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Full text of "Memorias y revista de la Sociedad Científica"antonio Alzate.""

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MEMORIAS 



DI LA 



• 1 1 Al 1 .A // I 1 • 





iii^i.J.. 1L«4.» 





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MEMOIRES 



DI LA 




.líí SClEITIFIii 



"Antonio Álzate 



yy 



PobliéiioaiUdirMtliade 



RAPAMi AGUILAR Y SANTILLÁN 



S«C9ét«.lxe iréaa4>*^ 



TOME VI. 

18M-18M. 



MEXIOO 
Imprímeme du Gouvernement Federal. 

1892 



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MEMORIAS 



DI LA 




liii cimiim 



"Antonio Álzate 



>> 



Piblktdubijoltifinedfodi 



RAFAEL AQUILAR Y SANTILLÁN 



e«csetfltxle flr*3Q.*r«X 



TOMO VI. 

1892-18M. ^ 



MÉXICO 



IMPRBNTA DEL GOBIEBNO FEDERAL EN EL SX- ARZOBISPADO 
(Avenida Oriente 3, núm. 796}. 



^Yt\. 



1892 



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2VART0. POST. INVENTAM. AMERICAM 
SAECULO. EXEVNTE. 

CHRISTOPHORO. COLVMBO 

VIRO. FORTI. HVMILI. CONSTANTI 

FIDEL SCIENTIIS. ARTIBVS 

NOVVM. ORBEM. APERIENTI 

MEXICANA. SOCIETAS. 

AB. ANTONIO. ÁLZATE. NVNCVPATA 

HASCE. SVAS. LVCVBRATIONES 

D. D. D 



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RESESÍ^TA. 



BlUnTAX LA lUMaiA DK LA 



uaiTAWA n74T17" 



jLffro sao leei. 




] NA vez más me es muy satísf aetorio informar á mis con- 
socios acerca de los trabajos de la Sociedad dorante el 
séptimo año de su existencia^ en el cual constantemente 
hemos yisto su adelanto, ya por el buen nombre que go- 
za en el mundo científico, ya por la importancia de las adquisi- 
ciones hechas, ó ya por la constancia de sus publicaciones y del 
interés de las Memorias que ha dado á lnz« 

Las sesiones ordinarias se han celebrado con regularidad; 
los socios han presentado trabajos originales é interesantes; han 
ingresado, laboriosos socios de número y yarios sabios extranje^ 
ros; la correspondencia y relaciones con los principales Insti- 
tutos, Academias, Sociedades y Profesores científicos del Olobo, 
no sólo han continuado con la actividad que en los años ante- 



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Memorial cb la Sociedad Oientífiea 



rioreS; sino que han tomado un incremento considerable; 7 por 
último, la Biblioteca se ha enriquecido notablemente con gran 
número de yaliosas obras y ha continuado prestando su contin- 
gente al público. 

Trabajos presentados por los socaos.— En las doce se- 
siones ordinarias celebradas en los primeros domingos de cada 
mes, han sido presentados yeintitrés trabajos, los cuales cons- 
tan á continuación, siguiendo el orden alfabético de sus autores : 

*1. Aguüar y SantíOán Bofael. Memoria relativa al estado de 

la Sociedad hasta el 31 de Diciembre de 1890. 
•2. Bibliografía Meteorológica Mexicana del año 1890. 

3. La lluvia en México y otras ciudades de la Repúbli- 
ca durante los años 1888-90. Véase Puga. 

4. Aragón Agmtín. Observaciones relativas á la enseñanza 

de la Trigonometria 7 consideraciones acerca de los cálcu- 
los numéricos. 
*5. Qiüindo y ViUa Jesús. Apuntes de Epigrafía Mexicana. 
*6, Quma Valentín. Observaciones sobre la refracción Geodé- 
sica. 
7; Herrera Alfonso L. Semejanza protectora general de los 
Lepidópteros mexicanos del género Ithomia. Los anima- 
les transparentes. 
•8, Landero Carlos F. La grosularita rosa de Xalostoo. 

•9, Observaciones sobre la plata alotrópica. 

10. Montíel y Estrada OUberto. Utilización de las aguas, prin- 
cipalmente en la Agricultura. 
•11, Mendkábal Tamborrél Joaquín de, Nueva fórmula del Bino- 
mio de Newton. 
•12, Mottl Carlos. Observaciones seísmicas en Orizaba. Diciem- 
bre de 1890 á Noviembre de 1891. 
•13. Montesstcs de BaUore F. de. Étude critique des lois de ré- 
partítion saisonniére des seísmos. 



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"Antonio Akate. h 



*15. PijuteUi Pablo. Snr le oalcnl des triangles géodésiques. 
16. Fuga OuiBenHo B. Una excursión al eerro de la Estrella. 

n?. j AguOor ^ amdiOáu BqfaO. El temblor del 2 de Di. 

ciembre de 1890. . 

•18. — < Catálogo de los temblores y fenómenos volcá- 

nióos verificados en la República durante el año de 1890. 

•19. y AUamirano Fernando. Excursión á Huauchinango. 

•20. Spina Pedro, S. J. Síntesis elemental del Cálculo Infinite- 
simal. 

21. Marroquin y JRivera Manuel, Reflexiones acerca de la i^* 

fluencia reiatira de los diversos elementos de un ferro- 
carril sobre las tarifas de transporte. 

22. Segura José C. Cuadro estadístico de la producción del pul* 

que en la República durante el año de 1890 j estado que 
manifiesta la introducción de pulques fino y tlachique en 
la Capital en el decenio de 1880-89; con expresión de su 
peso, volumen y derecho de portazgo. 

23. Vaüe Felipe, Apuntes relativos á nivelación trigonomé- 

trica. 

Los trabajos señalados con uu asteriscc^ aparecieron ya en 
las Memorias. 

Como se ve, en este año la Sociedad fué honrada por dos so- 
cios del extranjero con trabajos originales é inédiAs^ que fue- 
ron reoibiido^ con grande aprecio. 

Correspondencia y relaciones.— Día por día aumentan 
de una manera notable, dando por consiguiente á la Secretaría 
extraordinario incremento en sus labores. 

La correspondencia remitida durante el año ha sido la si- 
guiente: 

Acuses de recibo 171 

Pedidos de cambio y publicaciones 127 



Alavuelta 298 

•* 

Memorial [x89a-93], T. VI, 2 



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10 Memorias de la Soeiedad Científica 

Delaynelta 288 

Giroxdares anunciando la apertura de la Bi- 
blioteca al público 7 solicitando comple- 
to de obras 347 

Asuntos diversos 55 



Total 700 



Muy grato me ei consignar que nuestras circulares en las 
que se anunciaba que nuestra Biblioteca está ya al seryicio del 
público y se pide el envío de nuevas publicaciones y el comple- 
to de otras, Jian sido obsequiadas por varias corporaciones que 
han hecho envíos do, cuantía. De entre ellas deben mencionar- 
se las siguientes: Oficina Hidrográfica é Institutos Oeodésico 
y Meteorológico de Berlín; Sociedad Física de Francfort sobre 
el Mein; Observatorio de Marina de Hamburgo; Oficina de Me- 
teorología é Hidrografía de üarlsruhe; Sociedad Húngara de 
Ciencias Naturales de Budapest; Observatorio Real de Bruse- 
las; Asociación de Ingenieros Industriales de Barcelona; Socie- 
dad Geográfica de Madrid; Academia Nacional de Ciencias, De- 
partamento de Agricultura, Observatorio Naval y Oficina Hi- 
drográfica de Washington; Observatorio de Sydney; Sociedad 
Real Geogntfica de Australasia en Brisbane; Academia de Cien- 
cias de París; Instituto Geográfico Militar de Florencia; Círculo 
Matemático de Palermo; Museo Civil de Historia Natural de 
Genova; Observatorio del Seminario de Venecia; Dr. F. Gomes 
Teixeira, de Porto, etc., etc. 

Miembros de la Sociedad. — Durante el año han ingresa- 
do como socios de número los Sres. Herrera, Montiel y Macous- 
set, ocupando las vacantes de los Sres. Brun, Calderón (R-) y 
Salas. 

También fueron electos once socios correspondientes; dos 
en el país; los Sres. Torres Quintana y Loya, y nueve en el ex- 



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•ilBioiiioAlsato.ii 11 



tranjero: los Sres. Barral, De Nuooio, Enestrdm, Eoenigs^ Lo- 
ria, Mantin, Pittier, Polakowsky y Thomson. 

Se nombraron igualmente doee socios honorarios; tres en el 
país: los Sres. Baranda, Romero Rubio y Mercado, y nuere en 
el extranjero: los Sres* Frazer, Friedel, Haton de la Goupillié- 
re, Lancaster, Le Jolis, Salmoiraghi, Palmieri, Van Beneden 
y Zeballos. 

El número, pues, de miembros de la Sociedad, existentes 
hasta el 31 de Diciembre de 1891, es como sigue: 

Socios de número 25 

Ídem correspondientes 17 

Ídem honorarios 98 



Total 140 



Al fin de esta reseña se halla la lista detallada de iodos. 
La Sociedad perdió ál Socio honorario D. Luis E. Villase- 

ñor, Ingeniero Civil y Director de las obras del puerto de Ve- 

racruz, que falleció en Marzo en dicha ciudad. 

Publicaciones y Biblioteca.— Ha continuado regular- 
mente la aparición de las Memcrias y de la Bevista Científica y 
Bibliográfica. Concluyó el tomo IV y salieron ya los números 
1 y 2 del V. Se ba proseguido también la impresión de la obra 
Batos para la Historia del Colegio de Minería, por el socio hono- 
rario D. Santiago Ramírez, Ingeniero de minas, así como las 
Notas y observaciones relativas á Meteorología, Física del Olóbo y As- 
tronomía del Padre Álzate, coleccionadas por el que suscribe. 

Se han remitido con puntualidad las Memorias y la lista de 
cambios aumentó en noventa con los siguientes: 

Tacubaya. Biblioteca c Romero Rubio.» 

Amiens. Sociedad Ijinneaiia.—iAngers. Academia de Cien- 
cias. 



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12 Memoríaa cb U Sododad Oientífioa 

Barcelona. Industria é Invenciones.^ — Boziers. Sociedad de 
estudio de las Ciencias Naturales.— Budapest. Sociedad Real 
de esencias de Hungría. — Buenos Aires. Departamento Nacio- 
nal de Higiene. Sociedad Rural Argentina. Bevista Argentina 
de Historia Natural. Eemsta de Matemáticas Elementales. — Buffar 
lo. Sociedad de Ciencias Naturales. — Boston. Academia Ame- 
ricana de Artes y Ciencias. — Brisbane. Sociedad Real Geográ- 
fica de Australasia. 

Calcutta. Oficina Meteorológica. — Copenhague. Academia 
Real de Ciencias de Dinamarca. — Cracovia. Academia de Cien- 
cias. 

Danzig. Sociedad de Ciencias Naturales. — Delft. Escuela 
Politécnica. — Douai. Unión Geográfica del Norte de Francia. 
— Dresden. Sociedad de Geografía. — Dublin. Sociedad Real 
de Dublin. 

Elbeuf. Sociedad de estudio de las Ciencias Naturales. — 
Estrasburgo. Sociedad de Ciencias, Agricultura y Artes. 

Florencia. Sociedad Fotográfica Italiana.— Francfort d. M. 
Sociedad Física. — Francfort d. O. Sociedad de Ciencias Natu- 
rales. 

Gante. Sociedad de Medicina — Genova. Museo Civil de 
Historia Natural. 

Halle. Academia Real Leopodino-Carolinense de Natura- 
listas. — Harlem. Sociedad Holandesa de Ciencias. — Havre. &o^ 
oiedad de Geografía Comercial. 

Leedsi Sociedad Científica y Literaria.-— Lincoln. Estacióa 
experimental de Agricultura. — Lisboa. Comisión de trabajos 
geológicos de Portugal. Observatorio del Infante D. Luis. So- 
ciedad de Ciencias Médicas. — Londres. Sociedad Real Meteo^ 
rológica. — Lorien t. Sociedad Bretona de Geografía. — Lacea. 
Academia de Ciencias, Letras y Artes. — Lyon. Sociedad de 
Geografía. 

&bigdeburgo. Observatorio del Magdéburgische Zetíumg, — 
Manchester. Sociedad Geológica. — Marsella. Sociedad Cientt 



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"Asionio Álzate.» 18 



fioa Flammarion.— Melbourne. Instituto de Ingenieros, de Vio- 
tona. — Milán. Asooiaoión Médica Lombarda. 

Nanoy. Soqiedad de Geografía del Este. — Ñápeles. Acade* 
mía de Ciencias Físicas y Matemáticas. Sociedad Americana 
de Italia. Sociedad de Naturalistas. — Niza, Observatorio (Puu- 
daoión Bischoffsheim). 

Oviedo. Estación Meteorológica. 

Palermo. Academia Beal de Ciencias. Círculo Matemático* 
II Naturalista Siciliano, 

Paris. Escuela Politécnica. Servicio Geográfico del Ejérci- 
to. Sociedad Botánica de Francia. Sociedad de Economía Po- 
lítica. Sociedad de Geografía Comercial Sociedad Meteoroló- 
gica de Francia. Sociedad para el progreso de {a Industria 
Nacional. L^ Amateur Photographe. Les Annalea Photograph/iques. 
Cosmos. Bevue Crénérale des Sciences Purés et Ajopliquées. Be^me Géo- 
graphique Internationale. JRevue Fédagogique. La Sdenoe lUustrée^ 

Praga. Sociedad Beal de Ciencias de Bohemia. 

Beims. Sociedad de estudio de Ciencias Naturales. — Bo- 
chester. Academia de Ciencias. — Boma. Academia Pontificia 
de Nuovi Lincei. Academia Beal de los Lincéanos. Dirección de 
Estadística. Instituto Cartográfico Italiano. Observatorio del 
Vaticano. Bassegna deUe Scienze GeologieJie in Jíaíta.-^Bosario 
de Santa Fe. Bevista Escolar. — Eouen. Sociedad Normanda de 
Geografía. 

San Francisco. Sociedad Astronómica del Pacífico. Siena. 
Academia de Físicos. Bivista Italiana di Scienze Naturali e Bo- 
Uettino del Naturalista, 

Trieste. Observatorio Marítimo. — Topeka. Consejo de Agri- 
cultura del B. de Kansas. — Turin. Bivista di Matematéa, dirigi- 
da por el Prof . G. Peano. 

TJtrecht. Instituto Beal Meteorológico. 

Viena. Observatorio de la Universidad Imperial. — Vilafran- 
ca del Panadés. Estación Meteorológica. 

Washington. Academia Nacional de Ciencias. Oficina de 
Educación. 



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14 Memorias de lafiooiedad Científica 

La Biblioteca posee ya 2,875 tomos y 606 cuadernos, habien- 
do, pues, aunaentado durante eí año, 1,163 tenaos (452 en 1890 )! 
y 370 cuadernos (126 en 1890). En ella se halla ya encuader- 
nada la colección completa de las Comptes Hendió {1895 -lS90)f 
Mémoires ( 1 á 40 ), Mémoires presentes par divers savanis { 1 á 30 ) 
y Mémoires, Bapports et Documenis relatifs á VóbservaUon du Pos- 
sage de Venus (8 tomos), así como los índices respectivos que la 
Academia de Ciencias de París dio á la Sociedad, y que conti- 
nuará remitiendo en lo de adelante. La Sociedad debe sentirse 
orguUosa, tanto por el valor é importancia de tal donativo, co- 
mo por la singular distinción que con ella ha recibido del primer 
cuerpo científico del Mundo, y no debemos olvidar que á los so* 
oíos Hbrmite y Mbndizábál Tamborrel les somos deudores 
de nuestro profundo agradecimiento por el tesoro que tiene la 
, honra de poseer nuestra Biblioteca, única en la República en 
que actualmente pueden consultarse las obras citadas. 

Las donaciones hechas por socios y otras personas y las pu- 
blicaciones recibidas en cambio, constan circunstanciadamente 
al final del presente informe. 

La Biblioteca se ha abierto al público sin interrupción todos 
los días de trabajo de 4 á 9 pm., gracias á nuestro ilustrado con- 
socio el Sr. Lie. Ramón Manterola y á la protección del Minis- 
terio de Gobernación; Durante el año han concurrido 1,524 lec- 
tores, de los cuales 503 cqnsultaron obras científicas, 798 obras, 
literarias y 221 periódicos. 

Para concluir informaré que la Sociedad recibió ya de ma- 
nos del G. Presidente de la República la medalla de bronce que 
obtuvo en la Exposición Universal de París de 1889, así como 
la medalla y diploma que el Gobierno mexicano acordó á todos 
los expositores del país. 

Taeubaya, Bnero 10 de 1892. 

£1 Secntsrio G«ntnl, 

Bafabl Aguilab T SaKTIIíLAK. 



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"Antonio Álate. II 15 



LISTA GENERAL 

De los lUexiibros de la Sociedad " Álzate " existentes hasta el 81 
deJiüiodel892. 



Sooios fundadores. 

1. Aguüary SantiRán Bf^faélf Miembro del Observatorio Meteo- 

rológico Central, Preparador de Física y Quimica en la 
Escuela Normal. 

2. Marrogu{n y Bivera Manuel^ Ingeniero civil, Miembro de la 

Comisión Exploradora del Rio Nazas. 

3. Puga Guillermo J?., Ingeniero geógrafo y topógrafo, Astró- 

nomo del Observatorio Nacional de Tacubaya, Profesor 
de la Escuela N. Preparatoria. 

4. SoUrzano y Solchaga Agapito. 

5. VéUjs Daniel -3f., Doctor en Medicina, Mayor del Cuerpo Mó- 

dico Militar, Profesor en el Hospital Militar. 



Socios de número por el orden en que han ingresado. 

6. González QxmilOf Astrónomo del Obser- 

vatorio Nacional de Tacubaya 30 Mayo 1886. 

7. Herrera y Gutiirrez Mariano^ Doctor en 

Medicina y Farmacia 30 „ „ 

8. Calderón Juan B., Farmacéutico 25 Julio „ 

9. Mateos Juan, Ingeniero geógrafo, civil y 

topógrafo 3 Abril 1887. 



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10 Memorias d» la 6ott«daá Científica 

10. Vargas CMeam Vicente 25 Marzo 1888. 

11. Feimbert y Manteróla Jiaio 29 Abril 1888. 

12. Cbiribay Francisco, Ingeniero topógrafo, 

Conservador del Gabinete de Topo- 
grafía de la Escuela N. de Ingenieros. 28 ,, 1889. 

13. Vergara Bartolo^ Ingeniero civil 28 „ „ 

14. Lópejs Guerrero Bicardo, Ingeniero civil, 

Oficial de sección en el Ministerio de 
Comunicaciones y Obras Públicas ... 28 „ „ 

15. ffflwaFoZewí/n, Ingeniero geógrafo 28 Julio „ 

16. Vade Felipe M., Ingeniero geógrafo 25 Agosto „ 

17. Solórzano y Arriaga FranciscOj Farmacéu- 

tico 29 Sept. „ 

18. Gálindo y Villa Jesús, Miembro del Insti- 

tuto Médico Nacional ^ - 29 Octubre „ 

19. -árag<5» -á^fw^ím, Ingeniero topógrafo.. .. 30 Marzo 1890. 

20. Ordóñez Esequid, Ingeniero de la Comi- 

sión de la Carta Geológica 25 Mayo „ 

21. Domínguez Norherfo, Ingeniero topógrafo 

y Ensayador 29 Junio „ ' 

22. Segura José (7., Ingeniero agrónomo, Pro- 

fesor en la Escuela N. de Agricultura. 28 Sept. „ 

23. Herrera Alfonso i.. Miembro del Institu- 

to Médico Nacional, Ayudante -Natu- 

Talista en el Museo Nacional 2 Agosto 1891. 

24. MontíeHy Estrada Otíberto, Ingeniero civil, 

Jefe de Sección en el Ministerio de Co- 
municaciones y Obras públicas 2 : „ , „ ' 

2^. Macousset Boque 6 S^t. „ 



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u Antonio Altttt.f« 17 



Socios oorrespondientos. 

Anárade Dr. Nemorío, Profesor de ^J^ímica 

general en el Instituto Científico Pachnca. 

14 Febrero 1892. 

Barrál Jorge, Director del Laboratorio ex- 
perimental fundado por J. Á. Barral. . París. 

5 Julio 1891. 
Beristain Serqfín, Capitán de Ingenieros, 

Naturalista de la Comisión Geográfico - 

Exploradora Tacubaya. 

14 Febrero 1892. 
BerteUi P. Timoteo, Director del Observato- 
rio Geodinámico del Colegio áUa Querce. Florencia^ 
14 Febrero 1892. 
Borsari Femando, Presidente de la Socie- 
dad Americana de Italia Ñápeles. 

14 Febrero 1892. 

BorgeUi 'Pvohsor Angelo.. , 

14 Febrero 1892. 

Cctunga Paulo, Ingeniero HuejuÜa. 

14 Febrero 1892. 
De Nuccio JDr. Erasmo, Asistente á la Clíni- 
ca de la Universidad Ñápeles. 

6 JuUo 1891. 
Enestrom Dr. Gustavo, Director de la BMio^ 

theoa Matemática Estoeolmo. 

2 Agosto 1891. 
OiovannoBH P. Juan, Director del Observa- 

torio Ximeniano Florencia. 

14 Febrero 1892. 
Gomes Teixeira Dr. F., Profesor en la Acá- 

kPoUtécnioa* Porto. 

14 Febrero 1892. 

Memorial [x89fl*93l» T. VI, 2 



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á 



18 Memorias de la Sociedad Científica 

K<migs G.f Secretario de la Sociedad Ma- 
temática de Francia, Profesor en el Co- 
legio de Francia , París. 

' 2Agpstol89L 
Loria CHnOf Profesor en la Universidad 

Real Genova. 

2 Agosto 1891. 
Loi^a Ismaélf Ingeniero topógrafo de la Co- 
misión de Limites con Guatemala . • • • San Juan Bautista. 
6 Septiembre 1891. 
Máldonado Alberto, Ingeniero de minas. . . - Aguascalientes. 

27 Mayo 1888. 

ManHn Jorge, Naturalista París. 

6 Septiembre 1891. 

Medd Juan, Farmacéutico Pátzcuaro. 

31 Marzo 1889. 
Montessus de BaMore F. de, Capitán de Arti- 
llería, Inspector de estudios en la Escue- 
la Politécnica París. 

23 Febrero 1890. 
Mota Carlos, Propietario y Director de la 

Estación seísmica en Orizaba Orizaba. 

26 Febrero 1888. 

Orozco Enrique, Conservador del Museo de 

Historia Natural del Colegio del Estado, 

Profesor en la Escuela Normal para 

Profesores Puebla. 

25 Septiembre 1887. 
Peano José, Profesor de Cálculo Infinitesi- 
mal en la Universidad Real* Turín. 

' 3 Julio 1892. 
PitHer Enrique, Director del Instituto Físi- 
co-Geográfico Nacional • . S. José (Coitft.Rioa). 

!• Noviembre 1891. 



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««Aiitoiio AkaU.M 



PoUkowéhy Br. H Berlín. 

2 Agosto 1891. 
Puente y Olea Manuel de la^ Ingeniero de 

minas Sevilla. 

23 Febrero I89a 
Baig y Torres Bqfad^ Director de la c Cró- 
nica Científica, » etc. Barcelona. 

14 Febrero 1892. 
StajifDr. Oión, Miembro de la Academia 

Imperial de Ciencias Viena. 

14 Febrero 1892. 
Sytnans Jorge J., ^Miembro de la Sociedad 
Seal de Londres, Secretario de la So- 
ciedad Real Meteorológica Londres. 

3 Jnlio 1892. 
Tkirion P. JTtdifn, S. 7., Director del Obser- 

yatorio de la Compañía de Jesús Lovaina. 

14 Febrero 1892. 
Thomson J. F^ Secretario honorario de la 

Real Sociedad Geográfica de Anstralasia Brisbane. 

5 JnUo 1891. 
Torres Quintero Gregorio, Profesor norma- 
lista. « Colima. 

l?NoYÍembrel89L 
Ventosa Vicente^ Astrónomo en el Observa- 
torio de Madrid Madrid. 

14 Febrero 1892. 

Socios honoiarios en el país. 

Aguilera José &., Ingeniero de la Comisión 

de la Carta Geológica México. 

30 Bnero 1887. 



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20 M6moriMd«l*8oeitdidOI«ntífoa 

Altamiram JOt. Femando^ Director del Ins- 
tituto Médico Nacional México. 

26 Mayo 1889. 
Anguiano Ange\ Ingeniero civil, Director 

del Obserratoño Astronómico Nacional . 

de Tacubaya Tacubaya. 

28 Agosto 1887. 
Baranda Lie. Joaquín, Ministro de Justicia 

é Instrucción Pública México. 

4 Enero 1891. 

Barcena Mariano, Director del Obserratorio 

Meteorológico Central, Profesor en la 

Escuela Nacional de Agricultura México. 

25 Enero 1885. 
Barroeta Dr. Gregorio, Profesor y Director 

del Observatorio del Instituto San Luis Potosí. 

28 Julio 1885. 
BoníBa José A., Ingeniero, Director del Ob- 
servatorio del Instituto Zacatecas. 

28 Jdio 1885. 

Calderón Melchor, Ensayador. México. 

30 Enero 1887. 
CappdleUi S. J* Enrique, Presbítero, Rector 

del Colegio de San Juan Nepomuceno. Saltillo, Coah. 
26 Septiembre 1886. 
Contreras Manuel M., Ingeniero de minas. 
Profesor en la Escuela N. Preparatoria 
y en la Escuela Normal para Profeso- 
res México. 

29 Mayo 1887. 
Crespo y Martines Gílberio, Ingeniero de mi- 
nas, Oficial Mayor del Ministerio de Fo- 
mento México* ' 

24J«niol888. 



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Ej^stein IHdorúf Profesor de Matemátioaa y 

M eoánioa «. México* 

29AbKÍll88& 
Fernández Iióal McMtelf Ingeniero topógra^ 

fo, Ministro de Fomento.* . . • México. 

2á Junio 1888. 
Femánáes Leandro, Ingeniero geógrafo 7 ci- 
TÍ1, Oficial Mayor del Ministerio de Co- 
municaciones y Obras Públicas México. 

28 Julio 1888. 

Femándejf Vicente, Profesov de Química y 

Director «del Observatorio Meteotológi* 

co del Colegio del Ebtado * . • • Guanajuato. 

28 Julio 188& 

Ferrari Pares Femando, Ingeniero, Director 

del Mnseo de la Comisién €toográfico- 

Exploradora, Prdésoír en la Escuela 

Normal * Tacnbaya. 

30 Enero 1887. 
Flores Dr. Beyes G., Médico del Hospital de 

Belén Guadalajanu 

11 Octubre 1885. 

€hrc(a Chibas Antonio, Ingeniero topógrafo, 

Profesor en la Escuela Normal para 

Profesoras México. 

27 Febrero 1887. 

Oerste 8. J. Áquües, Presbítero México. . 

24 Abril 1887. 
Gongálee Benigno G., Ingeniero topógrafo. 
Director del Observatorio Meteorológi- 
co del Colegio del Estado Puebla. 

18 Noviembre 1885. 
Herrera Affonso, Farmacéutico, Profesor en 

las Escuetos Normal y de Medicina. . * Afétice. . 

Qttúbre 1884, 



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n 



Memorial áé la So^MaJTOientífioa 



Landero Carlos F, de, Ingeniero de minas. Pachnea. 

- 24 Jnnio 1888. 
LecH Mariano f Direotor de la ESecuela de Ins- 

traooión Seoundaiía. . . . . .- ' León. 

28 Julio 1886. 
Lean Br. Nicolás, Director del Museo Hi- 

ohoacano ; Morelia. 

28 Febrero 1886. 
Manierola lAc. JRamón, Regidor de Instnic^ 
ción primaria. Profesor en la Escuela 
Normal para Profesores, Jefe de la Sec- 
ción 1! del Ministerio de Qobemación. 
15 Noviembre 1885. 
Martines Gracida Manuel, Oficial Mayor del 

Qobiemo del Estado 

29 Enero 1888. 

Mena Manuel M., Farmacéutico, Profesor 

de Química General en el Colegio del 

Estado 

27 Julio 1890. 
MendiMdbal y Tamborrel Joaquín de, 2? As- 
trónomo de la Comisión de límites con 
Guatemala, Ingeniero geógrafo, topó- 
grafo 7 militar Méuco. 

28 Febrero 1886. 
Mercado Lie. Manuel M., Oficial Mayor del 

Ministerio de Gobernación México. 

4 Enero 1891. 
Mwmo Aniceto, Profesor de Historia Natu- 
ral en el Colegio Preparatorio Orizaba. 

27 Marzo 1887. 
Moreno Süvestre, Abogado, Rector del Co- - 

legio Preparatorio • Oriiabai 

' 27 MaMo 1887. 



Taeubaya. 
Oaxaca. 

Puebla. 



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Peñ^fid Antonio^ Doctor en Medicinal Di- 
rector general de Estadistíca • Mixioo. 

30 Enero 1887. 
PíreM Chuman Ignacio^ Ingeniero de la cia- 

dad de V^racroz....... Veracraz. 

31 Agosto 1890, 

Péree Miguel^ Subdirector del Observatorio 
Meteorológico Central, Profesor en la 
Escuela de Ingeniaros y en el Colegio^ 

Militar • México. 

25 Enero 1885. 

Qtftntona TeodorOj Teniente Coronel de In- 
genieros, Encargado del servicio foto- 
gráfico del. Observatorio Nacional Tacubaya. 

31 Marzo 1889. 
Bamíres José, Doctor en Medicina, Secreta- 
rio del Consejo Superior de Salubridad, 
Profesor en el Instituto Médico Nacio- 
nal México. 

. 28 Agosto 1887. 
Bamire» Manuel, Ingeniero topógrafo, Pro- 
fesor en la Escuela Normal para Profe- 
soras y en el Colegio Militar •• . . ,, . 

31 Agosto 1890. 
Bamires Santiago, Ingeniero de minas, an- 
tiguo alumno del Colegio de Minería*. ,| 
27 Febrero 1887. 
Bamos Joaquín M., Ingeniero de minas, an* 

tiguo alumno del Colegio de Minería •• „ 

30 Marzo 1890. 
Beyes Vicente, Ingeniero civil y arquitecto. „ 

. 31 Marzo 1889. 
Bodrigms Bey Frandsoo, Ingeniero topógra- 
fo, Profesor en la Encaela Nacional de 



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# 

M IfemoriMdélaSooMadOientíflea 

Ingenieros, Calculador en el Obsérvate* 

rio Nacional de Tacnbaya Mézleo. 

26 Marzo 1888. 
Homero Búbio Lie. Manuel, Ministro de Go^ 

bemaoión, .-. Mélico. 

4 Enero 1891. 
Rovirosa José N,, Ingeniero topógrafo, Pro- 
fesor en el Instituto del Estado de Ta- ^ 

bajsoo .' San Juan Bautista. 

• ^ 15 Noviembre 1885- 
Sánchez Jesús, Doctor en Medicina, Conser- 
vador del Gabincíte de Historia Natural 
en la Escuela Nacional Preparatoria. . México. 

25 Enero 1885. 
Spina, 8. J., Pedro, Presbítero, Rector del 
Colegio Católico del Sagrado Corazón 

de Jesús Puebla. 

29 Octubre 1884. 
Urbina Mamtél, Dootor en Medicina, Profe- 
sor en el Museo Nacional y en la Escue- 
la Nacional Preparatoria* México. 

28 Agosto 1887. 
VíUadaMunuelM., Dootor en Medicina, Pro- 
fesor en el Museo Nacional México. 

29 Octubre 1884. 



Sooím honorarios en el eztnm'ero. 



D^Abbadie Antonio, Miembro del Instituto 

7 de la Oñcina de Longitudes 

28 JuUo 1889. 
Agassut Prqf. AUjandro, Director del Museo 



París. 



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" Antonio Álzate, m 25 

de Zoología Comparada del Colegio Har- 

ward Oambridge, 

14 Febrero 1892. 
Ameghino Dr, Florentino, Director de la 
c Revista Argentina de Historia Natu- 
ral.» ^ La Plata. 

14 Febrero 1892: 
Backlund Osear, Miembro de la Academia 

Imperial de Ciencias S. Petersbttrgo. 

31 Agosto 1890. 

Berthélot Marcelino, Secretario Perpetuo de 

la Academia de Ciencias, Profesor en el 

Colegio de Francia París. 

14 Febrero 1892. 

Berirand José, Secretario perpetuo de la 

Academia de Ciencias, Miembro de la 

Academia Francesa, Profesor eu la Es- 

cuela Politécnica *. „ 

14 Febrero 1892. 
Bet^ Francisco, Director del Obsei*vatorio 

deLaPláta LaPlata. 

2 íebreto 1890. 
Bigourdan Guillermo, Astrónomo del Obser- 
vatorio de' París París. 

21 Agosto 1890. 

Bonúparie Príncipe Botando „ 

14 Febrero 1892. 
Bouqueide la Orye A., Miembro del Institu- 
to y de la Oficina de Longitudes, Inge^ 
niero hidrógrafo de la Marina . ¿ ....'. . „ 
28 Julio 1889. ' 
Christie OuUtermo, Astrónomo Real, Direc- 
tor -del Observatorio Oreenwich. 

•14 Febrero 1892. 

Memorias I1899-93J, T. VI, 4 



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26 



Memorias de la Sociedad Oientifica 



Camu A., Miembro del Instituto y de la 
Oficina de Longitudes, Profesor en la 

Escuela Politécnica Parí^. 

2 Pebreyo 1890* 

Darapshy Luis^ Doctor en Medicina Taltal, Chile. 

29 Septiembre 1889. 
Denza Francisco, Bamabita, Director de los 
Observatorios de Moncalieri y del Va- 
ticano.. Bopia. 

28 JuUo 1889. 
Doesburgh G. de Vriesvan, Naturalista, Miem- 
bro de la Sociedad Entomológica de Ho- 
landa. - Kralingen. 

31 Marzo 1889. 
Faye H. A, E., Miembro del Instituto, Pre- 
sidente de la Oficina de Longitudes, Pro - 

fesor en la Escuela Politécnica Paris. 

2 Febrero 1890. 

Favaro Antonio, Profesor en la Universidad 

Beal de Padua, Director de la Edición 

Naeionid de las obras de Galileo, . . Padua* 

29 Septiembre 1889. 
Félix Juan, Doctor en Ciencias Katurales^ 

Agregado á la Universidad Leipzig. 

27 Mayo 1888. 
Ferrari, S. J. Chispar E., Presbítero, Direc- 
tor del Observatorio Astronómico del 

Gianícolo ,., Roma» 

' 28JuUol899. 
JFblte F., Director del Observatorio Beal de 

Bélgica * Ucde. 

2 Febrero 1890. 
For^ferW;., Director del Observatorio Beal. Berií^ 

2 Febrero 1890. 



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•' Antonio Abate, n 



27 



Fou^ F., Miembro del Instituto, Profe- 
sor en el Colegio de Francia París. 

28 Julio 1889. 
Frajper Per$ifor, Doctor en Ciencias, Profe- 
sor en el Instituto Franklin Filadelfia. 

1? Febrero 1891. 
Friedel Carlos, Miembro del Instituto, Pro- 
fesor en la Facultad de Ciencias París. 

4 Enero 1891. 
GotddDr. Benjamín A., ex- Director de la 

Oficina Meteorológica Argentina Cambridge, Mass. 

14 Febrero 1892. 
Hann Julio, Director ^el Instituto Imperial 
de Meteorología, Profesor en la Univer- 
sidad. Viena. 

2 Febrero 1890. 
Haion de la Goupüliére, Miembro del Ins- 
tituto, Director de la Escuela de Mi- 
nas . París. 

4 Enero 1891. 
Héümatm Gustavo, Subdirector del Instituto 

Beal Meteorológico de Prusia Berlín. 

29 Septiembre 1889. 
Hdmert A. R, Director del Beal Instituto 

Geodésico Potsdam. 

2 Febrero 1890. 
Hermile Carlos, Miembro del Instituto, Pro- 
fesor en la Facultad de Ciencias París. 

2 Febrero 1890. 
Holdm Prqf. Eduardo 8., Director del Ob- 
servatorio Lick Monte Hamilton. Cal. 

14 Febrero 1892. 

Janssen Julio C, Miembro del Instituto y 

de la Oficina de Longitudes, Director 



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28 



MemoríM de la Sociedad Científica 



del Observatorio de Astronomía Física. Meudon» 
2 Febrero 1890. 
Lacroix Alfredo, Doctor en Ciencias Natura- 
les, Preparador en el Colegio de Francia. París. 
28 Julio 1889. 
Lagratige Carlos, Astrónomo del Observato- 
rio' Real, Profesor en la Escuela Politéc- 
nica Uccle. 

. 2 Febrero 1890. 
Lancaster Alberto, Secretario y Bibliotecario 

del Observatorio Real de Bélgica. .... „ . 

7 Junio 1891. 
Langley Prqf. Samuel P., Director del Insti- 
tuto Smithsoniano Washington* 

14 Febrero 1892. 
Lapparent Alberto de. Ingeniero de minas. 

Profesor en el Instituto Católico París. 

28 Julio 1889. 
Le Jolis Au^to, Doctor en Ciencias, Di- 
rector de la Sociedad JS^^ciopal de Cien- 
cias naturales y matemáticas Cherborgo. 

6 Septiembre 1891, 
Lenk Juan, Doctor en Ciencias Naturales, 

A gregado & la Universidad Leipzig. 

28 Mayo 1888. 
MáUet Prof. J. W., Profesor de Química en 

la Universidad de Virginia Cbarlotteyille. 

14 Febrerp 1892. 
Mascart Eleuterio E., Miembro del Institu- 
to, Director de la Oficina Central Me- 
teorológica, Profesor en el Colegio de 

Francia , 'París. 

2 Febrero 1890. 
Müne Edwards AJfonso, Miembro del Insti« 



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MAntonioAU«l«.ii 



20 



tatOy Director del ^ub60 do Hi&ioria 

Natural .......••..,... París. 

31 Agosto 1890. 
Pálmieri ZuiSj Director del Observatorio 

Vesnbiano , ... . , . Ñapóles. 

2 Agosto 1891. 
Perrotin J,, Correspondiente del Instituto 

de Francia, Director del Observatorio. Niza. 
31 Agosto 1890. - 
Phüfppi Bodolfo A.y Director del Museo Na- 
cional Santiago.de Chile. 

29 Setiembre 1889. 
PicJceríng Prqf, Eduardo C, Director del Ob- 
servatorio del Colegb Harward ..*.«. Cambridge, Mass. 
14 Febrero 1892. 
PigeeUi PalblOj Ingeniero, Profesor de Geo- 
desia en la Universidad BeaL Genova. 

31 Agosto 1890. 

Potíer A., Miembro del Instituto^ Ingeniero 

de minas, Profesor en la Escuela Poli- 

técnica. «j. París. 

.2 Febrero 1890. 
Benou EmüianOy Director del Observi^torio 

del Parque de San Mauro Saa Mauro, oerca 

28 Julio 1889. de París. 
Biva Palacio ViceniSf General, Ministro Ple- 
nipotenciario de México en España. . . Madrid. 

2 Mayo 1886. 
Bo88i Miguel E.j Director del Ar^bivo Geo- 

dinámico Central ; Boma. 

28 Julio 1889. 
Saimoiraghi Angelo, Ingeniero, Director de 

la Oficina c La Filotéeniaa. » Milán. 

4Eoevol891. 



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80 



Memorias de la Sociedad (Hentífioa 



GlasgoT 



SchiapareUi José F., Miembro correspon- 
diente del Instituto de Francia^ Direc- 
tor del Real Observatorio de Brera. . . Milán. 
2 Febrero 1890. 
Spée Abate E., Astrónomo en el Observato- 
rio Real de Bélgica Uccle. 

2 Febrero 1890. 
Tacchini Pedro, Director del Real Observa- 
torio del Colegio Romano y de la Ofici- 
na Central de Meteorología y Geodiná- 
mica Roma. 

2 Febrero 1890, 
Thomson 8ir Guittermo (Lová Kelvin), Aso- 
ciado extranjero del Instituto de Fran- 
cia. Profesor en la Uni^versidad de Glas- 
gow 

14 Febrero 1692. 
Tisserand /., Miembro del Instituto y de la 
Oficina de Longitudes, Director del Ob- 
servatorio, Profesor en la Facultad de 

Ciencias ¿ ; 

2 Febrero 1890. 
Van Beneden P. J., Asociado extranjero del 
Instituto de Francia, Profesor de Zoolo- 
gía, Anatomía y Paleontología compara- 
das en la Universidad Católica Lovaina. 

4 Enero 1891. 
Von Bezold Guillermo, Director delReal Ins- 
tituto Meteorológico Prusiano Berlín. 

2 Febrero 1890. 
Weiss Edmundo, Director del Observatorio 

Imperial, Profesor en la Universidad. . Viena. 

2 Febreiro 189d. 
ZébaUos Dr. Estanislao 8., Ministro de Re- 



París. 



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"Antonio Alelóte. H 81 

laciones Exteriores, Presidente de la - 

Sociedad Rural Argentina Baenos Aires. 

1? Noviembre 1891. 
ZeñQer'CcarloB 7., Profesor de Física y As- 
tronomía en la Escuela Politécnica . . • Praga* 
2 Febrero 1890. 



Hiembios de la Sociedad existentes hasta el 31 de Julio de lá92. 

Socios de número 25 

Socios coitespondientes 31 

Socios honorarios en el país 47 

Socios honorarios en el extranjero 62 

Total 165 



La noticia relatÍTa al aumento que tuyo la Biblioteca, se ha- 
llará en la Semita. 



-is«'^rvi%s*^r» 



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ALGUNAS OBSIDIANAS DE MÉXICO 

POB 

EZEQUIEL ORDÓÑEZ 

Socio de núA«ro, Infeniero <k la Cmiáóa Oeolótka 4o HésácOé ' 



LAMINA I. 

Existen en el pafs mnohas localidades abundante» en obsi-. 
dianas, ya como un representante vitreo de ryolttas ó rocas con 
exceso de siliza, ó más generalmente asociadas á las andesitas 
piroxénicas y anfibólícas de las que conocemos el interesante 
papel que desempeñan en las formaciones eruptiras terciarias 
de nuestro suelo. 

Las obsidianas caracterfsticaSy es decir, aquellas en que la 
masa de la roca casi no envuelve un sólo elemento eristalino re- 
conocible, son muy frecuentes en algunos lugares; y así tene- 
mos por ejemplo, el curioso cerro de las Navajas con enormes 
cantos arredondados esparcidos confusamente en distintos pun- 
tos de la montaña. 

Pero es más interesante notar la insensible gradación que 
se presenta frecuentemente en las rocas andesiticas^ una gra- 
dual diminución del elemento microlítieo se observa para d^ar 
simplemente un magma amorfo sembrado de diminutas oiista- 

Homoriai li89t^J, T. VI, 6 



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84 Memorias d« la Sociedad Científica 

litas. Algunas veces los elementos cristalinos de la roca, aun- 
que en pequeña cantidad constantes, conviene mejor definirla 
por el tipo andesítico á que pertenecen. Las subdivisiones in- 
termediarías de AndesUas óbsidiánicas j Obsidianas andesiiicas tie- 
nen, pues, para nosotros gran valor; y un buen número de nues- 
tras rocas designadas antiguamente bajo el nombre íq pórfidos 
(raquíticos pertenecen á estas dos subdivisiones. 

