todo avisaré á Y. S. mas largamente, 
que ahora el tiempo no me da lugar á ello. 

Mi señor y mí tio: Después de haber entregada el plie- 
go , hoy dia de Nuestra Señora del Carmen , á las seis de 
la mañana, al salir de Palacio el secretario del quehabian 



(1) Esta carta, que no es original sino copia, no tiene fecha; pero por 
las indicaciones que en ella se hacen no cabe dada se escribió en los últi- 
mos dias de Julio. 



87 

levantado por cabeza en este motín , encontró con un hom- 
bre de buena resolución , y preguntándole que con qué 
orden estaba en aquel puesto, respondió que cód la de su 
Excelencia ; y replicó que no habia mas órdenes que la 
de M asanielo , y que era un traidor , y echando mano á 
una pistola le tiró , y no jhabiéndole prendido fuego sacó la 
espada y lo mató. Pasó la palabra de este suceso al mer- 
cado, donde estaba Masanielo , que era la cabeza , y rece- 
lándose que habia de suceder lo misino de él, se retiró al 
convento del Carmen. Vinieron á dar cuenta de esto al 
Duque y á todos los capitanes que pidieron armas en 
favor del Rey , de los que este picaro habia nombrado por 
las calles, se las mandó dar, y en un instante se revolvió 
toda la ciudad gritando: ¡viva el rey de España y el duque 
de Arcos! y vinieron 200.000 almas con la cabeza de este 
picaro, y de otros compañeros suyos, haciendo las mayo- 
res demostraciones de regocijo que se han visto jamás» 
y el Duque con el Cardenal , de aquí salió á caballo por 
todas las calles mas públicas. Doy á ¥> S. la norabuena de 
este suceso , que ha sido el mayor que se podia desear, y 
de habernos librado Nuestra Señora, hoy en su dia, del 
aprieto en que nosotros y toda la ciudad se hallaba, que 
no habia vida ni hacienda segura, como lo entenderá V. S. 
mas largamente por esa relaccion que envió. 

El Duque mi señor se hallaba harto apretado, porque 
esto está sin un real, ni medio, ni esperanzas; y habiendo 
hecho un servicio de un millón este Reino para las guer- 
ras, lo impuso sobre la fruta, y el pueblo lo ha llevado tan 
pesadamente, que nos hemos visto en tantos aprietos, por- 
que aquí la gente común solo come fruta y pan, y como 
se han visto cargados en su principal sustento, nos 
han reclamado con repetidas instancias, y tales que han 
obligado al Duque mi señor á disponer se quite la ga- 
bela , aunque se quede sin un real , y ha sido muy sano 



38 

ooiMoJo y fnay foreoft), especialmente ccm lo que ha pa- 
sado en Palermo, que ha sido un perniciosísimo ejemplar, 
porque el poeblo se resolvió á quitarse' él mismo las ga- 
belas, ckmanok): {Aiera gabelas, viva el Rey, y muera el 
mal gobíercio! con que d pobre marqués de los Yelez (4 ) 
ha estado retirado y vive á merc^ del pueblo. Lo mismo 
qte ba pasado en Palermo sucedió en lo restante del reino, 
sino es en Medina, por la fidelidad que esta ciudad ha te- 
nido siempre ) y porque los mesineses son opuestos á los 
parlemitanos , y así habiendo estos faltado á su obligación, 
aquellos afectaron mayores finezas. El pueblo al fin es 
dueño y lAflnida^ y ha restituido los fueros que antes te- 
nia, y obra pof sí sin moverse á nada el marqués de los 
Yelez. Bdte qemplar ha sido harto dañoso , y como aquí no 
faltaq espías han aparecido carteles diferentes procurando 
levantar el pueblo animándolos con el ejemplo del vecino; 
pero es milagro de Dios y dicha del Duque mi señor que 
síeado este pueblo de 600.000 almas, y de su genio y 
naturaleza tan vario, no se ha movido, antes el pueblo 
mismo ha ofrecido una suma de dinero al que descu- 
briere los delincuentes y amotinadores, que hasta en esto 
se conoce la verdad con que es amado nuestro amo ; pero 
toda su prudencia es menester para contemporizar y tole- 
rarlos. Nuestro Señor guarde la vida de Y. S. tantos años 
como yo deseo.— La duquesa de Arcos.«*>Al señor don 
Luis Fetnandez de Córdoba , mi señor. » 



(1) El tumallo de Sicilia tuvo el mismo origen q^uc el de Ñapóles, y 
fué CQSL simultáneo. La plebe de Palermo, capitaneada por un calderero, 
se entregó á los mayores excesos contra los nobles y ricos , saqueando y 
qaemando sus casas, y cometiendo todo género de atrocidades. El virey» 
marqués de los Velez, se refugió á las galeras que estaban en el puerto, 
y se mantuvo allí hasta que restablecida la tranquiHdad volvió á su pala- 
cio. Solo la ciudad de Mesina, por su rivalidad con Palermo, se coñser- 
Yé iri al aef <to Espafia. 



39 



Relación del alboroto de Nápole$i 

(Tom. 429. fól. 7*20.) 

El señor duque drf Arcos fué servido ocho meses (4) 
ha con ínter vencíoa de ios señoríos de este fidelísimo i^ao 
de echar una gabela en la fruta para la cobranza de un 
millón que se había ofrecido á S. M. de servicio; y esta 
gabela se sintió del pueblo generalmente , y yendo S. B. 
á la devoción que tiene de la Madr^ de Dios del Carmen, 
en el mercado algunas viejas , mujeres y niños le cercaron 
el coche y ofreció quitar la gabela; pero quiso S. E. que se 
asegurase primero en otra cosa el servicio qi^e se había con*- 
cedido á S. M.; habiendo grandes diferencias y dificultadefi 
sobre cargas y otras gabelas; en este tiempo hubo muchcte 
carteles y amenazas por continuarse la cobranza de la gá^^ 
belá de la fruta , y quemaron Ja barraba que estaba en d 
mercado, tanto que muclios xel^iosos y mioislrps pef soa-^ 
dieron á que no se cobrase, peno S. E. cea el gran celo que 
tiene de remediar la necesidad de los tieoipos présenles, 
no vino en ello, y con loque sucedió en Palerlno^ oón aqMl 
ejemplar tan fresco y vecino , todos temiáa alguna desdi^ 
cha, como ha sucedido. 

Domingo 1 .^ de Julio (2), de medio dia abegoi ee jiuh- 
tógran cantidad de portarapas, picaros, niños, y Heyan-^ 
do las armas reales pintadas en una tabla, vinieron á Pa- 



■ «>■■>■■ i ■ ■■ * éit É I I 1^ I I I j r i fc 



(1) Aanque son varias las relaciones tiel mismo stieeso qaé se haHun 
éu eaie 4#mo 1S9, hay ras^n (tara creer que. esta y bo otra es i la que 
se refiere la daqaesa de Arcos en sju carta antecedente (p¿jB;. 37) , y por eso 
la hemos colocado en este sitio. 

(8) La eopía dice t.*, pero tlebié fk^cir el 1 Véase la caHa afiterior 
pág. 36. 



iO 
lacio gritando: « ; Viva el Rey nuestro señor de España !» 
y subieron las escaleras dan^o muchas voces en los corre- 
dores, y S. E. envió al capitán de su guardia y á otros mi- 
nistros para que les persuadiesen á volverse; pero no los 
pudo persuadir 3 antes creció el fuego de manera que su 
Excelencia les hizo gracia de quitar la gabela de la fruta> 
y aunque salió un escrito , pidieron ^e firmase en el Cola- 
teral (i). Tampoco quisieron quietarse y con mayor ímpe- 
tu comenzaron á romper las puertas del aposento de S. E. 
y desarmaron la guardia tudesca , y lo atropellaron todo, 
y rompiendo puertas fueron entrando y arrojando por las 
ventanas sillas de terqiopelo y cuánto topaban. En esto pa- 
reció para remediar algo que S. E. se asomase á un balcón, 
y se dejase ver de la otra parte del pueblo, que estaba dan- 
do voces en la plaza, y S. E. se asomó y desde el balcón les 
hizo gracia de la gabela de la fruta. Pidiéronle después la 
de la harina , y también la concedió; pero no.por esto ce- 
só el motin de los que rompían el Palacio , con haberles 
tocado la trompeta de S. E. los ministros y caballeros que 
estaban eA el último aposento. Rompiendo por último la ga- 
lería, S. E. abrió una puerta y la volvió á cerrar, y se bajó 
solo y sin sombrero y con estupendo valor se arrojó en la 
plaza en medio del pueblo, y pasó el peligro que se puede 
entender de gente tan impía , hasta que arrojándoles algu- 
nas doblas y amparado de pocos caballeros , pudo entrar 
en San Francisco de Paula , de donde se salió solo y <lis- 
• frazado por una puerta de un jardin pequeña, pegado al 
da los frailes, y se subió al castillo de San Telmo. La ple- 
be cercó el convento, y por la parte de la Soledad rom- 
pieron una puerta del jardin qufe estaba murada, y como 
no hallaron al Duque , volvieron á apedrear el cuerpo de 
guardia español, si bien (loado sea Dios) sucedieron pocas 

(1) Consejo, asi llamado en el reino de Ñápeles. 



44 
desgracias, porque no dicen hubo mas de dos muertos. 

En este tiempo también -la señora Duquesa por diver- 
tir al motín echó dineros por la parte de las Caballerizas, 
y se salió con sus hijos, y se metió en Castil Novo , y 
aquella noche bajó S. E. á consolarla, y se quedó en el di- 
cho castillo, adonde se están ahora, y los ministros en sus 
casas y con sus mujeres. Otras personas se retiraron á los 
tres castillos de esta ciudad , adonde no caben en pié, te- 
merosos de algunas Vísperas Sicilianas. 

Para atajar por el reino otros desórdenes, S. E. despar 
chó correo á todas las provincias, quitando todas las ga- 
belas ó imposiciones, y no obstante se dice que en algu- 
nas tierras se comienzan algunos movimientos. 

El pueblo eligió por su gobernador un mozuelo de edad 
de 23 años, sin barba, justa estatura y no abultado, lla- 
mado Tomás Ánielo, criado de un pescador, que en su 
vida ha hecho mas que tirar las habegas (1) y vender pes- 
cado. Este.gobierna con tanto imperio, que no falta sino 
que le rindan vasallaje las piedras y montes. Tiene en to- 
das las calles y cuarteles capitanes prevenidos con compa- 
ñía armada ; envía órdenes para que se quemen casas por- 
que va con atención que el fuego no haga daño en la ciu- 
dad; es obedecido luego. Son quemadas todas las casas 
de ministros poderosos que tienen parte en las gabelas, 
y caballeros principales napolitanos. Dicen que hasta aho- 
ra son 30 las quemadas , y con haberse topado en ellas 
oro y plata y otras cosas muy ricas, no se sabe se haya 
hurtado valor de un real , y porque uno se conoció había 
hurtado una zaleilla , lo ahorcó luego. Todo lo da al fuego, 
menos las imágenes, que sin guarniciones se dan á las 
iglesias. 



(1) Lo mismo que redes: escribíase también xábegas y $ahegas\ es voz 
arábiga de xdbec^ que significa red para pescar. 



42 

La nobleza está afligida y atemorizada , y muchos tí- 
tulos no saleo de los castillos: Cortó la cabeza á Pepo Gar- 
rafa, y el duque de Matalón, su hermano, se le escapó, 
valiéndose de un convento, haciendo lo mismo D. Feroaudo 
Caracciolo, duque de Castel de Sangro, él príncipe de Mon- 
tesarchio, y otros muchos nobles, á quienes persigue por 
protectores de los inquietadores de la patria, y hombres que 
cometen muchos delitos. Ha hecho justicia de muchos 
bandidos , y en el mercado tiene puestas sus cabezas en 
palos. Procede rigurosamente sin escrito ni información 
alguna. Hállase en Ñapóles y sus casales con mas de 1 2.000 
hombres armados , chicos y grandes, lodos á su devoción. 
Ha quitado todas las gabelas , crecido el pan y demás man- 
teoimienlos, con que se lleva tras sí el pueblo, y todo lo 
que ejecuta es en nombre de S. M., y siempre dice: « ¡Vi- 
va el Rey de España ! » Ha puesta compañías de guardia 
en toda la ciudad y cuarteles , y en los cuerpos de guar- 
dia hay retratos de S. M. (Q. D. G.) debajo, batiéndole 
banderas. Ha mandado que chicos y grandes vayan sin 
ferreruelo , y así andan en cuerpo ; y porque tuvo noticia 
que un fraile llevaba una pistola, mandó que los religiosos 
y clérigos también fuesen en cuerpo, y los jesuitas y otras 
religiones llevan cañas y báculos en las manos, ejecutan- 
do todos d orden. 

Estando las cosas en tan espantoso término, trató de 
convenirse con S. E. por las instancias de capuchinos y 
religiosos, y se ajustaron todas las cosas que él pedia, y 
requería la necesidad y aprieto grande ; y cuando se lle- 
gaba á capitular , él y otros no concluian ninguna cosa sin 
ver un privilegio que pedian del emperador Carlos Y, y no 
se hallaba, y el vencer este punto costó gran trabajo, y 
se consiguió todo por el buen modo que tuvo el cardenal 
de Ñapóles, Filomarino. El jueves pasado lo llevó el car- 
denal á Palacio. A 4 1 de eate mes íué el dicho Tomás 



43 

Anielo á caballo, con un vestido blanco de tela de 
plata , espada desnuda en la mano , y debajo del brazo los 
privilegios de la ciudad , y una toalla al cuello. Iba á su 
lado el Electo de la ciudad, que ha elegido ahora nueva* 
mente, llamado Jerónimo (1), sobrino del que lo fué en 
tiempo del duque de Osuna. Iba en el caballo haciendo 
muchos movimientos, y gritando á todas partes: «¡Pópulo 
meo, viva el rey de España!» Tras él iba el cardenal Filo- 
marino en su carroza. Envió delante órdenes, con un mi- 
nistro suyo á caballo, á los cuerpos de guardia de Palacio, 
trincheras, valones y tercios de italianos, no disparase na- 
die, pena de la vida, y dejó dentro de Ñapóles armada la 
mayor parte del pueblo. Entró en Palacio con grande gri- 
tería, y su Excelencia salió á recibirle al Palacio, y él con 
no grandes sumisiones le abrazó y dio muchos besos de paz; 
diciendo: tf ¡viva nuestro rey de España!» Subió á Palacio, y 
á poco rato salió con su Excelencia, y abrazándole y be- 
sándole, gritaba: « pópulo meo, ¡viva nuestro rey de Es- 
paña! a, respondiéndole de abajo con muchas voces. 

El dia siguiente envió á su Excelencia un muy buen 
regalo de aves y nieve por faltar en el castillo manteni- 
mientos, y á los soldados del castillo otro de vacas, ter- 
neras, pan, vino y otras cosas, y ha ofrecido pagar los 
castillos, galeras', caballería, infantería, entretenidos y 
ministros, y no se puede dudar que en esta materia se ha 
mostrado este hombre muy de la parte de los españoles y 
favorable al servicio de S. M. 

Mandó que todos los nobles y señores pusiesen sobre 
sus puertas las armas de S. M. y debajo otras del pueblo, 
que es un escodo coronado con una P. en medio en la for- 
ma que lo mandó estampar; y así están todos con estas 
arnffas en sus casas. Hasta ahora no se ha hecho agravio á 



(1) Julio Genoino, segnn Tarsia, p¿g. S7. 



4i 

ningiiDa persona de nuestra parte. Prendióse á un espa- 
ñol por haber muerto los meses pasados á un italiapo, á 
instancia de su mujer. El lo envió luego al castillo para 
que el virey le castigase, por no querer él meterse con 
españoles, y luego envió á su hermano á suplicar á su 
Excelencia por la gracia de aquel español, y se la concedió, 
y tomó á su cargo Ánielo la satisfacción de la vida. 

Mientras se trató de acuerdos, mandó su Excelencia pa- 
ra estorbar la fuerza del pueblo fortificar á Palacio con el 
tercio español y 20 valones con trincheras abiertas en las 
puertas de Palacio y entradas del Parque, con artillería y 
pedreros. Salvóse el paso de Santa Lucía con trincheras y 
artillería, estando de la misma manera Picefalcone por el 
baluarte , y ocupado el puesto de la casa del marqués de 
Tremeo (sic), el puente de Trapa, y el pontel de Chaya está 
atrincherado con un tercio de guarnición , y otra trinchera 
grande desde la esquina de los Angeles hasta la casa del se-* 
cretario Lescano, y mucha caballería eti aquel cuartel y desr 
de el Palacio á la esquina de Chaya, dejando aquella calle 
fuera una trinchera larga con un tercio de napolitanos, 
de manera que estando unidos Palacio y Picefalcone, con 
todas sus entradas atrincheradas y guarnecidas , no hay 
cuidado de que el pueblo intente nada por esta parte. 

Sábado 1 3 vino Tomás Ánielo al caátillo , y fué con 
su Excelencia al Arzobispo, y allí juró su Excelencia los 
privilegios que concedía al pueblo, hasta la confirmación 
de S. M. Estuvo su Excelencia asistido de todo el Colateral. 

Aquí importa decir que todas las fortificaciones quesehan 
hecho importan poco, pues dentro de Pice Falcon están 
las compañías armadas de la gente del país, haciendo 
alardes públicos á devoción de Ánielo; y se le puede agra- 
decer que no haya tratado de quitar los vireyes , porQue 
si lo hubiera hecho, no hablan menester mas asalto 
las trincheras que la hambre que ya se comenzaba á 



45 

sentir el segundo dia , y era menester ir á buscar la comi- 
da dentro de la ciudad. Y aunque esto lo sabia Ánielo, no 
lo estorbaba. Ha tomado mucho oro y plata, de que hace 
mucha moneda, muchas cantidades de dinero de diver- 
sas partes, y pide grandes* donativos á las religiones y 
conventos poderosos, publicando .que es para satisfacer lo 
que se debe á este reino, y enviar á S. M. gran donati- 
vo. Si esto fuese así sería gran consuelo. Muestra con el 
Rey buena correspondencia , y ha mandado que mañana 
lunes todos trabajen y arrimen las armas, por haber ocho 
dias que no lo hacen , por atender á andar armados en 
estas inquietudes. Parece que esta borrasca se va ya aca- 
bando; Dios lo haga por su misericordia. 

Este hombre es hijo de padre y madre pescadores co- 
mo él , y de la mas vil escoria del pueblo, y se sustenta- 
ban todos de vender pescado , y su profesión era lo mis- 
mo, siendo así que el dia antes del suceso habia sido preso 
por haber vendido contra el'arancel. Será de edad de 23 
anos, de mediana estatura, y de semblante que parece 
endemoniado, que muchas veces le dispone á hacer des- 
propósitos, de manera que ayer hirió á muchos del pue- 
blo disparatadamente y se quiso arrojar al mar con las 
vestiduras que tenia , y cuando salia de casa para ir á visi- 
tar al virey y á las funciones públicas, iba vestido de lama 
con calzones de tela y una camisa muy negra . Yo ]e vi 
en esta suerte el sábado por la mañana, y por curiosidad 
lo' fui á ver al mercado , adonde desde una ventana daba 
audiencia á una multitud de gente , y con verle desde le- 
jos me sobrevino terror , de donde se puede inferir que 
para esta acción no hubo otra causa en este hombre sino 
el asistirle algún demonio; no obstante que él decia que 
se acomodarla conforme á la voluntad del pueblo , porque 
de allí á tres dias moriría, como sucedió puntualmente, y 
nosotros que lo hemos visto, todavía soñamos. 



46 

Salvóse la casa de don Jubd de Chacón (1), porque el 
virey se lo pidió encarecidamente al dicho Tomás Anielo. 
La forma en que se nombró ó eligió á este hombre, 
es que habiendo levantado el pueblo el primer dia á dos 
populares de los maguantes para que gobernasen, tomó 
el pueblo poca seguridad de ellos, y allí los mataron-luego, 
y discurrieron en nombrar á otro independiente de la no- 
bleza. Hallaron que el dia que se quemó la barraca de la 
fruta, este Tomás Anielo tomó una mano de higos y se los 
tiróá la cara al Electo del pueblo, que es á quien todos 
respetan, muy rabioso de que consintiese la gabela de 
ella; y viendo el pueblo ésta acción tan atrevida en hom- 
bre tan bajo , le buscó y nombró por gobernador, obe- 
deciéndole con toda puntualidad; que cuando iba con el 
Arzobispo cercado de la chusma, con solo una seña que 
hacia se apartaba una pica , y estando con el virey con 
uoa palabra que dijo se fué de Palacio, y tomó un Cristo 
en las manos y exhortó á todos á la fidelidad del Rey, y dijo 
que él veia que estaba cercano á la muerte, y que estaba 
consolado de haber hecho aquel servicio á su pueblo ; y 
saliendo al claustro le tiraron algunos carabinazos,. de que 
murió, y le cortaron la .cabeza, y le arrastraron. 

Habiendo el virey mandado venir algunas compañías, 
el pueblo las desarmó todas sin hacer daño á los soldados. 
Mandó el muerto gobernador malar mas de 10 bandidos, 
y á Juanetin de Oria que soltase los forzados que hubiesen 
cumplido el tiempo, y pusiese en su lugar algunos bandi- 
dos; regaló al virey en el castillo, y envió refresco á toda 
la ciudad con mucha galantería. En Ñapóles á 15 de Julio 
dei6iT 



( t ) Véa^e lo (fue aLrá« qieda dkeho, pág. %S. 



47 



Otra relación del lumitUo de'Nápoles. 

(Tom. U9, fól. 778.) 

Sabrá vmd. que por los muchos aprieto^ y guerras 
que S. M. ha tenido y tiene , se ha sacado de este reiao 
grandísima suma de millones de dinero, y con tan mal 
orden y administración de los ministros, que además del 
sentimiento que esta ciudad y reino tenia de no poder 
mas, ni haber dónde cargar mas, sentianque los hombres 
de negocios y ministros de S. M. estaban extraordinaria- 
mente ricos, y quQ la nobleza de los caballeros, traian 
mercancía de poner cada dia nuevas imposiciones de al* 
cabalas, que aquí llaman gabelas; porque por dar su voto, 
ios vireyes los premiaban con dádivas y cargos, y tenian 
tan opreso al pópulo,' que lo» trataban como á esclavos; 
y esto es lo que á los españoles nos ha valido para no pe- 
recer en esta ocasión ,*como después diré en su lugaf . 

Últimamente estos meses pasados se juntaron los ca- 
balleros con el Electo del pópulo, que tenian una sola voz, 
y hicieron un donativo á S. M . de un millón. Gomo ya no 
habia dónde cargarlo, pareció ponerle sobre las frutas y 
verduras, j hubo quien diese luego sobre esta gabela dos- 
cientos mil ducados. 

El pópulo de esta ciudad no podia tolerarla gabela, por 
ser particularmente sobre los pobres, y dieron muchas se- 
ñales de ello quemando en las plazas públicas las casas 
destinadas donde se cobraba este derecho, y amenazando 
con carteles que amanecían en las esquinas.; y aunque se le 
advirtió.al duque de Arcos el peligro , los ministros del Rey 
y SIecto del pópulo, que era traidor como eU^. y teniao 
porte^ y ^(»a interesado» en oAta g^b^a, W pepsuadí^rQ» 



48 

siempre no quitarla ; hasta que sucedió á los *1 * de este 
mes, á hora de medio dia, que se juntaron grande cantidad 
de muchachos, que ninguno pasaba de 20 años, y un des- 
calzo pescador delante á caballo con una banderilla de un 
trapo blanco, y cada muchacho con una caña alta en la 
mano, que como remolino iban por toda la ciudad gritando: 
\mva el rey. de lasEspañaSy y muera el mal gobiernol rom- 
piendo todas las casas donde se cobraban los derechos de 
esta gabela de la fruta, y quemando los libros y el dinero 
que hallaban , porque venian aconsejados de gente de mas 
juicio que ellos. 

Fuóronse aquella mañana al palacio del virey , y se or- 
denó á la compañía de infantería española de guardia que 
no les impidiesen la entrada ni hiciesen mal ; error nota- 
ble del duque de Arcos que Ib mandó , y del sargento ma- 
yor que allí estuvo. Consintió que los muchachos impetuo- 
samente subieran al cuartel del duque y tomasen armas de 
los soldados y la caja de guerra, y' arriba quitaron las 
alabardas'á los alemanes, y rompieron las puertas, dicien- 
do que*querian que se les quitase íás gabelas de la fruta. 
Con esta furia echaban la ropa y doseles por los balcones, 
y hacian pedazos cuanto hallaban, y lo echaban por las 
ventanas á la plaza de Palacio ; y aunque á este ruido 
acudió mucha gente á sosegallos y á decilles de parte del 
duque se aquietasen, y se les arrojaban billetes en que or- 
denaba que se quitasen, siempre porfiaban que le que- 
rían hablar. Bajóse por un paracol, habiéndole aconsejado 
unos caballeros que saliese en un cochediciendo: «quítese 
la gabela , quítese la gabela ;» y hubiérale de costar la vida; 
porque cargaron los muchachos sobre él , y le sacaron del 
coche muy maltratado, y unos caballeros le salvaron la 
vida. Mientras el duque les arrojaba cantidad de cequies, 
púsose en una iglesia de San Francisco de Paula frontera 
de Palacio, donde dos soldados españoles dispararon dos 



49 

^arcabuces al tropel y mataron cuatro de ellos, y ellos al 
irse, mataron á dos soldados; y el virey se fué á un cas- 
tillo y los muchachos se juntaron con mozos descalzos de 
la plebe, creciéndoles la intención, porque tenian quien 
les aconsejase. ' . 

Aquella noche no hicieron sino ir quemando casas de 
ministros y de los afiadores (1) de todo género de gabelas, 
y las casas y libros donde se cobraban , diciendo: «Fuera 
todo género de gabelas;» y nombraron por cabo de todo 
el pópulo al pescador que iba con los muchachos él pri- 
mer dia, y quemaron las casas del Electo del pueblo. Y 
dio orden Tomás Anielo de Amalfi , que así se llamaba (2), 
pescador, que toda la ciudad se armase, pena de la vida, 
que la ejecutaba con notable rigor, y así le obedecieron 
todos é hízose capitán general del pópulo. 

En las casas ricas que quemó, que fueron mas de 100, 
hallaban plata labrada y joyas , y costales de doblones. 
Públicamente hacía hogueras y hacia quemar en el mismo 
fu^o al que trataba de robar , aunque fuese un cuarto de 
valor. Ibanle emb^^jadas del virey con los señores de las 
autoridades de este reino que se sosegasen y dijesen lo 
que deseaban. Respondían que viviese el Rey de España, 
y que querían que se quitasen todas las gabelas desde el 
tiempo del emperador Carlos Y, a^í en esta ciudad como 
en todo el reino. 

En este tiempo el virey habia enviado á llamar la ca- 
ballería é infantería que estaba .en los lugares en aloja- 
miento, y al entrar en esta ciudad, el Tomás Aniello en- 
viaba compañías, del pueblo á desarmarlas. 



(1) Está sin dada por ««arrendadores.*» 

(i) Eq el discurso de esta reli^cion son may varios los nombres que 
el copiante de ella da ¿este personaje, llamándole alternalivamente Tomás 
kkiüú , Á%üo , Aniego, Aírelo y hasta Angtdo. 

Tomo xix. i 



50 

Entró el Tomás Aoiello en sospecha de que el duque 
de Matalón con su hermano, D. José Garrafa , con canti- 
dad de l)andoleros que habian entrado al ruido, le que- 
rían matar, con trato que tenia con sus inismos cabos de la 
facción; y una mañana hizo cortar mas de 800 cabezas, y 
los cuerpos, por dar terror, hizo arrastrar por la ciudad, y 
envió á decir al virey que no dudase que á S. M. le ha- 
bian de servir con sus vidas y haciendas; pero qué no ha- 
bian de pasar por manos de ministros y que no querian 
á otro señor que al rey de España. 

Dejé de decir que después que los muchachos dejaron 
al virey, fueron y rompieron las cárceles y sacaron los 
presos, y habiendo ido á la cárcel mayor de la Vicaría 
adonde habia mas de 1 .000 , salió el carcelero mayor con 
las llaves y les dijo que allí las tenian, mas que advirtiesen 
que pues apellidaban por el rey de España , que aquellas 
llaves representaban la persona de S. M • ; y así dijeron 
que ellos no iban contra el Rey, que tuviese mucha cuen- 
ta con los presos. 

Es de advertir que en las casas qué quemaban, halla- 
ban cuadros del Rey nuestro señor y de la Reina y del 
emperador Carlos Y, y con grandísima reverencia los po- 
nían en las plazas con doseles , y allí hacian los cuerpos 
de guardia la gente del- pueblo y batian las banderas, y 
hacian que todos los que pasasen quitasen los sombreros, 
y hiciesen reverencias y dijesen siempre «¡Viva el Rey de 
España ! » . 

Dio orden el Tomás Anielló que degollasen á todos los 
caballeros que hallasen, y particularmente ;il duque de 
Matalón y á D. José Garrafa, su l^^rmano, que eran los ca- 
bos de su traición. Al D. José hallaron y le cortó un car- 
nicero la cabeza con los criados que toparon, y el cuer- 
po le arrastraron y la cabeza empalaron en 1^ plaza del 
Mercado con un pié. El duque se escapó y ofreció 300.000 



61 

ducados de talion , y que se indoltasen 1 00 bandoleros. 
Dícese que pasó á Roma , adonde está muy malo. Caba- 
llero ninguno parece: se han ido muchos á Roma y otros 
á sus estados , huyendo de la furia de este pópulo, que 
todos están muy indignados con ellos, y por no intervenir 
ni aceptar las capitulaciones que el virey ha hecho con el 
pueblo tan en perjuicio de ellos. Mas el virey, por no per- 
der el reino á S. M. , se ha visto obligado é hacer todo lo 
que le han pedido , que aunque es en daño tan notable de 
todos los que yivian con sus haciendas , ha sido fuerza el 
hacerlo, ya que no se remedió al principio, como se pu-- 
diera. 

* £1 Tomás Aniello , por medio del cardenal Filomaríno 
arzobispo de esta ciudad, que es el que ajustó las materias 
con el virey, se determinó vendría á besar lad manos 
al virey y á pedirle perdón de esto en el Palacio, y 
que el dia siguiente S. E. iria á jurar las capitulaciones, 
y que entre tanto , muy aprisa se hiciese en la plaza del 
Mercado un epitafio de piedra mármol para eterna memo- 
ría con las capitulaciones escritas en la piedra; y así vino 
el Tomás Aniello á verse con el virey á caballo, vestido de 
tela de plata blanca , que por fuerza le hizo el cardenal 
vestir, porque no se hallaba sino es descalzo y en camisa 
y calzones de tela , como desde que nadó , y un hermano 
suyo , maese de Campo general de la gente que tenia ar- * 
mada del pueblo, con la cual vino acompañado de 14.000 
hombres. 

Abrazóse en público con el virey y cardenal besándose 
uno á otro , y todo el pueblo mirándolos, dijo en alta voz 
el Tomás Aniello: «Pueblo mió, decid como^digo yo: ¡viva 
Dios! ¡Viva Nuestra Señora del Carmen! ¡Viva el Carde- 
nal! ¡Viva el duque de Arcos!, y decidlo tres veces y al- 
zad la mano.» Y todos le obedecian, y se besaba con el 
virey. 



i 



5S 

Es de notar que este Tomás Anielo era el mas soez y 
bajo hombre de la tierra , que tal vez se sabe que jugó la 
camisa, y los muchachos le tiraban tronchos, y se vio se- 
ñor de este reino , que como llamó al Rey, nuestro señor, 
pedia llamar á quien él quisiera. 

El oía siguiente, el virey fué á la iglesia catedral á ju- 
rar en nombre de S. M. y el Tomás Aniello hizo, hacer 
escuadrones de» la milicia y mas gente. Entonces si fuera 
hombre de juicio y depusiera el gobierno de este reino en 
manos del virey, quedara muy glorioso. Ya el Duque le 
tenia prevenido un título de duque con gran renta, que 
cierto era que S. M. también lo confirmaría por el benefi- 
cio grande que ha hecho á su Real Patrimonio , como abajo 
diré; mas dícese que le dieron una bebida al dia siguiente 
para que en una góndola del virey se fuese á pasear, y que le 
volvieron loco, como se vio que el domingo hasta el mar- 
tes , agradándole el mando y el ver tesoros , no quiso que 
se quemasen mas las casas; aunque de la del duque de Ma- 
talón y otras hizo llevar á la plaza del Mercado , donde 
era su residencia, tanta ropa, que 300 carros tenian harta 
que llevar tanta cantidad de joyas y doblones, y se dice 
que habia mas de 1 2 millones. 

El virey y todos los españoles estábamos temblando 
que no se le antojase un dia el degollarnos, como lohacian 
con los que andaban cerca de la gente del mando , que en 
dosdias hizo tiranamente cortar tantas cabezas, sin per- 
mitirles confesión , que habia montoqes de ellas como de 
melones. 

Conociendo el pueblo la locura de su caudillo, y que no 
tenian hora segura, pues solamente con que llegase ün ad- 
versario y le dijese: «Yo sé, señor, que este es bandolero 
y era de la traición que queria hacer el duque de Matalón,» 
sin mas ni mas le echaba la cabeza en tierra, secretamente 
y de noche trataron con el virey 12 mozos atrevidos que 



53 

le matarfan y traerían su cabeza. Ofrecióles el virey ana 
gran dádiva. 

El dia siguiente por la mañana , el primer principio fué 
que mataron á su secretario (1 ) / porque dio una bofetada 
á un capitán de estrada (2) , por haber obedecido al virey 
en una cosa que le habia ordenado. De allí á poco rato, 
vinieron con la cabeza de Tomás Añiello. El pueblo mos- 
tró mucho gusto en ello; porque ya recibían la quietud, 
supuesto que habian alcanzado lo que deseaban , que era 
quitarles las gabelas. 

Parece ser que el dia siguienteunos horneros hicieron el 
pan de catorce onzas menos: volvióse á alborotar el pueblo, 
diciendo unos «viva la sangre de nuestro Tomás Aniello, ya 
nos quieren burlar;». y con los panes clavados en las ala- 
bardas fué grande' tropel de ellos ál palacio del yirey, ha- 
blando mu^mal del duque, quien se trabajó harto para 
darles á entender que no tenia culpa, sino los horneros, y 
así, fueron á las casas de estos y se las quemaron con las 
personas que en ellas hallaron. 

Con esto se sosegó algún tanto el tumulto, y parectén- 
doles que habian hecho error en desamparar la causa de 
su "f omás Aniello y arrastrar el cuerpo, habiéndole sido 
ingratos, fueron á buscar la cabeza y la juntaron con el 
cuerpo lavándolo todo con agua de olores, y lo amortaja- 
ron y dispusieron de hacerle grandes honras y entierro 
Real, como lo hicieron , seguidos de todas las parroquias 
de esta ciudad y mas de 1.000 hachas, y con un acompa- 
ñamiento de ma^ de 10.000 hombres del pueblo, con sus 
armas y banderas arrastrando, con bastón de general y 



(1) Llamábase Marcos Vítale. ; 

(8] La copia decía capitán Estrada, como si faera su nombre; pero 
noe creemos autorizados para sastitnir capitán de estrada, 6 capitán de 
calle, pues strata es calle en italiano. Asi se infiere del contexto de otra 
carta relación (Véase p¿g. 35) y délas palabras de Tarsia, pág.*92. 



oorona sobre el cuerpo , y, su alfanje desnuco qae habia 
cortado muchas cabezas. 

Esta mañana le pasearon así por toda la ciudad y. por 
delante del palacio del virey, y viéndolo S. E., hizo indulto 
general á sus parientes y particularmente al hermano, 
con graves penas á quien le hiciese mal; y á la mujer» 
que el día que le cortaron la cabeza á su marido, la lle- 
varon al Palacio medio muerta de pellizcos del pueblo y 
tirándola de los cabellos, la mandó restituir alguna ropa 
y la señaló 50 escudos al mes^ y otros tantos al hermano 
de Tomás Aniello. 

En este estado se ha ido continuando, y el virey hizo 
restituir toda la ropa que hablan llevado á la plaza del 
Mercado; peto del dinero y joyas faltó mucho. Háse hecho 
la cuenta de lo que puede importar los fiscales y se han 
quitado las rentas vendidas del Rey y de la ciudad, é ím* 
porta 170 millones, que está este reino con las franquezas 
y libertades como en tiempo de Carlos Y. El pueblo con 
la restitución desús privilegios, que los caballeros y se- 
ñores se los tenian usurpados; y porque Vmd. lo vea 
mejor, le remito la copia de las capitulaciones, que aun- 
que sea en lengua napolitana , gustará de verlas. 

Lo mismo ha sucedido en todos los lugares del reino y 
en todos ha habido un Tomás Aniello, quemando casas de 
los nobles, y en muchas matándoles á todos; y como 
no camina el curso de la justicia, todos vengan sus pa- 
siones, y suceden mil desastres. Pero todos los lugares á 
viva voz aclaman al rey de España y que muera el mal 
gobierno. 

Con todo esto, no está sosegado este pueblo como con- 
vendría ; porque la gente plebeya ha perdido el miedo y 
el respeto al Virey , como hizo ayer , que habiéndole 
traído la gente del pueblo un preso, le envió el virey á las 
cárceles de San Antonio, y porque no se le entregó después 



para hacerle pedazos, fueron ellos y le sacaron y* lo cor- 
taron á machetazos la cabeza, y empalada vinieron á pa- 
searse con ella delante de Palacio. 

Si S. M. no énvia armada Real y con la autoridad del 
señor don Juan de Austria á ajustar el pueblo con la no- 
bleza, están los caballeros de manera, que habiendo perdi- 
do sus haciendas, desesperados » se darán al Francés, ó al 
Turco ó al Diablo. 

En muchos lugares del reino han echado y muerto á 
los señores de ellos y puesto b.anderas de S. M. diciendo 
que no quieren ser vasallos de otro señor. De esto tiene 
S. M. que dar muchas gracias á Dios; porque los franceses, 
que siempre tenian esperanzas de este reino , las han per- 
dido del lodo con la experiencia que se ha visto. 
' Don Gaspar del Arco, secretario de Estado y Guerra 
del Duque (4), va en una galera á dar cuenta de todo á 
S. M. , y con él el embajador que envia el fiueblo. 



Palermo y Julio 20 de 1647. 



(Tom. ÍÍ9, fól.776.) 



Ya en España se habrá sabido el motin de Sicilia, y co- 
mo gobierna el pueblo ; y el virey firma , como han sa- 
queado los bancos y erjirios públicos, y habiéndose amo- 
tinado por el insuperable peso de tantas gabelas, ha sido 
fuerza quitarlas todas con públicos edictos , con lo cual y 
haberse castigado á algunos cabos, se ha sosegado el pue- 
blo, si bien todavia se entiende que gobiecna. 

Ha podido tanto este ejemplar en Ñápeles, que ha hecho 
el pueblo lo mismo^ aunque por diverso modo , tomando los 

(1) Aator de la relaeíon qae ya queda impresa & pág. 83. 



5e 

mismos motivos, y logrando la ocasión de las pocas fuer- 
zas en que nos bailamos, que todas las galeras que son 4 1 
están fuera á llevar el socorro y gente para el sitio del Ca- 
sal , y aun no han vuelto por .haberlas sitiado la armada 
francesa en Saona , puerto de Genova , si bien las espera- 
mos cada dia por haberlas dejado ya el enemigo. Faltan 
también 1 3 navios, que fueron en busca de la araujida real, 
y así solo hay en Ñápeles cinco navios y una galera. La 
falla de gente de guerra, y en particular española, es 
grande, pues apenas hay 700 españoles con otros tantos 
de diversas naciones levantados en Alemania, que cues- 
tan mas que sirven. 

Habíase concedido á S. M. para el servicio de estas 
guerras un millón efectivo, y para cumplirle se pusieron 
muchas gabelas en la fruía, verdura , pan , vino y vina-* 
gre. Estas se venden luego á particulares á quienes las ce- 
den, dando luego el dinero, de donde resulta que puestas* 
una vez se perpetúan , y así ya se han gastado mas de las 
dos partes en provisiones militares. Habia rehusado el señor 
duque de Arcos estas fincas, por ser todo sobre la gente 
pobre; pero la nobleza que tiene mas mano en votar estas 
materias, lo concluyó así, sí bien con poco gusto de S. E. 
y de todo el pueblo que, viendo la fruta cara^y el pan ma- 
lo y pequeño que no comen otro, comenzó á clamar con- 
tra S. E., aunque hasta entonces le aclamaba. Salieron 
algunos pasquines y papeles de amenazas, y una noche 
volaron con pólvora la casilla del mercado donde se paga- 
ba la gabela; por lo cual trató S. E. de quitar esta§ y dar 
Satisfacción á los que las habian comprado. Esto no se 
concluyó, porq^e muchos délos que votaban eran interesa- 
dos, y reduciéndolo á votos salió la negativa de mucha 
X parte de los Sejos, que son como instrumentos ó cabildos. 
Desesperó el pueblo , y mostró su descontento, habiendo 
quedado esto en silencio algUBOS dias porque todavía se 



67 

irataba la materia. VeniaQ á la plaza de Palacio algunas 
tropas de niños con cañas y caja y estropajo por bande- 
ra , parte mostrando alegría , porque se trataba lo que de* 
^ba el pueblo, y parte pesadumbre de que no se con- 
cluyese; y por último el domingo pasado á 7 de este mes, 
amanecieron asoladas y quemadas todas las barracas adon- 
de se cobraban las gabelas y vinieron á nuestrio cuartel, 
á vista de Palacio, otras tropas con pedazos de madera y 
reliquias de las ruinas. Llevaban algunos panes sobre pa- 
los, y algunas cajas y banderas de lana. Conocióse que 
habia ya mayores fuerzas, y llevándolo S. E. por lo suave, 
mandó que no se les ofendiese, y procuró que se les diese 
buenas esperanzas. No bastó, porque luego se fueron llegan- 
do mayores tropas; entraron en Palacio, y no se les impidió 
de orden de S. E. , si bien viendo las armas no quiso oir- 
los y se retiró algunas piezas adentró. Gerróseles las puer- 
tas de la sala , y comenzáronla á derribar con mazas y 
palos. El virey trató de ponerse en cobro , porque á título 
de queja no se le hiciese alguna demasía , y haciendo que 
se pasase á Castilnovo mi señora la 'duquesa y sus hijos, 
estando ya para hacer lo mismo , acordó de salir en un 
coche á vista del pueblo. No le salió esto muy bien , por- 
que la gente era mucha y las peticiones, aunque pias, eran 
de muy cerca y tumultuosas, tletiróse á un convento en- 
frente de Palacio, y de allí por donde á Dios le plugo fué 
á Castilnovo, siguiéndole el resto de sus criados, donde to- 
dos se hallan. 

El pueblo declaró su motin contra el mal gobierpo, 
aumentó sus tropas, hizo su plaza de armas en el merca* 
do, y discurrió en varias compañías por la ciudad. Su ocu- 
pación diaria es quemar la ropa de todos los que se han 
enriquecido con arrendamientos de gabelas, y hasta aho- 
ra pasan de veinte las casas en que van ejecutando su 
furor , arrojando lodo por las ventanas y quemándolo en 



58 

medio de la calle, sin violencia y sia mas desórde- 
nes ni mnerles que las de unos bandidos que se venían á 
mezclar entre ellos, ó que venían armados contra ellos, y 
la quema de la ropa de hasta 30 casas ejecutada por or- 
den del caudillo que hizo antes una lista de las que habían 
de ser abrasadas : todas de hombi*es que se enriquecieron 
con gabelas y oficio^ del pueblo. Esto no parece que ha 
sido rigor sino alguna justicia del cielo , y dicen que el 
oro y plata que han hallado ló reservan para S. *M. A «to- 
das las casas y pías fundaciones , que son muchas y muy 
ricas y tenían su renta sobre gabelas (sí bien casi nó las 
cobraban y padecian mucha hambre) se les señala otra 
renta competente. Estas y otras cosas suceden que apenas 
caben en la admiración, y son en el modo y sustancia in- 
creíbles. 

Ha sido este hombre tan temido y obedecido del pue- 
blo , que en medio del mayor tumulto , con solo poner- 
se el dedo en la boca, habiá tal 3Ílencio que sé podia. oir 
el susurro de una abeja. Han capitulado también de no 
dejar las armas hasta' que venga confirmado de S. M. todo 
lo que seles ha concedido. También quiere pedir el pue- 
blo la confirmación del vírey , sabe Dios si la esperará , sí 
bien S, E. y casa se estarán algunos días mas en Gastil- 
novo. 

Entre tanto que se detiene el correo, no faltará qué 
decir del disparate que nos está sucediendo. El duque ju- 
ró ya la renovación de todos los privilegios de este pue- 
blo con otros muchos que han añadido , y aunque juzgá- 
bamos que luego se habia de estiuguir esta llama, aan 
arde, que este bárbaro loco cebado en saquear y quemar 
y matar, cada día mata 45 ó 20 hombres por levísimas 
causas , por donde nos hemos desengañado que está loco ó 
endemoniado, y que los mismos que le han inducido se 
hallan embarazados con el sobrehueso de un tosoo tirano, 



69 

hombre que vivia de vender el pescado de otros pescado- 
res. Tiénese por iafalíble que antes de tres dias le ha de 
matar la gente á él y á todos los suyos. 

El duque se está todavía con toda su casa en Castil no- 
vo, y si no sucede la muerte de este hombre, habrá de estar 
muchos mas dias. Mas creo que el tal no puede du?ar vivo, 
ni la nobleza dejar de quedar corrida en su total retiro, ni 
el pueblo ciego y obstinado bajo la mano de hombre tan 

« 

vil, sobre loco, ni el duque y cardenal de haber hecho una 
fancíon tan solemne en su poder (1 ). Pero supuestas las po* 
cas fuerzas, no hay que admirar; que no es fócil sujetar por 
armas á mas de 4 50.000 hombres que las tienen en las ma- 
nos dentro de Ñápeles, llamándole Áél prefecto general del 
pópulo; aunque yo espero que se cumpHrá luego esta pro- 
fecía de la muerte de este hombre y de lodos los suyos. 

Sábese ya por cartas del duque de Arcos, escritas al se- 
ñor virey de este reino, que se ha cumplido ya dicha pro- 
fecía, porque el pueblo ha condenado á degollar á su cau- 
dillo por insolente y soberbio, pues habia echado bando 
que todos los nobles le fuesen á besar el pié , y que pi- 
diendo licencia al duque le degollaron, ejecutando públi- 
camente la sentencia, con que todo queda ya quieto, y el 
virey ha vuelto ya á Palacio con toda su casa (2). Guarde 
Dios, &c. 



(1) Asi se lee en la copia; quizá debió decir cesión ó dejación de su 
poder, aludiendo á las concesiones que hubieron de hacer á Masaniello. 

(2) No tenia fecha ni dirección esta carta, ni mas titulo que el de otra 
reiacio» ád tunwUo de Nápolee por Julio de 1647; pero de su contexto se 
deduce que se escribió en PaFermo, algunos dias después de la muerte de 
Masaniello ocurrida el 16 de Julio. 



60 



TumuUo de Ñapóles capitaneado por Tomás Añidió (1 ). 

(Tom 429, fól. 746.) 

Después de haber cerrado los pliegos ayer, llegó uaa 
falaca de Nápolés, con carta del duqae de Arcos, que re- 
fiere que habiendo quitado la gabela de la fruta en aque- 
lla ciudad y puéstola en el vinagre y otras cosas i domio'- 
go á 8 (2) de este, se juntaron gran número de muchachos 
y mujeres , y vinieron diciendo ; ¡Viva el Rey y muera el 
mal gobierno , y fuera la gabela ! Llegaron á Palacio con 
este rumor, y por aquietarlos, se les concedió quitar la 
nueva gabela ; volvieron á bajar al mercado con esto y 
desde él tornaron á la tarde mucha mayor cantidad de 
gente diciendo lo mismo, y que no solo la gabela nueva, 
mas todas se habian de quitar, y que muriesen los trai- 
dores al Rey y al pueblo. El Duque salió á las ventapas á 
aquietarlos y no bastó; pidieron el privilegio de Garlos V, 
y se les concedió con ciertas condiciones, dicen de poca 
importancia; mas tampoco esto los aquietó, antes fueron 
tan furiosos que saliendo el virey en su coche á apaciguar- 
los, y habiéndosele roto los tirantes junto á San Francis- 
co de Paula, cargó de modo el pueblo, y con tales cosas, 
que le obligó al duque á meterse en el convento. Duró 

(1) .Tampoco esta carta tíene fecha , ni se sabe á quien va dirigida. Que 
no se escribió en la capital lo declara saficfentemente la expresión o^ueZ/a 
ciudad con que se designa á Ñápeles, y es de creerse que la noticia llegó 
por mar en una felwca, que es una embarcación pequeña de las que se usan 
en aquellas mares. Es probable se escribiese én Palermo, Mesina ó algún 
otro puerto de Sicilia, con anterioridad á haberse alH sabido la muerte 
de Hasaniello ocurrida nueve dias después de su alzamiento, pues de lo 
contrarío no hubiera el corresponsal dejado de referirla. 

(S) Debió decir 7 como en las anteriores; véanse há págs. 28 y 57. 



61 

todo lo dicho hasta el miércoles por la noche, y en este 
tiempo hubo los desórdenes de entrar en Palacio hasta 
el coarto de la vbeína , en busca de el Electo del pueblo . 
para arrastrarle , después de haberle quemado la casa y 
saqueado la plata y un baúl de cequies, lo cual llevaron 
al banco á depositar en nombre de S. M.; y lo mismo hi- 
ciecon de toda la plata y dinero que hallaron en las de- 
mas casas que quemaron de ministros que había y tenian 
manejo en la Hacienda, que dicen llegaron á 43, y entre 
ellas las que sé saben son : la de Casanate (que fué la pos- 
trera), la de Soña, la de Aquino, la de Geballosja de An- 
drea Naderi (4); y la de don Juan Chacón [z). Cuentan 
que toda la ropa de las casas la quemaron , y que un • 
hombre tomó una toalla y la llevaba, y que un capitán de 
estrada le hirió diciendo en su lengua: apicaro, aquí no 
venimos á robar sinoá hacer justicia y castigar ladrones, 
y á servir á Dios y al Bey y á nuestro pueblo. » 

Todos estos señores, ministros y virey, se están en el 
castillo, porque la vireina con sus hijos se metió allí cuando 
el pueblo entró en su ebarto, y el virey cuando pudo. Fué 
el pueblo á las cárceles de Santiago , de la Seda y Almi- 
rantazgo y otras menores, y sacó los presos, y intentando . 
lo mismo en la Vicaria, no pudo porque se le resistieron 
los señores; y lo mismo hicieron en San Lorenzo, donde 
intentaron tomar las armas de la Ciudad • Ha andado la 
nobleza muy 6na; y á Matalón dicen le iñaltrató el pueblo 
porque llevando un papel de Palacio, diciendo era la 
gracia , y viendo ellos que no era como .querían ó que era 
falso, se volvieron contra éK 



(i) No está claro si es Naderi ú Onaderí; también pudiera ser Nacleri. 

(2) Don Jaan Chacón Ponce de León, visitador general del reino de 
Ñapóles, pariente cercano del virey. No dice Tarsia qae fuese quemada sil 
easa ni tampoco la del Dr. Casanate, que era español. 



62 

A 40 de este quedaba quieto lo de quemar cadas, {Jero 
habían quemado la casa de la pólvora, volándose parte 
de los que la quemaron. No hubo otras muertes ni en las 
casas ni en otras partes. La tema del pueblo es que las ha- 
ciendas de aquellos que han. manejado la de S. M. desde 
el duque de Alba hasta hoy y se han hecho ricos» es de 
S, M. y ha de quedar por suya. 



Madnd y JuUo 22 de 4 64*7. 

(Tom. 129, fól. 962.) 

Pax Ghristi, &c. Correo ha venido extraordinario de 
Flandes. Con él avisan, que habiendo tomado' á Armen- 
tier, Gomines y otros dos fuertes, se movió nuestro ejér- 
cito hacia Betún (Bethune). Los franceses sacaron gente de 
Arras, y introdugeron socorro del presidio^ de Lins, de* 
jando solos 300 soldados de guarnición. En estando sin el 
. grueso del presidio, por estar en Arras, se arrimó á Lins 
6l coronel Bec, con 1 .000 infantes y 500 caballos, y de- 
gollando el presidio de Lins, lo tomó. Esta facción con- 
cluida, dio de repente el señor Archiduque sobre Lan- 
dresi , plaza fuerte, y levantó trincheras; espérase en breve 
buen suceso. 

El Francés ha jhecho todo el esfuerzo posible por jun- 
tar ejército para Flandes, y el que tiene junto es de 22.000 
hombres, entre caballería y infantería. El nuestro tiene 
35.000, así en la caballería como en la infantería; si hu- 
hubiese un hecho en que Dios nos diese buena suerte, sería 
de grande importancia para la conclusión de la paz. 

El de Baviera está muy arrepentido de las capitula- 



63 

• 

Clones que hizo con Francia de la neutralidad , porque no 
lechan cumplido cosa alguna de las que le ofrecieron. 

De Italia no.se sabe cosa alguna , acá corre voz man- 
dan al Condestable, que en llegándole los alemanes que le 
remiten de Ñápeles, ponga sitio al Casal. Estuvo bien cer- 
ca estos dias de tomarle por ínterpresa , y se descubrió el 
trato, con que no pudo tener efecto. 

De Cataluña no hay cosa ninguna , como si tal guerra 
no hubiera; unos y otros están á la sombra en sus aloja- 
mientos. 

De Portugal hay poco que decir, porque aquella guer- 
ra se reduce por ahora á solo hurtar. La semana pasada 
hicieron algnna gente nuestra dos entradas y les cojieron 
seis caballos buenos , 50 cabalgaduras y algún ganado ma- 
yor, y en la otra entrada cojieron otra cantidad de cabal- 
gaduras de toda suerte. 

Muertes hay muchas aquí violentas, y á pocos se ahorca 
por ellas; no se debe de poder caminar en los negocios 
con mas priesa. 

Llegó de Zaragoza el señor don Luis de Haro tres dias 
há, y ha sido visitado de toda la Corte, como quien tiene 
la gracia de S. M. 

^yer hizo un grandioso banquete el duque del Infan- 
tado. Fueron dé mesa el Almirante, el de Osuna, el du- 
que de Ariscort , el marqués de Velada y su hijo ; el de San 
Román, el conde de Lemus y otros señores y grandes. 
Fué banquete de los mas célebres que se han hecho dias 
há , por la multitud y variedad de platos esquisitos que- en 
él se sirvieron. 

No se ofrece otra cosa de que avisar á V. R. á quien 
nuestro Señor guarde como deseo. Madrid 22 de Julio 
de 164T.= Sebastian González. = Al P. Rafael Pereyra, de 
la Compañía de Jesús, en Sevilla. 

V. R. me haga caridad de avisarme si recibieron en el 



64 

colegio de San Hermenegildo á Juan Francisco de Yiloria, 
en la Compañía , y si fué para hermano estudiante ó coad- 
jutor. El papel que V. R. pide buscaré y lo remitiré en 
hjallándose. 



Córdoba y Agosto 3 ote 464*7. 

(Leg.* suelto, núm. i, fól. 748.) 

Pax Gbristi, &c. Muy bien bechoes el reparo de V. R., 
mas como fué caso pensado , todo se previno muy bien. 
La semana pasada, después de hecho y admitido el con- 
vite del sermón de Santo Domingo, vinieron por con- 
vento el P. Prior Fray Pedro Manrique , el P. Prior pasa- 
do Zayas, el M.^ Valdespino y el M.^ Breña, todos tres 
lo mas grave del convento, v renovaron el convite, y 
añadieron los agradecimiento^ Será bueno el sermón ; el 
nuestro fué extremado* con gran concurso de todo género. 
Dijo mucho bueno de San Ignacio y de su religión, escri* 
tore^, libros, mártires y demás santos. Añadió alabanzas 
á todas las religiones ; y fué muy acertado , porque hubo 
muchos religiosos. Con todo /hubo quien juzgase que tuvo 
algo de picante sobre la elección de la canongía pasada. Es 
gran sujeto de verdad el P. Pimentel.. Aun no le oigo*ha- 
blar en su partida. 

Un caso gracioso escriben de Málaga. Un navio inglés 
que estaba en aquel puesto, viendo el precio sobresaliente 
del trigo , quiso lograr una buena suerte é ir á África por 
trigo. Llegó á uno de sus puertos (no me han sabido decir 
el nombre] : halló en él un navio de turcos cargado de trigo 
para llevarlo no sé adonde. Pidióles el inglés le vendiesen 
aquel trigo : no hubo remedio. Aguardó á que se hiciese al 
ancla una mañana la nao del Turco : salió tras ella á dis-* 



65 

tancia de legaa la inglesa. Dióle caza, y á poca diligencia 
la alcanzó. Intimóle se rindiese. Saltaron al punto los tur- 
cos al agua y se dejaron todo d' navio en manos del inglés: 
el cual entró con su presa en Málaga sin haberle costado 
nada, con aplauso de todos. ¡Bien rico volverá á su tierra! 

Un navio holandés llegó en 4 4 dias á Sanlúcar (escrí- 
belo el señor don Jerónimo del Pueyo al señor obispo). 
Avisa como las paces están publicadas en los Países y 
abierto el comercio con España con singular gozo de todos. 
Que el señor Archiduque habiendo despojado (1 ) todo el 
País de Arras había cogido á Landresi , y se encaminaba á 
otra plaza. ¡Dios nos ayude! 

Don Rodrigo del Corral envió con el almirante don Ma- 
nuel Bañades (2), su«primo, á su hijo mayorazgo don Fran- 
cisco en la armada ; joven de muchas partes. Ahora le vi- 
no nueva de haber muerto de un tabardillo. Están incon- 
solables marido y mujer. Sucede en el mayorazgo el ra- 
cionero , que no tiene orden sacro , y le ponían á pleito 
su ración ; ahorcará los hábitos. 

Cierto parece el apeo del H.* Caballero. 

Hasta que vea á esos señores en el camino » no creeré 
la partida. Dios dé á SS. EE. muy buen suceso y me 
guarde á V. R. Córdoba y Agosto 3 de 164*7.«Martin de 
Zuaznalax.»Al P. Sebastian Méndez, de la Compañía de 
Jesús , &c. en Montilla. 



(1) Aquí despojado está por «corrido ó saqueado.! 

(9) Af i parece leerse, aonqpe también pudiera ser ««Bafinelos.» 



Tomo xa. 5 



m 



Gvanada y Ago^ & d^ 4641. 

PaX Chrisü , &c, El i^eñor arwlHfliK) d^ «ta ciudad ha 
recibido de la parte la siglúedte carta > fecha á 30 de la- 
lio, que 4 &lta de okas auevas que cpmu^icar á Y. R. co- 
piaré aquí, pKH* habérmela facílitadQ uupda sus familiares. 
Dice así: 

«Si bueno fué el suceso de Armeiitiers (Armentíéres)) 
ha eído mucho mejor y de más iraportaucia el que ahora 
ha tenido nuestro ejército ea la toma ^e Landresi , de que 
llegó aviso cierto á S. M. por Frauda , y después por San 
Sebastian^ con cartas del señor archiduque Leopoldo, el 
cual como se dijo; determinó ir con el grueso de su ejér- 
cito hacía Arras, entrándosQ por la Picardía para ir ga- 
nando algunos lugarcillos, y echarse sobre alguna plaza de 
consideración inclinándose á Arras. Lo cual entendido por 
el Francés, y procurando juntar .grueso de ejército con 
que oponérsele, sacó gente de todos sus presidios, y prin- 
cipalmente del de Landresi que tenia 2,600 hombres, no 
dajando allí mas de 500; lo cual sabido por S. A. dio or- 
den á Juan deBert (Weerdt)que con 4-000 caballos y 6.000 
infantes de la retaguardia se pusiese de repente sobre esta 
plaza, procurándola tomar luego por asalto, respecto de 
ser imposible sitiarla, así por la dificultad de la empresa, 
como por no embarazarse la campana en eso solo, prosi- 
guiendo el señor Archiduque su intento para mejor diver- 
tir al enemigo , y impedirle el socorro de Landresi ; pero 
reconociendo el peligro , dejado la defensa de su país 
adonde la vanguardia de nuestro ejército campeaba, se 
encaminó á la defensa de Landresi, y Juan de Bert (Weerdt) 



<7 

iMbiéodolo sabido ctm tidm{>o le salió á recibir , y luego 
que se vieron los acometió con tanto ardor de los nuestros, 
y principalmente de an tercio de e3pañole3) que les] mata- 
ron mas de 2.500 hombres poniéndolos en huida afrento- 
sa) con que<3in querer qde los nuestros ios siguiesen, Bert 
(Weerd^^e volvió á Landresi, y sin ninguna sangre la tomó, 
haHendo dentro mudias riquezas y municiones. 

Ha sido empresa de grandísima importancia , y se re-* 
puta esta plaza por la principal del país de Henaut , que 
la contribuían mas de 860 lugares, y es la llave de Francia, 
como Perpiñan lo es de Cataluña. Dicen que tenia mucha 
artillería; pero por falta de gente ño se pudo poner en de* 
fensa. El señor Archiduque la presidió muy bien, y jun«^ 
tando sus tropas prosiguió sn viaje; y dicen hoy que 
está sobre Arras, y que si la toma , será una de las mas 
gloriosas campanas que haya tenido capitán en estos 
tiempos. Al Francés le veniau i.OOO suecos, y habiendo 
sabido este suceso y el poder del Archiduque se volvieron, 
y á nuestro ejército le llega cada dia mas gente de 
Alemania, con que se espera mucho. ¡Dios por sn infi- 
nita misericordia lo disponga de suerte que se efectúe una 
paz universal! 

Las capitulaciones del Rey llegaron de Alemania el dia 
de Santa Ana, á la tarde, y por esto no se publicaron; 
publícanse el domingo, y hay máscaras y toros, que con 
los buenos sucesos de Flandes hay mas lugar y ocasión de 
hacer estos negocios. 

El marqués de la Puebla y Loriana, mi vecino, queda 
á la muerte, y el duque de Villahermosa murió, y hay 
pocas esperanzas de la vida del marqués, así por su en- 
fermedad , como porque los políticos de esta corte tienen 
observado, que nunca va á la otra vida un consejero de 
Estado solo sin que lleve su compañero, &c.» 

Hasta aquí la carta del arzobispo. En otra de la misma 

# 



68 

fecha que ha recibido un vecino de esta ciudad , le dicen 
lo siguiente: 



Copia de otra para el H.^ Viera , de Madrid á 30 de Julio. 

((Han llegado las capitulaciones de la Reina con el Rey 
y la dispensación que dicen se publicarán el sábado que 
viene , y dicen que el lunes habrá toros, y máscaras á la 
noche, de las que el embajador de Alemania guiará una 
cuadrilla y don Luis de Haro otra. Escriben de Alemania 
las grandes fiestas que se hicieron á la publicación de las 
bodas ; que se le dieron á la Reina cuatro vestidos á la es* 
pañola, y todas las españolas se vistieron á lo español y 
fueron á besar la mano á S. M. El primero fué el embaja- 
dor de España , y tras de los españoles las españolas ; y 
tras ellas las alemanas , de que quedaron sentidas por ha^ 
ber quedado á la postre. 

De Flandes se van confirmando las nuevas que avisé 
el ordinaifo pasado, con que cuentan que los franceses dicen * 
que Santiago habia andado hasta ahora en borrico , y que 
ahora se ha puesto á caballo. 

De Cataluña no hay nada mas de que el ejército del 
enemigo y el nuestro están acuartelados. 

De Roma dicen que cayeron tres centellas de un rayo 
de casa del embajador de España, .y que aturdió á algu- 
nos criados y al embajador; y qué bajó una de las centellas 
á la caballeriza y mató dos caballos. 

De nuestra armada diceü que partió á Italia á buscar 
la de Ñapóles y juntarse, para después buscar la del ene- 
migo , y pelear con ella. 

De Milán , que el Condestable tiene grueso ejército , y 
que va sobre Casal, aunque dicen pide licencia para venirse 
con.su mujer. 



«9 

Nó se ofrece otra cosa &c. » 

Hasta aquí la carta. Yo añado quaen otra que he visto 
de Madrid se confirma la naeva tomit de Landres! ; y que 
en los Estados holandeses se habían publicado con grandes 
regocijos las suspensiones de armas con España; y en 
Munster se concluirán presto las paces generales, donde 
están muy conformes los plenipotenciarios, y hay ya en 
Holanda navios de trato para España que están esperando 
la conclusión última de las paces. Que Conde ha hecho un 
manifiesto de su fuga, y que Ancurt (Harcourt) ha hecho un 
papel en que prueba lo mal que le está á Francia la guerra 
de Cataluña , porque dicen han gastado en ella solo seis 
millones y hoy se ven atenuados , y á los naturales le está 
mal á Francia tenerlos á su devoción. Este papel es muy 
aplaudido , y dicen que de verdad es bueno. No hay otra 
cosa de que avisar &c. á Y. R. cuya vida guarde el Cielo 
como yo deseo (1). 



Madrid y Agosto 1 de 1 647. 

(Tom.429,fóL 966.) 

Pax Christi; &c. El sábado se publicaron las capitula- 
ciones de S. M. con hija del señor Emperador y de su 
hermana. Avisó S. M. á los Consejos, y mandó cesasen los 
lutos ; mas que las galas fuesen con grande moderación, 
sin oro ni bordados; que en los vestidos se pudiesen echar 
guarniciones de raso noguerado y cabellado ó de algún 
otro color modesto; que los forros dijesen con la guarni- 
ción. En conformidad de la orden de S. M. fueron el sába- 
do los señores, de gala con cadenas de oro y joyas de dia- 

(1] Es copia, y no 86 diee quien te escribió ni á qnien fué dirigida, 



70 
mantés, á besar la mano á S. M. y darle la enborabaena. 

Estas tres noches ha habido en todo Madrid laniína<- 
ríaa y repique geaer ai de campanas. 

£1 lunes que viene hay toros, y sprán de entreteni- 
miento, porque están muchos señores convidados para sa-» 
lir á la plaza con rejoncillos, y algunos que en este gene* 
ro de lucha tienen grande destreza. 

En Ñapóles ha hs^bidoun alboroto (1 ) sobre una gabeb 
que se echó en la íVuta y en las flores. El virey dicea b 
quitó, con que aquel tumulto cesó Luego. Hablase de ealo 
variamente; maa hasta ahora no ha venido «viso de lo 
puntual. 

. El Condestable ha hecho gra^d^ iASlancia por dejar el 
gobierno de Milaq y venirse. Halo conteguidoi y se le ha 
dado licencia. Antes de ayer se consultó qüuen le sucede*- 
ría ; mas hasta aborst no se ha publicado. Unos, dicen se data- 
rá al duque del Infantado; otros que al oomde dt3 Siruela; 
otros á otras personas ; mas todo esto no es mas que dis- 
cursos. 

El duque dQ Att)a sa vuelva á sus esUdos, y ha hecho 
dejación del oficio de virey de Sicilia que le hd)ian dado. 
Dicen va poco gustoso de la oorlie- 

. Murió dos dias há el marqués de Loriana, que fué 
presidente de Hai^le^idaí , y n^yordomo mayor de *a seño- 
ra duquesa de MáiUtua, cuando Portugal se levantó. La 
ocasión fué haberse bañado, y aquella noche le dio apo- 
plegia. Con los beneficios que le hicieron volvió en sí, y 
recibió los Sacramentos , con que á pocas horas después 
espiró. Mandóse enterrar en Avila en el entierro de sus 
antepasados. Agregó todo lo principal de su hacienda al 
mayorazgo de sus padres, y dicen será buena cantidad el 



(1] Quedan impresas en en lugar correspondiente las ferias ndaoío- 
nes Measte 8uc«fiK>>. qjx^ sjaelH^. «fi. baUaiv ^ eli tomo* 



74 

aumenta Dej^ á su híjaí maiyür poder para disponer de 
6.000 ducados, y á su marido5 D. Diego de Zúñiga, todo 
d aderezo de una galería que vale grande cantidad de 
ducados; á la hija segunda solo le deja lo cpie le toca de 
alimentos y legítima. - 

Habrá seis días se entró á bañar un caballero, y á cua- 
tro credoe, como estuiFO en el agvia, se cayó muerto de 
repente. 

El príncipe de Conde, dieenv baee preveneÍDnes para ir 
á sitiar á Tortosa, y que le ha llegado alguna gente de 
Francia, como 1.500 hombres. De Francia le escribieron 
que si se quería quedar' en Gatakiñaí, se qfoedase, y sino 
gustase se volviese á París, donde sería bien recibido. Es- 
to se sabe de cierto , y tendrá bien que pensar en lo que 
le estará mejor hacer. 

El duque de Orleans, dieen, está muy disgustado* con 
el cardenal Mazarinc, y que habiéndole ofrecido las ar-^ 
mas de Francia , no las qoiso aceptar preveyendo lo que 
habia de suceder y que no le babian de asistir, como na 
han asistido al de Conde. Uno y otro están cott grande 
sentimiento, deqae debiéndoseles e( gobierno por derecha 
en la menor edad del Rey, quien todo lo manda y dispo^ 
ne es el cardenal Mazarino, al euel le hacen receloso {i) por 
ser extranjero y haber remitida á Italia cuatro millones de 
plata con pretesto de la guerra; y como es italiano se ase- 
guran poco, y discurren en disfavor sujo acerca del mo- 
tivo que en esta acción puede haber tenido. 

Con el correo de Alemania vinieron cartas en qtíe 
confirman la toma de Landresi en Ftandés por el se- 
ñor Archiduque , y añaden tenia bloqueado á Arras. No 



■•-' " -" •*■- -" i 



(1) Así en el original del P. fionzdez; quita quiso deeif «tal cttd'tio- 
n^ por sospechoso.** 



7Í 

han venido avisos á S. H. de lo uao ni de 1q otro, y hasta 
que venga no se tiene por cierto. 

No se ofrece otra cosa de qae avisar á V. R. á qoien 
agradezco el favor qae hace al hermano Matias de Torres 
mi primo. Guarde Nuestro Señor á V. R. como deseo. Ma- 
drid y Agosto 7 de 4617.= Sebastian González. ^ Al P. 
Rafael Pereyra, de la .Compañía de Jesús, en Sevilla. 

Ahí va el memorial (1 ) de D. Diego Caballero , que 
hasta ahora no le he podido haber. 



Madrid y Agosto 9 de 1 617. 

(Tom. 4t9, fól. 760.) 

Excma. señora : Digo señora , que el sábado pasado 
que se contaron 3 de este mes de Agosto , se publicó por 
la corte lo que se habia capitulado entre el Rey y el Em- 
perador, y que por estar ya tan efectuado el casamiento^ 
se pusieron luminarias tres dias , y él Rey se vistió de ga- 
la aquel dia , de tafetán negro , acuchillado él y lo aforra- 
do en otro tafetán cabellado oscuro, de suerte que desflo- 
raba afuera, y el Palacio se compuso de gala , puestos do- 
seles y camas, y estas han sido de lo mas rico que se ha 
visto, y cosas nuevas. Hasta la cama de respeto que el 
Rey tiene en la pie^a donde da audiencia , era de lama de 
plata, y la colgadura de tela de nácar. Vistióse el Rey á 
las seis , fué por mi casa al Retiro , y á Nuestra Señora de 
Atocha. Volvió á las siete , y en la capilla se celebraba 



(1) Segan se dijoy^ieii otro lagar el maestre de Campo D. Diego Ca- 
ballero, se hallaba preso de resaltas de la rendición de Rosas ( Véase la 
pág. 139 del tomo VI). Pero el memorial que aqai se cita, > qoe contendría 
sin dada sus descargos, no se halla en el tomo. 



73 

el jubileo de las Cuarenta Horas. Asistió en ella hasta las 
doce. A las doce vino á su cuarto, y á esa hora vino don 
Luis de Qaro y el marqués del Carpió, acompañado del em^ 
bajador de Alemania , que entró lucidísimo , á la españo- 
la , con muchos diamantes y el toisón del marqués, mi se- 
ñor, que está en gloria, y juro cierto que á ser cosa que 
pudiera hacerse , hubo quien tuvo impulsos de quitársele; 
mas cúmplase la voluntad de Dios. 

Besó la mano al Eey, y luego 30 grandes que se halla- 
ron presentes, y asistieron á la comida. Aquí podrá Y. E. 
considerar la variQ^ad de los talles, grandes unos, gordos 
otros; flacos unos, chicos otros: grandes dos veces de 
cuerpo y de calidad. En fin se deslumhraban los ojos de 
tantos diamantes, y tantas cadenas de ellos, y lo que anduvo 
muy valido aquel dia, fué las cadenas de plata; y los vestidos 
acuchillados y aforrados en blanco; y solo el duque de Ma- 
queta y deNájera, por mas galán y mas malo, sacó el ves- 
tido forrado de encarnado por color mas honesto y ser el 
de mi señora doña Inés María. 

El duqye de Fernandina aforró en noguerado y sacó 
dos cuellos en la ropilla , y otros dos en el ferreruelo. El 
Almirante en verde, y el de Lumiares (1) y el marqués de 
Liche en azul y 1 0.000 diamantes. Su padre y abuelo en 
blanco, y cadenas y joyas de diamantes. 

El conde de Medellin de la misma color; el de Luna y 
el de Bejar, y tres hijos suyos, de negro, mas con 2.000 
cadenas y joyas. 

El marqués de Leganés con 2.000 flores de blanco y 
pardo, y por estar pobre, sacó botones y cadenas de plata. 

El marqués de Aguilar tenia un vestido á lo antiguo, 
que no le podian levantar del suelo dos hombres , dé mu- 



(1) Deoia ««Luminares»» pero se ha corregido eonforme está. Lumiares 
el titolo del primogénito de Castel-Rodrígo. * 



T4 

cho oro; m« sabiéiHioIo el Rey mandó qae naifie trajera 
bordados sino llano todo* 

El daque de Uceda , de plateado, y el de Luna del 
miemo modo. El de Osuna de negro y solo un cintillo de 
diamantes. 

Veraguas se vistió de una telilla plateada y parda , que 
pienso que se la trajeron de sus estados. El de Alburquer- 
que de azul y mucha plata; el de Gandía de pardo» y el de 
Yillahermosa, con estar tan recien heredado, sobre negro 
bordado de acero unos alamares. Pastrana con su buen ta^ 
lie, de negro y botones de oro; y el del Jnfenlado sin^ oro 
ni plata; no se supo la causa. 

El condesilo áe Aguílar , hieidfsímO' nviK^acho; y en 
fin todo, señora, una primavera'. 

Luego la demás granmja de condes^ de^ marqueses^ de» 
jentiles-hombres áe casa y boca ; y aljgtnos ta» festivos 
que sin saber qtrien les moviese, traían cadieoas que^se 
tapaban unos con otras. 

Las libreas de los criados de estos señores han sido» 
pafio y mas paño ; solo la de los criados del señor don Luis 
de Haro eran todas con cordoncillos de Portugal ; los pajes 
y lacayos de librea del Rey. Na feltó qttieur dijo, viendo* 
tantos grandes al f ededor de la mesa del Rey y los cuk 
biertos, y tantas plumas, tantos cintillos de diamantes, que 
solo faltaba un grande que lo honrara todo, y preguntando 
quién, dijeron: (cel gran marqués de Prí^o, duque de 
Feria,» y todos dijeron que era grande de grandes. 

A este tiempoi entró .el duque de César (1 ) , y como 
allí no hay lugar, sino que el que primero que llega se coloca 
donde quiere, tonió el peor lugar de todos; mas siempre 
será el primero donde llegue. 

Las luminarias duraron tres dias; ya Y. E. sabe lo que 

(1) Asi en la copia, pero debié' decir Sesea. 



75 

para et lanas bay , 32 itoroa» y dicen qae se haa deoontinnar 
dos días mas. No bay toro bravo de que no se haga düi*- 
gencía para traerlo á Madrid. Los toreadores qne hay boy 
de tabla son don Joan de Valencia, el indiano. Este saca 
150 lacayos de azul y plata , dicen con protesta , de qne 
hacienda la entrada y la cortesía se han de ir de la plaza, 
porque si no se yan ios ka d^ dar de estocadas, y se ha 
de quedar solo con dos indios que tiene, dicen cosa pro- 
digiosa. Don Francisco de Meneses , llamado Barrabás, y 
otro primo suyo qiie se llama don Lope déMeneses. A don 
Francisco Montes de Oca, )e dijo el Rey: que cómo no to*- 
reaba. Dijo que no tenia caballos y que no le habían (jScho 
bien las pintas. Dijo don Luis de Haro que él le daría* cua- 
tro , y contestó que los aceptaba , mas que no estaba cabal 
su necesidad. Dijo el Rey: «pues entonces sacad por mi 
cuenta las libreas.» Ba» sacado 100* varas de tela de plata 
azul, y muchos pasamanos de hojuela para vestir ocho la-« 
cayos. 

Al marqués de Salinas ha mandado el Rey torear , y 
pienso qae según estxái de empeñado, tomará otra tanto 
cofloo Montes de Oca. Su padnt el de Yetada, se haM e» 
La comida del Rey muy alo soldado el vestido, y fizó de 
picote de Córdoba parda 

El duque de Uceda ha pedido licencia para torear; no 
se lá han dado hasta ahora*; está prevenido de caballos y 
libreas. Dicen que como el desafío pasado fué el principio 
por los toros , que quiere se le vea hacer lo que dijo. 

Bsto es lo que hasta hoy hay en Madrid, y ademas que 
el conde de Orgaz iba días pasados tras un coche de da- 
mas en el Prado , y al de Medellin le debia de tocar algo 
el tal coche, pues sacaron las espadas, y salió herido el 
de Orgaz, aunque poca cosa. 

Al Almirante le han condenado en mucha cantidad de 
dinero 9 porque el dia de la Magdalena pasó en unacarnoEat 



76 

que ha traído de Ñapóles muy grande , yerde , como aqae- 
lias que traía el Duque, mí señor que está en gloria, dos 
tiros de á seis muías, y con las tales 12 bajó al rio, y 210 
caballeros con él, que todos cabían en la carroza y una mesa 
en medio con grande merienda ; y el rio como tenia tan 
poca agua y las ruedas del coche eran tan bajas, en medio 
entrando, encalló en la arena sin poderla menear las tal- 
les 1 2 muías , de forma que les metieron caballos para sa- 
lir los tales señores, y se les aguó la fiesta, y para que lo 
fuese píenos subió el Rey que iba por el rio en un coche 

por (1), de forma qae causó jipucha risa; y le han 

condenado , aunque le disculpan muchos por la novedad y 
ser tan mozo. Dios &c. (2). 



NápoÍM y Agotío 13 de 1 &47. 



(Tom. 429, fól. 964.) 



Pax Christi , &c. La nueva del alboroto que ha habido 
en Ñapóles corre constantemente (1), si bien no se sabe 



(1) Hay nna palabra que no se pnede leer , y que parece terueles 6 
Jerueles. 

(8) No tiene fecha esta carta; pero la alusión que en ella bace al §¿ba- 
do pasado 3 de Agosto, nos d& margen á creer que se escribió antes del 10, 
que fué sábado también: por cuya razón la hemos puesto sin vacilar en 
este lugar. Quien la escribió no es fácil decirlo; el autor se dice criado 
de un señor duque, y de un marqués que tuvo el toisón 

(1) Hasta Agosto no se supo en Esj^aña el alboroto de la plebe de Ña- 
póles, y esta es la primera vez que el P. Sebastian alude á él en sus car- 
tas. Son sin embargo varias las relaciones y cartas que se hallan en este 
tomo, y por lo tanto hemos creído deber insertar en su lugar correspon- 
« diente las que tienen fecha y se refieren á los primeros dias del alzamien- 
to, es decir, desde el 7 al 16 de Julio, que fué ajusticiado Tomás Aniello* 
Mas adelante se incluirán otras que dan puntual noticia de lo ocurrido 
después. 



77 

baya llegado aviso á S. M. , mas lo ha escrito el general de 
las galeras de Sicilia. Lo que hubo faé, que sobre la ga- 
bela de la fruta se alborotó el pueblo y de mano armada 
fueron al Palacio del virey. Procuró quietarlos la vireina y 
ofreció se quitaría , con que por aquel dia cesó el alboroto, 
si bien se temía, según estaban los ánimos de inquietos, 
no pararía en eso. El dia siguiente por la mañana volvie- 
ron á juntarse , y fué el número mayor que acudió á»Pa- 
lacio. Para divertirlos echaron un baúl de cequíes , para 
que se cebasen en «cojer el oro ; mas no bastó esto, sino 
que no hallando al virey , que unos dicen se metió en Gas- 
tilnovo , otros que se habia salido de su casa , ellos fueron 
á la de sus ministros, á la del visitador Chacón, á la del 
regente Gasanate , y á la del regente Sophia (1 ) , y otras de 
otros tres regentes, y las saquearon y quemaron. Todócuanto 
se saqueó, se llevó con grande puntualidad á la Anuncia- 
da , y se depositó en nombre de S. M. ; de allí fueron á 
cuarenta casas de asentistas y hombres de negocios , y las 
saquearon, y todo se depositó asimismo en la Anunciada^ 
en nombre de S. ^. La cantidad es muy considerable. Di- 
cen iban apellidando ¡viva el Rey nuestro señor, y muera 
el mal gobierno! También dicen que cuando estos depósi- 
tos se hicieron , fué diciendo que aquella era hacienda de 
S. M. y que se la habian usurpado asentistas y otros mi- 
nistros, que se gastase en servicio de S. M. , y cuando 
aquello no bastase , acudiría el Reino como b habia hecho 
otras veces , y que S. M. no enviaba sus ministros á Ña- 
póles á que se hiciesen ricos, sino á que hiciesen justicia. 
. Elbs la hicieron de uno que usurpó de lo saqueado un pa-- 
ño de manos, á quien dieron de puñaladas, y otro que ha-* . 
bia tomado otra cosa de mas valor, lo ahorcaron : Tiene 
esto á todos con grande cuidado por no haber llegado avi- 

(1) En Otra parte «Sofía y Qofia.» 



TS 

30 del yir6y.m aiberse lo puntual, si bien teto dorre con»- 
taateinente. 

El rey de Francia ha enTÍado al hermano de M azarino 
un título de embajador, y «n primer logar pretende lo sea 
de Portugal, y proponiendo esto á su Santidad, dicen res-- 
pondíói no tenia Porti^al otro rey que Felipe IV, connque 
se han desazonado los franceses, de que su Santidad se 
hay% declarado tanto. En segundo lugar piden por parte 
de Francia hagaú cardenal al hermano de Mazaríno» y 
que esta elección sea independiente de la que su Santidad 
hace de cardenales nacionales á instancia de los Príncipes; 
á esto no ha dado hasta ahora respuesta. 

De Flandes y Alemania no hay aviso ninguno particu- 
lar , ni S. M. le ha tenido , si bien se aguarda en breve. 

De Inglaterra se dicen dos cosas contrarias. La prime- 
ra, que el Rey habia entrado en Londres ^ y que habia de- 
gollado cuatro parlamentarios ) y perdonado á los demás 
y que había cogido un navio que iba á Holanda con la ha- 
cienda de los parlamentarios fugitivos, con grande can- 
tidad de dineros , dicen 800.000 libras élterlinas, y gran- 
de cantidad de preseas y menaje de casa. Otros afirman 
no ha enjtrado en Londres, sino que han ido comisarios 
para ajustarse el Rey y el Parlamento , y que todo es as- 
tucia de los parlamentarios para con estos tratados entre* 
tener al Rey mientras tienen tiempo de juntar gente y ha- 
cerle resistencia. 

De Cataluña lo que hay es que se habían visto cerca 
de Tarragona 3.000 infantes del enemigo y S.OOO caballos, 
por cuya causa la armada, aunque habia tenido segunda 
orden de S. M. para ir á Italia , se estaba en aquellos ma- 
res , abrigando á Tarragona , hasta que se descubriese el 
designio del enemigo. 

De Italia avisan habia partido el duque de Bullón para 
Francia , y que le encalcaban las armas de Cataluña. 



7» 

Dos noches há que haciendo fiesta á San Lorenzo en 
una hermita suya , acudió allá el sargento de la guardia 
española y un oabo de e^cuadna , y arrimándose á una 
ventana baja de un cerrajero que estaba cenando , con 
grande cortesía les pidió se fuesen de allí , ó entrasen á 
cenar. Ellos le respondieron que quién le metía* al cornu- 
do en eso. Instó segunda vez , y diéronle la misma res-* 
puesta. Acabó de cenar y e^ióbs, y los cogió solos , y 
llegándose al alférez le dio una puñalada , y dio con él en 
tierra , diciendo muerto me han. El compañero fué á echar 
mano á la espada , y antes que la sacase, le dio el cerra- 
jero otra puñalada y dio con él en tierra. Uno y otro* mu- 
rieron sin confesión* El oerrajero se fué á retraer á San 
Francisco y los PP. le han traspuesto de Madrid ; observan 
que el mismo dia y en el mismo puesto el alférez habia 
años há muerto allí á un hombre, y que él y el compañe- 
ro eran de los hombres mas valientes que se hallaban en 
Madrid : mas de poco les aprovecha el serlo. 

Ayer hubo toros , fueron buenos, hubo muchos de acá- 
bailo con rejones. Lució mucho el almirante de Aragón 
que dejó s^uertos dos toros de dos rejonazos, y hizo otras 
suertes muy buenas. También lo hicieron muy bien tres 
caballeros portugueses, y O. Juan de Yaleucia, y Montes 
de Oca y otros. Anduvo desgraciado un caballero de Ya- 
Uadolid, D. Fulano de Miranda, que le mataron dos caba- 
llos, y el uno se lo habia prestado el almirante; no sucedió 
otra ninguna desgracia. 

Adiós , mi padre , que guarde á Y. R. De Madrid y 
Agosto 13 de 1 6 4Í.— Sebastian Gonzalez.»Al P. Rafael 
Pereyra, de la Compañía de Jesús, en Sevilla. 



M 



Madrid y Agosto SO ¿e 4647. 

* (Tom. 4Í9. fól. 974.) 

Pax Cfaristi , &c. Lo que hay de nuevo que avisar á 
y. R. es que están ya señalados los que han de ir por la 
Reina á Alemania. 

Lleva la joya el conde de Lumiares , hijo del de Cas- 
tel Rodrigo. Está apreciada la joya en 80.000 escudos. 
Tiene solos 22 diamantes , y uno de ellos es tan grande 
que se apreció en 25.000 escudos. Por la casa de S. M. 
va á Alemania el mayordomo mas antiguo , que es el con- 
de de la Puebla de Montalban. 

Por la. casa de la Reina va el conde de Figueroa , ma* 
yordomo de la dicha casa. 

La Reina, dicen, edti determinado venga por Trieste» 
y pase por el mar Adriático , y venga á Ñapóles, donde 
estará esperando nuestra armada para acompañar á S. M. 

Nuestra armada partió á 1 1 de este para Italia ; no se 
ha sabido de ella cosa ninguna particular. 

El Condestable tiene licenfiia para venirse, como ten- 
go avisado. Dicen le va en aquella tierra faltando la vista 
muy apriesa, y así él la ha dado para venirse. 

Están propuestos para gobernar á Milán el duque del 
Infantado, el marqués deCaracena, que hoy es maese de 
Campo general en Flandes, y D, Luis Ponce, hermano del 
duque de Arcos y virey de Pamplona; mas hasta ahora no 
ha tomado S. M. resolución, aunque há dias subió arriba 
la consulta. 

Del motin de Ñapóles ha venido aviso. Háme dicho 
quien ha visto la relación tiene cuatro pliegos. Si la pudie- 
re haber la remitiré. Todo ha sido ocasionado del peso de 



84 

los tributos, y ea especial del iiitimo que se impuso sobre 
la fruta y foja. 

De Flandes llegó correo el otro dia á S, M. con el aviso 
de la loma de Landres! , plaza de mucha importancia , y 
país degraude contribución. Viendo el enemigo que no po- 
dia socorrer á Landresi, se puso sobre la Basea y la tomó; 
esta plaza es razonablemente fuerte. Culpan al gobernador 
que le mandó el Archiduque metiese dentro 1 .500 hombres 
y no lo hizo, con que se halló sin gente cuando el ene* 
migo la ftaé á sitiar. Tiénelo preso, y se dice ha avisado á 
S. M. del suceso y causa de la prisión , y que á no ser es- 
pañol^ ya hubiera hecho S. A. justicia; mas que atendiendo 
á que lo es, remite la causa á S. M. para que la haga. 

Mal le ha ido alduqpe de Baviera^con las neutralida- 
des que con el Francés hizo. Este no le ha cumplido, se- 
gún dicen, cosa alguna de las que le ofreció, y hoy que es- 
tá desarmado le pide á Ingolstadio, la principal fuerza de 
todo su estado. Juan de Bert y las principales tropas del 
ejército se han pasado á servir al Emperador, y de ca- 
mino hicieron daño en los pueblos de Baviera, por donde 
pasaban ,* quQ todo esto ocasiona la guerra y la desazón 
con que se iban, viendo se habia hecho neutral con tanto 
perjuicio de Alemania. 

El Emperador ha señalado por su. general, por muerte 
deGalaso, al general que era de la caballería tudesca. 

El marqués de lavara tomó la posesión del gobierno 
de Badajoz; hasta ahora no ha hecho nada. 

Háse despedido el marqués de Molinghen del oíicio 

que tenia de general de la caballería; y pide servir en 

otra parte, porque en puestos militares siempre ha sido 

superior al de lavara , y ahora no le- parece conveniente 

á su crédito el ser inferior , y que dicho marqués le dé 

órdenes y mande. 

Han llamado ¿don Alonso de Cardona, que era el su^ 
Tomo xix, . 6 



•82 
miller del señor don Juan de Austria, y también al con- 
fesor, que era un fraile agustino. A este dicen* le harán 
obispo; de Cardona no se sabe la causa por que ha sido lla- 
mado. 

Al general de la Merced, que se llama Salmerón, yes 
natural de Buendia, junto á Huete, le han hecho obispo de 
Trujillo en Indias. 

El señor Archiduque ha escrito á S. M. haga castella- 
no de Amberes á don Juan de Borja, hijo dei duque de 
Yillahermosa; mas hasta ahora no se ha tomado resolución 
en esta provisión. 

No se ofrece otra cosa de que avisar á V. R., á quien 
nuestro Señor guarde, como deseo. Madrid y Agosto 20 
de i 641 .«Sebastian* Gonzalez.=»Al P. Rafael Pereyra, de 
la Compañía de Jesús, en Sevilla. 



Madrid y Agosto 27 de 1 6 íl. 

(Tom. 4Í9. f 61.972.) 

Pax Chrisli, &c. Padre mió : lo qué hay de nuevo de 
que avisar á V. R. , es que ha llegado correo con .cartas 
del duque de Arcos, y relación del motin de aquel la 
ciudad ; tiene dos pliegos de letra metida , y los acuerdos 
otros dos. Si los pudiere haber los remitiré á V. R. , que 
hasta ahora no los he tenido (1). Ha sido mas aun dé ío 
que se ha dicho, y todavía no está aquello del ttído quieto. 

Al que empezó el motin y era la causa, le mataron 



(1) Dos relaciones hay del tamulto de Ñápeles, impresas ambas en 16i8, 
y por lo Unto no puédela que aqui se cita ser una de ellas, sino otra que 
se imprimirla en el mismo año de 1647, á no ser que el P. Sebastian alu- 
da á alguna de las manuscritas que se hallan cosicías en él tomó. 



• 83 

unos bandidos, y cortaron la cabera. La plebfe señaló otro; 
este les dio marro y se fué al castillo, donde el vireyestá. 
Han señalado otro por cabeza; esto es ló que hasta ahora 
se sabe. 

El secretario del duque de Arcos vino en una galera,. 
deGrénova (1), y tiene esta orden, de no partir hasta que 
haya despachado los negocios cbú S* M. : llegará aquí el 
secretario de hoy* á mañana. 

El gobierno de Milán se ha dado al marqués de Cara- 
cena ; al Condestable le ha ido orden no parta de Milán 
hasta que le haya llegado el sucesor. 

Táa trabajoso está ío de Sicilia como lo de Ñapóles. 
Palermo se alborotó; tuvo aviso el virey comoalg'Unos ca- 
balleros llamaban la armada francesa; prendiólos; dio gar- 
rote en la cárcel á cuatro; á los otros síetei sacó el pueblo 
de la cárcel; el vJrey €e retiró á Mesina con su casa. Esto 
es lo que hasta ahora se sabe. 

Dia de San Bernardo, en San Clemente de Toledo que 
es de religiosas bernardas*, predicaba el prior dé San Agus^ 
tin, el cual convidó al Corregidor, y decía la misa el Vi- 
cario. Sentóse en silla el Corregidor contra la prohibición 
del señor Cardenal que prohibe sea en silla , estando el 
Santísimo descubierto. Envióle el Vicario á decir dejase la 
silla , que era contra lo que su Eminencia tenia ordenado. 
No quiso: descomulgóle, y coDbb estuviese rebelde , le des- 
comulgó de participantes, y después sacó cruz y mató 
candelas, y finalmente puso cesación ádivinis^ y sin canto 
ni rezo encerró el Santísimo. 

Dícese que al que fué el primer motor del motin de Ña- 
póles sacó la plebe el cuerpo de la sepultura, y lo juntó 
con la cabeza, y le hizo un entierro como general, y que 
pusieron 1 .000 blandones con hachas á las honras. 



(1) Véase la.relacion de lapág. 28, 



8i 

El conde de Oñale ha enviado á pedir licencia á S. M. 
para aceptar el capelo de cardenal que su Santidad le da. 
El embajador de Francia pide seis cosas á su Santidad: 
primera, que vuelva 200.000 escudos que ha cobrado la 
Cámara délas rentas de los Barberinos; segunda, que 
su Santidad reciba embajador de Portugal; tercera, que 
se restituya á Módena udá plaza que se llama Gamachio; 
cuarta , que al hermanó de Mazarino lo Haga su Santidad 
cardenal; quinta, que admita el nombramiento de Francia 
para las iglesias vacas de Cataluña ; y sexta, que el Papa 
tenia en San Ángel un francés que habia querido malar 
á Mazarino, y los franceses querían se lo en triase. ¡Ma- 
rav fílense y estén ! 

De Flandes ha venido aviso de que el señor Archidu- 
que ha tomado á Turn y á Rinosbei^a (1), y que tiene 
cercado al mariscal Ranzau con 4.000 hombres entre 
Dunquerque y Bononbergen. 

No se ofrece otra cosa de que ayisar á Y. R., á quien 
suplico dé mis saludes al hermano Matías de Torres. Guarde 
nuestro Señor á Y. R. , como deseo. Madrid 27 de Agosto 
de 1647.= Sebastian González. = AI P. Rafael Pereyra, de 
la Compañía de Jesús ,' en Sevilla. 

El señor don Garlos de Torres suplica á Y. R. dé al 
hermano Matías, su hermano, muchos recados, y le diga 
que el correo pasado le escribió por. la estafeta. 

(1) RhiDsberg. 



• ■ V 






85 



Madrid y Agosto 30 de 1647. 

(Tom.499, fóI.S78.) 

> • 

Pax Ghrisli, &c. Mi buen P. Pereyra. Ya leñemos rela- 
ción circunstanciada y fidedigna del famoso tumulto de 
Ñapóles. Vino Qii carta á un hermano de este Colegio y la 
he hecho trasladar para que V. R. pueda formar cabal jui- 
cio de lo ocurrido. 



Relación del tumulto de Ñapóles. 

El tumulto sucedió en la ciudad de Ñapóles con oca- 
sión de haber pedido la plebe se quitasen las gabelas. Ha 
sido de ios mas memorables que ha celebrado la historia y 
visto los tiempos presentes, ora se mire á la luz de los 
accidentes^, que le han hecho raro, ora de la prudencia 
con que el Excmo. Sr. duque de Arcos, su virey, ha sabi- 
do apaciguarle. Para saber con mas fundamento su prin- 
cipio, aunque estése conoció á los 6 de Junio del corriente 
año, conviene buscar sus causas desde el pasado. 

Apenas S. E, tomó posesión del viieinato de Ñapóles 
por Febrero de 1 646 , cuando los franceses comenzaron á 
amenazar los presidios que S. M. tiene en Toscana y por 
hallarse aquellos desprevenidos de gente y municiones, 
trató de socorrerlos con toda presteza. Los castillos del Reí- 
no padecían también esta falta, y lo que peor era, estaban 
amenazados de dos armadas, una del Turco y otra del 
Francés. Al mismo tiempo el señor condestable de Castilla, 
gobernador de Milán, pedia los socorros, así de gente 
como de dinero,, que el reino de Ñapóles suele cada año 



i 



86 

hacer á aquel Estado, y entonces con mayores aprietos, 
porque las levas de grisones que S. E. había hecho para 
oponerse al enemigo temia se pasasen á ;su parte, por 
no darles paga en la nuestra. 

Los gastos forzosos del Reino reducidos á pagamento 
de infantería, caballería, presidios, galeras, castillos, suel- 
dos de ministros y embajadores importaban dos cuentos 
y setecientos mil ducados; las gabelas é imposiciones se 
hallaban tnjoerpe^uum vendidas; vendidaJa aduanadefoja 
que no pasaba de 190,000 escudos, fuera délos asignata- . 
rios, advitam in perpetuum. sin que pudiese consumirse, y su 
entrada tenia particular asignación á hombres de negocios; 
la renta solo del donativo de que cada mes se cobraban 
con gran dificultad 70.000 ducados, se hallaba también 
empellada por algún tiempo á los marqueses Masinegro y 
Spinola, por el último partido hecho con la corte, antes que 
saliese el señor Almirante. No obstante tantos empeños y 
necesidades buscó S. E. medios para socorrer á todas partes; 
en pocos dias aderezó y previno las galeras costándole su 
acopio, guarnición y víveres 30.000 ducados, y en cinco de 
ellas envió á los presidios de Toscana 1.000 hombres y 
60.000 ducados, que llevó Carlos de la Gata, nombrado por 
S. M. su vicario general, con que después se defefndieron 
aquellos puestos. A Milán remitió 300.000 ducados; socor- 
rióse hasta los castillos'de la ciudad y Reino; previniéronse 
siete navios que después se unieron con nuestra armada, 
y se sacaron también á ¡a mar dos galeras nuevas. 

El cardenal Grimaldi y los Barberinos se hallaban em- 
peñados con el rey de Francia en que la conquista de los 
presidios de Toscana sería como llegar y vencer; mas vino 
sobré ellos el príncipe Tomás con armada tan poderosa, que 
los obligó á los príncipes do Italia á estar neutrales; y 
desembarcados 12.000 hombres con que sitió y. apretó á 
Orbiteio, con 3.000 caballos y 4.000 infantes, que se hizo 



87 

que pasando por el estado del Papa se viDieseo con la ar- 
mada del mar Océano, obligó al enemigo á que desam- 
parase el cerco con vergonzosa huida. Hízose el Duque te- 
mer coa esto de los príncipes de Italia, porque cuando 
juzgaban perdidos en un punto los presidios, y que desde 
allí sería fácil al enemigo metérsenos por tierra del Pon- 
tífice en el Abruzo, ó con la armada, divertidas las fuer- 
zas, ocuparnos algún puesto, vieron que á un mismo 
tiempo el valor, gobierno y prudencia del Duque des- 
vanecieron todas sus esperanzas. La ciudad y reino de Ñá- 
peles por esta victoria le aclamó padre déla Patria. Cono- 
ciéronse bien estos efectos en la fiesta de San Juan de La- 
tida, hasta el suceso de Orbitelo, en las que fueron tantos 
los aplausos que el Duque recibió, que á ningún predece- 
sor suyo se le hicieron mayores. No les había hasta en- 
tonces impuesto gabelas, ni dejado de administrarles en- 
teramente justicifi^. 

La armada del mar Océano, que según órdenes de 
S. M. debia seguir la del enemigo hasta dejarle en sus 
puertos, volvió á los mares de Genova en busca de la 
francesa, y habiéndose esta retirado, y resuelto por dife- 
rentes ministros que asistían en Genova que iba tan mal 
tratada, que no podia volverá salir hasta otro año, no 
obstante repetidos avisos. que el Duque dio á los generales 
para que no pasasen á España hasta asegurar por aquel 
año los presidios, tomaron la vuelta de Tarragona para 
desembarcar gente que socorriese á Lérida. 

En el ínterin , el enemigo con socorro de los Barberi- 
nos, sentidos del Pontífice por lo que están público en Eu- 
ropa, aprestó de manera su armada, que en pocos dias 
desembarcó en Puerto-Longon 12.000 hombres, y aun 
que el Duque á los principios de estas nuevas, antes qpe 
llegase la armada, había despachado muy á tiempo á Car- 
los de la Gata con cinco galeras, que solamente quedaban 



88 

aquí, para que socorriese de genle y municiones con que 
llenó los presidios ; con lodo la gente del Francés era tanta, 
y los asaltos tan continuos, que no pudiendo nosotros in* 
troducir socorros, así ppr faltarnos armas como por haber 
el gran Duque dado á Puerto-Ferraro á los franceses, 
abierta por estos una gran brecha á la muralla, hubo la 
plaza de rendirse á partido. 

Perdido Puerto-Longon , trató el Duque de prevenir 
futura campaña. Parecióle que desde este puerto el siguiente 
año trataría el enemigo de inquietar con su armada el 
Reino; necesitaba para su defensa hacer algunas levas 
de caballería é infantería; prevenir el batallón; traer de 
Alemania algunos regimientos; socorrerá Gaeta, y los 
puertos y castillos con las galeras del Reino. Por otra parte 
el Condestable hacia sus instancias por socorros, aseguran- 
do que en ningún tiempo mas que en el de entonces eran 
necesarios, porque habiéndose de oponer á los regimientos 
de carballerfa, que por las Langas pretendía pasar el eoe* 
migo á Pomblin para unirse con el grueso dé gente que 
allí tenia, no podia la nuestra níian tenerse en campaña la 
opuesto j sino se les daban algunas pagas. Hallábase eL 
Duque falto de dinero, por la gran costa que le tuvo la 
campaña pasada, y sustentos del batallón que se puso en 
los conGnes del Papa, para observar los movimientos de 
su ejército ó para facilitar el paso de la gente y caballería 
que se envió á Orbitelo , y socorrer la parte que necesitaba 
de fuerzas. Los medios para buscarle eran cortos ó ningu- 
nos,* y las gabelas hablan de suerte consumido las fuerzas 
de los particulares; que ya no se hallaba género libre so- 
bre qué imponerlas. 

Llamó el Duque las plazas, y representándoles cuanto 
había deseado desde los principios no gravar el reino con 
imposición, les dijo que así como para la guerra pasada 
no les babia pedido servicio alguno , para la futura se ha- 



89 
liaba fallo de medios, y que si en otros tiempos para el 
restante cuqrpo dé la Monarquía habían finamente servido 
á S. M. » en ninguno con mas justo título podían buscar 
modo para oponerse á tantos riesgos; pues cualquiera do* 
nativo que hiciesen sería solo para defensa del propio 
reino. Juntas las plazas, después de varios congresos, 
ofrecieron á S. M. un millón, y por él 100.000 de renta 
sobre la gabela de la fruta y tabaco, conformándose uná- 
nimes en este servicio la nobleza y el pueblo ; cosa no 
conseguida en otros gobiernos ; pero, conociendo que el 
Duque no desperdiciaba la hacienda real, y que en el ser- 
vicio hecho se ponia por condición sirviese solo para de- 
fensa del reino, fácilmente vinieron todos en hacerle. Go- 
mo esta gabela podia parecer odiosa al pueblo de Ñapóles, 
rehusó el Duque á los principios admitirla, representando 
á las plazas buscasen otro medio mas suave. Detúvose al- 
gún tiempo el imponerla; pero apretando las necesidades, 
llegando el tiempo de hacer las prevenciones de la campa- 
ña y representando los caballeros y plazas del pueblo que 
siendo para la defensa del reino tendrian la tolerancia ne- 
cesaria, fué preciso ceder al tiempo. 

Fué vendiendo desde Diciembre del capital de esta 
gabela á diferentes particulares, con cuyo efecto y parte 
de la fariña de los casales de Ñapóles se previnieron los 
castillos y galeras, y se socorrió á Puerto Hércules y Orbi- 
telo, haciendo viniesen de Alemania diferentes tercios de 
gente. Luego que comenzó lafruta,^con ser el año tan abun- 
dante de ella, comenzando también la gabela á ser odiosa, 
pidió la plaza del pueblo se quitase. Conociendo el riesgo 
de no hacerlo , llamó á los de la nobleza para persuadirles 
lo mismo, y á su instancia se conformaron en ello, dando 
comisión á los diputados nombrados por las propias plazas 
para que la quitasen dentro de 20 dias, y que ellos bus-< 
casen medios en que subrogarla, 



90 

Quiso tambieu el Duque por el mes de Junio quitar de 
hecho la dicha gabela ; pero habiéndole representado los 
caballeros de la ciudad que si lo hacía soloá petición de la 
plaza del pueblo sería ocasión que este intentase se le qui- 
tasen todas las demás gabelas, y se hallase sin lo que se 
lesdebia del millón ofrecido, no dándoseles tampoco con- 
signación nueva á los que habian . comprado la parte ven- 
dida. Con esto juntó el consejo Colateral, y considerados 
los inconvenientes pareció el menor se quitasen deotró de 
20 dias, y no haciéndolo en este tiempo, pudiese S. E. 
quitarla de hecho. 

En el ínterin que se ajustaba la materia, antes de 
cumplirse los 20 dias, impaciente la plaza de esperar, y 
con la nueva reciente que á instancia dé los de Sicilia se 
habian quitado en Palermo todas, las gabelas , tomó reso- 
lución de hacer lo mismo en esta ciudad. Domingo 7 del 
mes de Julio , habiendo llegado al mercado mas de 1 .500 
espuertas de fruta, no quisieron losvituales (1 ) consignarla 
á los tenderos, por causa que estos pretendian no deber pa- 
gar la gabela, pretendiendo esotros que tocaba á los tende- 
ros. Estuvo mucho tiempo'la fruta sin venderse, de que se 
siguió alguna alteración y tumulto. Llegó Antonio Lino, por- 
tero secretario déla ciudad en nombre del Electo, para que 
sabiéndose la fruta que era , se pudiese calcular lo que 
importaba la gabela, y mandando á los tenderos obede- 
ciesen y vendiesen, porque si no se habian de arrepen- 
tir. Respondiósele por los tenderos que se fuese , porque 
de otra suerte se le quitarían los bigotes. Acudió después 
el Electo del pueblo, y queriendo hacer se descubriesen y 
pesasen las frutas, llamó á unos y á otros para ejecutarlo, 
diciendo que él pagaria el precio de la gabela. Algunos 
vituales fueron obedientes; otros no quisieron obedecer, 

» 

(1) En la copia «Viataales.*» 



diciendo que como de hacienda propia podian ellos dispo- 
ner á su modo. Instó el Electo en que obedeciesen , y por 
no hacerlo mandó al capitán Bárbaro pesase con efecto la 
fruta. Al ejecutarlo, uno de los vituales, descubierta una 
espuerta, echó por el suelo mucha fruta. Apenas arro- 
jada por elfiuelola fruta, llegó una compañía de mozos, 
que hacian una fiesta á la Virgen del Carmen, los mas de 
ellos con cañas en las manos, y otros con algunos palos, 
y cediendo dicha fruta la comenzaron á tirar á los oficia- 
les de la gabela, y esto con tanto ímpetu que los obligaron 
á salirse del Mercado. 

Con la fuga de los oficiales movióse el pueblo á este 
ruido, y habiendo echado por tierra y saqueado toda la fruta 
de {aplaza, arruinaron la casa de la gabela, rompiendo los 
libros y echando por el suelo las paredes. Desde allí la mis- 
ma compañía partió á Chiaia á arruinar, como, lo hizo, 
otra casa de la gabela. Agregóseles por el camino tanto 
pueblo, que numerosamente pudieron pasar á Palacio, en 
cuya plazuela comenzaron á gritar se les quítasela gabela 
de la fruta. D. César Carrafa con otros caballeros bajó á 
decirles como ya se les habia hecho la gracia , y el Duque 
para sosegarlos desde el balcón les aseguró lo mismo. Pi- 
dieron se les diese por el pronto, y mientras se les firma- 
ba el billete. Pasando por el cuerpo de guardia, se subie- 
ron arriba diciendo ¡Viva el Rey de España, y quítese la 
gabela de la fruta! JHubiéraseles hecho á la entrada algu- 
na resistencia, sí los caballeros que se hallaron presentes 
no. dijeran era mas conveniente llevarlos por buen modo. 
S. E. salió á recibirlos, y habiéndoles dicho que les quita- 
ba la gabela de la fruta , pidieron nuevamente se les die- 
se por escrito. Ilízose el billete , y llamando á D. Tiberio 
Carrafa, príncipe de Bisiniano, maestre de Campo gene- 
ral de la parte del pueblo, caballero de los mas bien que- 
ridos del reino, ordenó S. E. que fuese al Mercado con 



i 



92 

diferentes billetes de la gracia, á quietar los ánimos de la 
plebe que ya en aquella plaza se veia numerosa. Fué allá 
D. Tiberio, y por otro camino los príncipes de Monte Sarchio 
y Satriano, y D. César Carrafa, los cuales en parte sosegaron 
el tumulto; pero habiendo encontrado en la calle algunas casas 
de gabelas, no faltó del pueblo quien les persuadiese obrasen 
de manera que también se quitase la gabela de la fariña, y 
otros pidieron que sequilasen todas. Mezcláronse entre ellos 
algunos palermitanos, que motejándolos de cobardes, pues se 
contentaban con una cósasela, y los incitaban á pedirlo todo 
de la manera que habia pasado en Palermo en el reino de 
Sicilia. Volvieron, pues, de tropel á Palacio, no ya con cañas 
y palos, sino con diferentes armas, guiándolos un mozo de 
20 años , natural de Ñapóles, llamado Tomás Anielio de 
Amalñ, y diminutivamente Masanielo, hombre tan ordi- 
nario que se cubria solo con una camisa y calzoncillos, 
desnudo en lo restante del cuerpo; cuyo uso unas veces 
era vender peces , y otras papeles en forma de capirote, 
para poner en ellos el pescado. El cual fué el primero que* 
la mañana de este dia habia comenzado á arrojar la fruta. 
Llevaba en la mano una banderilla, y seguíalo inñníto 
pueblo armado diversamente, entre los cuales se mezcla- 
ron diferentes personas de capa negra, que no solo les 
dictaban lo que habian de ejecutar , sino que aun les pa« 
gabán algún dinero. 

Traían también en las manos unas tablillas, que acaso 
quitaron de algún cantón , pintadas en ellas las armas de 
S. M. , que de cuando en cuando levantaban en altó y 
gritaban ¡ Viva el Rey de España y muera el mal gobier- 
no ! Parte de esta gente subió arriba, pidiendo se le qui- 
tasen todas las gabelas. 

No era posible resistir á tanta gente, porque la que 
habia de guardia era muy poca, y en la ciudad no pasa- 
ban de 1.200 infantes los españoles y alemanes que habia; 



93 

porque otros estaban alojados en los Casales. Antes de este 
tumulto, con ocasión de hallarse cercada I^rida, y pare- 
cer conveniente á la corona divertir en Milán las fuerzas 
del'Franc^, amenazando coa sitio al Casal, plaza tan es- 
timada del enemigo, principalmente después de haber las 
armas de S. M. ganado á Niza de la Palla , se habian por 
S. E. remitido á Milán 2.500 infantes entre alemanes y es* 
pañoles, y á España otro tercio de napolitanos de 800 
hombres, para unirse con nuestro ejército en Lérida ; ra- 
zones todas por las cuales habia en Ñapóles muy poca 
fuerza. 

■ 

La gente que llegó arriba, con los grandes empellones 
que unos á otros se hacian , rompieron dos balcones de 
madera. S. E. desde la ventana,, les dijo venia en quitarles 
todas las gabelas, y porfiando toda la gente de arriba por 
pasar á la cámara donde el Duque asistía, parecióle con- 
veniente para sosegar el pueblo salirse en carroza á pa- 
seai'se por entre ellos mismos. Así que, habiendo bajado 
por el cuarto del caracol y puéstose en el coche, comen- 
zando á caminar y asegurándoles de lo que le pedian , se 
sosegaron por un ralo. Mas viniendo luego mas gente, fué 
tanto el concurso del pueblo que indiferentemente vocea- 
ba sin entenderse su petición , que embarazando el paso 
al coche, fué preciso que S. E. se apease en San Francisco 
de Paula, con el cardenal-arzobispo, que noticioso del tu- 
multo habia también acudido á sosegarle. No pudo lograr- 
lo; antes crecia por momentos la confusión , no sqIo en la 
calle de Palacio , sino también en el mercado, Sillería y 
Lavinata , puestos (1 ) de Ñápeles los mas numerosos de 
plebe indómita hasta hby , según creen algunos. Acudie- 
ron con ímpetu al convento donde el Duque se apeó, y con 
tanta diferencia de voces , que no se entendían. Observóse 

(1) Parece debió decir abarnos.»» 



94 

que entre ellos habia gente que los incitaba á la sedición, 
y aun les daba dinero, haciéndose esto mas verosímil con 
las cartas que el dia antes habian llegado 'del embajador 
de Roma, en las que avisaba que de aquella ciudad ha- 
bian salido diferentes personas á conmover por parte de 
Francia sediciones en el reino; pero siendo Ñápeles logar 
de 800.000 almas, en que hay tantos forasteros de dife 
rentes principados, aun sin la gente de Roma, podíamos 
temer inclinasen el pueblo á inquietudes. 

Mi señora la duquesa se retiró com sus hijos al castillo 
de Castiinovo, y el duque por guardarse de una furia tan 
grande y tan confusa , y reservarse para mejor ocasión, 
viendo querian sin distinguir entrar por fuerza en el con- 
vento , ño obstante que con billetes se les dijese les quita- 
ba las gabelas, hubo también de retirarse al castillo de San 
Telmo. El pueblo gritando siempre ¡ Viva el Rey de Es- 
pana! andaba haciéndose tiumeroso de gente, y habiendo 
quemado la casa de la gabela de la harina, fueron discur- 
riendo unos por unas calles de la ciudad y otros por otras 
hasta llegar á las cálceles de la Vicaría, cuyos presos sol- 
taron , con lo que se fué aumentando cada vez mas el tu- 
multo. 

También don 'Juan Ponce de León y Chacón (1) , visi- 
tador de este reinó, previniendo no rompiesen las cárce- 
les de la visita , luego que comenzó el tumulto , • envió or- 
den desde Palacio á sus ministros para que soltasen seis 
presos que habia en ellas; resolución acertada , pues antes 
que se ejecutase habian ya salido los presos dfe las demás. 
En esto varias personas en nombre del Duque preteti* 
dieron sosegar la plebe ; pero era tal su ímpetu que no ad- 
mitió esta discursos ni razones. Llegada la noche, qiie sue- 
le mitigar los tumultos, pareciéndole al Duque que si pa- 

(1) Debió decir Chacón y Ponce de León. Véase la pág. 61. 



95 

saban adelante estaba muy lejos del comercio, á las dos 
horas de noche se vino á Castilnovo, y dispuso con los 
ministros ) se creciese efectivamente el pan siete onzas, 
aumento correspondiente á lo que montaba la gabela y 
qne se vendiese sin ella el vino, aceite, frutas ^ todas las 
demás cosas. También ordenó se viniesen á la deshilada los 
1 .000 alemanes que estaban alojados en los Estudios y en 
San Genaro, con los españoles del tercio, y envió orden 
á Gapua donde tenia otros 800 alemanes para que se en- 
caminasen á esta ciudad; mandando también viniese parte 
de ia caballería. 

Lunes siguiente amaneció la ciudad llena de pan , de 
peso cabal y sin gabela, como todas las demás cosas que 
se vendieron sin ella. Volvió al mercado don Tiberio Gar- 
rafa (1) y el príncipe Monte-Sarchio con el prior de la 
Rochela y otros caballeros. Fu$ también con él el duque 
de Matalón y diferentes religiosos con mucha gente y ha- 
llaron la plaza coronada de plebe. 

Puesta en armas la plebe y armado el Lavinato y La Si- 
llería con otras calles de Ñapóles que acudian á lo mismo, 
los caballeros procuraron sosegar y mitigaron en parte los 
tumultos; pero la gente que ya una vez se vio con las armas 
en la mano, dificultosamente las deponia. Hallábase retira- 
do en el Carmen un hombre de mala vida, llamado el abate 
Dominico Perrone(2), en otro tiempo capitán de Justicia, 
después de bandoleros y por sus delitos fugitivo boy de la 
Justicia. Sacóle Masaníelo del Carmen , y como hombre de 
espíritu tomó por su cuenta gobernar á modo de milicia la 
gebte que cada dia se allegaba, corriendo por cuenta de 
Masanielo lo político y el anicbat* á la plebe para que se coti- 



(1) Carrafa. 

^S) Domikigd Perron le llama lisa y tta&amente Jhfü^, pfig. 



96 

. servase sin gabelas. Sacaron también muchos bandidos 
de las cárceles, y llamaron otros de los Casales. 

Veíanse en el mercado mas de 30.000 hombres ar- 
mados diferentemente; todo era gritar: ¡viva el Rey de 
España y muera el mal gobierno! ; pero guardando .tanto 
respeto á S. M. que en una casa del Mercado pusieron su 
retrato con guardia , abatiéndole por momentos las- ban- 
deras, y haciéndose lo mismo en otras calles de Ñapóles 
donde también el pueblo ponia el retrato y apellidaba el 
nombie de S. M. , con lo cual dieron á entender se aquie- 
tarían como se les enviase privilegio en forma, quitándo- 
les todas las gabelas. Vinieron con esta nueva á Palacio 
varios caballeros y entre ellos don Tiberio Carrafa, que del 
gran trabajo que habia pasado recien salido de una enferme- 
dad, volvió á peligrar de salud. Vino el de Monte-Sarchio, 
y vino también el de Matalón y el prior de la Rochela (Roque* 
ta?), y allí reunidos trataron de lo mas acertado para sosegar 
los ánimos déla plebe, y restablecer el orden. Muchos hubo 
de parecer se valiesea de las armas contra el pueblo;*pero 
el Duque, consultada primero la materia con todo el Colla- . 
teral, resolvió experimentar primero los remedios sua- 
ves , antes de llegar á los violentos. 

Es la plebe de Ñapóles' mayor que ninguna de cuantas 
ciudades hay en el mundo , gente en quien hace impre* 
sion cualquier novedad, y que diBcilmente la desechan. 
Nuestras fuerzas eran pocas, y puestas de una vez al ríes* 
go, quedábamos imposibilitados de otros medios. Pare- 
ciendo pues mejor la original blandura, dióse orden para 
buscar el privilegio de Carlos V, que aunque no se halló 
por el pronto en parte ninguna , pareció al fin y les fué en- 
viado. 

En el ínterin queesto.se trataba, la plebe insolente 
con las armas innatas de sus propias pasiones , qiie en se- 
alejantes tumultos no suelen faltar , ó movida por dife- 



97 

rentes respetos que entoQces se publicaron en Ñapóles, 
bajando por las calles abrasó la ropa de diferentes casas* 
Las primeras que sintieron la fuerza del fuego fueron la 
de Jerónimo de Leticia, arrendador de la gabela de la 
Harina, y la de Andi'ea Dacherio , electo del pueblo. Tam- 
bién quemaron la de Felichi (1) Basili, partitario de Ta- 
razanal {i), la del consejero Antonio Mirabel, yladélcou-< 
sejero Antonio de Angelis, ministros que se. ocupaban en 
el gobierno de la ciudad; también arruinaron la casa de 
* la gabela de la Sal, abrasando los libros y hacienda que to- 
paron. A cada casa que llegaban decian: ¡viva el Rey de 
España y muera el mal gobierno!, portándose con tanta 
limpieza que, aunque en todas hallaron cosas preciosas, no 
permitían se robase, sino que todo lo ponian al fuego que 
encendian en la calle. ¡Rara cosa que entre tanta gente 
ordinaria no hubiese quien se dejase llevar de la avaricia!; 
pero elfos decian que el abrasar de esta suerte era para 
escarmiento de los venideros. 

La misma mañana acudieron al Mantriquio (3), casa, 
donde se vendía pólvora , y queriendo la plebe valerse de 
ella, pegado fuego por inadvertencia á la casa, se abra- 
saron 60 personas. A esta sazón habia vuelto al Mercado 
el duque de Matalón, y teniéndole por sospechoso la ple- 
be, y tratando de matarle, le escapó (i) el abate Perrone. 



(1) El original decía Felipe; pero se ha corregido conforme está, por ha- 
llarse asi escrito el nombre de este funcionario en Tarsia, TtmuUoiy &c. 
pág. 62. En tugar áe partitario, como so ha impreso, la copia decia par^ 
tidario. Véase también la pág. 24. Nota. 

(2) Lo mismo que Atarazanas, voz arábiga de la cual se formaron tam. 
bien las de dársena, y wrsenal, 

(3) Debió decir Mantraquio, ó mas bien Mandrachio. Véase á Tarsia, 
Tumulto ie Ñapóles, pág. 61. 

(4) Aqui c«le escapó» está por ayudó á escaparse ó contribuyó á su fu* 
ga., según Tarsia, loe, laúd, pág. 6.* Perrone y el duque se metieron en el 
convenio del Carmen. 

Tomo xix. 7 



98 

Vino también retirándose el prior de laRocheta(i),ydetii- 
rieron á don José de Sangro, que á la tarde se libró de 
sus manos. Acabado de hacer el privilegió, se líevó al 
Mercado ; pero como la gente con el fuego se habia hebhó 
insolente, hubo menester poco para pedir novedades 
Viendo esto S. E. dispuso con el cardenal-árzpbispo de 
Ñapóles, que como pastor de la ciudad y fiel vasallo de 
S. M. interpusiese sus ^íicios pastorales con el pueblo, y 
á no haberse este puesto de por medio , fueran aquel diá 
mayores los incendios. 

Hallábase en esta ciudad el doctor don Julio Genuino (2), 
clérigo de misa, Electo que fué del pueblo en tiempo del 
señor duque de Osuila •, y que por los grandes rencores que 
entonces tuvo cóñtrtt Iq tltíblezd ; pretendiendo paridad de 
totos entrfe esta y el t)Ueblo , fué después eh el gobierno 
del sGHor conde dé Lemus desterrado á la Mamora por i 2 
años.; y habiendo en España, después de algunos años, al- 
canzado la gracia se vinoá esta ciudad, y por no haber 
pagado los 4.000 ducados que por ella ofreció á S. M. en 
tiempo del señor duqii'o de Medina, ñié encarcelado eñ 
Castiltlovo, dé donde habiendo salido conservaba aún 
ids primeras pasiones^ asistiéndole también Francisco Ar- 
p^iai (3) , hombre , que pót las inismas razones, padeció 
ea ii^iQ^ del señot* cotide de Lemus. Estos dos suge- 
rían (4) al pueblo en diferentes sentidos contra los caba- 
lleros; los cuales, haciendo suma impresionen la gente 
oirdinaria^ dificultaban este ajustamiento. ({ue procuraba 
su Bxceleúcia: Asistfidmlos otros inuchos qué también mez- 
clados con !a plebe llevaban adelanté siis pasiones. 
— ^— ^ i ■ 

(1) Decía la Rochela, pero debe ser la Roqueta. 

(2) Este autor lé llama algunas veces Gerónimo y otras Genovino; pero 
Tarsia escribe siempre Genuino. 

(d) Francisco Antonio de Arpaya 6n Tarsia, pág. 58. 
(4) Sin duda quiso »declr ««incitaban.»» 



99 

Con esto el lunes siguiente, por la tarde, dijeron que 
se les diese el privilegio original del señor Emperador 
Carlos V. porque no querían sufrir mas gabelas que las 
impuestas eñ tiempo de S. M. Cesárea. Mas como este pri- 
vilegio no pudo al pronto hallarse según arriba se dijo, to- 
maron pretexto para decir los engañaban los medianeros, 
con que muchos caballeros corrieran riesgo de la vida, si 
el señor Arzobispo no les escapara. 

El martes siguiente continuaron los mismos excesos, 
quemando la ropa que hallarod en las casas de Juan deCe- 
vallos, duque de Ostuni (1); en la del duque de Caybano, 
señor del Reino ; la do don Francisco Barril ; la del duque 
de Marianelay sus hijos; la de Bartolomé Balsamo, arren- 
dador de la Harina y gobernador de la nueva imposición 
de la Sal; la de Juan Andrea Basiie, arrendador de la Sal; 
la de Juan Andrea Mazóla^ parlítario de mosquetes, sa- 
cándole los que tenia en casa; la de Jerónimo Naccarela, 
abogado de los arrendamientos; la de Andrea Bonávoglía^ 
abogado de los panaderos ; la de César Lourano , gober- 
nador de los tres granos, á rótulo de Andrea Capa no, su 
yerno ; la de Juan Baptista Buzacarino, porque no les qui- 
so dar pólvora, y la de Alfonso Valenzano, cajero de la 
gabela de la Harina, y uno de los que ellos decian habían 
votjaido se impusiese la gabela el año de 1640, para de- 
fender la ciudad de la armada del enemigo gobernada ' 
|K>r el arzobispo de Burdeos, de orden del señor duque de 
Medina . 

Después de esto crearon diferentes capitanes, que lla- 
maron, de las Otinas, para que con la gente de la milicia 
acudiese cada uno, siempre que fuese llamado. Soberbio 



(1) Asi escribo Tarsia loe. iaud\ pero Ponce de Solo, en su Mtmorial de 
lastres Parthenapes (Mj^oles, 1683, pág. 215), le llama Zavaltos, duque de 
Osiuna, 



PeiTonc, mucho mas que antes, envió embajadores, y es- 
cribió á ios capitanes para que, pena de la vida, acudiesen 
con sus armas y gente á lo que se les mandase. Temblaba 
cada uno de no obedecer", porque la plebe que mandaba 
hacia que iiTémediablemente se ejecutase la pena, cuando 
sus órdenes no se cumplían; crecia en número el pueblo, y 
de los Casales les venia gente por momentos. 

Los capitanes este dia vinieron á pedir licencia al Du- 
que para presentársele. Muchos decian que se les negase, 
juzgando que de verse reunidos todos, podría resultar ma- 
yor la llaga ; que ahora solo era un enemigo , y concedida 
la licencia venia á ser mas evidente el riesgo, porque lle- 
gar á conocer el vasallo la fuerza que tenia contra su prín- 
.cipe, nunca podía ser saludable al imperio. 

A otros parecía conveniente que fuesen , diciendo que 
de su ida no solo no podía seguirse riesgo, sino antes co- 
modidad; porque la gente que había de ir, toda ella eran 
oficiales que tenían que perder; unos por vivir déla pro- 
pia industria ó del sustento de sus manos ; otros por ser 
la gente mas principal, y que quitadas las gabelas queda- 
ban sin hacienda; con que se tenia por .cierto que todos 
ellos procurarían pacificar los tumultos; pues de quererlos 
conservar debía seguirse que no trabajando los unos , ' y 
perdiendo los otros, habían de perecer todos. La gente de 
mas espíritu, pero de menos consejo, estaban impacientes 
de ver no se chocaba con la plebe. Dacian algunos que 
junto el pueblo civil con nosotros mismos, bastaba para 
reprimir el tumulto ; y no dudaban otros que consiguién- 
dose esta unión, podían lograrse los intentos. Perg como 
en mucha gente son muchos los pareceres, se dudaba mu- 
cho del unirse. Otros aprobaban los remedios suaves, di- 
ciendo que para usar de los rigurosos se requerían mayores 
fuerzas; que nuestra gente era poca, y sí unida con la civil 
del pueblo intentábamos alguna facción , no siendo seguro 



m 

el vencer, desesperábamos otros medios, en caso que no 
se venciese, y aun haciéndolo venían á irritarse los ánimos 
de que por la vecindad á tantos príncipes podría temerse 
enfermedad mayor. Que se mirasen las acciones de la 
pl^be, y en ellas mismas se hallaría tanto afecto á su prín- 
cipe que causaba admiración; que no habia calle sin re- 
trato de S. M., y en muchas también el del Duque, dicien- 
do á cada paso: ¡viva el Rey de España y nuestro duque 
de Afcos! sin hacer, aunque podian, daño alguno á la na- 
ción ; que el haber tonudo las armas era para sacudir las 
gabelas, cuyo peso parecia á la plebe disculpaba sus nio- 
vimientos. . 

Últimamente considerada la materia Juzgóse mal menor 
entre todos dar licencia á los capitanes para venir. Llamó- 
les el Duque, y habiéndoles asegurado el premio , partie- 
ron con ánimo de reducir el pueblo parte én . este dia y 
parte en* el siguiente. Hízose muestra en el Mercado, pa- 
sando tales oficios con la plebe que la mitigaron sumamen* 
te, y hecha la muestra se les mandó volver á sus puestos. 
Hallóse este dia el privilegio del señor Emperador Gar- 
los V, el cual remitido se fué con él al Carmen el señor 
Cardenal-Arzobispo , y habiéndoles ofrecido todo lo que 
fuese de mayor satisfacción al pueblo, se ajustaron en di- 
cha iglesia las gracias que en el privilegio se les habia de 
conceder S. E. para que en el dia siguiente pudiesen leerse 
á todo el pueblo y jurar después por S. B. Asistian á este 
juramento de gracias, como á todos los de<nás, los dichos 
doctor don Julio Genuino y don Francisco Arpaia , sien- 
db fama constante que 4 Tomás Anielo le asistian también 
pecsonas de mucho porte y muy repúblicos , que disimula- 
dos en una casa del Mercado, donde el mozo tenia su ha- 
bitación , ponian en campaña diferentes proposiciones, 
pues de otra suerte no podia un hombre tan ignorante 
como él discurrir en materia de este género. Hízose el 



privilegio, y despachóse &a forma por S. E. y Colateral, 
togado y de capa y espada. 

Veinte y dos son los capf tolos que contenia el privile- 
gio. Los mas principales eran: que se quitasen todas las 
gabelas impuestas deside el tiempo del Emperador á esta 
parte', que no pudiesen imponerse otras; que pudiesen 
ellos nombrar grásero; que el Electo le hagan cada seis me* 
ses los capitanes de las Otinas: que dicho SIecto tenga 
tantos votos ó voces, cuantos tiene la nobleza, con calidad 
que aumentándose algunas plazas áJa nobleza, se aumenten 
también los votos al pueblo ; que se les dé perdón general y 
otras cosas en razón de la seguridad , y que este privile* 
gio se esculpa en piedra mármol, y se ponga en la plaza 
del Mercado. 

Este dia por la noche se acabó de formar el privilegio, 
reconocióle .Genuino, al cual pareció haber jlegíado el dia 
de cumplir sus esperanzas. Viendo que el pueblo tenia pa- 
ridad de votos con la nobleza, deseo suyo de 30 años y 
fomentado por varios caminos, pareció conveniente que se 
atrincherase nuestra gente, por lo que pudiese suceder- 
Hízose un trincheron de botas llenas de tierra desde Pa- 
lacio viejo hasta la casa de enfrente, y para mayor segu- 
ridad, y para qiie también $e guardase la casa del regente 
Cufia, se puso alguna infantería y caballería en la plazuela 
de los Angeles sobre el puente que mira á lacallede Chaia. 
Habia la furia del pueblo amenazado á esta cpsa, no 
por justo título 'que para ello tuviesen , sino que persuadi- 
dos ciegamente á que siendo como era grasero el Regente, 
habia tenido alguna culpa en el gobierno, sin mas consi^ 
deracion le habían puesto también en la lista de las casas 
á quien amenazaban con el incendio; pero el Regente asC 
en su puesto como en el de la Grasa, habia procedido ente- 
ramente y dejado la ciudad abundante de grano. T^mbiisp 
peligró en esta furia la casa de D. Antonio Chacón, visita*- 



403 

• 

dor de este reino. No faltó de los inquisidoY^ en la visi* 
ta y segan es fama en Ñapóles , quien llevado de su prppia 
veqganza, mezclándose con la plebe; iqpitafaa las ánimos á 
poner incendio á esta casa; perq* el pneblo^ que en mitad 
de sus pasiones solía dar titulo á Iq que obraba, pecusá y 
excasó esta violencia con decir que casügaTido ellos á los 
que á su parecer estaban ricos con la sangre del pdbte^ 
no era razón padeciese el visitador que tenia sentidos se- 
mejantes á - lo que por ' entonces ejecutaba la plebe ; de 
suerte que quedó libre la casa por medio del mismo pue- 
blo, sin que en ella se pusiese^ guarnición alguna, y esta 
respeta se conoció mas el domingo antes , pues habiendo 
pasado el visitador por en medio del tumulto ^ no butto 
quien se lo impidiese. 

» 

Atrincheráronse también las dos puertas de Palacio y 
la que mira al Parque, estando los españoles y alemanes 
con el mismo orden y vigilancia que si espararan al ene- 
migo. 

Miércoles por la mañana echó el bando Masanielo á 
' instancia del Cardenal- Arzobispo para que ninguno que- 
mase las casas, y en alta voz aclamaron por Electo del 
pueblo á Francisco de Arpaia. Estaba ajustado por el Car-» 
denal que este dia viniese Masanielo en nombre del pue- 
blo á pedir á S. E, fuese á jurar los privilegios, con que 
ofrecían se quitaría todo. Vinieron pata este efecto á Pa-- 
lacio Genuino y el Electo. Y para asegurar esto mismo 
vino el hermano de Masanielo, porque no se malograse 
este ajustan^iento. Viendo el Duque que del permitir ei 
pueblo ' entrase gente de fuera de la ciudad resultaban 
nuevas inquietudes, porque cada uno pretendía cosa nue- 
va, dióles á entender por medio del mismo Cardenal prohi- 
biesen esta entrada á los forasteros, como en efecto lo 
ejecutaron. Perturbó esta quietud que tanto había qpsta- 
do á S. E. un accidente raro. 



404 

El lunes por la tarde se había escapado de las manos 
del pueblo el duque de Matalón, aquel caballero que por 
celo del servicio d^ S. M. procuró los días anlecedcntes 
sosegar el tumulto. El duque ofendido de alguna violencia 
que entre tanta gepte pudo recibir, ó pareciéndole servia 
al Rey y á su patria, como es lo mas cierto, en quitar la 
vida á Masanielo, dicen fué disposición suya entrasen 60 
bandidos , los cuales pasando con Perrone al Carmen , don- 
de estaba Masanielo, le tiraron en la misma iglesia dife- 
rentes arcabuzazos, no acertándole ninguno. Comenzó Ma* 
sanielo á decir que aquello era traición ; el pueblo con- 
movido mató en la iglesia misma cinco bandidos , y entre 
ellos á Perfone, por decir era traición suya contra Masa- 
nielo, y que así lo habia tratado con. el duque de Matalón. 
Siguieron á^os demás, y con los de* la iglesia fueron S6 
bandidos los que mataron aquella tarde. 

