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Full text of "Memorias para la historia de la guerra de Tejas"

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-<PABLO VERGARA. 




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V.'- 



PARÍ M HISTORIA BE 11 

euERRA DE mris, 



PRIMER PERIODO DE LA GUERRA, <^UE COMIENZA CON 
EL AÑO DE 1835, EN QUE LA DÉCLAgíO MEXICO; 
Í^ERO QUE YA LA HABÍAN HECHO I^ORZOSA LAS COLO- 
NIAS SUBLEVADAS. 





Tipografía de R. Rafael, calle de Cadena ñvm. 13. 

1848. 

233 



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'• i. • í,. 



PROLOGO DEL REDACTOR. 



Proprium humani ett odites q^em 
laesseris. 

Es proipio del hombre aborreodr 
al que ha ( í ¿ndido. 

Tácito, vida de Agrícola» 

Ad hoCt H injuria non nntt 
havíd saepe auxilii egeas. 

Por esto, si no hubiese a^p*avio8f 
tampoco habría necosidad de re- 
cursos para que se reparasen. 

Salvstio, guerra de Jnjutta^ 

Tanto tiempo los romanos 

prosperaron, ■* 

Cnanto creyercm y honraron 

á los ancianos: 
Mas despees que los tiranof 

les vinieran. 
Muy pocos pueblos yendidron 

á sus B^ano;». 

Jorge Manriqux. 



Si lo que hemos referido en la primem parte 
de estas memorias, no carécia de dificultades 
para un escritor que respeta^como se debe, la 
crítica de los inteligentes, el buen nombre de 
sus contemporáneos, las opiniones de que no par- 
ticipa y los actos, los principios y las miras de 
los gobiernos, de los funcionarios y de los hom- 

1* 



IV PROLOGO. 

bres de tódtas clases y condiciones, sdbre los 
euales tampoco se cree con derecho ni, le asiste 
voluntad, para pronunciar sus propios juicios; las 
que pulsamos también en lo que nos resta que 
referir, para conciliar nuestra fídelidad, núes- 
ira buena fe y nuestros desinterés personal y 
político, con nuestra principal obligacióií iSómo 
escritore'ií, son de tal magnitud y gravedad, que 
su sola consideración habría bastado á hacer- 
nos abandonar la pluma, si en nuestra concien- 
cia no hubiésemos encontrado ^1 testimonio de 
que nuestro objeto es noble, patriótico y genero- 
so: de que comenzada la obra es un deber tan sa- 
grado comoindispesable continuarla; y de que sin 
persistir en el medio, que hemos elegido ya una 
vez, tampoco sería posible que lográsemos el fin. 

Poseedores^ de los manuscritos del Exmo. Sr» 
Gral. D. Viceiíte, Filisola qne nos han servido de 
materíal para la presente obra, honrados con su 
amistad y confianza, y convencidos de su adhe- 
sión y ardiente deseo por la felicidad de nuestros 
compa(tríotas, no podíamos reusar sin agravia 
de nuestro» propios sentimientos la honra de to- 
mar la parte en esta tarea, con que dicho Sv^ 
general tuvo la dignación de favorecernos. Su 
conocida modestia le eatimulaba á cedérnosla 
enteramente^ pero temamos la sufi:ciente pata 
no habernos permitido suplantar nuestro nom- 
bre en la portada de un libro donde solo el 
^ suyo debia encontrarse. 

No obstante esto, como la premura cotí que 
fuimos precisados á dar el tomo que antecede, 
nos hizo incurrir en algunos descuidos que han 



PROLOGO. V 

pódíido dar lugar á que se entreviese qué ha si^' 
do mas de una la manó que lo ha escrito; no' cree- 
mos ya conveniente dejar de confesarlo, acep- 
tando el redactar' la responsabilidad de sus de^ 
fectos, é impetrando la indulgencia que ellos 
liecesitan, tanto pofr el, cuanto por que sef 
haga menos desconforme el tributo de su apre- 
cio y cariño con el merecimiento del vetera- 
no de la independencia, que habiendo sido Ca- 
paz de esponer por ellas mil veces su existencia 
y consagrarla toda entera al servicio de la patria, 
tiene un incontestable derecho á que como mexi- 
canos nos apresurásemos á signifkarle nuestra 
gratitud y veneración, por este mievo trabajo». 

Por lo demás, ni el autor ni el redactor, hemos 
querido presentar en él, sina una desapasionaidá 
narración de los sucesos, justificándola con tos 
documentos que s^ encontrarán tan fielmente con- 
signados como han llegado á nuestro conocimien" 
to: ellos pueden tenerse así á la mano cuando se 
tratare de escribir la historia general del pais, 
á la cnal ya pertencen; y pueden servir también 
para que se juzgue con mayores conocimientos^ 
de las consecuencia» qme aquellos sucesos pro- 
dujeron, y para precaverse losque pudieran to- 
davía repetirse y que se consideran perniciosos 
al honor ó al Inen entendido interés de la patria. 

En fin, hemos procurado hacer resaltar en es- 
tas memorias, una lección tan provechosa para 
nuestros compatriotas, como de prudente precau-' 
cion y poderosa defensa contra nuestros enemi- 
gos; tal es la que se contiene en la siguiente 
máxima política del ilustre historiador Hume, 



vi PltOLDGO 

cuya constante recordación y escrupulosa obser- 
vancia seria de desear entre nosotros; pues esto 
solamente constituiría el mayor, el mas inestima- 
ble premio que podríamos ambicionar por nne^* 
tras pobres tareas. 

Ella dice así: ^^Cuandó ya se halla establecida 
'< una constitución en un pais, los alborotos y 
*' conmociones) en vez de servir para arraigar Ift 
•< libertad que ella garantiza, no siifven sino pa- 
" ra disminuirla o destruirla! porque en la cal- 
<< ma y tranquilidad, habiendo constitución, fa-* 
^^ cilmente se oyen las quejas y se remedian los 
'^ abusos; pero con el tumulto de las revolución 
" nes, la fuerza ó los prestigios de la política^ 
'< son los que deciden las controversias j así lo 
" enseña la esperieneia y lo demuestra la histo* 
♦* ría de todas las naciones." 

Al mismo propo'sito decia también el barón dé 
Eróles á los catalanes en 1822: '^El amor á la 
•^ patria y á la religión no se acredita promo- 
^' viendo el desorden, sino auxiliando el orden 
'* con voluntad y con obras." A cuyas senteciaa 
podríamos añadir de nuestra parte la d¿l sabio 
autor de ^^la voz de la naturaleza sobre d origerí de 
los g&biernósJ*^ l^a esperieneia es un gran maes-^ 
tro. Con la vara de la tribulación en la manar» 
hiere, asombra» y hace á los espíritus atentos* 





■Q"Q"üir"Q"ü"'?fü"0'7r7íÍ ^ 




CAPITÜtO í. 



Qttae ubi tardías procedum» 
ñeque lenitur acrimus: statuit 
quovís modo iucceptuin perfícere« 

Pero viendo que esto iva largo 

y no pudiendo entretanto tote' 

gar tu dnirnOf determiniá llevar 

de todos modos d efecto sus pro^ 

yeetoSt-^SfaXíistióf G^ de Jugustai 

Prisión de D. É. F. Aústin eii el Saltillo á. principio» de finero de 
1834.-*'Su traslación á México.-^Favor y protección que se leí 
dieron por la corte de justicia y el presidente de la República^ 
hasta ponerlo eh absoluta libertad.'^Esposicion de él mismo, en 
que refiere los niotivos de su prisión y el eátado de las colonias 
de Tejas hasta el fin del citado aSo. 

El primero de los asuntos á que dedico sa aten* 
don el general Lemas tan lae^o como tomó el 
mando de la comandancia general de Oriente, 
en la eiadad del Saltillo^ hoy Leona vicario^ fué 
el de la aprehensión de D^Estevan t". Austin, (\\xe 
se habia mandado hacer por el ministerio de lá 
guerra en 2Í de Dicienilbre ultimo, á coiisecnen- 
eia de la acusación qne se dirigió por el ayun- 
tamiento de Béjar, y de la que ya hemos habla- 



8 MEMORIAí:í 

do antes; y por que habiéndose desaparecido^ 
aquel intempestivamente de la capital, se teniari 
graves motivos para suponer que llebaba la inten- 
sión de insurreccionar las colonias de Tejas. Y 
como bn la noche del 3 de Enero de 1834, se 
habia presentado Austin al general Filisola con 
un pasaporte del ministro de relaciones datado 
en el mismo dia que la orden de su prisión, no 
tubo por conveniente el general Lemus diferir la 
ejecución ni encargarla á otro ninguno, si no que 
procedió á hacerla con la circunspección y pru- 
dencia" que creyó convenientes para que no se 
frustrase y las que asimismo pudieron hacer ne- 
cesaria.las dificultades de la época y la influen- 
cia y carácter del reo, para qne ni se persiviese 
se por sus adictos ni se alterase en lo mas mí- 
nimo la tranquilidad de las colonias. Verifica- 
da la aprehensión de Austin dispuso inmediata- 
mente trasladarse con el á Monterrey, como el 
lugar mas á proposito para su custodia y para, 
estar á cubierto de todo peligro de su evasión. 
Dada cuenta al ministerio de todo lo practica- 
do éste ordeno que se remitiese á México al re- 
ferido Austin y así se verificó á vuelta de cor- 
reo, poniéndolo el general bajo la vigilancia del 
capitán D. Manuel Barragan y una escolta de 
la compañía presidial de Lampazos que lo acom- 
pañaron hasta la capital, doiule quedó consig- 
nado á la comandancia general; porque como mi- 
litar se tuvo por seguro que devió ser juzgada 
conforme á ordenanza; pero después, según se 
refiere el Sr. Tornel en su ya citado impreso del 
año de 1837: "la suprema corte de justicia de- 



FARA LA GUERRA í)£ TEJAS. 9 

<* claro á Aastin sometido á la cbfápetencia del 
''juagado del distrito, le guatd<í toda elase de 
'* eonsideraciones, lo mandó poner en libertad 
^' bajo su fianza, y últimamente le aplicó la am-» 
'' nistiay manife^itando un vivo empeño á su favor 
*? el Exmo. Sr. generai Santana (l)v" 

('I) Enterídemos gue la íey á que se refiere el 8r. 
Torñel es la siguiente: pero es muy contrario á su propo- 
sita e¿ articulú ^septinto.'^'LEY: Olvido de delitos políti*^ 
eos,. sancionad^-.Qa 2 de Ma^o de 1835, y publicada, eñ , 
México en 5 de dicho mes. 

Habrá un olvido absoluto de todos los delitos políticos 
cometídos desde el veinte 7 siete de Septiembre de mií 
ochocientos veinte 7 uno, hasta cuatro de Enero del pre- 
sente año, de cualquiera manera, por cualquiera indivi-. 
dúo, sea de la clase que fuere, entendiéndose sin perjui-^ 
ció de tercero. — '2. . En consecuencia de ésta gracia, 
sepan restituidos á éus destinos los empleados civiles- que 
los ba7an perdido solamente por algún motivo politicón 
siempre que.acrediten á satisfacción del gobierno su bue- 
na conducta oficial. — ^3. Lo serán Í2:ualment'e los mili- 
tares aun cuando ademas del delito político há7an incu- 
rrido en el de deserción, si á juicio del gobierno' huvie- 
ren tenido buena conducta militar é inspirasen confian 2^a 
de que sostendrán en lo sucesivo las le7es 7 autoridades 
constituidas.^-4. Si en la restitución á un mismo em- 
pleo se interesasen dos ó mas personasr ®1 gobierno pre- 
ferirá la mas ameritada, colocando á las otras según per- 
mitan las cirCustancias.— ^. El gobierno solo podrá 
verificar dicha restitución dentro de seis meses contado^ 
desde la publicación de está le7y respecto de los que 
existen en la República 7 dentro de un año si se halla- 
sen fuera de ella. — ^6. El beneficio de la restitución no' 
será estensivo á los funcionarios temporales de ele<ócion 
popular. — 7. Los no nacidos en la república que se hallan 
pronunciados contra el gobierno desde primero de Mayo 
de nril ochotienios ireinía %f cuatrcr no serán comprendidos^ 
en esta gracia^ sea que permanezcan en el territorio mexica- 
cano ó hayan salido de é/, en cuyo caso si regresaren^ el 
gobierno adoptara todas las medidas conducentes para 
ponerlos á disposición délos tribunales que corresponda» 



10 MEMORIAS 

La vaguedad de la cita de esta ammisti^ á 
que se refiere el Sr. Torael, no nos permite aíir« 
mar cuál podrá ser de las machas que en la lar** 
ea serie de nuestras revoluciones se han espedi- 
doeafavor de los procesados o' perseguidos por 
opiniones políticas; en cuya esfera no creemos 
tampoco comprendido, el delito por que se apre*» 
sara á Austin; mas sin meternos en el exámeq 
de estas cuestiones* no podemos menos de sen-* 
tir que fiíese tan manifiesta la protección 4el 
general presidente, que no permitiese que la cau«« 
sa de este reo se hubiese seguido por todos sus 
trámites hasta poner en claro su inocencia ó 
culpabilidad 9 por las consecuencias que de una 
á otra pudieron fácilmente deducirse sobre la 
conducta y ulteriores miras de los colonos de 
Tejas; así como sobre la política que debiera 
haberse adoptado para con ello, y para impe-* 
dir las desgracias que después sobrevinieron 
juntamente con la pérdida de aquel territorio) 
que por fin ha sido preciso abandonar menos 
que á los. que lo ocupaban que á una potencia, 
formidable, que podrá mas bien aprovecharse 
de él, en grave daño y perjuicio de nuestra na-^ 
cion, o al menos para amenazar constantemente 
la inviolabilidad y la tranquilidad de nuestras 
fronteras. 

Nosotros decimos esto, porque si por una par«^ 
te hablan bien alto y al caso Ips sucesos anterio-^ 
res, de que largamente hemos hecho mención en 
la primera parte de estas Memorias; por la otra 
no puede admitir la imparcialidad y la buena fé 
de la historia, sin que antecediese una severa y 



/ 



PARA LA CUERRA DE TEJAS*. 11 

rectííicada calificación, que se asiente como una 
verdad absolutamente demostrada que Austindes-' 
de el principio de la colonización llevase con tanta 
astQcidy simulación y buen éxito, sus audaces pro*- 
yectos hasta el estremo de constituirse á sabien** 
das el agente y el instrumento de la ambición 
del, gabinete de Washington,; ni el que éste^ se 
hubiese confiado en solo*este mezquino recurso, 
para preparar con tanta anticipación la usurpar 
eion de aquel territorio; pues en nuestro concep- 
to está por examinar la importante cuestión de 
si más bien por nuestra parte se ha dado lugar 
después á aquellos proyectos, ó á lo menos á su. 
precoz desarrollo y manifestación tan sin rebozo, 
como se ha ostentado én todos ellos; porque lo 
contrario seria no solo faltar á las reglas de bue* 
na crítica, sino que equivaldria á que coníUndié* 
sernos la ocasión y el logro de esta sorprendente 
empresa, con los acontecimientos imprevistos é 
inevitables, los errores, las desgracias indepen* 
dientes del cálculo y de la voluntad humana, de 
qae ha podido dimanar el que se proyectase, se 
insistiese en su ejecución y se consumase, en fin^ 
aun cuando no se hubiese tenido por sus mismos 
autores como posible, política ni conveniente en 
el tiempo y ni aun en el modo en que la han 
acometido y han podido consumarla. 

Los que hemos recorrido aquellos países y 
que tenemos alguna idea de sü deplorable sitúa- 
cion, de sus necesidades y de su atraso en 
la carrera dé la civilización, desde mucho an-* 
tes de la existencia de las colonias, y lo que 
éstas pudieran haber influido en la mejora 



12 ÍIEMÓRÍAS i^L'i 

áe condición de aquellos pueblos;^ ^6 pode- 
mos mirar con ^tanta indeferencía,' fii;&&í>1no obra 
de . una pérfida traición de nuestixiiSrrGsrmanos, 
las enérgicas signifi<5aciones que en'fayórde los 
colonos, se hallan estarixpadas aoa&o¿¿pnIa mas 
buena íe y verdad, en la esposicíon 'del ayunta-^ 
miento de Béjar que queda, insertaren el cap.- 
35 del tomo anterior. Ni nos merece menos 
atención lo que para vindicarse devláT'acusaciott 
citada^ espendici el mismo D. F; >Í^Btin en su 
esposicion al publico, sobre sus procedimientos y 
sobre los asuntos de TejaSj publicada.en Méxica 
en 18 de Enero de 1835 por la iráprenta de Cor-^ 
nelio C, Sebring," cuyo fiel ejstracto damos á con- 
tinuación, para no dejar nada que desear en este 
punto á nuestros lectores. 

Comienza Austin declamando,* que eoiiio las 
agitaciones políticas siempre presentan pretfes- 
tos para loS' rumores mas absurdos. y equivoca^ 
dos, asi fué que en el espacio del año de 1834 los 
periódicos habian esparcido las especies mas 
alarmantes, sin tener mas fundamento que rumo-* 
res ó la mala inteligencia de los hechos. 

Contrayénidose luego á los colonos de Tejas, á 
quienes dice habian imputado que intentaban se- 
J)ararse de México y que habiatn desobedecido al 
gobierno, afirma que el nfíismo gobierno general 
y el de Coahuíla, estaban convencidos de la fal- 
sedad de semejantes imputaciones. Mas como 
esta verdad no era conocida á todos los mexica* 
nos, iñtefifta dar una satisfacción al público para 
que los colonos no desmerezcan en el concepto desús 
conciudadanos. 



PARA LA GUERRA DE TEJAS. 13 

Para inteligencia de todo lo cual, oírece dar 
una ojeada sobre la situación geográfica polití- 
ca de aquel pais, costumbres de los habitantes, 
producciones del terreno y por último examinar 
¿cüÁles sean los verdaderos intereses de Tejas? 

Hace en efecto una reseña sobre el pais, aun- 
que demasiado superficial y ligera y después 
para resolver la cuestión ya indicada dice: que 
los téjanos estaban bien convencidos de que te- 
niendo un gobierno, como estado de la federa- 
ción mexicana, serian felices y estrecharian mas 
y mas sus relaciones con los demás de la Repú- 
blica; y que mas bien desearian su degregacion 
los hacendados meridionales para evitar la com- 
petencia, entre sus respectivos productos agrí- 
colas» que los téjanos que perderían con esta la 
mejor venta dé sus productos. 

Y como podría objetárseles que siendo esto 
cierto, ¿como habia tantos rumoi'cs sobre la se- 
paración de Tejas? ¿como se habia conseguido 
engañar al público sobre este pjirticular? ¿Y 
porqué habia sido encarcelado y permanecido 
en los calabozos de México el mismo Estevan 
Austin? creia contestar satisfactoriamente, ha- 
ciendo una reseña breve de los acontecimientos 
políticos de aquel pais; y de las consecuencias 
que de ellas se pódian inferir, porque habian si- 
do alucinados los mexicanos por las apariencias^ 
y era necerario que para formarse un juicio rec- 
to sobre la materia, se conociesen las intencio- 
nes de los colonos y las circunstancian en que 
86 encontraron. 

Con este proposito menciona,~que Tejas^el 

TOM. II. * 



14 MEMORIAS 

año de 1821, no tenia sino muy poca gente civili- 
zada casi todo el territorio ocupadopor indios bár- 
baros y errantes; paes solo existian dos poblacio«> 
nes, Bejar y Bahía del Espíritu-Santo, que no 
contaban entre ambas con mas de 3,500 perso- 
nas de población^ 

Que en el mismo año, el mismo Estevan Aus- 
tin condujo á los colonos, que aumentaron la po- 
blación con que progreso Tejas, hasta que en 
1830 las necesidades del nuevo pueblo empeza- 
ron á resentirse de la mala organización del go« 
bierno local; pues en toda la estencion de Te* 
jas no habia un sola juez de letras. 

Qu# en el año de 32 comenzaron los ayunta- 
mientos mexicanos á representar sobre esta fal- 
ta, como lo hizo después el ayuntamiento de Be- 
jar en 1833, deduciendo de todo, que la mala or- 
ganización del gobierno local era el único mo- 
tivo de descontento entre los téjanos. 

Que el haber entrado Tejas en la revolución 
de 32 por el plan de Veracruz, fué solo conse- 
cuencia del estado político de la República, y no 
como se interpretó que era por separarse de la 
Union. 

Que como las reprejsentaciones que se hicie- 
ron al congreso de CoahuiJa, no produjeron re- 
sultado ninguno favorable á aquellas poblaciones, 
y como las cosas fuesen de mal en peor, y una 
conflagración general abrasaba á la República, 
bien pudieron, valiéndose de estas circunstau- 
cias, hacer de hechola mejoras que deseasen, fun- 
dados en los principios de necesidad y conserva- 
ción; pero que muy al contrario, pacificamente se 



PARit LA GUERRA DE tEJAS. Í5 

reunieron en convención para nombrar coniisióiía-^ 
do& que representasen sus necesidades al gobier- 
i)0 genera^ para que este aplicase los remedios 
oportunos. • 

Refutando al periódico la razón y la &y, del 
Saltillo, porque llama á la ct>nvencion anti cors^ 
^itucional y revolucionaria diccj también; que si 
^al nombré se le daba a aquel procedimiento 
4 aquellas elecciones populares ¿como se lia* 
-carian á los pronunciamientos á mano armada 
^jue todo déstruian? y que ojalá que todos los 
pronunciamientos fuesen como la eonvenciou 
4e Tejas; pues que la formación de esta últimn 
jestal)a fundada en un derecho que tienen los 
pueblos libres, era esencial del sistema republi- 
i^ano, que tiene por fundamento la voluntad del 
pueblo, la cual es la ííorma inas segun-y, para di» 
rigir las deliberaciones de los agentes públicos? 
y que esta voluntad debe ser espresada en la 
manera mas cencilla y directa, no siendo coq 
motines, estrépito de armas, amenazas, ni fal^ 
ta de respeto. 

Añade asimismo, que la convención después 
de haber hecho representaciones y nombrado á 
Estevan Austin de comisionado, se disolvió; y 
las razones que Tejas tenia para constituirse en 
Estado, son; J? que la Union de Tejas á Cojibui- 
la, fué provisional según la ley de 7 de Mayo de 
1824. — ^2?» que Tejas tenia elementos para se? 
Estado, y su aislamiento y distancia de líic.tpital 
de Coahuila, hacia necesaria su separación. — 3? 
que tenia derecho para constituirse como esta- 
do, por haber sido una provincia distinta altiem- 

2* 



16 MEMORIAS 

po de la independencia; por los servicios hechos 
en aquel tiempo, y por haher sostenido los dere- 
chos nacionales contra los bárbaros y toda clase 
de enemigos.— 4? porque su interés estaba en 
pertenecer á la Union niexicana como estado y 
no como apéndice. — 5? porque por el sistema 
adoptado por la nación, debia promover el bien- 
estar y tranquilidad de todas sus partes, porque 
este era un derecho de conservación propia. 

Refuta la inteligencia que se dio por algunos 
á la ley de 7 de Mayo de 24, y que la que le 
dio la convención es la verdadera; no pudiendo 
la constitución reformar el carácter de provi- 
sional que tenia la Union de Tejas á Coahuila. 

Y contrayéndose á si propio, refiere su salida 
de Tejas, sus proyectos y modo de proceder, en 
estos términos. 

"El comisionado Austin salió de Tejas en fi- 
nes de Abril de ese año; paso por Matamoros y 
dio parte^de los objetos de su misión y del esta- 
do de las cosas en Tejas al Sr. comandante ge- 
neral de los Estados de Oriente 'D. Vicente Fili- 
sola, que estaba en aquella villa: se embarco en 
el brazo de Santiago para Veracruz,- y llego á 
México el 18 de Julio, habiendo estado detenido 
por una navegación larga y varias casualidades. 

"Fué muy bien recibido por el señor vice-pre- 
sidente y señores ministros que se hallaban en- 
tonces en el gobierno: presento sin demora las 
representaciones de la convención y promovió 
los objetos 'principales de su misión y otr os, co 
mo el establecimiento de un correo semanaria- 
entre Monclova y Nacogdoches, (antes era cado 



PARA LA GUKRRA DE TEJAS, 17 

quince dias), estendiéndolo hasta la línea diviso- 
ria de los Estados-Uñidos de América en el rio 
de Sabinas y otro entre Matamoros y Goliad:al-* 
gunas reformas en las aduanas de Tejas, el pa- 
go de las compañías presidiales, y la circula- 
ción del periódico oficiala Telégrafo á los ayun- 
tamientos de Tejas: todas medidas muy necesa- 
rias para estrechar las. relaciones de aquellos 
paises lejanos con lo restante de la república. 

''El ciudadano Austin, aunque de carácter na- 
turalmente moderado, ha tenido la desgracia de 
ser envuelto en las cosas políticas de'estos tiem- 
pos de vaivenes sociales; ha sufrido casi un año 
de prisión en las de la ex-Inquisicion y otras de 
México, y su nombre ha figurado, muy á su pe- 
sar, en los periódicos, bajo coloridos los mas 
equivocados é injustos. Para formar un juicio 
imparcial sobre su conducta é intenciones, es 
preciso tener presente lo espuesto sobre el es- 
tado político de Tejas, y de ciudadano fiel de- 
seando cumplir con sus deberes en las circuns- 
tancias peculiares y difíciles en que se hallo'. 

'•Transcurrieron los meses de Julio, Agosto y 
Setiembre, sin haberse ébncluido nada respecto 
de los negocios de Tejas: la guerra civil en fines 
de Setiembre y principios de Octubre tenia un 
aspecto dudoso, y las opiniones vacilaban sobre 
la estabilidad de Ijas cosas: se aproximaba el fin 
del año, que fué el ultimo término que la opinión 
pública en Tejas creyó posible esperar para las 
mejoras de su situación, antes de proceder á una 
organización local por un movimiento popular. 

''Este desagradabl^fyv peligroso aspecto no 

2** *.iTD •'^ 



tS ifÉMÓklAS 

pedia dejar áe causar en Aastin una fuerte atar» 
,ma y hacerle^ una viva impresión; republicano 
por educación, franco basta el estremOfCón ideas 
tal vez exajeradívs respecto de las sagradas obli* 
gaciones de un agente publico paía ton sus có* 
iliitentes, ligado á Tejas por todas las relacdonés 
locales qCie son el resultado de catorce añds de 
trabajos para poblarlo, como gefe de las princi-^ 
pales, empresas de colonización, y á todos sus 
habitantes por padecimientos, intereses y amis* 
tades t^fcjprocas; poco acostumbrado al trato y 
lenguagé ehmasearado de los pulacios, y ansi^« 
so de cumplif cdnisus obligaciones de eomisipna-f 
do y ciudadano; ¿referido ver una próxima alte-^ 
ración del orden en Tejas, hizo de palabra una 
inanifestacion muy enérgica de Sus opiniones al 
{¡xnio^ Sr. vicc'-pre.sidente y á otras personas so^ 
bre I9 demora en despachar las solicitudes de 
Tejas. 

^^Desgraciadamente sus razonamientos sé en* 
tendieron en un sentido abiertamente opuesto á 

aquel natural en que se esplicrf, y pensoyquistí 
esplicárse; y se le imputo haberse espresado con 
amenazas. Ha habido^espccies muy equivocci» 
das en ios papeles públicos con respecto á este 
particular, inculpando á Austin de haber insuU 
tado al gobierno: tales inculpaciones han resuU* 
tado de haber trastornado las apariéneias$ por-^ 
que parece que esto sucede por un destino fatal 
en todo lo relativo a Tejas. Una decl.iracion 
por supuesto, es debida en esta materia al públi- 
ca y al comisionado de Tejas, para que hombres 
impateiales acierten á formar un juicio recto, vis- 
tas las-4pjrc«¿*tancias. /^ 



JhkkA tA Gt71g:RáA t>c ifj/Ji. 19 

^'Aóstin dijo at gobierno en sustancia^ pero en 
su concepto respétúósáiüénte, 4^^ ^^ sa opinión 
habm nn trastorno 4^1 6riken en Tejas en el fin 
tiei año, sino sé ápUbibáñ á sus padl^ciniij^ntos 
áfonos rerhedios á lo menos; porqae aqoeUo3 
llabitantesy en sas urgentes, ejecutivos y esire» 
itiádois áparoi, habian toniado la posición, de 
ijde si el gobierno nó qaerí;^ 6 úA podia atendere 
)os eñ isas neiBe§d4ades« ellos prptcederian por ú 
inismós. 

*^ A hora bien^ supuesto é| hecjú) como Austíii 
io reprcsentií y lo éreyrfé ¿fué 4e su íleber tom^ 
ciudadano mexicano y como comisionado de Te» 
jas hotiibradó para manifestar la verdad^ espré¿ 
fiarié francamente y sin disfraz al gobierno, 6 noÍ 
¿hnbiera éompUdo con edte deber encabriendlii 
\6% peligros con palabras de cjorte, y engañando 
¿1 gobierno con una seguridad precaria respec» 
tó de la thinquiliiád de ^eyi%Í 

"El empeño y grande interés <|ae Austin tomrf 
en aquel tíempo parsl el pronto despalshó dé esos 
negocios, tal vez pudo hacerto^ sobreponerse en 
su manera dé espf ééhrse á las rigurosas formali** 
dádes dé la política d de la et|q;ñeta; y sin em- 
bargo, que siisr recuerdos eñ lamateris^ le absuel» 
Vifn de esta falta> qué verdaderamente es muy 
Afe^j^ j}e su carácter, se ha de suponer que a^ 
ftíéi ptieá !o que dijo si bien eau|^ disgusto é ir^ 
rttacidti ^tí él aütp^ después en la calma produjo 
dii^erente sensación por ünd éspficaclon de sus 
intenciones y verdadertí objeto: hombres impar* 
cíales y los mismos que han hecho los cargos 
fbrmarán su juicio: antes de salir Austin de Mé- 



2o MENOAIAS 

xico. quedo enteramente satisfecho, (según él en~ 
tendió), el Exmo. Sr. vice-presidente. 

.^'£n este tiempo Austin creyó que los males 
se empeoraban y desesperando entonces de po^ 
der conseguir los remedios que los habitantes de 
Tejas esperaban, temiendo un movimiento popu- 
lar allí, y calculando que convendría al interés 
público que fuese dirijido por las a.utoridades ci- 
viles en el evento que real y efectivamente lo 
hubiese, escribió una carta, fecha 2 de Octubre, 
al ayuntamiento de Bejar, capital de Tejas, cu- 
yos habitantes son todos mexicanos por naci- 
miento, recomendándole en sustancia, que^ con- 
sultara con los demás ayuntamientos para que se 
pudieran á la cabeza de los movimientos popula- 
res, disponiendo á precaución, un gpbierno local, 
bajo la ley de 7 de. Mayo de 1824, para el caso 
que los movimientos de anarquia se llevaran al 
cabo por la desesperación; queriendo Austin con 
esta medida, de pura prevención, evitar las fata- 
les y funestas consecuencias que resultarían de 
un desenfreno popular, 

<*£sta carta fué denunciada. Ha sido esta 
ocurrencia el único motivo de su arresto, dilata* 
da prisión; proceso judicial, y cargos injustos de 
algunos periodistas que se dejaron arrastrar de 
las apariencias uo calculadas, menos analizadas 
y. nada. entendidas, supuesto el peligro inminen- 
to de esos movimientos populares de Tejas, ¿no 
hubiera sido mejor al interés jencral y al parti- 
cular de aquel pais, que la antigua capital de 
Bejar tubiera esa prevención prudente para preo- 
cupar el líince del trastorno público? Sin duda 



PARA LA GUERRA DE TEJAS. 21 

que SÍ: yAiistin en ésa persuacion la recomendé 
sin que lo detubieran las consecuencias contra 
su persona, porque á haberle arredrado, hubiera 
sido indigno del encargo que se le habia confe- 
rido. &' "^ * 

"A poco tiempo después de escrita la referi- 
da carta, variaron todas las cosas favorablemen- 
te. Tal vez se podrá culpar á Austin de ligero 
y de haberse dejado engañar por las apariencias 
que lo instimularon á escribir la carta; este car- 
go solamente podrá hacerse por quien no esté 
impuesto á fondo de los asuntos de Tejas en 
aquel tiempo, y pof quien mira la previsión pru- 
dente de un evento por sus resultados, sin aten- 
der á sus principios ni á las variaciones improvi- 
sas que se succeden. Pero sea lo que fuere ese 
cargo imiK)rtará á lo sumo un error, y segura- 
mente fué del juicio y nada mas; queda á Austin 
por lo menos el consuelo de haber sido él mis- 
. mo, y el único la víctima de sus resultados, 

**La guerra civil termino en Guanajuatoel 7 
de Octubre de mil ochocientos treinta y tres: las 
cámaras se dedicaron con actividad al despacho 
de los negocios, y en ese mes espidieron un de- 
creto del mayor interés á Tejas» y muy satisfac- 
torio á sus habitantes. Austiu no perdió un mo- 
mento en participar este cambio feliz de cosas á 
los ayuntamientos y pueblo de Tejas, haciendo 
un gran elogio de la disposición del congreso, 
recomendando la mayor tranquilidad y sosiego, 
y permaneciendo él en México para agitar los 
asuntos de su misión, que habian quedado pen- 
dientes. 



22 VEMQRIASi» 

^<En 5 de Noviembre del mismo año el £xmo« 
Sr. presidente, general D. Antonio López de 
Santa-Anna, convoco una reunión especial dé 
ministros, á qtie asistió Austin para tratar de la 
solicitud de Tejas de ser admitido en hi. federa^ 
cion como Estado; y después de una discusión 
íranca en que Austin sostuvo la pretensión de 
sus comitentes hasta donde le fué posible, y se 
opuso decididamente á la idea vertida en la dis^ 
cusion de erigir á Tejas en territorioj porqu^^ta^s. 
les eran las instrucciones especiales y positiva^ 
de sus comitentes, ("«éó^^ dnúm, 1.) (1) el gobier-^. 
no decidió, qué no conviniendo agitar entonces 
aquella cuestión, estaba dispuesto á apoyar ea 
tijempo oportuno las pretensiones de Tejas ei^ 
eusmto dependiera del gobierno general, auxi-.. 
liando las compañías presidíales, estableciendicK 
correos, &c., y escitando al gobierno del Estado 
de Coahuila y Tejas á dictar las reformas eon^ 

venientes para éste, con particularidad el esta-^ 

■ .^»— .^ I » ■ 1 111 II ■ ■ III I lili» — — ^i^>i^— » 

(Í),^^ Extrajo de las insiituciúnes d€ la convención de 
J\rJ(is al comiswnado Austin^ 

^Puede tal vez suceder, que el congreso general pr«* 
aera un gobierno territorial, por creerlo mas adaptable 
á las circunstancias de Tejas. Sobre este punto, la 
la convención desea que vd. entienda esplicitamentei 
que un gobierno territorial no es objeto de esta solicitudí, 
que con él no quedará satisfecho el pais, y en el cam- 
bio no se hará mas que pasar de un mal á otro; dejaut 
do que la esperíencia futura, y los futuros padecimien^ 
tos por parte de Tejas, acrediten cual de los dos males 
es mas fatal á su prosperidad. Debe vd. por lo mismo 
resistir, respetuosa pero tenazmente, todo aquello que 
tienda á imponernos una forma de gobierno terri« 
tonal." 



PARA LA GUERRA BE tE^AS. 23 

blecimiento de jaeces de letras, juicio por jnra« 
dos y otras análogas. 

'^Satisfecho Austin con la muy buena disposi^- 
cion del gobierno supremo general manifestada 
en favoF^de Tejas, contento con los remedios 
que habia conseguido y las recomendaciones al 
gobierno del Estado de Coahuiliiy Tejas« sus^ 
pendió por entonces sus gestiones por lo que 
respecta a la pretcnsión de erigir á éste en Esta** 
do, y salió de México con pasaporte en 10 de Di- 
ciembre para Monclova, capital de su Estado, á 
fin de promover ante la legislatura, que habia 
de abrir sus sesiones en Enero, las reformas tan 
deseadas sobre la administración de justicia y 
otras medidas locales interesantes á Tejas. An- 
tes de salir Auslin de México recibid del señor 

m 

ministro de relaciones para satisfacción de sus. 
comitentes el oficio cuya copia bajo el mm. 2 {1} 
se agrega al fin de esta esposicioii. 

fl).—- Primera secret«aría de Estado.<4^DepartniDento 
del interior.— *La esposieion qae dirigieron los colonos de 
Tejas al congreso general para que aquella parte del 
territorio mexicano se erigiese en estado absolutamente 
independiente del de Coahuila, se pasó á la cámara de 
diptitildos con fecha 21 de Agosto ultimo, recomendé n* 
dolo la importancia y prontitud del despacho de este ne* 
gocio« Asi se ha manifestado.á Y. en esta secretefria j 
se le ha instruido de las providencias que ha dictado el 
gobierno en obsequio de aquella colonia* Entre otras 
ha sido cscitar al gobierno del estado á fin de que pro- 
curase á los colonos todos los goces á que sin duda son 
acreedores como cualquier mexicano así en lo civil como 
en lo criminal j á este fin se le indicaron los medios que 
debian ponerse en práctica para la mas. recta y mas 
cómoda administración de justicia en uno y otro ramo, 
siendo uno de ellos el establecimiento de jurados, todo 
de conformidad con la solicitud de los mismos colonos, 



24 MEMORIAS 

"Llego Austín ul Saltillo el 3 de Enero de 
1834 y se presento al señor comandante general, 
quien le manifestó una rfrden del Exmo. Sr. vi- 
ee presidente para su arresto y conducción á 
México en calidad de preso, para responderá 
los cargos que el gobierno tenia que hacerle, sin 
decirle cuales# Esta orden emanó de la denun* 
cia de la caria de 2 de Octubre, que llegó al co- 
nocimiento del gobierno después de su salida de 
estia capital. Al llegar á México preso, fué en- 
cerrado en la ux-inquisicion incomunicado: se le 

ún que por pc^rte del gobierno haya podido liacei^e otra 
cosa, por no estar en sus atribuciones. Por lo quejtoca 
al congreso, está vd. ya impuesto de la ley que ha te- 
nido á bien espedir, deshaogando el art. 11 de la de 6 
de Abril de 1830, y previniendo que esta desahogaciou 
no comience á tener efecto sino hasta pasados seis me- 
ses de su publicación. — ^El Exmo. Sr. presidente me 
manda hacer á vd. esta comunicación, para que como 
encargado de promover el favorable despacho de las so- 
licitudes de los colonos, pueda instruirlos del resulta- 
do favorable que hasta ahora han tenido, en concepto 
de que estando el supremo gobierno dispuesto á favo- 
recer sus pretensiones en todo aquello que diga relación 
al fomento de aquella colonia, y á espeditar la adminis- 
tración de justicia, puede vd. eseguretrlés apoyará y em- 
pleará todo su influjo con este importante objeto, y que 
en colisecuencia continuará promoviendo todas las nre- 
joras y reformas conducentes así para que Tejas pue- 
da formar un Estado 6 territorio de la federación, como 
para asegurar entretanto, el buen orden de su adminis- 
tración interior. En cuanto á las domas solicitudes que 
vd. ha promovido sobre establecimientos de correo» y 
baja 6 estincion de derechos de algunos artículos, se 
han pasado á la secretaria de hacienda y por ella debe- 
rá vd. estar impuesto de la resolución del supremo go- 
bierno, si como cree este ministerio se le ha instruido por 
aquel conducto del estado de este negocio.— Dios y li- 
bertad. México, Diciembre 7 de 1833. — García. — Sr. 
coronel D. Estevan F. Austín. 



t»ARil LA GUERRA DE TEJAS* 25 

ormo causa por esta carta, que ha producido 
tantas recriminaciones, que al oirías exhalar^ 
bien que solo la ignorancia rf por la mala fé, se 
creeria que era la terrible caja de Pandora; pe- 
ro el hombre imparcial caliñcará, recordando lo 
relativo en esta esposicion, con cuyo objeto se 
a grega copia exacta de esa carta bajo el núm. 3 

(1). La causa criminal de Austin lia durado casi 

------ ' ■ 

(l)-^En el oficio que dirigí á ¥% S» con fecha 14 de 
Agosto próximo pasado, espresé la opinión que los asun- 
tos de Tejas tendfian un resultado favorable. Desde 
entonces ha habido niuj pocas sesiones del congreso á 
causa del cólera. Los acontecimientos de la guerra ci- 
vil también han embarazado todos los negocios públicos, 
de modo que hasta aliora nada se ha hecho, y tengo el 
sentimiento de decir que en mi opinión nada &e hará, y 
que es dificil formar idea del resultado de la guerra civil. 

£n este estado de cosas, recomiendo que todos los 
ayuntamientos de Tejas se pongan en comUnicacióni 
sin demora ninguna, á fin de organizar un gobierno lo- 
cal para Tejas en clase de Estado de la Federación 
mexicana, fundado en la ley de 7 de Mayo de 1824, y 
de tener todo preparado pnra verificarlo en unión y ar- 
monía, luego que se sepa que el congreso general ha 
reusado su aprobación* 

fiste paso es de indispensable necesidad como medida 
t>i'6paratoria, porque ya no hay duda que la suerte de 
Tejas depende de si mismo y no de <ste gobierno; ni lo 
hay en que sí los habitantes de Tejas no toman sus 
asuntos en sus propias manos, ese pais está perdido. 

Estoy firmemente persuadido que la medida que recom 
miendo, es la única que se puede adoptar para salvarnos 
de la anarquía, y de la ruina entera. En tal concepto, 
espero que no perderá V. S. un solo momento en dirigir 
una comunicación á todos los ayuntamientos de Tejas, 
exitándoles á reunirse en la medida de organizar un go- 
bierno local independiente de CoahuUa, aunque negase 
el gobierno general su consentimiento.-r-vtoa J Te- 
jas. — México 2 de Octubre de 1833. — ^EstvT^B F. Aui- 
tín.— >A1 ilustre ayuntamiento de Bejar. 

TOM. II. 9 



26 MEMORIAS 

un año, lo mismo poco menos que darrf &u pri- 
sión, pues que «alirf en libertad el 25 del mes 
pxáximó anterior. Su Escelencia el general pre- 
sidefite, movido de sü justificación, ha interpues- 
to constantemente su alto y respetable influjo 
para abreviar ese vano proceso, cuanto se lo ha 
permitido la independencia del poder judicial, 
después de haber tenido la bondad tan luego 
que eniro al mando supremo, de r^elevarlo de la 
incomunicación y mejorar su prisión. El con- 
cepto de Sq Escelenciá con respecto á Austin, 
hace á este mas honor que agravio cuantas in- 
culpaciones y calumnias aparezcan. 

"Basta este bosquejo de los hechos principa- 
les relativos á Tejas, y de los principios que han 
influido en estos acont^mientos, para que el 
público forme juicio sobre ellos. Es evidente 
que aquellos habitantes no se han desviado en 
lo mas mínimo de sus deberes como ciudadanos 
mexicanos; por el contrarió, deseando las mejo- 
ras necesarias para su bienestar y felicidad par- 
ticular, no han perdido de vista la prosperidad y 
bienestar general de la nación áque pertenecen. 

''Respecto de Austin la opinión publica falla- 
ré sobre su conducta, cuanto lo permita que un 
tribunal tan inflexible como respetable pueda 
ocuparse de un individuo. Trasladado Austih á 
Tejas por un espíritu emprendedor, dejo su pais 
natal en los Estados-Unidos de América, donde 
fué respetado y lo es todavía: se naturalizcí en 
éste: ha trabajado en cuanto ha podido para 
..plantar nuevas colonias y servir á la filantropía 
y á su- patria adojptiva: le ha prestado servicios 



PARA LA GUERRA DE TEJAS* 2'? 

que han merecido las gracias del gobierno gene- 
ral y del Estado de Coahaila y Tejas, principal- 
menté en tiempo de la administración del bene* 
mérito general Victoria. Apoderado de un pue- 
blo honrado^ decidido y de carácter firmé para 
sostener suá derechos, o lo que ellos creen lo 
son, tuvo que obrar con constancia y firmeza, 
como comisionado de semejantes comitentes, íen 
lew asuntos que se le encargaron conforme á sus 
instrueeiones. liO faisc^así, y si en esto cometió 
uníi imprudencia, cree que es mucho menos gra«^ 
ve que haber errado por el ^stremo de la debili* 
dad y de la negligencia. 

Para mayor claridad de estas materias, que ha 
sido el objetX) de alguna prolijidad en la presen- 
te esposiciouf que se servirá el lector dispensar} 
es necesario advertir; qu^ al fin no se alterd ni 
está alterado el drden público eñ Tejas; que la 
legislatura de Coahuila y Tejas de 1834, obse-» 
quiando las recomendaciones del supremo gó-* 
biérno general en 1833^ dirigidalá á escitacion de 
Austin, y atendiendo á las justas reclamacioneéj 
de los téjanos, ha mejorado las leyes y la admi* 
nistracion local de aquél pais. Aun con estas 
reformas las gestiones en favor de separar de 
Coahuila han cesado enteramente y los habitan-^ 
tes de Tejas están quietos, dedicados al cultivo 
de tierras, á los adelantos del pais y á sus pro-» 
gresos individuales, por la esportacion de pro- 
ductos agrícolas; y á los goces de la vida domés- 
tica, sin pensar en pronunciamientos, trastornos 
políticos ni revoluciones." 

En vista pues de estas razones, cualquiera 



28 MEMORIAS 

que sea su condición, el mejor criterio de nues- 
tros lectores podrá deducir * lo que les perezca 
justo: nosotros no nos atrevemos á indicarlo por 
que al mencionar aquellas, no hemos tenido 
otro objeto que apoyar nuestra opinión, acerca 
de la necesidad que faa podido haber, de que se 
purificasen por medio de un juicio perfecto, la 
conducta pública y las miras políticas de D. Es* 
tevan F. Austin. A lo que se añade, que coma 
en la causa que se le comienzo á formar ha que- 
dado en el secreto, tampoco podemos saber el 
peso que hayan tenido» ni aun si han obrado en 
ella, las cartas, que se le interceptaron al fiem- 
po de su prisión y de las que tuvo comAlifíen- 
to el general Lemus, como lo debió tener Sl'^go* 
bierno general á quien inmediatamente se le 
remitieron por el de Coahuila y Tejas, En ellas 
se veia de manifiesto que estaba arreglado y re-* 
suelto el alzamiento de las colonias desde que 
se supo allí que el congreso general no habia 
tenido por conveniente acceder á la solititud de 
erigir á Tejas un Estado de la federación; y que 
asimismo se habia acordado segregar aquel ter* 
ritoiio de la obediencia de iMéxico. 

Tal vez estas noticias han servido de funda*' 
mentó al Sr. Tornel para afirmar, en su ya cita^ 
do impreso, no obstante el modo en que se cor- 
tea la causa de Austin, que, <'en toda la conduc- 
ta de este, brotan obrervaeiones incontestables, 
y una.de ellas es, que promovía y estimulaba la 
independencia de Tejas, cuando regia en la re« 
pública el sistema federal, que se sostenía hasta 
la exageraron por suautoridades/' Luego pre^ 



FAftA LA QUERBA DC TEJAS. 39 

guntft: -'¿Porqué en estas circnnstancias consevia 
aqael el proyecto de hacer indepeodiente á Te- 
jas?" Y concluye de este modo: "Claro es que 
" en el posterior proDuaciamiento no se busccf 
" mas que un pretesto en el^ambio de sistema 
" de gobierno. La detención y prisión de este 
" hombre tan constantemente favorecido por la 
" República mexicana, fué consecuencia de su 
" criminal condacta; y apoyar en an procedi- 
" miento de justicia la sublevación de Tejas, es 
" lo mismo qne confesar que las colonias no ad- 
" mitian principio alguno de legislación, y que 
" Ja impuoidad de todos los crímenes era el úní- 
"apazo qne podia mantenerlas unidas á la ao- 
" dEdad mexicana." 




T?ro'ir"Q'7ri5'T's"ü"íí 




CAPITULO IL 



Situación de la comandancia general de Oriente, en príncipi|** ' < 
año de 1834. — Política del gobierno general de aquel SíS^^*'** 
tiempo. — Carácter y principios de la admioistmciot) que se orga- 
nizó después de los tratados de Zavaleta. — Reducción del ejérci- 
to permanente y del número de eus generales. — Prohivicíon de 
colonizar á los estrangeros de país limítrofe. — Nueva ley de colo- 
nización para los territorios de la República. — ^Sus motivos y re* 
Bultados inmediatos. 

Si era triste é todas luces la situación de la 
Comandancia general de los Estados de Oriente 
fen los momentos que acababa de ponerse al fren- 
te de ella el general Lemus, tanto puede com- 
prenderse por el prolijo informe en que la vio, 
conocen el general Pilisola al entregar el mando, 
como sabiendo que aun para proceder é la pri- 
sión y conducción á México de Austin se tuvie- 
ron que combatir tantas dificultades que casi á 
punto estuvieran de hacerse del todo imposibles 
aquellas operaciones^ La tropa estaba disueltai 
y no habiendo ni un solo peso de que disponer 
en la subcomisaría de Monterey, se vio el gene- 
ral en la dura necesidad de comprometer su eré- 



l»ARA LA GlüERRA DE TEJAS*. 3l 

dito personal con aig«nos comerciantes de aque- 
lla plaza para proporcionarse los recursos que ne- 
cesitaba, para reorganizarlas y ^ara cubrir otras 
tan urgentes é indispensables atenciones que se 
le ofrecieran inmediatamente; pues aunque el 
gobierno general habia decretado que sé Je pu- 
sieran á su disposición 40.000 pesos, con que 
bastaba para reunir y comenzar á equipar las 
compañías presidiales, diíí la casualidad qué es^ 
ta tírden no se habia comunicado por el minis- 
terio de hacienda, á quien tocaba hacerlo para 
que fuese inmediatamente cumplida por lii ofi- 
cin^jjespectiva dé 'Matamoros, y fué menester 

^'^^■general Lemus representaré é instase al 
goD^Wio general para que aquel requisito se 
cumpliese, perdiéndose én estos pasos un tiem- 
po tan largo como precioso* 

Lue^o qué le fué entregado aquel auicilio al 
general Lemus, activo eficazmente la reunión de 
las compiañíás presidiales, y pudo poner en toda 
su fuerza á lo menos las de Bejar, Álamo y Ba- i 
hía del Espíritu Santo, con cuyo apoyo ya pudo 
comenzar á examinar la conducta y desempeño 
de ios gefes militares y la de los funcionarios 
de hacienda, que hacia mucho tiempo que proce- 
dían como si se hallasen libres de todo examen 
y de toda dependencia, que pudiese reprimir y 

escarmentar su desarreglo ó su indolencia, en el 
cumplimiento de sus respectivas obligaciones. 

Tal pesquizá dio lugar á descubrir los enor- 
mes fraudes que el comisario de Béjar^ el sub- 
comisario de Matamoros estaban cometiendo 
hacia mucho tiempo, de acuerda con ios habili- * 



32 UE^OfLlAB 

tados de las tropas para usurparse los caudales 
destinados á las compañías presidíales, sin que 
se llegase á conseguir la completa reorganiza- 
ción úe todas sus fuerzas; en cuya virtud dispu- 
so inmediatamente el general Lemus que dichos 
empleados quedasen suspensos y que el primer 
ayudante !)• José María Mendoza, secretario de 
la misma comandancia general se fuese á hacer 
cargo de la comisaría de Béjar, y el coronel D. 
José Lemus se encargase de la subcomisaría de 
Matamoros» en relevo del general graduado D. 
Luis Alcorta^ á quien primero se dio este encar- 
go» y que después fué preciso que regresase á la 
capital de la República. ^^ 

Si para penetramos mas profundamente Se 
la situación del general Lemus, añadimos á esta 
circunstancíalas que igualmente debían pesar en 
su consideración en aquellos aciagos días, no po- 
demos menos de asombrarnos del valor y eons^ 
tanda con que supo arrostrarlas» y de que aun 
hubiese otros generales que admitiesen el peno- 
so y casi imposible deber, de desempeñar toda- 
vía aquella comandancia general en la que solo fi- 
guraba el nombre de nuestra nación para ser vi- 
lipendiado y ea que solo aparecía la autoridad 
del gobierno y de nuestras leyes para recivir 
mayor escarnio y mayores y mas escandalosas 
infracciones» de parte de unos cuantos aventu-^ 
reros» cuyo poder solo era alguno por que el de 
México se quiso nulificar. De otra manera no 
taa solo no hubieran quedado impunes» si no que 
se hubieran procurado precaver para lo suc- 
t^i^ro sucesos tan escandalosos como los que 



FARA LA GUERRA DK TEJAS. 33 

tubieron lugar en aquellas colonias el año a ti 
terior, y se hubiera ahogado en su primer im- 
pulso el orgulloso resentimiento, que desfogaran 
después á todas sus anchuras, los insubordina- 
dos colonos por haber lanzado álos Téjanos sus 
cómplices délos empleos de hacienda, que se 
habian apropiado en Anahuac y en Galveston; 
y se hubieran castigado ejemplarmente á los que 
atacaron el fuerte . Velano é hiciereti rendir por 
capitulación al teniente coronel Ugarseched y la 
tropa que este mandaba muy dignamente, y tam- 
poco se hubiera aumentado tan rápida y no- 
civamente como se aumento, la aglomeración 
de vagamundos y malvados que refluian de las 
fronteras de los Estados-Unidos; ni se hubie- 
ran hecho los acopios de armamento y municio- 
nes de guerra que se embiaban á los colonos, pa- 
ra animarlos á llevar adelante su antipania y 
aan revelion manifiesta á nuestras leyes y al 
gobierno del pais, como las que mantenian con- 
tra el gobierno de Coahuila y Tejas; y que os- 
tentaban también de la manera mas insolente 
contra todo mexicano. Por todas estas razo- 
nes nada era mas previsible, nada mas eviden- 
te para el general Lemus, que la certeza de un 
prdxiroo rompimiento de hostilidades, no obstan* 
te la reciente prisión de Austin, que no podia 
ser el único caudillo de los revelados colonos y 
el único qué dirigiese sus tramas secretas; y así 
lo espuso seriamente al gobierno el generaUpero 
por fatalidad de los mexicano», se limitrf el mi^ 
msterid á contestarle* '*Que ya se habian to- 
mado las medidas oportunas para indagar la 



43 MEMORIAS 

verdadera opinión y recursos con que contaban 
los colonos." Política tan pobre, tan indolente, 
y tan fría como esta, era preciso que no diese 
otros resultados que los que todos estamos vien" 
do y admirarán las generaciones faturas. 

No obstante el general Leraus, continuó em- 
peñosamente en la difícil cfmpresa de reoirgani- 
zar y poner en pié de guerra las compañías pre- 
sidíales; únicas fuerzas am que podia 'contar 
para llenar los inmensos objetos del servieio 
nacional, encomendados á la comandancia de los 
Estados internos de Oriente; mas tampoco e9^ 
tos avances fueron mas afortunados que todos 
lo que anteriormente y con los miamos fines ha^ 
bian consagrado sus antecesores, en aquel man- 
do; porque turbad© á muy poco tiempo la mar- 
cha del gobierno general, por la revolución que 
se inicio en Cuernavaca y llegó á invadir el 
mismo recinto de las funciones de los supremos 
podares de la nación, no volvió á tener el gene- 
ral Lemus, ni auxilios, lii ordenes, ni aun con- 
testaciones de la capital en muchos meses; y las 
consecuencias de este abandono ya se pueden 
inTerir. Omitimos indicarlas para hacerlo de las 
causas á que se podría atribuir aquel, según las 
hemos podido deducir de los principios que 
guiaban á la administración de aquel tiempo y 
de los sucesos que en el año de 1834 tuvieron 
lugar, como han debido ser igualmente percep-» 
tibies á toda la nacion< 

Verificada la renovación de las cámaras y la 
elección de presidente y vice-presidente de la 
República, conforme á los convenios de Zavale- 



PARA LA GUERRA DE TEJAS.- 3^ 

ta, que como dirigidos al restablecimiento de la 
paz y orden constitucional fueron aprobados por 
una ley del congreso en 27 de Mayo de 1833, 
resultaron elegidos: para presidente, el general 
D. Antonio López de Santa Anna, y para vice, 
el Sr. D. Valentín Gómez Farías. Estos funcio- 
narios prestaron el juramento de ley en princi- 
pios de Abril de dicho año y comenzaron á ejer- 
cer casi alternativamente el poder ejecutivo; pues 
mientras de que el primero salia á mandar las 
armas, d se retiraba á descansar en su hacienda 
de Manga de Clavo, el segundo entraba en su 
. lugar; y esto que sucedia con gran frecuencia, 
aunque á los principios no prodtijo ningunas difi- 
cultades posteriormente, y cuando ambos fun- 
cionarios difirieron en ideas y fines políticos, vi- 
no ,por fin á embarazar de tal ñianera Ja ínarcha 
de la administración, que se hizo inevitable un 
conflicto entre ambos, que debia producir un ven- 
cimiento y una der-rota, como en efecto sobrevi- 
nieron; alcanzando la ultima al congreso y aun 
á la instituciones' mismas, sobre las cuales vino 
é elevarse el general Saüta Auna, casi sin con- 
tradicción, hacia á mediados del año de 1834. 

Como en 31 de Julio de 1833, se hablan man- 
dado cerrar, en virtud de las facultades estraor- 
diñarlas de que se hallaba investido el gobierno^ 
los puertos de Tampico y Soto la Marina, al co- 
mercio estrangero y solo quedaron habilitados 
* para el de cabotage, ya el año siguiente no pu- 
dieron rendir las niismas rentas que en los an- 
teriores, para el auxilio de las tropas y em- 
pleados de los Estados dé la comprensión de la 



comandancia general de Oriente. Y aunque en 6 
de Agosto de 33 se habia decretado el estableci- 
miento de dos correos semanarios de México á 
Tarapico, y de este puerto al interior, esta cir| 
cunstancia en manera alguna mejoró la situación 
de los referidos Estados. Y como por o,tra par- 
te> en Octubre del mismo año de 33, triunfó el 
general Santa-Anna en Guanajuato sobre los 
pronunciados por el plan de Escalada, espidió el 
congreso la ley de 15 de Noviembre^ mandando 
disolver todos los cuerpos del ejército perma- 
nente y de milicia activa, que en su totalidad ó 
mayor parte se habían sublevado contra las ins- 
tituciones!, y al dia siguiente mandó el gobierno 
en virtud de sus facultades estraordinarias, re- 
ducir á solo diez los batallones y á seis los regi- 
mientos de la tropa permanente, que habiansido 
fíeles al gobierno; suprimiendo los restantes y 
ia brigada de artillería de á caballo; y estinguien- 
do asimismo los batallones y regimientos activos 
de caballería, con escepcion de los de Yeracruz, 
Puebla^ México, Jalisco, San Luisy Oajaca, Gua- 
najuato, Míchoacán, Distrito federal, los escua- 
drones y compañías guarda costas y las compa- 
ñías presidiales de los Estados de Oriente y Oc- 
cidente y las Californias: redujo el número de 
los generales de división á ocho y los de brigada 
á doce, dejando los restantes de supernumera- 

4 

rios: y vino á resultar que tanto por falta de recur- 
sos como por la de soldados, ya no se pudo 
pensar en repetir los preparativos de una cam- 
paña sobre Tejas. 
Por el contrario se adoptó otra política pa- 



PARA LA <5UIÍRRA DE TEJA». 37 

ra con aquellas colonias y en 21 del citado mes 
se dio una nueva ley derogando la prohibición 
de colonizar por estra*ngeros limítrofes, los ter- 
renos fronterizos, contenida en el árt. 11 de la 
ley de 6 de Abril de 1830 y en la de 18 de Agos- 
to de 1824: (1) se autorizo al gobierno para gas- 

m I.— I »i I lili I • m iiip I»! I I. ^ 

(1)." — Primera secretaria de estadp.* — Departamento 
del interior. 

"El Exmo» Sr. Presidente de los Estados-Unidos 
Mexicanos- se ha servido dirigirme el decreto, que sigue: 

*' El Presidente de los Estados-Unidos Mexicanos, á. 
los habitantes, sabed: Que el Congreso general íia decre- 
tado lo siofuiente: 

Arti 1? ''Se deíoga en todas sus partes el articulo 
11 de la ley de 6 de Abril de mil ochocientos treinta (a). 

Art. 2? Se autoriza al Gobierno para gastar las 
cantidades necesarias en la colonización de los Terri- 
torios de la Federación y demás puntos valdlos en que 
tenga facultad de hacerlo. 

Art. 3? Igualmente se le autoriza, para que con res- 
pecto á los terrenos coloiiizabíes, pueda tomar cuantas 
medidas crea conducentes á la seguridad, mejor progre- 
so y estabilidad de las colonias que se establecieren. 

Art. 4? La derogación de que habla el art. 1? 
de este decreto, no tendrá efecto hasta pasados seis 
meses de su publicación. 

Art. 5? En la autoricazion concedida por el art. 21 
se comprende la de levantar* fortalezas en los pun- 
tos de las fronteras que estime el Ejecutivo útil y 
conveniente. — Lorenzo de Z avala, diputado presidente^ 
— Mariano de Borja, presidente del senado. — Ignacio 



{n) Dice asi: **En uso do la facultad que se reservó el congreso 
" general en el art. 7,"^ de la ley de 7 de Agosto dé 1824, se prohi- 
*' be colonizar á los estmngeru:) limítrofes en aquellos Estados y 
** territorios de la federación que colindan con sus naciones. Hn 
*' consecuencia, se suspenderán las contratas que no hayan tenido 
** cumplimiento y sean opuestas á esta ley." 

La ley de 18 de Agosto de 1824, y no de 7 comd se puso, quizá 
por error, dice en su artículo 7: '*Autes d^ año de 1840, »o podrá 
" el congreso general prohibir la entrada de estraugpros á colonizar- 
" á no ser que circunstancias imperiosas lo obliguen á ello, coure», 
" pecto á los individuos de alguna nación." 

Tom. II. 4 



38 JISMO&IA8. 

tar las cantidades necesarias en la colonización 
de los territorios de la. federación y los puntos 
váldios que podia hacerlo: para tomar cuantas 
medidas creyese conducentes á la seguridad, 
progreso y estabilidad de las Colonias, y para le- 

Alvarado^ diputado secretario. — Antonio Pacheco Leal^ 
senador secretario.^' v 

Por tanto, mando se imprima, publique, circule, y se 
le dé el debido cumplimiento. Palacio del^ gobierno fe- 
deral en México, á 21 de Noviembre de 18^3. — Antonio 
López de Santa Anna. — A D. Carlos García. 

Y lo comunico á Y. para su inteligencia y fines cor- 
respondientes. 

Dios y libertad. México, ' Noviembre 21 de 1833* — 
García. 

Primera secretaria de estado. — Departamento del in« 
tenor. 

*»E1 Exmo. Sr. Vice-Presídente de los Estados-Uni- 
dos Mexicanos, se ha servido dirigime el decreto qu&- 
sigue: 

*'E1 Vice-Presidente de los Estados-Unidos Mexica- 
nos, en ejercicio del Supremo Poder Ejecutivo, á lo« 
habitantes de la República, sabed: Que habiendo adver- 
tido el error en que se incurrió al redactar el art. 10 del 
Decreto de 4 de Febrero último, espedido á consecuen- 
cia de la Ley de 183Q sobre colonización» y deseando 
subsanarlo, he tenido á bien que la redacción de dicho 
articulo sea la siguiente. 

Art. 10. Las Colonias quedarán sometidas al Ge- 
fe ó Gefes políticos que el Gobierno del Estado desig- 
nare, y lueso que se hayan repartido los solares insta- 
larán su gooiehio municipal conforme á las leyes del 
mismo Estado. 

Portante mando se imprima, publique circule y se le 
dé el deb|do cumplimiento. Palacio del Gobierno fede- 
ral en México á 11 de Abril de 1834 — Vahntin Gómez 
. JPmos-— A D« Erancisco María Lpmbardo.'* 

Y lo comunico á V. para su inteligencia y fines con- 
•tguientei». 

Dios ▼ m>erta(i. México H de Abril de 1834.—* 
Lomharálo. 



)>ARA LA GUERRA DE T£ÍAS. 8d 

Vantar fortalezas en los puntos de las fronteras 
que lo juzgase mas útil y^conveniísnte; y á conse^^ 
cuencia el gobierno espidió en 4 de Febrero de 
ld34. la interesante disposición que sigue á la 
letra. 

Primera secretaria de Estado.^-^Üepartamento 
del interior. 

"El Exmo. Sr. vice-píesídente de los Estados- 
Unidos mexicanos se ha servido dirigirme el de** 
creto que sigue. 

"El vice-presidente de los Estados-Unidos 
mexicanos, en ejercicio del supremo poder eje** 
cutivo, usando de la facultad que le concede la 
ley de € de Abril de 1830, y penetrado de la ne- 
cesidad de socorres á la multitud de personas 
cuya suerte ha sido y es desgraciada por errores 
políticos, por la paralización de los. giros, por la 
destru^scion de las fortunas y por todos los ma-< 
les que trae consigo el estado de revolución per-» 
tdanente, cual es el que ha tenido la República 
de muchos años a esta parte, se halta resuelto á 
abrir sus arcas para reparar en cuanto esté de 
su parte un estado tan lastimoso. 

"Los territorios situados á la inmediación de 
la línea divisoria de nuestra Repiíblica) cruzados 
todos los rios navegables colocados á las inme^ 
diaciones del Océano Atlántico, abiertos al co*" 
mercio, vírgenes en el ¿rden de la producción y 
feraces á lo sumo^ están brindando á los robustos 
brazos de los mexicanos y ala insdustria de todo 
género que en ninguna parte tiene ni cuenta con 
ias facilidades que proporciona su localidad. No 

éón neceSdríos otros medios para efectuar la co« 

4* 



4o . lilEMORlAS 

Ionización de estos hermosos y feraces territo* 
rios que las. anticipaciones de la empresa, y el 
supremo gobierno tiene la voluntad y posibilidad 
de hacerlo: no se disiparán los caudales públicos 
pero tampoco se escaseará lo necesario ni á nin- 
guno denlos comprometidos dejará de anticipar- 
se eon la oportunidad debida los medios de po-* 
ner en acción sus fuerzas industriales, hasta que 
los frutos acumulados pongan á los colonos eú 
disposición, no solo de subvenir por sí mismos 
á las primeras necesidades de la vida, sino de 
formarse un capital con que multiplicar sus em- 
presas y reproducir sin cesar los frutos de la 
industria agrícola, única pero verdadera riqueza 
con que pueden contar las sociedades nacientes 
La República se halla plagada de familias que. 
de un modo o de otro, por este o por aquel mo- 
tivo, han perdido su fortuna y su reposo: á todos 
los convoca él supremo gobierno á mejorar su 
suerte en las ocupaciones pacíficas de agricultu- 
ía; ellas cicatrizarán sus heridas, levantarán su 
fortuna, les harán hechar en olvido sus errores 
o estravios, y convertirán en ciudadanos útiles, 
multitud de personas á quienes la ecsigencia de 
las circunstancias alejan de las poblaciones ac* 
tuales y la imperiosa necesidad, de vivir incapaz 
de satisfacer por medios lícitos los constituye en 
la clase de los criminales. 

**E1 vice-presidente sinceramente desea obte- 
ner este feliz resultado, pero no puede prescin- 
dir de tomar las precauciones que le aseguren, 
evitando que el trasporte de los colonos no ten- 
ga otro c^rí^ptcr que el de un viaje dispendioso. 



PARX la CJÜERRA t)E TEJAS. 4i 

m 

Si estos han de abandonar el teríeno á poco de 
haber llegado, si no lo han de hacer productiva 
con el trabajo y han de limitarse á consumir la» 
asignaciones hechas con el objeto sagrado de 
suplir la falta de capital, el fin queda completa- 
mente (1) frustrado, y la República, lejos de re- 
cobrar eiudadanos estraviados, no ha hecha sino 
perder sus fondos y aumentar sus apuros por 
empresas que lejos de asegurar esponé á mayo- 
res riesgos la integridad de su territorio. En 
ninguna época ha sido tan urgente consultar á la 
seguridad de las fronteras, y dar empleo á innu- 
merables brazos que por la mas triste fatalidad 
se hallan sin ocupación: íi tan benéficos y salu- 
dables objetos se dirigen las miras del gobierno, 
que no cree remoto obtenerlas por las providen-» 
cias siguientes. 

**^Art. 19 Será admitida á colonizar en los ter* 
renos que estén ó estuvieren á disposición del 
gobierno supremo en el Estado de Coahuila y 
Tejas toda persona libre y que carezca de^oni- 
promisos locales en otros puntos de la República. 

"Art. 2? Esta invitación se hace muy -espe- 
cialmente á los* oficiales y soldados que han que- 
dado sin empleo por haber tomado parte en la 
^ presente revolución: á los que se hallan con res- 
guardos dados por el gobierno; á los espulsos 
'de los Estados y aun á los que todavía perma- 
necen con las armas en la mano. 

éUl\. , , ^ 

(1) Este peligro que conocian de nuestra parte 
colonos d^ Tejas, no lo tenian de la siiya^y así, 
que todo cuanto se dispuso en estas j^esH» *"' 
derjuicio, porque ftié tardío y mal ^^utSw 

4#* 




43 . UemoeiAs 

. <<Árt. 3? A cada familia que se eompronieiá 
á colonizar en dicho Estado se le dará la décinta 
parte de un sitio de ganado mayor. 

'^4.rt» 4? A cada ]^ersona mayor de quince años 
se le costeará laé eabalgadufás o carros qn6 
sean necesarios para su trasporte, los cuales ha- 
rá suyos al momento de llegar al sitio que de« 
ba colonizarse» 

'<Art. 5? A cada üha de las pel^soti^is espresa^ 
das que pasen de quince años de edad^ se les 
asistirá desde el dia que salgan del lugar de sü 
i'esidencia hasta un año cumplido con cuatro 
reales diarios» y á los menores de quince con 
dos realeSi 

^'Art. 6? Ningutia persona podrá separarse dé 
la colonia antes de dos años sin permiso del gó^* 
bierno; y las que lo hicieren perderán las tier* 
ras que se les hubieren donado y quedarán obli-> 
gados á pagar todo lo que hubíei'en recibido del 
m(smó gobierno. 

"Art. 79 . A cada familia de las que compon^ 
gan la colonia, se les dará una yunta de bueyes 
y una baca o su Valor^ dos arados y los instru- 
mentos de carpintería y labrante que el gobier« 
no estimare necesarios. 

"Art, 89 Del terreno que se destine para foi^ 
mar las poblaciones se dará á cada familia un 
solar para que levante la casa de su habitación» 

**Art« 99 Los trasportes se harán bajo la di'» 

teecion de la persona ó personas que el gobier^ 

-^ designiire^ 

'. ^JbU'iüf^ Las colonias quedarán sometidas ai 

gefe ó gefes p'<Aíticos que el gobierno designa* 




fAkk La tíÜ£RRÍ DÉ tEJÁS» 43 

Hi y luego que se hayan repartido los solares 
ihstalarán su gobierno manicipaL 

"Por tanto, níando se imprima^ publi^uej^ cir- 
culé, y se le dé er débidd cumplimiento. Pala- 
cio del gobierno federal en México, á 4 de Fe- 
brero de ISSi.-'^Valentin Gomeín Fariás.^^X D. 
Francisco Maná LambardoJ^^ 

Y lo comunico á V. para sü inteligencia y 
bfectos consiguientes» 

Dios y libertad. México 4 de Febrero de 
* tSSá.-^Lojnbaráo 

Por esto ha dic^ho el Í)r. D. J. M. L. Mora eü 
la revista política del año á que nos contraemosi 
y de cuyos ¿dnéeptos nos parece debido hacer 
mérito aquí, sean cuales ñieren las tendencias 
del partido en cuyo obsequio se quiso esplicar 
aquel escritor: "Él gobierno, (del vice-presideñte 
D. V. Gómez Farías) por sistema, pói* principios 
y simpatías» deseaba, procuraba y favorecia cuan- 
to le era posible la venida de estrangeros á la 
República y su establecimiento 6n ella: no tuvo 
la necia credulidad de persuadirse que todos los 
que llegasen de fuera habian de pertenecer á la 
sociedad culta de Europa y tetler matieras de 
moderación y comedimientot todo lo contrario, 
contó con que iriati niuchos hombres sin educa- 
ción, y algunos positivamente viciosos) pero he- 
cha la cuenta y en último resultado, halM que 
por las ventajas de su establecimiento debían to- 
lerarse eúos pequeños inconvenientes, que exis* 
ten en todas partes y no espantan á naciones 
acostumbradas á recibir estrangeros. En efeetdf 
la esperiehcia, la necesid.ady k ilus¿raci(Á^^de 



c* 



44 MEMORIAS 

los gobiernos han desterrado de todas partes ese 
espíritu judaico de aislamiento, de manera que 
no subsist(í ya sino en los pueblos de la lengua 
castellana, que parecen ser los últimos destina-* 
dos á entrar en la carrera de la civilización. 

"A pesar dé estas tendencias bien pronuncia- 
das de la administración de aquella época al es- 
tablecimiento de los estrangéros, ella rehuso 
siempre admitirlos á colonizar en íos territorios 
mexicanos que carecian de una base de pobla-^ 
cion mexicana, y en esto fué también opuesta á 
las administraciones que la precedieron, y que 
prodigaron las tierras de Tejas á cuantos estran- 
géros quisieron irse á establecer en ellas: no po- 
día desconocer que una colonia estrangera esta- 
blecida en territorio limítrofe y despoblado, de- 
bía formar un pueblo igualmente éstrangero que 
mas tarde o mas temprano entrarla en lucha con 
el gobierno de la República, y seria necesario 
esterminarlo ó que acabase por hacerse indepen- 
dignte. Tampoco se fio para dejar ir las cosas 
de esta manera en el poder real o presunto de 
la República, ni en el valor y numero de sus sol- 
dados que podriah reprimir las tentativas de se- 
paración; porque esto equivale á la resolución 
de contraer un mal por la esperanza que' se tie- 
ne de curarlo, y los hombres de aquella época 
no estaban acostumbrados á discurrir de una 
manera tan necia, o si se quiere tan poco sensa- 
ta. El Sr. Faríás ño gustaba de criarse dificul- 
tades para después combatirlas; bien persuadido 
de que no era seguro poder contar con el triun- 
fo; y poco tocado de esta ridicula heroicidad, se 



PARA LA GUERRA DE TEJA». A5 

ocupo. seriamente de ahorrar á la nación en sus 
nuevas colonias los amargos frutos que de ella 
ha recogido en Tejas, por la miserable campanil 
anunciada comtantas bravatas, y que acabo por 
poner en poder de ló^ americanos una parte tan 
Considerable del territorio mexicano. 

*'EI Sr. Farías se hallaba penetrado de la ne- 
cesidad de asegurar á la República los territorio» 
que existen dentro de la línea di^^sOria, i'econo^ 
cida por el gobierno dé los Estados-Unidos; lo 
mismo que del inmenso é inminente riesgo en 
que se hallaban de perderse, por las incursiones 
frecuentes que en ellos hacian los americanos^ 
con el designio bien poco disfrazado de ocupar-*- 
los. pRY0, logrado ni aun le paso por el pensa-» 
miento valerse de divisiones itiilitares, que aun 
suponiéndolas disciplinadas, cosa por cierto bieií 
difícil, costarían mucho y nada dejarían estable- 
cido, en razón de que no podrían arraigarse sin 
familias, en un terreno que tampoco estaban desa- 
tinados á cultivar: hombres civiles^y sobre todo 
mexicanos, sin escluir por eso á los que hubie^ 
sen pertenecido á la clase militar, era lo que se 
buscaba^ pata formar la base de estas colonias, 
que debian estenderse por ioda la línea divisoria 
entre México y los Estados-Unidos. Este plan 
era muy vasto para que fuese obra de una sola 
administración, pero era de esperarse, que una 
Vez comenzado^ continuaría siguiéndose con mas 
ó menos lentitud, en razón de lo plausible del 
motivo, á pesar de la flojedad, abandono y pere- 
za de nuestros hombres de gobierno. 

Pensar y hacer en la administración Farias 



46 mehoUías 

eran cosas que se sucedían- la una inmediata** 
mente á la otra; así pues^ luego que se proyec- 
tó la colonización, se procedió á ejecutarla, em- 
pezando por las dos estremidades de la linea 
didisoria, la una en la nueva California en el 
Océano Pacífico, y la otra en el desangradero, 
de Sabina, sobre el golfo de México. Como so« 
lo se trataba á,e formar una ba^e de colonias^ y 
esta base importaba sobre todo que fuese me**, 
xicana^ para que sobre ella vinieren á implan-^, 
tarse y amolcarse mas tarde las empresas verda-* 
deramente productivas compuestas, de estran-^ 
geros: no se convocó ni admitió en lo general ú" 
no familias mexicanas.. £n la primera colonial 
és decir, la de California, se admitió á. todos los 
que se presentaron , por la seguridad que se te^ 
nia que una vez trasladados^ aun cuando se ar« 
repintiesen no les seria posible regresar. En ' 
cuanto á las de Tejas, se procedió de otra ma^^ 
ñera; allí no se trataba de poblar, sino de some-* 
ter la población existente, que no tenia de m.e^ 
xicaña sino el nombre, y daba muestras visibles 
de sus intenciones de sublevarse; para conté-* 
nerla era necesario cortar el punto de continuir 
dad, que la unia álos Estados-Unidos, por hom*' 
bres que sin ser soldados, fuesen guerreros, y 
cuando el caso lo pidiese, una vess ya arraiga* 
dos, y armados al mismo tiempo^ pudiesen im<* 
poner respeto^ y ser un punto de partida para 
introducir poco á poco el idioma y los usos me' 
xicanos, y contener á la vez las miras de süble* 
.^i^aísion. Por esta fueron especialmente convo- 
cadps para establecer estas colonias los milita* 




PARA LA GU]£RRA BE TEJAS. 47 

res, que en razón 4e l»s tarbaciones publicas ha^ 
bian quedado sin destinoi y de cuyas desgracias 
y un Duevo género de vida, se esperaba sacar 
partidq en favor de ellos núsmos,*y de la inte- 
gridad del territorio. El decreto de convoca^ 
ciou publicado en la pág. CCL. de esta revistat 
manifiesta en cada nna de sus lineas este loable 
designio, que habría tenido todo su efecto, co- 
mo la hubo en Califorpia, sin el pronto regreso 
al gobierno del general Santa- Anna, incapaz de. 
comprender ni dar importancia á esta basta 
combinación." 

Pero como * por desgracia la colonia que se 
destino en Californias no tubo el mejor éxito 
aunque en opinión del Sr. Gutiérrez Estrada mi- 
nistró de relaciones que funcionaba á princi- 
pios del año' de 35, en la memoria que léyd á 
las cámaras en 24 de Marzp afirmó que: >'acaso . 
con mas meditación y prudencia se habrían rea- 
lizado las esperanzas que se concivieran al to* 
mar aquella resolución," aunque el nuevo go- 
bierno nada hizo para favorecerla ni en cuanto 
á Tejas tomo otro á medida que embiar desde á 
principios del año de 94 un agente que examinase, 
la situación de sus habitantes sus necesidades J&c« 
cuya espedicion duró un año^ y cuyas consecuen^ 
cias aunque ofreció el ministro manifesrar á las 
cámaras, con las iniciativas que en concepto del 
gobierno eran indispensables para la protección 
de los colonos y seguridad del territorio^jama» 
llegamos á penetrar; no obstante al conelmr so* 
bre este punto de la memoria, el espresadclMÍ' 
nistro/ estampó los siguientes conceptos^ ^e s«> 






48 MEMORIAS 

refieren á la política que tanto encomia iel doc-^ 
tor Mora: "La administración actual que no 
quiere incurrir en -esos mismos errores, (1) se 
propone establecer una junta ó dirección gene* 
ral de colonización con el objeto de que en ella 
se formen proyectos bien meditados que puedan 
conducir en un buen sistema de colonización^ 



(1) Siempte que hemos considerado en este pasage 
de-la memoria del Sr- Gutiérrez Estrada, nos ha venido 
á la memoria el que encontramos. en boca de Napoleón, 
cuando resumia y glosaúa los Comentarios de Cesar , de- 
fendiendo- que este jamás pensó en alzarse ret/, y al re* 
fütar las opiu iones contrarias, no tiene dificultad en lla- 
mar miserables sus fundamentos libelista á Plutarco y 
á este y á Suetonio, escritores de partido; no obstante 
que al principio del mismo párrafo confesó que: "Cesar, 
dictador perpetuo, gobernaba todo el universo romano, 
sin que hubiese mas que un simulacro de senado: nipo- 
dia suceder de otro modo después de las proscripciones 
de Mario y Sila, la violación de las leyes por Pompeyo, 
cinco años de guerras civiles, tan gran numero de vete- 
ranos establecidos en Italia adictos á sus generales, que 
lo esparaban todo de la grandeza de algunos hombres, 
y nada de la república. En tal estado de cosas, no po- 
dian ya gobernar las asambleas deliberantes; la persona 
de Cesar era la garantía de la supremacia de Roma en 
el universo, y la seguridad de los ciudadanos de todos 
los partidos: luego su autoridad era legítima." 

Pero por lo tocante al Sr. Gutiérrez Estrada, también 
observamos que no imitó la política de aquel grande 
hombre que en sus comentarios, [Ubro de la guerra de 
África, cap. 11], al referir los desastres de Utica y la 
muerte de Catón su enemigo, lo hace con tal mesura y 
dignidad, que confiesa que los uticenses.no amaban á 
Catón por el partido que seguia; pero que reconocían sil 
integridad, y que por esta cualidad, por haberse portado 
de esta manera que otros capitanes, y por que habia for- 
tificado la ciudad con escelentes obras, y aumentado sus 
tcSwK no le pudieron rehusar el honor de la sepultura 
deífmé^^ue ge dio la muerte. 



.* 







fiRA LÁ GXmRáA- me f EJAS: • tó 

proponiendo ademas, en cada año, las hlejóras 
que se estinien convenientes; Á este fin, y pa- 
ra preparar los trabajos de la misma suerte', sé 
ha expedido últimanlénte por el ministerio de 
mi cargo, una circular á todds los Estados para 
que infornien de Ids terrenos que tengan coloni- 
zados y los que estén éfi disptísicioü dé destinar- 
é este objetó. La esperiencia ^ demostrado 
que las leyes dadasr sobre coíonizat^ión necesitan 
mejbratse jr que se hagan eii ellas las reformas 
fconvenientes para qde eontfibuyan iiomo debe 
i^er al auniento de nuestra población y de nues- 
tira riqueza pública. La ^tinción dé la trecidüimaC 
deuda dé hi Edádaé^UíUéos dü NoHé^ jf la prodi- 
giota velocidad cbn qhe fian quintwplicád^ tos hcS)i- 
tantes que contaban al hacer su independencia^ sfi ie^ 
hen príncipaímeúte á las tierras que han vendido*^ (!)• 

I ■ ; I • I 

(IJ La venta' de Tejas y de más de Í5,000 leguas de 
ía República se ha verifícado, y sin embargo, la nación 
no ha enriquecido. ^ ; . . ; 




ToM. IL 




iifo" ü'W3'ir7nn5""s;í ^"^ 




CAPITULO III. 



i*» 



Obtenraciones «obre los escritos del Doctor Mora,— Actos notable» 
da la admioistraoiaa del vice-^residente, Gómez Farí&s.-*Coa- 

, traste de la que le- srgiúó después de la caída del Congre«o.-T- 
Pronunciamiento del Estado de Coahuila.— Consonancia de laa 
oaevas opiniones. — Embarazo que estos sucesos produjeron para 

. lagiierráde Teja*.^— Conducta del general Lemas, comandanta 
general de aqneUas provincias en el conflicto indicado. 

Una de las obserradones que natursümcatc 
debemos prevenir sobre el testimonio del escri- 
tor que acabamos de mencionar antes del Sr. 
Gutiérrez, es que sus revelaciones podrán «er 
tan parciales como el mismo Dr. Mora muestra 
que lo era de la administración á que se refiere 
o en cuyo obsequio quiso escribirlas; y para que 
á nosotros no se nos pueda aplicar, creemos de 
nuestro deber consignar en estas memorias al* 
gunos de los fundamentos en que aquellas se pu- 
dieron afirmar. Y lo hacemos con tanta mayor 
voluntad cuanto que el único objeto que nos 
proponemos en nuestra tarea probar la verdad; 
asimismo economizamos las calificaciones de 



PARA LA GUSRRA DC TEJAS. 51 

naestrd propio concepto^ respecto de las per- 
sonas y de los principios políticos que alternati- 
vamente dominaron en las épocas á que nos con* 
traemos, para precavernos contra todas las su- 
posiciones injustas á que pudiéramos dar la- 
gar con una conducta diferente. A todo lo cual 
se agrega la consideración de que cuanto pudié- 
ramos decir en estamateriá, es tan complicado 
y dificil como las miras y la política de los go- 
biernosfcitados lo fueron, que cuando no parecie- 
se nuestra opinión absurda á los ojos de los que 
no conocen nuestra historia: por lo que creemos 
podrían parecer inexactos de nuestra parte d noal 
. comorendidos los sucesos; siendo así que sola- 
mente consistiría en la naturaleza de estos, lo 
que nuestra narración pudiesi.e tener de enigmá- 
tica dé obscura y también de severa d desagra- 
dable, para muchos de nuestros lectores. 

En este concepto nos hemos debido limi" 
tar únicamente á los particulares de que nos 
ha sido preciso hablar en este capítulo; pero 
aun para esto hemos adoptado . las mismas fra- 
ses y conceptos de que se han servido para re- 
ferirlos también, no los historiadores, íii los pci- 
riodistas de la época^ sino los mismos órganos 
oficiales de la administración y que se encuen- 
tran en las leyes mismas que se espidieron eíi 
aquel tiempo^ cuyo carácter y tendencias mejor 
que la crítica de que nosotros fuésemos capa? 
ees, demuestran los principios y las miras de los 
hombres que las dictaron y de los que formaron la 
oposición y aun reiistencia que naturalmente de- 
bian encontrar las contrarias, en aquellas clases á 

5» 



52 MEMoRlAá 

quienes mas directamente pudieron afectar y 
cuyos intereses las nulificaron é hicieron preva- 
lecer las ideas reaccionarias que fueron por fin 
las que derrocaron el poder legislativo y la 
constitución de 1824, sobrogando en su lugar la 
voluntad de un solo honabre y consumando el 
cambio mas completo de los principios que ha^ 
bian regido hasta entonces^ 

Ya queda indicado que el pronunciamiento áe 
Cuernavaca (que tuvo lugar el 30 de Juni^ del 
año citado, y llevaba por objeto contrariar el go- 
bierno del Sté Gómez Farías y los principios del 
cuerpo legislativo de aquella época, resucitando 
los del plan de Escalada,) inició la reacción ma» 
completa contra el orden de cosas que se habia 
seguido al convenio de Zavaleta; pero es de ad- 
t^ertir, que este trastorno fué ocasionado por el 
descontento con que fueron recibidas las leyes 
de 27 de Octubre y 6 de Noviembre de 1833, que 
suprimieron la coacción civil para el pago de 
diezmos, (1) y para el cumplimiento de los votos 

»ü^^— .iii>iiii ,..ii r.^i II .11. ■ lÉ . II I ^ 

(1) Ministerio de justicia j negocios eclesiásticos. — 

El Exmo. Sr. vice-presidente de los Estados-Unidos 
Mexicanos, se ha servido dirigirme el decreto que sigue» 

^*E1 vice-presidente de los Estados-Unidos Mexica- 
nos, en ejercicio del supremo poder ejecutivo, á los ha- 
bitantes de la República, sabed: Que el congreso gene- 
ral ha decretado lo síguentef 

Art. 1? Cesa en toda la Repüblica la obligación ci- 
til de pagar el diezmo eclesiástico, dejándose ácada ciu- 
dadano en entera libertad para obrar en esto con arre- 
glo á lo que su conciencia le dicte. 

2? Del contingente con que deben contribuir los 

Estados para Jos gastos de la Federación, se les rebf ja-* 

ri-una cantidad igual á ía que dejen de percibir de la 

renta decimal á virtud de lo prevenido en el aitlculo atf 

tenor. 



PAKA LA GUERRA DE TEJAS. * 53 

monásticos (1) y aun mas qne todas las de 17 de 

3? £1 producto del diezmo, computado por el úhkno 
quinquenio, servirá al gobietno general para el arreglo 
de la indemnización de que habla el art. 2? de esta ley 4 
^—José Ignacio Herrera^ senador presidente.- — José Ma- 
ría Berrielj diputado presidente.— ^Ficcníc Mañero Em- 
hidesf senador secretario.-— -4n£Í?*é5 María Romero, dipu- 
tado secretario*" 

Por tanto, mando se imprima, publique, circule y se 
le dé el debido cumplimiento. Palacio del gobierno fe- 
deral en México, á 27 de Octubre dé 1833. — Valentín 
Gómez Farias.-^^X D, Andrés Quiniana Roo.^^ 

Y lo comunico á V. para su inteligencia y efectos cor- 
respondientes. 

Dios y libertad. México, 27 de Octubre de leSS.--" 
Quintana Roo, 

(1) Ministerio de justicia y negocios eclesiásticos. 

El Exmo. Sn presidente de los Estados-Unidos Me- 
xicanos se ha servido dirigirme lo que sigue: 

**E1 presidente de los Estados-Unidos mexicanos á 
)os habitantes de la República, sabed: Que el congreso 
general ha decretado lo siguiente: 

"Se derogan las leyes civiles, que imponen cualquier 
género de coacción, dh'ecta 6 indirecta, para el cumpli- 
miento de los votos monásticos.— t/bsé María Berrielj 
diputado presidente. — -^Manuel Aguilera, vice^presidente 
del senado.— P'ícfiníe Prieto, diputado secretario. — F». 
ecnte Mañero Embides, senador secretario." 

Por tantoy mando se imprima, publique, circule y se 
le dé el debido cumplimiento. Palacio del gobierno fe^ 
deral en México, á 6 de Noviembre de 1833. — Antonio 
López de Santa Anna. — A D* Andrés Quintana Itoo,^* 

Y para que lo dispuesto en esta ley tenga su mas 
exacto cunrplimiento, se ha servido el Exmo. Sr. presi* 
donte acordar los artículos siguientes: 

1? Los religiosos de ambos secsos quedan en abso- 
luta libertad, por lo que respecta á la autoridad y orden 
civil, para continuar 6 no en la clausura y obediencia de 
los prelados. 

2? Los que se resuelvan á continuar en la comuni- 
dad de los conventos y monasterios respectivos, deberán 
observar su instituto y sujetarse á la autoridad de los 

Prelados que quedaren 6 elijan nuevamente por su falta. 

5## 



64 itBMOtilAd 

Diciembre de 1833 (1) y 22 de Abril de 1834, 89^ 

» lili " . 1 ■ ■ ' 

3? El gobierno, así cpmo protejerá la justa libertacl 
de los religiosos de ambos secsos que voluntariamente 
quieran abandonar los claustros en conformidad con lo 
díjspuestó en esta ley, ausiliará también á los prelados 
én los casos en que sus síibditós que se resuelvan á sis- 
guir la comunidad les falten el respeto, 6 desconozcan 
su autoridad y disposiciones dirigidas al cumplimiento 
4e sus deberes y abservancia de su instituto, 

y lo comunióó á V. para su inteligéilcin y efectos cor- 
i^espondientes. 

Dios y libertad, México, 6 de Novieiiibfé de 1833.-^ 
Quintana Róó, 

(i) Ministerio de justicia y negocios eclesiásticos. 

El Exmo. Sr. presidente de los Estados-Unidos mes^i- 
canos se ba servido dirigirme el decreto que sigue: 

^'El vice-presidente de los Estadós-Unidós mexica- 
nos, en ejercicio del supi'emo poder ejecutivo, á los ha* 
bitantes de la República^ sabed' Que él ctíngreso gene* 
ral ha decretado Lo sigüíenteí 

Art. 1? Se proveerán en propiedad todos los curatos 
vaicantes y que vacaren de la República én individuos 
del clero secular, observándose precisamente la forma y 
tiempo que drescriben las leyes veinte y cUatroj treinta y 
cinco y cuarenta y ocho, título sestó, libró primero de 
la Recopilación de Indias* 

2? Se suprimirán las sacristiás mayores de todas tas 
parroquias, y los que actualmente las sifven cesan aten- 
didos en la provisión de curatos^ 

3? Los cursos que actualmentei lleváreu Abé ii^eséii 
6 mas de abiertos para proveer íoH curatos vacantes de- 
berán estar concluidos dentro de sesenta días contado's 
desde H publicación de esta ley. 

4? £l presidente de la Itepublica en el Distrito y 
territorios y el gobernador del Estado donde esté situd-^ 
da la Iglesia parroquial, ejercerán las atribuciones que 
Jas referidas leyes conóediañ á los vireyeS) presidentes 
de audenciax ó gobernadores; ptidieíído devolver la teri- 
na, todas las veces que los propuestos en ella no fuerea 
de su sati&fnccion. 

5? Los RR. obispo y gobernadores de los obispados 
que faltaren á lo prevenido en esta ley, sufrirán una 



i^ARA LA GÜEtlRA DE T£JA8» 55 

dre provisión y concurso de curatos (!)« que pa* 



■ ^'A. 



multa de quinientos á seis mil pesos por primera j se- 
gunda vez, j por la tercera, serán estrañados de la Re- 
pública y ocupadas siis temporalidades. r. 

6? La multa de que habla el artículo anterior, se 
designará y llevará á efecto por el presidente de la Re- 
pública con respecto á Ick curatos del distrito y tcrrito- 
rios) y en cuanto á los de los Estados por sus respecti> 
vos gobernaddrsS) ingresando sus productos en e} tesoro 

Í>úbiico á favor de la Federación 6 de los Estados según 
a distinción que se prescribe en este artículo; y debién- 
dose invertir en los establecimientoá ¿^ itistrUccion pú- 
blica. — -José Ufaría Berriel, dipMitado presidentéiavr^oié 
Ignacio Herrera, senador presidentCi— ^-^rtí/ré* María 
jRomera, diputado sectetaÚQ^'^ Vicente 3faner o ^mbides^ 
senador secretario. 

Por tanto, mando se imprima, pdbliqüe, cítenle y se 
Je dé el debido cumplimiento. Palacio del gobierno fe- 
deral en México á 17 de Diciembre de 1833.^* Faífn* 
tin Gómez Farias.-^K í). Andrés Quintana Roo." 

Y lo comunico á V. para su inteligencia y efectos 
torVespondientes; 

Dios y libertad. México, it de Diciembre de 1833. 
-'^Quintana Rooi 

(1) Ministerio de juéticiary ñegOcit^s eclesiásticos. 

El Exmoi Sr. viCe-presidenté de los Éstados-Unidoi . 
mexicanos se hn servido dirigiriüe el decreto que sigue. 

"El vice-presidente de los Estndo«s^tJnidos mexica- 
nos, en ejercicio del supremo podef ejtecutivo, á los ha- 
bitantes dé la Repúblicn^ sabedt Que el congreso gene- 
ral ha decretado lo si^uieiitet 

Art. 1? "El término establecido por el art. 3? de la 
ley de 17 de Diciembt'e del año próximo pasado para la 
provisión de curatos, será el de treinta dias, que debe- 
rán contarse desde el día de la publicación de eáte de«> 
tíreto en el Distrito federal, ó en las capitales de los Es- 
tados en que existan las vacantes respefCtiVas. 

2? El presente decreto ¿6 comunicará á los teverenr- 
dos obispos, cabildos eclesiásticos y gobernadores de lat 
mitras, para que en el preciso término de cuarenta y 
ocho horas de haberlo recibido contesten al gobierno de 
la Union en el Distrito federal, y á los gobernadores de 



56 MEMORIAS 

recieroH dictadas con el objeto de contrariar el 
poder y Lis miras políticas del clero, cuya con- 
ducta pinto al gobierno en los términos que se 
advierten en la circular de 31 de Octubre, y que 
á la letra es como sigue: 

Ministerio de justicia y negocios eclesiásticos 

Después de las turbaciones públicas que han 
agitado la federación y felizmente tocan ya á su 
término, el supremo gobierno ha dedicado toda 
su aplicación no solo á reparar los males caúsa- 
los Estados en cuyo territorio residan, haciendo la for- 
mal protesta de que lo cumplirán exactamente, y ejecu- 
tarán lo demás que se }H*evino en la citada ley ile 17 de 
Diciembre del año próximo pasado. 

3? Los reverendos obispos, cabildos eclesiásticos y 
gobernadores de las mitras que no contesten en el tér- 
mino establecido en el articulo anterior, 6 que en svs 
contestaciones indiquen alguna oposición 6 resistencia 
al cumplimiento de este decreto, y de la ley de 17 de 
Diciembre del año anterior, serán estrañados para siem- 
pre del territorio de la kepublica, ocupándose ademas 
sus temporalidades* 

4? Las penas establecidas eñ el artículo. anterior se 
llevarán á efecto, sin trámite ni formalidad judicial, por 
el gobierno de la Union en el Distrito, y en los Estados 
por los gobernadores en cuyo territorio reside ei reve- 
rendo obispo, gobernador de obispado ó eabildo ecle- 
siásticos que contravenga á lo prevenido en la presente 
ley. — Josk María Alpuche é Infaltte^ presidente del se- 
cado. — Juan G. Solana^ diputado presidente.— Jbíé 
.Agustín Escudero^ senador secretario. — Manuel Lozano f 
diputado secretario. 

Por tanto, mando se imprima, publique^ circule y se 
le- dé el debido cumplimiento. Falacia del gobierno fe- 
deral en México á 22 de Abril de }83i,— Valentín Ga- 
mez Farias. — A Z>. Andiís Quintana Roo.^^ 

Y lo comunico á V. para su inteligencia y efectos 
correspondientes. 

Dioá y libertad. México, 22 de Abril de 1834.— 
Quintana Roo. 



t^ARA LA GUSÉRA DE tÉJAS. SÍ 

dos por la guerra intestina y las mutuas repre-» 
sália^ dé las facciones, sihó á precaver en euahtd 
estuviere á su alcance la repetición de los fuer- 
tes sacudimientos á que peri(ídicamente ha es-' 
tado sujeta la República por el espacio de mu-' 
ehós años, y que acabarán si no se les pone tér-^ 
mino por la disolución total de la federación, la 
relajación de todos los hábitos de sumisión á las 
leyes y autoridades establecidas en consecueiicia 
de ellas, y la dislocacioii absoluta de los resor^ 
tes de la máquina sbcial. 

£1 Exmo^ Sr. presidente^ que ha conocido y 
palpado por sí mismo los desastres de las guer<^ 
ras intestinas y los resortes que en ellas se ha- 
cen jugar, no ha podido dejar de advertir, que 
la perversión de las conciencias por el abusor 
que se hace del pulpito y secreto de la confesión, 
es el origen mas fecundo del estravío de las ideas 
eií inaterias políticas, y el medio que se pone en 
juego con éxito mas seguro para sublevar á loi^ 
subditos contra las autoridades políticas. Én un 
pueblo religioso por índole,* hábitos, educacioií 
y principios, los ministros del culto no puedett 
menos de ejercer grande influjo, y como por 
otra parte, la ignorancia sobre los deberes reli- 
giosos ha sido hasta el dia la triste herencia le- 
gada por sus padirefi^ á los ntexicanos, se ha te- 
nido en el eomun del pueblo una deferencia 
total á los ministros de lá religión, recibiéndose 
6omo venidos del délo sus preceptos y docu- 
mentos^ sin pararse á examinarlos. La utfimá 
siiblevaeion contra éí |fobierño y el sistema, re- 
^oMce en concepto de S. E. como origen casi ' 



Sñ MEMORIAS 

esclusivo el abuso ,de este influjo. Eclesiásticos 
inquietos han obrado, por sí mismos y como ins*^ 
trumeotos de otros en sentido "Tle la revelion« 
persuadiéndx)la en conversaciones privadas, pro- 
moviendo festividades religiosas, cuyo objeto 
ostensible ha sido llamar la atención sobre el 
riesgo que se decia correr la religión bajo la ad- 
ministración actual, y por ultimo, predicándola 
sin embozo en los templos y en las plazas. S. E. 
el presidente no estima necesario el hacer la 
ennumeracion de hechos que han sido patentes 
y comunes, y que lejos de negarlos sus autores, 
han tomado el empeño menos disimulado para 
darles mas publicidad de la que teniaui con el 
fin de darse la importancia que estimaban vincu- 
lada á ellos. £1 gobierno desde entonces habria 
usado de las medidas represivas que son de su 
resorte, y ponen las leyes en sus manos para 
conservar su autoridad y decoro; pero deseoso 
de dar pruebas decisivas del respeto con que se 
debe ver la libertad de opinar, tuvo á bien tole- 
rar que ésta adquiriese un ensanche aun mayor 
del que las mismas leyes permiten con el loable 
fin de alejar hasta al menor pretesto de parcia- 
lidad por estas o cpntra aquellas clases de la 
sociedad. 

Cuando la esperiencia ha puesto en claro que 
semejante tolerancia, lejos de desarmar el en- 
cono de los enemigos del arden publico y del 
9istema, les ha dado aliento p^ra fomentar tur? 
baciones y soplar el fuego de la discordi^i tri- 
buyendo á falta de poder y de energía lo que no 
A era sino esceso de benignidad, S. £. el presi- 



PAHA LA GUSRRA DE TEJAS. 50 

dente cree de su deber el variar de conductai 
vigilando ya mas seriamepte sobre el cumpli- 
niiento de las leyes espedidas para el sostén del 
(írden público, y muy especialmente aquellas 
que prohiben á los eclesiásticos, denigrar en los 
pulpitos la marcha de la administración pública 
y la censura que haga odiosos á los empleados 
ó agentes del gobierno. 

Los principios de S. E. d^sde que tomo en 
sus manos las riendas del gobierno, han sido no 
buscar para su administración apoyos estraños 
á los que 1k franqueen las leyes; en conferen- 
cia no pretende ni solicita que los ministros del 

.santuario hagan en favor de ella ni de su perso- 
na ninguna oficiosidad, ni que diserten al públi- 
co, mucho menos en los pulpitos sobre la nece- 
sidad ó conveniencia que pueda resultar 4e ad- 
herirse á ella. Las discusiones políticas, cua- 
les son las de esta clase, deben ser enteramente 

, agenas de la cátedra del Espíritu-Santo, y del 
carácter de una religión como la cristiana, cuya 
base fundamental es prescindir de los gobier- 
nos, sus formas, marcha é intereses. Pero asi 
como no pretende obligar al clero á prestarle 
ningún apoyo, de la misma manera ^stá resuelto 
á no permitir que los eclesiásticos pierdan el 
carácter y oblación de subditos del gobierno, 
ni se desprendan de los deberes que son comu- 
.ni^s á todos los miembros de la sociedad, es de- 
cir, los de atacar las autoridades y verlas con el 
respeto que es debido. En consecuencia no 
puede tolerar que en la cátedra del Espíritu-San- 
to, se examinen sus operaciones v se pretendam 



<5tí * BÍBMdíliAS 

.feeiisarar los pñneiós de la administración, pueá 
la predicación publica soló es permitida para los 
objetos de la religión, es décir^ la enseñanza dé 
los dóghias y Aü la moral Cristiana, y no para 
(Censurar á los funcionarios públicos^ la fornlá 
de gobierno, ni los principios administrativos. 

S. E. el presidente ha séiitado desdé el prin- 
cipio conio regla invariable de su conducta,^ eí 
separar los intereses de la religión^ cuyo libré 
ejercicio debe protejer por las leyes fundamen- 
tales de la répúblit5a, áe los del gobierno nació* 
nal, que puede y debe sostenerse pSr sí mismd 
áin ningún arritdo ni ap5yo estraño. Pdr lo líiis- 
ülo, ni es d^«su aprobación que el clero se in- 
fiera efa los negocios políticos^ ya sea para cen- 
surar, ya para aplaudir la marcha del gobierno; 
Ñj que el gobierno intervenga en los deberes dé 
conciencia ó puramente teligiosos^ ya sea prescrí-^ 
biéndolos^ ya sea retrayendo á los fieles de Ion 
presentóla pdr la Iglesia. £sta marcha es en- 
teramente conforme con las exigencias soéiales^ 
eon la civilización del si^o en qde vivimos y con 
la libertad de las conciencias. 

El gobierno supremo ha creido de su deber 
él instruir á los gobiernos de los Estados de los 
principios que ha adoptodd paira el arreglo de 
su marcha política, especialmente efi los puntos 
de contacto y roce que puedan tener con los dé- 
techos de conciencia, y en consecuencia mé mai>« 
da comunicar á \¿ 

19 Qué vigile para que los eclesiásticos no 
toquen en el pulpito materias políticas, ni para 
^(^ar ni para censurar los principios de la ad- 
ministracionpública. 



flRA ti tíÜERRl DE TCJA8. 61 

íh Que si advirtiere ^gan esceao en ésta 
materia^ use de los medios represivos propios de 
su autoridad y dé aviso al supremo gobierno pa*" 
tA loé que fueren de su resorte. 

39 i^ue al efeéto se tenga presente lá ley 19| 
tit. 12, lib. 1? de la Recopilación de Indias que a 
la letra eú Itomo si^ae: 

* 'Encargamos á los prelados siscalares que 
tengan mdch& cuidado de amonestar á los cléri- 
gos y religiosos predicadores, que ño digan ni 
prediquen en ipúlpitos palabras escandalosas to* 
cantes al gobierno publico y universal, ni de que 
se pueda seguir pasión ó diferencia» o resultar 
en los ánimos de Jas personas particulares qué 
las oyeren, poca satisfacción ni otra inquietud, 
sino la doctrina y. ejemplo que de ellos se espe^ 
ra, y espepialmi^nte no digan ni prediquen con-* 
tra los mÍBÍst«0ft.y X)fi!í$iales de tiuestra justicia, 
á los caales, si enalgOiSe sintieren defectuosos, 
podrán con decenal^ advertir y hablar en sus 
casas lo que les paj^eciere tiene necesidad de re- 
medio, por sier este el mas segpro y conyenienta 
modo para que se reon^iga;> si en ellos no se h^* 
liare enmijenda* nosden aviso, para que mande* 
mos proveer de justicia^ y ordenamos á nues- 
tros vireyes, ' pr/^ideates y abdjencias, que si los 
predicadores se esce4iereni en ,e9to, lo procura- 
ran remediar .tratándolo con sus prelados con la 
prudencial suavidad .y buenos medios que cour 
viene; y si no bastare^ y: ios casos fueren tale« 
que requieran mayor y mas efies^z reiQedio, \is¿ir 
rán del que les pareciere coaVenir, haciendo que 
las personas que e^í faerw WttSft de esto, se 

tom.it e 



embarguen y envieu á e^tos retaos» por^ nto-" 
cha que conviene hacer demosttfteíon con ejem** 
pío ea materia» de esta calidad." 

Lo que de orden del Exmo. -Sr. • {mepiáente 
tengo el honor de ccmunioaré V# panréii coho* 
eimiento! y efectos consigniétiteisa' .. .'i *. ' . 

Dios y libertad. Méxica, Octubre 81 de 1847J 
— Quintana RoOé^ 

Pero para que mejor &e jas^gue de la difefón^ 
cia de. las ideas que á poco tíenipó domhiaro!E( 
al gefe de la misma admini^tnadion que tuvo sW 
origen en el tratado de ZaYaléta,'atin cnándoñie-^ 
sen diversas las de los minisfros pof ctiy<> coiiduc-^ 
to y de cuya redacción salieron d dóetimento éi- 
tado y el que vamos á copiar, kv hademos á con-* 
tinuacion, de la - circular d^* 21 de JnniGi dé 834 
pin la relación (Jue ésla tiéné coil^ los aeoate<5i- 
Brientos.de los Estados dé<C()áhS^l!á^ Tejas/ 
cuya indicació-ti éntira eít iitlc!átí& proprfkito ptin* 
cijmL Dice, piíes, la drctílái?*^ - * ' * • - 

"Désd« qñi^^ottien«<í é iiisiiKíarSe poír dife^n- 
tes puntos dé un modc^ ostén^é^íS y enérgico, la 
opinión de los pAebloé cónfrél lá'ú MSfm, dé re- 
forma éu' materias eclesiásíticaí^, 'pt*esiiitirf el gd-»- 
bierno los movimientos y áltersMoiones^qqe dé* 
beria producir ein la tra3A|tfflidadíg«6tierál, sitió 
se' adoptaban medidas pte^etltívas éajiaces de 
aquietarlos ánimos, y aütt- de* satífefaiccír en íó 

* I 

posible la voluntad pública. Gon tal objeta^ ma- 
mibst¿ y recomend<í á l$s cámaras del congreso 
general, la necesidad de tomar th ^d^ínsideracióti 
la^ citadas leyes, no solo por lo quede suyo tie* 
ne de gra^ve la materia y objeto a que se.cóm 



PXKk LA GUERRA D£ TEJAS. (ti 

traen» sino por Íós efóctos y resultados que era 
muy fócíl ctímcéT y jirevcer; dé$de que los prí- 
idero^ pastólas de nuestras Iglesias idearon lá 
tesísteYíeia qtte estaban resueltos áhacer por su 
parte al cQtnpUmiiétito áé toda didpolsiciot^ legis-* 
latívá^ que átHbuyese el patronato á la nación, i 
que suponiéndolo en ella i^ dirigiese á variar íá 
disiplina sin contair con el acuerdo dé la imilla 
a^stdlicéi. t'or desgracia los répresentáñteé 
áe la naeioti no se peúietratbil' de ésa necesidad, 
tf 'no juzgaron convenienle aplacar los déseos y 
la^ ctíiicienoias de los pueblos, porque acasb ño 
eoaooi'jron la fuerza y generalidad del espítilú 
nacional; y suponiendo mas bien un artificio qtré 
UHa iíiteiloion sincera del ejecutivo, prefirieron 
«l»anáoiiar sus puertas y cerrar él santuario^ dé 
]as leyes en lo6 días útiles y preciosos en q^é 
debía elegirse y aplicarse el remedió de los nla^ 
les públicos, para abrirlos después inoportuna é 
4l«galmente, ^' convertirio en un templo dé Ja- 
itO) anunciando y deelamndo lagtierra mas érud 
é la ionstituciony al gobíetuo/ Sbn y^'^hoto-^ 
rías las providencias que con tal motivo sé Vi<$ 
precisado á dictar el Esmo. Sr/prefiidente, y- las 
deméís consecuencias que atáj<) aquella eondub-* 
ia inconsiderada de las - eámáras,^^ dejándolo en-* 
tregado á mi prdpio eonsefo en lád eit^un'stan-' 
-éias mas'comprometidaá y delicadas, ctíando el 
^to: general áe los 'pueblos invoca al sistéi^ 
lederal y reelánm medidas contrarias é laS'legíi^^ 
iativas de que se quejan, y que se dictatoí» eqtíi^ 
'Weaeda' ¿ tualiáósamente yatrtique S¿: B. eétífiMá 
^fasto, conveniente y digno de atenderse é^e c{¿^ 

6» 



64 MBHOmAS 

mor nacional, quiera al nú^ao tiejmipo Observar 
religiosamente la epnstitacion, y .sujetar ^l ejert 
cícíq de ese. poder a los términos que eJla le 
pr^^cf iba. , Bn tal; 4;pníUctp> y siendo, imperiosa 
la necVsidad ,de :tomaij ua temperamento ^e :evi«- 
te los {ll^IigrQs.aqa^ ^e ha pretendido orillar el 
sistema m.ismQ^ por ¡ta/cSaroneia; 4e representa^ 
cion naeional, y que; tranquilice el > espíritu pú* 
blico satisfaciendo enlo posible los .deseos de 
1q3 puel^los, lia creído que está en el caso de ¡sus- 
pender por ahora los cifeetos de la; ley de 17 d^ 
Diciembre y su concordante de 22 de Abril» has* 
ta que * ]*eanido el congreso g^enefal se» pueda 
ocupar de la revisión de ésas medid^i^s: ' y abor^ 
4ar lo que corresponda. , Así ha teiüdo> á bvea 
ar^solverlO' el Exmo^ &r. prdsidontey yi pcóv^ealv 
^; CQnse0ueHcia^ que qmedandl» tainbien raspen*- 
sa }a piena d^ eitpattiaeion y ](»cupaoioD íde tém«> 
pO;rali4ade»Jmpuf!Stu álorprelado^i e^ifoildos^ y 
funcionarios crclesiásticos: que resistieron.el cHm«> 
plimíeiitp de. diicluüs leyes, se restituyan > xd go«> 
Nernot de .^us r^speeti^as iglesias de que^fuerc^ 
ispparados. <.^. ':'■ . •, -: ;. - •..;... . •••'•: u . 

^engo d-bo«pr de« comuhiearlo á V* S. para 
su- inteligencia y; efectos • porrespondientes." 

De estos antecedentes aiinque^consignados en 
I^, docutnenjlos oficiales por los orgaiicni de lá 
)admÍDÍ9traci0n:4e 1834^ íClouimtteha'>pQSteriari^ 
¿94 a. su existencia y ensotes^ puede Sacarse 4^ 
historia :de los eucesos dé aqndl tiempo, y espe? 
i^ialmente el de la caida del poder législairrd 
l|tte tuvo por conveniente espUcarse á los Estv» 
4o8 con motivo de cierlas. ocurrencias dé los de 



PARA LA GUERRA ^1^ TEJAS. {¡6 

México y Michoac^n á que también se hape, re- 
ferencia de la manera qu^e se adyj^erte en 49>. 3Í- 
ffuiente circular áe\ ministerio d,e relaciones es- 
pedids^ en 10 y 16. dc^ Octuljre de 183^» y cayo 
tenor es CQjmo sigue; * . , - . • .. » .^ 

, ' PRiMfeRA. i \- ' 

Exmo. Sr.— Aseguran á S. B. el general' pRí^ 
sidente que en el congreso particular dehese £»- 
tadb nó se reconoce conio subsisteniteienfodasa 
estensáon. el art. 171 de la eonstkucíon federsd, 
ú lo. que desde luegó.ha dado ocasión. el art. .7 
de un. dictáraei;! presentado por lass coinimones 
de puntos consititueionales y justicia dé c^se mis^ 
mo .congresQ) .y la impresión que«.^ste: informe 
ha causado. a, S. E.^ puede califía^iirse ppr.él enr 
-«eaFgo particular que encaiüecidfime&te i píor naá 
comducto baoe á^Y^E.^.á ejfeíataide.que f^rocalré 
evitjar ;se Ilevl^ á efecto en Isi aprobación del jré*- 
petidp, nrt, 2? el at;á^e quq seda á^la^ b^9^ 
que no pueden djlte)r^:$0 porireforma&^n la^ cQrirfir 
titueiqn general, y Y*iEM,i<<ismopbdraía]>r0ciar 
la,jij^pQi:tanma.que d#l el pr^sid^nte d^ la !He^pu^ 
bJlica u la¡c9nserya^ÍQn:de La^ bases inalterables 
cMsiervada^ en Ia>P)isins<) cod ^^aberl^i tesciuoiocí 
ñrme en qu^ seballade defenderbiS,\eotnaifu^ 
ron aprobadas por la.njacioñ representada e)a .^1 
l'OngresQ general constitúyepteu , ^ :t'- 

S. E.^ iqe encarga recuerde ^ V.E. loSv;princf- 
pios que constituyen su íe política actual^^y^'^ft 
oposición en que se encaenti:an;eon é^ta las^es- 
{lecies es^|(^4<'^!^.9:^^á P<^n malignidad para qgir 
tar. el prestigio á es§ boQ^ral^l^ <}ongresQ: na du^ 



detndó tomata V. E. el mayor empeño eíi irüpeáif 
ápaíire¿cán pretéstos de t[ue sabrán aprovecharse 
íóis ériertligós á'el ¿rden. Ya tiefte V. É. una 
pírüébá ñáda iriequívotó eú el periódico de la 
oposición en que se inserta el referido dictamen^ 
al tiempo en que trata de atncai'se por los edito- 
res la medida constitucional de suspender las 
juntats. *qae con el tíombre de sesiones y coUtta 
laiáiiismd coñstiixieioií fuera de los periodos de^ 
signados pf)^ é&ta$ quisieron tenerlos indiyiduos 
Ac las cámardiá que abusaron de sus ^deresi 
Lod partidarios del desorden, aprovechando la 
oportunidad que se les presenta^ de manifestar á 
los puebkis qué se ataeala constitueión, querráii 
nliíiiitiarlos pafá^ haci^rios correr atina nueva re- 
voluidófit dkáii que se intent-a sistemar uft régn 
láeii teoerátieo-'iiiilit^T: dirán que proscribe la 
liberta^ de im^retita^ para cubrir con un vello lai» 
deniaéías del poder y sofc^car la ilustración: di- 
rá» que Ao se quiéí^e la dmsion de Ióé poderes^ 
qtie ere prosetibe el equilibrio de é^tos, que se 
esdiljie la sobtevigitáfnciti qué deben ^eifeereñ-' 
iré ^í; que sé 'destruyen las garantías sociales^ 
Húé Hb íBLúSLbk la libertad, y qué á ta federációíl 
míMéáb \a qüidtud de los sepülcrds» ¿Y cóiñú 
lietítr^liear estas armas con tiempo^ si nú es pfe- 
viniendi^ con anticipación las funestas oonsé^ 
cuencias que réstátariail si sé tepiitasen ¿Iter^í 
bies lá$ ba^s Ccftiáli^adas éú él art. ITl ya re* 

liti turbníéncik ieitíáj^ógicÁ Éé há visto prési- 
íáfia á etimudééér á lá vista del i'eépeto que tri- 
bilta la admitiistraeion preséWe á la soberana- 



ÍAkA LA tJUEÍtiiA bE TEÍA8. ^ 

noluntad de la ilación. No prestemos, pues, ar- 
mas á- la inquietud; Es incuestionable que a^ 
desorden ha sucedido la regiilaridád, al trastor- 
no el drden^ y al sucio sattscúlotismo, la honrada 
eiudadania, la opresión y el terror han desapít- 
tecido^ y sdld impera ía ífey y la opinioii ptíbüca: 
por Id niisnib es iíiteresahte el qtte sé esperen 
bon tranquilidad las reformas Gdíistiiucioháles 
del congreso veriiderój á qüieii la constitución 
misma maüda el líiétodo y foriila de verilearlas; 
itias si se suscitan escollos én sa marcha con ini- 
ciativaSj saliendo de la drtita eít qué sólo puede 
hacerse^ se rerá cdntinüattieiité értibáraiíádo éfa 
iíti aeseso al jJoder legislativo: verá estar sem- 
brada la división, fomentados los partidos, crea- 
dos nuevos intereses^ y halagados aqtíélltys^éniós 
^ile éspectilaii tóétílpre en las revoluciones, hd- 
yendo» eti fin, la tlránquilidad y él áóeiegó que 
con ansia apetece la Répúbliéa. Apenas cotiiiéii- 
HÉ, á ifayar lá lisongera éspéraüza de un porvenir 
féli¿, cíiando 'i5ú- muy sénclbléá S. E.^eif qué 
íifesomati á un tiempd los elementos de discordia; 
^ si por desgriiciá no se sófocfiín éSto^én 9tí orí- 
geiií los dei^astir^s serán iOévitables, yia^'repré- 
sdlias llenarátL de tristéia y amarguta é 1& nácioh 
todai espera por ló menos 8; Er el general pre- 
^énte^ que á su nombre manifieste Y. E. á los 
individttoá dé ess( legislatura, qué pues es indis^ 
pénsable acreditar la bu^a fé en qué sé lía ofre- 
cido coilsefvár lá éoiistitücioñ y sus principios, 
tomen empeño en hacer que no se ataquen las 
bases inmutables que ofrecen todas las garantías 
políticas én su sistema liberal: que sus luces, su 



68 MEMORIAS 

sensatez, y la esperiencia de lo pasado, bastarán 
á indicar las reformas constitucionales que sean 
necesariaá en todos los ramos de adininistracion 
general y particular de los Estados: que, las alte- 
raciones, la jecononiia y supresiones que. en tiep- 
d¿n convenientes á la marcha venidera, serán 
atendidas^ pero sin cambiíir i^na^ bases que. .la 
nación quiso permaneciesen sin variación: por 
último, creido justamente S. E. el presidentes de 
la cordura de ese. cuerpo respetable: de la justa 
deferencia con que verá las - insumaciohes . de 

' .V. E. y los votos sinceros: di^l primer magiator 
do de la República, no duda que en armonía, 
con el gobierno general, conserve ileso. el depó- 
sito del que, el IJptado. ha pa;esto en bu§( . m^fnQS 

~ /Sin mesj^spabo. Todolp cual de orden de S* E. 
el 'presidente,, tengo el honor de pomunicarlo ,á 

.V, E, paria los efectos que. ¥an; esrpresadQS,-r-Al 
triii^scribir á V. J¿. la comuiiicaoion ¡difig^lo al 
ExmOtrSr. gobernador del Estado de , ?Méx;ie©, 
me encarga el presidente d.Q la BepíáfeUegí le di- 
ga, quedan llegado á»su eonociióienito los pro- 
yectos que fBn esq Estado hay.iipara verificar un 
trastorno que destruya el sistema; federal; meis 
conio la.re^pionsabilidaddjB V. £. q.uedariaebi»- 
prom^tida tolerándolo, para no llegajr á ese t«i?- 
mino, m^ manda; le prevenga á su.nonabre, tome 
Jas providenciasi íGonveni^Dtes yque:8e hallan en 
la órbita de sus atribucioiies. - . 



' - * SEGUNDA. 



Cuando cansada de sufrir los : repetidos . ata- 
ques qup fiíucesivamente fueron dándose, 4 nom- 



PARA LÁ GUERRA DE TEJAS. 69 

ore de la libertad y de los principios al sistema 
de gobierno^ no menos que á la seguridad indi* 
vidual, ala propiedad y al culto religioso, la 
nación levanto su voz simultáneamente manifes- 
lando de un modo claro, enérgico, uniforme y 
decisivo, la desaprobación de providencias que 
chocaban abiertamente; cop los intereses del pue- 
blo paira quien se dictaban, á un tiempo comen- 
zaron también á descubrirse conatos en algunos 
puntos de la República, para destruir la ley fun- 
damental, que en 1824 habia reunido los votos 
todos de los mexicanos y concillado la divergen- 
cia de opiniones con qtie se desgarraban los par- 
tidos al íern)inar el sistema imperial. Bien se 
conoció desde eiitonces que á la forma de gp-, 
bíerno sé atribuyeron los vicios de las personas 
4ue Tiabian abusado del puesto que ocuparon; y^ 
bien pudo verse desde entonces euál era. la opi- 
nión del gobierno, que si bien appyaha los dere- 
chos indestructibles de la sociedad, jamas se 
piropú^ó faltar á los juranientos que habi?i pres-, 
tadb, ni sobreponerse ¿ la ley de su Creación. . , 
l^n ftrf^rétaro apareció por primera vez ql de- 
seo de algunos ciudadanos para alterar la Ibrma 
del gobierno; y si por fortuna logró S. E. el ge- 
neral presideríte líp^íMí aquella Qhispá, que pu-^ 
do convertirse en un incendio, á no obrar de 
acueirdo la energía del gobierno y, la docilidad 
e aquellos habitantes; esto, no obstante, de una 
manera mas marcada y mas decisiva, en otros 
lugares de la República, y particularmente en 
Jalisco, se repetían los ataques al sistema fede- 
ral, aventurándose hasta querer comprometer al 



HO MEMORIAS 

ilustre gefe de la nación, t;omo si éste pudiese 
olvidar aquel sistema, siendo obra de sus manos 
estaba marcado con la aprobación nacional; co- 
mo si no pudiera preveer los horrores dé una 
estensa y deplorable anarquía én que se hundí-: 
riá quizá para siempre la República, y como i^ 
én tan poco estimara la gloria.de su carrera y la, 
prosperidad á que es llamada por su naturaleza 
la nación mexicana. 

Por fortuna ocurri(í con* oportunidad el gobierr 
no á contener este mal, correspondiendo el éxito^ 
á los deseos que tuvo de que no se interrumpie- 
se el ordenado curso constitucional, dando por 
resultado el que las elecciones se verificasen, y 
los pueblos ejercieran este acto augusto de su, 
soberanía. AI verificarse éstas en los Estados* 
para el congreso general, se han presentado sín- 
tomas de un carácter mas peligroso por. si alta 
trascendencia y porque denotan un estrayío de' 
principios que pudiera conducirnos á i^na diso-^ 
lucioh total, si el gobierno supremo de la Repú- 
blica no contuviese tamaños males, con la dig-^ 
nidad . y energía que imperiosamente demandan 
la difícil posición en que la nación se encuentríj; 
y los sagrados deberes que contrajo S. E. el ge- 
neral presidente al ocupar el alto puesto á que 
la nación miisma lo ha llamado. En Toluca se 
temió fuera desconocido en toda su fuerza y vi- 
gor eí art. 171 de la constitución, y al efecto hi- 
cieron al gobernador del Estado de México las 
esplícacionés contenidas en la circular de l9 del 
corriente, para impedir la vacilación é-incons- 
tancia á qué pudieran' creerse espuestas' aque- 



PARA LA C^UfiR&A t>E TEJAS. HÍ 

Has bases fandamentales de lá coúi^tituoioti. 
Coi) posterioridad ha tenido conocimiento el 
sopremo gobierno de la República, que la junta 
electoral de Sajti Luis Potosí ytattibieni la de Púe^ 
blsi, ampliaron los po<i^res á los diputados' elec- 
tos en ambos Estados, hasta el puntó dé no ad^ 
muir otra restricción en su desempeño que la 
conservación de la^ religión y la de la indepen- 
dencia. La repetición de emitir élara y pala- 
dinamente, de mNodo que rió deje lugar á inter- 
pretación ni duda alguna, la fe política que faai 
dirigido y dirigirá con stanteití ente sus operacio- 
nes, procurando así evitar en tiempo todo estra- 
vk) y prevenir las consecuencias de éste. El go- 
bierno no reconoce en las juntas electorales 
otras facultades qtie las que les haií delegado 
tes pueblos á quienes representan, convocados 
por una ley presidente; ésta determ'irtó el obje- 
to de su reunión y ninguna circunstancia extraor- 
dinaria ha- podido alterar *Ia nutúraleza de ese' 
cuerpo electoral, ni la esjiresa voluntad délos 
pticWQsnilá ééplkite samisión de éstos' para 
continuar el curso constitucional: los electores 
soló han poíiido oWrár en stt empresa y 'transmi- 
tir loa pkidef es qué tócibierbn cóh^titttcíonalméú- 
te.' Eas Juiítas electorales debiendo, sü existen- 
cia é' la costifucion niisma, y no piidiendo está 
de consiguiente autorizar los ataques que se di- 
rigieran á su destrucción, bastantemente hace 
ella niisma ostensibles los lítúites á que esíán 
circunscriptas las atribuciones del poder electo- 
ral: restringir ó ampliar las * facüHadei^' al poder' 
representativo, es obra de leyes preexistentes 



12 . MEMORIAS 

caando l^s naciones están costitoidas; pero pres^ 
cindir las jantas electorales de toda ley, y atro- 
pellar toda consideración, es dar origen á muí-* 
tiplieados reolamos, es sembrar pretestos para 
futuras naciones, es manchar con multitudes los 
actos que tiendan á la estabilidald, es fundar la 
dosconfíauza de sustituir ^1 dospotÍBmo. multi<¿ 
plicado de' mucba/s «1 de uno« cuántos que 
quisieron oprimir á la^ naciotí, y es ju;sgarsé 
competentemente autorizados para revestir al 
poder legislativo con unas facultades omnimo^ 
das y sin limitación alguna. 

Cuando no se ponen límites al poder representa-^ 
tivo, los representantes del pueblo, de defensores 
de la libertad se convierten en candidatos de 1^ 
tiranía: np pueden ser reprimidos, nada. les coui^ 
tiene: la fogosidad de las pasiones ejerce toda su 
energis^; no se calculan los resultados^ j una ac^ 
tividad indirecta precipita en los escesos: éstos 
no pueden preveerse: se desdeña la opinión: no 
se oye la voz del gobierno: la sofoca el espirita 
de cuez'po y. los intereses de la nación se pospo-; 
nen á los del partícp, y áta^n. turbulento y tem- 
pestuoso estado, precipitaria á la Bepublica la 
omnipotencia legislativa: asi que el congreso mis-' 
mo que debje reunirse en el próximo Enero, no 
puede recibir ni ejercer otros poderes que los 
permitidos por la constitución, á cuyo nombre se 
lia convocado, la sensatez y el juicio de los que 
lo compongan, hallarían embarazos viéndose au- 
torizados con facultades que al examinarlas en- 
contrarían una contravención monstruosa en el 
cuerpo mismo que los eligid; pero si este congre* 



FÁttA La ClUmiRA DE TEJASr 73 

sú conformando se, por desgracia, con «1 ;itu|>ru*i 
dente é ilegítimo voto de esps electores, áe hvnn*- 
zan, como no es.de esperar, a echar por tierra' 
alguna de las cinco bases fandameatales consiga- 
nada» en el artículo 171 de la constitución: joná* 
les serian las resoltas? Pejaria de funcionar 
como autoridad' legítima porque no lo es Ja que. 
obra fuera del circulo de sus atribucioi^es^ la 'qué 
^destruye él tituló legal de su existencia, y la- que 
contraviene al fundamento de su representación;, 
bien que esta hipótesis jamas se realice .ateadÍH' 
da la opinión, y la espectácion publica fija; hoy 
en los individuos de las futuras cámaras, qu«;coi^> 
conocimiento de los males á que ha estado qs^* 
puesta la iRepiiblica vendrán á :procurár la paz, 
tranquilidad y prosperidad venidera. ' ' ^ 

Dias ha que se trato dé esparcir la malignu^y. 
perniciosa opinión de que la iiaíe>on seencontra^i 
ba en el estado natural, por consecuencia' 4e I6^> 
disturbios y caiamidadei^.deque lia 9Ído VY^ima;^ 
debería ella escribirse sobren jelisepnloro de la:* 
República; debería con^^oearse • antes á los^artí-». 
dos para que la destruyesen;- debevian creerse ' 
vacilantes cuantas autoridades se encuentran hoy ; 
constituidas; deberían éstas Jiallarsc á mcnsed i 
de las facciones; y deberían por finólos intereses . 
particulares^ entregarse impunemente 4, toda cla« 
se de escésos^ destruidas las base^ dé la sociedl^d.^' 

El aiitiguo y conocido prov^cbÍQ dcf > qi^e> las - 
nacicttiesiuia ¡sola vez se oonstitii)M^O,iQpotbneJa;ji 
idaa;4éaca»ta é inconteftMtttej d^ ^iie l^fiiiMíúíitífífLi 
s^ pierdeif; cuando Ia9 HxiílmÁ^^^^^pfírJ^ fíf^ma 
dtis'pc^i' h^ OCFD $titacÍQn^fst«.8€K, encuentra ^si0.'; 
ToM. II. 7 




; . MEMORIAS 

fherza y mu poder que procure garantías á la 
sociedad para quien fué dada» y u este estremo 
nos conduciría, aquella doctrina. Si los ialsos po- 
lítieos y aun mas falsos patriotas lograran inte-* 
resar ala multitud en el pérfido designio de aúu- 
lar. las bases fundamentales de la constítueian, 
nuestra infeliz patria se vería destroi^ada, presa 
de la ainarquia y vídtima del desenfreno: S. £;; el 
general presidente, asilo conoce y Siibirá impedir « 
átoda costa y con la fuerza y energía de su po* - 
der, el que la nación toque los bordes de un abis- 
mo .tan espantoso 'dé males, aunicuundo entienda 
que para lograrlo sea indispensable sacrífícar su 
existencia minina. 

. lastriiidD pon Ja experiencia el gobierna so^. 
premo de la nación^ /lia. remitido ai futuro con* 
greso las reformas constitucioaiiles; las alteriusio- 
nes ó adieiones queda, netcesidad >ha manite:itado . 
debe bacerse en la >carrl:2i fundamental, para lo**. 
^rar que la paa;se;>doáíi..ieilie en la UejMibtli^»: á 
este efecto manifestó su des^o de que los repre- 
sentantes de la nación se encontrasen coa pode-^ 
res bastantes para veríficarlas;. mas. no pudo 
jamas quererque bajo éliBOiubre de reformaií». se 
destruyesen las bases que lamicioa entera reoo* i 
noci<í ebmo invariables» ¿Co'mp tolerar él go* 
biemo fuese alterada la independencia y libertad : 
de las nacíonasi la religión q%te ésta juró soste- 
ner e» :toda sú pureza, la libertad de imprenta 
qué pdtieqtíicftepoá las^ demasíase del4)Qd«iry 'la* 
dmiMM»idevpodé4es'^ueiu^attab2anJii8^iri:u))d^ 
nes de éátos, -y^él íistémáde^óbierno espontá* 
neamehié felecfo y^ráfiftcádo per lá tíacion toda? 



PAUA LA aUE&KA DE tEJAS. 76 

Si por desgracia demasiadamente ^rédala con 
notorio agravio y ofehsSa del gobierno, algano liu- 
biese podido persuadirse qae el general presi- 
dente pudiera suihrle, tiempo ^s del desenga- 
ño, y advertido de que para él no son vanas pa* 
labras los juramentos que ba prestado, debe te- 
ner entendida la resplucion firmé en que sé én- 
jcuentra de no sufrir el que se alterón las refe- 

^das bases. ; 

S. E. me manda en consecuencia reitere á 

y. S. hallarse. firma y re^uelUimsnte dedicado á 
330 consentir que algpná autoiridad,. corporación 
é persona, ataque ahora, ni en tiempo algtinOji la 
libertad é independencia de la nación mexicana,, 
$u religión, fornm. de gobierno^ representación 
popular federal, liber^acji de itnprenta y división 
de poderes^ y que asin;i:ismo manifieste á V. .§., 
como tengo el honor de hacerlo, hallarse resuel- 
ta en cumplimiento de las diversas disposicio-* 
nes vigentes, entre otras, la circular de 16 de 
Diciembre de 832, y la ley de 11 de Mayo de 
826, á hacer juzgar coina traidores y reos de 
esa nación a las autoridades, corporaciones o 
personas q.úe atacasen las bases fundamentales 
en el.art. 171 de la constitución, aun cuando pa- 
ra esto abusen del nombre respetable del pue- 
blo. Y de orden die Sv 1^. lo comunico á V-. S; . 
para qué á e¿ta solemne declaración de Ik póH" 
flcáiieí gbbietho supréínb se dé toda la nótó^ 
ríedad posible,' publicándose por bando y á elin 
sé ajusten todas Ids autoridades fieles a la cons- 
titución y á fens deberes yiogren precaverse por ^ 
los gdíhernadorés y demás autoridades los es- 
cándalos que se presentaron en íos Estados de 
San Luis PotQsl y Puebla. ^* 



76 MEMORIAS 

La caída del congreso reanimo no, solo á los 
enemigos de la administración y de la conStitu-* 
cion que regían en J 834, como dan también á 
conocer las circulares que se acaban de trascri- 
bir, sino es que les ofreció oportunidad paira que 
los enemigos de la Repdblica, que se encubrían 
bajo los mismos pretestos para promover la se- 
dición y el desconcierto en los Estados fronteri- 
zos de Oriente, trabajasen con mayor éxito en^ 
rebélar la guarnición de Monterey, uñica fuerza 
con que se podía contar para reprimir las aspi- 
raciones de los colonos de Tejap; j así es que se 
dio el escándalo que en 17 de Julio se pronun- 
ciase aquella por la total variación y reforma de 
las autoridades del Estado de Nuevo-Leon, ba- 
jo las bases del siguiente plan. 
• "Acta del pronunciamiento déla guarnición 
de ÍHónterey, capital dé Nuevo-Leon. 