Las obsidianas negras de bordes translucientes han sido co- 
nocidas em Jüé^icó desde' la más alii^ antigüedad j asi yemos 
cómo nuestros indios dieron á conocer con este material las pri- 
meras manifestaciones de su industria, aprovechando su dure- 
za y fácil quebradura en aristas cortajntes, para la fabricación 
de cuchillos, agujas, etc. Cerca de las reventazones de obsidia- 
nas en cEl Durazno,! inm^iato í Zacualtipana se conservan 
aún algunos lugares favoritos para la fabricación de dichos uten- 
silios, á juzgar por el gran ^úm^ro de fragmentos cortantes, 
cuchillos imperfectos y trozos más ó menos grandes de obsidia- 
na con huellas de separaciones regulares de esquirlas indudable- 
mente practicadas por la mano del hombre. , 

En algunas obras extranjeras hemos, visto menci^onadas al- 
gunas obsidianas de México en la exposición de las fqrm^ cris- 
talitícas de estaa rocas, y en nuestras preparaciones microscó- 
picas se repiten con absoluta semejanza dichas formas, mencio 
nadas ya por los autores. ^ 

Para dar oierto orden sistemático á las diferentes obsidianas 
dequjenpS vamos á ocupar, podremos gubdividirlas según la na- 
turaleza ó aspecto de las formas que caracterizan su prpmorfis- 
mo; es decir, el principio de individualización, que según deter- 
minadas condiciones tiendan á predominar. 

Pero antes consideremos aquellas desprovistas totalmente 
"Hie elementos cristaliticos, tales como las que abundan en el 
oerro de las Navajas y en la cPeña de lacf AguiUs,» cerca del 
c Jacal,'» caracterizadas únicamente por la gran cantidad de bur- 
btijas gaseosas esparcid^ en su masa. 



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uAMtottloAk»i0iu 36 



<i^^%»>^\^^>^^\^>^^^^^»^^<^^^>>y^^%^^<»^»^i^»^\^^»^»^^»^^^^i^^^»»M^'^i»»^^>^<v^»^«»*»»»»^*M^M»^^^»^>»»^»^^^^^^>^^>^^* 



OMdiaúas o<m bturbt(ja8. ' '* 

El color dotniMiite 4e ostÁQ obmdiAnas de las loealidades 
antes citadas, es el negro verdoso ]»ardii2CO j alg^a» aoeUMina* 
das; sn lustre es por lo general vitreo, sus boi4es eortantes ^en 
translucientés y su fractura es concoide no muy {Perfecta. M 
carácter meramente distintivo de estas obsidianas esimmten* 
so reflejo sedoso en la superficie y que se nota solamente en de* 
terminada posición. 

Observadas estas obsidianas al microscopio, manifiestan una 
infinidad de burbujas de variadas dimensiones distribuidas en 
sa masa; algunas de ellas se agrupan formando regueros que 
definen el carácter fluidal de la roca. La forma de las burbujas 
obedece á cierto alargamiento, ¿obre todo,*en los regueros flm^ 
dales; angostas en sus extremos, terminando en una fina punta 
y anchas en su medio, algunas aparecen mtiy sinuosas, otras 
semejan verdaderas gotas. (Fig. 1 )• 

Guando la roca no presenta indicios de iJgún movimiento 
^uidal, como es particularmente el caso para urna obsidiana de 
la misma cPeda de las Águilas, i las burbujas presentan for^ 
mas circulares ó más generalmente elipticas A ovoidea y nunca 
de extremidades aguzadas, las cuales dadas sus dimensiones 
aparecen cortadas por la superficie de las preparaciones micros^ 
cópicas con aspecto de simples cavidades como lo manifiesta la 
figura 2. 

Vemos, pues, cómo en el caso de un movimieuto fluidal la 
forma de las burbujas ha cedido fácilmente ó se ha modificado 
al impulso de este esfuerzo; 

£1 contorno de «ada una de estas cavidades se halla rodea- 
do de usa penumbra obscura debida á la desigual refrangibili-' 
dad entM el magma que la envuelve y el gas contenido en su 
interior. 

Cuando las burbujas de mayores ¿Ktmensiones han sido cor- 



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80 Memorias 49 laBoelAdaOUntífloa 

tadas en las superficies de la preparación, la penumbra se de- 
bilita y el contomo de las burbujas se reconoce por finas líneas. 

La forma y pequenez relativa de las burbujas de gas en la 
masa de estas obsidianas se explicaría iácilmiente, suponiendo 
la paita amorfa en cierto estado de fluidez, dotada de tno cimien- 
tos tumultuosos por efecto de la presión de los gases despren- 
didos; y uüa vez aprisionado un rolumen cualquiera 4e gas, 
subdiridirse y esparcirse en la masa de la roca en el momento 
de su consolidación bajo la forma de pequeños glóbulos ó bien 
por un fenómeno de repulsión ocasionado por diferencia de den- 
sidades. 

M. Lapparent cita en su obra de Geología una obsidiana 6n 
nodulos, de Bohemia, rica en burbujas de gas y exenta de in 
olusiones cristalinas como las que hemos observado de las Na- 
vajas y Peña de las S^guilas. Parece, pues, por estos ejemplos, 
que existe cierto grado de incompatibilidad entre la presencia 
de burbujas gaseosas y la producción de cristalitas en la masa 
de una misma obsidiana y la hipótesis que hemos expuesto pa- 
ra explicar la presencia de burbujas, se adaptaría muy bien á 
esta cirouBStansia, pues esos movimientos tumultuosos dificul- 
tarían el principio de una individualización suponiendo igual- 
mente un rápido enfriamiento. 

Hemos dicho que estas obsidianas presentan todas reflejos 
sedosos en su superficie en cierta posición, provenidos sin du- 
da por la reflexión de la luz en las paredes de cada una de es- 
tas cavidades, haciendo notar que solamente en las obsidianas 
con burbujas que conocemos, tiene lugar el fenómeno y se pue- 
de asegurar, sin ptrevio examen microscópico, la presencia de 
burbujas gaseosas en toda obsidiana con reflejos de este género. 

Yon Lasaulx observa que en las obsidianas en que aparecen 
sisteman de innumerables hendeduras paralelas, algunas veces 
presentan un viso colorido en su superficie. Es de creerse que 
este fenómeno sea del mismo género del que hemos observado 
en las obsidianas con barbujas* 



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87 



OMdiáBAB sin indiuioiat. 

En el cerro del Jaoftl, cerca de la montaña de laa Nayajas, 
kemoB encontrado obsidianas notablemente desprovistas de in- 
olnsiones oristaUticas y aun de burbujas gaseosas. Su fractura 
es perfectamente concoide y en su superficie se perciben muy 
finas estrias radiantes} su lustre es YÍtreo, su color verde obs- 
curo y en sus bordes muy transluoientes se asemeja mucho al 
vidrio de las botellas. 

En estas obsidianas sin inclusiones hemos observado la ma- 
yor transparencia en sus esquirlas; lo que es natural de pensar 
pues los elementos cristalíticos (longulitas, globulitas, etc.) di- 
ficultan el paso de la lus por absorción. Las obsidianas de Ma* 
ravatío en el Estado de Michoacán, en un estado avanzado de 
promorfismo, casi no presentan transparencia en sus bordes. 

De una barranca, un kilómetro al Norte de la población de 
Altotonga en el Estado de Veraeruz, nos fué remitida una ob- 
sidiana de color negro puro, lustre intonsamente vitreo y frac* 
tura concoide. En algunos lugares de su superficie se observan 
líneas finas paralelas, además de las estrías radiantes que hemos 
notado ya en la fractura concoide de otnis obsidianas. 

Está esencialmente caracterizada, por la ausencia completa 
de inclusiones cristaUtioas y burbujas gaseosas, presentando al 
microscopio su magma totalmente amorfo, recorrido en todas 
direcciones por líneas sinuosas, tocándose las unas á las otras, 
verdaderas circunvoluciones, afectando las formas más bizarras 
y eapriehosas. Más que una explicadón detallada de la sinuo- 
sidad de estas lineas, la figura adjunta dará una idea clara. Es- 
tas líneas obedecen en lo general á un particular alargamiento 
hada una misma dirección, ó lo que es lo mismo, un marcado 
fenómeno de esourrimiento atestiguado aún más cuando expe- 
rimentan alguna desviación al tropezar con fragmentos de hie* 
rro magnético esparcido en la masa. (Fig.[6). 



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MemoríM cb la 8ocÍ«dft4 Científica 



Es fácil reconocer que estas lineas opacas sinuosas, no son 
sino el resultado de una curiosa división 6 hendimiento de esta 
pasta amorfa, análoga en su resultado á la división perlítica f re- 
cuentemente observada en algunas retinitas y aun en las mis- 
mas obsidianias, Pero mientras que en la división perlitioa el 
hendimiento ha tenido lugar posteriormente á la oonsolidación 
definitiva de la roca, en la que nos ocupamos, por el contrario, 
las líneas de separación ó agrietamiento, digamos, han edtado 
sometidas á los movimientos fluidales del magma no aún con- 
solidado. Este simple hecho es suficiente para establecer una 
legítima diferencia entre ambos modos de división, á no ser que 
se suponga como pudiera acontecer que un magma'consolidado 
de estructura perlítica hubiese sufrido una incompleta rafusión 
que hubiera modificado la primitiva forma de la división per- 
lítica. 

En algunos lugares de la preparación se observan lagunas 
de otro magma ligeramente colorido con finas líneas más fuer- 
temente eoloridas, paralelas á la dirección de escurrimiento del 
resto del magma. 

Obsidianas con globulitas. 

En la misma Peña de las Águilas, fuera de las obsidianas 
con burbujas, hemos encontrado también buenos tipos de otras 
notablemente devitrificadas con la producción casi ezelosiva de 
globulitas. A la simple vista estas obsidianas son de eolor par- 
do obscuro con manchas más ó menos grandes, negras, distri- 
buidas generalmente de una manera irregular; el conjunto toma 
un aspecto cosi brechif orme. 

Las formas que afectan los elementos, oristalítícos como re- 
sultado del promorfismo ó de las sucesivas tendencias á formas 
intermediarias ó semioristalinas en un medio vitreo, son de tal 
naturaleza, que su presencia en las obsidianas de que nos ocU'^ 
pamos pueden maiñfestalr oleraimente esas distintas faMs jra 



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/ 

^Antonio Alnie.ii 89 



perfeotamoDate .reparables ,uixas de otras ó ya con cacacteres co;- 
mones. 

üe ha reconocido la forma globulitica como el tipo primor- 
dial de formación. Es decir, el principio de las acciones mole- 
oulares qve.por efecto de afinidades químicas .tiendan á reunir- 
se, dando icomo forma, tal vc^z solamente cfparpiifi un glóby^lo 6 
un cuerpo arredondado, suponiendo para esto un medio conye- 
nientemente fluido y otras particulareí^ condiciones. Experien- 
cia& sobre el azufre, por ejepplo, en ví^ de cristalización en 
condi^pnes apropiadas apoyan esta idea, y veamos cómo núes* 
tros tipos de obsidianas nos ponen en frente de pruebas seme* 
jantes; 

La obsidiana de las Águilas, de la que antes describimos su 
aspecto exterior, llevada al campo del microscopio en aumentos 
de 60 diámetros solamente, deja ver manchas irregulares nu- 
bosas con un aspecto granudo ó compuestas de finísimos pun- 
tos obscuros. Los espacios que separan estas manchas, dejan 
pasar más la luz y en este fondo claro se observan delgadas ban- 
das ó hilos sinuosos coloridos débilmente en amarillo. Cierta 
tendencia al alargamiento e^ las manchas granudas y la sinuo- 
sidad de los hilos amarillentos, hacen aparecer al conjunto con 
un marcado carácter de. escurrimiento ó fluidalidad cuya mar- 
cha se nota fuertemente desviada cuanÍ9o se opone uno que otro 
cristal pequeñísiipo de sanidino. Con un aumento de 600 diár 
metros, las manchas granudas se resuelven en aglomeraciones 
de pequeñas globulitas^ de las cuales muchas aparecen ya con 
este poder, transparentes en su centro, haciendo notar una gra- 
dual diminución ei^ la cantidad de estas dobulitas, hasta dejar 
espacios casi totalmente desprovistos, que son los lugares don* 
de aparecen los hilos ó delgadas bandas amarillentas que igual- 
mente se resuelven en globulitas de mayores dimensiones, yux- 
tapuestas Is^s unas á las otras como verdaderas margaritas, ó 
bien en muy pequeñas longulitas agrupadas algunas veces. 

Estos hilos co^tituidos de grandes globulitas relái^vamen- 



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40 MemoríaB de la Sodedad Cioatífioa 

fe, 7 de longulibasy seria el restdtado de la fnsióii, digamos asi, 
de las pequeñas globulitas que en aglomeraciones como hemos 
visto se hallan en la masa de la rocaf y entonces los espacios 
alumbrados y desprovistos de toda inclusión y que separan i 
los hilos de las agrupaciones globulíticas, serían los Ideares an- 
tes ocupados por estos pequeños cuerpos y que han concurrido 
á la formación de las series margaríticas y longulíticas que al- 
canzan ya dimensiones perceptibles. 

Basta la simple inspección con fuertes aumentos al micros- 
copio de esta obsidiana de las Águilas, para que acuda iniliedia- 
tamente esta hipótesis que no tiene nada de inverosímihi dada 
la condición general de los elementos cristaliticos hacia formas 
más y más perfectas, digamos así, en su desarrollo. 

Un tipo bastante claro de transición de la forma globulítica 
á la de margaritas y longulitas, nos lo ofrepe la obsidiana negra 
de El Durazno, cerca de Zacualtipán, en el Estado de Hidalgo. 
Las globulitad de dimensiones relativamente grandes, son de 
forma un poco irregular, con marcadas tendencias á unirse las 
unas á las otras bajo la forma de rosario. La condición general 
en esta roca es la de unirse tres ó cuatro globulitas provistas en 
ambos extremos de dos pequeñas agujas ó triquitas muy delga- 
das como si éstas hubieren sido el resultado de lá unión de un 
mayor número de globulitas alineadas. Otras veces se observan 
longulitas aisladas de mayores dimensiones con sus extremos 
ensanchados. (Fig. 3). 

Estas formas aunque aisladas las unas de las otras, se apro- 
ximan lo bastante para constituir agrupaciones en zonas para- 
lelas como por efecto de movimientos Anídales en la roca, tanto 
más, cuanto que el alargamiento de las triquitas se hace según 
esta dirección. 

Este otro ejemplo nos hace ver la insensible gradación ha- 
cia la regularidad en la forma; y la hipótesis que reconoce esta 
marcha paulatina hasta las figuras enteramente definidas de los 
elementos cristalinos, tiene múltiples demostraciones, obsetvan- 



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" Antonio Alíate, n 41 



do en el magma vitreo de muchas rocas la evolución^ las fases 
de la cristalizaci^Dy cuyo germen una vez producido necesita la 
preexistencia de aquellas condiciones requeridas para la oom- 
pleta producción de un individuo cristal.' 



Obsidianas con triquitas. 

Al lado de las formas simples de triquitas como producto de 
aglomeración de globulitas debemos mencionar la obsidiana del 
Volcán de las Vírgenes en la Baja California. Esta obsidiana 
es de color negro, fractura concoide y lustre resinoso á vitreo. 
Su devitrificación se realiza en formas triquítioas bizarras y cree- 
mos que la expresión de Fouqué se adapta muy bien á esas 
formas: c tienen la apariencia de cabellos entrelazados, > más S 
menos confusamente. (Fig. 4.) 

La forma más común de las triquitas de esta obsidiana es 
con aspecto dé una infinidad de hilos encorvados en todos sen- 
tidos y radiando de un centro comúü. En otras los lulos son cor- 
tos y no encorvados, como estrellas; un sólo hilo contorneado 
aparece más allá y por último hiladas de globulitas constituyen 
margaritas de aspectos igualmente muy variados. 

En algunos lugares de las preparaciones encontramos finos 
regueros de longulitas cuyos alargamientos acusan un movi- 
miento fluida!, haciendo notar que on el trayecto de estos re- 
gueros de longulitas casi no aparecen las triquitas. ' ^ 

Estas son opacas por lo general j pero muy fuertes aumen- 
tos las hacen aparecer débilmente transparentes. 



Obsidianas oon longulitas. 

El promorfismo ó dé vitrificación alcanza un máiduuia de 
desarrollo en las obsidianas de Maravatío^en ^ Estado de Mi* 

Memorias [iSQa^al, T. VI, 6 , 



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42 MemoiiaB de la Sociedad Científica 

ohoacáA 7 sus formas más comunes son las loogulitaS; es decir, 
cuerpos alargadoa, transparentes, yisibles al microscopio en la 
mayoría de los casos bajo aumentos no muy fuertes. 

Las múltiples yariedades de obsidianas de Maravatío pueden 
referirse á tres clases principales por su color y aspecto exte- 
rior en obsidianas negras, agrisadas, pardas y rojas, presentan- 
do las dos primeras grandes analogías al microscopio. Las ob- 
sidianas negras tienen lustre vitreo á resinoso, fractura concoide 
y la transparencia en sus bordes cortantes es casi insignificante, 
su color en la superficie generalmente uniforme, algunas yeces 
se observan angostas bandas alternando con otras de un color 
algo más claro. 

Gomo hemos dicho, un gran número de longulitas envuelve 
el magma exclusivamente vitreo de estas obsidianas formando 
regueros paralelos que acusan en la roca haber sufrido movi- 
mientos fiuidales. 

De estas cristalitas las unas son rectas y las líneas que de- 
finen sus contornos son paralelas, otras ligeramente ensanchadas 
en sus dos extremos y algunas ligeramente curvas. 

En estas obsidianas negras generalmente acompañan á las 
longulitas, triquitas simples y finos regueros de muy pequeñas 
globulitas. 

Las obsidianas pardas presentan igual aspecto al microsco- 
pio en cuanto á la forma de las longulitas. Las globulitas raras 
veces aparecen y nunca se observan las triquitas. (Fig. 5). 

Los lugares donde las longulitas se agrupan en mayor nú- 
mero le comunican á la roca su color pardo. 

El nombre de obsidianas jaspeadas les convendría muy bien, 
pues á la simple vista éstas obsidianas presentan bandas de co- 
lor pardo alternando con cintas negras formando un agradable 
contraste. 

La más notable obsidiana de Maravatío es^la roja. 8e halla 
generalmente con mc^nohaQ más ó menos grandes de color ne- 
gto y su lustre ^ casi resinoso. 



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•'Antonio Alsate. II 48 



Las preparaciones manifiestan al miorosoopio un magma de 
color rojo naranjado bastante intenso aun en las más delgadas 
láminas, mezclándose de la más extraña é irregular manera á 
otro magma enteramente transparente é incoloro que correspon- 
de á las manchas negras observadas á la simple vista en la ro- 
ca en masa. 

Este magma incoloro envuelve longulitas en buen número 
igualmente transparente^ é incoloras con alineamientos que de- 
finen el carácter fluidal de la roca. Algunos puntos obscuros so 
hallan esparcidos, y lo más notable en esta masa vitrea es la pre- 
sencia de pequeñas arborizaciones caprichosas, unas opacas y 
otras transparentes, de un color rojo de sangre. 

El magma rojo anaranjado contiene menor número de lon- 
gulitas 7 algunas de ellas son coloridas á juzgar por las que se 
hallan desprendidas, por decirlo así, de la parte colorida y cu- 
yo color muy semejante á ésta se hace sensible en el magma 
transparente. 

Los movimientos fluidales de la roca se definen claramente 
por las lineas sinuosas coloridas que esta pasta anaranjada de- 
ja percibir debido á la mezcla irregular con la parte vitrea trans- 
parente. El aspecto de esta roca tal como lo acabamos de des- 
cribir, da lugar á considerarla como el resultado de la imperfecta 
unión ó mezcla de dos magmas de distinta naturaleza, si es po- 
sible, puesto que dan lugar á cristalitas coloridas de diferente 
manera, así como probablemente de distinta densidad y varia- 
dos estados de fusión en el momento de su mezcla, dada la man- 
cha irregular que se observa claramente en el magma colorido. 



Mézioo, lUy» d« 1892. 



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44 Memorias de U Sociedad Científica 



Qaelqnes obsidiemies du Mexiqae par M. E. Ordd&ez^ Ingéniear 
de la Commlsslon Géologiqno. 



Le bút que s'est proposé Pauteur dans sa note, c^est de pré- 
ciser les gisements des diyerses varietés d^'obsidiennes et de 
donner une classificatíou des types du promorfisme qui predo- 
mine relativement dans chacune d'elles. 

II les a di visees comme suit: 1? Ohsidiennes á 6MZ?es.— 2? 
ObsidiennesdépourvuesdHncltísions. — 3? Obsidietmes glohuUtiqms. 
— 4 ? Ohsidiennes iriquitiques, — 5 ? Ohsidiennes longrüitiques, II est 
fait mention de cellos qui oflErent á la fois plusieurs de ees for- 
mes e t de la prés^nce f réquente dans un méme gisement de deux 
ou plus de ees varietés. II fait noter également que les ohsi- 
diennes ábuUes i^aaeuses se trouvent presque toujours dépour- 
vues d'inelusions; oeoi provient des mouvements tumultueux 
qui se produisent avant de la consolidation definitivo de la ro- 
che: il 7 a I^ naturellement un obstado pour toute production 
qui tend á une forme semicristalline. 

Dans quelques obsidiennes dépourvues d'inolusionS| on ob- 
serve qu'elles sont formées de deux masses de coloration dis- 
tincte, melangées irréguliérement. 

L' obsidienne de < El Durazno » ( Zacualtipan, État de Hidal- 
go) est tres curíense; elle présente 1' insensible transformation 
des formes globulitiques en longulites et triquites indiquant 
le perfeotionnement des formes, De méme, dans l'obsidiane de 
«Peña de las Águilas» (Hidalgo), des globulites de plus gran- 
des dimensions de quelques longulites semblent étre le résultat 
de la fusión de tres petits glóbulos. L'auteur sígnale enfin les 



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" Antonio Alíate, h 45 



obsidiennes de Maravatio (Miohoaoan) notamment la yarieté 
rouge, remarquable par le mélange irrégulier de deux magmas 
yitreuz de nature et coloration distinote, lesquels ne sont pas 
également dévitrifíés. 

Plusieurs savants étrangers ont fait mention des obsidien- 
nes da Mexique, peut Stre méme des gisements oitésparl'au- 
tenr^ á en juger par la ressemblance des éléments de promor- 
fisme. 



M«xioo, Mfti 1892. 



<•» 



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M»^^^^^^^>^A^^*^^^^^^^^^»^^^^^^#»^%^^^»»^^^^^^^^^^^»^^A^^^^^^^^»<^^^^^^^^^»^^^^^^^^^ 



Explicación de la lámina I. 



Pig. 1. — Barbajas gMeotas aUigadas - x 100. Obaidiaiía dtl ceno de lai Nava- 
jaa, Bitado d« Hidalgo. 

Pig. 2. — Borbajat cortadas por la soperficie de la preparaeión * x 80. Obsidiana 
de la Pefia de las Agailas, cerca de la Pella del Jacal, Estado de Hi- 
dalgo. 

Pig. 3. —Agregados globalitíoos - x800. Obsidiaoa de "BI Darasno, u cerca de 
£acaaltípAn, Estado de Hidalgo. 

Pig. 4.— Triqaitas - x800. Obsidiana del Volcán de las Vírgenes. BajaOaliíomia. 

Pig. 5. — Longalitas - x 100. Obsidiana parda de KaraTatío. Estado de IGcboa- 
can. 

Pig. tf . — Bi^raetara de la obsidiana de Altotonga, Estado de Veraeras. 



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MÉXICO Seísmico 



F. DE MONTES SUS DE BALLORE. 



Socio corrcspondieftte en París, 
Capitán de Artillería, Inspector de estudios en la Escuela Potit^nica. 



AHjA^MII^A, XI). 

Bnire todos loa fenómenos natjiirales Jos seísmicos son to- 
davía de los más desoonooidos y aun misteriosos. La causa de 
nuestra ignorancia en lo que les toca es evidente, porque se pro- 
ducen en el interior de la corteza terrestre, del todo inaccesible 
al hombre. Por eso ^ han buscado las cansas de los temblores 
de tierra, sea en la atpiósfera, sea en los espacios cósmicos, y 
basta ahora la seismología no ha sido más que una rama de la 
meteorología. 

£1 catálogo de las teorías é hipótesis enunciadas sobre tem- 
blores llenaría voltimenes. Tal vez ningún fenómeno de la físi- 
ca del globo ha dejado de ser puesto en concomitancia con las 
sacudidas seísmicas. Las posiciones de los astros, los choques 
de cometas y estrellas fugaces, las fases de la luna, los movi- 
mientos del aire, la altura del barómetro, el viento, hasta el có* 

Memorias IZ892-93J» T. VI, 7 



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60 Memorias de la Sodedad Científica 

lera y aun últímamente la influenza misma, han sido conside- 
rados como teniendo relación con ellos^ Es muy fácil, en efecto, 
buscar y descubrir en el inmenso número de temblores de que 
se ha tenido noticia, algunos que se hayan verificado simultá- 
, neamente con algún fenómeno favorable á las teorías á priori, 
por extravagante que sea. 

En trabajos anteriores publicados por la Sociedad c Alza- 
te, :» ^ he mostrado por medio de unas 50,000 sacudidas acaeci- 
das en todas lab partes del mundo, que no tienen relación nin- 
guna con las horas del día, las culminaciones de la luna y las 
estaciones astronómicas. De todas las leyes enunciadas sobre 
los temblores, estas tres son las más comunmente aceptadas 
por los seismólogos. Las demás no me parecen de bastante se- 
riedad para merecer el trabajo inmenso de su refutación numé 
rica; tal vez se podría hacer una excepción en favor de la rela- 
ción con las estaciones climatéricas, pues que algunos sabios 
creen que la precipitación del agua atmosférica aumentando en 
ciertos meses, disuelve entonces las capas minerales con más 
energía, con lo que se producirían movimientos interiores en 
mayor número en dichas épocas, y se manifestarían por medio 
de Ttti máximum de vibraciones. Esta cuestión particular la tra- 
taré posteriormente, aunque el efecto no me parezca adecuado 
ala causa. 

Todo esto no es verdadera ciencia, y ya es tiempo de buscar 
ahora lógicamente las causas de los seísmos y en dónde se pro- 
ducen; cansas que deben de buscarse no en el exterior, sino en 
"^l iñterioí* mismo de la corteza terrestre, presentándose justa- 
mente en esto las dificultades, pues que no podemos alcanzar 
su punto de origen. Los geólogos que se han dedicado á la cues- 
tión y son pocos, hablan de deslizamientos de estratificaciones 
unas sobre otras, causados por el enfriamiento secular de la tie- 
rra yla contracción consiguiente,* de hundimientos de terrenos 

I Véase Memorias, Tomo III, pág. 105 y tomo IV, pág. 277. 



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' Antonio AlzAto. M 51 



bajo la infiueneia de las aguas subterráneas; de descomposioio- 
nes químioas espontáneas; de explosiones producidas por la in- 
filtración de las aguas marinas y su llegada al contacto del nú- 
cleo incandescente y fluido que muchos suponen en el interior 
de la tierra; pero cuya existencia no se ha demostrado todavía^ 
etc. A mi parecer no hay en estas teorías más que hipótesis ar- 
bitrarias, y antes de medirse con las causas eficientes, se deben 
investigar los caracteres geográficos y geológicos de las regio- 
nes en las cuales los temblores son más frecuentes é intensos. 

Es probable que las sacudidas terrestres no tengan su ori- 
gen á gran profundidad como se cree generalmente. Sin que 
ésta pueda fijarse exactamente, los casos en que no han sido 
sentidos en el fondo de las mismas, son bastante numerosos p¿\ 
ra que se consideren como un fenómeno relativamente super- 
ficial. Por* consiguiente es de suponer que intervengan la natu- 
raleza y constitución geológicas del terreno, así como la forma 
del relieve geográfico y topográfico, y que sin duda las regio- 
nes del mundo en que tiembla frecuentemente se diferencian 
de las otras por caracteres especiales de este orden. En efecto, 
muchas veces se han hecho varias observaciones de esta clase* 
Ponemos á continuación las principales. 

Se ha notado que en la cordillera de los Andes, la más im- 
portante del mundo, tiembla con frecuencia desde el Cabo do 
Hornos hasta el estrecho de Behring, mientras que en las cos- 
tas americanas del Atlántico, que mueren sobre el Océano por 
deoUves insensibles en los llanos de las Repúblicas Argentina 
y Brasileña, no están sacudidos sino aquellos puntos, cuyo re- 
lieve es suficientemente accidentado, como en las República 
de México y Venezuela. Esto ha hecho suponer que las regio" 
nes seísmicas siguen las lineas de los mayores accidentes del 
globo y por consiguiente las de resistencia míuim^. Pero esta 
regla no se muestra siempre verdadera;, y se pueden men9Íonar 
regiones, npiuy instables, ajunque muy llanas, como la Hungría 
mientras que ep^ el Himalaya tiembla muy poco, con excepción 



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52 Memorias de la Sociedad Científica 

del Assam y del Cachemira. Así la condición de declives abrup- 
tos no parece suficiente. 

Se ha dicho también que los terrenos muy quebrados, como 
la Andalucía, están frecuentemente expuestos á los choques te- 
rrestres. Tampoco esta ley se muestra general :*no tiemblaen 
todas estas regiones. 

Unos han pretendido que los seismos están más comunes 
en terrenos modernos, y otros al contrario en los más antiguos, 
dándose al parecer buenas razones en ambos casos. Todo esto 
no es más que confusión y por fin no se sabe casi nada. 

Por consiguiente la primera cuestión que hay que resolver es 
la de saber si las regiones séismicas se diferencian de las otras 
por su constitución geológica, su posición relativamente á las 
grandes líneas geográficas del globo, y en fin, sus rasgos topo- 
gráficos. Si asi se ataca al origen mismo de los seismos, en todo 
caso se aproximará más á su descubrimiento, y esto será un pro- 
greso notable en seismología: es lo que estoy emprendiendo. 

Este conjunto de las condiciones simultáneas, pero com- 
plexas, que caracterizan las regiones séisiñicas, creo haberlo des- 
cubierto. No hay sin embargo lugar de darlo á conocer actual- 
mente al público, porque podría muy bien acontecer que fuese 
algo modificado en sus detalles á medida que fuese avanzando 
en su desarrollo. Me contentaré con dar por ahora una serie de 
memorias particulares relativas á cada país, y creo que los miem- 
bros de la Sociedad c Álzate » leerán con gusto lo que trata de 
México. 

Además de los mapas que acompañan á las monografías de 
los grandes terremotos, los mapas séismicos generales han sido 
establecidos de dos maneras. Mállet (Fourth report upan ihefacU 
and iheory qfearthquakephenomefia; Transácttons qftheBrifish As- 
sociaHon/or ihe advancenient qfscience^ 185S) ha dado el de todo 
el mundo. Este trabajo del sabio y fainoso seismólogo, hecho 
en una época en que faltaban los documentos mucho más que 
ahora, para nada sirve, porque p'hrece que en muchos casos el 



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" Antonio áls&ie. n 5S 



autor se eontentó con yaluar casi arbitrariamente la frééuenoia 
7 la intensidad de los seisnaos en Varios países. 

O'Reilly fTraneacUona qfihe royal Méh Aoademy^ Se^ptember 
1SS4J ha dado nn mapa seismológióo de Inglaterra y ( 1. c. Marefa 
1886) nn catálogo sóismioo de Europa y países vecinos. PerO' 
ha caído en un error grave apuntando tedos ó casi todos los lu 
gares en que ha sido señalado un choque. Por consiguiente en 
nuestra época de numerosas comunicaciones telegráficas acon- 
tecerá que, con tal método, y «obre todo en casos en que los te- 
rremotes sacuden grandes superficies, se cubrirán los mapas 
con puntos que no tendrán ninguna importancia bajo el punte 
de vista seísmico, y la delincación denlas regiones verdadera- 
mente seísmicas se hará del todo imposible ó á lo menos arbi* 
traria. No importa, en efecte, conocer los lugares en donde tem- 
bló, sino aquellos en donde se originaron las sacudidas ó sea 
los centros seísmicos. Por eso los temblores ligeros que se per- 
ciben sobre áreas pequeñas, tienen más importancia que los 
fuertes temblokres, cuyos centros casi nunca se pueden estable 
cer claramente. * 

El número de estos centros en un país y la frecuencia nor- 
mal de las sacudidas que en ellos tienen su punto de partida, 
serán los elementos de la determinación de lo ^ue puede lla- 
marse la c seismicidad» ó c actividad seísmica» de la región. 

Así presentado el problema, no faltan las dificultades. En 
primer lugar los documentos séismicos son algo raros, con ex- 
cepción de ciertos países como México, Italia, Suecia, Japón, 
Filipinas, Indias Orientales; páralos demás se deben buscar 
cuidadosamente las relaciones de los viajeros y de personas afi- 
cionadas á esta interesante ciencia. Muchas ocasiones se sabe' 
muy bien cuántas veces tiembla al año normalmente en regio- 
nes determinadas, y del todo se Ignora si los países vecinos son 
más 6 menos frecuentemente sacudidos. Por ejemplo en Zan- 
te, Barbiani observó cuidadosamente durante 40 años, y no i^e 
puede decir si tiembla tanto en la costa vecina de Orecia.- 



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54 Memorias de la Sociedad Científica 

(generalmente en un país Los temblores se atribuyen á la ciu- 
dad principal ó capital. Por ejemplo, se conocen numerosas sa- 
cudidas para Méiioo, y sin embargo mostraré más lejos que e^ 
Anábuac basta esta ciudad por el Sur es muy notable y que los 
temblores allí sentidos vienen en su mayor parte de Oaxaoa y 
la Mixteca. 

Con excepción de los países anteriormente citados, los do- 
cumentos seísmicos van disminuyendo cada año en los trabajos 
científicos; es que ahora los meteorologistas los rehusan, y con 
razón, y que los geólogos no los quieren todavía. 

En ciertos países se presentan los temblores con mucha fre- 
cuencia durante días, meses y años, desapareciendo después ca- 
si oon^letamente. Estas series deben considerarse en lo gene-1 
ral como anormales y no se debe tener cuenta de ellas. Es e 
caso desusar de una crítica muy delicada. 

El interior del Asia, la China, las Indias, casi toda el Áfri- 
ca, el Norte de México y el Brasil están completamente desco- 
nocidos bajo el punto de vista seísmico. Aun en países desde 
hace mucho tiempo civilizados no dejan de faltar, hasta en Eu- 
ropa misma. 

Se ve bien cuántas causas de errores van á presentarse. 

En una investigación de esta clase es necesario conservar á 
la obra un carácter de uniformidad y para esto buscar un me- 
dio de representación numérica. Tres elementos se presentan 
para definir la seismicidad de una región determinada: el nú-* 
mero de centros seísmicos y el número y la intensidad de las 
sacudidas. El número de qentros depende demasiado de la va- 
riedad de las informaciones. Por lo que toca á la intensidad la 
considero como un factor accesorio. Queda, pues, solamente 
la frecuencia normal de las sacudidas. Para darle una definición 
que pueda cifrarse, supongamos que en una región de superficie 
S haya ^ido apuntada en p años un número n de días de tem- 
blores (en otra Memoria he dado ya razón de esta unidad ei^ 
vez de la sacudida simple). En un año se presentarán normal- 



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"Antonio Alíate. II 56 



mente — días de temblones, y ^ — medirá la superficie de es- 
te pais en el ctial temblará una rez al año. Mieutras máa peque- 
ña sea más frecuentes serán los temblores. Fot eensignietitOy 
la seismicidad de nna región está en raaón inrersa de sa super- 
ficie. Es el medio de representación numérica que me parece 
más á prepósito. Se la puede defender diciendo, por ejemplo, 
qne si para la lluria no se tenia el udiómetro, el mejor proce- 
dimiento pára'definirla, á lo menos proyisiettahnente, sería dar 
el numero de días de lluvia, fis pro1>able.que la repartición asi 
determinada de las lluvias sobre el mundo no diferiría mucho 
de la que resulta de las medidas ttdiométricas. Be verdad que 
se emplean aparatos seismográfícos en varios países; pero ten- 
go que establecer mi trabajo de una manera uniforme. 

En este sentido es en el que doy el mapa seísmica adjunto 
de la República Mexicana. Hace veinte años que las sacudidas 
están apuntadas con bastante ouldade^ particularmente en las 
partes centrales y meridionales del país para qne se conozca 
bien la seismicidad de sus diversas regiones. No es el «aso de 
la Baja California, de la parte N O. de Sonora, ni tampoco do Mé- 
xico septentrional, comprendiendo los Estados de Sinaloa, Du- 
rango, Cliihuabua oriental, Zacatecas, San Luis Potosí, Coa- 
huila, Norte de Nuevo León» Campeche y en fin de Yucatán. 
Por lo que toca á la Baja California no se puede expresar ^ 
cifras su seismicidad, aunque de un desastre seísmico acaecido 
en La Paz y de indicios si uo de erupción á lo menos de acti- 
vidad del volcán de las Vírgenes, se puede suponer alguna fre- 
cuencia de los temblores. Parece que en el Norte de la Bepú- 
blica y en Yucatáa apenas se. conocen estos fenómenos. Al 
contrario en Sonora y Chihuahua, á lo largo y de los dos lados 
de la sierra que se extiende desdé Tucson en Ariiioüa hasta Du. 
rango, y sobre todo en su declive accidental, están sacudidos 
con bastante frecuencia j energía. La cifra 19,001 ktnc. del in- 
verso de su seismicidad debe sin embargo considerarse como 
provisoria. 



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^0 Memorias de la Sociedad Científica 

'^ '^"El Centro y Sur de Méxi^ desde la alta meseta del Ana- 
huac hasta el istmo de TehuantepeO; óomprende nueve regiones 
séismieasu Estas dlyisiooes han sido determinadas por el agru- 
pamlento de los centros y los rasgos geográficos principales del 
terreno, como la sierra que se extiende desde el Cabo Corrientes 
hasta la línea de Orizaba al cerro de San Felipe, y que le sirre 
de medio de convergencia con la Sierra Madre. Estit última 
no ha partido entre sí regiones séismicas diferentes, porque los 
temblores de Acapulco, de Chilpanoingo y de la Mixteca, no pue- 
den separarse, á lo menos en oí mayor número de casos. He 
aquí estas regiones: 

1). AnáHUAO septentrional, desde Zacatecas hasta Que- 
rétaro, con su declive oriental. (Guanajuato, Jacala, Linares, 
La Luz, Matehuala, Montemorelos, Peñamiller, Querétaro, Ra- 
yón, Sau Ciro, Tula de Tamaulipas, Villa Mier y Noriega, Za- 
catecas). 

2). Anáhuao meridional ó sea la meseta alta de México 
y Puebla con su falda oriental hasta él Atlántico ( Amecameca, 
Atotonilco, Chicontepec, Huejotzingo, México, Papantla, Pue- 
bla, Tenancingo, Tezcoco, Tlaxcala y Toluca ). 

3 ), El Ce^OBUCO hasta Mazatlán ( Acaponeta, Ahuacattán, 
Geboruco y Mazatlán ). 

4). La Cuenca del Lago de Chápala, sin derramamiento 
hasta el Océano, hasta la falda Occidental del Anáhuac, y por 
el Sur hasta la sierra del Cabo Corrientes. ( Aguascalientes, Co- 
cula, Guadalajara, Morelia, Ocotlán, Pátzcuaro, La Piedad, San 
Cristóbal, Sayula, Tepatitlán, Tlalpujahúa, Zamora y Zapopan). 

5). El Colima y sus alrededores hasta el Rio do las Balsas. 
(ApatzingO; Ciudad Guzm&n, Cloalcomán, Colima, Manzanillo, 
Tecqmán, Tonila y Zapotlán)« 

6). La región del Jorxtllo hacia una línea, sin definición 
natural, que pasa al Oeste de Acapulco y deja al Este una se- 
rie de numerosos centros seísmicos. ^Airio, Coahuayutla, Coyu- 
ca, Jorullo y Tacámbaro). 



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" Antonio Álzate, n 57 



7). tiUERBERO y la MiXTECA hasta Jamiltepec. (Acapuloo^ 
Alcozauoa, Atlixco, Ayutla, Cbiautla; Ghilapa, Chilpancingo, 
Dos Arroyos, Dos Caminos, Huajuapam, Huamuxtitláni Igua- 
la, Jamiltepec, Jaztlahuaca, Mezcala, La Mixteca, San Marcos, 
Santa Catalina, Silacayoapan, Teloloapam, Tenancingo, Tixtla, 
Tlapa, Tlaxiaoo, Totoltepec, y Xocbitepec). 

8). OaxaCa, desde el pico de Orizara hasta Tehuantepec, 
con las faldas orientales de la sierra donde sale el Bío Coatza- 
coalcos. ( Chalehicomula, Choapan, Córdoba, Cuieatlán, Domin- 
gcullo, Esperanza, Ixtlán ó Villa Juárez, Jalapa, Juehitán, Nil- 
tepec, Oaxaca, Orizaba, Pochutla, Salina Cruz, San Carlos Yau- 
tepec, San Pedro Tolox, Tecamaohalco, Tehuacán, Tehuanter 
peo, Tequisistlán, Tlacolula y Tonalá). 

9). COATZACOALCOS, comprendiendo la costa del Atlántico 
desde Veracruz hasta Comalcaloo con parte de Chiapas y casi 
todo el Istmo de Tehuantepec. ( Chiapa, Huimanguillo, Minati- 
tlán, San Andrés Tuxtla, San Cristóbal las Casas, San Juan Bau- 
tista, Tlacotalpa, Tuxtla y Veracruz). 

Tal vez asombrará que la región volcánica de México sea el 
triángulo muy alargado formado por las líneas Ceboruco-Co- 
lima- Tuxtla, y cuya línea media sigue aproximadamente la Sie- 
rra Madre, no forme región séismica distinta. Aquí se ve la uti- 
lidad de mi trabajo. A priori se habría podido suponer que esta 
región constituye la más instable de la Bepública,* pero no es 
así, pues por el contrario esta región volcánica, que al mismo 
tiempo es la de los terrenos plutónicos en el centro del país, se 
presenta en el cuarto lugar por lo que toca á la frecuencia de 
los temblores, después de Guerrero, Oaxaca y Chápala. Hay 
más, si de esta región volcánica se quita Chápala, su seismici- 
dad disminuye mucho y queda en el séptimo ó en el octavo lu- 
gar. Se ve, pues, que los volcanes aun muy activos y los tem- 
blores no siempre tienen relación. 