Hallábase con ocasión de sosegar la plebe un sargento 
mayor qne habia sido en otro tiempo, llamado Bernardino 
Grasso (1), mozo de grande espíritu, que pocos dias antes 
habia salido de la iglesia donde estaba retirado solo á apa- 
ciguar el tumulto. Creyó el pueblo que este también era 
culpable con los bandidos , y sin mas proceso le degolla- 
ron. Tuvo la plebe noticia de que en el convento de San- 
ta María la Nova estaba retirado D. Jo^é Carrafa , herma- 
no del duque de Matalón , y que sufragaba (2) para el di- 
oho efecto algunos bandidos compañeros de los muertos. 
Mataron alíí tres de esta gente , y cercando el conven to, 
al salir de una casa vecina D. José Carrafa (3),«no obstante 
que con buenas palabras procuró sosegarlos, le dio una 
estocada un carnicero y le cortó la cabeza , la cual puesta 



«.»• 



(1) En Tarsia, p&g. 66, Antonino Grasso. 

(2) * Asalariaba ó pagaba. 

(3) Es el mismo llamado en otro logar Pepo ti Peppo. 



405 

en ana asta llevaron después al mercado , poniéndola con 
una corona de, papel entre las demás de los bandidos; y 
porque un músico suyo llamado Spiritielo dijo que, aunque 
faltaba D. José, quedaba el duque en el mundo , le corta* 
, ron la cabeza á él y á otros dos compañeros. 

Al mismo tiempo corrió voz que en el Mercado había 
puestos debajo «de tierra algunos barriles de pólvora y en 
diferentes puestos, donde babia gente armada, con que 
Masanielo corrió con su gente por la ciudad gritando á 
todos á ponerse en arma, y persuadidos á que los caballe- 
ros querrian vengarse del pueblo, acudieron todos con las 
armas. Creyeron también, aunque falsaipente, que S. E. 
tenia parte en tratar la uiuerle de Masanielo, que de su or- 
den y consentimiento hablan también entrado los bandi- 
dos, y que si estos lograran su intento hubieran disparado 
los castillos. 

Mandóse estar en arma toda la noche, que en cada car 
sa hubiese luminarias, con que todos obedecieron. Fueron 
á la casa del Presidente Chenamo (1) y le quemaron mas 
de 10.000 ducados de ropa; quemaron la de Agustino de 
Lucís , gobernador del arrendamiento de la Sal, y la de 
José Sportulo , afitador (2) de la Harina, y atrincheraron 
de madera las bocas calles con algunas vigas y botas, que 
hacian su entrada incontrastable ; y teniendo noticia que 
venia la gente alemana que temarnos alojada , salieron a 
camino y la llevaron al Mercado. Por diferentes medios 
procuró aquella noche el Duque disuadirlos de que los ban? 
didos no habían entrado en la ciudad de orden suya. 

Corrían por las calles el jueves siguiente á título de 
buscarlos, y de camino quemaron la ropa de César María 



(1) Fabricio Cennamo, presidente de la Regia Cámara, según Tarsia, 
Tumultos , 6lc. , ^. 62. 
(3) Arrendador. 



406 

de Aquino Bnchaya, y la del Dr. Palavesino, abogado de 
los Reales arrendamientos. Pasaron de allí al convento^ de 
San Lorenzo, c&áa donde suele juntarse la ciudad y en que 
el diá antes hablan puesto 42 barriles de pólvora!. Obliga- 
ron á la guarnición que alK habia á que se rindiese; daca- 
roA dé la casa 1 1 piezas de arlillería, que después pusie- 
ron en diferentes partea, y echaron bando "péná de la vida 
para que ninguno trajese capa, con que ni aun los religio- 
sos las traian. 

Hablan también intentado soltar los presos de la Vi- 
caria; pero la gepte que allí puso el Duque no les aló lugar . 
á conseguirlo. Volvió el Duque á llamar á los capitanes de 
las Otinas ; también llamó mucha gente buena , y aun á 
otros obligó á que mediasen con él pueblo , disuadiéndolos 
de sus intentos. Sosegaron estos en parte el tumulto ; pero 
viendo venian diferentes personas con los avisos , sin que 
se ajustasen en un mismo sentir, escribió el Duque al Car- 
denal, que se hallaba en su casa cansado del trabajo y ries- 
go del día antes, diciéndole ftiese al Carmen é inán^iase al 
pueblo no querían negociar por otra mano que por la suya* 
Quietólos con efecto el Cardenal , y redójólps á que por 
aquella tarde fuese Masaniefo á pedirá S. E. jurase los privi- 
legios. 

Echó también bando Masanielo para que la gente so- 
breseyese en quemar la ropa de las casáis , y á nadie, pe- 
na de la vida, se hiciese daño en sú persona. Vino el 
Electo y Genuino ; llegaron del Final nuestras galeras , y 
al reconocerlas el pueblo, pidtó no hicieran daño á la ciu- 
dad. El Duque por no malograr el ajtístamientd ordenó 
que no disparasen, y porque el pueblo tupiese el amor que 
les tenia, S. E. les dio á entender, por medio dol Cardenal, 
como dabsi esta órdep, de que se mostraron muy agra- 
decidos. 

Sucedió que llevando el aviso un soldado, por no em- 



407 

banctrae en las falúas de la plej^e, seephiS á la rpar á nado; 
eegiórcHiIe, y viendo que el órd^q ibp como les babia fli- 
cbo el Cardenal, fué mayor el reconocimiento ; con qwe 68- 
eríbió Maaanielo dando lai^ gr^Í99. Al d^que JuauQMn Ino- 
pia, general de Itfs galeras, que babia doj^ipb^rcado para 
entraren Capoles, las falúas de la plebe lecogieroq, y con 
buenas razones les redujo 4 que le dejasen, 

Sabiendo que las galeras veni£in faltas de agua pidie- 
ron les diesen las botas, y en todo aquel dia se las lleva- 
ron y volvieron con agua. 

Por la tarde, para haber de venir Masanielo á Palaciq, 

• 

ordenó que toda lagentQ estuviere en arma, puesta en 
orden desde las trincheras de Palacio viejo basta el Mer-> 
cado. Sabia 60.000 hombres armados, y otros 6P.O0O 
guardando diferentes puestos. Venía el Cardenal- Ar^obis'-' 
po en su coche , y Masanielo vestido de lama blanca á ca- 
ballo, des^nvainada la pspada, diciendo: !Paz, y viva el 
Rey de España y S. B. el señor duque de Arcos! Ajustósq 
que de las trincheras á Palacio no pasasen mas de 1 00 hom- 
bres de los del pueblo. Al llegar al Palacio viejo partió de 
carrera Masaoielo, y habiendo llegado el f.ardenal, al subir 
por las escaleras, del cansancio se desmayó Masanielo. Fué 
mucho que con esta ocasión no corriese voz de que era 
muerto, de la cual, si se esparciera, podría seguirse al- 
gún tumulto. Acudiósele cpn agua, volando, con qpe vol- 
vió en s(. El Duqne con su mucha prudencia había repar- 
tido por las escaleras diferentes personas que templasen 
las inquietudes , ordenando también que entre la gente 
del pueblo se mezclasen algunas que con su cordera lle- 
vasen adelante la quietud. Por esta misma razón quiso 
S. E. recibir al Cardenal y á Masanielo en el balcón para 
que el pueblo viese no peligraba. Echóse Masanielo á sus 
pies y besólos, y todo lo que pasó fué el decir que él no era 
nada; que fuese á jurar los privilegios, y que viniese e} 



408 

Rey de España, el Duque y el Cardenal. Era mucha la 
confusión y grande el aprieto; con que últimamente se 
despidieron. 

Toda nuestra gente estaba en orden y guardados los 
puestos con suma vigilancia. Fué cosa digna de admira- 
ción que entre 120.000 hombres, y en un lugar de mas 
de 600.000 almas , donde hay franceses y diversas na- 
ciones, no hubiese uno que dijiese «es muerto Masanielo;» 
evidente señal de que el cielo ampara la monarquía de Es- 
paña, pues cuando se vé en mayores peligros, ^entonces se 
. halla mas socorrida de su mano. Hubo esta noche lumina- 
rias. Viernes por la mañana gustó el pueblo no se jurasen 
los privilegios hasta el sábado. 

Esta mañana del viernes, la gente de las Otinas *se re- 
tiró á los cuarteles, qnedando solo la del Mercado, Lavi- 
nato, Sillería y otras compañías de fuera." Lleváronle á 
Masanielo dos abades , y acusados de que contra el bando 
traían ferreruelos, con dos horas de término los mandó 
degollar. 

Al jardinero del duque de Matalón , porque le avisó de 
escaparse, mandó le quemasen con la ropa, y como si vi- 
viéramos entre lacedemonios , que én semejantes casos lo 
observaban, así ordenó qué todos sus parientes, hasta el 
sétimo grado, saliesen desterrados. 

Habia ido por la tarde en nombre del Duque don Jeró- 
nimo de Almeida para hablar á Masanielo. Preguntóle su 
hermano de orden de quién llegaba allí, y viendo esto Ma- 
sanielo, se volvió contra su hermano, y bañándole en san- 
gre el rostro, y echándole en el suelo, le obligó á que le besase 
los pies al don Jerónimo. Desmayóse Masanielo, y pidió 
á un capitán que. para volver en sí le diese al hermano 
en la mollera un bocado, como lo hizo, y le levantó la 
carne; hecho lo cual pidió perdón á don Jerónimo de lo 
sucedido. 



109 

Llegado el sábado, después de comer, se pusieron en 
orden como el jueves los 130.000 hombres, 60.000 de los 
cuales hacian hilera hasta el Arzobispado y Mercado. No 
faltó quien dijo era gran temeridad el salir, pues de cual- 
quier manera se ponia el Duque á riesgo conocido ; otros 
pretendían que la fidelidad del pueblo de Ñapóles para 
con el Rey y el Duqup era tal , que casi habia rayado en 
supersticioso en losdias que el pueblo sacudió el yugo de 
las gabelas impuestas por otros gobiernos ; y que la de la 
fruta, fuera de ser contra el gusto del Duque, se habia 
puesto para defensa del mismo Reino ; que el odio solo se 
dirigía contra los caballeros, gente rica, y no contraía na- 
ción. Llegó y subió Masanielo á Palacio, y mientras S. E. 
se ponia en el coche, hizo un sermón al pueblo, diciendo 
que ya no era nada, que viniese el Rey, el Duque de Ar- 
cos y el Cardenal- Arzobispo. Seguian á S. E. el Colateral 
togado, de capa y espada, su familia y algunos continuos. 
Habiendo llegado al Arzobispado en presencia del Carde- 
nal vestido de pontifical, se leyeron los privilegios, y desde 
allí, por el Mercado, se volvió S. E. al castillo, donde se 
cantó el Te líeum laudamus. 

Desde este dia comenzó á intitularse cabeza, capitán 
general y conductor del pueblo de» Ñapóles. Esta noche • 
eran varios los discursos de los ociosos. Decian unos que 
al dia siguiente estaría quieto todo ; otros que siendo do- 
mingo , y no necesitando de trabajar la gente, gustaría de 
correr las calles armada; y otros que ya Masanielo habia 
mandado algunos dias, y que asistiéndole muchos á quien 
parecía en este tiempo dulce el imperio , difícilmente que- 
rían deponerlo. Conoció muy bien S. E. esta dificultad; 
pero sabiendo que la gente civil estaba de su parte, y que 
los dudosos ya no tendrían qué pedir, habiéndose quitado 
todas las gabelas , no juzgaba dificultoso se enfadasefn de 
Masanielo. Llegó el domingo deseado, y los ánimos de la 



110 

plebe aun todavíd e$taban endurecidos, pues eritre este dia 
y el siguiente llevaron al Mercado la ropa del duque de 
Matalón, y la que hallaron escondida de Juan de Cevallos y 
de César Lourano que la tenian en el Hospi tálele. 

Pok* la tarde se vino Masanieló á Palacio, y conociendo 
que del cansancio y de otro accidente tenia algún delirio, 
y que aun obedecía la plebe muchas órdenes perjudicia- 
les, pareció conveniente para excusarlos enviarle á Posili- 
po. Su inujer vino á ver á mi señora la Duquesa, y por 
disimular materias que en el ínterin se trataban , convino 
que S. E. le diese una cadena y joyas. 

Lunes siguiente se conoció mas la locura de Masanielo, 
porque decía varios disparates, y sacando de un fornál (4 ) al 
abad Nicola Mitianó, hombre de mala vida, mandóle de- 
gollasen, y envió á Piedomonle cuatro compañías en hue- 
ca del duque de Matalón: lauto era el ódib que injusta- 
mente tenia contra los ciabálleros. Mufchos hubo de pare- 
cer cíe matarle ; pero la gente ordinaria le veneraba^ de 
modo que, toatándolo nosotros sé temía levantasen otra ca- 
beza, y síehdo de mas entendimiento, llegábamos á nuevos 
y mayores riesgos. 

Este dia por la tarde viendo S. E. que ya la gente se 
iba enfadando, no quiso perder la ocasión; llamó los ca- 
pitanes de las Otinas , ofreciéndose muchos á matarlo. An- 
gelo Ardicone cdn su hermano Salvalof y Cesar Cataneo y 
otros cuatro comptañeroi, dijeron que á medianoche trae- 
rían la cabeza de Masanieló. 

No olvidado el Duque eá mitad de los medios huma- 
nos de los divinos , hizo voto con el Colateral á la Virgen 
del Carmen de tener S. E. y sucesores teon el Colateral ca- I 

da año fiesta y capilla en su Iglesia. Ofreció á la Virgen - 
una estatua do 2.000 ducados de plata, y casar cada año 

— ■ "— 

(1) Un horno de pan, 



J 



I. 



50 doncellas. Habiá Uti mozo dé 20 años llamádü Marcos 
Vilali (1) ejerciendo el oBcio dé secretario cerca dé la per- 
sona de Másamelo; era, aunque poco advertido, de mala 
intiéücion , y pareciéndólé bien el mandar , porque él hacia 
y deshacia con Masaiiielo ^ por no saber este escribir , gus- 
taba durasen las inquietudes. Iba y venia á Palacio,. y pa- 
reciéndólé al Duque que convenía también detener á este, 
en caso que el pueblo matase á Masanielcí, le detuvo en 
el castillo con diferentes pretextos hasta las seis de la ma- 
ñana. 

Martes por la mañana, diade nuestra Señora del (Par- 
olen, viendo no le traían la cabeza de Masanielo, porque 
aquella noche sehabiaido al mar, mandó saliese el Yitáli; 
[lera cóii tal disposición que pudiese suceded su hluerte. 
Halló él ¥iláli una compañía dé guardia Junto al Palacio 
viejo de la Otiná dé Santa Ana; preguntó al ayudante dé 
órdeh de quién e^abd allí, y Respondió qué dé órdeti de 
su &xctíl6nciá. DijD él Vitati : <t aquí bo taáanda ioiás que 
Masaéieto^ mi se/lió>v\ y os hátié ctírtar la cabera.» El ayú- 
daaie advertido de lo que habia de hacer, tiyíle una cu- 
chillada y eálocadá, coü que cayó én el suelo, el cuerpo lle- 
varon á San Francisco de Paula. El pueblo qbe ló. supo 
como si na esperase mas. vino todo delante de Pialaéio gri- 
tando: ¡viva el Rey y el duque de Arcos y muera Mása- 
melo! Sacatioü el ouerpo de la sepultura (3)^, y dándole mu^ 
días estocadas , cortad;^ la cabeza y puesta en una asta 
la llevaron por las calles y por el Mercado diciendo: ¡viva 
el Rey y el duque de Arcos y mueran los traidores! 

Masaiiieio eá el ínterin habia escrito al Cardenal tín bi- 
líele, renunciando el ocuparse masen lo pasado ; confesó y 
comulgó en el Carinen, y subiéndose en el pulpito decia 

ti) Kh 6M9 ^áHés Vilal i Vitnlc. V^áSc la plí^. Ú, 
(í) Abí la dopia; pék'O és de creer fuese el de ViUil. 



mil disparates, hasta que un fraile le hizo bajar. Deciaole al 
Duque saliese y asegurase los ánimos ; pero todavía el Mer- 
cado, Lavinato y Sillería estaban dudosos. Pareció, pues, es- 
perar un poco hasta ver la resolución de los accidentes, pues 
de no sosegarse estos puestos era preciso ganarlos á fuerza 
de armas. Con todo, para asegurar mas la tierra ordenó el 
Duque que las 1 1 galeras se pusiesen á vista, del Merca- 
do, volviendo las proas á tierra. Masanielo estaba en el 
claustro del Carmen, y los Ardicones y Gataneos, deseosos 
de ejecutar sus intentos, quisieron tirarle desde lejos, por 
que caso que su muerte no fuese bien recibida, pudiesen 
sustraerse á los de la plebe. Tiráronle los ocho camaradas 
diferentes arcabuzazos, y habiéndole herido algunos, y 
viéndose aplaudidos de la plebe, sea temor, de gusto ó de 
enfado , llegaron Angelo Ardicone y Salvador Gataneo, 
y cortándole la cabeza la- trajeron á Palacio. Gon esto los 
tumultos se animaron, y declarándose los dudosos de la 
gente infame, vinieron todos á Palacio con la cabeza vic- 
toreando al Rey y al Duque. El cuerpo llevaron arrastran- 
do por Ñapóles hasta dejarle en Puerta Nolaña. Todo era 
venir gente congratulándose y celebrando al Duque. Tra- 
jeron diferentes presos que pusieron en el castillo; vino el 
Gardenal, Electo y Genuino para acompañar á $. E. ; no 
quiso él Duque malograr esta quietud, y conociendo los 
lances que pasaban entre el pueblo y los caballeros, lla- 
mando á cada uno de por sí, le pidió se estuviesen en el 
castillo: reparo digno de la cordura de S. E., pues de otra 
suerte sucedieran muchas desgracias. 

Salió S. E. á caballo con el Gardenal y Electo, estando 
colgadas todas las calles por donde pasaban. Todo era 
gritar: ¡viva el Rey y el duque de Arcos!, llegando muchas 
personas á besarles los pies. En el Arzobispado hicieron 
oración , y venerada la sangre de San Genaro, que estuvo 
este dia deshecha, viniéndose para Palacio, le envió el 



443 

■ 

Mercado una embajada diciendo que S. E les favoreciese 
con su persona , pues ellos no dejaban de ser tan fieles va- 
sallos de S. M. como todos los demás. Fué recibido con 
grande aplauso y se volvió con el mrísmo á su casa. Esta 
tarde se echaron bandos, renovando el perdón y confir- 
mando . los privilegien; retirada la gente á su casa desde 
medio, dia , de suerte que todo él fué paseo y parabienes, 
y porque el pueblo conociese el amor de S. E. mandó á los 
panaderos abriesen los hornos é hiciesen la pala de pan 
de cuarenta onzas , de manera que todo quedó quieto. 

A cosa de media noche algunos mal contentos ó foras- 
teros , de los muchos que hay en Ñapóles , anduvieron por 
los hornos dando órdenes falsas' para que el pai^ se hicie- 
se de veinte y ocho onzas. Con esto llegado el miércoles, 
aunque hubo pande&O y 43 onzas, hubo alguno de S18. 
Sentido el pueblo de que no se je observase lo prometido, 
aunque nuncja creyerpn fuese calpa del Duque, como no lo 
era, vinieron á Palacio con grande alboroto á pedir se cas- 
tigasen los panadero$. Trajeron «después uno á quien S. E. , 
echó á galeras, y quemaron la ropa de la casa de otro lla- 
mado Salvador Gataneo, uno délos que degollaron á Mat- 
sanielo. Desde allf fueron á puerta Nolana, donde estaba 
sin sepultura el cuerpo de Masanielo, y tomando la cabe- 
za que hahian echado en las fosas de la ciudad , puesto 
uno y otro en unas tablas en formado andas, le llevaron 
á la iglesia del Carmen. No hay pueblo en el miundo que 
con mayor facilidad se* crea que el de Ñapóles, ^olo con 
este movimiento sé persuadieron algunos habia resucita- 
do, y hubo gente ordinaria que vino á Bsegurarlo á Pala- * 
cío. Llamábanle santo, y por el camino, como á talle to- 
caban los rosarios, y dejaron el^cuerpo en el Carmen. 

El Duque en el ínterin llamó al Electo y Grascro (1), que 

(1) Ya en otras dos partes (péig. 102) 410010^ visto esto titulo de 
Trao zn. 8 



444 

ahora lo es el príncipe de la Roca (1 ), y mandó que para sa- 
tisfacción del pueblo úblicamente en el Mercado, Lavínato 
y Sillería, estando presente el pueblo, se hiciese el cálculo ó 
escandallo de á cuántas onzas podría salir la palada del pan, 
y averiguado que dea 40, llamando á la gente, quedó con* 
tenta que se quedase así ,« y para que todos lo entendiesen 
se escribió este acuerdo, y mandó ponerle á las esquinas. 
Temeroso de que algún enemigo como la noche antes no 
inquietase esta paz, ordenó S. E. á los panaderos hiciesen 
la palada de 40 onzas , poniendo á lo$ hornos personas 
que cuidasen del justo peso, mandando también á los pa- 
naderos no obedeciesen m^ Órdenes que las que diese su 
Excelencia por escrito. 

£1 pueblo, ó supersticioso con Masánielo ó con deseo de 
honrar á aquel por cuyo medio se quitáronlas gabelas, dbr 
blando las campanas sin que su furia pudiese resistirse^ 
con amoroso acompañamiento y algunos clérigos, sacó del 
Carmen el cuerpo de Ma3anielo, amortajado sobre unas 
andas, y paseándole con bandera y caja por varias caUes y 
por delante de Palacio, diciendo algunos ¡Santo Másamelo, 
ora pro nobis! le volvieron al Carmen donde le enterraron; 
de manera que el mismo pueblo que ayer le habia dego- 
llado y arrastrado, hoy volviaá hacer estos honores á quien 
murió descomulgado» Deseo veo' en el lector de saber los 
' discursos que esta noche se hicieron ; déjelos por largos y 
digo solo que fueron curiosos. 
. Jueves por la mañana amaneció la ciudad en grande 
quietud , debida á la suma providencia del Duque. Todos 

m 

estaban trabsgando , y el pan se vendió de 40 onzas. Du- 
ró la quietud hasta medio dia, después de la cual, ha- 



grasero ó grassero. Asi llamaban eutonccs en Ñapóles al oficial encargado 
db abastecer ta éiüflaá; cdtdo si dijétamos el PrwfketiU Ánnuma. 
(1) Sin duda el déla Rocca del Aspro»sa apellido Filmanao. 



bíeudo uif Carlos Caballero , hijo de un escribano, muerto 
á un hombre ordinario por enemigo suyo, y desparcido 
toz que el dicho Carlos Caballero habia sido el culpado, 
corriendo la fama por el lugar y tomando en la boca solo 
el sobre nombre del agresor, se dieron á creer que algún 
caballero lo habia sido , y que los caballeros armaban otros 
ó forasteros ó poco aficionados. Esparcieron voz que el 
Electo habia sido muerto^ que venia el Duque de Matalón 
con geilte, y que S. E. mandaba armasen. Con lo cual vol- 
vió alguna gente, pero poca, á tomar las armas, hacer 
trincheras y. tocar las campanas de San Lorenzo. Pareció 
el Electo ; desengañáronse luego , y acudieron los capita- 
nes de las Otinas á tomar las órdenes de S. É. 

Para remediar estos males se dieron por el Duque Va- 
rias órdenes , mandando que dichos capitanes diesen lista 
de la genle que vive en sus estradas, de los nombres , pa- 
tria, ocupación y tiempo que estaban en Ñapóles; y por- 
que algunas personas sediciosas daban algunas órdenes á 
los horneros, se les mandó nuevamente obedeciesen so- 
lo las que el Duque les diese por escrito, y para mayor p"u- 
blicidad ;se redujeron á bandos. 

También ordenó que las cajas estuviesen en poder de 
dichos ¿apitanes para que sin su orden nó pudiesen to- 
carse , y que ningún noble ó del pueblo saliese de su 
cuartel para otro con armas en la mano, mandando as( 
mismo que todos^anduviesen con capas; con cuyas órde- 
nes se ha reparado grandemente á los daños que han po- 
dido seguirse. 

El viernes, que bs el dia en que se acaba de escribir esta 
relación, toda la ciudad estaba con gran quietud, retirado 
cada ano en sa casa , y trabajando todos en sus ocupa- 
ciones. 

La coladora del Duque , so suma constancia y el haber 
usado^de los inedios blandos» han detenido la fuetzá de este 






446 

cáncer, que podia dañar lo restante déla monacquía. Qui- 
sieran algunos haber visto el remedio mas violento, consi- 
derando que este género de curas suele aplicarse á los 
cuerpos desesperados de salud. La pérdida que con quitar 
las gabelas se ha sentido, importará cinco millones de ren- 
ta. Muchas casas quedan destruidas ; pero de los males que 
no pueden evitarse hemos de escoger el menor. Bien cier- 
to es que la ocasión tlel presente se crió en tiempos pasa- 
dos ; veese también que las convalecencias suelesp tener 
resabios á la enfermedad. El buen gobierno suele escusar 
la caida; tpdos la esperamos de S. E. 

Los ministros del CoUateral, togado , y de capa y es- 
pada, y también D. Juan Chacón, han asistido al Duque 
de-dia y de noche. El pueblo -de Ñapóles en medio de sus 
turbulencias ha vivido , sin apartarse de la devoción á su 
Rey ; pirque fuera de haber puesto en muchas, partes el 
retrato de S. M. , habiendo el embajador de Francia escrito 
á Masanielo viese si necesitaba de socorros , se le respon- 
dió con grande brio que los* vasallos de Ñapóles eran so- 
br^ados para oponerse al Francés, y que su fidelidad al 
dueño natural nunca habia. llegado á dudarse. 

Difícilmente se persuadirán muchos á creer fo que en 
esta relación se dice- y lo dudarán ; mas si lo su[¥eran, la 
obediencia que por todo se le tuvo aqui se estaba viendo 
y casi no se creía. Baste decir que en las materias de im- 
portancia, üunca le faltaron consuitorqs. La gente civil 
siempre estuvo de nuestra parte; porque si obedeció á 
Masanielo, fué apura fuerza, rehusando cada uno ser el 
primero que por no sujetarse á las órdenes pudiese pade- 
cer algún riesgo. 

También S. M. debe mucho al cardenal-arzobispo por 
haber trabajado sumamente en el breve sosiego de este 
tumulto. 

Los accidentes sucedidos en los demás lugares del 



447 

reino , aunque se saben por menores, no pueden escribir- 
se por ahora. » 

De Cataluña na hay nada nuevo que avisar, ni lanopo- 
co de aquí de la c9cie. Guarde Dioá á V. R. como yo y 
lodos los de este colegio deseamos. De Madrid á 30 de 
Agostcf de 1647. = Sebastian González. == Al P. Rafael Pe- 
reyra, de la Compañía de Jesús, en Sevilla, ♦ 



Madrid y Setiembre 3 de 1647. 

(Tom. ÍÍ9» fól. 968.) 

• 

Pax Christi, &c. Estos dias pasados entraron con una si- 
Ila^cerradas las cortinillas, dos silleros en la Santísima Tri- 
nidad descalza, y metiéronla jsn la iglesia, sacaron Ips pa- 
los , y fuéronse. Estuvo la silla toda lá mañana , hasta que 
las misas se acabaron , y era hora de cerrar la iglesia. Lie- 
gó el sacristán con sus llaves, para cerrar la puerta, y dijo: 
(^señoras, las misas están acabadas y es hora ya de cerrar 
la iglesia, vuestras mercedes den orden para que las lleven 
á su casa. » No respondieron nada ; dfjolo segunda vez, y 
tan poco tuvo respuesta. Con tanta el fraile corrió la cor- 
tina, y vio una mujer de bueú pelo y parecer, difunta, con 
un papel en la mano. Avisó al superior, y viéndola de 
aquélla suerte, hizo se avisase á la Justicia, sin querer lle- 
garse á ver el papel. Vino un alcalde; tomó el papel que 
era una carta cerrada, y solo decia: «Padres, entierren 
esa mujer, y para que no les sea de costa, hallarán en la 
faldriquera un bolsillo con 100 escudos.» Requirieron las 
faldriqueras, y hallaron en efecto el bolsillo con los 100 
escudos. Hicieron varias diligencias para saber quién la 
habia traido, y ninguna fué de provecho. Trajeron gente 
de varios barrios , para ver si conocian la difunta , y nin- 
guno la conoció. El alcalde dio el bolsillo al superior yór- 



dep para gaQ \^ Qi^erragea, cop que la dieron sepultar^, 
y hasta hoy no se ha descubierto rastro de quién sea la 
difonta^ ni el matador, ni délos mozos ^qae la llevaron. 

Sste miércoles pasado fué la marqvesa de Leganés 4 
la casa de Campo á tirar, como suelen otras veee^, á los 
conejos. Iban con ella sus dos hijas y su spbrina, la cpncjesfi 
de Mora. Aq^rtó á ir también el Almirante , en su coche, 
las cortinas corridas, y dos damas con él, vestido como de 
campo. Iba el coche del Almirante siguiendo al de la mar- 
quesa, porque las damas que el Almirante llevaba, tuvie- 
ron gusto de verla tirar. La marquesa envió un recado al co- 
chero diciéndole fuese por otra parle; su amo le dijo cami- 
nase. Volvió con segundo recado un criado de la marquesa, 
y dijo que la marquesa de Leganés iba allí con sus dos 
bijas y su sobrina, y que le pedian echase por otra pa^te. 
No sé dio por entendido, y prosiguió; salió del coche 
la marquesa y pidió una escopeta que cargó con solo 
pólvora y taco, y apuntó al cochero para espantarle y 
obligarle fuese por otro camino ; disparó y no hizo caso 
el- cochero. Viendo esto la marquesa, cargó segunda vez 
eoh perdigones y apuntándole dio con él en tierra. Las 
damas que iban con el Almirante, se desmayaron ; el Al- 
mirante no estaba con vestido decente para darse á cono- 
cer. Mandó al otro cochero subiese en la silla, de donde 
el otro habia caido, y fuese á Madrid. La marquesa hizo 
tomasen la sangre al herido, y que lo llevasen en casa de 
un guarda. Dicen le dio dos doblones de á ocho , que el 
cochero no quiso recibir. 

El Almirante se fué á casa de otro señor, donda habia 
otros 10 ó 1 2, y consultó qué debia hacer en este caso. De la 
consulta salió, le enviase un billete al marqué? de Lega- 
nés, que decia así: «Estando un coche mió en la Gasa del 
Campo, la marquesa, mujer de V. E., derribó á un cochero 
de un arcabuzazo. V. E. me avise qué le parece para que 



449 

yo vea lo que debo hacer. Guarde nuestro Señor á V. E.» 
El marqués de Leganés le respondió: «La marquesa me jia 
dicho como por dos veces pidió al cochero de V. E. se apar- 
tase de donde iba con sus hijas y sobrina, y no queiriénddló 
hacer, sucedió lo que V. E. sabe. No tengo mas que de- 
cir sino que guarde Dios á V. E.» 

S. M. supa el caso,' y mandó prender al Almirante con 
cuatro guardas en su casa. Es^o me parece se compondrá 
fácilmente, pues el herido no está de peligro. 

El jueves pasado fué á visitar el duque deSessa á don 
Juan de Santeíices, que estabaí malo en la cama, y ál ba- 
jar subía el conde de la Torre á visitarle. También dijo el 
de la Torre al de Sessa: «guarde Dios á V, E.» y el dé 
Sessa le /lijo: «y á vmd. también ^e guarde.» Y diciendo 
y haciendo echaron uno y otro mano á las espadas y se 
empezaron á acuchillar. Oyó el ruido Santelices, y salió en 
camisa, con un montante á ponerlos en paz. Púsose en 
medio, y esparciólos, y preguntando, por qué era la riña,^ 
ie dijeron lo que habiá pasado. El de la Torre se escí)^ 
no ie habia conocido al de Sessa, con que los hizo ami- 
gos, y so volvió á la cama. 

El de Oñate ha enviado á pedir á S. M. licencia para 
aceptar el capelo que su Santidad le ofrece. Estp se Ija de 
óonsultar en Consejo de Estado, y no se sabe qué resolu- 
ción se tomará, que á embajadores nó les está bien 
el admitir tales cargos de las personas á quien van con 
embaja()a. • 

El provisor del obispo de Cuenca tuvo un encuentro 
con elinquisidor de aquella ciudad, y de hecho eí provisor 
descomulgó al inquisidor. Llamaron de la Suprema al pro- 
visor , y recogiéronle en nuestro Noviciado , aunque con 
latitud , que quien quería de casa y de fuera le hablaba. 
Uno y otro pudieran haber escusado estos lances, porque 
la materia no pedia tanto empeño. Viendo el señor obispo 



420 

de Cuenca que no despachaban á su provisor, resolvió ve- 

m 

nir á Madrid, á defenderle. Con esta nueva dio la Supre- 
ma al provisor la villa por cárcel. El señor obispo llegó 
aquí cuatro dias há. 

Voz corre que ha venido de Roma buleU) al Piotono- 
tario, con tres obispos señalados para que escoja á uno 
de ellos, .y el que escojiere ha de señalar los dos adjuntos, 
con los cuales se ha de ver de nuevo su causa; y manda su 
Santidad se entreguen los papeles de ella al dicho obispo, 
y que caso que no se den, se forme.de nuevo el proceso 
hasta llegar á la sentencia. Esto corre, no sé con cuanto 
fundamento, que muchas bulas vienen, dado casosea cier- 
to, •y el Consejo Real l^is recojo y van al carnero de don- 
de no salen. 

Dicen están consultados para Ñapóles el marqués de 
Leganés, el de Castel -Rodrigo y el otnde de Monte-Rey. 

El señor Archiduque ha tomado de nuevo, según se sa- 
bt por cartas de mercaderes, á Mesnich y á Harscot; el 
mariscal de Rangau está con 4.000 franceses sitiado en 
Dexmund. 

Ahora ha estado Valencia en grande riesgo. La causa 
es que el conde de Sinarcas (1 } se amistó con María de He- 
redia, que estuvo aquí en la Cajera, comedian ta. A estet{jil 
señor trató de persuadir él señor virey, y un D. Fulano Fer- 
rer la enviase á Castilla. No hubo remedió; visto lo cual el 
virey la cogió y puso en la cárcel* Acudió el Ferrer de nue- 
vo á suplicarle la enviase á Castilla y ofreció hacerlo. Díjole 
el Ferrer esto á Sinarcas, y el Sinarcas le pidió con todo 
encarecimiento pidiese al virey se la entregase á él, para 



(1) Este título se dio en 1599 á don Jayme Cefcrino Ladrón de yilla- 
noTa, noveno conde de Ghelva. Véase kBeTniyTitulos de Castilla, pág. 270, 
y el Aparato para la corrección y adiodon de su obra, (}ue escribió el 
presbítero don Antonio Ramos, pág. 76. 



121 
enviarla, que le daba su palabra de hacerlo. Fué el Ferrer, 
que es caballero principal y pidiólo al virey. El le dijo: 
«señor, á vmd. que conozco su cordura y el tuen celo' qué 
en esto tiene, se la entregaré; mas recelo, que si vmd. se 
la entrega al conde, que no ha de cumplir lo que ofrece.» 
El dijo que h entregaría debajo de la palabra que le ha- 
bia dado, y que de nuevo se la haria dar, y salia á que la' 
cumpliría. Con esto mandó se la entregaran al Ferrer, y él^ 
la llevó al de Sinarcaspara que la enviase á Castilla, pi- 
diéndole primero palabra de.quecumpliria puntualmente 
lo que le prometia. Ofreció hacerlo, y en teniéndola en su 
poder, huyó al monte con ella en compañía de unos ban- 
doleros. Supo esto el Ferrer, y corrido de .que no le hu- 
biese cumplido su palabra, le fué á t)uscar para desafiarle- 
El hijo del conde del Real tuvo esla noticia, y salió con 
otros deudos suyos, porque él lo es 'del de Sinarcas, en 
busca del Ferrer. Corrió la voz de eita salida, y loS deudos 
del Ferrer salieron también á favorecer su pariente, 
con que la ciudad, por ser unos y otros muy emparenta- 
dos, ha corrido riesgo de. bandos, que fueran muy perju- 
diciales, por ser entre gente tan notable y enparentada. 
En fin, cuidándose' el virey de quietar este fuego, que se iba 
encendiendo, supo que el de Sinarcas estaba en Alicante, 
y allí le hizo prender. La M^ía de Heredia se metió en 
un navio inglés y se ha ido á Inglaterr^v A buena rama 
se acoje. A los demás que andan á monte, han salido va- 
rios alcaldes y oidores á prender, con que se espera se 
quietará aquello. 

El de Sinarcas tiene mal pleito, porque á un guardián 
de San Francisco^ que en el pulpito reprendió la fealdad 
de este escándalo y la mala amistad, volviéndose de predi- 
car á su casa, le dieron un arcabuza:^o y lo mataron, y di- 
cen fué de orden de este caballero, que es mozo de 20 
años en la edad, y ínas en las malas costumbres. 



422 

I # 

S^is dias há salió orden del señor Presidente para sa- 
car once piüjeres desterradas, porque traian inquietos á 
algunos señores, y á otros que no lo eran. Son algunas de 
ellas gente de obligaciones por su calidad, mas su vida no 
decia con ellas. 

A un fraile francisco llevaron el otro dia á la Inquisi- 
.cion; dióen que por algunas cosas que decia en profecía. 
Mas parecían las que se han dicho locuras que profecías; 
la pena le hará cuerdo. 

Nuestro ejército habia de salir á primero de este ; no 
ha venido aviso de Cataluña liaya salido. Dicen, si está mato 
el de Conde; y corre voz que volvía el conde de Ancurt 
(Harcourt). 

No se ofrece otra cosa de qué avisar á Y. R. á quien 
nuestro Señor guarde como deseo. Al H.® .Matías se sirva 
V. R; dar mis saludes. Madrid y Setiembre 3 de 1647,= 
Sebastian González.— AJ P. Rafael Pereyra, de la Compa- 
ñía de lesús, en SevillS. . • 



Madrid y Setiembre 1 rfc 1 6417. 

(Tom. 429. fól. 978.) 

Pax Christi,&c, Padre mio:loque hay desnevo que avisar 
á V. R. , es que el Protonotarío -se ha ido á Zar&goza, La 
causa es la siguiente: de Roma vino aviso de como su San- 
tidad habia despachado un buleto en favor suyo. Tuvo 
noticia de esto el señor inquisidor general, y dicen trataba 
de recogerlo. • Tuvieron aviso de este intento, y dieron 
cuenta al Protonotarío, que estaba en Sigüenza ; él tomó 
tres muías, una para sí y dos para dos criados, y dio 
consigo en Zaragoza! 

Es de saber que la causa del Protonotarío se vio en 



423 

Roma cpn 4 4 cardenales; dieron comisión al cardenal de 
Lugo para que viese lo^' papeles que presentaba en su de- 
fensa y la recusación, y vistos, hiciese relación. Hízola, y 
remató diciendo debia su Santidad dar satisfacción al Pro- 
toñótario/ y del mismo sentimiento fueron los demás car^ 
denales, y en particular el de la Cueva. Con esto, su San- 
tidad dicen despachó bula, que hoy dicen está en poder 
del Justicia don Agustin de Yillanuéva. Lo que la bula di- 
ékn contiene, es que dé nuevo se examine la causa del Pro- 
tdnatarío, y señala por juez á uno de tres , y los nombra- 
dos son el obispo de Cuenca, el de Segovia y el de Cala- 
horra, para que de estos escoja uno el Protonotarío, y este 
ha de señalar dos adjuntos los que quisiere; y manda se 
entreguen todos los papeles que tuviere la Inquisición, y 
que si no los diere, se haga de nuevo el cargo , y se oiga 
el descargo y se sentencie. Viene firmada de la misma ma- 
no del Pontífice. • 

La billa, que dicen, es cosa bien extraordinaria. Pue- 
de sep se haya recibido mal en Roma el que le tornasen á 
prender, por haber apelado á Roma. El Justicia dicen ha- 
bló á S. Mm dándole cuenta de la bula, y también al se- 
ñor Presidente de Castilla. Lo mismo dicen ha hecho el 
señor Inquisidor General, y que de esto ha resultado, que 
le han mandado al Justicia por via del vice-<ianciller de 

7 

Arangon no salga de la Corte él , ni su hijo , hasta que se 
le ordene otra cosa, y.que dé por escrito la respuesta. Di- 
cen respondió cuerdamente, y que remató diciendo senti- 
ría mucho el reino de Aragón estuvie£(e detenido su Jus- 
ticia; que él- estaba dispuesto á hacerlo que,S, M. le man- 
dase. 

También dicen que de parte de S. M. le habian dado 
un recado al obispo de Cuenca, pidiéndole no admitiese 
la comisiou de la judicatura, y que habia respondido ser- 
viría en todo á S. M. mas que no podía responcfer á/6^ue 



434 

se le mandaba, hasta haber visto el tenor de la bula. El 
negocio está muy crespo, y ha de dar cuidaíio , porque se 
dice están en.Roma con sentimiento de lo hecho, y por 
otra parte es difícil que el señor Inquisidor ceda, y que no 
deñenda su jurisdiccipn; y como esto mana de allá, tam- 
poco parece querrán ceder. Dios les dé acierto. Esto es lo 
que comunmenlc se ha dicho y corre; lo mas puntual no 
se puede saber. » 

• Murió el obispo de Ségovia, don Pedro Nieto, y han 
dado este obispado al maestro Araujo, de la orden de Santo 
Domingo, y catedrático que ha sido de prima en ' la Uni- 
versidad de Salamanca, de su religión, muchos años. 

Los dias pasados se desafiaron el conde de Medellin y 
el de Orgaz. Prendiéronlos; el de Orgaz salió herido en una 
mano, mas obligó al de Medellin á retirarse á San Gil. El 
de Medellin picado detesto le volvió á desafiar; el desafio 
no tuvo efecto, porque se' impidió. Hánlos desterrado, al 
uno á Burgos, y el otro á Coca. . ^ 

Ehfermedades hay muchas de^ tabardillos y de tercia- 
nas maliciosas , con sudores sincópales, de que mueren 
muchos. La condesa-duquesa de Olivares está dada la ex- 
tremaunción; el de Velada muy de peligro, el secretario 
Lezatna dado el Viático, y el secretario don Fernando de 
Contreras está también muymalo,y esta es tercera recaida. 

El Almirante se está preso todavía; fué con un recado 
el de Mirabel de parte de S. M. El* Almirante respondió 

■ 

cuerdamente, aunque no como se deseaba, que era se 
acomodasen estas diferencias. 

El Portugués, dicen, saqueó un pueblo en tierra de 
Ciudad-Rodrigo, y que iba con 4.000 infantes y 800 ca- 
ballos hacia Valenci£^ de Alcántara. De Badajoz les han 
enviado socorro. 

De nuestro ejército de Cataluña no se sabe nada. Dicen 
hay en él 11.000 infs^ntes y 3.200 caballos. 



425 

No se ofrece otra cosa de qiíe avisar á V. R. á quien 
nuestro Señor guarde como deseo. Madrid y Setiembre 1 
de i 64'í.=: Sebastian Gronzalez.«=»Al P. Rafael Pereyra, de 
la Compañía' de lesús, en Sevilla.* 



Madrid y Setiembre i 8 de Í64T. 

(Tom. 429, fói. 980.) * 

Fax Christi, &c. Padre mió, lo que hay de nuevo que 
avisar á V. R. es lo siguiente: vino un hombre á preguntar 
por el P. Padilla, que hoy está en Valladolid, para que 
hiciese una confesión. Ofreció el portero iria otro, dijo el 
que pedia no sabia si gustaría la persona que le enviaba 
que fuese otro Padre porque quería matar una mujer, y ella* 
con grandes ruegos habia recabado lo suspendiese por tres 
ó cuatro horas, y la diese lugar á confesar. Dijo el mata- 
dor que en buen hora, mas que fuese elP. Padilla el confe- 
sor. C!on esto viendo estaba ausente , volvió el que habia 
pedido el confesor á saber si gustaría fuese otro Padre. 
Volvió á la tarde y dijo al portero ya no era. necesario e ^ 
confesor porque el hombre habia ya muerto ala mujer. Al 
anochecer vino un hombre embozado al portero y le dijo 
no hablase de este suceso, que le estaría muy mal, y sin 
decirle mas volvió las espaldas y se fué . 

Murió la Condesa-Duquesa dé Olivares , y se'mandó 
enterrar en Loeches. Lleváronla el dia siguiente, fueron 
con el cuerpo el marqués deLeganés; el marqués de Lo* 
ri'ana, el marqués de Tarazona y el conde de Grajal. An- 
tes de morir se capitul^iron el hijo de D. Enrique (1), mar- 
qués de Mayrena, con la hija segunda del de Tarazona, 

(1) D. Enrique de Gazman, el hijo adoptivo del Conde-Duque. , 



Í26 

t 

que por su mujer hereda lo de Monterey.El novio es de 
año y medio y la novia, de siete meses. Diólé media hora 
antes de morir buena cantidad de joyas al niño para que 
las llevase á la novia; dicen valdrán mas de 1 0.000 ducados. 

Quedó la Condesa con poder del Gon^e-Duque para 
testar de todos los bienes , y hizo un codioilo aprobando 
el último testamento del Conde-Duque , hecho el año de 
42, y haciendo otras diversas mandas y legados. Este tes* 
tamento tenia en confianza el conde del Grajal, con orden 
de que en muriendo la* Condesa, lo presentase al Consejo 
Real, para que. se abriese el testamento cerrado , y tenia 
en el sobrehaz que lo abriese José González , y á falta del 
el oidor mas antiguo : José González se escusó y no quiso 
entrar en esto, con lo cual el Consejo ordenó lo abriese ei 
>Sr. Campo-Redondo con asistencia del teniente de la villa, 
reconociendo primero las firmas de los testigos. 

Deja en todo lo libre por heredero al hijo de D. Enn^ 
que , y que esto ' sea con condición que se case con hija 
segunda del marqués de Tarazona. Esto se sabe de cierto. 
Dicen también que dejó un papel secreto , en que pide si 
él niño muriese ejecute lo que allí se dice , .y que este se 
guarde en el archivo del Consejo. Real; también esto es 
cierto. 

Lo que corre en razón de otros llamamientos es que en 
segundo lugar, faltando la línea del de Mayrena, llama á 
la de Medina de las'Torres/ y á falta de esta á la de don 
]Luis de Haro, y á falta de esta á la del de Leganés , y á 
falta de esta al hijo de la casa de Mouterey. Esto se düice 
no sé si con mucho fundamento: 

Manda al de Monterey las martini^as que tiene la ca** 
sa de Monterey por merced de los reyes y fenecía en el 
que hoy lo es la merced , y la encomienda de Viveras con 
40 años de supervivencias, y dicen le perdona 30.000 
ducaUos.que le debia la casa de óu dote. 



A D.Luis de líaro, dicen, le manda la alcaldía de ios 
alcázares de Sevilla, con carga de dar 50,000. ducados á ía 
casa. 

A la marquesa de Mayrena, dicen, le manda sola una 
colgadura. 

A los criados á 200 ducados de renta por su vida, á 
, los mas principales ; á otros menos conforme los oficios 
en que servían. 

Háse embarg&do todo; por parte de D. Luis de Haro 
perlas pretensiones que tiene, y por parte de 14 marque- 
sa de Mayrena, por lo (Jue se le ofreció %n las capitiila- 
•ciones, que fueron 10,000 ducados dórenla. 

AlP. Juan Martínez, de la Compañía, le deja 200 duca- 
aos de renta por su vida y 500 cuerpos de libros, los que 
él escogiere de la librería, que dicen vale 20,000 ducados; 

De Italia se dice que lo de Ñápeles no está aun quieto, y 
acá ño se han acordado el Consejo de Italia y el de Esta- 
do en el modo desacomodar aquellas diferencias; unos juz- 
gan se envié virey nuevo , otros que no. 

Dícese que los holandeses de las Compañías habían en- 
viado al Brasil un^ grijesa armada con 8.000 hombres, y 
que desembarcaron en tierrales 4.000 y que los derrotaroa 
los portugueses; y luego desembarcaron otros 2.000 y 
hicieron lo iñismo, y que les cogieron 1 6 navios. Ésto cor- 
re; valga lo que valiere. 

Ban preso en Badajoz al ingeniero que fué de la Com. 
pañíay es holandés de nación, y se llama Cosmandel. 
Ofrecen dar por él al conde deSinguen. Nose sabe qué reso- 
lución se tomará, porque es hombre de grande ingenio pa- 
ra el ministerio el Cosmandel, y que les ha sido de grande 
utilidad para las fortificaciones y ingenios militares. 

Han hecho secretario de Chierra al oficial mayor que 
lo era (llámase Juan Bautista de Orbea)> con retención de 
la secretaría de la (druzáda*. 



i 28 

Han hecho secretario del despacho á Juan de Otalora^ 
coD retención de la secretaría de Justicia. 

El secretario Lezama está ya mejor, y fuera grande 
pér'dida si muriera, por ser hombre de muy buenas pren- 
das y que tiene entretenidos los negocios, y despacha mu- 
cho y con grande agrado. 

El conde de Chinchón, dicen, está propuesto para virey 
de Méjico. 

Estos dias prendieron á un letrado pofque dicen hacia 
pólizas falsans y las cobraba. Condenáronle á 200 azotes á 
él, y á otfos cómplices á vergüenz|i. Diéronselos de conta- 
do. La mujer se ha quejado á S. M. y al señor Presidente. 
Estos dos dias hia estado el Consejo ocupado en esto, por- 
que algunos sienten se le habia de dar diferente pena, por 
la calidad de la persona, y porque dicen no estaba bien 
sustanciada la causa. No se los quitarán por mas que ha- 
gan, aunqui3 será de consuelo se juzgue hubo alguna, escu- 
sa. Hasta ahora ho se sabe la resolución. 

Mandó S. M. al Almirante saliese de su prisión , que 
tenia en su casa. Dicen fué en casa del Sr. D. Luis , y que 
le dijo : « Vengo á desengañar á Y. E. que me han dichp 
lo está, en que un cninistro, generad y que ha tenido y tie- 
ne grandes puestos, ni él ni todos juntos no hacen un almi- 
rante de Castilla, ni son tanto como yo; y si alguno me 
agraviare, yo sabré tomar satisfacción,» y diciendo esto y 
queriendo dársela el Sr. D. Luís, se fué sin oirle; no sé en 
qué parará. 

La Junta, cuando el almirante escribió al de Leganés, 
fué en casa del duque del Infantado. Dicen estuvo dos 
horas con el Sr. D. Luis dos dias há, y que hablaron alto 
uno y otro; lo particular no se sabe. Ayer fué. un alcalde 
de Corte á las dos , y estando comiendo le notificó de parto 
de S. M. saliese dentro de tres dias de la Górte; y dentro 
de una hora se fué. Háse juntado á lo pasado el haber tra- 



129 

lado mal á un alguacil de Corte por un embargo que hizo * 
á persona que dependía del duque. Dios nos dé paz acá, 
que sería mal caso pasasen estas desazones adelante. 

Adiós, mi padre, guarde á V. R. como deseo. Madrid y 
Setiembre 18 de 1 647.==Sebastian González. = Al P. Rafael 
Pereyra, de la Compañía de Jesús, en Sevilla. 



MontiUa y Octubre 9 de i 647. 

(Leg.* suelto aúm. 4, fól. 49.) 

Pax Christi, &c. Aunque V. R. no quiera, le tengo de 
escribir y solicitar se sirva de favorecernos con sus car- 
tas, que únicamente son el consuelo de esta soledad. Aho- 
ra remito á V. R. ese testamento ó entretenimiento, que 
sin duda lo fué de alguno; lo cierto es que, si es verdad> 
no puede ll^ar á mayor locura. 

«Cláusulas del testamento cerrado del conde de Oliva* 
res, hecho el año de 1642, con orden de que le abriese el 
Consejo Real, ante quien se presentó, y lo remitieron á 
don Antonio de Campo-Redondo; el cual servirá de entre- 
tenimiento á quien lo leyere. 

Ciento y cincuenta mil ducados de renta para la fun- 
dación del mayorazgo de Mayrena; los 100,000 parala 
casa, y 50,000 para obras pías. 

Al hijo segundo 40,000 ducados de renta; al terce- 
ro 6,000. 

Que todas las veces que entrare nuevo poseedor en la 
casa de Mayrena, tenga obligación de dar una haca que 
cueste 1 50 ducados á la casa de San Lúcar la Mayor. 

Cien mil ducados para que se pueblen las Aige- 

Ciras. 

Tobo xix. 9 



<30 

Cuatrocientos mil ducados para que se funde un Monte 
de Piedad en San Lúcar la Mayor. 

Cien mil ducados de renta para que se funden enco- 
miendas de las tres órdenes á distribución de su casa, con 
consulta de S. M. 

Que se funde un hospital en Jerusalen, otro en la casa 
santa de Loreto , y otro en Santiago de Galicia. 

En Coria de Sevilla que se funde un seminario de ma- 
rineros con 1 00,000 ducados. 

Un hospital en Madrid para 50 soldados, que les den 
todo lo necesario. 

Un hospital de 33 camas para soldados. 

Nueve mil ducados de renta para casar huérfanas en 
Loeches; en Córdoba otros 9,000 para casar huérfanas, y 
en Tomares, lugarejo junto á Sevilla, otros 9,000 ducados 
para el mismo intento. 

Otra renta para hijas de criados de la caballeriza y del 
retrete del Rey. 

Mil y quinientos ducados de renta para que por mano 
del Patriarca se distribuyan cada año en criados de Pala- 
cio, y sean los que tuvieren mejor alma. 

Al presidente de Castilla 40 ducados para capones la 
Pascua de Navidad, con cargo de dos misas, y á cada señor 
consejero 1 5 con cargo de una misa. 

Cien mil ducados de renta para una armada de galeo- 
nes, que no trate mas que de rescatar cautivos. 

A don Luis deHaro 1 ,000 ducados por una vez; á su 
madre 500; al marqués del Carpió 600; á la de Alcañi- 
ces 500. A Monte-Rey, una joya de 500 ducados; á José 
González, 2,000. 

Nombra tres personas que han de cuidar de esto con 
500 ducados de salario, y que no los gocen hasta que esto 
todo esté impuesto. 

Y haciendo cómputo de todo, son menester cerca de 



431 

diez millones de principal para cumplir lo que manda. 

Deja mas de 36 albaceas ; uno de ellos es :Manuel Lo* 
pez Pereyra, por si se ofreciere alguna duda del testa- 
mento viejo; y lo mas ridiculoso de este es que, al prin- 
cipio de él, suplica á S. M. se sirva , pof el amor con que 
le ha servido, de dar limosna para que le entierren, y lue- 
go echa esta belleza de fimdacíones y mandas. 

El caballero que hizo este testamento gobernó 29 anos 
esta monarquía en la Iniama forma que dispuso esto legado. 
Tal queda ella. 

De otra cláusula del testamentode Olivares muy dono- 
sa he sabido, en que dice que oñ*ece en sacrificio, á Píos el 
no tener hijos ni sucesión, y morir sin ella como Mpisen.» 

Este es el testamento, mi P. Pereyra;» sacado fieljQente 
del original que se remitió al marqués. Puede V. Bi* lucir 
no tener hijos con él, que cierto lo merece, y ver s) ahora 
le somos de provecho. 

Nuestro Señor á V. R. guarde y le saque con salud de 
tantos caminos, y le conduzca con mucho mosto al fin de* 
seado. De Sevilla y del Colegio y de su aposento. Montillfi 
y Octubre 9 de 1 647.-»Rodrigo Martinez.»Al P. Rafael 
Pereyra, en Sevilla. 

Madrid y Noviembre 40 (ie 4641. 

(Tom. 419, fdl. 081.) 

Pax ChrÍ8(i, &c. El correo pasado Qscrib| á Y. R. el 
sentimiento que aquí corria de la muerte de D. Antonio de 
ia Torre, oidor de Granada, y cuan ma) habia parecido la 
acción del marqués de Aylona (1 )• Ahora añado que se 

(1) No se halla §i^ d tomo la carta á que alude el P. Sebastian; pero 
acerca del suceso que aquí se apunte puede verse la carta del 3 de Di- 
cieib]>re, pág. 142. 



i32 

hizo junta particular acerca del caso, y además del jura- 
mento que hacen de secreto, se les tomó otro de nuevo á 
los que en ella entraron, de que ni directa ni indirecta- 
mente dirían cosa alguna de las que se tratasen , en razón 
de la resolución que S. M. tomase.. De la junta ha resulta- 
do que al de Aytona le mandaron salir de Zaragoza den- 
tro de 24 horas. Salió ocho aates de cumplirlas; llévanle 
preso á Calatrava, y aquí le han embargado sus bienes. 

Han hecho virey de Aragón y Cataluña á D. Francisco 
de Meló, general de las armas, que se levantarán para el 
mismo efecto de la reducción de los catalanes. Hacen mae- 
se de Campo general á Brito, y general de la artillería á 
D. Franciscode Tejada. Esto está en esta forma hoy. 

La plaza del Sr. José González , presidente de Hacien- 
da, dicen la dan á Góngora , con que será del Consejo de 
Indias, y la que Góngora tenia de Indias , dicen se la dan 
á D. Jerónimo del Campo , fiscal de Indias, y la fiscalía de 
Indias, al fiscal de órdenes, hijo del conde de Barajas, y la 
fiscalía de órdenes á un hijo natural del conde de Cas- 
trillo. 

El duque de Baviera se ha declarado contra los sue- 
cos, porque no le han cumplido las condifciones que ha- 
bian asentado, y les ha tomado cuatro plazas que tiene. 

También dicen se ha acordado con el Emperador con 
condición que. no tenga en su servicio á Juan de Bert 
(Weerdt) que le ha hecho algunas burlas, sentido de que 
se hubiese acordado con suecos y franceses , con que se 
tiene por casi cierto irá á servir al archiduque Leopoldo 
á Flandes ; él es bizarro soldado. 

Las armas imperiales andan victoriosas contra los suecos. 

En Tre veris están en la elección, y dicen tienen los 

franceses ejército allí cerca, y que han amenazado á los 

electores , que si no eligen á uno de dos confidentes de 

Francia , han de pasar á cuchillo todos los de la ciudad. 



433 

De Ñapóles no ha venido correo á S. M. Por otras car- 
tas que dicen vienen de Roma y de Francia , corre voz 
está aquello muy trabajoso, y la plebe peor hoy que 
nunca. 

No se ofrece otra cosa de que avisar á V. R» á quien 
nuestro Señor guarde y dé la salud que deseo. Madrid y 
Noviembre 1 de 4 647.=3Sebastian Gonzalez.=Al P. Ra- 
fael Pereyra, de la Compañía de Jesús, en Sevilla. 



Madrid y Noviembre 19 d^ 1647, 

(Tom. 429, fól. 982.) 

Pax Christi, &c. El no haber escrito á V. R. después 
que vino de su misión, ha sido por estar indispuesto y con 
calenturas, y tan desazonado del estómago y cabeza, que 
no tengo aliento para cosa ninguna. V. R. perdone, que en 
habiendo poca salud no se puede cumplir como sq desea. 
Creo proceden de opilaciones mis calenturas, y si bien no 
me obligan á estar en la cama, no dejo de pasar trabajo. 
Estos dias no ha habido cosa particular. Todo ha sido tra- 
, tar de la peste de Valencia, que es muy grande, y hace 
bravo estrago. Cada semana dentro de la ciudad han pa- 
sado los muertos de 1,200. Aquí se guarda con cuidado, 
y se ha mandado no se reciban cartas de ella, sino solo el 
pliego del virey. 

De Flandes dicen, hay buenísimas nuevas, y que con 
la libada del señor don Juan de Austria á Ñápeles, se iba 
aquello quietando. Estas cosas se saben por Francia , mas 
no se da á ellas entero crédito hasta que S. M . tenga aviso. 

Ayer murió doña Catalina Fernandez, mujer del señor 
don Luis de Haro; dicen se deposita en Santo Domingo. 

A don Francisco|de Meló le han dado las armas de Ca- 



481 

taltiña. I^drebe han obrado poco las nuestras ó nada, (este 
año. Del dé Ayttína üd se diee eii qué le émpleaü^ el cual 
tiene excusa de que le mandaron, cuando de aquí partió, 
sacase el parecer del marqués de Mortara, y debió de ser 
de nó arriesgar el ejército. 

Él Luned pasado ahorcaroii á un hombre por 4 O muer- 
tes, seguü dicen, y hurtos. Guando le notificaron la senten^ 
cia, se resistió para que no le llevasen á la capilla^ y con 
un puñal^ dicen, hirió á uno ó dos; mas cargaron sobre él 
tal tempestad de bastonazos y palos, que en breve lo rin- 
dieron y metieron en la capilla; Después sé dispuso bien> 
y murió con muestras de grande dolor de sus delitos. 

No se ofrece otra cosa de que poder avisar á V. R. á 
quien nuestro Señor guarde como deseo. 

Si no eécribiére será por edtar indispuesto^ que na es- 
tándolo, con niudho gusto serviré áY. R. como lo he hecho 
hasta aquí. Madrid y Noviembre 49 de 464'7;s=S6bastii^ 
Gonoalez* s=: Al P. Rafielel Pereyra^ de la Compañía de Jesús» 
en Sevi^a. 



MadHd t/ Nomentí^re ^^ de 4647. 

(Tom. 4SI9, fól 98S.) 

Fax Chrísti^&c« Siguen viniendo á este Colegio rela- 
ciones mas ó menos detalladas del levantamiento de la 
plebe en Ñapóles^ y de lo ocurrido después de la desastra- 
da muerte que dieron á su principal caudillo; y para que 
Y. R. sea inibrmado de este lamentable suceso como lo ha 
sido de otros, diré en resumen lo que contienen las úl- 
timas. 

«Murió Tomás Anielo^ que fué el promotor de la se- 
dición < por unos bandidos. Escofdó la plebe por su cabeza 



43P 

y general á don Gaspar de Toraitqj caballero papolU^no y 
buen soldado, que había sido maese de C^mpo en Catalupa 
y gobernador de Tarragona. Obró este caballero conforme 
á las obligaciones de su sangre, dando ayiso al señor du- 
que de Arcos de la resolución de la plebe en su elección, 
y conociendo el duque cuan fiel vasallo era deS. M. le 
ordenó lo admitiese, pretendiendo que por su medio la 
plebe se aquietaría, y que haría en esto un grande servi- 
cio á S. M.; con lo cual aceptó el cargo de general, corres* 
pendiendo en él á sus obhgaciones. 

Sabida por S. M. la pacificación de Ñápeles, envió su 
armada, y por general de ella al señor don Juan de Austria. 
Luego que el duque de Arcos tuvo noticia de que la arma- 
da habia partido, despachó cuatro falúas para que avisasen 
al señor do)x Juan no diese vista á Ñápeles. Ninguna le 
encontró, ni aun cuando la hallase, no dejara x)e obrar 
conforme á las órdenes que de S. M. llevaba. Llegó á Ñá- 
peles donde la plebe le hizo un real presente, de cinco ter- 
neras, 2,000 'Cameros, 500 pavos, grande cantidad de 
capones y gallinas, muchas arrobas de dulce y 2,000 botas 
de vino. 

La plebe recelándose que el señor don Juan venia de 
guerra y no de paz; este para asegurarlos, les mostró las 
órdenes de S* M. como solo eran de pacificarlos y redu- 
cirlos; el interlocutor de la plebe era el general To- 
ralto. Redujeron la multitud de sus cqndiciones á sol^s 
cuatro, que no fueron admitidas del señor don Juan, di<- 
ciendO) no habían de contratar los vasallos con su Rey 
con las armas en la mano; qué dejasen las armas y luego 
se trataría de medios. La plebe nunpa vino en esto, aun- 
que se le^ dieron tres días de término para conferirlo. En 
estos socorrió el señor don Juan los castillos de víveres y 
municiones de que estaban faltos, y consultó con el virey, 
duque de Arcos, y dentás consejeros de Guerra, Ío qpe se 



436 

debia de hacer. Hubo diversos pareceres; unos decian que 
por ahora se disimulase y se les concediese lo que pedían; 
otros, que fueron los mas, que no, sino que se llevase por 
fuerza de armas y que con ellas ios allanasen. Prevaleció 
este parecer, y viendo el señor don Juan no quería la ple- 
be quietarse y dejar las armas, mandó desembarcar gente 
del armada, y que esta junta con la'que el virey tenia, fuesen 
ganando la ciudad, y que los qastillos con la artillería les 
fuesen abriendo camino; y así se resolvió, que á los cinco 

de (1) se ejecutase. 

Viendo la disposición de la ciudad, juzgaron los núes- 
tros era preciso ganar una montañuela de donde con ar- 
tillería podian ofender los castillos. Dispúsose que un bata* 
llon la tomase, como lo hizo. El pueblo pretendió desalo- 
jarlos y fueron rebatidos de los nuestros, con* muerte de 
algunos. Culpó en esto la plebe á su general Toralto, y re- 
celosos de él , por haberles persuadido no era de impor- 
tancia, le condenaron á degollar y lo sacaron para ejecu- 
tarlo. Ayudábale á bien morir un religioso,- y ya que es- 
taban para hacerlo, le dijo: aparre, yo no sé porque muero, 
yo no he ofendido á la plebe ; moriré consolado con que 
me digan, por qué me quitan la vida.» Volvióse el religioso 
á la plebe, y díjoles: «este caballero dice no os ha ofen- 
dido en cosa alguna, ni rehusa el morir, mas que le será 
de grande consuelo que le digáis por qué le quitáis la vi- 
da.» Dijeron cuatro ó seis: ano muera,i> y los demás cla- 
maran «no muera,» y con esto lo llevaron á la Vicaría 
donde lo tenian como preso , aunque de allí les daba ór^- 
denes. 

A los cinco empezó á jugar la artillería, y los nuestros á 
ganar las calles. Fué acción bien sangrienta, donde se dice 



(1) Hay nn claro en el manascríto , pero deber& suplirse Octabre, 
pues D. Juan llegó & N&poles el 4.* de dicho mes. 



437 

marieron mas de 12,000 napolitanos, y de los nuestros 
casi 500 entre heridos y muertos. Ganóse gran parte de la 
ciudad, y el almacén ó casa de provisión, de donde se to- 
mó cantidad de trigo y parte se quemó. También ellos, los 
amotinados, cogieron otra cantidad de grano nuestro* 

Pretendieron después ganar la msrina y apoderarse 
de ella para traer socorros de Francia ; mas Juanetin de 
Oria, gobernador de las galeras de Ñapóles , les dio tales 
rociadas de artillería y mosquetería, que los desalojó y dio 
lugar á los nuestros para que las ocupasen, fortiñcasen y 
guarneciesen. 

Después de este suceso, y que ya lo mas estaba redu- 
cido, sino pocos cuartales, se les amenazó los quemarian 
sino se rendían, mas perseveraban ^n su obstinación* Que- 
máronse algunas casas de ellos, y ellos á los afectos á Es-* 
paña les han quemado otras , con que la ciudad está casi 
destruida. Enviaron los rebeldes á llamar al duque de Guisa, 
< que está en Roma; púsose en camino, y siendo fuerza el 
pasar por mar, no se atrevió por causa de nuestra ar- 
mada. 

De un9 torre de un convento de monjas (1), muy fuerte, 
donde estaban algunos españoles y tudescos, recibia gran- 
de daño la plebe, y trataron de minar el convento. . Dieron 
cuenta de esto á su general Toral to, y él les dijo trajesen 
los mineros, que él les daría el orden; mandóles hacer tres 
minas; hechas y puesta la pólvora no surtieron efecto, 
con que el pueblo indignado con los mineros los quiso ma- 
tar. Ellos se excusaron con qué su general Toralto les ha- 
bla mandado mezclasen arena con la pólvora. Lleváronlos 
delante de Toralto, y dijéronle si era verdad que él habia 
mandado á los mineros mezclasen arena con la pólvora, 
dijo que sí, con que se pusieron contra él como unos leo- 

(1) El de Santa Clara. 



138 

nes. Procuró soregarlos y <|ae le b^Sséil, y díjoles: «seño- 
res yo mandé esto, porque ^taba cierto os habiáded luego 
d6 arrepentir de acción tan inhumana como és el matairun 
eohvedtD entero de religiosas, inocentes y siii colpa, donde 
muchos de Tueetras mercedes tienen hermanas, hijas ó 
dendad, y que el seiptimiento de esta crueldad habla de ser 
do mas pBdoi quitada la pasión, que el fruto que se ^iá 
conseguir, pues para libraros de los que están en la torre, 
mas fácil es tratar de minarla que no vdar el c(Mi?ento, y 
de allí it^ á minar la torre.)» Ellos indignados le dieron de 
estocadas, y sacándole muerto á la calle le colgaron en 
una horca por un pié, le cortaron la cabeasa, ^ue dicen en- 
viaron al virey, y le sacaron el corazón y se lo enviaron á 
sü mujer : acción de turbaros. Bl buen caballero era muy 
cristiano^ y se confesaba muy frecuentemente, y el diaque 
le eligieron por su general hizo su testamento^ y dispuso 
todas sus cosas como quien entraba en ocupación en qué 
habla de perder la vida. La frecuencia de Sacramentos en 
él era muy continua^ con deseos de asegurar lo que mas 
le importaba. Alaba grandemente su fidelidad el duque de 
Arcos, virey. 

Despiíes de este desastrado suceso ha escogido la plebtf 
amotinada dos cabezas, á don Garlos Brancacho (1 ), poco 
afecto nuestro, y á un maestro de hacer aróabudes; ellos 
pararán én lo que Anielo. 

También se dice han enviado lod de la plebe embaja- 
dores A Francia^ y que habian sido bien oidos, y que se 
mandaba que á toda diligenda se les socorriese. Sábese se 



(ij. TArsi4 ei| sa» IkmUto» ds la dudad y Beino d¡e Nápolet, obra qi|e 
ann(pi9 escrita en estilo académico y ampuloso, contiene datos mny pre- 
ciosos para la historia ae esta sublevación popular le llama ñfareo Anumo 
Braneacho» cuyos antecesores Lelio y Tiberio habian aervido con mucha 
honra de sus personas á Garlos V.Felipe 11 y III. 



139 

apresta el armada^ y que á este fíq e| príncipe Toqiás se ha* 
bia retirado del Estado de Milán, qon grande i^enoscabo 
de ^u geote; y qae el de Hi^de^a oe iba á su tierra; dpnde 
retiraba el artillería. El sentiiqieqto de los modeneses ha 
8i4o iQcreible, porque habían hecho extraoí*dinarias con- 
tribuciones para esta salida de su príncipe, y le veían se 
volvía sin haber hecho nadaj y que los forzaría para el año 
que viene á que volviesen á contribuir* De la gente del 
ejército del príncipe Tomás, dicen se había de embarcar 
grande parte de ella en el armadaj y el príncipe con ellos; 
mas las cartas de Genova no hacían mención de que hubie- 
se partido ni que se pudiese aprestar tan presto , y son 
de SI2 de Noviembre. 

Los rebeldes padecen grande hambre, y comen trigo 
cocido por falta de pan. Hánse derribado todos los moli- 
nos para que no le puedan tener. También se han quebra-* 
do les conductos del agust, para inutilizarlos mas. En con- 
clusion^ ellos estaban en grande aprieto» y si los nupqtros los 
estrechan, antes que el armada venga, tendrá mejor su-^ 
ceso esta rebelión del que se temía , y si la armada llega 
antes, es lance dudoso. 

La nobleza se ha declarado por S. M. y en particular, 
cuentan algunos señores, como el duque de Matalón, el de 
Nochera, los de la casa Carrafa y otros, los cuales acuden 
al socorro del virey, y están ya en Aversa con 4,000 ca- 
ballos y SO|DOO infantes, que llegando á sazón, se entiende 
lo pacificarán y rendirán losamotinados^ La hora de ahora j 
ya se presume estará este negocio concluido de una ó de 
otra suerte. 

También ^visan que pasada la furia popular , después 
de la muerte de su general don Gaspar Toralto, habiendo 
mirado sin pasión et acto, le han llorado muchos de la ple- 
be, y que le hicieron uñas hoüras mas ventajosas én todo 
que la» que hicieron á su primer general Tomás Anielo. 



Ello es VQlgoque ligeramente se mueve donde el viento 
del sentimiento le inclina. 

De Afilan han salido emisarios con 200,000 escudos 
para levantar gente en Alemania y tierra de Esgaízaros, 
para ir previniéndose para la campana que viene, donde 
se entiende irá d golpe mayor de los enemigos. » 

Hasta aquí la relación venida de Ñapóles, 

Ayer en la noche, llegó correo de Italia ; por mayor se 
dice está ajustada con S. M. la plebe. Dicen ha intervenido 
s,u Santidad; lo particular no se sabe, en sabiéndolo lo avi«- 
saré. 

En Badajoz hemos degollado el tercio viejo de los Ma- 
tantes, que así se llamaban ellos, en una emboscada; el 
jueves sabremos lo particular. 

Al de Aytona han llevado preso á Burgos; y con esto 
Dios que guarde á V. R., y dé muy alegres pascuas. Yo 
ando malo, mas de cualquiera manera á servicio de Y. R. 
De Madrid y Noviembre í7 de 1647.— Sebastian Gonza- 
lez.=Al P. Rafael Pereyra, de la Compañía de Jesús, en 
Sevilla. 

Madrid y Noviembre 26 de i 647. 

, (Tom. 4Í9, fól. 984.) 

Pax Christi, &c. Padre mió; yo estoy con tan poca sa- 
lud como avisé á Y. R.; en teniéndola puede Y. R. estar se- 
guro que le serviré con el gusto que otras veces, y cuando 
dejare de hacerlo será por indisposición. 

La señora doña Catalina Fernandez (1) se depositó en 



(1) Véase la carta del 19 pág. 13S doña Catalina Fernandez de Cór- 
doba y Aragón, hija de los duques de Segorbe» estuvo en efecto casada 
con D. Luís de Haro, marqués del Carpió. 



U4 

nuestro noviciado, porque le pareció al señor don Luis 
de Haro tomar la posesión del patronazgo con esta acción. 
Acudieron de las tres casas buen número do PP. ; salió el 
cuerpo de la suya en un coche. El concurso de señores 
fué el mayor que se ha visto; dijéronle un nocturno y res**- 
ponso, y quedóse debajo del altar mayor el ataúd. Hizo el 
oficio el señor Inquisidor general, y los capellanes de ho- 
nor con la música de la capijla. Despedidos los señores y 
la gente con solo los deudos y los de casa, se bajó el 
cuerpo á la bóveda, donde se enterró. Mañana es nove- 
nario, y está para él convocada toda la Corte. 

Murió don Francisco Antonio de Alarcon, presidente 
de Hacienda, y se enterró, en la capilla que tenia hecha en 
los Carmelitas Descalzos, con grande acompañamiento; fué 
el entierro de dia á las cinco de la tarde. 

Han hecho presidente de Hacienda al señor don José Gon- 
zález, Oidor del Consejo Real y de Cámara, persona de 
grandes prendas. 

De Italia corren varias cosas, y no malas. Hasta aho- 
ra no ha venido carta á S. M. y así no se dá crédito hasta 
que venga de ministros de satisfacción. Adiós que guarde . 
á V. R. como deseo. El P. Alvarado me ha dicho ha en- 
tregado el memorial de su pleito para enviarlo á V. R. , al 
P. Inojosa, con que el cuidado correrá por cuenta de su 
Reverencia. Madrid y Noviembre 26 de i 647.= Sebas- 
tian González. = AI P. Rafael Pereyra, de la Compañía de 
Jesús en Sevilla. 



U2 



Madrid y Diciembre 3 cíe 1 617. 

(Tom 439, fól. 985.) 

Pax Christi, &c. Padre mió: lo que hay de nuevo es 
que el marqués de Ay tona* tuyo un encuentro con don 
Antonio de la Torre, su auditor y proveedor del ejército. 
Este caballero ^ra eclesiástico y, del hábito. Dicen era 
oidor de Granada» que le habia hecho alcalde de Corte, 
y habia enviado á Homa por caballeratos y á sacar algu- 
na pensión sobre la renta que tenia. Esto supuestp el 
marqués le dio orden que del pan que tenia para la pro- 
visión del ejército diese 500 fanegas á unas monjas. D(jole 
que no lo podia hacer sin orden de S. M. £1 dia siguiente 
le preguntó si habiá dado el trigo que le habia mandado. 
Respondió lo mismo, que sin orden de S. M. no lo podia 
dar. Díjole el marqués que era un bachiller, y que hiciese 
lo que le mandaba. ABrmóse en lo dicho . El marqués le 
dijo era un picaro, y que lo diese. Dicen respondió : « no 
lo soy, y eso es mentira.» Otros dicen no fué esto último 
tan claro. A esto el marqués echó mano á la espada y le 
dio de cintarazos, diciendo: aprendan ese loco.» Fué lle- 
vado al castillo de Lérida presq. El ppiafqués escribió á S. M* 
el caso, y dijo quedaba haciendo la averiguación. El preso 
también escribió dando cuenta de lo sucedido. Dicen que 
cuando lo supieron los deudos del marqués, tuvieron junta, 

• 

y que se habia en ella resuelto le avisasen le despachase, 
porque de otra suerte quedaría * cargado, y viniendo el 
pleito acá se libraría el don Antonio. Estas cartas con esta 
resolución llegaron antes que las deS. M., con lo cual el de 
Aytona envió al gobernador de Fraga, con orden de que 
dentro de cuatro horas, como libase á Lérida, le cortase la 



448 

cabeza. Foé el gobernador al castillo, y entró donde es- 
taba el don Antonio de Torres. Preguntóle oomo le iba; 
dijo qoe cansado de la prisión y esperando el correo de Ma- 
drid. Pues no lo esperéis, le dijo el gobernador, que solo 
tenéis cuatro horas de vida. Respondióle don Antonias «y 
¿no serán seis siquiera? Díjole que no, que traia orden que 
dentro de cuatro horas le hiciese degollar. Con esto, con 
muy buen semblante, dijo le trajesen dosPP.de la Compa- 
ñía, y seconfQsóy dispuso, yal tiempo señalado le corta- 
ron la cabeza. Estuvo tan en sí y coi^ tanto valor, que ad- 
miró á los que se hallaron presentes. 

De allí á dos dias Helaron las cartas de S. M. , en que 
mandaba, unos dicen se hiciese averiguación y se remi- 
tiese aqof; otros que se hiciese averiguadon, se sentencia- 
se y se le admitiese la apelación. Luego llegó aviso de Ja 
resMucion de Ay tona aquí . y ha parecido mal , que ha- 
biendo dado onenta á S. M. del caso, él oblase absolata-r 
mente, y es indicio de ello el que S. M. ha mandado se 
remita á un oidor i hacer la información^ y sefialack) nue* 
ve jaeces para que, vista, juzguen la acción de Aytpua: 
tres de Consejo Real; tres de Guerra, y tres de Balado- 
Esto qtaeda en este estado. 

Algunos quieren decir estabtin Aytpna y el «te M^trta- 
ra desazonados con él , porqpe avisaba lo que poi^ tíii $ñ 
hacia 4 8- M. , y que estando el ejército con tddú lo neoer 
sarío, no se obraba ni se hacia cosa de impartancia. Esto 
se dice , la causa principal es la dicha- Sil de Ay tom di- 
cen ha enviado por absolucipn al sepor Nodcíqí mPfiliQ le 
ha da atrasar este suceso. 

fl. M. tuiro el otro dia upa fiesta de monttítUii b^ttóseí 
en ella la señora InüBinta y damas ; fué muy f)n(re(eQÍf||i y 
se volyieircm luego á Madrid. 

Aquí se haoe tres dias de fiesta á San Ff aacisflo hvi^i 
uno la Casa, otro qw^ ea huy» to iMOra dttqUe^ dfi Q»vmi 



U4 

• 

el tercero diahace la fiesta un caballero de la orden de 
Santiago, devoto del santo. 

No se ofrece otra cosa de que avisar á Y. R. á quien 
nuestro Señor guarde y dé la salud que (Jeseo. Madrid y 
Diciembre 3 de 1 6 4?. «Sebastian Gronzalez.»-Al P. Rafael 
Pereyra, de la Compañía de Jesús en Sevilla. 



Milán y Diciembre 34 de 46i7. 



(Tom.4a9,fól. 798.) 



Copia de una carta del Condestable á S. M. 

En mis últimos despachos di cuenta á Y. M. de haber 
dejado este gobierno, conforme á sus reales, órdenes, al 
conde de Haró, y que se habia resuelto, con asistencia del 
embajador de Genova , socorrer á Sabioneda con * víveres 
y municiones, teniéndola el enemigo abrasada con los 
cuarteles de sus tropa|. Túvose por operación fácil, juz- 
gando que la gente de franceses y del duque de Módena 
no era capaz de impedir el ñn de los ministros de Italia y 
Alemania , persuadiéndose á que las tropas dichas no eran 
en la calidad y número de porte que pudiesen dejar de 
echarse del Estado. Han hecho sumas instancias para que 
se obre, facilitando de lejos lo que se ha reconocido en el 
acto práctico. Siempre , señor, tuve el mismo deseo , y lo 
voté en Pavía, habiéndome ordenado el conde de Haro y 
D. Antonio Ronquillo asistiese á la junta que allí se hizo, 
en que se hallaron para este fin, no solo las dificultades 
ordinarias de la guerra, con tanta faltada medios, sino 
las que trae consigo un país tan impracticable de pisar eq 
el invierno , y la constitocion del tiempo. 



U5 

Eacaminóse el ejército á Gremona ea número de 3.300 
infantes de pelea, y 2.500 caballos, habiendo dejado muy 
poca gente en las plazas de esta frontera, y aventurando á 
que se entrase el príncipe Tomás, que aun hoy está 
retirado. 

Habiendo doblado la gente en Gremona , tuvo aviso 
D. Antonio Ronquillo, (que ha encaminado, como no es 
creíble, á mi hijo , aun desde aquí , nq habiendo por su 
enfermedad pasado á Gremona ) como el rey de Francia 
habia pedido paso á la república de Genova para embar- 
car sobre su armada las tropas del Gremonés en el golfo 
de la Especia (Speccia) donde le esperaban los bajeles. Es- 
to mismo nos obligó, y muchas cartas de Genova que avi- 
saron se habia concedido en el Gonsejo, á procurar seguir 
lo comenzado con toda prisa , porque habiéndose de en- 
caminar la armada naval á Ñapóles , no llevase estos re- 
gimientos, que son los mejores que tiene la Francia, y re- 
liquias de la operación de Orbitelo, en que tanta, fuerza 
puso al cardenal Mazarino. 

Pública es en Genova esta verdad, porque en el Con- 
sellétese propuso, y quedó por auto concedido, el paso 
que franceses pedian con suma dificultad. Escribe el conde 
de Haro pasó la artillería hasta acercarse al enemigo, y 
-marchó derecho á Sabioneda , intentando bcupar á Ribe- 
rol, lugar cerrado del príncipe de Róselo, donde el ene- 
migo se juntó antes con mas infantería que nosotros , y 
algo menos caballería, dejando 2.000 milicianos en Gasal-^ 
mayor. Siguió nuestro ejército la marcha, y á dos dias 
continuos fué peleando con el enemigo, y siempre llevan* 
do franceses, gracias á Dios, la peor parte. • 

A los 27 de este nos cargó después de mediodía , y 
aquella noche quedó uño y otro ejército en batalla; el del 
enemigo al calor de Gividal , y este al de Bezolo , y con 
resolución de pelear el dia siguiente» porque no ocupase el 

Tomo xix. 10 



446 

conde de Haro á San Martin de Bezolo , en que consistía 
el socorro de la plaza. 

Dia 28 se esperó hasta dos horas del dia á ver lo que el 
enemigo intentaba, y se estuvo quedo el ejército hasta que 
se encaminó la marcha á San Martin. Luego que nos movi- 
mos avanzó y presentó la batalla, empezando á pelear con 
grande resolución; Duró el combate cinco horas, y con tan 
buena dicha nuestra que se le degollaron 600 hombres, de 
verdad, como se ha visto y muestra la cantidad de armas 
que dejaron en la, campaña. Retiróse en huida con el be- 
neficio de no traer bagaje, dejando 300 prisioneros, sin que 
por venir la noche se dejase seguir^el alcance ni lo impi- 
diese lo trabajoso^ del terreno, y no haber comido en tres 
dias la caballería, ni haber tenido en dos la infantería pan 
de munición. 

Metióse el enemigo en Cividal, habiendo huido antes que 
todos con suma ignominia á aquel cuartel el duque de Mó- 
dená, que se halló en la facción. Los heridos del enemigo no 
pueden dejar de ser muchos, como lo muestra la cantidad 
de muertos y lo dicen las partidas de cabalíería que i*econo- 
cieron la huida, y aquella noche y la mañana siguiente la 
campaña. Tuvimos ganada la artillería que no se pudo reti- 
rar antes que la cobrasen y la desfilasen por su retaguar- 
dia. De nuestra parte se descubrieron aquella noche 100 
heridos y 60 muertos. El conde de Haro ha procedido como 
criado de Y. M. ; siempre asistió en la frente de los ataques, 
y bien lo muestra, pues de la compañía de la guardia de 
arcabuceros que le seguia, quedaron heridos mas de 30 
hombres, habiéndose quedado para convoyarme á Genova 
de los demás solo 1 4 sanos. 

Doy á V. M. la norabuena ^ y espero que si el enemigo 
ve socorrida á Sabioneda há de dejar ¿ Gasalmayor, y que 
si el tiempo da lugar y el estado nos ayuda, aunque sea 
después de ochó meses de campaña ea que la infantería 



147 

está tan fatigada , se ha de procurar no contentarnos con 
esto. Las nuevas que doy á V. M. las saco á la pura ver- 
dad de algunos soldados melancólicos que son los que se 
han de creer. 

Por relaciones menos interesadas que la mia sabrá V. M. 
que refiero lo que es cierto; sean dadas á nuestro Señor 
las gracias, y al bendito Apóstol Santiago. Estos subditos 
han resucitado y en Italia ha sido este suceso de sumas 
consecuencias, según el estado de las cosas. 

Señor, los heridos se calculan por 800, y yo despacho á 
Ñapóles para que se sepa allí este buen suceso, porque como 
digo á V. M. era esta la gente qtíe aguardaba aquel pueblo. 

Escríbeme el conde de Haro que los cabos le han 
ayudado muy bien y que todos han andado con el valor 
que siempre , y díceme que yo dé cuenta á V. M. porque 
no se retarde el aviso. 

Hoy 31 cierro esta carta, habiendo tenido un avisó de 
Mantua, que me dice que Mr. de Navalles (1) , maestre de 
Campo general de las tropas de Francia, quedó mal herido, 
y Mr. deStrada (2), comandante de la caballería francesa, 
también; y me escribe el conde de Haro, que de algunos 
prisioneros que se han hecho después, examinados apar- 
te, consta que ha perdido el enemigo entre muertos y heri- 
dos mas de 2.000 hombres. Esto mismo dice él avisó de 
Mantua. 

Esto es referir á V. M. en todo la pura verdad, fiinque 
el amor de padre me haga encarecer. Nuestro Señor guar- 
de la católica y real persona de V. M., como la cristiandad 
ha menester. De Milán á 31 de Diciembre de 4 647. «El 
Condestable. 



(1) Felipe de Montaut de Benáe, dnque de Navailles, que fué mis tar- 
de mariscal de Francia y murió en 1684. 
(2)^ Quizá se trate de Godofredo (Godefroí) conde de Estt-ade. 



U8 



Año de 1648. 



Madrid y Enero 15 íie 1648. 



(Tom. 429,fól.986.) 



Pax Chrisli, &c. Padre mió : yo ando indispuesto y al- 
jgunos dias estoy con calentura, y esto es* ocasión de no 
poder escribir algunas veces. 

Este correo no he tenido contestación deV. R. Desearé 
tenga V. R. muy buena salud ; désela Nuestro Señor como 
puede y yo deseo. 

Habrá tres ó cuatro correos remití á V. R. la bula de 
la composición de los diezmos, que fué el mismo dia que 
llegó el correo de Roma, que acertó áser un dia antes del 
que se escribe á esa ciudad. Diómela el P. Pedro González 
de Mendpza para remitirla , y por ser en tan buena oca- 
sión la envié. No me ha avisado V. R. si la recibió; supli- 
cóle me avise, que puede ser haya querido ganar otro cré- 
dito de diligente á costa mia. 

Lo que hay de nuevo que avisar á V. R., es que han 
salido algunos oficios militares. Ya tengo avisado tomo 



149 . 

don Francisco de Meló es general de Cataluña; hánle dado 
por maese de Campo general al barón de Tutavila; por ge- 
neral de la caballería al duque de Alburquerque; por ge- 
neral de la artillería á Brito. Han hecho gobernador de Lé- 
rida á don Diego Caballero. 

. ílntró ayer en Madrid el marqués de Castel-Rodrigoj 
no viene tan viejo como se decia. Trujo á su confesor, el 
P. Vivero, que habrá 60 años que pasó desta provincia á 
Flandes, y hoy tiene cerca de 80 años; y está lan bueno 
y fuerte como si fuera de 50 años. Pasó Castel-Rodrigo 
por' Francia; tenia litíencia en el pasaporte para estar un 
día en París. En llegando, le enviaron noticia para que se 
detuviese lo que quisiese; mas él no se detuvo, ni aun el 
dia de que tenia licencia, sino que se pasó de largo sin ver 
á la Reina. Dicen que por que no le dieron orden ni licen« 
cia, que si gustara la viera. Todo habia de venir junto, 
cuando se la dieron para detenerse el tiempo que quisiese. 

Ya avisé la pendencia que el de Medellín y el de Or- 
gaz tuvieron los dias pasados, y como los habian dester- 
rado sobre ella. Ahora digo salió la sentencia: al de Mede- 
Uin le sentenciaron en S!,000 ducados y en seis años djd 
campaña en Cataluña ; al de Orgaz en 2,000 ducados efec- 
tivos y en dos años de campaña en Galicia. 

A la condesa de Medellin han hecho camarera mayor 
de la Reina que ha de ser- , con que á su hijo no le saca- 
rán ya sangre los catalanes. 

Murió el bailío de Lora de la cryz grande ; valia su en- 
comienda 1 4,000 ducados. 

Vióse el pleito entre el duque de Pastrana y el marqués 
de Alconchel. Tenia el de Pastrana tomada posesión, del 
estado de Cifuentes delante los alcaldes ordinarios del pue- 
blo. Ahora le mandan restituir lo percibido, y que esto y 
loque corriere se ponga en depósito bástala sentencia de 
tenuta. 



,460 

£¡1 jueves se vot9 el pleito del du^ue de Sessa con el 
marqués de Leganés, por razón de su mujer sobre el estado 
del marquesado de Poza. El Duque pretende que lo de Ses- 
sa le vieue á él ; y que en lo de Poza había de entrar su 
hijo. La de Leganés pretende que conforme á las capitu- 
laciopes matrimoniales de su padre y madre, el Du()uq, 
que hoy es; tiene elección para escoger uno de los dos es- 
tados, y que el otro le viene á él comoá hijo segundo. 

A don ]uan de Arnedo, oidor de Hacienda, han hecho 
del Consejo Real. 

Al regente de Navarra, que casó con hija de Mendiga- 
bal, le han hecho oidor de Hacienda. 

El arzobispado de Valencia se dio al señor Patriarca, 
tio del de Medjna-Sidonia, y no ha querido aceptar ; dicen 
vale^,000 ducados. 

No se ofrece otra cosa de que avisar á V. R., á quien 
Nuestro Señor guarde y dé la salud que deseo. De Madrid 
y Enero 15 de 1648.=^Sebaslian González. =f^Al P.Rafael 
Pereyra , dd la Compañía de Jesús , en Sevilla. 

Albora que estaba para cerrar esta, me dieron la de 
V. R., que como el compañero del P. Procurador es nue- 
YO , 00 sabe aai^ los aposeatos donde se han de dar. 



Madrid y Enero %1 de iUS. 

m 

(Tona. <í9, fól 976.) 

Pax Christi, &c. Padre mió: yo ando con tan poca sa- 
lud que no puedo muchas veces rezar , y menos escribir 
y esa es la causa de no ser tan continua la corresponden* 
cia como yo quisiera; y mientras esto durare no podré 
asegurar el hacerlo como quisiera. V. R. perdone y reciba 
mi buena voluntad, querrá siempre de servirle. 



154 

De Ñapóles no se sabe cosa ningana particular mas de 
lo que á Y. R. tengo escrito, ni ha venido correo después 
acá ninguno. Solo se sabe por cartas de particulares que la 
plebe envió comisarios por el reino para que con|ríbuye- 
sen dinero para la guerra , 1 6 rs. por familia , y que los 
habia despachado mal pareciendo sin darles nada. También 
dicen que el duque de Guisa se habia huido del retiro en 
qué la plebe le tenia , y se habia entrado á valer del gene- 
ral D. Juan de Austria en el castillo. Nada de esto ha ve- 
nido á S. M. 

A D. Juan Chacón, que era el visitador , la mandan se 
venga luego de Ñapóles» porque está mal visto de la plebe. 

Su Santidad ha estado muy malo de retención de orí-» 
na; echó dos piedras; unos dicen está ya mucho mejor; 
otros que todavia estaba de cuidada 

El cardenal Antonio Barberino, nepote del Papa ante- 
cedente al que hoy lo es , ha ido de Francia á Roma por 
la posta para estar mas cerca, por si hay vacante. También 
está en camino otro cardenal francés viejo ; este va mas 
despacio, que su edad no le da lugar á caminar con mas 
priesa. 

Al conde de Oñate que estaba designado para ir á Ña- 
póles, le mandan se quede en* Roma por lo que pueda 
suceder. 

Murió el general de la Merced , el maestro Salmerón, 
predicador de S. M. y electo, obispo de Trujillo en Indias. 
Acudieron á su entierro todas las religiones en grande nú* 
mero y muchos señores. Hízole el oficio el provincial de 
la recolección, y la Capilla Real ofició como suele con los 
predicadores de S. M. Predicó de repente el P. Boil hora y 
media » y hizo buen sermón , si á lo último no le hubiera 
dado mal remate, lastimándose de que á un hombre tan 
grande como era su general, le hubiesen dado tan poco, 
cuando andaban con candelillas buscando bonetillos ahu- 



i5S 

mados en las chimeneas de curatos para ponerlos en pues- 
tos grandes, dejando capillas y cabezas dignas de cualquie- 
ra premio. Dicen aludió en esto á dos curas que en el reino 
de Valencia habian hecho obispos, conforme á las condicio- 
nes últimas de las Cortes de que aquellos obispados se die- 
sen á naturales, y por serlo estos y de mucha virtud echaron 
mano de ellos. La clerecía que asistió y el señor Patriarca 
lo han sentido mucho, y habíanlos clérigo? señalado coril i- 
sarios para que se quejasen á S. M. del predicador, por 
haber hablado con tanto desprecio de la clerecía. 

Murió el arzobispo de Burgos D. Juan Manso, ar- 
zobispo que fué de Méjico en Indias; dicen deja buen 
dinero. 

Murió aquí D. Francisco de Torres , abad de Ronces- 
valles y electo obispo de Mondoñedo. 

Al arzobispo de Palermo, D. Fernando de Andrade, le 
han enviado á ofrecer el obispado de Jaén. 

Fué por virey de Sicilia en el ínterin el cardenal Tri- 
vulcio. No le han querido recibir los de Palermo; recibié- 
ronle los de Mesina. Las dos ciudades están muy encon- 
tradas; la de Palermo tiene por virey al de Montealegre 
señalado por el virey difunto, con que hoy hay dos vire- 
yes. ¡Quiera Dios no pasen adelante estas diferencias! 

A 21 de este se vota* el pleito del marquesado de Al- 
manera: eran pretendientes el hijo del marqués de Orani y 
el duque de Pastraha: salió en favor del de Pastrana. 

£1 .marqués de Villares llega de Cerdeña á pretender 
ser grande ; vino en un navio cargado de trigo, con que 
se socorrerá Valencia y aquella tierra. 

Vino a^iso de Badajoz que en Yelves había habido 
grande salva de artillería y mosquetería. La causa dicen 
es qué el rebelde habia hecho jurar á su hijo por su su- 
cesor en el reino de Portugal. 

La condesa de Lemus queda muy mala de gangrena, 



483 

COD pocas esperanzas de su vida, si bien hoy han dicho 
liencf mucha mejoría. 

Correo ha llegado de Italia, no sesabe lo particular. Dí- 
cese nuestra armada derrotó á la de Francia. Para otro, si 
estuviera para escribir, irá lo particular; y ahora ruego á Dios 
que guarde á V. R. De Madrid y Enero 2T de i.648.«Se- 
hastian Gonzalez.f=»Al P. Rafael Pereyra,de la Compañía de 
Jesús, en Sevilla- 



Madrid y Febrero H de \ 648. 

(Tom. 129, fól. 988.) 

Pax Christi,&c. Padre mió: ayer partió de aquí don 
Francisco de Meló para Cataluña. Salióle acompañando . 
toda la corte, ¡quiera Dios los deseos buenos que lleva los 
logre, y que tenga ocasiones para poderlo hacer! 

Al marqués de Ay tona han traido al castillo del Ala- 
meda, que está tres leguas de aquí. Ha ido á visitar su 
mujer con licencia de S. M. y luego se volvió. Está muy de 
peligro de unas calenturas que le dieron en llegando 
aquí. 

El . arzobispado de Valencia han ofrecido al señor obis- 
po de Málaga, y no ha querido aceptar. 

El obispado que vacó por muerte del general de la 
Merced en Indias, le han .dado á una dignidad de Mé- 
jico, . 

AI P. Yalderas, maestro de su religión, le han ofrecido 
un obispado en las Indias y no ha querido aceptar: es 
mercenario. 

El P. Boil, predicador.de S. M. , queda malo y muy de 
peligro; há^se muerto en la Merced siete ú ocho religiosos 
en cosa de dos meses.. 



45A 

Al marqués de Leganés aprietan para que vaya á Ba- 
dajoz y dicen se excusa con su pleito que trae con el ddque 
de Sessa. Últimamente le ha ido orden de S. M. qua con 
efecto yaya á Badajoz á su oficio, ó se resuelva en que- 
darse á su pleito , y el oficio de general se proveerá en 
persona que le baga de asiento. Paréceme quisiera quedar- 
. se al pleito y tener el oficio de general, gozando de los 
^ emolumentos sin tener los riesgos; y no les parece esto 
conveniente, y por eso le aprietan á que tomé resolución, 
ó lo uno ó lo otro. • • 

De Ñapóles no ha venido cosa 'ninguna de nuevo, y se 
está aguardando por horas aviso. 

No se ofrece otra cosa de que avisar á V. B., á quien 
Nuestro Señor guarde como deseo. De Madrid y Febrero i i 
de 1648.«»Sebastian González. = Al P. Bafael Pereyra, de 
. la Compañía de Jesús, en Sevilla. 



Madrid y Marzo d de 1 648. 

(Tom. IJ9, fól. 989.) 

Pax Christi, &c. Padre mió: agradezco á V. B. las cor- 
tezas que me remitió por dos veces para las cuartanas ; no 
he podido hacerlo antes por haber estado algo indispuesto. 

Correo vino de Italia antes de ayer , y aseguro que 
me ha espantado que no trae cosa ninguna de Ñápeles, que 
es cosa bien particular. Solo dice el cardenal Monti, ar- 
zobispo de Milán, que la enfermedad del Papa da treguas, 
mas que no hace paces y que teme los ha de obligar á po- 
nerse en camino. 

También avisan de Genova en ¿arla de 8 del mes pa- 
sado, que habia llegado de Francia el cardenal Francisco 
Barberino á aquella ciudad, de paso para Boma, donde 



45B 
ibaá residir. Que al cardenal Antonio le babia el Fran- 
ca becbo gobernador de todas las plazas que estaban por 
franceses en Italia. 

Dteese por cierto que en París habia habido un motín, 
clamando el pueblo por la' paz, que obligó ala Reina á sa- 
lir en público con el Rey, y viendo que no se quietaban se 
retiró, y aun dicen se salió de París con sus dos hijos por 
asegurarlos, ^n lodo deben de tener mas maña en quie- 
tarlos allá que no acá, pues son llamaradas sus motines, 
que en breve se acaban. 

Murió el nieto del Conde-Duque, marqués de Mayrena, 
con que habrá de nuevo debates sobre quien entra á he- 
redar. Son los pretendientes el señor don I^uis de Haro, 
el marqués de Leganés y el duque de Medina de las Tor- 
rea. Cuando murió la condesa de Olivares , dejó un papel 
secreto y cerrado, y mandó á su^confesor lo entregase en 
el Consejo al señor Presidente y oidores, para que cerrado 
como estaba se guardase, y caso que el niño que ahora ha 
muerto muriese, se abriese y ejecutase lo que en él se 
con tenia, y que esto lo dejaba declarado en su testamento 
en la conformidad dicha. Esto corrió luego que murió la 
de Olivares. El niño ha fallecido también y el caso ha lie* 
ga()o. Si es que hay tal papel, será fuerza el abrirse como 
todos están en ello. Ayer corrió voz se habia de abrir en 
el Consejo; no heoido n^da acerca de esto. También es 
cosa singular que este niño, siendo de solos 22 meses, le 
habia concertado ya de casar la condesa de. Olivares con 
la |)ija segunda de la marquesa de Taracena, su sobrina, y 
tenia aun menos edad que el niño, el cual el dia qne se 
hicieron las escrituras,- llevó á su novia futura muy ricas 
joyas que le dio su abuela por vistas, y el niño murió á las 
cinco de la mañana, y la niña á la tarde del mismo dia, 
con que la casa de Olivares ha quedado totalmente sin 
sucesión del Conde*Duque. 



156 

Murió tísica doña Victoria de Oria, hija del daque 
de Tursi ; estaba casada coa el heredero del marqués de 
MoQtalban, que es buen mozo y tiene ya dos debajo de 
tierra, y al paso que estas hair ido podia tener muchas. 

Está capitulado el nuevo conde de Chinchón , hijo del 
que fué yirey, con hija del heredero del Condestable, que es 
mudo(1), aunque por arte le ha enseñado á hablar un cria- 
do quelo fué del marqués de Priego. Es dama de Palacio, y 
se harán con ello las acostumbradas ceremonias. Entra en 
casa bien rica, qué para estos tiempos es de grande im- 
portancia el estarlo, mas que en otros. 

Cuatro dias há que mataron á un joyero cerca de casa , 
con poca causa. Era el tal joyero- examinador de pasa- 
maneros, y por no haberle querido á uno aprobar para el 
dicho oficio, llegó á su casa y le llamó. Bajó muy descui- 
dado, y en preguntándole cómo estaba, le dio dos puña- 
ladas y se puso en cobro, con que el pobre cayó muerto. 
Unos dicen confesó por señas; otros que aun esto no pu- 
do hacer. Habia solo diez dias que estaba casado con una 
niña de 1 4 años, que en diez dias pasó los tres estados de 
doncella, casada y viuda. El dia siguiente fué un alcalde de 
Corte á hacer la averiguación de esta muerte, y estando 
haciéndola hubo una pendencia casi á la misma puerta del 
difunto, y cantidad de espadas, y dieron á un criado del 
Nuncio dos puñalada». 

La semana pasada mató un hombre á otro en los bar- 
rios altos hacia Santa Bárbara. Cogióle la Justicia y lo lle- 
vaban á la cárcel. Violo un amigo del padre del matador que 
encontrándose con el dicho le dijo: ((amigo, yo me holgara 
de daros mejores nuevas; perdonad, que me es fuerza os 



(1) D. Luis de Yelasco. Enseñóle á hablar un criado del marqués de 
Priego, llamado Manuel Ramírez de Carrion, autor de una obra impresa 
en M oniilla, en 16S9 con el título de JUaravillas de la mikfuraleza. 



avise, para que acadais á vuestro hijo á quien llevan preso 
á la cárcel de Corte por una muerte que ha hecho.» El 
bueno del padce del matador lo sintió con tan grande ex- 
tremo, que acabar las palabras el amigo, y caerse el padre 
del matador de repente muerto fué todo uno. Muertes 
violentas hay muchas y pocas se castigan. ¡Dios lo re- 
medie! 

El cardenal Trivulcio, virey de Sicilia, descubrió una 
traición que armaban en Palermo cuatro hombres con otros, 
sus aliados, gente perdida. Trataban de matar el consulado 
y atribuirlo al virey y ministros reales, y lue^o á voces 
apellidar libertady república y dar tras el virey y minis- 
tros, y acabar con todos y levantarse con voz de libertad 
y república. Upo con quien comunicaron sus intentos dio 
aviso al Cardenal^ prendió los cabezas; en breves horas 
los hizo confesar y dar garrote» con que aquella polvareda 
se aquietó. 

Adiós, mi Padre, que guarde á Y. R. los adbs que deseo. 
De Madrid y Marzo 3 de 1648.=Sebastian González. = Al 
P. Rafael Pereyra, de la Compañía de Jesús, en Sevilla^ 



Roma y Marzo \^ de \ 64f8. 



(Tom. 429, fól. 914.) 



Gelébranse con grande concurso en esta Casa Profesa 
las Cuarenta Horas. El domingo por la mañana hubo capi- 
lla de cardenales , á que asistieron 32; solos cuatro faltaron 
por enfermedad ; hoy no hay mas en esta curia. 

Lunes por la mañana vino Su Santidad con general 



acompañaoiiento de cardenales, moüseñores y caballeros; 
hizo oración muy despacio ante el Santísimo Sacramento, 
y al altar donde está el cuerpo de San Ignacio, nuestro pa- 
dre, hizo profunda reverencia , ambas rodillas en tierra y 
descubierto. La guardia tudesca volvió muy alegre porque 
al capitán mandó el P. Vice-prepósito dar en honores tan 
festivos dos barriles de ^excelente vino y 60 panes. 

Sn nuestro colegio ^ romano se dio un día de estos pa- 
sados un grado de doctor de filosofía á un marqués de 20 
años que ha estudiado allí. Fué acto lucidísimo y de gran 
concurso in omni genere. Asistieron síété cardenales y 19 
prelados. , . 

En el colegio inglés nuestro se celebró una extremada 
tragedia por los alumnos ingleses; hubo bravas tramoyas» 
y inventivas el jueves cercano á Carnestolendas. Asistió 
toda la escuela nuestra del colegio romano, y todois los 
que quisimos de la Compañía de otras casas; duró cinco 
horas la fiestl y hubo cuatro cardenales y grandes perso- 
najes. . 

.El cardenal Francisco Barberino, que por horas se 
aguardal)a en Roma , con grande alborozo de franceses, 
portugueses y catalanes, no se ha atrevido á venir, y así 
ha puesto su casa en Genova de propósito. A esta casa da- 
ba de limosna 30 escudos al mes. 

Estos dias han muerto de repente algunos personajes 
grandes., y á un santo religioso tereso (1), rezando maiti- 
nes, le mató un rayo. 

El dia de la Candelaria presentó la vela á Su Santidad 
en nombre de nuestra nación , el administrador de San- 
tiago, que es canónigo de Toledo y por tercera vez ins- 



(1) Asi dice el original; probablemente habrá de entenderse i«carmeli' 
ta de la reforma de Ssmta Teresa.*' 



459 

tó por lá detención de la nueva exposición de los 800.000 
ducados sbbre el estado eclesiástico de España. Su Santi- 
dad respondió que se compadecía del brazo eclesiástico; 
pero que obligado de las necesidades del Rey, los había 
concedido, y ¡ ay (dijo ) de esta santa sede, y de la. igle- 
sia , si el Rey católico faltase ! 

Una monja de San Bernardino pidió muchas cosas de 
plata para una fiesta; era portera, y con sagacidad pidió 
á sus compañeras las llaves de la puerta , y un dia á 
hora de comer desapareció , y por grandísima diligencia 
no se ha podido hallar. Los dueños de lá plata se lamen- 
tan, y como aquí es caso inaudito, dicen los italianos que 
es hija de padre francés y madre española: Deus sáí. 

Con grande acompañamiento de monseñores, caballe- 
ros y cinco cardenales , partió de Roma el nuevo virey de 
Ñápeles (1). Hjzo noche en Frascati en el palacio del señor 
cardenal Montalto , que con gran magnificencia sin perdo- 
nar á gasto ni regalo, lo hospedó. An^sde partir dio gran- 
des limosnas , y visitó los santuarios. Nuestro Padre Ge- 
neral le ofreció 30 misas. 

. Con la sublevación de Ñapóles se vienen á Roma mu- 
chísimas familias á vivir^ dejando perdidas sus haciendas, 
y de riquísimos muchos se veü hoy pidiendo limosna os-r 
liatim. El gobernador de Roma, á cuyo cargo está averiguar 
los forasteros, que vienen á vivir aquí, afirma que hasta 24 
de Febrero han entrado en esta ciudad del reino de Ná- 
peles á vivir, mas de 20.000 personas. 

El domingo de Carnestolendas hizo un gran conviton 
el cardenal Grimaldi á los cardenales Ursino,» Theoduli^ 
embajador de Francia y duque de Brachano; y el martes 
el embajador de Francia á los contenidos: muchos brindis 
y mesas francas y abundantes aquel dia en su casa á to- 

(1) D. Ifiigo Velez de Gueyara y Tassis, conde de Oñate. 



460 

dos los portugueses, catalanes y napolitanos rebeldes. 
Es cierto que en París hubo un alboroto , porque de 
hecho él Rey con el Parlamento impuso una gabela sobre 
las casas, la mitad del alquiler por dos años. Estando el 
Rey en público en la iglesia mayor, en una gran fiesta , se 
oyó una voz que dijo: «gabelas á fuera, ó haremos lo que 
Ñapóles^» Levantóse un gran rumor, y averiguóse quién 
habia sido la causa. Infraganli fué puesto en prisión; pero 
el pueblo impaciente manu polenii , lo puso en libertad con 

que turbata estomniscivüas,Y^^ ^^ estado dicen que que- 
daba el caso. 

Al fin llegó á Roma el cardenal Barberino ; deja su ca- 
sa en Genova. Tuvo benigna audiencia de su Santidad .el 
viernes primero de Cuaresma, después del sermón. 

A 23 de Febrero se propuso en la congregación del 
concilio la causa del señor obispo Palafox contra regulares 
in Indiis. A los agentes les pareció, que negotium erat con- 
dusum contra Sodellatem ; Ceterum Congregaiio nihil resol-- 
vit, quia alíiorem indajinem petunt dubia epi$copi\ licet in 
primo adspectu videant clara, latel anguis in iUis. et cum-- 
granó salis opportet responderé. Sacra nostra congregatio 
Concüij jiistissima esí, et unicuique servat jus suum] tam 
qpiscopiSj qimm regularibus. 

El Turco ha pedido al Emperador paso seguro por sus 
estados para invadir á Italia y gozar de la ocasión. El Em- 
perador no tiene fuerzas para resistirle, y ha avisado á su 
Santidad se prevenga, y la primera prevención ha sido im- 
plorar el auxilio divino con conceder un jubileo grande 
para toda la cristiandad. ¡Dios se apiade de su iglesia! 



464 



Granada y Marzo 19 (íe 1648. 



(Tom. 429, fól. 927.) 



Pax Christi, &c. Estando hoy lunes esperando la pro- 
cesión de letanías, de vueltas de San Jerónimo, empezó á 
entrar gente en nuestra iglesia, dando voces ¡que se ha 
levantado Granada! Salimos á la calle, y pasaron mas 
de iOO hombres con espadas desnndas, otros con palos , y ^ 
muchachos sin número corriendo y dando voces : ¡viva el 
Rey y muera el mal gobierno! Encamin^onse á San Jeró- 
nimo , donde pensaron hallar el corregidor y ciudad; pero 
ya se habian recogido en San Juan de Dios. Esta gente solo 
era un trozo, que lo demás, que dicen eran mas de 5.000 
personas, estaban en arma en el campo del Príncipe. 
Luego que llegó la clerecía á la Iglesia Mayor, sacaron el 
Santísimo el señor Arzobispo y prebendados y le llevaron 
al campo del Príncipe, adorándole y diciendo eran cató- 
licos, que pan pedian. Antes deste motin habian entrado 
en la Audiencia pidiendo socorro y gobierno. 

Preguntó él señor Presidente á quién querían : respon- 
dieron que al señor oidor don Francisco Vergara. Luego 
el pueblo alzó por corregidor á un caballero del hábito de 
Calatrava don Luis de Paz, santo y limosnero: Subiéronle 
en un caballo, y llevando las ríendas el marqués de Vene** 
zaela y el de los (Trujillos, él por vara una baqueta de es- 
copeta y un Cristo en las manos procuraba aquietarlos. Dio 
provisión el Acuerdo fuese corregidor, y su alcalde mayor 
don Francisco Vergara, alcalde del crimen don Vicencio 
Lebanto(l). Corriéronlas calles dando voces, ¡viva don 



(1) Asi M lee en el original. 

Tomo xu. 14 



I 



462 

Luis de Paz! ; pregonóse luego que pena de la vida mani- 
fiesten dentro de dos diasisl trigo que tuvieren, y á los pa- 
naderos que saquen pan á la plaza. El señor Arzobispo en- , 
vio á casa y lo mismo á todas las religiones ; de casa le 
enviaron todo el pan que habia. El señor Presidente en- 
vió á pedir s^ amasase esta tarde todo lo que se pudiese; 
y luego se despachó al valle para que esta noche esté el 
trigo aquí. 

Esto ha pasado hoy lunes, que hemos visto algo de 16 
de Ñapóles. Al corregidor le apedrearon la casa. Aquí te- 
nemos un nietecito suyo, que estaba en las Escuelas. El 
buen caballero padece, y sin culpa suya se le ha caido ia 

« 

casa encima. Notable turbación ha sido. Ya dicen está to- 
do quieto con las diligencias del electo corregidor y de estos 
fieñores. No ha parecido alguacil ni veinticuatro; es cierto 
que si hubieran parecido, hubiera sucedido una gran des- 
dicha: veamos qué hay de aquí á mañana. 

Ya estaba algo quieto el lugar, porque los caballeros y 
el señor Arzobispo, y estos señores del Acuerdo socorríe- 
roa luego la gente con paü ; mas sobre el tomarle en la 
plana unos escribanos, dieron en los del pueblo y mataron 
á cinco, con que de nuevo Be han amotinado, y se teme 
esta Boche una gran desdicha. El corregidor salió en há- 
bito de fraile Jerónimo ; su gente dicen se acogió al con- 
Verntode Sahta Paula. A su nieto tenemos en casa. 

Anbohe enviaron los amotinados á pedir que saliesen 
algunos dd Colegio, para andar por las calles repartidos 
6B barrios con las demás religiones; ocho ñieron de easa; 
toda la noche se pasó en vela, y anduvieron divididos por 
barrios, el tribunal dé la Inquisición haciendo pregonar 
pena de excomunión á todos los que no manifestasen el 
Irigo. 

La Queva justicia y todas las religiones , estado ecle- 
siástico y caballería, todo ha estada q[iiieta, y boy lo wtá 



463 

la ciudad porque hay pan. Ayer no se halló pregonero; 
hizo el oficio el guardián de los capuchinos traído en hom- 
bros de caballeros. Estos ayer tardé habiendo solicitado 
el pan, ellos mismos se subieron sobre los cofines y los lle- 
varon á la plaza para repartirlo. El marqués de los Trujillos 
entró de esta suerte con seis ó siete cargas de pan. Ello 
ha sido un alboroto notable. iQuiera Dios uo haya otro!, 
no le habrá si hay pan (1). 

Anoche acudieron mas de 400 hombres á la qasa del 
escribano matador, y le pegaron fuego. Apagóse con bre- 
vedad por los vecinos. Al escribano han pregonado \ 00 
ducados á quien le diere vivo ó muerto. Quieto está todo 
y macho pan bueno, cabal y barato. Dios lo aumente y 
guarde áV. R.De6ranadaá49 deMarzóde46i8.~Juan.«> 
Al P. Cristóbal Fernandez de Acevedo, de la Compañía de 
Jesús, en MontiUa. 



Madrid y Marzo 31 de 4648. 

(Tom. <29, fól 991.) 

Pax Chrisli, &. Padre mió : no siempre que deseo es- 
cribir puedo, que con estas calenturillas de ordinario no 
estoy con sazón para poderlo hacer ; mas cuando ei^y mas 
aliviado, no dejo de escribir por lo que debo á V. R. á 
quien deseo servir en todo lo que me quisiere mandar. 

De Ñapóles no hay cosa cierta* Lo que se ha dicho es 
que los pueblos se han barajado los unos con los otros; 
gue no nos puede estar mal esta división, y que h^ habido 
peleoí)^ entre ellos; que unos y otros se fortifican para 
defenderse y defender á la otra parcialidad. 

(1) Tieno igualmente esta carta como la anterior, un párrafo entera- 
mente tachado ton tinta, de manera que no puede leerse. 



464 

También diceo que el de Guisa babia degollado algu* 
uos de la plebe; no se sabe la causa; él está metido en 
ruido que si sale del bien y con la vida, no habrá hecho 
poco. Desto no hay mas fundamento que lo que corre por 
cartas de particulares. 

De Sicilia avisan que una falúa que trae el cardenal 
Trivulcio en la costa de Ñapóles habia llegado, y que la 
nueva que traia era que el pueblo capitulaba con el señor 
don Juan de Austria. Esto se ha sabido por otros dos avi- 
sos diferentes; mas hasta que vengan á S. M, cartas, no 
se tiene por cierto. 

Han examinado al duque de Tursi los de la plebe, y 
héchole tres preguntas. Primera, si habia sido contra la pie* 
be, á que respondió: que él habia servido al Rey de España 
como lo hablan hecho los de su casa. Segunda , si de allí 
adelante sería contra la plebe, y respondió: que él todo el 
tiempo que Dios le diese vida, estaría á las órdenes y obe- 
diencia del Rey de España, y que el consejo mas acerta- 
do que les podia dar, era que ellos hiciesen lo mismo. 
Tercera, que si sus hijos se reunirían contra la república 
napolitana, á que respondió: que sus hijos eran personas 
que conocían sus obligaciones de su sangre y obrarían 
conforme á ellas. 

. La ciudad de Mesina ha ofrecido á S. M. el sustento de 
las galeras de Ñápeles todo el tiempo que durare la guer- 
ra, asistiendo en su puesto. 

D. Juan Chacón que estaba por visitador en Ñapóles, 
ha llegado aquí. Guando se supo habia desembarcado y 
que venia, le despacharon un correo que se detuviese 20 
leguas de la Corte. No le encontró y con eso se vino. No 
obstante que está malo en la cama , se le insta de parte de 
S. M. para que salga con aprieto; mas hasta ahora no ha 
salido, suplicando del orden y alegando su poca salud. Con 
todo me persuado no le han de valer sus excusas. . 



465 

El conde de Chinchón se casa con la hija del marqués 
del Fresno, hermano del Condestable. 

Doña Antonia de Mendoza, dama de edad mas que« 
mediana, se casa con el conde de Benavente, viudo. 

La hija del conde de Castrillo se casa con el marqués 
de Aguilar, grande de España, y le da su padre de dote 
7.000 ducados de renta para la casa , ahora tengan hijos 
ó no los tengan, y 30.000 escudos en oro y 20.000 de 
joyas. 

De Italia avisan pretendieron dar veneno á la duquesa 
madre de Saboya, y al duque niño y á la heredera. Tú- 
vose noticia por una carta; prendieron á los que «andaban 
en la trama. Culpanal príncipe Tomás, y unos dicen sehaido 
á Milán , otros que á Ñápeles, otros que á Turin para dar 
satisfacción de sü persona. Otros culpan á la princesa de 
Carinan. Nada desto se tiene por probable, y como corren 
tantas mentiras, debe de ser esta una de ellas. 

Las comedias, dicen, se vuelven para pascua de Re-- 
surreccion, por excus^tr el tributo que sehabia echado 
para el sustento de los hospitales. • 

Aquí ha corrido, no sé con qué fundapento, que habia 
un capitán muerto á don Diego Caballero, gobernador quQ 
habia de ser de Lérida. Dicen que el caso sucedió desta 
suerte : que estando don Diego Caballero en un corro de 
soldados y oñciales de milicia y capitanes, IJegó de nuevo 
uno y le dio la bienvenida á Zaragoza, y que se holgaba 
de ver que habia salido tan lucidamente de sus cargos^ 
pues lo mostraba la confianza que S. M. hacia de su per-> 
sona. Sabida la verdad, él respondió agradeciéndolo, y que 
lo que mas estimaba era que sus émulos quedarían cor- 
ridos de las mentiras que en contra del habian dicho, y ar- 
rojóse además en otras palabras descompuestas. Estaba en 
el corro otro capitán que habia dicho contra él , y dijo- 
tea, señor, que alguno diría verdad.» Respondió don Die- 



go: que lo dieho dicho, y qae menüdn todos losqae habían 
capitulado (1). Galló por entonces, y sabiendo estaba á ca- 
Joallo en el campo don Diego Caballero , tomó el sayo y lo 
fué á buscar. Encontrólo y díjole si defendería que los que 
hábian capitulado mentian en lo que habian dicho. Res- 
pondió Caballero qué sí; Pues apéese vuestra señoría del 
caballo, que yo me precio de decir verdad, y el que miente 
e6 él. Apeáronse y echaron mano á las espadas» y dicho 
capitán le dio dos ó tres estocadas que dicen lo mató. Es« 
to corre; hasta que el correo venga no se sabe la verdad. 
Otros lo tienen por fábula, y fúndanse en que ha habido 
cartas de que estaba en Fraga don Diego Caballero, y que 
había pasado á Zaragoza. 

Anoche llegó aviso como habian cercado los portugue- 
ses á Alcántara, y que de Badajea se le envió socorro á 
toda diligencia que ebtró en la villa^ y animáronse los de- 
lia de suerte que salieron á pelear con los portugueses y 
los obligaron á retirarse con pérdida de 600 caballos y 
mayor aun de prisioneros. Lo particular vendrá con el 
correo. • 

Adiós, mi padre, quien guarde á V. R. y dé la salud 
que deseo. Sí V. R. me demedíase el estómago, que le ten- 
go grandemente estragado, me daría algunos años mas de 
vida. Téngalo V. R. como deseo. De Madrid y Marzo 31 de 
1648» = Sebastian González. =: Al P« Rafael Pereyra, dé la 
Compañía de Jesús, en Sevilla. 



(1) Es lo mismo que si dijera todóé los que habian declarado boütes' 
tando como testigos á los capítulos de cargo del proceso. 



ur 



Badajoz y Abril 4 de 1 648. 



(Tom. 499, m. 996.) 



Ck)pia de una carta del P. rector de Badajoz, sa fecha 
á 27 de Marzo de 4648(1). 

c(De nuestra Talayera de acá salieron cuatro pilladores 
de á pié hacia Campo-Mayor á buscar su vehtura, y quiso 
l$i nuestra que descubrieron gran golpe de caballería de el 
rebelde como 600 caballos, los cuales marchaban á Mon- 
tijo y á la Puebla, donde tenían noticia que había mucho 
ganado. Este era su principal intento, y el segundo coger 
la caballería nuestra que le saliese al encuentro, y para 
este fin se ocultaron cuanto pudieren, para que no se 
entendiese el grueso que traian. Los pilladores se oculta- 
ron detras de unos vallados, y en pasando vinieran á dar 
noticia de lo que pasaba. Con esta nueva nos vinieron el 
miércoles en la noche, dia de la Encarnación, y otra peor 
nos vino por otro lado, de que el enemigo tenia cercada 
á Alcántara, y la estaba batiendo, y que la fuesen á socor- 
rer. Dispúsose primero acudir á coger al enemigo, cuando 
volviese con la presa, y así salieron ayer jueves por la ma- 
ñana los caballos que había, que serian 500, y se pusie- 
ron á esperar al enemigo al paso. L^s tropas de Talavera 
y de otros lugarcillos se venían á vista del enemigo para 
si hubiese ocasión de quitarles la presa, la cual era /x)nsí- 
derable y llegaría á 14.000 cabezas de ganado mayor y 
menor, con que dejaban perdidos á todos aquellos lugares 
que allí habían juntado su hacienda. Guando las tropas de 



(1) HáUase esta carta como otras muchas entre ]a correspondencia 
del P. Pereyra, sin que podamos decir quien se la remitió, si fué el P. 
González ü algún otro P. del Colegio de Madrid. 



- 468 

Talav^era vieron las nuestras, tomaron la vuelta y se incor- 
poraron con ellas, con que quedamos con algunos 50 caba- 
llos mas que el enemigo, porque los suyos eran 600 y los 
nuestros 650. Cuando ellos se hallaron con tanta caballería 
en el paso, no rehusaron el choque porque la imaginaban 
muy flaca, y que no tenian el brio que solía. Cerraron con 
grande ímpetu con nosotros, y con el mismo nosotros con 
ellos, y fué uno de los grandes choqnes que se han visto 
aquí; y con tan buena fortuna de nuestra parte, que der- 
rotamos al enemigo y le quitamos cosa de 2D0 caballos. 
Cogimos más deciento y tantos prisioneros, entre ellos el 
Comisario general de la caballería; pero tan mal herido 
que dentro de pocas horas como entró en Badajoz murió. 
Murieron por lo menos cuatro capitanes. No se sabe lo pun- 
tual ni el mismo general de la artillería, (que es hoy el que 
gobierna), ni nuestros capitanes lo saben, y así digo lo que 
ellos juzgan y dicen, y lo que el mismo general me ha 
dicho hoy cuando le fui á dar la norabuena. ítem: pren- 
dieron dos tenientes prisioneros y un capitán que es cal- 
vinista, y un clérigo quQ traian por capellán. Heridos en 
Badajoz tenemos dellos 80 , y sin duda fueron la mayor 
parte de ellos muy heridos, y quedaron mas de otros 100 
muertos en la campaña. 

Délos nuestros murieron cosa de 1 S!, y heridos tenemos 
cosa de 50, y además cuatro capitanes e^tán mal heridos. 
La victoria ha sido gloriosa, porque serecobfó todo el ga- 
nado, y se vuelve á sus dueños. Hoy se habrá ya repartido, 
y en Talavera lo juntaron para que viniesen sus dueños á 
reconocerle. Hemos quedado con grandísimo consuelo, 
que ha sido rescatar este país, y el enemigo ya se ve cual 
estará. Tomarase lengua con que se sabrá m^s por menu- 
do su pérdida, que en estas ocasiones los soldados tras- 
ponen mucho. 

Anoche á la Ave-María volvieron con este suceso, y 



469 

esta mañana volvió propio de Alcántara que dijo que el * 
enemigo se habia retirado, y luego vino segundo propio que 
dijo habia vuelto á poner sus baterías* Gente dicen que 
tienen los nuestros, municiones les faltaban; hánies envia- * . 
do hoy 80 quintales y un tercio de infantería y cuatro 
tropas de caballos de socorro. ¡Dios los defienda! que se- . 
ria grande desgracia si aquella plaza se perdiese; podrá ser 
que con este suceso desmaye el enemigo y se recoja. 

•Después desto vino aviso habian los portugueses vuel- 
to sobre Alcántara, y acometido el puente, y ganado dos 
rastrillos, y intentado abrir la puerta con un petardo. No 
tuvo efecto; terraplenáronla los nuestros, y con granadas 
de fuego los ojearon con muerte de muchos. Intentaron 
volar un pedazo del puente, y para esto hicieron un hor- 
nillo, y poniendo cantidad de pólvora en él, le dieron fue- 
go; solo derribó tres, piedras. 

Anoche 6 deste vino aviso se habia retirado el enemi- 
go. La causa de haberse atrevido, dicen, fué que habién- 
dose retirado In primera vez, por saber verila socorro de 
Badajoz, viendo el corregidor de Alcántara que se habia 
ido, envió el socorro á la Mata, donde se temían habian de 
dar, y ellos tuvieron noticia de como el socorro habia pa- 
sado á la Mata, y con esto dieron la vuelta á Alcántara á 
probar ventura. Lo particular de la fuga desta segunda re- 
tirada no se ha dicho; el jueves con el correo se sabrá mas 
en particular; avisaré á Y. R.» 



Madrid y Abril 1 de 1648. 

(Tom. 4t9,fól.993.) 

Pax Christi , &c. Padre mió : Y. R. tenga muy buenas 
Pascuas , como yo se las deseo, con buena salud y conten* 



470 

* to. Lo que hay de imeyo qoe avisar á V. R. , es lo se- 
guiente ! 

De Ñápeles corre oonstantemente que andaba el pue- 
*blo tratando de convenirse con el 6r. D. Juan de Austria. 
Dicen habían ya dado libertad ai duque de Tursi y á stt 
nieto 9 y que el duque era d medianero en los acuerdos de 
las conveniencias. Que pedian saliese Su Santidad por fia- 
dor de que les cumpliria S. M. lo que se asentase, y que 
en orden á esto habian escrito á Roma, y que Su Santidad 
habia respondido muy bien á todo lo que se le había pe* 
dido. No ha venido de esto carta á S. M.; mas hay la de 
Sicilia del marqués de Montealegre para un hermano suyo» 
y otra de Genova. Con todo hasta que venga aviso á S. M. 
de Ñápeles , no se tiene por cierto. 

De Francia se ha dicho aquí por carta que femitió 
D. Juan de Caray , á quien envió el siviso el que llevó ra- 
tificadas las paces de parte de S. M. con Holanda, que 
la Francia se empezaba á revolver por causa de los tribu- 
tos, y en especial por uno nuevo que se trataba de impo-> 
ner, con que el pueblo en París se empezó á inquietar tan 
furiosamente que á voces clamaban por las paces, y pedían 
se les entregase al cardenal Mazar ino. Que dicho cardenal 
unos dicen no parecía ni vivo ni muertOi y que debía de 
estar escondido ó huido á Roma. 

. Que el de Conde habia días se habia salido de la dórte 
porque habiendo pedido por merced al Rey le diese liber- 
tad á un caballero que estaba preso, no se lo habia queri- 
do conceder; que él lo sintió de suerte que se salió de 
París. 

Ilem : que vi^to el alboroto de París enviaron á llamar 
al de Conde para que, parte con su autoridad, y parte 
con gente de guerra, procurase antes que el fuego del 
motín creciese apagarlo. Para este efecto juntaron 6.000 
hombres, y se los entregaron. Que recibida la gente se 



474 

hé 0OQ ellb á so gobierno ^ qoe es en el ducado dé Boi^o^ 
ña, y que estaban oon grande recelo de sus designios, por 
haber obrado tan al contraríe de lo que se deseaba. 

ítem : que al secretario de Maasarino le habian quitado 
lea sellos del despacho , y que la proyincia de Burdeos y 
otra que no me acuerdo, estaban alborotadas por la misma 
cansa. Todo esto contiene la carta. 

Si fuese cierto , no nos estaría mal; mas hasta que haya 
aviso mas particular , no se da entero crédito, y el mas se- 
guro será el de Flandes , donde por la comunicación y ve* 
cindad se sabrá mas puntualmente. Lo dicho contenia la 
carta que remitió D. Juan de Garay. 

El Sr. D. Luis de Haro está sangrado tres veces por 
ocasión de unos corrimientos que le apríetan; mucho cui- 
dado da, aunque no tanto que se tema ha de ser este mal 
grave. 

D. Juan Chacón salió de Madrid seis dias há , que ni \ú 
falta de salud que representó , ni las súplicas pudieron ser 
bastantes á impedirlo ; va doce leguas de la corte. 

Tenemos en casa al hijo primogénito del rey de Túnez. 
Es muy gallardo caballero y de lindo arle y entendimién- 
tOé Su exterior y conversación ha sido rara, y no menos 
lo es su modestia que la estimación que tiene de la merced 
que Üios le ha hecho. Envióle de Sicilia á España el car- 
denal Trivulcio. Está en casa hasta que el Consejo de Es- 
tado ajuste el modo y tratatniento que se le ha de hacer. 
Su padre murió de sentimiento á pocos meses como se 
ausentó. Era casado y como estaba inclinado á la religión 
católica , no gustaba de la mujer. Lsf suegra por atraerle á 
que la quisiese bien , hizo unos hechizos; diéronle á enten- 
der al rey de Túnez que estos le habian volcado el juicio, 
y que sin él habia tomado resolución tan extraña para 
ellos. El rey con esto se indignó con la suegra de suerte, 
que la hizo atenacear, y á una hebrea que la dio el conse- 



478 

jo, y ádos moros que lo ejecutaron, y al portero de la 
casa del príncipe por sospechas que del tuvieron habia te- 
nido noticia de la fuga , y después de atenaceados los hi- 
cieron pedazos y los echaron al mar, y habiéndolos echa- 
do á la playa «I agua , echaron perros para que se los co- 
miesen. 

La mujer del principe , viéndole ausente, y á la madre 
por esta causa muerta , dicen se dio tres puñaladas y se 
mató. Viene aquí para que S. M. le emplee en su servicio, 
y á lo que se inclina es á servir en la guerra. Es mozo de 
1 9 á 20 años, de grande aliento, y era ya por el Gran Tur- 
co general de las galeras de Biserta. Esto es en breve lo 
que por ahora puedo decir á Y. R. de este caballero. 

Pedido me han mas cortezas de las que curan las cuar- 
tanas, que las que Y. R. remitió tuvieron tan buen efecto 
que con ellas se le quitaron á la persona para quien se pi- 
dieron, y á la vez que por .mi medio se trajeron me están 
matando por ellas. Y. R. me haga caridad de remitir mas, 
si no le es de enfado, que los que las han pedido son per- 
sonas de obligación; y me avise si se venden ahí en las 
boticas , y qué cuestan, para que cuaodo otros las pidan 
les encaminemos dónde las han de buscar , y también el 
nombre que tienen para que sepan lo que han de pedir. 

No se ofrece otra cosa de que avisar á Y. R., á quien 
Nuestro Señor guarde como deseo. De Madrid y Abril 7 de 
i 648.= Sebastian González. = Al P. Rafael Pereyra , déla 
C!ompañía de Jesús, en Sevilla. 

Madrid ij Ábnl 21 de 1648. 

(Tom 4t9. fól. 996.) 