En la ciudad de Monterey, capital del Estado 
libre y soberano de Nuevo-Leon, reunidos en la 
casa del Sr. coronel D. Domingo Ugatteclxea,, 
comandante principal de las armas del mencio- 
nado Estado, todos los señores gefts y oficiales 
dé la guarnición, para tratar acerca de las con- 
vulsiones políticas en que se halla envuelta la 
Repúblicí^, y estando también presentes los ofi- 
ciales de la milicia cívica, se procedió á la elec- 
ción de secretario que, recayo en el Li$. D. Juan 
B. de Arizpe, la que verificada, el Sr. ligarte- 
chea manifestó: Que si bien los individuos mili- 
tares no se hallaban hasta hoy comprometidos 
por ninguno de los objetos que íigUan la presen- 
te revolución, á virtud :d;e Jáa p^lílixja fjpix que se 



PARA LA «UBHRA DE TEJAS. 77 

kSL conducido la cooiafidaticíageBeralpara pre-, 
selrvarlos y conservar la tratiquilid^d pública, 
que has;ta anoche se.. tiab^a mantenido Jnaltera- 
blct tal posición m> .podía conservarse por: mas 
tiempo, y era preciso que los militares unidos á 
la opinión general del Estado y de los pueblos 
todos de la República, se espHcaran de. una ma- 
nera soleíAnCr por la cual quedaran visiblemente 
afectos til supremo gobierno de la Union. .Que 
en "Con secuencia, y no obstante áque esta guar- 
nición no ha desconocido los actos del Exmo. 
Sr. «presidente D. á,ntoBÍo López de Sant.a-Anna; 
09 ya absolutamente preciso é indispensable que 
ratifique. SU9 pnotesta^.^Ja aut;pridad toprema 
de la Ünion> y <yie le parecía pololo mismo, con- 
veliente la adoptación, del plan que tenía el ho^ 
ñor de presentar, para que uniform^d^ la opinión 
del Estado, y principalmente.euesta 9j^pilal,'ter- 
mioaran l^s inquietudes en qi;ie,se JiaUa.la /pq* 
blacion,.y que ideatifícados todos en seatimieiv: 
to& contribuyan á la conservación del orden pú- 
blico. . .. ., 

••.■>'■;• ■'.•■" 

. 3P3LAN POR EL CUAL SE PBpNüííCU , 

• ' ' . t \ ■ ■ 

« . . . . ■ » ■ . í I M • ♦ • 

] . Art. 19. Est^ gu%rni<:iioa q/xe tiene. j arado de- 
f(^d,eif á tpda cctsta la religión cat^lica^apo^itdlica 
romana, sin tolerancia de otra alguna, rati/ica 
espress^mente y,dQ esppntánea valuqtf^d su. «ju- 
ramento» . ^ . ^ , . . í . 
^ijwipUfíii ijlfte» jBrff eeido la. guarnición sos- 
^?d6 Rafiáblica federal en qv;ic,.]a 




93 Memorias 

nación se ha cojistitaido, y no faltará tampoco á 
este deber. 

8? No ha desconocido hasta ahora la aütoíi*- 
dad del general presidente, y protesta sostenerla 
en el ejercicio de sus funciones. 

49 Todos los decretos que sé hallan dado 
por las cámaras de la Ünion y legislaturas de 
los Estadios sobre reformas religiosas, se some-' 
teráh a la aprobación ó reprobación del futuro 
congreso general, isüspendiéñdose entre tatito 
sus efectos* 

* 5? La guarnición ofrece respetar y sostener 
eíi stts resi)€Ctivos puestos al honorable congre* 
60 del Ésiádó, al Exmo. Sr. gobernador y á to* 
dad las autoridades constituidas, siempre que 
no contraríen directa tii indirectamente este piró^ 
nunciamiento. ^ ' , 

(í? Siendo conforme con la opinión del todo el 
Estado, que ^nó está por sostener el decreto 
nám. 868 de la honorable legislatura, tendrá á 
bien declararld revocado, satisfaciendo así la vo-« 
luntnd de sus comitentes. 

7? Persona alguna será requerida ni tnóles- 
tada por sus opiniones políticas, con tal que ellas 
no se dirigan á perturbar la tranquilidad publi- 
ca, ni el respeto debido á las autoridades. 

8? Se invitará al señor <5omandante general 
pat^ que continúe con el ' mando de las tropas 
de este Estado, = ^ 

: 0? Adhiriéndose como no debemos nnd^Ho 
el señor comandante general á esta dcta,' lá jun* 
ta quedará desde el mortidnf^iPradta; y^^dNte^ 
noria eon* el seeretarió^qtié aqaÍMSaserilie, hará 



1 «• 







PAKA La GUERRA l>E t£ÍAS. 79 

las eomonicactonesconveaiieutes. á todas las cor- 
poraciones y empleados. Las contestaciones 
que se pusieren en consecuencia de este artícu* 
lO) y. las que reciba el señor comandante gene- 
ral, se publicarán por la imprenta á la mas posi- 
ble brevedad, pagándose su co^tp de los fontiLos 
de la sub'-comisaríai 

10* Todos los empleados de le fedevacion 
que no se adhieran á este pronunciamiento^ se* 
rán intervenidos en sus respectivos ramos, por 
la persona que noipbre el señor comandante ge- 
neral y hasta la resolución del supremo gobier- 
no de la I/nion. 

11. El comandante principal con el secreta- 
rio nombrado presetitarán esta acia al "scior co- 
mandante general, para que al pié de ella espre- 
se su señoría si sé halla o no acorde Con los pa- 
trióticos sentimientos de la guarnición. Y ha- 
biendo convenido en todas sus partes con los 
precedentes artículos de esta acta los señores 
gefes y oficiales que han concnrrido á formarla, 
lo firmaron para constancia á los diex y siete 
diás del níes de Julio de ISSá^-^Domingo Ugar* 

• 

tisched.-'^Damtngó Huerta. — José M. BermüJes. — 
Josi Morlet^ Manad Atienzay PalaciiS'-Mjinuel 
Etcanes.^Andres Vidigaray.''íríiitó Ca:iillo'i.-^José 
3f. 8aénz.-*Ouadalupe Trev¡ho.-^J«an Manuel MaU 
donaió.'-Diégó Cenobio de Lachlca.^Rafatl Arrióla 
Vijerini.-^ Jorge C(íbá'!t 's.^Jtise M.'Lo:a.^Trá/ic'8'j0 
Ocnzalez. — Agmtiii del MoraL^^Evffenio FlortZ — 
J4UCÍ0 de Ügartechca.^^Jíkín CUeVti.f^^Tgnacio Lan-^ 
deros.'^ifljoreínífo IfOzano^rr^Eafael de Ugarieckea, 
•--í>r«íí«W/.'Á?m%nT^ Pisaña.^Agusiin 



¿K 



80 MEiMORIAS. 

Parva. — Juan Lozano. — Eduardo Fiorez. — ^8egu^ 
do de la Garza. — Antonio Vidiga7%Ly.\ — Joaquín^ 
Garda de Aguiíre. --^Gregorio Perez^-^Ahdfez Pe-^ 
rez.—Lic. Juan B. dé Avispe, secretaria nornkrado. 
— Adherido Pedro Lemm. — Es copia de sü ori- 
ginal que certifico.^-Montei-ey, á J7 de Julio dt; 
1834. — Lie. Juan Bautista do^ Ari$pe, secretario* 



o 



..^.E.ste pian fué secundado por, la Exma-, dipi^-r 
tacion permanente, supremo .tribunal de juslicia^ 
y por ,tqdas las autoridades, polínicas, por, los 
ayuntamientos y por los ^mplf {i4o?^ .del. E^^dp 
sin esceptuar los que dependian de la federaciop: 
y haciéndose notar la satisfac9ÍonL .del¿cat¿|do 
eclesiástico y algunas otras notabilidades de. tó 
misma gerarquía, con escepcipn del gobernador 
D. Manuel Gómez que resigno Inmediatápaente 
el mando en el vicegobernador p. Manuel María 
del Llano. Estos trastornos debilitaron los re- 
cursos y desconcertaron las combiiiacioaes de 
que se ocupaba el generí^l Lemus,,dp tal mane- 
ca, que para mantener el orden, en los Estados 
de su mando é imponer respeto á los f<^cciosoa 
de las colopias, absolutamc^nte ya no pudo con^ 
Beguír Jiada favorable; y aunque confiaba en el 
favor y ayuda de los gobernadoyes de los mi^ 
mos Estados, éstos no le pre3tar9^n Dinguna^ 
Ocupados de protejerse respectivamente, como 
los autorizaba la* ley de 23 ^e Enero de| mismo 
íulo (1) pjjüra resís.tir la reacción en cuanto ésta, 
rf 1 1 > ■ I ■ . 1 I » 11 » I .. ■* I < 1 ] ■ ■ I » 

(1) Primcm secretaría^e Bastado. Departainento del 

interior. ' ' 

El Exilio. Sr. vice-presidentc di5 los Estados^Unidol 



PARA LA GUERRA DE TEJAS. 81 

podía lastimar sus intereses palíticos nada pu- 
dieran hacer por la integridad del territorio; y 
así es que aunque el genenil Lemus entro en la 
coalición, no soto con buena fe sino persuadido 

Mexicanos se ha servida dirigirme el 4ecreto que sigue: 

•*El vicé-presídente de los Estados-Unidos Mexica- 
nos, en ejercicio del supremo poder ejecutivo, á los ha-' 
hitantes de la República, sabed: que el congreso geiie^al 
ha decretado lo siguiente: 

P Se autoriza á los Estados para formar coaliciones, 
debiendo tener formadas las actas de ellas. para el 15 de 
Agosto, sin que puedan oponerse á la Constitución fede- 
ral y Acta constitutiva. 

2® Remitirán dichas actas á la, aprobación del con- 
greso genera], j mientras las formen quedan subsisten? 
tes las coaliciones aprobadas con arreglo á las órdenes 
del ejecutivo general de 12 y l4 de Setiembre del año 
próximo pasado, y que derogó posteriormente. — Anto- 
nio María de Rivera^ diputado vice-presidente. — Vicen^ 
te Mañero Embides, Cenador preáidentc.-— •/bagüi» Ra- 
mírez de España^ diputado secretan o.-^ilffl«í/«/ Agmk^ 
rff, senador secretario. 

Por tanto, mando se imprima^ publique, circule, y se 
- le dé el debido cumplimiento. Palacio del gobierno fe- 
deral en México, á 22 de Enero de 1834. — Valentín Gb* 
mez Fariai. — A D. Prancísco María Lombardo^ 

Y lo comunico á V. para su inteligencia y efecto^ con- 
siguientes. 

Dios y libertad. México, 22 de Enero de 1^34. — 
Lombardo, 

Primera secretaria de Estado. Departamento del in- 
terior. 

El Exmo. Sr. presidente de los Estados-Unidos Me- 
xicanos se ha servido dirigirme el decreto que sigue: ' 

•*E! presidente de los Estados-Unidos Mexicanos, á 
los habitantes de la República, sabed: Que teniendo en 
consideración que las circunstancias en que se halla la 
República, han variado notablemente á consecuencia de 
los repetí dos^ triunfos de las . añnas federales sobre loaf 
facciosos: que la revolución está a] tocar su término; y 
qnd por una donsócuencia necesaria deben ir désapare« 
ciendo todos aquellas medidas estraordinarias- qae puv 



Sá MEBfORtAÍ? 

d^ que era un deber á que en manera> alguna po- 
día negarse sin faltar á los de sostener la fornia 
de gobierno establecida y las ap'toridades que 
de ella emanaba, no le. fué posible conjurarla 
rebelión que ya veia tan próxima como inevitan 
ble de la^ colonias 4e* Tejas, y niurhq ipenos, 
cuando olvidado también: del. gobíefho general 
no podía esperar tú el menor recurso, ni aun con 
medios eficaces para preservar a las cortas fufr-^ 
z<is de su mando de la desmoralización y de laa 
demás consecuencia^ de lás discusiones polítióaíi 
que complicaban las opiniones y deberes .de 
cuantos las c<^ponian,. ^in dejarlas capacidad 
para atender a la cpnserVaciotí de la integridacl 

> » " ;j l ■". . . . ' ■ ■ ' ? 

■ ' ■ - I ■ I ■ r I I 

difroQ O- debieron adaptarse, s^gun la exigencia de (os 
negoGÍós públicos y giro que iba to.nmndo ]a\revQlucion; 
y ^i«Hdo\un(i de las espresadas medidas la aprp.baciou 
que liizo el ejecutivo del plan de coalición propuesto por 
los Estudos de Zucatccas y Jalisco, aprobados en 13.de 
Setiembre y circulado. á los Estados, que si bien es lau-^ 
dable y acreaditSL pl celo de los mismos. Estados por link 
conservación' de.' lí\s .i restituciones y forma de gobierno,, 
es ij^ecesario en el día, en razón de haberse restablecida 
el orden público y hallarse la nación en su marcha (XQjns- 
útuciofual sin quevLe sea preciso ehausiüo de otras previ- 
dencias que las que ministran las leyes comunes vtgenr 
tes, be tenido á bien decretar, en uso de facultades- es- 
traordinarias, lo que sigue. 

- Cesa la orden de 12 de Setiembre de.esíe afjo, y circu- 
lar de 14 del mismo, aprobando el plan de coalición*. .. 

Por tantos mando se imprima, publique, circule, y se 
le dé el debido cumplimiento, {^alacio del gobierno fi^-: 
di^ral en México, á 29 de Noviembre de ISSi^.-r-Antonio 
I^oj^z de patita Annn, — A D^ ^Carlos, Garda». 

Y Jo. comunico á V. para su inteligencia y fines .coii 

siguientes. -' iv * ^ - -. 

.^D.ióíi y libertad. México^ 26 dé Nóviciñtnrc de. 1833. 



JA&A LA XiUERRA DE TEJAS. 89 

del territorio; y antes al contrario, tuvo el pesar 
de observar que el gobernador de Tamaulipas 
D. Franciüco Vital FernanJez, dispuesto siem- 
pre á aprovechar toda oportunidad que coptri- 
liuyese á aumentar su influencia y su fortuna, en 
lugar de contribuir ai aumento de la. guarnición 
militar y al establecimiento de algunos destaca^ 
mentos que se habia propuesto al supremo go- 
bierno, porque eran de toda necesidad eo los 
puntos dojide habia aduanas para que loa em- 
pleados que habían huido de ellas volviesen á 
- ejercer sus funciones sin ser atropellados y des- 
conocidos por los colonos ya áemanado insolen- 
tes con ellos, no solo falto el referido goberna- 
dor á lo3 compromÍKG3 que habia contraído coa 
los de Naevo-Leon y Coahuila, sino que con la 
mira de apoderarse de los derechos de entradas' 
de Matamoros, y escudándose cpn la circular de. 
14 de Mayo de 834, que le autorizaba para le- 
vantar fuerzas conque repeler las agresiones, 
de los salvajes, se presento' en aquel puerto al 
frente de una fuerza que levantó en Ciudad Vic- 
■oria y olvog puntos del Instado de su mando (1) 

(1) Con esEn ft-clia digo ni aeñor Becretrrio de Im- 
cienda In qu<] copio. — Hoy digo al Exnafi. Sr. secreta» 
río do relaciones lo (|nQ sigue; 

ExAio.' St. Lbmanilu la atención del BinvoiSr.pre» 

EJdente la guerrn ()uc ios salvajes eetán haciendo en laa 

fronteras de la Repiiblica, en )n Hnea lodií, desdu í^oiio- 

que ia 

por Ja 

outtán. 



84 MEMORIAS 

paradepoaer at comandante militar coronel D. 

gobernadores de los Estjidos fronterizos, para que como 
principaka interesados en In cuitservacion del orden j 
tranquilidad en sus respectivos territurios faciliten todos 
los auxilios neceiarios i, los señores comandantes genS- 
rales,. pata que, puedan completar de fuerza, equipar y 
armar, tanto á las conipariins permanentes presidíales, co- 
mo k las nctivua; organizando ademas sus respectivas mi-, 
licias cívicas, para que cubriendo éstas los puntos que res- 
guardan las fronteras, puedan aquellas salir fi la campa- 
Ha, y atin en ella auxiliarles las repetidas milicias. 

: También manda S. E. que manifieste á aquellos Sresi 
goberu adiares, que el ejecutivo general, por mas que de- 
sea y busca medios, se encuentra sin arbitrios para po- 
derlos aiisiliar con todos los recursos que son necesarios; 
por lo que, y en virtud de la necesidad cu que se hallnn 
aquellos pueblos quedignamente presiden, no puede du- 
dar nff momento el gobierno general, que los del Estado 
harán préstamos capaces de poder atender á lalropa que 
BB- haVIe en campaña, defendiendo los hogares de todos 
los vccir^os en general, cuyas anticipaciones se irán des- 
pués satisfaciendo con el contingente que deben dnr los 
mismos; y que no Imst^ndo, se darán con la anticipación 
que curreaponde, arbitrios eticaccs para cubrirles. 

Todo lo que tengo el honor de comunir.<i V. E. para 
Ips efectos corrcsponilientes. 

Y tengo el honor de insertaflo á V. E. para que por 
su parte se sirva dictar Ins órdenes necesarins á los se- 
ñores comisarios respectivos, para que reuniendo las 
mayores cantidades posibles, yb por ra/.on de anticipa- 
ciones de contingente- que pidan, ó por préstamos que 
puedan conseguir, proporcionen los auxilios precisos á 
la tropa, para que pueda operar con fruto en la campa- 
ña. Todo loque insertoá V. déla misma suprema 
arden; «n concepto de que S, E. el presideute, en con- 
Mdéracidn á la distancia en que se halla esa comandan- 
ein, y- ala eionfianza que V. merece, lo faeullo amplia- 



frontera 



PARA LA GUERRA DE TEJAS. 85 

José Lemas, del encargo de la subcomisaría, y 
poner en sn lugar al teniente coronel D. Cons* 
tantino Tárnaba conio mas adelante coloco al 
coronel D'. Válente Gómez para que invirtiese 
conforme á las ordenes y gusto de aquel gober^» 
nador los productos de la aduana y redujese á 
tal escacez a la comandancia general que ya no 
le fué posible ni aun atender á la subsistencia 
de las compañías presidíales^ por mas quef las 
circunstancias hacian necesaria su ob&ervacidn 
y buen estado en aquellos países. 

Para colmo de males quiso la fatalidad, que^ 
renovada en el Saltillo la pretensión de que se 
le constituyese en capital del Estado deCoahui- 
la y Tejas, fuese desconocido el gobernador D. 
Francisco Vidaurri; y para sostener al que con 
el carácter de provisional se proclamo en su lu- 
gar, se levanta una fuerza considerable de aquel 
pueblo. Monclova por su parte puso también 
un gran numero sobre Jas armas para defender 
su título de capital que recientemente le habia 
sido otorgado; y para sostener la autoridad del 
gobernador Vidaurri que se lo otorgo; y todo es*- 
to preparaba un escandaloso rompimiento entre 
los dos partidos del Saltillo y Monclova, que á 
la ve2f que hubiera costado mucha sangre y agra- 
vado en gran manera los males del pais, prome"" 
tian grandes ventajas á los colónos de Tejas pa«» 
ra medrar á favor de nuestros disturbios y nues^ 
tros desordene 1$. 

J&Jlf g^flO^V^Ii^iíg^ie puso en marcha iñme- 
diatoméiite -pátó-eígMliUo^ creyendo persuadir 
á los Te\&SÁó'^ítosáé aquella ciudad á que de- 
Tom. íi. 8 



86 MEMORIAS 

pusiesen las armas en obvio de las consecuencias 
que podía tener su pronunciamiento en perjuicio 
de la integridad del territorio; pero nada pudo 
conseguir, porque los revolucionarios hablan lle- 
vado tan adelante su capricho que no tuvieron 
reparo en esponerle terminantemente: ^^nada im^ 
porta que se pierda Tejas con tal que el SaJtillo 
sea la capital del Estado.'* 

No obstante esto, el general Lemus siguió in- 
mediatamente hacia Monclova, y allí tuvo la for- 
tuna de conseguir que se diera el gobernador y 
algunos de los diputados del congreso por res- 
peto á que no continuasen los alborotos de las 
colonias, adoptándose el temperamento de so- 
meter al gobierno general la resolución de las 
diferencias que motivaban los acontecimientos del 
Saltillo y de Monclova; pero como con solo esto 
no era bastante para hacer asegurar el (írden por 
mucho tiempo ni entre los mexicanos ni entre 
los colonos el general Lemus se decidió á re- 
nunciar el mando, y por consecuencia fué nom- 
brado para succederle en él él general D. Martin 
Perfecto de Cos, y éste comenzó á ejercerlo en 
Setiembre del mismo año. 





'^Iíl)líl^l^lf^líl^l5 




CAPITULO IV. 



tiiftona de los sucesoB de 1834, según la memoria del ministro dd 
relaciones J. M. G. Estrada, leída á las cámaras en las sesiones 
'ordinarias de 1835. 

iPara jazgar con mayor seguridad de las cau« 
6as que aceleraron la caida del cotígreso general 
á qué realmente acompaño la de las institución 
nés qué regian á la nación, y tnyó suceso, han 
referido y glosado los conocedores de los setire- 
tos de nuestros partidos en la ^rma que iloso^ 
tros no podemos verificarlo porque tampoco he-* 
ttios querido participar de líinguno de éstos hiis* 
terios; únicamente porque la itiflubiicia de tales 
acontecimientos ha sido dé asiombrósa magnitud 
é indefinible importancia para la guerra de Te- 
jas, lo cual nó permite tíos desentendamos de 
de ellos enteramentej nos Valdremos para írefe- 
irijrltís dé la memoria del ministro dé rélaciotiésí 
l)on í. M. G. Estrada, leida á las cámaras, pnei 
aunque no ignoramos, hay escritores que refie- 

8» 



88 MEMORIAS 

ren los mismos hechos glosándolos de una ma- 
nera muy diversa en las secciones ordinarias de 
1835; al fin, la memoria mencionada tiene sobre 
aquellos la ventaja de ser un documento oficial 
y su autor persona bastante conocida. Ese se- 
ñor ministro, pues, en el lugar correspondiente 
se espresa así: 

RELACIONES INTERIORES. 

TRANQUILIDAD PUBLICA. 

"Este bien, que es el primer objeto de la so- 
sociedad, como tan necesario para su conserva- 
ción, apenas ha sido conocido entre nosotros, 
pues á pesarde sucederse unas á otras las pro- 
videncias y resoluciones que se han creido mas 
convenientes para producirlo, son muy pocos los 
intervalos en que el imperio de la ley ha domi- 
nado á la exaltación de las pasiones. Biea no- 
torios son los sucesos del año 1833. Casi no se 
habia visto el término de la guerra civil, que du- 
ro todo el año de 32, cuando apareció otra nueva 
que, aunque de mas corta duración, produjo 
grandes desgracias. Se despertaron las pasio- 
nes que hablan parecido adormecidas, y que co- 
mo la lava de un volcan, todo lo asolaron á sa 
derredor. Desapareció la seguridad personal y 
el respeto á la propiedad. Los edificios públicos, 
asilos muchos de ellos de la piedad y de la vir- 
tud, sirvieron de prisión á centenares de supues- 
tos conspiradores, porque las cárceles ya no bas- 
taban á contener el número de víctirnas. Volvie- 
se á oir nombrar el edificio de la Inquisición con 



Para la guerra de tejas. 89 

el mismo horror que inspiraba cuando servia 
de receso al despotismo civil y religioso para 
consolidar su dominio por medio de los tormen- 
tos y de la muerte; y ciertamente, ni en aquella 
época de aflicción y de dolor, fué tan funesta á 
los hijos de la República mexicana. £1 silencio 
y el hablar eran igualmente culpables: la pro- 
piedad, el talento y los servicios mismos hechos 
á la patria, eran un título de proscripción. Los 
dominadores querian permanecer solos en el sue- 
lo mexicano, y no se creian seguros si no erigían 
el trono de su poder sobre las ruinas de los ven- 
cidos. La guerra, la peste, y la persecución se 
reunieron para colmar los desastres de la Repú- 
blica, y durará por largo tiempo entre nosotros 
la memoria de aquella época desgraciada. 

"Terminada la guerra en Guanajuato por el 
ilustre general presidente, parecía que debia ha- 
ber terminado también el furor de la facción que 
ya dominaba sin obstáculo; pero entonces pre- 
cisamente fué cuando desembolvió y quiso po- 
ner ejecución todos los proyectos que habia con- 
cebido en su delirio y que hubieran causado in- 
dudablemente la ruina de la sociedad. Creycí 
que no habia patria sino en su propio partido: 
veia la aristocracia que quería destruir, en la 
propiedad, producto del trabajo: la tiranía, en el 
orden constitucional: el orden constitucional en 
la licencia: la libertad en el poder de obrar mal; 
y la garantía en la misma libertad en el ejercicio 
de los poderes públicos por hombrea persegui- 
dores; finalmente, pretendió imprimir el sagrado 
carácter de las leyesk'á todas aquellas medidas 

8** 



00 MEMORIAS 

arbitrarias qae mas directamente eondñcian á lá 
disolución total de la sociedad. Tal estado dé 
cosas no podía ser duradero: la acción de la vio-^ 
lencia no puede ser constante, porque este es 
privilegio de la pi*úd<íncia, de la justicia y de Id 
razon^ 

"Las cámaifas anteriores se pusieron en abier- 
ta contradicción con los hábitos y las costumbres 
del pueblo, que una ley no .puede cambiar en uri 
instante; porque aun cuando se trate de propor- 
cionarle un bien, lio es dado conseguirlo, sino eii 
fuerza de la ilustración y del tienipo, que óbraii 
siempre con lentitud. La marcha que se pro-^ 
pusieron seguir debia necesariamente precipitar* 
los del poder dé que abusaban. Ellos quisieron 
arranchar los cimientos en que descansa toda so- 
ciedad, despojando de las propiedades á sus le- 
gitimos dueños; este crimen llevo consigo el cas- 
tigo que mérébia. Atacada la'propiedád agena, 
era necesario que cada uno temiera por la suya; 
y desde este punto dejó de e:s:istir el poder que 
se habiá erigido en tirano. 

"A la titania civili sé utiio la tiranía religiosa) 
La ley sobré provisión de buratos qué arrojó á 
los pastores de sus iglesias, y qué hacia andar 
errantes á nuestros venerables obispos; cansó 

Í)or fin la paciencia de los pueblos; y se ^áeron 
os prinieros sintonías de resistencia á la opre- 
sión, que ya nd sé quiso tolerar. 

**En estas circunstancias fiíé cuando él géne- 
i^al presidente) retirado á su hacietida para res-, 
táblécer sü salud, québfaiitada Con la fatiga dé 
la guerra, excitado por los clamores que de to* 



■>•««•«»''' .fc *•• 



PARA LA GUERRA DE TEÍAS. 91 

Has partes lo llamaban, y ansioso de póiier tér- 
hiino á los larñentables estravios'á que todos los 
poderes se habían dejado arrastrar, volviá á co- 
jér en sus manos salvadoras las riendas del go- 
bierno. Pero én vano les advirtió qué camina- 
ban á su ruina: en vaho les señalo el abismo en 
'qne se iban á hundir: en vano quiso inspirarles 
sentimientos moderados: en vanó pretendió que 
retrocédieseh en su imprudente carrera de re- 
formas: en vano los convenció deque ellas, en vez 
üe salvar la patria y de hacerla feliz, iban á cau- 
sfar su destrucción inevitable: los legisladores^ 
ciegos eh su propósito, y desconociendo sus pro- 
pios intereses y los intereses que los {pueblos les 
hablan confiado, dieron el peligroso paso de cer- 
far sus sesiones cuando solo faltaban seis dias 
para que se concluyera su periodo constitucional* 
"Pasó esté, y entonces quisieron celebrar las 
sesiones que les faltaban. El gobierno que has- 
la aquí había tributado él mayor respeto á la re- 
()resenta¿ibn nacional qué, sin permitirse nin- 
gún acto de adbitrariedad, hábia suplicado álos 
legisladores que derogaran las leyes que el es- 
*^íritu publico rechazaba con toda su fuerza y su 
poder, y que uo espusiesen la Repiblica á los pe- 
ligros de un nuevo sacudimiento, ya no pudo 
reconocer en ellos á los mandatarios del pueblo, 
ni én sus resoluciones á los órganos de la legí- 
tima espasioh de la voluntad general. Los di- 
[iutadós reunidos fuera del periodo establecido 
por la cónslitücioü, no podían formar el con- 
greso soberano de la nación, y el gol)ierno, fiel 
custodio de las leyes fundamentales, y entí-irga- 



92 MEMORIAS» 

do de obíjervarlas y hacerlas observar, no podía 
permitir qne una junta ilegal diese á su volun- 
tad particular el carácter augusto de ley. Hizo 
cerrar las salas de las sesiones y las cámaras 
dejaron de existir. Esta providencia enérgica 
salvo á la nación de los males que la amenaza- 
ban y de la guerra religiosa que estaba próxi- 
ma á encenderse. 

"Ya habían estallado en Orizava las primeras 
chispas de ella que podian cundir en toda la^Re* 
pública, por que la imprevisión ó la malignidad 
habia amontonado las combustibles que tarde o 
temprano debían producir un incendio horrorosa. 
La agitación de los espíritus era universal. Ata- 
cado el pueblo en su creencia, conmovidas las 
bases de la sociedad ppr la ocupación ilegal de 
las propiedades particulares, la resistencia es- 
taba preparada, y pronta á entrar en acción, y 
á ocasionar todos los desastres que son necesa- 
riamente la consecuencia de un movimiento tu- 
multuoso. El Plan de Cuernavaca pudo regu- 
larizarlo, y se dio con él una dirección fija á la 
voluntad de los pueblos. La celeridad con que 
fué aceptado en todas partes y proclaihado con 
eLmayor entusiasmo, probo que era eminente- 
mente nacional. El gobierno respeto la voz de 
la nación, guio su voluntad, y salvo á la patria 
de las inmensas desgracias que le huviera cos- 
tado una imprudente o inútil resistencia. Los 
hombres lanzados del poder buscaron en vano 
un apoyo en las autoridades de los Estados de 
México, San Luis Potosí, Michoacán, Puebla, 
Jalisco, Oajaca, Yucatán y las Chiapas. Aban- 



PARA LA GUERRA DE TEJAS. 93 

donadas del pueblo y sin la fuerza moral que es 
tan necesaria para conservarse, y que sus fu- 
nestos estravios les habian hecho perder para 
no recobrarlo nunca, se vieron derribados por 
el torrente de la opinión, que triunfó sin esfuer- 
zo de los últimos recursos de que se ascieran 
los agitadores. 

La posición del supremo poder ejecutivo fué 
entonces muy delicada. Privado del consejo de 
gobierno por la inconstitucionalidad con que las 
cámaras habian terminado sus sesiones; en me- 
dio de una revolución que clamaba porque se 
derogasen los decretos de proscripción, los que 
atacaban la propiedad y la seguridad perso- 
nal, y los que habian arrancado de sus iglesias á 
sus legítimos pastores; acusado; por una parte, 
de miras de engrandecimiento que desmentian 
todas sus sectas; impelido por otra, á estremos 
que las leyes y la razón hubieran reprobado, tu- 
vo que hacer frente á las exigencias del momen^' 
to, ceder á la opinión en lo que justamente po- 
dia, conciliar los intereses encontrados, tranqui- . 
li zar los espíritus, dar á todos seguridad y pro- 
tección, dirigir el movimiento nacional hác;a un 
objeto útil, y sostener ] a constitución, despeda^ 
zada por unos y combatida por otros, como 
única áncora de salud para la patria en peligro. 
¡Loor, al hombre que supo conducirse con tanta 
sabiduría en medio del conflicto de las pasiones^ 
guarda rmoderacion cuando todos los poderes 
se hallaban reunidos en su persona, olvidar los 
agravios personales, reunir á su rededor á los 
que hubiera podido considerar como enemigos, 



94 MBMORIAS 

y caminad derechamente hacia el grande obje- 
to de la restauración de la constitución de las 
leyes, y de los fundamentos en [que descansan 
las sociedades! 

"Correspondiendo al llamamiento nacional» 
sofoco un incendio que amenazaba aniquilarlo 
todo: restituyo á la libertad y á sus hogares cen-» 
tenares de mexicanos espatriados y proscriptos» 
aherrojados en las prisiones y desposeídos de 
sus empleos y de sus derechos sociales: restitu- 
yó la propiedad á los que hablan sido despojados 
de ella, y aseguró en las manos de los propieta* 
ríos la que ya se les iba á arrebatar: puso un tér-> 
mino al escándalo que ocasionaban las cuestio'^ 
nes sobre negocios eclesiásticos, tratadas con 
ceguedad, con imprudente ligereza, sin tino^ sin 
respeto al mas arraigado de los sentimientos po- 
pulares. Sin duda el gobierno vio con dolor la 
manera con que se trataba una materia tan es- 
pinosa por hombres irreflexivos, previo los re- 
sultados de una peligrosa retrogradacion; y res- 
tableciendo á sus sillas á los prelados errantes y 
proscriptos, trazó una línea entre la cdncieíieia 
del hombre y la administración <iivil del pueblo^ 
reservando á la representación nacional la deci- 
cion de cuestiones puraniénte temporales^ qué 
éfágeh poder legislativo, reunión dé luces, dis- 
ensión preparada^ circunspección y prudencia^ 
para hacer justicia entre Ids derechos de la na- 
ción y los derechos eclesiásticos; 

' "Üe tal conducta restauradora de la paz; f 
moderadora de los escesos, se quiso deducir que 

se trataba de variar por sus fundamentos el sis- 



' PXRk LA fiUBRRA D£ TEJAS^ 05 

tema de gobierno adoptado por la nación en 1824; 
y las pretensiones y las opiniones de los qae no 
profundizan^ comenzaron á esplicarse contra el 
régimen federativo, y aun contra una represen- 
tación nacional popularmente elegida, y el gene- 
ral libertador, sobreponiéndose á estas efusiones 
de sentimientos alimentados en la desgra^ia^ se 
apresuró á sofocarlos, desmintiendo á los que le 
creian con miras de un engrandeeimiento perso- 
nal, calculado sobre la ruina de la libertad re- 
publicana* S. E. escito á la nación para elegir 
representantes y para facultarles omnimodamen^ 
te, y todavía se creyó que podiran serlo para va- 
riar la forma de gobiernos la República entera 
ba visto sus manifestaciones con este motivo, y 
el religioso cumplimiento de sus juramentos con 
respecto á lo que no cree que puede ser altera^ 
do sino por un poder igual al poder creador del 
art 171 de nuestro pacto social. Allí están las 
gars^ntías de la independencia de la nación: allí, 
la de la i^eligion de nuestros padres: allí, la for- 
ma de gobierno; y allí, la de la existencia de los 
Estados que forman la federación mexicana. 

''La constitución será defectuosa, porque nin« 
guna obra que sale de las manos del hombre 
puede ser perfecta y acabada i y mucho menos 
las que, como aquella, sé forman en medio del 
entusiasmo que produce la exaltación nacional. 
La esperiencia de diez años debe haber hecho 
conocer las reformas que necesite: los males que 
por tod<veste espacio de tiempo hemos sufrido, 
las ináican suficientemente; pero cualquiera que 
sea la Criación que se luciere en los artículos 



96 KEM0RIA6 

reglamentarios de la cons|itucion, o s0íi en stíí5 
disposiciones secundarias^ Ids principios que ha 
profesada la nación deben ser inmutables. Taíl 
es el pensamiento del gobierno conformé con la 
Tol untad nacional, solamente consignada en nues- 
tro pacto: esta voluntad constantemente espre- 
sada en medio de todos los cambios y de todas 
las revoluciones, d^be subsistir y permanecer in- 
tacta, mientras que ella misma no lo dispusiere 
de otro modo, no en un momento de exaspera- 
ción, sino en medio de la calma y del sosiego dé 
todas las pasiones. 

"Por eso el gobierno quiso precaver las des* 
gracias qae podian sobrevenir de una aprésura- 
cion no meditada, y tuvo la satisfacción de ver, 
que los pueblos lo escuchasen con docilidad, y 
que hicieran justicia á la rectitud de su inten^- 
cion. 

"Los pueblos tienen un buen sentido natural 
que los conduce á su bien; jr hasta en las com- 
vulsiones á que los precipita una injusta admi- 
nistración^ oyen la voz de la razón y el grito de 
la humanidad, cuando no son impelidos, en stt 
movimiento por agitadores interesados en ar- 
rastrarlos á funestos estravios. La moderación 
que observaron. en la última revolución, prueba 
de una manera innegable^ que el l^lan de Cuer-*' 
navaca fué nacional y espontaneo, y que no tu-, 
▼o por objeto las persotifas, sino las cosas sola- 
mente.. Las autoridades, que no se opusieroií 
á él, y que hicieron jiistícia á la volnn^ de la 
la nación, permanecieron en sus puesto^. Na* 
die ha sido perseguido: ninguno ha tetlido que 



PARA LA GUEKRA DE TEJAS. 97 

andar errante de Estado en £stado por todü la 
República: ningún mexicano se ha visto for-zadcf 
á salir de ella; y~ todos, cualquiera que hayan 
sido sus opiniones y sn conducta pública, han 
podido vivir seguros en sus casas. 

"Terminada la revolución, todo volvirf á en- 
trar en el ótden con8titacionaI,y el pneblo se 
ocupó dé la elección de sus diputados, en quie- 
nes libró el remedio de sus males y la esperan- 
isa de que no volverían á repetirse. Bajo de es- 
tos funestos auspicios, y en medio de la paz de ' 
que disfrutaba la Kepóblica, se reunió e! con- 
greso nacional el dia 4 de Enero último, y reci- 
bió del gobierno las seguridades de su respeto, 
las garantías de su completa libertad en el or- 
den constitucional, y la esprésion mas fíranca de 
sus deseos con respeto al mejor cumplimiento 
de la legislación y de la estabilidad de los prin-'- 
cipios sobre qué debe fundarse.*' 



toH. U. 



)?W^TgTotWí 



CAPITULO V. 



Basístonciá que opfaio la ádmittiflüncioii de 183S á lo« uaceéoé q¡úm 
ae proptgnbBii en vat contra f so realiaaron en iad4>-'Beseft,t cha 
)a situación de Tcyas al acabar este. 

Todas las ventajas que los^ colonos áe Tejas 
lograron sobre nosotros por consecuencia de' 
nuestros disturbios de 1833 y 1834, fueron en 
razón inversa de los sacrificios que costaron á la 
patria; y para dar una idea de estos, noے parece 
conveniente dar también á continuación la que 
en 10 de Abril de 1834, habia dado de4os traba- 
jos del ejército, también en su memoria d las cá- 
maras el Exmo. Sr. ministro de guerra y marina, 
general D. José Joaquiti de Herrera. Por ella 
se conocerán las diii$tiUades oon que la nación 
ha tenido que lucharen todosí tiempos para aten- 
der como lo demandaban las exijencias de las 
colonias de Tejas. 

Decia, pues, el Sr. Herrera en el citado docu- 
n^ento: '^He concluido, señores; el lijero bosque- 
jo de nuestro cuadro militar. Réstame solo re- 



. t^ATlA LA QÜSftAA t>fi tEJAS. 01 

coróenda^ eficsrzménte él distinguido mérito cot^ 
traído par ana pátte del ejército que en lia pfé^ 
9to'te 6ti9is polítieá ha dado praebas inequívocas 
de su ambr á las instituciones federa}e« y dé lá 
fidelidad á I09 juramentos que hnsó ésas bandea- 
ras y éstándattes 9 sellando esta verdad con dtt^ 
eSingte en el Monte de las Cruces, tomdi de Cú6t-< 
navacá y <>tros piantos, cuyos hoíTi'Oroda'á áíici<H 
neil fueroii el preliminar ; del término que debía 
ienfer el injusto movimiento de insurrección esta^ 
lltfde én Morelia^ 

''La ciudad de Puebla fué el teatro de aéciO'* 
toes gldfiosas. Un puñado de soldados petiñá^' 
kenleSi en unión de los civlcos de aquel Estado, 
contrarrestaron el iáipulso de cuatro^mil vetéra-^ 
nos y el aútiguo servidor de la independencia f 
libertad, general D. Guadalupe Yictoriá, did éú 
esa vez mié Vas pruebas de su civistíio y fituóf 

p^ttio* 

"El ilustre prebrdenté de ía República, general 
D. Anioiiio liopei át Santa Aáhá, complete) éú 
Gúanajuato el triunlb de íks leyes, y las glóriáS 
de este caudillo en la campaña del año áhtéíiói', 
han afianzado él sistema que felizmente tioá ri- 
ge. El ha dado un ejemplo ciertahíeníé raro, 
no solo usando el poder dictatorial, diñó com 
batiendo ihértéménte en la campaña á los qué 
se* lo ofrecían. Lá patria recordaba siempre cotí 
placer los iniportantés servicios de éste celebré 
mexicano, y su nombre sé transmitirá á la historia 
cOti los caracteres dé la gratitud y ádmírádíín.*^ 

Enhre tanto (como el mismo señor ihínistro lo 
tl^á en la citada memoria al trí^Í9 4? H^ cóm^ 



100 MBMQltlAS 

pañías pifesidiales) los habitantes €le nuestras Jron^ 
teras que no tenían otra garantía para sus vidas y 
fortunas que aquellos buenos soldados^ la nulidad de 
de estos era cada dia más completa; pues los recursos 
que prestaban his oficinas pagadoras eran tan ÍJisufi- 
cientos para atender con sus haberes á, aquella por-- 
don aprecíable del efército como para equiparla de 
algUTia manera y hacerla corresponder al, objeto de 
$n instituto. <^Pe aquí proviene {añadía) que lo» 
indios salvajes verifiquen sus agresiones ester- 
minadoras sobre los indefensos habitantes del 
interior y que las grandes fronteras entre ellas 
ias de Tejas cuya conservación les está e;nco-' 
mendada á los soldados presidíales se halle ca- 
si en absoluto abandono. El gobierno hacienda 
sacrificios de tódó género ha emviado á aque^ 
Has tropas algunos auxilios de numerario por 
que no está otra cosa en su ' posibilidad supues-' 
tas las notorias escácéses erardel io. Restable-' 
cida que sea completamente la paz, ei^te debe 
tener creses y en consecuencia se podrá aten^ 
der con sus haberes á esos recomendables de- 
fensores de las fronteras." 

He aquí en compendio, la historia délos stü- 
cesos de la República en tode el año de 1834; la 
situación de la com^indancia general y de los 
presidios dé las fronteras de Oriente; la época 
á que habiamos llegado en el capítulo anterior^ 
y en la que comenzrf el mando del genetal D- 

Martin Perfecto de Cas: Veamos ahora cual era 

• • it 

el Estado de las colonias de Tejas lo que en es-^ 
te mismo año se habia podido hacer en su 
beneficio no ob$tant^ Ip desf^bpr^ble de ¿60 
tiemy^H, 



PARA LA GUERRA «DE TEJAS. lOÍ 

En el discurso de este mismo año de 1834, el 
Estado de Coahuila y Tejas habia establecido el 
juicio para jurados, habia creado jueces de pri- 
mera instancia, y un tribunal superior para los 
últimas sentencias; y á merced de éstas y otras 
providencias igualmente benéficas, á las que sé 
anadia sin duda la ausencia de Austin, las colo-^ 
nias de Tejas se mantuvieron en paz, aumenta- 
roii su población á mas de 21.000 habitantes, su 
comercio á 1,400,000 pesos en circulación co- 
níun, y comenzaron á practicar la . navegacio]| 
del rio Bravo del Norte en buques de va^or. Así 
és q^ue el general Cos solo tenia que luchar con 
ios inconvenientes de la situación privada de la 
. comandancia general, que si bien era demasiad!o 
triste, hubiera llegado á ser desesperada como 
ío Ilegp á ser después con cualquiera movimien- 
to de parte de los colonos, pues á Ja falta de tro- 
pas con que contenerlos, se nadie la de todos 
los recursos que eran necesarios para reorgani- 
zarlas y mantenerlas en uti pié respetable., 

Esto dimanaba de que á la escases de los in- 
gresos en las oficinas recaudadoras se anadia la 
infidelidad y desvergüenza en el manejo de los 
intereses nacionales, que evidentemente se nota- 
ban éñ nuestros empleados del ramo y éh la ftiai- 
yor parte de las aduanas de nuestros puertos en 
aquel tiempo dé oscilaciony trastornos; escándalo 
que^se débia en gran parle á la antigua atención 
que merecían al gobierno y al liingun aliciente 
que alimentase la moralidad de los individuos, 
porque no bastándoles sus dotaciones ni aun pa- 
ra socorrer sus mas moderadas necesidades, tam- 



lOd HfcttOUtAS 

jyoco étañ stífteíentes los próttáitós é que teniatt 
que sujetatsé por las escaseses de las rentas que 
Oéasionaba el espaiitoso contrabatido que ^e ha« 
cih eñ las Costas. 

í>e este mal plantel de Is^s óñcitias, de esté 
ábañdlono del g^obierño para reñ^ediarló, y de és^ 
la ttiala etiténdida economía tt los sueldos de los 
empleados, venia á resultar que los que íio po«^ 
dian hacerse superiores al incéutivo de la concu- 
sión se vendiesen y cayesen eñ el más vergonaíoso 
despreéió áüft para aquellos tñismós qué se apro- 
vechaban de su venalidad y baja deferencia, y 
de está tnanerá ííegaron á ser los buenos y los 
malos el juguete y el escarnio de los colonos y 
dé los contrabandistas. É^l fruto de las aduanas 
dé "íejas no debió exigirse tan de pronto ni plan- 
teándolas cóíno lo estaban, era necesario hacerlo 
ébñ rtiáyor inteligencia, con mayor generosidad 
y con nieños precipitación para que sus depen- 
dientes hubiesen sido pagados y la hacienda pú- 
blica hubiese logrado las ventajas que debia lo- 
grar de á^üel comercio confió le era suñciénte á 
rendírselas^ se quisó adelantar él tiempo dé 
la cosecha, soló se recogió agras. 

Por otra parte, como poi* la ley ae 3J ^e Dit 
piémbre de 1821, 4e 2^ de ÍJiciembre de J823 y 
de 16 de Abril de 183Ó se habian concedido re- 
petidas, esencion es 4© derechos ¿ las iñtrodqc-? 
pióp^s y éstpacQioñés dé lás colonias dé Tejas y 
aun sé proiogó esté pí'ivilégió del qué ^búiá^ 
réii escandalosamente se llegaron á costumbraS 
(aún los qiie no eráh colonos) de tal manera a 
no pagar ningún^ clase de derechos^ que les bas-^ 



i^Al^ LA éCEttRA DE TEJA8« 108 

tábá la sola eminciacion de la idea de qae algua 
dia debiáfi de pagarlos para que se alarmarán 
estraordinammente eontra toda providencia que 
tabiesé por objeto el estableeimiento ó el arre* 
gl« de etlálqiiicfra oficina de alcabalas de contri^ 
btK^ioñeá, y íio eWtüéno^ la resistencia qae opa* 
iñkík á los encargados d6 exigirlas cualquiera 
qité fiÉiesé su origen y la aplicación de á aque^ 
tía. Por lá propia éáusa detestaban igualmente 
los destátíatnentos de tropas y la presencia de 
ijttalquiéra oficial ínilitar en que aquéllos fun^ 
cionañós pudieseii apoyar sus procedimientos* 

JBien es que estst avercion á los militares ade- 
thaé de seif peculiar y característica de aquellos 
habitantes eta fomentada también por las dema- 
sías escandalosas qué se notaron en algunos dé 
los Oficiales que residieron én aquellos páisesj y 
qué por desgracia no füeVon castigados como la 
órdénansia lo dispone, ^or que las circunstancia!) 
aciagas dé ía revolución y desorden en qae todo 
ée confundik, lo embarazaron también del todo, 
PúT lo qué añadidos afodos estos pretestos de 
disgusto el de la falfst de una administifacion dé 
jul^tiéiái pifudeutémeñté adaptada á los usos y 
ionstuhibrés dé loa norte-americanos^ hasta flnéá 
del año á que íios referirnos, los colonos tubierori 
las súfíéiéntes para aparentar agravios y promo- 
ver las ftéciíenteá ásoíiadai dé que Héihós hechor 
niencibín én nuestra pñráerá parte; ora éoiitrá 
Jas autoridades ora contra los étnpleádos. ÍF 
0Qn)Q los destacamentos de tropas fueron siem- 
pre correosi tales atefitados y los qué se diri* 
jieron contra nuestras órdiás no solo quedaron 



104 MEM0A1A8 

también impunes sino que dieron por resultado 
que desaparecieren casi del todp las gua^cio* 
ñes que cubrían varios puntos interesantes y con 
ellas casi todos los empleados de hacienda y un 
considerable número de laá familias de loi^ me-* 
xicanos que no tomaban parte d que contribuye-^ 
sen á precaver y repriftiir los desordenes de los 
colonos, porque la debilidad en que se encontré 
el gobierno general para los acontecimientos díe 
los años de 33 y 34, no le habia permitido poner 
ningún remedio eficaz para contienerlo» ni resta- 
blecer siquiera las tropas de los presidios. 

De consiguiente los colonos y los aventure- 
ros que aumentaban su número y alentaban su 
atrevimiento pudieron vivir tan a sus ancíias 
como quisieron y trabajar eficazmente en la rea- 
lización de los proyectos mas avanzados y cri- 
^linales que aunque no se le ocultaban al gabí- 
nete de México, tampoco le fué posible corre- 
girlos ni escarmentarlos oportunajnente y cuan- 
do lo pretendió la administración que tuvo su 
origen en el /año. de 1835 fué de un. modo tan in- 
suficiente que en vez de cortar el mal,, vino Á 
hacer mucho mayor y mas grave; pudiendo de- 
cirse de ella lo que en caso parecido le dijo de 
una de las junti^s provisionales de España: ea 
cuanto á la realización de este pensamiento uno 
de los mas grandes perjuicios ha sido el des- 
crédito del gobierno en el interior y en el este- 
rior de la nacipn. . 





^^líisiíiíi^isinf^'^ 




CAPITULO VL 



Coatmogcion de loi'exesos é indólfiacla d^ loi cólanohdc Tejas, eil 
la época ^ae el general Cos, de^mpenaba la couxandaQoia mi - 
litar de lót Estados de Oriente. 

Religioso él domandaBte general Coaí en el 
cumplimiento de M9 ^eberesj no se descuido de 
averiguarlos desordenes, que se cometían en las 
colonias á la silenciosa apariencia de la paz, de* 
que tanto alarde haeiar Austin en su manifiesto/ 
Ellas, continuaban repiliende á los emjdeados de 
las adn¿iaas$ desacatando las autoridades civiles, 
y mirando con el mayor desprecio nuestras lé*" 
yes; y como cada dia se hacia mas necesario res- 
tablecer la aduana d^ Gal veston y el destacar^ 
mentó respectivo para dar apoyo á las iuñcjones 
de sus empleadas, determina el general uno y 
otro, y puso la tropa queliabia destinado á aquel 
punto á las ordenes del capitán de infantería D.- 
Antonio Tenorio. Toda esta gente se embarcó 
en la goleta nacional Moctezun^a, que zarpeó del 



106 nzuóKíAé 

puetio áé M^támo^oi» eii 1? de finero dé l$$i 
con dirección á la isla de Gralveston, á donde ar- 
rivarón á los veinte y tres dias de navegación* 
No haciendo podido subsistir allí por la absolu- 
ta falta de toda comodidad, (debida en gran par* 
te á la mala voluntad, con que fueron recividos 
por los colonos, cuya antipatía arrojaba los mo- 
tivos poco nobles que dejamos indicados) S0 
trasladaron iliAie^íataiÁéntef á íá Villa de Aná-^ 
hüac y en este lugar, se fijo la administración 
y la aduana y el destacamento que debia pro^ 
tejer ambas ofiéinas y el cumplimiento de las le-i 
yes en todos los demás rsmos^ 

Los colonos aunque vieron con la aversión que 
se deja entender, tanto al establecimiento de di^ 
eha aduana como el del destacamento, nada sig-« 
niñearon obstensiblemente por entonces; pero 
estaban dispuestos á aproveeharsiB de 1¿ pHflel-' 
lú , ocasión. que se les pi'oporcioatiae paira tébe^ 
lanse tonttn ambos eslableoliliiéBMís» limitsmdostr 
eú\w tanta 6 esbitar y pi'oiegei la deserción de 
U^ soldados de cuaíi^taii mdnérai^ y pGf cuánto» 
arbilrÍ9s les emuí |>0éibleB« 

La llegada át los dos biK^ue» que ftttíbaróñ 
allí y qtie se quisieron despaehát i$f| debida (or^ 
níia por los éiftpleadod, les próff)é*(5Íoná á Iób cch 
lonoé lú d(%idion ipxe d^éeabafi párá cumplir sti4 
designios. Dieron un bréb^i^e vétíénoso.áf gUárñ 
da que se mmáó vigíiár uiib dé los bichos bu- 
^ttes* qué habi^ bártdó' fe« lá barra del Peseádoj 
^ro fneí*efed i, lá buena cóeistitucioñ dé aquel 
hdhibté, ^üdé Éíáh^r la ViJéii á coáta áolamenté 
de uñe fiielrt» di^éñf éHáí cuya enfermedad \b im« 



PAAA LA GUERRA fnS TEJAS. 107 

pidió llenar sus^ atenciones, y dírf lugat á que \úé 
consignatarios estragesen d: carganrénto y de-* 
fi'au^dasefi los derecíióár que debia tíácnsár éñ el 
puerto. 

El otro buque Hégrf hasta el de Anáhtiac, y 
aunque se áeÉtúT^gó y almacenaran los efectóá 
que eonSucia á sú bordo, i^poco^ diaí loal tóiñet^ 
cíantes forzaron los almacenes y. se llevaron 
cuanto había depositado en ellos. 

Í*or este tiempo el administrador de aquella 
aduana,.!). José González, habia lle^^ado por la 
via de NueVa-Orleáns á Velasco, é donde perma- 
neció algunos días; pero habiendo querido oo* 
brar los derechos de los diferentes buques que 
entraban al rio, se íe dijo descaradamente por 
todos los colonos avecindados allí, que estaban 
resueltos á no pagar ni uú centavo aún cuando 
se les quisiese obligar á hacerlo por la fuerza, y 
que la resistirían á todo trance. No téíiiendolá 
dronzález, era hasta ridículo que insistiese, sobf ¿ 
el particular, y por consiguiente ya nó procura* 
sino ponerse á la sombra del destacamento, lo 
qué no fué sin grandes dificultades que lé ímpi-* 
dieron verificarlo hasta el 23 de Abril } y con ven-» 
cido de la imposibilidad de conseguir el debidcf 
reconocimiento para el desempeño de su empleo^ 
dio de todo cuenta' al supremo gobierno y se dis- 
ponía á retirarse; pero como el capitán 'íenorior 
np quisiese permitírselo sin previa orden supe- 
rior, dejo encargado de lia oñdna al guarda &. 
Gil Hernández, y se embarco con los demaá em- 
pleados á bordo de la misma goleta Moctézufñáf, 
que loa l^abia conducido en Enero, y la cual ke 



Í08: JlEyoHiAfl. , 

hallaba en el puerto con el objeto de llevar di- 
nero para el destacamento del mismo. Á la sa- 
lida de Anáhuac apresaron á unos pasageros dé 
la goleta americana Marta, por haber hecho ar- 
mas contra la tropa que.se mando ¿rj^conoce^rla, 
y la cual se habia encontrado mal despachada; y 
al pasar, la Moctezuma , por frente de Velascd 
apresó también por la misma causa al bergantiii 
nacional Colombia. Estos, actos aunque dema- 
ciado justos, y lejitimos, exaltaron los ánimos y 
decidieron á los colonos de Anáhuac á poner en 
obra lo que habian estado proyectando desde la 
Uegs^da del destacamento, sirviéndoles de nuevo 
pretesto á su ardimiento el que habiendo insul- 
tado algunos de ellos á D. Gil Hernández, á 
la inmediación del cuerpo de guardia que tenia 
ía aduana, se trabó una riña de que salió herido 
uno de aquellos que hizo armas contra los solda- 
dos, quienes aprehendieron á otros dos que ííié- 
ron entragados el juez y este los puso es liber- 
tad bajo de fianza. 

Uno de estos presos, era y habia sido siem- 
pre de los que mas asiduamente trabajaban 
ppr destruir el destacamento, ya sobornando 
la tropa para que se desertase, ya facilitándoles 
medios de hacerlo, como lo hicieran cinco hom- 
bres reunidos, en un bote que conduelan los ma- 
rineros á quien este prometía que los traspor- 
tasen á la orilla opuesta de la laguna; y asímis-' 
íno les proporcionaron á otros, pasaportes fal- 
sos, como se descubrió por uno que fué apren- 
dido en la fuga; y así lograron hacerla impune^ 
mente otros muchos. De una manera no ees»» 



PARA LA GUBRB.A ÍJE VeJAS. lOO 

ba» loa colonos de hacer la guerra a naeatras 
leyes, á nuestras rentas, á nuestras armas (1^ y, 
á cuanto tenia el carácter; de la iiacion generosat 
que los habiá acogido y.que pormil títulos^ tepiai 
derecho a su respeto, a su fidelidad y á ^a írepo-. 
nocimiento. A^í que en M9,tagorda, Santa-Anna 
y Villa de Gónzaíes, como refiere el Sr. Tornel, 
se encontraba en aquellos mismos dias una exis* 
tencia considerable de mercancías y efectos es* 
trangeros que no habian pagado ningunos dere- 
chos; y los empleados de las aduanas respectivas 
que se atrevieron á visitar los buques que arri- 
baron al puerto de la Vaca, iSaeron amarrados á 
preseticia de la corta fuerza militar que los es- 
coltaba, y sustraídos lo^ cargamentos á su pro- 
pia presencia. Trataron de comprometer asimis-» 
mo á los. comanches y tahuallases, á que mar- 
chasen ^obre la población de Béjar y de la Bahía 
del Espíritu Santoy obrando en combinación con 
los colonos que debían atacar el destacamento 
de Anáhuac; y de esta manera favorecer el éxito 
de una sublevación general *cuyo proyecto tto se 
cuidaban de ocultar; y eií la madrugada del 4 de 
Mayo incendiaron la madera que estaba prepara- 
da para la reparación del fuerte Davis, sin ma- 
nifestar ni el mas mínimo respeto á las resultas 
que de este nuevo atentado era suponible que se 
siguiesen en su contra porque todos estaban se- 
guros de lá impunidad; y porque todos en gene- 

(1) Y pudimos añadir á nuestros ahares porque en 
Nacogdochez fueron asesinados el religioso Fr. Anto- 
nio Díaz y otros cinco individuos en odio de la nacic 
mexicana. '' ' 

ToM. n. • 10 



lio IfBMORIAS 

ral eran cómplices de los mismos delitos. ¿Po- 
4ria ser mas? 

Pero portaremos el hilo de esta penosa remi- 
niscencia para dar lugar á otros sucesos que no 
menos corresponden á les tristes antecedentes 
^ue prepararon la ^erra con tan fatales colonias. 





"üTWWWWf 




CAPITULO VIL 



'^^ímmmtifi^ 



tbfadios deque le valió el general Coa para ajpiaclgaar lai ciudadea 
del Saltillo y Mondova. — Ba promovido al gobidmo de Nuevo 
LeoB el 8f . 'V1ezea.-«-CoiidQcta política de este fuacioaariot' 

Impuestos (ya nuestros lectores de cuanto diji» 
tnos en el capitulo III de esta segunda parte re«^ 
eordaran fácilmente como el geiiefral Lemus ha- 
bía conseguido de las autoridades de Coahtiila 
que sometieran á la resolución del supremo go*" 
bierno la cuestión sobre la ciudad que había áé 
ser la capital que tenia en agitación al Saltillo y 
á Monclóva; mas como el general Cfos hiciese 
después por si mismo esta declaraeiony aunque 
con el carácter de provisional en faYor del Sal- 
tillo, despojando de hecho á Mpndova de k» 
derechos con que se ereía á tal título de que esj» 
taba en posesión, yolvid á encenderse la discoi» 
día con este motivo, Sin embargo, el general 
Cos insistiendo en sostener su providencia hasta 
la resolución definitiva que había recabado del 

10* 






f 



112 MEMORIAS 

m 

gobierno general determino marchase sobre Mon- 
clova desde principios de Abril anterior, del Sal- 
tillo, en donde se hallaba dando su servicio una 
compañía de presidiales para imponer el orden 
á aquella ciudad, y también con los objetos de 
hacer retirar á sus casas á los milicianos cívi- 
cos que el gobernador habia reunido para estor- 
bar la posesión del gobierno del Estado, para el 
cual habia sido reelecto el Sr. D. Agustín Viezca 
apesar de la esclusiva en que lo hablan com- 
prendido, como luego haremos saber á nuestros 
lectores. 

La legislatura del Estado al aproximarse á 
Monclova la dicha compañía, espidió un decreto 
en 7 del citado Abril de 1835 facultando amplia- 
mente al gobierno para resistir su entrada á la 
ciudad; y como instaba urgentemente por que 
se concediese el comandante militar que resi- 
día al mismo tiempo allí, el conflicto se anun- 
ciaba con tanta certeza como ardor de ambas 
partes. 

El gobernador a consecuencia- aumentrf el mi- 
xneio de la milicia cívica y tomo todas las de- 
mas medidas que le parecieron conducentes pa- 
ra repeler la fuerza con la fuerza y hacer respe- 
tar la ley;y|en circunstancias tan críticas llegó (el 
dia 14 de aquel mes) D. Agustín Viezca á encar- 
garse del gobierno p*ara que habia sido elegido 
constitucionalmente el 9 de setiembre próximo 
anterior por el congreso del Estado, á pesar de 
que el general Santa- Anna habia mandado que se 
repitiese la elección, y el gobernador interino 
del Estado habia prevenido al espedirse la con-* 



PARA LA GUERRA DE TEJAS. 113 

vocatoria respectiva que no fuesen votados- los 
individuos que en los últimos dos años habian 
desempeñado algún encargo en los supremos 
poderes de la federación; con esto habría que- 
dado escluido, en efecto,^de la elección el citado 
Sr. Viezca, por haber sido diputado del congre- 
so general; si los del Estado no hubiesen resuel- 
to ratificar la elección hecha en su favor, en 
cuya virtud el gobernador interino le man- 
do hasta Parras donde aquel residía, unapar- 
tida de tropa para que lo escoltase hasta Mon- 
clova y diese honor y seguridad á su perso 
na, Viezca, que comprendió desde luego lo com- 
prometido de su posición y los peligros á que 
se esponia en el caso de trabarse un hecho de 
armas, pues que la cuestión ya no era solamente 
entre el Saltillo y Monclova, si no entre el go- 
bierno del Estado y el comandante general que 
habia tomado parte en favor de la primera de 
estas ciudades el cual habia de ser sostenido por 
el presidente de la República; trató de hacer 
valer su influencia entre los diputados para que 
revocando el decreto en que habian facultado al 
gobernador su antecesor para resistir la entra- 
da de las tropas embiadas por el general Cos, 
se dejase este negocio á su discreción. En 
efecto, así lo resolvió la legislatura el mismo dia, 
y al siguiente, el Sr.. Viezca mandó retirar á sus 
casas á los milicianos y permitió la entrada de 
las tropas que habian venido del Saltillo por 
orden del comandante general. Así quedó por 
lo pronto conjurada la guerra civil que iba á 
estallar indefectiblemente con grave perjuicio 
del Estado- 10** 



ifBMOKAIS 114 

Hemos dieho por lo pronto, por qué el Saltillo, 
•in embargo, eontiauo gobernándose indepen* 
díentemente, lo que á la verdad era un descír* 
den que exigía con urgencia un remedio tan efi* 
caz como el gobernador Yiezca lo deseaba y lo 
deseaba y como creyó haberlo encontrado en la 
siguiente circular de 31 de Hayo que recibid á 
poco tiempo del gobierno general* 

*^'En la ciudad de Orízaba, en el Üstado de Ye* 
ra<iruz manifestó sus deseos de que se cambiase 
la forma de gobierno que actualmente rije á la 
nación: posteriormente verificó lo mismo la ciu-» 
dad de Toluca, y intimamente algunas poblacio* 
fies del Estado de Puebla, según ha comunicado 
al gobierno el Exmo. Sif. contándaiite general. 

Advertirá vd. por el impreso de que le acom* 
paño dos ejemplares, que la guartucion de Tolu« 
to se ha adherido al plan de aquella ciudad, y el 
Exmo. Sr. presidente interino ha reprovado este 
hecho como contrario á los deberes mas esencia- 
les de la milicia* 

Gomo no será estraño que aparezcan movi- 
mientos de igual naturaleza en el estado del 
mando militar de vd. El Exmo. Sr. presidente 
interino, se ha servido prevenirme, que le recaer- 
de eficazmente la obligación en que está el ejér- 
cito de no mezclarse en cosa alguna que perte- 
nezca al pueblo: que siendo eseneialmente óbe«¿ 
dieüte, no puede espliear su voluntad propia, 
por qtié la tieile resignada en la de k tiaeion á 
^e sirve y lo sostienes que todos áus cdnatos de- 
ben dirijirse á la conservación del orden, bajo la 
de sus gefes, quienes son ante el gobierno, res- 



PAAA LA QUERRÁ DE TEJAS. 115 

, poQsables del usd bueno y legal de la ñierza at- 
inada* 

Con este motivo, qaiere el Exmo. Sr. presi- 
dente interino, que recomiende á vd. el sosten 

, de las actuales autoridades, porque habiendo re- 
cibido sü existencia por la voluntad de la nación, 
entretanto, esta representada íegalmente; no de- 
clare algo en contraríof no puede tolerarse varía«* 
tion algún;». Como na seria estraño que el en- 
tusiasmo degenerase en algún punto, es deber 
de vd. evitar, poniéndose de acuerdo cdn las au<* 
torídades,' toda clase dé escéso ó desorden, y se 
hece á vd. responsable de cualquiera atentado 
contra las garantías individuales que no preven- 
ga 6 castigue^ estando á su arbitrio. Si los pue« 
blós tienen alguna voluntad, no puede consentir- 
se que se espliquen por medio de violencia, ni 
^ue se veje ni oprima álos que usen del derecho 
común á todos de manifestar sus ideas propias y 
sus deseos para bien de la nación. 

No puede ocultarse á la penetracioíi de vd«, 
que en las dificiles crisis que suelen presentares 
en las naciones, el buen juicio de las autoridades 
contribuye eficazmente á aquietar y darles una 
conveniente dirección: por esto espera el Exmo. 
Sr. presidente interino, que vd. usando déla ma- 
yor prudencia, haga qué él ¿rderi publicó se con- 
tervé inalterable, y que considere como medio 
étBénékl para llegar á ééte importante resultado 
qué las tropas de su mandó no atiendan otros 
deberes que á lod muy bien marcados en la or- 
denanza general del ejército. 

Apoyado, pues, Viezca en estas disposiciones, 



116 MEMORIAS 

creyó que haria volver al Saltillo á la obediencia^ y 
como para esto no podía menos que volver á lla- 
mar alas armas á la milicia cívica y tomar otras 
prevenciones que fueron luego sabidas en el Sal- 
tillo, también allí se alarmaron y ocurrieron por 
protección á un piismo tiempo, al general Cos, y 
al gobierno general. Este desaprobó á Viezca sus 
resoluciones y le previno disolviese de nuevo las 
milicias como ya se tenia mandado, y les reco- 
giese las armas, mandato á todas luces tan in- 
justo como ilegal, porque el Estado de Coaliuila 
era fronterizo, y sus habitantes necesitaban las 
armas para defenderse contra las continuas in- 
cursiones de los salvajes, como lo había tenido 
presente la ley de 31 de Mayo, que redujo el nú- 
mero de las milicias de los .Estados. Por otra 
parte» aquella asamblea habia espedido también 
otro decreto autorizando al gobierno del Estado 
para poder trasladar su residencia á Béjar por 
el tiempo que el congreso estuviese en receso, 
para que desde dicha ciudad pudiese mas fácil- 
mente arreglar o minorar en lo posible los esce- 
sos y desórdenes de los colonos que no obede- 
cian ni las leyes generales, ni las particulares 
del Estado. Viezca, según un escrito de él mis- 
mo, quiso aprovechar la ocasión de hacerse es- 
coltar por la milicia ya que estaba reunida, y des- 
de de Béjar enviar á los milicianos á sus casas, y 
así es que dispuso su marchallevando lo mas 
necesario para el despacho, y acompañado de los 
diputados que formaban la diputación perma- 
nente. 

Esta comitiva salió de Mondo va el dia 25 de 



PARA LA GUERRA DE TEJAS. 117 

Mayo, yendo á pasar la noche á la hacienda 
de Hermanas, donde se le hizo saber al gober^ 
nador como cosa positiva que el comandante mi- 
litar de Rio-Grande tenia orden de hacerlos re- 
troceder á todos para Monclova y de batirlo si 
se resistia. En este. supuesto Viezca desanima- 
do completamente, regresó á dicha ciudad re- 
suelto á ser solamente un simple espectador de 
los sucesos, puesto que no le era permitido otra 
cosa sin ponerse en guerra abierta con el gobier- 
no general. 

Así pasaban las cosas cuando recibieron por 
el secretario del gobierno del Estado, en fines 
del mes de Junio, conducidos por un estraordí- 
nario de Béjar, dos pliegos de la mayor impor- 
tancia: el uno era del gefe político del departa- 
mento de los Bracos Santiago, B. Miller, en que 
decia: "que el gobierno de México habia comen- 
*' zado laS' hostilidades contra el comercio de 
•' aquella provincia, (Tejas), apresando la gole- 
" ta Moctezuma á otra de la propiedad de los 
*• Sres. Makinc y Williams, que conducia dos- 
** cientos mil pesos en mercancías, de los cuales 
'* ciento cincuenta mif pertenecian á los dueños 
" de la goleta, y treinta mil á D. Ramón Mus- 
" quis;^* (pero no decia de quién fuesen los res- 
antes veinte mil; según la suposición de los200 
** mil); que por a misma Moctezuma habia sido a- 
" presada otra goleta, (cuyo cargamento no espre- 
saba): que ademas habian ido é Tejas algunas 
" tropas que él las reputaba como anemigas, y 
" que era necesario echar mano de todo hombre 
'* armado pai*a repelerlas." El otro oficio era 



118. MEMORIAS 

del gefe político de Béjar, D. Ángel Navartro, ea 
él que decia; **qxte el conductor del pliego d^ 
I* Miller noticiaba de palabra que el destacamen-^ 
<* to de Anáhuac habis^ sido batido por los colo- 
«* nos, muerto un capitán y evacuado el punto," 
Según se advierte pbr estas dos comunicacio- 
nes, la avilantez de los colonos habia llegado á 
tal grado que no solo querían vivir á su total an- 
tojo, sino que tenian la insolencia de noticiar al 
gobierno que iban 4 sublevarse á mano armada 
por la sencilla razón de que legalmente se^ea 
impedia el contrabandoiy' se les trataba, de re-< 
frenar el fraude que continuaban haciendo como 
un comercio honrado y legítimo, á todo lo cual 
llamaban kostüidaies del gobierno contra sus per^ 
sonas y propiedades^ 

" Mi primer movimiento, dice el mismo Sr, 
Tiezca (1), al leer esas comunicaciones, fué el do 
mandar contestar de enterado y que se avisara 
al gobierno general; pero refleccioné á poco y no 
pude ver con indiferencia que se perdia un tiem- 
po que en todos sus instantes era presioso, y to- 
davía no tengo un motivo para variar del concep* 
tó que entotices fprme á cerca de que mi presen- 
cia en Tejas, podia aun remediarlo todo. No 
dudaba, cómo ño dudo todavía, que medidas po- 
liticas tomadas por mi, ausiKados por la mayor 
parte de los colónos que estaban en bu^n sentl<* 
do y por la guarnición de Bejar al mando del 
coronel tJgarteehea, tuvieron mejor efecto que 
^— — — ■ ■ » ■ ■■ ■ 11 ■ ■ I » 

(t) En la esposicion que dio a] público sobre los 
sucesos áe su gobierno, impresa en México en 1837. 



j 



PAEA LA «U£RRA DE TEJAS. 119 

las amenazas é insimaciones arrogantes del Sr. 
Cos que ademas nunca se quiso poner de acuer- 
do conmigo," — (como era necesario por la razo-* 
nes de ser tan n^exicano como él, y tener en sus 
manos la autoridad suprema del Estado). 

**Yo creia y creo aun, que podía prestar á mi 
patria un servicio de la mayor importancia y no 
vacilé en la resolución. Confesaré francamente 
que en ella lo tuvo pequeña parte el interés que 
tenia en no quedarme en Monclova representan- 
do un papel ridiculo, después del injusto y pu« 
blico decidiré qoe se me había heeho por el go« 
biemo general. Me estimul<l también el deseo 
natural de mi propia seguridad, pues aunque 
inocente, se me había declarado una persecución 
atroz ademas de gratuita; estaba precisado á 
trabajar continuamente, en librarme de los la- 
sos que se me tendían, tenia que habérmelas 
con uu enemigo que aunque no me conocía nada' 
era menos que generoso y tan temible cuanto que 
«había logrado hacer que el gobierno de México 
se pusiese de su parte y me declarase la perse* 
cucion terrible de que al fin he sido víctima* 
^Todo esto junto me hizo emprender mi viaje 
á Tejasí mas, icrfmo hacerlo publicamente cuan- 
do existían las ordenes militares para estorbarlo 
y Completar tai ruina, si por liii desgracia caía en 
las manos de toSs perseguidores? Era preciso 
correr el riesgo á por m^or deéir nachos riesgoSi 
saliendo no fbgado, como se dijo entonces, puék 
úo puede ftigarse una antondad que avisa su sa« 
lida á sus sabalternos y se traslada fítcultado su- 
ficientemente £ otro punto de su territorio, si 



130 MEMORIAS 

no ocultándome de mis enemigos; porque era evi- 
dente que si lograban aprehenderme yo tendria 
mucho que sufrir y se. malograba el interesante 
objeto que me llebaba. Salí, puesy acompañado de 
cinco hombres y mi secretario el ciudadano Ma- 
riano Ixala que por una casualidad no pudo veri- 
ficarlo al mismo tiempo que yo, lo hizo el si- 
guiente en cumplimiento de un deber y desao* 
go de la amistad que lo liga conmigo. 

"Ocho dias caminé con intención taií noble; 
con desjgnio tan justo. Si se tratase ahord de 
referir mis padecimientos en estos dias, podia 
^ añadir uua parte no pequeña á esta carta; peta 
no es del caso, y para que vd. pueda formarse 
una idea de ellas,- basta decir que á las incomodi' 
dades anexas á todo viaje, se añadieron las que 
me producian mi indisposición natural, mi. .-•.-• 
y aun mis enfermedades, caminando á caballo, lo 
que me hizo sufrir cansancio y fatigas-indecibles. 

"Atravesando un desierto, solo habitado por 
fieras y recorrido por salvajes, era consiguiente 
que faltaran provisiones y hasta la agua; respi- 
rando la muerte á cada paso, puesí en cada uno 
temianios ser sentidos, por los indios, en cuyo 
caso era inevitable el completo sacrificio, pues 
como he dicho, ya mi comitiva era solo de cinco 
personas y el guia; pero todos estos padecimiea- 
tos eran endulzados con la idea de la importan- 
cía y grandeza del servicio que le iba á prestar 
á mi patria conservando sus colonias» cuya revo- 
lución de otro modo contemplaba segara y íos 
sucesos han acreditado que lo era en efecto: an 
destino fatal lo dispaso de otro modo. 



^ARA LA GUERltA. DÉ T£ÍAd. 121 

^^Al tocar ^n la linea dé los presidios, fai preso 
][^of ana partida de tro{^á de las niuchas que se 
habian puesto en movimiento para cortarme to- 
llos los ca\ninos> étf a interceptó ¿ mi secretario^ 
y tódoB Mmos llevados á la Villa de San Fer- 
nando, en dónde se nos constituyó én rigurosa 
ptisiónv rodeados de centinelas, incomunicando- 
nos y haciéhdonds probar todas las amarguras 
que acomi^añan dé eontínüo á los infelices que, 
bufiqtie sea sin Mlpa^ llegan á ver^e en taii cruel 

«Él gobeniaáor Vieztóa y sü comitiva, fueron 
di^spues conducidos desde San Fernando á Rio^ 
Orañde, y á los veinte dias á la punta de Lampa- 
zos á disposicioti del capitán con grado de core» 
tiel, D. Manuel Andapia. 

"Las raisohte« y quejas que aquel «spreáiet con 

tnotivosáe Sü pírisióti y mal tíatoqu^ sufrió en 

recompensa de sü' iieseb de hacet ün tan buen 

t^ervicío cóüidi e»Í qué sé hábia proptieisto bacer 

á la patria, y las penurias y peligrbs a que vo»- 

i«iiilsaí:íam^ttt« se espüsb, deben )^egürament^ 

ilaihar la ateneioti á% tóáo buen mexicano y 

captarle la benevolencia, pero el debiera impu^ 

tarsé tbáo á sü ihdiscrecion en na haberse oeü'* 

p?Áó b«lstantétHéiité de poner á cubierto áus 

bpéfacibües de lal apaííétlcitts que tdvlercíft, pa- 

tti motivar qtíe se le tratara de aquella manera^ 

Í)e8cüido que puede teneír por caúsala grande 

fta del ánimo, la sencillez del corasbón, la buena 

fé pero que ett un gobernador acreditará iiem- 

pr^ íUKa dé mtindOi 

El gobierno del Estado de Coabüíta y Teja» 
ToM li. 11 



JáS WPx^ílQRU^ ... 

haUia te^iiio utia ;g«ra^' parte:, ¡^q h^i^e.tito^^iínso-' 
lente que jlegsiron'á tpifiar Ios;.c0}ftnp3, ^ya poi» 
ha,berles heQho las.co,ncesipn€;s ^ccesib.as qii;&, ^e 
le& hÍQÍeron„ y ya porj la^ : cpjitiniia qpogiciou y 
desprecio irritante conque, recibía tg^d^s la^ piK)-* 
yidjencias.del genera} Terw y aunJas. d|gl,gp^ifirrj 
no general que tubí^^sen relaciafi i ^op : qJ; })tíeii 
orden y :^egatidad denjÁS':^oionií|«r: de IT^a^ y 
•con lu <í onduiBta de; lá« .• j wt^ridadeíj ■; ^i^bjaU^raM^ 
de aqa?:]i Estado y dfí.aQi^iQÚfímos coi)úf\Qn¡i4.o^ 
para el señalamiento de tierras cuyos aotp^» 
oficiales detiotaban ^n tod^'s las Q^asione^.tan- 
X^/. á los joojñftítadaiites 4|iüitar,0^::QomoWí^ 
pjle^dQ^ d^ ih*cienda;.y i:tfo|)!a« 5 del ígobi^ffiP.gC- 
jaeraj Ja , de^obediein^iíi rv aJtuí 1^ aM^iffli nías 
injusta y mas indigna.^d^ iilf^sf. (^i^^^dai3iC[s,.'4^ 
j^n^ : nación [ íiW*^ dign^^e .respecto y d^i:tpdos 
Iq^S: ^áiDrifícios < de j^ qsr Jl^ijo^ ^ tumo i lo e é> l^^ ]«iii^i|i^ 

« 

Qapa. .. :JReeieíite§> r.esíaban; :áfin :lo$3 «iw^seii^c 4^í 

« 

añod^.aSrifi repre40nttieion;yj^ii^nft|ia§:4§l 47^^*- 
Jiatniento;de);Beja?r la . 15 wperaeidn - qQ^rJtifib$i& 
p^esítado inucbit>« de ,su8 ciudadaMft^íteAtíiaí- 
.tadosy:.. fraudes :de i<>3 eolQnQ^';y ipoH liltinaiO' 
j^ran todavía tn^s <r^ciei]>te« Y;fr^«Qaa lais /|^í$qm^ 
Jiencias que habían su^cítadoae e^tr^eelr^allii^e 
y, Monoloya y de. las que no padi^rineiíosjq^^ 
h^bQT quedadoirtaa .afe.clado (^l ^ni^ip- ije; Vif «ea 
.G<ímo el.ríiismo lo ipdij?íj-^n.^u-Bi)tftfifkr .;pái:Jra4'<? 
eomo el de^el comand/inte, gj^wr^l* jC}o$¿>y:a>si efe 
que fuesen 1^9 que^ sie fufeáe» las ¿nt rín0ÍQite$ de 
Yiea^ca.op teniendo el generad. ;i^l^algupd¡ de 
ellas, tampoco podia ser estifaoiQqu^.l^is .Bapur 

siese-de una naturaleza no solq <Íívre¿r^aitíinoaiuy 

• - ^ ► •-» - * ^ 

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^AJIA LÁ GÜERQ^ D£ TEJAS. Í28 

eontracia ep aquella^ x^rpu)).^i|^^a8, yiea una 
pal^bra^ bt^ u^uy .sliwrgQi pcjro i^atura} que, cual- 
quiera, hombre ptuclentíe €.» ypzée ereetal Sr. 
yjiezca: 4^i(}i4{>.de buena féá I procurar laipacir 
ficacion de loa colonosi.coh.meidíida^. suaves, y 
polítioas pudiera abrigar eidesigme de exaltar 
mas sala iánimos para 'eonAúcirlos idespues • sobré 
er Saltillo! para religar siís jddsair^s y ponerle en 
posesión • completa^ ^ del poder del Estado; pues 
nada era maside^ recelar que' una gu^rca divil 
en .que ^e. eavólbiese nosaCoahuilayTéjasisine 
que podía cundir á NuéTo-Leoní y Támaulipa^, 
y. cuyas con secutíficias. nadie sabia^hasta*- d^nide 
hubieran podidx> estsndersé. - Asi, pfaes; el Sr. 
Viézea debió quejibrse. xnáls! bien! de su itídiseorecr 
ctoni que del geoerdl Qqa "qvbe estorba) en; ¡tibligar 
f¿ón d^' ¡evitar eo e:Udnt.Q! k ,er«^' píoáiblí^ t^^tó tos 
maflt míninM^s pceteátos ^m un» gcierr^/ciVit; y 
ouando^stle podía creerla inevitable < si: le<4ejaba 
macdiarlibremeiüte á Béjkr« : Y dq^asido^pér afarof- 
nu il' Srl yievea jeni I^cmpaizosi volvaírnite m laque 
eiií éqoteUois joaasmos íUas. pasabaitambíen'en.aquel 
Té^i* objeto sin duida de todos' las pátriiítico^ 
desvelos y condados de íésie ápreciaUe^^bprna^ 
dór d^no dé inejór :*suerte'qiie';po(if '8Ín.doda)no 
obtuvo, por efecto de la intóléifan^éié apolítica /4J 
n^ejqr^^^^ichp^r^^l enca^iza^ento . pw qppise 
c^ombatian . Jos partidos , en aquella iriste ,^pp^, 
i;íuey;?i prueb^i .¿^..^uán ;tiocivps ¡yscvián funestos 
han .yejnidp jí ser.pi^ja e} l}ie^estjar..y ja, glo^^ 
nacional. ^ . . ; . / ,.;./í' 

, .Pero lo que, hay )de. ciento es que habia fxjxfiii^ 
terio'de que di nianabán estas grandes diferw- 

11* 



Í24 llElfÓftiAÍÉ 

cias entré el gdbebiaddr Viéícáy «Ifeonianáánié 
' general Cos, que unos han atribuido á «cierta ven* 
ta dé tierras en l^ejas, útro)á á la 9upad<^ion dé 
1^ t)ááIÍGÍa círiea decretada por d congreso gene* 
ral en 31 de BÍariso dé a^uel mismo año, y de la 
t«al ya hemos hechd mención, y otroip^ en fin^ 4 
ia cnestíon sd[)re si Monelova ó el Saitillov^ (kof 
Leona Vicario)^ había de ser la capital d£ii Esta* 
do pdr las ventajas que icáda tüal de estás eiui^ 
dades aspiraba á conseguir á iú íavort asimismo 
se creyd que el Sr« Viezca abrigaba él proyecto 
de restablecer la administración del viée-presi-^ 
dente Gómez Farías pata cortar ia marcha, polí^^ 
•tiea que el |()résidédte Satita-^Antia habia toiáen^ 
isado á dtír á la itepúblicár^ qtie feoii tales Miras 
«e habitt ditügido 4 ^ejas llevsQudp en sU' com«^ 
|>añíá á4o's oficiales de la milicia cívica de Béjíi^ 
^ Goiiad» y en esta sapKMHiíion no tan solo' nosé 
«stráño la pmion del goberiiaddr y dé íSQleomi^ 
tiva si ho es qile niubhofi la iater^etarQhñcomd 
Uii)«bct<» de rjustiéia y precaución contra laisui^lc» 
^aqion de Isos col0tibs«i$ confirmándose esta; idea 
por la civcunstaneia de haber tomado aquilas 
por pretei^Q la libertad del jSr. Viezca en loU 
Huevos moviitúentoiS' que tuviéMm lugar én Té<^ 
Jas como fidélahté diremüSi 

Pero ió cjué púúé en éláíó ttídds esos eriig^ 
ttías, es éí patra^ siguiente que hemos tomado 
del dptisfculo del Sr. Tornel tantas veces citado 
¿ititesá dice ásíí «*lja legislatura de Coáhuíla y 
Tejas habia autorizado á su gobernador el Sr^ 
]&; Agustín Viezca para que trasládase ías auto- 
ridades supremas del Cstado á la ciadad de Bé-> 



PkVLk LA (HJEKRA t>É iT&JAd. 125 

jar. El Sr; Viezca habia ofrecido dar eumplí- 
mietito á la ley de 31 de Marzo sobre reducciotí 
de la milicia cívica, y maiiifeístaAdó utia defe-. 
rencia á las ¿rdeiies del gobiertíO que inspiró 
Confianza sobre sus ülteriorcfs procedimietítos; 
Mas en 30 de Hf ayo emprendió su faga para Te- 
jas, lo que precisó al comandante general á es- 
pedirla orden de su aprehensión que se consi- 
H^uió en 6 dc| J«l^, {^tm^btse íb^;despues«'' 




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Tom. JPU ,. 12 







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^^PWiítO Vlíf.^ 



' Ataqae de Anáhtttfc por Mr. Julián Tra?Í8. — Rendición del desta- 
camento de aquel punto al mando del capitán mexicano Tenorio. 
—Se retira este á B6jar. — Correspondencia interceptada. — Su» 
efectos.— Beatablecimiento de la aduana en Tejas,— Helato de) 
Sr. Tomel sobre este asunto. 

A ñnes de Junio tuvo noticia en AnáhaaC el 
comaiMlante del des^tac^m^ntb de aquel puesto, 
que á pretesto de baÍMíür^uiia excursión contra los 
indios, se estaban;forn»aiído ep el pueblo de Li- 
bertad y en HarialiQj;^, t^ompañias de volunta- 
rios, en las cuales^ 86" alistaban los hombres mas 
perdidos; y el 29 de dicho mes se presento la 
Balandra Ohío^ en quenba D. Julián Travis con 
dos piezas, de las que desembarcó una con que 
hizo fuego al destacamento sin tener este con 
que contestarle: se le reunieron luego los suble- 
vados que estaban en tierra, y en la noche pidió 
T*ravis una entrevista al capitán Tenorio, á la 
que accedió, y en ella le manifestó que todo Te- 
jas estaba armado para libertar al gobernador 



• f 



1 
'•••»' ^ 



PARA LA GUERRA DE TEJAS. 12T 

Viezea; lo que er» cierto, pues tres días ahtea 
iiabia corrido impresa una proclama espe^dá 
por el gefe del departomento de Bfazoe, con tdl 
objeto; agí es^ qvit convino Tén^rri^ en h^er atíá 
eapitulaeion: (na accediendo á la propoéicíon d^ 
licencia/ á los sotdadds ni á tomar servicio eúmú 
se ie ptopu;so), y tm enlre^ton las armas que 
tBf6 eran de i»eeesiésid «I destacamento, cdnséf-^ 
bmifdd este las neeesmrias^ sus municiones é ins* 
i mirento^ militares, par» retirarser á Béj:ar bajo 
el ofrecimiento de qne deria aasiliado en el csh 
mimo, pagando todo por sü josto precio. £n 
cMfsecüenefa se le íhcilít<í la balandra y en ella 
pas¿ á Hárisbdug en donde permánéciií el tiem- 
po precisó á proveerse.de un carro en que emih 
dnek lod víveres nécei^rios paira )a marcha» Bl 
im%éAe Julio \Vtg6 á Saü Felipe de Aostin, ed 
c&i^pdbtaieion todo habría variado, porque tskew^ 
traa fratis manchaba par^ Añáhuac, Cairabaj^A 
y- otros iomaron unos pliegos dirijidos> á> Teno>- 
tió por el eoTonei Ug»rteehea, en qtie le decía; 
«'Que el suprema gobiernen hábi« dispuesto ma»^ 
áítt una divisidti de fas trop»s vencedoras en loh 
eate(^asi la (!mal ya estaba llegando al SattiRo; 
asi como qué ti Batallóos Morelos había de em«¿ 
barcarse en Matamorcm, y se compendriañ los 
asutitos de Tejas." Esta fiotieia hizo el efectd 
que ei^ natural, y mas que se ccírria muy vaKda 
la de que el Exmó. Sr. presidente Santa Annd^ 
marefiraba éíi pers^tia con diez mi) hombres, po^ 
la cual filé invitado Tenorio para que conourrie* 
ra á uña jittíta popular, en que se trataba de re» 
poner las cosas coma estaban ante^ del moví» 
miento de Anáhuac. 12* 



128 MEMORIAS 

De esta junta nació el pensamiento de nom* 
brair diputados por la mumcipalidadque reuni- 
dos con, los de la de columbia y otras poblacio- 
nes desaprobaron la conducta de Travis, remo- 
vieron al gefe político y pusieron^ otro y signi- 
ficaron á. Tenorio que volviera para Anahuac; 
á lo que este sq negó porque esperaba. las orde- 
nes del comandante principal; pero inmediata- 
riiente le dio parte de lo ocurrido y le dirig^ió 
una manifestación que la dicha junta hacia al 
señor comandajite general en la cual le ofrecía 
apresar á los cabecillas, del movimiento y manr 
diarios adonde 'se! les .ordenase. Estas disposi- 
ciones verdaderamente favorables : y siticeras 
porque eran^d^ los .propietarios que temian las 
precisas consecuencias de la guerra iban tam- 
bijen garantidas por el carácter^ de dos cofiaisio^ 
nados, que las apoyasen aiite ^1 señor C09ma« 
dante general. Sin embarga^ cuando se ;i4feseB-i 
^añaton que solo el batallón Morelos habia de? 
sembarcado en elCopanocon ciento !cincuenta 
hombres y que nada era positivo de la división 
aniinciada, áe resfriaron ^toSos los hombres pa- 
cíficós y los revolucionarios . volvieron á tomar 
su antiguo ardimiento siendo ia primera en su- 
cumbir la municipalidad de. Brasoria é cuya vi- 
lla acababa de arrivar D. Lorenzo Zabala para 
atizar el fuego en unión del Sr. W. H. Uharton, 
de quien se dijo que habia tenido en Washing- 
ton una conversación sobre el particular con el 
presidente Jachson: así es que cuando se lea 
le respondió al ofrecimiento en la junta de Saí)i 
Felipe aceptándolo y requiriéndole la apreben- 



FARA LA GUERRA DE TEJAS. 129 

síolíi y. remisión de Travis y • socios, ya no se 
prestaron á hacer, ni uno ni otro,'ásí^como tam- 
poco quisieron hacerlo respecto 'deP-Sr. Zavala 
como igualmente lo encargaba el general Cos. 

En este estado de cosas y después de ver ven- 
cida» siii ningún provecho de nuestra parte las 
dificultades que se ponian por la de los colonos 
eon la dañada intención, salid el capitán Tenorio 
el 24 de Agosto del citado S. Felipe, dirigiéndo- 
se á la ciudad de Béjar en cumplimiento de las 
ordenes repetidas que habia recibido del coman* 
détnte principal^ y á esto se redujo el resultado 
que did el restablecimiento de la aduana y del 
destacamento proyectados desde el principio del 
año^ para Gralveston, situado después en Aná^ 
huac. Pero si estas providencias hubiesen sido 
apoyadas con una ñiers&a de 300 hombres bien 
alsistidos, ella babria sido tan fructuosa cuanto 
que ni hubiera tenido lugar la sublevación á que 
dio pretextos, y el territorio de Tejas hábria 
raantenídose todavía por mucho tiempo en tran* 
quilidad. 

El Sr. Tornel, que hace también mención de 
estos sucesos, varía de nosotros en algunas cir^ 
cnnstancias que el tiempo podrá poner en claro 
sin necesidad de que por nuestra parte nos em* 
peñemos en cuestionarlas aquíf y para conoci- 
íniento de nuestros lectores estampamos á con- 
tinuación los mejor escritos términos en que nos 
las refiere el citado señor ex-ministro de la guer* 
r¿^ siéndonos muy satisfactorio añadir nuestra 
conformidad y nuestra humilde aprobación á su 
modo de pencar coa raspee o á la traidora con- 



130 MEMORIAS 

ducta á ej}. Lorenz^o Zavaa. ''Por fin» diee, 
en el dia 29 de Junio se sublevo la población de 
la villa de Anáhüac, ausiliándosele por 200 aven- 
tureros armados, que fueron conducidos con dos 
piezas de artiUeríá por el cabecilla Julián Bairot 
Travis: esta ^villa tan strperior ew íuersa al 
destacamento del capitán Tenorio, logriít^encer* 
lo. Las circunstancias criticad á que se vio we* 
dneido este benemérito oficial, lo obligaron á en<* 
tregar las armas, esceptuando doce fastíes; pero 
consiguió marchar libremente, y que se le faei«* 
litasen con este fin los recursos necesarios. Te- 
merosos loi^revoli^cionnrios de las coriseeueneias 
de sii seguro y pequeño triunfo, nombraron uii^ 
comisión compuissta de once indindüos e^rcadel 
general Cos para que los disculpase. Este con- 
testó con dignidad, ofreciéndb distinguir á los 
eolonos fieles y pacíficos de los cómplices en la 
asonada, exigiendo el castigo de los autores, y 
qué Travis le fuese entregado. El gefe político 
de Brazos protegió su evasión y aun áe}4 ím-^ 
pune el crimen de cuatro individuos qué sé apo- 
deraron de la correspondencia que dirigía el ge^ 
neral Cos al espresado capitán Tenorio. Era 
imposible que los colonos, demasiado preveni- 
dos sobre sus intereses, dejasen de aprovechar* 
se de la bella ocasión que les ofrecían las cir- 
cunstancias, para dar un barniz de legalidad á ' 
su^ criminales procedimientos; Reunieron iú^ 
mediatamente una junta en Columbia, y nombra^ 
ron en ella para abrir dictamen sobre las medi? 
das^ que conviniera dictar, en la aeefalía eii qtté 
suponían al Estado^ una comisión que se compn- 



TA%\ LA ÓUÉftRA DE TEJAS. 131 

ió Sé lo* ctAóAóé ítxkri A. Wharfon, W. I). C. 
HálI, tí. Sitiith, J. f • Perty, J: H. Bell, S. Whi- 
tiñg, G. B. M. Ri!istry¿ W. E. White, í^. B. M. 
fi¿fel, F. Ilin^hártí, J. A. Phelps, ÉdWin, WáHer, 
E. Andrévrsl; 8- P. Cáldwéll, E. Gi Heafd y dé 
Bii*, B- Wállér: ééíofí |>teáéhtáf óil ñft plan com- 
^««stfl^ de ótehó artículos, eií lo» qtfé alegaban 
Métitóá {^lUií^biéÉf; p«tb aeóniéjálldó eñ él ter^ 
<$eto él ^htáblbtitíú&ikto^ de ün gdbiemo provisión 
jad ¿ iíÉáép^dfc^ qtíé hábm sido siempre éi 
ohj^o á# ^Stur áspimeiónefl. El gistieral Úó& ré- 

deti' d«ieoiioeidá9 en el i^iirtemfl adoptado, y des- 
iiíio liíÉ eqtfivoeacronesr en qtae incurría ni analí^ 
«ar aípséiónadamefate la sitnáeiob general del 
país: aplaudid él comandante general la condoc*^ 
I» áe dgimos vecinos paeificbs qm co^deh^ban 
fH Mbniulto de S; í^eKpet y recoBiérido al ^e 
polHico que yro^amfkÉe el réstáblecriúiento de la 
bbedieíicia á lá& leyeisr, y él condigno Castigo de 
loa qrie habiflHi temdd la aüdefeia áé atacar ál déi^ 
ta4$améRto mexicayá; *■ 

Ei íiííty notable lá iínprevisiorí éóé qué óbrá-t 
mi tes auttfridádéd dé t^oab^Há ¿úáiido dtspü^ 
nieron trasladarse á TefSs^ sin reFÓ^xionár que]sé 
hirtlabciñ en utlfa gerfiérsíl conmoción, y qtie el dé^ 
fci^io eihtro era el de sepárai^e de la nación me- 
jtioaná) Yo hágó jtfáticttt á sus níótiVos patl^id' 
ííéúéfY jamas considérate que utiini; autdridá* 
¿es láexicaiíásj pttedáit ser cdiilphe^e^ en lá ¿eS'» 
hlenlbratíon del icrritdrid} péíó mi úéíó «(JáiTO» 
cado é indirecto, hizro que contribuyesen con una 
eficáda inesplicable, al progreso de la robe- 



132 Mj&MORIAS. . , . 

« ...♦.-... t . 

lion»! Los colonos / e^ mil .ojchoci^aitp^ , treinta.y 
t^eig^ pretendían ansioo^naeiite ^a separación de 
Coa)]|ailu, acusanáp ófsus^autjo^idades: de injus- 
ti<nas- qfte.flunc?i seiCpi^etíeron ¡ni probaron; y 
ahora en iineámbío def.f|9Qena,,aatorizap sfu so* 
blevacibn con los ultrages,que sapooe.n i&ferí- 
dos á las autoridjades : miopías <qii#. de^te^taVi^^. 
Es preciso cerrar l^s ojfas«;p9^ra:no percibir :q.tt« 
los colonos nanea se haa piropuesto otro ñfii que 
el de sustraerse de la obediencia debiAaíá la ¡ila- 
ción mexicana, f qvte);las: msones ;eo9<;radieto- 
rias muchas 'veces CQti,qu€>>lispiran> 4 justificar 
sus continaasio«UFr«eoioí>esrSe. husean sobunen^ 
te para sorprende* á Jos qtie noba^a» estudiad 
do y penetrado.el eáráafeiTM'de esa población' iuh 
quieta;- ■ "•: .■•'•.];:'! ;íí:-') ! ; ••...•;;: •> . 
^^:D. Lorenzo- Zali^a^^ }eJ08 idevéniar á'pi^eo^ 
tarseial gobierno ó darle dítéátardelreáultadó áe 
su misión cerca de S.;M.el^Begf^deloifiKfranceseaf 
como el deber y la decencia ex^iáif^ se diríjio á 
Tejas desde los Estados^lMidors^ .mi la goleta SL 
Felipe. La muerte de este me:iaeajlo^ quien pOf- 
do haber sido la gloria y el orgullo de su patria, 
por sus gran/ies talentos y sa distinguido saber^ 
me escusaria de hsicer mención de $u reprensible 
conducta, si la obligación) que me he impuesto 
no me precisase á referir las cosas como- han. pa-* 
sado* £1 Sr. Zabala, conforme a Ips noticia que 
remitió James H. C. Miller, se dirijio áCoahmla 
en dondcf puesto de acuerdo con Williams Tei- 
son y Baker, confirmo á los eoionos^ en su reso« 
lucion de «ublevárse, les pondero la impotencia 
de la Rep^biioá para resistirles, y eomeinsrf áéo« 



PARA LA GUERRA DE TEJAS. 133 

lectar tropas, organizando así la insurrección. 
La historia reserva un lugar en sus páginas para 
el Sr. Zabala; mas este lugar es el mismo que ya 
ha dado al conde D. Julián, á Mank, al general 
americano Amold y á Moreau, á quien la muer- 
te gloriosa de los combates, no ha podido salvar 
de la ignominia de haber comvertido sus talen- 
tos contra su patria. ¿Quis taliafaudo. .... tem-- 
peret á lacrymüí^^ 





■Q'líü'lílíirWWQ' 




; ) •■ 



1 



t * '4 * 



CAPTULO IX. 



Bstado político de la República míxicanaenelaño de^4'-s-Prepa- 
rativos de. la gaerra de Tejas. — Incirci^aapccta 6 malévola pu- 
blicación de esta noticia. — Vuelta á Tejas de Estevan F. A^stin, 
BU transito por Nueva-Orleans, donde se provee de armas j 
municiones. — Su reunión con D. Lorenzo Zabala. — Marcha de 
los facciosos Fobre Béjar. — Preparatívos que' hicieron para co- 
menzar la guerra. 



Y volviendo nuestra ecín sideración hacia la 
política del gobierno de México, con relación á 
la paz y conservación de Tejas; debemos hacer 
mención de lo que |i»gttba allí desde á principios 
del año á que corresponden los sucesos que aca- 
ban de referirse. En este particular no j)ode- 
mos citar mejores testimonios que los de los es- 
critores de la época, cualquiera que fuesen sus 
principios y tendencias, por que los hechos no 
entran en la jurisdicción dejas opiniones. Guar- 
dando pues el respeto que estas deben merecer- 
nos, veamoy á continuación lo que refiere el Dr. 
D. L. Mora, qu por su ingerencia en laadniinis- 



PARA LA GUERRA DE TEJAS. 135 

tracioo del Sr. Gómez Farias, lo creemos tan 
penetrado de los secretos que nos revela, como 
pudieron estarlo los Sres. Gutierez Estrada y 
Tornel cuyos escritos hemos citndo con igual 
oonfían^a, ea machos lugares de esta obra. 

«'Con la sahdad de Bonilla (1) para su misión 
diplomática y pl nombramiento del Sr. Corso, 
para presidente interino á resultas del falleci- 
miento del general Barragan, Tornel quedó co- 
mo úmeO: y esclusivo regulador de la marcha 
ácl gobierno. EL cerUrtünmíh empesaba á produ- 
cir ses. frutos, y el primero que se presento fué' 
ia sobloYacian de Tejas: apenas podrá encon- 
tirarsé ejemplo de la torpeza con que este asun-. 
to íhé ccmdueido! entre otras causas ppr no ha- 
berlc^ eompr^hendido bien. Sus dificultades con- 
si&tiatkesla Mturaleza misma de la población^ 
que podrta bteik ser esterminada pera no someti- 
da y en los obstáculos naturales del suelo y del 
olinia, qi^ habi^^n de producir como produjeron 
911 efecto, Tornel, y los. hombres de previlegi o 
oe fíg)U*aron que en la lucha de soldados mexi- 
c^os ooiitm colonos lejands; la ventaja siem- 
pre quedarla por los primeros; aun puesta ta 
cuei^tion de esta maneira lá resolución que se ie 
daba . no era acertada; los mexicanos peleabcm 
fuera de su pais,.por decirlo así, y a ^as de 300 
lej[ua£^ de él; q^ando^ los téjanos lo hacian en su 
casa y por defender sus hogares, así fué: m la 
posición, m los intereses eran los mismsos en lo» 
partidos l^eligerant^s, y: de .consiguiente los re^ 

(I) ' Revista poHtLca áel'año de 1834; tora. 1? dé las* 
obr^ jiR^lUia; del DTi Martu 



•s — . -. 



136 MEMORIAS 

soltados podian muy bien no ser los ([xie sé es-' 
peraban. 

Pero d aturdimiento era tal, que no se veian 
los obstáculos naturales y casi insuperables coií 
que se iba á luchar^ y saltaban á la visrta; por 
eso no se contó ni con los riós, ni con las lluvias 
y hielosf ni con los pantanos, y por último, ni 
con la absoluta falta de proporciones, sustancias 
y alojamientos eñ un territorio desvastádo. So-^ 
lo se trato de aproximar y poner en marcha la 
milicia sin contar con que falta de todo hasta de 
los medios de defenderse^debian necesariamen- 
te perecer en el primer revés que sufriese^ como 
sucedió. Aun esta fuerza era muy corta é insu* 
ficiente pdra. vencer y mantenerse sobre el ter- 
reno: la espedicion no llego jamas á 6,000 hom- 
bires. cuando la República gasta 14 millones de 
pesos en sostener soldados que la tiranicen sin 
defenderla. El resultado fué el que era natural 
temer, el invencible Santa-Anna fué derrotado; 
y por salvar su vida y la de sus compañeros de 
armas, firmo sin poderes varios tratados, en que 
se reconocía la independencia de Tejas. ¡He 
aquí ejemplos de patriotismo y de valor para 
imitación de la posteridad! 

Por lo que trae á lu historia rio podemos me-' 
nos de hacer mérito de la narración que antece- 
de, aun cuando saliese de tina pluma apasionada, 
porque solo pueden pueden calificar sü exacti-» 
tud las personas iniciadas igualmente en ios mi»' 
terios que tan anticipada y claramente Be no» 
descubre que precipitaron ía revolución de hacer 
la guerra á los téjanos. Nosotrtis volveremos & 



PARA LA GUERRA DE TEJAS. l37 

tocar esta materia en el lagar qué le correspon- 
de, y espondremos con la misma fidelidad el tes- 
timonio de algún otro escritor sobre lo que éste 
creyó conveniente decir y que la nación juagare 
después de consumados los. hechos. Pétb' Id 
que sabemos es que desde' el mes de Abril de 
1835, en que el general y presidente D. Antonio 
López de Santa-Anna se preparaba para mar- 
char al frente de una respetable división sobré 
el Estado de Zacatecas (1), por haberse puesto 



(1^ La curiosidad de las noticias qué siguen sobre 
el pié de respetabilidad en que el gobernador del Estado 
de Zacatecas, Di Francisco García^ Ue^^ó á poner sus 
milicias, nos instimula á transmitirlas ta)ailMen aqaí^ 
tomándolas de la citada memoria del Sr. Gutiérrez Es- 
trada, y son las siguientes: ''El Estado de Zacatecas, 
(Marzo de 1835^ es donde esta milicia está tal vez me- 
jor organizada, mantiene en pié diez y ocho batallones 
do infantería, nueve regimientos de caballería de tres 
escuadrones cada unoj una brigadft volante de artillería^ 
otra ligera de la misma arma, gendaritíería y resguardp 
público, cuya fuerza total puede ascender á mas de 20 
mil hombres sobre una población de dOO mil habitantes^ 
El mismo Estado ha acopiado los almacenes y arma- 
mento correspondiente á dicha fuerza: tiene 25 piezas 
de artillería de grueso calibre la majot pdne: ha cons- 
truido una fortificación bastante estensa, y hay ademas 
iina ciudadela recientemente concluida. Estos acopios 
j estas obras deben haber costado inmensas sumas, y su 
fuerza militar escede eh mucho á lo que puede sufrir 
su población. Lo que pudo ser Cenveniente alguna vez,, 
lléj^a á ser dañosísimo con el tiempo, y las milicias de 
Zacateces, así como las de los demás Estados, han to>» 
cado en un estremo que debe destruir nuestra población 
j la poca industria que t<>nemos, á mas de otros males 
' grayísimos q«ie ocasionan, ajuicio de tcMias }as personas 
prudentes y espe ri mentadas. 

Si no se estinguen del todo, es por lo menos indispon* 
sable reforknarlas: en eso se han oeupado las cámaras 

ToM. II. 13 



138 MEMORIAS 

en armas para resistir el cumplimiento de la ley 
de 31 de Marzo anterior, que redujo la milicia 
cívica á la base de un soldado por cada 500 ha- 
bitantes, escepto la de los Estados fronterizos; 
se había hecho publico desde las antesalas de los 
palacios de México y de Tacubaya, hasta los ca- 
fes y corrillos mas comunes, que en principios 
del año siguiente de 1836 se repetiría igual es- 
pedicion sobre las colonias de Tejas; y no sola- 
mente para sujetarlas á la obediencia de nuestras 
leyes, sino para escarmentarlas, esterminándolas 
o arrojándolas mas allá de nuestras fronteras. Y 
por lo que después se \ió no debe caber duda 
de que así estaba ya acordado en el gabinete. 

Si esta falta de secreto, de circunspección y 
de prudencia era contraria o no á la política^á 
los intereses nacionales y al buen éxito de la 
eiñpresa que se premeditaba, no necesita ni si- 
quiera decirse; pues que se daba con ella aviso 
á los enemigos con cerca de un ai5o de anticipa- 
<DÍon de lí» tormenta que les anienazaba, para que 
pudiesen con tiempo conjurarla 6 prepararse 
contra ella de la manera mejor que les fuese po- 
sible, especialmente cuando en México existia 
su principal corifeo y agente de los eolonos, el 
coronel Estevan Austin. 

En 1? del mismo mes de Abril de 34 se haíbia 
dado orden al batallón de Morelos que se ha- 

á eoDsecuencia de la iniciativa hecha por el gobierno 
sobre este particular; y es de esperar que la resolución 
que se adopte, tenga muy ventajosos resultados para la 
tranquilidad y par 0I fomento de la agricultura 7 de la 
industria. 



PARA LA GUERRA DÉ TEJAS- 139 

liaba en Saa Luis para que marchase al puerto 
de Tampico donde, debería embarcarse para el 
de Matagorda; y estando ya parte de la tropa á 
bordo partir dej primero, y el resto saliendo por 
el rio para verificarlo, igualmente recibió orden 
de que bolviese ásítuarse en la hacienda de Buena- 
Bista, por otro nombre, el Cyo] y que solo cincuen- 
ta hombres se dirigiesen por mar al^puerto de Ma- 
tamoros y así se efectuó. Con fecha 19 de Ma- 
yo, el presidente S. A. desde Aguas Calien- 
tes volvió á disponer que el mismo batallón 
siendo muy interesante en la capital de Coahüi- 
la, y habiendo cesado el motivo porque se le 
habla detenido en aquella hacienda con el ven- 
ciipiento de Zacatecas, se dirigiera con la posi- 
ble celeridad á la mencionada capital. Con fecha 
20 del mismo mes, se previno que ya no se dirigie 
se á Leona Vicario según las órdenes anteriores y 
que se dirigiese al puerto de Matamoros; y diíSní 
tivamente con fecha de 21 que se le ordenó vio 
lentara su marcha como lo hizo en términos que 
llegó á la ciudad de Matamoros á priíjcipios de 
Junio. El dia 5 de Julio se le embarcó en el 
Brazo de Santiago, de donde se hizo á la hela 
para la Barra de Aranzázu, á la que llegó el 7 
y ^1 14 continuó por el copano á la Tilla de Go- 
iias y después de haber permanecido algunos 
dias allí, se le puso nuevamente^en marcha para 
Béjar i donde llego el día 3 de Agosto reduci- 
da toda su fuerza á ciento cincuenta hombres y 
una pieza de á 4 de que deducidos tambores, pi- 
tos y asistentes enferpios &c. es muy fácil co« 
nocer los hombres que le podían quedar útiles 

13» 



140 MEMORÁIS 

para el servicio, y lo poco que podia esperarle 
de este recurso. 

En efecto, reducido á la obediencia el. Est^aido 
de Zacatecas, el presidente bol vio. á México fn 
22^ de Junio y continuo para su hacienda de. JSf^ji- 
ga de Clavo el 26 del mismo: quedstfido .difipi* 
tivamente acordado que en el mes de Diciembre 
emprehenderia la espedicion proyectada á Te- 
jas y entre tanto quedo desempeñando la presi- 
dencia el general Barragan, y el ministerio de 
la guerra el general graduado de brigada D. Jo- 
sé María Tornel con encargo de ir preparando 
todo lo necesario para la diclia espedicion, dán- 
dose instrucciones^ al general Cos, para que ín- 
terin se combinaban las operaciones que debian 
practicarse contra los rebeldes de Tejas, diese 
orden al coronel D.Domingo Ugartechea, co- 
mandante principal de aquel territorio, para li- 
* mitarse á conservar con la fuerza. de su mando 
la ciudad de Bejar, la Villa Goliad y la Barra 
del Cópano, disponiendo que se retirase el des- 
tacamento de Anahuac . á aquella ciudad y que 
por entonces no se obrase contra los aleados, 
. porque queria el presidente se aguardase á la 
; reunión de las tropas destinadas á castigar á 
aquellos revolucionarios." 

Don Estevau Austin, que no perdia de vista 
ni un solo momento todo cuanto referente á Te- 
jas se trataba en el gobierno y en el público, 
tampoco descuido de dar los avisos que le pare- 
cieron oportunos á los colonos, para que con 
tiempo tomasen sus medidas. Pocos días des- 
pués él mismo marchci para allá embarcándose 



PARA LA GUERRA DE TEJAS. 141 

en Veracraz y tocando en Nueva-Orleans, en 
cuya ciudad se proveyó de armas, municiones y 
otros objetos de guerra, para estar c^mo estuvo 
con ellos de regreso en Tejas en Setiembre, Allí 
se encontró con Don Lorenzo Zavala, que ha- 
cendóse hecho ¡preceder por la obra que había 
escrito el año anterior en Paris, titulada su Via- 
ge á lo$ Estados^Unidos del Noyie-^América^ la que 
mas bien puede llamarse un discurso encomiás- 
tico de las virtudes de aquellos habitantes para 
preparárselos en su favor, se habia ido á vivir á 
Harriburg ó Búfalo Bayis, con el objeto de be- 
neficiar sus tierras y disponía los ánimos de los 
colonos á la rebelión contra su misma patria. 
Es, pues, fácil concebir que estos dos corifeos se 
pusietan de acuerdo y bien pronto se hallarían 
á la cabeza de los facciosos colonos ya predis- 
puestos por la codicia y ambición á quedar due- 
ños de todo el territorio, y que con ocasión de 
las escitaeiones de lo interior de la República, y 
por los recientes acontecimientos de que lleva- 
mos hablado entraron con entusiasmo en la em- 
presa. Attstin se puso á la cabeza de los amo- 
tinados armados, y Zaváleta tomó á su cargo la 
dirección de la revolución, haciendo nombrar 
vice-presidente del que ellos llamaban gobierno 
civil; con cuyo motivo éste se quedó en S. Felipe 
de Austin y aquel marchó con sus facciosos so- 
bre Béjar. Hasta aquí el pretesto ostensible era 
el sostén de la constitución federal, para lo que 
citaron uua reunión de hombres, á la que dieron 
el nombre de convenciov^ con cuyo carácter die- 
ron varios decretos reducidos todos á conseguir 

13 : 



142 MEMORIAS 

numerario para sostener la guerra. Al efecto^ 
se mandaron comisionados á varios puntos de 
los Estados-Unidos del Norte, y muy especial- 
mente á Nueva-Orleans, en dende pagaban va- 
rios diarios para que escribiesen en favor de la 
causa de Tejas, y solicitaron empréstitos que 
garantizaron co nías tierras de aquella provincia: 
compraron armas, municiones, monturas, víve- 
res y buques; y reclutaron voluntarios, á quie- 
nes en premio de los servicios que iban á prest^it 
Lss ofrecieron privilegios, tierras, dc^c* 




f 




:íT"crinníTQT7nr 




CAPTULO X; 



Carcha del batáÜón Gaerrero ál Sáltillo.~-^D. Francisco Sandotat 
■e encarga del mando militar de GoUad.-r-El general Coa epi- 
prende su marcha á Béjar con las compañías presidialea. — Espe- 
dicion sobre González y su mal éxito.— Arribo del bergantín Ve» 
racruzano con armas y municiones páiia los colonos.— >Junta de 
Nacogdoches presidida por Samuel* Honston. — Espedicion de 
Sabariego i MatarGorda para conducir cañones.— ^Resultado de 
esta espedicion. — Ataque de Groliad por los facciosos. — Bendición. 
— Presentación de los prisioneros á D. Lorenzo Zabala. — Conver- 
sación entre este y uno de aquellos. — Fuga de Sabariligd. 

Admirable parace que en los preparativos que 
se hacian por nuestra parte hubiese tanta diferen- 
cia como la que se puede advertir sabiendo cua- 
les eran estos y comparándolos con los que hacían 
nuestros infatigables enémigosi Ciertamente que 
debiamos imitarlos ^n este particular ya que no 
quisiésemos aveiitajarlosi pero la suerte ó la fa- 
talidad hizo que el supremo gobierno se limitar 
se por entonces á espedir una orden (en Agosto 
de 1835) al comandante general de San Luis Po- 
tosí que lo era el general Valencia, para que hi- 



144 MEMORIAS 

V 

cíese conducir al Saltillo por el batallón Guerre- 
ro cuatrocientos hombres para reemplazar igual 
numero en el batallón Morelos. Y con fecha 2 
de Setiembre el general Cos, desde el puerto de 
Matamoros, previno al ayudante inspector de 
Tamaulipas y Nuevo-Leon D. José Juan Sán- 
chez que se hallaba en Leona Bicario que reci- 
biese y condujese á Béjar los mismos cuatro- 
cientos remplazos, <^e debían escoltar hasta 
aquella ciudad* por él de Guerrero y para lo que 
se le faciiitarian los auxilios necesarios» En 
efecto el dia 10 de aquel mes llego á la mencio- 
nada ciudad el repetido batallón mandado por 
el teniente coronel D. Agustin Peralta, condu- 
ciendo solamente un sargento 2?, seis tambo- 
res/ un cabo j doscientos noventa y un templa- 
zos en liiffar de los cuatrocientos arriba dichos 
y todos ellos desnudos» descalzos y sumamente 
debilitados de la fatiga de tan larga marcha^ 
' ;Que pudiera adelantarse con tán'mezquinos au- 
xilios! Ya lo mo$tro el desengaño. Quiera 
Dios que no se olvide. 

'£t dia 9 de ese mismo mes dio asímíshxo or- 
den el Sr. general Cos al comandante principal 
' Fgartechea, para que hiciese marchar al tenien- 
te coronel con grado de coronel D. Francisco 
Sahdoval á la Villa de Ooliad á encargarse del 
niárido militar de este pnntot pero sin aumen- 
tarle la' guarnición que apenas constaba de cua- 
renta hombres á que estaba deducida la fuerza 
déla compañía présidíal del mismo. üUima- 
théníte, él 17 emprehdia eí mismo general Cos, 
'de (írdén del supremo' gobierno la marcha para 



PARA LAGUERRA DE TEJAS. 145 

^iar con una compañía de lanceros formada de 
hombres escogidos de entre todas las compañías 
presidíales de los tres departamentos de su co^* 
mandancia y lleg;¿ á la Bahia o Goliad, el 2 de 
Octubre siguiente. 

En estos mismoa c^as adquirid datos seguros 
el coronel Ugartechea comandante de Béjar de 
la próxima sublevación y por medida de precau- 
ción y defenaa dispuso inmediatamente que mar- 
chasen un cabo y cuatro presidiales á la Villa 
de González con el objeto de recojer de allí un 
•canon que sus vecinos habian pedido prestado 
con el pretesto de defenderse de los bárbaros, 
y que con fundamento se podia temer que hicie- 
sen muy pronto uso de esta arma contra los mis- 
mos que se las habian facilitado. Esta indiscre- 
ción tubo el resultado que debia esperarse, por- 
que los de González no solo no entregaron el 
canon sino que pusieron presos á los cinco hom- 
bres que habian ido por el. Indignado Ugarte- 
chea de esta insolencia hi^o marchar de Béjar á 
aquella Villa al teniente, de la compañía del Ála- 
mo D. Francisco Castañeda con ochenta presi- 
diales con los objetos de libertar á los cinco pre-^ 
BOSr recojer el cañón y castigar á los insolentes^ 
que habian cometido aquella demasia: mas el 
teniente Castañeda no paso al rio de Guadalupe 
sino se dejrf imponer de los vecinos de Gonzá- 
lez y regreso á Béjar trayendo consigo una man- 
cha que labar, una nueva ofensa á las armas na- 
cionales que vengar, y un crimen que perseguir 
j escarmentar para reparar la imbiolabilidad de 
las leyes y el decoro á el supremo gobierno, en 



146 MEMORIAS 

vez de haber vuelto con el cañón y los soldados 
que habia ido á salvar, del poder de nuestros 
enemigos. La indignación de Ugartechea de- 
bió naturalmente subir á tal punto con este mo- 
tivo que dispuso salir luego con la mayor parte 
de la fuerza del batallón Morelos y de las com- 
pañías presidiales, sobre aquella Villa; pero 
cuando estaba ya al punto de emprenderla mar- 
cha, recibió orden del general Cos, (quien co- 
mo dijimos, acababa de llegar de Goliad) para 
que suspendiese todo movimiento hasta su Ucr 
gada á aquella ciudad. 

JEn el mismo mes de Setiembre condujo el 
bergantin goleta de guerra Veracruzaiio á la b^r» 
ra de Aranzazu un surtido de municiones y ar- 
mamento, con dos cañonea de calibre de á cua- 
tro, y siete artilleros para manejarlas; pero todo 
esto fué desembarcado en una isla que esté al 
Norte de aquella barra, y entregado al coman- 
dante de Goliad capitán D. Manuel Sabaríego» 
para que lo remitiese á la ciudad de Béjar; 
y como de la dicha isla al puerto del Cdpa- 
^no hay doce leguas por agua y no hubiese nin- 
guna clase de embarcación en que se pudiese 
efectuar el transporte de los hombres y efectos 
arriba mencionados y de Jas piezas, fué menes- 
ter el favor de una casualidad que hizo arribar 
allí una pailevot de Nueva-Orleans, que habia 
.encargado el administrador de la aduana de Go- 
liad para el servicio del práctico, y hasta enton- 
ces no Se proporciono conducirlos al Copano. 
De allí á la Bahía, que dista 15 leguas, fueron 
en carretas, y continuaron pocos días después 



PARA LA GUERRA DÉ TEJAS. 147 

para Béjar, escoltados por 20 presidíales de 
aquella compañía al mando de un oficial de la 
misma. Entre tanto ya en la ciudad de Nacog^ 
doches se habia reunido en 14 de Setiembre una 
junta que presidió Samuel Houston. 

"Samuel Houston, el mismo, (dice el Sr. Tor- 
nel) que en Ji;nio de 1834 proyectó invadir el 
territorio nacional á la cabeza de la belicosa tri- 
bu de los Creks, el mismo que después fungió 
de presidente eu Tejas. Un esta reunión, en la 
que se habló, como es de suponer, de derechos 
violados, de promesas no cumplidas, de la nece- 
sidad de sacudir un yugo detestable, fueron acor- 
dados nueve artículos que copio á la letra, por- 
que las transaciones de ese dia pueden y deb^n 
considerarse como el acta implícita de su ipde-^ 
pendencia. 

"Resuelto: 19 Que estanios bien dispuestos 
y decididos á mantener la paz y l^ mejpr armo- 
nía, y que japias nos apartaren^os de esta con- 
ducta, á menos de vernos compelidos por la fuer- 
za en defensa y conservación de nuestras vidas, 
de nuestras propiedades, dp nuestra libertad y 
de nuestrqs sagrados derechos. 

29 Que habierido jurado fidelidad y observan- 
cia ala constitución y á las leyes, bajo las cuales 
hemos emigrado á este pais, prometemos cum- 
plir religiosaniente nuestro juramento á todo 
trance. 

39 Que preemos oportuno consultar esta ma- 
teria con todos los habitantes de Tejas, á fin ^e 
que se conozca la voz y la opinión general de to- 
do el pueblo. 



148 Memoria s 

49 Que se proceda á la elecciou de siete Cd- 
misionados para que estos representen los dere- 
chos de los téjanos en una asamblea o conven- 
ción general, que se convocará aí efecto en Was- 
hington o en otro punto que se juzgue conve- 
niente. 

59 Que los Sres* Salomón, H. Pek y Vitakerj 
s^an nombrados jueces para llevar á cabo esta 
elección, para contar los votos y espedir sus cor- 
respondientes certificaciones á los sujetos qu6 
resulten, á fin de que estos también nombren 
otros jueces que hagan lo mismo en los demás 
puntos del litoral de Tejas} y en caso que ocur- 
ra alguna vacante por ausencia o cualquier otro 
motivo, será de la competenoia de la comisión de 
vijilancia y de seguridad publica el llenarla. 

69 Que esta elección se haga en la ciudad de 
Nacogdoches y en todos los demás puntos del li- 
toral de Tejas el dia 19 de Octubre próximo á 
las diez de la mañana^ 

79 Que proceda esta junta al nombramiento 
de una comisión que se intitulará de vigilancia 
y de seguridad pública, compuesta de los Sres. 
Williams, G. Logan, Vicente Oerdave, Rigchard 
Sparks, Vitaker Joseph Durst, Williams Elliot, 
James Brandshaur, Salpmon R. Pek y Robert A* 
Yrion. 

89 Que ía obligación de esta comisión será 
averiguar y comuiíicar en el acto todas las noti- 
cias que estén á su alcance, atender á todos los 
tiegocios, y dar cuenta de todo tan amenudo co-» 
mo crea oportuno. 

99 Que aprobamos en un todo el tenor y f o» 



TARA LA GUERAA DK TEJAS. 149 

séiitimientbs e9[Jlresadós en estas reáoluéiones.'* 
A ptopuestá de John. Alien se acofdó nombrar 
jaieces directores que elijiesen ttn coronel y for- 
maseh un regitnieñto. 

La misma noche del día 2 de Obtabre que el 
general Cos llegó á Goliad, comisionó al capitán 
de su escolta D. Ignacio Rodríguez, para que 
con 25 marchase á Matagorda para traerse doi 
cañones que de decia hábian sidb llevados allí 
de Nuev^*Orleans para los sublevados que se 
estaban preparando su empreda; En las ins* 
tracciones que se dieron á Rodríguez se le previ* 
no conducirse con la mayor circunspección, y 
que en caso de ser falsa la noticia dicha ^ no mo* 
lestase bajo ningún pretesto á aquellos habitan-» 
tes y que les hiciese entender que su paso por 
allí solo tenia por objeto la persecución de los 
indios tahúacanoa que de habian sublevado efec^ 
tivamente y ocasionado varios perjuicios, ó cosa 
semejante y Verosimil; pero después dispuso el 
mismo géfe que en lugar átl dapitan Rodríguez 
fuese el de su misma clase D. Manuel Sabarie- 
go á desempeñar esta comisión con 25 hombres 
de su misma compañía, que era la presidial de 
la Bahía del Espíritu Santo* Sabariego marchó 
á desempeñarla la mañana del dia siguiente» dj? 
rigiéndose por la villa de Guadalupe Victoria^ 
por la comodidad que prestaba un Chalán qu^ 
habia allí, para pasar al rio GHiadalupe y oculta^ 
su viagCr enel cual persuadió á Sii;^s balitantes 
que estuvieseír con cuidado porque los tabuaca* 
nos anderiban de guerra» por aquellas inmediación 
tlcfSt y que él estaba destinado eon otras partida» 
Ton, lí- 14 



150 MEMORIAS 

á perdeguirlos y castigarlos. Era indispensable 
éstü di fámulo porque de lo contrarío le hubiera 
sitfó imposible desempeñar la comilón que* lie* 
vaba con la poca tropa que iba á sus (írdenes, 
porque los coloYios ya sé estaban formando gran- 
des reuniones por todas partes. El camino de 
Mátagorda por los rodeos á que obligan los pánr 
taños y ballestos se alarga hasta cerca de cua* 
renta leguas de Goliad, cuya villa está situada 
fen el desembarcadero del rio Colorado, y del 
otro lado sobre la margen izquierda antes de lle- 
gar allí hay otra porción de profnpdos arroyos 
4ue atravesar, y el pais está cubierto eñ la ma- 
ycír parte de ciénegas y espesos encinares y ma* 
lesas que la defienden y es tal vez la mas grande 
problacion del territorio de Tejas. De allí conti* 
nUo su marcha, y 4como á las doce de la noche 
en feís inmediaciones del arroyo de la Vaca se 
encbntrcí con un correo que iba en solicitud del 
general Cos con pliegos, y habiéndole informado 
i^er fals^ la llegada 'dé los cañones á Mátagorda 
y que soló habían iraidó á aquel puerto alguna 
píílvóra, detfeníiinó regresar con el correo sin 
pasar mas adelante. En el regreso encontré va* 
riás^^jpartidás y gfupos dé colonos armados qué 
tío sé' metieron con' él, ni él tampoco los molesto, 
consecuente con laé instrucciones del general; 
péfb ¿T Volver á pasar por Victoria recogió de 
allí ün cañón de á cuatro que tenian prestado 
tos leones para defenderse^ de los indios barbar 
ros que infóstábán |iq\iella6 inmediaeiones y que 
ya 16 habían escondido debido- de una mesa, sin 

Btidá para háeer uso de él después contra las 



PARA LA t&U£RRA DE TEJAS. l5l 

tropas del gobierno* Todos los individuos de 

estas familias fueron los mas asiduos coopera^ 

dores para la sublevación de Tejas, persuadidos 

<le que saearian grandes ventajas del trúinfo de 

los usurpadores colonos contra su patria; pero 

ise equivocaron miserablemente y recibieron s^ 

]?ecomí)etisa. Ellos les confiaron cuanto tenian, 

j en vea de premio recogieron desprecios, per- 

s^ecuciones^r heridas -y aun la espatriacion; siendo 

mk uriiéo asilo lá misma patria á quien tatito trai- 

eiobáron^ y en' la que ahora se hallan refugiados^ 

pues» como dice el adagio: ''aun á los mismos 

.%ue reciben el beneficio son desagradables los 

traidores (J>.^' 

En fin, Sabariego regreso á Golíad con sti par- 
tida sin que lé aconteciese otra cosa digna de 
particular mención. El dia 5 de Octubre con-- 
tinuo el general Cos su marcha para la ciudad 
de Béjar y el 9 llegó á ella sin haber hallado no- 
bedad en el camino para el cual se llevo consi-» 
go, para que le sirviesen de guia, algunos solda« 
dos de la compañía presidial de Goliad destina-t 
da á cubrir esta Villa y como esta compañía ha« 
cia mucho tiempo que estaba muy bajá de fuer-» 
za aunque contaba con un destacamento en el 
cópano, otro en la misión del Refugio y al escoU 
ta que cuidaba los caballos en el campo, con cü-? 
ya reunión la guarnición debió aumentarse y es- 
ta no se llegó verificarse: aquella por lo tan-^ 



(I) Quippe proditóroff etiam iis quos anteponnnt, 
'mvm Bunt. — ^Tácito. . . . .^.w- 

41» 



152 MEMORMrS 

to apenas habia ' en el cuartel quince hombres 
para, defenderlo, estando en consecuencia en 
aquellas circunstancias muy espuesto á una sor- 
presa, !á que en efecto no tardaron en proyec- 
tar los colonos, apesar de que el coronel D. 
Francisco Sandoval que era el comandante de 
aquel punto, guardaba escrupulosamente las insh 
tracciones que se le habian comunicado; se ob- 
servaban todas las medidas de vigilancia y se- 
guridad* que estuvieron ásu alcance. El caso 
fué, que Varios vecinos de, la Villa de Goliad 
y la de Victoria se puáeron de acuerdo eon los 
colono§ estrangeros para sorprender el presi- 
dio antes de que pudiese recibir algún re'^ 
fuerzo. 

No falto quien diese aviso de esta maqui- 
nación, al capitán Sabariego; aunque este fué 
de opinión de que se mandasen reunir los des- 
tacamentos, y estarse solo á la niíra procurando 
atacar á los facciosos solamente en íos desfíía- 
deros y pasos de los rios que tenian que atrabe- 
sar para llegar hasta allí; como tales medidas 
tenian en su contra el que nuestras fuerzas aun 
reunidas todas, eran bien poca cosa, y tampoco 
estaban aquellas en consonancia con las instruc- 
ciones del comandante general que prevenían 
conservarse á la defensiva, y en caso de ser aía- 
cados defenderse hasta la ülfima esfrémidad, es* 
to fué lo que se dispuso, y nada pudo evitarse. 
Así es, que como á las doce d'e la nóc^e. del Aa 
9 al 10 de Octubre llega;roñ los stíblevado^s á íái 
Villa de Goliad y reunidos con estos varío» ve- 
cinos de Victoria, que estaban también en com- 



PARA LA etlBRRA DE TEJAS. ]r53 

bÁiacion con otro& de álli mismo; y aunque para 
mejor sorprender al destacamento, fuera del 
cuartel, se babia dispuesto un baile y convidar 
á él al coronel Sandoval y á los otros oñcialeB y 
que un tal Felipe Dimiti con varios colonos se 
ocultasen en la casa de D. Guadalupe délos 
Santos á la cual que tnandfti^on llamar al admi- 
nistrador de la aduana D. Juan Centeno y cuan*' 
do este fué allí, lo detubieron en ella; espantado 
de lo cual el mismo D. Guadalupe de los San-^ 
tos, logrando evadirse de los facciosos,- «e mar^ 
ehd inmediatamente para San Patricio, a esto 
solo se redujo toda aquella tram^t. ^ , 

Ko habiendo, pues, logrado la sorpresa que 
se habia premeditado, porque Sandoval, Saba^ 
riego y el alféi'ez D. Jesús de lá Garza, sospe- 
chai'on el intento y §e fueron af cuartel con ld¿ 
pocos' soldados que teñían; á cosa de la una de 
fa mañana del diá 10, ló atacaron á cara descu- 
bierta, como cosa de cien rebeldes. Nuestros 
militares se sostuvieron con el mayor valot, sti^ 
biendo este de punto cuando hubieron perdido 
tres hombres y se reconocieron otros varios he- 
ridos; pero careciendo los demás de rauniciohes, 
íes fué preciso sucumbir y quedaron todos prr^ 
síoneros despiícs de una hora de duro combate'. 

El coronel Sandoval, el capitán Sabariego y el 
alférez Grarza, á las once de la mañana del mis- 
mo dia, fueron trasportados, de allí é Victoria, y 
después á la Villar.de González;, en la que encon^»- 
traron á J>. Esteban Austin con cosa de quinien^ 
tos sublevados, sa.cados del lo interior delajicglQ-* 



154 KEMüRtAS 

nias, y dos piezas de artillería. Desde alllí, fae- 
ron aquellos conducidos á S. Felipe, en cuya vi«> 
Ha fueron presentados á D. Lorenzo Zavala, 
quien trato de comprometerlos á tomar parte en 
la revolución; y con cuyo motivo, paso el siguien- 
te dialogo: "/Sen©r," pregunto á Zavala Sabarie^ 
gOj *^¿Vd, cree que la revolucüm solo será para so^^ 
tener la constitución de 24?" Y á esto respondÍ<í 
Zavala: ^^amigosj los revolucionarios son como un rio 
caudaloso que en su impetuosidad no se le puede dar 
direccion.^^ Estelaccmismo de Zavala, reconocía 
por motivo entre otros que en realidad faabia en 
Tejas tres partidos: uno por la constitución de 
24: otro por su independencia ဠMéxico; y otro 
^or la agregación á la confederación anglq^ame^ 
rieana, que era el que contaba con aquel hombre 
ingrato, que sin fé ni principios seguros, sola-» 
mente se proponía ver, cual de los tres partidos 
llegaba á ser el mas fuerte para adherírsele; aun-» 
que su mayor inclinación era al primero, porque 
le parecía el mas justo y estaba mas conforme 
eon los intereses de aquellos habitantes. 

Algunos dias después logró Sabariego fugar-* 
se para Matamoi^os, y en las inmediaciones de 
Goliad tuvo noticia que las sublevados estaban 
cometiendo nuevos escesos, y que entre los Leo, 
nes y un tal D. Valentín García habian represen- 
tado á la convención que el mismo que Sabarie- 
go habia dado á los indios earaneahuaces fusiles 
y municiones para que asesinaran á las familias 
de aquellas coloniasf que el único delito que te-^ 
nian era el de pertenecer á la causa sagrada de 
Tejas. Coh tal motivo Sabariego no«ftté á -sct 



PARA LA GUERRA DE TEJAS. 155 

easa; pero después se sapo que aquellos infor- 
Aes fueron falsos, y que solo se le dieron para 
poder robar y saquear á mansalva á su familia, 
cuya párdida ascendió á mas de cuarenta mil pe- 
sos, qae era todo su caudal. Volvamos al gene- 
ral Cos. 




■?níü'ir"ciír'5'"ü'7r7í 




CAPTÜLO Xí. 