Guerrero y Oaxaca vienen á la cabeza de las regiones seís- 
micas y casi con el mismo grado de seismicidad, y en seguida 

Memorias [1891-931, T. VI, 8 



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58 Memorias de la Sociedad Científica 



Chápala. Es de notar que el Auáhnac meridional 6 sea la me- 
seta central de México se muestra con gran estabilidad, aunque 
la ciudad de México tenga el mayor número de terremotos co- 
nocidos, j que en Europa sea famosa por los demás que ha su- 
frido en lo pasado. Pero es que, como ya lo he dicho, se le atri- 
buye en las relaciones la mayor parte de las sacudidas que en 
realidad le vienen de Guerrero y Oaxaca. Se notará también 
de paso que los alrededores del JoruUo, á la verdad actualmen- 
te extinguido, y de los volcanes todavía muy activos, el Colima 
y el Ceboruco, tienen una seismicidad pequeña. Es un hecho 
contrario á las teorías ordinarias, y se encuentran en varios pun- 
tos del mundo. 

Concluir algo de estas observaciones aisladas y no concer- 
nientes más que á México, no tendría valor ninguno; se debe 
esperar la publicación de mapas semejantes para todo el uni- 
verso. 

Paiís» Maya 1892. 



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>• Antonio Alíate. M 59 



Le Mezl^eSittidqve par M. F. Oe MemtMnu ie Balto«^ CayiteiM 
d' ArtOlmie^ Iisfeetoir its étate a l'^le PdytooliBitie. 



fPIjJkJN'OIZM ID. 

L' antear do c Mezique SUmique» que nona publiona ioi a ét6 
amené k a'ocouper des iremblementa de ierre á la suite d'une 
miasion da goavememeat fran^aia auprés de oelai da Salvador 
(1881-1885). Témoin de nombreasea aeeoasaea daña ce paya 
d'une extreme inatabilité et fameax par lea catastrophea dont 
il a été le tiiéafape, il a' aper^at bien vite qne le pina grand chaca 
régnait dans cette partíe de la pbysiqne da globe, qae lea opi- 
nions les píos opposées étaient émises, enfin que laa théoriea 
en cours étaient oomplétement erronées, et mdme antiacienti- 
fiqaes au premier chef, poisqne la plupart allaient cheroher 
les canses des séismes dans Patmosphére onP espace cosmiqne, 
alora qne ees terribles phénoménes se passent manifestement 
dans Pecoree terrestre, non ailleurs, et y prennent naiasance. 
C'était abanrde! 

Pour poser soientifiqnement les bases dn probléme sismi- 
que P antear s'est imposé un programme quMl développe petit 
á petit avec la plus grande patience. Le yoici: 

1? Gonstítuer un vaste catalogue des secousses connues 
dans tons les pay9 du globe. ( II en posséde actnellement 60000). 

2? Réfuter au moyen de ce catalogue les principales lois 
éuoncées sur les relations des tremblements de terre avec les 
phénoménea météorologiques et cosmiques. (Les leetenrs des 
mémoires de la Société c Álzate» ont en connaissance des ré* 



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60 Memorias do la fiootedad Oientifica 

sultats les plus importauts de oette reoherche purement statís- 
tique ). 

3? Déterminer par des chifEres la sismicité relative de tou- 
tes les régioDS du globe^ ou établir une géographie sismique ge- 
nérala. L'auteuT est paryjeJiK á. cette partie .du programzM et 
la Seeiété c Álzate» publieoe qui oonoenxe L^ Mexique; 

4® Bapprocher les caries sismiques des cartes hypsométri- 
ques et géologiques pour montrerque: lesséismessontunphéno- 
méne purement géólogique, et pour un pays donné leur fréquence et 
leur intcnsUé résultent nécessairement de la simultanéité de certaines 
conditions bien definies de rel^fet de nature géologique du ierrain. 

Cesconditions simultanees, l'auteur les aoup^nue. Leur 
énoiicé rósultera du développement de la 4***' et demiére par- 
tie de son programme. Si leur déoouyerte ne suffit pas á déter- 
miner la ou les causes primordiales des tremblements de terre, 
du moins il aura posé des bases yraiment scientifiques k la sis* 
mologie, but que l'auteur considere oomme assez grandpour 
satiéfaire son amíbition. 

Para, Mal IS9SU 



#•» 



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LA NOCIÓN DEL TIEMPO EN LOS ANIMALES. 
EL TIEMPO Y LA BIOLOGÍA. 

ALFONSO L. HERRERA 

Socio do número, 
lyadsnte - yat«rallote en ol M nieo Sadonal 7 en el Iiutftato Médica 



La idea del tieiapo resulta de la 
comparación eatre el estado sucesi- 
vo y el de la coexistencia, estados 
que nos revela la memoria dándonos 
¿ c<mocer el orden y sucesión de las 
impresiones ftncas y mondes que 
experimentamos, después que los 
acontecimientos que las produjeron 
han dejado de existir.— Limá. 

1 ? A igualdad de las demás ventajas que puedan poseer las 
especies de animales respecto á la lucha por la vida, tendrán 
más probabilidades de sobrevivir aquellas en que la noción del 
tiempo y de su economía e3té más desarrollada, cuando una y 
otra revistan el carácter de una necesidad. 

2? En igualdad de las otras condiciones del desarrollo de 
los organismos, abstracción hecha de las causas aceleradoras, 
retardadoras ó conservadoras, el perfeccionamiento orgánico p 
crece con el tiempo. En la unidad de tiempo es p, en 2, 3, 4. . . . 
unidadesjde'tiempo será: 

P^pxt 



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62 Memorias de k Sociedad Oientíftoa 

El perfeccionamiento total (1^) Representado por el perfec- 
cionamiento en la anidad de tiempo más el que corresponde k 
i unidades de tiempo. 

3? En igualdad de las otras condiciones de la vida de los 
organismos; la fórmula biológica fundamental supone al factor 
tiempo: 

Condiciones iavorables C^J iguales á las favorables gene- 
rales más las de tiempo (t); las desfavorables representadas 
en esta fórmula convencional por la suma de las desfavorables 
generales Cd) yls^ desfavorables de tiempo (t). 

He aquí los tres j)rincipios que üos ocuparemos en demos- 
trar, sin que nos dis^l^a de nuestro propósito la muy seria con- 
sideración de que son ó deben ser ya conocidos y que autores 
competentes se hayan ocupado en establecerles y discutirles: 
pues tal vez no se les ha reunido en una sola Memoria. 



Es una verdad perfectamente adquirida que el hombre y va- 
rios animales miden el tiempo á veces con pasmosa exactitud 
y dan pruebas de ello de mil maneras. Personas hay que duran- 
te la noche saben la hora muy aproximadamente y algunas has- 
ta se proponen despertar en momento determinado y siempre 
consiguen su objeto sin sufrir equivocaciones notables. Los mú- 
sicos ejercitados, como después lo demostraremos, poseen una 
noción del tiempo perfecta, segurísima. 

En los animales se manifiesta noción análoga, particularmen- 
te en el gallo, el asno y algunos otros (Aniblycercus hohsericeusf 
pájaro-reloj del Estado de Veracruz) que con frecuencia ha- 
cen oir su voz á horas determinadas. 

Los murciélagos de la caverna de Gacahuamilpa (Monmps 
Chüonycteris ) se ocultan durante A día en los salones más re- 



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"Antonio Alíate. M 68 

motos y obsourosy haeta en el de los Órganos, que está situa- 
do k más de seis kilómetros de la únioa entrada de dicha ca- 
verna, y periódicamente salen al exterior, como si por uu medio 
seguro hubieran calculado la llegada de la noche. 

Pero en muchos casos de la naturaleza de los anteriores es 
imposible decidir si hay una verdadera noción del tiempo ó, lo 
que es más posible, si las variaciones periódicas en el medio ex- 
temo ó interno determinan ciertas manifestaQÍones también pe- 
riódicas. No puede demostrarse que los animales diurnos se re- 
cojan durante la noche porque en su sensdrium hayan calculado 
y medido la duración del día; por lo contrario, se demuestra que 
disminuyendo la intensidad de la luz por una causa cualquiera, 
un eclipse por ejemplo, los animales diurnos se recogen precipi- 
tadamente (las gallinas) y entran en actividad varios de los noc- 
turnos, • 

El Sr. Dr. D. Alfredo Dugés, que ha tenido la bondad de 
darnos útilísimos consejos para la riddacción de esta Memoria, 
nos comunicó dos observaciones asaz curiosas. 

Ha visto durante un eclipse total de sol que los murciélagos 
salían de sus guaridas como lo hacen constantemente al termi- 
nar la tarde^ se ha cerciorado además de que las mulos metale^ 
ras de Guanajuato relinchan á las doce del día, hora en que se 
acostumbra darles sus alimentos. 

(Hay sólo una clase de correlaciones de este orden, entre 
el tiempo qtle mide el gran reloj de la Naturaleza y los fenó- 
menos etológicosT Y si no es asi, 4 cómo demostrar que algunas 
especies' tienen esta noción, si parece imposible aislarlas de las 
▼ariaciones periódicas del medio, variaciones netamente funcio- 
nales algunas veces, y someterlas á influencias cuya periodici- 
dad dependa de la voluntad del experimentador y cuya acción 
venga á revelarse por un acto volitivo, consciente, del animal 
en que se experimenta! 

Uno de los medios que con este fin pueden aplicarse es la 
observación de los animales que al verse perseguidos simulan 



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6é Memorias de k Sodedád Científica 

durante oierto tiempo la inmoyilidad de un cadáver: gracias á 
este artificio sus perseguidores les abandonan como tienen cos> 
tumbre de hacerlo siempre que se encuentran con presas muer- 
tas ó que así lo parecen. 

El Tlacuache (Btdelpkis virginiana)^ las ratas, el Equidno, el 
Pangelín, muchos reptiles saurianos, tienen esta curiosa costum- 
bre. Una especie de armadillo de la América del )i\a ( Tolypeuh 
tes tridnctus) se enrolla tomando la forma de una bola mien- 
tras que pasa el peligro;^ el Erizo de Europa procede de igual 
manera y si se le ataca una segunda vez permanece inmóvil más 
tiempo que la vez precedente ; si se le molesta de nuevo, ó recono- 
ce la inutilidad de este artificio 6 permanece sin moverse más de 
un cuarto de hora. En los articulados es muy común este me- 
dio de defensa, especialmente en los coleópteros. El Thaptor 
óblongus, por ejemplo, pequeño insecto que abunda en México, 
y según el Sr. D. Julio Flohr, vive al estado de larva én el in- 
terior de la madera, cuando sale de sus galerías marcha con 
extraordinaria precaución atento á los naás débiles ruidos, á las 
vibraciones más insignificantes del suelo en que camina, que 
tan pronto como se producen le hacen entrar en alarma; con- 
trae sus antenas y sus miembros, que se aplican fuertemente 
contra el cuerpo y se introducen en surcos especiales, de tal 
modo que el animal reproduce la forma de una crisálida de Díp- 
tero* y pierde por completo su primer aspecto que despertaría 
la codicia de sus enemigos. Eiste estado subsiste durante un 
tiempo variable según las condiciones y la voluntad del indivi- 
duo, que pasado cierto número de segundos estira sus miembros 
poco á poco, con lentitud y precauciones inauditas. A veces, 
cuando se le golpea fuertemente y se le arroja á gran di8tanoil^ 
en el momento en que cesa el ataque ejecuta movimientos muy 



1 On the hiJúti, straoture and relations of TUypeutet conurus, J. Hnríe. 
London. 1874. 

2 Tor este moÜTO té ka dado el nombre de pupoida i otra especie de fkétptor. 



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«^Atttidttio Áhtáié. .1 



«5 



débiles; oMlimp^roepUfaJcis^ tau'el fia de estimr k^patli qMhfi 
quedado en pomáÚJkineámofáá óv^ttkeiü la antena qné nof hübd^ 
tíempo de«Dloeardé lamaneramáaadeouadat. tfi^ ThapM co- 
rre por tina pared y se ler desprende 'de eUa'euaveióenie, no «6^ 
oAifta^pctiende'alfpnio.de Atui)1atf808.quB muchas veoea no llégj^' 
al suelQ y queda-snépeádido de.itna aoia pata^ din que por ea^ 
to haga patontea&nainovimieAtos. '') 

He aq«í «1 vestítoido de los experimentos que keinoe ilevaP 
do k término e^ esle kiAeresmiíe anobídeo y alguno» otros anl^ 
males: ..'■-> ;.^ N , 

en un mismo individuo^ en Jas miemos condiekms, 

IndhrldoM Dnradon del perfs* 

duTboptor. dodelnmovUkUd. 

o I-'IS* 

6 3 08 

c .1 05 

á.:..' 3 05 ^^ 

c....: .......o 08' * 

/ .....V. 1 05 ^ 

g::.:.. .::........ 4 00 ' 

• a : 1 08 

a (algún tíempo después) 1 08 

a „ :. •. 1 Ó8 

a „ 1 07 

■ PortéOto.a.. ....;., O 13 

„ O............. :. O 13 

„•■■ •.....'...,.; ;.. .:..!.. O 13 

,) o---'". ....••- O 11 

„ a O Í8 

Se ve que entre los siete priméroS'itidWduoá sélo 'dos per-* 

Memorias 11899-93], T. VI, O 



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661 HemorUa d%U 8ooi«d«d (Sentiftea 

QióoiU deO^^OSVÁ 4^00*, por tármiiko medüo de 8!«42\ 
i Libi^ o^ndiotonas del ataque f aeron idóntieaa en tedos loa «a- 
808rs€( arrojai)a sobre elSoseotO; de laáltarade un eemtimqtro, 
lA]^ bolita de papel; .Supuse que esta difeomimaea el pedido 
dedafio^aTilxdAd aetía una oanaa poderosa de «eleoeiiSa.; pero de 
diez y ocho individuos de Thapior que puae al alcanee de una 
gl41i|i|ai<Mk)is fueron /deroradqa^ así losiquejeataban nxtbectoareal- 
I4^nte eomolos que eiUoraron Itusgo ea él período de.inmoTiU-. 
dad y los que continuaron moviéndose. ' . 

\^. .3^pn»4Íd0Mtwtir élegq^rioMiito QOttloflíPJ^^ otras 

aves menos voraoMvV^ .^ o » >A ., ' m -.^s •;; ;• v/ ^l.., - ^ ..■ 
2? El período de inmovilidad varia según las especies. 



Dandfo d«l perfodo 
BppedM de liuectot. d« Inmorllldod que 

' t dguM al primer ataque. 

Necróbia rnfipes 3"00* 

Thaptorí. '. . . .". . . ;. . ;. . . . . . ;. .V. ' i oot'ítaír, 

Canthans nigra * 5 50 

Ctirculionido.r> b 08 

Dermeste^^ . J. . . . 2 30 



Eipecka de cr^fip^áceca. \ i, 

ForceUio ff^ifionfis ó \s\ 



\ 



No ij¡9pgQ)dato8 numéricos p.recispQ jespe.«ítQ al período \de 
inmovili^jftd^e los' vertebrados. .£1 Tli^JUAoJia peni^anece sin 
moverse, f visees hasta una hora, el f¡ri99 bi^i^A quince minutos.' 

3? ^lipexiodo deinmovilifkí4.varía, segM Ja clase dd ataque y 
su duracií^n. ; , «^ 

Siempre al ataque más brusco, más intenso, corresponde el 



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I 



/ 



i¿ÁÉM^Iákáé.'^-^' 



Sujetándole eiitt^ioa dedos y dej6iidol6 cfter OMQ^. » 

SatoiidiéMkde^algimw HkooieiUQsü.b^ «.•••, ^ 1 lOí 

C!ampvüniénd<>lexM>n k pnaaba del 4eda v. .*.* 1 20 \ 

Idem«OBLim.&agaiéiiéo de lae«e-'.ui..«.^..4' 2 02' 

BqaiMbeaersofairesa dono una gota dé agttiL. O 20 

AmpnkandftiBMi palian ^t. •••..«. «w^l.. •'.<.•. 8 00 ' 



Se comprende por estos experimentos que el Thqpíar juzga 
de la intensidad del peligro y de las fuerzas de su enemigo se- 
gún la clase del ataque; aumenta ó disminuye vduntariámmU 
el período de inmorilidad según las necesidades del momento: 
si se hade chocar con éi tin infiyidé^ d«^stipM^aespeciey una 
hormiga^ mi pequeño Dmnestes^ no maniiesta el meaor sobre-^ 
salto. 1 ' 

Guando se emprenden esitoréxperimentos deben evitarse la 
▼ibraoiAu dé' la mesa, la^oorné^tes de aire, los ruidos repenti- 
nos qué pudieran influir masó menos en los resultados. Cuan- 
do el Tháptár percibe algo anormal^ comiensa por detenerse si 
estaba ^' nlarcha, luego agita «us'antepas & un lado y otro y 
si la causa de su temor desaparece yuebre á efi^V^^^er su ca- 
mino; pero 0Í por el coirtravío alimenta pocoá poco manifiesta 
nn sobresaltó creciente, es4xm3e las a&tenas, sé prepara k to- 
mar la posición acostumbrada,' y si el ruido aumenta de pron- 
to, con la Télocidad del rriámpágo contrae todos stis miembros. 
T en efecto, cuando el nieimtruo Insectívoro se acerca poco á 
poco, cea cierta indiferencia, ño debe despertarse su atención 
con bmsbos movimiento»; m, {weciso que las patas se escondan 
lentamente; si por elconéiaiio^ el ataque es repentino^ se acude 
al recuiso supremo y después de una contracción violenta del 
Thaptor su ehemigo se encuenti^a con un cuerpo insensible, in- 
diferente, idanimado. 

Este Coleóptero intcvwanie observa, reflexiona, juzga en 



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66 



Bfemori«i ^]|^M#d«iOÍMitiftca 



fin con HDA precisión admirablAs. £1 instinto no le guía sino la 
inteligencia, y sólo el más ciego, el más inmutable de los ins- 
tintos podría dictarnos Itiopfaitón oontraftia:' 

4? JEl período Je- simúlacién vatidt según ¡k^vo h miaiM^mimál 
y algunas veces aumenta 'pfogri(¡k>imente sise Pi^j»^^ ataques. 

Después del ataque >ol animal Tuehre^sUpriii&^r 'espado, y 
si antes díé que se bbvrti de«u m«mo£Íarii^'h«pr»8Üón coiterior 
se vuebreá incomodada, queda .inm^l por. lo oeiMávi mayor 
tiempo. ' 



; Iiidlrldott. . 




Duración del peno- 


Necrobit^n^fipes (macho J. Primor ataqm 


)-. 3»00* 


w- 


Seguftduí. 


ft 


.. 4 00 


Thapior óblongus. 


a. Primer 


tí 


.. 05 


' •• •» 


q. Segitndo. 


t* 


.. 1 15 


■ '■' n ■ . 


b. Primiec , 


v 


.. 10 


''>f 


hé 86gQ>ido 


>♦ 


.. 50 


F(m¡eUio^nmca9H4e 


^, Primer < 


w • 


.. ,0 17 


' ' ' '»K ', 


^a» Segundo 


»» 


.. ,0 2» 


Dermestes. 


a. Primer 


» 


.. 2 80 


>» 


a« ¿iegundo 


» 


.. ao 00 


Cktntharis mgra. 


a. Primer 


?» 


.. a- 18 


if 


a. Segundo. 


*-1> ' 


.. 3 30 


Curoulionido. 


ü. Primer 


ff 


;. 09 


>» 


a. Sdgandor 


>♦ 


.. 18 


líeiiipm. 


a»- Primer 


>» 


;. 3&. 


.» 


0.' Sesgando 


' '>t 


.. 86 


' V 


ü. Tercera 


»» 


.. -80 


» 


a. Cuarto 


tí 


.. 0.35 


' í» ' 


a. Quiuta 


M 


.. 1 '3a» 


» 


a. Sexto 


>f 


.. l;06 


.,.'.»» .-. '•' 


a. Séptimo , 


'• » 


... 1 40 



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II 



^ 



^^^^^l^»^^^^*»^»^^>^^^»^W<W^^»W^IM*»W^<WMW^»«» ■■ S»'M'^^»M^^^^»^» W ^^ W i ^ H«V^^ 



ChrfsamOa. a. Priiper ataque. • 8»20? '^ 

„ ' . o. Segtmdb' ,¿ :. • ."flhf'SD 

„ a/-Teweró ' „ •;.^ ^ 2 85 - ' 

,V' ' a« "Ottarto • „\.'''6 Oft' •^' " 

* .-r '. , • ■--■:.' ' .f- ''■ 

Oteas- Yems^ caand<y se i*«pite el ataque doQ'f^cdéneUel ' 
animal no vuelve á oontraerjuusnúeoibroSf paveco ^eoraocerla 
muttH<kd de este media de defensa 7 emprepde^l&'fnga'lo Inás 
velozmente que puede. Bste resultado ee-^^h^igue de una na-' 
ñera segrura cuando se coniináa la exoitaoiétt tan pronto como 
el iciBeoto abandona el estódo de reposO; y aun los que le pre- 
sentan durante mayor número de minutos, si se les molesta sin' 
cesar cuando están inmóviles, iambién emprenden ia fuga y He*- 
ga un momento en o( que por ningún medSo se consigue dete- 
nerles. PeroHiunpocoafUes^^tennhkelperioéhdsihmtoí^^ 
se produce un ruido Hgero cerca del TJm^j^, se frota la'super^ 
ficie áe la meeh con un mango de phima, dicho periodo auínen- 
ta las primeras ocasiones : el animal supone que aun está pr6- 
úmo su enemigo» 

Bl instínto mide la duración de ese estado y obra él solo en 
el animal, ó bien las modificaciones en el medio explican estos 
fenómenos: falso, absolutamente falso. He aquí otras pruebas 
que agregaremos á las anteriores: 

Dos dfas seguidos, á <hora determinada, observé un Thap- 
ior, y después de interrumpir muchas veces el fin de su período 
de simulación frotando la mesa como se ha dicho,- llegó á no 
preocuparse por este ruido inofensivo. En un principio le Itacía 
detenerse é la mitad de su camino y hasta los miembros se con- 
traían débilmente, pero después le escuchaba oon absoluta in- 
diferencia. 

En cuanto á la acción de. lais condiciones exteriores, hemos 
procarado eliminarla cuanto ha sido posible. Las que vienen 



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70 Memorial ddkfiotftdftdOieiitíftea 

á obrar por intermedio de los sentídoB no tienen influencia al- 
guna. Amputando las antenas, después del largo periodo de re 
poso que por esta eausa se^ protoca, yuehran á presentarse los 
mismos v{énd^enos y de ij^ual manera. Tampoco varían los re- 
STÜtados' guardando ^n Thapior ^n una caja en la que no recibe 
luz, auuí^e éUa se someta» tapada, á la acción del sol: de lo que 
se deduce que ni la luz ni la temperatura influyen en el fenó- 
meno^ Eh la noche se pueden repetir los 'mismos «xpermMñtos 
oúidqviera que sea la elaae de ilnminaeión. ¡ v 

Es indudable quo' na influyen los caaibke'periódiM élonsi^ 
guientet k la respiradón y á la digestión: la falta de aire y ali- 
mentos ni después ^e Teinticúatvo horas modifican el oaráeter 
del insecto, que sigue manifestando heiohos etológioós ídéntieos, 
yá sea que se le guarde en una caja metídica, ó se le sumerja 
bajo^ HgMá. Axlem&% el animal que soporta varias horas esta 
dt^ta absoluta^ no abMidonariá el período de tD]ii0<nHdad des^ 
ptiés de algunos segundos con el fin de buscar aEmentos; rñ es 
posible que eéte rep^o voluntarlo dificulte su respiraeión; 

En las patas de una Oamihms nigra, cuando se le coloca iso' 
b^ el dorsa después de atemorizarla fuertemente, llegan ¿ ob« 
servarse movimientos convulsivos de los últhnos artejos que 
podrían hacer creer en la intervención dé la latíga muscular, 
pues ella debe presentarse con poca diferencia después de de> 
terminado número dé segundos. 

Pero en el Thaptor este faetor'es nulo porque un mismo in 
dividuo puede permakee^r inmóvil con la niisma f aoifidad des- 
de un segundo hasta siete, ocho minutos y aun mucho más. 

Por otra pacte, los miembros contraídos no están «en la po- 
sición favorable para que sobrevenga la fatiga-. 

Las emociones repentinas que en el hombre producen una 
inmovilidad más ó menos pasajera, si se verificaran en los in- 
sectos podrían provocarla tal vez por determinado tiempo* Pe- 
ro es normal en el hombre que la primera de varías emociones 
repentinas sea la qué produzca ese estado y no todas las que ai-* 



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*^A3akÉÍoAM».n Tí 



giMti; ni mesioa ftán qoe la pérdida de los movinaieiitoa sea más 
duradera ea la^eoMoián iBinecliatamentíe posterior, eoiiio Süce* 
de en AThqpttír. Atm los Beptiles (Phrjfnomma)otreQen esta 
parttenlaridad* En los inseotoa snoede Jo eontrariOy pnes que el 
segundo ataqneoi^gina un perfodo de simnlaoión más prolonga- 
do. Sin embargo, jeri&reaectóñ fisiológipa poedeilustcaornos so^ 
bre el origen de la ooskuBLhre fn# \:enimos oonsiderando ( inde- 
pendientemente de la nooión del tiempo), pues las especies ha> 
bráa aprendido A conocer las yentajas de la inmovilidad causada 
por el terror y deq>nés ya no tomó parte en esto anacto:8Ímple> 
mente re&9]\ sino tin> adio Yoloutaño. 

J^e hay. ei»JoB:indÍTÍddo6 actoales p&rdida inToluntaria de 
los moTÍmi^nbos^ sino perdida volontaria é incompkta, porque 

1? Cuando se golpea al TA^^píor fuertemente, en el instante 
exk que eesa el ataq^oe^ ejecuta movimientos muy débiles, casi 
impereeptiblas, con eLfin de retraed los artejos que han queda* 
do wi posioíáii incómoda; con uda lente pueden yerse, además^ 
ligeiSA osoiiaeiones á^ los palpos. 

2? M período de simulación, euando persiste la causa de 
alarma» pee ligera que sea,, aumenta notablemente y puede pro* 
lonipairs^ por, muchos minutos (hay para cada individuo un pe- 
ii(4o fijo, inyaááble: el Thaptor permanece en reposohasta que 
tvanaeurren los seguidos de. reglamento, permítasenos la p^dar 
bi^ auiiqne su enemigoise aleje ¿muchos metros de distancia: 
esta prudente medida es aún má3 necesaria cuando se producen 
ruidos sospeohoe\os oerea del anúnal y 

3? £1 iii^^tQ.^ gqia se experio^enta, como /acabamos dein* 
diearloi ^nthiáa iifvu^ó^l aunqaesu enemigo. 8íe ex^ovieutre ya 
á gran distancia. En el momento en que principia el período de 
reposo.^ upa Hecrqbia ae la encierra en una caja perfectamen- 
te tapada y>se la deposita sobre un polvo fino ( de carbonato d^ 
sosa) ; luego que haii transcurrido los minutos seáalado^^ se abre 
la <^ija y siemj^e se pcuentra al insecto .oompIei^i;a^nte. ii^¿- 
vilf sin que se bajean seüalade en el polvo las huellas de sus p»í 



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72 Memorias de iá SoeMad Oientífica 



sos; lo que •íA saoede euando se deja pasar mis tiempo del re* 
glameniorio. El f enámeno tieiie lugar lo mkmo cuando la os)a 
eBi& cerca que ctaando está lejos. del observadoiüy encerrada eti 
un armario donde no hay yibraeíones ni corrientes de aire, 

Cveemos haber demostrado por lo taato que la periodicidad 
de la simulación no depende de las circoastancias exterioresy 
si de la voluntad del animal qu^' mide A tiempo con bastante 
exactitud. 

Y no es extraño el fenómeno ni particular á estooi iuTCvte* 
brados: desde el hombre hasta seres tan inferiores yiene pre* 
sentándose esta facultad de la medida del tiempo^ ^el tiempo 
q«e es preciso que economice y mida exactamente un set cual- 
quiera cuya existencia se relaciona y depende en parte de las 
Tariaciones regulares del medio cósmico.^ 

El hombre es el ser que. posee la nocida deL tiempo de usa 
manera más completa y así lo demuestran claramente por ^em<i 
pío los músicos ejercitados. Los animales fiiarmóaicos q^e dan* 
zan á compás (perro, caballo, asno), los q:ue retienen buea nú- 
mero de temas poco complicados y los repiten con exactitud 
(MimuSf CarpodactisJ poseen la noción del tiempo^aunqueieii me- 
nor grado. En general todos los seres que presentan l|t f aeoHad 
de la fonación sujetan sus gritos á una medida poco variaMe. 
Es peligroso atribuir siempre estos fenómenos i la nocién del 
tiempo: la MeHopélia^ Ouoopiera hace oir su canto mouótotiQ «i- 
guiendo el ritmo de los movimientos respiratorios^ 

(Cuál es el origen de esta noción del tiempo f Aparte de la 
heren<¿a que tal vez obra en los animales^ es seguro que la eos- 
tambre desarrolla esta facultad, como sucede en los músicos 7 

1 Dttde los m^oaniímos fiaielógioos háste lai iiMuiifefttfteioiMS paí^dui mis 
QOVppUcs^ss dominan ciertas leyss de períodimdadi que reinan ana «n el AnadO ia.'' 
orifico, desde las combinaciones sintéticas qae para producirse d^aadsn i veces 
un enorme número de días, hasta los moyimientos del universo sideral ; y hay en 
efecto tina ley cronológica que arregla los techos físicos y (Químicos, otra qué se re- 
tel^saoon los flsidógíces y otra^ en fin^ qu« rélns «n eY nrawéto mmXi ^'^ 



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en oiertos Te^tebrados filfticxMinieit»^ P^Orpuak idhcír noctówdéi 
tiempo ee índií^eoM^e lá memoiiá/liií véminiBeeacm'óre^^r- 
seQtaoióa mentid 4eMatePTaíb ^etranseuffe eA^iaíte^ca- 
oióa de des fenómenos; y el teouei^do/el aoto'de «ecoñocer ésé 
intemtlo eomo halnleiido s)áo"pMcibido antoriibfttienti. *T en 
efecto, si el Thaptor no tiene reminiscencia/ deitlem]^ qüepét^ 
maneci&ityiiióyilá cutisa de un eiétfto átál^ttó,' ni reC4>¿oce ese 
interrido^ le será imposible guardarr inmo7ÍHdit¿ durante el m^^- 
md ñánáero de segundos á causa ^^ 'ñ% ataí^tte igiiai> en eoñdi*- 
cienes idénticas, ni permanecer más y más tiempo eú tepdso íi 
medida que se continúa la persecución de que es objeto. Tie- 
ne, pues, como otros animales, 7 debe tener Memoria. Ella 
esié'ííujeta A desdases de condiéióneÉírdé existencia, sin las 
cuales sería itíiposible, y de iíj^ddío (leyes), sin las. que no po^ 
dría desarbellarse; Entre las primeWs haíy dos f ündafáentáles*, 
siempre según los filosofes: que haya transcurrido cierto tietn- 
po entre la percepción i^rimitíta y la renovada; y que Bea el 
nüsnio ser qnieh hftya experimentado la- misma' ()?ercépciótí, co- 
mo en -el Aoaso del Thaptor. La viYaoidfitó de Ifei primera impre- 
sión, una de las tnás kuportantes leyes de la memoria obra eñ 
nueslaro in8ecto> apenaei si puede haber im|)rél^ón lüás viV^ que 
la originada p<>r el terror, el miedo de uña muette intíiediata. 
La Atención debe exiátír en él Thapé^r segúií lo cómpruebáti 
los experimentos anteriores. La repetición, otra íey importan- 
te, tiene ó ha tenido lugar en los individuos álntétíesores^ pues 
no' es creíble que uno de estos coleópteros sea atacado unA so^ 
la vez sin resultados funestos. - ' ■ ' '• 

La Asociación DE las ioea^ es la ley más importante de la 
memoria: ennuesti^o caso particiilar la idea del ataque^déé^er- 
ta la idea de la defensa, éstaí la del periodo de inmovilidad, et¿. 

No es posible para nosobos penetrar más't))rofundatííénte' en 
la intímídad de bste fenómeáov^ " ' 

Ennnestt^o désautotízadóbdiícepto el TMp^y lo taisnio que 
otros ártículado's,MSene%o'¿ii5n dtelÜémpo, posee intéEljencia y 

Monoriai [x89a-93], T. VI, 19 



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74 Mamoriai dflila 8oflMftd Oientífioa 

/ 

memoHa; en.los aotos de bu rida mamflesta yolantad, «tonoión 
j otras de las operacioues intoleotoales mí^ complicada». 

Deducimos como conclusión general, según los experimen- 
tos y observaciones relatados ^n la» anteriores lineas, que: 

1? Los animales tienen la noción del tiempo más ó menos 
exacta y desarrollada. 

2? Miden el tiempo pcv las variaciones pmódicas del medio 
interior ó exterior ó bien presentan fenómenos otológicos de 
duración determinada independientemente de las yariaciones 
del medio. 

' / 

Vamos á presentar con la concisión posible on cierto núme- 
ro de ejemplos relativos á la importancia biológica de la noción, 
economía y distribución del tiempo, así como de la utilidad que 
resulta de tener en cuenta esta circtmstanoia desde el punto de 
vista de varios problemas de filosofía natural. Téngase bien en- 
tendido que no damos al tiempo la significación que creyó encon- 
trar M. Gornevin en las obras de Darwin; que no le considera- 
mos como una fuerza, como una causa eficiente de la variación, 
sino como una circunstancia que acompaña á los fenómenos y 
nos da la medida de la rapidez ó lentitud con que ellos se ve- 
rifican. No decimos que la Zóantharia rugosa de los terrenos 
paleozoicos dio origen á la ZoanUxhria perfarata de los, terrenos 
mezosoicos por la acción de los miles ó millones de años que 
transcurrieron entoe una y otra época: no podría darse mayor 
absurdo. 

B^oduccián, crecimiento^ duración de la vida. Desde la cópu- 
la moment&nea del Cariacus virginianus (Venado del Valle de 
México) ha^ta la prolongadísima del Bttfo comjpacHUs, hay una 
gran serie de variaciones en la duración de este acto importan- 
te. El venado, el conejo y la mayoría de las aves emplean en 
él sólo fracciones de minuto, aup ^cuando los preludios amorosos 
sean á veces muy largos; pero entonces las facultades del ani- 



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*• Antonio Alnte. n T5 

bal nú M absorbM pov completo, lo que si «lUM^e en el ineten-^ 
te de la feeandbeión. Nunoa se «OTi>rei)de?á á «m de eefeRS ee- 
peoies de cópula momenlátiea -eon la foeittdad qoe 4 un £h^ 
á una espeeie cualquiera de sape que hasta sede^ aoqmtar uno 
de sus miembros en el instante de la cópala, shi «baadonarla 
por cau»a tan poderosa.^ . 

En general los Tortebrados turnos no tet«í(R>las realizan 
este importantísimo acto de la fecundación oon rápidos evira^ 
ordinaria, sin exponerse demasiadamente &t[ue les sorpren^bm' 
sus numerosos enemigos. 

En los inrertebrados, aunque no se palpe, no se kalla demos- 
trado por la experiencia que se verifique una selección en esté 
sentido, es de asegurarse que tenga efecto constantemente, pues 
los Oúkx se fecundan en el «re mientras que las moscas per- 
manecen unidas varias horas. Los entomologistas saben muy 
bien qué fóeil es. capturar k los ortópteros y los hem^ptevos 
^ UfiÜKmiaJ en el* momento dé la cópula, cuando además de la 
dificultad de los movimientos de la fuga, estos hexápodoe se 
manifiestan mucho menos tímidos y prudentes que en las cir- 
cunstancias normales. 

De la gestación del elefante que dura más de 660 días á la 
del conejo qué se completa en 30; del periodo de desarrollo del 
fruto de muchas plantas herbáceas anuales al mismo periodo en 
el mamey por ejemplo, hay enormes diferencias. Como es.bien 
sabido el tiempo de la gestación es mayor en los animales qi^ 
viven mucho y se comprende desde luego la cautoa de esta par- 
ticularidad, pues que cada ser debe pagar á la especio un tri- 
buto de nuevos individuos proporcional á los peligros de des- 
trucción y aunque éstos sean iguales en dos especies que difie- 
ran grandemente en cuánto ^al dicho periodo, el individuo de 
una especie vive menos pero se reproduce más en menos tiem- 
po que el de la otra especie que vive mayor número de años. 

1 Véase Aetonplemént dts bairaciens anonres. F. Lataite. Proc. Verb. Soc. 
Uno. Bordeaoz. Yol. 40, p. XXñí, 1866. 



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\* 



tft Ifemoriw d«JtelBQ«i«d^Cli«Btfff«* 

eul te gestAiiíé» 4tifii.iard^.^.c4k)f<i6 smiwu^y te'VÍ4a4o#e á 
qftiiiMeK{iiQ0spQa}^t»ttft.4i)0 Urvuta no ha podi40^i;t9npiái&&tM: 

. .?J>«(9d^^6n^ BÍ;o4^oto. 4o la f^o^d^oióu sale al ^i^Wior, y4 
sea un huevo, una semilla, eto;, hast^ el isu>Q|di4Q«91^<|Wiii>06 
el tttieve «et.jii^iu^Bttbvenii^ pojr &í sólo & sus neeasidades, y 
nlA)tt>l^n^^Mtaf4^§4|egft A esa pi9kí^ que los g^i^logosdeno- 

nicas no preponderan una sobre la otra, trana^wi^. un. tiempo 
YOm^bl^;. í^i 4s m^or.bay máa probabilida^os de supervivencia. 
Unjijosvo de ^^ia«2^)(^^2<^:,ab{uidpuado b%jo la tierra e^.u|4s. ex- 
PD^SJto,^ p^rdj^rsa 4 medida que es más dilatado su .desarrollo; 
u^iefitciisqiie \(>8.,Phr¡fna8(ma nac^n. vivos, datados ya de cas] 
i^^H^ l^pirerrpgativftsde^ adulto y ^x\ aptos para eo^render la 
í^g^^j^i^ |nao(ie^to pportíinoOi». Dugéni). En leíp.itov;ertebra-. 
dio&bajr.^epapU>s.in»uxi>er^)es de estasr.dif ensénelas: las liorras 
YÍYÍpG^vM^á0ii^!tmAj^Ím^^ tos Mu^oa cuyos huevos 

n^M36]a eoi el espacV^ de algunas hioras^ mientras que los hue- 
vos de Culícidos tardan varios días en abvii^se. 

Poi*'las u^Q^i^dos de la ineubaoi6n;lá6 ^ves se ve^i^ piás ó 
m^^PiO^^ieicipue&ta^ áicondiciopes d^^vorAbles de seguridad*. No 
pareoe^sar ósjta la ci^usa do los iosthit^s pars^itaiios del GueJi* 
lio de Eunopay eld^ JUéxico f G^ooyi^ua) y el Tordito (Mí)lo(hr%tó), 
p^esqUjd j^SrhjGKirvos de4a<,prMaael(a>de e^ta^ aspeóles (nasási 
tambiéor los qi^e, pQüenvlaa oteas) ^^aoen eon. una-grau rapides}. 
^Gouíqué objeto!, (Jou el $n deíque Jotí pollu^los parásitos e^íi 
más deísavrolladps- cuando uasHsau sus oodkpa&erosfle'mdo y pne« 
dan vesb^edes en ^sa f ^? i^sifi^iáí^ df^ la luoba por la ^vida. > • 

La dumoióu de la f quitad, gf rn^ii)atLva..de las semillas es 
mi^ viuriableí la han, conservado, gf anos que se hidlaroAjen ^s 
tumbas, íromaiía^,( siglo II 6 III),. lo» granos de frijol que per* 
manecíajU eu, el herlpario de Tournef ort desde el siglo XyiII í 
mientras que las semillas oleagínossa pierdan esta faouHad al 



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1t 

oftbo de^^t^mioft ittM^ 7 el ici n^ k eonoe^it. algunos días: 
estaydiitaia na ^ de- despveeianie. 

El peorioda de la yepr0¿st4et6n^ oonfto ¿imimente se compren* 
d^: v^iría moofajo eegún los easós : en la maforia de los lei^d^ 
teros es de\iin día, e^ los eamíyoros de dos á s^ semanas Á lo 
8Q«$^; ^Buta^toqne etí Tertébrttidos muy prolífieos ^ abaolnta* 
mente perpetuo (roedores). 

,, Ii^jrapidef; del or^mietíto tieue uaa inmensa importencia 
j en igualdad dal^^rado deadaptaoión 6, determinado tenreno, 
es máfi probable la supervivencia de una especie de Malva que 
eU( i^gcuEK» meses adquiere el vig^r suficiente y se encuentra en 
estado dé ireproduoirs0, que en.una e^peoie de Jugkm$j de Qfner- 
CMS ó de Agoi^ que demianda muchos años para llegar á su 4K>m- 
ideto desa^rt'oUé. 

El HtíkG 0sp$r^c^ importado de Europa al Valle de México 
crece rápid^b^cite cuando su*conoha no ba adquirido la resia- 
teñcia necesaria y aun no puede servirle como eficaz medio de 
protección; pero ya que se ba endurecido; el crecimiento se ha- 
ce e<m mayor lentitud. 

Tanto en las plantas como en los animales domina una ley 
gCneasal: los individuos jóvenels son los que tienen menos pro- 
babilidades de poder soportar la influencia^esastrosa de lafaU 
ta de aumentos, las enEermedades^ la persecución de sus ene- 
migos; í y la especie que más pronto se desarrolla, en especies 
afineS) es la qué mejor resiste á las innumerables causas qtie 
conapirah á su aniquilamiento. En varios mamíferos que no tie« 
neft anas; medio de defensa que la fuga, por ejemplo en la €K- 
rafa, las crías pueden correr diez hora? después de su nacimien- 
to, mientras que las Arvicciü apenas ensayan bvOí primeros pasos 
después de tres ó cuatro semanas. 
. Hay^na relación evidente entre el tiempo transcurrido des^' 

1 Haj Tma 6xisepei¿n cariosa : la rteistenéia á !a asfixia en los anímalos rocíen 
naiádniM macliv niayotqae m toa adultos. 



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78 Memorial de U BoeUdid Oit&tíftoa 

de que niiee él anhtial y Ue^ á la época en q«iet>ti64#teproda« 
oirse y la duración de su existencia. De manera que casi siem- 
pre los que no alcanzan una longevidad anormal, se reproducen 
mucho más pronto que los que viren gran número de afibst Es^ 
ta ley viene á coadyuvar al mismo fin que la establecida á pro- 
pósito de la mayor fecundidad de los animales cuya existencia 
es muy efímera. 

El progreso de las especies se liga Intimamente con un fac- 
tor que suele desdeñarse por los naturalistas y no por eso dq'a 
de ser de máxima importancia. Nos referimos á la sabia nodri- 
za de la vida, la experiencia individual que en condiciones aná- 
logas se enriquece tanto más cuanto más largo es el intervalo 
entrQ el nacimiento y la muerte. Esta ley domina á cierta' da- 
se de los fenómenos de cenogénesis de que nos habla Comevin 
y aunque los caracteres adquiridos no sean hereditarios en el 
concepto de Wiesmann sí los consideran de esa clase otros na- 
turalistas distinguidos; además esta cuestión no debe ser dis- 
cutida por nosotros que nos conformamos con seguir las opinio* 
nes más generalmente admitidas, no sin lamentamos, como se 
lamentan todos los investigadores en este orden de ideas, de la 
oposición perpetua que hace Wiesmimn á cuanto es contrario 
á sus opiniones personales. 