Pax Christi, &c. Recibí las cortezas que agradezco á 
Y. R. como es razón, y le suplico me avise á cómo cues- 



<73 

t 

tan para que cuando me las pidan pueda decir la costa que 
tienen á quien las hubiere menester; y qué nombre tienen 
en las boticas adonde se venden; para que no se yerre. • 

Un día de esta semana pasada, no sé si martes ó miér- 
coles, murió don Juan de Santelices. Habia días que esta- 
ba malo, y remató la enfermedad en desconcierto de es- 
tómago. Para impedir los cursos que h^cia, le dio un re- 
medió una mujer; que fué un emplasto que se puso en el 
estómago. Detuvo el humor para que no corriese, mas hi- 
zo rapto á la cabeza y acabó con el dicho. Hizo su testa- 
mento, y testó, según dicen, 1 36,000 ducados. Deja un 
mayorazgo y seis capellanías en sii tierra de 1 00 ducados 
cada una. Esto me han dicho, y es lo que corre general- 
mente. 

Murió también esta semana pasada la marquesa de 
Bedmar, tan pobre que apenas tuvo con qué enterrarse, ni 
qué poder dejar á sus criados que habia años la servian. 

S'. M. está en casa, y hoy se entiende estará en Aran- 
juez, cuya primavera es muy buena. 

El duque de Medina de las Torres está cerca de aquí, 
haciendo la cuarentena. Viene á seguir sus pleitos, que son 
sobre la herencia del Conde-Duque que dejó dos testamen- . 
tos, y cada uno hace diversos llamamientos. 

Los que son llamados en el primero, alegan que no es- 
taba en su juicio cuando dio poder á su mujer para tes- 
tar. Los llamados en el segundo pretenden le tenian cuan- 
do dio dicho poder, y que el último es el que ha de valer, 
y que el antecedente está revocado. 

En Murcia, Orihuela y Alicante hay peste. Háse man- 
dado guardar aquí con todo rigor, y que 20 leguas en 
contorno se guarde. Asisten en las puertas en cada una un 
oidor y un regidor y dos caballeros y tres ó cuatro ciuda- 
danos, como son nombrados por las parroquias. 

El otro dia salió un pregón en que mandaba S¿ JA. que 



474 
todos los que hubiesen entrado eo Madrid, de 15 dias á 
esta parte, saliesen de Madrid dentro de dos horas, pena 
déla vida, habiendo venido de Murcia, Orihuela ó Alicante, 
y que la pena se ejecutaria irremisiblemente. 

ítem : que todos los que hubiesen traido mercaderías 
de dichos pueblos las registrasen dentro de un dia , pena 
de la vida. 

ítem: que cualquiera persona que. las encubriese ó 
teniendo noticia no lo manifestase, si fuese persona noble 
pagase 2,000 ducados, y fuese condenado al Peñón por ocho 
anos, y si fuese persona ordinaria, le diesen 200 azotes y 
fuese condenado *en 1 años á galeras. 

ítem: que no dejasen entrar en Madrid á persona al- 
guna de ningún estado y condición que fuese , sin testi- 
monio de sanidad del escribano de ayuntamiento de la 
villa ó lugar de donde viniese, y firmado déla justicia or- 
dinaria. 

De Italia no hay nueva ninguna. Solo se sabe que en- 
tre el Estado de Ñapóles y tierras de su Santidad, hay 
grande cantidad de bandoleros, con que no hay comarcio 
por el riesgo de ellos, que cuanto topan lo roban. 

De Flandes vino correo oon el aviso que el conde de 
Peñaranda estaba en Holanda, acabando de ajustar las 
condiciones. Que los franceses hacian extraordinarias di- 
ligencias para que no surtiesen efecto y para que no se 
publicasen. Con todo dicen se entenderá de publicar 4' 1 5 
deste; no se sabe lo que habrá sucedido. 

También avisan que el Francés ponía este año dos ejér- 
citos en Flandes, y que del uno dellos era general el prín- 
cipe de Conde. 

Que el Archiduque habia de hacer su entrada solemne 
en Bruselas; que hasta ahora no lo habia hecho, y que se 
entendia que luego se publicarían las paces. 

De Portugal no hay novedad 46sde la retiradpi qife hi- 



475 ' 

cieronlos portugueses de Alcántaira, que habiéndose puesto 
sobre ellAcoü 5,000 iüfautesy 300 caballos, cuando se re- 
tiraron apenas llegaban á 1 ,000 los infantes. La mortandad 
fué grande y de oficiales principales. Los heridos muchos, 
huidos otros; el general de la artillería de Badajoz, que 

_ ■ 

fué allá con socorro, dijo al P. Rector de Badajoz que de la 
otra parte del puente habia arroyos de sangre, como 
cuando habia habido una grande lluvia ; que sin duda los 
muertos habían sido muchos. 

De Cataluña se ha. dicho que tomamos un pueblo fuer- 
te que domina 40 lugares. Otros dicen fué un puesto de im- 
portancia, con que se le impedia al enemigo la comunica- 
ción con Barcelona. Ello hay algo ; hasta que el correo 
venga no se sabe lo cierto, y como 8. M. no está aquí, no 
sabemos lo que en razón de esto tríijo el extraordinario. 

No se ofrece otra cosa de que avisar á V. R. , á (Julen 
Nuestro Señor guarde, como deseo. De Madrid y Abril 2< 
de 16i8.= Sebastian 6onzalez.=»Al P. Rafael Pereyra, de 
la Compañía de Jesús, en Sevilla. 



Pi^iscúla y Abril 93 de 4648. 

(Tom. 429, fól. 865.) 

A cosa de las cinco de la tarde llegó una fragata de 
Daoquerque A este puerto , y luego desembarró de ella don 
Fer&Bndo Carrillo , getitil^iombre de Cámara de S. A. don 
Juan de Austria, y mé ha referido que el Lunes Santo, dia 
de San Vicente Ferrer , 5 de este, á las dos de la mañana, 
salió S. A. el príncipe D. Juan de la iglesia de Jesús con 
todos sus criados , nobleza y otras personas de Ñapóles; 
habiendo antes confesado y comulgado todos , y quedan- 
do el Santísimo patente en aquella iglesia, y en otras, 



• 476 

y que con 3.000 españoles fueron embistiendo á las trin- 
cheras y á otros puestos fuertes que ocupaban fran- 
ceses y la gente de la ciudad , contrarios, pasados de 1 3.000 
hombres, y se ganaron y rindieron con tanta facilidad 
que á las diez del dia estaba ya S. A. oyendo misa en el 
Carmen , clamando todo el pópulo : ¡ Viva España , y mue- 
ra Monsieur de Guisa! á quien prendieron con 2( cama- 
radas, y lo quedan en el cabillo de Baya (1). que pof 
trato lo hablamos perdido. Y i^o es mucho haber tenido 
tan feliz suceso, pues dice este caballero se. yieron ánge- 
les que peleaban , y solo ha muerto de nuestra parte un 
capitán, dos soldados y 14 heridos. Mandó S. A. no se 
saqueara casa ninguna, lo que se obedeció, y solo se ejecu>* 
tó el saco en la de Mr. de Guisa. 

A D. Fernando de Limonti ha mandado S. A. degollar 

por traidor á S. M. El designio era coronar por rey de 

. Ñapóles al príncipe Tomás; y Nuestro Señor ha dispuesto 

otra cosa ; con que la ciudad y reino , que en su mayor 

parte estaban rebeldes, queda reducido. 

El dicho D. Fernando Carrillo va á dar esta buena 
nueva á S. M. , y yo rindo á V. E. mil norabuenas y es- 
pero el continuarlas con otras muchas. Que guarde á V. E. 
muchos años (2). De Peñíscola á 22 de Abril de 1648. 



(1) Fué preso cerca de Gapua por Próspero Tutavila, ylUevado al 
castillo de Gaeta. Véase ¿ Tarsia, Tumultos di Ñapóles, pág. 196. 

(2) Esta carta, que no es original sino copia , la escribió el gobernador 
de Pefíiscola á D. Francisco de Meló, según parece por el epígrafe ó 
membrete que tiene. 



m 



Madrid y Mayo 5 de 4648. 



(Tom. 4t9, W. 998.)- 



Pax Chri9li , &c. Con esta remito á Y. R. las gracias y 
inmunidades (1 ) que espontáneamente ba concedido el se- 
ñor D. Juai\ de Austria á la ciudad y reino de Ñapóles. 

S. M< salió el sábado .á caballo al convento de Atocha, 
á dar á Nuestro Señor y á su Safitísima Madre las gracias 
por la reducción del reino de Ñapóles. La^ calles éstuVíe- 
ron ricamente colgadas , en especial la puerta de Guada* 
lajara, donde están los mercaderes de sedas, cuyas colga- 
deras eran de varias piezas de brocados, telas -de oro y 
tabiea de varios colores, juntas como cojgadurasr Tas pier- 
nas de las piezas, que habia muchaque ver y grande va- 
riedad, hsi Platería no estuvo menos rica , porque los pía* 
teros pusieron los a[faradores de oposición, con mucha 
riqueza y piezas extraordinarias y de gusto. Salió S. M. 
de Palacio alas cinco y media, y solo le acompañó su* 

oasa y los que en ella tenian oficio. Fué numeroso él acom- 

• • • 

pañamiento, aunque no tanto como pudiera, si no se limi- 
tara, pues que no fueron en el'acompañamientosino solo los 
que tenian oficio en Palacio, por obviar diferencias de 



e 



(1) Dos relaciones conocemos de los sucesos de Ñápeles despnes d_ 
la llegada de D. Jaan, aunque ninguna con el Utulo que aqui parece darle 
el ?. Sebastian. La una de ellas impresa en Zaragoza en 1648, en folio, 
86 intitula:* Relación de lo íucedido en NápoUs hasta los \*\ de Abril de 
este íAo en la reduceion de los ánimos inquietos de aquella ciudad á la fotal 
ebeéieneia de S. JIf., scuxuia de cartas que han venido apersonas bien atn- * 
sodas. La otra- también impresa en Zaragoza, en el mismo afio de. 48^ 
NápoUs consolada en su alboroto y^ sosiego, gobernándola la Alteza serénisi', 
ma de D, Juan de Austria, plentpotenmrio de S. M, católica, y írtunfadar 
felicinmo de aquel reino. 

Tomo xn. 4 3 



178 

puestos, iban primero dos alcaldes de casa y corte ; á es- 
tos seguían los costilleres ; después iban los acroyes ; lue- 
go los aposentadores;' después Jos oficiales mayores de la 
Casa Real, como contralores y grafieres y otros ministros 
del Bureo, luego los caballeros; á estos seguían los genti- 
les hombres de llave pavonada, que son ayudas de cámara; 
luego los caballeros de labores; luego iban los de la llave 
dorada; luego los mayordomos menores; después los gran- 
des, á quien. seguía S. M. , precfediendo antes todos los ca- 
ballerizos menores y oficiales de Ja caballeriza, que ersin 
mas de 200. S» M. iba en un caballo castaño napolitano, 
cosa bellísima ; al estribo^ á pié, iba el primer caballerizo 
de los menores, que lo es el conde de Grajal; depuesiba 
el Nuncio y los embajadores en este orden:' en él mejor lu- 
gar jba el del Carpió^ como caballerizo mayor; Jas guar.- 
das de tudescos y españoles iban* á trechos con sus capita- 
nes y tenientes haciendo lugar. La guarda alemana, que es 
la de las cuchillas, con su capitán el' duque de Ariscot cer- 
caban á Su M. ' • 

A los embajadores siguió una bellísima carroza de tela 

•de oro verde, con seis caballos castaños napolitanos, cosa 

bellísima. La carroza hecha una ascua de oro, y* los caba-i 

líos como unas torres. Luego iban otros cuatro coches de 

á seis caballoSt *: 

Fueron de ést^ suerte hasta Atocha, y cujandp S. M. 
hubo de volver, era ya noche. Había desde Atocha á Pa- 
lacio luminarias muy espesas, y. en todas las ventanas 
hachas, y la plaza tqnia en todos los balcones Taróles, que 
parecía un cielo. Delante del caballo de S. M. iban 24 pajes de. 
hábito, casi todos con hachan , y delante de todos' los se- 
ñores iban sus pajes con hachas. Parecía la vuelta mucho 
mas vistosa que -la ida, con haber sido esta autorizadísima. 

De Badajoz avisan este correo pasado que el marqués 
de Molíngueu envió á vista de YeLves 1 .300 caballos que 



479 . 

. ■ t . • \ 

lomaron un prisionero, y le hicieron fuese á Yelve's y di- 
jese af gobernador que habían tenidb noticia deseaba verse 
con nuestra caballería, y que allí le esperaban á tal hora. 
Dicho gobernador no.se dio por entendido, y pasada la . 
Wa se metieron por Portugal, de donde* trujeron. una 
grande presa de toda suerte de ganado, saqueando dos ó tres 
pueblos sin ninguna resistencia. Vendióse lo que pareció 
en Badajoz (fuera de lo que los soldados traspusieron , co- 
mo suelen en otras ocasiones, dándolo á precios bajísi* ' 
mos) én mas de 30.000 ducados. 

. Yenian de Italia una ó dos compañías de representan- 
tes, que como acá no les corria el oficio, mudaron de tier«- 
ra. Traían navio p.arasu viaje y otro de guerra ^eñ con- . 
serva. Encontraron con tres navios de turcos y acometie- 
ron los turcos á los nuestros. El de guerra p^leó un poco, 
y luego se puso en cobro, con que pescaron el otrq donde 
venian los representantes; allá irán al Gran Señor á entre* 

_ * • ■ 

tenerlo en- Constantinopla. 

Escriben de Roma que dos PP. profesos, el. uno Julio 
Escoti, y el otro P.Columera, muy insigne predicador, se 
hablan recogido apóstatas en Yéneciá. Los dos 'PP. habien- 
do éntradp en otra religión, saliendo, de ella y debiendo ye^ 
nir á la Compañía , no lo hicieron , añiles sé acogieron á 

- « 

Yenecia , juzgando estar seguros en una ciudad enemiga 
de la Compañía; pero la Señoría los echó con gran consue- ' 
lo. de la Compañía. 

Uno de los nuestros predicando' en Genova, llamado 
P. Francisco Longi, movió tanto con* su sermón á las mu- 
jeres, que luego dejaron el traje tan profano de traer los 
jubones medio abiertos. 

También escriben que mi P. General dio por su mano 
en tiempo de carestía por 30 dias á mas de 4.000 pobres 
cada dia.limosna. 

El P, que estaba presó en Roma , alemán, de nación, 



.. m ^ • 

posee uüos papeles. Está recogido en Tívoli; se llama Mel* 
chorin. Gofer, y era secretario de la secretaría dé Ale- 
mania. 

Ld que hurtaron á auestro padre San Ignacio y á Nues- 
tra Señora, llegó todo á 400 escudos. . . 

Un mozo seíAinarista , llamado Marioti, que habia ido 
á recobrar ciertas cosas á Ñapóles, IX) llevaron preso por 
sospechoso los de la plebe, y lo iban ya á ahorcar los re-. 
. beldes ; pero Dios lo libró por su niisecícordia. 

Ayer sucedió aquí un caso bien- desgraciado. Pretendía 
un paje d& S. M. ün hábito, y un tio suyo viejo dijo cop- 
tra el sobrino ; después de varios lances el hábito salió 
bien, y se lo puso el mozo á quien lo dieron. Quedó tan 
ofendido del caso, que sabiendo estaba el tio en el juego 
. de la pelota viendo jugar,, fué allá y le dio tres puñaladas, 
conque le hirió de^muerte, no habiendo podido recibir sino 
solo el Sacramento de la extremaunción. Hecho esto se fué á 
retraer á San Juan. Dieron cuenta al marqués del Carpió 
como Caballerizo mayor, á quién están los pajea subordí* 
nados, y le sacó de San Juan y llevó preso. Al muerto es 
á quien se le debe teuer lástima, que el matador, aunque 
ahora, esté con algua aprieto, mañana se acabará su ne- 
gocio. Dios le haya perdonado al difunto y á V. R. guarde 

coíno .deseo. De Madrid y Mayo 5 de 1 648. ^Sebastian 

• • • , 

. González. = Al P. Rafael Pereyra, de la Compañíja de Jesús» 

en Sevilla. 

♦ 

Madrid.y Mayo 1% de i 6if[, . 

(Tom. 4 a», fól. 999.) 

* 

Pax Christi, &c. Mi buen padre Pereyrs^. Acaso llegó 
ayer á mis manos una copia dé la .carta (1) que el señor 

(1) Hállase copiada de letra del P. Pereyra al fin y en el papel sobrante 
de la carta del .5 de Mayo. 



doi^ Joan de Austria escribió á S. M. desde Nápole^, dan- 
. dolé cuenta de lo que ba obrado en su noble empresa de 
aquietar los ánimos y proveer á la ^guridad de los vasa- 
llas de S. Mi Tiene fecha de 8 de Abril, y dice así: 

«Reconociendo las pocas fuerzas que V. M. tenia' en 
este reino para sujetar al pueblo, procuré siempre ^vitar 
las discordias que habia entre los que gobernaban éstas 
inquietudes; y luego que tomé el gobierno, con ofrecimien- 
tos y negociaciones fui disponiendo los ánimos* para la 
reducción de la ciudad, y á lo menos para tener granjeada 
la gente civil, con la cual hieae mas fácil la entrada á la 
invasión que intentaba. Y esto se hubiera ejecutado á no 
haberse publicado el secreto, porque forzosamente se ma- 
nejó entre innchos. Con todo eso fu( manteniendo . la plá- 
tica y atentando alas perdonas bien afectas; y habiendo 
llegado don Alonso de Monroy con- 450 españoles, que 
V. M. se sirvió enviar, aunque era corto el socorro,, obligó 
la necesidad á aventurar algp, por no perderlo iodo, por- 
que considerando que no teniamqs trigo sino es para ocho 
dias, y que seguirlos avisos que de todas partes nos daban 
podiamos esperar por horas la armada de Francia,, que á 
toda priesa' sé aprestaba de dia y de noche, ó al menos al- 
gunos bajetes y galeras, con los cuales se cerraba la comu- 
nicación de lá nrar, trayendo esta víveres á los revoltosos 
y echando gente en tierra, no solo era imposible romper 
nosotros los puestos de la ciudad, sino que los nuestros eran 
perdidos, y consecutivamente la parte del reino que que- 
seaba aún fiel á y . M. 

«Con laseguridad^ pues, que yo tenia de la gente civil, 
y con .el tratado que quedó heclió con Gfenaro Annes (1), 
que gobernaba el torreón del Carmen , sé resolvió la inva- 



(1) En la copia Arres ó Arles; pero su nombre era Annes, como se ha 
impreso. Véase & Tarsía, I\multo8, &c., pág. 153. 



sioD, é la cual quise yo asistir en persoua» asf por lo qi}e 
debiá á taif gran cuidado, como para animar con mi pre^ . 
senda los soldados, cuya alegría era presagio dé la felici- 
dad con que ese allanó lo que estaba tan lleno.de riesgoj) y 
dificultades. Rompiéronse las trincheras, y penetrando por 
varias partes en la ciudad, en todas partes uní forme mente 
se comenzó á apellidar el nombre y la* vida de' V. M. La 
plebe que teñid tiranizado el dominio, viendo tan confor- 
me aclamación, sé amedrentó, y así cuando 4lQgué á los 
cuarteles obstinados del Mercado, no se halló resistencia 
alguna. Entregóme Genaro Aniiés, bajando del torreón, el 
bastón de su gobierno, y en cuatro horas tuvo V. M. ren- 
dida y guarnecida de losi3spañolesla ciudad, que&ieteme*^ 
ses enteros ha estado tan pertinaz y cerca de, perderse. 

Al triunfo de este, día le anadió mucho expiendor la 
asistencia de lodalá. nobleza, parte de ella guiando sus 
mangas, y parte incorporada en ellas' con grandísimo valor 
y demostraciones de muy seguro afecto al .servicio de V.M. 
Algunos caballeros rodeaban siempre jni' caballo, sin apar- 
tiairse de mi .lado un puntó, y to.do*s en este dia dieron ad- 
miráble testimonio de valor y fidelidad. Gomo en carta á 
parte represento áV. M. con la nota de todo conforme á. 
los méritos de cada uno , para que según ellos Y. M. les 
escriba, dándotes las gracias. ' . 

Gomo este suceso halló á^á ciudad cansada de las tiranías 
de la plebe, y escandalizada de la ligereza francesa, hizo 
mayor aprecio de la modestia y templanza de nuestra 
gente, y del cariño con ^jue. la nobleza agasajaba á todo» 
desmintiendo álos que les habían persuadido que entran- 
do los españoles, habían de degollarlos á todos. Increí- 
bles fueron las demostraciones de amor que la plebe hizo 
á yi M., pues en todas las acciones de este día fueron tan 
visibles los milagros de la Divina Providencia que á nadie 
se han escondido, y que yo mismo quedo confundido de- 



Í83 

lante de Dios por tan singular beneficio, y á los pies de 
V. M. le rindo infinitas gracias por haberme dado oca- 
sión de hacer este servicio á su 'universal corona. Pero 
como yo«DO he tenido eñ él mas parte que por hechura 
' deS. M:, suya es toda la gloria, y mia la dicha de haber 
logrado tan felizmente los desvelos de siete meses, que he 
' meditado en este suceso, y los estrechos lances y cuidados 
que Dios sabe. • . ' ' . 

A las dichas deste dia se. añadió la prisión del duque 
de Guisa (1),*6l cual,- hallándose en Posileppo, y sabiendo 
la fidelidad con que hablamos entrado, se quiso escapar á 
los Estados del Papa. Tuvo noticia desta fbga Luis Pode- 
rico; que gobierna las armas de 1.a Campaña , y enviando 
• gento á ocupar las avenidas^ cayó en nuestras manos por 
las de Próspero Tutavila, soldado de todo valor y buenas* 
„ partes, á quien ^or ellas debe Y. M. honrar mucho. Con 
que no le ha faltado circúnsíanciá de felicidad á ja victo- 
ria, de. la cual doy á Y. M. el parabién con Ipda el alma. 

, • • • • 

Habiendo nombrado á don Fernando Carrillo para que 
dé aviso della á Y. M. , y en tanto que espero sus Reales 
órdenes, .atenderé á la convalecencia de la ciudad, procu- 
rando que se vuelva á encuadernar «el reipo para que que de 
mas firme en la obediencia de Y; M., y acaben de oonooer 



(1) Ehriqne de Lorena, duqne de Guisa. Los que quieran formar 
idea cabal del suceso que a^af se refiere, acerca del cual niagun 
historiador oneslro, que sepamos, trae bastantes detalles, podrá cou- 
sirttar la Relación* de méritos y servicios del barón de Vativila (Vat- 
teville], conde de Gonriéres, impresa 'sin año ni lugar en 1648^. Cons- 
ta de 13 [hojas, en l61io, y además de referir muj circunstanciada- 
mente los pormenores del asallD dado por don Juan ¿ las . trincheras y 
fortificaciones de la plebe napolitana, auxiliada de franceses se insertan 
varías órdenes y despachos del mismo don D.Juan transmitidas al. referido 
barón, que ihandaba. en jefe las tropas españolas. También el virey conde 
deOfiate, que reemplazó al duque de Arcos, dio muestras de singular pru- 
dencia y gran resolución en el manejo délas negociaciones que prece* 
dieron. 



•-AI 






v»*?" 



484 

sas enemigos, los príncipes neutrales, la particular provi- 
dencia con que Dios asiste á lá monarquía de V. M. ; y en 
cuanto á las circunstancias del suceso, me reinilo á los des- 
pachos que. van por la secretaría, acordando á «V. M. la 
fineza y valor con que ha procedido en estas ocasiones 
Juanetin dé Oria, imitando los servicios tan continuados 
de su casa, á quien se servirá Y, M. de dar gracias. Dios ' 
me guarde á Y, M. como he menester, y le deje cumplir los 
felices años de que su monarqpaía necesita^ y á mí conceda 
poder dar á Y..M. muchas nuevas como estas, cuyas oca- 
siones solicitaré como debo. Su mas humilde criado y va«- 
sallo de Y. M.'=D. Juan.» 

Este correo no se me ofrece mas que decir. Y.. R.' vea - 
en que le puedo servir y me mande. De Madrid *á. 12 de 
•MSyodet648.— Sebastian González.— Al P. Rafael Pereyra, • 
de la Compañía de Jesús, en Sevilla. * 



Granada y Mayo 26 de 1648. 



(Tom. 4S9, fól. m,) 






Pax Ghristi, &c. Lo que pasó en esta ciudad en' los 
tres dias de la semana pasada , aún á los que lo vimos, 
nos parece siieno. 

Ya avisé á Y. R. lo que sucedió el lunes basta el mar- 
tes por la tarde. Después de haber escrita, persuadido .to- 
do estaba ya quieto, dio ganas á D. Francisco Arévalo de 
volver á su vara.* Dan por autores des^ determinación, 
unos á tos deudos, otros á la ciudad , otros al señor Presi-* 
dente; pero después del mal suceso, ninguno lo confiesa, 
todos lo niegan. 

Martes por la tarde, pues, se entró D. Francisco en 
la ciudad; salió de ella con su vara acompañado de Vein«- 



486 

ticaatros y caballeros mas de 20Q; fué á visitar al. Presi- 
dente ; vino por el Zacatín de Bibarraaibla ; y entrando 
por la Librería para ir á casa del señor arzobispo, dijo un 
muchacho: ¡viva el Rey y muera' el mal gobierno ! A este .* 
ifempo se alborotó un caballo con el ruido cau3ado por 
ona .tabla que se cayó de una tienda. Sin mas ocasión los 
caballeros turbados echaron mano, y cada uno como si se 
viera seguido de un ejercitó , se escondió Jtemeroso donde 
pudo/ Entráronse los mas en casa del señor arzobispo, y 
cerraron las puertas, entrando primero el corregidor des- 
mayado. 

Ya habia llegado la 'voz al campo del Príncipe , de ' 
donde luego acudió tanta gente que se llenó la plaza. Un 
caballero poco advertido, desdo una ventana del señor ar« 
zobispo, disparó' una pistola ala plaza. Irritáronte los yul- 
gare»^ y empezaron á disparar pistoletes y á tirar piedras. 
Viendo esto el campanero déla iglesia mayor, tocó á re- 
bato. Oíamos en casa grandísimo alarido, y la aprehensión 
fué que se estaba la nobleza .acuchillando con los del 
pueblo; pero estuvo tan lejos de esto como be dicho. Cere- 
ro la noche; recogiéronse los amotinados en su campo del 
Príncipe, tan en orden dispuestos como* pudieran en 
Flandes diestroa soldados gobernados dp un capitán. La 
chusma de mozuelos y muchachos- andaban por las calles; 
apedreáronla casa del corregidor, y hicieron en ella otras 
insolencias de desprecio. ' • 

Así estuvieron toda la noche puestos en ^rma en el 
campo del Príncipe , sitio á propósito para hacerse fuertes 
á cualquier invasión. Esta noche salieron las religiones, 
menos San Agustin , Santo Domingo , la Compañía y San 
Jerónimo, en procesión, cantando en letanías para estor- 
bar la salida que se entendió quería hacer la gente , y se 
temia una gran desdicha. Fué Dios servido no saliesen, 
porque D. Luis de Paz, á quien habian elegido corregidor, 



<86 

se estuvo coa ellos sobándolos y ofreciéndoles se pon- 
dría remedio; . ^ 

Pasóse el día siguiente » n^iércoles , por(}ue el acuerdo 
confirmó al digno D. Luis de Paz y á D. Francisco de Ver- 
gara con, provisión especial , haciendo que la ciudad los 
recibiese y que jurase en ella, como corregidor ei-auQ, y 

el otro como (1) Parlamentóse de una á otra parte, y 

concertóse que dicho.D. Luis Yergáfa fuese en forma de 
ciudad ai campo del Príncipe. Primeramente fueron los 
atabales y chirimías; luego la*ciudad menos algunos vein- 
ticuatros que exceptuaron. Al salir de las casas de Cabildo 
se echó un pregón que ningupo, peina de la vida , siguiese á 
la ciudad. Cuaúdo llegaron 'hallaron toda la. gente puesta 
en orden militar ; entraron por medio dé las hileras ó es- 
cuadrones. Dieron tres pregones en que- desterraban de 
Granada á D. Franci^q Arevalo Zuazo, que.habia sido 
^^rregidor: que D. Luis de Paz lo era con asistencia dét 
oidor D. Francisco de Vergara. Que led daban perdón, &c. 
Después desta ceremonia se entró la ciudad en San GeciV 
lio y se cantó un Te-Deum. En "oliendo de aquí, subie^ 
ron los de la ciudad á caballo , y no se sabe quién hizo se* 
nal (uQ se ha .manifestado cabeza); hicieron salva con las 
armas* de fuego, juntáronse luego* todos clamando: ¡viva 
el Rey, el Sr. D. Luis de Paz y * D. Francisco de Vergara! 
Todos en bulla los acompañaron por las calles' hasta el 
Triunfo pn el campo de la Merced. A todo este el dicho 
corregidor llevaba fijos los ojos en un Santo Crucifijo que 
llevaba en la mano, sin apartarlo. ni hacer mudanza en 
medio de tanto aplauso. Las mujeres por las ventanas le 
arrojaban flores. Es un caballero de verdad virtuosísimo y 
notablemente limosnero , que ha fundado un hospital de 
que cuida, por lo cual es muy querido. 

.^^—1 ^iM^— — — ^— ■— ^— — — ^— ^»^»^^i^^— ^^M^i»^— i^^.^^M^^— — i>m^ 

(1) Está roto ú original; pero parece habrá de leerse alcalde mayor 
como jM ha Tisto ya en la dd 19 de Miurio. 



48Y 

Miércoles por ; la larde- salieroD dos prpcesiODes; una 
deSaD Cecilio y otra del Albaicin , de la iglesra de San 
Salvador. La primera vi -qae llevaba sobre 100 hachas; la 
segunda dicen fué mejor; toda gefnte alentada y lucida. 

En este estado está este' negocio ; hánse despachado 
propios por la Chancillería y señor arzobispo. No sabemos ' 
lo que vendrá de Madrid ; allá partió el marqués de los 
Trujillos, pedido por el pueblo para éscusarle y pedir el 
perdón. Ellos en esta ocasión han procedido con notables 
atenciones , no haciendo agravio á nadie. Porque un mozo» 
al pasar por la plaza tomó una lechuga ^ se la hicieron 
volver á pescozones. A un gatero, por cerrar turbado 
apriesa la> tienda, se le cayó una* pieza; levantóla unoy se^ 
la dio; otro unas medias que se cayeron á nn tendero. 
Toda la tirria fué contra él corregidor y algún veinticua* 
tro. Mudanza pedian de gobierno y que hubiese pan , no 
otra cosa, 

La Inquisición bizo una gran diligencia; mandó pre- 
gonar que pena de excomunión acudiesen todos los medi- . 
dores y acarreadores al Tribunal para un negocio que tenia 
que disponer, &c. Descubrióse por este medio, mucho trigo. 
El nuevo corregidor con toda cortesía 16 ha registrado y 
se va vendiendo á 42 rs. Ayer ó( decir que áO fanegas es- 
taban én nombre de un criado^.... (i) El criado' d¡ce no 
son suyas V él también dice que no sabe. Fué el corregidor 
y le dijo que. su señoría tuviese por bien se vendiesen , y 
supuesto que no parecía el dueño , se pondría el dinero 
en el depósito general. 

Olvidó decir que el niartes en I9 noche hicieron al cu- 
ra de San Cecilio les descubriese el Santísimo , y luego le 
hicieron saliese fuera de la iglesia. Allí se juramentaron 
todos poniendo las nianos en el ara. No se ha podido ave- 

* 

• • '■ 

(1) Está borrado .4 intento d nombre. 



488 

ríguar qué fué el jurameüto; sospéchase fuS que sien algüp 
tiempo prendiesen á algunos, que todos saldrían por él 
hasta dar las vidas. Los amotinados son mas de 6.000, y 
de los lugares circunvecinos se ofrecían muchos, y muchos 
vinieron armados para ayudar. 

Sosegado está esto ahora, pero con temores por la re- 
sulta de Madrid. ¡ Quiera Dios sé negocie bien porque se 
teme una gran desdicha á cualquiera mudanza ! 'Ha habido 
mucho miedo en todos los magnates , y. los ha humillado' 
Dios lindamente (1). 

Del valle nos han quitado para la ciudad ciento y tan- 
tas fanegas de. trigo y hariiíg, con .que será fuiarza com- 
prarla porque falta para él sustento del colegio Las 82 ^ 
pagaron á 42 rs. , las 60 hizo el cori^egidor cédula de vol- 
verlas dentro de seis dias; Fr. Ignacio está bueno y se en- 
comienda. No hay otra cosa de que avisar, á V. R. cuya 
vida guarde Dios tantos anos como yct deseo.. De Granada 
á 26 de Mayo de 4648.«Al P. Cristóbal Méndez, de la 
Compañía de Jesús, en Móntilla.' 



Madrid y Junio*^ de 1 6.18. 



(Tom. 1S9,fó1. 707.) 



Su carta de vmd. de primero de este be recibido, y 
siempre esparaqí nueva de mucho gusto el. tener tan 
buena relación ^e su salud, porque de verdad soy amigo y 
servidor de vmd. 

El señor don. Juan de Oviedo me habia dicho lo mÍ3- 
mo, y aunque no es necesario hacelle> memoria de vmd., 
sin embargo, tengo 'cuidado siempreque le veo, de pedirle 



(1) Sigue un párrafo que ha sido posteriormente tachado con tal cqí^ 
dado y esmero, qué es imposible leer ana sola palabra de él. 



489 

■ 

disponga lodo 16 qu0 fiíere de su coaveoiencia de Vmd., y 
bien sé que lo que estuviere en.su mano lo hará con mu- 
cho gusto; pero ya, he dicho otras veces qué no tiene tanta 
mano con el señor José González, codoto la tenia cqu el se- 
ñor don Francisco Antonio de Álarcon; y el marqués, níi 
señor, gasta todo su favor en acomodará esta gente, que 
vmd. sabe que nos ha sido de grandísimo embarazo, res- 
pecto de que nunca están contentas. estas señoras, que todo 
lo quieren para sí; y aunque yo tengo tanta no^cia de esto, 
muy de Qrdinario le digo á nuestro amo por cuántas ra- 
zones debe hacerte merced y sacarle- de esta, ocupación, 
' que es indigna para su persona; y si Ib queahoravmd.me 
escribe fuese cierto, de qne le quitan la administración al 
corr^idor, teníamos buena ocasión, porque al corregidor 
pasado no se la dar4n, respecto deque el señor don Juan 
Ghumacero'no esti ya en. la presidencia de Castilla. El se* 
ñor conde da Cástrillo no la ha querido aceptar, y ha bajado 
un decreto défl Rey en que le hace merced de la presiden- 
cia de Indias ei^ propiedad con calidad deque cese en las 
dems^ ocupaciones que tenia. Ha sido mal golpe, porque 
importaba mas de 8,000 ducados de renta, lo que gozaba 
solo del Consejo de Castilla y Cámara (1 •), y las comisiones 
por mas antiguo deí Consejo Real, y luego hab$r de pagar 
una media annata que será considerable. Hánsela ofrecido 
al señor inquisidor general, y él la acepta con retención 
de todo lo que tiene, y no de otra suerte. También se han 
. disgustado con él, y no me parece se *aju3tarán. ' 

A Luisico le han salido mas postillas en la cabeza : qo 
acompaña al marqués, poñq[ue ha sido forzoso quitarle algo 
el pelo'; perov;sin embargo, fué ayer á ver los toros^ que 
fué la mejor fiesta que habernos visto muchos añoshá. Tor- 
reó el almirante de dastilla , muy bien con el rejón y con 



(1) D. Luis Eoríqaezde Cabrera, duque de Medina de-Rioseco. 



.190 

la espada: metió cien lacayos mny bien vestidos y qn la- 
Qáyuelo. Matóle él toro un caballo^ qae le habia dado él 
Rey, qae fué en' el qae hizo la entrada, qae era el mejor 
que habiai en la caballeriza, que llamaban «el Mantuano;» 
y el segundo caballo en que entró era . crValdepeñas,» an 
caballo del señor marqués de Liche, el mejor que han pa- . 
rido las yeguas de la. facultad, y sacó una cornada, de la 
ciiál le ha dado un accidente, que los albéitares no le dan 
dé vida mas jqae de aquí á mañaüa. Ha sido gran desgra- 
cia, porque le daban 4,000 ducados por él antes que se le 
hubiera prestado al Almirante. Entró el primero, y así que 
hizo su acatamiento al Rey, entró el marqués de Priego 
con otros 100 lacayos muy lucidos y un lacayuelo. Anduvo 
mqy bien con el rejón y la espada: tuvo muchos caballos 
y buenos. Luego entró por una puerta- el duque de Uceda . 
con otros f 00 lacayos y un laeayuelo ,' también muy bien 
vestidos, y al mismo tiempo entró por otra puerta Diego 
Gómez de Sandov&l, un hijo del conde de ^aldañá , con 
otros 100 lacayos vestidos de muy buen gusto con dos; 
turcos muy lucidos por. lacayuelos, y entrambos anduvie- 
ron muy bien con el garrochón y la espada. Entró lue- 
go don Francisco Lasso, primer caballerizo del señor doi^ 
Juan de Austria y gentil-hombre de su Cámara, con un la-^ 
. cayuelo muy bien vestido, lindo toreador de apié, y amo 
y criado. anduvieron bizarros y hicieron famosas suertes. 
El otro era don Feraando de Caravajal, que es tan desgra- 
ciado, que cayó al primer toro como suele: el otro fué 

* • 

un^ portugués, quer llaman Barrabás (1). EP otro fué don 
Diego de Padilla. Han muerto cinco caballos', y están mal 
heridos hoy siete, pero á cada toro andábanlas espadas 
en blanco. La fiesta fué'tan aventajada, que dudo mucho 
que se pueda hacer otra .tan grande para cuando venga la 
Reina. 

IJ) Véase la pág. 75. 



494 



Por ahora no se me ofrece otra cosa de qae dar cuenla 
á vind., á quien guarde nuestro Señor muchos anos. (1) 

Madrid y Julió7de4 6,48.=-Don Antonio de Oviedoy Her- 

rerai«»AI señor don Fraiicisco de Berrio. 



Madrid y Octubre - dé 4648. 



^(Tom. n9; fól. 882.: 



Avisan dala Corte (2): el martes ;4^ dé Agosto, á las 
cuatro de la tarde, prendió el señor alcalde don Pedro de 
Amezqueta á don Carlos de Padilla, teniente general de 
la caballería de Flandes» y lo puso en una torre de la car- 
ael de Corte, en la mas alta, com uíias cadenas muy grue- 
sas, echándose la llave en la faldriquera, y por su mano' 
dándole de comer á sus horas. Fuese después á casa del 
señor presidente de* Castilla, en donde le aguardaba don 
Fernando Ruiz de Contreras. Estuvieron encerrados toda * 
la tarde, yendo muchas veces el* dicho señor don Fernan- 
do á consultar á S. M. A la noche /volvió el señor Presi* 
dente, y estuvo con el preso hasta las seis de la mañana» 
Dicen que le dieron tormento: y volvió á casa del señor 
Presidente, y de aquí resultó preveúir un coche.de S. M. 
ton susmulasála puerta desu casa, y llamar á ellaál3eñor 
acalde Baicasar (3), con cuatro alguaciles de Corte. 

6 de Setiembre. Envió el señor Presidente tm recado al 
duque de.Híjar, que convei^ia al servicio de S. M. le viese 



(1) Esta carta ,qQe es original, la comunioaría doo Francisco jde Ber* 
río, i quien va dirigida, al P. Pereyra, entre cuyos papeles fué Miada. 

(8) Este papel lleva. el epígrafe siguiente: Varios avisos decor« 
respondientes de Madrid, desde 18 de Agosto basta Diciembre de 16i8. 
No está eomo pudiera creerse de letra del P.«RaTaeL 

(3) A^ en la copia; quisa Valcarcel, Baltasar ó Belalckaar. 



49S 

luego, y habiendo hablado á sohú con el sráor Presidente, 
le subió acompañandQ hasta la última puerta, adonde es- 
taba él dicho alcalde, y le manifestó un decreto de S, M. 
en que le mandábale llevase preso á una torre. Entrólo en 
el coche prevenido, y pidió las armas, que entregó luego. 
Caminaron á SantorcáZj y en la puerta del Solé staban otros 
ocho alguacilesa cabadlo, y todos juntos camiiiaron. 

A 9. Prendieron al hijo segundo del conde dé Lina- 
res, y lo trajeron á la cárcel de Corte; otros dicen lo 
llevaron á Montanchez. * 

A 10. PreñdieronádonPedrodeSilva, yá'Otros caba- 
lleros. Despacháronse correos á toda diligencia, dicen, coa 
órdenes para prender en diferentes partes, y que anoche 
miércoles habian dado otro. tormento. 

A 1 1 ; /Prendieron al dueño de la posada, y á qña mujer 
donde posaba don Carlos, y ella declaró que la habian da-- 
do unos* papeles á guardar, diciéndole, que si viniese la Jus- 
ticia á Su casa, que fuese' y que los quemase, y eUa dijo 
*que no los habia querido quemar, y entregó los papeles. 
Esto es todo lo que ha habido hasta .hoy jueves. La 
prevención que hay promete ser cosa muy grave'', y dicen 
serán mas de 50 los que se prenderán. ' * * 

A 1 2. Desde este dia hasta hoy martes, asiste en la car- 
cel el señor don Pedro.de Amezqueta, y sale con mucho 
bulto de ; papeles, y en su compañía el relator don Fran- 
cisco de Valencia, que escribe por su maüo todo lo que* 
se actúa. - 

40 Dé Setiembre. Avisan de Sicilia que en hallando 
seguridad el cardenal Triyulcio en las alteracionesde Paler- 
mo, se. determinó de meter en )a ciudad 1.000 españoles 
y 600 italianos, y después de haber guarnecido los pues- 
tos, envistió con alguna gente, á la casa del pueblo, donde 
tuvo algunas horas de resÍ8tencia;pero últimamente le pren- 
dieron al caudilo del motin con otrosdos de los principales, y 



493 

dentro de inedia hora, en presencia del pueblo, los ahorcaron. 
Comenzaron los déla ciudad á tratar de nuevos ajustamien- 
tos, y su Eminencia respondió muy constantemenie que 
en aquel punto habia de quedar determinado, porque no 
quería que cada dia se ofreciesen nuevas dificultades, 
y así, por último partido se resolvieron á ponerse en sus 
manos y darle la artillería y torreones y fuerza que tenran, 
y dicen que con este castigo quedaba quieto Palermo. 

Dicen que hoy han entrado en la Corte algunos presos 
traídos de fuera con máscaras, y la voz que corre, quieren 
que sea por la causa de don Garlos de Padilla y duque de 
Hijar, la cual se dice quedará terminada con toda breve- 
dad, y que se van descubriendo 'nuevas traiciones de por- 
tugueses, y que en Toledo se han hecho muchas prisiones. 
Al duque de Hijar le han l)ajado á lo mas apretado de la 
prisión, en el castillo de San torcaz. Dicen que la conspi- 
ración era matará nuestro Rey, y hacer dueño de todos 
nuestros reinos al de Berganza y libraf á don Duarte, su 
hermano, que es gran soldado, y le adoran los portugue- 
ses, de la prisión en que está en el castillo de Milán. Ha- 
cia esto el de Hijar porque le daban la renta del marque-' 
sado de Alenquer, que tiene en Portugal, y casaba á nuestra 
infanta con el primogénito de Berganza. S. M. ha manda- 
do doblar la guarda en Palacio, y dicho con grandísimo 
enojo, que supuesto que no le agrada á sus vasallos la pie- 
dad con que hasta aquí se ha portado, que él castigará los 
traidores, de suerte que le nombren en las historias «el 
justiciero. » 

8 de Setiembre. El Archiduque partió á Hornes, pla*^ 
zade importancia, y fué á poner cerco á Sergas, que es 
junto á Dunquerque. 

El correo que se despachó á París por el pasaporte de 
la Reina , nuestra señora y del rey de Ungría, su herma- 
no, para venir de Alemania á España, volvió con el despa- 
To«o xiz. 43 



4^4 

oho, habiéivdoeeideiieDidoen'todo cvdoo d¡a8.-?rdjo nuevas 
deJa rota que el príncipe de'Gondédió é'Bert (Weerdl,) que 
tenia un trozo de ejército debajo de Láñasele (La Bassé), 
adonde se peleó con igual rfortopa mucho tiempo; peranues- 
tra caballería, no habiendo procedido cdiiio debiera, fué 
x^usa déla pérdida de la campaña, de 24'pieeas de artí- 
lieiiía, y .(je laprisíon del dicho general Bequer'('l) y deiL.i- 
mit y tdel onarqués de>San ^mor, y del dicho Bequery de 
otros fuas. Qentro de pocos dias tendremos carfias mas fres- 
cas, y se sabrá cqn mas certeza este caso. 

flgta mala «nueva se tolera, con otra que se |ha dicho 
de la rota tremenda que ha dado ep Alemanrái el general 
I^icolomini al general Luis, conde de Tureca, cof la cual 
4iQQU h^n desecho todo aquel ejército, co<i (uu^rtie 4el 
mUp)o ^weral y de la .mayar parte de io$ ^aad^os. ^e esto 
sahi:e¿)03*la,Qerteza con .las primeras cartas. 

La ^euQ^ra l^nfantaestá libreya.de sus viruelas: >S. M. 
haestf^do saneado .t^as veces ;fiaiá ya mejor y fuera 4e 
peligrQ. fím Is^q Abarca desafió al Almiraqte de Ara- 
goü^, y bpfbiendo piel^ado muy bien, no se hkiercui daáo. 
' Qs»l^ prpso fi\ Aln^rante y está aiifiente donilsidro, y se 
^^W7 qu/^4 Jp prwiÍ^,lo pasará muy mai. 

Í!{q se di(¡;^ n^ad^ ^^ paaptQ á pxiaiones, sí bien m vuo 
p^¡^//^pdo con ^QAo ^ecr/^j y Uomajido jas coofasiones 
á }(í^ pí^op. 

^9 Csü^lona ^ va juivt^ndio gente. Eü ^K)nd4 ée Ona^ 
^ e][)Lyi^ SPJO 0ol(jliados vi^^jos de Ñapóles , y en la ^raña 
han desembarcado 2,000 irlandeses, porque se ha dioho 
qfij^ e) QAQfftigp, Y/a j^ni^i^tí m gente para Jiaoev ia eatta- 

1 5 de Setiembre. El sábado 1 9 de e^^ Apigerom á «afei 



»—* »— *— M*^— i.»*^*»*i^-s»<^-i^i^ihtji iiiirf I AHi ^ 



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IA) SlpoQptliVgiiUaiiuid^Beqmr A{>os«traque el1MtroD'Be(%tan■ 



495 

corte, de Santorcáz, al duque de Hijar, con don Pedro de 
Amezqueta al lado del Duque, y cuatro alguaciles de Cor- 
te, dos en la testera, y doá en los estribos, y otros dos co- 
ches con alguaciles de Corte y mas de 30 guardas con 
arcabuces al rededor de ellos. Entráronle en la casa de don 
Pedro de la Barreda, alcalde mas antiguo, que vive en la 
calle de Toledo, frente del colegio de la Compañía, en una 
sala grande, donde estaba labrada una celda de madera, 
y allí lo tienen con muchas guardas. 

Prendieron en Amberes á don Diaz de Solís, hijo de 
Francisco Fernandez Solís, tesorero del almojarifazgo de 
Indias de Sevilla, y á otro hombre de negocios, por cóm- 
plices en la traición que imputan al duque de Hijar y á don 
Carlos de Padilla. 

Háse dicljo por cosa cierta que sentencia roú á dego* 
liaren revista al marqués de Ayamonle, y que habiendo 
hecho consulta de ello á S. M. respondió que si era en 
justicia que se hiciese y juzgase. Muy en breve la harán. 
Tuvo cá^tas D. Luis de Haro, del señor Archiduque, en 
que lé avisa como habiendo ganado el general Bequer la 
ciudad de Vergas, le babia acometido con su ejército el prín- 
cipe de Conde, á quien envistió Bequer con el suyo y le 
puso en huida, y después dio aviso al señor Archiduque 
para que con el suyo acabasen con él de todo punto; y 
I viendo el enemigo que le alcanzaba nuestra caballería, y que 
no podia con seguridad pasar de verse morir, habiéndole 
niuéH'ó los Uüéstros al enemigo mucha cantidad, los que 
quedaron envistieron de suerte que hicieron huir á nuestra 
cab'álleríá flamenca, cosa que jamás se ha visto, y se desor- 
deA'Ó'él'éam^b, y tomaron seis piezas de artillería y mu- 
chos prisioneros, entre ellos el mismo general Bequer, quien 
'dentro tíe seis horas inurió por estar muy mal herido. 

22 dé Setiembre. Escribió el general Bequer que es- 
taba nuestra armada en las costas de Nadóles, deíseátfdo 



4Q6 

encontrar con la del enemigo; mas ellos dicen tienen baen 
cuidado de guardarse, 

29 de Setiembre. El correo que venia de Italia, por no 
haber entrado en París, han detenido en León, con que se 
dilatan las nuevas. Por extraordinario se sabe que nuestra 
armada está en Ñapóles, y que la de Francia se retiró á 
su sitio y al abrigo del puerto de Longon, que es lo que 
suele hacer cuando siente que la nuestra es superior. 

Al duque de Hijar le han doblado las prisiones, y 
tapiado una calleja que daba de Ja casa donde está á la Ca- 
va alta de la plazuela de la Cebada ; no se sabe la causa. 

Un alcalde de Corte ha salido á la raya de Valencia. 
Dicen todos que á esperar á don Juan de Padilla, castellano 
del castillo de Milán, hermano de don Carlos, que está pre- 
so. Otros dicen que á descaminar una conducta, porque 
llevaban sin licencia muy grande cantidad. 

El dia de San Miguel salió S. M. en público á dar gra- 
cias de su mejoría á Nuestra Señora de la Almudena, 
échase de ver que el mal fué de peligro, por estar muy 
flaco. Dio paseo por la calle Mayor, con la señora infanta 
y las damas. 

6 de Octubre Los cargos que hacen al duque de Hijar 
son los siguientes: 

1 .^ Que fué espía doble de Portugal y Francia. 

2.® Que quiso introducir los polvos de Milán en esta 
Corte. 

3.^ Que habia conspirado á quitar el reino á Felipe IV. 
tratando de matarle. ^ 

i.^ Que para divertir la gente habia de poner fuego á 
cuatro partes de Madrid , y con esta confusión saquear las 
casas, y en particular las de los hombres de negocios y te 
ner prevenidas paradas de muías para robar á la señora 
Infanta y llevarla á Portugal, y casarla con el hijo del du«» 
qtte de Berganza. 



«7 

5.^ Sacar de la prisión del castillo de Milán á D. Duar- 
te de Portugal, hermano del de Berganza. 

6.^ Que dio aviso al rey intruso de Portugal de la unión 
que estaba hecha para matarle , de que se ocasionó el de- 
gollar al duque de Caminas y al marqués de Villareal y 
consortes. 

7.^ Que trataba en sus cartas al intruso rey de Portugal • 
de Majestad, y este al duque de Hijar de Yoi. 

8.'* Que se quería coronar rey de Aragón. 

9.^ Que ocasionó la pérdida de Tortosa. 

40. Que ocasionó el querer volar á Badajoz. 

11. Que avisó de una confederación que habia con- 
tra el intruso rey de Portugal. 

i i. Que ocasionó que enterrasen vivo á un hombre en 
Portugal. 

Los cargos que hacen á D. Carlos de Padilla. 

Que era cómplice en todo lo que el duque de Hijar 
tramaba, y que su hermano el castellano de Milán tenia 
tratos con el rey de Francia para entregar aquel estado á 
Francia, y en su nombre al príncipe Tomás, y que con 
esta disimulación hacia en «quel Estado la guerra el de 
Hódena. 

Y que para recompensa de esto habia de ayudar Fran- 
cia al duque de Hijar á coronarse rey de Aragón , y á 
D. Carlos y á bu hermano se les daban grandes estados 
en Portugal y Aragón. Hanles dado ocha dias de término 
para defenderse con denegación ; todos dicen* que es muy 
mala señal. 

Avisan deFIandes que el señor Archiduque con la gente 
que recogió de la rota , que fué mucha por haber huido la 
caballería, y con la que ofrecieron de nuevo los países» 
habia bqscado al enemigo y derr6tádole de todo punto. 



49$ 

De Milán avisan que en el sitio de Cremona habian 
muerto los nuestros al marqués de Villa (i) general de la . 
de Saboya . y socorrido la plaza con genle y vitualla. 

De Ñapóles avisan que la armada enemiga habia echa- 
do en Palermo 2.000 hombres y algunas piezas de campa- 
ña, y que los nuestros con mucha brevedad, dieron sobre 
ellos y les obligaron á echarse á nado y huir para poderse 
salvar, con que les mataron mucha gente y tomaron la 
artillería , que echaron en tierra y todos los pertrechos y 
municiones. 

Muy ciertas han sido las alteraciones de Francia , pi- 
diendo paces con España, tanto que obligó á la Reina á 
despachar correo á la Dieta , mandando á el embajador 
que las ajustase con toda vivacidad para que se publicasen 
generales, respecto de estar ya ajustados el Sueco y. el 
Francés con el Emperador. 

Madrid y Agosto 26 de 1648. 

(Tom. 429, íól. 874). 

Copia de la carta que D. Carlos de Padilla escribió á su 
hermano á Milán y en 26 de Agosto de 4640 (2). 

Señor y hermano:, bien creo habrá hecho novedad 
á vmd. el ver- me haya detenido tantos dias habiéndome 

(1) Ea el original Villar, pero debió decir Yiglia ó Villa. 

(2) De esta carta hay dos copias en la colección, una en el touio mar- 
cado con el núai.'l29, y otra, aunque incompleta, en el legajo suelto 
fól. 686. De una y otra nos hemos valido para corregir el texto que debe 
de estar bastante adulterado puesto que hay en él aun, párrafos enteros que 
no se entienden bien. Verdad esque el estilo en que está escrita, y el asunto 
de queTtrata dan materia acierta oscuridad estudiada. Este D. Carlos Pa. . 
dilla, fué degollado en Madrid en los primeros dias de Diciembre de este • 

a&o, acusado de crimen de le^a majestad. 

1 • > 



49» 

dejado tan en vísperas dé seguirle. Lo que «yo pdedo de- 
cir áeste propositóles que, aunque había empezado la 
plática que me ha detenido, antes que vmd. partiese, 
ñola, habia aun penetrado ei. Sh D. Luis, que cala de 
espacio (1), y parecia ó que* se tardaba en responder ó 
que no lo haría á propósito; y porque de las cosas que 
uto produce debe sentir templadamente; me reduje á 
callarlo hasta ver el efecto que resultaba de^ la relación: 
Pasé de aquí á la desconfianza, porque habiendo excedido 
el silencio á los términos que yo tenia juzgados, me resol* 
vi á encargar el despacho de que sacase mis papeles á 
quien juzgué lo haria de lleno, para añadir con eso otra 
razón mas á las qqe yo juzgué que tenia de mi parte; y gol 
eso habiendo ya dispuesto dentro y fuera de casa lo mas 
necesario, me encaminaba donde ya tenia dispuesto el 
que vmd. esperase , punto necesario para no hacer nove- 
dad el forastero (2) con su bulto (si es que ya no hace miedo) 
pareciéndome necesitado adonde llega ya. Así habiéndo- 
me vuelto á Carabanchel , fué un solicitador traído de mi 
parte á decir al Sr. D. Luis de Haro que pedian una me- 
sada para entregarme los despachos de mi sueldo; que 
esto montaba á 3.000 rs.; qué eran cuatro los que se me 
habian dado para el camino; que mirase S. E. qué forma 
habia de tener, porque si no se tomaba hoy, habia de se- 
guir mi viaje sin los papeles. De este ftimpl icísimo razona- 
miento se sirvió mi agente para disimular mejor el vene- 
no de lo que se tenia pensado, y aun eso no me valió para 
que dejase de reconocer iba la materia en derrota batida. 
Preguntóle diversas veces al agente que dónde estaba yo, 



(1] Cortés modo de llamarle ««(onío'^Esta nota y las sigaiealcs de letra 
bastardilla , las puso sin duda el copiante á guisa de advertencia ó aviso 
ala persona á quien eaviaba la carta. Solo se ^Uan en una de las dos 
copias. 
(2) No ié quien «es, m b entiendo. 



200 

y respondióle que en Carabanchel y sangrado, y que por 
eso no hacia aquel oficio en persona. Díjole que de cual- 
quiera manera se viese aquel día conmigo, y me dijese de 
su partequeya no iria á Milán, y que para ajustar diferen- 
tes materias , convenia en todo caso que me vieSe con él 
aquella noche. No me cogió de susto el accidente , porque 
de los dos extremos que yo tenia premeditados era este e^ 
uno de ellos. 

Hícelo así; vi la misma noche al Sr. D. Luis ; fafzome 
ardiente cargo de mi proceder, fundado en mi disculpa, 
(que es bellaco), (1) y enseñándome que por el mismo 
caso que las materias eran de tanta importancia, se de- 
bían ponderar, considerar y tratar con mas advertencia; 
que esto no se hacia sin tiempo, aun en los que no tieneu 
mas de un negocio, cuánto y mas en los que tienen como 
él tantos; que el no haberme respondido ^lites era por las 
razones referidas, pero que ahora estaba allí para ajustar, 
tratar y resolver conmigo lo que pareciese á propósito, 
para lo cual ajustamoshoray media todas las noches, desde 
las nueve hasta la diez y media. 

Entablada esta audiencia, no sin particular novedad de 
. muchos, empezamos á ajustar puntos eh mi comisión, que 
contenia: Hacer una liga en Francia, eligiendo por cabeza 
de ella al príncipe de Conde y al duque de Bullón, con- 
forme á los papeles que remito inclusos para dar luz de las 
razones que hay en la materia y forma de sustraer 
las instrucciones que para la comisión necesitaba. Vinie- 
ron en todo, particularmente en haberles descansado del 
pensar en algunas materias que en sus juicios eran remo- 
tísimas. Con el fervor de esta negociación enfermó el se- 
ñor D. Luis, de modo que dio cuidado á pocos y á los mas 
esperanzas, con que paró toda la negociación por njas 



(1) iPw$, orno alH\ á arriba ionio? E$ ironia. 



204 

de dos meses, si bien en este tiempo, siempre faí socorri- 
do con puntualidad, aunque yo había declarado no re- 
cibiría dinero del Rey sin empleo, á que me respondió que 
también el esperarle era empleo. Yo juzgué oportuna esta 
declaración en orden al desinterés, conforme al tiempo, 
y necesarío el dejarse vencer con ella, después de haber 
exhalado, si' no el deseo, el intento. 

Tomé en esta conformidad lo que me dieron, que fué 
*300 escudos cada mes, y eso con gran sigilo, porque siem- 
pre fué déla mano del señor don Luis á la mia, y ofre- 
ciéndome mas, si lo habia menester; pero habiéndome en- 
trado en la consideración que el que no quiere ser mas 
es menos, y que la mas perfecta hermosura sino adquiere 
con la variación de sus rayos se hace una comodidad ca- 
sera; entré en nuevos pensamientos, con que se conservase 
lo adquirido y se granjease en lo porvenir; y así habiendo 
recogido de mis puertas adentro á Domingo Cabral, y ha- 
biendo hecho buena consideración del estado y intereses 
presentes, me pareció dificultoso estuviesen sin algún in- 
tento tantos castellanos quejosos en Andalucía, y tantos 
portugueses con particulares fines sembrados entre nos- 
otros. También juzgué proporcionado el medio de este 
hombre, por el juicio que en él he reconocido, simpatía 
en mi entender, vivacidad en la obra , experiencia de co- 
sas, y admirable comprensión en la razón. 

Añadíase á lo referido ser manifiesta la sinrazón que 
acababa de recibir, admirable para que se fiasen del los 
tercios, y él mismo entrar con un deseo implacable de sa- 
tisfacción en la parte del crédito, siendo así que se veía 
destruido por úncelo mal administrado, que la desdicha 
graduó con los nombres de embustes (1), traición y locura. 

[1 1 IHeelo porque el tal Domingo- Cabral habia dado un aviso, no sé en 
qwé maUriaJocante al BrasiL No debió de ajustaría^ y desterráronte por em* 
¡fiumo. 



Ed; electo €^ee^,el hombre queBepierdeppr darsu^uKirá,! 
quien np 1q agradece» sus desveiosá quien ba conpce^/suat 
noticias )di,qi)iep no comprende, su razón áquienqo.escupbjgii, 
que siempre malogra su vid^ el que desde galán se pasa,, 
á enemigo. Esto no es del caso, pero anda cerca. El qiui«i 
todo lo> quiere nunca es rico. No habrá. llorado, nadie sm 
que ellos mismos npse hubiesen (1) reido.Todos los que£i&. 
distinción de tiempps, sujetos, oportunidades* calidadide 
personas^ horas, razón, naturaleza, estado permaQ6nte».bafi<: 
fallecido, obraron de una misma manera. Si hacen larque 
es razón cumplirán con ella; pero si fijan la atención . á.. 
lo referido no solo se malograrán ás( mismos, pero perdp:- 
rán cop eso todo lo que les quedare cerca* 

De esta manera se perdió el hombre sobre qqien semc; 
habi^ antojada fabricar, y no con tan malos fundamentos^ 
que yaTio corra derecho el haberse descubierto u nacon ju- 
rácionenCádiz(2), para la cual había depositados 6,000 (3) 
escudos (quédase averiguando en manos de quien), gran 
cantidad de hombread poderosos .incluidos en el caso, y 
últimamente .ai^qq^e á la hora de ahora < aunjio han pro* 
cedido las última diligencias, grandes monstruosidades de 
todo género., 

Este es el e^t^o de las. cosas presentes en cuanto al 
interés (Con« que. , tengo aU tal Domingo Cabralen Sevilla,, 
acabando de haci^r Jas diligencias referidas con entero 
crédito p^ra c.on:^l señor don Luis, y promesas de hacien- 
da fija ^n Casiilla, , habiéndosele levantado el destierro, . y 
autorizado cqo órdenes secretas para que pueda prender,, 
averiguar y ejecutar todo lo que juzgare convenir ea ór>- 
deo á la materia referida; aunque hasta ahora no se ha i 

■■ ' ■■ f '» . "f ■ ■ ". ' ■ ■ ' ■ . - 

(1| Parece que debe decir "hayan.** 

(2) Otro errif^ dACabral. 

(B) ' En: otra copia que designaremos con la lelra B seisciMoi mil 



sos. 

puestp por obra mas que las diligencias secceta^, por es- 
perar de Lisboa. dos personas. gf*avísim<ji^^ que sqa lasqiju^ 
vienen á, ejecutar, lo U^a^adp; y porque sabetpos ya por 
donde deben entrar, donde pararán^ y las casas donde 
han de posar, ha parecido no escaldar los circunstantes 
para dejar que estos lleguen. 

Este es el estado de una materia antojadiza (1), que solo 
la intenté con el fin referido. Este negocio me pareció ne- 
cesario en mas modos de uno. Primeramente por el crédito , 
que desemejante hechose adquiere; lo segundo por la con- 
servación y aumento de la gracia del Sr. D. Luis de Claro 
y últimamente porque yo no reconozco conveniencia en 
que toda Espaiasea de uñó, porque ya la hemos visto d^ , 
esa manera, y no nos ha ido bien con la dicha postura, y 
qua teniendo á Cádiz, que le juzgo en España como la Ro- 
chela, en Francia, Brisap en Alemania y la ciudadela de 
Casal en Italia,. España seria de portugueses; no recibiendo 
duilade que el que posea este puerto será arbitro de Es- 
paña, me pareció atajarlo por ahora y reservar este tajo 
para m^or distribución (2), 

. Esto me ha detenido algunos dias mas; pero juzgo no 
lardaré un mes en proseguir mi viaje (3) con las autori- 
dades siguientes: Llevo del Rey 30 firmas en blanco, y 
otras tantas de don Luis de Haro; 30,Q00 escudos (i) de 
joyas y dineros; crédito abierto en los hombres de negocios 
para recibir allá el que hubiere menester, y entera au- 
toridad para tasar, proporcionar y resolver los puestos^ 
las promesas y la distribución de hacienda. Orden habrá 



(1) Antojadiza dice la copia A. 

(2) Esta ley á* mejor distribución. B. 

(3) Habla de la jornada de Francia, adonde le enviaban para iraUff la» 
paui. 

(4) Ducados. A. 



SOi 

en ese estado (1)» Alemania y Flandes, para que dando 
entero crédito á lo que yo avisare, corran con dichas no^ 
ticias sin exceder un punto de lo que yo dispusiere. Que- 
da á mi elección escoger la persona á propósito para la 
formación de este partido; encargaréme de las cifras, no- 
ticias, y inteligencias que para tan grave materia se 
juzgan necesarias. Debe hacer el conde de Peñaranda lo 
que yo le avisare en orden á concluir ó alargar el tratado 
de paces y otros puntos que contiene la comisión. Estos y 
otros puntos contiene la comisión. Mire vmd. cómo estará 
en mi juicio la comisión de que pienso servirme con ente- 
ro provecho 4)ropi o, porque aun no se* me han olvidado los 
dias que me tuvieron en Carabanchel (8). 

Hermano, voy á gran ventura; llevo bien en que esco- 
ger; harto tengo qué tasar, y aunque en las cosas de 
porvenir no se escoge punto fijo, todavia la elección de la 
postura hace gran parte en el intento (3). Gran yerro es 
ponerse segunda vez á sufrir lo que ya se ha padecido; 
truécase voluntad por voluntad, ó amor y fé, y esto es 
con quien trae basquinas (4), porque aun cuando cupiese 
esto en los hombres, en atravesándose la razón de Estado» 
cede enteramente esta pasión. Quien se embarca en una ta- 
bla sola, hácele novedad, si llega al puerto. El error con que 
se han graduado (5) * algunas cosas, las ha hecho peores 
en apariencia que en sustancia. No ha menester disculpa 
quien vence ó muere, y quien se emplea bien no sé si 
muere. 

(1) Dieelo por el de JIfiían, donde estaba eu hermano D. Jvan ie Padilla 
á la saxon cattellano de VerceüL 

(^) Estuvo retirado en Carabanehd descontento de que no le hiciesen ge- 
neral de la caballeria de Cataluña. 

(3) Hace ir ¿ parto del intento. A. 

(4) Mire wndrcomo me las trata, y tiene roíton, que la faeüidai no es 
sino Jf d. 

(5) El error con qae se han granjeado. B. 



sos 

Algunas veces tengo considerado el estado de Euro- 
pa (1), y hallo con evidencia que no le sustenta la razón 
con la fuerza) sino con la costumbre de la obediencia en 
algunos, .y la relajación de las costumbres en los mas, que 
por no apartarse de el gusto que han escogido, están redu- 
cidos á obedecer una tabla como los demás (2). Mas de- 
ben los príncipes fíe este tiempo á nuestros vicios, que á 
nuestra fli&elidad. ¡Líbrelos Dios que haya un abstinente! 

Viva política de los franceses fué el deseo de dividir á 
España. No queriendo los franceses á España, lo que quie- 
ren es desembarazarse de ella, dejándola con una división 
y en postura de quedar ellos arbitros entre las diferencias 
caseras, y con eso poderse extender al imperio de las 
Alemanias, donde no militan las antipatías que en esta 
tierra, y donde con^rvarán con la paz lo que hubieren 

»m.do coa I. esp.*.. 

Por todas las razones que aquí vienen á ser al revés y 
que por ahorrar de episodios omito, han considerado ellos, 
y vmd. conoce, que hace al propósito esta consideración para 
mi intento. Miro á España con sus (3) enemigos en casa; 
reconozco los sujetos en sus tribunales, veo sus soldados y 
modo de guerra, cuánto es su dinero, y cómo se distribu- 
ye; qué empleo tienen, los medios que dá de sí, qué se pue- 
de esperar para .el año que viene (4), cómo están las vo- 
luntades de Aragón, Valencia y Andalucía; Flandes palpi- 
tando entre las tempestades de perder, igualmente con lo 
que sufren en consideración (5) de vasallos, las vidas, las 

(1) A. Dice claramente vuestro payaUa, y á esta afiade el glosador en 
tina nota: Ni lo leo, ni lo entiendo. La otra copia dice el ettado d$ Europa 
segnn se ha impreso. 

(2) Estas palabras ««como los demás»», faltan en la copia A. 

(3) B. tres. ^ 

(i) A. ««Los medios qne se pueden emplear para el alio qna fiena» 
dice la otra copia. 
(B) Con nombre da vasaUos. A. 



206 

haciendas, y últimaménle la libertad; que por rio liiaWto 
pedo coa uq concierto, se ven hoy reducidos á llamarse 
conquistados los que pudieran guardarse con nombre de 
amigos. Alemania, sin las asistencias del oro d6 España; 
sin las providencias que sustentaban otras veces aquellos 
ejérciios;* con un duque de Baviera casado y con hijos, y 
con un emperador, que no es Carlos V, desalmado, de 
poco natural, remiso al trabajo (1) y en lodo flojo. Italia 
habiéndose quitado la máscara del respeto á los príncipes; 
Ñapóles con experiencias de cómo intentar para otra vez 
I& novedad, de forma que no la yerre; ese estado (2) con 
pocos soldados y muchos quejosos, ningún dinero y carga- 
do de enemigos, harto que guardíir y poco que defender (3); 
una guerra pulida ejecutada por unos hombres sin celo.fel 
. gobernador (4) enamorado y mucho, á quien llegará jun- 
tamente el desengaño y el mal; esos vasallos con mas áni- 
mo (5) en la excusa propia qiie amor al Rey , habiéndose 
• desengañado de no sacar de España en toda la vida lo que 
avénturah én una hora eh una de sus casiñas. Todas estas 
razones que hoy. reconoce el discurso, y mañana nos en- 
señará la fuerza, me son necesarias. Está el duque de Hí- 
jar en Iñi matió, habiendo sacado de la suyael'últimovale 
de su intención, con las autoridades nc^cesariaspara la ma* 
tbria conferida Ésto seconforma, como vmd. reconoce, con 
e! prinlet intento de aquéllos con quien se trata. Tiento 
Requiere lia máléria; pero la ÍTorma en ique yo la tengo dfis- 
pue^Si és esta. 

Debo de llegar á París, donde por los medios que tengo 

abriré lá negociación derecha y realmente, en conformidad 

— I . ' I 

(1) ctRemfóo, avaro y en todo fló|o.*' B. ^ 

(2) El de Milán, adonde residía su hermano, 
(8) T fom' ton qoe ^fe^r. B. 

(i) Lo dice por el marqués de Caracena, 
(5) Con mas visos, i. 



de»to-q*e'Bebo hacer, 'sin qae^l^a cdMeigtfh- ««teintejato 
aíboFre pmseír,' dineros ini trabajo-de'tllna'dlligenóia, y re- 
conociendo por los pasos de la nfegocracion lo que ella 'dará, 
de'sí, Tíonie ^rá dífícUlioso'avérigiiar^a^tia donde puede 
llea^r la 'fecha. >Si yoreconoíco vet^disrametiteqQe.pDedo 
conducir ta imalerta á su perfección por esla parlie, iré bon 
cita. Pero si* viere tan imposibles toa >dfficu1lade8/que por 
ningún acoídenle llevan camino/echo fuawo 'de tai ^segun- 
do tratado >para conseguirlos dos 'fines, ««inquet^on ^nu di- 
ferencia, p(M>que podré >€(ilonces mn auUM'idad, medios y 
noticias enimis diligencias, hacer ^mas en este punto de<lo 
^oe 'de otro modo hubiera hecho. «He de teieer por-ldroerta 
-persona el tratado del PrÍDoipe'Con los^iHenderes y circons- 
tancias referidas, y ha ide abrir Cabral nogoctaciones comel 
cardenal Marami (1 ) y el-detBijidr, no ^á huí «tiempo, eiao'iilla^ 
biendotreoottocido tos cosas, oomoarribaadviertojEl uno mi- 
PB'á ufi ostttbleeimento aA)inidantG,aiitori(zado'enimí fortuna,' 
^rcoho, lícito, «ingenioso, de «¡ran 'reputación en todo , 7 )á 
tener una ^vejez ¡con <xMnqM!l>idad; <el otro, ^ um* ventgaiBea 
9uUt,>airei(^idayiá tPdcar liioara á todps los inteiveaes de 
fiuropa, 4 eer «n ejemplo (p|A los \^iMás {víncqieB dd 
BOf do^ á ana vidade rie^y 4ttrhulefito, resueho (S) é 
perderla vaina, tacando ia 'espida contra sa 'senor aa^ 
toral. 

■ 

•Hacerse lie&e fortuna á <;ualq«Mr ipreciou Yengarme 
tango, si NYfQi^ y si muero y me ^veago, taubiM yivow fin 
d -BioviiBionto de Hi^ar hay gran «omposfauna á liado iieai^ 
po, todo con kas diferenotas nacesarids y «demás qputttoa 
quío «para iabrar lo que piensa son neeasar j8í& 

fik»y 9 de A^Mto. Tomo la plmoia paraoontiiMiar esta 
sarta quos «mpecé á escribir á ymd. en prineros de este* 

(1) Frwaáo dd rey de PrandkL 
(8) Arrojóse el mancebiio. 



208 * 

GontiDÚa don Luis deHaroel estar en casa de Légañas, 
donde las audiencias son ningunas , habiendo cesado 
^ totalmente todo el despacho de los particulares con él pre- 
texto de unas juntas que duran todo el dia, compuestas de 
Castel-Rodrigo, don Luis y Monterey, y tal vez tan apre- 
tadas, que ni aun los secretos que en ellas ajustan no los 
oye nadie; pero en lo que puedeo hablar, sabemos todos, 
y el beneficio en sus resoluciones no vé ninguno. 

Perdimos á Tortosa feli2unente; pues no habiendo aun em- 
pezado el enemigo á abrir las trincheras, acoQietió á una 
media luna que dicen tenia la plaza fuera de la planta. 
Yéndose á retirar la guarnición de ella, porque la tenia 
minada, por la misma puerta que cubría se entraron juntos 
ellos y los enemigos, con que salieron de una vez breve y 
felizmente de todos los embarazos que arrastra un sitio. 

Aseguran ha llegado al duque de Luin (1 ) socorro con- 
'siderable de caballería é infantería. Después acá tras eso 
juzgo no se intentará otra cosa por esta campaña. Todo es 
discurrir contra Meló, como si con eso se remediase el daño. 
Yo espero en Dios que, mediante la intención de este, y 
los medios que de acá se disponen , veremos en breve los 
efectos de entrambas cosas, producir el fin necesario para 
todo lo demás que nos queda que hacer, dentro y fuera 
de casa. 

Gorro con la inteligencia de mis portugueses, á quien 
tengo en Sevilla, y «írvome de ella para que no se me 
cierren las puertas de casa de D. Luis, y juntamente es— 
perar de allá por horas las personas de autoridad y ca— 
lidad para ajustar con ellas lo que de aquella parte nece- 
sito, y de camino aprieto para la conclusión de mi jorna- 
da á Francia , sin lo cual no se ajustaría el todo con la 
claridad y eficacia que la materia requiere. Espero eo. 



(1) AAíeni. 7 B.; lóase ««Laynes^» 



209 

Diosserálaego,qae con quenodificultosi el efecto no siguie- 
se la esperanza, nunca me puede faltare! bien de morir pa- 
ra mi satisfacción , pues para reñir una pendencia, basta 
un osado, y para continuarla es necesario un loco. 

Pero bien juzgo corren en la campaña como dueños 
de ella, gratificando con estorsíones las voluntades de esos 
vasallos, en quien juzgo se hallará buena disposición para 
todo , aunque de los naturales de esa gente hay que ha- 
cer poco caudal , sino es en el cuerpo del pueblo y ese 
ya se conoce cuan inconstante bestia es. 

Siempre tuve por tontas á nuestra madre y hermana; 
pero nunca juzgué pasaba su necedad á mala intención, y 
esto lo averigüé el otro dia, aconsejándome entrambas con 
gran fuerza no escribiese á vmd. ni de ninguna manera le 
comunicase cosa de fé ó secreto, porque la publicaría 
vmd. á mi detrimento por hacer su provecho ; y confieso 
que me enfurecí y con gran dolor mió las dije que vmd. 
solo podia ser ruin, acordándose que era hijo de la una y 
hermano de la otra. Volví las espaldas, y no las he vuelto 
á ver. Espero en Dios burlarme un dia de los tontos, y 
reirme de los desconfiados. 

Esta es la postura de las cosas presentes, y hablar los 
mozos enteros todos en putas (1}, y el Rey en nada, ¡ó 
buen rey! 

Todo lo que tengo referido, y todo lo que está suce- 
diendo parece que señala con el dedo el que no debe 
vmd. hacer punto fijo de la postura en que hoy se ha- 
lla, sino servirse de ella, paradesdeella ajustarcosa, sino cier- 
ta del todo, menosdudosa. De todasmaneras, vmd. considere 
cómo se toman acá las nuevas de los malos sucesos y tase 
con eso cómo estarán aquí; cuánto tiempo estará Garacena 
allá, y que vmd. no tiene á que volver á esta corte, mien- 
——— — - — ■ — - I I 1-1 

(1 Palabraptenada: no la entiendo, y asi no la easplico. 

ToMXix. 44 



i\0 

tras durare el gobierno presente, por todas las rascones qae 
entrambos sabemos, y aunque nunca se hubiera discurrido 
bastantemente con intereses que de tan cerca nos oprimen, 
ni con tanta razón. Ymd. lo considere, que coa eso y 
su buen juicio me prometo buscará disposictoo para lo que 
habrá de ser de sí y de mis sobrinos de ahí en adelante, 
acordándose de su edad, de su calidad, de su estado pre- 
sente y del que pueden tener mis sobrinos si vmd. faltase, 
cosa que hará sudar sangre al mas sensible, cuanto y mas 
seguir lo que dicta la razón en orden de eyitar tan evi- 
dentes ruinas como de todas partes podemos esperar. 

Yo paso una vida compuesta (1) ; salgo poco de' casa; 
no he visto á nadie; solo veo á D. Luis, y es cuando ten- 
go negocio que comunicarle ó me envia á llamar; cómo 
bien y mudo gran cantidad de putas, sin que pare ningu- 
na dos horas en casa. Andamos juntos el marqués de la 
Sagra y yo, y también cenamos. Considere el pió lector 
lo demás. A Hijar veo cuando es menester, y todo lo fie- 
mas se dispone en esta equivalencia. Duermo harto, y es- 
toy resuelto de servirme de quien he servido. 

Asomos tuve los dias pasados de enamorado; iiice ver- 
sos y ofrecíle á la dama mi dinero, y dábame yo por bien 
engañado mientras se holgaba ella con todos; pero en 
empezándome á oprimir la religión de que había de ser 
solo conmigo, forzé el lazo, torcí el yugo y no la volvi á 
ver. Era la puta tan atenta como tonta ; rica y codiciosa 
como un teatino; repartila con dos viejas, con quien fué 
Ehna Gómez un sapo: mire vmd. entre qué Scila y Carih- 
dis navegaba mi caudal. Tiénenme muy enfadado los po- 
bres y los portugueses de este lugar, y estoy bien con las 
demandaderas y demás mujeres que venden moras y pe— 
pinos por la mañana: mueren de hambre las putas, ooiv- 

(I) Léame vmd. e.^ discurso con atención y no se ria. 



2H 

qiie el que tiene un adarme de espera compra robado. 

Rey mió: también me queda gusto para esto, el tiem- 
po que sobra de pensar en lo demás, que no ha de ser 
todo epístolas de Marco Bruto y Espuríno(l), porque 
tampoco lo acertaron aquellos. Todo lo referido se dispo- 
ne de manera que no sale humo; porque el semblante 
anda fresco , profundo y entre suspeqso y sumiso , y no 
hablo de nadie ; ni apruebo ni contradigo. No propongo 
ni rehuso , ni agradezco ni solicito : dé una misma mane- 
ra me hallan las honras y los sucesos del bien y del mal: 
mi máxima es una ; mis medios todo cuidado , atención y 
deseo que se puede aplicar para que llegue la obra al fin. 

Hoy 1 5 del corriente vuelvo á continuar la carta que 
há tantos dias empecé á escribir á vmd. , sin poder aña- 
dir otra cosa mas que la muerte de mi madre (que Dios 
haya), con que ella se ha librado de la pensión con que 
vivia , y nosotros de la infamia de verla herida : hablo en 
la hacienda que corre por D. Pedro de Silva, y del testa- 
mento de mi madre. 

Andalucía ladra, no sé si morderá. 

A un caballero, llamado D. Miguel de I túrbido^ y á 
otro letrado , entrambos navarros , prendieron esta otra 
noche; ya son muertos; dicen que de repente. El pretexto 
fué conjuración en Navarra: eran de allá entrambos. Té- 
mese la venganza de este despidiente (sic), y yo espero 
verle. El mal que no mejora, siempre es nuevo. Dicen irá 
el Condestable á Navarra á remediar niñerías. No va mal 
esto. 

Esto es lo que se me ofrece presentemente. Yo estoy 

(1) Fueron ¡oí que maquinaron' la traición contra Julio César, á guien 
mataron á puñaladas en el Senado, Asi dice la nota marginah, pero en 
lagar de Esparino debió decir Longino que tai era el renombre de Cas* 
sio uno de los conspiradores. Otro Cassio hubo llamado Spurinus con e\ 
caal le confandiria qniíá D. Carlos Padilla^ autor de esta carta. 



SI 2 

con salud , á Dios gracias , y espero en su divina miseri- 
cordia que si me continúa la vida algunos dias , me veré 
fuera de la miseria en que basta aquí be vivido. 

Largo escribo y varios puntos de largo: consideración 
á toda cautela y secreto, que ya sabe qué inconveniente 
podrá resultar aun de la menor apariencia. Ningún des- 
cuido es ponderable en materia tan noble; y así, herma- 
no, no hay sino proceder en todo con la atención que la 
materia requiere. 

A mis sobrinos muchos recados, y á todos guarde Dios 
como deseo. Madrid á 26 de Agosto de 1648. = Hermano 
y servidor de vmd.»D. Garlos de Padilla. 

Háme dicho D. Pedro de Silva que escribe á vmd.: no 
hay sino responder con puntualidad , que es buen amigo, 
y envialle unos guantes de franchipana , que con eso le 
traerá loco. 



Córdoba y Octubre 23 de 1 6i8. 

(Tom. 129, fól. 915.) 

Pax QivMj &c. En fin, mi P. Rafaer» comenzóse á ce- 
lebrar el sínodo domingo f 8 de este. Fué mucho el con- 
curso á la iglesia mayor, si mucho puede parecer en Cór- 
doba lo que en Sevilla seria moderado. Dijo el señor obis- 
po la misa de pontifical, y á mano derecha de la capilla 
se hizo un tablado para los señores congregantes eclesiás- 
ticos; serian poco mas de 200. Hay solo 90 pilas en el 
obispado. A mano izquierda se pusieron bancos para los 
procuradores seglares de los partidos, y para caballeros. 
Tuvo silla el corregidor porque la ciudad no asistió en 
forma. Hubo procesión antes de la misa , bien numerosa; 
díjose la misa con solemnidad mucha, y acabada se cantó 



243 

el Veni creator, Sfc. y no sé qué otros salmos. Después se 
caaló el evangelio convocatís lesus discipulis^ Sfd y luego 
salió el predicador que fué un fraile triaitario , el maestro 
Moreoo. 

Dicen que predica bien; á lo menos yo no pre- 
dicara si fuera él. Algunos, y no pocos, salieron nó conten- 
tos, otros murmurando, y muchos teniendo á desdoro del 
sínodo el que no hubiera predicado algún clérigo preben- 
dado ó religioso. 

Acabada esta función se siguió la protestación de la fe . 
que jtn^u/o/tm juraron todos los del concilio. Subióse lue* 
go al pulpito de la epístola el secretario del sínodo, y por 
un escrito que llevaba publicó el sínodo, y las sesiones y 
horas en que se habia de tener , la quietud y modestia 
que se deseaba en el tratar de las materias, y los lugares 
de cada uno, que se dispusieron en esta forma. A los la- 
dos del señor obispo sus asistentes y diputados de la igle- 
sia ; á mano derecha la clerecía , precediendo la colegial 
de San Hipólito , y luego los demás como fuesen entran- 
do sin distinción. Pretendieron aquí los beneficiados por 
universidad seguir á la colegial y preceder á todos los de- 
mas; díjoseles que no convidaban á la universidad, sino 
á los beneficiados. A mano izquierda la ciudad de Cór- 
doba precediendo á todos los seglares, luego los procu- 
radores de las demás ciudades del distrito, y entre ellos 
los de los grandes, y luego los de las demás villas, &c. 
como entrasen. 

Hízose protesta, que en esta asignación de lugares no 
era la intención del señor obispo graduar con ello á nadie, 
ni quitar el derecho que cada uno tuviese para poder pe- 
dir loque con justicia se les debiese, sino solo dar cor- 
riente á la disposición presente. Señalóse por cónclave la 
sala del cabildo eclesiástico, donde habiéndole puesto 
aliento al prelado sobre unas gradas elevado al resto de 



844 

todos, el cabildo se lo quitó, de suerte que quedó su silla 
igual al asiento de todos. 

Acabada esta publicación , el señor obispo se fué á su 
casa, acompañándole toda la clerecía, cabildo y caballeros. 
Lunes dijo misa dentro del cónclave, y * allí de su mano 
comulgó á todos los del sínodo. 

Las horas de las juntas son desde las siete y media 
basta las diez y media, y desde las dos y media hasta las 
cinco. Las materias son varias. Pondré algunas. 

Que todos los curas , vicarios y rectores se quiten las 
barbas como jos religiosos; admitieron esta. 

Que no tomen tabaco por la mañana hora antes ni 
después de decir misa; fue admitida. 

Que la misa dure cuarto y medio ; pasaron también 
por ella. 

Otras hay litigiosas cerca de las obvenciones de curas 
y beneficiados, de que están ya cuatro pleitos formados. 

La ciudad de Córdoba no {isiste porque no quiere el 
lugar que la asignan. Quiso enviar procuradores , no se 
los admitieron, pues estaba presente el duque de Sésa. 
Apeló de todo al sínodo sin otra razón que decir que no 
era tiempo de sínodos. 

El marqués de Priego no ha enviado por sí legado al- 
guno; no sé el por qué. Enviólo Cardona y otros señores. 

Esto es lo que hay de sínodo. Aquí en Córdoba, como 
si estuviésemos en Montilla, llámanle unos el codicilo, 
y otros el singólo, y el domingo de su publicación, vien- 
do unos hombres que estaban á mis espaldas que se can- 
taban los evangelios, y preguntándose entre sí la causa de 
esto, respondió uno: « Dejaldos que todos son menester.» 

De Madrid escribe la señora marquesa mayor al P. Se- 
bastian Méndez que todas las balumbas que se habian di- 
cho y concebido del de Hijar estaban ya desvanecidas, y 
que solo corría que uno de I03 padillas había escrito qu» 



2<S 

á la libertad de D. Daarte ayudaría el de Hijar. Pareció^ 
me esto lo de Horacio : Parturiunt montes, Sfe. 

El domingo sé acaba el sínodo, y el lunes hay toros. 
Ahí remito esas nuevecillas; Y. R. me encomiende á los 
amigos, y quédese á Dios que le guarde, &c. Córdoba y 
Octubre 23 de 1648.— Pedro Marlinez. = Al P, Rafael Pe- 
reirá, de la Compañía de Jesús, en Sevilla. 



Córdoba y Octubre 30 de 1648. 

(Tom. 4Í9, fól. 919). 

Fax Christi, &c. Concluyóse el singólo (1) con toda so- 
lemnidad, y hízose su procesión domingo por la mañana, 
y despidiéronse los vocales. Duró ocho dias, y cuanto en 
ellos se dispuso quedó apelado; y como oí decir á un ra- 
cionero de la santísima iglesia, irá todo al Consejo, y de 
allá vendrá quitado lo que les pareciere á aquellos seño- 
res que tienen las veces de cuanto hay en la tierra. Seña- 
ló el señor obispo por examinadores y jueces sinodales á 
casi todos los prebendados, y de cada religión cuatro su- 
jetos beneméritos. En casa los señalados son el P. Pedro 
de Aviles , y tres maestros escolásticos. Esto no se enten- 
dió con algunas religiones, á quienes nada alcanzó de este 
barató; dicen fueron la Vitoria y los Terceros. 

Diré ahora á Y. R. alguno de los puntos en particular 
apelados. El estado seglar no admitió que la limosna de 
las misas se pusiese á dos reales. Apelaron algunos del 
decreto que no se fundase capellanía de menos de SO^u^^ 
cados de renta. 



(1) Expresión vulgar con que la gente designaba el sínodo diocesano 
que 86 celebraba en Córdoba. Véase la carta anterior pág. 811. 



216 

El prior de los beneficiados apeló de 1 8 artículos^ y 
entre ellos, que los sirvientes de los beneficios no los se- 
ñalasen los propietarios f y que algunas de las obvencio- 
nes que les tocan se den á los curas, y así de otros. Para 
otros pleitos se han aunado todos los beneficiados, así los 
de la ciudad como los del distrito , y de sus rentas deci- 
males ofrecen la décima , con que dicen habrá para 
pleitear. 

Hay otras cosas bien estatuidas y recibidas de todos; 
una de ellas es haber aumentado el señor obispo á cada 
cura 100 ducados de renta, sacando el principal de la 
suya , y que esto se dé por oposición. 

Siguióse al sínodo la solemnidad de los toros y fiestas 
reales, á que acudieron de toda la comarca, y muchos 
caballeros de Sevilla con el conde de Arenales. Fué mu- 
cho el gentío, y al priocipio á diez reales daban las ven- 
tanas, después subieron á tres y cuatro ducados. No hubo 
desgracia, porque todos se Resolvieron en heridas de ca- 
ballos y en una que ud caballero sacó en una pierna. Hu- 
bo caballero que airosamente mató á lanza y á rejón tres 
toros, y otro saltó del andamio á sufrir la falta del herido 
que era su deudo, y subiendo en su caballo con la espada 
hizo maravillas, hasta quebrarla y matar al bruto , con 
que desagravió, dicen , al pariente. 

Luego dia de los Santos hubo carrera en la plaza , en 
que corrió el conde de Cabra , y nosotros paseamos ese dia 
las calles con doctrina ; pero no asomamos á la plaza por 
evitar el ruido. 

Hoy viernes dicen habia de haber unos torillos, y que 
queria lidiar dicho conde; no sé si fué así. 

t'e aquí V. R. todas las nuevas de Córdoba; ahí van 
las de Madrid. Advierta Y. R. que para 12 ó 15 deste 
estará en Sevilla el arriero de Montilla, de donde llevará 
los higos que allí dejé pagados junto con el porte ; para 



247 

V. R. va una arroba, y lá mitad ia coolribaye el P. Cristo* 
bal. Para el señor beneficiado vaa dos, y todos son exce- 
lentes y escogidos, y ogaño por la falta de ellos se pueden 
estimar (1). Prevenga V.,R. al P. Valenzuela, porque á la 
huerta de Madre de Dios irán á parar, y vea si soy de pro- 
vecho, y mándeme. Nuestro Señor á V. R. guarde, &c. De 
Córdoba á 30 de Octubre de 1 648,=>Pedro Martínez. = 
Al P. Rafael Pereyra, de la Compañia de Jesús, en Sevilla. 



(1) Aqoí 86 halla nn párrafo de letra del P. Pereyra asi encabezado: 
Inquietud en Sevilla desde 10 ó 12 hasta el 2t de Noviembre de 1612^ en 
cuyo tiempo vinieron y se fueron los soldados napolitanos. 

«Con ocasión de esperar 2,000 soldados napolitanos, que trajo en 
el armada el de Ciudad- Real, de vuelta de Cataluña, y haber de venir 
i esta ciudad de paso para Badajoz, se han puesto compañías de guar- 
dia en las puertas de la ciudad de noche, y una de ellas sucedió que 
venia el teniente mayor de fuera de Sevilla de unos negocios, y no le de- 
jaron entrar, aunque dijo que era el teniente mayor, si no daba el nom- 
bre, y por tanto no entró, porque le dijeron que no conocían k nadie, y 
el Asistente mandó que en el alcázar no dejasen entrar á nadie, aunque 
fuese el conde de Chinchón y D. Juan de la Calle que vivían en él, des- 
pués de las ánimas. 

Todo esto ha sucedido de unas sospechas que se ban divulgado que 
600 hombres de tiradores de oro, doradores, pasamaneros y de este gé- 
nero de oficiales, después de las pragmáticas, como impedían el ejerci- 
cio de sus oficios , andaban con esta determinación de dar, ó en la casa 
de la Moneda, ó en la santa iglesia, ó en la Contratación, ó en casas 
de algunos mercaderes ricos, y robar y hacer lo que pudiesen para te- 
ner con que sustentarse. ■ 

Esta ha sido causa de que se pongan compañías de guardia en las 
puertas principales, en el alcázar, en la casa del cabildo, en el Albóndiga 
y en la torre, en donde han hecho y puesto puerta en ella. 

Con ocasiones de los temores todos viven en vela en sus casas, cer^ 
rándolas, y para que la ciudad esté quieta , andan de noche muchas 
rondas en las parroquias y por la ciudad, y en algunas parroquias han 
puesto escuadras. 

Ocho días antes de venir los soldados napolitanos se ha hecho esta 
prevención, porque han querido decir que los que vienen y los que están 
inquietos se hablan de juntar y hacer un saco ó robos en la ciudad. Los 
moldados vienen tales que no vienen para nada , desnudos y descalzos , y 



346 



Segovia y DieierUbre 1 5 <f« 1648. 

(Tom. 4S0, fól. 705.) 

Habiendo estado el marqués de Ayamonte preso des- 
de 28 de Marzo de 1645 en este alcázar de Sego- 
via, addnde fué traido desde la prisión deSantorcáz, 
jueves, 10 de Diciembre de este año de 1648 á la una 



la ciudad les tiene prevenido dinero, vestidos y zapatos para cnando Ua» 
guen, y sin deteneráe qoe pasen su viaje. 

Todos estos soldados de la milicia son oficiales de la ciudad, y como 
faltan á sus oficios, de donde se sustentaban , es fuerza que hagan algu- 
nas demasías y busquen la comida por donde puedan y como puedan. 

Han querido decir que todas estas prevenciones han sido porque on 
confesor con licencia que tuvo descabrió habia de haber este motin , y 
los jueces y justicias han procedido con toda esta vigilancia. 

En fin entraron los 900 que vinieron á Sevilla, y estuvieron en San 
Telmo, mal digo, que llegaron, porque los trujeron, y tales que luego se 
murieron algunos , y seis coches llenos de ellos los llevaron al hospital 
del Amor de Dios. El tiempo ha sido rigurosísimo de aguas y viento; ellos 
desnudos y sin camisas ni zapatos; todos oliendo peor que muertos, por- 
que tales venían, todos cubiertos si no de ropa por lo menos de sama, 
piojos y cochambre, gran lástima verlos, asi comian el bacallao crudo 
como si fueran perdices sazonadas; y por sombreros traían esportillas de 
palma; las carnes de fuera, y aunque estaban prevenidos zapatos, no se 
los dieron por no haber con que pagarlos ; diéronles de comer, que no 
fué poco el dárselo, aunque escaso para la mucha hambre y gana que 
traían y salieron hacia Alcalá del Rio en barcos en mal tiempo lloviendo, 
el rio crecido y desnudos. ¡Cuáles llegarían, y cuáles dejaran los lugares 
por donde pasasen! El dia de Nuestra Sefiora se quitaron las guardas de 
soldados de las puertas á 26 de Noviembre; la otra mitad fueron por 
Alcalá de Guadaira; allí les dieron bien de comer, y van á Carmena y 
de allí un viaje. 

Como pelearan estos tales con tal disposición y tan malos que me han 
certificado que con las muchas aguas, y viéndose desnudos se quedaban 
debajo de los olivos donde los hallaban muertos á los desdichados. ¡Gran 
desdicha! Tea»er 90 puede no causen peste los que traen tanta desventara.»* 



de ia tarde, llegó á esta ciadad el licenciado D. Diego de 
Villaverde (1), alcalde de corte con Juan de Pinilla, secre- 
tario del crimen, y seis alguaciles ds corte, y apeándose 
en el mesón grande, desde el mismo portal , sin quitarse 
bolas ni espuelas, partió con cuantos venian con él á la 
casa del corregidor, que avisado, babia bajado á la puerta 
con priesa y en cuerpo. Dfjole el alcalde: «vmd. se venga 
conmigo.» Repondió subiría por un ferreruelo, y dfjole: 
«Diga que se lo bajen;» con que partieron al alcázar. De^ 
tuviéronse á las puertas de las casas del obispo. Acababa 
de comer el marqués, y habíase recogido. Asomóse á las 
rejas de la prisión Santiago Ramírez Gamarra, su criado, 
que solo y siempre le sirvió en la prisión, y dfjole: «Señor, 
á las puertas del obispo están muchos alguaciles.^ Aso- 
móse el marqués, y viéndolos, dijo: «Estos son alguaciles 
de corte; yo los conozco: esto es hecho.» Así lo refirió el 
criado mismo á quien esto escribe. 

Llegaron al alcázar, á cuya puerta esperaba ya el al- 
caide D. Juan de Navacerrada, á quien el alcalde dijo: 
«Ymd. me entregue á D. Francisco Manuel Silvestre de 
Guzman, marqués de Ayamonte, que está preso en estos 
alcázares, en virtud de esta cédula de S. M.,» la cual dio 
al alcaide, que besándola y diciendo que la obedecía, su- 
bieron todos á la torre y bajaron con el marqués, á quien 
el alcaide dijo: «Y. E. entre en esa silla;» y entrando en 
ella el marqués, y poniéndose tres alguaciles á cada lado 
y el alcaide y corregidor detrás, por la calleja del pasadizo 
del Obispo y por la ronda, salieron por la puerta de San 
Andrés, y arrimados á los muros, subieron á la solana del 
Rastro, y entrando por la puerta fronteriza á San Martin, 
sabieron á la cárcel, donde esperaba D. Pedro de Valen- 
cia, su alcaide propietario, al cual el alcalde entregó al 

(1) Esta rolo el original y no se lee mas c[Qe Villave....* 



no 

marqués, y subiéndole al aposento que hace esquina, á la 
puerta, clavaron las ventanas y entraron luces. Mostró el 
marqués gran sentimiento al verse en la cárcel pública. 
Entró luego fray Diego de Miranda, lector de teología de 
San Francisco, confesor del marqués, y el P. Pedralvéz, 
jesuíta, que hasta la muerte asistieron. 

El alcalde de corte mandó llamar alarifes y les ordenó 
hiciesen un cadalso de una vara en alto en una sala con- 
tigua alaposentoen que el marqués estaba. También mandó 
hacer ataudyque sé cubriese de bayeta muy basta: también 
mandóllamar aun cuchilleroy le mandó que hiciese doscu- 
' chillos de muy agudo corte. Entró el sota-alcaide y echó 
dos pares de grillos al preso , que mostrando sentimiento, 
dijo: <cBsto era bien excusado,» y pidiendo una cuerda con 
que sostenerlos, el alcaide se quitó una liga y se la dio. 
Luego entró el seci*etario á intimarle la sentencia, que oyó 
con valor, y respondió que la consentia, y ofrecía la vida 
á su Dios y criador. Después dijo á su confesor que que- 
daba con gran confusión de si le habian de cortar la cabe- 
za por detrás, y si habia de ser en público. Procuró el con- 
fesor divertirle de este pensamiento y reducirle al de su 
salvación. 

Entró luego su criado á despedirse, con gran sentí- 
miento de ambos y de los circunstantes. Díjole: «Hijo, 
no tengo con qué pagarte la buena compañía que me has 
hecho en tan larga prisión: Dios te lo pagará. Toipa esta 
sortija,» y dióle una que (según dicen) valdrá 100 duca- 
dos; y despidiéndose con muchas lágrimas, se fué al con- 
vento de San Francisco á pedir el hábito. 

El marqués, asistido de los religiosos, estuvo basta 
las 1 4 que se recogió. A media noche, atendiendo á que 
no sosegaba, entró el alcaide y le dijo si quería algo: res- 
pondió que con el embarazo y frialdad de los grillos, no 
podia sosegar; y mandando llamará su teniente, seloshi* 



22< 
zoqailar. Mostró mucho agradecimiento, diciéndole tomase 
un sombrero de castor qae tenia puesto, y le diese el suyo: 
rebosólo el alcaide por entonces ; pero dándosele cuando 
le pusieron el capuz le tomó, y al que le quitó los grillos 
le dio los guantes. Recogióse basta las dos, y entrando los 
religiosos, le dijo el confesor: «Dos cosas traigo que decir 
á V. E., que espero en Diosle serán de mucho alivio: la 
primera que el corte ha de ser por delante, la segunda que 
no ha de ser en público, sino en esta sala de afuera, que 
los golpes que se han oído son para edificar el cadalso.» 
Mostró consuelo, repitiendo algunas veces: «Bendito y loado 
sea mi Dios y criador que tantas misericordias hace al 
qae le ha merecid(? tantos castigos.» 

Comulgó este día, viernes, en la capilla de la misma 
cárcel, y luego oyó tres misas; y volviendo al aposento, se 
desayunó. Poco después dijo al confesor: «Padre mió, ó no 
tengo corazón, ó lo tengo muy duro, pues no me asombra 
oir los golpes del cadalso en que mañana he de morir.» El 
confesor con atención mas profunda le dijo: «Señor, pues 
V. E ha sido siempre tan devoto de laVírgenr, nuestra Se- 
ñora, válgase ahora de su intercesión y favor para que le 
alcance y le infunda consideraciones profundas de los do- 
lores y agonías que padeció aquella Soberana Reina de cie- 
los y tierra, oyendo y viendo clavar. en la Cruz á su Hijo, 
Dios Redentor nuestio, cuando temblando la tierra, tur-- 
bándose los demás elementos y oscureciéndose los cielos^ 
solos los hombres pagaban en injurias su redención.» 

Suspendióse el marqués, y afirman los que lo vieron 
que desde este punto fué tal su conformidad, tantas sus lá^ 
grimas, tan tiernas y devotas sus razones, que lodos lo 
juzgaron por singular favor y auxilio eficaz. Pasó lo res« 
taote del viernes en coloquios devotos, muchas confesiones 
y actos de contrición, y con admirable sosiego de cuerpo 
y espíritu, durmió aquella noche deshoras. 



Sábado, en amanecie&do, oyó en la capilla cuatro mi- 
sas y se recogió coa los religiosos al aposento. 

A las nueve entraron con el capuz» que besó, y 
queriendo vestírsele su confesor, pensando, como él ahora 
refiere, que tuviese aberturas para los brazos, le rebujó de 
modo, que el marqués dijo: «Yole vestiré;» y componién- 
dole, le vistió y terció sobre ambos hombros, con tanto 
sosiego como pudiera vestirse en su palacio. Luego tomó 
el Crucifijo, diciendo; «Ya es hora, vamos;» y saliendo á 
la sala» y viendo el cadalso sin bayetas, dijo: ¿Cómo está 
esto asfí» Reparóse un poco y reconcilióse, y subiendo al 
cadalso que rodeaban los alguaciles de corte con el secre* 
tario y muy pocas personas» dijo: «7odos vmds. sean 
testigos de que en viéndome en la presencia de Dios» que 
espero en la divina misericordia quesera muy presto» pro*» 
meto rogar á su piedad inmensa por los aumentos de esta 
Corona y por la salud y vida del Rey mi Señor.» Y el con- 
fesor, juzgando que no todos lo habían oido , lo repitió en 
voz alta. 

Sentado en la silla del patíbulo en que, acabando tan 
en breve la vida» habia de dejar el alma el cuerpo mor-* 
tal» fueron tantos los actos de fé» esperanza y caridad» tan 
devotos los afectos» tan esforzadas y ansiosas las ternezas 
que dijo» clavados los ojos en la imagen que teuia en las 
manos de su Dios y Redentor crucificado, que suspensos 
y pavorosos los circunstantes» solo él parecia» y aun era» el 
animoso. 

Llegó el verdugo, y habiéndole pedido perdón, y ata- 
do {Hernas, brazos y cuerpo, al vendarle los ojos se turbó, 
enredándose el tafetán en la guedeja. Viéndole turbado, le 
dijo: «No te turbes» amigo,» con que animado el ministro 
le vendó y pasó el cuchillo con mas presteza y mejdr su- 
ceso que esperaba de aquel vil y torpe esclavo. Luego le 
cortó la cabeza por detrás, y se la puso á los pies» mas 



para escarmiento de desleales, que para pena del que ya 
estaba libre, no solo de las temporales, pero, según puede 
coDgeturarse de su arrepentimiento y conformidad cristia* 
oa, de las eternas. 

Dos horas después le amortajaron, y al anochecer sa- 
lió de la cárcel el funeral; niños de doctrina, i 2 religiosos 
franciscos y 12 Victorianos y la parroquia con preste y 
diáconos: detrás el cuerpo en hombros de cuatro bermn- 
nos de San Juan de Dios, en ataúd cubierto de bayeta 
muy basta, clavada y ayustada á la madera, siq pendiente 
ni otra cubierta. El cielo estaba muy nublado ; la noche 
cerraba, con que el espectáculo se hacia mas funesto y pavo- 
roso al concurso, que era muy grande. Llegaron á San Fran- 
cisco, donde, con solo un responso, le sepultaron en se* 
pultura común. Requiescat in pace. Amen.^^\ §r, Diego 
de Colmenares, (i) 



Madrid y Diciembre S de i 648. 

(Leg. suelto ról.^548.) 

Ya llegó el dia del juicio para estos desdichados ca- 
balleros, que fué de esta manera. Vistas sus causas, antes 
de sentenciarlos ó de publicar la sentencia, le dieron tor- 
mento al duque de Hijar bien riguroso; mas como bizarro 
caballero y de noble sangre, negó en dicho tormento que 
fué á 1/ deste en la noche. Pasó el martes S del 
corriente y el miércoles 3. Jueves por la mañana envió 
la sala de los alcaldes á llamar al P. Pedro Pimentel y al 
P. Castro para que se encargasen el P. Pedro, de D. Pe^ 
dro de Silva, y el P. Castro, de D. Carlos de Padilla, como 

(t) Ksel conocido aator de la historia do Segovia, pnMicada por prí* 
m^rm ve» efk iS37 )[ daspues en 1640. 



2S4 

lo hicieron con mucho aplauso de la Compañía, como diré 
después. Mandó juntamente la sala no dejasen entrar á re- 
ligioso ninguno de otra religión, como se hizo. 

Llegó el sábado 5 deste en que fué dia de juicio. 
Salieron de la cárcel con acompañamiento de 100 alguaci- 
les á caballo; anduvieron sus calles sin dejar fuese fraile 
con ellos mas que de la Compañía. Llegaron al suplicio, 
que estaba en la Plaza Mayor hecho un cadalso de mas 
de dos varas de alto y 1 en cuadro, donde en llegando 
al pié de la escalera se carearon los dos caballeros y arri- 
maron las muías una con otra, y allí se dijeron cosas bien 
tiernas con que los cercados, sin poder tener las lágrimas 
lloraron, y ai mismo tiempo corrió la palabra de lo que se 
decian. Iban, como suelen, con sus cadenas al pié, y chadas 
al cuellode la muía conque veníaná llegar á asir el un pié. Apeó- 
se D. Carlos de Padilla con tanto valor que no parecía era 
el reo; lo mismo hizo al subir la escalera hasta llegar á la 
silla de mano donde se sentó, acompañado del P. Castro, 
P. Castilla y P. Iguarza. Hizo lo mismo D. Pedro de Silva. 
Sentóse en una grada antes de la silla acompañado del 
P. Pedro Pimentel, P. Cosme Zapata y P. Celada, que fué 
el que le confesó generalmente, por haberlo hecho otra vez 
con el dicho P. Celada. Estando arriba sequiló la escalera, 
y así quedó la Compañía con la mayor honra que jamás 
vio á la vista de un mundo aluviado, que así estaban los 
balcones que no era posible caber mas; la plaza no había 
donde echar una manzana, diciendo todos á una voz ¡ví- 
tor la Compañía! que solo ella podia haber sido para que 
no subiese mas gente al cadalso que los seis dichos, tres 
alguaciles, el escribano y verdugo, y estuvieron grande 
ralo con ellos. Fué el verdugo haciendo su oficio, y al que 
estaba atado, los tres que le asistían al dicho D. Carlos, que 
fué el primero, se hincaron de rodillas y le dijeron la re«* 
comendacion del alma muy devotos. Llegó el verdugo y 



S25 

hizo su ofícío. Eq este tiempo habia estado el buen dou 
Pedro con el P. Celada, el cual le reconcilió tres veces cual 
estiaba el D. Pedro, pues con haber sido grande la vocería de 
la gente al degollar á Padilla no la oyó, porque levantán- 
dose de la grada para subir en la silla á sentarse llamó al 
P. Pedro y le dijo que fuese á D. Carlos y le diese un re- 
caudo, y que aunque ya se habia despedido y pedídole 
perdón, le perdonase, que allá se verían. Hizo el verdugo 
su oficio con el segundo; luego el P. Peclro hizo plática con 
grande fervor y espíritu, con que repetia la gente: ¡vítor 
la Compañía! que ella sola es para esto con tan buena dis- 
posición como sé tuvo en este acto. 

El tercero de los reos llamado Cabral murió en la cár- 
cel seis dias antes que se diese la sentencia, con que me 
parece fuera también ahorcado este mismo dia. 

No obstante el tormento del duque de Hijar le dieron 
sentencia que es esta: r(cárcel perpetua; 10,000 ducados 
para la Cámara; condenado en costas, cuatro guardas y 
una mayor.» Mas dicen que este auto y senteucia tiene 
súplica, y luego se allega á esto la venida de la Reina y 
partos, &c. 

El dia que degollaron estos señores, dijo D. Pedro de 
Amezqueta, como el jueves sehabia dado la sentencia de 
muerte del marqués de Ayamonte, y que.el viernes se ha- 
bia despachado correo al corregidor de Segovia para que 
la ejecutase, con que me parece que ayer lunes 7 se eje- 
cutarla, ó mañana miércoles, con que van echando cosas 
á un lado. Su secretario está en esta corte preso en la cár- 
cel; témese mucho su vida también, porque dicho cadalso 
fie está hecho. 

Aquella misma noche vino toda la corte de grandes á 
dar el parabién de lo bien y mucho que la Compañía ha-^ 
bia lucido al P. Pimentel y P. Pedro Castro de su trabajo y 
disposición, que cierto fué mucha y de aplauso. 
T(Nio XIX. 45 



S96 

Sentencia del daqae de Hijar: 

«En el pleito criminal que ante nos pende por parti- 
cular comisión de S. M., entre el doctor D. Agustín del 
Hierro, caballero de la Orden de Galatrava, fiscal de S. M. 
de* la una parte y D. Rodrigo de Silva, duque de Hijar, 
conde de Salinas y de Rivadeo,. marqués de Alenquer, y 
Sebastian de Camargo, su procurador, de la otra, fallamos: 
Atento los autos y méritos deste pleito, que d^)emos de 
condenar y condenamos al dicho duque de Hgar por la 
culpa que resulta en recluyen perpetua en un castillo^que 
se le señalare, con las guardas que sean necesarias y can- 
venientes, y que no quebrante la prisión, pena de muerte 
natural. Y asimismo le condenamos en 40,00.0 ^ducados 
para la cámara de S. M. y gastos de justicia por mitad, y 
la dicha reclusión perpetua sea y se entienda por todos bs 
dias de su vida del dicho duque. Y mandamos que esta 
sentencia se eyecule sin embargo de cualquiera a<l|plica que 
de ella se interponga, y por esta nuestra sentencia defi* 
nitiva, así lo pronunciamos y mandamos oen cx)slas<en que 
le mancomunamos al dicho duque con los demás rMs^n 
esta causa.»D. Francisco de Robles Yillafañe. :9e D. Ber- 
nardo del peña Arrieta.(1)=D Pedrode AmezquQta.:^Don 
Martin de Larreategui.»D. Melchor de Yalencia. (Sí)» 



k^ai«aMM*^i*.ftdiita 



(1) Asi en la copia; en otras partes Ipeñerrieta. 
{%) Hemos visto Impresa en folio la acusación fiscal formtflada contra 
loa rooe por D. Agual^ del Hierro. 

En ella se acusa á D. Chirlos Padilla de baber sido el principal antor 
y promovedor de toda traición, babiendo fingido una carta de Monsefior 
de Santa Coloma . francés, para tratar entre Espafia y Francia nna pax 
universal, y de no conseguirlo, valerse de los medios, efectos, joyas, dinero 
y anloridad qae llevaba .para sublevar á Aragón con las armas .y asisten- 
cia de Francia, y proclamar rey de aquel reino al duque de Hijar. 

Valerse de los portugueses que decia babian de venir á la ^nterpresa 
de Cádis, lomando coii ellos el 'acuerdo qoe mejor convinteseiA los eons- 
piradores. 



8«7 

Sentencia de D. Pedro de Silva: 

«En el pleito criminal que ante nos pende entre el 
dicho fiscal déla una parte y D. Pedro de Silva, noarqués 
de la Vega de la Sagra de Toledo, y D. Luis de Avila, su 
procurador, de la otra, sobre el pleito de IcBsionem lesee 
MajestatiSy deque por el dicho fiscal es acusado, fallamos: 
Atento los autos y méritos de este pleito, que le debemos 
condenar y condenamos en pena de muerte de cuchillo, y 
que le sea la cabeza cortada por detrás, y en confiscación 
de todos sus bienes aplicados para la cámara de S. M. , y 
que sean sus casas derribadas por el suelo. Y mandamos 
que esta sentencia se ejecute sin embargo de cualquiera 
suplicación que de ella se interponga , y por esta, nuestra 
sentencia definitiva, así lo pronunciamos y mandamos y 
costas en que le mancomunamos con los demás reos en 
esta causa &C.JI 

La de D. Garlos de Padilla^ lo mismo. 

La de Cabral que murió antes en la cárcel: 
«Fallamos que debemos declarar y declaramos haber 
cometido el delito de lesa majestad, y por el dicho delito 
condenamos su memoria con lo demás que toca á D. Pe- 
dro y D. Carlos.» 



Persuadir á su hermano D. Joan, el castellano de Verceli, á que de- 
jando el servicio de S. M. se pasase al de Venecia. 

Tratar con el capitán Domingo Cabral y otros les medios de pasarse 
al tirano de Portugal (D. Joan, duque de Braganza), ó caso de no poder- 
se la cosa ajuslar, á Francia, para 4e<kMI procuró reducir á su opinión á 
Antonio de Alburquerque, al capitán Alejandro Domans y á su hermano 
Joan. 

Proclamar rey de Galicia al tirano de Portugal, y hablar mal, atreyi- 
do y licenciosamente de S. M. en todas ocasiones y lugares. 

Haber hecho matar á su criado Jerónimo para tener este testigo me- 
nos contra ai. 



tÍ8 

El*pregon: «Esta es la justicia que mancia hacer el 
Rey nuestro Señor á estos hombres por traidores, y que 
trataban y solicitaban de que se cometiese traición contra 
su Corona, mandándolos degollar, y que les sean cortadas 
las cabezas por detrás, y que les sean confiscados todos 
sus bienes, y derribadas todas sus casas. Quien tal ha- 
ce, &c. 

Otro. «Manda el Rey nuestro Señor que ninguno sea 
osado de «pitar los cuerpos destos hombres del cadalso y 
tablado donde han sido ajusticiados, pena de la vida, sin 
haber precedido orden ni licencia para ello, para efecto de 
que sean llevados para sepultar, y mándase pregonar por 
que venga á noticia de todos. » 

Degollaron en la cárcel de S^ovia al marqués de Aya- 
monte, sacándolo del castillo ó alcázar de la dicha ciu- 
dad (1). 

Salió un alcalde de corte á Avila á tomar las bulas de 
Su Santidad, que ganó con siniestra celacion el Protonota- 
río para que conociese de su causa el obispo de aquella 
ciudad. 

(1) Véase la carta de Colmenares..pág. S18. 



»4. 



M9 



APÉNDICE 



i US GARm BEL P. SEBASTIAN GOÜIAlfiZ T OIBOS. Bl U GOIPASÍA 

DE JESÚS. 



99^ 



ñio Janeiro y Junio ib de 4640. 



(Tom. 90, fól. 894.) 



Vax ChridVi, &e. Mi P. Rector: en ausencias largas y 
viajes tan dtiatadbs, tío es mncho que baya variedad de 
cosas que avisar y de que dbv noticias á V. R. y pregun- 
tar por su salud. Cuánto me holgaré de que sea como yo 
se la deseo; y mas ja de todos esos acólitos dése Santo 
Noviciado. Yo, gracias á Dios, quedo bueno, si bien en los 
últimos dias de' la navegación estuve algo falto de salud. 

Digo, pues mi Padre, en cuanto alo que toca á nuestro 
viaje y navegación , que salimos de la^ ciudad de Lisboa 
primer dia de Febrero, que fué dia de San Ignacio y 
vigilia de Nuestra* Señora de la Candela. Tuvimos á los 
principios muchos mareados, mas en pocos dias todos eran 
buenos, salvo el H.^ Avila, que le duró el trocar todo el 
viaje; diónos Dios lindos tiempos, de manera que llegamos 
en 1 4 ó 1 5 dias á las Islas de Cabo- Verde sin haber visto 
tierra, ni isla, ni vela, salvo que á los ocho dias de nues- 
tra navegación descubrimos una vela que en menos de 
media hora perdimos de vista. Después de haber dado vista 
á la isla de Janeiro, seguimos nuestro viaje, y á los 28 del 



S38 

dicho llegamos á la isla, la cual pasamos con algunas cal- 
mas y turbonadas, que son ordinarias en aquellos parajes, 
por razón de los vapores del mucho calor que allí hace, 
Nosotros lo pasamos con el entoldado, que de otra manera 
nos asáramos vivos. 

En medio destos calores teniamos algunos entreteni- 
mientos, como son pesquerías de tiburones, que si no es 
en estos tiempos no llegan á las naos.^Son estos unosani-- 
males como especie de cazones, naturalmente tragones. Y 
así cuantas cosas hallan las tragan todas, y para confirma- 
ción desto contaré dos cosas harto particulares. La pri- 
mera sucedió á un marinero de nuestro navio, y fué que 
habiendo echado una camisa y unos calzones, y en ellos 
la llave de su arca por olvido, atado todo con una sogui- 
lla al mar á remojar para lavarlo, llegó uno de estos ti- 
burones, y cortando la soguilla se lo tragó todo. Cuando el 
marinero fué á buscar su ropa, se halló burlado. Al otro 
dia estando el navio en calma, descubrieron uno destos 
animales; cebaron luego el anzuelo, que es como el dedo 
mas largo de ía mano de grueso, y con cadena, porque 
tienen tres órdenes de dientes como sierra, y cualquiera 
cosa que sea de. lino ó esparto cortan con mucha facilidad. 
El cebo con que los cogen es una libra de tocino, de que 
son mas amigos que no los portugueses. Echado, pues, le 
cogieron, y abriéndole le hallaron la camisa, calzones y 
la llave, tan sanos como los había comido, con que el po- 
bre marinero volvió á cobrar lo que ya tenia por impo- 
sible volver á ver. 

El otro fué que quebrándose un plato y echando al mar 
la mitad, llegó un tiburón y á vista de todos tragólo 
1 uego. 

■ 

Estos animales engendran como cualquiera otro ani*- 
mal terrestce, y nos. confirmamos en ello , porque ha* 
hiendo cogido un dia cinco de ellos , hallamos una hem* 



233 

bra preñada con siete hijos, como sí fuera cochina. De la 
pesca de otros animales marinos, pescados quiero decir, 
nodigo^ que son muchos y varios los que se ven y pescan; 
solo diré por cosa que nos pareció singular, de unos que 
son pájaros y peces á un tiempo. Ayer pasando la línea, 
vimos unos peces que llaman voladores, los cuales crió Dios 
para sustento de otros muchos; y para no dejarlos sin re- 
medio les dio unas aletas tan largas como si fueran gorrio*- 
nes, y cuando se ven acosados de sus enemigos se levan- 
tan fuera del agua, y dan un vuelo como de nuestra man- 
sión á la Gasa de los Locos y algunos mas, con que se li- 
bran del que los persigue. De noche los suelen coger los 
marineros que velan, pues cuando es todo mar se caen en 
el navio, y allí los veíamos despacio alabando á Dios. 
Fr. Luis de Granada no tuvo noticia dellos y así no los 
puso en el Símbolo de la Fé, 

Pasado que hubimos la línea no habíamos pasado el Sol, 
que andaba ocho grados á la banda del Sur (1); fuimos 
andando aumentándose cada dia las calores cuanto mas 
nos acercábamos al Sol. Y apiadándose Dios de nosotros» 
el día que lo pasamos, que fué en altura de seis grados, 
tuvimos un aire muy sazonado respecto de lo que aguar- 
dábamos. 

Llegados á la altura del Rio Janeiro, que fué á los 1 9 
de Marzo, tuvimos algunas calmas. Está dicha ciudad 
en 23 grados al Sur. Hasta allí nos habia Dios dado feliz 
viaje, que decían los marineros que no habían visto nunca 
tal cosa, sin haber tenido si no, como dije, algunas turbo- 
nadas. Luego se nos fueron trocando los tiempos en contra- 
rios, mas ya por aqueste rumbo, ya por aquel caminaba- 



(t) Este párrafo y otros do esta carta están bastante osearos por culpa 
de su autor, que parece estaba poco acostumbrado á escribir. La carta es 
original yatitógrafa. 



2ai 

mos adelante á nuestra altura del Rio de= la Plata, que está 
en 35 grados al Sur. Llegó el que hacia 9KV de nuestra 
navegación, y tuvimos conocidamente mal tiempo, y á los 
26 dichos dio una tempestad temeraria , y la resistimos 
á la capa que llaman los marineros, que es coger las ve-« 
las, salvo dos ó una que quedan, y atar el timón. 

En estoa días teniamos muchos enfermos, y el dia 
antes 25 habian- amanecido seis, purgados* d8> aquel dia, 
no sabiendo lo que nos aguardaba. Yo. era el uno de ellos 
con unos dolores de estómago causados dei cólera, y con los 
muchos vaí vienes del navio que nos dieron» grandísima fali* 
ga. Los mares eran tales, que las olas pasaban de una parte 
á otra como si no hubiera na^ío en medio^ y por mas que 
cerraban y calafateábanlos escotillones, caia el agua en las 
camas, como si no hubiera cubierta, que era- tanta la fuerza 
del viento, y luego la del mar y lluvia, que no habia de- 
fensa que bastase. Todos nos vimos muy afligidos y no 
tratábamos ya sino de disponernos para morir. Pasamos 
aquel dia, y llegamos al lunes, para nosotros al parecer ya 
el último de nuestra vida, en< particular los; enfermos; por- 
que 5i la tempestad pasada fué grande, la que Dios hoy 
nos dio fué mayor, y tal que no se pudo encender lumbre 
siquiera para hacer un caldo para los pobres purgados, 
que lo pasaron de la manera que se puede dejar entender. 
Los desganos eran muchos; la flaqueza igual; el r^alo co« 
mo de la mar. Los mares nos tragaban ; los vaivienes no 
nos dejaban parar en los catres , que ya nos hallábamos 
en la cama, ya arrimados á los bordes del navio, ya las 
camas, colchones, manta y sábapas llenas de agua, y á 
todo esto los vientos por mas que los conjuraban, parece 
que nos querían llevar el navio, sin que llegara al mar. 
Y á no ser él tan bueno, que lo es famoso para estas ocasio- 
nes, aquel dia rematáramos cuentas. 

Para nuestro alivio nos llevó Dios un Padre llamado 



235 

Juan Suger, flamenco, que dos causó la pena que en * tal 
tiempo era razón. Estaba este P. junto á mí; yo aunque 
purgado, no habia tenido calentura como los demás la 
habían tenido, y tenian casi todos; y viendo que mi com- 
pañero se moría, dije: <¡:yo me conformo con la voluntad 
de Dios, mas denme bizcochos, pasas y vino aguado para 
remojarlo, y me comí una escudilla de todo, y aquella fué 
mi comida, y me sabia como capón de lecheen boda. Pa- 
sóse aquel dia para nosotros año, y fué calmando el aire; 
mas las olas no. Tuvimos al otro dia calma con olas muer- 
tas que nos traian como cascaras de nuez sobre agua , que 
como no habia aire para gobernar hacian lo que querían 
del navio. 

Pasadas estas borrascas fué el tiempo mas simve, aun- 
que no favorable; llegó el lunes Santo y nosotros á 34 gra- 
dos de nuestra altura aguardando nos enviase Dios tiempo 
favorable para embocar el Rio de la Plata ; mas no quiso 
Dios que este año fuésemos á nuestra deseada y querida 
provincia, pues el domingo antes se comenzó á alborotar 
la mar y á torcer en nuestro daño el viento, y el lunes 
nos díó una tremenda furia de tempestad con viento Sur 
nuestro contrario por la proa, con qué nos vimos remar- 
tados. El capitán fiado en el naVío y en la experiencia que 
ya tenia de los pasados viajes, se puso ala capa, resistiendo 
la furia de los mares y vientos, y á no haberse hecho un ta* * 
blado en un pedazo del navio que no llevaba cubierta, el 
agua que entraba en el navio fuera bastante para hun<^ 
dimos; mas con aquella prevención se tornaba á salir. 

Estuvimos, como digo, puestos á la capa hasta después 
de medio dia, y reconociendo tres pilotos la mucha mar 
que de nuevo crecía, dijo uno de ellos que convenia arri- 
bar al Rio Janeiio, ó quedamos allí anegados todos. Y 
viendo todos que lo demás era temeridad, aunque con 
gran sentimiento de todos, así del cBfritan que interesaba 



236 

mucho en los nuevos gastos que de fuerza ha de tener» 
como de los marineros, y mucho mayor del P. Francisco 
Diaz, como de todos los demás, y en particular de los en- 
fermos, que con saber que ya estaban cerca de concluir su 
jornada estaban ya algunos alentados y otros ya buenos, 
se resolvió arribar. Finalmente, mandó el capitán que vele- * 
jasen las velas; mas era tauta Ja furia del viento y los gol- 
pes del mar que no podian sujetarlas. Digo con verdad, que 
vide al capitán y marineros tan turbados y confusos, y tanto 
ruido entre ellos que parecia un juicio, y nosotros todos 
llamando á Dios y á los Saotos y echando votos al mar, y 
en particular á la Madre de los afligidos, la reina de los 
ángeles, la Virgen María. En ella como estrella de la mar 
y puerto seguro fiamos esperanzas ciertas que nos habia 
de socorrer, y luego vimos el cumplimiento de nuestro 
deseo, porque el navio fué poco á poco dando lugar á que 
los aires mismos permitiesen el velejar, con que volvimos 
arribando con el trinquete muy cogido, y nos duróla tem- 
pestad tres grados, con tanta mar que subianlas olas mas 
de uno y dos estados por lo alto de la popa del navio. 

Luego que hubimos vuelto, el capitán nos dijo que á 
tardar un cuarto de hora el volver el navio, nos sorbieran 
los mares el navio y pereciéramos todos. Los mares son allí 
muy grandes respecto deque corresponden al Cabode Bue- 
na Esperanza, causa pordonde las navesde la Indiaarriban. 

Pasados dos dias tuvimos luego otros tiempos, mas do 
muy favorables, para llegar presto al Rio Janeiro como 
deseábamos, ni tampoco para volver atrás nuestro viaje 
para alivio de ocho enfermos que llevábamos, y yo con 
mucha flaqueza nueve, si bien sin calentura ni dolor. A 
este tiempo ya se nos habian gastado las aves y nos su- 
plían de unas del capitán; una nos daban de ración para 
nueve para cada dia. ¡Vamos, gracias á Dids! De otros 
galds abctís teniamds en abundandia. 



257 

Tuvimos ana Semana Santa muy á propósito para te- 
ner que ofrecer á Dios. Llegó la mañana de Pascua, y en 
ella otro compañero dio su alma al Señor, con ciertas es* 
peranzas de que iba á tener la Pascua con su Divina Ma- 
jestad, pues murió como un ángel. Llamábase el P. Anto- 
nio Mansilla, recien acabados sus estudios, y persona de 
muchas prendas. Era flamenco como el pasado; otro es- 
tuvo oleado, y los tres estaban actualmente en la cama, y 
al Río Janeiro (1) llegaron á acabar de estar buenos al cabo 
de algunos dias. El P. Mansílla tiene otros seis hermanos 
en la Compañía, y el uno de ellos está ya 1 2 años en la 
provincia del Parpguay con muy gran opinión de grande 
operario y siervo de Dios. Quiso Dios llevarle, como pu- 
diera á cualquiera de los demás; mas no debiamos de es- 
tar tan serenados y dispuestos como él lo estaba. 

Finalmente, llegamos á la vista de tierra el viernes si- 
guiente, habiéndose pasado 15 dias que habiamos salido 
de Lisboa, y no la pudimos tomar sino el domingo á la 
oración, por no haber tiempo á propósito. 

Luego que los PP. de aquí lo supieron nos enviaron 
á recibir y á buscar, y juntamente el gobernador, llevando 
un terno de chirimías y llevándonos atierra con mucha fiesta 
acompañadosde capitanes. Enla marina tenia ya dispuestas 
redes para los enfermos. Yo salí flaco, mas no tanto que 
no fuese á pié, y no quise mas entrar en la enfermería, y 
en cuatro dias estuve en buena disposición. Recibiéron- 
nos los PP. portugueses con la mayor caridad y amor que 
puedo significar. Todos nos quedamos atónitos y nunca 
pensábamos tal cosa, dándonos á 30 que eramos camas y 
toda ropa limpia. En cuanto á lo comestible lo dejo, que 
aun que es demasiado, lo que más aprecio tiene es la ca- 
ridad con que lo dan y la disposición; todos pueden venir 

(1) El autor eaoribe aüas veces Jenero, otras Jeneyro, y aim Geneyra. 



238 

aquí para deprender á tener caridad. Lo de Lisboa no es 
nada eu comparación. 

Hallamos aquí al visitador, que es de Portugal, muy 
buena persona. Estaba poniendo aquí noviciado y tenia 
ya cuatro novicios, y el P. Francisco Díaz trujo otros cua- 
tro, con que estos seis meses estaremos en distribución 
destos Santos PP., aunque el P. Francisco Diaz me quiere 
ocupar con el encargo de la ropería , como lo estuve en 
Lisboa y por el mar, adonde no me faltaron además ocu- 
paciones á causa de que estuvo 55 dias malo el compa- 
ñero del P. Procurador, y cayó sobre mí el cuidado de 
todo el matalotaje y disposición de comida; pero Dios da- 
ba fuerza para todo, y á lo último reblarnos con quitarla 
para que conociera que por mí no era nada, sino que todo 
me venia de su Divina Majestad > y yo le doy infinitas 
gracias por tantas mercedes como me hace. 

De las cosas de por acá no diré nada en particular. En 
general me parece y á todos la mejor tierra para recrear 
la vista, que hay gente tan lucida como sencilla. Los ne- 
gros todos andan vestidos de negro; jamás se quitan la 
camisa para nadar, y lo mismo muchos indios. Estos PP. 
tienen mucho servicio de negros en casa, y en el ingenio 
llegan á 500 poco mas Ó menos. Los de casa andan mas 
modestos, que andan los mas vestidos, y otros con dos re- 
miendos, y dicen que se ahogan que no quieren ropa. Aquí 
hay 600 soldados de guarnición por miedo de«los eoemi-- 
goS; y son de los mas lucidos que he visto: 

De la armada del Brasil hallamos aquí malas nuevait. 
Ya allá habrá aviso de ello, y así no digo nada« sino que 
por mal gobierno no se cogió Fernambuco, y por Jo de- 
mas que hubo entre los generales castellanos y porta- 
gueses (1 ), que merecian los colgasen al uno y al otro en 

(i; Eq el tomo 3.*, páginas 318 y 4í!9, se trató ya del mal éxito de la 
ixpedicion qae se mandó al Brasil en el afio 39. Mandábala D. FemaadQ 



239 

contrapeso, paes antepusieron sus particulares lucros al 
bien común de un reino y en particular de estas parles, 
y el puerto de Fernambuco que todos dicen sería ya nues- 
tro, si se hubiera atacado con vigor. Todos convienen en 
que fuera facilísimo rendir al enemigo, si hubiera gobierno 
y no quisieran los generales enriquecerse antes de hacer 
la guerra. ¡Dios nos ayude! 

Hasta ahora, Padre mío, todo ha sido contar muy por ma- 
yor nuestro viaje, que por menor fuera nunca acabar. 
Ahora diré alguna cosa que de contar sea de nuestra pro- 
vincia del Paraguay, nuevas ciertas, que hallamos aquí en 
cartas de allá que lo dicen, con que se nos dobló el senti- 
miento .de no haber libado este ano. ¡Dios sabe lo que 
es mejor! 

Sea la primera una que nos ha causado lástima y de- 
jaremos lo dicho para lo último, y así trasladaré un capi- 
tulo de carta del P. Provincial al P. Francisco Carnero, 

rector que era desta ciudad, su fecha 15 de (1) de <63i9. 

Dice, pues, hablando de la libada del P. Procurador: 
«Nuestro Señor querrá nos traiga bueno y eficaz despacho 
en orden á las salidas .para nosotros lastimosas de los mo- 
radores de la capitanía de San Pablo y Santos. No con- 
tentos con los robos del año pasado vinieron este y se 
situaron en la reducción de los Apóstoles que habían des- 
truido el año ant€s, y este nos quitaron la luz de nuestros - 
ojos, dando la muerte de un pelotazo al P. Diego de Alfa- 
ro, superior que era de todas las reducciones. El P. Alfa- 
ro era aragonés; hombre de mucho espíritu, grandes le* 
tras, talento aventajado de .pulpito y prudente gobiernOi 
afecto en gran manera á los indios, y que con gcan satis-^ 

Hasearenhas, conde déla Torre, ca})allero , portugués, y «n principal eo-^ 
cargo era recobrar la ciudad y puerto de Fernambuco ocupado por los 

hfllmilivifw 

(1) Está roto el papel. 



S40 
facción diel Santo Oficio ejercía oficio de comisario. Matá- 
ronle yendo detrás de todos los indios animándolos, que 
salian á echar de sus palizadas á sus enemigos, y el ver 
á su Padreque tanto amaban difunto les añadió tal brio(al- 
canzósele sin duda su bendita alma desde el cielo), que 
acometiendo á la palizada mataron ocho de aquellos lo- 
bos carniceros, y cautivaron 13 con muchos indios y un 
negro, y rescataron 2.000 cautivos que habian ya cogido. 
Cata aquí por menor la relación; la por mayor dende la 
provincia la prometo. 

