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Full text of "Memorias para la historia de México independiente 1822-1846.."

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University of Toronto 



http://www.archive.org/details/memoriasparalahi02boca 



tlU Iflllíl M 

1822-1846. 



o PARA LA I» DE Él 



MEMORIAS 



PARA LA 



M M IlIICfl INDEPENDÍENTE 



1822—1846 



Por José María Bocanegra 



Edición oficial dirigida por J. M. v¡ gi i. 



TOMO II. 



MÉXICO. ** 

(Avenria Onente ,, ní mcro 7 , 6 .| 

1892 



CANJE DE LA 
BIBLIOTECA NACIONAL DE MÉXICO 



QUINTO PERÍODO ADMINISTRATIVO 



TÍTULO QUINTO. 

Segunda presidencia constitucional, general de división 

D. Vicente Guerrero 
esdc 1? de abril de 1829 hasta 17 de diciembre del mismo alo en que salió á 



CAPÍTULO I. 

Toma de posesión del segundo presidente constitucional,— Su ministe- 
rio,— Situación de la república.— Opinión manifestada pidiéndose 
la separación de los secretarios del despacho. 

Auuque los acontecimientos públicos en el período de la 
segunda presidencia constitucional de la república han sido, 
sin duda, graves y notables; todavía ha sido mayor y más 
urgente la fuerza moral y las consecuencias que de los mis- 
mos emanaron. Ellos como que han afectado directa y pro- 
fundamente los ánimos, causaron inquietudes, disgustos bajo 
un aspecto, y sentimientos y efectos agradables por su na- 
turaleza en virtud de algunas consideraciones y principios 
nacionales. Los sucesos lamentables de 1828 y hechos que 
los prepararon, influyeron de un modo seguro y eficaz para 
que en el desarrollo de las pasiones y en el vértigo del error 
se cometiesen injusticias y desaciertos. 



Por esto fué que al excitarse la envidia, el odio y la ven- 
ganza, se produjeron como efecto necesario en el año de 1829 
los dos movimientos críticos que causaron un sacudimiento 
peligroso en casi todo el edificio social. Ya se comprende que 
hablo de la expedición española, y del plan, ó reacción de 
Jalapa, por que fueron los acontecimientos generales ó im- 
portantes ocurridos en la época del gobierno del general 
Guerrero, pues aunque se presentaron otras ocurrencias, y 
se verificaron muy interesantes actos administrativos, éstos 
por ser tales no causaron, ni podían causar los males y tras- 
tornos que pudieron producir los primeros enunciados basta 
el grado de casi perder la independencia. Hablemos, pues, 
de unos y otros en continuación y desempeño del plan pro- 
puesto en estas Memorias. 

El general D. Vicente Guerrero tomó posesión de la pre- 
sidencia de la república para el segundo período constitu- 
cional, el día 1? de abril de 1829. Su inauguración, sin em- 
bargo de recordar sucesos recientes y desgraciados, ofrecía 
un porvenir, si no enteramente feliz y venturoso, á lo menos 
pacífico y de buenas esperanzas para la nación. Los partidos 
políticos, aunque siempre firmes en sus ideas y principios, y 
constantemente procurando los resultados que á sus intere- 
ses respectivos convenían, así como calculando las épocas y 
las oportunidades para sobreponerse cuando les fuese posi- 
ble, callaron por entonces y quedaron como en espera y en 
observación principalmente atendiendo á que la república 
debería conmoverse basta en sus cimientos por el gran suce- 
so de la invasión española, que no sólo se anunciaba, sino 
que ya casi se veía, comenzándose á sentir sus efectos en 
nuestros mares, en nuestras costas y basta en lo interior de 
nuestro país. 

Así era la situación de la república, en verdad muy com- 
plicada, pues había sobrevenido la desorganización en todos 
los ramos administrativos, como un efecto necesario de ante- 



cedentes lamentables y de difíciles circunstancias que impi- 
dieron el logro de los bienes que se procuró hacer después 
de lo que padeció la nación en el año de 1828, como se lia 
referido; no obstante que merced á las providencias dicta- 
das durante los cuatro meses anteriores se hallaba la repú- 
blica casi repuesta á su estado, cuanto fué posible en el ci- 
tado corto período corrido desde diciembre hasta abril que 
es el mes de que actualmente nos ocupamos. 

La seguridad pública en lo general había sufrido mucho: 
la ley no era acatada: las autoridades casi eran despreciadas, 
y los individuos personalmente aspiraban á premios y recom-' 
pensas los unos, á indemnizaciones y resarcimientos de da- 
ños de toda especie los otros; y resultaba el conflicto nece- 
sario para el gobierno de no poder obrar libre y eficazmente 
por la complicación misma de fuertes y encontrados intere- 
ses, hasta el grado de que cuando unos gritaban venganza 
nacional, otros decían humanidad y cordura. Faltaba la ha- 
cienda por otra parte, y el crédito público apenas existía;'y 
por lo mismo faltaba, puede decirse, el ser y animación de 
la sociedad entera. 

Formó su ministerio el nuevo presidente de la república 
y nombró para el departamento de relaciones interiores y 
exteriores al que esto escribe, que ya tenía á su cargo la mis- 
ma cartera, desde fines del mes de enero como en su lugar 
queda dicho: para justicia y negocios eclesiásticos fué nom- 
brado el Dr. D. José Manuel Herrera, que había sido primer 
ministro en el gobierno del Sr. Iturbide: para hacienda fué 
nombrado D. Lorenzo Zavala, que prestó juramento, el día 
18 de abril, y se hizo cargo del despacho el mi'smo día; y en 
guerra y marina continuó el general D. Francisco Moctezu- 
ma que la servía. Yo me abstengo de calificaciones arbitra- 
rias y de formar juicio crítico de las personas, por su mérito 
y aptitud, remitiendo esta calificación á las obras que ha- 
blan más alto y mejor que las palabras. 



Admití, como queda dicho, la cartera de relaciones para 
continuar en su despacho, pero advierto que fué sin perju- 
dicar los derechos de mis comitentes, y juzgué de mi deber 
por lo mismo renunciar el cargo de diputado por el Estado 
de Zacatecas, y así lo hice dirigiendo á la cámara á que per- 
tenecía la siguiente comunicación: 

"Excelentísimos señores: Cuando el primer presidente 
constitucional de la república se sirvió pedir ala cámara de 
representantes á que tengo el honor de pertenecer, la corres- 
pondiente licencia para encargarme una de las secretarías 
del despacho, la cámara se dignó acceder á lo pedido y en 
consecuencia se me nombró secretario de estado y del des- 
pacho de relaciones interiores y exteriores. 

."En aquellos momentos quise manifestar mis deseos de 
que no se perjudicasen mis comitentes, disminuyéndose el 
número de los representantes del Estado libre y soberano 
de los zacatecanos; pero reflexioné que siendo muy corto el 
período por que era llamado al desempeño de la referida co- 
misión, volvería dentro de breve tiempo al lugar en que bon- 
dadosamente me colocó por tercera vez el heroico pueblo 
zacatecano. 

"No ha sido así, habiéndose diferido mi vuelta á la cá- 
mara. En tal supuesto es de mi deber manifestarle, como lo 
verifico, por el respetable conducto de V. EE., que siendo 
muy conveniente que no se disminuya de modo alguno la 
representación de mi Estado, y atendiendo al bien de mis 
comitentes, que tanto me han distinguido sin mérito, se sir- 
va exonerarme del cargo de diputado, llamando en conse- 
cuencia al suplente electo 0. Lie. José María Ruiz Esparza. 

"Con este motivo, etc. 

"Dios, etc. Abril 3 de 1829.—/. M. de Bocanegra. — Sres. 
secretarios de la cámara de diputados." 

No se admitió la renuncia. 

Se verán, pues, en lo que sigue los hechos del gabinete 



formado: se juzgarán los actos, y la opinión pública ejercien- 
do su poder iinparcial y autoridad irrecusable, fallará acerca 
de la capacidad, conducta política y desempeño de los mi- 
nistros. Así se contestarán las invectivas y diatribas de D. 
Lorenzo Zavala, quien deseando señaladamente deprimirme 
bajo diversos conceptos, hizo eu realidad y sin quererlo la 
mejor recomendación y el mayor elogio sobre los puntos y 
principios, que como más esenciales, se exigeu á un ministro 
público. 

Yéase con relación y en confirmación de esta verdad las 
páginas 152 y 153 del Ensayo histórico de las revoluciones de 
México; advirtiendo, ya que así lo ha querido Zavala, que si 
me tacha y califica de tímido é irresoluto, ha sido segura- 
mente porque consultó á su carácter, inclinaciones y genio 
que fueron siempre la volubilidad y la precipitación : acre- 
ditándose entre otros datos todo esto con su violento cam- 
bio de nacionalidad. 

Ciertamente con sólo el recuerdo de este hecho, tan no- 
able, se hallan bien caracterizadas y calificadas la conduc- 
i y la carrera pública de Zavala en todas sus acciones y 
ista en la tumba. 

Con el mayor pulso y cuidado se trató de arreglar y se 
arregló de facto el despacho de los negocios públicos guar- 
dándose el orden y reglamentos establecidos, y conforme á 
ellos expeditando los negocios que giraban segúu el respec- 
tivo ramo, lográndose por tanto inspirar confianza pública; 
estableciendo moralidad, bien público y justicia como bases 
de toda resolución. 

Se dirigieron al congreso exposiciones para el arreglo de 
la hacienda y guerra. Se llamó la atención benigna del le- 
gislador sobre las disposiciones con anterioridad dictadas 
desde el año de 1827 sobre españoles; pero desgraciadamen- 
te fué muy difícil obtener expresa derogación, y sólo se pudo 
conseguir que las excepciones fuesen tales que como ya he- 

Tomo II. —2 



10 



mos visto en otro lugar, al tratarse esta materia, suavizasen 
y dulcificasen la severidad con que fueron dictadas aquellas, 
Wrándose que los mismos legisladores fuesen los más pron- 
tos á librar las excepciones, llegando basta el extremo de 
que por listas se verificaban casi diadamente en las sesiones 
de ambas cámaras. Pueden recordarse las citas y referen- 
cias que sobre este punto hice hablando de la dación y eje- 
cución de disposiciones semejantes. 

Las felicitaciones que comenzaron como hemos visto, a 
dirigirse al gobierno y hacerse con furor, llovían casi ago- 
tando el diccionario de la lisonja, y muchas veces de la de- 
gradación y hasta abatimiento arrastrándose aquellos hom- 
bres que se jactaban más de dignidad y firmeza. ¡Tal es el 
mundo! ¡Tales los hombres! 

Ningún suceso notable, por público, llamaba la atención 
en las c°ámaras, ni en el gobierno: lo que había de más tras- 
cendencia era el dividir en dos Estados el que antes era com- 
puesto y llamado de Sonora y Sinaloa, que en efecto por vo- 
luntad de la nación fueron divididos, guardadas las formu- 

loe 

El gabinete que había adoptado y practicaba principios 
de orden, y que cuidaba mucho sobre todo de conservar la 
nacionalidad como esencial y primer bien del país, se veía en 
grandes compromisos á causa del modo con que Zavala, como 
uno de sus miembros, lo agitaba hasta el grado de introdu- 
cir y establecer la división y la discordia, porque juzgándose 
superior á todos, y teniendo muy en menos á sus compane- 
ros despreciando aun la respetabilidad del presidente, que- 
ría'domiuar en absoluto y erigirse en arbitro de los negocios 
y de las personas. Y como por la opinión misma era preciso 
contener y no sufrir esos avances, y evitar el desorden con- 
siguiente,* resultó de necesidad lo que era natural, y fué el 
disgusto interior y la desaprobación pública. 

Esta llegó á explicarse del modo firme y solemne que 



11 

consta en las manifestaciones que comenzaron á dirigirse 
por medio de formales iniciativas de las legislaturas de los 
Estados de México, Puebla, Querétaro y Tainaulipas como 
efecto de la opinión generalizada en la república. Se pidió 
decididamente la separación de los ministros Zavala y Moc- 
tezuma, y que se diese pasaporte al plenipotenciario de los 
Estados Unidos del ISTorte de América Mr. J. E. Poinssett, 
cuyo paso solemne y público, como queda dicho, fué dado 
también después por otras legislaturas, por diversas corpo- 
raciones y hasta por los particulares, tomando por supuesto 
parte muy activa la prensa, en términos de que fué necesa- 
rio considerarse seriamente un suceso tan grave en sí mis- 
mo, y que afectaba inmediatamente á la tranquilidad públi- 
ca por su trascendencia en momentos tan comprometidos y 
críticos como eran los de aquellos días de Junio y Julio, en 
que precisamente se trataba, se agitaba y se arreglaba todo 
o concerniente y relativo á la defensa de nuestra nacionali- 
ad que próximamente iba á ser atacada por la invasión es- 
ñola, que no sólo ya estaba anunciada sino casi sobre las 

las del océano para llegar á nuestras costas. 

Fué indispensable atender á todo lo que demandaba la 
existencia de la nación : consultar los comunes intereses: pro- 
veer de remedio haciendo el bien posible, sin perdonar aún 
el paso y resolución de que los mexicanos todos con el pre- 
sidente de la república y los ministros cediesen parte de sus 
haberes. En consecuencia, el que esto escribe dirigió la nota 
siguiente al ministro de hacienda: 

"Excelentísimo señor: Deseando aliviar, aunque en muy 
pequeña parte, las escaseces del erario, tengo el honor de 
manifestar á V. E. que desde el presente cedo para las aten- 
ciones que demanda la guerra contra los invasores de la re- 
pública, cien pesos mensuales del sueldo que disfruto actual- 
mente. — Con este motivo sírvase V. E. recibir las protestas 
de mi consideración. — Dios y libertad. México, agosto 3 de 



12 

1829 J. M. Bocanegra. — Exilio, señor secretario del despa- 
cho de hacienda." 

La contestación dada por dicho ministerio dice así: 
"Excelentísimo señor: De orden del Exmo. Sr. presiden- 
te á quien di cuenta con la nota de V. E. de 3 del corriente 
en que hace cesión de cien pesos mensuales de su sueldo, 
para auxilio de los gastos que demanda la guerra contra 
nuestros invasores, libro hoy la conveniente á los señores 
ministros de la tesorería general, para que tenga efecto di- 
cha cesión; y al manifestarlo á V. E., así como el aprecio 
con que S. E. ha visto este acto patriótico, tengo el honor 
de ofrecerle mis consideraciones. — Dios y libertad. México, 
5 de agosto de 1829. — Zavcüa. — E. S. secretario del despacho 
de relaciones." 



CAPÍTULO II. 



Pasaporte al ¡ministro plenipotenciario de los Estados Unidos de Améri- 
ca D. J. Sí. Poinssett. — Reseña relativa á este personaje y A las rela- 
ciones exteriores. 



Ya hemos asentado la iniciativa que tomaron los Estados 
de nuestra federación y se hizo preciso y necesario conside- 
rar primero y antes que todo la nación, el gobierno y la per- 
sona de que so trataba al pedir el retiro de Mr. J. E. Poin- 
ssett; sin olvidar que los Estados Unidos del Norte casi no 
se dirigen en sus operaciones y conducta por las reglas y 
principios generalmente observados, sino que puede decir- 
se, que obran en sus actos todos con un orden y política pecu- 
liares. La persona, que era la del citado Mr. Poinssett, tam- 
bién demandaba cuidado y cautela para obrar directamente 
y con relación á su carácter, representación y encargo. 

Debió atenderse, por tanto, y se atendió de facto, á que 



13 

este individuo existió entre nosotros con anterioridad á su 
misión diplomática y á su recepción oficial según en otro lu- 
gar explicamos. El carácter é investidura privada que antes 
tuvo fué de un verdadero espía de su nación cerca de la 
nuestra, pues siendo como es positivo y cierto que residiendo 
no una, sino varias veces en nuestro país, como agente se- 
creto del suyo, informó á su gobierno con extensión no sólo 
sobre nuestro estado político y sobre las ocurrencias públi- 
cas, sino que por los conocimientos que adquirió y tenía, se 
tendió con demasiado empeño á formar un verdadero jui- 
cio crítico de México, de su gobierno, de las autoridades to- 
das y basta de las personas: siendo de considerarse la muy 
notable circunstancia que acabo de asentar, de que este mis- 
mo Mr. Poiussett aún en el año de 1812 fué agente secreto de 
su gobierno en los términos que explica el documento núme- 
ro 3 del apéndice del tomo 3? de la historia del Sr. Alamán, 
página 49, que dice: 

Circular dirigida por el virrey de México á las autoridades, para que solicitasen en las 
provincias de su mando, la persona del agente del gobierno de los Estados Unidos 
Mr. Poinssett. 

"Noticiándome el Sr. D. Luis de Onis en carta de 1? de 
enero de este año, los movimientos hostiles que observa en 
Filadelfia, como ministro plenipotenciario de S. M. O. cerca 
de aquel gobierno, me expone que en su concepto se dirigen 
á fomentar la revolución de este reino, con el objeto de unir- 
lo á aquella confederación, y que sabe de positivo que reside 
aquí un agente del referido gobierno llamado Poiussett se- 
gún manifiesta la copia de lo conducente de dicha carta, que 
acompaño á vd. para su inteligencia, y que disponga se so- 
licite con la mayor eficacia la persona del citado agente 
Poinssett, en ese Distrito. — Dios guarde á vd. muchos años. 
Abril 3 de 1812. — Se comunicó á los señores de la junta de 
seguridad y buen orden. — Señor superintendente de policía 



14 



-Señor intendente de esta capital-Señor gobernador de 
Veracruz.-Intendentes de Oaxaca, Puebla, Guadañara; 
interino de Guanajuato, de Zacatecas, de San Luis Potosí, de 
Valladolid, interino de Yucatán y Sr. D. Nemesio Salcedo.' 
Ya liemos visto que desembarcó ei día 3 de mayo de 182o, 
llegó á Jalapa el día 10 del propio mayo, habiendo sido nom- 
brado ministro plenipotenciario, enviado extraordinario cer- 
ca de nuestra república, siendo senador en los Estados Uni- 
dos de América. Le condujo la fragata de guerra americana 
Constelación, trayendo también en su compañía á su secre to- 
rio y á otros individuos que formaban su comitiva. E día 
lo de iunio del propio año fué recibido con la misma solem- 
nidad, formalidad y asistencia que lo fué el día anterior el 
Sr Ward, encargado de negocios de S. M. B. Pronunció su 
discurso de introducción y presentación de sus credenciales, 
asegurando la mejor disposición de su gobierno y completa 
benevolencia hacia México, considerando la identidad de 
principios sobre la soberanía del pueblo y derechos inalienables 
del hombre. Habló de la independencia, sosteniéndola, y con- 
cluyó asegurando que los Estados Unidos del Norte guarda- 
rían siempre hacia México no sólo armonía, sino las mejores 
y más estrechas relaciones de amistad; y á este fin estaba 
autorizado para entablar sus relaciones referida* y hasta 
para celebrar tratados. Se contestó por el gobierno mexica- 
no en iguales y comedidos términos. 

Y como de este personaje se habla y se trata en muchos 
lugares de estas Memorias y en general en la historia de 
nuestro país, parece muy conducente darlo á conocer de al- 
gún modo. A este fin y para ser más imparcial el que esto 
escribe, se toma la indicada noticia del general Tornel en su 
Reseña histórica en las páginas 38 y 39, que dice: 

"A principio del año, y en hora malhadada para la repú- 
blica, arribó á Veracruz con el carácter de enviado extraor- 
dinario y ministro plenipotenciario de los Estados Unidos 



15 

cerca de nuestro gobierno el Sr. Joel R. Poinssett, natural de 
la Carolina del Sur y descendiente de una de las familias 
que emigraron de Francia á consecuencia de la revocación 
del edicto de Nantes. Había viajado con provecho en el Me- 
diodía y en el Norte de Europa, en el Asia menor y en la 
América del Sur contrayendo relaciones que le ganaron im- 
portancia en su propio país. En la república de Chile se mez- 
cló en las disensiones civiles, adhiriéndose al partido de los 
hermanos con aquel genio artero que desarrolló eu México 
las mil maravillas. Como simple viajero ó explorador nos 
.sitó desde el año de 1822 y de regreso á su patria dio á 
luz una obra con el título de Notas sobre México. Ella con- 
tiene las curiosas noticias estadísticas que pudo recoger, la 
descripción de los lugares que vio de prisa, y el juicio que 
formó de las cosas y de los hombres más notables de la épo- 
ca. Aunque su mansión no fué muy larga, le bastó para pe- 
netrar con su ojo certero y avisado, la marcha que llevarían 
los acontecimientos, la incertidumbre de las instituciones 
y los medios fructuosos que podrían emplear los Estados 
Unidos para asentar su influencia y hacerla preponderar so- 
bre la de todas las naciones comerciales de Europa. No se 
descuidó de sembrar ideas republicanas y de presentarnos 
como modelo las leyes de su patria, y como recompensa la 
gigantesca. prosperidad de que disfruta. Preparado así el te- 
rreno y contando con los amigos que se había adquirido, es- 
tuvo seguro de una favorable recepción y de facto la logró, 
contribuyendo en no poco sus corteses modales, su fino tra- 
to y la gracia con que se explicaba en el idioma español. 
Encontrando buenas disposiciones en la sociedad culta de la 
ciudad de México, introdujo la costumbre de las tertulias, á 
que invitaba por un lado, á las bellezas del país, y por otro, 
á las persouas más distinguidas por su posición social, por 
su riqueza ó por su talento. Así fué haciéndose cabida poco 
á poco hasta lograr atraerse á algunos mexicanos que eran 



16 

depositarios de los secretos de Estado, y que poniendo en 
juego sus malas pasiones, tanto le sirvieron cuando juzgó 
que era llegado el momento de desarrollar sus planes ma- 
quiavélicos. Con un gozo que no disimulaba, aplaudió que 
México hubiera preferido la federación á todas la formas de 
gobierno, porque á su viveza no se ocultaba que por este 
medio debilitaba su fuerza de acción, y que siendo contra- 
rios todos sus ^antecedentes á instituciones tan perfectas, 
vendría por necesidad el choque de las leyes con antiguos 
hábitos y costumbres, y por consecuencia una dilatada anar- 
quía. Cuando ella estalló procuró que fuera duradera, dando 
organización á un partido, excitando sus naturales animosi- 
dades contra su rival, que parecía sospechoso por el número 
crecido de españoles que encerraba en su seno, y porque es- 
taba dirigido ostensiblemente por algunos de los mexicanos 
apegados á las ideas políticas más en boga en los pueblos 
europeos. Por este arbitrio, tan ajeno de la circunspección 
de un diplomático, y secundado poderosamente por el Sr. D. 
Lorenzo Zavala, consiguió tal prestigio en el partido popu- 
lar, que se le consultaba como á oráculo, que desempeñó una 
verdadera dictadura, ante la cual, para vergüenza nuestra, 
se doblegaban muchas de las notabilidades del país, hom- 
bres revestidos de carácter público y miles de ciudadanos 
que no alcanzaron cuál era el blanco de sus arterías. Con su 
aparente franqueza, pudo así abusar del candor de un pue- 
blo inocente, y como su talento era persuasivo, vieja su ex- 
periencia y emiuentemeDte americano su lenguaje, no es 
extraño que de sorpresa en sorpresa, de engaño en engaño, 
se sedujera á tantos mexicanos, que han lamentado después 
su funesta ceguedad. El Sr. Poinssett no es un hombre vul- 
gar, y en los mismos Estados Unidos pocos pueden compa- 
rársele. En teatros muy superiores hubiera lucido su talento, 
y sobre todo, su siugular penetración: ala rápida inteligen- 
cia que heredó de su origen francés, reúne el aplomo de la 



17 

raza anglo-sajoua: sus estudios son clásicos, especialmente 
los de observación: en los altos puestos con que su patria ha 
realzado su mérito, ha protegido las ciencias y los establecí 
mientes útiles, ha ennoblecido la carrera del soldado y ha 
cooperado eficazmente á que se ostente ese orgullo nacional 
tan digno de proponerse á nuestra imitación. ¿Por qué cruel 
fatalidad son tan dolorosos los recuerdos de un ciudadano 
eminente, que ha ambicionado el título ele filósofo y de 
amigo de los hombres? Los hay, en verdad, incomprensi- 
bles." 

Debe ya decirse aquí, que grandes fueron las primeras 
impresiones causadas por la llegada y recepción de Mr. Poin- 
ssett. Los partidos especularon inmediatamente y pusieron 
á la república y á su gobierno en la situación más compro- 
metida y peligrosa, hasta el grado de que el partido yorkino 
se creye.se apoyado y dirigido por el referido plenipotencia- 
rio; y á la verdad, entre otros antecedentes, hubo el impor- 
tante y cierto de que este personaje solicitara y diese la carta 
masónica para organizar el rito de York, según es constante 
en los archivos, y se halla consignado como un hecho histó- 
rico. Los del partido escocés se condujeron siempre como ri- 
vales y por consiguiente siguió la lucha; siguieron las recri- 
minaciones; siguieron los trastornos; siguieron pronuncián- 
dose las ambiciones, causando esta división y esta discordia 
no sólo aquellos males que ella por ser tal produce hasta aca- 
bar con las naciones más bien establecidas, sino que se hacía 
germinar el sensible principio de que con tal de atacar y des- 
truir á la administración existente, nada importaba se des- 
atendiese el primero de los bienes de nuestra sociedad na- 
ciente, que era su independencia. ¡A tanto llegó el ciego 
espíritu de partido! 

Así asentaron máximas tan disolventes algunos desnatu- 
ralizados escritores, y con ellos consiguientemente se obraba 
de tal modo, que hasta llegó á negarse la verdadera existen- 

Tomo II.— 3 



18 

cia de la invasión española cuando ya habían pisado nues- 
tras costas los invasores y se negaba todavía el hecho. 

En circunstancias tales, tan difíciles y complicadas, se 
dio el paso nacional y decisivo que el Sr. Peña y Peña en 
su obra de práctica forense, en las páginas 128 á 130, tomo 
3?, ha consignado haciendo honor al que esto escribe, quien 
siendo secretario de Estado y del despacho de relaciones di- 
rigió á D. José María Montoya encargado de negocios de 
nuestra república, un despacho é instrucciones para que por 
los medios usados y en amigable conferencia, solicitase y ob- 
tuviese el retiro del señor plenipotenciario Poinssett, cuyos 
antecedentes y conducta obligaban á llevar á cabo esta re- 
solución, según se dice en el propio despacho y puede verse 
á la letra en el citado lugar de la obra dicha, donde el repe- 
tido autor así se explica: 

" El siguiente documento nos lo ha franqueado el mismo 
que lo extendió y suscribió como secretario de Estado en el 
despacho de relaciones exteriores en 1829. Su contenido hará 
eterno honor á la imparcialidad y patriotismo de un compa- 
ñero y amigo de nuestra primera estimación. 

"Estados Unidos Mexicanos. — Primera secretaría de Es- 
tado. — Departamento del exterior. — Sección 1? — Núni. 1. — 
Palacio nacional de México, á 1? de julio de 1829. — Aunque 
desde la llegada del Exmo. Sr. J. E. Poinssett á esta repú- 
blica han sido vistos sus procedimientos con poca confianza, 
y aún con recelo positivo por algunos mexicanos, el gobier- 
no general, sin desatender la expresión indicada, ha conside- 
rado también que no ha faltado á favor de dicho señor mi- 
nistro distinción y aprecio por parte de otros ciudadanos. 

" Pero ha llegado el caso de que la opinión pública se ha 
pronunciado contra S. E. el Sr. Poinssett de la manera más 
terminante, general y decidida, como lo manifiesta, á no po- 
derlo dudar, el sinnúmero de escritos que se publican dia- 
riamente casi en todos los Estados de la federación. 



19 

" En tales circunstancias estrechísimas el gobierno me- 
xicano había querido no dar paso que pudiera calificarse 
ajeno de la consideración con que mira las disposiciones de 
Washington, porque ha cuidado y cuida mny particularmen- 
te de guardar la mejor armonía, siendo tan estrechos los 
vínculos que los unen; mas en el tiempo presente es ya pre- 
ciso explicarse en este asunto con decisión y verdad. 

"El clamor público contra el Sr. Poinssettha llegado ya 
hoy á generalizarse en México, no sólo entre las autoridades 
públicas y hombres de política é instrucción, sino aún entre 
la gente vulgar; no sólo entre los individuos que desde an- 
tes le recelaban, sino aún entre muchos de los que se mani- 
festaban á su favor. 

"Al Sr. Poinssett se atribuyen los males que ha experi- 
mentado la Eepública, y aun equivocadamente se le ha su- 
puesto directa influencia y muy eficaz en las disposiciones 
del supremo gobierno, y por esta circunstancia se reciben en 
el público sin toda la deferencia, fuerza y respetabilidad que 
corresponden. 

"Por la indicada desconfianza general que se tiene del 
referido señor plenipotenciario no se han hecho los progre- 
sos que pudieran, y eran muy naturales, en nuestras relacio 
nes con esos Estados, no habiéndose podido concluir todavía 
nuestros tratados de amistad, navegación y comercio y el de 
límites, á pesar de los extraordinarios esfuerzos del ejecuti- 
vo al intento, pudiendo asegurarse prudencialmente, que 
todo procede de hallarse poca ó ninguna disposición en todo 
aquello en que interviene un agente que ya perdió la con- 
fianza y opinión. 

" En este estado de cosas entiende el gobierno mexicano, 
que ya hoy no sería excusable su silencio en este particuiar, 
y en consecuencia me manda S. E. el presidente prevenga 
á V. S., como lo hago, pida desde luego al Exmo. Sr. secre- 
tario de negocios extranjeros en esa república, una audiencia 



20 

privada para tratar asuutos de interés á ambas repúblicas, 
y que eu ella, después de protestarle V. S. los sinceros deseos 
que animan al gobierno de México de mantener con el de 
esos Estados la armonía y aún fraternidad que demandan 
las diversas simpatías y analogías que existen entre ambos 
países, como son su situación dentro del mismo continente 
americano, la vecindad inmediata, la cansa común de inde- 
pendencia de las respectivas metrópolis, la identidad de ins- 
tituciones, etc., y de indicarle que por estos principios fra- 
ternales se ha guiado siempre en toda su conducta política 
hacia aquel gobierno y señai adámente eu la condescenden- 
cia que ha tenido hasta el grado que le ha sido posible con 
respecto á la conservación del Sr. Poinssett dentro del terri- 
torio de la república, manifieste V. 8. al mismo señor secre- 
tario en los términos más propios y comedidos, lo que se ha 
expuesto, para que se sirva hacerlo á su gobierno, encare- 
ciéndole lo mucho que importa á los iutereses de aquella y 
esta república y á la progresiva marcha de sus mutuas rela- 
ciones, la separación de México del citado Sr. Poinssett para 
lo que este gobierno expone desde luego el indisputable de- 
recho que al efecto le dan las leyes universales de gentes, y 
sobre todo, el estrecho deber en que está de obsequiar la opi- 
nión general, según que así lo exige como primera base el 
sistema representativo popular de ambas repúblicas, instru- 
yendo Y. S. al mismo tiempo al expresado señor secretario 
de negocios extranjeros de que si el curso de las ocurrencias 
llega á exigir la separación del Sr. Poinssett con tal ejecu- 
ción que no permita esperarse el recibo de la contestación 
de aquel gobierno, el de esta república, en uso de su dere- 
cho y en cumplimiento de sus deberes, se verá en el doloro- 
so pero indispensable caso do expedir el correspondiente pasa^ 
porte al mencionado señor plenipotenciario, confiando desde 
luego que un gobierno como el de los Estados Unidos del 
Xorte, que se caracteriza por la razón, imparcialidad y libe- 



21 

ralidad de principios é instituciones, no podrá llevar á mal 
un paso de esta naturaleza, y que debería dar, y sin duda 
daría él mismo, cuando se bailara en la misma situación y 
en iguales circunstancias. Dios y libertad (Firmado) Boca- 
negra. — Sr. encargado de negocios de la república en los 
Estados Unidos del Norte." 

La fecha del despacho del ministerio de relaciones diri- 
gido al representante de México en Washington es como se 
ha visto del día 1? de Julio de 1829, es decir, tres días antes 
del convite y magnífico banquete con que en el palacio ar- 
zobispal de Tacubaya se celebró el aniversario cincuenta y 
dos de la independencia de los Estados Unidos de América 
por el referido señor plenipotenciario. 1 

Este incidente molestó después mucho al Sr. Poinssetty 
quejándose con su íntimo amigo el Sr. Zavala le dijo: " En 
" todo lo ocurrido sobre mi retiro de este país nada siento 
" más, ni nada me hace más impresión, que el no haber po- 
" dido penetrar el secreto del paso dado por Bocanegra en 
" nombre de su gobierno: sintiéndolo tanto más cuanto que 
" recuerdo que brindó conmigo en el banquete del aniversa- 
u rio del día 4 del mismo julio sin traslucirse indicio alguno." 

Efectivamente cuidé mucho de que no llegase á noticia 
de los diestros Poinssett y Zavala la resolución del gobierno 
mexicano, hasta con anterioridad empeñando la palabra, dig- 
nidad y reserva del presidente do la república general Gue- 
rrero, y manejando el negociado en la secretaría del despa- 
cho con las más serias precauciones. Por esto se logró el fin 
del secreto y el objeto del retiro. En cuanto al brindis que 
dije, y que recordaba el señor plenipotenciario, entiendo 
que en nada comprometía los intereses y respetos de las na- 
ciones amigas de que se trataba, ni el que esto escribe se 
ligaba con obligación ni vínculo alguno para hacer ó dejar 

1 Documento núm. 1. 



22 

de hacer lo que conviniera. Los términos del indicado brin- 
dis fueron los siguientes: "La unión de los jefes supremos 
u de las repúblicas limítrofes y amigas Washington y México' 
" La estabilidad del sistema federal. La felicidad de ambos 
" países." ? 

Creyó sin duda el Sr. Poinssett, que los mexicanos no te- 
nemos patria; pero no creyó que sin embargo de no haber 
cursado y practicado los manejos y artes diplomáticos con 
la extensión y antigüedad de S. E., procuramos empero el 
sostén y defeusa de nuestra nacionalidad y derechos. 

El gobierno de los Estados Unidos de América, obse 
quiando lo pedido por México otorgó el retiro de Mr. J. E. 
Poinssett, y en consecuencia nombró en su lugar al Sr. D. 
Antonio Butler con el carácter de encargado de negocios 
que era el que tenía en aquella república nuestro represen- 
tante D. José María Montoya. Posteriormente en fines del 
año de 1829 se nombró al Sr. D. José María Tornel y Men- 
dívil ministro plenipotenciario y enviado extraordinario cer- 
ca del gobierno de aquellos Estados, cuya elección, aunque 
desagradó á los que pensaban con Zavala, no fué reprobada 
y ni aún expresamente reclamada. Desempeñó su misión con 
la inteligencia y patriotismo que podían desearse; principal- 
mente al tratarse de la independencia nacional é integridad 
de nuestro territorio, según el que esto escribe lo tiene ya 
asentado cuando se trató de la colonización de Zavala y so- 
cios, y de las ventas de territorio proyectadas por el mismo 
y por D. Antonio Mejía. 

El gobierno de Washington se manifestó al hablar del 
retiro de Poinssett no sólo deferente por obsequiar á los le- 
gales principios, sino que se explicó en los términos más fran- 
cos que aseguraban la buena y sólida amistad que corres- 
pondía existiese entre dos naciones vecinas, que bajo todos 

1 Está unido este brindis á otros referidos en un artículo impreso en aquel tiempo 
en el periódico oficial. Véase el documento núm. 1. 



23 

aspectos han debido procurar y conservar sinceras relacio- 
nes por su mutua prosperidad; y olvidando por consiguien- 
te, la inclinación y tendencias de usurpación y dominación 
reprobadas por los comunes principios del derecho conocido, 
y por las expresas y señaladas máximas del ilustre fundador 
de aquellos Estados. 

Oigamos al presidente de aquella república que en su 
mensaje del día 8 de diciembre de 1829 dirigido al congre- 
so de aquellos Estados Unidos, se explicó hablando de este 
suceso y diciendo: 

" Es de mi deber informaros que las preocupaciones que 
ha mantenido largo tiempo una parte de los habitantes de 
México contra el enviado extraordinario y ministro plenipo- 
tenciario de los Estados Unidos, han tenido una influencia 
desagradable en los negocios de amias naciones, y han disminui- 
do la utilidad que debíamos prometernos de los talentos y 
el celo de este funcionario. A esta causa debe atribuirse en 
mucha parte el malogro de varias medidas igualmente ven- 
tajosas á los dos países, y particularmente la negativa del 
gobierno mexicano á ratificar un tratado negociado y con- 
cluido en su propia capital y á su vista. En estas circuns- 
tancias pareció conveniente dejar á Mr. Poinssett en libertad de 
volverse ó de permanecer, según juzgase y lo exigiesen los inte- 
reses de su patria, y se previnieron las instrucciones á este 
efecto; mas antes que pudiesen ser despachadas, se recibió 
una comunicación del gobierno mexicano trasmitida por su en- 
cargado de negocios aquí, en que pidió que se llamase á nuestro 
ministro. Esta demanda tuvo pronto efecto, y se ha nombrado 
un representante de un rango correspondiente al del agente di- 
plomático de México cerca del gobierno. Nuestra conducta hacia 
esta república jamás ha dejado de ser de las más amistosas, y 
habiéndose alejado el último obstáculo que se alegaba contra la 
buena armonía, tengo motivo para esperar que se hará un cam- 
bio ventajoso en nuestras relaciones^ 



24 

El 22 de enero (1830) verificó su embarque eu el puerto 
de Tampico de Tamaulipas para su país el ex-ministro Poin- 
ssett, y el día 29 su sucesor D. Antouio Butler, cou el carác- 
ter de encargado de negocios de los Estados Unidos del 
Nbrté< fué presentado en la forma d*e ley y de estilo, y ma- 
nifestó los mejores deseos de su gobierno para cultivar con 
México las relaciones más amistosas. Fué contestado con la 
cortesía y recíprocas protestas que por parte de nuestra re- 
pública y de su ejecutivo correspondían. 

Este incidente, grave sin duda, en nada complicó las re- 
laciones de nuestro país con anterioridad establecidas con 
las naciones extranjeras, quedando como existía en la repú- 
blica el cuerpo diplomático extranjero compuesto por Cen- 
tro América D. José María del Barrio; por Inglaterra D 
Eicardo Packenau; por la Holanda Mr. Grott; y Mr. Poin- 
ssett basta no ser relevado por Mr. Butler, y sin ser todavía 
sustituido por Colombia el Sr. Santa María. 

Se siguieron dictando providencias muy eficaces paracon- 
tiuuar los trabajos de la comisión de límites encargada al 
general D. Manuel Mier y Terán, y se fomentó esta comi- 
sión en su ejercicio, y se auxilió del modo más amplio y po- 
sitivo. 

Se ratificaron y publicaron diversos tratados que pusie- 
ron á México en recíproca amistad con varias potencias del 
continente europeo. Fueron recibidos los Señores Cocbe- 
let y David como representantes consulares del gobierno de 
Francia, esperándose al mismo tiempo de recibirse estos 
agentes la llegada del cónsul general de Prusia y nombrán- 
dose por nuestra parte iguales funcionarios para aquellos 
países, siendo D. Manuel Eduardo Gorostiza encargado de 
negocios acreditado cerca de S. M. B. ; D. Sebastián Mercado 
con igual carácter cerca del rey de los Países Bajos; y per- 
maneciendo en Eoma y los Estados Unidos los representan- 
tes que en su respectivo lugar quedau ya referidos. 



25 

Hubo por estos días la ocurrencia notable de que habien 
do nombrado la Francia á Mr. Bresson con el mismo carác- 
ter con que vinieron los primeros representantes de Ingla- 
terra, y estando en los Estados Unidos del Norte para di- 
rigirse á nuestra república, cambió de dirección este comi- 
sionado y en lugar de venir para México se dirigió á Colom- 
bia, diciéndose entonces por unos que el cambio de dirección 
había sido intencional y directamente resuelto, porque se tra- 
taba de fomentar las ideas monárquicas que se inspiraban 
á Bolívar, y se repelían en nuestro país principalmente en 
aquella época que fué la del movimiento revolucionario de 
1828. Decían otros, que precisamente este suceso había sido 
la verdadera causa impulsiva del cambio de su dirección. 
Lo cierto del caso es que Bresson no vino á México como se 
intentó desde el principio acompañado del duque de Monte- 
bello; y se dijo que obraba de acuerdo con García de Me- 
dina que fué desterrado de Colombia. El pasaporte y lo ocu- 
rrido en los Estados Unidos de América con otros anteceden- 
tes de este asunto, obran en la secretaría de relaciones. 

Marchaba la república procurándose consolidar y dar es- 
tabilidad á la administración que la regía, dictándose, como 
se dictaron, serias providencias para reponer lo perdido por 
anteriores conocidas desgracias, haciéndose empeño eficaz 
para restablecer el crédito nacional bajo todos conceptos y 
en todos sus ramos. No fué posible coronar de buen éxito 
estos deseos, ni pudieron realizarse; y por el contrario se 
presentaron circunstancias que sólo anunciaban pérdidas y 
desolación para México; teniendo en esto la principal parte 
el espíritu de partido que se propagaba en vez de aniquilar- 
se. La división era cada día más grande, y nada útil podía 
hacerse. 

Por esta mala situación, y sin embargo de haberse con- 
ducido el general D. Vicente Guerrero en su gobierno, des- 
arrollando los más sanos principios de orden, libertad y jus- 

Tomo II.— 4 



26 

ticia; y sin embargo también de no haberse presentado en 
el período trascurrido de abril á julio de 1829 ningún suceso 
que seriamente le inquietase, se hizo inevitable y tuvo lugar 
la invasión española, que es sin duda alguna el aconteci- 
miento más grave y señalado en nuestra historia, porque 
afecta y compromete en sí mismo y en sus. consecuencias, 
nada menos que la nacionalidad y existencia política de 
nuestro país. 



CAPITULO III. 

La iuvnsión española y sus consecueueias. 

En 27 de julio do 1829 se verificó en Cabo Kojo, á doce 
leguas de Tampico el Viejo, el desembarco de los españoles, 
que mandados por el brigadier D. Isidro Barradas, invadie- 
ron á la república mexicana, apoderándose del mencionado 
punto, obligando á retirarse al corto número de mexicanos 
que lo resguardaban; pues que siendo muy considerable la 
fuerza de los españoles que arribaron á nuestras costas en 
veinticinco lanchas, á más de doce buques que estuvieron á 
la vista, no era posible ni prudente la resistencia que sólo 
daría por resultado un sacrificio estéril de personas y segu- 
ramente el deshonor de las armas nacionales. 

El número total de los invasores, según unos, era el de 
cuatro á cinco mil hombres, y según otros, menos. Lo cierto 
lo explican los partes y detalles que con otros documentos 
conducentes y oficiales, inclusa la capitulación, se circularon, 
y conviene leer y meditar: 1 y tanto más conviene, y es ne- 
cesario tener á la vista estos documentos, cuanto que ellos 
dan fe y testimonio de brillantes acciones de patriotismo, 
de valor, y sobre todo de inteligencia y bizarría en los gene- 

1 Documento núni. 2. 



27 

rales Santa-Auna y Teráu, que en esta jornada llevaron las 
armas de México hasta obtener una espléndida victoria que 
honrará por siempre á la nación, así como á los generales y 
ejército que supieron conducirse con el saber, valor, honor, 
y patriotismo que tanto los recomienda. Esta jornada es una 
página de oro en nuestra historia, como lo son y han sido 
en todas las naciones acontecimientos semejantes. 

Los Sres. Zavala y Suárez Navarro han explicado en sus 
respectivas obras los acontecimientos particulares, movi- 
mientos y acciones militares en esta expedición, deteniéndo- 
se el primero en la narración de los hechos desde la foja 177 
hasta la 193 del "Ensayo histórico de las revoluciones en 
México;" y el segundo desde la foja 140 hasta la 160 del pri- 
mer tomo de la "Historia de México y del general Santa- 
Auna." 

Por consiguiente, el quo escribe estas Memorias ha creí- 
do mejor y más conducente, guardando su programa, el re- 
mitirse á dichos autores en los lugares citados para la am- 
plificación de los sucesos que tuvieron lugar en la repetida 
gloriosa jornada de Tampico. Se transcriben, sin embargo, 
según queda indicado, los partes y documentos que no han 
sido asentados en las historias referidas, y tanto más, cuau- 
to que ellos presentan la verdad de lo sucedido y nada menos 
que en tan vital y esencial punto como es el de presentaT 
ante la nación y ante el mundo tal cual fué la administra- 
ción gubernativa de aquel tiempo, que ha sido sin meditación 
y por espíritu de partido, acusada de indolencia, apatía y 
aún abandono. ¡Qué injusticia y qué ingratitud! 

Por esta circunstancia y en obsequio de la verdad de 
los hechos que forma un dato histórico, se transcriben en un 
extracto oficial de la secretaría de relaciones interiores y ex- 
teriores de aquella época, las constancias y noticias referen- 
tes á la invasión española, así como las providencias dicta- 
das por el supremo gobierno para rechazarla. Datan las no- 



28 

ticias desde el día 22 de junio de 1829, basta principios del 
mes de septiembre en que se obtuvo el triunfo. 1 

Este extracto da y ofrece constancias, órdenes, providen- 
cias y documentos oficiales que contienen y explican las dis- 
posiciones del gobierno, que con previsión, celo y energía 
movió la fuerza armada preparando eficazmente y escalo- 
nando las tropas. El modo con que en el cortísimo período 
de cuarenta y siete días que mediaron desde 27 de julio de 
1829 hasta 11 de septiembre del mismo año, considerando 
la invasión y la victoria, se movieron y marcharon las tro- 
pas hasta fo ;mar un ejército que impuso al enemigo, hace 
que no pueda negarse racionalmente que ya con las accio- 
nes de guerra, y ya con las noticias ciertas que recibía de 
su aproximación y número, vaciló el invasor sabiendo que 
de Veracruz, de México, de San Luis Potosí, de Zacatecas 
y de Jalisco, simultáneamente se dirigían muchos y bien for- 
mados cuerpos militares, decididos á pelear por el sostén de 
la independencia y libertades de la nación. 

Dos mil hombres de Tamaulipas que existían allí y for- 
maron dos divisiones: mil doscientos de Veracruz oportuna 
y bizarramente conducidos por el general Santa- Auna: mil y 
quinientos que del Estado y Distrito de México se conduje- 
ron por el general Velázquez aumentaron las fuerzas; y en 
fin, cerca de tres mil hombres del Estado de San Luis Poto- 
sí ¡il mando del inspector D. José Márquez llegaron á batir- 
se, quedando en marcha las divisiones de Zacatecas y Ja- 
lisco eon el resto de algunas fuerzas del Estado de México: 
siendo de notarse que aun las tropas de los Estados más re- 
motos como Sonora, emprendieron la marcha con dirección 
al enemigo cubriendo los lugares que desocupaban las fuer- 
zas más próximas. 

En este tiempo ocurrió un incidente muy notable, fué 

1 Documento núui. 3. 



29 

haberse aprehendido y remitido por el cónsul mexicano en 
la Habana D. Luis Valle, al general Santa-Auna, la lista de 
los individuos á quienes vino dirigido bajo cubierta el "Al- 
cance al Español de Nueva Orleaus de ltí de julio" del mismo 
año, en que se insertó la proclama del capitán general de 
Cuba, dada con motivo de la expedición que desembarcó en 
Cabo Rojo. Lo más importante en su línea fué la correspon- 
dencia que vino con oficio de 5 de agosto con expresión de lo 
que contenían las cartas y de los que las dirigían y á quié- 
nes: manifestando uno y otro documento importante, lo mu- 
cho que se trabajaba en contra de la república. Pueden ver- 
se con cuidado tanto la lista como el índice de la correspon- 
dencia en el primer tomo de la "Historia de México y del 
general Santa-Anua," desde la página 4L5 hasta la 424 en 
el apéndice y correcciones de dicha obra. Yo tuve el gusto 
de franquearlo todo á su autor. 

Aquí se permitirá decir en honor del que suscribe estas 
Memorias, que como manifiestan las notas que se transcri- 
ben, no se quiso obrar arbitrariamente en la averiguación y 
diligencias practicadas en este asunto, sino con sujeción á 
las leyes, sin embargo de hallarse el gobierno investido de 
facultades omnímodas. Esto quiere decir que el liberal ver- 
dadero, para serlo, debe primero ser justo. Las comunicacio- 
nes son las siguientes: 

"Gobierno del distrito federal. — Sección primera. — Re- 
servado. — Exmo. Sr. — Acompaño á V. E. original el dicta- 
men del Sr. diputado Lie. D. Vicente Guido de Guido ex- 
tendido á consecuencia de la suprema comunicación de 22 
del actual que le pasé para que se me consultase lo que es- 
timare conveniente. El Exmo. Sr. presidente en vista de la 
opinión del Sr. Guido, con que me he conformado, resolverá 
lo que tenga á bien. — Dios y libertad. México, Agosto 29 de 
1829. — José María Tornel. — Exmo. Sr. secretario del despa- 
cho de relaciones." 



30 

" Primera secretaría de Estado. — Departamento del inte- 
rior. — Sección 1? — Reservado. — He dado cuenta al Exmo. 
Sr. presidente con el oficio de V. E. de 29 de agosto último, 
á que acompañó original el dictamen dado por el Sr. dipu- 
tado D. Vicente Guido, y decreto de conformidad, á conse- 
cuencia del extracto de las cartas de la Habana y Nueva 
Orleans á la república, y que se remitió á V. S. con suprema 
orden de 22 de agosto citado; é im puesto de todo, S. E. me 
manda decirle que aunque aprecia como es debido el juicio- 
so, patriótico y bien fundado dictamen del Sr. Guido, S. E. 
queriendo economizar en lo posible el uso de las facultades 
extraordinarias que se le ban concedido de que cree no haber 
actualmente necesidad en el caso de que se trata, ha dispuesto 
se obre por ahora lo que corresponda con respecto á la co- 
rrespondencia aprehendida, con total arreglo á las leyes y dis- 
posiciones vigentes; á reserva de que en caso necesario pueda 
hacer el uso conveniente de dichas facultades. — Dios y li- 
bertad. México, septiembre 11 de 1829. — Bocanegra.— Sr. go- 
bernador del distrito federal." 

Diversas circulares y manifiestos, continuadas excitati- 
vas se expidieron con anterioridad 1 á la invasión española 
desde que fué anunciada. Se dieron todos los auxilios de ar- 
mas, víveres, pertrechos y dinero que se necesitaban y que 
en efecto fueron ministrados por el gobierno 2 y puestos en 
camino con dirección al teatro de la guerra, violentándose 
las marchas en distancias tan considerables y extensas qite 
no era posible vencer ni practicar como obra del momento, 
ni era dado al poder humano el variarlas naturalmente. 

La administración, como ya antes he notado y vuelvo á 
decir, en cuarenta y cinco días que mediaron del 27 de julio 
al 11 de septiembre no pudo, á la verdad, ser más diligente, 

1 Circulares de 22 de junio, 7, 15 y 18 de julio. — Véanse en el Apéndice bajo el 
núm. 2 anteriormente citadas. 

2 Véase el extracto citado de providencias en el Apéndice con el núra. 3. 



31 

empeñosa y activa que lo que fué, ni haber dado más auxi- 
lios que los que dio según acreditan los partes ya citados y 
la exposición del general D. José Velázquez sobre la mate- 
ria, exposición * que debe considerarse mucho y leerse con 
detención y examen, pues que para unos es prueba, es decir, 
para los que uiegan ; y para otros es respuesta, esto es, para 
los que impugnan. Al ministerio tocó necesariamente una 
parte muy principal y laboriosa. No debo yo calificarla ni aún 
decirla. Algún día se hará justicia; óá lómenos se consagrará 
al ministerio un recuerdo siquiera por los mexicanos! 

El congreso general que participaba y se había afectado 
de la división política de partido, se mostró casi hostil al go- 
bierno dificultando por lo mismo los recursos que podrían 
haberse tenido con más amplitud y oportunidad; pero al fin 
la realidad de los hechos quitó los pretextos aunque ya tarde. 

En 25 de agosto del misino año 2 autorizó al ejecutivo 
para adoptar todas las medidas necesíirias á la conservación 
de la independencia, forma de gobierno y tranquilidad pú- 
blica, sin que pudiese el gobierno disponer de la vida de los 
mexicanos ni expelerlos del territorio de la república, cesan- 
do la autorización luego que el congreso se reuniera en se- 
siones ordinarias, cerrándose las extraordinarias luego que 
se publicase la ley; y con obligación de manifestar en enero 
próximo al congreso, el uso que luciese de las facultades con- 
cedidas. 

Aunque se quiso declarar festividad nacional el día 11 de 
septiembre como aniversario del triunfo de Tampico, y se 
inició en el cuerpo legislativo esta disposición, vino atener 
efecto hasta el día G de septiembre de 1843. 3 Cuidó el go- 
bierno con el mayyr esmero de la conservación del orden 

1 Exposición dol general Velázquez del día 4 de noviembre de 829. Véase el Docu- 
mento núm. 4. 

2 Decreto de 25 de agosto de 1829. Véase el documento núm. 5. 

3 Véase el decreto de 6 de septiembre de 43 en el Apéjidice núm. 6. 



32 

en lo interior de la república, y de su mejor concepto en el 
exterior, dictándose y ejecutándose acuerdos muy saludables 
y oportunos, sobre tranquilidad pública, guerra, hacienda y 
relaciones, sin olvidar las medidas políticas y convenientes 
de conciliación, y las que la naturaleza misma demarcaba 
como la extinción de la esclavitud, amnistía y término de las 
causas criminales. 



CAPITULO IV. 

Acto» ciduiiiiiatratM os y acontecimientos públicos de la ¿poca. 

En otro lugar queda indicado que á más del principio de 
justicia y obsequio debido á la naturaleza, á la política del 
país y á sus circunstancias fué no sólo conveniente, sino acaso 
bien indicada la disposición legislativa de declarar como se 
declaró abolida la esclavitud; siendo por consiguiente libres 
los que se habían considerado esclavos en la república me- 
xicana y estableciendo indemnización á los propietarios para 
evitar el perjuicio de tercero. 1 

Aunque el Sr. Alamán y otros escritores han tenido por 
innecesaria y aun extravagante esta disposición filantrópica 
y otras que de igual naturaleza se dictaron también, ha ha- 
bido por el contrario quienes aprecien y estimen en su valor 
unos actos benéficos y políticos. Por lo que mira al decreto 
de abolición de la esclavitud mencionado, y para el mejor 
apoyo de esta disposición, de que he sido en verdad autor, 
y legal conducto, parece conducente transcribir la parte del 
decreto que fundó la resolución. Dice así: 

"Deseando señalar en el año de 1829 el aniversario de la 
independencia con un acto de justicia y de beneficencia na- 
cional, que relluya en beneficio y sostén de bien tau apre- 

1 Vcaso el Apéndice núm, 7. 



33 

ciable; que afiance más y más la tranquilidad pública; que 
coopere al engrandecimiento de la república, y que reinte- 
gre á una parte desgraciada de sus habitantes en los dere- 
chos sagrados que les dio naturaleza y protege la nación por 
leyes sabias y justas, conforme á lo dispuesto por el art. 30 
de la acta constitutiva." 

Las otras disposiciones de amnistía en general y en par- 
ticular, concedidas á los mexicanos que por el decreto de 15 
de abril de 1828, fueron expatriados por la revolución de 
Montano, permitiéndoseles regresar á su patria con el goce 
de sus empleos y derechos, se recomiendan por sí mismas, 
por su materia y por su propio objeto. Lo mismo debe decir- 
se del establecimiento de la casa nacional de inválidos y del 
decreto de legaciones y consulados que se dictó en 31 de oc- 
tubre, considerando ser el dicho arreglo uno de los medios 
más eficaces para afianzar y conservar la independencia na- 
cional, fijando de una manera sólida y por medio de tratados 
en su caso, las relaciones diplomáticas y comerciales que 
supuesta la existencia política de México, deben existir tam- 
bién entre ella y las demás potencias del mundo. Igualmen- 
te fueron dictadas órdenes y providencias, las más eficaces, 
para el establecimiento de minería, conservación del museo 
y para crear un periódico en ISTueva Orleans que sostuviese 
á la administración en aquella parte del extranjero. 



CAPÍTULO V. 

£>eyea de imprenta y misión secreta para la república de Haití 

La libertad de imprenta que tanto daña y sirve á las na- 
ciones por el abuso ó buen uso que de ella se haga, llamó 
justamente la atención del gobierno, por haber tocado hasta 

Tomo II.— 5 



34 

el extremo los abusos que de tan precioso derecho y de bien 
tan apreciable se cometían, hasta el grado de que, como en 
otro lugar hemos visto, se asentase la proposición verdadera- 
mente escandalosa y antipatriótica de que "primero debía 
acabarse con el gobierno que con los invasores." 

No se respetaba ni la moral, ni la autoridad, ni las per- 
sonas, ni garantía alguna en realidad, ni derecho ninguno; 
esto hizo necesaria una enérgica medida y se expidió por 
lo mismo un decreto en 5 de septiembre (1829) previnien- 
do que en los Estados, en el Distrito y Territorios, se pro- 
cediese gubernativamente por la autoridad política contra 
los autores, editores é impresores guardándose las preven- 
ciones que contenía dicho decreto. Esto motivó muy com- 
prometidas y serias contestaciones con algunas autoridades 
de los Estados, que no solamente representaban, sino que 
dejaban de publicar y cumplir la disposición expresada. Za- 
catecas en particular la combatió fuertemente por medio 
de su legislatura y ejecutivo, y llegó hasta el caso de des- 
obedecer al gobierno general. Con tal motivo se dictó y se 
dirigió la resolución y comunicación siguiente, que como ex- 
plicatoria debe leerse, y en su vista se hará justicia al gobier- 
no comprometido y combatido por todas partes. La resolu- 
ción dice: "He dado cuenta al Exmo. Sr. presidente con la 
" carta de V. SS. de 24 de septiembre último, en que se sirven 
" manifestar la resolución de esa honorable legislatura sobre 
" no dar cumplimiento á los decretos de 4 y 11 del referido 
" mes, en que se dictaron por S. E. en virtud de las faculta- 
" des con que se halla revestido, varias providencias para 
" evitar los abusos de la libertad de imprenta. Y enterado 
" de cuanto V. SS. exponen para fundar la inconstituciona- 
" lidad que en el concepto de ese honorable congreso euvuel- 
" ven dichas providencias, ha dispuesto diga á V. SS. para 
" que se sirvan ponerlo en conocimiento de la misma hono- 
rable legislatura, que al expedir los decretos citados tuvo 



35 

" cuidado el supremo gobierno de no comprender en ellos 
" ninguna medida ó disposición de las que el derecho llama 
" preventivas, á saber: las referentes á licencia, revisión ó 
" aprobación anterior ala publicación del escrito, que son las 
" únicas que conforme á las doctrinas comunes, atacan la 
" libertad de imprenta, habiéndose limitado como se ve en 
" dichos decretos, á medidas expresivas ó de restricción y de 
" responsabilidad después do verificada la impresión del es- 
" crito, las cuales, según todos convienen, de ningún modo 
" la atacan, sino sólo la arreglan en términos más ó menos 
"amplios ó estrechos; dándose así por supuesto aún en la 
" misma acta constitutiva que se objeta, cuando en el art. 31 
"dice en términos expresos: "bajo las restricciones y res- 
" ponsabilidades de la ley, 7 ' por lo que no puede decirse que 
" por este aspecto se haya obrado inconstitucionalmente. 
" Que tampoco puede asentarse haberse infringido la cons- 
" titución federal en cuanto á la división de poderes por co- 
" meterse dichos delitos á las autoridades políticas la apli- 
" cación gubernativa de las penas; ya porque realmente son 
" imcompatibles una y otra, aún en el curso ordinario del 
"sistema, como se verifica en lo respectivo á jefes políticos 
" que por las mismas leyes y con especialidad por la de 13 
" de junio de 813, tienen autoridad en muchos casos y sobre 
"varios delitos para aplicar penas gubernativamente; ya 
" porque el mismo congreso que dio, y por consiguiente debe 
" suponerse que entendió mejor que nadie la constitución, 
" al explicar las facultades extraordinarias que había conce- 
" dido al ejecutivo, dijo terminantemente "aún cuando sero- 
" cen con las facultades de otros poderes" siendo de advertir 
" que aunque entonces todavía no se había dado la cousti- 
9 tución federal mexicana, se tenía ya adoptada la española 
" y estaba establecido el sistema representativo que es el 
" que exige la división de poderes. 

" Por último, que no es cierto que los legisladores no pue- 






36 

" den disponer nada, fuera de los límites prescritos en la 
" constitución, cuando á su juicio lo demande así la conser- 
" vación de la independencia ó existencia política nacional, 
" pues esta es la ley suprema natural de toda sociedad, y la 
" base principal siempre que' se establece su constitución, 
" cualquiera que sea: por la que en semejantes casos no se 
" obra verdaderamente en contra, sino en favor de ésta, cuyo 
" principio es más claro con respecto á la constitución fede- 
" ral de la república, que en la parte 31 del art. 50 faculta 
" absolutamente al poder legislativo, para dictar todas las 
" leyes y decretos que sean conducentes á llenar los objetos 
" de que habla el art. 49, siendo uno de estos la conserva- 
" ción de la independencia; por lo que, y habiendo autori- 
" zado el congreso al gobierno para que por sí mismo dictara 
" dichas disposiciones, claro es que éste pudo dar las que se 
" expresan en los mencionados decretos, supuesto que las ca- 
" lificara, según lo hizo, como comprendidas en la citada 
" parte 31 del art. 50; robusteciéndose aún todavía más lo 
" expuesto con la observación ya hecha de que el mismo con- 
" greso y los mismos representantes que habían dado y fir- 
" mado la constitución de octubre de 824, y que por consi- 
" guíente entendían su verdadero sentido, á los dos meses y 
" días, sin destruirla, facultaron extraordinariamente al eje- 
" cutivo para que, en el caso de conveniencia y sin exigirse 
" el de necesidad, dispusiese hasta cierto punto de la liber- 
<£ tad de los ciudadanos, sin embargo de ser ésta una de las 
" garantías individuales que sirven de fundamento radical 
" á toda asociación libre, y sobre las que la constitución me- 
" xicana restringe, no por indicación, sino expresamente en 
" el art. 112, parte segunda, las facultades del ejecutivo. 

" En consecuencia, el gobierno creyó estar no sólo en sus 
" facultades, sino en sus obligaciones las más estrechas y 
" ejecutivas el dictar la disposición de que se habla, por ha- 
" ber llegado el abuso de la libertad de imprenta á un gra- 



37 

" do el más escandaloso, y que amenazaba precisamente á 
" la conservación de la paz, orden y unión interior, al tiem- 
" po mismo que se atacaba la independencia dentro del te- 
" rri torio de la república por los invasores, á quienes por otra 
" parte se protegía indirecta, pero muy eficazmente, habién- 
" dose avanzado algún periodista á estampar estas expre- 
" siones en extremo subversivas, "que antes de destruir d los 
" españoles era necesario destruir á nuestras autoridades? 

" En tal virtud, y habiéndose visto apoyados los mencio- 
" nados decretos por todos los Estados que hasta la fecha han 
" contestado el recibo, á excepción del de Zacatecas, y son 
" los de México, Puebla, Veracruz, Jalisco, Guanajuato, Mi- 
" choacán, San Luís Potosí, Durango, Qnerétaro y Oaxaca, 
" el Gobierno está en el caso de no prescindir de su ejecu- 
" ción hasta que las circunstancias que estrecharon á dictar- 
" los y han variado ya notablemente, acaben de mudar de 
" aspecto, en términos que se haga innecesaria la expresada 
" medida, lo cual afortunadamente parece será muy breve, 
" y S. E. lo espera con el más vivo deseo para seguir la inar- 
" cha natural y ordinaria; prometiéndose entretanto de la 
" acreditada prudencia, patriotismo y amor al orden que 
" caracteriza á las autoridades supremas de ese Estado, que 
" penetradas de la necesidad de evitar principalmente en 
" estos días cualquiera paso de división, ó desorden interior 
" que nos privase del grande provecho y utilidad consiguien- 
" te al glorioso triunfo adquirido sobre los invasores, harán 
" desde luego se observe una resolución propia y exclusiva 
" actualmente del gobierno general, que sólo se dictó, según 
" queda sentado, por considerarse indispensable en la crisis 
" presente de la república. 

" Aprovecho la oportunidad para ofrecer á V. SS. las pro- 
" testas de mi distinguida consideración y aprecio." 

" Y tengo el honor de trasladarlo á V. E. como contes- 
" tación á su nota de 17 de septiembre último sobre este 



38 

" asunto, según le ofrecí en 26 del mismo, reiterándole las 
" protestas de mi consideración y aprecio. — Dios y libertad, 
"México, Octubre 7 de 1829. — Bocanegra. — E. Sr. goberna- 
" dor del Estado de Zacatecas." 

Como se ve por la fecha, esto coincidía con el glorioso 
triunfo deTampico, ocurrido precisamente en aquellos días, 
lo cual cambió naturalmente el estado público de los nego- 
cios y la crisis política tomó otra dirección y aspecto. 

Se moderó con prudencia y previsión el cumplimiento 
del decreto represivo, y se moderaron también los contra- 
dictores de los Estados en 'su opinión: quedó sin embargo, 
vigente el principio de que, si la libertad de imprenta es útil 
y benéfica también es reprensible su abuso, y no debe con- 
fundirse el bueno con el mal uso de la libertad. 

Los mismos Estados hacían oposición á la ley de contri- 
buciones, y señaladamente al decreto del día 15 de septiem- 
bre (1829) que creó un fondo destinado exclusivamente, con 
los arbitrios que señaló, para atender á los gastos de la gue- 
rra contra los españoles, y demás que exigían las circunstan- 
cias extraordinarias de la nación. Muy fuerte y general fué 
la oposición que en aquella época se hizo á esta disposición 
legislativa que fué derogada sustituyéndose con la asigna- 
ción que se hizo como contingente: notándose ya desde en- 
tonces que estos cuerpos morales traspasaban los límites y 
el círculo de sus deberes, avanzándose aún á dictar providen- 
cias no sólo fuertes y decisivas sino realmente contrarias al 
sistema mismo que regía, pues que llegaron á desconocer la 
autoridad suprema del ejecutivo general; causando con la 
práctica de estos principios y de estas máximas, el verdadero 
y lamentable mal de que girando casi en disolución los Es- 
tados llegaron á abandonar al centro de la unión, negándole 
auxilios y debilitando el poder y la fuerza que la ley le daba, 
erigiéndose casi en absoluto cada uno de ellos. 



39 

Llegó por esto en aquellos días el caso comprometido y 
peligrosísimo de haberse decretado una liga de Estados bajo 
el pretexto de precaver con sus acuerdos y disposiciones la 
pérdida de nuestra independencia. 

Jalisco invitó á ella con motivo de la expedición española 
y por comunicaciones del gobierno de San Luis Potosí, al 
mismo Estado de San Luis y á los de Zacatecas, Guanajuato 
y Michoacán; pero le hicieron cambiar y variar de acuerdo 
las ocurrencias y circunstancias públicas del tiempo en que 
esto pasaba, y las observaciones de D. José Ignacio Cañedo, 
gobernador del mismo Estado, que convencido por el ejecu- 
tivo general por medio de las notas que se cambiaron, délas 
equivocaciones en que incurrían, y los graves males que se 
causarían sin duda, con la coalición proyectada, se desistió 
de ella y quedó sin efecto felizmente. 

La situación comprometida y circunstancias aflictivas de 
la república, al tiempo mismo de anunciarse y aún de verifi- 
carse la invasión española, demandaron del ejecutivo provi- 
dencias eficaces y salvadoras que pusiesen á cubierto nues- 
tranacionalidad, nosólo amagada, sino atacada por el extran- 
jero con sus miras y hostilidades pronunciadas, y por los 
nacionales con el espíritu constante de partido tan exaltado 
que no sólo debilitaba la fuerza pública, siuo que realmente 
la destruía, fomentando la desunión y discordia cuyo mal 
por sí solo basta para acabar con las más grandes naciones 
de la tierra. 

El gobierno después de muy detenidas y serias medita- 
ciones, y después de haber consultado al consejo de minis- 
tros y al de otras muchas personas ilustradas, prácticas y de 
patriotismo acreditado, y procurando pouer en acción todos 
los medios de defensa de nuestra nacionalidad que peligra- 
ba, se resolvió á dirigir cerca del Gobierno de Haití una mi- 
sión secreta, cuyo objeto fuese entablar las relaciones conve- 
nientes con dicha república, considerando ser ella uno de los 



40 

puntos más inmediatos á la Habana, cuartel general de los 
invasores. 

El medio natural y propio, ya designado el lugar y co- 
nocido el objeto, fué el de enviar de facto un comisionado con 
las instrucciones y carácter consiguiente, y conforme á las 
miras y circunstancias del gobierno mexicano. Así lo hizo 
y nombró al coronel D. José Ignacio Basadre, agente secreto 
cerca del gobierno de Haití, con facultades é instrucciones 
ad hoc, y con calidad de desplegar su carácter como agente 
público si fuese conveniente. Las instrucciones fueron ver- 
bales y esta circunstancia produjo después del triunfo de 
Jalapa la ocurrencia que veremos adelante como digna de 
referirse. 

Los vencedores y partidarios del movimiento de Jalapa, 
que referiremos después, trataron de llevar á efecto sus ideas 
y reacción contra un gobierno que habían destruido y des- 
conocido, sobreponiéndose alas autoridades establecidas, por 
medio de la sublevación y asonada conducida al término de 
hacer uso de las armas y derramar la sangre en nombre 
de la ley. Establecieron sobre esta base la desobediencia y 
provocaron la revolución que produjo el desconocimiento 
como ellos decían, del gobierno establecido; ó lo que es lo 
mismo, llamaron ilegítimo al orden existente, para quitarlo y 
crear ellos propios el suyo, que sí tuvieron y reconocieron por 
legítimo, siendo sus propios autores y creadores. 

Declararon formal persecución y presentaron en el senado 
proposiciones, para que se exigiese la responsabilidad al que 
esto escribe, pidiendo á la secretaría de Estado respectiva, el 
expediente y antecedentes todos del negocio de Haití. Se 
remitieron; y cuando creían los acusadores hallarse con apo- 
yo, datos y fundamentos para sostener y fundar sólidamen- 
te su acusación y hasta con amplificación, según entendieron 
y querían, sólo hallaron la convicción triste de que previsto 
el lance y conocido el negocio, supo el ministro obrar de ma- 



41 

ñera que no se le pudiese atacar y perseguir injustamente 
valiéndose de sus propios actos y batiéndolo con sus propias 
armas. 

En efecto, leído y visto el expediente en pleno senado, 
resultó que en la parte principal y que con tanto ahinco se 
buscaba para fundar y apoyar la acusación, que eran precisa- 
mente las instrucciones que se hubiesen dado al agente del 
gobierno, hallaron por toda materia esta proposición "Las 
instrucciones verbales." Desapareció por consiguiente la tor- 
meuta como el humo; retiraron los acusadores sus proposicio- 
nes; devolvieron al ministro los documentos con el expedien- 
te; y el negocio quedó concluido con el desengaño triste para 
ellos que les dio el suceso contrario á lo que esperaban. 

Nuestro ministro en Londres D. Vicente Rocafuerte, cu- 
yos talentos y experiencia son bien acreditados, hablando de 
esta misión á Haití, dice en una nota lo siguiente: 

u El mejor modo de prepararnos á defender nuestro territo- 
rio, en caso de invasión, es en efecto, combinar nuestras fuer- 
zas con la cooperación de Colombia y Santo Domingo; la pru- 
dencia nos aconseja poneruos de acuerdo con esos gobiernos, 
y tenerlos gratos, para sacar de ellos las ventajas que pue- 
dan exigir los futuros acontecimientos. Sauto Domingo es 
el terror de la Isla de Cuba: aprovechemos, pues la alianza 
que se puede formar con Boyer para tomar una actitud ame- 
nazadora, y hacer entender á los españoles de la Habana, que 
si nos invaden, también serán invadidos; que si vienen á 
México á poner término á la anarquía, como dicen, nosotros 
iremos á Cuba á poner término á la esclavitud de los negros; 
que si nos molestan por algún tiempo en nuestro territorio, 
nosotros arruinaremos el suyo para siempre, y sacaremos de 
ellos la venganza que merece su orgullo, su obstinación y 
falta de previsión. 

"No son los españoles los que alarman mi patriotismo: 
mis inquietudes por ia prosperidad de la república nacen del 

Tomo II.— 6 A 



42 

estado de nuestros partidos, del carácter de nuestros agita- 
dores, de la desconfianza general que se observa por todas 
partes, y sobre todo, de la falta de crédito: es más difícil ha- 
cerlo revivir que aniquilar á todos los españoles." 

El editor del Amigo de Jas leyes, El Argos y La Abeja, pe- 
riódicos de Nueva Orleans, Mr. Renato Perdranville que 
acompañó al general Hedvuville en el desempeño de su mi- 
sión en Santo Domingo en el año de 1799, en calidad de co- 
misario general de la república francesa, se explica así al 
intento: — "Las circunstancias críticas en que hoy (1829) se 
halla la república mexicana exigen medidas que sin duda 
tiene ya previstas el. gobierno. Una de ellas, y cuya impor- 
tancia no se le había escapado y que requiero pronta ejecu- 
ción, es mandar cerca de Haití un agente secreto y acredi- 
tado. Patente es la utilidad que hay de establecer ó estrechar 
relaciones amistosas con aquel gobierno, y empeñarse, si no á 
favorecer ostensiblemente la causa de una independencia 
común, al menos á hacer movimientos ó demostraciones que 
inquietando al gobierno de Cuba, le pongan en la imposibili- 
dad de disponer de todas las fuerzas de la Isla para dirigirlas 
contra el continente."' 

Basadre partió al desempeño de su comisión con los re- 
cursos pecuniarios que las circunstancias permitían fran- 
quearle; con las cifras necesarias para dirigirse en su corres- 
pondencia con el gobierno, y también otras para comunicarse 
en país extranjero con algunos individuos combinados, y con 
las instrucciones, en fin, dadas verbalmente y propias de su 
encargo. Dio sucesivamente cuenta de sus operaciones, si- 
tuándose en los Estados Unidos, y estableciendo sus rela- 
ciones con la Habana y otros puntos, obrando en el sentido 
do su misión cuanto fué posible. 

Ella á su tiempo produjo, con sola su enunciación, el efec- 
to de que alarmado el capitau general Vives desde que supo, 
seguramente por comunicaciones de México, la resolución 



43 

de dirigirse nuestra agencia á Haití, dispuso y estableció una 
vigilancia cuidadosa y estrecha, y dictó providencias las más 
eficaces para que ningún buque de la Isla de Santo Domingo 
fuese á la Habana, sin ser antes escrupulosamente examina- 
do y vigilado por los buques españoles. 

La fragata "Casilda" fué separada déla escuadra, á pe- 
sar de bailarse consignada á la conducción de las tropas de- 
signadas para nuestras costas, y se mandó dirigir á Haití con 
órdenes reservadas y ocultando en la Habana la causa y mo- 
tivos que el comandante general tenía para disponer aquel 
viaje inesperado. 

Estos movimientos y las providencias que se siguieron 
dictando por el gobierno de aquella Isla, así como las noti- 
cias que llegaron sobre la misión y miras de México, que 
cuidadosamente se hicieron saber por medio de personas 
interesadas en la independencia de Cuba, despertaron ta- 
les ideas, y causaron inquietudes al gobierno español, que 
recibía en esto una justa represalia, pues que atacada nues- 
tra nacionalidad é invadido nuestro territorio, la administra- 
ción debió ocuparse, y se ocupó no solamente de preparar, de 
arreglar y de unir sus medios materiales de defensa; sino que 
obró igualmente con previsión y patriotismo, llevando sus 
disposiciones y proyectos al grado é importancia de la exi- 
gencia en que pusieron á México las medidas hostiles y peli- 
gros efectivos que se realizaban en contra de la seguridad é 
independencia de la nación. 

Debe saberse que aunque por el ramo de guerra se habi- 
litó á Basadre para que en caso necesario pudiese dar paten- 
tes de corso, nada tuvo que ver este incidente con la misión 
de Haití: y preciso es decir que el sólo anuncio de esta me- 
dida inquietó bastante al enemigo. Los partidos, por el espí- 
ritu parcial que los dirigía y animaba, exageraron extraor- 
dinariamente esta ocurrencia, y se valieron de ella pintándola 
de diversos modos y con falsas apriencias para hacer odiosa 



44 

más y más á la administración que hacía frente á sus enemi- 
gos por su natural derecho, y porque procuraba fortificar á 
un gobierno nacional que sus contrarios quisieron de todos 
modos debilitar. 

Zavala se queja en su "Ensayo Histórico" de que no se le 
hubiese dado conocimiento, como ministro, de la misión de 
Haití; pero es contestado satisfactoriamente por el autor de 
la Historia de México y el general Santa Anna, diciendo: 

"Como Zavala era íntimo amigo y confidente de Mr. 
" Poiilssett, el Si'. Bocanegra lo ocultó cuidadosamente el ob- 
u jeto de la misión secreta de Basadre, pues de otra manera, 
" el gobierno de los Estados Unidos lo habría sabido, y el 
" prestigio y misterios de la tal misión, hubiera perdido en 
" fuerza; por esto Zavala habló con tanta inexactitud al cen- 
" surar la misión de Basadre, y también por esta causa se 
"expresa con tanta vehemencia contra el Sr. Bocanegra. 
" El secreto y la clase del odio de Zavala á Bocanegra, estaba 
" en la expulsión de Poinssett: los deslices del mismo histo- 
" riador contra el general Santa Auna, también reconocían 
'un origen innoble." 

ÜSTo puede decirse más sobre este punto. 

A poco tiempo del suceso importante de Tampico, la le- 
gislatura del Estado de México, en formal decreto declaró 
hallarse expedito el Sr. D. Lorenzo Zavala para reasumir el 
mando de su gobierno, luego que, ajuicio del congreso cesa- 
sen las circunstancias políticas que le impedían moralmente 
que se le abonase el sueldo desdeel día en que le fué admitida 
la renuncia de la secretaría de hacienda : que todo acto con 
trario á esta disposición sería reputado como atentatorio á la 
soberanía del Estado, y corno tal se castigaría: que el vice- 
gobernador conservase el gobierno, y asegurase la tranquili- 
dad pública dictando aun providencias extraordinarias, á 
cuyo efecto se le facultaba ampliamente. Se dirigió el Sr. 
Zavala al gobierno general con la iuserción del mencionado 



45 

decreto en su correspondiente nota quejándose da la reunión 
do Poderes con que .ve obraba por los del Estado de México, 
y asegurando se había cometido un atentado contra la cons- 
titución y las leyes; y dice que había protestado contra dis- 
posición semejante, teniendo dicha resolución como de mero 
hecho, y pidiendo se obrase por el gobierno general en contra 
de aquellas autoridades. 

El que esto escribe, considerando la posición del gobier- 
no, las circunstancias públicas, y cumpliendo con el acuerdo 
del presidente de la república, dio la siguiente contestación: 

"Excelentísimo Señor. — Recibí el oficio de V. E. de ayer 
en que inserta el decreto de la honorable legislatura del Es- 
tado de México; y habiendo dado cuenta al Exmo. Señor 
presidente, me manda diga á V. E. en contestación, como 
tengo el honor de ejecutarlo, que luego que se reciba el re- 
ferido decreto, se le dará el giro correspondiente." 

A esto contestó el Sr. Zavala en los siguientes términos: 

"El oficio de V. E. de 16 del corriente, me da á entender 
que el Exmo. Señor presidente no ha tenido por suficiente- 
mente oñcial la comunicación que le hago, insertándole el 
acuerdo de la legislatura de Tlalpam, sobre no darme pose- 
sión del destino de gobernador; pues que en ella me dice que 
se espera para resolver la comunicación de aquel Gobierno: 
sólo quiero saber para aquietarme, si S. E. el presidente no 
considera bastante mi comunicación oficial para poder resol- 
ver, ó si sólo ha querido eludir la cuestión.— Tengo el honor, 
etc." 

En tal estado quedó este incidente, que teniendo conexión 
como la tiene con la renuncia que Zavala hizo del ministe- 
rio de Hacienda, parece oportuno transcribir dicha renun- 
cia y su contestación. La primera dice: 

"Habiendo la legislatura del Estado de México, del que 
soy gobernador constitucional, revocado el acuerdo de 18 de 
abril último, por el que me concedió permiso para pasar á 



46 

hacerme cargo del ministerio de hacienda que V. E. tuvo á 
bien confiarme, espero que V. E. se sirva admitirme la dimi- 
sión que hago de esta delicada comisión, para pasar á desem- 
peñar aquel encargo. Al retirarme del lado de V. E. le pro- 
testo que llevo las más profundas impresiones de gratitud 
por la justicia que lia hecho á los sacrificios de un hombre, 
que ha tenido la desgracia de haber sido difamado por per- 
sonas, que por no conocer ni las reglas que deben servir para 
juzgar á los hombres públicos, ni el valor de la reputación 
de los buenos ciudadanos, han obrado con ligereza ó con ma- 
lignidad. — Permita Y. E. este desahogo á un ciudadano me- 
xicano, que ha consagrado su existencia al servicio de la pa- 
tria constantemente desde su juventud, y (¡ue ha dejado 
pruebas indestructibles de sus acciones que han excitado la 
gratitud pública en donde quiera que ha servido. — Dios etc. 
México, 9 de octubre de 1820. — Lorenzo Zavala. 

En respuesta se le dijo lo siguiente: — "Exmo. señor: Se 
ha enterado S. E. el presidente de la nota de V. E. fecha 9 
del corriente, en que hace renuncia de la secretaría del des- 
pacho de hacienda, por haber revocado la legislatura del 
Estado de México el permiso que concedió á V. E. para que 
desempeñase la mencionada comisión, y me manda decirle: 
que si al hacer V. E. la referida dimisión explica los mejores 
sentimientos, no son ciertamente menores los que animan á 
S. E. al verse en el caso de no tener arbitrio para negarse 
á la admisión de una renuncia apoyada en el sólido funda- 
mento que la motiva; dando á V. E. las gracias por sus ser- 
vicios á la patria, y lisonjeándose de que los continuará en 
el alto destino que vuelve á desempeñar. — Así tengo el ho- 
nor de manifestarlo á Y. E. reiterándole las protestas de mi 
consideración y aprecio. — Dios etc. — México, 12 de octubre 
de 1829. — Bocancgra. — Exmo. Sr. D. Lorenzo Zavala. 

Por estas ocurrencias y por las circunstancias anterior- 
mente referidas, quedó separado del despacho de la secreta- 



47 

ría de hacienda el Sr. Zavala. Por su separación y después 
de haber' servido yo interinamente este encargo, se me con- 
fió en propiedad la misma cartera de hacienda, que admití 
verdaderamente por honor y delicadeza, conociendo el com- 
promiso de tan grave ó importante comisión. Recibí, pues, 
interinamente el día 15 de octubre (1829) y traté como era 
natural y de mi obligación de saber el estado real y efectivo 
en que recibía el ministerio, principalmente con respecto á 
la existencia de caudales, y resultó por el estado de la teso- 
rería general y por su corte de caja la demostración siguien- 
te, que publicó la prensa oficial. 

Importa el cargo $ 37.007. 4.02 

ídem la data $ 37,007. 4.02 

Igual $ 00.000. 0.00 

México, octubre 12 de 1829. — Jiménes. — Anclonaegui. 

Así recibida la hacienda pública de México, es decir, "sin 
un peso" y sin más elementos qnemi resolución firme por el 
buen servicio y la mejor intención para desempeñarlo en to- 
das las funciones correspondientes y propias de tan intere- 
sante ramo de la administración pública, me dediqué al ins- 
tante con el mayor empeño á tan interesantes labores sin 
perdonar fatiga ni desvelo: y con la circunstancia de que ni 
la situación de la república, ni los particulares, favorecían 
una marcha por senda tan espinosa, y complicada principal- 
mente por la división de los ciudadanos, y por la exaltación 
de los partidos que en todas direcciones ponían obstáculos 
conforme lo exigían sus respectivos intereses de aspiran tis- 
mo, reacciones y venganzas. Sin embargo, como ya dije, me 
resolví hasta el sacrificio de reputación, y personal respon- 
sabilidad, por exigirlo así las circunstancias y compromisos 
en que me veía colocado. 



48 

Me abstengo de ser yo el relator de esta primera é ines- 
perada época de hacienda en mi carrera política, y me pare- 
ce mejor que hablen y sean oídas personas que ya no exis- 
ten, que son imparciales, y sobre todo, que obrando en razón 
de oficio se explican como funcionarios públicos, no por su 
propia opinión, sino por los hechos, datos y constancias en 
que descansa su dicho, explicándose realmente como órga- 
nos legítimos y con la voz de ia ley. 

Tal es la tesorería general de la nación, contestaudo mi 
nota del día 3 de Agosto que dice: — "Mi honor y mi res- 
ponsabilidad me obligan á poseer justificantes que acrediten 
el modo con que me he conducido en los diversos cargos pú- 
blicos con que se me ha honrado. — El ministerio de hacien- 
da ha sido uno de ellos, y en el que ciertamente me he visto 
más comprometido, .y por lo mismo suplico á Y. S. se sirva 
extender un documento en que manifieste cuanto le consta 
relativo á la situación en que recibí la hacienda pública á mi 
ingreso en 15 de octubre del año próximo pasado, cuál ha 
sido mi desempeño en el encargo, y cuál el estado en que la 
entregué. — Todo lo comunico á V. S. al objeto indicado; pro- 
testándole mi consideración y aprecio. — Dios etc. — México, 
agosto 3 de 1830. — Bocanegra. 

He aquí la contestación á la nota anterior: 
"Tengo la satisfacción de acompañar á Y. E. la certifi- 
cación que se sirvió pedirme por su oficio de 3 del corriente, 
de las sensibles circunstancias en que se hallaba el erario 
federal cuando se hizo Y. E. cargo de la secretaría del des- 
pacho de hacienda en 15 de octubre del año próximo pasado; 
de cuál fué su desempeño, y del estado en que entregó el 
mismo erario á su salida del ministerio. 

" He procurado indicar en ella los hechos de su adminis- 
tración (pie me han parecido más remarcables entre losde que 
hago memoria, y lo he verificado con la sinceridad y verdad 



49 

que reclaman la buena fé y mi conciencia. — No sé si habré 
omitido algo sustancial. Si así fuere, ruego á V. E. tenga 
á bien manifestármelo francamente, devolviéndome la cer- 
tificación para reformarla, persuadido de que, testigo pre- 
sencial por razón de mi empleo de las operaciones de V. E. 
en el ministerio, creo que es de mi estrecho deber deponer 
en todo tiempo y de la manera más solemne, sobre la impar- 
cialidad, tino y sabiduría que eran el norte de todas ellas 
no menos que de sus felices resultados. — Dios y libertad. — 
México, agosto 6 de 1830. — Solo por fallecimiento de mi com- 
pañero, Simón Andonaegui. — Exmo. Sr. D. José María de 
Bocaiiegra." 

"El ciudadano Simón Andonaegui, intendente honorario 
y ministro tesorero general de la federación. — Certifico: que 
cuando el Exmo. Sr. D. José María de Bocanegra se hizo 
cargo de la secretaría del despacho de hacienda, que fué el 
15 de octubre del año próximo pasado, se hallaba el erario 
federal, por consecuencia de los continuos trastornos que 
había sufrido la república, y extraordinarias erogaciones que 
tuvo necesidad de impender para repeler la invasión espa- 
ñola, en situación tan deplorable que, á más de no haber en 
la tesorería general existencia de un solo peso, adeudaba á 
la lista civil y militar sumas considerables y tenía desaten- 
didos otros objetos de grande importancia, al paso que sobre 
las aduanas marítimas y del Distrito, principal recurso del 
gobierno de la Unión, pesaba un gravamen enorme; que la 
renta del tabaco, tan pingüe en otro tiempo estaba extin- 
guida, sin tener que producir más que cincuenta mil pesos 
durante algunos meses, por resto del valor de las últimas 
existencias vendidas, y que los demás ramos, siempre de es- 
casos rendimientos, lo eran entonces más por el funesto in- 
flujo de las causas que se han indicado: que el mismo día en 
que se posesionó del ministerio, se sirvió llamarme con el 
objeto de imponerse del estado de la tesorería y cantidad que 

Tomo II. —7 



50 

podría ser suficiente para cubrir sus deudas más urgentes, 
con cuya ocasión le manifesté las angustiadas circunstan- 
cias en que se hallaba por su absoluta falla de recursos; pre- 
ferencias de muchas de sus atenciones é inmoderación de 
no pocos de los acreedores, que reducidos á extrema miseria 
no podían resignarse á esperar por más tiempo, no bastando 
para acallarlos en lo pronto la considerable suma de tres- 
cientos mil pesos: que S. E. me ofreció proporcionármela 
dentro de algunos días, previniéndome dijese á dichos acree- 
dores que el nuevo ministro se ocupaba eficazmente en ali- 
viar sus padecimientos, proporcionándoles prontos socorros: 
que en efecto la energía, rectitud, sabiduría y prudencia de 
sus medidas pudieron en breve restablecer la confianza pú- 
blica hasta el termino de negociar un empréstito de dos 
millones ciento ochenta mil pesos, bajo condiciones mucho 
más favorables al erario que las que se habían estipulado en 
cuantos contratos de la misma especie se celebraron en la 
época anterior y que más se aproximaban á las bases esta- 
blecidas por la ley que gobernaba en aquel negociado: que 
á más de procurar á la tesorería este arbitrio, logró se rea- 
lizara en el momento el entero de la cantidad de setenta y 
cinco mil pesos, que á virtud de dos préstamos contratados 
por el sefior secretario su antecesor, debía satisfacerse en 
uno hasta los dos meses y en el caso de (pie al prestamista 
conviniese llevar á cabo el negocio, y en otro hasta la amor- 
tización de la mitad de las órdenes que se expidieron á vir- 
tud de él : (pie sin hacer uso de la nutofulad, á lo que daban 
lugar la urgencia de las circunstancias y los vicios de (pie ado- 
lecían los contratos, respetando la buena fé de éstos y va- 
liéndose únicamente del suave medio de la persuasión, obtu- 
vo de los interesados su consentimiento mira disponer (pie 
en lugar de admitirse en su totalidad las órdenes procedentes 
de dichos negocios se amortizasen en las aduanas en sólo uu 
68 por ciento de derechos, debiéndose entregar en numerario 



51 

el 32 restante, con cuya medida pudo ya la tesorería contar 
para sus ordinarias y urgentes atenciones con un fondo per- 
manente y seguro que vino á servir de grande auxilio á la 
actual administración en los momentos de ma\oies apuros: 
que con estos y otros arbitrios cuidó con celo y escrupulosa 
economía de (pie fueran oportunamente atendidos los objetos 
de mayor preferencia, sin olvidar al menesteroso pensionista 
ni á la viuda infeliz (pie subsiste á expensas del erario; y fi- 
nalmente que la moderación é imparcialidad, que eran el 
carácter peculiar de sus actos, y la dulzura y deferencia con 
que á todos recibía y escuchaba en las audiencias públicas 
y privadas, le granjearon la benevolencia y respeto de todas 
las clases y aún de todos los partidos. Y para los efectos á 
que haya lugar, doy la presente á pedimento del mismo Se- 
ñor Excelentísimo, en México á seis de agosto de mil ocho- 
cientos treinta. — Solo por fallecimiento de mi compañero. — 
Simón Andonaegui." 

Oigamos también al intento el juicio de la prensa, que 
puede muy bien llamarse en la época á (pie se refiere, de opo- 
sición por ser el periódico titulado "Registro Oficial" del 
año de 1831 número 73 del lunes 14 de marzo que confirman- 
do lo expuesto por la tesorería general, honra al que esto es- 
cribe diciendo: — "Entiéndase que en todo cuanto digamos 
en este número, y en todos los de nuestro periódico acerca 
de administración de hacienda, hacemos abstracción de las 
pocas semanas en que estuvo á su cabeza el Sr. Bocanegra. 
Este ministro recomendable no sólo se condujo con pureza, 
sino que comenzó á poner orden en el increíble despilfarro 
en que encontró este ramo. Sus esfuerzos, sin embargo, no 
pudieron tener todo el efecto deseado, porque no podía obrar 
con la libertad que era menester, á causa del desorden que 
había eu las demás oficinas." 



52 



CAPITULO VI. 



Pronunciamiento de Yacatfiu por centralismo. 

Muy poco tiempo había pasado del triunfo nacional, cuan- 
do el mes de noviembre (1829) por la predisposición en que 
estaban los ánimos, por las combinaciones y cálculos de los 
paludarios y por ejecutar verdaderamente una reacción, por 
cuyo medio se verificase un cambio de cosas y personas, re- 
sultó que la guarnición del Estado de Yucatán se alzase pro- 
clamando el establecimiento del centralismo y la ruina del 
sistema de federación que existía. Indicóse con este hecho 
la existencia del principio adoptado por nuestros enemigos, 
de que conviene tener en continuas revoluciones á la nación 
mexicana, para ni dejarla constituirse, ni progresar, ni efec- 
tuarse el desarrollo de los grandes elementos que por natu- 
raleza tiene y que han servido para conservarla á despecho 
de sus contrarios. 

Se separó en efecto Yucatán del resto de la república, 
dirigidos los alzados y acaudillados por D. José Segundo 
Carvajal, bajo el pretexto de escaseces y de sostener la inde- 
pendencia. El congreso general y el ejecutivo de la unión 
sostuvieron los intereses públicos así como su dignidad ofen- 
dida por una subversión injusta y temeraria, y se procuró 
por cuantos medios fueron «adoptables, sostener la opinión 
general y evitarla seducción y que cundiese el mal, dictando 
providencias represivas por una parte y de conciliación por 
otra. 

En consecuencia se nombró al Sr. D. Lorenzo de Zavala 
en comisión, para que dirigiéndose al expresado Estado de 
Yucatán, su patria, y donde tenía parientes y amigos, pro- 



53 

curase el término pacífico y honroso que exigían las cir- 
cunstancias de la república, convaleciente apenas de los pa- 
decimientos causados por la invasión extranjera. ¡Prueba 
terrible que había sufrido! El carácter que se dio á la comi- 
sión de Zavala para hacerla efectiva y fructífera, fué el de un 
comisionado, ó agente para el extranjero; pretendiendo que 
como de tránsito pudiese obrar en Yucatán llevando á efecto 
los fines propuestos de negociar el término pacífico de la re- 
volución que sesosteuía bajo las bases y plan adoptados. x 

Nada se consiguió con esta medida prudente de conci- 
liación y de paz, porque el gobierno revolucionario de Yu- 
catán impidió por medio de anteriores providencias las más 
enérgicas, que Zavala entrase en el Estado, y previno la auto- 
ridad oficialmente que sin embargo del pasaporte que había 
manifestado y del deseo que indicaba de ver á su familia, se 
le prevenía continuase su viaje á Europa en el propio buque 
en que venía sin que tocase en tierra, y quedase en espera de 
alguna embarcación extranjera que lo condujese á su desti- 
no, y se le hicieron además prevenciones tan fuertes que has- 
ta se le dijo sufriría la última pena si pisase las playas de 
Yucatán. Tuvo por consiguiente la necesidad Zavala de re- 
gresar á México, como lo hizo, dejando á los de Yucatán en 
la misma carrera que habían emprendido, y que en efecto 
siguieron practicando hasta tocar el desengaño que de nece- 
sidad los obligó á la unión nacional de que se habían sepa- 
rado por malignidad propia ó de seducción, como parece ha- 
berlo sido por la conducta que guardaron en el curso de su 
revolución. 

Este cáncer mortal se presentó siempre contra el gobier- 
no pero bajo otro aspecto en la villa de Jalapa los primeros 
días del mes de diciembre de 1829. Existía en dicha villa el 
ejército que se había creado con el nombre de Reserva al tiem- 

1 Véaae el Apéndice núra, 8. 



54 

po de verificarse la invasión espafloln, y estaba puesto por el 
gobierno del general Guerrero á las órdenes del general vice 
presidente de la república D. Anastasio Bustamaute, y co- 
mo segundo el coronel D. Antonio Fació. 

Mucho se trabajó en impedir este arreglo por personas 
que conocieron los elementos de la reacción que se prepara- 
ba con sólo los dichos nombramientos, ¡mes que valiéndose 
de la. respetable fuerza que se ponía á las órdenes de Bus- 
tamaute y Fació, sería atacada y destruida la administra- 
ción por el ejército mencionado. 

Se hizo presente al presidente general Guerrero en los 
términos más claros y convincentes, (pie ponía las armas de 
la nación en manos de los enemigos de su gobierno y lo des- 
truirían sin duda deponiéndolo y acaso sacrificándolo. ¡Dig- 
na fué de un patriota tan acreditado la respuesta que dio á 
esta fundada insinuación! 

"Yo, dijo, nada deseo para mí ni para el sosten de mi 
gobierno en lo personal; sea de esto lo (pie fuere, lo que im- 
porta es que los dignos hijos de México y los militares acre- 
ditados puestos al frente de las valientes tropas nacionales, 
batan á nuestros enemigos y los arrojen de nuestro país." 



CAPITULO VIL 



Pronunciamiento y plan de Jnlnpn. 



Siguió por tanto practicándose cuanto estaba anunciado 
y dispuesto con respecto al ejército de reserva, y al fin se ve- 
rificó el pronunciamiento publicándose el día 4 de diciem- 
bre de 1829 un plan con los nueve artículos siguientes: 



55 

"1? El ejército fie reserva ratifica el juramento solemne 
qne ha prestado «le sostener el pacto federal, representando 

Ja soberanía de los Estados y conservando su unión indiso- 
luble. 

"2? El ejército protesta no dejar las armas de la mano 
basta ver restablecido el orden constitucional cou la exacta 
observancia de las leyes fundamentales. 

"3? Para este fin, el primer voto que pronuncia en ejerci- 
cio del derecho de petición, es que el supremo poder ejecu- 
tivo dimita las facultades extraordinarias de que está inves- 
tido, pidiendo inmediatamente la convocatoria para la más 
pronta reunión de las augustas cámaras, á fin de que éstas 
se ocupen de los grandes males de la nación y de su eficaz 
remedio, como lo consultó el consejo de gobierno, oyendo á 
la vez las peticiones que los mexicanos tengan á bien diri- 
girle sobre las reformas que deban establecerse, para que la 
república, libre de abusos en la administración de todos sus 
ramos pueda marchar á su felicidad y engrandecimiento. 

" 4? El segundo voto es que se renueven aquellos funcio- 
narios contra quienes se lia explicado la opinión pública. 

"5? El ejército, al manifestar sus fervientes votos para 
el pronto remedio de los niales que afligen á la república, 
lejos de pretender erigirse en legislador, protesta la más cie- 
ga obediencia á los supremos poderes, y reconoce á todas las 
autoridades legítimamente constituidas en orden civil, ecle- 
siástico y militar, en lo que no se oponga á la constitución 
federal. 

"6? El ejército promete que procurará conservar á toda 
costa la pública tranquilidad, protegiendo las garantías so- 
ciales, y persiguiendo á todos los malhechores, para mayor 
Seguridad de los caminantes y pueblos por donde transiten. 

" 7? Para llevar á cabo este plan, hemos acordado que se 
remitan ejemplares de él con atento oficio al supremo go- 
bierno general, á las honorables legislaturas, á los Excelen- 



56 

tísimos señores gobernadores de los Estados, á los coman- 
dantes generales y demás jefes políticos y á los prelados 
eclesiásticos. Que se invite por medio de una comisión á los 
ilustres vencedores de Jr.chi y Tampico ciudadanos genera- 
les Bustamaute y Sauta-Anna, para que poniéndose á la 
cabeza del ejército pronunciado, y de todos los mexicanos 
que se adhieran á este plan, sin distinción de épocas y par- 
tidos, los dirijan en las operaciones á la mayor y más pronta 
consecución de los objetos indicados. 

" 8? Bu el caso no esperado que los expresados genera- 
les se negaren á un deseo tan laudable, tomará el mando el 
más graduado de los jefes pronunciados. 

" 9? Se invitará igualmente á la guarnición de Campeche, 
para que abjurando su pronunciamiento, se una al presen- 
te, y contribuya al establecimiento del imperio de las leyes 
vigentes, de cuya infracción proceden los males generales 
de la república, y las grandes miserias que aquejan al ejér- 
cito mexicano. — Es copia. Jalapa, 4 de diciembre de 1829. 
— Juan María AzcárateP 

Este plan fué acompañado de proclamas y manifiestos 
del general en jefe, del general Múzquiz, del general Inclán 
y de otros del ejército de reserva que se tituló "protector de 
la soberanía de los Estados," explicándose el primero en estos 
términos: 

" Compañeros, vuestro pronunciamiento es digno de ciu- 
dadanos libres, pues que pedís la observancia de la consti- 
tución, depósito sagrado de nuestra verdadera libertad. 

" Fieles á vuestros juramentos, que hoy habéis ratificado, 
queréis conservar ileso el pacto federal y ver restablecido el 
imperio de las leyes: deseáis el remedio de los males que hoy 
aquejan á la república y que se evite su total ruina ponién- 
dose término á los abusos del poder, y estableciéndose aque- 
llas reformas que parezcan más convenientes para que mar- 
che á su prosperidad y engradecimiento. 



57 

"¡Conciudadanos! mis votos están en consonancia con 
los vuestros, y el ilustre vencedor de Tampico, tampoco po- 
drá ver con indiferencia los males de una patria por cuya 
libertad acaba de prestar tan distinguidos servicios. 

"Yo os ofrezco hacer cuanto esté de mi parte para el lo- 
gro de tan laudables fines, y espero que los supremos pode- 
res generales y los particulares de los Estados, se dedicaráu 
al más pronto remedio de las calamidades públicas. 

" ¡Soldados! vuestras miserias que han afectado tanto mi 
corazón, me lisonjeo que terminarán pronto. 

"Defensores de la ley: yo acepto vuestra invitación per- 
suadido de la justicia de la empresa, y de que no os separareis 
jamás de la senda del honor y de la disciplina. 

" ¡Oamaradas! sed tan virtuosos como habéis sido hasta 
aquí, haciéndoos dignos de la admiración y gratitud nacio- 
nal: contad siempre con el bien merecido aprecio de vuestro 
compañero y amigo. — Jalapa, diciembre 5 de 1829. — Anas- 
tasio Bustamante." 

Las demás proclamas citadas se redactaron poco más ó 
menos en iguales términos pues que los jefes eran conducidos 
por iguales principios y llevaban las propias miras. La verdad 
era que al tomar las armas los pronunciados de Jalapa ve- 
rificaban una reacción por el suceso desgraciado de Tulan- 
cingo, y porque sin embargo de las repetidas protestas de 
orden y desinterés, aspiraban á la dominación y á sobrepo- 
nerse á todos, proclamando por supuesto amor a la patria y 
no á los puestos y empleos que quitaban sin embargo á los 
que no les eran favorables, sin detenerse en los hechos ni en 
los medios; auuque sí por supuesto llamándolos legales á 
estos últimos, porque sabido es que cuando un partido domi- 
na al otro, todo lo del dominador es arreglado y legítimo, y 
lo del dominado es desconocido y nulo. Por esto el plan de 
Jalapa lo declararon nacional sus autores mismos, y por este 
el que era vicepresidente, creado por la misma elección que 

Tomo II.— 8 



58 

había hecho presídeme al supremo magistrado que se des- 
conocía y se destituía, era considerado como de diverso ori- 
gen legal, cuando tanto el presidente como el vicepresiden- 
te renonocían un mismo principio electoral y unas mismas 
circunstancias de ejercicio, reconocimiento y ratihabición 
nacional. Por esto se tuvo que ocurrir, como veremos ade- 
lante en el período respectivo, á declaraciones absurdas y 
parciales. 

Aquel mismo vicepresidente de la república, D. Anas- 
tasio Bustaniante, al marchar á su destino y al desempeño 
que la confianza ilimitada del primer jefe de la nación ha- 
bía depositado en su persona, prefiriendo el ser de la nación 
al propio, oyó al general Guerrero que le dijo: "Conoce vd. 
¡o grande y noble de la empresa y con esto lo digo á vd. todo. — 
Eespondióle Bustaniante: "La independencia nacional y el 
supremo jefe de la república serán para mí el norte de mis 
operaciones, y lo serán de mi conducta en el ejército de re- 
serva. Jamás desenvainaré mi espada contra el general Gue- 
rrero." ¡¡Este mismo vicepresidente fué el caudillo de la 
sublevación de Jalapa!! 

Verificada la proclamación del plan del ejército de reser- 
va, la guarnición de Yeracruz levantó una acta contraída á 
pedir la dimisión de las facultades extraordinarias y la re- 
moción del ministerio. Comisionó al efecto Veracruz á dos 
oficiales que condujesen á México dicha acta; pero esto no 
tuvo efecto por inconvenientes que se les presentaron en el 
camino con motivo.de los sucesos de Puebla, ocurridos des- 
pués que unida al pronunciamiento hacía se obrase en el 
sentido de él, y por lo mismo se conformaron los enviados 
con remitir el acta al gobierno. 

Este, creyendo cumplía con sus deberes evitando los ma- 
les consiguientes á la discordia civil, pulsó hasta lo último 
los medios de conciliación y do paz, y nombró una comisión 
compuesta de los Señores diputados D. Francisco Landa, 



59 

general D. José Mendívil y Dr. D. José María Castañeda 
para tratar con el general Bustainante y acordar los medios 
que se considerasen más eticaces y de más importancia para 
restablecer el orden público destruido al proclamarse "cons- 
titución y leyes." No dio la comisión el resultado que se de- 
seaba y volvió á México aún sin llegar á Puebla, porque las 
fuerzas pronunciadas tenían ocupados los dos Estados de 
Veracruz y Puebla, y se dirigían ya en marchas forzadas so- 
bre la capital, obligando estos movimientos á que se obrara 
por la administración del modo más enérgico y decisivo. Por 
esto, y porque se creyó lo mejor y más conveniente que el 
mismo jefe del Estado se pusiese al frente de las tropas que 
le estaban subordinadas, así se resolvió á hacerlo; y en uso 
de las facultades extraordinarias cou que estaba investido, 
expidió el decreto de su marcha y dictó otras providencias 
consiguientes, poniéndose al frente del ejército y dando co- 
nocimiento de todo al congreso general reunido en sesiones 
extraordinarias. El congreso, conforme á lo que se hallaba 
dispuesto en el art. 97 de la constitución que regía, y proce- 
diendo conforme al 95, verificó la elección de presidente in- 
terino que recayó en el que esto escribe ' y cuyo período 
quedará en su lugar redactado. 

Concluyo haciendo uso de los propios conceptos y pala- 
bras del Sr. Alamán, explicándose como escritor y como mi- 
nistro, pues que bajo uno y otro aspecto ha definido con 
exactitud cuál fué la revolución de Jalapa, y cuál el desem- 
peño de la administración que sirvió de objeto y pretexto al 
levantamiento ó insubordinación militar. Dice á la página 
847 del tomo 5? de su Historia de México, en cuanto á lo 
primero: "El general Bustamante aunque había sido noni- 
"brado vicepresidente por los yorquinos no pertenecía al 
" partido y se había separado de ellos; con cuyo motivo, y te- 

1 Decreto de 16 de diciembre de 1829, Colección de Gfalván. 



60 

" niendo por secretario al coronel D. José Antonio Fació que 
"era de los escoceses, se decidió á ponerse al frente de una 
"reacción, proclamandoelrestablecimientodelaconstitucióa 
"y de las leyes violadas con la concesión de las facultades 
" extraordinarias; pero estas palabras significaban la destitu- 
"ción de Guerrero y un cambio en el partido que prevalecía 
" en el gobierno. Este fué el objeto del plan de Jalapa, y en- 
cendiéndolo así Guerrero se propuso resistirlo para lo que 
" convocó al congreso á sesiones extraordinarias 1 citándolas, 
"señalando el 11 de diciembre para la reunión, y habiéndo- 
"se dirigido Bustamante á Puebla, salió a su encuentro con 
" toda la tropa que pudo sacar de México, dejando el gobier- 
"no en manos del presidente interino D. José María Boca- 
" negra nombrado á este fin por el congreso.'' 

En cuanto á lo segundo, esto es, como ministro, en su 
Memoria del año de 1830, se explica no solo no haciendo car- 
gos á la administración que le había precedido, sino que 
"confiesa haber sido ella conducida por la voz pública en graves 
asuntos y en lo general siempre guiada de la buena féy del deseo 
del acierto. 11 

El que esto escribe no puede menos de llamar la atención 
á dicho documento de Estado, porque ciertamente el mejor 
y más imparcial testimonio que puede presentar un ex-mi- 
nistro, es el juicio de su sucesor, principalmente cuando me- 
dian movimientos políticos que colocan en posición desfavo- 
rable al que no ejerce el poder. El Sr. Alamán, cuyas cuali- 
dades y circunstancias son bien conocidas, presenta con la 
rectitud que no han tenido otros, los sucesos de la época en 
su repetida Memoria do 1830, y con la crítica imparcial que, 
honrando á otros, le honra á él mismo; sirviéndonos de apoyo 
y texto para terminar la narración de los hechos que tuvie- 
ron lugar, durante el tiempo que desempeñó el poder eje- 

1 Decreto do 10 de diciembre de 1829. Colección de Galrán. 



61 

cutivo el general D. Vicente Guerrero, segundo presidente 
constitucional de la república mexicana. — Terminamos dan- 
do la brevísima noticia, en lo general ofrecida. 

El día 12 de Enero de 1820 fué declarado el general D. 
Vicente Guerrero por el congreso de la unión, presidente de 
la república mexicana. Tomó posesión solemne y formal- 
mente el día 1? de abril del mismo año. En 11 del mes de 
junio el general D. Anastasio Bustamante que fué electo en 
la misma forma, vicepresidente, prestó el juramento esta- 
blecido por ley y quedó también en posesión de su cargo di- 
cho de vicepresidente. Se autorizó al presidente por decre- 
to de 16 de diciembre para mandar en persona el ejército, 
saliendo por consecuencia á campaña el día 18 del propio 
mes. En este período tuvo lugar la expedición española que 
por el puerto de Tampico invadió á la república mexicana á 
las órdenes del Brigadier D. Isidro Barradas, que sucum- 
biendo el día 11 de septiembre de 1829 en el citado puerto 
de Tampico, consignó uno de los más brillantes aconteci- 
mientos de nuestras armas, de nuestra patria y de nuestra 
historia que ha grabado los nombres de Santa-Anna, Terán, 
Mejía, Ortega, Esparza, Tamariz, Jáuregui, tennis, Iberri, 
Mellado, Woll, Audonelli, Quijano, Landero, Stáboli, Be- 
rea y Beneski. 



11 



RELACIONES INTERIORES Y EXTERIORES. 

DESDE HASTA 

1829 abril 1? D. José M? de Bocanegra. 2 novbre. 1829 
„ Dovbre. 3 D. Agustín Viesca 8 dicbre. „ 



JUSTICIA, 

abril 1? D. Joaquín de Iturbide O. 

M. E 7 abril 

abril 8 Dr. D. José Manuel He- 
rrera 18 dicbre. 



ii 



ii 



ii 



GUERRA Y MARINA. 
„ abril 1? D. Francisco Moctezuma. 18 dicbre. 

HACIENDA. 

„ abril 1? D. Bernardo González Án- 
gulo 13 abril „ 

„ abril 14 D. Francisco Moctezuma. 17 abril „ 

„ abril 18 D. Lorenzo Zavala 2 novbre. „ 

„ novbre. 3 D. José M* de Bocanegra.. 17 dicbre. „ 



APÉNDICE AL TITULO V. 



Documento Núm. 1. 



Diario Oficial, México, 5 de Julio de 1829. 

Ayer se ha celebrado en el palacio arzobispal de Tacubaya, el 
aniversario cincuenta y dos de la independencia de los Estados Uni- 
dos de América: el Exmo. Sr. D. J. R. Poinsett, dio en aquel local 
un magnífico banquete á que asistieron infinitos de sus conciudada- 
nos y un número considerable de mexicanos distinguidos por su ca- 
rácter público y por su patriotismo. Los Exmos. Sres. vicepresiden- 
te de los Estadas Unidos Mexicanos y secretarios de los despachos 
de relaciones, hacienda y justicia, concurrieron á este acto con toda 
la afabilidad de su carácter republicano, y de cuantas ideas los ador- 
nan en bien del continente americauo. Los cónsules y vicecónsules 
de Francia, Suiza, de las Ciudades Anseáticas, y-otros varios extran- 
jeros de distinción amenizaron esta lucida concurrencia, identificán- 
dose en principios con los deseos de todo americano. Una banda 
militar vestida de gala, y tocando alternativamente las marchas pa- 
trióticas del Norte América, México y Francia j la alegría y entusias- 
mo de todos los concurrentes; el decoro y lo bien servido del banque- 
te por su gusto fino y abundancia, hicieron este acto uno de aquellos 

Tomo II.— 9 



66 

más agradables en los países libres, y que en toda ocasión parecida 
deben repetirse en obsequio de la amistad y de las instituciones. 
Copiamos á continuación los brindis más interesantes y que fueron 
saludados con vivas aclamaciones, únicos que han llegado á nuestras 
manos, por sernos imposible haber los infinitos, que muy bien espre- 
sados en su sentido patriótico, se pronunciaron en el convite que 
concluyó á las seis de la tarde en medio de mil vivas á Washington, 
Jackson, Guerrero, Santa-Auna, Zavala, á las instituciones federa- 
les, á la actual administración de nuestra república, y á su perpetua 
amistad con la de nuestros hermanos del Norte América. 

El Exmo. Sr. vicepresidente de los Estados Unidos Mexicanos. — A la 
memoria del primer héroe de la América, el inmortal Washington: 
su conducta sirva de modelo á cuantos dirigen los destinos de los 
pueblos del Nuevo Mundo. 

El Exmo. Sr. ministro de los Estados Unidos de América. — El día 
que celebramos el acta magnánima de nuestros antecesores, firmada 
el 4 de julio de 1776, ha sido el día más glorioso en sus resultados 
de cuantos conoce la historia: dio independencia y libertad á este 
hemisferio y ser á las grandes repúblicas del Norte y Sur de Amé- 
rica. En todas partes donde se ama la libertad y en donde habitan 
hombres libres, debe celebrarse este día con gratitud y entusiasmo. 

El mismo señor. — El presidente de los Estados Unidos Mexicanos 
y el de los Estados Unidos de América, ambos han sido campeones 
de la independencia de su país; ambos han sostenido las libertades de 
América, y ambos darán pruebas á sus conciudadanos, de que bajo 
el gobierno libre é instituciones federales, se puede fiar con seguri- 
dad la administración de las leyes á jefes militares. 

El Exmo. Sr. ministro de relaciones. — La unión de los dos jefes de 
las dos repúblicas limítrofes, amigas y hermanas, Washington y Mé- 
xico: la estabilidad del sistema federal en ambas: la felicidad de 
ambos países. 

El señor ministro de los Estados Unidos de América. — El rey de 



67 

Francia y el grande y heroico pueblo que gobierna, fueron los pri- 
meros amigos de la libertad en América, y cada americano se acuer- 
da con profunda gratitud, del auxilio generoso que nos prestaron en 
los momentos de nuestro peligro. 

El Exmo. Sr. ministro de hacienda. — Señores: No brindo como 
ministro, sino por simpatías como Lorenzo de Zavala: por los Esta^ 
dos Unidos de América y por la Francia que por principios y senti- 
mientos deben unirse á nosotros. 

El Sr. Masón, secretario de la legación de los Estados Unidos de Amé- 
rica. — Por Guerrero, por Santa-Anna, por Zavala, constantes ami- 
gos-de la libertad de los pueblos, implacables enemigos de la tiranía. 
Una unión entre ellos, tan íntima en sentimientos y en acción, que 
las calumnias ó intrigas de la facción, jamás puedan destruir ó ener- 
var, será la garantía de la paz y felicidad de su patria. 

El mismo señor, mirando á las banderas americana y mexicana, que 
estaban adornadas con ramas de olivos. — A las banderas listadas de la 
libertad. ¡Oh! que eternamente tremolen en la tierra de los libres y 
en el hogar de los valientes. 

El teniente coronel J. A. Mejía. — Por el ilustre general Santa- 
Anna, amigo del general Guerrero y terror de los tiranos. 

Monsieur de CocJielet, cónsul general de S. M. cristianísima. — A la 
prosperidad siempre en aumento de los Estados Unidos del Norte 
América, cuyas instituciones han probado que, un gobierno fundado 
sobre la estricta ejecución de leyes sabias y sobre la moral pública» 
ha sabido crear prodigios en la industria, el comercio y laagricultu_ 
ra. Al ilustre general Jackson presidente de la república, cuya sabi 
duría defenderá las instituciones de su país, como su valor la defen- 
dió con su espada. 

Mr. Parrott. — Los gobiernos de los Estados Unidos del Norte y 
México, unidos en principios é intereses: que su marcha franca 



68 

y amistad recíproca, sea tan duradera como el tiempo, por más que 
inventen los enemigos del pacto federal. 

£V. Bagley. — El día 2L de noviembre de 1828: el día en que la 
España perdió el último pedazo de tierra en la república mexicana. 

Dr. Boardman, cirujano de la escuadra. — Los héroes de la revolu- 
ción que intrépidamente se batieron y copiosamente derramaron su 
sangre, que sea su destino el cielo. 

Mr. de David, vicecónsul de S. M. cristianísima. — A la gloria que 
han adquirido el general Lafayette y sus compañeros de armas, com- 
batiendo por la independencia de la Améiúca del Norte: que el re- 
cuerdo de esta gloria adquirida mutuamente, pueda perpetuar la 
amistad entre las dos naciones. 

El teniente coronel Mariano Arista. — Porque acabe de llegar la ex- 
pedición de los esclavos del tirano de Madrid, y se desengañen que 
es imposible arrebatarnos nuestra independencia y libertad. 

El Sr. Lie. D. Manuel Zozaya. — Porque si llegan á querer inva- 
dirnos los enemigos naturales, apellidemos al general Guerrero el 
Jackson mexicano que arrojó de su patria á los invasores de ella. 

El Sr. comodoro D, David Borier. — Por la libertad civil y por los 
derechos del hombre, bien entendidos y bien defendidos. 

El señor comisario general de México brindó por la libertad y por 
el señor general Guerrero; pero no recordamos las expresiones. 

El Sr. D. José I. Esteva. — Que el congreso en sus sesiones ex- 
traordinarias, que ya parecen indispensables, acabe de afianzar las 
relaciones entre los Estados Unidos de América y los Mexicanos, y 
que la alianza de estas dos naciones sea estrecha y perpetua. 

El Sr. diputado Zcrecero. — Por el orden: que éste se conserve in- 
alterable en la nación mexicaua á pesar de los esfuerzos de los mol- 



G9 

vados: que por él se consoliden y progresen nuestras instituciones 
y que lleguemos á celebrar el año 52 de nuestra independencia y 48 
de nuestra federación, con el mismo placer con que celebramos hoy 
el aüo 52 de la de los Estados Unidos de América. 

El mismo señor, — Por el general ciudadano José Lámar, valiente 
defensor de la libertad de la república peruana contra sus opresores. 

El señor cónsul de Suiza. — Porque la independencia y la libertad 
mexicana duren tanto como la república Suiza. 

El señor gobernador del distrito federal. — Por Hidalgo el 16 de sep- 
tiembre de 1810: su heroico pronunciamiento llenó de espanto á los 
tiranos y de gloria á los mexicanos. 

El mismo señor. — Porque el comodoro Porter, cuando sea preci- 
so, lleve eí pabellón mexicano á las costas enemigas, como el de 
Norte América á Puerto Rico. 

El Sr. diputado Gondra. — El 4 de julio en Washington: el 16 de 
septiembre en México. 

El ciudadano J El glorioso grito de San Salvador en Gua- 
temala, que mantuvo las instituciones federales, y cuya victoria las 
consolidó, fué precursor del grito de la Acordada en México que 
arrancó al tirano de la nación mexicana, confundió y avergonzó á 
los facciosos. 

El mismo, — Los carbonarios de Italia, los templarios de Rusia, 
los jacksonistas del Norte América, y los yorkinos de México, enemi- 
gos de los tiranos. 

El mismo. — Los últimos caudillos de la Europa oriental, Alejan- 
dro y Demetrio Ipsilanti, sostenedores de los derechos del pueblo 
contra la opresión. 

El señor ministro de hacienda. — El espíritu de libertad que anima 



70 

al presidente Vicente Guerrero, y que influye tanto en cuantos le 
rodean, se esparza por todo el ámbito de la república mexicana. 

El mismo señor. — La virtud, el valor, la constancia; cualidades 
que adornan al vicepresidente de la república, general Bustamante. 

El señor gobernador del distrito. — Al gran capitán: al profundo po- 
lítico: al sabio legislador Napoleón Bonaparte: sus cenizas están en- 
terradas en un peñasco de la Isla de Santa Elena; pero su fama está 
en la inmortalidad. 

El señor ministro de los Estados Unidos de América. — Por el general 
Lafayette: el primero de los valientes franceses que se reunió al re- 
dedor del estandarte de la libertad en el Nuevo Mundo: sus esfuer- 
zos á favor de los derechos de los pueblos, en ambos hemisferios, lo 
hacen digno de ser un ciudadano americano y su nombre será siem- 
pre asociado por sus compatriotas, con el de Washington. 

El mismo señor. — Por el único que sobrevive de los que firmaron 
el acta de la independencia el 4 de julio de 1776, Carlos Carroll de 
Carrolton; y por los oficiales y soldados que sobreviven de los ejér- 
citos de la revolución de los Estados Unidos de América. Que vi- 
van muchos años, para ser testigos de la prosperidad y gloria de su 
patria, á que tanto han contribuido por su heroico valor y sacrificios. 

Mr. Keatings, ciudadano americano. — La constitución federal de 
México, el paladión de la felicidad nacional. 

El mismo señor. — La voz de los pueblos: único origen de los go- 
biernos legítimos. 

Mr. Scbring, ciudadano americano. — Los esfuerzos del género hu- 
mano extendidos por el mundo entero, causa de la libertad, que sean 
iguales á los de los héroes que celebramos en este día. 

M. A. Comte, ciudadano americano. — Por el valiente ejército me- 
xicano, cuyas espadas han sido el azote del ibero. 



71 

El mismo señor. — Al desembarco de los españoles: porque con él 
y las fuerzas irresistibles de los mexicanos se consolidará para siem- 
pre la independencia. 

El capitán West, americano. — A los hijos de la libertad; que siem- 
pre recuerden agradecidos el día feliz del nacimiento de ella. 



Documento Núm. 2. 



Circulares á los gobiernos de los Estados, Distrito y Territorios 
sobre expedición espnüoln. 

Primera secretaría de Estado. — Departamento del interior. — 
Sección I a — Exmo. !ár. — Por comunicaciones que se acaban de re- 
cibir de Veracruz, referentes á la declaración tomada al capitán del 
bergantín goleta americano "Bevan," procedente de Cayo-Hueso, y 
por otras contestes que se habían recibido anteriormente por diver- 
sos conductos, ha sabido el supremo gobierno que para el 25 del co- 
rriente se prepara en la Habana la salida de una expedición españo- 
la, según pai'ece á las costas de Yucatán, compuesta de dos navios, 
cuatro fragatas, cuatro bergantines y cuarenta embarcaciones mer- 
cantes, conduciondo considerable art illería, provisiones, y cuatro mil 
hombres de tropa. — Aunque el Exmo. Sr. presidente está bien pe- 
netrado de que todos los gobiernos y autoridades supremas de los 
Estados emplearán sus recursos para conservar y defender la inde- 
pendencia nacional y forma actual de gobierno, me ha prevenido 
sin embargo, que por extraordinario se comunique á V. E. esta no- 
ticia, así para su conocimiento, como para excitarlo con este motivo 
á que desde luego se proceda por paite del Estado al pago de las 
sumas que por contingente y tabacos adeuda al supremo gobierno 
general, según consta de las adjuntas notas. — La suma escasez en 



72 

que se baila el erario, y la que muy particularmente padece la co- 
misaría de Veracruz, de donde anteriormente venían cuantiosos ve- 
cursos á la federación, hace absolutamente indispensable que los 
Estados apuren sus arbitrios para el pago de las deudas indicadas; 
en el concepto de que el supremo gobierno cuenta con esta suma 
para sus gastos más ejecutivos, y los que tendrán que erogarse en 
libertar á la república del riesgo que le amenaza. Se liaría agravio 
al celo y patriotismo de V. E. con recomendarle más un negocio que 
por su naturaleza es de tan grave importancia, y que por la relación 
que tiene con la independencia nacional y forma actual de gobierno, 
debe llamar tan preferentemente la atención de todos los mexicanos. 
— El supremo gobierno no duda, en consecuencia, que V. E. excitará 
á los habitantes de ese Estado, para que según lo exigieren las cir- 
cunstancias presten todos los auxilios que les sean posibles para 
impedir la invasión española, y que en armonía con ese gobierno y 
aun con sacrificio de sus intereses y personas en caso necesario, se 
preparen á defender la independencia nacional é instituciones actua- 
les. — Al hacer á V. E. esta comunicación, tengo el honor de reite- 
rarle las seguridades de mi particular aprecio. — Dios y libertad. Mé- 
xico, 22 de junio de 1829. — Bocanegra. — Circular á los gobiernos de 
los Estados. 



Exmo. Sr. — Por informes contestes que ha recibido el supremo 
gobierno del Estado de Veracruz con referencia al capitán de un bu- 
que llegado de la Habana; por avisos de autoridades subalternas 
instruidas por cartas particulares dirigidas á vecinos de esta capital; 
por partes de comandantes militares de algunos puertos, y por co- 
municaciones de nuestros agentes, recibido todo con posterioridad 
á la circular de esta secretaría del mes próximo pasado, se ha con- 
firmado la noticia comunicada en ella, diciéndose que en efecto en 
aquella isla se hacían lo- aprestos necesarios para llevar al cabo el 
proyecto de mandar una expedición á nuestras costas, y que debería 
emprender su viaje á fines del último junio. — El Exmo. señor pre- 
sidente en desempeño de sus deberes con la patria, y en prueba de 
la franqueza y buenos deseos que lo animan en tan interesante asun- 



73 

to, me manda poner en conocimiento de V. E. esta noticia, ofrecién- 
dole que lo mismo se hará con cuantas de la misma clase se reciban 
en lo sucesivo, para que dándole'V. E. la publicidad conveniente, 
sepan los mexicanos los conatos de los enemigos de la independen- 
cia, y se presten gustosos á la defensa de tan inestimable bien. S. E. 
no duda que ese gobierno hará efectiva la cooperación ofrecida tan- 
tas veces, y que no perderá ni un instante en comunicar lo que su- 
piere de importancia en este punto. — Dios y libertad. México julio 
7 de 1829. — Bocanegra. 



Gobierno del Distrito Federal. — Sección primera. 

El Exmo. Sr. secretaiño del despacho de relaciones en circular de 
18 del corriente me dice lo que copio. 

"Circular. — El gobernador del Estado de Veracruz en comuni- 
cación de fecha 16 del corriente, que se ha recibido á las diez de esta 
noche, me dice lo que copio. 

"Exmo. Sr. — En esta fecha digo á los señores secretarios de las 
cámaras del honorable congreso lo siguiente. — Desde las nueve de 
esta mañana fueron tocadas tres velas, que favorecidas por la brisa 
reinante se dejaron observar á la vista natural antes de las diez, co- 
nociéndoles el pabellón francés y descubriendo ser una fragata, una 
corbeta y un bergantín de guerra, — Las dos primeras se mantuvie- 
ron voltejeando en consonancia con el último, que acercándose á la 
Canal del norte disparó dos cañonazos en señal de pedir práctico. — 
Como ningún motivo había hecho consentir en la venida de esta es- 
cuadrilla, la plaza y el castillo se mantuvieron en observación á re- 
serva de que fuese un disfraz del enemigo, hasta que á las tres de 
esta tarde, mirando desprenderse un bote del bergantín, salió otro 
del puerto con las correspondientes precauciones y dos oficiales á 
encontrarlo, y resultando venir en él también un oficial francés se lo 
hizo venir á mi presencia. — Interrogado, expuso ser los buques ex- 
presados la estación que se hallaba en la Habana, de donde salieron 
hace seis días, y que también navegaba ya la expedición española 
con dirección á nuestras costas. — Nada más pudo conseguirse que 
declarase. Mas según una carta que con anterioridad llegó aquí de 

Tomo II.— 10 



74 

la Habana, esta flotilla debía seguir las aguas de la expedición á pro- 
teger los intereses de los subditos de su nación. — En virtud de esta 
ocurrencia parece que no admite duda que el enemigo se halla en el 
seno mexicano, y muy breve hará sus incursiones á los puntos que 
venga destinado. Así lo manifiesto en esta fecha al supremo gobierno 
general, haciendo lo mismo al honorable congreso por conducto de 
V. S. para que si lo tuviese á bien esa respetable asamblea facilite 
al gobierno los recursos de que carece en tan críticas circunstancias, 
según le tengo manifestado con anterioridad, y dictar además cuan- 
tas medidas crea necesaiñas. Queda entretanto mandada poner so- 
bre las armas toda la milicia nacional de caballería de este cantón, 
y situada en Santa Fe para operar sobre la costa á la primera or- 
den, y la infantería de la misma demarcación en esta ciudad. — Ten- 
go el honor de renovar á V. S. con este motivo mi alta considera- 
ción y aprecio." — Tengo el honor de trasladarlo á V. E. para que se 
sirva elevarlo al conocimiento del Exmo. Sr. presidente." 

" Y lo trascribo á V. S. de orden del Exmo. Sr. presidente para su 
conocimiento y en consecuencia de lo ofrecido en circulares anterio- 
res; añadiéndole que también se acaban de recibir partes que mani- 
fiestan haberse avistado desde la villa de Lerma en el Estado de 
Yucatán trece velas, y una fragata desde Campeche, que manifies- 
tan ser de guerra. 

" Con este motivo espera S. E. que ese gobierno no perdonará 
medio alguno para lograr que tanto los enemigos de la independen- 
cia y glorias de la nación, como los que tal vez quisiesen intentar el 
más ligero trastorno del sistema adoptado y jurado por todos los me- 
xicanos, hallen en cada uno de los Estados una fuerza irresistible y 
decidida á contener su ser político y la unión federal de todos. — 
Dios y libertad. México, 18 de julio de 1829. — Bocanegra. — Sr. go- 
bernador del Distrito Federal." 