Gomo regla general ó coincidencia frecuente debemos admi- 
tir que los vertebrados de notable longevidad son de los más 
inteligentes. . Siempre es más fácil la captura de los jóvenes que 
la captura de los adultos; la zorra vieja evita y conoce las tram« 
pas en que eaen fácilmente los individuos menos experimen- 
tados. 

Jorge Leiroy nos asegura que claa zorras viejas á quienes con 
frecuencia obliga la necesidad á rectificar sus juicios, están me^ 
nos sujetas que las jóvenes á dejarse engañar por fabas apa- 
riencias, y además, son más precavidas con respecto á los pe- 
ligros reales. Como una alarma infundada puede hacerles per- 
der sus noches de cacería y reducirlas á mna dieta inoóosoda. 



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79 

tienen gran interés en obserrar. El interés prodooe U atención, 
la atención permite distíngnir los caracteres distintivos de un 
objeto 7 la repetición de estos actos robustece al juicio que des- 
pués es tan rápida como seguro. Así, pues, los animales son 
perfectibles y si la organización de las especies, marea un limite 
í sa perfectibilidad, es seguro que todas disfrutan más ó menos 
de esa ventaja que debe encontrarse en todos los seres que tie- 
nen sensaciones j memoria. » 

Así tenemos que el Cuervo vive más de cien años, los Cie- 
nes el triple, los rapaces pa^an del centenario; en tanto que Ips 
Pichones viven veinte á veinticinco años, los Gallos quince,' d 
Gorrión ( (Jarpodacus J trece. 

A los que no creemos en la invariabilidad de los instintos, 
nos es muy fácil admitir que las aves perfeccionan sus nidos, 
y asi lo demuestran las observaciones de naturalistas competen- . 
tes (Pouchet) que han notado gran diferencia entre los pnme- 
ros y los lóltimos nidos que construye un mjsmo individuo. 

Ahora bien, (pondrá á sn progenie querida en lugar más abri^ 
gado y seguro, en edificio más sólido, un Carpodaoua que ha ni- 
dificado cuando más doce á trece ocasiones ó un Bi4>az que vive 
eiento cincuenta años y nidifica una vez cada año, ciento cin^ 
cuenta veces t Los criadores de aves de corral saben perfecta- 
mente que las más viejas son las más útiles para la incubación 
de los huevos y la educación de los poUuelos« Las condiciones 
ecológicas modificadoras del organismo indudablemente obra^ 
más á medida que su período de acción es mayor, y uno de esop 
colosos vegetales, un Baobab, que resiste el paso de los aigbs» 
cambia de condiciones mil veces más que una de tantas plantas 
que sólo viven un año. Puede haber sin embargo cierta com^ 
peosación en lo que se refiere al progreso de la especie, pues 
si la de existencia más corta se multiplica con más n^iddz que 
la de larga vida, en igualdad de tiempo lo que en un caso se con- 

1 »Cotmotj» dQ XMQbaia. 1? d« Joaio, W^ 



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80 Memorias ^laSoOedAiCientífica 

sigue por acción prolongada en pooo« individnos, se consigan 
en otro caso por efecto poco prolongado sobre niwlios. 

En io que se refiere á los Protozoarios no podemos- apUjoár 
por ahora las consideraciones que anteoeden.^ 

Alimentación. Hechos extraordinariamente cuñosos podrían 
referirse á propósito de las relaciones entre la alimentadón j 
el tiempo: citaremos los principales. 

Un inmenso número de insectos parásitos y otros inverte- 
i^rados de iguales costumbres depositan sva hueros dé tal mo- 
'do que cuando nazca el nucTO ser encuentre substancias nutri* 
Uvas en condiciones Ventajosas de consistencia «y duración^ 6 
bien está calculado el período de desarrollo del parásito en re^ 
iadón con el mismo período de desarrollo del animal sobre que 
TÍve. 

^tas armonías cronológicas son muy paténtete en los 8ikh 
tíb tan bien estudiados por Fabre: Las hembras de estos inseci- 
tos depositan sus huevos en la enlajada de las gaterías donde 
hatyltan unos himenópteroS; los Antíiqphóreí, Un mes más tarde 
ííVicenleA primeras larvas que pasan el invierno sin comer ni tno- 
verse. En Abril nacen los AnthopJiora machos y las larvas qpk 
han esperado hasta entonóos, durante siete meses, se fijan á kft 
pelos de las patas del himenóptero; esperan un poco más hasta 
que naéen los AtUhophora hembras á cuyo cuerpo se -adhieren 
én el momento de la Cópula: luego, en tanto que la avispa de^ 
posita sus huevos en las celdillas llenas de nael que ha prepa^ 
rado de antemano> las larvas se dejsfn caer sobce una de las cet 
idillas, abren el huevo que contiene, le devoran y pemumeoen 
flotando en el cascarón: oohó días después esta primera^JwíiPa 
se tranrfomiiv en una' segcmda que se aHme«fca mn la mtdr, h> 
euat le basta para sus necesidades durante cinoo ó seis semaf- 

nM. Bn segcáda la larVa se Üfansfohna en pseudo-evisálida'y 

fi. • . . ' . ^ .. .; 

1 Para la diaengión de este ponto importante, la inmortalidad de los Protozoa- 
rios, Téase SaUtier, Bsiai aor la Yíe «t la 2í(h^. Paria. 1892« Ohi^. 11. 



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" Antonio jáJ^. II 81 

^^, . 

en tal estado iiasa el seguai^p invierno, ^n la Primaverik ee in- 
vierte en ima tercera lartfQ pasi inerte qne poco después |8nf re 1^ 
última tranaformaoión* ,{.'.. ;. . { 

Tanto en los invertebrados como en I09 vertebrados se en- 
cuentran muchas especies que acostumbjTftn hacer, proyiftione^ 
para el InvierOtOi dando pruebas de ^na inteligencia^ noti!tb|e 7 
de instintos de previsión de cantidad 7 de tiempo/.extrao^inft^ 
ñámente cuidosos; desde los Mdamrpci del Valle de li^éxip^ q^^ 
almacenan bellotas, en el interior de diversas .pU^^taS))i|^t|Ei^ 
hormiga agrícola que siembra» cosecha 7 almacen^^ 9P^V e^: °?^ 
entendido de los agricultores. , r^ 

Como ejemplo de economía de tiempo puede citara^ ^\^^^ 
de los mamíferos hervíboros que violentamente arrancan la ^er^ 
ba, la almacenan en s\x panza 7 en seguida van á eutre,^^a^ fJ 
laborioso trabajo de la runoijnación en un lugar ociúto 7 segu; 
ro. Este hábito interesante es de suma itqporta,ncia parala ^€»- 
guridad del animal, que en poco^ tiempo almacena en su e8t4- 
mago la cantidad suficiente de jumentos, sin exponerse á que 
le sorprendan sus enemigos con la misma probabilidad que si 
permaneciera en esa ocupación mucho ma7or número deberás. 
El almacenaje de alimeniibs que reconoce tal origen 7 conspira 
á tales resultados es un hecho general que se observa en mu- 
chos animales: en los CrícetuSf los Heieromys^ los GeómidíB, los 
Cinocéfalos 7 Cercopitecos que pillan rápidamente los frutos 7 
semillas de las huertas ó sementeras, guardando una copiosa 
provisión en los buches ó abazones situados en los lados de la 
cabeza. 

Las aves granívoras 7 frugívoras que en unols cuantos mi- 
nutos llenan su buche 7 luego se ocultan entre el follaje hasta 
que termina la digestión; los ofidios que tragan sus presas sin 
despedazarlas 7 después van á reposar en sus guaridas subte- 
rráneaSi disfrutan degrfmdes ventabas de seguridad que no ha7, 
por ejemplo, en los ciumívproSi en los Felianos partioularmentOi 
que á menos de llevarse el cadáver de su presa, quedan al des- 
cubierto durante el eterno ttabajo de la masticación. 

MoMiriM [x89«-»3L T. VI, U 



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8¿ Memorias ^élá DOciedacrCientífíca 



Buhos y las Lechuzas, las tragan enteras V désp'^^s^^bihitai'i "úíiá 
mLlV&fam'íotóádá'^ 

^ l/á^^¿í<Éaáa^áo 1¿ fófebiüíjcíón (iü^8'í/í¿t*ej^flár(í&éUté'bíti 
b1aná);^¿#Mlé^fap.o é^^^ 

ífe^a^ílígáf tentó para W dipttóm dtí las pfeéks. 'tJn Gxrpodaetcs 
4'¿e kSM'M 'ÜíÓmitó pót' minuto tiéíie tíitk 'px^óbáWHd^áes 
de escapar del Accipiter que le persigue qué iióá D&ndtolcá qué 
í^¿S&r%l|tíl¿í ^eá|)á6í6 'eW*6^* mfntitbfe : ésta és ^n tftida 'úná cau- 
sa á¿^kai¿tí¿Wtí¿ctMfefma: '^^^ ^ - ' ■ "■ ' 

'1ÍÍ''tf&íaéife'd6liWas tS iáínúto's que eriipléauí M 'a'nítíiales pa« 
rVlpro6uratóe*¿tiárá!iiíífetitó^ g^kuüémetit^ y está siempre 

en í4l'á¿ííín''coii'1oíí'liábito6'de {ferezti, actividad 6 íraciéiiCifa d¿ 
c'¿daHüo;y^á''claseaé'sí!tValimMó&: ■ ' ■ -' '' - 

^^'íja a^aiia.ekp^ra, eispér'a*siétíipt*e/ía 'mayor parte de éu <$xis- 
tenciljk es atsoliitámente pasiva; el^gí^tb tam'bién espera juntó 
al agujero del ratón,- siendo en esté caso el más paciénté'él qüjb 
lleVa1ayíctot3a._ ■' ^ ' '".' " \ ''V.'^..\ . '; .'• . 
' '. lía ley universal de fa econtomia de tiempo sé aplica con no- 
tiftW^ exactitud en los ¡óaáos que siguen:.' / ' ' , / ^'/ 
•' 1 Y Á Igualdad de clase de aUtnentaciSÜ en las especies de 
víaa'mas activa^ qué más cóñsümeii. ^^\ '••''"" ' ■""*' 

' fef topó padece una hani'breinsáciabléVnec'eáita comer día! . 
riamente un peso de alimento igual al peso de su cuerpo y iio 
puede ayunar más de'd'óce \\OYíá/^XCaÜiérpe$ mexica'^iiís kgíi^- 
da y precipitadamente t'ecorre sus t'etreñós dé caza átodiáhora 
3el iííá; tos bafpiftíeros éxf)l<Tran \k^ corte¿aíí.'de1bs*St*bo>Jes coíi 
febril actívidaílj; laVgolóndriñáé, én tiu,'íiis priiíiet^as'én desper- 
tar y las. últimas que sé yé'CQg'en; váélari^n^éééanteriiétite á líódá 
bÓrái'a iodo momento, lo mísí*nVo qué las ave|s maHna'á' qué efe 
alejan muchas leguas de T¿ bostíí y Casi lib'descansajn'dé su íá- 
tígosa labor. ' " ^' - , 



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valgarí8Ímp.Perezí^,.apRd^hÍbilK>*v}U(ÍQJft9^^ 

ra ridíoulaíjr mcdeatafljixar^c^i.CiginíP sis^uft^í^^ 
goíueef nw wov:iuxi^t<c^i. r^pfraáijÉrw s^vx^^^%^ h^,f^^e^,^\fT; 
seryó B^rt^n^lps lagartos, se s^oedí>a.(Hm i^^»Yf^9J^f,de,f^9?\r^S 
tres Im^^toa. .. .,.'.,..,; .., .. , ,,,, ^n.h-.o.rj . 

La actividad^ fi^oló^cami^ate pftrif^ativa dp jl^ pf>9^^fii% 
des nxitrUivas.y ^U^^ri8ma^^op9rjC^9lU^ef^lU 
minuye, la uc^cesidad de leopi^opwpr el tieinpp e^^m^;^^ ^ ij^jffpj^ 

8?. A igi^ copsump (J^el ,ppgftnii5mO; lí^lpy gi^a^^^gpjjijcia- 
da obra.má9 y más p.o.derp^amente á.^i^ida (^u^.Lju^ 
se nutren con. presa*, i^^po^ ,^[:|uuda»teS; ,?»^ pei^ivjjjj^g. ^j^ 
activas, m^ops r¡caaeü,p;?iiM5Ípios ae^^Ua^le^j.e^ 
did(i q^e e^.ifl^.difípU Ift.proWiW^i^A ^lí»a^ ;,/, ^„p 

. Así el Am^elU cedrQp;urfi, que í^Qdrfft ^ey e| jj^ij^ 4? Jfrí Bffl^PSft 
entre. la^ ^yes,..ei^p^coJbif^iiÍpo,U¿»ajj^J^l^p/?^i^ ^{g 

cid^tos del Ligmfrwfi ,^ el .Schjftm.yjp^»Á í^xiffi}^ p^í^ 
vida en la más absoluta i nmovilid^dt '/..;> ,^[i >ri -.j-'-n noí, í'v^vv^\ 

El muy Qouoqido f^eíezpso puede,, ^{erp9iAAeo.er..>dígrijr)'^^í!^® 
en ui^a misma posfior^, ejpt Iqs )>^qyies vírgen^^^eii, (ipp48,^,^¡^^^j 
tra con que nutrirse,, sin q^e jaoji᧠esc^A^R l^ts pi[gvi.^^nj^5^ 
las especies casi innumerable^ d,e entpzoaríos qpe„gj^jr.,^^cii^l9 
así flotan .^p un océano alimentií^d^ tatitos otro^<l?;gan¡l|j^l^p^Jque 
se bailan en condiciones análogas, ]ao ^p y-€upi:|^(5¡saá^^%,jí^.9tilí; 
zar el tiempo tau ex^ctaijaente cpppp lps.^nim^^^s^jpi|f>^^^ 
insectívoros, cpmo ^1 4fc^<fe hi^i4a, q^Q^poimií^fj^^^j ^/?í®9l 
to cincuenta á ciento sesenta gramos de peces poqu£i^^<^j^|^ 
Pj^roc^halus rtibinem que debe captutar diariamente algunos 
cientos de insectos casi microscópico j,^ emplean eu ^11^ mucho 
más tiempo que un 'Icttrus frugjívoro,, Ip mismo qijie sucede en 
las Spiztíifl ocupadas todo el día eu reeo^r semi^i^Síp/^ueñísi- 
mas de Srf^ssica ó de Paspalum. ,• ;i - 



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84 Mtmoriai ñé b 8óoiod«d Científioa 

-En cnaiftó á la actividad de hu presan es seguro qtie el Coe- 
CffgUÉ que detora larras de lépidóptero, las colecta en menos 
tiempo qué el (kMapus que persigue insectos alados. 

Jjúñ Btmaris ^TLQxí la costumbre de aproreohar solamente 
lá cabeza 7 la sangre de las gallinas, los Biddphié deroran todo 
el cuerpo; los aúimales inséctÍToros arrojan detritus indigeri- 
bles del dermato esqueleto 'de los articulados; los fitófagos sólo 
aprovechan una pequeña parte de los órganos vegetales que han 
devoradtí, en tanto que los granívoros, los sanguívoros, los car- 
nÍYoros flproTechan mucho más. unos deben procurarse mayor 
cantidad de alimentos que los otros y economizar bien su tiempo. 

Lo mismo én este que én otros muchos de los fenómenos 
biológicos que nos han ocupado, se establecen compensaciones 
que pasamos en silencio para abreviar y en el supuesto de que 
siempre se tendrán en cuen^ al establecer las conclusiones á 
que dé lugar nuestra investigación: en el ejemplo del Coccyeus 
es indudable que si sus presas no pueden escapársele por me- 
did de lá fúga;^e le ocultan gracias & su mimetismo ó alguna 
otra particularidad otológica, mientras que las victimas del Cbn- 
topus son más fáciles de descubrir. 

3? Como corolario de los principios anteriores admitimos que 
la economía del tiempo se practica más estrictamente por las 
especies que resisten menos ala inanición ó tienen medios me- 
nos etfcaces de capturar sus presas. 

El Phfynosoma orbictilare resiste el hambre mucho más que 
él Scétoponts microUpidoius y éste es mil veces más activo. El 
sam4o citado, según experimentos que continuamos actualmen- 
te en el Instituto Médico, pierde por la inanición un peso insig- 
nificante: 

Feolut. Fmo. 

30 de Agosto de 1892. (Después de diez 

y siete días de ayuno) 20<'-92 

SdeSeptíembre 20.62 

20 de ídem 20.26 



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" Antonio Aliato. n 85 



El Phrynosoma ha perdido de su peso 3.5 por 100 en 20 d&ts, 
mientras que los animales de sangre caliente pierden por tér- 
mino medio en tres hohis, por kilo dé peso, 3 gramos.' El ca- 
maleón de Tabasco (Zcpherus, Coleópteros) soporta la falta de 
nutrición durante diez ó doce meses: 

Poeha. Peso. 

22deMar2odelé92...: :.... 0««^729 

6deAbriUel892 '.,: 0:695 

El Chupa miel u Hormiguero de nuestras tierras calientes 
tiene un órgano especial, la lengua, adaptado á la clase de sus 
alimentos: si colectara las hormigas una á una (como los Sce- 
Icporus) no le bastaría emplear en ello la décima parte de su yi- 
da para satisfacer á la centésima parte de sus necesidades co- 
tidianas de reparación. 

División del trabajo. Puede asegurarse sin temor de incurrir 
en notables errores que el perfeccionamiento de los organismos, 
cuando se traduce desde el punto de vista de la morfología por 
la existencia de aparatos especializados para cada (unción; ó 
cuando la división del trabajo se traduce por la existencia de 
varias clases de individuos ocupadas cada una en fines diversos, 
como en las sociedades de las hormigas, tiene por resultado más 
6 menos indirecto una mejor economía de tiempo, que es pro- 
vechosa para la comunidad de órganos ó la comunidad de los 
individuos. 

lüemplos de la concordancia entre fenómenos naturales periódi- 
cos y la ecología. Los vertebrados invernantes permanecen en el 
estado de vida oscilante períodos más ó menos regulares: cuan- 
do se eleVa la temperatura ó la humedad es propicia ( lagartos \ 

1 \é$M el interetante artíeolo de Gh. Richet. L'ínanition chez les animanz. 
lerue Sdentifiqoe. 1891, p. 714. 



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80 Memoriat de la Sociedad Científica 

— ■ — — — • — • ■ - I >.i I I. . ^ I 

porxxnprQcmus fiaiológioo poco.coipíiplicado comloBzai,á,^iuiien- 
tar la actiyidad vital. 

lia mayoría de las aves ^o son s.edeipLtarias.y ^ iafervalos re- 
galares en uixaS; irr^gul/ures en otra&i ^pireaden viajes algunas 
veces muy dilatados. En época d^terniii^a^a emigran hacia el 
Sur en busca de condiciones biológicas favorables, para retro- 
ceder hacia, el Norte en el Invierno, de tal modo que se encuen- 
tran siempre con un medio de la misma temperatura; ó bien 
emigran en altitud como el Trogon mexicanus. 

Otras aves viajan de un lugar á otro en, busca de alimentos 
determinados, como si previeran la floración ó fructificación de 
ciertas especies vegetales; lo que se se observa en los Ttí^qui- 
lídeos del Valle. de M^éxico, que aparecen en ciertas localidades 
cuando florecen las plantas de que ellofs gustan más particular- 
mente. .Estos viajes presentan á ve<^es una periodicidad que sorj- 
prendp: Jas Aplpizcas (Larus) llegí^n al X^alle deJtéxico en los 
días 6 á 8 de Octubre. ^ \ \ . 

Pero las emigraciones son ó han s;do origípa4as por la pe- 
riodicidad misma de otros muchos de los fenómenos de la na- 
turaleza: aparición de plantas é insectos en épocas determina- 
das^ cambio de las condiciones meteorológicas; desecación de 
liegos y algunas más que pasamos en silepcio. ^ , . j 

En los trópicos, ¿onde las variaciones anuale^s de ¿empéra- 
tura son de mucha menor importancia que en. los países fríos 
y templados, la población animal varía poco en número y cla- 
se: las aves de la parte baja del Estado de Veracruz, compara- 
tivamente á las del Valle de México, son mucho .más sedenta- 
rias. 

La vida cotidiana de la mayor parte de los animales ise di- 
vide en períodos cuya duración varía con las influencias locales 
ó fisiológicas y no siempre hay mativo' justificado para atribuir 
la regularidad de las funciones ó costumbres á iin conocimien. 
to exacto del tiempo; pues aunque no Je tuviera, la especie diur- 
na se recogerá siempre durante la noche y sólo .germinará ]^ 



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"'^'ÁÜtóhió Altité. M • • 87 



' ;Déjéttfó6 utt móíifeiito él tei'feno' de los tedios etdégicos 
geiiet^áíé^ píirÜ"co¿áiderar aesdb el -jiunto dfe visti de la oronó* 
bt<^ó¿Uá'úbk%tíaespecli9 de v^ei^tebtadds,' ln Ch)loDiithia dd 
Vallé de ]UiSxico,'¡ioífejettiplo.'^ : iw. . 

Ho aquí á'un ser tipo de la actividad: éit un minuto teoo- 
rre indudablemente una milla,* bíi diez tiOras diarias de TUélo 
600'm111íífe,etí diez 'años de existeñeia; volando diez horas dia- 
rias ptíi'tériníno'mfeáio, 2.190,000 millasy dlaftancia mayor déla 
que nos sepaira' de la luna. En esos diez años -de existencia, en 
36,500 horas de trabajo, ¡qué prodigiosa cantidad de alimentos 
debe colectar este hirundínido qne según sus hábitos insectí» 
▼oros, consume diárlauiente lo mehoc^'dos veces e) peso de su 
cuerpo! . " 

Ap'enas traoscurreii; dos ó tres semanas después del nactnrien- 
to del Chelidon cuando se aventura á hacer uso de sus afes bajo 
la mirada vigifehte d'é la madi^e que le obliga á regalariisrr sus 
movimientos y á seguirla cada día con rapidez mayor. Las pri- 
meras noches se pasan aún en el nido/ pero mut^ poco tiempo des- 
pués el joven se hace independiente y comienza él sólo una 
terr^U^. lucha ^njbr^ sus necesidff^jes j la dificultad de satisfa- 
9edí^^ yeifdad^o trabajo de ^purapién que .comi^p?a desde las 

prof \^ndidadiB^ 4ftÍ<^. ^'«ft^^* ^<í»Í9í.4P96°?*^^^ .^^ fagocitis- 
n^, tof^i^ue ca$L^buyeu á 1^ destrucpión dalas celdilla^ débiles 
á ^etm^fiy ^f^ mamfp^táod^i^a^.en loe^ a/^tq^ todos del ani- 
mal i][aaae imHfíoa.|>oco 4..pg^o de sus defectos y. su iuexpe- 

t ' Ét Oháldon^B el príttievo'que comiensBa á agitarse en d^prish 
eipíO He ¡a^tnakanü; dedt^ unos cuantos mohientos al arregb dje 
n^^itMé^it 3^ «n legenda va á enti^gai^'á la^^aza^deí los ^sp4- 
cies no'éturnás que aún vuelan en' esa hora: Ñthgáii otifo páser 

' 1 Bl ChÜidon urbica de Europa, según Spallanzaní/ recorre ve\|ite mOlaá en 
qninee minutos. 



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88 MtinorimB de U Sociedad Oientifio» 



iof^tÍTQro i^royeolia presa tan fáoily abundante y 9,\ín ^ las 
soledades del Popocatepetl, á 3,800 metros de altara, en el lí« 
mite de la ^egetaelÓQ; allí donde loa rayos del sol levante llegan 
más pronto qne en la Uannra, nos sorprendió obserrar pequeños 
grupos de yeneejos que no parecían intimidados por el frío gla- 
cial de las primeras horas de la mañana y cazaban con incon- 
cebible destreza á los insectosi noctámbulos que prolongan sus 
correrías hasta en esos momentos. 

El joven Ohelidon debe entregarse á tan temprana hora á las 
mismas ocupaciones que los adultoS; los que necesitan dormir 
mucho menos. Es preciso que continúe sus trabajos de cacería 
dei^jie la aurora hasta que por completo desaparece la luz. Niq- 
gún otro páser duerme tan poco, excepto el Cuclillo y algunos 
pájaros de canto (especialmente el Turtur ri$oriu3 que hemos 
oído cantar á cualquiera hora de la noche), ó los muy persegui- 
dos, que sólo pueden entregarse á sus amores en medio de la 
sombra, por ejemplo las especies acuátipas que observamos en 
plena actividad en el lago de Pátzcuaro, en las noches del mes 
de Diciembre de 1890. 

En Isía primeras horas de la mañana el Chelidon revolotea cer- 
ca del suelo en busca de los insectos diurnos aún entumecidos 
ó de los nocturnos que todavía están en movimiento. Después 
de capturar un número suficiente por entonces, va á reposar sus 
fatigas y apenas comienza el arreglo de su plumaje la imperio- 
sa necesidad le obliga nuevamente á emprender el vuelo: loé 
insectos se mueven ya más velozmente, fuerza es describir mil 
y mil vueltas para no dejarles escapar, siempte ctddando de la 
dosificación previa y exacta de lá presa, porque hay algunos hi- 
menópteros de aguijón envenenado, otros que se defíendMipor 
verdadero mimetismo, como las mosca» del góoeto MHsUlis que 
yo mismo he confundido con las abejiuif otras masque presen- 
tan semejanza protectora: y «fuerza es que se jdespUegue una 
prodigiosa actividad antes que los Tiranidos, las Libélulas y 
otros innumerables cazadores de insectos vengan á tomar par- 
te en el festín. 



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'Antonio Aízat«. II 89 



Más tarde, los Chélidon vnelan á algunos metros del suelo 
todavía ocupados en su tarea, én tanto que otros páseres repo- 
san en el follaje. En la tarde nuevas ocupaciones : una nube de 
moscos revolotea pesadamente y fácil es capturar un ejemplar 
cada segando; pero son presas tan pequeñas que su abundan- 
cía no compensa el tiempo empleado en apresarlas. En fin, al 
terminar el día aparece la armada innumerable de los insectos 
crepusculares, las palomillas ( Termes )j los CnJex, los Microle- 
pidópteros. 

Llega por último el momento del reposo y el joven Chélidon 
que gastó su tiempo en iuiitiles gorjeos, se encuentra aún ham- 
briento y fatigado; pero su mémorik casi virgen no olvidará ma- 
ñana tan deplorable torpeza. ^ 

Luego se añade á la fatal necesidad del vientre la más im- 
periosa de la reproducción. Es indispensable procurarse una 
compañera á fuerza de halagos y de pérdida de tiempo: si el 
CMidon es hembra prevé la venida de sug hijos con una sor- 
prendente exactitud: debe construir un nido, elegir el lugar más 
conveniente, el alero de un tejado que defienda á la futura pro- 
genie de las inclemencias del tiempo ; debe recoger el barro par- 
tícula á partícula durante diez ó doce días ; disponer tan tosco 
material con precauciones y prudencia, modelar el nido poco á 
poco esperando la desecación de una parte para agregar la que 
falta; colectar plumas ó cabellos que conserven el calor suficien- 
te; entregarse, en fin, á la incubación de los polluelos durante 
diez ó quince días. T el joven macho debe entonces multipli- 
car su actividad con el objeto de que los alimentos que recoja 
basten para él y para su compañera. La nutrición de los pollue- 
los que padecen una hambre insaciable, demanda igualmente 
una severa economía de tiempo: si por las lluvias, el frío 6 al- 
guna otra circunstancia disminuye la abundancia de las pre- 
sas; mayor aún será el trabajo de recogerlas en la cantidad ne- 
cesaria. 

Por último, llega la funesta estación de las emigraciones y 

Memorias (1892-93I, T, VI, 12 



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90 Memorias da la Sociedad Científica 

entonces es preciso que el Chdidon recorra diarian^ente yein- 
tenas de leguas, sin que por esto se sujete á un ayuno prolonga- 
dO; incompatible con tan exagerado gasto de fuerza. 

La actividad considerada según los grupos naturales. En el es- 
tudio que bien podría llamarse dinámico, de las especies ó gru- 
pos superiores, se nos presentan dos puntos extremos fáciles 
de descubrir: especies extraordinariamente activas, especies en 
alto grado perezosas; un buen número clasificadas en el térmi- 
no medio. En tesis general las aves son los más activos de los 
vertebrados y desde el punto de vista de su organización y fa- 
cultades psiquicas; son superiores á todos los reptiles, batra- 
cios y peces; su capacidad supera según ülaus, á la de ciertos 
mamíferos, que siempre, excepción hecha del hombre, vienen en 
seguida. Poquísimas excepciones hay en las aves respecto á los 
hábitos de economía y utilización del tiempo ; tal vez sólo los vul- 
túridos y otros rapaces están fuera de la regla. En los Mamí- 
feros, precisamente en los más inferiores, los Edentados, por 
ejemplo, encontramos á menudo hábitos inveterados de pereza, 
necesidades menores, actividad insignificante: un loro es mil 
veces más activo é inteligente que un Dasypus, 

Las costumbres laboriosas de la abeja y otros insectos so- 
ciales son bien conocidas y c si se considera el conjunto de los 
fenómenos de la vida en los Hexápodos, se llega á admitir que 
estos animales ocupan incontestablemente el grado más eleva- 
do de la serie de los Invertebrados : á las funciones grandemen- 
te diferenciadas de sus órganos vegetativos corresponden actos 
muy variados, comunmente maravillosos, verdaderas manifes-, 
taciones psíquicas. 9 Y estas sociedades de insectos, pálido re • 
flejo de las humanas, alcanzan tan sorprendente grado de per- ^ 
fección por dos cualidades predominantes : actividad y división 
del trabajo. Ya hemos hablado de la segunda en sus relaciones 
con el tiempo, y sólo diremos de la primera que es condición in- 
dispensable para que subsista una sociedad tan numerosa y de 
necesidades tan complexas : estos datos son suficientes para pre- 



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' Antonio Akato. n di 



▼er el porvenir de los que padecemos ignorancia completa de 
la economía cronológica y gastamos nuestro tiempo en no sé qué 
inútiles lamentaciones 6 en el estéril y pesadísimo trahajo de la pe- 
reda 

Ya hemos dicho que la mayor duración de la vida enrique- 
ce en alto grado el tesoro de la experiencia individual: la acti- 
vidad le enriquece quizá en mayor escala, pues así como hay 
una ley fisiológica, el ejercicio desarrolla el órgano y perfeccio- 
na la función, hay también la ley moral correspondiente. No es 
la actividad, sin embargo, el único factor del desarrollo. 

LenHfud de la evolución. Considerando el tiempo desde otro 
punto de vista, como circunstancia de la evolución, han afirma- 
do los naturalistas más competentes que los períodos de des- 
arrollo son más bien largos que cortos. Y en efecto, han sido 
necesarios quince millones de años que duró la Era primaria, 
cuatro la secundaria y uno la terciaria (segiin Ferriére), para 
que la vida llegue á animar formas tan maravillosas, para que 
de los grupos inferiores de los invertebrados se separe poco á 
poco la clase más superior de los mamíferos. 

Max Schulze contó en una onza de arena de Gaeta un mi- 
llón y medio de conchas de Poraminíferos, y si suponemos que 
en cada una de las eras se encuentra solamente un millón de 

onzas de esa clase de arena, tendremos, por una parte 

3.000,000.000,000 de Póraminíferos y por otra 20.000,000 de 
años; en un caso, prodigioso número de seres susceptibles de va- 
riación, en otro, larguísimo período evolutivo durante el cual 
cambiaron profundamente las condiciones, en tanto que las pe- 
queñas diferencias se fijaban y acumulaban por los medios acos- 
tumbrados. 

Períodos de la evolueián. Reflexionando en la eficacia posible 
de estos métodos de cálculo diferencial de la naturaleza, que 
acumula variaciones insignificantes en un inmenso número de 
individuos; que tiende á perfeccionarlo y á cambiarlo todo; que 
impulsa á las especies á subir la pendiente del progreso en tan- 



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92 Memorias de la Sociedad Científica 

to que ellas se ven aguijoneadas por el hambre 7 el dolor; re- 
flexionando en estas transmutaciones sueesivas que significan 
en todo caso períodos de evolución más ó menos limitados, po- 
demos entrever una ley importante y general. 

tLa vida está caracterizada en. el individuo por la creación 
y la destrucción orgánicas. 1 En la especie, por la creación y la 
destrucción de los individuos, y como en el individuo, en ella se 
distinguen tres períodos : 

.1? Período de creación: la creación domina sobre la destruc- 
ción de los individuos. 

2? Período de compensación ó de equilibrio: la creación y 
la destrucción tienen valores próximos. 

3? Período de destrucción: ésta domina sobre la creación. 

El período de equilibrio es generalmente más corto que los 
otros 3 el de destruccióu, según las ideas transformistas y la ter- 
minología de Quatrefages, puede ser de trajismutacióii. 

Generalicemos á los grupos superiores. 

Los Crinoides pasan por el periodo de creación durante la 
edad cambriana, después alcanzan el de equilibrio que se pror 
longa hasta el principio de la época secundariaj en seguida se 
encuentran en el período de destrucción. Las Oicadeas y los 
Equinodermos comienzan en los terrenos paleozoicos, llegan al 
equilibrio en los mezozoicos y al período de destrucción en los 
cenozoicos. Algunos vegetales de existencia más efímrera reco- 
rren los tres períodos en un sólo tiempo, por ejemplo, Jas Sigi* 
liaría y los Lepidodendrofij exclusivas de los terrenos paleozoicos. 

«Si consideramos un gran número de casos particulares lle- 
garemos á admitir igualmente la mayor duración del periodo de 
equilibrio y también la constancia de los otros períodos- Basta* 
ría para ello suponer dos especies de animales : sea^ uno carní- 
voro y el otro herví boro; éste se alimenta con vegetales, el car- 
nívoro con el hervíboro: uno comienza á desarrollarse^ el otro 
se encuentra en el máximum de vitalidad. Después de un núme- 
ro variable de meses ó de siglos, la especio de las victimas dis- 



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'•iütonio Álate. II 



minaye y si oirounstancias exteriores no lo impiden^ sucumbe 
y con ella la especie de los perseguidores: 

fin esta fórmula a' nos representa el número de individuos 
de la especie de las víctimas, más los que aumentan por la re- 
producción (h'J, menos los que disminuyen por muerte natu- 
ral (c' )y menos los que destruye la especie de perseguidores: 
a número de individuos de dicha especie, h los que aumentan 
por la reproducción, c los que mueren; x número de víctimas 
para cada individuo en la unidad de tiempo. Se supone en el 
primer momento a'> ajh'>b. 

No discutiremos el valor d^ esta fórmula, que pudiera re- 
sultar nulo en la práctica, aunque es útil para comprender fá- 
cilmente la teoria]^ni tampoco es posible en el presente artículp 
entrar en mayor número de pormenores sobre esta cuestión tan 
delicada cuyo estudio apenas hemos iniciado. 

Pero sí nos parece conveniente protestar contra las exigen- 
cias de los naturalistas neófobos que quieren que aun cuando 
no varíen las condiciones en cualquier período de la vida de una 
especie, se produzcan cambios notables, aunque sea el período 
de equilibrio casi absoluto, el más estable y dilatado. 

Médoo, Septiembre 1892. 



1 ReeoMeee la ley de lÍAltiiB. 



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94 Memormi do la Sodédad Oi«ntifícA 



La pereeptíoa da temps chei les aninuiiix. JLe imp§ et la liMogít par 
Mr. le ProL üphoiuie L. Herrera, Aide • Nataraltote an Miuée Na- 
tional et a Plnstítat MMícal. 



RESUME. 



Les expérienoes qu'a faites l'autenr sur les inseotes qai, 
quand on les attaque, restent immobiles pendant un nombre 
fixe de seoondes ou de minutes, et les phénoménes de périodi- 
cité observes déjá chez les animaux, prouvent que la plupart 
des étres ont bien la perception du temps, et peuvent la mani- 
fester indépendamment des variations dans le milieu intérieur 
et extérieur, ou bien ils peuvent présenter des faits ethologiques 
périodiques, etant guidés par ees memas variations. 

On peut considérer le degré de lenteur dos phénoménes de 
la vie eomme un critérium sur et constan t, pour juger de quel- 
ques uns des avantages dans la lutte: copule rapide ou momen- 
táneo; durée de la gestation en rapport avec la darée de la vie, 
de méme que la durée de la jeunesse, de l'état embryonnaire, de 
la periodo de germination, de la faculté germinative et en fin 
de la période de reproduction. 

II y a des rapports siusissants entre les phénoménes pério- 
diques de la vie d^une espéce et ceux qu'on observe dans Pes- 
péce dont dépend l'existence de la premiére; de faits curieux 
d'eoonomie; distribution du temps selon les besoins et facultes 
des organismes; Cas des parásitos (CercerisJ; rapidité de la 
prehensión, de la capture des proies, de beaucoup supérieure 
k mesure que les espéces sont de vie plus active, ou les proies 



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••Antonio Alíate. II 95 

plus petites et plus actíres ou moins abondantes en principes 
asaimilables; Bésistanoe á i'inanition ohez le Fhrynosoma et le 
Ziíphcrus, ^ 

L'autear s'est oooapé aussi de la división da trayail, de la 
concordance entre les phénoménes périodiques natnrels et Pe- 
thologie, de Phivemation et la migration et il donne nn aperan 
sur la vie du Chdidon eryíhrogaster. L'activité considérée selon 
les groupes naturels, ses rapports aveo le progrés et Pexpérien- 
ce individuelle, les conditions favorables du temps, sont d'une 
tres grande importance; le perfeotionement organique est pro- 
portionnel au temps d'évolution; en égalité d'autres avantages 
dans la lutte ponr la vie, les espéces chez lesquelles la percep- 
tion du temps et de son économie est mieuz développée, au- 
ront plus de probabilités de survivance. 

Longue durée des époques géologiques nécessaire á Pévo- 
Intion. Gas des Foraminiféres. Processus de calcul différentiel 
dans la nature. Établissement de trois periodos dans l'évolu- 
tion des espéces: periodo de création, periodo de compensation, 
periodo de destruotion; la periodo de compensation la plus lon- 
gue; la periodo de destruction peut étre de transmutation. Gas 
des crinoídeSy des Gjcadées. Gas particulieurs: deux espéces 
isolées, Pune d'elles s'alimentant de Pautre; au bout d'un 
oertain temps survient la periodo de compensation, ensuite la 
periodo de destruction. Formule mathématique. Imposibilité 
des changements évolutifs si les conditions ne varient point et 
que Pespéce se trouve dans la période la plus longue et la plus 
stable de Péquilibre. 

México, Septembre 1892. 



^•» 



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bibliografía 
METEOROLÓGICA MEXICANA 

CORRESPONDIENTE AL AÑO DE 1801 



Socio fundador y de número. 
Miembro del Observatorio Meteorológico CentraL 



Igoilar y Santillán Rnfael. 

1 Bibliografía Meteorológica Mexioana correspondiente ai año 
de 1890.— Mem. Soc. cAj^zate.» IV, págs, 265 á 276. 



7 Pnga Gaillermo B, 



2 Cat&Iogo de los temblores de tierra y fenómenos volcánieos 

verifioados en la República durante el año de 1890 Mkm^ 

Sea c ÁLZATE. > lY, p&gs^ 323 á 329. 
Véase Puga. 

Altamlrano Dr. Femando* 

3 JEteseSa de una expedición científica al Estado de Michoacán. 

Mtmoriai Iie9a-93J, T. VI, 18 



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98 Memorial de la Sociedad Oientífioa 

— cEl Estudio.» Órgano del Instituto Médico Nacional 
de México. lY, págs. 62 á 65. 
Contiene datos termométríoos é hipsométricos. 

Álzate J. Antonio. 

4 Notas 7 obserTaciones relativas á Meteorología, Física del 

. Globo 7 Astronomía del sabio mexicano publicadas 

por acuerdo de la Sociedad < Álzate » 7 recopiladas por Ra- 
fael Aguilar 7 San tillan I socio fundador 7 primer Secreta- 
rio de la Sociedad, Miembro del Observatorio Meteoroló- 
gico Central. — México. Imp. del Gobierno- 8? En publica- 
gíón. 

Barroeta* Véase Observatorio del Instituto de San 
Luis P6tosí. 

Bonilla José A.^ Ingeniero, Director del Observa- 
• torio del Instituto de Zacatecas. 

6 Observaciones meteorológicas. Resumen general de las prac- 
ticadas en el Instituto de Ciencias del EiStado de Zacate- 
cas, durante el año de 1890.-— RfiV. Soc. c Álzate.» 1890 
á 1891, pág. 70. 

6 Boletín Meteorológico -Agrícola j del Minero Onana- 

jnatense. Observatorio Particular.-^ Guanajuato. Tip.de 
•ÁTusto Falencia. 

Periódico quincenal que comenzó á aparecer el 15 de 
Abril de 1891, publicado por el Ingeniero JuanN. Contre- 
ras. 

7 Breves Instrucdones Meteorológieas para uso de las Ofici- 

nas Telegráficas 7 Telegrafistas del Supremo Gobierno del 
Estado de Zacatecas. — Zacatecas. Imp. del Hoapirfo de 
Niños. 1891. 12? 21 págs. 7 2 láms. 

Es una reimpresión en parte de las que publicó el Ob- 
servatorio Meteorológico Central en 1883 (Boletín del Mi- 
nisterio de Fomento, t. VIII, n, 17). 



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w 



8 Besumen de la^ observaeloiiies meteprológioas p^dbieadas en 

el Colegio del Sagrado Corf^z^a de Jesús en Puebla, duran- 
te el año de 1890.— San Luis Potosí. Imp. do M. Bsquiyel 
7 Gomp. 1891. 2 cuadros en un pliego. 

Dorantes Antonio^ Observador en ej Observatorio 
de Zacatecas. 

9 Besumen de las observaciones meteorológicas practicadas en 

eWnstituto de Ciencias del Estado, durante el año de 1890. 
Cuadro con datos mensuales y sinopsis anual. 

Foaqilé F.^ Miembro del Instituto de IVanoia. 

10 Noticia biográfica del Profesor Horacio Silvestri, Director 

del Observatorio del Etna. (De la JSevue ScienHfique de 
París).— Rev. Soc, € Álzate,! 1890 á 91, págs. 52 á 55 
y 75 á 78. 

Ooblerno del Distrito Federal. * 

11 Mortalidad habida durante . . .* . en el Distrito Federal, com- 

parada con los datos del Observatorio Meteorológico - 
Magnético Central, correspondiente al mismo períodQ, so- 
bre término medio de presión atmosférica, temperatura, 
bñmedad, cantidad de ozono, dirección del viento y eva- 
poración. — Lit. C.Montauriol y O* México. 12 cuadros. 
Diciembre 1890 á Noviembre 1891. 

12 ídem ídem. 2 cuadros grandes correspondientes al 1? y 2? 

semestres de 1890. 

Gobierno del Estado de Jalisco.— iS^or^rta de 

(jhbiemo, Sección ^* 

13 Cuadro que manifiesta la mortalidad habida en el Munici- 

pio de Guadalajara, comparada con los datos del Obser- 
vatorio Meteorológico del Estado. Marzo á Noviembre de 
1891. 