Copia de otro capítulo 6 carta del P. Provincial para 
dicho PadrtB. 

Dice pues así: a Como los navios caminan tan -despacio 
y van viniendo mensajeros de arriba, se van ofreciendo 
nuevas cosas. En el Chaco, misión que se habia entabla* 
do ahora, los indios malos nos han martirizado dos PP. 
que iban haciendo las entradas; el uno se llama P. Gaspar 
de Osorio, natural de Castilla, y el otro Francisco Ripa- 
ri (1), milanés. Con estos riegos se saneará la mies. El mo- 
do del martirio fué darles con unas mazas en la cabeza; 
luego les desollaron las coronas, y les abrieron los pechos 
para sacarles los corazones para comérselos, y cuando lle- 
garon á querelles sacar, les sobrevino tal miedo que de- 
jando los cuerpos echaron á huir, como que les iba todo 
el mundo en ios alcances. Los nuestros con el aviso que 
luego dieron los indios fueron á recoger los cuerpos de 
los que acabaron en tan gloriosa empresa. Esto es porme- 
nor; la relación mas larga la prometo para cuando lo se-» 
pa con la verdad que estas cosas piden, llevándonos Dios 
á salvamiento á nuestra provincia. 

Esta habia de salir con un navio que habia de ir, y 
después no fué, y así va con la flota. 



(1) No 86 lee bien, y pudiera también decir Bipari ó Rijiari. 



■*■ 



El P. Francisco Díaz publicó a^ la bula que traia de 
su Santidad sobre el cautiverio de los indios, y la recibie- 
ron muy mal los vecinos desta ciudad, como los de San- 
toa, que han hecho desatinos.-Yinieron á nuestro Colegio 
con mano armada, trayendo un juez por fuerza para co«* 
lorear su negocio. Esto fué la chusma del pueblo; quebran- 
táronnos la portería, y entraron en casa como desaforados, 
que nosqiierian echar de la tierra y matará los quehabian 
traído la bula; que no la querian admitir, y decían que ha- 
bia sido sacada con informaciones falsas. El gobernador 
estaba malo y se hizo traer en una red(1) á nuestro Colegio 
para apaciguar estemotin, y lo hizo déla manera que pudo; 
y pocoápocosehan ido enfriando los descontentos, no obs- 
tante que han hecho mucha papelada contra los nuestros 
deste Colegio, sobre los muchos esclavos que poseen, que 
pasando 600, aunque cuasi todos son negros, con que solo es 
pasión y gran envidia que contra la Compañía tienen algunos; 
todos los que suponen así, lo digamos son de parte de la 
Compañía (2). Quien mas daño nos han hecho han sido 
los frailas del Carmen, que no han querido admitir labula» 
por razón que se sirven' de indios, que de los diezmos de 
los que venian de nuestras reducciones les enviaban de 
San Pablo. 

Tampoco los de San Benito sé acaban de declarar, 
que allá viven como frailes y acá como mercadere (Las 
cosas del Brasil solo Dios las puede remediar). Los de 
Santos han hecho aun mayores desatinos , que fueron al 
Colegio como los de acá, y hicieron lo que quisieron, y 
saliendo el superior con el Santísimo en las manos le 
quisieron matar, ó que diese la bula, lo cual él no quiso 
hacer. AI Vicario que la publicó lo aporrearon y maltra- 



(1} Aquí y en olio pasaje anterior red está usado por hamaca. 
(8) Asi en el origina], no se entiende bien lo que quiso decir. 
ToMoxu. 46 



242 

laron de maoQs, y apelaron para el juez ordinario de la 
excomunioa. Vea V. R. qué modo; basta ahora no hay co- 
sa asentada. 

En San Pablo no sabemos lo que ha habido; los de 
aquí quieren apelar ó poner embargos y enriar á España 
dos procuradores; acá no sabemos á qué, pues todo se les 
ha de probar lo contrario de lo que ellos pretenden^ Los 
de Santos á voces decían que mejor era estar sujetos á los 
holandeses que no á tantas excomuniones, y hubo alguno 
que dijo que las excomuniones se las metia por la punta 
de su espada. No se espante Y. R. de cosa que hagan ó 
digan; que esta tierra está poblada de talmudistas y solo 
los nombres son de los sautos, mas las conciencias de los 
diablos á quien sirven con zozobras. Dios nos ayude, que 
nos han dado harto que entender los de aquí. De los nues- 
tros hablo, naturales. De San Pablo nos han hecho muy 
mal tercio, que como sus padres, parientes, cuñados y ami- 
gos son interesados en la esclavitud de los indios, cual- 
quiera cosa que pasaba en el Colegio luego la sabían ellos 
y aconsejaban cosas no conformes á razón. Quiso Dios que 
se halló aquí el P. Visitador, que lo ha procurado apaci- 
guar, mas no ha podido componerlo hasta ahora. ¡Dios lo 
haga como puede! 

Después que les avisaron aquí que les venian al Bra*- 
sil y obispo al Rio Janeiro, parece que han abierto un poco 
con esto los ojos á todos y se muestran mas blandos; ve- 
remos si les causará alguna mudanza: ¡hágalo Dios! Con 
toda verdad que es lástima ver á los míseros indios de 
nuestras reducciones que tales acidan y las perrerías les 
hacen á los desdichados. 

Mucho me he alargado, mi P. rector, mas por avisar 
á y. R. lo que habia por acá lo he hecho. Y. R. me dé 
muchos recaudos al P. Luis de Toro, al P. Ñuño y á los 
demás padres y hermanos, H."* Lorelo, H.^ Covaleda, 



343 

H.^ Boldau, H/ Ortega con todos los demás que me enco- 
mieaden á Dios que me guarde á Y. R. en cuyos santos 
sacrificios y oraciones mucho me han encaminado , &c. 
Río Janeiro y Junio 15 de 1640. = Hulmildebijode V. E.» 
Simón Méndez. 

El P. Cristóbal Gómez se le encomiendo mucho á V. R. 
y queda leyendo teología á los nuestros con mucha apii-* 
cacíon; tiene dos lociones cada dia; loa demás todos que- 
dan buenos. 

De aquí va un P* llamado Francisco Carnero , per- 
sona muy grave y de autoridad, que ha sido aquí siete 
años rector; á España ha estado en negocios; estuvo muy 
bien; no volverá el P. Francisco Diaz y yo por su com- 
panero. 



Cartagena de Indias y Diciembre 8 de 1641 . 

(Tom. 90, fól. 844.) 

Pax Christi, &c. Por otra mia he avisado á Y. R. de 
las cosas de por. acá ; agora, mi padre, digo que estuvo es- 
ta ciudad para perderse, y fué así: que el conde (1) con 



(1) Don Juan Rodrigaei de Yasconzellas y Sonsa, conde de GastelméUor, 
de qnien se traté ya en nna nota del tomo IV , pág. 124. y tomo IV pági- 
na 469. Segan PoUícer(Aoúos, pág. 125)qniso con 200 portagaeses parcia- 
les sayos, apoderarse de la oindad y proclamar al de Berganza. Véase tam- 
bién la caria del P. Jnan de Toro (7 de Octubre de 1641) en la qae se re» 
fiere el snceso. Pero hay adem&s nna extensa relación portuguesa que se 
imprimió en Lisboa á 5 de Diciembre de 1648 en la imprenta de Domingo 
López Rosa (4/ de 18 hojas). Es papelón estremo curioso y raro, del 
«nal extractaremos algunas noticias para mayor inteligencia de lo que 
«ta carta ccfiere. 

El conde hiio sns primeras armas en el Brasil, k las érdenes del con- 
de de la Torre, D. Fernando Hascarenhas, y sirviendo de soldado raso 



244 

otros cdpianes queriaa á 29 de Agosto, á las dos de la 
ttiañaaa, tomar coa sus soldados la media luna y el re- 
duelo, y hacerse fuertes en ellos, y desde allí batir la ciu- 
dad y rendilla, y tomar las calles, y como los vecinos 
fuesen saliendo de sus casas, matarlos. Fué Nuestro Señor 
servido que un capitán, á. quien el conde se descubrió, 
avisó al sargento mayor , y avisado este lo envió á nues- 
tra casa^ que estuviera con nosotros hasta que le avisara 
' para que no lo matase el conde. En el ínterin mandó que 
se armaseu luego las compañías pagadas, y luego las de 
la ciudad, echando fama que habia en la Punía de la Ca- 
noa 60 navios de enemigos. Esto lo hizo para divertir al 



en la compañía de sa hermano D. Nicolás de Sousa. Murió este en un 
primer ataque dado á la isla de Santa Catalina, que tomó después según 
se ha visto Francisco Diaz Pimienta. 

Sus cómplices en la conjuración eran el capitán Pedro laques de 
Magalhaens, Pedro Gonsalves Rotea y otros. Intentaban apoderarse de 
los galeones que estaban surtos en el puerto, escalar los castillos ie San* 
taCruzy Gesemani, asesinar al gobernador D. Ai^tonio Maldonado, y 
hacerse después ala vela para Portugal, ya que no les fuese posible con- 
servar la plaza á nombre del de Rraganza. 

El conde fué sentenciado ¿ pena capital, pero negó el delito que se 
le imputaba , y habiendo apelado ¿ esta corte logró fugarse de su prisión 
por industria del alférez Domingo de S^lva, á quien el rey D. Juan IV 
mandó con dicho objeto. No es exacto, jíues, lo que refiere Pellicer de que 
vmo preso en la flota del año 41. 

El general Pimienta que se llamaba Francisco Diaz, y era portugués de 
nación, recuperó en este año la isla de Santa Catalina que ocupaban in- 
gleses. Santa Catalina es hoy día una provincia del imperio del Brasil, 
situada éntrelas de San Pablo, Rio Grande do Snd y el Océano. En lñí% 
se imprimió en esta corte una curiosa Relación de los sucesos que tuvo Fran» 
cisco Pimienia, general de la armada de Indias, en la isla de Sania CaiaUna, 
la Providencia , y como echó de ella á los herejes: fól. Otra hay impresa en 
Sevilla con el titulo algo variado: Relación del suceso que tuioo Framciseo 
Dia^ Pimienta , general de la Real Armada de las Indias en la isla de Son- 
ta Catalina. Dase cuenta de cómo la tomó á los enemigos que la pqseian echán^ 
dolos della y de la estmaeion de los despojos y número de los prisioneros^ Se- 
villa, por Francisco de Lyra, 1642-4/ 



348 

eoemigo interior, y ansi dentro de hora y 'media estirvie- 
ron todas las compañías, tanto las pagadas como las de 
la ciudad, que todo se cerró, tanto tiendas cuanto ío de- 
mas y las casas, y barreó las calles, que como tan gran 
soldado puso y fortificó todas las puertas con las banderas 
y capitanes, con tan buen orden que luego hizo consul- 
ta , y se prendió al conde y á cinco capitanes mas, y lue- 
go prendiendo á otros con gran cuidado y vigilancia en 
lodo y por todo, todo se ha descubierto. 

La santa Inquisición sacó su estandarte de la Fé con 
sus familiares y allegados, que le hacen cuerpo de guar- 
da. El señor obispo con sus clérigos , armado á la solda- 
desca y cuerpo de guarda á la casa de S. R. Vívese con 
gran cuidado y vigilancia acerca de esto, que Dios nos 
ha librado de una muy buena. 

Merece el tal capitán (1) que S. M. le haga merced 
muy grande, y al sargento mayor muy grande también. 

Murió en siete días el P. visitador que iba al Perú, en 
Portovelo de unas camarillas y calenturas, que son mor- 
tales. Murió Buron [2] y otros muchos de sus enfermeda- 
des. Estuvo á la muerte el H.^ Cristóbal Bautista, y aun no 
está fuera de peligro. El H.^ Antonio Escribano volvió de 
Lima á esta provincia. El- P. Salvador Lorenzo ha venido 
por procurador de esta casa. El P. Fernando de Urbina 
cobró los 20,000 pesos y están en Cartagena; allá se que- 
dó en cobrar la deuda de esta casa. 

No hay otra cosa en que avisar á V. R., solo que el Pe- 
rú está muy destruido por los millones y papel sellado (3). 



(1) Segan Pellicer, loe, laúd, su nombre era Franca; pero la relación 
porlQguesa mas digna de crédito le llama Antonio de Azevedo. 

(2) Asi parece leerse; quizá quiso decir Butrón. 

(3) La renta ó arbitrio de Millones y la del papel sellado creadas am. 
bas en este reinado. 



S46 

Dios nos ayude* y á S. M. qae Dios guarde le favorezca^ 
como todos le suplicamos, que cierto, padre mió, que es 
digQO que todos sus fieles vasallos hagan grandes demos- 
traciones, suplicando á Dios Nuestro Señor que le favo- 
rezca, ayude y defienda , y á V. R. me le guarde Nuestro 
Señor, como yo humildemente le suplico. De Cartagena 8 
de Diciembre de IGil.^Humilde hijo de Y. R.«>P. Juan 
de Toro(1). 

Jaén y Uñero 28 de 1 642. 

(Tom 90, fól. 88S.) 

Pax Christi , &c. No he escrito á Y. R. estos dias pa-^ 
sados, porque yo aguardaba que el rio Guadalquivir lle- 
garía presto á Jaén y daria con nosotros en Sevilla antes 
que llegase el correo. Todas son crecientes y tales que las 
mas pequeñas fuentecillas son raudales, los ari'oyuelos rios, 
y los ríos mares et adhuc manus ejus exterUa est , porque 
no cesa de llover. Hánse ahogado muchas personas por 
estos paises altos ¿qué será en los bajos? No ha habido 
puente ni presa de molino que haya podido resistir. 
Pues de los airazos ¿qué diré? casas enteras se han deja- 
do caer; olivar ha habido, y no pequeño, donde solo tres 
olivos han quedado en pié. Lindo año de leña ; de aceite 
muy trabajoso. No hay sino acostarnos temprano y le- 
vantarnos tarde. Aguardando estamos el correo de Se- 
villa para saber cómo les ha ido por allá con el señor 
Guadalquivir (2). 



(1) La carta qué es autógrafa, está solamente firmada P. Juan; pero 
siendo de la misma letra que otras anteriores, no hemos vacilado en aña- 
dir «de Toro.» 

(2) Véase el lomo IV, pág. 2i5 donde se cuentan al pormenor loses- 
tragos causados por la inundación del Guadalquivir. 



347 

Sírvase Y. B. de avisarme si es verdad una hablilla 
que corre de que el P. Alvaro Arias se vuelve de Roma 
por su mucha falta de salud, á que añaden que viene por 
provincial, y todo lo demás que Y. R. quiera decirnos. 

El P. Joan Gaspar vino de Frexenal á Andújar muy 
de repente, que en esto de irse y venirse de repente 
puede apostárselas á cualquiera. No sé en qué se puedan 
ocupar los de Andújar sino es en confesar beatas á fal* 
ta del insigne varón Jurado que se llevó Dios al cielo, y 
cierto que el ángel Juan Gaspar no es para eso. Adetnás 
que el P. Beltran es allí el predicador y está ya hecho á 
confesar beatas en Cazorla. Ahora, señor padre , S. R. se 
quede con Dios y mande á este su siervo. Que guarde Nues- 
tro Señor á Y. R. como deseo. Jaén 28 de Enero de 
46i2.»Gil de Alarcon. = Al P. Pedro de Esquível, de la 
Compañía de Jesús, en Sevilla. 



Madrid y Mayo i 3 de 1642. 



(Tom. i09, fól. 849.) 



Después de haber el enemigo ocupado con su caballe- 
ría á Uldecona, habiendo dejado guarnición en ella con 
6,000 infantes y poco mas de 4 ,000 caballos , se presen- 
tó á la vista de Tortosa, ciudad fidelísima y ejemplar, á 
los 3 de este. Ocupó puestos á lo lejos y exhortóla por 
tres veces á que se le rindiese, ofreciéndola ventajosísimos 
partidos. Y viendo que siempre respondia con constancia 
y valor admirable se le acercó aquella misma noche y la 
dio dos furiosísimas escaladas por toda aquella parte de 
la ciudad que no baña el Ebro. Rechazáronle con Uiucha 



! 

I 

•i 

I 



248 

pérdida, y el dia siguiente se apoderó del convento del 
Carmen, de donde empezó á batirla allanando con facili-* 
dad por aquella parte el lienzo de la muralla, que lo mas 
de él estaba casi por el suelo, y á los 5 la asaltó por tres 
partes, en que se peleó por 12 horas con tan increíble 
tesón y valentía, que quedaron dentro prisioneros cerca 
de 300 , con que se hubieron de retirar los franceses, si- 
guiéndolos los nuestros hasta sus mismos puestos, donde 
pelearon y los hicieron huir con pérdida de su artillería y 
bagaje y mas de 2,000 muertos, sin los prisioneros, debién- 
dose la victoria en esta ocasión tan dichosa mas aun á los 
vecinos que á los mismos soldados, los cuales siguiendo 
el ejemplo de su santo obispo el P. Campaña, gene- 
ral pasado de los franciscos , anduvieron á merecer el 
renombre de valerosísimos, como de fidelísimos, sa- 
liendo afuera las religiones y el clero de quienes formó 
el obispo un tercio con quienes ocupó parte de la 
muralla, señalándose entre todos los PP. franciscos, que 
derribado su convento, por ser eminencia á la ciudad 
terraplenaron la iglesia, de donde recibió el enemigo 
notable daño y huyó dividido en dos trozos, Y créese 
que el que se encaminó á Balaguer habrá caido en manos 
del señor marqués de la Hinojosa, que ya desde Cambri* 
les se habia mejorado á las eminencias. A este tiempo los 
que quedaron en guarda de Uldecona, sabido el ^ suceso 
de los suyos, abandonaron el puesto y los siguieron des- 
amparando dos piezas gruesas, que para su mayor segu- 
ridad les habia dejado Monsiur de la Mota. 

El señor duque de Alba, deseoso de castigar á los 
portugueses que en el distrito de su gobierno ocuparon el 
castillo de las Erges, que ya les reóuperó, y quemaron 
á Yalverde, previno entiar'en aquel reino, donde saqueó 
y quemó nueve lugares, y se le rindieron otros , y volvió 
con 1 i,000 cabezas de ganado mayor y menor, y mucho 



349 

prísioneros. Madrid y Mayo 1 3 de 1 642.»>Doa Juan Idia- 
qaez Isassi (1). 



Madrid y Mayo 27 de 1 642. 

(Tom. 90. fól. 481) 

Pax Ghristi , &c. Padre mió : este dia pasado llegó 
correo de Flaodes. Con él avisan como D. Francisco de 
Meló había salido en campana con el intento de sitiar á 
Arras. Para hacerlo era fuerza tomar á Lans (Leos) que esta- 
ba razonablemente fortificado por el enemigo. Púsose so- 
bre este lugar y tomóle en 24 horas, parte por asalto que. 
se díó al principio y no se tomó. Después viendo les que- 
ría asegurar con otro se rindieron con condiciones ordi- 
narias, excepto que la vuelta á Francia es por rodeos pa- 
ra que con esto no puedan volver á ayudar á los suyos. 

De allí se fué á Basi (LaBassée), que es otra plaza mas 
fuerte. J^atíala con 40 cañones , y dicen habian ya los 
nuestros desembocado el foso; acudió al socorro el Fran- 
cés con 9,000 infantes y 1,500 caballos. Fué forzado de 
nuestra gente á retirarse sin haber podido conseguir lo 
que pretendia. 



(1) Este'D. Juan Idiaquez es el mismo caballero de quien se trató ya 
en ana nota del lomo I» pág. 338 y cuyas Interesantes cartas eKcritas 
por la mayor parte, en este año de 42 están alli impresas. Ta se dijo en 
otro lugar que las cartas no eran autógrafas, sino copias que algún P. re- 
mitiría al Pndre sevillano; al hacerlo oniitiria como de poca importan- 
cia el nombre del sujeto á quien iban dirigidas; algunas, sin embargo, 
Ip están á D. Luis Folch de Cardona Fernandez de Córdoba, duque de 
Cardona y de Segorve, hijo del que fué virey de Cataluña. D. Juan Idia- 
quei Isassi Ólsassi-Idiaquez, como le llaman otros, fué creado conde de 
Pie de Concha, en 24 de Noviembre de 1688; antes era üitoonds. Véase á 
Berni, párrafo 122. 



950 

Mandó D. FraDcisco que ea el íoterm que la iofa ate- 
ría estaba sobre Basi (La Bassée), la caballería, que pasan 
de 6,000 caballos, fuese á devastar y talar en los cam- 
pos para quitarles la comida y disponer los puestos para el 
cerco. En esto estaban cuando el correo partió. 

Los del Pais (1) están contentos con D. Francisco; y 
como su salida ha sido tan temprano para aquella tierra, 
no tenía la caballería forraje, porque aun nó habia naci- 
do la yerba, y padecia el pais. Guando lo supo el pais le 
acudió con grande cantidad de carros de heno y avena^ 
con que tendrá bastantemente hasta que haya en el cam- 
po con que poder sustentarse, y esto mientras dure el 
gusto con que están viendo se obra, que otras ocasiones 
'mas apretadas no se solian dar por entendidos, aunque 
se les pedia con ruegos y dineros, y hoy sin ellos lo ha- 
cen con gusto. 

De Alemania solo se sabe que el Archiduque estaba en 
Yiena disponiendo y ajustando algunas cosas para irse á 
gobernar á Flandes; créese no será tan presto como se 
pensaba. 

Los vaymareses (2) que estaban entre Colonia y Flan- 
des é iban con ánimo de juntarse con los franceses, están 
hoy cortados, porque de una parte está el ejército del 
elector de Colonia contra ellos , y de la otra nuestra ca- 
ballería ; y si tuviésemos la suerte que Ariscot libase, 
que viene ya marchando , se espera que los dejarán to- 
talmente, con que quedarán los franceses muy desabriga- 
dos y expuestos á los danos que nuestro ejército les qui- 
siere hacer, porque es superior en mucho al suyo, cons- 



(1) Bajo esto nombre se designaba vulgarmente la parte del pais bajo 
qoe obedecía aun á España. 

(2) Decía valmareses y se ba corregido. 



• • 



254 

tando, como consta, de 1 8,000 infantes y de mas de 6,000 
caballos. 

Llegó estos dias an o6ciaI (1 ) del de Mortara, y entre los 
capítulos que se hicieron , cuando se entregó G)Iibre, fué 
uno que la gente del presidio habia de Volver á España 
por Francia y entrar por Irún en ella. Hánio cumplido 
puntualmente y hécholes buen tratamiento. Este tal dicen 
están en Francia tan acabados ó mas que nosotros , y sen- 
tidísimos con el Cardenal y con grande deseo haya paces, 
y que estas diferencias entre los reyes se acomoden. 

Taipbien afirman por cosa cierta qae el Cardenal no 
entraba en la Provincia ( Provenza ) con aquel rey , que 
esto le tenia grandemente disgustado al Cardenal , y aun 
que se le habia ocasionado del sentimiento una grave en- 
fermedad. Si fuese cierto, se entiende sería su falta el to- 
tal remedio de tantos daños como hoy vemos y experi- 
mentamos. 

Los holandeses no arman , y se tiene por cierto solo 
tendrán la gente necesaria para hacer guerra defensiva, 
así por la falta que tienen hoy de dinero, como también 
porque intentan darle algún socorro al rey de Inglaterra 
contra su Parlamento, que le trae muy alcanzado al po- 
bre rey. La Reina está en Holanda solicitando esto con los 
estados por medio de su consuegro el de Orange. 

Sábese por cartas que vinieron ayer que S. M. entra- 
rá hoy en Cuenca. De allá me avisarán lo que hubiere, y 
daré cuenta á Y. R., que tengo persona propia que la dará 
con puntualidad. 

Ayer llegó aviso que catalanes y franceses habian sa- 
queado á Tamarite y muerto algunos del pueblo. Voz 
corre se iban á poner sobre Monzón; veremos en qué pa- 
ra esta furia. 

(I) Véase la pág. 874 del tomo IV, donde se inserta una carta escrita 
por este otioial Uamado Frey Dionisio de Yalenzoela y Mendoza. 



252 

De Badajoz no se ha sabido cosa particular. Hoy vino 
uno de los nuestros que estaba enviado de S. M. con el 
señor duque de Alba, y dice como dos pueblos de Portu- 
gal se habían pasado á Castilla la gente de ellos con todas 
sus haciendas, y que habian sido muy bien recibidos del 
señor duque de Alba, y acomodados de habitación. 

ítem - que á un pueblo llamado la Zarza habian aco- 
metido mas de 3,000 portugueses. Son los de aquel pue* 
blo gente de valor, y estaban medianamente fortificados, 
y que les habian muerto muchos á los portugueses y for- 
zado á retirarse con notable pérdida. Que la gente era 
allegadiza , de toda suerte de oficiales , letrados y religio*- 
sos*, algunos de los cuales á la vuelta volvian tan apriesa 
que se dejaron muchas armas por el camino, que recogie- 
ron los del lugar. No los siguieron por no dejarle solo y 
temer no les hubiesen armado alguna trampa, si le deja- 
ban , que fuese mas considerable que el interés de 8e«- 
guirlos. 

Mañana se casa el hijo'del señor Conde-Duque, á quien 
llaman D. Enrique Felipez de Guzman con la hija del Con- 
destable; será en secreto ; cásalos el Patriaca. Tienen ade- 
rezada la casa del conde de Chinchón á las mil maravillas, 
donde llevarán al anochecer á la novia. Estará allí cuatro 
ó seis dias, y luego ha de volver á palacio á vivir en el 
cuarto del señor Conde-Duque, y D. Enrique irá con su 
compañía de infantería á servir á S. M. 

El duque de Ariscot (1) ha partido á Valencia á ca- 
sarse con la hija del duque de Gandia. Dánle 100,000 du- 
cados de dote en plata , y dicen ayuda para esta obra pia 
el señor cardenal Borja. 



(1) Hijo del duque Garlos, cuya muerte seanunció ya en otro lugar, y 
diferente sin duda del que es (a misma carta menciona (á no ¡wr equivo* 
cacion cerno es de suponer] como militando á la sazOn en Flandes. 



Í53 

Hoy ha salido la Reina nuestra señora á visitar las 
compañías de la coronelía del Príncipe, el cual sale vesti- 
do de soldado, muy bizarro, (}ue es un contento verle. Di- 
cen que para ordenarles á los capitanes caminen luego (ie« 
nen ya juntos 4,400 hombres. En llegando *á 1,800 parti- 
rán, y se entiende será dentro de seis ú ocho dias. 

Ahí remito á Y. R. una relación lletía de mentiras, 
como lo verá por lo que dice de D. Francisco de Meló y 
de nuestra armada. Todo corre en la corte y se vende 
por mas de lo que vale. 

Adiós, mi padre, que guarde á V. R. y dé la salud 
que deseo. De Madrid y Mayo 11 de 16(2.= Sebastian 
González. = Al P. Rafael Pereyra, de la Compañía de Je- 
sús, en Sevilla. 



Madrid y Junio 2 de 4642. 



(Tom. 90, fdl. <d8.) 



Pax Christi, &c. Extraordinario ha llegado de Flan- 
des. Con él avisan á S. M. como D. Francisco de Meló ga- 
nó á Basi (La Bassée), plaza (1) muy bien fortificada de 
los franceses , y con gran caiftidad de gente, municiones y 
artillería. Diéronles un asalto , y con este no se tomó. Las 
brechas que la artillería habia ya hecho eran capaces y 
bastantes , y dos minas estaban ya en disposición compe- 



lí) De la loma de esta plaza qae se rindió á 13 de Mayo se publicó en 
la corte ana relación en folio (Francisco Maroto, 1642) en cayo encabeza- 
miento se lee, después de an corto epigrafe, la sigaiente advertencia: 
«sn candillo promete lacir macho la campaña de este afto; sa autor es- 
cribe cuidadoso la verdad. El pueblo desea las noticias y me parece que 
conviene el dárselas, porque con mas aliento sirva ¿ S. M. con sus ayu- 
das para que restaure y aereciente.» 



25» 

tente para darle fuego. Viéndose tan apretados, los fran- 
ceses pusieron bandera de paz para tratar de acuerdos. 
Pidieron tres dias de término , á' que se les respondió que 
ni tres horas habían de tener para aguardar socorro ; que 
se continuaría la expugnación. Con tanto salieron con las 
condiciones ordinarias, dejando el artillería y municiones, 
que uno y otro es muy considerable. Salieron 2,500 in- 
fantes y 800 caballos. 

La caballería nuestra se había puesto sobre Arras, y 
la infantería se estaba aun sobre Basi (La Bassée), parte 
deshaciendo las trincheras que habíamos liecho , y la otra 
reparando las brechas y fortificaciones del logar. 

Con e^ correo vino también aviso como ya el Empe-^ 
rador estaba acordado con todos sus rebeldes alemanes^ 
que es dé grande importancia ; que lo que resta de los 
suecos pacificados esto es de poca consideración. 

* También vino aviso como habían trocado á Juan de 
Bert(Weerdt) y dado libertad á otros algunos prisione- 
ros franceses por el bastardo de Suecia, Gustavo. Es buen 
soldado. A Juan de Bert le han hecho general de la caba- 
llería del ejército que está en Colonia contra vaymare$es y 
refranceses. 

El gobernador de Dunquerque envia una relación de 
una presa que han hecho unas fragatas de armadores par- 
ticulares dunquerquenses de un navio inglés con el nombre 
pero con cargo y hacienda de franceses ó portugueses. La 
lacion es del 6 de Mayo , y dice así : 

« El bajel que tomaron las cinco fragatas es de 400 á 
500 toneladas, armado con 28 piezas de artillería. Cargó 
en la barra de Sanlúcar con nombre de inglés , y iba al 
puerto de Fabre (Havre) de Gracia, en Francia, y traia ió 
que se irá diciendo : 

Primeramente 233 sacos de reales de á ocho. ítem 80 
barras de plata. ítem: alguna cantidad de tejos de oro y 



855 

barrillas también de oro, lo cual venia dentro de anos 
toneles. Itegí: una caja dé perlas grandes y pequeñas, que 
se aprecian en mas de 20,000 ducados. ítem: de siete á 
ocho libras de piedras. ítem: de 5,138 cueros de Indias, 
ítem: 29 toneles de cochinilla. ítem: ocho toneles de oochi- 
niila silyestre. ítem: 20 cajas de añil. ítem: 12 toneles délo 
mismo. ítem: 35 toneles de tabaco de Baríñas. ítem: 116 
sacos de lana fina de España. ítem: cuatro fardos de paño 
fino de Segovia. ítem: ii2 toneles de sal y otras merca^ 
darías de menos valor. 

. Esto contiene la relación y se aprecia todo en 1 .200,000 
docados. 

También avisan que los vaymareses (1) trataban de 
juntarse con los franceses que están en Flandes; dicen 
serán casi 8,000 caballos; que un buen trozo de esta gen- 
te intentó el paso por Luxemburgo, donde está por gene- 
ral nuestro un alemán llamado Bec con 12,000 hom- 
bres y 2,000 caballos. Salióles al encuentro y desbarató 
tres raimientos de caballos, y tomóles seis piezas de ar- 
tillería, fil tener D. francisco de Meló dividido por causa 
de holandeses y vaymareses su ejército, ha de retardar la 
empresa* de Arras, porque hasta que estén juntos los de 
Loxemburgo con él, no traía bastaolo gente para poder 
poner«el sitio , por ser la ciudad grande, y necesitar la cir- 
coBvalacion de toda esta gente. 

Los holandeses sallan en campana para 6 del mes pa-* 
sado; poca gente, mas la bastante para dividir la nuestra, 
que todas juntas era un lucido ejército. Para sa opósito 
está el conde de la Fontana con 8,500 infantes y 1,500 
caballos. Juntos los tres ejércitos nuestros , que son el de 
D. Francisco de Meló, conde de la Fontana y Bec , tienen 
34,000 á 35,000 hombres. y 8,000 caballos: gente toda 

■— i*M^^^»—— ————.— i.*..^i»*—^i— 11 ■^■^— ^»»^.— — ^ I I1 1— — — «— 1^— ^^^ 

(1) IKce balma/Hws, 



SS6 

muy lucida. Sí esta estuviera junta sé pudiera prometer 
con ayuda de Nuestro Señor una grande feccipn; veremos 
si se dispone, que el tiempo y las ocasiones han de ser las 
que han de decir lo que se hubiere de obrar. 

Lo de Inglaterra está trabajoso ; el rey está en Yorque 
(York); labra palacio para vivir allí de asiento, y quiere 
mudar la corte, y para que esté con la majestad que en 
Londres, hacen al rio que por él pasa una canal al mar, 
tan. grande y espaciosa, que sea capaz de entrar y salir 
por ella navios, y entablar el comercio con los demás 
reinos. 

El Parlamento mandó notificar á los embajadores ex- 
ti'anjeros no tratasen los negocios de sus reyes con el Rey 
sirio con el Parlamento , ó que no lo haciendo saliesen del 
reino, á que respondieron no tenían poderes de sus re- 
yes para tratar cosa alguna con el Parlamento , sino inme- 
diatamente con el Rey; que avisarían á sus reyes de lo que 
el Parlamento les habia intimado, y ejecutarían según el 
orden que les viniese de su rey. 

Envió el Parlamento un buen ejército de ingleses á 
Irlanda con ánimo de sujetarlos. Salieron á recibirlos los 
irlandeses, y se dieron batalla campal. Fué muy Venida y 
sangrienta r murieron en ella 1,000 ingleses y 3,000 ir- 
landeses; quedó por estos la victoria; cogiéronlesMa ar- 
tillería á los ingleses y todo el bagaje, con grande canti- 
dad de municiones y víveres y otros aprestos de guerra, 
de que llevaban grande provisión. 

De Badajoz no hay cosa considerable. Los de Oliven— 
za usaron de una estratagema , que á vista de un pueblo 
nuestro pasaron algunas compañías con cantidad de ga- 
nado suyo, dando á entender lo llevaban robado , para 
que saliendo los nuestro^ diesen en una emboscada que 
les tenían puesta. Salieron 80 caballos; fuéronlos pican- 
do hasta que dieron en la trampa ; pelearon valiente- 



267 

mente y salieron de ella ; solo murió uno de los nuestros. 

De Aragón avisan como catalanes y franceses estaban 
sobre Monzón , y que batían el .castillo. Por acá se camina 
despacio ; no deben de poder mas. La gente que se ha le- 
vantado se está aquí, y cada dia hay pendencias y muer- 
tes, y antes de ayer, dicen, fueron 10 los muertos: gente 
sin empleo y sin temor de Dios. Es maravilla que no su- 
cedan ma^ desgracias. 

Tres dias ha que á un portugués rico y de grande trá* 
fago de negocien (1) le hurtaron 80,000 reales en plata y 
oro, que hoy monta mas de 40,000 ducados de vellón. Hi- 
cieron un agujero grande por junto á una reja , que esta- 
ba sobre la misma calle, que no la pudieron quebrantar, 
y para que el ruido no se oyera , andaban muy aprisa dos 
coches , subiendo y bajando por la calle , con que se hizo 
lugar bastante para entrar y ejecutar su hurto, divirtiendo 
el ruido del pico con el de los coches. 

S. M. se está en Cuenca, y no se sabe el tiempo que 
durará su asistencia en aquel lugar. No es tal que pueda 
durar mocho en él, si no es que las cosas obliguen á tomar 
rumbo distinto del que se tuvo cuando de aquí partió. 
Adiós, mi padre, que guarde á Y. R. y dé la salud que 
puede y deseo. De Madrid y Junio 2 de 16i2. «Sebastian 
Gonzarez. = Al P. Rafael Pereyra, de la Compañía de Jesús, 
en Sevilla. 



(1) liamábase Manuel Gortizos, y era contador mayor de Rentas y 
receptor del Consejo de Hacienda, como puede verseen una nota del to- 
mo IV, pág. 390. 



ToHO zu. f 7 



2S8 



Madrid y Jutiio 9 de i 642. 

(Tom. 90, fól. 445.) 

Pax Ghristi» &e¿ Por una carta de Zaragoza que escri- 
bió uno de los nuestros , se ha sabido como el de la Mota 
tenia cercado á Monzón, plaza poco fuerte. Tiene castillo 
menos que razonable , porque es ,á lo antiguo, y con el 
tidmpo no está tbn reparado cdmo la necesidad presente 
pedía. La gente del pueblo ie retiró la tierra adentro, y los 
franceses no se hdn atrevido á entrar en él porque del 
oadtiUo les pueden hacer mucho daño. En el castillo hay 
Jan tercio bueno, y blguüos ciudadanos de valor. El cas-^ 
(ellano es aragonés, y hombre de grande corazón, y tan 
atrevido que se puede temer mas de su aliento no se 
arroje mas de lo q[ue conviene , que tío que falte á las obli- 
gaciones de (]uien ed por cobardía. Tienen falta de agua; 
esta dicen se ha socorrido metiéndoles 5,000 cántaras. 
Ld3 bastimento^ sod pocos; mas se entiende bastaütes pa- 
ra qde puedan esperar Socorro. Tiene por padrastro el 
ea^illo' lin moütecilló á razonable distancia. AUi pusieron 
los fr&ndeses un terció y cuatro piezas. Salió el castellano 
con alguna de su gente , y dio de repente sobre ellos tan 
valientemente que les degolló 500 y clavó las^ dos piezas 
' del artillería; y se retiró sin daño alguno considerable. 

La Odrdíia dé Arágotí envió tiri diputado á SS. MM. á 
representarles el aprieto en que estaba el reinó , qhe ne- 
cesitaba mas de armas y dineros que de gente. Viendo 
que habia días que este diputado no habia dado aviso 
de su llegada, y de cómo había sido recibido, nombraron 
otro, y antes que se pusiese en camino, llegó aviso del pri- 
mero como habia hablado á S. M. y de lo bien que habia 



259 

8idd oído, y que S. M. le había respondido con mucho 
agrado y muy á su satisfacción. Traia orden de tratar los 
negocios de aquel reino solo con S. M. sin hablar con el 
señor conde ni con el Protonolario. Esto refiere el mismo 
padre. . 

En el ínterin que aquí andaba solicitando el socortó 
el diputado, el Consetler en cap (1) juntó 400 caballos y 
nías de 1,500. hombres para it- á socorrer á Monzón. 
También dicen tiene orden Léganés dé acudir con toda h 
gente que tiene, y el de Aguilar, si con toda su gente pue- 
den hacer buen efecto. 

El de Aguilar desbarató un regimiento qiie venia á 
rehacer la gente del de La Mota; mató á muchos catalanes 
dél , y prendió otros de los mas lucidos de Barcelona. De 
esto habia corrido voz, y llegó á Zaragoza aviso cierto. 

El rey de Francia ha estado eü Gdnet , cerca de Per- 
pifian, enfermo, y con eáo le fué fuerza el retirarse. Díce- 
se que el marqués de Flores de Avila le envió un trom- 
peta, y con él un recado, diciendo sentía ihuchó estu- 
viese indispuesto , y que si necesitaba de algún regalo Ó 
medicinas, que le serviría con mucho gusto. Aquí dicen 
respondió el francés agradecía la oferta) ilias que no ne- 
cesitaba de cosa alguna ; que ái él la tenia de víveres , que 
se los enviaría para seis meses, con condicioü que si en 
estos no fuese socorrido, le habia de entregar la plaza. 

Cuando estaba para salir el couseller en cap, lle- 
gó D. tremando de Tejada con 500 caballos de los que 
lleva el Condestable, el ciial dijo llegaría dentro de dos ó 
tres dias con otros 500, con que se animaron grandemen- 
te los aragoneses. Es getite veteranaj y han servidd todoá 
en Flandes y pasado casi toda su vida en la milicia. 

El de Torrecusa ha partido á toda priesa para Catalu- 
■ ■ » 

(1) Como si dijera el presidente de los cotisellers. 



260 

ña. Quieren decir udos que va á lo de Perpiñan; otros 
que irá á sitiar á Lérida; mas cierto es lo primero. 

De Valencia ha venido aviso como ya nuestra armada 
habia llegado allí : no se dice otra cosa particular. 

De Ciudad-Rodrigo avisan que los portugueses quisie- 
ron saquear un pueblecillo abierto ; los del se defendieron 
sin dejarles entrar, aunque les costó á 20 la vida. 

Acudió otra tropa á Beija , que está cerpa de Ciudad- 
Rodrigo j y los del pueblo no solo se defendieron, mas 
los mataron 50, sin otros heridos, con que se volvieron mal- 
contentos de la jornada y bien descalabrados. 

El oidor Gudiel ha ido á Murcia á sacar la nobleza pa- 
ra que vaya sirviendo en esta ocasión á S. M. No les falta 
excusa estando tan cerca de Cartagena ; veremos en qué 
para esta diligencia. 

S. M. se está en Cuenca; dícese saldrá presto, mas no 
el cuando. Deben esperar se junte la gente. De aquí van 
saliendo ya las compañías de la coronelía del Príncipe. Son 
todos los mas soldados viejos, y gente que ha tenido muy 
buenos puestos. Halos favorecido la Reina nuestra señora 
y el Príncipe, visitando las banderas en los puestos donde 
estaban, y también asistiendo en el camino fuera de los 
muros de Madrid, cuando iban marchando , con que van 
muy alentados con estos favores, y con que se les haya da- 
do también dineros, que es lo que mas alegra la gente de 
guerra. 

El marqués de Mortara ha llegado á Molina de Ara- 
gón con la gente que sacó de Colibre, que era buena y 
experimentada, y como va picado del mal suceso qué alli 
tuvo , desea ocasión con que poder despicarse de la des- 
gracia de Colibre. 

En Cuenca han preso á un hombre por espiado Fran- 
cia. Hánle dado tormento. La piision y tormento es cosa 
cierta; lo demás que corre de la confesión que ha hecho 



S64 

QO lo es. Entre otras cosas dicea traía veneno para echar 
en los coches que hay allí, con qae hoyen la alameda de 
la ciadad, que por ser ella muy agria, no pueden estar 
dentro , hay una compañía de guardia para asegurar lo 
que 86 dice. 

Asisten á S. M. boy seis compañías de caballos, todas 
lucidísimas y de gente principal la mayor parte. Son 
capitanes de ellas el conde de Oropésa, el duque de Aris- 
cot, el duque de Veraguas, el sobrino del presidente de 
Castilla, D. José de Gastejon, y otros dos de las órdenes 
de Santiago y Galatrava. 

S. M. dicen se entretiene las mas tardes en salir al 
campo, al rio, y á los lavaderos y á la isla, donde acu- 
den los soldados á festejarle. 

Anoche vino aviso* como habia salido por general de 
la merced el P. Salmerón. Hízose el capítulo en Aragón, y 
no quisieron los diputados de Barcelona asistiesen en éMos 
frailes á quienes tocaba del Principado; mas sin ellos se ha 
hecho la elección. 

Ayer vino extraordinario de Flandes que pasó á Guen* 
ca. Por mayor se dice ha tomado D. Francisco de Meló 
otra plaza en Flandes; no se dice cuál; para otro correo 
habrá mas noticia y avisaré á Y. R. 

Remato con una nueva , cuyo original es el embajador 
de Ingtaterfa. Este ha dicho tiene avisos de los embaja- 
dores de Francia, de como el cardenal de Rocheliu habia 
muerto de unas fístulas que tenia, las cuales ha tiempos le 
solían apretar y poner en grande peligro. Ahora le apre- 
taron mucho, y los médicos para divertir el humor le 
llamaron con medicamentos fuertes á otra parte. Subió 
gran copia á un brazo y se alivió por unos dias ; luego hi- 
zo rapto á la cabeza y garganta, y le acabó. Si esto es 
cierto, como corre por tal , será buenísima nueva. Dios le 
haya perdonado las inquietudes, muertes y sacrilegios 



368 

que 0OQ 8ua trazas y mafias ha ocasionado, y á Y. R. 
guarde y dé la salud que deseo. Do Madrid y Junio 9 de 
1 6i3.:ñs Sebastian Gonzalez.«*Al P. Rafael Pereyra, de la 
Gompañífi de Jestís, ea Sevilla. 



Madríd y Junio H dei 643. 

(Tom. 429,fó]. 465.) 

• 

Fax Christi, &c. Ayer vino á mis manos un trasunto 
de la carta que D. Francisco de Meló , gobernador de 
nuestras armas en las provincias de Flandes, ha escrito á 
S. M. dándole cuenta del suceso de la batalla junto á Xa- 
telel ( Chatelet ) pn la frontera de Francia , y de la victo- 
ría insigne que Dios se ha servido darnos á 26 de Mayo 
de este año de 4 642. y 

Dice así: 

«Dios Nuestro Señor (1), cuyos juicios son inescrutables 
se sirvió dar ayer á las armas de V. M. la mas señalada 
victoria de nuestros tiempos, con que se comprueba, y nos 
aseguramos que dispone el remedio de esta monarquía, 
si con humildad de corazón le sabemos dar las gracias. 
Porqui3 viéndome cercado de tantos enemigos, y con la 
resolución íntima y secreta de que he dado cuenta á V. M. 
de pelear con algunos de ellos, por no perderlo todo, es* 
forzando á la razón militar los aprietos de Cataluña, para 
que el lance se jugase cpntra Francia, mientras íbrtifica- 



(1] Véase el tomo IV (págs. 396-415] de esta colección, donde se tra- 
tó ya de este suceso. Allí minino, en una nota de la pág. 411 , dimos el 
lítalo de una carta-relacion que imprimió en esta cór^ Diego .Díaz de U 
Gdfrera. Cotejada con la que aquí copia el P. Sebastian, se advierte que 
son una misma en la sustancia, aunque algo diferentes en algunos de sus 
párrafos. 



S6S 

ba á la Bassée, oonociendo I4 dimisión que fa^bia entre el 
conde de Arcour (HaFCoart) y el de Quiche^ qqe se 
separarían de baena gana * he procnrado anaagar háoia el 
Bolones, y á las fronteras de Hpnae, para qoe padiec«a 
acudir cada uno de los generales al opósito con cuerpos difis-» 
rentes. Miércoles SI de Mayo avisó el conde de Fuensaldaña, 
que el conde de Guiche habia marchado y tomado puesto 
con su ejército en la abadía de Honcourt,con el lado á la 
Esquelda, y las espaldas á Chatelet. Proponía el conde al< 
gunos medios de romperle, y suponía que tendría unos 
6,000 hombres, Avisó luego que le habían crecido las tro* 
pas, y que se fortificaba. 

Al mismo tiempo el conde de Arcour (Haroourt) se 
arrimó al Bolones, poniéndose en puesto que no le po-« 
diamos forzar : pon qu0 se resolvió juntar todas nuestras 
fuerzas , y atacar al conde de Guiche , popque la disposi^ 
cion del país me llevaba también á la defensiva de sueca*^ 
ses y holandeses. 

Habiendo despachado á Flandes al conde Fontana y á 
D. Andrea Gantelmo , y la cabaliería y ii^fantería que ba^ 
bia traido de aquel ejército para la empresa de la Bassóa^ 
el sábado 24 de Mayo señalé plaza de armas cerca de 
Leos. Llamé al barón de Beck , á quien habia compuesto 
un ejército de los alemanes de estos Estados, y algunos del 
Alsacia, que llegarían á 5,000 hombres, siendo Garlo 
Guaseo el cabo segundo de este ejército, para poderlo 
emplear sin perjuicio de los propietarios, y aprovecharme 
de su valor y suficieocia; al conde Buquoy con los hom-^ 
bres de armas, y al barón de Heaqueíprt^ que manda las 
pocas tropas que quedaron de la rota del barón de Laqi-! 
boy en número de 1 ,500 hombres, entre montados y des-? 
montados ; y allanando nuestras líneas de \e^ fqrtific^cion 
sobre la Bassée , marché antes del día 2i (en que nos 
juntamos) siete leguas. 



264 

El domingo pasé la Escarpa desfilando en cualro puen- 
tes, y con todo me adelanté á Henci cinco leguas, ha- 
biéndome puesto entre los dos ejércitos (que difícilmente 
sepodian ya juntar sin pelear yo con alguno de ellos) 
con tanta brevedad, que saliendo el lunes antes de ama- 
necer del cuartel cuatro leguas, de donde se hallaba el 
conde de Guicbe, no tuvo este noticia cierta de mi marcha 
antes de las nueve de la mañana , y á las doce empeza- 
ron á vernos sus tropas avanzadas en batalla. 

Sobre diferentes dudas y consultas , recibiendo el dia 
de antes socorros que alentaban su valor , y con que pu- 
blicaba que llegaba su ejército á 4 2,000 hombres, se re- 
solvió á esperarnos fortificado cerca de la abadía de Hon- 
court , con un bosque al costado derecho , trincheras por 
todos lados, una puente sobre la Esquelda para su retira- 
da , 3,000 caballos, 7,000 infantes y 4 O piezas de artille- 
ría dentro de sus líneas. Si el lance se arriesgaba podiamos 
perder mucho, si no se arriesgaba mas aun, y así se resolvió 
atacar al enemigo fiando en el valor de nuestra gente, 
porque el enemigo confiado en 'la fortificación del bosque 
no habia levantado tierra , y porque habíamos ganado una 
eminencia de donde se batia su cuartel. 

Embistiósele con suma resolución las espadas en la 
mano, y de suerte que juzgándose perdidos los franceses, 
se defendian como desesperados. 

El barón de Beck con Carlos Guaseo acometió al bos- 
que con los tercios españoles, del conde de Yillalva , que 
procedió en este dia con bien particular resolución, de don 
Antonio Velandia y D. Jorge de Castelví, los de Juan de 
Liponti y D. Alonso Estrocci, italianos, los del príncipe 
de Ligni y conde de Gravendon , y monsiur de la Gran- 
cha (Grange) de valones, con los regimientos de caballe- 
ría del Alsacia, la de D. Femando de Castro Pereyra y 
de D. Carlos de Padilla, que mandaba este día los hom- 



265 

bres de armas del conde de Buqaoy. Yo me qaedé al cuer* 
no derecho con los tercios de D. Alonso de Avila y du- 
que de Albarquerque , que como de vanguardia atacaban 
la freute de las fortificaciones á cuerpo descubierto, 
asistidos del marqués de Velada con la caballería deslos 
Estados , y por reten los demás alemanes y valones en que 
entraban los del conde Yila , hijo del conde de la Molería, 
á cargo del barón de Henchefort , en medio de los dos 
cuerpos. 

Por las espaldas de la fortificación del enemigo sade-* 
lanté al teniente general *de la caballería D. Juan de 
Vivero con algunas tropas y 1 ,000 tiradores españoles, 
guiados del teniente de maese de campo general D. Bal- 
tasar Mercader para mantener este trozo de caballería y 
arrimarse conforme á las ocasiones á las fortiñcaciones 
del enemigo. 

Serian las tres de la tarde del lunes 26 de Mayo cuan- 
do se empezó por todas partes furiosamente el ataque; 
ganó el barón de Beck el bosque con sumo valor de nues- 
tra infantería; cargó el enemigo todo allá. Fué la caballería 
en escuadrones con la espada en mano al mismo tiempo 
que por el costado derecho se avanzaron los dos tercios 
de D. Alonso de Avila y duque de Alburquerque, también 
con la espada en la mano , cumpliendo con las obligacio- 
nes de su sangre. Subió el duque y fué rechazado dos ve- 
ces de las trincheras. Arrimóse nuestra caballería con al- 
gunos caballeros mozos capitanes con gran bizarría, y 
aunque me toque tanto, no puedo dejar de representar á 
y. M., que las compañías de la guardia (1) procedieron 
bien , subiendo el capitán de arcabuceros Francisco Du- 
que (2) á caballo por las trincheras, manteniendo D, Gas- 



(1) Mandábalas un pariente sayollamadoD. Femando de Castro Pereyra. 

(2) Probablem^io P. Francisco Duque de Estrada. 



m 

par QoDif^z ^Igupos desórdepes de n^stra e»bs)ler(a 
cuando la rechazaba el enemigo, y adelantándose coa 60- 
mp valor D. Ji^añ de Borja con su tropa. 

Así se ganaba y se perdía terreno en el espacio dQ 
ana bora, y con peligro d^ algnna se desordenaron y re-r 
tiraron los hombres de armas y alguna infantería descom- 
poniendo la caballería francesa el tercio del maes^ de 
campo Juan de Liponti , que perdi(5 siete capitanes, treii 
muertos y cuatro prisioneros , que se volvieron á cobrar» 
cuando habiéndose ya formado dentro de las fortificacio- 
nes los tercios del duque da Alburquerque y de D. Alon- 
so de Avila , me resolví en adelantar el reten sacando el 
regimiento de Borbon, de Beck, á las fortificaciones, y todo 
lo demás, arrimándose el marqués dé Velada con la espa- 
da en la mano por su parte , donde fué menester mostrar 
que cumplía' las obligaciones de su sangre, después de 
haber dado diferentes órdenes. Y es bien de notar , que 
siendo general de tanta caballería no se h^\\6 cqn 1 ca-r 
batios cuando mas habia menester una buena tropa. 

Adelantáronse los 1 ,000 tiradores que guiaba el tenion- 
te de maesede campo general D. Baltasar Mercader contra 
la caballería del enemigo, y manteniéndolos D. Juan de Vir 
vero con los gruesos que le quedaron, quedó todo á dispor 
sicionde la fortuna. Al primer choque, sin el menor contra* 
tiempo y eumenos de un cuarto de hora, las victoriosas aro- 
mas de S. M. estaban alojadas dentro de las fortificaciones 
(}el ejército de Francia, muertos, presos y abogados m la 
Bsquelda cuantos la defendían, menos alguna caballería qqe 
se pudo escapar, siendo tantos los caballos ahogados qna 
se pasaba por encima la ribera. 

Retiráronse algunos oficiales y soldados á una casa 
fuerte con el conde de Guiche, que viéndose perdido, y 
procurando encubrirse , salió y se escapó en un buen ca- 
ballo por medio de nuestra caballería ; no ain sospepba 



m 

de algnaa asistenoia de cualquier^ sold^dp iiae^t'ro p0F su 
interés particular, que no ae pudo averiguar. 

TpQQÓse la artillería, que eran \ O piezas, sj^tq grues^^ 
y las otras menores , y de aquellas que el cardpugl JlQ^ 
cheliu había mandado fundir con inscripción que manir 
festaba su intención y llamando al canon Batió ultima Be- 
gum. Ya se ponen por memoria en el castillo de Cambray 
hasta que V. M. se sirva dar otra órden« 

Las armas de V. M. han gaqado en i9sta ocasión I9 
corneta blanca del rpy de Francia , única en ^quel reino, 
y á que suelen abatirse las demás, y que los franceses re- 
fieren que no se ha perdido jamás , así como también la 
bandera de la conipañía del Delñn de Francia. El estan- 
darte del mariscal Quiche , y otras muchas banderas que 
se van juntando, y que se ponen á los pies de Y. M., Ó 
quien represento lo que me se ofrece en esta materia por 
medio del Conde-Duque. 

En el número de los muertos hay gran diferencia, pe- 
ro discurren serán 2,600 ahogados, sin contar 1,800 
muertos tendidos en la campaña. Los prisioneros que $e 
hallan hasta ahora pasan de 3,000. Si se acabare la reja* 
cjon á tiempo irá con este despacho. Hay mariscal de 
campe, sargento mayor de batalla, coroneles, capitanes, 
y personas de cuenta, y todos los podremos trocar por loa 
que se perdieron con el marqués de Povar en Cataluña, 
quedando con muchas ventajas en la cantidad. Bien se ha 
tomado satisfacción triplicada de aquella desgracia. 

Tomáronle los papeles del conde de Quiche , la ins- 
trucción original de cómo habían de proceder en la guer- 
ra de este año contra estos Estados, de que remito á Y. M» 
copia , con las márgenes que me parecieron , para mayor 
declaración. 

Saquearon los soldados 600 carretas de bagaje, gran 
cantidad de diaero, que estaba para pagar el ejército, y 



S68 

tantos se hicieron ricos que nos va poniendo esto en al- 
guna confusión. Los caballos de la artillería, los de tanta 
caballería , que no perecieron, son en gran número; y to- 
do han tomado y repartido los soldados, cabiendo tal 
parte á los croatas que se puede temer no quedarán mas 
de provecho para su ejercicio. 

No creo que hemos perdido en todo 400 hombres con 
algunos capitanes de caballos y infantería. Ningún cabo ni 
persona de gran cuenta , coronel, ni maese de campo ha 
sido muerto, ni aun herido en estos ejércitos, aunque es 
verdad que muchos llegaron al extremo peligroso; solo el 
coronel de caballería alemana O. Fernando de Castro 
Pereyra, mi primo hermano , que no solamente obró con 
gran valor delante de su regimiento > pero se adelantó en 
algunas ocasiones , y se mezcló con los enemigos de suei>^ 
te que le dieron muchas heridas , y le pasó por encima 
toda la caballería, y murió de dos de ellas, dentro de las 
veinte y cuatro horas , sacrificándose al servicio de Y. M. 
la persona mas propincua de sangre que yo aquí tenia. Yo 
no, porque ni Dios lo permitió, ni era tan mió propio que 
lo pudiese procurar tanto. 

En efecto. Señor, la victoria es de gran consecuencia, 
por el tiempo , por la calidad de la gente , siendo esta la 
mejor que ha quedado de Francia. Y entre otros los re- 
gimientos del Píamente y la Bretaña deshechos, y los 
demás que se hallaron en la batalla, de que (si bien 
hasta ahora con alguna confusión en que puede haber 
engaño ) remito á Y. M. la relación inclusa , para que se 
pondere mas la calidad del suceso y la merced que Dios 
nos ha hecho. 

Enviaré aparte, ó con otro despacho, por no dila- 
tar esta nueva, la relación de las personas que mas se 
aventajaron para que Y. M. les mande hacer merced , y 
aquí se procurará disponer lo que fuere posible. 



269 

He puesto el ejército el dia siguiente 27 en la raya 
de Francia, con las espaldas hacia Cambray , para reco- 
ger la gente desmandada, enviar los prisioneros, curar 
los heridos y obrar lo que las fuerzas , las ocasiones y el 
tiempo permitieren, sin reserva alguna , porque si no se 
templase mucho el valor y los deseos que hay de servir á « 
y. M. con la prudencia y la conveniencia de su real servi- 
cio se pasaría desde luego á mayores cosas ; pues quien 
ha obrado con tanta resolución como los soldados que 
y. M. aqui tiene, parece que convendría mas hallar me- 
dios de templarlos que de adelantarlos: porque £Óame lí- 
cito representar á y. M. , sin quedar con escrúpulo de lo 
que se debe publicar del valor de estos soldados, y de los * 
cabos que los mandan, por no quedar con. obligación de 
restituir loque callare, creo que bien pueden tocar la in- 
credulidad sus operaciones. 

En menos de seis meses ha ganado y. M. á los franceses 
en estos Estados noventa y seis piezas de artillería en las 
villas que se han tomado y en esta batalla que llaman de 
Chatelet. Perdieron los franceses tres villas; con una de 
ellas se recuperó gran parte de la provincia de Flandes, y 
con 1^ otra toda la provincia de Lila: y aun antes que se 
cumplan los seis meses podemos esperar haber ganado 
mas. yencióse una batalla rompiendo 40,000 hombres, 
con tantos prisioneros, y á tan poca costa, contra un ejér- 
cito fortificado , á que nuestros soldados entreteniéndose 
llaman rebatalla. 

Si llegasen alemanes podrá y. M. haber socorrido las 
cosas de España , y llegando las armadas á tiempo, y las 
prevenciones que allá se hacen , se podria componer la 
Corona. 

Socorriéndose las cosas de España, como y. M. habrá 
visto , por la gente y bajeles que fueron con dos mesadas 
de las ordinarias , que solo se cobraron en seis , redujo 



siró 

V. M. &u ejército á una sLvéütajádídimél disciplina ; conocen 
ya Ids sdldadod que pueden Ibmat* plazas y vencer á los 
franceses, y estoá que las püedeü perder y ser vencidos eii 
estos Estados de las armas de Y. M. , siü que á unos y á 
otros sé les pudiese persuadir de ello hasta ahora. 

Queda V. M. con un ejercitó victorioso, y tan aguer- 
rido, que ülirarán bien cómo se le ponen delante así el 
principe de Orange como el rey de Francia, pues no solo 
en su ausencia , pero en su presencia se les tomó la plaza 
de Ayre, y se vio él obligado á retirarse. 

Quedamos disponiendo dar grdcias á Dids Nuestro Sé- 
ñor, y procurando cumplir un voto qué hice de que se 
fabricase tín templo en Cambray , que se llame Nuestra 
Señora dé la Vitoria, á quien daremos la protección de 
estéis fróhtéras, y donde sé podrán depositar los despojo^ 
de esta batalla que V. M. permitiere. 

Suplicó á V. M. sé sirva taandar Jiretédir mercedes 
para los qtié tan bien lé sirvleroh, menos para mí. que 
debo servir tatito más : y Id mayor que recibí ^(conlo tett- 
gb rép^eséütado á Y; M. eti lá ocasioü de la recuperación 
de lá Bassée) és q(ie Y. M. se sirva de probar siempre ílii 
voluntad, |)éro no nías ibi fortuna, habiendo quedado cotí 
tai cbbociniiento de lo poco que, valgo en las horas que 
duró la batalla ; qué deseo por todo extretño y sobre todo 
dejar estas victoriosas armas de Y. M. á otro general (Jue 
pueda coger el fruto de lo que hemos sembrado, y que 
sea tan felices y los buenos sucesos tan continuados cbtnó 
yó deseo sé ofrezcan sieifapré á los leales {)iés dé V. M. 
cuya católica y Real persona guarde Dios largos y felices 
áfioS cómo la cristiandad ha menester. Del cáinpó á Cre- 
vecourt, 21 de Mayo Í642. = D. Francisco de Meló. 



274 



Zaragoza i) Juñiti 12 de 1642. 

(tom. do. fól. 494.) 

Mi señora: obedeciendo á vmd., en lo que me tiíati- 
da en sti carta, diré á vmd. lo que con mas certeza 
se sabe en esta Ciudad en medio de tantas desdi- 
chas. E!1 sábado dio el Frajicés asalto general al castillo de 
Motizoii y le toataron 700 hombres , y se retiró, y ha mu- 
dado las tiendas á otro punto. El enemigo no cesa un pun- 
to de tirar al castillo , porque la villa ya la tiene por su- 
ya muchos dias há ; mas los del castillo se defienden con 
grande valor y ániííio , y si no les falta el sustento no to- 
mará el enemigó el castillo. Agua faltaba, mas ha sido 
Nüestt-ó Sfeflor Servido de llover festos dias, y está sócor- 
. rida la iiecesidad. La. gente está animosa y con üdos áni- 
mos de leotiés, y tolüiitariamente sale toda lá gente cott el 
mayor gusto qne se puede exagerar. Ya está convocada 
toda la del reino , y no desean sino verse armados; habrá 
hasta 1 ,000 caballos á la vista dd Monzón, de los nuestros; 
mas no pueden pasar la puente, ni tampoco los franceses. 
Afirman que tiene el Fraticés 5,000 caballos mucho buenos. 
£1 Condestable se partió ayer de esta ciudad, entre 
doce y una, muy apriesa. Tiene grandes esperanzas que se 
ha de socorrer la plaza, porque por Fraga ha de entrar 
el de Leganés con su caballería y infantería , por la otra 
parte de Barbastro la gente de Ribagorza, y por esta parte 
¿6 Mófazon la caballería y infantería que está enfrente del 
euemígo. * 

Hasta ahora muy poca gente ha muerto de nuestra 
pdt*te, y de la del enemigo muchísima. Está tan determi-- 
aada y valerosa la gente de los lugares que ha saqueado 



278 
el enemigo, que dicen si les dan armas volverán á sus 
propias casas, y se defenderán ellos solos (1 ). . 

En esta ciudad se hacen continuas y devotas oraciones 
entre toda esta gente por el buen suceso de esta guerra. 
La gente está muy adelantada y con buenos brios, y con 
determinación de exponerse á cualquiera peligro por de- 
fender la patria. Los franceses hacen las mayores inso- 
lencias que se pueden imaginar en las imágenes y mu- 
jeres. Al On han llegado á quemar el Santísimo Sacra- 
mento. Ellos son infames y luteranos hasta las entrañas, 
y nosotros hoy defendemos la causa de Dios y de sus sa- 
gradas imágenes, y hemos de alcanzar victoria de estos 

bárbaros. 

No quiero cansar mas á vmd. con mi prolijidad. 
A esos señores beso muchas veces la mano con la de vmd. 
que guarde Nuestro Señor muchos años, como le suplico, 
en Zaragoza á 10 de Junio de i642.=Su menor capellán 
y servidor de vmd.=-El Dr. Miguel Hernandez.=« A la se- 
ñora doña Luisa Ximenez de Aragués, mi señora. 

Madrid y Junio 17 de i 6 42. 

(Tom. 90, fól. 481) 

Pax Chnsti. &c. Mi buen padre Pereyra, Aquí va co- 
pia de la carta que D. Fra^cisco de Meló ha escrito al 



(11 En una carta del P. Baltasar Gracian, su fecha en Zaragoza a 14 
de Junio de 1612. se trató ya de la rendicionáe esta piara, que cay* en 
Boder de franceses en Junio de este año. Los catalanet pubbcaron en m 
Kigna una relación con el siguiente titulo: Mmo -miai^a iOs «cm- 
mdel exercü qat govema ío mamcal de la Mota H<n>¿e»cam «a Imji. 
Air«eIotM. Javme. Roroeu. 1648,- 4.* 



273 

conde de Monte Rey (1) participándole el estado de las 
cosas en Flandes. 

a Después del buen suceso que Nuestro Señor fué ser- 
vido de dar á las armas de S. M. recuperando la plaza de 
Basé (Bassée), sé pensó cómo se dispondría la guerra es- 
te año, y creciendo tanto las fuerzas de Francia, que llega- 
ban en los dos ejércitos á 20,000 hombres del conde de 
ÁDCurt (Harcourt) y del de Guiche, parecía que no se po- 
dría obrar, antes nos podian obligar á la defensiva. Sali- 
dos los holandeses en campaña, resolvióse que se hiciesen- 
algunas demostraciones como que teníamos intención á 
la parte del Bollones (2) y de la provincia de Anault (Hai- 
nault) por sí acaso pudiésemos dividirlos y acometer al 
grueso de ellos con todo. 

Túvose noticia por carta del conde de Fuensaldaña, 
miércoles 21 de Mayo, como el conde de Guiche había 
hecho cara á las fronteras de Anault (Haínault), y al mi&- 
mo tiempo como el conde de Ancurt (Harcourt) se arri- 
maba al Bollones. 

Rompiéronse al punto las líneas de las fortificaciones 
que se conservaban sobre la Basé (Bassée), mientras se 
fortificaban y componía la villa. Con sumo secreto de la 
intención se disponía la marcha, donde daba á entender 
que caminaba al Bolones se arrimó mas el conde de An-^ 
curt (Harcourt) , encaminándose hacia Henci, con que que- 
dó bien separado. 

Marchóse sábado al punto del día, haciendo este ejér« 
cito una marcha de siete leguas, aunque llovió mucho, por 

(1) Ta eo el tomo IV, pág. 411, se citó otra carta que Meló escribió 
4 S. H. comunicándole el suceso de esta batalla. Es sin duda la misma 
que queda impresa pág. 202, aunque según dejamos dicho, cotejada con 
aquella ofrece muchas variantes. 

(2) Bolones ó el distrito ú territorio de Boulogne, en la Picardía. An« 
ügnamente se llamaba Bohimais. 

ToHo xa. 48 



Í74 

poner en medio y coi^tar la corresfk)QdeAoiá^ alojando eo 
Bías sobre la ribera de la Escarpa. 

Dióse orden al barón de Bec que con las tropas de su 
cargo^ que se componían de los alemanes de S. M., de los 
que hablan quedado del Alsacia , y oon el general Garlos 
Guaseo , que representaba la segunda persona de aquel 
ejército , marchase á la plaza de armas. El mismo dia de-^ 
bia marchar el conde de Bucoi (Bucquoy) con los hom*^ 
bres de armas y el barón de Enkefort con las tropas de 
tas gentes esparcidas del barón de Lamboi ( Lamboy). 

Bl domingo salimos con toda la gente pasando dos ri^ 
beras y cuatro puentes , haciéndose la marcha de seis le*< 
gnas á Inchi, oon que ya parece cortábamos los cyórcitos 
de los condes de Ancurt (Harcourt), y de Giiiohe; pero no 
solo habíamos tenido aviso que este se habia socorrido el 
dia áb anteS) sino que estaba fortificado junto al abadía de 
Honour (Hontieoourt] eti la ribera de la Escalda al lado y 
muy cerc4 de Ghatélet^ plaaa de Francia. Con todoi üe re- 
solvió la marcha con disposición de atacarle el lunes 96 de 
Mayo, uña hora antes del diai Ejecutóle puntualmente, y 
marohando eti batalla llegamos á las nueve de la maña- 
na á la l*aya de Francia , donde entrando nos enoamina^ 
moa á las trineheras del conde de Quiche. 

Tomáronse diferentes prisioneros. Todos concordaroa 
en que tenian 4 i,000 hombres íbrtificados. La aocion era 
difícilísima, y sin ejemplar de que se hubiese de oonsegoir 
victoria oodtra un ejército fortificado , sin que A las es- 
paldas tttvieM plaaa propia el qtie atacaba; pero el estado 
de las cosas obligaba á vencer aun lo que fuese imposible. 
Y así reoonooidoa los puestos, y hallando fortificado al 
enemigo oofl su artillería , caballería y infantería en bata** 
lia dentro de sus líneas, se ganó una eminencia , y se eni^ 
peaó á batir á las dos de la tarde con 20 piezas de arti^ 
Hería, y con el ejército en batalla noa arrimamoe por U)<* 



aT6 

das parteai empezando el ataque el barón de Bec y Garlos 
Guaseo por q1 oaerno izquierdo en un bosque por donde no 
había aun el enemigo acabado su fortificación. 

Yo asistí con los españoles al oaerno dereobo defen»* 
dído del marqués de Velada^ con el grueso do la oa-« 
balleria* 

Todos anduvieron admirableibeüte^ y con tal valor que 
causaban admiración; pero viéndose los enemigos obliga^ 
dos á defenderse ó perderse^ pelearon oomo desesperados» 
y su caballería con sumo valor desordenó algunas veces la 
naestrai No se pueden referir particularidades, porque son 
tantas y de tal estimación^ como se dejan de considerar en 
una facción de armas tan grande. 

A las seis de la tarde quedaron las armas de S. M. su** 
periores á las de Francia ^ estos ejércitos dueños de la 
campaña , y el que mandaba el conde de Guiche , que 
constaba de 4 2,000 hombres, deshecho^ muertos en la 
plaza y ahogados en la ribera de Escalda y presos casi 
todos, menos algunas tropas de caballería que se pudieron 
salvar pasando el puente, y que fueron siguiendo nuestros 
croatas y alguna caballería. Tomáronse 1 piezas de ar*^ 
tillería, las siete gruesas, todo el bagaje que serán 500 
carretas, papeles, municiones y caballos y estandartes, 
que no se echaron al agua , y entre ellos la corneta blan* 
ca qup llaman del Rey, unida y la primera de la Francia 
qile los franceses refieren no haberse jamás perdido, y el 
alférez que se llamaba el barón de Blemig quedó muerto; 
la bandera de la compañía del Delfin de Francia, y el es- 
tandarte del conde de Guiche. El bagaje era grande, y de 
sumo valor, con que muchos soldados se han hecho 
ricos. 

De lo9 prisioneros hasta ahora no se sabe el número; 
pero parece que serán mas de 3,000, entre los cuales hay 
muchos oficiales y personas de cuenta^ como e) marqués de 



376 

Roqoelara(l), el conde de Ronse (¿Ronsay?), y un mariscal 
del Campo. Faltan otros. muchos que se tuvieron por aho- 
gados. El conde de Guiche se escapó de nuestra caballería 
en hábito mudado por dentro. Su banda me han presentado 
y la ha reconocido su trompeta ; hasta ahora no se sabe 
mas. De nuestra parte no murió oficial alguno de capitán 
arriba sino el coronel D. Fernando de Castro , mi primo, 
después de 24 horas, de dos heridas, procediendo con ex- 
traño valor y adelantándose á todo su regimiento con la 
espada en la mano. Algunos capitanes murieron de todas 
naciones; pocos soldados respecto de la reñida . batalla, 
de que no se ha averiguado aun el número. 

Queda este ejército en la frontera de Francia * con las 
espaldas á nuestro pais , para tomar aquellas resoluciones 
que los movimientos de los otros enemigos holandeses y 
vaimarenses cometieren , y obrar conforme á la mayor 
conveniencia del servicio deS. M., que Dios guarde como 
deseo. Del Campo Máximo 28 de Mayo de 1 642. » 

Tuve suerte, luego que llegó la nueva, en haber el ori- 
ginal de donde esta se copió , y han sido tantos los tras- 
lados que es ya hora de hacer el pliego, y apenas con di- 
ligencia la he podido sacar. 

De Cataluña lo que hay , verá Y. R. por la que va con 
esta, escrita por un canónigo de Zaragoza á una señora que 
está aquí de la misma ciudad. 

Por acá lo que hay de nuevo es que van saliendo 
muchas compañías de caballería é infantería , y si todas 
salieran , estuviéramos con mas paz. Cada dia bay muer- 
tes, y poco se remedia con el castigo. 

S. M. dicen está de partida ; no se sabe si para Valenr 
cia ó para Zaragoza. Van nuestras cosas tan despacio que 
es lástima. 

(1) Sin dada «Roqnelaure » 



277 . 

Porque no je ganen á Y. R. la bendición con la copia 
que de esta han sacado, envió una relación de la original 
que vino á S. M . donde cuenta mas en particular y con mas 
circunstancias el suceso (1). Adiós, mi padre , que guar- 
de á y. R. De Madrid y Junio 17 de 1 642. =s Sebastian 
González. = Al P, Rafael Pereyra de la C!ompañía de Jesús, 
en Sevilla (2). 



Madrid y Julio 1.' de 1642. 

■ 

(Tom. 90, fól. 477.) 

Pax Gbristi, &c. El correo pasado no tuve carta de 
y. R. ; boy be tenido dos; debióse de quedar olvidada. Es- 
tuve con cuidado, por no saber si la falta lo era de salud, 
que como y. R. esté con ella será mas llevadera y fácil de 
llevar» esta detención. 

Correo vino ayer de Fiandes, ordinario. Avisan con él 
la batalla de Francisco de Meló mas por extenso, nom- 
brando en particular las personas. Habia de venir impresa, 
y el Padre que escribió, remitiéndose en la suya á la re- 
lación, se le olvidó de meterla en el pliego. Solo por ma- 
yor dice son 1 1 títulos los presos , marqueses y condes, 
con otros oficiales de mucha importancia, y que aun fué 
mas la pérdida del Francés de lo que antes se escribió. Es- 
to mismo le avisan de Francia al embajador de In- 
glaterra. 
• 

(1) La misma citada anteriormente. 

(2) Deq[»ae8 de esta carta, al folio 479 se halla una notácia de la TÍda 
y Yirtndes del P. Jnan de Aragón, coadjutor del colegio de Sevilla que 
fiüleeió en este afto de 1U2 k los 67 de sa edad. Fné natural de Hoguer 
y habia en su juventud seguido la carrera de las armas. 



. 878 

Don Franoísco de Meló dió maestras de qaerer sitiar 
á Gambresi y á Laadresi ^ y hizo punta despaes á la cam- 
paña^ metiéndose Qn Francia. 

SI eonde de la Fontana que estaba para oponerse á 
los holandeses, dicen tomó titia plaza cerca del sata (1) de 

Gante. 

El rey de Francia está muy quejoso de los holandeses 
por no haber salido en campaña , y ha habido recados de 
una á otra parte y amenazas de la del rey , diciendo no 
cumplen lo que con él tenian capitulado. 

Últimamente, mas por fuerza que por voluntad, tienen 
puestos en campaña 10,000 infantes y 3,000 caballos. Di- 
cen que esto han hecho mas con deseo de cumplir que 
de obrar. El tiempo lo dirá. El de Orange no ha salido,, 
porque dicen está malo y receloso de los Estados, y ellos 
tñucho mas del. 

El duque de Baviera ha bajado con sus tropas hacia 
Colonia, para ayudar á su hermano el Elector. Témese 
que dé á entender se quiere acordar con el Francés, aun- 
que dicen tío tendrá esto efbcto, y que es estratagema para 
que los austríacos le hagan alguna conveniencia, porque es 
hoitíbre^muy atento á sus intereses, y de todo procura sa- 
carlo, así de la guerra como de la paz. 

Dé Alemania avisan como les habian venido 5,000 
hombres dé socorro á los suecos, y que habian sitiado una 
plaza de importancia, y que la tenian apretada, que será 
I3áh3a bara divertir al Emperador para que no acuda á 
Flandes coü las tropas que decian enviaban para entrar en 
'Francia. 

El áfchidtíqüé Leopoldo dicen iba apretando con 
toda diligencia su viaje para ir á Flandes á goberhar 



rrr 



0) Aá en el original; qnitk haya de leerse stñdt palabra alemana qoe 
significa cindad. 



wn 

aquellos Bstados: no creo irá tan aprieap bottio aa dÍQ6. 

De Inglaterra áTÍsan está el r^ino puesto 0a oriQM i fli 
Rey contra el Parlamento y el Parlamento contra el Bey. 
Hánse retirado mad de las dos partea, como tengo aviando» 
de los qae por snerte les habia tocado asistir al Parbuoento, 
viendo cuan descaminados iban los demás, y ninguno ha 
tenido valor para declararse por sí solo, por el riesgo que 
se le podia seguir; y así poco á poco los mas se han ido 
ausentando. Ahora el Rey manda se junte el Parlamento 
en Torque (York), pareciéndole que, siendo mas los reti*- 
rados y estando á su sombra, hablarán con maf libertad y 
seguridad; y los que no están afectos al Rey, si no (Obedi^ 
cen, serán tratados como rebeldes. Sigueb la parte del B/PY 
los mas de los ingleses y vasallos; la del Parlamento mu- 
chas de las ciudades con la plebe. Pidió el Rey á los esi- 
coceses socorro de gente, y le respondieron los tenía muy 
obligados el Parlamento, y que no pareció bien ser $on«- 
tra él, donde se manifiesta claramente de }a respuesta, poi- 
mo entraron los escoceses en Inglaterra llamados delParr- 
lamento y á expensas suyas, y que por haberles salido hi0n 
y estar obligados niegan á su Rey, por no ir contta Ip^ que 
los tienen beneficiados. 

De los irlandeses no se duda le tervirán eOnoedién- 
doles algo de lo que piden, y ál está en términos que será 
fuerza el hacerlo, si quiere tenerlos á su devoción. 

De Italia avisa el embajador del Emperador como 
tuvo audiencia secreta coq Su Santidad, y le hizd utoft mJky 
elegante oración, ponderando los servicios que la edsa de 
Austria habia hecho á Su Santidad y predecesores; lo mu- 
cho que hablan servido á la Iglesia ^ y como eran las oQr- 
lumnas de laFé, haciendo por sustentarla y arriesgando sus 
vidas, haciendas y estados. Que $1 Emperador estaba con 
grande sentimiento de que Su Santidad admitiese en lu 
corte embajadores del duque de Berganza, y rebela á 



S80 

la corona de España, cnya caasa era tan propia suya que 
habiéndose hecho junta para tratar desto punto, iban tan 
despacio que no se concluia nada. Que había estado á la 
mira S. M. Cesárea, y estaba con intento de tomar la re- 
solución que juzgase por mas conveniente al estado de 
la casa de Austria y de España, á quien miraba como cosa 
tan propia, y que primero habia ordenado á su embaja- 
dor se lo admitiese y le avisase con la brevedad de la res- 
puesta, porque della habia de depender su resolución. El 
Pontífice le oyó con grande agrado, y respondió tenia 
puesto este negocio en manos de la junta, deseoso de que 
con brevedad se despachase, á que le movían las obliga- 
ciones que la Sede Apostólica tenia á la casa de Austria, 
á quien amaba y estimaba, como era razón. Que paramas 
satisfacción de su deseo señalaría otros cuatro cardenales, 
para que asistiesen ala junta afectos á la casa de Austria, 
no por jueces, porque la materia se tratase mas sin sospe- 
cha, sino para que diesen priesa á la resolución , y viesen 
como testigos de vista el afecto en que él deseaba con- 
cluyesen los de la junta con esta determinación. 

Prosiguióla junta oyendo las razones de parte. del 
duque de Berganza y de S. M. , y enterados de la justi- 
cia, resolvió que el duque de Berganza era tirano y rey 
intruso, y que los que habían venido por embajadores no 
fuesen admitidos como tales, sino repelidos. Y en la mis- 
ma conformidad de la junta lo declaró públicamente Su 
Santidad; y viene con esto lo que ya avisé á Y. R. que Su 
Santidad habia escrito al señor Nuncio dijese de su parte 
á S. M. propusiese los obispados vacos de Portugal y los 
que vacasen, que él aprobaría lo que S. M. nombrase. 

De Badajoz escriben queel ejército portugués que estaba 
cerca de aquel lugar, y que se entendía dariaenFregenaló 
en otro pueblo de aquellos, se habia desvanecido sin efecto 
ningono. 



S84 

Copia de una carta del P. Francisco Antonio Camassa 
su fecha en Vinaroz á 23 de Junio de i 642, para el Padre 
Rector de este Colegio. 



«Mi P. Rector: escribí á V. R. tres días ha, y lo que 
ahora se ofrece es que nuestra armada salió antes de ayer 
sábado. Han quedado aquí los navios de la presa para des- 
cargarla. La armada de Ñapóles ha 22 dias que salió; pue- 
de tardar poco. Aquí estamos propuestos para pasar á Al- 
cañiz; el trozo de nuestro ejército está allí. El conde de 
Aguilar ha tomado á Tamarity á la Torre de Ámbar. Am- 
bos lugares fuertes, con lo cual puede correr leguas hacia 
Barcelona. De aquí el señor marqués le envía unas com- 
pañías de caballos, para que pueda correr mejor el país y 
haga diversión 9I enemigo de la parte de Aragón, paraque 
nuestra gente pueda obrar lo que pretende. El Rey de Fran- 
cia, dicen, que se ha apartado unas leguas de Perpiñan.Le^ 
debe de doler lo de Flandes. En Barcelona hay gente des- 
contenta y cansada de la insolencia de franceses. Adiós, 
mi padre, &c.» Esto contiene la carta del Padre. 

Perdióse el castillo de Monzón por falta de agua. Vino 
á toda diligencia un diputado á S. M. á representarle el 
aprieto de Zaragoza, por ser lugar abierto y sin defensa, 
que no juzgaba el reino por conveniente ver saquear su 
cabeza y la ciudad mas rica que en él hay; que si S. M. 
era servido de ayudarlos, todo el reino le ayudaría como 
fieles vasallos, y estaría á sus pies, y si no que tratarían 
de redimir su vejación como mejor pudiesen, sin ver la 
destrucción de su cabeza, las muertes, violencias y robos 
que de no hacerlo se les habían de s^uir. 

S. M., como tan deseoso del bien de sus vasallos, se 
puso el dia siguiente en camino, y ha libado á Molina. 
De allí dicen unos irán á Zaragoza; otros á Calatayud. 



GeBte vá entrando cada dia en Aragón^ y se ha dieho ha* 
brá ya mas de 10.000 infantes y 3.000 caballos. 

Torrecusa dicen pasa por GaialuSa con 4,000 infantes 
y 4,000 caballos al socorro de Perpiñan. Va por general 
de todo este ejército, y por general de la caballería el 
conde de Águilar. 

De aqní han salido oasi todas las compañías de la eo-r 
ronelía delPríqcipe. D. Enrique (1) ha sido de los últimos; 
lleva SOO hombres, los mas soldados viejos. Iba bien pre-* 
venido de dineros, áeis carros de vellón, dos de plata, tres 
carrozas de muías, dos carros de campaña; en fín, como 
hijo del señor Conde-Duque. 

Salió también una compañía de las Ordenes de 1 60 
de á caballo, toda gente muy lucida. Corría por cuenta de 
el conde de Monterey el apresto; van bien prevenidos de 
dineros. 

Las compañías desta villa no acaban de cuajarse, que 
lodo lo tiran hasta ahora las del Príncipe; pued^ ser en fal- 
tando estas se vayan acomodando. Háse tomado por ar- 
bitrio en acudiendo entre todas bastante gente para haoer 
una compañía, juntarla y que marche oeh uno de loa oa* 
pítanos* No pierden nada con la dilación las demás que 
comen á costa de la villa. 

Lo que Y. R« pregunta de nuestra ar 9iada todo es sin 
fundamento lo que se ha dicho. Ella dicen está en nn 
puerto muestro de Cataluña] no se sabe haya obrado eósa 
alguna. 

Noveda4 ha causado la repentina ida del duque de 
Medina*Sidonia á Sanlücar. [Quiera Dios sea para biem. 

Adiós, mi padre, que guarde á Y. K De Madrid y Ju- 
lio 1 de 4 64S!.»S6bastian Gonzalez.«sAl P. Rafael Perey- 
ra, de la Compañía de Jesús, en Sevilla. 

.» - »• • •■■».■•■,• 

(1) D. Enrique de Guzman, ó lo que es lo mismo D. Julij^i Yalc¿rcel 
hijo adoptiyo del Conde-Duque. 



Madrid y Julio 5 ie 1 64B. 

(Tom. 00, tél 491.). 

El jueves habo carta de Badajoz, en qne avisan qqe 
va entrando en aquella ciudad alguna gente nuestra, y que 
pe espera una facción muy grande. Dice que el enemigo 
es por ahora señor de la campana, haciendo libremente 
talas y robos, y que la víspera del Corpus, en Yelves, Iqs 
portugueses y extranjeros salieron á pelear unos con QtrQS( 
pero sosegáronse oon la buena maña de los capitanesj la 
ocasión, dicen, fué fa falta de pagas. 

Los pavíos que vienen de Italia para juntarse eon la armada 
desem^arcarop en el Final, puerto del Rey en el Genove^ 
sado» Son 7,000 infantes, para que ayudados de los sóida* 
dos que tiene el Rey en el Piamonte, y de algunos del 
Estado de Milán, pongan eeroo al Casal en orden á diver^- 
tir al Francés. No se dice si han llegadp los navios; traen 
gente de á caballo. Vino estafeta que de la armada no se 
hablaba nada; lo cual viene muy hien con lo que dijo 
aquel mensajero: yo no debo mas de referir, y él así lo 
refirió. 

El Rey, escriben de Molina, estará en Zaragoza antes 
de 1 9 dias. Y el P. Gerónimo de Guevara, que viene de 
Cuenca, dice habia de salir hoy el Rey para Calatayud. Di* 
oen que es|;arán con el Rey en aquella froütera de Ara- 
gón 20,000 hoinbres, y que el Rey ha dioho que se ha de 
hallar eta lo mas recio de la batalla. 

Dicen que en Mompeller está desahuciado el dg Po- 
var (1) y que Rochiliu habia salido de Narbonapor no se 

? ■ ■ ■ ■' ' !■■■. I.. ■■■»■■! MI M I III 11,1 - I ■■ , ■». I I I II 

(1) . D. Pedro de Araron, ya citado en mochoii lagares, el cual fa¿ he- 
cho prisionero en la facción de Btartoréll. 



984 

hallar bien de salad para la tierra adentro con el hijo del 
deCoñdé y con el cardenal Mazarini. Estando el rey de Fran- 
cia sobre Perpiñan vino el príncipe de Monaco (1)» y 
después de haberle dado de su mano el orden y collar del 
Espíritu Santo, y festejádole mucho, le envió á Marsella 
para que allí se embarcase en su armada. Dícese también 
que envió el Papa un buleto en que descomulgaba al de 
Lorena por haberse casado segunda vez, viviendo aun la 
primera mujer. El dice no tuvo voluntad en el primero; 
pero 'no obstante eso, el Pontífice fulmina la censura, por- 
que de hecho y sin aprobación de juez legítimo se habia 
resuelto en esta materia. Guarde Nuestro Señor á Y. R., co- 
mo deseo. Yalladolid, y Julio 11 de 4 642. «Martin Mon- 
tero. 

Acerca de la armada me estoy en mis trece; porque 
esta estafeta del sábado hizo verdadero lo que la pasada 
habia insinuado ser falso, porque dice por cosa certísima 
que nuestra armada cogió á la enemiga 10 galeras, 16 ga- 
leones y que echó á pique otras tres con esperanzas de co- 

« 

gerlos todos, sin que se escape ninguno de sus manos. 



Madrid y Julio 8 cíe 1 648. 

(Tom. 00, fól. 510.) 

Pax Christi, &c. Por si Y. R. no tiene aun nuevas de 
nuestra armada de Cataluña, ahí le remito las que han lle- 
gado por un barco que aportó á Yínaroz. Un amigo que 
está allí con el de Lemanes, envió ayer ese papel á perso- 
na que me le dejó copiar. 



(1) Honorato Grimaldi. Véase tomo iv pág. 2il. 



885 

Dice así: 

«En la villa deVinaros^ á 8 de Jalio de 4 6 42, ante el 
señor veedor general D. Jaan de Otañez pareció Pedro Gil, 
cabo de escaadra de la compañía del capitán .D. Félix 
Garci-GoQzalez, que está derramada , todo el trozo de la 
compañía estando embarcado en la capitana Real, el cual 
es cabo del barco luengo» de que es arráez Cristóbal deNun- 
cibay, y declaró lo siguiente: 

)>Que ayer domingo 7 del corriente, á las cinco de la 
tarde, iba este dicho cabo en compañía de nuestra armada 
á bordo de la capitana Real, en que iba embarcado el señor 
duque de Ciudad-Real la vuelta de Barcelona , y por ha- 
berle cargiado tiempo recio de Levante vino la vuelta del 
Sur hasta 4as Islas, y por ser mucho el tiempo no pudo 
este barco tener la mar, y así fuéle forzoso arribar hoy 
á esta costa, donde acaba, de llegar á esta . hora, que son 
las cuatro déla tarde, y que el lunes que se contaron pri- 
mero deste, á las ocho de la mañana, llegó nuestra armada 
sobre Barcelona, y halló dando fondo ala vista de ella la 
armada francesa con 52 navios y 1 7 galeras; la cual al 
punto que vido la nuestra se levó y hizo á la vela y puso 
á punto de batalla, con que se embistieron las dos armadas, 
y estuvieron peleando aquel dia hasta la noche, y luego 
al otro dia, martes por la mañana, volvieron á pelear, car- 
gando nuestra armada con la de/ enemigo que se iba re- 
tirando hasta que anocheció, y la armada francesa no en- 
cendió farol/ con que hubo larga desaparición, de suerte 
que cuando amaneció el miércoles no pareció, ni supieron 
el rumbo que habia tomado, con que anduvo nuestra ar- 
mada de una vuelta en otra discurriendo por diferentes 
rumbos sin encontrarla hasta ayer 9 deste dicho mes. 
Como tiene dicho iba la vuelta de Barcelona en su busca 
y por el tiempo no lo pudieron conseguir. 

Que el suceso que hubo en los dos dias de la pelea fué 



que á la capitana de* Mosieur de Guisa la abordó ia Mag- 
dalena el seguúdO'dia^ y ge queteó, quemándose asimis- 
mo el dicho galeón la Magdalena porqué uü navio de 
fuego que el enemigo echó á nuestra almirantfl le arrojó 
de sí y fuese dandg sobre el dicho galeón la Magdalena; 
y que otros cinco navios del Francés se perdieron el se^ 
gundo dlá sin que' pareciesen, y que de nuestra armada no 
pareció tan poco el galeón Santo Tomás ; no sabe si arri- 
barla á alguna parte. Que el s^undo dittde la pelea pelea- 
i^n las gfiJeraft del Francés con tres navios nuestros^ loa 
cuáles les dieron grandes cargas de artillera; que las gale^ 
ras se retiraron habieudo recibido mucho dafio, y que el ga*^ 
león capitana del enemigo escaramuzó á lo largo con bü 
áftilleria con nuestra capitana. 

Esto es lo que dijo el declarante. Y además por carta 
misma del duque de Ciudad-Real se avisa la muerte del 
general Féijó ('i ), y como se rindió la lilmiraaUi de Santo 
Tomás de ]uañ de Chavarri, cuyo galeón cogió eienemigO) 
y nó saben <^ómo< 

Nuestra armada amedrentada de laé naos de fuego m 
retiró á Mallorca, como lá del enemigo se fué huyendo sin 
farol. Dios, AcüMÁntonio Velazquez, de la Gbmpafiia de 
Jesús. 

MadHd y Julio 15 (ía 1649. 

(tote. iO, fól.540.) 

A las diez de la noche, hoy martes, recibo cartas de mi 

(1) Este caballero es el mismo de quien se ítM yá eü él tomo iV, tri- 
gina S'}0 y 436. 

Hállase su nombre escrito de varios modos: Foy^o, Feijo y Feyjo. G¿n* 
dará en sus Ármat y triunfos de CastiUa escribe este nombre Feijd, que 
equivale á Feyjóo. Yide, pág. 111. 



S87 

hemuino D.Rodrigo de Cóntrerás (I), sa facha á 4 deste á 
la vista de Barcelona, bacióndomé relación del sácese de 
nuestra armada oon la del enemigo, y pidiéndome qae re^ 
mita copia dé ella á vmd« ; por ser tan tarde no será posible. 
Solo dice que el Sr. D. Pedro Gevállos va con salud, y el 
suceso fué que comenzaron á pelear el dia de San Pedro y 
el siguiente dia^y q^ue estando la Magdalenabarloada con la 
capitana del enemigo se quemaron ambos navios. Su her«> 
mano D. Julián Cbanviqui (2) se entregó al enemigo sin 
disparar una pieza; faltaron del enemigo 1 navios, los ocho 
de guerra y dos de fíiego, y nosotros perdimos solo las dos 
que he dicho y tres navios de fuego , que no obraron 
nada. Mataron á Feíjd, pérdida considerable; no ha muerto 
otra persona de guerra. Ya remitiré á vmd. á otro correo 
la relación i Mbdrid y Julio 15 de 4643.— D. Melchor Con- 
trerati 

Madrid y Julio B de 1642. 

(tom. dO, fól. 500.) 

Pai Christi, &. Padre mío: hoy no hay que decir cosa 
que tenga fundamento, autique sin él se dicen muchas ta- 
les cuales eran ahora para que V. R. se entretenga. 

Dicen que D. Francisco de Meló, sabiendo que Landresi 
éátaba fatto de gente por haberla sacado para los ejercí- 
toa de l^rancia de allí y de otras plazas la habla atacado y 
tomado por asalto con grande facilidad, aunque es fuerte. 



(4) Dd esld D< R«drlgo le insertó ya naa oarta escrita á sü bemano 
D» lifelohor» Véase el tomo iv, pág. 435. 

(2) Asi en el original, qae está escrito de letra del P« Rafael; pero 
parece debió decir «sa hermano deD. Jalian Ghavarri,*» es decir D. Jaan, 
que fÉ4 A qua rindié el galeón S«nte Tomas. 



288 

ítem: qae habia enviado al duque de Albarqaerque á 
apoderarse de unos puestos para tomar á Cambresi. Si lo 
primero fuese cierto» lo segundo no sería dificultoso. Uno y 
otro dijo la duquesa de Alburquerque á un P. de casa, y 
no obstante este fundamento se duda de su certi- 
dumbre. 

También dicen que el ejército nuestro está en Francia, 
y que D. Francisco de Meio habia hecho grande daño en 
los pueblos que confinan con Flandes; que los sentimien- 
tos y quejas de los desposeídos y mal tratados habían lle- 
gado á oídos de la reina de Francia, la cual habia dado 
aviso al Rey, dicléndoie mirase primero por su casa y por 
el remedio della que no por las ajenas, y que el Rey se 
habia retirado de Perpiñan y iba enviando gente á los 
confines de Flandes. Esto tiene tan poco fundamento como 
lo que se sigue, que es ninguno: que el Rey por inducción 
dé alguno de los suyos habia mandado recogiesen á la Rei- 
na en Francia y la pusiesen guardas, y que este senti- 
miento y novedad habia nacido de la carta que la Reina le 
habia escrito, queriendo maliciar que lo que en ella 
decía la Reina era mas por el sentimiento que le causaban 
los daños de España que por el peligro en que Francia es- 
tuviese; que su mira tiraba mas al bien nuestro que al 
útil de Francia. 

Ya que todo esto es sin fundamento , no salgamos de 
Flandes sin decir algo que le tenga. Es cierto que hoy hay 
en Dunquerque surtidas de todo para pelear 25 fragatas y 
1 2 navios; que esto tiene con grande recelo al Holandés 
y Francés, que han metido en Francia gente de nuevo en 
Calés por no estar seguros de los dunquerqueses, y que los 
holandeses habían enviado á reforzar algunas de sus islas; 
que'porparecerles no habia fuerza en Flandes considerable 
por la mar, lo habían dejado de hacer. 

ítem: que los holandeses conducían á los vaimareses á 



289 

< 

sueldo para esta campaña, y que los imperiales les teníaa 
tomados algunos pasos para que no se pudiesen juntar. 

ítem: que los holandeses se habian embarcado en Ni- 
mega para venir por el rio hacia el ducado de Gueldres, 
con intento de sitiar á Gueldres ó al fuerte de Estevembert, y 
que se levantó en el rio una tan grande tempestad que 
apenas pudieron desembarcar la infantería, dejando perdi- 
da la artillería y cantidad de barcos en que venian. Estas 
tres cosas son ciertas. 

Dícese que el príncipe Tomás, conde de Siruela y mar- 
qués de los Balbases, teniendo avisos ciertos de que el 
Casal de Monferrato estaba falto de gente y víveres, por 
haber avocado el Francés mucha de la que allí tenia para 
Flandes y Cataluña, se habian puesto de improviso sobre 
el Casal con gente bastante; pues el número de la caballe- 
ría y infantería dicen llega á 20>000 hombres, con grandes 
esperanzas de tomarle, ó por lo menos de divertir de suerte 
al Francés, que este año no haga cosa alguna de impor- 
tancia. Si esto fuese como se dice, bien estaria para Flan- 
des y Cataluña. 

Acerquémonos mas á lo que por acá hay. El duque de 
Alba avisa en una suya como los portugueses habian in- 
tentado saquear un lugar por la parte de Ciudad-Rodrigo, 
y que venian en número de 2,000 infantes y 250 caballos; 
que en aquella ocasión estaban en el pueblo alojados cua- 
tro compañías de infantería, las cuales se pusieron en de-* 
feusa, y asistiéndolas con algún socorro el teniente del 
duque, con ser tan inferior el número de nuestra gente á 
la que de Portugal venia los habian hecho retirar mal pa- 
rados, con muerte de algunos y con grande nota de su 
reputación. 

De Badajoz escribe un Padre que se avienen muy mal 
los extranjeros que están en Yelves con los naturales, por- 
que aquellos no quieren servir si no les pagan, y estos no 

Tovo XIX. 19 



290 

deben de tener coií qué. Ldá disgustos pasaron tan ade- 
lante que salieron cantidad de unos y de otros al campo á 
arcabucearse, y que el grueso dé la gente de los natu- 
rales les había dado cuanto tenian en sus casas para quie- 
tarlos, y que dejasen la cóntieilda. Si tan úecesitados están, 
mal podrán aviar 20 navíoá surtidos de lo necesario. 

l)icen que Monsiur de la Mota arrasó el castillo de 
Monzón, y que con Stí gente se habia retirada hacia Bar- 
celona. También dicen le habia venido al dicho alguna in- 
fantería de socorro, de que se tiene duda' por necesitar el 
rey dé Francia dellá para otras partes donde está muy fla- 
co el ejército. 

t)icea que Rochéliu está perlático y muy malo. Otros 
le hacen muerto, y no síeL fundamentó; y esto se ha sabido 
por en casa del Nuncio, donde lo afirman corrientemente 
por cosa cierta. 

Avisó S. M. á la Rélriá üuestrá señora como de Tarra- 
gona lé hablan escrito que por dos dias hablan oido con- 
tinuamente grande ruido en el mar de tiros de artillería, y 
que se eptendia serán las armadas que han peleado. 

Aquel diá á laá doce de fa iióche llega otro correo con 
un traslado de ufia carta para S. M. del duque dé Ciudad- 
Real, en qué en dos ernglorleS decia: «Señor, dos dias ha 
^ue estamos peleando con el enemigo, y hasta ahora, gra-» 
cías á Dios, ños va bien. V. M. haga nos encomienden á 
Dios, que guardé stí Real peráona, &c.» 

Él día áíguieñté Vino otro correo ett que de Molina atí- 
sañ que el proveedor Otáfleá:, óyeado el ruido de los ti*^ 
ros habia entrado en una falúa y ido hacía donde se oisl 
et estruendo dé loé cáfiones, y que vio se retiraba \ú af-^ 
mada de Francia, y que traiaonce navios menos que caafií-^ 
do éí la vio otra vez y nueve galeras, y qué vid olro^ dos 
navios que estaban ardiendo. Este avisa vino ayer; hoy no 
fia venida aádá de fiíuevo; con gratt cdid«(da se está, pat*^ 



291 

que la falta de los navios y galeras puede ser haber suée- 
dido huyendo ó derrotándose de la armada francesa. 

El aviso de la nuestra tarda; retiróse el Francés á 
Barcelona y dice esta vez le pareció iban mtíy mal tratín- 
dos los navios fraticeses, y que las galeras llevaban cuatro 
á remolque. No se sabe otra cosa de loque este ha avisado 
á S. M., y de esto hay otras cartas de particulares funda- 
dos en su dicho. 

Adiós, mi padre, (¡ue guarde á V. R; como deseo. Dfe 
Madrid y Julio8dei642!.=Sébastian Gonzalez.=«Al P. Ba- 
fael Pereyra, de ta Compañía de Jesúd, en Sevilla^ 



iíadríd y Mió 26 dé 1642. 

( Toro. 90, fOl. 545.) 

Fax Christi, &c. El P. Gerónimo dé Guevara ha di- 
cho que en carta del de la Hínojosa se avisa qtíei \é han 
escrito tres confidentes suyos (jue tiene en Barcelona. Bl 
uno de ellos dice que de la armada que tiene el Franoés 
faltaban 1 2 navios: otro dice 20: pero todos ctíilvienen «o 
que llegó muy destrozada. Dicen tambiem que aqnetlá 
ciudad estaba llena de llanto, por haber sido la gente ma&r 
principal de Francia, y Cataluña ia que se abrasó en la 
nave Guisa, capitana de Francia. Bl modo, dicen, fué este. 
Por una orden que tuvo Fcyxo (1), se pasó de su nave á 
la Magdalena, que habia hecho de capitana de la flota y 
aimiranta de^ta armada. Fué Feyxo el primero que acó- 
mieUó ala enemiga Guisa, y con tan buen aliento, que 
al fin la rindió; pero irayóndoia prisionera la echaron los 
enemigos un navio de fuego, si bien dicen otros que los 



(1) Está escrito Fayxó. Véase lo qae qaeda dicho en la pág.286. 

# 



mismos de las naves se le pegaron, con que una y otra 
se quemaron, y con la nuestra Feyxo, 

También citan al de la Hinojosa para otra nueva, y es 
que se han oido muchos tiros en el mar, y que las olas ar- 
rojaban muchos cuerpos muertos, que en el traje parecían 

franceses. 

Dice asimismo el P. Guevara que al de la Hinojosa le 
mandan que no vaya á Perpinan, para donde estaba seña- 
lado por general de los condados de Rosellon. Piénsase 
que hay algún buen trato en Lérida, y quieren que no 
falte el marqués, por ser bien visto de los catalanes. 

En una carta del secretario de Meló se dice no pasó 
adelante de Chatelet por no habérsele acudido con gente. Re- 
volvió contra los holandeses y obligó al de Orange á reti- 
rarse con tanta prisa, que caminó en dos dias 1 6 leguas, 
y se puso en un puesto muy defendido por los pan- 
tanos. 

Carta ha habido de Malinas en que dicen dieron los im- 
periales una rota á los asses(<), que son los del landgrave 
de Asse; pero hay contraviso y dicen que aunque allá an- 
daba impresa esta victoria, que es falso. Hoy hubo una 
carta de Valencia en que se dice hubo aviso cierto de 
Vinaroz, como fueron 1 6 los navios franceses destrozados, 
y que á vista de Barcelona, por no estar bien aterrada la 
armada enemiga, la estaba cañoneando la nuestra. Esto es 
lo que por acá corre. Guarde Dios á V. R.=Madrid y Ju- 
lio 2 de 1 642.=»Martin Montero.««=Al P. Alonso de Amaya, 
rector del colegio de la Compañía de Jesús en Soria. 



Í1] Aquí habrá de entenderse los fíesm$ ó tomnoí, habitantes del 
territorio conocido en Alemania con el nombre deHesse. 



293 



Madrid y Julio iñ de 1642. 

* (Tom. 90, fól. 507.) 

Pax Chrisli, &c. El martes escribía V. R. loque corría 
por cierto acerca de nuestra armada; et miércoles á medio 
dia llegó un correo del marqués de Leganés para la Rei- 
na nuestra señora, que dice ]o siguiente: 

Habrá dos dias que llegó aquíde Yinai*oz el capitán don 
Juan de Pechica (1 ) , que es persona de todo crédito, y á quien 
yo envié por mar desde Colibre á Tarragona con los en- 
fermos y heridos, y me dice que ayer auna horade sol, vi- 
niendo su viaje, encontró junto á la ermita de Nuestra 
Señora de Banibana, á un capitán de nuestra armada que 
iba por la posta despachado á S. M. (Q. D. G.) por el du- 
que de Ciudad-Reál, y preguntándole qué habia de nuevo, 
le dijo que nuestra armada habia encontrado á las del ene- 
migo en las costaS de Garrofa , la cual, reconociendo la 
fuerza de lanuestra, metiendo velas se encaminaba la vuelta 
de Barcelona, y que el duque de Ciudad-Real le ganó el 
viento de parte de la mar , y que combatió á los enemi- 
gos, los cuales se hallaban aterrados en el paraje dicho, y 
que los derrotó, habiéndole lomado 16 bajeles y 1 galeras; 
y que lo demás del armada huyendo navegó la vuelta de 
Barcelona, cañoneando lo que habia quedado de la armada 
enemiga, con fijas esperanzas de acabar de destruir de 
todo punto los bajeles contrarios, y que con esta nueva 
iba despachado del duque de Ciudad-Real á S. M. 

Hasta aquí contenia el capítulo de la carta (2) que es- 
cribió Leganés á la Reina nuestra señora, y S. M. hizo se 
hiciesen copias del y las envió á los Consejos. 

(1) ¿Será Lachica? 

[í] Deoia por equivocación t«annada*» en lagar de carta. 



994 

Ayer miércoles hubo correo. Con él avisa el P. Sala- 
zar que además (dq los nsiyíos qi^e se habían tomado al 
Francés, se le habían tomado otros seis, y que adelantán- 
dose una galera nuestra del armada la habían tomado los 
enemigos; mas que esperaba que ni ella ni los demás vasos 
40l 6p^^ligo se le habían d3 encapar. Coia todo eso y con 
c^anlp se dipQ, qup es (nucbo» hasta qpe llegue aviso del 
d|iqp§ 4^ Ciudad -Real estamos con cuidado, y fiaste se 
saldrá el día que por la suya se sepa lo puntual. 

Muchos dí^s ha avisé á V, R. de la prisión del duque 
4p ííochpra, virey qije fué de Aragón. Las causas que en- 
tonces se dijeron fueron por no haber tenidp tanta satís- 
fappíqn, cofpo era justo de su moc^o de procedier, y haber- 
se descuidado en algunas palabras dichas con menos re- 
csf^Q que fualicia. Ha estado preso en el castillo íIq Pinto, 
cinpo leguas (feste jugar, donde le ha dado un recio tabar- 
dillo que le tiene con grande peligro. Cuando lo reconoció 
enyi(5 á su hiJQ con un recado al P. Rector, pidiéndole un 
padre que le confesase y dispusiese para morir. Háse con- 
fpsaflq sieippre cpn lo^ de la Compañía. El P. Rector le 
eQvi(5 un Padre y ur heripano. {¡ste que ha sido niuchos 
Q^qs pnfprmero, y ej ?. Ipclor de teología, persona de 
tpd^ sa^lsfapcfon» el cual escribe al P. Rector la carta si- 

^^f oy ejeci|tai)dq puntualn^Qnle el orden deV, R.que 
hfi venido muy pjustíf^Q 4 lo que^e debe hacer y á las cir- 
ciinsf^pcia9 qqe han ocurrido. Ya avisé á Y. R. como el 
diiq^i^ repibió el Viático el lunes á jas puatro de la maña- 
na, y por estap pntonpe^ de prisa pq f^ije el fervor conqup 
1q fQcibió, el cual fué extraordipario y de notable edifica- 
ción. jCfíncurrió mucji^ gente á acompañar al Santísimo, y 
entró en la pieza donde eslafita pl d^q^e* Comenzó el p|if*a 
á hacerle las preguntas ordinarias. CreeV. E.,&c., y él res- 
pondió: « creo firmísirn5|cpente todo lo, que cree nuestra Sapta 



Madre Iglosja, y prep Joqw pe preg^nta^ ,dj? m^Rgrí! ^«Si 
así como esloy, instara á cHqhillgida^ ppn p^i je^pj^c}» |í gual^ 
quiera que me djjera cosa coq^r^ npaslra ^.9019 fq^?) Lu^p 
estando el cura gqd ^1 Santísipp ei> las maoos \ei dijo (|i}^ 
dijera el Miserere, y e^ copfsn^sindp .4 decir ^\ salfpp Sj^ 
hipeó de rodillas eo la cama coa increíble fervor. Pesou- 
idáse de la pintura arriba, y con unas disciplina^ ()e fiambre 
qoe tenia en las panos se empezó á disciplinar en I99 es- 
paldas con tanta fuerza qpe se hizo sangre» pon tanto fer- 
vor que |io lé pudimos hftP^r ^f^^ lo dejara hasta que se 
aoabó d Nigererq, y lue^o dijo; a¿quién mp dijera á mi 
que me babi^ de aaotar en esta ocasión cop las 4isciplinauf 
eoD que s0 azotaba D. Rodrigo Calderpn en §u prisipn^ la,^ 
cuales me dio Doga Maripa d^ Escobj^r? 

Todos I019 que se hallaban prpsentes e$t^ap admirar- 
dos viendo este espept^culp y llprabap 4 gritos. Pegpue^ 
hizo uu coloquio muy tjerpp al Sanj^ísipp, y entre otra^ 
cosas dijo: «bien sabei^ voq, Spnor, que ep pj vjdq j^p Ijg 
cometido pecado venial ep ofpps^ (le P^ ^^Y^ y si i^^o no 
es verdad, ábrase ja Jierr^ y trágHppp, ¡Ojalá p? bujíi^r^ 
yo servido, Señor, con tanta fideljd94 copp ó mi I(ey) No 
os pido, Señor, justicia, que un vasQlloppb^ de pedir j^sr 
ticia contra su Rey; ^q)p ps pido, Senpf, que le f|^¡s ^ p^ 
Rey felices siicesos ep to(}q.» Recibió el Viáticq, y en sa- 
liendo el Saptísipo de la pieza, 4el3BíP 4© tpdos Jos 4^ Pí^W? 
hizo en voz alia yo^o 4c ser re)jgip99, i^i Pio^ |e d^ba yi4f^ 
en una de cuatro rp)¡gipnes; |^p prip§r. lugar pp \^ ppqjr 
pañ(a, ó ep la de Ips capapdH|ettíe§,(S gp S?!p Pepi^q,. jj .^ 
la Cartuja, si la pripcesa sp mujer purjí^se pfip^rP QH? 
él, ó le diere licenpia para en()í^r§e religioso. Aqffplja 
tarde hizo testamento cerr94o, y después l|am(!| 9I payor- 
domo, y le dijo: «dqreja ^\ p, tal 4ps|^l para ^^ PQlegip^ 
que yo se le doy desde luego, ahora viva, ahora muera» . Ayer 
amaneció con tan notable mejoría ape los dos péc^jcos 



S96 

le dijeron que si prosegnia juzgaban estaba fuera de pe- 
ligro. Estuvo toda la mañana muy alegre y con grandes es- 
peranzas de vida. Llamóme y comenzó á tratarme de sa 
entrada en religión, y díjome si me quería ir con él á Ita- 
lia. Llamó al mayordomo y díjole: «id luego y mostradie 
al P. su dosel». Fuíleá ver; es muy grande, de tela de oro 
amarilla, con cenefas de brocado azul. No está muy bien 
tratado. Después le di las gracias. Aquí me respondió. 
«Padre, no tengo otra cosa desempeñada; si vivo yo le daré 
mucho mas.» Así pasamos la mañana, y ya trataba devol- 
verme si continuaba la mejoría; pero á la una de la tarde 
le vino una accesión (1) tan grande, que le privó el juicio, 
y los pulsos se le bajaron mucho, con tanta flaqueza y 
dificultad de la respiración que los médicos desconfiaron 
de su vida. Hémosle velado esta noche; durmió bien, y la 
mañana la ha pasado razonablemente; come con grande 
aliento todo lo que le dan, aunque hoy la debilidad es 
grande, y no da lugar á remedios eficaces. 

Aquí amaneció el secretario de mi señora la condesa 
de Olivares con recado y regalo. Envíale una estampa y 
medida, y un botijón de aguado Santo Domingo en Soriano, 
barros y vidrios de Valencia, cajas de conserva y ollitas 
de almíbar, con dos cajones grandes de dulces de frutas 
secas. A la una le ha comenzado el crecimiento con inter- 
cadencias de pulso. Témese que será esta tarde peor que 
la de ayer; no sé cómo saldremos della. No parece que si 
la enfermedad le ha de acabar será tan presto, porque el 
duque no tiene mas de 50 años, come y duerme razona- 
blemente, fuera de que el natural es robusto, y así me 
estaré aquí hasta que muera ó salga de peligro. 

El hermano Genaro de Santiago, mi compañero, ha 
asistido con continuidad y cuidado al duque , siendo su 

(1) ««Acceso decimos hoy.» 



297 

enfermero, de qae el daqae y todos los de casa están muy 
obligados. El duque se manda depositar en la bóveda de 
ese colegio» y esto no ha nacido de mí sino de S. E. Vues- 
tra reverencia me avise si hay lugar para que yo dé la 
respuesta* Guarde nuestro Señor á Y. R., como deseo en 
sacrificios, &c. Pinto 9 de Julio de 4642.» 

Guando la junta supo estaba tan malo el duque, avisó 
á S. M. para que en caso que muriese viese S. M. conque 
modo se le habia de enterrar. S. M. respondió que fuese 
con todo el aparato y pompa que merecía la calidad de su 
persona. 

Murió el buen duque á 12, y fué á traer su cuerpo el 
duque de Hijar y otros señores. Llegó á casa á las diez y 
media de la noche. Estaba toda enlutada; el túmulo con 
dos paños de brocados; lleno de hachas en blandones de 
plata. En la capilla mayor estaban algunos señores y ca- 
balleros italianos aguardando viniese el cuerpo para salírle 
á recibir. Guando avisaron estaba á la puerta salió toda 
la comunidad con velas á recibirle. Iban delante los se- 
ñores; sacáronle del coche y tomáronle en hombros los 
caballeros hasta dejarle en el túmulo. Luego empezó el 
nocturno la Capilla Real, y le dijo un responso. Acabado 
este, los señores le llevaron á la bóveda, donde se habia 
de enterrar y los de casa oficiaron. Venia el duque ar- 
mado el medio cuerpo, con su banda roja y bastón de ge- 
neral; traia el toisón de oro rico y la llave dorada al lado. 
y los demás adherentes con que suelen enterrar los seño- 
res de espuela dorada, &c. El ataúd era de terciopelo ne- 
gro con galones de oro y clavazón dorada; por dentro ra- 
so blanco. Hízose el depósito, y quitáronle el toisón y lla- 
ve para volverlo á S. M., como es costumbre. Este ataúd 
se metió en otro de madera, y con eso se remachó el in * 
tenor. El dia siguiente se le dijo la misa de cuerpo pre- 
sente, á que solo asistieron los criados , por haberlo orde- 



Vi» 

paf}p S3Í lo9 0egor^, dejando p^ra el dia dQ Jas honras 
el convidar, flsle diebe de ser m levítiop, y así prqsisgnir^ 
q\ poveDarío hasta el día dq las hooras, que para entonces 
{tendrá convidada toda la Corte. 

Después de tantps avisos y oonfirmaciones de la pdea 
de las armadas' vino oarta de S« M. en que ^e tenía \o que 
se habia dicho por falso, oon que se nos aguó el gozo con 
que oslábamos. 

Hoy vino correo á S. M. en que avisa como las arma- 
das pelearon dosdias; que el navio ia Magdalena aferró 
con el de Guisa, que era la capitana de Francia, y anibos 
á dos se quemaron; que los franceses nos tomaron un na- 
vio, dicen unos se llama San Tbomé, oíros San Bartolomé, 
y que nosotros les echamos cinco á pique. Que al tercero 
dia, por la noche, teniendo nosotros faroles, mató los sa^ 
vos el Francés, y se retiró á Barcelona. De los nuestros 
murieron 200, y entre ellos Feijo , y un conde irlandés 
grande soldado, y dicen un Contreras, y hay 400 heridos. 
Fué nuestra armada^ unos dicen á Cerdeña, o^rqs á H^al^or-* 
ca, á dejar los heridos que se curen y repararse, y el 4n- 
que de Giudad-R^al escribe procurará sea Pon tqda breve- 
dad, por que está con grande doseo de tornar á darse da 
las bastas con el enemigo. Los muertos de Iqs franceses 
no se sabe el número ni de los heridos; díoese son piupbos, 
mas pues no huyeron no deben haber recibido mny grande 
daño* 

A D< Enrique, hijo del conde> le han dado la llave de 
la Gátnara. Quiso alojarse enDaroca, y le cerraron las puer- 
tos los aragoneses, por ser conir^ sus fueros. Ya esto se 
compuso y va entrando el ejército. Dicen que S, M. irá á 
Zaragoza y de allí á Gaspe, que está ep el copfin de los tres 
reinos, Aragón, Valencia y Cataluña. 

No se ofrece otra cosa de que avisar á V. R., á quien 
nuestro Señor guarde pomo deseo. De Madrid y Julio 46 






Madrid y Agosto 6 cíe 1642. 



(Tora. 90, fóí. 494.) 



Pai^ Christi, &lq. Hoy reraito á V, R, copia de la carta 
qi^p á un P. de este colegio escribe desde Zaragoza el P* 
Gerónimo Baltasar Gracian, da nuestra Compañía, su iidcba 
en Zaragoza á 29 de Julio de 1642. 

aEntfó S. M.el domingo 27 de Julio en Zaragoza coa 
ipucba grandeza y gasto recíproco, mostrando mucho 
agrado en el rostro, y los aragoneses á voces gritando: 
\Y\y^ e] Rey nuestro señor! que se bundia-el mundo. Qu- 
bp Sí^\JQ» ^Igun^s dificultades sobre que S^ M. pedia le alq- 
jasen \fiO(\ osballosy hasta 1,300 infafites; segundo que 
laa gaprda§ da l^s puer|;a8 yn dia fu^s^n aragoneses, otro 
qaetellanos &g. La Ciudad suplicó á f>. M. dm era descré^ 
dito suyo y alguna nota en la confianza» Resolvióse que 
en laa pueptas i[)o baya guardas ni unas ni otras; solo en 
Pa^cio ep l^ ^na puerta la h^y de oasteljanoa. Lo de loa 
alcyami^Qtqs sp ajustó que fuesq la infantería á las arraba- 
les, digo 4 AJtabas, y la caballería en 12 lugares los laíia^ . 
cercanos. Con esto fué la entrada célebre. 

Venia lo primero la guarda del reino de Aragón con 
sps aspas y pedreñales, valientes mozos que desíde Molina 
siguieron 1^ carroza de Sv M. corriendo siempre al estribo, 
no pudien(lo seguir los caballos.. &c., y así S. M. les man- 
de) ^ñadir cuatro reales de paga mas cada diq. En segundo 
lugar Yeqia la guarda de este reino de á caballo de lan- 
zas y pistolas, y su papitan D. Albertq de Arapon muy ga* 
laAM cqn ^f^ ye^i^Q de l^ordado de pls^ui| 3a pistola en la 



300 

mano; la guarda toda baquerillos azules y galón de plata 
los mas. Serian otros ciento. Tras estos se seguían las 
compañías de á caballo la primera del Conde-Duque» por 
cabo el de Grajal, muy galán y grave. En las primeras hi- 
leras muchos títulos: el de Palacios, eldeCantíllana, &c.; la 
segunda era del de Veraguas; él iba bizarrísimo y muy 
donoso; su gente de corazas coú pistolas. La del Conde- 
Duque con espadas; la tercera del conde de Oropesa; él 
mismo muy galán fuera de los antojos. A esta seguía la del 
duque de Ariscot, y así las demás. Las hileras eran de diez 
en diez. Acabadas las compañías venia el juego de clari- 
nes que suspendían. Eran ocho de S. M. eminentes con 
todo extremo. Seguíase el acompañamiento, que llaman de 
la Ciudad, que se compone de ciudadanos y caballeros, y 
mucha casta de negros en caballos. Los últimos los jurados; 
el último de todos el Zalmedina, &c. Tras estos entraban 
carrozas de señores; el cardenal de Espinóla, el embajador 
de Alemania, los de la Cámara, y allí venia D. Enrique 
Felipez al estribo derecho de D. Jaime de Cárdenas. El me- 
jor puesto llevaba D. Fernando de Borja, que debe de ser 
el decano, Leganés y Carpió. 

Luego venia una carroza de respeto, toda descu- 
bierta , riquísima por cierto, y toda tachonada de cla- 
vazón de plata sobredorada, asientos de brocado, cor- 
tinas de lana parda, presente de este reino á S. M. 
Dicen vale 4,000 ducados de plata. Tiran esta car- 
roza seis caballos rucios rodados con jaeces verdes muy 
vistosos. Venian después otros señores á caballo y seis ú 
ocho caballos enjaezados de respeto. Traíanlos del diestro 
otros tantos criados de S. M. con sus libreas. Finalmente» 
venia S. M. (Dios le guarde) muy galán y aplaudido; plu- 
ma blanca en el sombrero; el conde á su estribo izquierdo. 
Tiraban la carroza seis malas; el pueblo gritando: ¡Viva el 
Rey! por todas partea; solo que anadian y ¡Muera la Mota! 



304 

y otros, que aun yo dije á los que tenia á la espalda: «Ga- 
llad, diablos, DO digáis eso aquí cerca; idos á otra parte.» 
Inmediatos á la carroza Real los archeros con su librea y 
cuchilla de camino, que son como chicos, muy diferentes 
de los de á pié. Iban en ala ó eu dos apiñados. Remataron 
los criados deS.M., caballerizos y guardarueses, &c., y has- 
ta §14 pajes con la librea de colorado y amarillo. La infi- 
nidad de coches de estado y de señores no hubo paciencia 
para esperar, que eran sinnúmero. Lo que sé decires que 
me dijeron era el último el obispo de Málaga, con una rica 
y magestuosa librea y de grande número de criados. Esta 
fué la entrada por las principales calles de la ciudad hasta 
Palacio: gente infinita. 

Ayer lunes salió S. M. á la Virgen del Pilar. Estuvo 
cerca de una hora; excelente música; los caballeros ya se 
cansaban de tanto rezar. Luego dio vuelta por la ciudad, 
todo el Coso, mercado, ribera y puente, &c., sin guarda, 
y la gente con el mismo aplauso. El conde también fué 
solo por la mañana al Pilar, y después por la ciudad de la 
misma suerte. 

Esto es lo que hay de hospedaje. De guerras grande 
trabajo. Insta el socorro de Perpiñan; así lo escribe Tor- 
recusa de Tarragona; para todo Agosto, y no mas, tienen que 
comer. No se tira una bala de una parte ni otra, porque 
el Francés cree que si no es por hambre no se puede to- 
mar. Es inexpugnable el castillo, y no se engaña. El rey 
de Francia porfió en estar allí en Rosellon , y ha enfer- 
mado, con que se ha retirado dicen que á unos baños, y 
que va con una calentura lenta; nosotros luego los matamos 
á todos, y Rochelieu resucitó(l). Ha mandado el Francés que 
todos los caballeros de Lenguadoc y de Aquitania vengan 



(1) Alude á la noticia de la muerte de Richelieu, tantas veces anun- 
ciada en e^a correspondencia antes de verificarse. 



sos 

al cerod de Perpiñan con tres caballos tíádá uno, sustenta^ 
dos á 3u oosta 40 dias; después que él loi^ sustentará, por^ 
que cree que será el tieltíipo del socorro ó de la entrega. 

Váse trazando el socorro, porque el camino de tierra, 
que es el mejor, está cot'tado de pftrtes en partes, estaca- 
das de punta para mancar los caballos; en tres pai-tes trin* 
cherones y artillería, todos dicen es cosa muy dificultosa. 
El otro por el Urgel y PuigCerdá es malísimo. El de mar 
no lo está menos, porque el armada enemiga, aunque quedd 
muy mal parada y peor que la nu^tra, estáefl Barcelona, 
al paso. La nuestra en Mahon, puerto del Menorca, repa^ 
rándoseharto mal tratada. También han llegado yá S8 ga- 
leras de Italia. El enemigo no tiene sino 46; las nuestras 
spn cerca de 40; pero para la caballería que es menester 
llevar no bastan* Los galeones no tieneú viento éstos me- 
ses; así que milagrosamente ha de ser este socorro y á puro 
vdlor y oraciones. No hay sino misas y OrMiones, que éti 
esto nos va todo. 

Hay también otra diferencia. Los capitanes dicen que 
es mejor vaya todo el ejército junto á Rosellon. El conde 
es de parecer que una parte del ejército vdyá á Lérida y 
llamar al enemigo, y la otra parte al socorí'o. Ahora se al- 
tera la dificultad: el Señor nos alumbre y favorezca, y 
guarda á Y. R^» 

Hasta aquí la carta del P. Baltasar. De lo de por acá 
hay poco que decir á Y. R.; todo es lííuertes y mas muer- 
tes, ocasionadas de lá libertad de los soldados, que como 
no hay tasugo ejecutivo, tienen atrevimientos terribles. 
No hay quien se atreva á venir á vender ptín^ &c., pues 
el riesgo deIlo3,que es menos, es quitárselo ^ A veces con 
ello la vida. Júntase á esto el miedo de la baja de lá íiHh 
neda, con lo cual se padece con ser el año» á Dios gracias, 
muy bueno por acá. 

La Reina nuestra señora gobierna con al aoíerto y oai^ 



309 

dstdí) jr apáfcíbiíidad tjue jáiíiás se há tisto; tiénelofe á todo9 
ádtíiirados sa sileücJo hasta ahofa; y su caudal, después 
qué manejsl negotíos, es grande sobremanera, y si íás co- 
sas hubieran corrido por su mano, creo estuvieran mejo- 
radísímas de lo que hoy están. 

De Flándes vino eí ordinario. Avisan con él habian da- 
dó los áüecos una rola á los imperiales, cuyo general era 
ún hermano del duque de Sajonia, hereje. Corrió voz era 
muy grande, y que se habia destrozado el ejército impe- 
tíal. Lo cierto es que al embajador de Alemania le avisan 
lo puntual, y dicen fueron los muertos de los imperia- 
les 800; los demás huyeron. Envió luego el Emperador al 
conde Picolomini por general con nuevas tropas; con ellas 
y las que ha recogido de las del hermano del de Sajonia 
sie tá acercando á los suecos, cuyo ejército, según se avi- 
áá con lá buena diligencia de Picolomini, es mas nume- 
fosóí qué el de los eneiüigos, y el getíeral de quien pue- 
de hacer mas conflantó el Sajón murió de laá heridas que 
le dieron en la refriega. 

D. Pratíclsco de Alelo viendo saliari loa holandeseá en 
campafiá reforzó las tropas del general Bec, y dejóle á 
Vista del las fronteras de Francia para su opósito; con las 
demaá y la gente del de Fontana se encaminó á vista de 
los holandeses, y sientiéndofeí cerca volvieroti las espaldas 
y se metieron la tierra dentro, dejándole libre la campaña. 
Los Vayoíaréses y el de Ancurt (Harcourt), francés, que 
fetííá otro ejército del rey de Francia, pretendían juntarse 
á los véíymareses; venian siguiendo á Ansfell, y las tropas 
del duque de Bavieray arzobispo de Colonia; al opósito dé 
los franceses estaba D. Francisco de Meló con su gente. 

Avisan con él correo que los Cuatro ejércitos estaban 
á dislaticia de ana legua los unos de los otros, y se éñten- 
dia vendrían pronto á las manos. 

Después que el correo vino ha corrido voz de que don 



304 

Francisco de Meló habia dado otra rota á los franceses 
mayor que la pasada. El original desto es un asentista por- 
tugués de los mas ricos de Madrid. Dicen le vino el aviso 
de Francia; con todo eso no seda crédito hasta que haya 
original mas cierto. 

El conde de Aguilar escribe de Tarragona en contra 
de lo que dice en la suya el P. Gracian, si bien no tiene 
aviso del duque de Ciudad-Real. Dice lo primero, que ni 
la armada francesa está en Barcelona ni la nuestra en Ma- 
hon, y que ni de la una ni de la otra se sabe cosa alguna 
con certidumbre. Que esto le avisan espías de Barcelona, 
y conforma con el dicho de otros de los nuestros que vie- 
nen de allá, y que lo que tienen por mas cierto es que 
nuestra armada iba siguiendo la de Francia. 

Añade á esto por dias, como se habian oido en el mar 
grande ruido de tilmos de artillería, y que con el viento 
cerca de Tarragona habian llegado muchos cuerpos muer- 
tos, jarcias de bajeles rotos, tablas y ropa, que sacados y 
reconocidos parecian de franceses, con que se persnadia 
tenia fundamento lo que le habian dicho ' los soldados y 
espías de Barcelona, y que á no ser esto en esta conformi- 
dad ya el de Ciudad-Real le hubiera enviado aviso si 
estuviera, como se dice, en Mahon; mas que no obstante 
esto hasta que hubiese aviso suyo no se podia con puntua- 
lidad asegurar nada. 

Por haber estado indispuesto no he escrito á V. R.» y 
esta se ha escrito en dos ó tres dias que he estado menos 
malo. V. R. perdone y me mande. Hoy remito unas rela- 
ciones; la del P. Crespo no ha salido; cuando saliere ten- 
dré cuidado de remitirla á V. R., á quien Dios guarde, co- 
mo deseo. De Madrid y Agosto 6 de 1 642.=»Sebast¡aa 
Gonzalez.=Al P. Rafael Pereyra, de la Compañía de Jesús, 
en Sevilla. 



305 



Madrid y Agosto 4 9 cíe 4 642. 

(Toin.90, fól. 542.) 

Pax Chrísti, &c. Llegó antes de ayer correo de Flan- 
des; con él avisan como la Reina madre murió en Colonia» 
tan pobre que las hachas que llevaban los religiosos en el 
entierro eran á su costa. Teníala muy gastada y empeña- 
da lo que habia hecho sustentando su familia, sin tener nin- 
gún príncipe que le diese para este efecto cosa considera-- 
ble de pensión. De las pocas joyas que le habian quedado 
testó; mandó se diese una al rey de Francia; otra al du- 
que de Orliens; otra á la reina de España, y á la de Ingla* 
térra y Saboya otra á cada una. Administróle el Viá- 
tico el nuncio de Su Santidad, que reside en Colonia, y 
mandó la Reina le diesen tal joya determinadamente para 
Su Santidad, y díjole el Nuncio que aquel era buen tiempo 
para olvidar sentimientos y perdonar injurias; que S. M. 
en muestra desto mandase dar alguna joya al cardenal 
de Rocheliu, y respondió que ella le perdonaba de todo 
corazón, porque Dios la perdonase á ella, mas que dejarle 
nada no lo pensaba hacer; que no queria autorizar con tal 
hecho en el mundo los malos consejos que el cardenal de 
Rocheliu habia dado al Rey, su hijo. 

Con ocasión de la enfermedad del cardenal Rocheliu 
se iba ya introduciendo en la privacía con el Rey un conde 
francés, que le asistia de ordinario. Este y otros desean 
poder dar al traste con Rocheliu y con sus validos. Entre 
los que andaban en este trato eran el duque de Orliens, 
hermano del Rey» el duquedeBullon,y otros. Resucitó Ro- 
cheliu, y sabido el caso dispuso las cosas de suerte que 
hoy está el tal conde, que deseaba entrar en la privada, 

Toio ziz. SO 



906 

preso; el de Orliens pidió perdón al Rey , y perdonóle con 
condición de que no estuviese en Francia ni Saboya. Háse 
ido á Nancy, principal ciudad de Lorena; allí le da el 
Rey cierta cantidad para su sustento. Su estado le han 
confiscado para la corona Real. Al de Bullón le armaron 
con grande sutileza la trampa para que cayese en ella. 
Estaba M sa tierra^ y enviáronle patente de general del rey 
de Financia en Italia. Fué á tomar la posesión del oficio^ 
y en entrando en Casal el gobernador del, que estaba pre* 
venido^ le prendió y la remitió á París, donde dicen hay 
otros mas presos que eran sabedores del caso. El Rey 
cuando al principio lo entendió, al puntd se fué á París, y 
le siguió el Cardenal en una silla de manos, por do poder 
ir de otra suerte^ por estar medio podrido de sus aposte-» 
mas. Con la ida del Bey m quietó la ciudad, que estaba 
dbsásosegbda con telas novedades^ y Rochelíu tendió sus 
rédeS y oogió algunos que pagaban con la vida la culpa que 
tüvierdu, tíí es que la hay. 

Entra ott*08 motivos que debe de haber tenido el Bo- 
oheliu par« la prisión del duque de Bullón es co^rle á 
Seda&i mudad imperial y feudo su^o muy fuerte^ que está 
éá los ctaiflM de los países de Fiandea y alinda cot) 
PfMda^ donde bieieron los itial contentos del gobierno de 
^Miiieia pléza de armas oontr? el Rocheliu« Apenas se tuvo 
te nólitítt ea Paria de la prisión del duquede Bullón, cuando 
el conde de Ancurt (Haroéurt) se puso sobre elle. La ma- 
árb del Duque se hilyó á Fleades, dejando bien presidiada 
la plaza, y avisó á D. Franoiscó de Mielo dd estado en qa^ 
quedaba aquella ciudad* Di Francisco con su gente se en^ 
eaninó á Bédan^ y ei de Ancuri (fiarcourt) alzó el sitio y 
se retitó adeairo de la Picardía. De allí fué Meló á jun^rna 
con Bec, que tiene otro tro20 de ejército de* S. M., y se en-' 
tiende los dos eniraráa en Francia ó intentarán alguna 
fiíeeíoa 4e importauíoia. Para jel aiidntQ 49|oesoi494M Ssif 



307 

taba dÍDero; este ha ido ya por Inglaterra, y se sabe ha 
llegado; qaiea dice que 2.700,000 ducados; otros quitan 
á esta suma ua millón; que como lo demás sea cierto 
es bonísimo socorro. 