Pruvideucias del general Coa en Béjar pai*a atacar á Austiu. — Sn* 
inutilidad. — Marchaen persona á buscar á los facciosos. — Ataque 
de los facciosos al teniente coronel D. José María Mendoza.^-' 
Emboscada en que este- y Ya» tropas que conducia cayeron á las 
inmediaciones de Béjar.^^Comienztt* ét bl^iqaeo de esia ciudad' 
por las fuerzas de los- sublevados. 

Se detubo en Bejar este gefé desde el día 9* 
de Octubre que arribo allí» solo para tornar las 
medidas que le parecieron mas oportunas á la 
defensa de aquella ciudad; pero el dia 11 se su-' 
po en ella lo acontecido en Goliad y el 12 que 
un destacamento de los sublevados se líabia si- 
tuado en el Arroyo del Cíbolo, distante de aque- 
lla ciudad nueve leguas y que llegaron algunas 
descubiertas hasta el Arroyo Salado y aun á la 
vista de Béjar. Estas partidas pertenecian yaf^ 
al gin3S0 de los sublevados que mandaba D. Es- 
teva Austin en persona y paulatinamente se fue- 
ron aproximando á aquellas inmediaciones. In- 
continenti, salieron varias descubiertas de caba- 



PARA LA GUERRA DE TEJAS. 157 

Hería á observar álos enemigos pero esto, nó dio 
consecuencia alguna. 

£1 dia 19 el general Cos, lii¿o salir toda la ca- 
ballería con treinta infantes de Afórelos y un ca- 
non de á cuatro, á tirotear á los rebeldes á las 
inmediaciones de un torreón que hay á cosa de 
dos mil pasos de la ciudad sobre el camino de 
la Villa de González; pero esta fuerza que regre* 
so á la noche, lo hizo también sin novedad. El dia 
32 en la noche hiabiendoise dicho que los enemi-^ 
gos se hiallaban en las misiones, salieron con el 
objeto dé sorprenderlos de lá plaza 100 hombreé 
á las ordenes del teniente coronel de infantería 
D. José María Mendoza, quien no habiéndolos 
hallado regresíí el dia siguiente; y desde el diá 
23 hai^t;a el 27 solo salieron de la plaza algunas 
partidas cortas de caballería en observación de 
los rebeldes, hasta que habiendo éstos ocupado 
(el mismo dia 27) la misión de la Espada, mar- 
chó un destacamento de ellos con dirección á 
Béjar, y sabido por el general Gos, salió en pers()- 
na con un piquete de infantería y 230 caballds 
en su busca. En la misión de San José supo por 
dos vecinos que el enemigo había pasad6 como 
á las tres de la tarde en numero de 100 hombres 
al mando de Bouy que habian pasado el rió 
cerca de la Concepción, (misión mas inmediata 
á Béjar)^ y como la tropa no habia comido y erari 
cerca de las nueve de la noche,' dispuso el gene* 
ral contramarchar á la pla¿a, ordenando que lú 
caballería desensillara en su formación para es« 
tur lista a la primera orden. 

A la madrugada del 28 se mandó hacer otra 



158 MEMORÁIS 

salida é la caballería, y ésta la que emprendió 
por el camino de la Bahía que pasa peí el frente 
de la misión de la Concepción* Qninientoá ^a-^ 
fios antes de llegar á ella se sintid al enemigo 
por el bosque, al que los deseubridores quitaron 
algunos caballos sufriendo un ligero tiroteo* Co-« 
lyio la mañana era nebulosa, se hÍ2o preciso ha*> 
cer alto cubriendo la tropa las avenidas; pex<% 
luego que se disipo la niebla ae procUr(í exami-^ 
nar la situación de los enemigos; y como.no da^ 
ban la cara y su fuego era muy pausado y ade-< 
mas ocupaban el bosque inmediato álamisi(^« 
no se pudo descubrir su número. . 

£1 capitán D. Rafael Ugárteeliea, que manda-< 
ba la caballería} recibid los partes relativos y (io- 
metid la indiscreción de dar aviso al general Óotí 
de que unos cuantos sublevados se encontraban 
encerrados en la Misión, y le pidid una pieza pa-< 
ra batirlos; mientras llegaba este parte á la plaza 
se observaron por la retaguardia de nuestra po- 
sición algunas mugeres y un hombre, y habien- 
do sido reconocidas, resultaron ser D. Antonio 
de León, cuñado del alférez retirado Balmaceda 
con algunos de su familia que venian de la mi- 
mon de S. Juan, (intermedia de la espada y S. 
^ José), y habiendo sido preguntada relativamente 
al enemigo, espuso León: que la mañana anterior 
habia pasado Buoy con cien hombres para S. 
Juaa y Sausa, que estaba situado en la Concep^ 
clon, y que en aquella madrugada, mucho antes 
de aclarar habían pasado por el mismo S. Juan 
como 300 hombres para reforzar á aquel cabe- 
cilla. - • 



PAKA LAGUERRA DE TEJAS. 159 

El oficial que recibid esítas notitnas, las áió 
circunstanciadamente al capitán U^artechea y 
este las transmitió al general, pero ya muy tarde; 
porque el Sr. Cos 6 virtud del primer parte^ lia- 
bia hecho salir á las órdenes del teniente coro- 
nel D. José María Mendoza 50 infantes « del ba- 
tallón MórelQS y una pieza de á cu&tro; de ma- 
guera que no bien se ^acabaria de despachar el 
s^undo aviso, cuando Mendoza estaba yá pa^ 
«ando el rio y dirigiéndose de luego: álubgo sin 
precaución- ni desconfianza alguna^ situ^ él ca-^- 
ñon é tiro de pistola de los enemigos que veiacar^ 
gando sotoé ellos, los infkntes á la bayoneta y'cu- 
yo numero sp ighórabá.- Esta carg^t se hizo cóñ 
un denuedo digno de los restos derín*trépido*49 
batallón pérmámérite pero el resulteidó'fue fu- 
nestó. Los enemigos embosí^adois en aquel si- 
tío eran mas de doscientos y tuvieron oportu- 
nidad de hacer sus fuegos cbn toda seguridad 
y á <iuema ropa; así es que menos de ¿iez minu- 
tos casi todos los cincuenta bravos de Morelos 
quedaron tendidos en el campo entre muertos y 
heridos y la pieza en poder de aquellos traido- 
i^s. Individuos hubo de nuestra tropa que fue- 
ron á caer á los pies de sus asesinos á quienes 
aun después de tener varios balazos en el cuer- 
po, buscaban con s^ hayórieta en sus últimos 
alientos para vengar ' en ellos de una vez su vi- 
da y los ultrages de la patria. El resultado 
pues de esta jornada que no pudo influir infini- 
to en el éxito de la defensa de Béjar fué el de 
tener por nuestra partea D. Felipe González 
Escalante y doce hombres de tropa muertos: y 



1 



160 MEMOniAH 

el teniente D. Antonio Tenorio, subtenientes TÍ. 
Pioquinto Gómez, D. Francisco Torre» y 32 
hombres de los 50 que salieron heridos y la pie* 
za de á cuatro en poder de los enemigos. 

La compañía de lanceros recogió la mayof 
parte de los cadáveres de nuesti^os valientes y 
los condujo á lá plaza; los demás en la misma 
noche que lo permitió Austin^ fueron tambiefi 
traidos por el cura de aquella ciudad, que sálica 
con tal objeto al campo de la acciona haciendo 
que le precediese un tambor para que le recono- 
ciesen y respetasen. 

Desde este día aciago, hasta el ultimo del mes, 

no volvió á ocurrir suceso notable en Béjar; pero 
se continuaron haciendo algunas fortificaciones 
allí y en el presidio inmediato del Álamo; y lofi 
enemigos continuaron por su parte también traiK 
quilos en. la misión de la Concepción y dema« 
inmediaciones de la ciudad. 





'isiíií^riíis^isi^is 




eAl^íTÜLO Xll. 



Marcha el comandauta Sánchez á Laredo con los reempÍazoB."-^Su< 
blevacion del piquete de Lampazo8;-^Cohducta de i^anbhez en 
eitá marcha. — Su árfibo a Laredo. — Su reunión con el coronel 
Ugartechea. — Marcha de eate gefe á Béjar «—Fenalidades del tü* 
inino. — Su arribo & Béjar. 

• 

Una revista de lo que se había dispuesto para 
ientrar en esta campaña; nos pondrá en capaci^ 
dad de conocer mejorías probabilidades con que 
se podía. contar por ambas partes para conseguir 
el fin que respectivamente se hubiesen propues- 
to alcanzar. Para este Jei^ámeñ se hace necesa.. 
ío que retrocedamos algunos dias antes de los 
tsucesos con que hemos cerrado el capitulo ante- 

Es, pues, de saber, que entre tanto éstos se 
pteparaban en las reuniones de los colonos co- 
mo lo hemos referido, el batallón guerrero y los 
reemplazos que condujo para eL batallón More- 
ío s se habian estacionado en Leona^Vicario, á 
donde como dejamos dicho, llegaron desde el 
ToM- II. • 15 



162 MEMORIAS 

día 10 de Setiembre próximo anterior; y aunque 
su comandante Peralta convino con el ayudante 
inspector D. José Juan Sánchez continuar escol- 
tando los reemplazos hasta Laredo, el dia 7 de 
Octubre se regresrf intempestivamente para San 
Luis Potosí alegando que tenia orden de aquel 
comandante general D. Gabriel Valencia para 
hacerlo así apesar de lo mucho que le encare^ 
eio el Sr. Sánchez cuan importante era que lo 
acompañase, basta el punto en que debian ser 
incorporados aquellos soldados con el batallón 
á que iban destinados; y apesar también de ha-* 
ber recibido en el Venado orden del ministro de 
la guerra para no obedecer otras, que las que le 
comunicase el comandante general de los Esta- 
dos internos de Oriente, en cuyo nombre pro- 
cedía Sánchez. 

Este gefe, aunque mal de su grado, tubo enton- 
ces que hacerse cSrgo de los remplazos que co- 
mo, también se ha dicho, estaban desnudos, dea- 
calzos cansados áel viage y de las privaciones^ 
que hablan sufrido, y por tanto poco dispuestos 
á continuar en el servicio; lo que hacia mas difí- 
cil custodiarlos, pero esta custodia se hizo sin 
embargo con un segundo ayudante enfermo, un 
subteniente, tres sargentos dos cornetas, cua- 
tro cabos, y veinte y seis soldados todos á las 
ordenes del capitán D. J. Román Berra á los 
cuales se agregaron mas para embarazo, que pa- 
ra alivio y refuerzo otros noventa hombres de 
la compañía activa de caballería de Coahuila, 
visónos acabados de reunir, sin monturas ni ca- 
ballo^X^- mando del alferes D, Rafael Aguirrc 



PARA LA GUERRA DE TEJAS. 16-3 

hasta algunos días despaos que llegó á dicha 
ciudad un piquete de la presidial de Lampazos, 
mandado por el alferes de la compañía de Mon- 
clova. D. Santiago Nabaira y compuesto de un 
sargento, tres cabos y y veintisiete soldados. 

Por otra parte el ayudante inspector D. José 
Juan Sánchez, no tenia á su disposición ningu- 
na clase de recursos ni para los individuos que 
hacian el servicio ni para los reemplazos y esta 
circunstancia. dio lugar áque die» di^s después 
del abandono de Peralta, hiciese otro tanto, to«- 
mando igualmente el camino para Saa Luis, el 
capitán de Guerrero D. Ramón Berra ik> obstan- 
te que la partida que tenia á sus órdenes esta- 
ba socorrida para todo el mes de eate modo ^ue- 
do el Sr. Sánchez sin aquel auxilio para cuidar 
de los reemplazo» y por la íalta de fondos en 
la imposibilidad absoluta d^ emprender su mar-» 
cha para Laredo, hasta que pudo conseguir que 
la comisaria respectiva le hiciese un entero con 
que se socorrieron para treinta dias á raa^on de 
dos reales diarios, á los reemplazos dio tina pa* 
ga al teniente Ruiz, de Morelos á cuyo cargo esh 
taban estos; cubrió por otro tanto tiempo el pre- 
j»upuesto del piquete de Lampazos y cuarenta 
hombres de la compañía activa de Coahuila, y 
habiéndose también provisto de calzado, frasa^ 
ilas y 300 arroba sde galleta, emprendió la mar- 
ocha para Laredo, el dia 21 llevándose desde lue- 
go todas aquellas fuerzas y los reemplazos que 
estaban á su cargo. 

El 26 ya estando para salir del parage llama- 
do del Huisache donde habia pernoctado, para 

15» 



164 MEMORIAS 

el de la loma de las Partidas, recibid un oficio 
del gooernador de Coahuila y Tejas en que le 
comunicaba haber llegado á Leona Vicario otros 
186 reemplazos mas con igual destino de los que 
el mismo Sánchez llevaba, y á los cuales debia 
incorporar aquellos que iban escoltados por 20' 
infantes del activo de San Ldis y 40 dragones^ 
del regimiento de Dolores á las ordenes del ca- 
pitán de este mismo cuerpo D. José Tato; y no 
siéndole posible á Sánchez retroceder á tanta dis- 
tancia por dichos reemplazos ni desprenderse de 
alguna fuerza que fuese por ellos, oficio á Tato 
suplicándole que los continuase conduciendo 
hasta la Candela, en donde él se proponia espe- 
rarlos; y con este objeto hizo ^ue el teniente* 
Ruiz fuese el portador de dicho oficio, conti- 
nuando siempre su camino para Candela, á don- 
de llega el 28, y en cuyo parage debia detenerse 
en espera de los nuevos reemplazos que escol-* 
taba Tato. Allí se hallaba en efecto, cuando el 
dia 30 recibid nueva comunicación del goberna- 
dor de Coahuila y otra del comandante principad 
de Nuevo-Leon, participándole en ellas que el 
dia 25 anterior se habia sublevado en la hacien-^ 
da de la Rinconada un piquete de la compañía de* 
Lampazos, que á las órdenes de su capitán coro- 
nel graduado D. Manuel Andapia venia custo- 
diando al ex-gobernador Dé Agustín Víezca, al 
Dr. Grand, Cameron Irala y otros que de orden 
del supremo gobierno hablan sido presos y de-' 
bian conducirse á Leona Vicario. Este piquete 
fué conducido por el capitán con grado de'coro- 
nel D. José María González, que después dé ha^ 



\ 



PÁKX LA6ÜERRA DE TEÍAS. Í1t& 

het tratado del modo mas infame á Andapia se 
dirigió con la tropa y los presos por el rumbo 
de Mier hacia Tejas. Pero como la mayor parte 
de la escolta que Sánchez tenia para la seguri-* 
dad de los reemplazos qoe estaban á su cargo, 
era de la misma compañía de Lampazos, consi- 
dero y con razón que si los que tan insolenten 
mente se habian sublevado contra de su capitán 
por las sugestiones de el faccioso González se 
aproximaban á aquellos, había mucho riesgo de 
que se adhiriesen á sus mismos planes, y en tal 
casó les seria también fácil el cometer el aten- 
tado de poner en libertad á la cuerda de los reem- 
plazos para regresarlos á sus filas, o cuando me* 
nos para ahorrarse de su cuidado. Considera- 
ción tanto mas natural y fundada cuanto que no 
era aquella la primera vez que aquella compañía 
daba pruebas de insubordinación é indisciplinan 
En tal concepto se apresuro en avisar á Sanche* 
y transmitir la noticia al comand¿inte de Laredo 
y á los ayuntamientos de Mier y vilh. de Guerra-- 
roj para que estuviesen con cuidado del rumbo^ 
^ue los facciosos tomasenf y se resigno á aguar- 
dar can tanta vigilancia como zozobra al capitán ^ 
Tato. Este llegó por fin el dia 4 de Diciembre 
eon los 186 reenvplazos, pero regresoal siguien- 
te dia para Leona Vicario, por mas queSancher 
hizo para persuadirlo á que lo acompañase has-^ 
ta Laredo, por lo espuesto que quedaba con la 
poca escolta que tema y un número tan superior 
de preso» mayornsente cuando ninguna aonfían-^ 
za le merecían los de la compañía de Lampazos» 
A BU paso por esta población hizo algunas pro- 



166 ilEMdRAtS 

viciones para la tropa, pascí la revista de comi-» 
sario, recogió un cañón de á 4 de hierro que aHí 
encontró, y siguió su marcha. £1 dia 8 de Di- 
ciembre Uegc) al Rio Salado, y se detuvo en el 
paso llamado de la Laja, que por ir muy crecido 
se tuvo que demorar 4 dias en pasarlo. Y como 
desde este paso á Laredo hay 23 leguas, sin que 
en todo el camino se encuentre una gota de agua; 
Sánchez siguió rio abajo por el lado opuesto á 
otro paso, desde el que solo quedan que andar 
20 leguas para que saliendo los hombres y las 
bestias bien bebidas y con alguna provisión de 
agua, pudiesen vencer con menos ansias la ca- 
minata. Pero todavía tuvo que detenerse en es- 
te último parage porque el dia 14 le hizo un fu- 
rioso Norte; mando repartir á los reemplazos los 
capotes que iban en el depósito para cubrirse 
del mal temporal, y siguiendo luego á Laredo 
llego allí el dia 17 de Diciembre, 

Mandó preparar inmediatamente algunos vive* 
res proporcionados al numero de los hombres que 
iban á su cargo para poder atravesar el desier- 
to que hay de allí á Béjar, y asimismo hacia al- 
gunos otros preparativos para la mayor comodi^ 
dad de la marcha; cuando el dia 20 recibió las 
órdenes de 13 y 16 del mismo mes, en que el co- 
mandante general le mandaba desde Béjar que 
reuniese á su fuerza la del capitán de caballería 
D. Manuel Hernández, del regimiento de Vere*^ 
cruz, que consistía en una partida, un obús y al- 
gunos caudales, que debia llegar de Mátame rjs á 
Laredo en aquellos mismos dias, y que se pusie- 
se á las órdenes de Ugartechea, que habia salido 



^XK\ LA GUERRA DE TEJAS. 167 

de fiéjar con 100 presidíales escogidos para pro- 
teger aquella ciudad. Eu efecto, el dia siguien- 
te recibió Sánchez una comunicación del coronel 
Ugartechea, advirtiendole que lo esperase en 
LaredQ, á donde llegd el dia 22 con solo 20 dra^ . 
gones» habiendo dejado los 80 restantes de ob- 
servación en el paraje llamado de la Espantosa. 
£1 23 hi^so salir en busca del capitán Hernández 
un destacamento de cabaÜería para protegerlo 
an caso de necesidad, y el >¿4 llegaron juntamen** 
te ambas . fuerzas, constando la que Hernande'z 
traia á sus ordenes de 20 hombres, 9 dragones 
del regimiento de Veracru?, 2 sargeiitos con 10 
artilleros y un obús de cinco y media pulgadas, 
con 30 granadas de á seis pulgadas descargadas, 
y doce mil pesos* Con esta fuerza venia el ca- 
pitán de Morelos, D. Pedro Navarrete y cinco in- 
dividuos pertenecientes al cuerpo de sanidad 
militar que iban destinados á formar el hospital 
de Béjar, por el comandante principal de Tamau* 
lipas, coronel D. Mariano Guerra Manzanar es¿ 

Reunidos que hubo enLaredo el coronel Ugar- 
techea, todos estos piquetes, se proveyó de algu 
nos víveres y como mejor pudo de animales de 
i^arga y de tiro para el trasporte, y emprendió la 
m^fcha para Béjar el dia 26, llevando por todo: 
10 oficiales, 47 infantes de Morelos, 14 artillé- 
roS| 17 dragones y 454 hombres para remplazoH 
del batallón Morelos. Adeinas de esta fuerza, 
iban los 20 dragones presidíales que habia traí- 
do el coronel D. Domingo Ugartechea el obús 
sin granadas; pues siendo de mayor calibre las 
treinta qi\e se se habian traidb de Matamoros, se 



1^ MEMORIAS 

dejaron en Laredo y un canon de á cuatro de 
hierro en regular estado, estiradas ambas pie- 
zas por bueyes. En la noche de este dia para 
el 27 se desertaron armados y montados 9 dra- 
gones de la compañía de Lampazos, y seis de la 
de Laredo, o primera compañía permanente de 
Tamaulipas. Esta marcha fué penosísima por 
las continuas lluvias y frios y porque caminan- 
do por un inmenso desierto todas las noches te^ 
nian que pasarlas al descubierto después de 
cansados mojados y mal comidos. 

El dia 19 de Diciembre Wégó XJgartechea con 
su especie de carabana á la Espantosa en donde 
se le reunió el capitán D. Manuel Barragan con 
los 80 dragones presidíales con que se habia 
quedado en aquel punto de observación coma 
antes se dijo. El dia 2 descansaron alli para 
repartir entre la tropa algunos gorongos, zara- 
pe§ y caballos que se habian traido de Laredo,. 
y para arreglar mejor la marcha de los días si- 
guientes hasta Béjar. Esta se continuo el dia 
3; pero si hasta alli había sido penosa todavía lo 
fué mucho mas desde la Espantosa en adelante, 
porque ademas de continuar las lluvias y car- 
gar fuertemente el frío, fué necesario construir 
fuertes sobre el Arroyo de la Leona^ Rio dt la» 
Nueces y Rio íVio; hacer las jornadas fuera de 
camino, (de travesía) para evadir un encuentro^ 
con los enemigos que según se habia dicho se 
disponían á salir al encuentro para estorbar el 
arrivo de aquellas ftierzas é Béjar. A veces fué 
menester arrastrar las dos piezas á brazos de 
Ixombjces, á esto se agregaba el que de en dia en 



PAAA LA GUERRA DE TEJA8« 169 

'^ia iban quedando menos en numero, y estos 
descalzos y fatigados; los caballos espeados y 
cansados por los malos y escasos alimentos y 
las fatigas de la marcha por un desierto en que 
^ra preciso pasasen siempre al razo bajo la Uu-^ 
bia al rigor del frió cruelísimo que hizo todos 
aquellos dias. 

Pero el mas penoso de todos fué desde luego 
el dia 8, pues ademas de andar todo él por ca* 
minos de travesía unas veces por terrenos pe* 
dregosísimos, y otras por aciénegas, arroyos y 
lodazales el frió fué estremado y hubo que coil-> 
tinuar la marcha toda la noche hasta las 8 de' 
la mañana . del dia 9 á cuya hora por fin entra- 
ron en la ciudad de Béjar sin haber tenido en**' 
cuentro alguno con los enemigos; pero muertos 
de hambre de cansancio y estenuados al mayor 
estremo tanto los hombres como los caballos 
.y demás animales de carga y tiro como era na- 
tural después haber andado tantas leguas, y es- 
pecialmente las 24 últimas J8Ín tregua, alivio, ni 
descanso alguno. Pero aun nos quedan otros 
sncesos á que atender para no ocuparnos deliy 
veradamente de los de una sola naturaleza, de' 
los que han llegado á nuestra noticia^ 




ir^isisi^iníiíi^is 




CAPtULO XIH. 



Éfltado político de Teja».— Partidos revolucioiiarios en que se díví- 
dian los tejemos. — Proclama del coronel González. — Reunión de 
una nueva convención en San Felipe de Austin. — Declaración de 
independeDcla del pueblo de Tejas. — D. Lorenzo Zavála contra- 
riado en sus miras,— D. José Alpuche llega á Tejas.— Retiro do 
los dos á las posesiones del primero.* Llegada del gúbemadoa 
Viefeca á S. Felipe.—Su pronto y desagradable regreso ala Re. 
pública. 

A la vez que los Colonos asediaban a Béjar y 
combatían con nuestros hermanos bajo el pre- 
testo de sostener la constitución de 1824, se no^ 
taba claramente que en lo interior del departa- 
mento de Tejas se iban robusteciendo de dia en 
dia los otros dos partidos mas de que hemos he» 
cho ya indicación, el uno por la independencia 
absoluta de Tejas, y el otro por su agregación á 
los Estados-Unidos del Norte. 

A Ja cabeza del primero aparecía M. Williams 
Warthon propietario, de talentos y muy astuto, 
^\ ^\.^^ry tiempo que enemigo capital de D. Es- 



PARA LA GUERRA DE TEJAS, 171 

tevan Austin, (por motivos de familia), contra 
cuya preponderancia dirigia sus tiros constant«- 
mente, apoyado del Dr. Arken, Smit Peters, y 
otros individuos de bastante inñajo en el país. 
Mas sin embargo, de cuantas maquinaciones se 
proyectaban y cuantas maneras de hacer la guer- 
ra á los de la opinión por la obeciencia á Méxi- 
co esta era hasta entonces la mSts fuerte y si no 

triunfó fué porque estaba contrapesada por los 
que de buena fé ademas de querer la sumisión 
de las colonias, también querían que fuese siem- 
pre bajo el sistema federal ya derrivadoen aque- 
llos dias por el gobierno mismo, que regia á la 
nación/ En este partido se hallaban casi todos 
los propietarios del departamento á quienes de 
de ninguna manera estaban bien los desordenes 
y comvulciones políticas y mucho menos la in- 
troducción de voluntarios ni vagamundos que a 
pre testo de sostener sus principios se apoderaban 
de sus intereses y fomentaban la anarquía (1). 

(1) Por estas razones se inclinaban áel Zavala Mé- 
xico y no inenos el coronel González» que después dQ 
haber protegido la fuga dé Viezca, Graud, Canieron y 
Ivala, d^c, como queda diého en el cap. XII, deseaba 
recomendarse y servir á esta opinión, de la manera efi- 
caz como se deja comprender por el tenor de la procla- 
ma siguiente, que por el hermoso carácter de limpieza 
de la impresión por Beker y JSerdens^ en S. Felipe da 
Austin, habíamos conservado como curiosa. Ella dice 
así: 

JEl ciudadano José María Conzalez, coronel de caballe- 
ría permanente del ejército mexicano , á sus conciuda- 
danos. 

Mexicanos: la voz de libertad salió de entre las ruinas 



l72 MÉMoíLí Aflf 

Fué pues forzoso á los facciosos qué proclá- 
hiaba la independencia o la agregación al Norf<^ 
disimular sus principales intenciones y buscar 
medios que indirectamcinte los condujesen coi» 

de Duestra patria¿ En Tejas -se ha tremolado el estan- 
darte de la federación, y los hijos de México no pueded 
6er indiferentes á tan augusto reclamo. Por el articulo 
ségiíado de la solemne declaración que hizo el pueblo 
lejano en 7 de Noviembre ultimo^ ofreció asistencia y. 
ayuda á todos los miembros de la confederación que qui- 
sieran tomar las armas contra el despotismo de los cen- 
tralistas. Esta oferta generosa me ha proporcionado 
levantar una división respetable que vindique la consti- 
tución de los ultrajes que La sufrido, y conserve su exis- 
tencia á pesar de la traición y del perjnrio^ ¿qué faltan 
pues, mexicanos para que el mundo civilizado os admire 
verdaderamente libres y dignos de serlo! La unión es 
la única que nos puede salvar en la presente crisis: á es- 
ta os exhorto: á ella os requiero en nonibl*é de la patria 
y os juro por ella no envainar la espada mientras nó 
Consiga la restauración del pacto federal; los valientes 
que me acompañan, mexicanos por nacimiento y por 
adopción, tampoco dejarán las armas de la mano hasta 
no conseguir la empresa mas noble que- jamas, vieron los 
siglos, pues la lucha mas gloriosa es la de la libertad 
(contra la tiranía. 

Un esfuerzo vuestro, conciudadanos^ basta para tei^- 
tninar la campaña, y no es creible que los mexicanos^ 
^nerosos por carácter y libres por convencimiento, se 
resignen á arrastrar las cadenas ignominiosas con qiie 
quiere atarlos á su carro la ambición y el interés partí- 
bular de ün puñado de hijos espurios de la patria; 

¡Conciudadanos! á las ^rmas: rescatad vuestra consti» 
tucion. La' fuerza que se ha puesto á mis órdenes prote- 
gerá la emisión de vuestros votos, y cuando yo consiga 
ver (j¡úe os fué restituida la dignidad de hombres lilÁresj 
daré p^r bien emtpleado» mis sacrificios^ y lüe cotiteia-^ 
filaré dichosa y feliz. 

¡Militares del ejército permanente! las armas que lle- 
váis fueron puestas en vuestras manos por la nación, 
precisamente para que sostuvieseis las leyes; ¿con qué 
^odrá disculparse vuestra alevosía, si las conveitia ^o*- 



PARA LA GUERRA DE TEJAS. 173 

el tiempo á los objetos que se proponían. ^ Uno 
tfé estos niedios fué ía celebración de la* segun^ 
da conveticii^ñ coihpaesta de diputados de las 
diferentes níamcipalidades de Tejas^ que se feu* 
¿íó en 7 de Nóviertibre en Nacogdoches, y á los 
cuales se les átiii^dicí con cuantas arterías y cap- 
ciosidades pudo sugerir la mas tefinada malicia 
y de quienes por último^ consiguieron que en me* 
áio de la crápula mas espantD:ja y áün intimida- 
dos con ártil&s y améiiazar á que subscribiesen 
la síigúientéi 

DECLARACIÓN DEL PUEBLO DE TEJAS, 

ILEUNIDO EN COMVENCION GENERAt 

> a 

** for cuanto el general Antonio López de 
Santa-Ana disociado con otros gefes militares^ 
haií destruido por medio de la fuerza armada las 
instituciones federales de la liaclon mexicaiia y 
disuélto él pacto social qué existia entre ^1 pue- 
blo de Tegas y las denlas partes de la confede- 
ración mexicana el buen pueblp de Tejas, usan- 
do de sus dere&hÓs naturales declara sblemne- 



tra ésas mismas leyes que juraisteis conservar? Si un 
momento de alucinación fiié capaz dé estraviaros, tiem- 
po es de abrir ios ojos:, yo os efxfaorto á qué canozcaís 
cjme vuestros tiranos solo se sirven de vosotros como de 
vosotros conio dfe viles y ciegos instrumentos para lograr 
tdfis fioes.depravados. El honor característico del solda- 
do roezicano o^ requiere que volváis. sobre vuestros patos 
7 que rodeando con vuestros pec!ios.y vuestras arniasel 
«^iiiandarte de la ^ónstitucit^n^ deis.tíii nuevo testimonio 
4^ ^vl^e»ttQ «írismof y iiuevaiiieme la libertad 4 Tuestra 
patria. . , ^ : 

. Campó spbre Béjár, Diciembre Iftde 1895.— J'ojé Sfa- 
fte Qanxalet. 

ToM* H. 16 



174 MEHORIA0 

mente: primero: que ha tomado las armas en 
defensa de sus derechos y libertades amenazados 
por los ataques del despotismo militar; y en de- 
fensa de los principios repoblicanos de la con»* 
titacion federal de México» sancionada eu 1824. 
Segpindo. Oxie aunque Tejas no esláya ni po- 
lítica ni morfetlmente li^da por los lasso^ de la 
Union federal, movida por la simpatía y genero- 
sidad naturales á los pueblos libres ofrece aya- 
da y asistencia á aquellos miembros de la con- 
federación que tomasen las armas contra «1 des- 
potismo militar. 

Tercero. Que no reconoce én lás actúale^ 
autoridades de la nominal República mexicana 
ningún derecho para gobernar en el territorio 
de Tejas. 

Cuarto. Que no cesará de hacer la guerra 
contra la» mencionadas autoridades mientras 
mantengan tropas en los términos de Tejas. 

Quinto. Que se considera con derecho de se- 
pararse de la^nicm de México durante la desor- 
^nizacion del sistema federal y el régimen del 
despotismo, y para organizar un gobierno inde- 
pendiente 6 adoptar aquellas medidas que sean 
adecuadas para proteger sus derechos y liberta- 
des; pero continuará fiel al gobierno mexicano 
en el caso de que la nación sea gobernada por.Ia. 
constitacion y las leyes que fueron ftnrmadas p«i- 
Ta régimen de su asociación política. 

Sesto. Que Tejas se obliga apagar los gastos 
de sus tropas en actividad actualmente en la 
campanil. 

Sétimo. Que Tejas empeña su crédito y >^ pu- 



PARA LA GÜJ&RRA DE T£JA9* )75 

Mea para el pago 4e las deudas que coatragevoii 
3|}S agentes. 

Octavo^ Que recompensará con donaciones de 
tierra y ios derechos de ciudadano á los votunta* 
tíos qu^ prestaren servicios en kt presente luch^* 

Esta es la declaración que profe^antos debíante 

del mundo,J[l£^mando á Dips por te9tigo de la «ip« 

cen4ad.de nuestras intenciones invocando su fQ»L^ 

dicion sobre nuestras eabeasas eo el caso de faltar 

áella por dobles á intención dañada.-^. T. Archer^ 

presidente de la municipalidad de Austin<r-7lMna# 

JBartets.-JViliMartín-éBandall Joneg.^Win Mcíí^* 

•^Jersse JSternam.^— -Municipalidad de Matagorda. 

-^B. R. RoUalL — Charles ^i^o/k'-Municipalina^ 

de Waslíigton.-uá^a MicheUp-^PhíUp Coe. — EUfifih 

Coüard.—^esse Orime^.'-^A. jP^art^.-MunieípaH-* 

dad de Mina,-J. S. L^ter.-^D. CBútreM.-^U* M* 

^«7/iai»s(m«-^Mimicipalidad de Oplumbia^i^l(¡^9l^ 

Simith.-Edwin Waller.-I. 8.Iíf,Sty^<^^''^^^hi^ An 

Whqrtoú. — W. Df C. ¿fc^^-ACumcipalidad da ^f-^ 

jri^burg.-— Lorenzo de ^fivala. — *fVm P. Harm^^ 

C> C. Dierr, — Merinwether.^W, 8müh<^^okm W^ 

l^foore.-rrD. JB. JMo-ro^f-Municipalidad de Gonza^ 

lea^^^rX jD. Clmnens. — Benjamín Fi^a.-^Jan^ 

Madgef.-^WilliamsATirrHon.-'WUliain S.Füher^Gi 

W. jDat?¿^.-rMuQÍoipalidad de Viea;ca.--«£f« T^U^. 

rrA' Ér, Peny.-^. G, W.' Pier^n.-^Al€jandí^^TI^ 

fppson^j* W. P^iri^r.-r^Municipalidí^ de Naepg^ 

doches.— ?5a«tteZ Flo8ton.-^Daniel ParhBr.T^amefi 

W. Roi'bertson^- — WiUiams WhüaJser^-^TAmkXQ^^^ 

liti of Bevil. — John BeviL-S. H. Ebcrreifé^WgmU 

HiM^ejr.-*^ Municipalidad de San Aguatki.r-T^- 

Moufton^'-^Wm N. Sigier.-r^A. JE. C. 

* 16* 



Í76 MEBfORIAS 

Horton Martiu^^-^Palmer Henry Augu$(in.-^A. G. 
Kellagg.-UlnmcipQlidad de Liberty.-/. B. JVoods. 
-^A.B. Hardm.'--^Enrjf Míllard.—C. IVeit^^P. 
B. Dexter, secretario sala de la ctímvención en 
San Felipe de Austin 7 de Nbviembi-e de 1835. 
Consegaido este prinler triaiiíb los indepen- 
dientes se hs^Ilaban todavía éon una dificultad lio 
pequeña que vencctj y era la fuerza que niniída- 
ba D. Estéváh Austíii sobre Béjaf, la qué en su 
mayoría el*a eorñptiésta dé cólonqs propietarios 
y cuya opinión estaba por lá federación 6 cons- 
titucibii de 1824. Dieron, pues, tras él acuitán- 
dolo de ihcapacidad; apatía y de sdspecKtísd de 
ititeligehcia con fel süpi'enío go'bieriia, y por me- 
dio de estas arterías consiguieron hacerlo depo- 
ner el mando, el que se confíric( á un propietario 
sencillo Burligso*n; incapaz de poder penetrar las 
Maquinaciones de los facciosos, D. Lorenzo Za*^ 
tala desesperado de ver el giro que ibarí toitían- 
dó las cosas. Se retiro avergonzado á so pose- 
sión situada cerca de Búfalo Tayon, qué hacia 
|)bco tiempo habia comprado. Tiendo que se 
habla disipiído cómo íiümo sti supuesto influjo 
én los colonos, y por Consecuencia Uevádose 
también él viento sus ambiciosos proyectos de 
división de la ReptjbÜca mexicana. En aquellos 
mismos dias liego igualmente á'Saij t^élipe el 
presbítero D. José Alpuche en busca de Zavala, 
él que encontrando aquel <írden de cosas ines- 
{)erado, maldecía su víage y los colonos^ llenán- 
dolos eñ sus caras de im^proj^eric^cí, que no sietí-^ 
do entendidos era como si los prodigare al aire* 
Se supo asimismo que el gobernador ViezcacoB 



I^ARA LA QUERRÁ DE TEJAS. 177 

»a secretario Irala, el Dr. Grand Gameron y co- 
mitiva, con que se habian fugado, ecepto la tro- 
pa qae se sublevo para ponerlos en libertad iban 
a llegar allí con el objeto de tomar el mando co- 
mo gobernador y de ayudar á Zavala en la rebe- 
lión que tenia premeditada; pero esté último^ 
previendo las consecuencias, no lo aguardo á 
{>retesto de enfermedad, yéndose para su casa, 

bomo dejamos dicho. 

En efecto,* llegado Yies^a 4 S. Felipe preten- 
dió ser considerado como gobernador constitu- 
l^ional de Coahuíla y Tejas, pero se le negó toda 
obediencia; y por el contrario, Warthon y la fac- 
ción dominante á cuya cabeza se hallaba, traba- 
jaron para hacerlo sospechoso, á pretesto de 
ser su presencia ái\i peligi'bsa á lá independen- 
cía de Tejas que ya habian jurado, y á conse- 
cuencia le fué intiuíado dejase el pais y marcha- 
se á los Bstados-Unidos^ Viezca para veriiicm'lo 
solicitó vender parte de las tierfas que pdseia 
por Nacogdo6hes; pero ¡cuál fué su adíñiracion 
cuando se le dijo que ya tenian otro dueño! En 
vano pretendió hacer valer su derecho, pues los 
jueces eran los mismos que no splo se habiaA 
apxopiado dé la suyas sino también de otras mu- 
chas pertenecientes á mexicanos ausentes. Así 
es que tuvo que emprender su viage con las ma- 
yores escaceses, renegando de Tejas y sus usur- 
padores. 



16^ 



ifWWWWrc 



CAPITULO XIV. 



■tií1ai'^K>if<- 



üitaaoton tipográfica é icléa ¿e la ciudad de Bé)ar*-^^fi8ión de U 
. O9.iicepe¡on.-^li|[i^oii de S» José.— MUioii del Alamo.-*>FortifiQt¿ 
«bifilQ je e8tB.-^DiaiMMtcione« del jloneral Coa coa tai los faccioioa. 
•|M>1f^óéicioñ de éstot.-^Ttroteoa insignificantes de pnas y otras 
fizerzAs.'^Toua de ¿t}Mrn/ft//aa.— Derrota de los dcciososen este 
pvoio^-^'TríttB ntoacion del ceronel Bodrtgaez.— Es sdrprendidd 
¿«rmietido, con su eompaÍía.<«"lX José Antonio Mejia se presan» 
ta en l^awpieo^-^ftelieiondel ministro de guerra sobre este aUe^ 
Vo soceso. 

Manteníanse éñ Béjar todas las eosas de alli« 
én el misntó estado que habían qaedadó desde 
«1 funesto at^onteciniiento de 28 de Octubre; y 
Mtaba mny entrado el ities de Noviembre si- 
gaiente, y los eoloiids sublevados situados en lá 
misión de la Concepción aun no emprendían na- 
da de importancia; pero el general Oos en Ba- 
jar sin perder momento, procuraba fortificarse, 
y cubrir lo mejor que era posible las avenidas 
de la plaza de esta miserable ciudad; compues- 
ta en fru mayor parte dé pasitaB peco menos que 



^ARA LA GÜEHEA DE TE^AS* 179 

ia/signijScántes esparcidas sin regularidad algu- 
ha é incapaces de poderse proteger entre si por 
ninguna clase de de fortificaciones para oponer 
una resistencia cual se necesitaba hacer en tal 
ocasión, á los espresados contrarios. Mas que 
pueda hacerse justicia de la que efectivamente 
encontraron alli estos, no parece conveniente, 
reseñar la situación topográfica de esta ciudad 
y la del que después se ha llamado fuerte de Ala* 
i7t« pues así se éonipreúderá mejor la naturaleza 
y mérito de las posit^pnesj y de la inteligencia, 
valor y respectivas trabajos del ataque y la de^ 
fensa dé ambos puntos. La eiudad de Béjar dis- 
ta dé U Villa Guerrero (Rio (brande, ochenta le-^ 
gúast setenta de Laredoz y setenta y cinco de 
Ciudad de Guerrero (Revillai) ochenta de Miert 
ochenta y cinco de CaMiargox ciento de Reynosat 
ciento veinte de Matamoroit cuarenta y cinco de 
San Patricio: cuarenta de Góliad (Bahía del Es* 
píritu Santo) cincuenta de la colonia mexicana de 
Guadalupe de Jesús Vicctoria: veintisiete de la Vi* 
lia de González: y sesenta de San Felipe de Aui- 
Hn^. Todo el pais que se encuentra en todas 
«stas direcciones es desierto y tan penoso de 
transitar en una mitad del año por falta de aguas 
por sobra de ellas, en la otra mitad, de lo (|ué * 
suita que era tan díficil como tardio cuálquieí^ 
liu:tili¿ (|tte de dichas poblaciones pudiera venir 
á los béjaréños. Los edificios y puntos fuertes 
6 defensibles con que podía contar la ciudad, 
no eran tampoco otros que sus cuatro calles, que 
figuran una cruz perfecta: las dos que formaii el 
cuerpo y la cabeza de la cruz corren íie Oriente 



180 MEMORIAS 

a Poniente, y las que figuran los brazos, de NOrte 
á Sur. La coincidencia de ser précísameílte cua- 
tro estas calles forma el centro, la plaza menos 
principal que es el puesto fácil de atacarse. Al 
Este de la ciudad pasa, con la dirección de Ñor- 
te á Sur, el rio San Antonio que tiene su origen 
á cuatro leguas mas arriba y abraza por medio 
de una curva que describe en su curso inmedia- 
to á la parte inferior de la cruz que fbi'ma la 
ciudad hasta debajo de sus brazos de forma que 
queda metida como en un medio obalo. Por el 
rumbo del Oeste y en la misma dirección pasa 
un arroyo que va á unirse una legua mas abajo 
de la ciudad con el mismo rio de San Antonio. 

Al S. £. de este semi-circulo que describe él 
rio, y muy cerca de la orilla izquierda del mismo 
se encuentra otra especie de población, compues- 
ta, en su mayor parte, de jacales de tierra, á I^ 
cual llaman la Villita; y al S. O. aunque menos 
numerosa en jacales, hay también otra poblá- 
cioncita sobre la banda derecha del arroyo, á la 
que se dio el nombre de Laredo. 

Por el rumbo del Norte, entre el rio de S. An- 
tonio y el arroyo del Álamo se estiende la pobla- 
ción de la ciudad de Béjar hasta cerca de ocho* 
oientas vajas por una especie de calles formadas 
de jacales de lodo cuya, armazón es de madera 
y termina en unas labores de caña donde se ha- 
llan dos molinos o pequeños ingenios denomina- 
dos de Zambrano y de Garza. 

El cainpo«-santo, qu^ aunque pequeño, está 
formado de bardas de .piedras y tierra, se halla 
situado al tytrbjado^dal «rroyo emtre al N. O. de 



PAEA LAGÜERRA ÜE TEJAS. 181 

la ciudad^ sobre una pequeña coliha; y la garita 
ó casa Mata, se halla igualríieiite sobre otra al- 
tura al Eite de la ciadad á distancia como de 
1,200 varas, por la díreoeloa del camino que sa- 
la para la villa de Gonzaleái.^ 

Los principales edificios de la ciudad, consis- 
ten en el templo parroquial y la mayor pártele 
las casas de las calles principales que hacen la 
cruz referida: casi todas son de cal y canto, ó si- 
llar pero salido del centro las paredes de los ja- 
cales que se encuentran, son por lo regular de 
enrejado de madera revestidas de lodo y los te^ 
chambres d cobertizos son de paja» 

A una legua de la ciudad rumbo al Sur y so- 
bre la banda izquierda del rio San Antonio está 
situada la misión de la Concepción^ compuesta dé 
un templo de veinte varas de largo y ocho ó diez 
de altura con,, dos pequeñas torres y un solar an- 
tiguo de cien varas por cada lado y muy deterio- 
rado por todas ellas, al que llamaban la muralla.^ 

A igual distancia de la Concepción se halla aí 
mismp rumbo ysobre el mismo rio otra misión Ua- 
madade San José compuesta de uñ templo mayor 
y mas elevado que el de la anjeriori aunque e<;n 
solo una torre, ima casa grande de alto en la for 
ma que se dá á los conventos, y á la espalda uii 
recinto <> muralla como en la Concepción. . 

Por en medid de estas dos misiones pasa él 
camino que sale de Béjar á Laredo. A la misníá 
distaneia que hay de la Concepción á San José 
ge encuentra la que llaman de San Jmuy que 1^%^ 
t¿ deparada hacia la ilquierd^del camino citadOt 
y á una legua mas adelante de San Joan eatá la 



182 MEMOBIAS 

misioD qoe llaman de la Espada^ la cual tampo* 
co tiene otros edificios qne su templo y su ma- 
ralla, casi enteramente arruinados. 

Rio abajo con dirección á Goliad se hallan «d-^ 
tuados en una y otra margen varios ranchos de 
labor pertenecientes á los vecinos de Béjar, quie- 
nes también se apropiaron con el tiempo de las 
tierras de labor de las cuatro misiones referidas 
y aun las de la del Alámo que se hallan rio arriba 
de la ubicación de ésta* 

Todos los alrededores de la ciudad y las mar* 
genes del rio están cubiertas de bosques espesos 
y de una especie de matorrales de que se han He* 
nado las labores por la falta de cultivo, lo que 
presta una facilidad suma a las emboscadas de 
los enemigos, y ofrece gran riesgo á aquellas 
agente s* 

Al N. E. de la ciudad, sobre la margen izquier- 
da de San Antonio, y a distancia de como dos- 
cientas varas del lecho de este rio hacia la par- 
te 6 estremidad mas saliente del medio circulo 
que describe y dentro del que también se com- 
prende á fiéjar, se halla la antigua misión, del 
Álamo, cuyo recinto y solar del templo que han 
quedado de ella, servían en la época a ^e nos 
referimos de ouartel á la compañía presidial que 
llebaba él mismo nombre» La supei^ficie 4^1 sir 
tío es mas elevada que la de la ciudad y puede 
dominarla fácilmente pero el solar o mvraUat no 
es mas que un cuadrilongo rectangular de cien* 
to ochenta varas castellanas, por cada uno de 
los dos lados del Sur y Norte, y noventa y cinto 
por los de Este á Oeste; y cuyas paredes no tie- 



PARA LA OUEltEA 3E TEJAS. .183 

tiea mas de das y inedia vairas de altó, y tres 
coartas de espesor, formadas de piedra y lodo. 
t Sa entirada está en la cortina que mira al Sur^ 
Pegado á la cortina que corresponde al Éste á 
cosa de nnas treinta varas del ángulo qne forma 
esta con la del INorte está un corral de pared de 
la misma oíase que la del solar principa} (^ mó* 
ralla de unas treintra y cuatro varas de largo y 
veinticuatro anchor. La entrada la tiene por la 
del cuartelque está formado contra la misma 
pared del recinto.en la pairte interior Ae él. A 
el ángulo dd Sur de este cotral y á la parte in- 
terior, está constrtiida una pequeña casa de ocho 
varas en cuadro sobresaliendo : de la pared del 
corral que mira del £ste« de manera que viene 
á formar con dicha pared un ángulo recto en^ 
:traiite; y luego pagada á la pared del Sur de esta 
casa está la Iglesia hecha en forma de crua de Bs- 
te á Oeste, estando lapuertaá este último vieai* 
"to, con vista á la cortina del solar principal. La 
•Iglesia tiene cincuenta v£iras de longitud y trein* 
ta y cinco de la parte que figura los brazos de 
}a cruz apoyando el brazo derecho de ella con- 
tra la pared de la casa contigua que mira al Us- 
té; de modo que resultan otros dos ángulos sa-» 
lientes, y ^no entrante j mirando todos al Norte 
.y que flanquean* perfcíctamente las paredes del 
^oTíral y del recinto principal que miran al 
£ste. 

Esta iglesia nuncaí se Hegd á concluir, estaba 
vdestechada, pero sus paredes de piedras labra- 
das y cal, se mantienen en el mejor ; estado; y 
rvi^ne á.qnedar unida álos edificios que debieron 



184 MEMORÁIS 

iser desde laégo destinados para la sacristía y 
para la habitación del capellán ó misionero: .Bn 
la parte* interior de la. muralla y pendas á él, 
estaban fabricadas varias habitaciones qtie ser- 
vían para loa oficiales, cuerpo dé guardia, &C.9 
pero eatas casas apenas tenian 25 varas cuadra- 
das. £1 general Cos hizo terraplenar lá cábela 
de la iglesia hasta el cornizorí, y formo de ella 
ún caballero altb ó barbeta en que podían colo- 
carse hasta tres piezas con alguna incomodidad: 
he subia á él por inedio de una escala plana qué 
comenzaba desde la misma puerta dé la iglesia. 
Desde el ángulo que forman las paredes del, so- 
lar que corren al Este y Sur, hizo abrit un fosó 
y alzar en línea diagonal uri parapeto con xxiik 
tronera eñ medio, prolongándose aquel hasta el 
ángulo del Sur que forma el frente de la iglesia 
al unirse ccín la pared que está en este raisnio 
rumbo; y en la puerta del repetido solar ¿ re- 
cinto se puso, también un tambor en el que podiah 
colocarse dos piezas, dejando Ist entrada por di 
ladoderechoi 

Ea el áfigaló que fornian las cortinas del Oeste 
y Sur, construyo una esplanada ó plataforma, 
para colocar en ella utl cañoñ á barbeta ^ y en la 
nortina del Oeste hizo construir dos troneras pa- 
ra otros tantas piezas. Igual esplánada y tañí- 
bien á barbeta se hizo en él ángulo que forma el 
lado del Norte, y á poco mas de la medianía de 
esté frente cara rumbo al Este se construyó otra 
esplánada con troneras y guarda-:cabezas; pero 
éonió e9ta cortina estaba arruinada, fué precisó 
revestirla coa maderos dé cinco ¿ seis pulgada»' 



PARA LA (ÍUERRA OE tEJAS. 183 

de grosará puestos orizontalmente y sostenidos 
de la parte de afuera con algunos pies derechos 
también de madera^ 

. En el ángulo saliente que forma el condal con 
dirección al Nordeste, se puso otro terraplén á 
barbeta para otra pieza; y tanto en este ángulo 
como el recinto principal del mismo rumbo, se 
escabo un foso de regulares dimensiones. Sien- 
do de notar que todo el resto de la muralla, tan- 
to del recinto principal como del corral, se de- 
jaron sin foso ni bailqueta eti que pudiera siibir 
la tropa para defenderlo, aunque se practicaron 
en la mni^&lla algunas troneras para poder hacer 
fuego por ellas* 

A tiro de fusil, con dirección de E, á O. del 
recinto o solar descrito, habia una pequeña ala- 
meda: y á otra igual distancia habia varios jaca- 
les y casitas con huertecitos á la espalda, que 
formaban una especie dé calle de Norte á Sur, y 
el resto del .campo que rodeaba este punto bajo 
el tiro de cañón, estaba completamente despejado. 
Luego comienzan los montes, que en geneaal ro. 
deán, como se dijo, á todo Béjar. 

Como los rebeldes hasta el 11 de Noviembre 
no habián emprendido cosa de consecuencia, el 
general aprovecho el tiempo, en proporcionar- 
se los víveres que le fué posible, en hacer algu- 
nas cortaduras y parapetos, en las bocas calles de 
la ciudad que lo permitían; y en poner en estado 
de defensa el recinto del Álamo, según va espues- 
ta antes. Escribia al gobierno y daba activamen- 
te sus ordenes, para la dsfensa y obtener los 
auxilios de todas clases que necesitaba; una de 
ToxM. II. 17 



186 MEMORIAS 

ellas fué la que dirigió al teiiiente Rodríguez 
comandante de la séganda compañía activa de 
Tamaulipas, para que hiciese un movimiento 
sobre Goliad, con el objeto de llamar por allí la 
atención de los rebeldes y si ser le proporcio- 
naba darles una sospresa; también le dirigió 
otra al comandante de Matamoros c(ironel D. 
Mariano Guerra con el objeto de que le remi- 
tiese un obús, municiones y algún dinero que le 
eran necesario. 

El diá citado amanecieron los rebeldes campa- 
dos al norte de la ciudad hacia el nacimiento del 
rio San Antonio y posesionados del Molino o 
trapiche de cañas de Zambrano, con un desta-' 
eamento y uní pieza con la que comenzaron á 
hacer fuego, unas veces á los edificios de la ciu- 
dad y otras á el Álamo, desde .cuyo punto se 
les correspondieron algunos tiros de la misma 
arma. 

El dia 13 hizo salir el general Cos al eeronel 
D. Domingo lígartechea con cien presidiales en 
dirección á Laredo, para proteger la marcha de 
los reemplazos que conduela el ayudante inspec- 
tor Sánchez y el obús, que debia llegar de Mata- 
moros; y al capitán de Morelos D. Juan Agua* 
yo con treinta infantes del mismo batallón y al« 
gunos presidiales á tirotear á los enemigos;' pe- 
to no hubo mas resultado que el de un infente 
herido. En lo subcesivo hasta fin de este mes 
ée hicieron iguales salidas por el mayor de Mo- 
relos Zamarrípa, el capitán Aguayo, capitán 
presidial Ugartechea, segundo ayudante de Mo- 
relos D. Antonio Osorío y otros oficiales de ca- 



PARA LA GUERRA DE TEJAS. 18t 

ballería é infantería; pero todas de poca conté- 
enencia, aanque practicadas eon el mayor ar- 
rojo y valentía por que era difícil desalojar á ún 
enemigo mucho mas numeroso de un bosque es- 
peso, y de algunas casas de que se habían pose- 
sionado, y que estaba tras de trincheras que bien 
que malas y débiles, no por eso dejaban de 
ser un exelente abrigo para la infantería. 

£1 día 11 de este mismo mes, había recibido en 
Lipantitlán el teniente D. Nicolás Rodriguez, la 
orden del general Cos que se menciona arriba^ 
para hacer su movimiento para las inmediacio- 
nes de Goliad. El dia siguiente, llego el capitán 
Sabariego á aquel- punto, y desde él se contesten 
al Sr. Cos dándole noticia de la fuerza y recur-*' 
sos de los rebeldes téjanos. Rodríguez, enpipreti^ 
dio el movimiento que se le había prevenido el 
dia 13, pero lo calcula tan mal y tomo con tan 
poco acierto sus medidas, que mientras él mar- 
chaba hacia la villa de Goliad, los rebeldes se 
apoderaron de su establecimiento, lo saquearon 
y quemaron, hicieron varios prisioneros y se lle- 
varon dos cañoncitos que había en él. Sin cm* 
bargo. Rodríguez, aunque tarde, conoci(í su falta^ 
y regresando sin pérdida de momento atac¿ á los 
enemigos en el mismo paso del rio de las Nneee» 
con el mayor denuedo, y eon la desventaja ¿a 
que hallándose los rebeldes posesioitados del 
bosque que está en las orillas del mismo rio y 
cubiertos de los árboles y desigualdades del ter« 
reno, la tropa y los vecinos de San Patricio que 
lo acompañaban tuvieron que batirse al descu- 
bierto; con todo, los rebeldes perdieron algunos 

17* 



188 MEMORIAS 

heunbres y tuvieron que tirar al rio los dos caño- 
nes, sus municiones, y otros efectos para salvar- 
se con bastante trabajo, pues fueron perseguidos 
por Rodriguez con el mayor empeño. La situa- 
ción de este oficial, era sin embargo muy com- 
prometida, se hallaba sin clase alguna de recur- 
sos, á 60 leguas de Matamoros, único punto de 
donde podia recibirlos; y aunque los pedia á 
aquel comandante principal, no teniéndolos éste 
ni para sí) le contestaba con buenas palabras y 
le encargaba continuamente su permanencia so- 
bre el rio de las Nueces^ porque le servia de an- 
temural y medio de comunicación para Béjar. 
El único alimento que tenian los soldados de Ro- 
dríguez, eran las reses que mataban ya de los 
vecinos de Síin Patricio, o ya de ellos mismos 
que también tenian algunas; y esfte estado de ixii- 
seria debia acarrear la deserción que no tardo 
en hacerse sentir tan luego, que la compañía de 
Rodriguez quedo reducida á la nada en muy po- 
cos dias, y lo mismo el establecimiento. 

Habiendo mandado uno de estos mismos dia$ 
Rodriguez auno de sus soldadps á San Patricio, 
para que examinase el número de enemigos que 
había allí, éste fué conocido y aprehendido por 
aquellos quienes á fuerza de amenazas consi- 
guieron que los condujese en donde Rodriguez 
se hallaba; y habiéndole encontrado dormido 
con los pocos soldados qu€ le habian quedado, 
fueron hechos todos prisioneros y desarmados. 
Pasados algunos dias fueron puestos en libertad 
por el Dr. Grand. 

En este mismo tiempo se presento por según* 



PARA LA GUERRA DE TEJAS. 189 

da veaJ en el puerto de Tampico, el general D. J. 
Antonio Mejía, al frente de una nueva armada y 
de aventureros del Norte, proclamando el resta- 
blecimiento de la constitución de 1824. Muy 
poco falto para que consiguiese la ocupación de 
aquella plaza, la que degde luego hubiera sido 
de una trascendencia incalculable para facilitar- 
le el completo logizo de sus miras» y para impo- 
sibilitar que se llevase al cabo la espedicion ya 
proyectada en México sobre Tejas; por lo pron- 
to hubiera tanibien inutilizado todos los esfuer- 
zos que se hacían para la defensa de Béjar, y 
la seguridad del puerto de Matamoros y aun de 
los Estados de Tamaulipas y Nuevo^Leon. 

Las miras políticas que en esta otra espedicion 
se hubiese propuesto el general Méjia, y los ar- 
bitrios de que »e valiera para proporcionarse 
buques, hgrabres, amias y recursos con que or* 
ganizarla, se han referido de mil maneras tan 
diversas como desfavorables á aquel nuevo au- 
siliar de los colonos sublevados. Mas no están-* 
do á nuestro alcance, ni las unas ni los otros, ni 
entrando tampoco en los limites de .nuestra tarea, 
(Comprender esta narración, que por muchos res- 
petos no querríamos tomar á nuestro cargo, nos 
conformamos con indicar la época á que corres-* 
ponde, y dar á nuestros lectores sobre estos su* 
cesos la única idea que nos dio de ellos el señor 
ex-ministro de la guerra, en su impreso sobre 
Tejas y los Estados-Unidos, con sus relaciones 
con la república mexicana. 

,Son sus palabras: , "Es un episodio de la his- 
toria de la campaña de Tejas, la invasión de 



190 MEMORIAS 

Tampieo^ capitaneada por el ex--general lí* José 
Antonio Mejia. En la noche del 13 de Noviem- 
bre, dos oficiales faccioso» quienes se hallaban 
previamente de acuerdo, ptoclamaron el sistema 
federal y se apoderaron por sorpresa del cuartel 
dú artillería: afortunadamente habia llegado en 
esos mismos momentos, por orden del ministro 
de kt gaerra, una compañía del batallón activo 
de Tuxpan, y con este socorro contando con el 
baen sentido de la mayor parte de la gnarnicion, 
fué posible al comandante principal Gómez, res^ 
tablecer el orden alterado. £n la tarde del 14 
se avistaron tres buques con bandera nacional^ 
trayendo á bordo doscientos aventureros salidos 
de JVew-Orleans, y se apoderaron del fortin de 
la barra por la traición del teniente coronel Or- 
tega que lo mandaba. En la madrugada ataca- 
ron á la pla^a con furia, pero fueron rechazados 
y batidos completamente, porque la defensa se 
hallaba bien establecida, y porque la tropa y v&« 
eindario manifestaron un valor heroico luego que 
advirtieron que eran estrangerós sus enemigos^ 
aunque conducidos por dos espúreos mexicanos^ 
Los piratas se reembarcaron dejando algunos 
prisioneros sobre cuyas caberas descargo la ley 
de lad naciones, previos los requisitos qiie esv^ 
gen laj» nuestras para el castigo de estii clase de 
delincnentes* ¿A quién ño le hierve la sangre en 
las venas si es buen mexicano al contemplar que 
esta espedidon se preparo en un puerto de una 
nación que se líania amiga, pata venir á degollar 
á nuestros compatriotas, á saquear sus iñteresc^^ 
y á trastornarlo todo? Si en los Estadós-<Uttido4 



» - ik • • 



PARA LA GUERRA DE TEJAS. Í9Í 

.^...a ley.. ,». prohibe, e.to. .x„a.ea.o. 
contra las naciones araigasj es una perfidia no 
haber exigido su cumplimiento; y si tales leyes 
no existen^ es aquella una sociedad la mas peli- 
gr^osa del globo, porque ninguna nación puede 
considerarse segura de ataques que no impide 
ni condena el poder publico. Es muy notable lo 
que «1 Heraldo Comercial^ periódico de los £sta* 
dos-ünidos, ha escrito sobre esta y semejantes 
agresiones, con un espíritu de independencia qué 
honra verdaderamente á su editor: "¿Qué se 
pensaría, dice, de una reunión de hombres' qué 
se organizasen en junta y que procediesen abier- 
tamente á levantar y equipar un cuerpo de tro-» 
pas en los Estados-Unidos y á mandarlos con 
armas y bagages para Irlanda con el objeto áe* 
clarado de ayudar á los irlandeses á declararse 
independientes de la Inglaterra? O bien para 
dar un ejemplo mas fuerte del apoyo de que que- 
remos hablar, ¿qué se dina si en Hayti se for- 
mase una junta que hiciese el ofrecimiento de 
armar y equipar un cuerpo de tropas para eu- 
viarlas contra nosotros con el objeto de ayudar 
á nuestros negros á sacudir el yugo de la escla-» 
vitud? Todavía diremos mas: ¿qué sentimiento 
de indignación no se escitaria entre nosotros, si 
leyésemos en utió de los diarios del Canadá la 
proposición de levantar un cuetpo de tropas pa-' 
ra enviarlo al soeorro de los indios chetokes y 
para ayudarlos á defender sü territorio contra 
las tentativas de la Georgia? Poniéndonos póf 
nn instante eti lugar de los mexicanos, debemos 
igualmente concebir bajo cuál aspecto mirarátí 



19-2 MEMORIAS 

la conductu de nuestros conciadadanos en los 
Estados-Unidos, qae se esfuerzan en levantar 
tropas para auxiliar á aquellas de sqb provincias 
que se hallan en estado de rebelión." Nada hay 
que agregar á estas equitativas y laminosas ob- 
servaciones. 

Pero volvamos á lo que pasaba en Béjar en 
los dias de sa asedio por los colonos de Tejas. 




^■Q'^ií'5"ó'7riíií7r"í 




CAPITULO XV. 



Ateqoed» los iaociosos á la ciudad de Béjar.— Airibo extemporá- 
neo del inspector Sánchez con aasilios y reemplazos de tropa.— « 
Posición crítica del general Co8.--=-Ev.acaacion de Béjar y retira- 
da al Alamu. —Deserción de las tropas que salían de Béjar. — De* 

- sorden en las del Álamo. — Capitulación de este fuei^. — Retirada 
de nuestras tropas pañi Lareda 

Inmediatamente que se verifica el nombra- 
miento dé Barligson de qué hemos hablado en 
el .cap. 13 para ponerse al urente de las colonias - 
sublevadas, las operaciones sobre Béjar toma- 
ron un carácter tan serio como hasta entonces 
no se habia supuesto^ El nuevo gefe mandaba 
en persona aquellas fuerzas y al. tomar el man-- 
do acababa de aumentarlas con hombres y au- 
xiliarlos con armas y municiones entre las cua- 
les llevo una corronada del calibre de á diez y 
seis y el canon de á cuatro que se habiá tomado 
á los nuestros en la jornada del dia 28 de Octu- 
bre, en la emboscada que se les puso, como tam- 
bian queda referido en el cap. XI. 



194 MEMOKAtS 

Así es, que en principios de Diciembre, ya pu- 
dicrpn hallarse en estado la fuerzas sitiadoras, * 
que se liabian mantenido estacionarias enla mi- 
sión de la Concepción de avanzar sobre Bejar; y 
lo hicieron con tal arrogancia, que el dia 4 de 
dicho mes hubo un fuego tan vivo y general so- 
bre los edificios y parapetos, que confirmo, cuan 
decididos venian á tomar á toda costa la ciudad; 
y en efecto, la habrían tomado aquel dia, si no 
hubiese sido {jtor Ja enérgica y cíefensa que supie- 
ron oponer sus defensores; sin embargo, no oca- 
siono desgracia alguna en la guarnición; solo el 
cabo de gastadores de Morelos, recibid una fuer- 
te contusión provenida de una de las piedras 
que hizo saltar una bala. £1 dia 5, á las cuatro 
de la mañana, el subteniente Aviles, que se baila- 
ba de observación sobre el canipp enemigo, con 
un sargento un cabo y cuatro hombres del mis- 
mo batallón, se retiro dando parte qug los rebel- 
des se dirigian sobre la ciudad, lo que en efecto 
verificaron cubriéndose de los fuegos de jacal 
en jacal y de casa en casa, hasta apoderarse de 
las de D. N. Beramendi y D. Antonio de la Gar- 
za, que están situadas por el lado de la plaza 
que mira al Norte, distante solo una cuadra de 
las casas que forman aquella y que se. hallaban 
defendidas con parapetos y cortaduras en las bo- 
ca-calles. Desde el momento que los enemigos 
fueron avistados, se les rompió el fuego por los 
que defendian dichas cortaduras y las casas la- 
terales; pero desgraciadamente nipguno de es- 
tos fuegos eran de flanco porque se habia come- 
tido la inadvertencia de no establecer los para- 



f»ARA LAOUERRA DE TEJAS. 195 

petos de manera que se protegiesen f&utuamen- 
te; y así la defensa de cada uno de ellos era es- 
elusivamente reducida á su frente, y nada mas: 
con lo que los agresores con poco trabajo podian 
evitar los tiros o irse pasando de un edificio á 
otro sin ser ni aun vistos de los mismos que los 
defendian. El fuego duro tres horas, habiendo 
habido un muerto y varios heridos por nuestra 
parte, y los enemigos quedaron posesionados de 
las mencionadas dos importantes casas. 

El dia 6 el fuego continuo de parte á parte sin 
dar ninguna ventaja á la una ni á la otra; y el 7 
se rompió de nuevo al toque de la diana. Se 
siguió hasta las dos de la mañana^ á cuya hora 
los enemigos, lograron incendiar una cerca de 
madera, situada á la espalda de una de las ca- 
sas que se estaban disputando y que servian de 
parapeto á los nuestros; cuyo incendio se comu^ 
nicd también á la del cura que es una de las que 
forman el lado del Norte de la plaza, fué, pues, 
preciso abandonar dichas cercas y reducirse á 
la defensa con las paredes de las mismas casas 
horadándolas para poder introducir los fusiles y 
hacer un fuego muy directo y de bien poca uti- 
lidad, Ademas se construyó una barda en el 
sahuan de la del cura para que al mismo tiempo 
que sirviese de parapeto á los que estaban en 
ella, cerrase el paso á los enemigos que podian 
pretender desembocar por allí en la plaza; que- 
dando estos edificios defendidos por solo dos 
oficiales y catorce hombres. 

Cada dia de fuego era consiguiente que hu- 
biese muertos y heridos y los defensores iban 



196 MEMORIAS 

disminuyendo tan sensiblemente que varios pun- 
tos solo eran defendidos por los oficiales y tres 
o cuatro soldados cada uno. Habia otra espe- 

. cié de fatalidad, si así se puede llamar: la falta 
de artilleros pafa servir las piezas en los para- 
petos; así es que se hechaba mano de buenos 
soldados viejos de Morelos para manejarlas y 
esto acarreaba un doble perjuicio, porque ha- 
cian falta en los parapetos con sus fusiles cayos 
tiros podian dirigir ^n todas dilecciones, al mis- 
mo tiempo que no podian desempeñar muy bien 
el oficio de artilleros, y por lo mismo pnoian en 
juego sin ninguna ventaja unas piezas que solo 
podian hacer fuego al frente de los parapetos 
en qué estaban colocadas, y que los enemigos 
tenian muy poco trabajo para evitar sus tiros cu- 
briéndose con las casas y jacales de. las inme- 
diaciones y que tampoco les impedia avanzar de 
parapeto á parapeto, sin sufrir daño alguno. 

A las ocho de la mañana del dia 8, los enemi- 
gos se apoderaron de la casa de los Navarros 
que estaba contigua ala que servia para cuartea 
al batallón de Morelos^ y entonces se bailaba de- 
fendida por un piquete de tropa del mismo cuer-? 
po. Comenzaron luego á practicar ahugeros en 
las paredes que los separaba de los nuestros; y 
haciendo estos igual operación, por su parte se 
dio el ejemplar deque una misma pared sirviese 
de escudo á unos y otros combatientes; y de que 
fuesen tomadas alternativamen las piezas de las 

^ casas de una en una, siendo atacadas y defendí*» 
das del* mismo modo, ya por los nuestros, y ya 
por los enemigos: contienda que aunque dur<( 



PARA LA GUERRA DE TEJAS. 197 

todo el día, salo itos ocasionó tred oficiales heri- 
dos y varios individuos de tropa. 

Apenas apareció la aurora del dia 9, que de 
una y otra part« se comenzó un. fuego vivísimo 
en medio del que entro el convoy que conducian 
el coronel Ugartechea y el ayudante inspector 
D. José Juan Sánchez, á cosa de las nueve de la 
maúana, como ya se dijo poco antes» Al medio 
dia se suspendió algún tanto el tiroteo habiendo 
tenido la guarnición varios muertos y heridos. 

En la tarde dispuso el general Cos, sitaar un 
cañón de á cuatro en el rastro ó carnicería que 
está al Poniente de la ciudad, y entonces fuera 
de cortaduras, mandado por el capitán D. Ma^ 
na^l Barragan y sostenido por la compañía, de 
Laredo a las ordenes del capitán D. Manuel La*- 
fuente, con el objeto de ver si de esta manera se 
podía batir con mejor éxito a los ea^migos, to?- 
mando sus posiciones de flanco 6 revés; pero ha* 
bieldóse visto la ineficacia de la medida por es- 
tar los rebeldes parapetados en las casas del lado 
opuesto, notando replegar á la población tanto la 
pi^z^comoja^compañía^de Laiaente:al anoche- 
cer, habia ce&ado el: fuego 'de una y otra parte 
como de, común acuerdo. 

A las diez 7 media de H noche los rebeldclt 
lograk:oti sorprender el parapetj3>^ue dijimos atí- 
tes se habia construido en el zahuan déla casa 
del cujra; porque con las muchas Vigilias y caii- 
•sancio q^t^ Jiabian sufrido el oficial y tropa. el 
sueño los habia rendido y se quedaron dormidos; 
^1 mismo tjempo que el único cabo que se halla- 
ba en la misma guardia, se paso i, los enemigos; 
Ton. 11. 18 



19d ifcntoRiAS 

pero afortatiadamente tanto el oficial como los 
cuatro soldados qiie estaban alas órdenes de éste 
se lograron salvar y dar alarma á los demás pun-^ 
tos poniénoolosen movimiento contra losf^ccio* 
sos. Bstos, luego que se vieron dueños del dicha 
zahuan pretendieron desembocar por él á la plaza; 
pero el coronel I>. Nicolás Condellelo estorbó ha-^ 
eiendo que el segundo ayxidante de su batirfton D. 
Antonio Osorío cargara sobre ellos con unoá^ 
cuantos soldados á la bayoneta, lo que se vefifr' 
có con el mayor denuedo» y por consiguiente se 
rej^egaron los enemigos otra ves en el zahuan, 
cuya puerta tuviefoii cuidado inmediatamente de 
atrancar por dentro coa palosi^ piedras, &c;, ve- 
rificando otro tanto con las ventanas que eaian' á 
la misma plaza y que los nuestros intentaban for« 
zar para introducirse por ellas y desalojarlos de 
la casa* No habiendo podido conseguirse esto^ 
el coronel Condelte mandó retirar á 0¿M>rio con 
su tropa é hizo poner un caño» de á cuatro y el 
obús en el atrio de la iglesia para desde allí ba-* 
tir la mencionada casa del cura^bajola direccioo 
del ayudante inspector B* José Juan Sánchez; ^ 
éste jo verificó de tal -jnanera ayudado y soste- 
nido por el capitán Lafuente, el^ de igual clase. 
Tenorio, el alférez Fizafia» le«íettte de JKorélos 
H. José Haría Claveir la poca tropa que htkia it 
«ste mismo batallón y otros' pocos presidialesf 
que los irebéldes no se atrevieron ifunca á' ení^ 
prender una salida ni á comprometer la acción 
general.' 

Cuando esto sucedía el general Cos no se ha- 
llaba allí, porque habiéndose propuesto en la tár- 



PAft.i LA GUERRA t>£ TEÍAS. 109 

de cbr bI dia siguiente un ataque general al 
eampa enemigo desde }a ciudad y el punto del 
Alámo se había pasado á este punto desdé al 
principio de la noche para disponer lo convemen<^ 
te* Fuéle, pues, muy sensible lo ocurrido en la 
plal^ de Béjar luego que se le dio parte; porque 
previo las muchas dificultades que se presenta^ 
ban para conservar la población Una vez ocupa^ 
das ^ sus^príneipales casas por el enemigo, y no 
tnenos para defender al místtio tiempo 0I Álamo 
y poderse procurar \ús medios de subsistencia 
para los hombres y caballos qne gáarneóian ami- 
bos puntos. 

Etó en' efecto, tan difícil y cómprometídíaí la 
situación de aquel gefe; como puede ¿oncevirse 
si se cóiii^iderá que aünqiie le habían llegado dé 
tesfúer'zo, cuarenta y siete infantes de ÜMtorelos; 
catorce artilleros: ciento cincuenta hombres de 
caT>álIeria presidia!; y cuatrodentos reemplazase 
que cuidar, eran por todos seii^cientos consumi- 
dores mas para los cuales no tenia' víveres de 
ninguna clase y los que podian proporcionarse, 
era' preéisó í rloá a traer' de Láredó y Rio-Gran- 
cié; es decir, Id' menos á sesenta leguad de dis- 
tancia' de alli.* La tropa de la guarnición afin- 
que antes de llegada aquel reftierzó estaba 
alentada ocrb 4a esperanza de los aítiilttUos de to- 
das^laáes que aguardaban á la llegada dri eonft* 
bbyv nfo^ dejdí deWáiéTestar su deseonteitto, a!^ 
gun tanto tan luego como se desengañen de qué 
en vez de Víveres, les habían traido hombrea 
qufe euidar y que ayudasen á consumir los qu^ 
bdbi^é todavía en la plaisa.- f*or otra palrtll/ la 

18* 



300 MEMORIAS 

la mayoir f)arte de los gefesy oficiales y machos 
otros iadividoos de las ^rasclasest estaban he- 
tidos: la infantería útil que quedaba era insufi- 
ciente para defender al mi^mo tiempo el AlamO) 
y la Ig:lesia y las casas restantes de la ciudad; y 
las municiones de canon, habian casi eonclaido 
y quedabs^n muy pocas de fusil.; El pairtido 
n(iejot que, le quedaba que tomaren tales cir- 
^linstancis^s le parecia que era el de reunir toda 
8u fuerza en. el Álamo en dónde de3mpnt4Míido 
parte de su caballería, para, que ayudasen á la 
infantería á hacer el servicio de 1^ guarnición 
podia sostener esta, y hacer salir el resta de 
aquella n^oi^tstda en los mejpres caballos, ya pa-> 
ía que operasen sobre los flancos y espalda 
d^ los enemjgoS) ya ,para proporcionarse víve- 
res, hasjl^ la .llegad^ del ejército, que suponia 
proximft, 

, .Con este intento izando al coronel D. Nico- 
lás CondeUe para que procurase hacer cpn la 
aífticipsvciqn,. lorden y disimulo comveniente, la 
retirada de la ciudad de los heridos y enfermos, 
y puantpxirm^mentp, inuniciones depósitos &c. 
e^i^tian en ellap^rtenecientes, á la» guarnición; 
y qu^ he.chp esto Ip verificase también toda la 
^opaqu^ estaba a.sus órdenes»; 

.r*El Se Condelle recibió esta orden á cosa de 
lait^dósde la, mañana del dia diez y en el instan- 
-te (aunque eon bastantente sentimiento) hizo dar 
principio á la operación, llamando al efecto á la 
placía Jas « compañías presidiales Laredo Míot 
Chanda y Agua Verde. Pero desgraeiadanaeote 
los Qtpitanes D. Juan Galán y D. Manuel Rud^ 



PARA LA GUERRA DE TKJA3. 201 

ciudo B^irragán, qae hasta aquel dia se habían 
conducido con honor y valor, en vez de entrar 
en la plaza hicieron montar á las dos últimas 
compañías nombradas, de que eran capitanes y 
se retiraron con ellas en dirección de Rio-Gran- 
de, Ib vándose ademas diez y ocho hombres de 
la compañía de la Bahía; haciendo mas escanda* 
loso y perjudicial este ejemplo inaudito en las 
tropas mexicanas la imitación el mismo ayudan- 
te inspector de Coahuila y Tejas D. Juan José 
Elguezabal que también se fué con aquellos ar- 
rastrando tras si á veintitrés hombres de primera 
compañía, de Tamaulipas. 

Esta deserción produjo una baja en los defen- 
sores de Bajar de seis oficiales y ciento sesenta 
y nueve hombres montados; también se desapa- 
recieron en la misma noche el capitán de la com** 
pañía de Lanceros D. Ignacio Rodríguez y un 
sargento y tres hombres montados. El desor- 
den y desaliento que estas vergonzosas defeccio- 
nes mas bien que deserciones, pudp ^n aquellos 
momentos pnginar en todas las demás tropas, 
esipecialmeiite habiéndose divulgado que se.ha- 
bian pasado á los enen^igps y que el general Cos 
ha^bia muerto,, fc^é sin epibargo todavía de ly^nos 
consecuencias por la firmeza del Sr. Con4elIe,}a 
circunspección del capitán Lafuente y la desicion 
4e los. demás oftoiales y tropa que se mantuvie- 
ron <^on honor y se empeñtiron generosamente 
(pn cumplir á cual mejor,. c?ida cual con sus de- 
berjes. 

Así fué como la operación de la retirada se 
practica con el mayor orden y se sacaron de 



202 . MEMORIAa 

la ciudad los^ heridas, la tésor^ríav las inanicio- 
nes, nueve piezas de artillería, los atajos de mu* 
las, y en fin, todo cuanto habia en ella. A las 
siete de la mañana se hallaba en salvo y eti cu^ 
mino para el Aiamoy escepto una pieza de á 4 
y la trdpa del batallón Morelod qt^ tenia á sus 
ordenes el ayudante inspector D. José Juan Saú' 
chéz, á quien sin saberse pbr qué causa no ié le 
hizo saber la carden de retirada. Pero si la dé^ 
sercion referida dle las compañías de ta' Bahíáj 
de. Tamaulf pas, la de sus capitanes y la del ayu^ 
dante inspector con los denlas oficiales que lo^ 
siguieron no causaron desorden ni desaliento eti 
las tropas q«e se retiraban ée Béjarno^ súceáicf 
asi en las que estaban en el Alanlo, y entre laH 
qup el desorden y el' disgustó íteerOti poco' lúe-» 
nos que generales. « üi - 

* Y cOmo sehaVian retirado allí désáe los díad 
anteriores, las mugeres, muchachos d&c, qué 
componían las familias dé las tropais; viéndoles- 
tas el estráórdiñ'ario movimiento de los soldados; 
cacar 6as armas, ensillar con apresuramiento, y 
que algunos de los qué estaban en aquel puntoÍ 
tiraban las sillas y los febrrcágés'pór los parape- 
tos hacia fuera pata activarlas ópei'aéiÓnes, cré-^ 
^eron qüfe toda la guárhícíori de'Sejar había pe- 
tecido y que aqtíella: retirada dé los^ qli'e veniáni 
y precipitación de los qtíe salían del fherté, eran 
las consecuencias de una totarderrota, se apo- 
derd de tal espanto, que aünlehtaroh eldesorden 
con sus gritos, llantos y carreras que dabaii sin 
objeto, bagando de{una parte á otra, y diftmdién* 
4o así e\ desaliento an lániísma -tropa, que'atrf- 



Í>ARA LA GUERRA DE t£JAS. HM 

nitdi no alcanzaba tampoco á adivinar de que pro- 
venían aquellas demostraciones. En vano el ge^ 
nerai Cos pretendía tranquilizar ios ánimos y 
restablecer la debida círcanspeccíon, como se 
necesita en momentos tan serios y dificiles; para 
el buen éxito, porque los intempestivos gritos 
de traición^ n^qideren 'entregar^ somos perdidos: que 
se comenzaron á multiplicar, no solo apagaran 
la voz del aflijidó general, sino que confundido, 
entré la multitud por la oscuridad dé la noche 
que á pocos momientos sobrevino, fué atropella-»** 
do y maltratado de una manera brutal (1); Bfasl 
al fin pudo restablecer nlgun tanto el drden, y 
conoeietido entonces cuan crítica era la situación 
en que se hallaba y la imposibilidad que tenia 
para llevar adelante el proyecto de 'resisten<5iíl 
que se hahia propuesto, y mucho menos despuéii 
de habérsele défeértadd cerca de doscientos híom- 
bres, y éstt)s át los mas bien montados, ya . solo 
pensó en limitar sus operaciones, á las que eran 

fiecesatias para una rigorosa defónsiva; Mas 

i ' ■ ■' " . ' ■ " ■ • ' ' 

, » 

. " ' ' . - ■ ■ : • , ■ I . , - » • • » 

*, t , ' * ' ' I * ' f 

... (1) Este p^sage nos recuerda el qiie reñere Tácita 
ocurrido al valiente Legado Aúlo Cesina eü utia, ocatioii 
en qae Itís romanos estrechados por |os germanos, tirrie* 
rol;! que pasar la noche y defenderse ea un ^itio panta- 
noso y rauy estrecho. "Acaso, dice, un caballo, habien- 
do roto el cabestro, y corriendo de acá y ile acullá, e¿- 
paiitado de las voces y del ruido, hizo huir á algunos de 
IOS que concurrieron á detenerle: esto, pues, causó tal 
espanto en el ejército, pensando que' los germanos esta- 
ban en el campo, que á gran furia comenzaron á salir 
de'ái;^'* y no pudtendo cottlavoz ni con la espada Cesi- 
na ^se arrojó en el suelo y así pudo lograr aunque era 
riesgo de ser aplastado y muerto, contener la fuga de 
los soldados. (Anales, líb* 1**^ 



204 MEMORIA3 

aun para ésta también le faltaban las elemento» 
mas indispensables^ como municiones, víveres f 
medicinas, forrages, &c., agregándose á esl^» 
difieultades. la de que la capacidad del recinto 
del Álamo era insuficiente para contener en sí el 
numero de tropa y el de fanptilias qae allí se hor 
bian refugiado, y mucho menos los caballos, y 
ademas carecia de agua y leña, siendo preciso 
tomar la primera del rio, que podida ser defendi*» 
da á tiro de pistola por los enemigos, y la le-' 
ña era necesario ir por ella á una legua de dis- 
tancia. 

En este conflicto que la reunión de circuns- 
tancias tan melancólicas hacia mayor,^ ordena á 
las seis de la mañana siguiente al teniente de la 
segunda compañía activa de Nuevo-Leon Dr 
Francisco de Rada para que. con el carácter de 
su ayudante fuese á la plaza de Béjar, donde ha« 
bia quedado el ayudante inspector D* José Juan 
Sánchez para que se reincorporase al Álamo, 
inmediatamente abandonando el punto que habia 
quedado defendiendo en la ciudad. Pero San* 
chez contesto á Rada que no podia abandonar la 
batería que mandaba, y que creia firmemente que 
esto se le decia porque el Sr, general Cos habia 
muerto: Rada comunico está respuesta al Sn 
coronel Condelle, y éste previno á Sánchez que 
le entregara el punto y marchara á presentar^ 
se al general, yendo seguro de que no habia 
muerto. 

El general Cos luego que tuvo en pn presencia 
á Sánchez, incorporándose en la cama en que 
estaba postrado le dijo: *^par la cobardía y la per ^ 



PARA LA GUEftRA DE TEJAS. 293 

fdia de muchttg de h>s qm ervlamoit Tiwnírns compañe- 
ros^ todf» se ka jffrrdiilo: vaya vd. á nalrar á Im xa'- 
lifíutes que t/efifsnJe^f tu plaza^ y U autuñzoá vd.para 
que se aproxime al etiemigti y isaque de él el parfido 
qae sea dable. Salve vd. el duciurtí de ituestra gobier" 
no^ el honor de ntis ur/nas^ y el honor ^ vidas y j/ropie- 
dudes d^ Iffa gffeSy oficiales y irapírque aun me acom- 
pañan^ y aunque perezca yoP E! general asocio á 
Sánchez j)ara el desein])orio de esta comisión, á 
D. Ramón Miisquis y al teniente Rada, y los tres 
marcharon aconij)aríado.s de un chu*in parii la 
ciudad de Béjar, en cuyas calles encontraron al 
batallón Morelos que con la bandera y unos 
cuantos soldados de caballería presidial se reti- 
raban en el mejor orden mandados por el Sr. 
coronel Condelle, y llevando á su retaguardia un 
cañón de ¿4^ (última pieza que quedaba en la 
pkiza), á las ordenes del teniente de la segunda 
compañía volante de TamaulipaSf D. Juan Ma- 
nuel Maldonado. 

Mas cuando ló3 comisionados llegaron á la 
plaza principal el enemigo ocupaba todas las ca- 
sas de ella del lado del Norte y aunque ningu- 
no se dejaba ver se distinguían sus rifles qire 
asomaban por algunas ventanas y los ahujeros 
practicados en las paredes. En vano se les to- 
cd parlamento, pues no entendiendo tnl toque 
y siendo muy violenta la posición de Sánchez 
y compañeros que veian apuntados, hacia ellos 
algunos rifles, resolvieron poner wet pañuelo 
bbinco en una vara, á cuya seóal salieron como 
treiüta bombreü die entre la ruina de la puerta 
de lacada del cuca y esto» pceguntaioa á Sai^*^ 

ToM. Ii: 19 



206 MEMORIAS 

ehez que quería, Sánchez contestó que venia 
mandado por su general á hablar con sü ceman** 
dante y que asi que se avisase á la persona que 
los mandaba que no compareció hasta las nue-- 
ve de la mañana diciendo llamarse D. Eduardo 
Wurlensont y acompañado del que se titulaba 
mayor general Tompsom y los nominados capí-* 
tañes D. J. Morris y D. N. Edelt. El primero 
preguntó á los comisionados el motivo de su ve* 
nida y Sánchez le contestó que él, de pedir una 
corta suspensión de armas para que los efectos 
funestos de la guerra no gravitaran sobre los 
heridos mugeres y niños y demás de la pobla- 
ción que estaban indefensos. Wurlensont mani* 
•festó que tales sentimientos estaban en eonso- 
nanciacon lós suyos, pidiendo las credenciales de 
aquella imsion y do habiéndose podido presen- 
tar, declaró á Sánchez y sus compañeros pri- 
sioneros de guerra* Advertidos de ésto, SaiH 
chez pidió se le permitiera dar ccmoeimiento de 
lo que pasaba á su general y habiéndosele con- 
cedido, mandó al teniente Rada al Álamo y este 
regresó (á las 11) con un oficio firmado por el 
general Cos en que decia á Wuslensont ser cierv 
ta la propuesta desoís comisionados. En eon- 
secüéneia se hicieron proposiciones^ por una y 
ótrm parte' que á la vez fueron desechada» ya 
porque asi lo exigia el pundonor de los solda- 
dos mexicanos de una parte ya porque no que- 
daban satisfechas la ambición y petulancia de 
los colonos por la otra qué (engreídos en su po- 
sición y muy cierto de ló dificiU y mas dificilr 
-que i cada momento se bMÍa ia díe W tmpas 



PARA LA OUÜARA DE TEJAS. 207 

del gobierno, reducidas al recinto del Álamo, en 
donde no habia víveres ni aun agua para los 
hombres) querían que los gefes y oficiales de 
la guarnición, toda, quedaran prisioneros de 
guerra y que la tropa rindiera las armas, cúu 
otras pretensiones tan indecorosas eomo ei^esi'» 
vas é insultantes. Así se pasaron toda la tarde 
y noche del dia 10 en disputar entre los comi*- 
«ionados reunidos al efecto en las casas condi«« 
tonales de Béjar y á quienes serviañ de inter- 
pretes D. Miguel Arsiniega y D. Juan G,ameron, 
hasta que á lasaos déla mañana del dia 11 
Tompson, Morris y Edelt presentaron á nombre 
de Wurlensont (presenté éste) unas proposición 
oes reducidas á que la división, del gobierno se 
retirara . armada, municionada y eon todos los 
honores de la guerra á disposición del mismo 
hasta las márgenes del Bio Bravo; que los iieri^ 
dos imposibilitados para marchar serian aten« 
didos y curados de cuenta de las fuerzas coló* 
4iiales: que estas re sitarían las vidas y propie* 
dades en general y en particular de todos los ha« 
hitantes de Béjar: que á las fuerzas ^ue se reti- 
raban les darían los colotios aguardiente^ arrosi 
café, mais y. azúcar: que las personas que qui-^ 
sie tan seguir á la división mexicana ó quedarse 
en Béjar eran libres para hacer uno u oteo ain 
que su proceder les parara en ningún perjuicio; 
y últiihameñte, que á cualesquiera dudA\ que 
ocurriera se resolvería por solo los seis comisio* 
nados, precisamente £ favor de las tropas que 
se retiraban. Tales proposiciones le parecieron 
jraciooaels i Sánchez Mursui» y Bada.y «b con* 

4»* 



^08 MEMORIAS 

secuencia las aceptuaran y consigmeron'fbrmal* 
mente que por cuatriplicado en casteUano y en 
ingles firmando, todos los tres comisionados jun- 
tamente con Tompson, Morris y Edeit y los inter« 
pretes Arsiniega y Camarón; pero reservando al 
señor, general Cos, el aprobar ó reprobar los es« 
presado^s artículos, los cuales fueron aprobados 
para dicho general con algunas prudentes modi- 
ficaciones entre las que tubo lugar la de no re- 
cibir los efectos que los colonos ofrecieron de 
auxilio para sn marcha; porque (fueron sus pa- 
labras,) ^ 'el ejército mexicano, ni recibe, ni ne- 
cesita recibir nada dado de sus enemigos/' 

£1 dia 12 se empleó en arreglar Ip necesario 
para la marcha y esta se emprendió el 13 de Di- 
ciembre para la villa de Laredo en el mayor or- 
den, llevando un cañón de á cuatro con algunas 
municiones para él, y todo el numero de hombres 
que ascendia á mas de Ochocientos inclusos los 
reemplazos, arniados de fusil, bayoneta y muni- 
ciones á razón de cincuenta cartuchos sin olvi- 
dar los víveres, equipajes, &e. &c. 

En Béjar fué indispensable dejar algunos ofi- 
ciales y soldados; heridos, que n» estaban en* es- 
tado de poder ponerse ei» camino. En los pri- 
meros Sie contaban el primer ayudante D. José 
Mairia Mendoza, el capitán D. Benito Zenea, el 
teniente de la segunda compañía de Nuevo-Leon 
D. Francisco Rada, y el subteniente D. Ignacio 
Solio, que se quiso quedar voluntariamente pa- 
ra curarlos. De loa soldados no tenemos co- 
nocüniento, quienes, ni cuantos fuesen. . 

.Y pues dejámo» ya enmaccha al ¿eneral Cq% 



PARA LAUUERRA DE TEJAS. 209 

y la sección de su mando, dignos de mejor des- 
tino, volvamos on poco atrás, para¡saber, lo- que 
entre tanto que estos sucesos pasaban en Béjar, 
liácia de su parte el gobierno de la República 
en la capital de México. 




■Q'TTifQ'Tr'O'ií'irinrTr 




CAPITULO XVI. 



í;éiiÍ».T mi» 



Providencias del gobierno de la naeion p^a abrir la campusa de 
Tejas.— >ApresaramieQto de ellas por la noticia de I9 pérdida de 
^ar.A«-Maroba del general Santa^Anna para San Luis.— Consnl» 
ta at gobierno sobre la aparición de Mejia en Tampico — Reaolu* 
cion.— *Dittealtades que encuentra el general 6anta-«^Anna para 
emprender la marcha é Béjar.--»Son ventsidas al fin, j emprende 
U espedicion. 

Orande y mas que grande, trascendental y 
enormemente peraicioso á la moral de nuestras 
tropas, al entusiasmo de los buenos mexicanos 
que pudieron apoyar nuestros esfuerzos; y sobre 
todo, para avilantar y enor^Uéeer á los colonos 
de Tejas, fué por sin duda el triste término del 
gsedio de Béjar y de los sacrificids íiiméiisos que 
costara sosteneflo por mas dé dos ineses comd 
acabamos de referir. Ld mas lamentable es que 
desde que se mahifestó la intención de los colo^ 
nos de una manera ya tan desembozada como 
injuriosa á la nación en vez de disposiciones 
enérgicas y secxetas para refrenarlos, no se biza 



tAKX LA GUERRA DE TEJAS. 211 

thas que añadirles pretestos para llevarlas ade^ 
lante alarmados por los conceptos mas bien que 
por el poder de los decretos que emanaban del 
palacio de México, como el que se dio en 31 de 
Agosto de 1835t tal vez con la intención de pre- 
caver que los colonos se formasen partidarios 
en los listados y centro de la República (1). 

(i) Circular de la secretaría de relaciones. -¡^^Escitacion 
á los gobernadores y gefes políticos para conservar el 
orden en sus demarcaciones , con respecto al alzamiento 
de los colonos en Tejas^ 

I#os colonos establecidos éu 1?eJHis acaban de dar ei 
testin^onio mas inequívoco del estremo á que puede Ile^ 
gnr la perfidia, la ingratitud y el espíritu inquieto q^ie 
ios aniola« pues olvidando lo que deben al gobierno sii- 
prenlo j á la nación que tan generosamente los admitió 
en su seno, les ba dado terrenos fértiles que cultivar^ f 
proporcionad oles todos los recursos para vivir con como- 
didad y abundancia, se han sublevado contra ese mismo 
gobierno haciendo armas contra lúa de la nación bajo el 
protesto de sostener Un sistema cuyo c^'mbio ha pedido 
luia mayoría inmensa de mexicanos ocultando así Ida 
miras criminales de desfuexiabraeion del territorio de la 
{lepáblica* 

EJ Ezmo. Sr. presidente interino, juntamente ilritadd 
de una conducta tan pér^daj ha fijado toda su atención 
sobre ella; y para reprimir y castigar esa porción de es- 
irdngeros ingratos, ha dibtado las providencias mas acti- 
?as y qué é^tige la. misma naturaleza de un verdadero 
crimen cometido «ontra toda la nación. La$ tropas des^ 
tinadas á spstener el decoro de ésta y del gotiierno, lle- 
narán sus debéhes 'cubriéndose de gloría. S. Pjí está in* 
ttmam^nte persuadido de qtie no habrá itiexicano qué 
quiera cooperar á que sü pais se desmembre y qne pof 
lo mismo no se intentará trastornar la tranquilidad pí-^ ' 
*blica; mas como pueda suceder qtie las instigaciones de 
qnc 89 valgan los genios inquietos, que nt'Üca faltan^ 
lean tale8<|iie alucinen y éstravíeñ á algunos incautos 
poeQ'reílexm>9,'me ihaiida recomiende á vd. muy pfítti* 
oularfiíiéiit^ la couaenr ación del orden* espejando quct 



313 MEMORÁIS 

Desde las primeras amenazas de los colonos 
sobre ia ciudad no se perdonó medio por parte 
del general Cos ni de todos los hombres bien in- 
tencionados de Béjar, para poner al gobierno de 
México en conocimiento de todo lo.qae pasaba 
y con mayor empeño después de los sucesos de 
Goliad que precedieron ai asedio de Béjar. Y 
aunqne el gobierno dio sus disposiciones pa- 
ra la marcha de los reemplazos y demás cortas- 
fuerzas que se reunieron y llego á introducir en 
la ciudad el valiente militar D. José Juan Sán- 
chez, este recurso no pudo llegar á tiempo co- 
mo queda dicho y aun cuando llegase el día mis- 
mo qne la ciudad se perdía, pudo servir de otra 
cosa que de un nuevo embarazo á la guarnición 
cuyos víveres iban acabar de consumir mas de 
ochocientos hombres sus caballerías y acémilas 
respectivas á la vez que ni los hombres ni las 
bestias podian dar ayuda alguna por la estenua- 
cien que el mal trato y fatigas del camino les 
habla cansado. Según lo hemos hecho ver en 
el capítulo 13 de esta segunda parte. Y aun- 
que también se dio orden oportunamente por el 
gobierno de México á la comisaria general del 
Estado de San Luis Potosí para que hkiese mar- 
char al regimiento de Dolores que se hallaba á 
sus ordenes en. este Estado, y el regimienta 1^ 



dictará cuantas medidas estén en so» facultades pam itoh 
pedir que se altere, y que si por algvn evento iiiesperii* 
do se tratare de subvertirlo» proceda f(K contra 1» perso^ 
na ó personas que tal túeieFen, con todo el rigor de las 
leyes, dando cuenta oportunamente con lo que en el 
particular ocurra en ese ftepaftam^tei 4e su maiidow 



PAKA LA GU£RBA DE TEJAS. 313 

emprendió desde 23 de Octubre próximo ante* 
rior de manera que pudo llegar á principios de 
Nobiembre á Leona Vicario é incorporarle cbn 
la3 fuerzas y reemplazos que de alli también sa- 
lieron bajo las d^rden^s^ djel general Sánchez, sea 
cual fuere la;,^u^i.que ie impidie^se que ,conti« 
nuasehácia Béjar p;«raav:udar á su deíen$a, el he- 
cbo ha sido que el regimiento se quedó estacio- 
'i^ido en Leona Vicario y no pudo auxiliar en 
nada ni. contarse con él en la gaarnicion de Bé- 
jar. La fatalidad parece que habia decidido^que 
aquello^ valientes sufriesen sin remedio la suer- 
te qjae les toco y que solo paj^ que ésta se rea- 
lizase tubiesen virtud y > eficacia las disposicio- 
nesi que emanaban del poder ejecutivo, en aque;- 
ila aciaga época. > .. < ' 

En el corso de sus dias el general presidente 
D. Antonio López de Santa-Anna habia también 
hecho público el plan que muy de antemano se 
habia traslucido de. abrir una cafnpafia formal 
sobre Tejas y al retirante a su hacienda de Man- 
ga de Clavo en los días que s§ habia nombrado 
de su interino, al general ]). Miguel Barragan y 
que desempeñaba, el n^nisterio de la guerra el 
general D. José María Torpel, dejó casi arregla^ 
dos los preparativos de ella y no cesaba de re- 
comendar quu se actiy^sen.jde manera que para 
el mes de Noviembre estuviesen concluidos y 
pudiesen las tropas emprender la marcha con el 
tiempo necesario para que á fines del mes.de 
Febrero se hallasen en Béjar y á la primavera 
inmediata comenzaran las operacionns. Pero 
las que acababnndc tener lugar.en dicha ciudad 



214 IIEMORU8 

y de que dic^ parte con toda oportunidad el ge* 
neral Cos, hicieron conocer la necesidad que ha- 
bía de anticipar la espedicion premeditada, j en 
tal virtud se espidieron ordenes por el ministe*» 
rio de la ^erra al general D. Joaquín Ramirex 
y Cesma, gobernador y cómandimte general de 
Zacatecas con fecha 31 de Octubre para que in- 
mediatamente hiciese marchar en auxilio de Bé-^ 
jar los batallones permanentes de Matamotos, 
Guerrero, el activo de San Luis y el regimiento 
de Dolores dos cañones de á ocho, dos de á seis 
con sus dotaciones correspondientes y él parque 
respectivo á todas éstas armas y al comandante 
general de San Luis Potosí para que auxiliara 
\a mencionada división con 34.000 pesos y que 
le situase otros 50.000 en Leona Vicario. Al 
mismo tiempo se dÁó orden al general D. Fran- 
cisco \ltal Fernandez gobernador du Tamault- 
pas para que organizase otra división auxiliar 
en el Estado de su mando y el de San Luis Po« 
tosí con el mismo objeto que la anterior» Pero 
la ejecución de éstas (ordenes no fué tan oportu- 
na y bien combinada cuanto lo éxigian las apu- 
radas circustancias en que se dictaron y la ur- 
gencia que se tenia de auxilios eíi Béjarl 

Ademas de estas medidas^ 'ue espidiJ )ftít el 
ministerio de la guerra una enérgica convocación 
á tas tropas mexicanas para ponerse en ipampaña 
contra los colonos de Tejas (1) y tampoco vimos 



(1) Circular de la ueníaría de guerra. — Que se es€iieá 
las trepas para la cancana contra los coUmot de Tejas^ 



ímrgcf 



) 



PARA LA GUKRRA DE TEJAS. 215 

que diese otro resaltado qoe aamentar la alarma 
y preveneion de los colonos. 

Verdad es que el general Gesma, tan luego 
como recibid la ¿rden mencionada, procurcí ven- 
cer todas las dificultades de felta de numeraríoi 
vagajes, Scc.f que son de calcularse pa^ a dispo* 



lonos de Tejas de buriarse de la» leyes de la naeion me* 
xicanaf á pesar de que ésta les dio generosa acogida* los 
abrigó en su seno 7 les dispensó tantos ó mas beneficios 
que á sus propios hijos; Siempre que por las agitacio- 
nes del interior de la RepúUica la creyeron en estado 
de debilidad y de impotencia para contener sus demasías^ 
éstas se multiplicaron indefinidamente reproduciendo in- 
sultos y mas insultos contra el pabellón y las armas na* 
Clónales. Cuando el orden felizmente .se restablecía en 
el interior, simulaban hipócritamente una adhesión qosi 
no tenían á las instituciones de su patria adoptiva. A la 
primera coyuntura volvian á sus agresiones, hacían por 
todo el litoral de Tejas el mas escandaloso contrabando, 
lanzaban á los empleados de nuestras aduanas, y aun 
batían á los destacamentos cortos que: los protegían en 
sus funcitmes. Para los colonos de Tejas ét nombre de 
mexicano es y ha sido un nombre execrable, y nofaa ba« 
bido insulto ni violencia que no hayan sufrido nuestroéi 
compatriotas, hasta verse reducidos á la clase de estran^ 
geros en el territorio de su misma pátna. 

Los colonos de Tejas se han considerado tiempo ha 
como un cuartel general de enemigos de la nación, a] 
que han sido llamados los vagos y aventureros de todo 
A mundo para alzarse al fin contra el pueblo generoso 
que ha tolerado su insolencia, ^sta ha llegado á su col- 
mo, y se ha levantado el estandarte de la rebelión, aspt« 
rándose descaradamente á arrebatarnos nna parte de laü 
mas preciosas de nuestro territorio. Cómplices son da 
esta maldad algunos aventureros del Estado de la Lui- 
siana, quienes fomentan estos disturbios y subministran 
recurso á los rebeldes» Np tardari el mundo civilizado 
en aplicar el fallo merecido á nna conducta tan infame» 
inconsecuente y detestable* Por lo que toca al gobier- 
no supremo, esté conoce cuales son sus deberes, y sabri 
oumpiUrlo0w Loe vaUentieSf tantaü líMfit venoedoies 4^ 



216 MEMORIAS 

ner una marcha iniprovisadamente, consígala 
que el dia 11 de Noviembre la emprendiesen de 
Z.icatecas con dirección á Béjar, loi batallones 
perraanentecS Jiménez y Matamoros á las ordenes 
del coronel D. Jo^é M.ma Romero llevando dos 
obasesy dos cafioncs de á ocho con las dotacio- 
nes y municiones correspondientes al m mJo del 
teniente^ de la mism:i arma D. vlgnacio del Are- 
nal; pero esta eficacia del gobernador de Zaca- 
tecas, no fué ausiliada de las circunstancias su- 
pervenientes ni de la cooperación de los demás 
gef^^ y autoridades en quienes mas principal- 
mente podía coasistir que se realizase la combi*- 
nación que se propuso el gobierno, y antes al 

aiiemigos exteriores é interiores, marchan ya, y votaron 
á sostener en Tejas el pabellón y el decoro nacional pa- 
ra castigar á los traidores y fav4>recer á jo-; qtie perma- 
nezcan ñeles asas juramentos, á jsus deberes y á sus 
compromisos. .En eí^ta guerra nacional tan injustamen- 
te prOfTocada, la justicia y el po.ler están de nuestra par- 
te: por la de los rebeldes el crimen, la usurpación y la 
te^ de la discordia, que intentan arrojar en la Repúbli- 
ca para humillarla y envilecerla. Sus miras serán frus- 
tradas; la nación es y será lo qu& debe ser, un pueblo 
grande y genoroso, cuando se atacan vilmente sus fueros, 
8U propiedad y sus derechos. 

Hi^i vi. un IL'iru iinieaio á las tropas de su mindo, 
y. que se preparen en esta vfUirra CLStranafári á repri» lu- 
cir brillantes testimanios de que son invencibles, com» 
lo fuer>i en Tjp^aca, ei C )rd(>bi, en A:/.tcap<Jt/<alco, en 
la Huerta, Veracruz y T impico do.Tim uilipa^. 
. £1 gobierno cree que ni un solo mexicano digno de 
este nombre favorecerá la traición de unos estrangeros 
rebeldes; pero si existiere por desgracia, en manos de vd. 
esti el po.lír y el deber de c.istigirlo. 

Y de órien d^l G^m >. Sr. presidente interina la tris- 
lado á vd. para su conosin^iento y efectoj xorrespon* 
djcnte*, , . ..^ . . , 



-' l*AüA La gu£:ura dk tejas. ált 

contrario, se desconcertase esta y Béjar queda- 
se todavía á la merced de un puñado de aventu- 
reros que en otro tiempo no hubieran podido iiH 
sultar impunemente nuestra bandera al frente de 
aquellos habitantes y su guarnición. Pero cl 
destino lo preparo de otro modo. 

El general Cesma se dirigid á la ciudad de 
San Luis Potosí con el objeto de recojer en ella 
los batallones Guerrero y activo del Estado y los 
caudales que. el ministro de la guerra le habia 
también indicado, se hallaban en aquella comisa-' 
ría á su disposición; y al llegar á dicha ciudad 
se encontró con la novedad de que en aquellos 
mismos dias arribd el general Megia, con unos 
cuantos aventureros estrangeros, y de acuerdó 
con algunos, habitantes de Tampico^ habia ata^ 
cado la plaza como queda referido. Este acon- 
tecimiento que desde luego no debió pareccír 
aislado al general Ramitet las circunstancias de 
no hallarse todavía reunidos los caudales como 
se le habia dicho^ le precisaron á consultar al 
gobierno si convendría acudir primeramente á 
Tampico, como un peligro líias inmediato, ó si 
deberia continuar sin embargo para Béjar. A lo 
que el ministro de la guerra Tornel le contestó 
con fecha 23 de Noviembre: que por ningún mo- 
tivo ni pretesto suspendiese sü marcha para Leo- 
na Vicarioí y que luego que llegase á esta ciu- 
dad el batallón de San Luis y la artillería que lo 
acompañaba continuase con toda la fuerza reu« 
ñida para Béjar en auxilio del general Cos, prO'- 
curando que no bajase la sección que debia lle- 
var él mismo de mil quinientos hombres, aun ' 
ToM. II. '20 



21.o^ .MKM0IUA3 

\uraJ.> fio:::- preciso e:>iiar ra.iao Dará coranle- 
tíiiloj íl M IV:.l:.;ií-n acíivo do !á ciadad de Leona 
Yiearic'v f\:c p;>i* lo ri;í;;)ccí:ívo lí Oüiidalcs fo^- 
ü\ c do ::.'J:gxii'o con que y;i :íc híi])ÍHn liíaiidado al ' 
í.:.íiera! Codulloo vciniioíi-co mi! liesa"; cíi librai> 
: ;, q.o ííii vi"/: ya se Iiailarian en camino para 
í.o.(:a:i 7¡c!a''ia; pero oue si aun no llcg;iban (^on 
{")Qr{r:¿'h\.[ II íhíUvlia ciadaci, tampoco, por esto 
dLÍtr/iose la niarcha sino que se liicicse ]}ro|)Dr- 
( i;>ii:ir de a^KU'lIa Dcblaeion. los reciir,?o:^ preci- 
so:4 7.):ira ^''üijiir-iirjda, caJihiílüsc de las wad¡das es- 
^ iiyi'fdí/uirias ^ que tuviese imr conveniente, y d cuyo 
fin se le auln-lzaha vor .el gobierno ár/ipliainciitr, con- 
elriyerido, en caanto á Tampico, que tan luego 
coitio S. E.. el pre>;idente, general en gefe llega- 
^tse á' San Luis Potosí, para donde partirla el día 
' "20 del niisqio mx3^;, se harían marchar tropas pa- 
ra precaver aquel puerto de todo riesgo, y que 
de consiguiente descuidase de todo aquel rum- 
bo y solo pusiese sus miras en el cumplimiento 
dcL las prevenciones del gobierno que le fuesen 
comunicadas por sü ministro, oT)ien las que d¡- 
rtH'taménte le dirigiese S. E. el general en gefe 
del ejercito, de operaciones, por lo que escitaba 
ademas su celo, actividad, patriotismo, &c., &c., 
y qiie la sección que iba á estar á sus ordenes 
se denominara: '^j^rimera del ejército de operaciones 
sobre Teiu^y 

. Fm consecuencia, el general Ramírez cor^tí- 
nüí) la marcha pura Leona Vicario, á dojide lle- 
go á fines ide lVovieniI)re; y reunid en ellatbda 
la fuerza que debia operar ásus ordenes, menos 
el batlkm Guerrero que por nueva disposicipn 
el r:o':i:'rnf>(|ued'i!)a en San Luii . 



PARA LA GUEP.RA I>E TEJAS. 219 

Asi» pueS) Ir 1? diuUion del ejército^ se vino á 
forrnar bastar, entonces de los batallones perma- 
nentes . Jifíwitz y Mitíamoragi activo de San Luis^ 
ngimiento de DoloreSf nn piquete del escuadrón ac- 
tivo d^ Zacatecas, y otro del regimiento de Ve- 
rapruz, con dm obi^esy dos cañones de calibre de á 
Qi;ho, dos de u seis, y dos de á cuatro, con sus 
eorro^paudionfes ; dotaciones y municiones, y 
tina buena cantidad de cartuchos de fusil de re- 
serva; pero .el total á que llegaban las plazas 
efectivas.de; estos cuatro cuerpos, y do^ pique» 
tes, no alcans^aban, sin embargo, al de mil qui- 
nientpSy que se le habia, prevenido al ISr. Ramí- 
rez» debia contar; y aunque s!e le habia autori* 
zado por el gobierno, qiie en tal caso los com-^ 
pletase con el batallón activo^ de Leona Vicario, 
esta. autorización no ppdia dar resultado ningur 
ivo, cpmo pudo o debió preveer el ministro de la 
guerra,. porque tal batallón jamas se^huboor« 
ganiia;ado, ni amnido, ni v^^stido, y por de com 
t{ido no habia disponible de él, ni un solo hom« 
bre. de^eQgaíiado de esta triste verdad, el. ge- 
neral tuvQ quQ m^xcliar con la fuerza á que uni-* 
cam.ente llegaban los mencionados cuerpos y pi^ 
que tes; y sin los recursos que debieron haberle 
llegado, Siegun el ministro de la guerra^ porque 
tai^oco.se verifico esto y porque la ciufjad de 
Leona Vicario, no tenia qn individuo Üjirtante ri- 
coá.quie;n se los hubiese sacado por la fuerza, 
según que al efecto le habia autoris^ado amplia- 
menteh:el ministro . de la guerra. Pero merced 
al pajtriotiímo del Exmol: Sr. gobernador de 
aqu^ departamento, - D. Rafael Marqaiz, . que 

20» 



220' MEMORIAS 

empleando menos qne sn autoj^dad, el prestíg^io 
y ei ascendiente qne disfrutaba, y aun cohsacrifi- 
cíos perdónales, se consígi<( por fin el allanamien- 
to'de cnanto^ obstáculos se presentaron; y que no 
babfia podido vencer por si sola la conocida inte* 
ligénciá-, actividad y energía para tales casos, del 
general Ramirez; y la marchase emprendió de 
Leona Vicario á Laredo el dia4de Dicienibre. 

En el camino, cdmo era muy regular que su- 
cediese, cuanfdo la marcha se habia improvisado 
en tales términos, esperimento aquél recomen- 
dable gefe todas las aflicciones y tropiezos que 
le oeá€áonaron la falta de subsistencia para las 
tropas, y de todos los medios de^transporte que 
igualmente eran menestt^r, y que en todas, par- 
tefs ocultaban Ids que les podian dar, y ademas, 
protegían la fuga de los que los daban, y que 
ll'ebábá consigo la división. La falta de dinero 
le obligó 'á pedir varios renglones de subsisten- 
cia en los pueblos y haciendas del tránsito, y co- 
mo 1(1^' pagaba ' con recibo según estaba autori- 
zado por él gobierno, no solo para esto, si- 
no* también para providencias mas estraordina- 
rías, podas veces lograba que se le admitiesen 
y muchas se le ocasionaron sin provecho, muy 
graves disgustó á esté 'gefe^ por sin duda hábil 
én stt profesión 5 rígido para corser^ir el drden 
y disciplina en sus subordinados, y muy digno 
sin duda ¿e uña reputación mas ventaljosa que 
la que le ganaron estas medidas, que sin embar- 
go de lo mal recibidas que fueron, no solo evi- 
taton mayores males puee fberon dictadas en 
cttnplímiento de su deber» y autoin>2Edo poca- 



J 



. fjljbía la querrá de tejas, - 221 

toíñarlas sino que nada tuvieron de estraordli- 
narías ni estrañas en circunstancias como en tas 
que se hallo en aquella marcha. 

Entre tanto se seguian espidiendo igualmente 
por el ministerio las ordenes conducentes para 
la marcha de todos los cuerpos que debian com- 
poner el ejército de operaciones sobre Tejas, la 
reunión de artillería, acopio de municiones, ví- 
veres, vestuarios, &c., se hacian contratas de 
muías de carn/y..tiro-^sMra(HtS|t£aasrartes, y se 
nombraban facultativos del cuerpo de sanidad 
militar, y capellanes para la administración es- 
piritual de las tropas; y en-ín, se activaba cuan- 
to era dable el principio de la campaña; pero no 
podian ser menos^ a proposito,^ y ,^un diremos,; 
pero: no pojdian isermas^^^jontrarias: ni importunas 
las ciTCtthstauoiás para que ésta fiíese con pro- 
vecho, supuesto que ni la nación estaba uní,4a y 
conforme con la nueva administración, con el 
cambio de si^t^ma^ con el'd^S9.ri|ifí de; ,1^: ¡mili- 
cias de. los IJ&tados^ la reduc^ÍQn\ d« é^tQa á M\ 
condición de municipios, y solace tQdo«,i):Con la, 
guerra abierta con; que se le^ habjidí coiabatidp y 
humillado; y supuis^a t^tmbien I9. inxaeasa s<qper 
rioridad d^ las fuerzas, reculaos. y QS|)iritu 4e. 
unión y conveniencias partiojilatfss>,^SL que s^, 
defendían los coIqdosi como lo haremios ter eon; 
mas claridad en Iqs, siguientes capítulos. f 



• •- 



t , ■ 




' » 



20** 




0"irií'Q'"Q"?rir"íí"í7r^ 




CAPITULO XVII. 



Npa^t^iMi^ 



donsíderacíondd sobre las <iih:anstánóias de la época eii qaé se em- 
prandi6 la campaña de Teje8.-<-EtoritoB del Sr. generftl Torne^ 
sobre este mismo ásanto.x-Descrípcion del carácter de lo tejanosi 
sus costumbres y leyes, su espíritu publico y miras políticas con 
qilé se sublevaron. 

Obligados á demostrar las rabones én que nos 
hemos fundado para afirmar que ni aun el tiem- 
po en que se preparaba y abría la campaña sobre 
Tejas, hacia fines del año de 1835, era para que 
se hiciese con buen éxito, ora por las eircuns* 
tancias políticas de la misma época, ora por la 
diferencia de fuerza, recursos que estaban de 
parte de los enemigos, cuyo espíritu de unión 
era tan manifiesto como la comunidad de sus in« 
tereses y de sus peligros para que su defensa 
fuese mas vigorosa y sostenida; creemos que se- 
rá tan á proposito como irrecusable el testimo- 
nio que sobre esta grave materia hemos recogi- 
do del escrito tantas veces citado del Exmo. Sr. 



iPARA LA t^UEURA DE TEJAS. 223 

é^-^ministro de la gaetifa D. José María Tornel, 
y él que asimismo nos ofrecen los de iin autor 
tan notable como el Sr. D. Evaristo San Miguel, 
en sus elementos del arte de la guerra y copia- 
mos á eonftinuacíon^ porque ntf cabiendo duda en 
que los conocimientos de los resortes que obra- 
ban, de las miras que se proponia el gabinete, de 
los datos éon que procedia y de lós recursos con 
que contaba para el Ipgro de la empresa, debie-^ 
ron ser mas exactos y niuy superiores á los 
nuestros^ en manera alguna se nos pueda supo- 
ner "que prestamos acaso a los personages de 
nuestra historia miras secretas 6 refinamientos 
de maldad dé (jue tal vez estuvieron muy dis- 
tantes. Es menester, nos dice una máxima bien 
sabida de los peritos en la materia nó ver en los 
hechos mas de lo que realmente ha.y> ni presta* 
á los hombres mas malicia de la que tienen; co- 
mo al contrario, es píeciso tío creer en sus apa- 
rentes promesas de rectitud y de amor al bi0n 
publicoj sobre todo, cuando no están muy d^ 
acuerdo con su conducta o con sus intereses.'* 
Estos son siempre los que los macvcíh, y por 
ellos debemos juzgar de su intención, no de sus 
palabras. 

Contrayéndose, pues, el Sr. Tornel á Ioí^ su- 
cesfos que hablan tenido Itigar en Nacogdoches 
á principios de NoviemWe del año citado, obser- 
va cotí noble resentimiento y justa crítica, quei 
"Los execrables avétituréro» (de Tejas) manifes- 
taron ya áitt disfraSí (en la acta que levantaron y 
que queda ya citada en el capítulo XIV) que la 
constitución de 1824 se habia invocado para ga- 



224 MEMOItlÁS 

nar tiempo y eseitar. simpatías entre los mexiea* 
nos ciertamente adictos á ese ccídigo. ¿Quién 
habia .constituido á Teja^ en arbitro de los des* 
tinos de la.ijiaciont d^ la que es. npa parte y bien 
insignificante? Ella podia cambiar su- sistema 
de gobierno sin que el uso de eate >dereebb lo 
diera á alguno de los. asociados paro > resistir á 
fina voluntad genqral y terminante. ])|as al pro^ 
clamar los téjanos su independencia manifesta- 
ron cuan poca estimación baícian de. una ley que 
la conden9,ba. Atreviéndq^je a declarar que cesa 
la. obligación civil y moral de mantener la unión 
con los mexicanos, les ofrecen los; ^\ibleyadpi( 
sus auxilios; para sustraer^^ de 1^. autoridad 4 
cuyo ejercicio llaman despptismp milit^^r. . T^llo^ 
califican de nominales á lasi a^utoridaides d0 la 
República, y pretestan hacerl^es la guerra mie^a-^ 
tras permanezcan sus tropas en los tunites de 
Tejas. Y todo ¿para qué?. Para establece, v» 
gobierno independiente ó adaptar ^ las inedidas qáe es- 
time peer mas seguras para la protección de sus dere^^ 
chos y libertades. En este artículo 4e doble <«enti*. 
do, se comprende el caso de la incorporación d e 
Tejas á los Estados-Unidos, que ha ^ido el ver- 
dadero objeto de éstos, el resultado de las intri- 
gas de su gabinete que ha conducido las cosas 
hasta este punto y protegido la rebelión mas es- 
caudalosa que han visto los siglos. Asombra 
que tengan la audacia de proclamar libertad los 
que en desprecio de las leyes mexicanas han 
abierto un mercado de carne humana en Tejas; 
que proclamen derechos, los que habiendo viví* 
do enteramente á discrecioD/^no han respetada 



PARA LA 6UGRRA Í^Z TEJAS. 225 

una sola de las leyes que los sostienen en tiná*' 
soeiedad bieti dídeHadaj qué ttablen de! propie- • 
daídf te3' ^líe usurpan tí doniiftto^i^berano,' J^'én. 
fin, qoc se' alcen y apelliden gaérra A nfíüerté 
contra el pueblo que les dio patria, ricos hoga- 
r^^ leyeis' tióspitalaorias y su propia civilizaoidní'' 
¿'Has adelante sigae refiriendo como, <^Por fiti 
llegó él: día de que Io« colonos* de Tejas,. sedu- 
cidos por las T«nta|a;s '^ue* led proporcionnroñ' 
mil oircaneítanGiaff imprevistas, rasgaron entera^' 
mente el: velo y se deelairaron iitdependteiitei» 
san» rétam ^e la^ nación mexicaaa. ' : iios dtrleiga- < 
d'os^iVeududosefK Washington, distrito de Braso^' 
ria, eestendíeron eaSde Marqo de* 1636, la acta 
de sa indepeádencia. Esta* na^es mas que^^lá 
e8pi:e$¥>n de-ntihcjeho y desuna voluntad tiempo - 
ha conoci da: peroiel derecho se pretende apoyar ^ 
con auf Aonjunto asombroso de impostaras. ' En 
ella s0 asi^gora que los tejaiios fueron invitados 
y adraritidos bajo la fe át un cierto pácto^ de una : 
CQU^titiicioniesíerita y que anulada esta, cesan de 
todo^vponto s^€( obligaciones. La nación, imprn* 
clc^Qt^lliente.gc^nexosa con los colonos^ accédid á 
sus s4pUe^s, admit^ndolasen nukstrausociacion; 
porqijié .ellos lo quisieron y» pidieron. Hemo^ 
observado que al hacerles la» primeras consocio*' 
nes de tierras, era monárquico >el* gobierno* de la 
nación, y que.dei^paeq han 'ocurrido diferentes 
cambios que no los autorizaron á negar laobe^ 
diencia, poK-q?e;DU>gan sistema de gobierno se 
Impuso como ernidieiop» Una insolenté' áoripúíria 
de los^ habitantes de Ja República, no puede usnr^ 
p^xle lü facultad dei arreglar sa administración 



^^ MEMORIAL , : ( 

en los términos que le parezcan mas conVenien- 
tesi.si esta minoria no «staha contentiSt ppn I^s-^ 
variaciones, podita abandonar el país, del cj^e h^ 
bia ve<^ido á haeer una ca^ga niol^ta y un em^ 
barago peligroso. 

Continaa el Sr. T^Qi-nel eombatiendo^ los niotiv 
vpSt qive: alegaban tos lejanos parajasllifícariéu 
revfclion, eoffio eran: (Jue no se les permitió ifor- • 
mar un Estado independiente, q^^ se descuidaba 
la educaQÍon de las colonias: que estaban sacrii* 
ficados- sus intereses y los de Coahuila: que su<i> 
frianéstof sienes de los empleados: iqueno 'se les 
permitía Je vantar templos, rii^otro cuite ^que el' 
católico: y etí fía, que 'él gobierno mismo -de la 
República les era contrario y temia» de sus in* 
teaciones, en vez de esperar qub los protegieise 
y sostuviese la constitución del pais. : - 

y luego continua diciendo el señor eit*-itiíni««* 
tro de la guerra: '^convencido' el gobierno de la ' 
jasticia de la causa de la nación, (lo que en 
nuestro concepto importa tanto como si digese: 
después de todos estos svcesos^) conveneido el goli^emo 
de la justicia de la cansa déla nación, y no menos 
de su poder para hacerla triunfar, se ocupo muy 
activamente del apiresto de su ejército que mar- 
chase á; reparar los reveses sufridos por ún pu» 
nado d^ nuestras tropas, y á dair una lección se-' 
verá á los que habían vilipendiado el nombre Me- 
xicano. : • 

Las circunstancias en que se hallaba entonces 
la República, no podían ser ni mas difíciles ni 
mas complicadas: la constitución de 1824 había 
sido.abolida y otra no ^' habia dado, fo que'' 



PARA LA GUERRA DE TEJAS. 22? 

produjo una agitación y una incertidumbre que 
arredraba á los ánimos mas resueltos: el parti- 
do enemigo de variaciones en el código funda* 
mental, era todavía poderoso; sus corifeos con- 
servaban . aun las relaciones y el prestigio del 
poder que so ha ejercido largo tiempo: ¿no era 
prudente temer, que íilejándose.las mejores tro* 
pas del gobierno ha3ta Tejas, se inclinase la ba* 
lanza á favor de los contrarios del orden exis- 
tente de cosas? Así parecia á muchos délos que. 
no saben calcular todo lo, que vale el pundonor 
mexicano, cuando las intereses comprometidos 
son Ips de su gloria. El gobierno no vaciló, 
prefiriendo quedar desarmado en el seno- de la 
nación^ al triste consuelo de una seguridad que 
se compr^aba a costa de nuestra ignominia. 
Siempx'g recordai'é con lágrimas en los ojos la 
memorable respuesta del presidente Barragan, 
a un individuo que le pondera los riesgos de 
nuestra situación, y el peligro de que se levaüT 
tase otra vez el partido de D. Valentín Gómez 
Furias, si se dcsguarnecia el interior de la Re- 
pública, y se dirigían los mejores cuerpos á la 
colonia sublevada. Gómez FariaSy dijoy es un me- 
xicano; y su vuelta al poder me encierra en la inqui^ 
sicion^ la deshonra será suya] yero si Tejas no se re- 
cobra la ignominia, será nacio7iaL Preciso- es de- 
leitarse con ia correspondencia de la nación á 
esta confianza noble, desinteresada y patriótica: 
todos. los votos, se dirigieron hacia á Tejas y 
quedó el gobierno sin cuidados de Conmocio- 
nes poderosas en el interior. Cierto es que alr 
gunos mexicanos, aunque pocos, no sacrificaron 



228 MEMORÁIS. 

eñ las aras de la patria sus intereses y sus re- 
sentimientos; pero la inmensa moyoría se puso 
ahliadb del gobierno que con tanto tino habia 
considerado como fundamento de la conserva- 
cion dei la paz, lo que era para otros el princi- 
pio de nuestra ruina. Así se desplegan las ener- 
giás de los pueblos en las grandes ocasiones; y 
aunque luchen con una estrella enemiga, tarde 
o temprano vence su constancia los riesgos del 
destino. 

s > 

La falta de recursos era uno de los obi^tácalos 
qtÉe mas afligía al gobierno: nuestra hacienda 
habiá llegado al ultimo estado de decadencia por 
mil causas que por demasiado conocidas, no es 
necesario enumerar; ¿como hacer la guerra sin 
dinero^ hacerla en un pais tan distante adonde 
era preciso llevar hasta el mas necesario ali- 
mentó? No se arredro sin embargo el gobier- 
no; iempleJ en los preparativos cuanto produ- 
cian sus rentas y fué también auxiliado por la 
generosidad de los mexicanos. Aun así debian 
estar espuestos nuestros soldados á grandes 
inívaeiones; pero el soldado mexicano sufre, ca- 
lla, y pelea sienipre que combate por los santos 
derechos de su patria. Las revoluciones de 
1832 y 1833, habían destruido casi completa- 
mente el ejército, y apenas se ocupaba el ejecu- 
tivo de reorganizarlo; cuando le fué preciso con- 
ducir los conscriptos & la frontera. Los cuer- 
pos se formaban^ se instruian y disiplinaban so* 
bre la marcha; la mayor parte de ellos quema- 
ron sus primeros cartuchos sobre el enen igo, 
Gloriosa era era la empresa; pero sembrada d^ 



/ 



PAltA LA ÓbfcRáA DE TEJAS. &S9 

dificultades, porque el gobierno debia creatld 
todo; soldados, reeursós, todos los elémeñtoW 
para una guerra repentina. £1 gobieirrio Mpré^ 
mb eoñ&á el mando del ejército, al Eitmo. Sñ 
presidente general D. Antonio Ldpes de S'aiita^ 
Anna. 

Considero ahora acertada esta eleCéidn, por* 
que así lo pensé cuando se verifícd. ' 0>re<- 
ciente prestigio, de la esplendida victoria de Za^ 
eátecas, obraba actiyaniente eh él émmWátíl' ^óX^ 
dado acostumbrado á recoger laureles sóbr'é lad 
huellas de su éaudilloi &e múlt¡pUca1)aii - Uintó 
en ésta guerra los peligros y líts penalidades; 
que era comvenientísimo apelar al éíiftcrsiásmd 
que aunque es una pasión fugitiva, prddaéé'niit|^ 
felices resultados cuando S6 em|)Ieá bj^totta^ 
mente. En la junta que' reuní de todos tók -¿^ 
' nerales prfesehtes en la eapitaliisfé -can vito' ttííá^ 
nimetnente en las ventajas db líñ lioitíbratñiiehtb 
en cuyo favor estaban entonces todai IstS' ¿ir^ 
cunstancias.: * - -: ' í •- >'j • 

El gefaéial en: gcife' llegd á México & 'fíltes ^ ' dé 
Noviembre, y en principios del mes siguientte'^é 
dirigid á San Ltás Potósí^rspttefii tti^iliab^rse 
espedido las órdenesreonduc^ti^s para el móví^ 
miento de los. cuerpos, arreglo del matérídí'd^ 
ejército y de tuánto era necesario pái^ 'éiíá^ét¿¿ 
dar la campafifa; j Mujr activos <foeVd#Idé tiraba^ 
jos del general en San Lúis^ tantd, qué pttira el 
aumento de la fuerza d^ los cuerpos, cúmó^pník 
la organización de las bVigadas, áeopios de Vi^é^ 
res y de lo que faltaba que era éasl tddá, eí g&* 
bierrio delegd en el Sr, Santa-Anna sus fac^riltá;- 
ToM. II. 21 



Jí80 i MEMORIAS 

¿69 pfira proveerse de numerario con hipoteeft 
de las renta» de la nocipn^porqne al ministro ¡de 
h^ioienda s^ le h^hian cerrado ya todas las paer* 
ta^} 9^ l^ habían agotado hasta. los reéursos del 
peneamiento;^ el resultado correspondió á lús de- 
seos como era de esperarse. 
. £fi fines de Diciembre se móvieroii de San 
Luis: Potosí las ftierzas que exedian eii poco- del 
Admito, de 9.000« hoiábres,- eon direecioi» é la 
eiuda^.df B^ar ocupada p^f el énehiigo«* E3 
general deseaba Jéoaaslituirla en base de sus optír 
racionfi^ y servirse de la pitcunstansia de ser lé 
un^apoblac^iou' enteramente; n^exicana ^dtodo 
el tierritorio cb Tejapi, para contar con' los 'anxi-r 
^os qgie soianipnte, p<^e<ieQ hallarse entre ami^ 
^s: ppr.es|^:s^ propfo^' atravefilsur desiertos de 
4(10 legpafiit.fuj^tí^nsdose 4- ineoinodiidadies y esear 
jteceStique^n^Jtutbiera tiadja;do ^U: tanto estremo 
escogiendo Qtira. dii-eccíon^ Et ejercito pade^ 
cic{ inucl^Q, §ne6ta marohai y C9 merectedoo: de 
especial elogio por la constancia y resigna* 
i^ipn 4^iq|ie<mlaibetite::es oáp^ el 'sdidado me« 

«ícenp^' ; •• • • j. • " ' '. '."t.- 

M^ PlÜ9S9ÍQdieiido de li aBite|)Q»bé!íQh qtte: aíar 
44^^t^ 4^. los pit^atatÍTOSLálá óonvieóioit del 
tP^Í^YIH> spbrp. bt líeeesidad de abrir la campafia 
4e T^í/Eus, antefi de ¿oaír elaoo.deJSSd^^y dejan^ 
4<)>^ i9ÍgnM.ti(^pO'.4*uii hdo todas'Ias cuestit»' 
pipf <{a|s 49,e{|te mo4o da enatrar los^snoesos pof- 
di^n.fíegwrsa, \q qvu^é, yl^sótros' nds to«inta¿ co^r 
jgxa consts^ a tobarla naeíon es,' que: ó mediado! 
di^. Noviembre tde 163$ voltiá él ^general' Santa 
Annif ü[ la c^pitfil, y tan luego se oeuffii' el go* 
ir- 



I^AIIA La guerra de tEJAS. 231 

bierno de aetívaif las disposriciones intei^viniendo 
^qxiél gefc muy directamente en la elección de 
los generales, gefés y oficiales <jue debían mar-^ 
chár, y desigfíandó la eitidad dfe San Luis Póttwí 
pata 1h reuriídti del ejército que debía de operar 
etf ella bé^o^i^Uís (Jrdeftes> y cuyo numero fretnf^ 
Bos Ho^ páVecío desde ehtort^es muy poco bas* 
tílnte paira ^tacair'eohise^idád del ttíunfo mía 
piofblaei0ti ^^e- yá háíbia lUcho aquel mismo año 
desde lÉEarzo él Sr. Gutiérrez Estrada én sui^ 
memorias, pasaba! de veiilr'fian mil habitantes^ 
tosfenídos visiblemeute por la potencia del Nor- 
te-América, la riqueza del comercio que preteU'* 
dia especular en la adquisición de tierras» dirigi- 
dos por hombreé animosos y conocedores dé 
utrestrá situación y elementos como Zavala,]M[é' 
jía, Austin, &c., y enorgullecidos y aventajados 
en' lá' posesión^ de Bejar y otras plazas militares 
dé la frontera. A lo que debía añadirse que la 
cáiiipaSá que áé iba á abrir tenia por nuestro la- 
do el carácter de ofensiVíi, y por la de Tejas el 
de defensiva, duyas' circunstancias la hacían mas 
péH^tiosa. 

^ Conéiderándota como^ ofensiva poi^ nueátirá 
parte, teníamos en coiiti?a él número, el clima, el 
terreno, la índole de los colonos^ el sistema áé 
j^obierhó que' ellos aniabtiñ y otía» tálílas cir- 
cunstancias; y considerándola ednió de'fóffsívá 
por pdt^ de los tejíanos tenían en su ñivo^ 'los 
iftiámos elementos que á. nosdinís nos erati' ad^ 
ver^s y la multitud de feearsds que óffedk una 
fuerra delbnsiya^ sdbi^cf tocto euándc^Iascrf^ 
éélos^lbiiiñtañtes ponanuni jnuralla inveaeibleá 

21* 



232 MEMORIAS 

la conquista: y por eso dice el Sn San Miguel 
eipL su obra ya citada: ¿Qué puede hacer un ejér- 
cito invasor ei^ un pais donde no ejerce domi- 
namon morajL dCvClase alguna, donde ni las ba- 
tallas, ni]las plazas fuertes, ni ejércitos numc'* 
ros9^ pueden subministrarle lo que le es abso- 
Intan^ente indispensable, es decir, el coMentí- 
niiento Qacion^]|, don4e á pqi^^ paso encueiitra 
pbgt^culos, donde la poblsi^ipn en m^^ 1^> es- 
p^ra^ en todos puntos con las .arabas en ^ nianot 
donde up están seguros ni sus correos, ni, com- 
boyes, ni sus destacamentos;, donde lo fragoso 
ó \o pantanoso del terreno, se opone á su moví- 
iidad, y donde lo escaso de las subsistencias le 
pone en^ la necesidad de aumentan las exaccio- 
ne^í^, es decir,, 4^ alejarle mas y masl^ benevp^ 
lencias,4i& los habitantes? ~ , 

•A ^stas consideraciones debió añ;»dirse la del 
carácter, y condición de las gentes á quienes se 
iba á haper la guerra y para qu,e se juague de 
ellas tal cual las difinen los conocedores y han 
^reditadq los mismos sucesos» de Tejas, coiir 
cluinios este capítulo con la descripción qup f» 
lo ; conducente hablamos comenzado á dar en la 
última pieza con qu§ ^completamos el apéndice 
del tomo. 1? Sigue alli diciéndose: <'La raza 
dominadora (de Tejas), la inglesa, la que lleva 
el nombre del pais ^c. 