Exmo. Sr. — En circulares de 22 de junio último y de 7 del pre- 
sente mes tuve el honor de comunicar á V. E. los informes que el 
supremo gobierno había recibido hasta entouces, relativos á la ex- 
pedición que se prepara para invadir el territorio de la república: 



75 

posteriormente han llegado noticias de Europa que confirman la de- 
cisión del gabinete de Madrid sobre acelerar sus esfuerzos para el 
logro del indicado fin. 

Lo mismo han declarado dos buques que arribaron á Veracruz 
en principios del corriente; y algunos comandantes de las costas de 
sotavento y barlovento, han agregado haberse avistado velas, cuyas 
maniobras y otras circunstancias les han hecho sospechar que per- 
tenecen al enemigo. 

Esta continuación de avisos sobre la expresada invasión, llama 
desde luego la atención de todo mexicano, y con especialidad la de 
las autoridades encargadas de sostener la independencia é integri- 
dad del territorio nacional. En consecuencia, y cumpliendo con lo 
que se ofreció á V. E. en la iiltima de las.comunicaciones, me man- 
da S. E. el presidente, como lo ejecuto, poner en su conocimiento lo 
que queda referido, esperando tome ese gobierno en la parte que le 
toca, las medidas correspondientes á la conservación de la indepen- 
dencia, del sistema que nos rige, y del orden público. 

Siendo de toda importancia tener una noticia circunstanciada de 
los términos en que se halla actualmente la milicia cívica de la re- 
pública, dispone S. E. el presidente se sirva V. E, remitir la respec- 
tiva á la de ese Estado, especificando el armamento, vestuario, fuer- 
za, número de jefes, oficiales, soldados, etc., que tenga dicha milicia, 
como lo ha hecho ya el de Yucatán, cuya milicia se halla en el res- 
petable pie de 16 batallones de infantería con 18,468 hombres de 
fuerza. 

Dios y libertad. México, 15 de julio de 1829. — Bocanegra. — Cir- 
cular á los gobiernos de los Estados, Distrito y Territorios. 



Documento Nám. 3. 



Secretaría fie reine-iones. 

Copia del extracto formado por las constancias que existen en ella, referen- 
tes á noticias sobre invasión española, ¡/providencias dictadas por él 
supremo gobierno para rechazarla, desde 22 de junio hasta 2 de sep- 
tiembre de 1S20. 

Junio 22 de 1829. — Con esta fecha remite el ministerio de la gue- 
rra copia de la declaración que produjo el capitán del bergantín ame- 
ricano "Bevan," que arribó á Veracruz la noche del 18. En ella ex- 
puso que el 25 del mismo debían salir de la Habana para las costas 
do Yucatán, dos navios, cuatro fragatas y cuatro bergantines de 
guerra españoles, y sobve cuarenta embarcaciones mercantes de va- 
rias naciones, conduciendo porción de artillería, provisiones y cuatro 
mil hombres de tropa; y que aunque no sabían el nombre del jefe que 
mandaba la expedición, oyó que le llamaban el loco; y que todos es- 
taban descontentos con él. En la misma fecha remitió el ministerio de 
hacienda igual copia excitando muy eficazmente á este ministerio pa- 
ra que exija de los gobiernos de los Estados lo que adeudan por con- 
tingente y tabacos según la noticia que acompaño. En el propio día 
se circularon por extraordinario á quince Estados y á los restantes 
y territorios por el ordinario las noticias recibidas y la excitación in- 
dicada; y se comunicó también á los demás ministerios para que por 
su parte dictasen las providencias correspondientes á expeditar to- 
dos los medios de defensa. Todas las contestaciones que se han re- 
cibido de los Estados, se han trasladado respectivamente á los mi- 
nisterios de hacienda y guerra por la parte que les ha tocado: En 



77 

consecuencia, pidió el gobierno verbalmente al consejo acordase la 
reunión del congreso en sesiones extraordinai'ias. 

Julio I o — Con esta fecha inserta el gobernador del Estado de Ve- 
racruz un oficio del jefe del departamento del mismo nombre, en que 
le participa que el 22 de junio se avistó un buque grande de cruz 
en el puerto de Lechuguillas tan aterrado que hasta la gente se per- 
cibía ; y el 24 se avistaron dos en el puerto del Morro y participa ha- 
ber tomado las providencias convenientes. En 7 de julio se le con- 
testó de enterado, y que se esperaba la continuación -de noticias en 
la materia por ser de suma importancia y por las razones que se ex- 
pendían en la circular de la fecha. 

Julio 5. — Con esta fecha remitió el gobernador del Estado de Ve- 
racruz copia de la declaración que produjo el comandante de la fraga- 
ta americana "Hércules," el 4 del mismo, que arribó á aquel puerto 
procedente de la Habana, y de una carta particular escrita en aque- 
lla isla. En ésta se dice que el 28 de junio salía la expedición para 
Campeche, compuesta de 3,400 hombres de infantería y caballería á 
las órdenes de los generales Barradas Miranda y Arredondo, y que 
las tropas estaban en buena salud decididas y listas para marchar. 
El comandante de la "Hércules" declaró que del 26 al 28 de junio 
debía salir la expedición, según se decía, con dirección á Campeche 
con cosa de 5,000 hombres : que todos los buques estaban provistos 
de víveres y aguada; y que en los mercantes que son cosa de treinta 
ó cuarenta, no se habían puesto provisiones de guerra: que ignora el 
nombre de los jefes que vienen y sólo sabe del comodoro Laborda, 
el cual se decía tenía cartas de México asegurándole no encontraría 
resistencia; y que en la Habana se aguardaban por momentos auxi- 
lios de España con un príncipe de la sangre real que esperará allí el 
éxito de la expedición. En 7 de junio se acordó acusar el recibo con 
referencia al acuerdo puesto al oficio de 1? del actual. 

Julio 4. — En carta particular de esta fecha escrita á los Sres. La- 
querene y Bourdel se confirman las noticias dadas por el comandan- 
te de la "Hércules," en la que se concluye presumiendo que la expe- 
dición viene á Veracruz. 

Julio 7. — Con esta fecha inserta el ministerio de la guerra el parte 
que ha recibido del comandante militar de Tampico de Tamaulipas, 
y copia do una carta de N. Orleans en que se confirma la noticia de 



78 

la venida de la expedición, diciendo que saldría para el 25 de junio 
compuesta de 7,000 hombres con dirección á Campeche, á establecer 
un cuartel general. En 7 de julio se acordó acusar el recibo- 
Julio 7. — Con oficio de esta fecha remitió el ministerio de ha- 
cienda la declaración que produjo el comandante de la fragata ame- 
ricana "Hércules" y copia de una carta escrita de la Habana, cuyas 
noticias quedan extractadas. En 7 de julio se acusó el recibo. 

Junio 17. — Con esta fecha el agente secreto D. Feliciano Monte- 
negro participa ser cierta la salida de la expedición compuesta de 8 
á 9,000 hombres, añadiendo que se decía venía á Yucatán; y con 
este motivo dice que es tiempo de atacar á Cuba y para ello pide au- 
xilios. 

Junio 18. — El agente secreto Montenegro, con esta fecha inserta 
dos párrafos de cartas que ha recibido de la Habana: el uno sólo 
dice que la expedición se realizará; y el otro que será de 5,000 hom- 
bres: que se aguardan de España 3 ó 4,000 más para reunirlos: que 
todos los oficiales llegados con Barradas son conocidos por los ma- 
les que hicieron en Caracas, Barcelona y : que se 
han contratado cuatro mil barriles de carne y otros tantos de harina: 
que se dice desembarcará la expedición en Yucatán; y que trae 
5,000 fusiles, 3,000 lanchas, 8 piezas de campaña y víveres para cua- 
tro meses. 

Julio 7. — En esta fecha se pasaron al consejo de gobierno en doce 
copias todas las noticias recibidas y que justifican la probabilidad 
que manifestó el gobierno de la venida de la expedición española, 
cuando pidió la reunión del congreso á sesiones extraordinarias, las 
que se hacen más urgentes por necesitar el gobierno de auxilios indis- 
pensables, lo cual manifestaba en desempeño de sus deberes; espe- 
rando la resolución. 

En esta misma fecha se circuló á los gobiernos de los Estados, 
Distritos y Territorios un extracto de las noticias recibidas sobre ex- 
pedición; ofrece comunicarles cuantas se reciban en prueba de la 
franqueza del gobierno, que espera la confirmación tantas veces ofre- 
cida y de cuya realización no puede dudarse; añadiendo á los litora- 
les que no pierdan un instante en comunicar cuantas noticias adquie- 
ran sobre este punto. 

Julio 9. — Con esta fecha inserta el ministerio de la guerra la co- 



79 

inunicación que dirige á los comandantes generales de los Estados, 
excitándolos á rectificar el espíritu público en las tropas de su mando, 
y que estén listas y en perfecta disciplina para la primera orden de 
marcha. En 11 de julio se trasladó por-circular á los gobiernos de los 
Estados, indicándoles que se procederá á disponer de la milicia cí- 
vica con arreglo al decreto de 11 de mayo del año anterior. 

Julio 15. — Con esta fecha remite el ministerio de la guerra copia 
de una comunicación recibida del comandante general de Cartage- 
na de Colombia (que es igual á la remitida por el Sr. Rocafuerte) y 
dos partes: uno del comandante del punto de Aguadulce en Al va- 
rado, fecha 3 de julio, en que avisa haberse avistado seis buques, 
dos de los cuales parecen ser fragatas: y otro del comandante de 
Papantla en que avisa que el 2 del mismo se han avistado en la ba- 
rra de Tecolutla un bergantín y una goleta que parecen ser ene- 
migos. 

Mayo 20. — Con esta fecha anuncia el señor encargado de nego- 
cios de la república en Inglaterra, en términos generales, la proximi- 
dad de una expedición española según las noticias de Madrid. 

Mayo 20. — El mismo señor encargado de negocios, refiriéndose á 
las noticias recibidas de Madrid por el ministerio de Colombia, co- 
munica ser ciertos los preparativos de una gruesa expedición bajo 
el plan de presentarse como amigos proclamando la independencia 
bajo el gobierno del infante D. Francisco de Paula, 

Julio 12. — Con esta fecha remite el gobernador del Estado de 
Veracruz, general Santa- Anna, copias de las últimas noticias que ha 
recibido relativas á la expedición, que nada adelantan á lo extracta- 
do. Con este motivo se lamenta de que á su llegada á aquella plaza 
no se ha encontrado otra cosa que miserias y disgustos en la tropa 
por las escaseces de la comisaría, hasta el extremo de haberse pro- 
ducido unos soldados del 9 o batallón en sentido de pasarse al ene- 
migo. Con este motivo excita á que se tomen providencias eficaces 
para remediar aquellos males. En 15 de julio se le contestó de en- 
terado de las noticias que comunica, asegurándole que el gobierno 
se ocupa con toda la actividad y celo que demanda la suma impor- 
tancia de este negocio, en dictar las disposiciones convenientes á fin 
de que no falte ninguna clase de auxilios para la defensa de nuestro 
territorio, especialmente álos puntos más amenazados; pero circuns- 



80 

cribiéndose como es debido á la esfera de sus atribuciones constitu- 
cionales, sin avanzar ni en un ápice á medidas extrañas de ellas, y 
que se espera con la mayor seguridad de aquel gobierno, de quien 
se tiene la particular confianza que justamente ha merecido, hará 
cuanto esté de su parte, circunscribiéndose también á sus facultades 
en el mismo interesante asunto, sin perder instautes en comunicar 
cuanto vaya ocurriendo subsecuentemente. 

Julio 15. — Con esta fecha se acordó comunicar á los gobiernos 
de los Estados las noticias recibidas hasta la fecha sobre expedición 
española, excitándolos á tomar las medidas correspondientes para 
asegurar la independencia y forma de gobierno, y pidiéndoles una 
noticia del estado en que se halla la milicia cívica, indicándoles el 
pié en que está la de Yucatán : que se saquen copias de los partes 
recibidos y se remitan á los periódicos, y que igualmente se remitan 
al consejo de gobierno en prosecución del expediente sobre sesiones 
extraordinarias, copias de todos los documentos recibidos inclusas ~ 
las notas del encargado de negocios en Londres. 

Julio 17. — Con esta fecha se acordó que de todas las proclamas 
que se hayan recibido y reciban en lo sucesivo sobre prepararse con- 
tra la expedición española, se remitan copias al Espíritu público. 

Julio 16. — Con esta fecha participa el gobernador del Estado de 
Veracruz haber llegado á aquel puerto tres buques franceses que 
según las noticias anteriores vienen con objeto de proteger el comer- 
cio de su nación, y que un oficial que vino á tierra sólo quiso decla- 
rar que la escuadra española había salido ya de la Habana. En 18 
de julio se trasladó este oficio por circular á los gobiernos de los Es- 
tados, Distritos y Territorios, en consecuencia de lo que seles tiene 
ofrecido, añadiéndoles que se espera no perdonen medios para lograr 
que tanto los enemigos de la independencia y glorias de la nación, 
como los que tal vez quisiesen intentar el más ligero trastorno del 
sistema federal adoptado y jurado, hallen en cada uno de los Esta- 
dos una fuerza irresistible, y decidida á sostener su ser político y la 
unión de todos. También se les avisó que se han recibido partes que 
manifiestan haberse avistado desde la villa de Lerma en Yucatán 
trece velas, y desde Campeche una fragata que parece ser de guerra. 
En el mismo día se contestó al gobierno de Veracruz manifestándo- 
le que se ha dispuesto la marcha á aquel Estado do los cuerpos del 



81 

ejército de que se ha podido disponer, y que su exposición se circuló 
á los Estados. En el referido día se ofició al Exmo. Sr. presidente del 
consejo de gobierno para que se sirviese mandarlo citar para el si- 
guiente antes del medio día, á tomar en consideración el asunto de 
que informaría el ministerio. 

Julio 19. — Con esta fecha remitió el ministerio de guerra copias 
de los partes recibidos de los comandantes generales de Veracruz y 
Yucatán sobre expedición, y en el mismo día se acusó recibo y se 
pasaron originales al consejo de gobierno. 

Julio 16. — Con esta fecha dirige el congreso del Estado de Ve- 
racruz una exposición muy enérgica pidiendo el remedio de las es- 
caseces que sufre aquella comisaría para el socorro de las tropas y 
sostén de la independencia. En 21 de julio se trasladó de toda pre- 
ferencia á los ministerios de hacienda y guerra encargándoles que 
la resolución sea á la mayor brevedad por la gravísima importancia 
del asunto: el de guerra contestó en 22 haber tomado ya las provi- 
dencias oportunas: el de hacienda en la misma fecha dijo que en el 
propio día 22 de julio remitía $30,000, y continuaría esforzando sus 
recursos, y en la referida fecha se comunicó á la legislatura de Vera- 
cruz como resultado. 

Julio 23. — Con esta misma fecha traslada el ministerio de hacien- 
da un oficio del comisario general de Oaxaca relativo á haber corri- 
do voces en Tehuantepec de haber desembarcado españoles en la 
barra de Coatzacoalcos. En 25 del mismo se trascribió al gobierno 
do Oaxaca para que tome las providencias que por su parte corres- 
ponden, y avise á vuelta de correo lo que hubiere hasta el día, y en 
lo sucesivo sin pérdida de momento lo que fuere ocurriendo. 

Julio 28. Se puso nota por extraordinario al gobierno de Centro 
América comunicándole las noticias recibidas sobre expedición es- 
pañola, protestándole la buena disposición del gobierno de México 
para auxiliarlo en cuanto esté á su alcance en caso de que ella se di- 
rija á aquella república, y excitándole á obrar con relación con éste. 
De esta comunicación se remitió duplicado por conducto del gobier- 
no de Chiapas. 

Julio 29. — Con fecha 16 del corriente, trasladó el ministeri de 
hacienda oficio del comisario de San Luis Potosí, con que remite co- 
pia de otro del subalterno de Béjar en que participa tener noticias 

Tomo II.— 11 



82 

de que D. José Lara ha reclutado 400 hombres en Nueva Orleans 
por comisión del gobierno de la Habana, y continúa haciéndolo; y 
que en diferentes puntos de los Estados Unidos fronterizos á la re- 
pública, se están almacenando víveres, apostando tropas, y discipli- 
nando la milicia cívica aun en los días de fiesta. En 29 de julio se 
trasladó al ministerio de guerra y gobierno de Coahuila y Texas para 
los efectos correspondientes, añadiendo á este último que procure 
adquirir cuantas noticias pueda y las comunique sin pérdida de tiem- 
po: al cónsul en Orleans para que haga las averiguaciones corres- 
pondientes, participando el resultado al encargado de negocios en 
aquellos Estados y á este ministerio; y al encargado de negocios ci- 
tado para que según lo que le comunique el cónsul y lo que resulte 
de las averiguaciones que por sí practique, haga sus reclamaciones 
á aquel gobierno y avise á este ministerio. Al señor ministro pleni- 
potenciario de aquellos Estados se le pasó nota poniendo en su co- 
nocimiento los hechos indicados, para que si son ciertos, su gobier- 
no tome las providencias correspondientes á la neutralidad que le 
pertenece observar, pues que deben reputarse como un auxilio á la 
expedición española, y que en caso de ser falso, lo manifieste para 
que el gobierno de México, descansando en su contestación, fije su 
concepto para las providencias que le convenga dictar. 

Julio 31 de 1829. — Con esta fecha traslada el E. S, ministro de 
guerra un oficio del comandante principal de Pueblo Viejo de Tam- 
pico, en que (á las diez y media del día 25) participa que en el ante- 
rior y aquel día, se habían avistado al frente de la aguada doce bu- 
ques: que no duda sean españoles: que cuenta para repeler á los 
enemigos con la decisión de aquellos habitantes; y que sólo siente 
no poder atender al sustento de todas las tropas que pueda reunir; 
pero que confía en que la nación responderá de estos cargos. 

1? de agosto de 1829. — Con esta fecha trascribe el mismo minis- 
terio de guerra el parte que había recibido del comandante de la di- 
visión de operaciones de ambos Tampicos, relativo á que el oficial de 
cívicos que se hallaba en " Cabo Rojo" tuvo que abandonarlo á las 
once del día 27 por haberse apoderado de él un número considerable de es- 
pañoles que arribaron en 2ó lanchas, y que á más de los doce buques 
que se hallaban á la vista, llegó otro que se incorporó con aquellos, 
y luego volvió á hacerse á la vela, hasta perderse de vista. El co- 



83 

mandante de la 4 a sección, al participar esto al de ambos Tampicos, 
le avisa que en el momento va con toda su fuerza sobre los españo- 
les, y éste al insertarlo remite tres ejemplares dé las proclamas que 
tiró el enemigo, y protesta que aunque la fuerza con que cuenta es 
pequeña, cumplirá con su deber hasta el último esfuerzo. Con el ofi- 
cio extractado remitió el ministerio de guerra, aunque sin expresar- 
lo, copia de un oficio fecha 25 de julio, del comandante militar de Tam- 
pico dirigido al general de aquellos Estados, dándole parte de haberse 
avistado los buques, y pidiéndole auxilios, y otra de oficio del comi- 
sario subalterno de Tampico de Tamaulipas de la propia fecha, en 
que dice ser 17 los buques avistados. 

En el mismo día I o de agosto se recibió por extraordinario oficio 
del ayuntamiento de Pueblo Viejo, fecha 27 de julio, á la una de la 
noche, avisando el desembarco de los españoles en Cabo Rojo en 24 lan- 
chas, acompañando dos proclamas de las que arrojaron los españo- 
les á la playa, y asegurando que todo el cantón ha corrido á las ar- 
mas. En el propio día y también por extraordinario se contestó al 
ayuntamiento de enterado, apreciando el patriotismo y decisión, así 
del ayuntamiento, como de las tropas que se preparaban á batir al 
enemigo: que con tal motivo se han librado por el conducto corres- 
pondiente las órdenes necesarias para facilitar toda clase de auxi- 
lios; y que el gobierno queda en la confianza de que no la seducción, 
ni el engaño, ni las promesas, ni aun aquello que pueda halagar más 
el corazón del hombre, sea capaz de hacer que los mexicanos dejen 
de ser independientes, libres y federalistas; pues han conocido ya 
que la libertad individual y la de la patria, no pueden cambiarse por 
la esclavitud y sujeción á los caprichos de un déspota, que si bien 
se presenta con el carácter de la dulzura y del halago, es sólo porque 
en algún delirio ha creído que puede sorprender por este medio para 
asegurar su soñado triunfo. 

En el referido día se puso tercera circular á los gobiernos de los 
Estados, Distrito y Territorios, extractándoles las noticias recibidas 
y concluyendo en los términos que concluye la anterior contestación 
dada al ayuntamiento, añadiendo al gobierno de San Luis Potosí, que 
ponga á disposición del comandante general del mismo los cuerpos de 
milicia local que le pida : al de México que ponga á disposición del go- 
bierno supremo un batallón de milicia cívica de los del rumbo del 



84 

norte, el que esté más orgauizado, y que avise quién es su jefe para 
entenderse con él: á los de Guanajuato y Zacatecas que preparen 
sus cuerpos respectivos de milicia cívica para que sirvan á primera 
orden en los puntos convenientes, según que en oportunidad se les 
comunicai'á: al de Sonora, que pudiendo el gobierno verse en nece- 
sidad de destinar la tropa permanente que existe en aquel Estado 
para la defensa de la patria, tenga en disposición la milicia cívica 
del mismo para la conservación del orden público del Estado, y de- 
más objetos que aquella ha tenido hasta hoy: al de Tamaulipas, que 
tenga pronta su milicia cívica, y esté muy á la mira por estar ame- 
nazadas próximamente sus costas, y que habiéndose recibido más 
noticias por conducto distinto del suyo, se espera no deje de avisar 
con oportunidad cuanto ocurra en tan interesante asunto, como está 
prevenido en circulares anteriores. 

También se acordó el mismo día remitir al consejo de gobierno 
copias de todos los partes recibidos por guerra; pero habiendo este 
cuerpo acordado el día de hoy la reunión del congreso general para 
sesiones extraordinarias, se mandó suspender la remisión. 

Agosto 5 de 1829. — Con esta fecha inserta el gobierno del Esta- 
do de México cinco proposiciones aprobadas por aquel congreso, fa- 
cultando al gobierno para gastar todo lo que sea necesario para el 
pronto arreglo de la milicia cívica^ para auxiliar al gobierno gene- 
ral: para obrar por sí en su caso para sostener la independencia; y 
para gravar en caso necesario las rentas del Estado. Con este moti- 
vo manifiesta que estos son los sentimientos de que se hallan ani- 
mados todos los habitantes del mismo Estado, y pregunta si se le 
podrán vender los fusiles que necesita para la milicia cívica. En C 
de agosto se acordó contestar de enterado, y que el gobierno ha vis- 
to con particular aprecio y satisfacción esta extraordinaria demos- 
tración de generosidad y patriotismo, por la que desde luego se dan 
á aquella legislatura las más expresivas gracias, esperando haga efec- 
tivas sus promesas: que se trasladase á guerra; y se remitiese copia 
al Espíritu Público. 

Con fecha 4 del mismo comunicó la legislatura directamente su 
acuerdo citado, y con este motivo manifestó su sentimiento, porque 
ni á ella, ni al gobierno del Estado, se hubiesen comunicado noticias 
sobre el desembarco de la expedición española. En 7 de agosto se 



acordó contestar en los términos que se hizo al gobierno, añadiendo 
en cuanto al reclamo que hace de comunicaciones, que se han hecho 
al gobierno y no á la legislatura por no ser lo arreglado y conforme 
á la práctica establecida. 

En 10 de agosto contestó el ministerio de la guerra, que el go- 
bierno del Estado de México, podrá disponer de . r )00 fusiles para la 
milicia nacional; y en el mismo día se trasladó por extraordinario 
al citado gobierno. 

Agosto 5 de 1829. — Con esta fecha avisa el gobierno del Estado 
de México, que conviniendo con las patrióticas ideas del prefecto de 
Tulanciugo, ha mandado que cuanto antes se fortifique aquel lugar. 
En 7 de agosto se trasladó al ministerio de la guerra para los efectos 
correspondientes; y se dijo así en contestación. 

7 de agosto de 1829. — A las dos de la mañana. Con esta fecha 
inserta el gobierno del Estado de México una comunicación del pre- 
fecto de Tula, y dos copias de cartas particulares en que se anuncia 
que el 28 de julio anterior desembarcaron por Tampico de Tamau- 
lipas un mil españoles, y que quedaban á la vista más de doce em- 
barcaciones. Con este motivo el mismo gobierno indica que no ha 
mandado poner á disposición del gobierno general las milicias de 
Tula por no complicar el plan de defensa, que ya el gobierno debe 
tener combinado. En el mismo día se trasladó al ministerio de la 
guerra, y se le dijo así en contestación. 

7 de agosto de 1829. — Con esta fecha inserta el gobierno del Es- 
tado de México un oficio del prefecto de Huejutla en que participa 
que á consecuencia de habérsele pedido auxilio de Tantoyuca, y no 
teniendo facultades para hacer marchar la milicia cívica, excitó al 
vecindario para que voluntariamente se alistasen á marchar los que 
gustaran, de que resultó la formación de una partida de más de cien 
hombres, que socorridos por medio dé una suscrición, marcharán in- 
mediatamente. En 8 del mismo mes se trasladó al ministerio de la 
guerra con nota de toda preferencia, para que acordase lo convenien- 
te para comunicar la resolución por un extraordinario que espera. 

7 de agosto del mismo año. — Con esta fecha inserta el mismo 
gobierno otro oficio del propio prefecto, relativo á que según las no- 
ticias que ha recibido, los enemigos progresan sobre las costas por 
la poca fuerza con que se cuenta para desalojarlos ; y que aunque se 



86 

le piden auxilios, no está en posibilidad de prestarlos, pero que es- 
tando reuniéndose en Tulancingo el batallón de Metztitlán, sería muy 
del caso que á marchas dobles pasase á socorrer aquellos puntos. 
En 8 del propio se trasladó al ministerio de guerra en los mismos 
términos que el anterior. 

7 de agosto de 1829. — En esta fecha inserta el propio gobierno 
otro oficio del referido prefecto, participando haber recibido noticias 
de que entre los puntos de Tamaulipas y Altamira desembarcaron 
mil españoles entre el 27 y 28 del pasado; y añade que todos los pue- 
blos están en la mejor disposición para batir al enemigo. Con tal ob- 
jeto dice el gobierno de México que ha mandado á Huejutla400 fu- 
siles. En 8 del propio se trasladó á guerra en los mismos términos 
que el anterior. 

7 de agosto del mismo año. A las once y media de la noche. — El 
gobierno del Estado de México, con esta misma fecha, inserta oficio 
del alcalde de Tantoyuca que dice habér-sele presentado el subtenien- 
te retirado D. Juan Romero y el corneta Yabra dispersos, diciendo 
que nuestra división se halla sitiada por el enemigo en la Barra, y que 
éste ha tomado á Tampico el Alto. Al concluir añade haber tenido 
noticia de que el enemigo se dirige á aquel punto. En 8 del propio 
se trasladó á guerra en iguales términos que los anteriores. 

A las cuatro comunicaciones anteriores contestó el ministerio de 
guerra el mismo día 8 estar ya tomadas todas las providencias co- 
rrespondientes, y en 9 se trasladó esta contestación al gobierno de 
México como resultado de las suyas, añadiéndole que el gobierno 
descansa en su acreditado celo y actividad, para que por su parte, 
y en la órbita de sus facultades, proporcione todos los recursos ne- 
cesarios para lograr que el servicio se verifique sin la menor demora, 
y que las tropas de la nación hallen los auxilios que necesitan para 
lograr la destrucción del enemigo. En el mismo día se pidió á gue- 
rra la específica resolución de los puntos á que se contraen las notas 
del gobierno del Estado de México, y señaladamente la que habla so- 
bre el batallón de Metztitlán y jefe que deba mandar, para que aquel 
gobierno pueda con conocimiento dirigir sus operaciones. También 
se pidió la resolución de las armas que se solicitan. Al mismo tiem- 
po se comunicó al propio gobierno esta providencia, ofreciéndole 
participarle las resultas. En 10 de agosto contestó el ministerio de 



87 

guerra que ya ha dispuesto que el batallón de Metztitlán, marche á 
ponerse á las órdenes del general D. José Velázquez, que es quien 
manda en jefe la división mandada situar en Zacualtipán, y á quien 
debeu reconocer todas las milicias que vayau á aquel rumbo, en con- 
cepto que de municiones se proveerán en la división. En el mismo 
día se trasladó al gobierno de México. 

6 de Agosto de 1829. — Con esta misma fecha remite el gobierno 
del Estado de San Luis Potosí, copia de un parte que le dirigió el 
comandante D. Domingo And con fecha I o del actual, avisándole que 
á las siete y media de aquella mañana, había roto el fuego el enemi- 
go en número de más de dos mil hombres en el Paso de las Animas 
sobre una guerrilla nuestra, y que aunque no puede dar parte cir- 
cunstanciado, los dispersos anuncian que la partida del enemigo ha 
sido considerable, y que nuestra tropa perdió un cañón. Añade que 
si no llegan pronto los auxilios, teme verse muy comprometido; pero ' 
que está resuelto á sostenerse hasta que se lo permitan las circuns- 
tancias. Con este motivo el gobierno de San Luis pronostica que los 
enemigos atravesarán el Estado de Tamaulipas, por falta de fuerzas 
que los resistan y de plan de defensa. Añade que mil caballos de la 
milicia cívica del Estado y mil seiscientos infantes formarán la di- 
visión con que marcha el señor general Valdivielso: que los recur- 
sos del Estado costean por ahora los movimientos; pero que como 
la guerra no acabará muy pronto y la hacienda federal está tan 
exhausta, ha excitado á los gobiernos de Michoacán, Guanajuato, 
Jalisco y Zacatecas para que con aquel formen una masa de rentas 
y arbitrios y paguen el ejército de operaciones; y concluye enco- 
miando el patriotismo que reside en aquel Estado y apuntando las 
providencias que debeu tomarse. 

En oficio separado de la misma fecha indica también la necesi- 
dad de sistemar una división de operaciones contra el enemigo: in- 
dica la posición del general Garza que nada puede obrar; y concluye 
pidiendo que en la división del general Valdivielso marche como 2? 
jefe el inspector de aquella milicia cívica D. José Márquez, y de 
3? el coronel retirado D. Esteban Moctezuma. En 9 del mismo agos- 
to se trasladaron á guerra dichas notas: en el propio día se contestó 
excitando á que se den las más expresivas gracias á aquel gobierno 
por su patriotismo, y que se le asegure que el de la Unión se empe- 



fia fuertemente en arbitrar medios para remitir prontamente los au- 
xilios necesarios al ejército de operaciones; y en el referido día se 
trasladó al gobierno de San Luis Potosí la resulta de sus comuni- 
caciones, aprobando todas sus providencias, y asegurándole estar 
dadas las órdenes para que so llenen los deseos que lia manifestado 
relativamente á los coroneles Márquez y Moctezuma. 

10 de agosto de 1829. — Con esta fecha avisaron los señores se- 
cretarios del senado haber acordado la cámara que en el mismo día 
informe el gobierno sobre el estado de la guerra contra los españo- 
les. En el propio día se contestó que habiendo dispuesto el gobierno 
con anterioridad se diese cuenta á las cámaras, de las últimas ocu- 
rrencias sobre invasión española, al recibirse este oficio se estaba ya 
cumpliendo lo acordado por medio de los señores secretarios del 
despacho de guerra y hacienda. 

Agosto 9. — Con esta fecha participa el gobierno del Estado de 
México que á consecuencia de oficios que inserta de autoridades su- 
bulternas del Estado en que piden auxilios, ha mandado poner sobre 
las armas las milicias cívicas de Huichapan y Jilotepec para que es- 
tén prontas á marchar á Huejutla, ó al punto á que se destinen por 
el supremo gobierno, al cual suplica se sirva nombrar el jefe que debe 
mandarlas, en el concepto de que va á remitir 400 fusiles para Hue- 
jutla y ha dispuesto todo lo necesario para que no falten los auxilios 
correspondientes. En el mismo día se trasladó al ministerio de la 
guerra para la resolución correspondiente: en el propio contestó de 
enterado y se trasladó la contestación al gobierno de México, aña- 
diéndole que el supremo se ocupaba de proporcionar toda clase de 
auxilios, y dándole gracias por sus acertadas providencias; se le ex- 
citó á continuar dictando las que correspondiesen. 

Agosto 4. — El subprefecto de Chicontepec inserta oficio que re- 
cibió del alcalde de Tantzina, manifestándole los auxilios de tropa 
que necesita el comandante principal de Pueblo Viejo, ó indican- 
do que en la mañana del 2 estaban oyéndose muchos cañonazos se- 
gún dice el alcalde de Ozuluama; pero que nada más sabía. En 9 de 
agosto se trasladó al ministerio de guerra para la resolución corres- 
pondiente: en el mismo día contestó diciendo que*ya marchaban 
tropas suficientes sobre Tampico para escarmentar al enemigo; y en 
el propio se trasladó al gobierno del Estado de México en resulta 
del oficio del subprefecto. 



89 

Agosto 9. — Con esta fecha dice el gobierno del Estado de México, 
que sin embargo de la petición que ha hecho al gobierno general 
de que nombre jefe que mande las milicias de Jilotepec y Huicha- 
pan, estrechando las circunstancias ha puesto á la cabeza de ellas al 
inspector del Estado, mandándole marchar al rumbo de Huejutla, 
para que obre de acuerdo con los jefes que el gobierno tenga nom- 
brados. En 9 de agosto se trasladó al ministerio de la guerra para 
la resolución correspondiente: en el mismo día contestó diciendo: 
que el inspector del'Estado de México con las milicias que manda, 
se ponga á las órdenes del comandante D. José Velázquez que se 
halla en Zacualtipán; y en el propio se trasladó en resulta al go- 
bierno. 

Agosto 11. — Con esta fecha comunica el gobierno del Estado de 
México, refiriéndose al prefecto de Tula, y éste al de Huejutla, que 
los enemigos se han apoderado de Tampico el Alto y Pueblo Viejo, 
y se adelantan rápidamente para el interior de la Huasteca; y en 
consecuencia de esto, y de los auxilios que le piden, ha mandado 
poner sobre las armas las milicias delxmiquilpan y Zimapán, y que 
incorporándose á las que manda el inspector del Estado, queden á 
las órdenes del general Velázquez. En 12 se trasladó á guerra para 
los fines que correspondan, y al gobierno del Estado se le dijo esta 
providencia en contestación; añadiéndole que ya se le ha dicho que 
por aquel ministerio se han dictado las providencias convenientes. 

Agosto 11. — En esta fecha traslada el ministerio de hacienda un 
oficio del vicegobernador del Estado de México, en que pide que los 
quinientos fusiles que se le han destinado, se entreguen al inspector 
del Estado D. Félix M a Aburto. En 12 se trasladó á guerra para que 
dispusiese la entrega de las armas. 

Agosto 7. — El gobierno de Zacatecas con esta fecha avisa que ha 
mandado situar en la hacienda de San Jacinto, entre aquella ciudad 
y Aguascalientes, 450 hombres de infantería de la milicia cívica del 
Estado, y muy en breve se les unirán 200 caballos de la misma cla- 
se, todo á disposición del gobierno, entretanto se arregla y disciplina 
el resto. ¡Se trasladó á guerra el 14 del mismo. 

En igual fecha de 7 de agosto, el general Santa-Anna, avisa que 
en esta misma fecha marcha á la costa de barlovento á la cabeza de 
la división de operaciones que ha de batir á los españoles. Designa 

Tomo II.— 12 



90 

los puntos por donde se le puede mandar la correspondencia. Se 
contestó de enterado el 15. 

Agosto 9. — El gobierno de San Luis reitera que de aqu^l Estado, 
todos cívicos, marchan 1 ,600 infantes y 1,400 caballos, municiona- 
dos, equipados y socorridos: que 1,000 hombres estaban ya á diez y 
ocho leguas de Tula: que el día siguiente marchaba el activo de 
Guanajuato con el general Valdivielso: que según las noticias con 
que se hallaba, continuaba el fuego con actividad haciendo mucho 
daño: que el enemigo había tomado á Tampico el Alto y Pueblo 
Viejo; y que su escuadra se hallaba á dos leguas del puerto. Se con- 
testó de enterado el 15. 

Agosto 11. — El jefe político de Tlaxcala comunica que el coro- 
nel Serrano ha echado mano de las compañías de milicia de Taxco 
y Huamantla sin comunicarle las órdenes que tenga al efecto del 
gobierno: pide se le comuniquen. Se trasladó á guerra el 15. 

Agosto 13. — El ministerio de la guerra avisa haber mandado po- 
ner sobre las armas las compañías de milicia activa de artillería, de 
Acapulco, Tabasco, San Blas, Oaxaca, Puebla, Alvarado y Tampico. 
Se avisó á los gobernadores de los respectivos Estados el 15 de 
agosto. 

En 14 del mismo, el ministerio de la guerra manda que se pongan 
sobre las armas las compañías de milicia de caballería de Chilapa, 
Iguala, Chilpancingo, Tiatlá y Tepecoacuilco, reuniéndose en este 
último punto. Se comunicó al Estado de México el 15, quien en 16 
contestó no tener noticia de que de dicha arma existan tales compa- 
ñías. Se comunicó á guerra el 17. El mismo día contesta se reúna 
de cualquier arma. 

Agosto 15 Se ordeua al Distrito que el 2? batallón y la brigada 

de artillería local, queden desde este día á disposición del gobierno 
general para el servicio de campaña. En la misma fecha, el ministe- 
rio de la guerra manda que se pongan estos cuerpos á las órdenes 
del general Bustamante. Se comunicó al Distrito. 

En igual fecha, el mismo: que debiendo formarse un ejército de 
reserva á las órdenes del general Bustamante, y debiendo componer 
parte de él toda la milicia de las tres armas de Puebla se den las ór- 
denes al efecto. Se comunicó á Puebla en el mismo día. 

En la propia. fecha, el mismo: que se ponga á las órdenes del 



91 

comandante general de Jalisco toda la milicia cívica del Estado para 
que con ella marche á situarse á San Luis. Se comunicó al goberna- 
dor del Estado en la misma fecha. 

En igual fecha, la misma orden para toda la milicia de Micho a- 
cán para marchar al mismo San Luis. Se comunicó al gobierno de 
aquel Estado el mismo día. 

Agosto 15. — El mismo ministerio de la guerra avisa que ordena al 
comandante general de Sonora que con toda la tropa permanente y 
un batallón de la cívica y otro de Duran go que pedirá al paso, se si- 
tuará en Zacatecas. Se comunicó á los gobiernos respectivos. En la 
misma fecha, y en oficio circular, se dio á reconocer como oficial el 
boletín publicado últimamente. 

En la propia fecha se comunicó á los agentes de la república en 
el exterior y á los gobiernos de las naciones donde no hay agentes, 
la invasión española y las medidas del gobierno para repelerla. Se 
incluyeron boletines oficiales hasta la fecha, ofreciendo hacerlo de 
los demás. 

Agosto 16. — El gobierno del Estado de México incluye copias de 
comunicación del prefecto de Huejutla y otras de Ozuluama, que 
contienen los movimientos enemigos hasta el 7 en que ocuparon á 
Tampico de Tamaulipas; la perfidia con que rompieron los fuegos 
sobre la división del general Garza antes de la hora convenida: la 
retiraJia de éste á Altamira; noticias recibidas de la aproximación 
del general Santa-Anna, etc. En extracto se dio razón á guerra el 
17 avisando el recibo. 

Agosto 14. — El gobierno del Estado de México acompaña partes 
en que se detallan las operaciones del enemigo hasta el 4 del mismo ■ 
alarma que algunos falsos avisos ocasionaron en Huejutla; providen- 
cias tomadas por aquel prefecto; tranquilidad que se observó con las 
noticias posteriores, etc. Con tal motivo avisa el gobierno del Esta- 
do las disposiciones que ha dictado á fin de que de las haciendas y 
ranchos del partido de Huejutla, se internen y oculten las bestias y se- 
millas, hasta que el enemigo sea desalojado de los puntos que hoy 
ocupa. No se contestó por estar ya hecho con anterioridad sobre el 
asunto. 

Agosto 17. — El gobierno del Estado de Zacatecas incluye par- 
tes que han llegado á sus manos de la toma por los enemigos de Tam- 



92 

pico de Tamaulipas, retirada del general Garza, etc. Hace reflexio- 
nes inculpando la conducta de éste en dicha operación, y sobre el 
uso que debe hacerse de la milicia cívica. Se trasladó á guerra en 
21 de agosto, quien en 22 contestó que el gobierno tomaría en con- 
sideración tales reflexiones que había visto con agrado. Se trasladó 
el mismo día al gobierno de Zacatecas. 

Agosto 18. — El gobierno del Estado de México inserta parte del 
prefecto de Huejutla eu que avisa la verdadera pérdida que tuvie- 
ron nuestras tropas al evacuar Tampico de Tamaulipas. Se contes- 
tó de enterado el 21. 

Agosto 25. — El gobierno del Estado de México inserta comuni- 
cación del prefecto de Huejutla con otras copias que detallan todas 
las operaciones del enemigo desde su desembarco hasta la toma de 
Tampico de Tamaulipas. Se le contestó en 26 que dé gracias expre- 
sivas á dicho funcionario, por su celo en esta parte y por los auxi- 
lios dados á una división de caballería que se halla al frente de Tam- 
pico el Alto, fecha 26. 

Agosto 19. — El gobierno del Estado de Zacatecas dice que la di- 
visión de que habló en su comunicación de 7 de este mes, la había 
hecho marchar á San Luis Potosí, cuyo movimiento se comunicó á 
guerra. 

Agosto 28. — Al jefe político de Colima se le recomienda esté á 
la mira del puerto del Mauzanillo y avise de cuanto ocurra con mo- 
tivo de que se sabe recorre el mar del sur una escuadrilla descono- 
cida. 

Agosto 30. — Circular á los Estados en que con motivo del triun- 
fo primero del general en jefe del ejército, se excita á los Estados 
para que digan con qué cantidades pueden auxiliar al gobierno ge- 
neral de pronto y periódicamente con cargo á la federación ; pues el 
presidente aspira á que se eleve el nombre de la república, no sólo 
por sus proezas militares, sino al mismo tiempo por su religiosidad 
en cubrir sus compromisos pecuniarios. 

Agosto 30. — Excitativa á los gobiernos do México, Querétaro y 
Distrito para que procuren un donativo de caballos para el ejército. 

En la misma fecha. — Al gobierno del Estado de México orden 
para que reúna cuantas semillas pueda y con la mayor prontitud las 
haga marchar á disposición del general en jefe del ejército. 

En la misma fecha. — Al de Puebla: que preste todos sus auxilios 



93 

al comisario del Estado que tiene orden de proveer de víveres las 
fortalezas que se le han designado. 

En la misma fecha al de San Luis, que ponga en uso todos sus 
recursos para auxiliar las tropas que marchan sobre el enemigo á 
Tampico de Tamaulipas: que sus subalternos procuren y den noti- 
cias exactas. 

Agosto 25. — En este día expidió un decreto el congreso general 
facultando al ejecutivo para adoptar cuantas medidas sean necesa- 
rias á la conservación de la independencia del sistema actual de go- 
bierno y de la tranquildad pública, no entendiéndose por esto auto- 
rizado para disponer de la vida de los mexicanos ni expelerlos del 
territorio de la república. Estas facultades cesarán luego que el con- 
greso se reúna en cesiones ordinarias, cerrándose las actuales ex- 
traordinarias. Se cerrarán luego que se publique esta ley. 

Setiembre 2. — Con esta fecha se hace extensiva á los demás Es- 
tados de la federación la excitativa de donativo de caballos para 
remonta del ejército, que se hizo á los de México, Querétaro y Dis- 
trito en 30 del próximo pasado. 



Documento Núm. 4. 



Exposición del ciudadano general José Velázquez sobre su cunee luí ii 
Tampico y regreso A esta capital, 



Mexicanos : cuando un ciudadano es distinguido entre los demás 
que ocupan la vasta república de los anahuacenses por comisión del 
supremo gobierno, nada hace con manifestaros y daros cuenta de 
sus operaciones en tan delicada empresa, que si bien se confió á mis 
débiles hombros una parte de ella, y tiene tendencia con los demás 
generales que cooperaron al triunfo más ó menos, según los colocó 
la circunstancia, á mí confieso que no debí rehusarla con el pretexto 
de mi insuficiencia, no prometiéndome por solas mis fuerzas el buen 



94 

éxito, sino á efecto de las sabias medidas del que dirigía empresa 
tan ardua: ya sabemos que éste fué un supremo Guerrero, y ejecu- 
tada por el joven experto Santa-Auna y esforzado Terán con todos 
los maniobrantes, como bien lo saben; pero que á mí no me tocaba 
más que obedecer y desempeñar con el tino que estuviese á mi al- 
cance. 

Por un favor especial del genio que protege Ta suerte de los libres 
mexicanos, he vuelto con felicidad á ocupar el seno de la sociedad en 
que me habéis admitido, teniendo la lisonjera satisfacción de repe- 
tiros el abrazo de fraternidad, el que os ruego eucarecidamente no 
desatéis jamás de mí, pues lo he procurado confirmar más y más con 
aquellos por cuya inspiración vivo, y por quienes nunca he dudado 
deber consagrar mis afanes, afectos y sacrificios. 

Debo presentarme al mundo político con la sinceridad que me ca- 
racteriza, purificando el honor y buen nombre que distinguen á todo 
republicano, especialmente de mi clase, según la investidura militar 
que acaso indignamente poseo: para esto os podré dar la prueba que 
me parece más incontrastable, y es, que á mi ingrero"en esta fede- 
ral dirigí el parte oficial que incluye todas mis funciones militares 
en la expedición á Tampico, al Exmo. Sr. ministro de la guerra, cuyo 
parte y su contestación no dejarán duda á vuesti'a curiosidad respe- 
table, quo vela sobre las operaciones de los hombres; os llenará (si 
os congratuláis conmigo) de la más elegante satisfacción, y será una 
prueba inconcusa de cuanto os aseguro para satisfaceros, y confun- 
dir á los enemigos del orden y de nuestro actual sistema, por lo que 
os recomiendo su interesante lectura; sí, interesante, porque ésta 
abre á los que se sacrifican por la causa común, puerta franca en el 
pecho del magnánimo presidente para la entiada al santuario de su 
gratitud, que desea con el más ardiente celo y conato premiar en 
grado superabundante á aquellos que de algún modo cooperaron á 
la aseguración de la patria en el memorabilísimo combate de Tam- 
pico. 

PARTE OFICIAL. 

Exmo. Sr. — Dos objetos bastante delicados me hacen tomar la 
pluma para describir las operaciones de mi comisión sobre la expe- 
dición de Tampico: el primero es el deber sagrado que me impone 



95 

la profesión militar, y decoi'o que debemos á las leyes que nos go- 
biernan: el segundo para satisfacer á la numerosa sociedad á que 
tengo el honor de pertenecer, por los equivocados conceptos que he 
sabido se han formado del comportamiento de la división que tuve 
el distinguido honor de mandar durante mi marcha hasta llegar al 
combate, y desde éste hasta el ingreso á esta capital. 

Increíble me sería, señor excelentísimo, si no hubiera sido el con- 
ductor y comandante de una tropa que no había probado los rigores 
de la guerra en tanto grado (hablo principalmente de los cívicos de 
esta federal, cuyo ejercicio, ocupaciones y género de trato es incom- 
patible con el de un riguroso soldado). ¿Quién ignora que los cívi- 
cos, separados del arte de la guerra por las distintas ocupaciones á 
que los llaman las distintas clases del Estado, no poiían ni debían 
haber llenado las funciones de los que para la campaña y sólo á la 
campaña son destinados? Lo cierto del caso es, que los vieron los 
pueblos por donde pasé con ellos hasta Pueblo Viejo, guardando la 
mejor subordinación y orden, sin ofender las propiedades y garan- 
tías de los ciudadanos, antes contrayéndose la amistad y benevolen- 
cia de todos éstos, por cuya causa se disputaban las rancherías y 
lugares el empeño en darnos todos los auxilios de que eran capaces, 
sin omitir diligencia por interesante que fuese. 

Yo creo, señor, que no habrá un solo individuo que tenga el valor 
de levantar queja la más mínima contra mí y mi esforzada división; 
que si hubiese uno solo (cosa difícil) saldrían á desmentirlo los bene- 
méritos prefectos, subprefectos, ayuntamientos y pueblos, entre los 
que se hicieron un lugar muy distinguido, y á quienes toda la ilustre 
república mexicana deberá vivir reconocida, Pachuca, Zacualtipán, 
Huejutla, Tantoyuca y Chuluama, cuyos capitalistas se condujeron 
con el mayor patriotismo: y en conclusión, hasta los más infelices 
se prestaban á porfía con sus brazos, personas é intereses, franquean- 
do los que podían, cantidades de novillos, semillas, dineros, aloja- 
mientos, y todos los recursos de que tanto necesitábamos, sin exigir 
de mí lo más leve, ni aun recibo las más veces. ¡Oh, señor! protesto 
á V. E. que si esta gente virtuosa no estuviera ya tan hallada en el 
uso de sus derechos, cuya fruición les hace poner la más vigorosa 
resistencia á los usurpadores de su libertad, sin perdonar por tama- 
ño bien ni sus más caras existencias, no fuéramos sin duda, hoy li- 



96 

bres é independientes: estos solos, sin otros auxilios, nos lian ayu- 
dado á salvar segunda vez á la patria. Ni se lastime V. E. de esta ver- 
dad; porque por más que el supremo gobierno dictara enérgicas pro- 
videncias, haciendo á un lado el mal genio de los que envidian nuestra 
libertad, que tal vez se mezclaría con los que secundan las órdenes; 
prescindiendo de éste, como digo; las lluvias, los caudalosos ríos, y 
demás intemperies que trae la estación, hacían inaccesibles é inefi- 
caces las providencias que al efecto ordenase á fin de que llegásemos 
al deseado campo de la más justa de las luchas. Por otra parte, to- 
dos saben, y los mexicanos principalmente, la violencia y precipita- 
ción con que salimos de este Distrito porque así lo demandaba la 
empresa, y que esto no dio lugar á más; pero que sin embargo vimos 
logrados nuestros designios á fuer de mis esfuerzos y auxilio de los 
pueblos respecto de la fuerza de mi mando. 

En fin, llegamos, señor, en tiempo oporbuno para la campaña, ín- 
tegra la fuerza que salió de esta capital; no como aseguran algunos 
escritores famélicos, que sin zozobra ni temor charlan en los cafés; 
y hoy particularmente he visto un folleto titulado: "Proyectos de 
la gran logia, etc.," en que dice y estampa lo que ha oído decir de ce- 
rebros desconcertados, que ni vieron la campaña, ni tienen un dato 
fijo más que la libertad de infamar á su salvo-conducto á los que se 
presentan en la palestra, y obran más bien que hablan. A este escri- 
tor temerario yo lo escarmentaré por lo que dice que mis tropas se 
evaporaron y no llegaron á la campaña como salieron de esta capi- 
tal: que llenó de miseria á los pueblos, cuando ellos le dieron el ejem- 
plo á este mordaz y á otros de su calaña; y de que estoy seguro ; se- 
ñor excelentísimo, que no habrá uno que levante queja contra mí, y 
ni aun contra un solo soldado. 

Para confusión del folletista V. E. sabe la fuerza que mandó, y 
que conduje íntegra desde esta capital, siendo de más de 350 cívicos, 
113 dragones del 3? permanente y 80 y tantos cívicos de Tulancin- 
go; habiendo anticipado su marcha 300 y tantos del activo de Metz- 
titlán. Este era el total de mi división, sin contar con 400 cívicos de 
Huejutla á las órdenes del teniente coronel D. Juan Adán, y los del 
7 o batallón permanente, como también el resto del 3 o de caballería, 
y las tropas del Sr. Espinosa, que no se reunieron á mí por las cau- 
sas bastante entendidas, que privaron á estos beneméritos de haber 



97 

partido con los míos la gloiia de ser vencedores del que nos quería 
reuticir al yugo. Sólo que éstos sean los que se evaporaron, según 
afirma el que jamás sabrá lo que es amor á la patria, pues no sabe los 
efectos de la guerra en semejantes condiciones; ó lo dirá porque en 
el parte del detall del >Sr. general Santa- Anua que da á V. E. expre- 
sa haber llegado al combate no más GO de los cívicos, sin advertir la 
equivocación que puede haber, ó de parte de los que lo hayan pues- 
to por comisión de dicbo señor general, ó por error de imprenta, 
pues yo podré probar con listas de revista y otros datos, que mi di- 
visión se halló destinada en todos los puntos que la juzgó necesaria 
el señor general en jefe, con lo que V. E. quedará satisfecho, y con- 
fundida la audacia del ignorante que escribe sin formar un criterio 
de verdad. 

En este concepto, mi división, como que llegó en tiempo oportuno a 
ponerse á las órdenes del ¡Sr. general Santa-Auna, tomó toda la par- 
te que debía en el triunfo; así es que el de Metztitlán quedó cubrien- 
do el punto de la Barra: el 3 o permanente pasó destacado ala Mesa: 
y habiéndose retirado después de la capitulación de los españoles, 
el piquete de Tulancingo, se me previno restituir á esta capital el 
batallón do los cívicos, dando á su coronel las instrucciones necesa- 
rias, á más de su actividad y erudición, para que lo condujese con 
el mayor cuidado por los enfermos y demás, que necesitaban de jor- 
nadas cortas, buenos alojamientos y asistencias. 

Para concluir, señor excelentísimo, debo decir, que la hipótesis 
de que mi división no hubiera entrado en acción, como falsamente 
han asegurado los genios díscolos, no por eso se despojaran del mé- 
rito que contrajeron los que realmente llegaron á las manos de sus 
enemigos. A la verdad, no habrá quien solivie los principios de que 
el que presta servicios que están á su alcance; el que no omita dili- 
gencia ni fatiga por ardua que sea; el que dirige todas sus acciones 
al fin que se propone arrostrando poligros, no deba reputarse como 
el primero en la campaña, cuando no pueda hacer otra cosa, ni sa- 
lirse de la órbita que lo prescriben sus deberes. Luego ¿por qué se 
ha de deprimir el mérito de los que en nada se rehusan, y sí obser- 
varon con la más admirable puntualidad las órdenes de sus jefes? 

Quisiera que V. E. hubiera presenciado mi entrada á Pueblo Vie- 
jo, batiendo marcha al compás del eco armonioso de la música del 

Toao II.— 13 



98 

batallón : creería, sin duda, que aquellos soldados y su oficialidad bien 
ordenada, acababan de salir de esta capital: no hubo quien manifes- 
tara cobardía: todos se disputaban con entusiasmo á competencia 
la primacía en querer ser los primeros, y mandar á V. E. y á sus 
conciudadanos el ramo de la oliva que les deparara el triunfo. Por 
esta causa es de mi deber en un análisis, aunque informe, recomen- 
darlos muy encarecidamente á V. E. De tal modo, señor, propinó 
mi comisión las voluntades de los pueblos, que aun antes de mi lle- 
gada á ellos, los prefectos, subprefectos y ayuntamientos se antici- 
paban á recibirme con el mayor placer, apurando todos sus arbitrios 
para auxiliarme. Pachuca, Zacualtipán, Huejutla, Tantoyucay Ozu- 
luama, deben ser eternos en la gratitud de V. E. quo en la actuali- 
dad responde por toda clase de servicios que se prestan á la patria, 
pues no excederán en su tanto otras ciudades de más riqueza y abun- 
dancia; igualmente á los capitalistas y hacendados que nos circun- 
dan en aquellos puntos, porque muchos de ellos no esperaban á que 
se les invitase, sino que por el contrario nos ofrecían sus auxilios 
tanto pecuniarios como personales y demás de que sabían estábamos 
necesitados. Es digno de la consideración y aprecio de V. E. por sus 
esfuerzos y padecimientos, el Sr. coronel D. Pedro Mayor Valle, su 
teniente coronel Orozco (ejemplo de hombre de edad provecta) co- 
mo igualmente su mayor, y en general oficiales, sargentos, cabos y 
soldados, especializándose con los músicos, que prescindiendo de su 
contrata, se han portado como buenos mexicanos: el comandante de 
Metztitlán D. Lino Acosta, oficiales y tropa: losde Tulancingo: co- 
mandante del 3 o permanente D. Francisco González Pavón, oficiales 
y dragones, dignos todos del más alto elogio y aprecio, por haber 
llagado al punto de Pueblo Viejo con toda la fuerza sin tener una sola 
baja, y con la caballada en el mejor estado, dejando que admirar á 
los que pelean por su libertad, el arrojo del ciudadano primer ayu- 
dante N. Leal, y capitán N. Magaña, que se echaron río abajo en un 
mediano chalupón, á todo despecho, por no poder pas»r los ríos tan 
crecidos, ansiosos de llegar á mi división que se hallaba ya en Pue- 
blo Viejo, cuya precipitación, que los pudo haber sepultado en el 
mar la violenta corriente, los hizo navegar más de cincuenta leguas. 
Estas son, señor, las obras que deben premiarse: estas son las 
que tienen el mérito entre los sensatos; y aun creo, en mi concepto» 



99 

son más atendibles que las maniobras en campaña, porque éstas son 
del momento, y dependen tal vez de la casualidad; pero aquellas son 
de una premeditada, intención que el hombre puede despreciar si 
quiere. De este género son los servicios á que decididamente se pres- 
taron, no sólo los beneméritos que tuve el honor de mandar, sino 
todos los que adornaron las demás falanges acaudilladas por los de- 
nodados generales D. Manuel Mier y Teráu y D. Zenón Fernández. 
En fin, á todos me tomo la libertad de recomendar á ese supremo 
gobierno, porque fui un testigo ocular de todos y cada uno. Es cuan- 
to puedo exponer á V. E. con la sinceridad que me caracteriza, sin 
hacer uso de fiases que no conocen mis cortas luces, y repitiéndome 
el más exacto obediente á sus superiores órdenes. 

Dios y libertad. México, Noviembre 4 de 1829. — José Velázquez. 
— Extno. señor ministro de guerra y marina, D. Francisco Mocte- 
zuma. 

CONTESTACIÓN. 

Secretaría de guerra y marina. — Sección central. — Con mucho 
agrado ha visto el Exmo. señor presidente los servicios que prestó 
V. S. con la división de su mando en su marcha de esta capital á 
Tampico, según la exposición que hace de ellos en su oficio de 4 de 
este mes. Por ellos S. E. á nombre de la patria, da á V. S. las más 
expresivas gracias: en el concepto de que el gobierno supremo que- 
da completamente satisfecho del buen comportamiento que observó 
V, S. en sus marchas desde e<ta capital hasta Tampico, acreditando 
que ni las fatigas y padecimientos que tuvo en ellas le arredraron 
para verificarlas con el entusiasmo propio de un general mexicano» 
que desea sacrificarse por sostener nuestra independencia y libertad. 
También da S. E. las gracias á los jefes, oficiales y demás individuos 
que compusieron la división que V. S. tuvo á sus órdenes, á quienes 
les manifestará el aprecio con que el supremo gobierno ha visto sus 
servicios y padecimientos por salvar á la patina: asegurando V. S. 
á los que ha recomendado, que el Exmo. Sr. presidente los tendrá 
muy presentes para los premios y recompensas á que se han hecho 
acreedores. — Tengo el honor de comunicarlo á V. S. de orden de 
S. E. para su satisfacción. — Dios y libertad. México, 7 de Noviem- 
bre de 1829. — Moctezuma. — Sr. general D. José Velázquez. 



100 



Documento Núm. 5* 



Primera secretaría de Estado. — Departamento de! interior. — Sec- 
ción I a 

El Excmo. Sr. presidente de los Estados Unidos Mexicanos se 
ha servido dirigirme el decreto que sigue: 

"El presidente de los Estados Unidos Mexicanos á los habitan- 
tes de la república, sabed: Quo el congreso gener¿il ha decretado lo 
siguiente: 

" Art. I o Se autoriza al ejecutivo do la federación para adoptar 
cuantas medidas sean necesarias á la conservación de la indepen- 
dencia, del sistema actual de gobierno y de la tranquilidad pública. 

"2 o Por el artículo anterior no queda el gobierno autorizado para 
disponer de la vida de los mexicanos, ni para expelerlos del territo- 
rio de la república. 

"3? Esta autorización cesará tan luego como el congreso general 
se reúna en sesiones ordinarias. 

"4" Las actuales sesiones extraordinarias se cerrarán luego que 
se publique esta ley. 

"5 o El gobierno manifestará al congreso en su reunión ordinaria 
del próximo enero, la necesidad que ha tenido en los casos en que 
ha hecho uso de las facultades que le concede el artículo primero.— 
Pedro Muría Anuya, presidente de la cámara de diputados — Valen- 
Un Gómez Farías, presidente del senado. — Manuel Aguilera, diputa- 
do secretario — Agustín Viesca, senador secretario." 

"Por tanto, mando se imprima, publique, circule y se le dé el de- 
bido cumplimiento. Palacio del gobierno federal en México á 25 de 
agosto de 1820. — Vicente Guerrero, — A D. José María de Bocanegra." 

Y lo traslado á V. para su inteligencia y efectos correspondientes. 

Dios y libertad. México 25 de agosto de 1829. — Bocanegra. 



101 



Documento Núm. 6. 



Primera secretaría de Estado. — Departamento del interior. — Sec- 
ción. 

El presidente de los Estados Unidos Mexicanos á los habitantes 
de la república sabed: Que para trasmitir á la posteridad la más gra- 
ta memoria del glorioso triunfo que el 11 de septiembre de 1829 lo- 
graron las armas mexicanas sobre los españoles invasores, y por el 
honor que resulta á la causa de la independencia de la patria, en uso 
de las facultades extraordinarias, etc., etc. 

I o Se declara el 11 de septiembre día de festividad nacional. 

2" Se anunciará la solemnidad desde el dia 10 del mismo mes á 
las diez de la mañana, hora en que se rompió el fuego contra los in- 
vasores. 

3? Siendo la casa nacional de inválidos, el lugar destinado para 
la conservación de los trofeos de la victoria, y para asilo de los va- 
lientes que fueron inutilizados en la guerra, lo será asimismo para 
que en ella se dicten las disposiciones que preparen y arreglen la 
festividad referida. 

4" En el campo de batalla donde se obtuvo la victoria, se erigirá 
un monumento con la correspondiente inscripción en que se expre- 
se el día del triunfo así como los nombres de los generales y cuerpos 
del ejército mexicano que concurrieron á la acción. 

(Del 6 de septiembre de 1843.) 



102 



Documento Núm. 7. 



Primera secretaría de Estado. — Departamento del interior. — Sec- 
ción 11 — El Exmo. Sr. presidente de los Estados Unidos Mexicanos 
se ha servido dirigirme el decreto que sigue: 

''El presidente de los Estados Unidos Mexicanos á los habitan- 
tes de la república, sabed: 

" Que deseando señalar en el año de 1829 el aniversario de la in- 
dependencia con un acto de justicia y de beneficencia nacional que 
refluya en beneficio y sostén de bien tan apreciable: que afiance más 
y más la tranquilidad pública: que coopere al engrandecimiento de 
la república; y que reintegre á una parte desgraciada de sus habi- 
tantes en los derechos sagrados que les dio naturaleza y protege la 
nación por leyes sabias y justas, confoime á lo dispuesto por el ar- 
tículo 30 de la acta constitutiva; usando de las facultades extraor- 
dinarias que me están concedidas, he venido en decretar: 

"1? Queda abolida la esclavitud en la república. 

"2? ¡Son por consiguiente libres los que hasta hoy se habían con- 
siderado como esclavos. 

"3? Cuando las circunstancias del erario lo permitan se indem- 
nizará á los propietarios de esclavos en los términos que dispusieren 
las leyes. 

"Y para que todo lo contenido en este decreto tenga su más cabal 
cumplimiento, mando se imprima, publique y circule á quienes co- 
rresponda. 

"Dado en el palacio federal de México á 15 de septiembre de 
1820. — Vicente Gurrero. — A D. José María de Bocanegra." 

Y lo comunico á vd. para su inteligencia y efectos consiguientes- 
Dios y libertad. México, 15 de septiembre de 182t>. — Bocanegra. 



103 



Documento Núm. 8. 



Acta del pronunciamiento de la guarnición de Campeche por la forma 
de gobierno de república central. 



Reunidos en la habitación del señor comandante de las armas los 
jefes de los cuerpos, oficiales de la guarnición, marina y empleados 
de la federación, después de haberse declarado en junta, dijo el pri- 
mero: Que habiéndole manifestado los comandantes de los batallo- 
nes 6 y 13 permanentes, artillería y 2? activo de infantería, el pro- 
nunciamiento unifoime que éstos habían hecho por la forma de go 
bierno central, en bien de la independencia y seguridad de la nación, 
constantemente amenazadas por las peligrosas oscilaciones de que 
ha sido y es combatida bajo el sistema federal, por la desorganiza- 
ción en que se hallan el ejército y la hacienda, por el inminente riesgo 
en que se ha visto en la reciente invasión de las huestes españolas, 
y por el descontento general con que en sus más caros hijos la mi- 
ran marchar al término de la nulidad, notando enervados los gran- 
diosos elementos que deberían conducirla á la cima de su engrande- 
cimiento; deseaba que la junta, manifestando públicamente su sen- 
tir, se ocupase de establecer las bases que debían de organizar y lle- 
var á cabo el referido pronunciamiento: y en consecuencia de todo, 
después de una detenida discusión, se acordaron por unanimidad de 
votos los artículos siguientes: 

1? Que pronunciados los cuerpos de esta guarnición, como lo han 
hecho, por el gobierno central, la junta se decide por aquel propósi- 
to, poniendo por base esencial mantener la independencia á toda 
costa, como objeto de mayor interés para todo mexicano. 



104 

2? Se reconoce la autoridad del actual presidente de la repúbli- 
ca, en todo lo que no se oponga á este pronunciamiento, y siempre 
que lo adopte en favor del bien de la nación. 

3? Se declara convocante el actual congreso general para el fin 
de reunir otro que arregle la forma de gobierno de república central, 
estableciendo por base de él, la reunión del mando político y militar, 
en los que actualmente se denominan Estados. 

4? Que en consecuencia del artículo anterior, desde luego reuni- 
rá ambos mandos el comandante general como todo lo relativo á los 
ramos de hacienda tanto de la federación como del Estado. 

5? Se declara sin ejercicio en sus funciones al congreso, senado 
y gobernador del Estado, porque se hallan en contradicción con el 
sistema del pronunciamiento. 

G° Se conservarán en el desempeño de sus atribuciones los tri- 
bunales de todas clases; exigiéndoles el juramento de adoptar el sis- 
tema nuevamente establecido. 

7? Se concede al comandante general ó á quien le suceda, en caso 
de no aceptar el primero, la facultad de arreglar provisionalmente el 
gobierno interino de los pueblos, del modo más conforme al bien ge- 
neral. 

8? Los individuos comprendidos en este pronunciamiento, no po- 
drán ser separados de esta plaza hasta tanto se arregla la forma de 
gobierno que han proclamado. 

9 o A todos los empleados se les exigirá el juramento do soste- 
nerla y conservarla á toda costa, y el que así no lo hiciere, cesará en 
el ejercicio de sus funciones: protestando los cuerpos que lo han ve- 
rificado, no dejar las armas de la mano, hasta haber conseguido el 
objeto que so propusieron. 

Con lo cual se concluyó esta acta que firmaron los componentes 
de la junta, acordando se remita un ejemplar al señor comandante 
general «le las armas de este Estado, para que se sirva contestar in- 
mediatamente si la adopta, y se suscribe á este pronunciamiento, 
elevándose otro ejemplar en la primera oportunidad, al Encino, Sr. 
presidente de la república, para los fines consiguientes. 

Plaza de Campeche, G de noviembre á las tres de la mañana, de 
1829. — Comandante de las armas, Ignacio de la Boca. — Comandante 
del 13 permanente, Francisco Toro. — Comandante principal de arti- 



105 

Hería, Francisco Javier Berna. — Comandante del 6 permanente, José 
Ignacio de Castro. — Comandante del 2? activo, Sebastián López de Yer- 
go. — Coronel, Ángel de Toro. — Comandante de marina, Manuel de Za- 
ra. — Comandante de la tropa do artillería, Leandro de Poblaciones. — 
Mayor de plaza, Félix López de Toledo. — Como mayor del 13 perma- 
nente, Bartolomé Arzamendi. — Como mayor del 6° permanente, José 
María Villalvázo. — Como mayor del 2? activo, Rafael de Traba. — Como 
comandante de los fuertes de barlovento, Jesús María Frayre. — Ad- 
ministrador principal de correos y comisario de esta plaza, Norberto 
de Molina. — (Siguen 78 firmas). 



+ 9* > 



Tomo II. — 14 



SEXTO PERÍODO ADMINISTRATIVO 



TÍTULO SEXTO. 

» 

D. José María de Bocanegra. — Presidencia interina desde el 17 de 
diciembre de 1829 á 23 del mismo mes, 



CAPITULO I. 

Elección y mi antecedentes. 

Hemos visto ya que reunido el congreso de la Unión en 
sus dos cámaras, eligió al segundo presidente constitucional 
D. Vicente Guerrero. Y siguiendo el orden de los aconteci- 
mientos debe saberse que éste bizo oportunamente dimisión 
de las facultades extraordinarias, que le fueron concedidas 
por decreto de 25 de agosto, con la sola reserva que expli- 
caron las iniciativas que se dirigieron al congreso, contraidas 
la uua á que mandase en persona el ejército saliendo á la 
campaña, y la otra á nombrar en comisión un ministro de 
la suprema corte de justicia para un negociado de mucha 



108 

importancia y gravedad. Ninguna de ellas se discutió ni se 
resolvió, por la fuerte y abierta oposición que hizo la cámara 
del senado. Nada tampoco se resolvió sobre los demás pun- 
tos de la administración pública que mucho importaban, y 
todo quedó paralizado en su marcha. 

Tal conducta dio el necesario resultado que podía espe- 
rarse, esto es, que el senado desde luego, de un modo abso- 
luto y violento, acordase por sí la cesación de las facultades 
extraordinarias. 

Pero tanto por la constitución que regía cuanto por ex- 
presa negativa de la cámara de diputados á dicho acuerdo, 
quedó éste sin serlo del congreso general y sin ponerse en 
práctica por lo mismo; resultando que no hallándose confor- 
mes los dos cuerpos colegisladores, seguía vigente y sin de- 
rogarse el decreto de 25 de agosto que concedió las faculta- 
des extraordinarias. La cámara de diputados, en el paso de 
su negativa, al darlo, consideró que no se podía ni se debía 
obrar de otro modo en tales circunstancias, y que no se po- 
día tampoco ver con indiferencia el muy interesante punto 
de que con la discordia realmente se quitaban en vez de dar- 
le recursos al gobierno, al tiempo preciso y solemue de tener 
sobre sí la revolución de Jalapa con todos sus efectos de hos- 
tilidades, amagos y desorden. Se creyó, por tanto, que la cá- 
mara de senadores quería destruir la administración que re- 
gía, y sostener el referido levantamiento armado. 

Cuando el ejecutivo concurrió en la forma de costumbre 
á las sesiones del cuerpo legislativo en su apertura, con toda 
verdad y decente firmeza explicó el presidente Guerrero su 
voluntad conforme y consecuente á lo que iniciase, apoyán- 
dose en los fundamentos de las iniciativas mismas, termi- 
nando con protestar del modo más expreso y claro, no usaría 
del poder extraordinario sino como se tenía dicho, única- 
mente para que el presidente constitucional, saliendo á cam- 
paña, maudase en persona el ejército, por juzgar iudispeusa- 



109 

ble y de toda necesidad que estando á su cabeza procuraría 
conservar toda la moralidad y fuerza del mismo ejército, su 
disciplina, y también conservar la firmeza que necesariamen- 
te se daba á la administración pública, y el apoyo que tanto 
se necesitaba en circunstancias difíciles, bien comprometi- 
das, públicas y delicadas. 

Se expidió en consecuencia por el presidente constitucio- 
nal, en 16 de diciembre, un decreto que decía hallarse pene- 
trado de la urgente necesidad en que estaba de mandar por 
sí mismo el ejército y ponerse á su cabeza como lo hacía, 
comunicando por tanto esta resolución á la cámara de dipu- 
tados para que procediese á hacer el nombramiento de la 
persona que había de gobernar interinamente á la república 
por el tiempo que fuese el de su ausencia. 

Impuesta la cámara de diputados, contestó "de enterado." 
Procedió desde luego á hacer el nombramiento de presiden- 
te interino por el tiempo de la ausencia del propietario y 
conforme á lo dispuesto en la constitución. 

La elección se verificó, recayendo á favor del que esto 
escribe. Así lo contiene y acredita la siguiente acta: 

" Se procedió á la elección por Estados, de presidente 
temporal, con sujeción al artículo 129 del reglamento, y re- 
sultó electo el Sr. D. José María de Bocanegra, actual mi- 
nistro de hacienda, por el voto de los diez y seis Estados si- 
guientes, y con arreglo á lo que dispone el artículo 97 de la 
constitución. 

Estado de Ohiapas. — Sres. Aguilera.— A viles. 

Chihuahua. — Sr. Oyarzu. 

Coahuila y Texas. — Sr. Campos. 

Durango. — Sr. García Tato. 

Guanajuato. — Sres. Rodríguez, Anaya (D. J. M.) 

México. — Sres. Guido, Herrera, Zerecero, Anaya (D. P« 



110 

M.), Primo Tapia, Díaz, Valle, Quintana Roo, Escudero, 
Ortiz de León. 

Michoacán. — Sres. Castañeda, Al monte. 

Oaxaca. — Sres. Miranda, Schiafino, Moreno (Bustaman- 
te al Sr. Rayón ). 

Puebla. — Sres. Ordáz, Bazo, Guadalajara, Moral, Gar- 
niendia, Moreno, Díaz. 

Querétaro. — Sres. López de la Plata, Ugalde. 

San Luis Potosí. — Sres. Bermúdez, Salvatierra. 

Sonora. — Sr. Espinosa al Sr. Rayón. 

Tabasco. — Sr. Alpuche. 

Tamaulipas. — Sr. Arcos. 

Jalisco. — Sres. Duque, Castillo Portugal. 

Yucatán. — Sres. Requena, Ortiz y Díaz, Carbajal, Valie 
(D. F.) 

Zacatecas. — Sr. Ulloa." 

Este resultado motivó el decreto siguiente: 
" Secretaría de la cámara de representantes.— Exmo. Sr. 
— Hallándose esta cámara en el caso que expresa el art. 97 
de la constitución federal, procedió conforme al 96 á hacer 
la elección de presidente interino de la república, por Esta- 
dos; y de diez y siete que sufragaron, uno sólo lo hizo por 
el Sr. general D. Ignacio Rayón y los demás en favor del 
E. S. D. José" M? de Bocanegra. — Tenemos el honor de par- 
ticiparlo á V. E. para que se sirva ponerlo en conocimiento 
del actual E. S. presidente y del que en su ausencia ha de 
desempeñar las funciones de la primera magistratura. — Dios 
y libertad. México, 16 de diciembre de 1829. — Francisco del 
Moral, diputado secretario. — Manuel López de la Plata, dipu- 
tado secretario. — Exmo. Sr. secretario del despacho de re- 
laciones." 

El senado que se había declarado sin ningún disimulo ni 
disfraz por el plan de Jalapa, hacía una terrible y decidida 



111 

oposición á la cámara de diputados y al gobierno, y entabló 
por medio de sn vicepresidente D. Antonio Pacheco Leal ' 
las más comprometidas contestaciones, que se dirigían en úl- 
timo resultado á la disolución, negándose á reunirse, bajo el 
pretexto especioso de que se debían haber cerrado las sesio- 
nes; sin advertir que este punto, con la negativa de la cá- 
mara de diputados estaba declarado y resuelto coustitucio- 
nalmente, sin que el senado fuese competente para resolver 
por sí solo auu cuando hubiese verdadera duda. Pero como 
su plan era inventar y acumular obstáculos para sostener el 
de Jalapa, se resistió á todo acto que no fuese conforme á 
sus ideas y principios, obligando y estrechando también con 
esta conducta, en momentos muy comprometidos, á que el 
ejecutivo diese el decreto siguiente: 

"Siendo muy urgente la salida del E. S. presidente á 
" mandar en persona el ejército que marcha contra los pro- 
" nunciados, me manda lo manifieste á V. E. con el objeto 
" de que se sirva citar á sesión de la cámara para las cinco 
" de la tarde de hoy, á fin de que preste el juramento corres- 
" pondiente el E. S. D. José María de Bocanegra, nombrado 
" para encargarse interinamente del gobierno supremo. — 
" Dios y libertad. México, 17 de diciembre de 1829. — A. Vies- 
" ca. — E. S. presideute de la cámara del senado. n 

En consecuencia y por igual oficio, el E. S. presidente de 
la cámara de diputados verificó la cita para su respectiva 
reunión; y resistiéndose el Sr. Pachecho Leal, en nombre 
del senado como vicepresidente en ejercicio, á concurrir; obli- 
gando y estrechando por otra parte las circunstancias y ocu- 
rrencias públicas, como queda referido, se puso al presidente 
de la república en el caso de dictar otro decreto que dice: 
" Siendo urgente mi salida á mandar al ejército, mandó exci- 

1 Lo era contra el art. 17 del reglamento de las cámaras que prohibía su reeleccid» 
7 por consiguiente su representación era nula. 



112 

" tar á las cámaras del congreso general para que ante ellas 
" prestase el juramento correspondiente el presidente que du- 
" rante mi ausencia ba de ejercer el supremo poder ejecutivo, 
"y no habiéndose reunido más que la eámaráde diputados, 
" he tenido á bien decretar en uso de las facultades extraor- 
dinarias: 

"El presidente interino prestará el juramento que pre- 
" viene la constitución, ante la cámara de representantes. 

" Por tanto, mando se imprima, publique, circule y se le 
"dé el debido cumplimiento. 

"Palacio del gobierno federal en México, á 17 de Di- 
ciembre de 1829. — Vicente Guerrero. — A D. Agustíu Viesca." 

Obsequiando este decreto y abierta la sesión extraordi- 
naria la noche del día 17 de diciembre, prestó con las solem- 
nidades de ley el juramento prevenido en la constitución, 1 
así comunicándolo al gobierno la secretaría déla cámara de 
representantes por la nota que pasó á la del despacho de re- 
laciones la de la cámara de diputados, refiriendo haber teni- 
do efecto el juramento que se previno se prestase ante la 
misma cámara por las razones que ya quedan expuestas y 
por las ocurrencias que dieron lugar á que así lo dispusiese 
el ejecutivo en uso del poder extraordinario que ejercía, y en 
cuya virtud se dirigió, como queda dicho, la nota siguiente: 
" En consecuencia del oficio de Y. E. fecha de ayer, en que 
"se sirve acompañarme el decreto dado por el E. S. presi- 
" dente de la república, en uso de las facultades extraordi- 
" narias, relativo á que esta cámara sola pudiese recibir el 

1 Se nombró la comisión para recibir al señor presidente interino, compuesta 
de los Sres. Oyarzu, Guadalajara, Almonte, Bustamante, Quintana Roo, Alpucbe, 
Valle (D. F.) Mañero, Schiafino, Carbajal, Moral y Plata. 

A las nueve y cuarto se presentó el Exmo. Sr. D. José M? de Bocanegra y 
prestó el juramento en los términos que previene el decreto de que ya se ba becbo 
mención. Concluido este acto y retirado el E. S. presidente se levantó la sesión. 
— Véase la acta del congreso del mismo día. 



113 

"juramento del presidente interino, se presentó el E. S. D. 
"José María de Bocauegra y lo ha prestado en los términos 
" que previene el artículo 101 de la constitución. Lo que te- 
" nemos el honor de avisar á V. E. para la debida constan- 
" cia. Dios y libertad. México, diciembre 18 de 1829. — Fran- 
" cisco del Moral, diputado secretario. — Manuel López déla 
"Plata, diputado secretario. — E. S. secretario del despacho 
"de relaciones." 



CAPITULO II. 



Gobierno interino y sucesos públicos en su tiempo. 



Quedó ya en posesión el presidente interino y consiguien- 
temente organizó su ministerio dejando en el despacho de 
relaciones á D. Agustín Viesca; en el de justicia y negocios 
eclesiásticos, al Dr. D. José Manuel Herrera; en el de guerra 
al general D. Francisco Moctezuma; y nombró de nuevo para 
el de hacienda á D. Ildefonso Manían, jefe del departamen- 
to de cuenta y razón, de antiguos conocimientos hacenda- 
dos y de las circunstancias más recomendables. — Continuó 
con la comandancia general el general D. Pedro María Ana- 
ya, y en el gobierno del distrito D. José Ignacio Esteva. 

Así constituido el gobierno se expidieron las comunica- 
ciones y se dirigieron las circulares consiguientes y de estilo. 
Eecibió las felicitaciones de costumbre y de ley hechas por 
las corporaciones civiles y militares. El reconocimiento de 
los Estados inmediatos fué también hecho por México, Pue- 
bla, Querétaro y Michoacán, cuyas autoridades se dirigieron 
en los términos acostumbrados y satisfactorios al gobierno. 

Tomo II.— 15 



114 

Habló el presidente interino en los siguientes términos á la 
nación. 

" El ciudadauo José María de Bocanegra á sus compa- 
triotas: 

" Decidido á todo género de sacrificios por la salud de la 
" patria, he aceptado por esta causa, sin vacilar, el encargo 
u de presidente interino á que se me ha llamado en la crisis 
" más peligrosa. El digno jefe á quien se encomendaran los 
" altos destinos de la república, durante el período constitu- 
" cional, ha creído de su deber tomar personalmente el man- 
" do del ejército, y lo ha tomado en efecto, usando de la am- 
" plia autorización con que fué investido por el decreto de 
" 25 del último agosto. La cámara de representantes, en cum- 
" plimiento de los artículos 9G y 97 de nuestro código funda- 
" mental, me nombró en consecuencia paca desempeñar en- 
" tretanto las funciones del supremo poder ejecutivo de la 
" unión, y ante la misma cámara he jurado no apartarme un 
" ápice de nuestra sagrada carta. 

" ¡Mexicanos! Yo os debo decir que han desaparecido 
" los motivos de nuestras disensiones. El congreso general 
" está reunido; las facultades extraordinarias han cesado, 
" porque el gobierno las ha dimitido sin esperar el término 
" designado, y porque en el santuario de la representación 
" nacional ha protestado reiteradamente que no las quiere 
" ni las ha de ejercer en adelante. Si alguno ó algunos de los 
" funcionarios públicos no han correspondido á vuestra con- 
" fianza, los tribunales están abiertos y expeditos para ad- 
" mitir vuestras acusaciones y q\ie la cuchilla de la justicia 
" cargue sobre las cabezas de los delincuentes. La imprenta 
" no puede ser más libre para que nuestros sabios expliquen 
" francamente sus opiniones políticas, indicando las refor- 
" mas útiles que debida y fundadamente convenga hacer. 
" ¿Qué más se pide? ¿Qué otra cosa se exige? ¿Aspiramos 
" de buena fe á vivir bajo el imperio de las leyes? Camine- 



115 

" mos, pues, ajuarándonos á las reglas que ellas líos prescri- 
" ben. No desnaturalicemos el suave sistema que uos rige: 
u terminemos francamente nuestras diferencias domésticas: 
" escuchemos la voz de la razón ; y reservemos el movimiento 
" estrepitoso de las armas para abatir y humillar el orgullo 
" de nuestros verdaderos enemigos. 

" El ciudadano Vicente Guerrero marcha al frente de las 
" tropas, no para destruir y exterminar, sino para reconci- 
'• liar los ánimos divididos, restablecer el orden y afianzar la 
" pnz alterada con mengua del honor de los mexicanos, ó 
" incalculables perjuicios de los intereses públicos y particu- 
" lares. ¡Quiera el cielo derramar sus bendiciones sobre la 
" empresa de este ilustre caudillo, que tantas veces nos ha 
" salvado de los horrores de la anarquía! 

" De mi parte, conciudadanos, os ofrezco los deseos más 
" ardientes y más puros por vuestra sólida felicidad, y un 
" trabajo incesante en promoverla por todos los medios que 
" las leyes ponen á mi alcance. El peso de mis obligaciones 
" es muy superior á lo que cabe en la esfera de mi posibili- 
" dad; mas contando con vuestra cooperación nada temo. 
" Busquemos de todas maneras el orden, la conciliación y 
" la paz. Seamos fieles á nuestros juramentos. No demos 
" más escándalo al mundo, y hagamos en fin, hasta el úlfci- 
" mo sacrificio en las aras de la patria por conservar la fe- 
" deración. Estos son los sentimientos que animan á vues- 
" tro conciudadano y amigo. — José María de Hocanegra." 

Este gobierno interino de la república continuó su mar- 
cha por una senda comprometidísima, erizada de dificulta- 
des y llena de obstáculos y peligros. No obstante, siguió 
por medio de sus providencias el camino recto, llevando por 
norte y guía el orden público, la seguridad del Estado y la 
conservación de las garantías sociales. La situación cada 
día y aun cada minuto que pasaba era más y más difícil. Los 
recursos y la fuerza del poder se debilitaban necesariaiueu- 



116 

te á proporción que progresaba el plan de los pronuncia- 
dos; pero no por esto se olvidó ni se desatendió la seguri- 
dad pública, ni dejó de consultarse el honor nacional; y se 
cuidó mucho y con buen éxito que no se reprodujesen los 
desórdenes del motín de la Acordada, que había sido una 
triste lección. 

En tan crítico estado partió á la campaña el presidente 
Guerrero, y marchó también al mando del general D. Igna- 
cio Mora una fuerte división, quedando casi sin fuerza pú- 
blica la ciudad. El presidente se dirigió al pueblo de Aya- 
capiztla al sudeste de la ciudad de México; y aunque se 
esperaba hubiese alguna función de armas con las fuerzas 
pronunciadas al inando del vicepresidente Bustamante, no 
fué así; y el general Guerrero se internó á los pueblos del 
Sur. 

Súpose en esos mismos días que en el Estado de Vera- 
cruz fué llamado el general D. Antonio López de Santa- 
Anna al mando político y militar del propio Estado, en ra- 
zón de que no sólo por las ocurrencias de Jalapa así se creía 
necesario, sino también porque el coronel D. Antonio Here- 
dia, jefe del 5? batallón de línea, y el comandante interino de 
las armas, coronel D. Antonio Juille y Moreno se habían 
opuesto al plan referido de Jalapa y hacían resistencia á las 
armas pronunciadas. 

Púsose en efecto al frente del gobierno y Estado de Ve- 
racruz el general Santa-Anua y proclamó nuevamente con 
la dignidad y energía que le son propias, que: "El general 
Guerrero era el presidente legítimo de la nación: porque al 
tiempo de su nombramiento no protestó en contra ni un sólo 
representante de los que componían las cámaras de la unión: 
porque se efectuó en el término que previene la constitución ; 
habiendo renunciado con anterioridad el que obtuvo la ma- 
yoría de votos de los Estados, en vista de la repuguaucia 
que advertía por parte de éstos, á que rigiese la república: 



117 

porque los Estados se conformaron con el expresado nom- 
bramiento, y la patria celebró con entusiasmo el ascenso del 
benemérito ciudadano Guerrero; y finalmente por otras cau- 
sales de igual peso que obran en su ánimo. 

" Anular esa elección equivale á separar de la presiden- 
cia al general predilecto que ha estado ya cerca de un año 
en posesión de su destino, sin que haya habido reclamación 
alguna: este hecho servirá sólo para atraer sobre la repúbli- 
ca un cúmulo de males mayores que los que desean aparen- 
temente evitar los que están animados de aquellas intencio- 
nes: quedará la nación acéfala, ó cuando menos será presa 
de un poder militar que la oprimirá privándola de su amada 
libertad. 

Este suceso reanimó las esperanzas de los que eran com- 
batidos por los pronunciados de Jalapa, pues que cuando 
nadie se oponía á estos conjurados, vieron públicamente con- 
trariada su revolución y conducta, por aquel mismo jefe que 
se había sostenido contra la arbitrariedad de Pedraza, y 
que contestando á los muy amplios y lisonjeros ofrecimien- 
tos de Múzquiz, había dicho que: "si bien estaba por todo 
acto de buen orden y conveniencia pública, no aprobaba el 
modo ni las medidas estrepitosas, las vías de hecho que son 
por lo general origen de funestos choques que encendiendo 
los ánimos exaltados terminan en la guerra civil. Que puede 
temerse un resultado semejante, es muy obvio: el supremo 
gobierno luego que se i m [tonga de lo acontecido y del plan 
de ese ejército pronunciado, se considerará atacado: presen- 
tará quizá oposición, y he aquí encendida la primera chispa 
de una conflagración que pueda fácilmente extenderse por 
todo el territorio de la república. 

"No nos desentendemos de lo que nos demuestra la ex- 
periencia que nosotros mismos hemos adquirido en largos 
años. Las revoluciones son verdaderos males de fatal tras- 
cendencia, y ya venza este partido, ya el otro, la nación re- 



118 

siente graves perjuicios. Aquellas se forman con los más sa- 
nos deseos, mas no hay quien pueda demostrar fijamente 
cuál sea el curso que seguirán, ó su precisa conclusión. Ha- 
blo de esto con datos, y por tanto, estoy resuelto, sí, muy 
resuelto á no volver á acaudillar jamás otra revolución. 

" No bien se han recibido noticias del pronunciamiento 
de Campeche por el extraordinario, cuando se forma en este 
Estado el de ese ejército de reserva sin conexión con el an- 
terior. ¿Qué dirán de esto las naciones extranjeras! ¿Qué 
nuestros naturales enemigos? Desmerecerá infinitamente 
nuestra opinión, porque nos consideran en estado de perpe- 
tua revolución. ¿Y será posible que en unos momentos en 
que pudiéramos con muy poca cordura en nuestros pasos, 
recuperar nuestro crédito, queramos sacrificarlo y mancillar 
de ese modo nuestras glorias? En tal caso, nuestros bellos 
triunfos en Tampico contra los invasores, habrían sido in- 
fructuosos, y nulas las ventajas que ellos pudieran reportar- 
nos. Estas consideraciones no merecen ser desechadas." 

A pesar de tan halagüeños anuncios y de tan buenos ele- 
mentos, marchaban los pronunciados de Jalapa con su ejér- 
cito de reserva reunido en Veracruz y Puebla, y doblando 
sus marchas se dirigían sobre la capital con tanta rapidez, 
que aun impidieron con sus movimientos que tuviese efecto 
la combinación militar que se formó para que uniéndose la 
división del general Mora á otras fuerzas inmediatas á Pue- 
bla, y algunas del mismo interior de la ciudad, hiciesen una 
vigorosa oposición á los sublevados. Fué, pues, inútil esta 
medida, porque la brevedad del tiempo que mediaba impidió 
se realizasen las miras y órdenes del gobierno. La misma 
estrechez de tiempo impidió igualmente se cumpliesen otras 
disposiciones dadas para que, tropas del Estado de Michoa- 
cán á las órdenes de D. Juau J. Codallos y el mixto de Queró- 
taro forzando sus marchas, viniesen en auxilio de la capital, 
que como se ha dicho, quedó casi indefensa con la formación 



119 

y salida de la división del general Mora, puesto todo bajo el 
mando del presidente Guerrero. 

Precipitados los sucesos y en aumento la revolución, ex- 
tendiéndose casi por toda la república como efecto necesa- 
rio de tramas, agencias y combinaciones con anterioridad 
meditadas, se presentaron los naturales y propios aconteci- 
mientos. 

Fué uno de ellos y como principal, no sólo desconocer 
sino destruir revolucionariamente al gobierno general exis- 
tente, y cuya ruina estaba jurada desde el triunfo de Tulan- 
cingo. Juntas, imprentas, acusaciones y basta imposturas 
se pusieron en acción, manejándose por supuesto los medios 
y armas de las asonadas, esto es, la seducción, el interés y 
el aspirantismo. Existía todo, y todo lo conocía el gobierno 
del presidente interino, de manera que si no logró sobrepo- 
nerse á los conjurados, no fué ni por carecer de energía, ni 
por absoluta falta de recursos, sino realmente por no baber 
fidelidad y firmeza en personas, que guardando un carácter 
doble, aseguraron con su conducta el triunfo de los pronun- 
ciados. 

El Sr. Zavala hace cargo al que esto escribe, diciendo que 
tuvo él noticia y me la comunicó, de que el día 22 de di- 
ciembre por la noche debería haber un movimiento en la 
capital, cuyo objeto sería proclamar el plan de Jalapa; y ase- 
gura con ironía que por mi parte y por toda providencia se 
dictó únicamente la de que el gobernador D. Ignacio Esteva 
dijese el estado que guardaba la tranquilidad pública. IS"o es 
así la verdad y es tiempo de decirla; pero aun cuando hu- 
biera sido, en aquellos precisos momentos, ya de crisis para 
la revolución, no eran las simples noticias las que se hacían 
necesarias, pues sobraban, y muy exactas, sino lo que era 
preciso, y puntualmente lo que faltaba eran fidelidad, valor 
y fuerza. Sin la pretensión de ser Casio ni Bruto el que esto 
escribe, se le hallará siempre resuelto á todo género de sa- 



120 

orificios por la patria; ni volvió la espalda al peligro, ni dejó 
de esperar y resistir los acontecimientos todos y el ataque 
mismo con serenidad y honor. El resultado y los sucesos ex- 
plican la verdad mejor que las palabras. Veamos las ocu- 
rrencias del día 23 de diciembre. 



CAPÍTULO III. 

Proiitiucinmiciito y ocurrencias del día 23 cíe diciembre de 1829. 

La llamada guarnición de México, para derribar al go- 
bierno existente invocando la ley que atacaban, se pronun- 
ció adoptando el plan de Jalapa y publicando el siguiente: 

" En la capital de México, á 23 de diciembre de 1829, 
reunidos los jefes y oficiales que suscriben y teniendo pre- 
sente: 

" Que sus juramentos como ciudadanos y como soldados 
de la patria los llaman á salvarla; 

" Qne el ejército de reserva ha protestado solemnemente 
sostener el sistema representativo popular, federal, adopta- 
do por la nación en sus leyes fundamentales, y restablecer 
en consecuencia el orden constitucional alterado por la es- 
candalosa transgresión de las mismas leyes; 

" Que este mismo es el voto de los Estados y el del pueblo 
de esta capital, y que si permaneciese en silencio la guerra 
civil podría ser el resultado de una opinión no pronunciada; 

" Que no existe reunido el congreso nacional, por haber 
acordado cerrar sus sesiones extraordinarias el 10 del corrien- 
te, cuyo decreto debió ser cumplido por el ejecutivo, y no 
devuelto con observaciones por prohibirlo el artículo 73 de 
la constitución federal, y en virtud del cual se puso de hecho 
en receso la cámara de senadores: 



121 

" Qne tampoco existía el congreso cuando la de diputa- 
dos nombró para ejercer el poder ejecutivo al Sr. D. José M* 
de Bocanegra, cuyo nombramiento es por lo mismo nulo y 
por haber recaído en un representante; 

" Que aun cuando fuese legal, el Sr. Erocanegra no po- 
día ejercer el ejecutivo por no baber prestado el juramento 
ante las cámaras reunidas con arregio al artículo 101 de la 
constitución; 

" Que esta solemnidad de la ley fué dispensada por el 
ejecutivo en virtud de las facultades extraordinarias que ba- 
bía recibido de las mismas cámaras y de que babía protesta- 
do no bacer uso, sobreponiéndose así al poder legislativo y 
á la constitución misma; 

" Que á pesar de aquella protesta becba sólo para des- 
lumbrar á los pueblos, se continúan ejerciendo las faculta- 
des omnímodas para bacer criaturas y prodigar empleos; 

" Que el general que ejercía el poder ejecutivo salió de 
esta ciudad para ponerse á la cabeza de una división contra 
el ejército de reserva, provocando la guerra civil por un in- 
terés personal; y que por la nulidad del nombramiento y 
ejercicio del Sr. Bocanegra, la nación se baila sin el gobier- 
no constitucional y legítimo que debe regirla. Que esta ace- 
falía amenaza de un momento á otro con rompimientos es- 
trepitosos y trastornos que comprometerían la seguridad y 
el orden público. 

" Todo bien meditado y animados de los más puros de- 
seos del bien, acuerdan unánimemente: 

" 1? Adoptar el plan que para el restablecimiento del 
orden constitucional y del libre ejercicio de la soberanía de 
los Estados, proclamó el ejército de reserva en la villa de Ja- 
lapa el 4 del corriente, renovando en consecuencia el jura- 
mento de sostener la constitución federal y leyes existentes. 
" 2? Elevar sus votos al consejo de gobierno para que 
escucbando la voz de los pueblos y en ejercicio de las f'uii- 

Tomo II.— 13 



122 

ciones que le atribuye la constitución, llame á encargarse 
del supremo poder ejecutivo al presidente de la corte supre- 
ma de justicia, nombrando á los dos individuos que deben 
asociársele conforme al artículo 97. 

" 3? Eespetar y proteger á todas las autoridades legíti- 
mamente constituidas, en el libre ejercicio de sus atribu- 
ciones. 

" 4? Que permanecerá reunida la guarnición de esta ca- 
pital basta la llegada del ejército de reserva, sin mezclarse 
en ningún acto administrativo; pero conservando á toda cos- 
ta el orden y la pública tranquilidad, y oponiéndose á la en 
trada de cualquiera otra fuerza que se dirija á impedir el 
presente pronunciamiento. 

" 5? Que esta acta se circule á las honorables legislaturas 
y gobernadores de los Estados. — General, Luis Quintanar. 
— General, Ignacio Rayón. — General, Ramón Rayón.— Gene- 
ral, Pedro Terreros. — General, Miguel Cervantes. — General, 
Pedro Sarzoza. — Por el cuerpo de artillería, José Manuel Diez. 
— Por el tercer batallón, Aniceto Arteaga. — Por el 7?, J. Quin- 
tana. — Por el batallón de ju válidos, Cristóbal Gil de Castro. 
— Por el activo de Toluca, José María Castro. — Director de 
ingenieros, Coronel Ignacio Mora. — Coronel, Cirilo Gómez 
Anaya. — Coronel, Antonio Castro. — Coronel,, Juan Domín- 
guez — Coronel, Joaquín Correa. — Coronel, Guadalupe Pala- 
fox. — Coronel, Manuel Barrera. — Coronel, Carlos Bcnesqui. — 
Coronel, Manuel Alfar o. — Coronel, Manuel María Tillada. — 
Coronel, Ignacio Gutiérrez. — Teniente coronel, Mariano Ta- 
gle. — Teniente coronel, Alvaro Muñoz. — Teniente coronel; 
Felipe Palafox. — Teniente coronel, Nicolás Condell. — Tenien- 
te coronel, Ignacio Leal. — Por la clase de capitanes, José 
María García Conde, Litis Antepara. — Por la de Tenientes, 
José María Pinezo, José Manuel Alfaro, Manuel Noriega. — 
Por la de alféreces, José Nicolás Tellez. — Por la de cadetes, 
Ignacio Madrid. " 



123 

Las bases y objeto de este plan, su combinación local, el 
conocimiento de las personas, de sus reuniones y hasta de 
sus deliberaciones estuvieron al alcance del gobierno inte- 
rino; pero relajados los resortes de la obediencia, y sobrepo- 
niéndose la desmoralización al orden, volvieron ineficaces 
los recursos de la administración gubernativa, basta el grado 
que casi diariamente y aun por instantes se recibían partes 
de las defecciones; aunque no faltaron tampoco excepciones 
recomendables. 

Entre ellas dignas son de referirse y de consignarse en 
este lugar las ofertas y la firmeza de algunos generales y 
jefes, las de varias autoridades que no traicionaron sus de- 
beres y cumplidamente los guardaron. 

Debe saberse y no olvidarse que los señores generales de 
división D. Miguel Barragán y D. Ignacio Rayón se presen- 
taron solicitando voluntariamente una entrevista con el que 
esto escribe, en el momento de encargarse del gobierno, pro- 
testando el primero del modo más cortés, sincero y leal, que 
jamás estaría en contra de una administración humanitaria 
y justa, que le había dado patria restituyéndolo á ella alzán- 
dole el destierro En efecto, permaneciósiempre este general 
unido al gobierno y sin tomar parte con los sublevados. El 
segundo aseguró con franqueza que si sus ideas y sus com- 
promisos lo llevaban á obrar en contra del orden de cosas 
establecido, sostendría por sí y por sus compañeros, sin em- 
bargo, al que estaba al fíente del gobierno, porque así se lo 
dictaba su deber y conciencia, convencido de qne individual- 
mente se obraba bien. Dijo, que ya no era posible contener 
los progresos de la revolución y aun hizo algunas indicacio- 
nes más amplias, más exactas y anticipadas y de mejores 
luces que las que el Sr. Zavala tanto preconiza en su obra; 
pero al mismo tiempo aseguró con datos el Sr. Rayón, que 
no era posible ya poner dique al torrente revolucionario. 

Y en efecto, inutilizadas las providencias del gobierno 



124 

por las cansas referidas, á qne se agregaba el nspirantismo, 
se procuró asegurar, según queda dicho, la tranquilidad pú- 
blica, las propiedades, y la dignidad y honor del gobierno, á 
cuyo fin las autoridades pusieron en acción su celo y vigi- 
lancia por medio de guardias, retenes y patrullas, resguar- 
dando también los caudales públicos 1 que existían en la te- 
sorería general, y de que se apoderaron á viva fuerza los que 
invadieron el palacio nacional el rlía 23 de diciembre de 1829. 

Este día á las tres de la mañana se rompió en la plaza 
principal el fuego por una sección que el general D. Luis 
Quin tañar, pronunciado á esa misma hora y puesto á la ca- 
beza de la guarnición sublevada, destacó á las órdenes del 
coronel Benesqui sobre el palacio nacional con el objeto de 
sorprender á las tropas que lo guarnecían. El comandante 
general D. Pedro M? A naya, y el teniente coronel D. Ma- 
riano ToIsíi, que vigilantes y resueltos guardaban su puesto, 
no sólo evitaron la sorpresa que se intentó hacer hasta en 
las puertas del mismo edificio, sino que después de batirse 
con denuedo y constancia, hicieron replegar á gran distan- 
cia á los agresores. Pasó un corto espacio de tiempo, y sus- 
pendidos los fuegos, se anunció la llegada de una comisión 
que se recibió con las debidas precauciones. La comisión era 
enviada por el referido general Quin tañar, caudillo de la 
asonada, y cuya misión era la de intimar de palabra la ren- 
dición del palacio en que se sostenía el gobierno. Se le con- 
testó también de palabra con la negativa más expresa. 

Eetirada la comisión, se dirigieron inmediatamente las 
respectivas comunicaciones á las cámaras y á las autorida- 
des todas, en los términos siguientes: 

1 Quedaron existentes más de ciento veinte mil pesos con su distribución hecha para 
pagos en aquellos días del pronunciamiento. Quedó también igual ó mayor cantidad dis- 
ponible en las casas de los Síes. Agüero González, Fagoaga y Barrio: quedaron asimismo 
órdenes y libranzas cobrables. Todo lo conservó y entregó el Sr. D. Ildefonso Mániau que 
fué continuado en las funciones de ministro por los pronunciados. 



125 

" Primera secretaría de Estado. — Departamento del in- 
terior. — Exmo. Sr. — El bien de la patria, la conservación del 
sistema y del orden público demandan imperiosamente que 
se reúna el congreso general para deliberar en sesión ex- 
traordinaria de esta misma mañana, sobre objetos de la ma- 
yor importancia y trascendencia. — Por tanto, el E. S. presi- 
dente me ordena dirigirme á V. E. con el fin de que se sirva 
citar á la cámara que preside, en los términos de urgencia que 
van indicados. — Dios y libertad. Diciembre 23 de 1829, á las 
cinco y inedia de la mañana. — E. S. presidente de la cámara 
de dipotados. — Igual al presidente de la cámara de senado- 
res." 

El de la primera cámara contestó que mandaba citarla 
inmediatamente; pero el 0. Pacheco Leal, vicepresidente de 
la de senadores, de quien ya liemos hablado anteriormente, 
dijo que no era presidente ni vicepresidente del senado; por 
lo que devolvía cerrado el pliego, que segunda vez se volvió 
á remitir; pero nada se supo ya del resultado, por no per- 
mitirlo la urgencia y estrechez de las circunstancias. 

En tal situación, se previno al gobierno del Distrito, por 
conducto del ministerio respectivo, informase en el momento 
del estado (pie guardaba la tranquilidad pública, diciéudole 
el ministerio de relaciones lo siguiente: 

" Primera secretaría de Estado. — Departamento del in- 
terior. — El E. S. presidente manda que Y. S. informe del 
estado de la tranquilidad pública, do los sucesos que han 
ocurrido, según hubiesen llegado á su noticia, manifestando 
su opinión, y en suma, que venga V. S. á este palacio á fin 
de conferenciar y acordar lo necesario al restablecimiento 
del orden y conservación del sistema. Dios y libertad. Mé- 
xico, diciembre 23 de 1829. — Viesca." 

Su contestación fué: 

" Exmo. Sr. — Serían cerca de las dos de la mañana cuan- 
do estando en esta casa administración general de correos 



126 

con el señor jefe de seguridad pública, llamó nuestra aten- 
ción el tiroteo de palacio. En la incertidumbre del modo y 
las fuerzas que se batieron, dedicamos nuestra vigilancia á 
examinar álos que por las calles inmediatas transitaban: el 
primero fué un soldado que con dos fusiles se dirigía á la calle 
de San Francisco, y las armas y él quedaron detenidos. En 
seguida se presentó un hombre á caballo, que reconocido, 
fué el señor coronel Balderas, á quien tanto por el Sr. Tolsa 
como por mí se le advirtió la precaución con que debía di- 
rigirse á su cuartel (la Cindadela) por habérsenos informa- 
do de que tal vez en aquella hora debería estar tomado, pues 
tal nos habían dicho algunas partidas. — En seguida mandó 
á la Diputación al teniente D. Antonio Gutiérrez, para que 
con las precauciones que pedía el caso viese al comandante 
de la fuerza que allí había y me trajese noticia de lo ocurri- 
do. Tardaba Gutiérrez, y habiendo mandado en su busca á 
un oficial que para servir de ayudante se me presentó esta 
misma noche por el supremo gobierno, el expresado oficial, 
ni me trajo respuesta ni ha vuelto á parecer. Eegresó Gu- 
tiérrez y con él mandé al E. S. presidente el parte verbal de 
todo lo ocurrido y de seguir cumpliendo la suprema dispo- 
sición que me comunicó el ayudante de palabra. Pasé á la 
Diputación en donde sólo encontré al jefe 2? de la seguridad 
pública, quien dijo que se ocupaba,- sin hacer hostilidad al- 
guna, en cuidar los intereses del comercio principal, alicien- 
te de algún desorden. En efecto, hasta esta hora no tengo 
noticia de que se haya cometido el más leve, y si se exceptúa 
la alarma que produjeron los tiros, la tranquilidad pública 
se conserva inalterable. No sé si ahora que está amanecien- 
do podré contar con algunas patrullas que la aseguren más; 
pero cumpliendo con lo que Y. E. me previene, en medio de 
que mis enfermedades se han reagravado, pasaré á palacio 
á recibir las órdenes de S. E.— Dios y libertad. Diciembre 
23 de 1829.— Jostí Ignacio Esteva.— E. S. ministro de rela- 
ciones." 



127 

Se hizo también al comandante general la siguiente pre- 
vención : 

"Secretaría del despacho universal. — El E. S. presidente 
ordena que V. S. proceda inmediatamente á reunir á sus ofi- 
ciales, procure uniformar su opinión y le informe del estado 
en que se baila la fuerza con que cuenta el supremo gobier- 
no; la defensa que puede hacer, y todo lo demás que sea 
conducente para conocer la situación" en que se encuentra, 
á fin de obrar con el acierto debido. — Dios y libertad. Di- 
ciembre 23 de 1829, á las sois y media de la mañana. — Agus- 
tín Viesca. — Señor comandante general." 

En la misma hora, que serían las cinco de la mañana del 
propio día 23, y después de las ocurrencias referidas, se ci- 
taron á junta á los ministros del gobierno, al gobernador y 
al comandante general; de ios primeros solo concurrió el de 
relaciones D. Agustín Viesca; y por consiguiente quedó á 
su cargo el despacho de las demás secretarías para expedi- 
tar los negocios y acudir á cuanto del momento exigíau las, 
circunstancias. Estas se estrechaban más y más por el pro- 
nunciamiento que el general D. Luis Quintanar verificó en el 
cuartel inmediato al palacio, ocupándolo con el número 3 de 
infantería, el cuerpo de inválidos y varios piquetes de otros 
cuerpos, posesionándose también de otros puntos dominan- 
tes al palacio. 

Se repitieron las citas á las cámaras, al gobernador y al 
comandante general, y en consecuencia concurrieron unidos 
á otras personas notables: se celebró una sesión de gabinete, 
en la cual dijo D. José Ignacio Esteva como gobernador del 
Distrito, escribiendo y dictando por sí mismo por habérsele 
así prevenido, " que hasta el momento en que el supremo 
gobierno le mandó venir qpu el Sr. Tolsa y su ayudante á 
palacio, ningún accidente había padecido la tranquilidad en 
punto á excesos de ninguna clase, y que la había recomen- 
dado á la fuerza de seguridad que había en la Diputación, 



128 

á quien encargó que á toda costa no permitiese ningún des- 
orden en las casas de comercio inmediatas, y que respecto 
á las fuerzas con que debía contar el gobierno para resistir, 
de ello hablaría el señor comandante general, teniendo pre- 
sente que si la cindadela estaba pronunciada se contase con 
que el mayor número y calibre de sus piezas inutilizarían 
los fuegos de palacio." 

El comandante general D. Pedro M^ Anaya, escribiendo 
también por sí mismo, como el Sr. Esteva, manifestó: "Que 
para la defensa de palacio sólo cuenta el supremo gobierno 
con trescientos hombres escasos, mal vestidos, mal alimen- 
tados y sin ninguna disciplina; de que resulta que no se 
puede hacer uso ninguno de esta fuerza, porque además de la 
mala calidad de esta tropa, que carece también de oficiales, 
no hay en palacio ni una gota de agua ni una torta de pan; 
pero ni tampoco los medios de satisfacer estas necesidades: 
que aunquecuenta con algunas piezas de artillería no tiene 
soldados de esta arma para servir más (pie una; pero aun 
cuando tuviera toda la necesaria, minea se podría oponer 
una gran resistencia, por estar la cindadela en poder de los 
pronunciados, en donde había artillería más gruesa y mejor 
servida; por lo que era claro que los esfuerzos que se hicie- 
sen no durarían mucho tiempo, en el supuesto de (pie es infe- 
rior todo lo de palacio. Por todas .estas consideraciones, el 
comandante general opina que debe acordarse la suspensión 
de armas que piden los pronunciados, y especialmente por 
los enormes perjuicios (pie en hostilidades de esta naturale- 
za resienten siempre las grandes poblaciones, y en obvio 
también de la efusión de sangre que ya desgraciadamente 
ha habido y que debe pesar mucho en la consideración de 
todo mexicano. Agrega más: que el supremo gobierno con 
la resistencia que ha opuesto hasta aquí, ha dejado bieu 
puesto su honor y nunca se lo podrá inculpar, pomo haber 
podido resistir á fuerzas muy superiores, mucho menos cuau- 



129 

do en estos momentos está experimentando grande deser- 
ción de los que ha poco le acompañaban. Agregó de pala- 
bra, que si fuera necesario se batiría, como se habia batido. 
Estos informes existen origiuales y se han tenido á la vista 
para transcribirlos á la letra como se ha hecho en estas Me- 
morias. 

El gobernador del D'strito, qne por poco tiempo se había 
separado de la junta, para observar según dijo, el estado (pie 
guardaba la tranquilidad pública, volvió é informó que el 
cuerpo de gendarmes con que se contaba se había pronun- 
ciado, y que por las noticias que tenía, juzgaba haber sucedi- 
do lo mismo en todos los puntos qne estaban por el gobierno 
y habían secundado ya el movimiento revolucionario que 
en la madrugada había verificado la cindadela, arrestando 
al comandante de artillería cívica y de aquel punto, coronel 
D. Lucas Balderas; asegurando en fin, que las defecciones se 
multiplicaban, dejando confiada la defensa a los piquetes de 
tropa y guardia que guarnecían el palacio. 

En estos momentos, eran las ocho de la mañana, los pro- 
nunciados reunidos volvieron á romper sus fuegos y dirigie- 
ron el ataque al palacio con el mayor ardor y decisión. Se 
les contestó por las tropas que mandaba el general Anaya, 
y empeñada una verdadera acción de guerra, en medio de 
ella se anunció nuevamente otra comisión del general Quiu- 
tanar; siendo de notarse que este aviso vino á darlo y lo 
dio el ministro de la guerra Moctezuma, que no había con- 
currido á las juntas de gobierno ni contestado A las citacio- 
nes que se le hicieron. ¡Juzgue de esta Conducta e! lector 
i m parcial! 

Se suspendieron ios fuegos por una y otra parte y se 
presentó al gobierno la comisión anunciada, compuesta de 
los señores coronel D. Juan Domínguez, y los tenientes co- 
roneles D. Guadalupe Palafox y D. Mariano Pérez Tagie. 
Dijo de palabra su misión que se redujo á pedir se suspen 

Tomo II,— 17 



130 

diesen las hostilidades hasta que se diese contestación al 
pliego que dejaron en manos del presidente, quien lo recibió 
ofreciendo se contestaría; luego se retiraron. El pliego en- 
tregado por la comisión decfa lo siguiente: 

" Exino. Sr. — De parte de ese palacio se ha roto el fuego, 
en virtud del cual se derrama la sangre mexicana, de lo que 
está 111113' distante la tropa reunida y á cuya cabeza estoy. 
Su fuerza es superior á la que se halla á disposición de V. E. 
y se ha de defender usando de su superioridad. La tranqui- 
lidad pública puede peligrar con estos movimientos, lo que 
se evitará con que V. E. disponga (pie por su parte se sus- 
penda el fuego, como yo lo haré por la mía. Si así no se ve- 
rificare, habré cumplido con manifestará V. E. mi disposi- 
ción y la de la tropa que está á mis órdenes, pava evitar 
la efusión de sangre, y conservar la tranquilidad pública; y 
todo y cualquiera mal que se origine será de la responsabi- 
lidad de V. E. — Dios y libertad. México, diciembre 23 de 
1829. — Luis Quintanar. — E. S. presidente de la república 
D. José M? de Bocauegra." 

Se contestó, diciendo: 

" E. S. — El gobierno supremo de los Estados Unidos Me- 
xicanos ha mandado citar á las cámaras del congreso gene- 
ral á sesión extraordinaria, para que deliberen en esta mis- 
ma mañana sobre las ocurrencias de la noche anterior, y 
obrar conforme á su resolución; mandando suspender los 
fuegos por parte de las tropas que lo obedecen; esperando 
que V. E. hará lo mismo por la de las que tiene á su dispo- 
sición. Si la voz del gobierno se ha de escuchar, si se ha de 
respetar la ley como se promete en el plan de Jalapa, 110 du- 
da el E. S. presidente que accederá V. E. á lo indicado. — 
Dios y libertad. Diciembre 23 de 1829. — A. las nueve y me- 
dia de la mañana. — Agustín Viesca.' 1 '' 

Casi sin dar lugar á la contestación, y apenas retirada la 
comisión de los pronunciados, rompieron ellos de nuevo sus 



131 

fuegos sobre el palacio, qne ya en aquellas Loras solo era de- 
fendido por la guardia y por el valor y fidelidad del coman- 
dante general I). Pedro María Anaya, acompañado del dis- 
tinguido jefe D. Mariano Tolsa que constantemente con su 
persona y tropa desempeñó cuantos encargos se le hicieron, 
atendiendo cuantos puntos se le encargaron para la defensa. 
La tropa, como el mismo comandante general dijo en su in- 
forme, comenzó á desertar en gran número, á pesar de que 
poco antes se sostenía y acompañaba á sus jetes, guardan- 
do los puestos que Je estañan confiados, y por lo mismo su- 
cedió lo que era natural sucediese, esto es, que las fuerzas 
superiores se sobrepusiesen á las inferiores. Ocuparon los su- 
blevados el palacio disparando sus tiros por todo el edificio, 
penetrando basta el interior de las piezas de habitación. Yo 
en estos momentos me retiré á un lugar privado del jardín 
del misino palacio, donde permanecí hasta las seis de la tar- 
de, procurando evitar los insultos personales que temía; pero 
confieso en verdad que ni se intentaron ni se me hicieron. 
Concluyó así en México el motín que proclamó constitución 
y leyes. 

Ketirado á mi casa tuve la satisfacción de recibir prue- 
bas del mayor aprecio de mis amigos y de toda clase de per- 
sonas como lo muestra la siguiente carta: 

" Sr. D. José María de Bocanegra.— Muy señor mío y de 
mi aprecio. Mi amistad se resiente de saber que teniendo vd. 
conocimiento, de que por mi desgracia y contra mi voluntad 
é inclinación he sido comprometido á tomar parte en el go- 
bierno actual, creyese vd. necesario estar oculto: habiéndo- 
nos dicho <pje estaba vd. en casa de la señora Guerrero, es- 
tuvimos los Síes. Fagoaga, Barrio y yo á buscar á vd. dán- 
dole las seguridades de (pie nada tenía que temer. Las repito 
á vd. confiado en lo (pie he oído á los Sres. Vélez y Quinta- 
nar y en general á todo el mundo; agregando que si no se 
juzga vd. seguro en su casa (á pesar de lo que digo) tiene 



132 

vd. la mía á su disposición por si gusta disponer de ella, así 
como de todo cuanto pueda su atento s. s. q. b, s. m. Lúea* 
Alarman" 

La contestación que di es la que copio: 

" Sr. D. Lúeas Alamáii. — México, diciembre 25 de 1829. 
—Muy señor mío y de mi aprecio. Hoy que he vuelto á esta 
su casa, be recibido la grata de vd. en que se sirve manifes- 
tarme los más finos sentimientos de amistad. Yo, reservando 
el favor de vd. para el caso necesario, le agradezco sobrema- 
nera las ofertas y expresiones con que me honra; y por todo 
le protesto mi sincera gratitud, repitiéndome su atento s. s. 
q. b. s. m. José María de Bocanegra." 

En el "Ensayo histórico de las revoluciones de México," 
á la pág. 217 del 2? tomo, D. Lorenzo Zavala, hablando de 
la elección de presidente interino de la república, á falta del 
propietario que salía con tropas, y del vicepresidente que se 
había rebelado contra el primer jefe de la nación, dice: 

" La elección para este destino recayó en D. José M? de 
Bocanegra. No se necesitaba de tantos errores para «acabar 
de echar á pique al general Guerrero. Esta elección equiva- 
lía á muchos. En aquellas circunstancias hubiera sido á pro- 
pósito un Casio, un Bruto; 1 se echó mano de un abogado sin 
valor- ni prestigio. El espíritu de vértigo se había apodera- 
do de aquel partido y era necesario ya que la nación lo aban- 
donase." 

ÍTo opinaron así otros individuos respetables de mejor 
criterio ó imparcialidad y puede decirse ni aun la generali- 
dad de los mexicanos. La prensa ofrece un testimonio irre- 

1 Traición, conspiración y suicidio forman la gloria de estos dos célebres romanos, 
enemigos de Octavio y de Antonio. 

2 Cuando huían del palacio á la casa de moneda por una puerta excusada, el Sr. 
Zavala en compañía de D. Manuel C. Rejón, de D. R. Valle y otros entusiastas ciudada- 
nos, yo me conservé guardando hasta el último momento mi posición y mi deber, sujeto 
al azar de la acción de armas y al furor de la venganza sin volver la espalda al peligro, 
cerno queda referido. 



138 

tragable de esta verdad. Y como me he propuesto no ser 
creído por mi propio dicho, me refiero entreoíros periódicos 
y escritores de la época, á los dos principales que sostenien- 
do su respectiva representación é intereses, defendían con 
decisión su propia causa, propugnando y defendiendo cada 
uno sus principios; y por lo mismo al que esto escribe más le 
honran y favorecen sus dichos; pues que sin embargo de ser 
y obrar como de opuestos bandos entre sí, hacen justicia y 
vienen á coincidir y conformarse en lo esencial, en el punto 
mismo que el autor del "Ensayo histórico," hasta con inju- 
ria, ha negado Oigamos, pues, al Hórreo de la federación y 
al Sol 

Dice el primero entre otros muchos artículos que pueden 
verse como respuesta á Zavala, y á otros que han impugnado 
la elección, desde el número 602 hasta el 614, de los días 17 
al 30 de diciembre lo siguiente: 

" Está demostrado hasta el último punto de evidencia, 
que es incongruente la cita del art. 73 de la constitución 
para argüir concluyendo la legitimidad del receso en ambas 
cámaras; por consiguiente, si la de senadores se consideró 
en este caso, su separación fué solo de hecho, ó para decirlo 
más claro, fué uua verdadera deserción, tanto más criminal, 
cuanto más espinosas fueron las circunstancias de la patria. 
Pero dejando aparte la calificación que se merezca la mayo- 
ría del senado, parece incuestionable que la cámara de di- 
putados estaba constitucionalmente en el ejercicio de sus 
atribuciones, no sóa >or la inconducencia del repetido ar- 
tículo 73, y válida subsistencia de los mencionados 103 y 
106, sino también por haber faltado la solemnidad para la 
clausura de sesiones, prevenida por ley y tantas veces prac- 
ticada. 

" De aquí es que el Sr. Bocanegra fué electo constitu- 
cionalmente sustituto al poder ejecutivo, sin que valga de- 
cir de nulidad en su elección porque recayó en un represen- 



134 

tante. La ley en esta parte despide un torrente de luz, que 
es necesaria una ceguera voluntaria para no percibir toda 
su claridad. " En caso que el presidente y vicepresidente (se 
lee en el art. 97) estén impedidos temporalmente, sebarálo 
prevenido en el artículo anterior; y si el impedimento de 
ambos acaeciere no estando el congreso reunido, el supremo 
poder ejecutivo se depositará en el presidente de la corte su- 
prema de justicia, y en dos individuos que elegirá á plura- 
lidad absoluta de votos el consejo de gobierno. Estos no po- 
drán ser de los miembros del congreso general, y deberán 
tener las cualidades que se requieren para ser presidente de 
la federación." 

il Ha sido necesaria la transcripción literal del artículo, 
para que se conozca en todo su aspecto la infidelidad con 
que procedió el abogado autor de la acta que suscribieron 
los ciudadanos que aparecen, á la verdad no sabemos si por 
exceso de ignorancia, ó por espíritu de facción. Dos partes 
tiene el artículo; en la primera supone la ley (pie el impedi- 
mento temporal del presidente y vice, recae, estando el 
congreso en sesiones, y para este caso se contrae precisa- 
mente á lo dispuesto en el artículo anterior, es decir, al 96, 
donde deja en libertad á la cámara de diputados para elegir 
presidente sin poner la limitación que se intenta en todo 
evento: léase este último artículo. Mas en la segunda, es 
decir, cuando el impedimento de ambos altos magistrados 
acaeciere no estando el congreso en sesiones, entonces y sólo 
entonces elegirá el consejo de gobierno dos asociados al pre- 
sidente de la suprema corte de justicia, que no deberán per- 
tenecer al congreso general. El último período acaba de 
quitar toda duda, cuando usa de la palabra éstos, refirién- 
dose á los individuos asociados. 

" Se ha dado por sentado que el congreso general no 
existía, cuando la cámara de diputados nombró á S. E. para 
ejercer el poder ejecutivo, y que aun cuando fuese legal este 



135 

nombramiento, el Sr. Bocanegra no podía ejercer su encar- 
go, por no haber prestado el juramento ante las cámaras; y 
en fin, que esta elección es nula por haber recaído en un in- 
dividuo del poder legislativo. He aquí todo el apoyo de la 
junta de generales, jefes y oficiales de esta guarnición, y de 
los procedimientos del consejo de gobierno el 23 del co- 
rriente. 

" En primer lugar nada es más falso que el que no exis- 
tiese congreso general cuando se bizo la elección del Sr. Bo- 
canegra para presidente interino, porque aun suponiendo 
que las sesiones se debiesen cerrar el 16, como lo acorda- 
ron ambas cámaras en ese mismo día, y antes de verificar- 
se la clausura con las formalidades legales, se procedió á 
hacer su nombramiento y se comunicó al poder ejecutivo. 
¿Podrá decirse que el día en que se cierran las sesiones no 
puede trabajar el poder legislativo? ¿En qué artículo de la 
constitución ó en qué ley se prohibe tal cosa? ¡No hemos vis- 
to repetidas veces al congreso general dar leyes y decretos el 
mismo día de la clausura de las sesiones? Pues ¿porqué se 
supone que las cámaras se hallaban en receso en la mañana 
del 16, que fué cuando se hizo la elección del Sr. Bocanegra, 
y por lo mismo se le niega á la de diputados la facultad de 
hacer ese nombramiento? Desengañémonos, mientras no 
hubiese pasado el día designado para la clausura de las se- 
siones, ó ésta no se hubiese verificado con las formalidades 
prescritas por el reglamento, el congreso general puede, cons- 
titncioualmente, legislar, y las cámaras desempeñar atribu- 
ciones que á cada una ha concedido el código fundamental. 
¿Y había pasado por ventura el 16, ó se habían cerrado las 
sesiones con las formalidades legales, cuando se hizo la elec- 
ción de presidente interino? Nada de eso; luego se verificó 
constitucionalmeute, y debe verse como un atentado del con- 
sejo de gobierno el nombramiento de los dos asociados para 
que con el presidente de la corte de justicia gobernasen in- 
terinamente la república. 



136 

" En cnanto al segundo argumento, de no haber presta* 
do el Sr. Bocanegra el juramento ante las cámaras reunidas, 
podía contestarse diciendo: que el gobierno en uso de sus fa- 
cultades extraordinarias, cuya dimisión no se le admitió, pu- 
do haber decretado, como lo hizo, que lo prestase ante la de 
diputados. Su amplio poder concedido por el decreto de 25 
del último agosto, ¿no podía extenderse á tanto? Pero de- 
jando á un lado esta respuesta, preguntamos: ¿la falta de 
esta formalidad constitucional podía autorizar al consejo pa- 
ra declarar insubsistente la legítima elección hecha por la 
cámara de diputados? Si esta corporación conoció la lega- 
lidad «le este paso, ¿por qué no llamó al Sr. Bocanegra á 
prestar ese juramento, supuesto que consideraba al congreso 
general en receso? Véase lo que para estos casos previene 
la constitución federal: "Artículo 104. El presidente y vi- 
cepresidente nombrados constitncionalmente, según el ar- 
tículo 99, y los individuos nombrados para ejercer provisio- 
nalmente el cargo de presidente, prestarán el juramento del 
art. 101, ante las cámaras si estuvieren reunidas, y no están- 
dolo, ante el consejo de gobierno." Luego si la elección del 
Sr. Bocanegra es constitucional, como queda demostrado has- 
ta la evidencia, debió el consejo llamarlo á prestar el jura- 
mento, ya que era ilegal el que había prestado ante la cámara 
de representantes. ¡ Esa corporación responderá á los pue- 
blos de tamaños atentados! 

" En fin, se objeta contra el nombramiento hecho por la 
cámara de diputados, que siendo individuo del poder legis- 
lativo el Sr. Bocanegra, no se le podía elegir para el gobier- 
no interino de la república. ¿Y en qué artículo de la cons- 
titución se ha establecido esta prohibición? Solo la exalta- 
ción de las pasiones ó la mala fe, pudo haber extendido la 
prohibición puesta al consejo para no nombrar por asocia- 
dos á los miembros del poder legislativo, á la elección de 
presidente interino que haga la cámara de diputados. Por 



137 

lo expuesto, dígase si es constitucional el poder ejecutivo 
que nos ha dado la guarnición y el consejo de gobierno." 

Volvemos á preguntar (dice El Mensajero de Jalapa): 
" ¿Cuando se eligió al Sr. Bocanegra estaba reunido el con- 
greso general? Sí lo estaba, responderá el pueblo, pues que 
hemos visto las discusiones de ambas cámaras, y por la de 
diputados quedó presidente, según la constitución, el men- 
cionado Sr/ Bocanegra. Luego es arbitraria, criminal y re- 
volucionaria la elección de los tres nombrados, despojando á 
aquel, y por consiguiente, dando un paso atentatorio contra 
el E. S. general ciudadano Vicente Guerrero: luego como un 
poder creado al antojo de las pasiones, como un poder intru- 
so, debe desobedecerse en todos casos." 

Dice el Sol en su número 18, correspondiente al lunes 28 
de diciembre de 1829, lo que sigue: 

". En vano las buenas ideas, los mejores sentimien- 
tos y la moderada conducta del Sr. Bocanegra, intentaron 
paralizar la acción del descontento contra el Sr. Guerrero. 
El Sr. Bocanegra sólo podía ofrecer unos días de moderación, 
de justicia y de orden; pero este interés momentáneo sería 
si se quiere un lenitivo, mas nunca un remedio radical; nun- 
ca subsanaría la violación de los principios, ni garantiría los 
derechos para lo venidero, ni restauraría la gloria de los me- 
xicanos." * 

¿Quiere más el Sr. Zavala? ¿Qué más podía dar un go- 
bierno que orden, paz, garantías y justicia? 

Así vemos consignados por la prensa los sucesos en el 
tiempo referido; y así también los consigna el que esto es- 
cribe, sin formar ni crítica ni comentario alguno sobre unos 
acontecimientos que fueron llevados hasta el caso extremo 
de arrebatarme con la fuerza las riendas de la administra- 
ción pública, no ya solamente desconociendo, sino en reali- 
dad derrocando al gobierno existente por iridio de la revo- 
lución. Esta triunfó. Yo no debo decir más. 

Tomo II.— 18 



138 



CAPITULO IV. 



Gobierno provisorio que resulto del pronunciamiento. 

Los vencedores ocuparon y formaron el gobierno, é in- 
mediatamente dieron las circulares siguientes que á la letra 
dicen : 

" Habiendo reclamado la patria los servicios de sus hi- 
jos en los males que sufría y cuyo colmo amaga la entera 
disolución del pacto social, me puse á la cabeza de la guar- 
nición de esta capital, quien pronunciada la noche de ayer 
por el plan del E. S. vicepresidente de la república, hizo in- 
útiles los esfuerzos del gobierno ilegal para defenderse desde 
su Palacio. Así es que después de algunas horas de tiroteo, 
se rindió á la fuerza de la ley y del orden, no habiéndose al- 
terado la tranquilidad pública en ningún sentido. Tal suce- 
so me anima á comunicarlo á vd. para su inteligencia, acom- 
pañándole el manifiesto y acta que se ha formado al intento; 
advirtiendo á vd. que queda establecido el gobierno que de- 
signa la ley para el caso, presente. México, 23 de diciembre 
de 1829. — Luis Quintanar." 