En Flandes no ba habido otra novedad. Los holande- 
ses se están retirados, y su designio mas ha sido este año 
impedir no obre D. Francisco de Meló, que hacer ellos fac- 
ción. De Flandes avisan como llegó allí el aviso cierto de 
las mercedes que S. M. había hecho á D. Francisco de Meló; 
hácele grande ; duque en Portugal, marqués en Castilla 
y 6,000 ducados de renta. 

Después de la rota que dieron los suecos al duque de 
Sajonia, que en otra avisé habia muerto, han corrido los 
suecos libremente por la Silesia, y en Moravia han tomado 
á Olmutz, plaza fuerte y rica. Ya dicen tiene Picolomini 
junto el ejército para salirles al opósito. Espero en Dios le 
dará buena suerte y castigará los robos y insolencias des- 
tos suecos. Dícese que el de Baviera y Colonia trataron en 
que no tuviese las armas Picolomini, sino que se diesen al 
SajoD^ de quien no habia entera satisfacción ; ni del dé 
Baviera y Colonia deja de haber recelo por las compe^ 
tencias antiguas con la casa de Austria, que no llevan bien 
el ser superior á la suya. A Picolomini le ha vuelto el 
Emperador el oficio de general con grande honor , y dán- 
dole la palabra de conservarlo en él todo el tiempo que es-* 
tuviere para servir, ó no siendo necesario para otro empleo 
que sea mas forzoso. 

Escriben de Flandes como el cardenal de Saboyay el 
príncipe Tomás están acordados con Francia, y que el 
Cardenal para íin deste mes se casa con su sobrina, que 
puede boy tenerse por heredera, porque el hermano está 
tísico y muñéndose. El Cardenal tenia presidio en Niza, de 
españoles; halos mandado á todos ir al Final, con que se 
entieade es cierto, y acá se debia de saber, aunque no se 



308 

habia publicado, que tal vez estas materias, en siendo pú- 
blicas, dificulta mas el remedio que pueden tener. 

Dícese que á Picolomini le hace S. M. grande, y que 
se casa con bija de un vasallo de S. M., que para hacerlo 
pide dispensación á Su Santidad, que es del hábito de San 
Juan, y se tiene por cierto se la darán. 

De Inglaterra avisan como aquel rey está armando 
contra su Parlamento: esto es contra algunos del, que son 
las cabezas de las inquietudes. No se descuida el Parlamento 
en prevenirse para lo que pueda suceder, y aunque de 
ambas partes están levantadas muchas compañías de 
milicias, con todo eso hasta ahora no ha habido hostilidad 
ninguna. 

Los escoceses tuvieron junta general á instancia de Le&- 
lio, que es hoy en aquel reino el que gobierna las ar- 
mas, por ser grande soldado y de mucha experiencia en 
ella; declaróse por el rey de Inglaterra contra el Parlamen- 
to, y siguióle toda la nobleza escocesa'de señores y títulos» 
excepto dos que son los que embolsaron el dinero del 
Parlamento cuando hicieron la entrada en Inglaterra, y 
deben de temer, si llegan á apretarlos, que las cuentas se- 
rán poco ajustadas, y que deben de haber hecho lo que 
otros, &c. 

El Rey de Inglaterra ha quitado el oficio de almirante 
de la mar al conde de Sofoc (1 ), que es uno de los prin- 
cipales señores de Inglaterra, y de los que mas punta le 
hacen en el Parlamento. Ha dado este oficio al conde de 
Lenin(2).Todo esto tendrá el efecto que los soldados y ca- 
bos quisieren, que si no quieren obedecer al Rey, se que- 
darán las cosas como antes, y si le obedecen se le quita 
grande fuerza al Parlamento por los socorros que podian 

(1) Suffolk. 
o- (2) Asi en d original; quizá haya de leerse Lindesey ó Lindsey. 



309 
esperar de aquellos; pues por eso se han alentado á opo- 
nerse á su Rey, traiéndole con tantas indigoidades. 

Acerquémdhos á lo de por acá. Partió Torrecusa al 
socorro dePerpiñaná 8 con 8,000 infantes, 2,000 ca- 
ballos y 500 dragones. Cuatro dias después habia de par- 
tir Mortara con otra tanta gente, que era á los i 2. No 
se sabe si Mortara pasará á juntarse con Torrecusa, ó si 
solo servirá de hacerle espaldas, y cuando ya le deje en 
seguro se encaminará á Lérida, donde dará todo lo restante 
del ejército. 

De Mahon salió nuestra armada con tres navfos de tri- 
go de socorro, municiones, &c.,y estos se han de poner en 
la playa de Santa María ó en Rosas, y de allí han de ir á 
Perpíñan cuando sea ocasión. Ya ha llegado la gente, y 
Torrecusa, concluido con esto, se irán á ver con la arma- 
da francesa. No falta quien diga que esta, antes que saliese 
la nuestra de Mahon, estuvo á vista como desafíándonos 
ocho dias, y que los nuestros juzgaron importaba atender 
en primer lugar á conservarse enteros para el socorro de 
Perpiñan, y hecho este llegar á las manos con la del ene- 
migo. 

Dícese que al duque de Maqueda le hacen general de 
la costa de Andalucía, y que ha de residir en San Lúcar. 
No hay desto cosa cierta. 

También dicen que al duque de Medina de las Torres 
le traen para mayordomo mayor de S. M., y que el Al- 
mirante va á Ñapóles por virey,y el de Flores de Avila ha 
de ir por virey de Sicilia: tampoco desto hay certi«- 
dumbre. 

Dícese también que al marqués de Villa-Franca le 
han doblado las guardas; no sé con cuánto fundamento. 

£1 duque de Medina -Sidonia viene al alcázar de Se- 
govia, esto es cierto. Ha de ser guarda mayor suya el 
corregidor de Segovia. Dicen le han señalado de sala- 



310 

. rio 400 reales de plata; eMo ultimo no sé cuánta certidum- 
bre tiene. 

Un portugués ha puesto la vara de alguacil mayor de 
Corte con algunas exenciones y privilegios en 100,000 
ducados; parte dellós en plata. Entre otros privilegios que 
pide es asiento en los Consejos después del fiscal. Hoy hay 
tanta necesidad de dineros que de cualquiera cosa se val- 
drán. 

También se dice qae algunos catalanes principales ha- 
blan á S. M. en tiempos extraordinarios; puede ser sea en 
drdená tomar algún acuerdo de paz, aunque desto no hay 
mas certidumbre que el decirse. 

El conde de Monterey partirá de aquf el jueves 6 vier- 
nes. Lleva 8d0 caballos de las Ordenes militares, que es 
buen socorro, y de gente lucida. 

Ef oonde de Castrillo hace oficio de presidente de Ha- 
cienda. Entiéndese que la causa es por haber el señor Conde- 
Duque dado el oficio de mariscal de Indias á D. Enrique, 
su hijo, y este tiene privilegio de hacer de presidente en 
Indias, no habiendo propietario, y por no dejarle sin ofi- 
cio al de Castrillo le deben de acomodar en el de Ha*- 
oienda. 

Dé Portugal se dice ha salido una armada con SO na- 
vios y con 4,000 hombres y bastimentos para dos meses; 
créese se irán á juntar con los franceses. 

En Badajoz hay mucho silencio y quietud sin haber 
hhbido estos dias de una p^rte ni de otra hostilidad. 

Por parte de Ciudad-Rodrigo, que pertenece al duque 
de Alba, saquearon los portugueses un pueblecillo nuestro. 
El duque de Alba hizo entrase la gente en Portugal y sa- 
queáronles otro, quemando algunas casas, con muerte 
de 50 portugueses. 

La fiesta de Nuestra Seaora de la Asunción, que corre 
por cuenta de los letrados, y asiste en ella el señor pre- 



844 

didente de Castilla y Consejos, íé ha becb6 este año ofhi 
grandes ventajtís: la Iglesia hci estado colgada le mas rtotí 
y curiosamente que jamás se ha ^sto en Madrid. El cbn^ 
curso de la gente ha sido prodigioso á la fama dal adorüa 
de la Iglesia y altar; todos confiesan ha sido la mayot* ooaa 
que ha habido en ésta corte, y los extranjeros no acaban 
de maravillarse de la riquessa, curiosidad y proporción 
con que estaba todo dispuesto. No se ofrece otra cosa de 
que avisaí* á Y. R., á quien Nuestro Señor guarde coo^o 
deseo. De Madrid y Agosto 19 de 1648,«»SebastianGon-* 
zalez. =: Al P. Rafael Pereyra, de la Compañía de Jesús, 
en Sevilla. 



Madrid y Agosto 95 (í«46tS. 



(Tom. 00, fél. (id) 

Fax Ghristi, &c. Poco hay que decir en este correo 
que hubiera mucho, sí se escribieran tantas mentírai ooido 
se dicen. Empiezo por una carta del duque de Alba es- 
crita á un P. de casa, sü fecha á 1 7 de Agosto de 1 64S. 

«De dos ó tres dias á esta parte la gente de este ejér* 
cita ha quemado los lugares de Nallada y Seria, donde diBh 
golló la compañía de guarnióionqtíe habla en él, y laFreit^ 
neda, y acabó de quemar á Nava de Aber; y loa soldados 
han pillado grande caútidad de gatiado, y en escaramnzas 
que ha habido de una y otra parte les hemos muerto al** 
guna gente. Esto es lo que hay de nuevo; de todo lodetqas 
que fuese sucediendo daré cuenta al Padre. También sé que 
murió el hijo delmi^riscal que era el mas inquieto y rebel- 
de vasallo quQ S, % tenia éu pQr|ugal.>í 

Mandó S. M. que el confesor de la Reina le die^e aviso 



342 

de la muerte de su madre» (4 ) y se ejecutó en esta forma. 
Fué el confesor á Palacio , y pidió audiencia. Respondió 
la Reina que el dia antes sebabia confesado, que no nece- 
sitaba de hablarle. Instó el confesor que importaba 
á S. M., V mandó llamasen á la condesa. Ella entró con el 
confesor cubierta de luto, y la primera palabra fué pre- 
venirla que no era la desgracia en España; que S. M. no 
se asustase; que podia sucederle otra mayor por estar, se- 
gún se dice, ocupada. Hízole razonamiento el confesor, y 
consoló á la Reina. 

Siguió el pésame de la condesa, que todavía no habia 
hablado cuatro palabras, cuando entraron el Príncipe y 
la Infanta enlutados. Allí fueron los lloros de madre y 
hijo, que la niña, como de tan poca edad, peca por enten- 
dida. Luego llegaron las damas y demás gente de Pala- 
cio, &c.; haránle las honras; no se sabe el cuando, y con 
esto se concluirá esta historia. 

El conde de Monterey dio muestra el martes pasado; 
sacó 600 caballos de las Ordenes; entendióse marcharía 
con ellos luego, mas hoy no ha partido ni se sabe cuán- 
do irá. 

Los frailes trinitarios han hecho una capilla para un 
Santo Cristo quetrujeron délas Indias. El padre á quien vino 
deseó ponerle nombre, y para eso dijo misa, pidiendo en 
ella á Nuestro Señor le diese acierto, y mostrase con cuál 
de los nombres de las tres virtudes teologales gustaría ser 
nombrado. Dicha la misa echó en el cáliz tres cédulas, en 
una escrito Fé, en otra Esperanza y en otra Caridad, y 
llamando á un niño de cuatro años le dijo sacase uno de 
aquellos papeles. El niño la primera vez sacó Fó, y la se- 



(1) La reina Dofia Isabel, primera mujer de Felipe iv, era hija de Hen- 
riqae iv de Francia y de María de Mediéis, de cnya mnerteacaecidaá prin- 
cipios de Agostóse trató ya en lá pág. 305. 



I 



3U 

ganda lo mismOi y la tercera de la misma suerte. Con tanto 
le intituló el &anio Cristo déla Fé. Dicen ha hecho muchos 
milagros, y tiene muchos votos. Para la dedicación hubo 
tres días de fiesta solemne con grande concurso. El do- 
mingo hubo procesión con el Santo GristO) seis ú ocho al- 
tares; buenos los cuatro, los demás cosa moderada. 
La procesión fué muy sin concierto. Primero iba un 
carro triunfal con la Fé en un trono, vendados los ojos, 
y en la mano un cáliz con una hostia, y en la otra una 
cruz y un dragón á los pi^. Iban siete personas; tres re- 
presentadas, y cuatro representantes ricamente vestidos 
que cantaban á trechos, especialmente donde habia altar. 
Luego iban los pendones ordinarios y mangas. A estos se- 
guía el estandsirte, que llevaba la imagen del Cristr> pinta- 
da; llevóle el duque deHijar, y la una borla el conde de Al- 
ba de Liste, y otra un hijo del de Alburquerque. Iban 
acompañándole algunos de los señores; luego entró á hacer 
su figura una compañía de niños vestidos de soldados, y 
tras estos algunos vestidos de cautivos. Algunos iban razo- 
nablemente puestos; los mas con pocos adornos. Luego en- 
tró la cruz de la parroquia y el guión de los trinitarios con 
sus acólitos, y siguióse la comunidad de calzado^ y des- 
calzos entreverados, y rematóse la procesión con el Santo 

Cristo en unas andas debajo un dosel por preste un 

obispo que tienen de Indias, muy color, por ser muy 

grueso y cansado de echar bendiciones (1) orden aun 

hubiera parecido mejor, mas iban tan distantes unos de 
otros, que no habia paciencia para esperar. 

Hay certamen poético; buenos premios para las poe- 
sías. Estas se leerán el domingo que viene. Algunos temen 
que los premios han de ser mucho menos de lo que por es- 
crito se ofrece, que con la golosina de lo que en el cartel 



1^.— *—— —I^W^.M II I .1^ 



(t) . Estfc roto el original en estos lagares. 



3U 

se promete se ha compuesto mticlio y bueno. Ésto es éri 
cuauio á la fiesta. 

En Burgos dicen há habido un grande terremoto que 
ha arruinado grande parte de la Iglesia mayor jr edificios 
dé aquella ciudad. Sucedió después de haber partido el 
correo. Dicen llegó esta nueva con un extraordinario; ha- 
blase variamente; no se sabe lo puntual hasta que con el 
ordinario avisen. Todos dicen por mayor ha sido grande 
el estrago que ha hecho. 

El duque de Abrantes, que gobierna las galeras de Es- 
paña, ha tomado un navfo holandés mercantil con grande 
cantidad de mercadurías. 

Voz corre que los holandeses han tomado á Malaca, y 
que hablan sacado della ocho navios cargados de riqueza. 
Buena recompensa harán del navio que les hemos tomado. 

De Torrecusa no hay nad?i; antes se entiende no quie- 
ren vaya al socorro sino que se ponga sobre Lérida; á 
los 20 no habia sállelo aun, y hoy se ha dicho se ha toma- 
do esta resolución, con que se perderá Perpiñaü, y de Lé- 
rida, Dios sabe si 9g tomará. 

No se ofrece otra cosa de que avisar á V. R. á quien 
Nuestro Señor guarde, como Jeseo. De Madrid y Agosto 25 
de Í642='Sebastian Gonzalez.==Al V. Rafael Pereyra, de 
la Compañía de Jesús, en Sevilla, 



Madrid y Setiembre % de 1 64^. 



(Tora. 90. fól. 546.) 



Pax Christi, &c. Aquí remito copia de una carta que 
•lin sargento mayor de tercio en Aragón, há escrito á on 
padre de este colegio; su íbcha á 26 de Agosto. 

«La semana pasada llegó correo á esta ciudad .des- 



345 

{líaebacíó por él du^ue de Giudad-Réal desdé ei püerM de 
Mahon, en Menorca, y avisa como tiene bien reparada el 
armada y qué trataba muy en breve de hacerse á la vela 
y salir en conserva con el tercio de Ilália y buscar al ene- 
migo, si pareciere, y obrar lo que se pueda, que aun hay 
grandes esperanzas de que habernos de ser dueños del mar; 
y esto importa mucho, porque á^i entender la mitad de 
lo que se pretende está conseguido con tener la mar ase- 
gurada, cosa en que estuvo librada nuestra mayor con- 
fianza, y que habia de ser terror de los enemigos, como se 
supo el grande cuidado que les dio. Querrá el cielo que 
ahora mejoremos el partido, que es bien necesario , y nos 
ayude y mire con piedad. 

Aquí se han preso dos espías, un francés y un catalán, 
y aunqueestas materias son de mucho secreto, y sabidas solo 
de los ministros superiores y de mayor confianza, con to- 
do no ha dejado de entenderse algo, y en particular el 
uno dicen que ha confesado cosas que encierran grande 
sacramento, y al fin lo que se puede discurrir es ()ueá iodos 
tiembla la barba, y si aquí tenemos trabajos nd los tienen 
menos en Cataluña y en toda la Francia. 

El príbcipe Tomás sin ninguna duda ha vuelto Id casaca 
y se ha declarado. Tomónos la Imbrea, plaza bien impor- 
tante, y ha sacado della á un maese de Campo ylaguar-- 
nicion que habia por S. M. con un grande engaño, diciendo 
que era fuerza salir á oponerse á un gran embate de el 
enemigo, y él, que deseaba serlo desta corona, se apoderó 
de la plaza. También se dice que ha hecho lo mistñó en 
Niza y Villafranca, y aunque la quiere entregar al Francés, 
que sería un mal caso, puesperdido Monaco, si Villafrailda 
de Niza se entrega, viene á estar el paso de Italia peligro- 
sísimo. Esto último no está confirmado; pero se teme 
macho. 

Ta sabrá vmd. como D. Gil de Torres se retiró á la 



316 

Igl&sia porque lo querían prender, por haberse alargado 
á hablar en materia del gobierno pesadamente. Sacáronle 
della, porque aun allí proseguía sus sentimientos, y He- 
várenlo preso á la cárcel. Háse manifestado, y hánle puesto 
en las cárceles del Reino,, que aunque no es natural por 
haber delinquido aquí, si culpa tiene lo ampara la ley para 
que el Justicia de Aragón, medianero y desapasionado en- 
tre S. M. y sus vasallos, conozca dentro de 40 dias la causa, 
y si se hallase culpado lo castigarán, y sí no será libre. 
Por otra parte la Iglesia hace instancias para que sea res* 
tituido. S. M. en todo ha mandado qu^ se observe la ley, 
y muchos señores de Castilla, admirados desto, y que han 
entendido y se han hecho capaces de las leyes de este 
reino y sus direcciones, han dicho ¡Santo reino y santas 
leyes que tienen tales recursos con que templar la ira, ó 
el primer movimiento de su Rey ó ministros! 

De Torrecusa y Mortara, que es la obra mayor y mas 
esencial, no digo nada por la confusión que hay de los 
avisos, unos opuestos á otros. Ellos están en ser y en tier- 
ras del enemigo; y con grandes esperanzas que han de 
obrar, y aun por otro norte del que se ha creido y tenido 
por cierto. En esta facción entraba el todo de la empresa 
de Perpiñan y Salsas, de donde se sabe con seguridad por 
una espía que ha venido, que se conservarán por todo 
Setiembre. No hay si no encomendarla á Dios con gran- 
des veras; para otra estafeta tendremos noticias ciertas de 
todas las disposiciones, y avisaré de ellas. 

La marcha de S. M. y de todos estos señores va des- 
pacio, porque se halla falta de armas y municiones para 
cualquiera empresa que se haya de hacer. Aseguran que 
vienen á priesa de Pamplona y toda Cantabria; poca pro- 
videncia y desdicha que la siente este reino grandemente 
por lo licenciosos que los soldados andan, así en sus cuar- 
teles como en los ajenos, donde están alojados, yendo en 



3<7 

tropas de anos á otros á títalo de visitarse, robando á su 
paso cuanto topan, y talando huertas y heredades. S. M. 
ha mandado poner remedio; pero es imposible. ¡Poco pue* 
de durar! La del cielo lo remedie, yguarde á V. R., &c. » 

Ayer vino correo deS.M. como i ,500 hombres queda 
para servicio de S. M. el reino de Aragoni^ habian ya pa - 
sado el rio Segre, y se habian incorporado con la gente 
de Mor tara. 

Esta semana pasada han ahorcado á dos por homici- 
das. El uno tenia cuatro muertes y el otro poco menos. 
Esta semana también ahorcan á otro por salteador de ca- 
minos. 

Las galeras que estaban reparándose en el puerto de 
Cartagena salieron del, y á pocos lances encontraron con 
un navio de holandeses y franceses. Acometiéronle, y 
después de haber peleado cuatro horas le rindieron. Es- 
taba cargado de mercadurías, en especial de lienzo. Dicen 
es muy rica la presa; murieron de una y otra parte ca- 
torce. 

Esta semana pasada ha sucedido una cosa particular 
en Toledo, y fué que un D. Francisco de Arcos, que esta- 
ba levantando gente en aquella ciudad, y era capitán de 
ella, nombrado de la dicha ciudad, sacó de un convento 

« 

dos doncellas que estaban alli recogidas; gente honrada. 
Una dicen para sí, y otra para su alférez. Tuvo aviso el 
alcalde mayor y cercó la casa donde estaban, y sacólas 
de allí, y llevólas á la suya hasta que el corregidor viese 
dónde se habian de poner que estuviesen seguras. Aquella 
noche juntó el D. Francisco de Arcos su gente y de mano 
armada entraron en casa del alcalde mayor, y con grande 
violación las sacaron de allí con daño de los que resistie- 
ron; y estuvieron tan ciegos y resueltos los soldados que 
á una de las contenidas hirieron. Tuvo aviso el corregidor 
y mandó prevenir gente y cerrar las puertas de la ciudad, 



8<8 

y satíar los btircos del rio, y hecho esto coa toda brevedad 
cercó la caBa del D. Francisco de Arcos, que se escapó por 
los tejados á BuejBtro colegio> y cogió en ella las doncellas 
que depositó en dos casas de personas principales. Luego 
trató de prenderlos delincuentes. Al capitán le aconsejaron 
los PP. de casa se fuese á otra parte, por no ser seguro 
el colegio, que es casa corta y fácil de bailar cualquiera 
retraído. Tomó el consejo, y vestido de clérigo salió do- 
lía y fué á otro convento. De los soldados entre otros se 
prendió á uno que habla estado mas insolente en casa de) 
alcalde mayor. Este está ya condenado á ahorcar ; otroB 
tienen presos. Anduvo muy alentado el corregidor, entran- 
do en el cuerpo de guardia por tres veces solo con su es- 
pada en la mano, y sacando del á los que tenían noticia 
se habiau hallado en esle fracaso. /Dio aviso á la Reina^ 
nuestra señora^ y al ConsejOi el cual envió al punto un 
alcalde de Corte con poderes del Consejo Real* de Guerra 
y de la Reina para administrar justicia. Básele encarga- 
do seriamente averigüe con toda exacción si la violencia 
del convento fué hecha coa llaves falsas de las puertas ó 
por las tapias. Préndense muchos sobre el hecho; el sol- 
dado estuviera ya ahorcado; mas ha determinado el alcal- 
de darle toraienlo para que descubra cómplices. Esto está 
en este estado, y el Consejo tan sentido del caso que 
Un oidor dijo con venia para escarmiento, si todos eran 
culpados^ que los colgasen á todos sin dejar uno, que mas 
importaba aquel castifo que una compañía mas á S. M. 

De Italia ha venido extraordinario áS. M. Con él avisa 
el conde de Siruela como queriaa ea el Piamonte dar á los 
españoles un vespersiciliano (1), acabando coa todos en ua 
dia. Estaba esta materia muy secreta. Los nuestros tan sin 
cuidado como quien entendia vivia con amigos y eonfiden* 



(i) Asi en el original; parece quiso decir viipiras SMiwiai. 



319 

tes, $ia tener niagoQ principio para poder temer del mal 
trato de los piamonlesefi y franceses, que eran los que ha- 
bian ardido la tela y la tenían en buen punto, después de 
haberlos Ips nuestros sacado de la opresión y mal tratar 
miento del Francés. Dio aviso al gobernador de Milán, el 
cual dispuso las cosas de suerte que cogió á muchos de los 
principales de la ponjuracion, que han pagado con la vida. 
A otros muchos tiene presos , que también pagarán con- 
forme á la culpa que constare haber tenido. Los nuestros 
están con este caso bien advertidos y cuidadosos, por ver 
que quien era su cabeza se ha ladeado y hecho traición, y que 
allí no hay ningún grande de España que pueda manejar las 
arillos y defender con brio nuestro partido, ni por ahor^ 
les pue4e ir socorro. A mucho riesgo está lo de Italia^ 
¡Píos lo remeciie! 

]Sst9 semana ha habido aqi^í una novedad bien singu- 
lar. £1 presidente de la sala de Alcaldes mandó llamar para 
l^s cípco de la tarde fO personas, 37 ^lguaciIe$ de Corto 
y tres escribai^os. Pstab^n los dichos contentísimos pare- 
ciépdales que debía dQ ser para visitar algunas lonjas (^ 
casas de asentistas, para haper registro de la moneda que 
al preaenjLe tjenian, de dqnde Íes parecía no saldrían ellos 
con las jmapos vacías. ]Los demás que no eran llamados es- 
taban no poco quejosos de que una ocasión que se ofre- 
cía buepa ^fd poder aprovecharse fuesen ellos excluidos 
4onde |os otros eran llamados. Acudieron jos tales con 
gv^de puntualidad, y con la misma fué el alcalde, que 
es D. Pedro de Alme?cbita (i); metióles en la Sala del 
críipen y sacó una lista, y fuélos nombrando á lodos los 
coot/9ní4os, y viendo estaban allí mandó cerrar la puerta, 
y sacó otro legajo de papeles, y dijo: «fulano salid aquí.» 



«««iMMN 



(t) 61 mismo personaje tantas Teces noDubrado, y cayo terdadero Mm* 
1^ jP.IMr««e pÁbw Bido Am^xqmta* 



320 

Presentóse el alguacil ante el alcalde, y díjole: «A vos se os 
ha averigaado por parte de S. M. y del (Consejo que ha tantos 
años que estáis amancebado, y que habiéndoos avisado 
varias veces no ha tenido esto remedio, y así se os man* 
da que dentro de tres dias ó vendáis ó dispongáis de la 
vara y vayáis á servir á S. M. á la guerra de Cataluña, pe- 
na de la vida,» y con tanto se le dio su cédula con el auto, 
y le mandó que se fuese, y el escribano de la causa dio 
testimonio de la notificación. Concluido con este llamó á 
otro, y puesto ante el alcalde le dijo: «A vos se os tiene 
averiguado tenéis en vuestro cuartel tantas mujeres rui- 
nes, y que no habéis tratado de remediar los escándalos 
que de ahí se han ocasionado, ni las habéis echado de los 
barrios donde viven conforme á varias órdenes que tenéis; 
antes las habéis conservado, porque os acuden todos los 
dias cada una con tanta cantidad de dinero. S. M., y el 
Consejo mandan que dentro de tres dias dispongáis de la 
vara y salgáis á servir á la guerra á S. M., pena de traidor.» 
Díole su auto como al primero y salió luego fuera. Aca- 
bado con este llamó á otro, y en presentándose allf, le dijo 
«como el Consejo y la Reina le tenian averiguado habia 
comprado la vara, porque era heredero, y á título de ven- 
der el vino de su cosecha, á sombra de la vara metia 
grandes cantidades, defraudando las rentas Reales y mi- 
nistros á quienes tocaba la cobranza de los derechos; y así 
le mandaba S. M. y el Consejo dispusiese de la vara, y 
que dentro de tres dias fuese á servir á la guerra, pe- 
na, &c.» Llamó al cuarto á quien hizo cargo trataba en 
comprar escrituras y débitos por precios muy bajos, va- 
liéndose de la necesidad de quien vendia, y como poniéndo- 
las en cabeza de otros hacia las ejecuciones por su persona, 
apretando con rigor á los deudores á pagar por entero, 
principal y décimas, obligándolos á malbaratar y vender 
sus haciendas por librarse de su opresión, y comprando 



344 

de los necesitados por precios bajísimos intereses mii^ con- 
siderables; qilenno y otro era en grande perjuicio de la 
república, y que en pena destas demasías S. M. y el Con-* 
sejo mandaban dispusiese dentro de tres días de la vara 
y fuese á servir á S. M. en la guerra, pena de la vida, &c* 
De esta suerte fueron todos los 40 llamados y despacha- 
dos; hay grande ruido de intercesiones y súplicas; liénese 
por cierto no les valdrá ninguna. 

También se tiene por cierto que así á otros de la misma 
data que ahora no han sido visitados, como á otras perso* 
ñas se les averigua la vida de secreto, y que otro dia ten- 
drán también su San Martin. . 

Nada de lo qne Y. R. me avisa de lo que por allá cor* 
re tiene fundamento: todo es apócrifo, y acá corren taitas 
mentiras como por allá, y aun mas, de suerte que apenas 
hay de que poder ^char mano. Anoche contó un padre 
que por vía de Inglaterra se habia tenido aviso en Sevilla 
que D. Francisco de Meló, después de una grande batalla 
que habia tenido con los franceses los habia desbaratado 
y ganado grandes despojos. ítem: que al rey de Francia le 
habían dado veneno, y que llegó á lo último, y que cono- 
ciéndolo los médicos le dieron remedios, con que lanzó el 
veneno. Estas dos nuevas puede Y. R. juntar con las que 
por allá corren y con otra que contó un Padre de Indias tam^ 
bien anoche, y fué que en Italia se decia habia concurrido 
tanta multitud de vencejos que cubrieron el sol,«y que ma- 
raviliados desto todos salian á ver un caso tan raro y ex- 
traordinario, y que á vista de innumerable pueblo que es* 
taba viéndolos se partieron en dps bandas como escuadro^ 
n^9 y que pelearon unas con otros tan cruelip^nte) quepor 
grande rato parecia Uovia sangre; que fué tanta la canti- 
dad de los qne cayeron muertos que obligó á hacer gran- 
des cabás para enterrallos, para que no inficionasen el 
aire. Destas cosas pudieran ir muchas, ánoser tiempo, mal 
Toao m. 21 



3tt 

gastado el que m emplea en referir talep patrafias. El prí-^ 
mer día que salga domprafé e( libro del P. Semedo (4) y 
le remitiré. Quédese V.R., 6on Nuestro Señor, que le guar^ 
de y dé la salud que deseo. De Madrid y Setiembre % 
de 16iS.=:SebaetiaD González. » Al P« RafaiBl Pereyra,de 
)á Compañía de Jesús, ea Sevilla. » 

Ofrecí á V» R. enviar relación cierta del suceso de Bur- 
gos. La que escribo es un capítulo de una carta del rector 
de Burgos para el P. Migbd de Arbiea, procurador á Ro- 
ma por la provincia de Castilla* ' 

K Va de tempestad: ahora que lá han héobo mayor que los 
nublados las relaciones. Lo cierto es que si como duró la 
mitad de medio cuarto de hora durara media hora, faera todo 
poco lo que por aliaban escrito, porque en estebrevetiempoi 
que no fué mas, derribó parte de las torres ó agujas que de 
tejos parecen estar en el aire. Un ángel queremataba la una 
dló en eltéjado y bóveda del Irascoro; hundióla por me* 
dio y dejóla sentida por ios lados, y este es el mayor dafio 
de la Iglesia, porque será menester hacerla de nuevo. Pasó 
el huracán á la ooronaoioft del crucero, y como si ftierade 
ün revés voló por la misma distancia la8^>cho bolasó pi-<- 
rámtdesdel remate, que cayendo por los^ tejados abrieron 
aunque pocó, la bóveda del crucero que va á la casa del 
Arzobispo y la tiáve que va á íá sacristía; pero toda la 
dbrá de la naranja del crucero que sobresale se quedó en 
pié, y dé lo de adentro ni una piedra se quitó. Afiíera , en 
la eoronacidn, entre estas bolas ó pirámides que cayeron, 
eáteba uh santb á caballo muy hermoso, pues al caballo y 
at saMo les quité las cabezas y también la espada de la 
mritie, que si ftiétiames agoreros nos ^ entristeciera^ viendo 
queen la eabeía de Castiita y el mismo dia que está sena-» 

|1) Eb ^(e wúsmo añq do ü, /el célebre por^a^és HaQucl de Faria y 
Sonsa dio á la estampa en Madrid la pbra del P* Alvaro Semmedo, inli* 



m 

]94q pfira antr^T el socorro ep Perpiñim, qpe faóel de San 
^ogoOf la quitaron á ni)e3tro patrop la cabez» y espadsi, 
Y6^ V. R, qiíé dijera aqqí el Tácito si en sa capitolio bn^ 
bi^r^ eaoedido (1).)} 

jgstp pQoderaóiop no vieoe á propósito, porque el ^On 
cerro no llegará tan presto á Perpiñan y será la diligencia 
))i]0na si llega á mediados de este n»e§. .{^rosigqela relfioiojí) 
del P. Ilepton «Santp Dpnoíngo, la Victoria y San Francis^ 
CQ h^u padecido alguv) dpño, pqrque les derpbó U te4^- 
postad algunas paredes. Este colegio por tener alguna^ p^rr 
redes vieJ9S9 y ser el primero habia de caer; pero sustpn-» 
tale Dios. Solo en las rejas fué el daño, y el que todo o| 
lugar recibió sin que peligrase ni quedase herida p^ri^onq 
ninguna^En losBaillos arrauoó árboles de mas de 80 .y 90 
plés de largo; otros tronchó por in^io; otros los retorQÍ<i» A 
las seis de la tarde parecía medíq noche por )9 oscuridad tsm 
grandQ quq yjpo, que los truenos, relámpagos, Yientpfi, 
piedra y agua aumeataban tanto el pavor que parecjÁ un 
pedazo del día del juicio. TodoQ clainan aIcie)o pov POíi^fln 
ficoirdia» ^c^ 



Madrid y Setiembre 1 de \^^%. 

(Tom. 90, fól. 56S.) . . 

Fax Chrísti, &c. Copia de una carta del P. JoséMar*^ 
iiae^, de la Cofnpanía de Jesús, para el P. Ricardo, si]| fe-^ 
aba ^n Monterey, Setiembre %% de 464SI. 

(i i P^iper en pus Aviso9\ pág. 1 6, dLoA aludiendo á 69k desastre: «Qubo 
mí\ Burgos uno de los mas horribles y espantosos terremotos qae ha visto 
España. Handió el crucero de la Iglesia Mayor, y cayó parte de la capilla 
y Ia9 agujas, que eta una de las mas primorosas Mbrioas que habia ea Euk 



924 

«Yo he venido á esta plaza de Monterey en ocasión 
que él Portugués rebelde se determinó de acometer con 
un ejército de 30,000 hombres el reino de Galicia, entran- 
do por tres partes; con 5,000 hombres por la parte lla- 
mada de las Trieras^ que confina con el partido y valle de 
Sanabria, donde yo asisto por S. M. El otro trozo de 5,000 
por la parte de Mormanda y puente de las Barcas hacia 
Orange. Estos trozos eran para divertir las fuerzas del rei- 
no de Galicia, y luego con 20,000 hombres entrar con ar- 
tillería á poner sitio en Monterey, que es Ja llave de Ga- 
licia toda. Esld lo ejecutaron víspera de Nuestra Señora 
de Setiembre. Súpose de nuestra parte y de la del Gran 
Prior de Navarra tres dias antes el intento. Prevínose el 
Gran Prior, y entre las prevenciones que en tan breve 
tiempo hizo, fué pedir al maestre de Campo D. Juan de 
Benavide^, gobernador déla plaza donde yo asisto y de la 
tierra, favor. Escribióle que me llevase allá á mí para for- 
tificar á Monterey, y escribíóméel Gran Prior una carta muy 
cumplida. A D. Juan le decia que dejando presidiada la 
plaza de Sanabria con la mayor presteza y grueso cíe 
gente que pudiese, marchase á juntarse con. él en Monte- 
rey, porque de la dilación y de no hacerlo se perdería 
Monterey y toda Galicia. Consultóse el caso, y se determi- 
nó el soóorro, y á otro dia con 2,000 hombres marchamos 
á Monterey, atravesando montañas, que Guadarrama es 
llanura en comparación. Llegóse ya víspera de Nuestra Se- 
ñora á entraren Galicia, y aquel dia á las ocho de la ma- 
ñana, estando nosotros en la Mezquita y Villabella, cabe-* 
zas deTrieras, entró él enemigo con 5,000 hombres, cuyo 
cabo era frontero mayor de Yiñais y su tierra llamado 
D. Fulano deSilva. Avisáronnos nuestras centinelas. Nues- 
tra gente se puso en escuadrones; la caballaríase adelantó 
á descubrir al enemigo» y el descubrirle y chocarle todo 
fué lo mismQ, con tal brío, que el enemigo volvió las espal- 



32S 
das siguiendo el alcance nuestra. caballería, que serían 300 
caballos^ y degollando del enemigo mas de 400, y entre 
ellos personas, de cuenta. Prendimos al frontero mayor, 
cabo de toda la gente y gobernador de Yiñais y su tierra 
con otros 20 capitanes mas. Derrotado este grueso nos vol- 
vimos, y en el camino y vuelta encontró nuestra caballe- 
ría la infantería, que no fué necesaria por entonces. 

Otro dia marchó i Monterey, y un dia anles.que llegase- 
mos animado el Gran Prior con la nueva de nuestra vic-< 
toría, sin aguardamos dio sobre el enemigo, que traia al 
pié de 20,000 hombres, y el Gran Prior solos 9,000 in- 
fantes y 600 caballos, y con esto le desalojó de las coli-. 
ñas y peñas donde se defendia^ habiendo' peleado tres 
horas. Murieron del enemigo 800 hombres; cerró la noche 
y esta fpé su ventura, que á ser de dia les cogiéramos 
toda su artillería y bagajes que babian dejado detrás de 
unas montañas hacia Chaves, en un lugarcillo llamado Yi- 
llarello. Como era de noche, temiendo entrarnos en aque- 
llas espesuras del valle de Chaves, que se une con el de 
Monterey, se retiró el Gran Prior y el enemigo se deshizo 
y sus intentos. Este ejército gobernaban dos personajes; 
uno era francés, que está asistiendo en Chaves; otro un tal 
D. Fulano Figueredo, y. ambos los tuvimos presos, y por 
no conocerlos, como era de noche, se escaparon. Dej^hi- 
ciéronse así estos dos ejércitos. 

El otro de 5,000 que habia de entrar por Mirmado y 
la Puente de las Barcas, por do el Mino divide á Galicia 
de Portugal, lo gobernaba D. Gastón Coutino (4). Entró, 
pero resistiéronle, y se retiró, contentándose con quemar 
algunos lugares abiertos. SL tuviéramos licencia para hacer 
invasión, que no la hay sino para poderse defender, era 
la hora de apoderarnos de toda la tierra de Chaves, Yi- 



(1) Goutínho. V^se el tomo iv, pág. 10H y 866. 



iátsy BraganKa, poique todod ebtáti amedre&iadoé y lld-^ 
túndó sus amigos y hijo6, que en ambas rotas faltaron máá 
de 1,800» Bou prisioneros y heridos mas dé otros 
atitós. 

En esta batalla, que sé dio en el valle de Monterey, 
nná legua del, anduvieron los PP. dé Casa muy alentados 
y peligrosos, causando al ejército grande edificación, y al 
señor Virey, porque habiendo benitos, marcenariod y 
franciscos aquí, no salió dellos persona alguna, y de cua^ 
Iro PP. que boy salieron, los dos el P. Rector y el P. Mi-- 
nistro (aquel se llama Vázquez y es de Logroño, esotro 
Obregon) confesaron casi todo él ejército, y con un Cristo 
en las manas animaban la gente, y el P. Rector salid he-^ 
rido de una coz de un caballo, y una bala le dio en el 
sombrero. El Gran Prior está alojado en nuestra Casa con 
tédos los maesés de Campo y capitanes y personajes de 
cuenta, que serán mas de 30; y todos son ya muy téáti^ 
noé^ éomo ellóS dicen. Hay grande fiesta; llámanse berma*^ 
ftos UnüS á otros, y al Gran Prior llaman Padre Rector; los 
mdéses de Campo son los ministros, y así anda la obra. 
Hay muchos caballeros, entre ellos de todas Ordenes: toda 
gente muy lucida. Mi gobernador de la Puebla vive junto 
donde yo vivo; vívese de dos en dos en los aposentos, y 
el Órán Prior baceel gasto á todos, teniéndoles en su mesa^ 
y juntamente á los PP. de Casa, que no ha habido remedio 
átnó qué hemos dé aáistir cottS. fi. á la mesa, y no es esa 
éú el refi torio, sino en uno de los ouartos se hace una me* 
sa biéü larga y capa2 para todos^ 

Heme holgado de ver á los gallegos; hay mucha no* 
bleea entre ellos y mucha gente muy lucida, y lindos sol*^ 
dados, y la gente ordinaria, que es la que mas se temia, 
está tan alentada que no desea sino que les den licencia 
para entraren Portugal. Mi gobernador se volvió á su plaza 
con su gente, y á mí roe detiene el Gran Prior aquí en Mon- 



w 

terey pa(*a tfie aderte en lo que é5 hft de fortificar» f\m* 
go enviaré el designio. 

Antea de cerrar esta vino nueva (|\ie por la {yarte que 
empieza á dividir el Mino el reino de Galicia y el dePor«f 
tagal, doñdé tenemos un fuerte real, muy capas* int^n^art 
ron entrar los rebeldes^ y ebtraron robando y lalsfndoi 
Juntóse la gente del fuerte que pudo salir, y la de la tier<> 
ra, y los retiraron, con muerte dé mas de 100 dellos^ y 1^ 
quitaron casi toda la presa de ganados y de otras cosas 
que llevaban. Ellos andan oomo ladrones en tropas iraria^i 
sin haberse á las manos con los nuestros» dónde hay gente 
nuestra de poesidio, y nuestra geate se deriíaoe y muerde 
las manos, porque no les dejan ha<ter invasión.» fiastaaq«i( 
el Pé José Martínez. 

Copia de una carta del P. Francisco Martínez de RipaU 
da para el P. Pedro González de Mendoza, su fecha á. 18 
de Setiembre de 1 641 

«A nuestra armada se le dio orden los dias ]paMido3 
qué buscase la del enemigo y .ohóostse. Está se reóógió lí 
aus puertos, y la nuestra ahora corre las costas de Gata-** 
lüffa haciéndoles algún daño, y én Barcelona díceil qué 
derribaron las casas de la marina con granadas que arrO'^ 
jarob á ellas. Un oficial de D. Francisco de Contreraa me 
dijo que en entrando el ihvierüó de recogería acá^ diz por taU 
ta de puerto y comodidad de bastimentos» y sólaá las ga^ 
leras quedarán en campaba. ^ 

De nuestros ejéroitos no se sabe bosa, porquó s6 guar** 
da mucho secreto por los enemigos que no< cei'eaísu Hasta 
ahora nó se ha obrado nada, y el ejército de Torr^cAisa y 
M6rtara está en Tarragona parado'. Alganos discurren que 
porque quieren cercar á Barcelona; otros que por dejar 
ubre el paso á lód de la Mota para que entre eh Lérida y 
cercarle alH, y acabar cbu tm Afeitas ) queá no ser mu^^' 
chaa tratárasé Mti duda luego 'el- cer«d dé Léi^da,' adohde 



3S8 

partió Luanes habrá ocho dias, y tendrá 8,000 infantes 
y 2,500 caballos, y el de Torrecusa y Mortara 15,000 in- 
fantes y 5,000 caballos, que sino se divierte á Barcelona 
tomarán luego á Cerveray á Urgel con dos fuertes que es- 
tán en estos dos lugares. Dicen que el lugar de Lérida se 
pdede batir y tomar dentro de ochodias que se atrinchere 
nuestro ejército; pénese dificultad en la fortaleza, pero mu- 
chos afirman que se puede minar. 

Ahora se sabe de cierto que Torrecusa partió á Lérí- 
ri á 20 deste, y así estará ya cerca. 

S. M. ha enviado órdenes á todos los señores para que 
estén prevenidos para el 5 de Octubre, porque quiere lle- 
gar á' las fronteras de Cataluña. Discurren algunos que asis- 
tira al cerco y volverá luego; otros que pasará á Valencia, 
por ser mejor el invierno y favorecer con su presencia 
aquel reino como el de Aragón, y alcanzar de las Cortes 
el servicio ordinario. 

El de Monterey, antes de Jlegar á Zaragoza, fué dos 
dias visitado de toda la Corte en un lugarcillo donde paró, 
y antes que su gente entró á caballo á besar la mano 
á;S. M. acompañado de todos los señores que convidó don 
Enrique. . , 

Después hizo muestra de su gente, y pareció muy 
bien. La gente pasó á Fraga y él se quedó aquí.D Hasta 
aquí el P. Francisco Martínez. 

La señora condesa de la Puebla, doña María de Core* 
lia y Mendoza, en carta de Valencia de 22 de Setiembre 
de 4642, dice lo siguiente: 

«Aquí tenemos al marqués de Alcañices que ha veni- 
do de Ñapóles; para en el Real; viene tan malo que no 
le dejan ver á nadie. Tuvo una apoplejía en Ñapóles y le 
ha dejado tan mal parado que es lástima > verle, porque 
ni conoce ni enlieadéi y ha perdido la memoria. Escriben 
de Ñápeles qae allá ha vivido como en Madrid; que peoa^ 



329 

do6 tan á la larga no se olvidan tan fácilmente, sino que 
vienen á parar en el estado que está.» 

Copia de una earta del P. Francisco Antonio Camasa 
para el P. Pedro González de Mendoza, Rector deste Coleí 
gio, su fecha á 24 de Octubre. 

«Mi padre rector: á 20 partimos de Zaragoza; á 24 
llegamos á esta villa de Fraga , y se ha ido disponiendo 
todo para el ataque de I^rida. Ya llegando la caballerea 
de Monterrey. Hoy da muestra la de Galicia; ayer se co- 
menzó á subir la artillería arriba para prevenir el camino 
no de la marcha nuestra, que será infaliblemente el jue^ 
ves á 2 de Octubre. Mañana viene la otra artillería de 
Mequineoiza, y todo el aderezo para los. puentes. Torre- 
cqaa y Mortara eátán con la gente á dos leguas de Léri- 
da, afuera; del rio. Nos han de dar unos 4,000 hombres 
para tres cuarteles que queremos hacer con esla gente de 
esta parte , y con loa demás -se quedai^n con un cuartel 
grueso de la otra parte. Anoche fueron 60 caballos á avi*- 
sar á Torrecusa lo que habia de hacer, y en particular que 
enviase unos 1 ,000 caballos hasta la puente de Lérida 
á portear lo que retiraban de aquella parte los paisanos. 
En Lérida habia 500 franceses; han entrado estos dias 
600 mas y canUdad de paisanos que se les escapan de la 
campaña. con mucha hacienda. Servirá, de sustentar e' 
ejército para este invierno. Van quemando las casas alre- 
dedor; han abandonado los conventos los capuchinos, las 
moajas de $an Francisco y de San Hilario. Presumen mu- 
cho; pero viendo tan grande ejército alrededor que, le 
corle y vendimie la tierra, aflojará el ardor. Han hecho 
en la mitad de la cuesta hacia el castillo una corladura y 
demolido mas de 200 casas. Si toda la experiencia la po- 
nen en la retirada durará poco el ganar la ciudad; vamos 
con grande resolución y orden. Espero que acabaremos 
presto la facción; V. R. nps haga encomendar á Dios. 



aso 

Bl señor doqne del Infantado bieo grande eáfueno pa«» 
ra venir al sitio; pero S. M. mandó que niogano de k» 
grandes viniese. En mi opinión conviniera escoger algu- 
nos y enviarlos para criarlos para los oficios y pueaioi 
grandes, que es una parte de poKlica que nos falta, que 
nó se crian los cabos, y cuando los hombres grandes sa- 
len 4 quieren los primeros puestos sip la experiencia de 
los grandes. 

Ahora acaban de llegar cartas dél ooüde de Agdilar 
y del marqués de Mortara. Dicen que se han Uceado á 
Lérida, ganado el burgo, y preso 50 hombres. Loa de 
dentro rompen la puente y han quemado todo el burgo. 
Monsiur de La Mota está en Belpuche con 3,000 caballos 
y 4,000 infantes. El señor marqués mañana envia al de 
Aguilar víveres y municiones, y le ordena fortifiquen el 
puesto para poderse la mayor parte pasar de esta parte A 
juntarse con nosotros con 10,000 infantes efectivos y 
6,000 caballos. De la otra parte tendremos 2^000 caba* 
líos y 6,000 infentes. Dicen qué en Lérida han ehtrado 
SOO tíiosqueleros de Barcelona. JuevM á S de Octubre 
füarcbaremos. Adiós ^ mi padre redtori que guarde á 
Yé B. » étcn Hasta aquí el P. Cattiaéa. ' 

Ayer vino correo extraordinario áé Su Santidad para 
él Nuncio suyo, qué asiste aquí con oeasiofft deuüdtfM 
bien extraordinario que ha sucedido eti Rotefi, y .es el fti-^ 
guíente. 

Viendo el marqués de loa Velez, qtie es 'étfíbajador ea 
Rdma por Í3« M*, qué con toddslas díligehólás que bácia 
no podía conseguir que el obispo de Lam^g^l (4) nó se fue- 
se introduciendo en orden á su pretensioü dé que le ad- 
mitiesen por embajador del deBergahza, y qué cada dia 



I r 



(1) 'Agente en Roma de b. Joan iV de t^ortugal. Véase )á caria im< 
presa eh él lomo if tté éttá ttdleeóibti, pág. iÜ. 



881 

le íbaa dando naevoflí privilegiM » y ^m últiitaaméole 86 
Id había concedido Ucencia para salir eü coohe^ cohridas 
las QoMiAas» y con tantos criados^ determinadamente re- 
oéloao de que no le hiciese /"encontrándose con éli algún 
desaire ) (altando á la cortesía que se le debia i dobló los 
lacayos y iraia después de su carroza otra con cuatro ó 
seis capitanes que de Ñapóles le habia enviado el duque 
de Medina de las Torresi Salió un dia á visitar algunos 
cardenales, y dióie orden al decano de los lacayos, que si 
encontrasen con el obispo de Lamego , si este fuese cor* 
ridas las cortinas, y al pasar su carroza el de Lamego bí** 
cíese detener la suya , que pasase sin hacer novedad, mas 
que si fuesen tiradas y él descubierlo, y no parase, por 
ningún caso 1q consintiese. Hizo su visita á los cardenaleA 
y pesó por el Corso, y no encontró al de Lamego, con que 
no hubo ocasión de diferencia. Salió la víspera de San Pe^ 
dro , y yendo á hacer su paseo frn una calle dotide á los 
lados habia otras, las téniati tomadas hasta 4 00 hombres 
franceses» portugueses , éatalanes y esbirros del Papa que 
(Corresponde aoá á alguaciles ó oo^chetes. Al descubrir la 
carrosa del marqués do los Yele^, á buena distancia le 
dieróti una rociada de mosquetería y al^cabucería^ cduqub 
le tnalaron los caballos. Bstos heridos y empibados reoU 
bietbn grande canfidad de balad , que á no haber serVido 
de muralla I de seis que iban en la carroza del mai^qués 
no hubiera escapado iffnguno. Iba entre otros ed ella el 
bijd del marquéd de Tassis (1 ). A eite le llevó una pelota 
el sombrero y chamuscó los cabellos de lá. cabeza^ Un pa^ 
je del embajador de Francia se metió por entre las espa- 
das de los lacayos y criados con una pistola, con intento 



(1) Decía Jursis peco ae ha sustituido Tassis ó, Taxis, como en la pá- 
giüa Í6l del tomo 1y. ffuni és él titulo át loa Úorias, (¡ne eran duques 
y 11^ ináH(iiéMft/ • ' 



338 
de matar al marqaés, y con latarbacion, ó con algún otro 
impedimento de alguno que se atravesó, aunque la dispa- 
ró no hizo daño ningunq. El le recibió quedando allí hecho 
pedazos de muchas heridas que le dieron. Al ruido de 
esta rociada inopinada desenvainaron los criados y ca- 
pitanes y demás familia las espadas, y hubo una batalla 
formal, donde hubo muertos y heridos de una y otra par* 
te. No estaba lejos el de Lamego, que viendo el pleito 
mal parado» saltando de su carroza se metió en la prime- 
ra casa que halló mas á mano/ y vino á parar en la coci- 
na, como en lugar mas seguro. El.de los Yelez se retiró 
á la casa del cardenal Albornoz, que estaba cerca'; los de 
la pendencia, unos y otros se retiraron. Murieron de parte 
del marqués dos: un capitán y un camarero suyo. Salie- 
ron heridos cuatro ó seis. De la parte contraria murieron 
ocho, y salieron heridos 1 4, 

Viendo el marqués este atrevimiento , y que conve* 
nia hacer para muestra de sentimiento alguna grande de^ 
mostración, ordenó se vistiese toda su gente de camino, y 
estuvo esperando ocho dias á ver si con esto Su Santidad 

* 

hacia alguna muestra, tal qué con ella él quedase satisfe- 
cho y España con el decoro que era justó. No hizo Su San- 
tidad novedad alguna, y resolvióse con consejo de los 
cardenales afectos el salir de Roma y irse á Ñápeles. Fué 
pues el marqués á hablar á Su Santidad , y estaría oon Su 
Santidad como medio cuarto de hora. Habló poco y con 
grande cordura , dando muestras del sentimiento que te- 
nia que le obligaba á hacer tal demostración. 

Es costumbre en Roma cuando salen en gracia los 
embajadores ir toda la femiiia acompañando á su señor 
á besar el pié á Su Santidad, y para dar muestras como 
iba con el sentimiento que el caso pedia, fue solo á des- 
pedirse. Salió de Roma para la ciudad del Águila, y tam- 
bien salieron el cardenal Albornoz y el cardenal de Mon- 



333 

lalbó. Al dia siguiente habia de salir el cardenal de la 
Cueva. Estos dicen iban á Frascati. También dicen .salie*< 
ron ios auditores de la Rota, y el embajador de Alemania . 
y Polonia* De estos dos últimos no es tan cierto, y otras 
personas que acudían alli á .nes:ocíos de S. M. dicen dejó 
orden el marqiiés no se pidiese gracia DÍngana para Es-* 
pana- hasta que avisado S. . M. ordenase lo que fuese 
servido. » 

Avisan también que monseñor Faquineti, que fué el 
nuncio antecedente al que hoy hay, dijo á un padre de 
los nuestros diese de su parte un recado muy cumplido al 
embajador , y ie dijese que no le iba á ver por tener 
o6cio de Su Santidad y no atreverse, siendo ministro su- 
yo, por no saber cómo lo recibiría. DIó el Padre su, recado, 
y respondió el marqués que él no tenia sentimiento con Su 
Santidad, y que bien podian sus ministros que quisiesen 
honrarle verle. Volvió el Padre con la respuesta, y dán- 
dosela á monseñor le replicó, pues si no tiene sentimiento 
coa Su Santidad, ¿cómo se sale de Roma?: á que respondió 
el Padre que en Roma habia 20,000 españoles, que senti. 
dos del tratamiento que se. hacia á S, M. podrían poner 
la dudad en peligro de alguna grande desgracia ó traba- 
jo, y que el marqués quería evitar esta contingencia. Esto 
se cree fué dicho del embajador ó en el discurso de la 
conversación, ó previniendo I9 réplica de monseñor, que 
lo cierto es que por el sentimiento que hay de [que Su 
Santidad mira con poco afecto las cosas de España se ha 
visto obligado el marqués á hacer lo que ha hecho. Para 
prueba hace el marqués este argumento. O Su Santidad ha 
tenido noticiado entendido algo en esta ocasión, ó no lo ha 
sabido^ y se ha hecho contra su voluntad. Si lo primero 
(como se teme) justamente me conviene ausentarme de 
la vista de un príncipe que me puede ajar y atrepellar 
contra el decoro mió, de mi rey y nación. Si no lo sabia y 



334 

se ba hecho contra su volnotad ¿ooma naba dado ai 
da muestras de ello ooa algún género de satísfeooioii para 
darla acá al marqués? Y para prueba de que parece que 
tos del Papa eran sabedores y auxiliadores eñ este easo, 
tiene guardadas tres pistolas que quitaron los criados de| 
marqués á los esbirros con las armas de los barberinos. 

Dícese que de toda esta tramoya ha sido autor nq 
fraile que era espfa doble, que al marqués le dijo quería 
el de Lan^ego y consortes matarle, y al de Lamego que el 
de los Velea trataba de lo mismo, con lo cual el délos 
Veiez ^e recelaba y andaba cuidadoso , y el de Lamego 
hizo lo qi|e queda referido. Su Santidad envía á S. M. la 
información del/ caso. Cierta es no vendrá en favor del de 
los Veiez, haciéndole agresor* El Nuncio esperaba dentro 
de dos dias otro correo para ir á Zaragoza á hablar á S. M. 

Díoepe por cosa cierta que han hecho liga costra el 
Papa , el de Par ma, venecianos, el de Florencia, Hódena, 
y la república de Luoa. Lo cierto ^ que sí no es tanto co-> 
mo se dice, que hay algo, porque aquí se ba reparado que 
el Nuncio de Su Santidad estuvo con el embajador de Te-* 
sacia el otro día dos ó tres horas, y se entiende era en 
éf den al sentimiento común que corre de esta liga , es la 
caal entra también parte del estadqi de Mantua que está 
á devoción de la repábiica, como curadora qne es del 
duque niño, que boy es el dueño. . 

Bi porreo que Si| Santidad envía vino con pasaporte 
por Francia. Lo que por mayor dice es. que había en Frao^ 
eia avieos de Flandes que D. Francisco de Meló estaba 
muy ventajoso, y habia hecho, después que vino el eor*t 
reo, algunas buenas facciones. Cuáles sean estas no se sa** 
be. También dice corría allí como iban muy prósperas las 
cosas de Aieroania. La desgracia solo es por acá. 

Llegó á Zaragoza el duque de Montalto, que viene á 
á casarse con la hermana del maNjfuás de Aytona. Hásis 



dftdo la llave dorada con ejeroicio , y dicen Iq dai^n Ja 
futura suceaioü de \o de Sicilia en acabando el Aln^tran^ 
te, y otras mercedes por razón del casamiento. 

A D.José de Oastejon, sobrino del seflor Presidente 
de Castilla, le han hecho marqués (1) con que su ilustre 
señoría está contentísimo, que dicen le tiene grandemente 
deseado. 

Al capitán (Francisco Diaz) Pimienta le han dado los 
galeones, y antes le habian dado el hábito de Santiago, y 
le han prometido para cuando venga hacerle del Consejq 
de Guerra. Bs buen soldado y merece le premien , para 
que con eso otros se animen á imitarle. 

Estos dias han ahorcado aquí á un mozo de 34 años, 
de muy buen arte , por ser eminente ^en falsear firmas, 
con lo cual había sacado cantidad considerable A varias 
personas. Falseó no sé cuántas veces la de la señora Con- 
desa de Olivares, y sacó hasta S;000 ducados, y reparan- 
do el que daba el dinero que 8. B. de ordinario no man-» 
daba libranzas de tanta cantidad, yendo con una de cien 
ducados , le dijo se volviese & la tarde que tenia cierta 
ocupación precisa. Acudió á S. fi. con esta sospecha, y di-* 
jóle lo que pasaba y que aquel hombre faabia ido con ala- 
gunas libranzas, y últimamente con una de 4 00 ducados; á 
que respondió la condesa que tales libranzas nohabia dado 
ni pasádole por el pensamiento, y enseñándole las firmas 
dijo: «las firmas mías parecen; pero yo sé con eV^idencia que 
no he dado tales übramieñlos.» Con esto el tesorero tuvo 
prevenidos dos alguaciles , y cuando él vino á pescar el 



««••^^>w»"-w*^w^"^?'"»«»-T«^" 



(1) Marqoés de Cara««ia, Mf^tn Balaxar en sns Dignidad€$ i» flovMte 
(edícioft de 179i, pé^. i8D). £1. títiild, sin embargo, oo debió 6xpe()ir9Ql.c 
biJSta el 20 de.Eoero de 1643. Antes había estado en la familia de San- 
doyal por gracia del rey Felipe III en 1606. Véase k Berni: Creímm, in- 
ft^Medod y Pritilegioé i» h$ ntnim déOáUiüáV pág. W. 



336" 

dinero» le peacaron el cuerpo, y puesto en el potro alas 
primeras vueltas confesó, y para comprobación del delito, 
por evitar el dolor de los cordeles, pidió lo desatasen y 
diesen pluma y tinta» y contrahizo .allí las ñrmas quer le 
dieron para que sacase» con que Iq condenaron á muerte, y 
en pago de su buena habilidad le colgaron. 

Apunté á V. R. en otra como los .portugueses con 300 
caballos y 15,000 infantes habian ido hacia Ciudad-Rodri- 
go. Tenian al parecer soplo de que había eñ el fuerte del 
pueblo grande cantidad de trigo recogida. 

Sitiáronle y habiendo disparado como diez tiros de ar« 
tillería y muerto cuatro hombres, el que estaba por cabo 
habiendo sido avisado le socorrería^ rindió el castillo vil- 
mente con 400 hombres que tenia. dentro á discreción, 
que fueron llevados presos á Portugal. Tenia víveres y 
municiones para algunos dias: mucho le culpan. Convocó 
el duque la gente de Salamanca y . Valladolid y otras par- 
tes, y ya que iban llegando, ellos cargaron con el trigo, 
que. dicen sería cerca de 10,000 tancas, y volaron el. 
castillo, y se tornaron á Portugal. Está grandemente sen- 
tido del caso el duque, mas poco asistido, con la gente 
que va llegando, veremos si se resolverá á hacer algo: 
seis compañías de caballería le han enviado. 

Lo que por acá corre que se tiene por ínas verdadero 
en razón de lo de Méjico es lo siguiente. Dicese que el 
marqués de Villena tuvo cédula de §. M. en la cual decia 
que , por cuanto el dicho marqués le habia hecho varias 
veces instancias para dejar el oBcio de virey, atendiendo 
á su petición habia resuelto de enviarle sucesor y que se- 
ria con toda brevedad; que en el ínterin señafaba porsa 
sustituto á D. Juan de Palafox. Esta cédula, dicen, la pre- 
sentó en el audiencia habiendo juntado los demás minis- 
tros y personas de categoría para que juzgasen si sería 
acertado , habiéndole de venir tan en breve el sucesor, de« 



337 

I 

jar el oficio y eatregarle á D. Juan de Palafox, habiendo 
deconcarrir en una misma provincia tres vireyes, uno 
que Ip hubiese sido que era él; otro que lo fuese , quO; era 
D. Juan sí entraba , y el que venia y le había' de suceder. 
Que llegando esta materia á tratarse por no estar bien re* 
qibido D. Juan de los de la Audiencia por demasiado 
entero, les parecía que si siendo visitacbr era D. Juan vi- 
rey, estando todo el poder en su ma^no sería insufrible 
el gobierno ; y atendiendo á las conveniencias que podía 
hatier en que no fuese tan dueño D. Juan de todo, juzga- 
ron convenía al servicio de .S. M. que el marqués prosi- 
guiese hasta que le llegase sucesor , y que de haber sido 
contra D. Juan los que fueron de parecer no con venia en-* 
trase á ser virey , ha nacido el decir estaba Méjico inquíe-^ 
to y amotinado, y desta que se tiene por mentira han 
nacido otras , como que á D. Juan de Palafpx le habían 
muerto; que el de Villena se habia coronado por em«- 
perador; que había enviado 600,000 ducados á Portu- 
gal para que le enviasen armada, y que habia ido don 
Jorge Mascareñas, de Portugal, con buena armada y s& 
temía no fuese para ese efecto. Esto y otras cosas se han 
dicho , que se tienen por fábulas, por caer en la persona 
que caen , de cuyas obligaciones y sangre no se puede pre- 
sumir haga cosa ninguna que desdore la nobleza de sa, 
casa. 

El conde de Cantillana, que estaba huido, ha capitulado 
gon la condesa de Eril , propietaria de aquel estado ; creo 
es en Valencia, y que luego se casarán. 

Dícese quq el señor Conde-Duque levantaba una com-. 
pañía de 100 caballos ligeros que le asistan para gaarda 
de su persona siempre que saliere en campaña para ob- 
viar alguna desgracia que los que no le son alectos ptue- 
dan ocasionar. No se tiene por muy cierto esto> que su 
baen celo le tiene bastantemente asegurado. 



338 

De Sevilléi dícése poi* treno qdé úú navio iiígléá que 
hftbia partido á Indlaá cóti knercadiiríáá pat^a despacharlas 
állá se ñié dereóho bórx \ú plátá qué lt*áia á Inglaterra, qué 
etaii 300,000 ducados. Que él Parlameúio los había em- 
ba^gadd, y qué acudiendo el embajador de España á que- 
jarse de que de tbblase hacienda de españoles, le fué res^ 
pófidido que el Parlameiito tenia precisa necesidad dé 
bquél dinerü, que lo pagaría en tres años, cada año 4 00,000 
ducados. Bi onuipleu, áüá será el daño menor. Grande di- 
fiéullad ha dé haber pdrddé está aquel pais muy apurado. 

Dicen vinieron de Holanda á Lisboa 1 3 nayíoé dé 
holandeses con nónlbre dé Hámbdt*go, ciudad libre, y qué 
léd hati quitado tódtls las tüei^Cádurías qué traian. Esto sé 
tieue pot* dlñcultoso , por estar coligados los portugueses 
éoú los holandeses, nó obstante que coito por tíerto. 

&t cótíde de San !>ol (4)^ general qué fué de uno de los 
ejércitos del fey de Francia , por diferenciase que tuvo 
cotí él cardenal RochellU, sé fué á Inglaterra poniendo 
tiei^^a élk ftiedio, pot do verse cómo Otros estátí hoy. Las 
Msai dé Inglaterra tlndfiíü táti tambadas qué Sé ha venido 
i Zafágd«á. El mti comerá medio lado ^ y plegué á Dios 
M baga )0 qtíe mtos hda hecho én viendo la suya. 

Hoy vitao avi^ de) ^árcito que habia sido tanta el 
átffoá qué bábla llovido qdé §q llevó él puente por donde 
habia de pasar la artillería, y que mosiur de La Motadeciá 
im\» gasa gi^ndé de ptóhtit la mano éori ei tíiarqdés de 
L^aaéa3 y darle batalla. No sé lo ({ue bará, qdé desde lejo^ 
se bravea mucho. Toprriécdsa eñ ^biendo qdé Legahés efá 
güM^ali arrimó éí hmw y Umó dna pictf, por nd ser 
ftMttáftdo de liéi^tíés, teniendo oficio íñayo^ Bs bden icH* 
dido. iQuiert DiM qtle eátá $¡t(ÁéÉ nó ñóa sa^a ^éb-a, qdé 
8«(M ffáíiéé kiftfliekfod t 



(1) Saint PoL 



Dicéü salieroü de Lérida 30tf catalanes y se foelroa tt 
BttwtFO ejército; persona de crédito lo escribe , y aUütiue 
eb tal, sedada muüho por la grande ob$tiaacioii que 
tienen. 

£1 corrbo pas'ado no escribí por haber estado ocupado» 
ni tuve carta de V. R. El P. Lagunilia dtoe ha de ir sil 
cajón eserrado, y qae no se ha de abrir en Sevilla. El cor^ 
reo que viene enviaré el libro por- la estafeta á sn herma*^ 
no de y. ti. para que se lo dé, que con eso no tendrá 
porte que pagar. Divine el P. LagunlUa el recado de Y. Ri 
viva mil años para que siempre me haga favor. De Ma- 
drid y Setiembre 1 de 1 642 =$ Sebastian Goneal^2.»Al P. 
Rabel Pei^yra, dé la Compañía de Jesás» en SeviUl 



Madrid 9 Setiembre 16 dé 164S. 

■ 

(Tom. 90, fot. «r$). 

Pajc Chrisii, &c. El correo pasado no eséribí á V. R.; 
nü había b09B considerable de queavisat-; s( muchas meA<^ 
tiras, que por ser cosa indigna se le resisten á uno; delante 
de gente tan grave no me pareció era jtíslo el escribirlas^ 

Lo que hajr de nue?b es que ée dice por cierto se en- 
tl^egó Perpiñan á 9 de este, saliendo los buesircfs con I O 
jpieeasde artillería y todas lad demás condicioaes que V. R^ 
j[)uede cdngeturar. A los enfermos dicen se capituló Aieaen 
llevados á Tarragona ; las sanos á RosdS« Llegó la necesí-^ 
abé A tád grande extremo que la ración de un soldado 
ei'fttt tres enzas de cuero de vaca 6 cabalgo echado en ro- 
teólo, sin otra cosa. Marieron dentro al pié dé S,000, y 
l|aedaron Vivos cosa de 590, que según dicen ^ parecían 
retrato de m miiertei 

Né olMiatiW lo di(to^ d* (|m h«y IMuiueriblee «aHw 



de Zaragoza que lo afírmaQ en la conformidad dicha, 
no falta aquí quien aun dude, mas por diversas apa- 
riencias que porque haya algún rastro de probabilidad. 
Fúndanse en. que el aviso de la pérdida le habia dado un 
espía francés, y que este habia tenido Iralo doble afir- 
mando la pérdida sin ser cierta , para que con eso el so- 
corro se detuviese. Este fundamento no sé tenga aprecio > 
ninguno de firmeza, porque solo hay el decir que se dice, 
como otras muchas cosas que corren sin rastro de verdad; 
basta ser nueva mala para que salga cierta, que de ordi- 
nario lo son. 

Ayer se publicó la premática de la moneda, bien fuera 
de lo que se esperaba, porque aunque todos estaban por 
la baja por razón de los grandes inconvenientes que la 
experiencia de la alzahabian mostrado, nunca creyeron 
fuera tanta como ha sido ; Dios dé. acierto y luz á los que 
tienen mano en estas materias , que van las cosas hoy de 
suerte que no sé cómo se ha de vivir, pues quedándose 
la comida por razón de las cargas que tiene á precio tan 
subido, sin la cual no se puede pasar, y la materia con 
que se ha de comprar estando tan baja que para pagar un 
jornal de un peón es menester mucho dinero, no sé có« 
010 hemos de pasar. 

De Flandes vino correo. Ha tomado D. Francisco de 
Meló de nuevo tres plazas. £1 correo ha^ pasado á Zarago- 
za. Para el que viene se sabrá lodo mas en particular; 
por mayor se sabe que lo de Alemania va bien, y está 
muy mejorado el partido del Emperador. 

Do nuestro ejército y armada no se dice cosa ninguna. 
Unos dicen se volvió á Tarragona con el aviso de la pér- 
dida de Perpiñan; otros que caminaba. Ni de la armada 
ni del ejército se escribe cosa alguna; de Zaragoza que 
nos tiene con grande cuidado, sin saber en quó topa este 
misterio de no obrarse cosa alguna coí^ tanta gente, que 



344 

pasan de 30,000 hombres entre infantesa y ^ caballería, 
sino en pecados nuestros. 

De la Puebla de Sanabria avisa el P. José Martínez 
qne asiste allí en las fortificaciones, y fué de este colegió 
para ese efecto; que tuvieron aviso iban cerca de 20,000 
portQgnases á entrar por el reino de Galicia á sitiar á Mon«> 
terey para divertir á los de la Puebla que no les acudie- 
sen á los gallegos con socorro. Echáronles hasta 5,000 
hombres que los entretuviesen. Tenido el aviso en la Pue- 
bla , el cabo salió con 2,000 infantes y 30 caballos, y fué 
en tan buena ocasión, y lo dispusocon tan buen orden, qne 
cortó los 5,000 hombres portugueses de lo demás del 
ejército; pelearon con ellos con grande valor, y fínalmen-* 
te los desbarataron los nuestros con muerte de los mas de 
los enemigos y algunos prisioneros. Dice en la suya el Pa* 
dre fueron muy pocos los qne se escaparon .^Tomáronles el 
bagaje y todos los demás aprestos de guerra. Esto de la 
Puebla de Sanabria. 

El prior de Navarra , quedes gobernador de laComña 
y capitán general , avisa á la señora condesa de Olivares 
del suceso de los 15,000 hombres que caminaban á tomar 
á Monteréy , y dice en la suya ^que en teniendo noticia 
de cómo venian los portugueses con este designio , salió 
eon su gente, que serian hasta 5,000 infantes y 800 caba- 
llos 9 que dio vista al enemigo, y que se afrontaron los dos 
ejércitos ; que se peleó do una y otra parte valientemente 
por todo el dia sin reconocerse ventaja; que como ellos la 
tenían tan grande en la gente, los nuestros , aunque hacían 
maravillas , no acababan de hacer de suerte que el ene* 
migo perdiese la tierra; que al anochecer dieron tan va- 
liente apretón contra los portugueses que los desbarataron 
peleando casi dos horas de noche. El ser oscura y el can- 
sancio del dia, de batalla tan porfiada, no les dio lugar á 
seguir el alcance. Murieron algunos de los enemigos; no 



m 

^m úl Díim^rQ. Pa loa nuestros, i^ue pareoe cosa milagror 

sa, solo faltaron cinco ó «eis y 13 heridos. Tomós^i fü 
baguja y peltrecbos de gaerrn ; no la artillería. Dice el 
Prjpr que continúa sobre aviso , porqué , oomo los porta-? 
gu^es haa quedado grandeniente corridos de este detrr 
aire 5 tiene noticias de que desean yolyer por sa.repreT 
sacien (1 ) con mas gente aun que en la ocasión pasada. 
Solo dice le da cuidado la falta de pólvora y municiones, 
y pide que con toda brevedad se le envié, que del núme- 
ro no le embaraza, porque dice peleaban los gallegos po* 
mq unos leones^ y que ya iban perdiendo el miedo i las 
armas de fuego , que por no estar con la grande paz que 
en aquéllas fronteras babia bebido , acostumbrados á Ips 
principios de la guerra, con dificultad los hacían saliit 4 
ella. Ya hoy están muy alentados , y lo muestran en las 
ocasiones que se ofrecen. Esto el prior de Navarra. 

Mi padre ) el libro del P. Semmedo (2) está en mi po^ 
der, en papel; y aunque es pequeño, no tanto que no a^ 
neoesario hacer para remitirlo, si ha de ir por el porreo, 
tres é cuatro pliegos de buen tamaño, que costarán los 
poFted tres teces mas que él vale. V., B. avise, aína obsr 
Unte esto, gusta le remi^ por el correo ó que la envié con 
otras cosas que ha de remitir el P. Lagunilla; y el no ha-i 
ber ido no ha sido poif felta de dineros que, aunque fue-^ 
ran muchos mas« sin qtie el Padre lot dé, tén^ quien me 
haga earidadi y V. K. para estas menudencias no la tenga 
tan sbbrada, que en mucho mas deseo yo mostrar lo que 4 
V. R. del:|0 y estimo, á quien Nuestro Señor guarde como 
deseo. Da Madrid y Setiembre 46 de 1 6i2.««Seba8tían 
€k>nzaIez;MüAl P« Rafhel Pereyr^^ de ia Compañía de Jesás, 
en Sevilla. 



aM^i^^^a^MM.iAMMna**M.iMMMM*i^MMbHMM^kMiM^ 



(1) Represalias. 

(2) Véase lo dicho antértormente, pá¿. 9ÍÍ. 



w 



Ufadrii y Siembre ii ié A U%. 

(Tom. 90, fól. ^8.| 

.j 

ñiaih ^fiHÍ«í /"«pAíí en fíaná^s 4 ^^ (^ 4íf<?f<0. íí« <6ÍÍ 

«Padre Mfo: toque hace lot veraooi burags ^n lea 
sucesos. Le cierto es que este año ha sido aquí muy basé 
no con la tetina de Bassea , Lens y rota del Francés. Esta 
última le ha hecho á D. Francisco de Meló, marquSs de 
Tordelaguda coa grandeza peiipétua; no se podrá qnejav 
de set» mai.pt^fflíado. En este ínterin el Holandés no hM 
hecho nada, ynun todavía obra D« Francisco de Melq^ 
habiendo entrado nuestra gente en el Bolones de Francia, 
habiendo prirnéro ganado dos ftieptes reales y demás ten 
ductos que son entre Gr^velingas y Calés. Soao^ señopes 
de la campafia^ sin poder bastantea!iente defenderse lo^ 
franceses. ¿No ha de bastar el esftiersip de esta banda pa^ 
fa qne en esa mejoren las cosas? Mnchb y muy muefao m 
de temer. Perpifian, de cuyáoabesa penden otras mncjiaÉ 
en todas partes, prittcipalmente en la$ de Italia^ dendtf 
ya el príncipe Tomás anda haciendo hostilidades^ y esa 
su princesa (1); hace de las suyas, ¿qué será cuando se 
mancomonea^ : ' ...... 

Las cosas de Alemauia van con la tnisiód pposperqdail 
que las de aquí , pues en lo de Colonia, Juan de Yert 



(1) La do GarifianQ) da mujer» qué k {miiolpM dd «Aeaaa dB Vi itq 
tenté ftig^ne á PortagaU ÍQó detepida eh e) danine y Ueftdl^ k Q»p»hiiii 
cbel, donde aun residía por este Ii|n{p0é . ' . v c • 



344 

(W^rdt) ha probado la mano con los suecos y franceses, 
dando en su caballería y deshaciendo casi 3,000 caballos. 
Ha sido bien que Ansfelt (Hatzfeit) se hap ido, aunque la 
ocasión no es buena. Murió el obispo de Herbípoli, su her- 
mano, de repente, el cual era muy austríaco, y tenia 
700,000 ducados de renta. 

En Silesia también suceden las cosas prósperamente, 
dónde los enemigos van huyendo á toda prisa y desampa- 
rando las plazas que tenian. En la Moravia han padecido 
mucho en su caballería, dejando el bagaje por falta de 
caballos. Quedan Leopoldo y Picolomini ve^ir con ellos á 
las manos; mas donde uno no quiere dos no barajan. 

La deposición del general dominicano ha sido muy 
buena , y se entiende ha de causar otras novedades. Harto 
grande lo será, si fuese cierto el aviso que he visto de 
Roma. Escriben que el Papa trata de sacar bula que nin- 
gún general sea perpetuo, sino que sea por seis anos, 
cosa que estará malísimamente á la Compañía; no per- 
mita Dios cosa tal , y mientras viva este Papa guarde á 
nuestro general. Dudo mucho que haya, de vivir tanto» 
que anda muy malo, y esta' mañana hemos tenido los des- 
pachos sin firma suya, sino del secretario, que por comi- 
sión firma. Le cierto es que no le podremos tener mejor; 
ha gobernado la Compañía muy quietamente en medio de 
tanta revolución, y son de temer mayores, si Dios no lo 
remedia. 

Buen casamiento halla el duque de Ariscot (1 ), y paré- 

• ceme que el Sr. D. Francisco de Meló le había echado el 

ojo para una hija suya ; no le vendrá mal al conde Píco- 



(1) Casó con la sobrina del cardenal Borja, como se dijo en el tomo IV, 
fág. S5S. Este doqae de Aarsdioot ó Aersohooi, qoe fué primeramente 
principe de Arambergli, era hijo del duqoe Garlos, de cnya prínon y muer- 
ta en esta corte se trató ya en otro logar. 



345 

lomini.á qaien el Rey ha escrito se case cod ella, y se )e 
hacen grandes ofertas : sic honorabit quem Rex non lueríí 
honorare. Bien querían • los de aquí, que como participan^ 
tes en los hechos lo fuesen en los premios ; mas todo va 
para el general, y « allá van leyes donde quieren reyes.» 
Hasta aquí el P. Pedro Vivero en la suya. 

Al P. Pedro Vivero, cuya es la carta de arriba, 
predicador que fué del archiduque Alberto y de la señora 
infanta dona Isabel, y también del señor Cardenal «^Infáur- 
te» le ha hecho S. M. su predicador para cuando vuelva 
á esta tierra. Tendrá ocupación , sí su edad no se lo im^ 
pide, que es ya de casi 10 años. 

Ayer vino una carta de Zaragoza, en la cual avisan 
habia llegado allí nueva que D. Francisco de Meló había 
tomado á Sedan, plaza de grande importancia. Es del du- 
que de Bullón (Bouillon), que hoy tiene preso el rey de 
Francia por las inquietudes pasadas, y creo se compusie- 
ra todo como el duque le diera á Sedan, que la ha desea* 
do con grande extremo el cardenal de Rochehu. 

Queda su Eminencia tan malo de sus postemas que no 
se atreven á «mudarle del lugar donde está para París, por 
recelarse que con cualquiera mudanza ha de empeorar; y 
con todos BUS males siempre está maquinando nuevas, tra- 
moyas eon que inquieiar el mundo, como si en breve no 
hubiera de dar cuenta de todos los daños que por su cau- 
sa han sucedido. 

Viernes á 1 9 salió el ejército del de Leganés á sitiar 
á Lérida. Lleva 431^000 iníantes y 4,000 caballos: á 20 
partió el marqués con su camarada. 

El marqués de Torrecuisa y Mortara están en el cam- 
"po de Tarragona para impedir á monsiur de La fMota si 
tratase de dar algttU! V socorro á Lérida. Entiéndese no le 
dará, porque solo trata de fortificar los pasos que hay de 
Cataluña 'á Peinan' para imposibilitar su recuperación 



9U 

qüo h^ sido el ÍRteoto principal de w venida á Cataluña 
di bacefise dueños los franceses de lo de Rosellon, y te«t 
iqadp e^Ud, no sé si se matarán modio por ayudar alas 
catalanes tanto como hasta aquí. 

Tiene Torvecasa 10,000 infante* y 5,000 oabaltos^ El 
ejército está todo cuanto puede s^r de bueno; solp le M* 
^ suerte» que con ella empresas mayores se podrán in- 
tentar. ¡ Dio^ lo baga como paede ! 

Avisa el P. Camasa que los soldados están* bien má*f 
tentados , y que Villafranca acpde cada dia cofa SO ,000 
raciones de pan , y Montbianch y otros pueblos circunTe^ 
cinos con contribuciones. 

Nuestra armada á 9 salió á buscar la del enemigo con 
resolución y orden expresa de chocar con ella en cualquier 
ra parte que se halle, y hacer lo posible, con grandes 
conminaciones á los cabos y capitanes de los navios y gal- 
leras que no hicieren el deber, porque la vez pasada ha* 
bo mas de cordura en algunos que de alieüto , y ae desea 
en esta ocasión prevenir los inbonvenienles y dnscnidoi 
que en la pasada se experimentaron. 

Dícese que el enemigo estaba enfrente de Bareatoaa» 
Otros afirman se ha retirado á Francia, que sí así lo ha 
hecho habrá andado cuerdísimo ^ pues estuvo en Barcelor 
na todo el tiempo que le fUó necesario p^ra su Intento, que 
fué el impeclir el socorro de Perpiiah , 'y ganado este lu-^* 
gar harán muy bien en hurtar el cuerpo al peligro , pnas 
sin él tienen lo que deseaban. 

De Lérida se sabe de eiérto ahot^can>A ánn catalán y 
le hicieron cuartos, porque le averignaron estaba con re* 
solución de dar ima de las puertas de dquellfi ciudad á 
nuestro ejército luego qtte llegaspi 

De Barcelona avisan les ttone can grande cuidado 
iiue$tro ejercito; pero no dejan pbr éW' de ajualaroq á los 
medios, huyendo del que h|ista aqu( han apgúido. San lla^ 



pmtmietidQ ^ a^^Iio qup 9P 1«9 pti^» dftr, y ú q4» l)6gfir 

w á su tiei^po 4 QÍQcko. p^g^r fui^o á )a« G9M9 P4ra <;()|| 
él impddív 0) «ar eatradp^- 

Si Lérida W toma pqq fapilicjad, de que Jjpy t^nad 
isperaosa» > $e (iepe por po9a cierta i^archaráa lapgo %q^ 
hve Barcelona, y para no ser cogidos de improviso estái^ 
cada dia fortificándose lo mejor que pueden, quQ bien 
cierto eatáa persuadidos que rendida BarcelQua habrá po- 
co que bacer en lo demás, y así se multiplican las diíigeqr 
eias.y cuidiidos de su defensa, como apoyo y fandamentq 
de su conservación. 

A S. M. se le propuso una consulta de parte ^^\ Con? 
sejo de Estado en que le daban varias pazoi>es y coogruen*' 
cias, por las cuales pretendian persuadirle inveirnase m 
Castilla, y aun algunos dicen les paceció que podía en- 
viar á prevenir carruaje, y así lo avisaron al conde fie 
(atrillo para que biciese hacer la diligencia, por la salis-*- 
faccion que tenían de qde & ML vencido de ellas babia de 
venir en lo que se le pedia. Subió la consulta y llegó á 
manos de S. M., y sabiendo de lo que trataba, sin leerla la 
hizo pedazos, ;^ respondió con grande se(|uedad no se le 
hablare Q|.ra yw en aquella matqría. Qpn Iq c\^^\ f^a^ ^Pt 
«iado á pedir laa colgaduras de invierno de 8. 1^. y gran-n 
de cantidad de vidrieras y cristalinas para las ven- 
lanas, y á dpspedir el carrqaje que se hf|í)i^ iq3fldí4? 

El otro dia corrió voz que se habían hecho algunas 
provisiones, mas sin fundamento. Una era en la persona 
del cardenal Ti()i:(rcÍQ (Tríva)cío) á quien dicen je ))jiciai| 
vírey de Aragón y capitán general. Hasta ahora no se han 
confirmado ni esta ni las demás, con lo cual todas se tie- 

(^sóse por poderes el marqués de Leganés coq la mnt*- 



348 

quesa de Al mazan (1), y hijo y hija de iade Almazan coa 
hija y hijo de Leganés. Hizo oficio de cura el señor Patriar- 
ca, y la señora condesa de Olivares llevó á los novios á las 
casas del de Leganés, donde hoy están todos juntos. 

Antes de ayer se hizo en la casa de la moneda una 
grande fundición para labrar cantidad de reales sencillos 
y de á medio. 

Algunos hay quejosos de los interesados con la baja 
de la moneda; pero los mas están contentos, porque los 
premios sin haber salido premálica han bajado la mitad, 
y algunos mas. Si esto dura creo ha de ser el remedio 
de España. Los dos ó tres primeros días falta el pao; ya 
le hay en tanta abundancia que pasa á cuatro, cinco y 
seis cuartos las dos libras , y del mejor, y cada dia se irán 
asentando mas las cosas. 

Háse puesto en medio de la plaza un palo alto con ana 
argolla de hierro y un pedestal para poner á la vergüenza 
á los que vendieren á precios subidos las cosas. Hasta 
ahora sola una vendedora de verdura ha estado en aques- 



(1) Decia «Almansa ó Almarza;*» pero debe de ser eqaivocacioD, 
puesto que no parece haber existido tale» marquesados en Castilla, no 
mencionándolos ni Haro, ni Berni, ni Rivarola. El marqués de Lega- 
nés , D. Diego Mexia de Gatman, casó en segundas nupcias con dofia 
Juana de Roxas, quinta marquesa de Poza. Antes habia estado oasado 
con dofia Polixena Spinola, hija de D. Ambrosio, marqués délos Ralbases. 
El segundo marqués de Leganés, D.Gaspar, casó con dofia Francisca de 
Córdoba y Roxas, hija de dofia Juana, marquesa de Poza, y de su pri* 
mer marido, D. Francisco de Córdoba, el cual seria quíai marqués de Al- 
mazan. Ya en la pág. 235 del tomo lY se dijo algo de este casamiento, pe- 
ro el que escribió aquella carta se equivocó al decir ««casan los hijos del 
dicho marqués (de Leganés] con otras dos (hijas) déla marquesa (Je Al- 
nazan),w supuesto que según hemos indicado, el hijo del4t Leganés casé 
con hija de la marquesa de Almazan, y el hijo de esta de primer matrí- 
monio, D. Gaspar Osorio, marqués de Almazan y conde de Monteagudo» 
con dofia Inés Felipes de Guzman, hija de D. Diego Mexia » marqués de 
Legaiiés. 



349 ' 

ta cátedra, y el miedo de no subir á ella les hace á toda 
la gente ordinaria estar á raya. 

Voz ha corrido que los portugueses que babian sido 
echados de Galicia se babian acercado con grande grue^ 
80 de gente hacia Ciudad-Rodrigo. No sé tenga bastante 
fundamento la noticia, porque un Padre de casa tiene 
carta del duque de Alba, por cuya «cuenta corre aquel 
distrito , y dice en ella no había novedad alguna por 
aquella parte. 

No se ofrece otra cosa de que avisar á Y. R. Ya ten^o 
ea otra avisado como el libro del P, Semmedo está en mi 
poder, y no lo remito hasta tener aviso de Y. R. porque 
para hacerlo serian menester cuatro grandes pliegos, 
y montarán mas los portes que el principal tres veces. Irá 
si Y. R. no ordena otra cosa en la primera ocasión. Adiós, 
que guarde á Y. R. De Madrid y Setiembre 23 de 4642. == 
Sebastian González. 



Fraga y Octubre i O de i 642. (1 ) 



(Leg. suelto, nám. i fól. 353.) 



El ejército que tiene á cargo el señor marqués de Le«* 
ganes marchó á 1 de Octubre á las dos de la mañana, y 
alas diez se halló en batalla á vista del enemigo queesta- 



(1) No tiene esta carta ni fecha ni firma. Tampoco se dice dónde fué 
escrita ni á quién dirigida; pero tratándose en ella de la batalla que nues- 
tro ejército dio á los franceses en el llano de las HorcaSi junto á Lérida 
& 7 de Octubre de 16i2, no hemos vacilado en colocarla en este lugar. 
Sa autor debió ser oficial de nuestro ejército y escribirla desde Fraga 
adonde se retiró el de Leganés; pero es tanta la conformidad que en ella se 
advierte, cotejándola con la siguiente, escrita por el marqués deAytona al 
Conde-lhique, que pudo muy bien su autor ser el secretario del de Ayto* 
na y redactarla una y la otra* 



? • 



S80 

ba formado éb díiá cólibk y dlrá^ rübiS ádelaüté. kohólrbí 
pudimos escoger dos partes pó^ ñúnde] it*, y pót* iklta del agüá 
en lo llatio Mimos sobre* el lado izquiísrad i udá. thonta- 
fiaéla dé donde el enemigó empezó á jügáb la artiilei^ía, y 
por el dañó que podia hacer bajamos doblados ebtre dos 
colinas, y empezó á jugar muy bien nueslra artillería, ha-» 
hiendo entre losejá'Citos un Valle que hace el camino real. 
En esto paredió qñe tenia el enemigo muy empeñada la 
artillería al lado de unas horcas, y se enviaron 300 ceiba-* 
líos, qtiecon mucho Valor embistieron y ganaron el puesto. 
Cargó el feneihigo, y los rechazó; Vol vitaos á cargar y htijó 
é\ eüethigo y desordenadamente. Subieron dos escuadro^ 
néé nuestras y retiraron de cuatro piezas las tt^es don sus 
mismas muías. Embistió el enemigo con sU caballería y 
infantería y fué roto cbn mucha pérdida. Después nuestra 
tíáballeríaf y infantería 3e embarazaron entre sí, sin orden, jf 
el enemigo cargó con todo su grueso, y volvió á gdttár el 
puesto, pero no avanzó; nosotros nos pusimos en nuestro 
puesto, y toda la tarde se jugó la artillería. 

Por la batalla tenia el etíétaigo álgiíná trinchera, pero 
nuestra mosquetería la tuvo casi ganada por ser poca. Por 
el cuerno derecho embistió la caballeKa de Flandes y rom- 
pió la del enemigo bizarramente, y llegó á romper dos es- 
ettaldrone^ de á plé^ y entonces lá cargárorí quinde gruesos; 
y como tio Itívo infántet^ía de reten, fué preciso retinarse 
ú M puesto. Pasóse el día y por falla de víveres nos réti-^ . 
ramos. El enemigo hizo lo mismo y con confusión á Bala* 
gtier, y de allí dicen á Barcelotia. 

Cuando ganamos las Horcas dijo Mortara qué se em- 
bistiese con lodo, icon que era Certísimo el rematan d<> ^ 
hizo, y como no hubo quien detuviefse, perdieron el puesto. 
Toda la infantería peleó muy bien y el regimiento ddlse- 
fidr Conde-Duque con extremo y sobrado valor. Los tres 
tercios de S. A. pelearon con muak» valor, pere m órd«i 



361 

y^siii éttb^ porqM nó te Vid dciode cistabdn , y si hubiera 
estado esto coa orden, se hubiei^ tátíibieh colítilaidd. 

La caballería de Fiaíides peleió kDuy bien, y él <^cua- 
dft)a del sefidr conde déMonleréy, notívo, nottietioá, y pe^ 
reciemii los mas. Bl batallón del señdr Conde-Duque bbrd 
iniltigros, qué estaba mezclado con la compañía dé Mdrta-^ 
fa; rechaeóal enemigo, y le rompió un escuadrón de infáti- 
tería, y luego fué preciso retirarse. Al alférez dierotí obfad 
heridas y perdió él estandarte, qué bien json redompetisá 
de esta pérdida las tres piezas que les ganamos. La demás 
caballería obró muy mal, pero los capitanes bien, que de 
presos, muer toa y heridos pocos escaparon. 

El marqués de Aytona fué con^ Mortara todo el dia, y 
rehicieron tres veces las tropas debajo de la inclemencia 
de una lluvia de balas, y el tercio de Molina, sin ser pósi- 
íAe &íLéú9A1\á, dld lítíá carga á nuestra caballería y está- 
bktMB én líiedio y fóé milagro el salii" vivos de allí. Mata- 
ron á mi lado mas de 20 hombres, y los que huian alro^ 
fíellarott al de Aytond, y Itiego rodeados de franceses, fué 
bi4h tüéfléster valerse dé las manos ; y al de Aytona dié^ 
ítúéw mósqoetázos én Ik bafadd, que se )a h3ií]|)iéron, 
fítfo óSOío lleVábá át^ma^ íúeñé^ no le hiríerün. 

El ftefldC inaft}iÉés dé Le^abés obró demasiado, pues 
éMttro éfasi pmbi Motíbtú dbró botiísimaméttlé áiñ lenél' 
qoieti lé ayadÜM, hátñendo andado judtosál y él de Ayto« 
ná, y este aiilé» bafcitt Waiáo á utí f^aücés pte^a 

D; Femando ék Tejada obró infinito él y su caba-^* 
lleHa. D; Rodrigd de Herr^a hizo su deber muy bien; el 
éDAlMÜo gmei'dl Xaan Pedro (Pardo) (1 ) quedó mtí herido, 

• • ' ■ • . ■ , 

[í] Tá várüd Veées citado; ttamábasc pardo. Él autor de latti9Íoria de 
Gitalillii Áiécc MPaMrdtí dé 400 losmtíertos, iodod de eondibiotí, éotréállM 
D. Francisco Sanz, veedor general del trozo de Ordenes, D. Rodriso de 
Herrera, comisario general del mismo trozo, D. Alonso de Lemos, lugar te- 
ni9Qte general de la artiiyhria^ 



362 

los demás yo no ios vi. Ello duró qna hora y media y fué 
apretadísima escaramuza. 

Hemos perdido basta 200 á lo roa^, y algunos capita- 
nes presos; el enemigo perdió su artillería y dos estandar- 
tes,, que no se sabe quién los tiene, 300. caballeros muer- 
tos y 500 beridos, y muertos muchos caballos, que hoy le 
faltarán de sus tropas mas de 1,000, á su gobernador de la 
caballería, y á Mos de Terralla herido. También dioen lo 
está La Mota; ellos se han retirado en confusión. 



Madrid y Octubre 14 de 1642. 

(Tom. 90, fól. 677.) 

Copia de una carta (1) del lAarqqés (Je Aytona para el 
señor Conde-Duque, fecha en Fr^ga á 9 de Octubre 
de 1642. 

«Marchamos ayer, martes, á las dos de la mañana, y á 
las diez nos hallamos en batalla á vista del enemigo, que 
estabaformado en una colina, yenotras delante de nosotros. 
Pudimos coger dos partes por donde ir, y por faltar el agua 
en lo llano fuimos sobre el lado izquierdo, á una monta- 
ñuela, en donde el enemigo comenzó á jugar su artillería, 
y por el daño que podia hacer bajamos doblados entre dos 
colinas, y empezó á jugar muy bien la nuestra artillería, ha- 
biendo entreilos ejércitos un valle que hace el camino real. 
En esto pareció tenia el enemigo muy empeñada. su artille- 
ría al lado de unas horcas, y envié 300. caballos que coa 
mucho valor embistieron y ganaron el puesto Cargó el ene- 
migo y los rechazó, volviendo losnuestrosácargarhastaque 
huyóel enemigo desordenadamente* Subieron dos escuadro- 

' I 

(1) £s en sustauciala misma que la anlecior« 



353 

Bes nuestros, y retiraron de cuatro piezas las tres con sus 
mismas muías. Embistió después con su caballería é infantería 
el Francés, y fué roto con mucha pérdida. Después de esto 
nuestra caballería y infantería se embarazaron entre sí sin 
orden, y el enemigo cargó con todo su grueso, y volvió áganar 
el pjaesto; pero no avanzó. Nosotros nos pusimos en nuestro 
puesto, pues en toda la tarde se jugó la artillería; por la 
batalla tenia el enemigo alguna trinchera, perb nuestra 
mosquetería la tuvo casi ganada, con ser poca. En el cuer- 
no derecho embistió la gaballería de Flandes, y rompió la 
del enemigo bizarramente, y llegó también á romper los 
escuadrones del enemigo de á pié, y entonces la cargaron 
15 tropas; y como no tuvo infanteria.de retaguardia fué 
preciso se retirasen á su puesto. 

Pasóse el 4ia» y por falta de víveres nos retiramos. El 
enemigo hizo lo mismo, y con bastante precipitación á.Ba- 
laguer. Guando ganamos las Horcas, Mortara dijo se embis- 
tiese con todo coraje, con que era certísimo el rematar. No 
se hizo, y como no hubo quien detuviese, perdieron el 
puesto. 

Toda la infantería peleó muy bien. El regimiento de 
S. £. con extremo y sobrado valor, pero sin orden. La 
caballería de Flandes peleó muy bien, y el escuadrón del 
conde de Monterey, nuevo, no menos; que perecieron los 
mas. El batallón de S. £. obró milagros, que estaba mez« 
ciado con la compañía de Mortara. Rechazó al enemigo, 
y le rompió un escuadrón de infantería, y luego fué preciso 
retirarse. Al alférez dieron ocho heridas, y perdió el es- 
tandarte, que bien lo recompensan las piezas tomadas al 
enemigo; la demás caballería obró muy mal; solos los ca- 
pitanes, lo hicieron bien, que de presos, muertos ó heridos 
no escapó casi ninguno. 

Yo fui con Mortara todo el dia, y rehicimos tres veces 
las tropas debajo de la inclemencia de una lluvia de balas. 
Tomo xol. 23 



364 

y el tercio del marqués de Molina^ mn aer posible «cca« 
sarlo, dio una carga á nuestra caballería, y estábamos en 
medio, y fué un milagro salir vivos de aquí. Mataron á mi 
ladomasde 20 hombres, y á mí me atrepellaron los que huiao, 
y luego fui rodeado de franceses, que fué menester valerse 
bien de las manos. A mi me dieron dos mosquetazos en la 
banda, que la rompieron; pero como llevaba armas faer« 
tes, no ftie hirieron nada. El señor marqués de Légano 
obró demasiado, pues estuvo casi preso; Mortara obró bo- 
DÍsimamente sin tener quien le ándase, que solo los dos 
anduvieron juntos, y yo antes había traído preso un fran« 
cés. D. Fernando Tejada obró infinito él y su caballería; 
D. Rodrigo de Herrera, hizo su deber muy bien. El comi- 
sario general Juan Pedro (Pardo) quedó muy mal herido. Ello 
duró hora y media, y fué apretadísima escaramuza. Hemos 
perdido hasta 60 muertos, y 1 2 ó 1 4 personas de puesto, y 
entre ellosá Rochas (1 ), y heridos hasta 1 50 ó SOO, y algunos 
capitanes presos. El enemigo perdió su artillería y dos es- 
tandartes, qpe no se sabe quien los tiene; 300 de á caba- 
llo muertos y 500 heridos, y muchos caballos muertos, que 
hoy fSailtarán de sus tropas hasta i ,000 caballos. A su go- 
bernador de la artillería ban muerto, y á Mpns de Ferrat, 
herido, y también dicen lo está Mons de la Mota. Ellos se 
han retirado con confusión. 

El dia no ha sido malo, porque si no se ha conseguido del 
todo el fin, ha servido al menos para experimentar la bisoñe^ 
ría de nuestra gente para en adelante; pero ha sido baeno, 
pues el enemigo perdió su artillería y tanta gente y no ganó 
nada, que el recuperar el puesto fué después dé conseguido 
el fin de ganarle la artillería. Los cabos italianos quevi- 



lém 



**^ 



(1) El mismo individao ya mencionado en la p&g. 169 del tomo lí, c0- 
n» «gente én esta eerte de Ife Reina madre de Francia, María de HédScis. 



365 

Dieron dé ahí, lo haa hecho bravameiite, y Santonp(l), 
menee bien. Fraga 9 de Octubre de 1642». 

Esta empesé á escribir esta mañana» y todo lo restante 
he estado ocupado. Otras cosas ^nía que decir; mas fálta- 
me el tiempo. El correo que viene irán con el libro á su 
hermano de V. R. y guárdele Nuestro Señor como dpseo. 
De Madrid y Octubre 1 i de 4 642. = Sebastian González. » 
Al P. Rafael González, de la Compañía de Jesús» en Sevilla, 

Madrid y NovienAre i, de i&ii. 

(Tom. M. fól. 789.) 

Pax Christi» &c. Padre mió: estos dos correos no he 
podido escribir á Y. R. porque he tenido dos hermanas 
mias muy malas, y la una aun el dia de hoy está muy de 
peligro, y esta va escrita bien de prisa. 

De Cataluña no hay cosa particular; ayer escribió 
S. M. que habia tres dias no tenia aviso del marqués de 
Leganés. 

S¿ M. ha hecho virey de Navarra al conde de Orope- 
sa (2), y al conde de Coruña que era virey de Navarra, le 
hace mayordomo mayor del hijo de S. M. Don Juan de 
Austria. Al de Arcos, virey de Valencia; á su hermano don 
Luis Ponce, gobernador y capitán general de Galicia. Al 
cardenal Trivulcio, grande para su casa y virey de Ara- 
gón. El de Medina de las Torres viene por gobernador de 
Milán, con retención de lo de Ñápeles. Al marqués de los 
Yelez hacen virey de Ñápeles en el ínterin que está ausen- 
te el de Medina de las TorreSt Al de Siruela, que era go- 
l)ernador de Milán, dicen envian á Alemania con 12^000 
ducados de gajes, y 1 0,000 de ayuda de costas. 

(1) Este Sántone (Xaintonges?) era hijo del gobernador francés de ana 
Ae las plazas dai BoselloQ, Pasóse k España de resultas d^cierto disgusta 
que tuvo con el general francés. 

[8] D. Daarte Mvarez de Toledo, sétimo conde deOnrpesayBeleytosa. 



356 

De la asistencia de S. M. en Aragón se ha hablado va- 
riamente; unos dias corre qoe se viene, otros qae se queda; 
no hay cosa cierta. Dícese que los aragoneses y valencia- 
nos de comunidad han hablado áS. M. suplicándole sede- 
tenga en aquel reino, por el riesgo que corrían con su au-^ 
sencia, no teniendo ellos fuerzas para poderse defender, y 
que si sucediere algún fracaso no se les impute á deserví- 
cío de S. M. sino á imposibilidad, viéndose cargados de 
enemigos y sin fuerzas para resistirlos. En grande fcontí- 
gencia quedarán Aragón y Valencia si S. M. se viene. Nun- 
ca, dicen, ha admitido esta plática de la venida; mas la 
falta de dinero ha de obligar á hacer loque por ventura se 
juzga por menos conveniente. 

Los nobles que asisten á S. M. están sin un real, porque 
los pocos ó muchos que llevaron los han gastado larga- 
mente, y ha habido banquetes y juego con que están muy 
apurados. 

El conde de Cantillana sé casó ya con la condesa de 
Eril, viuda y sin hijos, muy calificada, aunque no muy 
rica, mas tiene razonablemente, y fuera mas si lo de Ca- 
taluña estuviera quieto. 

La gente de la liga de Italia estuvo sobre Bolonia. Di- 
cen les dieron iOO ,000. ducados porque dejasen aquella 
ciudad, y se iban encaminando á Roma. Del Papa se dice 
se habia pasado al castillo de Sanl Angelo por estar con 
mas seguridad. 

El de Parma ha sacado un manifiesto de los agravios 
que de Su Santidad ó nepotes ha recibido, en la toma del 
condado de Castro y ducado de Barí. Quien le ha visto 
dice está muy bueno, y qué los barberinos se han excedido 
mucho. 

También ha corrido que el Papa habia quitado al de 
Mantua lo de Castro, &c. y que no habia la Liga tomado 
aun resolución de lo que había de hacer. 



367 

Lo de Milán está muy trabajoso» porque i\L hay gente, 
ni se ha enviado dinero , y el príncipe Tomás con los 
franceses, dicen corre el país sin tener oposición, y que 
ha tomado tres pueblos entre Milán y Genova para4mpe- 
dir^l paso y comunicación. Envió á un conde saboyano (1), 
criado suyo, á dar satisfacción á S. M.; ha sido mal recibido 
y con razón, pues estando tan beneficiado de España, ha 
vuelto la casaca tan indignamente. Culpa al de Siruela; es- 
te se ofrece á dar satisfacción de que cuanto ha hecho'ha 
sido por órdenes que ha tenido. 

En Milán, dicen ha habido un alboroto; la ocasión se 
ha tomado de que han echado un tributo sobre las tierras, 
viñas y casas, &c. Respondieron tomase S. M. las tierras 
y viñas &c. y las labrase; que ellos alzaban mano 
dellas* Salió del Consejo, que no, sino que las labrasen y 
acudiesen con el tributo. Pusieron cedulones en el Pala* 
ció» muy trabajosos, moviendo á motin como gente deses- 
perada. Esto corre; veremos con el correo en qué ha pa- 
rado. 

Al de Lamego, dicen puso pena Su Santidad si no se 
salia de Roma, y que no habiéndolo ejecutado le habia 
descomulgado y declarado por suspenso. Esto se ha dicho 
con unas cartas que vinieron el otro dia; no sé si con bas- 
tante fundamento. 

A la marquesa de Leganés, le hicieron dos noches há 
un hurto, y le sacaron de la repostería seis ó siete arrobas 
de plata labrada, rompiendo con un garrote una reja que 
salia á la calle. 

Ya V. R. tendrá noticia de una muerte muy atroz que 
se hizo aquí habrá 4 2 ó H dias, y por si no ha llegado 

(1) £1 conde Flaminio Virago de Vichi, sobTÍno del cardenal Virago. 
Segnn PelUcer (Avms pág. SI), vino ¿ esta corte á principios deSetieúibre 
del afio i% k pedir la ida de la princesa de Garífian y & disculparse de lo 
hecho por él en Saboya. 



m 

aflá el caso le dM bteVetñéQlé. Hábia Una Viuda rteá y 
ancidflft aquí y qué leúiA deudos pobres, y era may córUi 
en materia del gasto y de acudirlos con dinero. Tenia he-» 
cho testamento, en el coal dejaba á su alma por heredera. 
LoÉ( parientes ya que lo snpiesen. ó sospechasen, dos dellos 
sé resolvieron de matai^la y disponer las cosas á su üiodo. 
El uno era un fraile francisco (i ), sobrino suyo, y o\ro de la 
tercera orden de San Francisco, que era su primo. Encon- 
traron al hermano de la viuda y dijéronle que cómo le 
iba. Respondió: que mal, que no tenia un real; pues res*^ 
pendió uno dellos: «¿hay masque ir y matará la tia?» El les 
dijo: ¿estáis locos? idos en hora buena, y apartóse dellos. El 
primo y sobrino fuertn al anochecer en casa de la parienta, 
y después de algunos lances, el fraile la asió por detrás y 
el primo la degolló con una navaja. Goíi las ansias de lá 
muerte le decia: «tia mia, diga Jesús con el corazón, ii nd 
puede con la boca,.» y aun dicen que la absolvió. íüétónse, 
y con tener mucho dinero en plata, y mucha plata labrada 
y joyas de oro, no tomaron nada, sino sacaron el testamento, 
y quitaron un pliego y pusieron otro. Esto dice se hizo en 
casa del hermano de la buena vieja aquella noche, con tan 
poca advertencia, que pol* la letra y por el papel sellado 
que era de distinto año de ótroqbd en el testamento había, 
se sacaron los primeros indicios que hubo. Tuvo noticia 
bien acaso la Justicia; acudió el alcalde Amezleta (S); em- 
pezó á hacer averiguación, y tuvo sospechas del fraile que 
luego el dia siguiente se fué á liácet^ del sentido. Acudió 
al entierro y dijo la misa de cuerpo presente; él alcalde le 
dijoi «Vuestra Paternidad haga inventario y ayúdenos.» 
Empegó el fraile su inventario y Uegd el alcalde y cotejó 



m i ■ ! ■ I iifc 



(i) Faltaba la orden ó religión á qué pertenecía el frailé; pero de lo 
que se dice más adelante se colige que era franciscano. 
(2) D. Pedro de Amexqueta. 



S59 

la letra dA fraile oon la del testame&tOi y halló era muy 
parecida. Era el testamento cerrado y habiánsele pagado 
A un edcribauo. El fraile se quedaba cod una capellanía 
de 500 ducados. Lo demás se repartía entre el herioano 
y pi4mo que era de la orden terQeí*ai A este prendieroni 
y confesó de plano slu tormento todo lo dicho. Prendieron 
al hermano que negó en el tormento y al e^ribano. A este 
dieron antes de ayer tormento; no sé lo que ha confesado. 
Al fraile entregó su religión al vicario. Ha negado en la 
confesión. No le han dado tormento; daránselo, y se entien-* 
de se hará de todo justicia en breve. 

. lioy vino correo que Leganés habia tomado á Alme- 
nara y su castillo que se defendió tres dias. Matáronos al- 
guna geüte. Monseñor de la Mota dio en el bagaje en el ín- 
terin que esto pasaba; tomó mucha parte del. Envió Lega-^ 
nés 1 ,000 caballos; tornáronlo á recuperar; tomó otro pue-^ 
blecilio; no se sabe de allí donde va, que esto corre con 
grande secreto. Todo esto es poco para tanta gente, que á 
vista de su rey hablan de obrar mas« 

Dícese habia en Lérida trato, y que Mota lo supo y 
entró allá, y que habia degollado algunos catalanes. No 
se ofrece otra cosa de que avisará Y« R. Esta va escrita en 
tres ratos que he tenido, y tan de prisa que ha sido mu*- 
cho el poderla enviar. Adios^ mi Padre, que guarde áV.R. 
De Madrid y Noviembre 4 de 4 642*=^ Sebastian Oonza^ 
le2.^Al P. Rafael Pereyra, de la Compañía de Jesús, etl 
Sevilla. 

El P. Procurador de ese colegio, ó el que remite las 
cartas, hace de ordinario un pliego con la carta de T. R. 
para mí, y otra ú otras dos envíalas con el sobre escrito 
al P. Diego de Yiamonte (1), y este pliego no se toma por-» 
que ya no es procurador general^ sino rector dé Belmonte. 



■*-rfMM«Ma«^.rt**M*^i«*.«i^a««rfi|*Mrfi«a*«M*«MMi*Mrik^BBM«MMM 



(1) Así en el original; quizá ««Beamonte.»* 



360 

El procurador general lo es el P. Francisco JustÍDiano; á él se 
han de enviar las cartas. Y. R. las envié con el pliego del 
P. Fonseca, que pues todos gustan de saber lo que hay, no 
se les. hará cargoso el pagar el porte de las de V. R., que 
llegan siempre un dia después ó á veces mas, y no se pue* 
den muchas veces tomar, por no estar el procurador en casa, 
cuando vienen á dar las cartas atrasadas. 



Madrid y Ncmembre 4 %de 1 642. 

(Tom. 90, fól. 741.) 

Pax Ghristí, &c. Padre mío: el correo pasado remiU 
por via de su hermano de V. R. el libro« Guando esta He-* 
gue ya V. R. le tendrá. 

Poco hay que decir á Y. R. Cierto inquisidor de 
Toledo, ' con asistencia en Madrid, prendió el otro dia 
por orden del señor Inquisidor general el señor D. Pedro 
Pacheco, que hoy preside en el Consejo Supremo de In- 
quisición. La causa, dicen, fué por una décima que refirió 
contra ciertas personas y que entraba en ellas el Tribunal. 
No ha querido decir quien la hizo, ni como la hubo. Hánle 
llevado á León preso, con orden de que desta materia ni 
otra alguna escriba al señor Conde-Duque ni á S. M. To- 
dos dicen ha sido permisión de Dios y juicio suyo por* las 
extorsiones que fáto en la cobranza de los donativos que 
corrieron por su cuenta en esta Corte. 

El P. Camasa estaba malo y se venia á curar. En el 
camino le cautivaron unas tropas de franceses, y él se res- 
cató, dando al que le tomó una bolsa de doblones, que 
para estos trances traía consigo siempre. Llegó á Zaragoza 
peor del susto; mas ya está mejor con la buena acogida 
que allí se le hizo. 



364 

De S. M. se dice hoy por muy cierto se viene; en grande 
riesgo quedará todo. Dios lo remedie, porque el ejército 
no hay duda se deshará 'en faltando, por pasarlo muy mal 
los soldados, que ni tienen víveres ni forraje para la ca- 
ballería. En fin, esto debe de ser castigo de Dios por nues« 
tras culpas, que ni con tanta gentecomoállí se ha juntado, 
ni tanto dinero como se ha remitido, nada ha sido bas-* 
tante para hacer cosa de importancia. 

Afai remito á Y. R. una carta que vino al P. Rector, de 
Zaragoza. Lo que dice del P. Camasa pasó como aqu( va 
referido. No se oft^ece otra cosa. Guarde Nuestro Señor 
á V. R. como deseo. De Madrid y Noviembre 1 2 de 1 642. == 
Sebastian González. = Al P. Rafael Pereyra, de la Compa- 
ñía de Jesús, en Sevilla. • 

En otra tengo escrito á Y. R. avise á quien remite los 
pliegos, como ya no es procurador el P. Biamonte, sino el 
P. Francisco Justiniano, y que las cartas que se enviaren 
vengan á él remitidas. Y. R. puede enviar las suyas con las 
de la Provincia, que pues gi^stan de saber lo que por esa 
pasa hoy, no seles hará cargoso el porte, y vendrán mas 
ciertas y seguras. 



Madrid y Noviemtfe 18 de 16i2. 

■ 

(Tom. 90, fól. 748.) 

Pax Christi, &c. Para estar en vísperas de ejercicios 
no ha sido poco d tener algún rato libre de las ocupacio-* 
nes ordinarias y enfermos, para poder escribir; mas mis 
buenos deseos y obligaciones que á Y. R. tengo me le han 
dado, aunque quitándolo como del altar, y porque no po- 
dré ser laif;o« iré brevemente tocando lo que be sabido. 

Este dia pasado condenaron al de la ter^pra orden de 



30t 

fian Francisco (1 )» que degolló á su prima» á darle garrote, 
y á encabarle^ No le ahorcarotí, por ser hombre principal, 
faunque pobre. Salió enlutado al suplicio; tenían hecho un 
cadahalso, y en medio un palo dónde le arrimaron y die-^ 
ron garrote. A lá tarde se hizo la ceremonia de encubarle, 
y luego le enterraron en Santiago con mas lucimiento del 
, que pedia el delito que habia cometido» Al hermano de la 
que degollaron dieron tormento^ y con ser muy viejo negó 
valientemente* Al fraile que se halló también en la muerte 
decian le darían dentro de tres dias tormento; tiene bne* 
nos valedores y se cree ha de escapar por lo menos oon la 
vida. 

Condenado está á muerte un mozo por falsear la firma 
de la Reina ntestra señora y so concluirá muy presto su 
causa. Dicen es eminente en el arte, mas tocó en parte 
muy peligrosa, y así le ha sucedido muy mal, que, si echa-» 
ra por otro camino, mas blanda fuera la sentencia. 

De Flaúdes Vino correo, y con él avisan que D. Fran^ 
cisco de Meló sé habia retirado á invernar. También qué 
los déi condado de Borgoña habían hecho Una entrada éfl 
Francia, y les habia salido mal, pues se retiraron Con per-* 
dida de 800 hombres. 



i^^hMHi*M.iiMiiitewn^^BiB«*HBMA«taMaaMAHB.dbiii^k^ 



(1) Fúi^supraipág. 358. Llamábase Fr. Hannel de la Espada, hijo de Gar- 
cía déla Espada, escribano, tom. V. p¿g. SOS. Era religioso mínimo y,8acerdole 
y de edad de SOafios. Pellicer que trata del caso, (ávúos, pág. 57 y 60), dice 
qae pQr iiiterponerse la religión de Santo Domingo para qae no le aborca- 
sen en público, se ejecutó la sentencia dentro de la cárcel, lo cual es con- 
trai^id ft Id que aquí reflei*6 el P. Sébastiah. Afiáde que hubo después grande 
deferienoia en cuánto al mddo de su entierroi que D» Pedro de Atneaqnetai 
presidente de la sala de Alcaldes, mandó le llevasen á San Ginés de dia, 
con campanillas como á los ahorcados, pero que la Reina, que en ausencia 
del ftejr, gobernaba, dispuso le pasasen de noche y de secreto á Santa 
Clara donde le dieron lepnUura: todo ésto ft instaneia de la religión d9 
Stoto DgQiingOi j en honor de San Franoisoo de Paulai cufo hábito tuyo. 



368 

Lot in^ialei iioBen sitiada líUa de las mas príacapa-- 
les aiodadas de Alemania. Aoudió en fator de los rebeldw 
y sneoos ana ifazonable tíaatidad de goate, y los iiapdriales 
dejando bastante gente en el sitio, con las demás hicieron 
ftante de banderas contra los enemigos, los cuales viendo 
la resolución de los nuestros desampararon el puesto , de- 
jando la ciudad sin socorro, y se retiraron á toda dili-* 
gencia. 

El conde de Oropesa vino de Zaragoza para ir á Navar- 
ra. Guando él partió corría por asentado que S. M* inver-<- 
naba en aquella ciudad. Hoy corre lo contrario, y yo hé 
visto carta de Zaragoza en esta conformidad, aunque no 
lo aseguran tanto como por acá se dice de palabra. 

Dícese que ha salido decreto que las medias anattas lo 
sean entetas. Buena pensión tendrán los oficios; maravilla 
será si ellos no dan para cumplir con todo. 

Dícesjd se quitati todas las juntas , remitiéndose todos 
los negocios á los tribunales á quién de ofició pef tenecian. 
Si esto se hacd^rá de todos muy bien i^ecibido, y el des- 
pacho de los negocios se hará con mas brevedad y nías d 
satisfeccion de los interesados, qnenofaabia paciencia pfará 
esperar la dificultad con que las juntas se baciaui por %9^ 
ner dias señalados, y en escapando destos, que era muy úé 
ordinario ó ya por ocupaciones nuevas, ó por enfermedad ó 
por otras ocurrencias, se solian pasar dos, tres y cuatro me- 
ses sin poder dar una petición ni despacharse, y á veces 
mas, con lo cUál estaban perdidos y apurados los liti- 
gantes. 

Murió en tres dias el duque de Sessa, de unas tercia- 
nas con sudores sincópales. Pocos dias antes babia estado 
en casa con un Padre hablando con grande desengaño de 
todo Id desta vida, y coú grandes propósitos de vivir muy 
gastadamente pa^a én lo de adelante. ' 

La duquesa dé Hijaf está dada lá extfeínauncíotí de 



364 

la misma enfermedad. Hay algunas esperanzas de su vida, 
aunque como el mal es tan grave, tiene muy desanimados 
á los de su casa. Estas calenturas han corrido este otoño, 
con que han muerto muchos. 

Remato con una cosa que hoy corre, que la tengo por 
fábula, por no haber, que yo sepa, fundamento de impor- 
tancia. Dícese casan al Delfin de Francia con la Infantica, 
y que le dan en dote lo de Flandes. Que el rey de Fran- 
cia ofrece la* restitución de todas las plazas que ha toma- 
do nuestras, y de acomodar á los catalanes con S. M., y 
de ayudará la recuperación de Portugal. Que las entregas 
se han de hacer en teniendo los novios edad para poder 
cohabitar. 

Adiós, mi padre, que guarde á Y . R. y dé la salud que 
deseo. El P. Rector envia mil saludes y otras tantas el 
H.'' Solano. De Madrid y Noviembre 18 de 1642.== Sebas- 
tian Gonzalez.»>Al P. Rafael Pereyra» de la Compañía de 
Jesús, en Sevilla. 

Una persona de obligación me ha ped¡4o unos panes 
de chocolate; si hubiere ocasión, y V. R. tuviere comodi- 
dad de haberlos, eslimaré los remita, y sino la tuviere no 
importa, que con no darme por entendido, se pasará esta 
petición como otras que se hacen deste jaez. 



Madrid y Diciembre 83 de 1 648. 



(Tom. 90, fól. 751) 



Pax Christi, &c. Padre mió: muy desconsolado estaré 
estas Pascuas sin carta de V. R.Sin leerla escribo esta bien 
tarde, que acabo de llegar de fuera» de confi^iones de en- 



865 

fengoSt y bay mochos y de grande peligro; solo diré cóo 
brevedad lo que el tiempo me diere lugar. 

El señor D. Francisco Me»a, sobrino de nuestro Padre 
Rector, ha tres dias que estuvo aquí con su mujer; diéronle 
después unas tercianas maliciosas que acabaron con él con 
grandesenlimientodetoda la Corte y del P. Rector que loque- 
ría con grande ternura, y todo lo merecía su persona. Hemos 
estado bien ocupados y ha sido causa este embarazo de no 
poder escribir. Ha habido grandes recelos murió de becHi- 
zos de una señora que estaba ahí en Sevilla y se llama doña 
Isabel, y. R. haga diligencia y sepa si la madre ó ella están 
presas por la Inquisición á quien se dio noticia habrá doce 
dias» y avíseme de lo que averiguare (1). Quien dará 
á V. R. noticia desto será Pedro López del Puerto, mer- 
cader de paños en la plaza de Santo Tomás, y también el 
inquisidor Yillavicencio, á quien se remitieron los des- 
pachos. Lo rayado no lo lea Y. R. en público. 

De Flandes viiio correo. Los de Dunquerque tomaron 
nueve navios de los holandeses que venian del Norte; vale 
la presa 500,000 florines. Lo demás está quieto, habién- 
dose retirado unos y otros á invernar á sus presidios y 
puertos. 

En Alemania los imperiales dieroix una grande rota á 
los suecos. Celebraron como suelen la victoria, y sobrevi- 
niendo los suecos después sobre los imperiales, los cogieron 
desapercibidos y soñolientos con el calor de los brindis, y 
les dieron una buena mano; y fué tal que el Archiduque y 
Picolomini se escaparon á una de caballo. Hánse puesto 
sobre una ciudad de Sajonia, donde hay actualmente feria, 
para pillar por junto lo. que los mercaderes han granjeado 
poco á poco. 

El de Inglaterra dio batalla campal álos del Parlamento 

(1) Todo este párrafo está sub- rayado por el mismo P. González, 



866 

y haikSse en ella peráxialaieate. Al principio, Joa^del 
Rey llevaron lo peor, y la infantería se iba retirando, Ani* 
madoe de la presencia del Bey, hicieron rostro seganda 
vez, y abrigándolos la caballería dieron con grande impe* 
ta enlos contrarios, y los desbarataron ^ con muerte de mas 
de 9>000 de los del Parlamento. M general huyó, y no hu- 
biera quedado uno, di hubieran seguido la victoria; mas el 
deseo de la ganancia y codicia de robar les quitó él acabar 
de una vez con los rebeldes. Cogieron el bagaje y artille- 
ría, un carro lleno de moneda que llevaban para las pagas» 
y dos de grillos y esposas que también llevaban para echara 
los á los que prendiesen del Rey y llevarlos así á Londres. 
Cogieron los papeles de las correspondencias, de donde 
resultó hacerle á uno euartos por espía del Parlamento. 
Lo mismo se hizo con un predicante que cogieron, por ha* 
ber exhortado á que matasen al Rey, diciendo que baria 
el que lo hiciese grande servicio á Dios. 

El Rey se ha puesto sobre Londres, donde todo hoy 
es confbsion, y se entiende en brere la tomará. 

Ofredó el Parlamento libertad de conciencia áios ca«^ 
tólicos y abrogación de leyes qoe contra ellos babia, por- 
qae fuesen en esta guerra contra el Rey en favor del Paiw 
lamento, y ninguno ha querido tomar las armas. Perdió en 
el primer acometimiento el Rey el estandarte, y un cató* 
lico rompiendo por los enemigos con muerte de mudios 
se lo quitó á qoien lo llevaba y la yida, y se volvió con 
él á la presencia de su Rey ofrecíéndoarie^ dequedtó gran-* 
des muestras de agradecimiento y le h^ ofrecido grandes 
mercedes (1 ). 

(1) Esta batalla que no ganaron, como dice el P. Sebastian, lesreaUítas, 
M m en Bdge^HOl el 93 de Ootnbreí Sucedió al oontrario de b qqe aqof 
se refiere. El principe Ruperto que mandaba el ejército real, atacó y der- 
rotó el ala derecha de los parlamentarios, que mandaba Sir Faithfull For- 
tescae. El ala derecha fué también arrollada, y las tropas reales per- 



aey 

Ta y. R. sabrá la venida de S. M. á esta corte; fué con 
salad. Maltrataron á los cortesanos en los pueblos por donde 
pasaban, de palabra. Mas descompuestos estuvieron aun 
los estudiantes en Alcalá, que obraron como gente de poca 
edad y menos acierto, haciendo y diciendo como suelen. 

Mueren muchos en Zaragoza y Fraga; no me espanto, 
que lo han pasado trabajosamente. ¡Quiera Dios sea de pro- 
vecho para adelante, y se remedien los desaciertos que 
este año han sucedido! 

Hoy se ha publicado ana premática que el real de á 
ocha valga diez en vellón. No está aun impresa; áotro cor-* 
reo irá. Atropello machas cosas por no tener tiempo. Y. R. 
86 quede con Dios, y le gaarde y dé buenas Pascuas, que 
yo coif la saya las tendré muy alegres, que habia cuatro 
estafetas que no recibia carta. De Madrid y Diciembre 23 
de 16iS.«»Seba8tian 6onzale2.»Al P. Rafeel Peréyra, de 
la Compañía |de Jesús, en Sevilla. 

La Inquisición Suprema , ha enviado uü decreto á los 
inquisidores de Cuenca para qne al P. Poza le pongan en 
nuestro colegio. ¡ Quiera Dios que con esto se aquiete I que 
todos los trabajos le han venido por seguir su parecer y 
no rendirse á los que con deseo de su bien le exhortan á 
que calle y tenga paciencia y sufrimiento , porque con él 
espero en Dios ha de salir bien de todos. 



signieron & sus enemigos por espacio de dos horas; pero el conde de Essexque 
mandaba el cuerpo de reserya delosparlamentarios, viendoque el centro del 
ejército DBal se hallaba det abrigado lo atacó con reaolaoion y lo paso en 
derrota. Los dos ejércitos volvi^rQn ásasre8pectivo8oampoSfW><{Wd 4^1 
Parlamento fué el primero en levantarle. 



308 



Madrid y Diciembre 30 de 1 642. 

(Tom. 90, fól. 775.) 

Pax Ghristi , &c. Dé Naestro Señor á Y. R. tan buenos 
principios de año como yo deseo con otros muchos de vi- 
day y con muy entera salud. Este correo y el pasado tuve 
carta de V. R. y los tres antecedentes me falld Si con las 
cartas venia lo que Y. R. dice en la suya será menester 
hacer diligencia para saber si allá se han quedado, que 
yo juzgo del P. Fonseca que si vinieran á sus manos me 
las hubiera dado, y yo en fé de lo qué V. R. me tenia es- 
crito aseguré serian ciertos (los panes de chocolate), y no 
quisiera si fuese posible faltar , ya que están ofrecidos. 
Y. R. me avise de lo que hay en esto. 

En lo que Y. R. me pregunta del duque de Medina- 
Sidónia creo que hasta ahora no hay novedad acerca de su 
persona. Estos dias se dijo le traían cerca de Madrid pa- 
ra tomarle la confesión y darle el papel de los cargos pa- 
ra que respondiese ; no se ha dicho haya venido , y así 
creo se están las cosas en el mismo ser, y que caminan 
despacio. Su causa está remitida ai Consejo Real, y dicen 
hace oficio de fiscal D. Francisco Antonio de Alarcon; 
es persona entera y de toda satisfacción. 

Lo del alboroto de Carmena no entien9o debe de alu- 
dir á lo que Y. R. habrá escrito en las cartas que se per- 
dieron. 

De lo de los estudiantes de Alcalá avisé en la pasada por 
mayor. Todo paró en voces y burla que hicieron délos que 
venian de la guerra, y algunos dichos pesados; nunca llega- 
ron á las manos, y estuvieron muy cuerdos los cortesanos, 



3S9 

y si hubiera ocasión, no lo estavieron tanto los estudiantes 
como mas mozos. 

Murió cinco dias há la señora marquesa del Carpió (1), 
de perlesía, que aunque va bien lograda , su muerte ha 
causado grande sentimiento porque era santa , y todos la 
estimaban y querían mucho. 

Su cunado el marques de Alcañices, está de la misma 
enfermedad muy malo. Dios le ha* dado tiempo bastante ' 
para poderse prevenir para la jornada , y me persuado lo 
habrá hecho, que aunque ha tenido mocedades, tiene buen 
entendimiento para conocer el riesgo y la importancia, de 
este negocio. 

Al fraile Victoriano de quien tengo en otras (2] avisado 
áV.R. que fué cómplice en una muerte muy atroz, que él 
y otro pariente dieron á una tia suya degollándola, le dio 
el Vicario tormento, y teniendo granjeado el verdugo que 
se lo babia de dar y que el juez se pagase en él de los 
indicios, fué tan para poco y tan pusilánime que á la 
primera vuelta, con ser bien floja, confesó de plano el 
delito, y luego se ratificó. Está entregado al brazo seglar 
y condenado á muerte. Los parientes pretenden sea dego* 
Hado, por ser hijo de algo; en fin, de una suerte ó de otra 
morirá. 

El otro dia á las once del dia , en una calle de las mas 
pasajeras de Madrid entró un hombre con una libranza á 
preguntar por otro que la habia de pagar , por tener ofi- 
cio de que depende el despacho 'de algunas cantidades. 
Llamó y abriéronle, y preguntó si estaba alli el señpr fula- 
no , que venia á cobrar una letra. Respondióle la mujer se 



(1) Madre de D. Luis de Ilaro, y bermana del Conde*Daque. Llamóse 
dofía Francisca de Guzman, Acevedo y Zú^'riiga , y casó con el marqués 
del Carpió, D. Diego López de HarOr 

(%) Véase atrás pág. 3S8. 

Tomo xix. S4 



370 

sentase, que presto vendría. Apenas hubo dicho esto 
cuando llegó otro y dijo: ¿Qué hacemos aquí? Hemos de 
estarnos aqui todo el dia. A este siguieron otros cuatro, y 
en estando dentro, todos acometieron á la mujer, y le pi- 
dieron las llaves donde estaba el dinero. Tomaron hasta 
4,000 rs. de plata, y luego le pidieron las llaves de las jo- 
yas. Cayóse la mujer desmayada y casi sin sentido con el 
susto. 

Viéndola de esta suerte y temiendo no viniese el ma- 
rido, se salieron los cinco con el dinero, juzgando es- 
tarían ya en salvo. También el primero se puso en co- 
bro; pudieran llevarle mas de 6,000 ducados que tenían 
en joyas, suyas y ajenas. 

Estos días entraron dos soldados al estudio de D. An-* 
tonio de Contreras, oidor de Consejo Real y de la Cáma- 
ra, y le dijeron: «Señor, nosotros somos soldados y no te- 
nemos un real y estamos pereciendo; vmd. nos socorra, 
que no tíos hemos de ir de aquí sin llevar con que reme- 
diar nuestra necesidad.» El estuvo tan sobre sí que sin al- 
terarse abrió un cajón escritorio , y sacó de una gabeta 
cuanto en ella había, que serian como <60 rs., y se los 
dio diciéndoles le pesaba no tener mas en aquella ocasión 
que darles , que cuando eñ otra estuviesen necesitados 
acudiesen á él que procuraría socorrerlos. 

De estos casos pudiera escribir muchos que cada dia 
suceden. La necesklad y la ociosidad de algunos vaga^ 
mundos, que no tratan de buscar su vida como hombres 
de bien, tes ha dado atrevimiento para estas cosas y pa- 
ra otras semejantes ; y lo peor es que no vemos se casti«* 
gan tíon el rigor que piden tales excesos, y se puede no 
sin fundamento grande temer sean cada dia mayores. 

De Bayona y de Zaragoza escribe el cardenal Trivul- 
cio, y de otras partes lo avisan también, que á i de este 
murió el cardenal Rocheliu. Dios le haya perdonado los 



3T4 

males que ba oQa6tQ)mdo ea eetemuado. Dicen deja por su 
valido del Rey al mariscal de Nevera (4), hombre muy pió 
y afecto sobre manera á la Compañía, y amigo, .según di- 
eea de paz. ítem: deja en dinero dos millones {mucho 
me parece tanto dinero sobrado), y por «a heredero al 
Deifin de Francia, y que entre sus papeles tenia apunta- 
mientos para tratar de paces y del modo como se babian 
de hacer con España. No sé sí todo nuestro mal pendia 
de Rochelio. Con el correo de Flandes que se aguarda se 
sabrá todo con mas certidumbre y particularidad* 

Al que tomó áPerpiñan (2) le bao hecho gran Condesta- 
ble de Francia , y á otro cabo, que era teniente de este, le 
han dado título muy honroso. A Monsiur de La Mota le 
han hecho mariscal de Francia por lo bien que se ha 
portado en Cataluña. Otros tendrán premio por lo jcon- 
trario , que aun desaciertos hay quien los premie. 