La.raza:doinÍQadora, la ingesas QS laque Íle- 
Ta ^1 nombre del pais y se compone de elemen- 
tos de no muy subida ley. Los téjanos son hijos 
de los Estados-Unidos y nietos de los ingleses; 
pero por consiguiente si se ha dicho conpropie» 



PARA LA GÜERBA DE TEJAS. 233 

dad que un porte-americano e« un ivigleis ^Í^ys(<¿ 
do al cuadr^^Q»^puedp asegurareis ai^apofiixiia^^ 
mayor ex^j^tijtud qxie up te¿^na,es ]e}.jn4s9io. ia- 
gle^ plevado .^Lcubo. . £9teca|rap);Q£ . orgulloso 
y türbulentQ de Lo^ inglesen, que 'SOXHuetidoa^l yu- 
go iuflei^ible de la, ley y deja^co&tumbres: pro* 
ducé en su pais. tai) admirables result^dQ?; de or- 
den y de, í^iyilizf^ciw en rae4io da jp^: desiertos 
y deltas bosqqo^.dje líi Ainéi-iíj% yab^dopaíloa 
sifs soJp3. instJLnt9Sj.tpr^a,.un,.ra bien (^stjí;ao0 

propio acaso p^.i^a^a ^ol.en;Ul&^^u<chaqu,e.aquítie^ 
ne que. sostener con la naturaleza; pero que lo 
hace impacientar,se.de todo yugo ^y ama j; un, gé- 
nero de selvática ^biertad^ retri^to qp.qpe no p^^e- 
de cíímodamepítej.rjecppocejrs? aj o^ig^j^l^ .^ h 
joven, poblacipft de los JJs^s^^lJftidQft q^^e : lan 
denodada y ^chos^jtnenjb^d^e .avian^a por 1^9 der 
.siertos Y .lo^ bpfsqui?s:del;Pe§fte,, ha de, tardar 
iliucho en fundirse de manera qu^reQalteAíentSru 
fíi^onomía rasgos marcados de n^eiai^iaUdad» Wl^- 
dítese.cuán distante no^^si^é^idiieiapa^ni^W 
esta ¡ íH^(}ionaíida4 ) W^^i^pa í,ein{tr^;:íloeiéiejftnoai, 
co?iru^§t^lofla^íí,ci^ jds <av^pÍjií<eros = y¿4«3^^lib 
de* jOtros .pueblos^q^^e.ji^^aQívSiO^iIsp epojaeptrpn 
embarazados en un^ empresa í temeraria, sin pa- 
^ocqr se ni sentir simp^itía» recíp;:jOQ^s, ; ,y . jiolo 
.unidos jnp^entáneameftt^t por la^ ;€^vid^ítcia dejun 

.gran.ri^^gPi^ja^un^.' > .♦ >]( ^ y. ••. luían ; -b v .;,' 
.; iJQonjOr eUe,%pintia dííian av^pjtaJT^rWifiá «11 de 
;un^.y^ga:é wdelinidai eodi^í^rla oual^iji0}$e ^s»- 
tisface por un trabajo ordenado sino eon p/[^aá»(Oti 
de las ' viciátiKLes tdel oréditbi él agio es <la plaga 
dQ -todo nupvo Estíido^mericiino, y seSaJad^- 



menté Íó és en Teja$, donde pbi e/ecto de Id 
precario dé la sitaaéion no puede el ánimo su- 
jetarse á nada qué sea legal y regulan Lod es- 
peculadores en tierras son, pues, una de las pri- 
^ meras notabilidades de aquel pais, dus eternas é 
insaciables sanguijuelas, y por bajo de ellos se 
tigita la turba dé agiotistas, (í mas bien petardis- 
tas en pequeño, á quienei^ la suerte ha propo^- 
eionado ttn campo menos vasto á la verdad, 
perd igualmente ruinoso en que ejercitar en 
toda eiasé de ranioá su talento i^dtii y íbgoso 

ettrttcter. 

lia nloileda fuerte paréée que nó se conoce 
Mil, circularido eñ su lugar el papel del gobierno 
Á los bbnos de la tesorería á un 70 d un 60 por 
100 de déjséuettto; y no podia menos de ser así 
tá uti pai^ én qué todo procedimiento se halla 
fatsiíieadd peí un ^rdeti fantástico de cosas, y en 
que la imaginación del hombife fotUpiendo laá 
trabas de )a rason ha quef ido f ealíz^ir m¿^iea« 
Mente suá MeáésJ de prosperidad y de ^íündeÉvn 
Úomú éste papel éarécé áé crédito fuera del páis, 
Ids édtfsUtiloi itlterldtes tifénén que pagarse coH 
tííeetós, y ya hemos dieíid qué pdf ahora apé'naá 

» 

existe otro esportáble que algodón. 

La tiérríl se cultiva por tUedio dé. esclavos, pot 
buyo solo hecho la primera y ma* noMc profe- 
sión del hombre sé halla cpnaenada á la itifamia; 
y loa hábitos que esté ófáett dé cosas engendra 
hé puedeti menos'de s«f fUnéstdí^ al tf rdeti soéial 
toad entero. 

f atldar ¿ nteáíddds déí sí^o XIX una- é'^ 
éledad sobre el tratejó dé nitídieioil ééí dCM 



Í>ARA LA ¿ÜÉRfeA DE TEJAS, ¿35 

¿lavo en sobre anacronismo, una especie de 
frenesí, porque este es un pecado contra Dios y 
la hctmanidad que tard,e 6 temprano tiene qaé 
pagarse, y que mieiitras llega la hora de sn total 
bJcpiacion emÁo en flatito Domingo, o la hieños 
Vérrible de las antillas inglesas, la áociedad qué 
Id conieté Id redinie todos los dias con niales fi^ 
sicos y niorales de todo género que él hace 11^- 
Ver sobre su eabfeza. finhoi^abu^na quift una 
generación que ha recibido de las pasadas éstt 
Calamitoso legado^ Id tolere y ceréehe de dia en 
día no pddiendo fésólrérée á sdprimirlo porqué 
al fin eL método del trabajo^ sea el que quiera, 
es siempre el cimiento sobre que él edificio se^ 
4^ial se encuentra fundado; peto conquistar hdjf* 
Un terreno inmenso y privilegiado^ y alzaréé 
por todo género de medios eon su soberanía» 
06IÓ por ensayar eii él la escllayitud) traspiañ- 
tándoia de un pais que se dice libré, y adeniás 
éminentemenfe cristiano. • . % ¡oh| esto es ten-^ 
•tar á Dios! 

i La raza inglesa, es üUá rasca aparté en medid 

del tínivefsó) utia eépetiie de~ fiimilia j.udaica eu 

-la gran edmunidad del género hániano^ pérb so» 

bre toddr tiétte átitlpatíás pronunciadas con lá 

faaadel hombre rdjo de laÁniériúai Entre ellas 

tíú e:2dsté puiitd alguno d% con tac to^ ni basta td¿ 

cid un continente para encérratlas á ambas: es 

preciso qué la una ti la otra perezcan. Lo sa^ 

^hemds pof la historia de La colo^iteóion itjglesA^ 

^Jüi^toriár contiáuadaén páginas sangtiéntas por 

li&digiiosLhijod^de ÁlbioB,ilo%íne)^tds ndrtér^PI^^ 

'ifi(^iÉidSfyvttiitenfada y méjol^áii potf stto itiwi 



dignos nietos, los téjanos. , Nosotros, los bárba- 
ros hijos de, Gartés y de Pkarro^ no hemos pac- 
todo Gpn los iufeUces indígenas que entiontramos 
;en Auxérica pata en seguida lantsarló^ inhumana- 
mente delante dé. nosotros eomo ojaa naanjaidade 
bufalo^i, añadiendo á la violencia ei escarnio y 
la mofa mas impia^ sino qiie buenamente les he- 
inos dicho: '*iiosotros nos obedeceréis, porque 
4somQ« mas fuertes y mas sabios, pero én cam- 
bio, vivirías con nosotros bajo la misma ley^ y 
queiKKireis incienso juntamente con áiosotros so^ 
bre lap aras del Dios del univcifso, delante de 
quien, todo es pequeño y debe prosternarse;" y 
les hemos cumplido núes tira palabra, cuaüto ella 
puede cumplirse entré -hombres. Pero los in- 
gleses. . .. . Bioe un autor de aquella nación al 
•pboponer una medida salvadora: precisamente 
de b^as mismas tribus que ocupan los. desiertos 
de Tejas:" ¿por ventura la política de Inglater- 
ra para con los indígenas de todos los países 
por ella descubiertos y conquistados, no ha sido 
'desde Ws prameros tiempos . hasjta el dia, una 
pokticá de estérminio? ¿No ha dimanado i -de 
dquí, inmediatamente la liátrodúceion' de 1» esk 
clavitud." . . • . : 

' 'Esta níisma infernal política^ es la qti6 siguen 
los nietos en Tejas, y aun si cabe con mayor 
^^^ageracion* Así las guerras comenzaron ^a 
'*éñtlfe^ ellos y los inciígenas desde el advenimien- 
tfó ^%r general Atistin,' fundador de' ia primera 
lí$^otíia'tejMa, y desdecjentonces han* confíniíado 
eféciendo sienipré en saña y dévastadioni como 
"el ^ottente ^ en despojos al desplomarse de la 



PARA LA GUERRA DE TEJAS. 237 

montaña; hasta que en 1839 se decreto una guer^ 
ra nacional de esterminio contra los cheroquíes^ 
nna de las tribus mas poderosas que habitan al 
N. Or de Tejas, entre los 32? lat. N. y el rio Ar- 
kansas, para despojarlos de las tierras que les 
aseguraban las antiguas leyes de México. 

Véase, pues, los elementos que constituyen la 
población de Tejas, no son aptos para producir 
una nacionalidad compacta, sino que antes bien, 
se chpcan y destruyen teciprocamente. 

En euantp á su ejército, en el dia se compone 
eq gran parte de voluntarios norte americanos^ 
animados del espíritu aventurero que los carae« 
teriza, llenos de valor personal, pero careciendo 
de li^ fuerza que dan la organización y la disei-> 
pliná, 5^mo llevados del cebo de la ganancia. £1 
último mensaje de presidente Hóustoh descubre 
la situación del ejército en cuanto á sus necesi^^ 
dades. físicas mal atendidas, si bien lo supone 
animado de un grande entusiasmo guerrero. La 
armada fU) está en mucho mejor estado, aunque 
se considera qtie está generalmente servida por 
buenos oficiales. : Pero la que ise halla en uh es^ 
tado. deplorable es la hacienda de Tejas, habien*" 
do Balido fallidos los esfuerzos por contratar un 
empréstito en Europa sobre qué tanto se ha tra^ 
bajado y minado en estos últimos años. Sin em- 
bargOj ya en fines de 1840 era dé seis millonea 
4e pesos la deuda pública, en Tejas; úempo eh 
que ofrecía tomar sobrje sí 5 dé la deuda pública 
de México, en cambio de su reconocimiento. Las 
rentas de Tejasy se forman de los productos de 
las aduanas y de las ventas de tierras; pero eo^ 



288 MEMORIAS 

rao ^1 gobierno m ve óbMgado á recibir ^en pago 
su papel, casi es este u«i valor imaglíiario.- En 
ua estado publicada en ihi peritídiea o^ñeial de 
Tejae, en 19 de Septiembre de 1B41 ise vé-,-^«0 
el total producido de las adu^anaág en los -quihce 
meses anteriores) por derecho de esportácioii y 
dé c®wsumo, era de 313,196'péiSósr; dé losí 'duales 
deducidas los glastos d^ recaudación, quedaba un 
líquido de 180,047; ' 

La religión no es el brazo mas fuerte dé los 
que unen á los! téjanosr* Hablando de^ ella, dice 
un autor tejanoi **nuestro credt^ pesa 3obre no- 
sotros con la misma ligereza qtier eí aire . . : . : - 
hay un solo puttÉo en el que todos cbñvetiimos 
que e^ en p^vteítat^ de donde^tíó^á'lla veriidí) el 
iiómbre; pero estamos tán^dividido» eii ij^artidós, 
qué el todo se halla reducido & un polvt^ i^per^ 
cieptible;" Sin embargo^ este autbr pondera la 
moralidad de sus paisaiú^, y la ensalza éobre la 
deHas mexicanos. .- * '- 

Las leyes^^ civiles -y crimiArtlésí'por'ííüs cuál^áf 
se gobierna Tejase scxn en gen^rtil, laó ii^gle^a^, 
con las mcvdificaeiones que sobre todb én lias se- 
gundas^ haí tenido por opt^túno hkcer. Lát^lé-^ 
yes^ administrativas son con la^ nbishiai^ ttíodiH^ 
oadoiíes las de loa Estado«^tJY>idoÉ; ' 

Si toda a estas oónsid'eraeion^s ^& hubtétati 
tenid6 presentes, la cárhpáña sobre Tejfts 'sé 
liabria preparado y oondacido' de otra máínerit 
que l^ibiera sido indudablemente gloriosa á 
tiuéstras amias. Nosott'os ío deeitños coifi dolor 
plero con sinceridad y prt'eclsadc^ del deber qu6f 
nos hemos impuesto potqxie'*pür4^íahi$ié* 



PARA LA GUERRA DE TEJAS. 239 

rüt tea una lecáon útil dada diodo el género hvtaa- 
no, como la definen los tábios, debe hacerse ver én ella 
como han influido los tucesos en nuestra suerte actual 
buena, ó mala, ñ imena, para que fomentemos las cau- 
sas de nuestra prosperidad; si es mala, para que evi- 
tónos las errores gue á ella nos han conducido." 




mr^iíi^i^'^'^^iíií 




CAPltÜLÓ XVlíí: 



ÉntiAiasmo y deiicion con qué el general Filisdla se ofreció al go 
bierao mexicano para servir en la guerra de Teja8:*^AceptBcioá 
del gobierno. — Marcha para San Luis. — ^laatrucciones del gene 
ral Santa Anua al general Ramirez. — Nombramiento del general 
Filiflola para segundo en gefe del general Santa Anua. — Marcbá 
del primero para Béjar--*-Be¿ne8e á la sección que mandaba el 
general Ramirez. — Paso del Salado.-^^Pftrte oficial qud recÍTO el 
general Filisola sobre la capitulacion.de Béjar, y lo trasmite al 
general en gefe. — Instructíonéi que recibe de este. — Reunión dé 
las fuerzas del genéralBainiréz y las del general Cos. — Nuevas 
instrncciones que di6 á su segundo el general Santa Amuié 

Filisola, general de la República, qué hacia 
tiempo se eseusaba de prestar servicios de ar* 
tnas por no mezclarse en las dissenciones intes* 
iinas que tanto afligían al pais; manifestcí ed esta 
ocasión aí general en gefe sus deseos de partici- 
par de los pelig^ros de la guerra, y defender la 
integridad del territorio nacional, é inmediata- 
mente recibid ía siguiente sdpréitíá ¿rden: 



i^ARA LA GUERRA DE TEJAS. 2ál 

'i 

SECRETARIA DE GUERRA Y MARINA. 

Sección centraL^-Mesa. . . • — "Exrao. Sr, — Cpnn 
vencido el Exmo. Sr. presidente interino de la. 
herJica resolución de V. £. para sostener la in- 
tegridad del territorio nacional, que se haU^ in- 
vadido por un puñado de aventureros que han 
insurreccionado los iertiles. terrenos de TejaSf 
se ha servido disponer marche Y, £• á las orde- 
ñes del Exmo. Sr. general en gefe del ejército 
dp operaciones, benemérito de la patria D. An- 
tonio López de Santa-Anna, y al efecto . hago 
hoy las comunicaciones respeetivaat á Qn de qué 
se le ministren dos pagas de su cla6e "$ como 
empleado. Tengo el honor de decirlo á. Y» £* 
para su satisfacción. 

Dios y libertad.. México, Noviembre 18 de 
1835. — TorneL — Exmo. Sr. general D. Yicente 
Filisola." 

Y aunque se le había anunciado, por ^ ihismo 
general en gefe que la salida' de la capital no se- 
ria basta fines del mes, inopinadamente recibió 
orden del 23 para que á la brevedad posible mar- 
chase á San Luis^ en cuya ciudad debían estar- 
se reuniendo los cuerpos de las diferentes armas 
de la división de Tejas, y donde debía el gene- 
ral hacer construir monturas vestuarios y cal- 
zados, mientras llegaba allí el general en gefe; 
y en tal virtud, Filisola se puso en maircha para 
aquella ciudad el 25 del mes ya citado. 

El general Santa-Anna seguía ocupado en los 
otros arreglos referentes al gobierno, y en dejar 
ToM. II. 22 



242 MEMORIAS 

instrucciones á su instituto para la marcha pa« 
lítiea que íébia llevar la nación; pero coriclui- 
das que tuvo las disposiciones relativas á la cam- 
páfia, salió de México con tal diligencia, que al- 
eanzcí al general Filisola la mañana del mismo 
dia 5 dé Diciembre en que ambos llegaron á San* 
Snis Potosí. El dia 7 dirigió al general D, Joa- 
quin Ramiress y Cesma, á quien se le habia con- 
fiado el mando de la primera brigada, paráaú- 
xiliaV á Béjar ó batir á los sitiadores, las siguien- 
tes instruceionefir. 

1? Luego que llegue á la- villa de Larédo so- 
Ucitará los reemplazos destinados al batallón 
Morelos si no estuvieren en dicha población, or^ 
denando al geféque los tenga á su cargo que isé 
le incorporen á la mayor brevedad, y con el ar- 
mamento que llevare sobrante armará á los in- 
dividuos que no lo tuvieren, distribuyéndolo en 
los cuerpos de la división; si los reemplazos di- 
chos estuvieren en camino de Laredo á Béjar los 
mandará detener basta incorporarse coh ellos, 
según anl^s se le ha prevenido. . 

2^ £n los pueblos de su tránsito, valiéndose 

del entusiasmo, sacará cuantos ciudadanos útiles 

rapieseo manejar las armas, incorporándolos en 

sus filas en clase de voluntarios auxiliares para 

- aumentar la división. 

3? Desde Laredo mandará observar á los ene- 
mígos, para que conforme vaya aproximándose 
tenga noticias positivas de la posición que guar- 
dan ñierza, número de cañones con que buentan, 
y aun si es posible de las operaciones que pien- 
sen ejecutar» para arreglar con mas acierto las 

/ 



PARA LA GU£aRA DE TEJAS. 243 

$qyas, $il misino tiempo que dirigirse correos se- 
garos y bien pi;áctico¿ en el terreno al general 
Co^, ad virtiendo el día en qa3 debe avistar el 
campo de los eaemigoa, y que si observase fue- 
go de eañon que le 4é á conocer haber camen-^ 
S5iido funciopea de armas entre su fuerza y la díe 
los sitiadores^ emprenda upa salida con toda la 
que pueda para asegaraf mejor la acciona Esta 
comunicación se dirigirá por dos o tres conduc- 
tos, advirtiendo á los Correos el punto doade de- 
ben encontrarlo con la respuesta. 

4? . Emprendida su marcha de Laredo á Bé- 
.jar caminará con las posibles precauciones j^ra 
4^0 ser sorprendido por alguna emboscada o por 
Ja noche en su campo^ haciendo que el servicio 
-i^e ^ejecute según las. leyes mas estrictas de la 
.milicia. 

5? Si los enemigas le salieren al encuentro 
para presentarle acción, examinará ante toda^ 
cosas la posición que han tomado, y si fuere de 
tal modo Tentajosa que considere no poderlos 
batir, evitará atacarlos, dirigiendo sus maniobras 
é llamarlos á pelear á otro terreno, bien mar- 
.chándo hacia Béjar por uno 4<^ ^Qs flancos si el 
terreno lo permite, o emprendiendo una falsa rei^ 
tirada hasta nna ó dos leguas. Si estos movi- 
mientos no sacaren al enemigo de su ventajosa 
posición, y fuese preciso facilitarse el paso, Be 
hará uso ante todas cosas de la artillería^ én par^ 
ticular de los faegojs de elevación, y con algunas 
escaramuzas se le entretendrá, para dar lugar á 
que el general Cos se aproximé por retaguardia, 
á cuyo fin habrá cuidado de avisarle oportunar 
mente. 22» 



S44 MEifÓRiÁS 

6? Si el enemigo presentare batalla en caiil^ 
po abierto, se procurará no perder momento en 
la formación delalíbea/de modo que los fue- 
gos y movimientos sean siempre anticipados á 
los suyos. Bien situada nuestra artillería, ella 
ha de ser quien cause los primeros estragos. La 
caballería en dos columnas llamará la atención 
de los enemigos por los flancos á retaguardia, 
aprovechando cualquiera descuido ó debilidad 
dará recibir la acción, operación muy segura 
cuando la caballería enemiga no puede ni aun 
hacer frente á la nuestra. Al observarse el me- 
nor desarreglo ó indesicion en las filas enemi- 
gas, se ejecutará rápidamente una carga á la bar 
yoneta, dejando dos reservas proporcionadas, 
para que una sostenga la artillería y otra la car- 
ga de la infantería que debe obrar á la bayoneta. 
Emprendida la acción toda vacilación es peli- 
grosa; la victoria la obtiene el que con mas ¿r- 
den, prontitud y valor sabe atacar ó resistir á su 
contrario, sin desconfiar un monmento por el 
tiempo. 

7^ Sí los enemigos se atrincherasen en las 
misiones de la Espada y Concepción, distantes, 
la primera uña legua de Béjar, y la segunda, 
cuatro, no emprenderá la primera división ata* 
que alguno, entonces se salvará el camino, pues 
dichas misiones están situadas precisamente en 
el de Laredo á Béjar y dándose un corto rodeo, 
la marcha se dirigirá á dicho Béjar, para des- 
pués con mas acierto continuar al drden desata- 
que. Si el enemigo al ver que se escusa el en- 
cuentro en sus puntos fortificados de Laredo y 



Í>ARA LÁ GÜERilit D£ TEJAS. 24^ 

t^oncepcion, saliere, y se atreviere á atacar, se 
mandará aviso al general Cos» y se le presenta- 
rá batalla del modo ya espresado en el art. 6?, 
aunque la localidad ni otro motivo haga variar 
algunos de los movimientos ya indicados; pero 
siempre ha de exitarse el menor des<írden» aun 
aquel que la fogocidad del soldado produce al- 
gunas veces. 

8? 91 los enemigos permaneciesen en una 
de las misiones citadas; d en algún otro punto 
que hubieren fortificado, se procurará antes de 
atacarlo examinarlo bien hasta no tener duda 
alguna de su verdadero estado, y nada se em- 
prenderá, si no hay datos seguros del buen éxi- 
to que eS) el vencimiento decisivo» pues cual- 
quiera descalabro seria irreparable en aquellos 
terrenos tan distantes de los auxilios; por lo 
mismo nada debe aventurarse á la fortuna. 

9? Los estrangeros que hacen la guerra á la 
nación mexicana violando todas las leyes no son 
acreedores á consideración alguna; y por tanto 
T¡p se les dará cuartel, cuya orden orden se ha- 
rá saber oportunamente á las tropas. Ellos con 
audacia han declarado guerra á muerte á los 
mexicanos, y debe correspondérseles de la mis- 
ma manera. 

lo. No siendo posible preveer todos los ca- 
sos en que pueda encontrarse el general de la I?* 
división, se deja á su valor y pericia el prevenir- 
los, encargándole sobre todo, no comprometa 
acción alguna sin la certeza de su feliz resulta- 
do, aunque no por esto deje de aprovechar cual- 
quiera coyuntura que se le presente, de descuido 

22*» 



Í4é MB1MORÍA9Í 

6 cobardía dél enemigo (1). El tenor y espíritu 
de estas ínstrucfciones demuestran los principios 
que guiaban al general en gefe, y las operado^ 
nés que Se proponía ejecutar en esta campaña. 
Mas adelante veremos coma se desenvolvieron 
aquellos, y cuales de los otros pudieron tener su 
verificativo. Volvamos & lo demás que paso 
cuando se redactaba él documento do que aca- 
bamos de hacer mención. 
. En estos momentos se ocupaba ya el general 
Filisola de la comisión que se le había encargado 
desde México, cuando el día 8/fué llamado por 
el general en gefe para prevenirle qtie se dispu- 
siese á salir el día siguiente á toniar el mando 
de las divisiones de los generales Ramirez y Cosj 
hasta qufe S. E. llegase con el grueso dél ejercí-» 
to, en estos precisos términos: 

"Como á la llegada del Sr. general D. Joaquín 
Ramírez y Cesma á San Antonio de Béjar^ pue*» 
den ocurrir algunas díferenfcias sobre el mandó 
en gefe de aquellas fuerzas reunidas, por la igual- 
dad de graduación de los principales gefes, pfh- 
tece prudente que en circunstancias estraordi-» 
narías y peligrosas^ sé- eviten por todos medios 
altercados ó disgustos trascedentales al servicio 
de la nación, y conviniendo ademas la unidad del 
mandó en las operaciones de guerra j he dispues- 
to que V. E., como mi segundo, marche con la 
velocidad posible has^a San Antonio de Béjar a 

{ZJ Este pliego estaba datado en el cuartel general 
de Saa Luis Potosi, á 7 de Diciembre de 1835, y firma- 
do por el Exrao. Sr. genial en gefe D. Antonio López 
de Santa Anna. 



tAEA LA GÜEilltA DE tEÍAS* 24t 

tomar el mando en gefe de las trojlaá qiid allí se 
ireuniérien, ínterin yo puedo llegar toú el re»ld 
del ejércitov qne consta á V. £. estoy orgañisan^ 
do en este cuartel general. 

^<A1 tomar V. £. el máiid<> de i^uéllas tropü^^ 
pondrá la att neit^n de mejorar la fortifícacioü y 
entretener al enemigo hasta mi llegada, para 
que pueda batirse ton seguro éxito. Si el en^*^ 
migo levantase el campo^ y pretendiese iretifarse 
á BUS poblaciones, entonces, y nó mas entotteeS, 
tomará Y. £» sus medidas para batirlo pot ía re- 
taguardia, aprovechando los motnentos qtle Y. £* 
encuentre mas oportunos para evitaf de introduz- 
ca en poblaciones, batiéndolo decisivamente. 
Desde el mon^ento que él eüemigo levante su 
campo, mandará Y. £. aviso por éstraordinario. 

A los generales D. Martin Perfecto de Cos y 
D. Joaquin ítamireá y Cesmá, transcribo ésta, 
comunicación, para que le den su mas puntual 
Cumplimiento, . poniéndose en el momento á las 
:drdenes de Y. E..(l). 

En consecuencia, ese misino día se dio á re- 
conocer en la drden genei'al, al general Filisola 
, por 3? en gefe del ejército de operaciones, y al 
siguiente emprendió su marcha sU amanecer, lie*» 
vandó una escolta del --reginfiiento activo de S^Ü 
Luis que no pttdo seguirlo mas que la prittlliril 
jornada hasta la hacienda de Guadalupe el Cárm* 
cerof á donde líegdron muy avansfiada aquella no- 



^ (I) Este pliego estaba datado en el cuartel general 
de San Luis Potosí, á 8 de Dicierabre de 1,885, y firma- 
do por ei Exmo. Sr. general en gefe, D. Antonio Lopes 
de Santa Anna. 



1 



248 MEMORIAS 

ebe^ luibieiido el general pasadose ocho Iegaa$ 
mas adelante, á la hacienda de San CrUtovai^ 
pues llevaba tal diligencia en la marcha, que á 
los cinco dias llego á Leona Vicario, y en otros 
tantos, á la punta de Lampazos. AUi tavo las 
primeras ideas de la capitulación que había ce* 
lebrado el general Cos en Béjar, y el dia si« 
guíente 19 de Diciembre continojí su marcha 
hasta lograr reunirse á las doce del mismo, á la 
sección que mandaba el general Ramírez en el 
pasage llamado el Paso de la loga sobre la ori- 
lla, derecha del rio Salado. 

El general Ramírez se había detenido allí por 
estar el rio tan crecido que era imposible va- 
dearlo; y óomo no había ni *^ apariencia deque 
' pudiese bajar sino después de muchos dias, ha- 
biá dispuesto y principiado la construcción de 
un puente cuya dirección tenia encargada á un 
capitán retirado de origen espaííol llamado D. 
Blas Esnarreaga que poseyendo algana inteli- 
gencia en el ramo, y may prácticamente del rio; 
se habia prestado gratuitamente á hacer la obra 
con herramientas y peones, que pagaba de su 
peculio. Al dia siguiente, manifestó Filísola, 
al general Ramírez, sus deseos de ver lo que se 
tenia adelantado en la construcción del menciona- 
do puente, y con tal motivo, ambos se dirigie- 
ron al lugar en donde se estaba trabajando que 
era tres leguas mas arriba, del en que estaba 
acampada la división, sobre la orilla izquierda 
del rio; y pareciéndoles que la conclusión debm 
dilatar muchos dias por lo ancho del rio y estar 
su lecho formado de lajas, convinieron ambos 



PARA LA OUERRA DE TEJAS. 349 

en que se eonstruyesen na par de bahas y ensa« 
yar el paso en ellas. Con tal objeto hicieron bajar 
toda la madera que estaba destinada para el 
puente, y aunque con muchas dificultades por 
la escacez de herramienta y absoluta falta de 
clavazón, la cual, se suplic(í haciendo uso para 
unir y asegurar las diferentes piessas de las bal- 
zas de tiros de cueros de res y al tercer dia que 
estuvieron acabadas se comenzcj la maniobra 
del paso por medio de una maroma que se esta- 
bleció del uno al otro lado del rio, haciéndola de 
todas las riatas y lazos de los atajos á ñilta de 
otros medios. 

Para que la artillería pudiese entrar en las 
balsas, y salir de ellas al otro lado, faé necesa- 
rio construir una especie de pequeño dique en 
cada orilla del rio y un pedazo de puente porta- 
til, formando de palos puestos, y amarrados pa- 
ralelamente, y sobre estos, otros verticales^ cu« 
yo primer estremo llegaba al dique respectivo, 
y- el otro, á la balsa para que la pieza que se 
embarcaba pudiera correr por encima de él; le 
que hecho de un lado, sé quitaba el pedazo de 
puente, para Uebarlo al otro; y repetir la misma 
maniobra en la otra orilla para Mesembaroar la 
pieza. Es indecible lo que los Sres^ gefes, ofi« 
ciales y tropa, trabajaron en esta operación, 
echándose los primeros á el agua, lo mismo que 
los soldados; y merced« á estos esfuerzos, ya el 
dia 22 toda la división se halM al otro lado del 
rio, sin haber ocurrido otra desgracia que la 
muy sensible que vamos á referir, tanto por la 
persona en quien recny¿. como por el motivo. 



250 MEMORIAS 

El capitán Esiiarrfeá.gia^ que lío desCaTisábá ni 
atin de'iioche en la ultima de las maniobras del 
paso del rio, faér insultado por el prirtiér ayudan- 
te Arenas, y queriendo dar su queja al general 
Filisola, que se hallaba en él cartipo como' aunas 
mil iráras del i^itid en qñfe ocürrirf el Idnrce, mt)ií- 
tió en un caballo que le franquea al efecto él co- 
ronel graduado D. Beñvenuto López, y habiendo- 
teñido necesidad en elcaminó de apearse Esnar-» 
réagá, al querer volver* é montar recibió una eot 
del éabrillo que lé ifompirf la pierna deréeba unas 
cúatío pulgadas más abajo dé lá rodilla. Esté 
acontecimiento fué tan sentido por toda la diw- 
sión como lo merecían ías bellas prendas (jue 
distinguían al pacientej y el ilateires general que 
hstbiá demosthido eh ayudar á los trabajos del 
paso del rio, y én los que habia comenzado para 
preparar el puente, pagando ademas de sü ból- 
tsillo los operarios y carpinteros qué empleaba 
en la obra¡ = 

Tampoco' debemos omitir que el dia mismo 
qué el general Filisola sé ineórpwaba á la sec- 
ción del general Rnfmirez, encontró con este ge- 
fe al prefecto de Rio-Gratide, que habla venida 
é pedirle alguna tropa para la defensa de aque* 
Ha villa, Mas cómo luego se supo que se ha- 
bian reunido en ella cerca de doscientos hombre» 
armados entre vecinos y tropas presidíales, no 
tuvo á bien que se concediesen los que el pre- 
fecto solicitaba, y antes bien, le exhortrf y p^^* 
vino q lé se regresase á su residencia para faci- 
litar por su parte al comandante militar de dicha 
villa los auxilios ne<^esarios para el transporte 



Para la guerra de tejas. SSSÍ 

de 160 cargas de harina y 40 de túcxh que debtaft 
situarse en Laredo; y los mismos que dias antes 
debieridn haberse conducido á la gúairnicion' de 
Béjaf isegon las (ordenes libradas al efecto por el 
gobernador de aquel departamento. 

Verificado el trabajoso pero breve pasage del 
rio Salado, el general Filisola diíí fel parte^opor-- 
tuno y circunstanciado al general eri gefe de to- 
do lo ocurrido en él, y ademas de la capitulación 
de Béjar, transmitiéndole la Comunicación en que 
le noticiaba al general Cos, añadiéndole el gene- 
ral Filisola qtie inmediatamente continuaba con 
la división flel Sr. Ramii-ez y Cesma para Lare- 
do, y desde allí hasta donde encontrase al gene- 
ral Cos, y que esperaba al mismo tiempo las 
instrucciones á que debiera arreglarse á virtud 
de ios fatales é inesperados aconteciniientos de 
Béjar. 

Además de esto se dirigió á las autoridades 
de los departamentos de Coahuila, Nuevo-Leon 
y Tamaulipas, haciéndoles entenderla poca tras- 
cendencia que debian tener aquellos sucesos pa- 
ra desgraciar las operaciones deí ejército, siem- 
prc que ayudasen á sii buen éxito, pues aunque 
se habiá perdido la población, se Habiati salvado 
todas las fuerzas; que la guarnición y el vecinda- 
rio estaba de nuestra parte.* 

El 23 la división volvió á ponerse en marcha^ 
y ésta fué desde lueg-o dé las mas penosas, por- 
que desde el rio Salado al iBio-Grande; (por otro 
nombre. Rio Bi-avo, sobre cuya margen izquier- 
da está situada la villa de Laredo), hay 22 le- 
guas sin que se encuentre en ellas en ciertos 



263 MEMORIAS 

meíSes del año una sola ^ota de aguai y el de Di- 
ciembre es precisamente uno de los que falta 
absolutamente, escepto en los ríos que crecen 
don las lluvias y nieves de la estación como el 
Bravo, el Salado y otros que vienen de largas 
distancias, y ciertamente no son los mas que 
atraviesan el pais de que venimos hablando. 

Por esta razón fué menester que para socorrer 
la necesidad de la sed ala tropa, no bastaron las 
medidas que fué posible tomar^ porque no habia 
barriles en que llevar el agua ni muías en que 
cargarlos. En este apuro se hizo marchar á la 
ligera un oficial para Laredo^ con ordenes al co*" 
mandante délas armas para que se proporcio* 
nase todos los barriles posibles y los mandase á 
lomo de muías á encontrar la división; y como 
aquel puso tanta diligencia que pudo llegar á 
Laredo el dia 25 en los precisos momentos que 
p or el lado opuesto estaba también el general 
Cos con su sección, esta circunstancia fué tan 
favorable, que mediante ella este digno gefe to* 
mo con la mayor actividad las medidas condu- 
c entes, y al dia 26 siguiente la división encontré 
á cinco leguas de camino treinta muías cargadas 
de agua, que fué recibida por la tropa como el 
pueblo de Israel, la que Moisés hizo saltar de la 
peña en el desierto; y entró á Laredo con tal con- 
t ento y entusiasmo, como si todo eí camino hu- 
biese venido disfrutando de las mayores cornos 
didades y .placeres.^. 

No tuvieron menos alegría y consuelo los su- 
fijdos y valientes militares de la sección del ge- 
neral Cos, con este encuentro de sus paisanos 



^AfeA LA GUÉIÍllA bE TEJAS. ¿53 

y camaradas, por cuyo arribo habían suspirado, 
y con cuya ayuda no hubieran tenido, sin duda, 
q^e evacuar á Béjar, pues estaban pjersuadidos 
que marchando todos reunidos á aquella ciudad 
prohtáróénte tendriátf el placer de Vengái: en loa 
eifeínigos lo§ sufrimientos pasadóá. 
** ]iÜomehtos antes de arribar a taredó, el gene- 
ral Filisola recibió nuevas in§truc6iones délge- 
neVat -en geíe, pero hó las qué le habia pedido, 
sino las que tuvo á bien librarle, conforme a las 
primeras y poco esactas ideas de los. sucesos dé 
Béjar qué se le pudieron comunicar por el gene- 
ral Ramirez, pues no podian proceder aquéllas 
de las que el íni^mó ÉiTisola le, comunico des- 
pues del paso; del Rio Salado, pol* no haber ha- 
bidó el tiempo bastante para- que se contestase 
este párté. ' Ellas* éstatári cóncetiidas en los tér-r 
nuAoS' Siguientes: 

K^ > BÍiEaeiOfO' DE' 0PERh.CÍONE& 

*'Núm. 15. — Exmo. S^.H-rHabieUjd^o caído eu 
pOjd^er ;de los rebeldfig^^f olopos, la ciudad de Bé- 
jar, , se l^ace pjreí^sQ variar l^i myrcha áo es^ di- 
visión, y desd^lvipgo. prevengo á.y^, E. la dirya 
á^la. Vilift ^^ .Guei;rejrpj ;P.unto c^nycic!or 3.ñ\ps, 
]>or píesiíÜQ."de:^tlip-(^rftnde, y? el que eíS.necesa-r 
rio, quede cubierto cuanto antes por esa división 
8pateniéítdj[^]ya:á tpdjS^.cpst^ ía^^ V* É. 

liuevas ordenes, -i * , • ,' 

Ordenó á V. E^, facultándolo estraordinaria^ 

ment^ a nombre del supremo ffobierno, que en 

el departamento de Rio-Grande, reúna cuanta 

fuerza pueda exitando aquellas autoridades, ^ 

ToM. II. 23 



254 RlEMORÍAd 

el patriotismo de todos aquellos habitantes á 
sostener la causa común. También procederá 
V. E. á reunir quinientos caballos gordos de tp^ 
das las haciendas de ese rumbo, cuyo importe 
será satisfecho á mi llegada, y acopiará consi- 
derable numero de víveres, ademas de los reu- 
nidos. Los dispersos los irá V. E. reuniendo 
y armando á la vez. 

A la previsión de V, E. queda conocer ló in- 
teresante de estas medidas, y omito encarecér- 
selas, cuando me es tan conocida la eficacia de 
V. E. tratándose del mejor servicio de la na- 
ción. 

El adjunto oficio para el general de brigadaí 
D. José XJrrea, lo dirigirá V, E, por el camino 
que debe traer de Durangp á la villa dé Laredo, 
á donde se le habia mandado venir, y es muy 
interesante llegue á sus manos, para que no par 
se del departamento de Rio-Grande y pueda 
reunirse con V. E., como se lo prevengo» á cu- 
yo fin, puede librarle á este general las ordenes 
que tenga por convenientes. 

Pasado mañana emprende su marcha la pri« 
mera brigada del ejército para ese rumbo, y 
succesivamente seguirán las demás fuerzas, sif^ 
viéndole á V. E. de gobierno, que ya llegare á 
Leona Vicario, el 6 del mes entrante amas 
tardar. 

Dios y libertad. Cuartel general én San Luis 
Potosí, Diciembre 30". d.e 1835. — Antonio López 
de Santor-Anna. — Exmo. Sr. general de división 
J), Vicente Filiiolat ^üegundp^^ 4^1 ejírcito de 
operaciones.'' 



PARA LA GUERRA DE TEJAS. 355 

Con estas instraccionea recibid también aviso 
de que un capitán del regimiento de Verauruz, 
con la correspondiente escolta conducia treinta 
mil pesos para la división; y qne habiéndose 
nombrado proveedor general del ejército al co- 
ronel graduado D. Ricardo Dromundo, se había 
dado drden de que se dirigiese á Rio-Grande, y 
recogiese en su tránsito por Leona Vicario y 
Monclova, los víveres qae hubiese allí reunidos 
con destino á Béjar. 

Pero com^' |]^' la, división iB»taba> sobre Lare- 
do, y era conveniente que la del general Cos se 
reuniese con aquella, el general Filisola no detu- 
vo su marcha ni créyo prudente volver para 
atrás con solo el objeto de encontrar en el ca- 
mino la eottdaeta. 







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Posición geográñca de Laredo. — Llegada de las tropas áiste pUA* 
to.— Noticia de los movimientos de los facciosos.-— Carta particn* 
lar del general Filisola al general Santa^Anna, en que se da cnen* 
ta de sus operaciones, y su parecer para el mejor éxito de las de 
la campafía. — Contestación del general Santa-^Auno.'— Obeerv acio 
nes.— Marcha del ejército á Mouclova. 

Importa á nuestro proposito dar alguna idea 
de la villa de Laredo. En nuestro concepto, co- 
mo punto militar, no podia ser peor de lo que 
és. Esta villa se halla skuada* sobre la orilla 
izquierda del Rio Salada, el cual corre á su es- 
palda. En caso de un Maque, sola laplaza tie- 
ne de que servirse, unos''€uaiitos^4dificios de pie- 
dra y lodo, y los mas' de ¿do ve y de muy corta 
capacidad, inclusa la iglesia. Ésta ciei'ra por 
el lado del Oriente, el cuadro que forma la ptatta; 
pero en ninguna parte de ella pudieran alojarse 
con alguna comodidad ni cincuenta hombres de 
tropa. Todas las demás habitaciones son unos 



Para la guerra de tejas. -237 

tristesr jaeales de madera^ cubkrtos despaja y 
están esparcido» tan distantes y tan sifa rfi^enni 
direcoicoi, qtietauaqiie oeupan un acre de imieba 
consideración j .para que pudiesen ser cirontába- 
lados de una muralla óbiedidefóso, cercad e»tá« 
cada o tala, én caso de deberse foctificar dí¿ha 
•villa, seria preciso ceñirse á la sola plafea, veri^ 
ficándolo con las cuatro boca «calles qae tiene^y 
las casas que las componen, que son también po-^ 
co menos que insignificantes para el objeto. iTie-^ 
i^e la leña laay l^jost ^1 a^gua necesita tomsírla 
delirio, pudieii^fier privada de ella desden la 
odlla derecbaconimubha facLlidad:, y caíiecé enló 
absQlutoi de toda otra clase de necúrsos para la 
manptenoion -de una gtxárttietoin, escepto la rearne^,' 
p»r la abundancia que hay i dé ganado mayor en 
las iamediae^oi»esi» i ^ ; • ;í .' ^ '/ <' 

* ¥:por lo 4tie^»óíi los adxiiioi^^ f adn corauni^* 
caoioné s > icen! que' pvdia icoritar^ dé ks otra» po** 
bJd6ioiiefe,.idébe tenerse' presente» que distfi' de 
Bí¡jaT. 70ileguas,r4O de i2ú}-^Crmn¿íé, 34 de laPtUf^ 
tadk lÍ4ímpazos^;2^/áe^'Cnidad*€ru&rrer&^é Revülaí 
70¡con icbrtá dí&renciU' de Getiád'á Baáía delBs*^ 
pifitu Santo}\oómo otras tantas ^de MMiíbvaí ÍIO^ 
áeiLeona VicagfiotSO de Mmter^;^f^SB áéMataj' 
morosi, : ; Y todo iél >iaiben»edi<;» de estas diiriersiCB i 
distonciá^ es un pa¿& desierto y frecuientado • la 
mayor parte^tlel año aolaméí^te por Ibs; coman*- 
doieá y otras tribus dé;iiadi(l8^bárbaros>qúe'l0i'ha-^ 
denmuy'pcligíoso'i- i'.-; !' • ' -• ^^í} 'i' * -'' i'' 
:TaL í<(té>-6Í/rdétiláado que dieroh sus 'óbéerva«^> 
cipjies álrgi^i^jríil Filiadla, hechas en) icconpafiíst' 
de lo», ge^n^^s:: Aáittire^, sCos y otmsilgefes, al^ 

23»* 



2S8 MEMORIAS 

áia siguleate dé sa llegada! acjuelia villa. Lad 
hizo también estensi vas a sus iamediaciones^ y 
dedajó que ni éstas ni la mii^tta población eran 
míUtarmente fortifieables, á na ser por nn ej^*» 
cito de diez mil hombres. 

En un logar como este, fué preciso que la tro* 
pa se alojase en los corrales por no haber eosa 
mejor, y los oficiales se aglomerasen en las po* 
ea» casas que se hallaron de algana mas capaci-» 
dad para el efecto; 

No habían tenido ni el tiempo dé de^cánsaif 
cuando ya se. tuvieron noticias de que hablan sía* 
lido de Béjar trescientos ñiceíosos para hostili^* 
zar: á Matamori06 y las demás villas del Norte^ 
de lo que se áié avisb á dichas poblaciones) pum 
que estuviesen á la tnirá, y también al teniente 
í). Nicolás Rodríguez, que andaba por las inme'* 
diaciones de Lipafitiilán y Ban Patricio; pero 
muy luego cuatro soldados presidíales de los que 
jacompanaban. al faccioso eK-eoronel D. José Bfa- 
ría González:, {h\ mismo que énJa hacienda- de 
la Rinconada ae sublev<{ contra el coronel Axor 
pudia y pdsb en libertad al gobernador Viczca y 
demás presos que venían con é«te)* declararon, 
que splo González con cosa de unos cuarenta 
presidíale» era el qáe se dirigía á hostilizar á 
aquellas Villas; &n los misinxis: dias se preaMtd 
también alas iqnieíiiáeiónes'de Laredo una hor-» 
da de barbaras que atacando á los que cuidaban 
él situado (la caballada) del presidio^ mataron ai 
tabú i hirieron dds sbldados y Se llevkro» los ^sl^ 
háüúB; pérd itímediatameiite kélesaalid á per«< 
sjE^gVÚr y halnéüdolos alóaHiladá.y eaasád^íés áU 



PARA LA GUERRA DE T£ÍA8. S&d 

güilas mnéttOB, se les escarmentó y sé le^qüít^ 
el robo. 

Sin embargo de los pocos reciirsoB para 1^ 
aubsístencias qoe presentaba Latédo,. y que de 
{as 200 cargas de harina y maiz qixe se babí^kd 
mandado conducir para esta viiia de lade Ríq4^ 
Grande, apenas podian abastecer de pan y tortir 
lias para cerca de 30 días; y aunque faltaban lo» 
demás artículoSi^ como miniestrai sal, miaqtecáí 
chile, &c., si hubiese habido al menos probable 
lidad á^ que llegarían aquellos coii oportunidad 
¿Béjar» aquellos monlentos eran los mas opiCMt^ 
tunos en concepto del general l^iUsóIa y de sds 
compañeros para continuar la marcha hacia aque* 
Ua ciudad, donde los rebeldes no los esperuban: 
tan presto y de que estaban los iiuestrós')ca6Í 4se* 
gurosde que habrían desde luego viitdieadd el hoP 
notde nuestra bandera^ y recompensádoisé íitíffi 
Usura de las ventajas que i^ocds difts': átítés ha-í 
bian conseguido los facciosos f&óbf^ la guarJiiciótt 
de dicha ciudad¿ >» < 

Pero siendo las instruc^eioiiesi déi génerát étí' 
gefe de la n^tnraleiia que ya queda; ntátítfeé- 
tadá^ salamente- se mantenía la eS{>enuiza dei 
que <^n virtud del i»egundo párté i d¿l general" 
Filisela desde «1 ri^ Saladd^ con fe^a 31; dé 
aquel mes, con todos los d^tós nsiátéísaríos.eQi el-^ 
particular, tal ve^i^liabríá de Variar dé opániod el 
Sr« 9anta Annk, a Id menos respeéto de Ik fine^^^ 
de operaciones qué se' podia adoptar; |]^^0 unft" 
vez perdido Béjár^ parecían iuctiéstionablels ÍU§ 
Veñtajaé qué pf ésétltába la dé iédha Vitíáf itt por 
Mier á Geltád^ y porSlamdova y Río-4Grandé á - 



\6P MEMORIAS 

Béjar. Deseoso, pues, el general Filisola del 
mejor éxito de las operaciones, se determine) á 
escribir al general en gefe la siguiente carta. 

"Elimo. ' Sr. ' general de diviáion D. Antonio 
López de Santa-Anna. — Laredo Diciembre 29 
de 835.— ^Mi respetable amigo y éeñor;— Ha si- 
do en mi poder su muy apreciable fecha 20 «del 
qué rige y» con ella la ¿rden para que mí mar- 
cha hubiese sido á la villa de Guerrero (antes 
Rio-Grande) en lugar de á esta; mas cuando re- 
cibí esta prevención la nvayor parte de la flivi- 
siouya se hallaba aquí y yo en camino cóic^ toda 
la artillería, parque, provisión y el regimiento 
de Dolores; por otra parte el rodeo no ba con- 
sistido mas que en diez leguasf Rio-Grande* es- 
taba ya cubierto: con mas de doscientos hombres 
entre presidíales- y y^iíkos i voluntarios, , y el .Sx*. 
general Cos como Ip participé á ,y., .¿íjibiba en 
direecipn pa^ra^aquí y era.de. i^i^ce^idad a^ay ar- 
lo, y auxiliarlo w'^aso qu^ Icf íaep^sH^. .. , , 

En consecuencia, continué mi marcha que fué 
pt^nO^simct poórla falta absoluta de 'agua, en utia 
es^éaision d^ desierto que cotí t taiigamentd' exi-* 
jeitres dias paraíj^asarloram es, que ios. eaballóa ' 
y la mulada han¿ Uegado . estropeadísimos,: . y ei*: • 
tf»S pueWos '^mezquinos y , í^pátíeos, fot,otto\it- 
do q^prfjstan ni : proíja^teii ningunos , recttísos# , 
si noJonreises piara Ids ranchpsj en tal cpucep^, 
ta m0 e$ de absoluta necesidad detenerme «us^ 
jt^o o chineo dias, \o^ que al mismo tiempo servi-* 
ráu de4!;ietr$ciba49is dr4enes de y., áp resul^ 
demi,partefpcha£0 que icpm9^1a^ noticias que 
^ le, comuniqué, ^s^f ctp 4,^ v lo p$ujrido ¿Q; Béji^r» 



PARA LA GUERBA DE TEJAS. Ü6í 

• • ■ 

ififétettcían mucho de íaá que prlfñerb dieron al 
ISr.'^ésfha, y la hiarch^ del St. Cós, de Béjar á 
•esta', Jpúcdehliábéi'liéchó á V. variar de opiiíióií 
etícüanto hacer b'aSe de* las futuras OjíéracSo- 
né^áh, mencionada 'yflla dé Guerrero, qué^'eri- 
tre tanto tíO'éh¥té íKésgó' én tíáda, ni pferjudica- 
tá'eátá dési^ión' á sus rébpetafelés detérmiilacio-» 
lies que pontító'íén ptóctítfa, ^no i^úfriéren vá- 
Ti'ácnbn de todds'ThiodósV el día 19 del entrante, 
y Ihiehtras haré * Vigilar las avenidas de Béjar, 
paí^ evitar cualquiera* íhteiitiona que difícültcí 
ttiucííó. '• •^-- ••• ' ' ' •' •■ ' ■ ■ ^• 

J 'IEbI ótiantd al aóopüadé gente, cabáltós, yíve^ 
res ifec. qtie V.'me manda hacer én la tepetidst 
viHa de Guarrero, creo biuy difícil su cónstruc- 
^ibfi ¿e^l^H'loá informes qúe'mé se han dádó'y 
muy particularmente póVlos del' g'éfe |potítíca 
ñéü -misAio partido y d'ergéncral Cos; pueá ' de- 
guñ ellos,' él' finicp iíidiVidíid que púdifera fraila 
qtiífear ha¿fá' él tómetb dé dosciehfós' feábálíós 
mansóáj'es D. itfelchók? áancfiez, hombre müy 
mé¿q*(rino qíie^ ttb^ sé 'jíréká á iiáda; ^ por 'íó' que 
tÓ¿á á'loír horiltires están aíliníadoíj flé un éffbis- 
fiió tal, que' primero' se íráti todóá arriibnte o ha- 
rffi' cosa pebr/'que tomar las airmas. I^iii ein- 
bárgo^yb" escribo sóbté éiyarticuTat, páfa líiíén- 
tras liego allí; ál coínahdatife liliíítaí: del parti- 
do 1>: Vicente Aiñdíil; ádxi ¿efe político^yaí .. 
níism'o góbbi^adbr delflép^irtamento eí Si. lííí'i^-. 
qúís- Á este'á lili paso porXeona Vicario, le én^ 
Cargué reuniese ciíatrbcieritos caballos de Hétí- 
da, utile^ ál servicio, además de cíelitd que f^ 
tenia listos para reínitir á ébfa división, 'i^ue pbr' 



. 262 MEMORIAS 

estar e$peadQ9> necesitaban herrarse, cuya o]ie- 
racíon estaban practicando entonces, y su á llegar 
da de V. deberán desdp luego, e^rar disponibles* 

Pebo ademas manifestar i v^d* que ^un qqan* 
do se logre reunid algunos hombres, será xfiOr 
mentanefimenteporno^^b^r ningún numerarif" 
con que socorrerlos, en razón de que aun la» 
tropas presidiáis» de aquel punto, están sin so^ 
corros, carei^en de, ellos los nuc^v^cientps homr 
■ bres del general Cos, y los de la división del Sr« 
Cesma .todavía jao han recibido ps^rte del haber 
de este mes, habiendo sido necesario socorrerlos 
á un. real diario y. ranchó; ,d^ maneja qw habrá 
mucho trí^bajq para.<iue subsistan, hasta que vd* 
nos. niande ausiliar con lo necesario: por otra 
pa^te, yp oreo qu^ está por demás reunir uifspí 
gente yisoQ9,,sin instraccion ni armamente,. cuan- 
do con las tfoip^s que hay reunidaS; aqu¿^ algur 
na mas qpe venga, es mas que suíicien^ pai^ 
vengar la injuria que ha sufrido la nación y sus 
armas^. sinc]f se trata mas qu^. de los colono^* , 

Por el estada que adjunto á mi nota oficial^ 
se ,iinpond;rá yd, que. la fuerza de hombrc}s que 
tiene, aquí reunida el .Srj (?0Sf, e^ de ochocAentos 
quince hombres; mas de estos» la maypr parte 
est4n en cueros y sin instrucción, aunque se les 
ha armado cojpio se ha podido. Los caballos de 
Ips presididles están en muy mal estado de^ ser* 
viíjip» pprque en el sitio sufricíon mucho^ y pof 
la larga marcha que han hecho después, de mo- 
do que se necesitan algunos dias para reempla- 
zar unos y realentar otros con el cuidado y el 
dciscansp, pero esto np; se puede hacer sin dinc» 
ro, porque los particulares se rehusan/' 



Í>ARA LA QUERRÁ DE TEJAS. 263 

**Ya he dirigido su pliego de V. al Sr¿ Urrea, 
y le he prevenido se encamine á la villa de 
' Guerrero en lugar de venir á esta como se le te- ' 
hia mandado.^' 

''Con lo espuesto Sr. dejo contestadas sus 
respetables prevenciones: ahora me quiero to- 
*mar la libertad de hacerle algunas observacio- 
iieg que me dictan mi decisión por el mejor ser- 
vicio, y la gratitud háciá V. para la confianza 
que de mi incapacidad se ha dignado hacer, por 
qué he llevado siempre la máxima que dice á 
quien de tí se Jia^ no lo eíigañes^ y mi espíritu no 
quedarla tranquilo si no le hiciese presenté por 
cualquiera consideración, lo que en el particju - 
lar siente mi corazón, para loque bebido pti- 
mero á todos los conocedores del pais, á los Srejs« 
Cesma y Cos, y consultando con mucha deten- 
cio^ la carta topográfica del pais, su población, 
recursos, caminos, á¿c." 

"Rio-Grande -es ün pueblito que dista cosa 
de dos leguas y n\edia de la orilla derecha de 
Rio Bravo: sus habitantes beben agua de pozosl 
bastantemente escasa; y algunas ocasiones de 
secas, suele faltar: hay muy poco maiz, pues 
apenas recejen lo suficiente para el consumo de? 

_ » 

la corta población, y cuando les falta tienen que 
ocurrir á las poblaciones inmediatas, que las 
mas cerca están sobre veinte á veinticinco le- 
guas de distancia, y seria diíisilísimó conser-; 
varséenél, por mas de quince dias^ sin tener 
que ocurrir por víveres á cuarenta o cincuenta 
leguas distante. No tiene ninguna clase de ar- 
tésanos y se escasean mucho los medios de tras- 



fe64 AiEMORlA» 

J)orte, como son muiás de carga y carros. ' És* 
tá poco mas ó menos á la mitad del camino de 
Leona Vicario á Béjar, es decir, a cien leguas 
de una y otra ciudad con corta diferencia; y dis- 
ta sobre ciento treinta del puerto de Matamo- 
ros. De Bajar,' hay sobre cincuetita jeguas, i 
$an Telipe de Austin, y cuarenta á Goliad. o Ba- 
hía del Éspíritu-Santó, y de^ este punto á San 
t'elipe poco más de treinta leguas., ^hora, que 
nuestra frontera natural lo es el Rio Br?iyo, y 
todos los pueblos que se hallan a su orilla, pu- 
dieran servir de otras tantas bases para núes- 
tras aperaciones, bien para dirigirnps á Béja,r, o 
á las colonias en derechura, dejando aquella ciu- 
dad a hu,estra izquierda,, si todos los dichos pue- 
blos tuviesen caminos practicables p^ra amba^ 
direcciones; mas como no existen mas que los 
de Bejar y Rio-Gránde, y esté punto y Béjar,. 
porque de Revira Mier y^ Caniar^o, no hay. ca- 
minos transitables en derechura á Béjar, y si, 

* * • * ...» ¿_* ___ ■ ' ' ' r . 

solo yendo cerca de la Bahía deL Espíritu- Saiír, 
fo (ahora Goliad) por donde se dirijen para Be-. 
jai* también en los caminos' de Reynosa y Mata- 
moros: para marchar pues, >sobre San Felipe.de 
Aústin, solo existen dps caminos, el uno por Be- 
jar, y el otro, por la Bahía." .. , . .,. ' ., 

"Conocidas estas áos comunicaciones, entre, 
nuestra base y el objeto que nos pi-oponemos, 
conviene examinar cual de las ¿os será mas con- 
veniente al intento que nos hemos propuesto." 

De. Rio-Grande y Laredp, pasando por 6éjar^ 
fiáy á San Felipe láO leguas; los, recurso^ de vi-. 
vei^es y transportes se dificultan, y Béjar está 
ocupado por los enemigos. . 



^ARA LA GUERRA bE TEJAS. 265 

Él pasado sitio destruyen sas cosechas y cuan- 
los víveres tenia en sus inmediaciones^de modo 
que ahora se halla en la mayor miseria. Es, 
paes, preciso tonüarla por las armas^ y de consi- 
gaiente llevar víveres no solo para la marcha si- 
no también para tos dias que exigen las opera- 
ciones sobre ftéjar, por los que eñ ella se ha dé 
tenéis el ejército despueái de toíñada; y léi^gó pa- 
ra emprender la campaña sobre las colonias, las 
distancias de donde pueden llevarse del interior 
de la República son inmensas, porque tlio-Gran- 
de y.Laredo ningunos pueden proporcionar; sin 
embargo, se pudieran hacet venir estos recursos 
por mar á la Bahía del Espíritu Santo; pero este 
punto está fortificado y ocupado por Ibs enemi- 
gos, y es dé consiguiente nécesaílo tomarlo, pues 
que sin ésto no se podria tampoco avanzar sobre 
las colonias, porque quedaría este embarazo en 
lél flanco derecho, desde dond^ ititerceptarian 
nuestras, comunicaciones, y es nlui;y obvio calcu- 
lar las dificultades qué presenta la conduccibti 
de víveres hasta allí-, pues es 40 leguas al Óñen^ 
te de Béjaí^. 

*'Estas áoH las dificultades qúB pulso para que 
íiue«tra línea de operaciones parta de Rio-Gran- 
de á esta villa sobre Béjar veamos ahora los que 
puedan presentarse adoptando la de Mier á la. 
Bahía ^el Espítitu Santo." 

^La villa de Mier dista 50 leguas de Montercy 

-igual distancia de Matamoros, y tiene por sus 

flancos y espalda las jidbiaciones de Revilla, 

Caníaígó, tteynosa, Serralvo, Linares, el Pilón, 

y en una palabra, todos los recursos que puedan 

ToM. II. 24 



266 MCMORI43 

facilitar los departaipento& de Nuevo-Leon y 
Tamaulipas; y ademas el puerto de Matamoros 
que abunda en todo, y muy particularmente eu 
artistas, herramienta? y útiles de todas clases de 
que estas tropas carecen totalmente. Y. no ig- 
nora que tanto Nuevo-Leon como Tamáalipas 
abundan en muías de carga y de tiro, asi como 
en maiz, carne, manteca, frijol, chile, sal, &c., y 
ademas hay la facilidad de hacer venir de Or- 
leans al puerto de Matamoros, todo lo que no se 
pudiese conseguir en dichos departamentos; y 
que la distancia que hay de Leona Vicario á 
Mier es sola.de 6$ á 70 leguas, al paso que la 
que media^entre la misma ciudad, este punto y 
Rio~Grande, pasa de 100: es, pues, inconcusa- 
mente preferible el punto de Mier para base de 
las operaciones, á éste y al de Kio-Grande. Si 
son claras las ventajas que presenta Mier para 
las bases de operaciones en mi concepto, son to-* 
da vía mayores las que se consiguieran con adop-' 
tar la línea de operaciones de Mier á Lipantitlán, 
San Patricio y la Bahía, y de este último ponto 
á San Felipe de Austin. De Mier á la Bahía del 
Espíritu Santo hay menos de 70 leguas, y de ella 
á San Felipe de Austin como 35, que hacen en 
todo 115, ó á lo mas 120, al paso que las que 
median entre San Felipe y Rio-Grande pasando 
por Béjar no bajan de 150 y 250 de LeAia Vica-*^ 
rio, cuando de esta ciudad yendo por Mier á San* 
Felipe no llegan á 200." 

'!Se presenta ademas de todas las ventajas di- 
chas otro tal v(z mayor, cui^l es la de que con 
el movimiento de Mier sobre la.Bahía ^es indi»- 



PARA LA GUERRA DE TEJAS. 267 

peAsable que suceda una de estas dos cosas. O 
el enemigo se conserva en Béjar y entonces pue- 
de ser cortado de sus hogares en la población 
jde -González, que está en la mediania del camino 
entre aquella ciudad y San Felipe, o la abando- 
na para ir á establecerse, bien sea en dicha po- 
blación de González o en la de Moctezuma, que 
está en la orilla izquierda del rio Colorado,, ca- 
mino de San Felipe. En el primer caso serian 
perdic^ps, y en el segundo se habrá recuperado 
Béjar sin dilación y sin pérdida de un solo car- 
tucho. Establecido el ejército en la Bahía Ten- 
drá medios muy fáciles de conseguir víveres, 
porque le pueden ser traídos por mar al Cópa- 
bo, que apenas dista 14 leguas de la población, 
las operaciones de tierra podrán ser auxiliadas 
por las de mar y viceversa Estas reSexiones 
que me inspiran los mas sincerps deseos en fa.^ 
tor del mejor acierto, de la gloria de vd. y de la 
•del ejército mexicano, podrán muy bien no ser 
del todo justas; pero estoy seguro que la bondad 
de vd. las apreciará como presentadas por un 
amigo que le desea los result[|dos mas felices en 
todo cuanto emprenda." 

l^'^Son continuos los clamores que el Sr. coro- 
nel Guerra dirige al comandante .general de es- 
tos departamentos con el objeto de que le man-* 
de algunas fuerzas para seguridad del puerto de 
Matamoros; lo ha hecho tanbien con el Sr. Ces^ 
ma y conmigo; y en verdad que tiene razón pot-» 
que el general D. Vidal Fernandez, todavía na- 
da ha hecho de lo que Y. le encargo, o no será 
estrado que alguna otra pandilla de aventureros, 

24* 



968 * MÉÍAOÍIIAS 

InteAté algo, sabiendo la poca faerza que laquel 
puerto tiene. La segunda compañía volante de 
Tamaulipas, se halla en Lipantitlan muy es- 
puesta, y necesita igualmente de apoyo; y el ge»» 
neral Cos, me ha manifestado la poca utilidad 
que se puede sacar de las tropas que trajo de 
Béjar mientras no se organicen, vistan, instru- 
yan y se l«s quiten las aprensiones que conci- 
bieron de resultas del triste desenlace que tu- 
vieron la operaciones de Béjar: en tal concepto, 
er^ será conveniente que dicho general las con^ 
duzca á Matamoros, para que al mismo tiempo 
que sirvan alli de guarnición, adquieran mas 
instrucción y su moral se reanime, paja lo que* 
solo espero su respuesta de V. á mi nota del 20. 

'*Todo cuanto se ha dicho respecto de ügarr 
techea y D. José Juan Sánchez, es falso, pues 
«stos se han ccmducido con el honor qufe cor- 
responde á sus clases: It) que hubo en el parti- 
cular, es, que la guarnición se desalentó al ver 
«1 refuerzo que les fué compuesto de hombre? 
amarrados en lugar de soldados diestros y aguerr 
tidos, y de seiscientas bocas indtiles mas que 
consumiesen, de una vez los rívetes, 

La necesidad me ha obligado á ser muy largo 
y fastidioso: soy naturalmente difuso, porqué tev 
mt> siempre no esplícarme lo bastante; pero V., 
mi buen amigo y favorecedor, lo dispensai;^ t<^ 
do con su genial bondad, al que es su apasiona- 
do amigo y servidor Q. S. M. H.-^Vioérüf Filu 

P. D. — Estaba ya puesta ésta, cuando he re- 
cibido un éstraordinario con los duplicados de 



)>ARA LA GUERRA DE TEJAS. 268 

6as Jfdenes y cartas del diá 20, y ademas un 
aviso de que un capitán del regimiento de Vera- 
eruz me entregará treinta mil pesos; pero nin- 
gana otra cosa se de tal dinero y capitán aun^ 
que salió de esa el dia 14f según el oficio dicho* 
Las observaciones hechas en esta carta no 
podian ser, en nuestro concepto, mas e^^actas; 
pero era preciso obedecer al general en gefe; y 
como este dirf orden para que la sección del ge- 
neral Ramírez y Cesma comenzase á pasar el 
rio el dia 4 de Enero, ya se estaba practicando 
esta operación, cuando se recibió la comunica- 
ción siguiente: 

GENERAL EN GEFE DEL EJERCITO 

DE OPERACIONES^ 

Ejército de operaciones. — "Exmo. Sr. — Quedo 
impuesto por el oficio de V. E. de 21 del actual 
de todos los pormenores que en el me relata; y 
contestando á lo primero, le digo: que ya preven- 
go al general D. Martin Perfecto de Cos, marche 
con todos los individuos que reúna á sus ordenes 
á la Ciudad de Monclova, á donde deberá repo- 
.nerse; para lo cual puede V. E. prestarle los au- 
xilios que estén en su posibilidad. Al general 
D. Joaquin Ramirez y Cesma prevengo también 
marche inmediatamente con su división, coi)íio 
le tenia ya prevenido, á la villa de Guerrero, co- 
nocida antes por Presidio de Rio Grand©) cuí* 
dando V* E. que ambos movimieníos sean ejecu* 

tados sin escusa ni pretesto. 
"Ningún cuidado debe haber por el puerto de 

Matamoros, pues ya ha marchado allí el general 

g4»« 



270 MEMORIAS « 

D* Francisco Vidal Fernandez» con una. regalar 
división. 

. ^'Itos escasos recursos de esQS puntos» hacen 
mas necesaria la marcha de las dos divisiones á 
la ciudad de Mondo va y villa de Gruerrero, pues 
en Laredo es imposible permanezca toda esa 
fuerza reunida por que pereceria. Ya cuidaré 
que tan|;o eji Moclava, como en Guerrero» tengan 
esas tropas cuanto han menester» pudiendo V. E. 
entretanto disponer de 30,000 pesos que condu- 
ce á disposición de Y. E. el coronel D. Ricardo 
Dromundo. 

''Ninguna fuerza se desmembrará de laa dos 
divisiones para ningunaparte, sin espresa drden 
mia, y solo se mantendrá á la defensiva en los 
puntos que se le destina. 

"La línea de oparaciones del ejército, debe 
considerarla V. E., desde de la villa de Guerre- 
ro por Monclova, hasta Leona Yicario, donde va 
á restablecerse el cuartel general el dia 5 del 
pro'csimo entrante que llegaré á aquel punto. 
V. E. puede fijar entretanto que llegare, sú resi- 
dencia en la ciudad de Monclova, como punto 
contrario de lá línea» y desde él dirijir las orde- 
nes necesarias en cualquiera ocurrencia estraor* 
diñarla. Al general D. José Urrea, le he preve- 
nido permanezca en Leona Yicario, á donde de- 
be recalar» según me participen últimamente» lo 
que servirá á Y. E. de gobierno. 

**En Laredo puede quedar toda la compañía 
presidial de aquel punto alas ¿rdenes de $us ofi- 
ciales» como de observación» para darle parte con 
oportunidad de cualquiera movimiento de los 



Para la gv£b.&a de tejase. .271 

enemigos, y á cuyo efecto le dejará V. E. «us 
instracccioaeg. ' , « 

^*Dios y libertad. Caartelgpneral de ^an^^í^ 
Potosí, Diciembre 28 de 183& — Antonio López de 
Santa-Anna. — Exmo.. Sn general D. Vicente Fi- 
lisola, 29 en gefe del ejército 4c.9peraciones." 

No podemos menos de fijar nuestra. $^tencion 
aunque sea por un instante en esta providencia^ 
y observar que por eljja, no solo se hi%o marcbajC 
Qe^ca de setenta leguas á retaguardia á la sec- 
ción del general Cos, sino que siendo esta ía c^ue 
había sufrido el sitio y ataques de Béjar, era 
también de Las peores alimentadas, vestidas, cal- 
;^as, armadas y montadas, y mas de la mita^ 
de los hombres, que la componiani. er^ de los 
reemplazos que el mismo dia de la retirada del 
general Cos', babian llegado á dicha ciudad, des-* 
nudos, descalzos, enfermos de los píes, y Casi 
estenuados y sin fuerza alguna por las penali- 
dades que pasaron en cerca de cuatrocientas le^^ 
guas del camino que anduvieron en cuerda y mal 
asistidos, bajo de todos respectos. Así qué á 
mas del uesaliehto que debieron infundíríes la 
retirada y la capitulación de Béjar, eran los tríe- 
nos útiles porque se hallaban sin la mas mínima 
instrucción en el uso de las armas^j^c. Jkt. ¿Nó 
)xubiera si^o mas justo, conveniente y ecpndmi- 
co, que los quince dias qu^. emplearon én retrch 
ceder hasta Monclova^ y lo«r óticos tantos que 
después necesitaron para volver á Rio-Grandé 
que está á igual distancia de ISéjar que Laredó« 
lo& hubiesen aprovechado en rej)pnQrQe> equi- 
par se» é instruyéiMloae al mÍ3mo tiempo en e^ta 



8?2 MEMORIAS 

ultima población? Desde luego que sí, por qué 
por mal que lo hubiesen pasado en esta villa, 
siempre hábria sido mejor qu^ caminando las 
ciento cincuenta leguas que anduvieron inútil- 
mente, sin que pudiesen ser motivo bastante pa- 
ra esta continua fatiga, la sola consideración de 
que podian venirlos^á atacar los enemigos hasta 
allá, y por que ademas que los que tomaron á 
Béjar no hablan sido en tanto número que podían 
hacer recelar este movimiento, habia también cfl 
que siendo los mas de éstos voluntarios y hom- 
bres que teniaií familias, luego que consiguieron 
aquel triunfo se habían dispersado para ir á ver- 
las y atender á sus quehaceres domésticos. Por 
otra parte no habia ningiin inconveniente para 
que se hubiese quedado en Laredo; también la 
división del Sr. Cesma, porque tampoco podía 
estar, como no estuvo, mejor atendida en Rio 
Grande, de lo que pudo estar allí: se hubiera 
ahorrado al menos seis dias de marchas; y ade- 
mas, si á la división del Sr. general Cos no se 
Consideraba segura en Laredo, menos lo debía 
quedar la sola compañía que quedo gaamecién- 
dola. ¡Venir los enemigos hasta Laredo! ¿Y 
qué mas podíamos desear? Así nos hubieran 
ahorrado diez dias de marchas. 

Pero como debiJ cumplirse sin embargo con 
laá (ordenes del general en gefe, inmediatamente 
se comenzaron á tomar las providencias que en 
ellas se indicaban, no solo para la seguridad de 
los departamentos sino también para el acopio 
de víveres, caballos, transportes, &•: se dieron 
mas meditadas é importantes* instruecionei al 



PARA LA GUERRA DE TEJAS. . 2?^ 

Capitán de la compañía volante de Tamaulipas, 
D. Manael Lafuente^ que debia qaedarse de 
gaarnicion en aquella villa, y se despacharon 
descubiertas y espías sobre Béjar, &c. &. 

Concluidos estos preparativos el mismo dia 
que acababa de pasar el rio, el general Rami^ 
Tez, 5 de Enero de 1836, continuo la marcha pa-^ 
ra Rio-Grande, y la del Sr. Cos no pudó acá-» 
bar de pasar el rio, hasta el dia siguiente, pues 
no habia mas de dos canoas para trasportar la 
tropa y el cargamento. «c^ 

Concluido el paso de la sección del general 
Cos, el dia 6 muy tarde, fueron á pasar la no-* 
che sobre la orilla derecha del rio, y el 7 em- 
prendieron la marcha con dirección á Monclova, 
que como debió ser por el mismo camino que 
antes habia traido el Sr. Cesma^ fué asimismo 
penosísima por la falta de agaa, ño obstante, 
que se tuvo la prudencia de emprender la jor- 
nada, al fresco de la tarde, hasta a cosa de las 
diez de la noche, que se acampo en el paraje 
llamado de la Charretera. Este es un llano cu- 
bierto de un hermoso pasto, á cuya inmediaciotí 
hay leña en abundancia; y como se habia teni- 
do también la precaución de llevar todas cuan- 
tas muías se pudiierotí consegair, cargadas de 
barriles de agua, tatító para que pudiesen po- 
per los ranchos alli, como para que rio faltase Id 
necesario para apagar la sed de la tropa, esta 
segunda noche se pasó sin gran tr$ibajo. 

A la madrugada del dia 8, se hicieron salir tú^ 
das las muías que se habian llevado cargando 
agua, para que con la prontitud posible, fuesen 



274 MEMORIAS 

al paso del Ta$ajo; corriente abajo del miémo' 
Rio-Salctdoy y distante del de IdiLaja seia leguas, 
camino el mas» derecho para Lampascos, á ear- 
gar de naevo de agua, para volver á eneoiitrar 
cotí ella U división en la tercera jornada, <iístri-^ 
buyéndose primero laque habia quedado del dia 
ajnterior,; y antes de salir el sol emprendió la 
^arciía con toda la tropa con dirección al naen*^ 
eionado paso del Tasajo. Pero el dist fué tan 
caloroso; el polvo del camino tan molesto; y 1» 
escacéz del agtta apesar de cuanta^ precaocio-» 
nes se pudieron tomar para disminuir la fatiga 
de4a tropa, esta esperimentó una sed que la 
abrasaba, y muchos por socorrer á sus familias^ 
no podían aliviarla ni con una sola gota^ 

Despedazábase el corazón al ver esto", espe^' 
cialmente á muchas mugeres que con sus niños 
en los brazos, casi espirando de sed, clamaban 
por agua á las infelices madres que, solo les po«' 
dian dar por bebida las lágrimas que derra- 
maban. 

No hubo gefe ni oficial alguno que reservase' 
un solo trago para síj y el mismo general Fili^ 
sola que llevaba en su quitrín dos grandes huO' 
ges llenos de agua, se oeupó en persona, de^ so-- 
eorrer con ella á los mas necesitados, yendo » 
la carrera, de una parte á otra, hacia atrás y bá-*^ 
eia adelante, para distribuirla con mayor regiK 
laridad y prudencia; y cuando la hubo comoní' 
eado, partió á todo escape hacia el rio^ pax3» 
apagar la sed que lo devoraba á él tambíev, y 
activar la vuelta de las malas que habían salida 
desde la madrugada como ya queda dicho. Po* 



PARA LA GUERRA D£ TEJAS. 275 

eos momentos después eomenzaron á llegar al« 
ganas malas de estas, á la cabeza de la colam* 
na, y entonces se entro en otro embarazo, por- 
qae todos querían beber á an tiempo hasta qae 
conJa llegada de las demás, y el empeño con 
qae los gefes y oficiales hicieron guardar algún 
orden, se logro regularizar en cuanto era posi- 
ble la distribución del agua, y que sucesivamen- 
te fuesen todos satisfaciendo aquella horrible 
necesidad, á cuyo efecto, el general Filisola bar- 
cia volver inmediatamente cargadas de agua, 
cuantas mas muías iban llegando al río, carga- 
das con equipages y municioi;ies, y aprovechán- 
dose de los barriles, de los atajos, y de cuanto 
mas podia ser útil; y como luego sobrevino la 
tarde, y el viento comenzaba á refrescar, poco 
quedo que padecer á aquellas gentes. 

No sucedió así á muchos de los desgraciados 
reemplazos de Morelos, por que se hallaban tan 
débiles y tan poco acostumbrados á la fatiga de 
las marchas, que se habian atrasado mucho; y 
aunque se les mando aguacen toda diligencia, va- 
ríos de ellos no la llegaron á beber, porque los 
encontraron exánimes: otros murieron al beber- 
ía; y otros, en fin, apenas se libertaron con mil 
trabajos después de haberla bebido. 

Los Mel general Cos, coronel Condelle y de«* 
mas oficiales de su batallón fueron tales, que á 
pesar de no tener menos sed que la tropa, no 
la abandonaron ni un solo instante, hasta no lle- 
gar al mismo rio, que como ya fué de noche,, 
aquella necesidad se les habia mitigado algún 
tanto con el ñresco, y con los muy pocos tragosr 



374' ÜEHORIAS 

al paso del Tasajo; cornéate al>a>>) en el ¿árftU 
Rio-Salado, y distapte del del";. '^ 

camino el moa derecho v ^^ — '- 

I I y^tnaKMQ tan valientes v 

gar de naevo de agua- .^^^e, en traUjos semr- 
COÜ ella la división í- >;:^£meiici«naí de laa nuestrns[ 
buyéfidose ^limf- .Jp^oi^^a-toa de manifestar toda 

anterior,; y ar .■Mf^''''^^ •'"'' '"' ''"^'*?' "" "">'■ 
iuiici«"„ í " .y*^^íi(^j,robarae comparando este pa- 

^arclia CO^ ■•fi'^fiyi^ie de la historia "de Napoleón en 
cionadr /•^■•f'^ 

I . >>* ^ para el Kairo á través del desierto la 

¡^^ qué forrtiaba lá vanguardia padeció 
es** s'de agua 7 el ardor delBoI, que el mis' 

p in didcil de conmoverse en loa mayores 

JÓ del abatimiento de sus soldados, j e*- 
' I en ¿efe: "Si el cjéícíto no pasa el dé- 

a'^'Lacói* ^* rajiidet del rayo, perecerá." 
" ^'^uwpas soportaron «un paciencia fatigas tan nue^ 
narn los soldados acostumbrados á combatir en los 
'^'^f^fódiles de Italia y Alemania. Su sed no podiá 
'" suficientemente apagada por el agua salobre de un 
*iio número de pozos que se hallaban en el camintt, y 
ge lea aumentaba al contrario por las engañosas ilusio- 
t)e9 de la vista, que cambiaban en agua fresca y limpia 
los ardientes vapores exhalados de] seno de la tierra; era 
este el suplicio de Tañíalo, que se renovaba cada dia; 
\ai olas huiau á medida que procuraban alcanzarlas. 
Para cumulo de de^graú'a, cuando cEtuvieroii cerca del 
Nilo j el agua se hizo abundante, las tropas que habian 
recibido pan por muchos días y que se lo habian comi- 
da con la intprevision del soldado, se encontraron faltas 
de víveres y se vieron reducidas íl alimentarse de zan- 
días, alimentos acuosos, mal sanos y debilitantes. 

El general en gefe participaba de las privaciones de 
los soldados, y soportaba con paciencia siks murmullos, 
«eguro, como Cristóbal Colon en medio de sus marinos 
irritadas, de llegar pronto al objeto de su espedicion; pe- 
ro no tenia 1^ mismas miras para con los generales, y 
oyendo las maldiciones qne uno de ellos profería públi- 
«iamente: "Callaos, general, le dijo; no me asustan vuea- 
>' tros seis pies de altura, y si continuáis escitando el 
" descontento del ejército, antes de una hora os mando 
" fusilar." El general calló, pues sabía que Bonaparte 
«ra hombre capaz de ejecutar su amenaza."— A. Hvoa. 



I^ARA LA éiTEkKA bE TEJAS. ¿Tt 

Üe resultas de esta horrible jornada, pereck** 
ton treinta y dos hombres y muchas mugeres y 
DÍños da lofi que seguiaaá la división (1). 



m ^■■«^iii w iwl »»ii ii U m 



'(1) "fíe úf(ní tinó dé \ok ^ared líicOnrenlemes de la 
orruptelá introducida en nuestros ejércitos d% tolefai* 
Húe los acompañen las familias, múgeres^ inuchachoi 
que también se agregan á éstas, y para bacer mas peN 
iseptíbies btis fiinestas ' eonsecfteñ^ias) podemos observar 
^ae no ison las incomodidades y escaceses que producen 
en las divisidnes el peor de ellos; hay otros mas 'perjudi- 
ciales f tratciendentales 4 lá$ buenas costumbres jr á la 
tnfórah éi estos hombres tienen tüugeres todavía jóvenes 
ó hijas en buena edad; lA miseria y las o'caídiones fas ha- 
t:en prostituii^e; j de aHi no solo la de^rcion sino la 
-eorrupcion, las enfermedades tan comunes en nuesftros 
soldados, las riñas y auií loi^ irsesinatos. Pero permita- 

' mos, sin concede^, que nadli de esto suceda 7 qae estos 
desgraeiado», escarmentados pertnaneéen constantes en 
«US banderas, [^u6 veutajas t^esultan de esto al ejercito? 
En primer \Qg9i ya estáo viejdsi débiles, ackae^sosi y 
por lo mismo 'éasi se viven siempre en ios hés^pitales; ea 
4as raarehés son f»esatdos y faltos de diseipAna;^ P^/4^^ 
Btra9ánd^e ya por no poder continnar> ó porqué né 
Tienifto á slis inmedii^ciones stá^s hijos y mugerés,^.se* ha- 
cien remolones pa^a ttCómpAñaí* á éstas 6 cargfit* üqt^e- 
Hos, y en viéndose ñiera de las filas roban, fttrepelÍHri y 
-faacen -álds bábif antes y tran^ntes cuantas estori^ones 
y perjuicios puédeiti Pbr otra parte; y no es lo que iríe- 
*08 consfdefacidñ merece, cada tegimiento es un'eonvóy 
de chi^vHiod y mugerei qáe á la redonda todo lo pillán, 
ttestrO.an y aniquilan; f cilando el pobre soldado que Va 
en su 'íila< llega al pnrage del* descansa ni agua enctien- 
tra, porque esta gentuza, á manera dé la langosta, todo 
lo han devorado ya* Llega el momento de una función 
tile giverra y tedos eiftos soldados casados, y los que son 
amigos de sus mugeres 6 hijas, cuidadosos de su suerte 
en lugar de prestar atencibn á la voz dé sü géfe, en di- 
rigir bleii su fuego y ejeeüt^r líie ñiariiobras que le koh 
ihandadéis c6h proiUitufl y ni*ed$$Qn, sqlo están pendien^ 
tes de tíniíicímentd fiavóf-able párá abandonar sus-^filas 6 
irtaír á' <^{da/;' De este modo debilitan las Hneas, prigi: 

- lian claros en ellas, hacen aparecer ináybr él efecto del 

ToM. II. 25 



fuego eaemigor y deéá)ieiitain:y.pre&p<W#fi,i^8y| ca- 

maradas á abandonar 9U puesto. Eatre tanto, ellas por 
iíu parte, y lus criaturas por otra, lloran*, grítaq, andan 
á carreras ))or ía retaguardia y flanc9^ 90^ tus tropas, stü 
que basten ningunas precauciones para evkarlo, 4e8 lla- 
man la atención, aumentan la-confusip^ y. infuiideii. mie- 
do en los suyos, ni paso que alientan á los epeitiigos; 
porque interpretan este desórdep desijie lejos, ó 4 un prin- 
cipio de retirad a p 6 derrota. '. 

S'i se presentan todas estas ventajasen faacciQP^t ellas 
no se minoran ni aun. en el caso ínvorable de ganarsCf 
porque 'entonces se. iii}sQJentan y inez^^an^en las filas pa- 
ra snquear.^á los heridos y muerto?» y convidan á sus 
allegados á imitarlas, quienes en ve^ de continuar y ha- 
cer mayor 3US ventnjns con el alcance,, se detienen en el 
cjespojo, minoran los efectps de la victoria, y tal vez es- 
ponen á su ejército á malograrla,; poi* una pronta reac- 
ción del enemigo, que no viéndose perseguido con deci- 
sión y fuerza se reanima, vuejve «obre ellos, y cogiendo- * 
los diseminados los arrolla.. Pero és^oa males suben de 
punto y son mucho.miaa térriblesy trascendentalpiit(snuD 
caso desfavorable en que sj^a preciso at[K^dtouar. «} caiñ* 
po al enemigo por medio de una retirada ^n orden, y 
honfosa* Aquí si son los trabajos: estas desgraciadas 
fahili'is hacen entonces subir hasta el firmamf^nto sus 
gritos y gemidos, embarazan (os caminos cou susperso» 
Aa^ y chiquillos, de todos imploran auxilio^ para no caer 
en poder de los enemigos, entorpecen no solo el l^uen 
orden de la marcha, sino que la liaoen MKnarfieAte ptí- 
s^da, y ana la impiden. Los maridos y padres if? halla» 
d^stro^ado^ entr^ los deberes de sus. clases y las fifeccio- 
ñes' y gritos de la naturaleza: por fin vence ésta, se se- 
paran de ^us filas; bien sea para aliviar á Fa amadla eo^ir 
pajíera.de sus trabc^joa é infortunios, 6 para coger en sus 
bracos á sus tiernos hijos que levantándolos hacia ellos 
les pifien enti*e lágrimas y sollosps su amparo y protec- 
ción^. caosfidos yn y tiesfallecidos de Immbre. Comien» 
zan por este si/nple acto de j9i^tura] compasión» no tar* 
dan después en, fatigarse, y queriendo aligerarse do es- 
toi;bos, porque ya los agobian^ entrq el fusil, las moni- 
ciones, la consorte y Jos hijos^ poco tienen quje: dudar» 
se deciden en íavor dé estos, objetos de su terpura J 
cariño, arrojan las armas j municiones qii^d^iiidgto ii|« 
defensos, pQj;que ya en tales circunstancif^s las i«put|U} . 



- ÍA HISTORIA DK TEJAS. 8T9 

tatta bitly por peijudÍ6Íat«B <|iw étíles, hüllindose próxi. 
moa á ser pr«aa de los adversarios: si loaran escapar de 
ellos es á merced de hacer esfaerzos sobrenaturales y 
de estraviar camiaos, cof^iendo las barrancas y la mas 
intrincado de los moiiti>s. Asi se alejan de sus bande- 
ras; los ruegos de sus mugeres y la cowpnsion de sus hi- 
jos loa deciden á no volver mas á ellas y & evitar nue- 
vos liesgos y penalidades; y de este moda aumentan los 
malas consecuencias de una acción desgraciada; y en 
Terdad que no hay cosa mas natural. jV si no dime tlí, 
amigo lector, si acaso sabes lo que es tener muger y hi- 
jos, qué es lo que hicieras en tales circunstancias?— £l 
■ A0TOX. , , . , 




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CAPITULO XX. 



Disposiciones 4^1 gobierno general de México sobro la ^erra de 
Tejas. — Ideas sobre esta materia tomadas del manifiesto del ge* 
neral Santa-Anna. — Orden de la marcha de las tropas mexica- 
nas. — Observaciones de los generales del ejército sobre esta or» 
den de marcha y de lá conducción de los vívere8.-~Rápida y 
violenta marcha del general en gefe hasta unirse coo el ejército 
para comenzar las operaciones de la guerra. 



La organización -jr (frdeu déla marcha del 
ejército que debift ubnr Ij^ campaña, ocupaba 
muy particularmenií^; ía, ai^ncion del general 
Santa-Anna, que desplegaba la inayor actividad 
y ene!r|o:ia en cuantas disposiciones dictaba pa-> 
ra llenar su objeto; pero inmediatamente co* 
menzó á esperimentar como él mismo lo babia 
previsto según lo ha afirmado después^ la enoT*» 
midad de las dificultades que se le ofr^ian pa- 
ra la ejecución y buen éxito de la empresa que 
iba á acometer; hora por la falta de hombres y 
armas, hora por la de recursos para acudir ni 



Para La auc&RA de tejas* 29} 

ruun al cpyto Qumero del de su mano. £1 con- 
greso general,habia dad<> una ley en 23 de No- 
viembre autoriasando al gobierno p^ra propor^* 
l^ion^rse quinientos n>il pesos para lasate^r 
6Íones de la guerra; (1) pero esta autorización 
oo daba reísultado algfanó, hasta Enero de 1836 
cpmo tampoco los dio nunca. Los únicos auxi- 
lios que tuvo, fueron los que le proporciono el 
contrato de Rubio (2)/ ^ 

(1)' Secretaría dé hacienda. — Sección primera. — El 
Exmo. Sr. presidente interino de la República mexica«» 
na se faa servido dirigirme el decreto que sigue. 

El presidente interino de la Republics^, mexicana Íl 
los habitantes de ella, sabed: qtie ^1 cdngresp\ge,neral h^ 
decretado lo Mgtiiente: *' " 

'• ''Se faculta' al ¿obierho páA qué se proporcione h^- 
tá lá batítidad dé quinientos mil pesos, prieciisánjente éji 
numerario, y del modo menos bilcroso, destinándola eg- 
clasí^atiierite á las atenciones de la guerra. — Jo^é M, 
del Castillo^ presidente. — José de Jesús D^ y Prittq^'kt' 
'CiJétáfíd:-»— J'biá Rafael Olaguibel, secretario.'* 
• ' ¡Fpi' tanto, marido se imprima, pat)liqúei .'ciréule y se 
*lfe*dé e! (íébidQ cumplimiento. Palacio nacional' de Mé- 
xíéo, $ 29 de Noviembre de 1^35. ' * . 

' • Comunicóla á V. par^ su inteligencia y efeCtosí có'í- 
^espondiéntes. 

Bios y Ubeitad. Métíco, ííoVierabre 23 de' Í&8Í.-^ 

yallejo, 

• • ■ 

(2) Ministerio de hacienda. — Sección primera.-^ 
Pib|>ue8ta8 qué' baee él qüe'suscfibé al Exmo. Sr. gene- 
ral presidentas, D. Antonio. López de Sánta-Anna, para 
.ausiliar el ejército de operaciones de sti mando:" 

1* Entregaré alóóntado en pesos fuertes, 200,000, 
Idemen vales, ,...,.. ,\... ,♦.,.,., ♦••.. 200,OOQ» 



í . 



%, 400.000, 



' 2, para .elpago«4ee^t|, cantidad se me entregará:... 
Frimérbr El tóial del 'préstamo' forzoso d^. (ps depftf- 



2S»* 



Í68 MEMORIAS 

- Las dispoRÍciones legislatÍYas del año de 1836 
^eti lagar de proporcionar aquelios, qnitaroh aun 
las esperon^ías de conseguirlos; por que en 12 
úe dicho mes se matodo cerrar éí puerto de Tani- - 

tamentc» de San Luis, Zacatecas, GuaoiyifatD y Gaa- 

dalajara. . ' 

. Segunda. El subsidio de guerra de los mismos d^^- 

partamentos* 

Tercera. AI vencimiento de ciiatro meses de la fedia, 
jCQU la&.cfirtificacione&dfi Jaajeomiaartaa de loa dicUos 
cuatro dejpartamentos que acrediteti lo que he percibido, 
se liquidará' este préstamo, y el importe de lo qtÍQ.se me 
reste se considerará como dinero efectivo, adimltiéndose 
igual cantidad en los citados val«s de alcance» j por el 
total se, me darán libramientos sobre la^ aduanas piart- 
timas de Tampico, Veracruz y Matamoros» Admisibles 
en compensación de toda clase de dereqhos en su totali- 
dad, sin exigirseme dinero alguno. Los vales da que ha* 
b]o en. la primera propuesta los enteraré en estasubco^ 
inisig-ía antes d^I veJi;cimiento de los referidos cuatro 
me^.e^i - ■ .'^ \ 

Cuarta* 1>c loa ciento cuarenta j stetoi^milj^i^QS qjue 
presento en libranúentos protestados arbitrariaoifente.por 
los empleados de la adaana de Matamoros, anfte|s dejlji;- 
gar la orden del gobierno sobre el particular,^ ^pmo cons- 
ta de ellos mjsmos, se admitirán por lu misma aduana á 
la casa de los Sres. Rubio hermanos y compañía, la 
cantidad de cuarenta y siete mu pesos sin ecsijirle nada 
en numerario. ^ ' . . 

San Luis Potosí, Diciembre 15 de 1835. — Joaquín ¿f. 
Ejrrazu. 

Ctiartel general de San Luia Potosí, Dioiemere 16 de 
1835--^ Admitidas las presentes pnopiuiátas, di cuenta al 
supremo gobierao por conducto, del. minbtro del ramo, 

Ímra, su superior aprobación; librándose las órdenes á 
os comisarios de los cuatro Departamentos para su 
cumplimiento en la parte qué les corí'ésponda, y proce- 
diendo el interesado á introducir en la subcomisaría de 
esta ciudad, los doscientos mil pesos que ofrece, sin que 
haya demora alguna. — Antonio López de Santa^Anna^ 
—Es copia, de su oríginali Méxipcv'MayaS de 1887.— 
' 9omÍngo Dufho ' 



PARA LA^^XJfJ&KBA D£ TEJAS. B8S 

pico (1) lüedida que aunque necesaria privó de 
recuelos á nnestcas tropas, y por el de 16 (2) se 
hizo una nueva declaración de guerra, que alar*- 
mó doblemente á los CDemigos.y colocó á nues- 
tras fuerzas eá -la posición menos favorable co« 



-i — : 



Circular de^ la secretiiría de hacienda. — El Exmo. Sr« 
presidente interino se ha servicio declarar cerrados para 
el comercio estrañgero y el de escala y" cabotage las 
pui&rtos de Galveston j Matagorda en el seno mexicano, 
con arreglo á lo que dispone el decreto de 22 de Febre- 
ro de 1832, cuya disposición tendrá su efecto después 
de treinta días de su publicación en esta cfodad para 
los buques procedentes de los puertos estrangeros com- 
. prendidos en el mismo seno, y de noventa dias para los 
que se hallen ftiera de él, y por todo el tiempo que per- 
manezcan los citados puntos ocupados, por los subleva- 
dos de Tejas, en el concepto de que conforme á \o que 
previenen los artículos 3? y 4? del referido decreto, el 
pa^o de los derechas que haya pendientes en' aquellas 
aduanas deberá hacerse en los. ténnií^Qs qule '<di^pooe|i 
los propios artículos. 

Lo que de orden de S. E. comunico á V. S. para' su 
conocimiento f fine« córí-espondiéntej?. 

México, Enero 12 de- 1836» : 

(2^ Circular de la secretarla de guerra, su fecha 28 
4e Pnero de l836. < ; f . 

El supremo gobierno ha recibido noticia oficial de 
los rebeldes de Tejas han adoptado una bandera estra- 
ña, la cual consta de fajas como la de los Esfadps*^Uni- 
dos del Norte América, teniendo en lug^gr del cuadro 
azul con estrellas, un cuadro blanco con una cruz, y un 
níjmero 1824. Se sahé igualhiente que los buques ar- 
mados por aquellos traidores navegan esa divisa, y que 
uno procedente de Tejas, arribo .cqn ella ennrbolada; al 
puerto de OrIea|is« La nación mexicana desconoce, esa 
bandera; y ^n tal virtud', á resuelto el Exmo. Sr. presi- 
deute interinó prevenga á vd.'que los buques que la por- 
ten pueden ser considerados y tratados como^ piratas. 

Este decreto concuerda co^ el de 30 de Diciembre de 
16951, qjilé i lá letm ^^omo sfgüé. {^Miúüfieitb dt S. á. 
fojaa4é> • . ^ .; . . 



<Í84 MeaioRiAs 

mó era may natural en la tierra que los recibift 
eomo enemigos, y enemigos irritados y decidi- 
dos á vengar los anteriores ultrajes . que en ella 
habiaú recibido. 

- El mismo 8r^ general Santai-Anna ^n su ma* 
nifíesto de Í0 de Mayo de 1837 y no obstante lo 
que en esta parte dijo en el suyo el Sr. general 
Tornel acerba del poder con que se contaba par 
ra hacer la guerra, se esplica de una manera 
que cpñpfúeba líuestros concg'ptós. 

Acababa de variarse el sistema admÍDÍstrati«^ 
Vp dé la nación y apenas se fijaban las bá^es de 
la nuieva ley fundamental,, prisis temible siem? 
pre en todos. los pueblos, y muy mas en el naes'' 
tro, en instantes en que ardian ajín Ids reseñti- 
miej»tps y se e^ipujaoan unos á otros los esfuer-» 
«oiHipor influir en la suerte futura dé la naciÓBt 
Crei un mal gravísimo en tales momentos la 
reunión de un ^ército numeroStO, por si pudie» 
ra llegarse á persuadir alguna Fracción conside- 
rable de este que tiebia tomar una partB activa 
en las instituciones nacionales-, cuando debiab 
ser pbjra áe lá calma y , áe la libertad; el honor 
de la patria exigid, sin enibargo, pasar por tal 
peligro, y solo tíatarse de alojarle como se lo- 
gró oportunamente, dando en tal ocasión una 
prueba intachable de su civismo y sensatez loi 
dignos soldados de l:i República. 

Preciso era en seguida acudíf á otra diíículr 
tad bien eoQsiderable: que la' reunión de una 
fuerza capá2 dé defender la Intcfgrídiid del ter^ 
ritpriq np /impidiese dejar_cuf>i§rtQ3 íos puntof 
mas importantes, así para conservar la tranqui- 



j 



Í'ARA LA OUERÍA DE TEJAS. ¡285 

lidad interior, como para estorbar ó combatir 
algana operación de desembarque, cual la que 
después realizo el enemigo. La ley sobre mili- 
cia nacional que suscito una guerra intestina, no 
permitía levantar la necesaria para subvenir á 
esa necesidad, y nuestros batallones eraíi ape- 
nas cuadros. Sin desatender este objeto, el dé- 
coro dacional deniandaba hacer la guerra á los 
que queriaii menguar el terreno de Tejas: no 
podia ser mas justa la causa: fué necesario casi 
improvisat un ejército en su sostén. 

¿Quién ignora el estado de nuestra hacienda 
publica? No solo era muy triste, sino que la es- 
peranza única de S£^car el dinero para la guerra, 
era el muy resgoso y dilatado adbitrio de con- 
fribucionesj que pudieran ademas servir de pre- 
testo á alzamientos y conmociones populares, y 
ho era por tanto político adoptar, y aun los prés- 
tamos contratados con el gobierno que tanto ha- 
blan agotado el tesoro público, escaseaban por 
la misma repetición con que era necesario acu- 
dir á ellos; nuestras aduanas, única garantía que 
tasta entonces se habia podido dar, estaban énÍJ 
peñadas por mucho tiempo. 

El gobierno no pudo, á pesar de la autoriza- 
ción del congreso, al efecto, en 23 de Noviem- 
bre de 1835, procurarse los recursos necesarios 
para esta campaña, y hasta mi llegada á San 
Luis, eran tan mezqninos que en aquella capi- 
tal ya reunida una partcí del ejército, pasaron 
hasta cinco días sin podarse socorrer las tropas, 
que lo fuei'Qn al fin con diez mil pesos, que so- 
ío con mí garantía personal pude conseguir. Fa- 
ToM. IL 26 



286 MEMORIA 8 

cuitando por el gobierno á consecuencia de aquél 
decreto p^ra abrir uíi préstamo, tuve que hacer- 
lo en esas circunstancias tan desventajosas para 
la nación, temiendo que mas adelante la urgen- 
cia debería ser mayor, y de consiguiente mas 
gravosas las condiciones. Conclui al fin uno con 
los Sres. Ilubio y Erráza, reducido á percibir 
cuatrocientos mil pesos, la mitad en plata y la 
otra mitad en vales, y ademas por su costo y 
costas toda clase de víveres necesarios para el 
ejército que debian entregarse en Matamoros, á 
pagar aquellas sumas con el producto del prés- 
tamo forzoso de los departanientos de Saii Luis, 
Guanajuato, Guadalajara y Zacatecas, y el resto 
en compensación de derechos en las aduanas de 
Matamoros y Tampico, en las que se recibieron 
como dinero efectivo las- constancias déla entre- 
ga de los ^víveres. 

.Este intrato en que era condición que el go- 
bierno debiera aprobarlo, como al fin lo aprobó, 
que presentado aisladamente parecerá ruinoso 
á la nación, y cuyas ventajas son palpables si se 
compara con otras operaciones de igual natura- 
leza, ejecutadas por el gobierno mismo, fué el 
único recurso por entonces con que se equipa- 
ron las tropas, y se abrió la campaña de Tejas, 
en la qué las pequeñas sumas del préstamo for- 
zoso y otras remesas del gobierno que aumen- 
taron algo nuestros recursos, exigian una eco- 
nomía estricta que no ha escapado de la censura, 
y que después de la . desgracia de San Jacinto 
produjo una existencia de mas de ciento cincuenta 
. mil peso$ en Matamoros, Sin embargo, fué des- 



PARA LA GUERRA DE TEJAS. ?Í8? 

aprobado el contrato por el congreso, y yo lleno 
de gsombxo, penetrado de sorpresa, y abrama-^ 
do por la inmensidad de las funestas consecuen- 
cias que preveía, tuve que luchar conmigo mis- 
mo para sobreponerme á tamaño desaire, y cqn" 
tinuar dirigiendo una empresa en que á cada 
paso se tropezaba con un eiscoUo, llevando con^^ 
fiíigo la amargura que debió ocasionarme. 

Me hubiera encontrado en la mas difícil pósi'^ 
cion con el ejército que en marcha estaba ya para 
San Antonio Béjar^ por esta desaprobación, de que 
no puedo menos que quejarme amistosa y amar- 
gamente con el presidente interino, si los presta- 
mistas con quienes de antemano ninguna rela- 
ción habia llevado, y á los que ningún interés 
podia moverme á fovorecer, cuando no tuvierojí 
competidores, no hubiesen tenido la generosi- 
dad de remitir los fondos que quedaron depósi* 
tados en su poder después de ella, y á ciencia 
cierta de la enorme pérdida que iban á resentirá 
como la esperiencia después lo ha acreditado. 

En fin, la misma del fresnillo en Zacatecas 
habia dado poco antes un millón de pesos al go- 
bierno, que seabsorviá con insensible velocidad 
una prodigiosa multitud de atenciones; ¡Orizonte 
bien sombrío para no predecir una tormenta! 
. Fui, pues, á México en Noviembre de 1835 á 
encargarme de dirigir una guerra^ de la que pu* 
diera bien haberme eseusadoj pues la ley mis-^ 
ma constitucional^ me proporcionaba un medio 
muy decoroso al efecto, que mi quebtantada sa* 
íud contribuía á hacer mas plausible; y sin em- 
barco, conociendo las espuestas contrariedades, 

26* 



288 MEMORIAS 

quise hacer un esfuerzo, y en pocos días tenia 
seis mil hombres vestidos y armados; y á costa 
de sacrificios inmensos, saltando sobre Jos obs- 
táculos que no podían vencerse, se puso en mar- 
cha esa fuerza desde San Luis, en fines de Di- 
ciembre de 1835. 

No eran ya de aquel primei: momento; pero si 
no menos grandes las dificultades nacidas de la 
n ecesidad de acopiar víveres para todo el tiem- 
- po que pudieran dilatarse el ejército en atrave- 
sar cuatrocientas leguas de desierto, y de con- 
ducirlo, como así mismo los equipajes, armas, 
municiones, pertrechos, a peso de oro en tan 
considerable distancia; de situar hospitales y 
protejerlos: de pasar gran numero de rios sin un 
equipaje de puente, sin una sola balsa: de man- 
tener vigiladas las costas, y éspeditos los puer- 
tos para recibir víveres y evitar ya los refuerzos, 
ya las retiradas del enemigo; con una sola gole- 
ta de guerra servible; y finalmente, para abre- 
viar, un ejército de reserva que acudiese en caso 
de un descalabro, no infrecuente en la varia for- 
tuna de la guerra, cuando el de operaciones di- 
fícilmente se habia podido completar al numero 
que se creycí preciso con inespertos reclutas. 

Cuando á un general se encarga el mando de 
un ejército y cuanto pueda necesitar, ecsiste y 
se pone ásu disposición, deben hacérsele cargos 
inflecsibles, si se separa de las reglas que el arte 
ha fijado: el supremo gcjbierno ha dicho con ver- 
dad, que cuantos recursos tenia se me franquea- 
ron para esta campaña; mas teniendo en sí tan 
pocos, ¿serian muchos los que se me conc^dic- 



•^---i 



PARA LA GUERRA DE TEJAS. 289 

ron? ¿Bastarían para que con arreglo al arte se 
hiciera la guerra, si casi nada habia de lo que 
eon arreglo al arte era preciso para hacerla? 

£1 ejército que yo mandaba constaba solo de 
seis mil hombres al salir del Saltillo, y de ellos 
una mitad á lo menos acababa de reclutarse en 
San Luis, Qaerétaro y otros Departamentos pa- 
ra llenar los cuadros. Los pueblos de los de 
Nuevo León y Coahuila, escitados por sus dig- 
nos y patriotas gobernadores, hicieron al ejérci- 
to donativos de víveres, que unidos á los que se 
compraron, dieron una ecsistencia considerable 
que en un pais tan estenso donde el trasporte 
solo se hace en muías, me fné muy embarazosa,, 
al paso que era indispensablemente necesaria, y 
eché mano para conducirla, de muy pesadas car- 
retas con bueyes, que son un bagaje nada usado 
en el ejercitó, por la falta de aquellas en el nu- 
mero necesario, á pesar de las mas esquisitíis 
diligencias que practiqué para completarla. Las 
necesidades se habian previsto, y era cuanto po- 
dia hacerse: cubrirlas todas, era imposible. 

Yo tenia que resolver el gran problema de recon- 
quistar á Tejas, y hacerlo en el menor tiempo 
posible á toda costa, porque los conatos de re- 
volución interior no llamaran la atención de aquel 
pequeño ejército, antes de cumplir su honro»?! 
misión: porque en una campaña dilatada, los re- 
cursos se acaban indudablemente, y no podían 
renovarse de pronto: por que si no se aprovecha- 
ban los cuatro únicos meses en que la estación 
esf favorable, iba á perecer al rigor de la hambre 
y de los efectos que en medio de las penalidades 

26« 



990 AIÉMORlAá 

de la campaña, debía producir eL clima en los 
naturales de tierras cálidas 6 templadas que com- 
ponian las tropas de mi* mando; porque-al solda- 
do con laB marchas frecuentes y f^IlcioDes de 
gnerra repetidas^ distrajese su atención de 1^ in- 
mensa distancia que lo separaba de «u familia j 
«US comodidades, y no desmayase su valora y por 
que, en iin^ ademas de la ventaja moral que un 
ejército obtiene con la actividad en sus operacio- 
nes, era sobremanera importante no dair lugar al 
enemigo á fortificar sus posiciones, ni á recibir 
los refuerzos. que en. los periódicos del Norte sé 
anunciaban como muy numerosos: en una palabra, 

el gobierno me haibia dicho: que todo lo fiaba á 
mi genio (1)^ y esta espresion lisongerallógo á ser 

^^— ^^^-^— ^— — ■^l_MJ_ i _J JMM !■■! " ~ ~n ~ - ■ ■ I I I II H 

(l) Siempre que laetiios este pasage j la modesta 
repulsa que el general Santa Auna comienza haciendo 
de las comparaciones con Napoleón; no podemos menos 
de recordar iguahneRte «1 que encontramos eñ la histo- 
l-ia de este emperador, y nos suscita las mas grávfes re^ 
flexiones que nuestros lectores «abrán también sacar en 
honor de nuestro ejército y del mismo general Santo 
Anna, á quien tal vez no se ereeri&u en aquel tiempo 
tan de buena fé sus justas exculpitciones sobre el inopi- 
nado «uceso que de triunfador lo constituyó ""prisionero 
de los téjanos* El pasage á que nos referimos es d si- 
guiente: 

£1 ejército Antro^^ardo qtie defendía el Piamonte en 
1795, estaba mandado por el viejo general fieaulien, mi^ 
litar hábil, activo y emprendedor: contaba ochenta mil 
combatientes y doscientos cánones^ Bonaparte solo te- 
nia bajo su mando cuatro divisiones á las órdenes de los 
generales Massena La ttarpe, AquerreAn y Senruríer^ 
formando un total de veintiocho mil hombres de infan- 
tería, tres mil caballos y treinta piezas de artillería: *^s» 
genio debia suplir el número de soldados y cañonesJ*^ ¿Y 
quién duda hoy que lo :hizo?>-^A. Hugo. 

4A qué atribuir, esta coinci46ncial ¿Seria qUe nn mis^ 



'tA)ÉiX LA GÜÉRÉA bE TEJAS. 2^1 

tina exacta verdad, sie^ido preciso que recurrie- 
ra en esta campoua á la presteza^ para evitar 
tantas contrariedades, que su prolongación hu- 
biera indudablemente acarreado. Este conven- 
cimiento fijo la base de nods operaciones, que 
procuré siempre con ahinco al)reviar9 y que hu- 
bieran presentado con sorpresa al mundo la ocu- 
pación de un terreno de cuatrocientas leguéis de 
estension, defendido por el enemigo, en menos 
de setenta dias^ si uno solo mas nos hubieora ú^o 
propicia la victoria» 

Béjar estaba ocupada por el enemigo, y era 
{preciso abrirnos por ella la puerta á las dealad 
aperacion^Si Sorprenderla hubiera sidobien fa* 



iaio pensamiento se reveló al niismo tiepipo al histoFÍa*- 
dor de Napoleón^ A. Hugo^ y al Sn Sarita Ánna al es- 
cribir este su manifiesto, porque la verdad gieiiit>c^ es la 
misma en todos tiempos y en todas pAftest ¿Será qye 
no solamente los periodistas fiíeron los que quisieron 
Itsongear al general mexicano^ lo cf-eyerán áigno dé 
parangonad con aquel géxiio de la Córcega, sino qiie 
Cambien hubiera algunos otros qne juzgasen cónv^nieik- 
le ponerlo* en la misma categoría porque quisiesen per- 
derlo'? Nada podremos decidir nosotros sobre esto que 
ocurre á nuestro pensamiento. Pero sí. podemos afir- 
mar que aunque nuestras tropas no estuviesen tan ani- 
madas del entusiasmo republicano que llevaba basta el 
fanatismo político á las de Bonaparte, sin tener ante sus 
ojos. la fertilidad y los tesoros de la ItcJia*, sin ser escita^ 
das por las elocuentes proclamas que aquellas se «dúri- 
gian^ y sin contar con la gloria qUe les prometía la em- 
presa queja Europa estaba mirando atónita; fueron ca- 
paces de dar resultados semejantes, en Tejas. Si no \q^ 
dieron, ño es por falta de valor, patriotismo, sufriitiienld 
ni constancia; y tanta parte tuvieron en esto nuestro ha- 
do fatal, como nuestros defectuosos «isteiáás de «rgaiii^ 
eacion y educación del ejérbito. 



292 MEMORIAS 

eilf porque no tenían los que la ocupaban la me- 
nor noticia de la marcha del ejército (1). 

Mas volviendo á nnestro proposito, el ejército 
qne llevaba la gloriosa y noble empresa de de- 
fender la integridad del territorio de la Repúbli- 
ca y de castigar la rebelión de los ingratos y 
pérfidos colonos de Tejas, se denominó g'érciio 
de operaciones f y se componia, segnn consta de la 
orden general espedida en San Luis Potosí, del 
18 al 19 de IMciembre, de las tropas que estaban 
al mando del Sr. general I>. Martin Perfecto de 
Cos en Béjar. De las que á las órdenes de) Sr. 
general D, Jeaqoiii Ramírez y Cesma formaban 
la primera división ciompuesta de los batallones 
Matamoros, Jiménez, activo de San Luis, perma- 
nente Guerrero, regimiento de Dolores, y ocho 
piezas de artillería; Aldama, activo primero de 
México, Toluea y Guadalajara, del batallón de 
Zapadores, del regimiento permanente de Tam- 
pico, del activo de Guadalajara, de los auxiliares 
del Bajío y los de Tamaulipas, y doee piezas de 
artillería* 

^'£1 segundo del general en gefe del ejército; 

(1) Esta sorpresa no se le^6, sigue diciendo el Sr. 
Santa Auna, pues aunque ordené á un general con una 
9ec9Íon de eaballeria el movimiento; y montando parte de 
h$ dragóme» en caballos de ojioiale» de infantería, debió 
caer sobre Béjar la madrugada dtl2S de Febrero dt 
1836. Mis órdenes eran estrechas y precisas: me sorpren- 
dió por tanto encontrar aquel general á nn cuarto de h^ 
gua de B^ar á las diez del dia^ esperando tiuevas órde- 
nes: asi sucedió, sin embargo, por entorpecimientos tal vez 
inevitables; y aunque fué tomada la plaza hubiera ahor- 
rado el tiempo invertido y la sangre derramada luego en la 
toma drl Álamo la sorpresa que kabia mandado ejecutar. ^^ 



PARA LA GUERRA DE TEJAS. 298 

el Exmo. Sr. gpeneral de división D. Vicente Fi- 
lisola; mayor general del ejército, el Sr. general 
de brigada D. Juan Arago; cuartel maestre ge- 
neral» D* Adrián Woll; comandante general de 
artillería D. Pedro Ampudia; comandante de in- 
. genieros, el teniente coronel D. Luis Tola; co* 
misario general del ejército, á D. José Reyes y 
López; y proveedor general al Sr. D. Ricardo 
Dromundo. 

Se dio á reconocer igualmente como ayudante 
de campo del general en gefe al Sr. general D.- 
Manuel Fernandez Castrellon; á los Sres. coro-^ 
neles D. José Bátres, D. Juan María Bringas, 
D. Manuel de la Portilla, D. Estevan de la Mora, 
y al primer ayudante D. Ensebio Flores; como 
ayudante del mayor general al teniente eorcmet 
p. Joan Diaz y al capitán D. Manuel B^^hiUer; 
y como ayudantes del cuartel maestre genera,! 
al teniente coronel D. Gregorio González, y te- 
niente D. Anastasio Cobos. 

*'Lo8 batallones existentes en este cuartel ge- 
neral, seguía diciendo la orden» formaran la se- 
gunda división de infantería, que constará de dos 
brigadas á las ordenes del Sr. general &« Anto* 
nio Gaonai la eompondrán los batallones Alda- 
ma, Toluca y Querétaro: el Sr. general P. Eu- 
genio Tolsa mandará la segunda brigada, com- 
puesta de los batallones Guerrero^ primero activo 
de México y activo de Guadalajara, Los Zapa- 
dores marcharán con el cuartel general y se re- 
partirán en las divisiones según el servicio lo 
exija. Cuando las dos brigadas de infantería 
marchen reunida^ tomará el mando el genenil 
mas antiguo de ellas. 



294 >I£ÍfORIAS 

E! regimiento permanente de Tampico, el ac- 
tivo de Guanajüato y los auxiliares del Bajío, 
formarán una brigada de caballería á las óváe» 
hes del Sr. general D. Juan José de Andrade. 

* "Se reconocerá por mayor de ordenes de la 
primera brigada de infantería de la segunda di« 
visión al Sr. coronel graduado D. Ignacio Pre- 
talia. 

Los gefes y ofíciaks sueltos que se hayan in- 
corporado al ejército se presentarán al mayor 
general para que sean destinados según conven- 
ga, completando con ellos la organización de las 
planas mayores de las divisiones y brigadas pa- 
ra iisegurar él trasporte de las municiones, de 
proveduría y equipages; y á fin de que fee arre- 
gle este importante ramo, el cuartel maestre 
tomará un ecsacto conocimiento del numero 
de muías existentes én este cuartel general, 
y del que se necesite para el indicado servicio^ 
pidiendo al efecto, á la artillería y á los cuerpos 
las correspondientes noticias que pasará á la ma- 
yoría general con las observaciones que crea 
conveniente hacer. 

El actual comandante de la artillería hará un 
exacto reconocimiento de las municiones, de las 
piedras y de sus atalajes, mandando remediar 
las faltas que notare el ultimo, y procurando que 
todo «sté listo para emprender la marcha á pri- 
mera círden. 

La primera brigada de infantería marchará de 
este cuartel general el martes 22 del corriente 
con dirección ó Leona Vicario: marcharán igxial- 
inMtt «on "etta dos piesas de á 12 dos de á 6 y 



•PARALA GUERRA «DE TEJAS. 295 

dos obuses; cien cajones de cartuchos de fusil 
die^ mil piedras de chispa; las municiones de 
la^ seis piezas designadas; ta frargoá de campa- 
ña; un carro surtido; dos herreros, y dds carpin- 
teros: tina compañía de artillería con sus cor- 
respondientes oficiales. 

Los cuerpos que componen esta brigada, así 
como los artilleros, irán socorridos hasta fin de 
Enero, ocurriendo é la comisaría de ésta capi- 
tal el lunes 21 para recibir dichos haberes. 

£1 gefe de la brigada pasará el )únes á las cua-r 
tro de la tarde, y en el paraje que el mismo se- 
ñale, una revista general de armas y municiones 9 
cuidando que cada soldado tenga .en su mochila 
un par de zapatos y otro de cacles de reserva, y 
que esté municionado áunapara4a de cartuchos 
y una piedra de chispa de reserva. 

£1 general en gefe recomienda muy particular- 
mente al celo de. los Sres. generales y gefes de 
los cuerpos del armamento que esté en buen es- 
tado: que los infantes estén provistos todos dé 
mochilas; dos mudas de ropa y el calzado de re- 
serva, de capotas, de cantimploras- y 'de platos; 
que los cuerpos de caballería est^n tnóntados 
del mejor modo posible, y que sus gefes procti- 
ren tener remonta que irán situando con antici- 
pación en buenos acostaderos. 

Encarga la mayor exactitud en el servicio, es- 
tando bien persuadido que es necesaria toda pre-r 
vención dirijida á inflamar todo el ardor délas 
tropas para una <^ampaoa en que está interesado 
#1 honor nacional, y en la que la patria notetidfá 



£96 MEMORIAS 

que derramar lágrimas sobre los triunfos conse- 
gaidos por el ejército (1). 

Elejército, organizado en el nmeró y de la 
manera que acabamos de decir, emprendió su mar* 
cha de San Luis para la ciudad de Leona Vicario 
ei 22 de Diciembre, y comens^ó á llegar á dicha 
ciu dad desde el 6 de Enero en adelante; de modo 
que el |d se hallaban las fuerzas que lo compoñian 
distribuidas con el mayor orden y sin f)aja alguna 
en aquel punto, Sfoncíova y Rio-<Jrrañde, ívilía 
de Guerrero) no obstanie que eí camino habia si- 
do penosísimo por él frío, lá éscaces de agua, la 
falta de pastos para las caballerías, y aún la de 
víveres y alojamientos para la tropa, lo que oca- 
sioño.'no muchas enfermedades en los pocos reclu- 
tflRS que tenian los cuerpos, por su poca habilidad 
en esta clase de trabajos, así es que hubo nece- 
sidad de establecer vanos hospitales para ellos, 
en los que tuvieron una pésima asisteficia, por- 
que no solo faltaban las camas y utensilios nece' 
sarios, sino aun las medicinas mas indispensable(s 
para la curación de los achacosos. 

.El general en g^t^ salió de San Luis en coche, 
teniendo tiros de muías apostados en el camino, 
y llegó á Leona Vicario del 5 al 6 de Enero, es 
decir, el mismo dia que lo verificó la primera 
bridada/ ó el siguiente habiendo recibido en la 

hacienda del Salado las comunicaciones que el 

^ ■ ■ ■ - . ■ 

(1) £staba datada en el caartel general en San 
Luis Potosí; á 18 ^e diciembre 1835, firmada por él 
general en gefó D. Antonio López de Santa-vAnna,- 7 
refrendada por D. Juan Arago, con la nota de haberse 
eomunicado,. que firmaba Padilla* 



FAteA LA GUERRA DE TEJAS. 2dT 

general Filisola le había dirigido á áu $alida de 
la villa de Laredo para- Moncloya, juntamente 
con la carta que dejamos insertada, y cuyo con- 
tenido no nierecid la aprobación de S. E.^talTeai 
porque en la parte que se referia á la línea de 
Operaciones que se podia adoptar era la misma 
opinión de casi todos los demás generales y ge* 
fes del ejército; de consiguiente^ le contesto eva- 
sivamente y en términos muy poco satisfactorida 
a su autor; y todas sus providencias relativas 4 
la marcha de víveres y transportes desde el di;c 
que llegó á Leona Vicario, se contrajeron á que 
se verilease por la línea de Mondo va y Rio- 
Grande á Béjar, despreciando todas cuantas ob- 
servaciones en contra se le manifestaron allí mis- 
mo por otras muchas personas prácticas y cono- 
cedoras del paia, que se la aconsejaban por Mier 
a Goliad» 

Es por^sin duda tanto mas soirprendente esta 
fatal obstinación en el general Santa Anna, por 
cuanto él mismo ha dicho en su nianifíesto qué 
d^amos copiado: que no habiá tiempo que per^ 
der; que la estación estaba muy avanzada^ que 
le faltaban recitrstos Üe todas clases; y que era 
preciso atravesar un desierto de 400 leguas; &c., 
&c«; y sin énibargo de todas estas dificultades 
que tuvo presentes», vérsele adoptar la línea dé 
operaciones mas larga» mas desprovista de todo 
y desierta; no sabemos como entenderlo: razones 
tendría para ello; mas. nosotros ni entonces ni 
hoy las alcanzamos. 

Pero no por esto dejaremos de confesar que 
dü actividad y previsión eran tales éh aquellas 
ToM. II. 27 



1 

I 
i 



398 MEMORIAS 

circanstancias, que nos merecieron el mayor ele- 
gió; y con tanto mayor aprecio las hemos debido 
considerar, cnanto qae casi nada se habia preve- 
nido de antemano, respecto de víveres, medios 
dé transportes, hospitales, &c. para una espédi-* 
cion tan larga y penosa; y el general Santa Anna 
desde el mismo momento qae llegtf á Leona Vi- 
cario se ocup(í infatigablemente de objetos tan 
importantes, ya por si mismo, ya escitando el 
celo de los gobernadores de Coahnila, Nuevor- 
Leon y Tamanlipas, para que de bus departamen- 
tos lo proveyesen de todo lo necesario; con lo 
que consiguió, en efecto^ que los dos primeros 
desplegaran la mayor actividad, pudiendo decir- 
se que ellos, sus subalternos y las autoridades 
de los pueblos de ambos departamentos hicieron 
prodigios,' considerado lo mucho que se les exi- 
gió, el corto tiempo que tuvieron y lo escaso y 
diseminado de las poblaciones de que debieron 
sacarse aquellos auxilios; habiendo sido particu- 
lar la dedicación y esmero de D. Rafael Musquis, 
gobernador de Goahuila, que marchó en perso** 
na á Monclova á activar su reunión, ayudado d^ 
prefecto de aquel partido D. Estevan del Casti* 
lio, quien con el mayor celo no cesaba de traba^ 
jar ni aun los precisos momóntos, indispen^abieé 
á la conservación. 

^ Así es que los auxilios que se llevatV>n á B&* 
jar por el coronel D. Rafael Vassqúéz, remitido» 
por los Sres. gobernadores citados, desde Mon- 
terey y Leona Vicario, fueron de la mayor im- 
portancia al ejército, y del mismo modo fhé la 
cooperación que al mismo objeto prestaron los 



títA LA QU&KRA DE TEJAS. 299 

datdas fuQcioaarios de dichos Estados, singnlá- 
mándose entre éstos, el comandante militar de 
ffaevo-Leon, qae era entonces el teniente coro> 
peí J>- Uariano Martinez d^ Lejarza. 




iinnrir^Tü':Q"Q'ir.-Q' 




CAPITULO XXI. 



Marcha de la sección Ramírez para Lampazo*. — Llega á MoDclova. 
—Recursos de qne se vale el general Filisola para socorrerla.—* 
Ordenes del general Santa* Anoa y diíiciUtades que se tnvieroo 
para su cumplimieuto. — Carta del general Filisula al general 
Santa- Anna sobre el estado del ejército, y providencias que eu 
su concepto debían tomarse. — Resideocía del ejército en Leona 
Vicario. — Arribo del general ürrea — Trabajos y dificultades de 
la diyision de operaciones que iba á abrir la campaña de Tejas. 

4 

Impuestos ya en general del numero y orga- 
nización del ejército, veamos lo que pasaba en 
las secciones de los generales Ramirez y C0S9 
que sé dirigían al mismo tiempo la una, hacia 
Rio-Grande, y la segunda, hacia Monclova, á 
las inmediatas ordenes del segundo en gefe co« 
mo comenzábamos á referir en el cap. 19. 

Los dias 9 y 10 de Enero, los ocupó las sec- 
ción del general Cos en repasar el Rio Sala- 
do cuya nueva operación fué tan laboriosa y di- 
ficil oomo lo habia sido para la sección del ge- 






PXRa la aUE&RA DE TEJAS. 301 

oerai Ramírez á causa de la .macha comente y 
caudal de agua que llevaba el rio. y habiendo 
verificado el paso« se encontró con D. Andre b 
S obrevilla, capitán de la primera compaóia ac- 
tiva de Nuevo-Leon qne con un piquete de tro- 
p a de la misma, llevaba algunas cargas, de maiz 
que el general Ce ama le l^abia mandado acopiar 
en varios pueblos á su paso por LafnpasKxs»; 
cuando marchaba en auxilio de B^^jar; y á tanto 
este auxilio como el de casi toda la carne que 
necesitaba aquella división en los días que se 
detuvo en el Rio Salado, fueron dados gratui- 
tamente por el referido capitán ^n muestra de 
su desinterés y patriotismo. 

£1 mismo dia el general Filisola d:espachd á 
^u ayudande de campo, teniente coronel D. Juan 
Cuevas para que fuese a encontrar al capital^ 
que debia traer los 30.000 pesos para las dos di-- 
visiones, con orden de que en caso de no encon- 
trarlo, continuase hasta el Saltillo en donde se 
debia hallar el general en gefe y manifestase á 
S. £. los ningunos medios con que se encontra- 
ban las tropas y la necesidad que tenijs^n de que 
S. £. las socorriese con la urgencia que reclaf^ 
maba tal situacio.n- t. >- 

El dia 1 1 se continúen la marcha con diri^ccioR 
á la Punta de Lampazos, haciendo jornada á U 
hacienda ó rancho de la Barrajieá; y al llegar á 
este punto, el general Filisola se adelautu ccm 
el objeto de prevenir algunos víveres eh aquella 
villa para cuando llegase la sci^cion. Allí en^^ 
eontr<í al capitán Esnarreaga en la situación 
mas lamentable y le represe&tafba:al:g.eii:ei:al:y á 



Í02 MEMORIAS 

todos los individuos que marceaban i sus órde- 
nes, la que igualmente podian tener en un caso 
á que cada cual estaba espuesto; pues como la 
imprevisión del ministerio de la guerra, todo lo 
faabia dejado para los momentos de operar, la 
división del general Ramirez no habia sido pro* 
vista ni de cirujano, ni de botiquiñ, y este gefe 
.«e. habia visto en la necesidad de cont)*atar eii 
L^ona Vicario, uh especié de éarandero norte* 
americano que se llamaba Doctor^ como acos* 
tumbran hacerse llamar todos los de aquella re-^ 
publica, aun cuando por lo cottiuñ, nb sepan si-^ 
qtiiera hacer uso de* una lancenta. Pero como 
quiera que fuera éste l)octor era el único á quien 
había podido encargar la curación de Esnarrea- 
ga la noche de sú desgraciado accidente, y este 
le entablo la pierna fracturada Jo hizo tan mal, 
qüC se la dej(( torcida y sinajustar las partes ro-» 
tas del hueso: resulten después que la inflamación 
y los doloi'es que le sobrevenían al paciente, 
ffaetoú imponderables y lo tenian ya muy á la 
orilla del sepulcro, cuando el general Filisola, 
^nbó á Laredo y recibid la petieioH de que le 
dejase uno i^e los facctltátivós que vetíian de Bé- 
jar en la división del Sr. C!os para asistir á aqxrel 
reeomendable enfermo. El general enconl^an- 
áo justa la solicatod. dio ¿rden de que se quedan 
m Ú etiidado de) desgraciado Esnarreaga ál prí^ 
mer practicante D. Ouadalupe Lamadrid, quieii 
ÍL pocos dias puso al enfermo fuera de rie9gi) y 
poao desputts logr<í que quédase enteraisente 

il géMtkl Filisola continuo al dia siguiente 



LA HISTORIA D£ TE^AS. dOá 

á la villa de la Candela con la misma urgeneia 
y oon el constante objeto de proporcionar vív«» 
rea para las tropas, y sin interriípcion continad 
de alli á Monclova, esperanzado en encontrar en 
aquella ciudad al coronel Dronyindo, provedor 
general del ejército, y los 30.009 pesos que éste 
0ondueia en lugar de que lo hiciera el capitán 
de Veracruz, por haberlo asi dispuesto en sus 
posteriores órdenes, el general en gefe. El ge* 
neral Filisoia Uegó á Monclova. el dia 14 y no 
encontrando á Dromundo, ocurrió ai prefecto 
P. £stevan del Castillo, á D. Melchor Sánchez 
y al cura D. José María Sofoerón para que le 
prestasen sobre su crédito particular^ algún nu- 
merario que al menos fuese bastante para auxi^ 
liar á la sección del general Cos, y en efecto, le 
franquearon 1.300 pesos que sin pérdida de mo^ 
mentó, hizo partir para el mencionado general 
violentamente y al cargo de un sargento y cua- 
cuatro soldados presidíales, hasta la villa de 
CandelJ^ cantidad que no le fué de poco alivio á 
laquella sección» pues en lo absdluto no se tenia 
en sus cajas ni coñ que comprar lo mas preciso 
para los ranchos de la tUEípa» y de esta manera 
jmdo el general Cos, llegar en fin, con su sección 
el dia 21 á Monclova, cinco ó seis dias después 
que el general, ftamirez y Cesmg hábia arribado 
con la suya a la villa de Guerretp ó Rio-Gi^ande; 
habiendo sido estos dos movimientos los que 
conforme á las órdenes del general en gete die* 
ron fin á las operaciones militares de 1835 sobre 
b1 departamento de Tejas. - . 
Entretanto el general Filisoia recibió nueva« 



804 MEMORIAS 

comunicaciones del general en gefe y en una de 
esta» le decia: que por carta fecha 12 del citado 
mes escrita por el teniente coronel D.Juan Cue- 
vas, estaba en el conocimiento de que este gefe, 
habia encontrat^o en Salinas Victoria al coronel 
D. Ricardo Dromundo y que al dia siguiente es- 
taria en Candela donde debería reunirse con el 
mismo general Filisola, y con esto deberían ha- 
ber cesado las escaseces que padecia su divi- 
sión pues habrá recibido los 10.000 pesos desti- 
nados para ella, reencargándole que inmediata- 
mente hiciese llevar al Sr. general Ramirez los 
20.000 pesos restantes, pues la distancia hacia 
difícil otra remesa* 

Así mismo le dice: "que no siendo 'ya necesa- 
rio reclutar mas hombres^para el ejército, no de- 
bía tener efecto la prevención que le hizo sobre 
este particular desde San Luis Potosí. Y al pro- 
vedor general coronel D. Ricardo Dromundo, se 
le previniese que ademas de los víveres que se 
le habian mandado acopiar, hiciese que se cons- 
truvesen de tres á cuatro mil arrobas de bisco- 
cho de maiz que eran necesarias. Que le en. 
cargaba particularmente que dispusiera que se 
reuniesen de las haciendas mas inmediatas 500 
caballos gordos y mansos que deberían cuidar- 
se en buenos pastos, para remontar la caballe- 
ría del ejército que se hallaba en muy mal es- 
tado; y qqe el pago de dichos caballos se verí- 
ficaria luego que el general en gefe llegase á 
aquel punto" (1). 



(1) Oficio datado eo el cuartel general de Leona 



PARA LA GUERRA DE TEJAS. 305 

El^g^Dfiral Filisola hizo cuanto le fué posible 
tjuito por stt parte como auxiliado de las pro vi- 
dencias, que dictaban al mismo objeto los Sres. 

gobecnadqres Musquis, D. N» León y prefecto 
de JLeona Vicario D. Este van del Castillo, pa- 

r^. dar el mas ooippleto Heno á estas ordenes 
del general en g^f^; pero ellos no pudieron te-* 
narl|0 tan cu,mpliüx>. porque los auxilios á que se 
contr£|hian.no se podían conseguir en aquel soló 
partido compue.ste}de tres o cuatro malas hacieu'* 
da3 y de unos cuantos pueblos miserables; que* 
do el acopio de los víveres que se le habia orde- 
nado al proveedor general J). Ricardo Dromun- 
do que aun se est,aba pi^ac^tipando todavía y para 
l^s que npeyamente se pedian hasta el tiempo 
material para reunirlos, Y como por otra parte 
i;ii el proveedor. tenia dinero ni el general en ge- 
fe . r^i^i^. sumaj .alguiía para ,podei: pagar á las 
per^onsis ' que se ocupaban en Ij^. fabricjacion del 
referido biscocbo, empaque y coaduccion; para 
pagar el .precio de los caballos que se mandaban 
reunir^ tanto, el. general FiUsola como el gobexf- 
iiad^r ^u^qpis y el pj^cfecto Castillo ^ni?in quo 
detenerse-ante las^grandes dificultades que seles 
ofirecian.p^^ poder cumplir. con las ordenes Te* 
fe^i^^ mayormente cuando los pueblos dema- 
siadamente gravados con tales medidas no las 
soportaron sino con gran descontento^ Sin em-» 
h^gpjjienpbseq^ip: de la justicia es necesario 
confesar, qiij^ tj^yieron ^1 patpotismo safifciente 



V^cfirio el 14 de.Eqerp^ de 1836, j firmddo por el gencr- 
ral 1^. Antonio López de. Santfx-Anaa. 