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100 MemoríaB de U Sociedad Citntifica 

Cuadros litografiados, firmados por los Sres. A. V. Pas- 
cal, Director del Observatorio y Celso G. Cevallos, Secre- 
tario de Gobierno, en ]o^ cuales están las curvas de mor- 
talidad y la marcha de la presión, temperatura, humedad, 
ozono, viento y evaporación. 

Gobierno del Estado de Zacatecas.— Sección de 
Estadística. 
ü Mortalidad en el presente mes en la Municipalidad dé Za- 
catecas, comparada con los datos del Observatorio Meteo- 
rológico del Instituto de Ciencias, correspondientes al 
mismo período, sobre término medio de presión atmosfé- 
rica, temperatura, humedad, evaporación, cantidad de 074O- 
no y dirección y velocidad del viento. 

Cuadro gráfico litografiado correspondiente al mes de 
Mayo de 1891, firmado por los Sres. Antonio Dorantes, • 
Observador meteorológico; Canuto Alvarez Tostado, Juez 
del Registró civil y Jesús M. Castañeda, Secretario de Go- 
bierno. 

González Benigno G. 

15 Observaciones meteorológicas. Resumen general de las 

practicadas en el Colegio del Estado de Puebla, durante 
el año de 189C.— Rey. Soc. c Álzate.» 1891 á 92, pági- 
na 22. 

Hayden Everett^ de la Marina de los E. U. 

16 Ciclones tropicales.— Bí>L. mens. ó. M. C. III, páginas 30 

á35. 

17 cLa Sombra de Arteaga.» Periódico Oficial del Gobierno 

delDstado. Querétaro. 

Aparecen en él semanariamente las observaciones me- 
teorológicas hechas en el Colegio Civil por los Sres. Prof. 
Pascual Alcocer y J. A. Septiem. 



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" Antonio Alsnte. » 101 



Leal Mariano. 

18 Las liarlas en León. 2págs. fol. — Leen. Imp^ de la Escue 

la de Instrucción Secundaria. 1891. — Miai. Soa t Alza- 
te.» IV, págs. 347 á 350. 

19 Observaciones meteorológicas. Resumen general 

de las practicadas en la Escuela Secundaria de León, du- 
rante el año de 1890.— Rev. Soc. c Álzate.» 1890 á 91 
pág. 124, 



y EstiHida Ignacio J. 



20 Resumen general de las observaciones meteorológicas prac 

ticadas en la Escuela de Instrucción Secundaría del Es« 
tado en León/Estado de Guauajuato^ México, durante to* 
do el año de 1890. 

Cuadro con resúmenes mensuales y sinopsis anual. 

Véase Periódico Oficial de Quanajuato. 

Hontessns de Ballore F. de, Inspector de Estu- 
dios en la Escuela Politécnica. 

21 Étnde critique des lois de répartition saisonniére des seis- 

mes.— Mem. Soc. < Atzate.i IV, págs. 277 á 292. 

Moreno j Anda Manuel, 

22 Observaciones meteorológicas. Resumen general de las 

practicadas en el Observatorio Astronómico Nacional de 
Tacubaya, durante el año de 1890. — Rev. Soc. «Alza- 
te.» 1890á91,pág.lOL 

23 Observaciones meteorológicas hechas en el Observatorio 

Astronómico Nacional de Tacubaya, en el año de 1889 á 
1890.— Anuabio del Observatorio, Btc, para 1892, 
págs. 316 á 357. 
Cuadros mensuales de Dic. 1889 á Nov. 1890, con resu- 
^ men general y comparación de las observaciones directas 
de Sept., Oct. y Nov. de 1890 con las de los registradores 
Richard de presión y temperatura* 



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102 



Memoríu d» U SooMiM Científica 



Mottl Carlos. 

34 Observaciones oéismicas en Orizabü. Agosto de 1890 á Ju- 
lio de 1891.— Rbv. Soc t Álzate, ji 1890 á 91, pAgs. 13, 
14, 47, 48, 71, 72, 87, 88, 103, 104, 125 y 126. 1891 á 92, 
págs. 23 y 24. 



Obseryaeiones meteorológicas. 

En ^Aguascalientes, véase n. 25. 



Culiacán 

Chapultepec 

Guadalajara 

Guanajaato 

Huejutla ^ 

León 

Matamoros 

Mazatlán 

México 

Mulegé 

Oaxaca 

Pabellón 

Pnebla 

Qnerétaro 

Saltillo 

San Luis Potosí 

Tacubaya 

Tampico 

Túxpam 

Veracniz 

Zacatecas 



25. 

26. 

13 y 25. 

25. 
,25. 
„ 19, 20, 25 y 3h 

25. 

25. 
,, 11, 12, 25 y 26. 

25. 

25. 
,25. 
, 8, 15, 25 y 27. 

17. 
, 25 y 37. . 
, 25 y 28. 
, 22, 23, 25 y 85. 
.25. 

25. 

25. 
, 5, 9, 14 y 25. 



Obseryatorio Metooroldgieo Central de México. 
S6 Boletín Mensoal. — Imp. de la Seoretaría de Fomento.^ {^oL 
Tomo ni (1890), núms. 1 y 2. 
Cada número contiene: Besnmen meteorológico (Ob- 



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aervaiorio Genií^Al); Diario meteorológioo; AnáKsis; As- 
pecto del jLiempo en los Obseryatorios oorrespOUifientes; 
Mortalidad; Resumen meteorológico general (con obser- 
vaciones de AguasoalienteS; GuliacáQ) Ghaputtepec, Gaa- 
dalajara, Qttanajuato, Huejutla, León, Matamoros, Ma2a- 
tlán, México, Mulegé, Oaxaca, Pabellón, Pachaca, Puebla, 
Saltillo, San Luis Potosí, Tacubaya, Tampico, Tuxpam, 
Véracruz y Zacatecas) 5 Meteorología Internacional; Seis- 
mología; Red termométrica del Estado de Veracruz, etc. 
Véase Hayden, Orvañanos y Villaseñor. 
36 Observaciones meteorológicas. Resumen general de las 
practicadas durante el año de 1890. — Rev. Soc. «Alza- 
te.» 1890 á 91, pág, 86. 

Observatorio Meteorológico del Colegio del Es- 
tado de Puebla. 

27 Resumen correspondiente á cada día.^ — Nov., Dic. y resu- 

men de 1890, y Enero á Octubre de 1891. 

Boletines mensuales, f ol. 4 páginas cada uno, que con- 
tienen las observaciones directas y los resultados deduci- 
dos de los instrumentos registradores Richard. 

Obserratorio Meteorológico del Instituto Cien- 
tífico y Literario del Estado de San Lnls Po- 
tosí. 

28 Resumen de las principales observaciones correspondien- 

tes al año de 1890, practicadas por el Ayudante de este 
Observatorio Emilio A. Martínez y por el alumno Antio- 
co Hernández, bajo la dirección del Dr, G. Barroeta, Di- 
rector. 

Cuadro con datos mensuales y una sinopsis anual, al 
que acompafia una comparación de los resultados con las 
observacioMB de once años anteriores, por el Dr. Barroe- 
ta.— (Memoria de los U'obaéoe de la Junta IHreeUva del Insti 



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104 HemoríM do U Sooiedad Oientífiea 

tutOj etc.j durante él año escolar de 1890. 8? San Luis Poto 
sí, 1891). 

OrrafianoB Dr. Domingo. 

29 Algunas observaciones relativas al clima de Méúoo. — Bol. 

MENS. O. M. C. III, págs. 82 á 84. 

Palmleri Prof* luis, Director del Observatorio 
Vesubiano. 

30 Observaciones simultáneas acerca del dinamismo del cráter 

del Vesubio y de la gran fumarola de la solfatara de Paz- 
zuoli, hechas en los años de 1888 á 90. (Del t Nuevo Ci- 
mento» de Pisa).— Rev. Soc. c Álzate.» 1890 á 91, pá- 
ginas 60 y 108. 

31 Periódico Oficial del Gobierno del £stado de Oaana- 

jnato. 

Mensualmente aparecen en él los resúmenes y análisis 
de las observaciones practicadas en León bajo la dirección 
del Sr. Prof. Mariano Leal, 

Paga Guillermo B. 

32 Noticia sobre la Geología y configuración del camino de 

México á Pátzcuaro. — El Estudio. Órgano del Institu- 
to Médico Nacional de México. IV, págs. 94 á 102. 

Contiene datos barométricos, termométricos y altimé- 
trieos. 

y Agnilar y Santillán BafaeL 

38 Geodinámica. £1 temblor del 2 de Diciembre de 1890. — 
Mem. Soc. c Álzate.» IV, págs. 131 á 138.— Crónica 
Científica de Barcelona. XIV, págs. 336 á 339. 

34 Catálogo de los temblores de tierra y f enó- 

menos volcánicos verificados en la República Meodcana 
durante el año de 1889.— Meh. Soc. cAlzate.» IV, pá- 



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» Antonit Alíate, ti 10& 



ginas 179 á 191.— CRÓNICA CIENTÍFICA de Barcelona. 
XIV, págs. 330 á 335. 

Véase Aguilar y Saíntillán. 

Sifuentes S^lTudor C. 

36 Resúmenes mensuales de las observaciones meteorológicas 
ejecutadas en la Escuela Municipal núm. 2 de Tacubaya* 
-^Boletín Bibliográfico y Escolar (Tacubaya). 1891. 

36 Sociedad Científica c Antonio Álzate.» Revista Mensual 

Científica y Bibliográfica. México, Imp. del Gob. 8? Nú- 
meros 5 á 12 de 1890 á 91. Núms. 1 á 4 de 1891 á 92. 
En los núms. 5 á 12 de 1890 á 91 : Meteorología Inter- 
nacional Años de 1887 y 1888. Pág. 85. 

Spina S. J. Pedro. 

37 Observaciones meteorológicas del Colegio.de San Juan Ne • 

pomuceno. Saltillo, Coahuila, México. — Puebla, Imp. del 
Colegio Pío de Artes y Oficios, 1891. 8 págs. fol. y un 
cuadro' con datos mensuales y resumen anual. 

Topf Ar. Hugo. 

38 Termometría veracruzana. — (México Intelediuil. Revista 

Pedagógica y Científico- Literaria. Jalapa). TomoV, pá- 
ginas 242 á 250 y 257 á 264. 

YillaseQor Lnis E. 

39 El Puerto de Vera cruz.— BOL. MKNS. O. M- C. III, páginas 

58 á 67 y 105 á 117. 
Se ocupa de las condiciones meteorológicas, mareas, co- 
rrientes, vientos, temperatura de las aguas, etc., del 
puerto de Veracruz; 

Zárraga J¡fr. F« 

40 Ligerísimos apuntes sobre el clima de Durasgo. — El Es- 

tudio. Órgano del Instituto Médico Nacional de Mézioo. 
IV, págs. 68 á 70, 108 y 104. 

UemoriM [i89»»93l* T, VI, U 



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106 Memorial do 1* Sociedad Oiantíflca 



^^^^»^^^>^^V^V^^^'^^^^<^^^^^'w^^^^^ww^<s^V^v^^v^^>v^Vww^i^^^»VV^V^^^»'^^^'^^^»^^^»»>»^*^^^^vs»^^^ 



ADICIONES. 

Fenómeno eléctrico. — Págs. 83 j 84. (Ensayo Literario. Co- 
lección de composiciones sobre Bellas Letras, Ciencias jAr^ 
tes. En un yohimen. Paebiai Impreso por FéHx Haria Ley- 
va, calle segunda de Mercaderes número 5. 1838). 

Galiiido Agnstin. 

Observaciones meteorológicas hechas en el Colegio del Estado. 
Enero á Diciembre de 1875 y resumen anual. — El Estudio. 
Piiblicación mensual de los trabajos leídos ante la Sociedad Médi- 
co --Farmacéutica dñ Puebla. 1875 á 76. Páginas 55, 56, 72, 88, 
104, 120,^136, 152, 168, 184, 200 y 216. 

García CrésceiicÍo« 

Influencias meteorológicas en México para el desarrollo de cier- 
tas enfermedades y en particular las intermitentes. — El Es- 
tudio. Publicación mensual de los trabajos leídos ante la Socie- 
dad Médico 'Farmacéutica de Puebla. Págiüas 2$6 á 263. 

Iberri Nemesio. 

Anuncio y efectos del viento norte en el seno mexicano. — El 
Museo Mexicano ó Miscelánea pintoresca de amenidades 
curiosas é instructivas. México. II, 1843. Págs. 372 á 374. 

Kiddle W. W. 

The northers of Veracruz. — Nauticál. Magazikb. London. 
1874. XLni. Págs. 129 á 132. 

Masters P* 

Indications of the Mexicanas northers.-i-NAUTlQAL Magazine. 
London, 18i6, XV, pág. 351. 

■ I L ' Norters on the coast of México in ihe Pacifiú.*— Nau- 
TIOAL Magazine. London, 1840. IX, pág. 74. 



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•' Antonio Alzite. II 107 

Oehoa YiUagdmez Ignacio y Pedro J. Sentios. 

Carta Altimétrioa. Carte Altimétrique.—l : 3 000 000.— Gra- 
vee, chez Monrocq fr. — París. A. Donamette, Imp. 

i 
Beyes Sebastián y Pedro J. Sentios. 

Carta Climatológica. Carte Climatologique. — 1 : 3 000 OCO. — 
Gravee, chez Monrocq fr. — París. A. Donamette, Imp. 

Esta carta y la anterior fueron hechas para ser presentadas en 
la Exposición Universal de París de 1889. 

Bocha M. 

Del Ozono, — Su importancia en Meteorología Médica. — Méto- 
dos ozonométrícos. — Un ozonógrafo automático. — ANALES 
DE LA AsocJiAaÓN Labrey. Tomo I (1885). Páginas 100 á 
á 105 y 132 á 136. 

€ El Sol. > Diarío. (Imp. de los Bajos de San«^gustín núm. 3). 
México. 

En él aparecieron diariamente las observaciones hechas 
en la ciudad de México á las siete de la mañana, tres de la 
tarde y onpe de la noche, de termómetro, barómetro, higró- 
metro, electrómetro y vientos, desde el 14 de Junio de 1824 
hasta el 14 de Enero de 1820. 



ABBEYIATTIBA8 EUFLEADA8. 

Bol. mens. O. M. C. Boletín mensual del Observatorio Me- 
teorológico Central. , 

Mem. Sog. c Álzate.» Memorias de la Sociedad Científica c An- 
tonio Álzate. » 

Bey. Soo. c Álzate.» Revista de la Sociedad Científica «Anto- 
nio Álzate.» 



#•» 



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^^^^»^#»^t»»*»^>^>^.»\»S»V^^»^'»^M»^^^»W^^«^^^^^^»^^^^^^^»^^^^^^^^^^^^>^^^^^>^^^>^^>^^^^ 



ALIMENTACIÓN 
DESDE EL PUNTO DE HSTA DE LA HIGIENE 

roa 
Socio de número. 



*-'W^^V\^^\y>/WV/>^*/N^/\A/\/VN*\^sr 



Hay en nuestro organismo tina necesidad tan imperiosa oo* 
mo irresistible: la de la alimentación. Para que sns funciones 
se verifiquen con regularidad y perfección varias condiciones 
son indispensables : integridad de loe elementos anatómicos tan- 
to en su estructura como en su f uncionamiento, é introducción 
de substancias que después de múltiples transformaciones, des- 
arrollen por su conflicto y el oxigeno de la sangre estas fuerzas 
▼iras que ya se traducen por calor, electricidad, moyimiento, 
ya por funciones de secreción, de sensaciones, elaboraciones 
nerriosas ó actividad cerebral. 

Pero esta necesidad no es propia y exclusiva al organismo 
humano, pues que la tienen la planta, el animal y el hombre, 



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lio Memorias de la Sociedad Científica 

sino que el modo de yerificarse varía y está en consonancia con 
la actiyidad vital de estos distintos seres. La comparación fisio* 
lógica nos lo va á demostrar; en la primera, la alimentación se 
hace de una manera muy sencilla; dispersando la planta de las 
clases superiores, sus raicecillas por el suelo fecundado con la 
muerte de los seres superiores y purificado por la atmósfera, 
chupa como por infinidad de bombas los elementos líquidos que 
se convierten en savia vigorosa al empapar sus células, corre 
por sus tubos, llega á sus hojas en donde el sol con sus rayos 
de luz y calor y el aire con su ácido carbónico, la transforman 
invitando á la planta á que respire, para que su clorofila nos de- 
vuelva el aire respirable, y para que en el sabio y harmónico 
conjunto de la naturaleza se mantenga el equilibrio en virtud 
del cual las funciones de un ser modifican el medio en que vi- 
ve, para hacerlo apto á las de otro ser. 

Ascendamos en la escala de los seres y examinemos al ani- 
mal. Para que las substancias que ingiera sean asimilables y 
útiles, necesita someterlas á una preparaci<$n importante, nece- 
sita digerirlas. Esta complicada operación está sujeta á una in- 
fluencia nerviosa adecuada, de suerte que en él hay el dinamis- 
mo nervioso simple y por de contado que sus órganos están 
enteramente arreglados á la función que tienen que desempe- 
ñar y á la naturaleza de las substaaoias que tienen que absor- 
ber, así el carnívoro de fauces admirablemente armadas, tiene 
su tubo digestivo corto y abundantísimas glándulas de pepsina, 
mientras que el herbívoro tiene sus dientes para moler, su tubo 
digestivo largo y predominando entre los elementos histológieos 
de éste, los elásticos, para soportar el desarrollo exagerado de 
gases que la digestión de las materias vegetales produce, y es* 
tas diferencias las encontramos en los géneros, especies y aun 
en las últimas ramificaciones de la clasificación animal; así 
Broun en su tratado de Anatomía comparada, y al estudiar el 
tubo digeatÍTO del hormiguero, que con su pegajosa lengua in- 
|;iere eantídadee exorbitantes dic kormigas, señida «ntre mué 



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" Antonio AlxÉio. II Ul 



anexos la presencia de un cierto número de glándulas que se- 
cretan un liquido ezcesiyamente alcalino que sin duda tiene por 
objeto la neutralización del ácido fórmico. 

En todo este grupo el dinamismo neryioso e» simple. 

Llegamos ya al ser más perfecto de los que pueblan la tie- 
rra, al hombre. £n él el dinamismo nervioso es ps^co-moraly 
la necesidad irresistible de alimentarse es muchas veces difícil 
de llenar. 

Desde que la especie humana existe, es para alimentarse 
para lo que ha desplegado gran parte de su actividad y de su 
inteligencia. 

Cuando dirigimos una mirada retrospectiva sobre la histo- 
ria de la evolución de la especie humana, y vemos al hombre 
combatir en los bosques primitivos contra las fieras salvajes, 
para alimentarse con su carne y vestirse con sus pieles; cuan- 
do le vemos en los tallos ahuecados de los árboles convertidos 
en frágiles barquillas, entregarse á la inmensidad de los mares 
y de los ríos, para extraer de su seno los seres que los pue- 
blan, y sobre todo, cuando olvidando y desoyendo los gritos de 
la naturaleza y del instinto, la madre tierna transformada en 
fiera voraz despedaza al hijo, para hincar sus dientes en los pal- 
pitantes y sangrientos despojos y saciar así su hambre, enton- 
ces comprendemos que esa necesidad es terrible y que el saciar- 
la es una condición 6Íne qua non de la existencia humana. 

Las frutas de los árboles, la caza y la pesca han sido por 
años y años el único alimento del hombre; por eso, en los tiem- 
pos primitivos, bastaba un cambio brusco, un crudo invierno 
que cubriera la tierra y los ríos de nieve, para que la especie 
humana estuviese á punto de perecer, por falta de medios de 
subsistencia, pues que los animales huían á regiones inaccesi- 
bles; familias, tribus enteras han desaparecido en estos cata* 
clismos que hoy ni siquiera sospechamos, y no era sino gracias 
á la prodigiosa fecundidad de aquellas razas, como {d venir me- 
jores días, los pueblos renacían de aquellos pobres vestigios fe* 
nioiaaos. 



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112 Memorias de la Sociedad Oientífica 

Mad llegó un día feliz en que e) hombre supo cultírar la tie- 
rra y domesticar animales, y desde entonces data la existencia 
de las primeras sociedades y desde entonces también la huma- 
nidad se hizo dueña de rus destinos. El crecimiento desmesu- 
rado de la población por la rápida propagación de la especie, les 
hizo caer en la penuria y les dio á conocer otra triste necesidad : 
la de emigrar. Las primeras sociedades fueron tribus nómades 
con grandes rebaños que sin rumbo fíjo marchaban á estacio- 
narse en cualquier lug^r, hasta que nuevas calamidades y mi- 
serias les hacían huir y seguir errantes. Entonces, como ahora, 
como siempre, es la lucha por la existencia la que hace que el 
hombre abandone el querido pedazo de tierra donde nació. 

ISi hace dos mil años los Cimbros y los Teutones abandona- 
ban las hermosas riberas del Báltico porque éste, inclemente, 
había derramado sus aguas sobre sus campiñas y sus hogares, 
haciéndoles poblar el entonces inculto centro de Europa, ahora 
de esta misma Europa, culta ya pero exhausta, se desprenden 
sin cesar millares de familias hambrientas y tristes pero llenas 
de esperanza que vienen al nuevo mundo exuberante á que les 
brindé sus frutos á cambio de la civilización que ellas nos traen ; 
pero día llegará en que esta misma hoy joven y rica América no 
pueda sustentar en su territorio inmenso al hombre tan prodi- 
giosamente multiplicado; pero allí está la África, habitada aho- 
ra casi en su mayor parte por fieras y hombres, fieras también 
y que gracias á los esfuerzos de tanto valeroso explorador, co- 
mo Stanley, que han roto el velo que cubría sus fantásticas re- 
giones, nos ha demostrado que aguarda su turno para que en 
el transcurso de los siglos la humanidad apoye allí su planta, y 
ya para entonces también exploradores polares más afortuna- 
dos que e} noruego Nowderosk, habrán atravesado aquellas la* 
titudes de hielo y de muerte y se presentará á sus ojos un in- 
menso oasis con un cielo y un suelo tan sólo comparables por 
BU hermosura al cielo y suelo de nuestra tan amada patria. 

En esta lenta evolución de la especie humana hay un hecho 



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"•AntoniA Alnte. n 116 



doimDante,* la predominancia de los cereales en la atím^niaotón 
del homiNre) pues que si bien es cierto que es omniroro, no e$ 
menos cierto que desde que sabe cultivar la tierra es por la £«^ 
milia de las Oramíoeas por la que se ha inclinado, ad<^tando 
naturalmetfte las que erati más adecuadas segán el clima y, el 
suelo en que yivia* 

Entare uosotros el maíz y el trigo fueron las preferidas. Por 
esta circunstancia estaban á merced de las malas cosechas» por 
vicisitudes atmosféricas ú otras causoS; y como adeosis en B«i- 
rofia entera ha reinado, hasta la revolución de 98, la prohibiente 
dbeoluta de exportar granos, no sólo de nación á naeiióii, wio 
aun de provincia á provincia, y más aún dados los defeeiuoaos 
-medios dé eomunieación, nos explicamos ahora el por qué -de 
esos años de hambre que oon periodicidad y frecuencia aterra- 
doras diezmaron á la Europa, sucediendo á veces que mientvas 
que un pMS rebosaba de semillas y ganados el vecino perecía ; 
pero las leyes prohibitivas por una parte y la dificultad é» trans- 
porte por otra, les impedía auxiliarse. Pero por los progresos 
4e la civilización los pueblos se ven hoy libres de los horrores 
del hambre; el vapor y la electricidad han empeque&ecido las 
distancias y la libertad de comercio extiende sus alas sobre to- 
úo el mundo ciyilizado. Acabamos de presenciar que el coloso 
del Norte vaciaba sus graneros sobre la faambrieikiá Bü8Í% y 
nuestro país está siendo, por sus malas óoaeebaS; un magnifico 
mercado á las semillas del pueblo amerteano. 

La alimenrtaeión debe ei^v tm relaoióa do solamente con. las 
condiciones sociales del individuo, sind también 4<mí el génafo 
de tlrabajo y ocupacipnes de éi^te. Ei hombre que se entogue 
á trabaos intelectuales necesitará mt^cho más de los pxincipioB 
albuminoides que el obrero ó el labrador que trabajan sobre-to- 
do con sus músculos, fiay un hecho que no querenCioe pasar pior 
alto y que trae consigo un problema económico y social, impor- 
tantísimo para la nación -, nos queremos teierir á la aumentación 
de naestvos labradores, lia base es el iñaís, el ohiley eLfíijel; 

Monorias [x893*93l, T. VI, 15 



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114 MemorUs de la Sociedad Oientifioa 

éste tiene entre sus elementos principios albuminoidee, el maíz 
hidrooarbonados y grasosos y el chile es un verdadero condi- 
mento. El mísero salario que reciben no les bastaria para su 
sabsistencia, si la habitación y el trabajo en el campo, la pare- 
za del aire que respiran y la tranquilidad y moralidad de sus 
costumbres no contribuyeran de consuno á contrabalancear los 
efectos de una alimentación que no vacilamos en llamar insu- 
ficiente; en efecto, la compensación es incompleta y allí están 
para comprobarlo esas razas cuya constitución raquítica y en- 
clenque se acentúa más y más con el transcurso de los tiempos, 
haciendo que la cantidad de trabajo que desarrollan sea infini- 
tamente menor que la que debieran producir, á ser suficiente 
su ración alimenticia, de suerte que los explotadores de este 
desgraciado g^mio social reportan las consecuencias de su ava- 
rioia. 

Sentadas estas consideraciones generales definamos y clasi- 
fiquemos los alimentos. 

Alimento es toda substancia que introducida al organismo 
sirve ó puede servir para la nutrición. Bl alimento es fuerza la- 
tente que está llamada á ceder al organismo esta misma fuer- 
za, la que se hará patente bajo múltiples manifestaciones. 

El proceso químico- vital nutritivo que se produce en la in- 
timidad del organismo, tiene lugar principalmente en los jugos 
de los tejidos que viajan de célula en célula, y bajo este pun- 
to de vista este organismo no es según Arnould, más que una 
balanza que fluctúa constantemente entre dos movimientos, uno 
de destrueción y otro de reparación. 

Se han hecho varias clasificaciones de los alimentos. Unos 
los dividen en sólidos y líquidos; otros en temarios y cuaterna- 
rios, ambas defectuosas, pues que si bajo un punto de vista fí- 
ateo ó químico fueran aceptables, higiénicamente hablando llts 
tenemos que rechazar. 

Cosa parecida tendríamos que argüir á los que los dividen 
«I azoados y no azoados, y tanto máas, cuanto que no es el ázoe 



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"AnlMiioAlttto.tt 115 



lo qne nos serriría para distinguir á algunos como la grasa del 
azúcar. 

Haj otra clasificación que examinada superficialmente pa* 
rece arreglarse perfectamente i la fisiología y que tiene innu» 
merables adeptos; divide los alimentos en plásticos y respirato- 
ríos. Está basada en un principio falso y no resiste á la expe- 
rimentación, pues que ésta demuestra que una serie de animales 
de distinta especie, á los que se ministre por único alimento 
substancias que los partidarios de esta clasificación llaman plás* 
ticos, continúan respirando admirablem'ente. 

Por esas razones aceptamos la siguiente clasificación que 
resiste á las objeciones que se le han hecho. 

Los principios alimenticios se dividen en cuatro grupos pñn* 
cipales: 

Albuminoides. — Hidrocarbonados. — Grasosos y Minerales* 
— Los primeros los subdividimos según su origen en vegeíále$q\iB 
comprenden el gluten y la legumina, y ammaiks que encierraá 
la albúmina, la fibrina, la caseína, la globulina y la sintonina. 

Los hidrocarbonados comprenden el asúcar y Ibm féculas. 

Los grasosos la manteca y la mantequilla, y por último los 
minerales que comprenden el agua, el cloruro de sodio, los fos- 
fatos alcalinos y terrosos, el carbonato de cal y las sales de 
hierro. 

En cuanto á las substancias alimenticias hacemos de ellas 
dos grandes clases: 

Animales y vegetales. 

De la primera tres grupos: catif^, leche y huevos. 

La carne puede ser de mamiferos^ de aves^ Aq peces ó de tn- 
vertebrados. Las más usadas de los primeros la dan los bovinos, 
ovinos y porcinos; de las aves los gallináceos y palmípedos y 
de los invertebrados los moluscos y los crustáceos. Eu el se* 
gando grupo colocamos la leche y sus derivados, y en el terco* 
ro los huevos, que pueden ser de aves^ de reptiles ó de pesca* 
dos, llamáudose en este último caso hueveras. 



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116 Memorial á^Uk 8ooMid Científioa 

La seganda rama comprende loa vegetales, qaeaubdiviJUmos 
en cereales, que abrazan el maíz, el trigo, arroz, etc., y sus deri- 
vadofl; hfwhhres, que oompreodea las raíces, tubérctUas, pcy^s, 
heiMeeaSf hongos jJhUas, f por últíoio los JrtUos que dividimos 
en* ^kkeo grupos que son azucarados, ácidos» feculentos^ sstrin- 
gentes y aeeitosoa. 

lias bebidas deben ser estudiadas muy especialmente en 
elhro traba^ y por eso no me ocupo de ellas aquí, no obstante 
la gran ionportaneia que tienen en el estudio de la alimentaoi^Oy 
asi como tampoco de la legislación Bromatológica, medios de 
oonseffvación de loe alimentos y tantas otras cuestiones relacio- 
nadas con este estudia, porque me saldría del plan que me he 
tiázado ai emprender este humilde trabajo. 

Así, pues, reasumiré en forma de preceptos higiénicos, lo 
q«ie sea <ie mayor importancia y que nunca se debe olvidar, ma- 
nifostando antee que es de la obra del Sr. Profesor I>r- {>. Luis 
K Buíb de donde ios he tomado: 

1? Debcm temarse alimentos en cantidad suficiente, en ca- 
lidad nutritivos y en especie raanados. Después de todo le di- 
eho aniedormente, )a necesidad de la alimentación suficiente 
noa parece demostrada. Eo pocos días no se notan las conse- 
cuencias de la alimentación que no baaba; pero bien pronto se 
manifiesta el desequilibrio orgánico, y si tal insuficiencia per- 
siste el autofagÍ9mo traerá la inatiioión. 

El hombre que comienza á sentir tales efectos busca instin- 
tivamente en las substancias de ahorro, como el alcohol, algo 
que le mantenga en su trabajo, en una actividad yerdaderamen- 
te artificial y ministra á la niáquina humana el combustible que 
salve á sus tejidos de la destrucción que la actividad vital pro- 
duce. He aquí una de las causas de lo uníversalmente exten- 
dido que está el uso de las bebidas alcohólicas y cómo del uso 
al abuso se llega fácilmente; éste trae consigo el sinnúmero de 
lesiones eirgánieas referidas al alcohoBsmo, y segán dice Lom- 
brosse, el aumento progresivo de la eriminaUdadi consecuen- 
cias todas de la falta de observancia de este precepto. 



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" AntOBÍo Alnte. n ^^^ 

Coa respeto 4 lo nutritivo y variado de ellos^ desden Inego 
se comprende que uo todos los alimeatos son igualmente úfixm 
en elementos asimilables y por lo mismo trabajará mucho m&8 
el organismo para separar estos elementos, en una substancia 
que deje muebos residuos que en aquella que sea casi toda asi* 
milable; por otra parte, el hombre tiene una tendencia irreí^ 
tibie i lo nuevo, 4 lo variado ; el estado de salud, la edad, el tem- 
peramento, la constitución individual y tantas otras causas nos 
hacen teaer preferencia, hoy por tal alimento y maftaaa por 
otro, y como 4 la par que nutren deben tambiéa halagar, debe* 
mes hacer variadas y agradables las substancias que ingeramos, 

2? Deben ingerirse alimentos perfectamente mAsticaclos 6 
insalivados, tanto porque una buena división favorece su ata* 
que por los liquides digestivos que ulteriormente eiicontrar4ii| 
cuanto para favorecer la impregnación por la saliva, iugo di- 
gestívo también. De aquí que cuando falten los dientes 4 una 
edad en que se necesiten, se debe recurrir 4 los artificiales* 

3? Deben tomarse alimentos hasta saciar el hambre, y los 
niños deben tomar alimentos con más frecuencia que los adul- 
tos, y éstos que los ancianos. En efecu>, el hambre es el mejor 
indicador, al estado normal, de la cantidad de substancias ali- 
menticias que necesita nuestro organismo. 

£n el niño, los alimentos sirven no solamente pasa su con- 
servación, sino que también le suministran elementos necesao 
rios para su crecimiento; 4 igualdad de circunstancias la canti- 
dad debe ser relativamente mayor, y como tiene el estómago 
chico y de gran poder digestivo, tiene que ingerir muy repe- 
tidas veces. 

4? Los niños deben tomar preferentemente alimentos hi- 
drocarbonados; los adultos, albuminoides y los ancianos, éstos, 
hechos excitantes. 

Por sus movimientos vivísimos y continuos, por la pérdida 
de calor que sufre por irradiación, y por refrescar su sangre ar- 
diente, siente el niño esa inclinación instintiva 4 km dulces y 



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118 Memorias do I(i Sociodad Científica 



frntasy la que no se debe contrariar con el irracional pretexto 
de darles substancias que si son muy nutritivas en otra edad, no 
son en é^ta de la importancia fisiológica de los hidrooarbonados. 

En el adulto, las funciones físicas é intelectuales le piden 
substancias adecuadas para reparar las pérdidas que tales fun- 
ciones producen; por eso es que la carne, los huevos, las subs- 
tancias albuminoides todas, son las convenientes y las que más 
apetece. 

En el anciano, el tubo digestivo cansado ya y muchas veces 
enfermo, necesita algún estímulo que despierte el apetito, á fin 
de que ingiera substancias indispensables para su vida y he 
aquí la mejor indicación de los condimentos, los cuales obran 
ya sea haciendo agradables estas substancias al paladar, ó ya 
favoreciendo su digestión por la hipersecreción refleja que pro- 
ducen en las glándulas digestivas, sin perjuicio de ser ellos mis- 
mos substancias alimenticias que el organismo asimila. Muy var 
liados son los condimentos, los pudiéramos agrupar en las clases 
siguientes: grasosos, azucarados, salados, ácidos y excitantes. 

5? Deben tomarse alimentos condimentados, que no estén 
fríos ni demasiado calientes; no deben estar alterados y no se 
debe trabajar inmediatamente después de comer. 

La experiencia enseña que para digerir bien los alimentos, 
deben estar á una temperatura regular y es fácil comprender 
por qué. 

No deben"^estar alterados, porque si algunas veces la des- 
composición, que no es más que la mineralización de la subs- 
tancia orgánica, desarrolla microbios que no son patógenos, 
otras sí lo son; estas substancias alteradas obran como verda- 
deros venenos y sobre todo la cantidad de materia asimilable 
es casi insignificante; así es que no imitaremos á algunos pue- 
blos de Italia que ingieren algunos alimentos descompuestos. 

Con respecto á la prohibición de trabajar después de comer, 
sólo diremos que hay un hecho fisiológico perfectamente oom» 
probado y conocido ya por los antiguos, y es, que cuando un 



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•• Antoxuo Alnto. u 119 



Órgano trabaja, atrae por decirlo así, la sangre, sin la cual su 
fonoión se perturba; por lo mismo, si al aparato digestivo en 
plena función le sustraemos la sangre para llevársela á otro ór- 
gano, al cerebro por ejemplo, claro está que ni éste ni aquel des- 
empeñarán con perfección su cometido y este conflicto se tra- 
ducirá, unas veces en retardo de la digestión, otras en falta 
absoluta de ésta, y por parte del cerebro en perturbaciones cir- 
culatorias de mayor ó menor gravedad. 

El reposo después de la comida es una buena costumbre, á 
la que tiende el organismo racional, y que tiene el mérito de 
ser recomendada por todas las personas que han llegado á edad 
muj avanzada, atribuyéndole una buena parte en su conserva- 
ción y salud. 

6? Se debe asear la boca por laC mañana al despertar y des- 
pués de cada comida. 

Durante la noche, las glándulas que desembocan en la cavi- 
dad bucal siguen secretando aunque con mucha lentitud. 

Hay constantemente en esa cavidad innumerables gérmenes, 
que con los residuos alimenticios producen una verdadera fer- 
mentación. 

De manera que estos depósitos que despiden un olor des- 
agradable deben dificultar la digestión; por otra parte, después 
de las comidas quedan entre los dientes, en las encías é impreg- 
nando la cavidad porciones alimenticias que alteran aquellos. 
De aquí, pues, la necesidad de obsequiar este precepto y el me- 
jor modo de hacerlo es el agua, el polvo de creta finamente 
pulverizado, el limpiadientes arredondeado y nunca agudo y el 
cepillo blando. 

En cuanto á la ración media alimenticia, diremos que des- 
pués de muchas observaciones se ha convenido en las siguien- 
tes cifras: 

Ración de trabajo. — Pan 561. Carne 175, Grasa 83. 

Ración de manutención. — Pan 829. Carne 239^ Grasa 60. 

Total.— Pan 1,390. Carne 414 y Gra«a 93. 
Kénoo, Julio 8 de 1892. 



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120 Hemorias de k Sociedad Científica 



L'AliHentetioii sons le polyt de rae de PHjg^ieiie^ 
par M. B. Macoiuet. 



RESUME. 

l>ims ce travail on táohe de démontrer l'action funeste qn' 
une alimentation insaffisante exerce sur la constitution, le dé- 
yeloppement et les aptitudes pliysiques et intelectuelles du peu- 
pie mexioain. II fautsígnaler surtout: l'alcoolisme, né de- la 
tendanoe á oompenser par la boisson 1' éxoitant naturel que l'or- 
ganisttie humain doit trourer dans les alimentS; d'un cóté, et 
de l'autre á empdoher au moyen de l'alcool la destruction des 
elementa anatomiques, que sans cette substance seraít f átale 
pour les ohangements nutritifs: les affections bépatíques et 
gastro-intestinaIes,que jusqu'itun certain pointnous pourrions 
placer dans le groupe précedent, produites par I'usage immo- 
déré áxi pulque (boisson nationale), la artero -esclerosis a>rec 
sea múltiples manifestatiobs; bémorragie cérébrale, anévrys- 
meSi eto. Toutes ees affections nous expliquent la constitution 
délicate et cbétive des individus de cette race, avec toutes ses 
conséquences. 

Sons le point de vue économico-social l'étude de 1' alimen- 
tation a une importance capitale. Partout, mais plus spéciale- 
ment cbez nous, le miserable salaire (de 12 á 23 sous) de nos 
campagnards, ne suffit point k pourvoir aux alimenta en quan- 
tité convenable (il faudrait en moyenne: pain 1390 gr., viande 
414 gr., et grússe 93 gr., calcules comme ration totale de manu- 
tention et de travail) pour s'acquitter des labeurs aozquels ne 



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•• Antonio Alíate, n 1 21 



peut resistor leur organisme et que cependant on exige d'eux: 
car lear alimentátíon consiste généralement en tartíUa (pain de 
maís), haricots et un assaisonnement pnissant, le chile fCapsi- 
cum annuum; C. cordiforme; C. violaceum; C. dtdcis; C. arboreum}. 
II faut observer, qne les albuminoídes existent en qnantité 
si petite dans les haricots, qn'ils ne peuvent absolament pas 
repondré aux besoins de l'organisme, eu égard k la moyenne 
donnée plus bant, et k laquelle on est arrive par des expérien- 
ees qui la font considérer comme indispensable ponr le fono- 
tionnement parfait. 

Ifexioo, Jaillet 1892. 



MeoMriM Ii89a-93). T. VI. 1« 



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APUNTES 

EPIGRAFÍA MEXICANA 



JESÚS g'alindo y villa 

Sodo de Remero. 



CUARTA PABTB. 



INSCRIPCIONES DIVERSAS. 



CALLE DB LA FQBPEITI7A. 

En la casa número 5 de esta calle, y que se baila en el re- 
cinto de la ex -Inquisición, existe al pie de la escalera la curio- 
sa piedra que hemos copiado en la página 197 del tomo lY de es* 
tas Memorias. 

La leyenda, como se ha dicho ya, es una de las más claras 
que hemos encontrado, perteneciente á la época, no obstante 
tener algunas ligaduras y abreviaturas; tiene la piedra una va- 
ra de altura por una y media de largo, y á fin de refrescar nn 
tanto la áiemoria, reproducimos en seguida la leyenda: 



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114 Memorias de la Sociedad Científica 



goyebnakdo el 
Jll" Señor Conde de 
Monterrey, stendo Inqvt- 
8TD0R EL Señor Lyc."*^ don Ai£ de Peral- 
ta QVB AL PRES." A8TSTB SOLO EN EL 

Trybtnal de la Jnq.*" por M."*» de la 
CrvDAD de México, stendo sv 

OBRERO mayor BALTASAR MEXIA 



Salmerón ALevACTL Mayor della 

SB MBTYO la AGVA EN ESTE*S? OFPJ? 
A Til DE NOVYEMBRE DE 1598. 



En la casa núm. 8¿ de esta misma calle y perteneciente al 
propio ediñcio, donde existen unos baños, hay un pasadizo, en- 
trando á la casa, en el fondo y á la derecha: sobre su puerta y 
en el muro que ve al Oriente, está otra inscripción grabada en 
piedra, dentro de un marco, también de piedra. 

Según parece, pintaron sobre ella hace algún tiempo, per- 
diéndose la inscripción; tal Tez rasparon después las letras para 
hacerlas aparecer; pero no se consiguió reconstruir el primer 
renglón, desgraciadamente. 

Lo que pudimos entender y sacar de allí, es lo que sigue: 

nerálem HispanuB Inquisitionem 

. . . ,xmo. D. J), JRaytnundo áb Arse 

et hanc mexicanam J), D, Prado Alfaro et Flores 

procurantibtis 

Custodia ista pene coUapsa/uU AmpUori 

pólitiorique forma r^ecta: et publica ins- 

pectioni esí^posUa. Anno Domini MDCCCIII 

et Pontificatus Pii VIL IV Quinto Jdus Decemhris. 



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"Antonio Alxate.» 125 



Por fortuna esta inscripción la encontramos restanrada en el 
Semanario Político y Literaria qae se publicaba en México en 
1820. ( Véase en el tomo I, pág. 103, el curioso articulo que trae 
acerca de la Inquisición ). 