Pasadas las Pascuas salen cuatro oidores á diversos 
partidos á levantar gente; poca es la que hay, y menos el 
gusto con que van, muriendo mas á manos de la hambre 
que del enemigo; no se debe de poder mas ¡ Dios lo remedie! 

El oñcio que tenia D. Francisco Mexia , dicen se da á 
un don Fulano de Isasi, hermano del maestro del Prínci- 
pe. A nuestro P. Rector le envió el pésame de la muerte 
de su sobrino el señor Conde-Duque. 

S. M. viene el jueves á honrar nuestra iglesia, como 
lo ha hecho siempre. Es muy pió y de lindo natural. Dios 



(1] Asi en el original, pero sospechamos que debe de haber alguna 
equivocación y que en lugar de mariscal de Nevers debió decir monsiear 
Des Noyers (Francois Sublel), secretario de Estado y muy intimo del 
Cardenal. 

(2) Garlos de la Porte, duque de La Meilleraie de quien se ha Irata- 
tado ya varias veces mandaba por este tiempo, juntamente con Schom- 
berg, las tropas francesas en el Rosellon; pero no consta fuese creado 
Condestable de Francia, dignidad que suprimió Luis XIII en 1627. 



378 

le dé luz para que vea los daños que hoy padece España 
y trate de remediarlos. 

Adiós, mi Padre, que guarde á Y. R. y dé la salud tan 
cumplida como deseo, y haga diligencia por las cartas 
que se han perdido , porque no se malogre el favor que 
y. R. me hacia. De Madrid y Diciembre 30 de <640. = 
Sebastian González. = Al P. Rafael Pereyra, de la Compa- 
ñía de Jesús, en Sevilla. 

Es tanto lo que llueve que no he podido salir mas há 
de ocho días y por esta causa no he comprado la premá- 
tica; compraréla la primera vez que salga y la remitiré 
luego. 



FIN DE LAS CARTAS. 



ADICIONES T CORRECCIONES. 



Al leer por última vez las cartas del P. Sebastian para 
formar el índice de , nombres propios y lagares que po* 
nemes al fin de toda la obra , hemos advertido omisiones 
' que convenia llenar , errores que importaba corregir. La 
colección , según se ha visto , se compone no solo de 
las cartas del P. González y otros, sino de cuantos pa- 
peles, cartas y gacetas pudo haber á las manos el infati- 
gable prior del Colegio de Sevilla. De aquí las frecuentes 
contradicciones que se advierten en la narración de un 
mismo hecho , y la variedad con que se hallan escritos 
los nombres propios de los personajes mencionados: ra- 
zones todas que nos han movido á añadir, además de las 
ilustraciones y notas que hemos conceptuado necesarias, 
estas que pueden considerarse como Adiciones y Corree-- 
dones á toda la obra. 

TtBO. Página. 



I. 



Donde dice «conde de Garayes»» parece deberá leerse Ga- 
rayo. De una familia de este nombre trata Rivarola en 
su Monarquía Española ^ añadiendo que eran naturales 
de Vizcaya. Uno de ellos llamado D. Diego López de 6a- 
rayo, veinticuatro de Sevilla, obtuvo en tiempo de Car- 
los II el titulo de conde de Lebnia. Por lo demás, el de 



37A 



Tomo. Página. 



conde dp Garayes 6 Garayo no está incluido entre los 
de Salazar, Berni, Ramos, Rivarola y otros que se han 
ocupado de la materia. 

£1 marqués de Villanueva del Fresno, citado en el 
mismo pasaje, pudo serlo D. Alonso Portocarrero, capi- 
tán general de las galeras de Portugal , ó bien su hijo 
D. Antonio Portocarrero, gentil-hombre de la Cámara 
del Infante-Cardenal D. Fernando, á quien Felipe IV 
le envió en calidad de su embajador extraordinario, á 
Milán. Según Haedo ( Viaje, sucesos y guerras del Infan- 
te-Cardenal, fól. 85), murió en Rotemberg á 29 deJa- 
nlo de 1634: «caballero, dice, de grandes, lucidas y 
amables partes, y de quien S. A. hacia particular esti- 
'macion.*' 
i. 2Í A los enemigos se les murió el duque Bernardo de Veymar. 

Bernardo de Saxe-Weimar fué uno de los principales 
corifeos de la liga protestante ddrante la célebre guerra 
denominada de ««Los treinta años.» No murió en esta 
ocasión, como lo escribe el P. Sebastian, sino en 1639 
en honinguen, y de calenturas. Errores de esta especie 
son muy frecuentes en una correspondencia de este gé« 
i)ero, compuesta de avisos venidos de varias partes; 
así es que mas adelante (pág. 104], se trata de este 
mismo general al describir la batalla de Kordlinghen 
en la cual se halló. 

26 Beapue8\de haber corrido gallos en $1 gallinero* 

Léase Gallinero con letra mayúscula , puesto que se 
(rata, según toda probabilidad, del palacio y jardines 
conocido ínas tarde con el nombre de Buen Retiro , y 
que en tin prindplo fué llamado <« Gallinero ó casa de 
las Gallinas* »> 

26 Murió el arzobispo de Zaragoza, 

Este arzobispo se llamó D. Juad de Guzman y murió el 1.* 
de Mayo. Antes lo habia sido de Tarragona. 

42 Hoy es la fiesta del trapo, hfc. 

«El dia de San.Márcos, 25 de Abril, acostumbraba el pue- 
blo bajo de Madrid salir á una ermita del Santo que 
estaba distante como una legua camino de Fuencarral. 
Era tal el concurso de gente que los caballeros y damas 
de la [corte iban en coches á verlos pasar.» Así lo dice 
Zavaleta en su Dia d$ fiesta por la tarde: Discurso del 
Trapillo. 



37« 

Tomo. Página. 

L 6S En la nota donde dice aúhégfáU lease «áabergiste.»» 

9i El P. Lepes que había pueeto hfc, 

Ea logar de Lepes parece debiera deci^ Yepes, 

9% Don Gregc^io Caifelano, hermano del duque de Salmoneta ^c, 
Bstán mal escritos el nombre y el título» debiendo baber* 
se dicho Güetano y Sermoneta. 

110 La muerte de D. Fadrique ^c. 

De la pegativa de D. Fadrique de Toledo y Osorio^ mar- 
qués de Villanueva de Valdueza á tomar el mando de 
la armada del Brasil, y del proceso que de Insultas se 
, le formó, habla largamente Vibanco, quien como po- 

co aficionado al Gcxide -Duque, da la razón al Toledo, 
y disculpa su desobediencia. Tenia este los dos impor- 
tantes oficios de general de la armada del mar Océano, 
y capitán general de las armas del reino de Portugal, y 
el valido deseando dar el primero d Al ios á una de sus 
hechuras, pretendió que la renuncíase, á lo que se negó 
resueltamente D. Fadrique. Mandáronle ir á la jomadla, 
y también se iiegói alegando que no se le daban los 
medios necesarios para tamaña empresa. A esto se unía 
el manifestarse quejoso de que S. M. aconsejado por el 
Conde-Duque, no le hubiese mandado cubrir, ni le 
hubiese hecho las mercedes á que sus grandes servi- 
cios militares le hacían acreedor. Formóse en Madrid 
una Junta llamada de la Obediencia, compuesta de con- 
sejeros de Estado y de Castilla, y visto su proceso, 
fué condenado á prisión, siendo á los pocos é(hs tras- 
ladado á la fortaleza de BanU Olalla, propia del conde 
de Orgaz, sin permitirle siquiera despedirse de su mu- 
jer é hijos, y tuviéronle allí hasta que habiendo ado- 
lecido de pasión de ánimo, io trujeron á esta cdrte 
donde murió. 

D. Fadrique era hijo de D. García de Toledo, cuarto 
marqués de Yiüafranca y de doña Victoria Colonna. 
Creado marqués de Villanueva de Valdueza el 17 de 
Enero do 1624, fué capitán general del reino de Por- 
tugal y de la armada del mar Qcéano, y falleció* según 
se ha visto, á 11 de Diciembre de 1634. Estuvo casado 
con su sobrina, doña Elvira Ponce de León, hermana 
de D. Rodrigo, cuarto duque de Aróos, en quien tuvo 
á D. Pedro <iae/aUeció mozo y á D. Fadrique de Tole- 



376 

Tomo. Página. 



do y Osorio, qne heredó los tíialos de Yillafranca y 
Fernandina. ' 
I. 146 (Nota.) Trajo de Bruselas á Mr. de Targis, hfe. 

Este nombre debe de estar equivocado y leerse Fargís si, 
como oreemos, se trata de Garlos d^Angeanes» conde 
du Fargis, embajador 'de Francia en Madrid en 1618. 

185 Un padre jesuíta matemático, ye. 

Es el P. Claudio Ricardo, varias veces citado en esta cor- 
respondeocia, maestro que fué de matemáticas en el 
Colegio de esta c<}rte. 

193 Tres tercios de Z>. Fulano Ladrón de Guevara, ^c. 

Es el mismo D. Felipe ya mencionado en la pág^ 184, y de 
quien se tratará mas adelante, el cual fué hecho prisio- 
nero en la desgraciada facción de Maestricht. Según Rl- 
varóla, Monarquía de España, lib. K, pág. 235 , parece 
era hijo del cuarto conde de Oñate, D. Pedro Yelez La- 
ár$a de Guevara. 

199 Y q\M al duque de Veraguas han dado el tercio del marqués 
de Celada en Flandes. 
Este duque se llamaba D. Alvaro Jacinto Colon de Portu- 
gal, quinto duque de Veraguas y de la Vega, marqués de 
Jamayca, almirante mayor de las Indias, grande de Es- 
paña de primera clase. Estuvo casado con su prima do- 
ña Catalina de Portugal, quinta condesa de Grelves. Mu- 
rió á 17 de Abril de 1636, y le sucedió en el estado don 
Pedro Ñuño Colon y Portugal, sexto duque de Ver aguas. 
El de Celada á quien sucedió en el mando del tercio, 
era D. Alonso Gaspar Fernandez de Córdoba, segundo 
marqués de Celada, comendador de Bolea, y mas tarde 
deBolaños en la orden de Calatrava, marqués de Villa- 
nueva del Fresno, por haber casado con doña Francis- 
ca Portocarrero, que lo era de su propio derecho. Mu- 
rió sin hijos en 2 de Noviembre de 1635. 

216 Mas gente dicen que irá con el capitán Ribera, hfc. 

Debe ser el mismo á quten en la pág. 208 el P. Sebastian 
llama i< general»» y dice i< partió por la posta á Fiandes.*» 

267 Entre los individuos mencionados en esta carta del 24 de 
Setiembre, como habiendo sido nombrados^ para exa- 
minar y calificar las proposiciones de la Madre Luisa de 
la Ascensión, mas conocida bajo el dictado de la Mon- 
ja de Carrion , y acerca de la cual puede verse lo que 
dice Cabrera de Córdoba en sus Relaciones de la corte de 



377 



Tomt. Págioiu 



España, se cita un ))adre maestre fray Luis de Cabeza 
cayo nomUre está evidentemente equivocado, debién- 
dose leer Cabrera. Parece ser el mismo de quien se trató 
ya en la pág. 156^ el cual pertenecía á la orden de San 
AgustiD. 
1. 279 El Urdo de D. Gaspar de Aoevedo, ifc. 

En la pág. 269 se trató de un Don Fulano de Azevedo que 
fué muerto en Italia, y conjeturamos se llamase don 
Gaspar, y fuese próximo parteóte del conde de Monte- 
rey, á la sazón virey de Ñapóles. 

No obsta, sin embargo lo que aquí se dice, puesto 
que su tercio pudo muy bien hallarse eo la toma de 
las Islas bajo las órdenes de su sargento mayor. 

284 La capitana del duque de Tursis, 

Está mal dicho y debió decir Tursi ( villa del reino de 
Ñapóles en la Basilicata ) , que tal era el título de la ca- 
sa de Oria ó Doria. Este duque se llamaba Carlos. 

800 Que el conde Guillermo de Nasau habia muerto de las he^ 
ridas. 
En lugar de Guillermo el P. Suarez debió decir Ernesto, 
como en la pág.* 295 donde el P. Sebastian refiere el 
mismo suceso. 

307 Háse dicho que él duque de Soisons, principe de la san^ 
gre, Jfp. 
Trátase aqui de Luis de Bourbon-Condé, conde y no du- 
que de Soissons, hijo de Carlos de Bourbon-Condé, prín- 
cipe de la sangre real de Fraocia. 

317 Un lugar que se llama Ancre y estaba á la vista de Amiens, 
La villa de Ancre, por otro nombre Albret, pertenece hoy 
dia al departamento de la Somma, y dista 23 kilóme- 
tros N.-E. de la capital , que es Amiens. Ambas forma- 
ban parte de la antigua provincia conocida con el nom- 
bre de Picardía, que por ser frontera de Flandes, fué 
teatro de continuas luchas por este tiempo. Por eso nos 
decidimos á sustituir aquella lección á la de Orbans ú 
Orleans que daba la carta, aunque bien considerado pue- 
de ser Dorlans, que es una villa de la misaia provincia, 
próxima á la de Ancre, la cual tomó el barón de Valan- 
(on, como se puede ver en la pág. 334. Cerca de esta mis- 
ma villa de Dorlans ó Dourlens, el conde de Fuentes don 
Pedro Enriquez de Acevedo , derrotó el 24 de Julio de 
1595 el ejército francés' al mando del duque de Bouillon^ 



878 

Tomo. Pilglnr. 



L * 852 El de Mánlum trata, tfc. 

Deba ser equivocadioa por el de Parma^ pues el dnqae de 
Mantua era á la sazón Ditméro amigo y había poco an- 
tes dado paao por sus estados al ejéreito español que 
iba á socorrer' á Valencia del Póo. El de Parma (Odoar- 
do Farnése), alibdodelos franceses» losaiguió al sitiil de 
aquella oiudad , y cuando tío el mal éfcito de la expedi- 
ción se retiré á. Genova. 
348 E$ pretendiente á los estados del smor dnqtie de herma Jfe. 

Acerca de este punto hallamos lo siguiente en la Relación 
de hs excesos de la Corte desde 1636 á 1638. «Por vía 
de Italia ha venido confirmación de la muerte del señor 
duque de Lerm^, que antes se liabia sabido por la de 
Lisboa, y con tanto amanecen diversos pretendientes 
al estado, y cada cual quiere le adjudiquen la tenuta. 
La hija mayor es la principal, diciendo haber de here- 
dar, no obstante que la institución del mayorazgo de 
Denia es de agnación, y que llama á los varones, á ex- 
clusión de hembras, por haber sacado el Duque su re- 
bisabuelo oédula real haoiéodolé regular, y que admita 
también las hembras. 'Alega el duque del Infantado 
que ni el Rey pudo otorgar semejante licencia, ni el du- 
que su abuelo pedirla en peijuicio de tercero y de sus 
sucesores, los cuales tenían ya adquirido su derecho. 
Siji tnedlo hermano pretende tomismo que él en cuanto 
á la exclusión de hembra> y dice que dado este caso le 
pertenece á él la sucesión y no á su hermano, por ser 
incompatibles eu uno dos casas de grandes que excedan 
10,000 ducados de renta; si bien á esto dicen que el 
duque podrá responder que el dut»do del Infantado lo 
pasará á su hgo y él será marqués de Denia y duque 
de Lerma. 
373 Loe nuestros hirieron al conde Escots Sfo. 

En la pág. 520 se le llama conde Bsooto ; es probable que 
su verdadero nombre fuese Sootti* 
. 376 El duque de Medina con dos mil hombres, ifc. 

Es equivocación evidente por Módena, 
881 Un D. Gaspar de Teves, hasta ahora tenido ifc. 

£1 hecho que aquí se consigna es bastante curioso para 
que se hagan las oportunas averiguaciones; pero en 
vano hemos revuelto libros de genealogía y otros ; no 
heoMM hallado mas notioias que laa oontenidas en la no- 



ST9 



Tomo. Páflna. 



ta al pié de la página. Según Bemi , el marquesado de 
la Fuente se concedió en 26 de Febrero de 168B á don 
Gaspar de Teves TeUo de Guzman ; pero es preciso ad- 
Tertir que Salazar á quien este autor copia las mas ve- 
ces, nada dice de dicha concesión bajo el citado año. 
. Por otra parte, este último escritor en su Casa de Lata 
tomo III, págs. 280 y 491 habla de un D. Gaspar de Te- 
ves TeUo de Guzman , á quien llama primer marqués 
de la Fuente , conde de Benazuza , acemilero mayor de 
Felipe iV, gentii-homÍDre de su Cámara, alcalde mayor 
y escribano mayor del juzgado de Sevilla^ el cual fué 
también embajador en Venecia, Francia y Alemania, del 
Consejo y Cámara de Indias, y de los de Estado y Guer- 
ra. Este D. Gaspar tuvo un hijo del mismo nombre, que 
fué segundo marqués de la Fuente, gentil-hombre de 
Cámara del Emperador^ y embajador en Francia, el 
cual murió sin hijos. 

Un D. Melchor de Teves, padre quysá del primer 
marqués de la Fuente (D. Gaspar], hacia escribir en 
Lisboa por Los años de 1612, en finísimas vitelas y con 
un esmero sin igual la Gen^alogia nniversal de la nohi^ 
lisima casa de Sandoval, que ofrecía y dedicaba al car- 
denal-duque deLerma, ministro á la sazón y favorito de 
Felipe III. £1 manuscrito que es en folio, de 331 hojas, 
está adornado de lindísimas miniaturas y retratos de me- 
dio cuerpo de los ascendientes del duque desde Ñuño 
Rasura, y la encuademación es de un lujo extraordinario, 
estando formada de chapas de plata maziza y sobredo- 
rada enriquecida con lindísimos esmaltes de colores. En 
la portada se lee Eduardus Caldeyra, Ulysipone scripsit, 
Anno Dñi MDCXII. Es una alhaja verdaderamente regia 
que se custodia en la Biblioteca Imperial de Paris, y fué 
regalo del rey Fernando YÍI al duque de Angulema. 

390 El oonde de Humanes que ha de ir allá está muy malo. 
Ya en la pág. 275 se anunció la muerte de este caballero 
acaecida antes del 25 de Setiembre. Según Berni, Creo' 
don, antigüedad, hfc, pág. 282, este titulo se concedió 
en 22 de Julio de 1625 á D. Francisco de Erasso, caba- 
llero navarro, que fué maestro del Infante Cardenal. 
Nombróle el Bey para la embajada de Inglaterra, pero 
no llegó á ir. 



380 

Tomo. Pigina. 



I. 393 En la libea 25 donde dice «pelear con ella,» ha de leerse 
con ellas. 
398 Las condenacionss de los que están presos ^c. 

En otra carta del P. Mendo, su fecha en Salamanca á 15 
de Diciembre de 1635, se dan algunos mas detalles acer- 
ca de este ruidoso lance ocurrido por Noviembre de 
dicho año: cEn el salón de Palacio (dice) representando 
una comedia al Rey, el marqués del Águila , conyemo 
del de Cantillana, estaba sentado, y detrás de él en pió 
D. Juan de Herrera, caballero de la orden de Santiago y 
caballerizo del de Liche ( Heliche). Díjole el marque 
que estaviese quieto dos ó tres veces, y finalmente 
echándose el D. Juan sobre los hombros del marqués^ 
dijo este á uno que estaba á su lado: « este hombre de- 
be de estar borracho.» Oyólo D. Juan y díjole que men- 
tía. Acabóse la comedia, dióle el marqués un bofetón; 
desenvaynaron. Mandó el Rey que cerrasen las puertas, 
y los prendiesen; pero entrambos escaparon. EL Rey 

• juró por vida de la Reina que habia de hacer un casti- 
go que fuese ejemplo á los siglos venideros. Al de Can- 
tillana enviaron preso á Montanches; á otro señor de 
titulo (marqués de Govea) que abrió la puerta para que 
se escapase el marqués, enviaron preso al castillo de 
Coca. Al conde de Sástago prendieron en casa de un 
alcalde de Corte, porque es capitán de la guardia ale- 
mana, y también entregaron presos á tres de su propia 
guardia, porque abrieron á D.Juan de Herrera, el cual 
con maña les dijo que queria entrar á hablar á su amo 
(el marqués de Heliche); entró y se descolgó por un ha- 
cen. Cosa es esta que será ruina de muchas iamilias.» 

A esto podremos añadir lo que refiere el festivo au- 

* tor de las Noticias de Madrid^ ya varias veces citado. 
«Dios nos libre de cualquier negocio» puesto én manos 
de licenciados; pues á veces lo suelen apurar hasta lle- 
gar á inconvenientes como quien multum emupt elidt 
sanguinem. Desde que lo sucedido en Palacio se sometió 
al Consejo y se han ido haciendo las diligencias, la 
causa cada día se pone peor, reparando en todas sus 
circunstancias, en el hic et nunc y en una ley que di- 
cen ser crimen de lesa magestad cualquiera fuerza 
hecha en presencia del Rey; que el caso ha sido pensa- 
do, y en lo demás, y tratando de proceder conira los 



384 

Tomo. Página. 



ai]sentes hasta ser degollados. Resulta también gran 
cargo contra el conde de Sástago, que dicen haber sido 
el principal consejero y autor deque se diese el bofetón, 
acumulándole otros excesos que hace como capitán de 
la guardia, como el haber vendido pocos días há el 
oñcío de sargento de su compañía por 1,100 ducados en 
plata; que su despensero le paga cada dia 50 rs. ; que 
cada soldado que tiene taberna ó juego en su casa le 
contribuye cinco reales al dia; que trata mal á su mu- 
jer y otras cosas. Y señalan ya los pretendientes de su 
plaza, como si estuviera vaca, y son los condes Fúcar, 
de la Fera y Aguilar. Está todavía en casa del alcalde 
no dando lugar la enfermedad que tiene á qiie le lle- 
ven á San Torcaz, como está mandado^ habiendo salido 
incierto lo que se dijo en la Gaceta pasada que le 
habian pasado á la Alameda. El marqués de Govea es- 
tá en Coca con dos guardias; Gantillana en Montanches 
y los delincuentes principales andan huidos. A don 
Cristóbal Tenorio han dado la administración de la en- 
comienda mayor de Castilla que tenia D. Juan de Her- 
rera y le valia 500 ducados de renta. Unos dicen que 
el Conde-Duque, su señor, tuvo parte en que se salva- 
se; otros dicen que no, y que es cierto que si quedara 
preso le llevaran al dia siguiente á degollar, por lo 
mismo que era su criado. Lo que se vé es que S. E. es 
. quien mas ruido hace, y clama sobre el caso y lo aprie- 
ta. La hacienda del conde de Gantillana quedará muy 
mal parada, pues la Justicia saca y vende prendas pa- 
ra los gastos. Prendieron también al marqués de Mon- 
temayor (D. Juan Luis de Silva y Ribera) padre del 
marqués del Águila, aunque no tiene culpa, ni se halló 
en la sala.»» 

El marqués del Águila aqui citado se Uaiqaba D. Juan 
Francisco de Silva y Ribera» casó con doña María de 
Toledo, marquesa del Águila, hermana del conde de 
Gantillana, D. Luis Yicentelo de Leca. 
L 404 Renglón 24 donde dice «repelen,» ha de leerse repelón, 
410 El marqués de Loriano. 

' Léase Loriaría, título que no conocieron Bernf, ni su cor- 
rector Ramos, y que se halla sin embargo mencionado 
por López de Haro en su Nobiliario genealógico, Part. II, 
pág. 265, donde dice que D. JuanVelazquez Dávila, se- 



dB2 



I 



Tomo. Página. 



gtindo conde de Uceda, fué creado marqués de LoriaM 
por el rey D. Felipe III. Murió sio dejar hijos en 1606 
y le sucedió en el estado y títulos su hermano D. Diego 
que vivia aun en 1618. ün hijo de este llamado D. Juan, 
el cual estuvo casado con doña Juana Idiaquez, hija de 
D. Juan Alonso, duque de Ciudad-Re?l, dehe ser el 
mencionado en este pasaje. Por muerte suya heredó el 
marquesado de Loriana, su tío D. Francisco Dávila y 
Guzman, primer marqués de la Puebla de Ovando. 
I. 41*7 Las capitulaciones del conde dé Oropesa con la marquesa 
de Álcaudete, 

Hay error, y debió decir condesa de Álcaudete, pues no 
hubo nunca que sepamos marquesado de dicho título. La 
que aquí se cítase llamaba doña Maria Ana Pimentel 
y Córdoba, sesta condesa de Álcaudete , marquesa de 
Vítua^ dama de la Reina doña Isabel de Borbon. Rivaro- 
iaen six Monarquía española (Parlel,pág. 237) trata 
del casamiento de esta señora con D. Duarte Fernando 
Alvares de Toledo y Portugal, sétimo conde de Orope- 
sa, pero dice que las capítaiaciones fueron el 18 de 
Marzo, en lo cual hay error, pues debieron verificarse 
ei 18 de Mayo. 
i€3 £d la oota al pié de esta pégina, donde dice Ghiarenna, 
habrá de leerse Chiavenna , villa del Lombardo- véneto. 
4f9 £Qtre los caballeros que tomafX)n parte en está corrida 
de toros celebrada en la festividad deSa,n Isidro, en este 
afio de 1616, ei P. Sebastian nombra un Meneses, cuyo 
sombre ignoraba. Debe ser ó D. Francisco de Meneses, 
por otro nombre ilarrabás, caballero aventajado en es- 
lai clase de ejercicios, ó su primo D. Lope. Ambos se 
dÍBtioguieroa en la corrida de ¿oros del mes de Agosto 
de 1647 en celebridad del proyectado casamiento de 
Felipe lY 0911 dona María Ana de Austria, que no se 
. verífí/oó liasta el 4 de Octubre de 1^49. 
448 Á D. Jumi de CasliUa. 

Es D. Juan de CasU-o y Casljila, conde de Montalbo y cor- 
regidor 4e Madrid, tantas veces citado en esta corres- 
pondencia. 
45) £1 coronel Bulder con 25,j^00 polacos, ifc. 

Así dice el P. Sebastian de su letra; pero de creer es haya 
un cero demás y que 2,500 fuese el número de tropas 
encon^ndado á aquel pfi<:jal. 



883 

Tomo. Página. 



I. 452 El duque de Montalí>o, Jfc. 

Es equivocación patente por Montalto (D. Luis Guillen de 

Luna y Córdoba, duque de), el cual estuvo casado en 

primeras nupcias con doña Maria Eoriquez de Ribera, 

hija de los duques de Alcalá. 

169 6n el noveno renglón donde dice haya^ habrá de leerse 

a bahía. » 
499 Y llevaron al cuartel de la Corte, >fc. 

Escrita como está en el origina| con letra mayúscula la 
palabra Corte^ creímos seria nombre de algún pueblo de 
Piamonte, como Cortemayor úotro; y asi lo declara- 
mos en la nota puesta al pié de dicha página; pero al 
hacerlo cometimos error. Cuartel de Corte llamaban en- 
tonces al cuartel general, ó sea aquella parte del cam- 
pamento donde residía el general en jefe con su estado 
mayor. Con esta significación se halla usada dicha pa- 
labra en libros militares de la época. Véase también la 
pág. 4S1, nota. 
509 D. Cristóbal de Benavides. 

Debió decir Benavente y Benavides como en otros lugares. 
Bttt Murió la madre Luisa de la Ascensión 8fc. 

. Es la misma religiosa conocida con el nombre de Laisa, 
la monja de Carrion, tantas veces mencionada en esta 
correspondencia. En Í7 de Octubre escribía un P. de 
Salamanca al P. Rafael: 

«Vierties 88 se ha publicado en las iglesias parroquia- 
les de Madrid un edicto del Santo Oficio contra los que 
tuvieren imágenes, retratos, firmas, íruces, nóminas, 
cédulas, cuentas «é historias de la Madre Luisa, monja 
de Carrion, mandando que so pena de excomunión ma- 
yor los entreguen y lleven á la Inquisición, mientras 
se procede contra la persona de la difunta^ qoe es cier- 
to no librará bien.» 

£1 señor obispo de Guadix ha entregado millares de 

cartas de la Madre Luisa y en casi todas 6% habla de 

dineros, y el cara de San Miguel tiene ya un aposento 

lleno de cruces, cuentas, medallas, imágenes y trapos 

viejos de la misma; solo el duque de Arischot tenia 

dos mil cruces que había mandado hacer. 



384 

TOMO II. 

Tomo. Página. 



II. 39 (Nota.) Y una loa del licenciado Francisco de Benavenle. 

Parece debió decir Luis QuiñoneS'de Benavente, cuya co- 
lección de entremeses , loas y jácaras intitulada Joco^ 
seria, Burlas-veraSj hfc, se imprimió por primera vez 
en esta corte el año de 1645, en 8.*, por Francisco 
García. 
40 En la misoia nota al pié de la página, donde dice: y el conde 
de Molina, mayordoino del señor Infante, parece debe de 
haber alguna equivocación, puesto que el D. Pedro Me- 
xia de Tovar, mencionado en el renglón anterior, es el 
mismo conde de Molina, según puede verse en la pági- 
na 167 al tratar de su muerte ocurrida en 31* de Agos- 
to de 1637. También hay equivocación en el titulo de 
conde de la Monclova, que por errata se ha impreso 
Mondova. 

Por úítimo, la comedia del Robo de las Sabinas, que en 
dicha nota se atribuye á D. Francisco de Rojas , don 
Juan y D. Antonio Goello, fué exclusivamente obra de 
D. Juan Goello Arias; á lo menos como tal se imprimió en 
la parte 11.* de Comedias varias. Madrid 1659. Véase á 
Barrera, Catálogo, Jfc. 
71 Dicen también que el Entrador, ifc. 

Habrá de añadirse « nuevo, » porque efectivamente había 
Mo nuevamente elegido por muerte de su padre Fer- 
nando III, acaecida el i de Abril de 1657. 
92 En el tercer renglón donde dice a necesidad » habrá de 

leerse < variedad. » 
216 Los nombres del capitán Andrés Afilo Marino y Juan de 

Terrase habrán de leerse Filomarino y Terrazas. 
222 Abad Peréút, léase a abate.» 

228 En lugar de duque de Oria, título que no ba existido, ha- 
brá de leerse «Doria, duque de Tursi.» 

258 El papel impreso de las dos plazas, hfc. 
Léase «planas.» 

268 Entre los consejeros de guerra aquí nombrados ligara 
D. Fernando Ruíz de Gontreras, á quien el corresponsal 
anónimo del P. Pereyra llama equivocadamente F<^- 
nando Luis, 



385 

1 1 

Tono. Página. 



U. 888 El conde de Oñate, moso, »o ha probado muy bien en /ti- 
glaterfa, hfc, 
Eq varios lagares de esta correspondeacia se habla de un 
conde ile 'Oñate viejo y de otro mosto, de lo cual se de- 
duce que hubo á un tiempo d^s* En efecto, D. Iñigo 
Yelez de G uevara y Tarsis, quinto conde de Onate y 
Yillamediana , consejero de Estado, embajador en Sa- 
boya, Alemania y Roma, presidente del de Ordenes, 
correo mayor, fué el uno, no por derecho propio, sino 
por el de su esposa doña Galalina de Guevara, h^ja del 
conde D. Pedro. D. Iñigo Yelez de Guevara, octavo con- 
de de Oñate, embajador en Inglaterra, virey de Ñapó- 
les y gobernador de Milán, fué el otro. Murió el prime- 
ro el 31 de Octubre de 1644, y el segando á 22 de Fe- 
brero de lB3i. La circunstanciado llamarse ambos /ní- 
goy como afírman Haro, Rivarola y otros genealogistas, 
fué sin duda causa del calificativo que aqui se les da 
para distinguirlos. 
310 A D. García de Bracaínoiite, Jf'c. 

Es equivocación y debió decir Gaspar, que asi se llama- 
ba este caballero, el mismo que en 1643 fué nombrado 
plenipotenciario á las paces de Munsler. 
322 D. Gaspar de Teves, el marqués de Salinas, Jfc. 

Berai (pág. 452 ) trata de un marquesado de Salinas 
instituido en 18 de Julio de 1609 en cabeza de D. Luis 
de Velasco, virey de Nueva España y del Perú; pero i 
pesar de este dato, que conñrma Ramos {Corrección y 
Adiciones, pág. 69) y se halla mas adelante repetido 
(p¿g. 329), hay molivos bastantes para suponer que 
en lugar do marqués debió decir conde, y que el perso- 
naje aqui nombrado es D. Rodrigo de Sarmiento y Yi- 
Dandrando, noveno conde de Salinas y de Rivadeo, el 
cual casó con doña Isabel Margarita, duquesa y seño- 
ra de Ujjar. 

En el tomo III, pág. 8S, se vuelve á hablar de un mar* 
gtiés de Salinas, hijo del de Yelada, que se distinguió 
en olra fiesta de toros. D. Antonio Sancho Dávila, ter- 
cer marqués de Yelada tuvo tres hijos: D. Antonio que 
le sucedió en la casa y titulo; D. Bemardino y don 
Fernando. Solo suponiendo que uno de ellos hubiese 
casado con la marquesa propietaria de Salinas, se po*' 
drian conciliar ambos extremos. 
Tobo xix. S6 



386 

Tomo. Pf(iw. 

OL 848 En la nota donde dice ««Desengaño» habrá de leerse 
Desémp^io. 
Í8i En logar de marqués de «Pavara» habrá de leerse 7a- 

Vara, que es título de los Pimentales. 
4(»7 Bel capUanD. Juan de Monroyo. 

Está ddcnasla o y ha de leerse « Monroy.» 



TOMO III. 

IIL 80 Bl epígrafe de esta carta dice Diego Garay, pero la carta 
misma tiene al fln la ñrma Diego Gamez , en lo cual 
debe haber error evidente y estar equivocado el uno 
ú el otro apellido. Ni uno ni otro se vuelven á men- 
cionar en esta correspondencia, y por consiguiente 
no tenemos medios hábiles para conocer dónde está la 
equivocación, y cuál sea el verdadero nombre. 
35 A cargo del comisario general Terrajas, J^c. 

Este oflcial, cuyo apellido se halla escrito unas veces 
Tarrasa, otras Terrasa y Tarrazas, se llamaba Joan. 
Fué comisario general de la caballería del ejército de 
Rosellon. Sirvió en Cataluña y en la frontera de Por- 
tugal. Pellicer, Avisos (pág. 158), escribe Terrazas. Aca- 
so sea el capitán de caballos Juan de Terrasa, de quien 
se trató ya (tomo II, pág. 216), al nombrar los heridos 
en la fatal jornada de la Leocata, junto á Perpiñan, 
en 1«37. 
76 Ya salió el rébenton de los obispados, ^c. El obispo de 
Mürtía, nombrado eti este párrafo, se llamaba D. Fran- 
cisco Manso, natural de Cañas en el obispado de Ca- 
lahorra. Fué en efecto arzobispo de Méjico, y en 1636 
habiendo vuelto á España, fué presentado para la igle- 
sia de Cartagena, y mas tarde en 1638 para la silla 
arzobispal de Burgos. Ocupábala en este año de 1638 
D. Fernando de Andrade y Sotomayor, el cuaMo fué 
primeramente de Falencia (1688). En 1631 ^é pro- 
movido á la Iglesia arzobispal de Burgos , y en 21 de 
Diciembre de 1686 Felipe IV le nombró virey y ca- 
pitán general de Navarra, coyas fronteras defendió 



i6Í 



Tomo. Página* 



eficazmente coaira la inva9ioB francesa. En S de Abril 
da 1638 fué promovido para la iglesia de Slgtienza{to- 
IDO III, pág. 433) D¿ Juan FranpisoQ Pacheco, á quien en 
oU'o lugar ( tomo IV, pág. 21) llama uno de los corres- 
ponsales del P. Pereyra F^randioo Pacheco simplemen- 
te; no fué obispo sino deán de la iglesia de Jaén. Desde 
30 de Octubre 1619 basta Mayo de 1646 gobernó esta 
iglesia el cardenal Mosooso, hijo de D. Lope de Moscoso 
Osorio, sexto conde de Altamira y hermano del séptimo 
conde D. Gaspar. 
lU. U Hoy ha ¡modo la mam á S. M. el prkdpe de BuUra, hijo 
de D. Felipe Colonna, hfe. 
IfA condestablía de Ñapóles estavo por mucho tiempo en 
la familia de los Goloona»; pero el que aquí es llamado 
D. Felipe debió ser D. Federico, ó como los nuestros le 
llamaban D. Fadpiqoe» daqua de Pagliano y Tagliacozo, 
gran condestable del reino de Nápolé8;Tirey de Valen* 
cia y mas larde de Gatalaíía, el cual muriá, según apun- 
ta Pellicer [Avisos , pág. 140), á últimoB de Setiembre de 
. 1641. Este Golonna fv^ el 4^0 por haber casado con 
la princesa propietaria de Butera, doña Mai^ríta 
Branciforte de Austria , hija de D. Fabricio Brancifor- 
te, prÍQcipe de Butera, y de doña Juana de Austria, 
que lo fué de D. Juan de Austria, bastardo de Garlos V, 
se halla generalmente deiignado en estas páginas con 
el titulo de príncipe de Butera. Hay, sin embargo, que 
advertir que el citado Pellieer le llamó por descuido 
Marco Antonio, en lugar de Federico, como lo demostró 
Salazar en las Glorias de la oasa Famese, pág. 354. 
85 Por dos veces echaron dos toree á rodar á D, Bernardina 
de Áyala, ¿fe. 
Este D. Bernardino era hijo del conde de Villalba, según 
puede versa en varios lugares de esta correspondencia. 
Debió ya por este tiempo ser conde, por fallecimiento 
de su padre, pues Pellicer, (Avisosy 17 de' Sarzode 1639^ 
dice: aPara mañatia están publicados los toros de San 
Isidro anuales. Falta hará el rejón del nuevo conde de 
Villalba, D.Bemardino de Ayala, que está malo de no 
sé qué accidente que le ha sucedido, que todos le cuen- 
tan y nadie le dice.» 
92 El mismo Sr. D. Cárloe. 

De este D. Carlos de Austria trata largamente PeUioer 



388 

Tomo. Página. 



[Avisos, año 1639), aunqae por descuido de sus editores 
se le llama Carlos de Stutsna, en lugar de Austria. «Es* 
la ^mana, dice, parle de aquí : ha estado casi un año 
de secreto, y le han hecho muy poco agasajo. Hánle 
dado 6,000 ducados de ayuda de costa y un regimien- 
to de alemanes en Lombardía. No le ha visitado nadie, 
respecto de las cortesías por pi*etender le tratasen co* 

. mo grande. S. M. le dio audiencia secreta en parte don- 
de ninguno estuvo cubierto. El señor Conde-Duque le 
dio solo Señoría Ilustrísima. Es mozo de 25 años; buea 
arte; labios austríacos; noticioso de buenas lelras, filo- 
sofía y matemáticas; diestro en las armas y trucos; sabe 
seis lenguas; y le hace parecer mejor la poca edad; pe- 
ro en lo que yo le be hablado rae parece mas agudo 
que atento, y sé de su boca que no va gustoso.» 
Ul. 169 El conde de Alba del Tste , ^c. 

Debió decir «Liste ó Aliste,» que de ambos modos lo es- 
criben los genealogistas. 
210 El marqués de Cañete murió cofho en. Francia el duque de 
Cándala. 

D. Juan Andrés (ó según otros Antonio ) Hurlado de Men- 
doza , quioto marqués de Cañete, hijo único de D. Gar- 
cía, el virey.del Perú, murió, según se ha visto (ta- 
mo I, pág. 248), en 163S, y por lo tanto el aquí men- 
cionado debió ser su hijo y heredero 0. García, sexto 
marqués de Cañete, á quien sucedió D. Gaspar, que fué 
el séptimo. A este üliimo le sucedió su hermana doña 

• Teresa Antonia de Mendoza y Cárdenas, octava mar- 
quesa de Cañete. 

En cuanto al duque de Cándale, Enrique, hijo del du- 
que de Epemon, ( Joan Luis de Nogaret de la Valelte) 
sabemos por Mezeráy, Abregéckronologique de l'hisioirs 
de France, quo murió en Cesa!, en 1639, aunque se igno- 
ran las circunstancias de su muerte, que parece fueron 
parecidas á las del marqués de Cañete. 
215 De Perpiñan avisan, ^c. 

Donde dice Leocota, habrá de leerse Leooata, 
22!> Donde dice Habiendo oido el Presidente al P. Gormar, ha* 

brá de leerse tGormaz.» 
232 Cuatro dias antes murió el de Castronuevo, 

Según Rivarola, Monarquía española, tomo II, pág. 38?, este 
conde de Castronuevo se llamaba D. Cristóbal de Forres. 



I -• 



389 

Tomo. Picana. 



ni. 260 Estos días pasados salió la sentencia, ifc. 

Este conde de Linares ó Linhares, se llamaba D. Miguel 
de Noronha, y había sido virey de la India portuguesa. 
Juzgóle la junta que llamaban de Inobediencia, estable- 
cida' en esta Corte, y que tantos castigos hizo por estos 
tiempos. De Carabanchel, donde estuvo algún tiempo 
preso, le mandaron ir á Tordesillas. Véase también á 
Pellicer, Avisos, 1 de Junio de 1G3^. 

274 La gran rota que dio Mazarino, general de los sajones, ^c. 
Es el mismo á quien Péllicer, Avisos, púg. 47, llama Mar- 
rasino, y era general de las tropas del Imperio. Varias 
veces se le nombra en estas cartas, aunque nunca del 
mismo modo, sino Mazarin, Mazar ¡no y Marasino. Véa- 
se la relación de la batalla de Tudlinghen, en 16i3> to- 
mo V, pág. 407, 

2S1 ,Nota al pié de^la página, donde dice 280, léase 273. 

311 El marqués de los Balbases, hijo mayor del marqiiis Es* 
pinola. 
Este marques de los Balbases, que [fué el segundo, era hijo 
del célebre Ambrosio Spínola, á quien Felipe IV creó 
marqués de los Balbases en el primer año de su rei- 
nado. Lhunanle alguno^, aunque equivocadamente se- 
gún cr< enios, marqués Espinóla. 

314 A D. Lope de Hozes iMcen conde, ye. 

Según Sakizar en sus Dignidades de Caslilla, nota final 
p<ig/480, el titulo que en esta ocasión se dio á D. Lope 
de Mozes fué el de vizconde de las Algeziras de Horna- 
cbuelos, y la gracia fué concedida, no á él, sino ásu hijo . 
D. Antonio de Hozes y Córdobju 

A D. Carlos Ibarra, también general de los galeones» 
se le dio dos años antes el de vizconde de Sentonera 
que otros escriben Centenera. 

316 Según se dice, y con razón, á la muerte del Nuncio, ^c. 
Monseñor Campeggio, obispo de Senogallia y nuncio ordi- 
nario de Su Santidad, murió el día de Santa Clara de 
sentimiento porque un clérigo y familiar suyo, llamado 
Bernardino Melchor, le robó la cifra de que se servia 
para escribir á Luis XIII de Francia, asi como varios 
despachos por los cuales se averiguó que el Pontífice da- 
ba cien mil escudos n\ m^ sá aquel rey para que hiciera 
guerra á España. Esto explica el lujo y ostentación con 
que los corresponsales del P. Pereyra aseguran andaba 



m 



Tomo. Página. 



por la Corte (YéapsQ las páginas 807, 310, 315 y 316). De 
él habla largamente Pellícer en sus Aviso», y añade i 
pág. 60: «Es fama que el Rey echándole los brazos á es- 
te clérigo le llamó restaurador de su reino, y que 
aunque gastaran dos lAillones en espías, no se hubie- 
ran ilescubierto tantas y tales maldades. » Véase tam- 
bién lo que el P. González dicQ en la pág. 318. 
m. 320 El conde de Lemas en género de escrúpulos está rematado. 
Este conde de Lemus, que fué el noveno, se llamó, según 
el P. Gándara, Armas y triunfos del reino de Galicia, don 
Fraocisco Fernandez de Castrp, Liñan y Gatinara. Fué 
hijo de D, Francisco Fernandez de Castro^ octavo 
conde de Lemus, marqués de Sarria y duque de Tau- 
risano, quien después de haber sido embajador en Ro- 
ma y virey de Sicilia, entró religioso en Sau Benito de 
Vallad olid y murió en Seti^bre de 1637. De él se ha- 
bla en muchos lugares de esta correspondencia bajo el 
nombre de P. Agustín de Castro, distinto de otro Agus- 
tín de Castro, que fué de la Compañía. De sus debates 
con el general de su religión^ fray Alonso de San Víc- 
tor, sé trató ya largamente en una car(a del P. Chacón 
tomo ir, pág. 188. 

344 Si no está hecho, el alcalde Z). Juan 44 Morales lo hará, Jfc. 
Sobre la muerte dada en Málaga á D. Alonso de Torres 
y Saqdoval (pág. 334), puede vecse lo que, dice Pellicer 
en varios lugares de sus 4^isos. £1 teniente corregidor, 
que le sentenció á ^er degollado se llamaba D. Pedro 
de Qlavarría, Mandó el Consejo en averiguación del 
' caso al alpalde D. Juan de Morales, que visto el proceso 
prpnupQió pena de muerte contra Olavarría (pág. 84), 
aunqqe mas tarde se mandó sobreseer en la causa. 

354 Dicho duque se ha casado, Jfc. 

ti d\iqu€^ Carlos de (.orena, de ijui^n tantas veces se 
hace mencipn en estas páginas, estuvo casado con Ni- 
colé de LorrainiB, que murió en 1657. pía fué hija del 
duque Henrique I, y por consiguiente parienta suya muy 
cercana. Vivió casi siempre separado de ella y pidió con 
instancia á Roma la nulidad del matrimonio; y aunque la 
corte de Roma no se lo concedió, se casó en efecto con 
Beatriz de Gusanee, viuda de Eugenio Leopoldo d'Oise- 
let, príncipe de Cantecroix. Murió en 1661, como di- 
cen el P. Sebastian y Pellicer, pág. 22. 



891 

Tonui. Página* 

IIL 387 Ay$r etUpraron i fríjiif fvian da OoqShk, 

Es errala y deberá leerse Oeaña. Fué fraile capuchino, 
predicador deS. M., comisario general de las Indias y 
confesor de la Bpina doña Isabel de Borbon. Murió« «e« 
gon se dirá mas adelante, en Diciembre de 1639. 
389 £1 marqués de Camarasa, citado en este lugar, se llama- 
ba D. Pj^o Sarmiento de los Cobos y Luna, hijo de 
D. Francisco de los Cobos ^rmiento y Luna, y nieto 
I de Francisco de los Cobos, secretario del Emperador. 

Fué tercer marqués de Camarasa, y además duque de 
Sabiote, por merced del rey Felipe IV. Murió sin su- 

O^OBU 

393 Y «n él el conde da Conc$ntaina y el marqués de Tavara, ifc. 
El á» Ta))ar^, aquí nombrado debe ser ut Pimentel. Mas 
adelanta, en el ailo.de 1641, se babk de un maques de 
Tabara ó Tavara que fué virey die Navarra. Dos mar- 
queses de este título figuran en este reinado: D. Anto- 
nio Pjuionlel, cuarto marqués de Tabftra, gentil-hombre 
de la Cámara de Felipe III y su virey y capitán general 
del reino de Y«^lt ncia, y su hijo D. Enrique Pimentel y- 
Enriquez de Guzaun, quiíito aa^rqués, que fué comen- 
dador df Sanoti-spíritus eu la órdcn de Alcántara, gen- 

, , ; . ti(-bocubre de la Cámara de Felipe lY, virey prímera- 
DicntQ de Aragqa, y. después de. Navarra, gobernador 
de Sicilia, ^pitan general de Castilla la Vieja y Gali- 
cia. Noiubrado gobernador del C<>nsejo de las Ordenes 
en 1655, tomó posesión á^ s^ cargo el 13 de. Agosto y 
murió el 29 de Junio de 1663. Véase á Garma, Theatro 
universal de Españ^, tomp IV» pág. 395. 

i04. El cardenal Richelieu trata ifo. 

Esta viuda del secretario Antoino du Roure de Combalet, 
que fué muerto en 1622 , se llamaba Vignerod de Pont- 
courlai, y era sobrina del Cardenal. Es la misma seño- 
ra «neiicionada en el tomo II, pág. 15Q, y ni, pág. 167, 
aunque en uno y otro lu^ar, con bastante inexactitud, 
como sucede con la mayor parte de i^os nombres ex- 
tranjeros citados en osta correspondencia. 

417 El marqués de Villena np, recibió el collar del Toisón de 
oro de mano del mismo Key hasta el 29 de Setiembre 
de 1649, después de su vuelta del vireinato de Méjico. 
Llamábase D. Diego López Pacheco de Acuña: fuéfam-^ 
bien marqués de Moya, duque de Escalona, conde de 



392 

Tono. Páfina* 

San Esteban de Gomuiz y Xiquena, como puede Terse 
en Pineda, Bistaria de la Orden del Toisón, tomo I, pá- 
gina 367. , 
ni. iSi A D. Fulano de Meneses tienen presOy ifc. 

Llamábase D- Juan y era. según Pellicer [Avisos, pág.f49), 
caballero de Santiago y castellano de Perpiñan. Pren- 
dióle el alcalde de corte D. Francisco de Robles. Ed 
cuanto al D. Francisco de Garay, mencionado en el par 
rafo siguiente, ya expresamos en la nota nuestras da- 
das. Creémosle el mismo D. Juan de Garay, tantas Te- 
ces nombrado en estas cartas, el cual fué general de 
la Artillería y consejero de Guerra. Pellicer, Avisos, pá* 
gina 8, dice hablando de él: « soldado que debe su for- 
tuna al duque de Feria, cuyo criado fué. 
483 Nota S.* donde dice Rónzale habrá de leerse Renales, pues 
tal era el nombre del historiador segontino allí citado. 

En el primer párrafo de la carta del 27 de Marzo hay 
una oración que está mal puntuada, y no se entiende 
bien, habiendo de leerse de esta manera: cAl obispo 
de ÁTila Dr. Arce, que fué regente ahí en SeTilla, le han 
hecho obispo de Plasoicia; al arzobispo de Burgos, don 
Fulano de Andrade^han dado el obispado de Sigtienza.i 

Acerca de este arzobispo de Burgos, cuyo nombre 
era Femando, puede Terse lo que queda atrás dicho en 
una nota al tomo III, pág. 76. 

El Dr. Arce es D. Diego Arce de Reinóse. 
458 Salió ya á luz la .vos de presidente dd Consto de Cas- 
HUa, ifc. 
Por muerte del arzobispo de Granada D. Femando de 
Yaldés y Llano, que tuTo la presidencia del Consejo de 
Castilla desde el 7 de Abril de 1633 hasta el 30 de Di- 
ciembre de 1643, en que murió, entró á reemplazarle 
D. Diego (no D. Dionisio como dice equivocadamente el 
corresponsal del P. Rafoel) de Castefjon y Fonseca, pri- 
mer marqués de Camarena, el cual fué obispo de Lugo 
y consejero de Castilla. Nombrado primeramente go- 
bemador> tomó posesión de la presidencia el 15 de Ju- 
lio de 1640; cesó, según puede Terse (tomo V, pág. 57), 
en Marzo de 1643, y murió el 19 de Febrero de 1655. 
Sucedióle en el cargo D. Juan de Chu macero,; Carrillo y 
Sotomayor, conde de Guaro, que habia sido algún tiem- 
po agente en Roma. 



893 

TMm. Páf bia. 

nL 464 En el segundo párrafo de la carta del 11 de Agosto se ha* 
bla de un conde de Castro, mayordomo mayor de Feli- 
pe IV; parece debió decir CaslriUo, pues en el mismo 
tomo (pág. 434) se dice haber el Rey dado este cargo 
á D. (^rcia deHaro y Avellaneda, conde de Castriilo. 

490 Donde dice « Mismía» léase Misnia. 

501 D$ misUmes, la primera de Larache y Mamara insta ti Du- 
qite porque se haga. 
Este duque es el de Medinasidonia D. Gaspar de Guzman 
el Bueno, que como capitán general de la armada del 
Océano^ tenia á su cargo la defensa de las plazas que 
España poseia entonces en las costas de Afirica. 



TOMO IV. 



IV. .81 No se acaba de asegurar, Jfc. 

Donde dice que el Infante fortificó las plazas de Zinas á 
Arras, léase «veóinas.» 

89 El obispo dé Salamanca Uegó al punto de muerte, ifc. 

Éralo á la sazón D. Cristóbal déla Cámara, quien del obis- 
pado de Canarias fué promovido á la iglesia de Sala- 
manca y murió, según Gil González Dávila, á últimos de 
Abril de 1641. 

43 Este duque de Maqueda, tantas veces citado, es el mismo 
de cuyo destierro de la Corte en 1634, juntamente con 
otros señores, por haberse excusado de levantar un re* 
gimimiento, se trató ^a en la pág. 106 del tomo I. Lia* 
mábase D. Jorge de Cárdenas y Manrique. Fué cuarto 
duque de Maqueda, y sexto de Nájera , conde de Trevi- 
ño y de Valencia, marqués de Elche, etc., consejero de 
Estado y capitán general de la armada del mar Océano. 
Murió el 30 de Octubre de 1644. ' 

83 La fecha de esta carta del P. Sebastian está evidentemen- 
te equivocada, pues en lugar de 10 de Diciembre de 1640^ 
debió decir de 1641. A 9 de Noviembre de dicho año 
murió en Bruxelas el Infante^Cardenal D. Fernando de 
Austria, hermano de Felipe IV y gobernador de los Esta- 



m 

Tomo. Página. 

dos de Flandes. ^1 P. Sebastian, geoi^r^lo^eote t^n exaotoi 
se equivocó sin duda al escribir la feoha, y por lo tanto 
, , la {cnrta deberá ppnerse después déla del 3 de Diciem- 
bre jpág. 192) y antes de la del ll(pág. 193), tanto 
mas cuanto en la del 5 de Noviembre (pág. 175) se habla 
ya de la peligrosa enfermedad del Infante-Cardenal que 
concluyó con^u vida. 
rV. 90 Murió de peste el conde de Longavüa, ifc. 

Enrique de Orleans, duque y no conde de Loogueville, no 
murió como aquí se dice en 1640, sino en 1663. Es 
error del P. Sebastian quien vuelve á hablar de dicho 
príncipe mas adelante. 
120 Entre los oficíales muertos ó heridos en el desgraciado 
asalto de Monjuich se ha puesto uno llamado D. Fer- 
nando Rivero] pero aun cuando su nombre se halla así 
escrito en los mas de nuestros historiadores, hay moti- 
vos para creer se llamaba Ribera, y era el mismo de 
quien se trató yá en el totno II, pág. 198. 
192 Y habiéndosele juntado Gil de Hais, hfc. 

El mismo oficial que unas veces se halla designado bajo 
el nombre de Ayx (Vide tomo I, pág. $00, tomo II, pági- 
nas 29, 162, 236 y tomo IV, pág. 192), otras como aquí 
Hais ó Haes, Con este n<>mbre se conoce una pequeña 
vill;^ en Flandes; en la Prqyenza, hay una oiudad 11a- 

,, ^nada AiXf y por último Aqui^rap, ciudad imperial cé- 
lebre por bUS dietas , se llamó también Áix la CfuipeUe. 
De cualquiera de estos tres puntos pudo ser originario 
el mencionado coronel, del cual se hace mención fre- 
cuente en esta corresppncjlencia. 
207 El principe de Monaco, ^c. Ya en otro lugar (pág. 201) se 
trató de este principe soberano, que renunciando la pro- 
tección de la corona española^ bajo la cual habia vivido 
muchos años, se pasó al partido francés. Las causas de 
dicha defección, que allí se atribuyen á los encantos y 
halagos de la sirena (Francia), se hallan aquí explicadas 
-de una manera menos vaga. J'ellicer en sus Avisos (pá- 
gina 185) dice: ((Ueseptido de que S. M. no le hubiese 
mandado cubrir, y persuadido de las inteligencias y 
sobornos de franceses, echó de allí la guarnición espa- 
ñola, de que era cabo, y metió la francesa, con tan 
grave perjuicio nuestro, que Las galei*as del Rey nues- 
tro señor^ es preoiso naveguen ya á Italia á golfo lan- 



896 

T«BO. PfgiBa. 

'Zado, (altáadol^ iquel puerto y.c?lGi donde se abriga- 
bao, y será uavagacion peligrosa, oq tratando de abrir 
el puerto del Final) que tanto há que nuestra negligen- 
cia le ha olvidado. Hale hecho el Iley cristianísimo ma- 
riscal de Francia, que es como par ó grande, y dádole 
en ^u reino recompensa de ia rent^i que pierde en Ñá- 
peles y la de la encomienda que acá gozaba su hijo.v 

£notra parte (pég. 1,77) dice el misnio Pellicer: «En 
Monaco murió el capitán Sporrin» natural de Jaca, que 
era el cabo de aquella guarnición por Bspaña. Quiso re- 
sistir á los franceses cuando ya estaban dentro y quedó 
muerto gloriosamente con otros muchos.» 

Su verdadero nombre era Grimaldi y no Grimaldo; 
fué principe soberano de Monaco , /marques de Cam- 
pagna, conde de Canosa y caballero del Toisón, cuya in- 
vestidura recibió á IS de Abiril de 1625. Murió en 1662 
dejando un bijo Uamiido Hércules. 
IY« S13 MI barón de Bresé, cuñado ile Rocheliu, hfe.No necesitamos 
adverUr que Urbano de Maillo-Breeié, fué' duque y no 
barón de 3rezé, par de Franqia , etc. Estuvo en efecto 
casado con una bermana del cardenal Richelíeu. Fué 
virey de Cataluíía; murió en 1 650. 

S21 )Línea 3/ áof^e d$$jnies d$ haber sedw^, léase re- 
ducidOi 

837 ]^ curioso el papel que con el título de Prodigios del año 
pasado (¿e 1641 dirija D. Pedrq Gerónimo Saltero al con- 
tador Pedro de Areoa^, ridiculizando las costumbres y 
defectos de algunos señores de la Corte. Es lástima, sin 
Qmbargo, qqe )e falte oportuno oomeniario, sin el cual 
la maypr parte delasalusiopcs que en él se hacen que- 
dan sin explicación, y así hemo$ creído deber añadir 
pop via de glosa en este l^gar, las escasas noticias que 
hemos podido hallar acerca de la persona y hecho$ de 
cada uno de los señores aludidos^ 

D^ ])• Luis TrejOy que es uno de los caballeros nom- 
brados, ^e hi^o ya mención en varios lugares de esta 
. correspondencia. Fué natural de Piasencia, caballero de 
3antiago, maese de campo en Italia y gobernador de la . 
caballería de Andalucía; gran rejoneador y alanceador 
de toros. Matóle en de$afio, ^1 17 de Abril de 1641, don 
Diego de Abarca Mal4onado, contador mayor de la Cru- 

. . , «adfi, C0]^ circopstancias muy honrosas para ambos que 



396 



'Tomo. Pifln^ 



podrán leerse en Pellicer, Avisoé, en el Sem, Erud. de 
Yaliadares, tomo XXXH, pág. 39. Escribió un libro in- 
titulado: Advertencias y obligaciones para torear con el 
rejón. Madrid, por Pedro Tazo, 1639. 8.* 

Empreñó el conde de Concentaina, Pellicer en sus Avisos, 
pág. 14 dice asi: a No es pequeña novedad que la señora 
condesa de Sanlístéban y Cocentayna, que tantos años ba 
traido pleito de nulidad con su marido, está preñada y di- 
cen que de cinco meses.» D. Diego deBenavides, octavo 
conde de Santistéban del Puerto, estuvo casado en pri- 
meras nupcias con doña Antonia Dávila Corella, conde- 
sa de Gocen tayna, segunda vez con doña Juana Dá- 
vila Corella, su cuñada, y la tercera con doña Ana de 
Silva Mendoza y Cerda, hija del marqués de la Elise- 
da. Dicho suceso, según Pellicer (loe. laiui.) puso término 
á las diferencias y pleitos que por causa del condado 
de Cocentayna habían surgido. 

Visitaron la mujer de D, Juan de Chaves y sus nueras, Jfe. 

D.' Juan de Chaves y Mendoza, tantas veces citado en es- 
ta correspondencia, fué oidor de la Chaifcillería de 
Granada, alcalde de casa y Corte, de los consejos de la 
Cruzada y de Castilla, gobernador del de Ordenes desde 
el 26 de Diciembre de 1680, en que tomó posesión, 
hasta el 9 de Octubre de 1638 en que fué reemplaza- 
do por D. Iñigo Velez de Guevara, quinto conde de 
Oñate. En 31 de Octubre de 1630 fué creado conde 
de la Calzada^ aunque Ramos en su Corrección y 
Adición al Bemi, pág. 101, asegura que en i de Di- 
ciembre de 1635 se concedió á D. Baltasar de Chaves^ 
hijo de D. Juan, el título de conde de Santa Cruz de la 
Sierra. Si por la palabra visitar se entiende hacer resi- 
dencia, formar proceso ó entablar investigaciones acer* 
ca de empleados públicos que habían faltado á su de- 
ber, D. Juan de Chaves, en su calidad de oidor, alcalde 
de Corte y gobernador del consejo de las Ordenes, de- 
bió estar casi siempre ocupado en tales negocios, y se 
explica fácilmente la festiva alusión que el autor de 
este papel hace á su mujer y nueras, como si él solo 
no bastara para tantas visitas como por el Rey y los 

* Consejos se le habían encomendado. 

El duque de Hijar aqui mencionado se llamaba don 
Jayme Francisco Víctor Fernandez de Hijar, Sarmiento 



397 



T»mo. Págioa. 



y Silva, coarto daque de HiQar, noyeno conde de Sali- 
nas, etc. hijo de D. Rodrigo Sarmiento de Silva -Yillan- 
drando ó Yíllardandro, como escriben otros, conde de 
Salinas y Rivadeo, el cual estuvo casado con doña Isa<- 
bei Margarita, duquesa propietaria de Hijar y de Alia- 
ga, condesa de Belchite. Por parte de madre, pues, este 
duque de Hijar desceodia del rey D. Jaime de Aragón, 
y sabido es que en el ruidoso proceso, formado á don 
Carlos Padilla y consortes eu 1648, el duque de Hijar 
fué acusado nada menos que de querer alzarse rey de 
Aragón. (Véase el tomo YU.) 

De doña Juana de Bobadilla, que sin duda fué alguna 
hermana ó prima de D. Luis Gerónimo Fernandez de 
Córdoba y Bobadilla, cuarto conde de Chinchón, no 
podemos señalar particularidad alguna sobre que pue- 
da recaer la picante observación hecha por el autor de 
este papel; pero del marqués de Fromesta ú Promista 
(D. Luis de Benavides] se ha tratado ya en varios lu- 
gares de esta correspondencia (tomo I, págs. 7 y 290). 
Puede compararse la alusión aquí hecha con la del au- 
tor del festivo Memorial impreso en la pág. 377 de este 
mismo tomo, donde se lee: <k A Fromista se le encargue 
otra [plaza] que por mucho que el Francés porfié* no 
le vencerá.» 

£1 Pa'riarca de las Indias, D. Alonso Pérez de Guzman 
rué hfjo de D. Alonso Pérez de Guzmao, decimosexto 
duque de Medinasidonia, y como tal tio de D. Gaspar, 
décimo octavo duque, qye es el mencionado en esta 
correspondencia. En alguno que otro lugar se le llama 
equivocadamente D. Félix , confundiéndole quizá con 
el arzobispo de Zaragoza fray Juan de Guzman, ó con 
fray Félix de Guzman, d^la orden de Santo Domingo, ó 
con algún otro ecl&siástico de la nobilísima familia de 
los Guzmanes. D. Lázaro Díaz del Yalle y de la Puerta, 
que por los auos de 1664 hizo un árbol ó mas bien Cc^ 
tábgo de los capellanes mayores que tuvieron los Reyes de 
España , trata de un D. Juan de Guzman, patriarca de 
las Indias, en tiempo de Felipe III; de otro llamado Die* 
go que lo fué también del mismo rey y de su hijo, al 
iiiismo tiempo que su caí ella n mayor y lim9SDero, y 
por último de D. Alonso Pérez de Guzman , arzobispo 
de Tiro, que es sin duda el mencionado en este pasaje 



398 

Tomo. P&gina. 



»• 



í !• 



El' almirantazgo dé Aragón ra<iicaba por este tiempo 
en la familia de los Mendozas y un hermano del daqne 
' del Infantado, llamado D. Francisco de Mendoza, fué en 
' tiempo de Felipe III alulirante de Aragón. De Sus prisiones 
y exóentricídades esuin llenas las páginas del curiosísimo 
diario que con el titulo de Relaciones de la cortede España 
dejó escritas Luis Cabrera de Córdoba. Mandó por algún 
tiempo nuestros ejércitos en Flandes, y sus despachos, 
mientras tuvp dicho cargo, han sido últimamente publi- 
cados en la Colección de documentos inéditos de la Historia 
de España de los señores marqueses de Pidal y MiraQo- 
res, tomo XLIH. Después de haber salido de su larga 
prisión parece se retiró al monasterio de Lupiana, don- 
de tomó el hábito de San Benito. En 1622 fué nombra- 
do obispo de Sigtienza, y marió en 1/ de Marzo de 1623 
anteé de tomar posesión. Según Renales en su CatalaUo 
Segunlino, pág. 105, fué enterrado en la iglesia de la 

C. de J. de Alcalá. Véa<e también á Gil González Dávi- 
la, Teatro EclesiásticOy tomo 1.*, pág. 20$. D. Francisco 
fué hijo de D. Iñigo López de Mendoza, marqués de 
Mondejar,y de doña Ana de Aragón, y nació en Grana- 
da. Estuvo casado con doña María Ruiz Colon de Cór- 
doba, duquesa tic Veraguas, marquesa de Guadaleste v 
de Xamaycn, hija y sucesora de D. Cristóbal de Cardo- 
na, almirante de Aragón. Tuvo un hermano llamadc» 

D. Juan Hurlado de Mendoza, quien por haberse casa- 
do con su prima doña Ana de Mendoza, fué duque del 
Infantado. 

Murió el almirante D. Francisco, como dice Haro, 
Scbiliario Genealógico j lib. V, cap. IV, pág. 371, sin de- 
jar sucesión^ cjf manera que la dignidad de almirante 
de Aragón pasaria á algún individuo de la familia de 
los Cardonas, el mismo que hallamos mencionado en 
la pág. 379 de este tomo IV, y que está también citado 
en el tomo VII, pág. 79. Debió según parece heredar 
juntamente con la dignidad de Almirante, algunas de 
las dotes y cualidades de su antecesor, puesto que se- 
gún puede verse en Pellicer, quien trata de él muy á 
menudo, apenas babia riña ó desafío en la Corte de la 
que no fuese autor ó parte. 

D. Jaime de Cárdenas debe ser el marqués de BebnoD- 
te, de quien se trató ya en las páginas 336 y 459 del to- 



399 

Tomo. Pi^iiuu 



mo II. En la máscara real, hecha en J^alacio el domingo 
de Carnestolendas, salió vestido de dueña. Ep 1638 ob- 
tuvo el gobierno de Oran. 

La princesa de Mélito.'Esie título estaba por este tiem- 
po unido al de Pastrana, su apellido Silva y Mendoza, 
y lo usaban los descendientes de Ruy Gómez de Silva, 
marido de la celebrada doña Ana de Mendoza, 'princesa 
de Eboli. 

El marqués de Malpica, D. Baltasar Barroso de Ribe- 
ra, tercer marqués, fué gentil-hombre de Cámara de Fe- 
lipe III, y después de Felipe IV su hijo, y ayo y mayop- 
' domo á un tiempo del infante D. Fernando de Austria. 

La condesa de Oropesa vieja ño puede ser otra que 
doña María Pimentel, hija de D, Juan Alonso , octavo 
conde de Benavente, y esposa de D. Fernando Alvarez 
de Toledo y Portugal, Monroy y Ayala, sexto conde de 
Oropesa. Vivía aún en 1636 y era viuda, cuando su hi- 
jo D. Duarte Fernando, séptimo conde, casó, 3egun se di- 
jo en el tomo I, pág. 417. 

£1 conde de Castrillo se llamaba D. García de Haro 
y Avellaneda; el de Mouterey D. Manuel de Azevedo 
y Zúniga. La princesa de Asculi debió ser doña Ana 
Florencia de la Cerda, esposa de D. Antonio de Ley- 
va, marqués de Átela y adelantado de Canarias, que por 
muerte de su padre D. Antonio Luís de Ley va, cuarto 
príncipe de Asculi, heredó dicho tjlulo concedido por 
el Emperador, después de la memorable batalla de Pa- 
vía, al general D. Antonio de Leyva. 

El marqués de Palacios (D*. Martin de Ledesma y Goz- 
man) fué desterrado por dar entrada en su caw á tahú- 
res (tomo II, pág. 291]; en otra parte [p¿g. 3*79) se le ca- 
líñca de hombre á quien no podia conQarse una orden, 
porque la daba al revés de como la recibia. 
IV. W% El nombre de este inquisidor se halla unas veces escrito 
Fideriquí (pág. 249], otras Federiqui ; pero Rivarola en 
su Monarquía Española [parte 2.\ pág, 2ü3) trata de 
esta familia y apellido, ad virtiendo que debe escribirse 
Federiqui y no Federici, como imprimió Salazar en sus 
Glorias de la casa Famese. D. Juan Federiqui, inquisi- 
dor apostólico de Sevilla, fué canónigo de sa iglesia ca- 
tedral y del Consejo de S. M. Está enterrado, según Zú- 
fiíga, en Nuestra Señora de la Antigua. 



400 

Ttmo. Página. 



lY. 2S8 Hallábase en aquella dwiad monseñor Pandhro, Jfc. Léase 
Pancirolo. 

291 Carta que S. JIf. escribió á D, Pedro Mexia, ^c. 

Debió decir D. Francisco, deudo cercano del de Legaoés, 
' consejero de Guerra y general de las galeras de Si- 
cilia. 
294 Viva corre la voz de que S. M, parte^ hfc. 

La jornada del Rey no se verificó hasta el 26 de ÁbríL De 
su conveniencia y oportunidad escribió un estenso pa- 
pel D. Juan^ Duque de Estrada, caballero avecindado en 
Talayera de la Reina, el cual se bailará manascrito en 
un tomo de la Biblioteca Nacional de esta Corte señalado 
con la H. 76. 

292 « Murió en una de las refriegas de Perpiñan el señor de 

Navalmorcuende, &c. 

Berní, en su Creaciont antigüedad y privilegios de los 
títulos de Castillay [pág. 326] dice que el primer mar- 
qués de Navalmorcuende fué D. Diego Dávila Coello, en 
atención á los méritos de su padre D. Gonzalo , gober- 
nador y capitán general de Chile. Pero es equivocación; 
el señor de Navalmorcuende nombrado en este pasaje, 
se llamó D. Gonzalo, y fué muerto en un encuentro 
con los franceses en 1641. Su hijo D. Diego fué el que, 
en atención á los méritos contraidos por su padre, fué 
creado marqués de Navalmorcuende. Ramos (Aparato 6lc. 
pág. 103] copia la carta que FeÜpe ¡V escribió á D. Die- 
go Dávila dándole el pésame por la muerte de su padre. 
No le incluye Salazar y Castro, sin embargo, en su re- 
sumen de las mercedes hechas por Felipe I? desde el 
año 1621 al de 1656. 

29B c A juntarse con los tercios del marqués de Espinar y don 
Francisco de Luna. (¿Luzon?)* Esle marqués de Espinar 
se llamaba D. Carlos Celoma, y no Colona como escribe 
equivocadamente Bemi (pág. 291]. Fué hijo de Carlos Go- 
loma, el historiador. 

320 Después de la rota de nuestra cahallerta, ifc. 

La pérdida sufrida en este descalabro fué mucho mayor 
de lo que apuntan los varios corresponsales del P. Ra- 
fael , y gran parle de la culpa cupo al general, como 
puede ven^e por la siguiente gráfica, aunque algon 
tiinto severa narración de Yivanco: 
<« Ordenóse que D. Pedro de Aragón , marqués de • 



. ' 



4M 

PoTar, coD 3,000 caballos de tos mejores que teoiamos 
en el campo de Tarragona , y algunos mosqueteros á 
la grupa, acémilas y dinero pasase á la cara del ene- 
migo y á la vista de Barcelona , á meterse en Rosas* 
EJecQiólo el D. Pedro, y pasada la ciudad y llegado á 
los pasos fuertes y di6cultosos que estaban prevenidos 
de gente y de armas ( no sé qué los pudo amedrentar 
sino el mal caudillo), sin tomar resolución mas honra- 
da , retrocedieron atrás. No pudiendo pasar, y siendo 
avisado de esto Mr. de La Mota , esperólos en las estre • 
churas de los pasos, que hay desde Mar(orell y Villa- 
franca del Panadés para volver á Tarragona, y coro- 
nando las eminencias y colinas con su gente de infan- 
tería y caballería intentó romperlos. Fueron caminan- 
do, y estando tomando algún alivio ó descanso en 
aquellas campañas, quien dice apeados, los caballos 
sueltos, y las armas en el suelo, se hallaron cerrados 
de 7,000 infantes franceses y 1,000 caballos; y acor- • 
dando lo que habian de hacer se cortaron de ánimo. 
Muchos fueron de parecer de cumplir con sus obliga- 
ciones y pelear; el D. Pedro no, y como era cabeza, to- 
dos obedecieron. Perdiéronse y entregáronse al La 
Mota; desbalijáronlos, tomáronles los caballos y las bes- 
tias de carga, y entraron por Barcelona rendidos y 
afrentados, y con los rostros en el suelo, triunfante ya 
aquella ciudad de atrevimientos traidores , no llegan- 
do apenas á Tarragona mas que cien caballos que lle- 
varon la nueva. Fué este hecho de grande quebranto 
para el Rey y para los ministros y para toda Castilla, 
por haberse perdido tan flacamente 2,000 caballos cas- 
tellanos, y porque iban allí algunos hombres de muchv 
impornlncía, que en ocasiones muy arduas habian pe* 
leado bien y lucido, y sido caudillos y gobernado gen- 
te: como D. Francisco Toralto, frey Vicencio de la 
Marra, D. Rodrigo de Herrera, general de la caballería 
de Jas Ordenes y otros.»» 

El frey Vicencio de La Marra, mencionado en este 
pasaje de Vibanco, era un oficial napolitano, hijo de Fer* 
rantedeLaMarra,dttque de la Guardia. Habla deélPetli- 
cer en varios lugares de sus Avisos^ aunque llamándole 
siempre Fray Vinceneio ile lo$ Mártires, equivocación ab 
sarda, pero qne no es muy de estrafiar si se atiende á Ic^ 
Tomo xix. S$ 



m 

I ToiM. Pígína. 



*• 



qae ya dyimos ea Ist laftroduf^ion di lomo lY respec- 
to é, 1^ copia ^ que se sirvió. V^^Hadaí^. Frey YiDcen- 
cio fué algún tiempo maese ^e Campo general del ejér 
cito del papa* y mas tarde gener^il ^ una escuadra 
v^eciaoa contra e^ Ti^roe. ^i^ la 4^ri(^ta del de Poyar 
era gobernador gfoi^ral 4^ ^ caMl^ría de Aragón. 
Mvurió ea Setieml^ cl^ 1648 en el úii/a de Gandía. 

En CMaoto á p. (¡'r^qoisco ToraltQ ú Toraldo, prínci- 
pe de Iklassa, trataremos mai^ a^^lant^ de él al referir 
los sucesps 4^ I^ápoles en m^ 
iV, 32tt Aquí se nos ha ve$Uda. ^n cpiHJ^ de Vi»rcea y un fulano 
Parra,hás y o^ros {oca«, l\kVíare^ de H mismos^ ^c. 
El autor alvfd^ sin duda i \^ llegada á esta Górte de don 
Duarte Luis de Meneses, ocmde de farouca, y creado 
mas tarde marque de Peoalva ; D. Francisco de Mene- 
ses, apellidada ^atTa64«; IX Joan Suarez de Alarcon, 
marqués de Tprres-vedras; P. Lope de Acuña y su hijo 
D. Pedro; D. Pedro Mascarenbaii, bijo mayor del mar- 
í\\\é& de llonlalTap (lXto*ge); D. Gerónimo Mascarenhas, 
su hermano, prior d^ Guimaraens, y D. Luis de Silva, 
hijo, mayor d^ D. Lorenzo, copde de Yagos. Todos ellos 
vinierpn buyendQ de Portugal , y fueron recibidos con 
grande ostentación, baciendo su entrada pública en esta 
Corte el 7 de Marzo, como refiera Pellicer, Avisos del 
año 164), pág. IS. 

33§ Tomó el ca^tiUq de hs Erges y se hino fuerte en él. 

Este castillo cuyo nombre escribe de varias maneras el 
autor de la (^rta, se llama hoy día E^as; pertenece al 
partido de Aleántara y obispado de Ciudad-Rodrigo, de 
cuya piudad dista nueye leguas. No mi^ndaba el ejército 
portugués D. Nicolás Mepeses , ^mo allí se dice ( pági- 
i^a 337 \ sino Ffiroau Tell^ de idneses. 

349 Madrid está ¡Uno de botas, Sfc/ 

Formábase por este tiempo en la Corte la llamada 
a coronelía del Principe» compuesta de varias com- 
pañías al mando de ciertos capitanes de lo mas luci- 
do^ noble y acreditado en toda )a monarqm'a; las 
cuales debían seguir al Rey en su viaje á Zaragoza y 
próxima campaña contra patalanes y franceses. Con- 
trastaban singularmente con los aprestos militares y 
con la lijosa ostentación de armas y arreos la 
€a$i total faltsi d^ <)Qmer«rio, y la p«nurígi do todas las 



403 

Tomo. Pigina. . 



.«. 



clases; pero oig|amos lo que sobre esté punto dice Vi- 
banco : <x Desplegáronse^ las banderas en todas partes; 
oyéronse las cajas, y viéronse los otro$ instrumentos 
marciales; hundíanse los lugares y las plazas. Levantó 
el Príncipe (D. Baltasar Garlos] una coronelía debajo de 
la ci|al se alistaban muchos caballeros y títulos, y for- 
máronse compañías de que fué teniente el Conde-Du- 
que y alférez D. Enrique de Guzn^an» su hijo; sargen- 
to mayor D. Luis Ponce de León ^ hermano del duque 
de Arcos. Pusiéronse en pié cuatro compañías de caba- 
llos de la nobleza para la guarda del Rey, de las que 
eran capitanea el Conde-Duque, el conde de Oropesa, el 
duque do Veraguas^ el de Ariscot y el de Yillahermosa, 
porque el conde de Oropesa sospecho que gobernaba la 
del Conde-Duque, y la del (luque de Pastrana nunca 
llegó á tener forma; no sería por falta de dineros; traía- 
le desabrido la dilación dQ pretendiente de gentil-hom- 
bre de la Cámara del Rey, que si se lo habían ofrecido 
no llegaba á. efecto, con que no pareció hasta lo último, 
en Zaragoza, cuando fueron llan\ados los scnoref^ de 
Castilla <ftn sus familias y criados. 

Levantó é hizo coronelía la villa de Madrid; no hubo 
hijo de regidor, hermano ni'paríente, que no sacase 
compañía, en que la limpieza de manos de las cabezas 
no tropezase , como después pareció enjuicio con de- 
posición de oñcios; quitábanse en la calle los caballos 
de los coches, con que la extorsión y la bajeza mejor la 
ejecutaban los señores que los plebeyos. No quedó sol- 
dado viejo n^ oficial reformado ó tornillero de esta 
guerra ó de la de Flandes ó Italia que no se alistase, 
particularmente en la compañía de D. Enrique, por- 
que el vellón andaba suelto, que cqmo se había de se- 
gar se daba á manos llenas, y hoy, ni aun por reliquia 
le hay; con que de esto y de la jornacla llegaron á valer 
too reales de plata «^00 do cuartos. El trato y el comer- 
cio se comentó á confundir y á subir las cosas á excesi- 
vos precios, y los hombres no hallaban caudal para 
vestirse ñi calzarse. Faltaban los mantenimientos por- 
que nadie quería vender, y todos arrojaban el v^lón 
por las ventanaSjt y lo metían por las puertas de aque- 
llos á quien debían, y con autos de justicia se lo ha- 
cían tomai| con que la agonía y confusión dQ I09 pH9* 



404 

Tobo. Pf(iM. 

blos se hacia mas notable, y el desoonsaelo oonsomia 
las vidas y los corazones de los vasallos , (lormeoto que 
les fué concedido por espacio de 21 años); y por otra 
parte verlos prevenir y armar, y hacerlos salir de sos 
casas, deshaciéndose de cuanto (enian. Era para tener- 
les lástima y conmiseración; no había ninguno de los 
altos y medianos que no refiriese sus gastos, sus em- 
peños, el tomar á daiio, el hundir sus casas, posesio- 
nes y mayorazgos, y el hidalgo que no tenia nada de 
esto, y se babia dci^hecho de sus |K)bres alhajas, y al- 
guna joya, si se la hablan dejado ó la tenia, se veía en 
la miseria que este era el estado á que nos habíao con- 
ducido. 

Todo Madrid se hundia en banderas, y como digOf 
quien mas lo lucía, cuando el Bey pasaba desde el Pa- 
lacio al Retiro , era el D. Enrique, porque poniendo la 
gente en ala, cuando llegaban á afrontarse con su 
cuerpo de guardia, tomaba la bandera, la abatía y ha- 
cia sus ceremonias con ella.» 
IV 36S La caria del 13 de Mayo, que n^parece original sino co- 
pie, está firmada P. Benito Gracia , como se ha impreso; 
pero es de creer sollamase Gradan; es este apellido de 
una familia aragonesa á la cual pertenecían el P. Baltasar 
Graciaii, jesuíta, y Lorenzo Gradan autor del Criticón, 
377 Este memorial, que se supone dirigido por la villa de Ha* 
drid en ocasión del viaje del Bey á Aragón, es una proe- 
ba evidente del descontento que reinaba A la sazón en 
todas las clases de la sociedad española. Felipe IV, salió 
de Madrid el 26 de Abril , camino de Valencia; pero las 
nuevas de un motin ocurrido en dicha ciudad le obll* 
garon i cambiar de ruta , y hasta el 30 de Hayo no 
llegó á Cuenca. En esta ciudad se detuvo algunos dlaa, 
pasó desde allí á Molina, y por último á Zaragoza, don- 
de hizo su entrada solemne á fines de Julio. El Rey 
se prometía dar calor á la guerra y asistir en persona 
á una campaña que fué desgraciadamente infelicísima- 
Bl autor del Memorial quien quiera que sea, se hace 
eco de las hablillas y rumores de la Corte y maltrata 
sin piedad á las hechuras del Conde-0uque,,qoe ya por 
este tiempo empezaba á decaer visiblemetíle en su 
/ privanza; critica y zahiere á algunos t)erson^s de loe 

'^ * ()ue mas figuran en rstas páginas, y por eso tl^etnOl 



i." 
•I • 



405 



PáfiSft. 



oportuno como ya lo hicimos eo otro lagar, respecto de 
los Prodigios del año pasado d& 1641 , (pág. 39S]» agru- 
par aquí las noticias y datos que existen esparcidos 
en otros libros acerca de los individuos ea él mencio- 
nados. 

D. Francisco de Luzon y Guzman era un caba« 
llero muy conocido en esta Corte y del cual se ha 
tratado ya en varios lugares de esta correspondencia. 
En el tomo Y, pág. 448 se refiere que fué capitulado 
juntamente con otro regidor IbmadoD. Bernardo de Sa- 
laSy por haber metido mano en el dinero de las levíu. Fué 
convicto y condenado á privación de empleo, destier- 
ro y multa. 

Del conde del Gastrillo (D. Gaspar de Haro y i^vella- 
neda] y del marqués de Malpica (D.Baltasar Barroso de 
Ribera) se habló ya en otros lagares. Yéase la pági- 
na 838 y 378. 

Fromista ó Promesta, como otros escriben» es D. Luis 
de Benavides , ya citado en la pág. 7 del tomo I , y en 
las 238 y 879 de este tomo IV. Murió en Madrid á 6 de 
Enero de 1668 según dice Vidania en su Memorial de la 
casa de Benavides. Ñapóles 1696, pág. 164. 

Palacios es el marqués D. Martin de Ledesma y Guz- 
man, de cuyo apretado lance y destierro de la Corte 
se trató ya en varios lugares del tomo IIi; páginas 198 
y 8S8. Yéase también la nota á los Prodigios de Madrid. 

Ladrada es D. Juan de la Cerda y Ley va, marqués 
de Ladrada, coya aventura con un cochero delante 
de Palacio se contó ya, pág. 315 del tomo Pt, En la 
Relación del Juramento del Principe D. Baltasar Carlos 
que publicó en esta Corte Juan Gómez de Mora, traza- 
dor y maestro mayor de las obras de Palacio, se pone 
entre los títulos de Castilla que asistieron á onD. Gon- 
zalo de la Lama y Cerda, marqués de la Adrada, que fué 
qoiiá padre del D. Juan aquí citado. 

Almirante de Aragón lo era en este año algún caba- 
llero de la casa de Cardona. Yéase lo dicho, pág. 398. 

D. Nicolás Cid , varias veces citado en esta corres- 
pondencia, era en 1637 veedor general del ejército de 
Italia; en 1G38 del Consejo de la Guerra, y mas tarde 
veedor general del ejército real que se formó en 1648 
para la campafia de Cataluña. 



T*ii». Página. 



m 



b. (jérónímó Cameiftoia, del hábito de Santiago y se- 
cretario de la Gáinara, faé una de las hechuras del 
t¡onde-Duque. Petücer (i^m'^s^ pág. 136) cuenta que una 
hija suya murió de repente en Palacio, en Setiembre de 
1641. £1 duque de Maqoeda D. Jorge de Cárdenas y Man- 
rique era grueso en demasía , y según se colige de lo 
dicho en otro lugar (tomo lY, pág. KÍ), muy aficionado 
á tener perros de todas clases. • 

Bl conde de Lemus aquí mencionado ^e llamaba don 
Francisco de Castro y Portugal , y eh cuanto al de Lo- 
dosa y su villancico ya se trató algo en el tomo II, pá- 
gina 43. Pedro de Arce es el misino secretario del Con- 
sejo de Estado mencionado en el tomo I, pág. 338. 

Juárez debe ser Diego, sécrélaHo del Consejo dé* Por- 
tugal y suegho de Vasconceltios, una ¿é las causas del le- 
vantamiento de aquel reino. Este últiitid fué secretario 
de Estado de la princesa doña Matgarita de Saboya, du- 
quesa de Mantua, que gobernó aquel reino desde 1633 
á Í6Í1. 

Del marqués de Palacios y de D. Francisco de Luzon 
y Guzman ya queda atrás dicho. tlUoa es probable- 
mente el mismo D. Gerónimo, mas adelante citado. Un 
caballero de este nombre y apellido, que fué del hábi- 
to de Santiago, era procurador de Toro en 1632 caan- 
do la jura del príncipe D. Baltasar Cáirlos, según puede 
versé en Gómez de Mora, Relación iel Juramento, Jfe. 
Madrid 1632, 4.* fól. 3á v.* 

D. Pedro Valle de la Cerda, lio, según creemos, de don 
Juan, y cuñado del Protonotario D. Ger<kiimo de 
Yillaniíeva, fué nombrado consejero de la Guerra en 
16Í2. Éralo también de llacienda én 1645. 

De los condes de Moutalvo y Monterey, mencionados 
en ios siguientes párrafos, se ha dicho lo bástante 
en estas páginas. Del último que estuvo casado con 
una hermana del Conde-Duque y fué virey de Ña- 
póles de 1631 á 1637, se cuenta que al volver de 
su vireinato trajo dos galeras cargadas con su recá- 
mara y equipaje. Véase el tomo lll, pág. 18. 

be D. Pedro de Aragón, marqués de Povar, hijo del 
duque de Cardona, y su desgraciado encuentro con L« 
Mothe en el Valles, se trató ya en varios lugares del to- 
mo IV, año de 1642. 



: 



-iiñ 



Timo. Página. 



^íetfdMiU dét Consejo dé Castittá en este ^ño de 42 
lo era D. Oie^ de Castejon V Fonséca, Jirimer marqués 
de Gaiti:áireDigk. 

Oampor^dondo $e Ifotíiaba Antonio, y era en este 
añoxle ii )[)t*esidehte del tonsejo de Hacienda. El duque 
de Séssa debió ser D. Luis Pernandex de Córdoba, Car- 
dbiia y Reqúesehs, sexto duque de Sessa, Baena y So- 
ma, conde de Cábt*a y marqués de Poza, que según 
hirardlá ütónorqnia Üspañotá, Mhto 11, pág. 169, mu- 
Hó en esta Corle el 11 de Noviehibré de 1642. 

B. Gaspar íÍb Btatáyfíoate, plenipoleüciario á las paces 
deMunsier, fué tercer conde de Peñaranda, consejero 
Heél y ebbájadbr éti Inglaterra. En el tomo II pág. 316 
se le Uámó equivocadamente Garda^ en Tugar de Gas- 
par, bé Rámirez de Prádó (D. Lorenzo) se ha dicho lo 
suficiente en vatios lugares de esta correspondencia. 

&t ddqutB de ÜsUna se Ilaniaba t). Pedro Girón , y 
fué lél cuarto, léi'á hijo del célebre virey de Ñapóles 
D. Pedro Giron^ el cual iilurió én esta Corte el 24 de 
Setiembres de 1624. 

]ltonj[üebUo ésD. Bartolomé, oidor de Indias, distinto 
dé tXto qué fbé escribano de Málaga y sufrió la últin^a 
pena eh 1639 por habei* dado itiüerte aleyosa á un ca- 
bálleh) de dicha cuidad llamado t). Luis de Aguírre. 
Véasd el toüio tlt, [)ig. 334. Eñ cuanto á Santelices (don 
Juan), alcalde de Casa y Corté, pueden consultarse va- 
riois lugarte de esta correspondencia. 

Ótrá vez se Ihbleja á Luzorii, Salas y ÜUoa, de poco 
escrupulosos ell bl tnahejo de fondos: acusación que 
con respectó á los dos ttliimos parece haber sido des- 
¡graciadamente tündada, t)ueslb que según ya se dijo 
se les fbrmó cáüsá por coecho y malversación de los 
caudales destlnadc^ ál armamento de las compañías de 
guerra costeadas ^or esta villa. 

El cardenal feorja, el conde tlé Oñate (D. Iñigo Ve- 
léü dé GuéV^lba) V ^1 de ¿arajá^ (D. Diego Zapata) debian 
ser indy ancianos. El t)rihiero que fdó hijo de D. Fran- 
éiseb de 6orja y doña Juana Velasco , duques de Gan- 
día, nació el 13 db Abril de 1582, y por consiguiente 
cbntaba V^ iü^s de 60 añbs. bel segundo tratamos ya 
bri ütía liotá dé la ^idg. 383, y bn cüdiito al tercero ha^ 
ctá f é mas dé 10 ¿bs que goídba del título. 



«08 



Tono. Página. 



Cosme II de Mé^lcis dQ<(ae Florencia faé poco e9cni- 
puloso en conservar «ub alianzas. 

De D. Francés de Beamonte, que debió ser un caba* 
llero navarro, nada' hemos podido averiguar. Br la pá- 
gina 486 de este mismo tomo se cuenta de un hijo suyo 
llamado Tomás, capitán de caballos en el ejército de 
Cataluña, que murió sobre Lérida el 16 de Mayo de 1644. 
Yillafranca es el duque de Feraandina (D. García de 
Toledo) tantas veces citado en estas páginas. 

D. Rodrigo Jurado, fiscal del Consejo de Hacienda, 
fué uno de los visitados de real orden en 1643. Véase 
pág. 469. 

Del Condestable de Castilla (D. Iñigo Fernandez de 
Yelasco) se ha tratado ya en varios lugares. El de Y i- 
Ilahermosa se llamaba D. Garlos de Borja y Aragón. 
Gastrofuerte es D. Pedro Paoheco , y por último el de 
Orgaz, suponemos sea el cuarto conde D. Antonio Hur- 
tado de Mendoza, Guiman y Roxas, mayordomo del 
rey D. Felipe lY. 

Vaíero Diaz, que se Ifamaba de nombre Juan, es el 
rico asentista mencionado en el tomo lY, pág. 855. 

El duque de Uijar (D. Francisco Víctor Fernandez), y 
el del Infantado (D. Rodrigo Diaz de Vivar Sandoval, 
Hurtado de Mendoza) tenían mando en la frontera de 
Portugal. Ni uno ni otro fueron felices en las armas. 

Hubo un conde de la Puebla de Llerena ó Puebb 
del Maestre, como otros la llaman , que fué asistente de 
Sevilla entre 1626 y 1629, y gobernador del Consejo de 
Indias. Llamóse D. Lorenzo de Cárdenas y Yalda, y fué 
también marqués de Bacares. Véase el tomo I , pági- 
na 396 y 406. Debió morir antes de 1642, puesto que 
en Julio de este año era ya conde de la Puebla, y asis- 
tente de Sevilla su hijo D. Diego, que es sin duda el 
aludido en este Memorial. El de Luna sería D. Juan 
Alonso Pimentel, conde de Luna y primogénito de don 
Antonio Alonso Pimentel , noveno conde de Benavente; 
aunque hubo otros condes de Lurñ en Aragón, y 
el marqués de San Román que lo era ta.mbien de Ve- 
lada y de Astorga, se llamaba D. Antonio Sancho Dá* 
vila. Hállase indistintamente citado en estas páginas 
como Velada, como San Román y como Astorja: este ÚU 
timo titulo, como esporo de doñ^ Qostanza Osorio, hija 



ü¿- 



Mtlu. 



409 



y heredara de D. Pedro Alvarez Osorio, octavo mar- 
qués de Astorga. En la R$laoion del Juramento, ffc. ya 
citada, que compuso Gómez de Mora , trazador de las 
obraa reales (1632» 4.% fól. 29 v.*) se pone entre los tí- 
tulos de Castilla qué presMiciaroil el acto, un 9. Anto- 
nio Gómez Dávila, marqués de San Román, primogéni- 
to del marqués de Velada, el cual por ser menor de edad 
ciñó espada para didia ceremonia y deiq^ués se la quitó. 
El de Falces seria D. Diego Croy de Peralta descendiente 
de Mossen Pierres de Peralta, condestable de Navarra; 
era por este tiempo capitán de la guardia denominada 
de «la Cuchilla.» Veraguas (es D. Alvaro Jacinto Colon de 
Portugal), y Ariscot el hijo del duque de Aerscboot, fla- 
menco, que murió en esta Corte. En cuanto á Gómez 
Salinas pudiera creerse que se trata de D. Enrique Sali- 
nas, alcalde de Casa y Corte, varias veces citado en eata 
correspondencia, y del cual dice PelUcer (Avisos, S3 Agos- 
to 1644, pág. 221 ) : «Ayer lunes murió D. Enrique de 
Salinas, alcalde de Corte. Enterróse en el monasterio de 
la Trinidad. Ha hecho lástima y dolor general, porque 
era el mas bien visto y mas amado en la Corto de todos 
los compañeros suyos de sala. Deja seis hijos bien des- 
acomodados.» Para conciliar la picante alusión conte- 
nida en este párrafo es preciso suponer que todos estos 
señores últimamente nombrados eran allos y fornidos. 
El mafqués del Carpió se llamaba D. Diego López de 
Haro y Sotomayor ; estuvo casado con una hija del 
conde de Olivares y hermana del Conde^Duque. Su hyo 
D. Luis Méndez de Haro, sexto marqués del Carpió, he- 
redó parte de los mayorazgos y el titulo del Conde- 
Duque, asi cómo le sucedió también en la privanza. 
Zapatilla se halla citado en el tomo II, pág. 336 como 
habiendo hecho el papel de novio en una especie de 
máscara que se representó en Palacio el martes de 
Carnaval del año 1638. Quizá sea D. Francisco Zapata, 
inquisidor de la suprema y capellán mayor de las Des: 
calzas, ó mas bien el conde de Barajas, ya mencionado 
en la pág. 407, el cual era de edad muy avanzada. Bl 
conde de Cantillana (D. Juan Vicentelo de Leea) gran, 
toreador, fué padrino del célebre desafío ocurrido en 
Palacio entre el marqués del Águila y D. Juan de Her- 
rena, por lo cual fué condenado á servir por áxw afioa 



Ivmo. PfgbuL ' . 

eo Oi^n con bhatro láDí^as i m ¿osta. Debió, sin em- 
bárgü, obtener su indalto^ puesto que le vemos figurar 
de nuevo en 1€40. Vá en la pág. 378 (tomo lY) se inser- 
tó un párrafo de las EféméHdes del P. Pereyra, de 
donde pudiera deductlrse que en éste año de 1642 fué 
asistente de SeTlIlá» si bien Ortiz de Zttfíiga no le cita 
en la lista de elioe que íhsertó en lá pág. 798 de sus 
anales edesiáitlkús. * 

Aceróa de D. Juaü de YalencM^ apellidado el indiano, 
gran rejoneador de toros^ puede terse la carta anóni- 
ma del U de Mayo de 1689 (tomo III, pág. 260), donde 
se le llamó eqbividcadameüte Pákfneiá. Distinguióse mu- 
cho por su destreza y gallardía en líos toros del dia de 
San Isidro de aquél año. Tomó paHéen otras fiestas de 
toros como puede verse en el totho Vt!, págs. 75 y 79. 
IV. 428 En lá nota puesta al pié de está página hemos llama- 
do al prior de Navarra /udM en luga^ de Martin Re- 
din (Reading), que era su verdadero nombre^ como 
puede verse én (]frándara, Ahúas y Münfos de GaHciOy 
págs. 696 y 611. Llámale este autobRádfn, otros Redin; 
uno y otro apellido son corrupciones de ñeading, se- 
gún ya se dijo eh otro lUgar. Fué gt^n prior de la Or- 
den de San JUán, en el reino de Navarra. 

Mk El marquiís de Algava, fírhlánte de lá carta fecha en Za- 
ragoza á i de Oétubre, se llatüaba D. Pedro Andrés de 
GdÉmáh, tercer marqués de lá AlgaVa y de Bardales, 
conde de Téba, alférez hiayor de Sevilíh, hijo de 'don 
Luis détlutman, segundo itlárqués. Oasó en 1620 con 
dofia luana Enirittue^ de Córdoba, hija de los marqueses 
de Priego. Véase á Rivai*ola, Uíimárquia española, li- 
bro I!, cap. XXXT. 

I1& IrKentó el cotide de Caetelmáyor y x^mas de los portugueses- 
enseñbrearse de Fesamamani y de los fuertes de la me- 
dia iuña. 

A no hábeh halladd posteridrulenté á la publicación 
de e^te tohio una relación portuguesa de esta audaz 
tentativa, no hubiérahio^ descubierto que aquel nom- 
bre estaba mal escrito y que en lugar de Fesamamani 
habia de liáehse Jesamani ó Jesematíl. 

171 Etí la nota b, al fin de esta página, hay dos erratas de con- 

siderUcIoh. Eh el primer renglón, donde se lee Beorí 

• Coáfler de Rasé, habrá que sustituir Coiffier de ¡(»sé, 



4Í» 

lomo. Páfina. ^ 

c[íie lát é^á el norilbfe^e AA desghiciado favorito de 
Lilis ttlt. fin el á^gundo, én tügáb dé Mr. de Jhose ha- 
bida de leerse dé fhou, celebré historiador, cuyo nom- 
bre látihi^add és Jacobus Augustüs Umanus, autor de 
una excelente historia de Pranciá qtie comprende des- 
de el añd IStk al de 1607. 
tV, il8 At duque de Montalho há hecho S, M. Y^, 

Asi dice él original , t^ero debe de hábei^ equivocación, 
pues no hUl>o, que sepamos, por esté tiempo ningún 
dtique de dicho titulo. Conde de Montdlvó lo fué D. Juan 
de Castro y Castittd, corregidor de Madrid, de quien 
se trató yá á mehúdó eh ésta cbi^t^spohdencia. El per^ 
sonaje ^quí citado no puede ser d(ró qtie D, Luis Gui- 
llen de Luna y Córdoba, príncipe de Paterno y sépti- 
mo duqiie de j^fohlalto, Vire^ dé l^icilia, Áé cuyt> esplén- 
dido i'égaló al hey D. F'ellpé iV, en o^fksiofl de una san- 
gría, ^é trató ya étí ^l tomó t. pág. 3d1 de esta colec- 
ción. Estuvo casado en primet^ás tíl1|3cias con doña 
Maria bnHqtieiz de ttibe^», y cá^d dés¿>üél5, cómo aquí 
' sé indica, con doña Cátalltoá de Moneada , hermana del 
tiiarqüés de Aytoná. 
508 ultimo rétiglon, donde dice cbli^rU á (jüB vaya á España, 
el sentido requiere qtíe se lea obligáhle. 



TOMO V. 



t. % Al de Hufal, al de lá íranallá, ife. 

Así dice el origiiial, y así héítios ilhpt^ó los nombres de 
estos nobles franceses á pesar de éátat^ evidentemente 
equivocados. Tratiala debe de sel^ tréhiolta 6 La Tre- 
molla,es decir, ÉilHque Carlos áé tá füemoille que 
otros gétiéalógi^tás fráhceSeá é^drtbéfi La TremouiUe, 
princi^xi dé Tárenlo. Rüfal no es ÉÚxÉuf, como indica - 
íTios en la nota al Ktn de la pigiilá, ptíesto que Gár- 
lo6 11 de Lorena, qué ñié duqué dé dibha villa junto á 
Ruab , no fué de los seiiorés desterrados por Richelieu 



443 

Tomo. Vá|inft. 

y qae ToLvieron á sa patria en esta ocasión. Segim los 
escritores mas autorizados, estos ñieron: el mariscal de 
Vitry (Nicolás), el marqués de Bassompierre (Francis- 
co ), el duque de Guisa (Enrique), Francisco de Baradas, 
favorito de Luis XIIIj el duque de Beaufort, hijo se- 
gundo de César de Vendoma; el de San Simón, el con- 
de de Garmail, el mariscal d'Estrees (Francisco Anibal), 
y otros , pero ninguno hemos hallado cuyo nombre se 
aproxime al de Rutal. Hay en Francia en el departa- 
mento de la Gharenta, no lejos de Angulema, una vi- 
lla llamada Ruffec, que fué sucesivamente baronía, vis- 
oondado, y por último marquesado; quizá algún mar- 
qués de ella seria el aquí designado con el titulo de 
Rufal 
y. 45 Manáá se leyera el cap. XVII del Evangeiio de San Juan, tfe. 

Hay una errata grosera en esta cita latina habiendo de 
leerse clarificavi y clarifica me donde dice clar^fleooí y 
darificam, 
47 El cuai kabia dioho al obispo de Meas, jfc. 

Meaux, que antiguamente se escribía Mejalx y Meux, es 
una villa de Francia, capital en otro tiempo del con- 
dado de Brie y cabeza de obispado. Hoy dia forma 
parte del departamento de Sena y Ifama; su nombre 
antiguo era Mddi, 
50 Cantando una paráfrasis que hizo el señor Godexo, Jfc. 

Es Antonio Godeau, obispo de Grasse en el departamento 
de Var, el cual se distingaió por algunas poesías leí- 
das en el célebre hotel de Rambouillet, y que le va- 
lieron mas tarde la protección del cardenal Richelieu. 
Cuentan, que deseando este hacerle favor y premiarle 
cierta pai^frasis del Benedioite que le presentó, le di- 
jo jugando con la (Glabra grace que el cardenal, como 
juatural de Gascuña que era,^ pronunciaba ffrasse: os 
bago obispo de Grasse y que en efecto le nombró po- 
so después obispo de dicha diócesis. 
63 ¡Hcese que mejor informado S. M* 

D. Juan Francisco Manuel Pacheco de Acuña, con^e de 
Santistéban de Gormaz y marqués de Moya , primo- 
génito del marqués de Villena, hizo imprimir en es- 
te año de 1643 una defensa de los cargos hechos á su 
padre durante su gobierno en Méjico, asi como la re- 
lajón de todo 1q ocurrido en aquella capital dxandQ 



4t3 

toMO. Página 

]e privó del mandó el obispo de la Poebla, firay Joan 
de Palafox y Mendoza. Hátlase dicho papel en el to- 
mo 101 de esta colección, fól. 193. 
V. M ¿a marquesa de Lsqanés pidió tíeenda, Jf e. 

. El primer marqués de Leganés (D. Diego Mexia de Gas- 
man), tantas veces mencionado en estas páginas, es- 
tuvo dos veces crsado: la primera con dofia Polixena 
SpinolaDoria, hija del primer marqués de los Balba- 
ses (D. Ambrosio Splnola), en la cual no tuvo suce- 
sión. Casó en segundas nupcias con doña Ana de Ro- 
jas, cuarta marquesa de Poza, según lo declara Riva- 
rola en su Monarquía española^ tomo II, cap. XIX, pá- 
gina 97, aunque en el tomo I, cap. Xlil, pág. S31, este 
genealogista la llama doña Fi'ancisca de Córdoba, y dice 
fué Mxto marquesa de Poza, confundiéndola con sah^a. 

D. Juan Yañez, quien en el prólogo á sus llemorias 
para la historia de Felipe III puso singular esmero 
en apurar las genealogías de las casas de Sandoval y 
Guzman, con sus entronques, dice que el marqués 
tuvo en su primera mujer (doña Polixena) tres hjjos, 
y que casó en segundas nupcias con doña Juana de Ro« 
jas gtunto ^marquesa de Poza, hija mayor de D. Luis 
de Córdoba, Cardona y Aragón, quinto duque de Sessa. 
Gomo quiera que esto sea el marqués parece haber 
tenido en su primera mujer dos hijos, D. Gaspar Me* 
xía, conde de Morata que le sucedió en el marque* 
^do, y D. Ambrosio Ignacio Guzman y Spinola, 
obispo primeramente de Oviedo, y sucesivamente des- 
pués arzobispo de Valencia, Santiago, y por óllimo de 
Sevilla, donde falleció en 1669. En la segunda, que es 
la mencionada en este pacaje, no tuvo según p«réce 
sucesión. 

Hallábase, como queda atrás dicho , el marqués de 
Leganés en Ocaña, adonde había sido desterrado raiéd* 
tVas respondía á los cargos de su visita, y por esO la 
marquesa pedia se le concediese licencia' para ir á Md* 
rata, donde se celebraría quizá el casamiento de su h^á 
doña Francisca de Córdoba y Rojas con D. Gaspar 
Mexia, conde de Morata, su hijastro. 
99 Los señores to han tomado agriamente, hfc. 

Este conde de Lemus se llamaba D. Francisco de Cas* 
tro y Portugal y faé el noveno, y estuvo casado cor 



♦a 

tono. PáfhuL 

do^a^ AfttoA^ fiirop, \^\\^ 4^ D. Pedcp, tercer átKpit 
4e Qsupfi. Fué híjp 4^ otro D^ Fi^acísj^o, embajador ea 
Ronia^ vi rey 4^ Népoles y de. ^iciUa, que habioido en- 
trado ^a ]a r^ligioii 4^ ^^i) BeoUo se llamó fray 
Agustín ile Gastrp, y murió ^p 1637. El duque de Me- 
dinapell se llamaba D. Juau Luis 4^ la Cerda , y fué ei 
séptimo de su casa^. 
y. ^01 Yarí^ Y^ces se ha^ tr2^ta4o e;) esta correspondencia de 
D. j[ua)x Ramírez 4^ AreU(\^9, octa^yo conde de Aguilar, 
qu^. es e\ citado e(i este párrafo, hg|p del conde D. Fe- 
lipe Y de doña Luisa Manrique de Lar^. Estuvo casado 
. c^ doña María 4a Mepdp^ y Alvarado, hija de D. .Juao 
4^ Mendoz^L, marqués 4p Saa Gerfn^p y de la Hínojosa, 
por c\iy¿^ mueií'tek ocurridfi en $4 4e febrero de 1628, 
heredó 4^<^^o^ esta4Qs. Creado grande de España en 
16i0 (Véase ei (opio III, pág. W) ^ halla indistinU- 
piep^e nop;ibr2^4o en es(s^ página^ b^uo los títulos de 
Hinojos^ y Aguiiar, Doña Ajiaría^ de Mendoza, marquesa 
propietaria de S^n (jerman y de la Pinojosa, murió, 
según se hs^ visto (tomo IV, pág. 223^ ep Enero de 16il 

\0^ fuexo^, de esta j¡mi¿a el Presidente efe Castílla, ifc. 

El marqués de Ca3^peda, pitado ep este pasaje como ha- 
biendo sido nombrc-^dQ vocal de la junta para calificar 
el papel pohtico intitulado Nicandro, se llamaba don 
Sancho de Monroy, el cual fué creado ^larqués en 1615. 
Fué cabc'^llero de Santiago, embajador en Francia y 
At^iu^uiia, y veedor g^nera^ de la gente de guerra en 
Portugal y galeras de España, y consejero de Estado. 
Murió á 23 de Agosto de 1646. Presidia la junta don 
Juan de (^humacero, que á lá sazpp era presidente del 
Consejo de Castilla. 

lio Ofrecióle su c<ua el nuevo marqués de Álcañice^, ^c. 

Debió morir poco tiepipo antes D. Alvaro Enriquéz de 
Almansa y Borja^ sexto marqqés de Alcañlces, monte- 
ro moiyor de Felipe Vf^ el cual fué creado grande de 
• Españía ep 10 de Mayo de 1640 y estuvo casado oon 
doiía Inés de €iuzn]^u.i hija de D. Enrique, segundo 
conde de Olivares, y por consiguiente hermana del 
Conde-Duque. Heredó si^s estados su sobrino D. Joan 
Enríquez ele Almansa, sin duda el mismq que aquí ha- 
llantes designado bajo el nombre de <(^uevo marqués.! 
Yaficz [Memorias parn la historick de Felipe ÍU, pág, 197)i 



4l« 



Tmm. Página. 



dice que D. Alvarp iué octwo oaarqués, y que msrió 
«in hijos, Bl ululo de marqués de Oropisa, radicaba se- 
gnn dice Hara (libro X, cape XVII) on Indias, y el pri- 
mero que le usó fué D. Juan briqu^z de Borja, por 
casamiwito con la señora de esta casa, descendienta de 
, ti>s Inoafl del Perú. Sin duda por esla razón le omitie- 
ron Berni y su eonreotor üaioos. Véase también la pá- 
gina 339 del toma Vil, donde fia trató de la gran en- 
fermedad del marqués El Alvaro. 

V. 120 D^ leí oámar-a «m el primera nombrado, ift. 

Después de corregir el del Haro, que deberá leerse de 
liara, diremos algo acerca da estos caballeros á quien 
Felipe IV nombró en esta ocasión gentíles-bombres de 
su real oámara. El condo de Goruña, ya mencionado en 

r el tomo IV, pág. SU, como habiendo gobernado las ar- 

mas en Navarra, se llamaba D. Lorenzo Suarez de 
Mendoza; y el de Qrani es Dl Fadriquo de Silva y Por- 
tugal, segundo marqués de Orani» y quinto de Almena- 
ra, gentil-hombre de la^cámara de Felipe IV, que fa- 
lleció según Rivarola, Monarquía de JSspaña , tomo II, 
pág. 202, el 19 de Octubre de 1658. Bn cuanto al con- 
de de Alba de Liste, ya citado eu la pág. 179 del to- 
mo IV, no puede ser otro que D. I^drique Enriquez do 
Guzman, octavo conde de Alva de Liste, que según el 
mismo autor (Parte 1.*, pág. 215) sucedió en el conda- 
do, año de 1617. Del marquéB do Flores de Avila don 
Antonio de Zúñiga y de la Cueva , que gobernaba á 
Perpiñan al tiempo de su entrega en 1642, se ha trata- 
do largamente en esta correspondencia. £1 marcpiés 
del Viso, primogénito d^l de Santa Oruz , se llamaba 
D. Alvaro Bazan y Benavides^ quinta del nombre y se- 
gundo marqués del Viso, el cual fué hijo de D. Alva- 
ro IV, marqués de Santa Cruz. 
1301 Y qweren dedr que lum perecido algunas Iropae, ye. 

Léase «parecido. » 
13 1 El Rey antes de morir, ifc. 

Debe de haber equivocación en cuanto ¿ la manerarde es« 
oribir los nombres de los .designados nombrados por 
el Rey para tratar de la paz universal ( en Munster). 
Fperon estos Heni'i d^Orleans, duque de Longueville, 
Adet, conde de Servien, y Enrique Augusto á^ Lome* 
aiei «onde do Bardenne. 



416 

Tono. P^Bt. 

V. 186 El oaneiUer d$ Fronda, ife. 

Falta uoa coma entre «Cancilleí^ de Francia y Monaienr 
Boatiller,» puesto que fueron distintos personajes. £L 
primero se llamaba Pedro Seguíer, y (üé gaarda-saUos 
y canciUer de Francia. El segundo, superintendente de 
Hacienda , se llamaba Glaüde Le Boathillier. El conde 
de Ghavigni (León Le Bouthilier de), secretario de Es- 
tado era hijo de este ultimo. Algunos historiadores, co- 
mo llezeray (Hist de Franca, tomo XII, pág. 242), a&a- 
den un consejero mas llamado Senrien. 

154 Be Cerdeña ha venido, Ifc, 

Este marqués, yerno de la de Bayona» como aquí se dice, 
no era ni de Villaceres, ni de Villacer, como se anun- 
cia en la pág. 174, sino de ViUíasor. Tal fué, en efecto, 
el titulo de D. Blasco de Alagon, octavo marqués de Vi- 
Uasor, y segundo conde de Mauseroto, el eual casó, se- 
gún Rívorola, Uonarqviáa de España, lib. II, pág. 281, 
con doña Teresa Pimentel, hija de los marqueses de 
Bayona. De él trata Pellícer en sus Avisos, págs. 47 y 
62. Era maestre de campo del tercio de Cerdeña. 

160 El jueves sucedió t ifc. 

Refiere el caso Peüicer en sus Avisos, pág. 43, con algu- 
na variedad. La doncella era hija de un tratante en 
lienzos con 30,006 ducados de dote. El raptor que se 
llamaba Juan de la Peña, cerero de oOcio, y hermano 
de la madrastra de la moza, perdiendo la esperanza de 
que se la diesen por mujer, hizo lo que cuenta el 
P. Sebastian acompañado (le un hijo de Fuentes, el 
sangrador, y de un librero. Todos tres fueron condé^ 
nados á galeras, el principal por 10 años, y sus cómpli« 
ees por seis. Véase tambie^i la carta del P. Sebastian 
del 11 de Agosto, pág. 187. 

164 El hermano del duque de Guisa, ^c. 

Babia ya muerto por este tiempo el célebre Garlos de 
Lorena, duque de Guisa, y por lo tanto el aquí men- 
cionado debe ser su cuarto hijo Enrique 11, qUe nadó 
en 1614 y fué primeramente destinado á la iglesia db- 
teniendo el arzobispado de Reims, hasta que pormuef' 
te de sus hermanos mayores llegó á ser duque de Gui- 
sa. Es el mismo que en 1647 se puso en Ñapóles á la 
cabeza de los amotinados. Vencido por D. Joan de Aus- 
tria, hijo de Felipe- IV, fué hecho prisionero y traído 



417 

-Tobo. Página 



/ 



á esta corte, donde permaneció hasta 1652. En 1655 
habiendo obtenido su libertad , fué nombrado por 
Luis XIV gran canciller de Pranc>a: murió en 1664. Su 
padre el duque Garlos, murió en 1640. 
Y. 167 Añádase á la nota puesta al pié que la carta' del marqués 
se imprimió en Zaragoza por Pedro Yerges en folio. 
Hemos logrado verla y es con corta diferencia la mis- 
ma que el P. Sebastian, siempre deseoso de procurarse 
nuevas que enviar al P. Rafael Pereyra, copiaba de su 
puño y letra. Empieza asi: t Señor Santiago ha hecho 
de las suyas.» 
191 Salieron de Madrid cuatro eclesiástiooa, ^e. 

Fueron en efecto cuatro; el arzobispo de Evora , el prior 
mayor de Santiago de Portugal, D. Theodosio Manuel, 
obispo electo de Miranda y D. Alfonso Furtado de Men- 
doza, deán de Lisboa. Pellicer (Avisos, pág. 31) dice que 
pidieron licencia para ir á residir en sus respectivas 
iglesias y descargar así su conciencia, y que les fué 
concedida librándoseles para el viaje gruesas sumas 
por vía de ayuda de costa para el viaje. Salieron de 
esta corte , acompañándolos á titulo de criados mas de 
cien portugueses, los cuales hablan antes hecho em- 
pleo de sus haciendas en comprar muy escogidas mu* 
las y caballos, arcabuces y pistolas. Añade Pellicer 
que corria entre ellos la voz que era aquella « la sali- 
da de Egipto.» Un D. Gerónimo Mascarenhas, caballero 
portugués que residía en esta Górte , y hermano del 
P. Ignacio, escribió un papel representando los incon- 
veoientes que de la marcha de dichas prelados podia 
seguirse, y remitiéndole á Zaragoza donde el Rey es- 
taba á la sazón, por manos del duque de Nájera, se re- 
solvió escribir al conde de Santistéban, gobernador de 
la frontera de Extremadura, para que con buenos pre- 
textos los detuviese en Badajoz, y no los dejase entrar 
en Portugal. Asi se ejecutó, aunque lograron fugarse 
dos, el electo de Miranda que se metió por Giudad- Ro- 
drigo, y el deán de Lisboa que se huyó á Yelves. Yéase 
lo que dice mas adelante (pág. 203) un corresponsal 
anónimo del P. Pereyra, y cotéjese su carta con el pár- 
rafo de Pellicer, en sus Avisos, pág. 51. 
192 2>ie^o Suare», que era secretario del Omsejo de Portu^ 

Tomo xix. 27. 



4f8 



Tono. Piglna. 



Bl mismo de quien se trató ya en el tomo IV, pág. 379) y 
en la nota correspondieute á dicho pasaje ( Viie supra, 
pág. 406). 

En el tomo II, pág. 405 hay una ligera alusión á un 
Pedro Suafez de quien se dice «está tan favorecido del 
señor Conde-Duque como antes,» pero debe ser equi- 
vocación y tratarse allí como aquí de DIega Suarez, 
yerno de Yasconcelhos y secretario del Ck)nsejo de Por- 
tugal , el cual perdió al fin el favor de que disfrutaba, 
y fué visilado como aqui se anuncia. 
V. 196 De D. Carlos de Meneos , ifc. 

Dos veces le menciona Pellicer en sus Awas (pági- 
nas 6& y 70), y le llama D. Martin Carlos de Meneos. 
824 Y como se ve que está dentro el del Viso, que es su yerno, 

D. Alvaro de Bazan y Benavides, quinto de este nombre, 
segundo marqués del Viso, hijo de D. Alvaro IV, mar- 
qués de Santa Cruz, estuvo casado con doña María 
Francisca Doria, hija del duque de Tursi, D. Carlos 
Doria. 
. S28 Está mandado al marqués de Fabara^ Jf o. 

Fahara es errata por Tabara ó Tavara, que es como debió 
dQ0ir, título de los Pimenteles. Vidé supra, pág. 391. 
230 Tres dios ha que se desapareció de Madrid , ifc. 

Aunque el P. Sebastian, generalmente tan exacto, llama al 
fiscal del consejo de Hacienda D. Pedro Jurado, no es si- 
no D. Rodrigo. Dos veces. trata de él Pellicer en sus 
Avisos: la una (pág. 18, tomo XXXIII) para decir qae 
el jueves 31 de Julio se salieron malos del consejo de 
Hacienda Ipeñerrieta y él ; y la otra (pág. 69) refirien- 
do, como aquí, su salida á Zaragoza. Fué, según parece, 
uno de los visitados del consejo de Hacienda , y rehu- 
sando un asentista declarar contra él, lo hizo al fin, te- 
meroso del mal que le podía resultar. A otro dia se ex- 
cusó D. Rodrigo de que no podia ir ai Coüsejo por sen- 
tirse indispuesto. «Después acá, añade Pellicer, no ha 
parecido, y se dice ha ido á Zaragoza á buscar medios 
convenientes para so conservación.» 
838 Las espuelas doradas le puso, una el embofodor de Malta, ife. 

También describe la ceremonia Pellicer en sus Avisos pá 
gina 81. El embajador de Malta ó mas bien oomisioDa- 
do de la religión de San Juan y gran cruz de ella se 



419 

Tomo. Página. 

Ikmaba D. Fernando de Aldana. El bailió de Lora (en- 
comienda de la orden de San Juan) sería el otro, cayo 
nombre dejó en blanco el P. Sebastian; llamábase don 
Alonso del Castillo, como puede verse en Pellícer, ^ívt- 
80Sf pág. 8f. 
V. 246 Á quien por estar murmurando del mugeril ánimo del 
conde dio i un] capitán délos nuestros, ifc. 

Este conde era el de Santistéban, el cual, como se ha di- 
cho varias veces, fué enviado en calidad de maese de 
Campo general á B dajoz. No debió mostrar grande 
aliento en la defensa de aquella frontera invadida por 
los portugueses, cuando las cartas que de allí venían á 
esta corte le culpaban unánimemente de remiso y flojo 
en el cumplimiento de sus deberes , dándole el apodo 
de Mari-Bstéban y calificándole de inepto para el go- 
bierno de las armas. Véanse las págs. 242, 279, 293 
y 448. 
271 Que iba á cargo del maestre de Campo D. Juan Alonso de 
Sosa y Postro, ife. 

Sospechamos que este maestre de Ccimpo es el mismo que 
en la pág. 267 es llamado D, Juan Alejandro de ScÑsa. 
J. Al.* pudo fácilmente convertirse por el escribiente 
eo f Jaan Alejandro.» 
292 Que D. Pedro Zabala, sargento mayor que acudia al señor 
de Alconchel, ^c. 

Ya en la pág. 289 se trató de este caballero que se cuen- 
ta salió herido en el ataque que los portugueses dieron 
ai castillo de Alconchel. Pellicer que trata de él en sus 
Avisos, le llama D. Juan de Sotomayor , según ya indi- 
camos en la nota puesta al pié de dicha página, aña- 
diendo que era maridoide doña Andrea Pacheco, da- 
ma que fué de la Reina, é hija del marqués de Castro- 
fuerte ( D. Pedro Pacheco). Contra esta afirmación de 
Pellicer, escritor generalmente exacto , se puede pre- 
sentar el dato de que entre los títulos de Castilla que 
asistieron eñ 1682 al juramento del príncipe D. Baltasar 
€árlo8, Gómez de Mora , autor de la Relación impresa 
en esta corte en el mismo año, poneá un «D. Ferpan- 
do de Meneses y Padilla á quien S. M. hizo merced la 
noche antes del título de marqués de Alconchel, » á lo 
cual puede añadirse que dnco renglones mas abajo 
del passije anotado se trata de. un hermano del mar- 



420 



Todo. Página. 



qués llamado Fr. Jorge de Meneses, lo cnal nos indoce 
á creer que el dato de Pellicer está efectivamenle equi- 
vocado. 

* 

. y. 828 D. Luis de Earo, dicen está muy amigo, Jfe. 

Fr. Francisco de Santo Tooiás , es equivocación por Fr. 
Juan, según se imprimió ya en otros lugares, págs. 146, 
^l, 283. 

3S6 La nobleza se ha indignado de esto, ifc, 

Merc<Bur es uqa pequeña villa de la antigua provincia de 
Auvernia (Aubergne). Francia. Fué feudo y estado du- 
cal de la casa de Lorena. El primer duque se llamó Felipe 
Manuel^ y es el mismo á quien Herrera, Coloma, Villalo- 
bos y otros escritores llaman constantemente duque de 
Mercurio. Tuvo una hija que casó con í^ésar de Vendóme, 
denominado en su tiempo César Monsieur, hijo primogé- 
nitode Enrique IV y de Gabriela d'E8trées.Un hijosuyo 
llamado Luis usó el titulo de duque de MercoBur, hasta 
que por muerte de su padre, tomó el de Vendóme 
Luis, duque de MercoBur, tuvo un hermano que usó el 
título de duque de Beaufort. 

El limosnero de la Reina mencionado en este párrafo 
se llamaba Agustín Potier, obispo de Beauvais. 

329 El dia antes entró el marqués de la Algaba, ifc. 

Este marqués de Algaba ó Algava , que fué el tercero 
del titulo , se llamaba D. Pedro Andrés de Guzman. 
Fuélo también de Hardales , conde de Teba, y alférez 
mayor de Sevilla. El del Espinar, y no Espinal, como se 
lee en el texto , debió serlo algún hijo del célebre don 
Carlos Coloma (Véase tomo IL pág. 260.) En el Socorro 
de Fkunterrabia del P. Palafox, pág. 206 se meociona 
con elogio oi\ D. Carlos Coloma, marqués del Espinar. 
Por último, el de Barcarrota^ mencionado en el párrafo 
anterior, no puede ser otro que el marqués de VilJa- 
nueva del Fresno, ya mencionado en otra parte. Por 
este tiempo los dos títulos de Villanueva y Barcarrota 
del Río, parecen haber estado reunidos , como afirman 
Salazar, Rivarola y Bemi, en cabeza de D. Cristóbal 
Portocarrero y Ossorío conde de Montijo y descendieu- 
te de D. Antonio Portocarrero, marqués de Villanueva 
y gentil-hombre de la cámara del Infonte Cardenal, que 
murió en 1634. Véase el tomo I» pag. 7; y VII, pági- 
na 874, noía. 



421 

Tomo. Página. 



y. 352 El duque nuevo de Espemon, ifc. 

Juan Luís Nogaret de la Yalette , daqoe d'Esperaoo, uno 
de los favoritos de Enrique III de Francia, murió en 
1642, dejando tres hijos varones. El primogénito murió 
jóTen ; el segundo llamado Bernardo de Foix y de la 
Yalette, que es el mencionado en este pasaje, heredó 
el ducado. 

Schomberg es Carlos duque del mismo nombre, 
y también de Halluyn , hijo de Enrique , conde de 
Schomberg; fué creado mariscal de Francia después de 
la loma de Perpiñan y murió en 16S6. 

360 De Fernandina solo se sabe ^c. 

Duque de Fernandina y marqués de Yillafranca son to* 
do uno, puesto que ambos títulos se liallaban por este 
tiempo reunidos en cabeza de D. García de Toledo» 
sexto marqués de Yillafranca y tercero duque de Fer- 
nandina; el cual fué hijo del marqués D. Pedro, gene- 
ral de las galeras de Ñapóles, que murió á 17 de Julio 
de 1627. Fué D. García consejero de Estado, Trece de 
la orden de Santiago, y general de las galeras de Espa* 
ña. Murió en esta corte en 21 de Enero de 1649. Suce- 
dióle en el marquesado de Yillafranca D. Fadrique de 
Toledo Ossorio, hijo de otro D. Fadrique, marqués de 
Yillanueva de Yaldueza, de cuya muerte ocurrida en 
Diciembre de 1634 se trató ya en varios lugares del to- 
mo I, « una de las víctimas dice Yivanco con su acos- 
tumbrado desenfado, del odio que el Conde-Duque tuvo 
■ siempre á todo lo grande y honrado.» 

En la carta del 19 de Diciembre de 1634 [ tomo I, pá- 
gina 117), el P. Yilches llama al duque de Fernandina 
hermano del marqués de Yillanueva D. Fadrique, eo 
lo cual hay error manifiesto, puesto que este último fué 
hijo de D. García, cuarto marqués y hermano de don 
Pedro que fué el quinto , mientras que el don García, 
sexto marqués fué hijo de D. Pedro, y por consiguien- 
te sobrino del marqués de Yillanueva. 

169 En la nota donde dice y el hermano P, Clemente ife. habrá 
de leerse « y el hermano del P. Clemente.» 

Este padre Claude Clement era natural de Omans 
en el Franco-Condado, donde nació por los años de 
1594. Entró en la Compañía de Jesús en 1612 y fué 
maestro de retórica en Dola. Su grande reputación ad- 



1 



4SS 



Tomo. Páglnft. 



quirida en el desempeño de dicha cátedra, fué causa 
de que le llamasen para la de erudición griega y latina 
en los Estudios Reales de San Isidro de esta corte. Fué 
autor de varias obras entre las cuales merecen parti- 
cular mención: 1.* Machiavelismus jugulatus que se 
reimprimió en Alcalá ( Antonio Vázquez, 1*637, 4.*) y 
que él mismo tradujo al castellano y publicó con el si- 
guiente título: El Machiavelismo * degollado porlachris' 
tiana sabiduría de España y de Austria: Discurso chris- 
tiano-politico. Dedicóle á D. Luis de Moneada, Aragón y 
Cerda, principe de Paterno, duque de MoDtalto,&c. 
2.* Tablas chronológicas en que se contienen los su- 
cesos de España, África, Indias orientales y occidenta- 
les hasta el año de 1642, Madrid 1643, y Valencia, Bor- 
duzar. 1689, 4.* 3." Museí slve BibUothec» tum privatas 
quam public» Extruclio, Instructio, Guia, Usus. Li- 
bri IV. Accessit accurata descriptio regi» Bibliothec® 
S. Laurentii.Escuríalis, &c. Lugduni MDCXXXV. 
Los PP. Backer en su reciente Biblioihhque des écrivains 
de la Compagnie de Jesús [Lieja 1633) ponen la muerte 
del P. Claudio Clemente en 1642, á pesar de que se- 
gún hemos vibto, la primera edición de sus Tablas chro- 
nológicas tiene la fecha de t643, lo cual baria suponer 
que fué postuma ó publicada después de su muerte. La 
última carta suya en la presente colección es del S de 
Octubre de 1640. Véase el tomo IV, pág. 20. 
V. 391 Va en ella la marquesa de los Velez, ifc. 

Esta marquesa de los Velez (mujer de D. Pedro Faxardo) 
se llamaba según Rivarola, Monarquía Española, libl II, 
cap. XXIII, doña Mariana Engracia de Toledo, hija del 
sexto conde de Oropesa, D. Femando Alvares de Toledo 
y Portugal. Murió en esta corte á 1.* dé Enero de 1686. 
393 Lo que V. R, apunta del P. Casimiro, hfc. 

Juan Casimiro fué hermano deUladislao VH, (nombre dis- 
tinto del de Ladislas ó Ladislao) rey de Polonia, y am- 
bos hijos de Segismundo III. Por muerte de su herma- 
no que murió sin hjos en 1648, fué llamado al trono 
de Polonia, para lo cual le fué preciso obtener del Pa- 
pa Alejandro VII la dispensa de ios votos hechos al en- 
trar en la Comj>añía de Jesús. Casó con su prima la ' 
hija de Uladislao. En 1667 abdicó la corona y se pasó 
á Francia donde murió en 1672. 



4S3 



ToiB«. Páflu 



Es el mismo príncipe Casimiro , de coya prisión en 
Marsella se trató ya en el tomo U de esta correspon- 
dencia. 
Y. 4M Estela preso D, Diego de Abarca, hfo. 

Es probablemente el mismo D. Diego de Abarca Maldo- 
nado que mató en desafio á I>. Luis Trejo, como pue- 
de verse en la pág. 238 del tomo IV. 
406 Y el marqués de Vitri y su regimiento, }fc. 

Este marqués de Vitry es el mismo ya mencionado en el 
tomo II, págs. 188 y 206 cqmo siendo á la sazón gober- 
nador de Narbona. Llamábase Nicolás de l'Hospital. Fué 
capitán de la guardia de Luis XIII, y encargado de 
prender al célebre Concini, marqués de Áncre, Ü quien 
malo de su propia mano al pasar el puente del Louvre 

- en 1617. Premiado con el bastón de mariscal de Fran- 
cia , y mas tarde con el gobierno de la Provenza, fué 
encausado y preso en la Bastilla por orden de Riche- 
lieu, pero á la muerte de este fué creado duque y par 
de Francia. Murió en 1645. 

406 Ahora está aqui aposentado en casa del marqués de la Fto- 

vera, Jfé. 

En lugar de Piovera pudiera muy bien leerse Hovera, 
que nos parece mejor lección. Es este el nombre de 
una familia italiana que ha dado á la iglesia dos Papas y 
algunos literatos célebres, y además en el tomo I de esta 
correspondencia (pág. 301) se trató ya de un lugar de 
Lombardia llamado La Rowra, propio del marqués de 
Yillanueva del Ariscal, que f^é /destruido por haber 
acampado en él ia gente de Crequi y del duque de 
Parma. El marquesado de Yillanueva del Aritical y no 
Arenal, como dicen equivocadamente Salazar y Bemi, 
fué concedido en 1629 á doña Leonor de Portugal, her- 
mana del duque de Yeragoas para sí y sus sucesores. 
Esta señora casó con D. Garlos Homo-Dei y Pacheco, 
caballero nülanés, á quien Bemi (pág. 353) llama equi- 
vocadamente marqués de la Rivera, debiendo decir 
tRovera.» 

407 La batalla se dio en TutUnghen, ^c 

Esta batalla de Tutlinge^ ó Dutlinguen como escriben 
otros, fué funesta para los intereses de la Francia en 
Alemania , quedando en ella vencido el ejército francés 
unido al de los suecos y vaimareses. No hablan de ella 



tai 



Tomo. Página. 



los continuadores del P. Mariana, aunqae concurrie- 
ron á ella tropas españolas que mandaba el conde de 
Fueusaldaña, y que D. Francisco de Meló eavió en auxi- 
. lio de los imperiales. Los nombres de los cabos y gene- 
rales que en ella murieron están conocidamente vicia- 
dos, sin duda por estarlo ya la relación impresa ó manus- 
crita de donde ternaria la noticia el P. Sebastian. Desde 
luego se echa de ver que el nombre de Gil quesQ da in- 
distintamente á los tres maeses de Campo que se dioeo 
muertos en la acción, Ranlzaw, Monclosis, y Mazarin es 
error de pluma por general^ y que el parte diria «maesa 
de Campo (Gl.) general.» 

No es cierto, como aquí se refiere, que el duque de 
Enghiense hallase en la batalla. El ejército imperial lo 
mandaban el duque de Lorena, el conde de Mercy y 
Juan de Weerdt. Tampoco hay exactitud en lo que se 
dicede la muerte de aquellos generales enemigos; Ranl- 
zaw por lo menos no murió, aunque fué hecho prisio - 
ñero, y el llamado Mazarin dehesar cierto teniente co- 
ronel del regimiento de Mazacino (así llamado del nom- 
bre del cardenal) que las relaciones impresas cuentan 
en el número de los prisioneros. 