300 MEÑokiAS 

para hacer el sacrificio de las potM semillas que 
lenian reservadas para Su mantención y de hjn 
caballos de su servicio, abastecer al ejéifcito con 
las unas y auxiliar su itiarcha Con los otro». 

Pero tanto en el arden y niiodo de conducir Id 
t^ue se reunia como én el de recibirlo, se nótábá 
hi mayor torpesía$ lentitud y &lta de tAét/úAói 
pues que el proveedor nombrado nó tenia úi la 
capacidad ni la actividad necesaria para Uénat' 
debidamente sus funciones. Este desdrden que 
débia naturalmente aumentarse con la llegada 
progresiva de las tropas, al tiempo de distribuir"^ 
se los víveres para la marcha; y deseando eí ge- 
neral Filisola proveerlo oportunamente, dirigid 
al generail en gefe con fecha Id de Enero de 1836, 
desde Moiiclova la siguiente carta. 

"Exmo. Sr. general de división D. Antótii^ 
López de Santa Ánna.-^Monciova, Enero 19 de 
1886.— Mi respetable amigó y Señor.— ^Por fin ha 
llegado d Sr. D. Ricat^o con 28,000 pesos por 
haber dispuesto de los otrOiá 2,000 para compila 
dé efectos de la proréduriat en consecuencia ne 
han mandado }8,000 á Cesnia y 9,000 que se l^al^ 
reservado aquí para las tropas, conipáñiás presi? 
diales, &c., de cuya suma reniitiré ra di$tríbu? 
cion á la brevedad posible |)ara qUé sé puédáH 
hacer los cargos á donde correspondan por la te- 
sorería del ejército, 

Greo que fel^iría á la conQanza que vd., te ha 
4ignado dispensarme, ala stniistad que le pirofe? 
so y á mi deber, si no le manifestase todo lo que 
me parece digno de su tetenfcion y de remedio. 
En tal concepto me tomo hi libertad de rélifiear- 



--1 



PARA LA 'gÍUERRA DE TEJAS. 307 

lo con toda aquella franqueza de que no puedo 
prescindir, cuando entiendo que esto puede in- 
terésaf á la buena reputación de vd., á la de las 
armas nacionales, al buen éxito de las operaóio- 
íies y á la economía de la hacienda publica. 

Tanto las divisiones de los Sres. Cesmay Cos 
cómo otros piquetes sueltos de tropas han exi^ 
gido al fiado auxilios de todas clases en las po- 
blaciones y haciendas de sus tránsitos: los que 
los han facilitado ignoran donde deben ocurrir 
para que se les satisfaga: ya varios se míe han 
presentado con este objeto, y yo me he visto en 
la necesidad de entretenerlos con palabras de 
biieria crianza, evasivas y esperanzas; medios 
que en verdad si al parecer consuelan, al acree- 
dor no lo convencen fti satisfat^en, y antes bien, 
hacen subir sus Clamores hasta el cielo. Por 
6tra parte, los cuerpos se éscusancón que úb se 
les han cubierto sus presupuestos, cuaiido tal 
vez han recibido mas de lo que les corresponder 
de ésta manera nuestra reputación padece, los 
pueblos résiillah vejados^ y la hacienda publica 
lio por eso estará muy gravada. 

El coronel D. Ricardo Dromundo es el provee- 
dor'' genérálj'y eñ efecto, se halla aquí haciendo 
acopio de víveres según sus prevenciones de vd.j 
pero áí misriio tiempo se está haciendo otro aco- 
pió éñ Bio-Grande, en donde se hallan doscien* 
tas treinta cargas de harina. y cincuenta de maÍ2¡ 
que sé llevaron de ésta, y se ha pedido á los píie!* 
blos de aquellas inmediaciones: ademas, un nú- 
mero considerable de reses, mas maiz, ai*roz, fri- 
jol, sal, chile, &c. &c., sin que éste provédor 



306 MEMORIAS 

general tenga noticia alguna de ello. Estos ví- 
veres se destribnirán á las tropas sin igoaldad j 
tal vez sin ladebida proporción, no habria anidad 
en la administración, y de consiguiente no podrá 
haber ni carden ni economiat oi hacerse los car- 
gos á los respectivos cuerpos con la oportunidad 
debida, y la hacienda pública o los particulares 
lo habrán de padecer. 

El número de cargas y carros, muías que sé 
ocupan en solo el transporte de los equipajes de 
los cuerpos, es prodijiosísimo: un batallón que 
apenas tiene doscientas plazas, pide cincuenta o 
sesenta muías de carga: un gefe pide siete ú ocho 
para su equipaje, y así gradualmente: se dá por 
disculpa de este exeso, los depósitos» la falta de 
víveres en las marchas, &.c. Si esto continua 
así, el ejército formará una columna de seis ú 
ocho leguas, y parecerá mas bien un convoy ó 
una caravana que un cuerpo de tropas que debe 
operar ejecutivamente; agotaremos por donde 
vayamos hasta el zacate y los árboles, cuanto 
mas los víveres y el aguai á cada paso quedarán 
cargas tiradas por no haber en que llevarlas y 
las quejas serán infinitas: necesita, pues, este 
abuso un remedio y pronto; y solo vd. puede 

aplicarlo, 

Para que podamos economizar el dinero, es 

preciso que los víveres y demás ausilios que sé 
den á los cuerpos, sea en cuenta de sus presu"^ 
puestos, y que mes por mes se íes forme el car- 
go, porque de lo contrario resultara un cmbrd* 
lío que después nadie lo entenderá, la íiacienda 
pública será sacrificada y nosotros cí blanco á 
que dirijan sus tiros los anarquistas. 



i^ARA LA tíUERRA ÚÚ TEJAS. ñOA 

£a conftecuekicia opino: I? Que todos los auxi* 
líos que se den fiados á las divisióneSy euerpos 
y destacamentosi sean satisfechos, por sa comi^ 
saría general, la que pasará los cargos á los res^- 
pectivos tesoreros pagadores-, ó á los habilitados 
de los cuerpos á que correspondan como dinero 
en caenta de sns haberes correspondientes, ha^ 
eiéndose saber al efecto á los pueblos e^ta nie^ 
dida pbr medio del gobierno político respectivoi 
2? Que el proveedor general tenga dependientes 
eii cada división, que se entienda directamente 
con él para todo lo concerniente á víveres: que 
cada dia último le remitan los retibbs totalizad- 
dos de cada uno de los cuerpos^ para que él lo 
pueda hacer con la tesorería general del ejercitó 
en descargo de lo que de ella ha recibido (T re^ 
ciba después; y ésta remitirlos á los tesoreros 
pagadores ó á ios habilitados de los cuerpos A 
que correspondan para el debido documento. 39 
Que en cada divisiotí haya un conductor de equi- 
pajes, el que cuidará bajo su estrecha responsa- 
biUdad de que ningún cuerpo, gefe ú oficial suel- 
to lleve para su equipaje mas numero de muías 
de carga ó carretas que las designadas r^sptéc^ 
tivamente por el reglamento, de la materia dé 8 
út. Mayo de 1627; entendiéndose no por el tbtal 
que en él se éspresa» sino por las reguladas á ca^ 
da clase fí^specto de los gefes y oficiales-, según 
los que tengan presentes en el parage¿ I^or lo 
que toca á las compañías para el rancho, una ca- 
da cien plaBás, y dos para la caja y la mayoría 
en atención á que no tiene dinero que conducir^ 
que del archivo solo deben llevar tó muy preciso 
Ton. 11. 28 



310 MEMORIAS 

fiin cargar papeles viejos, y los depcisitos déjnr^ 
los en esa ó Rio-Grande. 4? due los cotíiandan- 
tes de divisiones celen que en la artillería y pro' 
veedaría no ocupen mas muías qué ias muy ne- 
cesarias para las^municiones de boca y guerra, 
y que los individuos se conformen á lo que pre^ 
viene la ley reglamentah d9 Que paira quitar el 
pretesto de las escaceses de víveres en los des-* 
poblados, se establezca que en la pr^ov^eünría sto 
ministre para gefes y oficiales las racionen qué 
les correspondan con arreglo á la tarifa modelo 
itum. 29 del reglamento para la teáorearfai gene* 
Tal, de 20 de Julio de 1831. 

Conozco, señor, muy bien que nada de esto isíe 
le oculta á vd.; pero como he venido palpándolo 
en las marchas, mis buenos d^eos y fram^^^^'^ 
que como al principió he dicho, me han impeli'- 
do á hacerlo presente por si algo de le leapuesto 
mereciere su atención. 

Aunque en mi anterior le mal>iíbst6 la flilta ca^ 
ai total de botiquin,:de útiles dé campaiki y cíe 
Una fragua, me tomo la libertad de volvérselo á 
recordar, así como que si los creyere útiles pro* 
v^erse de algunos metates para tortillas, guajes 
d eantíníploraa para agua, de lo que carecen ea* 
ñeramente las tropas, sirviéndole de noticia qu^ 
el regimiento de Dolores tiene 500 nuevas que ó 
deben estar en el depc^sito que dejd en esa o en 
San Luis, las que pudieran Caerse si fueren de 
BU agrado. 

Dispeuse vd. mi buen amigó y iavorécedor mi^ 
largas y cansadas réñexionei; consérvese bueno 
y mande, dcc.'* 



PARA LA GUERRA DE TEJAS. 311 

Los días que el ejército se detqvo en Leonel 
Vicario &e emplearon eíi la instrucción de los re- 
clutas de que constaba la mayor parte de la6 
fuerzas: en proveerse de calzados y otras pren- 
das del vestuario: en preferencia la organización; 
y efi fln, en una revista general qué mandó elge-» 
^eyal p. Juan J.*de Andradé, habietido debido ¿ 
tmá triste casualidad el que se proveyese de utj 
"Cirujano, porque de la capital aun no habia sali- 
TÍo ninguno. El general en gefe fué atacado en 
aquellos momentos de una inflamación de l?sto^- 
tnago de no poco cuidado; y como los cuerpos 
no traian médicos ni cirujanos, se contrató con 
plaza de tal á un D. N. Reyes, que apenas era ntí 
mal curandero de pueWo, y ya desde entoncfel^ 
tal cual fuese este recurso ya pudo contarse con 
lo que valia en las néc«fsid^des y 'COnsecuenciaÉ 
^e |a campaña. 

Én los mismos dias arribó á Leona Tííííírio el 
general Urrea no obstante, que solo tenia órdeé 
de marchar desde Durango á Rio-Grande (viílá 
de <Juerrero) é inmediatamente se ie hizo «alif 
«obre la villa de Mica, con 300 caballos de Cuat^> 
tía, Tampico, Durango y Guanajuat^, para per-^ 
seguir al faccioso González: á la aproxirtiáícioft 
úe Urrea, se fugó^ dispeí^ando los pocos ho«H 
l)res de la compañía de reemplazos que le ba^ 
])ian quedado. Tos que se presentaron después al 
general Urrea, y habiéndolos recibido este sin 
hacerles la menor demostración, quedaron im- 
puestos del grave delito que habian 'cometido 
contra el coronel graduado D. Manuel Audapia 
en la hacienda de la Rinconada cuando se le su- 

S9* 



S12 MEMORIAS 

blevaron para libertar al gobernador, á vista de 
sus compañeros de prisión cuya impunidad re- 
dujo al mayor desagrado á todos cuantos gefes 
habia en el ejército por el pésimo ejemplo que 
4e ella se seguia contra la diciplina militan 

También se hizo marchar en aquellos dias, 
al coronel D. Rafael Vázquez con un piquete 
para Monterrey en solicitud de los caballos y 
víveres que debia facilitar para el ejército el de^ 
partamento de Nuevo-Leon. Así es que el tra- 
bajo del general en gefe era tan inmenso, como 
la necesidad en que se hallaba de crearlo ca- 
si todo, por decirlo así, sobre la marcha y en 
un pais en que faltaban los recursos de todas 
clases para los aprontos de una empresa de tan- 
ta magnitud, y para los que apenas hubieraa 
bastado los medios de una ciudad de primer ór- 
den, y del mismo modo los generales Cesma y 
Filisola en sus respectivos puntos, trabajaban 
insesantemente tanto en la reunión de víveres, 
como en la de trasportes, instrucción de los re- 
clutas y tampoco descuidaban la adquisición de 
noticias sobre la posición que guardaban los 
enemigos; medios con que contaban, opinión, de 
los habitantes de Tejas, &c. &c. para remitir- 
las con la mayor velocidad y exactitud al gene- 
ral en gefe. 



/ 





,WWWWWT 




CAPITULO XXII. 



Orden general del ejército del 23 de Enero de 1836.— Arribo del 
general eu gefe á Mouclova. — Acopios de víveres y vagages he- 
chos en esta ciudad por el general Filisola. — Descontento de loe 
pueblos por los gravámenes qne sufrían al paso del ejército«-«- 
Dificultades para el pago de los acreedores.— Disposiciones del 
general en gefe. — Reconcentración y reserva de este en aquellas 
circunstancias. — Rehusa la incorporación al ejército de cuatro 
comimHías presidíales. —Marcha irregular y eriibarazosa del ejér- 
cito. — Dificultades y contratiempos que se esperímentaron en se- 
guida. 

Sígnese que demos razón de la nueva mar- 
cha del ejército, de Leona Vicario al teatro de 
sus operaciones. 

El por fin, la emprendió, aunque es caso de 
muchas cosas indispensables para ella: pero el 
tiempo urgía, y esta marcha se veññcó en \tí^ 
términos siguientes que se detallaron en la <ír- 
den dada al efecto, y cuyo tenor efs á la letra. 

«•Orden general del 22al 23 de Enero de 183». 
— Gefe de dia el Sr. coronel D. Francisco Du- 
que: servicio, lo cubrirá la segunda hrigada. 

28** 



3Í4 BIEM0RIA8 

**El 26 del comente saldrá de ente cuartel ge« 
iieral la primera Brigada de infantería, los zapa- 
dores, la batería señalada de dicha brigada, las 
municiones y demás efectos que vinieron con 
ella de San Luis y la cuerda de presidarios. 

El 28 lo verificará la segunda brigada con sd 
batería, municiones, y el parque, la comisaría 
general y él deposito de vestuario. 

I^a brigada de caballería lo verificará el disi 
30; y todos los individuos de esitado mayor sal- 
drán con el cuartel general el dia que se seña-» 
lave oportunamente. 

Los Sres. generales gefes de brigada, recibí-* 
rán de la mayoría general el itinerario que han 
de seguir en sus marcüas, el que sin embargo, 
podrán modificar si lo necesitare según infor-« 
mes que adquieran acerca de los parajes señala^ 
dos para las jornadas y cantidades de los agua- 
jes. 

Los cuerpos planas mayores y empleados de 
}a comisaría del ejército, recibirán 4os Haberes y 
pagas del mes de Febrero, esceptuando á los 
que los hubieren recibido desde San Luis, y al 
efecto ociurrirád 4 la coa)isarí4 el 93 ddl prén- 
sente* 

La primera brigaáa áe toÉ ¿tapadores, lá' ce^ 
gunda y la artillería el 24. 

.1^1 2&, la bragada de cabaltería^ y el 26, loa s^ 
Sdre6 igefbs del ^tado mayor. 

Los «eñor^s generalas de brigada dispondrán 
ifUt las imerpos lleven sus respectivos dep^si* 
«itds y qtte se entregoe al parque general de ar* 
tillería, el armamento que tengan sofarante, áes* 



PARA LA GUERRA DE TEJAS. Stó 

cepcioa de aquellas armas de muy difícil recom- 
posición que lo entregarán al señor comandante 
militar de este panto. 

Qaedará establecido en esta ciudad un hospi- 
tal militar que procurará el señor comandante 
eolocar en el convento de San Francisco. 

Los gefes de brigada dispondrán qué los en-^ 
fermos pasen á dicho hospital la víspera de la 
marcha, dejando uno o dos oficiales por brigada, 
según sea el numero de los enfermos, para que 
restablecidos éstos puedan formarse destaca^ 
meiitos para marchar y dirigirse á incorporarse 
al ejército. Los oficiales destinados para esta 
comisión recibirán de sus cuerpos los socorros 
de los enfermos hasta fin de Febrero, asi como 
las mochilas y armamento. 

Cada brigada llevará víveres para un mes, que 
irán á cargo y bajo la responsabilidad del provee- 
dor, á €[uien para auxiliarlo en sus operaciones 
¿e le facilitará por cada cuerpo de la brigada un 
fargento de confianza: la distribúcioií de estos 
vívere» seré únicamente de la clase *de tropa de 
sargento abajo, y los gefes de brigada cuidarán 
que eti los puntos donde^ puedan proveerse sus 
ranchos oo se haga distribución, á fin de que se 
conserven en cuanto se ¿pueda lojs víveres de re* 
serva. 

Los gefes de las brigadas cuidarán que los 
puerpos estén provistos de dos barriles de botas 
para llenarlos donde convenga de agua para los 
tanchm, puesto que para que beba la tropa ca« 
da soldado debe estar provisto^ de ima enntim* 



816 MEMORIAS 

Como los señores generales, gefes y oficiales 
tienen derecho á la gratificación de campaña, pa- 
ra percibirla cuando las circunstancias lo permi- 
tan, no recibirán raciooes, proveyéndose con an- 
ticipación de los víveres que necesiten para la 
marcha, para el transporte de los de las brigadas. 

£1 señor comisario del ejército pedirá al cuar- 
tel maestre las muías que sean necesarias, de- 
biéndose contar con las carretas existentes, que 
se repartirán con igualdad á las dos brigadas de 
infantería, dejando una vacia para que en cada 
una de estas carretas se cargue la galleta que 
no está encajonada. . ^ 

A fin de que el señor comisario pueda calcu- 
lar los medios de transporte para los víveres de 
cada brigada, los señores gefes de brigadas re- 
mitirán hoy á la mayoría general un estado por 
cuerpos, de la fuerza que ha de recibir raciones. 

Siendo dificil que las carretas puedan seguir 
la marcha de las tropas, los gefes de brigadas 
dispondrán que lleven un dia de anticipación y 
que la marcha de dichas carretas se arregle á la 
mejor comodidad de los bueyes: en cada briga 
da se nombrará un mayordomo que se hará car- 
go de las carretas que le correspondan; y á éste 
solo facilitará la escolta que se considere nece- 
saria para la seguridad de la marcha.. 

Todas las prendas -de vestuario mandadas por 
el señor comandante general de San Luis Potosíf 
se pondrán al cargo del Sr» capitán con grado 
de teniente coronel D. Gregorio González, qui^** 
ademas de las funciones de ayudante del cuar- 
tel maestre general que está desempeñando, 



PARA La tíÜERRA DÉ tEJAS. 817 

queda nombrado depositario del vestaario y 
utensilio del ejército. 

El señor cuartel maestre mandará entregar á 
dicho oficial las muías necesarias para dicho 
transporte del deposito. Para el dia 29 el señor 
cuartel maestre entregará un estado de las mu- 
las existentes hasta esta fecha, espresando los 
ramos á que pertenecen o el atajo o territorio 
de su procedencia^ como igualmente las que fal^ 
tan para cubrir el servicio. — De orden de S. E* 
el general en gefe.— ^Firmado. — Aragón'* 

La primera brigada de infantería llego á Mon- 
clova el dia 3, el 5 la segunda y el 7 la de cal)a- 
Hería: todos estos cuerpos tuvieron algunas ba- 
jas por. deserciones y enfermedades; muías de 
de carga estraviadas, por que se las llevasen los 
mismos arrieros á quienes se les había embar- 
gado; y ademas, se siguicí esperimentando una 
especie de epidemia de disenteria, ocasionada 
de que los soldados comían de una íVuta peque- 
ñita, redonda y colorada que s6 encontraba con 
abundancia en los montes del camino, y que se- 
gún los inteligentes ocasiona en el estomago los 
efectos de la cantárida. 

De estos desgraciados murieron varios en el 
tniser^tbilísimo -hospital de aquella población, eii 
qué no tan solo faltaban las camas, abrigos mue- 
bles y utensilios que eran necesarios, sino aun 
las medicinas mas indispensables para auxiliar 
Jr curar a los enfermos. Él general en géfe ar- 
riba á dicha ciudad el dia 4 de Enero después 
de tres días de caminata, porque se le tenían 
malas de tiro apostadas para su coche, en cada 



318 MEMÓftiAftl 

jornada, por cuenta de sus aftiígos y lús parti- 
ticulares de Leona Vicario y MoncIdVá. 

La eficacia y esmero con que el general Fili- 
sola, el gobernador Musquiz y el prefecto óasti* 
lio se habian afanado para acopiar en dicha ciu- 
dad los víveres y bagajes, pfodtíjeron portííon 
xsonsiderable de bisóochfcr de Waiz, gállete, liari-» 
na, maiz, sal, manteca, chile, ñdjo!; carretas mu- 
las de carga para la conducción, y hasta caba- 
llos de silla para repartil: en los cuerpos de ca^ 
ballería que los necesitasen. 

No habia hecho menos por su parte el activor 
-general Oesma eh Rio-Grailde para él abasteci- 
miento de su división que ascendia á cosa de 
1.600 hombres de todas armas, y que marchql)^ 
á la vanguardia del pequeño ejército destilado 
S la defensa del territorio de iTejas, para vindi- 
car las leyes y reducir i la obediencia del su# 
J)ifemo gobieriio de la Ünion á los ingratos y pér^ 
fidos colonos. Pero como todos éstos acopios 
fheron hechos por la fuerza y sin pagarlos al 
contado, filé inmenso lel ti'abajo que Costrf con» 
seguirlóáí y tnucho mayor el de trasporte da 
ellos Moilclova y Rio-tírande, porque los pun-fe 
tos de áonde se colectaban, están á larga dis-» 
táncia dé uha'á otra población, y á que títrapO- 
éo se les podía pagar en numerario el flete y 
trabajo á los carreteros y arrieros que los con- 
duelan. Así es que los pueblos comarcanos, no 
solo se vieron forzados á privarse de los frutos 
que tenian acopiados para su comercio y nego- 
éiaciones, sino hasta de lo que necesitaban para 
subsistir; y lo tniámo áe sus caballoSi dé Silla, 



^ARÁ LA QUERRÁ DÉ tEJAI^ álSt 

hts malas de carga, sus carretas y bueyes su 
jarcia, &c.; y ademas de esto, se sujetaban al 
trabajo de llevar los efectos á los parages que se 
les indicaba, con la sola esperanza de que lle- 
gando allí el general en gefé se ks pagarían suíb 
efectos, ganados, jornales y fletes que les cor- 
respondía cobrar. Esto deja comprender el de^ 
contento que producirían en todos aquello» pue- 
blos semejantes gravámenes, y muchd mas el 
modo tan poco conforme á su mérito con que 
después se recompensaba, pues tan luego como 
llego el general en gefe á dicha ciudad, unos pew 
diañ el valor de su harina, otros de feu maíz 6 fñ^ 
jol; éstos reclamaban el flete de sus carretas ó 
mulás de carga, aquellos el valor de sus cabá* 
Hos, &c., &c. til general en gefe los enviaba al 
gobernador, éste al prefecto, y el prefecto se eff- 
cüsaba con qué ningún dinero se le había entre- 
gado con tal objeto; y de consiguiente remítia fe 
los cobradores á la comisaría del ejército: aquí 
se les contestaba que todavía no había ¿rden pa- 
ra hacerse ningún pago^y en estos pasos y cpn-» 
testaciones inútiles se les pasaron Jos cuatro día^ 
que fel general en gefe se detuvo en Monclovia, 
sin qué por ultimo tah irecomenflabíés como in^ 
felices ácreedóreá» ][mdiesen lograr la satisfaicoion 
dé ío que se les adeudaba y habían ofifécido rein* 
legrarles. 

. Los tristes resultados de una política tah poco 
digna de tal nombre no podían set jamas fiaivo- 
rables á la naéion ni honrosas para su gobierno 
ni el ejército. 

Y bajo tan ftmestos aü^picióá; se abría Ia.cam- 



820 ,, ÜEMORÍAtt 

paña; y al efecto, por la orden general, del día o 
dispuso el general en gefe que el batallón de 
Morelos se incorporase á la segunda brigada, y 
que el cañón de á seis con sus municiones que 
habia en aquella ciudad, procedente de Béjar, y 
los artilleros de su dotación se pusiesen á las or- 
denes del comandante general de la artillería 
del ejército: que á las brigadas se les refaccio- 
nasen los víveres que habian consumido en la 
marcha, de manera, que el dia que debian em- 
prenderla de alli para adelante, los tuvieron 
completos, y ademas, los correspondientes á.ca* 
da soldado por uñ mes: que asimismo sé les pro- 
veyese á aquellos de las carretas necesarias pa- 
ra la conducción, y otras tres vacias para que 
fuesen en ellas los soldados que se imposibili- 
tasen de andar en el camino, o para reemplazar 
las que por algún accidenté se inulizasen: qué 
todas las muías de carga sobrantes se pusiesen 
á disposición del provedor general; y que á ca¿ 
da brigada de infantería se agregase un sargen- 
to y diez soldados de las coihpañías presidíales 
que alli se hallaban, con el doble fin de que les 
sirviesen parx custodiar y llevar á pastar de no- 
éhe las muías y bueyes, y qiie sirviesen igual- 
mente de guias en los caminos; y en fiú, que los 
enfermos que estuviesen en estado de no poder 
caminar se quedasen en aquel hospital provi- 
sional, socorridos por un mes/' 

Para colmo de nuestras contrariedades y de 
ios azares que amargaban la situación del ejér- 
cito, dé la mayor importancia, tenemos que re* 
cordar una y de las que mas pudieron hacer i:e- 



tARA LA GÜERitA DE TEÍAS. áíl 

sUltar y poner á prueba el valor, sufrimiento y 
herdica decicion de cuantos lo componian, y el 
carácter noble y patriota de lod pueblos por don- 
de pasaban, y de cuyos auxilios y simpatías, era 
necesario y aun de todo punto indispensable 
contar, fué: que hota por sistema, hora por aU 
gana sugestión estraoa de ia perfidia de hues^ 
tros adversarios encubiertos, ó por casualidad) 
o por efecto de alguna enfermedad física o mo- 
ral del general en gefe, su frente se habia anu- 
blado deSde San Luis» en términos que solo sé 
significaban en ella las muestras del mas pro- 
flxndo disgasto, que unos interpretaban abati-^ 
miento, otros, despecho, y no pocos aspereza^, 
desprecio d desvio hacia cuantas personas te^ 
nian que tratar algún negocio o acercarse á su 
persona con cualquiera motivo^ su reserva y 
mal humor se hizo notar en Leona Vicario to* 
davía mas aun, que en San Luis; y en Monclova 
i^e desfogaba en grado tal, que ya eran muy sin^ 
galares las personas que se le aptosimaban sin 
disgustad repugnancia, inclusive los generales 
que por su carácter, edad y reputación en el 
ejército tenian el mejor derecho á huberlo con 
mayor confianza y seguridad de sí niismos. Eran 
de este número también el gobernador Musquis, 
el prefecto Castillo, el proveedor general Dro- 
mundo, con quien le ligaban vínculos de familia, 
y algun&s otras personas de representación y 
dignidad que sufrían con la pena que es de su^ 
poner, indirectas y aun reconvenciones demasia- 
do esplícitas y amargas por motivos de muy du- 
dosa justicia: sistema, capricho d defecto huma- 
ToM. II. 29 



322 MEMORIAS 

no tal vez invencible para el general qae cuaU 
quiera que fuese su origen vino al fin á producir 
consecuencias de la mayor funestidad, como lo 
haremos ver mas adelante porque nuestra mira 
principal al entrar en estos pormenores es dejar 
á nuestros compatriotas una lecdon que les ilus-^ 
tre y advierta en lo futuro sobre la esperieneia 
que debemos recoger de estos sucesos. De otra 
manera la historia no seria la maestra de lo fu- 
turo, y si nosotros tuviésemos alguna pasión ó 
mira en desfigurarla verdad, tampoco nds habría* 
mos impuesto la grave responsabilidad de dar á 
conocer aquellos, ni nuestra tarea seria digna áe 
ofrecerse como una muestra de nuestro deseo 
por el bienestar y la gloria de la patria. 

Pero en quienes mas se hiao advertir el nue* 
vo y estraño carácter del general en gefe ftié en 
Iqs dueños de atajos que se habian contratado, 
y en los que se llevaban embargados por la fuer* 
sa para la conducción del bagage. Sin dada se 
acordaría S. E. de que (como refiere Tácito) Vo- 
non, rey de los partos y educado en Roma, se 
hizo odioso á aquellos bárbaros por la facilidad 
en dar audiencia y la cortesía que usaba con to* 
dos; pues siendo virtudes que no habian tenida 
sus mayores, las desconocian y calificaban tam« 
bien de vicios aquellos bárbaros, concepto en 
que se han tenido por desgracia á nuestros pue- 
blos del interíor á la vea que tampoco lo han for- 
mado en México mas favorable del sistema ad- 
ministrativo de los españoles, porque tan esca- 
samente se ha estudiado y comprendido la sabi- 
duría de éste, como el carácter y bellas prendas 



^ARA La GÜEitRA DÉ TEJAS. Úíi 

de las habitantes de las provificias internas: nada, 
pues, tendría de estraño que el general en gefe-, 
temiendo degradar su dignidad^ incurriese en uij 
error que daba el mismo tesultado que se que- 
ría precaver. 

Mas tan distante estuvo por desgracia en está 
parte del acierto que necesitaba y apétecia, cd« 
íno en el empeño que puso en acopiar los re<íur* 
sos de subsistencia át aquellos pueblds, los qáé 
por sin duda no eran bastantes para que en cas($ 
de retroceder el ejército encontrase en ellos nue« 
vamente los que necesitaba, porque todos que- 
daban agotados, como se ha dicho, sin dejar eñ 
compensación uil equivalente de numerario que 
sustituyese su valor teducia á mayor pobreza) 
y sobre todo á inmenso disgasto á los propieta- 
rios agricultores y comerciantes que habian re* 
poicado tan exhorbitante esaccion que ni auft lús 
enemigos se hubieran determinado á efectnarlü 
por su propia convenieftciaj pues que donde es* 
tan los intereses, están pút ló general las opO^ 
siciones de los hombres. 

Mes volviendo á los du^ñds ó adnlinistradó^ 
tes de los atajos, como éstos tedian necesidad 
de proverse de víveres para sus arrieros, y de 
algún maiz con que alhnentar las mismas mu- 
las porque {)udiesen soportar Tas fatigas y Id 
barga en una marcha tan largsi y por un desier- 
to cual el que iban á pasar, y cómo para estos 
gastos pedian dinero y ni este se les daba para- 
comprar siquiera los efectos que podian hatliif 
en aquella ciudad ni tampoco se les facilitaba 
el maiz, que no lo podian conseguir sino del que 

29» 



3S4 MEMORIAS 

había acopiado para el ejército, pues en la po* 
blacion no habla otra. Y aunque retiraron sus 
ocursos á la comisaría del ejército, esta se es-* 
casaba con que no tenia orden de ministrarle lo 
mas mínimo, con lo qiíe estos hombres humil- 
des é ignorantes no podian concebir de que ma- 
nera deberían cumplir por su parte, sin tener 
quedar de comer ni á sus arrieros ni á sus bes- 
tias; y jen tal angustia y con no poca violencia, 
por fin se aventuraron á hacerlo todo presente 
al general en gefe, quien en vez de consolarlos 
y socorrerlos, los trato de una manera á la ver- 
dad tan dura y cruel, como poco digna del mo-> 
tivo de los sujetos y de las circunstancias; lo 
que notado con el mayor asombro y pesar, de- 
termino á un general á hacer al Sr. Santa-Anna 
las mas respetuosas observaciones sobre que no 
teniendo que comer los arrieros se huirían, y 
que no habiendo arrieros, no habría muías, por^ 
que o se .las llevarían con ellos; o tendrían que 
encargarlas á los soldados que no entendían 
aquel oficio, y á los pocos días las dejarían inúti- 
les y las cargas quedarían diseminadas por los 
caminos &c. &c.; y entonces hubo de consentir 
el general en gefe^ que se les facilitaran á los 
arrieros unas pequeñas cantidades de dinero y 
algunas fanegas de maíz para cada atajo^ 

Visto este buen resultado de las observado* 
nes del general á quien se debicí^ se animaron 
otros para aconsejar ta(nbien al general en gefe 
que mandase incorporar en el ejército cuatro 
compañías presidíales, en atención á que esta 
clase de tropa era la mas útil que podía cncou" 



PARA LA GUERRA DE TEJAd. 325 

trarse para transitar aquellos desiertos paises 
porque los conocen, á palmos^ y ademas de ser 
tan valientes para batirse como cualquiera otra 
buena tropa, tienen otras muchas circunstancias 
apreciabilisimas que adquieren desde la niñez y 
perfeccionan con la esperiencia y la costumbre - 
de hacer correrías continuas para defender las 
fronteras y para perseguir á los bárbaros que las 
hostilizan. Así es que saben distinguir toda cla- 
se de huellas, los dias que tienen de impresas y 
las señas y humaredas que por su número, posi- 
sion y distribución «n los lugares altos y bajos, 
en cuadros, triángulos, grupos, &c. sirven de 
medios de inteligencia á los mismos enemigos; y 
asimismo conocen las señales del tiempo, el cam- 
bio de la temperatura y las horas dé la noche 
por el curso de las estrellas. Son escelentes ti- 
radores, ginetes y nadadores, incansables en las 
ÍBtigas, estraordinariamente sobrios, cuidadores 
admirables de toda clase de animales, cautos 
contra todas acechanzas de los bárbaros, buenos^ 
bogadores, canoe];ps, útilísimos para el manejo 
de carretas y muías de carga, para la matanza 
de reses, y sin iguales para guias y correos en 
aquellos desiertos y veredas que nadie entiende 
ni conoce como ellos; pero el, general en gefeno 
solo no admitió el consejo, sino que trato á aque- 
llas compañías con el niayor desprecio, echando 
mano solamente de los diez hombresi que queda 
dicho habia designado por cada brigada, y de 
unos cincuenta o sesenta mas que se hallaban en 
la división del general Cesma, de lo que queda- 
ron todos los demás tan resentidos como celosos 

29** 



á2é JMÉBÍóktAá 

de la clase prefórída, á la que hicíerdñ tuia. fáltá 
inapreciable y aan al mismo general en gefe» á 
quien hubieran servido de un auxilio incalcula- 
ble él dia de su desgracia en San Jacinto, aun 
tuando no hubiese llevado consigo mas de vein- 
te 6 treinta hombres de aquellos. 

TattibíeA se le propuso ál general en gefe qué 
isupuesto que en todo el camino desde Mondo va 
á Béjar no habia mas ptiblacidn que la de Rio-^ 
X^rrande^ y que auil en ésta no podia alojarse un 
batallón con conlodidady y de consiguiente era 
indispensable vivaquear todas lias noches; mas 
tBonvéniente y seguro debia ser que marchase to- 
do el ejército reunido, porqué así podia estable- 
cetae en mejor orden^ auxiliarse y que á todas 
las clases se les fuese instruyendo en el modd 
de campar, en las ntaiiiobras, áec, y qué hubie- 
se mftyor economía en las distribuciones de ví- 
veres y transportes, y sobre todo, porque los 
i&nemigos ni en Béjar ni en otra parte alguna 
podian resistirla^ y el triunfo én todos eventos 
sería cbiho infalible. I^ero dicho gefe, llevado 
de sus únicas opiniones, dispuso se verificara la 
iüarchá el dia 8, por brigada, llevando dos jor^ 
nadas de intermedio de una ¿ otra, y tiueve la 
vanguardia que mandaba el general Cesma- ett 
Rio-Grande, dé donde salió el 12 según la si- 
guiente órdéh que al efecto espidió, y á donde 
el general Gaona, qué mandaba la primera brí'* 
gada lleg(5 el dia 21 á tiem|jo i\r^^ el genel^al en 
géfls con lá divisidn del Sra Césnia ló verificaba 
á Béjar, con lo que se vé que por lo menos eran 
diez jornadas de infantería, alas que iba distantes 



i^ARA LA GUERRA DE TEJAS; áSt 

%Éta divisioit para poderse auxiliar d apoyar en 
la faerza de las otras; 

Las ordenes á qae nos referimos son las si« 
luientes: 

EJERCITO DÉ OPERACIONES. 

Suponiendo á V. S; listo para marchar, le pré-^ 
vSngo: qué el dia 12 del corriente mes salga pa- 
ra San Antonio de Béjar con toda la división de 
su tnandoi haciendo jornadas proporcionadas; 
tíe maneja (Jüe lá tropa se encuentre en buena 
disposición en caso que tenga que batirse. 

Agregará V. S. á ésa división los hombres de 
las compañías presididles reunidas en esa villa, 
escogiéndolos de aquéllos que estuviesen mejor 
montados y armados. 

Procuraré qu V. S* lleve consigo un mes dé 
vívercsj por lo nlenos para toda la división, y 
uña reserva de maiz y harina qué hará conducir 
en carretas d del modo que se pueda, pues en 
Béjar no hay nitigunos comestibles. 

Eñ'esa población dejará V. S. 25 lanceros del 
Regimiento de Dolores bien montados á las or- 
denes de un oficial de confianza, para que mé 
sirva de escolta. £1 dia 8 de este mismo mes 

• 

salgo de este logar, y procuraré en estar en esa 
el diíi IX d 12, lo que servirá áV. S.de gobierno. 

Las instrucciones para sus operaciones sobre ' 
Béjar las recibirá V. S. de mi propia boca, pues 
debo alcanzarlo en el camino. 

liios y libertad. Cuartel general eYi Monclo- 
.va, Febrero 5 de 1836. — Antonio López de Santa 
Anna. — Sr. general D. Joaquín Ramírez^ coman- 



328 . MEMORIAS 

dante de la primera división del ejército de ope- 



raciones." 



El dia siguiente recibit) el general Filisola la 
que sigue. 

"Ejército de operaciones. — Exmo. Sr. — De- 
biendo yo manchar á la vanguardia el lunes 8 
del corriente, se hace indispensable que V. E. 
quede en éste lugar para espeditar las marchas 
de las brigadas y los víveres que deben seguir 
al ejército. En consecuencia, debo advertir á 
V. E. que ^la primera brigada de infantería sal- 
drá de aquí el mismo dia 8, la segunda el 10 y 
la tercera de caballería el 12. 

El batallón permanente de Morelos se unirá á 
la segunda brigada, ordenando Y. E. se haga sa- 
ber en la orden general, por conducto del ma- 
yor general del ejército: la pieza de artillería de 
á cuatro que existe en esa ciudad, se entregará 
al comandante general de la misma arma con la 
dotación que traiga de artillería, municiones y 
muías. 

Cada brigada de infantería ha de llevar víve- 
res para un mes, á cuyo efecto se lé completa- 
rán por el provedor general, los que le falten 
por lo que hubiesen gastado o estraviado en el 
camino, y para la conducción llevará las carretas 
y muías necesarias y ademas tres carretas de 
vacio para la conducción de los enfermos que 
tuviesen los cuerpos en las marchas, y para re- 
poner la carreta que se inutilize. 

Según el número de carretas, irá un repuesto 
de bueyes para ir reemplazando los que se fue- 
ren cansando. 



PARA LA GUERRA DE TEJAS. 329 

Para el euidado de las carretas y bueyes, se 
aombrarin los mayordomos necesarios, á quie¿ 
nes se gratificará con cuatro reales diarios para 
su mantención de cada uno: cada carreta gana- 
rá por cada jornada dos pesos que se abonarán 
por la tesorería general del ejército. 

La brigada de caballería solo llevará muías 
de carga. 

Todas las muías sobrantes se pondrán á dis* 
posición del señor provedor general, para que 
después que haya salido la brigada de caballe* 
ría conduzca todos los víveres sobrantes que de- 
ben ir de reserva tras del ejército, pidiendo á la 
autoridad política las mas que fuesen necesarias^ 
o carretas si las hubiere. 

Cada brigada de infantería llevará un sargen« 
to y diez soldados de las compañías presidiales 
existentes en ésta ciudad, para que cuiden de 
pastar las muías y bueyes de cada uña. 

La tesorería del ejército cuidará de cubrir los 
haberes de dichas partidas por todo el presen- 
te mes. 

A cada gefe de brigada dará Y. E. el corres- 
pondiente itinerario hasta Béjar,' advirtiéndoles 
que en la villa de Guerrero no harán mas deten- 
ción que la muy precisa para el gasto del rio. 

Los enfermos que hubiese del ejército de es- 
tá ciudad, y no pudiesen seguirlo^ quedarán al 
cargo de un fecultativo, á quien se le facilitará 
una casa para establecerse el hospital, y los au- 
xilios necesarios para las medicinas y utensilios^ 
<;ómisidnandosé á la vez uü oficial de confianá^á 
que quedará encargado del armamento, correa- 



^0 MEMdittAS 

N 

ge y vestuario de eada enfermo^ y de sus so-^ 
corros hasta el fin del mes qne i'eeibirá de Toa 
gefes de los euetpos respectivos. 

Dicho oficial quedará advertido dé incorpo^ 

rarse al ejército con todos los enfermos, luego 

que se encuentren con salud para continuar la 

- marcha á Béjar, proveyéndose antes de los vi-» 

^ veres necesarios. 

De la caballada que se mand(í reunir á S. E¿ 
el gobernador del departamento, proverá V. E- 
á los cuerpos de caballería, reemplazándoles los 
ca:balIos que tuvieren en mal estado para con* 
tinuar la marcha, y dejando al comandante mi-» 
litar de este punto todos los cansados para que 
los mande á buenos potreros para su reposiéion, 
dando un recibo de ellos á los gefes que se los 
entregasen, así como ellos lo deberán dar al 
Exmo. Sr. gobernador por los que recibiesen. 
Después que V* É. haya puesto en marcha la 
proveduría de reservaj podrán in¿orpofarse al 
estado mayor general. 

Dios y libef tad* Cuartel general de Monclo- 
va á 6 de Febrero de 1836. — Antonio López de 
Santa-Annd. 

Exmo. Sr. general segando géfe del ejército 
de operaciones D. Vicente Filiaola.'* 

Ademas de estas disposiddnes que él general 
en gefe dicíd, algunas otras y especialmente 
procuro en ellas, evitar la dirección que comen- 
zaba á temerse, y salirf de Monclova para Rto- 
Grande el dia 8 con sus ayudantes de campo, de- 
jando en dicha ciudad con el general Filisola, al 
mayor general Arago por enfermo, y el cuartel 



PARA LA GUERRA DE t£JA9. 33l 

maestre, general D. Adriam Woll, para que es- 
peditasen la marcha de las tropas, víveres y par^ 
que con la mayor oportunidad y orden como en 
efecto se vi fie d desde el mismo dia, siéndonos 
tan doloroso como necesario á nuestro patrióti- 
co propósito, recordar aquí, que desde la misma 
fecha comenzaron á esperimentarse los tristes 
efectos que produjeron el mal humor del gene- * 
ral en ¿efe, y la estremada dureza que empleó 
para con los fleteros y conductores de muías y 
carretas; pues en la misma noche del dia 8 al 9^ 
se fugaron varios arrieros, llevándose unos, las 
. muías aparejadas, otros dejando solos los apa- 
rejos, y otros sin llevarse nada, pero dejando 
abandonadas sus muías, jato, carretas, y bue*" 
yes, con lo que fué necesario reemplazar su fal- 
ta con soldados que poco ó nada inteligentes en 
aquella clase de ejercicio, cuya circunstancia 
con otras dificultades que nunca dejan de pre- 
sentarse al principio de las marchas, no pudo 
verificarse la de la segunda brigada hasta el dia 
11, y el 13 la de la caballería, quedando sin em-* 
bargo cumplidas en todo lo demás y en les mis- 
mos términos que le habla prevenido, las órdenes 
del general en gefe que quedan insertas* 





inrTTTTrinnnnrTr 




ÓAPitULÓ XXIIÍ; 



Ordea de la marcha _del ejército y su náinero.-^Víveres.—- PIan¿ 
mayor.— Capellanes y médicos. — Escanioü al paso contra loa 
bi&rbaros y «u ningún efecto. — Dificultades del transporte de vi- 
veres, mttttidoúes etc.—Salida del ejército dd Mónclova.-— Pos- 
tración y fin lamentable del general Arago. 

Oportuno nos parece, dar á conocer también 
el ¿rden en que se yerifíc<ií la marcha del ejérci- 
to al entrar en las operaciones de ^u objeto prin- 
cipaU y el numero, clases, armas y municiones 
de que constaba. Saliendo este de Moclova y 
Matamoros para Béjar y Goíiad, Ío hizo dividido 
en una vanguardia, dos brigadas de infantería^ 
una de caballería y una sección separada eoiil-' 
puesta de las tres armas. La vanguardia á las 
(írdenes del general áb brigada graduado D. Joa- 
kjuin Ramirez y Cesmai y mayor de ordenes; co-^ 
ronel D. Eulogio Oonzaléz, constaba de las taer^ 
zas siguientes: 



PARA LA OÜERKA DE TEJAS. ; '333 

Cuerpos. Hombres. 

1. Artillería, al mando del capitán D. 

Mariano Silva • • 62. 

1. Batallón de infantería permanente, 
Jiménez, al mando del coronel gra- 
duado D. Mariano Salas T • 300^ 

1. Id. id. id. Matamoros, al mando del 

coronel D. José María Romero . . 350« 

1. , Id. id. activo de San Luis, al mando 

del coronel P. Juaa Morales. .«« • 460L 

4. De infantería con • • • 1.110. 



«, 



Cuerpos. Hombres* 



i^» —^^ 



1. Regimiento permanente de Dolores, 
al mando del general graduado D. 

Ventura Mora.\ 280. 

1. ídem de Veracru2 * 9* 

1. ídem activo de Coahuila « . « 30. 

1. Caballería presidial ••••.. 4 ••••••• • 50.- 



f iii 



4. De caballería con • 369. 



*■ I ^1 



RESXTMENw 

Artillería^b..,...^..*.. ••«.••««. -.. 62« 

Infantería I.IIO. 

Caballería * 369. 



mk0^létm 



Total fuerza. .«^ 1.541. 

ToM. II. 30 



^- 



S34 MEMORIAS 

CAfirONES. 

Del calitH^ de á8 •••«•• 3« 

J>el de á 6 , 2. 

Delde á 4,,,,,», 2, 

QbivsM^ de á 7 pulgadas ÍL 



X otai »••«•••*«* o« 



1^ Bxigjsda de iafin i tería á las árSaaoa del gene- 
ral de brigada graduado D. Antonio Ckiona, y 
mayor de órdenes, coronel graduado D. Migael 
TnfanBoa. 

Cuerpos» Hohbre». 

1« Artillería, al mando del capkan D» 

Agustin TeraD.^« «.. 60. 

]« Batallón de zapadores» al inando del 

coronel graduado D. Agustín Anuit» 185w 

!• ídem de infantería Aldama» al man- 
do del teniente eoronel D. Grego* 
rio Uruñuela ••••••••••«.• 280. 

h Batallón activo de Querétaro, al man- 
do del coronel D. Cayetano Mon- 
tosa ••••••*«,•• *•• 3ftB* 

I* ídem Ídem de Toluca, al mando del 

coronel D. Francisco Duque *•«... 364» . 

1. Ausiliares de Guanajuato, al mando 
del teniente coronel D^Ignacio Pre- 
talia 800. 

1. Presidíales de infantería *«,....• 63. 



•<-k 



7. De infantería con. . • • • ; • • • • • ;1.600. 



t 



PARA LA GUERRA ^E TEJAS. 835* 



bal calihre de á W. .-. ..-...,.,,♦.. % 

bel de á 45 • . ♦ ,..,.* ^ ..... . 2. 

)>eldeá4 ; ,, 2. 



Total i 6, 



tlüL, 



a? Bxiflada do liifiEifllaría wan^ff^a ooír el eaneirál 
de Brigada {pradaado IX llogeiiii^Tolaa Mayor 
de Ordenes, coroiiél gradnadd TX Agustín T^r 
ralta 

Cuerpos. v Hombres. 



Arttttería al mando del teniente D. 

José Miramon 60. 

Batallón permanente de Morelos, al 
mandó del coronel D. Nicolás don- 
de! le . i i «93, 

Id. id. Guerrero, al mando del coro- 
nel •!>. Manuel Céspedes . - - 403^ 

id. 1? activo de México al mando del 
coronel graduado Doli Francisco 
Quintero ^ • . . , ^368» 

Id. tres villas al mando del coronel 

graduado D. Agustin Alcerrica. . . IS^^ 

Id. de Guadaiájara al mando del ge* 
neral giáduado D. Manuel Cañedo, . f|20 , 



• * 



.mmtmmrm^ 



6. De infantería con.... 1839. 

30* 



< -» 



336 MEMORIAS 

CAftOMES. 

De calibre de á 8 2. 

Del de á 4 2. 

Obuses de á 7 pulgadas • • • • • 2. 



Total 6. 



Brigada de caballería al mando del general de 
brigada D. Jnan J. de Andrade. Mayor de órde- 
nes, teniente coronel D. Antonio Bstrada. 

Cuerpos. Hombres. 

1. Regimiento permanente de Tampico, 
al mando del coronel D. Francisco 
G. Pavón 257. 

1. Id. activo de Guanajuato, al mando 
del teniente coronel D. Julián Ju- 
vera •••• 180. 

2. De caballería con • 437. 



•*^ 



Sección del general graduado de brigada D. 

José Urrea 

Cuerpos. Hombres. 



infantería. 

1. Batallón activo de Yacatán. • 260. 

Piquetes de varios caerpos del ejército. 40. 

1. soa 



PARA LA GUERRA DE TEJAS. 387 



1. Regimiento permanente de' Cuautla, 
al mando del coronel graduado D. 
Rafael de la Vara 148. 

1. Id. de Tampico, al mando del capi- 
tán D. José Ramírez 64¿ 

1. Escuadrón activo de Durango 21 . 

1. Auxiliares de Guana] uato 35. 

1. Activos de Tamaulipas 7 N. Leon« 25. 



5. 294. 



RESUMEN. 

Infantería 300. 

Caballería 293. 

Presidíales 8. 

Total 601. 



artillería. 

Del calibre de á 4 1. 

RESUMEN GENERAL. 

Artillería 182 

Zapadores » ' 185 

Infantería del ejército 4473 

Caballería de idem 1024 

Caballería presidial 95 

Presidíales de á pié . 60 

Total fuerza " ■ ' • 6019 

30** 



$98 MEMORIAS 

fnjÜñBBO DE PDS2A8 SQB ARTILLEItlA- 

De calibre de á 12 , 2 

Del de á 8 ,, 4 

Del dea 6 -r- :.-. 4 

Peí dea 4 ,, 7 

Obuses de á 7 pulgadas • . ^ 4 

ToUl de piezas 21 

Cureñas^^ reserva « d 

Fraguas de campaña ~ . . 2 

Carros de conducción 2 



lili numeroso parque de cañoii, obús y fusil, 
-fuegos artificiales, cuerda mecha, ^Ci fice. 

tRASPORTES, 

Ochocientas muías áe carga contratadas y mil 
embargadas, quedaban el total de mil ochocien- 
tos treinta y tres carros dé cuatro ruedas, y dos- 
cientas carretas (}e dos rue4as estiradas por bue- 
yes, que daban también un t<)ial de doscientos 
ireinX^, y t^es, sin iüitlnir eii este numero otro 
muy grande .de iñulds y carretas que marchaban 
Áé cuenta 4e los ¿specüladojn^, CfXfi YÍveriss^ li- 
^or0s y i>tros efecti^Sf 

Víveres* 

Estos .estaban reducidos al mes de raciones 
que llevaba consigo cada brigada, á cuyos ge- 



i^Atik LA GUERRA DÉ T£JAá. 3^9 

fes se les previno las economizasen con el ma- 
yor esmero por lo que se llego hasta el grado 
de dar solo ocho onzas diarias de galleta ó to«- 
topo de maiz á cada soldado qae tenia que atra-^ 
vesar con su mochila, armamento y municiones, 
~ aquellos treinta dias de desiertos para Uegar lúe- 
go á una población como Bejar> casi insignifí- 
cante y casi desolada^ prinlero por un bloqueo 
4e cerca de tres Qieses, y después por el aban-^ 
dono de la niayor parte de su3 habitantes% Tam- 
pQ^o Uevaba el ejército, calzado suficiente ni 
otras prendas de vestuario y abrigo con que 
reemplazar las que se inutilizaran diariamente, 
que las que les iban sirviendo; pero en cambio 
era desproporcionadísimo á^las fuerzas y al ob- 
jeto, ibI número de gefes y oficíales, el de Ja ar- 
tillería, municiones de todas clases^ eoxn^s á tier- 
ra, y otra infinidad de objetos iqiútiles que con- 
ducian los cuerpos, con el nonibre de depósitos^ 
equipcyes, víveres. &c. &,. Así es que no pudo 
haber ninguna economía ni ])roporcion en la 
distribución de aeémilas y carruages, parecien* 
do l;is brigadas mas bien unos inmensos combo- 
yes de cargamento, que cuerpos que iban á har 
cer una campaña tan laboriosa como[todos aguar- 
daban que habia de ser la de Tejas. 

No habia gei^erales, gefes ni aun subalternos 
4e los que mediantenjente pensaban, que vien- 
do este orden de cosas nó se augurasen desde 
entonces uii resultado tan funesto como el que 
realmente tubo tal espedicion, como sin duda se 

» 

lo recelaba el mismo general en gefe; y caya 
intima convicción si no contribuyo á desalentar 



i 



340 ' MEMORIAS 

SU gran corazón bien pudo ser que abatiese y 
desanimase á los que no lo tuviesen tan á prue- 
ba, en estas circustancias tan poco lisongeras ni 
cómodas. 

CAPELLANES Y MÉDICOS. 

En todo el ejército no habia un solo capellán 
para los auxilios espirituales y confortar á los 
hombres piadosos en sus aflicciones. Ningún 
cuerpo llevaba armero, y menos cirujanos. Los 
únicos que existían en él ejército de esta última 
tan indispensable profesión, especialmente en 
campaña, eran los que hablan sido destinados al 
hospital militar de Béjar, consistiendo en un pri- 
mer cirujano y ün segundo, y aun un primer 
practicante y tres segundos, hallándose precisa- 
mente en aquellos dias diseminados en esta for- 
ma: el segundo cirujano D. Mariano Arroyo se 
habia quedado con un practicante en Béjar para 
asistir los heridos que no pudieron moverse de 
aquella ciudad por su gravedad cuando la des- 
ocupó la sección del general Cos: el primer prac- 
ticante se hallaba en la Punta de Lampazos asis- 
tiendo al capitán Esnareaga: el primer cirujano 
D. Faustino Mozo con otro practicante al cuidado 
del hospital de Monclova que contenia mas de 
ciejí enfermos; y el último practicante quedó en 
Rio-Grande en el hospital provisional que allí 
se estableció, siguiendo al ejército únicamente» 
una especie de curandero que el general en gefe 
se habia visto en la necesidad admitir en el Sal- 
tillo. Por colmo de desgracia un norte-ameri- 
cano que habia contratado á su paso por el Sal- 



PARA LA GUERRA DE TEJAS. 341 

tillo el general Cesma, único facultativo que te- 
nia su cUvision, le dio fiebre y fkllecid de ella en 
Rio-Frío. Las camas, ropa de abrigo, utensilios, 
medicinas que el ejército llevaba, las hilas, apa- 
ratos, camillas, instrumentos de la facultad, &c., 
&c., eran ningunos, de modo que respecto de 
este importante ramo para la conservación de la 
especie humana, puede decirse que el ejército 
marchaba confiado solo en el favor de la divina 
Providencia, que no siempre manda San Pedros 
que curen con su sombra; y esperanzado en que 
el facultativo Hurtado se le debia reunir con un 
mal botiquín y otros tres practicantes que aun 
estaban todavía por S. Luis Potosí. 

PLANA MAYOR DEL EJERCITO. 

La compotiian: el general en gefe presidente 
de la República y general de división D. Anto- 
mo López de Santa-Anna. — segundo en gefe el 
general de división J>. Vicente Filisola.—HÍQyor 
general el de brigada D. Juan Arago. — Cuartel 
maestre el general de brigada graduado D. -4- 
drian Woll. — comandante general de artillería él 
teniente coronel I>. Pedro de Ampudia. — Mayor 
general de esta arma, teniente coronel V. Estevan 
Barbero. — ^Comandante del parque, el de la mis- 
ma clase P. José María Ortega. — ^Y una sección 
de ingenieros compuesta del capitán con grado 
de coronel D. Ignaro Laba^itida. — ^Y el teniente 
P. Ignacio Ben-ospe. — El comisario general D. 
José Beyes López. — El tosorero contador D. José 
Rob€lo.---Y el provedor general D. Ricardo Dro- 



^842 MEMORIAS 

mundo. — ^y algunos «scribientesr forjnaban el iiii« 
nisterio de hacienda. 

El ^nexal Filisola, /»egan llevamos dicho qne^ 
^á en Monolova para acabar de espeditar la 
n&ardia. 

El día 9 de E^erq, este general recibió ^n 
plie^go del gobernador Mua^nis» acompaáánjiole 
varias comunicaciones originales de las ,aatori-t 
dades locales de San Buenavent arara, Sardinas^ 
Nadadores, Cuatro Ciénegas, &c., en las que 4^- 
bañ paifte de una incursión de indios bárbaros 
por, todas aquellas inmediaciones y4e varios ase-, 
sinatos que hablan cometido en los ranchos de 
Catarina y otros inmediatos justamente comq 
tienen de costumbre con depradaciones y sa-* 
queos;.y ptws gravee . ex^eaqs^^ y como ea todoá 
aquellos lugares habia porción de víveres aco- 
piados pai^a el ejército, tanto para alejar á di- 
chos barbaros, perseguirlos y Castigarlos, como 
para protejer á los habitantes y conducir los 
ii^enpionados víveres á Moncíova, . hizo el ge- 
neral salir al ül^erez D. Santiago ]Vayaira con 
una partida de los presidiales de aquella ciudad 
y cincuenta dragones del ejercitó al mando del 
capitán Coronado, quienes después de haber 
.perseguido á los bárbaros sin resultado, y socor- 
rido rápi4amcnte todos aquellos plantos, regre-i 
saron escoltando los víveres y varias familias* 
que quisieron ampararse 41^ sombra de nuestras 
banderas y de los muros de Moncíova^ como mas 
respetables que los de sus habitaciones campen 
sinas. También debia llegar á aquella ciudad 
D.José Loxnbardero con los treinta.y tres car- 



PARA LA GUERRA DE TEJAS. 343 

iros ya mencionados, cargados de armamento, 
moniciones de todas clases, saquillos á tierra, 
otros efectos y algunos útiles de campaña; que 
el general en gefe habia confiado a su castodía; 
y el general Filisola no podia partir sin tener 
estos objetos á la vista y fuera de todo riesgo, 
las provisiones de boca. 

Las dificultades que se presentaban para el 
tiasporte de estas y aquellas y de todo cuanto 
pertenecía al ejército eran eada día mayores por 
la deserción que iba en aumento de los arrieros 
y carreteros y por que no habia en que encajo- 
nar la galleta ni en que encostalar el maíz, frí^ 
gol, sal, &c.: cada cajón que pudiera contener 
un quintal de galleta, costaba doce pesos; y no 
se encontraba, sin embargo, tablazón ni sufi-' 
clentes artesanos para construir los que se ne- 
cesitaban. 

En esta urgencia el general JFilisoIa mando 
que se hiciese uso.de los sacos á tierra que de-« 
bian conducirse en los carros, Lombarderoj y 
aunque en ellos iban también algunos otros ob- 
jetos menos necesarios al ejército, dispuso tam-* 
bien el general dejarlos allí y remplazar su peso 
con víveres y aprovechar igualmente y con el 
mismb objeto ciento veinte muías de carga que 
conducían cartuchos de fusil de á 17 en libra por 
que eran inútiles para los que tenían los cuer- 
pos. Pero todo esto se hizo con aprobación del 
general en gefe á quien se le dio cuenta oportu- 
namente de tales disposiciones. 

Asimismo dicten el general Filisola las que es- 
tuvieraií de su parte nara activar la marcha de 



344 MEMORIAS 

los carros y con este fin, hizo salir por el cami- 
no del Saltillo, en busca de ellos á sa ayudante 
el teniente coronel D. Juan Cuevas, quien los 
enContrc^ una jornada antes de llagar á Baxan; 
pero una fuerte nevada y otras ocurrencias, oca- 
sionaron, que dichos carros no pudiesen llegar 
á Monclova sino hasta el dia 19 de Febrero. Pe- 
ro entretanto, siguió Filisola ocupándose jasi- 
duamcnte de el acopio de los víveres apresto y 
reunión de carros y muías de carga de la orga- 
nización del hospital provisional, de la cons- 
trucción de costales con los saquillos á tierra 
que habian llevado para la galleta y biscocho de 
maiz, frijol, harina, &c. &c., en cuyas operacio- 
nes fué activamente secundado por el goberna- 
dor y el prefecto ya nombrado y por el general 
WoU, que como habian quedado pocos individuos 
de tropa y el paisanage no se prestaba, trabaja- 
ron personalmente en muchas de aquellas ope- 
raciones tan mecánicas como agenas de su ca- 
rácter y condición, por solo efecto de su patrio- 
tismo. Preparadas así las cosas, salieron los 
carros y cien muías de carga el dia 21 del mes 
citado de Enero, para Rio-Grande y con este 
comboy la proveduría; y el 23 lo verificaron los 
generales Filisola y Woll, quedando en Monclo- 
va todos los víveres que no se pudieron llevar 
y las municiones, sacos á tierra, &c. al cargo 
del gobernador, y el del hospital al del cirujano 
Moro y primer ayudante D. Víctor Samarroni, 
para que este último, luego que hubiese un nu- 
mero suficiente de soldados en estado de mar- 
ehar lo verificase con ellos á incorporarse al 



^AftA LA GUERRA DE TE^AS. 345 

ejército, ^e dejaron sesenta fusiles, al prefecto 
p^ra lápefsefcucibn de los bárbaros y lo misnio 
«e hizo én Rió-Grande, aumentando cincuenta 
sables, y dejando allí también un hospital provi- 
sional á cargo del teniente coronel D. Nicolás 
Flores y de un practicante. 

Mas como á loa carros tio les era posible ha- 
ter las jornadas de las muías dé carga, se que- 
daron atrás escoltados por el coroínel graduado 
Julián Ptiehté, un piquete de infantería y sesen- 
ta dragones de todos los cuerpos. Éste gefe; 
habiéndose desavenido con el contratista de los 
barros, quería obligarle á que anduviesen sus 
carrcfü mas de lo que podian, y con tal motivo se 
^uejo éste, y habiéndosele prevenido á Puente 
no mortificase al contratista, se dio por enfermo^ 
se quedo eri Rio-Gráníe, y Ijiego marcho para 
iléxico sin líceíicia ni autorización supeíior, y 
fué dado de baja eii el ejército. 

El general Aragó hizo enfermo toda í a mar- 
cha con grave riesgo de sü'vidaj no fué posible 
hi al general Filisola por graves y reiteradas re- 
flexiones que le hizo, decidirlo á que se quedase 
én Monclotá ó Rio-^Grraíidé para reparar su sa- 
lud,, y solaviente contestaba que primero se da- 
ría un pistoletazo. Así es que éste honrado y 
V-aliente . general empeoro de tal manera que al 
fin vino á ser víctima de su pundonor y delica- 
deza; d^ que no quiso separarse jamas, aunque 
presentía que la campana seria desgraciada, por- 
gue sufrid mucho en la marcha, especialmente 
en las norches frías/ BÍl ¿'eneral f^ilisofa, que lo 
amaba, le cedió su carruage, en el cual desde 
Tqm. IÍ. 31 



346 MUiORIAS 

Bio-Grande faé también el comisario Reyes Loc. 
p^ qae se hallaba atacado de reumas, marchan- 
do á caballo aqael general, no obstante su edad 
Y la crudeza 4^ la estación. 





ISlílS^'^l^'^lSlS'^lS 




CAPITULO XXIV. 



Contínnacion de la penosa marcha del ejército. — ^Estemporánea y 
borrorosa neveda que aumenta sus dificultades. — Paso de la Leo* 
na. — Rio de las Nueces. — Rio Frip.— Folta de agqa y pastos; y 
eufermedades que atucarou á las caballerías^ acémilas y bestias 
de tirí#» — Mal de leugna.— ye/cíe. — iígresiones y robos de loa 
bárbaro8.-*La Estampida. — Falta de vi veres queesperímentaron 
los gefes y oficiales, por consecucBcia de la 6rdea del general 
Santa'Anna sdbre este particular. — Análisis de esta ordeu. — Fu- 
ga de aniérotf y cariisteros,- Disgusto casi general de! ejercita. 

La marcha desde Monclova á Béjar fué por 
eiita y otras varías causas, para la generalidad 
del ejército, de lo mas penoso qae podría de-^ 
cirse. Los elententos mismos parece que se 
conjuraron para embarazarla y hacerla sentir 
mas. El invierno que hasta el dia 12 de Fe- 
brero habia sido de los mas benignos de aque- 
llos climas, no quisó que dejásemos de espe-f 
rimentar su rigor antes de despedirse aquel 
año. El dia 13 amaneció tari nebuloso y estre-* 
madamente frío, que al hacerse hóché se preci- 

31 • 



348 MEMORIAS 

pitó del cielo una nevada tan abondsuite que sa* 
bió cerca de media vara sobre snperficie de la 
tierra. A la brigada de caballería qoe mandaba 
el general Andrade y había salido aqnel mismo 
dia de Monelova, la sorprendió en un inmenso 
mezqaital, caminando para el rancho llamado las 
Ajuntar. la oscaridad de la noche y el centraste 
que hacia con ella la blancura de la nieve qae 
caia á copos como la palma de la mano, deslom-^ 
braba de manera que no ppdian distinguirse los 
objetos: y como la nieve cubría el camino, la co- 
lumna se cortaba á cada momento; los hombre» 
y los animales que no se veian entre sí, se sepa- 
raban frecuentemente. y se estra\iaban en aquel 
inmenso bosque del que se afanaban inútilmente 
por salir llamándose á grandes voces unos á 
otros para poder de nuevo reunirse; pero como 
las voces se oian en todas direcciones é indistin- 
ta y simultáneamente, del mismo modo variaban 
las direcciones y se buscaban unos á otros, y 
por consecuencia sucedia que en vez de unirse 
se separaban y alejaban mas y mas. Por otra par^ 
te, las muías de carga, rendidas á la fatiga, unas 
se tendian por tierra, otras se prendian entre las 
ramas espinosas de aquellos árboles, y otras se 
perdian de vista y estraviaban la dirección que 
correspondía llevar entre los breñales, formán- 
dose de todo esto un tan inmenso desorden y tan 
difícil de arreglarse, como lo es de describirse y 
aun de comprenderse. El general Andrade, que 
ademas llevaba en su brigada la tesorería del 
ejército con ochenta mil pesos, para evitar el es 
tiravío de ésta y que el desorden faese enaiuaeo^ 



fAÍlA LA aUBRRA DE TEJAS. 349 

to« tomó la determinación de mandar hacer alto 
y pasar la noche en medio del bosque aunque 
con la nieve casi hasta las rodillas de los sóida-* 
dos: pero con esta medida y á merced de infinir 
tos trabajos para reunir toda la tropa y cargas^ 
logro al fin tenerlas al rededor de sí^ y poder es*- 
perar la nueva aurora en aquella penosa situa- 
ción; pero á cubierto de mayores peligros. A 
pesar de todo, no fué el número de muías extra- 
viadas el que debió temerse de noche tan pésima; 
pero sí muy considerable el de las que se aho- 
garon debajo de la nieve^ porque como los infe- 
lices animales echados con la carga no podian 
levantar la cabeza, cuando la nieve les llegaba 
á cubrir las narices, les quitaba la respiración y 
de consiguiente la vida. Fué, pues, también pre- 
ciso al dia siguiente, que el general Andrade hi- 
ciese alto en las ajuntaSf desde donde mandó pe- 
dir las muías necesarias, al general Filisola,. 
quien se las remitió sin demora, y así pudo con- 
tinuar Andrade el dia 15 la marcha para la ha- 
cienda de Hermanas donde habia pasado el tem-^ 
poral el general Tolsa oon la segunda, brigada 
de infantería, que también padeció insesante- 
mente porque estaba el vivac falto de techos 
bajo que guarecer á la tropa, la cual llegó á ver- 
s^ enterrada debajo de la nieve, lo mismo que 
las piezas y cargamento. 

El general Gaona con la íf brigada pasó el 
temporal en marcha desde el parage llamado el 
SoTis á la hacienda de la Soledadi fueron* tales los 
padecimientos de la tropa en aquel dia horroro- 
w« como puede suponerse» sabiendo que mató 



I 



áád MemoríasI 

la nieve, el intenso frió y la fatiga, mas de ciá-^ 
cuenta yantas de bueyes de los que tiraban las 
carretas de los víveres y equipajes; de nlodo que 
é no haber sido porque el general Filisola habla 
mandado apostar algunas de reserva, tanto en 
Hermanas como en las haciendas dé lá Soledad y 
San Juarij cuyos bueyes se llabian pedido de an*^ 
temano al éfécto á los pueblos y haciendas de 
aquel partido, siendo una gran cantidad áe IsL 
pertenencia de D. Melchor Sánchez dueño de las 
haciendas arriba niencionadas; esta brigada nd 
hubiera seguramente podido continuar su mar-» 
cha en muchos dias, y entre tanto, sus víveres 
se hubieran consumido, y las dificultades aumen- 
tado aun mas. 

La división del general Cesma paso el mismo 
témpota!, dos jornadas mas allá di?l Rio-Bravo^ 
ya ett marcha para Béjar, en el paraje llamado 
la Espantosa^ si con menos, con iguales penalidad* 
des que las demás tropas, á pesar de que siendo 
aquel pais mas bajo que todo lo demás de Coa* 
huila, sin duda ni la nevada, dí el frió debieron 
ser tan crueles como los que sufrieron las briga* 
das de retaguardia. Después de este dia, el teni« 
peramento continuo alt^rnt^tivarhente, unos dias 
ecsesivamenté frío, j otros demasiado templado 
y auri calorosoi tíoiilo se esperimento, especial- 
mente en todo el mes de Marzo y parte de Abril 
dgniente. 

El Rio-Bravo que corre á legua y media al 
Norte de la villa de Oüerréro (atites presidio de 
Rio-'Orafidei) por dna felicidad podo pasarse á 
vado por las muías de carga y las tropas; y como 



^ARA LA GUERRA DE TEJAS. ¿51 

Í)resentasen alguna mas difícultad para hacerlo 
las carretas y ínulas cargadas de víveres, se dis- 
puso hacer que á las primeras se les formase 
una especie de segundo techo o asiento mas alto 
que el propio, para que no les alcanzase el agua; 
y sin embargo, no se pudo evitar que mucha par- 
te de la galleta se mojase y después quedase in* 
comible. Y como el arroyo de la Lepna, el Rio 
de las Nueceaj Riff-frío^ corren muy encajonados, 
fué preciso construir sobré ellos puentes pro vi* 
sioixales dfr troncos de árboles, ramas y tierra 
para qüé-pudiesen pasar la? cargas, carretas, ar- 
tillería y tropas; operación que costo tanto ma- 
yk^t trabajo, cuanto, era la falta de herramienta y 
útiles de campaña. 

El camino desde Monclova á Béjar, se encon- 
tró escelente, porque hacia macho tiempo que no 
caian en él sino uno ú otro pequeño aguacero; y 
acemas, va por una continuiida cordillera de co- 
linas suaves y en lo general el piso es de tierra 
muy s(>lida y en trechos mezclada de arena y pie- 
dras pequeñas que lo hacen poco polvoso en tiem* 
po ae secas, y en el dé aguas impiden el dema- 
siado fango. 

Loá pozos y charcos que constituyen los aguaj» 
jes en el nfiayor número de los parages eií que 
tuvieron que hacer noche Jas brigadas, apenas 
dieron de 31 el agua suficiente para hombres y 
gniüíiales, aunque no muy^ buena ni limpia, y mu- 
6ho menos debió quedarlo para las últimas tro- 
pas, á causa de lo mucho que la traqueaban los 
que entraban y sallan á sacarla, y de los anima- 
les muertos que muchas veces quedaban á sus 



SS2 MEMORIAS 

inmediaciones; pero aan esto fué una fortonaf 
porqne hay algunos años qne en vanos de aque- 
llos puntos se escasea y aun acaba el agua ao- 
tes de Febrero, circunstancia que hace la trave- 
sía muy arriesgada para un número considerable 
de hombres, pues se corre el peligro de perecer 
de sed en el desierto antes de llegar á los ños 
en que no se corta en todo el año, como son el 
Nueces y el Frió. 

En lo general todo el camino está provisto de 
leña y pastos casi todo el año, aunque desde el 
parage de la Peña-Pobre en adelante no es bue- 
no el pasto, porque se compone de un zacatón 
muy grueso y áspero que los animales lo comen 
con mucha dificultad, y con mucha mayor el ga- 
nado vacuno por lo que allí sufren mucho. Y 
eomo al aproximarse las tropas hacia Béjar, co- 
mo era en tiempo de secas, los enemigos habian 
quemado los campos hasta las inmediaciones del 
Arroyo de la Leona hubo inmensas dificultades 
que vencer para dar que comer á los caballos y 
muías, y mas particularmente á los bueyes de 
las carretas. La mulada y la caballada en aquel 
camino como en todos los demás deTeja»^está» 
espuestos á otros inconvenientes y peligros^ es- 
pecialmente en tiempo de secas escasos de agua, 
suelen ser atacados estos animales por la enfer- 
medad llamada mal de lengua y la del telele: la 
primera proviene de resequedad del pasto y la 
falta de agua; que les forman álos animales par- 
tiduras en la lengua, que por consiguiente se les 
inflama y les impide comer, es ademas contagio- 
ib, pero se cura poniéndoles en la hqcj^ UmoAi 



PARA LA GtJBURA DE TEJAS. 3^ 

]>e4Í09QS de maguey, nopal ni otra cosa hámeda 
que Les &cilite la afiaencia de la salibaoion; pút* 
que de este modo se consigue que ceda la inflan 
maciou* 

La enfermedad del Telele la producen los ca^ 
lores inertes y las aguas estancadas j calientes 
que beben los animales. Es una fiebre que les 
dá en la cabeza de muy dificit euraeion^ peto 
cuelen aliviarla con sangrías, eon rajarleí» las 
orejas y con refrescarlas. 

Otro de los peligros de este desierto es la e»* 
tampida de la caballada que les hacen dar, tñen 
el miedo ocasionado por las piezas 6 la» mesté-»^ 
nadas que son unas inmensas manadas de eaba^^ 
líos alzadas, que pasando por junto de los ani*^ 
males mansos los arrastran tras si €fn el tropel 
eon una velocidad inconcebible é imposible dé 
impedir si desde antes na se han tomado las pre*- 
cauciones adecuadas á este objeto. Pero el mas 
temible de todos estos riesgos es el de los indios 
bárbaros, quienes con una sagacidad estraordi^ 
Daría suelen redarse las bestias aun estando^ 
amarradas al lado de sus dueños, ya desatando^' 
las eon una ligereza sin igual, ya cfspantándolas 
y echándolas á buir por mediof de aláridl>Sf pa* 
sando á caballo por entre ellas, y ysr en fin por 
otros ardides de que saben hacer ú^é con la ma^' 
yor sagacidad, cormo la tienen en sacar ventaja 
del hedor que despiden los cuerpos de los mis^^ 
túos indios, porque se alimentan cOn la carné dé 
eaballo, y ésto^s olfsftean muy lejos lo que lés^ 
Masiona nms miedo y terror á esto» ailiniales: 
910Í el de lo»mismM ieottes, tigres y Í<jI>m; 1S[s>> 



354 MEMORIAS 

tos bárbaros, cuando lo pueden hacer con mn-^ 
cha ventaja y á su salvo, atacan también á las 
carabanas de transeúntes y aun á las partidas 
de tropas, ejerciendo con los vencidos y los ca- 
dáveres de los muertos horribles crueldades. 

Al pasar las brigada por el arroyo de la Aura^ 
86 hallaban campados allí unas hordas Lipdhes, 
en nuipero de mas de quinientos entre hombres, 
mugeres y muchachos, menores: entonces esta- 
ban de paz, y sin embargo, no dejaron de robar- 
se algunas muías y caballos de las brigadas al 
pj^so. Los comanches que estaban de guerra, se 
dejaron ver una ú otra ocasión, sobre los flan- 
cos de los caminos: mataron algunos soldados 
rezagados, atacaron una familia que por desgra- 
cia hizo noche en el paraje, llamado el Chacón 
y cuando la segunda brigada venia todavía ana 
jornada atrás y la primera Uebava otra jornada 
adelante, mataron á un joven sobrino de D. Ra- 
món MuzquiS) y saquearon y quemaron las car- 
retas que llevaban cargadas de víveres y algu- 
nos otros efectos, salvándose las demás personas 
que acompañaban á aquel joven, casi milagro- 
samente en el bosque inmediato* 

La caza es muy abundante en aquel camino, 
y ios rios están bien provistos de pesca) pero el 
ruido que naturalmente acompaña á todo cuer- 
po de tropa en iparchas y descansos, alejaba la 
una y hpcia impracticable la otra; así es que no- 
sotros nada vimos de esto sino es uno qué otro 
pescadito cogido- por los soldados, y tal cual kva^ 
jolote silvestre, que eran mas grandes y gordos 
que los nuestros domésticos. Sin embargo, la es- 



..^ 



PARA LA GUERRA DE TEJAS* 355 

caces de agua que en algunas jornadas sufrió la 
tropa de paraje á paraje, hacia muy fatigosa es- 
ta marcha; y no lo era* menos por la falta de vi- 
yeres que esperimentaron los gafes y oficiales, 
á virtud déla disposición del general en gefe 
para que solo se ministrasen raciones de la pro- 
veduría á las clases de sargentos primeros^» in^ 
clusive abajo, debiendo los demás proverse de 
lo necesario para su subsistencia por sí mismos 
y de splo sus pagas^ pues tampoco permitió que 
se les satisfaciesen las gratificaciones de cam- 
paña respectivas, según se vé en la orden gene-) 
ral antes inserta. 

Esta medi4a, ademas de lo q^ie tuvo de injus^ 
ta y arbitaria en sí misma, fué gravosa á todas 
las clases y á la misma hacienda pública, y un 
manantial inagotable de abusos, desórdenes y 
descontento, todo muy tracendental al mejor ser 
vicio, á la disciplina y á la moral det ejército é., 
impolítico en sumo grado y mas todavía al abrir- 
se una campaña que debió poner en la mayor 
prueba el sufrimiento y valor de los l\ombres 
^on toda clase de privaciones y padecimien-* 
tos como todos preveián. Injusta^ porque así los 
gefes y oficiales, como las otras clases servían 
á una misma patria, y por lo tanto debió tratara 
seles á todos con igualdad, dándoseles lo que 
les corresppndia, y no obligar á los primeros 4 
hacer gastos qu^ no podis^n soport^ir, conducien* 
do víveres á sus espensas para marchas tan dila« 
tadas y por desiertos en donde les era imposi- 
ble proverse de ellos; arbitraría^ porque el ge- 
neral en («fe no pudo estar autorizado para ñe-^ 



gar á sus sabordinadas lo qiie lad leyes tieneii 
garantizado en favor de la bamanidad y la pt&c^ 
tica de mnebo» siglos ha reputado como* &íagra^ 
éo: ^ratxfsa pura todas las düsseti por qae babieiü^' 
dd obligado á gefés y oficiales á'prover^ de ví^ 
veré» á precios mtíy sabido^ áquef daba lagat 
la^ esoaeés def ello^i coa soló la paga^ les fú% 
Inipcysiblé abai^teeer^e; y desdié Monclova eii 
adelante y tüdavía á níediados del meísi, ya va- 
rios gefes y oficiales lio tuvieron que cotoert 
porque se les obligaba a pagar un número tal 
de acémilas en la condaccion de Ib qué debiait 
comer, para las que no podia bastar la paga, m 
la gratificación de campaña^ que ademas se les 
Begdi porque obligándolos á gastar todo lo qué 
ganaban, en el trasporte de sus alimentos, no 
le^ qut^daba conque acudir á lasnecesidadea dé 
sus familias que dejaron eri lo interior de la Re- 
publica al tiempo de emprender la campaña; 
Gravosa para las dtíses inférioreé^ perqué no te^' 
ñiendo los oficiales que comer, se les forzaba eni 
cierto níódo á cercenar lo que áe la proveduría 
se'gacaba p^ra los ranebos de la tropa, para po- 
der acudi!^ a sus necesidades cori menoscabo no- 
table del buen entreteníníiento y salud del soK 
dado y gtavosttenjin^ para la misma fiuciénda pú^ 
blica, porque el gefe y el oficial que no tenia qué 
éomér y su delicadeza nO' le pernritia tomarlo 
del soldadof se veia en la necesidad dé corrom-»' 
pét á los dependientes de le? ptbveduríá para 
^e les vendiesen los víveres que necesitaba cf 
árauw^tttar ías fuerzas dé líts compañías con pla- 
:Afé 9úfué9ÍB^i pafá sacaríais ét ía tíñsmit p^vé^ 



l^ARA LA ttÜÉRRA bE TEJAif. 357 

daría; resultando de todos niodos un grave per-» 
juicio, á la hacienda publica, y también á la tro- 
pa, á la que en último resultado hablan de lle-^ 
gar á faltar los víveres, como en efecto sü(;edio 
muy pronto; y adenlas se esperimentrf muy á po- 
co tiempd que con el pretestó de la conducción 
de víveres par^ los gefes y ofibialed, se cometie-' 
ron abusos de todas clases con l5s bagajes, ocil-' 
pandóse tm nuniero prodigioso de ellos sin que 
en lo general hubiesen servido mas que para 
óargas uña multitud de cosas útiles y auii per- 
judiciales en vez de víveres^ caando úi se hubie*" 
se provisto de raciones pdt la provedutiá del 
ejército á los gefes y oficiales, como era mejor 
que se hubiese hecho, entonces á los cuerpoií 
solo se les habría dadd los bagajes de reglamen»- 
to: estos habrían sido desde luego mejor trata- 
dos y conservados: se habría podido conducir 
mas cantidad de víveres para iodo el fejércifo y 
habría habido en el ramo mas orden, arreglo y 
ébonomía sin que la hacienda pública hubiera 
tenido que pagar un siii número de mtílas, car- 
retas y bueyes que se muñeron o esti'aviaron en 
las marchas hasta Béjar, ni los gefes y oficiales, 
habrían sufrído privaciones y gravártietles, sino 
que hubieran ahorrado de sus sueldo^; y segu- 
ros de qué nos les habia de faltar el' pi'eciso ali- 
hiento, ni con que auxiliar á sus familias; habrían 
tenido mas dedicación á sus deberes y habrían 
llenádolos con gusto y evitándose muchos pasos 
degradantes que los abatieron y humillaron á 
los ojos de los especuladores y de sus mismos 
dubordinados. A estos males se anadia el de 
ToM. IL 32 



358 MEMORIAS 

disgustados hasta la exasperación por el trato 
que se dio á los arrieros y carreteros embarga- 
dos, y en CQpsecueneia, del desprden que nece- 
sariamente debia de traerles la separación de 
las carretas m^s allá de la vista de sus respec- 
tivos condqctore.s, estos se, determinaron á aban- 
donarlas; y al perder, el fruto de $us sudores tal 
vez de muchos años; no tiene duda que lo^ pue- 
blos debian ser también perjudicados cpü la me- 
dida á que nos referimos* 

En efecto, nada debió ser mas obvio y natural 
que los abusos y desórdenes q\ie^ se siguieron de 
tan inconveniente disposición. Todo el mundo 
á pretesto de llevar sus víveres^ p'^dia un bu me- 
ro desproporcionado de mulasi de car^a, y las 
que se destinaron á este servicio, eran de las em- 
bargadas en San Luis. y los Departamentos 4^ 
Coahuila y Nuevo-Leon; p^rp.como el corto nvt- 
mero de arriero^ qne tenia cada uno de los ata- 
jos, no podia ser bastante par^ dividirse en tan- 
tas fraccionas como resultaban de las niulas re- 
partidas, se entregaban estas á lo$ oficiales, que 
no tenian otro arbitrio deutilÍ2;arse.de ^llas que 
fiarlas al cuidado de sus^asififtentes^que como la 
ñfiayor parte de ellos uunea J^abian aparejado ni 
cargado ninguna, habia de resultar forzosamente 
que hiciesen muy mal una y a:tra apuración.» que 
las cargas se descompusiesen á cada momentoy 
^áun se cayesen del* lomo de las muías que al núsr 
mo tiempo padecian mucho en esto; los soldados 
que las arriaban, eñ lugar de aliviarlas d arre- 
glar mejor las cargas, Ia3 apaleaban ó aun les 
daban de bayonetazos. l>e coi^igui^|it^| Iwk oú* 



PaKA. la ÓÜERftA DE f EJA8. 35d 

«arables animales se cansaban y estropeaban mas 
^ mas á cada momento con éste maltrato y coa 
llegar mas tarde al campo ó paraje en que se 
ídebia pasar la noche, donde tampoco cuidaban 
tle darles agua ni de comer, y muchas veces liad 
dejaban pasar la noche amarradas al árbol mas 
inmediato para que ño se fuesen. Pero si se led 
ha de hacer justicia: ¿qué podrían hacer por lad 
pobres muías los soldados asistentes? Apenas 
llegaban al paraje y echaban la carga al suelo, 
'cuando teniaa que ocuparse en buscar lo que 
habrían de comer sus oficiales, que tal vez no sé 
hablan desayunado á aquellas horas, &c«, ¿&« 
Así es que las niulas á las prímeras marchas sé 
aniquilaron y llenaron de Contusiones que, no 
atendidas á tiempo se volvieron úlceras profun- 
dísimas de cuyas resultas unas se inutilizaron y 
otras se muríeton á las pocas jomadas; y enton- 
ces los oficiales no solo no tuvieron en lo succe- 
bívo en que cargar víveres, si los tenian, pero ni 
ianlpoco en que llevar sus Cortos y equipages. 

No era mas liáongero el niodo con que caniína- 
ban las carretas. Casi todos los carreteros, si 

4 

hó todos, se huyeron, porque los forzaban á ca- 
minar al paso dé la tropa y á horas despropor- 
cionadas para que los bueyes pudieran hacer las 
jornadas sin fatigarse; por lo que estos aninlales 
no comian ni descansaban, y de consiguiente es- 
piraban de la fatiga á los pocos dias. 

Desde Rio-Orande para Béjar no hubo nías 
carretas que los mismos soldados, quienei^ arrea* 
bán los bueyes cotí las puntas de las bayonetas; 
C/aüslaba «¿onipásidii vei" á a(;[uélÍoi^ suí¥i¿Íos ani'^ 

82» 



360 MEMORIAS 

males todos Ikftog de heridas y ensangrentados, 
que caián muertos and¿indo, y tan estenuados y 
seoos que no podían sus carnes ^i siquiera ser- 
vir para el rancho.' Donde se acababan los bue- 
yes se quedaban abandonadas las carretas, re- 
partiéndose lo que conducían en otras que no 
tardaban en correr la misma suerte. 

La carne que comió el ejército en todo el ca- 
mino fué de la peor calidad* Las reses que Ue- 
vahan las brigadas con este objeto, iban arreadas 
por partidas de presidíales con bastante cuidado; 
pero la larga marcha, el estropeo de. ella, la fal- 
ta de descanso, de buenos pastos y aguas lim- 
pias, redujo muy pronto á un estado miserable 
á las que no murieron en el camino antes de ma-. 
tarlas; de consiguiente, sus carnes eran secas, 
poco alimenticias y aun dañosas; lo que no obs- 
tante la corta y mala ración de galleta o bisco- 
cho de maíz era insuficiente para satisfacer la 
necesidad de lá pobre tropa en aquellas largas y 
penosas marchas hechas de día bajo un sol abra- 
sador y pasando la noche á cielo raso, con unas 
heladas insufribles o un rocío semejante á un 
aguacero» como lo es comunmente el de aquellos 
desiertos. Ademas de esto, como varios gefes 
y oficiales, muchos sargentos y muchos mas ca- 
bos y soldados, por el modo conque se habían 
destinado á las armas y corruptelas introducida^ 
en el ejército llevaban consigo sus mugeres é hi- 
jos, otros sus padres; otros hermanas y herma- 
nos menores; y otros, en fin, sus amigas o amá- 
cías se aumentaba la escaces porque todos indita' 
pensablemente habían de subsistir en aquellos 



PARA LA GUERRA DE TEJAS. 361 

desiertos de la escasa y mala ración del soli- 
dado. 

Estas escaceses y padecimientos se iban au- 
mentando al paso que las tropas se alejaban de 
los pueblos y de toda clase de recursos y eran 
causa de las enfermedades, malestar, murmura* 
clones y disgusto del ejército, y el que los solda- 
dos conoenzasen á ver con indiferencia el servicio, 
indiferencia que vino á dar lugar á mayores con- 
secuencias contraía moral y disciplina, en propor- 
ción que se iba necesitando mas del esfuerzo, con- 
fianza y buen ánimo que son siempre necesarios, 
aun precursores y aun de toáaslas victorias. Así 
erq que el camino todo que se habia andado des- 
de Mondo va á Béjar se presentaba á la vista de 
los que siguieron pocos dias después al ejército 
como un continuado campo de batalla, cubierto 
de fragmentos, de carretas, aparejos, cajones y 
e,^ueletos de bueyes, muías y caballos, y de 
montones de galleta podrida, siendo muy pocos 
los lugares en que campaban las brigadas en 
que no se advertían crucecitas de pequeños y 
toscos palos que la piedad de los soldados habia 
puesto sobre las sepulturas de sus desgraciados 
compañeros, que habian espirado mas bien por 
la falta de asistencia y facultativos, que por la 
malignidad de las enfermedades, y con cuyo mo- 
tivo esclamaban amargamente entre ellos, y de- 
cían: **/ya éste {ornó posesión de Tefos y de Icls tierras 
que le tocaban!^^ Una de estas víctimas ftié el ca- 
pitán de granaderos del batallón de Aldama, D. 
N. Guillem, á causa de un violento dolor flatu- 
lento producido por el frió y los malos alimen- 

32»* 



Úé2 ÁtÉMORtÁd 

tos, y ho haber habido un facultativo que id 
tktendiese. 

Los trabajos^ efieaoia y celo del general en ge- 
fe y de los generales y gefes que le seguían y 
ayudaban al frente del ejército y de sus respec^ 
tivas brigadas para prevenir tantos inconvenien- 
tes y las malas conseouenéiás que de ellos debían 
resultar, fueron imponderables en todos sentidos) 
pero no podian bastar por sisólos para asegurar 
tel éxito de la campaña, porque no está en la ca^ 
pacidad de los esfuerzos humanos hacer impó^ 
%ibleSk 





■fíiTü'TririrTSTir'Q' 




&APITULOXXV. 



Tmbajos del general en gefe. — Su reunión con la división del gefte- 
rd Cesma.-— Petición d^ naevas instmcciones al eobierno.—Cua- 
les iueron las que recivió en contestacion.-^Sn proclama al ejéh- 
cito.— Toma y ocupación de Béjar. 

Ahora vamoa á dar una idea de los trabajos 
partienlares del general en gefe. Llegado á Rio- 
Grande el dia 12, apenas se detuvo en aquella 
villa hasta el 16 de Febrero en que volvió á par- 
tir á las dos de la tarde con una escolta del re- 
gimiétíto de caballelría de Dolores y algunos pre- 
sidíales para unirse á lá brigada del general Ces- 
óla,, qae marchaba adelante habiendo antes arre- 
gls^do los muchos y díferétited asuntos que se le 
piVécierptí t'élatiyos & la niarcha del ejército y á 
iá seguridad de los departamentos de láYrontera 
Did süá órdenes al general Fiíisola para el esta4 
bléciihiehto de hospitales ptbvisíotiales etí Mofi-^ 
eleva y en aquella villa; despachó la corre8pi)nA 



/ 






á62 ÜÉMORtÁil 

tos, y tto habéi: habido un faculta^^ m 

litendiese. íSV ^^^ 

Los trabajosj efteáoia y celo de* Cj _ — 

fe y de los generales y gefes /./ ^ toda la 

ayudaban al frente del ejér<^ , ^f j Diciem- 

tívas brigadas para prevé- ^ ' .^-^^t 

tes y las nialas conseeup ; , la nota del 

resultar, fueron impor |; • 

pero no podían ba«* ^ MARINA. 

el éxito de la can* 

pacidad de los v primera.— rCircular. — Exmo. 

%ÍbleSh "^^^^ ^ ^^^ comandantes generales 

fijadores y gefes políticos de los I>epar- 
ifítorios lo que sigue: 

y'^ino gobierno tiene noticias positivas de que 
,^yV^o3-íf laidos del Norte se reúnen juntas pú- 
¡fí^el^^ descubierto de armar espediciones con- 
¿^^cion mexicana, ausiliar á los que se ban.revela- 
^1^ '¡^ sil gobierno, fomentar la guerra civil y hacer 
^f^^íjbre nuestro territorio todos los males que ella 
t'^jacC' En aquella república, nuestra antigua amiga^ 
/^0 habilitado de hecho algunas espediciones, como 
^ j,e condujo á Santa*-Anna de Tamaulipas el traidor 
jf^¿ Antonio Mejia,y otros que se han dirijidó á desem- 
¿j^car ^" '^ costa de Tejas, á la misma se han remitido 
tffd^ clase de pertrechos de guerra, y por estos reproba- 
jos medios se han encontrado los colonos sublevados en 
aptitud de hacer la guerra á la nación que les ha dis 
pensado tantos bienes. 

sEl gobierno supremo tiene las seguridades mas posi- 
tivas, de que estos actos, reprobados por las sabias leyes 
de los Estados-Unidos del Norte han merecido la coo.-^ 
siguiente desaprobación de su gobierno,, con el q,ue nvan- 
tenemos la mejor inteligencia y una armonía inalterable^ 
pero como los especuladores y aventureros han logrado 
evadirse dJSl castigo que en aquella república se les es< 
peraba, y no será remoto que lo consiga en adelante el 
Exmo. Sr. presidente interino, que no puede ser indife* 
rente á estas ag^resiones en que se ataca no menos á la 
sqlieranía de la nación mexicana, que al derecho de 






PARA LA GUERRA DE TEJAS. 363 

las rebeldes de Tejas, segan las varias .cir- 
ancias en que podia hallarse. Las coates-' 
s que recibió después y que nosotros te- 
^mo sanos documentos históricos que 
lyor honor á la previsión y sanas rai- 
al creemos no estarán demás el in- 
te lugar, porque de su contenido 
amenté la clase de cuestiones 
obierno y otras observaciones 
.^jortancia y graves consecuencias 
coria. 

SECRETARIA DE GUERRA Y MARINA. 

Sección. — Mesa.— Exmo. Sr. — Siendo positi- 
vo lo que V. E. indica en su respetable nota del 

^■^"•'^■"■"'"^^"^^^^^■^•'^^"^^^^^^^""^^■^■^""■"■"•^"""^■^'■^^^"^^"■^"^"^^""^"^"^■■^'"^"""""•""""^ 

gentes uniyersalmente reconocido, se ha servido mandar 
que se obsertre lo prevenido en los artículos siguientes: 

I? Los estrangeros que desembarcaren en algún puer^ 
to de la República ó penetraren por tierra en ella arma- 
dos Y con objeto de atacar nuestro territorio, serán tra- 
tados 7 castigados como piratas, en consideración á que 
no pertenecen á nación con la que está en guerra la Ke- 
pública, y á que no militan bajo de bandera conocida. 

2? Bn los mismos términos serán tratados y castiga- 
dos los estrangerus que desembarcaren en algún puerto 
ó introdujeren por tierra armas y municiones, siendo 
por algún punto sublevado contra el gobierno de la na- 
ción y con objeto probado de poner estos útiles de guer- 
ra en manos de los enemigos de ella. Y tengo el honor 
de decirlo á vd. para su publicación y cumplimiento." 

Y tengo el honor de transcribirlo á V. S. para su co- 
nocimiento, reproduciéndole con este motivo las segarí' 
dades de mi respetuoso afecto. 

Dios y libertad. México, Diciembre 30 de 1835. — 
Exmo. Sr. — Jost María Tomel, — Exmo. Sr. presidente, 
benemérito dé la patria y genei*al en gefe del ejército de 
operaciones, D> Antonio López de Santa^-Anna. 



366 MEMORIAS 

16 del próximo pasado sobre qne las tribus bár- 
baras de nuestros departamentos limítrofes sort 
fomentadas por los colonos que les compran los 
robos, y les dan en cambio armas y municiones^ 
y que hacen á costa de los mexicanos, un co- 
mercio inicuo, por lucrativo para elllos, tengo 
el honor de acompañar á V. E, copia del decre- 
to de la lesgislatura, de ese departamento que 
impide aquel criminal comercio, y en su art. 5? 
vigente manifiesta, como deben ser tratados los 
infractores* . , 

Asimismo acompaño á V. £. copia de la co^ 
municacion que remitió el comisionado que ella 
espresa, para que en vista de «u contenido, to- 
me V. E* las providencias que le convengan, 
pues que el autor de la carta escrita desde Ma- 
tagorda, no solo manifiesta desde entonces los 
criminales proyectos de los colonos, sino qa^ 
aun indica el plaíi de campaña qtie debian adop- 
tan — Dígnese V. E. admitir las reiteradas protes- 
tas de mi adhesión y respetuoso afecto; 

Dios y libertad. México Marzo 18 ee 1836. 
^^TomeL-^Exmo. Sr. presidente D. Antonio Ló- 
pez áe Sania^Annaj general ett gefe de ejército 
de operaciones. 

Duplicado.^-^Exmos. Sres.^^Tengo el honor 
fle acompañar á V. EB. copia de un oficio de 
16 del mes próxiíno pasado en el que el Exmoj 
Sr. presidente general en gtíe del ejército na- 
cional I). Antonio López de S'anta-Anna mani- 
fiesta al gobierno supremío laíi cuestiones cuya 
resolueion e» mas urgeYíte,- y q|ue naturalmente,' 
ocurren al suponer la reconquista de íí(|rferpe^ 



PARA LA GUERRA DE TEJAS. 367 

noso territorio, y el triunfo sobre sus usurpa^ 
dores. 

£1 ejecutivo en todos aquellos puntos en que 
ha podido resolver, por considerarlos en la ór- 
bita de. sus facultades, y con arreglo á las leyes 
dadas anteriormente, lo ha verificado según ma- 
nifiesta la copia que incluyo á VY. £E. de la 
contestación que por la secretaría de mi cargo, 
se da al espresado general en gefe del ejército. 

El gobierno considera justo que los colonos 
sublevados en Tejas que han provocado una 
guerra á todas luces injusta, satisfagan los gas^ 
tos que ella ha causado en las circunstancias 
mas penosas y aflictivas para el erario nacio- 
naU La guerra de Tejas^ tiene un carácter sin- 
gular que se distingue escencialmente de cuan-« 
tas han promovido 4os partidos, con el objeto, 
de hacerse del poder; pero respetando siempre 
la integridad de la nación, y su existencia poln 
tica: en Tejas, se lucha por arrebatarnos una 
parte de nuestro territorio, y tanto los hombres 
como los designios, son opuestos diametralmen* 
te á los intereses mexicanos: la guerra para ha<^ 
blar con propiedad, se hace alli al pueblo y nd 
á su administración, a las cosas, no á las perso** 
ñas. ¿Podrán ser considerados los reveldes de 
Tejas, como los mexicanos que se subleven etí 
cualquiera punto de la Bepublica, para cambiar 
su gobierno, variar el sistema que rige, 6 sepa^^ 
rar de la influencia en el poder á unti, 6 mas 
personas? De ninguna manera. Por esto el 
gobierno opina, que los colonos sublevados -en 
Tejasi satisfagan las eppensj»^ de. la.gaecra.qvtft 



368 MEMdRtA^ 

provocaron, y para el efecto, dirige al cdngfésd 
nacional la iniciativa que tiene el numero 1. 

Con arreglo á las severas leyes que rigen 
contra sediciosos pudieran ser condenados to- 
dos los colonos reveldes de Tejas, aprehendi- 
dos con las armas en la mano á sufrir la pena 
capital; pero estas ejecuciones universales, re- 
pugnan rto menos al carácter diilce y generoso 
de la nación Mexicana, y á la opinión ilustrada 
de los publisistas de mejor nota, que son de Men- 
tir se aplique la severidad de las leyes á los ca- 
bezas o motores principales de las revoluciones, 
tomultos o motines, aplicando la indulgenóia po- 
sible á la multitud, á la que siempre se le snpo^ 
ne menos culpada. Pero debiendo evitarse el 
que esta generosidad pueda venir á ser perni- 
ciosa á los intereses de la república, juzga el 
gobierno que los sublevados en Tejas, sean es- 
pülsos para siempre de nuestro territorio. A 
conveniencias tan notorias se atiende en la ini- 
ciativa numero 3. 

Tiempo lia que ha sentido la necesidad de ca-* 
pitaiizar los sueldos de los empleados así civi-* 
les como militares que aspiren á ello, y rio pue- 
de ofrecerse mejor oportunidad que la presen-^ 
te. Estamos en el caso de examinar las conce^ 
siones de tierras hechas hasta aquí porque es 
notoria la usurpación que se ha hecho de ellas: 
y ha venido también el de lanzar á los ingratas 
que se han servido del favor de nuestras leyes* 
y de nuestra ilimitada generosidad para vilipen- 
diarlas. Aun cuando esto no fuere así, es indu^ 
dable que exiten inmensos terrenos valdios de 



i» ARA LA GÜ£KRA 1>E TEJAS. Á6d 

que hoy no se saca provecho alguno, y que po- 
drán servir para fijar la suerte de nuestros em^ 
pleados, tanto civiles como militares, proporcio- 
nando economias considerables al erario, . desa* 
bogándolo de las crecidas cantidades que satis- 
face y apenas soporta^ y criando el amor al tra- 
bajo y á la industria que ha destruido casi to- 
talmente la empleomanía á que dio lugar una 
prolongada serie de revoluciones; El gobier- 
do ofrece á la consideración del congreso la ini- 
ciativa numero 3 sin que aspire á lisonjearse de 
haber acertado con la mejor, porque en esta 
dificil materia) todas son provabilidades y no 
muy seguro el acierto^ 

El ilustre y malogrado caudillo de Iguala se 
penetr({ de la conveniencisi de reconñpensar los 
gloriosos servicios de la clase militar, haciendo* 
la al mismo tiempo productiva y que no pesase 
como una carga sobre la nación. Con este fin y 
con el de introducir en los militares el amor á la 
propiedad territorial, á que es consiguiente el 
amor al trabajo, les ofrecid asignaciones en tier- 
ras en 27 de Marzo de Í821, que ni entonces ni 
después se han llevado á efecto, por la triste fa- 
talidad que ha parecido inseparable de los des-^ 
nos de la Republiea¿ Ahora que disfrutamos 
una aurora de paz, el gobierno se decide á espe- 
rar que podrá cumplirse el generoso legado del 
autor de nuestra independencia* Hay leyes vi- 
gentes que pudieran facilitar la realización de 
las miras del gobierno; pero éste opina que ncr 
cesitan de alguna mayor ampliación en la inicia- 
tívA num. 4. ' 

ToM. lí. 33 



> . 



370 MEMOEIAS 

Llego por fin la época de hacer cesar la ban^ 
carrota y vergonzoso despilfarro, con que nos 
hemos desprendido de los mejores terrenos de 
la República con gravísimos inconvenientes que 
ha venido á enseñarnos una dolorosa esperien- 
eia. Nuestros terrenos tienen hoy un valor co- 
nocido, son codiciados en todas partes, y podrá 
sacarse un provecho notable: ¿por qué no han 
de venderse como se hace en los Estados-^UnL 
dos, siendo aquellos de inferior calidad? preciso 
es tomar de ellos este ejemplo ya que hemos 
adoptado tantos perniciosos, considerando que 
este recurso es uno de los mas pingües de su 
erario, y que el nuestro necesita de este apoya 
en la penosa situación á que se encuentra leán* 
cido. Así es que el gobierno juzga oportuno el 
establecimiento de una oficina para la venta de 
tierras que comprenda todo lo relativo á colonia 
zacion para que un asunto tan interesante no 
continúe como hasta aquí, abandonado á la suer- 
te. Es importante fijar el precio máximo y m* 
nimo de una fanega de tierra, prefiriéndose esta 
medida por ser mexicana y generalmente eono-> 
cida. Precauciones son necesarias paia que los 
individuos de ninguna nación adquieran una can** 
tidad t^n considerable de fa^egas de tierra que 
pudiera temerse para mas adelante un abuso pe- 
ligroso. Los individuos de las naciones liniítro^ 
fes con la nuestra deben ser escluidos de la po- 
sesión de terrenos, porque ¿ las lecciones de la 
política se han unido tristemente para' nosotros 
las doctrinas de la esperiencia. La mayor parte 
de los embarazos que hoy notamos en Tejas, fae^ 



PARA LA GUEAIIA DE TEJAS. 371 

ron criados por la astata perfidia con qae se ob-» 
tavo la derogación del art. 11 de la ley salvado** 
ra de 6 de Abril de 1830, qae el gobierno estimen 
urgentísimo se restituya á todo su vigor. El 
atiende á estas exigencias con la iniciativa num* 
5 qae recibirá sa perfección de mano del con-» 
greso, de cuya sabiduría se lo promete todo el 
gobierno. Para instrucción en punto tan intere-* 
sante adjunto ccípia de todas las leyes que rigen 
sobre venta de tierras en los Estados-Unidos de 
América. 

Y al decirlo á W. EE. para conocimiento del 
augusto congreso nacional me complazco al rei-^ 
terar las propuestas de mi justa adhesión y 

aprecio. 

IMosjr libertad. México, Marzo IS de 1836.— 
José María Tamd. — EE. SS. secretarios del con** 
^eso nacional. 

SECRETARIA DE GUERRA Y MARINA, 

Sección.— ^Mesa. Exmo. Sr.— ¿El Exmo. Sr* 
presidente interino en junta de ministros se ha 
ocupado detenidamente eri examinar las graves^ 
difíciles^ é importantes cuestiones que V. E. to^ 
ca con tanta nlaestriá en su respetable nota de 
Í6 del mes que acabó. La resolución de algu- 
nas, pertenece al ejecutivo, con arreglo á las le- 
yes dadas anteriormente; y la de otras ál poder 
legislativo^ al que se dirigen las correspondien- 
tes iniciativas de que se acompaña á V. E. co- 
pias para su debido conocimiento. 

La priiriéra de ías (idnsultas de V. É., se re- 

flei'e á los gastos que ha causado una guerra tan 

83# 



372 MEMORIAS 

injustamente provocada, y sostenida por los* 
colonos, sirviéndose de los arbitrios mas viles, 
y aun con ofensa de las leyes que pasan por sa- 
gradas entre las naciones. La ley de 33 de Fe- 
brero de 1832 establece terminantemente qae 
los sublevados contra el gobierno paguen de man- 
común et insoUdum lo que hubieren tomado per- 
teneciente á la hacienda pública, y á los particu- 
lares. De aquí es que el armamento, víveres, y 
municiones de que se hayan apoderado los co- 
lonos, desde su levantamiento, debe ser satisfe- 
cho por ellos, asi como también el dinero, y las 
rentas usurpadas de la nación, incluyéndose los 
derechos que hubieren percibido de los buques 
llegados á los puertos ' de Tejas, o los que se 
han dejado de enterar por haber favorecido el 
mas escandaloso, é ilícito contrabando. Se pa- 
garán también por ellos el valor de las fortifi- 
caciones, cuarteles y casas destruidas 6 lastima- 
das, y por punto general todo aquello que ha- 
yan robado y que sea perneciente á la nación, ó 
á los particulares mexicanos, estimánaose igual- 
mente las pérdidas consiguientes á la violenta 
usurpación. 

Los términos en que deba verificarse la in- 
demnización, no pueden fijarse porque haciea* 
do la ley responsables á los insurreccionados, 
con todos sus bienes, deberán preferirse los me- 
jores parados y que ofrezcan mas pronto rein- 
tegro, sin esceptuarse uno solo en caso nece- 
sario. 

En este punto el supremo gobierno lo deja to- 
do á la acreditada prudencia de V.. E., qnien 



PARA i,A GUERRA DE TEJAS. 373 

hayándose en disposición de conocer lo mas 
conveniente, podrá también hacerlo mejor. 

Como las leyes que hasta ahora rigen en la 
República, nada hayan establecido sobre quien 
haya de pagar los gastos de la guerra, y como 
la promovida por los colonos de Tejas sea de 
un carácter enteramente nuevo, respecto de las 
disensiones civiles que han ocurrido á la Repú- 
blica desde su independencia ha sido precisa di- 
rigir al congreso nacional, la iniciativa marcada 
con el número 1 en la que el gobierno en com- 
pleto acuerdo con la opinión de V. E. pretende 
que los colonos reveldes, satisfagan los muy cre- 
cidos gastos que por su traición se han causa- 
do, en circunstancias que hubieran sido las mas 
propicias para la organización y reparo de nues- 
tro erario, si no se hubiera presentado este es- 
candaloso incidente. 

Por lo que toca á los iwrisioneros el gobierno 
ha resuelto se obsérvenlas reglas siguientes. 

1? Caando se celebrare alguna capitulación 
y fuere aprovada por V. E. como general en ge- 
fe del ejército, será religiosamente observada, 
conforme al derecho de gentes. 

2? Fuera de este caso los promovedores de 
la revolución, los que hayan pertenecido al lla- 
mado consejo general de Tejasy los que hubieren 
desempeñado las funciones de gobernador . o 
vice-intrusos, los que han mandado alguna di- 
visión 6 plaza, y ejercido crueldades ó quitado 
la vida después del combate á los mexicanos, 
derramando sangre friamente, o fuera de acción 
de guerra como queda dicho derán juzgados, 

3»» 



81^4 MÉMOEiAi 

sentenciados, y ejecutados^ confonne á las Ic'^ 
yes. 

3? Los individuos que después de proclama-' 
da la revelion de Tejas hubieren venido á su 
territorio en espedicion armada, y con ánimo 
conocido de hacer la guerra á la nación mexi^ 
cana, seráti juzgados y castigados como piratas 
Con arreglo á la circular de 30 de Diciembre del 
año'prc^ximo pasado^ 

4? Todos los demás sublevados que fueren 
aprendidos, y no ^ean de los espresados en las 
reglas anteriores, quedarán presos con la ma^ 
yor seguridad, mientras resuelve el congreso 
nacional acerca de la iniciativa marcada coti el 
número 29 en la que se cotlsulta que se les in*^ 
dulta la pena Capital^ y que sean espelidos para 
siempre de la República, con lo que se atiende 
no menos á la conveniencia de alejar de nuestro 
territorio á personas inquietas y peligrosas, que 
al principio generalmente admitido entre los 
publicistas, y tan dignb de la clemencia mexi-* 
éana, de que el castigo debe recaer sobre los 
cabezas de las sediciones, dispensando á ia na* 
lidad las consideraciones compatibles con la se^ 
guridad pública; 

5? Los colonos que ninguna parte hayan to^ 
thado eñ la revolución, sean anglo^meritonos ó 
europeos, petmanecerán ett el territorio de Te^ 
jasr dictándpse por Y* £. las precautioiies debi^ 
das para que no puedan causar perjuicios, y exa* 
üiinaiido si el terreno que pdseeá 16 disfrutan le^ 
galmente, pudiendo servir á V. E. de instrucción 
la noticia de empresa de colonización que el go* 



f 

fKVLk LA QUERRÁ DK TEJAS. 37^ 

biérno del que fué Estado de Coahailá y iTejas 
tenia Gontiratádos hasta 23 de Junio de 1834. 
Siendo m^y conveniente alejar á los colonos, \ó 
menos vcánte leguas de la costa y de la frontera 
terrestre, V. E. negociará con los que hubieren 
permanecido fíeles una indeñinlíación en tierras 
situadas eit el interior^ pertenecientes á la nación 
6 á los colonos sublevados* Si en algunos de 
ios que nÓ se hubieren mezclado eñ la rovolu- 
fcíon concurrieren circunstancias por las que V. 
E. crea que no es convétiiente su permanencia 
en el territorio de Tejas, se servirá participarlo 
ni gobierno para que se dictié te resolución opor-^ 
tuna. 

6? Los estrangeros que se hubieren introdu- 
cido en la República Con infracción de la ley de 
12 de Marzo de 1028, én el reglamento de pasa- 
portes, serán espulsos á no ser que concurran eñ 
i&Uos circunstancias especiales^ contenidas en ali- 
guna de las reglas anteriores^ 

Es indudable que los esclavos introducidos en 
dicho departanient<), son libres desde que pisa- 
ifbn el territorio de la República, y que V. É. á 
iibmbre de la nación mexicana está eii el caso de 
ejercer con ellos un acto de justicia y tepaíattioii 
con ariréglo á la ley de 13 de Julio dé 1824 y á 
la del lá de Setiembre de 182£f én sus^ artículos 
l9 y 29) y ho en el 3?, porque el caso presente 
ho es dé la ley. Al ponerlos Y. E. en posesión 
de los derechos que les dicí naturaleza y les ha 
afianzado la filan tropíía de la nación mexicana^ 
los dejará en libertad de marchar al punto del 
globo que les parezca, y en el caso de que elijan 



376 MEMORIAS 

á la República por lugar de su residencia^ podrá 
permitirles que permanezcan en Tejas ó se in- 
ternen si lo juzgare conveniente, prefiriendo 
aquellos lugares en que ni remotamente pueda 
temerse que causen algún desdrden o trastorno. 

Justamente se ha dirigido la atención de V. E. 
hacia la conveniencia y urgente necesidad de 
mejorar ó anular para mejor decir el sistema de 
colonización que se ha observado y que puso en- 
teramente á disposición de una nación vecifta, 
ambiciosa y emprendedora, una de las partes 
mas valiosas y productivas de nuestro suelo. La 
capitalización de sueldos de los empleados, tan- 
to civiles como militares, pagable con terrenos 
valdios de la República, es un pensamiento ajus- 
tado á las exigencias públicas, y favorable á la 
economía que tanto recomiendan nuestras apu- 
radas circunstancias. De este modo se fijará la 
suerte de los dignos ciudadanos que tan útilmen- 
te han servido á la causa pública, y podrán mo- 
rir t5on el consuelo de no dejar espuestas sus fa- 
milias, como es tan común y doloroso á las tristes 
consecuencias de la mendicidad. Por esta y 
porque no puede disputarse la utilidad de que 
cuando menos se mezcle la población mexicana 
con la estrangera, el gobierno remite al congre- 
so la iniciativa que lleva el número 3? 

El establecimiento de colonias militares pro- 
dujo entre los romanos grandes ventajas, y pue- 
den traerse por ejemplo las que obtuvieron por 
medio de las radicadas á orillas del Danubio. 

Cita V. E. con oportunidad lo practicado por 
naciones cultas en los tiempos modernos, y es 



PARA LA GUERRA D£ TEJAS. 377 

llegado el caso de que nos aprovechemos de sas 
lecciones, satisfaciendo así á la gratitud que me* 
rece la clase militar, por sus grandes servicios, 
á la patria, y á la necesidad de ocurrir á un me- 
dio de defensa seguro y esperimentado. 

Con estos nobles fines, y en consonancia con 
los deseos de V. £• se presenta ál Congreso la 
iniciativa num. 4. 

Fijar el precio de nuestros terrenos baldíos, 
organizar su venta, crear una oficina á cuyo car- 
go se ponga esta importante operación, es de 
una necesidad tan vital que sin estas medidas 
podría decirse que nada se hacia, para reparar 
los males pasados, evitar los futuros y sacar 
provecho de riquezas perdida», por el abandono 
de nuestras autoridades. Como ei acre inglés 
tiene de superficie cuatro mil ochocientas cua^ 
renta yardas cuadradas, lo que equivale en me- 
didas mexicanas á 5,803 varas, 160 milésimos, y 
la fanega sea un paralelógramo rectángulo, cuya 
superficie asciende á 50,783 varas cuadradas y 
750 milésimos, no puede considerarse la fimega 
como un equivalente al acrcj y por esto se le se- 
ñala un precio mayor, conviniendo también con 
V. E. en la utilidad de preferir una medida me- 
xicana conocida. Como en nuestro pais varia 
la calidad de las tierras, ha parecido oportuno 
señalar el máximum y el mínimum del valor de 
fanega, dejándose esta calificación á la oficina de 
vetita de tierras que deberá crearse según se 
consulta en la iniciativa num. 5. En ella se pro* 
pone la adopción de ciertas medidas precautO' 
rias de que V. É. se hace oportunamente cargo, 



378 MEMORIA3 

y en especial la de restituir a su vigor el art. 11 
de la ley de 6 de Abril de 1830. La espresada 
oficina de venta de tierras que se llamará tara- 
bien de colonización, ecsaminará las concesiones 
hechas por la legislatura de Coahuila y Tejas, y 
todos los títulos de posesión para que con su in- 
forme resuelva el gobierno, porque sin estos da- 
tos seria muy espuesto el acierto. 

Respecto de las tribus bárbaras que avánzna 
sobre nuestro territorio, con el ímpetu de una 
inundación, no ecsisten en las secretarias del 
gobierno constancias de que se haya hecho sec- 
ción alguna á los Cherokees, y solamente hay 
constancia de que en 16 de Abril de 1825 se 
aprobó la concesión hecha por el 4? congreso de 
aquel Estado en 23 de Diciembre de 1824 á los 
indios sábanos que se establecieron con sus fa- 
milias en las márgenes del Rio^olorado de Na- 
thitoches. Respecto de estas tribus y de las que 
se hayan introducido legalmente en la Repüblicaí 
podrá V. E. hacer que se internen las diez leguas 
literales y veinte limítrofes, prevenidas por la 
ley de 18 de Agosto de 1824, cuidando de que 
se establezcan á las inmediaciones de las pobla- 
ciones grandes y de que se sugeten á las reglas 
de la sociedad niexicana. En esta no se com- 
prende la de los indios Creks qué se iiitroduje- 
ron furtivamente en la épdca de 834, capitanea- 
dos por él rebelde general dé los colónos, Sa- 
rhuel tíoustori. 

Por el último paquete venido dé los Estados-* 
Unidos^ se ha recibido noticia de que fué apro- 
bado por el senado de aquella república, el art« 



PARA LA GUERRA DE TEJAS. 379 

en qae se amplí<í el término para la fijación de 
los limites por medio de comisiones de ambas 
naciones, y en el momento en que se reciba ofi- 
eialpiente la ratificación de este articulo adicio* 
nal, procederá el gobierno á completar }a comi- 
sión mexicana. 

Al camunicar á Y. E. lo resuelto por el supre- 
mo gobierno, cumplo con el grato deber que liie 
impone el precepto del Exmo. Sr. presidente in- 
terino, de manifestarle su gratitud porque en 
medio de his fatigas de la guerra ha fijado su 
atención en puntos tan interesantes, y de que 
depende el que sean fructuosos sus importantí- 
simos servicios en Tejas. 

Renuevo á V. E. con placer las protestas de 
mi adhesión y respeto. 

Dios y libertad. México, Marzo 18 de 1836. 
' — Tornel. — Exmo. Sr. presidente D. Antonio Ló- 
pez de Santa-Anna, benemérito de la patria y 
general en gefe del ejercito de operaciones. 

Continuando su camino el general en gefe, al- 
canzo á la división del Sr. Cesma en el rio de las 
Nueces j y de allí espidió á las brigadas la siguien- 
te proclama, continuando para Béjar con dicha 
división. 

Compañeros de armas: Ñuestrds mas dagí^- 
dos deberes nos conducen á estos desiertos y 
precisan al combate con una chusma de aventu- 
reros desgraciados á quieri nuestras autoridades 
incautamente han prodigado beneficios que no^ 
alcanzaren los mexicanos, apropiándose de este 
fértil y dilatado departamento, persuadidos que 
nuestras desgraciadas dissenciones nos hablan 



á80 MEMURÍAS 

imposibilitado á la defensa' del suelo patrio, mir 
serables, pronto van á conoeer su insensates. 

Soldados: nuestros camaradas han sido sacri- 
ficados alevosamente en el Anáhuac, Goliad y 
•Béjar, y vosotros sois los destinados al escar- 
miento de los asesinos. 

Mis amigos: marcharemos hasta donde lo exi- 
jan los intereses de la nación á quien servimos^ 
Los pretendientes de acres en Tejas sabrán bien 
á su pesar que sus auxilios de Nuevá-Orleans,- 
Movila, Boston, Nueva- York y otros puntos del 
Norte de donde nunca debieron salir, son insig- 
nificantes; y que los mexicanos generosos por 
naturaleza no dejan impunes ultrajes que resul- 
tan en perjuicio y descrédito de la patria sean 

quienes fueren los agresores. 

Campo del rio de las Nueces, Febrero 17 de 

1836. — Antonio López de Santa Anna. — Gaona. 

Después de inmensas fatigas y padecimintos, 

llegó, finalmente el general Santa-Anna á las 

inmediaciones de Béjar el dia 22 y sin dificultad 

alguna se posesiotíó de aquella ciudad el dia 23 

del modo que esplica su parte al ministro de la 

guerra que dice: 

EJERCITO DE OPERACIONES. 

Exmo. Sr. — Con esta fecha digo al Exmo/ 
Sr. ministro de guerra y marina lo que sigue. 

"Exmo. Sr — El 23 del corriente á las tres de 
la tarde, ocupé esta ciudad después de algunas 
marchas^ forzadas, desde Rio-Grande, con la di- 
visión del general D. Joaqnin Ramire2 y Cesma^^ 
compuesta de loa batallones permanentes de 



PARA LA bÜCllRA bZ TEJAS. 8§Í 

Btatamords y Jiménez, activo de Sari Luis poto* 
81, regimiento de Dolores, y ocho piezas de ar^ 
tellería; 

A la velocidad coil qae está benemérita divi- 
sión ejecuto sus marchas en ochenta leguas dé 
camino, fué creido que Ids rebeldes colohos nd 
hubieran sabido de iluésti^a aproximación hastd 
estar & tiro de fusil dé elloi^, por Id qué solo tu^ 
Vierdn lugar de refugiarle precipitadanlente at 
Fuerte del Álamo, que tenian bien fortificado, 
y con víveres suficientes. Mi objeta habia sidd 
i^órprendérios eh la madrugada del diá aiiterior^ 
pero una fuerte lluvia me lo impidió. 

Ño obstante, su fuego de artillería que co-» 
inenzáron inmediatamente desde el indicado fuer- 
te, las tropas de la nación tomaron con el mayor 
Jrden posesión de esta plaza, que no volverán á 
ocupar los traidores, habiendo sufrido por nues- 
tra parte la péifdidá de üñ cabo y uñ cazadoi*, 
itiuertós, y ochó heridos. 

Cu^ndp. me hallaba acuartelando los cuerpos 
de la división, se presento un parlamentario coa 
el papel que ori^nal acompaño á V. E., é in- 
jiifnado de su conteñido, ordené al ayudante, 
que se hallaba mas inmediato á mi persona, que 
lo ecmtestara, según espresa la copia que va 
también adjunta. 

Han quedado en nuestro poder cincuenta fu** 
siles, y varios efectos de los rebeldes, traídos 
del Norte, que mandaré entregaf al comisario 
general del ejército luego qtte llegue, pai'a quif 
se eqilipe esta tropa, y sea vendido lo demás é 

ToM. IL 34 



S82 HEiHOBlAB . 

invertido el produeiáo ep los gai3toa.ordiiuuiM 
del mismo ejéroito. ! . ! 

Desde el momento de mi llegada me ocupo de 
hostil^if á los enemigos en su posición^ de |no. 
do que ni aun las^cabes^as se les dejs^ sa^ar de 
las murallas; preparando las cosas para eJi asalto 
lfieg0 que llegue siquiera la pnqaer^ .¿riga^av 
que a^un dista de aquí sesenta legras. Hasta a]pio« 
ra se. manifiestan contumaces, prevalidos de la 
fuerte posición que conservan, y esperd^nzados 
en grandes jrecairsos de sus colonias y Eatado»- 
Unidos del Norte; paro pronto recibirán «1 últi- 
mo desengaño. 

Tomado el fuertie del Álamo ep^ntinuaré mi» 
operaciones sobre tioliad y los de inas punto» 
fortificados, de manera que antes de las aguas 
quede terminada completaníente la campaña bas- 
ta el rio Sabina, qué forma la línea divisoria en- 
tre nuestra República y la del Norte, 

Sírvase V. E. participarlo todo á S. É! el pre- 
sidente interino para ^u conocimiento y satis- 
facción, y para <jue me dkte las prdeüés de su 
adrado.'* -'" > • * : ' ^ 
* ' Y lo transcribo á V. E. para su '^ttítáiAitnto 
y ¿1 de las- tropas ^el ejército íjuie estálti á' «ctd 
ínniedíátás ordénes. 

Dío's y libertad. -^ Cuartel gSéneral ^ 'fiijaTr 
Febrero 27 de 1 836.—- -áítóoawo IjOpéz de Sania 
^lwi&*~E^mo. Sr. general 'D. Vicente Filiifola^ 
segundo en gelTe del ejéix^ito dé operaéioáe». 







7í7íü'ü']rinr"Q"9'ií7íi 



■>^ 




CAÍ^ltULÓ XXVI. 



BecopocimientodeiasfortificacioDeBdel Alama-^Formacjon de uiuí 
trinchera eu la casa de Mr. Mullen. — Escaramuza. — Orden del 

' general Güoua. — Incendio de las easas cercanas al Álamo por di 

enemigo. — Naeva escaininiaza é incendio.— Orden al genK^rel Fi- 

JiifloJa para la coudnccion de víveres. — Marcha del general Ces- 

. ma para batir al enemigo que venia á ausiliar al Álamo. — luuti^ 

lidad de este movimiento'.— Asalto y toma del Álamo. 

El dift 24 se empleó en hacer varios recotio^ 
cimientos sobre las fortificaciones del Álamo y 
los paso6 del rió, para preparar las operack)nes 
qne succesivaraente debían ofrecerse hasta re-^ 
dücir á los colonos aventareros ó vandidos qde 
bajo tal fnáscaifa vinieron de los Estados-üni'- 
dos á hostilizar una ivsiciOn aniiga que efi nada 
los habia ofendido, y se hallaban encerrados en 
él dicho coartel del Álamo. A tal objeto, eti 
la noche^ se establecieron dos baterías, y el dia 
Éiiguiente, 25, al diíiandcet. rcrtnípiercW el ÍAitgó 
túbte IdOB pafapetos enemigos, quiends también 

34» 



384 MEMORIAS 

lo hicjieron por sa parte en dirección de nuea- 
tras baterías. El general en gefe, con las com- 
pañías de cazadores de Jiménez y Matamoros, 
atravesó el rio y se fué á situar en las casas y 
jacales al Sad del Álamo á medio tiro de fusil 
de los parapetos enemigos que al mismo tiem- 
po estaban construyendo por nuestra parte una 
trinchera cerca de la casa de Mr. Mullen, en 
cuyas operaciones con el vivo fuego que hi- 
cieron los enemigos, tuvimos un cabo y un ca- 
zador muertos de Matamoros, y cuatro heridos, 
y dos mas de estos últimos de los de Jiménez. 
Nuestro fuego ceso en la tarde, concluidos los 
movimientos que se habia propuesto por enton- 
ces el general en gefe, quien deseando violen- 
tar ta toma del Álamo, puso el mismo dia la car- 
den que sigue al general Gaona, comandante de 
la primera brigada de infantería. 

En la noche se construyeron dos trincheras, 
apoyadas á unas casas situadas en la alameda 
del Álamo, para infantería, quedando estableci- 
do en ellas para defenderlas, el batallón de Ma- 
tamoros, y la caballería se apostó en las colinas 
del Oriente del, fuerte camino de la villa de Gon- 
zález á las inmediaciones de la antigua Casa- 
Mata. Esta operación quedo concluida á las 
once y media de la noche: en ella los enemigos 
quemaron la paja y casas de madera que. estu- 
vieron á su alcance nÓ inmediación, y comenzó un 
fuerte norte. El Álamo quedó desde entonces ca- 
si cireumbalado por nuestras tropas, no que* 
dándole libre mas que el lado del Norte. 

El 29, el Norte continuó soplando x^eeio: 



PARA LA GUERRA DE TEJAd. 365 

la mañana habo una pequeña escaramuza entre 
algunos de los enemigos que salieron fuera de 
parapetos y las centinelas avanzadas de la línea 
de Oriente á las ordenes del general Ramírez y 
Cesma. Continua el fuego de nuestra artille- 
ría^ al que el enemigo no contestó mas que con 
uno ú otro tiro de sus piezas. Por la noche que- 
maron otras casitas de paja que estaban pega- 
das á los muros, é intentairon hacerse de agua 
y alguna leña, que le impidieron nuestros tira- 
dores avanzados. 

El dia 27 hubo poco' fuego por ambas partes, 
y fué despachado el teniente Menchaca, de pre- 
sidíales, * con una partida para las haciendas de 
Seguin y Flores para colectar maiz, reses y cer- 
dos: se intento cortar el agua á los rebeldes por 
el lado del molino Viejo; pero no pudo ser. Ellos 
se noto que trabajaban ineensantemente en abrir 
un foso de la parte de adentro del parapeto ó re- 
cinto con el objeto de engruesarlo y darle mas 
resistencia contra nuestra artillería; pero esta • 
operación les era mas perjudicial que útil, pues 
quedando sin banqueta les fué preciso el dia del 
asalto subirse de pié sobre él para hacer fuego 
con sus fusiles, y así presentaron un blanco in- 
menso á nuestros tiros. Ehi la tarde los enemi- 
gos conocieron al presidial al recorrer los pun- 
tos de la línea, é hicieron fuego sobre él: en la 
noche se dio cuenta al gobierno con la toma de 
la ciudad, en los términos que queda inserto. Es- 
te mismo dia recibió el general Gaona en el' 
Charca de la peña la orden del 25 para que ade- 
lantase los tres batallones que se mencionan en 



$86 MEMORIAS 

ella, los qne inmediatamente fueron puestos eá 
marchas forzadas para Béjar. 

Como ya los víveres que habla sacado de Rio- 
Grande la primera division^estaban al concluirse, 
el general en gefb puso al general Filiscda que 
venia á la retaguardia del ejército la eómunicé^ 
cion siguiente. 

EJERCITÓ D^,. (OPERACIONES. 

Éxmo. Sr.-^Por nota separada verá V. E. el 
astado que conserva la 1?^ división al frente del 
enemigo, y la necesidad que h^íy de que V. E¡ 
haga marchar corí celeridad la^brigadas del ejér- 
cito que hasta ahora se mueven coii lentitud. 

Ál'provehedor general le dará V. É. oíden pa-^ 
ra que reuniendo todds los vívei*es, emprenda su 
marcha evitando demoírás qtíe perjiídjcarian al 
¡servicio de la iiacidh pof estar escasos de ellos 
estas tropas. 

Haga V. E. también qtie cOíi una escolta, se 
adelante forzando sus marcháis, la tesorería coii 
él comisario, pues hay urgente necesidad de di- 
nero. 

Con la tesorería, dispondrá V. E. vengan dos 

6 tres tercios de Sal^ qué no hay aquí ñi un sold 
grano y hace mucha falta. 

Encargo á V. E. obre cott la eficacia y actívP 
áad que le es propia para que sé cumplan estas 
disposiciones que todas ellas son urgentes. 

Dios y libertad. Cuartel general de Béjar; 
íebrero 27 de 1836.— ^ñ/o7?to López deSánt^ 
ií«!w¿.-^Exifíd. Sr. ^etícral tí. Ticeiite Éilisdlá; 
29 gefe del ejército de operaciones. 



í'AÍtA LA GUERRA 0£ TEJASE 387 

Todas estas órdedes fueron eumplídás; pero 
iio era dable que las brigadas, proveedurías, &c., 
pudiesen andar mas de lo que selesliabia desig- 
nado en el itinerario Que queda estampado mas 
atrás, por las razones que dejamos emitidas, y 
porque solo en los paragbs que sé les tenihn ih- 
üicados en el dicho itinerario había agua para 
los hombres y ániniales, y nó les era posible do- 
blar lafr jornadas sin dejar diseniiliádas toda la 
tropa y Carga. 

£1 28 se recibieron noticias de que debian lle- 
gar en auxilio de los del Ala nio doscientos hom- 
bres procedentes de Goliád, y el fufego de canon 
continuo casi todo el dia. El 29 el batallón Ji- 
ménez faé niandado establecerse á la derecha dé 
ía caballería, o sea al lado izquierdo del canlino 
que vá á la Villa de González para estrechar y 
circumbálal' cada ved mas al Álamo. En la no- 
che él generlBtl. Césma* dejando -cubierto el cani¿ 
po y con aprobacidn del general en gefe. Esta 
aprobación cohsta de la siguiente carta: 

Béj'án Febrero 29 de 1836; 

' 'Mi estimado amigo. . Inípuesto de la noticia 
'^ue me comunica le digo: Que está muy bien» 
^alga eá busca de los enemigos supuesto que se 
jiallati tan inmediatos; péxo juzgo d<v necesidad 
Heve vd. eonsigo al batallón Jiménez, y que va« 
ysai 8 la vez diez cajones cartuchos de fusila 
pues las municiones nunca están do tüUn¿ í'ro* 
cure rd. caerles á la madrugada^ y de manera 
1j[tté pxi^ft íó^tpreñdetlóí. : 
. Én esta guerra sabe rd. que mihuy pnsione* 



388 MEMORIAS 

ros. — J)e vd. afectísimo amigo B* S. M. — Antonio 
López de Santa-Anna.~^Sr. general D. Joaquia 
Ramire;s y Cesma. 

Marcho con un destaoiiinento del batallón de 
Jiménez y otro del regimiento de Dolores en di- 
rección de Goliad con el objeto de encontrar al 
refuerzo que se habia dicho venia al auxilio de 
aquella plaza; pero no habiendo encontrado á 
nadie "ni tenido noticia alguna de él regi^so á su, 
puesto al dia siguiente, y el batallón Jiménez en- 
tro de nuevo al cuartel general. 

Posesionadas ya auestras tropas de la ciudad 
de Béjar el general en gefe comenzó á activar 
sus disposiciones desde la noche del 5 de Marzo 
pnra emprender el asalto y toma del fuerte del 
Álamo, y si era posible sorprender a los enemi- 
gos que en él se guarecían. A este fin ordenó 
el general que cuatro columnas de ataque man- 
dadas por sus respectivos gefes, y éstos de toda 
confianza, saliesen de la ciudad con el mayor si- 
lencio y orden para comenzar sus maniobras 
acuella misma noche. Pero era tal el entusi^ts- 
mo y ardimiento de aquellos valientes por llegar 
á las manos de los enemigos del nombre y del 
gobierno de su patria, que degeneró en una fu- 
nestii y trascendental indiscreción de las que nin- 
guna se comete impunemente en tales casos. 
Una de las referidas columnas comenzó á dar vi- 
vas á;la República en alta voz, y estas voces que 
inmediatamente resonaron por el aire desperta- 
ron la adormecida vigilancia de los téjanos, que 
prevenidos de la aproximación de nuestras ar- 
mas, »c dispusieron para hacer una defensa de- 



PARA LA aUERRA DE TEJAS. 389 

sesperada, y comenzaron á jagar de tal manent 
su artillería, que sus fuegos hacían por momen^ 
tos un estrago horrible en nuestras filas, y aum 
que el valor y denuedcTde nuestros soldados se 
apresuraba á llenarlas, al cabo de un lairgo rato 
comenasaron a desordenarse, y quizá hubieran re^ 
trocedido si el general Santa Anna que lo obser- 
vo no hubiese mandado que entrasen á obrar las 
reservaapcon cuyo apoyo dé restableeió la con* 
fianza y el orden de los nuestros, y se comenzó 
el asalto que inútilmente se afanaban en recluí 
zar con una tan vigorosa resistencia y fuegos de 
todas . armas los enemigos contra quienes se di«> 
rigia cuanto era segura la convicción en que se 
eaeontraban de no quedarles otro recurso que 
perecer cuando pudiesen vencernos. 