" Primera secretaría de Estado. — Departamento del in- 
terior. — Sección 1* — Con esta fecha dicen á esta secretaría 
los señores secretarios del consejo de gobierno lo siguiente: 
Exmo. Sr. — Habiendo procedido el consejo de gobierno á la 
elección de los dos asociados, que con el Exmo. Sr. presiden- 
te de la suprema corte de justicia, deben ejercer el supremo 
poder ejecutivo de los Estados Unidos Mexicanos, según el 
artículo 97 de la constitución, resultaron electos los Exmos. 
Sres. ciudadanos Luis Quintanar y Lucas Alamán; y habien 



139 

do prestado el juramento prevenido por la ley, están expe- 
ditos para cumplir con el encargo que la misma constitución 
les ha confiado.— Participárnoslo á V. B. para los fines con- 
siguientes.— Dios y libertad. México, diciembre 23 de 1829. 
— Ignacio González, consejero secretario. — José Domingo M. 
Zurita, consejero secretario. — Y habiéndose establecido con- 
siguientemente el supremo poder ejecutivo en el ejercicio de 
sus funciones, de su orden tengo el honor de comunicarlo á 
vd. para su inteligencia y efectos correspondientes. — Dios y 
libertad. México, 23 de diciembre de 1829.— Manuel Ortiz de 
la Torre." 

Por elección del consejo de gobierno, llevando adelante 
el falso principio de no existir reunido el congreso general, 
fué constituido el ejecutivo provisional con el personal de 
los Sres. D. Pedro Vélez, D. Luis Quintanar y D. Lucas Ala- 
mán, apareciendo estos dos últimos en la escena política des- 
pués de haber permanecido mucho tiempo sin estar en el 
servicio de la nación, sino de un modo verdaderamente pa- 
sivo, y como en asecho de las circunstancias, que siéndoles 
favorables se pusieron al frente de la reacción que triunfó. 
Ella, por medio de combinaciones y trabajos anticipados, fué 
secundada en los Estados, con excepción del de Veracruz. 
Este, por medio de su legislatura, y dando un expreso de- 
creto, desconoció al ejecutivo que acaba de mencionarse y fué 
iustalado en México el 23 de diciembre, diciendo el expresa- 
do decreto: "1? El Estado de Veracruz no reconoce al go- 
bierno que contra la última parte del artículo 9G y primera 
del 97 de la constitución federal, se erigió en la capital de la 
república el día 23 del corriente. — 2? En consecuencia, se fa- 
culta al gobernador por el término de treiuta días, para que 
dicte las medidas que crea oportunas, á fin de sostener la 
forma actual de gobierno, y conservar la tranquilidad del 
Estado." 

Se puso eu efecto al frente de las tropas el general D. 



140 

Antonio López de Santa-Anna, y en la villa de Jalapa, el 
día 26 del repetido mes de diciembre, levantó una acta pú- 
blica en unión de los jefes y oficiales 1 que la suscribieron 
y existían en aquel Estado, diciendo: "que el plan de la di- 
visión de reserva, su data en dicha villa el día 4 del presente 
diciembre, á pesar de sus protestas en favor de la constitu- 
ción y las leyes, ha degenerado con infracción de éstas en 
una persecución personal contra el E. S. presidente de los 
Estados Unidos Mexicanos, D. Vicente Guerrero, que ejerce 
legítimamente la presidencia con arreglo á los artículos 83 
y 88 de la carta federal. 

" Que así se comprueba con el procedimiento de la nom- 
brada guarnición de México la noche del 23 último; pues 
que usando de las armas cometió el paso atentatorio de arro- 
jarse sobre el E. S. D. José María de Bocanegra, que des- 
empeñaba interinamente la suprema magistratura, en virtud 
de la elección hecha por la cámara de diputados. 

" Que la referida elección de este funcionario, fué con 
sujeción al primer miembro del artículo 97 de la constitución 
general, refiriéndose al anterior 96; porque estando impedi- 
do temporalmente el E. S. general D. Vicente Guerrero, con 
su salida á la cabeza del ejército, que es el requisito que exige 
el artículo 97 citado, se halló la cámara de diputados con la 
atribución de verificar ese nombramiento por no estar en re- 
ceso el soberano congreso como se quiere hacer creer, y sí 
funcionando, sin embargo de haberse decretado en ambas 
cámaras la clausura, que no pudo tener efecto sin la reunión 
de una y otra y las demás formalidades legales. 

" Que en tal virtud, el nombramiento de las tres perso- 
nas que se erigieron en poder ejecutivo, y entre las cuales 
aparece el Sr. general Quintanar, que fué el que conmovió 



1 Véanse las firmas en el "Correo de la Federación" de 2 de enero de 1830, núm. 
617, en que consta la acta á la letra. 



141 

á los pronunciados, es á tortas luces anticonstitucional, no 
obstante apelarse al segundo extremo del repetido artícu- 
lo 97 y atribuciones del consejo de gobierno en el artículo 
116, período 7?, respecto á que el congreso soberano no se 
hallaba en receso, como queda asentado. 

" Que por lo mismo, y habiéudose significado bien clara 
y terminantemente por los pronunciados en México, su des- 
conocimiento del E. S. general presidente de la república D 
Vicente Guerrero, como se conoce cou la protesta de que se 
opondrían á la entrada de cualquier otro que se dirigiera á 
impedir aquella asonada, y advirtiendo que en este paso no 
obraron más que las armas que sostuvieron ocho horas de 
fuego sobre el palacio federal; los jefes y oficiales de este 
ejército de operaciones, constantes en el juramento que tie- 
nen prestado respectivamente ante sus banderas por la cons- 
titución federal, convienen unánimemente en desconocer al 
que se dice poder ejecutivo de México; en ratificar su reco- 
nocimiento y obediencia al E. S. Guerrero; en mantener el 
territorio del Estado de Veracruz en defensa; en proteger 
á los demás Estados de la federación, y por último, en sos- 
tener el decreto de la legislatura dado eu 26 de diciembre de 
1829." 

Lo mismo hizo el Estado de Oaxaca por acta de la guar- 
nición, celebrada el día 30 del propio mes de diciembre y por 
su legislatura en formal decreto. 

Pero como el general Santa-Anna creyó que los Estados, 
y generalmente la nación, serían consecuentes y sostendrían 
sus principios y juramentos, se decidió como hemos visto á 
sostener el plan propuesto. Después, por los mismos hechos 
se convenció de que no se insistiría en sostener el orden le- 
gal, sino en llevar á cabo verdaderamente la reacción. 

Además, obraron en su ánimo para el desistimiento á que 
se resolvió al fin, no sólo la ocupación de México, sino el 
pronunciamiento de la división del general Mora el día 27 



142 

del propio mes en Ayacapiztla, decidiéndose este general por 
el plan de Jalapa: y principalmente llamó sn atención la 
retirada del general Guerrero al interior del rumbo del Sur, 
que parece daba el último golpe para el logro y consuma- 
ción de las ideas y fines de los pronunciados, que aparecíau 
ya sostenidos y secundados en los principales Estados de la 
república. Manifestó el general Santa-Atina, que tanto el 
Estado como él mismo, quedaban sujetos á las resoluciones 
del congreso general; terminando este movimiento, cuyas 
causas se explicaron por el mismo general en formal nota 
del día 3 de enero de 1830, siendo la principal el obsequiar 
la voluntad general explicada en favor del general Guerre- 
ro, que juzgaba como su primera obligación, mientras no 
hubiese cumplido el período que la ley señala para fuucio- 
nar en el ejercicio de la presidencia. 

Vino por fin á sellar la época de sucesos tan graves é im- 
portantes, el también notable y grave de haberse recibido en 
los momentos mismos de la crisis política explicada, la ex- 
posición del general Guerrero dirigida á las cámaras en los 
términos siguientes: 

" Señor: situado en una de las poblacioues del Sur, ten- 
go el honor de dirigir mis letras á esas respetables cámaras 
para darles cuenta de mi conducta en los últimos aconteci- 
mientos públicos. 

" Cuando subí á la silla de la primera magistratura de la 
república mexicana, no me condujo á ella otra idea que el 
obedecimiento que siempre he tributado á la voluntad na- 
cional, delegada por los Estados y Territorios en sus dignos 
representantes colocados en ese santuario. 

" Las circunstancias de aquella época me obligaban tam- 
bién á empuñar el bastón, y quizá sin este sacrificio se hu- 
biera fomentado la anarquía, que quedó sofocada por un año. 

" Me encargué del ejecutivo sin hacienda pública, sin 
ejército, sin vigor las leyes, y divididos en bandos los ciuda- 



143 

danos que tenían que obedecerlas. Se presentaron en este 
tiempo los invasores en Tampico de Tainaulipas, y se me re- 
vistió con facultades extraordinarias para conservar la inde- 
pendencia de México y forma de gobierno: usé de ellas con 
la moderación (pie es pública y fueron repelidos los enemi- 
gos. Quedé, á pesar mío, con las facultades que el congreso 
me transmitió para ver si podía contener varias revolucio- 
nes que observaba el gobierno, aunque cubiertas; pero de 
cuando en cuando despedían centellas. Al fiu brotó de los 
escondrijos el pronunciamiento de Campeche, y siguió el de 
diversa naturaleza en Jalapa. Yo vi entonces amagada mi 
patria de una guerra horrorosa ó interminable y trató de 
obstruir los pretextos: reuní el congreso, dimití las faculta- 
des, se me volvieron á repetir y de nuevo volví á renunciar: 
insisten los pronunciamientos y me pongo á la cabeza de 
una respetable división: al salir de México, los pueblos de mi 
tránsito se reunieron á mí con sus fuerzas y con auxilios 
para hacer la guerra, y no hubiera sido difícil acercarme á 
Puebla con seis ó siete mil hombres; pero atacan en la ca- 
pital al gobierno en un estado indefenso, y creciendo la exal- 
tación de las pasiones, era necesario obrar ya con la espada 
desnuda y romper los diques de los lagos de sangre me- 
xicana. 

u En este caso, Señor, ¿sería cordura presentarse en el 
campo de batalla con un ejército que se diría lo comprome- 
tía á obrar por defender mi causa propia? Lejos y muy lejos 
de mí tales ideas, y por consiguiente debía retirarme, como 
me retiré, á aguardar que las augustas cámaras se reunieran 
para que decidieran las razones y las leyes lo que no es dado 
á las bayonetas. Por esto, separándome del ejército que se 
me encomendó, dejándolo al cargo del Sr.D. Ignacio Mora, ine 
retiré con una pequeña escolta hasta este punto, en donde 
permaneceré hasta que la voluntad nacional no interrumpa 
mi sosiego. Yo no conozco más causa que defender, que la 



144 

libertad de mi patria, que la soberanía de los Estados y que 
el respeto á las instituciones juradas solemnemente; por sos- 
tener estos principios desenvainaré mi espada, prescindiré 
de lo más caro, y acabaré con gusto mi existencia. Del con- 
greso general y de los particulares de los Estados soy sub- 
dito. A ellos invoco y sólo de ellos espero preceptos, sean 
cuales fueren. 

" El bastón de presidente de la república lo deposito en 
el poder nacional: sus representantes harán el uso que esti- 
men por conveniente de él, en la inteligencia que la sobera- 
na resolucióu de las augustas cámaras sobre este particular, 
juro sostenerla como la verdadera voluntad de la nación, 
hasta con la última gota de mi sangre, pues no soy otra cosa 
que un soldado de la patria. 

" Señor. — El último subdito de la nación.— Vicente Gue- 
rrero." 

Aunque es verdad que este paso acreditó de un modo in- 
dudable lo recto de las intenciones del general Guerrero así 
como su ardiente patriotismo, fué en realidad el que por en- 
tonces, dejó en quietud al general D. Anastasio Bustamante, 
facilitando que entrase á la posesión del puesto que quería, 
pues lo ocupaba por los medios que hemos visto; y aunque 
tenía, si se quiere, la misma mancha ó nulidad que se pro- 
clamó en contra del presidente Guerrero, porque siendo Bus- 
tamante el vicepresidente de la misma administración gu- 
bernativa, elegido y reconocido en un propio tiempo, claro era 
en buena lógica y en justicia, el decir de éste lo que se decía 
de aquel. Empero los intereses y la pasión de partido se so- 
brepusieron á la verdad y á lo justo. 

La administración provisoria se ocupó de dictar provi- 
dencias y ejecutarlas con bastante empeño para conservar 
la tranquilidad pública, y conservarse el mismo gobierno en 
el período que estaba al concluir á fines del año. Las cáma- 
ras convocaron sus juntas preparatorias para instalarse el 



145 

día 1? de enero de 1830. Se reunieron en efecto con las so- 
lemnidades de reglamento, aunque no sin obstáculos, porque 
tuvieron que vencer algunos de consideración, que emanan- 
do de un resuelto espíritu de partido, ofreció la resistencia 
que algunas diputaciones opusieron, negándose á concurrir 
por no reconocer como legítima á la autoridad convocante, 
y sí tenerla por intrusa, y como un verdadero resultado del 
hecho atentatorio que revolucionariamente destruyó con la 
fuerza al gobierno reconocido y existente. Sin embargo, todo 
quedó allanado, venciendo el deseo de no ofender el honor 
nacional y de buscar la mejoría de la situación de la repúbli- 
ca. Por todo esto se ve, que puesto á la cabeza del ejército 
el presidente de la república general D. Vicente Guerrero, 
conforme al decreto de 1(> de diciembre de 1829, fué en ese 
mismo día elegido eirla forma constitucional por Estados en 
la cámara de diputados, presidente interino, D. José María de 
Bocanegra, quien prestó ante la misma cámara juramento y 
entró al ejercicio del poder ejecutivo en 18 del mismo mes 
de diciembre; terminando su administración por el pronun- 
ciamiento de las tropas que lo habían reconocido, en la ciu- 
dad de México, en la noche del 23 de diciembre del repetido 
año, secuudando el plan de Jalapa. — Sus enemigos, ó ému- 
los, le hacen justicia y forman su mayor elogio ellos mismos. 



^•^ 



Tomo.— II 19 



147 



jri 



RELACIONES INTERIORES Y EXTERIORES. 

desdi: hasta 

1829 diübre. 18 D. Agustín Viesca 23 (liebre. 1829 



JUSTICIA. 

,, (liebre. 18 Dr. D. José Manuel He- 
rrera ' 23 diebre. „ 



GUERRA Y MARINA. 
,, diebre. 18 D. Francisco Moctezuma. 23 diebre. „ 

HACIENDA. 
,, diebre. 18 D. Ildefonso Maniau 23 diebre. „ 



SÉPTIMO PERÍODO ADMINISTRATIVO 



TÍTULO SÉPTIMO. 

Desde el 31 de diciembre de 1829 hasta 14 de agosto de 1832. 
El general de división D. Anastasio Bustamante. 



CAPÍTULO I. 

Instalación del gobierno del vicepresidente. 

El general D. Anastasio Bustamante; el vicepresidente 
constitucional de la república, elegido para el segundo pe- 
ríodo administrativo; en una palabra, el general en jefe del 
ejército de reserva, puesto á sus órdenes y con él convertido 
en caudillo de la revolución vencedora de Jalapa, ocupó la 
silla del segundo presidente constitucional, que fué recono- 
cido como tal, dentro y fuera de la república, después de su 
elección, que también fué reconocida y acatada generalmen- 
te. Tomó las riendas de la administración pública en 31 de 
diciembre de 1829. Comenzó á gobernar, olvidáudose de la 



150 

máxima asentada por los sabios, de que violar una constitu- 
ción, aunque sea imperfecta, es hacer un daño mucho mayor 
en sus consecuencias futuras, que cualquier bien presente 
que el infractor se figure alcanzar; porque si se contraría ó 
se olvida la veneración que debe profesarse á las leyes, es 
acostumbrar á la desobediencia á los pueblos, y se da lugar 
¡i que se sospeche de doblez á los que mandan, haciendo que 
para lo sucesivo se desconfíe de cuanto digan y prometan. 

En 1? de enero de 1830, conforme al precepto constitucio- 
nal, abrió el congreso sus sesiones, y el general Bustamante 
siguió ejerciendo el poder ejecutivo. Organizó su ministerio 
del modo siguiente: D. Lúeas Alamán en la secretaría de re- 
laciones interiores y exteriores: D. José Ignacio Espinosa, 
en la de justicia: D. Eafael Mangino, en la de hacienda; y 
D. José Antonio Fació en la de guerra y marina. Quedó eu 
el gobierno del Distrito D. José Ignacio Esteva, quien des- 
pués de algunos días fué reemplazado por D. Francisco Mo- 
linos del Campo, sustituido por D. Agustín Pérez de Lebrija. 
La comandancia general quedó á cargo de D. Felipe Co- 
dal los. 

En los Estados de la federación permaneció por lo pron- 
to el orden establecido y las autoridades constituidas; pero 
después de poco tiempo fueron asomando y dándose á cono- 
cer los efectos de la combinación del plan y engendro de 
Jalapa, principalmente por el contenido del artículo 4? del 
mismo, que quería y autorizaba la destitución de todas aque- 
llas personas que no convenían ni á las miras ni á los inte- 
reses de los vencedores: así es que, legislaturas, gobernado- 
res, y en realidad toda clase de funcionarios públicos, fueron 
objeto de variaciones y trastornos, que á la verdad no podían 
ni pudieron existir sin conmover y agitar el orden social. 

Estallaron casi eu todos los Estados, revoluciones par- 
ciales, dirigidas á la variación de personas, valiéndose unas 
veces del poder físico de la fuerza, y otras, siempre por me- 



151 

dios violentos, de las elecciones que promovían y practica- 
ron con cálculo para verificar los cambios que les convenían. 

Naturalmente resultó de esta conducta el choque y la 
contradicción, que produjeron los más tristes efectos, y que 
causaron gravísimos daños para el país, enervando su mar- 
cha y su prosperidad. 

Sirvió de ejemplo y principio á este modo de obrar, la 
conducta que guardaron los legisladores en el congreso ge- 
neral, y particularmente en el senado, que se mostró siem- 
pre firme apoyo del plan revolucionario de Jalapa, hasta el 
grado de que, estando en favor de él más de dos terceras 
partes de votos, hizo que, á pesar de la oposición de la cá- 
mara de representantes, se declarasejHsío, casi sin discusión, 
el referido pronunciamiento del ejército de reserva, verifica- 
do el día 4 de diciembre, secundado por la guarnición y pue- 
blos de varios Estados, y en la capital de la república el 23 
del referido diciembre, bajo el pretexto de pedir el restable- 
cimiento de la constitución y leyes. 1 

Así, casi á la letra, lo dice el exravagante decreto, dado 
el día 14 de enero de 1830, firmado por D. José Manuel Mo- 
reno, presidente del senado; D. José María Al puche ó In- 
fante, presidente de la cámara de diputados, y por los secre- 
tarios D. Eafael Delgado, senador, y D. Manuel Carbajal, 
diputado. Se sancionó, como era natural, el referido decreto 
por el vicepresidente D. Anastasio Bustamante, dirigiéndolo 
á D. Lúeas Alainán, secretario de relaciones, para su inte- 
ligencia y efectos consiguientes. 

Se dio otro paso notable y avalizado, también legislativo, 
y en apoyo del triunfo de la revolución. Este paso fué otro 
decreto que dice: 

" Primera secretaría de Estado, etc. — El vicepresidente 
" de los Estados Unidos mexicanos, á los habitantes d© la 

1 Documento n&m. 1. 



152 

' república sabed: Que el congreso general ha decretado lo 
' siguiente: — El ciudadano general Vicente Guerrero, tiene 
{ imposibilidad para gobernar la república. — Pedro de, Ocam- 
'2)0, presidente del senado. — Joaquín Cazares y Armas, pre- 
1 sidente de la cámara de diputados. — Rafael Delgado, sena- 
1 dor secretario. — Anastasio Zerecero, diputado secretario. — 
4 Por tanto, mando se imprima, publique, circule y se le dé 
' el debido cumplimiento. — Palacio del gobierno federal en 
' México, á 4 de febrero de 1830. — Anastasio Bustamante. — 
' A D. Lúeas Alamán. — Trascríbolo á vd. para su inteligen- 
' cia y efectos correspondientes. — Dios y libertad. México, 
' febrero 24 de 1830.— Alamán? 1 

Y como á disposición tan notable precedieron algunas 
diligencias y trámites, parece útil y conducente recordar los 
dictámenes respectivos de la comisión, y voto particular en 
la cámara de diputados, que explican lo ocurrido sobreesté 
importante punto en el congreso. Obran en el expediente 
general. 

Los decretos de enero y febrero citados y transcritos, ma- 
nifiestan y convencen en sí mismos, y á su sola y simple lec- 
tura, los principios y la marcha que seguía la administración 
de la época, estableciendo claramente y del modo más ter- 
minante, que su política era la de sojuzgar, bajo todos as- 
pectos, á los vencidos. La consecuencia natural era, por tanto, 
prepararse éstos, y aun promover las combinaciones y mo- 
vimientos que los salvasen, pues que no sólo se tenían por 
vencidos, sino que se creían aun destituidos de toda garantía. 
Tal estado de necesidad produjo empresas, que sieudo 
unas verdaderas reacciones aisladas en su principio, dieron 
por resultado al fin, una agitación casi general en la repú- 
blica, porque no hubo Estado, en aquel tiempo, que no se 
explicase en contra de la política insinuada, y que llegó á 
presentarse sin embozo, con todo el carácter de la injusticia. 
Así fué que por unos, es decir, por los que gobernaban, 



153 

se anularon gobiernos, legislaturas, empleados civiles y mi- 
litares, estableciéndose cuanto convenía á sus miras de se- 
guridad en el poder; y por otros se preparaban fuerzas ca- 
paces de defenderse, y hasta de triunfar, aprovechando las 
circunstancias que creyeron se presentarían necesariamente 
por el -disgusto, bajo un aspecto, y por otro, por mejorar de 
situación; considerando aquella natural tendencia de los hom- 
bres, á aspirar, no solo á variar, sino á mejorar su estado. 

Muchas disputas se promovieron y muchas resistencias 
se vencieron para conseguir que se verificase la reunión del 
congreso general en sus dos cámaras. Estas, opuestas entre 
sí, ofrecían el mayor de los obstáculos; y el espíritu pensa- 
dor preveía las consecuencias fatales que produciría el cho- 
que y desacuerdo de estos cuerpos colegisladores. Al fin ya 
hemos visto que se reunió el congreso general, y entre otros 
actos notables, dieron por resultado sus sesiones las dos dis- 
posiciones que quedan asentadas; acreditándose con estas 
medidas, (pie se buscaba, sin detenerse en los medios, el mo- 
do de justificar y afianzar el levantamiento de Jalapa; aspi- 
rando seguramente á una dominación que se figuraron per- 
petuar, y que en realidad trabajaron para lograrlo. 

Agitándose en el congreso las dos célebres cuestiones 
referidas de los dos decretos, se hicieron valer máximas y 
principios que respectivamente favorecían las ideas de los 
dos bandos opuestos; pero venció sin duda la mayoría, y 
los decretos se dieron en los términos asentados. Fué muy 
bien recibida la opinión y discurso del Sr. Quintana Roo, con 
relación á la imposibilidad del general Guerrero, y por ella 
se reformó el acuerdo del senado, empleándose las solas pa- 
labras de imposibilidad, según dice el decreto, y no como se 
había propuesto por los senadores, la imposibilidad moral, 
como se fijaba en los términos del acuerdo. Oigamos por 
tanto al referido Sr. Quintana, que así se explica: 

" ¿Qué quiere decir imposibilidad moral? ¿Hemos de ha- 
Tono II.— 20 



154 

" cer juez al congreso de la capacidad mental de Guerrero, 
" para complacer al que le ha reemplazado? Y ¿cuál sería en 
" este caso la regla, el modelo que se propondría seguir esta 
" asamblea en semejante calificación! ¿No es este el mismo 
" Guerrero, á quien la nación La colmado de honores; á 
" quien ha declarado benemérito de la patria; á quien, los 
" mismos que hoy pretenden declararlo imbécil, lo exaltaron 
" otras veces hasta compararlo con los más ilustres perso- 
" najes históricos? ¿Desde cuándo ha perdido el uso de la 
" razón? ¿Qué alteración se ha notado en sus facultades mo 
"rales? ¿Qué muestras ha dado de fatuidad? Y ¿cómo se 
" quiere, señores, que los representantes de los Estados Uni- 
" dos Mexicanos pronuncien un fallo semejante, declarando 
" demente al hombre que no lo está en realidad; añadiendo 
" de esta manera á la injusticia, el insulto y la ignominia! 
" Pero ésta recaerá sobre nosotros: sobre nosotros mismos, 
" que hace un año lo nombramos presidente de la república: 
" sobre nueve Estados que le dieron sus sufragios: sobre los 
" otros que han obedecido tranquilamente por ocho meses: 
" sobre el ejército que ha triunfado de los enemigos exte- 
" riores bajo su dominación; y por último, sobre la nación 
" entera, que ha admirado su patriotismo, y confesado sus 
" servicios eminentes. Contentémonos y contentemos al po- 
" der que domina, con decir que Guerrero está imposibilita* 
" do para gobernar, sin meternos en el examen de las causas 
" de semejante imposibilidad." 

En la comisión de la camarade diputados, encargada de 
dar dictamen, opinó este mismo señor diputado del modo 
que queda dicho; y la comisión también opinó de igual mo- 
do, diciendo: "Que se aprobase el acuerdo del senado con 
la supresión de la palabra moral." 1 Los Sres. Farrera, sena- 
dor, y Zerecero, diputado, en sus respectivos discursos, fuu- 

1 Documento núm. 2. 



155 

daron cuanto exigía la materia, para demostrar la injusticia 
del acuerdo. 

Publicadas y ejecutadas las disposiciones referidas, pro- 
dujeron los efectos que debieron esperarse, y que en realidad 
fueron previstos, pero provocados. El disgasto y la alarma 
consiguientes pusieron de manifiesto ante la nación, que re- 
soluciones semejantes eran, como realmente fueron, la ini- 
ciativa y principio de días luctuosos, y de acontecimientos 
y escenas de sangre; porque con semejantes actos se daba 
ser, creces y aumento á la discordia civil. No se mitigaban 
los odios, ni se consultaba á los mutuos intereses. Güelfos 
y gibelinos, obraban siempre en la línea y terreno de parti- 
do. Se abrió, puede decirse, una campaña, y se dio la voz 
de ataque, estableciéndose al mismo tiempo la ofensa y la 
defensa. 



CAPITULO II. 



Rerolucion del Sur de México.— Coalición do Estados. 



El general Guerrero, situado en el rumbo del Sur, y po- 
niendo en acción su influjo y prestigio en aquellos pueblos, 
se colocó al frente de uua revolución que llevó el nombre 
mismo de aquel rumbo. Las funciones de armas, y puede 
decirse, la campaña toda hasta su término, se baila bien des- 
crita por los escritores que me lian precedido, y que llenan- 
do el objeto que se propusieron como historiadores, han en- 
trado en materia, relatando hechos y circunstancias que cier- 
tamente son ajenas de estas Memorias, que no se ocupan, 
según su programa asentado, de otra cosa que de la consig- 



156 

nación de hechos y acontecimientos notables qne sirven para 
la historia; agregando sí, lo qne directa y particularmente 
pertenece á la conducta política del qne esto escribe. 

En el mismo tiempo de la revolución del Sur, fué llamada 
la atención del gobierno general, no solamente por ella, en 
cnanto afectaba la quietud, orden y seguridad interior, sino 
también por lo relativo al exterior. Circularon noticias pro- 
cedentes de Europa y de la Habana, que anunciaban una 
nueva expedición española; pero el tiempo y mejores datos 
disiparon anuncios semejantes, que complicaron la situación 
extraordinariamente. 

No la complicaron menos, sin embargo, y sí á la verdad 
con más fuerza, los proyectos de coalición que inició el Es- 
tado de San Luis Potosí, dando en 13 de enero de 1830 un 
decreto 1 en que se anuncia la unión de dicho Estado y el de 
Guannjuato, invitando á los otros á que se reuniesen para 
sostener las instituciones que regían en la república. Con 
efecto, seis Estados resolvieron formar esa que llamaron coa- 
lición, y convinieron, ó mejor dicho, proyectaron formar en 
la villa de León una junta general, con el fin ó bajo el pre- 
texto de proveer lo conducente y necesario al sostén de las 
instituciones. 

Se comprometió sin duda el estado político de la repú- 
blica con esta ocurrencia, que hacía más difícil el remedio 
de los males públicos que se experimentaban; y en verdad 
no pudo ser más peligrosa la ocurrencia de los Estados que 
se coligaban, no sólo amenazando, sino preparando una for- 
mal separación, cuando en Yucatán y en México se hacían 
más difíciles las circunstancias y se atacaban de diversos mo- 
dos los intereses públicos y los derechos más esenciales y 
sagrados, fomentando la anarquía y la ruina de la nación. 

Los Estados coligados entre sí, y las juntas de oficiales 

1 Documento núm. o. 



157 

y tropa, erigiéndose en cuerpos deliberantes, usurpaban el 
poder nacional, y casi establecían una completa disolución. 

Por el buen sentido público, y por las providencias adop- 
tadas, pudo lograrse que no siguiesen tantos desórdenes; y 
se obtuvo al fin que continuase el orden establecido, se guar- 
dase la unión y marchara el sistema adoptado, conforme en 
todo á la ley fundamental que regía. 

No por esto puede decirse que la república quedó en paz 
y en la marcha ordenada que debía seguir, pues necesario 
es confesar que sucedió lo contrario. Las agitaciones públi- 
cas continuaron, los pronunciamientos á mano armada se 
multiplicaron, y así es que se disolvían congresos, continuan- 
do el plan y marcha de Jalapa, que realmente fué fortificán- 
dose y confirmándose por el congreso de la Unión, dictan- 
do leyes especiales, autorizando con ellas los tumultos y le- 
vantamientos contra las autoridades constituidas. Se crea- 
ron tropas y se pronunciaron también contra las ya creadas, 
y en sus levantamientos pedían unos la destitución de con- 
gresos y gobierno, y otros la remoción de los ministros del 
gobierno general, llegando la confusión y complicación á tal 
grado, que aun se hizo la petición por el Estado de San Luis 
Potosfrpara que el congreso general trasladara su residencia 
de México á otro punto en que se considerase libre para de- 
liberar. No progresó esta idea, y aunque provocó algunas 
discusiones en el congreso y por la prensa, al fin cayó en ol- 
vido. Los acontecimientos de armas se multiplicaron y exal- 
taron, poniendo en el mayor conflicto al gobierno, y causan- 
do gravísimos males á la nación, principalmente cuando ésta 
carecía en lo absoluto de recursos, por haber casi concluido 
con su erario, y estableciéndose, con motivo de la introduc- 
ción de los efectos de algodón, un sistema ruinoso de agio 
y contrabando. 

Entre los movimientos armados, fué notable el plan de D. 
Juan José Oodallos, que así se llamó. Este jefe trató de dar 



158 

un programa y regularizar la revolución; y al efecto publicó 
en once artículos un plan que, con el nombre de sostenedor 
de la soberanía de los Estados, los invitaba también á que for- 
masen una coalición y creaseu un gobierno provisorio, bajo 
el sistema que regía entonces en la república. 1 

Como este nuevo caudillo de la revolución se mostrase 
inteligente y resuelto, puso en cuidado al gobierno de Mé- 
xico, á pesar de que triunfando él sobre los generales Gue- 
rrero y Alvarez, aparecía firme y sostenido. 

Eecorrió Codallos los Estados de Jalisco y Guanajuato, 
disponiendo basta de sus capitales; pero sin embargo, el go- 
bierno general se sobrepuso y se sostuvo contra esta última 
agresión y movimiento armado, que por las cualidades del 
jefe y por las circunstancias públicas, se presentó alarmante 
y casi con toda la opinión en su favor y con auxilios consi- 
derables. 

Al mismo tiempo se hallaban combatidos y agitados otros 
Estados, como el de Oaxaca y México, continuando los de- 
sastres de la guerra civil, hostilizando los pronunciados al 
gobierno, y éste «á ellos; produciendo, como era muy natu- 
ral, víctimas y derramamiento de sangre. Perecieron en el 
Sur, soldados, oficiales y generales, señalándose las acciones 
de Venta-vieja, Texca 2 y Chilpancingo, y causando la muer- 
te de los valientes Armijo y Maullad, (pie sucumbieron á pe- 
sar de su valor, pericia y obstinada resistencia. 

La imprenta, por una parte, y por otra las combinacio- 
nes políticas de los interesados en sostener la oposición al 
gobierno, agitaron fuertemente la opinión pública, y compli- 
caron las circunstancias hasta el grado de hacer que la san- 
gre no sólo corriese en los campos de batalla, sino también 
en los cadalsos, por las ejecuciones de justicia. 

Publicaciones sueltas de la prensa y periódicos estable- 

1 Documento núra. 4. 

2 Documento núm. 5. 



159 

cidos para sostener las respectivas opiniones de los partidos, 
hicieron más y más difícil la posición del país, fomentando 
en realidad una guerra civil armada y casi en campaña, y 
otra en las poblaciones entre los escritores públicos; seña- 
lándose por parte de la administración el periódico oficial 
La Voz de la Patria, El Gladiador; y por la oposición, El 
Correo de la Federación y El Atleta; produciendo necesaria- 
mente esto violento estado, acciones represivas y aun ofen- 
sivas y defensivas, motivando también conspiraciones, y en 
consecuencia prisiones. Se hicieron en efecto éstas, no solo de 
ciudadanos particulares, sino también de algunos represen- 
tantes del pueblo, notándose que se fingían conspiraciones y 
se aparentaban cómplices supuestos para hacer y admitir de- 
nuncios falsos, ofendiéndose por supuesto en toda esta con- 
ducta, la moral, la decencia y la justicia. Se llevó á tal punto 
esta reprobada conducta, que los calabozos que antiguamen- 
te sirvieron al Santo Oficio, los llenaba el gobierno con cons- 
piradores verdaderos y supuestos. No se respetaban las dig- 
nidades, ni los puestos, y eran perseguidos y presos, diputa- 
dos, como ya hemos dicho, generales}' también gobernadores, 
como el de Michoacán D. José Salgado. La guerra civil del 
Sur, y existente ya en otros puntos y en otros Estados como 
los de Oaxaca y Michoacán, progresaba y se hacía con el ma- 
yor encarnizamiento, y en consecuencia, crecía el número de 
víctimas, según hemos visto en TexcayChilpancingo: las ha- 
bía por medio de fingidas conspiraciones, y propiamente va- 
liéndose del vil medio de la traición, como se ve y se acredita 
en el Registro Oficial del día 23 de junio de 1830, que ofrece 
datos y consideraciones en uno y otro sentido: las había tam- 
bién, además de las que producían los ataques y las acciones 
de armas, por las personas que se sacrificaban arbitrariamen- 
te, como el coronel Márquez y D. Joaquín Gárate, que murie- 
ron heroicamente en San Luis Potosí, y el coronel D. Fran- 
cisco Victoria en Puebla, cuya aprehensión y sentencia eje- 



160 

cutada, se calificaron de actos violentos é inhumanos: fueron 
además, acompañados de circunstancias notables, como lo 
es, entre otras, la de habérsele proporcionado la fuga, y des- 
pués aprehenderlo por medio de denuncia y fusilarlo. 

Para que no faltase, según costumbre, la parte de premio 
á la fidelidad al gobierno existente, y para ensalzar á los que 
le sostenían, el congreso de la Unión decretó se diese una 
espada de honor al general D. Nicolás Bravo, y también se 
expidió un decreto en el día 9 de febrero del mismo año, con- 
cediendo escudos y pensiones á los combatientes en la gue- 
rra del Sur. 



CAPITULO III. 

Itlenioria del ministro Fació, y sucesos importantes ele su época. 

El general Fació era el ministro de la guerra. Quién fuese 
este personaje, cuál su carrera y sus servicios, se halla consig- 
nado ya en nuestra historia, y aparece en la Memoria publi- 
cada por él mismo en l?de abril de 1835, referente á los suce- 
sos ocurridos durante su ministerio en México. Se da á cono- 
cer en ella, presentándose al público tal cual fué en sus actos 
ministeriales; pues que mostrándose por una parte descara- 
damente ofensivo al buen nombre de su patria y á sus com- 
patriotas; descubriendo un fondode ingratitud y de falsedad; 
hace, por otra, muy importantes revelaciones sobre personas, 
negocios y sucesos que tuvieron lugar en el gobierno de que 
fué ministro. La Memoria ha circulado con alguna profusión 
en México: los escritores públicos se han hecho cargo de ella, 
y remitiéndome yo á dicho escrito y á los autores que de él 
se han ocupado, hago recuerdo y mención del referido im- 



161 

preso, porque á más de presentarnos bajo el punto de vista 
más propio á este personaje, nos conduce á consignar dos he- 
chos importantes. 

Es el primero, la llegada del general D. Manuel Gómez 
Pedraza al puerto de Veracruz; y el segundo, la acusación 
que el Sr. Quintana Eoo formuló contra el ministro Fació, 
por haber expedido la orden que previno fuese obligado á 
reembarcarse el general Pedraza, por ser contrario su regre- 
so á la tranquilidad de la república. 

Pedraza verificó su vuelta en el mes de octubre del año 
de 1830, bajo la confianza de que, con el plan triunfante de 
constitución y leyes, obtendría la admisión en su patria, co- 
mo consecuencia de las garantías proclamadas. Se equivocó, 
como se equivocaron todos los que creyeron ciertas, de hecho, 
las que solo eran palabras. Se reembarcó por orden expresa 
del gobierno del general Bustamante, expedida por el mi- 
nisterio de la guerra y refrendada por el general Fació. Pu- 
blicó en los Estados Unidos un manifiesto contra el gobier- 
no existente, y explicando la ocurrencia desgraciada, relati- 
va á su persona, por habérsele negado el abrigo en su mismo 
país, y al que había prestado, entre otros muchos y buenos 
servicios, el de haber renunciado, como renunció, en obse- 
quio de la tranquilidad pública, los once votos de las legis- 
laturas que obtuvo para la segunda presidencia constitucio- 
nal de la república. 

Este acto administrativo fué reclamado, y por él mismo, 
acusado el ministro responsable, en los términos enérgicos 
y fundados que se contienen en la acusación presentada el 
día 2 de diciembre de 1830, ante la cámara de representan- 
tes, refiriendo el Sr. diputado Quintana los motivos y prue- 
bas que apoyan y justifican el acto de acusar el hecho arbi- 
trario y atentatorio del ministro Fació; 1 debiendo advertir- 



1 Documento núm. 6. 

Tomo II.— 21 



162 

se que el resultado de la acusación fué, como debía espe- 
rarse, contrario al diputado acusador y favorable al ministro 
acusado. ¡Tal era el influjo del gobierno sobre las cámaras 
y sus resoluciones! Preparó disgustos, persecuciones y ven- 
ganzas contra Quintana Eoo; pero este digno representante 
guardó una conducta verdaderamente catoniana. Lo persi- 
guieron, sacándolo de sus jueces naturales, y negándole las 
defensas; pero siempre firme, triunfó con la ley y la verdad. 



CAPITULO IV. 



Establecimiento del banco de avío, y plan de Ban-agau en Jalisco. 

Antes de que pasemos ¿i hablar de la nueva marcha po- 
lítica y administrativa, que instalado nuevamente el cuerpo 
legislativo en enero de 1831, siguieron las cámaras, de com- 
pleto acuerdo con el gobierno, como lo habían estado desde 
el triunfo del plan de Jalapa, permítaseme refiera una me- 
dida notable que se tomó en la administración de la época 
de que hablamos. Esta medida fué la creación del que se 
llamó banco de avío, indicando que su fin era proteger al- 
gunos objetos de la industria nacional, según lo explica el 
decreto de 16 de octubre de 1830, x Parece que más propia- 
mente debe llamarse medida política que industrial, por- 
que de todo el texto se infiere que se quiso alucinar á los 
mexicanos y distraerlos, aunque con verdadero detrimento 
de la hacienda pública, y en circunstancias muy compro- 
metidas en esta materia importantísima, que pedía mejor 
su arreglo y conservación, y no su complicación, desorden, 
y tal vez dilapidación, como de facto sucedió, pues hablando 

1 Véase Colección de Galván, tomo V, pag. 129. 



163 

en lo general, el tal banco de avío no produjo más que pér- 
didas, cuentas, reclamaciones, litigios, responsabilidades y 
papeles. Esta es la verdadera idea del establecimiento, que 
á la verdad tiene el mérito de haber iniciado el fomento de 
un ramo tan vital, como es la industria nacional, y haberse 
abierto el camino que ojalá se practique y llegue á producir 
los efectos y el término que se indicaba. Afortunadamente 
en su lugar veremos que no se han desatendido en nuestra 
república, los muy interesantesysaludables objetos que abra- 
za el ramo de la industria del país. 

Otro acontecimiento que debe conocerse antes de seguir 
el año de 1831, es el plan del general Barragán en Jalisco, y 
la exposición que dirigió al congreso general en 17 de noviem- 
bre del año de 1830, promoviendo con la mejor intención y por 
medios los más pacíficos, la conciliación y armonía entre los 
mexicanos; procurando contrariar, si uo acabar, los odios y 
el espíritu de partido, que causaban y habían causado los ma- 
yores y lamentables desastres en la república. Decía, pues, 
este general, que esperaba ser oído en momentos sumamente 
críticos, y cuando los partidos opuestos haciéndose entre sí 
la guerra, hostilizaban realmente con ella á la patria: que 
no se debía dejar corriese la nación el peligro y la triste suer- 
te que le preparaban la desunión y encarnizamiento con que 
se conducían los mexicanos, derramando la sangre de sus 
hermanos y consumiendo las fortunas y haberes públicos y 
privados: que ningún interés le conduce al dar el paso que 
ha dado, sino puramente el buscar el bien nacional, y la con- 
solidación del gobierno y del orden común de los mexicanos: 
que no debe atenderse á otro bien y objeto, que á la conser- 
vación y aumento de la autoridad pública: que la situación 
misma del país ponía á la república en el caso de que se di- 
vidan entre perseguidos y perseguidores: que lo mejor y más 
acertado es, aspirar á una concordia nacional, y por eso so 
dirige al supremo jefe de la nación, procurando el logro de 



164 

bien tan inestimable: que con el desorden y la guerra pade- 
cen las artes, la agricultura, el comercio, la hacienda públi- 
ca, la libertad de la prensa, y principalmente la moral, en 
todas sus relaciones: que al dirigir su exposición, lo que con- 
sidera no es lo personal, sino las clases todas de la sociedad, 
y consulta al resorte poderoso de la autoridad, y por lo mis- 
mo propone: " que una junta compuesta de diez y ocho ciu- 
" (ládanos, generalmente conocidos por su ilustración, servi- 
" cios á la patria y confianza á que se han hecho acreedores, 
" los que se nombrarán de entre los gobernadores de los Es- 
" tados, gobernadores de las mitras, y de entre los generales 
" del ejército, y además tres suplentes, á saber: los gober- 
" n adores de Jalisco, Zacatecas, Guanajuato,Michoacán,Ve- 
" racruz y San Luis Potosí; y por suplentes los de Querétaro, 
" Tabasco y Sonora. — Los gobernadores mitrados de Méxi- 
" co, Jalisco, Michoacáu, Puebla, Oaxaca y Yucatán: por 
" suplentes los señores doctores D. Juan Cayetano Portugal, 
<£ D. Luis Mendizábal y D. José María Santiago. — Los ge- 
" nerales D. Anastasio Bustamante, D. Vicente Guerrero, 
" D. Nicolás Bravo, D. Ignacio Kayón, D. Antonio López de 
" Santa- Auna y D. José Segundo Garba jal: suplentes D. 
" Manuel Mier y Terán, D. Luis Cortázar y D. José Fi- 
" gueroa. 

" La junta conciliadora se convocará por el soberano con- 
" greso, y se reunirá en León, ó Lagos, ó Aguascalientes, y 
" se disolverá luego que haya concluido los trabajos de la 
" convocatoria, dirigida á que se dicten medidas conciliador 
" ras que terminen la guerra, y remedien los grandes males 
" que sufre la nación, y se indican en la exposición que está 
" muy distante de ser un pronunciamiento, lo que tan sólo 
" es una petición respetuosa al que representa la soberauía 
" de la nación." 1 

1 Documento núiu. 7. 



165 

Esta es en extracto la exposición, que se verá á la letra 
en la copia que obra en el apéndice de documentos. 

Hubo también iniciativa de conciliación, proponiéndose 
por el ministerio de la guerra una amnistía general en el 
nombre; pero en realidad era una medida para hacer gracia 
á algunas personas que convenía teuer gratas, y castigar á 
otras que se temían y se odiaban; y por lo mismo se com- 
prendían en las muchas excepciones de la propia iniciativa 
dirigida al congreso. 



CAPÍTULO V. 



Aprehensión, juicio 7 muerte del general Guerrero. 

En esos mismos días, llamado ó no el genovés Francisco 
Picaluga, se presentó en México como dueño del bergantín 
Colombo, y sabiendo el gobierno que los pronunciados del 
Sur se servían del expresado bergantín, propiedad, corno he 
dicho, del referido genovés, que siendo capitán usaba de la 
bandera sarda, y bajo el conocimiento en que se hallaba 
la administración, de las buenas relaciones de amistad, y aun 
de un formal ascendiente ó influjo por sus servicios con los 
pronunciados; trató de aprovecharse y valerse de este medio 
para combinar y llevar á efecto las operaciones por la parte 
de mar, con el fin de recobrar el importante punto de Aca- 
pulco. 

Esta combinación, dicen muchos, que fué la directa y ver- 
dadera causa de abrir las negociaciones con Picaluga. Pero 
otros, y no pocos, afirman que se trató y ajustó verdadera- 
mente, la venta de la cabeza del general Guerrero, ofrecien- 
do el precio por ella de cincuenta mil pesos, bajo el aspecto 



166 

de dejar el capitán genovés su buque á las órdenes de la re- 
pública, y quitarlo del servicio de los jefes del Sur. El gene- 
ral Fació, en la página 33 del manifiesto ya citado, 1 y que 
se publicó en París en 1835, al afirmar que pareció exorbitan- 
te tal suma, confiesa paladinamente que el gobierno mexi- 
cano de la época, y de que él era miembro en el departamen- 
to de la guerra, formó un plan sin duda á los fines indicados, 
de comprar el buque á su servicio, para con esta compra ha- 
cer la de la vida del general Guerrero, proporcionando su 
aprehensión y entrega. Parece lógico este discurso. 

La ejecución de toda la trama, que al principio y en su 
origen fué un misterio^ se fué poco á poco presentando como 
un efecto de combinación, y no el resultado de una casua- 
lidad. Así se convence, ad virtiendo que Pical uga no obraba 
por sí solo, sino en combinación y acuerdo con otras perso- 
nas; y por. esto, luego que celebró su contrato con el minis- 
tro Fació, se marchó para Acapulco, ó inmediatamente el 
ministro también hizo marchar de México al puerto de Hua- 
tulco una partida de caballería, á las órdenes del capitán D. 
Miguel González, que era muy á propósito, según datos his- 
tóricos, para lo que se fraguaba. Además, se dispuso que el 
buque mencionado fuese recibido por una escolta de infan- 
tería y dragones, con anterioridad mandada al efecto. 

Esto confirma las vehementes sospechas de la combina- 
ción entre Fació y Pical uga, porque si éste no había esti- 
pulado la entrega del general Guerrero, inútil era cierta- 
mente y del todo desusado el destinar tropas para custo- 
diar un buque que había de anclar á gran distancia. El in- 
tento era desde luego muy meditado y conocido, como se 
advierte reflexionando que el capitán González fué acompa- 
ñado de otro de su clase, D. José María Llaues, fiscal, y del 
subteniente D. Margaiito Gómez, como secretario. ¿Y no 

1 Véase el mismo manifiesto para este hecho y los demás citados. Corre impreso. 



167 

era todo esto para asegurar la presa? Ciertamente sí, y mu- 
cho más se convence esta verdad, advirtiendo, según consta 
del expediente que obra en el ministerio de la guerra, con 
todo lo dicho; así como que no faltó en el bergantín Colom- 
bo ni el papel sellado, que ya iba dispuesto para actuar en 
una causa criminal. 

Mucho se ha cuidado de desfigurar este acontecimiento, 
bajo todos aspectos sensible; pero como él ha sido tan es- 
candaloso y palpable, ha tenido que ceder la astucia y la fic- 
ción á la evidencia de los hechos, y á la convicción que pro- 
duce el raciocinio, fundado en ellos mismos. 

En el mes de enero de 1831, reunidos ya en Acapnlco el 
general Guerrero y Picaluga, que había regresado de Mé- 
xico, dio uu verdadero ósculo de traición á Guerrero, hacién- 
dole un amistoso convite este pérfido genovés, para que pa- 
sase á bordo de su bergantín Oolombo, donde quería mani- 
festarle su aprecio y gratitud por los favores que le había 
dispeusado mientras residió en la bahía del puerto de Aca- 
pulco. Guerrero aceptó una invitación que creyó ser de bue- 
na fe y un acto de lealtad, estimulándole también el apro- 
vechar la oportunidad para obsequiar á D. Manuel Zavala, 
que era el jefe que había enviado el general Barragán, con 
el fin de comunicarle el plan conciliador de 17 de noviembre 
de 1830, que ya queda asentado. Con efecto, el día conveni- 
do, que fué á mediados del referido mes de enero, y en com- 
pañía del administrador de la aduana marítima D. Miguel 
Cruz, de D. Manuel Primo Tapia, y del expresado primer ayu- 
dante D. Manuel Zavala, concurrió Guerrero á la mesa y con- 
vite á que era llamado. Comieron, en la apariencia, con la ma- 
yor cordialidad, hasta el extremo de haberse brindado por la 
amistad y manifestádose interés por aquel mismo que era ya 
vendido, y se iba á entregar á los que lo esperaban en Hua- 
tulco. Al concluir se levantó el ancla al bergantín, y se dio 
á la vela con dirección á las costas de Oaxaca. En este mis- 



168 

mo momento la tripulación apareció armada, haciendo prisio- 
neros á los convidados, sin decir ni explicar cosa ni palabra 
alguna. Así llegaron conducidos basta el puerto de Huatul- 
co, arribando en la mañana del 25 de enero de 1831. 

¡Qué oportunidad! El capitán González se presenta en 
el acto, y dispone que inmediatamente pasen á bordo del Co- 
lombo el fiscal y el secretario que tenía preparados, para ful- 
minar el proceso contra el general Guerrero. Se levantó efec- 
tivamente una sumaria averiguación, titulándola así: "con- 
tra el general D. Vicente Guerrero y socios, por el delito de 
conspiración." Y semejantes actuaciones se publicaron im- 
presas en Oaxaca, en 25 páginas, en la imprenta del gobier- 
no del Estado. 

Grande fué la alegría y extraordinario el entusiasmo de 
los enemigos del general Guerrero, que había sido víctima 
de su buena fe, y en realidad de una traición. 

En proporción de los festejos y solemnidades, eran las 
mentiras, siendo éstas tales, que en el mismo periódico oficial 
llamado El Registro, se fingieron ocurrencias y circunstan- 
cias verdaderamente inventadas, para confundir y ofuscar 
lo cierto, que por más que se ha querido desfigurar, el tiem- 
po y la verdad que siempre triunfan, han sancionado que la 
muerte del general D. Vicente Guerrero, fué un efecto ne- 
cesario de las combinaciones, ó mejor dicho, de la traición 
fraguada en México y Acapulco, y consumada en el puerto 
repetido de Santa Cruz Huatulco. ¿Qué quería decir la an- 
ticipada habilitación de fiscal, secretario y hasta de papel? 
¡Esto sí es escandaloso, denigrante á la nación, y bajo todos 
aspectos contrario á la moralidad de los pueblos! 

Conducidos á la ciudad de Oaxaca los presos, los recibió 
el coronel D. Francisco García Conde, comandaute general 
de aquel Estado: los consignó, como á su fiscal, al teniente 
coronel D. Nicolás Ooudelle, que en público era reputado 
por enemigo del general preso. Se le encerró cruelmente, y 



169 

se le trató con el mayor rigor en todo el tiempo de la prisión 
á la muerte, que serían diez ó doce días. 

La causa, como queda dicho, fué impresa y publicada gu- 
bernativamente, y por lo mismo ella es el mejor documento 
y la más irrefragable prueba de que no había delito, sino 
venganza en unos y perfidia en otros: así lo testifican los 
que fueron, examinados como testigos, y así también lo po- 
nen de manifiesto las actuaciones mismas que en seguida se 
copian como principales, sirviendo para que se juzgue por 
los contemporáneos y por la posteridad, y para que recaiga 
el severo ó imparcial juicio de la historia. 



PEDIMENTO FISCAL. 

Número 3. 



u Nicolás Oondelle, teniente coronel de ejército y sargen- 
" to mayor del 4? batallón permanente: 

" Vistas las declaraciones, cargos y confrontaciones con- 
" tra Vicente Guerrero, me es preciso, por las circunstancias 
" que concurren en este individuo, explanar mi opinión con 
" respecto á los crímenes de que se le han hecho cargos, y 
" por los cuales debe aplicársele el castigo. Entro, pues, en 
" materia. 

" Este proceso está formado con los documentos que el 
" reo tiene reconocidos y confesado ser suyos: bastaría esto 
" para condenarlo; pero si se cree que no es suficiente, me 
" remito á los hechos públicos que toda la nación ha visto. 
" Vicente Guerrero fué aprehendido en el puerto de Hua- 
" tulco, perteneciente á este Estado y procedente del de Aca- 
" pulco; es decir, del cuartel general de los facciosos: en él se 

Tomo II.— 22 



170 

" hallaba, y se hallaba haciendo por sostener la revolución, 
" después de haber sido derrotado en la batalla de Chilpan- 
" cingo. Dígalo si no la confesión del reo, que tiene dada á 
" fojas 9 y 10, y la de fojas Gü hasta 70, en las cuales no niega 
" y sí asegura terminantemente que comisionó al Sr. D. Ma- 
" nuel Primo Tapia para que se embarcase en el bergantín 
" sardo Oolombo, y ocurriese á Zacatilla por un surtido de 
" maíz y otros víveres para los sublevados de Acapulco; 
" de consiguiente, con solo este hecho está condenado por 
" la ley 1?, tít. 7, libro 12 de la Novísima Kecopilación que 
" habla sobre traidores. Vicente Guerrero ha dado impulso 
" á la revolución, dando facultades para conceder empleos, 
u y concediéndolos por sí: y aunque dice que tales órdenes 
" las ha dado porque después de puestas se las han hecho 
"¿ir mar, es necia á todas luces esta disculpa, pues hallán- 
" dose en la sierra como él tiene dicho, y que allí le manda- 
" ban á firmar los documentos que querían, ¿quién le habría 
" impedido internarse en ella sin riesgo de ser atropellado 
" por los jefes que forjaban las órdenes? Nadie, segura- 
" mente. Vicente Guerrero ha dado órdenes para que los 
" hombres que nombraba para el fin de levantar gente, dis- 
" pusiesen de los productos de las rentas de la república, y 
" de los sujetos que sostenían al supremo gobierno, según 
" hicieron en Texca y Acapulco; y para colmo de maldades 
" hay sospechas vehementes que ha pedido dinero para se- 
" guir la guerra contra el supremo gobierno, como consta en 
" esta causa á fojas 68, asegurando su pago con las proviu- 
" cias ó territorios de Texas. Vicente Guerrero se ha sus- 
" traído abiertamente de la obediencia que se le debe á un 
" gobierno establecido. Vicente Guerrero, á fuerza de armas, 
" ha faltado á la soberanía nacional, atacando abiertamente 
" y con fuerza armada lo dispuesto por ella; es decir, el ha- 
" berlo quitado legalmente de la presidencia de la repúbli- 
" ca, y conseguir con la guerra reponerse en ella. Vicente 



171 

" Guerrero ha sublevado á los pueblos contra el soberano de 
" la nación. Vicente Guerrero, en fin, ha sido la causado la 
" sangre que ha corrido en el territorio mexicano. 

" Y con los hechos públicos que acabo de indicar, ¿no 
" será bastante á convencer el ánimo para ful lar con arreglo 
" á la lev ? ¿Podrá creerse que invocando todos los facciosos 
u el nombre de Guerrero, éste no supiese que el soberano de 
" la nación lo había depuesto del mando supremo, cuando 
t* confiesa que anduvo en todas direcciones por los princi- 
" pales teatros de la revolución? ¿ Es creible que obrase por 
" fuerza un hombre que, después de saber las intenciones 
" benéficas del actual gobierno, manifestadas por un comi- 
" sionado suyo, se presentase en la lid en la batalla de Chil- 
" pancingo? ¿Podrá creerse que Vicente Guerrero obraba 
" siquiera indiferentemente en la revolución promovida por 
" su persona, cuando si así hubiera sido se habría podido 
" estar oculto en la misma sierra, sin tener que andar con 
" los que invocaban su nombre? Es, pues, constante que no, 
" y es también constante que sus hechos criminales se hallan 
" marcados públicamente en todos los ángulos de la repú- 
" blicn. ¡Víctimas inmoladas en los patíbulos y campos de 
" batalla! Hablad, desempeñad el cargo de fiscal que pesa 
" sobre mí, y entonces el hombre sensato, el de bien que ha 
" perdido su fortuna, la viuda, el huérfano, y en fin, la culta 
" Europa me dispensarán el honor de creerme justo. Yo, por 
" tanto, concluyo, por la nación, á que el criminal Vicente 
" Guerrero sea pasado por las armas, con arreglo á la ley de 
" 27 de septiembre de 1823, y el tratado 8?, título 10, ar- 
" tículos 26 y 27 de las ordenanzas del ejército. — Oaxaca, 10 
" de febrero de 1831. — Nicolás Condelle." 



172 



DECLARACIÓN PREPARATORIA 

Número i. 

" Inmediatamente en el puerto de Santa Cruz Huatulco, 
á bordo del bergantín Ooloinbo, en el citado día, mes y año 
(enero 25 de 1831), en la cámara de dicho bergantín, el ex- 
presado señor fiscal, teniendo presente al Éxmo. Sr. general 
D. Vicente Guerrero, le manifestó ó interrogó si ofrecía de- 
cir verdad en lo que fuere preguntado, y dijo: sí ofrezco: y ha- 
biéndolo sido por su nombre, edad, estado y empleo, dijo: lla- 
marse como queda dicho; de edad de cuarenta y siete años; 
casado; su empleo, general de división de la república mexi- 
cana. Preguntado cómo ha venido á dar á este punto, dice: 
que habiendo despachado á su comisionado por un poco de 
maíz y otras semillas en este mismo buque, al rumbo de Za- 
catilla, al darle las instrucciones al comisionado, respondió 
el capitán de este buque, D. Francisco Pical uga, con una in- 
vitativa al declarante para ir á tomar la sopa á bordo, á lo 
que condescendió movido de la antigua amistad qne han 
profesado; y que estando á bordo, después de haber almor- 
zado, al despedirse de su amigo Picaluga, fué sorprendido 
por varios sujetos, de quienes sólo conoció á D. José Meu- 
goy, oficial de cívicos de Acapnlco, y á un tal Eico, guarda 
del mismo puerto, ignorando quiénes fueran los demás. Que 
inmediatamente fué recibido por éstos de orden del mismo 
Picaluga, y puesto en la cámara de dicho buque, donde se 
halla preso. Preguntado ¿qué fuerzas hay en el rumbo del 
Sur y en Acapulco, y qué jefes las mandan? dice: que á su 
salida dejó eu la fortaleza de Acapulco, sólo de la costa chi- 
ca, 180 hombres que presentó el teuieute coronel Bruno, y 



173 

estos se hallaban al mando <le Fabián Morales, comandante 
de la plaza: que la fuerza del rumbo del Sur, ignora su nú- 
mero, á causa de que habiendo marchado sobre Chilpancin- 
go 2,000 hombres, en la retirada que hicieron para sus pun- 
tos, ya, no pudo saber qué número reuniría el Sr. Alvarez. 
Preguntado: qué motivo ha tenido para que habiendo dejado 
á la resolución de las cámaras su asunto, haya tomado las 
armas para contrariar al gobierno, dice: que por la persecu- 
ción horrorosa que observó, bien en los papeles públicos, 
como en la aproximación de tropas, en persecución de su 
persona, hacia, su finca en Tierra Colorada, en donde se ha- 
llaba tranquilamente, tuvo que marcharse para la Tierra Ca- 
liente, sólo á la defensa de su persona; y observando que 
continuaba la persecución, tuvo que alarmarse, reuniéndose 
á Codal los, que ya ocupaba la Tierra Caliente, y consecuti- 
vamente fueron sucediendo las cosas que son públicas. Pre- 
guntado: por qué ha tratado de sublevar á los indígenas 
contra la gente de razón, según consta de documentos que 
existen en el gobierno, exhortándolos á la desolación y la 
sangre, dice: que enteramente desconoce esta pregunta cu- 
yos fundamentos jamás han estado en su modo de pensar, 
y lejos de eso, los ha inducido desde la época del año de 10 
á hacerse independientes de la dominación española» Pre- 
guntado qué comisión ó empleos tienen por él D. Manuel 
Primo Tapia, D. Manuel Zavala, y paisanos D. Miguel de 
la Cruz y Atie, de nación china, dijo: (pie empleo ninguno 
tienen por él; que comisión no la tenía más que D. Manuel 
Primo Tapia, con el fiu de ocurrirá Zacutula por un surtido 
de maíz, en el mencionado buque, á cuya coaiisióu lo man- 
daba como padre á un hijo, en virtud de que su crianza y edu- 
cación le eran debidas al declarante, y que los demás sujetos 
no se empleaban en comisión alguna, á no ser D. Miguel de 
la Cruz, que en la toma de Acapulco le encargó de la admi- 
nistración de rentas unidas de aquel punto, por ser el único 



174 

sujeto capaz que allí se halló. Preguntado: con qué fin le 
dio en el barco á D. Manuel Tapia unas firmas en blanco 
que se recogieron en el acto de su sorpresa, dice: que de es- 
tas llevaba una con el fin de dar parte al Sr. Salgado de la 
comisión que llevaba, y las otras para que si se le ofrecía 
alguna recomendación á su nombre, para algunos de sus 
amigos, lo pudiese hacer: que la cansa porque no se pusie- 
ron antes, fué la escasez del tiempo, que solo le permitió esta 
operación. Preguntado: si tiene algo que añadir ó quitar á 
lo que lleva expuesto, dice que no, y que todo es la verdad, 
en lo que se afirma y ratifica; y leída que le fué esta su de- 
claración, la firmó con dicho señor fiscal y el presente secre- 
tario. — José María Llanes. — Vicente Guerrero. — Ante mí, 
Margarito Gómez. 



CONFESIÓN CON CARGOS. 

Número 2. 



A los ocho días de dicho mes y año, con asistencia de mí 
el secretario, pasó al convento de Santo Domingo el señor 
juez fiscal, para poder seguir las actuaciones que en la no- 
che anterior se paralizaron por indisposición del reo, á quien 
teniéndolo presente le fué preguntado: con qué derecho se 
puso á la cabeza de la revolución de la Acordada, para so- 
bre las ruinas de la nación y de los intereses de los particu- 
lares, erigirse él mismo presidente: dijo que esa revolución 
fué promovida por el general Santa-Auna, y que en el mis- 
mo día que iba á darse la voz en Jalapa ó Veracruz, tuvo 
carta el declarante de un particular, que inmediatamente 
pasó á mostrársela al Sr. Victoria, haciéndole ver que se iba 
á tomar su nombre, y que esto pasó delante del Sr. Velasco, 



175 

quien no hizo aprecio de este aviso: que aunque le fueron á 
invitar varios individuos armados para que se pusiese á la 
cabeza de dicha revolución, á nombre del conde de la Cade- 
na, con quien nunca ha tenido el más leve conocimiento, se 
excusó de ello por hallarse enfermo de calentura, y no tener 
conocimiento de nada de ello; y que si verificó su venida á 
México, fue al llamado del supremo gobierno, quien le orde- 
nó se encargase del ministerio de la guerra. Eecon venido, 
cómo dice no se halló en los sucesos de la Acordada, cuando 
es público á toda la nación que la mañana del 4 de diciem- 
bre del año de 1828, se hallaba eu el punto de la cindadela, 
y que tanto los sublevados de este punto, como de los de- 
más que existían en la capital, voceaban su nombre para á 
la sombra de él poder cometer todos los atentados que son 
demasiado públicos; dijo que el día que se le cita s°i hallaba 
en el pueblo de Sau Nicolás, eu compañía del general Ve- 
lázquez, que un día antes había estado en el punto de la ciu- 
dadela, de donde mandó un recado al Sr. general Pedraza, 
con el objeto de que se suspendiese el fuego; pero habiendo 
contestado el expresado Sr. Pedraza que ya era tarde, se se- 
paró de dicho punto y se fué por Ixtapalapa á la hacienda 
de la Compañía. Preguntado: cómo después de declarado 
por las cámaras, separado de la presidencia, ha querido, con- 
tra esta ley, reponerse á fuerza de armas, dijo: que muy lejos 
ha estado de eso, porque al separarse de las tropas que sacó 
de México, supo en las inmediaciones de Santa Clara que ya 
se había pronunciado aquella capital por el plau de Jalapa: 
que entonces resolvió retirarse á su casa, desde donde dio 
parte á las cámaras, de su resolucióu, y que hasta al cabo 
de muchos días solo recibió el recibo del Sr. Alamán y una 
carta particular, en que le decía que le parecía bien su reso- 
lución. Preguntado: cómo ha dado facultades para conceder, 
y ha concedido empleos, abrogándose las facultades del eje- 
cutivo que no ejercía, dijo: que de resulta de que se hallaba 



176 

al lado de unos jefes, que si no firmaba lo que ellos querían, 
trataban de faltarle, y como no tenía más apoyo para exis- 
tir, que era estar en las tierras de la costa, esa fué la causa 
de proponer las comisiones de que se Lace mención; y como 
hasta entonces el gobierno de la nación no lo había llamado 
ni como jefe, ni como subalterno, ni como ciudadano, tenía 
que sufrir y hacer cuanto aquellos señores querían. Pregun- 
tado: cómo ha dado órdenes para tomar los intereses nacio- 
nales, y no alcanzando éstos, los de todos los particulares 
que obedecían al gobierno, graduándolos delincuentes, atro- 
pellando la constitución federal, que prohibe para siempre 
la confiscación de bienes, dijo: que cuando se ofrecía dar al- 
guna orden, que dichos señores le exigían, lo primero que 
le presentaban, si les convenía, eran las adiciones del plan 
del Sr. Codallos, el cual, en uno de sus artículos decía: "que 
se dispusiese de los bienes de los particulares" pero el que 
declara tuvo gran cnidadoque en las inmediaciones en donde 
se hallaba, no se verificara. Preguntado: cómo tenía armas 
ocultas en su casa, si no es porque su ánimo fué siempre re- 
volucionar para elevarse por sí propio, dijo: que eran unos 
veinte fusiles viejos, que desde el año de la independencia 
se le habían quedado al ayuntamiento, á quien se los dio 
para sus milicias; que cuando ya no los necesitaban los guar- 
daban en un cuarto de la casa de quien habla; que ni auu 
sabía si existían dichas armas. Eecon venido: cómo dice que 
no sabía que tales armas existían en su casa, cuando consta 
en un párrafo de la carta escrita al alcalde de Sochipala, de 
fecha 25 de marzo de 1830, en que le dice que si tiene algu- 
nos hijos de confianza, que vayan á TixthLá ver á su fami- 
lia, y saquen los fusiles que puedan, de los que hay en ella, 
y se los traigan á Palacios, pero que sea con la mayor reser- 
va, dijo: que la mañana que fué despachado de Sirándaro 
por Codallos, al irse, le exigió tal carta Palacios, diciendo 
que allí había visto las armas, como que vivió eu la misma 



177 

casa, cuando el que declara vivía en México. Preguntado: 
cómo constando en su declaración que acaba de leérsele, que 
hallándose Oodallos ocupando la Tierra Caliente se reunió á 
él, cuando debió saber que los planes del mencionado Coda- 
líos eran contrarios en todo, y opuestos á lo dispuesto y acor- 
dado por el supremo gobierno, á quien debió obedecer, dijo: 
que iba fugitivo y escaso absolutamente de todos recursos, 
y que hasta aquella fecha no sabía si las cámaras y el congre- 
so habían dado por bueno el plan de Jalapa, y particular- 
mente cuando el gobierno no le daba ninguna orden, ni lo 
llamaba como un subdito que era de él, en caso de que ya 
hubiera estado establecido por las cámaras; que ese era el 
motivo por que huía y buscaba auxilio el declarante. Pre- 
guntado: cómo dice en su declaración haber tomado las ar- 
mas sólo por la persecución horrorosa que dice había obser- 
vado en los papeles, como la aproximación de las tropas 
contra su persona, cuando marchó á la Tierra Caliente sólo 
á la defensa de ella; cuando pudo haberse dirigido al supre- 
mo gobierno para evitar esa persecución que supuso, y cuan- 
do ni por la defensa de su persona le es permitido á nadie el 
derecho de insurreccionar, dijo: que es verdad que cuando 
un gobierno está ya establecido y aprobado por las cámaras, 
y dado á reconocer, es delincuente el que se alarma contra 
él; pero que iguorando, como lleva dicho, si ya estaba apro- 
bado, tomó ese partido, para ver si de este modo escapaba, 
ínterin tenía alguna resolución de las cámaras, á quienes ha- 
bía ocurrido; y que no queda ni la más leve duda en su per- 
secución, cuando le habían seguido hasta la mina de Eivera, 
como lo tiene ya manifestado, y aun cuando observó los pro- 
cederes del Sr. D. Juan Codallos, se fué para la costa, en 
donde todavía no había revolución; pero que desgraciada- 
mente á su llegada, ya supo en Teipa que el Sr. Alvarez 
estaba reuniendo todas las tropas de la costa, y con esta no- 
ticia se fué á la sierra de Piedra Pintada, en donde perma- 

Tomo II.— 23 



178 

necio desde fines de inarzo hasta octubre, distaute más de 
cuarenta leguas, de donde hacía sus correrías el Sr. D.Juan. 
Preguntado: corno ó por qué teniendo el recelo insinuado en 
la anterior pregunta, no se fugó, ó aseguró su persona en cual- 
quiera otra parte ó lugar, en el que juzgase hallarse seguro, 
y no que tomando correlaciones con aquellos corifeos que 
ocupaban la Tierra Caliente, se reunió á ellos para más ase- 
gurar sus conocimientos contra el supremo gobierno al que 
debió en un todo sujetarse, dijo: que la hambre y la necesidad 
le hicieron aproximarse ó indagar también si Codallos había 
entrado en relaciones con el congreso ó alguna otra autori- 
dad, y por haberse frustrado estas esperanzas, tomó la reso- 
lución de irse á la costa, como dijo antes. Reconvenido: có- 
mo en las anteriores preguntas niega el tener parte en la 
revolución del Sur, cuando en las cartas y documentos que 
se le han leído, se le encuentran noticias tanto en lo particu- 
lar como oficiales, que da á Santa María, González y Bruno, 
dijo: que eran las mismas que le daba el Sr. Alvarez, y que 
no más le mandaba las cartas que él necesitaba para que las 
firmara el declarante, y que solo con este objeto tenía pues- 
to un oficial á su lado. Vuelto á reconvenir: cómo dice que 
se estuvo separado de él, el mes de marzo hasta octubre, 
cuando todos los documentos que aparecen firmados por él, 
son con las fechas en que dice se hallaba en la sierra, dijo: 
que á la sierra le mandó Alvarez los documentos que firmó, 
y son de los que se le habla. Preguntado: cómo constando 
en su declaración que las firmas que le dio en blanco á D. 
Manuel Primo Tapia, solo fueron con el fin de dar parte al 
faccioso Salgado, de la comisión que llevaba el expresado 
Tapia, cuando de autos consta que el objeto con que lo hizo 
fué el de asegurarse ó imponerse de la fuerza con que con- 
taba, así dicho Salgado, como Codallos y Moutesdeoca, dijo: 
que no fué otro el objeto de las firmas en blanco, más que el 
de que tiene dicho autes, que uno para que supiera Salgado 



179 

que estaba allí el buque, por si mandara algunas semillas, 
como antes tenía ofrecido al Sr. Alvarez; que no podía pre- 
venirle antes nada, con respecto al Sr. Montesdeoca, cuando 
sabía el declarante que un día antes había llegado á Teipan, 
como igualmente el que se estaba carteando con el supremo 
gobierno. Reconvenido: cómo dice en una de sus respuestas 
anteriores que el supremo gobierno jamás lo invitó, ni lo lla- 
mó por conducto ninguno, cuando el señor diputado Primo 
Tapia se llegó á su persoua para proporcionarle, á nombre 
del supremo gobierno, que dejando las armas, saliese de la 
república, eligiendo el punto donde quisiera situar su resi- 
dencia, pagándole en él sus sueldos y costeándole su tras- 
porte, no adoptó tau benéfica propuesta, y sí se opuso á ella, 
«ontinuando la guerra, dijo: que poco antes que marchara 
Alvarez á ChilpauGingo, llegó el Sr. Tapia, y como el Sr. Al- 
varez es quien manda las armas, tuvo que mandarle el do- 
cumento que traía Tapia, á ver cuál era su resolución, hasta 
al cabo de días, que no tiene presente, dijo: que fuera el de- 
clarante con Tapia para que le contestara, y qne cuando el 
declarante y Tapia llegaron á la hacienda de Buenavista, 
que era donde los citaba Alvarez, ya había salido para Chil- 
pancingo que está muy cerca, y que por el extravío que pa- 
deció el Sr. Alvarez ya no se pudo contestar. Preguntado: 
cómo no pudiendo negar hallarse declarado por imposibili- 
tado de desempeñar las altas funciones del poder ejecutivo 
de la república, trató y ha tratado de oponerse á esta reso- 
lución, haciendo fuerzas contra dicha declaración, que fué 
hecha por la soberanía nacional, dijo: que nunca se ha opues- 
to, aun no sabiendo que había semejante declaración; que 
nunca fué su ánimo, lo prueba que las tropas que sacó de 
México las mandó de Sochapa, y que lo que temía y ha temi- 
do ha sido la persecución de que ya ha hablado. Reconveni- 
do: cómo niega en lo absoluto haber acaudillado la revolu- 
ción, cuando en todas las acciones dadas en el Sur, aparece 



180 

como el principal de todas ellas, como igualmente su firma 
en todas las proclamas y documentos que le tienen mani- 
festados, dijo: que es verdad que los documentos los ba fir- 
mado, segúu se lo ha exigido D. Juan; pero que no ha te- 
nido conocimiento ninguno de las acciones, ni de parar tro- 
pa, ni el más mínimo en ellas; que una de las proclamas 
fué mandada de México al Sr. Alvarez para que la circulara, 
como lo verificó, siendo una de ellas la que se le ha leído. 
Vuelto á reconvenir: cómo ha dicho que por hallarse al lado 
de uuos jefes que, si no firmaba lo que ellos querían, trata- 
ban de faltarle, cuando también tiene declarado que á la 
sierra le mandaba Alvarez los documentos que debía firmar, 
en cuyo lugar no estaba al lado de ninguno de ellos, dijo: que 
aunque estaba en la sierra, siempre se hallaba álavistadeuna 
partida inmediata, que allí tenía D. Juan, al cargo de un tal 
Navarrete, y que éste estaba á la mira de sus movimientos. 
Preguntado: por qué después de dada la batalla de Texca, 
mandó arrestar, para que fuesen fusilados, á los oficiales de 
la división del señor general Armijo, que marchaban bajo 
el seguro dado por Alvarez y capitulación hecha de que se 
les salvaría la vida y conservarían sus equipajes, dijo: que 
absolutamente se metió en nada de lo que se le pregunta, 
porque ni mandaba, ni tenía partida que haber mandado, 
como lo podrá acreditar el oficial Navarro, que dicen está 
prisionero en Ohilpancingo. Preguntado: por qué habiendo 
estipulado que la guarnición de Acapulco saldría con armas 
y vestuario, siendo libres de quedarse con él los soldados que 
quisiesen, viendo que ninguno se acomodaba á su partido, no 
sólo los despojó de las armas y vestuario, sino que cometió 
la inhumanidad de hacerlos marchar casi desnudos, sufriendo 
la inclemencia del clima, vergüenza y desabrigo, hasta los 
puntos donde encontraron tropas del supremo. gobierno, á 
las que se reunieron, siendo esto causa de haber desarrolla- 
do su furor dichos soldados en la acción de Teloloapan, dijo: 



181 

que viniendo de la sierra alcanzó á D.Juan Al varez en el pun- 
to de las Cruces, y allí le manifestó que sus jefes, oficiales y 
tropa estaban muy irritados contra los capitulados de Aca- 
pulco, porque al pie de dicho punto habíau encontrado dos sol- 
dados muertos del Sr. Alvarez; que de resultas de eso estaban 
queriendo sus soldados, como en número de doscientos, que- 
darse eu el mismo punto donde estaban los muertos, poner- 
se de emboscada y destrozar allí á los que tenían que salir 
de Acapulco, capitulados: que entonces le manifestó el de- 
clarante al Sr. Alvarez, que de ningún modo consintiese se- 
mejante cosa, que no le bacía ningún honor; y que entonces 
le dijo el Sr. Alvarez que protestaba que las armas no se las 
llevarían: que Alvarez siguió su marcha para Acapulco á la 
cabeza de su división, y en la entrada hizo alto y mandó 
llamar al que habla, y le dijo que lo hablase á la tropa que 
tenía que salir del castillo: llegó Alvarez al frente del casti- 
llo y á la cabeza de su división, y volvió íl llamar al expo- 
nente, y le dijo que ya iba saliendo la tropa del castillo, que 
la mandara llamar y que formase al frente de él: que así lo 
verificó, y luego que la formó le habló á la tropa en voz alta, 
para que lo oyeran aun las tropas de Alvarez, para que se 
les quitara la incomodidad: allí usé de la voz soldados, ¿me 
conocen? todos respondieron que sí, y les dijo el declarante: 
á ustedes no les conviene llevar las armas: ¿quieren dejar- 
las? Todos á una voz dijeron que sí, y solo un sargento le 
dijo, que sí quería que los sargentos llevaran sus armas, y 
los demás dijeron que no, que ninguno: que entonces se arri- 
mó el Sr. Alvarez á donde estaban los oficiales y la tropa 
tendida, y dijo que si dejaban las armas era porque en todas 
sus partes había faltado Barbabosa á la capitulación: que 
había sacado todos los víveres del castillo, que los había ven- 
dido y regalado en la población, y que había dado cuarenta 
fusiles á unos acapulqueños; y que no hubo tal de quitarle 
á nadie ropa, ni salidos á alcanzar, pues aun les dio escolta 



182 

que mandaba el mismo Navarro, que deja dicho, quien fué 
mandado por el Sr. Alvarez. Preguntado: por quó habiendo 
venido á la cabeza de una división á las inmediaciones de 
Chilpancingo, á batirse con la del ejército nacional, fué cau- 
sa para que pereciesen centenares de hombres, de lo que ha 
resultado la ruina de sus familias; y á la vez á los que le 
seguían los estuvo alucinando con hacerles creer la legitimi- 
dad de su presidencia, insinuándoles al efecto que México y 
Puebla lo reconocían por tal, hasta el grado de manchar la 
opinión del Exmo. Sr. D. Nicolás Bravo, con insinuarles que 
se hallaba de acuerdo con él, y que sólo hacía una resisten- 
cia aparente, hasta dejarlo entrar sin tropiezo alguno hasta 
la capital de la federación, dijo: que no fué á la cabeza de la 
división : que el que anda á la cabeza de la división es Alva- 
rez: que el haber venido á alcanzar á dicho Alvarez, fué por- 
que tenía que contestar al gobierno sobre la comisión que 
para ellos había llevado Tapia, y que nunca ha usado de la 
expresión de legitimidad de presidente, ni menos podría de- 
cir que México y Puebla lo reconocían, y que en ninguna 
parte le habló á la tropa, y mucho menos que estaba de 
acuerdo con el Sr. Bravo. Becon venido: cómo niega estuvo 
en la acción de Chilpancingo, cuando en los primeros partes 
dados por el Exmo. Sr. general D. Nicolás Bravo al supremo 
gobierno, aparece que él venía mandando toda la división, 
pues los mismos prisioneros así lo declararon al expresado 
Sr. general Bravo, dijo: que no es cierto que él hubiese ido 
mandando la división; y que si no ; sobre el archivo que le 
tomaron á Alvarez, á ver si hay alguna orden del que de- 
clara: que ese día de la acción se salió muy temprano, como 
que no tenía que mandar allí, y fué á hablar con un paisano 
suyo sobre el asunto de una deuda, en donde supo que Al- 
varez había sido derrotado y disperso, y de ahí resultó que 
se fué. Preguntado: cómo ha pensado enajenar parte del te- 
rritorio de la república, ofreciéndolo á Zavala y Poiusset, en 



183 

pago de dinero para continuar la revolución, como consta 
del documento que obra á fojas 140 y 141, dijo: que absolu- 
tamente esta pregunta la desconoces: que con ninguno ha 
tenido contestación acerca de semejante asunto. Pregunta- 
do: si tiene alguna cosa que añadir ó quitar á cuanto tiene 
expuesto, dijo que no, y que todo es la verdad, en que se 
afirmó y ratificó, leída que le fué esta su declaración, la que 
firmó con dicho señor fiscal y presente secretario. — Nicolás 
Condelle. — Vicente Guerrero. — Juan Ricoy, secretario. 



DICTAMEN DEL ASESOR. 
Número 4. 



Señor teniente coronel y comandante general de las ar- 
mas de este Estado: 

Aun cuando el jefe fiscal, en la conclusión de su pedi- 
mento, no lo fundase en la razón que vierte, de que los tes- 
tigos que han informado en este sumario, sus dichos ó depo- 
siciones no se han dirigido más que á identificar la persona 
del reo, pues de los documentos que obran en autos, apare- 
ce suficientemente justificado y comprobado el grave, gra- 
vísimo crimen del delito de lesa-nación que ha cometido; 
bastaría, para conformarse con su pedimento, el decreto que 
cita, y que siendo su conteuido tan notorio como constante, 
mediante á que en virtud de lo que conoce de lo actuado, 
que la práctica de ratificaciones y careos son inútiles é in- 
necesarios, mediaute á que teniendo confesado ser de su puño 
y letra los documentos que lo convencen de sus crímenes; 
soy por lo tanto de concepto, el deber de V. S. declarar, ser 
de omitirse la práctica de esta ritualidad, y en su consecuen- 



184 

cia disponer vuelva la causa al fiscal, á efecto de que proceda 
á la entrega de ella al oficial defensor, para los fines que son 
consiguientes, aunque sí bajo la indispensable y necesaria cir- 
cunstancia, de deber formar su defensa en la misma coman- 
dancia general, mediante a que pudiendo suceder un extra- 
vío en el proceso ó alguno de los documentos que en él obran, 
pueda con esto embarazarse ó entorpecerse la pronta y justa 
determinación que por el consejo de guerra ordinario se es- 
pera: este es mi juicio, y que sujeto, como siempre, al de V. 
S., como el mejor. — Oaxaca, febrero 9 de 1831. — Lie. Joa- 
quín de Villasante. 



VOTOS. 

Número 5 . 

Hallándose convicto el reo Vicente Guerrero de los crí- 
menes de que es acusado: convencido de que no goza de los 
fueros y preeminencias de presidente de la república, y que 
puede ser juzgado por la ley de 27 de septiembre de 1823, 
como conspirador, según manifiestan los artículos 107 y 108 
de la constitución, es mi voto sufra la pena de ser pasado 
por las armas, con arreglo á los arts. 26 y 27 del tratado 8?, 
tít. 10 de la ordenanza general del ejército, y á la ley 1?, tít. 
7, lib. 12 de la Novísima Eecopilación. — Pedro Quintana. 

Hallándose el reo Vicente Guerrero convencido de los 
delitos de sedición é infidencia de que es acusado, lo conde- 
no á la pena de ser pasado por las armas, con arreglo á los 
arts. 26, 27, 42 y 45 del trat, 8?, tít. 10, tomo 2? de la orde- 
nanza general del ejército. — Zeferino G. Conde. 

Hallándose el acusado Vicente Guerrero convencido de 
los delitos de conspiración, sedición ó infidencia, según se 



185 

manifiesta por el proceso que se acaba de relatar, es mi voto 
sufra la pena de ser pasado por las armas, con arreglo á los 
arts. 26, 27, 42 y 45 del tratado 8?, tít. 10, tomo 2? de la or- 
denanza general del ejército. — Luis de la Barrera. 

Hallándose el acusado Vicente Guerrero convencido del 
crimen de conspiración, es mi voto sea pasado por las armas, 
con arreglo á los arts. 26, 27, 42 y 45 del tratado 8?, tít. 10 
de la ordenanza general del ejército. — Antonio Rebelo. 

Estando probado el crimeu de conspiración de que es acu- 
sado el reo Vicente Guerrero, es mi voto sea pasado por las 
armas, con arreglo á los arts. 26, 27, 42 y 45 del tratado 8?, 
tít. 10, tomo 2? de la ordenanza general del ejército. — José 
Tato. 

Hecho cargo de este proceso, contra el ex-general Vicen- 
te Guerrero, acusado de conspirador, se deja ver la identifi- 
cación de su persona, con lo que bastaría para aplicarle el 
condigno castigo (por ser sus delitos comunes); más los do- 
cumentos que se manifiestan firmados y reconocidos por el 
reo, con testimonio de estar comprendido en tal delito: por 
lo que es mi voto que sea pasado por las armas, Con arreglo 
al tratado 8?, tít. 10 de la ordenanza general del ejército y á 
la ley 1?, tít. 7?, lib. 12 déla Novísima Eecopilación. — Caye- 
tano Mascareñas. 

Hallando al acusado Vicente Guerrero convencido del 
crimen de que es comprendido de conspiración, es mi voto 
de que sea pasado por las armas, con arreglo á los arts. 26, 
27, 42 y 45 del tratado 8?, tít. 10 de la ordenanza general 
del ejército. — José M. Borja. 

Hallándose en la causa comprobado el delito de sedición 
y conspiración, cometido contra la nación por el general Gue- 
rrero, es mi voto que sea pasado por las armas, según el tra- 
tado 8?, tít. 10, arts. 26, 27, 42 y 45 de la ordenanza del 
ejército, y según la ley 1? de la Novísima Recopilación, lib. 
12, tít. 7?— Santiago Torres. 

Tomo II.— 24 



186 

Hallándose convencido en este proceso, Vicente Guerre- 
ro, del crimen de sedición, es mi voto sea pasado por las ar- 
mas, conforme á los arts. 26, 42 y 45 del tratado 8?, tít. 10 
de las ordenanzas del ejército que nos rigen. — José Miguel 
Bringas. 

Encontrando al acusado Vicente Guerrero confeso en el 
delito de alta traición, según se manifiesta en el proceso que 
con arreglo á la ley de 27 de septiembre de 1823 se le formó 
y acaba de relatar, es mi voto sufra la pena de ser pasado 
por las armas, conforme á los arts. 26, 27, 42, 45 y 66 del 
tratado 8?, tít. 10 de la ordenanza geueral del ejército, y la 
1?, tít. 79, libro 12 de la Novísima Recopilación. — Francisco 
Guizarnótegui. 

Visto con la reflexión debida lo actuado en el proceso for- 
mado al ciudadano Vicente Guerrero, y apareciendo en él 
probado, reo de alta traición, contra la nación, por sedicioso 
y conspirador, es mi voto que el expresado ciudadauo Vi- 
cente Guerrero sea pasado por las armas con arreglo al tra- 
tado 8?, tít. 10, arts. 26, 27, 42 y 45 de las ordenanzas que 
nos rigen, y á la ley 1?, tít. 7?, libro 12 de la Novísima Re- 
copilación, que cita la ley de 27 de septiembre de 1823. — 
Valentín Canalizo. 



SENTENCIA. 

Vistas las declaraciones que preceden con el oficio libra- 
do por D. Miguel González, como comandante del puerto de 
Huatulco, en ordeu á que el capitán D. José María Llaues 
formase al faccioso Vicente Guerrero la correspondiente su- 
maria, en averiguación de los diversos crímenes por éste co- 
metidos, y en especial el grave, gravísimo de lesa-nacióu: 
visto igualmente lo alegado por el reo, y expuesto por el jefe 



187 

fiscal, de lo que se hizo relación al consejo de guerra, aun- 
que sin asistencia y presencia del reo, por haber renunciado 
este beneficio, y pedido al consejo se le excusase de hacerlo, 
por no tener que alegar cosa que fuese en su defensa: todo 
bien examinado con la conclusión del expresado señor jefe 
fiscal, y alegado por el defensor ; el consejo ha condenado y 
condena al referido Vicente Guerrero, á la pena de ser pasa- 
do por las armas, conforme á lo prevenido en la ley 27 de 
septiembre de 1823, y los arts. 26, 27, 42, 45 y 66 del tratado 
8?, tít. 10 de la ordenanza general del ejército, y á la ley 1^, 
tít. 7?, libro 12 de la Novísima Eecopilación. — Oaxaca, febre- 
ro 10 de 1831. — Valentín Canalizo.— Francisco Guizarnótegui- 
—José Miguel Bringas. — Santiago Torres.— José María Borja. 
— Cayetano Mascareñas. — José Talo. — Antonio Rebelo. — Luis 
de la Barrera. — Zeferino García Conde. — Pedro Quintana." 



Diligencia de baber entregado la causa al señor comandante 

general. 



Incontinenti: después de concluido el consejo, pasó el se- 
ñor fiscal teniente coronel D. Nicolás Oondelle, acompañado 
de mí el secretario, á la posada del señor comandante gene- 
ral, á entregarle este proceso, y para que conste por diligen- 
cia, lo firmó dicho señor y el presente secretario. — Condelle. 
— Juan Ricoy. 

Comandancia general de Oaxaca, febrero 10 de 1831. — 
Pase al licenciado D. Joaquín Villasante, para que de pre- 
ferencia, se sirva dictaminar. — Ramírez. 

Señor comandante general de las armas de este Estado. 

Siendo conforme con la ley lo determinado por el conse- 
jo de guerra, no pulso embarazo para que V. S. conforme y 



188 

confirme lo por él sentenciado. —Oaxaca y febrero 10 de 
1831. — Lie. Joaquín de Yillasante. 

Comaudaucia general de Oaxaca, febrero 11 de 1831. — 
Siendo el parecer del asesor, conforme con la sentencia del 
consejo de guerra, ejecútese con arreglo á la ley, dando al 
reo los auxilios espirituales. — Ramírez. 



Diligencia de haber devuelto el señor comandante general la 
causa al fiscal para que se ejecute la sentencia. 



Yo, el infrascrito secretario, doy fe que hoy, 11 del refe- 
rido febrero, ha vuelto del señor comandante general del 
Estado, al señor juez fiscal, este proceso con la aprobación 
de la sentencia, y para que conste por diligencia, lo firmó 
dicho señor conmigo el secretario. — Condelle. — Juan Bicoy. 



Diligencia de haber notificado al reo la sentencia, 

En el citado día, el señor juez fiscal, en virtud de la sen- 
tencia dada por el consejo de oficiales, y aprobada por el se- 
ñor comandante general de este Estado, pasó con asistencia 
de mí el secretario, al convento de Santo Domingo de esta 
ciudad, donde se halla preso el reo Vicente Guerrero, á efec- 
to de notificársela; y habiéndolo hecho poner de rodillas, le 
leí la sentencia d© ser pasado por las armas, en virtud de la 
cual se llamó á un confesor para que se preparara cristiana- 
mente; y para que conste por diligencia, lo firmó dicho señor, 
de que yo el secretario doy fe. — Condelle. — Juan Bicoy. 



189 



Ejecución de la sentencia. 

En el pueblo de Cuilapa, á los 14 días del presente mes 
de febrero de 1831, yo el infrascrito secretario doy fe, que en 
virtud de la sentencia de ser pasado por las armas, dada por 
el consejo de oficiales, á Vicente Guerrero, y aprobada por el 
señor comandante general de este Estado de Oaxaca, se le 
condujo en buena custodia, dicho día, al costado del curato 
del expresado pueblo, y en donde se hallaba el comandante 
de la sección que cuidaba de la seguridad del reo, capitán 
D. José Miguel González, y juez fiscal que ha sido en esta 
causa, y estaban formadas las tropas para la ejecución de la 
sentencia; y habiéndose publicado el bando que previene 
la ordenanza, y leída la sentencia por mí al reo, puesto de 
rodillas, y en alta voz, se pasó por las armas á dicho Vicen- 
te Guerrero, y luego se lo llevaron á enterrar á la iglesia del 
curato del referido pueblo, precediendo antes de darle sepul- 
tura, la misa que se le mandó decir á su alma; y para que 
conste por diligencia, lo firmó dicho señor con el presente 
secretario. — Condelle. — Juan Ricoy. 



Diligencia de pasar esta causa al comandante general. 

En dicho día, mes y año, el señor fiscal, acompañado de 
mí el secretario, entregó en mano propia al señor comandan- 
te general, esta causa compuesta de ciento una fojas; y para 
que conste, lo firmó dicho señor y el presente secretario. — 
Condelle. — Juan Ricoy. 



190 

Con razón ha dicho el general Fació "que él gobierno me- 
xicano se acoderó del reo (según se explica á la página 28, pá- 
rrafo 47 do la Memoria citada, que es su mejor acusador y 
fiscal) y abandonó á la censura pública la circunstancia de su 
aprehensión." Podía el ministro, y verdadero autor del plan 
de Jalapa, haber dicho que la censura pública jamás aban- 
donará ni olvidará las circunstancias de una aprehensión, en 
que figuran y son actores los mismos reos del delito, hasta 
el grado de no haberse ruborizado el infame genovés de apa- 
recer como testigo, cuando había sido el instrumento y me- 
dio de la traición. 

Con una causa mal formada y bajo todos aspectos ilegal 
y viciosa, llegó á Oaxaca el día 4 de febrero. La causa, entre 
sus constancias, sólo contiene documentos que deben consi- 
derarse y tenerse por inconducentes en su mayor y principal 
parte, porque eran papeles impresos y publicados en México, 
con proclamas sobre los sucesos públicos y de la revolución. 
Lo que llama la atención, y es de considerarse ciertamente 
y juzgarse en buena crítica, es la circunstancia agravantísi- 
raa de verse la minuta del oficio que contiene los cargos, 
escrita de puño y letra del ministro Fació, con la anteriori- 
dad que es de suponerse; convenciendo este solo hecho in- 
negable, que la misma mano que escribió los cargos, urdía 
la trama y dirigía las operaciones y la máquina toda, que 
produjo la catástrofe funesta que privó de la existencia al 
héroe del Sur. 

La sentencia del consejo ordinario que se formó, fué á 
muerte y previo un dictamen insustancial y parcial del Lie. 
D. Joaquín Villasante: expidió su decreto de conformidad 
el comandante general D. Joaquín Ramírez y Sesma el día 
11 del citado mes de febrero; y el día 14, en el pueblo de 
Cuilapa, se consumó el que muy bien puede llamarse sacri- 
ficio de una víctima inmolada por odio y por venganzas del 
siempre funesto espíritu de partido. Se faltó en este lamen- 



191 

table suceso no sólo á las fórmulas de ley, á la fe pública y 
al derecho y sentimientos de la naturaleza, sino que también 
se ofendieron los deberes sagrados de la confianza y la amis- 
tad, vulnerándose los respetos debidos á la moral pública, y 
ultrajándose hasta lo más sagrado, como son los sentimien- 
tos y deberes religiosos. 

¡Qué oprobio y qué vergüenza para los mexicanos! ¡Ra- 
mírez y Sesma, González y Ooudelle fueron premiados con 
ascensos y grados militares! Ouilapa recordará siempre la 
injusticia por todas sus fases y en todos sus extremos: la me- 
moria del ilustre colaborador de Hidalgo, de Iturbide y de 
Morelos, será imperecedera, porque ni la injuria de los tiem- 
pos podrá destruir la firme estabilidad de la inocencia, ni 
marchitar el inmarcesible laurel y gloria que cubren la tum- 
ba del benemérito general D. Vicente Guerrero. La poste- 
ridad la honrará y adornará, así como el cadalso que lo con- 
dujo á ella. También para la gloria de México, han coronado 
la freute del héroe de Cuilapa, su viuda la Sra. D* Guada- 
lupe Hernández y su hija la Sra. D^ Dolores Guerrero, con 
acciones tan distinguidas y heroicas, como sou: primera, 
haberse negado á pedir, no ya venganza, pero ni aun justi- 
cia ante la ley, contra el ministro de Jalapa en 1831, que les 
había quitado lo más caro en el mundo, esposo y padre: fue- 
ron invitadas por los tribunales á pedir, y lo que pidieron 
fué favor para los reos. Segunda: haber sido sentenciado en 
los tribunales de su país (Genova) el pérfido capitán Fran- 
cisco Picaluga, y condenado, á más de la muerte, á la pérdi- 
da de sus bieues y á que fuesen entregados á la familia del 
general Guerrero. Esta formalmente notificada, contestó que 
nada quería, nada pedía, ni nada recibiría; pues que nada en 
la tierra indemnizaría la irreparable pérdida del jefe de su 
familia, el general Guerrero. Que Picaluga estaba perdona- 
do. — Lo quedó en efecto, por la cristiana y noble acción de 
la familia del general Guerrero; pero la justicia, la moral y 



192 

la vindicta pública, exigían se les tributase el debido home- 
naje. La república de Genova cumplió deberes tau sagrados, 
condenando al capitán Francisco Pical uga ala pena de muer- 
te, en los términos que explica la sentencia misma que á 
continuación insertamos en los idiomas italiano y español, 
para la satisfacción de Genova, de México y de la justicia 
universal. 



SENTENZA. 



SENTENCIA. 



II R. consiglio superiore di El real consejo superior de al- 

Ammiragliato, sedente in Geno- mirantazgo, residente en Genova, 

va, nella causa del regio fisco en la causa seguida por el real 

contro: fisco contra: 



Piccaluga Francesco del fu Gi- 
rolarao d' anni 44, nato é domici- 
líate á Boccadasse, comunne di S. 
Francesco nel mandamento di 
S. Martino d'Albaro (Genova), 
capitano di 2 a classe della mari- 
na mercantile, contumace, inqui- 
sito: 

Di esservi verso la fine del 1830 
nella cittá del Messico assuuto, 
mediante una convenuta merce- 
de,il mandato di consegnare nelle 
maní degli agenti del partito cola 
allora dominante, la persona del 
giá presidente genérale Guerre- 
ro, il quale si trovava alia testa de' 
suoi in Acapulco nel mar Pacifi- 
co; di essersi recato á si reo di- 



Francisco Picaluga, hijo del fi- 
nado Gerónimo, de edad de 44 
años, nacido y domiciliado en Boc- 
cadasse, municipalidad de San 
Francisco, en la jurisdicción de S. 
Martín de Albaro ( Genova) capi- 
tán de 2* clase en la marina mer- 
cante, procesado en contumacia. 

Por haberse comprometido, ha- 
cia fines de 1830, en la ciudad de 
México, mediante un estipendio 
convenido, á entregar en manos de 
los agentes del partido, entonces 
allá dominante, la persona del ex- 
presidente general Guerrero, el 
cual se hallaba en Acapulco puer- 
to del Pacífico á la cabeza de los 
suyos; por haberse dirigido con 



193 



segno in quella cittá, ed ivi simu- 
lando obbedienza e particolare 
amicizia verso il predetto gene- 
rale Guerrero, e guada gnata in 
tal modo la di lui confidenza, di 
averio, il di 14 gennajo 1831, con 
inganno, e sotto il pretesto di ban- 
chettare assierne, attirato al bor- 
do del brigantiuo il Colombo da 
lui commandato, e quindi, dopo il 
pranzo, fatto daré improvvisa- 
mente alie vele, di essersi impa- 
dronito della sua persona, é gi un- 
to il di 20 del mese medesimo nel 
porto di S. Croce (ó Huatulco) d' 
averio rimesso prigioue nelle ma- 
ni de' suoi nemici che cola lo as- 
pettavano, e lo fecero iu breve 
tempo passare per le armi. 

Udita la relazione degli atti, é 
le conclusione fiscali, lia pronuu- 
ciato doversi condauuare in con- 
tumacia, siccome condauna il sud- 
detto Francesco Piccaluga alia 
pena di morte, all' indennitá che 
di diritto verso gli credi del gené- 
rale Guerrero, ed alie spese del 
procedimento, dichiarándolo es- 
posto allá pubblica vendetta, come 
nemico della patria, e dello Stato, 
ed incorso in tutte le pene é pro- 
giudizj imposti dalle Regie Leggi 
contro i banditi di primo catalogo, 
in cui manda lo stesso descri- 
versi. 

Manda la presente stamparsi, 
publicarsi, ed affiggersi nei luo- 

Tomo 



tan criminal designio á aquellaciu 
dad, en donde aparentando obe- 
dienciay particular amistad hacia 
el citado general Guerrero, y ga- 
nada de tal modo su confianza, 
hasta el grado de haberle, el día 14 
de enero de 1831, bajo el pretesto 
de un convite, atraido á bordo del 
bergantín el Colón, maudado por 
él, y en seguida, después de la co- 
mida, mandar dar á la vela, apo- 
derándose do su persona, y llega- 
do al puerto de Santa Cruz (ó 
Huatulco) el día 20 del mismo 
mes, haberlo entregado prisione- 
ro en manos de sus enemigos, que 
allí lo esperaban, y lo hicieron en 
bx'eve tiempo pasar por las ar- 
mas. 

Oida la relación de los hechos, 
y las conclusiones fiscales, ha pro- 
nunciado deberse condenar en 
contumacia, así como condena al 
susodicho Francisco Picaluga á 
la pena de muerte, á la indemni- 
zación de derecho hacia los here- 
deros del general Guerrero, y en 
las costas del proceso, declarán- 
dolo expuesto á la vindicta públi- 
ca, como enemigo de la patria y 
del Estado, ó incurso en todas 
las penas y perjuicios impuestos 
por las reales leyes contra los ban- 
didos de primer orden, en la cual 
manda se inscriba al mismo. 

Manda imprimir y publicar la 
presente, y fijarse en los modos y 
II.— 25 



194 

ghi, e modi soliti prescritti dalla parajes de costumbre, prescritos 

legge. por la ley. 

Genova il 28 luglio 1836. Genova, julio 28 de 1836. 

Per detto Eccmo. Consiglio Su- Por dicho Exmo. consejo supe- 

periore d' Ammiragliato rior de almirantazgo. 

Brea, Segr. Brea, secretario. 

Genova. — Dai fratelli Pagano, Genova. — Imprenta de Pagano 
Stampatori del Gobernó Genera- hermanos, impresores del gobier- 
le e della R. Marina, Canneto no general y de la R. marina, Can- 
il lungo, palazzo Reggio n? 800. neto el largo, palacio real n° 800. 

Se aseguró en aquel tiempo que el reo condenado se ha- 
llaba en la Siria, y que se decía era reclamado por el gobier- 
no genovés. Nada se confirmó, y nada hasta estos días he- 
mos sabido. 

Daremos fin á la materia de este suceso, haciendo la si- 
guiente observación: Es notable que en los documentos ofi- 
ciales y propiamente de Estado, como son las memorias con 
que por la ley constitucional dan cuenta general de las ope- 
raciones de la administración pública y de las providencias 
dictadas, con el iuteresante fin de su conservación, nada se 
ha dicho ni consignado relativamente al gravísimo suceso 
de la aprehensión, juicio y muerte del general Guerrero. Un 
profundo silencio y una omisión completa, se advierten en 
la Memoria del ministro de relaciones, leída en 1832, que 
debía explicar lo ocurrido en febrero de 1831. Y el ministro 
de la guerra D. José Antonio Fació tampoco dijo ni una sola 
palabra de negocio tan señalado, grave y que llamó tanto la 
atención pública y afectó extraordinariamente el interés na- 
cional y buen nombre de la república. Ni aun la Memoria 
que debió formar, fué presentada al cuerpo legislativo, y sólo 
dio cuenta con una exposición sobre las cuestiones de Jalis- 
co; de manera que este silencio es, en buena crítica, una prue-^ 



195 

ba de ser cierto el delito y la complicidad que se atribuye al 
ministerio. 

ÜSTo sólo se uota la falta indicada, sino también se advier- 
te uua completa omisión en la causa, de puntos muy esen- 
ciales, que debieron tenerse presentes. Y sobre todo, se pre- 
senta propiamente como un cargo, y muy severo, la festina- 
ción combinada con que procedían el fiscal, los jueces, el 
asesor, los comandantes militares, los testigos y basta el de- 
fensor mismo, que llevando este nombre, fué en realidad un 
acusador. No hay remedio: en esta causa célebre y desgra- 
ciada, no existe ni una letra en arreglo y verdad, y por lo 
mismo nada contiene en justicia; y han sido tan desgracia- 
dos sus autores, que omitiendo lo que debían haber dicho y 
tenido presente, sólo se han hecho cargo de especies y ma- 
terias que, siendo extrañas al proceso, convencen solamente 
la predisposición que se tuvo para aglomerar cargos sin dis- 
creción ni discernimiento. 

Por esto es por lo que aparece la observación que quisie- 
ron llamar cargo, y que en realidad no lo fué ni lo hicieron. 
Tal es el de suponer que existía entre el general Guerrero y 
D. Lorenzo Zavala, acuerdo y liga para gravar y aun enaje- 
nar los bienes é intereses de la nación; pues que faltándoles 
no sólo la prueba, que á la verdad no podía existir, siendo 
falso el hecho, éste apareció tan ridiculamente presentado, 
que se hizo consistir tan sólo en el simple relato del párrafo 
de una carta, que se supuso haberse visto de un sujeto in- 
cógnito é innominado. 

Con razón se ha visto con poco aprecio este incidente» 
que si se hubiera indagado y sujetádose á examen y análi- 
sis, habrían tenido que avergonzarse, y deberían haber con- 
fesado ser cierto lo contrario de lo que decían, como en efecto 
lo es, y queda ya no sólo dicho, sino fundado en otro lugar 
de estas Memorias, cuando se ha hablado de las ocurrencias 
habidas con el que esto escribe, sobre los proyectos reproba- 



196 

dos con que intentaron Zavala y Poinsset sorprender la bue- 
na fe del general Guerrero. 

Fúudanse también la respuesta victoriosa y cierta, que 
dan por sí mismas y por su propio contenido las cartas de 
Tornel á Zavala 1 escritas en Baltimore el día 5 de febrero 
de 1831, y de Terán á Alamán, en Matamoros, el 7 de abril 
del mismo año. 



CAPITULO VI. 



Muerte de í'oilal los, y cuál era tu 1832 el cuerpo legislativo y el estado del 
país.— Colonización y cuestión de Texas.— Leyes relativas. 



En el mes de julio, no apagándose la sed de sangre, fué 
condenado D. Juan José Codallos y sus cómplices á la pena 
de muerte, que sufrieron en la ciudad de Pátzcuaro el día 
11 de dicho mes. Acabó también este otro caudillo valiente, 
de inteligencia y patriotismo, sin que tantas víctimas satis- 
ficiesen á la constitución y leyes proclamadas, y verdade- 
ramente olvidadas. 

Seguimos considerando y señalando los sucesos más im- 
portantes de la época en que nos ocupamos, y por lo mismo 
debe recordarse que el cuerpo legislativo, en sus cámaras, 
desde 1829 hasta 1832, no fué otra cosa que, el origen ó el 
apoyo de proscripciones para unos y de recompensas para 
otros, y con el nombre de ley y derechos del pueblo, sacrifi- 
caban uno y otro, y entronizaron una inmoralidad, que Dios 
quiera no siga de generación en generación. ¡La injusticia 
produce, al fin, la ruina de las naciones! 

1 Véase la pág. 550, tomo I, de estas Memorias. 



197 

Tuvo principio en el gobierno del vicepresidente D. Anas- 
tasio Bnstainante, la siempre atendible ó importante cues- 
tión de Texas: se expidió una ley en 6 de abril de 1830, l com- 
prendiéndose en ella varias disposiciones relativas á la colo- 
nización en general y particular del referido Texas. Esta 
disposición legislativa causó los efectos contrarios de lo que 
se propusieron sus autores; y no obstante las limitaciones 
que contiene el texto de la ley, se quisieron llevar á efecto 
las empresas y contratos anteriores, celebrados desde el tiem- 
po del gobierno español con Moisés Austin, y posteriormen- 
te con su hijo Esteban Austin, que fué el sucesor del privi- 
legio y del empresario por la muerte de éste, acaecida en 10 
de junio de 1821. El hijo heredero ocurrió el año de 1822 al 
gobierno imperial de lturbide, pretendiendo la confirmación 
de sus concesiones. Obtuvo su solicitud en los términos que 
lo deseaba, con muy pocas modificaciones. Siguieron en la 
república varios acontecimientos políticos que suspendieron 
y aun pudieron haber acabado con la concesión; pero tam- 
bién en abril de 1823 se dio una disposición el día 14 por el 
poder ejecutivo, y por la cual fué ratificada y sostenida la 
concesión, aprobáudose para que siguiese como la había ob- 
tenido y poseído el primer colono Moisés Austin, bajo cuyas 
seguridades continuó el hijo E. Austin en la posesión y goce 
de las tierras concedidas, y nuevamente aseguradas, como 
hemos visto por las disposiciones referidas. 

En el año de 1824 se estableció la primera población de 
la colonia con el nombre de San Felipe de Austin, por cuya 
circunstancia, y por la de haberse adoptado por la nación, 
en ese mismo tiempo, el sistema federal, vino á formar Te- 
xas una parte integrante del Estado de Ooahuila, llevando 
el nombre de Coahuila y Texas. Y así, siguiendo el tiempo, 
y siguiendo también el aumento de población, llegó á subir 

1 Colección de Galván, tomo 5?, pág. 100. Documento núm. 8. 



198 

ésta al censo de más de 50,000 almas, de toda clase de hom- 
bres ocupados, útiles y aun vagos; queriendo la desgracia 
que en muy poco tiempo se volvió un país de contrabatido, 
perjudicial, por lo mismo, á la hacienda pública de México. 

Fué preciso, en situación semejante, dictar enérgicas pro- 
videncias, y entre ellas la de comisionar al general D. Ma- 
nuel Mier y Terán, para el reconocimiento y arreglo de los lí- 
mites de esta república con los de los Estados Un idos del Nor- 
te. Procediendo el general Terán á desempeñar su comisión, 
y teniendo presentes las disposiciones que ya hemos recorda- 
do sobre la materia; guiado por las instrucciones recibidas, 
comenzó á nombrar empleados y á organizar la administra- 
ción pública, fijando restricciones hasta proyectar el estable- 
cimiento de una colonia mexicana, que fuese el apoyo de las 
reformas y el origen de una buena y verdadera colonización; 
advirtiendo que la existente que se llamaba tal, no era en rea- 
lidad sino la continuación de reales y efectivas usurpaciones 
que preparaban no sólo el aumento de hostilidades que ya 
se indicaban contra México, sino una escisión é independen- 
cia, que Terán conoció y quiso evitar, distinguiendo y de- 
clarando los contratos y las posesiones legales, de las que 
subsistían, contraviniendo á estos principios. 

Siguió á esta conducta la natural consecuencia de que 
alarmada nuestra vecina república con la prohibición abso- 
luta de que la colonia se poblase con sus naturales, tomase 
la resolución y el camino de hostilizar, valiéndose de diversos 
medios. Uno de ellos fué el de sostener á D. Francisco Ma- 
dero, que fundó un pueblo que tituló la Libertad. Siguieron 
sublevaciones varias, desobediencia á las autoridades mexi- 
cauas, y los colonos presentaban en octubre de 1831, una 
sociedad desorganizada, y verdaderamente una reuuióu de 
hombres dispuestos á hacer la guerra al país que los había 
admitido en su seno, y les había dado no sólo asilo, sino pro- 
piedad y hasta comodidad. Tenían agitadores y protectores : 



199 

se ministraban auxilios de toda especie, sin que faltasen ar- 
mas y municiones, y toda clase de pertrechos. 

Se armaron, en fin, los colonos, y se sublevaron en Bra- 
soria, y teniendo á su cabeza á Mr. Juan Austin, crecieron 
en su rebelión en términos que los que antes eran prepara- 
tivos armados, se convirtieron ya en hostilidades formales 
en un pronunciado alzamiento, atacando en Anáhuac al co- 
mandante militar, después á otras fuerzas en Velasco, has- 
ta llevar sus ataques ó irrupciones á tal extremo, que sin 
ceder, y sí exagerando sus miras decididamente hostiles y 
aun rebeldes, permanecieron en una verdadera rebelión, lle- 
gando al extremo de dar por resultado, después de algún 
tiempo, que se aclarasen los iutentos y se publicasen los pla- 
nes de usurpación y alzamiento contra México, que los ha- 
bía admitido de tan buena fe, á formar parte de nuestra so- 
ciedad. 

Ellos no la quisieron, ni eran esos sus planes: descubrie- 
ron, en fin, los que tenían en realidad, y en el año de 1835, 
como se verá al llegar á esa época, consumaron la separa- 
ción que tenían tan indicada y prevenida. Con efecto, el 
dicho año de 35 se rebelaron contra México, aparentando 
adhesión y respeto por muy breve tiempo, olvidándoseles 
después esta deuda de justicia. 

Estaba escrita esta pérdida en el libro de nuestros erro- 
res, y no hay que atribuir á otra causa la proclamación de 
la independencia texana, sino á nosotros mismos, por nues- 
tra bueua fe, y la ninguna precaución cou que procedimos, 
en lo general, pues no faltaron algunos previsores que te- 
mieron siempre, por la franqueza y liberalidad cou que abri- 
mos las puertas del país, á gentes que saben aprovecharse 
de los momentos. 

Quedan ya separados de México los texanos por su pro- 
clamación de independencia, ó mejor dicho, por su subleva- 
ción. Este suceso, con los que lo prepararon, pertenecen al 



200 

período de que nos ocupamos, y por tanto, dejamos aquí, en 
tal estado, este punto de la historia, reservando tratar cuan- 
to más le pertenece y corresponde para su tiempo y lugar. 
Así lo hacemos, y lo recordaremos al hablar parcialmente de 
los acontecimientos de San Jacinto y demás sucesos impor- 
tantes ocurridos en tiempo del gobierno provisional de 1841 
á 1844, en la presidencia del general Santa- Anua, en que 
bajo el aspecto político y diplomático se agitó, y tuvo esta 
cuestión un lugar muy principal ó interesante. 

El cuerpo legislativo, en la época en que nos ocupamos, 
era el regulador, y propiamente el arbitro absoluto, puede 
decirse, de los destinos del país. Las cámaras, y en especial 
la de senadores, ya hemos visto que han sido el foco y apo- 
yo de los vencedores de Jalapa; pero al fin, en su mismo 
seno, se levantó la oposición, que dio á conocer quiénes eran, 
y cuáles sus miras y tendencias. Entró, y se manifestó la 
desconfianza, no sólo en las discusiones parlamentarias, sino 
en lo público, y entre las personas más influentes, que se lle- 
garon á convencer de la mala administración gubernativa 
del general Bustamaute. Se fortificó la opinión y fuerza mo- 
ral que ella produce, llegando hasta el grado de establecerse 
la necesidad de refrenar y contener los excesos de los par- 
tidos, y refrenar los avances de las facciones. 

En efecto, aparecieron unas que llamaron modificacio- 
nes, y consistían en organizarse de nuevo, como lo hicieron, 
llamándose unos "Amantes del Orden" y otros "Progresistas:" 
acreditando en esto que como no hay nada nuevo bajo el sol, 
reproducíamos aquí lo mismo que ha existido y se ha obra- 
do en Europa; pero de un modo más disimulado, aunque 
siempre diciendo libertad uuos, legitimidad otros. La causa 
de ésta llegó á tomar un aspecto tan serio, que fué procla- 
mado el principio de que el gobierno existente lo era de he- 
cho, y se combatía cuanto ól obraba, señalándose la oposi- 
ción de un modo notable al tratarse de la espada concedida 



201 

al general Bravo, por los hechos de armas en el Sur; y el 
diputado D. Juan de Dios Cañedo, recordando el asunto, se 
explicó en estos términos : "La concesión de una espada al 
11 general Bravo, debe reputarse como impolítica y peligrosa 
" á las libertades publicas: cuando se trata de conseguir la 
" paz, se deben evitar las memorias ominosas. Si en el Sur 
" ha habido los estragos que á cada momento se uos incul- 
" can, y á estos males ha puesto un término el general Bra- 
" vo, ellos no sólo no legitiman la administración actual, sino 
" que la hacen responsable por no haberlos evitado: esas ca- 
" lamidades no habrían tenido lugar, si el gobierno de he- 
" cho que tenemos hubiera sido un poco desprendido, dejan- 
" do el puesto que no le pertenece." 

Este diputado era oído con satisfacción y cuidado, por su 
propio mérito y fuerza de sus discursos, y asimismo por la 
circunstancia de presentarse con todo el carácter de impar- 
cialidad y justificación, que le daba haber sido el primer se- 
cretario de Estado, que sucumbió víctima de los aconteci- 
mientos públicos que recordaba. 



CAPITULO VIL 



Separación de ITucatáu. 

Yucatán seguía sustraído del común de los otros Estados 
de la federación, y su separación, á la verdad, se fué familia- 
rizando en términos de que no considerándose ni hablándose 
ya en público de la separación referida de este Estado, y des- 
echadas las comisiones negociadoras y pacíficas, parece que 
había venido ya á establecerse una verdadera conformidad 
ó aquiescencia sobre un acontecimiento que por su natura- 

Tomo II.— 26 



202 

leza era grave. Hasta el gobierno misino, como han obser- 
vado algunos escritores, contribuía á la sanción del indife- 
rentismo con que se veía la separación de Yucatán: confor- 
mándose el ministerio con decir oficialmente, al dar cuenta 
en sus Memorias anuales, esta sencilla proposición: "El Es- 
tado de Yucatán continúa separado del resto de la república." 
Se creyó por éste y por otros hechos, que la administra- 
ción del vicepresidente no era contraria á los pronunciados 
de Yucatán. Se confirmó más esta idea y aun se hizo valer 
en público por la prensa, por haberse desechado completa- 
mente en las cámaras la proposición que hizo el senador D. 
Crescendo Rejón, pidiendo informes sobre el estado que 
guardaba la separación de Yucatán, y excitando á que se 
dictasen las providencias más enérgicas y decisivas para qne 
volviese á la unión de los demás Estados. Se llegó casi á 
confirmar tal concepto, con la invitación que el gobierno ge- 
neral, en sus graves conflictos, dirigió á Yucatán, pidiendo 
auxilio, que en efecto le prestó este Estado, separado de la 
unión desde el año de 1829, como ya hemos visto. 



CAPÍTULO VIII. 

Sucesos de Guatlalajara: general Inclan é impresor Brauíbila. 

Casi extinguida la guerra del Sur, después de haber co- 
rrido á torrentes la sangre, y en el cadalso la de Guerrero, 
Codallos, Rosains, Victoria, Márquez, Gárate y otros mu- 
chos, se hallaba la república no solo debilitada por los acon- 
tecimientos de armas, sino también disgustada y dividida, 
en términos de no poderse asegurar que existía una verda- 
dera opinión nacional. En tan crítica situación, vino á sus- 



203 

citar nuevas dificultades y aun nuevos trastornos un aconte- 
cimiento, común, si se quiere, en su origen, pero muy grave 
por su trascendencia y por sus efectos. 

En Guadalajara, el mes de noviembre de 1831, tuvo lu- 
gar una ocurrencia que, siendo en su origen un hecho par- 
ticular, vino á ser realmente principio y motivo de una ver- 
dadera revolución, aunque parcial, pero de tal condición y 
naturaleza, que motivó una verdadera y formal crisis en la 
república; porque afectándose los intereses públicos y nacio- 
nales, se enlazaron de mauera las cosas, que siendo al prin- 
cipio como hemos dicho, lo que se versaba, un asunto par- 
ticular y de venganza personal, conmovió á la nación ya tra- 
bajada por anteriores y sangrientas desgracias. 

El general D. Ignacio Inclán fué nombrado comandante 
general de las armas de Jalisco, considerando el gobierno 
que este individuo era el que convenía á aquellas poblacio- 
nes en el estado en que estaban, de hallarse hostilizados sus 
habitantes, así como los de los Estados limítrofes, por mu- 
chos de los dispersos que al terminarse la guerra del Sur, se 
dirigieron hacia aquella parte, donde contaban con el apoyo 
y auxilio de Montenegro, que tenía grande influjo en aque- 
llos pueblos. Fué tan feliz esta determinación, que sin ha- 
cer nada el nuevo jefe, y al tiempo mismo de su llegada, se 
encontró con la noticia de que los sublevados habían desis- 
tido de sus intentos, é imploraban el perdón. 

Esta posición, el tener instrucciones superiores para obrar 
con energía, y ser naturalmente muy parecido Inclán á Fa- 
ció, auxiliado de fuerza militar respetable, rodeado del pres- 
tigio y cortejo que aparece y desaparece con el mando, con- 
virtió á Guadalajara en un lugar que, más bien parecía una 
importante plaza de armas, que no la capital de un Estado 
de la federación mexicana. Con tal motivo se fué creando 
poco á poco el disgusto que al fin produjo la ocurrencia que 
indiqué al comenzar á hablar de este asunto. 



204 

De distintos modos, y por diversos caminos, después de 
haber puesto en rigurosa observancia la ominosa ley de 27 
de septiembre de 1823, se explicaban los habitantes de Ja- 
lisco contra su comandante general, y como era muy natu- 
ral, haciendo un primer papel la prensa del Estado, se publi- 
có un impreso con este título: " Oiga el tirano sus proezas: 
vea el inmoral sus hazañas. " 

Por solo el título se viene en conocimiento de cuál sería 
el contenido total del impreso, pues que recordaba la carre- 
ra política de Inclán, presentándolo voluble y hasta infiel; 
y en la segunda parte de la proposición asentada, extendía 
sus ataques hasta invadir la vida privada y el hogar do- 
méstico. 

Apenas había sido publicado el impreso, verdaderamen- 
te injurioso, cuando Inclán, acompañado de algunos oficia- 
les, se presentó en la imprenta, llamando á la persona en- 
cargada de ella, que era D. José M. Brambila, como admi- 
nistrador del establecimiento. 

Concurrió al llamamiento Brambila, y presentado ante 
Inclán, fué por éste tratado con la mayor dureza, expresán- 
dose muy ofendido y con tanto furor, que apenas podía pro- 
nunciar estas palabras: "me ha de entregar vd. al responsa- 
ble, autor del impreso en que tanto se me injuria." El impre- 
sor se defendía y excusaba con la obligación en que estaba 
de guardar el más riguroso sigilo, con arreglo á las leyes, y 
sólo presentar la responsiva en el orden y términos que és- 
tas lo disponen. 

De ninguna manera conforme Inclán con esta respuesta, 
condujo él mismo preso al administrador Brambila, dición- 
dole estas palabras: "será el último papel que vd. imprima." 
Se allanó la imprenta; se registraron los libros en busca del 
autor responsable; se desbarataron las plantan, que aun es- 
taban formadas, y se tiraron á la calle: regresando el co- 
mandante general, se dirigió al palacio del gobierno, y pre- 



205 

senté D. José Ignacio Cañedo, gobernador del Estado, y 
otras autoridades, fulminó Inclán verbalmente, la sentencia 
de muerte á Brambila, previniendo que, previos los auxilios 
espirituales, se ejecutase la sentencia en el término de tres 
horas. 

En seguida, y alarmado ol gobernador Cañedo, le dirigió 
un oficio al comandante general, reclamándole enérgicamen- 
te sus providencias y conducta; haciéndolo responsable de 
todo ante el gobierno general y ante la nación, por las in- 
fracciones notorias en que incurría, no sólo desobedeciendo, 
sino hollando las leyes. No fué bastante para contener los 
atentados, y el comandante general siguió su marcha arbi- 
traria, agregando la circunstancia de que Inclán negó al go- 
bernador la respuesta que debió darle á sn primera comu- 
nicación. 

Tan empeñado lance, y comprometida la tranquilidad pú- 
blica de la ciudad, se extendió á todas las clases y aun per- 
sonas, de manera que llegó el caso de tomar parte en las 
ocurrencias individualmente. Pudo, por esta causa, conte- 
nerse la consumación del atentado, y ya por intervención y 
gestiones respetables de autoridad, comenzando por el go- 
bierno del Estado, y también ya por empeños personales, 
tomó el negocio el giro de someterse á la resolución supre- 
ma, y dándose cuenta, se previno á Inclán obrase sin pre- 
venciones ni exaltación, y con total arreglo á las leyes. Así 
se aquietó en parte el disgusto general, mas no tanto que 
concluyese la inquietud y la alarma. La junta legislativa de 
Jalisco se trasladó á Lagos. Allí se dirigió por medio de un 
manifiesto y providencias consiguientes, á los pueblos, hacién- 
doles saber que vivían sin garantías, y que no había consti- 
tución ni leyes, como se proclamaba, aunque no se practica- 
ba. Siguieron las comunicaciones y contestaciones entre los 
gobiernos particular y general; pero sin más éxito favorable, 
eu verdad, que haber obtenido el relevo de Inclán por Gó- 



206 

inez Anaya en 28 de diciembre, es decir, después de un mes 
y seis días de los acontecimientos. 

Estos fueron ciertamente la inmediata y próxima causa, 
aunque no la primera, que motivara los posteriores intere- 
santes sucesos, no sólo en Jalisco, sino en toda la república. 
Una formal reacción se obró realmente, si se advierte que 
simpatizando ya los Estados entre sí, y principalmente Za- 
catecas con Jalisco, sostenían y apoyaban la idea ó princi- 
pio de contener los excesos de la administración gubernativa 
de la época de Jalapa, promoviendo de nuevo la restitución 
del orden legal y renovación de los poderes públicos. 

Aunque el congreso general, en sus dos cámaras, tenía 
las facultades necesarias para contener y castigar al debido 
tiempo las aberraciones del ejecutivo, no era así, y propia- 
mente este poder sojuzgaba al legislativo, hasta el extremo 
de no obedecer sus disposiciones y acuerdos; llegando el ca- 
so de negarse los ministros á concurrir cuando se les llamaba 
á informar lo que conviniese sobre la cosa pública y sobre 
las ocurrencias que conmovían la sociedad. Se hallaba ésta 
combatida por todas partes y por fuerzas contrarias entre sí. 
Había mucha presunción en el bando que se llamaba del 
progreso, y mucha indiferencia ó egoísmo en el que se decía 
del orden: uno y otro se equivocaban, porque seguían res- 
pectivamente la senda de las exageraciones y de los extre- 
mos, pues los primeros gritaban adelanto y reforma, sin obrar 
en lo más ligero el bien real y efectivo, y mucho menos sin 
causar males y desgracias; y los segundos mantenían un es- 
tado de inercia que ni á ellos mismos les servía. 

Resultó lo que era natural, esto es, que la nación, por sí 
y valida de su propia fuerza, que es la opinión, irresistible 
cuando es verdadera y justa, levantase su voz pidiendo, ó 
mejor dicho, declaraudo que no era su voluntad siguiese el 
orden gubernativo que existía. 






207 



CAPITULO IX. 



Plnn de Verncriiz en enero de 1S32. 

En Veracruz, el día 2 de enero de 1832, siendo coman- 
dante general D. Ciríaco Vázquez, se reunieron, con su co- 
nocimiento, en la casa del coronel D. Pedro Laudero, las dos 
guarniciones de la plaza y del castillo: se tomó en conside- 
ración el estado político, verdaderamente agitado, en que se 
hallaba la república: se hizo presente que en realidad exis- 
tía uua revolución ya pronunciada, y cuyo resultado sería la 
anarquía, pues que los Estados de la federación preparaban 
ya movimientos que vendrían á ser desastrosos: que la ad- 
ministración del general Bustamante y sus ministros, se ha- 
llaba generalmente sin prestigio, y la voluntad pronunciada 
era la de que cesasen en el gobierno, porque se desconfiaba 
en tal extremo de sus personas, que habían ocurrido ó invi- 
tado al general Santa-Anua para que, poniéndose al frente 
de la opinión y de la fuerza física que existía, se procurase 
salvar de tan comprometida situación á la república, susti- 
tuyendo á una administración ilegal, sin fuerza y sin presti- 
gio, otra, que por el contrario, reuniese dichas cualidades. 

Todo esto, no solamente se decía, sino que fué amplifi- 
cado y fundado en la junta de generales, jefes y oficiales que, 
hallándose todos en una misma opinión y en las propias con- 
vicciones, se uniformaron y convinierou que trascribiéndose 
lo ocurrido y acordado, se consignase todo en una acta y 
plan, * como en efecto se verificó. 

1 Documento mim. 9. 



208 

Los artículos que contuvo el plan, fueron cuatro: siendo 
el primero el de protestar y ratificar la guarnición de Vera- 
cruz su juramento á la constitución y leyes: el segundo, pi- 
diendo la remoción del ministerio, por considerarlo enemigo 
de la libertad civil y de los derechos del hombre, y adicto al 
sistema central: el tercero, invitando al general Santa- Anua 
á que conformándose con el plan, aceptase el mando del ejér- 
cito; y el cuarto protestando sujeción y obediencia á las au- 
toridades de la federación, de los Estados y del mismo gene- 
ral Santa- Auna. Todos conformes cou lo que va expuesto y 
expresado, firmaron la acta y artículos, como se ve en el cita- 
do documento, que en realidad uniformaba la opinión de los 
Estados, y abrió una campaña que ofrece notables funciones 
de armas. 

Las ocurrencias de Veracruz presentaban á México en 
situación tan infeliz y desgraciada, que podía, como dijo muy 
bien el sabio y respetable diputado D. Francisco Manuel 
Sánchez de Tagle, en la sesión en que se dio cuenta al con- 
greso de tales ocurrencias, aplicársele, por los frecuentes vai- 
venes que se le hacían sufrir, el célebre epitafio de Auso- 
nio á la ruina de Oartago: "Infeliz Dido nulli ~be)únupta 
marito. 