Son estas varíbs y principalmente una que tenemos 
á la vista con el siguiente título: Reladan de la intera 
rota que las armas francesas y Weymaresas que góberno' 
naba el conde de Gu^riant^ marisoal de Francia cerca de 
Duüinguen, ^fc. Madrid, Juan Sanchrz: 1644, fól. 
Y. 411 Decreto enviado á Álarcon. 

Habia D. Francisco Antonio de Álarcon gobernado el con- 
sejo de Hacienda durante la cautividad y ausencia en 
Lisboa del marqués de la Puebla, quien durante la admi- 
nistración de doña Margarita deSaboya^ duquesa de Man- 
tua, fué ministro de Hacienda y mayordomo mayor de 
su casa. De su cange con el general portugués Álmada 
se trató ya en varios lugares de este tomo. Fué mar- 
qués de la Puebla de Ovando (por gracia de Felipe lY 
de 10 de Marzo do 1627]; caballero de la orden de Al- 
cántara , colegial en el Mayor de Cuenca, cuarto mar- 
qués de Loriana, del consejo de Estado y del de Ha- 
cienda , de cuya presidencia tomó posesión el 87 de 
Setiembre de 1629. Llamóse D. Francisco Dávila Gnz- 
man. De la muerte del tercer marqués, á quien suce- 



4S5 

Tobo. . Página. 

dio en el lítalo, puede verse en el tomo I , pág. 410/ 
Otro marqués de Loriana hallamos mencionado en la 
pág. 125 del tomo VH, que debió ser el quinto, puesto 
qiie la muerte de D. Francisco Dávila ocurrió el 4 de 
Agosto de 1647. Véase la pág. 70 del mismo tomo, 
y. 431 No se $ahe de cierto si acepta Mhscoso, ye. 

Este cardenal Hoscoso se halla las mas veces mencionado 
por su segundo apellido que era S^ndovaL Era, según 
se ha visto, hermano de D» Gaspar Moscóso y Sandoval. 
séptimo conde de Altamira. 
435 Á D. Diego Vázquez Coronado» 

El mismo que en el tomo I, pág. 384 y tomo III págs. 835 
y 458 es llamado Juan , que era su verdadero nombre 
Á él dirigió en 1640 Rodrigo de San Martin y Gorbera 
su poema describiendo la toma de Cencho en Italia. 
Véase el lomo III, pág. 835, nota, 
438 Piara casar su hija con el heredero del marqués de la Pua- 
hla de Montalvan, Jf c. 

Es equivocación y debió decir conde y no marqués puesto 
que se trata de D. Alonso Melchor Tellez Girón, Pache- 
co y Mendoza, hijo segundo de los condes de Montalvan, 
el cual no sucedió en la casa por haber muerto antes que 
su padre D. Juan Pacheco y Toledo en 22 de Agosto de 
1650. Casó tres veces : la primera con doña Inés María 
de Haro y Avellaneda hija mayor de D. Garcia, conde 
de Caslrillo; segunda vez con doña Victoria Doria y 
Carrete, hija del duque Carlos que .falleció en 1648, y la 
tercera con doña Juana de Yelasco, viuda de D. Enrique 
Felipe de Guzman, marqués de Mayrena, éhija de don 
Bemardino de Velasco ,. octavo condestable de Castiüa. 

438 Para entretener al Monsieur, tio del Rey ifc. 

Alude al duque Gastón de Orleans , el cual usaba el dic-' 
tado de Monsieur , con que se designaba en absoluto 
á todo hermano mayor de un rey de Francia. El conde 
de EUxFuf, que dice el P. Sebastian le fué dado por te- 
niente, es Carlos de Lorena (Lorraine) duque y no 
conde de Elbmuf. En cnanto á La Meilleraie, ya se dijo 
en otros lugares quién era y qué papel hizo en las 
guerras de este reinado y en el de Luis XIII de Francia! 

439 Sacóla de Palacio la duquesa del Infantado, su prima ifc, 
D. Rodrigo Diaz de Vivar, Sandoval, Hurtado de Mendoza 

de la Vega y Luna , séptimo duque del Infantado, casó 



486 

Tomo. Páfina 



dos veces: la primera con doña Isabel de Mendozai 
cuarta marquesa de Moniesclaros y de Gastel de Yayue- 
la, hija del marqués de Montesclaros, virey de Nueva 
España. La segunda con doña María de Silva y Hende 
za, hija de los duques de Pastrana , que es la irencío- 
nada ep este lugar, puesto que era en efecto prima de 
doña Ana. 
V. il3 Con que queda hoy Ubre Fray Juan de Marradas, ifc. 

En lugar de Fray debió evidenlemente decir Frey don 
Juan de Marrabas, pues no es natural que un frayle 
mandase los ejércitos de Su Santidad. De un D. Balta- 
sar de Marradas, natural de Valencia, que fué caballero 
de Malta y general de los ejércitos de Femando 11 de 
Austria, emperador de Alemania, habla largamente 
Diego Duque de Estrada en sus Comentarios (tomo XI!, 
de este Memorial Histárioo)» Muríó en 1634. Tuvo un 
hermano llamado Bartolomé, y este un hijo del nom- 
bre de Francisco, que, según perece, siguieron tam- 
bién la carrera de las armas. Del D. Juan aquí nom- 
brado no hemos hallado noticia; pero puede verse lo 
que dice Salazar en su Casa de Lora, tomo 11^ libro X, 
pág. 368 al tratar de doña Ana de Vich, esposa de don 
Gaspar de Marradas. 

445 y que en el Ínterin que el almirante viene de Sicilia go' 
¡neme D. Tomás de Bar ja, general de las galeras deNá- 
poles. 
Así se lee en el original del P. Sebastian, y sin embargo 
sospechamos que en lugar de Tomás habrá de leerse 
D. Melchor, como en el tomo Y, pág. 307 y en otros 
muchos lugares de esta correspondencia. Este D. Mel- 
chor fué , según veremos mas adelante, hermano del 
cardenal Borja. 

468 De Nápoks avisan, ife. 

Varias y frecuentes veces se ha tratado asi en esta cor- 
respondencia, como en las notas, del yerno del Conde- 
Duque, aunque de la costumbre que tenian los escri- 
tores de aquel tiempo de designar á un personaje ya 
por el uno de sus títulos ya por el otro, resulta á veces 
confusión para los que ignoren que marqués de Toral, 
de Liche ó Eliche, duque [de Medina de las Torres, 
príncipe de^stillano (StigUano) y duque de Moi^ragoo 
son una Uiisuia persona , y que á estos títulos han de 



Tomo. PágiDA. 



4«r 



añadirse los de daque de San Lúcar y conde de Árza- 
collar , heredados después de la muerte del Conde- 
Duque, su suegro. Aquí en un mismo párrafo se le de- 
signa una vez con el título de duque de Hedioa, otra 
con el de marqués de Liche. 

Este caballero se llamaba Ramiro Nuñez Felipez de 
Guzman, y fué hijo de Gabriel Nuñez de Guzman, pri- 
mer Diarqués de Toral. Casó tres veces: la primera con 
doña María de Guzman, marquesa de Eliche, hija úni- 
ca del Conde-Duque de Olivares, de quien no tuvo su- 
cesión. Segunda vez con doña Ana CarafTa Gonzaga, 
princesa de Stiglíano , y duquesa de Mondragon. Casó 
por último con doña Catalina de Guevara, novoDa con- 
desa de Oñate, hija del conde D. Iñigo. Fué algún tiem- 
po virey, de Navarra, y después de Ñapóles. Juró la 
plaza de gentil-hombre de la Cámara el 10 de Octubre 
de 1624, y la de sumiller de Corps en 16 de Agosto de 
1626 Murió siendo duque de Medina de las Torres y 
conde de Oñale por su esposa doña Catalina (viuda de 
D. Beltran de Guevara) el 8 de Diciembre de 1668. 

Al duque de Medina reemplazó en el vireinato de 
Ñapóles D. Juan Alfonso Eoriquez de Cabrera, noveno 
almirante de Castilla, quinto duque de Medina de Río- 
seco , conde de Melgar, Osaera y Módica, que nació el 
3 de Marzo de 1597, y murió en 1647. Era yirey de Si- 
cilia, cuando en 16i4 fué nombrado para reemplazar al 
de Medina; pero según Parrino, Teatro Eroico é Político 
de Govemi de Vice-ñe di Napoli tomo II, pág. 306, este 
dilató cuanto pudo la entrega, que no se verificó hasta 
el 6 de mayo de 1645, para lo cual sirvió de leve pre- 
texto cierta equivocación cometida en las oficinas del 
Consejo de Estado. Habíase acordado nombrar al Al- 
mirante para el gobierno de Ñápeles, y enviar á Sici- 
lia en su lugar al marqués de los Yelez que desempe- 
ñaba á la sazón la embajada de Roma. Ne furono spe^ 
dite le commisioni reaU (dice Parrino) nelh person, 
delVuno é l*aUro. má foese stato errore ó malisia degli 
offiAiali della segretaria del dispacdo universale, in ve- 
ce de mandarvi á dascuno di ^uesd' due signori la suae 
vennero chiuse amendue nel plico ddle Uttere del Medina. 
Quiso el de Medina imi^r al de Monterey y retardar 
•n lo posible su partida , y como el de los Yelez sin 



4128 

T«BO. Páfinft. 

oredeDdal no se atrevía á ir á Sicilia y el Almirante 
no quería dejar á Mesina, donde los ánimos andaban 
algo inquietos, se resistió cuanto pudo á entregar los 
, despachos^ hasta que por último, divulgado el caso 
y cayendo su autoridad en descrédito, se vio obligado 
á ceder y entregar el mando. 
V. 473 Ya á este tiempo el conde de MorUijo, ye. 

Debe ser D. Cristóbal de Portocarrero Ossorio, tercer con* 
de de Montijo, capitán de la Guardia de los cien conti- 
nuos hijosdalgo de Castilla, el cual tuvo un hijo llamado 
como él D. Cristóbal Portocarrero, Guzman y Ossorio* 
que le sucedió en el título. Pellícer que reQere el su- 
ceso (í^vísoj, 26 de Abril de 1644, pág. 169), dice, que 
los portugueses abrasaron algunas veinte casas, y ma- 
taron alguna gente, aunque rechazados con gran va- 
lentía por los del lugar, hubieron de retirarse. 

Cerca de este pueblo, el 26 de Mayo, dia del Corpus, 
dio una gran rota el marqués de Torréense á los portu- 
gueses, de que no hablan ni el P. Sebastian ni otros cor- 
responsales del P. Pereyra. Después del ataque dirigido 
contra Montijo , ataque que debió repetirse, puesto que 
se apoderaron de dicha villa , los portU(i;ueses marcha- 
ron sobre Alburquerque, sabido lo cual por Torrecusoí 
mandó al barón de M olinghen , general de la caballe- 
ría, y á D. Dionisio de Guzman, que tenia la artillería 
á su cargo , que con 1 ,700 caballos y cerca de 4,000 
infantes , entresacados de los presidios de Badajoz y de 
otras plazas de Extremadura, saliesen al encuentro del 
enemigo, como lo hicieron , derrotándole por completo, 
matándole mas de 3,000 hombres y cogiéndoles mas de 
600 prisioneros y 300 caballos. Un capitán de los nues- 
tros llamado Pardo de Gayoso , describió en verso esta 
batalla. 
475 Ál marqués de la Pue&io, hfc. 

Si hemos de creer lo que dice Yañez en sus Memorias 
para la historia de Felipe III, prél. , pág. 1^8, el mar- 
qués de la Puebla de Ovando y de Loriana (D. Franci- 
co Dávila y Guzman) tuvo dos hijas: doña Inés María 
Dáviia, Guzman y Saavedra, que casó con D. Pedro 
Lasso de la Vega y Pigueroa, segundo conde de los Ar- 
cos y de Añover, y doña Leonor María Dávila Guz- 
man, Ulloa y Saavedra, que casó con D. Diego de Zu- 



429 

Temo PigiBft. 

* 

ñiga y Mendoza, hijo de D. Francisco Diego de ZúSiga 
y Mendoza, octavo duque de Bejar; pero Rivarola en 
su Monarquia Española ( tit. de los duques de Bejar y 
condes de lo6 Arcos]> supone que D. Francisco Diego, 
octavo duque de Bejar, y D. Luis Lasso, hijo del conde 
de los Áreos (D. Pedro), casaron respectivamente con 
doña Francisca de la Cerda y doña María Pacheco .y 
Aragón, hijas ambas del segundo conde de la Puebla 
de Montalban , D. Juan Pacheco y Toledo. Errores de 
esta clase ocasionados por la semejanza del título son 
frecuentes en este y otros escritores de linajes. 

Pellicer, empero, nos resuelve la dificultad , pues en 
sus Avisos del 3 de Mayo de 1644, dice asi: «^1 jueves 
día de la Ascensión, se celebróla boda del hermano ter- 
cero del señor duque de Bejar con la señora doña Leo- 
nor Yelazquez Dávila, hija mayor y heredera del mar- 
qués de la Puebla.» 

Véase también el tomo II de este Memorial, pág. 19, 
donde se trató ya de un conde de los Arcos que mu- 
rió el 19 de Enero de 1637. 

Y. 477 El pasaporte de Francia venia en cabexa de D, Diego 

Sarmiento. 
De dos caballeros del apellido Sarmiento se hace mención 
en esta correspondencia. D, Antonio y D. Pedro , hijos 
uno y otro de D. Diego Sarmiento de Acuña y Soto- 
mayor, conde de Gondomar, gobernador de Bayona 
en Galicia, corregidor de YallaJolid y embajador de 
Felipe III á las Cortes de Inglaterra, Francia y Alema- 
nia. Murió este caballero, que fué también consejero 
de Estado, el 2 de Octubre de 1628. De su matrimonio 
con doña Francisca de Toledo Ossorio , segunda mar- 
quesa de Belvis y de Mancera, tuvo el conde D. Diego á 
D. Lope Sarmiento que murió en Cádiz; á D. Pedro, 
que fué gentil-hombre de boca de Felipe IV, y sucedió 
en la casa; á D. Gregorio, á D. Antonio (tomo I, pági- 
na 4), que fué consejero de Hacienda., y á D. García 
Sarmiento y Sotomayor que fué marqués de Montalvo. 
Véase á López de Haro, Nobiliario Genealógico, lib. IV, 
fóL 230, y á Trelles, Asturias ilustrada , tomo U, pá- 
gina 493. 

Pero si hemos de crer lo que aquí dice el P. Sebas- 
tian, el conde de Gondomar tuvo otro h^o llamado Dif • 



430 

Tobo. PfgiM. 

go como él, el cual fué nombrado por Marzo de 1614 
mayordomo mayor ó gobernador de la casa de don 
Juan de Austria (pág. 449], el mismo en cuyo nombre 
se expidió , como aquí se indica, el pasaporte para el 
paso de este principe por los dominios franceses, en 
dirección á Flandes. También es de suponer sea el mis- 
mo coronel D. Diego Sarmiento que se halló en la guer- 
ra de Guipúzcoa (1636- 3S) que terminó en la insigne 
derrota del ejército francés, frente á Fuenterr^bia. Véa- 
se el tomo I, pág. 523 , y II págs. 44, 453 y 476. 
Y. 486 Ahi envió la relación, ^o. 

No se baila en el tomo, pero tenemos una á la vkta así 
intitulada: Relación que hizo á S: M. el duque de Lo^ 
renzana, del feliz suceso que ha tenido nuestro ejército 
contra el del. francés, junto á la ciudad de Lérida en el 
principado de Cataluña. Madrid, por Pedro Tazo, 1614, 
folio, 2 bojas. Reimprimióla en Sevilla Juan Gómez 
de Blas, también en folio. Otra se publicó en forma de 
carta del capitán Arias al gobernador de Aragón con el 
siguiente título: Copia de una carta escrita al señor go* 
bemador de Aragón, lunes á 16 de Mayo de 1644, por el 
capitán Francisco de Arias, Zaragoza, por Christobal 
de la Torre, 4.* 

Entre lo&.o6ciales muertos , Pellicer en sus Avisos, 
pág. 182 , habla del comisario general de la caballería 
(D. Roque de Matamoros), D. Manuel Caraffa, hijo na- 
tural del duque de Nochera, D. Andrés Cabanillas , ca- 
ballero valenciano; D. Tomás de Beamonte, hijo de 
D. Francés , el barón de Lubeck y otros siete capita- 
nes de corazas. También fueron muertos en dicha 
facción D. Martin Cazador , que se ahogó en el Segre, y 
D. Jacinto Reguer, que murió ahogado del calor al su- 
bir una montaña : estos últimos eran catalanes y ser- 
vían en el ejército real. 
497 Antes de ayer murió aqui el licenciado Mena , ifc. 

En la pág. 223 del tomo IV, se trató ya de un oidor de 
f Indias , llamado Mena , que murió de repente en la sa- 
la del Consejo, de cuy»s resultas quedaron espantados 
sus demás compañeros. En la pág. 475 del tomo Y, se 
vuelve á tratar de un licenciado Mena , que fué jubi- 
lado de su plaza en el Consejo de Indias, juntamente 
con D. Juan Solorzano, D. Lorenzo Ramire de Prado y 



434 



Tono. PAglDi. 



otros; y hé aqni que en este logar y en otro de la 
pég. 49B se trata de nuevo de su muerte. Gontradíc 
ciones de este género son muy frecuentes en una cor- 
respondencia de esta especie. 
V. 501 Y predioá Pedrosa, fraile de San Jerónimo, tfc. 

Es fray Gregorio de Pedrosa, predicador de Cámara de 
los reyes Felipe UI y lY. En el tomo I de esta colección 
pág. 827 se le llamó equivocadamente Jercinimo. Fué 
obispo de León desde 9 de Junio de 1624 hasta el 31 
de Enero de 1633 que fué promovido al obispado de 
Valladolid. Por Octubre de 1644 pronunció en Madrid la 
oración fúnebre en las exequias celebradas por el alma 
da la reina Isabel, y en la Relación publicada por el con- 
de de Castriilo (fól. 51 y.*), se lee: «Ya jubilado por la 

' dignidad y por la ausencia , solo le pudo traer á la 
corte ocasión tan grande, para que una reina tan so- 
' berana tuviese un Crisóstomo por orador de sus vir- 

tudes.» Murió este digno prelado en 1645 á la edad 
avanzada de 74 años, habiendo nacido el 3 de Julio 
de 1571. 
SM El duque y condestable Colona. 

Trátase aquí de Marco Antonio Golonna, duque de Pa- 
gliano, Borromeo,Taglíacozo y Gorbara, condestable de 
Ñapóles^ que murió en Roma á 20 de Enero de 1659; 
hijo del condestable D. Felipe Golonna, principe de Bu- 
tera, varias veces citado en esta correspondencia , y 
hermano de otro D. Federico ú Fadrigue, que fué virey 
de Gataluña en 1641. A este último alude Pellicer en 
sus Avisos [14 de Junio de 1639, pág. 31 ] cuando dice: 
«cEsta semana pasada besó la mano al Rey el Sr. D. Fe- 
derico Golonna, príncipe de Rutera, por condestable de 
Ñapóles. D 
504 Murió de parto la princesa Astillano , ^c. 

Es la misma doña 4^na Caraffa y Aldobrandino , prin- 
cesa propietaria de Stlgliano , duquesa de Sabioneda y 
de Trajetto, de quien se trató ya en varios lugares de 
esta correspondencia ; distinta de otra princesa de Sti- 
gliano que murió en 1637 (lomo II, pág. 92), y fué su 
abuela. Esta última se llamó doña Isabel Gonzaga du- 
quesa de Sabioneda y de Trajetto , condesa de Fondi, 
y estuvo casada con D. Luis Garaff^, cuarto príncipe de 
Stigliano. 



438 

Tono. Pá|Ina. 

y« 505 A la condesa de Medeüin, ife. 

Es doña Ana de Córdoba y CardoQA, hija de D. Luis Fer- 
nandez de Córdoba y Cardona, conde de Prades, ter- 
cera mujer de D. Pedro Portocarrero , quinto conde 
de Medellin y mayordomo mayor de Felipe III. 



TOMO VI. 



VI. 6 Mañana parte Fr. Félix, 

Súplase de Cuzma n , puesto que asi se llamaba este obis- 
po ya antes «citado tomo I, pág. 27. 
14 El Condestable, por abreviar el casamiento del conde de 
Haro , su hijo, }fc. 

Este conde de Haro, primogénito del condestable D. Ber* 
nardino, tantas veceá citado en esta correspondencia, 
se llamaba P. Iñigo Melchor Fernandez de Velasco; fué 
noveno condestable y oclayo duque de Frías; casó en 
erecto con doña Josefa Fernandez de Córdoba, bija de 
D. Alonso Fernandez de Córdoba, quinto marqués de 
Priego. Véase á Ri varóla, Monarquía Española^ lib. II, pá- 
gina 145, en el capítulo de los marqueses de Pri^o , sí 
bien en el de los duques de Frías (pág. 203], dice que 
casó con doña Teresa de Benavides. Por equivocación 
se dijo en una notaj al tomo IV, pág. 230, que el padre 
de doña Juana Velasco, que casó con el marqués de 
< Mayrena , hijo adoptivo del Conde-Duque, se llamó don 
Iñigo Melchor, siendo asi que su nombre fué Ber- 
nardina. 
16 El conde de los Arcos, hfc. 

Ya se dijo en el tomo II, pág. 19, 'que D. Pedro Lassodela 
Vega , primer conde de los Arcos, murió el 19 de Ene- 
ro de 1 637. Tuvo un hijo llamado D. Luis que fué con- 
de de Añover, y murió en vida suya, heredando los tí- 
tulos de Arcos y Añover otro D. Pedro Lasso de la 
Vega, que es el aqui mencionado, y quizá también el 



433 

Tono. Página. 



mismo qoe ea el tomo Y, pág. 294, se designa como 
corregidor de Plasencia. 
Y I. 19 Ha hecho S, M. obispo de Cartagena, hfe. 

SegUQ Fr. Leandro Soler en su Cartagena ilustrada (par- 
te II, pág* 539), D. Juan Yelez de Yaldivieso, colegial 
mayor de San Ildefonso de Alcalá, ocupó la sede de 
Cartagena desde el año de 1644 al de 1648, que murió 
de peste. 

19 Han desterrado de aquí al almirante de Aragón, ifc. 

Ya en la pág. 398 se trató déla dignidad de Almirante de 
Aragón, que estuvo primero en la fomilia de los Car- 
donas, y pasó por casamiento á D. Fnancisco de Men- 
doza. D. Lnis de Salazar y Castro en sus Arboles de 
Costados, pág. 1%, trata de un D. FeHpe de Cardona, sex* 
to marqués de Guadaleste, que fué almirante de Aragón, 
hijo de D. Francisco, quinto* marqués y ni6to de otro 
D.Felipe, cuarto marqués, caballero de Alcántara y 
embajador ordinario á Ftandes. 

El marqués de la Guardia citado en el mismo pasaje 
debe ser D. Gonzalo Mexia Carrillo de Albornoz, quin- 
to marqués de la Guardia, ó sa padre D. Rodrigo, aun- 
que las travesuras de mozo que causaron su destierro 
nos inclinap á suponer fué el primeíro de los dos. 

Bo cuanto al hijo del conde de la Puebla, no es fácil 
determinar quién sea. Siendo dos los mencionados en 
esta correspondencia;' el uno de la Puebla de Llerena ó 
del Maestre, su apellido Cárdenas y Yaida; el otro de 
la Puebla de Montalvan, llamado TeUez-Giron y Pa- 
checo. 

26 S, M, movido del escrúpulo de la conden^, ife. 

D. Rodrigo de Orozco, primer marqués de Mortara , en el 
estado de Milán , tuvo un hijo llamado D. Francisco, 
que fué creado marqués de Olías por gracia de Feli- 
pe lY, el 8 de setiembre de 16S2. Este último es el que 
se distinguió en el sitio de Fueaterrabia por los fran- 
ceses (1638), y puso feliz término á la guerra de Catalu- 
ña, 1652. Equivocóse Berni al señalar la feeha de 1652 co- 
mo la del titulo de Mortara , siéndolo solo del de Olías. 
El marqués de Castromonte se llamó D. Luis Francis- 
co de Baeza- Manrique de Lora, el cual, según Bivaro- 
la (Munar^ma Mpoiiola, tomo II, cap. 52 ), murió sin 
sucesión , heredando los estados de Estopar, Frandovi- 
ToiQ xn. S8 



43i 

Tom«. Página. 



ne6, y el mayorasgo dé BMamüla su hermano don 
Juan; pero tanto dicho escritor, cotno Bemi se equivo- 
caron afirmando que el título de marqués de Gastro- 
monte fué merced del rey D. Garlos II» puesto quQ ya 
en 1645 se trata de tal marqués. (Véase pág. 7S). 

S7 Era uúQdde Paladas, ifc. 

Bl mismo personaje tantas Teces citado en estas cartas y 
de quien dijiinos (pág. 405), fiados en el testimonio de 
Bemi y su corrector Ramos , haberse llamado D. Mar- 
tin de Ledesma y Guiiuan. gn la lista de ios señores 
de título que asistieron al Juramento del príncipe don 
Baltasar Garlos ( Véase i Gomeá de Mora, pág. 31 ) se le 
llama simplemente D. Martiii de Qusman, marqués de 
Palacios y gentil~hOmbre de la cámara del Iniante- 
CaüdenaU 

M SI rey de Dinamarca, jfe. 

Chrístiem ó Ghristiano IV, hijo de Federico II, que nadó 
en 1577 y murió en 1648. En 16S5 fué cabeza de la liga 
protestante* 

86 Doe dios antes que S. M. pattUse, ¡fe. 

D« Antón» Dáyiia y Zúfiiga, tercer marqués de Mirabel, 
eonsejerode Estado y presidente» como aquí se refiere 
del de Ordenes , tomó posesión de dicho cargo el 30 de 
Marzo de 1645. Murió eü 1656. 

69 Huyó ia oabdiisria, y nuestra gente de Franqu^dal, ifc. 
Frankendhal y no FranóJcenehal, como inadyertidamente 
se ha impreso en ia nota al pie de esta página, es una 
Tilla considerable de BaTiera, á orillas del Rhin« y po- 
co distante de Spira. La batalla, sin embargo , fué dada 
junto á Mergentheim (Mergenthal á Mafienthal], villa 
del reino de WurtenÜMrg , en la antigua Franconia. 
. . Mandaban los ejércitos imperiales el conde de Mercy y 
Juan de Weerdt; los franceses obedeciaa al célebre 
vizconde deTurena. 

71 Tiene mas hechura de laque V. B, piensa, tfc. 

Bl sentido parece eligir que en logar demtu diga cmeno&i 

M Contra el Sr. D. Frandsoo Antonio de Álarcon y eontradon 
Pedro Jtíaño, jfc. 
Bate D.- Francisco Antonio de Aiarcoil, tantas veces men- 
Oionado en est^ correspondencia, había sido goberna- 
dor del consejo de Haeienda durante la ausencia y 
prista en lásboá del inarquáe de ia Puebla de Ovan- 



495 



Tomo, Págloa. 



do, D. Frahcisco Dávila y (}u2inan. Sucedióle en la 
presidencia del consejo el conde de Castrillo. Algunos 
le confunden con otro D, Francisco de Alarcon, visita- 
dor áé[ reino de Ñápeles, que también fué gobernador 
del consejo de Hacienda por ausencia del conde de 
Castrillo en 1644» y murió en 16i7. Véase á Garma y 
Saleedo « f Aeotfo Universal de Españay tomo lY, pá- 
gina 463. 

Bl llamado D. Pedro Riafio nos es completamente des- 
conocido, á ¿o ser que se trate de D; Diego de Rlano y 
Gamboa, que fué primero fiscal de la Chancilleria de 
Yailadolid, oidor de Granada, risitador de los tribu- 
nales y ministros del reioo de Sicilia, fiscal del Conse- 
jo de Castilla , presidente de la Chancilleria de Yaila- 
dolid (tomo lY, pág. 215), Tisifador del Consejo de Ha- 
cienda (tomo Y, pág. 148 y 212), comisario general de 
Cruzada, y por último presidente del Consejo de Casti- 
lla, de cuyo cargo tomó posesión el 19 de Julio de 1648 
cesando el de 1662. En 16M á de Enero fué creado 
conde de Yillalonga, y en Marzo de 1659 conde de Yi- 
llariezo, caballero y Trece de la orden de Santiago 
en 1661. 
YL 108 Lo mumo ha hecho él s^ior Presidente ds Ordenes y el Con' 
sejo, Jfí. 

Éralo ya entonces el marctués de Mirabel , D. Antonio Dá- 
Vila y Zúftiga, como puede Verse en la pág. 39 y nota 
correspondiente, pág. 434. 
126 Empeñó á picar la calentura, ^c. 

Josó Gontreras, impresor de Lima, dio á luz en 1646 una 
oarta-relacton venida de la Península , en que á vuel- 
tas de otras noticias de Cataluña, Portugal, Italia, Flan- 
des, Inglaterra y demás, se da cuenta minuciosa y de- 
tallada de la moerte del Conde->Duqoe. Es sumamente 
curiosa, y parece no haberse impreso antes en España. 
De ella extractamos loé siguientes párrafos. A 15 de 
Julio del año de 618 cayó malo y estovo delirando 
hasta los 49 de dicho mes que volvió eil si. Cbfaooiéhdo 
que se moria pidió y recibié Ids Saoramefcktos y se dis- 
puso con grande sentimiento y dolor. Empezó á testar 
y no pudo proseguir, nombrando albaceas y por here» 
dera á la Condesé. Asi continuó haáta el jueyes por la 
teirie itos U volvió el mal á privar del sentido, mu^ 



436 

Tomo. Págitia. 



ríeado á 22 de Jalio , día de la Magdalena. Pusieron 
sa cuerpo en un ataúd de plomo, después de haberle 
embalsamado y vestido de general con bastón y plu- 
ma blanca en el sombrero. Para llevarle á Loeches se 
hizo un ' carretón , y en el ínterin fué depositado su 
cadáver en los Dominicos de Toro, donde murió, ha- 
biéndose hecho en la iglesia un atajo de tablas. A prin- 
cipios de Agosto lo sacaron de Toro, acompañándole 
mas de 800 personas y gente menuda. Llegaron á la 
corte el 9, que era miércoles, y al ponerse el sol hubo 
tan gran tormenta en Madrid y sus alrededores , que 
no se vio jamás otra igual de viento, agua y rayos. 
A cosa fiíe las nueve de la noche el acompañamienlo 
pasó por la puente segoviana por no haber podido va- 
dear el Manzanares. Iba detras su hijo, D. Enrique Fc- 
lipez de Guzman, con capuz, todos bien mojados, perdi- 
dos los vestidos, muchos coches embarrancados y 
trastornados por la tormenta. En la puente s^oviana 
estaban 50 hachas que trajo allí José González, que sa- 
lió al recibimiento, hasta que pasaron todos. 

Echaron hacia la puente de Toledo, sin entrar en 
Madrid; por bajo de. Nuestra Señora de Atocha atrave- 
saron á Vicalblanco («te), donde llegaron después de 
medía noche , y de madrugada fueron á Loeches, don* 
de estaba ya el cuerpo de la marquesa de Heliche, y 
con brevedad se cantó el oficio , por el hedor que era 
ya insufrible. A la tarde « cuapdoel cortejo se volvía á 
Madrid, hubo otra grandísima tormenta. 

Traen pleito la condesa .viuda y D. Luis de Raro, 
sobrino del conde y heredero del mayorazgo de Oli 
vares sobre el alcaidía de los alcázares de Sevilla. La con- 
desa está en posesión y anda el pleito. El D. Enrique , 
hijo bastardo del ooode, es marqués de Mayrena. 

Miércoles en la tarde, á 45 de Noviembre entró en 
Sevilla D. Luis Méndez de Haro ; D. Lorenzo Ramírez de 
Prado, es del Consejo Real. 
VL 1S8 Ahora entran los diooursost ifc. 

Bernabé Vibanco atribuye la enfermedad y muerte del 
Conde-Duque á cierta carta en que le anunciaban la 
• prisión del Protonotario^ dice así: 

c Recibió (el Goade<*DQque) de D. Luis carta del mal 
estado da los negocios y prisión del protonotaríoD. ieró- 



437 



Tomo. Página. 



nimode Villanueva, qae contenia que le habían dado 
tormento y que había confesado. Prendían cómplices, y 
habían llevado á Toledo á una doña Isabel, ama ó cama- 
rera suya, de sa regalo y gobierno. Esto oí á un fraile ca- 
li ficador del Santo Oficio, que se daba por muy familiar 
del Inquisidor General. Añadían que con esta carta se 
partió de la choza, se fué á su posada, y arrebatado de 
melancolía, se arrojó en la cama diciendo: tEsto es he- 
cho.» Con estas palabras cayó el conde de Villamedia- 
na de la herida que le dieron al salir de la callejuela 
de 9an Gínés á la callo Mayor. Finalmente, después 
de haber mandado' lastimosamente la monarquía con 
absoluto imperio tt años menos tres meaes, y retírá- 
dose de ella ( aunque tarde ), en dos años una hidrope- 
sía natural, enfermedad de poderoso y caído, se llevó 
al Goade-Doque en siete dias, á 22 de Julio de es- 
te año. » 
Yf. 137 Volcóse el coche del conde de Mora, ^c. 

Es D. Pedro de Rojas, mayordomo de Felipe IV, el cual 
descendía de D. Francisco de Rojas, embajador en Ro- 
ma de los reyes católicos D. Femando y doña Isabel. 
£s!e conde D. Pedro es autor de una historia de To- 
ledo impresa en Madrid, lf>5i, 2 tomos fól., el mismo 
que en 1636 viviendo aun su padre, y cuando aun no 
había heredado el título, dio á luz sus Discursos ilus- 
treSt históricos y genealógicos ^ dedicados á D. Pedro 
Pacheco, consejero dé Castilla, y canónigo de Cuenca, 
que imprimió en Toledo Joan Ruiz de Pereda, en 4.* 
140 El general de Francia es el vizconde de Turena-, otros di' 
cen que el heredero del conde ó duque de Enghien, hfc. 

El duque de Enghien (Luis II de Bourbon-Condé) man- 
daba el ejército francés en esta ocasión, y servia á sos 
órdenes el vizconde de Turena, Enrique de La Tou- 
d'Auvergne. El duque de Enghien era hijo de Enri- 
que II, príncipe de Conde, que murió en 1646, y por 
lo tanto no heredó hasta entonces el titulo de prínci- 
pe. La batalla , de la cual se tratará mas adelante , se 
dio en Nordiinghen; fué muy disputada, y ambas par- 
tes se atribuyeron la victoria , pues aunque murió en 
ella el conde de Mercy , general de los imperiales , la 
pérdida de los franceses fué enorme y escasas las ven- 
tajas alcanzadas á consecuencia de eila. 



438 

Tomo. Página. 



VI. 116 A B. Veiehot d$ Bwrja, hfo, 

Halláixise procesado ú capitaiado, como entonces se deciai 
por no haber socorrido á Rosas en 16i5. (Véase la pá- 
gina 87). Llamábase D. Melchor Centellas de Borja, y 
tenemos i la vista im papel atribuido á PelUcer^ en qoe 
se ponderan sus serncios y se prooufa responder á 
los graves cargos qae se le hicieron en dicha ocasión: 
Discurso Juridic(hPo¡Üico en la causa que pende entre 
el smor fiscal dd Consejo Real de CastiUa y el Sr. don 
Melehor Centellas de Borja, sobre el socorro de fio- 
saSf i.* s« a. 
W Murió la marquesa de Velada , Jfc. 

D. Antonio Sancho Dávila , tercer marqués de Velada , ge- 
neral de la caballería de Flandes y gobernador de 
Hilan, de quien se ha tratado ya yariás veces, estuvo 
casado con Doña Constanza de Ossorio, hija de los octa- 
vos marqueses de Astorga. 

175 Murió el Regente de Aragón Sanenz, ffc. 

En este año de 4645 eran regentes del Consejo de Ara- 
gón, el cual no tenia presidente, porque el cardenal Boija 
qué lo era residía en Sevilla, D. Martin Bayetola y Ca- 
▼anillas, del Consejo de la Cruxada ; D. luán Magarola; 
Di Cristóbal Crespi de Valdaura; D. Vicente Hortigas^ 
D: Clemente Mensa , secrelarlo de la parte de Cerdeña; 
Pedro Navarro; teniente de protonotario; D. Francisco 
Vico, deeano del mismo Consejo; D. Bernardo Poos ; el 
protonotario Villanaeva; el fiscal Miguel Castellos; Don 

. iosé de Villanueva, secretario de la parte de Valencia» 
y D. Miguel Baptista Lanaza, secretario de la parte de 
Cataluña. Ninguno de estos apellidos por corrompido 
que esté, puede dar en la escritora una combinación de 
letras que se aproxime á Sanenz. En el Consejo de In- 
dias hubo por este tiempo un secretario llamado Joan 
Bautista Saenz de rNavarrete , que quizá sea el mismo 
cuya muerte se anuncia en este pasaje. 

176 A 19 del pasado, Lisiria , presidente del emperador en Lon- 

dres, tfe. 
Be claro que presidenta es equivocación apor residente.» 
También es probable qoe esté mal escrito el nombre de 
dicho individuo. 
190 Murió el de Xodar, ^o. 

Es D. Miguel de Carbajal, del hábito de Calatrava, marqoés 



439 



Tono. Pigina. 



d^ Kodar, fl cual «é halla etiadb fn la flelaeton de ím 
hmras huAoBá la Bdna B^ña liaM eo 4144 (folio 40 y/), 
como habiendo tomado aaenlo oatra los cons^eros dé 
GastiUa. 
TL 800 1^. 4fitofiú> .da iá«(U9i, ^0. 

IMte ser equivocación por ísasti^ nombre de una familia 
vascongada, muy citada en cbta correspondenoia, y de la 
que desaiendeo los actuales duques de Granada. De Don 
Juan 4s Isassi Idiaques, conde de Pié de Concha, que fué 
ayn del príncipe D. Baltasar Carlos, h^o de Felipe lY, se 
tñtó ya en una nota del tomo I, página 338. Hubo ade* 
más D. Domingo, D. Antonio y D. Diego; pero como el 
D. Antonio fué oficial dé mar, habiendo gobernado las 
galeras de España en 1636 y conducido á Flandes un 
socorro de 5,000 (lombres (tomo I, páginas 394 y 401); 
como el D. Domingo fué también almirante (tomo in, 
pág. 3^, es probabie qae en lugar de AnUmo deba decir 
Diego, pues este era en efecto el maesa de Campo, como 
se dijo ya en la página 45. 
tti Ei ataobiip» ét Búrgoi ha h&ck»im graiñí fn^esente, ^fo. 

Llamábase D. Francisco Manso y Zúfiiga , y lo era' desde 
el año de 4637; antes lo ftié de Méjico. Al llegar á su 
diócesi el cuerpo del Cardenal-iofbnto, que murió á 9 de 
Noviembre de 464| , le acompañé basta el Escorial , en 
cuyo panteón fué depositado, haciendo él mismo el gas- 
to á toda la comitiva, sin permitir que nadie gastase 
blanca, 
filo Este enmó ó un amigo sti^o q^$ se IkmuAa D. Carlos Pa^ 
cfteco, hfo. 

Bn la página i 99 as le llamó ya D. Diego. 
S16 JlíuWó 6/ eofdsfuil jBof^'a, ^s. 

Si cardenal D. Gaspar de Borja y felaeco murió el S8 de 
Diciembre de 1645 y no de 4644, como pudiera creerse 
al leer la carta del padre Miguel €k>nsalea de Yillacastin 
para el padre Francisco lustiniano de Sevilla. (Véase el 
tomo y, página 440). Dicha carta tiene la fecha equivo- 
cada , y fué inadvertidamente colocada en el lugar que 
ocupa. 

Soa el oavdenal Borja hi|o de D. Pranoiseo de Borja y 
Doña Juana Ve^ásoo, duques de Qandia. Nació en Villal- 
pando, villa del obispado de LeoOi viernes 43 de Abril 
de 4582, y como en la página 478 se hixo mención de 



440 

T«mo. Página. 



oiro D. Gaspar de Boija, hijo del duque de Gandía, á 
qaiense dió el arcedianato de Tala vera, debió haber dos 
hermanos del mismo nombre. 
YL 217 El compañero del padre Hugo Simplicio^ ^ c. 

Acaso este Padre sea el mismo ya yarías veces mencio- 
nado en este tomo como Padre Hago -simplemente. 

S24 La causa de su hermano D. Húchor de Borja, Jfc. 

Entibe los hyos del sexto duque de Gandía. (D. Francisco II) 
,que nombra Rivarola en snMonarquia'Española (tomo I, 
página 64), ninguno hay llamado Melchor, y si un don 
Baltasar xle Borja, á quien aquel escritor designa como 
conscyero de Eslado, y general de )as galeras de Es- 
paña ; mas acudiendo á Garma, Teatro Universal de Es- 
púSía (tomo IV, página 95), bailamos entre los conseje- 
ros de Estado creados por Felipe lY, un D. Melchor Sen- 
leí de Borja^ general de las galeras de España, Ñapóles 
y Sicilia, el mismo ya mencionado en la nota á la pági- 
na 146. 3entel, Sentelles ó Centellas es apellido valen- 
ciano, propio de los condes de Oliva, y D. Garlos de Borja, 
quinto duque de Gandía, estuvo casado con Doña Mag- 
dalena Angelina de. Centellas, quinta condesa de Oliva. 

Si30 Hizo grande instancia en esto, Jf c. 

Según el historiador anónimo de Cataluña , ya citado , y 
de cuya obra dimos, puntual noticia en la introducción 
á este tomo, no hubo nada de eslo, y al contrarío el 
recibimiento de la esposa del -conde de Harcourt, fué lo 
mas espléndido que jamás se hizo en Barcelona, y asi es 
que en el capitulo 4.* del segundo libro refiere con 
singular complacencia y con minuciosos detalles las 
fiestas que se le hicieron por la Ciudad y conselleres. 
No solo formaron los tercios de la Ciudad, sino que «la 
ioíantería que estaba tendida en hileras por todas bs 
^calles del tránsito, hito numerosas salvas al pasar la con- 
desSf disparando mosquetes y trabucos, y fué tal U^de- 
mostración (continua el ya oitado autor, testigo de vista), 
que parecía un thieao continuado, siendo universal' 
el aplauso con el arribo de esta señora.» 

230 ElohUpo de Vique, ^c. 

Llamábase Senmenat, y era hermano de D. Galcerán, ca- 
nónigo y vicario general de Barcelona, á quien el ma- 
riscal de la Mothe-Houdancourt, formó proceso y mandó 
prender á 16 de Mayo de 4643. 



441 

Tono. Pigina. 



YL ^3 Jkspues que el Eooemo, duqu» de Árcoe^ ifc, 

Efito duqae, que foáel cuarto, se llamaba , según queda 

f atrás dicho, D. Rodrigo Ponee de León. Casó con Doña 

Aoa Francisca de Aragón, hija de D. Enrique, quinto 
duque deSegorbe, en quien tuvo á D. Luis Ponee de 
León , marqués de Zahara , que muiió en i% de Enero 
de i 642, sin casar; D. Francisco, que le sucedió en el es- 
tado y fué quinto duque de Arcos; Doña María, que 
casó con D. Francisco de Borja , marqués de Lombay y 
primogénito del duque de Gandía; D. Manuel, sexto du- 
que de Arcos, que heredó á su hermano D. Francisco, 
D. Joseph; Doña Victoria^ que casó con el duque do Ba- 
jar, y Doña Catalina, mujer del marqués de Caracena. 
Cuando fué á Ñápeles había ya muerto su hijo mayor, 
y por consiguiente D. Francisco es el aquí designado 
oon el título de marqués de Zahara. Este úHimo casó 
en 1654 con Doña Juana de Toledo, bija de los duques 
de Alba. A sus bodas celebradas eon gran pompa en Se- 
villa, escribió un poema el Do^út Don Sancho Guzman 
Sarabia, caballero de San Juan, y eapellau de la Re¿il 
de aquella Ciudad: Arco triunfal de Himeneo en las he - 
ráicas bodas del Exemo. Sr, Dem fíraneisco Ponee de León» 
* marqués de Zara [Zahora] eon la Eojcma, Smora Doña 
Juana de 7o¿tfdo. Granada, Baltasar BoHbar 1 654, 4.*. Tam- 
bién hemos visto: Epitalamio á lasfeUoes bodas del Exce- 
lentisimo Sr, Don Francisco Ponee de León, marqués de 
Zahora, hfc, eon la Eojcma. Señora Doña Juana de Toledo- 
por Don Juan de Herbias, — Juan Gómez de Blas, 4654, 4.* 
Además de los individuos de esta ílusire familia men- 
cionados en esta nota hubo un D. Luis P.once de Leen* 
comendador de Ceciavin en la Orden de Alcántara y go- 
bernador de Milán, virey de Navarra y de Galicia, que fué 
hermano del dizque D. Rodrigo, y cuya interesante carta 
queda impresa en la página 3*79 del tomo IV. 
i44 Y entre ellos murió el conde de Monteagudo , capitán de la 
guarda, hfc. 
Súplase «de su Excelencia», pues los víreyes de Ñapóles 
tenisn una numerosa guardia personal, cuyo mando se 
daba por lo coman á algún sujeto de calidad y no- 
bleza. Este conde de Monteagudo seria algún hijo 
de D. Lope de Moscoso-Ossorío , marqués de Alma- 
zan y conde de Monteagudo , cuya muerte ocurrida 



4i3 

Tomo. Página ■ 



el 14 ée Julio é» 1636, aniinoió ya el Padre Sebastiui 
m el tomo I, págiDai él% de su iqtereaante correspoo- 
denoia. D. Lope ^BStoTO en efeeto casado con Dona Juana 
de Córdoba y Roia8> hfa de D. Franeisoo, séptimo da- 
qoe de Sessa. Otro h^o tuvo llamadp D. Gaspar , que 
murió en 1664. El mismo D. Lope era hijo de D. Gas- 
par^ séptimo conde de Altamira , el cuM por su casa- 
miento con Dona Antonia de Mendoza , marquesa de 
Alinaaan y condesa de Monteagudo, reunió ambos títu- 
los. Téase á Rivarola , Monarquía Española , libro II, 
capítulo XII, el oual no da á D. Lope mas hijo que el 
D. Gaspar. 
VL M6 a dos leguas de Rama-aoHeron los señores eardenaks, Jfe. 

Matías debe ser error de pluma por Martes, como mas 
abigo se dice. 
SM S. M. Hamo al eonde de LanUares su hi§o, Jfc. 

Es D. Francisco de Moura y Gortereal, hijo de D. Manuel, 
segundo conde de Castel-Rodrigo y nieto del célebre don 
Cristóbal, miuistro de Felipe II. D. Manuel, que fué gran- 
de de España, gentil-hombre de Cámara, consejero de 
Estado, embajador en Roma y gobernador de Flandes, 
murió en esta corte el 88 de EpeiH) de 4652. Su hijo don 
Francisco, opude de Lumiarea y tercer marqués de Cas- 
tel-Rodrigo, que fué también del Consejo de Estado, em- 
biajador en Alemania y oapitau genei»! de Flandes, fa- 
Ufició el %3 de Noviembre de 4665. Véase á Garma, 
Theairo (]^v$rsal de Espcma, tomo IV, páginas 96 y 404. 
961 Como habia Uegado alU una fianta de, Ostende, ife, 

Flaruaes error de imprenta por «flauta» en francés flute, 
^n holandés fluit, que no significa, como pudiera creer- 

. se , nn boque largo y estrecho , síbq al contrario , un 
barco chato propio para carga. 
Íi% gl viarqués de Car<voe(^ y el banm do Lamboy, ^c 

Pe D, Luis de Benavjdes , cuarto marqués de Fromesta, 
se trató ya en varios lugares de esta correspondencia. 
Tuvo un hijo llamado también D. Luis, que añadió al 
apellido paterno el de Carrillo de Toledo, por su madre 
Doña Ana, que fué marquesa propietaria de Caraoena 
Este es el mencionado aquí, el cual fué quinto marqués 
de Fromesta ó Fromistaj come escriben otros genealo- 
giatas, segundo de Capacena^ conde de Pinto> trece de 
la Orden de gantiagOi gentil*hombre de Cámara de Fe* 



443 

Tomo. Fitina. ^ 



Upo iVi poAatjera da Estadio gobomador y capitán ge- 
Doral del Ss^ado de Hilan y de loa Estados de Flandes. 
Mario en esta corta el ^ de Febrero de 1608. Véase 
áTíá^ñíik,Cu9adeBen(wiiM\ KáfioLDs: 469ft, fóLcap. YI, 
página Ud. 
VI. 270 Dioese le han señalaio por iueee$, ifo. 

61 Inquisidor general aqui nombrado se llaniaba D. Diego 
de Arze Hoinoso, de cfUien se ba tratado ya en varios la- 
gares del tomo Y, páginas.no, 4SS, U3, 471 y 174. HasU 
Noyiembre de 1643 no recibió las bulas de Roina, to- 
mando posesión el 1 4. Murió, á 17 de Setiembre de 1 665. 
Fué obispo de Tuy, Avila y PlasoDcia » y consejero de 
ISstado» No aceptó la presidencia del de Castilla , que le 
fué ofrecida por Felipe lY. 
9S0 En la nota al pié de esta página se babla de un cardenal 
llamado de Módena; pero habrá de entenderse d'Este* 
pues tal era el apellido de aquella casa ducal. Es el mismo 
personaje atrás mencionado en la página S76 , que fué 
arzobispo de Tarragonai y hermano del duque D. Pran- 
pisco. 
290 De los 40»000 contra holondesii el marqués de Leydan, Jfe. 

Habrá de leerse Leyden ó Leyde, eomo se io llama en otros 
lugares de este tomo. (Yéanse las páginas i8i y S63]. 
Algunos han confundido este titulo cqo pl de Lede, que 
Felipe V concedió oq I7t0 á D» Juan Francisco de Bett, 
vastago de una ilustre familia en Fiandes , el cual fué 
capitán general de los reales ejércitos , ge)>eF||odor de 
Barcelona y virey de Sicilia. 
891 Tris dios k^ que el Sr. de Busnaahe, ye. 

El doctor S alazar y Castro en sos Arboles de Costados, ta- 
bla i 01 , pone up D. Juan Buiz de Alareon y Guzman, 
señor de Buenache, y segiin^ marqués de Palacios, que 
casó en terceras nupcias con su prima herm^pi^ doña 
Blanca de Toledo, señora de Hijarfs. Bl primer mar- 
qués de Palaeios (D. Martin de Ledasma y Guzman) no 
dejó. sucesión; su hermana Doña Zoés , heredera del ti- 
tulo, casó con D. Juan Ruiz de Al^rcon , padre del se- 
ñor de Buenache, que se llamó también ^uan. 
S99 la condesa de Puño en rostro, Jfa 

Llamóse Doña Teresa Pacheco, y murió según Salazar (Ar- 
boles de Costados, página i 07) en i 650; fué esposa de don 
Arias Gonzalo Dávila y BovadilU, quinto conde de 



444 

lomo. Página. 



aquel estado, mayordomo de Felipe IV, y genlil-hombre 
de Cámara del lofan te-Cardenal , que falleció en 1661. 
VI. 300 Fueron todos cuatro juntos, ye. 

Este alcalde, D. Luis Manrique es llamado mas adelante 
D. Luis Enriquez. También á D. Juan de Molina se le 
llama D, Juan Antonio. 
Z\% Quilez se llamaba Onofre, como ya lo advertimos en la 
página S66, nota, y era mercader. Fuó preso el 15 de 
Agosto de 1645^ juntamente con Micer Amigant, Micer 
Joseplí Ferrer, un tal Fornella, bayle de Mataró, y otros, 
acosados de mantener tratos con los castellanos y ba* 
ber prometido darles entrada en Barcelona. Delatólos 
D. Jaime Magaróla, uno de, los conspiradoras. Miguel 
Serra logró fugarse, pero á Quilez no le fué favorable 
la fortuna, pues habiendo el de HarcoorC sabido por un 
espía que el fugitÍTo se ocultaba en el convento del Car- 
men, se fué allí en persona, acotnpañado de un alguacil y 
parte de su guardia, una mañana á las nueve, y sin decir 
cosa alguna, penetró en el convento y bailó al delincuente 
metido detrás del altar mayor , y en puesto que no 
siendo tan bueno el espía, fuera imposible dar con ¿I. 
El autor de la historia anónima de Cataluña, añade que 
Quilez f tenia gran cabida y mucho valimiento con el de 
Haroourt y sus ministros , por cuyo motivo no quiso 
este encomendar á ninguno su prisión, sino que le llevo 

• á su mismo palacio.» 
3S0 Requirteron al cardenal de Heste, J^c. 

Dos veces en e^fa misma página se bailará Este escrito 
con h; no necesitamos añadir que es error del copiante. 
Este, es una pequeña villa de Italia junto á Pádua , de 
donde trae su .origen la ilustre familia de los duques de 
Ferrara y Módena. 
Sft8 El presidente de Hacienda, hfc. 

Desde 4643 era presidente del Consejo de Hacienda don 
García de Avellaneda y Haro, segundoconde de Castriiio; 
continuó en el cargo basta 26 de Febrero de 4 651 , que le 
reemplazó D. Antonio Campo-Redondo. En sus ausen- 
cias y viajes gobernaron el Consejo D. Francisco de 
Alarcoii hasta el mes de Octubre de 1647 en que mu- 
rió, y D. Joseph González, que foé también gobernador 
del éonsejo basta el año de 60, que pasó al de Indias. 

En cuanto al conde de la Mópolpva, su nombre era D. Aa< 



445 

Tomo. Página. 



loiiio Portocanero de la Veg*» caballero de Santiago y 
mayordomo do la Heina Doña Isabel de Borboi>, y del 
príncipe D. BajUsar Carlos. 
VI. 329 Al obis¡)o de Ciudad- llodrigo, ;\c. 

Llumóse D. Franci;>co de Alai con y fué nombrado para 
la silla episcopal de Salamanca , en reemplazo de don 
Juan Ortiz de ZViralc, que murió á 24 de Abril de 1646. 
£{ du^uede Víltahermosa (viejo), mencionado en el 
siguiente párrafo» es D. Carlos do Dorja y Aragón y que 
murió» según puede verse (tomo Vil, piígina 66), en ju- 
lio de 4647. Fué segundo conde do Ficallo, y séptimo 
duque de Viliahermosa , por su casamiento con Doña 
Ana de Aragón. Tuvo un hijo llamado D. Fernando de 
Borja y Aragón» que le sucedió en el estado, y es el de- 
signado como duque de Villahermosa» mozo. 
330 El duque de Gandía ka acudido, hfc. 

Este duque que fué el octavo, sollamaba D. Francisco, y es- 
tuvo oasado con Doña Artemisia Doria, bija del príncipe 
de Melfi ó Amalfi (Vea«e tomo 1, página 444). Fué hijo de 
D. Carlos, séptimo duque y hermano del Cardenal Borja. 
^33 Predicó el obispo de Máiaga, ife. 

Éralo ,eo este tiempo fray Antonio Enriquez ó Henriquez 
de Forres» de quien se tratará roas adelante. Fué hijo 
natural del rey Felipe IV y de Doña Constanza de Oroz- 
co, dama de la Reina Doña Isabel. Según Pellicer en el 
Memofiaí de loe Ülloast folio 469 vuelto, dicha señora 
fué casada con don José Enriquez de Forres y Sotomayor, 
conde de Castronuevo y prímer marqués de Quintana 
por gracia de Felipe IV en 1630, aunque no expresa 
dicho escritor si este bijo fué habido antes ó después 
del matrimonio. Otro obispo hubo de Málaga, llama* 
do fi*ay Alonso de Santo Tomás (desde «664 á 46M): y 
en el siglo José Enriquez de Forres, el cual fué hijo natu. 
ral y legítimo (según dice la partida de bautismo que co- 
pia Medina Conde en sus Conversaciones Malagueñas, 
tomo IV, página 476) de D.José de Forres Enriquez de 
Gttzman, marqués de Qoiniana, gentil-hombre de Fe* 
)ipe IV y Doña Constanza de Orozco y Rivero^ su mu< 
jer. Nació en Veíez-Málaga el ti de Julio de 1631 , y 
murió siendo obispo de Málaga en 30 de Julio de 4692. 
385 Habióse encontrado en ella Carlos de li Gata ifc. 

Cario de la Gatta, princíp? de Honesteracei fué uno de 



446 



Tomo. Página. 



los generales napolifanos qtie más se distínguieroa eo 
este tiempo. Muy joven aao, en 4^44, emprendió la car- 
rera de las armas, entrando de alférez en el tercio ? iejo 
de Ñapóles, mandado á la sazón por Tomás Garacciolo du- 
que de Rocca Rainola, y en el que también había servido 
su padre Pablo* En 4649 era ya capitán, y poco después 
maese de Campo en Flandes. Murió en Ñapóles en 4656. 

Estas noticias las tomamos de una obra muy curiosa, y 
sin embargo poco conocida, intitulada ¡I Genio BeUiooso 
di Napoli. 4694, (tomo II, folio 400, éc.); su autor Do- 
meneco Antonio Parrino, es el mismo tantas veces cita- 
do en estas notas por su excelente historia cronológica 
de los vireyes de Ñapóles, durante la dominación espa- 
ñola. En díeba obra que, como lo declara suficiente- 
mente su titulo, contiene las biografías de muchos ofi- 
ciales generales que sirvieron en los ejércitos de Espa- 
fia, desde la redocdon de aquel reino en tiempo de los 
Reyes Católicos hasta fines del siglo XVII» se hallarán 
abundantes noticias aberca de algunos caballeree na- 
(Mlitanos nlencionados en esta correspondencia, y de 
ellas tomaremos lo más preciso » ya para corregir sus 
nombres escritos con poca exactitud, ya para rectificar 
hechos equivocados por corresponsales y gaceteros. 

Gerardo Gambaeorta (tomo I, páginas 337, 386), fué hijo 
de Juan Antonio, señor de Torraca^ de la* familia de los 
duques de LÍmatola. Fué general de la caballería del 
Estado de Milán, y murió en la batalla de Tornavento 
el S3 de Junio de 4636, dejando un hijo llamado Fran- 
cisco^ que lomó parte con los Barberhws, fué nombrado 
maese de Campo, y se distinguió mucho en las guerras 
que aquellos sobrinos del Papa Urbano Yin hubieron 
de sostener Contra la liga italiana de Parma, Tqscana y 
Yenecia. ' i 

Lucio Boccapianola, marqués de Brindis (tomo I, página 
499, y II, página 92), fué maese de Campo de un tercio 
de napolitanos, y murió en 4 637/ combatiendo en Italia 
con los franceses al mando del mariscal de CrequL Su 
hermano Francisco que fué duqee de Ripacandída, se 
distinguió igualmente en aquella campafia y las si* 
guientes. 

Leonardo Moles, á cuyo tercio de napoUtanoe atribuyen 
principalmente algunos bistoriaderes el 



447 



tomo. Página. 



de Cataluña, era natural dé Nápólea, hijo tercero de 
Mareo Aatonio Moles, barón de Tari. Mario de un ca- 
ñonazo' en Mayo dé 464i, á la sazón que la escuadra 
francesa» al mando de) arzobispo de Burdeos cañoneaba 
á Tarragona. 
Deniice ó Denticí, cuyo nombre era Paulo, fué hijo de 
t Fraácisoo Deniice della S(ella, y tUTO dos hermanos lla- 
mados Lucio y Domenico. De todos ti^s se hace men- 
clon en esta correspohdencia al tratar de las campañas 
de Italia. Lucio, qoe era el mayor de ellos, y fué conde 
del Sacro Romano Imperio, servia ya en 4590 como al- 
férez del tercio del marqués de Trevico en Piamonte. 

De Francisco María Garaffa, duque de Nocera, se ha tra- 
tado ya en.vari6s lugares de los tomos III y IV. Nuestros 
historiadores eicriben Nochera para expresar el sonido 
de la c italiana seguida de a. Nació en 1579, fué hijo de 
Fernando Garaffa, y murió, según se ha visto, en 4 64t. 
VL 8M F(Me GOfl/irmado la MÜdo, ye. 

Francesco Tutavila» duque de ¿an Germano, fué uno de 
loe generales napolitanos que más se distinguieron en 
este reinado. Nació en 4604; murió el 30 de Enero de 
4679. Dfljó un h^o llamado Oraeio, que fué duque de 
Galabrita» y heredó de sus virtudes. Según Parrino (loe. 
iaud., página 187), tuvo d|>s hermanos, D. Jerónimo y 
D. Vincencio, de quien se hizo ya mención en el tomo 
IV, página 9. y VI, página 9S. 
853 Loe ver8«)s de D. Luis de Oóngora citados en esta página 
por el padre Martínez, forman parte de un soneto bur- 
lesco compuesto el año 4642, en ocasión déla llegada á 
esta corte del duque de Mayenne, embajador de Francia. 
Están maldispuestos y deberán leerse de esta manera 

Reales fiestas impidió al de Humena 
La ya engastada Margarila en plomo. 
Aunque no hay toros para Prancia> como 
Los de Guisando, su comida y cena. 

857 A D. Die^o AfaAo, ifc. 

Ta en la página 435 se trató suficientemente de este caha« 
Uero , quien , según Garma , Theatro Universal de Es- 
jMMia, tomo IV, página 505, no tomó posesión del cargo 
de presidente de la Cruzada hasta el S4 de Febrero 



448 

Tomo. Página. 



de 4647. Vivía aan fray Antonio de Sotomayor, coofe* 
sor de S. M., que ocupaba dicho puesto desde 4627, y 
le reDunció en este año do 46 « habiendo en este inter- 
medio servidole por subdelegacien D. Francisco de 
Manso y Zúñiga y D. Francisco de Mendoza, obispo de 
Plasencia. 
VI. 362 Seguila ; peleé con la capitana ; maté al hijo del mariscal 
de Bressé, Sfc. 

Urbano de MalUé-Brezé, duque y mariscal de Francia, de 
quien se ha hecho frecuente mención en estas páginas, 
estuvo casado con la hermana del cardenal Richelieu. 

. Tuvo un hijo llamado Armando* que loé duque de Fron- 
sac yde Gaumont, almirante de Francia, y es el que 
murió de un caQonazo en esta ocasión. 
363 No obstante esto, D* Fernando de Borja, hfc. 

Vivía aun D. Carlos de Borja y Aragón, séptimo duque de Yi- 
liahermosa, y por consiguiente D. Femando de Borja» óde 
Aragón y Borja, como le llaman otroa genealogiatas, es- 
cribía á su padre y hvrmanas. Era uno de ellos don 
Francisco de Borja, príncipe de Esqoilacbe y conde de 
Mayalde. , 

El conde de Paredes, mencionado en el mismo párrafo 
se llamaba D. Manuel Manrique y fué el noveno, dado 
caso que su padre D. Pedro Manrique, fal leciese, según se 
ha dicho, en 4635 (tomo I, página 243). Debió el conde 
D. Manuel morir antes de Setiembre de esto año de 46, 
puesto que su hija Doña Inés María Manrique, que fué 
décima condesa de Paredes, y dama de la reina Doña Isa- 
bel , casó con Vespasiano Gonzaga , gentil-hombre ^de 
Cámara del principe D. Baltasar Cárlo;s. 

384 El ayudante de teniente de maestre de Campo general D. /•- 

rónimo Aynar, 
lía c video leuiento el mismo que en la pigina 384 es lla- 
mado Aznar. 

385 Dos días há murió aquí el marqués de Santa Crus, ye. 

Es D. Alvaro lY de fiazau, «segundo marqués de Santa 
Cruz. 
889 Queda oleado el conde de Cast€meda, ^c. 

Un condado de Castañeda señala Berni en sus Títulos de 

Castilla que dio el rey D. Juan i I de Castilla á D. García 

Fernandez Manrique en 4 429; pero en este lugar no poe- 

^ de aludirse á otro personaje que al marqués de Casta- 



449 

« * 

Tobo. Página. 

fieda, coya muente se aDuncia roas adelante á la págioa 
389. D. Sancho de Monroy, señor de la casa de Luzou en 
esta corte, caballero de Santiago, fué gentil hombre de 
cimara de Felipe lY, su embajador en Francia y Alema- 
nia, Teodor general de la* gente' de guerra enr Portugal 
y de las galeras de España. 

VI. 389 A la nyirqu$8a de Santa Cruz^ hfc. 

Doña Goiomar MHUrique de Lera, hija de D. Bcrnardino, 
estuvo casada con D. Alvaro de Bazan', IV del nombre 
y segundo marqués de Santa Cruz, el mismo cuya muerte 
ocurrida el i7 de Agosto de este auo(16i6) se anunció 
ya en la página 38S. 
390 Son de esta /tinto, ^c. 

Siguiendo nuestro propósifo de ilustrar en lo posible esta 
correspondencia, en que los personajes que figuran están 
casi siempre designados por sustituios y oficios, causando 
asi no poca confusión á los lectores , diremos que presi- 
dente de Castilla lo era aun D. Juan Cbomacef o, y de Ha - 
cienda D. Francisco de Alarcon. El marqués de la Puebla 
(de Ovando) es D. Francisco Dávila Guzmau tantas vece$ 
mencionado en estas cartas; el de Malpica D. Baltasar 
Barroso de Ribera, y el de Guadalcázar D. Francisco Fer- 
naadez de Córdoba. 
392 El embajador de Polonia, ^'c. 

En 1646, al celebrarse las honras de la reina Doña Isabel 
ocuparon el sitial de los embajadores, tres quer fueron: 
el marqués de Grana del Carreto, que lo era del rey de 
Romanos, emperador de Alemania: el de Venecia D. Ni- 
colás Sagredo; el de Florencia Ottavio Puiche; Julio 
Brifioll, marqués de Gropoli, que lo era de Genova; el de 
Malta D. Femando de Aldina, y el de Polonia Estanislao 
Maeosquiy que es el mismo mencionado en este párrafo. 

VI. 392 De Flandes hay carta en que dicen ijne el duque de Lore- 
na, ^c. 
Varias veces se ha tratado en esta correspondencia del 
duque de Lorena (Garlos IV), general de las armas del 
imperio, y uqo de sos más poderosos auxiliares en las 
encarnizadas guei*ras que el Emperador y España hu- 
bieron de sostener contra franceses asi en Flandes como 
en Alemania. Este duque Carlos era hijo del conde 
dc'Vaudemont (Francisco de Lorena), pretendiente al 
ducadade Lorena, y estuvocasado con Nicole de Lorrai- 
IdMO xn« 29 



460 



Tobo. Páfina. 



De, hija del doqoe Enrique If. Bs precisó no confundirle 
con 8u hermano Nlcoláe Pr«ficSsóé,^rdenal y duque 
también de Lorena, que estuvo CMado oon Cláudiai otra 
hija del duquie Enrique. Margarita, aa hermana, casó con 
Gastott , duque de OHeams, que otros llaman Gastón de 
Franco. 
VI. 397 Dicese que el marqués de Valoro, Jf«, ^ 

'D. Alonso Diego Lopes de lúfiiga f Sotomayor. sépti- 
duque de Bejar, nombrado ea las páginas 527 y 582 del 
lomo I, murió según » ha tisto«ii Noviembre de 1636. 
Tuto un hijo llamado D. FrárioisooDiegOi que fué oclaTo 
duque de Bejar, y casó ocm Do8a ^na delfendoza, duquesa 
de Mandas. D. Juan Manuel Manrí<|aé de Kúñigá, hijose- 
gundo dM D. Aionsq, ohtuto en 1636 para ^ y los suceso- 
res del mayorazgo fundado por bu padre* el titu lo de mar- 
qués ide Velero. Véase áSalataE de Mínadoza, Dignidadee 
de CaeUtía, nota final, i»ágina 478* 
898 Mmó ogtiá el marquie de ViUamayoi^ jfe. 

BstdBastfqués- se llamé D. Garlos Faeheoode Córdoba, y 
lué adelantado mayor de la Nueva Galicia, hijo de don 
{Trabciteo Pachaco ide Córdoba» prtowp marqués de Vi. 
Ilamayorde las Ifaernias por gracia de Felipe III; pero 
como pudo ser hermano dei marqués de Aeropoli (léase 
Acropoli ú Agropoli), titulo qua hoy día radick dn la casa 
Mondefar^ es puntó que no nos ha sido peoible areriguar. 
. U| mriádiSmiÍ€úhBred^o,y€. 

Cale duque del Infantado, que 8eH(»Ml>a D. Rodrigo Diss 
de VÍYdr Sandoval Hurtado de Mandola, murió sin de- 
jar sucesión , per cuya causa iieredó el título de In- 
fantado sq berquná Dom Catalina *da Mendoza la Vega 
y Lttnfe , optaTa du(^esa y ta tmü ctoaé con D. Rodrigo 
defiylra y Mendosa, cuarta duqus de Pastrana. 
ilf Mufiádc(mdedeConim,ifú. 

D. Juan Andrés Hurtado deMendoB,n]aequés de Cañete, 
tUYO de su tercer antrimonio non {)eña Mhria de Cérde- 
PIS á Doña Teresa Antonia Manrique <d# Mendoza y Car* 
(dfinea» que fué octava marquesa de Cañete, y ca^ó, según 
áirarola, ífonairquia BspamkL, Uk. iV, página 354, con 
B. Femando de Faro, señor de Vimiero. 
4|7 ^gradedóhs S. M^ eñe arüicia, ifo. 

^n loe nombnes de los personajes anagoneses que aquí se 
citfaa (MM> liabiendo MoíMdbéMMeAis del Rey al ter- 



AV 



Tomo. Página. 



«I 



.'•j 



, , . . iQiaar^ \^^, Góci^ de Ij&Ml bay pimíos qae ilustrar, y 

. i^rDVf» q«e corf^íri- Qi opod^ |}j» .Aranda se llamaba 

P^ Apí^ío ^ioi^^o^x de Urr«9; «I duque de Yütabenaosa 

• . . } f|s D. Cápjp^ ife Boíya y AnagQp fIii»I)(a^ veces citado ea 

f., esta.ponp^poode<)<li^- S\ llame^Q pmde ^ Santiago, titulo 

, . I / ^9oÍ3i,opi4q, así e^ Ap^gpiv CPfPP on Castilja» debe ser 

< ,. -;^i C9p4|9 fi^ Sástagp (I). BuriquQ 49 Alagon , hijo del 

/ ' ¡ . " flUíQ fpé capilfid de Ip gnardi? t^d^^cf. (Véase tomo III, 

. . s. ^ pagina 43i} 

¿ , ^ ...f^f)qs,i9^ P.. Q^raardoi, fdel h¿bi^dft^ntíago,queenl646 

era uno de los r^geo^sdel Coa^c^p^de Aragón. El mar 

q^é^ f^l^^Ariza ó.ífi^m^ es D. Jaime d^ Batafo^. Ql llamado 

, : /:■! ' . T^^?^ ^^^ V^^9 «íWiy biftwfier llftrla. aunque ni 

. unei ni .ptfx) figgr^iieri I^l li^ta qqemí 1645 mandó pu- 

/ :'.:/. laucar el oond^ d^l Cafi^riik», 4& jps yocales que com- 

,i «,.; poiiian fl Gpp9^jp ^ A^f^gPP i^(?99da murió Doña Isa- 

... ;. b^de BorÍípn/^<ímfl«ift*wtMrp»^irc», íplio 41 vuelto, ni 

K ' > i>, . . . t. ¡ep. |a floé a Jf^dí:a Rqd|r.igqí?R. dit MÓnforte dio igual- 

ii< '11 • •., PVP^ * ^Hf: ííPP W?í^fc» <1« l9S bpurad de Felipe IV 

.^, . Ép4tpijwjnvPág}nal*3,.»e.lr^^^ 

. , _ . ^gqp ^crjj|>ej^ l9§,g9Íij99|P9Í6ta« ppprtogueses O Basto, y 

,... .fí^PPl .wfeoip jugíií, d^ pn 9PPde <teOcastro (que vale 

. ..., ^ . tanto pomp «^ek c^^^Ulp)^ ^ pyr la.^nsto no es fácil de- 

, ,, . ; . teppíii^r, ppr^l Wfldq con. qw^ escrito dicho nom- 

^ ., , , bre» cqá) de ips dos c^ndesipé el mMprto en esta ocasión. 

. .. jy^p ^/ n^rgu^ d^ JLor^ficana, D. i^otuo cfa FtZIamaj/or, mu- 

,. , :, I . . Ya en la página 431 sp trató de qn vpar^ués deLorenzana 
• I , . • que £ué herido, de piuerte», s|UBqvi.e /poi^ el lug9r que ocu- 
. ; , . , pa lacqmay p4dipracrperseqpp,^ii ^ombre era Qui- 
ñones y no ViHai(^a¡fffc^ cpiQP jHi pste párrafo se dice. Loi- 
rppzan^ ]^..e^ (itplo d^ Caalillri í Ip i«^o% jap le cuen- 
tan comq.tal Uipez dp Har% Eipienolai ^erni ni su cor- 
. , . . lector ^aipoe, Taipppcp ^s peA«cipi;)f|& , que son varias 
I . j^^ qqq d^ e^tet ftlif eocpeniTP .ffe.iiavfurimieron, nos sa- 

pPOd^d||da, ... : 

, Pxi dqqwpdp LaiDüeimpo, Qnpplj^no, su apellido 

, (^aqtano de Áci^qni fué^muertp, opmp se ha visto (pá- 

.1 «iP»» ÍÍ5 y W)» f n l# ?ffíf}W * lUprpns , perdida por 

• i !. .^ . h An4rf§ fiwMflWP^íiMÍí* yiiü ji^a.^ hermana suya, 



492 

Tomo. Página. 



que según la usanza de ItaUa, Hevarla el título de mar- 
queso, casó con un Quiñones ó un ViUamayor. 
YI. i42 Que si el banm de Bretier tuviera atñso, Sfe. 

En lugar de Bretier léase BoCier, ó segon otros Patier, 
nombre de un oficial borgoñon que suena á menudo en 
relaciones y parles de la guerra de Cataluña y fué comi- 
sario general de t?i caballería de Borgoña. En el sitio de 
Flix sirvió á las órdenes del marqués de Mortara. Yéase 
la Conquista de Cataluña por el marqués de Olios y ie 
Mortara, páginas 11 y 12, donde unas receses llamado 
Dionisio y otras Diego, 
164 El hermano que es Justicia de Aragón, ifc. 

D. Jerónimo de Vilianuera^ el protonotario , tuvo un her- 
mano llamado D. Frey Juan de Villanueva, que era te- 
niente de Protonotario en el Consejo de Aragón. Vivía 
aun cuando murió Felipe TV» el 17 de Setiembre de 1666, 
pero hallándose enfermo , no podo asistir á sus honras, 
celebradas en el convento de la Encarnación de esta 
corte, y de^ las cuales escribió una elegante descripción 
el doctor D. Pedro Rodríguez de Monfbrte , su capellán 
de booor, por encargo de D. Ballasnr Barroso de Ribera, 
marqué-s de Malpica , mayordomo y geniil-hombre de 
Cámara y gobernador de la guardia alemana. También 
se halló enfermo en estt ocasión so hermano D. Jeró- 
nimo, á quien se dan les títulos de marqués de Villalba, 
comendador de Santíbañez en la Orden de Alcántara, y 
protonotario de Aragón. Pero en este lugar se alude á 
otro hermano suyo llamado Agustin , que fué Justicia 
de Aragón, y de quien se-tratará mas adelante, tomo Vil, 
página 183. Equivocóse Ramos, página 157, al decir que 
Frey Joan fué hijo de D. Jerónimo , y también Berni, 
página 399 , en suponer que el marquesado deVillalba 
fué gracia de Carlos II. 
468 Ha dado S. M. al obispo ie Pamplona, ^^c. 

A D. Baltasar de Hoscoso y Sandóval, más conocido como 
cardenal Sandóval, que según hemos visto, fué promovi- 
do de la silla episcopal de Jaén á I » arzobispal de Toltdo 
en 18 de Octubre, le sucedió D. Juan Queipo deLlano, el 
cual había sido antes obispo *de Pamplona, reemplazán- 
dote en esta última sede D. Jitdn Píñeiro Ossoríó, que 
lo era de Calahorra. D. Juan de Chataz ó Echalaz, que 
lo era de Hondoñedo desde el 96 de t)íclembre de 1645» 



'il I I I • t' < ' I • 
•lll J< lt.«, « » I 



Tomo. Página. 

.. ,^ i. I , ,.,.pftft6j4iCa!íibopr3,,y P, KmQPJimoi .4€i, Torres y Grijalva» 

, ., c]ti{i»(i^ 4e,CU^viiád*Bp448Q, ^dmioí^jtrffriior del hospital 

..,.,. em^9l^ de,^c«rte y fiM.do Rppcesvi^le$/fiié aom- 

- j.w.i i i>i'»> .., jbr^íQ q))j9ppt4^Jfw4Q8odo... ..,.., ... 

/ . ...üí •!; ti{^« María: ]{iu*íqu^; SaiRmi^i^tp ytltmáífin, daqaes^da 

Frías y condesa de IaR^iiiUi|,iQasóifegMD Rivarola ( Jío 

narqtUa £«paftciia, )íb> JV, pá^gioa ^67j , con.B^ Miguel 

-. .* iiri.:. » . .d^C^ryajpl.MftnriqMi^ J^cer. m^rqiiiésHde Xodar. Este 

. ^eI:ed<) éi^u. sobrino. D,,AjdtQpio .de Carvajal, segando 

\ iQ^rqué^i ea 1#48, De.e^^.ioaVnpQonio nació Doña Ma- 

. ...TÍa Francí8ca<d^ Carv^ualtCuar^ marquesa de Xodar. 

qu€|.cas6.([K)n JD*\FraQQisco de Yelasooy Tovar^sa tío, 
hg.0 y beroiana de los daqo^s de Frla^. < ^ 
i . . ., ' ,nifl^,,.Al:nuwqué$,de Sof^a Cru^f, al de Bayona y,áPimienkt, ye. 
,. ,, . , . .\ .Esto marqués de Bayojoai D. Jeronipio de.Pimenlel, fué 
. .1 . . .fafyo del octavo conde de fienaveote D. Juan Alonso 
.»,'[ I*. '». :.s7 . .Eimealel. Casó,c<in.]>ona Matiía .Eugenia de BazanyBe- 
. .^.,'m.. \i o iiAwd^, hijadeios narqim^ deSaotacraz y hermana 

del,lp^ociPoadq|fQ ^te.pénvfo. SI título de marqués 

de Bayona fué graciada Felipe lY de 5 ¡de MaRfeo.de 1685. 

.... . (MNifiA) fBlPoArñJuan ife.ía Foliaj^fiaUdrátU» d$ vMtmática», ^c. 

,•; ] .Il ..../Est^P, Juan Cirios de UFaille,cftiedrátioo en Dola^Lovay- 

.., n.<<M>.". .. n», y en loe Esludios Reales. de. esta cérte, natural de 
.. ,,,.,. ... . Avibares^.y que segunaquí seiexpi^esa, enseñó la náu- 

,. ^, . , ,. ticaAP,Juaii.deAustrviylea^apanó>enSíciliayNápo* 
... ., / . . l<)s,3nuneodq por lUikíno en Bíaceelona en 16B4: hermano 

.: / (Mi. . M^oUo padre Jean de laFaitle^tambieii natural de Ambe- 
... .uu^^^MM • .T^,que;ent638pubUcóencasade JuanMeniisk>,en4.^ 

unos «Theoremasaobreel centro de Gravedad.» Esteúl- 
,, ,, , ., .11. timo es el mismo meoc¡<Kiado en el tomo I, página 35, 
.,,... i> . , : .'^jo el nombre de Joan Llasrrálles« . 
„[, .,u^^M%• -^ maf:qués de MofUe Aleffr$ le datk laagQUras, ¡fe. 
... . . . M .fi^receser el misni^ ya citada en el tomo I, página 52, 

y B.\ ,págiQa.S60. Llamábase. p« Martin de Guzman, y 
, fiu,é Girado marqués .de Monte Alegue, en .28 de Mayo de 
Ui)6, por giacia de Felipe ly. 
i85 No, ^ $i he escrüo d F* JR. como el de Sesa, ifc. 
, .,,. Habiendo muerto el 14 de Noviembre de 1618 D. Luis 

FeroBindez de Córdoba, sexto duque de Sessa (Véase 

. este tomo Ylly página 407); el mencionado en este pasaje 
>^ ,.. . .. debedeset ^u hijo. y heredera 0. Antonio Fernandez de 



11 i > • . t >. 1. 1 • 



• . 1' 



>i < 



4b» 

Tomo. Página. 



^ ' " y ' iSStá^ít eeítémÜ f tlKqü<^ii§, Ü^Mé Uoqae de Sessa, 

'Vil 4»9 méjí'ó %hM ié por inedia ai presidente dé Ordenes, ye. 

Éralo en este nñó 0. AkílotÁo Dávilá y Btfriiga, tercer mar- 
qués de Mirabel , ooilséjero de Estado \ el etíal Ibinó 

posesión dé didho cargo éú 96 &é Uktio de 1645 , y 

fiitirróeñ W4§. 
'' ' 4A9 Uegó él nuevo akñtraáije, ^e. 

' Pot tniierlé de O. Juan Alfohsd BuMqilek de Cabrera, no- 

Tetio alnüraülé d^ GaétUb; óbufrkla el 1 de Febrero de 

' > 1§47 ; heredó di^o cargó sü hijo D; Man Gaspar, que 

•fíaé el dédmo^y el éoál éstuba tt la sáion casado con 

< dofiálBlV¡rád«T(ytedol^óá^defLé<»n. 

489 Ai prior dé ntie^a denota M Filáír, ^d: 

' ' < &l^lMse t). Jbari Derülfigb ^ñt de Tnixilli»', natural 

• • ' I idél Vitlaf He'to6!9áVdt4*ol»Ídíd(sétí6 4o tlaf^kgoza, el cual 



I • 



' ' " < fbé éñ 0f^(o obispo de iMk debde dí' 13 de Setiem- 
> ' • 1 i bt« áél6l7 lia^^l t de Hayod^ I6l8. Véase al Pa- 

-'^•V' i> ''^i;«piáki(f«^Mt;to<a»VliIipágii»il^i ' 

'\ ^^ú99^*'Vn'0Ídé^ ík iHÜdsi hfú. ' 

El filálqnés de Maniera; nieüidbnaklo en bsOé iM4«fo , se 
• i ' ' - UatnabaB. PedriyMlbleAby Leyvéj faéWireydelPe- 

< • i ' • rá desdedí 141 dé bieiétíílfre de 1499; eto Retomó pose- 

• I ' ' " «¡on^BéemplMólé éñ «I ttitgb D. CMh^ía Sarmiento de 
. '¡ / / i •: I iiSotdfDía^r, cbude^ áaH^ferira , de quien se trató en 
• • <N 'I 4 -M 'elpéri^^féábMrriof/el'OOil hábili ^do antes virey de 

'' >' i ' ' Nif^->E^páfttf¿ *V¿á^<t«i ^flginn 9lB-dM tomo VI. 
' ^ 1 > i4ffi' SíflA'dqtít i mÜM'etttimeí; dmár^kO^Uó ie Quinkma, so^ 
'i '' ' ,'• ^''hHhó^é'HMHfH>élÍÍ^,'fé: ■ 
( i ... 1 i Bii 1á bbtA' 6Órréspoiid1bm<í á' isáHb tyasaj*^ se ha impreso 

Torres' ktií Iti^at de't^ót^é^V^^^Bdéró nbmbre del mar- 

• f ' ifúéA Üe Qulbtená , €Ohlb^ip(!r«dé Vi;i^ eii otA- «nota de 

' > I > ' la tJá¿fná44S. Eti ella díHiOéláld rtttoflés ([{lie nos asistían 

• t ' > 'pAta ÍBuIrán^t que el' ob!i^p(9 dé MAlega t). fray Antonio 
,,;.!/, i. ,' Heiiriqrtéz de ¥ort*es ér* WJd ttátottkl de Felipe IV, 

aduciendo t)bm élli tAUÉ mi pá<Are'Mrez j de Pellí- 
oer^ pero acudieritio á Ritárbta, Moñetrqú/h EépOñola, to- 
'M I 'I ' k U ^o lí| pdgifla 317 ; 'ixis étidOtttrattioé etih'tque los datos 
' de este ultimo genealogíétá' íio esiá^ cobformes con los 

(tfuetrae Pellicer, poeis dke que D. Cristóbal de Forres 
Bnri^uez y Sotomayor, primer conde de Castronuevoy 



.1 



I . I • 



Páflaa. 



másifB^ é» Qofeitaaa, Hpm mBtiü Mariana de M<h 

• üoa, fliDmojeri «tama á» la reiaa DtHtei Isabel de Bor* 
iMw; ttoa hijli Hamida Doü» FrtaMtaa Henriquez de 
Ponte , I ^uieii llama iercem eondésa , y dice que 
ám& C9n D; Gartía "Hiño do IKhérav «onde de Víllaum- 
kKMMu De esta eeiknrai^ qae aegm el nfibmo Rivarola do 

• de)6 ínaa qoe una hija llamada Dyiña María PetroDila Ni* 
ñoiEoHipws de Forres, sería hlj/tí el marquesito de Qoin- 
Úma mencioaado en cate lugar ; pero Rivarola, según 
hémee visto, pasa del primchr conde al tercero, supri- 
niendo. quizá á inleütOv al hijo de D. Cristóbal, que se 
llamió D. ioBéé y tmé esgoado cotida de Gastronuevo y 
marqués de Quéntana^ Esto se ve palfxiblemeDte en el 
reaüñien que al fin de la segunda edición del Origen 
éekm digñidadei ségl^nres de CúsÉiUm por Salazar de 
MenddzB publieó en esta corle én 1794 cierto enten- 
dido' ee^ntor, el cual despuea dé apuntar en 1 €24 la con- 
eesion del tiltil» de conde de Gastronuevo á D. Cristó- 
bal de f orreg Bnríquaa y ^Qtatnim, poúe en 23 de OUu- 
btB da 1§30 tidé moNfaiéi á» QéiHtáM á D. José Enri- 

' qúex dé Portüg {9U\ púrá H fképrimfénUoi en la casa 
áeí eonSk da Oásti^oétúevot iu padfe. 

De lodo eelo dWdveteoa queeliiífOtde Felipe IV fué 
fray Alonso de SanM Temi»,r ó sea Üi Alonso Enriquez 
de GdnMiD, y no fray Aolonlo^ 'Inrifmz de Forres. Que 
la madre de aflihel sé llasaé OédBá Oseianza de Orozco; 
que el marqneáUoidé Itf'^oiataiid Mtfía algún hermano 
suyo,' sobaind ilai fray Alitonio'BoifiqQez, obispo de Má- 
laga fin ]i47k)BA&aerla «I fkeységun el padre Armenia, 
1^ jMireoia á>Dü JiAia «Jki Anrtflíavy ^panba también por . 
' • -Itíjotde'FeKpeiilfi . <>'•! !'»">i .'mi '• < • i. 
fi M6'. BhmarpMáeMegesM^Hofféy •\ '* 

JLÍaflióee.B.'Bpniárdé ftnairefelde)¥irgas, y estuvo ca- 
sado eoADdM :QtíalítM,défÍiMiga,inan|ues^ 
taria de Flores-Da vila, henDáia:te>A. Pedro, primer 

• . maeqoéfl^ el ouál movi6 difáMlteóf ék 1631. Es el mismo 

• doiCjfuieii yarsatlmléeAiiviriés^ lugÉife4«' de esta corres- 
pondeneiat 4om6:babiettdbaido'gDlAI#nador de Perptnan 
fuandola^iliaVoBiloefraMieAsi: . • ( 
SM EitonéSidéSaiiémékUñ^uaáQéMm'íf^» 

Parece que se trata de D. Diego de Benavides y de la 
Gupya, octavo conde de Santistéban del Puerto » tantas 



I • 



.456 

Tomo. Página. 



«• 



veces nombrado jen estoi oorirespcMiideDcia , y del cual 

' habla largameufte D. Diego Vtnoencío de Vidania en el 

: cafáiolo XV, páginaJIl desyuMemarial por la casa de 

Benavides , NápdeB, 1696, £óHo. Fué hijo de D. Fran- 

0Í6CO d^' Benavides y de la Goeya, sétimo conde» y de 

Doña Drianda de Bazaa y Benavides^ sn prima hermana, 

y primera: mujer. En 1612 entró de menino en Palacio, 

y en 1637 pasó á BlUan , sin poeato ni ayuda de costa, 

II ' sirviendo primera de soldado parCicalar y después de 

--• . : capitán del tercio de Sabpya, habiendo obtenido en pre- 

'» mío de sus servicios la gracia de marqués de la Solera, 

V o en 11 de Agosto de dicho año.. Fué mas tarde capitán 

. ' (I ' de corazas;* siguió la campaña de Italia de 1638, ha- 

<\ <\>\ A hiendo sido herido de.des'pipaaos en al rostro ; hallóse 

ú) 1. \ en el silio de. Salsearen 1639; acompañó al Rey en la 

^«.'...<uj .. > (jonoadadü. Aragon«yenl64pohtuvo:Blmandodel ejér- 

■ ii'> • >> < :<> 1" cito de.Badfl^jozy'litmteras, de Portugal , donde fué, si 

...j,.; ,. > .4 . ;. .. / <cabei,jmas desgraciado aun queios generales que le ha- 

-^i ^.^^ ... . .hiaii.pffocedido en.el.mandou.En 1658 fué nombrado 

-..mA ... .\. A\ ;.¥irQy>y'Ca|^itaa.^nfiral dtlrainoiide. navarra, donde 

i. .^ . x.\ \ M. iu asiatióbafttfL 1660 , que lué ^mimbrado virey del Perú. 

Murió etil^íma: el Iddd.lfaraode 1666. Estuvo casado, 

>.,. /: ..)(•; .pritteooi con^DoñaiAAtofiiaDávilay Gorella, marquesa 

•..;. t i I"... .^deiasNavaSyiOoúdesadel'Risooy de Concentaina, en 

. , ,, I , . qyjen dejó suoe&ioD » y en segundas nupcias con su cu- 

> fiada Doña luana «Divil^ y Gofellaw . 

> I I. £n la enumeraJcioQ ideaos servicios, hecha por Vi- 

• I «dantas tto consta , segun hemos vislo^ que obtuviese el 

,u .'. I / , mando dB'if'fixuiteffade.Galíeia., «como lo dice termi- 

Mi .| ,^ ..,. i • • nantemeota^A párrefoi^ie^la oarla del Padre Sebastian, 

á que nos referimos; (foisi ie eonfuDdIó con un D. Juan 

de BenavideSf i^vedorgeneml dei ejército de Flandes, y 

..iniíj.) .. ma&'tapde maese deCampoen Gi¿eia', quefué por los 

- M(¡ 'i • i años del64d gobernador de Monrterey y déla Puebla 

'i'MM •«, ..*'i. 'i .tdO'Saaábria. ' 

« • i i i » £1 D» ÁBtonio^enavídeB',« camarero y limosnero del 

GasdenaMofiíntei mendoDadoeo ellomolí, página 353, 

iir.u... .1 /.I i'M.y III, página 174i, fué hyo' del' séptimo conde de Santis- 

téban D. Frauoisca de Benavidea, ypor consiguiente 
harmano del oondeD. Diego,' objeto de esta' nota. 



457 

Tobo. Ptghn. 



TOMO VII. 



. I 



. .78 . Soh.el duque de Máqusda y Nájera, hfe,. , 

,Por J»abe0.vioerto..el S^.de.OQ^breidQ 1(44 sinhijos don 

Jorge de Cc^rdenas y M^oriciue' de' Lam , cuarto duque 

. , de;]yiaqiiipd« y.Wtodé Najara, .queeaielvuen^ionado en 

¡ . . ..../ ».M) .,l<p$, .tpqapjrnapíerlca'eí.», bf^radó ,el estedo su hermano 

.. (..> ai . )«• M.. P, ;Jí»¡|Be M^noBlJtfi^nrjwiwde.Wrdftuaiis , que fué mar- 
-'* <w ,. \ .. .' . qQé$(dQ(B^l{Oonteeqpioto dqq^e d? Maqueda y séptimo 
.... i ...j K(, ./ da:^'^^r49y,Falleci4«^imi^o.8in.$u<?e$íon en 1648, por 

cuya causa los ducados ú» Maqn^da. y :N¿jera y el roar- 

,qu«s|ido de£Í9t^que4ba uoidb ¿ eUiQS> psacoQ á manos 

;.Mi'i>> V ... . ..d^fiu h«]^n^q99Boí)a. Ana. ]UM9' de Cárdenas, esposa de 

m 

'..i./.i .;i' x:. •> J)i(k)rg^.de.AtoaGii$tre, teroer,duqi«ede Terras'-Novas, 

eix Sortu^l. Tuvieron estos una b^ja llamada Doña Ma- 
• .'j ;.•.! . .,/ría jSKa^ati;^ Aiencaitce^^Cáidei^aa y Manrique de 
.... r. .., . Laca» que ca^d cQi).p,MaBuel Porree xde León, sexto du- 
i I :> j: m quede Arcoa 

• ...1 .'3^ . Al>p^rq^ésM.S<idina9 lukmandadQ ¡el Re^. toreary ¡fe. 

Ademi^.del ccodadade Solioas» que los Sarmientos obtu- 

.yieron por gracia de Enrique IV de Castilla en 1470, 

.,. , ..b'Ubpi'^^HD y^^Q^depUro. en una nota de la página 385, 

un ma^ff^sado de Salinas queFfüip^ 111 dio en 18 de 

Jittli(>4Q 1609 á D. Luis, do Yelasco, virey de Nueva Es- 

; . .'V \paña.y del Perú» y como en el tomo III, de Ma corres- 
pondencia, página 85 , se tjrató.4euo jnarqués de Sali- 
, . . .mas* bUo del dje. Velada, qqe so dístíipiguiá en la fiesta de 
. H . ... Xqvq^ del mes , de. Octubre de 1638 « . quebrando veinte 
, ,., , r^pnes cpn la joayor destreza ^ praoíso es admitir que 
... algon büe de D. . Antonio Sancbo Dávita , tercer mar- 
.1. .. qués de Velada., que según Rivarola^ Monarquia Espa- 

/ M<^Ubrp.U,.página 129, falleoN^ el IS de Agosto de 1666, 

.., ,, d^bi^.c^^ac. C9JQ la heredera de D» Luis de Velasco. 

, , . . X^v4^.el. mai?qués de .Velada tresbijos: D. Antonio, que 
, ... .le sqpédió.en el marq^^eeado, D* Bemardioo y D. Fer- 

PWdo..QQo de eetoa últimos saría.el diestro rejoneador 

.u ..taa.celebnado en esta oorj^espotadenaia. 

unf 1 . •/ . .i....u>«^efsia.aBiidÁreRiosr4iie ea; lae.ilfoAní^ de Felipe IV 



1 1 < > 



- 1 1 • ■ 



m 

Tono. Pinina. 

(folio 71 voelto), se habla de on D. Bemardino DáTÜa y 
Ossorio, marqués de Salinas, el caal era á la sazón go- 
bernador de la gQar^i'a.eqpañola. 
82 Además de las dos relaciones impresas de que se hace 
mención en la nota puesta al pié de esta página, hemos 
Ylsto otra original y autógrafa que escribió D. Pedro 
Hizoo dé Qúiiico2es , sécretáHo del ^rey duque de Ár- 
eos; posáélft tlüéstro compafléró de Academia Sr. Gáno- 
-viis del Castillo: 

tl9 Et de Oñau há eávütdó á pedir ifeencta; ^e. 

Habiendo muerte en íHi D. Iñigo Velez de Guevara, e^ 
Yiejo , quintó oonde de Ofiaté, el aiquí mencionado en 
este logar, no puede ser otro que [>. Iñigo Yelez de Gue- 
vara «d Hozo> que ñié octavo conde. Véase una nota 
de la página 3B5. 

114 Murió él ofAgpo de Seffó^tñ D, Pedro NIéíüj ^c. 

Aquí debfó de equivocarle él PtKire Sebastian y escribir 
Nielb por Néyla, pues «iludiendo á 6¡l González Dávila* 
Teatro Sdesiéetito de to iglMaé inélrópolüanae , ^o., de 
España , tomo I, página IM, hallatnóá que en 1645 era 
obispo db Segovia D. Fedro de üeylu , abad de Sancti* 
Spfrítus y regente del Consejo dé ftatk. Murió en efecto 
én \M, y le sucedió; ooidno aqdí so apuntar, el maestro 
Araujo, de lá órdeii dé SattM t^mitig^. . 

Los éondes de MedélUn^y dé Of gAii, mencionados en el 
sigurekite pátirafó, son D. I¥dró Pórtéébrr^ y D. Joan 
Antonio Hurtado de MéÁdostt Gtakinttn y Hoxas, ya d* 
lados én otroá lug^t*es de está eorti6£f)bndencia, 

184 Eetú§i6 {(» pMfe por eú óoMa y ^erimd á D. Gaepar de 
Te^áHo, ^0. 
Dos héhhanos htibo nittdadlóá lV>rd1io ü Toraldo, napoli- 
tanos ambos é hijb^ Ue Yloéttzó Tof^ldo, que fué maese 
de campó, y ée distinguió «tí lá celebré batalla de Nord- 
' Hn^^en en 1694l fil tinó sé llaníó €H¿par, el otro Froñ- 
ciscar^ aquél fué mal^éé de tot*áltO; éste fué creado en 
Htó príhcitMi de tlafesa en él rettlo dé Ñapóles. De uno 
y otro se hace frecuenSité isMicion en esta correspon- 
denóia , y pr iiíéipalihefíté en la |>ártié relativa á los su- 
oésos db Cataluña, dotide páréOétí haber militado uno y 
' «tro, aunque por hatlardé sttapl<9iiiéiité designados bajo 
el nottiA»re de Ibtutio no es fftéil détenninar á cuál de 
" M dos haeea referencia los correi^ponsales del Padre 



m 



Tono. Pá(íi». 



INft^hk. ii FVá¿clfl{(k) , tqtle flié inaese Üb Campo y go- 
' bernabor de Tarragona, dÜrdiite el poccí tiempo que su 
^áWn6 AÜdreá Cantélmó tbVó et inando de las armas, 
; ñió hecho prisionero eñ )á rdtá del maiiqués de Povar- 
También parece haber sidb gobernador de las armas eo 
Badajote, pties utí eicriidf éxtrslnjéro llamado Passarello, 
que escribió eú latín una bistoHa déla guerra de Por- 
tagal [Béltúín LusUanum, Ltl^d. 1684, folio), pretende que, 
gobekuahdb ToráHo las armas de España en Badajoz, fué 
' tictliiílé de üná insüH4cclon militar, promovida princi- 
jialménté pb!" el terció db Irlandeses, qíie estaba allí de 
guarniclori. Lá cau!sá det nVí^tSn, óibe, túé una dama espa- 
rcía amátíciebada con uñlcapitan granadlao. Trabáronse 
de pAMfoi^as éste^ un capitán irlandés, que también ob- 
sequiaba á la dama; viniei^on á las* oíanos, y acudiendo por 
' utl ladd emanóles y por él otro iríánde^ , se trabó una 
teétíi escaramuza éh ^úe murieron muchos de una y otra 
^ p&ii'te. Aeudl<Í Tbiráltd á pónéi" p^t etltr^ los combatían- 
' téá ; p^tó Heirido en tin brazo hubd de retirarse, y mu- 
Hó'dealttá^íocosdlas. ' " * 

A^aÁ^ k ktñót cftadd qrüe i^stó Stiicedió en 1641, 

Mándiándb el tíJéHdtb de Üa f^bntlérá éi bonde de Mon- 

' tél^y. Este dejó el hiábdo pó)^ Octubi*% de aquel año 

(tbtaió'XVl , págfna 170], súcédléddote el marqués de 

Valparaíso, y á este el de Tat*a¿ró¿a \V. Ptírnando de Aya- 

lá). Vcft !4oüéínbre obihvo él hiánáo de la caballería el 

' ddqtle de FaéC^aiíá tt^ftgitia 189/; por Diciembre era 

' iiiae^ A^ CanipO' geiléM y gobiérhador de Badajoz don 

'Joáti^é Garay (págítía IM)', á U^ ¿rdenés del duaue 

del Infantado; de matnéra, ^é eh nlngüíiá parte hsllla- 

WiM' bohfffl!áadb bi tbbndó d^' Tbralto )en 1641, ni me- 

' tlbif él «ucfeso á iqué sé t^eflb^e ét hfsWiador arriba men- 

iD^odadb. Sih embtií^gb, ibs^res. Sabau y Lafuente en sus 

He^{Sét^l^aá historias ponen dé góberhádor de las ar- 

'más ri^ Bádajctó i ub iñárqués de íbrAí, que pudiera 

rúú^ bien aer el tol^ltd ü TbfaídÓ de quien nos ocu- 

'•'• ' paihbé. ' ^ 

" Yll. 159 Om la h^a Hgúndá dé la ma^fjk^a dé Taifocena, su sobria 

ña\ ye?. 
Hrécéhbü qcíe hay eqbiyo<$acibn, y qué bn lugar de 7a- 
' 4íáA^ habfá dé' leerse Tára^oti^ títulos ambos que 

* ^' cüAfiín^ifiñ Ida escHtoi^és db'linajes. Ta se dijo en otro 



1 1 



1 1 



•I 



460 

Tomo. Págioa. 



, lugar (página JM j^ffflp.ft.qái^lps, Il^ír^ general de los 

„, ga,l^si?5,¡fMépf^;<9,ij^r^vé?¡4ft,.T;^Taí«2ia y vizconde 

.-li./ü'i '.., .... fpí^r'Pm'fl^^Wrft'i^n<J^JfW^W..y<»fi^ «>n don 
,j. ., ^j .,, ;Cláudi9Piajei>fjíl,l)e^m{ii)a4eiJV^Wa* décimo 

.M H.. ^ .1 ...M 9fí!^^^.^^fi^fi^y^f^^.9m.^y}i^^m^m4^ 0Uvape6,se. 
-,o<i Oh í.T¡)i) «S^.n"í.^ fífic/^r^i .0»*?. .M^.i^Mic^. marquesa, no 

>..., i... >i ; u; P,pe^?:?íí }ft W^.se jiw^bi^ ep ^8íe..p^^^afo. sino Doña 
;,w.' X. .n^.a i..M^Ví«.M?ÍBftrb'J»)dí?.P, Bl^lk^r.Aqoien Felipe lY 
-, nñ .. . !/./.>. .cpíW^4»4.?U'? d^.Agp$tq;deiJ6a?.§LMmío de marquesa 

, . \.^ ^^ ,^ (je 7<irai;,9iui, en. .sjubroigacion del uiarq^essdo de Mon- 

....: . ...i . > f.í .^í^'^''*^^» V^^ P<>??**. Y» desde 1636» Sí^gon Ramos, Apa- 

'■'. .^''.'. V ,,,ratQ ¡^ara h &)rrfqcifm „y ,q4^lf^ a^fí^ni, página 96, 

-.io ...iu ...i 'i;i^'<^.!ííf,.^P»í«.í^bel.4e Zúñjg^, Q^^JTflvesa de Tarazoua. 

.„., o i.u .1. ¿?^*.CRP. D.. pemn4o..4e.Ay|ila.y Tpledo, tercer conde 

Mi.j .1 li o , ^9 Ayal^f y .^M^P Wa hija Ha»M^í«^.Pí>fia luód Francisca 
.'.;.. ...... ,'n *l?.?,úA'*^' ?SPM'»ía Cfti^dfi^adejípoíerey.que casó con 

- ¡. .¡.. .... o ...; P-. ÍP^o pojpipgode IJa^p. yó8§Qel.Coipo, V, página 1Í5. 

, ., , .,,, , ^si.se é;(plio^, 00 so^oeL {iair^tespo< indicado, sino 

, ' * el error del Padre S^b^^a al csccibij;' Taracena por 

[i ,1 ., , u.i Tar^CTa..)fp 9.i^ntp ai. hijo de p, Enrique Felipe» de 

.f.u ' M, ,on .PfVWBrfltt® ea.f^l jí^ruMás, 4^ Ai^Yr^pa mencionado 

...... ii ^R. ^^^ ^^fi^i* > P9rj^e,b?|be^rsa Uama4o D. Gaspar de 

. j' ' \^ / , ,^ .,Gu;íRi^.y Tela^oo, y haber . v^4o,/»l lítalo de duque 

-..• deSanií^^r,. . . / 

l.^ ^ , ,, , , Peí marq^ués (|e Tiurac^, D. Cl^u^ío Pímentel, se 

,.. , ,., trató ya en ^liopooll), página, 78^ por <)ctubre de 1638 

^ j , , ¡ , , i . , fif^ nombft'ado f idoi* del Cansejo de las Ordenes; es, pues, 

•mJv . ..^ ,,..disMn>9deljn^rqpés.derarffflííníf.DJe«^^ 

, ,., ¡;\.Ya,^^dicbp.eii;^,plrolug|ir.qM¡.#).tÍMode Cario An- 

.i.n>: ..;.i .. ..fjí<i*pa,|C^r*^^olp^bal),ae$Qri<Q.^09i mucha variedad en 
,, ,,.,..1..,.,,. avilQ^c^ de este fiemp<>;.T<tf'Xecbiii;^9^.Tprreclusa, Tor- 

- i.. í.= '.' '« re^^*^»' Teripafitijiisa , y.ajim.Tppre'Bspusa. El mismo 
,^..| ,,'. ., ,,, .Pa^fi^P. {U,G^m\99Hic(^ éí NifpoU.X página 256), 

, , jBsenlie . alguna yeíT^rrOíCítóp^.y qt|í]9^, las mas, Tor- 

recu^o. Fray Manuel Ponce de ^o(o» .carmelita,, que 

,u M.^íMfajftíe el.^gpbiecwo.de D. Gaapar dpAarp, y Gwt- 

man , marqués del Carpió , publicó en Ñapóles una 

-i.'V oh !• »! .1 ^^. lista de lo^.titulos de.laAPbleza^de aquel reino 

o,¡,) .o.i... . IJiemoTifllde las tres Part¿nqp«( , Néppl^s 1663, 4/), le 

oij.* II » .. i. :. ^^?í"?. Terr^cm,0' »uestpo9gei^íogi^tes,5r»""««««íP«^ 



•I t '.I 



» • .1 



461 

Tono. Pigina. 



' ^ la verdadera lección y mas autorizada de todas parece 
ser la de Torrecuso, Nnció el marqués en Ñapóles en 1590; 
entró muy joven en la milic'a y sirvió en Plandes, dis- 
tinguiéndose de manera que en 1622 era ya maese de 
Campo del tercio viejo de N^^po'cs. Felipe IV le dio mas 
tardo el mando de las tropas contra Porlugal y Ca- 
taluña. Murió en Ñapóles el 5 de Agosto de 1653 , á la 
edad de 6S años. De su hijo Cnrlo María Caracciolo, du- 
que de San Giorgio, que fué moerfo el 26 de Enero 
dfe 1611 en el desgraciado asalto de Monjuí, se trató ya 
en varios logares del tomo IV. 
Vil. 262 Dándole cuenta del suceso de la batalla juúto á Xatelet , ^c. 
Cbátelet era un fuerte situado en la frontera de Picar- 
dia, junto al nacimiento del rio Escalda , llamado por 
los franceses Esca'ut , y por los belgas y holandeses 
Schelde. Hoy dia se llama Catelet, y es un lugarcillo 
perteneciente al departamento del Aisno. Fué, junta- 
menfo con Ham , Nieulet , Bolona , Ardres , Montholin, 
Estapes ó Estaples, Monstrueil, Corbie y otras plazas 
de aquella provincia, fronteriza de Francia por la parte 
de Bélgica, varias veces perdido y recuperado en el es- 
pacio de pocos años. 

Andrés Dávila y Neredia, señor de la Garena, capitán 
de caballos é ingeniero militar , publicó en esta corte 
(JuHan de Paredes 1672, 8.* apaisado), una descripción 
de las plazas de la Picardía, conñnantes con los Esta- 
dos de Flandes, y á ella hemos tenido que acudir para 
muchos de los sucesos y localidades mencionados en 
estas cartas. La obra que se intitula Descripción de las 
plasas de la Picardía, con sus situaciones y otras noticias 
qué apoyan al lucimiento de las armas, está precedida 
dft una descripción histórica de toda la provincia, á la 
que siguen 12 láminas grabadas en cobre por el mismo 
Dávila, representando las plríncípales defensas de cada 
fortaleza. Es libro curioso y tiene al fin un tratado del 
modo deformar i scuadroties, &c. 
263 Habiendo despachado de Flandes d D. Andrés Cantelmo, ^'c. 
Andrea Cantelmo, de la familia ducal de Popoli , nació el 
2 de Agosto de 1598. Fué hijo de Fabiicio , duque de 
Vopoll; entró de pocos años en la milicia, obteniendo el 
mando de una compañía de infantería, sirviendo des- 
pués en Mlleo y en la Valtelína, y distinguiéndose por 



Mi 

Tomo. Página. 



ijiUiíBO ei) el sooorcQ de Coiro. Pasó después al servicio 
^e la jcasa de Austria , eacootr^n^ose, ya en la Alsacta 
contra suecos y fr^inpeses , ya en Vestfaiia , donde y 
eu el sillo de ^Iberstat se distinguió sobremanera. En- 
viado después á Hungría contra Betlem Gabor , rey de 
aquellas partes, adquirió foii^ de valiente soldado y 
prudente capitán. 

De vuelta á Milán asintió á laa empresas de Bernia, 
Casal y Niza fie la Pall^j hiendo poco después nombrado 
luaese de Campo de un ter9Í9 d<? infantería napolitana* 
' Pasó de allí á Flandes, flonde á la edsfd de 33 años no 

pabales obtovq el singular bonor deniand«r el («rcio 
viejo de Ñapóles, compuesto de iSO capitanes reforma- 

, dQS> tercio que bebían njandado basta entonces Prey 
Lelio Brancacho y Maroelo de Criudici ó Judíci. 

Desús G^mpaíías en Piafados /entre los años de 1632 
y 1648 , ^13 trató ya en varios Lugares de esta corres- 
pondencia, y también ^e l^ dicbo^, como muerto el 

. prchiduquf^ p. Pfupnao^pr GPP P^*^ noipbre el Cardenal- 
Infante , fu.e upo d¡e los nqn^bpidqs jiara el Consejo de 

. ^.^epcia (tomo ÍV, págin^ 86,) 
VII. 26Í Las terdos españoles del confie 4^ VillfM(Q,- y c, 

^ip qoíf^e de yíl[all:^>, que §f Ufunaba Don Bemardino 
,. , , c|^ Áyala, ,es e) mismo de qqi^p se M^ató ya en varías 
Ipg^res de es^a <c6f |-e^K)ndencia. ^p pl tomo I, pág. 339, 
, , JSfl referir ^u ^^ti^rro dp esf^ corte, se le llama ex- 
pf*ei$amentf^ Don Bemardiinfi ée A^c^y At/o mayor dd 
cqnd^ fie Villdba. £q el (ffmo II), págioa 85, se- añade 
que beredó el condado pqr n^uerte de su padre. Este se 
. liafnaba t^ipbien D. Ber^a^ dínp, pues le bailamos citado 
por Gqmez d^ Mora enfxe Los titulo^ de Castilla que 
asisti|eron al jurapíiento del pfgínpjpe Don Baltasar Cár- 
Ips en 1633, como pofide fl^ Villalb^, gentil-hombre de 
ia palpara del Infante-Car¡cieQal> y comendador del cor- 
ral de Caraq^el en 1^ ónjen de Calafrava. (Véase BeUk- 
don del Juramento ,^c. , p^gíA^ 30.) Por lo demás, ni 
pivarola , ni Besni , ni. su co|rr^ctor B^m9i;p tratan de 
e^te titulo ep Ifi familia ip Ay^Ia. 
1)15 ya sobré Vmd, conno GH de TfMrrw, ye 

Este D. jBil de Torref ^ra hijo 4^1 ayo de pajes del In- 
fapt^-C^rdepail, buen soldado, y S. |l. le había premiado 
p^ un If^bifo 4e Saji^tiaigo ^.s^yjqp^, en Italia y Flan^ 






I 



m 

Tono. Páfioa. 

des. Casó en Ñápeles con la princesa dé ^arr'aecos^ Ha- 
biendo venido á ^paña, fné á Zaragoza á pretender, y 
'sobre sus pretensiones y despacho habo de hablar con 
sobrada ligereza de la junta de Execücion, oyéndolo al- 
gunos de sus vocales. Bajaron á prenderle dos de ellos 
José Gonzatez y Femtmdo Rniz de Gontreras. D. Gil 
ée resistió, desañó al Cpnlreras, y logró refugiarse eu 
la iglesia mayor desde donde hablaba mal de aquellos 
y otros funcionarios. Por último, sacáronle de la iglesia 
y él presentó ñrmas del Justicia de Aragón y se manifestó. 

Vit .395 -Á D, José de Castejan, sobrino del Sr: Presidente^ ífc. 

En la nota correspondiente á este párrafo hemos dicho, 
' siguiendo á Salazar, que el título concedido á D. José 

de Castejon, sobrino del presidente del Consejo de Gas* 
tilla (D. Diego de Castejon y ^enseca , obispo de Lugo), 
era el de marqués ¿e Caracena. Es on error , debiendo 
haber dicbb Cnmarenq , cpino edVierte Ramos en su 
Có'treccion y Ádidoh al Bemi, página lOl 
8SE A 8ú gobémadatdefa artÜleria han mturtoyá Monsieur de 

' • ' Perrctt.^c. 

Asi áe feé én el t)ríg!nál del Padre Sebastian , aunque es 
probable dea errata por Mr. de Terrail (en la pág. 352 Ter- 
' raila). El autor anónimo de tina historia de Cataluña 
muchas veres citada en 'estás notas le llama unas veces 
" ' 7arraill, otras Tarrael. Quizá sea algún descendiente del 
celebré caballeroBayárd, quien por otro hombre se llamó 
PierredéTerraif. En cuanto ál gobernador de la artille- 
ría, (en la página 358 cabañería) parece haberse llatnado 
Roches, pues él autor ya men'cfonado dice,' tomo I, fól. 40 
vuelto: «tAl señor de Tarraíl hirieron en un brazo ; y 
al primer choque mataron al sefíor de Roques;» y 
más adelante al recapitular las pérdidas del Francés en 
dicha batalla, folio 409 vuelto: «De los nuestros murie- 
ron: el conde de Roches , el señor de Bolatieras, ayu- 
dante de Gamipo; el señor de Po^n, capitán del regimien- 
to dé Tairaell ; el Sr. Beufort (Beaufort), lugar-teniente 
de maestre de Oampo del regimiento de la Mota (la 
liolhe); el señor de Ebatut, capitán del regimiento de 
Ibnens, el cootandante del regimiento del Rosellon, coa- 
tro lenientte d^ caballefrla , otros tantos mariscales de 
al<jaaiiefitoa'(mareohii«x de logis), y otros diez oficiales 
de infantería. 



46i 

Tomo. Página. 



YIL éi55 y. Santone menos 6ien, ifc. 

El mismo oGcial, llamada en otras partes Santoner , San- 
tone y Saintone, y á quien Pellicer da el nombre de San. 
ones gobernador de la Ocata. En una gaceta periódica del 
auo 39, al referir la toma de Sals3S que nuestro ejército 
' al mando del marqués de los Salvases, del conde de Santa 
Goloma y del marqués deTorrecuso tomó á los franceses 
el 6 de Enero de 16i0, ¿e auade, que á Mr. d'Espenan, 
el gobernador que tan Talientemeote le había defendido, 
le dio LuisXlII el gobierno de la Leocata junto á Perpi- 
fian, quitándoselo á Mr. de Barí [du Barry) por algunas 
sospechas que de él se tenían; de cuyo agravio, estimu- 
lado su .hijo Mr. deSantoné, desertó y se pasó á España. 
El autor anónimo de la historia de Cataluña tantas 
veces citada en la introducción y notas á este tomo, tra- 
ta en el capitulo 169 de un hijo suyo llamado Monsieor de 
Santones que fué general de la caballería francesa en 
Cataluña en 16li. Dice así: «Monsiur de Santones era hijo 
de Monsiur Barrí, gobernador que había sido de la Leo- 
cata, cuando la sitió el duque de Cardona (en 1636] y á 
quien el Cristinísimo mandó prender por acumulársele 
alguna traición. Verificóla en pasarse á España y servir 
al rey de Castilla, hasta que 'muerto l.uis Xlil y conse- 
guido su perdón del gobierno de la Reina , se huyó de 
España y restituyó á Francia , y llegado allá consiguió 
para su hijo el generalato de la caballería de Cataluña, 
que serian hasta unos cinco mil caballos.* 
357 A la marquesa de Leganés, Jfa 

En una notada la página 413, al tratar de Don Diego de 
Mexia Gazman, primer marqués de Leganés, hemos lla- 
mado inadvertidamente á su segunda mujer Doña Ana 
en lugar de Doña Juana de Roxas. 
360 Prendió el otro dia por orden del señor inquisidor general 
el Sr. D. Pedro Pacheco, hfc. 

Como al el que hemos dejado á proposito' sin subrayar, 
no se substituya o/j no se puede entender este párrafo 
que está copiado á la letra, y sin embargo , no es pro- 
bable que el preso por la Inquisición lo fuese D. Pedro 
Pacheco, del Consejo Real y del de la Inquisición, y 
á la saaon pi^esMenf e interino ó gobernador de este úl- 
timo, y mucho menos por la causa que ludirá el Padre 
Sebastian. 



4f»o 

Tomo. Página. 



869 Murió dnoo diat há la señora marquesa deLCarpio, ifc. 
Una hermana del Conde-Duque llamada Doña Francisca de 
Guzman Acevedo y Zúñiga, casó con D. Diego López de 
Haro y Sotomayor, marqués del Carpió. Olra hermana, 
Dona Inés de Gazman Acevedo y Zúñiga, estuvo casada 
con D. Alvaro Enriquez de Almansa, marqués de Alca- 
fiices, el mismo á quien el Padre Sebastian llama mas 
abajo «su cuñado.» Véase lo que queda atrás dicho» pá- 
ginas 3S8 y 369. 



FIN. 



Toxo XIX. 30 



índice alfabético 

de nombres ^propios y, materias cpiitenidas en estos si^^e 

tqifiqs 4p Parteas de jlfisaHes. 



A 



Abaiga (el sargento Juao de). 11 i74 . 

Aharea de Boha (D. Martín), marqués d^ las Torres. I 7. 11 S'^t 

361, 365. III i34 (M. Marzo, 1640). 
Abarca Mddonado (D. Diego de). IV 338. Y 4QB. VI Saf. VO 

885, 433. 
AbdlQ (D. Juan Antooio). VI 79. 

Abrantei, duque de, genarpl de las galeras de Bspaña. ¥ii m. 
Abratdes (&. Alvaro de), oKoial portugués. iV 440. 
Absiento (Carlos), capellán del conde de Gastellfíllani. IV 432. 
Acacio (Juan) de la C. de J. Y '246. 
itcp^toi asaotista poriogués^ quiei^ra de; YI 4 66. 
Acoskt (P. Diego de) de la C. de J. YI 487. 
AeoAta (D. Luis de), herido y prisionero en Roeix^y. V 480^ 
Acosta (P. Paulo), jesuíta portugués. lY 4 66. 
Acuña (P. Cristóbal) , de ia G. de J. IV 57 ; su líbso ^obi^ el 

descubrimiento del rio de las Amazonas, ¿8, 77, 335. 
Acuña (D. Lope de), caballero portugués. ^H 402. 
Acuña (P. Ñuño de), de la G. de J.« nflisténte de Borfogal en 

Roma. YI 258, 264. 
Acuña (D. Pedro de), eah^Ueni de Soro; su sentencia. I 43i, 
Acuña (D. Pedro de), caballero pontugués. VII 402. 
Acuña {n. Romualdo de). IV 442. 
Adam de la Parra (D. Juan). III 78, 83. YI 1 69. 
i4de(, conde de Servien, plenipoteniátrío á Ips paces 4e Uom* 

ter. Yn4l&, 416. 



468 

Aerschooi^ duque de. Véase Croy. 

Aerschoot (Ariscot), duquesa de. II 465, ^58, 296, 356. 

Afán de Ribera y Enriquez (D. Fernando), duque de Alcalá, 
virey de Sicilia. I 34, OÓ, 183, 349, 375; toma posesión 
del gobierno de Milán, 408. II 414 (M. Abril, 1637). 

Áffaitati^ ciudadano de Cremona. VI 365. 

Ager^ lugar de Cataluña tomado por los miqueleles. VI 25, 29; 
recuperado por Cantelmo, 30. 

Agramonte (Aigremont), oficial francés. I 525. 

Agramunt [D. Felipe de) , maese de Campo del tercio de Na- 
varra. VI 440. 

Agramuni (D. Pedro de), caballero catalán. IV 47, 869. 

Agraz (D. Aloc^ de) , fiscal del Real Patrimonio en Sicilia, 
nombrado regente del Consejo de Italia. V 414. 

Agropdi, marqués de. VII 450. 

Aguado (P. Francisco), provincial de la C. de J. y vicérector 
del colegio de Madrid. V 17, 172, 487, 432. VI 239 , 264. 

Aguado (P. Rafael), de la C. de J., predicador de S. M. y con- 
fesor del Condé-Duque. 1 12, 166, 467. II 403, 490. lU 333, 
443. IV 54. VI 464. 

Aguayo (P.), de la C. de J. VI 480. 

Aguero'Bracamonte (D. Francisco de), auditor general del ejér- 
cito de Extremadui*a. V. 340, 886. VI 393. 

Aguiar (D. Rodrigo de), maestre-^sala de la condosa de Oliva- 
res, asesinado. I 407, 409, 440. 

Aguüa^ mailqués del. Véase Silva y Ribera, 

Aguaa (D. Antonio del). I 536. 

AguHafuentéy marqués de. Véase Zúñiga. 

Aguüar^ conde de. Véase Ramírez de Arettafio, 

Aguilar^ marqués de. VII 465. 

Aguüai* [MJ"), de la >órden de San Agustín. VI 4^. 

Aguílar (D. Lnis de), ffl 47, 473. 

Aguilar (fray Luis de), general de' la orden de San ierónimo. 
IV 364. ' 

Águíht.y Prado (D. Jacinto de). I 80. 

Aguirre (D. Luis de), caballero de Málaga. III 334. TU 407. 



469 

Aguirre^ marquesa de. I 544 . . 

Aguirre (fray Miguel de). YI 42. 

Agustín (Pedro), estudiante en Salamanca. I 340,, . , 

Ahumaaa (licenciado D. Juan de), autor del Nicandro. V 99, 

104,105,457. 
Alagan (D. Blasco de), octavo marqués de Villasor. Y 1.64, 174, 

282. VII 416. 

fl • 

I * 

Alagon (D deX conde de Sás^ago, capitán de la guardia tu- 
desca. III 232. VI 22, 34t . Vil 380, 381 , 450. 

Alagan (D. Enrique de), conde de Fnenclara. 1 44 5, 429, II 4 44, 
4 42^ 4 50, 4 56, 445. UI 265; y de Sástago, Y. 435; maese de 
Campo general ib.; derrota á los franceses. VI 84- VH 454. 

Alagan (Doña loes de). I 276. 

Alameda^ marqués de la. II 322. 

Aldrcan (P. Diego de), de la C. de J. 1 6, 4 6, 4 7» 4 9 (H. 4 634). 

Atarean (D. Francisco Antonio de). I 38, 92. II 46, 485, 263, 
282, 293, 367. III 68, 80. IV 80, 432. V. 5, 44 , 26, 27, 
37; nombrado de la Junta de Conciencia, consejero de la 
Cámara, V 96 , 97 , 98 ; gobernador del Consejo de Hai- 
cienda 4 00, 4 05, 403, 44 4 , 437, 470. VI 94, 4 34, 244 , 270. 
VII 424, 434. 

Alarcon (licenciado Gabriel de), secretario del Consejo de In- 
dias. III 467. V 447. 

Atarean (P. Gil de), de la C. de J. VII 247. 

Atarean (D. Pedro de], acuchillado. VI 336. 

Alas y Pumariña (D. Fernando de las), cartas de. IV 48, 26, 35. 

Albat plaza fuerte del Monferrato, tomada por el Condestable* 
VII 47. 

AWa^ duque de. Véase Akarex de TóUdo. 

Alba de Liste^ conde de. Véase Enriques de Guxman. 

Alba de Liste^ condesa de (M. Diciembre 5 4636). I 544. 

Albatera^ conde de, nombrado regente del Consejo de Aragón^ 
VI 209. . 

AlbersíQdt, obispo de. II 44 5. 

Álbert (Cárlps d'j, duque de Luynes y de Cbevreuse. II 263. V 5Q. 

Alberi (D. Felipe), señor de Aullas. IV 74, 75. 



m 

AWomos (P.), de la C. de J. I ^4 . 

Añomox (cardenal Gaetano), gbDérnád(^i- 'del E^tádd úi Miiáá. 
I 497, 20^, ^Í,^U, 32^, 3Bd, ioé; noihbrádó del CBÜ- 

s¿jd 'dé fisiado, it líi ni \^o, í!b4. iv Ui. V m, iU 

VI 246; sale de Roma , Vil 232. 

áÚ)ót^% (Álob^ Úk), ¿bbnnó d^i máéiiÚ 'del ütUmó iioíübTé. 

ly 464. 
ÍR>f^í Psii^ Phoebüá d'), general franca, i 2SÍ. 
AWurquerqué, duque de. Véake Cti^a. 
ál^t'^riefqhé, dbqüésá dié. Véá^e Éhriquék ie ítéiiáo^a. 
AiXkíjr^úer^íUé^Chdto (tíUaité), marque del Basto y ccüAk de 
■ té^¿ambuc(J. lí á03. Itl &; 
Alburquerque-CotUo (Matías de], gób^ritadói* dé Óli^biiiá. Itt ié; 

lY 458; manda el ejército poftaj^uéá, t lüM tt 3#0, i%i: 
á%, bároÁfesa <je. Véáfeé ArágoK 
|fcoí4, düqoésá dé. V¿ásé Cbftós. 
-Álbafítc65, marqués de. 'Véa^e Efiriqoki ak Almansa: 
ÁUnñibes, thart^uésa dé. Véase úuzniah (Doña tnéá). 
]i^niártttat Señor de la. V 40S. 
ÍG»iud(!tó,cbndesadé. 1309, 407, iÍ7. ' 
4lcáxar (D. Joan Antonio de), su muerte desgraciada. V 6d. 
Aikoár (P. ^rnárdind de), dé la C. de J. 1 484. 
Alconchd, castillo do Extremadura; tomado pol* los |k)rtügue- 

ses. V 289, 292, 293. 
Alconehd, marqués a^. Véas^ SotóMiyür y Meúieiies. 
iidaWá, Hnéhi^d db ÍBledó. (M. Setiembre 4dl6). Vi h^. 
útítíiÁA (tí. í^éHidHdo dé), gran cru¿ dé Id Orden de ñkn Jíiáb. 

V 232. VII 449; agente en Madrid, VII 449. 
Alderete (P.), de la C. dtí 1 IH 338; 
ilI(ío6rand(Hf, cardéHál. It 440, S37, 3?é: 
AlejandHii áe lá PdüH , ciudad del íátíáó dé SildÜ (¿dlijdhi^* 
• Wbfa dé). 1 202, áá6, ÍB6. 

Alemán (P. Francisco), de la C. de J. I 403. IV 246. tt 5. 
Akneastre (D. Jorge de), tercer duqtié áé Tei-ráS^-Ñb^aé. fll t#t- 
ÁUnúxntH (D. LUié dé); II 94. IH 8«6 , ^üéHil db la artillera 
de Cantabria. V 38. 



m 

Ateimsíi^e (DoBft llflHá áe); It 4 38. 

Alengon (Mr. d*), gobernador de Barcelona. IV áW. (Jti^éilson? 

Alenquer, marqués de. Véase SarmüifAé dé Sílwi% 

Algaba (P. Fernando de), de la C. dé J. ti l8T: 

Algava, mai^uék^b. VAwie (MmM: 

Algáfm^. lufth BantiMí de), dé I» (S. dtf J.; 60§ éárlad: IB 899 

IV13, 32. VI352. 
Alicante, peste en. VIÍ f 78i 
i4/Ia2/, general IHlÜcés. lY Sd*?. 
Almada (Antonio de> cábfillero pbrttfgoéSi nbnbladb fnr lUb 

rkbtfiíM etntiíjfldor en Inglaterra. lY 1 191 ; genéiM és IHi 

armas. V 141; es hecho prisionero, 494 ; danjé&dé ]^ el 

manjlufe d« le Puebla, Í9Í\ 494, 8Mc 
ilimdí7«»r ^. A&drés), d6 \k Ct da i. IIÍ 286, Mí. 

i4Iman^a y Mendoza (D. Andrés de), autor de reláSibo^; 142. 
ÁlfnMuHi imfquéft tía. Yéade ifom)M^(Méon¿i 
JlímumH (Pi), da la C. de i. til «48. 
JftHofad (Peárá de), dé ía C. da 3. V 138, 188. 
jllmaída (Cid dé), oidor dei Cbnkéjo dé PbrtiígaK Y 489< VI 488 
(M. Mayo 4, 1647.) 

AlfMda (t>. Oabriél útí)^ íéci^larfo tto la Jiiifta dé Pifrt«¿ál 



rfiméida (D< léffinithd dé). Vt 4S8: 

álmanantj mai^qaéB dé. II 808. III 287^ ft97 

Aimnárh, diérqaasá dé. Y 439i 

Almendáf^i (DbKa Juana), hijá Aéí iaiiif^éi 9é eádere^ta; casa 

GOfl el duque da AltorquéFqaa. YI 48. > 
Almeyda (Miguel de). IV 108. 
Almirante dé AragoH. Yéám JUMhMi 
i4Imfr(»nle de Castilla. Véase A^rifíM 
Almirante dé ¥Húclk.yH9$: 

Alosa Rodarte (0. Ahtohio de); secretario de S; Me IV i) éU. 
Alquimista, en el Retiro. 1117. • . > 

i4{to7h«ra, conde de. Véase ¡hsoíxó y SakAowá. 
Mtúmitano (D. Diego). II 258. IH TI; noiibraéto fisoal daíCon- 

aejo de GáMilM: I? J»« (ft llaifté 74 481^4 288< 



472 

AÜamirano (D. Fernando) , alcalde del crkden en Granada. 
YI 300^304: 

Álíamirano (D.. Imn),, YL 9. . 

AÜringher, cardenal. Y. .4.97. 

Altringher^ conde de, general del Imperio. I 24^ 34. 

Altarado y Vdasco (DoSa Mada de)» marquesa de la Hínojoea 
152,243,330, 350 (H. 1635). 

Alvarez (P. Antonio) de la G. de J. lY 479. 

Alvarez (el H.' Francisco), de la C. de J. Y 280. 

Albarex (D. Juan), capitán reformado. II 466. 

Alvarez^Osaorio (D. Pedro), octavo marqués de Astorga. I 397 
(IL 4636). Yn 409. 

Alvarez de Toledo y Beaumont (D. Antonio), quinto daque de 
Alba. 1 7, 38, 79; desterrado, 407, 277 (Já. Enero 29 de 
4639), 476. 

Alvarez de Tded^ y Beaiumoni (D. Femando), sexto duque de 
Alba. lY 200 ; capitán gwieral de la frontera dé Portugal, 
355, 361 , 368, 374 , 394; su earta al Conde-Duque 447. 
Y 459; virey de SiciUa, YI 478 , 242, 476, 488. YH 70, 
252, 289. 

Akairet'dt Toledo y Portugal (D. Duarte Femando), séptimo 
conde de Oropeéa; sale desterrado, 1 4 06, 4 4 6; casa con la 
condesa de Alcaudete, 447. U 243 , 336, m 293, 297 ; es 
nombrado virey de Navarra, lY 478 ; su disgusto . con el 
Conde-Duque, lY 395. Y. 406« YI 22, 4 45, 4 48, 4 64; virey 
de Yalencia 475, ^9. YU 264, 365, 364, 382, 403. 

Aloarex de Toledo y Porlugal (D. Fernando), sexto conde de 
Oropesa. Y. 422. 

Ákear (D. Mateo de), el sargento mayor. Y 440. * 

Akia de Caairo (D. Fernando) , juez de contrabando del reino 
de Portugal; preso por los rebeldes. lY 444, 424. 

Amadie^ moiiseñor^ condenado á muerte. I 238. 

Amoisa (P. Paulo de). II 58. 

Amaya (P. Alonso de), de la C. de J. , prior del colegio de So- 
ria; sus cartas, m vu, 433. lY xni , 498, 232 ; 284 , 296, 
346, 3S7, 490, 428, 481 , 43», 46S, V 98, 397. YU 292. 



473 

Ambruzea (Diego de), muerte de. TU 404.* 

Amd (D. Luis), coronel de un tercio de alemanes; gana á Flix. 
V1 153. 

Amexqueta (D. Francisco de), capitán. VI 804. 

Amezqueta (D. Pedro de) , alcalde de Casa y Corte. II 4, 45. 
V78, i 99; en Salamanca- VI 4, 9, 1 7, 460, 503. VH 31 9, 357. 

Amigano (Mi^er José), ahorcado. VI 266. 

Ampudia^ conde de. Véase Gómez de Sandaval, 

Ampurias^ conde de. I 1 03. 

Anadie (el sargento Pedro de). II 215. 

Anaya (D. N. de), del Consejo de la Guerra. 1 120. 

Anciondo (el capitán D. Antonio de); su caria sobre el encuen- 
tro con la escuadra de Holanda. 11 122. 

Ancre, villa de Picardía, junto á Amiens; tomada. I 317. 

AndosíUa-Varastegui (D. Marcial de). IV 109. 

Andrada (D. Francisco de), caballero portugués. V 403. 

Andrade (P. Alejandro de), de la C. de J. 1 170, 171. 

Andrade (D. Andrés de). VI 78. 

Andrade-'Leytáo (D. Francisco de), caballero portugués, y em- 
bajador de Don Juan IV á los Estados de Holanda. IV 138. 

Andrade y Sotomayor (D. Fernando de) , obispo de Palencia. 
irasiadado á Burgos. III 76; nombrado obispo de Sigüenza. 
III 433; arzobispo de Palermo, VI1 152, 386, 392. 

Andrés y Uztarroz (D. Juan Francisco), cronista de Aragón, su 
carta á Lanuza. VI 406. 

Anduasin (Miguel de). III 33. 

Angennes (Carlos d*), conde du Fargis, embajador de Francia 
en esta corte; preso. 1 1 46. VH 376. 