Asi es que aunque se tcmid el Álamo, este 
triunfo costo al ejétcito mexicano, mas de setenta 
hombres muertos y de trescientos heridos. Pe- 
ro el vengó honrosamente la capitulación del 
general Cos é impuso de tal manera al enemigo 
que desalentada su audacia comenzó á retroce- 
der ante nuestras armas y á recurrir al solo ar- 
bitrio que le quedaba para librarse de ellas aun 
enanco este fuera el mas reprobado como lo era 
sin duda el de asolar las poblaciones mexicanas 
para privar de todos los medios de subsistencia 
á nuestro ejército. 

Este por su parte se hizo tan superior á estas 
penalidades como lo filé á la de las íbrticaeiúnes 
y fuegos con que se defendían los del Alamo^ 
en cuya toma murieron mayor número de los 
nutstros qtie de los téjanos, como era muy natu- 



fio ... »(£lfOEl¿AS 

ral que sucecUbe^e ^ielidida«4a8 grandes Tentajad 
que le a daban á estos las trincheras y laartUle^ 
ría con qué las defendían^ siendo cosa imposi-« 
ble que se pudiesen asaltar aqoella y acallar tos 
fnegos'de los cañones ^n que se signiese «ina 
mayor perdida.de los asaltantes que no teniafl 
mas mairallft qne 'Sus pechos, . 

'He aquí coruo comenz^rod ias operaciones de 
la e«m|)aSa de Tejas en el mes de ilBizmáe 1890^ 
y á las que se siguieron los grandes - sacecos y 
mas grandes todavía por sns consecmeocJun» de 
todo aquel memorable y fonesl» año. Mas oomo 
solamente basta aquí llegan lo» apuntamiecitos 
amtogralbs de qóe hemos venido -tegienulo naes^' 
Iras relacione Si, faerza es que. lais contimiiemos 
apoyando en Jas : de otros «berítotea d testigos 
que nos tHeteíeatieonfianzaí pero;qne no podien'* 
do responder de ellos como por las del autor 
también (nos .parece oonveniente hacerlo adreí:^ 
tir á fi^eitifos lectores, entre tanto qoe vol vien-* 
daátoeat de los snóesosí' posteriores en qoe to^ 
ye parte el mismo autor,, puede .hacer<«e persi** 
vif que be han tomado de la misma pluma que 
los quie haita a^nt van referidbsi 




( * ^ — 




TWTWWrn 




CAPITULO XXV» L 



: W'ti fiiiiii 



» :». « . 



Sitnacion política de Tejas al comenzar la campaBa. — Mensaje del 
▼icé-aooeraador Robiiison. — Sus proyectos de grtéira y de ihva* 
dii^^e9tr0».(iii9rtos:— 'Beaníoü de voluntario» > para la gufenit'y 
disperaioQ de. estos. — IJIeccúmes de diputados para la conversión 
de Tejas. — Circular del gobierno mexicano, en que declaró pira-* 
ta^ á los sublevados. — Indicaciones de la pólítióa de los Estadoir- 

• ViiidfMB en esta gderra.«^Beanton- de la Coirreiieifrtí en Nueva^ Was<> 
hingtoD, y elección del señor pife^ideut^ tejauo BicavUp Eilis.-^ 
Terror que comenzaban á infundir nuestras tropas en los pueblo» 
WbleVadtís. * 



á continuar la éampcifm sobre las estonias drible^ 
Vddas, ke aqtíí ló que pasaba ^otífe «filas, aegunf 
lo. Infiere Mr. WíUiam Kennedy bajo cayo ñom- 
hre^e publicó en Londres desde el año de 1899 
una historia de Tejas, que no llegó á nuestro ^5«^ 
noi^itímnto b$atía después que la de Mr.Sfaiikird 
4el añod^ 1842. 

£i año de 183$, ame «1 citado escntov, eomen»^ 
^bs^o los nma funestos anapícioa pam Tejsift. 



PARA tiA QUERRÁ 0E TEJAS. 39¿ 

Al tiempo qué la anidad era mas necesaria á U 
existencia de los colonos, sus disenciones comeii- 
saron por el gobierno que acababan de estable- 
cer; pues en el niensage del gobernador Smith 
dirigido al consejo general el dia 10 de Rnerd 
en San Felipe, dio á Conocer que sé arrogó cicr^ 
tos privilegios y poderes, qae nú le pelfteneciaii 
ó invadiendo los limites de sas respectivas fan- 
Clones. 
£1 consejo declaró en consecuencia que sé 

destituia al gobernador por unanimidad de votos, 
llamándose a ocupar el puesto al vice-gobema-^ 

dor James W. Robinson conforme al articulo 2? 
de la ley orgánica que creaba un gobierno pro^ 
visionaL 

Robinson en su mensage del dia 14 de Éne^ 
ro después de demostrar que el consejo debia 
dirigir los negocios hasta la reunión de la con- 
vención en 1? de Marzo sé empeñó en persua- 
dir que cuando el ejercito de que tenian necesi- 
dad aun nd se reunia el de la República iñexiéa- 
na se hallaba ya en campaña con fuerzas formi- 
dables, muy superiores en todo á las de la espe- 
dicion anterior: que en consecuencia ocupclria 
toda la atención d(s su. gobierno, en orear un ejéir- 
eito de operaciones, y en sostenerlo, quitando 
algunos oficiales de artillería que eran inútiles 
pmra economizar asi los gastos de la cam* 
pañai 

También habló de la defensa de las costas, pa- 
ra que hubiera seguridad en el comercio marí^ 
timo proponiendo que se pusiesen tropa» de ob- 
servación en varios de los puertos de Tqas} 



PARA LA GUERRA I>£ t£JA8. 393 

pues segon ta opinión el derecho de importación 
era may subido y creia que en lugar déi quince ó 
téintíciuco por cieüto se estableciese un diez ¿ me* 
nos párá atraer asi los capitales y conseguir que 
fuesoi mayor el numero dé emigrados^ a quienes 

. añade se debiaii pioporoioñar todas las comodi* 
dades posibles. Que ise estableciese un cuerpo 
de marinos» pues se Uabian comprado, paxa el 
servicio publico dos buques, y se espetaban otros 
dos que sé habiatt solicitado en el esterior. Que 

, se estableeieseoí las municipalidades en el distH- 
to del Kio-<ColoradOi para la bueña administra- 
ción de justicia; y se construyeren camibos pura 
Ids oorreofit que iban á Nacogdoclies. Que se so¿ 
corriesen á las personas que hubiesen perdido 
bus propiedades en el sitio de Béjar» como tam- 
bién á los huérfanos y viudas de los que habian 
muerto peleando por la^ derechos y libertad del 
pueblo de; Tejas. Que se protegiesen los dere- 

. chos délos habitantes de Tejas que tuvieren tier* 
ras eerca del establecímiéilto de los cherokeés y 
otras tribus indígenas, nombrando al efecto un 
comisionado en lugar del géheral Hoastón^ cuyo 
carácter de general en gefe del ejército tejano 
le impedía cooperar eficazmeiité a estos trabajos. 
Que la existencia, lá felicidad y libertad de.Te- 
jas dependia dé la vigorosa prosecución de la 
guerra contra los iriexícaiíos ceritralistas y San- 
ta Anna; y que era urgente apoderarse de Muta- 
moros y ¿e otras poblaciones, de las orillas del 
ttio--Íjrrande, lo qne facilitaría las óperacioncaí 
militares y los pondría en «n punto tal, que o 
ToM. U. 35 



394 ■ ' "' MEMORIAS 

lleyariAtilk guerra^al iírterioT de Máxico, <í coa* 
segairidnanB jiazlionrosa. : / • r v ^ 

P. Dimití, comandante de'Gdlíad^ireeiHneóda* 
ba por otra parte la oeapaeion deuMata^ms 
para aproveehar^e dé Uis rentas citírntipsas 9e 
este puerto, que valuaba en 100 '0'0k Vfkfmsks^ 
pues esta cindadt deeia también, ténisi d^oéboá 
diez mil almas, era éi foco deicomerero con el 
interior de México, y ^ue eoiidueía ademas sos 
mereaderías^ en muías hasta Sania Fé> recibien- 
do en sa lugar oro y platal acúñ^án y ¿n barras, 
cueros, provisiones y ottos objetos de itócésidad, 
de utilidad y valor. / j 

Enor^ulleéidos ccm ios «ticésoa^de k) que los 
téjanos llamaban la. oí^mpañaid^ 33, Miratido á 
los hiexicanos con désprétídj y tcfíit^dii^s f(^ fe 
' riqueza dfe la pi^esa- eréyéron ílév&i á cafbo este 
designio, para el que no ¿(Mataban fcon IbS medías 
necesarios y que aun ctíanilo Ids tuviíífeefe diámi- 
nuírikn sus medioá (fe defen«ai EÍ coronel Ja- 
mlng, agente del gobierno tfejaho, aiiunei(( Ist «»- 
• pedición y ordeno la reunión de los voluntarios 
deGoliad, Béjar, Velázco.y;otros puntos en San 
Patricio. El coronel Johnson que ínandaba en 
Béjar, después de Burlenson, estfilmf ^j^tori^^^o 
por el gobierno para llevar; a cabkQ la pyoye<?tada 
empresa de tomar á Matamoros. 

El 19 de Eneró doscientos volnntarJios estacio- 

nados en Béjar marcharon al ptinto de. JT^T'^^^^ 
al mando del coronel Dr. Gránt. El diá anterior 
hubo una junta de oficiálps, en la que se decidió 
que el teniente coronel Neil quedaría en Bejar 
de comandante áfalta de Johson^ pues'fiiOTli' 



* PARA LA aUSRRA DE TEJAS. 995 

eidérarOQ como luuy importante 1« perpianeneia 
del ejército en este pu^ntp. Esta declarapioa da-* 
ba á conocer la insuficencia y fanestos re9plt^ 
4o9 del movimiento sobre Matamorosi.que priva- 
ba á Béjar de la tercera parte de sus defensoras 
'■y 40 la mayor p^rte d^ sus recc^rsqs, pertrejchosj 
V0sti}^r4o y víveres. 

! El 14 de Enero el coronel NeiL 4i^ P?^ t§. s^ 
gobierno tejano de la emigración de la mayor ' 
parte de las f;^ili^s de Jié}^x$ por teopior ¿(9 la 
vanguardia del ejército mexiQanq^ d^J que :M9 
.ppdiaU: saberse con certeza los movimientos 
por la falta absoluta de caballos. Las volunta-' 
ríos que habian sido enganchados por 4o^ ó.tres 
.Ineses, y a quienes se habia prometido paga men-" 
salmente, cqmenzaron á retirarse por falta d^ nu^ 
mc^rario, quedando, spio al mai^do de IVeil SQt^pta 
y cinco hombrast que f^^gun deoiaél misn^, yen- 
.driaa á ser presa de los mexicanos qu caso, i^' 
ataque, & no'ser que fuesen reforzados. Ai tiei)í|-> 
po de dar este parte ordeno Neil una requisición 
.d^ hombres y caballp^ á ki coinisipn de saguri-< 
rid^ de González* La imprudencia de abando- 
,nar el puesto mas fuerte é importante de Tejs^^^ 
. produjo . funestos resultados que no podían ^ex 
.compensados con las ventajas que creiaii saca^ 
del movimiento sobre Matamoros, cuyo, pi-pyec-* 
,to cayo por su, propio peso y por la dPt^a.ve^ncQ-' 
cia entre las partes qne debian em|[rend^rlo y 
ejecutarlo. 

JEiL Dr. Gra,nt se habia quedado CiOii spío i^ín-' 
.ei»enta hombres,. pues el resto le habia abatido- 
*imdér y endose para Oóliad; jptentrsrs que él Itia^^ 

35* 



§96 MEMORIAS 

chaba para Matamoros en busca de caballos y 
ganado; y en cuyo caniino se le volviei'dn á unir 
veinte dé aquellos. 

El 19 de Febrero sé hicieron las elecciones de 
diputados á la convención general, que debia 
reunirse el 1? de Marzo en Washington m d 
Brazos. Los pueblos votaron en favor de los 
candidatos que querían la absoluta indéjienden- 
cía de Tejas. 

En este tiempo el cónsul mésicano en Naeva- 
Orleans publico una circular contraída á que el 
gobierno supremo de México habia ordenado 
que todos los -estrangerós armados que = desem- 
barcasen en d territorio de la Kepdblica, ó w 
Invadiesen por tierra^ siendo ciudadanos de na- 
ciones con quienes no estuviese en guerra^ se- 
rian considerados como piratas y tratados conlo 
tales, y que igual castigo sé impondria á los qnc 
introdujesen por maif ó por tierra armas ó pei*- 
trechos de cualquiera clase para uso de los rií- 
beldes (1). 

El ejecutivo de la Union enviá sus agentes pit- 
ra que empleasen las medidas permitidas por las 
leyes para guardar la neutralidad en el Suroeste 
dé la Luisiana, ordenando por otra parte al ge- 
neral Gáihes se áituasé en la frontéta para im- 
pedir y obrar con slts fuet-zasí contra cualquier 
movimiento á rtlano armada que las partes bcli- 
. gérantes hiciesen para atravesar los límites Jr 



{1) Esta circular se halla ihserta en la ncittt del cap* 
27 de esta iségunda parte y sus motivos los jUstifioiin, ei 
párrafo qu9 aigu^ d«I liljitonador JK.«im*dy. ( ViUl^»** 



!^ 



f^ARA LA ¿UlCkRÁ DE TEJAS. 307 

para combatir las incurriones de lat indioi en Te* 
jas (1). 

El ? de Febrero el coronel Faning escribicí al 
gobierno provisional quejándose áé los colonos 
que permanecían eíi sus casas, descansando en 
los esfuerzos de los voluntarios, muchos de los 
cuales habian estado sin sueldo desde principios 
de Noviembre, y solicito se le enviasen munício* 
nes; vestuario, zapatos^ &c. 

En otra carta deciá: *'os ruegtf íio perdáis 
(iempo y no os paréis en gastos para esparcir 
estas noticias (las de ía aproximación del ene- 
migo) por todo Tejas v mandar reunir en masa 
todas las milicias, y librarnos en el nombre de 
Dios de las elecciones en el campo. 

Orden en casa y seguir adelante con regula-^ 
ñdadt Volved vuestra vi9ta hacia la costa. Aho- 
ra es tiempo de hacer uso de nuestra débil ma- 
rina y con ventaja. Si no está pronto en la mar 
deberemos temer consecuencias funestas.**^ 

Otra comunicación fué fechada en 16 de Fe- 
brero en Goliad en que noticiaba la entrada, del 
ejército mexicano en el territorio tejano^ divi- 
dido en tres secciones: una para apoderan» de 
Béjar^al ma^dq de. loa generales Cesma, Fili- 
isola y Cos: otra á las ordenes del general Ur- 
re^; y la ot^a, al mando del mismo Santa-Anna, 
la cual después de auxiliar á las divisiones de 
Béjar y Goliad, debía seguir la nlarcha al cen- 
tro de las colonias. Se suplicaba mandase 1.500 

(I) ¡Da esta manemse guardaba la neutralidad da 
J i ^ f d ot- ü ptdog v/Qu la RapáUloe nexicanat 



hambres á Béjar, y 700 ú 800 á Goliad con laá 
suficientes provisiones; y entonces con un ejer- 
cito, de reserva, en el colorado se pronietia lá 
destrucción del ejército enénligo. 

La convención investida de plenos poderes se 
reunió en Washington e?t el Brazos, y eligió pre- 
sidente á Ricardo Eilis diputado por elÉio Co* 
loradp. £1 dia 2 Hpustp^ á aquien i^e nat^ia 
confirmado en el mando ¿el ejercito, publicrf 
ijiia .proclama anunciando que la guQ^rra hiabia 
.^bnienzadp con íuror én la frontera, v Que Be- 
jar estaba sitiado por dos mil hombrea del ejér- 
cito mexicano, mientras que. ciento cincuenta 
defendían solamente esta plazas v exhortaba á 
todos para que sé presentasen en eí canilpo pa- 
ra concluir la. grande obra de la independencia 

Kenñpáy ^igue feííriehdó los süééáoá'de la 
guerra desde la tonia del Álamo,' hasta los mas 
posteriores^ pero nosotros güeyalo hemos he- 
cho de lóá linos j y lo íiareiños de los otrós sin 
la preveilcíon teon que sin-düdá lo üaéíen nues- 
tra lénemigb^, creemos con véh{fetlte' pífeferir el 
tesíiníoriio de nuestros getieralcs y eompatrio-' 
tas testigos dé vista, qué nos las han trásftiitidd 
cori mayor justificación; y eñ este concepto, vol- 
tambs'ál camp<ji de los ñleiicanos párá ócüpatnos 
dé sus hechos en la época que' dejamos suspen- 
dida en el capfiulo qué anitecédei *• '^ 

« 



•r': 



I 



. ' t * » . . ■ • 



-«-A*' 



íWTorrrro 




I. • ' 



ÚAPITÚImO TLÁirJtti 



* , 



Rptipia de 1^ prióoipales operaciones de la séccfoik que mandaba 

el general D. José Urrea.— ^Fuerza de que esta se componia. — Coi 

tñíenzá sn marcha desde el Saltillo 6 Leona Viéario á Tejas.-— 

- Toma á fif.<:^aír»ci9w«— Sorprende y derrota al jyt.Brñnt, — Per- 

• nottf^ 9Vi el 4rroy o de l᧠^ai^f^' 



í; . 



•Gfave 69 por sin duda él compromisp en que 
hos baUaiños por la falta de los apantarrliiéntos 
. de qae hasta aquí habiaino3 podido valemos cec- 
ino. Ui que acabamos de indicar en él Capítiild 
^tejiór porqae elijiendo nosotros las fuentes 
Ae donde hemos toitia do la^ materias que sigu^i^j 
amemos aparecer como bonlbrés iel^asionados 
«bajo algujiQ de lo^ muchos aspeétos quqi puedejl 
.^qa^UaSvve^sié, pues dé l^s diferentes relaciones 
(||ti€^;l)as.t¿ g^igra se ha^ dad^ (lela pampanada 
i|reÍH8, DO tpdaf sé axlmiten sin contradi.qeion. y 
9m.atribaiifle9 ;ma(i 6 meno£f,,paroiaUdad. Sin 

■Jjfflbwgqi np^9tJ!9ff q«^.<^oK>^ i^.^^'wfiP.^ftí^^):?* 

^p .6qji»\:^i^merii^y nosheniqa aÉtiiado lo poái- 



400 MEMORIAS 

ble por evitar hasta los mas pequeños visos de 
aquella nota, no hemos podido librarnos de la 
necesidad de recurrir á tales relaciones, para en- 
tresacar de ellas los hechos que á nuestro juicio, 
según las personas qne las escribieron y la vero^ 
similitud de los hechos que refieren, nos han pa- 
recido mas dignos de crédito. Hecha, pues, es- 
ta advertencia á nuestros lectores y en cumpli" 
miento de nuestro deber tomamos el hilo de 
nuestra historia* 

Despaes de la acción del Álamo las tropas me 
xicanas que se hablan algún tanto desalentada 
por la penosa marcha de los desiertos, por falta 
de víveres y hasta de los medios de apagar la 
sed, según hemos referido, comenzaron de nue- 
vo á reanimar su confianza de la victoria contra 
los enemigos y conseguir también la completa 
reintegración del territorio de Tejas. Los leja- 
nos al contrario, recordando su derrota huian 
despavoridos, apenas se presentaban las tropas 
mexicanas,* sin dejar por eso de molestarlas por 
cuantos medios les eran posibles, pues divididos 
en guerrillas, y conociendo palmo á palmo el 
terreno, les era fácil desde ia espesura de los 
bosques dirijir sus certeros tiros de rifle, sobre 
nuestros soldados, que no podian tan fácilmente 
librarse de estos enemigos invisibles y mucho 
m^nos castigarlos. Por está razón, y conside- 
rando el general en gefe, que todo d ejército 
reunido no podía detenerse abatir éti detall á 
estas guerrillas, mientras que el iejéircito enemi* 
go eonTitiaba sus planes de defensa, determina 
dividir las traías en tres s^ciónévl'dojando eii 



t^ 



TARA LA GUERRA DE TEJAS. 4!0Í 

H^áf ni coronel D. Jaan José Andrade con las 
faerza» suficientes para defender este importait*- 
te ponto que serviría de apoyo y de cabrír la li- 
nea de operaciones. 

La primera sección al mando del corone) D. 
Jíian MoraleSf debia obrar por la derecha sobre 
los pantos de Góliad» el Cdpano y todos los otros 
puntos de la costa, reuniéndose antes á tas fiter- 
2as del general D. José Urrea qne tenia desde 
antes órdenes de batir las reuniones dejos fa6* 
eiosos impidiendo sus reuniones en número coih- 
siderable y hacer qae que quedase libre y des- 
pejada de enemigos la parte de la costa hastai 
Brazoria^ debiendo unirse toda la sección al res- 
to del ejército^ 6 su tiempOf en San Felipe de 
Austin, cuya situación central á la nlárgen de 
un río y bien provisto de- víveres pareció al ge- 
neral eil gefe propio para establecer el cuartel 
tgeneral y digigir la campaña. 

Por la izquierda débia obrar el general D. Atfi* 
tonio Gaona con 700 hombres, que llevaba se- 
mejantes objetos que la anterior, y que debía 
l*ecorrer toda la línea desde Béjar basta Bas-^ 
troóp; pues aunque tenia drden de continuar 
hasta Ifacogdoches después se le mandó mar* 
cfaar hécia San Felipe de Austinpor insinuacioités 
que hizo al presidente el general D. Vicente Fi- 
fisola. 

La tercera secoion marchaba pofr el eelitro dé 
este triángulo á prcNsurar el paso del rio colora^ 
do, que según sé sabia estaba áefenáiáó por et 
enemigo, y cuya sección debia marchar al man- 
do d«l gtaaral Bainirw j Oaama» 



^klmado ooojqa^ eadn QQa de las «i^teriof e«^ seo- 

^iQte^t OQmplió.cen Jo;>4a^$el^ haUa ordeni^ 

do; y para hacerlo con mas métoidLo nos pareee 

.CDIuriesientéfetroaf^etiUQ: {kn^o para ..Qaear^r- 

^fKf8:4Q lasro^ráoianes^^ ge'ntür^l I>. José- Ut* 

.xMi^QQ^^a ' -áeocíooi t«o ^nbr^ba. ' em el numero dls 

'\m{Ux»[ qae'^M|^baxDiiX9 diei Q^noioimr. 

i \j>T^tÁ^péo i^Qtimt ^k g^XKt^t íeti -gcrfe dbísíde el 

fOir^iÚ^ qnfí i|9& ^artid^i úp oolo&«3 »^ » dirigía 

.é<M4lamorpi^^(m'Otó^to^d^ ^p^derfitae de aqqel 

pi^grio, dispHSioiqaQ.el gendmlfUrféa/Ooo sH.car 

Áaliíírtfir y á&b piquetes^df^l rü^gioú^iito de Tám- 

f)if atyfauxiHaüclsk de ^ia^bajutíti» qtié teñía á sus 

'itrd§n&s iiier<^ias€ desde iLepn^ YicjaHo para di' 

jtiho 'punto, ji^eliaíiefido co»4ÍGhM. fuersas titrfts 

•4|B)stei)$ptoe «homhves del iieginárato. db Yaeatán 

iijpaei/ael hailabiin *#D aqn^ellá :plaza. rCoii 'estas 

fuerzas se tenia tambíien^el idesigñió de ijtiepro- 

• 4#|giéfed';por la Ideieohada Ifaies de orperacióuesi 
'tiomóiimte liabia^^deáiarefaddi^ i . 

r.iv Bn «tipcto^salíci «elgeneral Unctea- con lasfa^T^ 

«as áé^Kd nia^db ylk^'' é Mataméaros-iel 8i de 

tfineto* nin^iqueHdiirahte 'Stt fuarcha le bobiese 

• oonrrldo^nín^UM eosa' párticularl , Eldia'l? de 
<{?e]ínearotSBli(í<de<áj;Qél paerlo con la iberia i^e 
iftgiln'los'e^tlos.de iés oüer^s y. p&qoetds pre- 
sentado al jnayor de órdenes de la sección D* 

'^Fnaiisisod 6aqayv«'Sfet componía de ^sei^cíetitos 
iimhbrei^ y >bn>eaao[a dcáá^ ecdioilo hemos es- 
\ pneflfta tjKtf lÁeflón en ^eL oápi. 28^ - ' * < ' 

• .' n jBlIdia'lV/deiFebMroio íoeap0 lesta fíteirea d^^ 
general Urreaia&^fi^]MUjrio;Bhia».e9n.¿rd¿° 



:r] 



Í>ARA LA GÜBfiRA DE TEJAS. 4Ó3 

de dar éhkht^ á uha pattida de SOO^^eoiónos que 

isré kabia Rotioiado al generar 'en gefe i tratahian 

-deiAradir'á Míitamóro». ► Eri Ramho ^P^fo- ge 

-iniPormó el Sr. TJi*rea dé^de el éñiemigó^We hátla 

' t6tirft€to é San Patticicr, yistn pedida d^ ilti'md" 

mentó OGtottoud en sa bn^^ca hMta está* MiHa; oü-^ 

ya übtíekil Éé Ve confirmen el'dia 15 en SWtPj^Ut^a 

pot ei'gefe de una compañíet égplorád^^reí ^Ue 

aseguraba que el enemigo se liabia pbsecionii- 

do de dicho punto. £1 dia 27 que lleg(í allí tina 

parte de la* sección diS'pilso él gdnéral . (Jtrróf 

-t^Uíe 90 honíbre^ de i^ila niarehatien al mntído'^el 

eapitanD. Rafael l^refalio pam atacbr p^i«^- 

i^Aíehte á una g^atdiá de lo^tejandft'qué'il^itid-' 

'Itaban custodiando' ciento cincuenta cabalioSf^ 

zqne el < resto que solo sé componía ^ de setena 

iiom^rés ppr haber quedado atrás ^Itré^o 'detia 

'%ieecioii, sé echasen á pié «uarentá dmgónes q0e 

* divididóis- en: tres píirtidas atacasen' 1á pó$i<eiOn 
' prinrípaldei enemigo, eoya ^fuerza luego se. vik> 
<}u^soló* áe* ^oompbnia d<e cuarenta á citípeueDta 
l^mb)^eS repartidos eti la población qiie ' iuifíe- 

diatamente fué tomada, quedando^ nmetitos óñ^ 
^-ce de ellos^ cinco heridos, 'y el'<resto, pri-sione- 

• ros, quedando. también en- nuestro ¿poAer>ii»tia 
rl^ándera y tina cantidad 'de mrhiás dé todas eta-^ 

: Bes* El capitán Psíetalio por siftMparleobatid . 
^ ta eseplta /yjse.hí¿0! dueño' de/la ^eabalhuja fipie 
rsirviio pérfeetabiente' para reponer la deíla.^see- 

>bion que se hallaba' en mal éstado;<síoitdói»pér-' 
-'dida dé' n^uéstm'pairte solamente de xxx^ ¿k^^géníiy 

d<^á ^sbldaidn^ tíiinijo^ •" ' * • '' m^ í v¿. 

£1 diá 1^ de Mhifzíd «st»iido*ei» Sa» CMaripio'tí 

■■■..:?•* ó^"" 



,* 



4t>4 X IISMdRIA3 

general Urrea lavo noticia de que el Dn Gratit 
con una partida.de cuarenta á cincuenta rifleros 
escojidos volvia de Rio Bravo; y con tal motivo 
determinó salirle al encuentro Con ochenta, dra- 
gones pajra sOrpreaderlOi Al efe^ta se emboscó 
. en un punto llamado los cuates de agua dtilee por 
donde necesariamente debia pasar la partida del 
Dr. Grant, dividiendo en seis secciones la tropa 
que habia sacado de San Patricio^ 

Como a las oncb de la mañana del diá siguien- 
le pasó el Dr. Grant junto á las emboscadas ó 
secciones que mandaban el coronel Garay y el 
general Urrea; las que haciendo fuego inmedia- 
tamente y echándose en seguida sobre, el enemi- 
go, consiguieron derrotarlo después de una ti- 
gorosa riesistencia en la que quedaron niuertos 
el Dr. Grant, cuarenta y un rifleros y seis priso- 
neros, tomándoles todo el armamento, municio-' 
n^s y caballos que Hevaban. En el oüsnio dia 
legresó el general Urrea á San Patricioi y mandó 
esplorudores hacia el fuerte Goliad, donde se te- 
nia también noticia de que se hallaba el corofi€l 
Fanning eoií.un^ fuerza respetable. . 

Las operaciohes del general Urrea que hemos 
referido lijeramente^ aunque dignas de alabansa 
por la actividad y v¿tldr que en ellas acreiUtó, 
no lo son menos por la ságaeidad.y pfudencia 
eon qué supo precaver el peligro é que per dn 
momento estuvo espnesto por la subdivisión y 
diseminación ^ue hiao de las fuerzas que pudo 
haberle ocasionado una derrota si el coronel Fa- 
ning hubiera atacador sus partidas en leus diferen- 
tes punios en que el general Urrea las bábia ale- 
jada esparcidas. 



t'ARA LA GUERRA DE TEJAS. 405 

Ir para confirmar esta observación se hace 
preciso recordar el hecho siguiente que refiere 
en su análisis de las operaciones del general D. 
José ürrea el Sr. general Filisola, y que torao 
del diario del Sr, coronel Garay que como com- 
pañero del primero tuvo ocasión de observar sus 
operaciones* 

^*Desde Matamoros acompañen al Sr. general 
Urrea D. Salvador Cuellar hermano de D. Jesui« 
mejor conocido por el nombre del comanche por 
haber sido largo tiempo cautivo de esta tribu» cu- 
yo individuo durante el sitio que sostuvo en Bé^ 
jar el Sr. general í)» JVÍartin Perfecto de Cos se 
pasó á los enemigos y se hallaba á la sazón cqu 
las fuerzas del titulado coronel Faning, en la Bar 
jiía del Espíritu Santo» por lo que la presencia 
del primero en nuestra filas, y la confianza que 
d.e él parecía hacer el señor general fué mirada 
por algunos con bastante desagrado; sin embar-* 
gpf taiQto él conio su hermano correspondieron 
fiiem,pre honradamente á la que se lesdispensJ, 
siendo constante él celo y desinterés con que sir» 
vieron en la campaña^ 

En.la.npche del 7 se nos presento eñ San Pa- 
tricio el citado D. Jesús, á quien Faning manda- 
ba con el fin de que observase «Uestra fuerza y 
Sosieion, aparentando que abandonaba 1^ causa 
e los sublevados, y isé acogia á la cleitiencia del 
gohie^o. Impuso al mismo tiempo al señor ge* 
nera|l que aquellos hablan resuelto venir á ata- 
carlo y debian estar ya con éste objeto reunidos 
já las fuerzas que ocupaban la misión t por lo que 
ise .ofrecía 4 traerlos á uñ parage á que él ipismo 
ÍOM IL 86 



406 MEMORIAS 

nos conduciría, en el que con facilidad podría^ 
mos sorprenderlos y derrotarlos. Prdtesto por 
otra parte que cuando se salió de la plaza de 
Béjar fué con el objetD de mejor servir los inte- 
reses del gobierno en el campo de los enemigos, 
de lo que seria un comprobante evidente el cunt- 
plimiento de la oferta que nos hacia; y habiendo 
quedado garante D. Salvador, de la conducta 
de su hermano^ tteyó el Sr. Ürreá que podiá 
fiarse dé su sinceridad y de consiguiente dis- 
puso lá salida de 200 infantes con el cañón y 
ciento cincuenta caballos en la madrugada del 
siguiente dia (8 de Marzo) paría él lugar llama- 
do arroyo d^ icw Ratas^ distante ocho legua» 
de San Patricio 'sobre el camino de la misión del 
"Reftigio. Al llegar á este púnío, se deparo dé 
nosotros él referido Cuellari y eri segiiida se 
ocupo el Sr. general ürr^a, en colocar sti pe- 
queña sección, de manera qué pudiera' lograrse 
el objeto con que había marchado. * Con dificul- 
tad se habría verificado este, pues á la vef dad 
la posición no pódia ser mas desventajosa, el 
bosque que debia ocultarnos etti pequeñísimo, 
muy claro y compuesto de árboles totalmente 
secos, por lo que los enemigos débiári necesa- 
riamente dascubrirnos arites de aproximarse á 
él. El frente lo mismo que nuestro costado Í2f- 
quiérdb y retaguardia, era un Ifenó inmenso, 
desnudo hasta de sacate, él arroyó estaba del to- 
do secó, y su cauce en que se siturf la infantería 
rio podia ni auh cubrírlá. El Sr. general Ürrea 
hubo sin duda de conoceí tantas nulidades, pues 
á medianoche ordeno la retirada que todos ce- 



PARA LA GUERRA DE TEJAS. 407 

lebranoos, porque nada de bueno ptesajíábamoa 
de nuestra permanencia en aquel punto." 

Mas ya que no resalt<í ningún mal á la seo 
cien del general Urres, y ya que este gefe supo 
retirarse á tiempo de la crítica posición en que 
fle encontraba, evitando así las conaecaencías 
que podian haber resultado de su permanencia 
en aquel punto, pasemos á referir otras acción 
nes que hacen niayor honor á su intrepidez, co- 
mo han teQido.que co^«3ai:lo Aon nuestros mis- 
mos enemigos. ' ' "-■ ~. - j. ■ 



f- 




míisiíií^innr^i^^ 




OAPITtrLÓ -PfTtrst 



Continuación de las oporaeiones de la leccion Urrea.-*-*Ae€Íon del 
Refugio. 

Mientras mas nos internamos en l^s narracio- 
nes de los sucesos de la campaña de Tejas, tan- 
to m^s nos embarazan para continuar aquellas 
las consideraciones de que hemos hecho indica- 
ción al principio de esta segunda parte y del ca- 
pítulo inmediato: lo único que nos alienta es, 
que sirviendo nuestro trabajo para que los me- 
xicanos tengan á la vista los hechos que les re- 
ferimos, puedan saear^ ellos las lecciones que 
proclaman para que en casos idénticos no sea 
infructuosa la esperiencia que han debido reco- 
ger de ellos, si por desgracia volviese la nación 
á encontrarse en una situación semejante á la del 
año de 36. Volvamos, pueír, al general Urrea. 

Este permanecia en San Patricio hasta el dia- 
12 de Marzo del año citado, en cuya fecha se ba- 



Para la guerra de tejas. 409 

ilaba también el general Cesma en la Villa de 
Omxakz situada en el rio de Guadalupe^ cincuen- 
ta leguas mas al interior de Tejas por el camino 
que va de Béjar á San Felipe de Anstin. El mis- 
mo dia salió aquel general con toda la sección 
que mandaba con dirección á la misión del Refn- 
g»0, que se halla situada entre el Cópano y Goliadj 
dejando en San Patricio sobre las armas á los 
vecinosr que allí habitaban y eran en su mayor 
parte naturales de Irlanda, llevando ademas 30 
de ellos que le acompañaban. 

Al tietnpo de salir recibió una comunicación 
del general en gefe, en contestación á los partes 
de la toma de San Patricio y aprehensión del 
Di*. Grant, en la q^ne daba las gracias al geñeval 
Urrea á nombre de la nación de la manera mas 
satisfactoria, autorizándolo para que proveyera 
á la subsistencia de sus tropas tomando los ga- 
nados y víveres de los colonos, y todo cuanto les 
perteneciere, y continuando su marcha el dia si- 
guiente^ tuto noticia de que el ' enemigo habia 
avanzado un fuerte destacamento para apode- 
rarse del fuerte del €opano, y que haría alto en 
la misión del Refugio, con cuyo motivo se deci- 
dió el general Urreá á atacarlos. Al efecto^ man- 
dó una partida á las ordenes del capitán Préta- 
lia y los treinta vecinos de Goliad al mando de 
D. Guadalupe Santos* previniendo al primero 
que tratara de entretener al enemigo mientras 
llegaba el mismo general con el resto de la sec- 
ción como lo habia determinado práeticar- para 
' asegurar el buen éxito de esta operación. En 
segnida se paso el geneml 4 la eabex^ de cien 

80^ 



4Í0 MEMORIAS 

caballos y ciento ochenta infantes que llevaban 
la única pieasa que tenia la seceioav y sin suspen- 
der la marcha en toda la uoiche, dejando el resto 
de la tropa acampada en el arroyo de Aranzaza 
llego al amanecer del día siguiente á la misión 
del Refugio donde se dio la acción de este nom- 
bre, y que en prueba de nuestra imparcialidad, 
copiamos de la relación qne hite de ella el coro- 
nel D. Francisco Garay, porque no solamente ha 
sido testigo.de los hechos sino qne tuvo gran par- 
te en sus buenos resultados portándose valién- 
t^nente á las órdenes del ci'tado. gene ral Urrea. 
Dice así el Sr. Garay: 
£1 dia 12 remitimo:s á Matamoros 21 prisio-* 

' i)^eros que teníamos. En la tarde ese dia se nos 

. presentaron treint^, individuos bien ^lontados -y 
a4:madps, al íps^ndo de un sargento de presidia^ 
les, pa\$^nos 4^- la- Bahía y ranchos inmediatos, 

. q[ue venían á ofrecer sus servicios. En la mis- 
ma salid niiestra sección, titulada ya en ia drden 
.del dia, émsion.de^^op^-ucioneé 9oh*e Gplicidi é biso 
noche en las^^o^.^ AguUá^ ¿ einco «leguas de 
San .Patricio. A la mañana siguiente y al tiem-* 
poide romper ^a, marcha se recibid un estr^ordi- 
Dario de Béjar patticipando el asalto y to^a del 
Álamo, puyo p^te se l^yd á la tropa formada 

>len batalla, y ibé , celebrada - con dianas y vivas 
adiantaciones^ aprovechéodos» de esta ocasión 
el Sr. general Urrea para arengar 3tt divisipni 
manifeiltándolecuan ^satisfecho estaba 'de, su eotn- 
porta«miento en las acciones de San Patricio y 
Agua Duke, exhortando á todos á conducirse 
del propio modo en la^ que tuviéremos en ade^ 
lante. '■ 



-^^ 



^AHA LA 6U£ÍtRA DÉ TEJAS 4lÍ 

tÜgte dia acampamos en el Arroyo de Aranza^ 
sa del que á las dos de la mañana (dia 14) em- 
prendió la marcha sobre la Misión, el señor ge- 
neral con doscientos infantes, el canon, y dos- 
cientos caballos; el resto de la división con las 
Cargas y equipajes^ la hizo á las siete t los ene- 
migos en «numero de cien hombres ocupaban la 
Iglesia, único panto defensible de esta misera- 
ble población! sobre su izquierda y á distancia 
de medio cuarto de legua, tenian ademas cin- 
cuenta hombres emboscados; esta fuerza quedó 
desde luego cortada por la caballería de Guana- 
jüato que se anticipó algunos instantes á la lle- 
gada de la sección. Apenas se divisó esta, for- 
maron en batalla al frente del edificio despren- 
diendo en seguida un trozo como de treinta hom^ 
brescon el fin de protejer la introducción de 
dos barricas de agua, que estiraban unos bue- 
yes^ y que la posición del rio, nos había ocul- 
tador es£a circunstancia empeñó la acción, pues 
considerando» importante el Sr. general privarlos 
de dicho veeursoí dispuso que en el acto^ y casi 
sobre la marcha fuesen atacados; al efecto se 
destacaron tres partidas que avanzando con de^ 
nnedo lograron en verdad, replegar á los rebel- 
des quitándoles la agua que llevaban pero ha^ 
biéndose. también encerrado estos eií la Iglesia 
no'Se tubo la prudencia de hacer retirar nues- 
tras fherzasí antes at coiitrario, dejándolas avan- 
líar mas y quedar estacionarias después de 
agotadas las nluniciones de las cartucheras, úni-' 
cas que se llevaban, á menos de treinta varas de 
distancia, estuvieron «n buen rato espuestas al 



412 MBMORIAS 

faego certero de los enemigos sufriendo un da* 
ño de consideración y sin posibilidad por sa par- 
te de retribuirlo; porque los que servían la pie? 
za, se vieron precisados á abandonarla, habién- 
dola situado tan inmediatamente al edificio, que 
su posecion no podía conservarse; foé necesa- 
rio un esfuerzo mas que común para retirarla, 
lo que al fin se consiguió sufriendo muchas pér- 
didas. 

Aunque en el principio no se destacaron mas 
que tres partidas para atacar al enemigo, luego 
que este se encerró en la iglesia; se empeño el 
resto de nuestra infantería, y aun parte de la 
caballería de Cuautla avanzd también pié á tier- 
ra: todo, sin embargo, fué en balde: fuertes en 
su posición por nuestra poca cautela, se burlaron 
impunemente de nosotros, haciéndonos pagar 
cara nuestra temeridad; pues tuvimos de nuestra 
parte trece muertos y cuarenta y tres heridos, 
entre estos cuatro oficiales, sin haber. tenido ellos 
mas que un herido por lajsuya. En .este estado 
mando drdén el señor general al coronel I). Fraa- 
' cisco Garay que venia con fuerza de Arao^asu 
para que dejando atrás cuanto pudiera embara- 
zar su marcha, se adelantara violentamente con 
toda la fuerza de que pudiera disponer» lo qne 
dicho gefe verifico sin pérdida de tiempo: á su 
llegada al campo, cerca de las cinco de la tarde, 
se comunico al señor general lo ocurrido en la 
mañana y señalándole el bosque en que estaban 
apostados los enemigos, le previno procurara 
desalojarlos de él, cuya disposición tubo comple- 
to reríficativo antes de entrar la noche, eauaan- 



PARA LA GUERRA DE TEJAS. 413 

do al enemigo la pérdida de cinco muertos y dos 
prisioneros» habiendo tenido dicho señor de sU 
parte la de tres muertos y diez heridos: los ene- 
migos arrojados del bosque fueron perseguidos 
por la partida de paisanos armados que nos 
acompañabsyi, la cual logrtf aprehender en ía 
mañana siguiente á treinta y seis que jkí pfrecie- 
roa ninguna resistencia por haber agotado la 
víspera todas sus municiones. Nuestra infante- 
ría acampo en la noche al frente de la misión; el 
enemigo á pesar de ser molestado de cuando en 
cuandp con la pieza, no volvió á hacer fuego» pe* 
ro sí logro incendiar algunas casas que eírcuo- 
daban la.iglesia, en que nuestros ^sold^dos s^ha- 
biíaa abrigado por la mañana» ,1o que pareció úi- 
dicar que no pensaba todavía evacuar el punto^ 
como sin^ embargo lo ejecutó poco después. El 
Sr. general Urrea^con toda la caballería se mau'* 
tuvo atrás de la población sobre el camino de la 
j^ahía^ reconociendo algunas partidas del enemv" 
.^.q^e recorrian así este punto como el del Cd- 
pano, con el objeto de precaver la introducción 
de algún auxilio ó la faga de los rebeldes. A 
poco mas fie media noche remitió una de nues- 
tras avanzadas á un prisionero que desde lae^ 
se. creyó- que pertenecía, á la pairtida que había 
sido «desalojada del bosqule; no. erar sino un cor- 
reo de la Bahía que. procuraba introdudír se en la 
iglesia, dándose á conocer él mismo» sin que s^ 
le hubiese interrogado, presentando una esquela 
dirigida por el coronel Faning al llamado coro' 
nél Ward, en que le prevenía que evacuara en el 
momento de recibirla la posición que ocupaba^ 



'tí4 MEMORIAS 

ctíalquiera qtie faeíratí los áacríficÍDs que tuviera 
qué hacer y obstóculoá que árt-oílar, áirigiéhda- 
sé áiri detención alguna al fuerte Üéfiáncé, í)esd- 
fio, (así se llatnabá ala Bahía) fen el qué áin íalta 
alguna lo esperaba el dia siguiente. Estimando 
el córóñelGaray la conveniencia dé que Ward 
recibiéta éáttt'cómutiicacion, permitid que el prí- 
«iotieí-o M la íléváí^á sití ti'parétitár qrie habia 
étírhpíéiidido íu contenido; '^ sí bifen ttó ló cbn- 
soltrf antes 'cote el gefaéral tJ*íreal ftré j>oyqüe en- 
toneles ignoj^abá' A patfadtíit) die dichtí señor, pues 
hasta la fn'aóAna siguiente nó supo lá "posicioíi 
que* en la noehe había oéüpado. - 

» 

• A«í ' refiéi'é* el' coróhél Gátóy está jomada, y 
Mnqve' se ob'serv^a^n eltaatguhá-inexáctitud por 
fttoti<<oé qtte ttó podénios eájílicálr; sin ethbárgb, 
*eh su íftayor parte refiere lóá 'hechos' tal cuales 
püi^ron^ hatii^fído ^ tffí e^itteso én *el liuinéro de 
los qa« dieer Afruriérón de nuestrÉt pái-te Respecto 
de la pérdida del eA^tliigo^ jiti^i^ segtin las otras 
-rekibibnes' qae tetiemos^á ta* viÉ^á iky fué sino' dé 
seis infantes, üiftco drgfgottes ñitiértó^ y treinta y 
éiete &^ridljís,itíclasóÉ( algunos oficiales, siendo 
de' seníír é# esta ' vez 1¿ muerte del teniente D. 
' Joari l^réíG • dcr Arí?é del batallón Jinfiénez, que 
mandaba* uh piqpeie'de ptittidas dueltas, f que 
se había > portado v^ientenieMó durante íá ae- 

r I 

dion. Mas'toiiftémós el hilo de los sucesos. ' 

Por laá nbticias qtie tuvo el general' ürrea ch 
la misma hóéhé de la fuerza de los enemigos, la 
carencia qué tenían de Víveres y agua, infirió que 
érá preciso que á otro día intentara hacer una 
salida Vigorosa bon el objeto de reunirse con las 



PARA LA GUERRA DE TEJAS. *415 

fder2as de Fál^ing^ á no ser que se escapara etí 
la noche sin ser sentido. 

Para evitar lo segundo, colocd partidas de 
'observación en los puntos por doiide le pareéií) 
podía tratar de emprender su fuga el enemigo; 
pero ya por no haber situado alguna por el pun- 
to que la esperiencia demostrí) era necesario que 
. se cubriese, o ya por la poca vigilancia de las 
demás partidas, el resultado fué que durante la 
noche, que era bastante oscura, y reinando un 
Norte deshecho acompañado de una abundante 
lluvia, emprendió su salida el enemigo sin ser 
sentido de nuestras tropas, la causa de esto fué 
tal vez la fatiga y cansancio de que estaban ren- 
didas pues á mas de haber caminado la noche y 
dias anteriores, no habian tomado alimento al- 
guno el dia de la acción, que sin intermisión 
se prolonga durante todo el dia y parte de la 
noche. 

Al dia siguiente qué se acerca el general ür- 
rea á la Iglesia^ advirti(í la ausencia del enemi- 
go, mandd ocupar el punto doiide se encontra- 
ron seis heridos, algunas familias de los colo- 
nos, cuatro de estos y algunos mexicanos que 
habian sido forzados por él, á reunirse á sus fi- 
las. Reforzadas las avenidas que habian situa- 
do el general por los caminos de Goliad y el Crf- 
pano, ordenó que la caballería saliese en perse- 
cución del enemigo, al que alcanzó, haciéndole 
diez y «eis muertos y treinta y un prisioneros. 

Este fué el resultado de dicha acción; y es de 
sentir que en la posición del enemigo en la Igle- 
sia, y al tiempo de su fuga no se hubieran al- 



Al6 Memorias 

caDzado algunas mas ventajas, que las que de 
hecho se advirtieron, por no haber habido ma- 
yor vigilancia de parte de nuestras tropas. Pe- 
ro sea de esto lo que fuere, como nosotros no 
tratamos de juzgar los hechos, sino solo refe- 
rirlos, pasemos á los restantes que reelaman su 
lugar en estas memoriasi 




« 



üi&JfVBÜttC 23£2t. 



>*ip> 



CoaúsaXéeiaúx d^ 1m ^oponieiooe» áe\ general Uifea. — Batalla del 
PBrdídD.-^E0iidlcidn de Faníng. 

» 

Los pocos s;icesos que hemos indicado e^ \oñ 
do& capítulos ant^iioresy y los que van^osá re^ 
ferir ea empresente» son. acaso los únicos favQrar 
bles á nuestras tropas durante la prosecución de 
la capipañn^ p^raeiloi^ den^uestran la posibilidad 
que tenias nuestras arm^ de salir airosas? en toa- 
dos los demás en qi^ set pudieran empeñar, y 
que apresar de, la .adversa suerte que las persi* 
gui^ constantemente, brillarás^ con, gloria lotik^ 
nombres de Ips. dignos mexicanos que derrama^ 
ron su sangra defendiendo la integridad. del ter*» 
ritorip nacional) y resaltará la infamia de los cor 
lonps que solo con.ingr^tud pagaron los bene- 
ñcios de la nacipn .mexicana. 

Después de la acción del Refugio el general 
Ürrea dejJ los heridos y equipajes al cuidado 
ToM. 11. 87 



418 MEMORIAS 

del coronel Vara, á quien puso en observación 
del puerto del Cdpano, dándole al efecto Las qr-* 
denes convenientes y^ las fuerzas necesarias para 
su cumplimiento. En seguida el mismo general 
se dirigió hacia Goliad, á la cabeza de doscientos 
hombres de las dos armas de caballería é infan* 
tería, mandando esploradores por el rumbo de 
aquella villa. Las partidas destinadas á la per^ 
secücion de los dispersos trajeron catorce de 
ellos é interceptaron una comunicación del co« 
ronel Faning, por la que s^e supo evidentemente 
que este gefe trataba de evacuar el puerto de 
Goliad, dirigiéndose hacia Victoria para la eje-* 
eucion, de cuyo plan soto esperaba la reunión de 
los doscientos hombres que se hallaban á las or- 
denes del coronel Ward» y que habian sufrido 
las consecuencias de la acción del Refugio, En 
tal virtud, orden() el general que el capitán D. 
José Irracta se adelantase con sesenta hombres, 
para situarse entre victoria y el fuerte, cortán- 
dole así ^1 enemigo la retirada. Cuya fuerza 
campd en la noche en las Matas de San Nicolás» 
Las fatigas de la tro]>a durante una marcha . 
tan continua, el número de prisioneros que era 
ya bastante creido los pocos medios que habia 
tanto de custodiarlos como de mantenerlos, y 
por último las ordenes del supremo gobierno y 
laaj posteriores del general en gefe, obligaron ál 
general Ürrea» cediendo á unas circunstancias, 
tan difíciles aunque contrarias á sus propósitos, 
á mandar que se fusilaran cosa de treinta aven- 
tureros de los que habian sido aprehendidos con 
las armas eo la mano durante las últimas áccio- 



PARA LA GUERRA DE TEJAS. 410 

nes, dando libertad al mismo tiempo á algunod 
colonos y mexicanos que se habian encontrado 
con estos. Esta acción se ha echado en 'cara 
al general Urrea así como algunas otrad que va^ 
mos á referir, sin tenerse presente que una cií-* 
cular del gobierno ordenaba estas providencias 
contra los infames vandidos que se aprehendie-^ 
gen con las armas en la mano, y que profanasen 
el territorio, derramando la sangre mexicana. 
El no tenia facultades para sobreponei'se á éstas 
(ordenes, á las circunstancias^ que precisaban á 
fusilar á unos hombres que peleando sin ban-^ 
dera asesinando los destacamentos mexicanos, 
quemando las casas,^ atacando las propiedades 
de los legítimos dueños y pacíficos ciudadanos 
intentaban ademas robar una ^an parte del teis 
ritorio nacional. La guerra de Tejas era esit 
cepcional, no era guerra civil, ni era tampoco^ 
guerra de nación á nación, allí peleaba el ladrón 
contra el propietario, el asesino contra su be^ 
nefactor, y nada mas natural que el que se es-* 
tirpasen estas hordas de asesinos y ladrones. 
No hay pues razón para inculpar al general Ur- 
rea,, como tampoco la hay contra el gobierno 
que hábia dictado tan justas^provideneias; siga^'í 
mos nuestra relación* 

El dia 17 por la mañana se halM la sección 
del general Urrea del otro lado del Bio San An" 
tonio haciendo alto en el rancho de San José, 
desde donde se podia estar en observación de 
los enemigos que se hallaban en Qoliad^ mando^ 
sin embargo, el general, esploradores por el 
rumbo de Guadalupe Victoria, que se bailaba á 

37» 



42Q MEMORIAS 

mipye legmHS de distancia del. punto de Sam Jo- 
sé» Ea la noche se presentó D^ Pedro Paibto. 
Ferino con dos de los exploradores, partífi^íp^u- 
do que el coronel J). Jijan Morales se apr^o^i- 
nií|ba con tres piezas de artillería y qaiuie^QH. 
hombres de los batallones de Jiménez y: SfanL. 
Luis: con que habia saU(jU> ^e ^^éjar pam reu-. 
nírsele no teni^n<Jo np.V;edíid, alguna en su trénr 
sito hasta allí} al moip^nto dio nu^va orden, pa- 
ra que dicho gefc. se colocara a una legua de. 
Goliad, sobre el arroyo ele la, MamhuUla bI.jíov^ 
te del fuerte, 

AI siguiente día c^oaproBdió su .marcha el ge^ 
uei:^l Urrea coa obj.elQ de reunirse á la seecioa 
del coronel Mofales, y pasó por las innp^diacio* 
nes. de Goliad que reconoció lo mas cerca que 
fué posible. En la tarde por las av^anzadas supo 
la aproximación del enemigo, y á poco se pre- 
sentó, uu troKo de caballería cerQa de un bosque, 
qn^ se. hallaba situado á sq izquierda, Al mo» 
mentó müqdd que el coronel Morales los atacara 
con las compañías de pielEeroncia de su& batallpH 
ne^, lo que verificó haciéndolo retroceder y obli-f. 
g^ndolps á meters.e en la fortaleza, que al obser-» 
var Isk aproximación de nuestras tropas rompió^ 
sus fuegos que duraron hasta el oscurecer. Re-. 
conoció po^r: segunda vea^ el. fuente par^^ej enfi- 
les eran la^. ventajas, de laMtuaqion 4el enenúgo 
y los puntos ma^ débiles paira, el ataque, retror 
cediendo en seguida, h^^ia el campo con tQda.la 
fuerza. Durante la noche se colocaron avanza- 
das y se tomaron todas las precauciones que pa- 
recía exigir la naturaleza de la^i cosas para que . 



PARA LA GUERRA DE TEJAS. 421 

• 

el enemigo no se fugara, pues según hemos in- 
dicado habia suficientes motivos para creer que 
tratara de hacerlo. Las tropas estuvieron do- 
rante la noche al vivac, recibiendo una lluvia 
continua y un fuerte viento Norte que hacia el 
frío insoportable, de manera que nadie pudo des- 
cansar un solo momento. 

El dia 19 que amaneció con una espesa niebla 
que hacia invisibles los objetos, mando el gene- 
ral Urrea disponer la caballería para acercarse á 
reconocer el fuerte;. pero al mismo tiempo se le 
aló parte de la salida del enemigo por el rumbo 
de Guadalupe Victoria. Esta noticia hizo que 
ordenara que se dispusiesen al mómenlo tres- 
cientos sesenta infantes y ochenta caballos, con 
los que saiiíí cérea del mediodia, dejando el res- 
to de la sección, así como las cargas, á las inme- 
diatas ordenes del coronel D. Francisco Garay, 
a quien previno que reconociera el fuerte y lo 
ocupara ,en el caso de que estuviese, abandona- 
do. A cosa de dos leguas de marcha supo que 
el enemigo se hallaba á poca distancia y que no 
marchaba con todas sus fuerzas; en tal virtud 
mandó que regresaran cien infantes con objeto . 
de custodiar la artillería qqe seguia sus pasos, 
mientras él con el resto daba alcance al coronel 
Faning. A cosa de la una y media de la tarde 
se divisó á éste, y dispuso el general ürrea que 
la caballería alcanzase á todo escape para cor- 
tarle la retirada al tiempo mismo que trataba 
aquel de ocupar un bosque, del que hubiera si- 
do difícil, si no imposible desalojarlp. Su mar- 
cha era en columna, llevando nueve piezas de 

38** 



A2^ IieMorías 

artillería; mas luego que vio se le habia cortada 
la retirada y que estaba preciisado á batirse» se 
desplego en batalla, colocando sus baterías al 
frente, y esperó con firmeza la llegada d^ núes- 
tras tropas. Cst^s, á pesar de la fatiga del ca^ 
mino, al momento que descubrieron al enemigo 
llenaron el aire de aclamaciones, y su entusias- 
ñío pareció al general Urrea de feliz augurio, y 
desdé luego creyó cierta la victoria; pues aun-* 
que eran menores en número nuestras tropas, sin 
embargo^ las que venian siguiendo la inareba se^ 
gun las órdenes del general, haiián qu^ cesase 
esta diferencia. En consecuencia ordonó ata*» 
cario sobre la niarcha, como lo hizo» contestando 
aquel con sus fuegos de fusilería y artillería. El 
modo de preparar la carga fué dividir la tropa 
en cuatro columnas, una por la izquierda á las 
órdenes del coronel Morales y que se componia 
«de las compañías ele cazadores, otra por la dere- 
cha á las del mismo general Urrea con las com-< 
péiñías de granaderos y primera de San Luis, y 
el resto del batallón Jinlenes; á la cabeza del co-» 
rOnel Salas por el centro, colocándose el tenien-r 
te coronel ^uñez con la caballería á retaguardia 
para dar la carga cuando fuese necesario. Dic-* 
tadas estas providencias se comenzaron las ope-> 
raciones con desicioñ por la derecha é^izquierda* 
Para conseguir prontamente la victoria mandó 
el general cargar á la bayoneta desplegando en 
columna, haciendo el valiente coronel ¡afórales 
otro tiento con sus fuerzas, sosteniendo ambas 
partidas un fuego vivísimo para llamarle la aten« 
cion por los flancos. Mas el enemigo conocien- 



^ARÁ LA GÜERÉA DE TEJAS. 42^ 

(io SU crítica posición no desmayo, sino que se 
defendia con intrepidez y desesperación. Obser- 
vando nuestros movimientos maniobro para eva* 
dirlos formando al efecto martillo por la dere* 
eha y colocando velozmente tres piezas al frente 
que hicieron un vivísimo fuego y ocasionaron 
grande estrago en la pequeña columna del gene- 
ral Urrea, habiendo al mismo tiempo uiia opera- 
ción semejante ton la columna de la i¿quierda, 
sobre las que descargaba una horrenda graniza- 
da de metralla, mientras que sosteniá por el fren- 
te á nuestía batalla que tuvo que maniobrar eh 
guerrillas, para evitar así eñ cuanto fuese posi- 
ble el estrago de los fuegos enemigos. Estos 
eran vivísimos, pues cada uno dé los soldados i 
pódia disponer de cuatro o cinco fusiles o rifles 
en los momeritoiá mas críticos. Sin embargo de 
esto nuestros soldados no retrQcedian un paso y 
morían con entusiasmo disparando su último car- 
tucho contra los téjanos. Estos usaban de cuari-» 
tos medios estaban á su alcance para haceirsé 
formidables, pues parapetándose con sus cargas 
y carretas formaron cuadro detras de estas trin* 
cheras; de maiiera que era necesario todo el va- 
lor de los soldados y firmeza de los oñciales que 
se disputaban el honor de ser los primeros, pa- 
ra qué se conservasen los puéstOs á medio tirQ 
de fusil del enemigo, y sin mas (ríurálla que Í09 
pechos, en medio de una llanura inmensa. Par^ 
ofrecer menos punto de viáta al enemigo, nues- 
tros soldados se teridiañ en el suelo y solo se le- 
vantaban para disparar; lo cual fué haciendo que 
se estrechase mas y mas la distancia entre unos 
y otros. 



424 ' MEMORIAS 

Mas viendo que el enemigo continaaba hacien-* 
do sus atiincheramientos, para impedirles su 
conclusión, que era bastante peligrosa, intentd 
,el general Urrea dar una carga con la caballería 
poniéndose á su cabeza para entusiasmar mas á 
los soldados; pero aquél adivinando el movimien- 
to, lo impidió formándose en batalla y despidien- 
do contra la caballería una granizada de balas 
y metralla que la hizo retroceder á pesar de los 
esfuerzos de su general. Se puso en consecuen- 
cia á una distancia donde no pudiera dañar e\ 
fuego del enemigo. Las municiones se habian 
concluido, y no llegaba el parque ni los recursos 
que seguian la marcha á pesar de las ordenes 
que continuamente mandaba para que apresiu ra- 
sen su paso; pero tampoco parecian los enviados, 
por haberse estraviado las fuerzas de retaguar- 
dia. Antes de que faltaran completamente las 
municiones, se decidid el general Urrea á dar 
una carga por todos los frentes, ponié.ndose.po.r. 
segunda vez á la cabeza de la caballería. Al to- 
que de diana, que era la señal convenida, avan- 
zaron las fuerzas con la mayor decisión é intre- 
pidez hasta llegar á cuarenta o cincuenta pasos 
del cuadro enemigo; sus esfuerzos fueron inau- 
ditos, los soldados recibian el fuego de metralla 
y fusil á pecho descubierto y por consecuencia 
comenzaron á disminuir notablemente, y sus mu- 
niciones á faltar. En tales circunstancias man- 
" do el general armar la bayoneta á toda la infaor 
teria y que sostuviera un fuego lento: poco mas 
de media hora permanecieron unas y otras fuer- 
zas en esta posición, hasta que viendo el general 



PARA LA QUJERRA DE TEJAS. 4ftó 

la ip|.pqsJil>iUdad que había pot entonces de en- 
volveí: al eujernigQ, y. siendo adeoias la lucha de- 
sigual, dio la 4rdQiv de. retirada, que se ejecmtd 
con el mnyor or4eQ,^ ^cotejiéndola la eahallería 
que parecia quererse echar sobre laa tdncheras. 
A pocp sfe retira (^#£v. también» y el genemt acen- 
so á las tropas que i^o Aecegitaban palabras; püea 
era mucho sja entusia^mopaia dar. unaxair^dp 
bayoneta* Cad/i uno ocupo sus puiestop, prome^ 
tiéndpse 1^ victoria al dia siguiente. 

Durante la noche se colocdla infantería ádos^ 
cientos psifios ái\ enemigo^ cubriéndola de s>»s^ 
tiros en un pequeño declive; y los heridas .fuerooy 
llevados al bosque que aquel hahia intentadoí 
ocupar al principio de la bat^Usfc. Las avanzadas 
se repartieron pQr todos los flancos para obser« 
var sus movimientos, que durante la noche fue- 
ron formar una pequeña zapa en todo el períme- 
tro de su cuadro. El general paso la noche re- 
corriendo las avanzadas, que molestaban al ene- 
migo por medio de toques continuos que los tu- 
vieron en alarma. Su caballería se habia esca- 
pado al principio de la acción, pero algunoshom- 
bres habian echado pié a tierra y reunidose con 
los compañeros, dejando abandonados sus ca- 
ballos que sirvieron para reponer los nuestros, 
que bien lo necesitaban. 

£1 dia 20 al amanecer, reconocid el general 
la posición de Faning, qi;e no se habia movido 
durante la noche anterior, pero que habia.reforr 
zado considerablemente sus trincheras con bue- 
yes y caballos muertos, y formado la zapa de 
que hemos hablado. 



426 MEMORIAS 

. £1 general mandd qae el batallón Jiménez for- 
mara en batalla, y que se avanzaran las compa- 
ñías, de cazadores sobre la campaña, y que la 
eaballería lo hiciera por los costados dividida 
en dos trozos. 

La tropa formada recibió una ración de ga- 
lleta y carne asada de los bueyes qué se hablan 
quitado al enemigo el dia anterior, inutilizándo- 
le otros .que habian quedado en su poder por 
medio de tiradores que se prepararon al efec- 
te. Las armas estaban corrientes, pues durante 
la noche se habian desembalado algunas que lo 
estaban por el uso que se habia hecho de las 
municiones de la caballería á faltas de otras. 

A las seis y media llego el parque que se ha- 
bia estraviado el dia anterior, lo mismo que cien 
infantes y dos pieísas de á cuatro, que fueron 
colocadas en batería á ciento sesenta pasos del 
enemigo, sostenidas por las compañías de caza- 
dores. La infantería restante, se mando formar 
en columna que marchara á lá izquierda de la 
batería al momento de romper el fuego, pero al 
tiempo de emprender los movimientos y apenas 
comenzado aquel, el enemigo, enarbold una ban^ 
dera blanca. Cesó el fuego, y mandó el gene- 
ral ürrea al teniente coronel D. Juan José Hol- 
zinger, para que fuera en compañía de D. José 
de la Luz González á saber lo que pretendía; 
regresando á poco y diciendo que quería ca- 
pitular.. La contestación del general Urrea, faé 
que se rindieran á discreción, lo que fué comu- 
nicado al coronel Faning por medio de los coro- 
neles Salas y Morales. Mediaron algunas co- 



^ARA LA GUERRA DE TEJAS. 427 

municaciones hasta que paso el mismo general 
al campo e^emigo^ manifestando á su gefe que 
solo podia convenir en una rendición á discre- 
ción y que reusaba por lo mismo firmar una ca-* 
pitulacion que Fanin^ le proponía en estos tér- 
minos (1). Conferenciaron los gefes enemigos 
entre si siendo el resultado de la conferencia, la /- 
rendición de sus fuerzas en los términos pro-j 
puestos por el general Urrea. Mandaron en 
consecuencia salir á sus soldados de los para* 
petos, y formaron pabellones de armas: queda- 

■ ■ ■ lili m^ ■ I I , ■ li II II ^ > | I ■ H - 

(1) Rendición de la fuerza que se hallaba en Goliad 
á las órdenes del Sr. James W. Faning. 

Art. 1? Habiendo puesto la tropa mexicana á distan- 
cia dé 160 pasos su batería y comenzando á romper sus 
fu6goS| pusimos una bandera blanca y al momento binie> 
ron los Sres, coroneles D. Juan Morales y D. Mariano* 
Salas en compañia del teiiiente coronel de injenieros D, 
Juan José Holzinger y les propusimos rendirnos á dis* 
crecion, á lo que quedaron conformes/ 

• 2? Que los heridos y comandante Faning sean trata* 
dos con toda consideración propojoiéndoles entregar las 
armas. 

3? «Que todo^i destacamento sea tratado como prisio- 
neros de guerra y puestos á disposición del supremo go- 
bierno. Campo sobre el Coleto, entre Guadalupe y la 
Bahía, Marzo 20 de 1836.— B. C. Walloe, Mor. coro- 
neJ^.««4-J. M> Chcuieveeky ayudante.~>^Aprobado, José TV. 
Faning f comandante. 

Cuando se puso la bandera blanca por el enemigo» . 
mandé manifestar al gefe de ellos, que no tendría mas 
acomodamiento que el qué se rindiera á discreción, sin 
otra circunstancia y se «onvino en ello por conducto de 
los señores gefes que quedan espresados, no tienen lu- 
gar Fo's otros pedidos que hacen los que suscriben esta 
rendición. Asi lo he manifestado á ellos y quedaron 
conformes, pues ni debo ni puedo conceder otra cosa. — 
José Urrea, 



498 M£MORiA^ 

ron de esta métnera en poder del ejército, tres 
banderas, mas de mil fusiles, rifles, pistolas, pu-^ 
nales, parque abundante, cosa de cuatrocientos 
prisioneros entre los que se hallaban, noventa 
y siete heridos, siendcT de este nútqierOy el mis- 
mo Faning y algunos oficiales. Se; dispusieron 
los equipajes y se emprendió la marcha para el 
fuerte Goliad, escoltando á los prisioneros dos* 
cientos infantes el resto de la tropa que estaba 
fatigada hizo la marcha en los carros que se en* 
contraron en -el campo enemigo, que habia teni-» 
do una pérdida de veintisiete muertos, siendo la 
nuestra de cosa de sesenta entre muertos y he- 
ridos. 

Se noticio el resultado de la ^ccion al corppel 
Caray encargándole la hiciese al genernl en ge« 
fe, por ser imposible al Sr. ürrea, en aquel mo* 
mentó, que se dirígia á Guadalupe Victoria. 

El Sr. Garay estaba en Goliad, de cuyo ftier- 
te se habia posesionado, encontrando allí ocho 
piezas de artillería clavadas por el enemigó que 
en su retirada habia quemado las Cfasas, lográn- 
dole apenas salvar algunas del incendio. 

El general ürrea se porto valieiítemeiiteí tan 
bizarramente como queda dicho, pasándole una 
bala el sombrero, y estubo espuíesto á otros mu- 
chos peligros por los esfuerzos que hizp pai'at 
obligar á la caballería á dar una car^i según 
llevamos referido. '* 

De esta manera quedd despejada en su mayor 
parte la línea de operaciones que se le habia 
marcado por el general en gefe. Mas como el 
orden exige tratar con cierto método las ope" 



PARA LA GUERRA DE TEJAS¿ ¿29 

raciones del ejército, dejemos por ahora al ge- 
neral Urrea y pasemos á tratar de las i>peraeio- 
Hes del general Gaotia^ cuya materia será el ób^ 
jlito del capítulo siguiente. 




toM. IL 



38 




^mrüifO'Tnriní'ü' 




dAPrrüLO 



Noticia de las operaciones de }a sección Oaona.— Totsa, Ramire¿ 
.7 C68ma.->^Abandono de las habitaciones y haberes de los coló- 
líos.— ^Incendio de sa capital Austin por ellos naismos. — Plan de 
operaciones trazado por el general en gefe para recorrer todas la« 
colonias con las tres brigadas de su mando. -^^Renuion de ellas en 
las márgenes del rio Colorado, y coasejo que sobre las operacio 

oes de la campaña tuvieron sus gefes. 

» ■ • 

El ejército, después de la toma del Alamo^ha^ 
bia quedado en Béjar para reponerse de las pér- 
didas que habia tenido. El dia 7 de Marzo se 
recibieron los partes del general Urrea,- en que 
anunciaba la derrota de los enemigos en San Pa- 
tricio y Agtuí Duke, y que solo esperaba algunos 
víveres de Matamoros para seguir su marcha. 
Esta noticia se publico por bando, insertándose 
en la orden general* 

£1 dia 8 llego el general Graona con los bata- 
llones activo de Querétaro y auxiliar de Guana- 
jnato, dos piezas de á 13, dos de á 8 y 2 obuses 



PAJfcA LA GUERRA DE tEJAS. 431 

de á 7 pulgadas, y el correspondiente parqóe de 
^a brigada. En la tarde llego el general Woll 
eon la noticia de que la segunda brigada con la; 
que marchábanlos generales Filisola y AragOf 
llegaría el dia siguiente, como en efecto se veri-» 
fico. El dia 10 llego el general Andrade con la 
f^aballería y la comisaría» el 11 salió el general 
Ramírez y Cesma sobre San Felipe de Austiui 
el coronel Morales sobre la Bahía ó Góliad, y ar^ 
ribo el general Tolsa con su brigada (1). £1 ge^ 
neral Gaona salió el dia 24 de Marzo por la iz- 
quierda con dirección á Nacogdoches con una 
brigada Conipuesta de los batallones Atórelos^ 
auxiliares de Gíuanajuato, una pieza de á 8, dos 
de á 4 coü sus respectivas dotaciones, y vein- 
te soldados ptesidialesí cuya tropa acampíí á 
cuatro leguas dé distancia en un parage llama-' 
do el Paderoni 

Se continud la marcha á oftro día, y no ocurrid 
novedad en la brigada hasta el dia 12 de Abril,; 
que acampa fcetca del rio CohfradOj habiendo pa- 
sado las tropas por el Cíbolo; rio Guadalupe^ Ala- 
mitoé^ el Lobanillo y San Marcos en los días ante- 
f ióres, haeiétidose notar tati sólo la falta de vi- 
teres hasta el estremo de qué el capitán O sórip 
tuvd qite salir á caÁar á Sari Marcos, lograndp 
kallaí etí t\ catnípo dos toros, cuya carne $e dis- 
IribuyJ etftre im scAdados* ' 

Ya m ia noche del dia 1 1 habia^^iandádo el 
general Gaontf ^é él eapitari D* Nicolás Infan- 
zón con las compañídís^ ¿e preferencia dé los b»-' 



««—■II iPii I ■■■■ 



(1) Diario del general Almonte. 

38' 



43'¿ MEMORIAS 

trflones Morelos y Guanajuato, un cabo y cuatro 
soldados presididles marchasen hacia el rio para 
buscar su paso ó chalanes, canoas ó alguna otra 
cosa en que pudiese hacerlo, la tropa; pero todo 
fué inútil, por no haberse encontrado nada en lo 
absoluto que pudiese servir para construir bal- 
sas ni recurso alguno para aquella operación; 
pero sí se hallaron algunos víveres en una habi- 
tación abandonada á distancia de un cuarto de 
legua del rio, los cuales se repartieron entre los 
soldados, y el maiz se les echo á los caballos y 
muías que conducían la artillería. 

Habiendo llegado hasta el rio como queda di- 
cho la brigada, el dia 12 acampo allí dividida en 
dos secciones, é inmediatamente se mando pasar 
el rio á dos soldados presidíales y que fuesen á 
reconocer si habia alguna fuerza enemiga en la 
villa de Baürop. Los esploradores volvieron 
trayendo una yegua y un caballo que sacaron de 
una casa, en cuya operación fueron sentidos; pe- 
ro lograron ponerse á salvó 'de los americanos 
que los perseguían echándose á nado con las bes- 
tias, y como estaba oscura la mañana (era la del 
dia 13 de Abril), nunca pudieron distinguir aque- 
llos la clase de individuos que se habían robado 
las citadas bestias, y quedaron en la dud'a de que 
fuesen indios. Cerca de las ocho de la mañana 
se vieron al otro lado del rio algunos enemigos 
que observaban por entre los» árboles lo que po- 
dia^haber del lado donde estaban nuestras tro* 
pas; pero sin que ninguno de ellos tirase con su 
carabina ni pareciese tenet ánimo de provocar 
hostilmente á los nuestros; sino que habiéndose 



i^ARA LA GUERRA b£ TEJAS. 438 

Usegurado que los horribres que veían eran tro- 
pas mexicanas, comenzaron á huir, llevándose 
sus familias y dejando sus casas abandonadas y 
abiertas, aunque amuebladas y provistas de to- 
do lo necesario. 

Como á las cinco de la mañana del mismo 
din 13 habian enviado un cabo y cuatro hom- 
bres por el rumbo de la derecha, con objeto de 
ver si encontraban alguna canoa o bote en que 
se pudiera pasar la tropa á la orilla opuesta, y 
como á las doce volvieron trayendo una canoa 
chica en la que comenzaron á pasar las compa- 
ñías de Gnanajuato, y á su cabeza los capitanes 
Infanzón y Morlet que se alojaron inmediata- 
mente en una casa bastante bien amueblada y 
grande de Bastrop, esparciéndose las dos compa- 
ñías por todo el pueblo, que saquearon. En es- 
te intermedio pasaron dos compañías de More- 
los, que se mantuvieron formadas por orden de 
su capitán D. Manuel Santos Roldan hasta 
que creyó conveniente y llego la hora de alo- 
jarlas; á cuyo acto se tocd llamada, y entonces 
volvieron los soldados que se habian dispersa- 
do por el pueblo, llenos de despojos, vestidos 
ridiculamente, y los mas embriagados, por ha- 
berse encontrado el aguardiente en mucha can- 
tidad en las habitaciones de los colonos. £1 ca- 
pitán Infanzón hizo recojer el botin en la casa 
que ocupaba, diciendo que iba á repartirlo eotre 
todas las clases de la brigada, y poniendo lue- 
go una guardia de veinte hombres para que cus- 
todiasen los* efectos bajo su mas estrecha res- 
ponsabilidad. Pero este reparto, dice el autor 

38** 



434 M£MótlUs 

del diario que venimos estractaiido, (1) no tuvd 
efecto, aunque todas las noches pasaban en la 
canoa baúles y cajones cerrados que se reci* 
bian por el ayudante D. Francisco García, y se 
guardaban en la misma tienda del general Gao** 
na. Pasados algunx)s dias, éste dijo á los ofícia<¿ 
les de su brigada que pasaran al otro lado del 
rio, para que tomasen lo que quisiesen del bo** 
tin; y en efecto, habiéndolo hecho se les presen- 
tó el Sr. Infanzón, quien los condujo é su casai 
de donde se habían quitado ya las guardias, y 
l^s presentó los pocos efectos que habian que- 
dado, reducidos á libros en inglés^ loza» almidón, 
espejos, dos relojes de sala y unos cuantos bau* 
les descerrajados» Los oficiales dieron las gra* 
lúas al Sr. Infanioü y se volvieron á su campo 
sin haber tomado al>solutamente nada del restó 
del botin. 

Las tropas permaneciejfou asi durante algu-^ 
nos dia^, sin que les hubieran faltado víveres) 
porque tanto en uno como en el otro lado, ha^ 
bia reses; puercos, jamón, frijol y mais9, &c», con 
lo que se sazonaban y hacian unos ranchdet es* 
pléndidos para Ids soldados, que no dejaron dé 
enfermarse, por el mucho janion que de todos 
modos y á todas horas comian. £1 dia 31 de 
Abril se comisiono al ingeniero Gorozpe para 



(i) La relscibn ahttr'ibt está lacada del diario iiié- 
ditd y anóniítiode unodelós que acompañaron al gene* 
tal Gattna; pues siendo desconocida hasta cierto punto 
la marcha t operaciones de éste f rerosímiles los por- 
menores que acabamos de referir, ci'eimos conveniente 
servirnos de este documento á falta de otro mejor. 



tÁHA LA GÜERÍIA DE TEJAS. 4á5 

que fornlara una, bal^a en que pudiese pasar el 
resto ; de las tropas» nombrando algunos de los 
presidíales y soldados del ejército para que ba- 
jo sus o'rdenes hiciesen este trabajo, el cual se 
comenzó por mandar que se recogiesen los bar- 
riles que llevaban los arrieros para el agua, y 
las reatas de los atajos con los que se formo un 
calabrote grueso con que poder tirar de un la- 
do al otro la balsa; pero esta operación no tu- 
vo buen éxito por haberse Sumergido la balsar y 
écbosa pedazos fel calabrote^ llevándose la ma-» 
yor parte de los barriles el rio* y quedándose 
las tropas por consiguiente sin ellos para llevar 
el agua en los parajes donde no la habia» como 
se quedaron. los arrieros sin reatas coa que Icf- 
yantar las cargas. Se construyó^ no obstante? 
otra balsa en seguidai con los barriles que que» 
daron y esta tampoco sirvió de nada; y sin duda 
no hubiera pasado la brigada en muchos días, 
á no ser porque''se encontró por casualidad una 
canoa comenzada^ en la qu^ después de algunos 
trabajos para ponerla en estado de servir, se 
transportaron la tropa, armas, municiones, arti- 
llería, &o., durando está operación hasta el dia 
9 de MayOi en cuyo dia llegó uh estraordinaíio 
del general Santa-Anna en que ordenaba al ge- 
neral Gaona que apresurase la march:i para 
Reunirse al resto del ejército^ por ser muy ne- 
cesaria esta operación y se le daban las iristruo- 
ciones convenientes con la de caítibiar la tíirec* 
cionde la marcha, que era al principio hacia Na- 
éogdothes, paiía San Felipe de Austin. 
Dejemos» pues, en marcha á este general en 



430 MEMORIAS 

camplimiento de sas instrucciones, y volvámo* 
nos á Béjar para seguir las operaciones del ejér- 
cito y particularmente de la división del Sr. ge- 
neral Ramirez y Cesma, que obraba por el cen- 
tro como dijimos en el capítulo 29, y es la que 
mas debe llamar nuestra atención, por ser el 
mayor número, y porcjue con ella marchan lo» 
generales Santa-Anna, Filisola, Cos, Woll, Am- 
pddia, &c. y otros gefes de alta graduación. 

El ejército comenzó* á salir de Béjar dividido 
en varias secciones y con direcciones también 
diversas. El dia 11 de Marzo salió el general 
Cesma sobre la villa de San Felipe de Austin 
con cien caballos de los escuadrones de Dolores, 
Veracruz y Tampico, y los batallones Aldama, 
Matamoros y Toluca, dos piezas de á 6 y el 
parque y víveres necesarios, debiendo hacer su 
marcha por González^ el GtuiJa/upe, el Coltfrado y 
el Brazos. El dia 15 se recibid noticia de que 
los habitantes de González mandaron unos es* 
ploradores, y habiéndose encontrado á poca dis- 
tancia con dos negros que el general Cesma ha- 
bia hecho adelantar con las proclamas del gene- 
ral en gcfe^ regresaron inmediatamente á dicha 
villa con la noticia, de cuyas resultas se dijo por 
el pronto que abandonaron los habitantes la po- 
blación, deiando todo3 sus almacenes y propie* 
dades á merced de nuestras tropas; [)ero poco 
d'3spies se desmintió esta noticia por el parte 
del general Rímirez y Cesma, en que dice que 
los habitantes hablan quemado la población, no 
encontríindose ya en ella sino escombros. 

El dia 16 salieron el general Tolsa para unir- 



PARA LA GUERRA BE TEJAS 437 

se á la división del general Cesmd con los bata- 
llones primero activo de México y batallón per^ 
manente d^ Guerrero; y para el Copano el bata-' 
Uon de Tresvillas y activo de Qaerétaro di 
mando del coronel Montoya y el coronel Davis, 
eon orden de establecer un fortin en dicho pun- 
to para proteger la entrada de los buques que 
venían de Matamoros con víveres para la división. 
Las ordenes que llevaba el general Cesma eran 
de quitar todo auxilio á los rebeldes de Goiiad, 
impedir las reunione.s que intentaran formar los 
facciosos, y las demás disposiciones que pueden 
verse en el oficio siguiente: 

EJERCITO DE OPERACIONES. 

Con la sección que he puesto al mando de 
y. E. se dirigirá luego que el tiempo lo permi- 
ta, haciendo las jomadas que el adjunto itinera*» 
rio demarca, proveyéndose antes de los víveres 
necesarios para quince dias, de haberes para 
un mes y de los necesarios guias según tengo 
mandado. 

El objeto de Y. E. és batir á cualquiera par- 
tida de rebeldes que encontrare por aquel rum- 
bo, quitar los auxilios á los de Goliad« é impedir 
cualquiera reunión que se intente formar para 
hostilizar á los mexicanos, obrando en lo de* 
mas según las circustanciasque se le presenten, 
y haciendo uso de la prudencia y buen juicio 
que lo caracterizan. 

Todos los individuos que hubieren tomado las 
armas en la presente revolución serán apreben*- 



1 



438 MEMORIAS 

didos para juzgarlos segao corresponda, reeo* 
giendo las armas y maniciones diseminadas en 
las poblaciones y rancherías. 

Todos los estrangerps que se encontraren ha* 
hitando el pais sin permiso del supremo gobier** 
no se harán salir en un término muy preciso 
por los puertos mas inmediatos 6 bien por tier<> 
ra, pues de ninguna manera se les dejará den* 
tro del territorio de la República^ porque na* 
die tiene derecho de introducirse en terrenos 
estraños y disfrutar de ellos sin el previo con-* 
sentimiento de ]a autoridad suprema de la na* 
cion á que pertenecen, dejándoles llevar consi- 
go lo que sea de su legítima propiedad. 

Todos los efectos que se encontraren y que 
hubieren introducídose sin haber pagado los de- 
rechos que les están consignados i^egtin el ai^an- 
cel general, serán embargados y mandados á es- 
ta capital al comisario general del ejército» para 
que, como caidos en la pena de comiso ségun las 
leyes de la materia, se veüdan-, y entren ^1 en^rÍQ 
sus producidos. 

Prohibiendo las leyes ei^ la República lá és» 
clavitud, dará vd. prorteccion á todos aquellos in- 
felices esclavos cpie ]^imen bajo la férula de al* 
gunos colonos qae, con infracción de dichas Ie« 
yes, los tienen en el pais en su servició) aunque 
en la clase disimulada de contratados por cin* 
cuenta, ochenta, y noveiita y nueve años, pues 
hadie debe sobreponerse á las leyes y nuestro 
deber es hacerlas respetar en todas partes. 

Nada reconociendo á V. E. sobre la esactl^ 
iud y puntual cumplimiento de todas estas ppe« 



PARA LA GUERRA DE TEJAS. 439 

Venciones, cuando me consta su celo y eficacia^ 
eiilo corcerniente al mejor seiyicio de la nación^ 
y por lo mismo no dudo que llenará mis deseos 
en. esta importante comisión que le confio, diri- 
giéndome oportunos avisos de cuanto merezca 
ponerse en mi conocimiento. 

Dios y libertad. Cuartel general de Béjar, 
Marzo 28 de 1836. — Antonio López de Santa^An-^ 
na. — Sr. general de brigada D. Joaquín Ramírez 
y Cesma. 

£1 general Cesma, aunque no encontré obstá- 
culo alguno de parte de los enemigos, sufrió en 
su marcha grandes aguaceros que retardaron el 
arribo de su brigada é inutilizaron el armamento 
de las trppas que la componían, que apenas pu? 
dieron llegar el dia 22 á las márgenes del rio 
Colorado, donde se le reunid el general Tolsa con 
las fuerzas de su mando, y fué dado á reconocer 
como gefe de la división,, que constaba ya de mil 
cuatrocientos hombres. 

4 

El general Santa-Anna, cuando creia que la 
villa de San Felipe estaría en nuestro poder, or- 
denó al Sr. Cesma que se pusiesie de acuerdo con 
Iqs gen«rales Gaona, Tolsa y Urrea para manio- 
brar de manera que obtuviesen inmediatamente 
resultados favorables, ya venciendo á los enemi- 
gos, ó haciéndolos evacuar el territorio, para lo 
que se advertia que se separase el general Tol<* 
sa de la división y obrase sobre BoUvar^ Wésti 
Bay, ChocalatCi UalU^ Baryon^ y Prék^ entré tail*« 
to que el mismo general Cesma marchase sobre 
Buffaloj Bayarif Harrijkburg^ y Lincburg, hasta los 
rios de San Jacinto^ Goose^ y Cedar^ y el general 



440 faEiüidRiA^ 

f 

Urrea por Victoria^ La-Bacaj Caráncatráy^ Mar 
tagorda^ Bafatf Madama Neihj Brazoria^ Colum^ 
lia^ y Oromzimbo hasta rio Brazos^ al norte dé 
San Bernardo Biver; á la vez que el general 6ao« 
lia espedicioiiaña por Angelina^ Netchesy Lis; 
Alabaniay y Zavala^ ínterin que desembarcaban 
en Oúlveéton las tropas qué debian obrar sobre 
léostj Beay^ Dovble Báyoú^ y Liberty. Se encar¿ 
gaba tambiéil que las Operaciones ñiesen pron- 
tas y meditadas, á fin de que se concluyese la 
campaña eü la estación de la primaveral para 
que no se entorpeciese por la estación de \zi 
aguas; y que asimismo debia proporcionarse el 
general Cesma los víveres y demás recursos que 
necesitase de los que "se quitasen al enemigo» 
pues ya ño los habia en la proveduría general* 

Mas como ya se ha dicho que el general Ces- 
ma aun no estaba eti San Felipe, estas instruc* 
tíones no tuvieron su verificativo. Situado ed 
la margen del rio Colorado, mando el dia 24 el 
general que limpiasen las armas las dos seccio- 
nes que por efecto dé las lluvias en los caminos es- 
taban mojadas, mientras que del lado opuesto 
del río se fallaba situado el enemigo cóü objeto 
de impedirle el paso con una fuerza de mil dos* 
cientos hombres. Cdn tal motivo^ el general con-^ 
Toc<> para acordar lo que debia de hacerse á los 
cuatro gfefds y oficiales, y éstos opinaron que^ 
forzando el paso por el punto donde se hallaba 
el ejército, era muy probable una gran pérdida 
de tropa; no consiguiéndose tal vet el objeto eri 
l'azoñ á lo pendiente dé sus orillas y espesura de 
los bosques que las cubren, así como por la 



fAilA LÁ ^ÜE*LRA Í)É TEJAS. x Aií 

ii&télieia que ñecesarkménle debian hacer loa 
enemigóla) protegidos l)ór stis bbras y un^ posi= 
eioti ventajosa» Por ló qttfe '^ decidid que sé 
Üá&se fátte «J gwteMl en ^fe iñmediatamefnté 
para que de completase la fueri^a llanta él tiútiie-^ 
tú de mil ««N^íiofeiefft»^ -6 dois mil hoiübres que di- 
téáidM m ^9 l»M6iohíes, la üm efectuase el pa- 
so ^tét i^gmté Abajo, níi<éntras qué la otra en- 
tr^letiÁila til é^i^iúA^é aparetitatídü quefer pasíir 
él tie jtt* mó fle tes tres puttto^ por Itífe qué pó- 
dia hacerlo por ifirédtd de balsas que se toímáran 
y á la vistan iS que sifi ñetésiAad de iréforzar á lá 
*ecci6n ise dirigiese pof el arroyo dé la Vaca una 
^et¿a plfti?a pa«ar tila* abajo él rio, cotóó queda 
áidiO,' pues la dimisión no podia c/brar por sí so- 
ja eá WÉoii á q(WB (ftrséryam'áó el étieíírigó los tíio- 
T*óíiié?íitOs, se ttiplegaria y se lo estorbarla por 
é«tal^ék^ ptrtító por donde áe intentase pasar 

Estaéoiiibiha<¿ioii patecia bueña porque el ene^- 
thigo no podria socorrer á las fuerzas de Goliad^ 
4 haciéndolo se dividi^ia y sería batido con ven^ 
taja por los dos ladoé. 

l)e todos nibdós, é Ínterin llegaba él gerieral 
én gefe d disponía alguna otra cosa^ sé continuo 
el trabajo de las balsas pata aprovechar eual- 
quiera oportunidad. 

El general Santa Á£aia fecibid éstas nÓtiéias y 
tírdettd al general Cesnia que rio intentare el pa- 
So del rio, á no sef que fuese abandoiiado, noti- 
éiándole su salida para el 31 de Marzo, y la qué 
ya habla verificado eí coronel Ámai con seis- 
cientos hombres y un obús; y le encargaba asi- 
ToM. IL 39 



443 ..HfeHbSIAÍ 

mismo se pusiese de acuerdo con el general 
Vrrea, á quien habia dado tírden para que mar- 
chase á San Felipe de A-vistin y que continuase 
el trabajo de las bateas para que todo estuviese 
espedito al tiempo de su llegada. 

Sin embargo, el general Cesma, habiendo ob^ 
servado que el enemigo se retiraba, con dirección 
al rio Brazos, donde pensaba hacer Vesistencia, 
pasó el Colorado y se dirigió hacia San Felipe 
de Austin como lo notició al general en gefe, que . 
pocos dias despQcs ee le reunió allí. 
. Mas como seria precipitar los sucesos hablar 
de la salida del general en gefe de Béjar y sus 
operaciones antes de haber completado la rela- 
ción de los sucesos del general Urrea volveremos 
á seguirla hasta Brazoria, que era el punto don- 
de debias concluir las operaciones de este ge-^ 
neral, lo mismo que las del general Gaona hasta 
reunirse en Oldford al general Ramírez y Cesma* 




I^ISI^ISI^I^I^ISI^ISI^ 




CAPITULO XXXÍÍ 



Continuación de las operaciones de la »eccion Urrea hasta su rett^ 
niou con el ejército en Brasoria. 

Hemos dejado al general Urrea eñ rriarchá 
para Guadalupe Victoria, uno de los puntos qué 
debia ocupar según las instiruccion del general 
Santa-Anna, tanto mas necesariamente cuanto 
que según las noticias que se le habian dadd 
por ios esploradores, en esta población se en- 
contraban algunos etiemigos que aunque insig- 
hificantes por su humero, podian hacer mal por 
la división de nuestras fuerzas y porque podian 
engrosar las filas del cabezilla Houston, ñora* 
brado getieral eñ gefe del ejército lejano. 

El dia 21 de Marzo ocupó el Sr. Urrea dicho 
puesto; sin que hubiera encontrado mas enemi- 
gos con quienes pelear, que solo seis volunta- 
rios que cayeron en su poder; y aunque á poco 
de ocupada la población se dejo ver una partí- 

38» 



444 MEMORIAS 

da de veinte hombres por disposición del gene-' 
ral Urrea fueron atacados inmediatamente y ven- 
cidos, quedando todos muertos ó prisioneros. 
En este dia el capitán Fretalia fusiló otros siete 
que habia aprehendido en el camino de 6oliad« 
• A las II de la mañana se avistó otra partida 
de 100 hombres, que aunque dispuso el general 
Urrea fuesen batidos como los anteriores, logra- 
ron escaparse ocultándose en un un bosque* Sin 
embargo, sabiéndose á poco mas ó menos pof 
el general Urrea, el punto per donde se encon-' 
trarian, salió con 200 infantes y 50 caballos, con 
ánimo de cortarles la retirada en el arroyo de la 
Baca. A las dos de la tarde del dia siguiente 
llegó á un punto llamado Jujdasy porque allí se 
reúnen 4 arroyos a cuyo parage acababa de lle- 
gar también el enemigo, á quien se hicieron 4 
prisioneros que buscaban, víveres, y declararon 
que sus compañeros se hallaban ocultos en el 
bosque que se encontraba muy inmediato. 

En consecuencia mandó ocupar el general^ 
todas las salidas, y mandó á uno de los prisio- 
neros para que hiciese presente á su gefe la po-^ 
sicion en que se encontraban, intimándoles que 
se rindiesen á discreción ó que de lo contrarío pe 
receria dentro de pocas horas, sucumbiendo á 
la fuerza de sus armas. 

El coronel Ward que era el que mandaba aque' 
lias fuerzas después de una coafereneia con el 
geral Urrea, se ptiso á dispo^ieion de este con 
los 100 hombres de que se eomponiat y entre 
1q8 que se hallaban 10 gefes y oflcialea. El ge-" 
Jieral Urrea se ae^«npó en este punto y duriintcf 



PARA LA aUl^KllA DETEJAS. 4e4S 

kt noohe ord^nt) t|ue üaa partida reebiioetéfte á 
imerto de ürin^, en donde se encontraron' ^'ié* 
res que se repartieron entre ki tropa ^ «bá si»" 
^ttifeine* 

En el misiao^ regresó Ia sección á Chmdahqte 
yuíC07%a áonáB se sapo la Hegada del eortmei 
Montoya á Goliad con los regimientos de Tres^ 
Vtltas y activo de ^oerétero é igüalmiinte la 
relidieien de los enemigios . en el Cé^xmo en nú^ 
mero de 83 qcie entregaron sus urinas y tmi- 
niciones. En el monaénto espaso el i^enerad Vt* 
rea qpxe las foereas del coroilel Morales se le 
reuniesen para continuar la marciía: <{we lus ar^ 
mas estuviesen dispuiestas; que se formara una 
averiguación sumarial con los prisioneros para 
saber el objeto con que llevaban las armas; y 
que se reedificase el fuerte de Goliadi doóde de 
bian custodiarse á aquellos y que formasen el 
hqspitál para curaV los heridos, 

Éidia 25 remiti<í á G|>Kad. los prisioneros y 
el 27 se^. recibió una cpímunicacion del cor<mel 
Portilla en que le participaiba qive se le prevé-' 
nia por el general en gefe pasase por las armaá 
a todos los prisioneros existentes en Gloliad, que 
se hallaban bajo sus órdenes^ Toda la división! 
se consternó con la noticia y el general Urrea 
sintió sobremanera esta catástrofe dé ia que es*-* 
capaifon, los prisioneros del Cópanp y oosa de 
150 que se hallaban en su poder sirviéndcde áe 
icapadores. 

Luego dividió su fuer:¿a en dos secciones^ itnai 
al «dando del coronel Mariano Ssdas que debía 
ínarchar á reconocer los arroyas de la Vaca y la 

39»* 



446 MEMORIAS 

Navidad y la otra, al mando de coronel D. Juan 
Morales qne debía tomar la dirección de la villa 
de Sümta^Amia} saliendo en segaida el mismo 
general con ana escolta para unirse á la segunda 
Becoion dejando en Gaadalupe Victoria un pi- 
ijuete tal mando del capitán D. Telesforo Ala- 
vézw 

Besde principios de Abril hasta el día 11 no 
ocurrid en esta sección coda digna de mencio- 
narse, si no fué el paso del colorado, que se ve* 
rifícó en dia citado con los trabajos que habian 
tenido los otros dos generales Oesma y Gaona, 
cuando lo hicieron á su vez; y desde allí noti- 
cio el Sr. Urrea al general en gefe su posición 
y que tomaba el camino para Matagorda coino 
se le habiá psevenido. 

El 19 ocuprf esta población que ya habia sido 
evacuada por los enemigos y se encontraron 
allí una bandera y dos^ piezas de artillería, y en 
los almacenes efectos de todas clases y víveres 
abundantísimos que aquel no tubo tiempo de lie-» 
Varse, Todo lo cual se inventario y se puso ¿ 
disposición del general en gefe, repartiéndose 
antes algunas mantas y víveres entre los sol- 
dados. 

Como en la isla de la Culebra situada al Süí y 
á la vista de Matagorda, se encontraban habitan- 
tes y tres buques anclados, mando el general 
que se reconociese la embocadura del rio, y lo 
hiismo los caminos del arroyo de San Bernarda. 

El dia 15 se comenzó la fortificación del mue- 
lle, saliendo al dia siguiente el general para Co- 
lumbiaj dejando de comandante á D. Agu^tin Al- 



PARA LA GU&RRA DE TEJAS* 447 

térica para que resguardase > el punto, y cuatro 
soldados presidíales que, conQcedpres del terre- 
no, fueran á comunicarle la3 ocurrencias que hu¿ 
biera. En este dia se recibid un, estraordinario 
del general en gefe con la comunicación siguieatet 

EJERCITO DE OPERACIONES^ , 

Con satisfacción me he enterado de haberse 
vencido por V. S. las dificultades que presentaba 
el rio Colorado para el paso de esa división, se-s 
gun V. S. me manifiesta en su npta de 9 del cor« 
riente á que contesto, y en consecuencia hago á 
V. S. á esta fecha en posesión de Matagorda^ y 
disponiendo su marcha para ¿razoria, en donde 
deberá V. S. situar su cuartel principal hasta 
nueva orden, dándome luego parte de su s^rribo 
al citado punto. De$de él deberá V. 8, mandar 
partidas que recorran este rio Brazos^ arriba y abajo^ 
recogiendo á ía vez los efectos, maises y demás 
comestibles que se hallaren en las habitaciones 
abandonadas por los enemigos. Antes de salir 
V. S. de Matagorda encargará muy partiQular- 
mente al comandante que quede en el piunto de 
Sltatagorda que inmediatamente íbrme un reduc- 
to para su defensa y seguridad, colocando la 
pieza de á 12 que lleva esa división. Entre tan-> 
to de aqui saldrá dentro de dos 6 tres dias una 
sección de quinientos hombres y tres piezas so** 
bre el fuerte de Yelazco^ que queda á la boca de 
este rio, la cual irá al mando del general Cos» 
pasando por este punto al otro lado, y caminan**^ 
do por la misma margen en que se encuentra el 



6iÍftdo ptinto 46 Ttlaísttt. Yo me dirijo hoy iriis- 
mó tion {jainiéfttos hpiiibtfes y una pi^za «obré 
Haríii^iñrg; qué alistaré pasado inañutía, espe- 
ratldO éntontl^alr allí á los principales eabepiltas 
áé te <j^t^ktetdTi, y pc^ueítile en aptitud d^ poder 
batir Vbn mas ventaja al titüladd geiieral Hous^ 
ton, qué 'Segnn píirfece tíiatehá para flitho punto 
y tiene como 600 lí 800 honíbrés reunidos^ y es 
Ik fyábtL e*peíraín*á de Ids traidores} V. S. me di- 
ñfl^í i^« Dotñtmic^eiótres i este pUntb fcóñocídot 
pet fel ftterte Tíejd 6 el paso de 1P ompson, du- 
{tii^tHki «TOí iitítas al Bxtóo- Sr. geueréd D. Vi* 
eelile fHlisola, segundo en gefe del ejército dé 
opeMrcii^ed, que queda aqu^ pues teniendo que 
MetlHirrhe lAegun índico á V, S., es conYenieuté 
que ^i se verifique hasta mi regreso. 

feíios y IflMertad. €aartel gener^il dt?i pasó dé 
llVyfttpsdn, Abril 18 de 1SS6.— Antonio ÍJopez dé 
Santa Amuii^^St. general D. José Urrea, coman- 
dMTte de la diti^iótt dé opetaeionés sobre Mata- 
gorda-"* 

Ctiiüpliétido, púeü^, cótr \ai órdenes qué sé té 
daiyati, tí genttal Ürrea, aviso que los víveres qué 
tiñieran de Státátñt&tos sé situsirian en Oüadalti 
pe ^ctoriá, y *() asirtiisiWó üu parte cireunstan- 
éiíado del enaietttn) que faubia tenido el capitán 
filddea'ét «con los indios tarauéairuaees que sé 
jÉreseotsíroín t^n la oasisi dé Bethkétfé pidiendo lo» 
ti'retM t^ae «e IralliNMtn allí, bajo pretesto dé qué 
pér te ttexifatt á los attéificttMs. £n el campo qué-^ 
áó él cOfAtmt ét \m iüfAids qué sé llamaba Ak^ 
USdto. 

Sigaimdo te maordm pana Braxaría^ se reco- 



« 

PARA LA (SüKRRA ÜB TEJAS. 449 

gieton en el camino víveres y prisioneros, y se 
llevaron á aqael punto adonde arribtj la sección 
el dia 22, y en donde también se hallaron alma- 
cenes de efeetos de todas clases, Dejemos allí 
al general Urcea para seguir la marcha del ge- 
neral Gaona, que por el rumbo opuesto se diri- 
gía á San Felipe de Austin, según las (ordenes 
del general en gefe. 

El dia 11 de Abril sálica el Sr« Gaona con su 
sección para San Felipe de Austin, después de 
haberse detenido en hacer reatas con cueros de 
res para reemplazar las que se habiañ perdido 
en el rio; pues el número de cargas era ya mu* 
eho mayor que el qué había salido con la divi- 
sión de Béjar y el carro, estaba muy recargado 
los cuales iba custodiando el capitán Infanzoxl. 
Las marchas en consecuencia eran cortas por es- 
ta causa como porque había algunos enfermos 
á quienes los misinos oficiales que tenían caba- 
llo loa cedieron para que pudiesen hacer en ellos 
las jomadas, yendo aquellos pié á tierra. 

Mas como la división no llevaba guias, se {per- 
dió en 8U marcha sin que supiese el general con 
seguridad por donde caminaba durante seis dia^, 
hasta que el 13 del mee citado observaron los 
soldados una grande columna de humo que du- 
raba todo el dia y que se llenaba de claridad por 
la noche, sin saber entonces á qué atribuir este 
fencímeno, el cual después se cómprendic) que era 
producido por el fuego de la villa de San Felipe de 
Austin, que los enemigos habian incendiado para 
privar al ejército mexicanoVletodo^recursó de sqI> 
listencia. El dia 16 se encontraron en elpO^mino 
ToM.JÍI. 40 



450 MEMORIAS 

algunos cadáveres colgados i onois árboleSf J 
por los morriones y ropa se cqoqcíí^ <^ eran 
cazadores del activo de Toluca. ^ 

El dia 17 llego la sección al lugar ^quéoeapa- 
ba ant^s la yüla de Austin, pr^entándose aUi al 
general Gaona el teniente coronel Portilla con sa 
asistente, que no sabia á donde caminar» 

£1 dia 18 se continuó la miircha por la orilla 
del rio Brazos, quedando acampada la brigada 
en el paso de Tompstnty donde se enconaba el 
general Ramires y Cesma y el segando en gefe 
Filisola; y conoo en el camino se pcnpsiba aque^ 
lia de recoger víveres en todas las babítaciones 
que encontraba, el carro en qu^ Jas llevaba y la» 
mulafi llegaron estraordinariamente r^earga^osi 
y casi inutilizados. 

. También esperimento alguna falta de agaa, 
por no existir ya los barriles en que se conducía: 
los cuales se babia llevado el rio Colorado en la 
construcción de la primera balsa» como* hemo» 
referido poco antes. . ... 

Y pi\es dejamos ya al general üvrea t&ocá de 
Braaaria, y al general Gaona en el pasode Tomp- 
tmy veamos abora lo que pasaba en Béjaryen cu- 
ya ciudad quedaba el general en gefe. 





iWTínnnnnnrTí. 




< • / ' 



CAPrrXTLÓ XXXTTT. 



•WH-^F^^Wi 



• í 



ikétnetk ijtte ntaMbtfbaa IndiyiftioneB dfel ejército, — Gjsnenleí qué 
Ui|i.ia«idib4ii.'*-»4*aenM dé tfi» te componUn.— Dírecciónei qua 
i)«fiib«n.— A40Í0II M rítfde & J|Kii«to^ j, pdaiotmáal gepenft'M 
fsfiB referida j^r 41 pátn^o. 



Pfii^l;ra4Q6 de la sjta inipctftanoítt y 4ft»fk^ 
ciieiii^ias. de loa sucqsois á.qne beittosllégadp }[ 
^9ir^spoqd|ei| meAc w^ae^e : eB este logaar^" mu éu*» 
damo^ confesa que %^vietí9o»Jd^ ^dferiiaeeiU> 
con toda la se^ndad que debe exlf^rse^d^ que 
jpnede dar testimoi^o 6 cieucia eiexita. de e^«M^ 
jasaron, y cxEasdo tonrpoco qaerriamoa ii^am^ 
RiuQ^ir nues^tra respoDísarbíIídad coa h^áet lo»\Mf 
torea á¡e h» doeaiqeiitQ^ qw beato» po^do^reifr^ 
mr y consaítar sobre ellos; puespov nxa^^spliemj^ 
nes qae ellos sean» posible es que en IfViin^ú* 
ble posteridad puedan admitirse comp eQtei«^ 
líente libres de toda tacha de parciaUdad« por 
motivos que aun tampoco están á niiesti9¡> alewir 

40» 



j 

452. MEIfOltlAS 

ce. Pero como sería imposible desecharlos to- 
dos y abrir en esta materia una senda nneva 6 
desconocida, porqne no se presta á la origina- 
lidad que las obras de mera imaginación, he- 
mos adoptado el medio qne nos ha parecido mas 
prudente y conciliatorio de tantas dificultades, 
de servicios de la relación de la persona mas ca- 
racterizada que figura en ellas, la mas interesa- 
da bajo de muchos respetos en presentar la ver- 
dad de los hechos y la ma» dir^tamente res- 
ponsable; de ello, dé sus consecuencias y de las 
de cualquiera error que pudiese redundar en 
descrédito de su patria y de la probidad con qne 
ha debido marcar todas sus acciones, todos sus 
escritos, mayormente los oficiales, y hasta sus 
mas recónditos pensamientos en este particular; 
esta persona es, el general D. Antonio López de 
Santa-Anna, y el documento á que también nos 
referimos el parte que dio al gobierno desde 
Manga de Clavo con fecha 11 de Matzo de 1837, 
y que después pabliec) en su Manifiesto á la na- 
cio&«obreel triste término de la campaña de 
Tejas en liat margen del rio de San Jacinto. 

'Ademas délas rázoiies que acabamos de in- 
dicar para reputar el citado parte como el me- 
jor justificante de la buena fe y respeto á la ver- 
dad con que hemos tomado la pluma para escri- 
\Ár estas Memoriary feaemos también las de que 
en lo sustancial de él no tan solamente no ha 
sido contestado por otra ninguna produebion, y 
antes al contrario, cuantas hemos podido cono- 
cerle son generalmente favorables, á escepcion 
de las del general Hóuston (que han repiodaci- 



PARA LA OiJKRftA BE TEJAS. 498 

do los escritores téjanos), cnya Tunidád 7 Mguh 
Uo por la sorpresa de San JFamnto, eteyS habef 
adquirido niayor gloria: qne la ^qne jamas pudo 
ambicionar y qoe ha pretendido' lia¿fer's«periot 
á la qne realmente pudo oons^guiT; exíagerindo^ 
lo todo, desfigurando' los hechos, é. insultando 
sin nobleza y aun sin urbafnidad álos me^xicános 
en una especie deTomaJuse^oabaHerescój^qm^no 
es ciertamente el medio' nías eoñÜbirmenL mejor 
admitido entre las naciosiss; cuitad pava persea^ 
dirles del mereeimietíto de ufli Caudillo de la cob>- 
dicion que liouston : quiete. ; aparaieer- ■. al tomar 
por sí mismo un lugar tan Relevado; porque xma 
circunstancia favorable, un triunfó inopinado 
.pudiese, darle. ocasión para dirigir hasta allá siis 
ávidas miradas. ■-.:.<. 

Lo eondnceate, puos, ¿nuestro ptopiísító en 
como sigue: 

'^£n marclia hicia sus destinos las divisio- 
nes de los generales D. José Urreá, compuesta 
de mas de 1.300 hombres, la de D. Joaquín Ra- 
mírez y Cesma, de 1.400, y la de D. Antonio 
Gaona, de 700, cada una capas de batir el resto 
de las fuerzas enemigas, verifique! la niia de Bé- 
jar el dia señalado con mi e^tfido mayor y una 
escolta de treinta dragonas. Los estados de 
fuerza de estas divisiones no los ^npluyo, por el 
estravjo qvie ha padecido, parte -de mi equipaj.e 
en que se hallaban éstos y otros documentos. . 

''Al tercer dia alcancé '. en el río Guadalupe, 

frente á la villa incendiada de González, á los 

^ batallones de zapadores y acüvó' de - Guadalaja- 

ra, que á las ordenes del Sr. coironel I>« Agustín 



'4Éá kEiáúiáiiLá 

Aniat caiütttalMm á reforzar la di vuioii áéíét. ¿cM 
tteíal Ramif e» y Ciietoma. 

^^^9$ joryíadfis £ retaguardia segata el teníeR" 
té «oi^eoelJX. Fedro Ampudiá^ con la artíllela 
{NnriiiftaeBte4e2apa^ sacos á tierra, mnmciones 
jr'víjirares para la; miismá divisioni 

a^CUhsm el lio Gaaidalape estaba cceeido, rttí 
#iia fM^ible ifnb los) cascrpos y el tren referidos 
jtaisamnieon ¡Ui; ¡fare vedad necesaria, siendo indis* 
fHmsahle ana 4eSÉora de tres 6 cuatro días, ill 
fflurteiíjníe'iüe había dirigido el general Ramírez 
p€eÉaiaí desee: el rio^Colóraéo, al fi^Értedel ene¿ 
ttágo,: j que.iáe decidid á ■ mandar >^h€N» auxl- 
Uias^ ccNOD te dí|é en coniestaeion; me tenia ciü- 
dadoto; dkipase por esto que el Exmo. Sr. ge- 
neral de división D. Vicente Filisoia, que creí 
«ánejor n»e acompañase coma mí segundo, por 
dejar en Béjat al general D. Juan Accede, qne- 
éáM «^ptditandi^ el paso ^ y qae á su i«nÉediato 
;iiniidp:}6«tUiniiaSe tódo*^e«n la rioleñcia po« 
-a»le»-5 -^ -'í . 

'<Vo activé níí catniiiir, f ét diB& Üégné al piM 
<flb del Ataséosit4» en dicho rio. Encontré déí 
dtlrorlado:iadívi|siofi del general 'Ramírez y Ces- 
ma, quíeQ' roe * fafft>rm(í qtre habiéndose retirado 
il enemiga para él rio de-Ios Brazos, se le había 
íprop^'réityAa^de pas^f sin 'c^osíóionf y ofoservatí- 
4^^u)B«díb había una canoa, encomeiMlé al ba- 
tallen perníanente de Aldama, bajo ia dirección 
. 4el jM^íal X>< AArkm Wolt, la eoBstraceioB dé 
^ülüís para: ¿cálífof te núJaililba de 1« sécéionl 
qii}.^;Mbía quedado con el gencirol IlÜsoXar^ 

«^Cmsiderando en nmr cha para San Felipe de 



PAkA LÁ GUisitltA DETEJAS. tíÜ' 

ÁMtíh ál geneifa! Gaona, següñ sn coñtéstacioií 
tf esde Bastrop, población sitaadá en la orilla 
oriental delrio Colorado, diatante treinta legaag 
al Oeste de San Felipe de Austih; y al general 
Vrrea paira ta villa de Brazoria, qae ée encuentra 
1A margen occidental del río Brazofií, y á veinte 
j cinco leguas al Stir del misnió San Felipe, con- 
titíaé él diá fí cdn la división del general Cesntá 
ál arroyo de. San Bernardo, jr el f á lá madrttga- 
da llegué á Saii Felipe de Adstin. ^ Esta pobla- 
bióñ, situada sdbte lá tífilla occidental d^él rio 
'Btá%oá no eitistra jrá; porque efl enemigo la m^ 
biá incendiado f había hecho internar á Sui^ mo- 
radores cóálo lo hi^so en Oonzalez. Enif e áqué* 
Íla$ ruinas sé ajtrehendió á nti angld^américano 
armado, y declaró: que pertenecía á Un destaca- 
Hiento como de ciento cincuenta hombres^ situá- 
ees ál otro lado para defender el pasdi que lad 
• póblacrottes se queitii(b«^ para quitar los recor- 
sos á los Rtestiefanos, poir liiandado de su general 
Samuel iiotistbn^ quie<n se encontraba en un bos- 
que del F^áb de Órcí^s,' ^inde leguas distan- 
te' de nuestra izquierda, con solo ochocientos 
hombres que sé le habían quedado; y que tenia 
intención dé retirarse at rio Trínidátd, sí los nie-¿ 
•'iricanos atravesaban el rio Braaíos. " 

'«Avisiada» tiaeéttas faerzas por ,Í destaéa^ 
mentó af»uhciado, rompió él fuego desde uñ re* 
dacto que lo cubría: hice íévaritar á su.frcnte unk 
fríiichersi^ f colocando dos piezas de i 6^ ftié éor- 
fiép^^0 fioíístariíéffiente sin desgracia alguna 
por nuestra parte; Reconocí en seguida la orí-» 
lia del rio á derecha é izquierda basta dois léguasi 



456 MEMOKIAi ^ . 

bascaodQ paso para . sorprenderlo en la nocht( 
D^as fué 104» diligencia infructuosa: su. anchura 
y profuQdidad es agrande, estaba crecido, y ni 
una canoa se encontraba. Los varios ríos qa£ ^ 
atraviesan aquel, país, presentan grandes obstá- 
culos a un ejército espedicionarip: son cautelo- 
sos y tienen frecuentes av-enidas en laprimaverat 
ocasionadas por las nieves derretidas de las mon- 
tañas y repentinos aguaceros» ,qu^ causan asi- 
misnoio considerable atraso en los movimientos. 
, *^E1 dia 8 dispase la construccioiv de dos cba- 
;i^es (barcas chatas), para lo cual se hizo precí^ 
.80 traer maderas de las habitaciones distantes. 
.Ya en obra, calculáronse diez o doce dias para 
su conclusión, por la escasez de carpinterosi y 
tres ó mas para colocarse donde debian servir: 
me paréelo. la pérdida de este tiempo un mal ir- 
reparable, siendo tan importante, atendidas, las 
cirounsts^ncias del ejéroito y de la República, la 
rterminjicion de. la campaña ante&de laa aguas. 
. '*E1 general Filisola no llegabn^il rio Colora- 
d.Q: y el general Qaona, debknflo habérsenos in- 
cor|K)rado, ni anunciaba ciaándo lo v€$rifiearúi« 
lia situación del g^^fe enemigo no me era ya des- 
conocida. Intimidado por los triunfos succesivos 
de nuestro ejército, despavoridos á la. vista de 
sus rápidos movimientos sobre un terreno, qa^ 
naturalmente opone obstáculos casi invencibles 
r á ellos, y sufriendo deserción y escasez que le 
impelían á buscar la salvación en la retirada qo^ 

• 

. emprendió,. nada mas conveniente que perseguir* 
lo y batirlo antes de que pudiera reponerse. 
*'£1 rio Brazos no lo podíamos atravesar fOt 



PARA LA 'GUJK&RA DE TEJAS. 4S7 

f 

Sito Feiipe, y en vista de tales antecedentes re- 
•«ólvi haper un reconoetmiento hasta de diez ó 
doae leguas por la ribera de la derecha, eayo 
flaneo jusgaha cabierto con la división del gene- 
XBk Urreay que comky he indicado se dirigía sobre 
Brazoria, y al efecto marché de San Felipe el 
día 9 con 50 granaderos y cazadores y 50 caba- 
llos, dejando al general Ramírez y €esma con el 
resto- de la división, que reforzaría de un mo- 
mento a otro la del general Oaona. A los tres 
días de - penosas marchas y coniramarshas, en 
uno 4e los que hice á {né una jornada de cinco 
ieguasv nke . posesioné del'paso de Tompsoh, á 
pe»r deios esfíierzos de uu corto destacamento 
enemigo^ de un hermoso chalaii y dos canoas. 
En esta jornada i se condujeron los gefes, oficiad- 
les y tropía con entusiasmo y bizarría. La fortu^ 
na aun era propicia. JSl general Ramírez y Cea- 
ma^ a virtud de mis ordenes, se me incorpora el 
18* . £1 general Gaona i)o parecía. 
. **Por alguno» éolojios presentadoe, uno de 
ellos mexicano, me cercioré de ^e en la villa 
de. Harrisburg, doee leguas dístaofte, situada en 
la orilla dereicha del Bayuco, Bú&lo, residía el 
.nou^nrado gobierno de Tejas, D. Lorenzo Zaya- 
la y lo^ detnas directores de la revolución; y que 
.segura era su aprehensión sí rápidamente mar- 
.c|iaba alguna tropa sobre ella« La npticía era 
importante, y msis.d movimiento indicado, cuyo 
buen éxito de^fconcertajía completamente la re- ^ 
volucíon; y sin ponfiarla á nadie procuré aprove- 
chj^rme de ella: hice trasladar al otro lado del 
rió los granaderos v cazadores con que había to- 



4fi8 UtUÚXÍAM 

tnado aqael paso, al batallón peraian^eatie de Mar 
tamotoS) é lo» draígoiies de mi escolta, una pie- 
•lia'deá scfi^ bien dotada» y ciáctuenta eajonesde 
tsartaehbs díB fasiK y emprendí mistrcha eoa esta 
ftiérsa para Harvisbarg^ el 14 en la taváé. Dejé 
en Tomi^soB al geaéfai Ramirea y Cesioa eon'la 
^^nas^opa dé su diTisiofi, y unas inatroceioiie» 
en pliego cerrado para el general Flliaola* 

Entré en Uarñaburg el 15 en la noche» Bbsoh 
ibrado poir varias, casas qae se quemaban, y solo 
«e eocontsaroa.teahajando en ana inipruita nn 
ftaácés ^ dos aorle^mérioanos*^ Declararéti qae 
eLtí tábido' jprettdeate,^ vice y otvos ind&vichios át 
Baposidon» se liabiaa msorehado al misdiodia eti 
.rm barco de vapofr para la isda de Ctalvesimi, é 
donde . se dírigíian las IkmiKas de aquellas habí' 
taciones: que ei incendio que se notaba era ^^ 
*sual» no habiendo podido ellos apagarla; qtie 
abandonaban sus casas las familias pw mandato 
del general Hoasloii, y que éste se encontraba 
'en el^paso 4e Oross, con SOOliombíes y dos pie- 
>2Ui»del aalibi^de á4. 

^«^Fhistrada ta-aprehension de ios coriíkis de Is 

rebelión, y s^^íendo' el paradero del enemigo f 

-su fuerza, para mejor combinar mis movimien' 

tos ulteriores, 'dispuse qué el coronel P. Jkiaa 

•N« Almonte con los l$& dragones de mi e^olta 

•faíieitse una descubierta hasta el paso de Lincb- 

^ bfHTg y Mew-Washington. Desde este punto me 

-participa diclio coronel, entre otras cosas, q^^ 

varios 'colónos encontrados en sus casas, BS0g^ 

raban uniformemente que el general Hw^^^^ ^^ 

retiraba para el rio Trinidad por el paso d<^ 

Linchburg. 



..^ 



PARA LA aül}R^A DE TEJAS. 450 

Evitar el paso á tídtistón, y destruir dé un 
•golde la ftierza arttiadá < y lasespéa^anzaa de lok 
tefvoVatíútítúoSy ei*Wb<y¿^ bieii iioj)¿rtdtite pái^ 
dejar encapar la oCa'sion. Concebí tomar el'pa- 
'éó de Liñchbúr^t antes de sú Hegada, y' váleririe 
dé las ventajas del terreno. Mi' disposición pri- 
mera sé contrajo á reforzar la sección que nté 
acompañaba, compuesta de ün cañod, 7i)0 infem* 
tes y 50 caballos, hasta ponerla superior en nú^ 
mero áila enemiga, ya tjúelo era en disciplina; 
y ordené al generaV FiKsóla que suspendiese el 
molimiento' del general Ct)s para tel paerto de 
Yelasco, que en mis instrucciones ¿e téíiiafprei* 
vettido, y á íta mando hiciera mñi^ prótitamíefhte 
500 infantes escogidos para reunírséme á lá ma-^ 
yof brevedad. Esta orden fué conducida' con 
velóddad por mi anudante de campo teniente 
coronel graduado T>. José María Cáistillo é Iberri# 

Comprometido el coi^óiíel AlmoMe en el puer- 
to 'de NeW-Waíshihgton, á orillas^ de la bahfa dé 
Galvcston, coii los buques efnemigoé qué podian 
aíribar,' á la Vez qué era necesario asegurar lá 
cántídajd de víveres qué habia logrado aprehen- 
der, hice jornada para aquél puiito la tarde del 
día 18.. A mi llegada se hallaba á la vista una 
goleta que por falta de viento úo podía alejarse? 
latente apresarla para sentirme de ella á su tiem- 
po sobre kt. isla de 6al vés ton; pero cuado<seaIk^ 
tabao lo« botes y ehalaid^s de= que se baMa prio* 
vt9to también el coronel Almonte^ llego un büqtfé 
de vapor y le dirf fuego. 

En ht madrugada del 19 mandé al éapitan 1>. 
Marcos Barragan con algunos- dragones ál Paso 



460 . MEliORlAS 

de Lipchborg, distante de New-Washington tres 
legaas» para que observara y me eomunioara con 
oportunidad la llegada de Hooston; y el 20 á las 
8 de la mañana se n^e presentó participándome 
que Houston llegaba á Linchburg. Todos los 
individuos de la seceion oyeron alegres la apro- 
j^imacion del enemigo^ y con el mejor espíritu 
continuaron la marcha que ya se habla empren* 
dido para el mismo punto. 

A mi llegada se encontraba Houaton posesio- 
nado de un bosque en las . orillas del hayuco de 
Buffalo, cuyas aguas se incorporan alU en ei 
rio de San Jacinto y componen parte de las del 
Galveston. Su situación lo precisaba á batirse 
d tirarse á la agua. Mi tropa manifestaba enton- 
ees tanto entusiasmo» que comencé á batirle* 
Aunque correspondia á nuestros fuegos, no con- 
seguí que abandonase el bosque* Quise atraerr 
le al terreno que mas me convenia, y me retiré 
hasta nm vams sobre una loma que proporcio* 
naba ventajosa posición, agua á la retaguardia! 
bosque espeso por la derecha hasta la orilla de 
San Jacinto, llanura espaciosa por la izquierdaí 
y despejado el frente. Al ejecutar este moví* 
miento menudeó sus fuegos de cañón, que hi' 
rieron al capitán D» Fernando Urríza. Salie- 

4 

ron del benque como 100 caballos arrojándose 

• 

atrevidamente, sobre mi escolta, colocada á nu 
izquierda, en términos que la arroyaron por un 
momento, é hirieron de gravedad á un dragón: 
mandé dos compañías de caza^doites á su encuen- 
tn>t y fueron suficientes para ponerlos en {^g^ 
hasta su bosque. Habla salido también algos* 



fAKÁ LA 6UÉRRA DÉ tEJAS. 4dt 

mfaateria; pero volvió á embosbarae al ver iá 8u 
caballería retroceder. Serian las citieo de ta$ 
tarde, y necesitando la tropa alimeato y 'desean^ 
so, empleó el tesko del dia en tan indÍBpen8ed>leí^ 
objetos. La noche «e pasó eoh vigillEitíeia y m^ 
ocupé de la mejor colocación de iai^ fóetza^, y 
de un parapeto que hiciera ventajosa la pbsrieton 
del cañón y lo cubriera. Sf i posieioií era estai 
tres compañías de preferencia guardaban el bos^ 
que de la derecha^ el batallón permanente de 
Matamoros formaba en batalla en el centro^ 7 á 
la izquierda el eañoQ^ protegido por la e^ltileria 
y una columna de compaüias de pief§reiHSia4 las 
órdenes del teniente coronel graduado-D; San^ 
tiago Luelmo, que haci^ de teserva* . . 

A las 9 de la Oianána del 21^ á la vista del ené^* 
migo llego el general Cos con 40Q hombres úé 
los batallones Aldama^. Guerrero, Toluca y Gua^^ 
dalajara, habiendo dejiadd loa 100 restantes ¿ las 
órdenes del coronel g aduado^ D< Mariano Qbx^ 
eía con las cargas en uii mal paso^ demoradas 
cerca de Harrisburg, cuya inearporacioúiio Ue^ 
gó á efectuarle. A primera vista noté, H^crntravie^^ 
nída mi orden réspiecto de los 50Q infantes esod^ 
gidos que ella espresaba terminantemente ^ pues 
la mayor parte del refuerzo se componía de re- 
clutas que en San Luis Potosí y. el Saltillo se 
repartieron á los cuerpo$« Tan grave falta me 
causó en aquel momento el mayor disgusto» eom 
siderando insignifícacite un ani¿iIio qite esperaba 
impaciente, y con que me prometía dar un ; gol- 
pe desicivd atendidas las cirou|2ata9«ía«i cg^ nie 

hacían, superior al eiiwii((Kí ' 

Tojf. II, 41 



46t MEMORIAS 

Sin embargo de todo intenté aprovechar la 
sensación favorable qne advertí en los semblan- 
tes á la llegada del general Cos; pero éste me 
espaso que por forzar su marcha para llegar 
prontamente, la tropa qae traia no habia comi- 
do ni dormido en 24 horas, y que mientras lle- 
gaban las cargas, que seria dentro'de dos o tres 
horas, podia repararse y estar en buena disposi** 
cion para batirse. Cedí á esta insinuación con- 
sintiendo que descansara y comiera. 

Para observar al enemigo y proteger las car- 
gas citadas, situé mi escolta en buen lugar, re- 
forsándola con 32 infantes montados en caballos 
de oficiales. No hacia una hora de esta opera- 
ción cuando el general Cos se me, presento pi- 
diéndome á nombre del capitán D. Miguel Agnir- 
re que mandaba la escolta^ que se le permitiera 
comer á su tropa y dar agua y un piensa á los 
caballos por no haberlo hecho desde el dia an- 
terior. El tono compasivo con que se me hacían 
estas peticiones me hÍ2o acceder, advirtiendo 
que satisfecha prontamente la necesidad, volvie- 
ra al instante el capitán Aguirre á ocupar la po- 
sición que tenia, lo que no habiendo verificado 
contribuy({ á proporcionar al enemigo la sorpre- 
sa que logró* 

Fatigado de haber pasado la mañana á caballo, 
y desvetado' de la noche anterior, rae recosté ál^ 
sombra de unos árboles, 'mientras la tropa alis- 
,tába sus ranchos. Hize llamar al general I>. Ma- 
nuel Fernandez Castrillon, que funcionaba d^ 
mayor general, y le previne que vigilara el cam- 
po y me diese partcf del menor movimíi^nto ** 



PARA LA GUERRA DE tUAS. 463 

enemigo: le encargué asiminmo me recordara tan 
luego como la tropa hubiese comido» porque era 
preciso obrar cuanto antes desicivamente. 

Como el cansancio y las vigilias producen sue-^ 
ño, yo dormia profundamente, cuando me dis-* 
pextó el fuego y el alboroto. Advertí luego que 
eramos atacados, y un inesplicable desorden* 
El enengiigo habia sorprendido nuestros puestos 
avanzados: una partida arrollando á las tres com-* 
pañias de preferencia que guardaban el bosque 
de nuestra derecha se habia apoderado de él, au- 
mentado la confusión con sus certeros tiros: la 
demás infantería enemiga atacaba por el .frente 
con 0US dos pieaas, y la caballería por la ia* 
quierda. 

. Aunque el mal estaba hecho, creí al pronto re^ 
pararlo. Hice reforzar con el batallón perma- 
nenite de Aldama la línea de batalla que formaba 
el batallón permanente de Matamoros, y organi* 
2e en instantes una columna de ataque á las ^rde^ 
nes del coronel D. Manuel Céspedes, compuesta 
del batallón permanente de Guerrero y piquetes 
deTolucay Guadalajam^la queála ve^qoe ladel 
teniente coronel Luelmo marcho de frente á con- 
tener el principal movimiento del enemigo^ mas én 
vaino fueron mis esfuerzos: la línea sé abandona- 
por los dos batallones que la cubrían, no obs« 
tante el sostenido fuego de nuestra pieza, que 
mandaba ^ valiente teniente D. Ignacio Arenal» 
y las dos columnas se disolvieron, herido el co- 
rona Céspedes y niuerto el capitán Luelmo. El 
general Castrillon, que corría de uno á otro lado 
Mjra xestablecer el drden en nuestras filas, cayrf 

41» 



464 MEMORIA& 

mortalmetite herido^ Lds reéiutas formaban pe* 
lotones y envolvían á los antigaos soldados, y ni 
unos ni otros hacían uso de sos armas; mientras 
el enemigo aprovechando la oportunidad conti- 
imó sn carga rápidamente con descompasados 
gritos, logró en pocos minutos la victoria' qae ni 
imaginar podia. 

Perdida toda esperanza^ escapándole cada 
mío según podía, mi desesperación léra tan gran-- 
de como mi peligro, cuando un criiido de mi 
ayudante de campo coronel D. Juan Brikigas, 
eón noble franqueza me presentó el caballo de 
su amo, y cop encarecidas ' e^spreciones 'me ins- 
taba á que me i^vara;< Basqoe mr éscoHay y 
dos dragones de ella que encillaban con preiA* 
pitacioo, nie dijeron: que msúB oficiales y «om'pa- 
ñtXQss iban de escape. * Recoirdé que * el -general 
Filisola se encontraba á diez y seis leguas éñ'el 
Faio de Tompson, y sin vacilar procuré tomar 
aqu,el camino por entre lofii enemigos: digüiéroo- 
me ésttos, y á- legua y inedia,' eAi un grande arro* 
yo cuyo puente encontré quemado, me i alcanza* 
rob. Perdí el caballa^ y coó. trabajo, me oculté 
entre upos pequeños pinofii/ La proximidad de 
}a noche nae proporciona burlar su ^dgílancia, y 
Ja esperanza de inporporartiie al ejército, y tíb- 
dicar el honor de las armas» me dio aliento pa* 
ra atravesar el arroyo con el agua al pecho y 
continuáx á pié. En una casa abandonada en^ 
centré ropa y relevé la mía húmeda. ' A las once 
déla nlañsüna del 22; al atravesar' una Ilániírs 
me volvieron á alcacrzar mis ^persegnidores, y bo 
aquí, la manera misma dé haber caído tP *^ 



PARA LA GUERRA DE TEJAS- 465 

maDos« Par el traje cambiado me desconocie- 
ron, y preguntaroiu si habia tísío al general 
Santa-^Anna yo les respondí que iba ádetaiite: 
esta oportuna ocurrencia me salvd de ser asesi* 
nado según ^después llegué á saber. 

Como en seguida hace el general en gefe nue- 
vas observaciones de los motivos que según él 
mismo, habían contribuidoc ó la pérdida de la ba- 
tailat inculpando al general Filisola por que no 
le habia mandado :500 hombres escogidos, noso<- 
tros nos vemos en la necesidad- de advertir aquí 
qué aunquis ia frase es exacta no lo ¿s la idea 
porque el' general Filisola le mand¿ losmejorecf 
cuerpos, y en el ejército nb existian mas que re- 
clutas y soldados iraproYtsndos^ el si se lé hu<- 
biesen entresacado los mejores soldados de to*- 
dpñ los batallones^ hubiera o<^sionado mi) descír- 
d€u»es, pMeú tendrían estos que cambiar de gefe, pe- 
lear al lado de gente desconocida; y en fiii hubiera 
formádose nua masa que al fin -produciría peo- 
res resultados que los que hubo, desertándose 
tal vez la mayor parte de ellos, antes de batirse 
con los enemigos. El deber de significar aqui 
laá mismas idea^ del general Filisola; verdade- 
ro autor de estas memorias nos ha hecho nece- 
saria la digresión que^ acabamos de hacer, vol^ 
vamos á la relación del Sr. Santa-Anná. 

El general Gaona que no se incorporen con 
opok'tnnidad) y cuya motivo dé dilación ignoro 
hasta abora> me impidicí que ^acara^doble fuer-^ 
KaxuandoisarL'.del Pasa :de Tompson pues s'olo 
llevé 700 infantes para. dejar al general Eamir 
rez y iCesma» la preeisa en aquel pu&to« > As! 



466 HEMORIAtf 

es, que para ponerme soperior al enemigo, pe« 
di él refoerzo indicado de los. 500 hombres es* 
cojidos los cuales el general Cos, desmenbrrf 
dejapdo 100 cerca de Harrisbnrg, en escolta de 
cargas que no se por qaé conducía pues solo 
previne al general Filisola mandase 50 cajones 
de cartuchos de cuyas municiones trajo parte 
el general .Cos, así como las cajas de los caer«> 
pos que debieron quedarse en Tompson, pues á 
una tropa que marchaba á la ligera y solo de re- 
fuerzo pedido con urgencia no <se le debian asi» 
aar estorbos cuando se sabe que los muchos ba^* 
gajes entorpecen los movimientos: el refuerzo 
quedó pues disminuido en la quinta parte, y es« 
tos 100. hombres corrieron un riesgo inminentci 
salvándose ' por casualidad. • 

Po): último contribuyó considerablemente á la 
mencionada desgracia la conducta del general 
CastíUon, y de los gefes y oficiales á quienes es- 
taba encomendada la vigilancia del campo al 
frente del enemigo. Siento tener que ocupar- 
me de un individuo que no existe, y á quien 
siempre vi con aprecio, y de otros que aun 
viven; pero el deber me obliga á relatar los he- 
chos como han. sido. Estoy bien infotmado, de 
que en el tiempo que yo dbrmia se ocupó dicho 
general de afeitarse, labárse y mudarse ropa, 
y que se hallaba divertido en tertulia con los de- 
mas individuos de mi estado niayot, cuando el 
enemigo acechaba, y sorpréndia nuestras avan- 
sadas, sin haber visitado anteís bí una sola ves 
nuestra linea: esto' minio hicieron á au ejemplo 
loa demás gefes y oficiales; y. |tst parte á6 la inh 



PARA LA 6U£llRA DE TEJAS.* 40t 

|)a dormia, y los despiertos entregados al aban« 
dono proporcionaron al enemigo la sorpresa mas 
completa que á la media noche no habria logra* 
do: siéndole fácil posesionarse del bosque eita-^ 
do de nuestra derecha con 160 hombres, cuando 
estaba cubierta su entrada con tres compáñíad 
de preferencia en mayor numero, que no hicie- 
ron resistencia: de aquí el aliento del enemigo 
para continuar el ataque, y la confusión de nues- 
tro campo, y aumentada con el espanto de que 
estaban poseídos los reclutas, hasta el estremó 
de que impedian S los soldados viejos hacer uso 
de sus armas, y se dejaban asesinai" fríamente. 
Es verdad que el general Castillon se condujo 
con estraordinario valor en los últimos momen- 
tos, según lo relacionado; pero sus esfuerzos 
fueron inútiles y sus remordimientos no se* 
rían pocos antes de espirar si recordó el aban- 
dono de su deber cuando mejor debía haberlo 
cumplido* 

"Mí Carácter de general en gefe rio nte ptoiiu 
Í)ia que descansase, porque á ningún general ié 
•es prohibido, ñi puede prohibírsele, que sucum- 
ba á las necesidades naturales, particularmente 
en la hora y ¿aso en que yo lo hice, confiado, co- 
Ino debía estarlo, de que se Cumplirían mis pre- 
venciones: el general en gefe no puede ejercer 
las funciones de gefe subalterno, del oficial, del 
Boldado, á todas las clases les están consignadon 
sus respectivos deberes y atribucíonesj y si al 
superior no deben servirle de disculpa las faltas 
del inferior, este tiene sus escé^ciones, sierido 



468 • MEMORIAS. • 

ciertamente uua dfi ellas el caftp de que me ecn- 

po, por las rascones reffíri4aE$r . ,., 

^'Acaso se ha iiUentadq .culparme de impra4ejir 
cía por no haber marchado con tadas mis fuer' 
zas reunidas haciéndolo solau^ei^te con la corta 
sección que lo verifiqué; pero en prinaer lagar es 
menester advertir para deshacer esa objeción: 
que yo salí de Tompson é ejecutar la operación 
interes^inttí de sorprender y asegurar ajos direcr 
tores de la revojucion por un golpe de mano á 
corta distancia: que tan luego CQmo descubrí la 
retirada del enemigo por Linphbur^, P^4' f^í^?^" 
zo para quedar superior á él; y^por ultimo, que 
no traia ventíii^a alguna al .ejercitó, el verificar su 
marcha por un solo punto, ni reunido porque el 
único enemigo que hívbia que, combatir después 
de haber sido arrojado entodí^s partes, se halla- 
ba en el punto y situación indicada: y como la 
dirección que habia traidp y llevaba, mostraba 
que se retiraba pasando el Trinidad, y era nece- 
sario para que no quedase quien pudiese tirar un 
tiro desde eil rio Bravo hasta e| Sablpa np picar- 
le la retaguardia, sino captarle Ja retirada y ba- 
tirlo; un movimiento de todo el\ejéreito,,babrif» 
sido contrario á e^e plan importante que^decidia 
la cuestión de un solo golpe, porque La,Jentitizd 
pon que precisamente debia ;h3.perlo.jen;.raBQn » 
^u tren, bagaje, &p.y ia,})^, logar a que el jenemi- 
go se nos adelantase sin que lo pudieraipos al- 
^canzar* por los obstóculqp que ya ,se ha dicfto 
opone el terreno de Tejas», y los rfos caud£\lq^o^ 
que Jo anjegap. 