Según Temos allí, la lápida que hemos copiado hallábase co- 
locada en la puerta de entrada al patio de las prisiones, y mi- 
rando para éste. £1 primer renglón de la leyenda decían 

Carolo IV et Alotsia Regibus: 
la primera palabra del segundo renglón, es: 

generakm 
y la primera del tercero es: 

JExmo, 

La versión castellana de lo que allí dice, es ésta: 

c Reinando Carlos IV y Luisa; siendo inquisidor general de 
Elspaña el Excmo. Sr. D. Ramón de Arce, y de México los Dres. 
Prado, Flores y Alfaro, esta cárcel, que se hallaba casi arruina- 
da, se reparó y mejoró, habiendo quedado abierta por algán tiem- 
po para que el público la reconociese. Día 9 de Diciembre del 
año del Señor, 1803, y el cuarto del Pontificado de nuestro San- 
tísimo Padre Pío VIL» 

Copiaremos á continuación la lápida que se encontraba en 
el arco de la escalera, suponemos que en el patio principal, mi- 
rando hacia dentro: 

Siendo Sumo Pontífice Clemente XII; rey de Es- 
paña y de las Indias Felipe V: inquisidores ge- 
' merales sucesivamente los exmos. señores 2>. J%tan 
de Camargo^ Obispo de Pamplona^ y D. Andrés 
Orbe y Larreategui, arzobispo de Valencia: in 
quisidores actuales de esta Nueva España los se- 
ñores lies, D. ^edro Navarro de Isla^ D. Pedro 
Anselmo Sánchez de Tagle, y 2>. Diego Mangado 
y ClavijOf se comenzó esta obra á cinco de di- 
ciembre de 1732 y se acabó en fin del mesmo (sic) 
me^ de 1736 años á honra y gloria de Dios, 
y Tesorero D. Agustiin Antonio CasiríSo 
y (Mantés. 



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I2d Memorias de la Sobiedad Científica 

' El Sr. D. Francisco del Paso y TroDco&o, nos comunicó la 
noticia siguiente relativa á una piedra que existió en el mismo 
edificio de la Inquisición, piedra que hoy para en poder de un 
particular. 

Consta de dos caras*, teniendo la piedra de espesor seis cen- 
tímetros; en su mayor largo I" 16, y de ancho 1"05.' 

En el frente se lee ésta inscripción : 



D. O. M. 
Siendo Ijíqvisidores Apostólicos 

DE ESTE TrIBVNAL DEL S.'~ OPPICIO DES- 

TA Nyeva España los myy Illvstres 

. . .ORES Doctores Domingo V 

. . . ssAS T Argos, D. Fran.** de Estra 

Y Escoyedo, D. Iv? Saenz de Mañozca 
Lid? D. Bernabé de la Higyera y Amari- 
lla Y Fiscal el S.**» D ~D. Anto? díj Gavió- 
la SE ACABÓ esta FÁBRICA DE CÁRCELES 

Secretas, para terror de la Heregia 

SEGYRIDAD DE ESTOS REYNOS Y HONRA 

DE Dios 1 los 27 de Setiembre de 1646. 



He aquí ahora la descripción de la cara posterior: 
Arriba se encuentra la imagen de la Virgen^de Guadalupe 
con gran corona, todo de alto reitere. La figura está rodeada de 
17 rayos á la izquierda y de 18 ¿ la derecha; descansa la ima- 
gen sobre una luna con puntas vueltas hacia arriba, y sobre los 
hombros de un ángel Debajo está un escudo sensiblemente cir- 
cular, de alto relieve, cuya periferia está formada de ésferitas 
realzadas. Dentro del campo circular se ve arriba^ un ángel ten- 
dido horizontalmente hacia übajo, con una mano libre, empu- 
ñando con la otra una espada: sobre el dorso se nota una cruz 



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» Antonio Alnte. m 127 



coronando un hemiisforio. IJl peo(xo del ángel descansa sobre la 
cimera del escudo^ la cual tiene 6 los lados dos relieves en for- 
ma de flor, de los cuales suben dos hojas dé palma rodeando 
hacia arriba al ángel y á la<5Ímera. Debajo de ésta se ve un es- 
cudo doble, como tangente el de la derecha al de la izquierda; 
y en cada escudete dos fteÑCoiones, una 'Con dos ramas crucifor- 
mes y otra con relieves, que en el de la izquierda (arriba), se- 
mejan tres granadas; llevando el otro (abajó), otros tantos bo- 
tones de flor. De suerte que las ramas cruciformes están, las 
de la izquierda, abajo; las de la derecha, arriba. 



^^^^»^^^^^^'»^^»^>^^^^v\»><»^' 



AOUBDUOTO DE LA TLAXPANA. 

Este acueducto, que antes tenninaba en la calle de la Ma« 
riscala, se cotnenzó bajo el gobierno del Virrey D. Juan de 
Mendoza y Luna, Marqués de Montes claros (1603 á 1607), con- 
cluyéndose en 1620; correspondiendo al término de la obra, la 
lápida que se halla en el Museo. 

£1 acueducto constaba de más de 900 arcos de mamposteria 
y ladrillo, en una extensión como de seis kilómetros. En 1852 se 
comenzaron á derribar, para ampliar la avenida, prosiguiéndo- 
se la destrucción en 1871^ hasta Buenavista. En 1879 se conti- 
nuó el derrumbe hasta San Cosme, y por último, á mediados 
del año 1889, se logró despejar hasta la garita de la Tiaxpana. 

Tenía este acneducto^ entre otras inscripciones, dos: una, 
en la fuente llamada de la Tlaxpana, y la otra en algún tramo 
de estos arcos. 

La primera, que nos lá proporciona el Sr. Orozco y Berra, 
y á su vez el Sr, Mañero, decía: 



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1 28 Memorias de la Sociedad Científica 

Betunando en las Españas la 
católica y m. Magestad del 8r. D. 
Felipe T que Dios guarde y Gober- 
nando en este Beym él lUmo. y 
Excmo. Señar Dr. Dan Juan Antonio 
Visarron y Eguiarreta Arzobispo 

de la Santa Iglesia de México 
Virey, Gobernador y Capitán gene- 
ri4l de la Nueva España y 
Presidente de la Beal Audien- 
cia se Bedificó este Tramo 
de 27 arcos y se hizo de nue- 
vo esta fuente enq.co^ el 
ag^, a, de mai? de 1737. 

La segunda inscripción, que es posterior á ésta, la publicó 
el Sr. Rivera y Cambas, en su México pintoresco, tomo I. Decía: 

Beynando en las Es- 
pañas la Cathólica 
Mag. del Bey 
niro. Señor D. Fhdipe V 
el animoso que Dios guar- 
de, Crovemando esta Nue- 
va España el Exmo. Sr. Conde 
de Fuendara, siendo supe- 
rintendenie Juca, Conserva- 
dor de propios de la No- 
hüisima Ciudad de México el Se- 
ñor Don Domingo IVespálaeios 
y Escandon CavaU^ dd Orden 
de Santiago se reedificaron estos 
setenta y siete arcos, los guaren- 
ta y dos al Oriente y los trein- 
ta y dneo al Poniente. 
Año de 1745. 



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"JUtooM Abata. M lU 



BX-COLEOIO DE SAN PEDBO. 

(Contiguo al Templo d« la Santísloia Trinidad). 

Este edificio es bajo y colocado al costado Norte del templo 
cuya fachada antiquísima; cuajada de labrados, es de estilo chu- 
rrigueresco. 

^obre los frisos de las ventanas, y á lo largo de otro que oo- 
Tria sobre ellas, leíanse estas palabras : 

80LIS ORTÜ USQÜB ÁS> OCCASSUM LAUDABILE NOMBN DOMINI. 
PSALM 112 y 3. 

Abajo: 

BáXCTVS DKUS, SaKCTUS FOBTIS, SaKCTÜS IMHORTAIíIS, Misxbsbk NOBI8. 

Ocupaba una parte de aquel edificio una escuela para pár- 
vulos, á cargo de la Compañía Lancasteriana. 

Al entrar por la puerta principal descubríase en el fondo, 
sobre una pared y arriba de otra puerta, una lápida de mármol, 
como de una vara de longitud por media vara de latitud. Sobre 
la lápida pudimos leer esta curiosa leyenda: 

La Sala i>is Juhtas bx la Ilustre Abchioofradía ss la Bbatísima Taihxdao 

BB Hizo SnVDO PRIMIOIRTO BL EXMO. Sb. Dr. D. ALONSO NufiKZ DK HaRO T PbRAL- 
TA DXL COHSBJO DB S. M. DIGNÍSIMO ARZ0BI8t>0 DB M¿X100 CaBALLKRu GRAH CrüZ 

Prelado bb la Rbal t distinguida Orden Bspaüola db Garlos Tbrobro k. 

0UARDXAN MA70R XL SiCKoR MaRQUKS DHL VaLLB DE LA CoLINA MoNTBRO DBOÍ- 

XARA DB S. M. MaBSTRABIB DB RONDA SeSOR DB LA TORRB DB ESOALBRA T Sb- 

ORBTARIO DB CÁMARA DB ESTA RbAL AudIXNCU. TbSoRBRO D. 

ANTONIO Anpbadb Aloaldb dbl Gbxmio D* 

MaNTIBL Ck)RRALB8 T VbBDOR D" 81JCBON 
DXLOADO. Sb OOHOLUTÓ T B8IBB- 

Nó ASO DB 1798. 

Memorial [i89«-93l. T. VI, 17 



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lio Memorias de I* Sodedtd Científica 



Esta piedra se halló colocada en un lagar muy malo, donde 
apenas había luz; y solamente pudimos leerla, poniéndonos á la 
altura de la lápida- 

El edificio se reconstituyó en Febrero de este año (1892), pa- 
ra instalar allí una escuela nacional. 



PORTAL DB AGUSTINOS. 

La leyenda que á continuación se inserta nos fué proporcio- 
nada por nuestro buen amigo el Sr. D. Rafael Soto; la cual le- 
yenda encuéntrase (cubierta por un escaparate de madera) en 
el vértice del ángulo que forman los portales de Mercaderes y 
de Agustinos, al costado occidental de la gran plaza de Armas. 

La inscripción dice : 



El conbento (sic) JK. de 8N. 
augustin cuyo e$ este po- 
rtal tiene ^^uioria (sic) del supe- 
rior gobierno de esta nueba (sic) españapara 
qe, no se pueda por. caxon (en) esta es- 
quina. Año de 167$. 

El portal que nos ocupa es hoy uno de los más grandes ade- 
fesios que México posee : la destrucción de aquel lunar, tan cer- 
cano á la plaza principal de la Ciudad, será costosa, pero indis- 
pensable y necesaria para la belleza del sitio, requerida ya por 
el gran movimiento que el kgar posee, y la rapidez con la cual 
México á diario se hermosea. 



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"ABioikMAltalt.1. 111 



BL PABLAN. 

' Célebre edificio situado en la Plaza de Armas, frente á la 
Diputación. Se comenzó en 1696 y se acabó en 19 de Abril de 
1703: saqueado en Diciembre de 1828, se mandó demoler por 
decreto de 27 de Junio de 1843, empezándose el derrumbe lá 
noche del 31 de Agosto por los presidiarios, más seiscientos hom- 
bres. Tomamos al pie de la letra la parte relativa á las inscrip- 
ciones que tenia el edificio en sus ángulos y en las comisas de 
las puertas, y que publicó el Sr. Orozco y Berra en su artículo 
Ciudad de México, del " Diccionario de Historia y de Geografía.'' 
*^ En la esquina que mira al Portal de Mercaderes y Dipu- 
tación, se halla grabado lo que sigue: 



FBBNTB AL POETAL. 



ETNANDO LA CATH 
Carlos n Y GorenaN- 
ent>0 Correa. D. Carlos 






FÉBNTE A LA DIPUTACIÓN. 

MAGES TD 
Con DE DE Ga 



g ^ |D (Lo que sigue no se entiende). 
Ujs B- (Ídem ídem). 



DEL Posso se hizo esta Pab' 
Que iDeo iexecutó el Cap. D. P DRO Ximenez 3)E los Co- 
bos Reor. I Obr» MB AÑO 1695. 

^^ En la esquina que mica 4 la Santa Iglesia Catedral j Por- 
tal de Mereaderes lo signientoe 



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182 



HemoriM de )a Sociedad Científica 



FRENTE A CATEDRAL 

BEYNANDO LA C 



MA 
Con 
DEL 



Carlos II. Y Govern. 
Siendo Corregí D 

T DE N. R. Y. S. D 
e Galve estos R' 



i 



8 



I 

^ i 

■ j» 

d 

8 



1^ 



_08e hizo esta Fa (lo que sigue no se entíetide). 
Que IDEO iexecutó el Cap. D. P JDRO Ximénez DE los Co- 
bos ReGr. I. Obr? MR AÑO 1695. 

" En la esquina que mira al Palacio Nacional y Santa Igle- 
sia Catedral, se halla grabado lo siguiente: 



FRENTE k PALACIO. 



Govern. 
Montañés 
del posso q 



Oupo VI 

po esta qua 
do yi dea d 



II 



FRENTE Á CATEDRAL 



DOCT D. luán 
endo Correg' DO 
Pedro Ximénes d 



á 8 



9ueo (y otra letra que no se entiende). 

TRIST4ÍV 

obos (ídem no se entiende). 



Regidor de esta Ciudad y su Obrero nudori Año de 1896. 



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"Antonio Alíate. » 188 



"Y para que conste, pongo la presente en la Ciudad de Mé- 
xico, 4 catorce de Agosto de mil ochocientos cuarenta y tres. 
— Antonio Pintos, notario público. — Nota. Las letras que en es- 
te documento aparecen impresas con cursira, están reunidas en 
el original; por ejemplo la A y la N de la palabra Tristan, en la 
sexta inscripción.'' 

Además de este interesante artículo del Sr. Orozco y de 
otras Tarias noticias acerca de este edi&cio, puede consultar el 
lector: ''Colección || de || Documentos Oñcialos || relativos á la 
construcción y || demolición del Parián, || y á la propiedad || re- 
conocida é incontestable || que tuvo el Escmo. || Ayuntamiento 
de México II en aquel edificio. || Se imprimo por acuerdo de la 
misma Corporación. || México. || Impreso por Ignacio Cumplido, 
calle de los Rebeldes ném: 2 || 1843.— En ^^ con XXVII pági- 
nas de exposición y notas. Sigue una lámina representando la 
Diputación y un costado del Parián ; más 97 páginas; fol. sep. 
conteniendo 18 documento8.^ 



HOSPITAL R-RlATi. 

Uno de los más vetustos edificios que se hallaron consagra- 
dos á la beneficencia pública* Nuestro amigo el Sr, González 
Obregón, en su México Viejo^ proporciónanos curiosas noticias 
acelrca del edificio mencionado, y entre otras, nos da asimismo 
á conocer la siguiente Real cédula por la cual mándase estable- 
cer el Hospital, por los motivos que se expresan y demás cir- 
cunstancias. Dice el Documento : ^ 

"El Príncipe. — Presidente é oy dores de la audiencia real 
de la nueua España: á nos se ha hecho relación que conuiene 
y es muy necessario que en essa ciudad de México se haga un 

1 JíéBk» F»e/o, pági. 77 á 70. 



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IZi MomoríaK do Ift Sociedad Científica 

hospital donde sean onrados los yndios pobres que allí oonrren, 
que dizque acaecen venir de fuera muchos dellos, y del trabajo 
del camino adolecen, y que también hay muchos de los naturales 
en essa ciudad que quando enferman no ay donde sean cura- 
dos; é que para que tuuiessen donde se aluergar oonuenía mu- 
cho hazerse el dicho hospital y proueer de lo que f uesse menos- 
ter para la sustentación de los pobres del, é me ha sido supli- 
cado lo mandasse proueer, ó como la mi merced f uesse; é yo, 
acatando lo susodicho y el seruioio que á nuestro Señor se hará 
en ello, Ji auido por bien de mandar hazer el dicho hospital: por 
ende, yo vos mando que luego que esta veays, proueays cómo 
en essa ciudad, en la parte que os pareciere m&s conueniente, 
se haga vn hospital para los yndios pobres dessa tierra, en la obra 
y edificio del qual se gasten de penas de cámara dessa Nueva 
España dos mil pesos de oro, é no hauiendo penas de cámara 
de que se poder hazer, se gasten de la hazienda real de su ma- 
gostad, para la sustentación de los yndios pobres que en dicho 
hospital viniere; ca nos por la presente mandamos á los oficia- 
les de su magostad dessa nueua España, que con libramientos 
vuestros y con el treslado de esta mi cédula sinado de escriua- 
no público, paguen los dichos dos mil pesos para la dicha obra 
y los dichos quatrocientos pesos en cada vn año para la dicha 
sustentación; y que por nuestra voluntad es que el dicho hospi- 
tal sea de patronazgo real, vos mando que hagays para ellas or- 
denanzas conuinientes, proueays como se guarde y cumpla, y 
embiareys vn treslado dellas al consejo real de las yndias para 
que vistas se confirmen ó se prouea lo que más conuiniere; y 
siendo el dicho hospital tan conuiniente, es justo que se dé or- 
den como se acabe de edificar y se pueda bien dotar, embiamos 
heys relación particular de lo que faltare para acabar el tal edi- 
ficio y de dónde se proueerá y de dónde y cómo se podrá dotar 
el dicho hospital para adelante; y de lo demás que cerca desto 
os paresciere que deuemos ser auisados, para que visto todo se 
prouea lo qne paresciere conuenir. 



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» Antonio Ahato. m l^& 

"Fecha en la villa de Madrid á diea y ocho diaa del mes de 
Mayo de mil é quÍDÍentos á cinquenta y tres años. — Yo el prin- 
cipe, — Por mandado de su alteza, Francisco de Ledesma.^ 

El mismo Sr. González Obregón en sn citada otra página 
84, añade: * 

"Como único recuerdo del célebre Hospital, hemos encon- 
trado en la parte interior del arco del centro que mira hacia el 
Poniente, la siguiente inscripción, que consta de tres renglones: 

Rbynando El Sr. Dn. Fbbnando VIL y siendo Virrey el 
' Ex. Sr. Conde de BeBillaGigedo se bncabGo || desTa 

OBRA EL 8R. CONTADOR DN. JO6EPH DE OaRCSNAS ADMINIS- 
TRADOR DESTE OSPITAL REAL. || Y SB EMPEZÓ EN EL AÑO DE 

1753 Y SE aOaBo sn el de 1754. 



AOUBDUOTO DB BBIj6n. 

Partiendo de Chapultepec, terminaba en la fuente colocada 
en la plazuela del Salto del Agua. Con el objeto de hermosear 
aquel rumbo, se ha derribado la arquería comprendida desde el 
último punto mencionado, hasta más allá del lugar donde se 
halla situada la garita que conduce á la Piedad. Sólo queda en 
el Salto del Agua la bella fuente queeirné de término al acue- 
ducto. Tiene' ésta dos lápidas de mármol, que refieren la histo- 
ria de la arquería del modo siguiente: 



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isa Memorias de la Sociedad Científica 



Lápida del Norte : 



Hernando la 
Cathólica Magestad 
del Sr. D. Carlos Tercero 
Que Dios guarde, siendo vir- 
rey, Oóbemador y Capita Ge- 
neral desia N. E» y Presidente 
de su Bl. Audiencia el Ezma, Sr, 
Bayliú Frey D. AnUmio María de Bucardi 
y Urstta, CaváUero Gfá Cruz 
y Comendador de la ^Tecina en él Orde 
de San Juan, geniühommbre de la Cáma- 
ra de S. M.con entrada, tmteU gene- 
ral délos reales exérciios. SiédoJuez 
Conservador de los Propios y Benfas 
deestaN. C. el Sr. JD. Miguel de Acedo del 
Consto de S. M, y Oydoren ella, y siendo 
Juez Comisionado el Sr. D. Antonio de 
Mier y Terán, Begidor perpetuo de 
esta N. C. se acabaron esta Arque- 
ría y Caja en 20 de Marzo, de 
míX detecientos setenta y nueve. 



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"Antonio Alíate. I» 1S7 

Lápida del Snr: 

Se advierte de distan^ 
da desde la Urna en la Alver- 
ca hasta esta caja 4663 j varas 
y desde él fuente de Chapulte- 
pee 904 Arcos, Y Tiaviendose 

hecho varios espérimentos 
para dar la mayor elevación^ 
y mas fuerte impulso á la Agua, 
se consiguió el de vara y tres qu- 
artas mas de la que al tiempo de es- 
ta nueva Arquería tenia siendo assi 
que se haülo que los señores €hver' 
nadores anteriores la elevaron á la 
targeapoco mas de vara. De don- 
de se vee que en esta ultima cons- 
trucción se ha coseguido llegase á la 
de dos varas, y tres quartas de al- 
titud mas de la, que en su origuen (sio) 
tubo, presediendo (como vá di- 
cho) varios, prolixos, y esqui- 
citos experimentóse 

1 Como paréntesis, diremos qne ambas inscripciones estin tradncidaí al f ran- 
ees en la obra del Sr. D. Antonio García Cubas: •• Étnde Géograpbiqne, Statittiqae, 
Ddseriptiye et Historiqne des titats Uois Hoxieains.n — México — 1889. Bneno se- 
rá que las copiemos para que sirvan también de cotejo á las anteriores. 

Dioen las Tersiones: 

I' Oet aqnédne a été terminé le 20 Mars de 1* année mil sept cent loixante diz 
nmd, tona le régne de Sa Hajesté Catholiqne Charles III qne Bien garde, et aona 

Memorias Ix89»-93J, T. VI, 18 



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1^3 Memorias 4e la Sociedad Oientífica 

Muy cercana á la garita de Chapultepeo existe una fuente, 
entre los arcoSi de estilo churrigueresco; tiene dos lápidas de 
mármol, cada una como de una tercia, por media yara: en ellas 
están esculpidas estas inscripciones: 



Bbt/ en las Es- 
pañas LA OATH/ 
Mag/ del S.» D," Pbb- 

HAKDO£Lyi(Q 

Dios Q." y e su 
nom,» la nueva 
Esp/EL Exa*S.vM- 
arquez de las 
Amarillas, se fa- 
bricó ESTA PH/A. 



r administr&tion de S. £. Don Antonio Bncareli y ürtua, Yioe-roi, Gonrerneor, 
Capitaine general de la NoQveUe Eipagne, et président de l'Aadienoe Rojal, che- 
Talier grand-croix et commandeor de TOrdre de San Juan, gentilhomme de la 
ebambre de S. M. et lientenant géoéral des arméea; de D. Hignel de Aceyedo, jnge 
eonaervenr des biens et des contríbntions de la villa, eonseiller privé et anditeur 
prés an conseil de S. M. ; et de D. Antonio de Mier y Terán, joge oommissaire et 
regisseor perpétaei de la ville. m 



"Le nombre d'arcs des sonroee de Obapultepec au résenroir est de 90i. la lon- 
gneor totale de Taquéduc ^st de 4,663 varas (0°*84). Aprés une serie d'expéríen> 
ees, cntreprises k Tefifet dlobtenir une meilleure distribution on a dü elever de une 
vara trois quarts, l'ancien aquéduc rehaussé par les Gouverneurs antérieurs d'une 
yaia au dessus de son anclen niveau. D'oü Ton oroit que Taquéduo actual atteint 
míe bauteur de deux vares trois quarts au dessus de son premier niveaa. m 



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"Afitoftio Alsata. ti 



139 



2» 

Siendo Jvkz sü- 
pebin," de las o- 

bbas de tabgeas y 

arcos y jvez de 

AGUAS, EL Sr D." Jo- 
* SEPH ÁNGEL DE 
CVEBAS Y AGVIRR.» 

Regidor perpetv.'* 
de la nov."^ c." de 
MbxiooT 

Nótase que no terminaron de esculpir esta última leyenda; 
pues la E del vocablo México está á media acabar, lo mismo que 
la Y siguiente. 

Don Agustín de Ahumada y Viilalón, Marqués de las Ama- 
rillas tuvo á su cargo el gobierno de la Nueva España de 1755 
& 1760. 

Recorriendo el acueducto, desde Ghapultepec hacia Belén, 
nos encontramos casi frente á la finca conocida con el nombre 
de ''Casa Colorada," una lápida alta, embutida en un estribo. 
Dice: 



Prosigüio esta Obra 
DE ESTE Arco D, Gaspar 
Hurtado de Mendoza re- 
gidor Decano desta No- 
bilísima Ciudad Año 
DE 1764. 



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1 iO Hemoríai de la Sociedad Científica 

Cerca del lugar donde se bifurca la yia férrea que por allí 
pasa, y que conduce al depósito de los ferrocarriles del Distrito 
y á Tacubaya, encontramos en la clave de un arco, la fecha: 



1768, 

probablemente en la onal se acabó aquella obra, no entendién- 
dose lo que «licen otras letras que aparecen borradas. 

Siguiendo el acueducto hacia Belén^ y sobre un estribo, es- 
tá otra lápida de mármol blanco, en la que se lee: 

Hernando la Catho't Mag^ de el 8. D. Carlos 

III íq, D. G,J y siendo virrey ChvJ y Cap^ Gen} 

de esta N. E, el Exmo. SJ Frei J)."* Antonio María 

Bucareli y Vrsita Caballero de él Orden de 

S."^ Juan Comendador de la Bóveda de Toro 

en él mismo Ofñ. Then,^ Gen} de los B.* Exercitos 

i él Sr. Oidor D, José Bodriguee del Toro del 

Cfm, de Cálfifrava Juez Super,^ Conservador 

de Propios y Bentas de esta N, C. y D. Antonio 

de Mier i Terán Beg}"^ Perpetuo Juejs sup}* 

de esta Arquería, Se acavo Perfecta este Puente 

del Sig}* tramo á fin de Maio 1772 a.* 

Desde este lugar se hace visible la numeración de los arcos 
sobre las claves ; estando la lápida citada precisamente entre los 
arcos marcados con los nums. 565 y 566. Hasta el lugar donde 
empieza la calzada de la Piedad, se contaban 633 arcos, hacien- 
do todos un total de 904, como ya se ha leído en la primera do 
las inscripciones copiadas. 

Véase, entre otras cosas, la Memoria para la Carta Hidrográ- 
fica del VdOe de México^ por D. Manuel Orozco y Berra, etc. 



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" Antonio Alnte. n 1^1 



mSORIPOIONBS DB LA ¿POCA 
DEL SEGUNDO CONDE DE REVILLAGiaBDO, 

Tomamos de las ''Noticias de MéxicOi" por D. Franoisco 
Sedaño, tomo U, páginas 137 y siguientes, las importantes ins- 
cripciones que á continuación se copian: 

^^ Lápidas de la entrada dd Paseo de HeviUagigedo: 

En el feliz reinado del Augissto Sr. Don 
Garlos IV, gobernando estos dominios el 
Exmo. Sr. D. Juan Vicente de Güemes, &. 
&• virrey, gobernador y capitán general 
de esta Nueva España, presidente de 
real Audiencia &. Institutor del buen 
orden y policía, y promotor especial 
de las obras públicas." 

''Otra lápida puesta en frente dice: 

"De aquí á la garita de la Viga 
1859 varas: de aquí á la garita de 
la Candelaria 1016 : de aquí al puen- 
te de los cuartos 310: de aguí á la 
Calzada de la Piedad 1108: de a- ' 
quí á la garita 2726 (son 7655 vs.)'^ 

"El Paseo y tramo del Puente de los cuartos á la calzada de 
la Piedad se hizo de nuevo, lo demás se reparó y compuso, y 
también la calzada de San Antonio Abad. Esta digresión no es- 
tá puesta en la lápida." 



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Ht Memoríat de la Soo¡ed«d Oientífioa 



"Lápidas de las cuatro fuentes ó aequbto- 

NES DE agua de LA PLAZA KA70B. 

En la de /rente á Catedral: 

''Reinando felizmente el Sr. D. Garlos 
IV y siendo virrey el Exmo. Sr. D. Juan 
Vicente de GHiemes Pacheco de Padilla, 
conde de Revillagigedo, se rebajó 
esta plaza en los años de 1790 á 
1793, se construyeron sus cuatro fuen- 
tes, se rebajó también, redu joya- 
domó el atrio de la Santa Igle- 
sia Catedral, y se concluyó y 
hermoseó su fachada." 

"En la de frente de la puerta principal de Palacio^ con in- 
clinación á la puerta de la cárcel de corte: 

''El año de 1790, reynando felizmen- 
te el Sr. D. Garlos IV, y siendo virrey 
el ExmcSr.D. Juan Vicente de Oüe- 
mes Paéheco de Padilla, conde de Be- 
villagigedo se estableció el alum- 
brado general en las calles de es- 
ta ciudad, y los útilísimos guarda- 
faroles que los cuiden y de la se- 
guridad pública." 

''En la de frente de la puerta que llaman del virrey, desde 
el afio de 1790 al de 1793: 



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«'Antonio Alttto.rt' Ut 

"En el peinado del Sr. D. Carlos IV 
hallándose encargado del gobierno de es- 
te reino el Exmo. Sr. D. Juan Vicente 
de Pacheco Padilla, conde de Bevilla- 
gigedo se levantó el plano de ésta 
Giudadi se colocaron azulejos en to- 
das sus calles y plazas expresan- 
do sus nombres, se numeraron las 
casas, se marcaron las accesorias, 
se pintaron las fachadas de mu- 
chos edificios y se estableció la 
limpieza general,'^ 

''En la que estuvo en la entrada por las casas de cabildo: 

''En el feliz reinado del Sr. D. 
Carlos rV, y gobernando esta Nue- 
va España el Exmo. Sr. D. Juan 
Vicente de Güemes Pacheco de Padi- 
lla, conde de Revillagigedo, se 
hicieron en las principales calles 
de esta ciudad, desde el año de 1790 
al de 1794, 545,039 varas cuadra- 
das de empedrado, 16,535 de tar- 
gea, 27,317 de banqueta, colocan- 
do las cañerías debajo de ellas, 
formando y ordenando las plazas 
del mercado.'^ 

Estas fuentes fueron más tarde demolidas: en su lugar se 
construyeron otras; pero las lápidas, como siempre, desapare- 
cieron en manos destructoras é ignorantes^ 



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144 Momorutfi -do la^ooiedad Científica 

Seguimos copiando á Sedano: 
"Frente á la entrada dd Foseo, frente á San Femando: 

{ i DOKDB sor BSll LA EffT ATüA BCVBITRB DI CaELOS IV ! ) 

''Se hizo esta calle de árboles á costa 
de la Nobilísima Ciudad, y se abrió co- 
municación desde San Fernando al 
paseo de Bucareli, reinando el Sr. D. 
Carlos IV, y siendo virrey de estos rei- 
nos el Exmo. Sr. D. Juan Vicente de 
Güemes Pacheco de Padilla, conde de 
Revillagigedo, en el año de 1794." 

"En la fuente que estuvo frente de la horca de la Acorda- 
da, en el puente llamado de Ojalá: 

"Reinando felizmente el Sr. D. Car- 
los IV ( que D. G. ) y gobernando el 
Eixmo. Sr. D. Juan Vicente de Güemes 
Pacheco de Padilla, conde de Revi- 
llagigedo, se hizo este paseo lla- 
mado de Ojalá, desde la Acordada 
hasta la Arquería, á costa de l6s 
fondos de la nobilísima ciudad, 
año de 1791. '^ 



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•• Antonio Al^te. u 145 



"Eñ la que estuvo en la esqulua de la Tlaxpana: 

"Reinando el Sr. D. Carlos IV (q. 
D. g.) y gobernando el Exmo. Sr. 
D.Juan Vicente deüüemes Pache- 
co de Padilla, conde de Bevilla- 
gigedo, se renovó y empedró este 
paseo y calle de la Tlaxpana 
á costa de la nobilísima ciudad; 
año de 1791. >^ . 

"En la del arca ohato, á la entrada de Chapultepec, yendo 
por la Verónica: 

"En el feliz reinado del Sr. D. Car- 
los IV, y gobernando esta Nueva Es- 
paña el Exmo. Sr. D. Juan Vicen- 
te de Quemes Pacheco de Padilla, 

se hizo este paseo llamado de la 

Verónica, costeado del fondo de la 

lotería auxiliar, destinado para o- 

bras publicas, en el año de 1792.'' 

"Al empezar la arquería del agua que viene de Chapultepec: 

"En el año sexto del feliz reinado 
de D. Carlos IV, Rey de España y de 

las Indias durante el gobierno del 
Exmo Sr. D. Juan Vicente' do Quemes 

Pacheco de l'adilla, conde de Re- 
^ tillagigedo, virrey de esta Nueva Es- 
paña, se construyeron ésta casa ^ 
y acueducto subterráneo por la di- 
rección de D. Juan Damián Or- 
tiz, arquitecto de la nobilísima ciu- 
dad, año de 1793." 

McBonu [tl9s*93l> T. VI, 19 



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\i$ Memorias de ^SoeiedA40i6ntifiea 

'' En C^ultop^, al empezar el ea|iiÍA9 para 7aoHlt>ajfi, que 
yaá Tolaca: 

'^Aíio de 1793. Reinando felizTBepte 
el l^r. D. Garlos lY siendo virrey el 
S^^mo. Sr. D, Juan Vicente de Que- 
mes Pacheco de Padilla, conde de Be- 
yillagigedo, se dio principio en el mes 
de Noviembre á este camino de Mé- 
xico á Toluca, cuya latitud es de 
catorce leguas, disponiendo se tomase 
á réditos, sobre el pago que debe es- 
tablecerse, el caudal necesario para 
tan digna empresa, que encargó fd 
coronel D, Bernardo Bonavia, corre- 
gidor de México, y á la dirección 
de D. Miguel Mascaró, ingeniero 
ordinario de los reales ejércitos. '' 

"En la fuente de la plazfi de Santa Catarina Mártir: 

- "Reinando el Sr. D. Carlos IV y go- 
bernando el Bxmo. Sr. O. Juan Vi- 
cente de Quemes Pacheco de Padilla^ 
conde de Bevillagigedo, se fabricó 
ésta fuente, costeado de los fondoá 
de la lotería au&iliar, destina- 
dos para obras páblioaa. Año de 1791.'' 



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«AnÍófrióAltaite.ii í^ 



PUENTE DB SAN lIzABO. 

En la garita de este nombte, al Oriente de la Ciudad, y so- 
bre el canal de desagüe, existe un puente de mamposteria, don- 
de eomienza el antiguo camino pnra Veracruz. 

Á ambos lados tiene sus bardas, también de maroposteriai 
y en ellas sendas lápidas. En la que ve al Sur, j que es de már- 
mol, fefdTe'ndo cómo una vara y tercia, por vaVáy media, ha'bía 
unaa letras metálicas incrustadas; las huellas se conservan per- 
fectHmente, al grado de poderse leer sin gran dificultad loque 
Mí dice/ aun cuando la piedra está un poco deteriorada; y sería 
de desearse que documentos tan curiosos para nuestra historia, 
fueran cuidadosamente conservados, por hallarse expuestos a 
desaparecer, por desgracia, en tiempo no muy lejano. Tenemos 
motiumentos como la curiosa fuente del Salto del Agua, que se 
hallan muy abandonados, rodeándoles asquerosos desechos y 
maltratados por la ignorancia estúpida del vulgo. La inscripción 
á que nos hemos referido antes^ dice lo siguiente: 

MÍfeXIOO á 9 DB DiOIBMBRX 

AWDBir96; 

Bv isn nAMntWnn-^ietcaBákB. Bk¿ OvkpüBÁlfdií lAí^itt hbuiá N. 8. 

Había Luisa dk BodBdn" sb oolocIÓ la BSfiírDA xqubstbb db N. A. 

XOXABOA OaBLOS IV. BN LA PLAZA XATOB DB B8TA CAPITAL T Wt DIO 
PBIVOIPIO i B8TB OAláBO LLAXADO DB LUISA «OB 8BQU1BÍ SAffPA 

Vbbaobuz paba pbiboipiar bl oombboio t la ooxodidad p^buoa 

PBOMOÜIO TAN IMFORTAITTB 

OBRA AL RBY T AL BBTMO 

DBSBADA POB MÍS DB DOS SIGLOS 

BL ACTUAL BXMO SbÍÍOB VlBBltT DOK MlQUEL LaOBUA 
ÉAB4«$Wl>«^^BBA%CIfOKlB'&. tk, iU 

INSIGNB PBOfffiOTOEDB CAMINOS 

BNOARGA^DO LA BZBCÜCION DB BSTfr 

AL B."- TÍÜBüií^L ¿BL CÓlíSÜLAlk) ¿B ÍC. B. 

morDO Fbxob t CÓbsulbb los tíiioitA dob Abtobio db Baíbooo, Dob 

BoDBioo SjMSÉIIt}YÍ: MUSfttf^CNrrtÉBlta di Labbaí 



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148 Memorias de U Sociedad Científica 



La otra lápida pequeña mira al Norte, y en ella se lee: 
Reparado 

POR EL MlNlSTErtlO DE FOMENTO 

1879. 



PLAZA DEL BX-MBBOADO DEL "VÓLADOB." 

Situada al costado Sur del Palacio Nacional, y al frente de 
lá Ex-Universidad. La primera piedra del mercado la colocó 
solemnemente el general Santa- Anna, la tarde del 31 de Di- 
ciembre de 1841; más una inscripción, que al deeir de Carlos 
María de Bustamante en su obra *' Apuntes para la historia del 
Gobierno del general D. Antonio López de Santá-Anna, p&g. 
30, era la siguiente: 

Pr<eclarus Milicia Itepublique (sic) 

Dux 

Et Ltbertatis et Becoris Patrim 

Fundamenta possit 

Antoniüs López de Santa- Akna 

Ann. M.DCCCXLI 

Bustamante traduce así la inscripción : 

El ilustre Jrfe del ^iército 

y 

Be la Bepública 

Antonio López de Santa^Anna 

En él año de 1841 

Puso los fundamentos de la libertad de la 

Patria 

f desús iibras de ornato. 



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"Antonio Álzate, n 149 



El 15 de Febrero de 1890 quedó suprimido dicho mercado, 
con beneplácito de la cultura de nuestra Ciudad; Pf^partiéndose 
los vendedores, en los mercados de la Merced, San Juan, Lo- 
reto, etc. Actualmente construye en la plaza mencionada el 
Ayuntamiento^ un suntuoso edificio, cuyo destino ignoramos 
todavía. £1 ala NO. del mercado del Volador, se manddderri* 
bar en Febrero de 1892. 



CASA NUM. 3 DB LA CALLE DB SAN AGUSTÍN. . 

Aquí vivió el sabio y benemérito Bailón de Humboldt, que 
tanto contribuyó al desarrollo de nuestra Historia, pero espe- 
cialmente al de nuestra Fauna y Flora, acompañado del insig- 
ne naturalista Bonpland» 

En la fachada de la casa hay una lápida de mármol bl^noo, 
colocada en el entresuelo^ y en la cual lápidaí con grandes ca- 
racteres, se lee: 

A LA MEMORIA 
DE 

ALEJANDRO DE HÜMBOLDT 

que vivió en esta casa» en el año db 1803. 
En el centesimo aniversario de su nacimiento 

Los alemanes residentes en México 
Setiembre 14 de 1869. 



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190 MemoríM á$ k SoeMad Oientífiea 



MUSOO NACIONAL. 

En )a parte superior de ta puerta de entrada k etáé e«iabl€i* 
einíentOy se ha pueste á descubierto rdcieateaiente la tkfstámat- 
te inscripción: 

Rbtvavdo bv las EspiiAs La 0. M. dvl S. D. Fhklipb V. 

8IBVDO VlBBRT DI E8TI BVO IL Ex.»* S. * D. JUAH DI AoOÍA MaKQUI^ 

DB Gasa Fubbtb sb dio fbivoif? a bsta R*- Obra t sb aoabo a bl sb? 

nXO MBS DB tu PALLBCIM^ 0OÜER NABDO EL Bx.n<»S. D. JUAN AbT? ViB 

BABBOB ABlPa YlERBT T EXimOIilfDV DB SoPtldttBB 

DBVTB JUBZ PriUATIOO DB BSTA R. O ASA BL 8. D. JuSKPB FraBZ VbI 

tía LtBAOB DBL OoHSBJO DB Sv MaQBSTAD T SU OtDOR DBSTA RbAL 

AtíDOiroiA káo DB ICD.OC.XmV. 

Eh' el eeii4lro< de^ esta ínscfripeióti habfo tm escudo dtf imims 
reales con atributos de España y de loa antiguo» tfiesicanos^ cu- 
j0 ^icud^ fué destruido según presutnitAos k couseeuencia de 
una ley promulgada poco después de la Independencia, <|ue 
mandó borrar todos los escudos de armas- reales' espaftela^'^ 
las fachadas de los edificios públicos y particulares. 



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~ i ~> i ~x> i n>" ii^ii^ij> rijf i j" i urt^ Lit ' ?i ', "i ^'^T ^' ^.^"1 ^ — ' ' ~.~ " ~ 



LAS RUINAS 

DBL 

CERRO DE QUIENGOLA 

En el Distrito de Tehuantepec ( E^tatjo de Oaxaca) 
por el Ingesiero 



<W>i^V%«\«NMA^W'V%A^«^S/«A^W>«/V%^\^ 



(Nfti prtiMtadt por •! todo Guillermo B. y ñigt en le tetlftn del 6 de Noytenbre do 1892). 



{JLjLBAt^JL III) 



Al Poniente de la Ciudad de Tehuantepec, en la ribera de* 
^^hfik del ifÍQ del mi^mo y en {rento del pueblo de la Mixtequilla; 
9^ l^Yi^nta en rapidÍHÍma. pendiente, hendiendo su oima entre las 
Qub^Si el cerro de Quieugola^ , 

A pri ampios de Octubre del aAe próximo pasado, el 8r. Tri- 
nidad de U Sancha» organizó una expedición á dicho cerro para 
-visitar las ruinaa que en él exiat^i formada por el citado señor, 
los. Si?es. Adelaida Ca.rlas, Nabor García, el que suaeribO) nn 
CaiSi pii^pogr^itovado p<ur U. Sü^ V* Joana Romeroy tres peoMa 
qm ^<Ht^i||n, \m vÍT^JPe«* 



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152 Memorias de la Sociedad Oientífica 

.Habiendo salido de Tehuantepec á'las cuatro de la mañana, 
llegamos á las seis á la magniSca posesión que cerca de la Mix- 
tequilla tiene D* Juana Romero; una legua más adelante va- 
deamos el río, y á las ocho y media nos hallábamos al pie del 
cerro, en donde dejamos los caballos para poder continuar nues- 
tra ^pedición. , 

La vereda que seguimos, abierta con anterioridad por peo- 
nes dirigidos por nuestro guía, es en extremo escabrosa. Des- 
pués de trep horas de camino llegamos -til lugar que representa 
el plano. Al pie del fuerte instalamos nuestro campamento y 
desde allí, abriendo brecha por entre la compacta vegetación, 
llegamos á. varias de laa construcciones. Aludía siguiente^ coo- 
tinoamos nuestra ex peitición al cerro del Ocote. Después dé una 
caminata sumamente penosa, llegamos á la cima que está á 800 
metros sobre el nivel del mar. Allí experimentamos una tem- 
peratura sumamente fresca que hacía contraste con la ardien- 
te de Tehuantepec á que estábamos acostumbrados. Después 
de almorzar, excurnionamos por diferentes lados buscando al- 
gunas ruinas de que se tienen vagas noticias; pero la vegeta- 
ción por una parte y por otra la lluvia que amenazaba caer, nos 
impidieron seguir nuestras investigaciones y sin lograr el ob- 
jeto que nos proponíamos, volvimos á nuestro campamento al 
terminar el día. Como la lluvia se habíii estacionado decidimos 
volver á Tehuantepec después de tres días de permanencia en 
el cerro. 

Los datos tomados en esta expedición, son los que m^ han 
servido para formar el presente plano. Tomados con cinta en 
un terreno cubierto de vegetación y con las incomodidades de 
la lluvia, carecen de exactitud ; pero dan una idea muy aproxi- 
mada de la situación é importancia de las construcbiones. 