Y también es cierto, como se ve en la fingida renuncia 
ministerial, que la república padecía por el decidido espíritu 
de partido que, desquiciándolo todo, desfigura hasta la ver- 
dad, según se advertía puntualmente en la propia sesión, 
motivada por la renuncia que hizo el ministerio el día 11 de 
enero, asegurando los ministros que la hacían verdadera- 
mente por las circunstancias, y no por temor ni por dudar 
de lo recto de sus actos públicos; acreditaudo con esto solo 
ellos mismos, que no se apartaban de la senda emprendida 
en su administración gubernativa, sino que cedían en reali- 
dad á la fuerza: diciendo asimismo que si tuviesen apoyo, 
no renunciarían ni verificarían su separación ; y daudo á eu- 



209 

tender, finalmente, al jefe del gobierno, qne no debía acce- 
der á una dimisión á que eran verdaderamente violentados. 

El congreso, que entendió bien la táctica que se mane- 
jaba, se opuso, en sus dos cámaras, á la renuncia, diciendo 
la de diputados, que era un acto de debilidad ó miedo, y la 
del senado se explicó diciendo aun mucho más, estoes, que.... 
se había sorprendido por la renuncia intempestiva de los mi- 
nistros, cuya aceptación sería un paso peligroso para la obser- 
vancia «le la constitución y de las leyes. No se admitió por 
el general Bustamante la dimisión de los secretarios del des- 
pacho, y por el momento quedó todo lo mismo que estaba 
antes de la estudiada renuncia, hacha más bien, svgún pa- 
rece, para mejor asegurar la posición, y para hacer en cierto 
modo ostentación de un triunfo, como el obtenido con laño 
admisión de la renuncia, llevando esta idea á tal grado, que 
lo presentaron apoyado en felicitaciones y representaciones 
de corporaciones y de personas que, en semejantes sucesos, 
salen al frente para darse importancia y lograr también cada 
uno sus miras y pretensiones. Llegaron á negar la existen- 
cia indudable de actos pasados y ciertos, como las muchas 
ejecuciones sangrientas, verificadas sin las fórmulas prescri- 
tas por ley y razón ; el destierro arbitrario y violento que se le 
impuso á Pedraza al regresar á su patria, bajo la salvaguar- 
dia proclamada de constitución y leyes; la muerte combina- 
da, meditada y cruel que se impuso al presidente Guerrero, 
poniendo á precio su cabeza; los atentados y arbitrarieda- 
des de Incláu en Jalisco, y de otros comandautes militares; 
pero no pudieron sofocar la voz de la verdad, y tuvierou que 
ceder al fin, á la evidencia de los hechos, y practicaron lo 
que ya hemos visto, al hacer su dimisión, aunque fingida. 

Siguieron la marcha emprendida, y con más empeño des- 
pués, comenzaron á reforzarse, acogiéndose al poder de las 
armas, y animaron la guerra. Primero pulsaron la fuerza de 
su enemigo, y le dirigieron, por medio de enviados, propo- 

Touo II.— 27 



210 

siciones de desistimiento en sus planes y tendencias. Los 
Sres. Couto D. Bernardo y D. Vicente Segura, se encarga- 
ron de la misión de paz cerca del geueral Santa-Anna, cau- 
dillo de la revolución de Veracruz. "Nada consiguieron de lo 
que deseaban, y después de algún tiempo, obtuvieron por 
toda respuesta y resultado, que el expresado general se po- 
nía á la cabeza de las fuerzas pronunciadas para dirigir la 
empresa, hasta remover á los ministros del general Busta- 
mante, sin prescindir por motivo alguno de su idea, pues 
había de verse completamente realizada la remoción. 

Como queda indicado, los sucesos de los Estados del in- 
terior, y después los de Veracruz, iniciaron una campaña, 
realmente, con sus providencias y disposiciones. El gobier- 
no general secundaba y seguía la misma marcha. En con- 
secuencia, al terminar el mes de enero, estaban tomadas to- 
das las disposiciones para abrir la campaña con toda clase de 
aprestos de gente, armas, artillería, municiones, y nombra- 
dos jefes, entre los cuales el general D. José Calderón había 
sido designado para obrar sobre Veracruz. 

El ministro Fació, que era uno de éstos, se situó en Ja- 
lapa trabajando contra los pronunciados de cuantos modos 
pudo. Uno de sus proyectos fué proponer la rendición y en- 
trega del castillo de Ulúa, á los mismos que defendían la for- 
taleza, y tuvo en efecto el atrevimiento de dirigirse directa- 
mente al jefe D. José María Flores el día 25 de enero, 1 no 
solo haciendo una indicación, sino una expresa propuesta de 
traición á su honor y palabra, con la muy degradante cir- 
cunstancia de ofrecer empleos, consideraciones y dinero por 
su cambio y entrega del fuerte que mandaba. Calderón se- 
cundó la misma idea; escribió y trató de persuadir la defec- 
ción; pero ambos quedaron burlados. 



1 Consta el oficio á la letra, en el periódico " El Censor de Veracruz, " del 30 de ene- 
ro de 1832, y lo mismo el que también escribió el general Calderón con igual intento. 



211 

No por esto se detenían las tropas en su marcha sobre la 
plaza de Veracruz, aunque avanzando con tanta lentitud, 
que casi necesitaron un mes para llegar de Jalapa á Santa 
Fe. El 23 se reunió el ejercito de operaciones, á las inmedia- 
tas órdenes de Calderón, como general en jefe, situándose 
las trepasen el referido punto de Santa Fe, y quedando ya 
en disposición de batirse los generales Calderón y Santa- 
Anua. Por consiguiente, ya desde el 1? de marzo, habiendo 
salido de Veracruz el general Santa-Anua, y avanzando á 
distancia de cinco leguas de la [daza, se apoderó de! convoy 
de dinero, víveres y municiones que de México se remitían 
al general Calderón, y comenzaron realmente bis hostilida- 
des, produciendo primeramente la acción de Tolmné, cuyo 
éxito fué favorable á las armas del gobierno, quedando por 
Calderón el campo de batalla. 

Fuó muy celebrado este triunfo, hasta el grado de expli- 
carse el gobierno en su periódico oficial "Registro," en estos 
términos: "Toda la población ha visto este hecho de armas 
" con veneración, y ha bendecido la mano de Dios, que iih- 
" poniendo un justo castigo sobre los malvados, ha libertado 
" á los buenos de una inmensa calamidad. Tendremos paz 
" y orden por este suceso y por los del Sur." Hubo por su- 
puesto premios, 1 recompensas, grandes festejos, y toda la ex- 
pansión que dan á sus triunfos los vencedores. 

Volvieron á Veracruz los pronunciados y siguió la cam- 
paña, mudando de posición, pues Santa- Aun a quedó for- 
tificado dentro de la plaza, y Calderón batiéndolo como si- 
tiador. Siguieron por tanto los sucesos propios de un sitio, 
y fueron enlazándose los acontecimientos particulares y lo- 
cales del Estado de Veracruz, con los de otros Estados, y 
generalmente con los de toda la nación: mediando por su- 
puesto funciones de armas y acciones de guerra, por hallar- 

1 Documento núm. 10. 



212 

se conmovida la república y ocupada, no solo en combina- 
ciones y planes políticos, sino en la creación, sostén y arre- 
glo de divisiones armadas. 

No es mi intento, en estas Memorias, detallar las accio- 
nes y funciones de armas que mejores plumas han descrito, 
y por lo mismo, después de la memorable acción de Tolomó 
de 3 de marzo, recuerdo tan solo la decisión por el plan de 
Veracruz, del general D. Esteban Moctezuma, y las opera- 
ciones que tuvieron lugar en los Estados de Tamau lipas y 
San Luis Potosí. Así se verá que simultáneamente se obra- 
ba con la fuerza física y con la opinión. La primera preparó 
el deseulace general de la ruina del gobierno de Jalapa, me- 
diando acciones de guerra bien importantes en Veracruz, 
San Luis Potosí, México y otros Estados. 

El general Moctezuma, en Tanipico, el 20 de marzo, pu- 
blicó su adhesión al pronunciamiento de Veracruz, levantan- 
do formal acta, de conformidad con Tamaulipfts y varias au- 
toridades, en que se declaraban contra el gobierno de Méxi- 
co y se ponían á las órdenes del general Santa-Auna. Lo 
mismo hicieron otras muchas poblaciones y auu Estados, 
llegando al extremo de que Jalisco, Zacatecas y San Luis, 
unidos con apoyo de las armas, declararon el completo cam- 
bio del orden de cosas existente. 



CAPÍTULO X. 



General Terrin. Sn muerte. 

El general Terán ciertamente, fué en sus operaciones y 
combinaciones, muy desgraciado en esta época. Lo fué asi- 
mismo en el modo con que el día 3 de julio de 1832, tn vieron 



213 

fin sus días en Padilla. Eeferiré su muerte, con algunas cir- 
cunstancias que precedieron á ella, porque el suceso y la 
persona pertenecen á la historia. 

Siempre animado de patriotismo este mexicano distingui- 
do, procuraba dar á la nación orden y respetabilidad. Sabía 
muy bien que sin legalidad y justicia, era imposible alcanzar 
tales bienes, y para esto trató de hacer volver la república á 
la senda constitucional. Trabajó mucho por conseguirlo: se 
dirigió á las personas más influentes para reducirlas y llamar- 
las á sus ideas y principios; pero no era oído ni se escuchaba 
tampoco su voz, en medio del grito de los partidos. 1 

Oigamos al periódico titulado Columna de la Constitución 
en su número 17 del día 11 de julio de 1832: "El general de 
división D. Manuel de Mier y Teráu, dice, ha muerto de una 
manera verdaderamente trágica. Se suicidó con su misma 
espada en la plaza de Padilla á poca distancia del lugar en 
que fué fusilado el héroe de Iguala. Después de haberse 
aseado y vestido, salió para el lugar eu que puso término á 
su vida. Colocó la guarnición de su espada contra una pa- 
red, y poniéndose la punta al pecho, se arrojó sobre ella, 
atravesándose el corazón. ¡Su muerte será siempre sensi- 
ble!" 

El gobernador del Estado de Zacatecas, al dirigir al de 
San Luis Potosí el decreto memorable de 10 de julio, sobre 
la presidencia constitucional de D. Manuel Gómez Pedraza, 
que después veremos, y contestando el oficio de dicho go- 
bierno de San Luis, de fecha 7 del mismo mes, sobre auxi- 
lios pedidos, se explica diciendo: 

" La noticia funesta que eu el citado oficio se sirve V. E. 
comunicarme, de la muerte violenta del E. S. general D. Ma- 
nuel Mier y Teráu, acaecida el citado día 3 del presente, me 

1 Documento núm. 11, en que se explican las combinaciones y pasos que dio dicho 
general, en bien de la república, antes de su desgraciada muerte, cuyas circunstancias sa 
refieren. 



214 

ha sido tanto más sensible, cnanto qne tenía datos positivos 
para esperar que aquel digno general y benemérito patriota, 
obraría muy pronto y eficazmente en favor de la causa de la 
libertad, y para hacer cesar la actual revolución. " 

La historia, dicen los editores del Cometa de Zacatecas, juz- 
gará un día con severidad, á los grandes hombres, y coloca- 
rá á cada uno, im parcialmente, en el lugar que le correspon- 
da en justicia. Así lo dice también el que esto escribe; y 
recordando no solamente los extravíos, sino también las glo- 
rias del general Terán, desea que descauseen paz, señalando 
el suelo de Padilla, con sus restos, como un lugar de memo- 
ria imperecedera por su muerte, y por el sacrificio del liber- 
tador de México D. Agustín Iturbide. Sigamos los aconte- 
cimientos de San Luis. 



CAPÍTULO XI. 



Sucesos de San I^nis Potosí en 1832. 



El general Moctezuma, sin acción ni resistencia, se diri- 
gió violentamente á Sau Luis, y en la hacienda llamada Pozo 
del Carmen, llegando en principios de agosto, se vio en la 
necesidad de hacer alto, porque se dirigieron á atacarlo deci- 
didamente el coronel D. Pedro Otero con Ramírez y Sesma, 
Montoya y otros jefes. Se verificó el ataque, y se empeñó 
una reñidísima acción de guerra con el uso y manejo de to- 
das armas. Duró la acción más de tres horas: fué sangrien- 
ta porque llegaron á atacarse mutuamente con la arma blan- 



215 

ca, y el éxito fué contra Otero, en lo general por la derrota 
y dispersión que sufrió, y en lo particular por haber muerto 
él mismo, acribillado de heridas, hasta quedar tendido en el 
campo. La división resultó completamente desordenada co- 
mo resulta siempre toda fuerza militar constituida en de- 
rrota. 

En consecuencia, el vencedor tomó la vanguardia, y di- 
rigió sus órdenes á ocupar la capital del Estado. El coman- 
dante general D. Zenón Fernández y las autoridades todas, 
se retiraron. Moctezuma previno á las fuerzas de Zacatecas 
que se habían puesto á sus órdenes, que marchasen, y en 
efecto, el día 5 entraron en la ciudad, á las órdenes del ins- 
pector de las milicias del Estado de Zacatecas, D. Mariano 
del Castillo. Quedó San Luis Potosí por la revolución: se 
levantó la acta correspondiente del ayuntamiento, manifes- 
tando su adhesión á la causa proclamada, y propiamente á 
los vencedores, pues bieu sabido es que se canta siempre la 
victoria y se procura humillar al vencido, persiguiéndolo y 
aniquilándolo si se puede. 

Siguió el orden de los acontecimientos políticos, y el Es- 
tado de San Luis se comenzó á ocupar en orgauizarse sobre 
las bases de la revolución. Se declaró nula la elección de Bus- 
tamante, y se reconoció á Pedraza como presidente legítimo 
constitucional; y en fin, se llamó al ejercicio de sus funcio- 
nes á la legislatura que fué disuelta por el motín de Jalapa. 
Así quedó San Luis Potosí en el referido mes de agosto de 
1832, y debemos, por lo mismo, suspender aquí los sucesos 
posteriores, para continuar su narración cuando hayamos re- 
ferido los que ocurrieron en esta misma época en el Estado 
de Veracruz. 



216 



CAPÍTULO XII. 



* Sucesos de Veracrnz eu 1833, 

Permítasenos volver al armisticio de Corral Falso, y de- 
más ocurrencias notables de la revolución en aquel Estado, 
recordando antes, sin embargo, la ley de 25 de abril, que 
concedía amnistía, aunque nominal, en favor de los pronun- 
ciados. 

Muí lio ruido se hizo con esta ley: se celebraba la clemen- 
cia de la administración, y aunque era muy limitada, mez- 
quina y aun tiránica la tal disposición 1 se la quiso elevar al 
rango de las más celebradas en países clásicos y civilizados. 
A pesar de todo el empeño que se tomó para hacer valer la 
amnistía, produjo más bien males que bienes, ya por el mo- 
do con que se condujeron los agentes del gobierno, y ya tam- 
bién por el contenido de la ley misma, que estaba muy lejos 
de desempeñar el título y recomendación que se le daba con 
extraordinaria pompa y ruido de palabras, haciéndose muy 
semejantes á los que para mejor oprimir, proclaman ¡li- 
bertad ! 

Precedieron muchos incidentes y se practicaron combi- 
naciones, dirigidas todas á terminar la guerra; pero como 
esto se quería, salvando los intereses incombinables de los 
bandos contrarios que disputaban encarnizadamente, se ha- 
cía impracticable el resultado. Sin embargo, en 13 de junio 
del citado año de 832, fué ratificado un plan 6 convenio en 

1 Documento núm. 12. 



217 

los campos de Corral Falso. 1 Tuvo por objeto ostensible la 
suspensión de armas y de toda clase de hostilidades; pero 
se volvió ineficaz lo practicado en el llamado armisticio de 
Corral Falso, porque el general Santa-Auna, con la energía 
que formaba su carácter, reclamó en 29 del propio mes de ju- 
nio, los procedimientos como se referían, y los resultados co- 
mo se asentaban, explicando que para no agraviar la jus- 
ticia y verdad, debía decirse que cuanto se había practicado 
era una formal equivocación, y por lo mismo declaraba sin 
efecto el llamado armisticio de Corral Falso, que solo valdría 
en el sentido explicado. Se vio ya con frialdad este paso, y 
redujo á uua posicióu desfavorable al gobierno, llevándolo 
al extremo de no saber qué hacer, pues advertía que la opi- 
nión, con transacciones ó sin ellas, favorecía á los pronun- 
ciados. 

Sin duda alguna, los Estados, y principalmente los de 
Zacatecas y Jalisco, se esforzaban de día en día para llevar 
á término favorable, las ideas y principios de legitimidad, 
envolviéndose sin duda en este concepto el llamar al gobier- 
no de la república á la persona que, con arreglo á la cons- 
titución, debía desempeñar el poder ejecutivo. 

Y como la revolución existía ya con toda la fuerza mo- 
ral que da la opinión uniformada, fácilmente se realizaron 
las miras de los Estados y de las personas que trabajaban 
por restablecer en la república el orden constitucional per- 
dido. 

En 5 de. Julio, en la ciudad de Veracruz, el general D # 
Oiriaco Vázquez levantó una acta" y plan, que explican la 
decisión y ratificación de las guarniciones de Yeracruz y de 
Ulúa, declarando en consecuencia, separada del poder eje- 
cutivo la persona que lo ejercía entonces, reemplazándosele 



1 Documento núm. 13. 

2 Documento núm. 14. 

Tomo II.— 28 



218 

de conformidad con los artículos 97 y 98 de ia constitución, 
mientras ocupaba el puesto el presidente elegido constitu- 
ción alíñente. 

Esta nueva ocurrencia excitó de una manera extraordi- 
naria las ideas, y después de conferencias, armisticios y com- 
binaciones entre comisionados elegidos por parte del gobier- 
no existente, y de los pronunciados en su contra, vino á tener 
el término que se apetecía, y se había proclamado en Vera- 
cruz el día 2 de enero. Los ministros hicieron efectiva la 
dimisión de sus respectivas carteras, y les fué admitida, que- 
dando el despacho de los negocios á cargo de los oficiales 
mayores. 

Los Estados, y á La cabeza de ellos Zacatecas, seguían 
animando y sosteniendo los principios proclamados y secun- 
dados ya en Jalisco, San Luis Potosí, Tamaulipas, Nuevo 
León y Durango, en lo esencial de la cuestión. Era real men- 
tó el llamamiento de Pedraza lo que se quería, y esto con- 
tenían los pronunciamientos pacíficos y armados, pues que 
en todos los Estados se sostenía el principio de legitimar al 
gobierno de la república. 



CAPÍTULO XIII. 



Uniforme opinión de ia república, por ¡n legitiiuidnd del gobioruo 
que debia regir mis destino». 



Se dio, eu fin, un paso que sirvió para uniformar la opi- 
nión, hasta el punto de haberse logrado la unión de la fuerza 
armada que obraba en Veracruz y otros puntos importantes. 
Zacatecas, el día 10 de julio, sancionó y publicó un decreto 



219 

célebre 1 y bien combinado, como efecto y resultado natural 
de la revolución y sus principios. Keconocía el Estado de Za- 
catecas por presidente de la república á D. Manuel Gómez 
Pedraza. Subsistiría este reconocimiento aun cuando no se 
verificase la calificación de votos, por ser incuestionable ha- 
ber ven nido la mayoría. El Estado obraría conforme á esta 
resolución, y la sostendría con todos sus recursos. 

Quedaron ya uniformados los pronunciamientos, y con 
los hechos se declaró ser verdadera voluntad de la nación, 
que el poder público se ejerciese legal mente, aunque no fal- 
taban contradicciones y observaciones propias de la situa- 
ción de algunos Estados, que aspiraban á obtener arreglos y 
ventajas para sus respectivas localidades. 

Ocurrieron algunas diferencias entre varios jefes que 
mandaban fuerzas militares; pero esta misma divergencia 
produjo utilidad y ventajas para México, como sucedió prác- 
ticamente con el acuerdo que tuvieron D. Mariano Guerra 
Manzanares y D. José Antonio Mejía en el Estado de Ta- 
maulipas. 

El coronel D. José Antonio Mejía, después de varias ten- 
tativas, se apoderó del puerto de Matamoros en Tamaulipas, 
uió su ocupación hasta hacerse también del Brazo de 
Santiango y de todos los ramos de la aduana marítima. El 
día 25 de junio desembarcó en dicho punto de Santiago, y 
siendo el jefe militar D. Mariano Guerra Manzanares, fué 
invitado con la mayor previsión y viveza, á una entrevista, 
en que expusiese Mejía y conferenciasen los dos cuál posi- 
ción y actitud debían guardar en circunstancias de haber 
interceptado comunicaciones que contenían las noticias más 
importantes sobre Texas, 2 cuyos habitantes se habíau decla- 
rado contra México. No se verificó la reunión, y Guerra, te- 



1 Documento núin. 15. 

2 Documentó núm. 16. 



220 

raiendo la proximidad de Mejía, ni auu le contestó, y se re- 
tiró desde luego hasta la villa de Presas, abandonando á 
Matamoros, que era lo que pretendía Mejía. Xo obstante, 
debe considerarse como un rasgo de patriotismo, el haber 
prescindido de las propias aspiraciones é intereses, por con- 
siderar preferentemente el bien público y de la nación, al 
ver que se tramaban planes y conspiraciones para ocupar el 
territorio mexicano. El tratado, pues, ó convenio que cele- 
braron Mejía y Garza parece laudable, atendiendo á que 
Guerra, por no apoyar pretensiones extranjeras, con hacer 
pública su oposición, y aun declararse hostil á Mejía, pres- 
cindió de sus operaciones de campaña; y Mejía queriendo au- 
xiliar al general Moctezuma, que era el jefe de la revolución 
de México, obró también bajo la inspiración del patriotismo 
con que creyó dar aumento á las fuerzas de dicho general, 
que no pudo recibir este refuerzo proyectado, por haberse 
internado con su división, hasta ocupar la capital y Estado 
de San Luis Potosí, en los términos referidos ya, y en pro- 
vecho de la revolución. 



CAPÍTULO XIV. 



< onvocnloi ia para 5a reunión del congreso gciieral, el 3 de ngosto. 



En principios del mes de agosto del mismo año de 1832, 
se inició otro punto importante y de grave trascendencia en 
política, consideradas las circunstancias en que la república 
se hallaba. Quiso recurrirse al congreso general, en sesiones 
extraordinarias. El gobierno del vicepresidente sostenía este 
paso, y aun se cree que prestó todo auxilio para obtener el 



221 

resultado de la reunión de las cámaras, hasta llegar á inti- 
midar á éstas por medio de la prensa. Se recuerda aún la 
publicación que se hizo de un impreso, el día 19 de julio, en 
que, asentándose principios disolventes, se incitaba á los mi- 
litares á que se hiciese un escarmiento (así decía el escrito) 
que sirviera de espanto alas generaciones futuras, y de lec- 
ción saludable á las asambleas. Suscrito por varios milita- 
res, se circuló por toda la república, y por supuesto en todas 
las secretarías, oficinas y corporaciones. 

Con estos antecedentes, y vencidas muchas dificultades 
y contradicciones, se dio la convocatoria para el día 3 del 
citado agosto, creyendo que por este medio, y con pretextos 
honrosos, se podría separar del gobierno al general Busta- 
mante; se lograría que la revolución de los Estados, y puede 
decirse ya de los pueblos y de las personas, cesase, pues que 
naturalmente las secretarías del despacho, que hasta esta 
fecha permanecían todavía vacantes, se llenarían, y ocupán- 
dolas nuevas personas, desaparecería la causa de la revolu- 
ción; creían por último legalizar el gobierno con el nombra- 
miento de un presidente sustituto. El cuerpo legislativo se 
reunió en efecto, y no descouoció que su convocatoria y reu- 
nión habían sido hechas bajo combinaciones y planes, dirigi- 
dos á los objetos indicados. Quiso el congreso dominar la si- 
tuación, y se figuró que restablecería la tranquilidad pública, 
dando las dos disposiciones siguientes. Primera: que se fa- 
cultaba al general Bustamante para mandar el ejército; 1 y 
segunda: que se facultaba al ejecutivo para que pudiese ne- 
gociar un nuevo préstamo de dos millones de pesos, y sellar 
quinientos mil en moneda de cobre, representando un valor 
nominal. Una y otra medida habían sido con anterioridad 
tomadas; pero sin llevarlas á efecto hasta que urgidos por la 
situación, fué preciso volver á tocar los mismos resortes, priu- 

1 Decreto de 7 de agosto de 1832. 



222 

cipal mente cuajado la administración había llegado al extre- 
mo que el mismo vicepresidente explica en su discurso de 
apertura de las sesiones extraordinarias diciendo así: 

" La nave del Estado se halla á pique de fracasar: las 
" oscilaciones irregulares de la máquina social, hacen temer 
" la disolución: por unas partes descuella el egoísmo mássór- 
" dido, ataviado con los nobles arreos del santo amor á la 
" patria: por otras pululan los sediciosos, que consumen las 
" horas del día y del sueño, en meditar ia ruina de las institu- 
" ciones; por otras, en fin, algunas autoridades respetables, 
" degradando su carácter y abusando de las leyes tutelares, 
" promueveu la anarquía y preparan las cadenas ominosas 
" de un despotismo feroz, exhibiendo pésimos ejemplos de 
" insubordinación, y fomentando la llama devoradora de la 
" guerra civil. Ocupados los principales puertos de larepú- 
" blica por facciosos, las reutas generales se han disminuido 
" notablemente, y el erario carece de medios suficientes para 
" cubrir sus urgentes atenciones." 

No obstante lo ocurrido, seguían desgraciadamente los 
sucesos sangrientos de la guerra, batiéndose en el Estado de 
Veracruz las fuerzas militares, dándose ataques hasta dentro 
de las poblaciones, y ocupándose á la bayoneta los pueblos, 
como sucedió en Teziutlán. Los jefes Rniz y Torres que acau- 
dillaban la fuerza de dicho pueblo, se internaron en la sierra, 
y el coronel Merino, que dirigió el movimiento citado, se re- 
plegó á Pero te sin perseguirlos. 

Permanecía el general Santa- Auna ocupándose de la 
guarnición y defensa de la plaza de Veracruz y Puente Na- 
cional, concentrando sus fuerzas en Orizaba, probablemente 
para después dirigir sus operaciones sobre Puebla. El gene- 
ral Fació marchó á San Andrés Chalchicomula, por la cañada 
de Ixtapau, porque temió un movimiento estratégico en su 
contra, principalmente cuando advertía que las tropas pro- 
nunciadas crecíau en auxilios, en disciplina, y en gente, con 



223 

solo el transcurso mismo del tiempo, y la aceptación que do 
día en día conquistaban los principios de la revolución. El 
general Mejía, que como hemos visto, emprendió su marcha 
al puerto de Tampico, llegó á Veracruz con sus fuerzas, y 
se incorporó á las tropas acampadas en Orizaba, reforzando 
por consiguiente la división del general Santa- Anua, quien, 
con su actividad conocida y con el prestigio que siempre ha- 
bía tenido en Veracruz, y poniendo en acción todos sus cono- 
cimientos, logró regularizar sus tropas y disponerlas á obrar 
sobre las del general Fació que se hallaba situado en San 
Agustín del Palmar, la Trasquila, cerro de Ohaltepecy des- 
filaderos de Ixtapan, doude lo dejaremos, para seguir el or- 
den de los acontecimientos, referentes al respectivo período 
administrativo. 

Este, por lo que respecta al vicepresidente, general D. 
Anastasio Bustamante, terminó realmente el día 14 de agos- 
to de 1832, porque en virtud de las muy difíciles circunstan- 
cias, de la situación en que dicho jefe se halló, le fué pre- 
ciso ponerse á la cabeza del ejército, convencido ya de que 
la causa pública exigía diverso giro en los negocios, y un 
cambio necesario en la administración. Por esto, sin duda 
alguna, le fué tan fácilmente concedida la licencia para el 
referido mando, festinándose el despacho y acuerdo en tér- 
minos de expedirse cou tanta prontitud y uniformidad, que 
ni aun siquiera precedieron dictamen y discusión para ello. 
Salió, pues, á campaña, cesando en la administración esta- 
blecida por el plan de Jalapa, que tuvo principio en 23 de 
Diciembre de 1829, en virtud del pronunciamiento verifica- 
do por la guarnición de México que secundó dicho plan, y 
creó, después de haber cesado en la presidencia interina D. 
José M? de Bocanegra, la provisional compuesta del presi- 
dente de la suprema corle de justicia D. Pedro Vélez, asocia- 
do del general D. Luis Quin tañar y D. Lucas Alamán, nom- 
brados al efecto el mismo día por el consejo de gobierno, 



224 

conforme á lo dispuesto en el artículo 97 de la constitución 
federal, hasta el 31 del citado diciembre, en que como queda 
ya referido entró al ejercicio del supremo poder ejecutivo el 
general D. Anastasio Bustamante como vicepresidente de la 
república, con arreglo al decreto de 12 de enero del mismo 
año, habiendo en 11 de julio prestado el correspondiente ju- 
ramento y comenzado su administración en 1? de enero de 
1830. 

En este tiempo, como hemos visto ya, tuvo efecto la cri- 
minal combinación que dirigió el ministro de la guerra 1). 
Antonio Fació, de acuerdo con el oficial marino genovéa 
Francisco Pical uga, quien de un modo verdaderamente pro- 
ditorio, condujo en el bergantín Colombo, al general Guerrero 
hasta el puerto de Huatulco, donde ya por la misma com- 
binación esperaba el tenient® coronel D. Miguel González 
para llevar la víctima á Oaxaca y verificar el sacrificio del 
confiado general, que según con extensión hemos referido 
fué ejecutado en Cuilapa la mañana del 14 de febrero de 
1831. El gobierno mexicano pagó en oro cincuenta mil pesos 
á Picaluga, como precio de su traición. 

El día 14 de agosto de 1832 dejó la presidencia de la re- 
pública el general D. Anastasio Bustamante, habiéndose des- 
pachado en su tiempo los ministerios del modo siguiente. 



225 

SEUIM DI ESTADO I DEL DESPACHO EN ESTE PEÍDO. 



KELACIONES INTERIORES Y EXTERIORES. 

DESDE HASTA 

1830 enero 1? D.Manuel OrtizdelaTorre, 

O. M. E 11 enero 1830 

,, „ 12 D. Lucas Alamán 20 mayo 1832 

1832 mayo 21 D. José Mf Ortiz Monaste- 
rio, O. M. E 14 agosto „ 



« 



JUSTICIA. 

1830 enero 1 ? D. Joaquín de Iturbide, O. 

M. E 7 enero 1830 

„ „ 8 D. José Ignacio Espinosa. 17 mayo 1832 

1832 mayo 18 D. Joaquín de Iturbide, O. 

M. E 14 agosto „ 



GUERRA Y MARINA. 



1830 enero 1? D. Francisco Moctezuma.. 13 enero 1830 

„ „ 14 D. Antonio Fació .... 19 „ 1832 

1832 enero 20 D. José Cacho, O. M. E... 14 agosto „ 



HACIENDA. 

1830 enero 1? D. Ildefonso Maniau 7 enero 1830 

„ „ 8 D. Rafael Mangi no 14 agosto 1832 

Tomo II.— 2» 



227 



APÉNDICE AL TITULO VIL 



Documento Niím. 1. 



n<rlnnici*ii «obre el pronunciamiento del ejército n> re»erT« 

en jHlnpiii 



Se declara justo el pronunciamiento del ejército de reserva en 
Jalapa, el 4 del último diciembre, secundado por la guarnición y pue- 
blos de varios Estados, y en esta capital el 23 del referido diciembre, 
pidiendo el restablecimiento de la constitución y leyes. — José Maniiel 
Moreno, presidente del senado. — José María AJpuche é Infante, presi- 
dente de la cámara de diputados. — Rafael Delgado, senador scretario. 
— Manuel Carvajal, diputado secretario. 

México, 14 de enero de 1830 — A D. Lucas Alamán. 



228 



Documento Núm. 2. 



Dictamen de la* comisiones unidas de gobernnciiín r punte* conilitncie- 
nalc», presentado en la sesión del din 14 de enero. 



¿Tiene la nación mexicana un derecho incontestable para pro- 
veer á su conservación y prosperidad? ¿Ha señalado ella misma el 
modo con que quiere sean consultados estos dos interesantes obje- 
tos? ¿Sus leyes fundamentales son bastantes á cumplirlos? De 6stas 
tres cuestiones partirán las comisiones unidas para resolver la muy 
importante que hoy ocupa la atención de la augusta cámara. Los de- 
rechos que corresponden á siete millones de habitantes, son la suma 
total de los que pertenecen á todos y cada uno considerado en par- 
ticular. Las comisiones unidas, no solamente desconocen, pero aun 
creen verdaderamente imposible haya en todas las vastas campiñas 
del Anáhuac, uno solo, quien honrándose con el título de mexicano 
no esté dispuesto á arrostrar los más dolorosos sacrificios por con- 
servar las libertades de su país natal y cooperar al engrandecimiento 
de él. Los mexicanos de 1830 no son diversos de aquellos que en 
1821, en desigual y sangrienta ludia, consiguieron romper el ominoso 
yugo de colonos para elevarse al rango sublime de nación libre é 
independiente: el mismo fuego patrio que inflamó sus corazones en 
aquella época gloriosa, inextinguible, arde hoy en su pecho, y nunca 
el curso dilatado de los tiempos, será bastante para apagarlo. A la 
faz del mundo se ha proclamado para siempre libre ó independiente 
del gobierno español y de cualquiera otra potencia. Tan solemne y 
glorioso juramento sería muy fácil fuese desmentido si los pueblos 
no percibieran utilidades muy grandes y palmarias, rigiéndose por 
sus propias leyes y creando sus funcionarios. ¡No les basta ser in- 
dependientes, sino que á más quieren gozar porque lo son! Si la 
prosperidad y bienestar nacional se ha de considerar como una con 
secuencia, es tan estrechamente unida con aquel antecedeute, que 



229 

la misma, mano que derribase ésta, echará también, por tierra á la 
primera: ¡al compás que crece el número de los que gozan, se au- 
menta también el de los brazos que defienden! La independencia de 
las naciones corre muy grave peligro, cuando los jefes supremos en- 
cargados de dirigirlas, ó reconcentrados dentro de sí mismos, nunca 
vuelven los ojos hacia los pueblos que les han dado el ser, ó desnu- 
dos de aquellos conocimientos que tanto deben brillar en sus altas 
dignidades, ignoran el arte de gobernar. ¿En qué se distingue un 
gobernante perverso de un ignorante? El primero con estudio se 
aparta del sendero que lo debe guiar, y el segundo no sabe ni aun 
por dónde se ha de conducir. Yerra aquel por voluntad, y el según 
do por una inevitable necesidad. ¡Triste condición de los pueblos, 
si éstos no pudieran mejorar cuando hubierau tocado extremos tan 
funestos! El derecho natural de conservación los llevará á buscar 
en los extraños, auspicios que no hallarán en sí mismos. Los pue- 
blos mexicanos temieron por su conservación, cuando vieron que se 
formaba de cadáveres la escala por donde se ascendía á la dignidad 
suprema, y llegaron á desesperar de su dignidad y bienestar, advir- 
tiendo que los primeros pasos dejaban estampada una huella de crí- 
menes y horrores. ¿Pudiera haberse conservado la nación sometida 
á sufrir repetidas leyes de proscripción? ¿Habría prosperado extin- 
guida la confianza pública, asaltada la propiedad y perseguida la se- 
guridad individual? ¿Tendrá el pueblo mexicano derecho de reco- 
brar estas garantías? 

Que la nación ha establecido el modo con que quiere conservar- 
se y prosperar, está probado eon el pacto sancionado en 1824. Este 
es el fin de las constituciones y el grande objeto que los pueblos se 
proponen, reuniéndose en sociedad y acordando las reglas con que 
se quiere gobernar. El sistema de gobierno popular federal, consa- 
grado en las páginas de nuestro código fundamental, fué el principio, 
solemnemente establecido, en cuyo derredor quiso la nación girasen 
todas sus autoridades, armándolas de todo el poder necesario para con- 
servar este pacto, base en que debía descansar su conservación y feli- 
cidad: ninguna de estas dos condiciones tan esenciales y que carac- 
terizan á un buen gobierno, pudieron escaparse á la penetración del 
congreso constituyente, cuando resolviendo el punto más interesante, 
conocía bien iba á decidir sobre la suerte presente y futura de un 



230 

numeroso pueblo. Las comisiones unidas nunca tendrían la temeri- 
dad de acusar de ligereza á la augusta asamblea constituyente, y 
menos cuando advierten el general contento en que rebosa el nume- 
roso pueblo, viendo restablecerse el orden constitucional que había 
sido interrumpido muy á su pesar. 

La nación, al sancionar su pacto federal, consignó las reglas á que 
quiso estuvieran irrevocablemente sujetos sus mandatarios; reser- 
vándose á sí misma pronunciar el fallo definitivo, tanto sobre las ope- 
raciones de éstos, cuanta sobre la aptitud de aquellas para llenar los 
grandes fines que se propuso. ¿Con qué autoridad decidió el poder 
ejecutivo en puntos cuya resolución estaba reservada á todo el pue- 
blo mexicano? ¿Ignoraba por ventura que no era dado á su autoridad 
designar las condiciones con que debía mandar, sino que respetuoso, 
debía esperarlas del pueblo que le cometía el poder? La nación, desde 
aquel momento, reasumió en sí toda la autoridad que babía delegado, 
negándose el poder á cumplir conformé á las reglas dadas, las altas 
atribuciones que eran propias de su dignidad. La independencia no 
se podía conservar sin suspender el orden constitucional. Este modo 
de raciocinar, en concepto de las comisiones, no prueba otra cosa, 
sino que las naciones para ser independientes, han de prescindir de 
los derechos del hombre libre, ó más bien, que el presidente no po- 
día conservar la independencia sino en un pueblo de esclavos. ¿Pu- 
do inventarse modo de juzgar más absurdo? Si los juicios son el 
resultado de las percepciones y modos de sentir ¿se podrá estimar 
idóneo para í'egir á un pueblo libre, quien juzga incompatible la li- 
bertad del ciudadano con su independencia? En cualquiera clase de 
empleo, y aun en los oficios domésticos, por los hechos se juzga de la 
capacidad de los hombres para desempeñarlos. ¿Qué juicio se for- 
maría de aquel general que siempre fuera vencido? ¿ Cuál la de aquel 
jurisconsulto á cuya dirección se perdieran todas las causas? ¿Qué 
se diría de aquel juez en cuyo tribunal se vejara continuamente la 
justicia? ¿Por qué no se admiten á deponer en juicio los beodos, 
insensatos y negados? La loy sabiamente ha previsto, que auu cuan- 
do se versen los intereses de un solo hombre, no se deba escuchar 
el testimonio de aquel que está privado de la aptitud necesaria para 
combinar la serie de los hechos, y considerarlos bajo su verdadero 
punto de vista. Eu aquellos gobiernos, donde es hereditaria la suce- 



231 

sión al mando supremo, las leyes han determinado la edad, antes de 
la que no puede el heredero encargarse de las riendas del gobierno: 
¿en qué fundamentos podrán apoyarse estas resoluciones? Suponen 
sin duda que hasta cierta época de la vida, no se verifica el desarrollo 
total de las fuerzas indispensables para llevar aquella especie de car- 
gas que son consiguientes en los que gobiernan las naciones. Esta 
fuerza, sin duda, no es aquella que dimana de la robustez de la mus- 
culatura, sino más bien una fuerza intelectual, y de aquí la distin- 
ción de aptitud física y moral, siendo la primera destinada á los ejer- 
cicios propios del cuerpo, y la segunda para llenar las funciones que 
exclusivamente pertenecen al alma. Nuestra constitución misma, á 
cuya norma primitiva se deben sujetar todas las resoluciones que fue- 
ren secundarias, ministra razones en que fundar sólidamente, que en 
la edad buscó el desarrollo necesario de la fuerza intelectual para 
encargarse de la magistratura suprema, argumento que se corrobora 
mucho más, haciendo notar, que á proporción que se haya de tener 
mayor ingerencia en el desempeño de las obligaciones anexas al su- 
premo funcionario, se requiere una edad más madura, y esta es siu 
duda la razón que se tuvo presente para pedir en el senador la edad 
de treinta años cumplidos al tiempo de su elección, y en el presidente 
la de treinta y cinco, considerándolo como el foco ó el punto céntrico 
de donde debieran partir las más arduas ó difíciles resoluciones. 

La misma constitución, en su art. 75, habla de imposibilidad física 
ó moral, ó lo que es lo mismo, de un impedimento que afectando in- 
mediatamente al cuerpo, lo priva de las funciones que le son pro- 
pias, y de otro, que residiendo exclusivamente en el alma, le quita 
aquella aptitud necesaria para distinguir con exactitud y precisión 
lus ejes, en derredor de los cuales rueda la complicada máquina de 
bien y mal político. ¿Quióu ha dudado nunca ser la ignorancia una 
enfermedad exclusiva del alma, que le impide verificar tales ó cua- 
les actos de que nunca se ha formado idea? ¿Quién iguora que á la 
falta de percepciones es consiguiente la de juicios, ó que éstos se vi 
cian por el defecto de aquellas? Sería muy extravagante y absoluta- 
mente ajeno del común sentir, si las comisiones supusieran que la 
fuerza corporal ó aptitud física, suponían consigo buena disposición 
moral. ¿Y cómo pudieran exigirse de un hombre actos que exceden 
su capacidad? Al niño no se le encomiendan ejercicios propios de un 



232 

joven ; á éste no se le cometen empeños propios de la edad viril, y ésta 
no se encarga délos oficios déla vejez: el débil no emprende las obras 
propias del fuerte, ni se encarga el ignorante de los oficios reserva- 
dos para el sabio. Aquel tiene posibilidad física, éste posee facultad 
moral. ¿El C. Vicente Guerrero, tiene> esta segunda para llenar los 
deberes del alto empleo que ocupaba? Esta es la cuestión, en cuya 
resolución se deben aplicar los principios que antes han sentado las 
comisiones. 

Sin hacer mérito ni llamar á la memoria los primeros pasos de 
su niñez; sin recordar la educación de su juventud, las comisiones 
sólo llamarán la atención á los hechos con que ha marcado su admi- 
nistración en el espacio de ocho meses y días que ha regido los des- 
tinos nacionales. ¿Son ellos el argumento de una buena administra- 
ción? ¿Son los que más se conforman con el carácter de nuestras 
instituciones? Fué preciso no solamente desmentirlas, sino anona- 
darlas desde los primeros días de su gobierno, y sepultarlas muy 
poco después en el más completo olvido, no sabiendo conducirse sino 
libre de las trabas que le imponía la ley: con este acto verificó que 
no era para gobernar conforme á las reglas establecidas. ¿Qué es- 
pecie de imposibilidad es ésta? ¿Reside en las leyes constituciona- 
les, ó más bien en el poder que ha de v<-lar sobre su cumplimiento? 
Si la imposibilidad es de aquellas, se deben derogar, y si afecta al 
segundo, se debe remover. La nación ha dictado sus leyes conforme 
á las que quiere sea consultada su conservación y prospei'idad : ella 
las ha juzgado á propósito, y quiere que sus mandatarios las cumplan 
y observen: la inobservancia arguye malicia en unos, falta de apti- 
tud en otros. ¿En qué extremo se puede colocar al Sr. Guerrero á 
vista de un ejército desorganizado, de un erario exhausto, de una 
administración de justicia paralizada é interrumpida, y en fin, de un 
vilipendio tan acabado en todo el orden constitucional? Las comi- 
siones no quieren refutar á aquel general como á un obstinado de- 
lincuente, sino más bien como á un hombre que echó sobre sí una 
carga que superaba mucho á sus fuerzas naturales. Consiguientes 
con estos principios proponen al juicio de la cámara el siguiente ar- 
tículo: 

"El ciudadano general Vicente Guerrero tiene imposibilidad mo- 
ral para gobernar la república. 

"México, enero 14 de 1830. — Francisco Coronel. — Tomás Vargas. 
— Isidro Huarle. — Antonio Pacheco Leal. 



23Í 



Dictamen de In comisión de In cáuinrn de diputado! «obre el ncnerdo del 
• finido, relntiro n declnrnr ni gnu-ml Guerrero imposibilitado " mo- 
ralmeute" para " gobernar" la república. 



Los trabajos de esta comisión especial han correspondido á la 
delicadeza del negocio; y si bien pudiera ilustrarlo de una manera 
difusa, no cree ni conveniente ni necesario, encargarse menudamen- 
te de reflexiones, que ellas mismas pudieran confundir la cuestión, 
como que el flujo y reflujo de los partidos, no permite se vea por to- 
dos bajo su verdadero punto de vista. El senado se acoge á una im- 
posibilidad moral por parte del Sr. general D. Vicente Guerrero, que 
otros creen tan falsa como antipolítica é injuriosa á su persona. La 
comisión no deja de sentir el enorme peso de esta cuestión, que si 
á la vez sería delicada, podría ser para lo sucesivo un ejemplo funes- 
to de que debemos huir. La ley, no hay duda, autoriza al congreso 
general, y lo que es más remarcable, aun al consejo de gobierno para 
esta clase de deliberaciones; pero no presentándose la imposibilidad 
moral bajo un aspecto notorio, capaz de comprenderse por todos, 
¿qué de dificultades no ofrecería la calificación del grado de incapa- 
cidad, y qué lugar no se daría á la arbitrariedad en semejantes ca- 
sos? Lejos, pues, de la comisión el ingerirse en un punto que en 
efecto refluiría sobre la reputación del Sr. Guerrero, que no se trata 
de atacar. 

Ni hay necesidad, dicen otros, de ocurrir á este medio bochorno- 
so, cuando se presentan otros caminos que conducen al mismo fin. 
Claro es para ellos el que fué nula la elección de aquel jefe, como 
obra exclusiva de la horrorosa escena de la Acordada; pero también 
repara la comisión en los inconvenientes de esta medida justa para 
muchos; pero peligrosa para los más. Eran consiguientes mil cues- 
tiones subalternas, en que se iba á provocar la exaltación de los par- 
tidos, pensando quizá en el escollo de nuevas elecciones, origen cier- 
to en las circunstancias, de una anarquía y guerra civil desastrosa. 

Otros recuerdan el que en todas épocas, en toda clase de papeles 
públicos, por toda clase de gentes, se ha sacado el elogio del héroe 
del Sur, del mismo carácter moral que acompaña á sus gloriosas 

Tomo II. — 30 



234 

heridas; y en efecto, tal enfermedad habitual despoja á este hombre 
de aquella fuerza indispensable para dedicarse con tesón á las ar- 
duas y penosas tareas del supremo gobierno. El mismo ¡Sr. Guerre- 
ro ha representado varias veces el estado decadente de su salud, y 
no puede menos que serle incompatible con la agitación de tan alto 
destino, y hacerlo como acreedor al goce de reposo á que lo llama 
ya la constante fatiga, consiguiente á sus antiguos y patrióticos ser- 
vicios. 

Por otra parte, no faltan hombres pensadores, que dando cierta 
clase de subdivisión á la imposibilidad moral, comprendan en ésta 
el caso de no poderse verificar ó continuar un acto á que resiste de 
un modo insuperable la conveniencia pública. Todas las naciones, 
dicen, sean regidas bajo el sistema monárquico, federal ó cualquiera 
otro, sea despótico ó libre, deben tener por necesidad su razón de 
Estado, como que ésta viene á ser muchas veces un triste, pero ne- 
cesario resultado, de acontecimientos, que no es dado evitar al más 
sabio legislador. ¿Y quién duda que la vuelta del Sr. Guerrero á la 
silla presidencial está á la vez en contradicción con el bien de la Re- 
pública? La guerra civil sería inevitable, y de su resultado no podría 
salir garante el hombre más previsor. La comisión no fijará cuál de 
las anteriores razones sea la más atendible, más directa ó más legal, 
para apoyar la imposibilidad que sin duda tiene aquel jefe para to- 
mar las riendas del gobierno; pero no por esto deja de confesarla, 
aunque no conviene en que la moral sea la que deba imputarse al 
Sr. Guerrero, y por eso, modificando el acuerdo del senado en cuanto 
á esta parte, cree: "que debe aprobarse con la supresión de la palabra 
moral; ■' y es lo que la comisión somete al ilustrado juicio de la cá- 
mara. — México, 2tí de enero 1830. — Domínguez. — Ortiz de León. — 
Landa. — Quintana Roo. — Requena. 



Voto particulnv tlrl Sr. Qiiintnnit. 

He suscrito el dictamen de la comisión, no porque lo crea ente- 
ramente á cubierto de los inconvenientes que necesariamente debe 
producir cualquiera resolución que se adopte en materia tan espi- 



235 

nosa como la presente; sino porque á mi entender, en la difícil y en- 
marañada situación de las cosas, es menos peligroso el partido que 
en dicho dictamen se propone, que el que con notable imprevisión 
y ligereza se tomó en el senado, con el solo objeto de salir material- 
mente del paso, sin calcular la trascendencia de las resultas que se- 
mejante medida debe producir para lo futuro. La puert a queda abier- 
ta á los más funestos abusos, si á un hombre que notoriamente se 
halla en el uso cabal de sus sentidos, se le declara incapaz de ejer- 
cerlos, que es la idea natural que envuelve el acuerdo del senado, 
sólo porque carece de aquel grado de ilustración que á juicio de los 
calificadores es necesario para desempeñar el mando de la república. 
Como no se fija ni sea posible dar la exacta medida de este grado de 
ilustración, cada uno lo entenderá á su modo, y llegado el caso de que 
no se presente otro camino para salir de algún atolladero, el texto 
del senado da materia á copiosos comentarios, que pueden muy bien 
alcanzar á los mismos fundadores de la doctrina. Por incapacidad 
moral, en el sentido que se aplica esta calificación al general D. Vi- 
cente Guerrero, no se ha entendido hasta ahora otra cosa en el mun- 
do, sino aquel estado de enajenación total de la razón, que priva al 
hombre aún de la facultad de manejar sus propios negocios; y en los 
juicios civiles, en que sólo se trata de los privados intereses de los 
ciudadanos, las leyes prescriben á los tribunales la circunspección 
con que deben proceder en tales declaraciones, alejando cuanto sea 
posible el influjo del interés que suele mezclarse en estos asuntos. 
Aun cuando la notoriedad del hecho deja poco ó ningún lugar á la 
duda, se hace preceder el reconocimiento de facultativos, y jamás se 
da por loco, mentecato ó desmemoriado á un hombre, sólo porque no 
tenga un gran talento para conducirse en la sociedad. La mayor ó 
menor extensión de capacidad en los hombres, se ha dejado hasta 
ahora al juicio y discreción de cada uno, y no se ha sujetado á reglas, 
porque está fuera de la naturaleza de las cosas. 

Pero no hay otro arbitrio, se dice, para consolidar el orden actual 
de cosas y sacar al gobierno de la falsa posición en que se halla. Es- 
te, en mi concepto, es un error, que dimana, como otros muchos de 
nuestra inexperiencia en el manejo de los negocios públicos. El po- 
lítico sagaz á toda prueba, va derecho á su objeto, procurando sofo- 
car las pasiones que pudieran embarazai'lo en su marcha : si es ne- 



236 

eesario, transige con ellas, las contenta hasta cierto punto, cede en 
todo lo que no le perjudica, y se guarda muy bien de suscitarse obs- 
táculos voluntarios que pudieran retardar ó impedir la consecución 
de sus fines. Nosotros, al contrario, en los asuntos que piden más 
tino y discreción, empezamos siempre irritando las pasiones, alar- 
mándolas contra las medidas más saludables, multiplicando las difi- 
cultades y dando un aspecto tan odioso á las mejores providencias, 
que más que producir el bien, parece que solo tratamos de satisfa- 
cer sentimientos particulares ó saciar deseos de venganza. 

¿De qué se trata en la presente cuestión? De adoptar una medi- 
da que .sirva como de título á la legitimidad del actual gobierno, ce- 
rraudo para siempre al general Guerrero la vuelta á la presidencia 
de la república. Declarar la nulidad de su nombramiento, sería ex- 
ponerse á la peligrosa consecuencia de igual defecto en el que se 
hizo de su segundo: nuevas elecciones serían ahora muy aventura- 
das, y tal vez contrarias á los fines délos interesados. Pues cerran- 
do los ojos á todos los acontecimientos futuros, salgamos de la pre- 
sente dificultad, declarando que Guerrero está loco: que aunque fué 
buena su elección, en el tiempo de su mando le sobrevino incapaci- 
dad-moral, y que con tal que no vuelva á pensar en la silla, lo dis- 
pensamos de la residencia en San Hipólito. Esto, más que discurrir 
en política, es mostrar toda la frivolidad del espíritu de partido, que 
sacrifica al vano placer de inventar pueriles artificios, la esencia de 
las cosas y la seguridad de los resultados. 

La revolución que privó del mando al general Guerrero, se opo- 
ne con toda su fuerza á que vuelva á él : la buena administración del 
Estado pedía una mudanza, que se verificó con todos los síntomas de 
estar apoyada en la opinión general. Aquí está el término del cual 
no debe pasarse, si se quiere sacar todo el provecho posible de tan 
favorable estado de cosas. Esas declaraciones que se hacen después 
de las revoluciones, como dudando de su estabilidad y permanencia, 
producen por lo general muy malos resultados, porque abren campo 
á disputas interminables, que deben evitarse en las resoluciones de 
una autoridad, de cuyos juicios no se admite apelación, y por esto 
la razón ha sancionado la práctica de que los tribunales superiores 
no funden sus sentencias. 

Si la situación, pues, de la república pide, como yo lo creo, que 



237 

continúe el vicepresidente en el mando, hasta que llegue el período 
de las nuevas elecciones, ó hasta que Dios fuere servido, la prudencia 
dicta limitarse á declarar! > así, más bien que alarmar con un decre- 
to que deja en falso la posición de todos los que entren á mandar en 
lo sucesivo, y que ofendiendo en lo más vivo de su honor á un hom- 
bre que puede hacer mucho daño, se le obliga en cierto modo á po- 
nerse en actitud hostil contra el actual orden de cosas, cuando con 
más prudencia y miramiento sería fácil convertirlo en uno de sus más 
firmes apoyos, interesando su misma gloria en su separación del man - 
do, á que no dudo se prestaría por un principio de patriotismo, de 
que ha dado tan relevantes pruebas; y con esto está conseguido el 
objeto sin estrépito, sin escándalo y sin ninguno de los inconvenien- 
tes que precisa el acuerdo del senado. 

Con estas explicaciones que he creído de mi deber exponer á la 
consideración de la cámara, apruebo el dictamen de la comisión. Ene- 
ro 25 de 1830. — Quintana Roo. 



Dlacarso del senador I>. Joié Fariorn. 

A dos puntos pienso reducir mis observaciones sobre la importan- 
te cuestión de que hoy se ocupa la augusta cámara. — Primero. ¿Com- 
pete á la cámara de senadores la calificación de aptitud ó insuficiencia 
del general D. Vicente Guerrero para gobernar la república? — Se- 
gundo. Aun suponiendo que le corresponda este derecho, ¿podrá pro- 
nunciar dicho fallo por solo lo hasta aquí practicado? — He aquí, señor, 
dos problemas que trato de analizar, para que aun cuando mis razones 
no convenzan ó no merezcan apoyo, por lo menos servirán de funda- 
mento al voto que he de emitir, y que siempre será negativo, á no 
ser que se aleguen otros principios á más de los expuestos hasta aquí, 
ó mejor diré, si no se retracta la inducción que se hace de ellos. 

Entro en materia. Cuando en I o de septiembre del año de 1828, 
se hacían las elecciones de los candidatos que habían de ocupar la 
silla presidencial de la república, yo era uno de los miembros que 
componían la legislatura de Chiapas : en dicho tiempo, por aquella vez, 
y hallándome en aquel puesto, me creí con bastante poder, y asimis- 



238 

mo facultado por el artículo 79 de la constitución federal, para ca- 
lificar á los eligendos y graduar la aptitud y demás circunstancias que 
se requieren para el fungimiento en tan alta dignidad. A virtud de 
ello fué que di mi voto por los generales D. Manuel Gómez Pedraza 
y D. Melchor Múzquiz, y no quise hacerlo en la persona de I). Vi- 
cente Guerrero; pero ahora, señor, que ya ha transcurrido más de un 
año, y que no pertenezco á la legislatura de un Estado, sino que lo 
represento en la cámara de senadores del congreso de la unión, mis 
deberes son muy distintos, y no puedo ingerirme en una declaración, 
que á mi entender sólo corresponde en su vez á los congresos de los 
Estados y á la cámara nacional de diputados. 

Dice el artículo 81 de la constitución: "El día 6 de enero próxi- 
mo se abrirán y leerán en presencia de las cámaras reunidas los tes- 
timonios de que habla el artículo anterior, si se hubieren recibido los 
de las tres cuartas partes de las legislaturas de los Estados." El 82 : 
"Concluida la lectura de los testimonios, se retirarán los senadores 
(llamo aquí la atención) y una comisión nombrada por la cámara de 
diputados, y compuesta de uno por cada Estado de los que tengan re- 
presentantes presentes, los revisará y dará cuenta con su resultado. 
Se retirarán los senadores, dice la ley constitucional, para que en 
seguida por los diputados se proceda á calificar las elecciones, y á la 
enumeración délos votos." Quiere decir, que aun en tiempo señalado 
para dicho acto, no solo no permite, sino que prohibe nuestra inter- 
vención, pues que nos manda separar, y no tomar conocimiento. 

Pero leamos, señor, el artículo 84: "El que reuuiere la mayoría 
absoluta de votos de las legislaturas, será el presidente." Su texto es 
preventorio, y no nos deja arbitrio: por manera, que si el capitán San- 
tamaría (ese fatuo que anda por las calles) hubiese reunido mayoría 
absoluta de votos de las legislaturas, y la cámara de diputados uo lo 
hubiera reputado inepto (mal que nos pesara) él debía ser nuestro 
presidente. Mas ya oigo que se me vaá impugnar diciendo: ¿Y có' 
mo los mexicanos habíamos de sufrir ser regidos por un enajenado 
y ente nulo? Yo contestaré í-azonando en esta parte, de conformidad 
con las comisiones que han dictaminado: si el defecto es de la ley, de- 
rogarla. Así, pues, según la calificación de nueve legislaturas y de la 
cámara actual de diputados, Guerrero es suficiente y tiene aptitud pa- 
ra gobernar: en consecuencia, no podemos contrariar aquel concepto. 



239 

si no es barrenando la constitución. Ni se diga que nos hallamos en 
el caso del artículo 99, porque el impedimento que se cuestiona, no 
es un accidente que haya sobrevenido á Guerrero después de su elec- 
ción: lejos de eso, algo ha de haber adelantado en la ciencia de go- 
bierno, con ocho meses de administración; y según las comisiones 
discurren, la ineptitud la deducen por los extravíos, y ya se sabe que 
cualquier desvío de la ley, por parte de un gobernante, es un delito : 
juzgúese, pues, por este aspecto. 

Pasemos ahora al segundo punto. Supongo al senado en este mo- 
mento con autorización para fallar la sentencia que despoje al general 
Guerrero de la silla que ocupó ocho meses, y que además lo privará 
del derecho de optar á ella. ¿ A. dónde está el expediente que se ha 
formado, aunque no sea para más que justificar nuestro procedimien- 
to"? Yo no veo otra cosa sobre la mesa, sino una larga exposición de 
las comisiones unidas de puntos constitucionales y gobernación, cu- 
yo discurso acicalado, si bien le decoran frases sublimes y otras no- 
ciones de política, en la sustancia carece de pruebas y principios 
alusivos. ¿ Pues qué, será bastante la pública voz y fama que procla- 
ma los extravíos del gobierno de Guerrero, á quien unos reputan 
simple y otros en extremo malicioso? ¿Podremos aplicar una pena 
sin conocimiento legal de los hechos? ¿Y así se procede cuando se 
decanta el restablecimiento de las leyes? ¡ Alto, señor! ¡ Circunspec- 
ción ! No vaya á ser que este hecho precipitado ennegrezca la repu- 
tación que justamente ha merecido el senado mexicano de 1830. Pro- 
cédase á f orinar el proceso, aunque sea en papel de sobrescritos, 
óigase al acusado, y de sus contestaciones resultará: ó bien un hom- 
bre que echó sobre sí una carga que superaba mucho á sus fuerzas 
naturales, y entonces lo perdonaremos; ó tal vez aparecerá ser un 
obstinado delincuente; y en este caso, á pesar de la indulgencia de las 
comisiones unidas, yo pediré su escarmiento, aunque no sea más que 
para ejemplo de los que le sucedan. Mientras no se practique lo in- 
dicado, suspendo mi juicio. 

Vayan otras reflexiones. ¿Con qué carácter deberá considerarse 
la declaratoria de que se trata? ¿Será con el de ley ó de sentencia? 
¿Qué me responden á esto las comisiones unidas? Yo creo que la de 
gobernación por lo menos, y si es consecuente con su opinión, recor- 
dará lo que dictaminó con fecha 6 de marzo último sobre igual acae- 



240 

cimiento con el gobernador de occidente. Entonces nos consultó que 
la resolucióu de aquel congreso impropiamente se llamaba decreto, 
pues que de suyo y por la naturaleza del asunto, era una pena parti- 
cular que sólo podría imponerla el poder judiciario. Así fué, que en 
9 del mismo mes se sancionó lo siguiente: "El decreto número 97 
de 20 de diciembre de 1828, expedido por la honorable legislatura 
del Estado de Occidente, declarando á L>. Francisco Iriarte inhábil 
para los empleos de gobernador y vicegobernador, es contrario al 
artículo 157 de la constitución federal." El caso que hoy se versa es 
idéntico, y las bases de división de poderes, debe regir no solo en los 
Estados sino estrictamente en toda la federación. 

Se ha dicho por un señor senador que no conviene esperar las 
formalidades de un juicio, y que debo elegirse el camino más corto, 
pues que las circunstancias así lo requieren. Ese ya es otro cantar- 
y pues si las circunstancias lo requieren, transeat. La ley se dará, y 
entonces protesto que la respetaré de buena voluntad, y haré que se 
cumpla; y puedo asegurar que el mismo Guerrero, aunque sea mor- 
diendo el ajo, como suele decirse, la obedecerá sumiso. 



Discurso cundo por «1 diputndo D. * nnstnaio Zerecero, 

Señor: — Una revolución se ha consumado, y el éxito legitima 
todas bis revoluciones. El día 4 de diciembre de 1829, una parte del 
ejército de la república, que formaba el de reserva destinado á repe- 
ler á los españoles, se pronunció en Jalapa por un plan en que se 
proclamaba la federación, y se pedían reformas de la constitución 
federal vigente y de la administración, en la que se creía notar abu- 
sos. El pronunciamiento fué luego secundado por algunas tropas per- 
manentes y activas, y aun por la milicia nacional de algún Estado: 
la legislatura de un Estado se pronunció también, y el fuego revo- 
lucionario se propagó como la electricidad. En tan críticas circuns- 
tancias se creyó que sólo el ilustre general Guerrero, presidente de 
la república, podría, poniéndose ala cabeza de uua división, sofocarla 
revolución con el prestigio de su nombre. Auimado de estas ideas el 
general Guerrero, abandona sus comodidades en la capital, abando- 



241 

na sus comodidades en la capital, abandona su casa y familia, y des- 
ciende de la silla presidencial para volver á ocupar un lugar en las fi- 
las, Marcha con efecto al frente de una divisióu que se aumentaba 
todos los días, y que él esperaba presentar bajo un pie muy respeta 
ble al frente de los pronunciados, para ver si podía reducirlos al orden 
por los medios de la persuasión y la prudencia, sin disparar si fueso 
posible un solo tiro. Tales eran sus intenciones, y así lo manifestó 
más de una vez en los pueblos por donde pasaba. Pero mientras él 
marchaba con dirección al Estado de Puebla, se pronuncia la guarni- 
ción de esta capital en la noche del día 23 de diciembre: el gobierno que 
existía es atacado en el mismo palacio, y al fin se ve obligado á sucumbir. 

La revolución tomó entonces un aspecto que antes no tenía. Los 
pronunciados en Jalapa y los que los habían secundado, sólo habla- 
ban de constitución y reformas: los pronunciados de México tocaron 
la cuestión sobre ser ó no constitucional la elección del general Gue- 
rrero para presidente de la república. Se le notician oficialmente los 
acontecimientos de la capital, y él reúne entonces la oficialidad de 
su divisióu, para mauif estar: que aunque contaba con aquella divi- 
sión, y además con el auxilio de los pueblos, y recursos abundantí- 
simos que le hacían esperar con mucha probabilidad un feliz resul- 
tado si llegaba á ponerse al frente de las tropas del Sr. Bustamante, 
que ya estaban muy inmediatas, no quería de ninguna manera sostener 
ya con las armas una cuestión en que se le creía interesado personalmente, 
ni que la posteridad pudiese decir que se había derramado una sola 
gota de sangre mexicana por sostener las pretensiones personales 
del C. Vicente Guerrero. 

Tan generoso desprendimiento, si bien cubrirá de eterna gloria 
al héroe del Sur, fué un motivo para que los sostenedores de su cau- 
sa no se creyeran más obligados á defenderla que lo estaba él mis- 
mo; y el general Santa- Auna, que al frente de una reunión de tro- 
pas, era el apoyo de más esperanza de una contrarevolución, cedió 
de su intento y disolvió las tropas que había reunido; y cediendo á 
las circunstancias, reconoció el nuevo orden de cosas. Posteriormen- 
te se han ido pronunciando aun los que estaban decididos á no ha- 
cerlo, y la revolución se ha generalizado completamente. 

¿Que podrá hacer el congreso de la unión en tales circunstancias? 
¿Se pretenderá contrariar la revolución, sin elementos para ello y sin 

Tomo 11—31. 



242 

esperanzas de éxito? Esto sólo serviría para que perdiera su fuerza 
moral; y los congresos cuando una vez la han perdido, sólo son ya 
una reunión numérica de hombres, fácil de atacarse por un número 
un poco mayor. Si, pues, no podemos resistir ya al torrente de la re- 
volución, póngase el congreso al frente de ella: tome la dirección, y 
vea que hasta ahora no ha producido los males que se podían temer: 
evitemos que los produzca en lo sucesivo. Los pronunciados defie- 
ren en el congreso la decisión de sus pretensiones: el general Guerre- 
ro apela á su fallo: la nación toda tiene fija su atención en el congre- 
so. ¡Satisfaga el congreso á la expectación nacional. Las revolucio 
nes degeneran de sus principios, y la revolución actual va degene- 
rando como todas. En Jalapa sólo se hablaba de constitución y layes : 
en México se avanzó á proclamar la inconstitucionalidad de la elec- 
ción del Sr. Guerrero; la división que éste mandaba cuando se pro- 
nunció en Ayacapixtla se adelantó á reconocer el poder ejecutivo es- 
tablecido en México en 23 de diciembre. En Querétaro se avanzaron 
los pronunciados á deponer las autoridades constitucionales de aquel 
Estado. Todo manifiesta que arrebatándose unos á otros la dirección 
de la revolución, van variando poco á poco su curso, y que al abrigo 
del plan de Jalapa cada uuo ha pretendido lograr sus miras persona- 
les y satisfacer sus particulares resentimientos, y como no es fácil 
conciliar los intereses personales de todos, el choque de ellos debe 
producir la más horrorosa anarquía, que sólo puede evitar el augusto 
congreso de la unión, tomando la dirección de la revolución para re- 
gularizarla. 

Los pronunciados de Jalapa proclamaron constitución y reformas ; 
se temió que ocultasen otras miras; y por acuerdo de esta cámara so 
pidió que el gobierno informara sobre el verdadero objeto del plan: 
el gobierno, á cuya cabeza se halla el Sr. Bustamante, ha repetido 
que no se pretende más que sostener el sistema federal con las refor- 
mas que se creen convenientes. Si se quiere engañar con esto á la 
nación, la nación sabrá vengarse: el congreso debe creerlos de bue- 
na fe; y pues que ellos proclaman federación, y estos son nuestros 
principios, proclamemos todos federación; juremos de nuevo la ob- 
servancia del pacto federal, y sea este juramento en señal de nuestra 
reconciliación y nuestra alianza: olvidemos mutuamente nuestros 
errores: démonos un abrazo de fraternidad, y unidos todos procure- 



243 

mos el bien y sólida felicidad de la nación. He aquí los objetos que 
abrazan las proposiciones que tengo el honor de presentar á la cáma- 
ra, y que someto á su deliberación. 

1* Se aprueba el plan por el que se pronunció en Jalapa, el ejér- 
cito de reserva, el día 4 de diciembre de 1§29, según el tenor literal de 
sus artículos. 

2* En consecuencia, conforme á los artículos I o , 2? y 3? del mis- 
mo plan, se sostendrá y conservará á toda costa la forma de gobier- 
no representativo popular federal, adoptada por la nación, guardán- 
dose escrupulosamente la constitución sancionada en 4 de octubre 
de 1824. 

3* Las legislaturas de los Estados se ocuparán inmediatamente 
de iniciar las reformas que estimen convenientes en la constitución 
federal, reuniéndose al efecto las que no estuviesen reunidas. El eje- 
cutivo hará también en la administración las reformas que estime 
convenientes, iniciando las leyes ó decretos que al efecto necesitare, 
y excitará á los sabios para que escriban sobre reformas constitucio- 
nales. 

4 a En todos los Estados, distritos y territorios se volverá á jurar 
solemnemente la observancia de la constitución federal del año de 
1824. 

5 a El ejecutivo de la unión reglamentará la solemnidad del jura- 
mento por lo respectivo al distrito y territorios. En los Estados la 
reglamentarán los gobernadores. El ejército prestará también el mis- 
mo solemne juramento haciéndolo cada cuerpo al frente de sus ban- 
deras ó estandartes. 

6 a Ninguno será molestado ni perjudicado por las opiniones po- 
líticas que hubiere manifestado de palabra, por escrito ó por hechos 
hasta la publicación de esta ley. 



244 



Documento Núm. 3 



Eíínrto de Sau JLtji» VotouS. 

El gobernador del Estado á sus habitantes, sabed: que el hono- 
rable congreso constitucional se ha servido decretar lo siguiente: 

El congreso constitucional segundo del Estado, se ha servido de- 
cretar lo siguiente: 

Art. 1? En el caso que las instituciones federales sean atacadas, 
los Estados de San Luis Potosí y Guanajuato procederán unidos á 
su sostenimiento y conservación. 

Art. 2? Ambos no reconocerán otras reformas en la constitución, 
que las que se hagan en la forma y modo que ella previene. 

Art. 3? Por las legislatm*as de San Luis y Guanajuato se excita- 
rá á las de los otros Estados, remitiéndose copia de los antecedentes 
artículos, suplicando se adhieran á ellos. 

Lo tendrá entendido el poder ejecutivo del Estado, y lo hará pu- 
blicar, circular, cumplir y obedecer. San Luis Potosí, enero 13 de 
1830. — José Antonio Gutiérrez, presidente. — Mariano de Borja, dipu- 
tado secretario. — Domingo Alday, diputado secretario. 

Por tanto, ordeno se cumpla y ejecute el pi'esente decreto, y que 
todas las autoridades lo hagan cumplir y guardar, y al efecto se im- 
prima, publique y circule á quienes corresponda. 



245 



Documento Niim. 4. 



I'lau de Codallos. 

El jefe y oficiales que suscriben, vieudo que algunos militares, ba- 
jo el pretexto de constitución, leyes y opinión pública, se han conver- 
tido con impunidad en atentadores contra la soberanía de los Estados, 
declarando ilegitimidad en sus honorables legislaturas y gobernado- 
res, sin otra facultad que la ministrada por las bayonetas; palpando 
la felonía con que se ha sorprendido la buena fe de los pueblos, que 
celosos del pacto nacional celebrado en 824 fueron engañados con 
el plau de Jalapa, que les parecía garantizaba dicho pacto; pero ha- 
biendo sido desenvuelto, han conocido que cuando sus autores no 
pueden llegar al fin que se propusieron, bajo los auspicios de la cons, 
titución y leyes, al tiempo de proclamarlas se ultrajan estas mismas- 
apelándose á la opinión pública y erigiéndose por sí en sus regula- 
dores; siendo constante que cualquiera atrevido en logrando sedu- 
cir algunas tropas aconstumbradas á la sublevación, ó á la parte del 
pueblo incauto y afecto á las innovaciones que tal vez ni entiende, se 
sobrepone á las autoridades despojándolas de sus destinos, obser- 
vando igualmente que ninguna medida enérgica se toma para con- 
servar la integridad de la federación, acometida en las interesantes 
Californias, en los fértiles terrenos de la hermosa Texas, y en la pe- 
nínsula de Yucatán, es demostrado que los actuales gobernantes tie- 
nen parte en estos acontecimientos, ó por lo menos que pesa más 
sobre sus intereses el temor de perder su presa, que la independen- 
cia nacional, y la forma de gobierno adoptada y jurada libremente 
por todos los pueblos: en fin, convencidos íntimamente que bajo este 
orden de cosas la nación se encuentra en el momento crítico de per- 
der su existencia política que tantos y tan grandes sacrificios ha cos- 
tado á los mexicanos, nos hemos resuelto decididamente á sacrificar- 
nos en las aras de la patria, sosteniendo á todo tranco el siguiente 
plan. 



246 

Art. 1? Las honorables legislaturas de los Estados, sus gobernan- 
tes y demás funcionarios públicos que hayan sido despojados en sus 
destinos desde el 4 de diciembre último, serán inmediatamente res- 
tituidos á sus puestos según existían en aquella fecha. 

Art. 2? El augusto congreso general con arreglo á la constitución, 
no conocerá de las cuestiones que se hayan suscitado ó puedan sus- 
citarse acerca de la validez de los diputados y gobernadores de los 
Estados, por pertenecer estos asuntos á su gobierno interior, y sólo 
cuidará de que los actos de éstos no se opongan á las leyes generales. 

Art. 3? El gobierno general prestará con energía todos los auxi- 
lios de su resorte á los Estados, para que tengan su debido efecto 
los artículos anteriores, y de no verificarlo se juzgará á los responsa- 
bles como traidores al sistema de la federación. 

Art. 4 o Del mismo modo serán juzgados todos los empleados pú- 
blicos que á la vista de este plan obren en sentido opuesto. 

Art. 5? El augusto congreso de la unión, tan luego como se halle 
nbre de la coacción con que ha dado leyes y decretos ajenos de sus 
principios, y anticonstitucionales, resolverá sobre la persona que legí- 
timamente debe subir á la silla presidencial; y si juzgare de absoluta 
necesidad para la salud del pueblo, hacer nueva elección de presi- 
dente, podrá verificarlo. 

Art. 6? Luego que la soberanía nacional adopte el presente plan- 
parte del ejército permanente será destinado á Yucatán, Tesas y de- 
más fronteras de la república, para sostener su integridad, y la otra 
parte será retirada de la capital á los puntos donde crea convenien 
tes el soberano congreso, para que sus deliberaciones sean entera- 
mente libres. 

Art. 7? Hasta que los cuerpos del ejército se hallen á la distan- 
cia necesaria á juicio del congreso general, deliberará su soberanía, 
sobre la persona que deba ser el presidente legítimo, ó acerca de la 
nueva elección. 

Art. 8? Inmediatamente que se presente á sostener este plan un 
jefe de mayor graduación ó más antiguo que el que suscribe, mere- 
ciendo toda la confianza de la tropa pronunciada, le será entregado 
el mando de las armas. 

Art. 9 o El ejército sostenedor de la soberanía de los Estados, se 
denominará: "Federal mexicano," el que respetará las autoridades. 



247 

las personas y propiedades de los ciudadanos, castigando severamen- 
te á los que atentaren contra ella. 

Art. 10? ¡Si como no es de esperar, el gobierno de la unión no 
adopta este plan, los Estados formarán una coalición para sostener 
su soberanía, estableciendo un gobierno provisional hasta que sea 
planteado el sistema de federación en toda su pureza. 

Art. 11? Se remitirá un ejemplar de este plan á las augustas cá- 
maras de la unión, al Exmo. 8r. vicepresidente, á las honorables 
legislatui'as de los Estados, á sus dignos gobernadores, á los coman- 
dantes generales y de división, para que mereciendo su aprobación 
se adhieran á él. 

Cuartel general en la fortaleza de Santiago (á) Barrabás, marzo 
11 de 1830. — Tuan José Codallos. — (Siguen las firmas). 



Documento Núm. 5. 



Parte oflcinl.— ÍSobieruo general. — ftegiatro oficial número 4, 
<!<•! «lia 4 de mayo de IS30. 



División del Sur. — Exmo. Sr. — Laa armas imponentes del supre- 
mo gobierno acaban de dar un día glorioso á la patria con la derrota 
y dispersión del titulado ejército protector do la soberanía de los 
Estados. Como anunció á V. E. en mi anterior oficio, sin haber por 
mi parte roto el fuego, vino á atacarme á este punto el coronel Al- 
varez con una fuerza, según los informes de los prisioneros, de mil 
y doscientos hombres, compuesta de los batallones activo de Aca- 
pulco, Zacatula, compañía veterana del mismo Acapulco y cívicos de 
varios pueblos, por medio do una sorpresa efectuada á las cuatro 
de la mañana del día de ayer. Yo había ocupado este punto la vís- 
pera después de medio día, colocando en la altura que lo domina una 



248 

partida del batallón de Ometepec; eii otra más baja el de Chilpan- 
cingo; á la derecha, en la pequeña llanura del campo, la división del 
Sr. Berdejo; á la izquierda el piquete del 11 de caballería, el de Chil- 
pancingo, y en el centro el batallón primero activo de esa capital y 
piquete del segundo de la misma, quedando á retaguardia la caballe- 
ría, que en terreno tan escarpado le era imposible maniobrar. El 
enemigo atacó en la oscuridad con toda su fuerza la cumbre, que no 
tuvimos tiempo de fortificar, y por lo mismo hizo replegar la com- 
pañía de Ometepec que se unió á las de Chilpancingo y Chilapa que 
se hallaban más próximas á la falda, y que resistieron todo su em- 
puje. Entonces dirigió todos sus ataques sobre el centro ó izquierda; 
y siendo ya dueño de las alturas empezó á batir desde ellas horro- 
rosamente á nuestra división, que resistió sus fuegos sin perder la 
línea que cubría. Las fuerzas de Chilpancingo, Chilapa, Ometepec y 
Jamiltepec, tres veces emprendieron reñida y ardorosamente des- 
alojar al enemigo de las alturas, y cada vez fué un obstinado y san- 
griento ataque, en que peleando cuerpo á cuerpo con un valor no 
comiín, disputaron cada paso con arroyos de sangre; mas desmayan- 
do un poco esta fuerza por la posición del enemigo y mayor número 
que le cargaba, ordenó que diese una carga á su frente el primer ba- 
tallón activo, lo que ejecutó con el mayor orden y denuedo, trepando 
por la escabrosidad de la montaña, y despreciando el fuego terrible 
de los enemigos, y esto fué suficiente para tomarles á fuego y bayo- 
neta la primera cumbre. Al resto de su fuerza, que aun se hallaba en 
la llanura, mandó atacarlo con la caballería, y estos dos movimien- 
tos tan oportunos decidieron completamente la victoria á nuestro 
favor. El enemigo entonces lleno de pavor, huyó cobardemente so- 
bre las lomas de las mismas alturas á los puntos del Veladero y Tex- 
ca con los pequeños restos que pudo reunir, y el espectáculo las- 
timoso de muertos y heridos de que se hallaba cubierto nuestro cam- 
po, me comprimió el ánimo / en términos de no mandar la caballería 
en su persecución, que sin duda hubiera aumentado, ya sin objeto, 
el número de víctimas sacrificadas al engaño y perfidia de los jefes 
de la facción. Nuestra pérdida admirable en su cortedad, según nues- 
tra posición desventajosa, y después de tres horas y media del más 
vivo fuego, se redujo á veintiocho muertos y sobre ochenta y cinco 
heridos. Entre los muertos se cuentan con dolor el teniente gradúa- 



249 

do de capitán D, Lucas Vélez, del batallón de Chilpanciugo; el te- 
niente de el de Chilapa, D. Antonio Moctezuma; el teniente de la ve- 
terana de Acapulco, ayudante del Sr. Berdeja, D. José Vázquez, 
cuyas familias recomiendo al supremo gobierno. 

Entre los heridos está el valiente general D. Nicolás Catalán, 
atravesado un brazo de un balazo: del primero activo los bizarros 
capitán D. Ignacio de la Peza y teniente D. José González: del se- 
gundo activo, el teniente D. José Martínez: del batallón local de Chi- 
lapa, los subtenientes D. José M* Herrera, D. José M* León y D. 
Joaquín Vela: de los batallones de Jamiltepec y Ometepec, el te- 
niente D. José M a Casarrubias y los subtenientes D. Juan José Va- 
lencia, D. Manuel Castilla y D. Saturnino Callejas, imponiendo á 
vd. el pormenor de ello la relación nominal que de cada cuerpo tengo 
el honor de acompañarle. 

La pérdida de los enemigos no puede saberse con precisión, pues 
habiéndose sepultado ya más de cien cadáveres suyos, aun se están 
encontrando otros en las barrancas cercanas, y otros que morían en 
el camino, quedaban ocultos en los breñales: en el mismo campo que- 
daron muertos el teniente coronel D. Manuel Aybar y Galeana y el 
capitán Ramírez, y heridos muchos oficiales, entre ellos el teniente 
coronel Polanco y el nombrado D. José M* Gallardo. 

Los revolucionarios, Exmo. Sr., no podrán en ningún tiempo acu- 
sar ni quejarse de las medidas pacíficas y conciliadoras del supremo 
gobierno: ellos hau sido invitados por mi conducto repetidas veces 
para que deponiendo las armas se acojan á la geuerosidad de un go- 
bierno justo; ellos han procurado con engaños aumentar su revolu- 
ción, y aún tener la villanía de proponerme una composición ó sumi- 
sión á la suprema autoridad para atacarme en el mismo día; y ellos, 
por último, sin esperar las operaciones hostiles de esta división, han 
venido á buscarme creyendo un triunfo seguro. 

Haría un agravio á esta bizarra división, si recomendase en par- 
ticular á algún cuerpo ú oficialidad para las recompensas que estime 
justas el supremo gobierno: todos, todos, Exmo. Sr., se han portado 
con tal valentía y entusiasmo, que á la verdad no pueden tener pre- 
ferencia ni los cuerpos activos ni los cívicos, ni los de caballería, 
pues ninguno dejó de cumplir honrosamente con su deber, ansiando 
con porfía á la vista de la muerte, singularizarse en la acción; sin em- 

Tomo II.— 32 



250 

bargo, la fuerza de la justicia me obliga á presentar los reelevantes 
servicios de este día, hechos por los Sres. generales D. Nicolás Ca- 
talán y D. Francisco Berdejo, el Sr. coronel D. Mariano Barbabosa, 
el capitán del 2? regimiento D. Tomás Moreno, el comandante del 
batallón de Chilpancingo D. José Viguri, y el teniente del mismo D. 
Eduardo Guevara. 

Sírvase vd. ponerlo todo en conocimiento del E. S. vicepresidente, 
admitiendo al mismo tiempo las congratulaciones por este suceso 
que tengo el honor de presentar á vd., reproduciéndole mis conside- 
raciones. 

Dios y libertad. Venta Vieja, á cuatro leguas de Acapulco, 25 de 
abril de 1830. — Nicolás Bravo. — Exmo. Sr. secretario del despacho 
de la guerra. 

Es copia. México, mayo 3 de 1830. — Fació. 



Documento Núm. 6. 



Acusación del Br. Quintann. 



Por el ministerio de la guerra se expidió una orden cuya copia 
es adjunta, para que el general D. Manuel Gómez Pedraza, en caso 
de presentarse en algún puerto de la república, fuese obligado á 
reembarcarse por no couvenir á la tranquilidad de ella el regreso de 
dicho general en las circunstancias actuales. Esta orden ha surtido 
ya todo su efecto; pues en virtud de ella, habiendo arribado á Vera- 
cruz el Sr. Pedraza en el paquete francés n? 5, procedente de Bur- 
deos, ha sido forzado á salir inmediatamente para Nueva Orleans en 
la goleta "Osear," que dio la vela de aquel puerto el 13 del corriente. 

Si alguna infracción de nuestra ley fundamental, puede cometer- 



251 

se, sin el más leve pretexto de razón que pueda hacerla disimulable, 
es ciertamente la que ha expelido del territorio de la república á un 
ciudadano mexicano, en el pleno uso y ejercicio de sus derechos po- 
líticos y civiles, de los cuales no debe ser despojado sino por senten- 
cia judicial pronunciada con arreglo á las leyes, por tribunal compe- 
tente. El artículo 112 de la constitución — restricción 2 — establece 
terminantemente: "No podrá el presidente privar á ninguno de su 
libertad, ni imponerle pena alguna." Lo es y de las más graves y acer- 
bas, la de expatriación dada contra el general Pedraza: la autoridad 
de que ha dimanado, es notoriamente y á todas luces incompetente: 
el modo con que se ha pronunciado no puede ser más despótico y ar 
bitrario. Sin juicio, sin previa justificación de los motivos que haya 
podido dar el general Pedraza para tan dura providencia, el minis- 
tro de la guerra en un tono sultánico, capaz de excitar una subleva- 
ción en la misma Constantinopla, se contenta con decir: "Se le pre- 
vendrá al general Pedraza, que se retire adonde más le convenga." 
Si para legalizar tan escandalosos atentados, puede alegar el subter- 
fugio de la tranquilidad pública, puede muy bien asegurarse, sin te- 
mor de ser desmentidos, por los hechos, que no habría un sólo ciu- 
dadano que debiese contar con un instante de tranquilidad en su casa. 
En el momento que al gobierno se le ocurriese calificar, que uno ó mil 
comprometían la tranquilidad pública, ya habría dei*echo para expe- 
lerlos: y entonces, ¿á qué vendrían á reducirse las garantías constitu- 
cionales, que no pueden subsistir sin las saludables restricciones 
impuestas al poder ejecutivo? Se dirá tal vez que el ejemplo del 
general Pedraza sólo debe alarmar á los que obtengan mayoría de 
sufragios para la presidencia de la república; pero esto en vez de dis- 
minuir, agrava la infracción, como que se comete contra un ciudada- 
no á quien las leyes dan más medios de defensa, por lo mismo que 
está más expuesto á los ataques de la arbitrariedad. Además, el ar- 
tículo citado de la constitución, no pone ninguna excepción para el 
ci j so de que se trata. Dice absolutamente: "No podrá el presidente 
privar á ninguno de su libertad, ni imponerle pena alguna." No mo- 
difica esta disposición general, añadiendo, como era preciso: "pero 
si el tal presidente llegare á serlo por medios desconocidos en la cons- 
titución, entonces podrá echar al que pueda perturbarle en la pose- 
sión del mando." No conteniendo ni pudiendo contener el artículo 



252 

semejante modificación, es preciso estar á la letra de su disposición 
general, y convenir en que la negativa absoluta de ningún modo com- 
prende al general Pedraza. 

Pero hay todavía que reflexionar que el pretexto de tranquilidad 
pública, en que quiere motivarse la orden, es extensivo áinnumerables 
casos que puede inventar la arbitrariedad del gobierno, pues no sólo 
puede perturbar la tranquilidad pública el que ha obtenido mayoría 
de sufragios para la presidencia, sino otros muchos á quienes el go- 
bierno no puede por esto desterrar, sino los tribunales que los juz- 
guen. Y si no ¿quién contestaría á este argumento del poder ejecuti- 
vo, cuando se le reconviniere de haber procedido del mismo modo con 
otro ciudadano? ll Yo desterró á Gómez Pedraza, porque creí que con 
su presencia comprometía la tranquilidad pública: nadie se metió á 
preguntarme los motivos de mi creencia: las cámaras aprobaron tá- 
citamente mi conducta, en el hecho de no exigirme la responsabili lad, 
con que estoy autorizado para valerme de los mismos medios siem- 
pre que á mi juicio lo pida así la tranquilidad pública. Pues la con- 
servación de esta traquilidad es incompatible con la presencia del 
ciudadano fulano. Afuera el ciudadano fulano, y tras él cuantos se- 
gún mi leal saber y entender, puedan buscarnos una pelotera." 

Tales serían las indefectibles consecuencias de la impunidad del 
ministro que firmó la escandalosa orden de proscripción del general 
Pedraza. A todos nos amenaza tan pernicioso ejemplo. Si antes de 
alarmar con él á toda la nación, se hubiese dignado el gobierno con 
sultar al cuerpo legislativo para saber lo que debía hacer en tan crí- 
tica coyuutura, pudiéramos tranquilizarnos, porque á lo menos ten- 
dríamos una prueba de que deseaba acertar, y se iba con tiento en 
materias tan delicadas como lo son todas las que tienden á infringir 
la constitución. Pero cuando estamos palpando que sin ningún mi- 
ramiento á la diguidady supremacía del congreso, á quien únicamente 
tocaba acordar en el caso una medida conveniente, se arroja el gobier- 
no á echarse sobre sí la responsabilidad de actos de tanta trascenden- 
cia, es preciso que, usaudo de las atribuciones que nos ha confiado 
la nación, para que velemos sobre la conservación de sus libert ades, 
opongamos un dique al torrente de arbitrariedades, que amaga su- 
mergir á la república en un piélago insondable de calamidades y des- 
gracias. La materia de proscripciones es ya la más esclarecida en 



253 

el día. Nadie duda que las constituciones no tienen otro objeto que 
poner freno á los ataques del poder, que hacen precaria la suerte de 
los pueblos bajo los gobiernos absolutos. Entre nosotros se ha visto 
con tal escrupulosidad este punto, que á pesar de las poderosas ra- 
zones que hay para considerar autorizado al gobierno á fin de poder 
expeler á un extranjero no naturalizado, aun no ha recaído resolu- 
ción sobro esta materia ¿Quién dudará, pues, que no reside gn el po- 
der ejecutivo la facultad de desterrar á un ciudadano como lo es el 
general Pedraza? Cuando se concedieron facultades extraordina- 
rias á la administración anterior, se tuvo buen cuidado de expresar, 
que no se lo autorizaba para expeler á un ciudadano del territorio 
do la república. Este decreto que ha servido de texto á declamacio- 
nes y censuras interminables, respetó más las garantías sociales, que 
el actual gobierao, tan inclinado á atropellarlas, sin estar investido 
de tales facultades, que nunca se otorgaron tan amplias, como las que 
está ejerciendo, al mismo tiempo que presenta como el más grave 
capítulo de acusación contra sus antecesores, el abuso de dichas fa- 
cultades. Esto parece un enigma; pero ya Tácito lo descifró con su 
aconstumbrada maestría: TIt imperium evertani libcrtatem prafentnt, si 
imperaverint liberlatem ipsam aggrcdiuntur. 

Acuso por tanto en debida forma al señou ministro de la guerra, 
de quien aparece suscrita la orden mencionada, y pido se pase esta 
exposición á la sección del jurado para la instrucción del expedien- 
te. — México, octubre 20 de 1830. — Andrés Quintana Roo. 



Adición A la parte expositiva. 

No habiendo podido presentarse el día de su fecha la antecedente 
acusación por haberse destinado la sesión secreta á un asunto par- 
ticular, promovido por un señor diputado, fué fácil que se trascen- 
diese la noticia de que estaba preparado este paso para el siguiente 
día. El gobierno, ansioso de evitar sus resultados, tomó el mayor 
empeño en frustrarla, y con este objeto se dirigió en persona el E. 
S. vicepresidente al convento de San Fernando, donde está alojado 
el señor diputado D. Juan Cayetano Portugal, para suplicarle que 
inmediatamente pasase á mi casa con el fin de hacerme desistir del 



254 

intento, asegurando que dentro de breves días sería removido del mi- 
nisterio de la guerra el coronel D. José Antonio Fació. El Sr. Portu- 
gal, cuya sensatez y prudencia me son tan conocidas, como su ardien- 
te amor á la patria y deseos de ver terminadas las desgracias que nos 
aquejan, en las cuales lia tenido tanta parte la intervención que se ha 
querido dar en nuestros negocios al hombre menos apto para dirigir- 
los, me hizo presente que, consiguiéndose sin estrépito el fin de la 
acusación, sería conveniente omitirla para no dar pretexto á nuevas 
alteraciones, que podrían ser trascendentales ala cámara de diputa- 
dos, contra la cual se había trabajado en excitar la animosidad de 
una parte de la guarnición. Cedí sin la menor repugnancia á las jui- 
ciosas reflexiones del Sr. Portugal, y contento con obtener por vías 
pacíficas y conciliatorias el objeto de la acusación, no me consideré 
obligado á formalizarla; pues si como hombre, como ciudadano, como 
representante del pueblo, debía contribuir con todos mis esfuerzos 
á impedir la efusión de sangre causada eu gran parte por las atroces 
medidas del Sr. Fació, no me creí en la obligación de aspirar á este 
bien precisamente por medios ruidosos y compulsivos, si las circuns- 
tancias me los ofrecían suaves, benignos y decorosos al gobierno, y 
tal vez de un efecto más pronto y seguro que los primeros. 

Tranquilo con esta persuasión, aguardaba en silencio el cum- 
plimiento de la promesa del Exmo. Sr. vicepresidente, cuando un 
artículo publicado en el "Sol" del 3 del pasado, vino á inquietar la 
confianza que hasta entonces había tenido de la buena fe del gobier- 
no. Viendo pagada mi deferencia con provocaciones irritantes he- 
chas en un periódico notoriamente ministerial, cuyos autores, en 
contacto inmediato y continuo con los agentes del poder, no podían 
ignorar lo que á éstos importaba callar en el caso, trató de vindicar- 
me no por medio de la prensa, pues este conducto me estaba ente- 
ramente cerrado, sino refiriendo la ocurrencia en papeles manuscri- 
tos, que pensaba fijar en las esquinas y parajes más concurridos, para 
instrucción y desengaño del público. Llegó inmediatamente esta no- 
ticia á oídos del gobierno, y por segunda vez el E. S. vicepresidente, 
valiéndose de la interposición del presbítero D. Pedro Fernández, 
me hizo desistir del intento, añadiendo á la promesa de la remoción 
del Sr. Fació, las seguridades más positivas de la disposición en que 
t>e hallaba el gobierno do iniciar dentro de poco tiempo una ley de 



255 

amnistía, en cuyo favor se pidió mi voto, que ofrecí con la mayor 
complacencia, siempre que aquella medida fuese propuesta á las cá- 
maras con intenciones francas y sinceras de conciliar los ánimos des- 
avenidos, y no ocultase miras siniestras y hostiles, como la que an- 
teriormente se había dirigido por el ministerio de justicia, tan daña- 
da en su espíritu y sentido, como absurda y desatinada en su letra, 
lenguaje y estilo. 

Debió el E. S. vicepresidente recibir esta contestación por el 
■ mismo conducto que me había transmitido su recado: todos los me- 
dios que puede exigir la más cauta prudencia para no ser sorprendi- 
da con vanas y falaces promesas, me parecieron asegurar el cumpli- 
miento de la palabra del señor vicepresidente. El primer magistrado 
de la república, que por dos veces y por la mediación de dos distin- 
tos sujetos, se compromete espontáneamente á un hecho reclamado 
por la justicia y el clamor público, ofrece cuanta garantía puede ape- 
tecer el ánimo más receloso para descansar en aquella buena fe, do 
cuya seguridad no cabe en la suspicacia humana desconfiar. ¿Qué 
motivos podrían inducir al señor vicepresidente á retroceder del paso 
que había dado? ¿La dignidad de su empleo? Ya ésta se había com- 
prometido en la indecorosa negociación á que se había humillado; y 
el mejor medio de salvar siquiera las exterioridades, era cumplir lo 
ofrecido y no hablar más del asunto. ¿Debiera yo temer que la re- 
trajese el temor de cometer una injusticia separando del ministerio 
al Sr. Fació? Ninguna ley le obligaha á sostenerlo en él, y el interés 
de la nación, la primera ley impuesta á todo gobernante, exigía alejar 
cuanto antes de todo influjo en los negocios, al funcionario más in- 
capaz de dirigirlos con acierto. Por otra parte, consideraba yo que 
persistiendo el gobierno en la obstinación de mantener en el puesto 
al Sr. Fació, se exponía á que la actual, ó la siguiente legislatura, le 
lanzase vergonzosamente de la silla, exigiéndole la responsabilidad 
de sus escandalosos procedimientos. De todo concluía que el interés, 
la dignidad, el honor del Sr. vicepresidente, debían asegurarme de la 
realidad de sus promesas. Fiado en estas reflexiones, esperaba con 
impaciencia el deseado momento de ver libre á la república de la ma- 
yor de sus calamidades : cuando últimamente he recibido el más tris- 
te desengaño sobre las disposiciones de que creía animado al gobier- 
no; pues sin consideración á sus reiterados comprometimientos, y 



256 

añadiendo el escarnio á la violación de su palabra, me ha hecho sa- 
ber por el mismo Sr. Portugal, que podía yo proceder á la acusación, 
de la cual nada teme el >Sr. Fació, á quien el Sr. vicepresidente esta- 
ba resuelto á conservar en el ministerio. 

Otro más tímido, ó menos penetrado de la gravedad de sus obli- 
gaciones, se habría llenado de espanto con este nuevo recado; y aco- 
bardado con los innumerables ejemplares de pi'ocesos seguidos por 
denuncias calumniosas, preparados en los conciliábulos del ministe- 
rio, se retraería de los peligros de atraerse sus venganzas, atacando 
la persona del primer instrumento del despotismo; del más duro é 
ignominioso despotismo, que oprime y afrenta á la nación. Pero yo 
que nada temo cuando defiendo la justicia; yo que por diez años em- 
pleó los débiles recursos de mi voz en combatir la tiranía española, 
afianzada en cimientos al parecer indestructibles; yo, que reducido á 
la clase de último ciudadano, vi cara á cara al gigante, ¿huiré despa- 
vorido al aspecto de un fantasma que ya no espanta ni á los niños? No 
lo espere el ministerio; mi resolución está ya tomada; morir, si fuere 
necesario, en defensa de la libertad y del honor de la patria. 

Jamás ha sido más necesaria que en el día esta consagración de 
los buenos mexicanos en obsequio de la república. La más descarada 
tiranía usurpando el sacrosanto nombre de las leyes, ensangrienta dia- 
riamente los patíbulos; el espionaje acecha hasta nuestros suspiros. 
En San Luis, después de los horrorosos asesinatos cometidos en las 
personas de los virtuosos Márquez y Gárate; después de la prisión de 
más de cien ciudadanos distinguidos y beneméritos, se ha prohibido 
bajo pena de la vida hablar á favor de ellos. En Puebla se dio orden 
para que no se consultase con letrados en las causas del Lie. Rosains 
y otros. Antonio Colín siendo conducido de Chalco para cumplir su 
condena de seis años de presidio, fué fusilado en el llano de ¡San Marti, 
nito. Escoltado por veinte dragones y atado de pies y manos en una 
muía, es imposible que hubiese intentado fuga en un llano, como ha 
querido persuadir el gobierno; y sobre todo hay testigos oculares que 
deponen de la falsedad de tales conatos de fuga. La imprenta callada 
en medio de tales horrores, grita con su mismo silencio que se ha 
empleado la fuerza física para comprimir y sofocar su vo-3. Pero ¿á 
qué alegar argumentos negativos? Yo mismo he recorrido las im- 
prentas, y dando mi firma y mayores seguridades que las exigidas 



257 

por la ley, no he podido encontrar donde publicar mis escritos. ¿Y qué 
es de la libertad cuando se ha echado por tierra su más firme y sa- 
grado antemural? Así es que el gobierno camina sin contradicción 
por la senda de la tiranía: el cuadro de su conducta no puede ahora 
desenvolverse por entero, sólo he bosquejado los rasgos que condu- 
cen á mi propósito, reducido á manifestar la necesidad en que nos 
hallamos de salvar á la nación, oponiendo el dique de las leyes, al to- 
rrente de las arbitrariedades que nos inundan. 

"Con este objeto presento la acusación que me habían hecho sus- 
pender las intrigas del gobierno; y refiriendo los motivos que nue- 
vamente han ocurrido para llevar adelante este paso, añado esta razón 
más á las que por si mismo ofrece el asunto, para que la cámara so 
digne mirarle con la consideración é interés que merece su impor- 
tancia. — Diciembre 2 de 1830. — Andrés Quintana Roo" 



Documento Niim. 7 



Signe la rxpotiriún de Bm-ragriii, de 17 »le noviembre de 1§30. 



Señor: sin otro móvil que el amor de la patria, ni más apoyo que 
el ascendiente de la razón, un simple ciudadano eleva su voz al seno 
de la representación nacional con la confianza de ser oido en la cri- 
sis amenazante que se prepara á la república. Cuando los males pú- 
blicos han llegado al incremento que presentan en la actualidad, for- 
mando en el seno de la nación dos partidos beligerantes que se 
disputan el vencimiento á fuerza de sangre y devastación, todos los 
ciudadanos que desean la libertad nacional, el imperio exclusivo de 
las leyes y la prosperidad del común, se hallan en el deber de inmolar 
su tranquilidad para conseguir por los medios pacíficos que señala 

Tomo 11—33. 



258 

©1 derecho público, aquellos bienes sociales que el progreso de la gue- 
rra civil y de la anarquía alejan de la sociedad, substituyendo en su 
defecto todos los horrores del resentimiento encarnizado de los par- 
tidos. 

México parecía caminar á su natural engrandecimiento, no obs- 
tante los tropiezos insuparables de un pueblo recién emancipado, que 
se afana en consolidar y dar organización á sus nuevas instituciones, 
y todos mirábamos como un favor especial de la naturaleza, la con- 
servación de nuestra paz interna, entretanto que las demás repúbli- 
cas nuestras hermanas consumían su sangre y sus recursos naciona- 
les en el fuego de la guerra intestina. Mas esta plaga funesta del 
cuerpo social ya gangrena las entrañas de nuestra república, pone los 
símbolos de su mutua destrucción en manos de los conciudadanos, y 
hace que la vida del mexicano se familiarice con la muerte de su pa- 
tria. Tal es el carácter de ferocidad á que vemos precipitarse el pue 
blo más humano y envidiable de la tierra. 

Los genios avezados al negro resentimiento de partido y predis- 
puestos á indiscretas recriminaciones, graduarán la conducta mía 
como depresora de la autoridad del gobierno y ofensiva á la fuerza 
pública: mas los que miran las cosas con los ojos de una razón lumi- 
nosa y en el punto exacto de vista que sugiei'e el interés nacional, 
deducirán por consecuencia necesaria que mis intenciones tienden 
directamente á consolidar el gobierno y á los mexicanos en general 
considerados en todas las clases del orden público. 

Cuando la guerra civil va progresando de momento en momento 
en la misma razón que los esfuerzos que se hacen para reprimirla, sin 
que hayan bastado los terribles ejemplares de muchos ciudadanos que 
por espacio de diez meses han perecido en virtud de la fuerza em- 
pleada en su exterminio, debemos concluir racionalmente que los me- 
dios comunes para contener el mal, sólo conspiran á ponerle de con- 
dición más alarmante, porque es incuestionable que todo el aumento 
que reciben los descontentos resulta en perjuicio de la pública auto- 
ridad. 

Es consiguiente, además, que el gobierno en el estado de irrita- 
ción á que han llegado las cosas, y siguiendo el sistema que hasta aquí, 
se halla en la dura necesidad de redoblar su energía á fin de ame- 
drentar á los muchos descontentos que pueden producir la lucha en 



259 

que nos hallamos. Se deduce de esta conducta, que el gobierno, mal 
de su grado y contra la inclinación natural de los que le formau, va 
á adquirir el carácter de opresor: los perseguidos por su inobe- 
diencia se reputarán como oprimidos, y lo que es más alarmante, como 
mártires de la libertad. En esta emergencia de las cosas públicas, se 
formará uua opinión contra el gobierno, atribuyéndole transgresiones 
de los límites señalados al poder, y los del partido contrario, apare- 
ciendo como defensores de una causa popular, se hallarán en estado 
de proseguir uua guerra, cuyo desenlace llena de asombro á todo el 
que desee de buena fe el restablecimiento del orden y el dominio es- 
table de las leyes. 

Iguales juicios á los ya indicados, pero afectando tomar los in- 
tereses de la revolución, formarán los espíritus exaltados que buscan 
su provecho en la demolición de la sociedad: miraráu con desdén 
esta apertura conciliatoria, la calificarán de extemporánea, no dirán 
que pretendo hacer la iniciativa á una restauración social que debe 
sancionarse por la razón de todos los mexicanos, sino que trato de 
paralizar los efectos de una revolución ya generalizada, cuyo triunfo 
creen ellos indudable. Pero se engañan en sus juicios, y ofenden gra- 
tuitamente la sinceridad de mis intenciones. El gobierno, contra 
quien pugnan los del partido opuesto, cuenta con todos los recursos 
del poder público, se halla apoyado por los demás gobiernos parti- 
culares de la federación, y en la capacidad de llevar adelante una 
guerra tenaz, imponente ó indefinida. La revolución, aunque triun- 
fante, dejaría subsistentes todos los elementos de una reacción progre- 
siva, que renovaría la efusión de sangre mexicana y la continuación 
del desorden. Esto es precisamente lo que aspiro á evitar, oponiendo 
la saludable resistencia de todos los amigos de la paz, que es la ma- 
sa inmensa de toda la república. Por otro lado, ¿qué más gloria para 
los mexicanos que la de haber sacrificado sus, resentimientos parti- 
culares á una concordia nacional en que identifican, cuanto sea po- 
sible todas las pretensiones discordantes? 

En medio de esta litis armada que ensangrienta la nación ó im- 
plica la inseguridad de todas las cosas públicas y privadas, el liberti- 
naje se propaga y se desmoralizan las constumbres á px*etexto de 
hostilizarse los partidos contendientes. De aquí es que la profana- 
ción, el pillaje, la violación se llegan á mirar como una represalia 



260 

justa: el ciudadano pacífico prorrumpe en acentos de indignación 
contra sus agresores, y lleno de amargura y de despecho por las in- 
jurias que experimenta, no sabe á quién atribuir la causa de su des- 
gracia, y sólo suspira en su tribulación por el renacimiento de la con- 
cordia. 

La agricultura padece y la educación de las familias; porque los 
labradores y los ganados que debieran dedicarse al fomento de las 
labores campestres, son distraídos de sus objetos, causando perjui- 
cios trascendentales á todas las poblaciones. 

El comercio se arruina, porque con el temor de nuevos saqueos 
á que da lugar la relajación del orden judicial y el desarrollo de la 
licencia, los comerciantes se circunscriben á los giros más necesarios, 
y la riqueza pública padece. 

La autoridad se envilece, y pierde aquel prestigio que le es tan 
esencial y necesario, sea porque las pasiones prevalecen en los jui- 
cios de los magistrados, ó sea porque las mismas pasiones caracte- 
rizan de tiránicos los procedimientos que en circunstancias pacíficas 
se graduarían en el orden de la justicia. Y esto sucede porque la 
persecución política llevada al extremo, produce el efecto de fortifi- 
car aquello mismo que pretende destruir, aunque no traspase los lí- 
mites que prescribe el terror saludable de la ley. 

La hacienda pública pierde su equilibrio con los gastos extraor- 
dinarios de guerra y comunicaciones interiores, y se hace sumamente 
dificultosa su administración en un pueblo en que como el nuestro, 
es insuficiente aún en tiempo de paz, y en donde su organización es 
tan viciosa y tan embarazosa que parece calculada para proteger las 
dilapidaciones. 

El ejército se desorganiza con la deserción ó indisciplina á in- 
flujo de una especie de guerra en que el soldado llega á vacilar entre 
el contraste inevitable del temor, la obediencia, y sus afecciones per- 
sonales. 

La libertad de imprenta se convierte en licencia, con que se ca- 
lumnian las mejores intenciones, se apura la razón para desfigurar 
la verdad, se sacan á la asta pública todas las debilidades humanas, 
lo ofendo el pudor de la sociedad y termina en provocar la persecu- 
sión de la autoridad con detrimento del baluarte más seguro de las 
libertades públicas. 



261 

Consideraciones tan aflictivas son las que me dirigen á buscar el 
remedio, en el seno de la única autoridad facultada para contener 
nuestros males en su origen y progresos, sin verse en la desespera- 
da necesidad de comprimirlos en sus efectos. 

El augusto congreso nacional, el supremo gobierno, las honora- 
bles legislaturas de los Estados, los respetables magistrados encar- 
gados de la administración de justicia, el venerable clero, los gene- 
rales del ejército, el hacendado, el comerciante, el simple ciudadano, 
todos verán iniciados en este paso sus intereses recíprocos ó indivi- 
duales, como que á la estabilidad de todos es radicalmente indispen- 
sable la paz de la sociedad y la concordia de todos sus individuos, á 
fiu de concurrir ansiosos á hacer respetable la gran México y á bur- 
lar las miras insidiosas de los que se complacen en nuestra ruina. 

Pero para la consecución de un objeto de tan alto interés, sea- 
me permitido someter mis débiles ideas á la sabiduría del congreso 
mexicano, suplicándolo las acoja como dimanadas de una recta in- 
tencióu, y las fortifique coíi aquella abundancia de luces y de patrio- 
tismo que tan notoriamente distinguen á tan augusta asamblea. 

Como este negocio en sus principios está muy distante de tener 
un carácter legislativo, sino solamente un deseo de conseguir la paz 
por aquellos medios que son dables al ciudadano, he concebido que na- 
da será más conducente para discutir estos mismos medios, que una 
junta compuesta de diez y ocho ciudadanos generalmente conocidos 
por su ilustración, servicios á la patria y confianza á que se han he- 
cho acreedores, los que se nombrarán de entre los gobernadores 
de los Estados, de entre los gobernadores de las mitras y de entre 
los generales del ejército, y además tres suplentes, á saber: los go- 
bernadores de Jalisco, Zacatecas, Guanajuato, "vlichoacán, Veracruz 
y San Luis Potosí, y por suplentes los de Querótaro, Tabasco y So- 
nora. Los gobernadores mitrados de México, Jalisco, Michoacán, 
Puebla, Oaxaca y Yucatán, y por suplentes, los señores doctores D. 
Juan Cayetano Portugal, D. Luis Mendizábal y D. José M a Santia- 
go. Los generales del ejército D. Anastasio Bustamante, D. Vicen- 
te Guerrero, D. Nicolás Bi-avo, D. Ignacio Rayón, D. Antonio López 
de Santa- Auna y D. José Segundo Carbajal, y por suplentes D. Ma- 
nuel de Mier y Terán, D. Luis Cortázar y D. José Figueroa. 

Esta junta conciliadora deberá ser couvocada por el soberano 



262 

congreso, y su reunión se podrá verificar cómodamente, y bajo las 
garantías más terminantes, en las ciudades de Aguascalientes, La- 
gos ó León, sin que haya asomo de sombra que inspire el menor te- 
mor á la libertad de sus discusiones y de sus acuerdos. Y desde luego 
que estos trabajos hayan sido terminados, la junta quedará disuelta, 
y aquellos se someterán á la deliberación del congreso nacional. 

Y para inspirar mayor confianza en este acto de tanta solem- 
nidad, y allanar en cuauto se pueda sus felices resultados, sería de 
incalculable conveniencia, que el sobei*ano congreso arbitrase los me- 
dios más asequibles para conseguir una suspensión de armas, entre- 
tanto el mismo augusto congreso deliberase definitivamente. Una 
medida de esta naturaleza, que se puede mirar como eminentemente 
benéfica, incliuará los ánimos al- mayor deseo de la uuión. 

Esta augusta asamblea habrá concluido por mi exposición que 
estoy distante de incidir en el sistema de pronunciamiento: que esta 
respetuosa petición sólo tiene por principio y por objeto la paz de la 
república y la fusión de todos los intereses nacionales y de partido : 
que está muy lejos de tener por apoyo la fuerza armada: que sólo 
habla al convencimiento público: que no tiene más carácter legisla- 
tivo ni ejecutivo, que el que se diguen darle el congreso y el gobier- 
no supremo; y últimamente, que este bosquejo de la cosa pública, 
trazado rápidameute, indica la grandeza del mal, el exceso del des- 
orden y la subvei*sión que amenaza á todos los principios, si el con, 
greso nacional no aplica oportunamente su poderoso influjo en bien 
de los pueblos que representa. Yo sé bien y me es muy constante- 
que si cada uno de los mexicanos mete la mano en su pecho, sentirá 
como yo, que los latidos de su corazón le anuncian la amargura que 
inspira la guerra entre hermanos, y la necesidad imperiosa de sofo- 
carla. 

San Pedro, noviembre 17 de 1830. — Señor. — Miguel Barragán. 

No se contentó el general Barragán con remitir esta exposición 
al congreso general, sino que al mismo tiempo envió un comisionado 
al general D. Vicente Guerrero, para que por su parte se allanasen 
las dificultades y se abriese un camino á la conciliación. Esta medi- 
da no tuvo ningún resultado. 



263 



Documento Niím. 8. 



Permiso de introducir géneros prohibidos «le algodón por el término qnc 
■rexprean. Destino de Ion derechos que produzcan. Tartas providen- 
cia» relativas ú la colonización y conservacicn de Texas. 



Art. 1? Se permite la entrada eu los puertos de la república, de 
los géneros de algodón prohibidos en la ley de 22 de mayo del año 
anterior hasta el día I o de enero de 1831, y por los puertos del mar 
del Sur hasta fin de junio del mismo año. 

2? Los derechos que adeuden dichos efectos se invertirán en sos- 
tener la integridad del territorio mexicano, formar el fondo de reser- 
va para el caso de una invasión española, y fomentar la industria 
nacional eu el ramo de tejidos de algodón. 

3? El gobierno podrá nombrar uno ó más comisionados que vi- 
siten las colonias de los Estados fronterizos; que contraten con sus 
legislaturas la compra á favor de la federación de los terrenos que 
crean oportunos y suficientes para establecer colonias de mexicanos 
y de otras naciones: que arreglen con las colonias establecidas ya, lo 
que crean conveniente para la seguridad de la república; que vigi- 
len á la entrada de nuevos colonos, el exacto cumplimiento de las 
contratas, y que examinen hasta qué punto se han cumplido ya las 
celebradas. 

4? El ejecutivo podrá tomar los terrenos que considere á propó- 
sito para fortificaciones ó arsenales, y para las nuevas colonias, in- 
demnizando á los Estados su valor por cuenta de sus adeudos á la 
federación. 

5 o De los presidiarios destinados á Veracruz y otros puntos, po- 
drá el gobierno hacer conducir á las colonias que establezca, los que 
creyere útiles, costeando el viaje de las familias que quisieren ir con 
ellos. 

6 o Los presidiarios se ocuparán en las construcciones de las for- 



264 

tificaciones, poblaciones y caminos que creyere necesarios el comi- 
sionado, y concluido el tiempo de su condena, si quisieren continuar 
como colonos, se les darán tierras ó instrumentos de labranza, conti- 
nuándoles sus alimentos el primer año. 

7? Las familias mexicanas que voluntariamente quieran coloni- 
zar, serán auxiliadas para el viaje, mantenidas por un año / dándoles 
tierras y demás útiles de labor. 

8? Los individuos de que hablan los artículos anteriores, se sujeta- 
rán á las leyes de colonización de la federación y Estados respec- 
tivos. 

9? Se prohibe en la frontera del Norte la entrada á los extranjeros 
bajo cualquiera pretexto, sin estar provistos de un pasaporte expe- 
dido por los agentes de la república, en el punto de su procedencia. 

10° No se hai*á variación respecto de las colonias ya establecidas, 
ni respecto de los esclavos que haya en ellas; pero el gobierno gene- 
ral, ó el particular de cada Estado, cuidarán bajo su más estrecha 
responsabilidad, del cumplimiento de las leyes de colonización, y de 
que no se introduzcan de nuevo esclavos. 

11? En uso de la facultad que se reservó el congreso general en 
el artículo 7? de la ley de 18 de Agosto de 1824, se prohibe colonizar 
á los extranjeros limítrofes en aquellos Estados y territorios de la 
federación que colindan con sus naciones. En consecuencia, se sus- 
penderán las contratas que no hayan tenido su cumplimiento y sean 
opuestas á esta ley. 

12° Será libre por el término de cuatro años para los extranjeros 
el comercio de cabotaje, con el objeto de conducir los efectos de lals 
colonias álos puertos de Matamoros, Tampico y Veracruz. 

13° Separante la introducción, libre de todo derecho, délas casas 
de madera, y toda clase de víveres extranjeros, en los puertos de 
Galveston y Matagorda por el término de dos años. 

14? Se autoriza al gobierno para que pueda gastar en la construc- 
ción de fortificaciones y poblaciones en las fronteras, conducción á 
ella de presidiarios y familias mexicanas, su mantención por un año, 
útiles de labranza, gastos de comisión, conducción de tropas, y pre- 
mios á los agricultores que se distingan entre los colonos, y todos los 
demás ramos de fomento y seguridad que comprenden los artículos 
anteriores, hasta la cantidad de quinientos mil pesos. 



265 

15? Para proporcionar de pronto la mitad de la suma anterior, 
podrá el gobierno negociar sobre los derechos que causen los géne- 
ros ordinarios de algodón, un préstamo con el premio de un tres por 
ciento mensual, reintegrable al vencimiento de los plazos que fija el 
arancel. 

16° La vigésima parte de los mencionados derechos se empleará 
en el fomento de los tejidos de algodón, comprando máquinas y tela- 
res, asignando pequeños fondos de habilitación, y todo lo demás que 
crea oportuno el gobierno, quien repartirá estos auxilios á los Esta- 
dos que tengan esta clase de industria, quedando dicha cantidad á 
disposición del ministerio de relaciones, para dar cumplimiento á tan 
interesantes objetos. 

17? Igualmente del producto de los referidos derechos se desti- 
narán trescientos mil pesos para la formación de un fondo, que se 
depositará en la casa de moneda, bajo la más estrecha responsabili- 
dad del gobierno, quien sólo podrá usar de él en caso de una invasión 
española. 

18? El gobierno reglamentará el plan de las nuevas colonias, pre- 
sentará á las cámaras dentro do un año la cuenta de los ingresos y 
egresos que se establecen por esta ley, y le manifestará los aumentos 
y estados de las nuevas poblaciones de las fronteras. — José Domín- 
guez, presidente de la cámara de diputados. — Miguel Duque de Estra- 
da, presidente del Senado. — Juan Vicente Campos, diputado secreta- 
i*io. — Eafael Delgado, senador secretario. 

México, 6 de Abril de 1830. — A. D. Lucas Alamán. 



Documento Núm. 9. 



Acta 7 plan de Verncrnz tic 2 de enere de 1833, «obre remoción 
del ministerio, 

En la heroica ciudad de Veracruz, á los dos días del mes de ene- 
ro de mil ochocientos treinta y dos, reunidos los Sres. jefes y oficia- 
les de esta guarnición y de la fortaleza de Ulúa, en la casa del Sr. 

Tomo II.— 34 



266 

coronel D. Pedro Landero, previa citación del Sr. comandante gene- 
ral D. Ciríaco Vázquez, tomando en consideración la situación polí- 
tica de la república, amagada de la más sangrienta revolución por 
los notorios y repetidos actos de los enemigos de nuestras institucio- 
nes y garantías individuales, y la triste y peligrosa alternativa de ser 
espuesta la federación á sufrir el yugo más ominoso ó resentir los 
horrores de la anarquía, y particularmente esta plaza, alarmada jus- 
tamente por las insidias de la ambición, convinieron: que es constan- 
te la protección dispensada por el ministerio, ya en sus periódicos, 
y ya de otros modos ostensibles, á los atentados cometidos contra la 
constitución y garantías públicas ó individuales, y que muy pronto 
consumarían la ruina del sistema los agentes de los ministros, tan 
luego como sucumbiese esta plaza á sus intrigas, pues la llegada de 
ellos estaba por desgracia próxima, y en ese caso serían tal vez en 
vano los sacrificios de los mexicanos libres: que por otra parte la re- 
volución espantosa que se preparaba en diversos Estados de la fede- 
ración, para la cual se invitaba al E. S. general D. Antonio López de 
Santa-Ana, y otros jefes de esta guarnición, sería tanto más terrible, 
cuanto que se extendía á toda la administración actual, lo cual pro- 
duciría ciertamente el aumento de los males en lugar de cortar ó mo- 
dificar los que resentíamos: que era evidente que el ministerio estaba 
odiado, y que la opinión pública se hacía oír por todas partes en con- 
tra de sus manejos, sin que se lograse otra cosa que la persistencia 
de estos funcionarios en sus errores é injusticias: pero que también 
era sabido que S. E. el vicepresidente se había manifestado firme en 
medio de estas vicisitudes á favor del sistema quo nos rige, y había 
evitado muchas veces los avances de las pasiones del ministerio: que 
si S. E. no había removido á sus secretarios, debía considerarse el 
estado de aislamiento á que las maniobras ministeriales lo hubiesen 
reducido, respecto á que se le hacía creer que el partido del minis- 
terio era solamente con el que contaba la actual administración, y 
que despojados de sus sillas los secretarios, no tendría apoyo el vioe 
presidente, al paso que los anarquistas envolverían la patria en el más 
desastroso desorden : que para acudir al remedio de tan enormes y ex- 
traordinarios males, debía esta guarnición buscar un medio entre los 
extremos, renovando sus protestas do sostener á toda costa la cons- 
titución y las leyes proclamadas en el plan de Jalapa, y al actual vice- 



267 

presidente, á quien se pediría enérgicamente, conforme al artículo 4 n 
de dicho plan, la remoción de un ministerio, contra quien se ha pro- 
nunciado la opinión pública, y que sólo inspira desconfianza á los ami- 
gos del orden constitucional y de los derechos individuales : y que en 
fin, era conveniente que S. E. el general Santa-Anna fuera invitado 
á ponerse cá la cabeza de esta guarnición, si adoptaba estos principios, 
con lo cual calmarían las zozobras de los Estados y de todos los me- 
xicanos, exaltados justamente al ver próximo el día funesto en que 
se les reduzca á la más afrentosa esclavitud, ó en que se les precipite 
al abismo de la anarquía; pues repuesto el ministerio con hombres 
de prestigio y probidad, se restablecerá la calma en los espíritus, la 
confianza en los pueblos, la fuerza moral en el gobierno y el respeto 
á la constitución y á las leyes, única áncora que podrá salvarnos de 
las revoluciones y desgracias consiguientes á ellas en el año presente, 
q\\e ha de renovarse el magistrado supremo de la república; época 
siempre llena de agitaciones en todas las naciones en que el poder 
público es electivo. Y estando conformes unánimemente en todo lo 
manifestado los jefes y oficiales que suscriben, y después de expla- 
nados muy por menor los fundamentos de estos principios, acorda- 
ron : 

Artículo I o La guarnición de Veracruz renueva las protestas 
hechas por el plan de Jalapa, de sostener á todo trance, sus juramen- 
tos por la observancia de la constitución federal y las leyes. 

2 n Pide al Exmo. Sr. vicepresidente la remoción del ministerio, 
á quien la opinión pública acusa de protector del centralismo y tole- 
rador de los atentados cometidos contra la libertad civil y los dere- 
chos individuales. 

3? Dos jefes de esta guarnición serán comisionados para presen- 
tar esta resolución al E. S. general D. Antonio López de Santa-Anna, 
y suplicar á S. E. que, conformándose con ella, se digne venir á esta 
plaza y tomar el mando de las armas. 

4? En tal caso, la guarnición se abstiene de dirigir ocurso alguno, 
y de dar ulteriores pasos á esto respecto; pues S. E. el general Santa- 
Anna deberá dirigir esta actaylas exposiciones que juzgue convenien- 
tes, al E. Sr. vicepresidente y demás autoridades de la federación y 
los Estados, dictando las demás providencias que sean oportunas 
para que se verifiquen los laudables deseos de los que suscriben. 



268 

Y habiéndose todos conformado con los espresados artículos, se 
nombraron para presentarlos al E. S, general Santa- Amia, al teniente 
coronel del segundo batallón permanente D. Eamón Hernández, y 
al Sr. coronel primer ayudante del noveno batallón permanente D. 
Juan Andonaegui; y lo firmaron los referidos jefes, y de los oficiales 
uno por clase, conmigo el secretario nombrado para el efecto. — El 
comandante general de la plaza, Ciríaco Vázquez. — Segundo batallón 
permanente : como teniente coronel, comaudante de este cuerpo, lla- 
món Hernández. — Por la clase de capitanes, Ensebio Flores. — Por la 
de tenientes, Mariano Veitia, — Por la de subtenientes, Mariano Mon- 
tes de Oca. — Segunda brigada de artillería ; el comandante interino, 
José M a Mora. — El mayor interino, Felipe de Montero. — Por la clase 
de capitanes, José Gregorio Munguía. — Por la clase de tenientes, Juan 
Gama. — Por la de subtenientes, Laureano Fatiga. — Noveno batallón 
permanente ; el coronel Pedro Landero. — Primer ayudante, Juan An- 
donaegui. — Por la clase de capitanes, Faustino de Molina, — Por la de 
tenientes, Juan Valero. — Por la de subtenientes, Luis Gutiérrez.^- 
Capitán comandante accidental del primer escuadrón del duodécimo 
regimiento permanente, Felipe Díaz. — Escuadrón activo de esta pla- 
za, comandante, coronel, Mariano Cenobio. — Primer aj udante, Sebas- 
tián Betancourt. — Por los capitanes, Mariano Jaimes. — Por los tenien- 
tes, José Villasante. — Por los alféreces, Pedro Rodríguez. — El coman- 
dante de la fortaleza de Ulúo, José María Flores. — El mayor de plaza, 
Miguel de Castilla. — Secretario, Miguel Medina. 

Es copia. Jalapa, enero 6 de 1832. — J. M. Guevara, secretario. 



269 



Documento Núm. 10. 



Decreto del Congrego gcut-:-n9 de S5 de Marzo de 1M33 



El vicepresidente de los Estados Unidos Mexicanos, en ejercicio 
del supremo poder ejecutivo, á los habitautes de la república sabed : 
Que el Congreso general ha determinado lo siguiente: 
Art, 1? Se concede un escudo de honor tá todos los individuos que 
se hallaron en la acción de Tolome, con el siguiente lema: 

"Por la constitución en Tolome él 3 de Marzo de 1832." 

2? A los jefes y oficiales que se hayan distinguido en dicha acción, 
se les concede además el grado inmediato, y á los sargentos, cabos, 
soldados y tambores que se hallen en igual caso, se concederá una 
pensión proporcionada á su clase, y la de los servicios con que se hu- 
biere distinguido. 

3 o A todos los individuos de dicha división, de sargento abajo, se 
les dará prest doble por una semana. 

4? Para conceder las gracias que acuerda el artículo 2? el gobier- 
no se arreglará precisamente á la mayoría que resulto de los infor- 
mes del general en jefe, mayor general, y comandantes de los cuer- 
pos; y con respecto á éstos iuformará el jefe de la sección. 



270 



Documento Núm. 11. 



Párrafos de cflrta del general Ternu ni Kxíko. Sí-, gobernador del Estado 
de Zacatecas, fecha en A E tatuara :', 22 de nioyo de 1832. 



"Yo voy á trabajar sobre un plan para estar en disposición de 
sostener á las representaciones nacionales, las porticulares de los Es- 
tados y la general in statu quo: porque no se borre la forma consti- 
tucional, lo que si sucede somos perdidos, porque nadie la restauraría, 
y ni es probable que haya quien pueda establecer cualquiera sistema 
de orden público. No cuento con conexiones particulares: crea vd. 
que es el único gobernador con quien me explico:- tengo el auxilio 
de otros, pero se funda en el concepto que tienen de mí, y en lo ge- 
neral y en lo más de oficio se mantienen en relación conmigo: en las 
legislaturas no tengo ni aun conocidos, fuera de esta de Tamaulipa?, 

" No me meto á juzgar si el gobierno pudo ó no evitar que se lle- 
gase á este término horrible: lo que es cierto, es que en el día el eje- 
cutivo no tieno ya ese recurso; este mal no-es un pronunciamiento 
en la voz común; es una revolución que no admite aquel medio de 
transacción. 

"No creo que leerá vd. con fastidio esta larga carta, y auu me 
atrevo á reclamarle que la agradezca, porque me ha costado mucho 
trabajo tomar tiempo para ponerla. ¿Qué se quiere en Zacatecas? No 
dudo que constitución y libertad; pues que no se equivoquen los me- 
dios de defenderla: dígaseme cuáles son." 

("El Fénix" núm. 70, del día 28 do julio de 1832.) 



Párrafo* de olrn carta fechn en el Cojo, 28 de mayo. 

"Compañero, amigo y señor de toda mi estimación: varias consi- 
deraciones de que solamente á vd. puedo imponer, me han determi- 



271 

nado á hacer el movimiento do Altamira á este punto sin el menor 
impedimento. Desde que comenzó la revolución, opiné por el cambio 
del ministerio, y lo insinué en lo particular al ¡3r. vicepresidente, anun- 
ciándole quo al fin se vería en la precisión de tomar esa medida.. . . 

"Yo "he anunciado que no hago la guerra porque haya tales mi- 
nistros, sino porque haya gobierno con la forma constitucional: no la 
hago ni aun por notnbramiento.de las personas del gobierno; sino 
porque me fue pi'eciso rechazar la revolución en el lugar mismo en 
que yo estaba 

"Ai llegar á esta hacienda vino en efecto un extraordinario con 
el aviso de la renuncia admitida de los ministros: á los que tratan 
de ello se agrega la carta particular 1 que remito á vd 

"Para merecer toda la confianza de vd. le comunicaré, que no he 
obrado por alucinamieuto hacia el término de la revolución: comu- 
niqué á tiempo que la causa del gobierno era impopular, aplicada so- 
lamente al ministerio, á lo menos en el lugar en que me hallaba y en 
sus inmediaciones. He obrado y obraré, porque en mis principios el 
que es general se debe sacrificar por el gobierno á quien sirve pú- 
blicamente. Las naciones están vendidas de otro modo; lo débil de 
las instituciones se ha de defender, pues á la parte fuerte los aspi- 
rantes que buscan fortuna, le hacen incontrastable. Muchos de los 
quo contribuyeron al plan de Jalapa se hacen ahora el honor de ata- 



1 Exnio. Si'. D. Manuel de Mier y Terán. — Villerías. — México, mayo 18 de 
1832.— Compañero y amigo muy estimado. — Sin embargo de que no creía conve- 
niente que los secretarios del despacho se separasen de sus respectivos encargos, 
antes de que los pronunciados volviesen al orden, por las razones que manifieste á 
vd. en una de mi3 anteriores, habiendo insistido de nuevo dichos secretarios en la 
dimisión que tenían hecha, no pude menos que admitírselas según verá vd. en los 
impresos que se le remiten. 