^^La fuerza qae o{>e£aba á n^iaórdeq^ ^xa SQ* 



PARA LA GUERRA D£ TEJAS. 469 

p^rior..exi C9jyida4f a Ja leneinig^f^ ^tab¿^ provista 
de, víveres y iqii^icioQe^y eafiQsecioiíjY.eot^Ípsai 
s^^oeUia, mexnpB eivji^umoroi cortada p^r el BHyur , 
co de Baffalo y rio San Jacinto, ocupaba iqfeiáeír 
posición; estaba sin víveres, habia sido provoca- 
da á batalla el dia anterior antes de recibirse el 
refuerzo, y no habia aceptado. ¿Quién con es* 
tos antecedentes habría hecho mover el ejército, 
perdiendo para ello momentos preciosísimos? 
¿Quién dudado de la victoria? Apelo al juicio 
imparcial de los intelij entes, y estoy cierto de 
que lejos de fallar, como lo ha hecho la maledi- 
cencia y la envidia, que hubo por mi parte im- 
previsión y precipitación, dirán que se hicieron 
cálculos muy exactos con previsión, exactitud y 
tino; y que si no ptodujeron la victoria que- era 
de esperarse, no dependió esto ni del plan ni de 
los movimientos ni de las acciones del general 
en gefe. 

"Demostrado como está, que puramente íhltas 
é imprevisiones de algunos de mis subordinados, 
y dlscuido de otros, causaron la catástrofe de 
San Jacinto, no me qt^eda otra cosa que deplo- 
rar el haber participado de ella, aunque este sen- 
timiento se mitiga cuando contemplo que hice 
los esfuerzos que estubieron en mi poder, exe^ 
Riendo mis deberes como general en gefe para 
servir bien, no encontrando en mi conducta otro 
exeso que el de mi celo por los intereses de la 
patria que me hizo olvidar los mios propios, y 
proponer todo para esegurar aquellos y dar glo- 
ría á las armas que se me confiaron. 

La fortuna me volvió sa esoalda eaia. ocasión 



470 MEMORIAS 

en qne iban á coronarse mis esfnerzos, y con es- 
to no se han llegado á conocer, y me he privado 
de la satisíkccion de precintarle á mi nación nn 
pnevo laurel/' 




V « * • V/ * <»' 



% «w, 




^TTrrsTroT 




CAPITULO XZZIV. 



Toma el mando del ejército, el general FilUola, por la priaba del 
general Santa^Anna.— Situación y número de laB tropas á este 
tiempo.— J anta de generales para tratar de continuar las opera, 
qioneé 6 retirarse.— Decídese lo segando por las razones que se 
espresan.— -Comienza la retirada.*— Sucesos ocurridos en ella — ' 
Tratados del general Santa^Anna con el general enemigo.— 'In- 
dulto de loa prisioneros. — Demostraciones de sentimiento por la 
prisión del general en gefe y otras disposiciones del gobiemo dé 
M6zico, hasta la del relevo del general Filisola, quedando en el 
mando el general Urrea. 

La retirada de nuestro ejército después de la 
desgraciada acción de San Jacinto está también 
como este suceso tan fuera de nuestra compe- 
tencia para juzgarla cuantos son los comenta- 
ríos que se han hecho sobre ella y los escritos 
en que se ha tratado sin tener quizá los autores 
de unos y otros los datos que vamos á presen- 
tar, ni la exactitud, imparcialidad y conofcintien- 
tos que se requieren para transmitir sus decisio- 
lies ^-la historia, «ínríesgor de'iirdti'cit; en errores 



4?2 ^£MORtAS 

tan sustanciales á las generaciones venideraSi 
como lo seria el formar o destruir arbitraria- 
mente la reputación de nuestros generales á cu- 
ya clase pertenece el Sr. Filisola al que tanto 
se ha increpado por su conducta en aquella so- 
lemne ocasión, como al general Santa-Anna por 
su derrota, manifestándose en esto menos el de-^ 
seo de esclarecer la verdad, que el de satisfacer 
pasiones innobles. 

Nosotros que por fbrtuna no nos vemos afec- 
tados de ninguna en este respecto, y que por 
no dar lugar á que se nos atribuyese otro desig^ 
. nio en nuestra tarea que el que reiteradamemte 
hemos manifestado y seguiremos manifestando 
hastii el último renglón; nos hemos abstenido 
eonstantemonte de significar ni la mas mínima 
calificación de los mismos hechos que hemos re- 
ferido; pues corresipondiendo á una ciencia ¿ 
que también somos estraños, como lo es la de 
la guerra, temeríamos haber faltado á nuestras 
mas iutimas convicciones al permitirnos otra li- 
bertad que lá de meros narradores y de apoyar 
nuestras aserciones en los documentos oficiales 
d los testimonios de las .personas que nos hait 
parecida mas dignan de crédito^ 

En este concepto, nos limitaremos á referir la 
retirada del ejército de Tejas, con todos sus mo* 
ti vos y accesorios que ha tenido á bien damos á 
conocer el mismo Sr. general D. Vicente Filiso* 
ia^ bajo cuyas ordenes se verificara. 
. I^a noticia de la catái^troíe q.ue habia tenido el 
general en gefe én Sau . Jacinto, llegó al cuartel 
4{eiuerai. de Oldfordeldia SÍSporioedio de u» 



?AEA LA aCSEUA DÉ tÉJXB. 4^73 

«oldado presiilial qae en secreto entregií al ge- 
neral Filisola un papelito del Sr. coronel gra- 
duado D. Mariano García, en qoe le participaba 
annqae suscintamente dicha desgracia. 

El general Filisola, antes de tomar otra medi- 
da, maAdo estraordinarioa al general Urrea y al 
coronel Salas, ordenándoles que se pusiesen en 
marcha inmediatamente eon tod^s sus fuerzas 
para venir á reunírsele. Focps momentos des- 
pués de despachadas las ordenes citadas, llegó 
el coronel graduado D. Mariano García con las 
cargas y tropa que acompañaba al genera] Cos, 
y que éste habia dejado en el camino para; no di- 
latar su marcha; y por dicho gefe se impuso el 
general Filisola de los pormenores de la dei»gra- 
4^a del presidente, según los cuales tuvo por ca- 
si seguro que ha])ia muerto ó se hallaría prisio- 
nero en poder de los enemigos, sobre cuyo .ni> 
mero estaban discordes tanto el citado corqisfgi 
como todos los dispersos, habiendo algunos qj^e 
aseguraran que era el de dos mil quinientos 
liombres. 

Ett' virtud de estas noticias, y no siendo á pro- 
pósito el punto de Oldford.por su situación, para 
una defensa segura, y mucho menos .para con te- 
ner 6n si reunidas todas las fuerzas que intenta- 
ba el general c^n^entrar,^ determinó trasladarlas 
y tBtsladarse eon ellas á la habitación de mada- 
ma Pawel, distante tres leguas de San Felipe de 
Austin, y que ppr.sñ localidad en el pais era el 
punto mas verdaderamente militaf' y adecuado 
i las circunstanciáis qae f odia elegirse^ " '' 

El ejército de operaciones que ¿iesáe el acia^ 



'4^ MCMbáÍAS' 

gé día 21 de AMl estaba entre los riófe B¥ato^ 
el CqToradoy sé hallaba él 24 soWe 1^ orilla dére- 
clíáafel Brazos, y eií loa J)uh\;6s 'dé Oldfóití^ G(h 
lambía y'Brazoría, ocupando elpWíriéro elgené- 
ral Filispla, él segundo él coifotifeí' Salas, y el 
tercero el general Ülri'tíá, siendo de éáber <^e él 
•primero dé estos iVigarés di^ta'conió doce leguas 
del segundo, y éste dfel tercero ¿o^ 'fle cuatro, 
corriente abajo jdfeí rio primero noiril>i*ado pú6i> 
antes. La habitación de^ niadama P^wel está sír 
tuada en un llano á cosa de cinco legüíis del mis»* 
•mo,' y caái etífrénté; «i ínédio del intferíalo' (JUé 
foLj die Holfort á Góítímbíia, y formando con es- 
tos puntos un triángulo equilátero, ü^' prílAéra 
de éáttts seccioiies que llegó SiUí-fúíélaidel oor<^ 
nel Sftlas que ocupaba é Colombia, '^é^pbés la 
-tfél ^nér&l' Pllüsbfe, y ^ poit vüúrúó to « del^ jgeiátral 
llhreav^lite'^halfaba éto^Btttkdria. liaé fres^cé^ 
elOttcs^eñ- wráái'cha déscribíéíü'rft¥e¿líbéaá é^ 
Wrgentes s(«)iré íá híabitaéiob *éha,^llfej^ahtfíjf í 
ellrtjiot^trek^puñWsdifeterftés.' '. • "' " '"- 
Las fuerzas que tenia entonces el ejército y 
"4ué no se hab'la'hálládó'fetiSáh Jacinto, é^h^^ 
los cstádóy 'dé los tíUefrp'tó láe aqrfellá'épycá, eran 
los sigfcücntes:* ' '"" •'•' -: '-^-•;^''^ ^^'«' '^/^ '' ' 

"íÁíraiiería;.:.....:.:.v::v;^.i.':;!:^ir'^ 

'Zapadores.'. . : . . : . . . . . .'. 4' *** 

Mócelos;. .•...;.. .;.. i 388 

Prirpcfr ai^t^vo de México.- - . ^ 

Guadalajara. .....•.....-., -^ 

^Guánajüato . . 1 .^- .'. . • . ^85 



Infantería, a 






Vi . . t 



PARA LA ^(WBBRA PE TEJAS. 47S 

Caballería. ,< Tampico ^ . . 21 

- ' '^ (i^résídiaies..;^:;:...:.: '-;• 2d 

A. las ói^eoés del |;6n6ral ürrefi le^ 
Columbia y Brazoria 

Ai;tilteife.:*.....-i.J.:....:....-..L.l íM) 

J f Ximene¿..... .....; ^4. -¿- 278 

iofafíterj^;. < San Lui^. i. -j. * . ^ s.,^ * ,. . .394 

QeU^rétarO;. .J. • .,, -. .., . 858 

4.u^iliáres de Gqjaiiíynato,,. ^J 



,.r 



Total. 1;..;^::.^: lies 



»• ' :•..■•'*: .-. • r/ . .• iM^;i 



. í 



> 



SBBtrMBN. 



' "wJKOnDBUJWAMV. -:' 



Primera. . i ^ 

Segunda .'. 






■ .» • 



» » 



"Éh Béjár dé todos cuerpos y armas. '. .■.^, lÓOJ , 

m el cspatio... :;. . ;. .... ....', .■...: . :;v - éo 

íft ia itósioft del Refajro: . ..... . . . '. '.'J-, ' 'S 

■Ett GóHád.. :.'......;.:,., i.. :..::,.:' 'í^i^ 

•Éu'Mátagoraa ....... . . U. . . . 1 ..:.... . íBtt 

En Victoria, ..... J ! , J: '../.... ...... . . ' " ,'40 

-AétiVbsdélJtirango .'....'........ ..... '' 2Í 

-Preáidialés '..'.. 1 . .•':'. ..}.:...: V. .' . 1' . .\ ' " U 



' Fne^a total del ejércitb cjláé qttedtí á > 

..|?»5:<íf4s««A del Sftjg^i§rajjFilííp>;. ^'.;, , ^^18 

42* 



478 MEMORIAS 

La necesidad de qae se retirara del Holfbrt 
la parte <lel ejército que ocupaba edte pnnto, se 
comprenderá niejór sabiendo: que el campo es- 
taba situado en an ángulo entrante hacia la ori- 
lla izquierda del Rjo-Brázos: que el desembar- 
cadero de aquella posición está rodeado de un 
espeso bosque de robles, desde el qae los ene- 
migos hostilizarían impunemente y aun sin ser 
vistos de los nuestros; pues el borde sobre que 
se alza la margen izquierda del rio, domina la 
derecha, donde era preciso que se defendiesen 
con mucfaa desventaja los que ftiesen atacados 
por aquella otra parte; á más de esto el rio pue- 
de ser vadeado por varios puntos y á poca dis- 
tancia, más arriba 6 mas abajo, y en este caso 
las fuerzas que se hallaban en la situación indi- 
cada se hubieran visto comprometidas como efi 
una isla que no podia permitirles salida ni co- 
municación alguna con los demás puntos que 
ocupaban nuestras fuerzas. Erapor consiguieo' 
te muy urgente salir de esta posición falsa, ha** 
cer repasar el rio al general Gaona, reunir las 
fuerzas que mandaba el general Urrea qne esta- 
ba en Brazoria y tomar medidas tan prontas co- 
mo conducentes á la seguridad del ejército y to- 
do quedo verifícádb así el dia 25 que fué .ocupa- 
da la habitación dé Madama Pawel que dista 
solamente cinco leguas de Holfort. 

Lo que paso en solo estos tres dias que suce- 
•dieron á la derrota del ejército, habia sido bafl- 
,.tante para que el general Filisola comprendiese 
que desde la, orilla derecha dü Brazos á mane- 
ra de un torrente qué aé déaborda, dk^hmentc ^ 



--1 



fARA VA GUERRA DE TEJAá. 477 

había dirigido hacia delante con la ciega eon« 
fianza del triunlar, y ningunas precauciones de 
prudencia se habian tomado pata prevenir las 
consecuencias de un evento contrario. La tro«* 
pa que habia sabido hacerse superior á todo gé^ 
ñero de privaciones y fatigas en los desiertos y 
en los pasos de ios ríos, en las composiciones 
de los caminos, y en las largas y penosas mar* 
chas que habia efectuado sin descanso alguno, 
ya no abrigaba la misma idea del inmediato pre«- 
mió y seguridad; pues sin haber tenido siquiera 
na dia para atender á su indispensable aseo, to- 
-das las camisas y vestuario de los soldados ha- 
bian acabádose, estaban descalzos y faltos de 
abrigo y de todo lo mas preciso para sufrir por 
mas tiempo los trabajos de la campaña y para 
eaminar á distancias tan inmensas como las que 
tenian que recorrer todavía. Hacia mnchos dias 
que no probaban ni galleta» y desde Mondova 
solo habian recibido media libra de ella o de to- 
topo. La oficialidad carecía de totk> y los pre- 
. cios de las subsistencias eran tan subidos que 
una carga de maiz llegó á venderse en noventa pe* 
ios; una torta de pan ktres reales: una tortilla doe 
reales* un piloncillo veinte reales: y un emirtiUo de 
aguardiente ocho pesos. Se tenian ademas dos 
rios caudalosos á la espalda, sin ningún desta- 
camento que cuidase los pasoi9: habia porción 
de enfermos que no se curaban por total falta 
de facultativos y medicinas; y en fin no habia ni 
esperanza de poderse proveer de nada, en el di- 
latado desierto en que se hallaba el ejército, y 
dtaiido las pocaa habitaciones y víveres que pn* 



diai^oxi, hallarse pocoraates eBiéU;^e biabíáu xéáxkr 
oido á cenizas ppr Stus miamos idueños; y iiasta 
elmisdafio general; FiUiSDla igiiotaha eíplakdé 
campafia qqe se íbabia propuesto .el general. en 
geíb, porque á.üjí^die lo babia conSado. Tal era 
la sitaaciQn dfel ejército bajo. tosdés aspectos, de 
manera ^ué se puede asegurar qile aun ^cuándo 
hinbie;iri9. triunfado en. San jacintd^el dia ai de 
.Abrilí muy .poco hubiera ¡gertídotó Jste;)triun- 
fo ^ara íüejgraí su:t?-i$tje y d<esyiéntají>iso estado. 
.El deLén^tíiigo éiía-íbiéndtfeteiilet estaba ietí 
«R pais^ poseía adeitias tres stÍBa;bdiS yivaria&go^ 
ietiilas» éon lásiqüe situado en óalvéston ó la is- 
la de la>Culébra^ hubiera {iodido impunemente 
hacer incurisioiies ric^ arriba sobre el flanco de- 
reeho y.retaguardia de nuestras <tfopfis, y tam- 
bién poner en riesgo los. destacamefitós del C¿r^ 
rpano, :€k>liad y JÜatagorda, la ésiacioB de las 
aguas qiie ya comenzaba ^ 'anunciarse hubiera 
aislado nuestras trbpás entre: él/Trinidad y el 
-Brazog, 6 éntire este* misnío rio y el «Clolorado, 
imj30sibilitándohis: así de dar auxilio» ¿prohtosií 
los )QttadoS';deMjQ(eanieiitos, costándoles: \las. co- 
vjKluaknQionea 1 (todas 'porrdionde podían \ recibirse . 
:VÍ\^ev^v For.^ esto, también séípirueba <|ae' aun- 
^.qtie la. ocupación de Teja» ^era fácil ala RepobH- 
•e^ ll)e[XÍcai|a, fsu cduse^vacion exi^ medidas 
rfnüy'}4istintás deilas<que se adoptaron en i esta 
i06¿^sion funeSita*.. « - • . . > 

{Coutencido el general Filisóla. de la;^ravedád 

de tjíiles dificultjídes, y.df seandO(¡?uperarlof^rquí- 

vZQ con^uUiir Ja <)pliiíon de tqdo^ lo^ genérales 

del /ejército, los qp»eareUllidMal«&cto;¿aJ%JDai«- 



Í^ARA LA iQCSaRA DE TEJAS. 479 

illa habitaeioa de madama Pawel» eonvieíeroii 
unánintemente en vista de todo lo espuesto arrir 
bii, entqae era de necesidad Repasar. el Colorados 
ireétablecer las cónnuiicacioties coa el interior de 
la Repúbliea^ y esperar las áulilios del gobier^ 
ifo y sa6 posteriores détérníiíidcibtíes en vista de 
la desgracia doúrridá y del éstüdo eil ({\ké sé har 
Jiaba el ejéroiid én todos los iámos^ y así ló dis^ 
pnso el geüeralen géfe. ; , 

En consecuencia de esta determinación de^f 
cansaron las atropas la-tldche del 2S en. la habita- 
bion de madama I^wel, orgánissánde^e^de nuevd 
las t brigadas en esta forma: la primera a Is^s or4 
denes del general Gaotia, la segunda á las del 
^neral Tolsa, y la tercera á las del general 

•tJrrea^ dándole á ésta el nombre de reserva por 
leistar reunida con ella la caballería, y quedandxí 
recoriocido como segundo del general FUisola el 

.general Cesma^ . 
.El zmsmo dia sovnoticioid gobierno la derrotfi 

<de San Jacinto^ en la8:terminós qué se sabia ha9^ 

.la étitóiíceé; • . , ' 

El dia 26 emprendieron la niaréba las ^briga^ 
das c9n direecionrá Guadalupe Victoria, que ha-^ 

-biá sidoesoo^do comb puntó de reunión. A' ^so- 
sa de ticéis leguas {ie ' distanéia s^ ^ éneohtrávpti 

• con el arroyo. de San Bernardo;, cuyo pasó- fué 
muy molesto, porque hubo necesidad de formar 
«n puente de tramas ipata qué lo atravesase la 
artüleríai que ise hundía repetidamente. No se 

'faabia llegado lá. la mitad de esta operación éuañ- 

-tío «e osouteció el cielo, opmenz<( á caer uíiatíu- 



480 lf£llORlJl6 . . 

pareéer ui» dÜimó^ sin. embargo, se continarf la 
mareha cayendo «1 agua á cántaros sobre ñues^ 
tros soldados basta iina pettiieñá habitación de 
madera dé 5 varas* en cnadroy que parecía nadar 
sobre el 'agua* Allí: se formo un cuadro, aunque 
irregular con lai^ 'brigadas, ocupando el lado de* 
recho la del genérarToIsa, él frente la del ge- 
néí^l Oaona, y la izquierda la del general Urrea, 
quedando por '|a espalda el arroyo de San Ber- 
nardo. *: 

' La liocliefué dé las mas penosas; los saldados 
la pasaron en cuclillas y casi metidos en taagaa, 
que ñó cesó de caer hustdt eérea dei amanecer 
del dia siguiente; q^oe seooñtinuo tamarcba, po^ 
co antes se mandó al general Urrea que hiciese 
salir una partida de los' hombres mejor monta- 
dos, para recoger los dispersos de San Jacinto y 
para que observase los movimientos d¿l enemi- 
go por la retaguardia del ejército. A las tres 
leguas de camino que hicieron nuestros soldados 
con el agua á me¿ía pietna^ise encontró cotí otro 
de los arroyos que forman el de San Bernardo, 
siendo imposible sú paf^o^ porque ademas de la 
mucha agua que llevaba, de m anchura y de lo 
fangoso de sus orillas y lecho, hábia una molti* 
toii de encinos que lo impedían. £L general 
VoU fué comisionado para reconocer el arroyo 
hasta sü hacimienlo para ver si encontraba al* 
gun paso cómodo para la tropa, acampándose 
ést£^ en. la orilla icsqpieirda del arroyo en el para- 
ge que pareció menos .fangoso, á pesar de qa^ 
estan^Oiea^un lugar parados los soldados se«ü- 
mi^ poco á poco. Como. 4 1^ dos do Ujte^^ 



PAKA LA GUERRA DE TEJAS. 4B1 

•del dia sigménte, qiie aun pehnaneéia el ejército 
en esta pósicioni se presento al general Filisola 
un soldado presidiaf con comaMeaeM>hes del gé^ 
neral Santa Anna, y qae insertamos á la letra. 

EJERCITO DE OPERACIONES. 

Exmo. Sr. — Habiendo ayer tenido un encuen- 
tro desgraciado la corta división que obraba á 
mis inmediaciones, he resultado estar como pti- 
sionero de guerra entre los contrarios, habiéndo- 
me guardado todas las comunicaciones posibles; 
en tal concepto, preveiíf o á V. E. ordene al ge- 
íieral Gaona cóntramarche para Béjar á esperar 
ordenes, lo mismo que verificará V. E. con las 
tropas que tiene á las suyas; previniendo asimis- 
mo al general tJrrea se retire con su 4ivisíon á 
Guadalupe Victoria; pues se ha acordado con el 
general Hfóuston un armisticio Ínterin se arreglen 
algunas negociaciones que hagan cesar la guerra 
para siempre. Puede V. E, disponer para la 
mantención del ejército que desde luego queda 
ya á las ordenes de Y. E. de los caudales llega- 
dos á Matamoros y víveres que deben existir en 
dicho punto y Victoria, ademas de tos 20,000 $ 
qbe deben estar en esa tesorería y se sacaron de 
Béjar. ' Espero que sin ñilta alguna cumpla V* 
E. con estas disposiciones, avisándome en con- 
testación de comenzar á ponerlas en práctica. 

Dios y libertad. Campo de San Jacinto, Abril 
22 de 1836; — Antomo López de Savta-^Anna.^^ 

Exmó. Sr. general de división, D. Vicente Fifli- 
éola. 
A este oficio acompañaba la signiente earta 

partkiubtn 



' -'^13eotfetariaípactmiIaF:del préndente del& Bb- 
pública mexioana^^-^iteneral en gefe -d^ ejévcitof 
rde óperdcioiie6^~£ixmao. Sr. genera) dé división^ 
D. Vioente FíUsola.^-*^Pa80 deSaa^Jadintó/Áinü 
25 de 1 836.-— Mi estimado amigo y compañero* 
Como no sé el tiempo qae pertnanécei'é aquí, y 
vds. tienen, que xqgresar al interior, quiero me 
^ande vd. níi eqji^pajej .el del coronel Álmonte^ 
el de CastríUonj rcl del coronel Nuñez y un baúl 
¿e rai secretario el Sr. de Caro que se halla en 
la -sala junto con iQsmios, cuid^JQdo que vepga 
Una persona de su ^ccfcfi4n^a. con los arrieros, 
,Qpnductores y, guia que los acompañe hasta este 
campo, 'entregándole el adjunto salvce-conducto 
j)ara que no haya tropie?6 en eí canaiíio. Lo3 
demás eqi^ip^e^ ije^^^s ge fes .y oficíales manda-» 
ra yd. se.i;egresen para que. á.su ti^i^po los re- 
cibap sus respee^yos ;dueño5. Bec^miendo a 
ydvque cuanto antes se cumpla cop mi ordeftu^ 
QÍ^cio sobre retiradifi délas tropas^ pues así con- 
yiene ala seguridad de los.pri^sioherp^ jr en par- 
tic»lar.¿ la de su afectísimo Amigo yxoropa»^'' 
,ro Qr. :B. S. jM- Antonio López de Santa^f*^' 
. Ajuare eonpcia el general PiUsola que elp^^^' 
,mdent|^ habia cesado d^ ser rgcmeral ení^^^íl 
,^oríC^O«jig\)iente que ao dehia^ .^er dbed^cídafi 
.fMüs drdenes,-sin embargo» y con^ider^pdo í^^ 
.l^ii^n que podia tener :^tales reatiltadoi una A^ 
tgatiya esplícita^ cito „uiia aueya junta dp>g^|^^ 
-rale^ en.U q^e haciendo .quérito jle^la po^i<^í^° 
.CTitica.del «j^itp xodeado de pantanos conhis 
armas mojadas, y el peligro en que se haUB«* 
i«l .preiidente» machos . ge&s y : afioialeflt^'7 ^^^ 

*" • i"/ * •• . 



PAÍik LA GUERRA DE TE^AS^ 488 

áe ^eiisciéfitos hombres de tropa, se ctetermiiK^ 
•unánimeínénte contestar al geheral Santa^^Anna 
t^orao si se hubiesen de llevar á efecto i sus «íí»- 
denes y en consecaencia se le pusieron por el 
general Filisola, la comunicación y cartas ^i^ 
•gtdentes. . 



r.\ 



EJERCITO DE OPERACIONES. 



r 

* Exmo. Sr. — ^Luegp que llego á mi cpnociniien-' 
to por algunos oficiales y tropa dispersa, er en- 
cuentro desgraciado que V. E. me comunica eh 
su nota de 22, hice los movimientos qxíe me con-» 
venian para la concentración del ejército, y Veri- 
ifcado esto, marché sombre este flanco^ pai'a quedar 
desembarazado de algunas cosas iniitiles y bróí- 
moVas, y'tomár de nuevo la ifíiciativa sdbre el 
"ehemigóí mas atendiendo á la mencionada comu- 
hicacióti de V^E. á las circunstancias que en ella 
'¿sforesa, queriendo dar una prueba de mitiprecio 
'á su persona, como á los prisioneros eesisLtes 
de que V. E.'me habla; voy á repasar él colorado 
y cesafé lá^ hostilidades siempre que el enemi- 
go no dé ' lugafr á continuarlas. 

Los generales Gaona, XJrrea y Ramirez y Ces-* 
ína con sus divisiones se hallan tinidbs á mi^ ccm 
'mo arriba digo: V. E. sabe bieií las fuerzan dis- 
ponible^ con que yo puedo obrar con estas divi- 
siones; y por consiguiente conocerá que cesólas 
hostilidades á pesar de mi responsabilidad cbfl 
éí supremo gobierno, únicamente repito poí la 
coíisideracion debida á su persona y á la paz ííe 
la República; mas en cambio quiero saber tam- 
bién que esta y la- de los prisioneros existentes 



484 MEMORIAS 

serán enteramente respetadas como lo son fas dt 
varios de los contrarios qué tengo en mi poder. 
Oesando^ como digo á Y. E.» las hostilidades, se- 
rán respetadas también las propiedades, se to- 
mará solo lo muy preciso para el ejército, y si 
su dueño comparece será pagado religiosamente, 
como lo habría' sido si no hubiera dejado aban- 
donadas y en la mayor parte quemadas sus ha- 
bitaciones. Algunas pequeñas casas de madera 
han sido incendiadas con indignación mia y de 
los señores generales que vienen á mis órdenes: 
este hecho cometido por los merodistas que nun- 
ca faltan en4os ejércitos, llamo nuestra aten- 
ción en tal grado, que en consecuencia impuse 
pena de la vida al primero que lo repitiese aun 
antes de recibir la comunicación de V, E. — Co- 
mo V. E. me dice que se ha acordado con el ge- 
neral Houston un armisticio, y no me esplica las 
bases de él, pasa el general D. Adrián WoU pa- 
ra imponerse de ellos, para que sea cumplido 
por nuestra parte, y poder también exigir su 
cumplimiento á los contrario^. Con lo dicho 
queda obsequiado todo lo t][ue V. £• me dice en 
su ya citada nota, y yo tengo la mayor satisfac- 
ción en reiterarle mi aprecio y consideración. 

Dios y libertad. Arroyo de San Bernardo, 
Abril 28 de 1836.— Vicente FilUota.—Exmo. Sr. 
presidente general en gefé del ejército de ope- 
raciones D. Antonio López de Santa-Anna. 

Cartja particular. — "Exmo, Sr. general de di- 
visión presi4ente de la República D. Antonio 
López de Santa-Anna. — ^Arroyo de San Bernar- 
do Abril 28 de 1836.— Mi fespetable coiaqajif!- 



tXtiA LA. 6U£RKA DE TEJAS. ,4S5 

ro amigo y Sr- por su apreciable de Í5 me he 
llenado de satisfacción al ver que existe y que 
se le hari guardado las consideraciones debidas 
á su carácter; los compañeros lo han %^elebrado 
tanto como yo, y á su nombre felicito á vd. Su 
equipaje de vd. y el de los Sres. Almonte y Cas* 
trillony Nuñez» no están aquí ya, pues como le 
digo oficialmente quéria desembarazarme paní 
volver á comenzar mis apjeraciones sobre lp¿» 
contrarios pero haré que le sean á vd. remitidos 
de Guadalupe Victoria é irán acompañados de 
personas de confianza para que los reciba vd. 
sin lesión y lo mas pronto. Sobr« sü comuni* 
-cacion oficial ya le contesto que va á ser obse- 
quiada, pues su persona nos es demasiado apre- 
i^iable• 

El salvo conducto que vd. mando, lo llevan los 
dadores para que pueda recibir estas comunica- 
ciones: vd. procurará que lo traiga á su regreso 
para que sirva á los que conduzcan los equipajes» 

Los generales Urrea, Ramirez, Gaona, Tolsa 
y WoU lo abrazan á vd. cqrdialmente, habiendo 
recibido el mayor gusto por la noticia de su 
existencia; yo lo he tenido igualmente! saludo á 
sus compañeros desgraciados, y me repito de vd. 
su afectísimo amigo y servidor, Q4 S. M. B.-^ 
Vicente Filisola*^^ 

Con motivo de las comunicaciones arriba di^^ 
chas sa tocaron dianas para celebrar la existen* 
cia del presidente; y al entrante dia salió el ge-» 
neral WoU con dos gastadores, ün oficial y iw 
español para el campo de San Jacinto^ y al ocii&h 
"^1^ tiempo did cuenta al gobierno con las coma 

'C^M . ti. 43 



486 MEMORIA» 

nicaeionesmendanadas, así como del hiovítnieiyto 
del ejército al otro lado del Colorado, no por el 
mandato del presidente, sino porque así lo exi- 
gían las circunstancias y situación del ejército. 

El mismo día se continux) la marcha para el 
Paso del AtuscositOy pues según los informes del 
general Woll, que kabia reconocido el arroyo de 
San Bernardo, era imposible pasarlo ni aun des- 
pués de esperar algunos dias para qiie bajase, 
y se acampo en la noch^ á cinco leguas de dis- 
tancia del punto de partida, y tres de} lugar don- 
de habian pasado la noche del 36, siendo el ca- 
mino penosísimo, pues los caballos, carros y ca- 
ñones se atascaban continuamente^ siendo prerisó 
que después de llegada la división al punto indi- 
cado, descargasen las muías y volviesen para 
ayudar á los carros que habian quedado atrás 
cuya operación duro hasta las diez de la noche* 
Tampoco se descuido ordenar al comandante de 
Guadalupe Victoria que enviase los víveres qne 
hubiese en dicho punto al Paso del Atascosho en 
el Colorado, y si allí no los habia transcribiese 
la <{rden al comandante de Goliad para que la 
campliese. 

Como el camina que se dirígia para el Ataxo* 
sito manifestaba eétar tan impractifeable como é 
que habia seguido la división: lo que no podi» 
ocultarse á los eneniigos, ordeno el gentírtil en 
gefe que se adelantase el general Urrea para re- 
conocer si dicho pasó e»taba libre. Esto lo ve*- 
rificd el dia 29. 

* En seguida emprendió la marcha la scganda 
hriga que se hundirf por decirlo así eii.nn at*** 



ÍARA LA 6U«REA I>£ TEJAS. 46 T 

¿adero, d& manera quehombifes^ bésiias) eáñohesj 
todo puede asegurarse nadaba en el lodo: las 
molas enterradas en el fango basta las cargas, 
splo éstaá las lii^séryabati para que desapareeie- 
^en. £n tales circunstancias dispuso el general 
)Pilis0la (}tt6 se descargasen las muías en unos 
pantos prominentes^ y que en hombros ¡de los 
fsroldadosj ^pe se ent^rí^ban hasta la cintura, se 
Uevas^Q, sacando después la» muías casi en pe- 
so, y de estn mañera se continuo la maifcha hasta 
donde fué pp^sible^ quedando setfibradoet camino 
de hombrea, artillería, munieiones, equipajes^ 
4&C., de manera que en la noche no se descansó 
|k>r el continuo y casual de todas estas cosas; 

Pocos dias después se presentó el cabeciíia 
tlolguin con algunos rebeldes^ s^unque no coiii el 
objeto de molestar la reta^ardia del ejército, si^^ 
no con el de recoger algunos intereses de los co^ 

lónos. 

Se ' continuó la marcha para el rio üoloradoi 
y drribó allí el general Filisola: el dia 2 de Mayoi 
y Itabiendo pasado ya la división del genei^I 
(Jrrea, se formó una balsa, en la que lo hizo 
igualmente el resto de las tropas, no sin pocos 
trabajos. £1 dia 3 mandó el general Filisola que 
se adelantase el general Cesma para Matamoros 
con objeto de noticiar circunstanciadamente la 
situación del ejército, y con el de preparar víve- 
res en los puntos de su camino para alimentar 
al ejército. También se preguntó al coronel An- 
drade por medio de un eStraordinario cuántas 
eran las fuerzas con que contsd)a en Béjnr, y los 
medips de jsubsis^ncia qqe tuviesen. 

'43* 



488 MEMORIAS 

El día 5 en la tarde se recibieron del general 
Santa Anna las comanicaciones siguientes: 

^''Secretaria particular del presidente de la Bepú* 
Mica mexicana. — General engefe del ejército de ope* 
raciones, 

Exmo. Sr. D. Vicente FHisola.— San Jacinto 
Abril fiO<le 1836. — Mi estimado amigo y compañe- 
ro: He recibido su apreciable de 28 del que fina 
y digo á vd. de oficio que como están para con- 
cluirse las negociaciones entalladas y por' las 
cuales deberé partir para Veracruz, es necesa- 
rio continué vd. .su marcha hasta Monterrey, 
quedando solamente en Béjar una guarnición 
de 400 hombres con dos pierias d^ artillería; pa- 
ra lo que espero tenga mi rfrden en un todo su 
puntual cumplimiento. 

Gomo no tengo mas ropa que la puesta, reen- 
cargo á vd. la remisión de mi equipaje con toda 
celeridad, remitiéndome también el de Castri- 
Ilon, que aunque ha muerto tengo ea él, varios 
efectos que me hacen mucha falta. Devuelva 
vd. las espresiones efexituosas de los señores 
generales y gefes de que me habla en su cita, 
y conservándose vd. en la mejor salud me repi- 
to su afectísimo SS. Q. S. M. B. Antonio López 
de Santa^Anfta,^^ 

EJERCITO DE OPERACIONES. 

♦*Exmo. Sr. — ^Hoy llegrf é este campo el Sft 
general D. Adrián Woll quien ha puesto en mia 
mano:» las comunicaciones de V. £. fecha 29 
del que espira» Como aun no so terlaijiao I^ 



PkKA LA GUERRA Dfi TEJAS* 489 

negociaciones entabladas con este gobierno, el 
general Woll, según manifiesta á V. E., tiene 
que demorarse para llevar el convenio qué defi- 
nitivaraente se concluya, y que no dado será sa-* 
tisfactorio para ambas partes. 

Entretanto espero qne V. E. por ningún mo- 
tivo dilatará su contramarcha, y antes bien la 
abreviará según le tengo prevenido, siguiendo 
su marcha hasta la ciudad de Monterrey, reco- 
giendo todos los destacamentos de Mutagorda 
CMpano, la Bahía P. no debiendo quedar en Te- 
jas mas que una guarnición de 400 hombres con 
dos piezas ligeras en San Antonio de Béjar, á 
las drdenes de un general á quien recomendará 
V. E. los heridos y enfermos que quedasen* 
Dispondrá V. E que la guarnición de Béjar que- 
de provista con tres meses de socorro y -víveres 
y 50 cajones de carruchos. 

Dios y libertad. San Jacinto Abril 30 de 1836. 
^^^ Antonio hi>pez de Sania-Anna, — Exmo. Sr. ge-- 
neral de división D. Vicente Filisola." 

£1 general Woll también participa su llegada 
dleampo enemigo y que esperaba el arreglo de 
un tratado para volver á reunirse ni ejército* 

Por tíltirao se concluyo de pasar el Colorado 
por el Sr* Ampudia que se había quedado atrás 
para proteger el paso, y poco después por la 
brigada del general Gaona, remitiéndose antes 
al campo enemigo, los equipajes del presidente 
y los otros generales que los pidieron. 

La artillería hizo poco á poco la marcha has- 
ta el lugar donde se acampa todo el ejército, 
por la^Doltitad de malezas y un bosque espesi^^ 



490 liEMókiÁi 

simo con porción de arroyados céha^sós (¡tté 
ipipedian que lo hiciese edil facilidad^ siendo 
precisó hacerse camino en nlédtádel bosqtie cor» 
tando árboles, los que sirvieron para puehtes eñ 
cada uno de los arroyos. 

De allí saU¿ el general Urrea pUra Gaadaltípe 
Victoria,^ adelantándose al resto del ejército con 
su brigada para preparar víveres en aquel púVitOi 
saliendo el general t^ilisola el dia 10 por haber^ 
se detenido la marcha para que se reuniese la 
birigada del general Tolsa» acampándose en el 
atroyo de San Diego, doride se notaron alganas 
murmuraciones por el movimiento retrogradé 
del ejército. El gétieral Filistílaj eri consecnéil- 
cia, convoca utia jauta dfe sus generales y les im-» 
puso dé lo que sabia» proponiendo qué alguno 
de ellos tomase el mando para quitar todo prei« 
testo; pero todos estubierdñ porqué cbritinoa^c 
á la cabeza del ejército, y úe siguiese la retirada» 
castigando á los marnraraddresj pero él general 
Filisola no hizo esto óltimo en considéraéíon á la 
juventud de Ids delincuentes, á sus intenciones 
patrióticas, y porque esperaba que en lo sucesi- 
vo se evitarían tales escésos; 

Casi en estos momentos llegó un ftorreó dé 
&éjar con las contestaciones del cdrone! Andrá- 
de á que acompañaba el estado de faerya y tMí* 
dios de subsistencia que tenihi como sé le hábia 
prevenido. 

El dia 11 se acamfio eii el atroyo de la Ñaví* 
dad, donde esperaba al ejercito un oficial con 
víveres que hábia despachado el coronel ligarte- 
chea, y que fueron miay i piopóm/íó para raéio? 



#1ÍA LA GüBRRA DE TEÍASt 401 

rtar al cjéréito aqaél día, que ya nó tenia que co- 
mer, y que llevaba tantos enfermos, que era ne- 
cesario emplear nías de oieti mulad para condu« 
tír los mas ^aves. 

El día 12 acampa) en él jirróyó de Garcitas, 
donde se re^ibicí una coiMunicacicm del general 
Urrea noticiando la desocupación de Matagorda, 
á pesar de qué no tenia el comandante Alcérrica 
drd'eñes para hacetloj pero la ejecuto por recelo 
de que id atacasen cosa de seiscientos enemigos 
4üe sfe presentaron á la vista. Se le conte«trf 
que hiciera ufta averiguación sumaria de los 
hechos. 

El día iá lleg<í él ejército éÓaudalúpé Victo- 
ria, donde según la pensaba el general Pilisóía, 
debia formarse el üuartel geiieral; pero habiendo * 
visto su posición iadefendible, determino seguir 
la tnareha hasta Ooliad, pasando él río el dia 14 
y dándose 'parte al gobierna de las circüttstan- 
cías del ejército, para ijué determiiiase ló qué le 
pareciese cofivBménte. 

• En dóliad sé comenzó & A>¥tiftetlr-ehfuéi:*ie, se 
estdbiéírá^ uti tiospítalv y néátí 4^ietí aleoronel 
Andrade 'iííüe éniprei^diese la iDarcha con ms 
tersas, tnandaiiddle al efecto muías por que se- 
gtm lo qué habia informadb, |>odría neceaitárlaa 
para el caminé. - 

En (jróliad sé esú^iitraron alguno^ Víveres, pé« 
ro solo suficientes |>ara racloD«ilr al ejercito has4 
ta el dia 24. Allí trataba el general Filisolá dé 
detenerse á es'peirat íatt drdéübs del gobierno 
para tomar la défenisiva si sé dispótiin; haéiéhdó 
tr^slodttr Mtl%4;a][ilo^pái'<v4la4aHK>i!¿s*k>¿eb{e!i4 



492 MEMORtA^ 

roos, artillería y armamento» como se verifica 
embarcándolos en Aranzaza* 

£1 dia 19 llegó el capitán Hernández con trein- 
ta mil pesos en lugar de los ciento setenta y tres 
mil que habia en la comisaría, y pocodespnesse 
recibió la ley de indulto á los prisioneros téjanos, 
la cual insertamos á continuación. 

*<Art. 1? A los prisioneros hechos en la guer^ 
ra de Tejas, á la fecha de la publicación de este 
decreto, que hubieren incurrido en la penacapi* 
tal, según las leyes, se indulta de ella, aunqne 
hayan sido aprehendidos con las armas en la 
mano. 

.2? La misma gracia se dispensará £ los que 
voluntariamente se pongan á disposición del go- 
• bierno en el término y modo que él mismo acor** 
daré. 

3? Se esceptúan de la gracia en todo caso los 
motores principales de la revolución: los que hu« 
hieren compuesto el llamado consejo general de 
Tgas; los que hayan fungido de gobernador y vi* 
ce intrusos: los qué hayan sido aprehendidos 
mandando cualquier fuerza armada de mar ó tier- 
ra, y los que hayan cometido algun frió asesinato. 
4? Quedan también esceptuados del' indulto 
los que no se pusieren á disposición del gobier* 
no en el término preciso que el mismo señala^ 
conforme al artículo segundo, ni valdrá la gra* 
cía en el caso de reincidencia á los que la obtu* 
vieron por esta ley. 

La pena cap 'íaI de que se indulta á loscom* 
prchendidos en los artículos 19 y 2?, se con- 

matará en la de destierro perpetuo d« la Repv* 



FARA LA GUERRA DE TEJAS. 493 

blíca á los que se hubieren introducido contra lo 
prevenido en el art. 11 de la ley de 6 de Abril de 
1830. Los demás podrán elegir la misma pena 
o la de confinamiento por diez años á los puntos 
interiores que designe el gobierno, distante por 
lo menos sesenta leguas de las costas y lugares 
fronterizos. 

5? A los colonos legalmente introducidos qutí 
comprendiere el art 29 y eligieren el confina* 
miento á lo interior de la República, en uso de 
la libertad que les deja el artículo anterior, po- 
drá el gobierno disminuirles el tiempo atendidas 
la mayor ó menor parte que hubieren tomado en 
la guerra, y la importancia de su presentación, 
sin que la disminución pase de cuatro años.-^ 
(Se circulo por la secretaría de guerra en ese 
dia 14, añadiendo:) Y lo comunico á V. S. para 
su inteligencia y efectos consiguientes, en el 
concepto de que para el debido cumplimiento 
de la ley anterior ha tenido á bien el Exmo. Sr« 
presidente interino mandar que se observe lo 
prevenido en los artículos siguientes: 

19 Se señala de término para la presentación 
de los colonos sublevados el de quince dias, qae 
podría ampliarle o restringirse al advitrio del 
• Exmo. Sr. presidente general en gefe del ejérci- 
to, según lo exigían las circunstancias y lo tu- 
viere por conveniente. 

29 Se deja al arbitrio y ala prudencia del mis- 
ino Exmo. Sr. general en geíe^ el señalar la épo- 
ca en que deben embarcarse los que habiendo 
sido indultados fueren espulsos de la Repúbli- 
ca, y el señalar el puerto por donde deben ve» 
ñüearló. 



4d4 utmatiAn 

9} Para desígnái^el punto é puntdií de cdtlflnax 
cion 6, los qne etíjau pern^an^cer en lá ftepúbK 
ca, el gobierdo resotterá, previa la opiniorf it\ 
general en gefe. 

4? Para tiignirntrir el tiempo de confinación í 
los coioDos leg^almente introdocidos, y que esi 
ten comprehendidos, en el art. 2?, úe resolver^ 
previa la opinión del gekieral eií gefé? 

5? El Exmo. Sr. presidente genpr^ií en gefe 
del ejército, podrá detegar las facultades que se 
declaran en los gefés de diA'ision, si así lo tuvie- 
re por conveniente. 

6? S. £. n^andará espedir á los indultados un 
documento que acredite la aplicación de la gra- 
cia toncedida por esta ley, mandando que á los 
e'spülsoB se les tome una medía filiación par^ 
que sean conocidos eü él Caso de volver á la Re- 
pública. 

T? Si lo veHíicarett los espulsós, será consi- 
derado e^e hecho como circunstancia agravan- 
te de su delito, y se les juzgará conforme á laí 
leyes* 

Síéííico Abril U dé 1836. 

Én consecuencia de este indulto se emWaron 
los prisioneros á Matamoros para que se pusie^ 
sen en libertad por el gobernador del Estado. 

El día 22 se presentaron unos colonos tra- 
yendo por bandera un lienzo blanco, y mandan- 
do el general Filisolaun oficial para que los en- 
contrase, se supo que el cabezÜla Rusk quería 
la libertad de los prisioneros conforme á un con- 
venio celebrado con el general Santa-Anna; se 
lé contesto, deseando consci^var sin alteración 



TARA LA GUERRA D£ TEJAS. 495 

ta confianza de los colonos, que no se hallaban 
yá en el ejército ningunos prisioneros; pero al 
tóismo tiempo sé le remitió' un estado de los que 
se habian puesto en libertad, para qtie los con- 
trarios hicieran lo mismo por su parte; y al mis- 
mo tiempo éstrañando que no hubiese vuelto el 
general WoU se reclamo á Rusk; cuyo silencio 
hi¿o comprehender al general Filisola que ha- 
bia quedado prisionero aunque muy irregular* 
lílénte* 

Aunque parecía que el general Filisola acata- 
taba con esto Iti noluntad del presidente prisio- 
nero, no lo híicia sino para aprovechar el tiem- 
po, y porque la ejecución de los artículos del 
tratado que se le exigia, mas bien era ventajo- 
sa que dañosa al ejército mekicano. 

El convenio es el siguientes 

"Convenio publico.-*-Artículos de uñ convenio 
celebrado entre S;E. el general en gefe del ejér- 
cito de operaciones, benemérito de la república 
mexicana D. Antonio López de Santa-Anna, por 
una parte y S. E. el presidente de la republicÍEt 
d^ Tejas D. David G. Burnet pol: la otra. 

19 El general Antonio López de Santa-Atina, 
se conviene en no tomar las armas, ni influir en 
que se tomen contra el pueblo de Tejas durante 
la actual contienda de la independencia, 

29 Cesarán inmediatamente las hostilidades 
por mar y tierra entre las tropas mexicanas y 
tejanas, 

39 Las tropas mexicanas evacuarán el territo- 
rio de Tejas, pasando al otro lado del rio Gran- 
de del Norte 



» ^■ 



^ >•»<_:. 



93 MEMORIAS 

4? El ejército mexicwo en su retirada no asa- 
rá de la propiedad de ninguna persona sin su 
consentimiento y justa indemnisacion, tomando 
solamente los artículos precisos para so subsis- 
tencia, no hallándose presentes los dueaos, y re- 
mitiendo al general del ejército tejano, ó á los 
comisionados para el arreglo de tales negocios, 
la noticia del valor de la propiedad consumida, 
el lugar donde se tomó, y dueño si se supiere. 

5? Qae toda propiedad particular, incluyendo 
caballos, negros esclavos, ó gente contratada, de 
cualesquiera denominación, que haya sido apre- 
hendida por una parte del ejército mexicano, ó 
que se hubiera refugiado en dicho ejército desde 
el principio de la última invasión, será devuelta 
al comandante de las fuersas tejanas, €Í á las 
personas que fueren nombradas por el gobierno 
de Tejas para recibirlas. 

6? Las tropas de ambos ejércitos beligerantes 
no se pondrán en contacto, y á este fin el gene- 
ral tejano cuidará que entre los dos campos me^ 
, die una distancia de cinco leguas por lo menos. 

7? El ejército mexicano no tendrá mas demo- 
ra en su marcha, que la precisa para levantar sus 
hosfpitales, trenes, &c. y pasar los rios, conside- 
rándose como una infracción de este convenio la 
demora que sin justo motivo se notare. 

89 Se remitirá por espreso \iolento este con- 
venio al general de división D. Vicente Filisola 
y al general T. J. Rusk, comandante del ejército 
de Tejas, para que ambos queden obligados á 
cuanto les pertenece, y qu^ poniéndose de acncr* 
do convengan en la pronta y debida ejecucie;^ 
4e ]q estipulado* 



t*AÍRA ÍA GüERkA DÉ TEJAS. 49t 

d? Que todos los prisioneros téjanos que hoy 
4se hallan en poder del ejército mexicano ó en el 
de alguna de las autoridades del gobierno de Mé- 
xico» sean puestos inmediatamente en libertad y 
se les den pasaportes para regresar á sus casas; 
debiéndose poner también en libertad por parte 
del gobierno de Tejas un numero correspondien- 
te de prisioneros mexicanos del mismo rango y 
graduación, y tratando el resto de dichos prisio- 
neros mexil^anos con la debida humanidad, ha- 
ciéndose cargo al gobierno de México por los 
gastos que hiciesen en obsequio de aquellos^ 
cuando se les proporcione alguna comodidad es^ 
tráordinaria. 

10 El general Antonio López de Santa Anna 
será enviado á Veracruz tan luego como sea con- 
veniente. 

Y para constancia y eíectos jfconsiguientes lo 
firmaron por duplicado las partes contratantes 
en el puerto dé Velazco, á 14 de Mayo de 1836* 
Antonio López de Sania Ánna.-^David Burnet — - 
James ColÜmworth, secretario (íé Estado. — Bay-* 
ley Hardeman, secretario de hacienda. — P. íL 
(xrayson^ procurador general. 

El dia 23 por medio de D. Aantonio Sánchez 
se supo que el enemigo intentaba dar uii ataque 
por retaguardia faltando á lo que decian ^e ha- 
bia estipulado. En consecuencia ordeno el ge- 
neral Fiiisola que saliese el mismo Sánchez pa- 
ra saber la posición de enemigo y sus fuerzas^ 
ál mismo tiempo que el coronel Andrade con 
400 caballos debia bajar por el caminó de San 
Antonio, de manera qué pudiese estar en Oo- 
ToN. II. 44 



1 



498 afEMoaiAS 

liad en la noche del 28 al 29; y que el general 
Filisola hacia una retirada falsa para San Patri- 
cio revohdendo después sobre el enemigo y ata- 
cándolo el coronel Andrade por la derecha de 
San Antonio y por la izquierda el general Fili- 
sola para que no les quedase lugar por donde 
retirarse, siendo en consecuencia la victoria se- 
gura para nuestras tropas. 

A poco volvió Sánchez noticiando que el ene- 
migo habia avanzado hasta el Coleto; y al em- 
prender la marcha para comenzar á efectuar el 
plan que se babia propuesto el general Filisola, 
se supo que venian tres rebeldes con pliego» 
del presidente. Se salió para recibirlos y con- 
duelan los tratados de que habia hablado Rusk. 
En tal virtud se prescindió de toda intención 
hostil. 

Los víveres hablan concluido, los calores eran 
abrasadores, los roclos en las noches parecían 
aguaceros, habia muchos enfermos: en Matamo- 
ros no habia víveres ni para el vecindario; los 
reclamos de los gefeg al general Filisola para 
que los -sacase de aquella situación se asemeja- 
ban á un motin; por consiguiente no quedaba 
mas partido que tomar la ofensiva ó emprender 
la retirada. Para lo primero no habia mas qae 
hombres y buena voluntad. Añadiendo á esto 
que la suerte del presidente y prisioneros depen- 
día de los movimientos del ejército, se hizo ne- 
cesario tomar el segundo partido; y dadas las ór- 
denes al efecto se emprendió la retirada teniendo 
en consideración que como uno de los artículos 
del tratado decia que faltando á cualesquiera de 



PARA LA GUERRA DE TEJAS. 4lSd 

BUS términos serian nulos todos los otros, en to- 
do tiempo ]>odria hacerse esto y volver sobre 
el eaemigo con las fuerzas y medios que no exis* 
tian entonces* 

En marcha el ejército para Matdnrlorós confor- 
me á lo dispuesto por el general Filisoln, y es- 
tando acampado en el punto llamado la J^liiaf 
se recibieron del supremo gobierno laé comluii* 
caciones siguientes^ 

PRIMERA. 

SECRETARIA DE GUERRA Y MARINA. 

Sección central — Mesa 1? — 'Exnio. Sr. — ^Con e! 
mas profundo sentimiento se ha enterado el 
Exmo. Sr* presidente interino, por la nota oficial' 
de V. E. de 29 del mes procsimó pasado, d^ la 
derrota sqfrida el 27 del mismo, por la división 
que mandaba en persona el presidente, general 
en gefe del ejército, ocurriendo la nmy lamenta-* 
ble desgracia de que S* E. cayese prí^ioneto con 
otros gefes y oficiales.— El Exmo. Sr. presiiden-' 
te interino se consuela de algún modo conque 
un general tan esperimentado como V. E.,- sea el 
que obtenga el mando en el que espresamente 
loconiirmft. ^ 

El primer encargo que se hace á V. E. eé ef 
que se divija al general enemi^ exigiéndole pof 
medios decoi:osos la libertad del presidente ge- 
neral en geíe, o cuando menos mientras esfe 
punto puede arreglarse: las consideraciones de- 
bidas á su alta dignidad y a una-persona tan dis- 
tinguida en los faustos dé la historia americana,- 

44» 



1 



500 MEMORIAS 

y por cuya conservación se interesa la nación 
entera por gratitud y porque es el gefe de ella. 
Cuenta el Exmo. Sr. presidente interino con que 
V. E. dirigirá todos sus conatos á salvar el res- 
to del ejército concentrándolo para hacerlo mas 
respetable, citándole un punto conveniente para 
que pueda recibir víveres, sobre lo cual se dic- 
tan ahora las providencias mas eficaces. 
La conservación de Béjar es de absoluta necesi- 
dad para que el gobierno en vista de las circuns- 
tancias acuerde lo conveniente. La suerte de 
todos los prisioneros es muy interesante á la na- 
ción, y se le encomienda á V. E. el que procure 
aliviarla autorizándole desde luego para qne 
pueda proponer canges, y para qye se conserve 
con este fin' y por exigirlo la humanidad, la vida 
de los prisioneros hechos y por hacer al enemi- 
go. V. E. conoce las consecuencias que pudieran 
sobrevenir de una imprudencia cometida en es- 
tas circunstancias; pero, nada de esto teme el go- 
bierno porque conoce cuánta es la pericia y celo 
de V. E. Con tal motivo tengo el honor de ofre- 
cerle mi mas distinguida consideración y aprecio. 
Dios y libertad. México, Mayo 15 de 1836.— 
Tiírnd. — Exmo. Sr. general D. Vicente Filisolat 
segundo general en gefe del ejército de opera- 
ciones sobre Tejas.*' 

SEGUNDA. 

SECRETARIA DE GUERRA Y MARINA. 

Secdm central. ^^Mesa If— Exmo. Sr.— Por •* 
eomunicacioQ de V. £• de 28 del pasado se k' 



Para la gu^r ra de tejas. 501 J 

enterado el Exmo. Sr. presidente interino de las 
ordénes que comunico á V. £. el Exmo^ Sr. pre« 
sidente general en gefe después de haber sido 
hecho prisionero, y de la carta que también le 
escribió^ Aprueba S. E. la conducta observada 
por V. E., á quien nos es necesario advertirle 
que prisionero el general presidente no disfruta 
de libertad, y que las resoluciones que dictare 
naturalmente procederán de la violencia que le 
hagan los enemigos. Por esto quiere el supre- 
mo gobierno que V. E. obre con suma prudencia 
y que procurando no comprometer en manera 
alguna la vida del ilustre general Santa Anna, 
huya también de empeñar el honor de la nación, 
la que está muy distante de abatirse por un re- 
ves de los que son tan comunes en la guerra, y 
que sí tiene importancia, es debida solamente á 
la circunstancia dolorosísima de haber sido he- 
cho prisionero el presidente. 

Eu ningún caso se comprometerá V. E. al re-» 
conocimiento de la independencia de Tejas, por- 
que este acto es nulo por sí mismo, y la nación 
jamas pasará por él. Pero todo se deja á la pru- 
dencia de V. E., y le recomiendo de nuevo y con 
la mayor viveza todo lo que la nación y el supre- 
mo gobierno se interesa en la salvacicn del ge- 
neral presidente. Reproduzco á Y. E. las pro*' 
testas de tni mas distinguida consideriaicion. 

Dios y libertad. México, Mayo 15 de 1836.— 
Tome/,— -Exmo. Sr. general D. Vicente Filísola." 

Con estas comunicaciones en las que se apro- 
baba la retirada del ejército, se decidió el ánimo 

44#« 



5dá BÍEMORÍAé 

del general Filisola á continuarla, camo lo verí^ 
ficó con dirección á Matamoros. 

El gobierno habia sentido en tan alto grado la 
derrota de San Jacinto y la prisión del general 
en gefe, qne para significarlo á la nación, espi- 
dirf las circulares que insertamos á continuación. 

CIRCULAR DE LA SECRETARIA 

DE HACIENDA* 

"Por las noticias qué comunico al Diario del 
Gobierno de hoy, se impondrá V. S. del suceso 
desgraciado^ ocurrido en Tejas¿ del cual resulto 
quedara prisionero de guerra el Exmo. Sr. gene- 
ral en gefe, benemérito de la patria, y presidente ^ 
de la República D. Antonio López de Santa-An- 
tia. Sin esta desgracia muy poca importancia 
militar hubiera tenido tal suseso, mas por ella 
la nación entera se halla comprometida á des- 
plegar todos sus i*ecursos, hasta conseguir la li- 
bertad de su primer magistrado, y dejar bien 
puesto el nombre mexicano. 

Por las otras secretarías del despacho", se exí- • 

ta el celo y patriotismo de las autoridades é in- 
dividuos del resorte de ellas, pata que cooperen 

á esos interesantes fines; y cumpliendo yo lo 
mandado por el Exmo. Sr. presidente interino, 
dirijo á V. S. esta domunicacion con igual fin, 
lidongeándome de que no menos sensible V. S. 
y los individuos de hacienda de su mando, que 
lo han sido por el suseso cuantos aprecian la dig- 
nidad de su patria y la del geSe que ella quiso 
darse, que son todos los mexicanos, contribuirá 



PAtlA LA GUERRA DÉ TEJAS. 503 

con la autoridad que las leyes le han confiada, 
y con su celo individual, á ecsitar el de sus su- 
bordinados, para que en los esfuerzos patrióticos 
de todos vean los enemigos de la República que 
los. reveses no abaten su ánimo, y sirven al con- 
trario para hacerla mas fuerte. Pero en lo que 
principalmente debemos poner nuestro conato 
los que tenemos el honor de servir en el ramo 
de hacienda» porque en ello servil-eraos mas pro^ 
vechosamente, es en trabajar Con la mayor cons- 
tancia para aumentar los productos de aquella, 
tomando el mayor empeño en agit¿\r el pronto 
cobro de los créditos activos, perseguir á los de- 
fraudadores de las rentas, cuidar de la economía 
en los gastos, consagrar al desempeño de núes-* 
' tros deberes no solamente las horas diarias de 
ordenanza, sino las estráordinarías que fueren 
precisas, y promover cuanto creamos útil al ser- 
vicio público. 

El Exmo. Sr. presidente espera que V. S. al 
circular á sus subalternos esta comunicación, les 
haga ademas cuantas prevenciones particulares 
crea propias del caso." 

(Se inseHó en el Diario del Gobierno de 3 de Ju- 
nio se circuló por la comisaria general de México en 
6, y por la dirección general de rentan en 21 de Ma* 
f/o bajo el mmero 213 diciendo.) "Trasladóla á V. 
S. para su inteligencia y puntual cumplimiento 
por todos los empleados de esa oficlriaj pártici-» 
dilndole á V. la inserta suprema orden con las 
advertencias que estime correspondientes, á cu- 
yo fiin le acompaño ejemplares de esta circnlari 



504 MEMORIAS 

avisándome Y. desde laego su recibo, y oporta* 
ñámente las resultas." (1) 

En el mismo sentido se espidió útra circular para 
la secretaria de relaciones en dicho dia 20 de Mayo^ 
exitando á comervar la tranquilidad y él ordena y i 
las autoridades á desplegar su celo y energía para re- 
primir todo movimiento dirigido á alterar la paz^ | 
añadiendo que cuantos intenten alterarla sean cantiga' \ 
dos con todo el rigor de his leyes ^ y se insertó en el Dio- ' 
rio del Gobierno de 21. 

Lo propio se hizo por la secretaría de guerra en di' 
cho dia 20, y enlode Junioy como se manifiesta en los 
Diarios del Gobierno de 22 de Moyo y 17 de Junio, 

Lo mismo se ejecutó por la secretaria de justicia en 
24 de MayOj según se ve en el Diario del Gobierno 
de 27. 

CIRCULAR DE LA SECRETARIA 

DE GUERRA. 

**E1 presidente interino de la República mexi- 
cana á los habitantes de elTa, sabed: Qae para 
manifestar el justo sentimiento de la nación y 
del ejército por la captura det benemérito de Hi 
patria, presidente general D. Antonio López de 
Santa- Anna, se observará lo prevenido en los ar- 
tículos siguientes: 

1? En la orden diaria del ejército de las placas 
y de todos los cuerpos, se asentará el período 
siguiente. — En 21 de Abril de 1836, fue hecho pri* 



(1) Esta circular está tomada de ía cofoccion del Sr. 
Arrítlaga, de quien son la» notas que van de letra gutbí* 
va.«*£L Rbdactor. 



PARA LA GUERRA OC TEJAS» ^ 505 

sianero el presidente de la República, general D. An^ 
ionio López de Santa-Anna, peleando por salvar la 
integridad del territorio nacional. 

2? Mientras daré en prisión S. E. el presiden* 
te de la República, se pondrá á las banderas y á 
los galones de los cuerpos del ejército, un lazo 
de crespón negro» 

3? El pabellón nacional se pondrá eil las for- 
talezas, plazas de armas y buques nacionales á 
media hasta, entre tanto no obtenga su libertad 
el presidente de la República. 

México, Marzo 20 de 1836." 

(Se drcídó por la referida secretaría de guerra en 
él mismo dia 20. Se publicó en bando de 21, se inser^ 
tá en el diario del gobierno del propio dia, y se circuló 
por la inspección de milicia activa en- 2^.) (1) 

El dia siguiente de recibidas en el ejército las 
primeras comunicaciones, continuo este la mar-* 
cha para San Patricio y pasó el Rio de las Nue-* 
ees, reuniéndose el dia 4 de Junio la caballería 
del coronel Andrade» 

Juzgando la situación del ejército, sin víveres^ 
con enfermos que se aumentaban diariamente, 
creyó el general Filisola apresurar la marcha 
cuanto fuese posible, si quería que Uegage par-^ 
te del ejército á Matamoros. 

Al amanecer del dia 9 se recibió del generai 
Urrea una protesta contra la retirada del ejérci-' 
to, dimanada de los informes que habia dado al 
gobierno contra el general Filisola y de la cer- 



(X) Nota^ del Sr» ArríUaga de cuya colección «e tiat 
tomado la antoñor circular.— El Rb0Agtoiu 



ti 



\ 



QgHir MEMORIAS 

teza que tenia del nombramiento que fie lé haMa 
hecho por el supremo gobierno para snbstituir 
en el mando al general Filisala. 

Que esta asereion sea cierta^ lo comprueban 
los partes qne el general Urrea dirigió al gobier- 
no, y la comunicación siguiente que recibió el 
general Filisola en las .Motas de Dona Clarea por 
la que se nota á primera vista un cambio súbito 
en las intenciones del gabinete mexicano, desde 
el 15 de Mayo fecha de la primera que hemos 
insertado al 19 en que se fechó la segunda, dice 
así: 

SEGRETAKIA DE GUERRA Y MARINA. 

Sección centraL-^Mem 1? — Exmo. Sr. — En mi 
comunicación del día 15 tabe el honor de trans- 
mitir á V. E. la voluntad dé S. E; el presidente 
interino acerca de los graves asuntos de que tra- 
tó en sus notas de 25 y 28 del pasado; y ahora 
por su orden debo reiterar! ei que desde la pri- 
sión de S. E. el presidente carece de libertad y 
que no deben hacerse otros sacrificios que los 
absolntamente necesarios para poner á cubierto 
su existencia sin mengua del honor nacional. El 
exige que V. E; procure á toda costa conservar 
las conquistas del ejército, y no dar lugar á qüc' 
los enemigos se alienten con un movimiento re- 
trógrado que pueda equivocarse con la ftiga. 
Considere V. E. cuánto deberá costar rehacerse 
después de los puntos que se abandonen; y por 
esto quiere S. E. el presidente interino que V. E. 
concentre las fuerzas en puntos «ostensibles, y 
que no abandone ottos que los muy distantes eñ 



PARA LA GUERRA DE TEJAS. 507 

lop que sus guarniciones pudieran hallarse com- 
prometidas. Mientras nías imponentes, sean laa 
fuerzas dej ejército mas segura debe considerar- 
se la existencia de S. £. el general en gefe, quien 
no puede usar de su libertad ni acordar lo mejor 
y mas conveniente á la nación. A ella es V. £♦ 
altamente responsable, y no debe consultar á 
otro principio que á la conveniencia pública, ni 
obrar por otras reglas que la 9 sabiamente detar 
liadas en la ordenanza general del ejército. 

La conservación de las posiciones ventajosas 
del ejército es tanto mas necesaria cuanto que 
el gobierno obrando con la actividad y energía 
que sus deberes ecsigen, se ocupa de organizar 
una división de 4000 hombres, que se embarcará 
en Veracruz con dirección á Matamoros, para . 
reforzar el ejército y ponerlo en una actitud im- 
pqnente sobre los enemigos. Reitero á V. £• 
la orden de hacer una formal intimación al ge- 
neral enemigo sobre la libertad y buen ti-ato del 
general presidente y de los prisioneros, para 
que el honor nacional y aun el de V. E. queden 
bien puestos. 

Fijos los ojos de la nación en V. E., está com- 
prometido á hacer respetar su honor, y éste no 
se salva presentando al ejército de una manera 
desfavorable que pueda avivar el orgullo de los 
enemigos. Béjar en una dirección y los puertos 
en otra serán el apoyó de las operaciones ulte- 
riores mientras puedan conservarse, deben ser 
conservados bajo toda la responsabilidad de V. 
E. como general en gefe, á^quien ofrezco mi? 
consideraciones. 



508 MEMORÍAS 

Dios y libertad. Méxica, Mayo 19 de ISSé. 
— TomeL — Exmo. Sr. general D. Vicente Filisó- 
la, segando en gefe del ejército de operaciones.'* 

Una comunicación tan inesperada hizo titubear 
al general Filisola por un momento; pero consi- 
derando que no se le podia dar cumplimiento dn 
las ' circunstancias en que se hallaba él ejército, 
quiso oir la opinión de los genei*ales, convocan- 
do una junta en la que se decidió; que no siendo 
posible emprender la marcha al interior dé las 
colonias, se continuaba para Matamoros, donde 
con los ausilios necesarios se tomaría la ofensi- 
bacon la probabilidad de mejor éxito en la cam-^ 

paña. 
En consecuencia se siguió la marcha^ y el diá 

12 de Junio al llegar á un paraje llamado Chilti^ 
pin^ se recibió la orden para que el general Fili- 
sola entregase el mando del ejército al general 
Urrea como se ve á continuación* 

SECRETARIA DE GUERRA Y MARINA. 

**Seccion central. — Mesa I? — Éxnio. Sr. — I)e- 
seando el Exmo. Sr* presidente interino que V. 
E. reponga su salud quebrantada por los traba- 
jos de lá campaña en que ha prestado buenos 
servicios á la patria^ ha tenido á bien relevarlo 
del mando en gefe del ejército de operaciones 
que interinamente desempeñaba desde la iñfaus*" 
ta prisión del presidente de la Repúhlica* 

S. £. ha tenido á bien nombrar para que le su- 
ceda interinamente al Sr. general de brigada D. 
José Urrea, á quieü V. £. se servirá dar á rece* 
nocer en el ejército. 



TARA LA GUERAA DE TEJAS. 509 

S. £■ me manda que le dé las gracias por su 
comportamiento, y que lo faculta para residir es 
Honterey, Leona Vicario á en Matamoros, segua 
le convenga, disfrutando el sueldo de general 
empleada 

iMos y libertad. México, Mayo 31 de 1836— 
Tornd^—'Exmo. Sr. general D. Vicedte Filiaola." 



Toti. n. 



- — ":v _.■«.» <• . » 1^ *>- 







COH€]Ll¡rS]I<Dn« 



Todo el qae tiene una opinión politfcs, 
ti0ne derecho para enunciarla librementa. 
Pero hay otros enemigoe de los gobiemoa 
no porque prefiérala ]a república á la mo- 
narquía, la democracia á la aristocracia, sí 
no porque todo lo que fija la máquina pof 
Htica, todo lo que es orden, todo lo qua 
hace colocar en su lugar respectivo al hom- 
bre recto y al malvado, al honrado y ca- 
lumniador, les es contrario y odioso. 

Baruave, en la asamblea firaucesH. en 
J79I. 

^Se aquí €fl téi'miria de la famosa campaña de 
Tejas en 1836, que hemos procurado bosquejar 
con la imparcialidad, esactitud y buena fé que 
nos ha sido posible; y aunque hay multitud de 
hechos que como dice Hermosilla, el pais mas 
limitado, presenta siempre en una época seme* 
jante por corta que »ea; también hemos seguida 
en esta parte el consejo de este sabio, prescin- 
diendo del empeño de dar razón de todos ellos, 
ora porque no estén todavia á nuestro alcance, 

45» 



512 MEMORIAS 

ora porque aunqne lo estuviesen no jazgamos 
conveniente mencionarlos tales como los cora, 
prendemos; y ora en fin porque tampoco olvida- 
mos que para que este género de trabajos pueda 
ser útil y servir de lección álos pueblos para 
quienes se escribe, es indispensable que se limi' 
tena las cosas que presentan ciexto interés ge- 
neral, y cayo eopocioaiiento pueda acarrearles 
algún bien, ó evitarles algún mal. Por ésto se 
ha dicho, que si con arreglo á estos principios se 
refundiesen ahora todas las historias que ecsis- 
ten. ¡A cuan poco quedarían reducidas algunas 
de las muy voluminosas! 

Sin embargo, nosotros no hemos. |>retendido 
trazar ninguna, sino presentar los datps que te^ 

nemos para que la escriban otros hombres mas 
capaces y msis afortunados, a quienes se los le-* 
gamos con tanta mayor voluntad, cuanto es la 
con que deseamos que aquella salga algún dia 
tan perfecta y tan completa, cómo no nos ha sido 
dado, que saliese de nuestra humilde pluma; y 
tan imparcial y depurada como se oponen á que 
lo esté todavía las exageraciones del espíritu de 
partido, que por desgracia ha dividido á los me- 
xicanos, y el que á su vez ha podido inspirar á 
los escritores extrangeros que han pretendido 
poner raano en ella, para hacerla servir á sus íih 
tereses personales, ó á los^ de las naciones' cuyo 
nombre ó miras políticas, han creído compróme^ 
tídos de alguna manera en los susesofi <> en las 
oonsectt^^acias de la guerra de Tejas« 

En esta consideración se nos habrá dedisimiH 
lav la oacuaioAU y aun ssoaci^s^, (1) que se no^ 

* 'I ' ■■!■■ ■■■■■ 11 »■».■■ m i I I ■■»ii«^. w— ^^»* 

(1^ Véase la nota l*que va al. fin. 



PAKA LA GUERRA D£ TEJAS. 513 

taran en esta segunda parte, porque no ha de- 
pendido de nuestra voluntad otra cosa. Deja- 
mos por tanto la disipación de la una y el com- 
plemento de la narración de los otros, á quien 
tomare á sü cargo llenar el periodo que se mar- 
ca desde el fin de estas memorias basta la agre- 
gación de Tejas á la República de Norte-Amé- 
rica-, el de la guerra que con este motivo se tra- 
jo á los mexicanos y el término en que conclu- 
yó, desmenbrándoies mas de ciento cincuenta 
mil leguas cuadradas de su suelo. Tampoco 
nos proponemos traer ajuicio, ni ala administra- 
ción de 1836, que suspendió la campaña contra 
las colonias rebeldes, ni á los generales que la 
hacian; porque con lo referido creemos ya es 
suficiente para dar materia á las mas graves me- 
ditaciones de los hombres concienzudos y pers- 
picaces, á quienes ha cabido en suerte dirigir 
los destinos de nuestra nación, y de quienes es- 
ta espera que se afanen por alcanzarle en bien 
estar y su gloria, tan altamente comprometidos 
en la terrible crisis que acabamos de recordar* 
En tal consideración, y en la de que nuestro 
trabajo no ponga en algún tiempo olbstáculo al- 
guno á la verdad de la historia y se puedan sa* 
car de ella las lecciones que siempre encuen- 
tran los que las buscan de buena fé, hemos refe- 
rido la derrota y prisión de el general Santa- 
Anna, en San Jacinto, según las ha descrito, sin 
añadir ni una sola especie de nuestro propio con- 
cepto; porque como mexicanoshemos temido pa- 
recer parcíalesi y sustituir nuestros sentimientos 

de nacionalidad en lugar de la inteligencia y 

45*» 



514 BlEMdttiÁá 

biién criterio qae se necesita para juzgar Áé és^ 
tos hechos; que sin embargo no hemos podido 
considerarlos, sean cuales fueren los aspectos 
en que los hayan querido presentar los émulos 
de nuestra nación, sino como tan comunes y na- 
turales que en iguales circunstancias no podrían 
por sí solos empañar el lustre, ni afectar en lo 
mas mínimo el honor de otras naciones, que á su 
vez también los han esperimentado: y por corí- 
siguiente tampoco pueden afectar el de nues- 
tro ejercito. 

Pero yá c[ue licnios vuelto á mencionarlos 
séanos permitido observar, para nopermane-' 
cér como indiferentes á liada de cuanto pueda te- 
ner relación con el buen nombré de nuestra patria, 
que Napoleón mismo preocupado solamente del 
pensamiento de no interrumpir la prolongada 
serie de sus triunfos, cayó mas de una vez, sin 
préveerlo, en líianos de sus enemigos; y auriqué 
lá elevación y fuerza de sil alma, loa recursos d.^ 
su genio y el prestigio que rodeaba ya sd nom- 
bre, le bastaron para salvarle y salvar al raism'o 
tiempo sd nunleró'sd estado mayor, que bien pu- 
diera llaftiarse en hipérbole, la legión rfe hérocÉÍ 
y reyes que le seguia; estos afcontecimíérítos na 
han podido impedir que el mundo entero lo ha- 
ya aclamado, él mayor capitán del siglo. 

Respecto del general Filisolá, bíyo cuyas or* 
denes se retiró el ejército de las colonias teja- 
nas, menos podría estar bien en nuestra pluma 
ninguna especie de apología; tanto porque ya se 
le ha hecho al declarar sin lugar la causa qne se 
le habia comenzado á instruir, de orden del su- 



i 



PARA LA GÜEURA D£ T^AS. 5l5 

|S^ehio gobieifnO) para pdner en elaro su, condac- 
ta militar en aquella solemne ocasión; cuanto 
porque se tendria tal vez o por un desahogo del 
amor propio del general, o por una oficiosidad 
lisongera y por lo mismo innoble de nuestra par- 
cialidad, pensamientos de que igualmente esta- 
ncos tan ajenos, cuanto que debemos saber que 
no hay ley dé soberano, sentencia de tribunal ni 
detision de gobierno alguno sobre la tierra, que 
no se reconozcan sometidas al juicio de la pos- 
tjsridad: porque ésta es la única autoridad com- 
petente para elevarlas á 1^ categoría. de buenas, 
verdaderas y acertadas. No seriamos, pues, no- 
sotros quienes nos atreviésemos :í prevenir tan 
irrecusable fajlo. 

Pero subsistiendo también con relación al ge- 
neral í*ilisola las razones antes indicadas res- 
pecto del Sr. Santa Anna, observaremos, aunque 
de paso, que menos ha contribuido á consolidar 
la inmensa fama de Napoleón, la campaña que 
emprendió en 1812 al frente del p-ande ejército^ 
que le condujo hasta el Kremlim; desde donde 
hizo ostentación de dar leyes á la Francia, lo mis^ 
mo qu0 las dictaban á la corte de Moscou los 
zares que de antiguo habitaban aquel palacio; 
como habia contribuido ya desde 1807, la sabia 
circunspección con que después de haber ocupa* 
do á Varsovía evacuíira la Poldnia; pues así frus» 
tro el plan del emperador Alejandro, que se pi^o* 
ponia atraer al ejército francés á los píiises mas 
escabrosos y pobres del territorio ruso, fatigar- 
lo con las continuas escaramuzas y tado géne- 
ro de privaciones, y luego que lo hubiese visto 



516 BIEMORIAS 

debilitado por las penosas marchas y al tra- 
vés de un pais salvaje y eompletfimente asolado, 
tomar por su parte una vigorosa ofensiva 6, que 
aquel ejército no hubiera podido fácilmente ha* 
cerse superior. Y por eso uno de los generales 
de que mas se ha honrado la antigua Grecia, in- 
mortaliza su nombre con la célebre retirada de 
los diez milj que los inteligentes han parangona- 
do con las hazañas mas ruidosas de la historia; y 
todo el mundo la ha reputado como muy supe- 
rior en mérito, á todos aquellos triunfos en que 
ha tenido mas parte la buena fortuna, que el ta- 
lento y valor de los caudillos que las han gana- 
do contra sus enemigos* 

Mas sea lo que fuere de los sucesos á que alu- 
dimos y de la gloria ó responsabilidad, que por 
su participación en ellos, deba acompañar á los 
nombres de los generales de nuestra República 
en las edades futuras; en cuya cuestión, como ya 
lo dijiriios, no intentamos aducir ni pesar razón 
ninguna, ni menos decidir á favor de quien debe 
caer la balanza; no por eso desconfiamos tanto 
de nuestras propias convicciones que no nos 
creamos bastantemente seguros de ellas para 
proclamarlas, como creemos que se pueden con- 
firmar en el ánimo de nuestros conciudadanos 
por la lectura de estas memorias, y que pueden 
reducirse á tan corto número de frases como las 
siguientes. 

En primer lugar juzgamos: que así como la 
colonización de Tejas ha sido uno de los mas 
grandes y mas costosos tributos que ha podido 
pagar ninguna de las naciones Hispano-ameríca- 



PAAA LA GU£RRA DE TEJAS. $|Lt 

ñas, en su inesperiencia, ejx la difioU cai^eeca. ^ 
su ecsistencia política; e^te mismo peligra ^f^ 
gxúví constantemente amenazando á la nmeatra 
«iempre que al entrar en proyectos semejant^/i 
oo tenga muy á la ^ista las duras lecciones^ qnfi 
una dolorosa esperiencia le ha dejado, en reoom« 
pensa de su generosidad y de $u error infaltil; f 
siempre que sus hombres de estado (2) no empa- 
ñen toda la prudencia» circunspección y sabidiuri» 
de que son capaces, menos para precaver que ps^ 
r.i cortarlas funestas consecuencias, que como de 
una fuente inagotable emanarán todavía y pot 
mucho tiempo, de aquel primer paso, que se ha- 
cen sentir sin cesar, y se debe recelar que au« 
cnenten; pues ellas conspiran contra nuestra n^r 
«tonalidad y atacan directamente nuestro nom^i 
bre ante el naundo civilizado; que juzga de nueft^ 
tras desgracias con menos benignidad que noso.« 
tros mismos la» consideramos, y con la que tam^ 
bien miramos las de otros pueblos masantiguoa 
y mas sabios que el que actualmente compone- 
mos. 

También opinamos; que las revueltas políticas 
que desde nuestra independencia han trabajado 
á la nación, impedido la unión y concordia ^ntre 
0US hijos, la respetabilidad y observancia de lasl 
instituciones, la estabilidad y tranquila sucae^km 
de las administraciones iejítimas^ y el desaPr^oJl^ 
de los elementos todos de la prosperidad piiibU^ 
ca que abundan en nuestro suelo^ reconQc^l CiPe 
mo una de sus prúicip^lf^a cau$iia.s la iüñnemví 

(2) Véase el número 2 del a|)átuii«o« 



518 MEMORIA» 

del estrangcroj sin lá caal Tejas no hubiera pd* 
dido levantar el estandarte de la rebelión^ d pc^r 
nuestra parte hubiera podido escarmentarse á 
los facciosos y traidores^ que comenzando por 
dividir y contraponer las opiniones y los intere* 
868 de los hijos de una misma patria, concluye- 
ron por alzarse con la mayor parte de su territo- 
rio y lasí inmensas riquezas que en el se encerra* 
ban y escitaban desde mucho antes su envidia y 
su emulación. 

Por último, nosotros creemos, que atento este 
estado de nuestra patria y las desgracias á que 
lo debemos, no podrá jamas ocupar el destino 
á que nos parece llamada por la Providencia, y 
á que por mii títulos la creemos digna, sino por 
la fuerza que da la unión y el respeto que impon- 
ga á sus enemigos, levantándose formidable á 
reconquistar su gloria en los campos de bata- 
lla, siempre que la ocacíon vntlva á Ilannarla £^ 
ellos. 

A e^te pifopdsito ha dicho líoracio: l^uiíí non 
possit rerum concordia? Salustio: Rcgunm si boni 
erítíSy Jirmum^ sin malí inbcsillum, nam concordia 
parvae res etestunt^ discordia máximas dilabuntur^ 
Y ese mismo Napoleón tantas veces citado y dig- 
no de citarse en estas materias, probando que la 
fití¡rza armada es el principal sostén de los Estados^ 
al inculcar ,los mismos principios, decia á los ita- 
lianos en las elocuentes proclamas qne les diri- 
gia en 1805, después de haberse ceñido en la ca- 
tedral de Milán la Corona de hierro de Carlo- 
MagftOí—*^'» ^s- tiempo de que- la juventud qne 
vive en la ociosidad en las ¿rrandes ciudades 



^ 



PARA LA GUERRA DE TEJAS. 519 

dejé de temer las fatigas y los peligros de la 
guerra, y que se ponga á punto de hacer respetar la 
patria, si quiere que la patria sea respe- 



table." 



El olvido de estos principipios que tan alta* 
mente contribuyeron á formar el espíritu de lo» 
héroe» de nuestra independenciafá los que debe^ 
riamos hoy Ja suerte mas venturosa, y los que 
alentaron los generosos corazones de aquellos 
hasta dar la vida en los patíbulos, que era el ul- 
timo de los sacrificios que pudiera exigirle» 
nuestra patria y nuestra niza,- el olvido de esto» 
principio», lo repetimos, ha hecho fallar aun lo» 
cálculo» y congeturas mejor establecidas y de 
rafas alta probabilidad que sobre nuestros desti- 
nos, han enunciado los hombres inteligentes que 
observaran nuestra marcha desde la civilizada 
Europa. 

Mr. de Chateaubrianil, después de esponer la» 
dificultades que en su concepto podrían oponemos 
la política y los intereses de la Inglaterra, 6 de 
otras naciones, para llegar á ser completamente 
libres é independientes en nuestro continente; 
í'econocia como unas verdaderas garantias que 
debían asegurar nuestra suerte y nuestros pro- 
gresos, la influencia de nuestro clima, la falta de 
caminos y medios de comunicación, la incultura 
y estencion de nuestros desiertos y la insalubri^ 
dad de nuestras costas; confluyendo por asegu- 
rar, que **w bien podría ocuparse nuestro litoral^ se-' 
ria imposible avanzar ai interior J*^ 

Nosotros no podremos ir á interrogarle hasta 
la tumba, á donde todo el mundo le dirige los 



$2d HEMORXAS 

hamcnages de la admiración y del respeto vfM 
bien merecido de su parte, y á los que ios hx9r 
paao-americanos debiamos añadir los del agra- 
decimiento, porque cuando era miembro d«l g^r 
bínete francés, tubo la noble idea de unir sn cé- 
lebre nombre al de la libertad^ de la que el llama^ 
ba la segmé^ ^méricai sin Qompiromieter la qgtó 
gopsaba la ya emaneipa^f^i ni el principio ei^ %ae 
4?scaasában Iq9 ^bienios eur«>peo9; po^ q^ 4 
mas de ser imposible volverlo a la vida, teiu€^ 
riamos que el escritor ya citado, el ilustre cAOr 
^jero dn un rey ciudadano, nos hubiera ifi re- 
plicar que, 8i sus juicÚMi no han salid»9 mas^^aC'- 
tw, nosotras tampoco, por nuestra pfir4e hemo» 
m^c))a4o por la si^jvda que el tre^ponu (3) 
que siguiéramos; y que por lo núsma solisnieste 
h^miMf visto lo que él también habia di^bo, q9^ 
*'un pueblo que sale de un golpe de la esdavi- 
1^, precipitándose en la libertad, pui^ 4^^^ 
liar en la ^üarquia, que siempre produce el ^^ 
jpx^tismo*" 

Bi^a e^ qiia esto lo diría, como lo rej^timo» 
iiosotrpa, en muestra de un intericsgeiierose po^ 
la Suerte de los mesiicaBos, y con ^respeb^4^ 
se debe á la desgiracia de rm gran pueblo ^ 
ws^^^ la ha merecido. Porque, á la verdad, ^ 
pc^r Qonsecueueia neee^^aria. dé aqjoel^la, violen^ta 
traneicion, de las incesantes discordias domé^ 
cae que haa agitadonos desde entonces,, por » 
postración, y jdecialientQ í qui^ hap debida condtt* 
eirnos los frecuenten <;áa4)ios 4^ «ii^stitwfiiAVr. 4^ 



iVi V^sf) la ii(^ ^ q|ie tí al 4n* 



■MU«i**MM^ 



PARA LA GUERRA DE TEJAS. §21 

por la influencia invisible, pero eficaz y constan- 
te de los enemigos de nuestra prosperidad y de 
todo orden político entre nosotros, cuyas pérfi- 
das intenciones so han podido disfrazar mas o 
menos plausiblemente con la inconveniencia de 
la imitación que hayamos querido hacer de las 
instituciones del Norte qué arrancadas de su 
raiz solo podian ofrecer un aspecto florido y ri- 
sueño en el momento de transplantarlas, pero 
que no podrian permanecer por mucho tiempo 
sin marchitarse, y mucho menos llegar á zasonar 
los mismos frutos que rinden en su clima propio; 
io que no tiene duda es que los mexicanos han 
sabido hacer todo género de sacrificios por cons-» 
titúirsé solidaniente, y que para mejorar sus 
instituciones hasta donde les fuese posible han 
demostrado también cuanta senzatez podria de- 
searse^ y han admitido con respeto y con leal- 
tad las variaciones y reformas que se les han in- 
dicado como convenientes y saludables, y aun en 
los aciagos dias de su infortunio y dura prueba 
que acaban de transcurrir se ha visto á esta na- 
ción generosa, soportarlo con la magninidad que 
la éaracterízn, y de que solo es capaz el he- 
toisitio qué seria forzoso reconocer y confesar á 
Cualquiera de sus individuos que en la necesidad 
de conlbatir contra fuerza superior, prefiriese ele- 
gir el peligro de la muerte á la ignominia de ren- 
dirse, o del que por no renunciar á su libertad, pre- 
firiese QUE LO MUTILASEN (3): porquc en uno y 
en otro caso se acrisola y se embellece la verda- 



T-*- 



(3) Véase la ndta 3^ (jue va al fin^ 

ToM. 11. 45 



• '^tM^ ..^ 



522 MEMORIAS 

dera . grandeza sobre la que se aparenta por las 
medianías 6 nulidades afortunadas, que no pa- 
diendo estarían á prueba, tampoco tienen dere- 
cho á que las venere el mundo tanto como ellas 
se estiman á si mismas. 

Marche el tiempo, marchen los hombres, los 
sistemas que estos forman, los sucesos que ^e li- 
gan á sus respectivas aplicaciones, y las conse- 
cuencias de estos; vendrá después la esperiencia, 
- el desengaño, y la posteridad imparcial, recta, 
severa, é inflecsible para juzgar de todo, pondrá 
en evidencia hasta que punto sea, de la exclusi- 
va responsabilidad de los mexicanos el atraso y 
desventura de que se les hace cargo; si ha de- 
pendido de sq carácter, de sus hábitoj^ del índole 
de sus instituciones, del estado de su ilustración 
y moralidad ó de alguna inñuQncia estraña á que 
no hayan podido hacerse superiores con solo 
sus virtudes y sus esfuerzo»* Ademas, ella 
determinará sin la exageración ni la mezquindad 
de ideas que pudiera suponerse respectivamen- 
te en algunas de las naciones que hoy lo dispu- 
tan ¿cuál es la prez y verdadera gloria que ha- 
yan podido alcanzar nuestros enemigos, al cortar 
el vuelo á nuestras águilas vencedoras, y hacer- 
las retroceder en las márgenes de San Jacinto? 
' ¿Cuál sea también la que doce años después, le» 
han podido añadir sus triunfos en las fronteras de 
Nuevo-México, defendidas á mas de las armas» 
por mas de treinta leguas de desfiladeros y mon- 
tañas: en las márgenes del Bravo, donde nuestroí 
soldados mantenían tal firmeza contra las lluvia^ 
de balas de la artillería enemiga, que parecieran 



PARA LA GUERRA DE TEJAS. 533 

hiarallas de piedra á los mismos que las dispa- 
raban; en las playas de Veracruz^ en las ei^carpa- 
das sinuosidades del terreno de la Angostara; 
en Cerro-Gordo, Valle de México, y en las mis 
tnas fortificaciones y calzadas de esta capital? 
¿C(ímo en ntímero muy superior pudieron serba* 
tidas estas legiones, superiores también en entu-^ 
siasmo, en la justicia de su causa, y todo género 
de elementos á las que veniaií de fuera? ¿Pu-^ 
dieran haberse levantado mayores, ni en menos 
tiempo, y pudieran ser ó no mejor empleadas en 
la defensa del pais? O por el contrario, ^>ieria 
acaso que este, trabajado y falleciente por las 
continuas revueltas que desde su emancipación 
política, le han hecho ilusorias las esperanzas de 
mi prosperidad y arrebatado todos los medios 
y todas las oportunidades que ha tenido para aíian^ 
zarláj y tielido reducidos é poco menos que in- 
-significarites voces^ sus nías sagrados derechos^ 
l^erá, repetimos con rubor, qu« nuestra nación 
no tuviese ya ni la voluntad^ ni el entusiasmo 
que era necesario para defenderse á si misma; 
como lo tuvo en los primeros dias de su ser po« 
Utico, cuya generosa tendencki convirtió el Ma- 
quiavelismo en uno de los mejores elementos con. 
que preparaba la realización de los grandes pro- 
yectos en que soñaban los téjanos. En fin, ¿se- 
fi iffdéffeetible que, ^^tarde ó temprano se paga h 
sermdumbfe delof ftacionesV^ . 

Entonces quedarán resueltos todos estos gran- 
des problemas que nosotros rio nos atrévemeos Á 
dilucidar, por respeto á nuestra misma situación, 
por no rasgar mas las heridas que aun están ver- 

45* 



524 MÉMOitlAS 

tiendo sangre, y por no ecsasperar cruelmente 
los dolores de nuestra patria. Pero nos será li- 
cito esperar que también llegarán á resolverse 
en la época á que nos referimos, estas otras no 
menos graves y terribles dudas, que ocupaban 
diariamente las meditaciones del repetido Viz- 
conde, cuando viajaba por los desiertos de Pen- 
silvania, Virginia, Carolina, Luisiana, &c. 

¿Serán mas virtuosas y mas libres las generacio- 
nes anglo-sajonas en estos climas que las raza^ 
americanas esterminadas por ellas? ¿No traba- 
jarán la tierra esclavos temblando bajo el látigo de 
su señor, en aquellos mismos desiertos, donde el 
hijo de la naturaleza ha vagado alegre con su 
independencia? fJLas cárceles y los suplidos^ no 
reemplazarán á la cabana hospitalaria y 1& 
alta encina en la que no hay sino nidos de pá- 
jaros? ¿No acarreará la riqueza de los terre- 
nos de nueva adquisición^ nuevas guerras, nue- 
vos crímenes, nuevas desgracias á la hamanidadf 
¿Dejará el Kentucky de ser la tierra de sangféi Y 
los edificios de esos hombres, entre los cuales no 
descuella un monumento semejante á los que nos 
son tan familiares en nuestras grandes ciudades 
católicas, (por que el protestantismo^ que no hace to,- 
crificvos en favor de la imaginación^ y que es nu^vo ^ 
si mismo, tío ka Imantado, ni levantará^ aquellas tef" 
res y cúpulas con que nuestra divina rdijion ha corih 
nado la Europa y el suelo hispano-araericano) edi' 
ficios pues, tan diferentes, embellecerán mejorías 
riberas del Ohío y del Bravo, Gila y Coloradoi 
que los prodigios antiguos de la naturaleza Q^^ 
se admiran actualmente en ellas. 








(1) OsCURtOAD Y AUN ESCACES DE HECHOS. — Fñgt 

612. — Por esta misma consideración también nos deter- 
minamos á suprimir, aunque fuese á deshora, toda la 
materia de que habiaraos formado el cap. Y, y mas de 
la mitad del que ha salido en su lugar, j debia ser el 
VI de esta segunda partea y como esto se hizo en los 
momentos de entrar en prensa el Jolleiin^ del cual no he- 
mos tenido proporción de corregir ni una sola prueba, 
nos fué impasible subsanar el defecto que esta impresión 
ha producido en la combinación que debia formarse con 
las iniciales de los capítulos, tomándolas desde el Vil 
de la primera parte hasta el XXVI de esta segunda, cu- 
ya revelación hubiera sido mejor dejar hacer al tiempo^ 
si por las razones que se han indicado en éi prólogo átl 
redactor^ no hubiésemos crcido mas conveniente hacer* 
las por nosotros mismos Y aunque estamos persuadi- 
dos cuan imposible seria que hubiésemos acertado á pre 

cavemos de los otros muchos defectos que se advertirán 

45## 



526 MEMORIAS ' 

en nuestro trabajo, confiando en la beg;ninidad de núes-» 
tros conciudadanos habrán de disimularlos, en gracia 
del afán y premura con que la hemos emprehendido eo 
medio de muy graves atenciones del servicio público; 
sin otra ambición que la de contribuir á componer sw 
quie]:a una página de las que sin duda se echaban me« 
nos en la historia de nuestra nación. Pues como dice 
el rey D. Alonso XI. "Xoí sabios que fueron en los tUm- 
** pos primeros é fallaton los saberes^ et las otras cosas, 
^^ tuvieron que menguarían en sus pechos ó en su lealtad, 
<* si también nO los quisiesen para los que habían de ve- 
*' ntr, como para sí mismo 6 para los otros que eran en m 
*• tiempo,'*^ 



(2) Por la senda que el PRE6u^oÑiA.-^Pág. 520. 
— Seis 6 siete años después que Mr. Chateaubriand es- 
cribía su viaje á los Estados-Unidos, que es del qne he- 
mos tomado los conceptos que acabamos de transcribir, 
vimos circular con profusión un libro intitulado: ^^Ami- 
^' rica 6 examen general de la situación política de las di- 
*' ferentes potencias del continente occidental con conjetU' 
" ras sobre síi suerte futura y^^ en que su autor, que se di- 
ce ser tin ministro de aquella república en Una cprte de 
£urojia; coincidiendo liastd cierto |>unto con las opinio- 
nes de Mr¿ de Chateaubriand, que se inolin^ba a! esta- 
bléciraíéntó de monarquías constitucionales en ios nue- 
vos Estados hispano^americanos, obserrainlQ las pausas 
inmediatas y reniotas de los esfuerzos que costó su in- 
dependencia: sus sucesoij históricos qse han hecho cons- 
picua la época de su acaecimiento, y la situación que 
entonces [en 1828] guardaban los nuevos gobiernos que 
se habían establecido en estas dilatadas regiones, dice 
flsí! *'E1 pldn de dopittr directa y literalmente las insti- 
ftfciones de tos Éstnilos-Unidfas, asf en sus principios 



l^ARA LA GUERRA D£ tESXS. 527 

esenciales^ como en forma y denominaciones, es sin em- 
bargo con respecto á los otros Estados, demasiado lison-* 
gero á nuestro orgnllo nacional para no ponsidersM-lo á 
primera vista como plausible y juicioso* También debe- 
mos confesar que el ejemplo de un esperimento que ha 
tenido un resultado tan brillante es verdaderamente se- 
ductor; y no me seria dado el indicar que hubiera podi- 
do descubrirse un modo igual 6 mejor de proceder. No 
debe, sin embargo, cegarnos tanto una parcialidad para 
con nuestro gobierno^ 7 los que nos han hecho el honor 
de copiarlo, que no nos deje'ver el que los legisladores 
de hispano-América, al imitar literalmente las obras de 
nuestres sabios y patriotas, no han seguido precisamente 
su ejemplo* Estos tenían también buenos modelos, de 
que han estraido lo mejor que en ellos hallaron; mas no ' 
han seguido el principio de copiar puntual y absoluta- 
mente la forma de ninguno de cuantos gobiernos habia 
existido. Con razón podemos decir que no habia á la 
sazón ningún gobierno existente tan capaz de servir de 
modelo en la legislación como el nuestro lo es ahora^ 
mas debemos tener también presente que la virtud csen- 
eial de una buena constitución es su conformidad á la 
situación del pueblo que por ella se ha de gobernar^ 
Luego el hecho de que una forma dada de gobierno se 
ha probado en una nación y ha tenido un resultado feliz, 
en lugar de probar que producirá iguales Consecuencias 
enjugas las otras naciones, demuestra prima facie la evi- 
dencia de lo contrario^ porque con dificultad se encon- 
trarán dos naciones cuja situación no sea materialmen- 
te distinta en algunos puntos importantes. Por útil que 
haya sido una institución en otros paises, seria necesaria 
antes de poderñmitarla con seguridad el tener una evi^ 
dencia de que su operación seria en un todo igual; y aun 
en este plau de legislación hay el peligro inherente de 
que jamas podemos estar completamente seguros de la 
rectitud de nuestras observaciones, y los yerros cometí- 



&28 M&MoRiÁs 

dos en puntos de esta naturaleza, producen consecuen- 
cias duraderas, 7 casi siempre irremediables; Son tan 
importantes estas consideraciones, que los hombres mas 
prudentes han creido generalmente mas seguro el admi- 
tir por principio fundamental en la legislación el man- 
tener el estado existente de cosas^ y siempre que algti- 
nas circunstancias particulai*es exigian alguna altera- 
ción, el no escederse al hacer ésta, ni por conformarse 
á los conocimientos abstractos, ni por seguir,el ejemplo 
de los estrangeros, mas de lo que la misma ocasión re- 
quiera. Este es el principio que al parecer han seguido 
jos fundadores de nuestras instituciones* La indepen- 
dencia ha sido el grande objeto de la revolución, y «« 
adquisición se consideraba como el verdadero remedio 
para los males de que adolecia el antiguo sistema. Núes- 

• 

tra separación de la madre patria dejó sin embargo cier- 
tos vacíos en este último, y el principal objéfo de nuestros 
legisladores ha sido llenarlos del modo que mejor corres- 
pondiera ál espíritu que reinaba en otras partes de núes- 
tras instituciones, y á escepcion de esto, mantener estás 
Instituciones en el mismo pié que antes. Introdujeron nü ^ 
nuevo método de elegir los gobernadores y consejos en 
los diferentes estados, habiéndose hecho impracticable 
el usado antiguamente, y establecieron un nuevo pnnci- 
pió de unión entre los estados en lugar de la antigua co- 
tnun lealtad al rey. En casi todos los í-arílos^ dejaron lo 
mas esencial, como anteñormente estaba. Algunos anos 
después se vio que este principio de unión era dcfcctao- 
so, y como llevo dicho, una segunda generación de s** 
bios y patriotas introdujo otro; mas no han estendido sus 
innovadones á materias importantes, y con esta sois^ 
mejoría, el venerable movimiento de nuestras institucio- 
nes, quedó todavia en su primitivo estado. No sé si ¡0^ 
lejisladores Hispano-americanos hubietan procedido con 
mas seguridad 7 prudencia, si hubiesen Imitado en bsI^ 
punto al ejemplo de nuestros estadistas^ en lugar de eo* 



*ARA LA ÉIÜÉRRÁ DE TEJAS. ¿29 

pltcr HtJLé obras tan literalmente cdmo lo han hecho. Tan 
iiolo bajo el supuesto de que era muy parecida la sitúa* 
clon respectiva de las dos divisiones de América, se po- 
drift justiÜcar sti pian; j tenemos razón para creer, que 
ios legistedores de tlispano-america. procedieron bajo 
dickíi suposición. iParecerá presuntuoso el no asentir 
tot\ ellos ¿obre esíte punto^ mas á la verdad no puedo dis- 
cernir una grande semejanza en el carácter y situación 
de nuestros vecinos meridionales; y me parece al con^ 
thirío, que há.]r una dífereneia muy grande en algunas 
ütfoteHas itii{)ortaiités, lá ciial apenas es compatible con 
Una operacioü fácil y ventajosa de Jas mismas iostitu- 
ciónés en ambos casos. 

Puffde ciertamente de6irse,qúe la libertad es mi-prin* 
¿ipio de tanta ini portan ciá en sí mismo, ique donde quie- 
hi quÉf sé establezca uii gobierno, debe hacerse á toda 
costa libre y popular; y como ninguno es mas decidida- 
tnénté adicto á las formulas del gobierno popular que 
yo, ninguno tanipoco puede hallarse mas pronto á.ad? 
hiitir é insistid en qué se introduzcan universiHimente, y 
icón la rapidez posible. Mas si los amigos de la liber- 
tad quieren alcauzái* su objeto, deben ser tan prudentes 
y juiciosos, como sinceramente adictos á su causa ¿De 
qué sirve el levantar Hna fantasma de gobierno popular^ 
para verlft desaparecer dentro de algunas semanas, mé- 
«es ói años? Hablando seriamente ¿promueve esto, ó 
constitoye en lo mas mínimo el bien de tan grande ob- 
jetó?. ; ;.....:...;.......... 

La América española se hallaba también dividida*^u 
▼áfias provincias euteraraehte independientes, bajo el 
uombfe dé reinos 6 capitanías generales; Mas estas; á 
h) qire parece^ no' habían pensado jamad el plan Je una 
tonfedei'acion. Por consiguiente, jamas se le habid 
bciirridd á nadie en la nmérida meridional una unioil 
sustancialmente igual á la nuestra; iiias álgiinas de di- 

ToM It 46 



iS30 MEMORIAS 

chas provincias, stl organizar sus respectivos gobiemoi) 
procuraron dividir su territorio en estados independien- 
tes, á fin de reunir después estos Catados bajo el princi- 
pio federativo. Quizá seriaí injusto j prematuro el de- 
cir que este proceder ha sido indiscreto y arrojado^ Lo 
cierto es, sin embargo, que no se parece á Ifi conducta 
de nuestros legisladores, cuyas huellas, seg\iD parece, hai> 
querido seguir nuestros vecinos meridionales. Se pare- 
ce mas á }a que su conducta hubiera sido, si en lugar 
de tomar la división actual de estados, como parte de 
la base sobre que debian proceder» hubieran abolido es- 
ta división, j establecido un gobierno consolidado, por 
fttenersi! á las opiniones recibidas y al ejemplo de los es- 
trangeros. Si las diferentes porciones de Elstados-Unidos 
que. se han forn^^do en México» én ^1 Rio de Ja Plata jr 
en el alto Per6, presentan esteriormepte una ynioA co- 
mQ la nuestra, los principios porque respectivaní^''^^ 
en ellos se ha establecido esta unión, np t(i.n solo son 
diferentes, sino diametralmente opuestos^ 7 |^p ^sU c^o 
hallamos una prueba singular de lo peligrosa que ei la 
imitación directa. £1 imitar directamente una obra per- 
fecta de otro artista, símele ser, en efecto, el medio mas 
seguro de facerse original ei\ o.tra de un orden in* 
ferior. 

Preguntémonos pues^ ^si las instituciones de ios Es- 
tados-Unidos no eran compatibles con f| estado y P^^ 
racter de los habitantes de la Auiéric^ I^spañola» cuáles 
son las que mejor les convendrían? |Qué gobierno htt« 
hiera coincidido con el eistado existente de la propiedad 
y civilización para hacerlas' duraderas y per<nan«n- 
tcs? ....•••* 



Aunque no pretendo ingerir una opinión, con respecto 
á laK formas de gobierno que hubieran convenido tns^á 
la situación de la América española, ni mucho nieoos 



PARA LA GUERRA DE TEJ^S. SAI 

rece, muj dificiljel percibir el importante ekbiénto áe 
ppd^r pfíl^tioo^ quQ tesdaii á su dis^sícion, él cuál no 
eTÚuÚÁ aquí, en igUa) grado y bajo la misma forma, jr 
que aunque no lo han pasado enteramente por alto, hu** 
hieran podido valerse -de él eon mayor provecho al.£br*' 
ruar ...sus itistituolones; quiero decir» la religión. ' Algu<* 
nos ¡ti^jx desaprobado fn la-OonstUitcioii de aquellos n«te* 
TOS Estado^, el haber adoptado una religión establecidat 
j en algunos de ellos la. prohibición del ejercioio de to- 
das las demás* bfyio penas rigurosas. Esta. última. dáur 
sula .es sin duda imprudente, opuesta así á la politieft 
cpmo á la humanidad, 7 d^rectamenite perjudicial. al obr 
jeto que se quiere obtene/ por medio suyo. Mas en 
cuanto ^. ia primer,a, en iMgar de censurar ios omerioa^ 
nos, de Sur pqf haberse, propasado; cr^oal contrarió que 
1)9 han hecho lo J>a$tajite^ y q|ie la iiistitueion rejigioaa 
q^e ellos no h^u or^^do»- sino que e^ístia ya en todo su 
vigor, profundamente arraigada en la féi afectos y cosr 
umhrea del piiebtQi pqdq haberle usado muy adecuada 
y.j^tUmente» comp principal resorte de, la .basé mas im* 
portail^te. de la» nueva» ini^itpeiones políticas.' No es mi 
intención el mf^ei&lstar detenidamente cuál hubiera poh 
dido ser en tal caso el sistema de legislación y ad^ninia- 
Xrñcíop^' Q deno^iinar las funciones. de¡ los piéneip^les* 
ma^ktrados. Estns son, cQmparatiVomentef materiast 
de ninguna i Importancia en 'todos JiO0 gobiernos.* Fera 
en este caso se hiUiiera observada la gl*ande regla de ta^^ 
n\c^r, el espado existeiite , de las. cosas pior betse^del ni^evef 
sistema» y se hubiera puf^sto al rajismp tjempoc^-n- aeciori» 
un, elemento de pod^i^ c^y a influencia seria gup^ior á 
la de todos los demás, y eon el cual se pueden consolidar 
y arreglar el movimiento del mecanismo de cualquiera 
const^ucion^ _ 

''Si de. algún modo. son justas estad observaciones ge* 
nefalee sobi'e^ las instituciones políticas que se han es- 

46» 



**2 MSMORIAS 

taUecUo «n ím di^MMMí putes d« la «aerial españ» 
la, se düdace muaralnento el ^ae no hay necesidad de 
examinar deümidaiHenle laa da eada aria en paitieular, 
Toda* las ^oe han seguido na modelo corauo, son suma- 
«lente parecidas lo esterior de sus íónnula«,j enigiial gH. 
do merecedoras defaiobjeoianque seles h^e, de ^ue poco 
6 ttada se fitndaee en la situaron y carácter del píiéWo. 
Ateniéndonos & hw principios gieaerales, sin duda con- 
«luiremos el que deben sufrir numerosas é hnpertaotea 
«ataéiones, ante» de ponerse en un estado fijoj perma- 
nente. No debemos suponer, sin embargo, que p«ftjfle 
hay una probabilidad de que estas múlacioDes ocurran. 
fci situación política de aquellos países es desespenida; 
que los objetos que tanto tiempo han peleado por tlcan. 
zar. son waesecibles; y que «u dfesüno será el volver ala 
iwjeoioB d« España. Su independencia se puede ya te- 
wr por segnra, asf por la imposibüídad de España, c* 
■K> por el poder y recursos de los nnevos Estados. Na 
hay par consrguieníe un motivo para temer su futura .8- 
^cion á este ni i nmgw, otro Estad, éstrangero. Que- 
dará absol«t«««Bte á su arbitrio la Ibrmacion de m 
*ob«!rao8 y «odrán hgar para fundar, refonnfcr y me- 
jowr, hasta qo. p„ fe loa bay,n colocado sobré «« aa- 
tural y verdadera base^ 

Si com<» hoy lugar paia mpmitet soseíperimeato»,no 
han tenido un PUaíu^ enteramente Bueno, el hecho ni 
«» suigular n. aíarmabte, T«d* te halla todavía en un 
^tado 4e revehteion, y en coyéntara-tal es materia tan 
fáerf y familiar en taéa» aqueflo» países el frndar ó «^ 
fomaar a»a constitutííw, e6m« la es en un gobíerao de«^ 
^ targ* tiempo «síaMéeideptea/an estatuto onJlnario 
ftpubhcaf ««decreto íeah Ét m^or eoníyo éue ning«( 
^fVtr^piudé aaths, é, Bl fUB objeten hdaHifl^i» 
if ejemplo extranjero, y q„e obren por sí mismos ugnn 
un conocimiento o»ato de.fa situación interior. Con 
eMe «««s^ y el deseo mas sincero de su feKa éxito, de- 



J 



ÍAttA LA (SÜEltttA DE tElAS» 533 

bemos clejarlos por ahora á la voluntad del grande ái^bi'* 
tro de los negocios humanqs/V 



(S) PREriftlESE QUE LO HUTÍtASEWí Pág. 521. ^ 

es de -advertir ademas que en aquellos mismos días que 
«e arreglabap los tratados con que concluyó la guerra 
de los Estados-Unidos; Chihuahua se preparaba á re* 
Bistir una segunda invasión: los Valienteb californios tam- 
poco habían dejado las armas de la mano; los nuevo^ 
méxicos, aunque vencidos, pugnaban por sustraerse de 
la riiieva dominación: los distritos del N. £. de México 
se resignaban á defenderse de los contra-guerrilleros, y 
preferían el saoueo y aún el incendio de sus hogares, á 
la ignominia de impetrar la protección del ejército qtie 
ocupaba la capital; y para mayor realce de la moralidad 
é ilustración que se ha querído negar á la mayoría de 
nuestros pueblos, se ha visto después que ratificados los 
tratados de la paz, se rechazó^ se reprobó, y se persiguió 
de muerte á Ion misny>s mexicanos que proclamaban su 
descoüocimiento, y que se le negase su cumplimiento*- 



®©^^^ 



46M 



«> 



.\ 




f ARA LA MEJOR INTELIJENCIA DE CUANTO SE REFIERE E\ 
IkA» ANTBCBDBNTES MEMORIAfl DAMOS IiA 8IONIKNTB 

fí0TICIÁ E^TADtSTItíÁ 

TEJAS. ' 

Pscrita por el Sr. general D. Juan Nepomucenq 
,^lmQtue^ H publicada en 1836t 

<|E&A posición j^eográ^c^ de Tejas es ^Uipatheh-' 
te ventajosa para su CQtbercio> (joldcádo este 
territorio sqbre pl goífp de México y entre la re-, 
pública del Norte y los Estados-^Mexicaños, e$ 
fácil ver la situación privilegiada en que se ha* 
Ha para la. esport^cion de sui^ frutos. Ctueda, 
pues, á su elección escoger el mercado que mas 
le convenga para la venta de sus algodones, pie- 
les preciosas, tabaco, maiz, maderas, carne sa- 
lada y otras producciones ¿ que sucesivamente 






536 KgMOWA# 

se va de(^«»ir4o la ioilMstria. áeedtt» laboriosos 
colonos* El próximo re conocí rpiento de nueS'* 
tra independencia por la España y las bases de 
un tratado ventajoso para ambas naciones, debe 
especialmente serlo para Tejas por su proximi- 
dad á la isla de Cuba; y no puede caber duda en 
que pronto será el granero principal de la men- 
cionada isla* Sobr^ todq^ la abundancia de ríos 
navegable» y -ié bvirhov ptte^to^r^ulwque de po* 
ca cala» que hay en Tejas, da á este pais uña 
inmensa ventaja sobre los demás estados de la 
feder^i^oioo me;úcai)^, que no posieeor d^sgi^cia«^ 
damienrte Ifi mirona, fa^pijidad p^Ka la^ esparts^&n 
de sus frutos, y cuyo comercio esterior no pue-^ 
de Ser todavía eti muchos añors mas que pasivo* 
Por otra parte, su clima esi perfectamente adap^ 
tab!e á los ha1)itantes de Europa, y la emigra- 
ción es tan consideréI>HK q|i4 en menos de diez 
años su. población se ha quintiplicado. Última- 
mente, Tejas es posesión mas valiosa que tiene 
la República; y quiera Dios que nuestra negli« 
gencia no nos haga perder una porción tan pre- 
ciosa de nuestro territorio. 

Tejas se halla comprendido entre los 23 y d9r 
grados de latitud, Nbrté y los fí y Í5P de loíígíttttf 
Oeste de Washington. £inda poíretl^órté. con el 
teííitórío dfe Aríkánsast. por el Otíente, con el 
esfa4ó de la Luisjana: por el Sur, ton el estada 
de Taraaulipas y golfo de Hexifeó; y por el Oes- 
té, con Coahuilá, Chihuahua y territorio de Nuc- 
vo-México. Parece que este, pais comenzó á 
poblarse en principios del sigla pasado; y aun- 
que con algunos obstáculos, llegaron á verse va^ 



PARA LA GUERRA DE TEJA8. 589 

tias haciendas muy ricas en ganado menor y iha^ 
yor y én caballadaSt Todavía por el afio de tf 
60 contaban mas de 100|1^ cabexas de ganado, y 
eOmo 40 d 50$ caballos ooansos; pero á princíi^ 
•pidB.dal ano de 1810 hubo ana irnapcion tern- 
b^e de indios bárbnroüi que ^^truyeron la^ mb^yói 
parte de aquellos ganado«^ y también los esta- 
UctiiAientos que se bailaban á alguna distancia 
de las poblaciones grandes. De^de entonces da¿ 
ta la decadencia . de Béjar, Bahía del £s|MrUu-^ 
S;i'Tto y Nacogdoches, únicos pueblos m($&ica^ 
nos que han podido subsistir en medió de las 
calamidades de que se han visto rodeados,, y que 
desaparecerán completamente si euanto ailtes 
no se remedian sus males¿ Después de la inde** 
pendencia de México, quedó Tejas^ bajo el im- 
perio de D. Agastin de Iturbidet eotni) provin^ 
cia, mandada por un gefe político y militar, que 
se denominaba gobernador. Bl último que hth 
bo edn este título fué el Sr. coronel H. José fl^ 
U2 Trespalacios. Habiéndose después consti*- 
tuido la nación bajo la forma de gobierno í^éderaU 
l^ejas fué unidoá Coahuila,y se formó de ambaiá 
pi'ovincias lo que boy conocemos por estado d0 
Coahuila y Tejas. La legislatura eonstituyetatq dé 
este estado dividió luego su inraengo territorloenl 
tres departamentos, siendo uno de ellos eoniH 
ptiésta4<^ todo el vasto pais comprendido elltréi 
los 28 y 35? de latitud llamado Tejas. . Postea 
riormente se hizo una nuera división^ eríguiendei 
un departaniento mas en Coabuiía) y últimamj^it^ 
te se crearon siete en todo di estado, cúatfo tú 
Coahmlfi y tres en Tejas, que son Béjar, Brazoil 
y Nacogdoches. 



A38 MEMORIAS 

Bl terreao es generalmente poeo elevado; pe* 
vo«!8e jioéde dividir en tres secciones bastante 
distintas: la primera,, plana, la segunda qnebra^ 
da ú hondulosa» y la tercera montañosa. La 
parte baja ó plana se estiende sobre la costa 
desde la Bahía del Sabina, qne es donde comien- 
ea nuestra línea divisoria, hasta el rio de las Nue- 
ces, y comprende una estension de mas de 130 
leguas de largo, sobre 20 o 25 de ancho en algu*- 
nos ' paragesí, y 5 <í 6 en otros. Esta parte pot 
el lado de Béjár y el departamento de los Bra- 
zos, es. escasa de maderas de cpnstruccion, y se 
eomp.ooe de inmensas llanuras; pero no así por 
ellado de Ffacogdoches^ donde abundan los pi- 
nos, los cedros, encinos y otros árboles grandes. 

La parte quebrada u hondulosa que comienza 
como á 6 leguas de la costa en algunos lugares 
y en otros' á 20 ó 25, 3e e$tiende por el lado del 
Norte hasta el rio Rojo de Natt^hitoches, y por 
ei Oeste hasta el nacimiento dp los nos Medina 
y Coloradó^.—^Siguen después las naontañas, y 
]íasaáas éstas hacia al Né O. se estienden otras 
llanuras inmensas que llegan hasta los confínes 
dé Nuevo— México y Chihuahua. Las maderas 
son mas o menos abundantes en las partes que- 
bradas d montañosas, y especialmente sobre las 
márgenes de los riosf estos corren regularmente 
de Norte á Sur y desaguan todos eti el golfo de 
Méxibío. Los principales de ^Ilos son el Sabi« 
na, el Naches, el Trinidad, él Bnizos, el Colo- 
rado y el Guadalupe. 

Tejas se halla, pues, perfectamente regado 
per-Ios éspresados rios^ y otros de menor impor- 



PAkA LA GUERRA DE TEJAS. 53d 

^Dcia, ^ende^ el Sabina hasta el Medina; y solo 
^e suele e&periaieii^ar alguna escacez de-agua 
entredi Naecej). y el rio Medina. Pero aunen 
este corto espacio que media entre los dos rios 
y que no pasa de 28 leguas, hay algunos arro* 
yos considerables como el Frió, la Leona y la 
Potranca en donde se ppdian hacer buenas po- 
blaciones, pa^ra facilitar los medios- de hacer al- 
gibes en los intermedios, presas o norias, lo cual 
es bien fácil, por que las Jluvias son abundantes 
y las sebeas son de poca duración* 

Tejas, ademas de su agricultura, debe tam» 
bien tener su industria fabril, pues sus rios pe^ 
queñfos le proporcionan los medios de estable^ 
cer rpáquinas de todos géneros, y ya cuenta con 
muyabui[idai|tes cosechas de algodón, y cria de 
ganado menor, que le dará la suficiente lana pa- 
ra manufacturar paños toscos y mantas qué ten* 
drán grande espendio por su baratura, entre las 
gentes pobres de nuestros estados. La madera 
también debe ser otro de los principales renglo-* 
nes de esportacion^ y lo stria ya, si no .s^ per- 
mitiese en Matamoros, Tampoco y otros puertos 
del golfo de México la libre introducción de 

JJl clima de Tejas varia según la localidad: en 
la CQsta, y ap.n á diez; o doce legu^ de* ella h^ciai 
al interior, ha^e en el verano un calor estraordi- 
narío, y suele salir el termómetro Jiasta los 96?i 
y en el invierno hace regularmente un frío rigu- 
roso y nieva con bastante frecuncia. Aunque no 
se puede decir que el temperamento de la costa 
de Tejas sea mortífero, tampoco se puede dejar 



hiÚ Menorías 

de confesar que es mal samo; üih etáh^Ügó^ édii 
éspoñerse poco al sol en él edtío, f guardar una 
dieta moderada en este tiempo; puede uno fácil- 
mente libertarse áe las calenturas y fríos qtic 
iielen incomodar á los transeúntes y 6 los (jaé 
hacen ^Iguna detención en los puertos por los 
meses de if unió, julio y agostot 

Luego que ya se entra al terreno quebrado o 
Ihontañoso^ se disfruta de un clima nías bénigíio; 
y atmque no puede llamarse tetíiplado, los fríos 
son poco rigorosos y los calores mas soportable^. 
AUi no hay niiigufaa enfermedad conocida, y eii 
verdad qué los médiéos que pasen de dbs o tres 
ho harán fortuna. En ninguna páftte de Tejaí 
M conoco el vomito prieto ni fiebi^fef amarilla. 

TÍejas abunda en cuadrúpedos de todas espe^ 
cies, como tigVes^ gatos monteses^ osos, cíbolos* 
venados^ nutrias^ castores, ákc^ y hay tarabieii 
variedad de aves jr pájaros curibsós. No es me* 
nos notable la abundancia de plantas, y ya ha 
penetrado hasta «quel teríitórío álgun botánicd 
estrangero de la soci<^ad de Edimburgo «jne nos 
dará á conocer dentro de poco tiempo lo qnc p<^ 
Pernos é ignoramos en este raiüa. T*ambien íie- 
fae Tejas minerales ricos, y aunque por ahora sé 
hace allí poco casó de Itís métales, se sabe qué 
hacia al Norte de Béjar poi* donde habitan los 
i^omanches, abundan la; minas de plata, cobrcj 
hierro y plomo; 

El territorio de T*ejas es niuy vasto; y yo cal- 
culo su estension sobre 214) leguas cuadradas» 
£s propio para el cultivo del algodón» el tabacoj 
la caña de azúcar, el maiz, eí trigo, las pap^^i ^ 
frij ol, el olivo, la uva, &c. 



FARA LA tSVERR.i DE TEJAS. 541* 

Lós terrenos más propios para el algodón y el 
tabaeó» sdn los que se hallan inmediatos á la coái* 
ta y á las márgenes de los ríos: los que se hallaa 
mas al interior, como á 20 o 30 leguas del mar^ 
producen mejor el trigo, el olivó, la caña y las 
papas. Pero generalmente hablando, lo que se 
produce ea una parte de Tejasj Be produce tam* 
bien en todo su territorio coa mas o menos abün- 
dancia. 

La población de Tejas Be estiende desde Bé- 
jar hasta el rio Sabiiiai y en esa dirección no 
hay mas que un despoblado de 25 leguas en que 
el viagero sufrirá alguna pequeña incomodidad^ 
Lo mas penoso del camino para ir á Tejaá es el 
espacio quo media entre Rio-Grande y Béjar^ 
que tendrá poco mas de 50 leguas, esto es por 
lo que llaman el camino de arriba^ que por el 
de Laredo hay mas de 65.-^Lo penoso del ca^* 
mino no es tanto porque este s^a malo, sino por 
el despoblado^ y la necesidad de llevarlo todo 
consigo, siendo en el verano tan escasa la agua^ 
que á veces es preciso cargarla en barriles pe^ 
queños 6 guajes.. I^or lo demás el terreno es 
plano y tan abundante de pastos, que se puede 
viajar con bastantes remudas y á buen paso sin 
iemor áe que carezcan de comida las bestias* 

Los indios bárbaros no son tan temibles co«' 
xno cuentan lós viageros, y basta reunirse díe2 
ó doce individuos bien armados, pa^a pasar cou 
seguridad desde México á NatchltocheSi 

El primer empresario para la colonizacioli de 
iTejas que se prieseiitci al gobierno mexicano, fué 
el padre de í). Bsteva^ F. Austin, quien tan lúe- 
f OM. 11. 47 



5á2 MEMORIAS 

go como se eonclayeí en 1819 el tratado de 1¡* 
mites entre la España y los £stá3os-Unidos de 
América, concibió el proyecto de pasar á colcH 
nizar dicho territorio, y en 1821 obtuvo permi* 
so del comandante general de Provincias In- 
ternas, para tntrodacir trescientas familias eS'* 
tr^ngeras, el cual fué después en 1824 aproba* 
do por el congreso constjtoyente. Sabiendo 
muerto el padre de D. Este van F. Austin, este 
siguió en la empresa con una constancia admira- 
ble, y tiene hdy la satisñtccion de ver realizaílas 
ras esperanzas, contando ya mas de 6 ^ almas 
en sn colonia. Esta fué al principio bastante 
hostilizada por los caranéahuaees, tahnacanoSf 
.guacos y otros indios salvajes; pero de estos los 
unos han quedado destruidos, y los otros han t^ 
nido que retirarse al interior del pais, por don- 
de siguen persiguiéndolos los nuevos habitantes 
que diariamente emigran de los Estados-ÜBiío^* 
Hay también en Tejas varias tribus de indios 
del Norte que han pasado á establecerse á nues- 
tro territorio, las unas con permiso del suprema 
gobierno, y las otras sin élj y á esto ha dado y 
está dando lugar el abandono en qdcse haMa^^ 
davía nuestra frontera* Ésos indios afbrtuúada* 
mente son medio civiNzados, y hasta 6h(ff^ ^^ 
mantienen en buena armonía con nosotros* I^^s 
principales son los cheróquis, sawanoSf kikí^P^ 
tos y chactas: los primeros áe hallan bastante ci- 
vilizados, y niuchos de ellos leen y escriben «» 
su idioma. Pero de todos estos particalff^^*» *^' 
como de la organización de Tejas, se podrí ftr- 
mar una idea mas exacta en la deswípcií^^ P^ 



t^AkA LA dUEkRA DE TEJAS. 543 

tic alar que hago de cada uno de los tres depat^* 
tamentos que se espresan á continuación. 

DEPARTAMENTO DE BE JAR; 

DIVISIÓN política. 

Sin embargo dé que basta ahora se ha creidd 
que el rio de las Nueces es la línea divisoria en-- 
tre Coahuila y Tejas, por aparecer asi en los 
mapaS) esto^ informado por él gobierno del Es» 
tado que en esto S4$ lia padecido un error por lo» 
geógrafos, y que la líiieá verdadera debe coraen-^ 
ftar en la boca del rio Aransaso, y seguiF hasta 
sü nacimiento: que de allí, por utia linea recta, 
debe continuar hasta encontrarse con el rio Me- 
dina, en donde se une con el de San Antonio; 
que siguiendo luego por la margen oriental del 
mismo Medina hasta su nacimiento, debe termi-> 
nar en los linderos de Chihuahua^ Los límites 
del departamento de Béjar con Coahuila son, 
pues, los que quedan dichos, (1) y con el de los 
Brazos los siguientes. Comenzando en la boca 
del rio la Vaca, stJ sube por su margen occiden- 
tal hasta el límite nleridional de la qiíe fué coló.*' 
nia de Green de Witt: dejando el rio, sigue el 
referido límite hacia el Occidente, hasta pasai^ 
el rio de Guadalu}^: volviendo hacia e\ Norues** 
te, sigue el limite occidental de la citada colonia 
hasta el camino que pasa de Béjar á Nacogdo* 

■ ■ I 1 ■ . ■ ■ ■ , - 

(1) Sin embargo de la demarcación do esos limites, 
H cott)nift de Me. Multen qcre, gegan ellos, deherirt estar 
sujeta á Rio-Grande, no lo está sino á Béjar, cjfie es la 
cabecera del Departamento mas inmediato á San Pa, 
tricio. 

47* 



f4. 

.<4. 



n 



544 MEMORIAS 

ches, y tomando desde este punto el rumbo ai 
Norte, se remata en el rio Rojo de Natchitoches. 

ESTENSION DEL DEPARTAMENTO 

DE BEJAR. 

La estension de este departamento es de 10 $ 
leguas tSuadradas mas que menos: su cabecera 
es San Antonio de Béjar, y sus principales po^ 
blackmes son el mismo Béjar, residencia del ge- 
fe de i)oIicía, Goliad ó Bahía del Espíritu SantOí 
Victoria (1) y San Patricio (2)< Cada departa' 
mentó tiene un gefe de policía ó político, que 
preside al ayuntamiento de la cabecera y qac 
debe cuidar del cumplimiento de las leyes gene- 
rales y* del Estado: es electo por el gobierno del 
mismo á propucísta dé los ayuntamientos del res* 
petítivo departamento. 

POBLACIÓN Y MUNiqiPALIDAD. 



Municipalidades. 

Béjar 
Goliad 
Victoria 
S! Patricio, 



Población en i Población ts 



1806. 
Habitantes* 



1834. 

Habítaidei» 

.-Ai. 

2400 
700 
800 
600 




4000 
Foliación total 

del 
Departamento^ 



■*.*■ 



(1) Eá 1.1 colonia de D. Martin de León, mexicanoi 
que ha muerto recientemente de Chólera-Mórbus. 

(2) E» la colonia del irlandés D. Juan Me Mullen. 



PARA LA GÜEfeRA DE TEJA*. 545 

Hav cuatro misiones á las inmediaciones de 
Béjar; pero solo dos de ellas tienen habitantes: 
las otras se hallan abandonadas, y lo mismo hit 
sucedido con otras dos que estabaií cerca de la 
Bahía del Espíritu Santo, (1). 

Hay varias colonias en este departamento; pero 
solo dos de ellas han prosperado: la uníi, que es 
de mexicanos, está sobre el rio Guadalupe, por 
el camino que vá de Goíiad á San Felipe; y la 
otra, que es de irlandeses, se halla sobre gY rio 
Nueces, en el camino de Matamoros á Goliad. 
La población del departamento de Béjar, á escep- 
¿ioií dé San Patricio, es toda de líiexicarios. 

ÉPOCA DE LA FUNDACIÓN DE BEJAR. 

Según los documentos del archivo de Béjar, et 
primer destacamento que allí se estableció por el 
gobierno español, fué en 1718, y se componia de 
un oficial y 50 hombres de tropas ligeras. Do- 
ce años después, en 28 de Noviembre de 1730, 
se erigió en presidio, y vinieron á poblar áílí 16 

familias de las islas Canarias (2) en número de 
57 personas de ambos sexos. 

GOLIAD. 

lia villa de Goliad, (3) está situada sobre la 

{I) S0IO en este Departamento no hay negros contra- 
tados en Tejasw 

(2) Los habitantes de Ins islas Canarias parecen ser 
los irías á ]í)ropós¡to para colonizar: ellos fueron también 
\m primepos pobladores de Montevideo, hoy repfíbíicrf 
del üruíruayr 

^3) El nombre de Goíiad que se d¡6 á laque era an- 
tes Bahía, parece ser intentado porla anagramo de Ili- 
daigQ, aunque es notable la falta de la h. 

47»# 



I 



546 MfeMtilAS 

margen izquierda del rio San Antonio, y sü ubi- 
cación no 68 de las mas ventajosas, porque se ha- 
lla áia falda de una loma de piso bastante desi- 
j^ual: está al sudeste de Béjar á distancia de 38 
leguas y como á diez del puerto del Copano. 

Victoria. 

Victoria se halla sobre el rio Guadalupe, á 9 
leguas de Goliad y á 10 de la costa. 

SAN PATRICIO. 

San Patricio está sobre el rio de las Naeceá 
como á 20 leguas de Goliad y á 5 de la costa: en 
ambas poblaciones se cultiva bastante maiz y al- 
gunas legumbres; pero todavía ningún algodón. 

PUERTOS. 

El Copano parece ser el puerto de mas calado 
tín Tejas, según las noticias que he adquirido en 
Béjar, pues tiene de 15 á 18 pies de agua en la 
barra, y 10 o 12 en toda la bahía de Aransasoí 
los buques pequeños pueden atracar á muy po- 
cas varas de distancia de tierra. Aunque M hay 
en el Cíípano ninguna agua cotriente. la llovedi- 
3Sa es buena y se puede fácilmente hacer algibesi 
TA punto del (jopano está perfectamente situado 
para uíia aduatia marítima: el terreno es elevado 
y hay bastantes maderas eñ sus inmediaeionesí 
el rio Aransaso está á menos de 3 leguas^ y el 
fiii*royo del refugio casi á igual distancia. Hay 
dos caminos de este puerto á Goliad, el uno car- 
retero y otro solo á caballo, y distará de aquella 



IPARA LÁ GUERRA DE TEJAS 547 

villa como 10 ^12 leguas. El fondeadero es 
exélente y puede admitir trias de Í00 buques. 
Dista de la barra como 8 leguas y ésta puede 
quedar perfectamente resguardada cóíi un pe- 
queño fbrtin en taboca de la bahía, según se pue- 
de ver por la carta de l^ejas. Tiene este depar- 
tamento otros dris puertos el de Corpus Cristi^ 
que queda al Sur del Copano, y el del Sabinito 
qué está acia el Norte en lá bahía de Matagorda 
y en la confluencia de los rios de San Antonio y 
Guadalupe: para llegar á él se etitra por la Pasa 
del caballo y sé hace rumbo al poniente. Pue- 
den en Corpus Cristi y en el Sabinito, arribar 
con toda seguridad buques qué no calen mas de 
6 pies de agua. El puerto del Cdpano ba sido 
frecuentado de alguii tiempo á esta parte? pero 
pero no hay allí por ahota liías que una easa¿ 

RÍOS. 