Según los pocos datos históricos que existen^ en el último 
tercio del siglo XV, la altiva raza zapoteca cansada del yugo 
que le impusiera la imperial Mexitli,' rompió ntis cadenas en 
unión de los Mixtecas y fortificada en este cerro resistió el eúi- 



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"Antanio Alttie." 153 

pnje y rechazó á las soberbias huestes de Ahuizot, homillando 
el orgullo de la Boma del Nuevo Continente. 

La historia pasó desdeñosa junto á aquella lucha de titanes 
7 ahora, entre los descendientes de aquella raza indómita, sólo 
algunas leyendas fantásticas recuerdan las hazañas de sus ma- 
yores. 

El cerro, rodeado por todos lados de escarpadas rocas, pa- 
rece forjado por la naturaleza para atalaya de la libertad. En 
las pocas partes por donde podía ser accesible, levantaron los 
zapotecas formidables trincheras que el tiempo ha respetado. 
Tres hileras de éstas, escalonadas á distintas alturas hasta lle- 
gar á la meseta, hacen del lugar una fortaleza inexpugnable. 
Muralla de piedra caliza y basáltica de seis metros de ancho y 
de uno á cuatro de altura rodea la ultima meseta, cuya altura me- 
dia es de 250 me^s sobre el nivel del mar, y tiene rellenas las 
cañadas con grandes piedras hasta formar una superficie enare- 
nada con suave declive hacia el SE., en la que se levantan mu- 
dos y sombríos, desafiando á las edades, los monumentos que 
dejaron los guerreros. A un metro de profundidad se encuen- 
tran en la muralla criptas que aún conservan el osario de los 
▼alientes que murieron en el combate. Por todas partes se ele- 
van muros de piedra y argamaza y pequeños miradores cilin- 
dricos y octogonales. Al Sureste, formando triángulo estraté- 
*gico, oprimen el suelo con su peso tres formidables fuertes en 
cnya cima, que hace extenso terrado, aun existen los muros de 
tierra cocida que formaban las habitaciones de los generales. 
Al Oriente, al pie de enhiesto pico, se levanta gigantesca pirá- 
mide truncada que recuerda las colosales construidas por los 
Faraones y las de Teotíhuacán y de Gholula, amplia y magnífi- 
ca escalinatia descendiendo por el mismo rumbo, termina en bien 
nivelado patio; en frente, otra escalinata más empinada, da ac- 
ceso á un torreón asentado sobre las rocas como nido de águila 
caudal. 

El panorama que desde allí se observa es indescriptible. 

MenoriM [1899^], T. VI, 20 



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154 Memoríts de la Sociedad Científica 

A más de 200 metros abajo, casi á plomo, pasa encañonado 
el río ¿e Tehuantepec, yendo á extender su cauce en frente de 
la Mixtequillaj sigue serpenteando entre praderas siempre ver- 
des, atraviesa la ciudad que le da su nombre, retratando sus 
edificios, 7 va lentamente á morir al Océano. 

Al Noreste, el valle como un mar de verdura, se extiende 
sin ninguna ondulación y va á desvanecerse en las faldas de la 
lejana cordillera. Las aldeas blanqueando entre los penachos 
de las palmeras, el humo de las cabanas disipándose como lige- 
ra nubécula, el camino de fierro y los caminos carreteros como 
red tendida sobre el campo, forman conjunto magnífico y en< 
cantador. 

Al Este se ve perfectamente marcada la costa que, 6 termi- 
na suavemente para recibir las caricias del Océano, 6 introdu- 
ce brusca sus abruptos peñascos para detener el empuje de las 
olas que los adornan con espuma nivea. A lo lejos, como espe- 
jo de plata, se extiende el lago superior, separado del mar por 
angosta faja de tierra; más allá la tersa superficie del Océano 
y después la azulada faja de la cordillera perdiéndose entre va* 
porosos celajes. 

Al Sur, el mar inmenso, el horizonte confundido con el cie- 
lo, el espacio que abruma al pensamiento 

¡ Cuántas veces al contemplar este paisaje, los jefes de los 
sitiados reforzarían su patriotismo y su amor á la libertad ! 

La naturaleza va posesionándose de la obra del hombre; los 
vegetales hendiendo sus raíces en los muros tienden á destruir- 
los; en los sitios que hace cuatrocientos años resonaron el grito 
del combate y los cantos de la victoria, sólo turba el rumor del 
viento y el ruido que hacen los reptiles -entre la hojarasca. 

La vida de los pueblos como la de los individuos consta de 
recuerdos y esperanzas, formando aquellos las premisas para 
el porvenir, siempre que los factores no hayan tenido grandes 
variaciones. Por eso todos los pueblos procuran la conservación 
de los monumentos que les legaron sus antepasados, 'que son 



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•> Antonio Alsate-n 1^^ 

las páginas vivientes de su historia y en torno de los cuales se 
reúnen en los días aoiagos de la^ patria para cobrar como Anteo 
nuevos bríos y resistir los embates de la suerte. 

Méjcico debe conservar los monumentos como el de que se 
tra<ia; pues no son el producto de una raza extinta que sirvan 
meramente de curiosidad, sino la página escrita por una raza 
amante de la libertad y del trabajo, cuyo vigor latente espera 
la voz de un mesias que la levante y la haga entrar en la comu^ 
nión de las razas viriles á que pertenece* 

Sobre las ruinas grandiosas del antiguo Egipto so asientan 
los aduares de las tribus nómadas por cuyas venas ya no corre 
ni un corpúsculo de la sangro de los Faraones, y el viajero se 
detiene á preguntar á los esfinges la historia de la humanidad 
y no la historia de una raza que no existe. Pero sobre las rui- 
nas que existen en el vasto territorio mexicano, aún late el co- 
razón de razas aletargadas pero no destruidas. Despertar estas 
razas, ponerlas en aptitud de luchar en el campo Sel trabajo con- 
tra las hordas llenas de codicia que la Europa arroja sobre nues- 
tro territorio, tal es el deber de todo buen mexicano. 

La posición geográfica de México le augura en porvenir no 
lejano un puesto prominente en la escena del mundo; pero ¿se- 
rán las razas hijas de México las que representen el principal . 
papel f ¿No seguirán siendo parias á quienes se arroje un men- 
drugo del banquete con que la naturaleza les brindaraf México 
al llegar al lugar que le corresponde, ¿podrá llamarse mexicano 
Problemas son estos que se resolverán según la atingencia de 
los gobiernos y las miras de los ciudadanos pudientes. 

Conservar todo lo que pueda recordar la grandeza del pue- 
blo mexicano, conservar y hacer progresar la raza que forma 
su principal elemento, es lo único que puede darle personalidad 
y constituir una nación autónoma y viril. De otra manera, ten- 
dremos un vasto mercado en el que cada cual procure sacar el 
mejor partido; pero no una raza que apoyada en sus tradicio- 
nes trabaje de consuno buscando un porvenir brillante. 



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156 Memorias de la Sociedad Científica 

Ojalá que estas consideraciones surgidas ante las grandio- 
sas ruinas del Cerro de Quiengola, encuentren eco entre los bue- 
nos mexicanos. 

México, NoTÍembre de 1892. 



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L^8 

ESTRELLAS FUGACES 

DB 23 DB NOVIBMBBB DB 1892 



POK BL rRortsoK 



Socio HoaaorasLo. 



A las 9 pm. del 28 de Noviembre de 1892, hora de las ob- 
senraciones meteorológicas, buscando si había nebulosidad me 
encontré con que habia una verdadera lluvia de estrellas fuga- 
ces. Como JO sólo era insuficiente para contarlas, me auxilié 
con mi pequeña hija Ana. Ella veía del Norte al Sur y yo del 
SuT al Norte, En treinta minutos contamos cuatrocientas, y con 
el fin de cerciorarme si ella no exageraba el número, pues que 
contaba m&s de las que yo, fui á ocupar su sitio y me persuadí 
da que contó bien, sino que ella veía á la región en donde eran 
más numerosas. No estaba á nuestro alcance todo el hemisfe- 
rio Norte que era en el que se presentaban y por lo mismo, sin 
duda, dejamos de contar el número verdadero. 

Se veían seguir todas direcciones, teniendo por centro un 



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158 Memorias de U Sociedad Científica 

amplio espacio del cielo, pero pudiendo estrecharlo con decir 
que principalúaente entraban por Andrómeda y que de allí irra- 
diaban al lugar donde se hallaba Júpiter y á Casiopea, Pléyades, 
Orion, Cuadrado, etc., etc. La mayor parte, 6 á 7 sobre 10, ca- 
minaban de NNE. á SSW. 

Deben haber penetrado poco en la atmósfera según se infie- 
re de lo corto de sus estelas y de su duración. 

No permitiéndome mi mala salud libertad en mis acciones, 
suspendí la observación; pero á las 10 horas 30 minutos la re- 
petí por una ventana que ve al Sur y vi que la lluvia continua- 
ba con la misma intensidad. 

Por esta circunstancia, y porque al día siguiente el Sr. Pro- 
fesor Frumencio Oalván me comunicó exprofeso que cerca de 
las 12 pm, contó 170 en diez minutos en la región de Orion, así 
como porque hay que añadir las que no estuvieron á nuestro 
alcance (casi del cénit al W.), creo que por lo bajo cayeron á 
1,000 por hora. 

Ningún bólido sé yo que se haya visto esa noche, pero en U 
del día 25 hacia las 9 pm, pasó uno del E. al W. con color y es- 
tela verdes muy acentuados, visto por mi buen amigo el Sr. D. 
Jesús Fernández. 



Si referimos ahora este acontecimiento á otros anteriores, 
resulta que se verificó á los 32 años 3 y medio meses de otro 
análogo. En efecto, me refiero al de la noche del 9 y madruga- 
da del 10 de Agosto de 1860, visto por dos ejércitos contendien- 
tes : el de GU)nzález Ortega y Doblado, y el del general Miramón ¡ 
aquel en la loma de las Ánimas y éste en toda la parte N W. de 
los egidos de Silao. Entonces fué tanto ó más abundante el nú" 
mero de exhalaciones, según las noticias que me dieron ; aun- 
que me inclino á lo segundo, pues ahora me dice el Sr. Ealalio 
Gasea que duró el fenómeno todavía la noche del 10 después de 
la batalla* Otra oircnnstanoia digna de atención cita este señor 



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•> Antdaio Alíate, u 16d 



j 68 que aquellas igualmente puede decirse á las de ahora, caían 
de Norte á Sur, lo cual tiene que ser verdad, pues esto me re- 
cuerda las interpretaciones que á esta dirección dieron los sol- 
dados aquella vez: los situados al Norte la vieron como propi- 
cia, y al contrario los de Silao: para aquellos el cielo venía en. 
su auxilio, y para éstos el cielo los tiroteaba. Creo, pues, que 
en ambas ocasiones la dirección ha sido del Norte al Sur pró- 
ximamente. Volveré á tocar este punto. 

Este período de 82^ años se aproxima mucho á otros obser- 
vados hasta ahora: los habitantes de Cumaná presenciaron el 
mismo fenómeno en 1766; después A. de Humboldt y su com- 
pañero Bonpland vieron allí mismo el de 1799; en seguida vie-, 
ne el descrito por el Profesor Olmsted, de Newhaven, de las 
noches del 12 y 13 de Noviembre de 1833, y luego el pronosti- 
cado, digamos así, por el astrónomo Olbers para 1867 y que tu- 
yo lugar en 1866. Por estas fechas vemos que el fenómeno se 
hA presentado en América en periodos de 33, 34 y 33 años. Aho- 
ra ^1 presente, como acabamos de ver, muestra un período de 
32^, pero que no forma con aquellos la misma serie puesto que 
aquellos años son 1766, 1799, 1833 y 1866 y los que ahora estu- 
diamos son 1860 y 1892. 

Sabido es que el P. Angelo Secchi observó el del 27 de No- 
viembre de 1872 en Roma, en el cual en siete horas y media 
contó 13)892 exhalaciones, pero tampoco con este año forman 
los nuestros el tal período. 

Parece, pues, que el repetido período de los 33 años no exis- 
te. Si reunimos todos estos acontecimientos en su orden crono- 
lógico, los períodos que resultan no tienen, efectivamente, nin- 
guna regularidad, pues son así : de 33 años, 34^ 27, 6, 6 y 20. 



Por lo que respecta á la intensidad del fenómeno, se tendrá 
idea por la comparación con lluvias anteriores que han pasado, 
como sigue: ' 



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100 , Memoríat de k Sooi«^ Científica 

La de 1766 según los cnmanenses fué igual á la posterior 
de 1799. 

Esta de 1799, de ella dijo Bonpland que en la noche del 11 
al 12 de Noviembre no había en el cielo un espacio de tres ve* 
oes el diámetro de la luna sin alguna exhalación. 

De la del 13 de Noviembre de 1833, Olmstod, de Newhaven, 
hizo subir á 200;000 las caídas de la noche del 12 al 13. 

Las de 1860, vistas a<{iií la noche del 9 y madrugada del 10 
(y la del 11 según el citado arriba Sr. Gasea) fué de muchos 
miles según los datos que tuve y que se recuerdan todavía. 

La de 1866 consta que fué abundantísima á varios observa- 
torios europeos. 

En la de 27 de Noviembre de 1872 ya hemos dicho que el 
P. Secchi con sus ayudantes contó 13,892. 

Pues bien, la de ahora, 1892, teniendo en cuenta que no con- 
tamos las de todo el espacio del cielo y además que la observa- 
ción no fué hecha en la madrugada, que como es averiguado es^ 
la hora del máximum y comprobado aquí el 10 de Agosto de 
1860, resulta que ha sido por lo menos de 12,000 en esta noche. 

Lo expuesto muestra la desaparición del periodo de los 33 
años y confirma la observación de Olmsted de ser el mes de No- 
viembre el más frecuente para el máximum de estrellas fuga- 
ces: más en efecto que en Diciembre, Abril y Agosto. 



Llamamos ahora la atención respecto á la dirección de la 
may^ria. Se ha asentado fundándose en el estudio de las que 
caen, no solamente en estas lluvias sino en las de noche á no- 
che, que la dirección más común es de E. á W. y que es casi 
igual el número de las que caen de S. á N. al de las de N. á S. 
Hemos dicho que las de 1860 y ahora las de 1892 en su mayor 
número han llevado la de N. á S. Añadiremos ahora que el Ob- 
servatorio Meteorológico Central acaba de publicar que el Sr. 
Pascual Borbón, de Taoámbaro, en la noche del día 4 de este 



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" Antonio Álzate, n 161 



mismo mes contó en la primera media uocbe 825, siendo la di- 
rección de la mayoría del Norte al Sur ( nosotros hemos fijado para 
las de aquí casi la misma: NNB. á SSW.). Estos hechos deben, 
pues, modificar aquella conclusión asi como á la teoría con que 
se explica por qué la mayoria vienen del Cste. Es, pues, de de- 
searse que se tomen en consideración estos tres hechos. 



Se dice por algunas personas que las vefan de distintos co- 
lores : no se los negamos, aunque no fueron notados por nos- 
otros, porque estando más generalmente admitido que son cuer- 
pos como los bólidos ó aerolitos y manifestando éstos (en su 
forma anterior) tales coloraciones, la verde principalmente, bien 
pueden aquellas presentarlas y no ser visibles para todos en ra- 
zón de la debilidad de su luz por la grande altura en que se pro- 
duce: en efecto, se sabe que después de las mediciones hechas 
por Brandes y Bezemberg, las de Alejandro Hersohell, y las del 
Prof. Newton, de Newhaven ; el P. Secchi obturo como altura 
media 120 kilómetros en la entrada á la atmósfera y 80 en la 
salida; dije mal, debo decir para el principio de su aparición' y 
para el momento de su desaparición. Son, pues, considerables 
estas alturad. Ahora, puesto que la intensidad de la luz decrece 
en razón del cuadrado de la distancia, es muy posible que este 
gran decrecimiento sólo se afecte á las retinas muy sensibles. 
Por cuanto al color rojo no será extraño que sea efecto de reac- 
cián, quiero decir, que tras de la impresión del color verde vi- 
niera el complementario, el rojo, en cuyo caso es mera ilusión. 

Es, pues, también de desearse que la observación compro- 
bara tales coloraciones pues que ellas añadirían otra pirosunción 
más á las que nos dan á creer en la identidad de naturaleza de 
las estrellas fugaces y los bólidos ó aerolitos, 



Memoiiat [i99»»9z\, T. VI, 21 



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1 02 Memorial de U Sociedad Oientífiea 

Terminemos ya. Sabido es que la velocidad de estos cuer- 
pos por su frotamiento en la atmósfera á la cual penetran, cru- 
zan y las más veces abandonad, los calienta, los hace luminosos 
y que dejan igualmente luminoso al trayecto recorrido, y que 
aquella varía entre 12 y 70 kilómetros por segundo. 

De la de las actuales estamos en imposibilidad de decir cuál 
fué, encontrándonos desprovistos de todas especies de medios 
para averiguarla y solamente para consignar lo que vimos, dire- 
mos que aparentemente tenían una misma velocidad, que su 
duración apenas llegaría á 2^' y, en promedio, los arcos serian de 
40 ó 50 ^ Pero no se dé mucho mérito á estas apreciaciones que 
á ojo no pueden tener exactitud, ni mucho menos cuando la vis- 
ta tenía que andar yendo y viniendo de uno á otro puqto del 
cielo y cuando mi salud alterada no me permite sostener la mi- 
rada hacia lo alto. 

Deseamos que las presentes observaciones sirvan para au- 
mentar la lista de los datos que se coleccionan para el estadio 
emprendido de las estrellas fugaces. 

Una palabra más. Al escribir estas líneas no nos abandonó 
el recuerdo de nuestra exhalación fiiagna perdida cuando la in- 
tervención francesa: del gran aerolito de Charcas, el más colo- 
sal de los 300 recogidos y descritos, de aquel que con su peso 
de 780 kilogramos, sus 100 centímetros de alto y 50 de ancho, 
figura hoy en el Museo de Historia Natural de París; pero que 
en este momento ya no es verdad lo que de él dijo Camilo Flam- 
marión: ''o'est la plus colosale des pierres tombées du oiel et 

oonnues jusqu'ici C'est un échantillon respectable du 

monde qui nous l'a ezpédié.'' No, ya no es verdad; tengo en mi 
mano un pedacito del que pasa en el Ferrocarril Central para 
México y que valúan su peso en unas 15 á 20,000 libras, |6912 
& 9216 kilogramos! Este es un respetable ejemplar del mundo 
que nos lo haya enviado. 

Silao, 9 de Diciembre de 1893. 



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LA MORTALIDAD EN LEÓN 



rOR BL ntoFtsox 



:M:.^x&x.A.3sro Ta^aj^i^ 



Sod0 iMocnrio» Director de la Escuela de lai trucdón Sectmdaria y áú Obtenratoñ» 
Meteorológico de León. 



(TaAnLIN^ IV). 

Contando ya oon datos ciertos respecto de la mortalidad en 
León, durante unos yeintinneve años, hemos formado los cua- 
dros adjuntos sobre los que intentamos hacer algunas conside- 
raciones* 

Desgraciadamente para que nuestro trabajo fuera del todo 
útil i la estadística, carecemos de dos datos esencialísimos, y 
sou el censo de nuestra población y el diagnóstico exacto de la 
cansa de los fallecimientos; sin embargo, si en cuanto á lo pri- 
mero no podemos hacer hipótesis alguna, creemos que en lo se- 
gundo no iremos del todo descaminados, contando con los datos 
que algunos médicos amigos han tenido la bondad de comuni- 
camos , tenemos también una falta en nuestros cuadros y es el 
número mensual de las defunciones durante los primeros cator- 



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1 04 Memorias jdft la Sooie^lad Científica 

ce años del periodo examinado; no obstante el promedio de los 
últimos quince años nos acusa esa marcha mensual con gran 
exactitud, pues como puede observarse no hay año que discre- 
pe, á no ser el año de 1888, en que por causas bien conocidas la 
máxima se adelantó á Junio. 

De las curvas formadas (Lám. IV) con sus resultados se 
desprende que tenemos en el número total de defunciones, ocho 
máximas 1865, 1872, 1876, 1879, 1882, 1885, 1888 y 1892, sien- 
do la última la máxima maximorumj ocho mínimas en 1864, 
1869, 1873, 1878, 1880, 1883, 1886 y 189Í, correspondiendo la 
mínima minimorum á 1869. 

Dedúcese también de la curva que la mortalidad, aunque 
con sus variantes, ha venido constantemente aumentando sin 
bajar á las mínimas del primer decenio. 

Si el censo de la población hubiera aumentado, el hecho se- 
ría fácilmente explicable; pero si continuara el mismo que en 
ese decenio, el resultado sería fatal, y fatalísimo si, como real- 
mente sucede, ese censo tiene una diminución. 

Tratemos de explicar ó más bien de dar las causas que, en 
nuestro concepto, hani venido á aumentar, en su carrera gene- 
ral, el número de defunciones. 

Cuatro son esas causas: 

1 * 2ki extensión de la población hacia el W. 

2^ La tala de nuestros tosques. 

3* El aumento de depósitos de agua en las haciendas^ ranchos y 
terrenos que circundan á nuestra ciudad; y 

4' Xa existencia de un pésimo albañal. 

Sábese perfectamente que al NW. de la ciudad se encuen- 
tran extensos pantanos á las inmediaciones del parque Manuel 
Gronzálezj que hacia eso^ rumbos tienen asiento principal los 
depósitos de basuras y desechos do toda lá población, pasando 
por esos mismos lugares el arroyo ó arroyos que llevan las ma- 
terias fecales que en ellos se tiran; así que aumentando el nú- 
mero de habitantes hacia esa parte de la ciudad, permanecen 



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•• Antonio Álate, h 1^ 



más tiempo bajo la acción de los miasmas deletéreos, producto 
de los desechos referidos. 

Es evidente que de quince ó veinte años á la fecha se han 
talado los bosques que cubrían las serranías que por todo el 
NW., N. y NE. limitan nuestro valle, de una manera inconsi- 
derada y sin poner los medios adecuados para reponer lo que 
se destruye en arboledas; siendo también evidente que desarro- 
llándose más y más cada día el cultivo de trigos, cebadas, elto., 
etc., ha aumentado también inconsideradamente lo que se lla- 
ma tomas de agua para utilizar el precioso líquido en los riegos 
indispensables para el crecimiento, maduración, etc., de esas 
semillas. 

Pues bien, si ños fijamos un poco en las condiciones de nues- 
tro valle y sobre todo en la rotación y dirección de los vientos, 
encontramos que durante los meses de Octubre á Diciembre y 
de Enero á Abril dominan los que vienen del NNW., que atra* 
vesando hoy un terreno sin árboles, no se cargan de oxígeno 
como antes sucedía; que siendo Vientos fríos para nuestra loca- 
lidad, pasan rasando la tierra y arrastran, al atravesar los pan- 
tanoff del parque y los basureros y arroyos de esos rumbos, to- 
dos los gérmenes que producen las enfermedades infecciosas y 
palúdicas que reinan en ese tiempo, quedando así claramente 
explicada la existencia del ^ifo, entre nosotros, en los meses de 
invierno. 

En el resto del año soplan como dominantes los vientos del 
E., NE. y S. con sus derivados, dando por resultado que si el 
aire no se purifica atravesando grandes arboledas, en cambio e$ 
caBonte para nuestra localidad y por tanto de absorción, no 
arrastra los elementos patógenos que no encuentra á su paso 
y por consiguiente disminuyen con él los padecimientos infec- 
ciosos. 

Creemos dejar ya probada la perniciosa influencia de las dos 
primeras causas indicadas. 

Veamos el efecto de la tercera: La época de los riegotr de 



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106 MomorÜM d« Ift 8oeí«dad Científica 

los sembrados de trigoSi cebadas, eto,, es en Octubre^ Noviem- 
bre, Diciembre y Enero, de manera que la parte de terreno que, 
por el escurrimiento del liquido, va quedando descubierta, su- 
fre los efectos de las fermentaciones que, por su esparcimiento 
en la atmósfera, dan lugar á las enfermedades palúdicas bajo 
todas sus formas y que desgraciadamente se han hecho endé- 
micas entre nosotros; asf que aumentando esos vasos ó tomas 
se ha aumentado también uno de los orígenes del paludismo. 

Quédanos por examinar la cuarta y última causa; construyó- 
se no ha mucho tiempo un rudimento de albañal que no respon- 
de ni en lo más mínimo á las reglas más triviales que presiden 
á la formación de esos canales de desecho, dando por resultado 
que no teniendo ni la forma, ni la inclinación convenienteSi es 
más bien un foco de insalubridad; tiene su respiradero general 
en lo que se conoce con el nombre de cárcel y forma una espe- 
cie de chimenea cuyo ^ tiro se hace del lugar por donde debía 
descargar á aquel por donde debía comenzar, produciendo el 
que haya una constante emanaíción de elementos deletéreos que 
recibe una aglomeración de individuos que se encuentran en el • 
centro mismo de la ciudad. 

Además, examinado dicho albañal en algunos puntos, se ha 
encontrado que como no tiene la inclinación debida, no hay co- 
rriente y se ha azolvado por completo, formando las infiltracio- 
nes producidas un terreno fangoso y pútrido en todo su derre- 
dor y que sólo queda separado del piso por una ligera capa de 
tierra seca; de suerte que esto viene á aumentar sus malísimas 
éondiciones haciéndolo otro centro de insalubridad. Deberemos 
agregar que la cañería que trae el agua potable del ojo de agua 
que está en el parque Manuel González, á las fuentes públicas, 
es de barro muy poroso y corre casi paralelamente, en un largo 
trayecto, al albañal, del que está separado por pequeña canti- 
dad de tierra vegetal: i no pasará algo de las infiltraciones del 
primero al segundo! Bien sabemos que el agua es uno de los 
mejores vehículos para la propagación de los gérmenes que oo- 



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"Antonio Álate, n 107 

munican las enfermedades infecciosas; no olvidemos el recien- 
te 7 tristísimo ejemplo de Hambnrgo en la última invasión del 
cólera, cuyos males aún sufre y no lamenta con la eficacia de 
que es capaz. 

Como todas las causas coexisten con el aumento de morta- 
lidad, creemos que queda clara y suficientemente probada nues- 
tra hipótesis. 

Estudiemos ahora la marcha mensual de la mortalidad: la 
encontramos mínima en Febrero, aumenta con lentitud en Mar- 
zo 7 Abril, rápida en Mayo, quedando casi estacionaria en Ju- 
nio para elevarse rapi^ísi mámente en Julio y en Agostó, decre- 
ce con igual rapidez en Septiembre, con lentitud en Octubre, 
máa lenta aún en Noviembre, disminuyendo más en Diciembre 
y Enero, para caer á su mínima que, como queda dicho, tiene 
lugar en Febrero. 

Si echamos una rápida ojeada á los cuadros producidos por 
la Oficina del Registro Civil y tenemos en cuenta las indicacio- 
nes de nuestros médicos, vemos que la mortalidad en los meses 
de Mayo á Agosto es sobre todo de niños, dominando entre ni- 
ños y adultos las enfermedades de las vías digestivas, quedan- 
do para los meses restantes las pulmonares, palúdicas é infec- 
ciosas; y sin embargo observamos que las víctimas de estas úl- 
timas no son el mayor número. 

Conocidas las causas, despréndense desde luego los reme- 
dios; persuadidos estamos que éstos son obra de tiempo, de di- 
nero y buena voluntad; pero mientras más tiempo transcurra 
para su ejecución, más, también, tendrá que pasar para gozar 
de sus beneficios. 

Muy ligeramente hemos fipuntado las principales causas del 
aumento de defunciones en León, desentendiéndonos intencio- 
nalmente de las demás que para ello pueden influir, porque al 
lado de las asentadas, nos parecen de poquísima importancia. 
¡Ojalá que nuestros apuntes sirvan para emprender trabajos de 
importancia en la materia I i Ojalá que apreciadas las causas se 



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1 ^ Memorias ^t la Sociedad Científica 

remedien los males y que dos haya tocado la suerte de poner el 
dedo en la llaga! ¡ Ojalá, por fin^ que dentro de diez ó doce años 
que alguno vuelva á estudiar el asunto, encuentre remediados 
los males y presente á León como una ciudad modelo por su 
higiene. 

U6ú, Enert 26 de 1698. 



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TEMPERATURAS DEL SUELO 

OBSERVADAS BN BL 

OBSERVATORIO ASTRONÓMICO SACIONAL DE TACUBAYA 

Donato el afto d« 180S, por 
BKCAXCADO DBL iSRVICIO MtTBOROLOOlCO BN DICHO OBSBXVATOÚO. 

(Nota preitntJida ^r el toólo Agustín Aragón en la leilón de Fobroro 5 do 1893.) 



Para el estudie de la temperatura de las capas superficiales 
de la tierra, tiene el Observatorio cinco geotermómetros insta- 
lados en los sótanos del Departamento de Fotografía Celeste, 
á las siguientes profundidades: 3."00, 1~15, 0«70, 0."38 y 
0."28. 

Dichos termómetros son de la casa de Negretti & Zambra, 
7 con el objeto de que al sacarlos de los pozos para hacer la ob- 
servación de sus indicaciones no cambien al contacto del aire 
exterior, están encerrados dentro de un grueso tubo de cristal 
7 los depósitos cubiertos de una substancia aislante. 



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172 Memorias de U Sociedad Oientífica 

Las observaciones pudieron regularizarse de una manera 
formal en el mes de Octubre de 1891, haciéndose cada cinco 
días á las 2 pm., en vista de que la variación diurna es muy pe- 
queña ó casi nula y por consiguiente la marcha de la tempera- 
tura sumamente lenta. 

En el siguiente cuadro, formado con los valores medios men- 
suales, constan los resultados obtenidos durante el citado año 
de 1892, y para que se comparen con los de igual período de 
tiempo de la temperatura inedia del aire á la sombra, pongo és- 
tos en la última columna: 

TMipentor» 
T«iniwntan del loelo á la profiíndidad d« medlu dd aira 

álaiombr». 

MESES. 3.-00 I.-IS O.-TO O.-SS 0.-28 

Enero 15.3 13.9 13.0 12.6 12.5 11.6 

Febrero. 15.1 13.8 13.4 13.1 13.1 13.7 

Marzo 15.0 14.0 13.6 13.3 13.2 14.4 

Abril 15.0 14.6 14.0 13.6 13.5 17.4 

Alayo 15.1 15.3 15.9 16.0 16.0 18.1 

Junio 15.2 15.8 16.3 16.6 16.7 17.1 

Julio 15.6 15.9 16.4 16.5 16.5 16.2 

Agosto 15.7 16.1 16.2 16.3 16.2 15.7 

Septiembre 16.1 15.9 15.8 15.6 15.5 14.7 

Octubre 16.1 15.9 15.7 15.5 15.5 13.5 

Noviembre 15.9 15.6 14.7 14.1 13.9 12.2 

Diciembre 15.8 14.7 13.8 13.1 13.0 12.2 

Media 15.5 15.1 14.9 14.7 14.6 14.6 

A 3 metros de profundidad la variación anual que se obser- 
va es de 1.^2, pues la más alta temperatura que se registra es 
de 16.02 en Septiembre, y la más baja 15.^0 en Marzo y Abril. 
Otra particularidad que llama aquí la atención es el retardo no- 
table de dichos extremos. La máxima se verifica dos meses des- 
pués de los más cálidos del año ( Mayo y Junio) y la mínima 



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•• Antonio Alato. n 173 



igual tiempo después del mes más frío (Enero), permanecieu- 
do invariable dos meses consecutivos. 

A I.'^IS de profundidad la temperatura se distingue por los 
mismos caracteres que á 3 metros, disminuyendo un poco el re- 
tardo. La mínima tiene lugar en Febrero, sube en seguida len- 
tamente, alcanza su máximo en Agosto y desciende paulatina- 
mente en los meses siguientes. Su variación en el año es de 2.<^3. 

A O.'^TO el retardo ya sólo se nota en la máxima, pues tiene 
lugar en Julio: la mínima en Enero. La variación es de 3.^. 

A 0."*38 y 0.'°28 los extremos de temperatura siguen una ley 
más de acuerdo con la media ambiente, pues tienen lugar en 
Enero y Junio con una oscilación de 4.^0 y ^P2 respectiva- 
mente. 

Los valores de las variaciones y sus diferencias entre sí, son 
los siguientes: 

A3.~00 L02 

.... Ll 
„ 1.15 2.3 

..-. 1.1 
„ 0.70 3.4 

0.6 

„ 0.38 4.0 

.... 0.2 
„ 0.28 4.2 

Se ve, pues, que la amplitud de la oscilación disminuye á 
medida que la profundidad aumenta. 

Comparando ahora las temperaturas medias de cada profun- 
didad con la media del termómetro libre á la sombra, resulta lo 
siguiente: 

A3.~00 15.05 -14.06 =a0,o9 



1.15 15.1 -14.6 ^=0.5 

0.70 14.9 -14.6 s=0.3 

0.88 14.7 -14.6 =0.1 

0.20 14.6 -14.6 =x0.0 



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174 Memorial áp la Sociedad Científica 

De todo lo anterior se deduce que á mayor profundidad, ma- 
yor temperatura y menor amplitud en las oscilaciones; que en 
la superficie los efectos del calor son más sensibles, pues ya se 
ka visto que i 0."^28, 0."38 y 0.""70 la diferencia con la mecUa 
del termómetro libre es igual á 0.^0, 0.®1 y 0.^3, y por último 
que nuestras observaciones han sido hechas en la zona de tem- 
peratura variable. 

Respecto del retardo de las temperaturaSi el barón de Hum- 
boldt en el "Cosmos, ''tomo IV, pág. 36, dice lo siguiente: 

"Se ha observado ya que los puntos situados en una misma 
línea vertical, á muy pequeña distancia bajo la superficie de la 
tierra, sienten, en épocas muy diferentes, el m&ximum y el mí- 
nimum que la posición del Sol y el cambio de estaciones pro- 
ducen en la temperatura atmosférica. Según las observaciones 
siempre exactas de Quételet, las variaciones diurnas no son sen- 
sibles ya á una profundidad de 3 pies y ^. En Bruselas, termó- 
metros colocados á 24 pies bajo el suelo, señalaron la tempera- 
tura más elevada el 10 de Diciembre, y la máb baja el 15 de 
Junio. Cuando los preciosos experimentos á que se dedicó For- 
bes en las cercanías de Edimburgo, sobre la conductibilidad de 
diferentes rocas, el máximum de calor se produjo el 8 de Ene- 
ro en las combinaciones basálticas de Calton-Hil, á 23 pies de 
profundidad." 

Nuevos y más numerosos datos nos permitirán estudiar es- 
ta cuestión y las leyes que en su variación sigue la temperatu- 
ra del suelo. 

Al presentar al señor Director del Observatorio las anterio- 
res observaciones, tuvo la idea de mandar abrir un pozo de 25 
ó 30 metros de profundidad, con el objeto de ampliar estos es- 
tudios. Ojalá que semejante idea se lleve á cabo, pues de esta 
manera podríamos averiguar, dada nuestra latitud y clima, á 
qué profundidad se encuentra la capa de temperatura invaria- 
ble y sí ésta es igual á la media del aire, como se ha hecho en 
otros observatorios. 



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"Antonio Alíate. •• 176 



Para que á la vista de nuestros lectores resalten más los ca- 
racteres de las temperaturas obserradas, las representamos grá- 
ficamente en la lámina V. Las cinco«primeras curras represen- 
tan las temperaturas del suelo y la última la del aire libre á la 
sombra. Todas están construidas en la misma escala. 

Gomo nota final, advertiré que los termómetros usados en 
estas observaciones, han sido cuidadosamente comparados con 
el termómetro patrón que posee el ObservatoriOi y no se les ha 
encontrado corrección alguna. 



TaenUya, Febrero de 1893. 



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EL CENTENARIO 



COLEGIO DE MINERÍA. 



•v/W^^\^>y\^A/\r< . 



El año que acaba de pasar ha sido bajo más de un concepto 
notable en sus relaciones históricaS| y ofrece un campo rastisi- 
mo á las reflexiones del criterio desapasionado que lo examine 
bajo el aspecto filosófico; pues no solamente por los adelantos 
que en él se han hecho y caracterizan lo que pudiéramos llamar 
su presente, sino por los recuerdos que eyoca, con lo que nos 
trasporta al pasado, ocupa en nuestro país un lugar preferente 
en el cuadro del tiempo en que se van dibujando los años. 

El de 1892, en efectO; trajo en el primero áe sus días pre- 
sentándolo con toda la claridad de un centenariO| el recuerdo 
de un hecho, digno de figurar de una manera especial en nues- 
tros anales cientificQ3. 

Del caos en que de una manera casi informe, se agitaban 
con un carácter de vaguedad que ahora no podemos ni conce- 
bir, los principios fundamentales de las ciencias rudimentarias, 
brotó al fiat poderoso de una inteligencia superior, de un ánimo 
resuelto y de una buena voluntad notoria, un Establecimiento 
que fué la cuna de las ciencias exactas, naturales y de observa- 

MemoriM Li89f93j, T VI, 2». 



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178 Memorias de U Sociedad Científica 



ción, que ejercen tan decisiva influencia en los adelantos del 
mundo, y que han alcanzado tan justa celebridad entre nosotros. 

El Colegio de Mineríai el primero de los Establecimientos 
científicos de nuestra patria, abrió sus aulas el 1? de Eaero de 
1792, bajo los auspicios del poder, del talento y la instrucción, 
y con el auxilio eficaz y poderoso de las bendiciones del cielo.- 

El 1 ? de Enero de 1892 se cumplía el primer Centenario de 
tan memorable y plausible acontecimiento, que tocó presenciar 
á la generación que va pasando. 

No era posible que pasara inadvertida tan memorable con- 
memoración, particularmente á los hijos de Minería, que en to- 
do tiempo se han distinguido por el amor á su Colegio, al que 
muchos de ellos han dado lustre y gloria verdadera f y en el se- 
no de la Sociedad que éstos forman con el título de " Asocia 
ción de Ex-alumnos del Colegio de Minería," brotó el pensa- 
miento de solemnizar este glorioso Centenario. 

El interés que nos inspira este Colegio, de donde han sali- 
do nuestros maestros, nuestros amigos, nuestros sabios y una 
gran parte de nuestros socios; la afinidad que existe entre este 
Colegio y todo lo que con él relaciona, y las Sociedades cientí- 
ficas, que pueden considerarse como consecuencias de aquel , 
el deseo de honrar nuestra publicación consignando en ella la 
manifestación de este recuerdo; la parte que en esta manifes- 
tación tomaron muchos de nuestros socios, y otras considera- 
ciones de patriótico interés y de legítimo orgullo, nos deciden 
—y aun pudiéramos decir nos obligan — á hacer esta reseña 
histórica de la solemnidad con que los agradecidos hijos del Co- 
legio de Mineria celebraron el primer centenario de su Colegio. 

En la Junta general, que en observancia de sus estatutos ce- 
lebró la Asociación de Ex-alumnos del Colegio de Mineria el 
25 de Febrero de 1891, el socio Ingeniero de Minas D. Santia- 
go Ramírez dio lectura á la siguiente iniciativa, que presentó á 
la Sociedad, oon el socio Ingeniero de Minas D. Joaquín M, Ra- 
mos; 



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'•▲nioimo Alíate. M 170 



miOIATIVA 

Q^oe é, 1«. SoeisdA^ d.e Bae - aul-<Tnn -n oa ae Syfiixxexlau pxeseaa.ta.3X 
loa Zxxir*aaJ.asoa dLa l^innaa q.^a.e avkaorl'bea&, aoeloa eoaa.txi- 
Isia^resaitea ¿La la. azpraaobdLa. SodaA a d. 

8BÑORBS: 

''Si creyéramos t^ier necesidad de buscar un fundamento 
para fijar la iniciatíra que tenemos la honra de someter al estu- 
dio de esta ilustrada Sociedad, ó de establecer un argumento 
para demostrar su procedencia, sin el más ligero esfuerzo en- 
contraríamos el uno y el otro en el seno mismo de la simpática 
agrupación, cuyas luces en estos instantes solicitamos; en el 
principio que constituye su esencia; en el objeto que es el ideal 
de sus aspiraciones; en los afectos entrañables á cuya natural 
comunicación debió la vida; en los recuerdos que en su modo 
de ser entraña; en los individuos que la forman, y aun en el 
nombre que lleva. 

^ Los lazos de unión que ligan entre sí á los hermanos; que 
eehan raíces en el corazón en los primeros días de la existen- 
cia; que se conservan sin romperse por toda la duración de la 
▼ida y que, por decirlo así, determinan la posición relativa del 
hombre en la sociedad en que vive, y en la familia á que perte- 
nece, deben en gran parte su estabilidad y su importancia, al 
hecho significativo de que todos ellos se ligan por estrechísimo 
nodo al corazón excepcional, noble y sublime, que es el santua- 
rio del más grande, tierno y puro de los afectos humanos: el 
amor de la Madre. 

Por eso nosotros, que sean cuales fueren nuestras condicio- 
nes sociales, nuestra posición individual ó colectiva, nuestro 
modo de vivir, y en una palabra, todos los accidentes que nos 
acompañan, nos, rodean y aun nos caracterizan en nuestra pe- 



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180 Memorias de la Sootedad Oiexttifica 

regrinaciÓQ por el mundo, nos distinguimos, nos llamamos y nos 
reconocemos con el honroso y preciado nombre de Alumnos de 
Minería^ no podemos menos de ver en cada uno de los indivi- 
duos que lo llevan, algo como que nos pertenece; al recinto se- 
reno y apacible en que tomamos este grato nombre, nos ligan 
los recuerdos del hogar; y hacia el interesante plantel de quien 
lo recibimos, sentimos los entrañables y tiemísimos afectos que 
estrechan á los hijos con la Madre. 

Bajo la influencia de estas consideraciones, que para nos- 
otros nada tienen de violento ni de figurado, venimos hoy á pre- 
sentar á la Sociedad que con su atención nos favorece, ua pen- 
samiento que nos lisonjeamos será por ella benévolamente aco- 
gido; y lo creemos asi, tal vez porque juzgamos con el corazón ; 
porque en los instantes presentes nos consideramos como el hi- 
jo que nada puede, pero que acude á sus hermanos que pueden 
mucho; para solemnizar uu acontecimiento plausible en la vida 
de su para todos querida Madre; porque trasladados, por los re- 
cuerdos históricos, al pasado, distinguimos con toda claridad en- 
tre las disipadas brumas de un siglo, el eternamente memorable 
1 ? de Enero dé 1792, en que el benéfico pensamiento iniciado el 
25 de Febrero de 1774 por los beneméritos sabios D. Joaquín 
Velázquez de León y D. Juan Lucas de Lassaga, merced á los 
talentos, á los esfuerzos, á la actividad y á la constancia del es- 
clarecido sabio D. Fausto de Elhuyar, encontró s^u más comple- 
ta realización en la erección del Colegio de Minería; y porque 
dirigiendo la vista hacia el futuro, encontramos en muy cerca- 
na perspectiva, al término de unos cuantos meses, el 1? de Ene- 
ro de 1892, cuya fecha completa el primer siglo de este impor- 
tante suceso. 

Está dicho ya:, nuestra iniciativa está encaminada á procu- 
rar la celebración del Centenario del Colegio de Minería, que 
se cumplirá el 1 * de Enero del año entrante de 1892. 