Como vd. ha opinado que dado este paso se separarían de la revolución algu- 
nos que han entrado en ella de buena fe, y los que desean salir del compromiso ó 
apuros en que se hallan, estimó oportuno se comunicase á vd. este aviso por extraor- 
dinario, para que del modo que á vd. mejor le parezca pueda hacerlo entender á los 
de Tampico, á fin de que se sometan á la obediencia del gobierno, y no dudo que la 
política y talento de vd. sacarán de dicho aviso grandes ventajas. 

Por no detener el correo, y sin otra ocurrencia que comunicar á vd., concluyo 
repitiéndome como siempre su compañero y muy adicto amigo que le desea la mejor 
salud y triunfo más completo.— Anastasio Bustamante. 



272 

car la obra de sus manos: gritan que la constitución no sirve; por lo 
que hace á mí, si no me da otra la nación, hasta que tenga fuerza me 
bato por la última hoja. Busco á la parte sana de la nación para obrar 
con ella, si la falta de gobieno me hace carecer de orden. 

"Al enemigo que me toca hacer frente, lo tengo reprimido; si 
fuera guerra yo la acabara en ocho días en Tampico; pero es revo- 
lución de un pueblo libre, y siendo la parte que he abrazado por mi 
destino la defensa de sus leyes, debo ser el que menos se desemba- 
race de ellas. 

"Acompaño á vd. un plano de Texas, formado sobre mis obser- 
vaciones, y si muero en esta frasca téngalo vd. como mi testamento, 
y la última memoria de un amigo. 

"Hacienda del Cojo, junio 4 de 1832. — Mi juicio sobre el para- 
dero de esto, es que todo se trastorna y quedan masas de hombres 
armados batiéndose por su propia defensa, y que la revolución absor- 
be la mayor parte. Mi situación so hace crítica por lo que pasa en 
otras partos. Yo correré mi suerte: hasta que me sea posible me co- 
municaré con vd. para que si es practicable restauren lo que se va 
á perder. 

"Hacienda del Cojo, junio 7 de 1832. — Compañero y amigo de 
mi particular aprecio: acabo de recibir la grata de vd. de 30 del pa- 
sado, y en vista de ella he propuesto como mío, parte de lo que vd. 
me dice en ella, esto es, que se pida ó se declaro el impedimento del 
presidente y vicepresidente, y se proceda á lo que prescribe el artí- 
culo 96 de la constitución, haciendo que la elección recaiga en vd. ] en 
otro sería inútil y arriesgado, ínterin vd. se presenta, que se haga lo 

1 Se le contestó, que el gobernador del Estado no aceptaría jamás el nombra- 
miento que se biciera de su persona para presidente provisional de larepiibliea, y 
mucbo menos si llegaba á tomar parte en la revolución. Que á más do esto no era 
constitucional dictar á la cámara la persona qu© había de elegir. Y que finalmente 
quedarían subsistentes las mismas nulidades, y los mismos pretextos para conti- 
nuar la revolución, gi de una vez no se resolvía llamar al legítimo pesidente de la 
república, para lo cual sí debía contar con todos los recursos del Estado. No se re" 
cibió contestación á esta carta. Las nuevas operaciones que tuvo que emprender 
el general y su desgraciada muerte lo impidieron. 



273 

que dice el 97. Que al vicepresidente y á los ministros se les pida del 
Estado de Zacatecas un auxilio para garantizarlos de procedimientos 
ilegales. 

"Ingenuamente se lo digo al Sr. Bastamante, porque me ha dado 
ocasión para ello preguntando mi opinión, y en tales términos le con- 
testo. 

"No conviene, á lo menos por ahora, indicar siquiera lo del Sr. Pe- 

draza, pues al fin está impedido por ausente 

"En fin, este es otro paso que no es del momento, porque el indi- 
viduo está ausente, y no sabemos si bueno ó malo, con ganas de vol- 
ver ó sin ellas 

"Verá vd. que no es perder tiempo contestar á la media hora la 
apreciable de vd. y fijarle proposiciones; espero en contestación que 
me diga vd. si serán sostenidas ó propuestas por ese Estado yaque lo 
son por la opinión de vd. 

"Hacienda del Cojo, junio 17 de 1832. — Se nos censura á vd. á 
mi y á Múzquiz que no tengamos un partido á quien servir, ó más 
bien, á quien invocar, cuando los dos que se hacen la guerra han me- 
nester un tercero. He aquí probado que se han menester hombres 
imparciales, y que la desgracia es que sean pocos, si fueran muchos 
no habría guerras, las ilegitimidades se subsanarían, ó por la aquies- 
cencia y legalidad posterior, ó porque no habría disputa sobre la le- 
galidad de la autoridad existente. 

"De la revolución presente no resultan seguramente los partidos 
conocidos hasta aquí: habrá más ó menos según la conclusión: ppra 
la política, la revolución va hasta donde la terminen los obstáculos: 
comprende al ejecutivo general, al congreso, la dictadura y lo que 
es más cierto, la anarquía y la disolución. 

"Me han invitado para una coalición de Estados; aceptaría si es- 
tuviera en contacto; pero necesito para ir allá separarme de este 
país, y á consecuencia se perdería: las ventajas que yo pudiera ob- 
tener para ella no compensarían estas pérdidas y quedaría con la ig- 
nominia de haber huido de las terribles dificultades que me cercan. 
"Conozco al Sr. G. F., no he tenido relaciones con él, porque gra- 
tuitamente no se han ofrecido, ha sido hombre de influencia y me 
causaba rubor solicitarlo, porque no se me censurara por él mismo, 
pues tiene rigidez. A hombres tales pondría de ministros: el gobier- 

Tomo II.— 35 



274 

no se perderá, dirán; pero se perderá gradualmente por operaciones 
que pueden ser detenidas por transacciones, que penden de eventos 
casuales, y sobre todo son más pacíficos que la guerra actual: se 
pierde ya en la revolución el hilo de la legitimidad, y por eso dice C, 
que es necesaria una convención, ¿quién la reúne? 

"En prueba de la confianza que hago á vd. le envío en lo reserva- 
do esas copias 1 y sirva de prevención. Sirva también, y es el fin de 

1 Reservadísimo. — Comandancia general é inspección de los Estados internos 
de Oriente. — Núm. 172. — Por contestaciones que he dirigido al Sr. general D Juan 
José Zenón Fernández, he dado á conocer el estado político y militar de esta de- 
marcación, encargándole que le diera conocimiento al Exmo. Sr. vicepresidente de 
la república; pero no teniendo contestaciones oportunas, tengo el honor de hacerlo 
á vd. saber para que se sirva darle cuenta. 

He comunicado los motivos militares que tuve para salir de Villerías, pero 
también debo añadir, que el más poderoso, aunque subordinado á los primeros por 
ser puramente políticos, fue el de la noticia anticipada que tuve de la admisión de 
la renuncia de los Sre3. ministros, entendiendo que esta medula era una verdadera 
transacción política con que se contendría la guerra civil, cuyo primer ol>jero supu- 
se que sería la orden para suspender las acciones decisivas capaces de cambiar el 
estado de la cuestión. Para apreciar este motivo se necesita tener presente, que 
colocado Tampico entre México y esta división, los pronunciados de aquella ciudad 
sabían primero que yo aquel cambio, y podían sacar de él ventajáis revolucionarias, 
eu contra del gobierno y la nación, que no eran evitables á la inmediación de sus 
puntos fortificados. 

D sde el veinticuatro del próximo pasado tomó esta posición á propósito 
para cubrirá los Estados de San Luis y Tamaulipas de las fuerzas militares de la 
revolución, y hasta cierto punto de la influencia de ella por cerrar las comunica- 
ciones principales; pero la revolución tiene por la Huasteca y por otras vías do Ta- 
maulipas, imposibles de obstruir, por donde propagarse al rededor de mi posición, 
particularmente en Victoria, cuyas autoridades y poderes están en la mas crítica 
posición, pues penden en su existencia legal del éxito de la guerra, y contó indivi- 
duos están relacionados de diversos modos, ya con el gobierno, yacon la revolución; 
siendo este el obstáculo más insuperable que se ha ofrecido ág-neral alguno en todo 
el mundo, pues por las insti tu -iones adoptadas, no espera órdenes de! gobierno que 
lo relacionen sólidamente con ¡o* poderes del Estallo á seguir con decisión el plan 
riguroso de la guerra, ni aún cuando vinieran otras órdenes tendrían efecto más 
allá de lo que es constitucioi al : de manera que en el Estado de Tamaulipas aislado, 
la ley marcial sería el remedio precario que exigiría la revoluci n, pero en nues- 
tras leyes no existe tal ley y si se quiere darla hoy en el mismo T tmaulipas y en 
todas partes de la federación produciría tan funestos resultados, que no es del caso 
considerar, porque á primera vista es un imposible, y yo como general debo deci r 
que pido en el caso mi relevo. 



275 

dejar tales documentos, que defiendan mi memoria 1 sí perezco en 
esta contienda. 

"Por conducto de D. Zenón Fernández envió á vd.una comuni- 
cación 2 de que espero respuesta. 

"Queda de vd., etc." 



Terfín. 

Se nos ha mandado de fuera del Estado, un comunicado contra 
este señor desfacedor de leyes, calumniador déla guarnición de Tam- 
pico, dictador de los Estados internos de Oriente, y último sostene- 
dor de la usurpación. Sentimos no poder insertar íntegro d'u-ho co- 
municado, pero lo extractaremos. 

Su motees: "El bien mayor que demandan nuestros paisanos es 
hacerles sentir las revoluciones en todo su peso, para curarlos de esa 

inquietud característica, por la que nunca serían felices 

Un pueblo en continua revolución para residenciar á sus gobernan- 
tes ¡qué felicidad para el género humano! " (párrafo de una carta del 
Sr. Terán, inserto en el Registro de 30 de marzo último.) 

Es bueno repetir con frecuencia, que el general Teián quiere cas- 
tigar á la nación con hacerle sufrir el peso de las revoluciones; idea 
que por lo sanguinario, es digna de Nerón, y que por lo servil, parece 
salida del cerebro de algún déspota do derecho divino, que se mira 
como amo absoluto de las naciones. El Sr. Terán no conoce la época 
en que vive. 

En tales circunstancias, y en la estrecha en que rae hallo de considerar la po- 
lítica, así como la guerra por las relaciones con los poderes de este Estado, que no 
están ni previstas ni demarcadas en ninguna ley, debe permitirme el supremo go- 
bierno que le trate de ambas, y en este concepto diré, que la renuncia de los Sres. 
secretarios no detiene el curso de la revolución, quizá porque no es un ciimbio 
verdadero, cual yo lo he entendido, y conmigo lo entendieron otros muchos que pre- 
vén y obran, á falta de conocimientos imposibles en la distancia ó incomunicación 
en que me hallo, perlas sugestiones materiales y que aprueban la buena fe. 

Dios y libertad.— Buenavista, junio 17 de 1832. — Manuel de Mier y Terán. - Sr. 
oficial m%yor encargado de la secretaría de guerra y marina. 

1 Para cumplir con este encargo se publica este artículo, y los documentos que 
le acompañan. 

2 La anterior á ésta. 



276 

Un pueblo en continua revolución para residenciar á sus gober- 
nantes, sería un grandioso espectáculo, y un ejemplo provechosísimo 
para la especie humana, por más que al dictador Terán le parezca 
ridículo. Preguntamos al mismo ¡3r. Terán, si su casa estaría bien 
servida, si él mismo no vigilara constantemente la conducta de sus 
dependientes. La nación también tiene apoderados, dependientes y 
criados, y uno de ellos es el mismo Terán, que no deja de costamos 
muchos miles. Si la nación quiere ser bien servida, es preciso que 
vigile sin cesar la conducta de sus dependientes; y para que éstos 
hagan algún caso de su vigilancia, es preciso que la nación esté siem- 
pre eu actitud de hacerles sentir todo el peso de su indignación. Esto 
le pesa al Sr. Terán; porque él creía que con sólo hacer doblar la ro- 
dilla á cuatro diputados amedrentados con el aspecto de las bayone- 
tas, bastaba para que toda la nación lo reconociera como dictador 
encargado de castigarla. 

Sigue el comunicado, echando en cara al Sr. Terán, la disolución 
del congreso de Chilpancingo, que verificó á mano armada, y la pri- 
sión de su jefe Rosains. Sólo los déspotas se atreven á disculpar es 
tos actos escandalosos de violencia; pero los pueblos libres, siempre 
estampan la infamia en la frente de sus feroces perpetradores. 

Se acusa á Terán de haber entonces querido prender á Morelos, 
para evitar el castigo que temía le impusiera este héroe por su aten- 
tado de Chilpancingo. 

Se le acusa de haber entregado el fuerte de Cerro Colorado, y 
haber hecho perecer en él multitud de independientes. 

Se acusa al general Terán de haberse sometido servilmente al go- 
bierno español; haberle ofrecido bajamente sus servicios, y de haber 
aceptado un empleo en el tabaco, de los mismos que asesinaban á sus 
compañeros de armas. 

El general Terán, dice el autor del comunicado, entró en las filas 
de los primeros independientes, únicamente por la sed brutal del man- 
do que lo devoraba, y cometió mil desacatos y atentados para sobre- 
ponerse á los jefes; y no habiendo podido conseguirlo, no pensó más 
quo en servir á los españoles en aquello en que se dignaron ocuparlo. 
Esta fué la conducta de Terán en la primera época de nuestra inde- 
pendencia. La que ha tenido en la segunda es absolutamente crimi- 
nal. Contribuyó á la caída de Iturbide para asegurarse del poder 



277 

para sí mismo. Se declaró enemigo acérrimo de la federación, como 
consta de sus escritos y de sus hechos. Pero, lo que más claramente 
muestra su ambición y la horrible ferocidad de su alma, es el oficio 
que escribió á D. Felipe de la Garza, dándole las gracias por haber 
fusilado al desgraciado Iturbide. Lo transcribimos. 

"Aunque el supremo poder ejecutivo ha visto con mucha satisfac- 
ción por los partes de V. S. de 17 y 19 del corriente, en que me avisa 
el desembarco y muerte de D. Agustín Iturbide, el grande servicio 
que V. ¡3. ha hecho á la nación, preservándola de una guerra civil por 
un sólo acto decisivo, por lo cual ha merecido la gratitud de todos los 
patriotas mexicanos; ha reparado sin embargo la irresolución en que 
lo puso algunos momentos sobre el cumplimiento de la ley, la falsa 
sumisióu con que el referido Iturbide se preseutó á cometer el de- 
signio más desastroso para nuestra patria, reputando por dureza una 
ley tan saludable y preservativa del soberano congreso, que manifies- 
ta la sabiduría y previsión con que trató de evitar la ruina de la nación. 

Asimismo me manda S. A. S. que á su nombre dé á V. S. las de- 
bidas gracias y le manifieste que será ascendido á general de brigada 
efectivo, en el momento que haya una vacante, que ahora falta, por 
estar completo el número de esta clase que designa la ley; y en cum- 
plimiento de dicha superior orden, lo comunico á V. S. para su in- 
teligencia y satisfacción. Dios y Libertad. México, 28 de julio de 
1824.— Terán." 

¡Reprochar algunos momentos de irresolución cuando se trata de 
fusilar, sin formación de causa, á una víctima como Iturbide! Sólo 
Terán es capaz de tan refinada crueldad. Esto pronosticaba á la re- 
pública, la larga serie de atentados que él mismo acaba de cometer 
en Tamaulipas. 

Se acusa á Terán de haber contribuido á fomentar las carnicerías 
que la actual usurpación ha cometido contra los antiguos patriotas; 
y de esto es una prueba bastante concluyente, la máxima proclamada 
por este bárbaro dictador: liacer sentir al pueblo todo el peso de las re- 
voluciones. 

Asienta el autor del comunicado, que fueron necesarias las ins. 
tancias y aún la autoridad de Santa-Auna para que Terán tomara 
parte, en Tampico, en el ataque contra los españoles. Eludió en esta 
ocasión las órdenes de su jefe inmediato, que era Santa-Auna, lo que 



278 

sucediendo al frente del enemigo, es%un crimen que se castiga con el 
último suplicio. 

Se acusa al general Terán de haber, como digno amigo de Fació 
y Alamán, imitado su administración picalugana, comprando en una 
canongía de Monterrey y doce mil pesos, al clérigo Grárcía, quien 
había promovido el decreto de escisión y vendió á sus compañeros 
por la canongía y los doce mil pesos. 

Terán, al marchar contra Tampico, decía que iba á ahorcar y ex- 
terminar átodoslos revolucionarios. Al efecto, trató de sorprenderlos; 
pero no habiendo podido conseguirlo, se ha retirado á cuarenta leguas, 
fuera de todo peligro, con el único objeto de conservar sus fuerzas 
para capitular en caso de que caiga la usurpacióu, y evitar así el cas" 
tigo de sus crímenes. 

El comunicado termina recomendando á las legislaturas el que no 
elijan á Terán. Esta recomendación nos parece inútil: si triunfa la 
usurpación, seremos esclavos; pero si triunfa la libertad, podemos 
asegurar que el general morirá políticamente, así como todos los de- 
más Inclanes de la república. 

(Periódico de Zacatecas titulado "El Cometa," número 51 del día 5 de julio de 1332). 



Gobierno supremo del Estado libre de Zacatecas. — El Exmo. ¡Sr. 
gobernador del Estado de San Luis con fecha 7 del corriente, me dice 
por extraordinario llegado anoche lo que sigue. 

"Hoy mismo he recibido del Sr. comandante general del Estado 
el oficio que tengo el honor de acompañar á vd- en copia bajo n°, 1, y 
asimismo los documentos adjuntos marcados con el 2 y 3 que instrui- 
rán á vd. de la muerte violenta del Exmo. Sr. general D. Manuel de 
Mier y Terán, ocurrida en Padilla el día 3 del corriente; y asimismo 
de la situación crítica en que se halla el Estado de mi mando, á punto 
de invadirse por los disidentes de Tampico, con notorio peligro de 
que su tranquilidad se altere; y que siendo trascendental el movi- 
miento hasta esta capital, venga por fin á envolverse todo el Estado 
en la revolución, y la suerte de la república se comprometa en la más 
desastrosa anarquía. 



279 



Necrología. 



Tenemos el pesar de anunciar la muerte del general Terán. La 
historia juzgará un día con severidad á los grandes hombres que han 
figurado en la escena de nuestras revoluciones, y colocará á cada uno 

imparcialmente en el lugar que le correspondiere de justicia 

Nosotros, sus contemporáneos, cuando nos vemos obligados á exa- 
minar los hechos de su vida, podemos resentir todavía la influencia 

de pasiones que perturban el corazón y ciegan el espíritu 

Al considerar que el general Terán ha exhalado el último aliento, 
agobiado por la adversidad do su destino: que sus restos descansan 
ya en aquella tierra que cubre las cenizas venerables de Iturbide, 
olvidamos sus extravíos, y solo nos acordamos que peleó con gloria 
y con denuedo por la independencia de su patria. — L. E. 

(Periódico de Zacatecas titulado "El Cometa." número 52 del día 9 de julio de 1832.) 



Gobierno supremo del Estado libre de Zacatecas. — Exmo. Sr. — 
Por la adjunta copia del decreto que hoy mismo se ha servido expe- 
dir la honorable legislatura de este Estado, se servirá V. E. imponer- 
se de cuál os la parte que el Estado ha tomado en la presente revo- 
lución, y por consiguiente se convencerá V. E. que no le es posible 
al mismo Estado franquear á V. lí. los auxilios que se sirve pedirme 
en su atento oñ<;io de 7 del corriente. 

La noticia funesta que en el citado oficio se sirve V. E. comuni- 
carme, de la. muerte violenta del Exmo. Sr. general D. Manuel de 
Mier y Terán, acaecida en Padilla el día 3 del presente, me ha sido 
tanto más sensible, cuanto que tenía datos positivos para esperar que 
aquel digno gem ral y benemérito patriota, obraría muy pronta y efi- 
cazmente en favor de la causa de la libertad, y para hacer cesar la 
actual revolución. 



280 

Tengo el honor de reproducir á V. E. las seguridades de mi apre- 
cio y atenta consideración. 

Dios y Libertad. Zacatecas, julio 10 de 1832. — Francisco García. 
— Manuel G. Cosió. — Exmo. Sr. gobernador del Estado de San Luis 
Potosí. — Es copia. — Cosío. 

(Periódico de Zacatecas titulado "El Cometa. " número 53 del día 12 de julio de 1832.) 



Documento Núm. 12. 



Ley de 25 de abril de 1S32. 



El vicepresidente de los Estados Unidos mexicanos, en ejercicio 
del supremo poder ejecutivo, á los habitantes de la república sabed: 
Que el congreso general ha decretado lo siguiente. 

Art. 1? Quedan libres de las penas á que estaban sujetos por las 
leyes comunes, todos los mexicanos por nacimiento que hayan incu- 
rrido en delitos políticos, en cualquiera parte de la república, bajo los 
términos y con las excepciones siguientes. 

2 o Los que permanezcan sustraídos de la obediencia del gobierno 
en el Estado de Veracruz, disfrutarán do esta gracia con tal que se 
presenten al general en jefe de la división de operaciones, en el tér- 
mino que señalare el gobierno. 

3 o Los jefes de superior graduación que tomaron parte en la aso- 
nada del día 2 de enero de este año en la plaza de Veracruz, y los 
que hallándose fuera de aquel Estado han marchado á engrosar las 
filas de los sublevados, de cualquiera graduación que sean, gozarán 
la gracia del artículo 1? sujetándose á residir fuera de la república 
por el espacio de cuatro años, en punto que no exceptúe el gobierno. 



281 

4 o No se comprenden en el artículo I o á los que, en virtud de sen- 
tencia de tribunal competente estén cumpliendo sus condenas, ni 
los que por disposición del gobierno se hallen fuera del lugar de su 
residencia, por efecto de la ley de 11 de marzo del año de 1831. 

5 o Los que en cualquiera otro punto de la república han tomado 
las armas, sea para adherirse al pronunciamiento de Veracruz, sea 
con cualquiera otro objeto, serán comprendidos en la misma gracia, 
presentándose á las autoridades militares de las respectivas demar- 
caciones, en el término qne señalare el gobierno. 

6 o La gracia concedida en el artículo I o , se hace extensiva á los 
prisioneros, de sargento abajo, pudiendo el gobierno destinarlos, an- 
tes ó después de terminada la revolución, á juicio del mismo, para 
que continúen prestando sus servicios á la república, en los cuerpos 
y puntos á que más convenga para la seguridad exterior, y tranquili- 
dad interior. Los paisanos que se hallen prisioneros, serán también 
destinados al servicio militar donde convenga. 

7 o Los jefes y oficiales prisioneros quedan indultados de la pena 
capital, sujetos á salir de la república, por el espacio de cuatro años 
y residir en un punto que no exceptúe el gobierno. Durante este tér- 
mino, disfrutarán, de capitán inclusive abajo, una pensión igual á la 
mitad ; y de capitán arriba, la tercera parte del sueldo correspondien- 
te á los empleos que obtenían, y que han perdido por la ley de 22 de 
febrero último. 

8 o Los individuos actualmente presos por delitos de conspiración, 
serán indultados de la pena capital, si conforme á las leyes hubieren 
de sufrirla, y no podrá imponérseles otra mayor que la de destierro 
por cuatro años conforme al mérito de las causas. 

9 o Las viudas é hijos de los sublevados que murieron en la ac- 
ción de Tolome, y los de los demás que hayan perecido, durante el 
tiempo que permanezcan sustraídos de la obediencia del gobierno 
disfrutarán del montepío que según reglamento correspondía á los 
empleos que sus esposos y padres obtenían, antes del día 2 de enero 
de este año. 

10? Se concede amnistía absoluta á los que á satisfacción del go- 
bierno hayan prestado ó presten servicios importantes al restableci- 
miento de la paz y del orden. 

íflojio 11—36. 



282 



Documento Núm. 13. 



El armisticio celebrado en Corral Falso, fué el siguiente: 
"En los campos de Corral Falso, á los trece días del mes de junio 
de mil ochocientos treinta y dos, reunidos los jefes comisionados por 
parte de D. Antonio López de Santa-Anna y general 1). José María 
Calderón, entre los dos campos que ambos ocupan uno al frente del 
otro, siéndolo por parte del primero D. Juan Arago y D. José María 
Vidal, y por la del segundo el teniente coronel I). Félix Merino y pri- 
mer ayudante D. José García Conde, para acordar las medidas con- 
venientes á fin de evitar la efusión de sangre, entretanto se verifica 
la presentación de los Exmos. ¡Sres. general de división D. Guadalupe 
Victoria, y gobernador de este Estado D. Sebastián Camacbo, comi- 
sionados que deben intervenir como mediadores en la cuestión que 
actualmente agita á la república, y sobre cuyo punto espera el E. S. 
gobernador de este Estado contestaciones de S. E. el vicepresidente 
D. Anastasio Bustamante, según la comunicación presentada al Sr. 
general Calderón por D. Juan Carraza, vecino de Jalapa, quien pi- 
dió una suspensión de armas á los señores comandantes en jefe de 
ambas fuerzas; bailándose para ello como facultado por dicho Exmo. 
Sr. gobernador del Estado, ínterin llegaba á Jalapa la enunciada con- 
testación: los referidos comisionados, después de haber conferencia- 
do según los poderes respectivos, convinieron en ella, sujetándose á 
los siguientes artículos: 

I o Que para hacer efectivas las disposiciones pacíficas en que se 
encuentran ambas partes, y considerándose indispensable la evacua- 
ción de los puntos que cada uno está ocupando, las fuerzas del Plan 
se retirarán al Puente, las del Sr. general Calderón regresarán al En- 
cero, y las del Sr. Santa-Anna á Paso de Ovejas. 

2 o Los movimientos del Plan, se efectuarán el día de mañana, los 
del Sr. Calderón el día de hoy, y los de Santa-Anna luego que éste 
sepa el movimiento de los del Plan. 



283 

3? El Puente Nacional quedará evacuado por las tropas que lo 
ocupan y se considerará como neutral, siendo el punto designado pa- 
ra la reunión de los comisionados que deben conciliar las medidas de 
paz de que ya se ha hablado arriba. 

4? Para facilitar el cumplimiento del artículo anterior, la división 
del Sr. Calderón del punto del Encero ó de cualquiera otro de arriba 
que le convenga, protegerá con los auxilios necesarios á la guarni- 
ción del Puente para retirar los enfermos, artillería y pertrechos exis- 
tentes en aquel punto. 

5? Concluida la operación de que trata el artículo que precede, se 
retirarán las tropas del mando del general Calderón á Jalapa, donde 
permanecerán hasta la resolución definitiva del supremo poder eje- 
cutivo. 

6? La división de D. Antonio López de Santa -Anna, ejecutará 
su marcha según queda indicado, debiendo hacer su primera jornada 
al Plan, y la segunda al Paso de Ovejas, pasando por el Puente Nacio- 
nal, para cuyo objeto se comunicarán al Sr. coronel comandante de 
aquel punto, las órdenes respectivas, quedando obligado el Sr. Santa- 
Auna á dar el salvo-conducto al portador de estas órdenes. 

7 o Las tropas procedentes de Orizaba, que de un día á otro espera 
D. Antonio López de Santa-Anua, podrán incorporarse á la fuerza 
que camina á Paso de Ovejas, dándoles aviso de este convenio en ca- 
so de encontrarse con la división del general Calderón, iguorantes aún 
de lo pactado. 

8? Las fuerzas pronunciadas por la acta de Veracruz en el mismo 
Estado, uo podrán ser molestadas en manera alguna por las del ge- 
neral Calderón, ni éstas por aquellas ínterin dura este convenio. 

9? El Sr. coronel Rincón, cumplirá por su parte el presente con- 
venio, de modo que entre unas y otras tropas no haya al pasar por el 
referido Puente, motivo para la más ligera diferencia. 

Y estando convenidos en los artículos anteriores, cuyo cumpli- 
miento descansa en el honor, buena fe y probidad de las partes con- 
tratantes, sin exigirse los rehenes de costumbre, lo firmaron en di- 
cho día. — Félix Merino. — JuanArago. — José García Conde. — José M* 
Vidal. — Ratifico el presente convenio, fecha ut supra. — Antonio Ló- 
pez de Santa-Anna. — Es copia. — José M* Bonilla, — Es copia. México, 
19 de junio de 1832.— Cacito. 



284 



Documento Núm. 14. 



En la heroica ciudad de Veracruz, á los cinco días del mes de ju- 
lio de mil ochocientos treinta y dos, reunidos los señores jefes y ofi- 
ciales de esta guarnición, y la de la fortaleza de Ulúa, en la casa del 
señor comandante militar, coronel D. Ciriaco Vázquez, con el objeto 
de fijar sus opiniones sobre los medios que sean más análogos para 
que tenga verificativo el restablecimiento de la constitución y leyes, 
pedido por las referidas guarniciones el memorable 2 de enero últi- 
mo, y á fin de que pueda cimentarse la paz en la república sobre ba- 
ses sólidas é indestructibles, entraron á tratar tan interesante asunto 
con el detenimiento que requiere. Convinieron unánimemente, en 
que para que se restablezca el imperio de la constitución y leyes, de 
un modo positivo, opuesto por consiguiente al que siguieron los au- 
tores dej plan de Jalapa, que con la más inaudita perfidia invocaron 
tan sólo estos sagrados nombres para revestirse del poder, saciar sus 
venganzas, haciendo correr á torrentes la sangre mexicana en los 
campos y en los patíbulos, repartir los empleos públicos entre sus 
favoritos, y sistemar la más dura y oprobiosa tiranía, es indispensa- 
ble que se legalice el ejecutivo conforme á los sanos principios que 
sostienen estas guarniciones y las demás tropas y pueblos que se han 
adherido á su pronunciamiento. Convinieron asimismo, en que esta 
medida es tanto más necesaria y urgente, cuanto que el poder tirá- 
nico y usurpador que se llama gobierno, se precipita cada día á nue- 
vos atentados contra las libertades públicas y gai'antías individuales. 
Sobre este particular se tuvo presente el medio criminal que adoptó 
el referido poder usurpador, para contestar á la justa petición del 2 
de enero, empleando únicamente los recursos reservados á la tiranía, 
que son el acero y el cañón, por cuyo medio ha renovado la guerra 
civil, ocasionando nuevos menoscabos en las fortunas, nuevos derra- 
mamientos de sangre, nuevos lutos y lágrimas en las familias, y nue- 
vos malos de toda especie en la sociedad, de mayor y más funesta 



285 

trascendencia que los que se experimentaron por la guerra del Sur: 
se tuvo también presente, que la mala fe ó inmoralidad del mismo 
poder usurpador son cada día más ostensibles, de cuya verdad es 
una prueba la aparente remoción del ministerio con que ha preten- 
dido tan sólo tender un lazo á los imbéciles y á los incautos, porque 
lejos de formarlo nuevamente con personas que merezcan la confian- 
za pública por su aptitud y conocido amor á la independencia ó ins- 
tituciones federales, ha dejado uno de los antiguos secretarios, y 
están desempeñando las demás secretarías los oficiales mayores, para 
que de este modo continúe sin alteración la política maquiavélica y 
la marcha tortuosa, sistemada por aquellos: se hizo, finalmente, una 
reseña de los nuevos ataques dados á la libertad de imprenta, de las 
persecuciones, intrigas infames, y otros actos proditorios que son de 
pública notoriedad, cometidos por el repetido poder usurpador del 
2 de enero á la fecha; y convencidos íntimamente de la realidad de 
todo lo expuesto, acordaron hacer nueva manifestación de sus sen- 
timientos para que el E. S. general en jefe D. Antonio López de 
Santa-Anna, se sirva tomarla en consideración para la próxima con- 
ferencia que debe tener en el Puente Nacional con los Exmos. Sres. 
D. Guadalupe Victoria y D. Sebastián Camacho, y cuyos sentimien- 
tos se contienen en los artículos siguientes : 

I o Las guarniciones de Veracruz y de Ulúa, reiterando la pro- 
testa que hicieron en 2 de enero de este año, nuevamente por su fiel 
observancia, y porque tengan el más pronto efecto sus artículos 84 
y 85. 

2? Que en consecuencia, quede inmediatamente separada del po- 
der ejecutivo la persona que lo ejerce en el día, entrando á funcio- 
nar las designadas por la misma constitución en los artículos 97 y 
98, entretanto toma posesión de su destino el legítimo presidente. 

Y habiéndose acordado en conclusión, que se nombrase en el acto 
una comisión de cinco individuos de esta junta para poner en las su- 
periores manos del Exmo. Sr. general en jefe un ejemplar del pre- 
sente documento, y suplicarle á la vez que no condescienda á que se 
altere en cosa alguna el sentido de los precedeutes artículos, porque 
además de que en su exacto cumplimiento se interesa el bien procu- 
munal, demuestran de un modo inequívoco la pureza de intenciones 
que animan así á S. E. como á todos sus subordinados, recayó el in- 



286 

dicado nombramiento en el coronel D. Cristóbal Tamariz, tenientes 
coroneles D. José María Flores, D. Ventura Mora y D. Juan Soto, y 
capitán D. José Antonio Guzmán; y firmaron esta acta los señores 
jefes do ambas guarniciones, y de los oficiales uno por clase, conmi- 
go el secretario nombrado para el efecto. — (Siguen las firmas.) 



Documento Núm. 15. 



Francisco García gobernador del Estado libre de Zacatecas, á sus habitan- 
tes, sabed: 

Que los CC. diputados secretarios del honorable congreso del 
mismo Estado, con esta fecha, me han comunicado el decreto si- 
guiente: 

Secretaría del cougreso del Estado libre de Zacatecas. — Exmo. 
Sr. — El honorable congreso constitucional del Estado libre de Zaca- 
tecas, considerando: 

Primero. — Que cuando los Estados adoptaron el plan proclama- 
do en Jalapa por el ejército de reserva, fué bajo el concepto de que 
por él se restablecería el orden constitucional en la república: 

Segundo. — Que el general Bustamante, lejos de restablecer el or- 
den constitucional, como lo había prometido en su pronunciamiento, 
ocupó inconstitucionalmente la silla presidencial, y que para soste- 
nerse en ella se ha violado repetidas veces la carta fundamental : 

Tercero. — Que para conseguir la remoción de su ministerio ha 
sido necesaria una guerra civil que ha causado estragos lamentables : 

Cuarto. — Que la guerra no puede cesar sino dando al gobierno un 
carácter constitucional, y que no puede tenerlo sino reconociendo por 
legítimo presidente al Exmo. Sr. D. Manuel Gómez Pedraza, que ob- 
tuvo en septiembre do 1828 la mayoría absoluta de votos de los Es- 



287 

tados, y que ha sido llamado ya por el general Santa- Anua y muchos 
jefes y oficiales á tomar posesión de su destino, para concluir el pe- 
ríodo constitucional en que ha debido funcionar, decreta: 

"1? El Estado de Zacatecas reconoce por legítimo presidente 
constitucional de la república al E. S. D. Manuel Gómez Pedraza. 

"2? Este reconocimiento subsistirá aún cuando la cámara de di- 
putados del congreso general no haga la calificación de los votos emi- 
tidos por las legislaturas de los Estados el año de 28, por ser incues- 
tionable que el general Pedraza reunió la mayoría absoluta de dichos 
votos, y tuvo ios requisitos constitucionales al tiempo de la elección ¡ 
y por considerar á los representantes actuales de la nación sin la liber- 
tad necesaria para ocuparse de este asunto. 

"o? El gobierno del Estado obrará en sus relaciones exteriores 
de conformidad con este decreto, y para sostenerlo podrá disponer 
hasta de seis mil hombres de la milicia cívica y hacer todos los gas- 
tos que al efecto juzgare necesarios." 

Lo tendrá entendido el gobierno y dispondrá se imprima, publi- 
, que, circule y se le dó su debido cumplimiento. 

Dado en el salón de sesiones del honorable congreso de Zacatecas 
á los diez días del mes de julio de mil ochocientos treinta y dos. — 
Antonio Eugenio de Gordoa, diputado presidente. — Pedro Sanromán, di- 
putado secretario. — José Luis del Hoyo, diputado secretario. — Exmo. 
Si*, gobernador de este Estado. 

Y para que llegue, etc. — Francisco García. — Manuel G\ Cosío. 



(Periódico de Zacatecas titulado "El Cometa." número 53 del día 12 de julio de 1832). 



288 



Documento Núm. 16. 



Nueva York, diciembre 28 de 1830. — Reservado. — Al Sr, coro- 
nel Mejía. — Muy Sr. nuestro. — Con éste le acompañamos á vd. un po- 
der que dieron los Sres. Zavala. Vehlein et Burnet, al Lie. Anthony 
Dey, William H. Sumner y George Curtis, y como dicho documento 
contenga cláusula de sustitución, la que hemos hecho en vd. para que 
en su vista tenga á bien obrar en la materia según las instrucciones 
siguientes. 

Ya está vd. enterado de las medidas que se han tomado tocante 
á las diferentes contratas de tierras baldías que hizo el gobierno me- 
xicano en favor de los ISres. Zavala, Vehlein y Burnet, y con estas 
instrucciones recibirá vd. también copias certificadas del acta que 
nombra á los fidei-comisarios de la compañía y del acta de asociación, 
estando acompañada cada una de dichas de una traducción en cas- 
tellano. 

Desenvuelven los dichos documentos el plan de operación que de- 
berán seguir los fidei-comisarios ó agentes de la compañía estable- 
cida para la cultura de las tierras cercanas de la bahía de Galveston. 
en la provincia de Texas, á fin de llevar á éxito la colonización de di- 
chos terrenos; y como prueba incontestable de nuestras intenciones 
de establecer las colonias cuanto antes, hemos despachado este mis- 
mo día para dicha bahía la goleta "Angélica," la que va cargada de 
víveres y de instrumentos agriculturales, á más de los agentes de la 
compañía y de algunos emigrados suecos y alemanes, los que deberán 
empezar un establecimiento en el dicho punto, construyendo casas y 
otros abrigos prontos á recibir á otros emigrados que aguardamos de 
Europa, ó á los que á su llegada á estos Estados estén dispuestos á em- 
barcarse para establecerse sobre las tierras de la compañía en Texas, 

El envío de esa goleta nos costó cerca de 4,000 pesos. Ya está 
vd. impuesto de que el Sr. Zavala ha salido para Francia con el en- 



289 

cargo de proporcionar cuanto antes emigrados europeos que debe- 
rán dirigirse de dicho reino á la bahía de Galveston. 

Se han tomado también otras medidas á fin de proporcionar fami- 
lias de Inglaterra, de Escocia y de Irlanda, y no dudamos de que si la 
gran liberalidad y energía, las que hasta ahora han tan eminentemente 
distinguido al gobierno mexicano, en lo que respecta á las tierras bal- 
días de su territorio, se extendiesen en nuestro favor, según hemos 
solicitado, que podrá nuestra compañía establecer en dichas tierras 
una población muy numerosa, la que de aquí á muy pocos años no 
dejará de aumentar á un mismo tiempo las fuerzas, los recursos, y 
por consiguiente las riquezaas de la república. 

Se conseguirá indudablemente este fin con sólo muy poco de es- 
píritu de empresa, teniendo nuestra compañía, como no lo ignora vd. 
(si se consiguieren los privilegios que tienen solicitados) amplios re- 
cursos para que se haga Texas una porción muy interesante del te- 
rritorio mejicano. 

En este particular, pues, contamos con que vd. haga sus mayores 
esmeros para que se coronen de suceso todos nuestros deseos. 

Ya se ha pasado tiempo bastante desde que vd. vino á residir en 
los Estados Unidos, para que vd. haya observado la gran diferencia 
que existe entre un pequeño terreno bien cultivado, situado en estos 
países, y un sitio de tierras en México bajo la dirección de un labra- 
dor mexicano. Una haciendita en estos Estados del Norte, constando 
de poco más de media medida, está siempre en tan buen estado de 
cultura, que no solamente mantiene al propietario y á su familia, co- 
munmente numerosa, sino que, á más de eso, saca de ella mucha uti- 
lidad para la venta de una parte de sus productos. Según este prin- 
cipio, pues, nuestra compañía se propone introducir á muchos emi- 
grados, quienes de una medida de terreno situado en las fértilísimas 
regiones de Texas, sacarán más utilidad (tanto para ellos mismos, 
como para el Estado ) de la que saca el labrador mexicano de un te- 
rreno considerable. 

Convengo, sin embargo, en que sería bastante difícil el hacer en- 
tender lo que acabo de decir, á un hacendado mexicano que no hu- 
biese estado en estos Estados. Es, no obstante, mucha verdad, y no 
dudo de que las observaciones propias de vd. le hayan proporciona- 
do la facultad de juzgar de la exactitud de lo que digo. 

Tomo II.— 37 



290 

Está en el poder de una compañía organizada como lo está la 
nuestra (si nos diere el gobierno mexicano el grande y generoso apo- 
yo que está á su alcance) el establecer nuestra colonia sobre el pie 
más respetable, mientras tanto puede obrar el gobierno de modo á 
inutilizar nuestros esfuerzos y aniquilar nuestras esperanzas. En 
cuanto confesamos francamente que nuestro objeto es el ganar di- 
nero, y que si hacemos todas las diligencias y los sacrificios de dine- 
ros necesarios para mejorar y enriquecer un terreno, es muy justo 
el que saquemos las utilidades correspondientes á nuestros riesgos 
y desembolsos. 

Cuide vd. que no se suponga por un solo instante el que un pu- 
ñado de individuos, como los que forman nuestra compañía, tengan 
proyectos de política que llevar á éxito, ó el que tengan el más mí- 
nimo deseo de establecer ó de tener en Texas oíro gobierno que el 
de México, pues conforme al manifiesto que hemos dado á luz, debe 
vd. hacer creer no solamente ser nuestro interés que quede la colo- 
nia sujeta á las leyes mexicanas, sino que todo emigrado que vaya 
allá debe estar persuadido que disfrutará de ventajas mucho mayo- 
res bajo aquellas leyes que bajo las de los Estados Unidos del Norte, 
ó las de un gobierno separado é independiente. 

El interés propio es la pasión más fuerte del hombre; basta, pues, 
el hacer nacer en él ese sentimiento, para que se deje dominar por 
ello, y que haga todos sus esfuerzos para procurar satisfacerlo : bajo 
este principio debemos persuadir de que este gobierno no tiene nin- 
guna intención hostil contra el de México, ni tampoco el menor de- 
seo de desmembrar su territorio por medios ilegales ó injustos; su- 
plicamos á vd. dirija sus mayores esfuerzos en conseguir, por todos 
los medios posibles, la revocación de tal parte de la ley de coloniza- 
ción del 6 de abril de 1830, que prohibe que se establezca en Texas 
ningún natural de los Estados Unidos del Norte. Interesa sobera- 
namente á todo país, y sobre todo á un Estado nuevo, el tener por 
habitantes á hombres quienes al mismo tiempo que sean de buenas 
costumbres, sean también muy adictos á la industria; en fin, á hom- 
bres que estén acostumbrados á cultivar sus campos según los me- 
jores principios de agricultura; tales son los que vd. habrá visto prac- 
ticarse con tanto provecho en estos Estados. 

Nos ocupamos en este momento, como vd. no lo ignora, en tomar 



291 

las medidas necesarias para establecer en nuestras contratas, colo- 
nias de americanos y europeos. Sin desear, pues, sacar distinciones 
envidiosas en favor de un pueblo con perjuicio de otro, creo que vd. 
convendrá con toda franqueza, en que los labradores de los Estados 
de la nueva Inglaterra, serían de todos los pueblos los más á propósi- 
to para formar las colonias de que se trata. Es gente de costumbres 
excelentes, de empresa y de una industria inacabable, y se puede 
decir con justicia que ha esparcido la abundancia y la dicha en cual- 
quier país en que haya ido á establecerse; en fiu, se ha visto hacer 
florecer lugares que jamás antes había pisado el hombre. 

Según las leyes actuales de México, no podemos introducir á esta 
gente en las contratas, aunque sería fácil establecerla á mucho me- 
nos costo que á cualquiera otra, y por estos medios poblar el terri- 
torio en la mitad del tiempo de lo que lo podríamos hacer con euro- 
peos. 

Creemos habernos extendido sobre este particular para que haga 
vd, lo posible á fin de conseguir la revocación de esta parte de la ley 
de colonización. 

NOTAS. 

1* Siendo intención de la compañía el colonizar todo el terreno 
señalado dentro de los límites de las contratas transferidas á los fi- 
deicomisarios ó agentes de la sociedad, ante todo, lo creemos á pro- 
pósito y aun de la mayor importancia el que vd. obtenga del E. S. 
gobernador de Coahuila y Texas otra contrata para la colonización 
de mil familias sobre las dichas tierras sobrantes. 

Tenga vd. presente que para efectuar eso, basta con la sola au- 
toridad del gobernador de dicha provincia: y así como este es el pri- 
mer paso, así es que el efectuarlo es de la mayor consideración, por- 
que de este modo tendremos derecho al término de seis años para 
colonizar el todo, lo que esperamos llevar á efecto sin dificultad. 

2* Se hizo, algunos años hace, á un tal Leftioich la concesión de 
unas tierras que están cercanas á las nuestras: este sujeto, según 
se dice, las vendió á unos individuos de Xashville, quienes estable- 
cieron una compañía que fue reconocida por el gobierno de México. 

Pensamos el que resultarían á nuestra sociedad ventajas muy 



292 

grandes, si el gobernador de Coahuila y Texas hace la contrata nue- 
va para el establecimiento de las mil familias en favor de los fidei- 
comisarios ó agentes de la compañía, siendo éstos el Lie. Anthony 
Dey William, S. S. ÍSumner y George Curtís; y no siendo esto posi- 
ble, que se haga esta contrata á favor de Zavala, "Wehleim y Burnet. 

Después será menester que vd. procure conseguir del congreso 
del Estado de Coahuila y Texas, el que reconozca nuestra compa- 
ñía, bajo el mismo pie (ó si se puede con condiciones más ventajo- 
sas) que el que se estipuló con la compañía de Nashville. 

No prevemos ningún inconveniente á que se nos hagan directa- 
mente (como á empresarios) las dichas contratas, habiéndonos ce- 
dido los anteriores todos sus derechos y privilegios, como á fideico- 
misarios ó agentes, tanto de ellos como de sus socios. 

3* Interesaría mucho á la compañía el que se consiguiera del go- 
bernador de Coahuila y Texas á favor de dichos fideicomisarios, sus 
herederos ó sustitutos, una concesión de tierras, con feudo simple, 
á condición de que estableciese sobre ella, á épocas señaladas, un 
número estipulado de familias, teniendo vd. cuidado que se extien- 
da lo más posible el término para la colonización, de dicha concesión, 
siendo al mismo tiempo las familias que se deban proporcionar en 
menor número posible. 

Sírvale á vd. de gobierno el cálculo siguiente: Quinientos emi- 
grados en dos años, otros quinientos en cuatro años, otros quinien- 
tos en seis años, igual número en ocho años, y otros tantos en diez 
años, siendo dichos números mayores de los que prescriben las leyes 
de colonización, .por una extensión de terreno como la que se halla 
dentro de los límites de nuestras contratas; y en caso que no se haya 
introducido en las épocas señaladas el número de emigrados contra- 
tado, que se pague al gobierno una cierta cantidad por cada emigra- 
do que no se haya establecido por la compañía. 

Convenimos en que se haga dicha contrata bajo todas las condi- 
ciones y restricciones que acostumbi'a estipular el gobierno; y si no 
se pudieren conseguir dichas condiciones sin fianza de nuestra par- 
te, ó si se exige una, autorizamos á vd. á firmar por la sociedad los 
documentos necesarios á ese efecto, los que serán ratificados por la 
compañía lo más pronto posible. 

Por lo que respecta al coronel Austin, creemos que se debenín 



293 

tomar las medidas para explicarle nuestras miras, á fiu de que tenga 
presente : 

1? Los esfuerzos que se van á hacer por vd. para introducir un 
gran número de emigrados en nuestras contratas, lo que no podrá 
menos que aumentar mucho el valor de su colonia. 

2? El deseo que tenemos de cooperar con él en vender nuestras 
tierras á un precio, el cual deberá convenirse por ambas partes á fin 
de que sean nuestros precios uniformes. 

En razón del buen concepto que hemos formado tanto del coro- 
nel como del espíritu de empresa que le anima, no dudamos de que 
se haya convencido de las ventajas que le resultarán de las opera- 
ciones de nuestra compañía, llamando la atención del mundo entero 
á un sitio tan favorecido de la Providencia como lo es Texas, siendo 
cierto que si conviniere el coronel en señalar un precio fijo conforme 
nuestra intención, no tardará en hacerse el hombre más rico de la 
provincia. Entre las muchas é importantes consideraciones que vd. 
debe tener presentes, es la del nombramiento de un comisionado pa- 
ra posesionar á los colonos de sus tierras segúu la ley de coloniza- 
ción. 

►Si el coronel Mejía pidiese su retiro con intención de fijar su re- 
sidencia en la provincia de Texas, sería de mucho interés á nuestra 
compañía el que él quisiese aceptar dicho nombramiento. Le supli- 
camos dar á la materia la consideración que merece, á.fin de que 
procure efectuar un arreglo que tanto deseamos. 

Nuestros agentes en la provincia y en México le proporcionarían 
todos los medios posibles para el desempeño de los deberes de su 
comisión. 

Se espera que acompañará al coronel Mejía el Sr. Emvard Cur- 
tís, quien le dará toda la asistencia que esté á su alcance. — ( Aquí 
hay una firma de un individuo, que no se ha podido entender por la 
pésima escritura.) — Geo. Curtís, secretario. 

Por traducción conforme al original escrito en lengua inglesa. — 
Nueva York, Febrero 2 de 1831. — Edén Alien, profesor y traductor 
de lenguas, número 4. Broad Street. 



OCTAVO PERÍODO ADMINISTRATIVO 



TÍTULO OCTAVO. 

El general D. Melchor Múzquiz presidente interino desde 14 de agosto 
á 24 de diciembre de 1832, 



CAPÍTULO I. 



Situación en que se hallaba In república en fines de 1 §32. —Grandes nc« 
ciones de guerra tiiuy notables, con otros sucesos de importancia, 



Fatigada la república mexicana, puede decirse, desde que 
se proclamó su independencia allá en el pueblo de Dolores, 
lia ido marchando desgraciadamente por sendas muy difíci- 
les. Ha tenido que sufrir transiciones no comunes, siempre 
peligrosas, y propias para concluir con su ser político has- 
ta poder ser borrado su nombre en el catálogo de las na- 
ciones. 

La Providencia divina ha querido conservar la naciona- 



296 

lidad de México; pero nos deja pasar al mismo tiempo de uro 
modo peligroso por la prueba y por el camino por donde han 
pasado casi todos los pueblos de la tierra. La discordia y la 
guerra civil, la falta de hacienda y de recursos nos han afli- 
gido antes del año de 1821, y también en poco más de dos 
lustros, que comprenden las respectivas épocas de los perío- 
dos administrativos, que sirveu de materia á estas Memo- 
rias, hasta 1832. 

En lo que dejamos escrito asentamos que, á mas de lo 
desgraciado que ha sido nuestro país en lo político y hacen- 
darlo, ha sido mucho mayor el mal causado por el encarni- 
zamiento de la guerra fratricida, que ha acabado casi con la 
tranquilidad pública, con los intereses y personas de mexi- 
canos beneméritos y hasta con la población. 

Puntualmente son éstos, en nuestro concepto, los auspi- 
cios bajo que entra á gobernar el presidente interino, gene- 
ral I). Melchor Múzquiz. La cruel y desastrosa guerra del 
Sur de México; los cadalsos de Padilla, Ohilapa, San Luis 
Potosí, Puebla y de otros puntos, así como las últimas ac- 
ciones de guerra en Tampico, Pozos de San Luis, Tezuitlán 
y Tolomé, presentan al nuevo presidente un país de males- 
tar y un suelo empapado en sangre. 

Mucho tiene que hacer el gobierno interino que sucede 
al vicepresidente de la república, por hallarse obligado á po- 
nerse á la cabeza del ejército, para procurar contrariar los 
avances de la revolución que puede asegurarse fué la volun- 
tad nacional. Tiene el ejecutivo que dirigir su administra- 
ción con el gabinete y extender su influjo y resorte á toda 
la república para beneficio de ella misma. 

Al intento, el día 19 del propio mes de agosto, formó el 
presidente interino su ministerio, nombrando para las secre- 
tarías del despacho á las personas siguientes: para relacio- 
nes á D. Francisco Fagoaga; para justicia y negocios ecle- 
siásticos á D. Juan Ignacio Godoy; para hacienda á D. Ig- 



297 

nació Alas, y para la de guerra y marina á D. José Ignacio 
Ibeni. 

No será el que esto escribe quien califique la referida 
elección de personas, recomendables ciertamente, y sólo sí 
aseguramos que los hechos de los ministros en el desempeño 
de las carteras, y no las palabras y elogios de impugnado- 
res ó de adictos, deben acreditar y calificar de buenos ó ma- 
los sus nombramientos. 

Eecordamos que el último acto de la administración -de 
Bus turnante, fué el crear y dar empleos militares desde la 
más superior hasta la unís inferior clase; y justo es decir que 
por primera providencia de Múzquiz, fué retirada del sena- 
do la propuesta (pie se acababa de hacer en su favor para ge- 
neral de división. 

Siguieron los acontecimientos públicos explicándose y te- 
niendo efecto conforme á los antecedentes, existentes y pre- 
parados en la época. 

La marcha y operaciones del general presidente sobre los 
Estados del interior, y lo encendido y animado que se halla- 
ba el fuego de la revolución en los Estados del Oriente, pro- 
dujeron naturalmente el efecto que era de esperarse, esto es, 
combates y sangre. 

En septiembre tuvieron lugar en los Estados del Norte 
y del Oriente algunas acciones parciales de guerra. Hubo 
otras muy señaladas é importantes por sus circunstancias 
particulares y principalmente por sus resultados, que afec- 
taron no sólo intereses individuales muy señalados, sino los 
generales de la nación: el Gallinero, el Palmar y el rancho 
de Posadas se recordarán siempre y se llorarán por los me- 
xicanos. La tranquilidad pública, los intereses de personas 
y de la nación, el buen nombre de la república, su estabili- 
dad y aun su existencia, fueron comprometidos y librados 
al triste azar de la guerra y al rudo poder de las armas. 

Después de graudes y costosos preparativos de campaña, 

Tomo II. —38 



298 

tuvo efecto en el puerto del Gallinero el día 18 del referido 
mes de septiembre, el choque de las fuerzas del gobierno ge- 
neral con las de los Estados, particularmente de el de Zaca- 
tecas. 

Fueron derrotados los pronunciados contra el gobierno 
por las tropas del mismo en dicho punto, adonde se dirigió 
primeramente el general Moctezuma, pretendiendo ocuparlo 
con la muy considerable fuerza que mandaba. Se propusie- 
ron uno y otro general observar sus movimientos respecti- 
vos, y tanto el vicepresidente como Moctezuma creían haber 
penetrado las combinaciones é intenciones de su respectivo 
enemigo. Nombraron sus secciones militares; eligieron sus 
jefes y señalaron sus rumbos; resultando que el general Aris- 
ta, en la mañana del 18 del referido septiembre ocupase el 
citado puerto del Gallinero, presentándose Moctezuma po- 
cas horas después con la misma pretensión, y en el momeuto 
que llegó rompió el fuego sobre las fuerzas que mandaba el 
coronel D. José Vicente Miñón, obligando con este paso de 
hostilidatl decidida, al general Bustamante, á que combinase 
y dirigiese sus operaciones, como lo hizo, generalizando el 
combate, y de un modo que no estaba previsto. 

Moctezuma dispuso sus fuerzas para atacar á su contra- 
rio; batiendo la línea que ocupaba Bustamante pretendió 
arrollar por el centro la división; pero en vez de conseguir 
el triunfo resultó una verdadera y formal derrota, cargándo- 
le las fuerzas de todas armas hasta replegarlo á su reserva, 
después de sufrir muy grande y sensible pérdida, sin que 
pudiese rehacerse, como lo intentó, para renovar el ataque, 
pues las fuerzas de Bustamante flanquearon las de Mocte 
zuma y consumaron su derrota. 1 

Esta fué tal, que puede decirse que como el humo des- 
apareció la brillante división que mandaba Moctezuma, y que 

1 Documento nata. 1. 



299 

preparada por el patriotismo, había costado, con especialidad 
á Zacatecas, tiempo, empeño, afanes y dinero. Dispersión, 
persecución y muerte fué el resultado de esta sangrienta jor- 
nada, que si bien ofrece ejemplos y lecciones de valor, pre- 
senta igualmente pérdidas y desgracias que pueden calcular- 
se por el número de los que murieron. Novecientos sesenta 
y nueve, dice el párroco de Dolores, 1 fué el número de los 
que recibieron sepultura en su parroquia, advirtiéndose que 
los dispersos fueron perseguidos y acuchillados hasta laha- 
cienda de Trancas. 2 Quedaron, pues, batidas y dispersas las 
fuerzas militares de los Estados del interior. 

Pero en el Palmar, y en el propio mes de septiembre, tu- 
vo lugar otro brillante hecho de armas, cuyo desenlace y 
término fué de victoria para los pronunciados. Y como casi 
á un tiempo pasaban estos dos grandes acontecimientos de 
la revolución, el Gallinero y el Palmar, fueron entre sí mis- 
mos de tal naturaleza contrarios, que al destruir el uno al 
otro produjeron necesariamente resultados contrarios; sien- 
do lo más notable que causaron estas dos acciones una ver- 
dadera confusión y mezcla de ideas, y aun de principios, que 
llegaron á confundir al gobierno, á las autoridades locales, 
á los particulares y aun á los mismos pronunciados. 

Viós?, en consecuencia, que los Estados interesados en 
sostener el movimiento revolucionario, comenzaron á con- 
fundirse y aun á variar, en términos de que allá por el mes 
de octubre se notaron debilidades, retractaciones, proyectos 
de pacificación y otras muchas providencias y actos de au- 
toridades y de particulares, que indicaban y aun probaban 



1 Documento núm. 2. 

1 Pueden verse los números del periódico "El Sol" correspondiente í los días 28 de 
ieptiembre á i de octubre de 1832, donde con extensión constan detalladas en los respec- 
tivos partes militares las noticias y pormenores que acreditan lo empeñado de la acción 
del Gallinero y lo glorioso de la jornada para loa beligerantes, por el valor, pericia y de" 
•isión que respectivamente acreditaron. 



300 

la ninguna esperanza que se tenía del éxito final de la revo- 
lución, sin que faltasen humillaciones y miedo, pues que de 
todo hubo en San Luis, en Zacatecas y en otros Estados; 
notándose una espectativa verdaderamente maquiavélica en 
Jalisco, en Micboacán y en Gunnajuato, á pesar del ensanche 
que hauía tenido la opinión y de que eran ya nueve listados 
los comprometidos. Contribuía átodo esto y aun al desalien- 
to público, la ocupación que efectuó el general Bustamante 
de los Estados de Querétaro, San Luis y Zacatecas, regresan- 
do después del triunfo del Gallinero á la capital de San Luis. 

Situado allí Bustamante, por sus combinaciones y provi- 
dencias se fueron explicando naturalmente y resintiéndose 
los efectos de la pérdida del Gallinero. Se desorganizó el 
gobierno del Estado de San Luis, que después de la acción 
de los Pozos había creado la revolución. El gobernador D. 
Vicente Romero, con las autoridades y «algunas tropas, se re- 
fugió en Zacatecas, donde fué bien recibido al pronto; pero 
pasados algunos días, y habiendo» 3 acercado Bustamante 
á la capital de este Estado llegando hasta Salinas, logró con 
sus manejos introducir desconfianzas entre autoridades ó in- 
dividuos, y pudo desvirtuar, aunque muy poco, la fuerza de 
la opinión. Se trató, por último, de promover la derogación 
del decreto memorable de 10 de Julio; y aunque semejante 
idea y tentativa se encontró con grandes resistencias, no de- 
jó de germinar un poco, apareciendo en lo público y osten- 
sible el gobernador García como seducido, intimidado ó dé- 
bil. Causó una grande sensación esta inesperada ocurren- 
cia, y por todos caminos llegaron al gobernador las mani- 
festaciones más enérgicas y expresas del disgusto público y 
general, al advertir que parecía un cambio de conducta y de 
principios de política la que se quería establecer de nuevo, 
después de la desgracia del Gallinero. 

La presencia de las autoridades de San Luis, y la decidi- 
da opinión en favor de las ideas y principios de la revolu- 



301 

ción, y hasta de los intereses creados por ella, agitaban de 
un modo enérgico los procedimientos del gobierno; pero al 
mismo tiempo tení:i éste qne considerar y pulsar inconve- 
nientes no sólo en lo general de mi orden común, sino los 
qne producía en el territorio la existencia, aproximación ó 
internación del vicepresidente, que pisaba ya y amagaba las 
poblaciones del Estado y aun de los limítrofes. 

Tuvo, pues, García la necesidad no de cambiar efectiva- 
mente sus planes y principios proclamados; pero sí se vio 
obligado á obrar de una manera qne parecía contraria á la re- 
volución, en términos de que como ya indicamos eu otro 
lugar, llegó á creerse que vacilaba y acaso temía el prose- 
guir sus operaciones y marchar por la senda que estaba tra- 
zada, tanto por el Estado de Zacatecas como por los de Ja- 
lisco, Durango, Tamau lipas, Veracruz y otros, fuera de mu- 
chas poblaciones que estaban comprometidas por claras y 
expresas manifestaciones de la opinión de sus habitantes. 

La ocupación que verificaron las tropas del gobierno de 
algunos lugares del Estado de Zacatecas y de algunos otros 
Estados, y principalmente la necesidad eu que se hallaba 
García no sólo de llenar las obligaciones que tenía respecto 
del Estado, sino también respecto á los intereses generales 
de la nación, lo presentaron dentro y fuera de su mismo te- 
rritorio como vacilante, y auu acaso opuesto ya á las ideas 
y plan proclamado, 

En estas comprometidas circunstancias, viéndose comba- 
tido aun por sus propios amigos, entre otras providencias 
dispuso la reunión de una junta consultiva, que en lo parti- 
cular, con presencia de antecedentes y con su informe, le 
diese dictamen para obrar del modo más seguro y prudente, 
sin contrariar la voluntad manifiesta del Estado, y ya nacio- 
nal, eu aquellos días en que aparecía uniforme la opinión en 
favor de reivindicar y sostener la estabilidad del gobierno 
legítimo de la república. 



302 

Reunióse la junta compuesta del mismo gobernador Gar- 
cía, del gobernador Romero, de San Luis, de un diputado 
que lo fué D. Valentín Gómez Farías, y del que esto escribe, 
como ministro del tribunal de justicia del Estado. Entramos 
en conferencia amplia y reflexiva, discutiendo seriamente los 
puntos más arduos, y con particularidad el de fijar la marcha 
política que se debía seguir sin variación y con la mayor fir- 
meza. Resultó unánimemente convenido que en nada se va- 
riase cuanto antes se había acordado y dispuesto para hacer 
efectivo el cumplimiento de las resoluciones dictadas en sos- 
tén de la legitimidad del gobierno general, y en apoyo y 
cumplimiento del decreto de 10 de Julio que debería hacer- 
se efectivo por cuantos medios estuviesen al alcance, y en 
poder de los Estados comprometidos: que marcharía el go- 
bernador de San Luis bajo tales principios, y situándose, 
como en efecto se situó, en punto propio para hacerse res- 
petar y ser restituido al mando de su Estado, volviese á 
restablecer el orden que había faltado por algunas defec- 
ciones. 

Así, y con auxilio del Estado de Zacatecas, se verificó 
todo, y rehaciéndose las fuerzas perdidas continuó la revo- 
lución su marcha. San Luis Potosí recobró su poder y se co- 
locó en el punto que había perdido; Zacatecas también alzó 
la frente; se hizo respetar, y sin embargo del revés azaroso 
del Gallinero, siguió con firmeza y resolución la empresa he- 
roicamente acometida. 

Dos sucesos importantes vinieron con oportunidad á ser- 
vir directamente de estímulo á los comprometidos en la re- 
volución que ya parecía muy combatida y contrariada. El 
primero fué la renuncia que el vicepresidente Bustamante 
hizo al siguiente día de la acción del Gallinero, 1 pues que 
en este paso sin duda mostró aspiran tismo ó debilidad, y 

1 Documento núm. 8. 



303 

fuese uno ó fuese otro, siempre le deshonraba y favorecía á 
sus contrarios. El otro acontecimiento fué la victoria que pa- 
samos á referir. 

En San Agustín del raimar, después de operaciones di- 
versas, estableció Fació sn cuartel general, sin que mejora- 
se su situación, porque cuando los pronunciados aumenta- 
ban bajo todos aspectos, él disminuía en número y discipli- 
na de sus tropas. Y como el tiempo transcurría y el general 
Santa— Anna no perdía oportunidad ni momento; y como por 
su eficacia y empeño había logrado tener á su división en 
el estado más brillante, aprovechándose por una parte del 
modo ineficaz y lento con que obraba su contrario, y por 
otra parte de los exactos y prácticos conocimientos que tenía 
del terreno en que obraba y en que pasaban las funciones 
de armas, tomó dicho general decididamente la ofensiva con- 
tra Fació, y el día 29 de septiembre del repetido año de 1832, 
cuando creía el general que mandaba las fuerzas del gobier- 
no que estaba muy bien situado y defendido, no sólo por sus 
muy estudiadas posiciones, sino porque la fragosidad de las 
cuestas de Maltrata lo resguardaban, fué burlado en térmi- 
nos de que sin haber sido obstáculo los desfiladeros y las 
cuestas, apareció Santa-Anna frente al cerro de Chaltepec, 
que está casi á la vista del Palmar y que se hallaba ocupa- 
do militarmente. Fació, que había dividido sus fuerzas si- 
tuando una de sus secciones en el Palmar, bajo las órdenes 
del general Azeárate, y dejando la otra á las suyas inme- 
diatas en el referido punto ocupado, se quedó en él, y la par- 
te que había emboscado en la hacienda de la Trasquila, se 
vio en cierto modo separada del cuerpo de la división. 

Observadas estas operaciones por el general Santa-Anna, 
y tomando en consideración los movimientos y planes de su 
contrario, dispuso que presentándose su caballería en aptitud 
de atacar á Chaltepec, cargase una fuerte sección ó colum- 
na sobre los que defendían á San Agustín del Palmar. Se 



30á 

verificó el ataque; no bubo tal flanqueo en la Trasquila, y 
aunque el general Azcárate con valentía y honor defendió 
su puesto, fué vencido, y en tan poco tiempo, que no llegó 
á una hora el ataque que coronó con la victoria á los corone- 
les Mejía y Jarero, perdiendo Azcárate después de desaloja- 
do y batido, su artillería, parque, trenes y cuanto tenía la 
división, quedando en el campo muy cercade quinientos hom- 
bres entre oficiales y tropa. Fació, sin batirse, huyó precipi- 
tadamente para la sierra con la vergüenza de la derrota que 
había sufrido, después de gastos crecidos, combinaciones y 
tiempo; derrota «pie se hizo extensiva á sus auxiliares, pues 
el general D. Juan José Andrade, gobernador y comandan- 
te general de Puebla, que en combinación con Fació marcha- 
ba por Tepeaca en su auxilio, al saber el infausto suceso re- 
trocedió á Puebla, desertando é incorporándose al partido de 
la revolución más de dos terceras partes de su fuerza. 

Con este espléndido triunfo expedito el general Santa- 
Auna sus operaciones y su marcha: la huida de Fació dejó 
libre el camino para Puebla. Este fué injusto para con el bi- 
zarro general Azcárate, porque como se ve en el parte de su 
derrota 1 !a atribuyó á desobediencia, que no existió; pues 
dice que le es tanto más sensible este suceso, cuanto que sólo 
la imprudencia del general Azcárate, le había privado de la 
satisfacción de participar que Santa-A una había quedado re- 
ducido á la nulidad. ¡Qué descaro y qué audacia del que ver- 
daderamente había sido nulo en sus operaciones y en sus 
resultados! Pudo llegar á México por rodeos y por medios 
que debían avergonzarle. Por el contrario, el general ven- 
cedor marchó rápidamente sobre Puebla sin encontrar resis- 
tencia, con una respetable fuerza militar, morigerada y bien 
instruida. 

El día 3 de octubre en la mañana intimó la rendición á 

Documento núm. 4, 



305 

la plaza; y aunque el general D. Juan Andrade que la man- 
daba se decidí s á la defensa, le fué imposible lograrla, y des- 
pués de establecer y ocupar puntos para batirse en la ciudad, 
apenas pudo oponer alguna débil resistencia por tres horas 
á lo más, pues todo lo perdía. Capituló, en fin, mediando el 
general Calderón, que accidentalmente residía en Puebla en 
esos «lías. Se convino en la capitulación: 1?, que las tropas 
que formaban la guarnición de Puebla, se retirarían á la ciu- 
dad federal con sus armas y con dos únicos cañones que con- 
servaban. 2?, que el general Santa-Anua ocuparía los for- 
tines luego que saliera de la ciudad Andrade, quien no se 
uniría á ninguna fuerza en el camino hasta llegará México. 
El convenio fué ratificado y cumplido. Andrade continuó, 
pero en desgracia, pues que en su marcha de retirada sufrió 
la humillación de que lo abandona.se su tropa, tomando par- 
tido por la revolución, y tuvo que presentarse sólo y sin más 
que una nota oficial en que, con fecha 25 de octubre del ci- 
tado año de 1832, da cuenta de las ocurrencias tristísimas y 
verdaderamente desastrosas de su gobierno y campaña. 

Ocupada la ciudad de Puebla se presentó la revolución 
no sólo imponente, sino ya casi victoriosa, pues que su triun- 
fo era ya presagiado con el suceso importante de la ocupa- 
ción de Puebla. Bu efecto, esta noticia voló por toda la repú- 
blica por medio de las comunicaciones y noticias dadas por 
personas parciales é imparciales como por medio de la prensa. 



'Tomo 11—38. 



3CG 



CAPÍTULO II. 



Aumento y progresos de I" revolución.— Conflictos del vicepresidente 
general cu jefe. 



Los Estados que, aunque no habían seguido la causa de 
la revolución, que eran Puebla, México, Qiierótaro, Michoa- 
cán y Guanajuato, vacilaron; pues conocieron que la posi- 
ción política de la república era tan comprometida y tan pe- 
ligrosa, (pie si no se procuraba uniformar el espíritu y la 
opinión nacional dirigiéndolo todo á su fin, que era el de la 
conservación, podía llegar el caso de disolverse la sociedad. 

Los Estados pronunciados experimentaron una anima- 
ción extraordinaria porque en los momentos en (pie se habían 
llegado hasta cierto punto á debilitar sus ideas y resortes, les 
vino á dar el acontecimiento de Puebla, consiguiente de lo 
del Palmar, una que puede decirse nueva vida. Asi es que 
Jalisco con sus divisiones militares, mandadas por los jefes 
Cuesta y Duque, siguió la marcha de la revolución, uniendo 
sus esfuerzos á los de otros Estados comprometidos. San Luis 
Potosí, con el activo D. Vicente Romero á la cabeza, reorga- 
nizó su administración pública y también siguió los pasos de 
la revolución, y la reforzó de tal modo que, con Du rango, Ta- 
maulipas y los demás Estados del interior, vino á formarse 
un sor compacto, tan imponente, que el vicepresidente Bus- 
tamante, que obraba en campaña, queriendo sofocar el espí- 
ritu público y destruir las fuerzas, se vio obligado á tocar una 
violenta retirada sobre la capital do México, dejando libre 
el interior de la república y señaladamente el Estado de Za- 
catecas, que era el principal objeto de sus tiros y de sus com- 



307 

lunaciones, como que también era el que de acuerdo con los 
otros tantas veces referidos, había presen tádose de frente y 
á la vanguardia, expidiendo, publicando y sosteniendo el cé- 
lebre decreto de 10 de julio de 1832. 

Bnstamante con su división, después de haber ejecutado 
en San Luis cuanto convenía á sus intereses y miras, y á igua- 
les objetos del gobierno de México, había, penetrado ya en 
el Estado de Zacatecas, dividiendo sus tropas para la ocupa- 
ción que practicaba hasta llegar á la muy corta distancia de 
cinco leguas y aun menos de la capital del referido Estado, 
avanzando una sección á las órdenes del general D Maria- 
no Arista. 

Zacatecas, por tanto, esperaba la declarada hostilidad de 
las armas del vicepresidente. El Estado y su gobierno con 
todas sus autoridades, tenían la resolución firnie y formada 
de resistirle y de no variar sus resoluciones y decretos. Así 
se había latineado por los poderes del mismo Estado, y así 
se había convenido y resuelto en consecuencia de los princi- 
pios proclamados, y de lo acordado resueltamente en la junta 
consultiva, que ya hemos visto reunió el gobernador García, 
para arreglar sus procedimientos y conducta administrativa; 
componiéndose, como ya se ha dicho en otro lu^ar, del mis- 
mo gobernador, del de San Luis, del diputado Gómez Earías, 
y de Bocanegra, ministro de aquel supremo tribunal de jus- 
ticia. 

En este estado de cosas, la madrugada del referido día 
que se esperaba fuese el aciago para Zacatecas y para la na- 
ción, recibió el que esto escribe, en su casa, al coronel D. Jo- 
sé López Acevedo, que del modo mas urgente conducía la 
respectiva comunicación que le dirigían los señores D. Juan 
Rodríguez Puebla, D. Mariano Kiva Palacio y D. Manuel 
C. Et-jón, acompañándole los impresos en que constaba la 
entrada del general Santa-Anua en Puebla. 

Al momento mismo de recibir tan plausible noticia fué 



303 

puesta originalmente en conocimiento del gobernador Gar- 
cía. Este, que con la ciudad vigilaba esperando la agresión, 
usando de prudencia dictó sus órdenes de seguridad y otras 
también de exploración para indagar el estado del enemigo. 
Kesultó de todo, que las avanzadas de Bustamante y él mis- 
mo habían desaparecido y contramarchaban dirigiéndose á 
México, donde se bacía necesaria su presencia y de donde era 
llamado. Todo se hizo público ya entonces. La prensa dio 
á luz la noticia y los partes del general Santa-Auna victo- 
rioso on Puebla y que dirigía su marcha sobre la capital de 
la república. La ciudad antes agitada en confusión y en lu- 
to, se ofreció á los ojos de todos en orden, en tranquilidad y 
en alegría; recibiéndose, como era natural, en los siguientes 
días y de los demás Estados comprometidos, los partes y no- 
ticias (pie acreditaban hallarse todos reanimados, unidos y 
en la misma situación en que se hallaba Zacatecas. 

Doblando sus marchas siguió su camino el vicepresiden- 
te, intentando dar auxilio á México, y por comunicaciones 
con el gobierno supremo convinieron seguramente en ga- 
nar tiempo, buscando el oportuno para que Bustamante pu- 
diese con su división obrar contra el general Santa-Auna, 
impidiéndole la rapidez y logro de sus triunfos. Quisieron 
también evitar los efectos de la reorganización que habían 
podido verificar los Estados pronunciados, y trataron de im- 
pedir se aumentase la fuerza moral con los de Qu eré taro y 
Guanajuato, que ya se preparaban en fuerza de los sucesos 
mismos. 

El congreso general, conociendo la situación, adoptó un 
dictamen de la comisión de gobernación que consultó se fa- 
cultase al ejecutivo extraordinariamente para que obrara en 
lo gubernativo y militar según lo exigieran los peligros y 
las circunstancias; declarándose las cámaras en receso. Esta 
verdadera dictadura, que uo tenía ciertamente la circunstan- 
cia de ser la primera, pues por desgracia de México siempre 



309 

se ha regido y gobernado por la férula de un poder omnímo- 
do, baya ó no haya constitución, produjo la desconfianza y 
el desaliento cayendo en debilidad la administración, y vio- 
lentó ciertamente la caída del orden establecido, porque to- 
davía entonces no se habían familiarizado los mexicanos con 
el embrollo y las mentiras como ha sucedido después, y con- 
servaba horror al despotismo aunque fuese paliado. Múzquiz 
creyó conveniente dar un paso político haciendo proposicio- 
nes de avenencia, para ó bien lograr un arreglo público y de 
interés general, ó á lo menos diferir las operaciones y dar 
lugar á que se arreglasen, se situasen utilmente y se convi- 
niesen las operaciones contra los pronunciados, proporcio- 
nando al general Bustamante el tiempo necesario para que 
practicando sus marchas sobre Puebla, lograse no solamente 
el poder atacar á Santa-Auna, sino principa! mente el au- 
xiliar á la capital fuertemente amagada. Se pulsaron, aun- 
que sin efecto, los comunes medios de comisiones y pláticas 
de paz; todo fué inútil, y el general Santa-Anua, hábil y ex- 
perimentado, deshizo todo ese aparato, descubriendo las ver- 
, dadoras tendencias, que eran las de demorar para poder ven- 
cer. Sin embargo, oyó las proposiciones (pie se le hicieron y 
consultó á personas inteligentes y de experiencia, resultando 
de todo que no podían suspenderse, ni se suspendieron, las 
operaciones de guerra, y que no se admitía, dijeron, más prin- 
cipio ni más avenencia que legitimar al gobierno según es- 
taba proclamado y aun sancionado por voluntad expresa de 
la nación. Las cámaras se negaron á toda conciliación, y 
decidieron se llevase adelante la guerra. 



310 



CAPÍTULO III. 



Inclliu, Bulderns y González. 



Aunque sea en este lugar, debe consignarse el pronun- 
ciamiento del general ínclán el mes de abril en Lerma, aso- 
ciado de los jefes Balderas y González, proclamando loa mis- 
mos principios de los Estados y por supuesto pidiendo la 
sujeción y obediencia al gobierno de D. Manuel Gómez Pe- 
draza como presidente legítimo de la república, desconocien- 
do al que regía. 

Una fuerza insignificante sostenía la tal empresa; y aun- 
que no daba gran cuidado al gobierno, éste que conocía su po 
sición, procuró quitarse estorbos y dificultades, y por medio 
de ofertas y protestas lisonjeras logró que, depusiesen las 
armas, sin siquiera atreverse á hacer frente á la muy corta 
fuerza de doscientos hombres que á las órdenes de Arista se 
destinaron para batirlos. Oficialmente al comunicarse este 
acontecimiento y su resultado, se decía: 

"El general ínclán, primer origen de la revolución por 
"su conducta en Guadal ajara, se halla de parte de los ene- 
amigos del gobierno y lo ha puesto en nuevos compromisos." 

No pasó de aquí esta ocurrencia; pero ella servirá para 
conocer nuestra historia bajo todos aspectos, y amenizar la 
lectura de nuestras páginas. 



311 



CAPITULO IV. 



( oiitinú ¡i ii los sncenos iisílitiii'CN de lu revolución. 



Las tropas de Puebla comenzaron á moverse en 18 de oc- 
tubre, aproximándose á México con tanta rapidez que antes 
de tres días se bailaban en Venta de Uórdoba y Ayotla las 
avanzadas que se componían de dos primeras bridadas de 
la división del general Santa-Anua. En San Martín Tex- 
melucan quedó la división del general Valencia. El gobierno 
dp México, como era natural, viéndose amagado de fuerzas 
militares que indicaban la proximidad de hostilidades y ase- 
dio que preparaban el sitio, declaró á ésta en la forma y con 
las solemnidades de costumbre en tal estado, librando la de- 
fensa y dando el mando en jefe al general D. Luis Quintanar 
para (pie lo desempeñase en los términos que la ordenanza 
militar previene. En consecuencia, se suprimió la libertad 
de imprenta; se vigilaban las personas en términos de prohi- 
bir toda clase de reunión de ellas aun en el número más in- 
significante; se dictaron, en fin, providencias tan rigorosas 
y estrechas, que vino á establecerse una verdadera opresión, 
mientras que las tropas del asedio ocupaban todos los puu- 
tos que les convenían para llegar al caso de que el gene- 
ral sitiador intimase la rendición de la ciudad en los térmi- 
nos más enérgicos y expresivos. En efecto, el día primero 
de noviembre el general Santa-Auna se di "igió al general 
Quintanar, previniéndole que por el bien mismo de la po- 
blación que defendía, rindiese la plaza, nombrando antes 
personas que pudiesen ajustar á las leyes de la guerra una 



312 

honrosa capitulación. Se dirigió también 1 á la municipali- 
dad manifestándole los términos en que intimaba la rendi- 
ción al jefe militar de la plaza, llamando la atención de la 
propia municipalidad á lo muy útil y conveniente que era el 
evitar en beneficio público los males y desgracias que debe- 
rían seguirse siempre (pie el general en jefe no cediese á las 
circunstancias (pie favorecían al sitiador, moral y físicamen- 
te, por la opinión y por las armas. Se estableció el sitio; pero 
á poco tiempo se advirtieron manejos y tendencias que se 
dirigían á consolidar un plan entre los generales Bustainan- 
te y Quin tañar, que diese por resultado el entretenimiento 
de las fuerzas sitiadoras por una parte, y por otra que ei ge- 
neral Bustamante forzando sus marchas hiciese un movi- 
miento capaz de ocupar a Puebla por la superioridad de su 
división. 

Conocido este plan, reunió sus fuerzas militares el gene- 
ral Santa-Anua, y levantó el sitio, sin dar lugar á que con 
batallas parciales en el Valle de México se perjudicase el 
plan que tenía combinado, cuya base descansaba en Pue- 
bla, y de cuyo punto partían todas sus operaciones y com- 
binaciones, dirigidas no á un punto sólo, sino á casi toda la 
república, puede decirse, por hallarse todo el país conmovido, 
resuelto y pendiente de los movimientos y resultados que 
ofreciera el ejército llamado libertador, en todas sus acciones, 
y en cuanto obrase para sacar avante y hacer triunfar el prin- 
cipio de la legitimidad del gobierno de la república. 

Con este fin había sido ya de diversos modos llamado D. 
Manuel Gómez Pedraza desde los meses de julio y agosto, 
invitándolo á que regresase, asegurándole por escrito exten- 
samente y por medio de comisiones que la situacióu de Mé- 
xico clamaba como único remedio por su regreso. El licen- 
ciado D. Anastasio Zerecero en Pensilvauia y como coini- 

1 i, El Sol, i, número 1,223 do 4 de noviembre do 1832. 



313 

sionado, dirigió á Pedraza una comunicación oficial muy 
esforzada, en que le decía hallarse resuelta la nación me- 
xicana, representada en todas sus autoridades y aun en 
numerosas masas de ciudadanos, á insistir en el llamamien- 
to que se le tenía hecho para ocupar la presidencia constitu- 
cional en virtud de la elección verificada el año de 1828. Dijo 
también que en virtud de autorización del general Santa- 
Auna, caudillo del movimiento nacional, y por su encargo, 
manifestaba sus credenciales como lo hacía, y le aseguraba 
la existencia del voto público, uniforme y decidido de la 
nación mexicana, según lo acreditaban los documentos ofi- 
ciales de la legislatura y gobierno de Zacatecas; decretos 
expedidos en Jalisco y otros Estados; actas de ayuntamien- 
tos; impresos y otros datos que ponía en sus manos, para que 
euterado y meditando el bien que producía su regreso, con- 
siderara que haría cesar la guerra civil. 

Fué contestada la comunicación por Pedraza en térmi- 
nos muy satisfactorios y expresivos, resolviéndose á aceptar 
el llamamiento. 

"Piérdase todo, dijo, pero jamás se diga que un egoísmo 
criminal me hizo anteponer mi amor propio al bien de la 
patria. Partiremos sin la menor dilación para Nueva Orleans, 
y puede informarse á S. E. el general Santa-Anua quedar 
cumplidos sus deseos y satisfecho el objeto de la misión con 
que quiso honrar á vdes., que en venir hasta aquí sufriendo 
las molestias de un camino penoso, con los riesgos de atra- 
vesar uua atmósfera contagiada de la epidemia reinante, han 
dado uua prueba de honor y de civismo." 1 

Con esta resolución que se deseaba para terminar los de- 
sastres de la encarnizada guerra civil, y obtenida la deferen- 
cia de Pedraza que él mismo dijo: "le afligía demasiado el 
pronunciar un sí irrevocable," se dirigió á su patria al llaina- 

1 Documento núm. 5. 

Tomo II.— 40 



314 

miento de ella misma, y al pisar el suelo nacional manifestó 
del modo más ingenuo, que procuraría á costa de cualquier 
sacrificio el bien general. Dio avisos públicos, dirigió comu- 
nicaciones debidas, y en 19 de noviembre expidió una cir- 
cular á los Estados en que protestando su decisión por la 
paz fijó estos conceptos: "Dos partidos han luchado hace 
"tiempo con obstinación, y cada uno ha sido alternativa- 
"mente vencedor y vencido: el que ha logrado el tiiuufo 
"se ha apropiado la dirección exclusiva de los negocios, se- 
" parando de ellos á cuantos no han pertenecido á sus filas; 
" el que ha sucumbido bajo los golpes de su adversario, se ha 
"retirado á reclutar prosélitos y á organizarse para presen- 
"tar nuevo combate: tal es la triste alternativa en que se 
"ha visto la nación y que se producirá otra vez y otras cien- 
" to, si no se adoptan remedios radicales, reformando las le- 
¿'yes que dan lugar á los abusos, y empeñando solemne- 
" mente á los hombres á jamás infringir sus compromisos 
"con la patria. 

"Yo no dudo un momento de las rectas intenciones de 
"los que sostienen y dirigen la actual revolución, porque 
" ella tiene un carácter de nacionalidad, de que han carecido 
"las otras, y porque entre sus sostenedores se encuentran 
"hombres ilustres de todas opiniones y ajenos de partidos; 
" pero como las revoluciones son una serie de anomalías, no 
"sería difícil que los vencedores, reclamando el botín de la 
" victoria, pretendieran repetir la desgraciada escena de que 
" tantas veces han sido víctimas y testigos, y que también 
"intentaran convertirla en un instrumento de venganzas, eu 
"azote perseguidor de los vencidos. Perseguido seis años y 
"de ellos cuatro desterrado por esas mismas facciones que 
" han afligido á la patria, parece que hay razón para creerme 
"extranjero á sus maquinaciones, y esta observación puede 
"considerarse como una garantía de la buena fe de los pro- 
nunciados que han suscrito á mi llamamiento, ó mejor di- 



315 

"cho, debe inferirse de aquella, que los que hoy atacan la 
"arbitrariedad del despotismo no son moralmente los pro- 
" movedores de las desgracias de 1828." 

Era natural y consiguiente á estos principios y s.nas 
máximas, el procurar que tan saludables elementos no fue- 
sen estériles, sino que se procurase su positivo y erica/ «Íes- 
arrollo. Por esto, seguramente, se debieron reunir en Puebla 
los caudillos de la revolución para tratar y acordar el mejor 
y más prudente medio de concluir la revolución y sus males 
por medio de acomodamientos y arreglos; contando con el 
buen sentido y recomendables disposiciones de los Estados 
que se apresuraban en el mismo sentido á terminar la gue- 
rra; teniendo muy presente los males y desgracias sin nú- 
mero que ella había causado y causaba. Oon este fin salu- 
dable los Estados comprometidos y que habían abrazado el 
partido de la revolución, buscando la unidad y la fuerza con- 
siguiente á ella, dieron leyes y disposiciones en que procla- 
mándose á D. Manuel Gómez Pedraza legítimo presidente 
de la república, mandaban se le obedeciese en todo y se tu- 
viesen por firmes sus órdenes y decretos, que desde luego se 
dirigirían al logro de las ideas proclamadas, y á buscar el 
término de la administración gubernativa que existía en la 
república como consecuencia de los movimientos políticos 
que habían precedido, y especialmente los que ocurrieron 
en 1828. 



316 



CAPÍTULO V. 



Acciones de guerra. 

Ed este tiempo, es decir, en el mes de noviembre, el Va- 
lle de México fué el teatro de la guerra. Santa-Anua ocu- 
pándolo y Bustamante aproximándose á él con auxilios de 
la ciudad federal, formaron en realidad con sus divisiones 
una situación militar, que por combinaciones de sus respec- 
tivas fuerzas y como unos verdaderos beligerantes, se hosti- 
lizaron hasta producir acciones de guerra y combates cuya 
descripción no es de mi intento. Fueron los de la hacienda 
de Casa Blanca por Huehuetoca; hacienda de San Lorenzo 
en los Llanos. y la muy sangrienta de Posadas, que fué pro- 
vocada por Bnstamantey aceptada por Santa-Auna?, habien- 
do por supuesto marchado del Valle las dos divisiones, for- 
zando marchas hasta haberse situado en los suburbios de 
Puebla y cerro de San Juan el general Bustamante, estando 
ya con anterioridad colocado el general Santa-Anua en el 
Puente llamado de México y casa del nombrado Sancho de 
Posadas. El día 6 del citado noviembre, al amanecer, estaban 
las divisiones colocadas en los referidos puntos, y como á las 
ocho, según consta de los partes, se provocó por Bustamante 
la acción de un modo decidido y vigoroso atacando al gene- 
ral Santa-Anua, sosteniéndose éste hasta obligar al vicepre- 
sidente, que en persona atacaba, á que se retirase con gran 
pérdida; siendo en verdad esta batalla tan empeñada y san- 
grienta como lo fué la del Gallinero; sufriendo mucho ambas 
divisiones. 

Pasado este terrible choque se replegaron las tropas de 



317 

Bustamante al cerro de San Juan y á otros puntos de Pue- 
bla, cuya ciudad estaba encargada para su defensa al mis- 
mo D. Manuel Gómez Pedraza, que en aquellos días había 
llegado á ella. Dirigió en efecto este general las hostilidades 
convenientes contra Bustamante, impidiendo tuviera efecto 
la línea militar que trató de establecer en la población. 

Esta jornada influyó eficazmente, como la acción del Pal- 
mar, produciendo grande entusiasmo y las mayores esperan- 
zas en los Estados, animando á las secciones militares que 
obraban en sus respectivos territorios y bajo las órdenes de 
jefes acreditados como Cuesta, Woll y Duque. 

El general D. Luis Cortázar con una fuerte división se 
había situado entre Lagos y Aguascalientes para imponer 
y aun sojuzgar si pudiese á Zacatecas, halagándose con la 
esperanza ó ilusión de aprovechar la división interior de opi- 
niones que se había supuesto existía entre el gobernador 
García y las autoridades y personas del Estado, creyendo que 
podría derogarse el decreto de 10 de julio y aun reconocerse 
al supremo gobierno de México. Todo resultó falso y des- 
apareció el concepto halagüeño que animó las operaciones 
de las tropas de México, recibiendo el desengaño á media- 
dos del citado mes de noviembre, de que Zacatecas en nada 
había variado ni derogaba sus decretos, y siempre proclama- 
ba y sostenía el nombramiento de Pedraza como presidente 
constitucional de la república. 

Confirmóse este mismo concepto de subsistencia y firme- 
za del Estado de Zacatecas y su gobierao, con el hecho so- 
lemne, importante y decisivo de que siendo el mismo mes de 
noviembre la época en que debía hacerse la elección de go- 
bernador, se procedió quieta y pacíficamente y en la forma 
constitucional establecida, á un acto que por su naturaleza 
daba á conocer la opinión pública y la voluntad del Estado. 
Con efecto, verificándose el día 20 de noviembre la elección 
de gobernador y teniente gobernador del Estado, fueron re- 



318 

conocidas y examinadas las ternas propuestas por los ayun- 
tamientos, dando el resultado que manifiesta el acta del 
congreso del Estado, de la sesión del día 20 del referido: 1 te- 
niendo yo el honor de haber obtenido la postulaeióu de nue- 
ve ayuntamientos, según expresa el acta referida que con- 
tiene el resultado de la elección que produjo el decreto del 
citado día. Desaparecieron con este acto algunos disgustos 
y ligeras diferencias que nunca faltan aun en las familias 
particulares; pero que no eran de la entidad y trascendencia 
que se habían figurado los adictos á los principios del go- 
bierno que regía en la ciudad de México. 



CAPÍTULO VI. 

Continua progresando la revolución y sus principios en los datados. 

Los Estados de Tamaulipas, Durango y Chihuahua, aun- 
que decididos por la revolución, tuvieron algunas diferencias 
y cuestiones manifestadas en movimientos públicos y arma- 
dos: se agitaron en su interior por las divisiones militares 
que operaban en su respectivo territorio; pero al fin unifor- 
mada la opinión, siguió ésta invariable y sostenida. 

Jalisco y Zacatecas también continuaron su marcha em- 
prendida sin variación, á pesar de pequeñas diferencias. San 
Luis Potosí, rehecho en su administración pública, estable- 
cidas sus autoridades y sostenidas por el general Moctezuma 
con la respetable división de tropas que nuevamente logró 
reunir después del suceso desgraciado del Gallinero, conti- 
nuó también la marcha de la revolución como la había em- 

1 Documento núni. 6. 



319 

prendido, lográndose que el expresado Moctezuma, después 
de algunos días de sitio sobre la ciudad de San Luis, obliga- 
ra á Condelle á rendírsele, pronunciándose por el plan pro- 
clamado y poniéndose á sus órdenes. Querétaro, defendido 
por el general García, no resistió á la división de Cuesta, 
Mejía y Reyes Yeramendi unidos, y se rindió en 1? de Di- 
ciembre (1832) por medio de una capitulación favorable en 
todo al vencedor, entregando cuanto tenía la plaza, que cier- 
tamente era de consideración, en artillería, armamento y mu- 
niciones. Las autoridades que habían sido depuestas en 1830 
volvieron á funcionar. La legislatura se reunió extraordina- 
riamente y expidió un decreto en las primeras sesiones, re- 
conociendo como legítimo presidente de la república á D. 
Manuel Gómez Pedraza, adhiriéndose eu consecuencia á la 
revolución, que ya formaba un verdadero voto nacional. 

El Estado de México fué también restituido al goce de 
sus derechos usurpados, y habiéndose dictado por el general 
Santa-Anua, cuando se hallaba en el Valle de México, la 
providencia más estrecha para que los poderes y autorida- 
des depuestas en 1830 fuesen restauradas y restituidas al 
ejercicio de sus legítimas funciones, fué cumplida y ejecuta- 
da por el general Valencia, ocupando la capital del Estado 
con los coroneles Arago y Mejía, y reasumiendo D. Lorenzo 
Zavala el mando y gobierno del Estado de que había sido 
destituido á consecuencia de la revolución de Jalapa. Mi- 
choacáu, Oaxaca y los Estados internos de Oriente y Occi- 
dente, conservaron su administración tal cual la tenían, re- 
conociendo al gobierno general. Sólo Guauajuato fué el que 
se distinguió por la singular y peregrina neutralidad en 
que quiso constituirse y en que se mantuvo bajo el poder é 
influencia del general D. Luis Cortázar, que habiendo hostili- 
zado á Zacatecas y después de haberse retirado por el triunfo 
del general Santa-Auna en Puebla, permaneció eu la actitud 
política que había tomado, hasta que los acoutecimieutos pú- 



320 

blicos y los sucesos de armas presentaron de bulto el formi- 
dable poder-de la revolución como irresistible. 

El pronunciamiento á favor de Pedraza y de su restau- 
ración también tuvo eco en el rumbo del Sur. 

Se ofrecieron varias acciones de guerra aunque parciales 
en Tecpac, Taxco y Za cual pan, batiéndose en contradicción 
de opiniones y principios Alvarez y Bravo, y alternando las 
pérdidas y los triunfos, aunque no de grande importancia, 
vinieron estos dos jefes á reunirse en Tixtla el mes de Di- 
ciembre, levantaudo una acta que dio á conocer las miras, 
fin y objeto de esta repentina é inesperada reconciliación y 
concordia. 1 

Dice el acta: que desisten de la guerra civil tan perjudi- 
cial á los pueblos en obsequio de los mismos: que se sosten- 
dría á todo trance los intereses nacionales estando por éstos 
y por las personas: que se comprometen los jetes y sus fuer- 
zas á una perpetua unión : que se olvida todo lo pasado: que 
se pondrán en libertad los presos por opiniones políticas: 
que se levantarán los campos militares, se retirarán las fuer- 
zas, serán libres para vivir en sus pueblos: que se cuidará 
del comercio libre y seguridad de los caminos: que se con- 
servará el convenio con que se ligaban, sin que pueda al- 
terarse, si no es por detenido y mutuo acuerdo: que en el 
Sur no se reconocerá otro jefe que al general Bravo, y que 
el convenio sería observado puntual y religiosamente. Claro 
es que el Sur y sus caudillos, no pudiéndose oponer al voto 
público, y no pudiendo tampoco apoyarlo con la fuerza, pues 
que carecían de ella, se decidieron por esperar los resultados, 
suspendiendo entretanto la acción y estrépito de las armas. 
Quisieron ver quién vencía. Quisieron dar abrigo á una reac- 
ción. 

Pasaron algunos días después del último y más notable 

1 Documento núrn. 7- 



321 

suceso sangriento de Posadas. El disgusto, el desaliento y 
la desconfianza tomaban incremento por instantes. La re- 
flexión y el temor del porvenir agitaban los espiritas, y mien- 
tras más se meditaba por los pensadores el triste estado y la 
posición difícil de la república, deseaban con mayor ahinco 
poner término á la guerra, cuyos males, no sólo eran los con- 
siguientes al choque de las armas, sino los que se seguían 
por el carácter y naturaleza de la discordia, que siendo civil, 
producía toda clase de desgracias, hasta conducir á la nación 
á su total ruina. Afortunadamente el general Cortázar se 
resolvió á dar un paso, que siendo para él de eterna Hombra- 
día, fué para la sociedad un bien inestimable, como lo es 
siempre la paz, principalmente cuando ésta hace cesarla gue- 
rra, y todavía más apreciable cuando esta guerra por des- 
gracia tiene lugar entre hermanos. 



CAPITULO VIL 



Arreglo flnnl de la revolución y plan de Znrnlelo. 

Resuelto el referido general Cortázar á no perdonar me- 
dio para lograr el término de las hostilidades, puso en prác- 
tica el de pedir á los generales Santa- Auna y Pedraza una 
audiencia para conferenciar sobre negocios que interesabau 
al bien público: se la otorgaron, y eu ella expuso y fundó 
con decisión, verdad y patriotismo, lo mucho que importaba 
á México terminar cuanto antes una guerra fratricida tan 
cruel y sangrienta como se veía en lo pasado y era de temer- 
se eu lo futuro. Los generales, penetrados de lo importante 
y grave del asunto, convencidos de lo horroroso y temible 
de los males consiguientes á la guerra civil, y muy incliua- 

Tuao 11—41. 



322 

dos á poner en práctica medios pacíficos para terminar ca- 
lamidad tan grande, se prestaron á los deseos del general 
Cortázar, según lo explica Pedrazaen el discurso que pro- 
nunció 1 el día 20 de diciembre en que tomó posesión de la 
presidencia para que había sido llamado. Oigamos sus pa- 
labras: 

" La guarnición pidió se removiesen los ministros: ella 
"para defender y asegurar el sistema constitucional repre- 
" sentó con viveza las demasías del poder; ella interpuso la 
"mediación respetable del soldado del pueblo, del ilustre 
" Santa— Anna, y este genio singular, tomando á su cargo el 
"arbitraje augusto de la humanidad, en su sacro nombre 
"pide la variación de los ministros; pero este proceder pru- 
" dente y justo se considera como crimen de Estado; las cá- 
" niaras se oponen á que el general Bustamante siga los con- 
" sejos de su razón; se desoyen los clamores de la naturaleza 
"oprimida y se levanta contra ella el sangriento estandarte 
"de la guerra; se dispara el cañón, y se lanzan contra los 
"inocentes el exterminio y la muerte. Olvidaba sin duda el 
"ministerio que la denegación de la justicia, y aun las afec- 
tadas dilaciones para obsequiarla, disculpan la cólera de 
"un pueblo; y que la opresión grave y mauitiesta, justifica 
" su levantamiento. 

" La guerra desde entonces se hizo justa por parte de los 
"libres, empeñados solamente en salvar su independencia, 
"sus garantías y sus leyes fundamentales: sin embargo, el 
"ministerio los trató como á traidores y rebeldes; violó los 
" principios reconocidos por todos los pueblos civilizados; lle- 
" nó las cárceles de ciudadanos; sembró el terror en las po- 
blaciones é inundó desangre los campos: pero los protiun- 
" ciados redoblan su cólera y su energía; el sentimiento se 
"generaliza; la revolución, justa y razonable en sus motivos, 

1 Documento núm, 8. 



323 

"toma un nuevo carácter de nacionalidad y se hace por úl- 
11 timo constitucional, proclamándome el ejército pronuncia- 
dlo y los Estados soberanos del interior, presidente de la 
" república, conforme á la voluntad nacional manifestada en 
"la mayoría absoluta de once legislaturas, que espontanea 
"y libremente sufragaron á mi favor. Mas como si en este 
"paso se hubiera cometido un nuevo crimen, el ministerio 
"y las cámaras atizan el voraz incendio; aumentan las fuer- 
" zas militares; multiplican las expediciones; hacen la guerra 
"á los Estados soberanos, y á la misma nación que ha ex- 
plicado categórica y solemnemente su voluntad. 

" El gobierno de México, acobardado después con las vic- 
torias sucesivas que reportara el libertador en los campos 
"del Palmar y en la toma de esta ciudad, propone negocia- 
ciones de paz y envía en comisión á los ciudadanos Lemns 
" y Castrillóu : el general Santa- Auna escucha, desea la paz, 
"se decide y nombra en comisión á los ciudadanos Ramos 
" Arizpe, González Ángulo y Vizcaíno: éstos tienen en Mó- 
"xico largas discusiones con el gobierno, y nada adelantan 
"siu embargo de haber apurado las cuestiones hasta el últi- 
" mó término. El ejecutivo, siguiendo su plau de afectadas 
" dilaciones mientras llegaba en su auxilio el general Busta- 
" man te, dirige en última comisión á los señores Molinos del 
"Campo, Quintero y Mora, autorizados plenamente para 
"ajustar los tratados. El libertador los recibe en una junta 
"de notables á que concurrieron también las autoridades de 
"esta capital y sus anteriores enviados; se entra en sesión y 
"detenida discusión, y por último, se conviene y determina 
" con los comisionados del gobierno, lo que ellos misinos pro- 
" pusieron, á saber: la no admisión de la renuncia á la pre- 
sidencia que hice en diciembre de 1828 y mi consiguiente 
"llamamiento: se da cuenta á las cámaras para su aproba- 
"ción, y ellas, obrando como por un plan meditado, nada 
"examinan, nada discuten, y en un solo día todo lo desechau, 



324 

" suspenden sus sesiones y se niegan á toda conciliación y aco- 
" modamiento razonable, llevando adelante la guerra de una 
" fracción de la sociedad contra el pueblo soberano de quien 
"se han vuelto enemigos obstinados. 

"Cenados así los caminos felices de la p;tz, la cosa pú 
"blica debía decidirse por el filo de la espada; el numeroso 
"ejército de los libres, deseando economizar la sangre, creía 
" reportar el triunfo por la sola impresión moral; pero entre- 
" tanto se aproximaban una á otra las fuerzas beligerantes, 
"y la nación aguardaba el éxito que parecía cifrado en una 
"sola batalla decisiva. En tal estado de cosas piso las pla- 
"yas de Veracruz, y desde aquel momento me ocupo de la 
" paz; manifiesto á mis paisanos y al Sr. Múzquiz las fuertes 
" razones que reiteradamente se me expusieron para obligár- 
onle á venir; mi decisión, mis miras, mis deseos: invito á 
" los mexicanos pensadores á que me auxilien en la empresa; 
"procuro inútilmente, por la interceptación de los caminos, 
"relacionarme con las legislaturas y supremos magistrados 
"del interior de la república; me dirijo á todos; pido conse- 
" jo; hago de mi fe política la profesión más clásica; pulso la 
"obstinación y capricho de algunos; pero esfuerzo la razón 
"para convencerlos: nada me retrae, nada me arredra, niu- 
"gún tiempo estimo por perdido en llamar a los hombres á 
" los principios: el noble objeto de mi misión ha sido la paz, 
" y ésta no es cara á ningún precio. Hombres cuyo elemento 
"es la discordia y cuyos corazones arden en deseos de ven- 
"ganza: impugnad mi conducta, puesto que sois libres para 
"hacerlo; pero sabed que la filosofía me defiende de vues- 
" tras invectivas, y que si logro completar la obra comenza- 
"da, mi nombre pasará á la posteridad y pasará sin mau- 
"cha. 

" Anuncio al libertador desde Veracruz mi veuida á esta 
" ciudad memorable; resuelve aproximarse á ella con su ejér- 
"cito; el del enemigo le sigue en su marcha; sucede entre 



325 

'ellos un fuerte encuentro; la sangre corre á torrentes; la 
' heroica Puebla resiste un ataque por tres «lías de continua- 
dlo fuego; en el mismo teatro me toca ser testigo deesce- 
' ñas sangrientas y horrorosas representadas por hijos <le una 
' misma patria, idénticos en intereses, en costumbres, en idio- 
1 nía, en religión: la humanidad gime bajo del azote de las 
'pasiones; la civilización huye de nosotros asustada de los 
' estragos que causa la discordia; la población se disminuye; 
' la agricultura es abandonada; el comercio y la industria se 
' paralizan, y sobre todo, la educación de la juventud se co- 
' rrompe, pervirtiéndose la moral pública, sin la cual ningún 
' pueblo puede ser dichoso. 

" A vista de tan deplorable cuadro, la sensibilidad reco- 
' bra sus derechos. Hagamos justicia á la naturaleza, hacién- 
' dola igualmente á la verdad. El Bxmo. general Luis de 
'Cortázar, ciudadano recomendable y poseido de las virtu- 
' des que houran al género humano, solicitó una entrevista 
'á que me presté gustoso; manifestó su decisión por la paz, 
'y el general libertador, que ha «lado reiterados testimo- 
' nios de desearla sinceramente, se adunó conmigo en senti- 
'mientos: entramos, pues, en conversaciones con varios je- 
' fes del ejército de S. E. el general Bustamante, y movidos 
' todos por un espíritu patriótico; convencidos «le que el'mi- 
'nisterio y la mayoría de las cámaras habían querido con- 
' vertirlos en tiranos de su patria, sacrificándolos á miras 
' personales, se deciden á fraternizar con sus compañeros de 
'armas y á reconocerme como presidente constitucional, 
'conviniendo por último en el armisticio firmado á nueve 
' del presente mes en el cuartel general en el Puente de Mó- 
' xico." 

Oigamos también al vicepresidente que como general en 
jefe «le las tropas «leí gobierno y de conformidad con las ideas 
pacíficas asentadas, uice: 

"Mi alma se inunda de placer al anunciaros el término 



326 

"ele vuestras fatigas y de los males que afligen á la patria 
"á consecuencia de la guerra civil. Vosotros os habéis ilus- 
"trado por vuestro coraje: por aquel noble ardimiento que 
"es el signo de las almas generosas. Mas el aspecto de las 
"cosas públicas ha variado esencialmente. La mayoría de 
"los Estados quiere que sus votos desechados abiertamen- 
" te en 829, sean satisfechos; y habiendo regresado á la re- 
" pública, por el Llamamiento de varias legislaturas, el ciu- 
" dadano que mereció la confianza de regir sus destinos en el 
" poder ejecutivo, nada es más justo que el obsequiar esta 
"soberana voluntad. 

"En circunstancias tan imperiosas, y cuando la nación 
" parecía precipitarse á su desorganización general, este ilns- 
" tro ciudadano nos propone una ingenua conciliación entre 
" ambas fuerzas beligerantes. Esta apertura es admitida; ce- 
"sa el estruendo de las armas, y se da lugar á la calma, para 
"ocuparnos en varias conferencias, que han tenido por re- 
bultado un feliz avenimiento, que combinando el supremo 
"interés de la sociedad con el particular de los individuos, 
"realiza las esperanzas de todos los mexicanos. 

" ¡ Compañeros de armas! Así como habéis cumplido con 
" los deberes del honor militar, me prometo de vuestro acen- 
" drado civismo, que deponiendo todo resentimiento innoble, 
"respecto de nuestros hermanos, contra quienes lidiábamos 
"hace poco, conspiremos de consuno á una paz sólida y per- 
" manente, sin cuyo bien inapreciable jamás podremos ser 
" felices. Los amigos de la república se han dado la palabra 
" para la fijación de los principios ojie aseguran la unión y 
" la pública libertad: y ¡vive Dios! que en sentimientos tan 
" sublimes, nada hay que sea superior al ejército de mi mando. 

"¡Ciudadanos militares! Para conseguir tan santos fines, 
" para que nuestra concordia sea perdurable, marchemos in- 
variablemente por la senda de las leyes y de las virtudes 
" sociales, huyendo prudentemente del influjo funesto de los 



327 

" partidos. Mas si por desgracia el genio del mal contrariase 
" nuestros esfuerzos; si nuestra independencia y libertad se 
" aventurasen á nuevos peligros, allí nos verá la patria ate- 
" rrar á sus enemigos. 

" Cuartel general en Cholula. Diciembre 20 de 1832. — 

" Anastasio BustamanteP 

Estas manifestaciones patéticas, tan enérgicas como pa- 
trióticas, por una y otra parte, revelan el odio profundamen- 
te justo, que sin embargo de disputarse consideraciones, in- 
tereses y mando, tenían los caudillos de los opuestos bandos. 
Por esto lograron con sus resoluciones y medidas pacificar 
al país, alejar la guerra por entonces y abrir el camino para 
que la nación, alzando la frente, marchase libre de azares y 
desgracias, y promoviese su felicidad, poniendo en acción 
y movimiento los resortes que dan ser y fuerza á la ilustra- 
ción, al comercio é industria en todos sus ramos; que forman 
los elementos de la riqueza pública. Apareciendo tanto más 
recomendable el modo de obrar de los contendientes, si se 
advierte que su conducta y procedimientos eran contradi- 
chos y aun reprobados del modo más resuelto por sus corre- 
ligionarios, y principalmente por los representantes del pue- 
blo en sus dos cámaras. 

Recibieron éstas el armisticio y Jas lasos que debían ser- 
vir para un convenio deíinitivo de paz 1 y cuyos anteceden- 
tes se pusieron en conocimiento del congreso, por haberlo así 
convenido los beligerantes, consultando, entre otras cosas, á 
la posición del general B lista man te, que debía considerar y 
aun respetar al gobierno de que dependía y á quien tenía 
que sujetarse. 

En el mismo mes de diciembre (día 12) partieron de Pue- 
bla los Sres. Cortázar y Gil Pérez, por parte del vicepresi- 
dente, y los Sres. Auaya y Basadre por la de los generales 

1 Documento núm. 9. 



328 

Santa-Auna y Gómez Pedraza, conduciendo los acuerdos y 
convenios que contenían el armisticio y las bases del [dan 
que debería concluir con la guerra y establecer la paz. El 
presidente interino, dando cuenta al 'congreso y remitiéndole 
todos los documentos conducidos y presentados por la comi- 
sión, sujetó todo el negociado á su examen y resolución defi- 
nitiva. ¡Grande fué el debate y fuerte la oposición! 

La cámara de diputados y el senado reprobaron el prin- 
cipal artículo, que era el sexto del armisticio, y también re- 
probaron las bases que deberían servir al plan de pacifica- 
ción. Por supuesto los que formaban la oposición decían: el 
congreso por sí solo es nada y únicamente puede obrar por 
la constitución, pues que por ella vive: nada puede bacer 
sino aquello que la constitución le permite, y en el momento 
mismo en que sancione cualquiera cosa que sea en contra de 
ella, lo haría perjuro, usurpador y responsable, y no debería 
ser obedecido. 

Los que sostenían la necesidad y conveniencia de los pac- 
tos y arreglos de los beligerantes para dar término á la gue- 
rra civil y abrir una era de paz, decían: "el furor de los par- 
tidos hizo que se introdujera en el poder ejecutivo un ser 
heterogéneo y desconocido por nuestras leyes: este mal ver- 
daderamente grave se repitió y se hizo extensivo al cuerpo 
legislativo. La arbitrariedad se sustituyó á las leyes, y pro- 
clamando orden se levantó el estandarte de la anarquía. El 
poder ejecutivo se ostentaba absoluto y las cámaras contem- 
plaban en silencio tantas aberraciones cuantas apenas se ha- 
bían visto antes. ¿Es contra la constitución declarar presi- 
dente al general D. Manuel Gómez Pedraza? ¿Es contra la 
constitución la renovación de las legislaturas! ¿Cuántas han 
sido renovadas por decreto del congreso? ¿Y estos actos 
comparados cou la ley fundamental pueden llamarse cons- 
titucionales?" 

Triunfó la oposición y se reprobaron el armisticio y las 



329 

bases, haciéndose y publicándose por formal decreto esta re- 
probaoión. Ella y las circunstancias públicas del país, im- 
parcialmente meditadas y á la luz de la razón pesadas, obli- 
garon al general Bnstamante á resolverse por el extremo 
que favorecía realmente á la nación, y juzgándose autoriza- 
do por la necesidad imperiosa de obrar el bien, lo hizo por 
sí, y en consecuencia ambos ejércitos se convinieron y resul- 
tó el plan 1 consiguiente al armisticio y á las bases de pacifi- 
cación referidas. 

-La hacienda de Zavaleta se halla situada en los subur- 
bios de la ciudad de Puebla, y el día 21 de diciembre (1832) 
se reunieron en dicho lugar con el general D. Anastasio Bns- 
tamante y principales jefes de la división de su mando, los 
Síes. Pedraza, Santa-Anua, Eamos Arizpe y González Án- 
gulo con el fiu de conferenciar, reduciendo á artículos una 
comisión nombrada al efecto, las bases anteriormente acor- 
dadas. El día 23 se ratificó la transacióu ó tratado que lleva 
comunmente el nombre de plan de Zavaleta, como hemos 
dicho. 

Al tratarse en las cámaras del interesante punto de pa- 
cificación de la república, se presentó el incidente saludable 
de la derogación de la ley de 27 de septiembre de 1823 y sus 
concordantes de 6 de abril, 4 de junio de 1824 y 3 de octubre 
de 1825. Se verificó en efecto y se sancionó el término de 
unas disposiciones legislativas que solamente sirvieron para 
armar á los partidos y apoyar venganzas, ó á lo menos daban 
lugar á ellas; y lo que sí ciertamente hicieron fué el obligar 
y estrechar á los funcionarios públicos y jueces, á que tal vez 
contra sus convicciones, inclinaciones y deseos particulares, 
obrasen como ejecutores de la ley poniéndola en ejercicio y 
acción sin tener arbitrio para lo contrario, pues que juzgan- 
do, no se obra como legislador. ¡ Ocurrencia feliz tal dero- 
gación ! 

1 Documento núm. 10. 

Tomo II.— 42 



330 

También lo fué el que el presidente llamado por voto de 
la nacióu, prestase el juramento como tal magistrado en la 
ciudad de Puebla para que funcionara y evitase la acefalía 
del gobierno ó que la república fuese gobernada por dos pre- 
sidentes á la vez. El 20 de diciembre (1832) estando ya uni- 
dos los dos ejércitos beligerantes, y en presencia del gober- 
nador del Estado, que presidía un consejo de gobierno, ha- 
ciendo las veces de representantes de la nación, tuvo efecto 
el acto referido del juramento, pronunciando el general D. 
Manuel Gómez Pedraza un discurso franco y patriótico, que 
en iguales términos le fué contestado por el presidente de la 
junta, y publicó por suplemento al número 27 de diciembre 
el periódico de Puebla titulado la "Aurora." Siguieron las 
felicitaciones y solemnidades qiie eran debidas, y en aquellos 
días y momentos fueron, no una rutina, sino expresióu iuge- 
nua y entusiasta que produjo el más decidido patriotismo. 

A pesar de éste y de que aparecía sin duda alguna uni- 
forme en toda la república, no faltó motivo para que se aci- 
barasen aquellos momentos de crisis y de transición nacio- 
nal. Los Estados de San Luis Potosí y Zacatecas indicaron 
disgusto por el plan deZavaleta y rehusaban admitirlo. Sin 
embargo, se unieron porque la cuestión fue resuelta por los 
pueblos. 

La guarnición de la capital de México turbaba empero 
la satisfacción de la victoria obtenida por los principios de 
legalidad y justicia: se quería obrar de un modo hostil con- 
tra el gobierno interino de Múzquiz, reconociendo y procla- 
mando la autoridad de Gómez Pedraza; pero el comandante 
general D. José Joaquín Herrera, trató de uniformar la opi- 
nión y unir la voluntad é intereses de los generales, jefes y 
particulares. Lograda la uniformidad apetecida, tuvo efecto 
el pronunciamiento que verificó la guarnición el día 27 del 
citado diciembre, y se logró la adhesión de todos al plan pro- 
clamado. 



331 

Fué consiguiente la reuuucia de Múzquiz, que por tres 
veces había beclio de la presidencia y dirigido al congreso, 
el cual ni la Labia tomado en consideración antes, ni mucho 
menos pudo hacerlo en tan angustiados momentos, ni en las 
circunstancias á que había llegado la cosa pública por los su- 
cesos di timos de Puebla, y por la acta levantada por la guar- 
nición de México, uniéndose al resto de la república. 

El general Herrera, á la cabeza de la guarnición, comu- 
nicó al general Múzquiz la ocurrencia, y el movimiento po- 
lítico ejecutado. Se retiró dócilmente el presidente entregan- 
do el puesto á D. Ignacio Martínez, gobernador del distrito, 
para que lo conservase hasta la llegada de la autoridad crea- 
da por la revolución y en Puebla, como queda referido. Vol- 
vió á la vida privada lo mismo que los secretarios del des- 
pacho; notándose que el Sr. Godoy, como tal ministro, se 
había retirado antes por medio de su formal dimisión, y sólo 
cesaron con el presidente interino los otros tres el repetido 
día. 

El general D. José Antonio Fació, también se retiró, muy 
deseugañado, sin duda, de que sus servicios en la campaña, 
así como en el gobierno, no eran de aquellos que necesitaba 
la patria, y después de las derrotas que sufrió en el camino 
de Puebla á Veracruz, desapareció no sólo de la escena po- 
lítica y militar, sino hasta de la república misma. Se trasla- 
dó al extranjero. Publicó en 1835 el manifiesto de que he- 
mos hecho mención varias veces. Murió en París la noche 
del día 5 de mayo de 1836, repentinamente, habiéndose acos- 
tado á dormir sin novedad conocida, se le encontró muerto 
el día siguiente 6 del citado mes de mayo. Fué muy varia 
la impresión que causó este acontecimiento en nuestro país; 
y auuque todos hablaron del suceso fuuesto, no todos lo la- 
mentaron. La prensa se explicó en su contra ó guardando 
un silencio profundo. Díjose: el mismo Fació tuvo un fin 
pésimo: murió fuera de su patria sin tener á su lado ni un 



332 

paisano, ni un pariente, til un sacerdote, ni un amigo. Y nos- 
otros decimos ahora: ¡Cuánto significa todo esto en nuestra 
historia!! 

Llegó en fin á la ciudad de México á principios del mes 
de enero de 1833, el presidente constitucional, cuya adminis- 
tración veremos en el título siguiente; concluyendo éste, re- 
lativo al presidente interino nombrado en 7 de agosto de 
1832, por haber obtenido licencia el mismo día el vicepresi- 
dente de la república, general D. Anastasio Bustamaute. El 
presidente interino juró y entró al gobierno el día 14 del re- 
ferido mes de agosto, hasta el día 24 de diciembre del mis- 
mo año de 1832, desempeñándose las secretarías del despa- 
cho del modo siguiente- 



333 



I DEL DES 



RELACIONES INTERIORES Y EXTERIORES. 

DESDE HASTA 

1832 agosto 14 D.José María Ortiz Monas- 
terio, O. M. B 19 agosto 1832 

,, „ 20 D. Francisco Fagoaga 24 (liebre. „ 



JUSTICIA. 

1832 agosto 14 D. Joaquín de Iturbide, O. 

M. E 19sepbre. 1832 

,, sepbre. 20 D. Juan Ignacio Godoy. . . 3 diebre. ,, 
,, diebre. 4 D. Joaquín de Iturbide, O. 

M.B ". 24 „ 

GUERRA Y MARINA. 

1832 agosto 14 D. José Cacho, O. M. E. . . 20 oebre. 1832 
,, oebre. 21 D. Cirilo Gómez Auaya, O. 

M. E 24dicbre. „ 

HACIENDA. 

1832 agosto 14 D. Rafael Mangino 19 agosto 1832 

,, „ 20 D. Tgnacio Alas 24 diebre. „ 



335 



APÉNDICE AL TÍTULO VIII. 



Documento Niím. 1. 



Parte del inspector «le milicia nacional de Zacatecas, í>. Mariano 
del ('astillo, referente ¡\ la acción del Gallinero. 



Zacatecas, 27 de septiembre de 1832. — Cuerpo de operaciones 
del Estado. — Exrno. Sr. — La segunda división del ejército liberta- 
dor al mando del Sr. general de brigada D. Esteban Moctezuma, la 
del Estado de Jalisco dirigida por el teniente coronel D. Francisco 
Duque, y el cuerpo de mi mando, cuya fuerza total ascendía á cua- 
tro mil doscientos hombres, ha sufrido uno de aquellos accidentes 
funestos de la guerra, el 18 del presente, según tengo el sentimiento 
de comunicar á V. E., lo que haré por menor para su superior cono- 
cimiento. 

De los movimientos del enemigo hasta Veuta Vieja, al cruzar 
por la izquierda de nuestra posición en las alturas de San Miguel de 
Allende, tengo dado parte á V. E., y ahora no me resta participarle 
sino que se dirigió á la villa de Dolores de Hidalgo, para donde mar- 
chamos el 16 en su alcance: el 17 nos avistamos porque estaban for- 
madas las tropas del usurpador, entre Dolores y el punto de Galli- 
nas; maniobramos por la izquierda de ellas, haciendo noche en la 
hacienda del Rincón de Espejos, y el 18 á la madrugada emprendi- 
mos la marcha hacia el llano de Trancas, habiéndose adelantado el 
Sr. general Moctezuma con toda la caballería, y colocándose como 
á las siete de la mañana á tiro de cañón del enemigo, que ya ocupa- 
ba el mencionado puerto de Gallinas, y se nos presentó de frente 



336 

Al instante le dirigimos algunos cañonazos y granadas, en vista de 
lo que con toda la infantería rae encaminé al mismo punto, en el cual 
se formó la línea de batalla á vanguardia de la caballería, sostenien- 
do desde luego el fuego del cañón por ambas partes y avanzando los 
del Sr. Moctezuma que cubrían el centro, como 150 á 200 pasos de 
la línea de batalla. Entonces dispuse que de mi cuerpo de operacio- 
nes ocupase la derecha, para evitar que por ella se nos flanquease, 
el 2? batallón, un cañón, las compañías de cazadores de los batallo- 
nes I o y 2 o , el piquete de zapadores, una mitad de granaderos del 
primer batallón y del primer regimiento, á las órdenes todo del Sr. 
coronel D. Luis Pinzón: en el centro quedó el primer batallón con 
tres piezas, y el activo de Pueblo- Viejo, con cuatro. La izquierda 
se cubrió con los segundos batallones de San Luis y Jalisco, dos ca- 
ñones y el segundo regimiento de San Luis, á las órdenes del Sr. 
coronel Estávoli. Para reserva se dejó mi batallón y escuadrón de 
este nombre, y á más el resto de la caballería del Sr. Moctezuma; 
habiendo escoltado los equipajes todos los asistentes y el piquete de 
caballería de Jalisco, que tenía 38 dragones. 

El enemigo, en número de 3,000 y pico de hombres, tres obuses y 
seis cañones, se extendía desde el puerto de Gallinas donde apoyó su 
izquierda con un reducto hacia la falda del cerro que establecía su de- 
recha con otro. En este punto se empeñó la acción como á las once y 
media de la mañana, hora en que el Sr. Moctezuma me pidió lo auxi- 
liase con un batallón y tres piezas, y al efecto mandé el I o ; pero pocos 
momentos antes de que llegase á reunirse con las tropas de la izquier- 
da, determinó el expresado señor general cargar sobre el reducto, 
por cuyo motivo mi batallón y piezas, tuvieron que apresurar el paso 
para alcanzar á la izquierda, que había avanzado sobre el enemigo; 
resultando que al llegar á tiro de pistola de él, no pudo obrar la ar- 
tillería porque la infantería se hallaba á su vanguardia. La carga se 
verificó por dicha infantería con el mayor denuedo y entusiasmo; 
pero no así desgraciadamente por la caballería de Estávoli, quien 
por cobardía ó traición, contramarchó en buen orden á la cabeza de 
ella, fugándose de 1h línea que dejó absolutamente descubierta en 
el instante mismo de tomarse el reducto, introduciendo asi la confu- 
sión y el desorden, que dio lugar á que cargase la infantería y caba- 
llería enemiga sobre nuestra infantería, la que por haber disparado 



337 

simultáneamente, se quedó sin fuegos, excepto el 2 o batallón de Ja- 
lisco, que pudo sostenerlo graneado como ocho ó diez minutos. 

Tan fatal ejemplo dado por Estávoli, cundió en el resto de aque- 
lla caballería; y la del 3 enemiga, aunque con mucha pérdida, pene- 
tró hasta el batallón de reserva, que lo rechazó completamente por 
dos ocasiones; pero observando que se le dirigía el enemigo con fuer- 
zas que no podía resistir, ordenó su retirada, que habría verificado 
en buen orden á no ser por la poca tropa que tenía, en razón de ha- 
ber auxiliado con tres compañías al maudo del teniente coronel Es- 
calada, al Sr. Pinzón, para hacer más respetable el punto que ocu- 
paba. 

La derecha de nuestra línea se portó bizarramente : tres veces se 
lanzó sobre las compañías de cazadores y el cañón que mandaba el 
primer ayudante D. José Rafael Andrade, un grueso trozo de caba- 
llería, que se dijo ser del 2 del enemigo, y no dejándoselos llegar, 
los hizo retirarse precipitadamente el primer escuadrón del primer 
regimiento, compuesto de las valientes compañías de San Pedro y 
Tlaitenango, á las órdenes del Sr. coronel D. Rafael Vargas. 

Esta línea de la derecha, que no tenía por objeto más que evitar 
una carga de flanco por el enemigo, y entretenerlo con las compa- 
ñías de cazadores, avanzó hasta ponerse bajo sus fuegos á menos de 
tiro de fusil, luego que por el movimiento de la izquierda se hizo la 
acción general: y habría tomado el puerto sin duda, si no se inutili- 
za el cañón que lo apoyaba, y no hubiera tenido que atender á su 
espalda para donde se inclinó el tiroteo del enemigo, quien penetró 
hasta ese punto, donde los cazadores lo contuvieron un buen espa- 
cio de tiempo, hasta que se dispersaron, después de que la caballe- 
ría del primer regimiento hizo su retirada en el mejor orden. 

Cuando estaba empeñado en combatir mi segundo batallón, se 
presentó un oficial de los enemigos solicitando que se suspendiera 
el fuego, lo que dispuso su comandante, y habiendo salido á hablarle, 
le dijo, que decía el vicepresidente que formase pabellones; que to- 
dos eran unos: que no se derramase más sangre mexicana, y que se 
les garantizaba sus vidas y empleos, como cediesen: alo que el se- 
ñor comandante, teniente coronel D. José María Esparza y Peredo, 
se negó absolutamente, diciéndole no se hallaba facultado para ello, 
y volvió á maudar romper el fuego. 

Tomo 11—43. 



338 

El Sr. coronel Pinzón recibió un balazo en la chapa de su cintu- 
rón que le libró de ser clareado, y también le hirieron su caballo. 

El capitán de artillería D. Casimiro Cenoz, avanzó su cañón has- 
ta que se le inutilizó, y después lo retiró con permiso del primer ayu- 
dante Andrade, como á una legua del campo, donde ordenó que lo 
dejase por ser imposible conducirlo adelante, y porque el enemigo 
nos perseguía: en todo esto manifestó Cenoz la más sobresaliente 
serenidad. Es digno de todo elogio el piquete de caballería de Jalis- 
co, que estando en las cargas, lo hizo avanzar el teniente coronel D. 
Claudio Vanegas, y chocó con el enemigo hasta sacrificarse; pues 
de treinta y ocho, quedaron con gloria en el campo del honor veinte 
y tantos dragones, vendiendo caras sus vidas, según me ha informa- 
do su comandante. 

En general, las tropas se batieron con bizarría; y la pérdida que 
lamentamos es debida á la defección de un jefe que mereció las ma- 
yores confianzas del Sr. Moctezuma, y mandaba la mayor parte de 
su caballería. 

Debería recomendar á V. E. acciones de valor hechas por jefes, 
oficiales y tropa; pero no lo considero oportuno, porque de los que 
están presentes se hallan dispuestos á repetirlas en el riesgo, y bla 
sonarlas en el triunfo; y de otros, sólo sería acibarar el dolor que 
causa sensiblemente el que no existan ó estén prisioneros. 

El enemigo ha sufrido una pérdida considerable, calculándola en 
el calor de la acción aun mayor que la nuestra: sus viles y prodito- 
rias acciones le han lisonjeado momentáneamente. ¡ Felices nosotros 
si enorgullecidos nos atacan, porque hoy la venganza nacional pesa 
más que nunca sobre sus cabezas criminales, y es indudable que 
como la espada de la justicia se vibrará tronantemente sobre ellos! 

Si me es sensible hacer á V. E. este detall, no me es vergonzo- 
so, porque uada tengo que temer de la censura pública. Yo respon- 
dería gustoso en juicio á cuantas objeciones pudiera ella hacerme; 
y en tal concepto tengo el honor de presentar á V. E. mis respetos y 
consideración muy distinguida. 

Dios y libertad. Zacatecas, 24 de septiembre de 1832. — Mariano 
del Castillo. — Exmo. Sr. gobernador de este Estado. 



339 



Documento Núm. 2. 



Oncio del cura de la villa de Dolores Hidalgo, en que da noticia del nú- 
mero de muertos que ae sepultaron en su parroquia, después de la ac- 
ción del Gallinero. 



Hasta hoy he podido lograr las últimas razones de los muertos 
que se han sepultado en distintos lugares de las haciendas y ranchos 
próximos al paraje donde fué la batalla, y que por la distancia de 
las diferentes direcciones que tomaron en su fuga y se les persiguió» 
no había podido contestar á V. S. con la brevedad que deseaba, á su 
oficio fecha 20 del mes presente, en que V. S. se sirve comunicarme 
los deseos del Exmo. Sr. general en jefe, para tener un conocimien- 
to cierto del número de los que murieron. Según las noticias adqui- 
ridas del alcalde comisionado, del sacerdote que destiné para la ben" 
dición del campo y de varios caudillos y mayordomos, y otras que 
he podido adquirir, llegan los enterrados en el campo á novecientos 
veinticuatro, y los sepultados en esta parroquia de mi cargo, muer- 
tos de las resultas de las heridas, cuarenta y cinco: por todos, nove- 
cientos sesenta y nueve, no siendo posible alcanzar el número fijo 
por hallarse á largas distancias, según se dice, otros cadáveres que 
no se han podido recoger. Es cuanto puedo decir á V. S., etc. 