Angherolay conde de, gobernador del Burgo. I 401 . 

Ángulo (Alonso de), sargento mayor. .VI 41 1 . 

Ángulo (D. Francisco de), del hábito de Santiago. II 203. 

Anhdt^ barón, teniente del conde de Embden ; toma el fuerte 
de Schenk. I 291 ; muere en su defensa, 369. 

Anido (Thomasso), rebelión capitaneada por, en Ñapóles. VII 25, 
32, 49; muerte de, 53, 1 34. 

Anjou, duque de, hermano de Luis XIII. V 1 31 , 1 36. 



471 

Ansfddt, genera] del itíipéHo. ti ^^6. ^n 30á. 

AntipÜM Sé fMmk'ék y españolea. ÍI, ^ii. 

Antonio (Jusepé), poeta. V 499. 

Antrim , conde db , noble irlándi^ , casa b'óii lá dhtjdj^ Ae 
Bücicitigháb. It 84. 

^ífUnje}»', fedtide dfe. téáse ¿aiíd áe í¿ VÜffa. 

ilponte (Marcelo de), de la C. de j. t 274, 5ÍÍ, V !Í7. 

i4;Mm«a,(D. Diegd dé), t! Úb. 

Arabacea, marqués de. Véase Carranza. 

Aragón, Cortes de. III 467; los pueblos dé, í'é^réséntan btííitra 
los excestís de la soldadesca, V 3B0. TÍ 22, 474, <81, ÜÚ 
252, 337, 343; pfóroga de, 347, 349; 977; 389, 4¿B; 

Aragón, almirante de. Iv 238, 379. VÍI 79. 

Aragón, el capitán. V 302, 303. 

Aragón (Doña Ana de), marquesa de Mondejaf. VII 39§. 

Aragón (Doña Ana Francisca de), duquesa de ArcO¿. V! f i3; 
su carta refiriendo la i*ebelion de Ñápeles, Vil ^6. 

Aragón (D. Antonio de), hijo del duque de Cardona. IV, Iv, Sí, 
nombrado consejero de Ordehes é ihqüisidor geñéhal , 6h\ 
febusa la Inquisición adiliitirle, 80, 205, 209 , ¿19, 220; 
toma las órdehes, 354. VI 397. 

Aragón (D. Diego de) , cuarto duque de Terraüova y marqués 
del Valle. V 268, 295, 4B1 . 

Aragón (tí. Jerónimo de). IIl 267, 374. V 347. 

Aragón (Doña Hipólita de), baronesa de Alby. VI 3i4. 

Aragón (D. Juan de), hijo del dgqtlfe db Villahéfmbsa. 11 9ÍS: 

Aragóri (D. ttartin de), general en Italia, hijo natural dfel cbndé 
de Luna, 373, 384; héiido, 459, 464, 499, 520. It 92, 459, 
462; derrotado, 200, 240, 239; toiiía á t>ólizoh, 3il; gene- 
ral de la caballería 366. Ilt 409, 48$, 247, 223 (H. 4639). 

Aragoh (D. t>a¿cüal de). IV 449. 

Aragón (D. Pedro de), tnarquésde Potar, til 468; capitán de 
la guardia tudesca. IV, xv, 62, 55, 80, 49á, 208, 209, 257, 
272; derrotado y hecho prisionero, IV 205, 320, 323, 82^, 
335, 343, 348, 420. V 430. VI 62, 242; destérMdó. 432. 
Vn 400. 



r 



Í7li 

Aragón (D. Vicente de), hijo d^l ÚiJtitl^ tlé, Cárdbna, V i^tbf 
de la universidad de SalamáHcd. i iÚ. ti 165, gS*^, fV, 
XT, 498, 205, 209, MÚ. Íí ¿43: Vil 7. 

Aragón y Borj'a (D. Cárldá dé) , segíihdo condfe dé Ficalló y 
'bcÜVo Buiídé de Villáhémbsa. ! 43, 361, Ui, ti 9^: 

in 169. IV 124, 137. VI 329, 427. VII 66 (M. Julio, 1^47). 
Aragón y Borja (D. Fernando de) , octavó duque de Villahei-- 

mosa. VI 330. VH. 
Aragon^Luna y CórAová tjA, Luis Guílléti) ; príncipe de Pa- 

teriiS y dtiqae de MoHtalto, virey de Sicilia; su préséhte á 

Felipe IV. I 397. II 31, 76, 78; quejas dé éu gobierno, 277, 

9tí7, Ü\ : lí 76. It íté; casa fctíri la dfe Moneada 498. V 434. 

VII 334. 
Aramayona^ conde de, hijo del duqub de Ciudad-Real; herido 

en la facción de la Leocáta. ll 2D1 . 
Ararnburu (P. Bernardo de), de la C. de J. V 205, 207. 
Araná (D. Pi*aticisco de), carmelita deádalzd , ahot-cado. I iH. 
Aranda, conde de. Véase Ximenei de Urréá, 
Aranzam (el capitán Jiíah de). It 245. 
Arañon (D. Alberto de). VÍI 299. 
Araujo (P. M.*), catedt-áíico de pHriía de Salamanca. 1 2é7. V 38^; 

electo obispo de Segovia. Vil í 24. ^ 

Arbisu^ (Miguel de), de la C. de J. , procui*ádor S ftóülM fibr la 

provincia de Castilla. VII 328. 
ilroedo, señor. I 26. 
Arciniaga \Ú. Migdfeí.cJe), sargeUto máyór dé tercio SH OáliSlá. 

IV 168. V 398. 
Ai-có (Ü. Gaspar del), secretario del víi-ey de Nápolei; tÚ bürfá 

describiendo el motín. VII 23, 55. 
Aféiós, cdhdé de los. Véásé Lasso Be h hgb, 
Árá}^^ dtiqtie de. Véase Poúce de Léoh. 
Aroos^ duquesa de. Véase Aragón, 
Atóos (D. Francisco de). VII Si 7. 
Ardena (D. José de), caballero catalán. Vt 311. 
Ardinex (P. Joáé); dh lá C. de j. itt 225, «8. 
ilreSano(D. Carlos), caballerizo dé la ddqnesfá dé HánttiA. I M4. 



476 

Ardlano (DoSa Inés María de). U 459. m 489. 
Anüatio (D. P^ro de). lY 270. 
Arembergh, príncipe de. Véase Croy. 
Arenas (el contador Pedro de). lY 238. Vil 395. 
Argel, moros de^ saquean un pueblo de la costa de Valencia. 
n<67. 

» • • • 

Argenson. Véase Foyer. 

Argéntea (Argentaa), tomada. I 83. 

Argote de Molina (GoDzalo), impugo^do. I 58. 

Argyle^ conde de, general de los parlamentarios escoceses. 

IV 187. V1 177. 
Arias (P. Alvaro), da la C de J. , asistente de España en Roma 

IV 120, 129. 
Arias (P. Antonio), de la C. de J. VII 247. 
ilrío^ .(capitán Francisco de). VII 429. 
Arias (P. Ignacio), de lá G. de J. IH 226. 
Arias de ^aavedra (D. Fernando), capitán reformado. I 356. 
Arias-Sotdo (D. Antonio). Véase Sóido. 
Arias-'Templado (Dr. Pablo), consejero de Indias. V 474. 
Arias-Zapata (D. Cristóbal de}. V 500. 
Ariscot (Aerschoot), duque de. Véase Croy. 
Ariscoth (Aerschoot) , plaza fuerte de Flandes , tomada por el 

Infante-Cardenal. 1268. 
Ariza^ marqués de. VI 427. 
Armogh^ arzobispo de. V 259. 

Armendariz (Doña Juana de), dama de Palacio. III 262. 
Armengd (fr.....), mercenario. VI 237. 
Armenia (P. Alvaro de), de la C. de J., asistente de España en 

Roma. IV 196. 
Armenia (P. Juan), de la C. de J., rector del colegio de Málaga. 

relación de su viaje á Roma. V 71 , 72, 73. VI 247, £ 

243, 493. 
Armeniiéres, villa de Francia, tomada por el archiduque 

poldo. VI181,508. VU10. 

Armijo (D ), racionero de Sevilla. IV 252, 264. 

Armunias^ conde de las. VI 4.74. 



/litiédo (D. Joan de), oídoi* de Hacienda , nombrado Consejero 

. Real. Vil 150. 
Amheim (Jorge), general de la liga protéstame. I 94. 
Arpaia (Francisco de), electo del pueblo en Ñápeles. VII 103, 

105. 
Arpajou^ barón de, mariscal de Campo francés. IV 217. 
Arráa, capital del Artois ú Artesado, tomada por los franceses. 

m 485; recobrada, IV 226. 
Arras (el capitán Ranion de), mueiio. II 21 4. 
Arriaga (P. Gabriel de), de la C. de J. I 412. V 12. 
Arteaga (D Bartolomé), gobernador do la artillería en la fren 

lera de Portugal. IV 337. 
Artieda (P.), de la C. de J. IV 324. 
Arze (D.' Bernabé de). II 469. 
Arze (Juan de), maese de Campo en Cataluña. III 450. IV 5, 8, 

25, 26. V 81. 
Arze (P. Martin de), de la C. de J. I 296. 
Arze (Pedro de) , secretario de S. M. I 338. IV 377. VI 225. 

VU 406. 
ilf ce de Reimso (D. Di^o de) , obispo de Plasencia. III 433. 

V 37; nombrado inquisidor general, 110 , 122, 143, 172; 

óonoce de las causas do las monjas de San Plácido y de k 

monja de Carrion, 174, 355. VI 16, 39, 253, 270 , 398. 

VII 892. 

Ascaray (D ), secretario de Portugal. IV 97. 

Aiculii^ princesa de. IV 238. 

Asensio (el sargento Francisco). II 467. 

Asensio (el capitán D. Juan). I 356. 

Aspe (D. Martin de), secretario del Infante-Cardenal. 1 220, 367, 

370, 440, 450. 
Asperílla, el secretario. DI 76, 255. 
Astíllanos princesa de. Véase Stigliatio. 

Astiria (D ), inquisidor de Zaragoza. I 366. 

Aston (D. Alberto), hijo de sir Waltcr. I 326. 
Aston [sir Walter), embajador de Carlos I de Inglaterra en Ma- 
drid; visita á la monja de Carrion. I 3i7, -337. 



Asht (P. Juaq Luis), gancillor del Coisop de Oro (H. IfiSB)- 

I 2*3. 
Asiorga, iparqués de. Vóoi^c Alvaítex- Qawrio y P^réz-^Osíoria, 

hijp del conde de Castro ; sombrado canónigo d^ ToMo. 

IV 208. 

Atayde (D. Antopio de), obispo electo do Lamogo; promoyido i 

la ^Ua dP Astor^. IV 209. VI W^ 
Atienza (D. Diego de), inquisidor d^ ^ Supreoia y cap^Iian de 

las monjas de la Encarnación. \ 306- U 300. (M Abril 

1638). 39p. 
4;i^Wa Y provincia de Fruncía; lo$ víIIqpos de, sq rebdUo- 

V 382. 

Aúbespine (Garlos del'), señor de Cb^gt^^uneuf. V 131- 
A\jíbigny (Mr. d'), gobernador de Illa,. en Catalu&a. lY 3$. 
4upfty (b^on dp). Y.é£^ fionniei'^. 

Augusta (Aupsburg), ciudad de Baviera; tomada. 1 4 40, 4 49, 4 60- 
Austria (Ana de), hija de Felipa III y e^pq^ de Luis ICIH l|^ 

Fffíincia. ÍV B3. VJ Í9&. 
Austria (D. Baltasar Carlos de), el principe; sale pai^ taragoza. 

VH 6, §8t fi4 ; JHW los fMPro§, H.6 i ^ JMRdtt pjrimápQ ba- 
redí no, 4 5*, i «7, < ^9, ?77 ; i»»^ 9i|f¡^m¥» m Pamptana, 296, 
998^, 8M} ; tr4t4se su ca$amÍ0nto , 344 ; (muane Gteliibre O 
.de íft^O). ¥1 4#4, W5, 406. VU 4Q8. 
Austria (D. Carlos de), hijo natural del archiduque iiaxifliíliano 

Ernesto. I 35Q; II f 0$. JU 94 , 388. 
Austria (Cecilia Renata de), archiduquesa do* 11 487, S) 8» 
Austria (Claudia de), árcbíduquosa de. U 248, 830. H|[ 848* 
iiu^^ría (Fernando III de), emperador de Atemapia. VI M, 8Ü. 
4m^Wt (O- F^i'mndo (ie), por otr^ nombrjd ^1 In&Ate^faKdar- 

ns\l, gobernador del Pais-Bajo. I 56, 94 , 93, 89S, 367; sn 
muerte, IV 84; entierro f^ et Bucoml. ¥ 423, 489, 486, 
honras 497; hija suya en lais Bu4»lga3 de B¿i!gi|s. VI 8M. 
Vn 393. 

Austria (IX Fernando Francisco da), por otro nombre «el Qia- 
relo,» hijo bastardo de Felipe IV. I 30, 37. IV, xii. 

>4a$lm (Guillermo Leopoldo), archiduque de- II 387. foele- 



m 

gído obispo de Olmutz. 377. III ir5S;dQFrpta á \on m^M§ 
y franceses 453; gana la batalla dfs Neus^ad, 493. |V S7, 4 30, 
220, 370. V 33. VI 68, 9§. 157, 445. Vil «, 25P, «78; 
p^ ppn Pona JAaria, inf^nt^ de España, 447 v gQt^ernador 
|de lo9 Ei^tados de F)aqdq#, 472, 490. 

i4M5ína (D. Juan de), hijo bastardo de Felipe |Y. FV 498, 269; 
nom^raclo gran pripr de San Juan, 300, 30&) 343; K^9 
puesta á. V 148, 157, 16$, 210, 233, 287, 442, 449, 468, 
477. V1 181; recib^ 4 D. Lui? dfl Harp, ISJt; i^g nonibr^dp 
principa dp )a Kar, 208, 250, 453, 475; e» Cádiz 483 ; m 
Mál,g^, 49^; pai?ifipa.á ríspples, VII 2. 170, 138, 43§. 

4i|^^n[a (poña M^fgarita f|e) » pñilpe^ hpredera ^ ^tl^ra, 
píela de D. Ju^p d^ Austria. II| 84. 

Aus^ (P^ña liaría dp), hija ijatu^l dpl 0|i?4«P4Hqfcnte; 
,^ptr^ en las D.e^|za3 RQal^. ÍV 1 98. 

Austria (Doña María Eugenia de], hija de Felipe fll y QDipfBra- 
triz de AleiflpRií; j^q fpiiei?te. VI 3**; hoar^^* g39; %n ^gf^: 
goza 347. 

4?Wfr¥ O^^^ft Híariana iJp), gegr^ftd? WSJpr dp f^Mp^ IV. VJ 378. 

' Austria (María Teresa de), hija de Felipe }V; ^ci baut^p. Q) 7j^ 77. 

^^ffa (Pp^a V^rW^í* Antppjíi Dowíbíc^ imm dft), ¡i^llte 

fi© ^^Ra, hf ja ¿e F^|fp# IV; w ?>uerte. I 54P. 
ilüatkz;; el conde, p)ppipo(^pc¡ark) francas a) CoQgr^^o dp Ibins- 

ter. V13^. 

Aveiro, duquesa de. II ÍI7Q ; mue^r» ^^ fidplidílfi á Ffttíp© JY- 

IV 92, 94. 
Avellaneda (D. Gallo de). VI 200. 
Apf\lh íp. Jvap AnKwjjo). VI 79. 
AvendañOf fraile dominico. V 44^- 
Avendaño (D. Francisco de), capitán de una compañía CQ^tlHld^ 

por el duque de Medina-Sidonia. V'O^. 
Avüa (el H."), de la C. de J. VII 231 . 
4v^ (D. AIpnso de), roae^p de CampQ en Fland^^w lY 808, M8« 

404,408, 412. VII 265. 
4vih (D. Aptonio de), su relación de la entradiSL de h príwe99 

de Carinan en la Corte. I 530. 



' 



480 

Avüa (D. Diego de). II 477. 
Avüa (D. Gaspar de). V 499. 
Avila (D. Pedro de). Véase Dámla. 

AviUs (P. Pedro de); de la C. de J. , provincial de Andalucía. 
H 81 ; escribe contra Espino, IIÍ 4 04 . V 70, 246. VI 52, 4 4 O, 
224,258,264,473. 
Avisos discretos^ ^c, papel contra los jesuítas. 1 9, 25. 
Ayala (el P.), de la C. de J. III 444. 
Ayala^ conde de. Véase Ayala y Toledo. 
Ayala (D. Bernardino de), conde de Villalba. VII 387. 
Ayala (D. Bernardino de) , hijo del anterior ; desterrado. I 7, 
37. 309 , 347. TL 40, 322. m 32; hereda el condado , 85, 
420; maese de Campo en Flandes, IV 402, 405 , 407 , i4 4 , 
442; muerto en Rocroy, V 427, 444. VII 264, 387, 462. 
Ayala (D. Lorenzo de), el capitán, muerto en la acción de la 

Leoeata. II 24 3. 
Ayala (D. Pedro de), el capitán (M. 4635). I 356. 
Ayala (D. Vela de), desafío de. I 546. 
Ayala y Manrique (D. Juan Francisco de), autor de las Noticias 

históricas de Madrid. L xvin. 
Ayala y Toledo (D. Fernando de), tercer conde de Ayala. II 350. 
III 472, 483; es separado del mando de la frontera de Por- 
tugal. IV 200. V 446. VII 425, 459, 460. 
Ayamonte (marqués de). Véase Guzman y Zúñiga. 
Ayhar (D. Gaspar de), carta de. IV 456. 
Ayerbe (el capitán D. Juan de) (M. 1 635). I 356. 
Aymaya (Pedro de). V 180. 
Ayre (Aire), plaza fuerte de Flandes; tomada por D. Francisco 

de Meló. IV 87, 220, 224 , 387. 
AyUma; marqués de. Véase Moneada. 
Ayx (Gil de). Véase Haes. 
Azecedo (D. Antonio de), VII 243. 
Azeoedo (D. Enrique de), caballero portugués; entra en la Cora- 

pañia de Jesús. I 375. 
Azeeedo (D. Gaspar de), maese de Campo; desbaratado ^y muer- 
to. I 269, 279. Vn 377. 



481 
Azevedo y Fonseca (Doña Juana), condesa de Fuentes. V, ix. 
Azevedo ij Zmiga (D. Manuel de), sexto duque de Mpntcrey y. 

de Fuentes; virey de Ñapóles. I 3, 56, 98, 244 , 253, 335, 

345, 349, 350, 352, 366, 383, 400, 434. II 346, 434. IV 157. 

V, xir, 8, 41 , 79, 221 , 248, 263, 340, 387. VI 265, 270, 

293, 298; visitado 343. VH 310, 328. 
Azlor (D. Martín de), gobernador de Monzón. IV 391 ; prisione*- 

ro, 417, 427. V 75. VI 208. VII 258. 
Aznar (D. Jei^ónimo), teniente de maestre de Campo general en 

Orbitelo. VI 381*, su relación de lo sucedido en el sitio de 

dicha plaza, 380, 384. 
Azumar^ .conde de. Véase Mélo. 



6 



Bacares^ marqués de. Véase Cárdenas y Vdda. . 

Bacon (P.), de la C. de J. VI 180. 

Badajoz^ sitio de, por los portugueses. V 249. 

Badillo (P.), de la. C. de J. I 320. 

Baeza (P.), de la C. de J., vicerector de Salamanca. VI 75. 

Baesa Manrique de Lara (D. Luis Francisco), marqués de Cieis* 

tromonte. VII 433. 
Balaguei\ ciudad de Cataluña, sitiada por franceses. VI 474, 

484,485;rendida, 486, 488. 
Balanson. Véase Valangon, 
Balbases, marqués de los. Véase Espinóla, 
Balboa (D. Antonio de). V 32. 
Baiduino Anrico^ general de galeras. III 45.. 
Barnberga^ villa episcopal de Baviera; arzobispo de, nombrado 

plenipotenciario para las paces de Augusta. I 399. 
Bamberger (el coronel Gaspar); toma á Fiiipsburg. I 443j 

Toao XIX. 31 



48^ 
Bañi, cardenal. It 2^9. 
Bannier [Juan-trustavson], general süécó. tí 40, Í6á, 18^, §126. 

ÍII S20; vencido por él Galaso, ¿I&, ^5^; por el archiduque 

Leopoldo, 401 . IV 3<, Í2l6. 
fáno/a (Banholó ii Bañüelb], conde dé, geherdl portugués en 

el Brasil, n 134, 287, 303; su carta al concíe ¿é líassau, 

ÍIÍÍO, 17. 
Bañado. Véase Báñalo. 
Bañ\ídoé (D. Manuel] , herido én lá áccitíii dé VÜlañovetá. 

VI43SI. 
Bañudos (Doña Micaela). I 118. 
Baradas (Francisco de), favorito dé Lüͧ Xltí. Vlí í\ 2. 
Barajas^ conde de. Véase Zapata. 
Baranvon, marqués de. II 464, 467. 
Barba (D. Pedro). V 402. 
Barbangon^ príncipe de, su desafío con D. Alonso Manrique. 

I 28; prisión de, 4Í, 53, 27§. II 99. 
Barbas de Blanqueia. IV 173. 

Barberini (el cardenal Antonio). I 34, 257. n 69, 121, 219, 
230. IV 288, 458; derrotado, V 155, 442. VI 1, 6, 9; des- 
aparece de Rühiá, 207; 9¡k\ sé |ilidá á VHm\i ; 9B8, 289. 
VI1 151, 153. 

Barberini (Doña CoMáhiia). 11 943: 

Barberini (el cardenal Francisco), nfepidle dé ti^bailo Vil!. 

II 220, 230; IV 431. V 200, 503. VI 2, 276; Vlí 152, 15«. 
BenitriM (H. Tadéd), duque de PáléstriJüa, pi^érectó dé Rd&á. 

VI 223, 304. 
Bárbkn p. Juau)^ él cápitah: iV 40t, 4l9: ' 
Barcelona, papel de los conselleré^ de. ÍV 14Í; iiibiiii én, 1 44. 
Barday (Juan), sus obras. III 83. 
Bardayo (P. Tomás), dé la C: de h^ ^róciiráddi'^ dg lUgiatéFfá. 

ni36. 

Barfuce, conde de. 1 147; suceso dd^ 11 99: 
Bearlamont (P.); de la C. de J. (M. Setiembre, Í6i8). VI 1M. 
Barnuevo (P. Rddrigo dé), procurador de lá C. de J. en Rdtna. 
VI, tjyhu 



483 

Barrabás. Véase Áfetiestó, 

Barreda (el capitán D. Juan de), muerto. II 21 4. 

Barreda (D. Pedro dé la), su desafio. I 547. 

Süi'Hrá (b ), ienieñté-^alcalde dé Madrid. ÍI 237. 

jffarrcro (Matías). II 469. 

Éati-eto 1p. ftifcardo), de la C. de J. V 341 . 

Éarri6Barry[Vlt. dé), gobernador de la Leocáta. It 1 97. Ylt Í64. 

Barrionuevo (P.), dé la C. dé J. tí 268. 

Btirrionuevo (D. Gdrciá tíé), marqués de tüzáhó, alférez mayor 

de Madrid. I 7. II 285, 295, 320, 326 ; hbridq en dátáiuña, 

V. 166. 
Barroso de Éíbera (D. Baltasül'j , tercer marqués de Malpica. 

IV 238, 37á. 
Éárlólomé (fe! alférez t). Jüán). ll 2U. 
Basea. Véase La Basea. 
Bássorhpierre (Praritiscó), ínaríjués de, preso én \i bastilla. 

V6, 47. Vn412. 
ÉÚ^teUt) (P. Daniel), dé lá C. dé J., fconfesoí* del ai-chiduque 

, Leopoldo, cartaá dé. Ilt 488, í^i. 
Basto^ conde del, caballero portugués. 11 1 85. 
Basto, marqués del. Véase Albúr^qué^qne-Coéltó. 
Batres (Alonso de). II 40. 
• Bautista (P. Cristóbal), de Id C. de J. VII 245. 
Éáútórpió (P. Tomás), de la C. dfe 1 ll 152 
Baviera, duque de. Véase Maximiliaho. I. 
Búyáe^', iháhqüé^ de. VHO, 12. 
Bayetola y Cavanillas (D. Matias de), bdnsejero dé Ai-agóH.. 

VI 4ÍÍ7. VII 438. 
Baymar. Véase Weimar y Saxe-^\VU^na¥, 
Baynete, conde de, c^baUerizb m^ot dé la (irtHé^sá ^argsik'itá» 

IV 123. 
Bayona, marqués de. Véásé A'rhéhíéí. 
Bú^onÜ; mdr(|üésá de: Véase Éáisan. 
Enconé (Mr. tíe), gobernador de LS Básed. IV 409. 
Bakan (D. Alraro IV), marqués de Sahta Cruz. 1 7, 12, 22, 186, 

255; su respuesta á los embajadores grisones, 256, 31 0, i07< 



484 

III 69. IV 345, 385, 389 (M. Agosto 20, 4646). VI i 6, 127, 

448. 
Basan (D Francisco). V 1 23. 

Bazan y Benavides (Doña Brianda de), condesa de Santistéban. 

VII 456. 
Bazan y Benavides (D. Alvaro V), segundo marqués del Viso, 

hijo del anterior. I 285, 287, 407. III 66, 78, 263. V 224, 

437. VH97, 336, 368, 379. VII 415, 418. 
Bazan y Benavides (Doña Maria Eugenia de), marquesa de Ba^- 

yona. VII 453. 
Beamont (D. Tomás de), muerto sobre Lérida. V 486. 
Beamonte (P. Diego de), de la C. de J. VII 359, 361 . 
Beamonte (D. Francés de). IV 380. V 486 VII. 106, 430. 
Beamonte (D. Tomás), hijo del anterior, muerto en la acción de 

Lérida. VII 430. 
Beaupaume^ villa de Flandes, tomada por los franceses. IV 1 75. 
Becq^ el barón de, general del ejército de Artois, en Flandes. 

IV 182, 392, 400, 405, 407, 409, 410, 412; toma á Lins, 

V 113, 426, 127, 148, 162, 282. VII 62, 255, 263, 303. 

VI 209, 357. 

Bedmar^ marqués de. Véase La Cueva. 

Bedinar, marquesa de (M. 6 Abril, 1648). VI1 173. 

Béjar^ duque de. Véase López de Zúñiga, 

Bdarte (el capitán Juan), muerto en el sitio de la Basea. IV 406. 

Bdchiie, conde de. VI 327. 

Bdmonte, marqués de. Véase Manud y Manrique de Cárdenas, 

Bdtran (P.), de la C. de J. VII 247. 

Bdua ó Bdva (la), distrito de Holanda, invadido por los espa- 
ñoles. I 247, 260, 289, 392. 

Bdvis (el capitán D. Francisco de), (M. 356 1 635). 

Benavente, conde de. Véase Pimeníel. 

Benavente (Francisco de). II 39. Vil 384. 

Benavente y Benavides (D. Cristóbal), embajador en Francia, 
265, 509 ; en Inglaterra 275, 370. II 23. IH 418, 444. 
IV 345; mayordomo mayor y ayo de D. Juan de Austria, 
148. VII 383. 



485 

Bemvides (P.), (le la C. de J. III 443. 

Benavides (D. Antonio de), hijo del séptimo conde de Santisté* 
ban , camarero y limosnero del Cardenal-Infante. II 363. 
III 478. V 129 (M. 4641). VII 456. 

Benaoides (D. Juan de), veedor general del ejército de Flan- 
des. 1119; maese de Campo del de Galicia, V 1 93, S70; go- 
bernador de la Puebla de Sanábria, 302, 303, 306, 336, 396. 
VII 456 

Benavides ( D. Juan de ) , general de las galeras ; degon,ado. 
I 48, 53. 

Benavides (D. Luis de), cuarto marqués de Fromista. I 7, 290 
442. IV 238, 379. VI 20 (M. 27 Enero, 1645). VII 397, 405. 

Benavides (D. Manuel de). V 397, 398, 400. 

Benavides (D. Mendo de), obispo de Segovia. III 433. 

Benavides (D. Pedro). V 397, 398; 400. 

Benavides (Doña Teresa). VII 432. 

Benavides y CarriUo de Toledo (D. Luis) , quinto marqués de 
Fromista y segundo de Caracena, conde de Pinto, gober- 
nador de los Estados de Flandes. VI 262. VII 442. 

Benavides y déla Cueva (D. Diego), octavó conde de Santisté- 
ban del Puerto y de Concentaina. III 393, 396, 485. IV 238, 
448; gobierna las armas en la frontera de Portugal , V 38, 
77, 171, 242, 260, 279, 293, 329, 366; en Galicia 508. 
JII 396, 417, 419 (M. Marzo 19 de 1666) 456. 

Benavides y déla Cueoa (D. Francisco de), séptimo conde de 
Santistéban. VII 456. . 
I 495, 496. 

Benivet, marqués de, oficial francés; se pasa á los españoles. 

Bent, villa de Flandes, junto á Namur; batalla de, perdida por 
el príncipe Tomás de Saboya. I 356. 

itení(Mr. de).V13i, VIL 

Bere (Cornelio de), pintor flamenco. I 339. 

Berganza. Véase Bragansa, 

Bergas (Enrique de). 11 99. 

BeHaimont^ (Barlaimont?) , madame de. V 42&. 

Bermudez (D. Martin).- VI 427. 



m 

Benmdo (P.) de la G. ie 1. \69, 
B(tnm^> (BpMr»P«»¥Í)lp), doqye 4p. \ 50?. 

Mcm (Mp. M: Y 1 31 , Vn. 

Berrio (P.), de la C. de J. VI |?7. 

Bamp (el papista fiíijs de]. ^5Q. 

jBerí (Juan 4e). Yé^se Ifíerfft. 

Bemtq, plaz^ fuerte dp S^boy^i, fom^ftfi por psaltp. m í^^T. 

Berma, conde de, maestre de Campo del duque ^f^ Sgboya, 

Iie)ri4q- 1 f7^; m^ere pqvepenado, || ^Q^. 
Besan^n, obispo de, gobernador de Borgoña. I 5p7. 
^ftonfOf (^u^H (íe). IV ^{JS- 
^^un«, plaea ^p\ pon(íftdo ¡de Artftis, se ^pfr^ á Ips ff^noe- 

ses. VI18Í. 
Beumor, n){)rqi)^ 4p, ][ 53S. 
Bexerra-Corond (D. Gaspar)- VI, mi?- 
Biain (P.), de la C. de J. 1 1 57, • 
albita, rfiVHelta§ ^n, por ql tniÍiH|Q ^o j^ saj. | 87, 84 . 
Bi/Um (I), íuaQ <ie). I 47§. 
Blanco, el pprqQel, \ 3^7. 

5í^^j, barón (|fi, nnjertp en I3 IjatulJ? 4e CIw^pH- VP }{75. 
^Jest^. Véase Plesm-^essatifan. 
Blum (p, ^uan), de I9 C. de f '|n ^ f 
^(H^tZiq ip. piegp de), d^ la C de J., ppopurador genefal de 

Filipinas. iV ?75. 
^q4iafl (Ppñ3 .Jpapa dfi], jy 23?. YP ?^7, 
Bocanegra (D. Cristóbal de], inaese de Pampo. |Y, i)|; 
Bocangd (D. Gabriel de), poeta. V 499. 
^qcp^pifindfí (Lucio), iiígesp de (2aw){ o. | 49?r W 93. Vil H§. 
^()ci>¥f (ia) mstprü, p^pe| fíp Ips rebeldes csf^J^ne^. ly, xif}, 
Boduquin (D. Carlos), Cfiadp del Cpadp-Ouqup. II, yiij. 
Boguera^ villa del Alexandrino. I 291. 
Bohemia, príncipe de. ) 4. 
Bohorques (D ) sus descubrimienfp^ pp ]^ AiQ(^ric^ (fe) Sqf. 

IV 58. 
jffoi/(el P.), mercenario. 1 168-, predicador di S. I4., y 448 

VI 237, 255, 370. VI1 1 51 . 



^^(jíot (P. ^06é de), y 499, 500. 
BoUmin, conde de. II 28, 83. 
íoTHil (I). Pl^). I 32i 

fp»fl«w» (J^cqu^). II ^1^. 

f <>«•?«? (D- palpar), espía mayor ^p S. Jí- 1 y II 38, <70, 297, 

32iraS|?^,25p(M: Mayo, 1639). 
Boñ^i Ip. ^a^par), distinto del anterior; pQcjal ei) Flandes. 

vil 266. 

Éonifass (P. Luis de], provincial de la C. de J. ei) V^JGO. tV 436. 

^?«»'%> {Ata <íe) pqelíi^ 

Bonniex^ (D. Íu¿rlps) , barón de Auchy , ep)b{(j^c|Qr á f plpnia; 

ps nQtn))radQ CQiisejerq de Hilan. } 5¿^. It 470. ^^9. 
Bprbo^ (DoQ^ Uftbej de) , e3posa 4? Felipe IV ; §u muerte y 

' lipnr^fc y.iOS. . 
^qtW (Ij^^ri^n^ Enriqueta de), fpinff de Ing|a|cirra. Jl 321 . 
íorey (1). Mj^qei de), $í}rj¡ento mayqr 4© t^rpiq. Í|I 3i ?§. 
l?(n-9Af«í?,priVipe.íI11Ó.YI^?3. 
Bargita (P. Jorge Ad^n), CRn^p ^q Bf^rf jnez. VI, ?x||^. 
^ona (Í)oña Áná de], princesa ¿e ^quilácl)e. (M. F^brgf p, ) |54i). 

y 413,434, 440. 
Borja (D. Carlos de], séptimo duque de G^^dia. Vil 439. 
Borja (D. í'ernapdp fje). VI f 4f ,, 445. 
¿097a (D. Francisco de), octavo cfp^^ ^^ Gandía, virey (je 

Valpncia. lY 255, Síf VJl 7^ ' 

íor/a (D. Francisco de), marqués de Lqmbay . yi, y^i, 1 88. 
for/a (fray Francisco de), non^brado arzpbii^po de {as C||árc§s. 

1139. y 4io. '^ ';^' 

¿orja (D. Francisco de), principe de Esquilache y conde áe 
Mayalde. II 39, 41 , '66 , 322 : prisioi^ hech^ en S|i c^. 
V 121, 147, 440. VI 363, 444. VH 4.' ^ ^ ' '^ 

Borja (D. Gaspar de) arcediano de Talayera. VII 440. 

Í?pr;o (D- Vn de). V 363. 

^0170 j5>. ftpdrígo de), gob§n»ador 4^ yinaro^; VI 34?. 



488 

Borja (Doña Teresa de), hermana del conde del Grajal, VI 389. 

Borjay Aragón (D. Carlos dé), séptimo duque de Yillahermosa* 
1 13, 361, 442. n 322. III 69. IV 124, 137. VI 102. VH 
(M.Julio 1647). 67, 403 448. 

Borja y Aragón (D. Francisco de), hijo del duque de Villaher— 
mosa, oidor d^l Consejo de las Ordenes; preso. Vri02, 126^ 

Borja y Aragón (D. Juan de), hijo del duque de Villahermosa. 
, I 7, 252. III 420; teniente general de la caballeria de Flaa* 
des! V 130; hecho prisionero, 325. VI 5á3. VII 82, 266. 

Borja-Aragon y Gurrea (D. Femando de), octavo duque de Vi- 
llahermosa. III 178; virey de Valencia 223. V 82. VI 6Í, 
363. VII 300. 

Borjay Vdasco (p. Gaspar de), cardenal arzobispo de Sevilla. 
1 189; sosiega el molin de Ñapóles, 253, 337, 346; entra 
en la Corte, 351 , 361 , 363, 439; consejero de Estado, 11 25, 
102, 131, 157, iñ: III 26, 93, 310, 383. IV 123, 210, 345, 
355,489; arzobispo de Valencia, V 8, 33,76,83; de 
Sevilla, 324 (M. 28 de Diciembre de 1645), 410. VI 21, 
81, 99, 104, 118, 173, 216, 223. Vil 407, 438, 440. 

Borja y Vdasco (D. Melchor Centellas de) , general de las ga- 
leras de Ñapóles. H 110, 133, 247, 457. IH 66, 233, 417, 
IV 199. V 307, 446, 173. VI 46, 67, 87, 173; separado del 
mando, 88, 89, 1 46. Vn 426; hermano del Cardenal, VI 224; 
sentenciado, 253. 

Bormio, condado de, en la Valtelina. I 197, 223, 334« 

Bomos, conde de. Véase Ramírez de Haro. 

Borraüo-Bec^a (D. Luis), oficial portugués. II 287, 303, 334. 

£orrap8 (D. Domingo). V 362. 

.BouiUon, duque de. Véase La Tour d' Auvergne, 

fi(mrbon-Conde {Ansi Genoveva de), duquesa de Lpngueville. 
in 299. 

Éourbon-Conde (Carlos de), principe de la sangre real de 
Fcancia. VII 377. 

SouriH)n' Candi (Enrique II de), principe de Conde. III 443, 456; 
sitia á .Fuenterrabia , III 34, 76; es derrotado, 108, 208; 
vencido delante de Salsas, 356; preso en ía Bastilla, 416, 
437. 



489 

Bourbon-^ Conde (Luis), conde de Soissons, principe de la san- 
gre de Francia; su alzamiento. 1 307, i54 ; es derrotado por 
PiccoIomÍDÍ,^531. II 33, 50, 22i ; rebelión de, lY 435. 
VII 377. 

Bourbon-Condé [Luis II de) , duque de Enghien y principe de 
Conde; vence en Rocroy. III 289. V 222; es derrotado en 
Tudiinghen, 383, 407, 454 , 467. VI 157, 162, 474, .478, 
252, 403, 474 ; entra en Cataluña, 476, 478, 488; sitia á Lé- 
rida, VII 4 47 ; se ve precisado á levantar el sitio, 22, 69, 
470, 437. 

Bourdon (Mr. de), oficial francés. ÍV 404, 409. 

BouthiUier, Mr., canciller de Francia. V 436; separado de su 
cargo, 4 64. 

Boxd (Ñ.), maese de Campo general en Cataluña. IV 248. 

Bracamonte (D. Gaspar de), conde de Peñaranda. I 396. II 288; 
embajador á Inglaterra , 31 6; plenipotenciario á las paces 
de Munster. IV 380 , 386. V 442 ; pasa á Zaragoza , 449; 
nombrado virey de Méjico, 475, 492. VII 385, 407. VI 8; 
sale para Alemania , 39 , 4 58 , 303 , 342 ; carta á su es- 
posa, 463. 

Bracciano, duque de. VII 459. 

Braganza, duque de, rehusa el gobierno de Milán. I 88 , 90; 
es multado, 94, 449, 455, 479. II 470. HI 453; aclamado 
rey de Portugal , IV 4 4 2 , 4 4 4 ; castiga á los conjurados, 
V490. VI 43, 448,464. 

Brancabio, conde de. IV 487. 

Brancacho (D. Cérlos), caudillo de la plebe en Ñapóles. Vil 4 38. 

Brancacho (frey Lelio), maese de Campo. I 280, 288. 

Brancacho (Tiberio), hecho gobernadpr de Sabionetta. II 92. 

Brancifortede Austria {Doña María), princesa de Butera. VII 387. 

Brandemburgo, elector de. 1 450, 494, 342, 442. II 459, 245. 

vn9. 

Brandemburgo (María Leonor de), viuda de Gustavo Adolfo, 

rey de Suecia. I 450. 
Bravo (el sargento Lorenzo). II 245. 
Bravo (D ), inquisidor de Sevilla. VI 424 . 



49P 

Bravo, el relator, m 31 3. 

Bravo de Afuña (D^ l-uis), virey de Navarr^. | 8 (tí. Enero 

J?fát?o de iSn/e^ (D. Martín), capitán de caballos. V ^7^. 

l^redd. tpmada pqr Iqs t^olandeses. ^ 2^9. 

Bremaf arzoÍ)ispQ (Je, híjq (l^l rey de Dinamarca. Y. ^84. 

P,Te¡mi^ tqmada por el abarques de Legones. |I 386, 3^^. 

^fcf (Juan de), yé^se Weerdt. 

Brez^, Véase MaíHé-Brezé. 

Brienne (Enrique Augusto de Lomenie], conde de; pleuippten- 

ciario á las paces de Mupster. YII 41 5 [Barf{enf|e?] 
Briñftli (Julio), marqué3 de Gropóli ; ei^bajador ^e G^^o^a en 

Madrid. VIÍ 449. 
Brisqg. pl^^a de la Alsacia, perdida. II1 177. 
Brisfol, ciudad de Inglaterra, tornad^ por el prinpipe Ruperto. 

V 257.' 
Brito (D. Gregorio de), gobernador de ^rid^; su brillante de- 
' fensa de dicha plaza. VI 277, 352 , 347 , 372, 38? , 399, 

419, 435, 443, 460, 458, 5q2, SQ4. VII 4; carta de 13; nom. 

brado maese de Campo general de Cataluña, 1^2 ; geperal 

de la artillería, 149. 
firiio (el sargpn^o Ijlanuel (|e|^ piuertq. II 21 4. 
^riz de Trrj^xüh (D. ^u^'n Dopaingo), olji^po (^e. VI 4^9, Vil 454. 
Bru¡a, historia de la, de Alcalá 16?, ^^0, 208^ 232. 
Brun (Enrique), corsario holandés. VI, u. 
Brunantea (Fabino), maese de Campp. yi ^41 . 
BufMnghatfi, dqquesa de. IV g4. 
Bucquoy, cppde ^e, general de la caballeril alei]()ai)a. I l^p, 

^56. IV 400, 4p4. V í 63. VI 403. VÍj 263. ' 
By4^t (Juan Bautista), conde de Quebfiant, roaríspa) dp Fran- 
cia. II 237; sucefle á Weim^r en el mando del e¡érci|p, 

iri 323,' V 132 (es muerto en batalla). 420, 421, fíj! 
B\íenqche, señof dp. Véase Huíz de Alqrcon, 
BxjJw (el) gallego, papel satírico. HI 245. 
Buitrón (Diego de), alc&lde ^e Fuenterrabia ; su cartfi. E 497, 

nH69. 



m 

Bulder (B^tl^r?), ^1 qorftjjfil, | ^^í, ^^1. 5^^. 

Burdeos, los de, se alborotan contra el rey áp Fr^nt^iq. I 426, 

B^rs|o (0. Guillermo dfsil), gobernftjlQf (}g M^rifl^; ^a^g ^ lo^ 

portugueses. IV 267, 337. 
Burgos, temblor de tierra en. Vil ^14: pfit^ral (|§, d^trijidf 

por un huracán, 323, 
Burjce^ general de Carlos I. Y 2^0. 

Burley ¿ Burleígh, conde de, general del ParteifieDtq. yi 477. 
Jíttóoiín, coníje, catjallflfo borgpqop. II 78. 
Bustamante, conde de. II 247. 
Buj^avfifivúe, el capitaq. V %k^. 
íiVisíim^ (b. Cristóbal de). ^ k\% 
Bustamante (D. Francisco de). II 247, 452. 
Buterüy principe de. Yóase Colofina. 
Butier, barón de, general de |a p^ball^rj^ de BorgQñ^. VI f 36, 

437,444,442,452. 



C 



(^gfnqiffro (Cár)ps), hüp tje un escrjbftpo ^9 N^Rftlps- YIHI»- 

Caballero (P. Juan), de la C. de J. VI 302. VII 65, 

CabaniUas (D. Andrés) , caballero vp|enciapQ , ntH^fto 6R 6) 

sitio de Lérida. Vn 430. 
Caballero de lUescas (D. Diego), m^^ c|e C^mpo g^fl^fa). ]]] §{S« 

37, 9f 4 { f|es|Sr<|^nQs Kjomefidps por sq tercio en C»{a)Mls. 

IV 9; gobernpdof de Rqsas, 44^, ^p^.V 449, 1^9 > 8S6. 

VI 64, 6P, 72, 80, ^7, m pr^P, 13R, 1^8. «48, i ^4. m 

2&^,?68.Yin2,*68, 
CabaniUas (D. Garcia), muerto en el asalto de Honjuje^. lY 4 22. 
Cabeza (Jmkíi). 11 490. 
Cabeza (el maestro fray Li^js). f 2fi7, 
Cofrrflf, conde ^3. J 5^, 
Cb6ra (CapraT), conde (|p. ¡Y ^SQ. 



492 

Cabral (P. Francisco), jesuíta portugués. lY 454 , 454. 
Cabrera (D. Alonso de), capitán. Y 412. VI 204; en Extrema- 
dura, 292, 410. 
Cabrera (P. Cristóbal), de la C. de J., rector de Granada. 11 137. 
Cabrera (fray Luis de), de la orden de San Agustin. 1 156, 267. 

VII 377. 
Cacho (D. Matías), capitán. VI 438. 
^Cachupín (P. Francisco), de la C. de J. III 81, 476. 
Caduques, plaza del Rosellon, tojnada por D. Diego Caballero. 

V 144,391. 
Cadereyta, marqués de, condenado. I 89 ; nombrado virey de 

Méjico. 145,146. 
Caetano de Aragón (D ), duque de Laurenzano en el reino 

de Ñapóles , muerto en la acción de Llorens. VI 92 , 98. 

VII 451 . 
Cádiz, la armada francesa da vista á. IV 160. 
Caimo, regente del Consejo de Italia. VI 478. 
Calatayud (Francisco de). II 24, 40, 66, 247. 
Calatram (P.), de la C. de J. I 238. 
Calderón (el capitán Francisco). II 21 5. 
Calderón (D. José). VI 92. 
Calderón de la Barca (D. Pedro). II 40, 66. 
Ccdderona ( la ) comedianta , madre de D. Juan de Austria. 

ly 300, 306. 
Caldes (D. Ramón). IV 62, 71 . 
Callejas (el capitán Alonso). II 214. 
Calzada, conde dé la. VÍI 396. 
Camocho (P. Juan), de la C. de J. ; cartas de.|1 109, 141 , 522, 

538. II 309. II1 119. Y 77, 205. VI 77, 214, 291. 
Cámara (P,), franciscano, predicador de S. M. Y 461 . 
Cámara (D. Cristóbal de la), obispo Ae Salamanca. IV 39. 

Vn393. 
Camarasa, marqués de. Véase Sarmiento de los Cebos. 
Camarena, marqués de. Véase Castejon, 
Camargo (D. Jerónimo), fiscal del Consejo de Indias. VI 91. 
Camarena, marqués de. Véase Castqon. 



493 

Camassa (P. Francisco Antonio), de la C de J. ; confesor del 

marqués de Legaiiés.l 33 , 35 J 01 , 440, 483, 268, 519; 

sus cartas de Italia, II 28, 91 ; de Valencia , IV 353. V 19. 

V1 196, 206, 288, 297, 308, 314, 331 , 339 , 355 , 370 

(M. Agosto, 1646). VII 329, 345, 360, 361. 
Cambresi (Chateau-Gambresi), villa fortificada de Francia, to- 
mada por el lofante-Cardenal. III 212, 221 . 
Cameros (P. Francisco de los), de la C. de J. I 86 ; rector del 

colegio de Cádiz, IV 44. 
Caminhay duque de. Véase ViUareal y Portocarrero. 
Camirano, marqués de. VII 8. 
CampaneUa (Tomás). II 376. ' 
Campaña (P.), obispo de Tortosa. VII 248. 
Campeggio (Laurencio), nuncio de S. S. en esta corte. HI 307, 

310, 315, 316, 407. IV 134 (M. 1639). VII 389. 
Campo (P.), de la C. de J. V 220. * 
Campo (D. Jerónimo del), consejero de Indias. VI1 1 32. 
Campo (D. Luis del) , gobernador del castillo de Lisboa ; se 

rinde á los rebeldes. IV 1 1 0. 
Campo-Lattaro^ marqués de, caballero napolitano; es honrado 

con el Toisón. I 34. 
Campo^fíedondo (D. Antonio) , presidente del C!onsejo de Ha* 

cienda. H 87. III 199, 298. IV 380, 432. V 5. VU 126, 407. 
Campos (el capitán Juan de), muerto en la Leocata. II 21 3. 
Campotejar, marqués de. Véase Granada, 
Campuzano (D. José). II 217. ' 

■ 

CkmdaUe, duque de , hermano del cardenal Lavalette. II 225. 

111125.240. Vn 388. 
Canencia (D. Jerónimo) , secretario de la Cámara. IV 379, 

VII 406^ 
Canet^ plaza del Rosellon; tomada por Torrecuso. IV 63, 265. 
Canox (el capitán Andrés). I 282. (Carroz?) 
Cañamero (P.), fraile dominico; preso. 1 15, 32. 
Cañas, juegos de, en el Retiro (1634). I 6, 417. I1 17, 62, 64. 

218. 
Cdñas (D. Juan de), herido y prisionero en Rocroy. V 1 28. 



¡Cañedo, üiarqhés ib (l<. ¡ÍQM). Í Í1tJ. 

Ciiñeíé, marqués de. Véase Hartado ae Mendosa. 

Cañete, marquesa de. Véase Mendoia y Cárdenas. 

Caño (P. Alonso del], (Irovincial de íá C. dé J. t 3Í4 . lí 34 6. 
IV 29. V 97 (M. Mayo, 1 643). VII 5. 

CansiAo (Jácobo], hebreo; preso. Vt iSiO. 

Cantabria, consejó dé; dréacioii dél. V 53. 

Cániágrádá, coñdü de. Vll 34 1 . 

Cantecroias, condesa de. Véase Cusance. 

Canttimo (D. Andrés), nechó gobernador dé tüxénibürgo. 
. II 247, ii6; del consejo de gobierno dé ÍFÍáñdés, iV 86, 
general de la artillería, 340 ; goberñádbr dé Brujas , 397* 
406, 440. V 96, 430, 325, 427, 448, Uí, 46fe, 485. tt 8» 
3d, IBÓ, 9l §7, 4^2; socorre á Lérida, 4Í2, Ué, 454 , 458; 
464. VII «4. 

CatUdmo (^acorné), oficial nápoiitáiió , Ihüérlb éh el slUb dé 
Bred&. ÍI 467. 

tíánlüoco, biérigd i-ótíiañd. I 546. 

(hntillatut, conde de. Véase Viétktkíb Áe íicá. 

tápéaddfés, ^ tádrdhés. tí 8. 

Caquia, cardenal genovés. II 240. 

taracciotó [bárló Abdf^áj, inái-qué^ dé torféba§». tt jr74 .- 3<^, 
4Aá, 4*7. ill 5, 27, 34, á5 , 4d, bi, Zi^, 344 , &AS , ^50; 
Sil bit6ü61itrb tíoh él coiidé de Sadik doloma , á^O ; prestí, 
393, 395 ; entra en tortosa , IV 4 , i ; fócdrre ¿ t%i^^iflatí, 
424 , 242, 245, 234, 254 , 256 , 268, 283 ; úrMo grátldé 
dé EspáM, 3Ó4, 9tl5, 394, 429, 444, 476, 479; maésé Sé 
Campo general en Cataluña, V 5, 32, 444, 4*^4, ^23, 226, 
236, á48, 863, 338; 348, 387; 486, 476. Vi 2, 7, 46, 474; 
se embarca para Italia, 242, 294, 369, 453, 157,461, 
4é3, é07. Vil 289, 309, Í60. 

Caracciolo (Cario Marta), Übque dé Sáh Q¡or|;lH 6 Sáft idi^é, 
hijo del anterior, bl 346, 3d1. tV 9, 12l;inuérib 6á el 
ááálto de Móiijuicfa, < 2Í . Vil Í6Í . 

Caracciolo (D. Fernando), duque de Castel di Sangro. Ylt tíL 

Caráccibld (Todiás) duque de Rocca Ráinbla. Vil t4e. 



495 

Curucena, inark}ué8 de. Véase CarriÜo áfi Toledo. 

Cárajfa (el capitán César] ^ muerto en la Leocáta. U 21 6. 

Vil 94. 
Caraffa (D. Liiis), cuarto principe de Stígliano. YÜ Í34 . 
Caraffa (D. Manuel]^ hijo natural del duque de Nochera ; no^uerto 

en el sitio de Lérida. Vlt 430. 
Caraffa {Pepo), muerto por los amotinados de Ñápeles. Yll 26) 

32,42,50. . 
dáraffa, duque de Matalón ¿ Madalone. YIÍ 42,. 50, 439. 
Caraffa ÍD. Tiberio), principe de Bisinianq.^ Vil 94 » 
Cáráffá [)?. Vincencío), de lá t. de J. VI 4b5, 240, %ild, 225^ 

^56; és éié^do genérai de ia tompahia, 858, 286, 287. 
Caraffa y Átdoorandino (Doña Ana) , quinta princesa de 6t¡«* 

gliano ; casa con el duque de Medina de las Torres. í 90); 

92, 241. Vil 427 434. 
Caraffa Castriólóy y Uonzaaa (t). Francisco Mariaj ,'duque de 

Nócíierá y principé de ¿cila. I 546; virey de Navarra, 11 8, 

34,52,8lj, 134, í 54, 4^3, Í57; de Aragón. Üi 30, 279^ ¿90? 

obtiene la, grandeza, 383, 434, 453. IV 34; preso én lajor^ 

t^leza dé Pibió (M. Julio 4^, \'éU], 4éO, 434, 43JÍ; honras; 

4S3. vlt Í94, 297 447. 
Caramuet Lockouiüz ÍP. Juan), de la C. de J. V 59, 
Caravajal (D. Francisco de): torea en las fiestas de 4634. 1 6. 
Carbond (P.), de la C. dé J. V ^24. 
Carbonel, obrero inaybr dé Palacio. lí ^36. 

Cárdeftiis [D dé), consejero dé Indias; jubilado. í ^l4. 

Citáéiuis (D. Alonso de). III 478 ; embajador de España en 

Londres, 431 . ' 

Cárdenas (Ddhá Aiiá María dé), auquesa de Terras-Novas. 

VII 457. 
Cárdenas (D. Diego de), maese de Campo gefaeral en Portugal. 

IV44d, Íá4. 
Cárdenas [Ú. Jaime de). Véase Mahudy Manrique de Cárdenas. 
Cárdenas (Doña Maria de), inarquesa dé Cañete. VII 450. 
(Cárdenas (D. Miguel de), alcalde de Casa y Corte. III 450. 
Qirdenas (D. Ndró de), cáUlleró de Córdoba. ÍV 366. 



496 

Cárdenas y Manrique de Lara (D. Jorge de), duque de Maque- 
da y Nájera; desterrado de la Corte. I 106, 275; nombrado 
capitán general de la armada del mar Océano , 37i , 395, 
465; separado del mando, H 488, 493. III 343, 375 , 392; 
su encuentro con el Ciudad-Real , 469. lY 43 , 60 , 238, 
274 , 379. V 79, 455, 345, 354 (M, Octubre 30, 4644). 
VII 309, 393, 406. 

Cárdenas y Váida (D. Diego), séptimo conde de la Puebla del 
Maestre. lY 384, 423. V 230, 235; asistente de Sevilla. 
VI 502. 

Cárdenas y Váida (D. Lorenzo de) , sexto conde de la Puebla 
del Maestre, y marqués de Bacares. I 396; nombrado te- 
niente de Gran Canciller de las Indias, 406. IV 384 . VII 408. 

Cardeñoso (P.), de la C. de J.; su carta. VI 460. 

Cardona, duque de. Véase Córdoba y Folch de Cardona. 

Cardona^ duquesa de. Véase Fernandez de Córdoba. 

Cardona (D. Alonso de), virey de Mallorca. II 84 . FV 470; su- 
perintendente de la casa de D. Juan de Austria. V 457. 

Cardona (Doña Blanca de). IV 300. 

Cardona (D. Cristóbal de), almirante de Aragón. Vil 398. 

Cardona (D. Felipe de), sexto marqués de Guadaleste, y almi- 
rante de Aragón. VII 433. 

Cardonne (Mr. de), gobernador de la Basea. IV 409. 

Cardoso (el sargento Jorge); herido. II 243. 

Carinan (Carígnano), princesa de. Véase Bourbon. 

Cárhs (el infante Don), hermano de Felipe IV. I 94, 462. 

Cáiios I de Inglaterra ; sus debates con el Parlamento inglés. 
V 124; toma las armas, 438; se apodera de Exeter 201. 

Cárlos-Ludovico, hijo mayor del Palatino del Rin. ni 74. 

Carlos Pablo, ascntisla. 217. 

Carmaily conde de; preso de orden de Richelieu. Vil 442. 

Carfnona (N.), confidente del Rey en Barcelona. IV 383. 

Carnero (D. Antonio), secretario del Rey. II 474. III 305. 
IV289, 240. V432, 443. VI469. 

Camero (D. Antonio), hermano del anterior; caballerizo del 
duque de Medina de las Torres. III 298; herido. IV 433. 



497 

Camero{D, Fraocisco), maese de Campo en Extreoiadura. VliáUQ. 

Carnero (P. Francisco), de la C. de J., rector del colegio de Rio 
Janeyro. VII 239, 243. 

Caro (Rodrigo). I 66, 73, 82, 85, 92, 96. 

Carpió^ marqués deL Véase Méndez de Haro. 

Carpió, marquesa del. Véase Guzman Acevedo y Zúnigá, 

Carranza (D. Félix), caria do. IV U5, 

Carrera (D. Alonso Guillen <le la), consejero de Castilla; res-*' 
ponde al manifiesto de Francia. 1 304, 448 ; al de loa ca- 
talánes, IV 7, 28 ; toma la confesión al duque de Medina 
Sidonia, IV 172. IV 245, 216; muere, 221, 228. 

Carrera de cabaUos delante de Palacio. 1 124. 

CarriUo (P.), predicador de S. M. 1 137. 

Carrüh (D. Diego). II 40. 

CarriUo (D. Fernando), gentil-hombre de Cámara de D. Juan 
de Austria; llega á la Corte. VI1 175. 

Carrillo (D< Juan), teniente general de la artillería en líxtre- 
madura. VI 200. 

Carrillo (D. Martin) , obispo de Oviedo ; trasladado á Osroa. 
1 31 0, 347. in 453; arzobispo de Granada, IV 264. VI, n, xii. 

CarriUo (D. Pedro), maese de Campo en Galicia. VI 34, 4 75, 240; 
sus relaciones de la campaña de 1643, 266, 280, 303, 336. 

CarriUo de Toledo (Dona Ana), marquesa de Garacena y de 
Fromesta. VH 442. 

CarriUo de Toledo (D. Luis), primer marqués de Garacena; su 
hijo herido. I 93, 242, 386. II 94; nombrado consejero de 
Guerra, III 219, 341, 452« V 38 ; gobernador de la caba- 
llería de Milán , 389 ; maese de Campo general en Flan- 
des, V 435. VI 392, 403. VII 80. 
Carrion (Luisa de). Véase Laisa de la Ascensión. 
Carroga (t). Joseph), letrado catalán; su papel contra el Conde 

Duque. IV 3. 
Carta chistosa de un cortesano á otro. IV 326. 
Carmjal (D. Alvaro), sargento mayor de tercio. III 267. 
Carvajal (D. Fernando), gentilhombre de boca del Infante- 
Cardenal. V 129. 

Toso iix. 32 



I 



498 

Carvajal (D. Gaspar de); gobernador de Fuenterrábia. 1 506- 
Carvajal-Manriqué (D. Antonio) , segundo marqués dé Xodar. 

VII 453. 
Carvajalr-Manrique (Doña Maria Francisca), cuarta tnár(|üesa 

de Xodar. VII 453. 
Carvajal-Manríque (D. Miguel de) , tercer marqués de Xódár. 

V 197 (M. Octubre, i 645). VI 190. Vil 438 453. 
Carvalho (Alvaro de), caballero portugués. IV 344, 356. 
CarvaOo (P. Juan), de la C. de J. VI 378. 

Casal de Monferrato) derrota de Legafaés en eí, III 451 ; sitiado 
por el duque Tomás de'Saboyá, Vil 289. 

Casanate (Dr.), abogado fiscal del Supremo dé Aragoii. 243- 
VII 77. • 

Casau5 (D. Francisco). VI 410. 

Casimiro (Juan), príncipe de Polonia. 40d. 11 IBÍ , S3§, 280, 
410, 416; detenido en Marsella, 430, 440. ttrl9, ^4'; puesto 
en libertad, 244, 432, 445; ehlrá en lá C. de J. V á95, 477; 
es nombrado cardenal. V1 104, 236, 38Ó ; sé deblará por 
Francia, 388; es hecho cardenal , 365, 386. til 422. 

Caistañedá^ conde de. IV 1 08. 

Ctetonédá, marqués de, VéáSe Hoúroy. 

Castañeda (D. Antonio de), preso. III 484. 

Castejon (D. José de). VII 261; cbfeado inarqüéá dé Cámare- 
na, 335 463. 

Castrón (D. Gil de). VI 76. 

Caskjon y Fonseca (D. Diego de), obispó de Lugo; güteriiador 
y después presidente del Consejo de tastilía. 1 1S7. Itl 452. 
IT 120^ 380. V 33; deja la presidencia y acepta el obis- 
pado de Tarazona, 57. Vil 392, 407. 

Castellá (el capitán D. Galcerán de), itiuerto. 11 SI 4. 

CbsteOar, conde del). Véase Saavedrá. 

Castellar (D. Gregorio del), gobernador de Cartagena dé In- 
dias. II 246; procesado. IV 124. 

Castdiós (D. Miguel) , nombrado del Consejo ¿e fti Cruimdd. 

VI 428 VII 438. 

Castdfnilhor^ conde de. Véase Rodrigues de Vascofivátós. 



4d9 

Castdr-Rodrigo^ marqués de. Véase Mmrá. 

Castdví (D. Jorge), coronel del tercio de Cerdeña. IV 347, 399, 

402, 404, 408, 4Í2; prisionero en Rocroy, V 128. Vil 264. 
CaSteUviüani, conde de. IV í 31, 432. 
Castilla (P. Francisco de), de la C. de J. I 274, ÍI 83, 158, 333, 

490. IV 21. 
CkistiUa (D. Juan de), paje dé Felipe IV. I1 1 58. 
CasttUo (P.), de la C. de J. IV 224. M í 96. 
CasttUo (D. Alonso del) , bailio de Lora , en la orden de San 

Juan. III 185, 434, 442. V 233, 235. VII 149 (M. 1647). 

419. 
Castillo (D, t^rancisco). IV 9. 
CastiUo (D. García del). II 460. 
Castillo (D. Juan del), consejero de Hacienda (M. Setiembre, 

1636). I 5U. 
CiwftBo(D. Luisdel). VI71. 
CastiUon (P.), de la C. dé J. VI 174. 
Castilnovo^ conde de. Véase Mascaretihas. 
Casto (licenciado Fernando del), cartas áe. IV 267, 283. 
Castrillo^ Conde de. Véase Baro y Avellaneda- 
CastriUo, condesa de. VII 2á. 

Castro, ducado de; pretendido por los tiarberinos. U 378. 
Castro, conde de. 1 116. 111 326, 464. 
Castro, condesa de. V 197. 
Cosíro (P. Agustin de), de la C. de J. , predicador dé S. M« 

1 12, 120, 156, 168, 267, 274. II 88, 91, 103, 109, 4C0. 

IV 19, 281; nombrado de la Junta de Conciencia, V 27, 66, 

69, 412, 432. 435. VI 210. Vil 390. 
Castro (fray Agustín de), benedictino, primeramente conde de 

Lémus. I1 128. VII 390 (M. Sétíeáibre, 1637). 
Castro (D. Andrés dé), general de la escuadra de Galicia^ 

111198,338,374,419. 
Castro (P. Ángel de). IV 433. 
Castro (D. Antonio de). 111 419. 
Castro (fray Antonio de), abad de Irache. I1 129. 
Castro (D. Bernardino de), capitán en t^landes. IV 402* 



500 

Castro (D. Diego de). YI i 82. 

Castro (D. Fernando de). III 78. 

Castro (D. Francisco de), maese de Campo én Galicia. V1 1 55, 4 6< . 

Castro (D. Juan de), herido y prisionero en Rocroy. V 128. 

Castro (D. Nicolás de). II 1 86. 

Castro y CastriUo (D. Juan de)» conde de Montalbo, corregidor 
de Madrid. I 62, 448. 458. II 18. 62; preso, 72, 87*, 283, 
288; nombrado proveedor general del ejército de Portugal, 
293, 367, 385. III 96. IV 238. V 64, 190, 210. VI 337 
(M. Junio, 1646). VII 382. 

Castrofuerte, marqués de. Véase Pacheco. 

Castro-Llano, conde de; hereda el principado de Sanz. V 446. 

Castro-Monte, marqués de. VI 26. Vil 433. 

Castronuevo, conde de. Véase Forres, 

Castro-Pereyra (D. Fernando de), coronel de caballería ale- 
mana, primo hermano de D. Francisco de Meló; niuertoen 
la batalla de Chatelet. IV 414. VII 264, 268, 276. 

Castracerde (P. Martin de), de la C. de J. VI 32. 

Castro- Xeriz, conde de. III 389. 

Cataluña, rebelión de. III 424, 445 ; carta de, al Rey. IV 1; 
perdón general publicado en. V 481. 

Cataneo (Salvador), uno de los matadores de Masaniello. VII 113. 

CaumorU (Jaques Nompar de), duque de la Forcé , mariscal de 
Francia. 1 142, 194, 230, 237, 481, 492, 493, 600. III 208, 
211, 387. 

Caussin (Nicolás). II 312. 

Cayland de Saint Bonnet (Francisco), llamado por otro nombre 
el mariscal de Toiras; general francés. I 453; muerto en 
batalla, 472. 

Úasador (D. Martin). Vil 430. 

Cea, duque de. Véase Gómez de Sandovd. 

Ceballos (P.), de la C. de J. 207. 

Ceballos (D. Domingo), nbmbrado consejero real. IV 216. 

Ceballos (D. Juan de), duque de Ostuna, caballero napolitano. 
VII 24, 61 . 

CediUo, conde de. (M. 1635). 243 



504 

Cdis (Diego de), procurador de Sevilla en las Cortes del año 

de 1635. 1218. 
Celada^ marqués de. Véase Fernandez de Córdoba. 
Cencho (II), fortaleza de; tomada por D. Antom'o Sotelo. III 235. 
Cenes, castillo de> Rosellon; tomado por los franceses. III 321. 
Centellas (D. Serafín). I 283. 
Centellas, familia valenciana. Vil 4i0. 
Centeno (Roque), almirante de las Indias. I 342. 
Centesimo, fiestas del. III 470; comedia, 487. 
Centurión (D. Domingo), sobrino del marqués de Monasterio; 

contador principal de Hacienda. IV 302. 
Centurión (D. Sebastian), hijo del marqués de Estepa ; herido. 

1105. 
Centurioné (Ottavio), marqués de Monasterio, agente de la se- 
ñoría de Genova en esta corte. III 98, 207, 214. IV 432. 

VI 86, 499. 
Cqpeda (el licenciado Fernando de). III 124 
Cepeda (P. Francisco de), de la C. de J., rector de Huete. 

111265. VI 20, 194. 
Cepeda (fray Jerónimo de). 1 145, .148, 185, 214. 
Cerbellon (el conde Juan de), maese de Campo. 1 176, 182, 197, 

224; herido, 347, 423. II 93, 201, 209, 249, 239 (M. 1638). 

349,365. 
Cerda (D. Fernando de la), consejero de Guerra. II 265. m 327. 
Cerda (Doña Francisca de la), duquesa de Béjar. V 475. VIL 
Cerda (fray José de la), obispo de Almería. II 343. 
Cerda (D. Juan Luis de la), séptimo duque de Medinaceli; virey 

de Aragón. II1 178. IV 32, 43. V 7, 99. V1 136, 391. 
Cerdan (D. Juan); es creado marqués. VI 427- 
Cerdeña, invadida de franceses. II 71, 74, 93, 94, 108. 
Cerón (D. Juan), predica en Granada. VI 376. 
Cerralbo, marqués de. Véase Pacheco— Ossorio. 
Certera, tomada por el duque del Infantado. VI 41 6. 
Cesarini, cardenal. II 229. 
Céspedes (P. Valentin de), de la C. de J. III, x, 244 , 328, 379, 

487. IV 19, 58; coloquio compuesto por. V 280. 



502 

Céspedes y Meneses (Gor)zalo]; escribe relaciones. I, x; contesta 

al manifiesto de Francia, 448. II 69. 
Chaboiy conde de, n^ariscal de Campo; es muerto sobre Frsga 

(1646). VI 317,310, 340. 
Chaoax (Diego de), el capitap (M. 1635). I 336. 
CZwwm (Juan), de la C. de J. I 44,119,207,213, 222, 3^9, 

322, 336, 523 (M. 17 Setiembre, 1639). IH v, 183, 337. 

VI 50. 

Chacón (fray Andrés), nierceparío. I 207. 

Chac^ Pance de León (D. Ji|^n], oidor (^el Consejo de las Or-r 
denes. III 42, 433. IV 302. V 475. VI 37; vísit^flpr del rei- 
no de Ñapóles, VII 1?, 46, 61, 77, «2, 116, 151; desterra- 
do, 164, 171. 

CevaUos (D. Pedro). VII 287. 

ChapeUfy gobernador de la; degollado. 208, 312. 

Charela (la). I 37, 338. 

Charelo, Véase Austxia. 

Chamace (Mr. de), ql embajador; muerto. II 469, 47^. 

Chateau-CambresiSj villa de Francia; tomada por los france- 
ses. II 1 79. 

Chatekt^ villa de bélgica; tomada por el Cardenal-Infante. 
I 478; recobrada por jos franceses, III 77; batalla de, ga- 
nada por Meló. IV 411, 415, 420. VII 273. 

Chateiet, batalla dp, vencida ppr P. Francisco de Velo. IV 396i 
415. VII 262. 

Chatilhm, conde dp, gc$peral francés. I 215, 223, 31?. I| 156, 
438 , 457, 460, 482, 5Ó0. I|I 276, 290, 485. V 49 ; un hijo 
suyp se b^te en duelo coi) el de puisa, 427. 

Chaúines (Honoré Albppt de), duq|iedp; general francés. 1114$^. 

aavarri (D. íuan de). IV 42?. y|I 286. 

Chavarri (D. Julián), hermano del ^nterjpr. ly 425. Vfl 287. 

Chavena (Ciavenn?), vil|a de| Lombardo-Véneto. I 182, 28^. 

Chaves (D. Ba]tasar de), conjde de Santa Cruz ^p la Sierra 

VII 396. 

Chaves (D. Juan de), almirante de Nuava-Esp^pa. I 345. 
Chaves y Mendoza (D. Juan de), oidor del Consto Real. 1 9, 



603 I 

249; gobernador del |Ek>nfieJQ de las Órdenes, Q28. 11 485, 
257, 263, 283, 385. III 78. 387. IV 237. Vil 396. 

Chapes (P.), de la C. de J. lY 172, 179. 

C^avifnjfy copde de. Véase Le pouthUier. 

Chdi de la Rene. Véase Xdi. 

Chdva, epnde de. Véa^e f^adrqn de Vüanova. 

Cheorem^y duque de. Véase Albert. 

Chevreuse, duquesa de. Véase Rohan-Monibagon» 

Chiavarri (Gioranüe Luc^), enviado de Genova. II 228. 

í^iWVy prínpipe de (Itf. 1644). V 426. 

Qiinekorp^ cpnde de. Véase Fernandez de Cabrera. 

Chiriboyq (p. F|:apc¡sco 4^); preso por la Inquisición. VI 4Q6; 
recobra su libertad, 373. 

Chirinos (D. Fernandp), pomisario gpperal de la caballería; der* 
rotado por los catalanes rebeldes, IV 8; inuertQ len el.asal? 
to deHonjuicfa, 122. 

CliipTM, el $argenfo n^ayor. II 464. 

Chwnacero (D. Antonio). 1 395, 405, 528 (M. Octubre, I63ft). 

Chumacera^ CarriUo y Sotomayor (P. Joan) , condp de Guai;o« 
I 405, 529. II 113; agpnie de España en Roma, UI 409, 
428. V 2, 5, II, 28, 84; presidente del Cpp^ejo de Castilla, 
57, 59, 85, 99, 437. V1 1 0, 24, 89, 4 Q3, 270. .391 . Yll 392, 
414. 

Cid (D. Nicdás) , veedor general del qjército de Italia. II 96, 
248; consejero de Guerra. II1 13. IV 124; veedor del ejér-^ 
cito Real, 302, 379; su hijo muerto sobre (.érida, 486. 
Vn 405. 

Cid de Ahmyda^ caballero portugués. IV 344. 

Cienfuegos, el inquisidor. II1 142. 

Cinq-Mars (marqués de). Véase Coiffier de Buxi. 

Cisneros (D. Francisco de). II 336. 

CíuéM-R^% duque de. Véase Jdiaquez. 

Qancer^Ochin (Juan); ahorcado por los holandeses. IV 97. 

Qaretti, secretario del duque de Saboya. III 466. 

Garis (P. Pablo) . canónigo y diputado eclesiástico de Bar- 
celona, m 446. 



504 

aaf)er (P. Theodoro), de la C. de J. VI 385. 

Clemente (P. Claudio), de la C. de J.; sus cartas. I 3, 35; sus 
Tablas cronológicas, 61 , 123, 171 , 230, 267, 292, 316, 
345, 375, 472. II 219. ffl, vii, 16, 375, 377. IV 20. V 369. 
VII 421 . 

üercangi, villa de Flandes; tomada á los franceses, 371 . 

CoUenza, ciudad de la Prusia Renaoa ; sitiada por los impe- 
riales. I 345, 371; ganada, 442. 

Cobos de la Cuesta (D. Gabriel). I 356. (M. 1635). 

Cobos de la Cueva (D. Fernando) , gobernador del castillo de 
San Gian en Portugal; lo entrega á los rebeldes. IV 112. 

Cochi (D. Lorenzo), secretario del Nuncio Apostólico; preso. 
III 407. IV 134. 

Coeüo (D. Antonio), poeta dramático. II 40. 

CoeUo (D. Juan). II 40. 

Coello^Arias (D. Juan). VII 384. 

Coiffier de Ruzé (Enrique); marqués de Ctnq-^Hars; es dego- 
llado, IV 474. VII 41 0. 

Coislin (Marguerite Philippine de), duquesa de Puylaurens, so* 
brina del cardenal Richelieu. I 390. 

Cojo ú Coxo, el capitán. VI 289; el teniente coronel. 442, 446. 

Colan {D. Patricio). VI 204. 

Colazo (el P.), de la C. de J. 1 107. 

Colegio de la Compañia en esta corte; fuego en. VI 494. 

Cdibre, entrega de. IV 345, 373. 

CóUart (Jaques), almirante de los galeones de Dunquerque. 
I 393; derrota por mar á los holandeses, 509; es hecho 
prisionero, II 69; muere en la Goruña, 167; su hijo apresa 
dos navios portugueses, V 1 86, 1 96. 

Collazo (P. Antonio), de la C. de J. V1 187. 

Collazos de Mendoza (D. Diego). V1 183. 

Colmar, villa de la Alsacia; ganada por los imperiales.. I 234, 
383. 

Colmenar^ conde de. II 21 7. 

Cobnenares (Diego de), historiador de Segóvia ; cHado , \1 21 . 

Colomu (D. Alberto), marqués de Platón, ll 260. II1 178. 



505 

Coloma (D. Carlos), genei;al de la caballería y castellano de 

Milán; marqués del Espinar. 1 182, 203/299, 302, 328, 

. 440. II 39, 41 , 83, 1 27 (M. 23 de Noviembre de 1 637). 260. 

Colama (D. Carlos), segundo marqués del Espinar, hijo del an~ 
terior. II 260. IV 293. V 329. VH 400, 420, 

Coloma (D. Pedro). I1 1 27. lü 41 . VI 225. 

Cobn de Córdoba (Dona María Ruiz), marquesa de Guadalesle y 
duquesa de Veraguas. VII 398. 

Colon de Portugal (D. Alvaro Jacinto) , quinto duque de Vera- 
guas y de la Vega. I 199; sale para Flandes , 21 6, 21 7; 
maese de Campo, 301, 402, 404 (M. 1636). Vil 376. 

Colon y de Portugal (D. Pedro Ñuño) , sexto duque de Vera- 
guas. IV 381 . \l 24 ; desterrado , 25, 461 . VH 161 , 300, 
376, 403, 409. 

Colonia, elector arzobispo de. I 442. VI 489. Vn 303. 

CoUmna (D. Carlos), hijo del Condestable. I 99, 302. V 50á. 

Colonna (D. Federico ú Fadrique), príncipe de Butera; nom- 
brado virey de Cataluña. IV 128. VII 387, 431. 

Colonna (D. Felipe), príncipe de Butera, gran condestable de 
Ñapóles. II 69. III 84, 285. VII 387, 431 . 

Colonna (Marco Antonio), duque de Pagliano y Tagliacozo. 
(M. Enero 20, 1659). VII 431. 

Colonna (Doña Victoria), marquesa de Villafranoa. VII 375. 

Colonna, cardenal. VI 245. 

Cdoredo (Juan), el mozo; coronel del Emperador. 1 142. 

Cokredo, el viejo, general del Imperio; entra en Francia , 24 8 
383. 

Cotnbalet (Madame de). Véase Vignerode. 

Comedia del Centesimo. III 471 ; de Eneas, por el P. Valen- 
tín, 244, 328. 

Comedias. II 330, 459. III, x, 24, 266, 268, 383, 414; resta- 
blecidas, VI1 165. 

Concentaina, conde de. Véase Benavides. 

Concentaina, condesa de. Véase DávHa^CoreUa. 

Concepción, monja de la; en Sevilla. I 49. 

Concordia de paz entre jesuitas y carmelitas calzados. 1162. 



5í)6 
CWtó, príncipe de. Y^asp Bourbori'í Conde. 
Condéy princesa de. Yéasi^ Maillé-Brecé. 
Cqndé-JDuque, Véase Gustnan. 
Condpstable (le Castilla. Véase Fmiandez de FeffWfX}. 
Condestable de Navarra. I 79; de^tejprado, I \%y %k%. ^ ^6. 
Condestable de Ñapóles. I 252, 
ConflíAenda. V(^se Cobknza. 
Conquista, marqués de la I 7* 
Conseío de Hacienda, reforma del. Y 198. 
Cofiti y iFiesco (D. Cristóbal), alférez reformado. ^ 406. 
Contray (Coutray), ciudad de Flandes; tomada por |q$ fr^ce- 

ges, VI 379, 386. 
Contreras (D. Ai^tonio de). Véase Buiz de Cont^ems, 
Coniferas (D. Diego de), capitán (M. 4635)! I 35^. 
Contreras (p. Gregorio de) , oidor de Granad^ y qpqpe^ido^ fJe 

Málaga. III 482. 
Contreras (D. Melphor de), IV 423; $q carta, Vil 287. 
Contreras (Pablo de). II 246. 

Contreras (D. Rodrigo de); carta de. IV 423, 4^fl(. VII 287. 
Contreras (D. Sebastian), gentil-hqqibre de Cámf)ra (St. 4 §35). 

I 243; gob^rn^dor de Aranjuez. 
Coqui (Lorenzo). Véase Cochi, 
CorbaUm (p. A?ifppÍQ). IV 33p. 
Corbie^ villa fortificada de la Picardi^; reQ9brada ppr Iqs ffap- 

ceses. I 540, 
Corderq (P.), de la C. (Jp J. VI 334. 
Córdoba, corregidor de; preso. VI 21 3. 
Córdoba^ obispo de. I 4P5. 
Córdoba (D. Abn$o de ó D. Alvai^o (4e). 1 27^. 
Córdoba (D. Bemardino de). V 377. 
Cárdol^a (D. Diego df¡¡. U 257. 
Córdoba (D. Francisco de). VII 348. 
Córdoba (D. Gonzalo de). I ^2 (M. 163^). ^39. 
Córdoba (D. Juan de). V 34. VI 5Ql5. 
Córdoba (D. Luis de), gob^rnaidojr de las Isla? f^l^ria^ • ^^§^i 

45«. 



' 5Q7 
Córdoba (el capitán D. Nioojés de). II 2^5, 
Córdoba^ Aragón y Cardona (D. Lui^ R^iqon ()e), quinto duqu^ 
de Segorbe y sexto de Cardofta. III. 478 ; paftas á, IV, siii, 

2?9. V, 11, 100. 
Córdoba y Cardona (Doña Aqa de] , condesa de S|edeHin ; carr 

marera mayor de la Infapta. Y 505. yil 4 49, 432. 
Córdoba y Roxas (Doña f rs^ncisca de] , mafquesa de Leganéa* 

VII 348, 413. 
Córdoba y Roxas (Doña Juana de) , marquesa de Alms^zan y 

condesa de Monte-Agudo. VII 442. 
Corfbo, lugaf del duque de Mpcjen^. I 311. 
Corella y Mendoza (Doña María], condesa de la Puebía de 

Mental van. Vil 328. 
(^ria^ (marque? ,de). IV 338. 
Cornejo (el M.""], catedrático de S^^Iamqpca. I 267. 
Coronado (D. Alonso). III 482. 
Coronado (D. Jupin). II 93. 
Cproncl (P). de la C. de J. IV 1 73. 
Coronel (D. Francisco). VI, xxix. 
(lorond (D. Ju^n). YI, xxvi. 
Corral (Gabriel del). III 83. 
Cqrral (D. Rodrigo del). VII 65. 
Correa (P.). de la C. de J. II 366, 402. 
Corte, cuartel de la; que significa. VJI 383. 
Cortes de Castilla del año 1634, 1 33, 59; niegs^n pl ^pbsH 

dio, 204, 218; despedidas, 437. VI 209, 224, 229, 2^4- 
Corto' de Valencia. VI 205, 209, 293. 
Cor0s (Doña Juana), duquesa de Alcalá- II 237. 
Cortés (Pona litaría), iparquesa del Valle de Oaxac^, dqqpesa 

de Terranova. V 20. 
Qortés (D. Rodrigo de), capitaR. VI 20*. 
Cortizos (Manuel), contador mayor de Rentas. II 39, 64. III 234 , 

IV 390; preso. VI 338. VII 257. 
Coruña^ el puerto ()e la, atapadp por la armada franc^. III 267. 
Coruña, conde de. Véase Suarez de Figueroa. 
OiTfqna, YÍ2(ponde de la. YéasQ ^T^^^f^ de Mendoza. 



608 

Cosmandd, ingeniero flamenco. VI1 127. 

Cosía, el presidente. I1 170. 

Costa (P), de la C. de J. m 34S. 361. 

Costa (Jusepe de), oficial del ejército de Cataluña. IV 812. 

Costilla (P. Diego), de la C. de J.; cartas de. IV 167, 173. 

Cottington (sir); se pasa al servicio de Carlos I. V 327. 

Cotire, marqués de, embajador de Francia en Roma. I 533. 

II 220, 232, 375. 

Cotistn (Mr. Víctor), citado. II, xi. 

Coutinho (D. Egas). IV 96. 

Coutinho (D Gastón), creado duque de Caminha. IV 105, 112, 
266. VII 325. 

Covakda (P.), de la C. de J. VII 242. 

Crequi (Carlos de), principe de Poix , mariscal de Francia ; sus 
campañas en el Monferrato. 1 20i ; cerca á Valencia del 
Poó 332, 372, 403; preso de orden de Richelieu 421, 472. 
I1 187, 205, 239, 269, 369, 383; 385 (M. 1638). 

Crespi de Valdaura (D. Cristóbal), regente del Consejo de Ara- 
gón. VI 209. VII 438. 

Crespi de Yaldaura, hermano del anterior; nombrado teniente- 
maestre de Montesa. VI 209. 

Crespo (P.), autor de relaciones. I, x, 216. II 74, 91 , 441 

III 346, 361 , 432. VII 304. 

CriUoriy duque de, general francés. I 359. 

CrineUiy tercio de. II 93. 

Christiem 6 Christiano IV, rey de Dinamarca. VI 38. Vn 434. 

Cristina, reina de Suecia. 1 150. 

Croy (Carlos de), duque de Ariscot ó Aerschoot, señor flamen- 
co; su prisión en Madrid. I 38, 39, 53, 57, 117, 156, 276. 
n 958, 297, 356; su muerte, IH 484. VII 383. 

Croy (P.), capuchino, hermano del anterior; 1 156 (M. Marzo, 
1635). 

Croy (D. Felipe de), principe de Arembergh, duque de Aers- 
choot. II 258; desterrado de la Corte, VI 461 . VII 250, 25S, 
261,300,344,403, 409. 

Croy [Mr, de), sumiller de cortina del Infante-Cardenal. Y 429. 



509 

Cray de Peralta (D. Diego), marqués de Falces y de Mondéjar, 
capitán de la guardia de la Cuchilla. YII 409. 

CructfijOy el de San JerónimOf I 32; el de San Francisco, 52. 

Cruz (P.), de la C. de J., asistente de Italia. I 65. II 325. 

Crux (Femando Maximiliano) , consejero y camarero áulico 
del Emperador. I 399. 

Cuéllar (D ), jurado de Sevilla. IV 231. 

CuéUar (P. Juan de), de la C. de J. (M. 1635) VI 264. 

Cueva^ cardenal de la. Véase Cueva y Benavides. 

Cueca (D. Antonio de la)« comisario general del ejército de 
Flandes. V130. 

Cueva (P. Cristóbal de la), corredor de la Victoria. IV 247. 

Cueva (D. Diego de la) ; derrota cerca de Badajoz un ejército 
de franceses. VI 64. 

Cueva (D. Francisco de la) , séptimo duque de Alburquerque. 
1 139, 318, 396. I1 157 (M. 18 Julio, 1637). 

Cueva (D. Francisco de la), octavo duque de Alburquerque, hi- 
jo del anterior. II 462 ; general de la caballeria de Flan- 
des, 37, 78. m 174, 293, 297, 326; su desafío con el du- 
que de Elboeuf. nr, xiY, 392, 403, 406, 408, 412. V 38, 
95; herido en Rocroy, 144, 163, 389, 426; general en Ca- 
taluña, VII 74, 265. 

Cueva (P. Lúeas de la), de la C. de J. ; su carta , lY 320 ; en- 
viado á la misión del Marañen, 321. 

Cueva y Benavides (D. Alonso de la), primer marqués de Bed- 
mar ; cardenal de la S. I. R. I1 120. IV 458, 463. V 200. 
V1 19. VII 333. 

Cueva y Benavides (D. Gaspar de la), segundo marqués de Bed- 
mar.V315. VI19. 

Cueva Enriquez de Ulloa (D. Baltasar de la), marqués de Ma— 
lagon y conde de Castelar. V. 1 42. 

Cueva y Silva (Doña Leonor de). V 499. 

Cuevas (D. Andrés de las); preso. I 635. 

Cuevas (licenciado Juan de) ; su carta al duque de Cardpna 
IV 213. 

Cujia (P. Gaspar), de la C. de J., misionero de Harapon. IV 320. 



510 

Gusanee (Beatriz dé], condesa de Ganleci-oix. tlt 220, ^4¿, ^^, 

354. Vil 390. 
CusaiWf marqués de. Véase Barrionuevo. 



D 



DaMa (la) muda, comedia. VI, xiti. 
Daphne^ fábula de; representada en el Retiro I 459. 
Váralos y Toledo (D. Diego), el tíapitan (M. 1635). I 356. 
Dámhb y Zambrana (b. Juan) , consejero de Guerra eü Flan- 
des. II, VII. 4 

Mbílá (D. Antonio) , cuarto marqués de las NaVés. 1 7, 243 

(M. 1635). 
bávila (P. Bartolomé), dé la C. de J. ÍII 501 . 
Dábila{D. Bernarditio ú ü. iFernanáo) , mai*qüés de Salinas, 

feráii í^ejoneádtJr de torbs. Itt S5. lY 322. Vil 385. 
Ddvia ffl. Gonzalo). TV 29Í. 
Oábila (D. Lorenzo). IV 16Í. 
Dávüa (D. Pedro), quinto marqués de las Navas; hermanó del 

anléi'br. II ^19, 494. III 348; general de lá caballería del 

Rosellon, 365, 43i; gobernador de Fuenterrabiá , 398 

(M. 1639). 
Dávüá y Bobadilh (D. Adrián Gonzalo), quinto conde dfe Pu- 

ñoenrostro. I 7. II 217, 336. VII 443. 
iMiiÜá'üórettü (Doña Antonia), condesa dé Concen'tayrid. III 348. 

IV 348. VII 396, 456. 
D\í\klá^ Cuello (D.Diego), nlarqués de Navalifnórcuéhde. Vil 400. 
Dávilor-Codlo (D. Gonzalo), señor de Ifavalmorcuende: es mner- 

to en el sitio de Perpiñan (1642). IV 292. VII 400. , 
Dávilor-Corella (Doña Juana dé), condesa de Santísiéban dé! 

Ptórlo. VII 396, 456. 
Dávilor-Guzman (J), Diego), segundo marqués dé Lofiana 



54 < 

üávih-^Gusmán (D. Francisco), primer .marqués de ia Fuebl^ 
de Ovando y. quipto de Loriana; presidente del Concejo de 
Hacienda. I 9, lS6, 90, 108; mayordomo mayor de la du- 
quesa de Mantua en t^ortuga], 4Ó8, 277. III 499; preso por 
los rebeldes, IV 93, 123, l24, 278; canjeado, V 1 00, 155, 
'171, 390; entra en la Corte, iÓ3; es hecho consejero de 
Estado, 470, 475. V1 136. Vil 66, 70 [Ú, Agosto 4, 1647). . 
125, 424. 

pávüa-Guxman (D. Juan), tercer marqués de LoríUna. VÍI 382; 
ku muerte desgraciada (1636). 1 140. 

Dávüa-Guztnan^ DÜoá y Saavedra (Doña Leonor María). Vil 428, 

42d: 

Dávüa-^Guxman y Saavedra (Doña Inés María), condesa de 
Añover. V 475. 

Dáoüá y betedii (D. Andrés), capitán de caballos, señor de la 
Gareña. Vil 461 . 

Éávüá Pónce de León (D. RQdrigo). V 499. 

Dávüa y Zúñiga (D. Antonio), tercer marqués de Miravel. 1 416; 
ti 27Í , 442. 111 17'5'; presidente del consejo de las Órdenes, 
VI 39, 103; reprendido, 130 ; multado, '134;, mayordomo 
r¿áVdr de \Í Infanta, áSfe, 4^5. VII 434, Í35, 454. 

Daza (fray Domingo) , dominico ; predicador de S. M. 1 156-, 
167. 

DecUy (Mr.), éapilah borgóñon. lí 467. 

Óenlici (i^aúlo), general de la caballería Bn la frontera de Na- 
varra, il 173. VII 477. 

Desafío de franceses y españoles. í 486 . 

Desafíos, jiapel sobre los; escrito por el Conde Duque. II 408i 

Des Noyers (Francisco Sublel) , secretario de Estado en Fran- 
cia. Vil 376. 

Diálogo representado eñ él colegio de la Cotopañíá. II 203. 

Dtídogo dd martirio del P. MastriUi, representado. V 323, Se©*, 
á81 , áá3, 438; del dia de San Lúeas, 1 88. 

Diaz (P. Benito), de lá C. de J. IV 473. 

Diaz (P. Francisco), de lá C. de J. III 335. 

Diaz (P Hernando), de la C. de J. 1 66 



542 

Diaz (Juan Valero), asentista. IV 265, 381. VI 169. VII 408- 

Diaz (P. Lucas), de la C. de J. VI 473. 

Diaz de Meneses (P. Diego), de la C. de J. I 30, 338. 

Diaz Pimienta ( Francisco ) , general de los galeones. I 431 . 
II 432. IV 478; se apodera de la isla de Santa Catalina, 472. 
VII 244, 335. VI 67, 101, 267, 332, 362, 368,^97. 

Diaz del Quintanal (D. Francisco), capitán. VI 204. 

Diaz Romero (D. Pedro) , presidente de la Sala de alcaldes. 
(M. 1635). 1243. 

Diaz Tanca (P. Francisco), procurador general de la C. de J. 
en el Paraguay. I1 143. IV 118. VII 236, 243. 

Dietrichstein (Maximiliano), príncipe de; general del In^perío. 
VI, vin. 

Dietrichstein^ el cardenal. II, u. 

Dinamarca^ hijo bastardo del rey de; en Madrid. I 46; 53. 

Dinet (P.), de la C. de J.; confesor de Luis XIIL V 47. 

Diste^ villa de Flandes; tomada por franceses. I 21 5; recobra- 
da por el duque de Lerma, 268. 

Dola, ciudad de Borgoña; sitiada por el principe de Conde. 
1505. 

Dominguez (fray Juan), de la orden de San Agustin. I 156. 

Domante (Dr. D. Melchor), VI 6, 79. 

Doms (D. Berenguel). III 448. 

Doí'ia (Doña Artemisia), duquesa de Gandia. VII 445. 

Doria (D. Carlos), duque de Tursi; general de las galeras. I 354; 
carta de, 404. II 83, 31 1 , 384. III 89, 246 ; hecho grande, 
354. IV 1 52. V 474, 496. VI 433, 469; preso por los amo- 
tinados de Ñapóles, VI1 164; recobra su libertad, 170. 

Doria (Juanetin), hijo del duque de Tursi. I 284, 408. III 417; 
los forzados de su galera le entregan á los catalanes, 283, 
303; es preso y llevado á Paris, 311, 323; le dan las ga- 
leras de Ñapóles, 469. VII 7, 46, 1 37. 

Doria (Doña María Francisca), marquesa del Viso. VII 418. 

Doria (Nicolás), general de las galeras. VII 8. 

Doria fTomás), socorre á Orán.V 232, 450 (M. Marzo 1644). 
462. 



Anta y Carreto (Doña Victoria), hija del duque de Tursi; casa 
con el heredero del conde de Montalban. V 438. VI 264. 
VIH 56, 425. 

Darlans, plaza faerie de la Picardía. I 317, 330, 334. 

Dornálas de la Cámara (Francisco). IV 449, 452, 433. 

Dozavo, impuesto del. I 38, 64, 84, 88, 95, 100, 103. 

Drop, almirante holandés. I 273. 

Duende, el hijo del. V 406. 

Dupeny^ secretario de la embajada de Francia ; preso. 11 297<, 
441. 

Duque de Estrada (Juan Francisco). III 34 3. 

Duque de Estrada (D. Diego) 11 75. 

Duque de Estrada (D. Francisco). VII 265. 

Duque de Estrada (D. Juan). VII 400. 

Duran (fray Juan), mercenario descalzo; cartas de. IV 493. 

Duran de Torres. Véase Torres. 

Duraxzo, cardenal; legado de Bolonia. IV 486. 

Durlac, el principe. IV 430. 



B 



Echalaz (D. Juan de), obispo de Hotodofiedo. VII 452. 

Echaoarria (el capitán Sebastian de). III 43. 

Echave (P. Diego de), de la C. de J. IV 469. 

Edatue (capitán D. Martin de), m 307. 

Egmant, conde de. IV 4 26. 

Eguia (D. Domingo), gobernador de Fuenterrabia. III 39; car- 
tas del Rey y del Conde-Duque para, 64; mercedes hechas 
á, 405, 175, 492,244; nombrado gobernador de Fraga, IV 
278; desórdenes de su tercio en Cataluña, IV 9. 

EÜHXuf^ duque de. Véase Lorena. 

Etíseda, marqués de la. Vn 396. 

ToHo xn.' 33 



5U 

Elixondo [D. Miguel de). III 271. 

Mna, obispo de, IV 4 37. 

Embajador de la reina de Francia María de Médicis ; t>ireso. 

Embden, capital de lá Prfasia oriental ; tomada por los itn pe- 
nales, 4Ó9; 4tO. 
Embaen^ conde de; gobernador del Ltíiembargo; iOtná á Tré- 

veris, 1 174; á Clercangi, 37<. 
Endemoniada fingida, relacioh de lá. H 28. 
Encantos (los) de Circe\ comedia. I 201 , 224. 
EnciniUas (Marcos dé)i ériado de 8. S. Y 37B. 
Enghien, duque de. Véase ^ourBon^ CbHctó. 
Eneas, auto sacrameuial de la histdHá de. IIHí4li 328, 187. 
Enin (Henin), conde de. I 509; 

Snriquei (fray ), mercenario. VI 287. 

Enriquex (P. Alonso), de la C. de I IV 812. 

Enriquez (D. Alon^), iniierto en desafío. í 37, StSS. 

Enriquez (D. Bartolomé), capitán dé caballos reforinádo. T 273. 

Enriquez (D. Enrique). IV 21 . 

Enriquez (D. Fadrique), castellano de Milán. 11 81 , 216, 227. 

IV 21, 48, 126. VI 486. 
Enriquez (Doña María), condena de Villaumbrosa. VI 492. 
Enriquez de Ahnansa y Borjd (D. Alvaro), sexto marqués de 

Alcañices. I 7. II 255, 457. III 89, 94; creado grande 389; 

versos satíricos dirigidos contra; IV 352. VII 328, 369 

(M.Dici0aibre, 1642), 414. 
Enriquez de Ahnaniá t^ Borja (D. Juaií] , séptimo marqttés de 

Alcañices. VI 09. VII 414. 
Enriquez de Azevedo (D. Pedro), segundo conde de Fuentes úk 

Val de Opero; noticias de. V, ix; diátiñlo del conde de Foii- 

taM, cti. 
Enri^l^ibesí de Borja p. Juan), marqbés dé Oropesá eá Indias; 

I 26; hereda el tnarqhesado de AlcaSioes^ T 109, 115. 

VII 414, 415. 
Enriquez de Cabrera (D. Juan Alfonso), noveiio idmiraote dé 

Castilla , duque de Medini ife táoaiotL I 406 ^ 409^ M& 



515 

II iSi , 462 ; marcha al socorro de Füenterrabia, 477. 
ni 6: mercedes hechas á, 74, 77 ; su entrada en la Corle, 
408, 159; se disgusta con el Conde-Duque, 173; es nom- 
brado virey de Valencia, 178, 181; de Sicilia, IV 95, 451, 
457; de Ñapóles, V 315, 374, 462, 471: VI 63, 257; ehtra 
en Roma, VI 63, 257, 285, 294, 320, 336, 398 (M. Febre- 
ro 7^ 1647), 462, 465. VII 75, 118, 454: 

Enriquez de Cabrera (D. Juan Gaspar), conde de Melgar; dé- 
cimo almirante de Castilla. VI 468, 486. VII 309, 454. 

Enriquez de Cabrera (D. Luis)^ octavo almirante de Castilla, du- 
que de Medina de Rioseco. I 467; su convite á los emba- 
jadores griegos. II 300, 320. 

Enriquez— Colonna (Doña Felice), duquesa de Lerma 367. 

Enriquez de Córdoba (Doña Juana) , marquesa de la Algava. 
VII 410. 

Enriquez dé Guzman (D: Alonéo), pot» ot^o ndínbre fray Alonso 
de Santo Tomás, obi8{)0 dé Málaga. VII 485. 

Enriquez de Guzman (D. Fadriquej, octavo conde de Alba de 
Liste. III 78, 1 60. IV 1 79. Vil Íl 5. 

Enriquez de Guzman (tJ. t^edro), conde de Fuentes. V, íx. 

Enriquez de Mendoza (Doña Ana), duquesa Viuda dé Albut^- 
querque. II1 1 85. 

Enriquez de Forres. Véase ffeúriqüez. 

Enriquez de Ribera (D.. Fernando) , sexto marqués dé tarifa, 
su muerte. I 34. 

Enriquez de Ribera (Dtífiá María) , duquesa de Montálto y dé 
Alcalá; muerte de. III 338. VH 383, 411. 

Enriquez Sarmiento y Mendosa (Dohá Mai ía), duquefea de Frias 
y condesa de la ReVilia. Vli 453. 

Bpernon, dtiqué dé. Véase La Vaktte y Foix. 

Erasso (D. Francisco de), conde de Humanen; nombfadó para 
la embajada de Inglaterra. I 96, 243, 275, 309, 399 (M. 
Setiembre, 1635). VII 379. 

Erasso (Luis de). Véase Herasso. 

Erasso (P. Martín), de la G. de J. II 321 . 

Ericetfra, conde de (M. 1636). I 465. 



546 

Eril (ü. Jaigie de), maestre de Campo de ia diputación de Bar- 
celona. IV 387. 

Eril^ condesa viuda de. I i89 ; casa con el conde de Cantilla- 
na. IV 477. VU 337, 356. 

Ervas {Francisco de), clérigo. VI, xiv. 

Escalante, conde de. Véase Guevara. 

Escalanle, condesa de ; casa con el hijo del conde de Oñate. 
ffl 290. 

Escalona, duque de. Véase Pacheco de Acma. 

EscamiUa (P), de la C. de J. V1 196. 

Escasola (Julio César), factor de los Fúcares en Madrid. I 530. 

Escobar (P), de la C. de J. V 216. 

Escobar (Doña Marina de). I 51 . VU 295. 

Escovbleau de iSburdi^' (Francisco de), arzobispo de Burdeos; man- 
dsí la armada de Francia. I 49 ; corre las costas del mar 
Cantábrico, m 267, 269 274, 274; ; desafia á D. Lope de 
Hoces, 280, 283; aparece en la costa de Cataluña , IV 38i; 
bloquea á Tarragona, 390, 423. 

Escribano (P. Antonio), de la C. de J. VII 243. 

Escudero (P. Cristóbal), de la C. de J. III 73. 

Esfrondato. Véase Sfrondáio. 

Eslava (licenciado), cartas del. IV 229. 

Espada (García de la). V. 203. VII 362. 

Eqpada (fray Manuel de la), de ia orden Tercei-a ; ajusticiado. 
V 203. VII 358, 362. 

España (P. Martin de), de la C. de J.; su carta. V 214. 

Esparsa (P.), de la C. de J. V1 196. 

Espatafora, Véase Spatafora. 

Espenan (Roger le Boussois d*), gobernador del Languedoc; 
defiende á Salses. III 289, 394; entra en Cataluña, IV 31, 
37, 62, 78, 272. 

Espina (D. Juan de). IV 492. 

Espinay, principe de. Véase Spinoy. 

Espinela, compuesta al hijo adoptivo del Conde-Duque. IV 237. 

Espino, msLvqnés del, caballero portugués. III 252. 

Espino (V. Gil de), de la C. de J. V 205. 



547 

Espino (Dr. Juan de); sus escritos contra la Compañia. 1 9, 44, 
15, 47, 84, 484, 234. II 397. IH 404. V 497; prohibidos * 
por la Inquisición , 248, 249, 285, 394, 395. VI 307, 376, 
464. 

Espinóla, marqués de. II 339. 

Espinóla (D. Agustin), cardenal arzobispo de Santiago ; virey 
de Galicia. II 485, 207, 493, 346. III 26; nombrado del 
Consejo de Estado. 430, 496. IV 423. V 76, 466, 328, 240, 
345, 445, 469; arzobispo de Sevilla, VI 78, 362. 

Espinóla (D. Ambrosio), primer marqués de los Balbases. 

Espinóla (D. Bartolomé) , nombrado proveedor general dej 
ejércitoReal. 302. V415. 

Espinóla (Juan). IV 449, 452. 

Espinóla (Doña Polixena), marquesa de Leganés. VII 348. 

Espinóla ^Doria (D. Felipe), segundo marqués de los Balbases. 
II 304, 306, 314, 455. UI 254, 258, 314 ; general del ejér- 
cito de Cataluña , 337 , 344 , 384 , 392 , 427 , 444 , 434, 
444.IV424. V394. VII289. 

Espinosa (P.), de la C. de J. HI 228. 

Espinosa (Bartolomé), contador mayor de S. M. II 332. 

Espinosa (D. Diego de), clérigo; ahorcado en Granada. VI 448- 

Espinosa (D. Ignacio de). VI 79. 

Espinosa (D. Pablo de). V 405. 

Espinosa y Gusman (D. Francisco de); su carta. IV 322. 

Espira. Véase Spira. 

Esquenque. Véase Schenck, 

Esquilache^ principe de. Véase Rirja. 

Esquilache, princesa de. Véase Botja. 

Esquinas (P. Ignacio de), de la C. de J.; su carta. V 238. 

Esquingen. Véase Schenck. 

Esquivd (P. Pedro de), de la C. de J. Vil 247. 

Essex^ conde de, general de los parlamentarios en Inglaterra. 
IV467. V257. VII366. 

Estadiüa, pueblo de Aragón; tomado por franceses. V 454. 

Estampes^ Valengay (cardenal Aquiles d'); muere (4 646). VI 373. 

Este, marqués de. IV 300. V 429. 



5<8 
Este (U. Carlos Filibérto d^), marqués de San Martin ; gober- 
nadop de Dola en Borgefia. I 461. II 98, 472, 478, 500. 

viao. 

Este (D. Fernando d') , hermano del duque de Módena y ar- 
zobispo de Tarragona, III 298; hecho carfienal^ YI 376, 
280^ 885; llamado también aardeoal de Módena, 383, 330. 
YU 443, 444. 

Este (FrancisQO d'), duque de Módena y de Reggio ; se declara 
por Espaia. I 30B, 310; derrota al de Panoá, 375 ; arma 
contra el Papa, lY 484. Y 201, 352; se dedal*a por Fran-^ 
cIa,YI281,349. YII378. 

^5íc(Ludovicod>III179. 

Este (el principe Nicolo d'). II 228. 

Estepa^ marqués de (D, Adán Genturiojí). Y 386. 

Estrada (D. Antonio de), provisor de Badajoz y oidor de Se- 
villa; su earta refirieado el sitio de aqueUa ciudad .Y 499, 
849, 203. 

Estrada (P. Juan de), de la C. de J, 1 64. Ü1 184, 487. IV 467, 
473, 385. V 359. 

Estrada (D. Luis de); earta de. lY 444. 

Estrade (Godefroi, conde de) , comandante general de la Cfr- 
balleria francesa en Italia. YII 447. 

Estrées {Framcisco Aníbal d'), mariscal de Francia. III 363; em* 
bajador en Roma, lY 4 34 ; preso en la Bastilla, YII 44 8. 

Estron (Jaques), contribuye á la toma del Esquenque. I 868. 

Evora, motin de. 11 247, 262. 

Evora, arzobispo de, en Portugal; pide y obtjene licencia para 
residir en su diócesi. lY 402. Y 803. 

F 

Fairfaoo (Thomas), general de los parlan^^ptapios. Y 439. 

Falces, marqués de. lY 384 . 

Faquinftti (Monseñor), puncio de S. S. III 297, 307, 345, 338. 

lY 463 484 . YJ! 333. 
Fared-GiAseno^ seudónimo de Rafael Nc^ués. III ¿90. 



8Í» 
Far^ (Mr. du); Vea»? 4ngenm9n 
Fari^ (D. Marcelino d^}. Y 8. 
Furia y Sousa (D. Manuel de). Y 4fid. VH 39?. 
Fqriwa [D. Fernando de), coi|^e|JQPO rea). I 32, 90» m 79. 
Faro (D. Fernando de), señor de YuoiQfP- YK 450í 
Fqro (p. francisco da). lY 142. 
Faxardo (D. Antonio) , sobrino del marqués de los Yolez; lie- 

rido en Cataluña. lY 424. 
Faxardo (D. Cristóbal). YI 259. 
Faasardo (D. Diego), sobriDo del marqués da los Yelez; herido 

en el asalto de Monjuch. lY 4 24 . 

Fam^ (P. J&^o)s de ja C $le V 1 443. 

Faaoardo (D. Gonzalo). YI 250. 

Faxaré>^2!ú6ig(k,y Meq%késena (D. Pedro), marqués de los Viy 
lez; lY 28; embajador eu RomarlY 447, 475; generat eh 
Cataluña, lY 424. Y 400, 474, 355; vireyde Sjcilia, 340; 
374,468, 488. Yn 330. 

Federiqui ( D. Jerónimo); sU cafte. lY 87. 

Federiq^i (D. |u4n), inquisidor de Sevill^. DI 249. IV 240, 2d& 
Vn 390. 

Fii^o (D. FraDcisco), almiraile fie la eaeiiádrá de Galtoia; HI 
359; e§ muerto en batalla, IY870, 385»426> 430. YU 866» 
294,298. - 

F6¿roo (D.Juan). 11246. 

frff>>(i(H,'),dftlaC. dej. VI40S. 

Felipe IV se establece en el Retiro. I fi; fovpreee á la €. de J« 
42; sale p^r^ la C£irupaito da Cataluña IV^ -357; llega á 
Cuenca 387; entra e^ Alcalá, Y 897¿ ea Asta aérta W8 
segunda jornada á Aragón, YI 4 Oi 39( (iasa 4 Valenoiai i88 
vuelve á la Corte, 209; teroepaJQrneda {lasaiUiQ porNavar^ 
ra, 277; casa segunda vez, 447. . / 

Fdijpez de G^j(¡%man (D. Enrique). Yéaae GiUtoán. 

Féiiipe% de (]fu;sman (I)oña Inéa)» hija del marqués da Legaaés. 
YII 348. 

Fdipest de Guzman (D. Ramiro Nuñez), seguúdo iñarqúál de 
Torfd y ^ licbe 6i BUohiet duque d9 Medina da lasTorreei 



52fr 

casa con hija única del Conde-Duque, i 7, 90, 92, 241 , 
242, 349, 361, 382, 397, 407, 434, 456, 459; con la prín- 
cesa de Sligliano, II 276, 345, 352; vit ey de Ñapóles, lY 
21, 51; es reemplazado por el Almirante, Y 9, 225, 468. YI 
133. VII 73, 173,427. 

Fdoaga (D. Francisco de), fiscal del crimen en Yalladolid. YI 
90,284. 

Fera (Conde de la). Véase Pimerdel. 

Fera, condesa de la. VII 21 . 

Ferta^ duque de. V¿ase Suarez de Figxuroa. 

Feria^ duquesa de. V 440. 

Fernamont [barón de), general del Imperio ; defiende á Phil— 
lipsberg 196; entra en la Yaltelina, 333. 

Fernambuco en el Brasil; tomada por los holandeses, 148. 

Fernandez (P. Cristóbal], de la C. de J. I1 143. 

Fernandez (Manuel). 277. 

Fernandez (Juan), el jabonero. I 259. 

Fernandez^ (Tomás), autor de comedias. 11 40. 

Fxrnandex de Azevedo (P. Cristóbal), de la C. de J. YI1 183. 

Fernandez de Cabrera y Bobadüla (D. Luis Jerónimo), cuarto 
conde de Chinchón; consejero de Estado, III 393. lY 241, 
. 304. V 27, 59, 79, 155, 345, 386; propuesto para virey de 
Méjico, Vil 1 28, 1 56, 1 65, 252~ VI 99, 1 04; regidor de Ma- 
drid, 224, 402. VII 397. 

Fernandez de Castro (D. Francisco), octavo conde de Lemus, 
n 1 28. Vn 390; entra religioso en San Benito. 41 4. 

Fernandez de Castro y Portugal (D. Francisco), noveno conde 
de Lemus. III 320. YII 68; llamado por otros Fernandez de 
Castro, Liñan y Gatinara. 390, 414. 

Pernandéz de Cardaba (D. Alonso), quinto marqués de Priego. 
Yn432. 

Fernandez de Oárdoba (D. Alonso Gaspar), segundo marqués 
de Celada. 1 185, 495, 199, 216; general de la caballería de 
Milán, 223, 293, 298, 306, 314, 329, 333, 368, 387 (M. 
1636). vn 376. 

Fernandez de Córdoba (Dofia Catalina), duquesa de Segorbe y 



524 

de Cardona, m 478; sus cartas al Rey. lY 49, 52; á sus 
hijos, 60, 62; presa por los rebeldes, 1 98; canjeada 205, 
24 9; obtiene poderes para tratar con los catalanes, 234,259, 
262; publica un manifiesto en defensa de su hijo el mar- 
qués de Povar, 386 (M. Agosto, 4 646) . VI 378. 

Fernandez de Córdcha (I>oña Catalina), mujer de D. Luis de 
Haro; muere* Vil 4 33, 140. 

Fernandez de Córdoba (D. Francisco), segundo marqués de Gua- 
dalcázar. YI 331 , 489. YH 449. 

Fenutndez de Córdoba (Doña Josefa), casa con el hijo del Con- 
destable. Yíl 432. 

Fernandez de Córdoba (D. Juan). II 21 5. ' 

Pernamiez de Córdoba (D. Luis), nombrado general de las ga- 
leras. YI 387. YII 36. 

Fernandez de Córdoba y Cardona (D. Luis), conde de Prades. 
Yn432. 

Fernandez de Córdoba^ Cardona y Requesens (D. Luis), sexto du- 
que de Sessa, Baená y Soma. 1 34, 52; desterrado, 106, 243. 
II 457. lY 24, 27, 238, 380 (M. 14 de Noviembre, 1642). 
Yü 407, 413. 

Fernandez de Córdoba y Requesens (D. Antonio), séptimo du-- 
que de Sessa, Baena y Soma. YII 74, 119, 150, 363, 464. 

Fernandez de Bijar (Doña Isabel Margarita), condesa de Bel- 
chite, duquesa de Hijar y de Aliaga, YII 364, 397. 

Fernandez de Hijar, Sarmiento y Suva (D. Francisco Yictor), 
duque de Hijar, D 6, 322. II1 179. lY 432, 503. YD 358 
461. YII 396. 

Fernandez Palomino (D. Francisco), sargento mayor de tercio* 
ffl 267. 

Fernandez-'Pescador (D. Diego). lY 168. 

Fernandez Pinto (Manuel), asentista portugués; preso por la 
Inquisición, I 537. 

Fernandez de Ydasco (D. Bernardino), octavo condestable de 
Castilla. I 7; general de la gente de ella. II1 198; goberna- 
dor de San Lúcar, 441 . lY 230, 41 8, 428; general de la 
costa de Andalucia, Y 231, 452. Y1 14, 86, 148, 166, 197> 



8fiS 

84^, 870, 396, 398, 471. VH 47, 24; i^u carta deadé man, 

444, 
F^nani^ 4$ Yelaeco (D. Iñigo Melehor), eoade de Haro f no- 

ywú condestable da Castilla. VI 8. VII 444, 446, 481. 
Fernandez de^ Vdatco (Doña Juana), bija del oondestabif de 

GaatíUa. IV 24 0; cas^ con el marqués de Mayrena, 938^ i44 • 

V 357; viuda casa con el heredero del conde de Mostalban, 

VU 4Í6* 
Fernandez de Vdasco (D. Luis), marqués del Fresno. IV 940) su 

hija oaaif con el conde de Chinchón. VII 4 66. 
Fernandez de Viüareal (D. Manuel), su vida de RicheKett. V 59. 
Fernandina, duque de. Véase ToledíhOisorio. 
F$mand9 11^ emperador de Aleniania; muere. II 70; konraá 

de, 84, 89, 90. 
Fefr€ita, marqués de. Véase^ifeto. 
Ferreira (P. Francisco), de la C. de J.; rector de Fernambnoo. 

n58. • ^ K 

Ferrer (José), ajusticiado en Barcelonai VI 266. VII 444. 

f^ér, caballero valenciano. Vil 420, 424. 

Físrreíra, marqués de. IV 94, 404. 

Feírreira^ el capitán, dd hábito de Cristo. V 360. 

Ferrufino (el P. Juan Bautista), de la C. de J. I 406; procura- 
dor del Paraguay, 447. 

Fenjo p. Francisco). Véase FeiüDÓo. 

Fez^ moro de; viene á esta corte. I 350. 

FhaUo^ conde de. Véase Aragón y Borja. 

Fiesco (Agustin). I 373. 

Fieseo (D. Andrés). I 495. 

Fiestas del Centenario en Madrid. IV 77. 

Fiestas en el Retiro. 11 440, 447. 

ffgumi (P. Gaspar de ia), de la C. do J. I 50 (M. 47 Ibno, 
4637). II 79. 

Figueredoip de), oficial portugués; hecho prisionero. Vil 395. 

Figueroa^ conde de; caballero portugués. VI 93; maycmiomo 
deia.Reina^a88. VII80. 

jnfffUeiM^ el eoroMl I 523. 



FiUehi^fí (Pl^Uipsberg) , YíUa del ducado de Padeq ; ^oiípacla. 
ff^annp (Andrés de) , Qftpitap (le cfit^qUoti ; iqiiertQ. II 21 6. 

viiasi. . 

FilomarinOf cardenal arzobUpQ de ]f*^ápoles; spsiege^ la plebe^ 

Yiua,^. 

Fita (el siento Juan). II 467, 468, 469. 

Flmingc^ (P* Arpaldo), de la C. de J. 1 144, 210. II 9Q. 

Flix^ lugar de la castellania de. Amposta; toraado por Jas irp-* 
pajs realeSt V1 152, 159; se vuelve á perder, 172. 

Florencia^ duque de. Véase Médicis. 

Florencia^ sargento mayor del ^érojtp de Patalqñ^. VI 34 p. 

Flores (D. Juan de), capitán en FJ^ndes. IV 442. 

Flores-'Dávüa^ marqués de. Véase Ramírez áfi Yargo^^. 

Florf^ de Avila^ marquesa de, Véase Múñiga. 

Fluviá (D. Antonio). IV 40. 

Fo^fea (D, Bernardino) , jsecretario de Cámara de la princesa 
Margarita. IV 423. 

Foix de h Yaktte (Bernardo de), duqye de Ppernon, V 35>% 
VII 424. 

Folch de Cardonat Araron y Córdoba (O. Enrique Bpimpn), pu$^ 
to duque de Segorbe y quinto de CerdQY^a; vjpey de Cat^r<•^ 
luna. I 483, 96<), 3Q8, 404, 481; entr^en Franqi^, 11 42^^ 
430, 46a, 185, 488, 240, 244 , 307, 324, 940. MI 449t 
464(M. Julio 22, 1640). VII. 

Fonseca (D. Francisco de). III 2. 

Fanseca (P), de la C. de J. III 200. lY 359, 41 7i 459. VÜ 369. 
V 359. 

Fonseca y Zúñiga (}). tfanuf») de), conde de Bfonterey y da 
Fuentes, virpy de Ñipóles. I 3, 50, 56; laombrado ayo del 
principe D.Baltasar, 90, 244, 253, 349, 456. II 485; en-^ 
irega el gobierno de Ñápeles al de Medina, 276, 846, 350, 
852, 364 ; vicario general de Italia, 366, 383; entra en Ma- 
drid, III 48, 86, 479, 485; fiesta qoe hace en su huerta del 
Prado, 864. IV 288, 305; general en la frontera de Portugal^ 
470, 



5S4 

Fontaine (Paul Bernard) , conde de, llamado vulgarmente Fon- 
tana. I 496, 499; es nombrado del consejo de gobierno de 
Flandes, H 180. IV 86, 88, 176, 410. V, xxi; muerto en 
Rocroy, 95, 127, 163. VII 255, 263, 278, 303. 

Fontana^ conde de. Véase Fontaine. 

Fontanar^ conde de. Véase Benaventey Benavides (D. Cristóbal). 

Fontané^ villa del ducado de Borgoña; tomada. I 499. 

Fontenay (Mr. de) , embajador de Francia en Roma. IV 200. 

Fontiveros (P. Pedro de), de la C. de J. V 43. 

Forndbs (D. José), bayle de Mataré; ajusticiado en Barcelona. 
VI 266. VII 444. 

Fortescue (sir Faithfull), general de Carlos I. VII 366. 

Foseólo^ general yeneciano. VII 8. 

Foys, barón de. I1 1 98. 

Framesfort, privado del Emperador y su representante en el 
Congreso de Munster. VI 350. 

Franceses, haciendas de, embargadas. I 199, 20Ó; sentencia 
contra los, 294. 

Francfort^ ciudad libre de Alemania; se entrega al Emperador. 
I 237, 305. 

Franchiotti^ monseñor; creado cardenal. II 109, 239. 

Francia (D. Lope de). V1 174. 

Francisca del Sacramento; carta de sor. I 177. 

Franekental, villa de Baviera; tomada por asalto. I 345, 374. 
VI 69. VII 434. 

Frangipani (Mario). VI 322. 

Frannecoto^ cardenal. IV 486. 

Fresno, marqués del. Véase Fernandez de Vdasco. 

Frias, duquesa de (M. Agosto, 1 640). m 469. 

Frigüiana, conde de, gobernador de Badajoz. IV 1 23. 

Frisland, duque de. Véase Wállenstein. 

Francés (D. Antonio) , sindico de Zaragoza; enviado á Barce- 
lona. IV 37. 

Fromista^ marqués de. Véase Benavides. 

Fúcar (el conde Juan Ernesto), nombrado gobernador de Au- 
gusta. I 166, 399. VI 381. 



525 

f / 

Fúcares] factor de los, en Madrid; muere. 111 363. 

Fuegos^ impuesto de los. IV 32. 

Fuendara^ conde de. Véase Alagon. 

Fuenmayor (licenciado), médico de un tercio en Galicia. V i03. 

fuenmayor (D. Andrés de), alcalde de Corte. Y 404. 

Fuensaldaña^ conde de. Véase Vivero. 

Fuensalida, conde de. II1 174, 389. 

FxienterrMa , sitiada por Conde. II 453 , 493 ; su defensa Iie*- 

róica, II1 16, 20; relaciones de, 72. 
Fuentes^ conde de, el ciego; versos satíricos al, IV 352. 
Fuentes^ conde de, en Aragón; preso. V1 174. 
Fuentes^ marqués de. VI 72. 
Fuentes (P.), de la C. de J. I 65. 
Fventes (D. Miguel de) , capitán en Cataluña (M. Noyiem^ 

bre, 1646). VI 439. 
Fuentes de Casaza, marqués de. Véase Guzman. 
Fuentes de Val de Opero ^ conde de. Véase Enriques de Azevedo. 
Fuerte brazo, capitán portugués. VI 432. 
Furtado de Mendoza (D. Alfonso), deán de Lisboa. V 191, 203. 

VII 417. 



6 



Gadino (D. Eugenio). 11 219. 

Gaeiano (Gregorio) , hermano del duque de Sermoneta. I 99. 

VII 375. 
Gainsboroughj ciudad do Inglaterra; tomada por las tropas de 

Carlos I. V 258. 
6aí(an(D. Luis). U 817. 
Galatz. Véase Gcdlas. 
Galaz y Varona (Dr. I). Francisco de); su relación del sitio y 

defensa de Tortosa. IV 369. 



S26 

Galiano (D. itártin). I 292. 

Galicia, invadida por los portugueses. Vil 324. 

Galindo (P.), de la C. de J. I 282. V 294. VÍ 196. 

Galindo:, maese de Campo en Cataluña; entrsl en Léridd, YI 340. 

GaUicano, pMhcipe de. Vl 320, 323; preso, 457. 

GaUas 6 Goliat (Matías, conde de], general del Inaperio, llama- 
do «el Galaso» por los nuestros. í 34, 198, 204, 245, 227; 
recibe el Tbison, 269, 314, 344, 362, 411. I1 159; vence á 
los suecos, m 249; se retira á su cásd, 404. T 480, 232, 
284, 603. VI, I, 68. 

GoBegfo (D. Basco], capitán. IV 404 . 

Galkgo (D. Cristóbal], caballero de Ciudad-Kodrigb. IV 336. 

Gallegos (Manuel], poeta portugués. I, xtii. 

íSfetBírt^o (el], nombre primitivo del Buen Retiro. 1 26. Vil 374. 

Gallo (D. Benito], capitán de infantería en la frontera dé l^or** 
tuga!. VI 358. 

OdSb (t>. t>iego), tenietile de maesé de Campo general en la 
frontera de Portu.^al. IV 202. VI 355, 424. 

Gallo (tí. p-érhando]. V 395. 

Gallo (D ], toreador. IV 40. 

Gambacorta (Gerardo], teniente general de la caballería de Mi- 
lán; corre el Parmesado, 373, 386, 400, 423, 424; muere 
en batalla, 474. VII 443. 

Gambacorta (Francesco). VII 44fe. 

Gamboa (M.®], de la orden de San Agustin; predicador en Sa- 
lamanca. VI 5. 

Gamez (D. Diego], inquisidor de la Suprema ; su carta anun- 
ciando la victoria de Fuenterrabía. Itl 40. * 

Gandía, duque de. Véase Búrja. 

Gandía, duquesa de. I 444. 

ÚárUldfó (Mdrco Antonio), tenietate de maestre dé Campo ge- 
neral. II 317. ffl 35. 

Garay (D. Diego de], inquisidor de la Suprema; im éarta. IH 80* 

Garay (D. Francisco de]. III 424. IV 293. 

Qaray (D« Juan de), maestre de Campo del tercio de Lombar- 
día. 1 279, 284, 286, 287, 384. il 366, 384 ,• 389. UI 89, 



sar 

^d3i 2d7; getitíitil de la ártill^ria, 378, i1 5, 4l4,tV «5. 
28; en la frontera de Portugal, 192, 194, 201 ,20^ , 267, 
282, 297. V 88, 77, 82; 226, 232, i14, 436,476. VI 8; go- 
bernador de Fuenterrabla, 16, 297. Vil 170. 

Garay (Sahlos de), secretario del Nuncio (M. 1635). t 444. 

Carayes, conde de. I 7: Vil 373. 

Garcés (P ), déla C. de J. I 285. II1 114. 

GaHÁa (Carlos); sus obras. I, Vn. 

(hrtü (Di^o); de lá G. de J. I 23. 

García (P. Jerónimo), de la C. de J. V 294. Vi 436. 

Garda (José), alférez. IV 414. 

Garda- Bustáínahté (Blas). ÍII 378. 

Garci^Gonzákz (D. Félix). VH 285. 

ÚaircUs; condei dé. Véase Quesadn. 

tSarcipatón, hijd segundó del conde del la f^üebld ; destei*radó 
II 291. 

Garra (el alférez D. Felipe), muerto, ll 2l4. 

Gbrró, conspira en AléjáridHa dé lá Pálld. t 202, 2dá. 

Gaseo (D ), notnb.*^ftdo médico dé Cámara. VI ál 

Gaspar (P. JtíaB), de lá C. de J. VIH47. 

Gassion (Juan, coíide de), marisóal de Cátüpo fránbéé; herldd 
en el asáltd de Tlottviltó. V 222: Vt 179. 

Gáiók, eob^o de Ibs; cottipostciot) satírica. III, xi. IV 22S. 

Gaita (Cario de la), napoliUno; general en Italia, til 460. Vt 369, 
373; su hijo muerto, 383. Vil 446. 

GamreUi (Juan) , superintendente de la armada real de t^láii- 
des.I271. 

GaéiHa (D. Cristóbal), caballerizo de Felipe IV. IV 2£Í; teniente 
capitán de ia guardia española, V 497; exonerado, VI 296, 
298. 

Gaviria (D. Juan). 11 291 . 

Gavrey príncipe de, hijo del cóhde de Egmont. I 426. 

OArúsa. Véase (TiarriniM. 

Gddre (D. Francisco de). lí 21 3^ 310, 312, 328, 385. 

Geboes^ marqués de los. Véase Pimenté, 

Genappe^ villa de Brabante, tomada pbr tos nuestros. V 202« 



598 

Genifii (D. Blas), comii^o general del ejército de Cataluña. 
V 489. 

Genova^ señoria de; arma contra los franceses. VI 63. 

Gerardo, el capitán. II 469. 

Gerónimo (P.Juan), de la C. de J.; despedido, 1 339. 

Gesvres, marqués de; muerto en el asalto de Tbíonville. Y 221. 

Ghetz. Véase CrrcRiz. 

Gineiti^ cardenal; legado de S. S. en Bolonia. 1|399. IV 30 
. Giorgi (Giorgio), enviado extraordinario de Venecia al rey de 
Polonia. II 236. 

Girón. Véase Tdles-Giron, 

Gfron (Doña Antonia), condesa de Lemus. VII 44 4. 

Girón (D. Pedro), maese de Campo. III 35, 38, 39. IV 9. 

Girón (D. Pedro), del Consejo Real y del de la Inquisición. V 230. 

Girón (D. Lorenzo), canónigo y dignidad de Cuenca. V 229 
(M. Setiembre, 1643). 

Giustiniani^ principe. VI 246. 

Glorias (las) dd mejor si^\ comedia compuesta para el cente- 
nario de la fundación de la C. de J. III 487. 

Gochy fuerte de, en Holanda; tomado. I 256, 262. 

Godeau (Antonio), obispo de Grasse. VII 442. 

Godoy (D ), nombrado médico de Cámara. VI 34. 

Godoy (Doña Mariana) , criada del duque de Uedina-Sidonia; 
su carta. IV 442. 

Gomara (D. Juan Francisco de). V 383. 

Gómez (licenciado Benito); su carta. V 85. 

Gómez (P. Cristóbal), de la C. de J. Vil 243. 

Gómez (P. Pedro), de la C. de J. (M. Noviembre, 4645). VI 497. 

Gomez-Agraz (P. Juan), de la C. de J. V 464. ' 

Gomez-Dávila (D. Antonio), marques de San Román , primo- 
génito del de Velada. IV 381. V 400. VI 63,' 409. 

Gómez de León (Francisco), autor de relaciones. I, x. 

Gómez de Mora (Juan). II 286 ; su relación .del juramento del 
principe D. Baltasar. VII 405, 406, 409, 449. 

Gomes Parreño (licenciado Benito); su carta de la frontera de 
Portugal. V 242, 343. 



5i9 

Gómez Salinas (Diego), IV 331. Vil 409. 

Gomes de Sandoval (Diego); desterrado á Badajoz. VI 26, 27. 

Gómez de Sandoval^ PadiUa y Acuña (D. Diego), conde de Am- 

pudia, duque de Cea y de Lerma. I 367. 
Gómez de Sandovai (D. Diego), conde de Saidaña; hijo segundo 

del cardenal duque de Lerma. I 368. 
Gómez de Sandoval, Padilla y Acuña (D. Francisco), duque de 

Lerma, maese de Campo general en Flandes; herido. I 93, 

409, 424; toma á Diste, 267; su carta á Felipe IV, 289 (M. 

4635). 367. 
, Góngora (D; Juan de), consejero de Indias. IV 423 , 440 , 442. 

V 348. 

Góngora (D. Vicente), reemplaza al marqués de Caracena en el 

mando de la caballería. V 389. 
Goñi (D. Diego de). I 356. 
Gañi (D. Jusepe de). II 467. 

Gonzaga, gobernador de Candia por losTenecianos. VI 267. 
Goíizagay monseñor, arzobispo de Lodi. II 374. 
Gonsaga (Doña Isabel), princesa de Stigliano (M. 4 637). II 92. 

VII 434 . 
Gonzaga (D. Luis); vence á los suecos en Moravia. VI 68. 
Gonzaga (D. Vespasiano) ; casa con la condesa de Paredes^ 

VI 394. VII 448. 

Gonzaga, (Vicencio) , general de la caballeria en el Estado de 
Milán, n 463. VI 470, 486. 

González (P. Francisco), de la C. de J. VI 405. 

González (fray Gabriel), dominico. I 456. 

González (José), del Consejo Real. I 9, 248. II 46, 293; auditor 
general del ejército Real, IV 302, 373. V 5, 62, 96, 97, 356. 
VI 39, 426, 284, 488. VH 3, 426, 432; presidente del Con- 
sejo de Hacienda, 441. 

González (P. Sebastian), de la C. de J. VI 4 97. 

González (Simón), el alférez. I 541 . IV 404 . 

González de Albelda (D. Francisco), teniente de maese de Cam* 
po general. V 428. 

GonzaUz-BobadiUa (P. Pedro), de la C. de J. 10 345, 364. 
ToM XB. 34 . 



530 

Gonzdez'-Galindo (P. Pedro), dq I^ G. ^fü I W 7. 

Gmzakz^Medro^no (D. Matj^). U ?6Q, ^^f 

Gqnzah^ d^, \a Fuente (D. Jqan), capi^n ^n G^Iípia. V 397, 

González de Mendoza (fray Pedro], obí^)9 ()^ Si^ü^pza. Ill 231 
(M. Julio, 1639). 290; consejero 4^ Iqdifti^. Y 47^. 

González de Mendoza (P. Pedro), de la C. de h\ visitador de 
Andalucía. H 6, 4 71 . IH 52, 207, IV 1 75; .qartas de , 35^, 
354. V 76, 112; asistente en Howa, 172, 196, 197, 411, 
430. VI 174, 225, 249, 256, 258, 2^4, 929, 373, 417, 455, 
498. Vil 1 48, 237, 329. 

Qqmzgl^z de Quevefio (D. Pedrq). 11 %]']. 

González de ViUacastin (P. Miguel), de la C. de J.; su6 qartas. 

r IV 324, ?84. V 410, 430. VI 22, 134, 173, 176, 182. 190, 
197,207, 210. 

González deVarda (licenciado JosepH): V 123. 

Gordonio (P.), confesor del rey de Frapoia. H 1 57, 1 60. 

Gtrmaz (P.), de la C. de J. I 323. \\l 225. 

Govea^ marqués de. Véase ^üva. 

Grapian (P, Baltasar), de la C. de J,; i^ps cart^, IV 287. 419. 
V 1 1 9, 1 78, 295. VI 445. Vil 272, 299, 304. 

Gradan (P. »en¡tp). IV 368, VJI 405- 

Qrqqian (Fr, Tomás)» franciíscano; em\}^Q 90iitrpi 1^ Cpfnpaüjci. 
I 181; es preso, 185. 

(ír#7le(Piegode). Y1^7. 

Grcetz (Gbetz, Guetz), general del ijpque dp Bavíf rp. I 263 ; es 
acusado do la pérdida de Bri3aci>, II 22^, 226, 5P0; preso, 
111166,168,177,19?. 

Qraqal (conde de). Véase Vega. 

(rrajal, (cpndesa de). VI 380. 

Qr(fjale$ (?. (Juan) de la C. de J. U 1 44. 

Grajera (licenciado Juan), médico en Badajoz. VI 400. 

Grammont (Antoniíje de),- conde <}e|(iuiche, p^^fiscalde Fran- 
cia. IV 392, 41 0, 41 4. VII 262, 267. 

Grana dd Carrito (marqués de), general d^l If^p^rjo. I 374, 
toma á Lingen. 395; á Embden en la Frjsia, 408; embaja- 
dpr del CésftF en Madrid, ly 177^ VI 445. Y^ 449. 



m 

Granada, entredicho en. 1 a!í3. VI UO; 0)0^¡q, ¥11461. 

Granada (D. Pedro de), marqués dñ Campo-Tejur. V, u (Ifc Fe- 
brero, 4643). 

Grassero, oficial del, en Ñápeles, qué cosa sea. Vil 402, 443. 

Grá¡A D. (Jerónliao); muerto, IV 4q. 

GraíjdingaM, villa de Flandes; pórdida de^ V 498. 

Grimndm, conde de. IV 442. VQ 264. 

Qray of Wark^ lord; preso en la torre de Londr