JjOS rios mas notables del dépaf taníenió de Bé- 
jar, son el de Baca^ Guadalupe y San Antonio; 
pero de estos, solo él Guadalupe podrá ser nave- 
gable aunque con alguna dificultad: por ahora ló 
es por 4 o 5 leguas olas arriba dé se desembcj- 
cadura* 

ÍNDIOS PACrflCOSi 

Existen eh las inmediaciones de Goliád algü» 
nos testos dé las tribus dé cujanós, cocos¿caran* 
6ahuáces y jarámies: dé las dos primeras tribuí 
íiabrá conió Í0 o t2 famiiiae} é^psirdidas én los 
eampoa: de los caro^ncáhuaces cótíia 10 o l5, y 



548 MEMORIAS 

de los jaramies como 15 á 20. Los carancahua- 
ses habitaban antes la misión del Refugio, que 
en el dia se halla abandonada, cerca del puerto 
del Copano, y tenian costumbre de ir á bautizar 
sus hijos á Goliad; pero de algiin tiempo á esta 
parte lian cpmetido algunos robos, y andan hu- 
yendo por las lagunas. Ellos son escelentes pes- 
cadores, buenos nadadores, se crian casi en la 
agua, y creo que aplicados á la n>arina serian de 
mucha utilidad: por ahora son los mejores prác- 
ticos de las Bahías de Matagorda y Aransaso: 
no usan mas armas que su arco y la flecha. Se 
ha dicho de ellos que son antropdfagosj pero yo 
creo que esto no ha sido mas que una fábula. 

Los jaramies componen una tribu muy pacífi*' 
ca, que habita un lugar llamado el Oso^á 6 le* 

• 

guas de la Bahía sobre el rio de San Antomo 
han formado allí una pequeña población, y se 
ocupan del cultivo^ del maíz, cebollas, ajos Y 
otras hortalizas que llevan á vender á Groliad- 
Un religioso de Zacatecas (1) fué el fundador de 
esa pequeña comunidad, y gasto cuanto tenm 
para fomentarla: es por tanto digno de la grati- 
tud de aquellos habitantes y de todos los que se 
interesa» en la mejor condición del género hu- 
mano. Pero desgraciadamente esa gente ta^ 
adelantará en la carrera de la civilización, cuan- 
do los mismos mexicanos de aquél ías comarcas 

(1) Él padre Üiaz, cura que fué de Nacogdbcíies, / 
qrte desgraciadamente se Ira suicidado hace poco t'w^^' 
po sin saberse la causa, aunqúe^ni^onas pretenden </"* 
fué por el abandono en que veía padecer á los mexic*' 
nos de la frontera. 



PAÜA LA GUERRA D£ TEJAf* 540 

carecen de ella: así es que no deben estrañarse 
ios pocos progresos que se han hecho, y qué 
aquellas poblaciones en lugar de adelantar se 

atrasen. 

Habia otras tribus amigas que han quedado 
esterminadas por los comanches y tahuacanós, 
y hoy solo se conocen los lipanes; pero éstos sé 
mantienen eti Coahuila. 

INDIOS BAllBAftOlS. 

De todos los departamentos de Tejas el mas 
hostilizado por los bárbaros es el de Béjar; Los 
principales enemigos son los comanches y tahua* 
canos: éstos por lo regular se mantienen en las 
cabeceras de los rios Guadalupe y San Marcos; 
y aquellos por el cañón de Ugalde y cabeceras 
del San Sabá, estendiéndose del otro lado de lá 
cordillera y con dirección al Noroeste hasta Chi- 
huahua y Nuevo-México. Se cree que los co- 
manches pueden pasar de 10 $ almas, y que pue-» 
den tener como 3 o 4 $ guerreros; pero^ como 
éstos Dunca sé mueven en grandes masas porque' 
no tienen uña cabeza que los dirija, ni recond«> 
een á un gefe todos ellos, de ahí es que no pue- 
den emprender un plaA de ataque general, y 
obran aisladamente cada capitancillo con50 o 100 
hombres, y cuando mas suelen reunirse sonSÓO, 
Así es (|u« con 600 honfibres se podría recorrer 
el pais en todas direcciones; y batiéndolos etf 
detall, <ÍTeú que en dos o tres años quedarían ré\ 
ducidos á lá nulidad. Crenefraímente atidan toáo£^ 
á caballo, y son buenos ginetes: sus armas son, 
ademas del arco y la flecha, la lanza, el cuchillo 



6S6 HCMOftIAS 

y algunas veces la carabina americana. Su tác- 
tica se reduce á dar al principio de una acciod, 
una carga con impetuosidad, dividiéndose en dos 
trozos; pero si en ella tienen la desgracia de per* 
der tres ó cuatro guerreros, diácilmente vuelven 
& dar otra^ aun cuando sus enemigos sean infe-» 
riores en fuerzas: se calcula que un mexicano 
vale por cinco de ejlos. Los tahuacanes no pa« 
sarán de 200 d 300 bombr«s;7 aunque menos 
numerosos que los comanches, causan mas daños 
porque son mas astutod, y entienden mejor el 
uso de la carabina! andan siempre á pié, y rara 
vez se ven 4 caballo. Hay otra fa^on para qne 
hvs bárbai^s no puedah movetse en grandes ma- 
•aS) y es la falta de vívelas, porque como ellos 
viven solo de la ca^a, si formasen un cuerpo de 
1 $08$ liombres, no bastarla aquel recurso 
para mantetierM, y alejarían con él ruido á los 
animalesi iTaiiybien los pastos y agua de una 
efttnarca tío serian suficientes pata la inmensa 
eabaHáda qice siempre llevan consigo, pues no 
hay eomaitefee qu-c tenga menos de tres cabalte* 
emindo va á campaña. 

CAMINOS. 

íiOS deí Uépartamfento de Béjaf, y de Tcjai 
én general, sóñ buenos, y desde México basta 
los Estados TJnldos se puede viajar en carraage» 
á lo menos seis meses del año,principiando en 
Mayo ó Junio. Los mejores meses para viajar 
son Setiembre, Octubre y Noviembre; el tiempo 
ha refrescado para entonces y los caminos 9C 
conservan aun buenos. 



iríl 



fAííA La GUEllllA DE TtJAB. 661 

DESPOBLADO. 

Entre Rio Grande y Béjar^ no hay población 
ninguna, ni por el camino de Monclova, ni por el 
de Laredo, y es preciso llevar provisiones para 
10 o 15 dias, por las contingencias del camino, 
aunque el despoblado no sea mas que de 50 á 60 
leguas. Por Matamoros á Goliad, que es el ca-^ 
mino que llaman de Abajo, se halla etítre Rió 
Grande y Goliad el pueblo de San Patricio, y pút 
consiguiente el despoblado es menos; pero nd 
hay otra población en el intermedio, lie la b^ 
hía á Goliad, hasta Saíi Felipe de Austin, hay 
algunas rancherías á distancia unas de otras co^* 
mo de 10 á 12 leguas; y de San Felipe hasta toe 
Estados-Unidos hay ranchos á cada 2 ó 3 leguas^ 
No así de Goliad á Béjar en cuyo tránsito de 38 á 
40 leguas no hay ningún habitante, ni tampoco de 
Béjar alColorado; mas de aquí en adelante ya hay 
casas hasta Nacogdoches, de trecho en trechoj 
de Bejar á González, no hay mas que un despo-> 
blado de 25 leguas, y de allí á San Felipe no fal-« 
tan habitaciones para hospedar á 8 ó 10 viagéros» 

DEPARTAMENTO.de los BRAZOSi 

LIMltES. 

Los límites del departamento de los Sraaídst 
con el de Béjar son los misiíios que se han men- 
cionado antes, y con Nacogdoches los siguientes: 
comienzan en la punta Bolívar, bahía de Gal- 
vezton, y siguiendo entre norte y poniente por 
el intermedio de los rios San Jacinto y trinidad, 
continuando la altura que divide las aguas de di- 



552 MEMORIAS 

chos ríos hasta la cabecera de San iaointo y de 
allí siguiendo la aliara qué separa los ríos Bra- 
zos y Trinidad hasta la cabecera de éste, termi* 
na al norte del nacimiento del mismo Trinidad 
en el rio Rojo de Natchitoches. 

BSTENSION. 

Sa estensioh será como de 5.400 legaas caá- 

dradas mas ó menos; su cabecera es San Felipe 

» ■ • - - . ■ 

de Austin, y sus principales poblaciones son el 
mismo San Felipe, Brazoria, (1) Matagorda, Gon- 
zález, Harisburgo, Mina y Velazco. El terreno 
que se halla en la coniprension de estos pueblos 
es lo que generalmente llaman la colonia de 
Austin. 

(1) Se trasladó á Columbia lá liitinicipalidad de ei- 
tt pueblo: dista de Brazoi-ia como 12 miliás rio afribaí 



] 



T- 



rARA LA GUERRA DE tEJAS» 



56^ 



POBLACIÓN Y MUNICIPALIDADES. 



* Municipali- 
dades Y t PUE- 
BLOS. 

♦ S. Felipe 

• Columbia. . . 

♦ Matagorda . . 

* González. 

* Mina 

t Brazoria 

f Harisbutgo.. 
t Velazcc. ^ * . 
i Bolivar 



PoíLAdlON. 

Ahnas. 



2500 
2100 
1400 
900 
1100 



* 4 



?oblacioo de los cas- 
cos de las vUUas y 
pueblos. 

Almas. 

400 
LSO 
250 
340 
210 
500 
100 

roo ' 

50 



Total 

Munic. 4.. 5 

Pueblos 4 



8000 



N. B. 



2100 



■fc y^ ' - 



liES ** indican municipalidades j l&s ff pueblos. 

^"N. B. Etí estas 8000 almas se incluyen como 
1000 negros introducidos bajo ciertas condiciones, ga« 
rantizadas por el gobierno del estado; y aunque es yer^ 
dad que se han metido á Tejas algunos esclavos áfrica- 
nos, esto ha sido contra la opinión de los pobladores hoa- 
raaos f que no han podido evitarlo^ Es de esperarse que 
este abuso se habrá cortado ya, y seria también eonve* 
niente que se fijara por una ley del congreso general y 
del estado el máximun de tiempo por el cual se bau de 
introducir á Tejas los negros como siervos de los empre- 
sarios; el cual en mi concepto no debería pasar de 10 á 
12 añoSf para que después gozasen de su libertad ab« 
soÍutá« 

ToM. lí. 46 



Utík utamuÁÉ 

COLONIAS. 

Las colonias que mas han prosperado en este 
d^Mirtamento son las de Austin y Dewit: bácia 
al Noreste de San Felipe hay ahora uha nueva 
colonia bajo la dirección de un tal Robertson, la 
misma que antes estaba al cargo de Austin« 

LATITUD Y CLIMA DE SAfí FELIPE. 

San Felipe se halla á.los 29? 50' de latitod 
Norte» y á los 19? 10 de longitud Oeste de Wa»¿ 
hington» Está situado sobre la margen occiden- 
tal del rio. Brazos, coma á 100 varas de la orilla 
y en terreno poco elevados á la espalda de la vi-i 
lia bay inifietisas Harturas^ y por todas partes sé 
halla descubierta. Por esta razón hace bastan^ 
te frío en invierno, y caen algabas heladas^ pero 
en verano aunque hace bastante calor, hay siem* 
pfe buena brisa del Sur, y hasta ahora es lo rae* 
nos enfermizo del departamento. Los demás la-' 
gares son generalmente visitados en el verano 
por las caleatoras y frios, que no causaa ana 
muerte inmediato, pero que destruyen la robos* 
tez del hombre roas fuerte si no se cortan á tiem^ 
{>o. Satí Felipe dista ptír tiérfa de la boca del 
rio BraÉóá y de Vela^co, como 100 millas: de 
iblraioria como t5: de Matagorda 100: de Bejaf 
156: de Naóógddches 210: de Hari:$burgo 30 y 
de Galvestpn 45. Los víveres sol) escasos y dé 
mal gusíó ^^ ^^^ Felipe: se coihé poca carné 
fresca, y rara vez pan de trigo. El totíno y el 
pan de maiz es lo que abunda: el agua á¿l rio ps< 
algo salobre, y la que se b^be e» ¿é pozo. 



■«».•. 



PARA LA GÜSRáA DE TEJAS. 555^ 

FVÍÍ0ACIOÑ Í>E SAN FEUPE- 

Bata villu sefunéd en 1824, y su poblacioimo 
ha ailni&iftttdi» mneho^ de entoneés á aeá, en ra- 
20TÍ db nd gastar Ib» aifgIo¿»americai)os-áe fót^ 
mar gtárideB p«id&lo»,'caatido luiy tierras áon¿é 
e^énderse: na hay ea elfo mas qu« un» ú otro 
artesano: todo viene bedio de I<hi6t»-^il€tan^ y 
hay tiendas bien surtidas de fopa, mercería, &€• 

.BRAZOHIA. 

Btnsoria esté situad mas abajo de San Felipa 
sobre la misma driUa; del rio Brazos, efi medid 
de un bosque que en tiempo de aguas es intran- 
sitable por el fangos su ubicación es seguramen-» 
te de las mas enfernuizas del departamento. Los 
buques de pequeño calado llegan hasta Brazoria^ 
que dista de Velazeo d sea la boca del rioy 45' 
millas por agu3 y 2$ por tierrai Desd;e 1828 
hasta 32, esta población floreció en razón del co- 
mercio que por allí se hacia} pero la epidemia 
del cólera y el nuevo puerto de Matagorda, le 
han hecho decaer muclu), no menos que el mal 
tempíjrariacntp, {íucs es el lugar mas enfermizo^ 
del departamento, tiay tiendas bien surtidas en 
Brazoria^ y los míéicicanos suelen ir hasta allá 
desde Monclóva y B£)at'á comprar efectos, por* 
que no habiendo allí por ahora aduana ninguna, 
nó se pagan detechps. 

MATAGOllDÁ. 

Matagorda «« Itatltf «n la boca áiA úar doíoifá* 

do sdbre'soF tñárgen- izquierda, y promete- espe- 

4ñ- 



556 MJSMORIAS 

tanzas de engrandecimiento, pues su clima es 
bástate sano, no obstante de estar solo á legua 
y media del mar, y su posición topográfica es 
ventajosa para el comercio de importación y es- 
portación. La aduana de ese lugar será tal vez 
la segunda enimportancia para Tejas: su pobla- 
ción va en aumento, y se cree que en breve será 
lo mas poblado del deparamento« 

HARISBURGO. 

Harisburgo figuro mientras hubo tropas á las 
inmediaciones: después ha decaído mucho: dista 
18 o 20 millas de Galveston: está ubicado sobre 
el arroyo Búfalo, y tiene un molino de aserrar 
tablas. 

GONZÁLEZ. 

González se halla sobre la margen oriental del 
rio Guadalupe, y hace algunos progresos. 

MINA. 

Mina está en el camino de Béjar á Nacogdo- 
ches sobre la derecha del rio Colorado, y tam- 
bién prospera, sin embargo de las depredaciones 
de los indios bárbaros. 

PUESTOS MILITARES. 

En este departamento estableció dos el Sr. 
Teran: el uno en la boca del rio Brazos, que es 
Velazco, y el otro en Tenoxtitlan, 4 leguas mas 
arriba del camino de Nacogdoches á Béjar sobre 
el mismo rio Brazos. Estos puntos,, como los 



PARA LA GUERRA I)E TEJAS. 557 

demás de Tejas,, están ahora abandonados por 
nuestras tropas^ 

PUERTOS. 

Los de mas comercio en la actualidad sonBra** 
zoria y Matagorda; pero el mejor y mas bien si- 
tuado es sin duda alguna Galveston. Su bahía . 
es espaciosa y segura: el fondeadero está prote- 
gido por la isla Pelícano, y su entrada quedaria 
perfectamente defendida fortificando esa isla, la 
de Galveston y la punta Bolitar. Un astillero 
en en este punto seria de la mayor importancia 
para el gobierno, pnes por este medio se fomen- 
taría el comercio de cabotage, y se pondria á los 
colonos en contacto con el resto de la república. 
Por otra parte, las maderas de construcción abun- 
dan en toda la orilla de la bahía, y hay ademas 
dos molinos de aserrar tablas, el uno en Haris- 
burgo y el otro en San Jacinto, ambos puntos 
distan por agua solo 10 o 12 leguas de la isla 
Pelícano. Este puerto está también admirable- 
mente situado para un colegio de náutica o de ma- 
rina, pues su temperamento es sano: su proxi- 
midad á Nueva-Orleans facilita cuanto se pueda 
apetecer de instrumentos náuticos; y se pueden 
inmediatamente formar los jóvenes en la profe- 
sión, porque tienen todos los dias á la vista las 
maniobras de los buques que entran y salen á 
aquel puerto* Yo he recomendado al supremo 
gobierno esta medida, porque la creo de la ma- 
yor importancia, y la única, que podrá despertar 
en nuestra juventud el gusto de la náutica. No 

48** • 



I 



» 

pretendo qaé México sea una poteticia marítima^ 
pero sí quisiera qtie deje de recurrir al estrange- 
^o para mandar los pocos buques que tiene, y 
que le son indispenisables pata el resguardo de 
su comerció de cabotage. Este puerto es tantd 
hias inlpórtatite, cuanto que sotó teniendo en él 
una marina sutil, sé podrá evitar el comercio dé 
begros que se bace por algunos aventureros qué 
arriban á ¥ ejas, y se podrá resgüaírdar aquella 
costa de una invasión estrángéra« 

Matagorda no es menos importante! se halla 
en el centro de Tejas^ y abunda' igualmente eii 
exelentes maderas de construcción. Los guar-^ 
da-costas podian mantenerse convenientemente 
en Galveston, Matagorda y Matamoros, y sus 
comandantes levantar buenas cartas de esos 
puertos; 

Ríos. 

Los principales son el Brazos y el Colorado: 
t\ primero es navegable hasta 290 d 30& millas 
tnas arriba de su deséitibocadurst para buques 
de vapor; y el segundo lo será i tOO 6 150, si se 
remueve nria palizada que obstruye la navega- 
ción, y que se halla á 8 d 9 m\\\M de Matagordaí 
tendrá cómo legua y itietiia de largo esa paliza- 
da, y á poca cbsüi se padf!a remover; Ya hay 
tin buque pequeño de vapor, que hace los via- 
gés dé San F^elipe ¿ la boéa del rió de los Bra* 
iíos^ y pronto habrá otros en los demás riós. hot 
que quedan méfaeióhad6s sé desbordan en tiempo 
dé áfdbs (iastk Una y dos leguas ítiéni dé su éa< 
ja, el de los brássos sobre iodo. Itay eñ esos 

ridt mucuos ¿áiniahéííl. 



>ARA LA Querrá tt tejas. 559 

INDIOS BARBAROS* 

Los que hostilizan Qon ma^ frecuencia á Gon- 
zález Y Mina son los tahokbanos y wacosi pero 
fcasi stempré son escarmentados por lo« cblonost 
los comanches rara vea se dejan rer por esté de- 
partamentoi 

CÁMtííOá* 

Los de esté dépáftánieñió sóñ generalmente 
buenos en él verano y malos en invierno, por loar 
átolkiéeros: caí» tiunea se eneóentra piedra eü 
lellos, y cuando Ibs ríos sé desbordan és precisó 
hacer en canoa 3 y 4 leguas de camino. Los 
pas^tos y agua son abundantes en todo el depar* 
tamento^ y dé buena balidad auh én la sebaí 

DEPARTAMENTO DE NACOGDOCHES. 

LÍMITES. 

El departamento de Nacogdochés linda poréí 
Norte con él rio Rojo de Natcbitbches: por el . 
Este con el Sabinal po^ el Sur con el golfo dé 
México, y por el Oeste ctfn el departamento dé 
los Brazos, cuyos límites (j|:ué(Ían deseritosi 

ÉSTÉNSIOÑ. 

Í9u esteiision será como de 5,600 leguas étSiU 

radas: sus principales pbblaéionés soh Nacpg- 

dochesi cabecera del dépttríáraento, San Agustín 

dé los Aises, tiibeftadi Bcville, Terán, Tanaha^ 

Johüsbüf g y Aiiállttac. 



560 



MEMOXAS 



POBLACIÓN Y MUNICIPALIDADES, 



* Municipali- 
dades Y .t PUE- 
BLOS. 



* Nacogdoch-. 

* S. Agustín. - 

* Libertad 

* Johnsburg * . 



t Anahuác 
t Beville 
t Terán 
t Tana ha, 



Población. 
Almas. 



Población de los 
cáseos de los pbls. 

Almas. 



Total . 

Munic 4 

Pueblos 4 




De la población que. queda indicada, habrá co- 
mo 1 p almas que rebajar, de negros introduci- 
dos por convenios particulares. 

COLONIAS. 

Hasta ahora parece que comienza á ocuparse 
la compañía de Nueva- York en poblar los terre- 
^ nos que compro o contrate) con los Sres. Zavala, 
, Burnett y Vehlin, empresarios que fueron para 
la colonización de los inmensos terreíios que ob- 
tuvieron del gobierno del Estado de Coahuila y 
Tejas, y que hoy se espresán en los mapas del 
Norte como tierras de la compañía déla Bahía de 
Galveston. Según esa tránsacion resulta que cer* 
ca de las tres cuartas partes del departamento 
de Nacogdoches pertenecen á esa compañía, in- 
clusas las 20 leguas limítrofes qae habrá de aquel 



PARA LA QUERRÁ D^ TEJAS S6l 

paeblo «ti Sabina. De las contratas de :Zavala9 
Bai;nett y Yehlin, las unas han terminado el año 
pasado, y las otras deberán terminar en el cor- 
tiente. £1 supremo, gobierno si quiere, pues« 
evitar ese agiotage tan pernicioso que algunos 
estrangeros y mexicanos están haciendo con las 
tierras de la nación, debe cuanto antes tomar 
sus providencias para evitar que las contratas 
con los empresarios no se vayan cada dia em-* 
brollando mas y causando disgustos entre los 
colonos, que.QQ gustan de ver el monopolio ejer-* 
cido por compañías o personas qué adquieren la 
tierras á tan poca costa, no con el objeto de po^ 
blarlas sino de especular en ellas. 

Las colonias, pues, de este departamento no 
han prosperado^ porque sus empresarios no han 
llenado sus contratas, y la población que se ad«- 
vierte es compuesta de individuos partiiculares 
que han obtenido una o mas leguas del gobierno 
del Estado, y de gentes que en virtud de las le^ 
yes de colonización que invitaban á los estran-* 
jeros, se han establecido donde les ha parecido 
mas conveniente; pero estos pobladores aun no 
tienen sus títulos de propiedad, y seria cojave- 
niente estendérselos para sacarlos de la cruel 
incertidumbre en que se hallan hace mas de 4 d 
5 años, ignorando algunos, y principalmente los 
de rio {lojo, si pertenecen á los Estados-Unidos 
de América o á México. Y como esos poblado-* 
- res hayan venido á sus propias espensas, parece 
natural que los empresarios dentro de cuyas 
tierras se han establecido, no reciban el premio 
que la ley les señala, por no haber sido ellos los 



qúJe htn^inttoáatiáb «qttdRftf famRiais'. fetoéH 
el examen dé las eontríitas' de e«ó^ eihpresarios 
han procedido hasta áqat artibós gofnernos; él 
general y éV del Bc^^hío^ toú^ derimsiada neglr- - 
g«íiitiá, y serta' dé desear qnt se oeopásetí y a aé^ - 
riaménté de tan ihiporthn^ ntgocmi 

•m 4 * 

LATITOD Y eUMA BE NA!GOQlk)eilE£r. 

Naoogdoolitfs se baHa. ¿ los 31? 40 de lútibatúf 
frdistaneta de M millas O0«(ef d^i-S^ina: á 150 
de la Bullía del imsmon&iqbreráSl^deSfttiPe^ 
Upe, yá34í)áe Béjar. EMá sítliádó^ entre de» 
pequeños arroyos^ Uamaáo el uno la Kma^ que 
es el qae masagna lleva, y el otro el Bañito* 
Por lafS- orillas de esos ariróyos y en la direeeion 
que ellos Uevaní se estienden pernios lados 
opuestoe á NaeogdodM» dos hermosas colinas, 
dominando ana de ellas perfectamente la pobla* 
tion. Soldlai situación de Béja^r puede seY maü 
pintoresca que la de Níacogddches. Sd clima es 
eseelentcv y en na:da cede al de Béjart su agna 
íes déüéíosa, y (^ alftil^ntós son también de los 
mejores qtte sé eoñoteii^ en l^ejas. Es la únicas 
parte á donde n^ ha llegado el Colei^^Mcfrbus 
en aqoel letúwñóiy ky ikñco que se ha notadd 
^cñrante la epidetnia han sido algtinas fiebres* 
Los cMttpos en las' irinietfiáctoheé de Nacogdo^ 
thes spn hermosisimés en la prímavetár todo! 
esmaltados de mil flores distintas: abunda^ tam- 
bién en frutas silvestres de buen gusto, cotoo la 
grosella, la ciruela, la uva, la zarza-mora y otras. 
Las frutas que allí se cultivan son la fresa, el- 



t^ARÁ LA €{X}£aiiA DE TEJAS. 6tÍ 

ámazaoé la maHaaiin, la eirueld^ y aigmias ve^esí 
el higo* Frecoeatamente vienen familiaB de Nat- 
chitoehes á pasar algunos dias^enesté pueblo, 
pues se reputa por eí Qi^jdr Iuga# en aqaeUae 
cercanías para mudar temperamento» 

FUNDACIÓN DE NAGOGDOCHES. 

Según los informes que toitié durante ttii pér^" 
manencia en Nacogdoehes, parece que los pri<» 
meros pobladores vinieron de la Luisiana, cuan- 
do aquella provincia aun era de la España, y que 
por el año de 1778 fué fundada la población, de* 
pendiente siempre de San Antonio de Béjar, de 
donde iba regularmente la tropa que cubría aquel 
punto; al presente no hay ninguna nuestra allí 
ni en ninguna parte de la frontera de Tejas» 
¿Cuánto tiempo seguirá en ese estado aquel pais? 
No me toca á mí decirlo. 

En 1819 el pueblo de Nacogdoches fué des- 
truido completamente por la tevolucion de inde» 
pendencia: sus habitantes fueron dispersados 
por las tropas españolas, y muchas mas familias 
se refugiaron en el Estado de la Luisiana cerca 
de Natchit oches, donde vivieron por algún tiem- 
po de la hospitalidad de aquellos generosos ba^ 
hitantes. Así permanecieron hasta 1822 y 23t 
en que sabedores de nuestra gloriosa indepen'* 
dencia, cotnen2aron á volver algunos de los an- 
tiguos habitantes, y así gradualmente ha vuelto 
á repoblarse aquella viUa, y hoy cuenta como 
600 vecinos mexicanos. Muchos de ellos sin 
embargo permanecen aun en los Estados-Unidas 
por falta de recursos con que poderse restituir 



564 MEMORIAS 

á SUS hogares. Si él supremo gobierdo por mi 
acto de justicia y de benevolencia facultase á 
nuestro cónsul en Naeva-Orleans para que aa- 
siliase á cada mexicano que quisiese regresar á 
su pais con 10 pesos, y se les asegurase un pe* 
dazo de tierra en que vivir, yo creo que mas de 
50 familias regresarían á Nacogdocfaes, su pais 
nataL 

SAN AGUStlN. 

Sobre el camino que va á Natchitocbes, y co-^ 
mo á distancia de 36 millas de Nacogdoches, se 
Ha la villa de San Agustín: es una población nue- 
va, y que promete esperanzas de ir en aumentoi 
tendrá ya como 350 habitantes, y hay bastante 
tráfico para una población tan corta. Las siem- 
bras de algodón se hallan entre este pueblo y el 
Sabina. 

LIBERTAD. 

Libertad se halla situado láobré la izquierda 
del rio Trinidad, en el punto donde pasa el ca* 
mino que va de San Felipe á Opelousas (estado 
de la Luisiana); y aunque su situación no sea 
niuy agradable, es importante por ser la primera 
población que se encuentra sobre el rio Trinidad. 
Distará como 30 millas de la bahía de Galvestoo 
y como 150 de Nacogdoches. 

JOHNSBURG. 

Johnsburg se eneuentra sobre la margen oeciden- 
tal del rio Rojo de Natchitoches, 32 millas mas 



tAJlA LA GÜEtlRA ÜE TEÍA». ^^§65 

% ■ » í , 

m , I 

arriba de Pecan Point: este pueblo, aunque evi* 
Uenlenlertté se halla deptró.^e nuestros límites, 
• 'esté sujeto á la jtírisdiccioh del territorio de Ar^ 
"Katisas, y seguirá probablemente así, basta la 
final demarcación de los límites. Su tempera- 
mento es regular: las tierras spn.ca^itíin, buenas 
pafá el cultivo del algodón ¿omó las del Brazos, 
y sigue estableciéndose poi: allí mucha gente sin 
eonociniiento del supremo gobierno nji del estado. 

.,:' , '. ■, AÍ\AHIÍAC. •.•••' 

".- áfnahñaó ae > baila como á una legua de la'bo- 
«; lea del. rio Trinidad sobre la márgeh Í2quiefdai 
•sú. situación es-niiiy pintoresca. . Hulid algiih co- 
mercio en eae pueblo mientras duraron allí las 
tropáS! después há c|ti6dftdo casi abandonado. 

BEVILLE; 

Beville es una población que se halla al lado 
oriental del rio Ñaéhes en la confluencia del rio 
Angelina: hace bastantes progresos, y llegará á 
florecer por la navegaicion de losiiidicados rios 
y bahía déi Sabina. 

TERAN. 

• * I 

4 I 

l'eran es otra pequeña poblaéion situada sofate 
f 1 mismo rio Nachas mas amba deBeyille,'como 
i. 40 d 50 millas de NacogdoGhes:'^s lugairKJle, 
ijolo 8 d 10 casas, pisro ilás maú de ellas < están 
abandonadas, desde que 'falta él destacecmento 
4<a fique! puntos ' i . . 

TÁNAHÁ. 

' l*anah¿, al Nordoeste de Ñacogdochés cómo 
é 8$ nliliás^ sübr^ d afi'oyo deÍ*hiismo noulbrei 



» . i 



566 MEMORIAli 

€8 una población compuesta en su mayoría de 
prófugos de los Estado&-XJiiidos; pero en el dia 
se mantienen quietos y se ocupan del cultivo del 
algodón, maíz y otros frutos. 

COSTUMBRES DE LOS COLONOS 

AMERICANOS. 

Los primeros colonos que emigraron de los 
Estados— Unidos á Tejas, siendo habitantes íe 
los Estadas del Sur de aquella república, qbe se 
consideran allí como los meaos atanzados en la 
carrera de la«civili:&aeion, trajeron costumbres 
silgo grotescas, que aunque puras, no eran aco^ 
tnodadas á los modales que n sao las gentes de 
buena crianza; pero últimamente han comenzado 
á establecerse en Tejas, y notablemente en Na- 
cogdoches, fimilias de mucha decencia y de bas- 
tante cultura. 

PUESTOS Militares. 

Á mas del punto militar de Ñacbgdoches, el 
Br. Terán establééicí eíi éste departamento ^^ 
iftias: el uno eii Téráíi y el otro en Anáhnac. E' 
primero de estos dos puntos está bien 8Ítti«do; 
¡pero duiáo áe la titilidad del seguido, púas caal- 
quier puesto militar de 1^ costa debería estar*^ 
la entrada de la Bahía de Galveston para defen- 
derla, y tío ett el fondo de ella, á doíide no pa«' 
den llegar sínd buques de muy poco calaaei y * 
veces solo botes, por un banco de ostiones (fl^ 
impide la navegación hasta aquel punto. 



••^« 



FARA LA OUEIllU UE TEJAS. 567 

PUERTOS. 

m 

Los principíales son el mismo de Galveston y 
el de la Bahía del Sabina {{). 

mos. 

* * I ' • * 

Los mas notables son: el Trinidad, el Natche¿< 
el Sabina, y se puede d^ecir el rio Rojo de Nat- 
thitoches^ cuya navegación es común á ambas 
naciones mexicana y anglo— americana. El Tri* 
nidad en tiempo de avenidas es. navegable hasta 
t mas arriba del Camino de Béjar á Nacogdoches 

j para buques de vapor que no calen mas de 4 (í 

5 pies de agua; por este rio se pueden esportat 
los frutos del Oeste del departamento de Nacog* 
doches: . es lástima que sus márgenes sean mal 
sanas por mas de 150 millas arriba de su desem-^ 
bocadura. Se suele también desbordar este rio 
por mas de cuatro leguas de su caja, y hay en él 
muchos caimanes (2). 

El Natchez es navegable basta la confluencia 



ñ¿ 



(1), 'Cun mucha fHcilidnd se podi'ui unir la Bahía de 
I Galveston á la del Sabina por medio de wn canal: en 

' tiempo de a^uas me aseguran qué hay comunicación pa« 
:'i%i.^eqa»}ifas émbárenciones. Otro tanto de pocíria hacei^ 
j con eí,rio BrA£osv4ae dtsfa mny ^ooq de una de laa es- 

tremidades de la Bahía. Los presidarios podrían ejecu- 
tar ambas obras; 
' (2) Los pasos de los ríos de Tejas tienen todos eii 

! el dta ca;iioas 6 barcas chatas pdfa pasaflo» en tiempd 

de aguas, j los precios por pasar una persona varían 
• desde un real hasta dos pesos, se^un el mayor 6 itienóí' 
' . derrame de U^ áj^ui^f . Lo» ños de T^as en el tísrío 

! son todos vadeables, j rara vez llevan en esa estación 

gufícíeute agua para necesiitarse de canon. 

49* 



568 MEMoEtikd 

del Angelina, que dista de Na^ogdoches solo 30 
millas para buqués de vapor; mas arriba, hasta 
Terán, 1q es también, pero solo para pequeras 
embarcaciones. El lATigelina, Atoyac y Aised 
{Aysh Bayou), son también navegables para lan- 
chas grandes, hasta el camino de Natchítoches á 
Nacogdoches. El Sabina es navegable hasts^ 50 
millas maá^ arriba del antedicho camino: sude 
desbordarse' por mas de 3 miHas en tiempo íe 
agdas. Será de inmensa importancia el rio Rojo 
fei se consigue reniovet ía'-estacada o palizada 
que obstruye la navegación para buques de va- 
por 80 milliis mas abajó de Pean Point. El go- 
bierno dé los Estados-Munidos lleva ya mas de 
150 P pesos gastados eíi esa gi'ande obra que 
aumentará cóiisiderablertiente el valor de las tier- 
íáS ínniediatas si sé llega al fin deseado; y últi- 
marñeiite acaban de apropiarse para su final con- 
' éíusion 100 p pesos por el congreso general de 
aquellos Estados. 

r 

mmos AMIGOS, 

En est e depa r tamento es dtrud e mas abüiífe tf 

ios que han emigrado del Norte, y se hallan dis- 
tribuidos del ihodó siguiente: los coáhatés al su- 

, reste de Nacogdoches:. los chaetas al sur y tstti 
Ids eadáos al nordeste^ y los cheroquís,7i^wálios» 
criks, kikapóós y texas al norte. 

Todos estos indios forman shsrancberiasjsiem- 
bran^ crian ganado y están ya fnuy civilizados* 
Son generalmente adictos al gobierno de Méxi^^ 
y han dirigido una representación al Exmo. Sr* 
presidente, para qile se digtié conferirles tíertí^^^ j 



Para la cíuEitRA de tejas. S69 

ei estado qué se acothpaña^á esta' noticia dará 

•üiMi ídéa.de Ibs'qüé son^amigós, aáídomci dé los 

que se hallán'de^lgüérta^cbri'ilósotíbs en Tcgás. 

• El flép^rtatnento d¿ Naco'gdoches no tiene tiirt^ 

guna tribu hostil. 



n wi ' t • I -« 



Si mi calculo coií respecto á la estensión dé 
Tejas, se rectificare y se hallare que en efecto 
son 21$^ leguas cuadradas las que comprende 
aquel territorio, resusltará que siendo hoy su 
población de 2íp habitantes, sin incluir los in- 
dígenas pacíficos y hostile.Si viene á tocar un ha- 
bitante por cada legua cuadrada. Me proponia 
acompañar á esta noticia el mapa de Tejas qué 
tengo en mi poder, para que se pudiese mejor 
jusígar a la simple vista, de la estensión de aquel 
inmenso territorio; pero ya que esto no nie es 
dado poj los inconvenientes que presenta siem- 
pre nuestro paifi^ para. gravar o litografiar esta 
clase de trabajos, recomendaré al lector que sé 
procure uno de los map^s publicados en Nueva- 
York, y que suelen, eneontrarse en las libreria?» 
de esta capital. 

Al fin de esta noticia se hallará un itineraria 
del camino que yo traje desde Natchitoches hasta 
eÉÍQ. ciudad; f asimistíio varios estados que de- 
mostrarán la población, el comercio, el número 
de indios bárbaros, y otras particularidades con 
respecto á Tejas. 

Estoy lejos de creer que esta noticia pueda dar 
tína idea completa de lo que es el territorio que 
rae propuse describir en ella; y por ío mismo me 



ftTO HEHORUB 

servirá de satisíUccion si ea algo hubiese llenado 

la cariosidiid de mis conciadadaaos, y tambieo 

si por este medio hubiese despertado eo ellos el 

espirita de especulaeioD j de empresa que tanto 

neceBitan. 



ITINERARIO 

bS lrá?GKirOGHSS ¿ UÍZiCOi 



\. 



POR TEiASi 



|[El primer némefo de la prinierá cfrlumna señala lá 
distancia d^ lugar á Itigar, y el segundo la que hay 
desde la villa de Natehitochés.) 

LEGUAS. 



De Natchi teches á los Adaes hay. 
Al cantón americano de Jessup. . 

Al rio Sabino : . . 

Al rancho de Robert Smith 

Al de William Sniith 

Al pueblo de San Agai^tin 

Al riaAtoVab. 
Al tonch^ de Mast 

A la -villa de Naco«td<>ches 

A la hacienda de 1). Juan Dust. . 

Al rancho dte Bean. ......; ; . 

A la hacienda de Brddsehard. : . ; 

A los Nogales. ¿. 

Al rancho de Thomas 

Al rio Trinidad 

^ Al rancho de Sims 



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LEGUAS. 



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Al arroyo de las pie- 1 
dras, {Rocky creen) P. 

Al rio Brazos 

A la hacienda de Laky. 

Al arroyo del Molino, 
P {Mili creek) . . 

A S. Felipe de Austin. 

Al arroyo de S. Ber- 
nardo . . . * 1. - 

A la hacienda de Mr. 
• Mosely 

Al xío coloradp. 1 ..-:. , 

Al rancho de Wright. 

Al arroyo de las pie- 
dra s,f^J?o<:/ry creek) P 

Al rio de la Navidad . 

Al de la Vaca casa de 
Daniel * 

Al arroyo del Durazno. P. 

A González ó. rio de Gruadalape 

Al rancho del juez Williams 

'Al arroyo del Carri-^ 
sal P 

Al encinal. .P 



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Al Cíbolo..,? 
^ ^ Al salado,., P 
ARéjar.. -,... 
Al arxoyp.de Lepu.P. 
A la potranca P, . .... 
Al rio Medina, -..^ . . . 
Al chacón (ari'oyo) P . 
A Francisco. Perea. (no 

hay agua)., - . ., ^ ;;.. 
Al arroyo del Tahjaa-f > 

cano P . 

A rio Frió .'. 

Al arroyo, de Nolodi-^ ( ^ 

gas id. .-. rf.r.»..^.^Í4^ 



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92 
99 

104 
106 

112 

118 
119 
120 

1264 
1284 

1324 
138 
142 
145 

150 

155 

159 

166 

168 

171 

174 

1754 

1784 

ISI 

184 
18» 

193 



^AltA LA GUERRA D£ TEJAS. 



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LEGUAS. 



f Al arroyo de la Leona. Y ^ 

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I. 



Ai de Buena-Viáta P.. 
Al de las .Tortugas S . 
Alas nueces...,.:,:.-, 
Al Espantoso. - w - .P . 
Al arroyo de Peña.P. 

Al de la Rosita S. 

Al rio Bravo del Norte., 
Al presidio de Ilio 

. Grande •* r ti A 

A la agua IiUÍ^a> ..j . • , ..- . 
Á Gígeao (villa) ...-...,. 
Ala hacienda de Paímira. 
Al puerto *de Gracias 
: ápiosi . - J.- 
Al campo seco (no hay 

Ü^ V a§»a) :■--■- ;:::-- 
g I ^1 no Sabinas 

•■ ^1 arroyo de Sáii¿.Pl}f /§ 

A los'Pastores (no hay j «^ » 

agua) , 

Al arroyó de Santa- 

. Cruz..... :.P. 

A la hacienda de Dps, 

Hermanos . '^ 
A las Adjuntas 
A Móñclova - - 
A Castaños (ranchería) ......... i Vy \ 

Al Bajan (hacienda i., ^- ..^ . , . 

A la Noria vieja (mala agi^a). . ^J • 

A Huisache (id. ia.) . .1 , r . . i . ^ 

A las lomas o puerto § 

.. dé Pedernales (no I ^ 

. háyaffua).:;:....:..f § ] 4... 

AI rancho del Arco , . 

A las adjunta^. . j .P. 



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•.ir. - ••- 



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1 205 
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LEGUAS. 






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^Al Cañaveral (pue-' 

blo).:.......:.. 

Al pueblq dé la So- 
ledad, .j. ,..'.;./- 

A la rai¥^beria' d«l 
Canon... . . .% ; , 

Al Chapijigaej. ; . .... 1 ., . . 1. ; . . 

Al ranchq del ,Topo.- 

Ál Topo Chicb. .... . . . 

A Monteríey. .j. 

^ A Santa Catatína. . : 1 . . . 

^'A la hacienda de kv Rinconada 1 . 

A loi3 Muertos, (ranchería).. . . . . . 

A los Ojuelos (Ídem)... 

Al Saltillo 6 Leona vicario. .... . 

] A la Eucslntfidla (rancho); : . . 

A la haci^nda'dé Agua-Ntieva... 

A la-Vacai...:. .-. : ...... . . . . . . . . . 

A Jesusr 9Í[aría,.: .;.::.-. . . . - i. - - 

í A San Bt^na 'Venttira. .'. . . . 

) A San Salvador. .' ...> i. 

^ A San Migaelito... . ..... i. . ... . 

^ A la hacienda del Salado 

A la de h^ PaHda. 1 . . 

Al ranche^ de ja Punta 

A la Jiacienda'<te San Cristóbal. . 

Al Refugio (rancho). 

A GnadalupTe el i^arnicero 

Al Berrendo.: .1 

A los Charcos; ; 

Al Venado (población grande). . , 

A la Hedionda (id. id-).. 

A la hacienda>de Bocas. .....;.. 

AlGarabatilIo...; 

A San Luis Potosí..,.. ,..^ 

A la villa de los Pozos 

Al rancho del Garabato 

A la villa de San Francisco 

A la hacienda del Jaral 



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2 



1 

5 



3 
5 



311 

3l2 
314 
316 
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320 
325 



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5 



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353 



7 360 



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372 
3Í375} 

2^.378 
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8 390 



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8 404 
^ 408 



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418 
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129 
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448 
455 
458 



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4^468 
5 374 



fARA LA GUEltRA DE tEJAS. 



375 



LEGUASí 



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Al rancho de San Sartdlo ¿ . . . i 
A ia ranchería del Man'Zaníllo. 

A la liacrefida dt$ la Tranca 

A San Pedro de la Presa. . - . . 

Al puerto, del Gallinero 

A Dolores r , - - .. 

A Síín Miguel el Grande. . 

A los Cerritos 

^ Ala bá^ienda de Baeoa-vUta. 
Al pueblito de Santa Rosa. . . 

A Qnerétaro. 

Al Colorado 

Al Sauz... 

A San Juan del Rio 

A Palmillas* . . : . * 

A San Isidro , 

A Tezanat, 

A Arroyo Sarco 

A Calpulafpam 

A la Goleta ; . . . 

A la hacienda de San Antonio . 

A Tula 

Al rancho de Bata. ..;... 

A Huehuetoca '. 

A Cuaotitlán.. 

A la haéienda de la Lechería. . 

A Tlalnepantla ..•.•, 

A México 



- .•♦• 






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4 490 
8 488 

3 471 
1 492 

1 ,493 
8 50Í 

4 505 

5 510 

2 ¡512 
7 519 
5 524 

■4 'S28 

5 533 
2 5:i5 

6 '541 
2 \5i^ 

2 545 

3 548 
3Í551Í 
,3^555 

3 ,558 

3 561 

4 565 
4 569 
1 570 
3 573 
3 576 



i*BiM 



í<MyrA8 QUE COBRESPONDEN 

AL ITINEIlAÍild.' 

■ 

La letra inicial P denota que el arroyo es perr 
manente: ^S que e;stá seco w,el verano;, y. A S 
que el agua es salobre. 



576 MÉMOltiAS 

Por el camino de Nacogdoches y Gronzalez M 
encuentra posada y comida, eceptaando dos jor- 
nada^ en que el viajpero tendrá que pasar la no* 
che á cielo rasoi 

En el gran despoblado que media entré el ran- 
feho del Juez Williams y el presidio dfe Rio-Gran- 
de, que comprende cerca de 80 leguas, solo se 
hs^Ua la ciudad de/fiéjaiTM en dondíie se encuentra 
Utispedage. :• . : 

' Desde el pi'esidib de Rio-tírande', por Santa 
Rosa hasta México/ hay también hospedage re- 
gular, bien qué para disfrutarlo (S^ necesario ha- 
€er á veces jomadas de á 12 á 14 leguas¿ 
■ Oiiando se viajapor d^$pbbladd es indispen- 
sable' llevar provisiones de bdoa, y: 'en algunos 
¿asos de Ijeber; por lo qu« el viaje W* debiera es- 
tar güempré provisto dé üñ guage dé a^aa, dé 
avíos de pescar, de una haa3ia9a,,&c¿: esto es so- 
lo con respecto a Tejasi 

TEn las hacieiidaá yráhchoS del Camino de aquí 
á allá, se encuentra casi siempre hospitalidad^ j 
ios precios son moderados. . i 

En Tejas la caza y la pesca $0n abundantes, 
y para los anirtíales nutica faftan buéndspastds: 
las a^uas son generalmente dié üüeh '¿u^to, me- 
nos en Coahuila, donde cóli frétuetlcia sonsalo- 
bres. 

En Tejas hay generalmente seguridad en to-" 
dos k>s cañíixios; pero no así en Coalmila, pues 
én el tránsito del Saltillo á Monclova suelen pre- 
i^entarse algunos ladrones, y hay ocasiones qaé 
los iridios bárbards hatieii ilus correrías pdr el 
" cammb qué v& ' de Motícíova á San -Felipe 4e 



A 



PARA LA GUEKUA DE TEJAS. ST7 

Austin; por lo que conviene viajar con alguti 
cuidado y bien armado. 

Los rios pequeños y arroyos son en el verano 
y aun en invierno vadeables, y hay algunos que 
en el departamento de Nacogdoches tienen puen- 
tesk En los ríos grande's se hallan barcas cha- 
tas o canoas en que pasarles; pero en tiempo de 
aguas su^le ser difícil atravesar esos rio^ y ar- 
royos por ser sus cajas escarpadas, por.los atq- 
Uaderos que forman sus derrames, y por<}ue no 
siempre están las barcas y canoas en estado de 
pasar á los pasageros; el paso, pues, se verifica 
entonces en balsas q á nado. 

El mejor tiempo para viajar en Tejas es potr 
los meses de Marzo, Abril y Mayo; y por Setiem- 
bre, Octubre y Noviembre, particularmente en 
el departamento de los Brazos. 

ii. 

Ademas de Itas noticias que anteceden, cree- 
mos también conveniente para niejor conoci- 
raiento de nuestros lectores darles una idea de 
la colonización de D. Lorenzo Zavala, que fué 
una de las principales causas de la desgraciada 
icampaüa de Tejas; tanto porque así se descu- 
brirá que se tuvieron presentes en tiempo los 
resultados que podia ocasionar la ligereza en 
cpneeder terrenos, cuanto porque esto dará luz 
sobre algunos hechos que han estado emvueltos 
éñ la oscuridad mas tenebrosa, tales como los 
inedios con que pudo el coronel Mejía hacer una 
espedicion sobre nuestras costas, y que aun pa- 
ra nosotros eran desconocidas, hasta ahora que 
ToM. ti. 60 



t578 HEalORUs 

han venido á nuestro conocimiento docamentos 
aut(ígrafos qae los ponen en tal evidencia que 
ya no puede quedar duda acerca de ellos. 

Son principios conocidísimos: que para no er- 
rar en la investigación de la verdad, para acertar 
en las consecuencias de los hechos, es precisa 
analizar y demostrar las causas y los resultados 
que llenan su objeto. Suponer motivos desco- 
nocidos para esplicar los fenómenos de la natu- 
raleza: hacer que la divinidad intervenga en la 
resolución de un problema de geometría: supo- 
ner causas ocultas como lo hacian los antiguos 
para esplicar los efectos de su cuerpo electriza- 
do: motivos ideales cí causa$ estrañas en la acla- 
ración de hechos históricos, es cubrir con un 
tenebroso velo, el sol medio oculto por algunas 
nubes ligeras fáciles de disiparse, es confundirlo 
todo, es no esplicar nada. Pero, gracias á Dios 
que en nuestros dias ya no se dejan abandonadas 
las causas, por no trabajar en ponerlas en claro; 
ya se aplica el análisis á los descubrimientos, y 
si no se demuestran completamente las verda- 
des^ á lo menos se pone á los demás, en via de 
* qué sus meditaciones produzcan resultados feli- 
ces. Esto último es lo que nos proponemos re- 
firiendo sucintamente la historia de la coloniza- 
ción de D. Lorenzo Zavala sobre que tanto se ha 
discurrido por los políticos de nuestro país; y 
porque en este ejemplar podemos encontrar la 
identidad mas completa para establecer los fun- 
damentos de nmstras conjeturas sobre las miras 
de los estrangeroí qae en igualen circunstan- 
cias abusaron de la generosidad y de la buena 



PARA LA GUERRA DE TEJAS« 57 ^ 

fe con que faeron adinitidos en nuestras fíron** 
teras^ 

CoD9ta poes, qne el í de Mayo de 1828, D. 
Lorenzo Zavala, get)ernador del Estado de Mé« 
xieo) elevó una petieion al gobernador del de 
Coahuila y Tejos, para que se le concediesen, 
con objeto de colonizar; en dicbo Estado, los 
terrenos que habían perteqecido á Haden Ewars^ 
adyacentes al rio Sabina icerca de NacogdocheSs 
60n la parte litoral que le correspondía; sobre lo 
que decía, allanaría el consentimiento del gobier- 
no general, obligándose á Henar las condiciones 
que exigían los artículos 8, 9 y 10 de la ley de 4 
de Abril de 1825; añadiendo: (lo que es míiy de 
de notar) que sus servicios hechos á la patria^ 
y el rango que ocupaba en la sociedad, le daban 
derecho á esperar que et gobierno de Coahuila 
.y Tejas lo eonsideraria aocediejido á su petición. 
£1 Sr. D.José María Viezca, gobernador de aquel 
Estado, acompaño al ministro de relaciones D. 
José María Bocanegra dicha solicitud^ apoyan:!^ 
;dola al tiempo de informar, en consideracioiif 
decía, de los bieneeque okiasionaria al Estado Ifi 
colonización de los terrejio» valdíos que pedia el 
Sr. ZaVala, y de que se:¿allara al frente de una 
empresa como ésta» un hombre del patriotismo 
y demás cualidades que, en su concepto, ador-* 
naban al gobernador del Estado de México. Di- 
cho ministro coutesto; que perteneciendo al go* 
bierno particular de los Estados? conceder 6 ne- 
gar cspresamente lo^; terrenos, con calidad de 
sujetarse estas conseciones á la aprobación del 
gobierno general, lo hiciera así el Sr. Viezca con 

50* 



580 Memoéías 

respecto, á ía que solicitaba el Sr¿ Zavalaf paira 
que en vista de ello, y de lo que informaba al 
sapremo gobierno, este procediese en aquel a* 
sUñto como lo tuviese por mas conveniente. Asi- 
mismo le previno que exigiese del interesado el 
mapa de dichas tierras para mejor inteligencia. 

BI gobernador replica: que en su concepto de^ 
bia accederse á la solicitud del Sr. Zavala, a^í 
como á las de D. David 6. Burnet, y D. José Vil- 
hein, sin que sirviese de embarazo la concesión 
anteriormente hecha dé parte de estos terrenos 
al coronel Pedro Elias Bean, la cual opinaba de- 
bia revocarse por tener causa pendiente y por- 
que á su juicio los primeros teman las cualida- 
des necesarias para desempeñar cumplidamente 
las obligaciones de empresarios; y que en cuanto 
á Bean, si el gobierno general quena Recompen- 
sar sus servicios, el de su cargo no tenia incod- 
veniente para adjudicarle en otra parte eii áó^- 
minio ptirticular, hasta et máitimun de tierras 
que permitían las leyes. Y en consecuencia de 
la prevención anterior del ministerio remitid el 
diseño de la posición, topográfica y estension de 
las que concedía á Bui:pét, Vilhein y Zavala; cu- 
ya cdpia nos ha parecido por otros múclids t€ih 
petos que adornará estas memorias y la repro- 
ducimos aquí (1)4 



(1) Uno de los niotiros ^ne retíomiendan la publica* 
cien de este mapa, es qué en el se marca el rio de S. 
jacinto y otros parages interesantes de conocerse, para 
formar iriejor ided de Ids sucesos c;[üe quedan referidols; 
Y aUnqtie no saldrá flrt^cist&irtente €n el dia^ pot qtíe §é 
está litogra6ando, lo recibirán los Sres. sUsclinrret ié 



fÁRA LA GU^ftltA £>E TGÍAS. 661 

Poeo tiempo'despaes se presentd en toda for« 
ma al gobernador Viezca él Lie. D. Rafael Delga-* 
do como apoderado del Sr. Zavala^ agitando la 
conclusÁQñ del negocio que habia quedado pen<^ 
diente de la resolución del gobierno supremo, y 
pidiéndole que aetiva«e la aprobación de la conce- 
úon otorgada por el de Goahuila á su poderdante. 
£1 SnViezea acompaña esta representación al su^ 
premo gobierno de la Q$icion; pero éste le exigió 
para dar su aprobación que se le informase esten- 
samente, caá qué das^defaníüiqsofrecia eolotdzarD. 
Lorenzo Zamla} y en esto creemos que se muestra 
la previsión con qae procédio.el Ininisterio. 

El dia 10 de Febrero del año de 1829 el mis^ 
Sr. Bocanegra ministro de relacioties^ mediante 
los informes del gobernador Yie^éa^ resolvió 
que se aprobarla Ja concesión hecha a D. Loren- 
zo Zavala su substitución del coronel Beau. con 
la circunstancia de que le compensase á éste con 
otras tiel'ras tan luego como cesasen los impedi- 
mentos que lo embarajsdbaü por entonces en 
atención á los servicios que habia prestado á la 
patria; y reservándose espresamentet sin embar- 
go, el gobierno general su aprobación definitiva 
hasta que ajustadas las capitulaciones de la co- 
lonización con Zavald, se le diera por el 8r. 
Yiezca eonocimiento de los pormenores, aña- 
diendo que estas capitulaciones debian arreglar-* 
se con e} interesado» conforme á la ley general 
de colonización de 1824, y á las demás ordenes 



** 



JL7 Universal tan pconto como se concluya, por ser un 
obsequio que se han propuesto dedicarles ios Sres. edito- 
ros de dicho periódico, — Et Redactor. 

SO»» 



t8 2 umtúUíks 

y precaoeiones posteriores del gobierno süpre^ 
mo sobre naturaleza y procedencia de las faaniUa^ 
que se introdujesen á las nueéiis colonias. 

Bajo estos principios el Lie. D; Mtiriano 6ran>- 
de arregló á nombre de D. Lorenzo Zavala^ las 
capitalaciones con el gobernador ViejBca, y fue- 
ron remitidas al minisierio, qae las pasó á la 
sección de colonias para que informase si estabah 
conformes con las leyes de 16 de Agosto de 1824, 
12 de Marzo de 838, y 24 de Abril del mismo 
año. La sección no halló inconveniente en que 
se espidieran las órdenes respectivas de apro« 
bacion, recordando al gobiersio de TeJAS qoe el 
ministerio estaba autorizado por el airt. 8? de la 
ley de 8 de Agosto del año anterioFi para dictar 
al mismo tiempo lae medidaí^ de precaaeion que 
juagase oportunas, eon objeto de asegurar el 
cumplimiento de las condiciones indicadas del 
contrato con Kavala^ sin perjudiea^ la razón de 
dicha ley. En consecuencia clreferido Sr. Bo- 
canegra» recomendando espresamente'ias dichas 
preeaüoiones sobre origen y procedencia de los 
colonos espidió los despaefctos de lu nproÍMiefoB, 
qué tnn empeñosarhente «e soliéíitaban por la 
parte de Zavala y apoyaba el Sr. Viezcn; y de 
este modo adquirió aquel,* aunque no muy satis* 
fecho, los terrcnps que no' se creyó eánvemenfe 
que poseyese el estranjero Beaii, por ser éstos 
limítrofes a los Estados-^lJnidos del Norte, que 
es la verdadera causa porque se mandaron dar 
í "&. iTOTemro-iKaTarln, que" era m exíeauo ; pu es el 
Sr. Bocanegra aunque no estaba prescrita pre- 
vención semejante por la ley, procediendo coa la 



PARA LA GUBRllA DE TEJAS. 583 

-jpreyisioQ de un ministro hábil y esperto en la 
materia que se versaba, no quiso autorizar por 
su parte la introducción de toda clase de colonos 
de los Estados— Unidos, ni aun á la sombra de 
ser la empresa de mexicanos, con cuyo subter- 
fugid podian ilusoriar las leyes y las ordenes de 
el mismo ministerio que prohibían tal introduc- 
ción en nuestro litoral. 

Justo es por tanto que tributemos el liomena- 
ge de nuestro respeto y gratitud al Sr. Bocane- 
gra por unas providencias que tanto honor hacen 
á su patriotismo como á su sabiduría y tacto po- 
lítico en el desempeño del ministerio que t:m 
dignamente presidio, y en donde adquirió en su 
larga permanencia los conocimientos mas pro- 
futidoís de la política de nuestros vecinos del 
Norte, como lo dá á conocer el modo con que 
sostuvo los derechos de la nación, y la ardua 
correspondencia con el enviado de los Estados- 
Unidos en los últimos años de 184*2 y 1843, se* 
gun la hemos visto publicada en su Memoria que 
leyó á las cámaras en su último año, y de que in- 
ferimo?4 cuan c^onveniente seria que por su mis- 
ma pluma se revelasen á la nación otros muchos 
é importantes hechos de que solo él sea sabedor, 
y que como el que acabamos de leferir, no están 
al alcance de la mayor parte de todos nuestros 
hombres públicos. 

Pero volviendo a la historia de la colonización 
6 empresa de Zavala, conviene saber que el 6 
de Abril del año de 1830 se publicrf en México 
una nueva ley por la que se prohibia la entrada 
á las familias de los habitantes de las naciones 



584 MEMORIAS 

limítrofes á las colonias que se quisiesen esta- 
blecer o que aun no hubiesen llevado á efecto 
las condiciones de sus contratas; y en los mis- 
mos dias habia otorgado D. Lorenzo Zavala po- 
der á D. Jorge Fisber, natural de los Estados- 
Unidos, para vender los terrenos que acababan 
de concedérsele para que los colonizase él mis- 
mismo. Este acto que llego á oidos del general 
Terán comandante de los Estados internos de 
Oriente, lo puso en alarma, y consulto al gobier- 
no si dejaría llevar á efecto los proyectos de Za- 
vala, pues á S. E. le parecian reprobados por la 
referida ley. 

Casi al mismo tiempo el Sr. D. José María 
Tornel, enviado estraordinario de nuestra Re- 
pública cerca de los Estados— Unidos, habiendo 
anunciado D. Lorenzo Zavala que estaba comi- 
sionado para vender terrenos en Tejas; y sabien- 
do de positivo que tanto Zavala como el Sr. Me- 
jia, secretario de la legación, habian verificado 
rentas de considerable cantidad de acres, publi- 
có anuncios, protestando contra cualquier con- 
trato en que se infringiera la ley de 6 de Abril, 
pues deseaba precaver que ésta se quebrantase 
y se frustrasen sus tan necesarios como impor- 
tantes objetos en favor de la integridad del ter- 
ritorio nacional, por estar en ella prohibida la 
adquisición de terrenos por norte-americanos, y 
la colonización por familias que saliesen de los 
Estados— Unidos, aun cuando pertenecieran por 
1911 origen á las naciones europeas. 

Asimismo el dia 6 de Diciembre de dicho año, 
. el coronel D. José de las Piedras comandante de 



^AAA LA OUBtltlA DE TEJAS. . 585 

Nacogdoches, dio parte al Sr. Terán de que sa- 
bia positivamente que el coronel Megia habia 
dicho en Nueva Orleans que estaría en aquel 
punto á fines del mismo mes, para establecer sus 
familias; y pidiendo instrucciones al general so- 
bre la conducta que debería guardar en aquellas 
circunstancias. En consecuencia se le dio orden 
de que no permitiese la introducción á las fami- 
lias referidas; pues el establecimiento de la colo- 
nia del Sr; Zavala era opuesta á la ley de 6 de 
Abril dea quel año. Mas estas precauciones no 
fueron bastantes para contener los proyectos ya 
demasiado avanzados sin duda de la empresa; 
como se va á comprehender por los sucesos que 
siguen: £1 primero- d« Marzo del siguiente año, 
el comandante de Galveston participe) igualmen- 
te al gen<eral Terán el desembarque de algunas 
familias por cuenta de la empresa de Zavala, 
Bumet y Vilhein, bajo cuya razón social se ha- 
bis^ dado á conocer el contrato de la compañía ó 
empresa que el primero habia celebrado al efec- 
to, cdncluyendo el Sr. Davis Bradburn con pedir 
las instrucciones convenientes á quien debia ar- 
reglar sus procedimientos. La respuesta del ge- 
neral fué: que supuesto que la empresa no podría 
cumplir cori las leyes de colonización, introdu- 
ciendo familias de distinta procedencia de la qué 
la ley permitía^ hiciese reembarcar aquellas, y 
solo procurase que le vendiesen sus hérramieíi- 
tás y que sé quedasen en el establecimiento dé 
Anahwici los iüdividuós que no fbesen amerícá- 
írosy á qtiiíínes podía ofrecerles tierras y cinco pe- 
sos mensuales durante el termino de un año, con 



586 MEMORIAS 

calidad de reintegrarlos después en ñntos de sna 
labores, así como los treinta pesos valor de cada 
sitio de los que se les adjudicasen en propiedad. 
El Abogado Azabel Longworthy agente de los 
empresarios se presentó por escrito al Sr. Terán 
quejándose contra los procedimientos del coronel 
Da vis comandante de Cralvestoñ, porque había 
impedido que permaneéiesen las familias envia- 
' das por la compañía de Nueva- York, á la que 
hahia hecho partícipe D. Lorenzo Zavala de la 
empresa y que liabia espensado la traslación de 
aquellas, para llevar á efecto su contrata; con- 
cluyendo con que para evitar el quebranto que 
tenia del reembarque de las familias, y porque 
dicho abogado creia que podían admitirse cb 
nuestro pais, se les permitiese llenar su misión 
y se nombrase una persona que les diese pose- 
cion de las tierras. Pefo el general Terán repi- 
tió: que D. Lorenzo Zavala no pudo vender sos 
derechos d parte de ellos á norte-americanos, 
por prohibirlo la ley de 6 de Abril de 1830; y 
que rio siendo familias eoropeas las que habian 
"arribado al puerto, sino americanos en general, 

• no podía sin faltar á sus deberes dejarlas intro- 

• ducir en las colonias. A pesar de esta negativa 
aun insistid Longwosthoy y trato de rebatir las 

• razones del Sr. Terán. Pero teniendo este ge- 
neral conocimiento por un cuaderno impreso en 
Nueva- York, titulado Address^ de la naturaleza 
de los contratos de los Sres. Zavala, Bumet y 
Vilhein con la compañía de Nueva- York, (1) 

«■■■'■ ■ ■ ■ - ■ 11 ■ ■ I . . y..^». I I 1 l — — — a^ 

(1) Por lio. abultar mas este npéndice no insertamos 
a(|ti1 estos contratos. 



PAHA LA GUERRA DE TEJAS. 587 

mando llevar adelante su primera determinación; 
y dando inmediatamente parte al gobierno de Mé- 
xico, éste aprobó la conducta del general Terán 
"en cuanto á haber impedido el establecimiento 
de la colonia; pero no en cuanto á querer que se 
estableciesen en Ánahuac las familias que no fue- 
sen americanas. 

El coronel Mejía que, como se ha visto, tenia 
' parte en la empresa, se presento también al go- 
bierno, representando á nombre de la compañía 
contra las providencias del general Terán, ale- 
gando la inmensidad de perjuicios que se segui- 
"rian á la empresa de aquella disposición, y la 
poca razón que creia apoyarla bajo el especioso 
argumento de que aunque la ley de 6 de Abril 
prohibía la entrada de los norte-americanos á las 
colonias fronterizas, no prohibía qué tomasen 
parte en las empresas, principalmente cuando 
se trataba; de cumplir con las leyes de coloniza- 
clon, y cuando el mismo Zavala estaba en Eu- 
ropa con objeto de contratar familias de aquel 
continente: y cuando por último no tenían mas 
objeto los empresarios y socios que especular, 
' haeíendo al mismo tiempo uñ bien á México, y 
no las miras políticas y traidoras que les supo- 
nían^ Mas antes de que se resolviese sobre este 
* ocurso del coronel mencionado, éste tomó la ac- 
titud que todo el mundo sabe contra la Repúbli- 
ca, y por cotisecuencia no obtuvo ningún resttl 
tado favorable á sus proyectos. 

Pero continuando la compañía de Nueva- York 
en sus gestionese, poco tiempo después el ge- 
neral Masson se presento igualmente como apo- 



588 MEMÓfelAS 

derado de ella, apoyándose en las mismas razo- 
nes que Mejía, y añadiendo que solo por odio 
del general Terán hacia aquel, habia impedido 
la entrada dé las familias que condujo á Galves- 
ton; pues en la colonia de D. Estevan Austín 
existían norte-americanos y se iiitroducian á ca- 
da paso sin que se les aplicase con el mismo ri- 
gor la ley de 6 de Abril. 

Él gobierno de 1831 por una inesplicable fa- 
talidad é inconsecueia a los principios estableci- 
dos en la época del ministerio del Sr. Bocanegra, 
y que le determinaron á iniciar la ley citada, re- 
solvió que se pusiesen á las familias llevadas á 
Galveston en posesión de los terrenos, nombrán- 
dose un comisionado que lo hiciese por nuestra 
parte, con solo la condición de que el general 
Masson acompañase al general Terán una lista 
razonada de todos los individuos con noticia de 
su patria, ejercicios o profesióneSi todo lo cual 
se verifico para abrir asi imprudentemente las 
puertas de nuestro pais y dar lugar á los ulte- 
riores abusos que tan gravemente han influido 
en la pérdida de las colonias, á pesar de los es- 
fuerzos del general Teráñ para impfedirlo. Y líe 
aquí corrida una {)árte del veló con que laan se 
encubre la conducta de muchos de nuestros 
hombres, que ya én lo adverso como en lo £9lvo- 
i'able tanta parte han tenido eh los sucesos que 
motivaron los pofilteriores de que últimamente 
hemos sido testigos; 



/• 



í 



PARA LA<HJERRA T>E TEJAS 689 

I' S ••'• ..' ;. . v.i . :. t •" '••• í.. •■ ■>;• •;■ ' \ 
Cou la iui$m£^:impurcii^li4íid coa aullen el dpr 

cumen^.o que ante^e^^ leemos tr¿l|j),uía¿\o.ifp ^[lonj^e; 
nage de justo respeto. y mercicido enf^Qiftio al jífir 
tnotisino y s^n$i poíí.Ue^ del. Sp. l^f^jÍQ^é .alaría 
de épcap^ra, . cri^p^i^s^Xf p^M^q ,de .^^^ de^- 
Der Hacerlo en el presente ul Sr< I^. JUupíis. Ani- 
man, qae le sucedió en el ministerio en 1830, 
j)orqu,e é su penetra^ÍQ^, recto juicio, y profunda 
iiateligejoci^, lio j^udo ocultarse tar^ppcp lu n^pe- 
sidad ^1^ ^v\e .,^(í encofttij^ba ya.^n.aqu^l tienxijm 
j^t,3tra ,JRejiública, de pjon^rjeá Cttbi^xto de las 
¿obles intenciones y encapotado^* ji^yectos^ del . 
gabinete de Washington, dando á continuación 
^onio uno de los .mayores testimonios! que jiisti- 
^can la^ sabiduría y'pru^ejELcJiia4e,jfii;e3trQ& hpixi'r 
br^s 4i^ estu^^.y^^^s esfuerzos qv(e se kan hecho 
|>ara elew ánaestra na(^a al rango que la per- 
tenece ent^e las dea}^i^ del mund{0^ \s^ ipjiciatiya 
de la famosa ley de 6 de Abril d,e ]1830| eme re- 
pQtid^s veces l^emo^ cita^o^^^l) que^ánto disgu^, 
to causo a lo^ colonp^y por cuya- dieroga^i^^, 
tra,hQJo.qpa.tant0 ecapeño el célebre.p. Estevan. 
í'.vfÁustip e^ompx qupd^ tí»pjf)iqn^iíefer?í^,ei^.p?fe^s 
memorias {2)„ . ^n, el ^spresado docjn^pijitp se y,^^ 
ran ^de manifiesto las causfis (taní ppco ecmoei4iU3[ 
entonep$) que movieron al citado -ministro, á ázx: 

'mm^^^^mmm^mmm i 1 1 w^mmmmm^ i I i mmmammmm | u ü | 

^,,(1), Cftp, ;jaV y apéndic^e del tona- I de ^8(8^ jyfe- 
lobrias.' 

{^) Véase su carta al general Terán, inserta en eí 
C*p. XXI éA tom.' 1? 

TOM. II. ^} 



S80 UZUñKhXM , 

aqael paso y cuya política habiejfaiüós qneridd 
ver secundada constantemente por sus sucseso- 
res, porque ella tendia á ponernos á distancia del 
abismo en que con el curso de los años, ha esta« 
do á punto de undirse la nave de nuestra Repu^ 
blica. El documentó á que aludimos y cuya co- 
pia ha venido por une^ plausible casualidad en 
estos mismos momentos á nuestras manos, es 4 
la letra como sigue: 

V ' 

X ' < * r » • 

Iniciativa de ley proponiendo ü góUetno las medidas 
que ge deífian tomar parala seguridad del Estado 
de Tejas y conservar la integridad del terriUirio 
mexicano y de cuyo proyecto emanó la ley de 6 de 
Abril de Í(!30. 

* ■ 

"Éntrelos varios negocios que urgentemente 
han llamado la atención del gobierno, ninguno 
es sin duda de mas importancia, ni que reclame 
mas imperiosamense medidas oportunas, y si 
puede ser del momento, que el riesgo que ame- 
naza al departamento- de Tejas en el Estado de 
Coahuila y Tejas. Lo que sobre este punto ten- 
¿o qué decir debia hacer parte de la * Memoria 
que en brete me propongo preseñtair sobre el es- 
tado gerieírál de la "República en lo- relativo i ios 
raímos del ministerio de mi cargo; mas tanto pot 
la uaturaleira defasunto nii^sfiyo como por poner- 
te con miiybl"brevedad eticonochnieifto de las 
cámaras, he creidu oportuno fb r mar eoti se para- 
cion este informe para ^ar cuenta en sesión se* 
creta. Para persuadir mejor cuan urgente sea 
ocuparse de esta jnateria> y qttefse veagat en to- 



PaKX la «Urói^jk. DÉ t£JA3. ^1 

1^^ :gr«Mi4e9. ^ifiediil't^d^». que en «í envuelve^ creo 
de abii^olqtaiieeeBidaíd i cfet^i^erixie «n poco Bobre 
todas las circunstancias q\ie oofeieurren y qne de^ 
1^1^^ U^net^ presenten .en las teiH>laeit€ines ¡qae se 

tornan*: 

.'<E1 eontacto en que ^^el d^paj^taXnento sf 
jballa cóaJdfs E^kt^oa-Vni^os diel íi»x\e\ y las 
preteqsipties que manifiestan ya ál^a clamas pñxá 
aiiod^ra^se de él) obIig;an á examinar eaál ha si*^ 
áo, la política que han observado siempre aqué** 
Uos fisfodos con sii$ limítrofes. Trataré primero 
4^ ésta, y tle|ando para despaed el deeeríbir la 
út^tacion 'actual de dicho depaTtfiuaeatd, cdncluif 
«é indicando los remedios qcie puedeil aplicarse 
Á 1q0 males :qae amenazan no solo á Tejas sinoá 
toda la: Bepúblk^i > 

, Lo$ E¡Btados^Uníd0s del Norte han ido apode* 
lindóse }»ac£esiyamente y sin llamar ía atelicieti 
pública de oaanto ha lindado oon elloss así vemos 
qne en menos de cincuenta años han llegado é 
ser diteños. de eolonias estensas pertenecientes 
á varias' potencias :enropeas y de comarcas, and 
mas dHatadas, que poaeian tríbaa de in^tgenás^ 
que han desaparecido de llíit superficie de la tier-' 
ira eondaciéndose en estas empresas no con el 
aparato . iruidoso de conqnistasí peiro con tal si-^ 
leneio» «oa ial eonsítaneia y con. tal «nilbrmidad 
en lo» medios que f^iempre ha correspondido el 
é&ito á sus deseos. En ves. de ejércitosi de ba?' 
tallas é invasiones que hacen tanto estrépito y 
que por lo eomun quedan malogrados, echan 
mano da arbitrios qaé conaíderados uno por nao 



&9é M&iióuá 

m descebarían por lentos, iileficaéés, fí veces 
palpablemente absurdos; pei^é que én sn'ebnjún^ 
to y con el tréíisearso del tiempo sónáeun efec: 
^ segoro é irresrstiUe. 

Coimienisáii porintroáacitse en el teríieiío qaé 
tienen á la mira, ya á pretestd de negeciacionéflí 
mercan tfleá', ya pai*a e^ablecer céflonías port^on- 
tJfesiifJn d síó ella del gbbreftio aburen á^úd re- 
tonoce: estas colonias crfifceñ, sé ínultiplican, 
llegan á ser 1¿ pai^te ptédominante de la pobla- 
táofi, y cuando cuentan con un apoyo en ésta, 
•empiezan á' fingir 'derechos imposiblies de sostc- 
lier en ana discusión seria, y aparento^ yi^teá- 
siones ridiculas fundadas en%ecfhdá' *M^ó<ícoí 
•que nadie admite, como el viage flé LasaHíc,qaé 
«e tiene por feílso, pero que sirve íihora de apo- 
yo para demandar á Tejas; opitiiones tan estra* 
t^agantés se presentan por la primera vez al mnn- 
*!) por escritoisés desacreditados, y el twbajíí 
que por otros setoníá pa;rá^ar pruebas y tazo- 
«es^ 8^ emplea por é^os eá re)ietíciolied y ^^ 
multiplicar -eonductob p«ra fijar ik xtmciw i^ 
sus conciudadanos, no sobre la juatvcia deío pro^ 
puesto, sind>siybite las ventajas, y elinterés q«í« 

i$e alcanza -60 admitirlo. 

*t8tís nlaniobrlts 0n el paift que preteden haccf 
suyo/ se dcsenvuefveft 'enton¿es por las visite» 

de ésploradoires de los que alguiííos wú fif** f^ 
él suelO)aparentaiidioque«asítu{ki^o¿Mdaqfl|^ 

tii añade á la cuestic^ delQereoho fle^obéraniai 

lii pofseslotí de Isfconl^rcar: estos precursorw^"^ 

ginan é poco moviiñi^nic^ fué totirfTféBXí^\ ^^ 

do político del pais atacado, y entonccfif^í''*^ 



^ i 



:d 



Í*ARA LA t^ÜERRÁ DE TEJAS. 6&Ú 

iás desconfianza», los amagos para eansraír In oon^ 
i;aneía áél legitimo pose^edor, y para disnnmúirle 
las utilidaáes de la administración y ejercicio de 
ia aiitoridlid« Caandd las 'eosas han llegado á 
«ste punto, que es piírecisamente en el que ^está 
Tejas, comienza el manejo 4iplobiático: lasin^ 
quietudes que han soseitádo eií el terreno pre- 
-tendido, los intereses de los colonos ya estable*^ 
tidos, las irrupeiones de aventureros d'de-salva*- 
geú que ellos mismos provocan; y la generalidad 
conxjue se manifiesta un concepto de que hay 
"derechos para poseerlo, es el asunto de notas en 
<]fié cábéb firaset ^de equidad/ de moderación, 
hasta que con él auxilio de -otros incidentes que 
nunca fiíltan en el curso de las relaciones diplo^ 
mátieas sé viene al fin deseado de conelnir uría 
transaeion tan onerosa por una parte, como ven- 
tajosa píira la otra. A veces se ocurre á medios 
-mas directos y aprovechando el estado de debi^ 
4idad, ó las inquietudes domésticas del poseedor 
-del terreno 4 que aspiran, con los preceptos mas 
-exoticos'se apoderan direct-ara'entc del pais, como 
sucedió cota .4as Floridas ^dejando para después 
^1 legitinmr ia posesión dé ^ue ntr-hay ^fueroa 
para desalojarlos. 

Esta eoñducta les ña proporcionado la inmen- 
sa esten'«ion que ocupan y han adquirido después 
qlié se separáton de la Inglaiérrá, y esta misma 
han puesto en planta con respecto á Tejas.' life 
cuestión si» embargóles para tiposotros del todo 
diversa: los inítaelisos tefrenos de que por medio 
•de estas maniobras han sido despojadas las po- 
tencias de Europa, que los poseían en nuestro 



694 M^MQÜlAs / 

coatiaeate eran para elloa de! \m iniiéres sdcun^ 
dario; pero aquí se trata de atacar intereses pri' 
mordiotes ligados íntimameate al iliteres de la 
»aeio&,iy México n© puede enagenarni cederé) 
mas pequeño departaiñenio sin desmerntibrar la 
integridad del tertitoriíínmistoa de la Bepóblicaj 
como lo hicieron la Francia y lA Españaque se 
deshieieron de terread rcjuépaadi»! á largas dis- 
tancias de sus respectivos países; ¿Sé podra 
desprender México de sn propio suelo, y estara 
tn sus intereses que una potclácia rival se colo- 
que en el centro de sus Estados, mutilando a 
unos y que otros queden flanqueados? ¿Podrá des- 
prenderse de doscientas cincuenta leguas de cos- 
ta en que tiene los medios j^ta la oonstíiicciofl 
de buques, los canales nías abifeviadds par» ^^ 
comercio y navegación interior^ loa terrciios roas 
fertilesj y los elementos itias copiosos de ataqo^ 
y defensa? Si México cometiera tal vileza se 

• ♦ las 

degradaría desde la clase mas elevada entre i*» 
|)óténcias amerieaiias$ hasta una luedianía des- 
preciable^ y en el hecho dé desprenderse de Te- 
jas debería renunciar á la pretensión de teilé^ tíA 
indu^ria propia y á los medios con qtó p^^e 
hacer felices á sus habitantes, t se vería oblig^' 
do á recibir hasta los frutos mas comunes ac * 
bpsécha ésti'angera de Tejas. En efecto la ^»' 
tuacion de aquel departamento es tal» qü® ^* 
manos de una. potencia e^tran|;era y ambicioaa^ 
i^ondria eii peligro todas los Estados que desde 
Nuevo México y Gbih^iphua se estienden "^ 
el de 8an Luis y (ruanajuato, y todos se prove^j 
rían de cuanta necesitasen por los puertos de 



Í^ARA I>4 Q.U^ftaA DÉ tEJAsi 5g5 

gollb.qoe se hallan 9Ítu^oa. desdedí Rio Bravo 
ha^ta- IfjUjeva-^rlqañSf ó^dip Ips^ productos 4e 1? 
¿f rieuliara; del |lí^^o X^ja^,: sin.qae la nae^tra 
.poiU^j^e; A90petir con ellfii pp^ep (^f, cpetar/a cop 
la veatfja d^ \ob brazps d^ los eselavos y la U- 
b>artad de die^tl^cm y otroa grayámeni^s ¿ que ]9^ 
.nixe^Un^ fi^tá ^jGkg^t^i Coa este solo, golpe, el yín- 
lor. de Ia$ .tierrohs en toda 1^ Kepublica qaedar^^ 
r.edaeido ái^^it^d de ioqi^e ahora e^» y el pro- 
. pietario veri^, aai}>erdida su fortopa sin e^perai^ 
8a de r^ol]rrarl|i. : • .> 

"Si aitomit^aim>0 ahara ia fituaeion ^n qae 
'Hctaalmente se halla Tejas por efecto de la (po* 
lítiea qtte bé desarroUadci cob e»ie»$ioa^ enx^on* 
ttñtetíXQ» que la mayoría de la población, es ya 
dé natuTales .de los Estados-Unido» del Norte: 
que estos ocupan los puntos fronterizos de la 
tosta y las envocaduras de los ríos: que el núme- 
ro de ngiexicanod que habita aquel pais es insi^ 
tiifican^, s^ompariido eon l^s norte-ameriipajiu)^ 
qtie por todas partes vienen á situarse en los 
tMtrr^n^ ttdrtilesy siendo de notar que jtos n>^s4e 
ellos la hacen sin loa trámites previos que ei:ir- 
gen ntL«8f ras leyes^ ó violando los .contratos qvtiQ 
se han celebrado, l^a pobíacidá álexicana está 
como estacionaria mientras que la suya se au- 
tneilta, siendo de notar el número deesclavoa qute 
han traido, y que conservan sin haberlos mán»- 
mitido como deWa ser conforme al art. 2? de la 
hef de 13 de Jutio de 1834. 

'*Csta superioridad numérica, la legal que van 
á tener por el decreto de aquella legislatura, qiocí 
declara ciudadanos á los estrangerotf á k» eiocP 



'596 i^iÉMdki Am- 

años de redideneia en él estado y ^tí i^uya cónse-^ 
cuencia van á serio la mayor parte fle ellos en el 
año inniediato, el- habérá^ bééhb dueños de los 
taejéres ptintds, y el habét^ ^dido Ufevár adelaii^ 
te impunemente su poHtiéa, útl ^ue ue les haya 
obligado á los colonds á cumplid las contratas 
que celebraron pan'í s'u eét^ibléctofiento, ni se le's 
haya embarazado situarse en lai^ frcbteírafs y et 
otros paKagés que tós e^ta pro^viáe» por lefyéfe 
y ordenes vigentes, y sobre todo el» haber tolera- 
do esa introducción de aventureros, todo esto ha 
originado su pr^ponde^ncia en Tejas cuyo de- 
partamento ca«i no pertenece y% de hecho á la 
-federación m'exicana^ páes qiie en el se ohedeceá' 
ó no al grado de los^ oolones,' las ptD^deffciits 
del gobierno y p^rfoé:itHiy pr4i»ino di momento 
^e arrebatariMis aquel terreno' .y ^agregarlo áifam. 
Estados-Unidos del Norte* 

<'£s tal la indepei^dencia de que gos^n los cXf- 
l(yñOB norte-americanos en Tejas^ • y llega ya la 
superioridad que disfrutan é tal punto, que de- 
cretada la abolición deli^ esclaviti3^ en 15 de 
•Setiembre anterior eir tíso de lasfv^'hades es- 
'traordinarids,- el «Comandante 40* la frontera de 
aquel Estado m^nitestd que no esperaba que ja- 
lmas fuese obedecido dioho decreto á menos*qiie 
np los obligase -una fuerza superior de que el ca- 
recia* Esta irésistencia ha traído las cosas á tal 
puntó, que se creia .esta fu^^éJa^ ooasioki del 
rompimiento, y para,:.e^itarloiS0 dio por eceptaá- 
;di(r aquel ^BepattameMo del euiu^plimiento de es- 
ta disposicion^.dt^i'ogáfidi^la no por una providen- 
cia ostensible, sino, lo que es muy estraño, por 



PAEA LA: |2»leiMt^ DE TEJA». 'WJ 

medio de iwa efute p^tioal&r e^nto IH^: «llSr, 
^Qi\^x¡i^f^Tp^fl\;genpxBl T^réa» canmndaníte gei^eacal 
At ]i^%J¿Bts4<^ ¿^ Oiáeote, en qae 1q autai*izab,a 
^m mamfestibr <« los ' ei)lo|io8 qae él ^aptesiMio 
.decreto no oomprendia á Tejas, 

<*Se ha didMf jafiritta q# parte dé su ptíaúet 

^Ara hacerse dilefios dcí los teirefioa á que aspi»-' 

tan« la^nva el ivse íQtriOrdtsioteiide á pretesto dé 

iie8^aéioiie0 mereantiietBí, ya |)saa «éstábleicét 

^eolQuias ppr eopeeMon (( mk ella, del g4kbierfi4» 

xespéftivp$ y ^sta cQi^diieta ^e jamas t^ han 

^empleado sin sacesó no es una teoría cuya ^fUr 

.camión )so esteno, palpando. Tejas ha sido oeií^ 

pado süécesivamente por loe norieiraincfirieattQS 

gae se han, establecido eB4^aUdad de coloinos^ty 

pQT otros .que han pasado 1^ .linea 4i visoria sia 

autorización alguna legaL Los prúasetos del^ie- 

ron sujetarse á las leyes de colonizaeiont debié*- 

ran asimismo cumplir I09 artículo^ de axis i'es- 

pe<;tÍYas contratas,' peso eligfiabiemio dé^oaJbuilá 

y Tejas» que -debió pof su parle cuidar que los 

jinps 4)0 .faltasen á sus compromisos, y de qué 

jiQ, Jiuliie^ einigraciones fraudulentasi nó solo 

po.Jlp ha^heeho así, sino que tfí aun siquiera ha 

dado .aviso 'detestas '.graves ocurrencias^ «en tér* 

rñjuapsqoé sí bO .se hubiese acercado<á aquel de^ 

pstrtamentQ «el general S^erán para desempeñar 

iíf. comisión que ^e ie dio pitra el recenoeimietit^ 

de. liimiteí^ y ^á quien se deben té^os los ci^oci-' 

n^eátos que se tienen, en la materia, Ifabríainos' 

visto arréb^'íié t^plni(daniénte Tejas á la fe^ 

Aéraéiób ¿^^eiñéana, sin que se hubiese sabido s^<» 

^f»réfa por-que medios la perdíamos. 



a^ como 4a dtíatts»íftotítt<*tfts* eéftébtbdáis'hk con- 
tin«^ado -^w Iq^éi liíAy aft ' fifftté' j^o^foisas las ¿rae- 
net libr«dia^ eiíaíl deíjairó y 2» de Agüito de 
826 para que no%e' ü<tntittife»etí étñbÜds-'Úe las 
«aei^Mapg .litéítiHrfeq, mixi idie «^deífciliiftílde 827, 
qa|ie;dÍB]>o«ie no)«e |)eniiítkn eh tóá fttfewéíterre- 
noe RUt^tidmeéOidií^^UMitilís ^He'ki^^iftrftyas, 
tii*4á ñe-28 de:Abffil de iÉ38'qt<^^pi^évten«qifféeñ 
ks '0<rfotntod> qiie>€m(xinméW'etí '^i^ttmó^ pró'xi- 
mos * lá Ifaea diVis€«1k ñ^ló^'-Estadoi^Vniáo^ 
méxicíitídsf y^k>9'=flW Norte se é6mpu"g}c8éi\ de 
fantólíás qoéiio'feeí^hnitaí atéis- de áíckos Es- 
lados deMVdíle.'^ ©átáá próvia*ncias, guecam- 
plidas' ^Serttpuítysamétité'' habrían ^évítkfló los 
progresos dé lajiyítiiéáidé'lb&rtorte-^femericanoí 

y neutríllisíado sus ' proyectos, íiail quéíado sin 
ejecnei<yii," y tés' colonos venido^ de aquellos R- 
lados «ée fctAii ^tuafdo d^dé más les ha conveni. 
db, tío solo fi«s«s1^t¿]^éséspersofrales, sino»' 
getieml^ de ^«fs concíntíadatlos, hiendo inútiles las 
leyes de cotefiizacionylós añíétrtds de feas esti- 
pulaciones! i mí véfrtios 'q^t' tíámUÉ aé'halí«i^^ 
o¿upá'éo . áqtíel terí^étit)' por cofo'ft¿s que nonca 
díe*iei'ó* admitirse, etitré-^stosno'h'ay nno en 
Tejas que sea cátoKc'ó, 'iíieridó"«%tánná'tíft^^^' 
Unoiíi que síe hH t^tób presente eiv totfe^ ^ 
omtra«a$v 7 q&e se há l>aesto cdntó nno de lo» 
artíeuto» itia-s principales. OtW ^de Vi^''^^^^^ 
qu« se advierte y quité áéhe^ llamar la ritf ftcldfl^ 
la inü-odudoion de ««clavos y él tiúmtrt^'^^^^^^ 
^ae fexifite.d'© éstbs. Prppietario hay í^t'^^^ 
con cuanto Á m» inti»<t^ktM^^i^Mi»; <*^ ^^ 



I»ara la gubkjla de tejas. ^M 

t^en mmm; péroí todos les ttte» emisivo y lo» 
ooMbrtkti «In- darles libisrtrtd, toMo' debia» ser, 
eh dit!»pK*iéiito de 1» ley de bi materm, lo qué 
eenttfibQye kímcwakxsjñk masa de hombres, con 
fe«yii apay6«Kaiteriv y^ de ^iie podrán disponer á 
sa*a|iiiliioIeri ^l* easoíqae le»50í mr^nga «ascitai 
ioqüietadesy knoviilitéirlaAt, pitas aunque padie«a 
pensarse' k> orótuiikia; y qiiüé c«tps ésolávos lia-* 
Airidtté á tolifeeártadfaeseDÜn iJistrumeBto útil 
para^ el ^obiierilor á iqniení lá debiesen, e« cosa di-i 
fieii pe¿ el estado >ds^ nalidad) á que tea; tienen re^ 
diitidos. 

'La providencia qa« prohibe la admisión ét eó^ 
Icmos de las hacíonés liñiítroíes, luvo pof obJ4Btd 
pt^mordial la con^vácíoíi de^ la integridad del 
territorio de 1» RepuMica, pr^vletídb'que la ad* 
BR^ion de cdoiiob yfe- dicha» líaeiones formaría 
más bien establecimientos dependientes de ellas, 
que de la misma Repóblic-a, y que la integridad 
del tcrriíorio raál podHa conservarse entregén- 
édée la llave de él á los mismos qne algnn diai 
podian el^tar int^i*esados en invadirlo. Pero no 
solo tenemos en Tejas establecimientos de ñor* 
te-ámiericano^ venidos bayo pTelesto de ctíloni* 

p » • 

zar, hay otros <ffte se han formado sin conoci* 
miento de ninguna autoridad y sori de muóhá 
eonsideradion, tal es fel de los Aices, eftyapófclia- 
cion es de naturales de los Estados-üaidos del 
Norte, y se halla bia^ev legtiaíS^^ adelante de JNaoog'^ 
doches háeia á la ñrontera y con sus aneitos Ato^ 
yaque y Sabinas cuenta cerca de dos mil Kílmas^ 
MU qae entrq éstas 9e cuente tm solo mexicano. 
Bfita pobteóido dé Aio«s es donde primero se pré^ 



1 
1 



600 uÉÚoKiJks 

teiítaron aoímgas de Bvbleváoioaalsabecae el de- 
creto de 15 4e ^^itímbre qae se ha citado; y 
la gue ocsi^ooq que se esoeptaase a Tejas de la 
ahelioion déla eÉclavítad en los términos que se 
ha .referido; por no íleffer el oéoiaadante local 
fuehsa bastante. «para^hacpr cam|ilir laé dispüsir 
ciiQoes del gobierno. .A este tenor hay «'tsels alea- 
do -de advertir que las introflkieeioBcs no cesan; 
Ahora en Octabrebsm llegado á Matadoras dos 
búqiies de Naeva^Ybrk trayendo á sui boadci- veía- 
te y Hei0 iatiili^sv íarefeépasageibs con el objeto 
de colonizar; y hay fundadas sospechas en vir* 
tiid del puerto de su procedencia de que no ^on 
irlandeses^ como debían ser» si se cumpliesen 
laa e9típuli)f»0nes' cqu tratadas. No hay quien 
vigile si se cumple .<( no coa esta requisito antes 
d& piTQiQederse á la entr^i^ de los t0rreBOs» y es- 
te desci^ido es otro aio|:ivo p^ra que*l$ts vidlacio- 
des continúen, y que el mal -ove^a n^as y Qi^s. 
. ^^Se hai dicho asimismp que Cuf^n^ Jos^ Esta- 
dos-Unidos del Norte hajn cqnfegiiide qae^^s co- 
lonias introducidas en el país que tienen á la mi* 
ra lleguen á ser predominantea en él, fingen de- 
recbQs y manifiestan pretensiones fundadas en 
bechoahistdricos contestables, ajprovediando ge- 
neralmente para esto Mgma circunstancia crítica 
en' que .$pponen distraidn I9 «it^neion d^l gobíer* 
to. £sta ^política que tan bueties resultñéos les 
ha pródut^ido, la.han comenzado á poner ya en 
égeeucion con r^espectp á ff*ejsM^. . Los .])a4Ndes 
públicos de aquellos KstadoSi inclu]ffetido8ie aun 
los que están mas inmediatos á la influencia de 
su gobierno, se o<^pa!n en discutir eljdereeho que 



PARA La aÜERhA DE TEJAS. 601 

se figaran tener sobre ese departamento hasta 
fel Rio Bravo: en el mismo sentido se imprimen 
folletos qué se circiilaii con prodigalidad: en es- 
tos escritos se trata de convencer y persuadir á 
kns conciudadanos de la utilidad y conveniencia 
del proyecto meditado: alguno de ellos ha dicho 
que la Providencia iiiarcó el Rio Bravo como lí- 
tüites naturales de aquellos Estados, cuya espe- 
cie provoccí el que uii escritor ingles les echfísc' 
en cara que hiciesen autor de sus usurpaciones 
á la Providencia; pero lo mas notable es que co- 
menzasen esta discusión precisamente cuando 
hos vieron ocupados en repeler la invasión espa- 
hoíia, creyéndonos distraídos con ella por mucho 
tiempo. £1 gobierno ademas tiene noticias por 
conducto fidedigno que el asunto de Tejas se va 
á tratar en el congreso Washington, que si el pre- 
sidente omitid hablai* de él en su mensage, fué 
^ ton el obgeto de que salga del congreso, y apa- 

^ fezéa con un aspecto mas popular: que con este 

mismo fin saldrá niuy pronto para nuestras cos- 
^ tas la fragata de cincuenta cañones Brundywinc, 

i y algunas otras para sostener el lenguage diplo- 

I mático que en breve usará el gabinete de Wash- 

I ington. Gojiío preludio de estas pretensiones el 

I gobernador norte-^americano del territorio de Ar- 

I kansas ha reclamado ya á nuestras autoridades 

I el Arkansas mexicano poblado enteramente de 

ciudadanos de los Bstadds-tJnidos del Norte sin 
I que haya tú él utío solo de los nuestros. A esta 

I ¿ofíduéta cuyas miras sfon ya ó^tenisibles y cuya' 

I ejecución se ha estado preparando sin sepaí^arsá. 

! de su línea de política debe atribuirse también 



602 MEMORIAS 

el qoe no se haya llevado á efecto el tratado de 
límites celebrado entre éstos y aquellos Estados. 
La causa de su suspensión es digna de notar* 
se, y viene en confirmación de cuanto va espues- 
to; dicho tratado se dirigió a nuestro ministro 
plenipotenciario cerca de aquel gobierno confi- 
dencialmente por conducto del Sr. Poinsett, 
para que procediese al cange de las ratifica- 
ciones, y aunque hay en el ministerio, actual- 
mente de mi cargo, todas las pruebas que pue- 
den formar una plena convicción de que con 
él, se mandü el poder para efectuar dicho can- 
ge, él se estravió y nuestro agente solo reci- 
bió el tratado, sirviendo esto de pretesto para 
legalizar la dilación de la ratificación por enton- 
ces, y que ahora se anuncia no se conseguirá sino 
cuando el tratado de comercio esté celebrado 
también. Dicho tratado nos aseguraba la pose- 
sión de Tejas como que se tomaba por base para 
el señalamiento de límites el que se fijo en el ce- 
lebrado con la corte de España, y esta es la cla- 
ve de todas las dificultades para su ejecución. 
Hallándonos ya envueltos en estas dificultades 
las negociaciones van á tomar otro rumbo, y el 
gobierno sabe que el nuevo encargado de nego- 
cios de aquel gobierno cerca de éste, viene auto- 
rizado para el encargo especial de proponer una 
transacion mediante la suma de cinco millones 
de pesos, y si esto no se admite es muy proba- 
ble que se proponga nombrar un mediador para 
que termine este negocio siguiendo con Tejas la 
misma conducta que se observó cuando se trató 
de algunos territorios del Canadá, para cuya de- 



PARA LA GUERRA DE TEJAS. 6ÚB 

cisión se nombro de mediador al rey de los Paí- 
ses Bajos. El mal pues está ya hecho y Tejas 
será perdido para esta República, si no se toman 
las medidas adecuadas para conservarlo. Voy á 
indicar las que en concepto del gobierno son mas 
á propásitOi 

"De estas medidas unas son de pronta ejecu-» 
cion y están en las facultades del gobierno: otras 
serán obi*á del tiempo, pero debe ponerse mano 
á ellas sin demora: de las prinleras son el envió 
de tropas, situar estas en los puntds nías conve- 
nientes, y poner aquel Departamento en un es- 
tado perfecto de defensa en caso de una invasión 
o de que como se teme, los mismos colonos in-' 
tenten algún movimiento exitados y después 
ayudados por sus compatriotas; pero para lle- 
varlas á efecto es necesario que las cámaras pro- 
porcionen prontos ausilios al gobierno sin los 
cuales nada podrá hacerse. Las otras demandan 
la cooperación de las mismas cámaras para las 
medidas legislativas que son de su resc^rté, y 
aunque sus resultados no deben ser tan violentos 
como el délas providencias militares^ sdn sin em- 
'jargo las mas esenciales. Tejas podrá librarse 
de un golpe de mano por medio de las armas 
pero no puede ser segura su posesión nlientras 
la parte prepoíiderante de su población sea de 
norte-americanos. 

<<Sea la primera de dichas medidas que sé pfo-" 
teja, por cuantos medios sea dable el aumento 
de la población mexicana en Tejas, y que pata 
esto se trasladen á Tampico o Soto la Marina 
los condenados á presidio, para ser conducidos 

52* 



604 MEMOEÍAS 

por mar á los puutos fortificados y ocupados por 
nuestras tropas, en donde bajo la protección de 
los campamentos podrán aplicarse al caltivo. 

' 'Segunda: colonizar el departamento de Te- 
jas cofi individuos de otras naciones cuyos iste- 
reses, costumbres y lenguage difieren de la de 
los norte-americanos. 

"Tercera: fomentar el comercio de cabotage 
que es el único que podia establecer relacioue.* 
entre Tejas y las demás partes de la República, 
y naeioaalizar ese departamento ya casi noríe- 
americaiK). 

**CuaTtar suspender con respecto á Tejas la^' 
facultades que la ley de 18 de Agosto d« 824 
eoncede á los gobiernos de los Estados, y V^^ 
ei> cuanto í colonizaciones dependa aquel depar- 
tamento del gobierno general de la federación. 

^^Oriiinta: comisionar un sujeto de instrucción 
y pjritdencia que visite los terrenos colonizados, 
y ^ue informado de las respectivas contratas 
qne han celebrado los empresarios: si se haiJU"^ 
plido coh éstasí del numero de familias qu^ ^^J 
en cada nueva población: del de esclavos q>i^ 
hay« eñ cada colonia; de las leguas de terreno 
que ocupen: del lugar en que estén situados lo» 
coloDOfil; y de los que se han introducido sin 1» 
atltorizacion correspondiente, pueda proceder a 
tomar las medidas que convengan con te *P^ 
bacion del gobierno paraf asegurar aqueila p^ 
te de la República. 

^'L^ utilidad de estas medidas se hace píp^ 
eotíBideraado que aunque és consfante cfle 
m«^«atios están poco-acostumbrados á esta c . 



l»AtÍA LÁ GUERRA DE TEJAS. éO$ 

se de empresas, lo es asimismo que los gobier- 
nos no haa hecho ni un ensayo de esta cla^e; 
pexo sean los qae fueren los obstáculos, ea pre« 
ciso superarlos, porque estas medidas envaelveit 
la seguridad de la nación, y porque o el gobier^ 
no ocupa ahora á Tejas, o lo pierde para siem- 
pre, pues no habrá que pensar en reconquista eú 
el supuesto que nuestra^ brises dé operaciones 
estarán á trescientas leguas de distancia, mien^' 
tras que el enemigo pelea inmediato á sus reeur- 
Í5CÍS. Por lo respectivo á la traslatíon de presi- 
darios, hay la triste espériéncia que las innume- 
rables cuerdas de estos destinadas á Yeracru^r 
perecen en la mayor parte por lo mortífero del 
clima, lo que se evitarla siendo trasladadas á un^ 
frais sano en donde ademas se logrará la ventajat 
de que no teniendo esperanzas de desertarse por 
serles desconocidos aquellos destierros se verátí 
f)recisadOs á trabajar para iñiejorar su suerte. 
Propietarios de terrenos qué se les deberá adju- 
dicar, se dedicaran á su cultivo, y este nuevo gé- 
ñero de vida laboriosa les hará mudar, de. cos- 
tumbres. Por lo general se ha cedido á los nor- 
te-americanos el terreno mas inmediato á la eos 
ta, y siendo peligroso abandonársela, este incon- 
veniente se prevendría estableciendo pueblos 
íftexicanos en los puntos marítimos inmediatos 
ya á Galvéston y embocadura de los Brazos/ 
Para formar un establecimiento en la éitíboca<íu- 
ra de este río es preciso varíar la contrata del 
empresario' Austiñ á quien inconsideradamente 
se concedieron las íegua«^ lítótálé's qiié ía íey 
é^uho <^ue sbío se diesen con aprobación del go- 



606 MEMORIAS 

bierno general, previendo que los norte-ameri- 
canos se apoderarían de Tejas luego que ocu- 
pasen la costa. Los establecimientos del Paso 
y de Galveston ocasionarán gastos; pero su mon- 
to se calcula en cien mil pesos que se invertirian 
en la construcción de cuarteles, casas, y en el 
de algunos instrumentos de agricultura herré* 
ría, y en acopio de víveres para los primeros 
meses. 

"Para facilitar estos establecimientos, y que 
las tropas que se han de situar para adelantar 
lo que allí llaman fronteras, con el objeto de ale- 
jar las incursiones de los salvages, y que asi los 
colonos como la tropa estén al abrigo de las in- 
temperies y no carezcan de alimentos, se hace 
indispensable se dé permiso para la introducción 
de casas de madera v víveres. La necesidad de 
esta providencia se hace percibir con solo con- 
siderar que en el rio de las Nueces, punto en 
que deberán establecerse algunos destacamen- 
tos de. tropa, no se encuentra en sus inmediacio- 
nes ni un árbol, y que esta falta de vegetación 
es común á una inmensa estension de terreno. 

"Con el objeto de estimular á las familias á la 
emigración se podría a-ear un fondo para auxiliar 
en clase de préstamo a los labradores pobres, 7ninis* 
trándoseles inüruitientos de agricultura. También 
convendría que el gobierno promoviese eiitre los 
capitalistas mexicanos o estrangeros alguna aso- 
ciación para beneficiar aquellas tierras; pero co- 
mo los mexicanos no tienen esclavos, ventajs 
que gozan los norte-americanos, sus progresos 
serán mas b*ntos tanto por esta razón como po; 



PARA LA GUERRA DE TEJAS. 607 

SU poca dedicación á la agricaltara; raas ella de- 
be fomentarse por todos medios, y el efecto se 
lograría con el eñtábtedmiento de premios á los me- 
xicanos que mas se distingan en este ramo. 

"Ya que he vuelto á hablar de los esclavos 
que conservan los norte-americahos establecidos 
en Tejas, parece oportuno este lugar para ma- 
nifestar á la cámara que el numero de aquellas 
y las ventajas que proporcionan á sus respecti- 
vos amos, contribuye a aumentar la preponde- 
rancia que disfrutan: en el hecho de pisar el ter- 
ritorio de la República debieron ser manumiti- 
dos en virtud de la ley de 13 de Julio de 1824; 
pero no habiéndose esto verificado, el intentar 
hacerlo ahora seria escitar una sedición entre 
los colonos, y la pérdida de Tejas seria infalible. 
Es ciertamente sensible que las circunstancias 
á que ha llegado aquel departamento sean tales 
que sea preciso conservar en él la esclavitud lo 
mismo que si aquel terreno fuera colonia de los 
Estados— Unidos del Norte, y no dependiente del 
gobierno de México. Pero como solo de dere- 
cho pertenece á la República, á merced de los 
abusos que ó se han permitido 6 no se han po- j 

dido remediar, las cosas han llegado ya aun tér- 
mino que cualquiera providencia que se dictara 
para la manumicion de esos esclavos, seria mo- 
tivo para suscitar inquietudes y alborotos, y es- 
tos serian un pretesto para otros, y otros, y aca- 
so para una invasión. El gobierno, pues, pene- 
trado de tanta dificultad como presenta este ne^ 
gocio, cree conveniente, sin embargo de los 
sentimientos de humanidad que lo animan, el 



) 



806 ' MEMoiUAB 

qae se suspendieran los efectos de la ley de 13 
de Jttlio de 824, en cnanto á k>s esctavós exis- 
tentes hoy en Tejíls, quedando en m lígor y 
fuerza en cnaat^ á los qne se pretendan intrcdn- 
cir allí étí Id stáecesivo; coii estsi providencia pa- 
rece que queda coneitiado el ínteres de los pro- 
pietarios, y el decoro d¿l mismo gobierno. Las 
inismas razones espüestas tícerca de los esclavos 
obran, y con mayor razón en cuanto á la religión, 
y por tanto debe venirse á igual -conclusión. 

"Que el departamento' de Tejas se colcaice 
c6n individuos de otras naciones, que es otra de 
las medidas que el gobierno ba indicado,' üene 
por objeto principal distribuir esa proponderaB- 
cía que disfrutan en aquel departamejo^ los not; 
te-americanos: para llegar al témúno deseado 
convendria desde luego que no se peroiita su in- 
troducción sea cual fuere el objeto de su venida^ 
vigilándose con escrupulosidad el que cese» ^^ 
introducciones clandéstioas. Con esta medida s^ 
evita el progreso del rnalj pero el se atacara bí»s 
directamente llamando á colonizar sábditos «e 
naciones europeas, cuya reügion, idioma, cos- 
tumbres V bábitos están en contradicción con ¡^ 
de los líorte-americanos: para alentarlos y deci- 
dirlos á la empresa, será níuy. oportuno conceéfi^' 
íes todas las gracias pdsibles, tal como la de ce* 
derles los terrenos y abrirles las puertas a otráí 
éonecciones, cuidando de situarlos e^ íafax^Q^^ 
se estiende á lo largo de la lífíéa divisoria entre 
imticó y ios EWadds-^Üniáos del Ñorleí ráp^ 
pues poblar aquel pais con hombres de intereses 
opuestos á los de los naturales de dicho» ^^^^' 



í 



.-d 



^ARA LA GUERllA DE TEJA». ¡600 

Aos, y que la nueva población se aumente ^1: gra- 
do de quitafles al menos la preponderancia nu- 
mérica que han llegado á conseguir. Coa el mis* 
mo fin de enervar esa superioridad^ conviene que 
se ponga punto á las contratas que aquel gobier- 
no está en posesión de celebrar, y que, las que 
se han estipulado hasta el dia, bien sean los eiu^ 
presarlos mexicanos, o naturales de norte-ame- 
ricanos, queden en el estado en que actualmente 
j$e hallen, sin que sea permitido á dicli^s. empre- 
sarios introducir familias, ni ceder, vender o ena- 
genar, bajo ningún titulo, las tierras que ^e les 
haya concedido sino es previa aprovacion del go- 
bierno general. 

''El comercio de cabotage que se propone es 
del la mayor importancia para nacionalizar el de- 
partamento de Tejas cuyas relaciones son ahora 
4^on Nueva Orleans. El algodón, una dé isus pirin- 
principaLes producciones podría trasportarse de 
Tampico á Yeracruz en buques campechanos^ 
únicos que hacen el cabotage» para de allí llevar- 
los al estrangero; mas dicho efecto sale de Tejas 
despepitado, por medio de máquinas, comunes 
entre los colonos norte-americanoS) ^y por falta 
de comunicación ^on los puertos de la República 
s€ lleva á Nueva Orleans^ en donde se tiene que 
pagar derecho de introducción como mercancía 
«strangera; circunstancia que debe tomarse eñ 
consideración, pnes que ella escita el interés de 
los colonos y los provoca a buscar arbitrios para 
librarse de un gravamen que dejatá de ecsislil^ 
desde el momento que se agiT^guen á su pais ntk^ 
tural. 

TóM- n. 53 



610 Memorias 

**Lo8 pnertos de Matamoros acia el norte no 
son frecnentados por naeBtros bnqaes costeños, 
y los campechanos que pudieran emprender es- 
tas especulaciones, se retraen por el aso de la 
moDbda provisional, que no circula en sa merca- 
do, y que en Nueva Orleans se vende con des- 
cuento: esta es una calamidad que debe estin- 
guirse, y si así se hace el comercio de naestas 
costas adquirirá mas estension. 

"Pbr lo que corresponde á que la ley de 18 de 
Agosto de 824 se suspenda con respecto á Te- 
jas, y que se envié un comisionado del gobierno 
general en los términos que quedan espuestos, 
parece que la conveniencia de esta medida se 
percibe, con solo recordar los abusos que se han 
e cho, dando tierras en parages que dicha ley 
quiso reservar al ejecutivo de la nactcHi, la poca 
religiosidad con que los empresarios han cam- 
jilido sus contratas, y el riesgo que amenáasa de 
perder a Tejas por tales abusos. Esta provi- 
dencia 0s tanto mas necesaria cuanto que la es- 
periencia ha acreditado que las repetidas órde- 
nes que se han eomuáicádo para que no se ad- 
mitan colonos de las naciones limítrofes, para 
que xio se permita mayor introdaccidn de fami- 
lias que las contratadas; y que en las colonias 
que estén en terrenos mas próximos á los £sta- 
'dos-Unidos del Norte, se compongan de familias 
que no sean de aquellos Estados, no sebsúieüss- 
plido. £1 mal crece progresivamente á conse- 
cuencia de este desprecio* En una palabra, si 
no hay quien vele sobre ,el cumplimiento de las 
obligaciones que contrageronlos colonos, y aquel 



PAkA LA GUÉHRA DE TEJAS. 6lÍ 

gobierno permite qué se violen las leye^ iS que 
se eludan sea cual fuere el motivo que tenga, 
¿cJmo se ha de dejar correr el mal hasta el es- 
tremo de que sea incurable? ¿Dicta esto la píu- 
dencia? ¿Es esto conforme á la justicia? ¿Se 
podrá conservar la integridad del territorio me- 
3cicaiio, conservación que las leyes ponen ál cui- 
dado, del gobierno general? Que el gobieíno de 
aquel Estado no pueda cuidar convenientemente 
de tan importantes atencioneáj lo convence la 
necesidad de los grandes gastos que ellas tequie* 
ren, y mucho mas si se adoptan las medidas que 
he propuesto, gastos que son Incompatibles con 
la escacés de las rentas del mismo Estado, y que 
la federación no puede hacer sino por mano de 
sus propios agentes^ Se dirá que esto atacaría 
al sistema disminuyendo la autoridad de aquel 
Estado: séase de esto lo que se fuercj lo cierto 
es que si Tejas ha de ser dé los Estádos-^Ütiidd^ 
mexicanos, es preciso providencias enéígicas, ta- 
les cuales las requieren las circunstancias. Una 
actitud firme, y que haga eníeiíder á los norte-^ 
americanos que México quiere conservar su ter- 
ritorio íntegro, y que está resuelto á no sufrir 
>e le desmembre es ló que iníporta. A la soní* 
bra de medidas oportunas y que nos hagan res- 
petar, se puede agitar la coticlusioil del tratadd 
de límites^ embarazado por las causas arriba es^ 
puestas. Las reclaiiíaciones aisladas, y sin que 
haya un aparató que las sostenga, no pasan de 
puras reclamaciones: se contestan con notad qué 
abundan de frases diplomáticas, y la cuestión ó 
se embrolla 6 se vá tomando tiempo para ir ade- 

i3* 






612 MEMORIAS 

lantando en el proyecto que se medita. Esta- 
mos en este caso por desgracia, y si no se vé es- 
te asunto con interés y sin apartsur de él la mano, 
es preciso repetirlo, Tejas vá á dejar de perte- 
necer á los Estados— Unidos mexicanos. 

"Lo que llevo espuesto hasta pata demostrar 
cuál sea el estado de las cosas en este grave ne- 
gocio; y en su vista la prudencia de la cámara 
adoptará las medidas que juzgue mas oportunas, 
cierta de que el ejecutivo sostendrá á todo tran- 
ce en las contestaciones diplomáticas y con las 
providencias militares el honor de la nación yin. 
integridad de su territorio." 

México, Febrero 8 de 1830. — Lucas Alaman. 



Nosotros tenemos tanta mayor satisfacción en 
reproducir el documento anterior, cuya esacti- 
tud de ideas ha comprobado el trascurso de los 
años cuanto que desde 1827 que recorriamos y 
estudiábamos el territorio del Nuevo-México, 
formamos una opinión semejante y concebimos 
la desconfianza que debia inspirarnos la conduc- 
ta de los norte-americanos en aquel pais. Sobre 
ello llamamos la atención del ministerio que ser- 
via también entoücés el Sr. Alaman, y le dimos 
avisos muy importantes de que debe haber cons- 
tancias en el gobierno; y el aprecio jCou que las 
l:ecibio nos alentó para entablar una difusa cor- 
respondencia Con la dirección del banco de avio de 
cuya orden se imprimid una gran parte de nues- 
tros escritos. 



^ÁRA LA GUERRA DE TEJAS. 613 

Elegidos para representar el Estado de Chi- 
huahua en 1833 tuvimos el honor de hacer una 
proposición para que en la memoria anual del mi^ 
%istfo de la guerra se diese cuenta dd estado de lafrof^ 
teta bofo todos los aspectos que se consideraba en la 
anterior inidativa^^^ pero el senado la desecho co^- 
tno consta en sus actas. 

Sin embargo, nosotros nos valimos del recur- 
so de publicar por el telégrafo del gobierno las 
noticias estadísticas de Chihuahua^ NuetHh-Méxióó, 
Sonora^ Sinaha y Dnrango, y allí consignamos 
nuestras patrióticas ideas sobre tan importantes 
materias que tal vez por la oscuridad de nuestro 
nombre han pasado desapercibidas. Mas noso- 
tros las recordamos porque jamás seremos in- 
consecuentes á nuestros antiguos y constantes 
principios de ser útiles y aun de sacrificarnos 
por el suelo ea que plugo á la Providencia que 
viésemos la primera luz; y cuyos moradores nos 
han correspondido con la mas generosa distin- 
cion, dándonos los altos poderes de legisladores 
«n el congreso general, y dispensándonos otras 
no menos particulares honras< 

Por esto es que hoy que se agita en aquellos 
países un partido que proclama su anexión á los 
Estados-Unidos pretendiendo filiar en él á los 
que cansados de la guerra de los indios bárbaros 
<;uyo origen y entsamizamiento todos sabemos á 
qué atribuirlos: hoy que se demarcan nuestros 
límites sin dejarles otra garantía que los pechos 
ile nuestros inermes y fatigados paisanos: hoy 
que México ha pagado inmensas indemmzacio- 
Bes de los perjuicÍ9S que los naturales de los Es- 

53** 



tados— Unidos han querido reclamar sin poner 
bn balanza los qaé han resentida los mexicanos 
en la destmccion de la nutria^- del eíbolo y de 
otras rii^uésias naturales en que abundaban nae»- 
tras fiVMitisiras y en las de indoetria, comercio y 
ganadería^ porque ni las han sabido ni las han 
podido apreciar: hoy qué éefia imposible qne si 
se destriíyesétl como en la guerra de insurrec- 
ción las riquetes rurales de los Estados del cen- 
tro se pudieBen repcmer eon los envíos de inmen- 
so niimero de todas . clases que con fomento de 
las relaciones sociales y del comercio se hacían 
en la época citada: hoy que lá hermosa capital 
no ve en su seno la opulencia que en aquellos 
tiempos» pero que le falta porqae ha desatendi- 
do Jos manantiales y se han dejado enselvar y 
ios canales por donde le yenian desde esas re- 
motas y*olvidadas regiones de que tan poco ean- 
dal se ha querido baeer y cuya falta no poede 
suplirse con los inventos de teorías singula^^ 
por sabias que paresean^ y hoy en fin, qn^ °^ 
podemos contribuir de otra manera á poner si- 
quiera en observación de las causas de nuestra 
decadencia y de los peligros dé que ilisensantc- 
mente nos vemos rodeados y qué nos amenazan 
nuestra nacionalidad^ nuestra religión, nuestras 
tradiciones, nuestro idioma^ lá libertad de nn^^' 
tros hijos, la gloria de nuestro nombre y h**"^ 
la ultima gota de sangre de nuestra raza conno- 
taremos á lo menos nuestro deéganbdo coraisoDt 
huestros dolorosos deáengaños y nuevos ^' 
iteimos presentimientos eáñ ia piÁlioacion d^ '^^ 

MEMoaiAS DEL BXITO. Sr,D» VlCEWtE rihi»0^^f 



PAltA LÁ GÜEHHA de T£JASi 615 

que aquí dan fin por ahora y con las inaprecia-< 
bles noticias y documeritds con qne por naestra 
parte hemos procurado también obsequiar á 
nuestros compatriotas cuyo engrandecimiento y 
6uya felicidad es él esclusivo deseo que animará 
liuestro pecho hasta el sepulcro* 




. . ^ ._:_fi.^, 

bs{ FIN DEL TOMÓ SEGUNDO. )(3 




..».*»« *..*•* 



-••1 



** .•• A «« 



IMBIICIÉ 

DEL TOMO SEGUNDO. 



u<. 



Paos. 

IPrÓLOGO del redactor III 

Cap. 1. — Prisión de D. E. F. Austin ea eJ Saítillo 
á principios dé Enero de 1834. — Su traslación á 
México. — Favor y protección que se le dieron por 
la corte de justicia y el presidente de la Repúbli- 
ca, hasta ponerlo en absoluta libertad. — Ésposi- 
cion de él tnistnb, en que refiere los motivos de su 
prisión, y el estado de las colonias de Tejas has- 
ta el fin del citado año ; . . i . i . . » i ^ « . . : 7 

Cap; II. — Situación de la comandancia genera! de 
Oriente, en principios del año de 1834. — ^Política 
del gobierno general de aquel mismo tiempo.— ^ 
Carácter y principios de laadminútracionque se 
organizó después d« los tratados de Zavaleta.-^- 
Reducción del ejército permanente )r del ñámela 
de sus generalas.-i^Prohibicion de colonizar i los 
-estrangeros de pais limítrofe. — Nueva ley de co- 



618 INBICB 



Ionización para los tenitoiios de la República. 

— ^us motivos 7 resultados inmediatos. 30 

Cap. III.— ^Observaciones sobre los escritos del Ooc- 
tor Mora. — ^Actos notables de la administración 
del vice-presidente, Gómez Farias«-'»Contraste de 
la qile le siguió después de la Caida del congreso. 
«-^Pronunciamiento del Estado de Coabuiia* — 
Consonancia de las nuevas opiniones. — ^Embara- 
to que estos sucesos produjeron parala guerra de 
Tejas. — Conducta del general Lemus, coman- 
dante general de aquellas provincias en el con- 
flicto indicado 50 

Cap. IV. — Historia de los sucesos de 1834, según 
la memoria del ministro de relaciones J* M. 6é 
Estrada, leída á las cámaras en las sesiones ordi- 
narias de 1835 87 

Gai^. y. — Resistencia que opuso la administración 
de 1833 á los sucesos que se propagaban en su 
contra y se realizaron en 1834.— ^Reseña de la si- 
tuación de Tejas al acabar éste .»...».... 96 

Cap. VI. — Continuación de los exesos é indolencia 
de los colonos de Tejas, en la época que el gene- 
ral Cos, desempeñaba la comandancia militar de 
los Estados de Oriente . , «.».»•... 105 

Cap^ VII.-'-Medios de que se valió el general Cos 
para apaciguar las ciudades del Saltilio j Mon- 
clova.^ — Es promovido al gobierno de Nuero León 
el Sr. Viesca.^-^Condttcta política de este funeio- 
liario V é . . w * 111 

Cap^ VlUbP— Atoqué de Anahuac por Mr. Julián 
Travis.>**-«Randiciofi dé] deeítaiéamefito de aquel 
punto al ibándo del capitán mexicano Tenotia 
—Se retira .éste á Béjar.^-'Correspondeneia in» 
terceptada,— Sus efectos.' — Restablecimiento de 



DEL TOMO SEGUNDO. 61^ 

Pags* 



la aduana en Tejas.— Relato del Sr. Tórnel so- 
bre este asunto • . - • • • * ^^ 

Cap. IX. — ^Estado político dé la República mexica- 
na en el ano de 34. — Preparativos de la guerra 
de Tejas. — Incircuñspecta 6 malévola publica* 
cibñ dé ésta hót¡cia«-^TiieIta á Tejas de Estevan 
F. Attstin, su tránsito por Nueva Orleans, donde 
se provee de armas y münlcioneSé — 'Su reunión 
con D. Lorenzo Zabala^^^Marcha de los faccio- 
sos sobre Béjar. — ^Preparativos qne hi<iierón pai'á 
comenzar la guerra 134 

Gap. X. — ^Marcba del batallón Guerrero at Salti- 
llo. — D. Francisco Sandoval se encarga del man- 
dó militar de Goliad. — ^El general Gos emprende 
su marcha á Béjar con las compañías presidia- 
les. — ^Espedicion sobre González y su mal éxito. 
-^Arribo del bergantín V^racruzano con armas y 
municiones para los colonos. — Junta de Nacog- 
doches presidida por Samuel Houston.-— Espedí- 
cion de Sabariego á Mata-Gorda para concíucir 
cañones. — ^Resultado de esta espedicion. — Ataque 
de Goliad por los facciosos.— Rendición. — Pre- 
sentación de los prisioneros á D. Lorenzo Zava* 
la. — Gonversacion entre éste y uno de aquellos. 
— -*Fuga de Sabariego « 143 

Cap. XL — Providencias del general Cos en Béjar 
para atacar á Austin*— ^Su inutilidad.-i^M archa 
en persona á buscar á los faccÍDSos.-^Ataque de 
los ikeeiiosos al teniente coronel D. Jbsé María 
Mendoza.— ^Emboscada en que éste y las tropas 
que conducía cayeron á las inmediaciones de Bé^ 
jar.— Comienza el bloqueo de esta ciudad por las 
fueraas de los sublevados; . • • » . . . . 156 

Cap. XlI.-^Marcha el comandante danchéz i L&> 



1^ 



161 



620 íNDidE 

Pag& 

redo con Jos reemplazos.^— Sublevación del pi(}ue- 
te de Lampazos. — Conducta de Sánchez en esta 
marcha. — Su arribo á Laredo,— *-Su reunión con el 
coronel Ugartechea. — Marcha áe este gefe á Bé- 
jar. — 'Penalidades del camino. — Su arribo á Bé 
jar. ..*.... 

Cap, XIII.— El^tado político de Tejas. — Partidos 
revolucionarios en qae se dividían los téjanos.^— 
Proclama del corond Cronzalez.— -Reunión de 
una nueva convención en San Felipe de Austio. 
— 7Declaracion de independencia del pueblo de 
Tejas. — D. Lorenzo Zavala oontradado en sus 
nüras.-^D. José Alpuche llega á Tejas-M-Betiro 
de los dos á las posesiones del prioiero^-^Llega- 
da del gobernador Viezca á San Felipe. — Su 
pronto y desagradable regreso á la República . . í™ 

Cap. XrV. — Situación tipográfica é idea de la ciu- 
dad de Béjar. — Misión de la concepción. — Mi- 
sión de San José.— ¿Misión de Álamo. — Fortifica^ 
cion de ésta. — Disposieionas del general Cos con- 
tra los facciosos. — Posición de' éstos. — Tiroteos 
insignificantes de unas 7 otras fuerzas.-^Tonis 
de Lipemtitlan, — Derrota de los fiacciosos en ^^ 
punto. — Triste situación del coronel Rodrigaez» 
i — Es sorprendido, durmiendo, cdn su compañía* 

• 

— D* José Antpnio Mejia se presenta en Tampí* 

co. — Relación del ministro de guerra sobre este 

iTo 
nuevo suceso. . •...•! 

Cap* XY.-^^Ataque de los faccioües á la ciudad de 
Béjar. — Arribo extemporáneo del inspector San* 
chez con auxilios y reemplazos de tropai— "P^** 
cion crítica del general Cos.^'^Evacuacion de Bé* 

i . jar y reti^ «^d^ al Alamo.-T^Desercian de las trop«» 
que sallan de Béjar. — Desorden en las id M^' 



DEL TOMO SEGUNDO. 'éíl 

Pag. 



Hio.-^— Capitulación de este fuerte .-"^Retiyad a de 
nnestras tropas para Laredo. ........... 193 

C?AP. XVL-^Providencias deJ gofoiernode la nación * 
• para abrir la campaña de Tejas.— Apresuramien- 
to de ellis por la noticia de la pérdida de Béjar. 
—Marcha del general Santa Anna para S. Luis, 
• — rConsulta al gobiernü sobre la aparición de Me- 
jía en Tampico.-^^Resolucion. — Dificultades qiie 
encuentra el general Sauta i4nna para empren** ' 
uér la marcha á Béjar.^— Son vencidas ni fin, y 
emprende la espedicion . .'. . . , . . .210 

^AP. XVlI.-i-^i-^ónsiderafiones sobre las circuns-' * 
taiícias de la época en ¿(úe se emprendió la cain- 
paña de Tejaa;-í-Escritos del Sr. general 'íoníoJ 
sobre erte iiídsmo Asunto.-^Déscripcion del ca- 

■ ^acter de los téjanos, siiis costumbres y leyes, su 
espíritu publicó y miras políticas con que se su- 
blevaron .. ^ ..*...,;. •. , 222 

CJap. XVIII.-i-Entusiasmo y decisión con que el ge- 
neral Filisol a se ofreció al gobierno mexicano pa- 
ra servir eñ la guerra de Tejas. — Aceptación dd 
gobierno. — Marcha para San Luis. — Instruccio- 
nes del general Santa-Anna al general Ramírez. 
— Nombramiento del general Filisola para seguu- 
do en gefe del general Santa-Ann al— Marcha del 
primero prra Béjah— Reuntese á la sección que 
Candaba el general Ramírez.— Paso ácl Salado. 
— Parte oficial que recibe ei general Filisola so- 
bre la capitulación de Béjar, 7 lo trasmite a) ge- ^ 
neral en gefe.— ^Instrucciones que recive éste.-^ 
Reunión de las fuerzas del general Ramirez y las 
del genegrfil Co».— Nuevas instrucciones que dio 
á 0U sfegundo el general Santa-Anna , ; ¿40 

Cap-. XIX. — ^Posición geof ráfica de L&redo;-^Lle^ 



1 



Ton. n. 54 i 



622 índice 



gada de las tropas á este punto. — ^Noticia de los 
movimientos de los facciosos. — Carta particular 
del general Filisola al general Santa Anna, en 
que se dá cuenta de sus operaciones, 7 su pare- 
cer para el mejor éxito de las- de la campaña. — 
Contestación del general Santa Anna.— Observa- 
cione8.-«-Marcba del ejército á Monc]oya.r • . • . 356 

Cap. XX.— Disposiciones del gobierno general de 
México sobre la guerra de Tejas.— Ideas sobre 
esta materia tomadas del manifiesto del general 

, $anta Anoa.— -Orden de la marcha de las tropas 
mexicanas.-— 'Observaciones de los genérale» d^l 
ejército sobre esta orden de marcha 7 de la con- 
ducción de los víveres.— -Rápida y violenta mar- 
cha del general en gefe hasta unirse con el ejér- 
cito para comenzar las operaciones déla guerra. 380 

Cap. XXI. — Marcha de' laseccion Ramirez para 
Lampazos.-— ^Llega á Monclova.-— Recursos de 
que se vale el general Filisola para socorrerla. — 
Ordenes del general Santal-Ana 7 dificultades que 
se tuvieron para su cumplimiento. — Carta del ge- 
neral Filisola al general Santa-Anna sobre el es- 
tado del ejército, 7 providencias que en su con- 
cepto debían tomarle. — Residencia del ejército en 
Leoi;>a Yicario. — Arribo del general Urrea.^ — Tra- 
bajos 7 dificultades de la división de operacioDes 
que iba á^ abrir la campaña de Tejas. . . • • . 900 

Gaf. XXII.— Orden general del ejército del 38 de 
. Enero de . 1836*— Arribo del general en gefe á 

MoncIova.-r-^Acopios de; víveres 7 vagagea hechos 
[ en esta ciMdad por el general FilÍ8ola.-^-^De8COii- 

I tentó denlos pueblos por los graváinenes que su- 

I . fijan al paso didl ejéroito< — Dificultades para el 

pago de. los acreedores»— I>Í8po8Íoioñe8 ddgeoe- 






t)£L TOMO SEGUNDÓ. 62$ 

Pags. 



ral en gefe. — Reconcentración y reserva de éñte 
en aquellas circunstancias. — Rehusa la incorpo- 
ración al ejército de cuatro compañías presidia- 
les. — Marcha irregular y embarazosa del ejército. 
— Difícultodes y contratiempos que se esperi- 

mentaron en seguida. . « . . • 313 

Cap. XXIIL — Orden de Ja marcha del ejército y su 
número.— Víveres.— Plana mayor.-*- Capellanes 
y médicos. — Escursion al paso contra los bárba- 
ros y su ningún efecto.—^-Difícultades del trans- 
porte de víveres, municionen, &c. — ^Salida del 
ejército de Monclova. — Postración del general 
Arago . • 333 

Cap. XXIV.— «Continuación de la penosa marcha 
del ejército.^-^Estemporánea y horrorosa negada 
que aumenta sus diüfcultades. — Paso de la Leona* 
— Rio de las Nueces. — ^Rio Frío. — ^Falta de agua 
y pafitosr y enfermedades que atacaron á las ca-^ 
ballerias, acémilas y bestias de tiro.-^MaI de len- 
gua,— Tc/cZc. — ^Agresiones y robos de los bárba- 

> ros.-^La Estampida, — Falta de víveres que esk 
perimentaron los gefesy oficiales, por consecuen-' 
cia de la orden del general Santa-Anna sobre 
este particular. — Análisis de esta orden.— ^Fuga 
de arrieros y carreteros.— -Disgusto casi general 
del ejército, é , 347 

Cap* XXV.— Trabajos del generalen gefe.— *Su reu- 
nión con la división del general Cesma.**— Peti*^ 
eion de nuevas instrucciones al gobierno. — Cua- 
tes fueron las que recibió en contestación.-— ^Su 
proclama al ejército. — Toma y ocupación ele 
Béjar. 36* 

Cap» XXVI. — Reconocimiento de las fortificación 
lies del Alamo.^— Formación de una trinchera en 

54« 



* 



624 índice 

Pa8G. 

la casa de Mr. Mullen. — Escaramuza. — ^Orde» 
• del general Gaoi) a. — Incendio de las casas cer- 
canas lA Álamo por el. enemigo.^ — ^Nueva escara-^ 
muza é incendio.-— Orden al general Filisola pa- 
ra la conducción de víveres. — Marcha del general 
Cesma para batir al enemigo que venia á auzi^ 
liar al Álamo. — Inutilidad de este movimiento.*^ 
Asalto y toma del Álamo. . . . 38J 

Cap. XXVII. — Situación política de Tejas al co- 
menzar la campaña. — Mensage del více-goberna- 
dor Robinson. — Sus proyectos de guerra y dem- 
vadir nuestros puertos.— Reunión de voluntarios 
para la guerra y dispersión de éstos. — Elecciones 
de diputados para la conversión de Tejas.— Cir- 
cular del gobierno mexicano en que declaro pi- 
ratas á los sublevados— Indicaciones de la polí- 
tica de los Estados-Unidos- en esta guerra.-— 
Reunión de la convención en Nuevo- Washing- 
ton, y elección del Sr. presidente tejano Ricardo 
Ellis. — Terror que comenzaban á infundir nues- 
tras tropas en los pueblos sublevados. ...... 391 

Cap. XXVIIL — ^Noticia de las principa/es opera- 
ciones de la sección que mandaba el general D. 
José Urrea— Fuerza de que esta se componía.-- 
Comienza su marcha desde el Saltillo 6 Ijcona 
Vicario á Tejas,— Toma á 8, Patricio.— Sov- 
prende y derrota al Dr. Grant.— Pernocta en el 
Arroyo de las Ratas ^ 

Cap. XXIX.— -Continuación de las operaciones de 
la «ecsion ürrea.— Acción del Refugio ^ 

Cap. XXX.— Continuación de las operaciones del 
general Urrea— Batalla del Perdido— Rendición 
deFanning. , . , . . ^^' 

Cap. XXXI.— Noticia de las operaciones de J»' 



DEL TOMO SEGUNDO. 6ít& 

Pag»; 

sección Gáona. — Tolsa, Ramirez y Ceima. — A- 
bandono de las habitaciones y haberes de los co- 
lonos. — Incendio de sn capital Austinpor elloii 
mismos. — Plan de operaciones trazado por el ge- 
neral en gefe para recorrer todas las colonias coil 
las tres brigadas de su mando.-^Reunion de ellas 
en las márgenes del rio Colorado^ 3^ cóoisejó que 
sobre las operaciones de la campaña tuvieron sus 
gefes ¿ . é . i . . . ¿ 480 

Cap. XXXII. — Continuación de las operadi(]rnes de 
la sección Urrea hasta su reunión con el ejército 
en Brasoria 4491 

Cap. XXXIII.-rOrden en que marchaban las di* 
visiones del ejército.-— Generales que las manda- 
ban. — Fuerzas de que se componian.— Dirección 
nes que llevaban. — Acción del rio de S. Jacinto, 
y prisión del general en gefe referida por el mis- 
mo. ; é 4¿1 

Cap. XXXIV. — Toma el mando del ejército el ge- 
neral Filisola por la prisión del general Santa An- 
ua. — Situación y número de las tropas á esté 
tiempo.-^Junta de generales para tí*atar de cchi- 
tinuar las operaciones 6 retirarse.<«-^]>eeídese lo 
segundo por las razones que se espresan ^^Co- 
tnienza la retirada.-^Sucesos ocurridos en e]]a«- 
^^Tratados del general Santa Anna con el gene- 
ral enemigo. — -Indulto de los prisioneros. — ^De-' 
mostraciones de sentimiento por la prisión del 
general en get^i y otras disposiciones del gobier- 
íio de ^México, hasta la del relevo del general Fi- 
lisola, quedétndo en el mdndo el general Urrea^ 4 Alt 

Conclusión. ............. ^ ./.#**•* # 6\\ 

Notas. . , 4 é * ^ . * rf , . * . r 525 

Apéndice 535 

Itinerario de Natchitoches á México por Tajas. . . 571 



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