Dios y libertad. Curato de Dolores Hidalgo, 23 de septiembre de 
1832. — Ignacio Moctezuma. — ¡Sr. mayor general D. Manuel Gil Pérez. 



340 



Documento Núm. 3. 



Renuncia «leí general Biiatnuiaiite. 



Ejército federal. — Señor. — Coronadas con el triunfo que he re- 
portado ayer contra los enemigos de la constitución, las fatigas de 
esta apreciable parte del ejército que se halla á mis inmediatas órde- 
nes, en consecuencia del permiso que para ello obtuve de los dignos 
representantes de la Nación, me he resuelto á dar un paso que había 
omitido porque no se atribuyese á cobardía, y es el de la formal di- 
misión que hago á vuestra soberanía de la suprema magistratura, ó 
sea de los derechos que á ella me ha dado el libre -sufragio de los 
pueblos y la ley fundamental. 

Es de pública notoriedad que desde 1829 dirigí á la augusta cá- 
mara de diputados de aquella legislatura, una representación que 
corre impresa en los periódicos, renunciando ese derecho, y lo es 
también que con repugnancia me separé do las filas del ejército para 
desempeñar las funciones que como vicepresidente me competían; 
y si accedí á dejar aquellas, prescindiendo de mi primer propósito y 
de mi aversión al fausto y peligrosos atractivos del mando supremo, 
fué porque creí hacer en esto un servicio á mi adorada patria, aun- 
que fuese con sacrificio de mis inclinaciones naturales y aun de mi 
propia vida: empero, veo con dolor que aun separado del ejercicio 
del poder, los anarquistas, ó sean mis enemigos personales, llevan 
adelante esta guerra desastrosa, y no quiero que mi nombre sirva 
por más, tiempo de pretexto para la continuación de los males de la 
república, á pesar de que está demostrado á todas luces la constitu- 
cionalidad de mi elección, y de que mi conciencia se halla tranquila 
en orden á las falsas imputaciones y calumnias con que la envidia y 
maledicencia se han empeñado en detractarme. 

En tal concepto y por los motivos expuestos, pido á vuestra so- 



341 

beranía con el más alto respeto, que por el bien procomunal de mis 
conciudadanos, y en obsequio de mi reputación bastantemente vul- 
nerada ya por los enemigos del reposo público, se digne admitir la 
expresada renuncia que hago con toda la espontaneidad de que es 
capaz un ciudadano libre, y un soldado que jamás sucumbió, ni ce- 
derá á los amagos de la fuerza, y que sólo mira el bien de la patria, 
objeto predilecto de sus servicios y desvelos. 

Cuartel general en Dolores de Hidalgo, septiembre 19 de 1832. 
— Señor. — Anastasio Bustamante. — Exmos. Señores secretarios de la 
cámara de diputados. 



Documento Núm. 4. 



Parte oficial de la derrota que sufrieron las fuerzas ni mando 
de D. Antonio Fació, 



División de operaciones. — Exmo. Sr. — Anoche hice alto con to- 
da la fuerza de mi mando en la hacienda de Buenavista, como á un 
cuarto de legua de San Agustín del Palmar, donde se hallaba Sau- 
ta-Anna con su gavilla, y como al amanecer, descubriese que éste 
hacía movimiento por el camino que conduce á Puebla, determiné 
interponérmele en su tránsito tomando el cerro de Chaltepec, y al 
efecto' destiné la brigada de vanguardia y el batallón de Toluca al 
mando del Sr. general D. José Rincón; mas á pesar de la notoria 
actividad de este jefe infatigable, llegó á dicho cerro al propio tiem- 
po que una fuerza enemiga, compuesta de mil hombres de caballería, 
según han manifestado los prisioneros: con este motivo, la posesión 
del punto se disputó por una y otra parte con el mayor tesón ; pero 
al fin el Sr. Rincón cargó sobre los facciosos que defendían el terre- 
no á palmos, y logró desalojarlos de las alturas que ya ocupaban. 



342 

Ya en la falda del propio cerro intentó el enemigo rehacerse, mas 
habiéndole yo cargado con la brigada de caballería, logré ponerlo en 
una dispersión absoluta, haciéndole algunos prisioneros, y de muer- 
tos un número considerable, quedando en consecuencia el campo to- 
do por las tropas del supremo gobierno, después de haber alcanzado 
el más completo triunfo. 

Antes de que el Sr. Rincón principiara el combate, el Sr. gene- 
ral D. Juan María Azcárate, á quien había dejado con una parte de 
la brigada de su mando, la de caballería y dos piezas de artillería 
para que cubriese la retaguardia y cuidase nuestro cargamento, en 
vez de llenar este encargo y cumplir con las instrucciones que ver- 
balmente le había dado, empezó á tirar cañonazos sobre algunos gru- 
pos de gente que se divisaban en las azoteas de las casas de San 
Agustín, lo que advertido por mí le mandé diferentes órdenes para 
que violentara su marcha siguiendo el movimiento de la vanguardia, 
sin dejar cosa alguna por detrás; mas en lugar de obedecerme conti- 
nuó haciendo fuego, sin moverse del lugar en que estaba: repetíle 
otras ocasiones la misma orden, con el agregado en la última de que 
la caballería se adelantase á todo por serme necesaria en Chaltepec, 
y también me desobedeció, mandándome sólo la caballería. 

No bien se había adquirido el triunfo que dejo detallado, cuando 
oí un fuego muy vivo de cañón y fusil á retaguardia, y no dudando 
que era el Sr. Azcárate, mandé en su auxilio la caballería y la pri- 
mera brigada; pero aunque el movimiento se hizo con la mayor ce- 
leridad, ya era tarde: el referido jefe, que con solo 200 y pico de 
hombres de su batallón, 30 del de Gruanajuato y 10 artilleros con dos 
piezas ligeras, tuvo la temeridad de atacar al pueblo de San Agus- 
tín, donde sabía estaba fortificado el enemigo, había sido violenta y 
completamente envuelto por más de 800 hombres de infautería. 

Este suceso es tanto más sensible, cuanto que sólo la impruden- 
cia del Sr. Azcárate, y sólo ella, me ha privado de la satisfacción de 
participar hoy á V. S. que Santa- Auna con los suyos habían queda- 
do reducidos á nulidad, cuando no del todo exterminados, pues la 
victoria era segura, muy particularmente después de la alcanzada en 
Chaltepec. 

En ésta no tuvo la división otra pérdida, que dos soldados muer- 
tos: y heridos, el subteniente del batallón de Toluca D. Gerónimo 



343 

Calatayud, cinco soldados del batallón tercero permanente, y activos 
de Mextitlán y Toluca, habiendo sacado una contusión el capitán 
del último, con grado de teniente coronel, D. José María Barreda; 
la del enemigo excede de 100 muertos, 32 prisioneros, entre éstos el 
francés Enrique Maillet y el cabecilla Juan Luna, que se titulan co- 
roneles; más de 150 caballos, la mayor parte muertos, y número con- 
siderable de armamento. 

Tengo el sentimiento de no saber con seguridad, hasta las nueve 
de esta noche, la suerte que le ha cabido al Sr. Azcárate : su conduc- 
ta en el lamentable suceso mencionado, le arrastró á la que ha teni- 
do con los bravos que le seguían, y expuso á toda la división á ser 
batida en detall, lo que no aconteció por la cobardía é ineptitud de 
Santa- Anna, unidas á las acertadas disposiciones y á la actividad de 
los señores general D. Antonio Gaona y coronel D. Félix Merino, 
que pusieron en marcha sin dilación todo lo que había abandonado 
el Sr. Azcárate, para esta hacienda, donde nos hallamos cubriendo el 
camino de Puebla en observación del enemigo, que aun permanece 
en San Agustín, y sin riesgo alguno, pues si Santa -Anna cometiere 
la indiscreción de atacarme, sería sin duda alguna batido entera- 
mente. 

Faltaría á la justicia, si como testigo presencial de su bizarra con 
ducta, no recomendase al supremo gobierno á los señores general D. 
José Rincón, coronel graduado D. Albino Pérez, y á los jefes, oficia- 
les y tropa que componen la brigada de caballería de su mando, que 
nombraré en lista separada con más despacio y cuando el Sr. Rin- 
cón me dé el parte circunstanciado de los individuos que se distin- 
guieron en la sección que mandó, lo haré de todos aquellos que lo 
merecieren. 

Con tal motivo felicito muy cordialmente al supremo gobierno, 
por el triunfo que sus armas han adquirido, pues lo sucedido al Sr. 
Azcárate, aunque es doloroso, no influye sobre la suerte de la divi- 
sión de mi mando, que firme en sus principios, y animada por el va- 
lor que distingue á los que la componen, siempre será el terror de 
los perturbadores del orden. 

Dígolo á V. S. para que se sirva manifestarlo al E. S. presiden- 
te, á quien igualmente que á V. S. reproduzco las seguridades de mi 
distinguida consideración. 



344 

Dios y libertad. Cuartel general en la hacienda de San Juan, á 
1? de octubre de 1832. — José Antonio Fació. — íár. oficial mayor en 
cargado de la secretaría de guerra. 

Periódico titulado "El Sol." Número 1,152, del 5 de octubre de 1832. 



Documento Núm. 5. 



Comunicación del Lie. D, Anastasio Zcrrcrro, á D. IVIanuel Góiuez 
Pedrazn, y contestación de éste sobre su regreso á la república. 



"Exmo. Sr, — La nación mexicana, representada por las honora- 
bles legislaturas de varios Estados, gobernadores, ayuntamientos y 
otras autoridades, al mismo tiempo que por numerosas masas de ciu- 
dadanos reunidos en diversos puntos, ha acordado llamar á V. E. á 
ocupar la silla presidencial, para cuyo destino fué legítimamente elec- 
to el año de 1828, y su señoría el general D. Antonio López de Sau- 
ta-Anna, en virtud de la autorización que al efecto ha recibido, nos 
ha comisionado cerca de la persona de V. E., según manifiestan las 
credenciales adjuntas, para hacerle entender el voto nacional, mani- 
festado en las notas oficiales de la legislatura y gobierno de Zacatecas, 
decreto expedido por la de Jalisco, actas de los ayuntamientos, im- 
presos y demás documentos que tenemos el honor de acompañarle. 

La lectura de ellos impondrá á V. E. de que la nación toda cla- 
ma por su vuelta, y de que su presencia en el país es el único medio 
de hacer cesar los males de la guerra civil, estableciéndose en su 
persona un gobierno á todas luces legitimo y constitucional, bajo cu 
yos auspicios se legalizarán también las elecciones que deben hacer- 
se de la persona que haya de ocupar la primera magistratura eu el 



345 

próximo período constitucional, así como de las que han de llenar los 
asientos en el congreso de la unión y en los de los Estados á quienes 
hoy toque su renovación. 

Hace tiempo que la nación dividida por dos facciones é impelida 
en direcciones opuestas, ha tenido que ceder al impulso de su torren- 
te, siendo víctima de las pasiones, de los caprichos é injusticias de 
cada una de ellas á su vez. Sacudiendo hoy el yugo de ambas, y se- 
parándose de las torcidas sendas por donde cada una de ellas preten- 
diera extraviarlas, ha entrado en el libre goce de sus derechos, vol- 
viendo al camino marcado por la constitución y las leyes, como el 
único que puede conducirla á su prosperidad y engrandecimiento, y 
el primer paso que da en tan recta vía, es legitimar su gobierno lla- 
mando al que la ley destina á ejercerlo, del injusto destierro que le 
impusiera la tiranía de una facción, que sólo por la fuerza de las ba- 
yonetas pudo adquirir y conservar el poder. 

La república mexicana al dar este paso, manifiesta de un modo 
evidente el buen juicio que hoy dirige sus resoluciones; rinde un ho 
menaje debido á la virtud perseguida, y presenta un ejemplo de jus. 
tificación que pocos originales tiene en la historia. V. E. no puede 
ser insensible á una declaración tan solemne de la voluntad de la na- 
ción que hoy ratifica los votos emitidos en su favor en 828; y cuan- 
do es indudable que su tranquilidad depende de V. E., nos persua- 
dimos de que no se negará á hacer este último ó importante servicio 
á nuestra cara patria, pasando con nosotros al puerto de Nueva Or- 
leaus, donde hemos dejado el bergantín de guerra nacional general 
¡Santa-Anna (á) Bello-Judío, que está á disposición de V. E., con 
el objeto de conducir con el decoro debido al primer magistrado de 
la república. 

Permítame V. E. en conclusión, darle los más sinceros parabie- 
nes, porque cada día se hace más acreedor á la confianza nacional, 
unir nuestros votos y humildes ruegos á los do la nación toda, por su 
inmediato regreso, y protestarle nuestra más distinguida considera- 
ción y respetuoso aprecio. 

Dios y libertad. Belford-Springs. Pensilvania, 21 de.septiembre 
de 1832. — Anastasio Zerecero. — Juan de Soto. — Exmo. Sr. presiden, 
te de los Estados Unidos Mexicanos, general D. Manuel G-ómez Pe- 
draza." i 

Tomo II.— 44 



346 



CONTESTACIÓN. 

"Ya S. E. el general Antonio López de Santa- Auna, por medio 
del C. Joaquín María del Castillo, me había invitado en julio ante- 
rior á trasladarme á la república y ocupar la primera magistratura 
para la que obtuve la mayoría de votos en 828, y después de haber 
meditado las circunstancias políticas de la nación y las mías parti- 
culares, me resolví á no aceptar el llamamiento que se me hacía, y 
en ese sentido fué concebida mi respuesta á las comunicaciones, en- 
tonces. Hoy por conducto de ustedes, insta de nuevo el mencionado 
general y apoya su instancia en el decreto de la honorable legislatu- 
ra de Zacatecas, en los pronunciamientos unísonos de los Estados 
de Jalisco, Sonora, Durango, Tabasco y Sinaloa; en la declaración de 
varios ayuntamientos y muchos lugares de San Luis, Querétaro y 
México; en la mayoría del ejército; y por último, en la probabilidad 
de la declaración sucesiva de las legislaturas restantes y demás au- 
toridades de la federación. Estos datos, el oficio de ustedes de hoy 
á que contesto, y las conferencias verbales que hemos tenido, no me 
dejan duda de que la voz pública me llama al seno de la patria, para 
cumplir y hacer cumplir los decretos augustos de la nación. 

Nada puede imaginarse más placentero para un ciudadano, que 
merecer la aceptación del pueblo a que pertenece ; pero esa ventura 
se vuelve inestimable cuando el que la logra ha sido víctima del in- 
fortunio y de la injusticia. En medio de la persecución jamás vaciló 
mi fe, porque la idea que tengo de la generosidad de mis compatrio- 
tas es noble y grande; pero cualesquiera que fueran mis esperauzas, 
nunca pude figurarme que la satisfacción fuera tan completa, tan 
extremada: la nueva deuda que he contraído hacia los mexicanos es 
inmensa, y como los sentimientos del corazón tienen tal límite que 
no es dado traspasar, de ahí es que aunque mi gratitud sea inexpli- 
cable, nunc,a será proporcionada al tamaño del honor que se me dis- 
pensa. 

Desgraciadamente al contraer nuevas obligaciones no adquiero 
nuevos medios de corresponderías, y tiemblo al considerar el grave 



347 

compromiso eu que me pone el destino: mucho se espera de mí, y 
como es imposible satisfacer las exageraciones de la imaginación, es 
muy factible que al probarse mi insuficiencia resulte el disgusto con- 
siguiente á la esperanza frustrada. Esta reflexión corrobora los mo- 
tivos que me determinaron á no aceptar la primera propuesta del 
general Santa-Anna, y me aflijo demasiado al pronunciar un sí irre- 
vocable. 

En todas las acciones de mi vida he proeurado seguir los dictá- 
menes de mi razón, y ésta no me persuade que mi presencia en la 
república baste á cortar la guerra civil y á restablecer el imperio de 
la ley; pero autoridades respetables me aseguran lo contrario, y yo 
debo someter mi juicio al voto ajeno; de otra manera mi conducta 
aparecería ridiculamente presuntuosa. Quizá el hado siniestro va 
á exponerme á perder la reputación que no me quitó el infortunio; 
pero eso importa poco si obedezco á la nación de que soy subdito. 
Piérdase todo; pero jamás se diga que un egoísmo criminal me hizo 
anteponer mi amor propio al bien de la patria. 

En tal virtud, partiremos sin la menor dilación para la Nueva 
Orleans, y pueden si gustan informar á S. E. el general Santa-Auna, 
de quedar cumplidos sus deseos, y satisfecho el objeto de la misión 
con que quiso honrar á ustedes; que en venir hasta aquí sufriendo 
las molestias de un camino penoso, con los riesgos de atravesar la 
atmósfera contagiada de la epidemia reinante, han dado una prueba 
de honor y de civismo. 

Dios y libertad. Manantiales de Belford en la Pensilvania, sep- 
tiembre 21 de 1832. — Manuel Gómez Pedraza. — Sres. Anastasio Ze- 
recero y Juan de Soto, ciudadanos mexicanos comisionados por el 
general Antonio López de Santa-Auna." 



348 



Documento Niim. 6. 



K lección de gobernador y teniente gobernador del ¡Estado de Zacateca*. 



Congreso del Estado. — Sesión del 20 de noviembre de 1832. — 
Presidencia del Sr. Márquez. — Comenzó por secreta, y abierta la pú- 
blica, el señor presidente dijo: que siendo hoy el día señalado por 
la constitución para elegir el gobernador y teniente gobernador del 
Estado, el honorable congreso había cumplido ya con lo prevenido 
en el artículo 100, reconociendo las ternas propuestas por los ayun* 
tamientos, y cuyo resultado era el siguiente: 

El Extno. Sr. D. Francisco García reunió 24 votos de los ayun- 
tamientos, 9 D. José María Bocanegra, l D. Manuel Garcés, 5 D. 
Domingo Velázquez, 1 D. Ignacio Gutiérrez de Velasco, 1 D. Ma- 
nuel González Cosío, 7 D. Pedro Ramírez, 3 D. Luis de la Rosa, 1 
1). Justo Corro, 1 D. Santiago Ruiz de Villegas, 2 el Dr. D.José M* 
Castillo, 2 D. Vicente Dozal, 1 D. Vicente Plores Alatorre, 4 D. Jo- 
sé M B Rojas. 1 D. Guadalupe García Rojas, 2 D. Antonio Eugenio 
de Gordoa, 2 D. Juan Vélez, 1 el Dr. D. Rafael Dionisio Riostra, 1 
1). Luis Gordoa, 1 D. Mariano del Castillo, 1 D. Francisco García 
Rojas, 2 D. Pedro López de Nava, 1 D. Tomás Pimentel, 1 D. José 
María Braeho y 1 D. Francisco Arrieta. 

En seguida manifestó el presidente que se iba á proceder al cum- 
plimiento de los artículos 101 y 102 de la misma constitución, que- 
dando excluidos para la votación, por no tener las calidades que la 
ley requiere, los Sres. D. Luis de la Rosa, D. Luis Gordoa D. José 
¡VI a Guzmán, D. Rafael Riestra, D. Francisco Flores Alatorre y D. 
Justo Corro. 

Se procedió a la elección de gobernador por escrutinio secreto y 
resultaron nombrados el Sr. D. Valentín Gómez Farías con 4 votos, 



349 

el Exmo. ¡Sr. D. Francisco García con 5 y el Sr. D. Mariano del Cas- 
tillo con 1. 

No habiendo reunido ninguno de los señores expresados la plu- 
ralidad absoluta de votos, se repitió la votación entre los señores 
García y Farías, y quedó electo el primero con 5 votos por 4 que 
reunió el Sr. Farías. 

Se procedió á la elección de teniente gobernador, y en el primer 
escrutinio obtuvo 5 votos el Sr. Farías, l el Sr. Castillo, 3 el Sr. Bo- 
cauegra y 1 el Sr. Dr. Castillo. 

No habiendo resultado elección, se repitió el escrutinio entre los 
Sres. Farías y Boeanegra, y quedó electo el primero por 7 votos, por 
2 que reunió el segundo. 

Se anunció por el señor secretario más antiguo que quedaba elec- 
to para gobernador dnl Estado por los dos años que permite la cons- 
titución en su artículo 101, el Kxmo. Sr. ü. Francisco García, y para 
teniente gobernador el Sr. diputado D. Valentín Gómez Farías. 

En cumplimiento del artículo 103 se acordó que se pasara al go- 
bierno el nombramiento que se acababa de hacer, y se levantó la se- 
sión. No asistió el Sr. Rosa por hallarse en comisión del gobierno. 

(Gaceta del gobierno supremo de Zacatecas del día 27 de noviembre de 1832.) 



Ternas propuestas por los ayuntamientos. 

1. — Zacatecas. 2. — Sombrerete. 

Del frente 28 

D. Francisco García. 24 D. Francisco García. 

„ Vicente Dozal 2 „ José M* Boeanegra 9 

„ José María Castillo 2 „ Manuel García * 1 

Al frente.... 28 A la vuelta . . . . 38 



350 



9. — Juchipila. 



Del frente. 
D. Francisco García. 
„ Valentín G. Farías. 
„ Luis de la Rosa 



10. — Ahualulco. 
D. Francisco García. 



11. — Jalpa. 

D. Justo Corro 

„ Santiago Villegas. 
,', Pedro Ramírez. 



3. — Aguascalientes. 

Do la vuelta. . . 38 
D. Francisco García. 
„ José M a Bocanegra. 
„ Valentín Gómez Farías . . 7 

4. — Chalchihuites. 

D. Francisco García. 

„ José M? Gozmán 4 „ José M a Bocanegra 

,, José M* Bocanegra. „ Valentín G. Farías. 

5. — Nieves. 

D. Francisco García. 
„ Valentín G. Farías. 
„ José M a Bocanegra. 

6. — Rincón de Romos. 

D. Domingo Velázquez 5 

„ Ignacio Gutiérrez Velasco. 1 
„ José M a Bocanegra. 

7. — Angeles. 

D. Francisco García. 
„ José M a Bocanegra. 
„ Pedro Ramírez 7 

8.— Pinos. 

D. Francisco García. 

„ Manuel G. Cosío 1 

„ Valentín G. Farías. 

Al frente 63 



63 



12.— Fi 



illo. 



D. Francisco García. 
„ José M a Guzmáu. 
„ D. José M a del Castillo. 

13.— Saín Alto. 

D. Francisco García. 
., José M a Boeauegra. 
„ Valentín Gómez Farías. 

14.— Calvillo. 

D. Francisco García. 
„ Francisco Flores Alatorre. 1 
„ Pedro Ramírez 

Al frente 68. 



351 

15. — Vetagrande. 21. — Tlaltenango. 

Del frente 69 Del frente 79 

D. Francisco García. D. José M? García Rojas. 

„ Vicente Dozal. „ Rafael Riestra 1 

„ Pedro Ramírez. „ Luis Gordoa 1 

16.— Villanueva. 22.— Tepechitlán. 

D. Francisco García. D. Francisco García, 

„ José 31" Guzmán. „ Valentín G. Farías. 

„ José M a García Rojas. 5 ,, Mariano del Castillo 1 

17. — Ríogrande. 23. — Nochistlán. 

D. Francisco García. D. Domingo Velázquez. 

„ José M* Bocanegra. ,, Francisco García Rojas.. 1 

„ Luis de la Rosa. „ Antonio Eftgenio Gordoa. 

18. — Guadalupe. 24. — Atolinga. 

D. Francisco García. D. Francisco García. 

„ Guadalupe G. Rojas 1 „ Pedro L. de Nava 2 

„ Antonio Eugenio Gordoa. 2 „ José M a García Rojas. 

19. — Monte-Escobedo. 25. — Tabasco. 

D- Francisco García. D. Tomás Pimentel 1 

„ José M* Guzmán. „ Pedro José L. de Nava. 

„ Juan Vélez 2 „ Domingo Velázquez. 

20. — Asientos. 26. — Tepetongo. 

D. Francisco García. D. Francisco García. 

„ Domingo Velázquez. „ José M" Bracho 1 

„ Pedro Ramírez. „ José M a G. Rojas. 

Al frente 79 A la vuelta .... 87 



27. — Jerez. 

De la vuelta. 
D. Francisco García. 
„ Juan Vélez 
„ Pedro Ramírez. 



28.— Valparaiso. 

D. Francisco García. 
„ Pedro Ramírez. 
„ Francisco Arriata. 



Al frente. 



352 

29. — San Cosme. 

87 Del frente 87 

D. Francisco García. 
„ Luis de la Rosa. 
„ Domingo \ r elázquez. 

Suman 87 

por personas y 29 por ayunta- 
mientos. 

Son ayuntamientos. . . . 29 

Multiplicados por 3 

1 — 

— Resultan 87 

87 — 



Ternas propuestos por los ayuntamientos del Estado 
para gobernador del mismo. 

Ayuntamiento*. Personan. 

( CC. Manuel González Cosío. 

Zacatecas < Lie. Santiago R. de Villegas. 

( Dr. José M a del Castillo. 

( CC Manuel González Cosío. 

Aguascalientes < Justo Corro. 

( Lie. Santiago R. de Villegas, 

( CC. Manuel González Cosío. 

Valparaiso < Marcos de Esparza. 

( Francisco Arrieta. 

( CC. Manuel González Cosío. 

Guadalupe < José Bejarano. 

( José María Romero. 



353 



Ayuntamientos. Personas. 

( CC. José M 1 ? Romero. 

Panuco < Lie. Domingo Velázquez. 

( Manuel del Riego. 

( CC. Manuel González Cosío. 

Vetagrande < Dr. José M a del Castillo. 

( Lie. Santiago R. de Villegas. 

( CC. Lie. José M a Boeanegra. 

Sombrerete < Manuel González Cosío. 

( Marcos de Esparza. 

( CJC. Manuel González Cosío. 

Fresnillo ) Lie. Santiago R. de Villegas. 

( José Antonio Ulloa. 

( CC. Manuel González Cosío. 

Asientos 2 Lie. Luis de la Rosa. 

( Tomás López y Pimentel. 

( CC. Manuel González Cosío. 

Jerez < Lie. Juan Francisco Veloz. 

( Lie. Domingo Velázquez. 

( CC, Lie. Juan Francisco Vélez. 

Tlaltenango < Guadalupe García Rojas. 

( Pedro José López de Nava. 

( CC. Lie. Santiago R. de Villegas. 

Tabasco < Vicente Dozal. 

( Felipe Nieto. 

( CC. Manuel González Cosío. 

Chalchihuites i>: < Antonio García. 

( Marcos de Esparza. 

( CC. Manuel González Cosío. 

Juchipila < Marcos de Esparza. 

( Antonio García. 

( CC. Manuel González Cosío. 

Pinos < Guadalupe García Rojas. 

( Antonio García. 

Tomo 11—45. 



354 



Ayuntamiento». Personas. 

( CC. Lie. Santiago R. de Villegas. 

Angeles < Manuel González Cosío. 

( Antonio García. 

( CC. Manuel González Cosío. 

Ahualulco < Marcos de Esparza. 

( Javier Barron. 

( CC. Lie. Santiago R. de Villegas. 

Villanueva < Guadalupe García Rojas. 

( Pedro José López de Nava. 

( CC. Lie. Ignacio Gutiérrez de Velasco. 

Rincón de Romos < Pedro García Rojas. 

( Juan de Dios Belauuzarán. 

( CC. Lie. José M a Boeanegra. 

Ríogrande. - - < Manuel González Cosío. 

( Antonio García. 

í CC Lie. Juan Francisco Vélez. 

Tepetongo < Lie. José M a Bracho. 

( Antonio Eugenio Gordoa. 

( CC. Lie. Luis de la Rosa. 

Tepechitlán < Dr. José M a del Castillo. 

( Lie. Santiago R. de Villegas. 

( CC. Antonio García. 

Nieves < Marcos de Esparza. 

( Manuel González Cosío. 

( CC. Lie. Santiago R. de Villegas. 

Villa de Calvillo < Lie. Teodosio Lares. 

( Pedro Joüé López de Nava. 

( CC Manuel González Cosío. 

Atolinga < Antonio Eugenio de Gordoa. 

( Lie. José M a de la Campa. 

( CC. Manuel González Cosío. 

Sain-Alto < Antonio García. 

( Lie. Juan Francisco Vélez. 



355 



Ayuntamiento*. 



Personas, 



( CC. Manuel González Cosío. 

San Cosme < Marcos de Esparza. 

( Lie. Domingo Velázquez. 

( CC. Manuel González Cosío. 

Villa de Escobedo < Antonio González. 

( Vicente Barragán. 

( CC. Manuel González Cosío. 

Nochistlán < Marcos de Esparza. 

( Antonio García. 

SCC. Manuel González Cosío. 
Marcos de Esparza. 
Antonio García. 



Documento Núm. 7. 



Entrevista para acordar las medidas de paz, celebrada en el pnnto de Tix- 
tla, entre los señores generales D. Nicolás Itniro y D. Juan Airares. 



Las circunstancias que circundan y afligen á la república, y el 
porvenir amargo que la amenaza por la división que la devora, pro- 
vocó una entrevista que tuvieron en el día de hoy el señor general 
en jefe D. Nicolás Bravo y el señor coronel D. Juan Alvarez en los 
suburbios de Tixtla; después de hallarse avistadas las fuerzas de uno 
y otro jefe desde el 13 del actual, y convinieron solemnemente en 
obsequio de la paz y de que no se derrame sangre mexicana, en los 
artículos siguientes: 

Artículo I o Siendo el ahinco y único objeto de ambos jefes, ve- 
lar por los verdaderos intereses nacionales bajo la forma democrá- 



356 

tica, popular, federal, y considerando que la continuación de la gue- 
rra civil en el Sur los perjudica, desisten de ella en obsequio común 
de los pueblos. 

2? En tal virtud, el Sur sostendrá á todo trance los verdaderos 
intereses nacionales, estando por éstos y por las personas. 

3? Se comprometen ambos jefes ala unión perpetua de sus fuer- 
zas y las del Sur en general, comprendiéndose las del señor gene- 
ral D. Isidro Montesd.eoca, á quien se le dirigirán documentos ori- 
ginales del convenio, por dos oficiales, uno de cada campo para las 
instrucciones convenientes. 

4? Se corre un velo á todo lo pasado': á nadie se perseguirá por 
opiniones políticas, y por todas partes se reintegrarán á sus respec- 
tivos dueños las propiedades que se hayan embargado ó detenido. 

5? Uno y otro jefe se obligan á poner inmediatamente en liber- 
tad á los individuos que estén presos por las referidas opiniones po- 
líticas. 

6? Ambos jefes levantarán su campo en un mismo día, ocuparán 
sus respectivas comandancias, y las fuerzas que los hayan posterior- 
mente acompañado, serán libres para quedar en sus respectivos pue- 
blos ó disponer de sus personas. 

I o . El comercio seguirá su libre curso que hasta aquí se había 
interrumpido, y ambos jefes responderán de la seguridad de los ca- 
minos, sin que haya pretexto que los ponga á cubierto de la más li- 
gera falta. 

8? Ni uno ni otro jefe podrá separarse de la liga y fraternidad á 
que se sujete el Sur, sin que antes se persuadan mutuamente de los 
poderosos motivos que los obliguen á contrariarla, por medio de una 
entrevista. 

9? El Sr. Alvarez se compromete á no reconocer otro jefe en el 
Sur que al Sr. general D. Nicolás Bravo, y cooperará por los medios 
posibles á que lo reconozca igualmente el Sr. general D. Isidro Mon- 
tesdeoca. 

10. Se transmitirá este convenio á las autoridades y personas que 
convenga, para su inteligencia y cumplimiento en la parte que les 
corresponda, librándose las órdenes conducentes para hacer cesar 
la guerra en todos los puntos del Sur. 

Guerrero, diciembre 18 de 1832. — Nicolás Bravo. — Juan Alvarez. 



357 



Documento Niim. 8. 



Discurso pronunciado por el O. LTlauuel Gómez Pedraza al tomar 
posesión de la presidencia de los (Estados Uuidos mexicanos. 



Entre los'sucesos felices de la vida, ninguno proporciona al hom- 
bre goces más puros que el regreso á la patina, después de un largo 
y penoso destierro. La tierra natal, la vista de los amigos, de los pa- 
rientes, de los conciudadanos; los dulces recuerdos de la infancia, 
la presencia súbita de objetos halagüeños, la memoria de aconteci- 
mientos plausibles, y la alegría que produce el recobro de los víncu- 
los de amistad, sangre y paisanaje, vivifican eL corazón, lo arrebatan, 
lo enajenan y lo inundan, por decirlo así, de una fruición de gloria. 

Pero, ¡ qué pronto se acibaran ó se disipan las felicidades de la 
tierra! Yo he retornado al seno de mi patria; estoy ya en los brazos 
de mis amigos y compatricios; mas extiendo la vista por nuestro 
vasto continente, y sólo veo las huellas sangrientas, los funestos ves- 
tigios de una guerra fratricida que en un trienio nos ha arrebatado 
multitud de ciudadanos, tesoro el más precioso de una nación. La 
sombra funesta del duque de Alva, parece que vaga entre nosotros, 
como en los Países-Bajos, pidiendo veinte mil víctimas que sacrifi- 
car. ¿A quién no desazona, abate y extremece un espectáculo tan 
lúgubre y sangriento? 

Cesaron en el ¡Sur las calamidades de la guerra con el sacrificio 
de tina víctima ilustre, de un ciudadano sostenedor de la independencia 
desde las primeras reacciones, y guardián perpetúo de la libertad: él con- 
servó en los desiertos la chispa patriótica que en 821 inflamó el corazón de 
Iffs mexicanos, ¿y ese hombre fué condenado á una muerte ignominiosa por 
un ministerio terrorista y cruel! Ese suceso sirvió como de señal de 
alarma á todos los libres, y los derechos ofendidos del hombre y del 
ciudadano fueron reclamados por la valiente guarnición de la heroi- 



358 

ca Veracruz, Ella pidió la remoción de los ministros; ella, para de- 
fender y asegurar el sistema constitucional, representó con viveza 
las demasías del poder; ella interpuso la mediación respetable del 
soldado del pueblo, del ilustre Santa- Anna, y ese genio singular, tomando 
á su cargo el arbitraje augusto de la humanidad, en su sacro nombre pide 
la variación de los ministros; pero este proceder prudente y justo se 
considera como crimen de Estado; las cámaras se oponen á que el 
general Bustamante siga los consejos de su razón ; se desoyeu los 
clamores de la naturaleza oprimida, y se levanta contra ella el san- 
griento estandarte de la guerra, se dispara el cañón y se lanza con- 
tra los inocentes el exterminio y la muerte. Olvidaba sin duda el 
ministerio que la denegación de la justicia, y aun las afectadas di- 
laciones para obsequiarla, disculpan la cólera de un pueblo: y que 
la opresión grave y manifiesta, justifica su levantamiento. 

La guerra desde entonces ha sido justa por parte de los libres, 
empeñados solamente en salvar su independencia, sus garantías y 
sus leyes fundamentales: sin embargo, el ministerio los trató como 
traidores y rebeldes; violó los principios reconocidos por todos los 
pueblos civilizados; llenó las cárceles de ciudadanos; sembró el te- 
rror en las poblaciones, é inundó de sangre los campos. Pero los pro- 
nunciados redoblan su cólera y su energía; el sentimiento se gene- 
raliza; la revolución justa y razonable en sus motivos, toma un nuevo 
carácter de nacionalidad, y se hace por último constitucional, pro- 
clamándome el ejército pronunciado, y los Estados sobei*anos del 
interior, presidente de la república, conforme á la voluntad nacional 
manifestada en la mayoría absoluta de once legislaturas, que espon- 
tánea y libremente sufragaron á mi favor: mas como si en este paso 
se hubiera cometido un nuevo crimen, el ministerio y las cámaras 
atizan el voraz incendio, aumentan las fuerzas militares, multiplican 
las expediciones, hacen la guerra á los Estados soberanos y á la mis- 
ma nación que ha explicado categórica y solemnemente su voluntad. 

El gobierno de México, acobardado después, con las victorias su- 
cesivas que reportara el libertador en los campos del Palmar, y en la 
toma de esta ciudad, propone negociaciones de paz, y envía en co- 
misión á los ciudadanos Lemus y C'astrillón: el general Santa-Anna 
escucha, desea la paz, se decide, y nombra en comisión á los ciuda- 
danos liamos Arizpe, González Ángulo y Vizcaíno: éstos tienen en 



359 

México largas discusiones con el gobierno, y nada adelantan, sin em- 
bargo de haber apurado las cuestiones hasta el último término. El 
ejecutivo, siguiendo su plan de afectadas dilaciones, mientras llega- 
ba en su auxilio el general Bustamante, dirige en última comisión 
á los íSres. Molinos del Campo, Quintero y Mora, autorizados plena- 
mente para ajustar los tratados. El libertador los recibe en una jun- 
ta de notables, á que concurrieron también las autoridades de esta 
capital, y sus anteriores enviados; se entra en seria y detenida dis- 
cusión, y por último, se conviene y determina con los comisionados 
del gobierno lo que ellos mismos propusieron, á saber: la no admi- 
sión de la renuncia á la presidencia que hice en diciembre de 1828, 
y mi consiguiente llamamiento: se da cuenta á las cámaras para su 
aprobación, y ellas, obrando como por un plan meditado, nada exa- 
minan, nada discuten, y en un sólo día todo lo desechan; suspenden 
sus sesiones y se niegan á toda conciliación y acomodamiento razo- 
nable, llevando adelanto la guerra de una fracción de la sociedad con- 
tra el pueblo soberano, de quien se han vuelto enemigos obstinados. 
Cerrados así los caminos felices de la paz, la cosa pública debía 
decidirse por el filo de la espada; el numeroso ejército de los libres, 
deseando economizar la sangre, creía reportar el triunfo por la sola 
impresión moral; pero entretanto se aproximaban una á otra las fuer- 
zas beligerantes, y la nación aguardaba el éxito, que parecía cifrado 
en una sola batalla decisiva. En tal estado de cosas, piso las playas 
de Veracruz, y desde aquel momento me ocupo de la paz; manifies- 
to á mis paisanos y al Sr. Múzquiz las fuertes razones que reiterada- 
mente se me expusieron para obligarme á venir; mi decisión, mis mi- 
ras, mis deseos : invito á los mexicanos pensadores á que me auxilien 
en la empresa; procuro inútilmente, por la interceptación de los ca- 
minos, relacionarme con las legislaturas y supremos magistrados del 
interior de la república; me dirijo á todos; pido consejo; hago de mi 
fe política la profesión más clásica; pulso la obstinación y capricho 
de algunos; pero esfuerzo la razón para convencerlos: nada me re- 
trae, nada me arredra, ningún tiempo estimo por perdido en llamar 
á los hombres á los principios: el doble objeto de mi misión ha sido 
la paz, y ésta no es cara á ningún precio. Hombres cuyo elemento 
es la discordia, 1 y cuyos corazones arden en deseos de venganza: 
1 Se habla á la facción de México. 



360 

impugnad mi conducta, puesto que sois libres para hacerlo: pero sa- 
bed que la filosofía me defiende de vuestras invectivas, y que si logro 
completar la obra comenzada, mi nombre pasará á la posteridad, y 
pasará sin mancha. 

Anuncio al libertador desde Veracruz mi venida á esta ciudad 
memorable; resuelve api'oximarse á ella con su ejército; el del ene- 
migo le sigue en su marcha; sucede entre ambos un fuerte encuen- 
tro; la sangre corre á torrentes; la heroica Puebla resiste un ataque 
por tres días de continuado fuego; en el mismo teatro me toca ser 
testigo de escenas sangrientas y horrorosas, representadas por hijos 
de una misma patria, idénticos en intereses, en costumbres, en idio- 
ma, en religión: la humanidad gime bajo el azote de las pasiones; 
la civilización huye de nosotros asustada de los estragos que causa la 
discordia; la población se disminuye; la agricultura es abandonada; 
el comercio y la industria se paralizan, y sobre todo, la educación de 
la juventud se corrompe, pervirtiéndose la moral pública, sin la cual 
ningún pueblo puede ser dichoso. 

A vista de tan deplorable cuadro, la sensibilidad recobra sus de- 
rechos. Hagamos justicia á la naturaleza, haciéndola igualmente á 
la verdad. El Exmo. Sr. general Luis de Cortázar, ciudadano reco- 
mendable y poseído de las virtudes que honran al género humano, 
solicitó una entrevista á que me prestó gustoso, manifestó su deci- 
sión por la paz, y el general libertador, que ha dado reiterados tes- 
timonios públicos de desearla sinceramente, se adunó conmigo en 
sentimientos. Entramos, pues, en conversaciones con varios jefes del 
ejército de S. E. el general Bustámante, y movidos todos por un es- 
píritu patriótico, convencidos de que el ministerio y la mayoría de 
las cámaras, habían querido convertirlos en tiranos de su patria, sa- 
crificándolos á miras personales, se deciden á fraternizar con sus 
compañeros de armas, y á reconocerme como presidente constitucio- 
nal, conviniendo por último en el armisticio firmado á 9 del presente 
mes, en el cuartel general, en el Puente de México. 

Bl proyecto de pacificación presentado al ejército del general Bus- 
támante, por el Sr. Santa- Anua y por mí, se ha dado al público, y 
cualquiera que atentamente lo haya leído, confesará que sus bases 
son la buena fe y la justicia; el respeto á la soberanía nacional en su 
misma esencia y origen; y el deseo de una justa libertad en los au- 



361 

gustos aotos electorales: aquellos jefes y oficiales se penetraron de 
luego á luego de la conveniencia del proyecto; y en efecto, ¿quién 
uo desea el término de una guerra civil, siempre desastrosa? ¿Qué 
mexicano no conoce el confuso laberinto, y la discusión irritante é 
inútil á que conduciría el examen de los actos electorales del preté- 
rito lustro! 

Sin embargo de estas consideraciones poderosas, los generales, 
jefes y oficiales de la referida división quisieron antes de determi- 
narse, tributar á las cámaras y al gobierno un nuevo homenaje de 
respeto y subordinación, y remitieron el proyecto en cuestión, á Mé- 
xico, con el fin de que los poderes existentes en aquella capital se 
ocupasen de él; pero poseidos aquellos hombres de un vértigo funes- 
to, sin meditar en la angustiada situación de la república, reprobaron 
pl proyecto, calificándolo de inconstitucional: ese decreto equivalía 
á declarar irremediables nuestros males, y á condenar á la nación á 
una muerte lenta é infalible: entonces los militares que acaudilla el 
general Bustamante cortaron denonadamente el nudo gordiano, de- 
cidiéndose por la santa causa de la libertad, y dando á la patria un 
día de gloria. En ese proceder verán los pueblos cultos de la Euro- 
pa, qne nuestros soldados son filósofos, y que bajo del morrión y la 
coraza se ocultan almas pensadoras, que escuchando la voz de una 
inmensa mayoría, los preceptos y voluntad de un pueblo soberano, 
se han pronunciado por sus sagrados derechos y por su libertad. En 
esa noble resolución se palpa el civismo más puro, y la circunspec- 
ción y mesura con que hasta el extremo se ha conducido aquella por- 
ción recomendable del ejército. 

El artículo 3 o del proyecto que habla de la renovación total de 
los funcionarios elegibles por el pueblo, ha alarmado á algunos hom- 
bres que están en posición de disponer de esos destinos como de un 
patrimonio; ellos temen perder la presa en las nuevas elecciones, y 
de ahí deriva el empeño de combatir un plan que no halaga sus in- 
tereses; pero precisamente ese artículo es el más importante del prD- 
yecto, y sin él la revolución no habría producido otro resultado que 
la muerte de los ilustres defensores de la libertad. Al recobrar los 
pueblos los derechos imprescriptibles que les habían usurpado, justo 
es que entren en posesión de su soberanía, eligiendo libre y espon- 
táneamente á sus mandatarios. Encendida la guerra, irritados los 

Tomo II.— 46 



362 

partidos y exaltadas las pasiones, ha sido imposible que la calma, la 
prudencia y el juicio, tan necesarios para el acierto, pudieran presi- 
dir las elecciones populares. Los pueblos, conforme nuestro sistema 
feliz, deben ejercer estos actos en plena libertad. Hombres elegidos 
con madurez, escogidos por el buen sentido del pueblo libre, y es- 
carmentados del ciego furor de los partidos que nos han precipitado 
á la vez, serán sin duda los que hagan la felicidad de la nación. 

Un congreso formado de tales hombres salvará á la república del 
naufragio que la ha amenazado: los enemigos implacables del siste- 
ma conocen esta verdad, y hoy que son impotentes para resistir al 
torrente impetuoso de la opinión, maquinan pérfidamente para frus- 
trar el glorioso resultado de nuestros afanes. 

Ciudadanos que me escucháis; generales, jefes y oficiales del ejér- 
cito que habéis prodigado vuestras vidas en el campo del honor; go- 
bernadores de los Estados, legisladores de los pueblos, mexicanos 
todos: sabed que se forma un plan liberticida para envolver á la na- 
ción dentro de breve en el caos espantoso de la anarquía. Ese plan 
se reduce á indisponer entre sí á los amigos de la libertad, y á impe- 
dir las elecciones prevenidas en el articulo 3 o del plan de pacifica- 
ción, para dejar al gobierno aislado, y á la federación sin la asam- 
blea legislativa que regularice la marcha constitucional desde I o de 
abril en adelante. Yo desde el alto y peligroso puesto á que hoy me 
ha elevado el destino, levanto mi voz como guardiáu de las liberta- 
des patrias, y os anuncio las maquinaciones de nuestros enemigos: 
aun es tiempo de eludirlas identificando nuestras opiniones y procu- 
rando caminar acordes y unidos hacia un mismo fin: ese fin queda 
indicado en el plan de pacificación, que circula ya por todos los Es- 
tados; un extravío de opinión nos perdería sin remedio, y yo al anun- 
ciaros la calamidad que nos prepara la perfidia, cumplo con la más 
sagrada de mis obligaciones. 

Esos maquinadores de que es hablo, son aquellos que desprecian 
los derechos y clamores de un pueblo rey; los que le abaten y com- 
primen; los que han violado la constitución y conculcado las leyes, 
y los que querrían hacer nadar por un siglo á los restos de sus her- 
manos en el mar de sangre de una anarquía sin término: pocos son 
ciertamente, aunque bárbaros y tenaces; pero conocidos del pueblo, y con- 
tra ellos se hará únicamente la guerra, y sobre sus cabezas, si no se humi- 



363 

lian á la voluntad soberana de la nación, descargará la justicia su brazo 
inexorable. 

Para dirigir la marcha de uu gran pueblo, he sido llamado del 
destierro: y si entonces hubiera escuchado solamente los dictámenes 
de mi razón, nunca me habría prestado á encargarme de la supre 
ma magistratura de que acabo de tomar posesión ; pero convencido 
de que la nación me imponía sus órdenes soberanas, fué preciso obe" 
decer, y obedecer sin réplica. Desde este momento os presido, mexi" 
canos, y ese tremendo, aunque augusto encargo, durará por tres me- 
ses; en ellos seré el blanco del ciego furor de las pasiones-; tendré que 
luchar contra enemigos astutos é implacables; pero siendo mi divisa 
la concordia y la paz, no desmayaré en el noble designio de reconci- 
liar á todos: he aquí mi misión y mi principal objeto, que no puede 
envolver, en medio de los azares, de los compromisos y de los peli- 
gros, ninguna mira personal: hasta hoy el generoso carácter de mis 
paisanos ha favorecido mis esfuerzos: pero nunca más que ahora me 
es necesaria la eficaz cooperación de todos los patriotas en tan glo- 
rioso empeño, contraido puramente á salvar las libertades patrias, á 
hacer respetar la soberanía de los Estados, á engrandecer la federa- 
ción mexicana, á afianzar la independencia nacional, y á consolidar 
la paz de una manera perdurable. 

Puebla, diciembre 26 de 1832. — Manuel Gómez Pedraza. 

(Se halla en los números 10 y 11 de los días 7 y 8 de enero da 1833, del periódico 
titulado "El Fénix de la Libertad.") 



364 



Documento Niim. 9. 



Convenio del Puente de México. 

Ejército federal. — División del interior. — Reunidos en un punto 
intermedio entre el Puente de México y el cerro de San Juan, inme- 
diaciones de la ciudad de Puebla, los señores general D. Juan Pablo 
Anaya y coronel D. José María Jarero, comisionados por parte de 
S. E. el general en jefe D. Antonio López de Santa -Auna, y los se- 
ñores generales D. Antonio (iaona y D. Mariano Arista, por parte 
de ¡3. E. el general en jefe D. Anastasio Bustamaute, para acordar 
un armisticio que debe existir entre ambas fuerzas mientras resuelve 
el gobierno federal : suficientemente autorizados al efecto, y después 
de haber canjeado sus respectivos poderes hallados en debida for- 
ma, han convenido en los artículos siguientes: 

1? Se suspende el uso de las armas y toda suerte de hostilidades 
entre todas las fuerzas existentes en la república mexicana que obe 
deceu á los Exmos. Sres. generales D. Antonio López de Santa- 
Auna y D. Anastasio Bustamaute, hasta la resolución de las cama 
ras de la Unión y gobierno general, sobre el proyecto de paz que el 
Exmo. Sr. general Bustamaute remite á aquellas autoridades, y que 
fué propuesto á S. E. por los Exmos. señores generales Pedraza y 
Sauta-Anna. 

2? Las fuerzas del ejército que manila el Exmo. Sr general Bus- 
tamaute, pasarán á ocupar la ciudad de Huejotzingo, y podrán ex- 
tenderse, si no bastare el recinto del pueblo á darles alojamiento 
hacia las haciendas y pueblos inmediatos, menos por el lado de San 
Martín Texmelucau, cuyo pueblo y camino de la capital deberán que- 
dar neutrales. 

3? Ambas fuerzas podrán usar de las escoltas necesarias para 
proporcionai'se víveres y demás recursos indispensables á un ejército. 

4 o Las fuerzas que estén en marcha por ambas partes la suspen- 



derán en el punto donde las encuentre este convenio, que irá acom- 
pañado de la orden del jefe respectivo, por extraordinario. 

5 o No están comprendidos en el artículo auterior, mil hombres 
de infantería procedentes de Yucatán, que de un momento á otro 
deberán llegar á la plaza de Veracruz; y esas fuerzas, por no expo- 
nerlas á la influencia de aquel clima malsano, se trasladarán á las vi - 
Has de Córdoba, Orizaba y pueblo de Coscomatepec. 

6? Aun cuaudo el gobierno y las cámaras de la Unión reprueben 
el proyecto de paz de que habla el artículo 1?, no por eso se rompe- 
rán las hostilidades; y antes bien, entonces lo tomará en considera- 
ción el ejército de S. E. el general Bustamante. 

7 o La división del general Bustamante emprenderá su marcha 
en cumplimiento del artículo 2", por el Puente de Cholula, y preven- 
tivamente se convendrá en las disposiciones conducentes al efecto. 
8 o La división mandada por S. E. el general ¡Santa-Anna, ocu- 
pará la ciudad de Puebla luego que la de S. E. el general Bustaman- 
te desaloje las posiciones que ocupa. 

9 o y último. Los Exmos. Sres. Santa-Anna y Bustamante, gene- 
rales en jefe de todas las fuerzas beligerantes de la república, y los 
generales, jefes y oficiales pertenecientes á las tropas que existen 
en este momento en la ciudad de Puebla, sus suburbios y egidos, se 
comprometen bajo su palabra de honor á hacer cumplir y observar 
religiosamente todos y cada uno de los artículos anteriores compren- 
didos en este armisticio. Y lo firmaron los señores comisionados re- 
feridos, en el campo, á los once días del mes de diciembre de mil 
ochocientos treinta y dos. — Juan Pablo de Anaya. — Antonio Gaona. 
— Mariano Arista. — José María Jarero. 

Cuartel general en el Puente de México, Diciembre once de mil 
ochocientos treinta y dos. — Apruebo el anterior convenio. — Antonio 
López de Santa-Anna. — Aprobado. — Anastasio Bustamante. 

Es copia. Garira*de México en Puebla, diciembre 11 de 1832. — 
Juan Nepomuceno Pérez, secretario interino. 



366 



Documento Núm. 10. 



Plan de /,nnililíi. 

Reunidos en la hacienda de Zavaleta los señores generales D. 
Antonio Graona, D. Mariano Arista, y coronel D. Lino Alcorta, co- 
misionados por parte del Exmo. Sr. general en jefe D. Anastasio 
Bustamante; y los señores generales D. Juan Pablo Anaya, D. Ga- 
briel Valencia y D. Ignacio Basadre, por parte de los Exmos. ¡Sres. 
presidente de los Estados Unidos Mexicanos, D. Manuel Gómez Pe- 
draza y general en jefe D. Antonio López de Santa-Anna, para acor- 
dar lo conveniente acerca del proyecto propuesto por los dos últimos 
generales mencionados, el día 9 del presente mes, al Esmo. Sr. ge- 
neral D. Anastasio Bustamante, y á los generales, jnfes y oficiales 
de la división de su mando, vistos y canjeados sus respectivos po- 
deres, hallados en debida forma, y después de haber leído el decreto 
del congreso general del 8 del corriente mes, que ni aprueba ni apro- 
bará el contenido del referido proyecto; y en cumplimiento del ar- 
tículo 6 o del armisticio celebrado en 11 del presente, entre las divi- 
siones beligerantes, y usando de la facultad de modificar, reformar, 
añadir ó quitar lo que juzgasen conveniente y útil al bien público, 
han convenido en virtud de los plenos poderes con que se hallan 
investidos y de mutuo consentimiento, en los artículos siguientes: 

Artículo I o El ejército protesta, en prueba de buena fe, sostener 
en toda su integridad y pureza, el sistema republicano representati- 
vo- popular federal, consignado en la acta constitutiva, constitución 
federal y particulares de los Estados. 

2 o Quedan cubiertos para siempre con el manto soberauo de la 
patria, todos los actos de elección popular, dirigidos á nombrar re 
presentantes para el congreso general y legislaturas de los Estados 



367 

ocurridos en la federación mexicana desde el I o de septiembre de 
1828 hasta el día de la publicación de este plan: y en consecuencia 
no se tratará más de su legitimidad ó ilegitimidad. 

3 o Los gobernadores de los Estados y jefes políticos de los terri- 
torios que funcionan en este día. quedan autorizados para adoptar 
cuantas providencias crean conducentes, á fin de que los pueblos de 
sus respectivas demarcaciones, en uso de su soberanía y para nacio- 
nalizar indudablemente al gobierno, procedan á todos los actos elec- 
torales necesarios á verificar en su totalidad una nueva elección de re- 
presentantes en sus legislaturas, diputaciones de territorio y congre- 
so general; arreglándose en cuanto sea posible, á lo que prescriben 
la constitución federal, constituciones particulares y leyes de los Es- 
tados que están en vigor hasta la fecha de este plan, entendiéndose 
que por solo esta vez elegirán en su totalidad el número de repre- 
sentantes, por deberse hacer una renovación general para que la na- 
ción vuelva incuestionablemente al régimen federal, siguiéndose en 
adelante lo dispuesto para casos ordinarios. 

4 o Todas las legislaturas deberán estar instaladas y en sesiones 
abiertas para el 15 de febrero de 1833, ó antes si se pudiere, y todas 
y cada una procederán el día I o de marzo siguiente á elegir por esta 
vez dos senadores, y dos personas para presidente y vicepresidente, 
mandando las actas de la elección de estas dos personas á la secre- 
taría de relaciones, y dando sus credenciales á los senadores nom- 
brados para que éstos y los diputados estén en la capital de la fede- 
ración el día 20 de marzo. 

5 o El 25 del mismo mes se instalarán las cámaras de la Unión; 
el 26 se reunirán ambas para abrir los pliegos de las actas de la elec- 
ción de presidente y vicepresidente, y se procederá en lo demás con 
arreglo á la constitución federal, de modo que la elección quede ca- 
lificada y publicada el 30 de marzo á lo más tarde. 

6? El ciudadano Manuel Gómez Pedraza, será reconocido presi- 
dente legítimo de la república hasta el I o de abril, en cuyo día deben 
terminar las funciones del supremo magistrado de la nación, confor- 
me á la ley fundamental. 

7? Como podrá suceder que á la fecha de este plan haya algunos 
Estados en los que se encuentren dos gobernadores á la vez, las atri- 
buciones que el artículo o° concede á esos funcionarios, deberán ejer- 



368 

cerse por el magistrado reconocido por la mayoría de los pueblos del 
Estado que preside. 

8° Se harán por el órgano legal á la futura representación nacio- 
nal, luego que abra sus sesiones, las iniciativas siguientes: I a Que 
el congreso general sancione con su respetable autoridad este plan, 
aprobando la necesidad y conveniencia de las medidas extraordina- 
rias que se han adoptado para salvar á la nación de la crisis peligro- 
sa en que se encuentra, para legitimar las autoridades de elección 
popular, y para regularizar constitucionalmente al gobierno general 
en el cuatrienio venidero. 2 a Una amnistía ú olvido de todo cuanto 
ha ocurrido desde el 1? de septiembre de 1828 hasta el presente día: 
por esa amnistía, todos los que han adoptado este plan ó lo adopta- 
ren dentro del plazo que señalará uno de los artículos siguientes, 
quedarán en sus derechos legales que hoy obtengan; y por ningún 
caso ni acontecimiento de esos años podrán ser perjudicados eu los 
que obtenían antes de ser publicado este plan, y mientras se concede 
esa amnistía, aquellos á que se refiere este artículo conservarán la 
posición en que se hallan en el día, sin la menor innovación. 3* Las 
que el gobierno juzgue convenientes á fin de que el ejército sea reem- 
plazado en ley orgánica decretada, y sus necesidades prevenidas, y 
cuanto sea conducente á que la fuerza armada concurra á asegurar 
la independencia, á afianzar la libertad y á hacer observar religio- 
samente el régimen establecido. 4 a La renovación de los decretos 
de 12 de octubre de este año sobre facultades extraordinarias: el de 
27 de septiembre de 23 sobre conspiradores, sometidos á la jurisdic- 
ción militar, y el de 14 de abril de 24 acerca de oficiales desertores. 

9? Se sujetan á la aprobación de la autoridad competente los em- 
pleos y grados dados por los Exrnos. señores generales en jefe de 
ambas fuerzas beligerantes. 

10° Entretanto se otorga la amnistía de que habla la parte se- 
g\inda del artículo 8?, nadie será molestado por los servicios presta- 
dos y opiniones manifestadas durante la revolución. 

11? Todos los individuos del ejército y empleados de la federa- 
ción adoptarán el presente plan de paz; cualquiera contravención se 
tendrá por atentatoria al bien común de la nación; y los oficiales ge- 
nerales y particulares, con sueldo del erario público, que á los cual 
tro días después de aproximadas á la distancia de seis leguas de- 



369 

punto de su residencia, las fuerzas que lo sostienen, no se reunieren 
á ellas, quedarán privados de sus empleos conforme á.la excepción 
que se hizo de ellos en el artículo 8 o 

12? Los retirados, jubilados y pensionistas que no debe conside- 
rárseles en actitud de poderlo efectuar por haber cerrado su carrera, 
serán diguos de igual pena si después de pasados los cuatro días con- 
tinúan prestando servicios de cualquiera clase al gobierno existente 
en México. 

13? S. E. el presidente y los Exmos. señores generales en jefe de 
ambas fuerzas, circularán el presente plan á todas las autoridades 
así civiles como militai'es para su exacto cumplimiento. 

Y para constancia, los generales y el coronel mencionados arriba 
firmaron dos ejemplares de este convenio, y los remitieron á los res- 
pectivos generales en jefe de ambas divisiones para su ratificación. 

Hacienda de Zavaleta, diciembre 23 de 1832. — Antonio Gaona. — 
Mariano Arista. — Lino Atcorta. - Juan Pablo de Anaya. — Gabriel Va- 
lencia. — José Ignacio de Basadre. 

Siguen las ratificaciones suscritas por los generales en jefe res- 
pectivos y por todos los generales, jefes y oficiales de ambos ejér- 
citos. 



Tomo II.— 47. 



NOVENO PERÍODO ADMINISTRATIVO 



TÍTULO NOVENO. 



El general D. Manuel Gómez Pedraza, como presidente constitucional 
desde 24 de diciembre de 1832 hasta 1? de abril de 1833. 



CAPÍTULO I. 



El nuevo gobierno de Zavalcta y algunas ocurrencias públicas. 

Se verificó la entrada solemne y casi triunfal del presi- 
dente ü. Manuel Gómez Pedraza, el día 3 de enero en la 
capital, acompañado del caudillo del ejército libertador D. 
Antonio López de Santa-Auna: recibieron ambos las mani- 
festaciones y felicitaciones más expresivas y lisonjeras y del 
modo con que se tributan siempre al vencedor. 

Se procuró organizar luego la administración gubernati- 
va, y en consecuencia, se nombró el ministerio siguiente: 



372 

Para relaciones, D. Bernardo González Ángulo: para jus- 
ticia y negocios eclesiásticos, D. Miguel Ramos Arizpe: para 
hacienda, D. Valentín Gómez Parías, y para guerra, D. José 
Joaquín Herrera. Y como se había convocado por disposi- 
ción formal del presidente un consejo compuesto de comi- 
sionados por cada uno de los Estados que supliese al que la 
constitución establecía como de gobierno, y que no podía 
reunirse, así como en realidad tampoco podía hacerlo el su- 
pletorio hasta pasado algún tiempo, se llamó interinamente 
á una junta bajo el nombre de consejo privado, compuesta 
dicba junta de dos individuos naturales de cada Estado; con 
el doble fin de que residiendo en México, auxiliaran inmedia- 
tamente con sus luces al ejecutivo en la difícil marcha «pie 
emprendía, y cuidaran al mismo tiempo de la existencia del 
buen orden y bien general del país, no menos que de con- 
sultar en los casos graves que desde luego deberían presen- 
tarse. 

Y en efecto, ocurrió que el artículo 3? del plan de Zava- 
leta fué el primer objeto y materia de muy detenidas discu- 
siones y de esforzados debates. Se decía que al tratarse de 
que tuvieran efecto las nuevas elecciones, y de asegurar el 
orden y régimen interior de la república, se temía mucho pe- 
ligrase el sistema de gobierno adoptado. Estas ideas y prin- 
cipios progresaron hasta ser sostenidos por parte de algunos 
Estados como Zacatecas, Jalisco, Durango, Querétaro y San 
Luis con el proyecto que sólo indicaron de reunir una con- 
vención nacional, para que haciéndose ella cargo de la po- 
sición política del país, dictase y expidiese las disposiciones 
necesarias y que diesen por resultado la mejor organización 
social, sin exponerse á los peligros y malos resultados que 
eran de esperarse como propios y consiguientes á los actos 
electorales que prevenía el artículo 3? del plan adoptado. 
Por otra parte, se temía la novedad del propuesto medio y 
las consecuencias desastrosas tal vez que produciría y que 



373 

harían la ruina de la propia nación que se trataba de salvar 

Por fortuna, y por el influjo de personas sensatas, con 
más reflexión desistieron de sus ideas y pretensiones los que 
parecían opuestos al convenio de Zavaleta: manifestaron su 
conformidad, y unidos, como veremos adelante, desapareció 
el temor y el peligro. 

Para mayor satisfacción, ocurrió al mismo tiempo de aquie- 
tarse los disturbios políticos, el suceso plausible de que los 
generales Bravo y Alvarez en el Sur, adoptasen el nuevo 
orden de cosas, desistiendo por lo mismo y abandonando su 
plan de hostilidades. Quedó, pues, uniformemente estable- 
cida la opinión de la república, sin temor de algunos tras- 
tornos, hasta el grado de que en febrero se había ya verifi- 
cado una elección general en los Estados para la renovación 
de los supremos poderes de hi federación. 

El general Santa-Anua, á los pocos días de haber entra- 
do en México, dejó la capital, y al retirarse de ella publicó un 
manifiesto á la nación, dando cuenta de cuanto había ocu- 
rrido en la anterior época de la guerra. Y parece que, pre- 
sintiendo la existencia de nuevos males, insistía en lo mucho 
que interesaba la unión y tolerancia. Dijo y consignó estas 
memorables palabras en su dicho manifiesto: "Indulgencia 
"con los errores de opinión, no más rencores, y bórrese de 
" la memoria la palabra venganza. Así alcanzareis el objeto 
"de vuestros deseos y sacrificios por la libertad: correspon- 
" ded á mis votos. Toda mi ambición se limita á trocar la 
"espada por el arado. Si alguna mano volviese otra vez á 
"turbar la paz pública y el orden constitucional, no os olvi- 
" deis de mí; volaré á vuestro llamamiento, y haremos ver 
"de nuevo al mundo que ya no puede haber tiranos y opre- 
sores del pueblo en la república mexicana." 

Se retiró en efecto, como queda dicho, á su hacienda de 
Manga de Clavo, recibiendo las manifestaciones más expre- 
sivas de amistad y respeto. Continuó su marcha administra- 



374 

tiva el gobierno establecido, y el jefe supremo de la nacióu, 
comprometido en los términos más explícitos para hacer el 
bien y felicidad de ella, según que lo había prometido y ex- 
plicado en sus comunicaciones y discursos en los momentos 
más solemnes que ya quedan asentados, siguió también obran- 
do de manera que no contrariara sus protestas y juramentos. 

Sin embargo de esta conducta, comenzó á explicarse el 
disgusto público que se fomentaba por los descontentos, va- 
liéndose de las armas comnues de la prensa como prepara- 
toria, de la falta de recursos, de ofensas al interés de tercero, 
y al fin de una revolución pronunciada. Aprovecharon para 
la oposición algunas disposiciones dePedraza,como fueron la 
que destituía de sus empleos á los generales que no jurasen 
el plan de Zavaleta, y la que expulsaba por segunda vez á 
los españoles por disposición del día 16 de enero de 18->3, sin 
que en cuanto á lo primero sirviesen á Pedraza. sus protestas 
ante el congreso, ni en cuanto á lo segundo ¡a evasiva de que 
usó diciendo que esta sugunda expulsión no era nueva, sino 
que era tan sólo el ejecutar la ley que faculta al gobierno 
para dar pasaporte á los extranjeros perjudiciales á la repú- 
blica. Fué atacado por tres periódicos que se crearon sólo 
con este objeto, y aun fué necesario que se apelase al recur- 
so de promover y sostener la verdadera inteligencia de la pa- 
labra amnistía, (pie se concedía por el plan de Zavaleta. 

Se pulsó este medio para tranquilizar al público, aprove- 
chándose la circunstancia de haberse aquietado enteramente 
los Estados que habían juzgado perjudicial el plan, porque 
querían ensanche y latitud en sus atribuciones, pretendiendo 
con el nombre de soberanía ó independencia una verdadera 
separación que llegaría á formar, no una federación de enti- 
dades morales que reconociendo siempre un centro de unidad 
y autoridad, sólo los dejase libres para poner en acción y ejer- 
cicio todo cuanto fuese necesario y conveniente á sus intere- 
ses locales, sino una confederación de naciones; desuaturali- 



375 

zando así el sistema republicano federal, y aspirando los Es- 
tados disidentes al grado de querer ser representados por ple- 
nipotenciarios. 

" Subsistirán, decían, los gérmenes de nuestra discordia, 
" mientras la nación no se reorganice, nombrando al efecto 
"sus representantes especialmente autorizados para decidir 
"definitivamente sobre las cuestiones del momento, y refor- 
" mar la constitución, haciendo en ella las variaciones y me- 
" joras que la experiencia ha hecho necesarias." 

La amnistía prometida en la segunda parte del artículo 
8? del referido plan, ofreció garantías sin límite á las perso- 
nas, y sin limitación tampoco respecto á los delitos políticos. 
Los más exaltados, aunque conformes con el plan, resistían 
que pasase.de una transacción, y querían siempre que fuese 
revisado en el congreso. Kesistian igualmente la indicada 
segunda parte del artículo 8?, y no querían que se adoptase, 
de manera que se complicaban las circunstancias públicas; 
preparando los males consiguientes á la división y discordia, 
tanto más peligrosas, cuanto que, como queda referido, que- 
rían ciertas legislaturas, no sólo reformas que arregladas se- 
rían un bien, sino peligrosas novaciones tan esenciales que en 
realidad importaban una completa variación y trastorno ge- 
neral, hasta tal extremo, que desde entonces habría llegado 
México á la anarquía. 

Felizmente los generales Santa- Anna y Pedraza, em- 
pleando el prestigio que tenían, contrariaron las ideas de 
reunir la asamblea extraordinaria ó convención, que con el 
nombre de constituyente quisieron fuese formada de repre- 
sentantes de los Estados: y á la verdad habría sido formada 
esta asamblea de representantes de los partidos, y por con- 
siguiente sus resoluciones no llevarían el carácter y fuerza 
que da la nacionalidad verdadera, sino que vendrían á ser 
preceptos interesados y producto de pasiones exaltadas. 

" Yo, decía Pedraza, como ciudadano, como particular y 



376 

" como magistrado supremo protesto que de insistir en llevar 
" adelante tal pretensión ( la convención ), la patria reportaría 
" perjuicios del mayor tamaño, y nos envolveríamos en la más 
"desastrosa anarquía; y es muy de notar el contraste sensi- 
" ble que presentan esas legislaturas y el ejército permanente: 
"éste, cediendo honrosamente en el furor del combate a la 
" voz de la razón para asegurar los intereses nacionales', pro- 
" testando ser su más firme apoyo, y aquellas, proponiendo 
" medidas que es muy posible comprometan esos mismos in- 
tereses; y no sólo eso, sino que de esa manera inciden las 
"indicadas legislaturas, por un deseo noble de llegar al op- 
"timismo, en otro más triste caso, cual es de hacer suyo y 
" pedir como tal el propio plan propuesto por los enemigos 
"declarados de la libertad, y á que hice referencia en un 
"discurso pronunciado en Puebla al tiempo de prestar jura- 
" mentó al plan, segregando seis Estados de la federación en- 
torpecería las funciones principales del congreso general 
"de la unión. Sobre todo, yo estoy resuelto a no ocupar el 
" poder ni un día más de lo que prescribe la constitución, 
"que es hasta el 1? del próximo abril: si para entonces no 
"estuviere hecha la elección del supremo magistrado que 
" debe relevarme, se deberá proceder á lo que para tal even- 
" to previene aquella, y se hallaría que no existía ni poder 
"ejecutivo, ni representación nacional, ni consejo de gobier- 
" no que nombrase los asociados al presidente de la corte de 
"justicia, con lo que la nación quedaría acéfala; y se ofre- 
"cería además otro inconveniente gravísimo en ateución de 
" que el que actualmente ocupa ese puesto en la referida cor- 
" te no es mexicano de nacimiento: de aquí podrán V. SS. iu- 
" ferir el cúmulo de males inmenso y gravísimo que se a trae - 
" ría sobre la infeliz nación." 

El presidente Pedraza, no satisfecho con lo que por su 
parte hacía y explicaba, quiso é hizo que el ministro respec- 
tivo, por los medios acostumbrados, manifestara del modo 



377 

más expreso y terminante, cuáles eran las intenciones y mi- 
ras del ejecutivo al sostener el plan que había terminado la 
guerra. 

El general Santa-Auna, que tenía tanta parte y tan prin- 
cipal en esta gloria, estuvo de absoluto acuerdo con las ideas 
manifestadas, obrando por sí mismo, y aleccionado por los 
sucesos ocurridos al atravesar las épocas difíciles que le ha- 
bían conducido y condujeron á la nación misma á una crisis 
que por su propia naturaleza exigía calina, sosiego y despren- 
dimiento en el obrar, así como juicio, meditación y espera en 
el pensar; recordando que sin la prudencia y la conciliación, 
.seguiría la república en sus convulsiones y desordenes, sin 
qne lo pasado sirviese y produjese el saludable efecto que 
debe producir en lo presente y para lo futuro. 

El resultado de los esfuerzos referidos, y que hicieron el 
presidente y el caudillo reconocido por libertador, fué el de 
hacer desistir de sus propósitos á los que habían emprendido 
la marcha de novadores bajo el pretexto de constituir á la 
nación conforme á sus intereses y por medio de una conven- 
ción ó asamblea general extraordinaria; pero por desgracia, 
si bien terminó la cuestión considerada bajo un aspecto pú- 
blico y por los principios generales, no sucedió así en el todo 
de ella; porque quisieron distinguir lo que pertenecía á la na- 
ción y sus derechos, que tenían por arreglados, y lo que co- 
rrespondía á las acciones ó individuos particulares, que que- 
rían se arreglase de manera que no se favoreciese la impuni- 
dad; y decían que "al comprometerse á olvidar los perjuicios 
recibidos por la violencia de las pasiones, se dejasen en hora 
buena á salvo los derechos de la nación; pero que de ningu- 
na manera quedasen impunes acciones y crímenes atroces." 
Querían en sustancia suscitar, concluida la cuestión general, 
una particular y de personas, que más bien podía llamarse 
promover venganzas. Queríau perseguir, comenzando por 
los que habían desempeñado las secretarías del despacho du- 

Tomo II.— 48 



378 

rante la administración del vicepresidente; y bajo el nombre 
de cómplices, aspiraban á saciar personalmente sus odios y 
resentimientos particulares. Apelaban aun á las épocas más 
remotas de nuestra independencia, y recordaban horribles he- 
chos, como el destierro y muerte del libertador de México D. 
Agustín Iturbide, y los asesinatos en Tepic, en el Sur de Mé- 
xico, en San Luis Potosí, en Puebla y otros puntos de la re- 
pública; exponiéndose los que así obraban, á que en respues- 
1a se les presentasen iguales crímenes cometidos por el parti- 
do que llevando el nombre de liberal, niveló su conducta en 
el tiempo de su dominación, con la que han seguido los (pie 
profesan contrarios principios. 

Lo cierto es que en la dominación de tirios y troyanos la 
república es la que ha sufrido, y que muy bien puede llamar- 
se víctima sacrificada por la injusticia y furor de los parti- 
dos. Si bien alternaron algunos bienes y males por una y 
por otra parte, no por esto mejoraron las circunstancias pú- 
blicas, y siempre se recordará que los bandos, procurando 
salvar sus respectivas miras ó intereses, olvidaban y se des- 
entendían del procomunal de la república. Quisieron los par- 
tidos explotar la transacción misma de Zavaleta; pero divi- 
diéndose la opinión al ejecutarse, sobrevinieron gravísimos 
males, que debieron evitarse por el buen juicio y experien- 
cia de los mexicanos, si por desgracia no hubieran olvidado 
las sensibles lecciones de la experiencia, 

Sin embargo de conocerse por genios pensadores los pe- 
ligros que presentaba á la vista el estado político de la na- 
ción, se dividieron en fracciones los mismos partidos, mar- 
cándose y creándose de nuevo una tercera entidad que se 
llamó de moderados. No soy yo quien ha de formar la página 
que contenga la historia y los hechos del partido moderado, 
porque ni es de mi propósito, ni en estas Memorias puede 
decirse otra cosa, sino cuál fué el origen de tal partido. Sus 
personas, su política, su objeto, sus planes, sus combinacio- 



379 

ues, su aspiración, sus responsabilidades, sus tareas y servi- 
cios serán referidos por mejores plumas, y en otra época. 
Baste indicar aquí, que por común sentir de los mexicanos, 
este partido jamás se presenta á cara descubierta, ni lucha 
sobre terreno fijo y conocido: tiene mucho amor propio, y su 
elemento es despreciar á cuantos no cuadran con sus ideas: 
quieren dirigirlo todo, y sojuzgarlo todo por ambición ó so- 
berbia; pero siempre sin ver de trente, pues ó bajan ó tuer- 
cen la cabeza al hablar de sus compatriotas, que juzgan te- 
ner muy en poeo. ¡Nueva desgracia á la verdad, pues que 
cuando debía haberse procurado destruir el espíritu de fac- 
ción, vino á crearse un nuevo estorbo que serviría para difi- 
cultar y retardar el paso á ia común felicidad! 

Ha sido así: y cuando ia nación mexicana en once años 
de independiente, con grandes elementes concedidos por la 
mano benéfica de la Providencia; sin faltarle educación, ilus- 
tración y patriotismo, debería ocupar entre las demás nacio- 
nes un lugar distinguido; fuerza es, aunque sensible decirlo, 
que apenas tiene un ser político, combatido, no sólo por inte- 
reses extraños, sino lo que es más triste, por los mismos que 
debían conservarlo, y que en vez de destruir los elementos de 
desunión y discordia, los fomentan incesantemente sin per- 
douar lo más sagrado, hiriendo las fibras más delicadas bajo 
pretextos especiosos, y con el halagüeño nombre de refor- 
mas, trastornan lo que se halla sólido y firmemente estable- 
cido. Dicen algunos, acabemos con todo lo antiguo, y hagá- 
moslo todo de nuevo; pero estos tales, con mala inteligencia, 
ó mejor dicho con mala fe, no hacen otra cosa que destruir, 
hasta el extremo de no respetar á^Dios ni á los hombres. 



380 



CAPÍTULO II. 



Continuación de los actos do Pedraza en su gobierno. 

Sigamos nuestra relación, suspendida al referir que el plan 
de Zavaleta esperaba la sanción del congreso general, que 
conforme al mismo plan debía reunirse. Pero antes, y como 
hechos de la administración del general Pedraza, diremos 
que la libertad de imprenta fué" suprimida por bando de 17 
de octubre de 1S32 en la administración anterior, y Pedraza 
la restableció poniendo en vigor las disposiciones legales que 
daban esta verdadera garantía social. 

El artículo 5? del plan de Zavaleta fijó el día 25 de marzo 
(1833) para la instalación de la cámara de representantes y 
senado de la Unión, estableciendo que el 26 se reunirían los 
diputados y senadores, para que instalado el congreso se pro- 
cediese desde luego á abrir los pliegos que contenían las ac- 
tas de la elección de presidente y vicepresidente de la repú 
blica, para que dicha elección <pieda.se hecha, una vez enu- 
merados y calificados los votos, y publicada el día 30 del 
propio mes á lo más tarde. 

Aunque en todos los Estados se procedió oportunamente 
á la elección de individuos de las cámaras, el congreso ge- 
neral no pudo instalarse ,en el día señalado; pero al fin, el 
día 23 quedó instalada la cámara de representantes, y el 28 
se instaló el senado, procediéndose á la solemne apertura do 
las sesiones del congreso, que tuvo lugar en el piso bajo del 
edificio del palacio municipal, en un lugar conocido con el 
nombre de "Lonja del Comercio." 



381 

Las elecciones, aunque verificadas en el tiempo señalado, 
no fueron ni tan uniformes y totales que pudiesen evitar al- 
gunas dificultades que surgieron y que al fin fueron supera- 
das hasta lograr la reunión de las cámaras. 

Al celebrarse las juntas preparatorias se presentaron tam- 
bién dificultades, ya respecto á las personas, de los elegidos, 
y ya también respecto á las elecciones mismas. Mucho se 
dispensó en uno y en otro concepto, como sucede siempre en 
este punto, porque como se tiene por principal y acaso por 
único objeto el que haya cuerpo legislativo, sea como fuere, 
pocos escrúpulos y dificultades no se vencen, cediendo todos 
al imperio de las circunstancias, según el modo común de 
aplicarse en esta materia. Yo que no me lie propuesto ha- 
blar de personas y de actos, circunstanciadamente, ni hacien- 
do detalles y calificaciones, me abstengo de referir circuns- 
tancias particulares en las elecciones, y conceptos y noticias 
que recaigan sobre las personas de los que compusieron el 
mencionado congreso general. Transcribiré sin embargo en 
este punto la opinión del Dr. D. José Luis Mora, que es un 
escritor nada sospechoso á los hombres y á las cosas de aquel 
tiempo. 

En la página 80 de su "Revista política," dice: "La nue- 
" va elección (de Zavaleta) en lo general era toda del partido 
" vencedor: la menor parte consistía en hombres notables 
" por sus virtudes y talentos, y la mayor, como sucede siera- 
" pre, era vulgo, compuesto fie hombres ardientes, atolon- 
" drados, y de poca delicadeza en ciertas líneas; pero en nada 
u participaban del carácter pérfido, solapado y embustero del 
" personal que constituía la mayoría de los funcionarios en 
"la administración anterior." 

Dejemos ya instalado el congreso y pasemos á ocuparnos 
de la elección de presidente y vicepresidente de la república. 

Todos conocemos el tiempo, modo y circunstancias en 
que se procedió á elegir á los primeros funcionarios y supre 



382 

mos magistrados de la nación. La opinión pública, formada 
por los hechos que habían pasado, estaba unida y acorde fi- 
jándose en las personas que puede muy bien decirse habían 
dominado la situación, tanto por sus personas mismas, cuan- 
to por el color ó intereses que representaban. 

Pedraza no se olvidó de este puuto tan importante, y des- 
de luego dirigió todos sus esfuerzos para que las legislatu- 
ras, (pie por la constitución que regía formaban el cuerpo elec- 
toral para estas supremas magistraturas, sufragaran á favor 
de los mexicanos que por antecedentes muy conocidos y re- 
comendables, parecían designados á ocupar estos puestos 
eminentes. El nombre verdaderamente histórico y los servi- 
cios del general Sauta-Anua lo llamaban á la presidencia de 
la república, y las garantías al partido democrático parece 
fijaban la vicepresidencia en D. Valentín Gómez Farías: am- 
bos mexicanos eran apoyados por la opinión general y en 
ellos recayó en efecto la elección; pues que con excepción 
de los Estados de Chihuahua y Guana j nato, los demás eli- 
gieron á D. Antonio López de Santa-Anua presidente cons- 
titucional para el período que comenzaba en 1? de abril de 
1833, y para vicepresidente á D. Valentín Gómez Farías. Así 
resultó, hecha en el congreso instalado la apertura de los plie- 
gos que contenían los votos de las legislaturas de los Esta- 
dos. Se declaró haber sido electo para presidente de la repú- 
blica el general Santa -Auna por diez y seis votos de diez y 
ocho legislaturas que votaron; y que era vicepresidente D. 
Valentín Gómez Farías, por haber obtenido once votos. 

Al haberse hecho y publicado esta declaración, estaba 
ausente en su hacienda el general Santa-Anna, y no podía 
por lo mismo tomar posesión inmediatamente, y hacerse car 
go del gobierno como se pedía por ley. Se dispuso por tan- 
to por el gobierno que regía, que el vicepresidente Gómez 
Farías, durante la ausencia del presidente, se encargase de 
la administración pública en el período constitucional que 



383 

debía comenzar el día 1? de abril del corriente año. Efecti- 
vamente, quedó á su cargo en dicho día la primera magistra- 
tura de la república. Ya veremos adelante cómo fué gober- 
nada ésta, y cuáles hayan sido en su período los aconteci- 
mientos sobre que ha de recaer el severo ó imparcial juicio 
de la historia. 

Y como la república fué grave y generalmente conmovi- 
da casi en sus cimientos en los años anteriores á 1832 y 1833, 
y aun en estos mismos, es indudable que sufrió nuestro país" 
trastornos, alteraciones, variaciones y desgracias, no parece- 
rá fuera de propósito ni ajeno de mi intento el recorrer los 
más de los Estados de la federación, para consignar en ge- 
neral cuál era la situación «le la república mexicana en las 
épocas y tiempo que vengo refiriendo. 

Zacatecas, Jalisco, San Luis Potosí, Tamaulipas, Nuevo 
León, Qnerétaro y Durango en lo interior de la república, y 
Ghianajuato á pesar de la neutralidad en que quiso sostener- 
se, manifestaron aun con movimientos armados, sus ideas y 
miras políticas unidas al principio de legitimidad que pro- 
clamaron y apoyaban en la constitución misma, reclamando 
el cumplimiento de ella en el esencial punto de elecciones, 
y con especialidad en la del presidente de la república para 
el segundo período constitucional. 

Veracruz enérgicamente, Puebla, Oaxaca, Tabascoy auu 
Ohiapas y Yucatán, también explicaron, y con poca diferen- 
cia, de igual modo que los Estados del interior, las tenden- 
cias referidas. Resultó por tanto, uniformada la opinión pú- 
blica, llegando á ser verdaderamente nacional. 

Zacatecas, San Luis Potosí, Tamaulipas y Durango, die- 
ron la primera voz, reclamando la legitimidad de la elección 
de Pedraza, y casi al mismo tiempo el Estado de Veracruz 
promovió la destitución del ministerio del vicepresidente 
Bustamante, progresando unas y otras miras hasta el extre- 
mo de haberse expedido en Zacatecas el día 10 del mes de 



384 

julio el memorable decreto que en su lugar queda consigna- 
do, siendo verdaderamente el que formó la unión y sirvió de 
centro y punto de apoyo, para que descansando en él la opi- 
nión pública, produjese los efectos que cambiaron verdade- 
ramente la situación del país en lo legal, dejando á las loca- 
lidades, en cuanto á su posición natural, en los términos y del 
modo que se hallaba cada Estado. 1 

Los del Oriente, que así pueden llamarse los de Vera- 
cruz y Puebla, ya por el pronunciamiento que se verificó para 
la remoción del ministerio, y ya también por haberse unido 
á los Estados del interior sosteniendo el plan de legitimidad, 
fueron teatro de la guerra en acciones sangrientas, así como 
lo fueron igualmente los del interior, formando un todo que, 
con fuerza unida, produjo el bien de que la nación volviera 
al orden constitucional y siguiese el camino de la ley. 

No fué así por desgracia admitido este concepto, ni mu- 
cho menos duradero en la inteligencia que debía habérsele 
dado, si no hubiese tenido lugar el espíritu de partido. Este, 
aprovechando la crisis nacional que apenas pasaba, puso al 
presidente Santa-Anna, nuevamente elegido, en situación 
muy comprometida, como nos ha dicho un escritor contem- 
poráneo. El acababa de derrocar á un partido fuerte y ver- 
daderamente oligárquico, que en todas épocas se había mos- 
trado su más decidido contrario; y por supuesto, de creerse 
era que habían de ser de mayor encono y eficacia sus accio- 
nes dirigidas siempre á vencer al que los había vencido, hu- 
millando á sus prohombres y notabilidades celebradas, que- 
riendo también resguardarse y defenderse para lo futuro. 
Publicaban los enemigos del presidente, para comprometerlo 
é introducir la discordia, que es la mejor arma aunque no la 
más pronta en política, que le debían las consideraciones 
mayores, y prodigaban elogios exagerados hasta formar apo- 

1 Documento núm. 1. 



385 

feméis que lo hiciesen más y más sospechoso, advirtiendo que 
el misino antes execrado era ya objeto de sus esperanzas y 
encomios. Les parecía muy fácil atraerlo á sus ideas y par- 
tido, para con este mismo hecho lograr la ruina del que los 
había vencido y de los que lo seguían; reservándose darle 
el pago que acostumbran dar los partidos, como que siem- 
pre son injustos. 

Por el bando llamado liberal se le hostilizaba también al 
presidente, exigiéndole protección á la demagogia, y decisio- 
nes dirigidas á perseguir determinadas clases de la sociedad. 
Se temía el ascendiente que tenía sobre el ejército; pero re- 
conociendo al mismo tiempo su prestigio, obraron respecto 
á él de tal modo que, apareciendo rendidos y obsequiosos, 
eran realmente enemigos (pie aspiraban ó á vengarse de quie- 
nes ellos querían hacerlo, ó si no, destruir al que no se pres- 
taba á ser instrumento de depravadas miras. Estaban pre- 
parados los partidarios á hostilizar al gobierno que ellos mis- 
mos habían creado, de tal modo que, llamados continuamen. 
te sus ministros al seno de la representación nacional, fuesen 
molestados con repetidas interpelaciones y residencias, has- 
ta comprometerlos á (pie fuese destruido cualquier elemento 
que pudiera servirle de apoyo para libertarse del yugo que 
le había impuesto la situación ee el período transcurrido de 
cuatro meses después de haberse terminado la revolución 
que le había colocado al frente del gobierno. ¡Cuan breve 
fué el período entre la revolución apagada y la unión de 
combustibles para un nuevo incendio! A pesar de todo, el 
presidente tuvo que continuar la marcha que había empren- 
dido para dar cumplimiento á sus compromisos y poder ha- 
cer el bien de que tanto se necesitaba, á fin de lograr la quie- 
tud y felicidad pública. 

Siguiendo, por tanto, el orden constitucional, y guardán- 
dose la época del período administrativo, veremos cómo, au- 
sente el presidente, se desempeñaron los deberes de la ma- 

Toho II.— 49 



386 

gistratura ejecutiva, principiando el día 1? de abril del año 
de 1833. 

Sin dar principio á la parte que comprende el período res- 
pectivo, y al terminar la sección presente, seame lícito refe- 
rir que, cumpliendo con lo (pie he ofrecido en estas Memorias, 
recuerde la houra que se me dispensó eu la época que vengo 
narrando. 

En el Estado de San Lnis Potosí, por decreto expreso de 
su legislatura, se hallaba facultado el gobierno del mismo 
para poder dar carta de ciudadano potosinen.se á los que con- 
siderase dignos de ella y hubiesen contribuido de un modo 
eficaz á sostener la causa de la libertad; declarando también 
por otro decreto, en el goce de los derechos de natural del 
Estado, al que se hallara en el caso del decreto anterior. Se 
me dispeusó este honor y se me expidió la respectiva carta 
de ciudadano potosinense en 31 de diciembre de 1832 1 eu 
los términos (pie explican los respectivos documentos que se 
.citan. 

Entre ellos figuran las comunicaciones respectivas á la 
elección de senador que se sirvió hacer á mi favor la legis- 
latura de San Luis el día l? de marzo; ad virtiendo que tam- 
bién por el Estado de Zacatecas y el propio día se me dis- 
pensó igual honor; quedando con la representación de este 
último Estado en la cámara de senadores, según aparece en 
sus actas. 

Concluyo diciendo que D. Manuel Gómez Pedraza quedó 
en la presidencia de la república en la ciudad de Puebla, 
como efecto del plan y convenios de Zavaleta, en 21 de di- 
ciembre de 1832. Vino á México el día 3 de enero de 1833, 
y desempeñó la presidencia hasta 1? de abril del mismo año; 
desempeñándose las secretarías del despacho como sigue: 

1 Documento n«m. 2. 



EELACIONES INTEEXOEES Y EXTEEIOEES. 

DESDE HASTA 

1832 dicbre. 26 D. Bernardo González Án- 
gulo 1? abril 1833 



JUSTICIA. 

1832 „ 24 D. Joaquín de Iturbide, O. 

M. E 25 diebre. 1832 

„ „ 26 D. Miguel Ramos Arizpe.. 1? abril 1833 



GUEEEA Y MAEINA. 

1832 „ 24 D. Cirilo Gómez Anaya... 7 enero 1833 

1833 enero 8 D. Juan Pablo Anaya 30 „ „ 

„ febrero 1? D. Joaquín Parres 1? abril „ 

HACIENDA. 

1832 diebre. 24 D. Ignacio Alas 4 enero 1833 

1833 enero 5 D.Miguel Ramos Arizpe, E. 1? febrero „ 
„ febrero 2 D. Valeutin Gómez Farías. 31 marzo „ 



389 






APÉNDICE AL TITULO IX. 



Documento Núm. 1. 



Antes de pasar á la narración de los disturbios ocurridos en este 
año, daremos una rápida ojeada sobre el estado que guardaban las 
provincias, con relación á las miras políticas y á las peripecias del 
drama que representaban las cámaras, el presidente y el vicepresi- 
dente. 

El Estado de Chiapas, 1 antes provincia perteneciente á la capita- 
nía general de Guatemala, se incorporó al imperio mexicano, por vo- 
luntad de sus habitantes, el 3 de septiembre de 1821 ; y la junta so- 
berana provisional confirmó el hecho por decreto de 12 de noviembre 

1 Ya que vamos á ocuparnos de cada uno de los Estados, aprovecharemos la 
ocasión para decir algo de su situación geográfica, población y rentas. Todos los 
datos que existen para formar esta clase de noticias, en su mayor parte son inexac- 
tos y contradictorios: puede decirse sin exageración, que hasta hoy el gobierno 
mexicano no sabe con exactitud ni cuáles son sus rentas, ni qué número de habi- 
tantes tiene el país. Cálculos, más ó menos aproximados á la verdad, es lo único 
que existe entre nosotros en materia de estadística Recientemente ha publicado 
el Sr. D. Miguel Lerdo de Tejada, un Cuadro sinóptico de la República Mexicana, 
formado en vista de los últimos datos oficiales y otras noticias fidedignas, y cuya obra 
ha sido aprobada por la " Sociedad mexicana de geografía y estadística." Parecía, 
pues, que ese trabajo debía reputarse como el más perfecto, supuesto que él había 
pasado por el examen de una sociedad científica, donde se han reunido las grandes 
capacidades que tenemos en ciencia y letras. Desgraciadamente el tal Cuadro sinóp 
tico, hormiguea de errores tan garrafales, que sería muy aventurado apoyarse en 



390 

de 1821. Desde entonces la antigua intendencia de este nombre, ha 
figurado como parte integrante de la nación, participando de sus 
glorias, infortunios y desgracias. Separado Chiapas de la capital de 
México por centenares de leguas, de caminos casi intransitables, el 
fuego revolucionario apenas ha podido llegar allá, y cuando esto ha 
sucedido sus estragos han sido muy pasajeros. Debido á su situación 
lejana, escasa población y pobreza, en nada ha influido respecto á 
la marcha política de la república, puesto que sus elementos le han 
forzado á seguir el impulso de los diversos partidos que han gober- 
nado en la metrópoli. En la época presente, sus autoridades se de- 
clararon por los demócratas, reconocieron los efectos del plan de Za- 
valeta, y unieron su voz á la de los demás Estados, pidiendo la re- 
forma del estado eclesiástico y la del ejército permanente. 

Las vicisitudes que allí habían ocurrido, no pasaban de cuestio- 
nes de familia, sin grandes consecuencias, pues nunca se perturbó 
seriamente la tranquilidad del Estado. Cuando se consumó la revo- 
lución contra el. ministerio Alamán, funcionaba de gobernador D. 
Joaquín Miguel Gutiérrez, persona de medianos alcances, pero muy 
afecto al nuevo orden de cosas. 

Las revoluciones que agitaban á los Estados centrales, perturba- 
ban muy poco á los departamentos lejanos. La antigua provincia de 
Nueva Vizcaya, se dividía en intendencias, llamadas la de Chihua- 
hua y la de Durango: cada una de éstas tomó el título de Estado al 

sus aseveraciones. La Sociedad de geografía, ciertamente no leyó el trabajo que 
corre con la nota de su aprobación. 

Entre tanta incertidumbre; nos bemos resuelto á seguir en ouanto al censo de 
los habitantes de la república, los trabajos de D. Antonio José Valdés, publicados 
en 1832: en materia de rentas, las Memorias de los Estados y las del gobierno ge- 
neral ; y en punto á noticias geográficas, copiamos las publicadas por el Sr. Lerdo. 
por haber sido informados de su autenticidad. 

Con referencia á la provincia de Chiapas, diremos, que por un estado incluso 
en la Memoria leída de orden del gobernador, en el congreso de aquel Estado el 
día 10 de febrero de 1831, consta que su población total ascendía á 118,775 habi- 
tantes, distiibuidos en nueve partidos. Según la misma Memoria las rentas con 
que se contaba para sus atencioues, ascendían cada año á 52,328 pesos, y sus gastos 
á 67, 114 pesos. 

Chiapas tiene una superficie de 2,298 leguas cuadradas; su latitud septentrio- 
nal, 16° 34' 55"; longitud E. y O. del meridiano de México, 6 o 29' 0". 



391 

constituirse la nación bajólas fórmulas republicanas. Chihuahua 1 ha- 
bía permanecido en paz, hasta 1829 que entró en la carrera de los mo* 
tines, aunque de una manera menos desastrosa de como lo habían 
hecho los principales Estados de la confederación. Los pocos ele- 
mentos de riqueza que tenía en giro, solo le permitían ocuparse en 
mal resistir las continuas depredaciones de que era víctima, por las 
incursiones de los indios bárbaros; le era, pues, indiferente la mar- 
cha de los negocios en México. No le fué posible permanecer mucho 
tiempo sustraída del maléfico influjo de los partidos: allí, como en 
todas partes, los habitantes do las grandes poblaciones se dividieron 
en diversos partidos, luchando entre sí para sobreponerse el uno 
al otro, á fin da ejercer el poder alternativamente. Mas estas que- 
rellas nunca han sido sangrientas, porque la generalidad de la po- 
blación no ha tomado parte en las cuestiones abstractas de la polí- 
tica. La adopción del sistema federal ha causado la ruina de aquel 
Estado, y la codicia é indolencia del gobieruo de la capital de la re- 
pública le ha orillado á su disolución. Entregado el Estado á sus 
propias inspiraciones, y abandonado en la lucha que sostiene día á 
día, con un enemigo tan temible como son las tribus salvajes que lo 
circundan, sus moradores han contraído un odio profundo á las au- 
toridades de la Unióu, porque los deja desamparados en tan terrible 
trance. 

La creación de los funcionarios que requiere el orden adminis- 
trativo de un Estado soberano, consume sus pobres rentas y faltan 
medios con que mantener las tropas que son necesarias para la se- 
guridad de sus fronteras. No obstante estos males, si hemos de juz- 
gar por los impresos de la época, los chihuahuenses se conforman 
con sus penas, por haber trocado la seguridad de sus vidas ó inte- 
reses, por el título de "Estado soberauo, libre ó independiente." 

1 Cuando en 1823 nombró el Estado de Chihuahua sus diputados al congreso 
general, fué dividido el territorio en once partidos, cuya población ascendió á 
112,694 habitantes. Según los datos estadísticos que contiene una Memoria de 
aquel Estado publicada en 1833 por D José Agustín Escudero, la población as- 
cendía entonces á 145, 182 habitantes. Las rentas de Chihuahua ascendían anual- 
mente á 172,427 pesos, y sus gastos á 187,965. La superficie de esta provincia es 
de 13,493 leguas cuadradas. Latitud septentrional 28° 35' 10". Longitud E. y O 
del meridiano de México 6 o 17' 0". 



392 

Bajo la administración del general Bustamante, este Estado se 
mostró su más adicto y fiel amigo; destruidas las autoridades loca- 
les que allí gobernaba'.), por el cambio político ocurrido á principios 
del preseute año, fué nombrado gobernador D José Isidro Madero. 
La legislatura rehusó tomar parte en el cambio y expidió un decre- 
to el 13 de enero, declarando que cesaba en sus funciones: así se dio 
lugar á que los demagogos se apoderaran de los destinos públicos. 
Chihuahua, pues, figuraba también entre los poderes auxiliares del 
vicepresidente; pero como no tenía ni tropas, ni recursos, sólo pudo 
aprontar su contingente de decretos, proclamas y artículos de pe- 
riódicos, contra la tiranía, los aristócratas y las clases privilegiadas. 

Casi en la misma posición se hallaba el Estado de Coahuila y 
Texas. 1 Esta provincia, como más cercana al teatro de los sucesos, 
había sido conmovida por las revoluciones de Tamaulipas y Nuevo 
León. Los inmensos terrenos que poseía á la izquierda del Río Bra- 
vo, influían mucho para que se le mantuviera bajo la tutela de los 
especulizadores en aquellas tierras, ü. Lorenzo de Zavala, por me- 
dio del gobernador del Estado, D. José María Viezca, su confidente 
y amigo, había propagado la fracmasonería bajo el rito de York. Du- 
rante muchos años estuvieron sus autoridades sujetas á este fatal 
influjo, y entonces fué cuando la legislatura y el gobernador Viezca 
hicieron inmensas donaciones de terrenos á los norteamericanos en 
la antigua provincia de Texas, con pretextos de colonización. 

Sometido el gobierno de Coahuila á la dirección de Zavala, allí 
se hacía todo lo que él ordenaba: de aquí es, que el Estado siempre 
figuró á la vanguardia de las sediciones que promovía ó fomentaba 
el partido democrático. Luego que estalló la revolución contra el 
ministerio Alamán, se ha visto cómo se declaró por ella, proclaman- 
do la restauración del general Pedraza. Triunfante ésta, se estable- 
ció un gobierno, cuyo personal eran los restos del antiguo partido 

1 La constitución de Coahuila y Texas, divide su territorio en tres departa- 
mentos, que contienen veintitrés municipalidades con una población de 77,795 in- 
dividuos. Las rentas del Estado suben á 35,792 pesos anuales, y sus gastosa 50, 724. 
La superficie de este Estado es de 7,86á leguas cuadradas. Su latitud septentrio- 
nal 25° 15' 30". Longitud I o 31' 30" 

En el cómputo de la población de este Estado, no incluimos los colonos de Te- 
xas, que bien pueden computarse en 25,000 habitantes. 



393 

yorkino. A la cabeza del nuevo orden de cosas se hallaba el gober- 
nador D. Juan Martín de Yeramendi, y los diputados D. Agustín 
Viezea y D. Dionisio Elizondo, todos ellos decididos á secundar la 
marcha política de los supremos poderes de la federación. 

Mientras en México no se habían organizado los liberales por me- 
dio de los clubs masónicos, el Estado de Durango 1 permaneció tran- 
quilo, y las autoridades ejercieron sus funciones sin ningún tropiezo; 
pero apenas fué trasplantada allí la secta yorkina, cuando comenza- 
ron las conspiraciones y los motines á mano armada. 

El primer acontecimiento desgraciado que tuvo lugar en aquella 
provincia, fué la conspiración do 4 de agosto de 1826, ahogada en el 
momento de estallar, por laperfidia de dos individuos complicados 
en la revolución. Sabedor el comandante general D. Facundo Mel- 
gares, del punto en «pie se reunían los sediciosos, comisionó al te- 
niente coronel D. Pedro Corral para que sorprendiera y aprisionara 
á los conspiradores; lo hizo así, y en el parte de este suceso dice: 
" Conforme á la orden que V. ¡á. se sirvió conferirme, he sorprendi- 
do la casa de D. Jesús Loza á las ocho de esta noche con quince ar 
(¡Uleros y siete cívicos, de cuya fuerza distribuí siete centinelas ex- 
teriores, y con el resto penetré al interior de dicha casa, en la que 
fui recibido á vivo fuego, el que contestó mi valiente partida con 
orden. Fué el fruto tomar, con no poco peligro, treinta y tres hom- 
bres que comprende la adjunta lista, entre los cuales hay varios de- 
sertores del duodécimo de infantería, trece fusiles y carabinas, trece 
ó catorce libras do balas sueltas, veinticinco paquetes de cartuchos, 
y treinta y tres puñales." 

Desde este acontecimiento, no volvió á haber paz ni tranquilidad 
en Durango. 

El partido Cucha que era el dominante, desplegó después de este 
amago gran severidad contra los numerosos cómplices de Losa, agen- 

1 El Estado de Durango se compone de once partidos, cuya población es de 
149,121 habitantes, según las noticias estadísticas comunicadas al gobierno gene- 
ral, en diciembre de 1S:_9, por las autoridades del Estado. La superficie de éste es 
de 6744 leguas cuadradas: su latitud septentrional 24 c -' 50", longitud E. y O. del 
meridiano de México, 4 o 53' 50". 

Las rentas de Durango en el período de que hablamos ascendían anualmente 
á 314,214 pesos, y sus gastos á 398, '"19. 

Tomo 11—50. 



394 

te ó instrumento del partido llamado Chirrines. ' El clero comenzó á 
sufrir rudos golpes, y los españoles y sus afectos, que notoriamente 
habían tomado parte en la intentona, fueron perseguidos terriblemen- 
te. Este cruel proceder, dio por resultado una reacción, acaudillada 
por un hombre insignificante, apellidado González, quien disolvió á la 
legislatura y aprisionó á otras autoridades. Ya se ha referido, cómo 
logró restablecer el orden, el general D. Joaquín Parres, el 10 de 
abril de 1827: mas nada hemos dicho referente á los subsecuentes 
disturbios. 

Cada día iban estos en aumento por la deserción que sufrían los 
chirines 6 escoceses, en virtud de la instalación de las logias masóni- 
cas. Se hallaba á la cabeza del partido cucha ó yorkino D, Santiago 
Baca Ortiz, persona de gran talento y energía. En menos de un año 
logró reunir bajo su bandera á toda la juventud, y á los muchos tráns- 
fugas que abandonaban á los chirrines atraídos por la novedad del 
nuevo rito. Baca Ortiz consiguió sobreponerse á sus contrarios; la 

1 Al imprimirse este tomo, ha llegado á nuestras manos un opúsculo, titula- 
do : Noticias históricas y estadísticas de Durango, por D. José Fernando Ramírez. Este 
autor, dando á conocer los diversos partidos que se han hecho la guerra en aquel 
Estado, da razón del origen que tuvieron los nombres con que se distinguían las 
facciones que se disputaban el poder. Creemos conveniente reproducir de este es- 
crito la parte que hace relación á nuestro intento, porque siendo el Sr. Ramírez 
una persona erudita, miembro del partido cacha, y testigo de los acontecimientos, 
sti dicho merece entero crédito. He aquí, pues, la nota que se lee á la página 62 
de la obra citada. 

" Quiero ahorrar al que escriba la historia de Durango, la pena que todavía se 
toman los filólogos para desentrañar la etimología ú origen del nombre con que las 
facciones horriblemente célebres de gaelfos y gibelinos, ensangrentaron la Italia y 
la Alemania. Chirria era el apodo de un hombre pacífico y sin letras, pero con pre- 
tensiones de gran señor y literato, que llamaba al sueño Morfeo y que se desper- 
taba cuando Febo con sus luminosos rayos comenzaba á asomar por los balcones del orien- 
te. Este personaje fué el tipo que el partido cucha encontró más adecuado para 
caracterizar y ridiculizar á su contrario, compuesto principalmente de estudiantes 
y de toda la juventud de Durango, por lo que también se le llamó el partido délos 
muchachos. Estas denominaciones se glosaban con todas sus numerosas y ridiculas 
variantes. Cucha era un mendigo crapuloso, entre simple y bellaco, que ganaba su 
villa haciendo reír con su llanto y lágrimas fingidas, siendo por lo mismo el ludi- 
brio y desprecio del pueblo. Tal fué el personaje que los chirrines escogieron para 
simbolizar á su enemigo; expresión del odio y la venganza, que distaba mucho da 
la realidad.'' 



395 

legislatura, cuya mayoría pertenecía á éstos, fué dispersa; y de tal 
hecho se derivaron tantos desastros, que muy en breve las autorida- 
des do Duran go perdieron el hilo de la legitimidad. Desde 1828 no 
han cesado allí los disturbios: el congreso general se ha ocupado va- 
rias veces de estas querellas, pero sus resoluciones nunca han ter- 
minado la lucha de los partidos. 

La revolución de Jalapa restableció en'el poder á los chirrines, y 
el pronunciamiento verificado en consonancia del grito de Veracrüz 
en 1832. derrocó al gobernador 1). José Antonio Peséador, y volvió 
á poner en el puesto supremo á D. Francisco Elorriaga, una de las 
notabilidades del partido opuesto, que había sustituido á Baca Or- 
tiz, muerto en la prisión á que le condujeron sus desbarros y el fu- 
ror de sus enemigos. 

Elorriaga 1 había sido ofendido y humillado por la administración 
de Bustamante: por venganza abrazó la causa que proclamaron los 
Estados, invocando el nombre de Pedraza, como medio de recupe- 
rar el poder y de destruir el partido regenteado por Alamán. Con- 
sumada la revolución y establecidas las autoridades constituciona- 
les, el gobierno de Durango se mostró liberal hasta la anarquía, así 
como el más entusiasta sostenedor de toda providencia, que tendiera 
á hostilizar al clero y á la milicia permanente. Registrando los pa- 
peles oficiales de esta época, causan rubor las adulaciones y las li- 
sonjas que prodigó D. Francisco Elorriaga, al general Santa-Anua, 
á Farías y á los suyos. Pero este entusiasmo no era sincero, ni des- 
interesado, según se verá al historiar los diversos sucesos en que ha 
figurado Elorriaga, como instrumento de partidos esencialmente dis- 
tintos y enemigos. 

Se ha indicado ya la conducta observada por el Estado de Gua- 
najuato, durante la última revolución; mas nadase ha dicho respec- 
to á la que ha guardado en los diversos períodos en que la república 
ha estado envuelta en los horrores de la guerra civil. Esta provincia 
por su situación y riqueza, 2 debió haber ejercido un provechoso in- 

1 En ocasión más oportuna referiremos los antecedentes y cualidades de este 
individuo, puesto que ha hecho un papel notable en los vaivenes políticos. 

2 Respecto á la población de este Estado, no podemos seguir los cálculos del 
Sr. Valdés, porque son muy inexactos. Según la Memoria presentada á la legisla- 
tura de Guanajuato por el gobernador D. Lorenzo Arellano, el censo de su pobla- 



396 

flujo en la marcha de los negocios públicos; pero causas accidenta- 
les y singulares le han hecho aparecer, en la escena política, desde 
1821, como sujeta alas inspiraciones privadas de un pequeño núme- 
ro de individuos, los que se han propuesto seguir el curso de los 
acontecimientos, sin tomar una parte activa en las grandes cuestio 
nes que agitan á la república. 

Consumada la independencia nacional, las autoridades y habitan- 
tes de (ruanajuato se dedicaron exclusivamente á reparar los inmen- 
sos quebrantos que habían sufrido su agricultura y minería durante 
la guerra llamada de insurrección. Poco ó ningún aprecio se hizo 
allí de la creación del imperio, de la proclamación del sistema repu- 
blicano, y de las innovaciones consiguientes á estos cambios de go- 
bierno. Cuando el partido yorkino comenzó á regularizarse, se esta- 
blecieron en la capital del Estado algunas logias, que fueron muy 
poco concurridas, por la general aversión con que eran vistos los ri- 
tos masónicos y todo cuanto no tendía á restaurar los antiguos há- 
bitos, ó la prosperidad individual de sus habitantes. En las ruidosas 
das habidas entre escoceses y yorkinos, Guanajuato permaneció 
neutral é indiferente, y sólo en fuerza de los acontecimientos, hubo 
de secundar las inicuas leyes de expulsión de españoles, no obstante 
qu< éstos contaban con el valimiento y patrocinio de las familias más 
influentes en todo el Estado. En ningún punto de la república se han 
arraigado más las ideas y las preocupaciones de los peninsulares, 
como en esta provincia, verdaderamente excepcional, bajo cualquier 
to que se le considere. Cierto que casi todas sus grandes po- 
blaciones han sido el teatro de acontecimientos más ó menos nota- 
durante nuestros disturbios civiles: mas esto ha sido por su si- 
tuación central, y abundancia de recursos, en pos de los cuales han 
los revolucionarios; pero no porque los habitantes del Es- 
tado, ó las autoridades, hayan iniciado jamás un cambio, ó una me- 
dida que tendiera á variar el aspecto de la república. 

oión en 1849, es de 713.583; lo que da un aumento considerable respecto á 
5U0,000 habitantes qiie le calculó el Sr. Valdés en 1832. 

La superficie de Guanajuato en leguas cuadradas, es de 1,755. Latitud 
tentrional 21° o 50", Longitud E. y O. del 'ueri<iia:io ..le México 1° 49' 2". Nin- 
gún Estado de la Federad anas >rvarsusren ' ruanajuato. En' 
idían ésta* anualmente á 537,420 pesos, y sus gastos á 4Ü5.71S. 



397 

El enigma que encierra esta conducta, le encontraremos obser- 
vando atentamente el carácter de las personas que allí han domina- 
do. Aparece entre éstas, como el principal, un individuo de antece- 
dentes honrosos en la carrera de las armas, y cuya habilidad en punto 
á couservar el equilibrio político, se ha hecho proverbial. El arbitro 
absoluto de los destinos de Guauajuato, era el general D. Luis Cor- 
tazar, rico propietario y natural del mismo Estado. El ascendiente 
que supo adquirir, desde que había sido teniente coronel del regi- 
miento de dragones de Moneada, sosteniendo la causa del rey contra 
los primeros patriotas, se aumentó extraordinariamente, cuando en 
16 de marzo de 1821, secundó en el pueblo de los Amóles el grito 
de Iguala. Cortázar era valiente é instruido, como lo prueban la ra- 
pidez de sus movimientos y la destreza con que obró para forzar á 
Salamanca, Celaya y Valle de Santiago, á que adoptaran el plan de 
independencia. El caudillo de Iguala, agradecido á estos servicios, 
que realmente fueron la base de sus subsecuentes operaciones, le 
distinguió de mil maneras, encargándole, no sólo las empresas más 
difíciles, como la rendición de los coroneles realistas D. Pedro Pé- 
rez San-Julián y D. Ramón Bracho, 1 sino aun aquellas que reque- 
rían suma confianza, y una adhesión muy especial á su servicio: por 
tal puede reputarsH la disolución del primer congreso nacional, em- 
presa confiada á Cortázar. Este, y otros hechos en que figuró como 
ciego instrumento del emperador, no paralizaron su carrera, ni le 
ocasionarou los disgustos á que se vieron sometidos los amigos y 
confidentes del ilustre Iturbide; por el contrario, desde entonces Cor- 
tazar se hizo hombre de importancia, y los partidos alternativamente 
emplearon su espada y nombre, para la consecución de sus miras. 
A todos los bandos políticos servía, con tal que le dejaran en quieta 
y pacífica posesión del departamento donde se había constituido 
como un bajá. Y no se crea que el general Cortázar era hombre de 
profundos conocimientos, merced á los que había adquirido esa pre- 
ponderancia en Guanajuato, y la respetabilidad con que le veían los 
partidos: su instrucción no pasaba de vulgar; pero tenía gran talen- 
to natural, y un carácter que fácilmente se acomodaba á todas las 

1 Aunque el general D. José Antonio Echávarri mandaba en jefe la expedición 
destinada á batir á San-Julián y á Bracho, Cortázar fué el que verdaderamente 
alcanzó la victoria de equella i"endición singularísima en los anales militares. 



398 

circunstancias y á todas las opiniones. Ni conocía las teorías de nin- 
gún gobierno, ni menos tenía fe en ellas; así es que, el sistema fe- 
deral, no era más que un fantasma tras del cual ejercían sus criatu- 
ras el pleno y puro despotismo. 

Los adelantos materiales, en los diversos ramos de la adminis- 
tración, que obtenía el Estado bajo su influencia, eran los títulos de 
su poder: su egoísmo pava ser un simple espectador en todo movi- 
miento revolucionario, le hacía aparecer como amigo del orden y de 
la paz; en fin, su docilidad para seguir las huellas del vencedor, le 
daban todo el ascendiente de que gozaba, aun en las ocasiones en 
que pudo hacer crisis su influjo en la sociedad. 

Se ha visto la política bastarda que usó, durante la revolución 
contra el gobierno del vicepresidente Bustamaute, y su cooperación 
al tratado de Zavaleta, por el que este general todo lo perdió entre- 
gándose casi á discreción de los vencedores. Luego que terminaron 
estas escenas, se retiró Coi-tazar á Guanajuato, é hizo que la legis- 
latura adoptara el nuevo pacto, y que se procediera conforme al te- 
nor de su artículo 3 o á la renovación de los funcionarios. Las elec- 
ciones para diputados á la legislatura, recayeron en individuos cuyas 
opiniones no eran las del partido exaltado: también el nombramien- 
to de gobernador resultó en el mismo sentido. El general Cortázar, 
por medio de D. José P. Marañón, que desempeñaba las funciones 
del poder ejecutivo, fué el que hizo estos nombramientos. El licen- 
ciado D. Manuel Baranda, amigo íntimo de Cortázar, sustituyó á 
Marañón, encargándose del gobierno en abril de 1833. Este indivi 
dúo por sus opiniones y antecedentes, no pertenecía al bando demo- 
crático: hombre de talento, instruido, intrigante, calculista y vani- 
doso, no era de esperarse que secundara la marcha política de los 
demás Estados, ni que se comprometiera á llevar á efecto, en la pro- 
vincia de su mando, los proyectos de reforma que estaban en boga. 

Si Guanajuato se presentaba como una excepción, supuesto que 
allí no pudieron triunfar los demagogos, no era así en el Estado de 
Jalisco, cuyos destinos habían caído completamente bajo el dominio 
de los jóvenes más exaltados. Desde los primeros días de nuestra 
existencia como nación independiente, había distinguídose esta pro 
vincia, por sus marcadas tendencias hacia la.s innovaciones del siglo, 
bajo un sistema de gobierno liberal y republicano. 



399 

Los jalicienses habían gozado en tiempo de la dominación espa- 
ñola, de todas aquellas franquicias y beneficios que eran compatibles 
con el régimen colonial. Erigida la provincia en capitanía general, 
tenía lo mismo que la ciudad de México, su jefe supremo, su audien- 
cia, universidad, colegios, bibliotecas, hospitales y otras fundaciones 
de beneficencia, debido á la filantropía de los varones esclarecidos 
que residieron en su territorio. La educación que recibían sus habi- 
tantes, estaba en armonía con la enseñanza que se daba á la juven- 
tud en la metrópoli, y por esto Jalisco, en nada era extraño al grado 
de ilustración en que pudieran hallarse los mismos peninsulares. 
Hombres eminentísimos en ciencias y letras, formados, ya en estos 
establecimientos, ya por sí mismos, propagaron allí el estudio de las 
lenguas extranjeras, muchos años antes que se consumara la inde- 
pendencia. 1 Al operarse los grandes cambios, como consecuencia de 
ésta, la Nueva-Galicia se encontraba en una posición superior al res- 
to de las provincias, por lo que debía ejercer un dominio decisivo en 
la política del país. 

Jalisco fué el primer Estado que se declaró por el sistema fede- 
ral, desconociendo las bases del plan de Iguala y tratado de Córdo- 
ba: por su ejemplo, las demás provincias obligaron al congreso de 
1822 á que se declarara convocante: á su imitación se organizaron 
los poderes locales de los otros Estados: baste decir que la mayor 
parte de los acontecimientos ocurridos en nuestro suelo, ya sean fa- 
vorables ó adversos á la república, todos han tenido origen en dicho 
departamento, el más adelantado en civilización. 2 

1 No nos es posible citar todos los nombres de las personas que trabajaron 
constantemente en aquellos tiempos en difundir las luces y los conocimientos úti- 
les, en la ciudad de Guadalajara: nos contentaremos con mencionará los eclesiás- 
ticos, doctores Gómez Yillaseñor, Sierra. Maldonado, Arroyo de Anda, Vélez(D. 
Juan José), Iriarte ; los religiosos franciscanos Andrade, Haro y Navarro; los li- 
cenciados Gil, Fuentes, López Portillo, Campa, Arroyo [D. Apolonio] y otra mul- 
titud de personas eruditas. El que quiera formar idea del adelanto en que estaban 
las ciencias políticas y sociales en Jalisco, cuando se proclamó el plan de Iguala, 
debe leer un escrito publicado por el Dr. Maldonado, cuyo título es : " Contrato de 
asociación para la república de los Estados Unidos de Anáhuac. Año de 1821." Un 
opúsculo del Dr. Arroyo, titulado: l 'Idea del gobierno que conviene al imperio mexi- 
cano. Año de 1822." Extenso sería el catálogo, si puntualizáramos todos los escritos 
que salieron á luz sobre estas materias, en los años de 1821 á 1824. 

2 Conforme á la estadística formada en Jalisco por el año de 1825, había en- 



400 

Las doctrinas que el presente siglo ha sancionado como dogmas 
políticos, han sido acogidas por la juventud del Estado, con el ma- 
yor entusiasmo y aun puede decirse con frenesí. Preparados los áni- 
mos para recibir las nuevas teorías, fácil fué á los hombres que allí 
dirigían los negocios, darles un impulso extraordinario. El rito yor- 
kino se extendió y propagó rápidamente bajo la dirección de D. Pris- 
ciliano Sánchez, D. José María Corro, D. Juan Nepomuceno Cum- 
plido y otros individuos menos notables. Las logias masónicas fue- 
ron dispersas y desconcertadas, por sus diferencias entre sí, y más 
que todo, por la persecución sorda, pero eficaz, que les hizo el estado 
eclesiástico, á cuya cabeza se hallaban los canónigos Dr. D. Toribio 
González, Dr. D. José María Riva y Rada, y dos clérigos, llamados 
D. Juan María Corona y Dr. D. Manuel Covarrubias; todos ellos de 
prestigio, profunda instrucción y más enemigos de la independencia 
que de las teorías modernas. ¡Sin embargo de la animadversión con 
que el clero veía la francmasonería, nunca logró su total descrédito, 
ni menos pudo extinguir el germen de sus doctrinas. Obra de éstas 
fueron las continuas agitaciones que sufrió el Estado, durante los 
años de 1827 á 1829. 

La restauración del general Pedraza ocasionó en Jalisco un cam- 
bió completo en el personal de su administración. En Julio de 1832, 
había separádose del gobierno D. José Ignacio Cañedo, fastidiado 
de los negocios, de las intrigas de los partidos, y huyendo de los com- 
promisos consiguientes á una época tempestuosa. El vicegoberna- 
dor D. José Ignacio Herrera, entró á desempeñar el poder ejecutivo, 
y á su sombra, la facción victoriosa logró posesionarse de todos los 
empleos. La legislatura también fué renovada conforme alas inspi- 
raciones del momento. Los sufragios del pueblo se hicieron recaer 
en jóvenes instruidos, entusiastas, y muy resueltos á llevar adelante 
los proyectos de regeneración universal que calentaban las cabezas 
de nuestros bulliciosos republicanos. Los diputados que más se dis- 

tonces 656,830 habitantes, distribuidos en los ocho cantones que forman su divi- 
sión política. Algunos datos oficiales más recientes, hacen subir su población en 
1833, á 750,628. Las rentas de este Estado Ascienden á 500,000 pesos anuales, y 
los gastos á 600,000 pesos. La superficie de Jalisco en leguas cuadradas, es de 
6,758. Su latitud septentrional 20° 41' 10". Su longitud E. y O. del meridiano 
de México 4° 15' 26" 



401 

tinguían por su celo reformadoi', eran D. Jesús Camarena, D. Fran- 
cisco Seinería, D. Pedro Zubieta, D. Joaquín Ángulo y D. Pedro 
Nolasco Millán, todos amigos sinceros de la libertad, animados de 
las mejores intenciones; pero inexpertos, sin cálculo ni prudencia, 
un tanto inquietos y arrogantes. Figuraban en pos de éstos, otros 
que no tenían su ardiente fe política, ni su talento: hombres oscu- 
ros, demócratas por interés, y cuyo papel estaba reducido á emitir 
sus votos conforme á la voluntad del partido de que eran arlequines, 
ó del ejecutivo que sabía emplear, ora su fatuidad, ora su ambición Ó 
arrojo. A esta multitud de arlotes pertenecían los diputados D. Lu- 
cas Toledano y D. Crispiniano del Castillo, á quien se verá figurar 
más adelante en altos puestos. 

La administración de D. Ignacio Herrera, estaba al expirar, cuan- 
do se realizaron en toda la extensión de la república los cambios 
operados por la revolución; así es que, los titulados liberales, redo- 
blaron sus intrigas para ganar la elección de gobernador y vice: se 
disputaban el triunfo, como candidatos, D. José María Hijar, D. 
Juan Nepomuceno Cumplido y U. Pedro Tames. La fortuna y la 
opinión se decidió por el último, como el partidario más querido del 
nuevo personal que dominaba. Este individuo, de profesión médico, 
había sabido formarse un círculo de admiradores entre los jóvenes 
sus correligionarios; su gran capacidad ó instrucción, unidas á sus 
modales cortesanos, le grangearon el aprecio aun de sus enemigos 
políticos. Tames profesaba los principios republicanos, y era uno de 
esos demagogos que son liberales en abstracto y déspotas en la prác- 
tica. ¡Sus actos gubernativos llevaban impreso el sello de la arbitra- 
riedad más desenfrenada; su política parecía basada sobre aquella 
sentencia de Maquiavelo, que dice: "Los hombres, queriendo liber- 
tarse del terror, lo inspiran á otros, y arrojan sobre sus conciuda- 
danos el mal de que procuran resguardarse; de manera, que parece 
inevitable hacer mal ó recibirlo." Quizá las circunstancias de la épo- 
ca, las exigencias de partido á quien debía su elevación, ó "la idea 
de hacer un mal que puede producir un bien," era lo que le impelía 
á proceder desatentadamente. Puede ser que en tiempos pacíficos, 
él no se hubiera atrevido á cargar con la responsabilidad de los he- 
chos que luego referiremos. 

Sometido el ejecutivo á la voluntad y capricho de las personas 
Tomo II.— 51. 



402 

más exaltadas, y dominado el congreso del vértigo de la época, am- 
bas potestades desde sus primeros pasos comenzaron á hostilizar á 
determinadas clases y personas. Contra el estado eclesiástico se for- 
mularon leyes que tendían á menoscabar su influjo, á disminuir su 
poder, y á despojarlo de sus riquezas: intentóse también desacredi- 
tarlo por medio de escritos acres, calumniosos y virulentos. De las 
prensas del gobierno salían á luz periódicos consagrados á herir al 
clero, y á propagar las ideas y doctrinas más irreligiosas y anárqui- 
cas. Entre éstos, hacíase notable, por la desenvoltura de su lenguaje, 
uno titulado "El termómetro," redactado por el gobernador Tames 
y los diputados Semería y Millán. Unas veces sus autores usaban el 
lenguaje austero de la virtud y de la moral, para reprender supues- 
tos crímenes; otras, se inculpaba á los eclesiásticos por la rigidez 
de sus leyes y doctrinas, y casi siempre las amenazas y los apostro- 
fes más rudos eran el preludio de ¿as providencias arbitrarias con 
que querían reformar la Iglesia y sus ministros. Como una muestra 
del descomedimiento con que escribía el ''Termómetro/' presenta- 
remos los párrafos siguientes: "Está probado, se decía en la parte 
editorial del número 15, que los ministros de Jesucristo no son la 
Iglesia; y podrá probarse que los clérigos y frailes de Guadalajara, 
generalmente hablando, no sou ministros de Jesucristo. Jesús dijo: 
"¡Sed mausos y humildes." Los sacerdotes, por lo general, sou so- 
berbios y orgullosos. Jesús dijo: "Mi reino no está en este mun- 
do." A sus falsos discípulos les importa bien poco que exista el rei- 
no de los cielos, si no participan de las comodidades de los reinos de 
la tierra. Jesús dijo : " Id, y predicad : si no os creyeren, salios y sacu- 
did el polvo de vuestros zapatos." Los clérigos y frailes, lejos de sa- 
cudir sus zapatos, se hacen dueños del polvo de las ciudades, y con él 
fabrican suntuosos palacios y lucrativas habitaciones. Jesús, con 
cinco panes y dos peces, alimentó á una inmensa multitud que lo 
seguía al desierto por oír su doctrina: los clérigos, arrebatan el sus- 
tento á los cristianos más menesterosos y desvalidos, cual son los 
agricultores. Los ministros malos de Jesús, siempre fueron incon- 
secuentes con las respetables máximas y espinosos ejemplos del ¡Sal- 
vador; mas no ha sucedido lo mismo con las que refluyen en su pro- 
vecho, pues á pie juntillas defienden el dicho del apóstol de las 
gentes: "El que sirve al altar, debe comer del altar." Y no debemos 



403 

escandalizarnos los seglares de ver á uno y muchos sacerdotes ro- 
deados de hijos, porque el Eterno dijo en el instante de la creación: 
"Creced y multiplicaos." Señores clérigos y frailes, la dulce doctrina 
del ¡Salvador del mundo, no os ha servido más que de pretexto en- 
gañoso, ya para esquilmar, ya para prostituir al pueblo cristiano; ¿y 
tenéis valor aún de citarnos testos y concilios en favor de vuestros 
bienes temporales? Vosotros valdríais bien poco, si el despotismo no 
hubiera fomentado la ignorancia y el fanatismo de los hombres. Así, 
cuando los pueblos adelanten en el conocimiento de sus derechos, 
retrogradareis vosotros sobre el camino de vuestra ambición. Cuan- 
do todos sepan que el dogma no es más que la revelación de las ver- 
dades de Dios; y que el dogma no ordena mantener con suntuosidad 
y profusión á una caterva de holgazanes; entonces vosotros tendréis 
que sacudir el polvo de vuestros zapatos." 

El cifro, que escuchaba esta grita frenética, y que conocía el ob- 
jeto y tendencias de sus enemigos, se apresuró á volver golpe por 
golpe, usando de la imprenta con circunspección y decencia. Desde 
luego, los eclesiásticos más instruidos tomaron á su cargo la labo- 
riosa empresa de refutar aquellas publicaciones que vulneraban la 
independencia y los derechos de la Iglesia. "El Defensor de la re- 
ligión," periódico redactado por los doctores D. Pedro y su hermano 
D. Francisco Espinosa, y D. Pedro Barajas, sostuvo con dignidad 
y acierto la controversia, marcando los límites á que debiera circuns- 
cribirse la autoridad civil en los negocios eclesiásticos. El Dr. D. 
Manuel Covarrubias se consagró á combatir en folletos anónimos 
las calumnias con que se atacaba á todo el clei'o mexicano, y á de- 
mostrar los graves errores ó equivocaciones de los que intentaban 
usurpar los bienes eclesiásticos, y nulificar las prerrogativas canóni- 
cas y civiles del sacerdocio. 

Entre los defensores del clero, figuró un escritor de muy esca- 
sos conocimientos; pero sumamente audaz é insolente, y cuyas pu- 
blicaciones tenían por objeto ofender y ridiculizar al partido liberal 
y al gobierno. Este folletinista apellidábase Castañeda, de ejercicio 
cantor en el coro de la catedral, y como dependiente de los canóni- 
gos, á ellos se atribuían sus virulentas publicaciones. Los demago- 
gos se llenaban de furor cada vez que un papelucho de Castañeda 
los ponía en evidencia, usando ya de sarcasmos, ya de sátiras, ó em- 



404 

pleando las groserías más insultantes. Tales polémicas, sólo dieron 
por resultado agriar los ánimos, y precipitar á los diputados á la 
adopción de medidas represivas de la prensa, y á hacerlos elevar al 
carácter de ley sus amenazas y sus proyectos de reforma. 

La fuerza armada era también otra de las instituciones contra 
quien se habían declarado los poderes ejecutivo y legislativo. Para 
ellos,^ el ejército permanente había venido á ser la reunión de hom- 
bres inútiles, gravosos á la sociedad, y perniciosos en todas líneas. 
La extinción de Jos cuerpos reglados, era una providencia urgente, 
pues que sin ella la república no tendría orden ni libertad. Queríase 
que la milicia cívica reemplazara al ejército, porque estos batallones 
se organizaban á la voluntad y á la elección délos gobiernos provin- 
ciales, por cuya circunstancia eran los más á propósito para servir á 
las miras interesadas de los tiranuelos dispersos en los Estados de 
la federación. 1 Consecuente el gobernador Tames á estas exigencias 

1 Para que el lector conozca el espíritu que animaba á los cívicos, bueno será 
que presentemos una nota oficial del hermano del gobernador, agraciado con el 
empleo de coronel, quizá sin conocer ni el nombre de las piezas de un fusil. El celo 
y el ahinco de ostentar el uniforme militar los nuevos agraciados, motivó la si- 
guiente nota : 

Primer batallón cívico del Estado de Jalisco—Algunos individuos que fueron 
oficiales de la milicia cívica de Jalisco, y que dejaron de serlo por la organi 
nueva que se dio á los cuerpos del Estado, aun se permiten la licencia de portar 
imifortre, como si fueran tales oficiales. Yo mismo he visto en el día 11 de este 
mes, vestido de militar á D. Jacobo María Vallejo. D. Ignacio Calderón también 
porta, cuando le parece, el traje cívico, y así se vio en la Semana Santa próxima 
pasada. D. Juan González, hijo de D. Miguel González, que tenía arrendada la 
hacienda de la Capacha, porta divisas de capitán era noches de retreta, sin pertene- 
cer á cuerpo alguno, y contesta cuando es reconvenido, que es del primer batallón, 
ó de algún otro, según la persona con quien traía Los dos primeros, dejaron de 
ser cívicos, y no pueden alegar que son del ejército, porque además de ser muy 
cuestionable si el gobierno general puede dar ascenso á los cívicos de los Estados, 
la ley que lo permitía fué derogada en el año pasado. Los propios soldados perma- 
nenl es y activos, se han sujetado á ella, sin exceptuarse. A pórfido general Bravo, 
que era uno de los llamados agraciados ó premiados por las matanzas y perfidias 
que causó en la guerra del Sur; y no son ciertamente comparables en méritos y 
servicios aquellos tres señores, con este infortunado general. Su condiciones muy 
inferior. - Las leyes de Jalisco han querido y quieren que porten insignias milita- 
res, aquellos ciudadanos á quienes ha confiado las armas para defensa de su liber- 
tad y del sistema federal, y no ha querido que la disfruten los particulares que no 



405 

de partido, levantó diversos cuerpos, nombró jefes y oficiales esco- 
giéndolos del número de sus adictos y aduladores, y confió el mando 
de las milicias del Estado, con el carácter de inspector general, á D. 
José María Mellado, hombre sin antecedentes, sin instrucción ni me- 
recimientos; pero que estaba absolutamente consagrado á seguir cie- 
gamente la voluntad de sus benefactores. 

Los hechos que tuvieron lugar en Jalisco, dieron origen á las 
grandes cuestiones que agitaron al país. El ejecutivo de la unión 
apoyaba todo cuanto se hacía en Guadalajara; y las cámaras no ex- 
pedían una ley que afectara los intereses generales de la confedera- 
ción, sin esplorar previamente la opinión de los diputados y gobier- 
no del Estado. A su debido tiempo se verá cómo Jalisco iba siem- 
pre á la vanguardia de las innovaciones, iniciando y poniendo en 
ejecución las pi'oyectos más liberales y exajerados. Por ahora, de- 
mos un vistazo á los acontecimientos de otro Estado, tan poderoso 
como influente en la marcha política de la república. 

Los grandes y extraordinarios sucesos ocurridos en el vasto te- 
rritorio conocido antiguamente con el nombre de " Intendencia de 
México," 1 merecían les consagrásemos un capítulo especial, pues que 
siendo tantos y tan numerosos, parecía necesario detenerse en pun- 
tualizarlos, lo cual, no es posible hacerlo en la breve reseña que nos 
ocupa; pero ya que no podemos presentar minuciosamente la serie 
de todos los acontecimientos verificados en cada provincia, seguire- 
mos fielmente el plan que nos hemos propuesto, de referir sólo aque- 
llos hechos que tienen relación inmediata con la historia de nuestras 
vicisitudes políticas. 

le sirven, y que por un un capricho ó un insolente é insultante orgullo, las portan, con 
vilipendio de las disposiciones de la materia y de las autoridades que las dictan. 
— Este mal, parece que demanda el remedio conveniente, y á este fin dirijo á V. S. 
este comunicado para que llegue al conocimiento de la superioridad á quien co- 
rresponde, protestándole las consideraciones del respeto y aprecio que le tributo. 
— Dios, libertad y federación. Abril 18 de 1834. — Juan José Tames. — Señor inspec- 
tor general de la milicia cívica del Estado, ciudadano José Maria Mellado. 

1 Al consumarse la independencia nacional, comenzó á desmembrarse el te- 
rritorio que erigió en intendencia la ordenanza real de 1786. Hacia el Occidente 
de México, había una demarcación conocida con el nombre de Corregimiento de Que- 
rétaro: este distrito fué declarado Estado soberano, por el congi"eso constituyente 
de 1824, y con cuyo título figura aún en la confederación mexicana. 



406 

El Estado de México, el primero de la federación por su riqueza, 
población y cultura, 1 ha sido, durante un largo período de años, el 
teatro de las intrigas, el campo de batalla de los partidos, y la ma- 
driguera donde se han reunido todos los aspirantes, que han consi- 
derado y consideran las instituciones democráticas como un medio 
para vivir y gozar á expensas de la ignorancia del pueblo. Apenas 
se había consumado la independencia nacional, cuando los grandes 
propietarios, el clero, los españoles, los abogados y los estudiantes, 
que residían en la antigua corte de los virreyes, se dividieron en dos 
grandes partidos, y comenzaron á pelear por obtener el mando y la 
influencia, á fin de que la organización constitucional del país fuese 
basada sobre sus creencias é intereses. En la ciudad de México re- 
sidían los hombres más notables de ambos partidos; y como enton- 
ces era superior el número de los escoceses, que sostenían los hábi- 
tos, doctrinas, fueros, privilegios y establecimientos civiles y mona- 
cales del régimen monárquico, pudieron con facilidad sobreponerse 
al pequeño número de los yorkinos, que no querían respetar los usos, 
los hábitos y las concesiones hechas á determinadas clases durante 
el gobierno del rey. Mientras no se sancionó la constitución federal, 
estos partidos no tuvieron un plan para obrar; mas luego que vieron 
incrustados en la ley fundamental algunos artículos de su fe políti- 
ca, se decidieron á disputarse la victoria que no habían podido al- 
canzar en el parlamento constituyente. 

México estaba destinado á ejercer un valimiento prepotente so- 
bre los otros Estados. La capital virreinal, fuerza era que descollara 
sobre todas; su población, sus riquezas y sus notabilidades, debían 
servir de obstáculo á los titulados liberales, que deseaban ejercer el 
mando sin trabajo y sin resistencia. Concentrando allí el foco de las 
aspiraciones del clero y de sus naturales aliados los hombres viejos, 
convenía á las miras de los demócratas, y á las de los patriotas aven- 
tureros de las demás provincias, erigir un distrito, á semejanza de 

1 El Estado de México está compvendido entre los paralelos de 19° 40' y 20° 
10' de latitud Norte; y entre los meridianos de I o 5' al Oriente, 3 o 36' al Poniente. 
Su superficie, calculada por la carta plana d«l Sr. Moral, es de ñ,6S9 leguas cua- 
dradas. La población del Estado en 1833, era de 1.039,758 habitantes. En ese mis- 
mo año se computaban sus reutas en 42.5.194 pesos, y los gastos de la administra- 
ción en 498,540, lo que daba un deficiente de 73,346 pesos. 



407 

lo que se hizo en los Estados Unidos, desmembrando los territorios 
de Virginia y Mariland, pava crear la ciudad de Washington, donde 
pudieran encerrar el poder y ascendiente de la aristocracia mexica- 
na. Así se creía que quedaría el resto del Estado entregado á las 
maquinaciones de los clubs: así la mayor parte de su población, ig- 
norante, desnuda y miserable, sería el instrumento del partido que 
fuese más audaz en apoderarse de los derechos políticos de trescien- 
tos mil ciudadanos, que no conocían, ni aun conocen las letras del 
alfabeto. Mientras las clases opulentas del Estado de México, tuvie- 
ron arbitrios para sobreponerse á las intrigas del partido yorkino, 
sus autoridades fueron escogidas del círculo de la facción escocesa; 
pero una vez declarado por ley de 18 de noviembre de 824, que Mé- 
xico era la ciudad federal, y que los funcionarios del Estado debe- 
rían residir fuera del distrito, mansión exclusiva de los supremos 
poderes de la Unión, aquel partido perdió la posesión del poder, en 
razón de que sus principales agentes fueron privados de los elemen- 
tos de conservación que les daba una ciudad tan importante como 
la capital de la república. Mas esta circunstancia, no fué únicamen- 
te la que ocasionó este cambio de personas: la causa eficiente de 
esas mutaciones, tuvo origen en la ambición de D. Loreuzo de Za- 
vala, que eligió el Estado de México para teatro de sus proezas. Un 
genio emprendedor como el suyo, debía buscar un ancho campo don- 
de luchar sin intermisión y sin descanso con sus enemigos políticos, 
así como los medios de prodigar las riquezas á sus adeptos y bande- 
rizos. 

Los escoceses penetraron las intenciones de sus contrarios, y se 
apresuraron á intercalar en la ley constitucional, "que gozarían de 
los derechos de ciudadanos del Estado de México, y serían elegibles 
para todos los cargos públicos, los que poseyeran en él cualquiera 
propiedad raíz:" de esta manera creyeron aquellos legisladores que 
su partido podría interveuir eficazmente en los futuros destinos de 
dicho Estado. Semejante invención fué de todo punto ineficaz, por- 
que para los patriotas baldíos esas condiciones no eran difíciles de 
cumplirse, cuando contaban con un caudal inmenso de aud icia y des- 
vergüenza, con lo que podrían comprar fingidos títulos de propiedad 
territorial. 



408 



Documento Núm. 2. 



Gobierno del Estado libre y soberano de San Luis Potosí. — Cir- 
cular. — Núm. 102. — El gobernador del Estado á sus habitantes, sa- 
bed: que el H. congreso constitucional, ha expedido el decreto que 
sigue : 

El congreso constitucional del Estado, se ha servido decretar lo 
siguiente : 

Se faculta al gobierno, para que pueda dar cartas de ciudadano 
potosinense, á los que contemple dignos y hayan contribuido de un 
modo eficaz, á la causa de la libertad. 

Lo tendrá entendido el poder ejecutivo del Estado y lo hará pu- 
blicar, circular, cumplir y obedecer. San Luis Potosí, diciembre vein- 
ticuatro de mil ochocientos treinta y dos. — Mariano José Noriega, 
presidente. — /. Francisco Guevara Maciel, diputado secretario. — Ma- 
riano de Borja, diputado secretario. 

Por tanto ordeno se cumpla y ejecute el presente decreto, y que 
todas las autoridades lo hagan cumplir y guardar, y al efecto se im- 
prima, publique y circule á quienes corresponda. 

San Luis Potosí, diciembre 25 de 1832. — Vicente Homero. — Por 
ausencia del secretario, Jesús Hernández Soto, oficial mayor. 



Gobierno supremo del Estado libre y soberano de San Luis Po- 
tosí. — Con satisfacción acompaño á V. S. la carta que he expedido 
para que se reconozca por ciudadano potosinense á consecuencia de 
los buenos servicios que ha prestado á la causa de la libertad. 

Dios y libertad. San Luis Potosí, diciembre 31 de 1832. — Vicente 
Romero. — Por ausencia del secretario, Jesús Hernández Soto, oficial 
mayor. — Señor magistrado D. José María Bocauegra. 



409 

Estado libre de San Luis Potosí. — El ciudadano Vicente Rome- 
ro, gobernador constitucional de San Luis Potosí. — Usando de la 
facultad que me concede el decreto de 25 de diciembre de 1832, y 
atendiendo á los buenos servicios prestados á la causa de la librtad 
por el ciudadano magistrado José María Bocanegra, he tenido á bien 
concederle carta de ciudadano potosinense, y por ésta disfrutará de 
los derechos que la constitución y leyes conceden á los ciudadanos 
potosinenses y vivirá seguro bajo la protección de ellas. Dado en 
San Luis Potosí á 31 de diciembre de 1832. — Vicente Romero. — Por 
ausencia del secretario, Jesús Hernández Soto, oficial mayor. 



Exmo. Sr.: 

Con la mayor satisfacción he recibido la atenta nota de V. E. á 
que se sirve acompañar la carta de ciudadano potosinense que ha 
tenido V. E. la dignidad de expedir á mi favor en uso de las facul- 
tades que concede el decreto de la H. legislatura de 25 del próximo 
pasado diciembre de 1832. 

Yo doy á V. E. las debidas gracias, estimando en el grado de 
aprecio que merece la muy distinguida que sólo por bondad ha po- 
dido dispensárseme. Protesto al Estado de San Luis, y á V, E., mi 
eterna gratitud por un honor que me es muy estimable por muchos 
títulos. 

Dios y libertad. Zacatecas, 3 de enero de 1833. — José María Boca- 
negra. 



Gobierno del Estado libre y soberano de San Luis Potosí. — Cir- 
cular. — Núm. 9. — El gobernador del Estado á sus habitantes, sa- 
bed: que el H. congreso constitucional, ha expedido el decreto que 
sigue: 

El congreso constitucional del Estado, se ha servido decretar lo 
siguiente : 

Tomo II.— 52 



410 

Todo mexicano que obtenga carta de ciudadanía por el Estado, 
entrará en el goce de los nacidos en él. 

Lo tendrá entendido el poder ejecutivo del Estado y lo hará pu- 
blicar, circular, cumplir y obedecer. San Luis Potosí, febrero vein- 
tidós de mil ochocientos treinta y tres. — José Salvatierra, presidente. 
— Antonio de Arce, diputado secretario. — José Velarde, diputado se- 
cretario. 

Por tanto, ordeno se cumpla y ejecute el presente decreto, y que 
todas las autoridades lo hagan cumplir y guardar, y al efecto, se im- 
prima, publique y circule á quienes corresponda. 

San Luis Potosí, febrero 22 de 1833. — Vicente Romero. — Por falta 
de secretario, Jesús Hernández Soto, oficial mayor. 



Sr D. José María Bocanegra. — San Luis Potosí, marzo 2 de 833. 
Estimadísimo amigo: 

Ayer eligieron á vd. primer senador por este Estado por unani- 
midad de votos del honorable congreso, y acompaño la credencial 
para que sin pérdida de tiempo se pouga en camino y esté en Mé- 
xico el 15. Salvatierra fué el segundo, y para presidente y vice los 
Sres. Santa-Anna y Farías, también con todos los votos. 

El día 4 salen de ésta los diputados y senador, les doy escolta 
hasta México, y si se pudieran reunir en Querétaro irían más á gusto 
y seguros. 

Incluyo esa carta para el Exmo. Sr, gobernador suplicándole en- 
tregue á vd. quinientos pesos para viáticos, pues aunque esa comi- 
saría podía facilitarlos conforme á la circular del gobierno, temo no 
tenga numerario y haya demora. 

Sin tiempo para más quedo por su amigo. — Vicente Romero. 



411 

Enterado con el debido aprecio por el oficio de vdes. de 2 del 
corriente de la bondad con que el honorable congreso se sirvió ele- 
girme el día 1? para senador nicas antiguo al congreso general, ma- 
nifiesto á vdes. para que tengan á bien hacerlo presente al mismo 
congreso, que quedando muy reconocido por el honor que sin mér- 
to se me ha dispensado, protesto con sinceridad hacer cuanto alcan- 
cen mis débiles fuerzas para ver si logro llenar los deberes que úl- 
timamente se me imponen en representación de un Estado que brilla 
con tanta gloria entre los de la federación mexicana. 

Dios y libertad. Zacatecas, marzo 4 de 1833. 

Ciudadanos diputados secretarios del honorable congreso. 



Con la más grata satisfacción he recibido la nota de W. SS. de 
2 del corriente, en que se sirven participarme el nombramiento de se- 
nador más antiguo al congreso general, con que sin mérito me ha 
honrado ese honorable congreso. Tengan vdes. la dignación de ma- 
nifestar á la misma augusta asamblea mi más sincero reconocimien- 
to, protestándole á mi nombre, que siempre, y como un verdadero y 
fiel potosino, empeñaré mis débiles alcances para ver de qué manera 
puedo corresponder en algún modo las distinciones, y honra con que 
me favorece el virtuoso y respetable Estado de ¡San Luis. 

Con tal motivo protesto á W. SS. toda mi consideración y res- 
petuoso afecto. 

Dios y libertad. Marzo 7 de 1833. 

Sres. secretarios del H. congreso de San Luis Potosí. 



DÉCIMO PERÍODO ADMINISTRATIVO 



TÍTULO DÉCIMO. 

General D. Antonio López de Santa- Anna, presidente, y vicepresiden- 
te í). "Valentín Gómez Farías; desde I o de abril de 1833 hasta 24 
de abril de 1834. 



CAPÍTULO I. 



Instalación de lo* poderes constitucionales y sn programa 
administrativo. 



El período décimo administrativo que yo llamo de tran- 
siciones, comprende la época del gobierno constitucional, 
que comenzó en 1? de abril de 1833; recibiendo el cargo de 
la suprema magistratura de la república, el vicepresidente 
D. Valentín Gómez Farías, por haber comunicado su i tupo 
sibilidad temporal el presidente, General D. Antonio López 
de Santa- Anna. 

Excusado es decir, por ser muy sabido ? que los días de 



414 

entrada al mando supremo son por costumbre y aun por ley, 
de mucha agitación y gran ruido, en términos de ponerse en 
movimiento casi general las poblaciones. Hay festejos; hay 
anuncios públicos y proclamas; hay convite*; hay discursos; 
hay arengas y felicitaciones; y por último, hay promesas y 
esperanzas. 

Todo esto hubo á su tiempo el citado día 1? del mes de 
abril; y además hubo el juramento del jefe supremo del Es- 
tado al encargarse del gobierno de la república. 

Guardadas, pues, las solemnidades y fórmulas el referido 
día, y ante las cámaras reunidas, el vicepresidente dijo, pa- 
ra concluir la solemnidad y ceremonia del acto, lo siguiente: 

" He jurado, señores, ejercer fielmente el encargo que 
" se me ha confiado de guardar y hacer guardar la constitu- 
" ción y leyes generales, y este juramento será cumplido. 
"La esperanza de que se observe la ley fundamental, y la 
"de gozar de la felicidad tantas veces prometida, es nece- 
" sario que no sea ilusoria por mis tiempo. Baste ya de ofro- 
" cimientos falaces; que el pueblo sienta, que experimente el 
" bien, que mejore de suerte. Por fortuna se puede todavía 
" establecer una buena administración. Sucediendo la calma 
" á la exaltación de los ánimos que ha debido producir la 
" guerra civil ; redoblando los trabajos, y presidiéndolos la ra- 
" zón, los males desaparecerán y serán reemplazados por bie- 
" nes positivos, ISTo basta, es verdad, el respeto y la observan- 
" cia del pacto social para hacer el bien de los pueblos; son 
" necesarias además leyes .secundarias: el ramo de hacienda 
" demanda reformas eti las que lo arreglan; demanda que se 
"completen las que le faltan; que se adopte una economía 
" prudente, y que haya, pureza y fidelidad en el manejo de 
" los caudales. 

" La enseñanza primaria, que es lo principal de todo, es- 
" tá desatendida, y se le debe dispensar toda protección si 
" se quiere que en la república haya buenos padres, buenos 



415 

" hijos, buenos ciudadanos, que conozcan y cumplan sus de- 
" beres. 

"La administración de justicia se halla por desgracia eu 
" un estado lamentable, y de este grave mal se resentirá nues- 
" ira sociedad, mientras dependa aquella eu gran parte de le- 
u yes antiguas y modernas, inaplicables unas, y otras de di- 
" fícií aplicación en nuestras instituciones; mientras nuestros 
" códigos cumulosos se compongan de leyes dadas para una 
" monarquía absoluta y paya una monarquía moderada; para 
" una colonia y para una nación independiente ; para un go- 
" bienio central y para una república federativa. Este caos 
" de legislación da lugar fácilmente al espíritu de embrollo, 
" eterniza los procesos y confunde la justicia. Es, pues, de 
" suma necesidad la reforma de este ramo, no por leyes sino 
" por códigos completos. La empresa es ardua, pero es me- 
" nester arrostrarla; dése principio á ella, aunque se deje á 
" otros la gloria de acabarla. 

44 Grande es la importancia de las materias que he tocado, 
" y no lo es menos la de colonización de terrenos inmensos, 
u que esperan la mano del cultivador para enriquecer á nues- 
1,1 tro país con innumerables y preciosas producciones, que pre- 
" porcio narían la subsistencia y la comodidad de muchas fa- 
" Luilias, que sumergidas en la miseria y entregadas tal vez 
" contra su voluntad á la holgazanería, son inútiles ó perju- 
" diciales á su patria. Otra ventaja de mucho interés resul- 
" taría de la colonización, y es la de conservar la integridad 
" del territorio mexicano, cubriendo con pobladores sus fron- 
" teras casi desiertas; perp me extiendo inútilmente, cuando 
" los dignos representantes de la nación conocen mejor que 
" yo sus necesidades, y los elementos de felicidad y de gran- 
" deza que hay por desarrollar." 

Contestó, eu términos generales, el presidente del con- 
greso, Eodríguez Puebla, lisonjeándose de que no serían ilu- 
sorias las esperanzas de la nación. 



416 

Por supuesto que el discurso fué pronunciado solemne- 
mente en el seno mismo del congreso general. Este, después 
de constituidas las cámaras, que á pesar de varias dificul- 
tades pudieron al fin reunirse, conforme á la ley, el día 29 de 
marzo, quedó instalado el referido día; diferenciando muy 
poco del que se fijó en el artículo 5? del plan de Zavale- 
ta, para que se abriesen los pliegos que conteníau las actas 
de elección de presidente y vicepresidente de la república. 
Tal solemnidad y requisito tuvo efecto el 30 del mismo mes 
de marzo; teniéndolo también el citado artículo 5? del plan de 
Zavaleta, pues que después de observadas las ritualidades 
de ley, se acordaron los dos artículos siguientes: 

1? Es presidente de la república en el cuatrienio que em- 
pieza eu el presente año de 1833, el General de División O. 
Antonio López de Santa -Auna. 

2? Es vicepresidente para el mismo período de tiempo 
el C. Valeutín Gómez Parías. 

En la misma sesión la cámara de diputados eligió para 
presidente de la suprema corte de justicia á D. Tomás Sal- 
gado; y para vice á D. Pedro Vélez. También eligió la pro- 
pia cámara para su presidente y viee á D. Juan Kodríguez 
Puebla y á D. Juan García Tato, en la misma sesión en que 
se declaró constituida la expresada cámara al termiuanar 
sus juntas preparatorias. 

El vicepresidente, en ejercicio de la presidencia, dio un 
mauifiesto á la nación explicando el programa y fijando los 
principios de su administración y los términos eu que se pro- 
ponía desempeñar los deberes en que se hallaba constituido; 
ofreciendo al mismo tiempo tener por guía y norte única- 
mente la voluntad nacional: observar estrictamente las le- 
yes como fundamento del bien social y de la verdadera fe- 
licidad de los pueblos. Ofreció, en fin, marchar por la senda 
del progreso, y con sólo esto dijo á la verdad cuanto podía 
decirse en muchas páginas. Pero ciertamente esto mismo in- 



417 

dicó ya desde entonces lo que en lo sucesivo debía suceder 
y experimentarse, esto es, la contradicción, las dificultades, la 
divergencia de opiniones, y sobre todo el choque de los parti- 
dos. Notándose que el vicepresidente Gómez Farías fijaba es- 
te programa y política administrativa, sin haberse puesto de 
acuerdo con el presidente constitucional que debía por ley 
Henar el período de tiempo que ella designaba, se temieron 
las ocurrencias desagradables, y fatales consecuencias que 
en efecto sobrevinieron. El vicepresidente siguió su marcha, 
y habiendo á fines del mes de abril dejado de funcionar los 
secretarios del despacho nombrados por Pedraza, fueron nom- 
brados para los ministerios de hacienda y relaciones, el que 
esto escribe^ue desempeñaba el cargo de seuador y D. Car- 
los García, que era diputado; quedando en el de justicia, Ka- 
mos Arizpe; y desempeñando temporalmente el de guerra, 
su oficial mayor D. Francisco Gómez de Parada, hasta poco 
tiempo después en que fué dada la cartera de este ramo al 
General D. José Joaquín Herrera. 

Así constituido el gabinete, continuó el gobierno general, 
nombrando á D. Ignacio Martínez para el del distrito, por 
haberse encargado á Herrera el ministerio antes referido. 
Muy recientes, y casi presentes estaban los sucesos que ha- 
bían creado la administración de Santa- Auna y de Gómez 
Farías. La nación esperaba; pero los ánimos se exaltaban. 
Los partidos, si callaban, no prescindían de sus miras y res- 
pectivos intereses; se observaban mutuamente y aun prepa- 
raban ocasiones y lances favorables. 

El vicepresidente Gómez Farías se decidió verdaderamen- 
te á procurar y en poco tiempo á verificar un cambio en la re- 
pública, que variando su aspecto político, preparase elemen- 
tos que desarrollándose después sirviesen al logro de sus mi- 
ras y combinaciones meditadas. Estas en realidad no eran 

1 Apéndice de documentos número 1. 

Tomo II.— 53 



418 

otras que las de establecer los principios democráticos. Orga- 
nizó desde luego un consejo privado compuesto de personas 
que profesaban sus ideas, y como los individuos elegidos fue- 
ron de las cámaras y empleados públicos, se dio á este consejo 
privado la respetabilidad y reputación consiguiente al buen 
nombre que tenían los elegidos. Y adviértase que esta reu- 
nión de personas escogidas por el jefe del Estado, fué en 
realidad no para consultar sus providencias, sino más bien 
para robustecer su acción y darle fuerza con el prestigio y 
luces de los nombrados, estimulándolos á adquirir fama y glo- 
riosa remembranza por medio «le intentos y planes de refor- 
mas, que era siempre el espíritu dominante en la clase de 
personas que servían de consejo privado y directivo. Se qui- 
zo influir y aun dirigir al congreso bajo el sistema de estas 
ideas y principios, consistentes en palabras halagüeñas, y no 
en obras buenas y útiles á la sociedad. 

No fué asunto de gran dificultad el ganar ascendiente en 
el congreso. Porque esta asamblea, repitiendo aquí lo que 
dice el Dr. Mora, fué el resultado de la nueva elección 
que " en lo general fué el pnrtido vencedor; la menor parte 
" consistía en hombres notables por sus virtudes y talentos, 
" y la mayor como sucede siempre, era vulgo, compuesto de 
" hombres ardientes, atolondrados, y de poca delicadeza en 
" ciertas líneas; pero en nada participaban del carácter pér- 
*' fido, solapado y embustero del personal que constituía la 
" mayoría de los funcionarios en la administración anterior." 

Otro escritor contemporáneo, Suárez Navarro, sobre este 
mismo punto dice: " La calificación del Dr. Mora (la asen- 
tada) es de todo punto exacta, y debe añadirse una cir- 
" cunstancia digna de particular mención, y es, que entre los 
" miembros de ambas cámaras, no había cincuenta que pose- 
" yesen un capital con que vivir honestamente. La totalidad 
"de ellos se componía de hombres presuntuosos, de educa- 
ción y conocimientos muy medianos; de cobachuelistas y 



419 

1 abogados sin negocios y sin bufete, y de hombres obscuros 
'ó inmorales, que sólo habían llamado la atención por sus 
' fervorosas peroraciones en los clubs, sosteniendo los princi- 
' píos democráticos. A vista de tan odioso conjunto, bien 
' puede repetirse lo que un escritor inglés decía hablando de 
( la asamblea legislativa de Francia (1791). " Si algún espí- 
' ritu maléfico se hubiese propuesto elegir una corporación 
' que hubiese de servir para precipitar á una sociedad en su 
'ruina, no habría sabido formar mejor reunión para llegar 
1 á la consecución de su objeto." ¡ Cuan sensible es que se 
repitan estos ejemplos, digo yo, y tauto más, considerando 
que unas mismas causas producen uuos mismos efectos! 

Conociendo el citado Suárez Navarro mis priucipios y los 
del Sr. D. Carlos García, que fué llamado al despacho déla 
secretaría de relaciones, se explica con relación á uno y á 
otro del modo siguiente, que espero se me disimule lo trans- 
criba aquí, en razón de mi objeto y plan en estas Memorias: 
" Bocanegra y García eran muy acreedores á la confianza 
" que se les dispensaba; mas su elección era desacertada en 
" las circunstancias en que iba á colocarse el vicepresiden- 
" te. Para convencerse de esta verdad, bastará una rápida 
" ojeada sobre las cualidades y antecedentes de estos dos 
" funcionarios. 

" Bocanegra comeuzó á figurar el año de 1822 como di- 
" putado por Zacatecas al primer congreso nacional en la cla- 
M se de letrado. Desde entonces mostró talento, juicio é ideas 
" republicanas. Pocos hombres bay como este individuo, que 
íl hayan recorrido con aceptación y en poco tiempo la escala 
" de todos los empleos públicos. Comenzando por los cargos 
" más insignificantes, hasta obtener la primera magistratura 
" de la nación, todo, todo lo ha desempeñado Bocanegra, 
" con aquella mesura que caracteriza sus discursos y opinio- 
" nes publicados en los periódicos, en impresos sueltos y en 
iS los diarios de las sesiones. 



420 

" Se le ha visto despachando varias veces los ministerios 
"de relaciones y hacienda, especialmente el año de 1829, 
"tiempo calamitoso. Estos antecedentes y su buen manejo 
"le llevaron en esta vez á la secretaría de hacienda. Boca- 
" negra había sabido granjearse las simpatías de todos los 
" partidos, y su nombre era respetado generalmente. A su 
" buen carácter, reúne la experiencia que dan las vicisitudes 
" de la fortuna y el trato de los hombres: tiene más conocí - 
" mientos de los que descubre: en los actos como funcionario 
"se sobrepone con facilidad á sus opiniones privadas, to- 
" mando siempre por norte en sus acuerdos el espíritu y la 
"voluntad más general de la nación. Cuando contraría al- 
" guna providencia, ó resiste adoptar alguna medida admi- 
" nistrativa, nunca lo hace chocando al primer ímpetu, sino 
" por medios indirectos hasta conseguir su objeto. Este mo- 
" do de tratar los negocios es el signo característico de Bo- 
" canegra. De tales cualidades resulta, que ni por su genio, 
" aspiraciones y tendencias, era un ministro á propósito pa- 
" ra lanzarse atrevidamente en la vía de los hechos: seme- 
jante persona, ciertamente que no convenía para un gabi- 
nete que debía ser eminentemente revolucionario. 

" El diputado Lie. D. Carlos García, hombre pacífico, 
" que reunía la probidad á la instrucción, nunca había figu- 
11 rado en los primeros puestos; porque su natural apático le 
"alejaba de los negocios. Dos veces había representado á 
"la provincia de Puebla en el congreso general, en cuyo 
"puesto se había granjeado la estimación de los partidos, 
" por su carácter condescendiente, afable y reposado. García 
"no poseía grandes talentos, ni tenía el valor civil necesa- 
"rio para entrar en empresas peligrosas. Tales circunstan- 
" cias le hacían aparecer en el gabinete, como un hombre 
"inútil, y hasta cierto punto, como un estorbo á la marcha 
"de la administración. Este ministro, por temperamento y 
" por carácter debía oponerse á toda providencia ruidosa 






421 

" y que en algo comprometiera su persona. Para tiempos 
" tranquilos y bonancibles, no hay duda que García hubiera 
"sido un excelente secretario de Estado. 

" Aunque la permanencia del vicepresidente en ejerci- 
" ció del poder ejecutivo debía ser eventual, él se disponía 
" á obrar, cual si estuviera seguro de que el General Santa- 
" Auna no había de entrar en el ejercicio de sus funciones. 
" Para nada contaba con su aquiescencia, y ni aun había te- 
" niilo la prudencia de sondear su ánimo para averiguar si se- 
" cundaría ó no los planes que se fermentaban en las cabezas 
" de los exaltados. Gómez Farías obraba con tal independen- 
" cia, que á juzgarlo por el aplomo de sus procedimientos, se 
" creería que de hecho y de derecho él era el supremo magis- 
trado, y no el regente accidental, investido del poder efí- 
" meramente. Los males que se derivarían de esta falta de 
" armonía entre el presidente y su substituto, debían ser muy 
"terribles, tanto para el país y sus instituciones, como per- 
sonalmente para los dos altos funcionarios." 

Debe concluirse de lo dicho, que precisamente la que apa- 
recía como una esencial discordia, y acaso una contradicción 
entre las personas de la administración, fué el principio de 
conservación y de regularidad en ella, porque se procuró ale- 
jarla de los extremos, estableciendo el orden y desechando 
cuanto pudiera perturbarla en su carrera natural para hacer 
el bien á la nación, volviendo la espalda á los partidos, y 
abriendo el libro maestro de la experiencia. Ya se verá ade- 
laute cómo se pusieron en práctica, y cómo sirvieron las má- 
ximas asentadas. 

Se fijó el plan administrativo, que para establecerse y mu- 
cho más para practicarse, ofreció muchas y delicadas cuestio- 
nes dentro y fuera del gabinete. Los principios que trataba 
de conquistar y establecer el partido triunfante, aunque en 
sí mismos fuesen buenos, como el introducir reformas y arre- 
glar la división territorial y la enseñanza pública, iban acom- 



422 

panados de ideas exaltadas que conducían al precipicio; y 
por esto un gran número de los mismos partidarios aspiraba 
á que enhorabuena se siguieran los referidos principios, y se 
conquistasen los más que se pudiera y fuesen conducentes al 
progreso; pero que la marcha que se adoptara fuese mesu- 
rada, procurando el bien y felicidad de la nación sin condu- 
cirla á abortos que causasen su ruina. Estas máximas dicta- 
das por la experiencia fueron calificadas de verdadero statu 
quo, y bajo tal concepto, impugnadas por unos y otros, cau- 
sando necesariamente el disgusto que siempre produce la 
contradicción, hasta el grado de suscitarse una división, que 
afortunadamente fué cesando al uniformarse la opinión pú- 
blica en vista de los acontecimientos que ocurrían y de los 
que se anunciaban como efectos propios de la época. Si- 
guiendo el orden de los sucesos he dividido el período pre- 
sente en tantos capítulos, cuantas fueron las transiciones por- 
que pasaron en 1833 las administraciones de Santa- Auna y 
de Gómez Farías. 



CAPÍTULO II. 



Desde 1? de nbril hasta 16 de mayo de 1S33 se hace cargo del gobierno el 
vicepresidente D. Valentín Gómez Parias. — Sucesos de esta época. 



Por enfermedad y ausencia del presidente General San- 
ta- Anna, hemos visto que se halló al frente de la adminis- 
tración pública D. Valentín Gómez Farías como vicepresi- 
dente de la república, desde 1? de abril hasta 16 de mayo. En 
este tiempo tuvieron lugar uno que otro acontecimiento gra- 
ve; y más bien puede decirse que fueron preparados los que 
debían seguir y referiremos en particular, comenzando des- 



423 

de luego por dar á conocer el estado que guadaba el ramo 
interesante de la hacienda pública. 

Notable es á la verdad, que habiendo sucedido al que esto 
escribe, en el ministerio el año de 1830, D. Eafael Mangino, 
refiriendo éste y presentando á la nación el estado de la ha- 
cienda pública en aquel tiempo, teuga yo que hacer lo mis- 
mo respecto á su época y administración. Oigamos, pues, lo 
que uno y otro hemos dicho eu nuestros respectivos docu- 
mentos. Dice Mangino en 22 de enero de 1831, lo siguiente 
en su Memoria: 

" Mas por desgracia mía y de la república, ni me es dado 
" el lisonjearme de haber ejecutado cuanto exige la deplo- 
M rabie situación en que encontró la hacienda federal, ni he 
w conseguido todavía varias disposiciones legislativas, nece- 
" sarias á mi juicio, para corregir los abusos y desórdenes 
" que se advierten en la administración, sistemándola de un 
" modo conveniente á los intereses públicos; y de aquí es que 
" aún subsisten algunos males, que no debo ocultar en esta 
" ocasión. 

" Los explicaré con verdad y franqueza, á fin de que la 
" sabiduría de las cámaras, pueda aplicar el remedio oportu- 
" no; patentizando al mismo tiempo las ventajas de no pe- 
u quena magnitud, que por esfuerzos del actual gobierno se 
u han alcanzado en valores de las reutas, en el cumplimiento 
" de las obligaciones del erario, y en el crédito exterior ó in- 
" terior." 

En 15 de mayo de 1833 sobre el mismo asunto digo yo 
en mi Memoria: " Tengo el sentimiento de que mi informe 
" sobre el estado de la hacienda pública, no presenta unas 
11 ideas lisonjeras; sino que, por el contrario, manifiesta la 
" necesidad en que se halla el congreso general de ocuparse 
" en proporcionar el arreglo y sistema debidos á ramo tan 
"importante, cuyos adelantos y más felices resultados de- 
" pendeu esencialmente de la parte legislativa; porque si 



424 

u bien existen leyes relativas á la hacienda pública, son ais- 
" ladas, y falta en lo general aquella organización que es el 
" espíritu vital de este ramo. 

" Es sabido que la nación sostuvo una lucha firme y du- 
" radera en todo el año anterior, causando por consiguiente 
" la guerra todos los males y perjuicios que resultan siempre 
" de ella al comercio interior y extranjero. Las circunstan- 
" cias en que se encontró la nación, produjeron la necesidad 
" de paralizar los giros y aun de variar el orden establecido 
" en las aduanas marítimas, disminuyéndose por tanto el prin- 
" cipal ingreso del erario. 

" Por otra parte, los recursos extraordinarios de que se 
" valió la administración anterior para sostener la guerra, 
" gravaron considerablemente las rentas de la nación, con la 
" circunstancia de no haber podido cubrir sus gastos. Al co- 
" ineuzar el gobierno en enero del presente año, halló que en 
" esta ciudad los empleados civiles, muchos militares retira- 
" dos, ios sueltos y con licencia ilimitada, los cesantes y pen- 
" sionistas llevan siete meses de no percibir sus pagas y 
"pensiones, notándose que en otros puntos de la república 
" había también atrazo mayor ó menor en esta clase de pa- 
" goS) y QNtf aun lo había en el de varias tropas de aquellas 
"que servían á las órdenes del anterior gobierno: éste era 
" responsable de una muy grande suma que debía por baga- 
jes y por libranzas de dinero dado para las tropas en varios 
" puntos de la república; pero aunque no es posible dar una 
" noticia exacta de lo que importan las deudas de esta natu- 
H raleza, el estado que presento con la letra J servirá sin em- 
" bargo para manifestar los pagos que se han hecho en esta 
"ciudad para cubrir parte considerable de ella." 

En la misma Memoria páginas 11 y 12, hablando de los 
préstamos nacionales, consta que: 

" En los últimos seis meses del año de 1832, se celebraron 
"varios contratos, en virtud de las autorizaciones coucedi- 



425 

" das al ejecutivo, por las leyes de 9, 17 y 29 de marzo de 
" dicho año. Por la primera se autorizó al gobierno para enii- 
" tir letras basta por la cantidad de un millón de pesos, pa- 
" gaderos, con inclusión del premio mensual que estipulase, 
l< bien fuese en dinero efectivo, ó en descuento de derechos 
"directos ó indirectos, causados ó por causar en la aduana 
"de esta capital, y también conforme á la segunda de las 
" citadas disposiciones, por la tesorería general, en compen- 
" sación de derechos de importación ó indirectos de segundo 
" plazo, vencidos ó por vencer. Por la última de dichas leyes 
" se le volvió á autorizar para celebrar uno ó más contratos de 
" empréstito hasta por cantidad de cuatro milloues de pesos 
" en numerario, con las condiciones en que conviniese con los 
" prestamistas. A cuenta de estos cinco millones se coutra- 
" taron en el período citado 1.542,230 pesos, de cuya canti- 
" dad, con sus premios que abordaron á cosa de 320,000 pe- 
" sos, debía satisfacer la mitad, sobre poco más ó menos, en 
" la aduana, tesorería general y casa de moneda de esta ca- 
" pital, y el resto en las aduanas marítimas en dinero efec- 
" tivo ó en compensación de derechos de primero y segundo 
" plazo. Por lo dicho se advierte que el costo de los expre. 
" sados préstamos, ascendió á un veinte por ciento mensual 
" en los diez meses en que la mayor parte debió satisfacerse. 
" Pasado el año económico, los préstamos continuaron 
" haciéndose en virtud de las expresadas autorizaciones; pe- 
" ro dificultándose de día en día el numerario, y creciendo 
" las angustias de la administración pasada, se le facultó en 
" 11 de agosto del mismo año de 1832 para admitir créditos 
" reconocidos contra la nación, en cuenta de los enteros que 
u se hiciesen en tesorería á virtud de los contratos y emprós- 
11 titos que se celebrasen según el decreto de 29 de marzo, 
" prefiriendo los de pensiones, sueldo^ de empleados y mon- 
" tepíos, y admitiendo éstos como dinero efectivo. Eu con 
" secuencia de todas las disposicioues referidas, ascendió el 

Tomo II.— 54 



426 

\ importe de los préstamos hechos en el año pasado á 

'8.204,714 pesos, 4 granos, á que agregados 515,183 pesos 
' 7 granos que importaron los premios convenidos, hicieron 
' subir el total monto de la deuda á 8.719,897 pesos 11 gra- 
' nos. 

" Las especies en que se verificaron los préstamos, con- 
sistieron en 3.304,305 pesos 1 real 5 granos, enterados en 
' numerario en esta tesorería general; en 828,415 pesos 2 
' reales 7 granos, que deben considerarse de la misma clase 
' por proceder del costo efectivo de las acciones de tabaco, 
' de libranzas de las comisarías de Michoacán, división de 
' operaciones, de la de Jalapa, sub- comisarías de Tulancin- 
'go, Acapulco y pagadurías de Iguala, donde se recibió su 
' importe en dinero, de lo exhibido en esta capital por el prés- 
' tamo forzoso del mismo año, de certificados de auticipacio- 
' nes de derechos de segundo plazo, de los pagos mandados 
' hacer al Estado de Chihuahua, y por último, de letras res- 
1 paldadas en Tampico, Matamoros y Soto la Marina: de 
'suerte que puede decirse que el numerario ascendió ver- 
' daderameute á 4.132,720 pesos 4 reales 7 granos; sobre cu- 
' ya cantidad se recibieron en créditos posteriores á la inde- 

' pendencia y en documentos de los mismos préstamos. 

' 314,586 pesos 3 reales; en pensiones y sueldos de empleados 
' y montepíos que privilegió la citada ley de 11 de Agosto, 
' 1.288,248 pesos 3 reales; y finalmente, en créditos recono- 
' cidos anteriores á la independencia, 2.4G9,058 pesos 5 reales 
' 9 granos, deduciéndose de todo que el verdadero gravamen 
' que se impuso á la nación con dichos préstamos, fueron los 
'515,183 de los premios, y el compromiso de satisfacer an- 
' ticipadamente los expresados 2.409,058 pesos 5 reales 9 gra- 
' nos de créditos antiguos. 

" Para arreglar el actual gobierno el pago de la meucio- 
' nada deuda, tuvo que entrar en el examen de las precitadas 
' leyes y de los expedientes respectivos; y estrechado ya por 



427 

" los interesados, ya por las urgencias del erario, que no 
" podía cobrar sin aquel requisito las obligaciones que por 
" razóu de derechos marítimos había pendientes en la teso- 
" rería general, reconoció por decreto de 12 de febrero aute- 
" rior los cinco primeros millones, conviniendo en que sería 
" satisfecha la parte que decía relación á derechos de prime- 
" ros y segundos plazos de importación marítima, admitieu- 
" do, cuando éstos tuviesen que pagarse, un cuarenta por 
u ciento en documentos de los que representasen el todo ó 
u parte de dichos cinco millones, y exhibiendo el sesenta por 
" ciento restante en numerario. 

" Sucesivamente se arregló el pago de lo que gravitaba 
" sobre la aduana, casa de moneda y tesorería de esta capi- 
" tal en los términos eu que pudo mejor conciliarse la justi- 
" cia é intereses de los prestamistas con las necesidades y 
" urgencias del erario; y por último, se ha reconocido el res- 
" to de la deuda con una amortización de tres por ciento 
" mensual respecto de los que presenten al efecto una terce- 
" ra parte de las órdenes ó libramientos comprendidos en 
" los expresados cinco millones, y los dos restantes en los que 
"no lo están; ó con sólo una amortización de dos por den- 
oto si la presentación se limitase á estas últimas. 

" Por cuenta del total importe de los repetidos préstamos, 
11 se han amortizado hasta fin del año pasado 954,721 pesos 
" 3 reales 3 granos: un millón sobre poco más ó menos queda 
11 satisfecho hasta fin de abril en la tesorería, aduana y casa de 
" moneda de esta capital; y siendo seguro que no debe bajar 
" de otro medio millón de pesos lo que en el mismo tiempo 
" han amortizado las aduanas marítimas, se puede decir que 
" la repetida deuda está reducida á poco más de seis millones 
" de pesos. Las ventajas de los tórmiuos acordados para su 
" satisfacción son muy perceptibles, porque sobre acreditar 
" la religiosidad y buena fe de la administración actual, sir- 
" ven de impulso para que se verifiquen oportunamente los 



428 

" ingresos del erario, y aun para que se aumenten considera- 
" blemente las importaciones, y con ellas el producto de los 
" derechos marítimos." 

He asentado y transcrito lo conducente de mi Memoria 
y lo relativo á préstamos nacionales, para satisfacer en este 
punto las observaciones que con respecto á ellos y casi en 
general se hicieron en la Memoria del año de 831 por el Sr. 
Mangino. Ahora también y con el mismo fin, y más propia- 
mente para cumplir con mi propósito y satisfacer mi oferta, 
asentaré lo que dije en la conclusión de mi Memoria repetida, 
pues creo que con lo expuesto allí y con la presencia del es- 
tado y noticia oficial de la tesorería general que la acompa- 
ña, llenaré rni objeto. Dice así: 

" Tal es en compendio la historia de los ramos de hacien- 
" da pública, especialmente con relación al año económico 
u que terminó en junio del año pasado. Ya al tratar de cada 
" una de las partidas de la cuenta general de valores, dejo 
" insinuados los principales puntos que en concepto del go 
" bienio merecen la atención de las cámaras; pero para que 
" éstas puedan proceder en ellos con conocimiento del último 
" estado de las rentas federales, les haré presente que según 
" se advierte del marcado con la letra J, quedaron existentes 
u por fin del año pasado de 1832 en to las las oficinas distri- 
" bui doras de la federación 272,819 pesos granos, á cuya 
"cantidad, agregado el ingreso que ha habido desde 1? de 
" cuero hasta 30 de abril último, resulta el total de 4.9/49,705 
" pesos 7 reales 3 granas; de los que se han distribuido en el 
" mismo tiempo según las constancias que obran en esta 
" tesorería, general, 4.529,562 pesos 3 reales 10 granos, que- 
'* .lando una existencia de 420, 14S pesos 3 reales 5 granos 
" en las precitadas oficinas. 

" Lo dicho manifiesta que después de haberse cubierto las 
" atenciones indispensables de la federación, y los compro- 
u misos todos del gobierno, en que está comprendido el pago 



429 

i • 

" de una parte considerable de la deuda que dejó la adminis- 
" tración anterior, resultó un sobrante casi duplo respecto 
" de lo que se recibió en principios de año, lo cual, unido á 
" las obligaciones pendientes de cobro en esta tesorería ge- 
" neral, y á las que existen en las aduanas marítimas, cuyo 
" importe pasa de dos millones de pesos, es suficiente por aho- 
" ra para seguir desempeñando con regularidad las mismas 
"atenciones y compromisos del erario; sin que esto quiera 
" decir que sus ingresos los cubran todos, pues siempre hay 
" necesidad de limitarse en los gastos á los de que no se pue- 
" de prescindir, dejando un deficiente que al fin será preciso 
" cubrir con otros arbitrios, según dejo insinuado en el pá- 
" rrafo relativo al presupuesto general. 

"Mi insuficiencia, la premura del tiempo, el muy corto 
" que he tenido personalmente para imponerme de los vas- 
" tos y complicados negocios de la secretaría de hacienda, y 
" la falta de varias noticias y documentos que no ha sido po- 
" sible reunir á causa de los embarazos y desorden produci- 
" dos por las conmociones del año pasado, han impedido dar 
" á esta Memoria toda la extensión de que es susceptible; 
" mas creo que lo expuesto es suficiente para que las cámaras 
"tengan la dignación de dar por cumplida en orden á los 
" negocios de hacienda, la obligación «pie impone en general 
" á los secretarios del despacho, el artículo J20 de la consti- 
" tución federal." 

Si se leyesen íntegras ambas Memorias, como parece na- 
tural hacerse, se hallaría constante la verdad matemática de 
haber yo dejado en la tesorería general considerables fondos, 
según manifiesta ella misma en sus respectivos estados y no- 
ticias; advirtiendo, que tanto en 1829 como en 1833 aparece 
el mismo buen resultado. Por consiguiente, hecha la compa- 
ración que por los datos debe hacerse, del efectivo haber que 
dejaron á sus sucesores los respectivos ministros en las ad- 
ministraciones de 30, 31 y 32, 29 y 33, aparece la demostra- 
ción á favor del que esto escribe. 



430 

* 

De lo explicado en una y otra Memoria, y considerados 
los fundamentos oficiales en que descansan ellas, se iufiere 
que nos quejamos del gobierno que nos precedió los dos mi- 
nistros de hacienda, refiriéndonos á la respectiva época ad- 
ministrativa; pero hay la diferencia de que si tanto el uno 
como el otro, sin culpa propia, y sólo por efecto necesario de 
las difíciles circunstancias del tiempo en que obramos, nos 
vimos envueltos en dificultades, y constituidos en gravísi- 
mos conflictos, mayores fueron ciertamente para el que es- 
to escribe; ad virtiendo y recordando aquí, como en otro lu- 
gar se ha dicho y repito ahora, que yo nada, nada recibí, 1 y 
por el contrario, sí dejó al retirarme el caudal suficiente en 
la tesorería y tan en efectivo que lo distribuyó desde lue- 
go la misma tesorería. 

Quedó también el treinta y dos por ciento que establecí, 
tomándose por convenio de los créditos á que estaban afec- 
tas las aduanas marítimas: más de quinientos mil pesos dis- 
ponibles por el último contrato y préstamo celebrado en 2 
de diciembre de dicho año, y que en efecto estuvo percibien- 
do el gobierno de Jalapa hasta que le convino suspender los 
efectos de este negociado. Asimismo quedaron los ingresos 
ordinarios que, uniéndose á las entradas anteriores, dieron 
fondos suficientes para poder llenar las atenciones de la ad 
ministracióu por el tiempo suficiente, y principalmente por 
el que se necesitaba para poder consultar y expedir todas las 
resoluciones que le convinieron á fin de establecer economías 
y arreglos. 

1 Véase ol corte do caja de la tesorería general inserto en el capítulo 5?, página 47 
que dice : 

Importa el cargo § 37,007 4 2 

ídem la data $ 37,007 4 2 

Igual... $ 00,000 

México, Octubre 12 do 1829. — Jiménez. — Andonacgut. 



431 

Yo pagué las deudas anteriores; respetó los compromi- 
sos y los pactos; distribuí los caudales entre todos los acre- 
edores del erario sin distinción; y al fin el día del triunfo de 
la revolución en diciembre de 1829, entregó la tesorería ge- 
neral un considerable haber, y lo suficiente en el acto de 
ocupar el palacio y la oficina para pagar las listas militar y 
civil y otros gastos extraordinarios. Por el contrario, el mi- 
nistro Maugino, después de aprovecharse en su entrada al 
ministerio, de la existencia que efectivamente recibía, se uegó 
á todo pago, y lo que fué más notable, negoció é hizo cuanto 
fué posible en el congreso para obtener la reprobación de 
aquellos mismos contratos que habían dado los recursos y 
fondos de que tan á su placer había dispuesto y en momen- 
tos los más comprometidos. Lo dicho, pues, acredita de un 
modo indudable, cómo ha recibido y cómo ha entregado el 
que esto escribe la hacienda pública en las dos épocas seña- 
ladas de su cargo. Sirva por tanto de satisfacción y respues- 
ta á unos, y de positivo desengaño á otros; ad virtiendo al 
intento y en confirmación de nuestro dicho, que por la prensa 
y en su tiempo se dilucidó ampliamente esta propia materia; 
concluyendo en 1830 un impreso titulado " reflexiones contra 
el acuerdo del senado sobre cesación del préstamo celebrado 
el 2 de diciembre del año de 1829" con las proposiciones si- 
guientes: 

" ¿Puede el senado ó el congreso cogerse lo ajeno con- 
" tra la voluntad de su dueño! ¿ Se quebranta ó se cumple 
" la constitución con este paso? ¿Por qué hau dejado entre- 
" gar la cuota de tres meses, y van resultando escandaliza- 
" dos después de haber gastado cuatrocientos cincuenta mil 
" pesos en reales efectivos? ¿Qué gobierno ha disfrutado del 
" empréstito? |No es notorio que el auterior apenas recibió 
" cuarenta y pico de mil pesos, cuando la actual administra- 
" ción ha dispuesto tranquilamente de más de cuatrocientos 
" mil? ¿Con qué facultades el legislador le dice al ejecutivo, 



432 

" no pagues lo que has gastarlo, y no cumplas la obligación 
" que contrajiste? ¿Por qué tanto celo en el deshacer el mejor 
" contrato celebrado desde que hay república, habiéndose 
"despreciado las públicas dilapidaciones, y las condiciones 
" torpísimas de los empréstitos que corrieron por otras ma- 
il nos, y que aun todavía no se olvidan por las muy marca- 
" bles señales que les acompañau de vestidos viejos, torpe- 
" dos (Michelena ) y ? 

" Sin duda alguna conocieron estas verdades los gobier- 
" nos anteriores, y sean cuales fueren sus aberraciones y de- 
" fectos, jamás alteraron los convenios: cumplieron lasprome- 
" sas, dieron garantías á sus acreedores, y no desconocieron 
" la persona moral del ejecutivo de la unión. ¿Y no debemos 
"esperar igual conducta en la administración actual, cuya 
" divisa es constitución y leyes, y cuya probidad y sensatez 
" aplaudimos? Si así no fuese, se formaría un contraste cier- 
" tamente desfavorable entre las anteriores y la actual ad- 
" ministración, pues se diría: los gobiernos que precedieron 
" entraron á funcionar sin haciemla, sin recursos y con gra 
"vísimos empeños: lucharon, y en medio de desgracias y 
" contradicciones cumplieron sus compromisos y no faltaron 
" á la fe pública; notándose que el actual gobierno no ha re- 
" cibido únicamente los cargos y gravámenes, sino que por 
"el contrario ha recibido al mismo tiempo lo útil y lo one- 
" roso; ha dispuesto de más de cuatrocientos mil pesos, y se 
"han amortizado iguales sumas; ha llenado sus atenciones 
" con el dinero del préstamo, y no ha corrido la miserable 
" suerte de los anteriores gobiernos, que no recibieron ni un 
"grano y pagaron algunas sumas. 

" ¡Padres del pueblo! Vuestra es la causa, porque es de 
"la nación que representáis dignamente. Conservadle el 
" buen nombre que merece, respetando la propiedad del ciu- 
" dadano, evitando su violento despojo, alejándose Infinita- 
" mente la confusión de poderes, y de la falta de fe y cuui- 



433 

" plimiento en los pactos. Así, y sólo así, tendremos patria 
" y federación. Guardemos, pues, los principios que se guar- 
" dan y respetan en todos los pueblos cultos de la tierra." 

Hemos hablado de la haoieuda pública según su estado 
en la época á que hemos hecho referencia; y aunque quisié- 
ramos, no podemos hacer lo mismo respecto de los demás ra- 
mos de la administración pública, por no ser este nuestro 
objeto; y si bien nos detuvimos un poco en el referido de ha- 
cienda que volveremos á tocar, y lo trataremos todavía des- 
pués al referir algunas hostilidades del cuerpo legislativo al 
ejecutivo en fines del año de 33, es porque debo según mi plan 
y como tengo ofrecido, dar exacta razón y cuenta de mi con- 
ducta pública en materias' y puntos tan vitales como el que 
acabamos de mencionar. Consideremos empero la situación 
política del país en lo general, y veremos se hallaba en el es- 
tado en que se halla un lidiador después de uua fuerte y 
esforzada lucha; esto es, se hallaba fatigada la república 
y descansando; pero siempre obligada á volver á la contien- 
da y preparándose á ella aunque débil y disgustada. 

En efecto, se hallaba así la república en un verdadero mal- 
estar, y se notaba un disgusto casi general: viniendo á la 
vez no sólo á aumentar los males públicos los anuncios de 
la invasión de la epidemia del cólera morbus, sino que direc- 
tamente influyó en la situación del país este terrible azote 
de la humanidad. 

Por el espacio de seis meses se fijó en la república é hizo 
grandes estragos en la población, y llenó de terror y de luto 
á las familias de todos los lugares grandes y pequeños, ca- 
pitales y aldeas. El ejército en campaña ofreció gran número 
de víctimas, y la ciudad de México, en el memorable día 15 de 
agosto, sufrió una gran mortalidad en sus habitantes sin dis- 
tinción de personas ni de edades. 1 

1 Documento número 2. 

Tomo II— 55 



434 

El gobierno que redobló fatigas y esraeros, se ocupó se- 
riamente de este asunto: dictó disposiciones enérgicas y be- 
néficas con relación á médicos, métodos curativos, precios 
equitativos en los víveres, prohibiéndose alterasen y cuidan- 
do de su buena calidad en el expendio. 

Pasó en fin, aunque con grandes sacrificios en el gobierno 
y en el público, el triste período epidémico del cólera asiá- 
tico, cuyos efectos he indicado en general en este lugar, an- 
ticipando en cierto modo las épocas para evitar repeticiones. 
Continúo ya mi naración contraída á los sucesos que tuvieron 
lugar en su respectivo tiempo. Voy, por tanto, á referir la 
cesación primera en el mando del vicepresidente, y la entra- 
da también primera del presidente de la república. 



CAPÍTULO III. 



Se hace cargo del gobierno el presidente General Nimia - Anua, desde 16 
de mayo hasta 2 de jnnio de 1S33. — Sucesos públicos en dicho tiempo. 



Cesó el vicepresidente Gómez Farías el día 16 de mayo 
del repetido año de 33. El presidente Santa- Anua tomó po- 
sesión en dicho día ante el congreso de la unión con las ri- 
tualidades y solemnidades de estilo, Dirigió al mismo con- 
greso y en el propio acto solemne, un extenso discurso, eu 
que manifestando, no sólo el programa de su administración 
gubernativa, sino respondiendo á cuanto se había dicho en 
contra de los sucesos que le habían conducido á aquel lugar, 
concluye con los notables siguientes términos: " ¡Represen- 
" tantes de la soberanía de la nación! Mi fe política es sen- 
" cilla y rectas mis intenciones. Amparadme con vuestras 
" luces y el favor del pueblo de que sois la porción escogida, 



435 

"en el empeño de promover á costa de la misma vida, su 
" libertad y su ventura." Contestó el presidente del congreso» 
protestando la conformidad más sincera, con los sentimientos 
manifestados por el ejecutivo, asegurando que su administra- 
ción sería aun más grande por el saber, que por el esplendor 
de sus victorias. Quedó así posesionado el presidente de la 
república. Siguieron los festejos y demostraciones públicas 
acostumbradas, y siguieron también los actos administrati- 
vos de los poderes generales. 

Fué nombrado en 20 de mayo secretario de la guerra D. 
José Joaquín Herrera por el presidente y por el congreso: 
fueron declarados completa y absolutamente libres del juicio 
de residencia secreta, los bienes del ex- virrey D. José de 
Iturrigaray por lo respectivo á la hacienda pública de la na- 
ción; sin que se hiciesen eu su testamentaría el descuento y 
la retención de que habló el decreto de 23 de Octubre de 1823» 
subsistiendo por lo demás en su vigor y fuerza. Así se co- 
municó por la secretaría de hacienda á quienes correspondía 
y eu los términos siguientes: 

" Secretaría de hacienda. — Sección segunda. — El Bxmo. 
"señor presidente, etc. — El presidente, etc. — Sobreseyén- 
" dose completa y absolutamente en el juicio de residencia 
"secreta del finado ex- virrey D. José Iturrigaray, por lo 
" respectivo á la hacienda pública de la nación, no se harán 
" en su testamentaría el descuento y retención de que habla 
" el decreto de 23 de octubre de 1823, subsistiendo por lo 
" demás en su vigor y fuerza. — José J. de Herrera, diputado 
" presidente. — José Ignacio de Basadre, presidente del sena- 
" do. — Vicente Guido dé Guido, diputado secretario. — Joaquín 
" García Luna, senador secretario. — Por tanto, mando, etc. — 
" Palacio del gobierno federal en México, á 25 de mayo de 
" 1833. — Antonio López de Santa- Auna. — A D. José María 
" de Bocanegra." 

Apenas pasaron unos días después de haberse verificado 



436 

el advenimiento al mando del General Santa- Anua, y de ha- 
berse declarado qne se aprobaban las disposiciones acorda- 
das en el convenio de Zavaleta, dirigidas al restablecimien- 
to de la paz y orden constitucional en toda la república, 
cuando se recibió la noticia del pronunciamiento que el día 
26 de mayo verificó en Morelia el primer ayudante D. Igna- 
cio Escalada. 

La noticia de esta ocurrencia fué publicada el 28 del ci- 
tado mes de mayo de un modo oficial por parte del gobierno 
y también por la prensa particular. El primero expidió pro- 
clamas y circulares reprobando como era debido el movimien- 
to de Escalada con toda la energía con que debía reprobarse 
asonada semejante. Puede notarse que la reprobación pública 
se manifestó en la capital y en los Estados contra el subleva- 
do, sin embargo de que habían causado gran disgusto la san- 
ción de la ley que dispuso de los bienes del duque de Mon- 
teleone, y la que se expidió autorizando al ejecutivo para 
destituir á los empleados en las secretarías del despacho. 

El jefe pronunciado publicó con la correspondiente pro- 
clama él\plan 2 que en cinco artículos explicaba el objeto que 
se proponía sostener, y era según decía, defender la religión 
y los fueros: declarar protector de esta causa al supremo jefe 
de la nación: anular los actos gubernativos y últimas elec- 
ciones del Estado de Michoacán : establecer un nuevo orden 
provisional gubernativo del Estado; y concluía protestando 
respeto á las garantías y opiniones políticas. Se firmó en Mo- 
relia el día 26 de mayo de 1833 á las dos y tres cuartos de la 
mañana por el dicho primer ayudante Escalada, quedando 
por única autoridad él mismo en lo militar y político, pues 
que se desconocieron las autoridades existentes y desapare- 
cieron. 



1 Documento número 3. 

2 Documento número 4. 



437 

El día 1? de junio se abrieron las sesiones extraordinarias 
del congreso general con his solemnidades y discursos de 
costumbre; anunciándose por el ejecutivo que el congreso 
volvía á sus tareas legislativas dando cumplimiento al con- 
venio de Zavaleta, para el arreglo que exigían la hacienda 
y crédito público, así como la administración de justicia, in- 
tegridad del territorio y aprobación de los tratados pendien- 
tes con las naciones amigas. 

En este mismo día saltó á la arena en el pueblo de Tlal- 
pam (Sau Agustín de las Cuevas) otro campeón, el General 
D. Gabriel Duran. Este, de una manera embozada, aunque 
en realidad se descubriesen sus intenciones, dirigió una carta 
al presidente de la república, protestando que él y sus com- 
pañeros se habían reunido no para conspirar, sino para dar 
valor y firmeza á los convenios que habían terminado la gue- 
rra civil y no se habían cumplido, decía él, quejándose de que 
un partido se apoderase de las asambleas legislativas, y die- 
se leyes formadas con parcialidad y sin examen, chocando 
con ideas y principios arraigados de siglos atrás, y que invo- 
caba la libertad para ahogarla con la licencia. Concluía di- 
ciendo, que remitía un plan que era sustancialmente el mis- 
mo de Escalada, y todo lo sometía á la resolución y al sostén 
de S. E. el presidente General Santa- A.n na, quien con fe- 
cha 2 del mismo junio contestó diciendo que había recibido 
con mucho disgusto sus comunicaciones: que reprobaba su 
conducta, llamándole al orden que debía guardar no sólo co- 
mo ciudadano y general, sino como comprometido en soste- 
ner los convenios de Zavaleta que habían frustrado los pro- 
yectos de intervención extranjera sobre México, y que po- 
drían aparecer de nuevo por medio ue la discordia que con 
el sistema de pronunciamientos se establecería, sin que pu- 
diese siempre combatirse como se había procurado hacer pa- 
ra auiquilar un elemento de verdadera destrucción para el 
país. Se acompañó la siguiente proclama dirigida al ejórci- 



438 

to, en la que manifestaba que lo hecho merecía toda su re- 
probación : 

" Soldados: algunos genios turbulentos que no están ave- 
" nidos con el reposo de que tanto necesita la nación, pre- 
" tenden seduciros y apartaros de la obediencia á las leyes. 
" Para que seáis instrumentos pasivos de sus perversas mi- 
" ras, invocan á la religión que todos hemos jurado defen- 
" der; los fueros de la iglesia que la constitución garantiza, 
" y las consideraciones que se os deben y á que nunca se fal- 
" tara. Estos son pretextos para turbar la paz, renovar nues- 
" tras disensiones domésticas y ejercer sangrientas vengan - 
" zas. 

"Acaso se invocará mi nombre para envilecerlo. Yo os 
"juro que repruebo todo conato que se dirija á destruir la 
" constitución, y que moriría primero que aceptar otro poder 
" que el designado por ella. Cerrad los oídos á estas crimina- 
" les sugestiones, y confiad, como tantas veces lo hicisteis, en 
" la firmeza con que sostengo mis propósitos. El mío más de- 
" cidido, es defender sin la vacilación más pequeña la cons- 
" titución, como nos la dieron nuestros representantes en 
" 1824. 

"¡Soldados! ¡amigos! ¡compañeros! La patria que os es 
" deudora de tantos bienes, espera que consolidéis la paz, 
"que cubráis con vuestro pecho las instituciones federales* 
" Aguardad sus recompensas, contad, contad con mi decisión 
" para sostener á vuestro lado la ley, y no más la ley. 

" ¡Viva la constitución! México, junio 1? de 1833. — An- 
" tonio López de Santa- Auna." 

En esta situación política, y calculándose el porvenir, se 
hizo necesario poner en acción todos los medios y tocar to- 
dos los resortes propios y conducentes á sofocar en su naci- 
miento las agitaciones y disturbios que nuevamente encen- 
derían el fuego de la guerra civil si no se impedia el progreso 
revolucionario, y al efecto, el congreso general en el referí- 



439 

do día 1? de juuio, expidió formal decreto 1 en que se auto- 
rizaba al presidente de la república para mandar en persona 
el ejército; habiendo antes expedídose otro decreto para que 
se pudiesen hacer los gastos necesarios á la conservación de 
la tranquilidad pública si lo consideraba así conveniente. 

Con esta autorización el General Santa- Anua, procu- 
rando seguir la máxima de atacar eficazmente los males al 
principio, se puso luego en marcha el día 2 del propio junio 
con una lucida división, dirigiéndose sobre Tlalpam donde 
existían los pronunciados. Tal acontecimiento motivó el que 
por segunda vez ocupase el lugar del presidente de la repú- 
blica el vicepresidente de ella D. Valentín Gómez Farías. 



CAPÍTULO IV. 



Desde i de junio hasta 17 del mismo, vuelve el vicepresidente 
al gobierno. 



Volvió á encargarse del gobierno general el vicepresiden- 
te, el día ya referido, en que marchó á campaña el presidente. 
Dio un manifiesto inspirando la mayor confianza y protes- 
tando la decisión más completa á mantener la tranquilidad 
y el orden durante el período de su mando, mientras regre- 
saba el presidente de la república que había marchado á res- 
tablecer el orden momentáneamente alterado. 

El referido día 2 de junio comunicó oficialmente el pre- 
sidente, que como dos horas antes de su llegada á Tlalpam, 
lo desocuparon los pronunciados, dirigiéndose en número de 
trescientos para Ouernavaca. Decía también el General San- 

1 Colección de Galván, tomo 7?, página 52. 



440 

ta- Anna que maliciosamente se habían hecho correr las vo 
ees alarmantes de haberse pronunciado la capital y de ha- 
llarse seducidas las tropas. 

Los Estados manifestaron satisfactoriamente su opinión» 
y se prestaron á auxiliar al gobierno general para sostener 
la campaña contra el plan de Escalada y los que lo secunda- 
sen. Michoacán reunió considerable número de tropas loca 
les, uniéndolas á las de lúea que franqueó Querétaro: el Ge- 
neral Cortázar con fuerzas del gobierno general y también el 
General Valencia, se dirigieron sobre Morelia con el mismo 
fin. El de Guanajuato de igual modo obraba de acuerdo con 
el gobierno civil. El General Victoria y el Estado de Puebla, 
según comunicó el General Lemus, abundaban en deseos de 
batir á los pronunciados, y hasta en Tlaxcala espontánea- 
mente se armó la milicia nacional. Observado todo esto por 
Duran, y temiendo las combinaciones y movimientos que en 
sólo dos días había efectuado el General presidente, abando- 
nó Ouernavaca, donde tampoco encontró auxilio ni abrigo. 

Sería muy difuso y ciertamente muy extraño de mi inten- 
to el referir campañas, jornadas y movimientos militares; me 
limito por lo mismo aquí y en lo siguiente, á señalar los he- 
chos prominentes que llenen mi objeto fijado desde el prin- 
cipio. 

Juzgo tales los sucesos que ocurrieron después de la fu- 
ga que Duran verificó por la persecución segura y activa que 
le hacía el presidente, quien dejando según se ha dicho el 
rumbo referido, tomó el que conducía al pueblo de A meca, 
que seguramente creyó el más á propósito para estar á la 
mira y observación de las ocurrencias, principalmente de los 
Estados de México y Puebla. 

En este rumbo, y desde el día 6 del repetido junio en ade- 
lante, habiéndosele incorporado con su regimiento el coronel 
D. Pedro María Auaya, tuvieron lugar acontecimientos muy 
notables, tales fueron la combinación pérfida de Arista y de 



441 

Duran, que causó el escandaloso pronunciamiento de la di- 
visióu qne marchaba bajo las inmediatas órdenes del gene- 
ral presidente, proclamándolo "Supremo Dictador? 1 al mismo 
tiempo que el jefe D. Tomás Moreno con una notificación 
irrespetuosa desarmó aj presidente por sorpresa y del modo 
más inesperado, declarándolo prisionero por orden de sus je- 
fes los Generales Arista y Duran. Lo condujeron escoltado á 
Yautepec victoreándolo los que lo custodiaban y rodeándolo 
de centinelas en el lugar mismo en que lo alojaban. 

El plan bajo que se pronunciaron á las diez de la maña- 
na en el pueblo de Ameca el día 6, comprende unos cinco ar- 
tículos muy 'análogos al plau de Escalada en Morelia, y la 
parte expositiva del plan que fué el publicado en la ciudad 
de Hnejocingo, y las comunicaciones de los pronunciados di- 
rigidas al general presidente, explican los principios que en 
realidad eran uniformes con los proclamados en Morelia; y 
fijando unas mismas miras y un propio objeto, concluyen cou 
decir que se proclamaba el único arbitrio para hacer cesar el 
aspirantismo y el despotismo de los demagagos. 1 

Esta ocurrencia produjo combinaciones y movimientos 
militares entre las tropas del gobierno y fuerzas de los pro- 
nunciados, primeramente en los lugares ya señalados, y con 
posterioridad hasta en lo interior de la república, según ve- 
remos adelante, al referirse la campaña que tuvo lugar seña- 
ladamente en el Estado de Guanajuato. 

Por ahora, siguiendo la narración del suceso que nos ocu- 
pa, esto es, de la prisión y dictadura del presidente Santa- 
Anna, consultando las constancias de la prensa y docmentos 
oficiales, debe saberse qne el presidente emprendió con su di- 
visión la marcha desde Tenango Tepopula para Ouautla de 
Amilpas; y en las alturas de Juchi se desprendió casi á esca- 
pe una partida, á cuya cabeza venía el coronel D. Tomás Mo- 

Documonto rnim. 5. 

Tomo II.— 56 



442 

reno. Llegó este jefe al lugar mismo en que se hallaba el 
general presidente y le dirigió la palabra diciéndole: "La 
" división se ha pronunciado, proclamando a V. B. " Supre- 
" dio Dictador." En el momento dijo el General Santa- An- 
ua: " Si se supone mi voluntad se han equivocado; yo soy 
" fiel á mis juramentos: todo lo he cifrado y hecho consistir 
" en promover el bien de los mexicanos; no he de traicionar 
" á lo que se me ha coufiado." Moreno se volvió al coman- 
dante de la escolta, teniente coronel Guzmáu, intimando le 
proclamase en los términos asentados y se cumpliese la vo- 
luntad de los pronunciados, y las órdenes que tenía de en- 
cargarse de su persona, que fué verdaderamente declarada 
y tratada en términos que anunciaban una catástrofe y el 
sacrificio del presidente. En Yautepec fué alojado el Gene- 
ral Santa-Anna en la casa del alcalde de aquellla villa y 
custodiado por una guardia destinada al efecto. El día 9 se 
trasladó el presidente siempre prisionero á la hacienda de 
Buenavista, donde por las circunstancias en que se hallaba, 
se vio obligado á decidirse y se decidió á verificar su fuga; 
aunque algunos jefes no aprobaron este paso del momento 
y se reservaron el opinar para después. 

Se recibieron, dice el principal ayudante D. Manuel Fer- 
nández Oastrillón, comunicaciones importantes de Arista, 
Duran, González y Martínez de Navarrete, acompañándole 
la acta y plan de Huejocingo que ya hemos referido; y suje- 
tándolo todo á la variación y enmienda del mismo presiden- 
te, emplazándolo á una entrevista en el pueblo de Chalco, 
suplicándole los salvase y salvase á los individuos de la di- 
visión. Esto se cree que avivó la indicada resolución de la 
fuga que verificó en efecto el general presidente con el ob- 
jeto de ponerse al frente de la división que mandaba, y con 
la seguridad de que toda la tropa que tenía á sus órdeues 
Arista, se le uniría porque estaba engañada. Todo lo asegu- 
ra así oficialmente el General Bustamaute, en parte que da 



443 

al gobierno el día 12 de junio en Tepopula, diciendo: que sa- 
bía con certeza había marchado el presidente de incógnito 
acompañado únicamente de nn individuo: que por lo mismo, 
Bnstamante contramarchaba con el sentimiento de que si 
bien el presidente se había salvado, no había logrado poner- 
se en libertad con las consideraciones debidas á su alta in- 
vestidura. 

El congreso general en estas circunstancias, y por las 
ocurrencias mencionadas, había expedido dos decretos, con- 
cediendo el uno facultades extraordinarias al gobierno, limi- 
tándolas en su ejercicio á señalados objetos del bien público 
y por sólo el término de cuatro meses, y el otro declarando 
acto de patriotismo heroico poner eu libertad al presidente 
de la república D. Antonio López de Santa- Auna, ofrecien- 
do recompensas pecuniarias y de honor: y en el mismo con- 
greso se trató de declarar que el vicepresidente Gómez Fa- 
rías había merecido bien de la patria por la libertad del 
presidente, y en los términos que el gobernador Elorriaga, 
de Duran go, oficialmente lo había iniciado. 

Los días del 12 al 17 de junio, fueron de agitación en 
México, en Puebla, en todos los lugares inmediatos, y aun 
puede decirse que en toda la república, considerando que, en 
esos mismos días recibió el supremo gobierno comunicacio- 
nes multiplicadas, que por el gran suceso le dirigíau las 
legislaturas, los gobiernos civiles y eclesiásticos, las coman- 
dancias generales, individuos y jefes particulares, ofreciendo 
por supuesto, la cooperación y auxilios respectivos. 

Todo por entonces quedó concluido con la libertad del 
general presidente, que habiendo llegado á la ciudad de Pue- 
bla el día 13 de junio, verificó su entrada en la capital el día 
17 del mismo en la noche, siendo recibido y saludado del 
modo más solemne, público y expresivo que puede figurarse 
y aun apenas creerse. Se dispuso continuasen los regocijos 
públicos por el feliz regreso del general presidente, y las que 



444 

antes habían sido súplicas y plegarias por su libertad, se con- 
virtieron eu acciones de gracias por ella; distinguiéndose el 
vicepresidente eu las demostraciones de obsequio y aten- 
ción, y poniendo ese mismo día en sus manos el gobierno de 
la república. 



CAPÍTULO V. 



Pende 17 de junio de 1833 hasta ÍO de julio del mismo, en qne toI vía á sa- 
lir el presidente con el ejército á campa ña. 



Pocos fueron los días del anterior período transitorio; 
pero muy serios y notables los acontecimientos que tuvieron 
lugar en él, acompañados de circunstancias muy delicadas y 
difíciles, que prepararon consecuencias gravísimas para la 
nación. Fuerza es decir aquí, que para los funcionarios que, 
como el que esto escribe, se vieron obligados á estar en el fo- 
co de la lucha, y envueltos en la agitada situación que cau- 
saban á cada instante los hechos más imprevistos, fueron 
todavía más urgentes y excepcionales las ocurrencias, en 
razón de que por ellas mismas, y por el carácter de las per- 
sonas que mandaban, se vieron colocados en un tórculo cruel 
y en un continuo compromiso de amarga prueba, de ningún 
buen resultado firme y duradero en bien de la patria; y ni 
aun siquiera de gratitud reconocida, ni mucho menos recom- 
pensada. 

Hubo en la capital el día 7 de junio un movimiento revo- 
lucionario, causado por el pronunciamiento pasajero qne hi- 
zo la tropa que ocupaba un cuartel inmediato al palacio del 
gobierno; manifestándose los sublevados adictos á la revolu- 



445 

ción; pero enérgica y prontamente contrariados por la fuerza 
pública, se volvió ineficaz el movimiento. Sin embargo, fué 
un indicante del estado que guardaba la opinión pública; 
acreditando que uo faltaban contrarios al gobierno, ni adic- 
tos á los dicidentes. 

Así lo acreditaban también las noticias y excitativas de 
los Estados; aunque explicando el espíritu que dominaba, y 
la opinión decidida en contra de las asonadas y motines, 
pricipalmente cuando de su incremento podría resultar la 
reprod lición de las discordias civiles, que con sentimiento 
nacional y en los próximos anteriores años, produjeron el 
triste efecto de hacer correr á torrentes la sangre mexicana 
y causar males siu cuento. Todo, sin embargo, acreditaba de 
uu modo indudable la existencia de una verdadera división 
anárquica. 

La había ciertamente por más que se haya dicho en con- 
trario; y ella produjo, como era natural, la disposición legis- 
lativa conocida comunmente con el nombre de " Ley del 
caso," dada en 23 del repetido junio, y en los términos que se 
lee en la colección de Galváu, tomo 7, página 55; compren- 
diéndose en la expulsión y castigo, á los individuos señala- 
dos en el texto mismo, á los que expeliesen los Estados, y 
como por adición á los religiosos españoles. > 

Nótese que, si no todos los designados en la ley, la mayor 
parte sin duda, era compuesm de personas recomendables 
y de mérito distinguido individualmente por su rango, cien- 
cia, virtudes, y por sus señalados servicios prestados á la na- 
ción, cuya circunstancia cooperó eficazmente á que la tal 
disposición fuese recibida y calificada por la prensa, en lo 
privado y de todos modos, como notoriamente arbitraria y 
casi bárbara, ya por ser contraria á los principios de justicia 
universal, como también por las particulares circunstancias 
indicadas. Puede haberse pretendido hacer un bien tal vez; 
pero fué sin considerar que, querer que haya " libertad, paz 



446 

" y seguridad, sin que haya justicia, es lo mismo que querer 
"felicidad pública, bajo el imperio de la iniquidad. n 

Al hablarse de la historia de esta ley " del caso," debe sa- 
berse que, en verdad fué un acto revolucionario, y su forma- 
ción fué ordenada y llevada á cabo, no por la vía y trámites 
expresamente establecidos por las leyes y por los reglamen- 
tos parlamentarios, sino por caminos extraviados, como jun- 
tas particulares de confabulación en las cámaras colegislado- 
ras, y en juntas también privadas, ante el ejecutivo, á las 
que concurrieron muchos individuos de ellas. 

No hubo, pues, un procedimiento legal en la formación 
de la dicha, ley de 23 de junio. Los acuerdos de las cámaras 
fueron informales, sin orden constitucional celebrados, sin 
los intervalos y requisitos establecidos, sin discusión ordena- 
da, y mucho menos con la publicidad que debió dárseles en 
sus discusiones, satisfaciendo á la expectación pública, para 
que si se quería hacer la aplicación personal, constasen los 
principios y los fundamentos de la disposición legislativa, y 
fuesen patentes á todos y muy claramente manifestados, de- 
biendo huir de lo que no huyeron los autores de la ley, esto 
es, del señalamiento de personas; porque aunque esto fuera 
necesario, hollando la división de poderes y la justicia, nun- 
ca el legislativo pudo ejercer un acto, que indudablemente 
era en buen orden, del judicial, como aplicador de la ley por 
esencial base constitucional, y por principio umversalmen- 
te reconocido. 

No hubo tampoco verdadera ni libre sanción por el fun- 
damento explicado; y todo faltó en realidad, pues que fal- 
tando como faltaban la imparcialidad y la justicia, se pre- 
sentaba todo fuera de regla y desquiciado, como se conocerá, 
advirtiendo y considerando lo ocurrido en este punto según 
acabamos de indicarlo. Pasada la ley que había formádose 
como un acto confabulado y revolucionario, según se dijo 
antes, el ejecutivo, con tales precedeutes, se vio compróme- 



447 

tido y colocado en situación tan difícil, como era ó publicar 
la ley, ó chocar y ponerse en pugna abierta y declarada, no 
sólo con el congreso general, sino con las ideas é intereses 
que ellas representaban, y que agitaban los que deberían 
moderarlas. 

Por esto, yo, que fui testigo presencial, declaro en este 
lugar como hecho histórico y por lo que tocarme pueda, la 
repetida formación de la ley dicha, fijando cómo fué ei acto 
de la sanción, en los términos siguientes: 

Dada cuenta en junta de gabinete, con todos los antece- 
dentes y con el acuerdo de las cámaras del día 23 de junio, 
sobre la expatriación de varias personas, y de cuantas estu- 
vieran en su caso; discutido el punto, y teuieudo en conside- 
ración las circunstancias en que se obraba, verdaderamente 
sin libertad, dijo el presidente de la república, dirigiéndose 
á sus ministros. " Ya se sabe que el señor vicepresidente es- 
" tá conforme con el proyecto; y por lo mismo el contrariarlo 
"daría funestos resultados. Publíquese, por tanto, la ley; 
" porque como ya se ha considerado y fundado en el seno 
" mismo del gabinete, no hay otro arbitrio; y el tiempo pro- 
" ducirá el desengaño." 

El ministro del ramo, que lo era el de relaciones interio- 
res y exteriores, recibió el acuerdo y le dio su debido curso. 
Este acto debe recordarse, según dice el ilustre Chateau- 
briand, como se recuerdau los excesos revolucionarios que 
sirven siempre de obstáculo al establecimiento de la libertad. 

Eu 23 de junio fué dada esa terrible ley, y por resolución 
circular publicada el 24 también de junio del año de 1834, 
es decir, al año de su publicación, se suspendió en sus efec- 
tos y se dejaron en libertad los desterrados para regresar al 
seno de sus familias, notándose que el clamor público, con 
bastante energía y casi en todos los pueblos se explicó, re- 
probando una medida que causó la desolación en el seno de 
innumerables familias mexicanas. 



448 

Hay otra ley que es la de 8 del mismo mes y consta en la 
citada colección, tomo 7, página 54, concediendo facultades 
extraordinarias al gobierno general; autorización que causó 
grandes males, coufo los causa siempre el poder absoluto. El 
congreso dio un manifiesto en la misma fecha exhortando á 
los mexicanos para que se uniesen al gobierno; recordándo- 
se las manifestaciones que el vicepresidente de la república 
dirigió á la nación en los siguientes términos: 

" El vicepresidente de los Estados Unidos Mexicanos, á 
" sus compatriotas: 

"¡Mexicanos! ¡Quisiera en esta vez dirigiros la palabra, 
U como me lo indicaban el día de ayer los sucesos públicos de 
" Moreliay (Jhalco! ¡Cuánto siento hablaros del último acou- 
" tecimieuto de Ameca! Sabed, mis amigos, que faltando á 
" sus juramentos y más solemnes compromisos algunos irre- 
"flexivos ó mal intencionados militares, se han substraído 
" de la obediencia del gobierno de la unión, y de la inmedia- 
" ta que debíau á S. E. el general presidente: han formado 
" una asonada, y proclamado el poder absoluto, conculcaron 
" y ultrajaron escandalosamente nuestras leyes, y acabaron 
" con la constitución sauciouada y sostenida por los pueblos. 

" El geueral presidente no se sabe haya autorizado tan 
" escandaloso perjurio, y segurameute mostrará á los mexi- 
" nos y al mundo, que sabe cumplir sus deberes del modo 
" más honorífico y terminante. 

H Muy pronto sabremos cuanto ha ocurrido; pero entre- 
" tanto, yo me lisonjeo fundadamente del triunfo final de 
" la razón y de las leyes." 

ií ¡ Militares! Vuestras espadas y vuestro honor sostienen 
"el de esta patria, tantas ocasiones combatida: acreditad 
íj nuevamente que sois diguos de la confianza que se ha de- 
" positado eu vosotros. 

" Estrechaos más y más con el pueblo, y haciendo sin du- 



449 

" da la felicidad pública, recibiréis las bendiciones de vues- 
" tros hijos y de la posteridad. 

" A sus conciudadanos: 

M Os anuncio, mexicanos, una maldad digna sólo de los 
" que compraron la cabeza ilustre del General Guerrero. El 
"presidente de la república ha sido preso en Juchi, por los 
" mismos traidores que para lisonjear al ejército lo procla- 
" maban dictador. Lo mantienen con centinela de vista en 
" el pueblo de Yautepec. Atentado tan horrible, será casti- 
" gado ejemplarmente por la nación, la que no puede olvi- 
M dar el mérito y gloria del vencedor de los españoles. 

" Acabóse la seducción que se pretendía escudar con ese 
" nombre ilustre. Los buenos soldados de la patria y todos 
" los mexicanos, se armarán para el castigo de delito tan 
" execrable. Así han correspondido á la magnanimidad del 
11 héroe de Tampico. No puede, no, darse treguas á los opre- 
" sores de la patria. ¡Guárdense los infames de atentar con- 
ü tra la vida del presidente! Yo les juro que se les volverá 
"sangre por sangre, y que el escarmiento será del tamaño 
" del crimen. 

"¡Mexicanos! Tenemos constitución, poderes designa- 
" dos por ella, valor y firmeza para sostener nuestros dere- 
" chos y vengar los agravios nacionales." 

Nadie duda ya que las dos citadas disposiciones legisla- 
tivas fueron producto de las combinaciones formadas por los 
que dirigían la revolución, que llamándola del progreso y de 
la reforma, llegaron al extremo de atacar lo mismo que pro 
clamaban que era "Libertad." Todo existía menos ésta; y 
las cárceles de la Inquisición se abrieron de nuevo para los 
mismos que con justo motivo condenaban institución tan de- 
testable. El distinguido General Bustamante reducido á for- 
mal prisión, fué una de las víctimas de tan escandalosa ar- 
bitrariedad. 

Tomo II.— 57 



450 

"Llegó también, dice D. Lucas Alamán, en su Historia 
" de México (tomo 5?, página 860) en esta vez el fin de la pri- 
" mera de las garantías del plan de Iguala: la conservación 
" de la religión. Hasta entonces, por uua especie de tradi- 
" ción nacida en aquel plan, el primer artículo de todos los 
" que se proclamaron en las revoluciones sucesivas, había 
" sido siempre la conservación de la religión; pero ahora se 
" dirigieron contra su disciplina é instituciones tres géneros 
" de ataque: el primero, contra la jurisdicción de la Iglesia, 
" mandando proveer los curatos en la forma que lo hacían los 
" virreyes en uso del patronato, y anulando la provisión de 
" prebendas que se había hecho canónicamente; el segundo, 
" contra sus rentas y bienes, dejando el pago de los diezmos 
" á sólo la conciencia de los causantes, sin obligación alguna 
"civil, y tratando de apoderarse de todos los bienes ecle- 
" siásticos y de fundaciones piadosas; y el tercero, contra 
" los institutos monásticos, creyendo destruirlos del todo con 
"suprimir la coacción civil del cumplimiento de los votos; 
" declarando libres para abandonar los conventos ó perma- 
" uecer en ellos, á todos los individuos de ambos sexos liga- 
" dos con profesión religiosa. 

" Los obispos y cabildos eclesiásticos resistieron decidi- 
" damente el primero de estos ataques, y aunque amenaza- 
" dos con multas, pérdida de temporalidades y extrañamien- 
" to, se resolvieron á sufrirlo todo, antes que renunciar á sus 
" principios y faltar á sus deberes. Eu cuanto al segundo, 
"los inventores de este plan anti-religioso, se prometían 
" que suprimida la coacción civil, cesaría del todo el pago 
" de los diezmos, y que con esto el esplendor del culto pú- 
" blico en las catedrales habría de acabarse y los individuos 
" de los cabildos eclesiásticos quedarían sin rentas; mas si 
" bien muchos propietarios de fincas rústicas han cesado de 
" pagar aquella contribución ó han disminuido considerable- 
" mente su cuota, los miís la continúan satisfaciendo en todo 



451 

" ó en parte, y de aquí ha resultado que sin causar el mal 
" que se trataba de hacer á la Iglesia, se ha perjudicado á 
" los agricultores, estableciendo entre ellos una notable des- 
igualdad, y se ha causado un desfalco muy considerable 
" en las rentas públicas, que han dejado de percibir la parte 
u que les tocaba de los mismos diezmos. í*or lo que hace 
" á los bienes eclesiásticos, hubieran sin duda desaparecido 
" sin el cambio que en las cosas hubo, siendo lo más notable 
u que el mismo licenciado D. Juan José Espinosa de los 
"Monteros, que como hemos visto, tuvo con Iturbide tanta 
" parte en la formación del plan de Iguala, cuyo objeto era 
" preservar estos bienes de la ruina de que estaban ainena- 
" zados, pasando de un salto de la monarquía al extremo 
"sansculotisino, fuese el que redactó el dictamen de la cá- 
" mará de diputados, y el proyecto de decreto para la usur- 
" pación de los propios bienes. De nada se prometían los au- 
" tores de las reformas un resultado tan seguro y estrepitoso, 
" como de la libertad concedida á los frailes y á las monjas 
" para dejar los claustros, y suponiendo que muchos indivi- 
" dúos y hasta los prelados habían de aprovecharse de esta 
" franquicia, estaba prevenido en el decreto el modo de ocu- 
" rrir á su falta; todo, sin embargo, quedó sin notable alte- 
ración, y en muchos conventos de monjas respondieron á 
" la invitación de abandonarlos, renovando los votos que las 
" obligaban á la clausura. 

" El gran golpe dirigido contra la religión, fué la exclu- 
" sión completa del clero de la enseñanza pública; habién- 
" dose establecido una direccióu de ésta y los reglamentos 
11 en que se fijó el orden de los estudios, quedando suprimí- 
" da la Uuiversidad y sujetos al nuevo plan todos los cole- 
" gios y aun hasta cierto puuto los seminarios conciliares. 
" El excluir la iufluencia eclesiástica de la instrucción de la 
"juventud, había sido objeto muy preferente para los filó- 
" sofos del siglo anterior y uno de los más poderosos moti- 



452 

u vos de la extinción de los jesuítas, pues bien conocían que 
" éstos habían sido el grande antemural de que la DivinaPro- 
" videncia se sirvió para contener el protestantismo, lo que 
" habían logrado especialmente por medio de la educación 
" de la juventud, de que se habían apoderado, para formarla 
" desde su principio en máximas y opiniones religiosas. Pa- 
" ra la dotación del nuevo cuerpo de enseñanza, que era no 
" poco costoso por los sueldos de los directores y uuevas cá- 
" tedras establecidas, se aplicarou diversos fondos y entre 
" otros, los bienes del duque de Terrauova y del hospital de 
" Jesús, que fueron nuevamente ocupados y que habían ido 
" siguiendo las vicisitudes políticas en odio de su origen, 
" que sin embargo debía hacerlos tan respetables para la 
" raza española, que no tiene otro título para existir en el 
" país que el que estos bienes tuvieron en su principio." 

La revolución de Arista y Duran con los movimientos y 
operaciones militares de los sublevados, siguió causándolos 
estragos de la guerra, porque hubo necesidad de emprender 
una formal campaña, multiplicándose los acontecimientos 
consigueutes á la actitud hostil que tomaron los generales 
pronunciados contra el gobierno. 

Los Estados de México, Puebla, Queretaro, Michoacán, 
San Luis Potosí y Guanajuato, fueron teatro de acciones 
militares, que sin dar el triunfo á los pronunciados, origina- 
ron muchos y graves males á los pueblos, introduciendo en 
ellos y en las tropas la desmoralización, ó impidiendo los 
bienes que produce la paz en los ramos todos que forman la 
existencia, felicidad y adelantos de una sociedad bien cons- 
tituida. 

Como escribimos en tiempo y en circunstancias que guar- 
dan completa analogía con los sucesos del año de 1833, he- 
mos creído útil y hasta necesario, hacer los recuerdos que 
dejamos hechos de nuestras lamentables revueltas. Ni pode- 
mos ni entra en nuestro plan el detallar las operaciones de 



453 

campaña, ni explicar minuciosamente las acciones militares 
que forman la materia del período en que nos ocupamos: es- 
to es muy difuso y sólo propio de la pluma que escriba al- 
gún día las guerras civiles de México, y no para el que única- 
mente forma apuntamientos que pueden servir al historiador 
de nuestro país. 

Sigamos, pues, el orden de los acoutecimientos desde el 
punto en que se hallaba al volver al frente del gobierno de 
la república el vicepresidente de ella D. Valentía Gómez 
Farías. 



CAPITULO VI. 



Continúa la revolución de Arista y Duran. — Sucesos públicos importan» 
tes desde 10 de julio á Ü7 de octubre de 1833. 



El día 10 de julio salió al frente de una lucida y fuerte 
división el general presidente sobre los pronunciados Arista 
y Duran, que se dirigían á los'Estados del interior de la re- 
pública. Ya hemos indicado que Querétaro y Michoacáu en 
aquellos días sufrieron los terribles efectos de la discordia 
civil; pero al fin en uno y en otro Estado triunfó el orden 
legal. En Puebla se restableció la obediencia al gobierno, y 
el general presidente con tal ocurrencia, y para evitar que 
los pronunciados que sitiaban á Puebla tomasen en su de- 
rrota y dispersión el camino para esta capital, se situó en 
Chalco, impidiendo así cualquier iutentoua, que en efecto 
se evitó; pues á este movimiento y á la energía y disposicio- 
nes del vicepresidente, así como al buen desempeño de las 
autoridades y empleados, y al espíritu público decididamen- 
te explicado, se debió que Arista no penetrase en la ciudad y 



454 

únicamente se colocase á las puertas de ella asediándola por 
más de cuarenta y ocho horas; marchándose después rum- 
bo del Estado de Querétaro, á cuya capital llegó el general 
presidente el día 21 de julio. Duran avanzó hasta San Luis 
Potosí, y unidos después ocuparon el Estado y capital de 
Gnanajuato; y por lo mismo el presidente formó y dirigió 
su plan de campaña para perseguirlos y batirlos hasta ex- 
terminarlos. 

Escalada, el caudillo de Morelia, fué batido y derrotado 
completamente por el General D. Gabriel Valencia en el 
Monte de las Cruces inmediato á Lerma el día 14 del mismo 
mes de julio de 33; y tuvo el triste desengaño de sólo haber 
conseguido que por último resultado fuese después aprendi- 
do, sumariado y sentenciado á muerte, indultándosele pos- 
teriormente de esta pena. Concluyó su empresa, sin ofrecer 
en la historia de sus hechos otra cosa más, que el dejarla con 
sus planes á cargo de Arista y de Duran, que la adoptarou 
y siguieron con poco éxito. 

Las cámaras continuaron legislando entretanto sobre 
los principales ramos administrativos, á pesar de los gran- 
des, sensibles y generales estragos que hacía el cólera mor- 
bus en toda la república, que á la par sufría las terribles 
plagas de la peste y de la guerra. ¡ Qué días tan aciagos pa- 
ra todos; pero principalmente para los que mandaban, pues 
resentían, á más de los males comunes, la responsabilidad 
pública y personal! ¡Qué conflictos para el ministro de ha- 
cienda! 

El general presidente, continuaudo sus operaciones mili- 
tares, se situó primeramente en la ciudad de San Miguel 
Allende, llegando después con su división eu el mes de sep- 
tiembre á la hacienda de Cuevas, cerca de tres leguas de 
Gnanajuato; entrando en sus combinaciones, la de tener 
dispuestas para moverse á su tiempo, las divisiones de San 
Luis, Zacatecas y Tamaulipas. 



455 

No faltó por supuesto la medida de coalición de Estados 
á que por lo común se ocurre cuando se conmueven los pue- 
blos por los movimientos revolucionarios; pues ya es sabido 
que en nuestros dramas aparece siempre el episodio de coa- 
lición de Estados. El de Veracruz, el de Oaxaca y el de Pue- 
bla, bajo ciertas medidas, se declararon en liga por decreto 
de 19 de julio del propio año de 33, y sin reducirse á la prac- 
tica, quedó la coalición puramente decretada, como siempre. 

En el Estado de México y al Sur del mismo, sufrió tam- 
bién la revolución no sólo íeveses, sino completa ruina; por- 
que desembarazadas las fuerzas militares del General Valen- 
cia, impidió con destreza los progresos á que aspiraban en 
dicho rumbo del Sur los partidarios de Arista y de Duran. 

Debe no olvidarse, que entre las providencias dictadas 
por el vicepresidente para conservar la tranquilidad pública, 
fué una la de mandar poner, y se puso de facto, en uno de los 
salones de palacio, una caja pequeña con el nombre de "Bu- 
zón," para que todo ciudadano depositase en aquel lugar los 
pliegos que se creyesen oportunos para comunicar toda no- 
ticia de utilidad pública y bien nacional que se juzgase con- 
veniente llegara al conocimiento del gobierno. A la verdad 
tuvo que quitarse la tal caja, porque no produciendo el buen 
efecto propuesto, más bien tuvo el mal resultado, de que se 
la convirtiese en un centro de calumnias, queriendo también 
con este objeto obligar á la autoridad á que desplegase un 
sistema de persecución y de venganzas. Así se acreditó en 
varios casos y en varios lances preparados por el "Buzón," 
que afortunadamente se hizo desaparecer, dando oído á la 
razón y al buen juicio. 

Ya hemos dicho que el general presidente se situó en San 
Miguel de Allende, formando sus combinaciones y planes 
para concluir con la revolución. Los caudillos de ella, Arista 
y Duran, quisieron establecer correspondencia con el presi- 
dente y aun con otras autoridades civiles y militares, con el 



456 

objeto principal de dividir é introducir la desconfianza para 
lograr, las ventajas, según dijo el misino presidente, que de 
otra manera jamás podían alcanzar por su impotencia física 
y moral; agregándose á estas cansas generales el desconcep- 
to en que habían caído por el uso frecuente que hacían de la 
calumnia, aun valiéndose de la falsificación de firmas. Fue- 
ron rechazados en todas partes, como merecían, los que cau- 
saban tantos males, ofreciendo bienes. El gobernador del 
Estado de Guanajuato, con algunos diputados y autoridades, 
se trasladaron á San Miguel de Allende, esperando que tal 
vez pudiese reorganizarse allí el congreso y gobierno del Es- 
tado, cuyo hecho no llegó á tener efecto; y todo siguió guar- 
dando el mismo orden establecido. 

A mediados del mes de septiembre, dejó el ministerio de 
justicia y negocios eclesiásticos D. Miguel Eamos Arizpe, y 
se encargó de este despacho D. Andrés Quintana Roo. 

Muy conveniente parece consignar aquí por notable, la 
contestación que D. Juan Ignacio Godoy dio cuando fué in- 
vitado para reunirse con sus compañeros, los uombrados por 
el gobierno de los pronunciados, para componer la diputa- 
ción provincial que se creó en Guanajuato. Dijo este distin- 
guido y recomendable ciudadano, que entre otras atendibles 
razones no podía admitir la elección que se hacía de su per- 
sona, por tener presente que " siempre honra al candidato la 
" elección que se hace con plena libertad, lo obliga civilmen- 
" te, y aun lo compromete de otra manera si es pundonoro- 
" so, á que prescinda de otros intereses personales por servir 
" el cargo á que fué elegido; no sucede así con la elección 
u que la punta de una lanza manda hacer en los pueblos iner- 
" mes. Hay además en todas partes hombres que por amor 
11 á la probidad, al honor, á la buena reputación, desean no 
" faltar á sus precedentes obligaciones, en ciertos puntos, en 
" que el menor descuido es muy vituperable; sabe vd., y es 
u público y notorio, que yo las tengo contraídas de toda es- 



457 

" pecie eu obsequio de la libertad, y quiero ser uno de tantos 
" que en la nación mexicaua pospusieron su interés indivi- 
" dual para cumplir sus deberes. 

" Careciendo, pues, la elección de validez en sí misma, 
" no estando yo obligado á servirla, y siendo muy vitupera- 
" ble la falta que cometería eu hacerlo, sírvase vd. recibir es- 
" te oficio como un aviso de que no voy á su llamado en cía* 
" se de eso que nombra vd diputado provincial, y de que he 
"entrado á esta contestación, porque exigiéndome vd. un 
" recibo de su nota oficial, la urbanidad y las singulares obli- 
" gaeiones que á vd. debo, me estrecharon á decir uu poco 
" de lo mucho que hay en la materia." 

Tuvo además este célebre magistrado la energía y dig- 
nidad suficientes, no sólo para despreciar, como hemos vis- 
to, la elección referida, sino para retirarse á los bosques, su- 
friendo, como sufrió por muchos días, las penalidades con 
que en lo físico era mortificado, y los pesares que afligían su 
espíritu por la suerte de la patria. ¡Patriotismo digno de no 
olvidarse y de ser imitado! 

Marchó de San Miguel de Allende el general presidente, 
el día 23 de septiembre para dar principio á las operaciones 
militares que debían terminar la campaña, diciendo, como ge- 
neral en jefe, que situado el ejército en la hacienda de Cue- 
vas, se hicieron algunos prisioneros; que se previno á las di- 
visiones de San Luis, Zacatecas y Jalisco, se dirigiesen á Si- 
lao; y por lo mismo, para evitar ataques parciales, marchó 
el ejército casi á la vista del enemigo, y fueron alojadas las 
tropas en la mencionada villa de Silao. Sorprendido Arista 
con la aproximación dicha llamó á gran prisa á Duran, que 
había salido con el intento de batir á Moctezuma. Siguieron 
algunasoperaciones de campañahasta haber tocado el desen- 
gaño de que á pesar de sus intentos les era imposible sorpren- 
der ó atacar al ejército, que á más de su fuerza física, tenía 
la del apoyo que le daba el entusiasmo del soldado y de los 

Tomo II.— 58 



458 

pueblos; con la circunstancia de que se reunían en aquellos 
momentos mismos y de conformidad con las disposiciones da- 
das, las divisiones de los Estados, ya poco antes nombrados. 

Procuró D. Fernando Chico, como autoridad civil de 
Guauajuato, el evitar los horrores y males consiguientes á 
la ocupación de la ciudad á viva fuerza, según estaba indi- 
cado y debería próximamente verificarse. Pidió una entre- 
vista al presidente, quien se la otorgó bajo la precisa calidad 
y condición de qne ningún arreglo, capitulación y procedi- 
miento había de verificarse sin la sujeción á lo que se dispu- 
siese por el supremo gobierno de la nación. 

Las operaciones continuaron, y también continuaron las 
eutrevistas aun con los mismos jefes de los pronunciados, 
llegando al resultado de que Arista dijese en la última con- 
ferencia, que confesaba lo monstruoso de la revolución que 
habían emprendido; que la opinión general les era contraria; 
que conocía estas y otras circunstancias, para no continuar 
por la senda emprendida; pero que se consideraba obligado 
á salvar á los comprometidos. Pidió por tanto, una amuistía 
para todos aquellos que se pusiesen inmediatamente á dis- 
posición del supremo gobierno, el cual la otorgó; pero fué 
rehusada y á los tres días dirigió Arista al general presiden- 
te una comunicación suplicando se suspendiesen los fuegos 
que continuaban, y diciendo, que sus compañeros se habían 
negado á admitir el perdón ofrecido; pero que él y sus gene- 
rales, jefes, oficiales y tropa que tenía á sus órdenes, se po- 
nían á las del supremo gobierno, esperando se conviniera en 
los tres puntos siguientes: primero, la indicada sujeción á 
las órdenes supremas; segundo, que se garantizara la vida 
de los comprometidos; tercero, que el general presidente, ad- 
mitidos los dos anteriores artículos, garantizara también en 
nombre del supremo gobierno á los individuos no militares 
comprometidos en Guauajuato. 

La capital del Estado al fin fué ocupada el día 9, triun- 



459 

fando las armas de la nación, llevándose á efecto las resolu- 
ciones anteriores, inclusa la del otorgamiento de la garantía 
de la vida ofrecida á los sublevados. Debía, dice el general 
presidente con fecha 15, siempre esperarse el mismo resul- 
tado de las operaciones militares del ejército, y asegura que 
el triunfo en Guanajuato producirá como efecto necesario el 
térmiuo de la revolución, principalmente cuando según se 
había previsto, el cabecilla Duran, con violentas marchas 
se había fugado con dirección á Oaxaca: que el general 
Moctezuma ocupaba á Querétaro: que el Estado mismo de 
Guanajuato, á donde se restituían ya sus autoridades locales, 
se reorganizaba, y muy en breve continuaría pacíficamente 
el orden constitucional, quedando verdaderamente, puede 
decirse, en situación pacífica todo el interior de la república, 
como una consecuencia necesaria del prominente hecho de 
la victoria eu Guanajuato. Esta fué comunicada y solemni- 
zada, felicitando al supremo gobierno, por un acontecimien- 
to tan plausible, los Estados, corporaciones y el público en 
geueral. 

El presidente dirigió una proclama á los guanajuateu- 
ses, asegurándoles que volvían á ser libres; y á los legisla- 
dores les decía: " Os restituyo á los augustos asientos en que 
" os colocó la voluntad de vuestros conciudadanos; " y con- 
cluyó diciendo: " sed justos y dad las leyes que demanda el 
" estado actual de civilización. Recibid las gracias que os 
" tributo por el entusiasmo ardiente con que me habéis au- 
xiliado en la campaña para reconquistar vuestra libertad: 
u contad con que admiraré siempre vuestras virtudes cívicas, 
" y nunca olvidaré la generosa acogida que el ejército fede- 
" ral ha recibido de vosotros." 

En la capital de la república, siguiendo su marcha la ad- 
ministración del vicepresidente, se publicaron las importan- 
tes resoluciones que extinguieron el Colegio de Santos el 
día 12, y la Universidad el día 19 del propio mes de octu- 



460 

bre, dándose nuevo orden á la instrucción pública. El cólera 
continuó haciendo víctimas, contándose entre ellas y entre 
otras persouas notables, la del presidente de la corte de jus- 
ticia, D. Tomás Salgado, y la del oficial mayor del ministe- 
rio de hacienda, D. Juan de D. Rodríguez, ambos dignos 
del más grato recuerdo. 

Se organizó la legación mexicana, cerca de S. M. el Rey 
de los franceses, nombrando ministro plenipotenciario de la 
república á D. Lorenzo de Zavala, en 26 del repetido octu- 
bre; secretario, á D. Agustín Escudero, y oficial á D. Loren- 
zo Zavala y Correa. 

Se publicaron los tratados de amistad, comercio y nave- 
gación, y el de límites con los Estados Unidos de América; 
el de la república de Chile, el de la república del Perú y el 
celebrado entre la república mexicana y Sajorna. Fué reci- 
bido como ministro plenipotenciario nombrado por S. M. el 
rey de los frauceses, cerca del gobierno de la república, el ba- 
rón Deffaudis. 

El presidente, después del triunfo en Guauajuato, y ha- 
biéndose verificado la reorganización del gobierno particu- 
lar del Estado, quedando en el gobierno civil D. Mauuel 
Baranda y en el militar D. José Antonio Heredia, y resta- 
bleciéndose también la quietud pública en aquellos lugares, 
emprendió su marcha para la capital. Llegó á ella á las dos 
de ia tarde del día 27 de octubre, siendo recibido con ver- 
dadero entusiasmo público, y en medio de una general acla- 
mación fué también recibido en el gobierno, con todas las 
solemnidades debidas y acostumbradas, y con las demostra- 
ciones más expresivas. Cesó en el mando de la república el 
vicepresidente de ella, y quedó al frente de la administra- 
ción pública el primer magistrado D. Antonio López de San- 
ta-Anna. 



461 



CAPÍTULO VIL 



Desde 2 7 de octubre a 15 de diciembre de 1833 permaneció en el gobierno 
el presidente Santa- Auna. Se retirá con licencia después de los acon- 
tecimientos del Sur de México y Guanajuato. 



La falta de acuerdo y armonía entre los dos jefes del 
Estado, presidente y vicepresidente de la república, forzoso 
es decirlo, aunque sensible, causó la peligrosa y continua 
variación de mando, como hemos visto, dentro de una mis- 
ma época constitucional administrativa. Han sido casi tran- 
sitorios los períodos que hasta aquí hemos enumerado. El 
presente, v. g., comprende tan sólo cincuenta días hasta 
el 15 de diciembre, en que según se dirá vuelve á reasumir el 
mando el vicepresidente de la república. 

No sólo causó esta división el mal de las transiciones, 
sino otros muchos y muy graves en la dirección y despacho 
de los negocios; no siendo de poca consideración la tortura 
que se hizo sufrir á los secretarios del despacho, como agen- 
tes primeros y más inmediatos de la administración. 

Pocos sucesos de gravedad ofrecen los días del período 
que nos ocupa; porque el triunfo de Guanajuato y los par- 
ciales de Cueruavaca y Michoacáu, Querétaro y Tamauli- 
pas, absorbieron de tal modo la atención pública, que niu- 
gún asunto se consideraba en lo general digno de discutirse. 

Fué tal el entusiasmo que este acontecimiento causó, que 
el congreso constitucional del Estado de Guanajuato, por de- 
creto expreso, mandó se erigiese un monumento que conser- 
vase la memoria del triunfo. Declaró benemérito del Estado 
en grado heroico al General D. Antonio López de Santa- 
Anna; beneméritos á Moctezuma, Arago, Mejía, Cuesta, 



462 

Valdivieso, Woll, Palafox, Tolsa, Barragán y Mellado; ó 
igualmente declaró beneméritos á los gobernadores de Zaca- 
tecas, San Luis y Jalisco, García, Romero y Tames; por úl- 
timo, fueron declarados ciudadanos gnanajuatenses, todos 
los jefes, oficiales y soldados del ejército victorioso. Se hi- 
cieron otras declaraciones y gracias que coutiene extensa- 
mente el mencionado decreto dado en 7 de noviembre de 
1833. x 

El presidente de la república, en los primeros días del 
mes de noviembre, con las iniciativas que dirigió al cuerpo 
legislativo, desmintió los conceptos y noticias que maliciosa- 
mente propagaron hombres de mala intención: fijó los prin- 
cipios de su gobierno, y siguiendo éste su marcha, procuró el 
cumplimiento de las leyes. Refiriéndose á ellas por tanto en 
su manifiesto dirigido á la nación el día 14 de octubre, dice: 
" Las leyes han provisto á todas las necesidades y emergen- 
cias políticas; déjeselas obrar y el crimen no será impune, 
11 no será la inocencia hollada ni oprimida. Las revoluciones 
"dividen los ánimos y convierten en bandos enemigos á 
" fracciones de una misma sociedad. La tolerancia es el úni- 
" co bálsamo que puede curar las heridas abiertas por las di- 
" sensiones civiles. Ella forma el carácter distintivo de las 
" naciones libres, y eleva á sus gobiernos sobre la esfera de 
" pasiones turbulentas y atroces." 

En noviembre, por renuncia que hizo de la cartera de 
guerra y marina el General D. José Joaquín Herrera, fué 
nombrado para reemplazarlo el General U. Miguel Barra- 
gán; y el día 19 de dicho mes prestó el juramento de estilo 
y tomó posesión del ministerio; encargándose también el 
mismo dia, del gobierno del distrito, el General D. José Ma- 

1 Véase El Telégrafo, periódico oficial del día 20 do noviembre, núm. 72, y el núm. 
60 del mismo periódico del 8 del mismo mes, en que se contiene el detalle de las opera- 
ciones del ejército sobre Ghianajuato, y el interesante juicio de la prensa formado sobre 
este hecho de armas. 



463 

ría Toruel, que había desempeñado la secretaría de la gue- 
rra, como oficial mayor de ella. Así continuó la administra- 
ción. 

El congreso general expidió un decreto memorable el día 
3 del citado noviembre declarando: " Que la nación mexi- 
' cana, tan justa cuando castiga la usurpación de sus dere- 
' chos, como cuando recompensa las grandes acciones de 
1 sus hijos, reconoce como á uno de los principales autores 
' de su independencia á D. Agustín Iturbide: que sus ceui- 
'--zas sean conducidas á la capital y conservadas en la urna 
'destinada á los priucipales héroes de la independencia: 
1 que regresen al territorio de la república, su viuda, hijas é 
' hijos, exceptuándose el primogénito que se halla empleado 
1 en una comisión diplomática, y que contiuúeu disfrutando 
' la pensión que les está señalada por la ley." ¡El sacrificio 
del libertador es indeleble mancha en las páginas de nues- 
tra historia: ella puede disminuirse, pero nunca borrarse! 
Justo es, sin embargo, que se honre la memoria del héroe. 

Aunque por el rumbo del Sur de México se quiso conser- 
var el fuego revolucionario, acaudillando todos los movi- 
mientos hostiles el General D. Nicolás Bravo y el Coronel 
D. Ángel Pérez Palacios, que publicaron formales planes 1 
y expidieron manifiestos y proclamas que, con las ideas más 
lisonjeras, convidaban y excitaban á la revolución, apenas 
lograron mantenerse por algún tiempo en su actitud de opo- 
sición, rindiendo al fin los dos caudillos mencionados sus ar- 
mas á las victoriosas del gobierno mandadas por los Gene- 
rales Victoria, Alvarez y Mejía (D. Antonio). El General 
Bravo en Ohilapa, Chilpauciugo y Petlanca, y el jefe Pérez 
Palacios en la hacienda del Puente, rumbo á Iguala, capitu- 
laron y confesaron su error en términos los más claros, que 
manifiestan uua sincera y verdadera sumisióu á la autoridad 

1 Documento niim. 6. 



464 

suprema de la república, y declaran que la verdadera conci- 
liación y la paz consisten en respetar á las autoridades y obe- 
decer la ley. 

También el Coronel Ponce que estaba pronunciado, se 
rindió y puso á disposición del gobierno supremo la plaza de 
Zacapoaxtla, que era reputada como un firme apoyo de los 
sublevados. Tabasco quedó en tranquilidad después de sofo- 
cada la asonada que tuvo lugar en Ounduacán y San Antonio 
de dicho Estado, y Huimanguillo del de Veracruz; quedando 
en seguridad los más de los pronunciados con excepcióu del 
principal, Evaristo Sánchez, que no fué aprehendido. 

En Chiapas igualmente terminó la sublevación que se 
intentó, proclamándose un plan bajo los misinos principios 
contenidos en los anteriores. Los principales caudillos del 
desorden fueron castigados. 

Entre los asuntos que sirvieron de objeto á la discusión 
y produjeron disposiciones legislativas, 1 tuvieron lugar los 
relativos á diezmos, canongías, votos monásticos, mutuo usu- 
sario y patronato. Se ejecutaron las leyes dadas con relación 
á estos delicados puntos; y aunque, como era natural, sufrie- 
ron contradicción y réplica por la parte eclesiástica, tuvieron, 
sin embargo, cumplimiento, sin definirse por entonces las fa- 
cultades propias y naturales de cada potestad, civil y ecle- 
siástica. El tiempo y las circunstancias que han ido sobrevi- 
niendo, según se han presentado los priucipios en su época, 
han causado conflictos y disgustos graves, alternando con 
movimientos é inquietudes públicas que, formando verdade- 
ras revoluciones, han producido los males consiguientes á 
ellas; y si se quiere, puede decirse que hau luchado y luchan 



1 Colección de Galván, tomo 6?, pág. 66, ley de 27 de octubre de 1833. ídem ídem, 
decreto de 3 de noviembre. ídem ídem, decreto de 6 de ídem. El Telégrafo, núm. 84 del 
2 de diciembre. Decreto del 28 de noviembre de 1S33 sobre mutuo usurario, derogado con 
posterioridad. £1 dictamen puede verse allí mismo. 



465 

los mismos principios, guardando sus respectivas posicioues. 
¡Dios salve á la república! 

El General Victoria, con su división en el Estado de Oa- 
xaca en persecución de los fugitivos Duran y Canalizo, des- 
pués de la derrota que sufrieron en Tehuautepec, da parte 
de su entrada, que verificó el día 11 de noviembre, ocupando 
la capital del referido Estado de Oaxaca, y refiere que Duran 
y Canalizo continuaban su marcha para Jamiltepec, siguién- 
dolos muy de cerca el General Moctezuma, Al siguiente día 
comunica, que la revolución había concluido feliz y comple- 
tamente, debieudo salir de la república Duran y Canalizo. 
Refiere que Olvera, comisionado por Duran, se presentó en 
su marcha al General Moctezuma, proponiendo su sumisión 
al gobierno y entrega de todas las fuerzas de su mando, con 
la sola condición de que á los dos caudillos mencionados, Du- 
ran y Canalizo, se les diese pasaporte para la república de 
Centro América al primero, y al segundo, para la de Colom- 
bia; se expidieron en efecto los pasaportes, y las fuerzas mi- 
litares quedaron sujetas al gobierno, terminando en aquel 
rumbo la revolución. 

Los Estados de Jalisco, Zacatecas, Guanajuato, San Luis 
Potosí, Durango y Querétaro formaron, bajo un plau de va- 
rios artículos, una coalición, á la que se adhirió Puebla con 
Oaxaca, anteriormente coaligados entre sí. Resultó que el 
plan, el objeto y la resolución se abrazaron por los referidos 
Estados, proclamando sostener las instituciones de la repú- 
blica contra las facciones que las atacaban; y resultó igual- 
mente que siendo extraordinaria y de circunstancias del mo- 
mento, esa medida fué temporal, como lo fué la causa que la 
motivaba; y por lo mismo, se acordó cesase el decreto á que 
había dado origen la coalición, que en realidad había sido 
infeliz y sin objeto. 

Por la secretaría del interior y con fecha 18 de noviem- 
bre de 1833, el General presidente Santa- Anua, de acuerdo 

Tomo II.— 59 



466 

con sus ministros y con aplauso público, hizo dimisión for- 
mal de las facultades extraordinarias 1 que fueron concedi- 
das al gobierno por la ley de 7 de junio, y prorrogadas por 
la de 3 de octubre del mismo año. El dictamen de la comi- 
sión relativo á este asunto, se aprobó en la sesión secreta del 
día 18 de noviembre, cuyo día fué el de la iniciativa que pro- 
movió la disposición de que cesase el ejercicio de un poder 
absoluto, que siendo siempre terrible en .sí mismo, era inne- 
cesario en el favorable estado que guardaba la república, la 
cual se hallaba en paz, y sin compromisos dentro ni fuera del 
país. 

Esta circunstancia placentera, y lo mucho que yo había 
padecido por el espacio de ocho meses que tuve á mi cargo el 
despacho de la secretaría de hacienda, en que ocurrieron com- 
promisos que no pueden ni aun referirse, y ni mucho menos 
valorarse sino por aquel que inmediatamente los veía, expe- 
rimentando sus desagradables efectos, me decidieron á se- 
pararme. 

Tres veces había renunciado formalmente el encargo, ha- 
biendo recurrido al arbitrio eu una de las renuncias, para no 
volver al despacho, de sólo pedir una licencia temporal; pe- 
ro aun ésta me fué negada, 2 y continué con la cartera hasta 
el día 13 de diciembre, en que insistiendo en mi renuncia, apo- 
yándola en los ostensibles fundamentos que explica mi co- 
rrespondiente nota, 3 me fué admitida cou las manifestaciones 
más honoríficas, que se contienen en la respectiva comunica- 
ción del ministro de la guerra D. Miguel Barragán. 4 

Para dar razón del modo con que me conduje en épocas 

1 Véase en El Telégrafo, periódico oficial del 5 de diciembre, núra. 87, la iniciati- 
va, el dictamen, el proyecto do ley, y lo relativo á la revisión de los actos del gobierno, 
emanados de las facultades extraordinarias. 

2 Documento número 7. 

3 Documento número 8. 

4 Documento número 9. 



467 

tan delicadas, difíciles y azarosas, como fueron las que aca- 
bo de referir, debo declarar: que, entre otras causas, tuvo una 
muy principal parte en mi resolución, la ingratitud y perse- 
cución que asomaban contra mí, y se indicaban en el cuerpo 
legislativo, desconociéndoselos servicios prestados, y provo- 
cando residencias, tales como las que á propuesta de D. Lo- 
renzo Zavala se provocaron en dos acuerdos de la cámara de 
representantes, y en uno de la de senadores. 

Todo esto se contiene y puede verse, así como mi plena 
satisfacción y respuesta, circunstanciadamente explicado 
en mi exposición documentada que publicó la prensa y fué di- 
rigida á las cámaras colegisladoras, satisfaciendo los tres 
acuerdos que con grande aparato y ruido se promovieron; 
pero que con verdad y con pruebas fueron contestados, no 
ya en el estrechísimo tiempo de tres d;as que me fijaron, ni 
contrayéndome tan sólo á los puntos y materias que señala- 
ron los acuerdos de las cámaras, sino extendiéndose el mi- 
nistro que esto escribe, á todo el tiempo de su administra- 
ción; y en cuanto al término prefijado, anticipándose casi 
un día. 1 Obtuve, permítaseme por mi propio honor y defensa 
natural el decirlo, un triunfo parlamentario. Confírmalo el 
mismo presidente de la asamblea D. Lorenzo Zavala, que 
casi en formal retractación y en sesión pública, manifestó lo 
siguiente: " Acta del congreso. — Cámara de representan- 
" tes. — Dijo el Sr. Z?vala: — Hice una moción el sábado pa- 
" ra que el señor secretario de hacienda presentase á la cá- 
" mará, por escrito, una cuenta de todos los contratos que 
" había celebrado, estando muy distante de la mezquina idea 
" de creer alguna cosa en contra de la honrada conducta de 
*' S. S., tanto porque el gobierno, en virtud de facultades ex- 
" traordinarias estaba facultado para celebrarlos como le pa- 
" reciese, como porque estoy persuadido de la honradez de 

1 Documento número 10. 



468 

" dicho señor ministro; pero quise que se impusiera la cáma- 
" ra del estado en que se halla el erario nacional, con el ob- 
" jeto de saber si estamos libres de una bancarrota; y es ne- 
" cesario convenir en que á pesar del delicado manejo que ha 
" tenido el señor ministro de hacienda, habiendo sido un fiel 
"y excelente administrador, no por eso deja de amenazar 
" una desgracia á la nación, que estamos en el caso de evi- 
" tar, dictando las medidas propias al efecto; mas reservo 
" para mañana presentar á la cámara un proyecto, que si no 

' remedia del todo sus necesidades, á lo menos se alivia- 
" rán en gran parte, por lo cual haré ahora una proposición. 
" (La leyó). Yo veo que esta proposición envuelve muchas 
" dificultades, y que la comisión se encontrará embarazada 
"en su despacho; pero es necesario desengañarnos deque 

' algún día se deben conocer los males para poder apelar á 
" los remedios; éstos son difíciles, ¿pero de qué manera lo 
" podemos hacer, si no examinamos las causas de donde pro- 
" vienen? El resultado es que de nueve millones de ingreso 
" que debía tener la nación, apenas ingresarían cuatro, ápe- 
11 sar de los contratos ventajosos que ha celebrado el actual minis 
11 tro, contratos que confesaré francamente no los celebré tan 
11 ventajosos cuando estuve de ministro, merced á las circuns- 
" tandas de tener á los españoles en las costas, y también á 
" la necesidad de prestar auxilios del momento, por lo cual 
" fué necesario hacer grandes sacrificios. Concluyo, pues, 
" con suplicar á la cámara que admita mi proposición de que 
11 se nombre mía comisión que examine el mencionado proyec- 
" to que presentaré mañana." 

En confirmación del concepto asentado sobre la oposi- 
ción, y el ataque que se proyectaba contra el (pie esto escribe, 
ó mejor dicho, fijándose por los autores del artículo las miras 
al puesto que ocupaba, que quería dejar y á que ellos aspi- 
raban, debe saberse: que á muy poco tiempo de haber dejado 
el ministerio se descubrió todavía un rasgo que revelaba el 
plan perseguidor privadamente combinado. 



469 

Un periódico titulado JEl Martillo de los Cíclopes se ocupó 
desde luego en su primer número de dedicarme un pequeño 
artículo injurioso y sin pruebas, declamatorio y opuesto en 
todo á lo que favorablemente había ocurrido en las cámaras; 
y descargó un golpe de herrero, que explicó sin disimulo su 
despecho, encono y venganza con todos los caracteres de 
uua calumuia verdadera. El mismo, en su número segundo, 
quiso rebajar su ofensa, aunque siempre hiriendo. Después, 
en los números siguientes concluyó el periódico con asentar 
la pública y terminante satisfacción que califica de reclama- 
da por la justicia, y dice: 

"Satisfacción que reclama la justicia. — En el número 
" 1? de este periódico, en un artículo sobre hacienda, en el 
" concepto equívoco de que el ciudadano Bocanegra se había 
"retirado de la dirección de aquella, sin dar ninguna espe- 
" cié de cuenta de su administración, se estamparon algunas 
" especies que pudieran lastimar la bien merecida reputación 
" y buen concepto á que la conducta pura y desinteresada 
" de aquel digno ciudadano le han hecho acreedor. — Habieu- 
" do visto después el autor de aquel artículo, la exposición 
" documentada que leyó en la cámara el día 19 de noviem- 
" bre del año pasado dicho Sr. Bocanegra, cree de su deber, 
" en honor de la verdad y de la justicia, deshacer aquel equí- 
" voco, llamando la atención de sus conciudadanos á un do- 
" cumento, que por estar apoyado en datos oficiales incon- 
" testables, debe dar más fe, y la da en efecto, del acertado 
" manejo del Sr. Bocanegra, en la administración de la ha- 
" cienda federal, cuyos gravámenes alivió, disminuyendo los 
" réditos que causaba la deuda, por medio de la amortización 
" de los créditos. — Qui pro innocente dícit, satis est eloquens 
" silet." 

Otro periódico (el Fénix del día 18 de diciembre) uníso- 
no y conforme con las ideas expresadas, se explica á la letra 
del modo siguiente: 



470 

" Un miserable famélico se ha metido en estos días á pro- 
" fetizar á los Sres. Santa- Anna y Gómez Farías, para con 
"tal pretexto ultrajar la reputación de un hombre, que por 
" la primera vez se ha visto calumniado en el desempeño de 
"los altos destinos con qne lo ha distinguido la república. 
" El íntegro y virtuoso Sr. Bocanegra ha sido siempre respe- 
" tado de amigos y enemigos: cuando unos y otros han tó- 
" mado su nombre, es para tributarle merecidos elogios; así 
" es qne el Sr. Bocanegra reunió siempre la opinión de todos 
" los partidos por su acreditada probidad ; ya se sabía que no 
" torcería la vara de la justicia, aun tratándose de su más 
" irreconciliable enemigo, y que el tesoro público tendría un 
" fidelísimo administrador. 

" Cuando el Sr. Bocanegra v redobló sus esfuerzos, fué es- 
pecialmente en estos últimos días que los agiotistas deja- 
" han exánime la nación, y eran los únicos dueños de sus ren- 
"tas; trabajando infatigablemente para cortarles el vuelo 
" sin descrédito ni perjuicio de la nación, consiguió del con- 
"greso general la última salvadora ley que nos ha dado ha- 
" cienda, y que impulsará mucho la marcha de la nación con 
" sólo un poco de paz. El Sr. Bocanegra, que recibió un teso- 
" ro exhausto, cubrió en el poco tiempo de su ministerio to- 
11 dos los enormes gastos de la guerra, con los productos or- 
11 din arios, y muy lejos de gravar en ello á la nación, tuvo la 
" grande satisfacción de reducir la deuda nacional á poco 
" más de cinco millones, siendo así que la recibió con más de 
"siete. ¿Quién ha hecho esto de los anteriores ministros? 
"¿Y todavía se tendrá la insolencia de decir que protegió 
" el agio, cuando S. E. fué quien le dio el mayor y más mor- 
" tal golpe? 

" Pero el autor miserable del folleto que nos ocupa, es un 
" obscuro soldadón, que no logrando del Sr. Bocanegra que le 
" hiciera un pago injusto, apeló al arbitrio de deturparlo, pro- 
" digaudo excesivos elogios al Sr. Corral, para por este me- 



471 

" dio ver si logra el pretendido pago: este es realmente el 
" estado de la cuestión, y los pueblos juzgarán del patriotis- 
" uio y rectas intenciones del profeta; ¡qué arbitrios tan rui- 
" nes ó indignos! 

" El Sr. Bocauegra, descansando en el testimonio de una 
" conciencia pura, y en el buen concepto que merece á toda 
" la nación, espeíamos desprecie las insolentes diatribas de 
" folletistas tan obscuros. Los pueblos deben estar persuadi- 
" dos que el Sr. Bocauegra ios ha salvado de un peligro in- 
" mineute con que los amenazaba una bancarrota, y por la 
" estrechez de nuestras columnas no hemos publicado docu- 
" mentos intachables que existen en la imprenta, sobre el 
" manejo del dicho señor ministro en el ramo de hacienda; 
"ellos contestan á cualquier imputación; ellos acrisolan la 
" conducta del hombre virtuoso, cuya defensa tomamos, 
" aunque su bien sentada reputación no necesita de pruebas 
" tan irrefragables, porque ninguna gente de forma le hace 
" cargos." 

El ministro de relaciones D. Carlos García, renunció tam- 
bién la cartera que en este ramo le estuvo confiada. Ambos 
nos separamos y volvimos á la respectiva cámara en que 
ocupábamos asiento; quedaron encargados del despacho en 
los dos ministerios respectivos, los oficiales mayores, D. 
Francisco Lombardo, de relaciones, y D. Juan Corral, de ha- 
cienda, formando por consiguiente, el gabinete los dos ex- 
presados Lombardo y Corral, con los ministros Quintana 
Roo, de justicia, y Barragán de guerra y mariua. 

Se supo oficialmente haber salido de la república Arista y 
demás expulsos, conforme á lo acordado y dispuesto en este 
punto. El General presidente Santa- Auna pidió y obtuvo 
del congreso licencia por seis meses por decreto del día 10 
del repetido diciembre, con el objeto de restablecer su salud 
en el lugar que quisiese. Eligió su hacienda Manga de Clavo, 
á donde marchó, después de haber dirigido uua proclama á 



472 

la nación, en que se despide de sus conciudadanos en los tér- 
minos tan explícitos y recomendables, que para no desvirtuar 
su mérito, nos remitimos á la alocución misma, que entre 
otros periódicos, publica El Fénix del día 16 de diciembre en 
su número 138. 

Quedó al frente del gobierno el vicepresidente D. Valen- 
tín Gómez Farías. Veamos su gobierno y las ocurrencias 
públicas en el capítulo siguiente. 



CAPÍTULO VIII. 



Dcade 15 de diciembre de 1833 hasta 31 de mayo de 1834. — Nuevo* 
íiiiiiiNiiOM y huilón acontecimientos. 



Volvió el vicepresidente de la república el día 15 de di- 
ciembre ( 1833) reasumiendo el mando como hemos dicho. Se 
formó el gabinete de las personas que acabamos de referir. 
Posteriormente fueron nombrados secretarios del despacho 
en propiedad: Lombardo, de relaciones, y D. Antonio Garay 
de hacienda; continuando en el gobierno del Distrito D. Jo- 
sé María Tornel, quien, como él mismo decía, parecía había 
nacido para este puesto, que desempeñaba con la aptitud y 
eficacia que le eran características, acreditándolo, entre otras 
cosas, el empeño con que promovió la prohibición del comer- 
cio al menudeo á los extranjeros; pues que con este hecho 
acreditó que extendía su vista más allá de los límites ordi- 
nariamente fijados á la autoridad local que ejercía, y aprove- 
chando su experiencia y práctica, oportunamente llamó la 
atención sobre un punto verdaderamente nacional, aunque 
parece mezquino á primera vista. 



473 

La tranquilidad publica se consolidaba; iban desapare- 
ciendo por todas partes los trastornos y los movimientos re- 
volucionarios. El cuerpo legislativo continuó expidiendo va- 
rias disposiciones basta el día 30 de diciembre en que cerró 
sus sesiones; siendo notables por su gravedad é importancia 
las referentes á la provisión en propiedad de todos los cura- 
tos vacantes ó que vacasen en toda la república; á la prohi- 
bición de que se ocupasen ó enajenasen los bienes de manos 
muertas, sin la determinación del congreso; á la autorización 
al gobierno para que pudiese arreglar la amortización de ór- 
denes contra las aduanas marítimas; y á la derogación en el 
distrito y territorios de las leyes que prohibían el mutuo 
usurario, dejándose éste sujeto á lo que se conviniese en los 
contratos, sin que la imposición de capitales de obras pías y 
capellanías se entendiese derogada. 

El congreso general abrió sus sesiones ordinarias en la 
forma legal y acostumbrada, y con los discursos de estilo, el 
día 1? de enero de 834; y sin embargo del favorable aspecto 
que prometía afianzar el término de la revolución en el país, 
aparecieron síntomas indicantes de nuevas conmociones. 

El General Bravo, á pesar de las esperauzas que daba 
para no creerse que insistiría en sus anteriores planes, y á pe- 
sar también de que realmente en la república, era el único 
sublevado, aunque encerrado en Ohilapa, sin inspirar gran- 
des y trascendentales temores, se hallaba hostilizado por cer- 
ca de cinco mil hombres, á las órdenes, como en otra parte 
hemos dicho, de los Generales Victoria, Alvarez y Mejía, ha- 
ciéndole entender que la insisteucia y perseverancia en la re- 
belión le había de ser contraria; y couveucido sin duda de 
que no podía ser vencedor el único pronunciado que queda- 
ba, después de los sucesos de Arista, Duran y Escalada, vino 
á terminar en su empresa á fines del mes de marzo, cesan- 
do las hostilidades, de acuerdo y por las gestiones del Gene- 
ral Barragán, poniéndose á disposición del supremo gobierno 

Tomo II.— 60 



474 

de la república. El vicepresidente, en principios del mes de 
abril, manifestó á las cámaras este snceso como el resultado 
de las negociaciones en que con su autorización entraron 
Bravo y Barragán, y por un decreto del día 24 del propio mes, 
se facultó al gobierno para terminar ese negocio, aun conce- 
diendo gracias y como mejor conviniese al bien general. 

Canalizo, que seguía la causa de Bravo, sufriendo cons- 
tante persecución y continuadas derrotas en los Estados de 
Oaxaca, Veracruz, México, Michoacán y Guanajuato, fué 
hostilizado hasta llegar á ser destruido por el General Moc- 
tezuma. 

Barragán prestó servicios importantes con la lealtad que 
tanto lo recomendaba; así como con el valor y firmeza que no 
vaciló en manifestar, mostrándose reconocido al General 
Guerrero, según en otra parte queda ya explicado. 

El decreto arriba indicado dice á la letra: " Se faculta al 
" gobierno para que por medidas de lenidad, ponga término 
" á la guerra del Sur del Estado de México, haciendo á D. 
"Nicolás Bravo y á los individuos que acaudilla por aquel 
" rumbo, las concesiones que juzgue convenientes." 

Se exceptuaron en las concesiones á los individuos que 
debían salir de la república por el decreto conocido con el 
nombre "del caso;" á los reincideutes en los pronunciamien- 
tos, y a los que después del 17 de marzo hubiesen hostilizado 
á los pueblos y tropas de la nación. 

La cámara de diputados, votando por Estados, declaró el 
día 11 de abril ser ministro de la suprema corte de justicia 
D. Andrés Quintana Eoo, en lugar de D. Tomás Salgado, 
y D. José Sotero Castañeda, para cubrir la vacante de D. 
Jacobo Villaurrutia; siguiendo sus trámites la otra elección 
pendiente por la vacante de D. Isidro Yáñez, que se mandó 
repetir varias veces, por no haberse podido reunir las legis- 
laturas de los Estados, á consecuencia de la revolución, de 
la epidemia del cólera y de otras causas locales. 



475 

Apareció el día 2 fie febrero en el pueblo de Ecatzingo 
un plan,* que aunque llevaba el nombre de pacificación, no 
era en realidad sino de fomento á la revolución. Ni por su 
objeto, ui por sus tendencias y autores, tuvo dicbo plan otro 
resultado que el desprecio público y general de la nación. 
Cayó en ridículo, y al fin, puede decirse, que este suceso sin 
consecuencias, murió en su origen mismo. Dio lugar empe- 
ro, á que excitando el patriotismo, se avivase el espíritu pú- 
blico, notándose grande empeño en combatir, no sólo las ten- 
dencias de dicho plan, sino que se quería la más enérgica 
persecución y exterminio de los dos curas sus autores, D. Gar- 
los Tepistoco Abad y D. Epigmenio de la Piedra, que como 
secretario lo autorizó en Chicontla. Se distinguieron en la 
manifestación de ideas y principios contrarios á los procla- 
mados en el plan, todos los gobiernos de los Estados, y con 
particularidad el de Jalisco, á cuyo frente estaba D. Pedro 
Tames, de muy grata memoria, como lo lia sido siempre su 
familia y su hermano D. Juan José Tames, que en todas épo- 
cas ha prestado distinguidos servicios á la patria en la tribu- 
ua, en las armas, en la prensa y en diversas comisiones que 
se confiaron á su aptitud y patriotismo. 

Debiendo ausentarse por negocios personales D. Miguel 
Barragán á Burdeos, volvió al despacho del ministerio de la 
guerra y prestó el juramento el día 13 del citado febrero, e' 
General D. José Joaquín de Herrera, y en esos días obtuvo 
el gobierno un triunfo, derrotando á Solórzano en Colima 
y pacificando aquel rumbo. Lo mismo sucedió en Veracruz y 
Jalapa, con la rendición obtenida por el sargento Leonardo 
Mondragón; siendo notable que este sargento del batallón 
activo de Toluca, sorprendiese y redujese á prisión á los ofi- 
ciales y tropa que se sublevaron en contra de la disciplina, 
por cuya falta se había perturbado la tranquilidad pública. 

1 Documento núra. 11. 



476 

Tal acontecimiento influyó no poco en contener, y casi so- 
focar, los conatos bien explicados de excitar y promover por 
cuantos medios y caminos podían ponerse en acción, la dis- 
cordia y desconfianza mutua de los gobernantes. 

Como un helio histórico, y como un suceso del período que 
nos ocupa, referiré brevemente la acusacióu que la legislatu- 
ra del Estado de México hizo, quejándose de la 1* sala de la 
suprema corte de justicia, exigiendo ante el gran jurado de 
la cámara de diputados, á sus ministros, la responsabilidad 
por haber fallado y resuelto dos juicios de competencia, con- 
traviniendo, según decía la legislatura, al artículo 182 de la 
constitución particular del Estado. 

Me abstengo de lo que dijo la prensa y de los alegatos y 
fundamentos jurídicos, señalando únicamente la resolución 
definitiva de la cámara, dada, después de oído el dictameu 
extendido por la sección del gran jurado. Concluyó ésta ma- 
nifestando: que habiéndose quebrantado por la 1* sala de la 
suprema corte de justicia " el artículo citado de la constitu- 
" ción de México, había lugar á la formación de causa," y asi 
se declaró el día 10 de Marzo, por dos tercios de votos, contra 
D Pedro Yélez, D. Manuel de la Peña y Peña, D. Juan Guz- 
mán, D. José Antonio Méndez y D. Juau José Flores Ala- 
torre. 

Siguió el negocio sus trámites; se salvaron algunas difi 
cultades que se ofrecieron sobre la organización y procedi- 
mientos del tribunal que conocía de la causa; y para no 
dividir la presente materia, permítaseme que auticipeel des- 
enlace satisfactorio y público que tuvo este asunto, vindicán- 
dose honrosa y fundadamente los magistrados, que volvieron 
al ejercicio de las funciones, que siempre desempeñaron dig 
ñámente, y les fueron restituidas del modo más honorífico en 
el inmediato cambio de gobierno que ofrecieron las circuns- 
tancias políticas del país. 1 

1 Véase El Telégrafo del 13 de agosto de 1834, núm. 127. 



477 

La materia y cuestiones indicadas y promovidas con el 
mayor calor y entusiasmo en el Distrito y en muchos Esta- 
dos de la federación; el arreglo del crédito público, iniciado 
bajo diversos aspectos, formándose proyectos en varios sen- 
tidos y por distintas empresas y dictámenes, que dividieron 
en parte pública y en parte secreta la disposición legislativa 
proyectada, y no llegó á publicarse por la divergencia misma 
de su iniciativa y discusiones; la extinción de fueros; el arre- 
glo del patronato; la ocupación de bienes de manos muertas, 
y la de los del duque de Monteleone y Terrauova, que fueron 
puestos en administración pública, así como los de las misio- 
nes de Filipinas, Californias y San Camilo; la reducción de 
conventos y la provisión de curatos vacantes y otras muchas 
reformas de igual naturaleza, ocuparon preferentemente la 
atención de legisladores y gobierno, y llenaron, según queda 
indicado, casi todo el espacio del período que por la alterna- 
tiva del mando entre Santa- Anna y Gómez Parías, debió 
concluir en 24 de abril. 

No fué así, como se referirá después, porque disueltas las 
cámaras en 31 de mayo, se fijó naturalmente el período ad- 
ministrativo como si se abriese una nueva era, que principia- 
ba en el referido 31 de mayo y terminaba con el año mismo; 
dando principio el otro período en 1? de enero de 1835. Por 
consiguiente, concluye aquí el capítulo décimo, que compren- 
de un período de exaltación en que se intentaron reformas 
y efectuaron transiciones en la administración alternativa 
entre el presidente y vicepresidente de la república; adminis- 
tración que comenzó en 1? de abril de 1833 y terminó en ene- 
ro de 1835. Por consiguiente, siendo tan vario dicho período, 
también fué muy variada la elección de los secretarios del 
despacho, según se ve en el cuadro siguiente: 



RELACIONES INTERIORES Y EXTERIORES. 

DESDE HASTA 

1833 abril 1? D. Bernardo González Án- 

gulo 26 abril 1833 

„ „ 27 D. Carlos García 11 enero 1834 

1834 enero 11 D. Francisco María Lom- 

bardo 24 abril „ 

JUSTICIA, 

1833 abril 1? D. Miguel Ramos Arizpe.. 17 agosto 1833 
„ agosto 17 D. Joaquín de Iturbide, O. 

M. B 14 stbre. „ 

„ stbre. 14 Andrés Quintana Roo 27 octubre „ 

GUERRA Y MARINA. 

1833 abril 1? D. Joaquín Parres 27 abril 1833 

„ „ 28 D.Francisco Gómez Parada, 

O. M. E 20 mayo „ 

„ mayo 21 D. José Joaquín Herrera. . 5 nvbre. „ 
„ nvbre. 6 D. José María Tornel, O. 

M. E 19 nvbre. „ 

„ „ 20 D. Miguel Barragán 13 febrero 1834 

HACIENDA. 

1833 mayo 16 D. José María de Bocanegra 12 dicbre. 1833 
„ dicbre. 16 D. Juan José del Corral, O. 

M. E 1? enero 1834 

1834 enero 2 D.Antonio Garay 23 abril „ 



APÉNDICE AL TÍTULO X. 



Documento Núm. 1. 

Ministerio de justicia y negocios eclesiásticos. 
Excmo. Sr. : 

El Excmo. Sr. vicepresidente, que siempre ha estado penetrado 
de los sentimientos patrióticos y verdaderamente federales de V. E., 
así como de su ilustración y genio económico y de su incorruptibili- 
dad, previo el permiso de la cámara del senado, de que es individuo 
V. E., ha tenido á bien nombrarlo secretario de Estado y del despa- 
cho de hacienda, bien confiado de que con sus luces, pureza y acti- 
vidad natural, dará á este grave negociado el ordenado y fuerte im- 
pulso que reclama la patria. 

Al comunicar á V. E. esta resolución del Excmo. vicepresidente, 
tengo el houor de anunciarle que le espera mañana á las nueve para 
recibirle el juramento constitucional, aprovechando esta ocasión pa- 
ra reproducir á V. E. mis antiguos sentimientos de aprecio y consi- 
deración particular. 

Dios y libertad. México, abril 25 de 1833. — R. Arizpe. — E. S. D. 
José M a Boeanegra. 



480 



CONTESTACIÓN. 



Excmo. Sr. : 

Quedo enterado por la apreciable nota de V. E. de este día, de 
que el Excmo. Sr. vicepresidente de la república, no obstante lo que 
oportunamente expuse en lo verbal á S. E., se ha servido con previa 
licencia de la cámara del senado á que tengo el honor de pertenecer, 
nombrarme secretario de Estado y del despacho de hacienda. Confie- 
so con sinceridad que se me honra de un modo distinguido y que no 
merezco, asegurando francamente que si estuviera yo á mi propio 
juicio no debería admitir un encargo que siempre he considerado su- 
perior á mis fuerzas, 

Pero entendiendo que no debo oponer más resistencia al honor 
que S. E. el vicepresidente me hace con la elección verificada ya en 
mi persona, sólo me queda, al aceptar la comisión, el arbitrio de pro 
testar, que si bien no ofrezco un desempeño satisfactorio y cumplido, 
espero sin embargo no omitir paso alguno, ni sacrificio de ninguna 
clase en servicio de la patria, y para corresponder, en lo posible, á 
la confianza y distinción con que sin mérito se me ha honrado. 

Cuanto se servirá V. E. decirlo al Excmo. Sr. vicepresidente ó 
igualmente que estaré á prestar el juramento constitucional el día 
de mañana en el lugar y hora que me cita. 

Esta ocasión me ofrece la muy estimable de reiterar á V. E. con 
todo aprecio, las protestas más ingenuas de mi distinguida conside- 
ración. 

Dios y libertad. México, 25 de abril de 1833. — J. M. de Bocanegra. 
— Excmo. Sr. Secretario de Estado y del despacho de Justicia y nego- 
cios eclesiásticos D. Miguel R. Arizpe. 



481 



Documento Núra. 2. 



ESTADO 



Que manifiesta el número de individuos de ambos sexos que murieron del cólera 
en el arzobispado de México el año de 1833. 



Caratos. Hombres. Mujeres. Total. 



Sagrario Metropolitano 723 

Sarita Veracruz 273 

Señor San José 85 

Santa Cruz y Soledad 430 

San Sebastián 238 

Santa Ana 92 

San Antonio de las Huertas 33 

San Pablo 206 

Santa Cruz Acatlán 38 

San Miguel 144 

Osolotepec 187 

Pachuea 1 

Pueblo Viejo 135 

Sinacantepec 177 

San Miguel Coathinchan 19 

San Cristóbal Ecatepec 54 

San Ángel 121 

San Bartolomé Naucalpan 37 

San M iguel Acatlán 19 

San Bartolomé Hucypa 1 

Toluca 886 

Giquipilco 36 

Gilotepec 139 

Tomo II— 61 



800 


1,523 


319 


592 


8G 


171 


530 


969 


342 


580 





92 


26 


59 


298 


504 


56 


94 


209 


353 


177 


364 


1 


2 


127 


262 


177 


354 


21 


40 


34 


88 


144 


265 


19 


56 


26 


45 





1 


853 


1,739 


51 


87 


138 


277 



482 

Curatos. Hombres. Mujeres. Total. 

Jalatlaco 101 143 244 

Lerma 208 226 434 

Sacualpan 77 83 162 

Metepec 257 280 537 

Pasatepec 468 360 828 

Milpa Alta 

Malaeatepec* 118 123 241 

Malinalco 148 152 3C0 

Ocuila 

Ocoyoaoac 

Salto del Agua 155 184 339 

Santa María ía B edouda 76 97 173 

Santo Tomás la Palma 83 106 189 

Santa Catarina iV; ártir 

Ayateugo .... 71 58 129 

AmécaAmeca 901 867 1,768 

Almoloya 163 142 305 

Acúleo 44 57 101 

Asunción de Malacatepec 210 108 318 

Ametepec 107 180 287 

Coyoacán 74 80 154 

Casas Viejas ■ 33 40 73 

Calotenango 78 66 144 

Calimaya 242 267 509 

Capuluac 124 134 258 

Chimalhuacau 57 41 98 

Chapatongo 50 55 105 

Chalco Santiago 71 81 152 

Chiana de Mota 50 67 117 

Huehuetoca 75 67 142 

Huisquiluca 51 56 107 

Huejutla 20 18 38 

Huichapan 84 97 181 

Isumpan 122 107 229 

Ixtapaluca 63 45 108 



483 

Curatos. Hombres. Mujeres. Total. 

Ixcareo 78 85 163 

Ixtacalco 42 35 77 

Ixtlahuaca 282 311 593 

Tacubaya 57 38 95 

Tesontepec 21 22 43 

Tasquillo 78 92 170 

Temascaltepec 147 176 323 

TepejidelRío 119 157 276 

Tescapan 25 28 53 

Temascalcingo 133 139 272 

Temamatla 89 100 189 

Texcoco 10 19 29 

Tepexpan 15 18 33 

Tampico el Alto .• . 50 45 95 

Tepetlastoc 5 7 12 

Tulancingo 180 195 375 

Tecama 36 32 68 

Tenango del Valle 72 79 151 

Tenaloyo 89 101. 190 

Tenancingo 

Tepexoxuca 94 101 195 

Tescaliacac , 

Teuioaya 106 102 208 

Villa del Valle 226 208 434 

Villa de Tula 193 191 384 

Villa del Carbón 56 64 120 

EXTRACTO. 

Hombres 10.628 

Mujeres 11.174 

Total 21,802 

Tomado del periódico oficial de 4 de junio de 184:9. — Núm. 42, 
tomo I. 



484 



Documento Núm. 3. 



LEY 

Se aprueban las disposiciones acordadas en el convenio de Zava- 
leta, dirigidas al restablecimiento de la paz y orden constitucional 
en toda la república.— Mayo 27 de 1833. 



DECRETO 

Del consejo de gobierno sobre convocar al congreso general para sesiones 
extraordinarias. 

El consejo de gobierno, en uso de la atribución tercera del ar- 
tículo 116 de la constitución federal, ha tenido á bien acordar los 
artículos siguientes: 

1? Se convocará al congreso general á sesiones extraordinarias. 

2? Estas se abrirán el día I o de junio, siendo la primera junta 
preparatoria el 31 del corriente. 

3? En ellas se tratarán los asuntos siguientes: 

Las iniciativas y proposiciones que se hagan para asegurar las 
instituciones federales, y proveer á la seguridad y tranquilidad de la 
república. 

Todo lo relativo á la hacienda federal y al crédito público. 

Los proyectos que se hallen pendientes en las cámaras y que 
sean de utilidad pública. 

Las observaciones que haga el gobierno sobre las leyes y decre- 
tos que se le hubiesen comunicado antes de la clausura de las sesio- 
nes ordinarias de este año. 

Lo relativo á relaciones exteriores y arreglo de límites con las 
naciones vecinas. 



485 

Las iniciativas dirigidas al poder legislativo en las últimas me- 
morias de los secretarios del despacho. 

Los proyectos que estén pendientes ó de nuevo se presenten so- 
bre colonización. 

Arreglo de la administración de justicia. 

Iniciativa sobre el viaje científico propuesto por el Dr. Chavert» 
y todo lo conducente á la salud pública. 

Arreglo de la administración pública y de los establecimientos 
científicos. 

Las proposiciones é iniciativas que se hagan sobre apertura y 
mejoras de caminos, y sobre industria agrícola, mercantil y fabril. 

Lo relativo á la facultad duodécima del congreso general. 

Resolver sobre la estancación ó libertad de las salinas. 

Las funciones económicas de las cámaras. — Lo decimos á V. E. 
para que se sirva darle el curso correspondiente. — Mayo 29 de 1833. 



Documento Núm. 4. 



PLAN DE ESCALADA, 

I o Esta guarnición protesta sostener á todo trance la santa reli- 
gión de Jesucristo y los fueros y privilegios del clero y del ejército, 
amenazados por las autoridades intrusas. 

2? Proclama en consecuencia por protector de esta causa y por 
supremo jefe de la nación, al ilustre vencedor de los españoles, Ge- 
neral D. Antonio López de ¡Santa-Auna. 

3 o Son nulos todos los actos de los gobernadores intrusos Ames- 

cua y Salgado, así como Jas últimas elecciones hechas en el Estado. 

. 4? Este quedará regido por un jefe político nombrado por una 



486 

junta de los vecinos honrados de esta capital, y que durará hasta 
que la mayoría de la nación designe las bases de la regeneración po- 
lítica de la república. 

5? A nadie se molestará por opiniones políticas que haya tenido, 
y en consecuencia serán escrupulosamente respetadas la seguridad 
.individual y las propiedades. 

Morelia, mayo 26 de 1833. — A las dos y tres cuartos de la ma- 
ñana. — Ignacio Escalada. 



Documento Núm. 5. 



Plan del General Arista, en Huejocingo. 

En la ciudad de Huejocingo, á los ocho días del mes de junio 
de 1833, reunidos todos los señores jefes y oficiales del ejército pro- 
tector de la religión y fueros en el alojamiento de su general en jefe, 
el Sr. D. Mariano Ai'ista, á efecto de rectificar el pronunciamiento 
que las fuerzas de que se compone verificaron á la entrada de Ame- 
ca el 6 del corriente, tomó la palabra dicho señor general é hizo 
presente á la junta las tristes circunstancias en que se encuentra !a 
nación, á virtud de que el congreso general se ha decidido abierta- 
mente contra la religión y el ejército. Escuchadas las razones de 
fundamento que expuso, virtieron su sentir todos los individuos 
de ella, apoyándose de la manera siguiente: 

La injusticia con que ha sido atacada la religión de nuestros 
mayores, luego que los falsos filósofos tuvieron cabida en los des- 
tinos de la nación mexicana, y á que no los condujera la virtud y el 
merecimiento, sino el obrar conforme sus patronos, mueven el de- 
ber de todo mexicano para acudir á salvar la patria, según la pres- 
cripción de la sagrada religión por quien deben sacrificarse. ¿Cómo 



487 

podrá negarse el que se pretende su ruina, cuando no se escuchan 
otros razonamientos que los que tienden á su exterminio en el con- 
greso general! Una ligera ojeada al proceder de esta asamblea bas- 
ta para conocer el objeto de sus miras y la facilidad con que ha creí- 
do arrancar de los mexicanos la alhaja que les destinó la Providen- 
cia, de cuyas manos han recibido tantos bienes. Irrespetuosidad de 
tal tamaño quédese para los desnaturalizados, que ó no conocen los 
bienes, ó su propensión al mal los conduce á la desgracia. 

Las pruebas de este aserto las tenemos prácticamente en querer 
la disminución de la creencia, procurando introducir el tolerantismo 
fatal, y que nos condujera á los errores. El quitar los bienos á los 
eclesiásticos, como se ha practicado, y negando la obediencia en lo 
concerniente á lo sacramental al Santo Padre de la Iglesia, produce 
las consecuencias de fácil especulación. 

¿A quién acudir en unas circunstancias que no admiten más tér- 
minos que decidirse, ó sucumbir á perder la preciosa margarita que 
la Providencia nos donó? Al hombre de las virtudes, al que en todas 
épocas y acontecimientos ha respetado la religión y sus ministros, 
al que verá las leyes con el respeto que se requiere, al General de 
división D. Antonio López de Santa- Anna, que igualmente mirará 
en los soldados los hombres que dieron independencia, y á quienes 
se ha correspondido con proposiciones para destruirlos, despoján- 
dolos de sus goces, negáudose á su fomento y conservación, y pro- 
curando por todos aspectos su ruina. 

Una ley fundamental abraza la conservación de la religión pura 
y sin mezcla de otra alguna, y á la vez que debía considerarse, se 
atacan y despojan las propiedades de que subsiste su culto y minis- 
tros y se provocan á la creencia de la falsa filosofía- 
Estado tan desgraciado requiere el pronto remedio; y acudiendo 
á la áncora que puede salvarnos en naufragio tan deshecho, no que- 
da otro recurso que elegir al soldado de la fortuna para que llame 
al deber á cuantos con maledicencia se desvían, y los contenga en la 
órbita de sus deberes. 

Diez años de una experiencia práctica han dado á conocer las ven- 
tajas del sistema, que examinado en su teoría, no podría mejorarse; 
pero pugnando, como está demostrado, con las costumbres, educa- 
ciones y circunstancias de la nación, no ha hecho más que abrir el 



488 

campo á su ruina, siendo así que debe ser la primera. ¿Cuál es la 
ventaja de la diversidad de convulsiones habidas, si no el exterminio 
de sus mejores hijos y servidores? ¿Ha llegado alguna vez á consoli- 
darse la nación en el sistema que adoptó! Respondan los políticos, 
y hagan la regulación de si será conforme á las costumbres reinan- 
tes, un sistema para quien está proscrita la educación y el conoci- 
miento de derechos que debe saber el hombre. 

Al proclamar el ejército mexicano el representativo popular fe- 
deral, hizo la dimisión mayor de sus privilegios, sujetándose al sim 
pie derecho de ciudadanos. ¿Cuál ha sido la recompensa de esta ac- 
ción incalculable? Las miras de destruirlo, aniquilarlo, confundien- 
do á aquellos hombres que dieron independencia y libertad. Esta 
ingratitud sin térmiuo no se menciona sino por el principio de que 
al alcance de toda la nación estén los sacrificios de los que no han 
dudado prestarlos por la felicidad procomunal. Guiados de estas cir- 
cunstancias, y protestando que los intereses nacionales y no reaccio- 
nes de partidos que tanto han arruinado la nación, nos impulsan á 
obrar conforme á sus deberes; la buena fe con que proceden es la 
garantía más segura que pueden presentar á sus compatriotas. 

Por tan poderosas razones, ó impelidos de principios nobles, ago- 
biada la nación, como lo está, por un porvenir nada lisonjero, cou- 
vieue la parte reunida del ejército que aquí se encuentra, en procla- 
mar á la faz de la nación los artículos siguientes: 

1? El ejército protege y defenderá la religión de sus mayores, 
conservándola ilesa, y al clero secular y regular todos los fueros, 
preeminencias y propiedades que siempre han disfrutado. 

2? Proclama supremo dictador al General D. Antonio López de 
Santa-Anna, para que remedie los males que hoy sufre la nación, 
hasta que él mismo la ponga en el goce de su verdadera felicidad. 

3 o El ejército conservará en toda su plenitud los fueros y goces 
que tiene concedidos, su fuerza en tiempo de paz ó guerra conforme 
está detallado por ley, sin que en ningún caso pueda disminuirse la 
que aquella le señale. 

4 o Protesta el mismo ejército á la nación, que no tiene miras de 
establecimiento de la tiranía de ninguna clase, que siempre sosten- 
drá su independencia y libertad, cuyos bienes los han adquirido con 
su sangre. 



489 

5? No se admitirá ni se protegerá de ningún modo á individuos 
que por crímenes, males á la nación ú otro motivo, se hallen pen- 
dientes de algún tribunal. 

De quedar así acordado, se procedió al juramento de la tropa, 
que fué verificado con todas las formalidades, firmándose por todos 
los jefes y oficiales del ejército, según que así lo pidieron, y un sar- 
gento, cabo y soldado por cuerpo, en la ciudad referida dicho día, 
mes y año. 

Brigada de zapadores ó ingenieros: Teniente Coronel Ignacio 
La Bastida. Teniente Coronel José Mónico Villa. Teniente José R. 
Frías. Teniente J. María Carrasco. Por la clase de sargentos, Ma- 
riano Román. Por la clase de cabos, Hipólito Jurado. Por la clase 
de zapadores, Tomás Almeida. 

Décimo batallón permanente: Teniente Coronel José María Ro- 
mero. E. C. D. D. Lorenzo Arcos. Ayudante en comisión, Gorosti- 
za. Capitán Teodoro J. Peñalva. Capitán agregado José María Ve- 
lasco. Teniente Mariano Pepín. Teuiente Pedro Alvarado. Teniente 
Ignacio Morales. Subayudante Juan Achagaray. Subteniente Fran- 
cisco Nava. Subteniente Pedro Euríquez. Subteniente Luis Flores. 
Subteniente Máximo Torres. Subteniente Luis Martínez. Subte- 
niente Florencio Dena. Teniente agregado Manuel Herrera. Por la 
clase de sargentos, Antonio Rubín. Por la de cabos, Felipe Candía. 
Por la de soldados, Victoriano Trejo. Como comandante de artille- 
ría, Pedro José de Herrera. 

Segundo Batallón de México: como comandante accidental, pri- 
mer ayudante José Salazar. Segundo ayudante Manuel Valdez. Ca- 
pitán José Penabade. Capitán de granaderos José Mendoza. Capitán 
José Joaquín Morales. Capitán Felipe Ordóñez. Capitán de cazado- 
res José María Cadena. Capitán Víctor Estrada. Capitán Vicente 
de Aristi. Capitán Gregorio de Medina Flores. Capitán agregado 
José D. Romero. Capitán agregado Ignacio Hernández. Teniente 
Agustín Márquez. Teniente José María Facha. Teniente Juan Echa- 
varría. Teniente Bruno Ordóñez. Como agregado, Pedro Maiúa de 
Navarrete. Subteniente Tomás Pérez. Subteniente José María Ru- 
perto. Subteniente José María Pinzón. Subteniente Francisco Mar- 
tínez de Castro. Subteuiente Apolinario Alvarado. Por la de cabos 
Nicolás Paredes. Por la de soldados, Mateo Guerrero. 

Tomo II. — 62 



490 

Batallón activo de Toluca: Comandante Eulogio González. C. E. 
del D., Luis Dorantes. Teniente coronel capitán de granaderos, Ca- 
yetano López. Capitán Miguel Velázquez. Capitán José María Lom- 
bardini. Capitán José María Macotela. Teniente Joaquín Herrera. 
Teniente José María Martínez. Teniente Jesús Ballesteros. Tenien- 
te José María Montañez, Teniente Juan de la Peza. Teniente José 
María de Rivera Meló. Teuiente Severiano Venses. Subteniente Ig- 
nacio Guzmán. Subteniente José María Ortega. Subteniente Ilde- 
fonso Vega. Subteniente Ignacio Garduño. Subteniente Jo.^é María 
López. Subteniente Bonifacio Fuentes. Subteniente Miguel Camar- 
go. Subteniente Antonio Maturana. Subteniente Vicente Hernán- 
dez. Subteniente Carlos Cabrales. Subteniente Ignacio Bacail. Por 
la clase de sargentos, José María Escobar. Por la clase de cabos, 
Juan José Mucientes. Por la clase de soldados, Ignacio Arcundia. 

Segundo regimiento permanente: Comandante Panfilo Galindo. 
C. E. D. D., Sostenes Gallardo. Capitanes, Ignacio Uyate, Manuel 
Estoves, Lino Bobadilla, José María Martínez. Segundo ayudante 
Cayetano Montero. Tenientes Julián Luja, Ignacio Peña, Andrés 
Mena. Alféreces Roberto Soria, Catarino Sánchez, Trinidad Bernal, 
José María de la Fuente. Capellán Br. Mariano Guerra Manzanares. 
Cirujano Roque J. Morón. Por la clase de sargentos, Juan Benavi- 
des. Por la clase de cabos, Margarito Gómez. Por la de soldados, 
Pedro Aunsolio. 

Cuarto regimiento permanente: Teniente coronel con grado de 
coronel Francisco Pardo. Primer ayudante Nicolás Castañeda. Co- 
mo primer ayudante con grado de teniente coronel Francisco Gutié- 
rrez de la Lama. Capitán Francisco Suárez. Capitán Joaquín Linar- 
te. Capitán Miguel La Bastida. Ayudante Mariano Frías Guerrero. 
Teniente Germán Araujo. Teniente José Barbarena. Teniente Gre- 
gorio Vázquez. Alférez Miguel Rayón. Alférez Benito Portu. Al- 
férez Antonio Murcia. Alférez Pedro Pulet. Alférez Antonio Soto. 
Alférez Cristóbal González. Por los sargentos, Antonio Barrera. Por 
la clase de cabos, Vicente Morales. Por la de soldados, Pascual Ve- 
lázquez. 

Regimiento Activo de México: Teniente coronel graduado, capi- 
tán Manuel María Carmona. Alférez Miguel Zúñiga. Sargento se- 
gundo Vicente Yáñez. Por la de soldados, Vidal Dávalos. 



491 

Escuadrón de seguridad pública: Teniente coronel comandante 
del escuadrón, Cirilo Tolsa. Con' grado de teniente coronel, capitán 
Manuel Quintanar. Con grado de capitán, teniente ayudante Dioni- 
sio Tolsa. Teniente Antonio Osorno. Teniente Vicente Canseco. 
Teniente Pedro Villanueva. Alférez Juan Luyando. Alférez Pedro 
Güitrovo. Por la clase de sargentos, Juan María Sánchez. Por la de 
cabos, Mariano Uribe. Por la de soldados, Juan N. Navarrete. 

Milicia cívica de Jalpan: Alférez Isidoro Santa- Anna. Alférez 
Fernando Moronez. Alférez Felipe Gómez. Sargento primero Igna- 
cio Terrazas. Cabo Lino Montiel. Dragón Albino Barrera. 

Artillería á caballo: Teniente Pedro Ortiz. Alférez Dolores Ra- 
mírez. Por la clase de sargentos, Clemente Castro. Por la clase de 
cabos, Zeferino Rodríguez. Por la de soldados, Secundino Rojas. 

Estado mayor: Mayor General de la división, Martín Martínez de 
Navarrete. Ayudante del señor general en jefe, teniente coronel Ga- 
briel María Osorio. Ayudante de ídem, Enrique Mayllet. Ayudante 
de ídem, capitán José Arago. Ayudante de ídem, coronel graduado 
Miguel Domínguez. Como teniente suelto Manuel Ortiz. General en 
jefe, Mariano Arista. 

Es copia, Osorio. 



Documento Núm. 6. 



PLAN DE CONCILIACIÓN. 

1? Se establecerá una asamblea nacional con el objeto de conso- 
lidar la marcha del gobierno y transar las contiendas domésticas. 

2 o Para conciliar en lo posible los intereses varios, las distincio- 
nes sociales, así como las voluntades comprometidas en la actual lu- 
cha, se ocurrirá por esta vez al arbitrio de un sorteo de cuatro in- 



492 

dividuos por cada Estado y territorio, quienes reunidos en el paraje 
escogido para este fin, formarán la citada asamblea nacional. 

3? Esta asamblea será revestida del carácter de soberanía por el 
tiempo de su duración, que deberá ser de noventa días útiles desde 
su instalación, y los miembros que la compongan serán inviolables 
mientras durare su misión legislativa. 

4 o Los cuatro individuos sorteados en cada Estado y territorio, 
se compondrán de un militar cuya graduación sea de capitán arriba, 
de un cura párroco, de un letrado ejerciendo y de un propietario, 
cuyos bienes raíces limpios asciendan á $25,000 excluyendo de estas 
cuatro clases de individuos á los que tienen una parte activa en la 
actual revolución. 

5? Los Estados asignarán á los miembros de la asamblea respec- 
tivamente las dietas que tengan á bien suministrarles. 

6? Para efectuar el citado soi'teo, en cada Estado y territorio se 
formarán listas de todos los individuos vecinos radicados en él, que 
pertenecen á cada cual de las cuatro clases expresadas, y en cada 
capital se hará el sorteo públicamente. 

7 o Respecto al tiempo y lugar de la comisión de la asamblea na- 
cional, las partes beligerantes, admitiendo este plan de conciliación, 
convendrán en el día y lugar; las formalidades de su instalación las 
arreglará el actual congreso general. 

8? Admitiendo el presente plan, las partes beligerantes cesarán 
inmediatamente las hostilidades. El poder ejecutivo se depositará, 
durante el tiempo de !a permanencia de la asamblea nacional, en el 
presidente de la suprema corte de justicia, y el legislativo actual sus- 
penderá sus sesiones. 

9? Se promulgará una amnistía general para todos los delitos po- 
líticos, volviendo su propiedad á los despojados por esos motivos. 

10° En el hecho de adherirse á este plan de conciliación, los pro- 
nunciados á favor de cualquiera otro, deberán desistir absolutamen- 
te de sus anteriores compromisos. 

Compatriotas: Es tiempo de pensar seriamente en salvar ala 
patria; sus dolencias son muchas; debemos atender á su alivio; de- 
sistamos francamente de tantas pretensiones egoístas que nos cie- 
gan, y volvamos á la senda de la justicia y de la razóu. Ya es hora 
de poner un término á la arbitrariedad, á la osadía y á los excesos de 



493 

un gobierno extraviado en caminos inicuos; ya ha llegado el momen- 
to de pedir cuentas severas á los atrevidos profanadores de nuestras 
instituciones; oíd la voz de un veterano de la libertad; acojeos á 
las banderas de la religión, de la ley y de la experiencia. ¿No estáis 
cansados de tantas vejaciones, de tantas tribulaciones? Seguid el 
ejemplo de mis compañeros de armas en su decisión y patriotismo. 
¡Si ellos me honran con su confianza, llamándome espontáneamente 
al mando en jefe de sus operaciones, ¿mereceré acaso menos de vos- 
otros? No temáis á los tiranos; pronto recibirán el justo premio de 
sus atentados contra el altar y la patria. ¡A las armas, militares hon- 
rados y valientes ! ¡A las armas, varones patriotas ! y vosotros todos, 
ciudadanos amantes de la verdadera libertad, enemigos del desorden 
y de la confusión, venid á auxiliarnos á derribar el espectro de la 
anarquía; os convido á la obra grande de la regeneración, de la paz 
y de la gloria. 

Pero si conducidos por saludables inspiraciones, nuestros orgu- 
llosos opresores tratasen de cooperar al restablecimiento de la paz 
con buena fe y garantías, abjurando su jefe sus criminales miras, 
conteniendo el furor de los demagogos que cobija su sombra, y ad- 
mitiendo llanamente la conciliación propuesta, entonces yo, mis com- 
pañeros y todos, envainaremos la espada, y la patria agradecida pro- 
clamará deberle un día de gloria, que podrá tal vez borrar tantas 
páginas de su historia, ensangrentadas por su ciega ambición ; y si 
¡oh desgracia! sus destinos soberbios lo hacen sordo á nuestra fra- 
ternal invitación, que su acero homicida encuentre en nuestros pe- 
chos murallas inexpugnables que abriguen á la patria, ó que si el 
cielo irritado lo ha escogido por instrumento de sus justicias, que 

reine . pero sobre ruinas y cadáveres. ¡ Glorioso será el morir 

mártires á un tiempo por la fe de Jesucristo y por la libertad de la 
patria ! 

Chichihualco, día 2 de diciembre de 1833. — Nicolás Bravo. 



494 



Documento Nám. 7. 

Secretaría de guerra y marina. — Sección central. 
Excmo. Sr. : 

He dado cuenta al Excmo. Sr. presidente con la nota que V. E. 
tuvo á bien dirigirme, en que insiste en pedirle licencia por treinta 
días por los motivos que le había expuesto verbalmente; y S. E., que 
hace tan alta estimación de la probidad y conocimientos que V. E. 
ha manifestado en el desempeño de la secretaría de hacienda en tiem- 
pos verdaderamente difíciles y comprometidos, me manda decirle 
que no puede acceder por ahora á su solicitud, esperando que se sir- 
va continuar por todo el tiempo que demande el interés de la patria, 
en el despacho del ministerio de su cargo. 

Y al disfrutar el honor de transmitir á V. E. la resolución del ge- 
neral presidente, tengo el particular placer de protestarle la más al- 
ta consideración y afecto. 

Dios y Libertad. México, noviembre 14 de 1833. — José María 
Tornel. — Excmo. Sr. secretario de hacienda D. José María de Boca- 
negra. 



Documento Núm. 8. 



Excmo. Sr. : 

Con anterioridad he manifestado al Excmo. Sr. presidente las ra- 
zones en que he fundado la dimisión que tengo hecha do la secreta- 



495 

ría de Estado y del despacho de hacienda, puesta á mi cargo desde 
25 de abril del corriente año. 

Ahora que en lo general la nación disfruta de orden y de paz, in- 
sisto en mi separación y por tanto mereceré á V, E. se sirva dar cuen- 
ta al Excmo. ¡8r. presidente con este oficio, asegurándole que ya no 
me es posible continuar en la referida secretaría y que en tal virtud 
espero tenga á bien admitirme la formal renuncia que reitero de ella 
cuando mejor pueda convenir al mismo supremo gobierno, protes- 
tándole mi más sincera adhesión, y que si en algo considerare algu- 
na vez útiles mis servicios, los prestaré gustoso en cualquier tiem- 
po, con tal de que no sea en la mencionada comisión. 

Al tener el honor de dirigirme á V. E. con el objeto expresado, 
disfruto la satisfacción de reproducirle mi distinguido aprecio y con- 
sideración. 

Dios y libertad. México, diciembre 13 de 1833. — José María de 
Bocanegra. — Excmo. Sr. secretario de la guerra. 



Documento Núm. 9. 



Secretaría de guerra y marina. — Sección 5* 
Excmo. Sr.: 

Con el mayor sentimiento ha oído S. E. el presidente la dimisión 
del encargo de secretario de Estado y del despacho de hacienda que 
V. E. le hace por mi conducto en carta de este día, porque á ello ha 
dado lugar el exacto desempeño de V. E. tan á satisfacción del su- 
premo gobierno. 

S. E. no obstante, deseoso de obsequiarlos deseos de V. E., se ha. 



496 

servido admitirle la renuncia en virtud de las razones en que se fun- 
da, y por todo me manda manifestarle el mucho aprecio con que ve 
sus distinguidos servicios y la consideración que le merece. 

En consecuencia, ha resuelto que el Sr. oficial mayor D. Juan Jo- 
sé del Corral quede encargado de su despacho. 

Dígnese V. E. admitir de mi parte las protestas de adhesión y 
consideraciones que le reitero. 

Dios y libertad. México, diciembre 13 de 1833. — M. Barragán, 
— Excmo. Sr. secretario de hacienda D. José María de Bocanegra. 



Documento Núm. 10. 



EXPOSICIÓN DOCUMENTADA 

Que José María de Bocanegra, secretario de Estado y del despacho de hacienda, 
leyó en la cámara de diputados el día 19 de Noviembre de 1833, á consecuen- 
cia del acuerdo de la misma del día 16 del propio mes, sobre dar cuenta con los 
contratos celebrados en los tres últimos meses. 

Secretaría de hacienda. — Sección 1" — Ejecutivo. 
Con esta fecha me dicen los Excmos. Sres. secretarios de la cáma- 
ra de diputados lo siguiente: 

"Secretaría de la cámara de diputados. — Excmo. Sr. — Esta cáma- 
ra en la sesión de hoy ha tenido á bien acordar que V. E. envíe, den- 
tro de tercero día, una razón de los contratos que se han heoho los 
últimos tres meses, explicando en la totalidad de las cantidades, la 
parte de dinero efectivo, créditos, sus clases y proporción de cada 
uno, según se han librado las órdenes contra las aduanas marítimas 
y constancias de la secretaría. 



497 

Tenemos el honor, al comunicarlo á V. E., de reproducirle nues- 
tra consideración y aprecio. 

Dios y libertad. México, 16 de noviembre de 1833. — Manuel Cas- 
tro, diputado secretario. — Vicente Prieto, diputado secretario. — Excmo. 
Sr. secretario del despacho de hacienda." 

Y lo traslado á V. SS. de orden del Excmo. Sr. presidente, con 
prevención de que la noticia que se pide en el inserto oficio, ha de 
ser extendida por esa tesorería general ea el día de hoy y mañana, 
concurriendo al efecto á ella la sección respectiva, y pasándose á 
esta secretaría, aunque sea en la noche de mañana, con el informe 
correspondiente, la mencionada noticia, comprensiva de todos los 
contratos que se han celebrado desde el mes de mayo último hasta 
octubre anterior, distinguiendo los caudales que han entrado á vir- 
tud de los contratos en numerario: en órdenes contra las aduanas 
marítimas, clasificándolas según su mayor ó menor estimación en 
la plaza por su origen; las libranzas que se han recibido como dinero 
efectivo por serlo, así como el préstamo forzoso y sueldos de em- 
pleados que se han amortizado, citando expresamente las leyes an- 
teriores que lo previenen; y por último, la cantidad y calidad (es 
decir, con causa de réditos) de los créditos anteriores á la indepen- 
dencia que ,se han recibido, explicando la parte y tiempo en que se 
han admitido, distinguiendo las partidas en los contratos que han 
comprendido numerario, órdenes y créditos anteriores, haciendo 
abstracción de la segunda, y comparando la primera con la tercera, 
para deducir cuánto ha sido el numerario entrado en efectivo y cuál 
el valor total de los créditos, porque las órdenes no pueden conside- 
rarse en esta clase última, en razón de que no se ha hecho más que 
cambiarlas, con utilidad mutua en el mismo heeho de percibir el nu- 
merario con anticipación, informando en fin, esa propia tesorería ge- 
neral, con presencia de todo, lo que se le ofrezca, explicando bajo su 
responsabilidad las infracciones que por parte de esta secretaría ha- 
ya notado, y las observaciones que á ella haya dirigido sobre sus 
providencias en el asunto. Todo lo que de orden de ¡3. E. digo á V. 
SS. para su cumplimiento. 

Dios y libertad. México, 16 de noviembre de 1833. — Bocanegra. 
— Señores ministros de la tesorería general. 

Tomo II. — 63 



498 

Tesorería general de la federación. — Sección de correspondencia. 

Excmo. Sr.: 

Conforme á lo que se sirve V. E. prevenirnos en suprema orden 
de ayer librada á esta tesorería en virtud del acuerdo de la cámara de 
diputados, por el que tuvo á bien disponer le remitiese V. E. una ra- 
zón de los contratos que se han hecho en los últimos tres meses, pa- 
samos ámanos deV. E., marcada con el número 1, la noticia compren- 
siva de enero del presente año á esta fecha, de los términos en que 
se ha celebrado cada uno de ellos, que incluye la relación de todas 
las libranzas que en su consecuencia se han girado contra las adua- 
nas en compensación de derechos; con el número 2, otra contraída 
á los en que se estipuló la admisión de una parte de su importe en 
créditos anteriores y posteriores á la independencia que tuvieron 
principio en septiembre último; y con el número 3, otra de la amor- 
tización que se ha hecho en lo corrido de este año, así por cuenta de 
los libramientos expedidos en él, como de los que quedaron pendien- 
tes en el año próximo pasado. A la primera va agregado el resumen 
de los cuatro meses de enero á abril; el de cada uuo de los siete me- 
ses siguientes que ha tenido V. E. á su cargo la secretaría del des- 
pacho de hacienda y su respectivo resumen general. 

Consideramos que estas noticias aunque ejecutadas con dema- 
siada premura para que llenen satisfactoriamente los objetos que V. 
E. se propone, contienen datos más que suficientes para patentizar 
que V. E. en este negociado importante, ha procurado ajustarse á 
las bases establecidas por las leyes que lo han arreglado en otras 
épocas, obteniendo economías y ventajas mayores aún que las que 
las mismas leyes quisieron proporcionar al erario, y esto cuando en- 
contrándose el gobierno en la más peligrosa crisis é investido de fa- 
cultades extraordinarias, pudo sin sujetarse á ley alguna obrar co- 
mo mejor hubiera creído convenir á la pronta consecución de los 
auxilios que necesitaba y que la exhausta tesorería no podía miuis- 
trarle. 

Por el resumen general do lo contratado desde mayo hasta la fe- 
cha, aparece que el total importe de los libramientos expedidos en 
este tiempo por la tesorería, ascieude á 4.885,577 pesos 6 granos, 



499 

que comparados con los 4.901,203 pesos 4 reales 9 granos que física 
y virtualmente ingresaron en ella, dan una diferencia á favor del 
erario de 15,626 pesos 4 reales 3 granos, de los que 14,385 pesos 3 
reales 4 granos se recibieron en numerario como procedentes de pre- 
mios de cambio pagados á la tesorería. Resulta igualmente que sólo 
731,160 pesos 8 granos que es menos de la sexta parte del total in- 
gresado, se admitieron en capitales con causa de réditos previamen- 
te reconocidos y calificados por la sección de crédito público de la 
contaduría mayor, enterándose en metálico la cantidad de 2.140,734 
pesos 3 reales un grano; la de 1.129,840 pesos 4 reales medio grano 
en libramientos mandados pagar por la aduana de esta ciudad con 
inclusión de su quince y veinte por ciento de premio, á virtud de la 
ley de 9 de marzo de 1832; en otros girados contra las marítimas á 
consecuencia de las de 29 del mismo mes y 1L de agosto del propio 
año, y algunos otros expedidos en el presente, todos los cuales, su- 
puesto el reconocimiento que ha hecho de ellos el gobierno, aunque 
con diferentes condiciones, deben considerarse como dinero efec- 
tivo, y finalmente, la de 731,468 pesos 4 reales 11 y medio granos 
en créditos de pago corriente, procedentes de dietas y viáticos de 
los miembros de las cámai'as, de sueldos de militares, empleados en 
las legaciones y otras oficinas; de montepíos y pensiones, de dere- 
chos de segundo plazo, anticipados en el año de 31, de dinero reci- 
bido por el gobierno del Estado de San Luis Potosí para gastos 
propios de la federación, de órdenes del préstamo de 4.000,000 ne- 
gociado en 829, de conocimientos de las conductas ocupadas y de 
certificaciones de los préstamos forzosos establecidos en 821, 829 y 
832, todos los que atendida ya su naturaleza, ya sus disposiciones 
legales vigentes entre otras las de 4 de marzo de 830, 24 de mayo y 
11 de agosto de 32, se deben también reputar como numerario; por 
manera que sin gravamen alguno del erario, antes bien proporcio- 
nándosele un premio de no despreciable consideración y con sólo la 
amortización de 731,160 pesos 8 granos de créditos antiguos, ingresó 
en la tesorería por los negocios hechos en los últimos siete meses la 
suma de 4.170,043 pesos 4 reales un grano, con la que ha podido sub- 
venir á sus más urgentes atenciones. 

Si se fija la consideración en los contratos celebrados en los úl- 
timos tres meses y lo corrido del actual á que se contrae la noticia 



500 

numero 2, que son en los que se ha recibido con el dinero libramien- 
tos del año anterior y otros créditos privilegiados con una parte en 
antiguos, se observará que haciendo abstracción de los segundos que 
son de pago corriente debido hacer por la tesorería, y comparando 
los últimos con el primero, ha excedido el numerario recibido á los 
créditos amortizados en 91,600 pesos 6 reales 7 granos. A esta can- 
tidad debe agregarse la de 50,000 pesos que so admitió á algunos 
deudores de créditos posteriores á la independencia como premio 
del cambio que por suprema orden del 21 del último septiembre se 
les permitió hacer de los expresados créditos por anteriores á la mis- 
ma, reconocidos y calificados que importasen igual cantidad, lo que 
hace subir aquel exceso sobre los créditos á 141,600 pesos 6 reales 
7 granos. 

Hemos creído conveniente acompañar á las anteriores noticias 
la de la amortización verificada en el presente año para que por ella 
se vea que importando los negocios hechos en los últimos siete me- 
ses 4885,577 pesos 6 granos, se ha amortizado por cuenta de los li- 
bramientos expedidos á virtud de ellos y de los que quedaron pen- 
dientes en las épocas anteriores, 6.634,517 pesos 7 reales 2 granos, 
y que reportando el erario, al ingreso de V. E. en el ministerio, el 
gravamen de 7.102,764 pesos 7 granos por razón de esta clase de ne- 
gocios, hoy se halla reducido á 5.353,823 pesos un real 11 granos, 
habiéndose por tanto disminuido el gravamen en 1.748,941 pesos 6 
reales 8 granos, cantidad demasiado alta, atendido el corto período 
que comprende este cálculo, y que si bien se considera las circuns- 
tancias que han rodeado al gobierno durante él, que como ya hemos 
indicado forman la crisis más peligrosa en que hasta ahora se había 
encontrado la república, basta para justificar plenamente y poner á 
cubierto de todo reproche la administración actual en el despacho 
del ramo de hacienda. 

Penetrados nosotros de todo esto, no hemos hecho observacio- 
nes sobre las órdenes relativas á los negocios meucionados que se 
ha servido V. E. comunicarnos, pues aunque facultado el gobierno 
extraordinariamente, no estaba la tesorería eu el caso del artículo 22 
de la ley de 16 de noviembre de 824, nuestro celo y el especial en- 
cargo de V. E. para que le dirijamos cuantas juzguemos conducen- 
tes al acierto de sus resoluciones nos imponía el deber de hacerlas. 



501 

Con lo expuesto creemos dejar cumplida la referida suprema or- 
den de fecha de ayer en los diferentes puntos que abraza, pero si 
V. E. deseare mayor ampliación sobre alguno de ellos, puede ser- 
virse prevenírnoslo para desde luego ejecutarlo. 

Dios y libertad. México, 17 de noviembre de 1833. — Simón An- 
donaegui. — José Govantes. — Exorno. Sr. secretario del despacho de 
hacienda D- José María de Bocanegra. 



NUMERO 1. 



RESÚMENES parciales del importe de los negocios hechos desde mayo 

del presente año. 

MAYO. 

En reales efectivos en la tesorería.. 121,408 4 
En reales por premio de cambio del 

dinero recibido en la tesorería-. . 5,327 4 

Sueldos de las legaciones 5,000 

Dietas corrientes 537 4 9 

Créditos posteriores 13,981 6 3 

Documentos del préstamo de 832, 

mandado admitir por orden de 12 

de febrero de 1833, por compen- 
sación de derechos en su 40 por 

ciento 55,158 2 9 

íd. del id. id. mandado admitir por 

id. en Veracruz, por íd. de íd. en 

su íd 6,800 208,213 110 



A la vuelta 208,213 1 10 



502 
De la vuelta 208,213 1 10 

JUNIO. 

En reales efectivos en la tesorería. 357,345 7 
Libranzas pagadas en M o relia y 

Querótaro 31,000 

Libranzas del general Moctezuma . 8,000 
En reales por premios de cambio del 

dinero recibido en la tesorería... 8,818 3 

Sueldos y pensiones corrieutes 720 

Certificados del préstamo forzoso 

de 832 14,795 

Documentos del préstamo de 832, 

mandado admitir por orden de 12 

de febrero de 833, por compensa- 
ción de derechos de su 40 por 

ciento 87,867 2 1 

íd. id. en Veracruz 11,893 2 8 520,439 6 9 

JULIO. 

En reales efectivos en la tesorería. 375,643 6 4 

En íd. recibidos en Pueblo Viejo.. 11,175 
Libranzas de la comisaría de Queré- 

taro 1,000 

Libranzas del General Moctezuma. 5,000 

Id. pagadas en Puebla 13,700 

En reales por premio del cambio del 

dinero recibido en tesorería 150 

Sueldos y pensiones corrientes 74,955 6 5 

Dietas y viáticos corrientes 6,388 4 

Certificados del préstamo forzoso 

de 32 8,333 2 8 

¡Sueldosdelas compañías presidiales. 11,052 7 3 



Al frente 507,399 2 8 728,653 7 



503 

Del frente 507,399 2 8 728,653 7 

Créditos posteriores 128,028 6 8 

Certificaciones de anticipaciones de 
derechos de segundo plazo del año 
de831 7.450 

Documentos del préstamo de 832, 
mandado admitir por orden de 12 
de febrero de 833, por compensa- 
ción de derechos en su 40 por 
ciento 90,222 11 

Documentos del préstamo de 832, 
mandado admitir por orden de 12 
de julio de 833, por compensación 
de derechos en 20 por ciento 84,281 

Libranzas de los contratos celebra- 
dos eu 833 15,000 832,3812 3 



AGOSTO. 

En reales efectivos en la tesorería.. 247,508 4 4 

En id. por premios de cambio del di- 
nero recibido en id 90 

Sueldos y pensiones corrientes 42,727 6 

Créditos posteriores 13,350 6 7J 

Sueldos de las compañías presidíales. 7,532 3 

Documentos del préstamo forzoso 
de 821 150 

Certificaciones del id. id. de 29 1,000 

Id. del id. id. de 832 2,950 

órdenes del préstamo de cuatro mi- 
llones de 829 4,350 

Pagarés de un millón de pesos del 

préstamo de 832 3,208 

Documentos del préstamo de 832, 
con el abono de 15 y 20 por cien- 
to de premio 21,783 10 



A la vuelta 344,650 48¿ 1.561,034 2 10 



504 

De la vuelta 344,650 48¿ 1.561,034 2 10 

Id. del id. mandado admitir por or- 
den de 12 de febrero de 833, por 
compensación de derechos en su 
40 por ciento 89,234 2 

Id. del id. mandado admitir por or- 
den de 12 de julio de 833, por com- 
pensación de derechos en su 20 
porciento 120,980 2 4£ 554,865 1 2 



SEPTIEMBRE. 

En reales efectivos en la tesorería 
general 409,592 1 

En libranzas de la comisaría de Que- 

rétaro 1,000 

En libranzas pagaderas en Morelia. 7,500 

Sueldos y pensiones corrientes 82,449 1 

Libranzas pagaderas en San Luis.. 10,300 

Certificaciones de la comisaría de 
San Luis 5,000 

Id. del gobierno del Estado de id. . . 10,500 

Conocimientos de la conducta depo- 
sitada en el cerro de Loreto el año 
de 829 4,206 3 7 

íd. de las conductas dePerote de 822. 2.900 

Sueldos de las legaciones 10,212 

Créditos posteriores ala independen- 
cia 21,149 2 9 

Certificaciones del préstamo forzoso 
de 829 3,665 4 10 

Id. del íd. de 832 500 

Sueldos de las compañías presidíales. 6,000 

Créditos anteriores á la independen- 
cia 227,257 2 6 



Al frente 802,2316 9 2.115,899 4 



505 

Del frente 802,2316 9 2.115,899 4 

Documentos del préstamo de 832, 

con el abono de 15 y 20 por ciento. 22,948 3 1 

Id. del id. del 40 por ciento 72,828 5 4 

Id. del id. del 20 por ciento 211,624 6 3 1.109,633 5 5 



OCTUBRE. 

En reales efectivos en la tesorería 
general 376,796 7 8 

En libranzas de la comisaría general 

de Querétaro 2,946 1 

En libranzas de la subcomisaría de 

Cuantía 2,000 

En libranzas de Oaxaea y la división 

del Excmo. Sr. presidente 3,276 

En libranzas y saeldos de legaciones. 10,114 4 

En libranzas de la división del 
Excmo. Sr. presidente y premios de 
cambios de sueldos de legaciones. 12.734 

En sueldos y pensiones corrientes.. 48,315 

En créditos posteriores á la indepen- 
dencia 89,759 2 6 

En conocimientos de la conducta de 

Perote 4,300 

En id. de la de Loreto 4,300 

En certificaciones contra el gobier- 
no del Estado de San Luis 18,300 

En créditos anteriores á la indepen- 
dencia 393,202 6 2 

En documentos del préstamo de 832, 

con el abono de 15 y 20 por ciento. 13,023 3 6 

En id. del 40 por ciento 61,963 2 8 

En id. del 20 por ciento 268 ; 857 4 6 1.309,889 



A la vuelta 4.535,422 1 5 

Tono II.— 64 



506 

De la vuelta 4.535,422 1 5 

NOVIEMBRE. 

En reales 98,220 1 1 

Créditos posteriores 17,201 3 9 

Sueldos posteriores 63,322 3 2 

Préstamos forzosos 2,125 

Créditos de conductas 7,291 5 4 

Id. antiguos 110,700 

Documentos del 15 por ciento 12,500 

ld.del20íd 32,666 5 4 

ld.del40íd '. 6,666 5 4 

Libranzas contra esta tesorería. — 15,081 3 4 365,781 3 4 

4.901,203 4 9 
SE DEDUCEN. 

Los premios 14,385 3 4 

Lo cedido al erario 1,241 11 15,626 4 3 

Importe de los negocios hechos des- 
de mayo último hasta el día de la 
fecha 4.885,577 6 



507 



RESUMEN general de lo contratado desde mayo del presente año 
hasta el día de la fecha. 

Dinero efectivo. 

En la tesorería general 1.986,521 7 5 

En la comisaría general de Puebla. 13,700 

En la id. id. de San Luis 15.300 

En las id. id. de Morelia y Queré- 
taro 43,446 1 

En la subalterna de Cuautla 2,000 

En la aduana marítima de Pueblo 

Viejo 11,175 

Por libranzas giradas por diversas 
oficinas y divisiones contra la te- 
sorería general 54,205 7 4 

En reales recibidos en la tesorería 
por premio de cambio del dinero 
introducido en ella 14,385 3 4 2.140,734 3 

Créditos posteriores. 

Sueldos de las legaciones 15,212 

Dietas y viáticos corrientes 6,926 9 

Sueldos y pensiones corrientes 312,489 7 8 

Certificaciones del préstamo forzoso 

de 821 150 

Id. id. id. de 829 4,665 4 10 

Id. id. id. de 832 18,245 

Conocimientos de las conductas de 

Perotede822 - 7,200 

Id. id. de Loreto de 829 8,506 3 7 



A la vuelta 373,395 10 2.140,734 3 



508 

De la vuelta 373,395 10 2.140,734 3 1 

Id. id. de ambas conductas 7,291 5 4 

Ordenes del préstamo de cuatro mi- 
llones en 829 4,350 

Certificaciones de préstamos for-. 

zosos 2,125 

Id. de derechos anticipados de segun- 
do plazo del año de 831 7,450 

Diversos créditos posteriores á la in- 
dependencia 283,471 4 6¿ 

Sueldos de las compañías presidiales. 24,585 2 3 

Certificaciones de dinero recibido 
por el gobierno del Estado de San 
Luis Potosí 28,800 731,468 4 HJ 



Letras de amortización. 

Pagarés del préstamo de un millón 
de pesos de 832 3,208 

Letras mandadas pagar por la adua- 
na de esta capital con inclusión de 
su 15 y 20 por ciento de premio, 
por la ley de 29 de marzo de 832. 70,254 7 5 

Documentos de los préstamos de 
832 mandados admitir por el 40 
por ciento en compensación de de- 
rechos por orden de 12 de febrero 
de 833 490,967 2 2 

Id. id. id. mandado admitir por el 20 
por ciento en compensación de 
derechos por orden de 12 de julio 
de 833 718,410 2 5¿ 

Letras de los contratos de 833 15,000 1.297,840 4 0¿ 



Al frente 4.170,043 4 1 



509 

Del frente 4.170,043 4 1 

Créditos anteriores á la independen- 
cia cou causa de réditos 731,160 8 



Valor total recibido 4.901,203 4 9 

Se deducen. 

Por premios de cambio abonado al 
erario 14,385 3 4 

Por créditos de sueldos de las com- 
pañías presidíales vencidos con 
anterioridad á la independencia, 
cedidos igualmente á beneficio del 
erario 1,241 11 15,626 4 3 



Líquida cantidad librada 4.885,577 



NOTAS. 

1* No se especifican los créditos de la partida 13 porque aún no 
se ha verificado su entrega aunque está afianzada á satisfacción de 
la tesorería. 

2 a Desde 25 de abril último en que ingresó al ministerio el Exorno. 
Sr. Bocanegra, hasta 4 del siguiente mayo no se hizo negocio alguno. 

Tesorería general de la federación. México, 17 de noviembre de 
1833. — Andonaegui — Govantes. 



510 



NUMERO 2. 



NOTICIA de los contratos celebrados con dinero, créditos antiguos, letras 
sobre las aduanas y otros de pago preferente en los meses de septiem- 
bre, octubre y noviembre de 1833. 



Fecha de !as órdenes, 



Wilson 

Lasquetty .. . . 

ídem 

ídem 

ídem 

ídem 

Arce 

ídem 

Lasquetty.. .. 
ídem 



Julio 30. 
Stbre. 9. 
Id. 17... 
Id. 23..-. 
Id. 26... 
Id. 27... 
Id. 27... 
Id- 27.... 
Id. 28.... 
Id. 30 



Valle Id. 27. 



Vitalva 

Monterola. . . 
Lasquetty.. . 

ídem 

Wilson 

Lasquetty.. . 
ídem ... 

ídem 

ídem 

Vitalva 

Lasquetty.. 



Id. 30.... 
Id. 30.... 
Octubre 2. 
Id. 3.... 
Id. 3.... 
Id. 5.... 
Stbre. 27 
Otbre. 12. 
Id. 14. 
Id. 12. 
Id. 16.. 



Pardo ¡ Id. 16 y 17 



Lasquetty 

ídem 

Monterola.. 

Arce 

Monterola.. 

Al frente. 



Id. 17.... ' 
Id. 18.... I 
Id. 17.... 

Id. J8 ! 

Id. 18.... I 



I Letras sobre las aduanas 

y créditos de pajo 

prelerentes. 



2,2*10 

58,800 

4.250 

10,000 

9,500 

84.000 

10,000 

8,000 

1 1,000 

15,500 

7,500 

49,967 

11,494 

3.735 
13,334 
15,600 

8.736 4 
6,066 5 

39,100 
3,360 

83,448 2 

10,000 
8,600 

16,700 
6,500 
3,276 
7,000 

10.114 4 



1,800 
31,200 

2,500 
22,600 

2,000 
81.000 
12,000 

6,0u0 

3,0( i0 
25,924 



Créditos antiguos con 
causa de réditos. 



46.398 5 
10,819 
10; 3,735 
i 3,333 
15,600 
0| 8,736 4 
4, 6 666 5 
o; 39,100 
3,360 
Oj 123,448 2 
O! 20,000 
8,600 
43,300 
6,500 
3,276 
7,000 
10,114 4 



1,241 
30.000 
2.250 
8,000 
8,500 
85,000 
8,000 
6,000 
11,000 
20,712 
7,5,0 
2h,801 2 
11,494 

3.735 
13,333 
15,600 

8.736 4 
6,666 5 

36,80«) 
3,280 

93.103 4 
9,500 
7,800 

20,000 
5.000 
3,0S4 
6,000 
9,771 



11 





















6 



10 



o 
o 

4 






o 
o 
o . 

' 

o 



518,382 2(558,011 5 81470,908 1 7 



511 



Fecha de las órdenes. 



Del frente.. 
Lasquetty .. . . 

Arce 

Rivera 

Monterola.. . . 

Amáis 

Lasquetty.. . . 

Llem 

ídem 

ídem 

ídem 

Sierra 

A i tal va 

Lasquetty.. . . 

Rivera 

Valle 

Lasquetty 
D. Agustín 

Prado 



Id. 22. 
Id. 19. 
Id. 21. 

Id. 21. 
Id. 24 
Id. 25. 
Id. 26. 
Id. 29. 
Id. 31 . 
Id. 31. 
Id. 24. 
Nvbre. 
Id. 7.. 
Id. 6.. 
Id. 6.. 
Id. tí.. 



Id. 11 



518,^82 
25,100 

5/ 00 
14.6 
14,000 
20,0; 10 
53,870 

1,7 (JO 
16,150 
10,300 
24,000 

2,5(10 
50,(0' i 
20,000 
16,0 
18,000 
11,0U0 



Letras sobre las aduanas 

y créditos de pago 

preferentes. 



2 558.011 5 
15,100 



5,000 
14,600 
14,000 
20,000 
53,870 

1,700 



16,150 



10,300 
24,000 
2,500 
0¡ 50,0-0 
0! 20,( 00 
16,000 
18,000 
11,000 



2,500 



2,500 



82:1102 2 852,731 5 8 732,401 1 7 



Créditos antiguos con 
causa de réditos. 



470,908 
13.S00 

4,000 
11,800 
11,833 
14,000 
46,260 

1,600 
15,100 

9,400 
23,000 

1,600 
45,000 
19.000 
15,500 
17,300 
10,000 



1 7 


o 

o o 
o o 
o o 
o o 
o o 
o o 
o o 
o o 
o o 
o o 

O 

o o 
o o 
o o 



2,300 



Comparación. 

Recibido en reales 823 102 2 

Id. en créditos antiguos 732 4011 7 

Excedieron ios reales en 90 700 6 7 



NOTAS. 

Primera: los 1,241 11 que hay de diferencia entre la partida 
de créditos antiguos de esta noticia y la de los mismos créditos del 
resumen general de lo contratado desde mayo hasta la fecha, con- 
sisten en la primera partida de ella procedente de créditos cedidos 
al erario, que se dedujo en el resumen, y que se han comprendido 



512 

en esta noticia con sólo el objeto de fijar el monto de los créditos an- 
tiguos amortizados. 

Segunda: los negocios comprendidos en la anterior noticia son 
los únicos que se han hecho con créditos antiguos en todo este año. 

Tesorería general de la federación. México, 17 de noviembre de 
1833. — Andonaegui. — Govantes. 



NUMERO 3. 



NOTICIA de la amortización hecha por cuenta de los libramientos sobre 
las aduanas que quedaron pendientes en el año próximo pasado, y de 
los expedidos en el actual. 

Quedaron pendientes en fin de 1832 por valor de 7.824,929 2 7 

Importan los expedidos en virtud de los contratos ce- 
lebrados desde 1? de enero á 24 de abril 1.012,413 6 

8.837,343 7 
Cantidades que se amortizaron en igual tiempo 1.734,579 

Gravamen con que recibió el erario el Sr. Bocanegra, 

por razón de dichos libramientos pendientes 7.102,761 6 

Importan los girados á consecuencia de los negocios 

que ha celebrado 4.885,577 7 

11.9s8,341 1 1 
Importa lo amortizado en su época, 

según las noticias ya recibidas ..4.634,517 7 2 

ídem lo que se calcula resultar ya 

amortizado de las que aún no se 

han recibido 2.000,000 6.634,517 7 2 

Gravamen actual por razón de los mismos libramien- 
tos 5.353,823 1 11 



513 



NOTA. 



Las noticias aún no recibidas de amortizaciones hechas, que apro- 
ximadamente se han calculado en dos millones, son la de la casa de 
moneda y aduana de esta ciudad que se han devuelto para su recti- 
ficación, la de octubre y noviembre de la marítima de Tampico de 
Tamaulipas, la del último mes de Veracruz, y las otras de varias 
aduanas marítimas, ya de todo el año, ó ya de parte de él. 

Tesorería general de la federación. México, noviembre 17 de 
1833. — Andonaegui. — Govantes. 



Secretaría de hacienda. — Sección 1? 
Excmos. Sres.: 

Tengo el honor de acompañar á V. EE., en cumplimiento del 
acuerdo de esa augusta cámara, de 16 del actual, la exposición que 
hago en esta fecha, relativa á los puntos que abraza el mencionado 
acuerdo. 

Con este motivo protesto á V. EE. mi consideración y respecto. 

Dios y libertad. México, 19 de noviembre de 1833. — José María 
de Bocanegra. — Excmos. Sres. secretarios de la cámara de diputados. 

EXPOSICIÓN. 



En cumplimiento del acuerdo de esta cámara en sesión del día 
16, que se me comunicó la tarde del mismo, sobre que remitiese la 
secretaría de mi cargo dentro de tercero día una razón de los con- 
tratos que se han hecho los últimos tres meses, explicando en la to- 
talidad de las cantidades la parte de dinero efectivo, créditos, sus 
clases y proporción de cada uno según se han librado las órdenes con- 

Tomo II.— 65 



514 

tra las aduanas marítimas, tengo el honor de poner en conocimiento 
de la augusta cámara de representantes, no sólo la razón contraída 
á los últimos tres meses, sino la comprensiva de todo el tiempo 
que por dignación del supremo gobierno general ha estado á mi car- 
go el ramo de hacienda. 

El restablecimiento del orden constitucional en el mes de enero 
del presente año, la estricta observancia de las leyes, la buena £e en 
los actos de la administración pública, y en fin, el goce en que llegó 
á estar la nación, de una paz que anunciaba toda clase de bienes á 
la federación mexicana, pusieron al gobierno en estado de que pudie- 
ra lisonjearse no sólo de adquirir el remedio de muy antiguos males, 
sino de adelantar en la consecución de positivas creces, así en lo po- 
lítico como en lo administrativo de sus rentas. 

Creí por consiguiente el 27 de abril en que me hice cargo de la 
secretaría de hacienda, que consagrándome con aplicación y empeño, 
y sin perdonar trabajo al despacho de mi ramo, conseguiría que pro- 
gresase de manera que el erario federal proveyese á las cuantiosas 
erogaciones de la nación, sin necesidad de recurrir al establecimien- 
to de arbitrios que de algún modo perjudicasen los intereses pú- 
blicos. 

Reanimado en aquella época el giro comercial; vigorizada la con- 
fianza y fe pública; robustecido el crédito y subsistente la paz, de- 
bía esperarse que el erario federal llegara á verse con la suficiencia 
necesaria, para llenar sus obligaciones y aun amortizar paulatina- 
mente la deuda enorme que hace mucho tiempo gravita sobre la na- 
ción, y de que no ha podido libertarse, merced á las desgracias y 
trastornos públicos. 

A este fin el gobierno, después de largas y detenidas discusiones 
en que examinó bajo todos aspectos la interesante cuestión de amor 
tizar la deuda pública, dictó en 12 de febrero la resolución más con 
veniente á los intereses nacionales y á la conservación de la confian 
za que ha procurado siempre mantener, con espíritu vivificador 
pues reconoce que con ella se adquieren y conservau los caudales, 
y sin ella casi desaparecen éstos, aun cuaudo existan. 

Por esta resolución se reconocieron los cuatro primeros millones, 
y se convino en que las órdenes ó libranzas dadas sobre las aduanas 
marítimas, conforme á las leyes de 29 de marzo y 11 de agosto de 



515 

832, fuesen admitidas en pago de derechos de importación, recibién- 
dose un cuarenta por ciento de éstos en aquellas órdenes ó libran- 
zas, y el sesenta por ciento restante en dinero efectivo; y se ofreció 
el pago, distinguiendo respectivamente las condiciones con que fue- 
ron emitidas las letras con referencia á los derechos del primer plazo 
ó segundo, para que así se pagaran, y ampliando las que hubiesen 
sido expedidas sobre toda clase de derechos, haciendo admisibles és- 
tas por las de primero ó segundo plazo; todo en los términos que ex- 
presa la mencionada orden de 12 de febrero del corriente año, que 
fué después ampliado arreglando el pago de lo que estaba consigna- 
do sobre la aduana del distrito, casa de moneda y tesorería general 
en los mejores términos que se pudo, conciliando la justicia ó in- 
terés de los particulares con las necesidades del erario, y se reconoció 
el resto de la deuda en 20 de abril y 9 de mayo del corriente año, 
ofreciendo para su amortización un tres por ciento mensual por las 
órdeues que primeramente se reconocieron á propuesta de D. Eduar- 
do P. Wilson, y un dos por ciento á las que no estuviesen compren- 
didas en la orden de 12 de febrero. 

De este modo concluyó un asunto de tanta gravedad y que por 
falta de resolución tenía paralizados los ingresos que debía haber 
por las aduanas, porque no se podían cobrar las obligaciones ó fian- 
zas que por razón de derechos estaban pendientes en tesorería ge- 
neral, obteniéndose al mismo tiempo la ventaja de impulsar los pa- 
gos que debían hacer los deudores, y se dio aliento y fuerza á las 
empresas mercantiles, aumentando el comercio interior y exterior. 

Así era que en el mes de mayo y siguientes hasta julio, tuve la 
satisfacción de ver que muchos individuos tomasen letras contra las 
aduanas marítimas, abonando el premio de dos hasta cinco por cien- 
to á favor del erario, aumentando por consiguiente en no poca can- 
tidad los productos de las rentas y los ingresos en la tesorería gene- 
ral; todo debido á las circunstancias que acabo de exponer, y por 
ellas contaba el gobierno en el predicho tiempo con lo necesario no 
sólo para atender á sus gastos comunes y ordinarios, sino aun para 
satisfacer parte de lo pasado. Todo presentaba un porvenir halagüe- 
ño, y apenas se respiraba y se comenzaban á desenvolver los recur- 
sos naturales del gobierno, cuando los enemigos de la paz pública y 
del sistema federal lanzaron el grito de guerra y exterminio que 



516 

puso en alarma á toda la nación. Conmovido el edificio social tan 
repentina y fuertemente, fué preciso y consiguiente que todos los 
ramos y giros participasen del común trastorno. La hacienda fede- 
ral como tan en contacto con los intereses públicos, sintió un terri- 
ble sacudimiento al tiempo mismo en que comenzaba á entrar en el 
arreglo de que la alejaron sucesos bien notorios en la república. 

Por esto ya en junio si bien obtuvo el gobierno que varios capi- 
talistas tomasen letras sobre las aduanas marítimas, abonando pre- 
mio de dos hasta cuatro por ciento, también hizo uso del citado 
decreto emitiendo otras en la proporción del cuarenta y sesenta por 
ciento que aquel previno, para hacer efectivo el cobro de los dere- 
chos de importación, y para obtener las anticipaciones que por el 
aumento extraordinario de gastos y preparativos para la guerra em- 
pezaba ya á necesitar, y admitió una décima parte de la totalidad de 
las órdenes emitidas y reconocidas legalmente. En estos términos 
se siguieron librando las citadas órdenes hasta el mes de julio, por- 
que las escaseces se hacían sentir más y más cada día que pasaba, 
por la natural razón de que las erogaciones iban en aumento á con- 
secuencia de la revolución. En este período los capitalistas se re- 
sistían abiertamente á la anticipación de derechos por las razones 
que son de muy obvia comprensión, considerando el estado de agi- 
tación y alarma en que se hallaba la república. Hacían proposicio- 
nes, queriendo obligar al gobierno á que les admitiese en sus antici- 
paciones una parte de créditos anteriores á la independencia, pero 
constantemente se les repelió hasta llegar el caso de sufrir en más 
de diez días las mayores escaseces, porque no entrando ni un sólo 
peso en la tesorería general, se carecía aún de lo más preciso antes 
que admitir condiciones perjudiciales y ruinosas. Pasado este tiem- 
po hicieron al fin otra clase de proposiciones los capitalistas, fran- 
queándose á las anticipaciones de derechos sin incluir créditos ante- 
riores á la independencia, y con la única condición de que la amorti- 
zación del sesenta en numerario que se practicaba, fuese convertida 
en un cincuenta y cinco, admitiéndose en la parte de papel, créditos 
no sólo posteriores á la independencia, siuo privilegiados de pago 
corriente por expresa ley. 

Estrechado el gobierno por las circunstancias públicas, así como 
por la falta de recursos que se agotaban insensiblemente, y sin otro 



517 

remedio que el de procurar el término de la guerra que originaba 
semejantes males, que sólo pueden graduarse palpándolos; conside- 
rando por otra parte que era un arbitrio sin gravamen el poner en 
giro el caudal que quedó suspenso é improductivo, por orden de 19 
de mayo, y teniendo presente que los interesados se retraían y no que- 
rían celebrar ningún contrato si no se hacía efectiva la amortización 
de aquellas órdenes suspensas, resolvió en 12 de julio, en virtud de 
las facultades extraordinarias de que se hallaba investido, que las 
órdenes dadas sobre las aduanas marítimas fueran admitidas en pa- 
go de derechos de importación, recibiéndose un veinte por ciento en 
ellas y el- ochenta restante en numerario ; é igualmente que las ór- 
denes referidas se expidiesen solamente por derechos de primer pla- 
zo ó sólo sobre los de segundo, y no se admitiesen más que por los 
derechos de que hablaba; que las órdenes fuesen previamente cali, 
ficadas para su admisión por la tesorería general; y en fin, que los 
individuos que debiesen entregar créditos como comprendidos en 
sus anteriores contratos, lo verificasen ejecutivamente y sin más tér- 
mino que el de ocho días. Así se pusieron en circulación grandes ca- 
pitales, cuyo movimiento refluía sin duda en beneficio de las em- 
presas mercantiles y de la hacienda pública. 

Por consiguiente desde el citado 12 de julio continuó la emisión 
de órdenes contra las aduanas marítimas, admitiéndose en las anti- 
cipaciones una parte de ellas, y se celebraron contratos compren- 
diéndolas como en una tercera parte; y como se recibía el cincuen- 
ta por ciento en metálico y en el otro cincuenta se comprendían las 
órdenes, considerándolas como dinero efectivo, pues que realmente 
su carácter es de libranzas contra las aduanas, presentan estos ne- 
gocios un aspecto que aunque se haga aparecer desfavorable á pri- 
mera vista, no lo es en la realidad, porque se recibían casi más de las 
tres cuartas partes en dinero y lo restante en créditos, que aunque 
de diversas clases, todos eran de corriente pago. 

El gobierno para sus contratos siguió el mismo orden de los acon- 
tecimientos. Observó estas mismas bases en el citado mes de julio, 
en el de agosto y parte de septiembre; siu embargo de ver apurados 
los recursos al mismo tiempo que crecían las atenciones de la ha- 
ciendo, por el aumento de las divisiones militares que obraban en 
diversos puntos; por el necesario y pronto equipo y apresto de los 



518 

efectos indispensables para la guerra; por la violenta petición y re- 
mesa de cuantiosas sumas para la habilitación y pago de las tropas 
que obraban en distintas direcciones; por el auxilio que se ha dado 
y da á todas las comisarías generales cou los objetos expresados; y 
por último, por las crecidas erogaciones que originó la invasión del 
cólera morbus, que vino á aumentar y á hacer más graves nuestros 
males, obstruyendo á la par que la guerra, todas las comunicaciones 
y reduciendo á la ciudad federal casi á su círculo, y en el mismo cau- 
sando, como de notoriedad consta, desgracias que todos presencia- 
mos, retrayendo al común de las gentes de toda clase de ocupación, 
que dejó casi solas las oficinas, que hizo cerrar el comercio y que 
puso á los habitantes del Distrito, así como en lo general á todos los 
de la federación, en la situación más melancólica y desgraciada, cau- 
sando, especialmente para la hacienda, el mayor mal, cual es el de la 
absoluta paralización de giros. 

Como mientras más se prolongaba la guerra, mayores eran las 
necesidades, más urgentes y generales los pedidos y mas estrechas 
las órdenes para los pagos, agregándose que el atender al pago de 
la lista militar entorpecía por otra parte el de la civil, vino á hallar- 
se el gobierno en situación todavía más aflictiva que la que vengo 
de referir hasta aquí. En el mes de septiembre, después de pasados 
muchos días sin proposiciones ni negocios á causa de no convenir 
el ministerio con las pretensiones las más veces avanzadas de los 
negociantes, fué preciso admitir algunas propuestas á que estrechó 
la necesidad inevitable. Fué preciso por no hallarse recurso de otra 
especie, el arreglar por entonces los contratos, concediendo la cuarta 
parte en créditos anteriores á la independencia, reconocidos y que 
causan réditos; la mitad del todo en dinero efectivo, y la otra cuarta 
parte en sueldos de empleados y órdenes de las antes libradas con- 
tra las aduanas marítimas. El resultado de estos negocios en reali- 
dad venía á hacer el establecer una proporción de 75 eu numerario 
y 25 en créditos ; pues que los sueldos de empleados y las órdenes 
sobre las aduanas marítimas por su propia naturaleza eran de pago 
corriente, y por lo mismo consideradas como dinero efectivo; de for- 
ma, que sólo una cuarta parte podía considerarse como papel, y si 
bien se admitió la otra cuarta parte en créditos anteriores á la inde- 
pendencia, puede también considerarse el exceso que se calcule se- 



519 

gún su precio en el mercado, como un premio cedido á favor del 
importador por la anticipación con que satisfacía unos derechos que 
no estaba obligado á pagar sino hasta los cuarenta y ochenta días 
después de causados; á esto se agrega la utilidad que resultaba in- 
concusamente al erario de amortizar parte de una deuda, que sea 
cual fuere, está reconocida con anterioridad por la nación. 

No parece fuera del caso hacer en este lugar una ligera reseña 
para conocimiento de la cámara, del cálculo que debe formarse acer- 
ca del interés del negociante y la pérdida del gobierno, consideran- 
do el valor de los diferentes créditos que se han admitido por lo ge- 
neral en los contratos. Se puede graduar que los especuladores en 
las órdenes emitidas por el gobierno, se arreglaban al descuento, y 
por consiguiente al valor estimativo que han tenido en el mercado, 
y conforme á él es casi cierto que la utilidad en los contratos, aun 
suponiendo el más ventajoso para ellos, no habrá excedido por lo co- 
mún de un 8 á un diez por ciento, porque es constante que el valor 
nominal de las órdenes sobre las aduanas, sufre pérdidas y descuen- 
tos, ya respecto al negociante, y ya con relación á los introductores 
ó causantes de los derechos, pues la utilidad que reportaban éstos 
en la compra de órdeues para sus pagos, sufría pérdidas en la con- 
siguiente alteración que se hacía á los precios de los efectos; de que 
resulta que los contratos hechos por el gobierno, á más de haber faci- 
litado el medio de atender á las necesidades urgentes y del momento 
que incesantemente ocurrían por causa de la revolución, proporcio- 
naron ventajas al erario, tales como la disminución del contrabando; 
la considerable introducción de efectos en la república que aumenta 
los ingresos, y la cuantiosa amortización de la deuda nacional, me- 
diante á que puede decirse que la admisión de órdenes en las adua- 
nas en compensación de derechos, equivale para el introductor á 
una baja de ellos que debe dar por resultado los indicados bienes, 
Y es de tenerse muy presente en este punto, que si no se hubiese 
entablado el giro de letras, no serían tan considerables las introduc- 
ciones, y acaso no habrían llegado á la mitad de las que ha habido y 
aun se esperan, con motivo de hallarse los negociantes en la preci- 
sión de hacer pedidos á Europa y los Estados Unidos para realizar 
las órdenes que fuaron fruto de los contratos; y se puede asegurar 
que si el gobierno no se hubiera visto en la precisión de contratar 



520 

sobre sus ingresos, tendría ciertamente menor entrada el tesoro pú- 
blico, porque si ésta boy se ve considerable, es por efecto de las 
causas que quedan referidas, y sólo babría tenido de otro modo las in- 
troducciones ordinarias y comunes. 

Para concluir en este punto, voy á presentar á la cámara un 
ejemplo que sirva de confirmación y prueba á lo que acabo de ex- 
poner, sobre el interés y pérdidas en los contratos según que éstos 
se celebraron. El 3 de julio fué convenido el siguiente: 



En dinero efectivo 5,000 5,000 

En órdenes del 40 y 60 4,000 á 55 por ciento. . . . 2,200 

En préstamo forzoso 1,000 á 70 por ciento.. - - 700 

En 4 por ciento premio sobre 

el efectivo 150 150 



órdenes 10,150 8,050 

Utilidad del contrato 20 por ciento. 

Valor en la plaza 14 por ciento. ) Descuento por correr 

> las órdenes al 80 de 

Líquida utilidad 6 por ciento. ) pago. 



En 31 de octubre. 



♦ 



En dinero efectivo 16,000 16,000 

En órdenes y decretos privi- 
legiados 16,000 al 40 por ciento . . - 6,400 

En créditos antiguos que cau- 
sen réditos 15,000 al 11 por ciento . . . 1,650 



órdenes 47,000 24,050 

Utilidad del contrato 47¿ por ciento. 

Valor en la plaza 44 por ciento. ) Descuento por correr 

> las órdenes al 56 de 

Utilidad líquida 3¿ por ciento. ) pago. 



521 

Estos dos contratos, á pesar de no ser de los celebrados con la 
ventaja que otros á favor del erario, manifiestan sin embargo que 
las utilidades para el negociante, no han sido las que á primera vista 
pueden creerse, y también prueban que el gobierno al celebrarlos y 
admitirlos estuvo al alcance de las alteraciones y precios del mer- 
cado, proporcionando al comerciante la única ventaja que fuese ca- 
paz de por una parte facilitar la anticipación, y por otra no negarse 
al estímulo que podía tener para facilitar su haber; porque sería 
ciertamente un error el creer que se abrirían las arcas de los nego- 
ciantes sin esperar utilidad alguna. 

Queda de manifiesto en mi concepto que la marcha de los nego- 
cios en la secretaría de mi cargo, ha sido guiada y conducida por el 
curso do los movimientos públicos, y que la combinación y cálculo 
para evitar el perjuicio de la nación, han tenido aquel lugar que ha 
podido darles la variedad y el capricho siempre destructor de la 
guerra. Esta apareció por desgracia nuevamente en el suelo mexi- 
cano en el mes de mayo, y con sólo su aparición se produjo otra vez el 
germen de antiguas y recientes calamidades. Creía el gobierno que 
reinando la tranquilidad y la paz cubriría sus obligaciones cumplida- 
mente por el ramo de mi cargo, poniendo el honor y crédito nacio- 
nal, en el grado á que debe naturalmente aspirar; pudo rayarla au- 
rora de esta felicidad como queda asentado; pero las turbulencias y 
agitaciones que indispensablemente ha producido la revolución, y el 
ciego conato de los enemigos de nuestras instituciones, originaron 
las necesidades y desgracias que á todos constan, haciendo cambiar 
de dirección á cada paso las combinaciones, y no permitiendo la es- 
tabilidad de aquel orden que es fruto de la paz y que siempre ha 
destruido la guerra. 

No debe olvidarse que en circunstancias menos angustiadas para 
el erario, y cuando el gobierno se ha visto menos agoviado por el peso 
de los acontecimientos públicos, se han practicado y por expresas 
leyes, las mismas ó semejantes operaciones, al necesitar de que se 
anticipen los derechos para ocurrir á las atenciones de la adminis- 
tración pública; y tampoco debe olvidarse que la época desde junio 
hasta el presente tiempo, ha sido tanto más crítica y angustiada, 
cuanto que la nación acababa de salir de la prolongada lucha que 
sostuvo con gloria para recuperar la libertad y derechos que había 
perdido. 

Tomo II.— 66 



522 

Queda la satisfacción de haberse podido conseguir que los con- 
tratos no envuelvan la ruina y perjuicio* que podrían acaso haberse 
causado al erario público. 

Si se recorren tiempos anteriores, se advertirá mejor el resultado 
de las determinaciones del gobierno y de los actos ministeriales. En 
otras épocas se realizaron por lo general los contratos con menos 
utilidad pública ciertamente. Los celebrados desde junio hasta el 
último convenido, presentan una diferencia muy notable, y ésta aun 
entre sí mismos, por manera que los celebrados en aquel mes, se 
consiguieron con el premio que ya queda sentado, y las exhibiciones 
que se hicieron en lo general fueron de 40 por ciento en órdenes re- 
conocidas y mandadas pagar, y 60 por ciento en plata efectiva; pue 
de pues decirse que era una totalidad de dinero, porque realmente 
en el papel sólo había un cambio que suspendía y modificaba el tiem- 
po del pago. En el siguiente mes alterada la emisión de letras por 
las causas manifestadas y notorias, se verificaron los enteros en 45 
por ciento en numerario y 55 en órdenes. Posteriormente se reali- 
zaron los contratos admitiéndose una parte en dinero efectivo, otra 
en órdenes anteriores y de que trataron los referidos decretos de 12 
de febrero y 12 de julio, que según es dicho deben considerarse co- 
mo dinero á virtud de que sólo se altera en ellas el tiempo de un 
pago que debió ser efectivo, y la restante siempre inferior, en cré- 
ditos reconocidos y con causa de réditos aunque anteriores á la in- 
dependencia, resultando que estos negocios aparecían sobre un 66 ó 
70 en plata y el resto en créditos. 

Su resultado lo acredita el informe de la tesorería general á que 
me refiero, llamando la atención de la cámara tanto en esta parte 
como en todo lo demás, por deber obrar unido este documento á la 
exposición presente. Se ve en la noticia que bajo el número 2 acom- 
paña la tesorería, que excedió el dinero efectivo á los créditos en 
cerca de 100,000 pesos considerando en su totalidad los contratos; y 
con razón, porque entresacando algunos y formando argumentos par- 
ciales, resultaría el inconveniente y la falta de buena lógica en que 
se incide cuando se discurre aisladamente. Se ve asimismo, que pro- 
porcionando además la amortización que pone de manifiesto el do- 
cumento número 3, acreditando que siendo la deuda desde fines del 
año de 832 de más de 7.000,000 de pesos, y que aumentada hasta 



523 

cerca de 12 millones, hoy tengo el gusto de anunciar que está redu- 
cida á 5 353,823 pesos 1 real 11 granos, según aparece de la citada 
constancia de la tesorería general; pero advierto que en cuanto ala 
partida de la amortización que se calcula y está ya hecha, sin em" 
bargo de que aun no se han recibido las noticias pedidas, se ha pro- 
cedido por dicha oficina sentando un cálculo demasiado bajo en mi 
concepto, ya se atienda á las noticias que tiene el ministerio de las 
últimas y muy considerables introducciones, ya si se advierte que 
las que faltan son de las más importantes oficinas, como la aduana 
y casa de moneda del Distrito, las marítimas de Veracruz y Tam- 
pico de Tamaulipas, y otras varias cuyos datos no han podido llegar 
con oportunidad. 

De todo resulta que á pesar de las cuantiosas erogaciones que se 
ha visto precisado á hacer el gobierno, casi siempre del momento, 
se han logrado ventajas en beneficio de la hacienda pública, y cuan- 
do la necesidad y las circunstancias estrechaban alejando más y más 
los recursos; teniendo no obstante la satisfacción el que habla á 
pesar de la enorme suma que se ha librado respectivamente por to- 
das las secretarías del despacho conforme á sus presupuestos y con 
causa de la guerra y de la epidemia, se ha verificado la muy consi- 
derable amortización que queda referida, sin haber demorado mu- 
chas veces ni aun horas, el cumplimiento de las órdenes libiadas 
para el servicio público. 

Lo expuesto demuestra que los negocios de que se trata fueron 
adoptados por la más imperiosa ui'gencia, y como único medio para 
adquirir en lo pronto los fondos indispensables; que se ha procedi- 
do por principios y combinaciones, que si no pueden dar un resulta- 
do del todo lisonjero, tampoco han sido unas bases inmutables; aun- 
que sí entiendo que no se han causado los perjuicios y menoscabos 
que ha experimentado la hacieuda federal en otros tiempos menos 
apurados y difíciles. 

Para convencerse hasta la última evidencia de estas verdades, 
bastarán dos obvias y sencillas reflexiones. La primera consiste en 
recordar que aun durante las épocas de paz y tranquilidad, que es 
cuando por una necesaria consecuencia de tan inestimables bienes 
se aumentan los ingresos del erario, al paso mismo que se han dis- 
minuido los gastos, se han hecho también mayores sacrificios y el 



524 

erario ha sufrido quebrantos bien considerables. Los préstamos ex- 
tranjeros, los nacionales y las anticipaciones por derechos con des- 
cuentos y premios, son la prueba más decisiva y terminante de que 
existe una diferencia favorable á los últimos contratos de que se ha- 
bla; siendo de notar, que el ú'timo arbitrio sentado, es por su natu- 
raleza de un positivo é imprescindible gravamen que no produce cier- 
tamente la amortización de créditos, porque ésta envuelve sólo el 
verificativo de pagos justos, legales y recomendables á veces. 

La segunda reflexión más importante y eficaz, y que por lo tan- 
to nunca debe perderse de vista, consiste en advertir la crítica posi- 
ción en que se ha hallado el gobierno en casi todo el tiempo de los 
negocios de que se habla, ocurriendo á ellos por la urgentísima exi- 
gencia con que debió atenderse, como se atendió, al desempeño de 
objetos y obligaciones los más interesantes y sagrados. Se cubrie- 
ron las atenciones del servicio; jamás se dejó éste de prestar con 
utilidad pviblica, y se guardaron constantemente, no sólo los princi- 
pios fundamentales de nuestras instituciones y el respeto debido á 
los derechos y goces de los ciudadanos de la república, sino que aun 
se evitó el establecimiento de exacciones y gabelas, y no se ocurrió 
ni al menor aumento de los impuestos existentes. En una palabra, 
se desempeñó el deber sin el uso de la coacción y la violencia. Pue- 
de pues, decirse, que ha sido una fortuna el no recurrir en circuns- 
tancias tales como las que han pasado, á otros arbitrios verdadera- 
mente onerosos, para lograr los fondos necesarios á las diversas y 
vastas atenciones del gobierno, y es satisfactorio á éste decir, que 
en medio del conflicto conservó la confianza pública y el crédito na- 
cional. 

Confieso que ni mis conocimientos, y si se quiere ni aun mis incli- 
naciones, pueden llenar cumplidamente el difícil puesto que ocupo; 
conozco que si en lo expuesto he referido resultados favorables al era- 
rio, sólo habré tenido en ellos la pequeña parte de haber ejecutado con 
fidelidad y empeño las disposiciones del gobierno supremo de la 
unión, y puedo asegurar que en cuanto se ha obrado ha habido le- 
galidad, buena fé y deseo el más vivo del acierto para proporcionar 
utilidades al erario, no obtenidas otras veces, y que acaso no podrán 
lograrse siempre. 

Podría haber limitado demasiado esta manifestación, sin dejar 



525 

por esto de cumplir con el acuerdo de la cámara que se me comuni- 
có hace dos días; pero la franqueza de mi carácter y el deseo de ha- 
cer público mi manejo en el importante negocio á que me contraigo, 
me ha decidido á exponer cuanto ha ocurrido en él, llevando también 
la mira de que el cuerpo legislativo tenga á 1a vista datos que creo 
conducentes para sus ulteriores disposiciones. 

México, 19 de noviembre de 1833. — José María de Bocanegra. 



Secretaría de la cámara de diputados. 



OTRO ACUJbCRDO. 



Excmo. Sr. : 

Esta cámara en sesión de hoy se ha servido aprobar la siguiente 
proposición del Sr. Zavala: 

" Art. I o Que se requiera al señor secretario de hacienda, se sir- 
va consultar á la cámara dentro de tres días, sobre aquellas medidas 
que prometió en su Memoria proponer á su debido tiempo, y asimis- 
mo proponga el arreglo y sistema que dice en su Memoria ser debido. 

"2 o Que inicio algunas medidas sea de economías ó de recursos 
en orden á sacar á la hacienda pública de los apuros ruinosos en que 
se halla sumergida, tales que puedan ofrecer alguna probabilidad de 
poder en lo sucesivo evitar los males que nos han mantenido hp.sta 
ahora en una crisis perpetua de bancarrotas y de revoluciones." 

Tenemos el honor de transcribirlas á V. E. para su conocimien- 
to y efectos consiguientes, protestándole con este motivo nuestra 
distinguida consideración. 

Dios y libertad. México, 25 dn noviembre de 1833. — Ignacio Al- 
varado, diputado secretario. — Vicente Prieto, diputado secretario. — 
Excmo. Sr. secretario del despacho de hacienda. 



526 



CONTESTACIÓN. 



Secretaría de hacienda. — Sección de cuenta y razón. 
Excmos. Sres.: 

He recibido la comunicación de W. EE. de ayer en que se sirven 
insertarme la proposición del Sr. diputado Zavala que tuvo á bien 
aprobar esa cámara, contraída á que yo consulte en el término de 
tres días aquellas medidas que indiqué en la última Memoria para 
su debido tiempo; que proponga asimismo el arreglo y sistema que 
dije ser debido á la hacienda, é inicie algunas medidas, sea de eco- 
nomías ó de recursos, en orden á sacar al erario público de los apu- 
ros en que se halla sumergido, tales que puedan ofrecer alguna proba- 
bilidad de poder evitar en lo sucesivo los males que nos han mante- 
nido hasta ahora en una crisis perpetua de desgracias por las revo- 
luciones. 

Yo desearía cumplir ampliamente y desde luego con lo dispuesto 
por esa cámara, pero debo manifestarle que no es posible el hacerlo 
hoy, porque como el objeto de toda medida ha de ser precisamente 
el de poner á los ramos que forman el tesoro federal, en el comple- 
to sistema que corresponde, sería aventurar demasiado el éxito de 
medidas, que tal vez se resentirían de la prontitud con que se cal- 
culasen, y que se festinarían por faltar aún la resolución del congre- 
so general sobre las iniciativas que hay pendientes y hacen relación 
al arreglo de los puntos cardinales, que son la base para sucesivas 
determinaciones que deben ser de total conformidad con aquellos, y 
producirían por consecuencia necesaria males muy trascendentales 
en lugar de los bienes que iban á buscarse. Por tanto, todas cuantas 
medidas convenga adoptar en tan interesante punto, y supuesto ya 
el arreglo principal, debe aconsejarlas además la experiencia, sin la 
cual nada se adelantaría con solidez y con fruto. 

Penetrado yo de esta verdad, así como creo lo están los dignos 
representantes de la nación, no limitó en la Memoria del ramo, á 
tiempo determinado, aquel en que deberíau dictarse las providencias 



527 

de que hablo, porque entonces no podía prever cuáles serían las 
que ocurriesen como necesarias en lo sucesivo, y según lo que re- 
solviera el congreso general acerca de las que están pendientes; por- 
que aunque á nadie se le oculta que la administración de nuestra 
hacienda pública en general exige reformas muy importantes, tam- 
poco se ignora que para proponerlas es necesario, según he dicho 
antes, examinar con mucho tiento cuáles son los males que deben 
corregirse á virtud de saludables reformas, y luego que por una ex- 
periencia constante se hubiera averiguado el origen ó principio de 
'aquellos, de forma que las medidas que se adoptaran recayeran pre- 
cisamente en los puntos que lo necesitaran para que sus efectos co- 
rrespondieran á las esperanzas. Entonces las providencias cederían 
en utilidad pública, y no antes, si no se quería que en lugar de ven 
tajas ó creces, sólo se lograra por resultado, daños muy perjudicia- 
les á la nación y al erario, como fácilmente podría suceder deján- 
dose llevar de primeros impulsos. 

Con anterioridad el gobierno tiene hechas las iniciativas que se 
han creído conducentes para la estabilidad y mejora de los princi- 
pales ramos y para ordenar la administración de ellos, y que cierta- 
mente son de la más alta importancia, como que interesan direc 
tamente á la organización y sistema de hacienda. 

Tales son la del arreglo de las aduanas marítimas cuyos produc. 
tos constituyen la principal renta del erario, y en la actualidad no 
rinden cuanto deben producir á virtud de las causas que ya se han 
manifestado repetidas veces; porque aunque se ha facultado al eje- 
cutivo para en alguna manera extinguir el desorden, jamás podrá 
lograrse en su totalidad, porque sólo el establecimiento definitivo y 
fijo de este ramo, puede de una manera sólida librarlo de los defec- 
tos que hoy se experimentan, y hacerlo producir los aumentos de 
que es susceptible; la de la dirección general de rentas y tesorería 
general que son demasiado importantes, como que en el estado en 
que hoy se hallan estas oficinas, no pueden desempeñar sus trabajos 
con toda aquella exactitud y orden que está prevenido por la notable 
falta de mauos; pues aunque á primera vista se crea que no son de 
primera entidad estos dos puntos, bastará para desvanecer este con- 
cepto reflexionar solamente, que siendo las citadas oficinas el centro 
común á que deben reconocer las de recaudación y de distribuoión, 



528 

nunca podrán metodizarse las labores de éstas si no lo están aquellas 
que deben ser su norte y que se consideran como las fuentes de don- 
de han de recibir las luces necesarias para obrar con acierto, y no 
consiguiéndose éste, ni pueden esperarse los progresos de las rentas, 
ni la fiel, justa y económica distribución de aquellas. 

Con la misma Memoria que tuve el honor de leer en esa cámara 
en 15 de mayo de este año, acompañé la iniciativa que el gobierno 
tuvo á bien consultar para el arreglo de la importante renta de co- 
rreos, habiendo manifestado á la vez el estado en que hoy se halla, 
y la indispensable necesidad de reformar su administración. Lo mis- 
mo expuse con respecto á las aduanas del Distrito federal, territorios, 
frontera ó interiores, cuyos aumentos serán considerables si se atien- 
de como es debido á su organización. ¡Se hallan también pendientes 
las de la reforma de aranceles, pauta de comisos, casa de moneda y 
otras muchas según consta á la comisión de hacienda de la misma 
cámara- 
Basta lo expuesto para que se vea que el ministerio no ha olvida- 
do aquellas reformas que son necesarias para mejorar el estado de 
la hacienda pública y para satisfacer á los deseos manifestados en 
el acuerdo mencionado, expresando cuántas y cuan interesantes ini- 
ciativas están aun pendientes sin culpa de nadie y sólo por causa de 
la continua agitación en que se ha querido mantener á la república, 
fomentando el desorden, la división, y haciendo por lo mismo que 
nada pueda consolidarse, ni se perciban los bienes y adelantos que só- 
lo producen el orden y la paz. «^ 

El supremo gobierno por conducto del que habla ha ocurrido 
siempre que lo ha considerado necesario á las augustas cámaras de 
la unión, como origen de donde deben emanar aquellas disposiciones 
legislativas que remuevan los obstáculos que se presentan para los 
adelantos en todos los ramos del erario. Su deber como ejecutor de 
las leyes lo ha desempeñado, y el que le impone nuestro sagrado có- 
digo de iniciar á su vez lo que tuviere por conveniente al bien de la 
sociedad, lo ha cumplido igualmente en cuantos casos lo ha juzgado 
preciso. Si por sí hubiera mandado ejecutar lo que sólo podía ini- 
ciar, invadiría las facultades del congreso y se erigiría en absoluto, 
despreciando la constitución; y no se le podrá hacer la injusticia de 
creer que una sola vez haya salido de la órbita de sus atribuciones. 



529 

Por eso dije en la propia Memoria en su parte expositiva, que el 
estado de la hacienda pública manifestaba la necesidad en que se 
halla el congreso general de ocuparse en proporcionar el arreglo y 
sistema debido á ramo tan importante, cuyos adelantos y más feli- 
ces resultados dependen esencialmente de la parte legislativa; de 
modo que según expuse entonces, y repito ahora, la sabiduría de las 
cámaras puede sola ocurrir á los inconvenientes que se han manifes- 
tado reiteradas veces poniendo el remedio conducente; y como al 
asentar aquel concepto, nada prometí de parte del gobierno, no creo 
que he caído en la falta á que se contrae el segundo punto del art. 
1? de la proposición del señor Zavala que tuvo á bien aprobar la 
cámara. 

Cuando el gobierno ha estado investido con facultades extraor- 
dinarias, ha hecho uso de ellas para proporcionar algunas economías 
al erario, y sistemar diversos ramos. La experiencia acreditó que 
ciertas comisarías generales estaban dotadas con más número de 
empleados del que necesitaban, y las suprimió substituyéndolas con 
subcomisarías, y en otras, uno de los contadores tesorero, según el 
decreto de que tuve la honra de acompañar á VV. EE. ejemplares 
Con esta medida se ahorran al erario 79,000 pesos anuales, que aun- 
que no se verifique en tanta cantidad por los sueldos que deben pa- 
garse á los subcomisarios y á los empleados que se jubilen, siempre 
se disminuye el gasto en una suma bien considerable. 

El resguardo de la aduana de esta ciudad se hallaba sin arreglo 
desde el año de 1794-, adoleciendo en lo general de vicios que hacían 
poco menos que infructuoso su instituto, y á virtud del decreto que 
se expidió al efecto, y de que también pasó ejemplares á esa cama, 
ra, se le dio nueva forma, se asignaron los sueldos que habían de dis. 
frutar sus iudividuos, se metodizaron sus trabajos y se nombraron 
dependientes de acreditada honradez y demás circunstancias nece- 
sarias para el buen servicio; con lo cual se promete el gobierno, que 
disminuyéndose el fraude en esta ciudad, aumentarán considerable- 
mente los iugresos de la aduana del Distrito. 

Se presentaron varias casas de comercio, y expusieron los per- 
juicios que se les seguían con tener que remitir sus platas pastas 
desde Oaxaca, Sonora, Sinaloa y Chihuahua á las casas de moneda 
para su acuñación, y teniendo presente el gobierno la suma facilidad 

Tomo II. — 67 



530 

que había de exportarlas furtivamente, con particularidad en aque- 
llos remotos puntos, defraudando de este modo los derechos naciona- 
les, les concedió la libertad por seis meses de extraerlas por los puer- 
tos de Veraeruz, Mazatlán y Guaymas, pagando el siete por ciento 
como un equivalente de todos los derechos de amonedación y expor- 
tación que debían satisfacer, evitando así el contrabando, que de lo 
contrario debía verificarse. Con el citado decreto di cuenta á esa 
cámara, y él sólo manifiesta bastantemente la conveniencia de esta 
medida. ¡Se decretó, aun antes de las facultades extraordinarias y 
por expresa iniciativa del gobierno, el desestanco del tabaco como 
vínico remedio de los perjuicios que se resentían por la absoluta nu- 
lidad y mal estado á que había venido esta renta. Se arreglaron las 
aduanas marítimas, en cuanto á sus empleados, conforme á la ley de 
la materia del mes de abril último; cuya providencia aunque no pro- 
vee en su totalidad del remedio que necesitan porque sólo puede 
dárselo, como he manifestado ya, el arreglo definitivo, ha producido 
alo menos el evitar el progreso de la desmoralización que se advertía 
en algunos empleados con daño enorme de los intereses nacionales. 
Se establecieron correos en varias direcciones para beneficio del pú- 
blico y fomento del comercio de Tampico con lo interior de la re- 
pública. 

Se dictó el muy importante decreto de cerrar para el comercio 
extranjero los puertos de Pueblo Viejo y Soto la Marina, con lo cual 
se aumentan las introducciones en el de Tampico, concentrándolas en 
uh sólo punto respecto á que por la poca distancia en que se hallan 
aquellos del último, y estar todos en una misma rada, no eran nece- 
sarios. Se mandó considerar como jubilados, á los españoles suspen- 
sos de sus destinos para que no abonándoseles más sueldo que el 
que les correspondiera según el tiempo de servicios, cesara el mayor 
haber que estaban disfrutando. También se dispuso que á los reti- 
rados y pensionistas, no se les satisficiesen sus mesadas, entretanto 
no acreditasen haber permanecido fieles al gobierno sin tomar parte 
en los planes revolucionarios; para que cesando el pago de los que 
no se hallasen en este caso, se ahorrase su importe al erario, con tan- 
ta más justicia, cuanto que por otra parte era fuera de razón el seguir 
satisfaciendo á individuos que peleaban por derrocar el sistema 
adoptado por la nación y se consideraban como enemigos de ella. 



531 

Igualmente se arreglaron los almacenes generales; y por último, se 
hicieron otras economías aunque parciales, según los casos que ocu- 
rrieron en el propio período de facultades extraordinarias. El arre- 
glo de la casa de moneda de esta ciudad, está muy adelantado para 
darse por decreto, como consta á la comisión respectiva de esta cá- 
mara, á la que se devuelve para la mayor perfección y para que si 
lo tuviere á bien el congreso general se sirva aprobarlo. Esta empre- 
sa producirá graudes bienes, porque si hasta ahora ha sido este es- 
tablecimiento gravoso al erario, como se ha demostrado en todas las 
Memorias anteriores, con el arreglo que se haga en él, se converti- 
rá en productivo, proporcionando algunos ingresos en lugar de las 
pérdidas que hoy ocasiona. 

Esto se ha practicado y se ha resuelto por el gobierno al hallar- 
se con las facultades extraordinarias con que el congreso general se 
sirvió investirlo, y teniendo en consideración que por las causas no- 
toriamente justas que están al alcance y conocimiento de todos los 
ciudadanos de la república, suspendió el mismo congreso general 
sus sesiones hasta el mes de octubre anterior en que las continuó. 

En la tocante al ramo de guerra se han hecho también economías 
de bastante consideración, ya relativas al ejército, y ya retirando 
muchos cuerpos de milicia activa y local, reduciéndose cuanto es po- 
sible los gastos del erario. Las demás medidas que ocurran, se ma- 
nifestarán al congreso general, muy próximamente, en la Memoria 
con que se le debe dar cuenta en el inmediato mes de enero, según 
lo prevenido en el artículo 120 de la constitución, y de' cuyos traba- 
jos ya se ocupa este ministerio, por lo respectivo á los ramos y pro- 
videncias de su cargo. 

En cuanto á proporcionar recursos para llenar cumplidamente las 
atenciones de la hacienda pública, también interesan sobre manera 
las iniciativas pendientes, cuya importancia no me cansaré de reco- 
mendar, entre otras razones, por la de que no debiendo salir, en mi 
concepto, el caudal para los gastos, de otra parte que de la masa de 
la nación, traería tal vez malas consecuencias actualmente la impo- 
sición de contribuciones, que á más de ser en sí odiosas, siempre re- 
caeu en la parte consumidora é industriosa, cooperándose con ellas 
en otro sentido á la paralización de los giros que ya se nota como 
consecuencia del estado de agitación en que se ha encontrado la re- 



532 

pública. El legislador y el gobierno deben sin duda en la presente 
crisis fomentar respectivamente al comercio y á la industria, como 
que del aumento de la riqueza en comúu pende también el del erario. 

Yo entiendo de buena fe que la consolidación de la paz, de este 
bien inestimable á cuya sombra todo prospera, y lejos de la cual na- 
da se contempla seguro y subsistente, según expuse con más exten- 
sión en el escrito que tuve el honor de leer en esa augusta cámara 
el 19 del presente mes, al dar cuenta de los contratos celebrados des- 
de mayo en adelante, es el mejor, más seguro y acaso el único recur- 
so útil y cierto para que desaparezcan las desgracias de nuestra pa- 
tria, tan de diversos modos combatida. La confianza se consolidará, 
se respetará la fe pública, y la riqueza nacional tendrá el ser y cre- 
ces que sólo por una plaga revolucionai'ia ha podido dejarse de dis- 
frutar entre nosotros. 

Así se ha dicho ya hasta el fastidio, y aun es necesario repetir 
que sin paz nada se podrá adelantar en los ramos de la riqueza na- 
cional, porque la agricultura, la industria y el comercio, permane- 
ciendo en la inercia y aun en el abatimiento en que se ven á conse- 
cuencia de las conmociones que hemos experimentado, no pueden 
prometer racionalmente que los fondos públicos acrezcan, como que 
su existencia y progresos penden muy directamente de la riqueza ó 
miseria de los particulares. Cesando las divisiones y trastornos en 
que por desgracia nos hemos visto, se reanimarán los giros, tomarán 
el incremento de que son susceptibles y pondrán á la nación en el es- 
tado de opulencia y esplendor á que naturalmente la llaman sus pro 
pios recursos. Entonces el erario también se verá floreciente y libre 
de los grandes gastos y cuantiosas erogaciones que hoy sufre, así 
por el sostenimiento necesario de las divisiones militares que obran 
en campaña contra los enemigos del sistema, como por los aprestos 
de guerra á que hay que atender con la total preferencia que requie- 
re su importancia, y por los trastornos y dilapidaciones á que da lu- 
gar el mismo estado turbulento de las cosas. 

La sabiduría de los dignos representantes de la nación en la au- 
gusta cámara de diputados, disimulando mis yerros y defectos, sa- 
brá formar muy bien el juicio que corresponde sobre la antecedente 
manifestación. 

Concluyo, en fin, con la satisfacción de haber hecho cuantos es- 



533 

fuerzos han estado á mi alcance en circunstancias bien difíciles; y 
al tener el honor de dejar contestada con todo lo dicho la nota de 
VV. EE., disfruto la complacencia de reiterarles mi distinguida con- 
sideración y aprecio. 

Dios y libertad. México, noviembre 26 de 1833. — José María de 
Bocanegra. — Excmos. Sres. secretarios de la cámara de diputados. 



Secretaría del senado. 

ACUERDO DEL SENADO. 



Excmo. Sr.: 

Esta cámara en sesión de hoy ha tenido á bien aprobar la siguien- 
te proposición : " Habiendo sabido la cámara de senadores que el go- 
bierno ha enajenado cuatro y una octava acción de la compañía ex- 
tinguida del tabaco al comerciante Agüero, con perjuicio notable del 
erario federal, el secretario del despacho de hacienda informará por 
escrito á esta cámara de lo que haya en este particular." 

Lo transcribimos á V. E. para los efectos que en ella se expresan. 

Dios y libertad. México, 25 de noviembre de 1833. — Antonio Pa- 
checo Leal, senador secretario. — Vicente Romero Embides, senador se- 
cretario. — Excmo. Sr. secretario del despacho de hacienda. 



534 

Secretaría de hacienda. — Sección 1' 

CONTESTACIÓN. 



Excmos. Sres. : 

A consecuencia de lo acordado ayer por esa augusta cámara de 
senadores, acerca de que informe sobre el contrato que celebró el su- 
premo gobierno con la casa de Agüero, González y compañía, tengo 
el honor de manifestar á VV. EE., para que se sirvan ponerlo en co- 
nocimiento de la propia cámara, que la citada casa propuso al mis" 
mo supremo gobierno entregar: 

En órdenes sobre las aduanas marítimas de las de que 
trata el decreto de 12 de julio de este año, amor- 
tizables en un ochenta por cientoen dinero y 20 en 
abono de derechos 309,375 

En dinero efectivo, mitad en plata y mitad en cobre.. 30,000 



Suma 339,375 



\ 

Esta suma la ofreció en cambio dicha casa de cuatro una octava 
parte acciones de la compañía de la renta del tabaco, pertenecientes 
al supremo gobierno, en esta forma: 

lf partes de acción dé la compañía de la renta del ta- 
baco, pertenecientes á D. Eduardo P. Wilson, por un 
negocio que hizo el año anterior con el supremo s^o- 
hierno, que aunque las introdujo con calidad de de- 
volución, prescinde por este coutrato de dicha con- 
dición 121,875 

1A acciones de D. Guillermo Bates y Manning y Mar- 
shall, que no es de devolverse por estar amortizadas 
sus órdenes 112,500 

Al frente 234,375 



535 

Del fren te 234,375 O O 

£ acción del negocio de Ai'ellano, que por no tener con- 
dición alguna puede el gobierno disponer de ella. . . 18,750 

:l partes de acción del mismo individuo que se halla en 

iguales términos que la partida anterior 56,250 

4¿ que valen 309,375 



La expresada casa convino en dejar á favor del supremo gobierno 
las utilidades que puedan producir las mencionadas acciones, des- 
pués de reintegrada del total de los 309,375 pesos arriba explicados, 
y dé cualquiera otro desembolso que en lo sucesivo tuviere que ha- 
cer para sostenimiento de la compañía y pagos del mismo supremo 
gobierno. 

La simple lectura de la propuesta de que se trata, podría ser bas- 
tante para convencer que no ha producido perjuicio al erario; pero 
muy distante de exponerla aisladamente á la cámara, cumplieudo 
con el acuerdo de ella, explicaré los fundamentos que se tuvieron 
presentes para admitirla. 

Las órdenes que la casa repetida entregó por este contrato, son 
de las que el supremo gobierno tiene mandadas admitir en la propor- 
ción de un ochenta por ciento en dinero efectivo, y un veinte por 
ciento en abono de derechos en las aduanas marítimas. 

Sea cualquiera el precio que en el mercado tengan dichas ór- 
denes, al gobierno nunca le estaría bien considerarlo para entraren 
los negocios que tratasen de hacerse con ellas, porque además de 
que esto sería desacreditarlas el mismo que las expidió, al fin han 
de ser cumplidas por ser realmente unos libramientos contra las 
rentas federales. 

Los 30,000 pesos en dinero, cuyo ingreso se logró por medio del 
negocio que me ocupa, se necesitaban y no pudieron venir más á 
tiempo que en el día en que se enteraron en la tesorería general, 
pues en él se carecía en lo absoluto de numerario, á la vez que las 
erogaciones que debían cubrirse eran del momento y de sumo in- 
terés, tales como facilitar 18,000 pesos para la división que momen- 
táneamente marchaba para el Sur á las órdenes del General D. José 
Autouio Mejía, y 10,000 pesos para socorrer la del mando del Gene- 



536 

ral D. Gabriel Valencia, destinada á rendir á los pronunciados del 
rumbo de Zacapoaxtla; y he aquí un fundamento más, y si se quiere 
el más fuerte, para haber entrado en el contrato. 

Aunque es cierto que por él, el gobierno se ha desprendido de cua 
tro una octava parte de acciones de la compañía de la renta del tabaco 
de que es socio, y como tal debe estar á las pérdidas y ganancias 
que ella tenga, también es verdad que mediante el contrato mencio- 
nado, sin exponerse á las primeras, queda vigente su acción para 
disfrutar de las segundas, con la notable circunstancia de que no se 
aumenta gravamen alguno, porque como queda dicho, la casa de 
Agüero, González y Compañía ha de reportar cualquiera desembolso 
que sea necesario para el sostenimiento de la del tabaco y todas las 
responsabilidades y pérdidas que ofreciere el curso de la negociación 
en compañía, cuando el gobierno, liquidadas que sean las utilidades, 
en las que como socio y según las bases de la misma compañía, le 
corresponde una mitad de ellas, y además ha de percibir las que to- 
quen á las citadas cuatro una octava parte de acciones, cuyas utili- 
dades, según ha informado la dirección general de rentas, con cuyo 
consentimiento y ocurrencias se celebró el contrato de que se habla, 
no bajarán de 16,000 pesos por cada una acción. 

Aparece, pues, de lo expuesto, que el contrato referido no ha 
causado el perjuicio que se dice en el mencionado acuerdo, sino que 
por el contrario ha proporcionado la ventaja de cambiar unas letras 
dadas por el gobierno contra las aduanas marítimas, cuyo valor de- 
bía amortizarse en la proporción expresada del veinte y ochenta por 
ciento por unas acciones en la compañía de la renta del tabaco, cu- 
yas utilidades ha de percibir el erario sin estar expuesto á los des- 
embolsos y pérdidas que ocurran en la misma, y por último, ha lo- 
grado un auxilio de 30,000 pesos en dinero efectivo, con el cual pudo 
en parte cubrir las muy ejecutivas atenciones que quedan indicadas, 
sin haber expedido ninguna orden que recargue en nada la deuda 
interior de la república. 

Para la mejor instrucción de la cámara, y al mismo tiempo para 
la manifestación más franca de que el contrato repetido no ha cau- 
sado ruina ni perjuicio al erario, llamo la atención del senado á que 
hasta en un segundo resultado se ha logrado utilidad, pues habien- 
do ocurrido en 19 del corriente al gobierno D. Juan Manuel de Las- 



537 

quetty, proponiendo que en lugar de los 300,009 pesos valor de las 
órdenes entregadas por la casa de Agüero, Gou zález y Compañía, pon- 
dría en la tesorería general igual suma en créditos anteriores á la in- 
dependencia reconocidos que causen réditos y además 36,900 pesos 
en dinero efectivo, fué admitida dicha propuesta. 

Como se percibe de su sencilla exposición, ella no es otra cosa 
que un cambio de créditos por el cual aunque quedan vigentes las 
órdenes á que se contrae, se amortiza una deuda que gravita sobre 
la hacienda pública, y que diariamente crece en razón á los réditos 
que van venciendo los capitales, habiéndose conseguido la baja en 
su valor de cerca de un doce por ciento, pues casi á él llega la can- 
tidad de 36,100 pesos recibidos en numerario, sin que haya sido ne- 
cesario expedir ninguna orden ni dictar providencia alguna que grave 
á la nación, pudiéndose asegurar que en el total de ambos negocios 
el erario ha logrado un auxilio de 66,900 pesos, sin perjuicio ni nue- 
vo gravamen de la hacienda pública, como está ya manifestado, ha- 
biéndose ejecutado todo en uso de las facultades extraordinarias con 
que el gobierno se hallaba investido. 

Con lo expuesto creo haber cumplido el acuerdo de la cámara de 
senadores que VV. EE. se sirven transcribirme en su comunicación 
de ayer, suplicándoles tengan la bondad de ponerlo todo en conoci- 
miento de la misma augusta cámara, admitiendo las protestas de mi 
aprecio y consideración. 

Dios y libertad. México, noviembre 26 de 1833. — José María de 
Bocanegra. — Excmos. Sres. secretarios de la cámara de senadores. 



CONCLUSIÓN. 



Los tres acuerdos que preceden motivaron las contestaciones que 
también quedan insertas. Ellas manifiestan con arreglo á sus datos 
que el gobierno mexicano ha conservado el crédito nacional y la con- 

Tomo II. — 68 



538 

fianza pública, á pesar de las circunstancias verdaderamente cala- 
mitosas que le han rodeado, y no obstante las dificultades que ofre- 
cen las crisis políticas para la marcha y prosperidad de las naciones 
qae por desgracia se ven envueltas en ellas. 

Se necesitaron é invirtieron grandes sumas, cuyo monto verá el 
público cuando se acabe de formar la cuenta general de la época en 
que ha estado á mi cargo la secretaría de hacienda, la que no se pue- 
de dar de pronto por resistirlo la premura del tiempo para la reu- 
nión de datos necesarios al efecto, como que por comprender parte 
del 9? año económico que concluyó, y otra del 10° que gira, no ha 
sido posible á todas las oficinas ministrarlos. Se trabaja no obstan- 
te hasta lograr el resultado que se desea, en cuyo tiempo se ma- 
nifestará también que no sólo no se ha aumentado la deuda pública, 
sino que su amortización ha sido incontestablemente cuantiosa en 
medio de la más angustiada crisis, y cuando por días y aun por mo- 
mentos urgían las necesidades ala par que se escaseaban los recursos. 

No podrá decirse que se tocó en la perfección y que se hizo lo 
mejor; pero tampoco se negará que se practicó cuanto permitieron 
las angustias mismas de la patria. Hoy en la serenidad y la calma 
podrá discurrirse y obrarse de un modo más satisfactorio y más com- 
pleto, sin embargo de que por esto no debe negarse que antes no so 
perdonó fatiga ni se omitió trabajo en busca así del acierto, en lo que 
se practicaba, como de las ventajas que pudieran lograrse en utili- 
dad de la nación y de su libertad; ésta se salvó, y respetándose re- 
ligiosamente el derecho sagrado de la propiedad, no faltaron recur- 
sos, sin haberse ocurrido á otros medios que los que pueden llamar- 
se naturales y propios para evitar el uso siempre triste de la violen- 
cia y de la fuerza. Sobre todo caerá el inexorable juicio de la opinión. 

México, 29 de noviembre de 1833. — José María de Bocanegra. 



NOTA. 

Se ha omitido la impresión del cuaderno número 1, que compren- 
de el pormenor de los contratos desde enero en adelante, la rela- 
ción de todas las libranzas giradas y los resúmenes parciales de los 
cuatro primeros meses del año que citan los señores ministros de la 



539 



tesorería general en su oficio del día 17, porque á más de su volumen 
se considera innecesario, pues basta con los resúmenes parciales de 
los meses de la época á que se contrae la exposición y el general 
de toda ella que obran bajo el número 1. 



Documento Núrn. 11. 



Plan de los curas D. Carlos Tepistoco Abad y D. Epigmenio 
de la Piedra. 

Art. I o La nación mexicana adopta para su gobierno, el monár- 
quico moderado por una constitución que se formará al efecto. 

2 o La convocatoria al congreso constituyente se hará por los ge- 
nerales sostenedores de este plan, y estos mismos garantizarán la li- 
bertad legal en las elecciones. 

3 o El número de diputados al congreso constituyente, será co- 
rrespondiente á uno por cada cien mil almas de población, y en igual 
número de indios que de las otras clases. 

4? El congreso constituyente se ocupará exclusivamente de la 
formación de la constitución de la monarquía, que deberá estar con- 
cluida á los seis meses de su instalación, y de la elección del empe- 
rador y creación del consejo de Estado, que deberán hacerse dentro 
del mismo término. 

5 o El congreso constituyente elegirá doce jóvenes célibes naci- 
dos y actualmente existentes en el territorio mexicano, de los que 
acrediten competentemente ser más inmediatos descendientes del 
emperador M