Esta solemnidad, que para nosotros será una verdadera fies- 
ta de familia, por lo que reclama el concurso individual y edeo- 



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"Antonio Altttorn 181 

UTO de los Alomnos de Minería, no puede ni debe tener este 
único carácter. 

El Colegio de Minería faé el primer Establecimiento cien- 
tífico qae se erigió en nuestro suelo; y nada más natural, por 
lo mismo, que todos ios cuerpos científicos de nuestro país, acu- 
dan á celebrar su centenario. 

El Colegio de Minería ha dotado de mineros inteligentes á 
este ramo, al que por otra parte y en diversas líneas ha presta- 
do importantísimos servicios: es, por lo mismo, acreedor á la 
gratitud de todo él; y ninguna ocasión se presenta tan oportu- 
na y tan propicia para manifestársela. 

El Colegio de Minería fué la cuna de las ciencias que tan 
rápidamente se han generalizado, y que tan directamente han 
influido sobre nuestros adelantos materiales é intelectuales,* con 
esta voz sonora está llamando para celebrar su natalicio á to- 
dos los que en estos adelantos se interesan. 

El Colegio de Mineria^dió y ha dado al país patriotas para 
su Independencia; soldados para sus combates; caudillos pa- 
ra sus ejércitos; ingenieros para sus defensas; legisladores para 
sus parlamentos; consejeros para sus consultas; profesores pa- 
ra su enseñanza; sabios para sus adelantos y progresos; y por 
esto la solemnidad que tiene en espectativa, debe revestir un 
carácter nacional; y para dárselo, hay que llamar el concurso 
de los elementos oficiales. 

Hemos dicho más de lo necesario para presentar nuestro 
pensamiento; y así por esto, como por no seguir abusando de 
la atención con que la Sociedad nos favorece, deberíamos con- 
cluir, si no fuera porque la conveniencia nos aconseja hacer al- 
gunas indicaciones relativas á la manera de realizar esta solem- 
nidad. 

Entre los diversos medios que desde luego se presentan, el 
que parece más adecuado es el de una Exposición Minera Na- 
cional, á la que se invitarían á todos los Estados de la Repú- 
blica; y es de suponer que todos aceptarían este convite, pues 



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182 Memorial de U Sooiedftd Oientlflca 

en todos hay ilastraeiÓD, en todos hay patriotismo, en casi to- 
dos hay minas, en todos hay alumnos de Minería, siendo éstos 
los que en algunos de ellos rigen \os públicos destinos. 

Se harian figurar en esta Exposición colecciones mineraló- 
gicas, geológicas, paleontológicas y metalúrgicas, científicas é 
industriales, generales y locales; modelos de máquinas, apara- 
tos, herramientas, explosnros, instrumentos, modelos, planos, 
memorias, libros, periódicos y todo género de publicaciones mi- 
neras, asi como todo lo que tenga relación con este ramo. 

El local destinado á esta Exposición debería ser el Colegio 
de Minería. 

Durante el tiempo de la Exposición, se celebrarían por las 
noches veladas científicas literarias, dedicadas á los fundadores 
del Colegio; á los Profesores y Alumnos que más ventajosamen- 
te se hayan distinguido, ó quetnejores servicios le hayan pres- 
tado; y para estas funciones, que tendrían toda la solemnidad 
posible, se invitaría á todas las Sociedades Científicas. 

En estas veladas procedería hacer el Elogio Fúnebre de los 
sabios á quienes se dedicaran. 

Los pormenores de esta solemnidad, en su conjunto y en 
sus detalles, serán del resorte de las Comisiones que se nombren 
para realizarla; en esta iniciativa no se puede ni se debe más 
que bosquejar el conjunto. 

Si la celebración del primer Centenario del Colegio de Mi- 
nexísk constituye el cumplimiento de un deber de gratitud, que 
tiene una significación nacional, la iniciativa le corresponde, por 
derecho y por obligación á la Sociedad de sus antiguos alum- 
nos, á la que, con este objeto, se dirigen hoy los últimos de sus 
miembros, en la presente exposición. 

No pedimos para ella la dispensa de los trámites á que por 
conveniencia y por necesidad debe sujetarse; pues únicamente 
solicitamos que sea tomada en consideración para su estudio. 

Si en el concepto de la Comisión, á cuyo dictamen pase este 
pensamiento, debe realisarse, ella indicará los medios condu- 



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"Antonio Alsftte. II IBS 



oentes para lograrlo; si no procede su realizaron, lo luirá así 
presente á la Sociedadi evitándole perder el tiempo en diaonsiO' 
nes inútUes." 



Hay sentimientos qae existen en el corazón del hombre en 
el estado latente, y que basta la ráfaga de un recuerdo para po- 
nerlos en todo su vigor. 

Así pasó en este caso: á medida que esta lectura iba de- 
jando ver el objeto de la iniciativa, se iba despertando el sen- 
timiento minero que es el núcleo de la Sociedad que con reli- 
gioso silencio la escuchaba; y podemos decir sin exageración, 
que tan pronto como se descubrió el pensamiento, fué unáni- 
memente aprobado; pues luego que terminó esta lectura, una 
salva de aplausos acogió sus últimas palabras. 

El entusiasmo fué tan general como justificado; y este pen- 
samiento se hubiera aprobado desde luego, á no ser porque la 
oircunspección, la disciplina y el deber de los socios, los obliga- 
ba á sujetarse á las prescripciones de su reglamento, y confor- 
me á ellas, se pasó este documento al estudio de una Comisión 
formada por bs Sres. D. Pedro J. Sentios, D. Femando Sáya- 
go, D. Gilberto Crespo y Martínez, D. Luis Salazar y D. Rómu- 
lo Ugalde, la que presentó un dictamen, que fué en todo favo- 
rable al pensamiento. 

No se pensó ya más que en realizarlo, aprovechando el tiem- 
po que aún se tenía disponible; y con tal motivo, la Mesa citó 
▼arias veces á Junta General, la que, por causas que no conoce- 
mos, nunca tuvo verificativo, 

ISn vista de este resultado, la Junta Directiva, por conduc- 
to de su Secretario el Sr. D. Adolfo Medina, dirigió á los socios 
Bamos y Ramírez, autores de la iniciativa, el oficio siguiente: 

''Sociedad de Ex -Alumnos de Minería.— * Secretaría. — Mé^ 
zico. — En la Junta Directiva extraordinaria verificada el 9 del 



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1 84 Memorias de U Sodedad Oientíftoa 

é 

corriente, se aprobó dirija á ydes. el siguiente acuerdo: '^ Dirí- 
" jase atento oficio á los Sres. Ramírez y Ramos, expresándoles 
" que la Junta Directira ha hecho todos los esfuerzos que en 
''su mano estaban para reunir á los socios en Junta General, á 
'' fin de terminar con el dictamen presentado por la Comisión, 
" sobre el proyecto que ydes« se sirvieron suscribir, sintiendo 
'' no haberlo logrado. Si dichos señores tienen algún medio que 
'' dé ese resultado, se podrá continuar tratando de dicho asun- 
'' to, asi como de las últimas proposiciones formuladas por el 
'' Sr. Ramírez, al acogerse con aplauso por todos los socios y 
'' en particular por los que forman la Junta Directiva, el expre- 
"sado proyecto.'' 

Lo que comunico á vde8« para su inteligencia y fines consi- 
guientes. 

México, Mayo 12 de 1891. — Adolfo Medina^ Secretario. — 
Sres. Santiago Ramírez y Joaquín Ramos." 



Estando ausentes de esta Capital los socios á quienes iba 
rotulado, cuando el Sr. Ramírez regresó, se dirigió al Sr. D. Ró- 
mulo Ugalde, Secretario de la Escuela Especial de Ingenieros, 
manifestándole que puesto que la Sociedad de Ex -Alumnos 
declaraba no poder celebrar el Centenario del Colero, conven- 
dría que sus profesores lo intentaran; y con este motivo se di- 
rigieron al Sr. D. Manuel Fernández Leal, Ministro de Fomen- 
to, quien como antiguo alumno acogió favorablemente el pei^- 
samiento; ofreciendo, para su realización, su apoyo personal y 
un auxilio pecuniario del Ministerio de su cargo. 

Entonces el Sr. Ugalde comenzó á dar los primeros pasos, 
abriendo una suscrición entre los profesores que secundaron es- 
te pensamiento; y para proceder con mejor éxito á su realiza- 
ción, se resolvió tener una Junta, para la cual se circuló lain* 
vitación siguiente: 



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" Antcmio Alnte. n 185 



''Dirección de la Glsouela Nacional de Ingenieros. — México. 
— Gircolar. — Debiendo celebrarse el Primer Centenario del 
Colegio de Minería qne se cnmplirá el día 1? de Enero del 
próximo año de 1892, la Esencia Especial de Ingenieros, deseo- 
sa de qne este acto tenga toda la solemnidad que corresponde 
á su objeto, tiene la honra de invitar á todos los ex-ÁlumnoS| 
Profesores y Alumnos del expresado Colegio, suplicándoles se 
sirvan concurrir á la Junta que se verificará en la Secretaria de 
la mencionada Escuela el lunes 21 del corriente á las cuatro 
de la tarde. 

México, Diciembre 18 de 1891.— El Director y los Profesores 
de la £!sctieto.^ Firmado." 



En el expresado día se reunieron muchos de los señores ci- 
tados : 7 el Secretario de la Escuela D. Rómulo Ugalde, mani- 
festó & nombre del Director de dicho Establecimiento D. An- 
tonio del Castillo, que no pudiendo este señor asistir por haber 
tenido que ausentarse de la Capital, suplicaba al Profesor D. 
Gilberto Crespo que presidiera la Junta; y en su defecto lo hi- 
ciera el Presidente de la Asociación de ex -Alumnos. 

No estando éste presente, por indicación del Sr. Crespo se 
acordó que presidiera el Sr. D. Femando Sáyago, Primer Vo- 
cal de la Junta Directiva de la referida Asociación. 

En esta Junta el Sr. Ugalde presentó dos proposiciones, que 
con cambios no sustanciales, fueron aprobadas: la una para 
que se solemnizara el Primer Centenario del Colegio de Mine- 
ría con una Velada artístico- literaria; y la otra para que se nom- 
brara una Comisión que se acercara á los Ministros de Fomen- 
to, Comunicaciones é Instrucción Pública, solicitando su apo- 
yo; y para que formara un proyecto y el presupuesto relativo. 

Se nombró en Comisión á los Sres. D. Mariano Villamil, D. 
Antonio Anza y D. Ezequiel Pérez, á cuya Comisión se agrega- 

Memorias [1893^3!, T VI, 31. 



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186 MemorUa át U Soeiodad Científica 

pon más tarde los Sres. D. Mateo Plowes, D*. Franciseo Gari- 
bay y D. Ricardo López Guerrero. 

El Sr. Sáyago propuso que para pronuneiar el Discurso Ofi- 
cial se nombrara al antiguo alumno Ingeniero de Minas D. Saü* 
tiago Ramírez, y se invitara al Sr. Lie. D. Justo Sierra para 
leer una Poesía. Aprobadas estas postulaciones, se comisionó 
para hacer esta inyitación y notificar aquel nombramiento á los 
Sres. D. Rómulo ügalde, D. Alberto Hoppenstedt y I>, Bernar- 
do Aragón. 

Presididas unas veces por el Sr. Sáyago, otras por el 9r. Fuen- 
tes y Muñiz, otras por el Sr. Méndez, continuaron las Juntas, 
en las que se facultó ampliamente á la Comisión para todo lo 
relativo á la realización de este pensamiento. 

En uso de estas facultades, y de acuerdo con las resolucio- 
nes tomadas en diversas juntas, la Comisión expidió la Circu- 
lar siguiente: 

'' Comisión del Centenario de Minería.— Escuela Nacional 
de Ingenieros. — México. — Estando para terminar el centesimo 
año de la fundación del Colegio de Minería, y siendo evidentes 
las ventajas y servicios que este plantel de educación técnica 
ha proporcionado á todas las clases sociales y muy particular* 
mente á las empresas mineras, ferrocarrileras é indostriides; 
y siendo asimismo notoria la protección decidida que desde su 
fundación hasta ahora le han impartido todas las empresas do 
este género, no dudamos en dirigimos á vd., suplicándole se aso- 
cie con nosotros para la celebración del Centenario del Colegio 
de Minería, contribuyendo con los recursos pecuniarios que á 
bien tenga; tanto con el fin de verificar una velada conmemo- 
rativa de dicha fundación, cuanto para inaugurar y llevar á ca- 
bo una Exposición de todos los ramos relativos á la Ingenie- 
ría é Industria, para lo cual también contamos con que se ser- 
virá vd. enviar en época oportuna y previo aviso nuestro, los 
productos ú objetos que juzgue convenientes. 



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" Antonio Álsftte.n 187 

La Comisión que susoriboi nombrada en Jania general por 
los Profesores y ex-Alamnos del Colegio de Minería, para or- 
ganizar la eelebración del Centenario, no vacila, obsequiando 
las instracciones que ha recibido, en dirigirse á rd. con el £n 
indicado, y espera no salir desairada en su propósito: pues á la 
cultura é ilustración de vd. no pueden ocultarse las ventajas que 
do la mencionada Exposición obtendrán quienes á ella oonou- 
nan. 

Encarecemos á vd. su pronta contestacióui por exigirlo así 
la premura del tiempo oon que contamos. 

Con este motivo nos es satisfactorio ofrecemos á sus órde* 
nes. 

México, Diciembre 30 de 1891.— Jf. Vülamü.— Mateo Plowes; 
—F, Chmbaif.^E. Pérejs.^ 

Nota.— La correspondeneU para la Comiaión se dirigirá i la Bicaela Nacional 
de Ingenieros. — Iféxioo. 



Acordado que la velada se verificara en el patio del Colegio, 
que estaba ocupado con bultos pertenecientes á la Exposicijón, 
el Secretario' de la ESscuela 8r. Ugalde, en oficio fecha 27 de 
Diciembre, suplicó al Sr. Comandante General de la Plaza en- 
viase una fagina de cuarenta hombres para escombrarlo; y el 
Sr. general D« Hermenegildo Carrillo, accediendo á esta solici- 
tud, que contestó el 28, envió inmediatamente este auxilio. 

Dos pensamientos se veían dominar en el seno de las discu-« 
sienes, y que estaban intimamente ligados con la esencia del 
asunto & que se referían: el de que la velada tuviera lugar en 
el edifieio del Colegio; y el de que se verificara el 1? de Enero 
de 1892, día del aniversario. 

Estos dos pensamientos parecían incompatibles, porque á la 
sasón estaba la calle de San Andrés en compostura; y la aeu- 



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1S8 MemoríM de U Soeiedid (Sentífioa 

mulaoión de escombros y materiales que la llenaban, haciendo 
difícil aun el paso á pie, la tenían inaccesible á los carruajes. 

Fué; pues, indispensable aplazar esta solemnidad; mas con 
el objeto de que el Centenario no dejara de tener una conme- 
moración en su fecha, en la sesión del 28 de Diciembre se apro- 
bó una proposición del Sr. D. Jesús Fuentes y Muñiz, en vir- 
tud de la cual el día 1? mencionado se reunirían en el Colegio 
el Director, los profesores, ex -profesores, alumnos y ex -alum- 
nos, para levantar y firmar un acta conmemorativa. 

Esta reunión se verificó, en efecto, en la antigua Sala de De- 
lincación, y en ella se levantó el acta siguiente: 

" El día 1? de Enero de 1892, reunidos en el salón principal 
que ocupa el centro de la crujía del frente del Colegio de lajEls- 
cuela Nacional de Ingenieros, antiguo Colegio de Minería, va- 
rios profesores, ex -profesores, alumnos y ex-alumnos del mis- 
mo Establecimiento, con el objeto de conmemorar en su primer 
Centenario la fundación de la Escuela, se constituyeron en Jun- 
ta, presidiéndola á instancias de los presentes, el Sr. Ingeniero 
D. Manuel Fernández Leal. 

Abierta la sesión, el Señor Presidente tomó la palabra para 
manifestar el objeto de la reunión, absteniéndose de entrar en 
detalles porque éstos deberían darse en la velada que eon este 
objeto se está organizando. 

En seguida se nombró Secretario al Sr. Agmlera, quien des- 
pués de tomar posesión de su cargo dio lectura al acta de la fun- 
dación del Colegio. 

.f A continuación se dio lectura á la presente acta que fué apro- 
bada y suscrita por todos los que concurrieron á la reunión. — 
M. Fernández Leal^^F. Diea de Boniüa. — Jf. M. Qmbreraa. — 
Celso Acevedo. — J, B. Tamayo. — Jf. VlUainSL — J. C. Segura. — 
Antonio G. Cubas. — Manuel V. de Lean. — Leandro Fernández. — 
AdoVo Medina — M. Gameros.—A. V. Hoppenstedi^^E. Martínez 
Baca.—Bómulo Ügtíde.—José G. Aguilera.— CárUm Sdkrier.— 



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"Antonio Alíate, ti 189 



Esxquieí Peres.— Ezequiel Ordóñee—F. Garíbay,— Gilberto Mon- 
tid Estrada, — Bicardo López Guerrero. — Ignacio Casas. — Maxi- 
miliano Olguin. — Leo!p6ldo Solazar. — Mateo Bqjas Zúñiga.^ 



Al día sigaiente la Comisión de que ya se ha hablado hizo 
circular y fijó en la portería del Colegio, en la que mandó abrir 
un registro, el aviso siguiente: 

''La Comisión encargada de organizar la celebración del 
Centenario del Colegio de Mineria, suplica & los señores profe- 
sores, ex -profesores, alumnos y ex -alumnos de la Escuela Na- 
cional de Ingenieros, se sirvan pasar á la porteria de la misma 
á inscribir su nombre y domicilio en el libro dispuesto al efec- 
to, para poder enviarles oportunamente la invitación á la vela- 
da conmemorativa de la fundación del Colegio que próximamen- 
te tendrá lugar.— Enero 2 de 1892." 



Entretanto los preparativos continuaban. 

Los Sres. Agea y Anza proyectaban y llevaban á cabo el 
adorno del patio que debía transformarse en salón ; la Comisión, 
infatigable en sus trabajos, parecía multiplicarse para atender- 
los simultáneamente. Con el 8r. D. Alfredo Bablot, Director 
del Conservatorio Nacional, arreglaba la parte musical en la que 
se resolvió no tocar más que piezas escogidas, de la época cuyo 
acontecimiento se conmemoraba; con el Sr. Coronel D. Juan 
Villegas, Director del Colegio Militar, conseguía la vela que de- 
bía formar el techo del salón ; y los numerosos detalles que se- 
ria hasta imposible señalar, estaban cuidadosa, eficaz y oportu- 
namente atendidos. 

De estos preparativos da idea el siguiente suelto que ''El 
Tiempo" publicó en su número del 22 de Enero: 



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100 Memorial d» la SooiedAd (Kentífioa 

''El Centenario del Colegio de Minería. — La eircnnstanoia 
de estar todavía en compostura la calle de San Andrés y la del 
fallecimiento del Sr. Ingeniero D. Eleuterio Méndez, catedri- 
tico del Colegio de Minería, cuyo duelo debe guardarse, han he- 
cho que de nuevo se aplace la velada inaugural con que va á 
darse principio & las fiestas con que los antiguos alumnos de es- 
te Colegio han dispuesto celebrar el primer Centenario de su 
fundación ; y según parece, dicha velada se verificará del 26 al 
27 del corriente. 

Los preparativos que se hacen para esta solemnidad son tan 
adecuados como significativos; y entre otros, nos ha llamado la 
atención uno que revela los levantados sentimientos que siem- 
pre han distinguido á los alumnos de ese Colegio. 

En artísticos cuadros, colocados en los arcos del patío prin- 
cipal, que se ha transformado en salón, figuran los nombres de 
los fundadores, catedráticos y alumnos que más se han distin- 
guido, de cuyos nombres unos nos eran completamente desco- 
nocidos y otros estaban olvidados. 

La presencia de estos nombres, á la vez que una manifesta- 
ción de gratitud muy debida, constituye una serie de datos his- 
tóricos, que conviene dar á conocer en una solemnidad de esta 
naturaleza. 

Sabemos que la orquesta del Conservatorio, que con el Or- 
feón Alemán va á desempeñar la parte filarmónica, va á tocar 
únicamente piezas clásicas de la época que se conmemora. 

Creemos que, como lo deseamos, esta solemnidad tan grata 
y significativa, tendrá todo el lucimiento que corresponde á su 
objeto y á su importancia." 



El patio del Colegio constantemente era visitado par anti- 
guos alumnos, á muchos de los cuales oimos decir hondamente 
oonmovidoSf que les parecía estar en los días f eliees en que sien- 
do colegiales, preseneíaban los preparativos para los premios. 



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'•Antonio Aliftte.H 101 



Et Sr. D. Alfredo Bablot> Director del Conservatorio Nació- 
nal de M^ca, aceptó gustoso la invitación que se le hizo pa* 
ra desempeñar la parte musical, y en su caballerosa deferencia 
fué secundado por los entendidos profesores de ese Estableci- 
miento. 

El Orfeón Alemán, manifestando que deseaba expresar su 
gratitud á México por la honra que en 1803 dispensó al sabio 
prusiano el Barón de Humboldt, en laque se distinguió el Co- 
legio, ofreció concurrir con el Conserratorio en la parte musi- 
cal; y esta doble circunstancia -comunicó un grande atractiro á 
la parte artística. 

La Comisión organizadora dirigió las siguientes invitaciones 
particulares: 

Á las Sociedades Científicas: 

'' Al fenecer el primer siglo de la fundación del Colegio de 
Minería, los hijos de este plantel, justamente orgullosos de la 
oorriente de luz, ciencia y patriotismo que emanada de ese fo- 
co del saber, se ha difundido por todos los ámbitos del país, 
creen cumplir con el más sagrado de los deberes, dando un tes- 
timonio publico de gratitud hacia los fundadores de tan nota- 
ble Establecimiento. 

, Con tal motivo, y ayudados eficazmente con el valioso apo- 
yo del Gobierno progresista del Sr. general D. Porfirio Díaz, y 
la generosa cooperación de las principales Compañías mineras 
del país, se han decidido á efectuar una serie de actos conme^ 
morativos durimte el curso del presente año, inaugurándola con 
una velada literaria y musical que se verificará á fines del pre- 
senté mes. 

Siendo notoria la ilustración del cuerpo científico que vd. 
dignamente representa, la Comisión que suscribe, á nombre de 
la Junta general de Profesores, alumnos y ex -alumnos del an- 
tiguo Colegio de Minería^ tiene la honra de invitar á vd. y por 



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192 MemoríM de la Sociedad Oientífioa 

SU digno conducto á todos los respetables miembros de esa So- 
oiedadi á fin de que se sirvan concurrir al acto mencionado." 

Á la Colonia Alemana: 

*^ La Comisión que suscribe, á nombre de la Junta General 
de Profesores, alumnos y ex- alumnos de la Escuela de Inge- 
nieros, tiene la honra de invitar á vd., y por su digno conduc- 
to, á los respetables miembros de la ilustrada Colonia Alemana, 
á fin de que se sirvan honrar con su asistencia la velada litera- 
ria y musical que en celebración del Centenario del Colegio de 
Minería, tendrá lugar el 22 del présenle mes. 

'' Los lazos de cariño y simpatía que desde el tiempo del Ba- 
rón de Humboldt ligan á nuestra sociedad con la Colonia Ale- 
mana de que es vd. digno representante, que se han ido estre- 
chando más y más hasta nuestros días, así como también la 
recíproca estima y consideración que existieron entre los fun- 
dadores de dicho plantel y el venerable autor del '' Cosmos,'' nos 
hacen esperar que los compatriotas del sabio alemán, se unirán 
á los hijos de Minería en esta solemnidad. 

'' Nos es grato con este motivo reiterar á vd. las segurida- 
des de nuestra distinguida consideración.'' 

Y á la Colonia Española: 

** La Comisión que suscribe, á nombre de la Junta General 
de Profesores, alumnos y ex- alumnos de la Escuela de Inge- 
nieros, tiene la honra de invitar á vd., y por su digno conducto 
á los respetables miembros de la Colonia Española, á la velada 
literaria y musical que en celebración del Centenario del Cole- 
1^0 de Minería, se verificará á fines del presente mes. 

'' El valioso apoyo que la nación española y su muy ilustre 
Monarca Carlos III, prestaron á la idea de nuestro sabio com- 
patriota D. Joaquín de VelázqucE Cárdenas y León, para esta- 



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*• Antonio Általt. h 193 



blecer el gremio de Minería y bu Beal ¡Seminario; así como el 
generoso desprendimiento con que esa nación dispuso más tar- 
de poner al frente de dicho plantel lo más selecto de entre sus 
sabios, bastarían para justificar por sí solos los motivos de es- 
ta invitación. Si á esto se añaden ios lazos filiales que han liga* 
do á México con Elspaña, se corroboran completamente los jus- 
tos deseos que animan á los hijos de Minería para celebrar el 
primer Centenario de la fundación de su Escuela en unión de 
la laboriosa y distinguida Colonia Española. 

Esperando se sirva aceptar nuestra invitación, nos es grato 
reiterarle á vd. nuestra distinguida consideración." 



£1 entusiasmo por esta significativa solemnidad no se loca- 
lizaba en los alumnos: era la materia de todas las conversacio- 
nes; por todas partes extendía sus preparativos; la Comisión, 
tan activa como inteligente, sin cesar le allegaba elementos que 
habían de contribuir á su lustre, y día con día la prensa ilustra- 
da comunicaba una nueva noticia, exponía una oportuna refle- 
xión ó añadía un juicioso comentario. 

Entre los artículos que con este motivo vieron la luz públi- 
ca, merece una particular mención el que apareció en '^ El Tiem- 
po," que cedemos á la necesidad de consignar en esta reseña, 
así por los datos que contiene, como por ser de uno de les más 
entusiastas alumnos: 

''El Centenario del Colegio Nacional de Minería. — (Dedi- 
cado á la generosa Sociedad de ex- alumnos del mismo Cole- 
gio). — Inútil es por demás que los alumnos de la Escuela de 
Minas, incansables investigadores de la verdad por educación, 
busquemos hoy fuera del legítimo criadero de todas las verda- 
des la grandeza de nuestro secular Colegio, tan justamente re- 
nombrado, pues ni su monumental fachada, ni la magnificencia 
de su pórtico, ni sus amplios corredores, ni sus grandiosas es- 

»lx89t-93J.TVI,a5. 



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194 Memorias de la Sociedad Científica 

caleras, y, lo diré de una ve¿, ni el apogeo de sus cienoias á la 
altnra de los planteles europeos más celebrados, oonstitayen bu 
verdadera gloria inmortal. 

El mérito imperecedero de nuestra alma- casa estriba en sus 
instituciones, hijas de sus fundadores, yirtuosos sabios nutri« 
dos con las divinas enseñanzas de la Iglesia, normadas sus cos- 
tumbres por esta Santa Madre y poseídos de su espíritu siem- 
pre y en todo justo y beneficioso. 

Siendo Jesucristo "santo," pues es él santo de los santos, "mi- 
sericordioso," hasta haber descendido del cielo á redimir al hom- 
bre del infierno y poseyendo por su np,turaleza infinita una " per- 
petuidad" indestructible y eterna, comunica á sus hijos desde 
aquí en la tierra un algo de esos " tres únicos caracteres distin- 
tivos de toda grandeza/' hasta donde son susceptibles de reci- 
bir estos dones, constituyendo á los hombres beneméritos en 
xma providencia tangible en favor de sus semejantes. 

Por eso es que en las constituciones católicas del Colegio 
de Minería nos han dejado sus mil veces benditos fundadores, 
como indestructibles cimientos á las ciencias naturales, esos 
mismos tres principios necesarios á toda institución didascáli- 
ca, si ha de ser grande, y sin los cuales se seca y muere : esos 
tres principios son la " aspiración á la santidad," la " tendenoia 
incesante á la beneñceucia" y el "establecimieutOv en fin, del 
sólido cimiento para su estabilidad." 



Los fundadores de nuestra Escuela consagraron todos sus 
afanes á formar tanto católicos fervientes como distinguidos sa- 
bios, habiendo logrado sacar dé sus escaños durante una centu- 
ria los varones más ilustres por sus virtudes y poí» su indisputa- 
ble mérito científico, quedando valorizadas nuestras afirmacio- 



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» Antoaio Ák^U. » W 



oes, ya por las biografías de aquellos {andadores, preoiosamente 
elaboradas por el -Sr. ingeoiero Ramírez, ora por los estatutos 
de nuestro Colegio, ó por la celosísima vigilaucia de los direo« 
tores, prefectos, profesores y demás empleados, para sembrar 
la Tirtud en el corazón de cada uno de los jóvenes alumnos, si- 
guiendo el espíritu de los fundadores y de las sabias institucio- 
nes por éstos mismos fundadas. 

Los que nos preciamos de haber sido hijos de este plantel| 
gloria perenne de México, hemos sido testigos y á la vez obje- 
to de los santos esfuerzos de nueatros superiores, no sólo para 
hacernos conservar la sagrada fe religiosa, ya muy inculcada 
por nuestros padres, sino también en habemsis hecho avanzar 
de virtud en virtud en su nunca desmentida buena crianza, con 
su preclaro ejemplo práctico y con la más estnota observancia 
de las instítuoiones y reglamentos muy terminantes sobre tan 
importantes materias. 

La grata sorpresa que ezperiment&mos los mexicanos al lle- 
gar al uso de la razón y los extranjeros á nuestro país, al con- 
templar por la primera vez este gigante, buscando en vano en 
esta tierra otro monumento de este género tan grandioso como 
nuestro palacio, revela desde luego que quienes idearon y quie- 
nes ejecutaron este gran pensamiento, cuna de tantísimos otros 
espléndidos también, fueron hombres de primer orden, de gran 
corazón, de grandes sentimientos y de infioito amor al Continen- 
te Colombino, pues que le dotaroi^L de un blasón, gloria de las 
Américas y orgallo de los siglos, á los que parece desafiar por 
su nunca vista construcción. 

Nuestra risueña capilla, con su material magnifice^ncia, fo- 
rrada de mármol y decorada con pinturas de los mejores artis- 
tas, como lo prueba la preciosa Guadal upana que se ostenta en 
el único altar para ella erigido, entre ricos bronces y preciosos 
mármoles, nos enseñaba á reservar al culto del Todopoderoso 
lo más escogido de los primores d^ la tierra, lo más rico en los 
pensamientos y afectos del alma. La misa diaria obligatoria pa- 



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I9t HemorÍAfl de la Sooíedad Científica 

ra todos los alamnos, ayudada por dos de ellos en tomo diaria- 
mente se celebraba en este lugar de oración: alli se rezaba tam- 
bién el rosario, presididos por nuestro capellán, todas las no* 
ches conforme lo prevenían los estatutos, según los cuales se 
exigía á todps los internos cuando menos tres comuniones anua^ 
les, siendo la de cumplimiento de iglesia en el Sagrario Metro- 
politano con nuestro Director á la cabeza, que también comul- 
gaba en nuestra compañía, sirviéndosenos en seguida por la nu- 
merosa servidumbre del Colegio, en la igleua misma, en el acto, 
de la comunión, en amplias charolas colmadas de grandes copa s 
exquisito vino de consagrar, y teniendo, por último, en esta 
nuestra suntuosa capilla los prontos auxilios de un capellán que 
daba también la cátedira de Religión al medio día y una plática 
doctrinal después de la misa de los domingos, terminando siem- 
pre este acto con la seria lectura de un severo reglamento. 

Los altísimos méritos científicos de nuestros fundadores y 
de sus subsecuentes directores no son ni para indicarse en es- 
te imperfecto estudio. Estos están ya reseñados en parte por 
el Sr. Ramírez, y asi es que después de consignar únicamente 
los gloriosos nombres de los Sres. Yelázquez y de sus suceso- 
res del mismo apellido, hasta el del sabio Ingeniero D. Miguel 
Yelázquez de León, que hace poco falleció, de D. Fausto Elhu- 
yar y de D. Andrés del Río, nos limitaremos á citar tan sólo 
los de los directores que por motivo de política más que por otras 
causas se sucedieron en los años de 50 á 70, poco más ó menos, 
reconocidas notabilidades no sólo de nuestro Colegio, sino aun 
de nuestra República, todos ellos Ministros alguna vez en al- 
gún ramo de grande importancia en la política de su época y 
que pusieron siempre á la Escuela de Minas, en los años de su 
dirección, á cubierto de las continuas agresiones que contara 
sus fondos abundantes y su deslumbrador edificio intentaron 
siempre codiciosos que nunca faltan. 

Los nombres de estos memorables personajes en los años 
que hemos citado son los siguientes: 



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"ABto&ioAlnle.if 197 



El Exmo. Sr. General D. José María Tomel j MendivU; Mi- 
nistro de la Guerra; D. Luis de la Rosa, Ministro de Belaeio- 
nes; D. Joaquín Velázquez de León, Ministro de Fomento; lur 
geniero D. Blas Baroároel, Ministro igualmente de Fomento; 
el Sr. Ingeniero D. José Salazar Ilarregui, encargado también 
de la misma cartera; Ingeniero D. Joaquín Mier y Terán, Mi- 
nistro y director como los anteriores ; Ingeniero D^ Patricio &[ur- 
phy; General D. Luis Tola; Ingeniero D. Manuel Fernández 
Leal, actual Ministro de Fomento; y el inEatigable actual Sr. 
Director Ingeniero D. Antonio del Castillo. 

£1 indisputable mérito de estas entidades, á no haber sido 
y aun ser hoy público y notorio, quedaría indeleblemente de- 
terminado tan sólo con la lectura de las memorias de nuestros 
anuarios, en donde se hallan impresos sus sabios discursos, ya 
como directores ó como profesores de la Escuela. 

Los más entusiastas encomios serían insuficientes hablan- 
do do nuestros superiores para reseñar los mil cuidados, los in- 
finitos desyebs y la esmerada exactitud del Sr. D. Blas Balear- 
cel, ya como alumno, como jefe de sección, como prefecto de ea* 
tudios, como subdirector ó como director del Colegio, y como 
Ministro de Fomento, de cuyas oficinas dependió siempre Mi- 
nería, y por último su benéfica influencia en esta Escuela, como 
presidente ó vicepresidente de la Sociedad de ex- Alumnos has- 
ta hace unos cuantos meses. Tan sólo los que hemos sido ob- 
jeto de su caballerosa solicitud durante largos períodos de este 
medio siglo podemos ser testigos de su inquebrantable volun- 
tad para el estudio, así como para cumplir siempre con todo lo 
que él creyó sus más altos deberes. Este respetable señor me* 
rece por su abnegación el afecto de todos los mineros y la ve- 
neración de un padre, pues que descendiendo á los más minu- 
ciosos pormenores de nuestra educación, del aseo nuestro y del 
Colegio, de nuestros alimentos, de nuestras enfermedades, etc., 
etc., convirtió aquel Establecimiento desde antes de 1850 en 
una escuela de aquellas que los alemanes llaman tan propiamen- 
te maternales. 



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L.^ 



198 Memorias de U Sociedad Científica 



Log jefes de sección, la conserjería, guardarropa, mayordo- 
mía, portero, ecónomo y en general toda la servidumbre y has- 
ta la misma secular campana de la puerta acostumbrada á mar- 
char desde su origen al compás de los cronómetros del Obser- 
Tatario, todo fué en aquella época modelo del cumplimiento del 
deber, de la mayor obediencia, sumisión y respeto á nuestros 
superiores, dándonos en iodo ejemplo nuestros maestros y el 
más inmediato el Sr. Balcárcel. 

El talento, el genio, la gloria ajena cuando es egoísta ó va- 
nidosa pronto se olvida porque no deja tras de sí la huella de la 
felicidad ajena, y por eso el mármol cuando las aoodoaes han 
sido punibles no nos recuerda sino la perversidad de los malva- 
dos que han cometido éstas y á quienes se ha erigido aquel ; pent> 
cuando estas lápidas las llevamos en nuestros corazones donde 
están indeleblemente grabados los beneficios recibidos, entonces 
la gratitud hace callar al orgullo pronto siempre á uo reconocer 
nunca el mérito ajeno, haciéndonos levantar el agradecimiento, 
sí no la justicia, monumentos imperecedeix>8 á nuestros bene- 
factores, y esta es la razón por qué todos los mineros amamos 
y veneramos á nuestros superiores, porque además de haber si- 
do sabios fueron humanos, habien\io hecho con sus virtudes fe- 
lices á muchas generaciones que siempre se enternecerán al 
bendecir su memoria. 

Para hacer más patente la solicitud paternal que desde sus 
fundadores precedió y siguió providencialmente los pasos en 
favor de ese inmortal seminfirio de minas, y cuánto se cnidaba 
del verdadero bienestar temporal y eterno de todos los del ra- 
mo, transcribimos al fin de estas reflexiones artículos originales 
de los Reglamentos del Colegio y de las leyes del Código de 
Minería, y para que nuestros elogios no parezcan apasionados, 
agregaremos por último las honrosas apreciaciones que de nues- 
tro Colegio hicieron sabios nada sospechosos en esta materia, 
el Barón de Humboldt, por ejemplo, y que sirviendo de com * 
probación á nuestros asertos, sean también un mentís ¿ los que 
algo aseguren en contrario. 



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•I Antonio^ Alxate. n IW 



II 



• El Colegio de Minería dijimos que se señaló siempre por su* 
misericordia, y no sin razón porque ejerció sin desoAnso esta vir- 
tud, enseñándola y transmitiéndola prácticamente á todos sus 
educandos, como lo fué siempre sn enseñanza eii todo, habien* 
do ejercido sin iutermitetioias en altísima escala las benditas 
obras de misericordia, vistiendo y no como qniera sino de gran 
lujo á sus alumnos de " dotación,'' alimentando con nn banque- 
te diario á sus alumnos de *' dotación" y de '* media dotación^'' 
é instruyendo gratis á sus numerosos alumnos internos y ex- 
ternos sin distincrión alguna, pues aun los " porcionistas '^ sólo 
pagaban sus alimentos. Aposentándonos no en medianos albeiv 
gues, sino en suntuosos palacios, en nuestra teórica y en nnes* 
tra práctica para redimir allí á los cautivos de la ignorancia, 
regalándonos todos nuestros libros de texto á los alumnos de 
dotación^ invitándonos á curar y á velar hora por hora, por tur- 
nos de dos en dos alumnos, á nuestros enfermos; aconsejando 
y corrigiendo á los que lo merecíamos; acostumbrándonos á 
conducir en hombros á nuestros difuntos, alumnos ó superio- 
res, á su última morada; y finalmente rogando á Dios por ellos 
celebrando solemnes exequias en la capilla del Colegio ó afiis- 
tiendo á la de los respectivos panteones cuando se celebraban 
fuera sus funerales. 

El cumplimiento de la obra de misericordia de '' enseñar al 
que no sabe,'' será probablemente en este año objeto de intere- 
santes reseñas, pues que la historia de esta docta enseñanza du- 
rante cien años algo tiene que contar y sobre todo la de sus hi- 
jos, ingenieros de todas clases que mucho la enaltecen y mucho 
v«len.para que nada ganen con nuestros pobres juicios, y así 
tftn sólo haremos ligerisimas reflexiones sobre algunas de li^ 



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200 Memorias de la Sociedad Oientífioa 

relevantes cualidades morales de los mineros que fueron nues- 
tros maestros^ j sobre el carácter eminentemente pedagógico 
de sus enseñanzas. 

No debiendo extrañar por lo dicho que sus alumnos, peda- 
gogos prácticos de hecho, hayan terminado por ensayar con 
éxito en la Capital y en los Estados procedimientos, métodos y 
verdaderos sistemas de educación en nuestro concepto acerta- 
dísimos en su mayor parte y sobre todo en una circunstancia 
esencial y altamente humanitaria, en haber sido siempre mtsp 
numerosas las horas de estudio diarias, y en muy corto número las 
cátedras diarias que exigen la preparación de un estudio pre- 
vio, no habiendo comprendido nunca muchas materias en pocos 
años de carrera. Asi se evitó siempre el terror .en los alumnos 
y muchas afecciones cerebrales. 

Y aunque nunca se nos habló de pedagogía, pues nuestros 
maestros hubieran creído perder su tiempo en estas digresiones, 
siempre se nos tuvo de hecho sumergidos y conservados por nues- 
tros fundadores alemanes en la misma pedagogía desde el pri- 
mer momento de nuestro ingreso al Colegio hasta el último de 
los diez años que allí permanecimos: siete en nuestros estudios 
teóricos y tres en los prácticos, 6 infelices de nosotros si así no 
se hubiera procedido, porque los fenómenos de nuestras cien- 
cias si no se palpan no se aprenden nunca. 

En el primer curso llamado preparatorio se nos procuró el 
buen gusto literario con el continuo y castizo lenguaje de nues- 
tro profesor de Gramática Castellana, ejercitándonos continua- 
mente con ingeniosos problemas en Lógica y en Aritmética. 

En el Primer Curso de Matemáticas, además de enormes só- 
lidos de madera, había unos más grandes cartones de un metro 
cuadrado, con líneas de un dedo de grueso para hacemos más 
comprensibles las figuras de Geometría, y unos preciosos apun* 
tes complementarios del curso, redactados por el profesor: es- 
tos apuntes los puede consultar aún quien lo tenga á bien, puse 
oonservamos en nuestro poder un ejemplar que contiene d^- 



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"Antonio Alnie. II 201 



nioioneSi reglas^ demostraciones j construcciones originales, y 
que guardamos como una preciosa tradición de exactitud y ge- 
nio matemáticos. 

En el Segundo Curso de Matemáticas se nos hacia construir 
á cada alumno en planos de cartón ó de madera con alambres, 
popotes y pitas las abstractas figuras f monteas) de Geometría 
descriptiva y resolver problemas prácticos de analíticas y am- 
bas Trigonometrías. 

En Geografía y Cosmografía jamás se nos permitió articn- 
lar término alguno científico sino sobre los mismos objetos que 
representaban esas palabras en las grandes esferas terrestre; 
celeste, armillar ó planetaria de un metro de diámetro y sobre 
las cartas murales que nos rodeaban; proyectando siempre en 
el plano del pizarrón nuestras concepciones y resolviendo en es- 
te y en aquellas los mil problemas que se refieren á la Geogra- 
fía y á la Cosmografía. 

De Mecánica, de Física y Astronomía no hablaremos, pues 
que sus henchidos gabinetes, objeto de nuestro estudio en el 
año escolar y de grato recreo en las conferencias anuales de 
nuestros actos públicos, sirvieron para fundar estas cátedras en 
la Escuela N. Preparatoria. 

En Química no sólo disponíamos de cuantas substancias pa- 
ra analizar, tubos, crisoles, reactivos, retortas, copelas, hornos 
ó cubas pudiéramos necesitar, sino de inmensas y altísimas na- 
TCB de pulida cantera para no ser perjudicados por los gases. 

Los preciosos museos de Astronomía, Meteorología, Minera- 
logía, Geología, Zoología y Botánica creados desde la erección 
del Colegio, enriquecidos en tan largo período con los más ex- 
quisitos telescopios, y con los más preciosos ejemplares y cris- 
tales de todas las substancias que puede haber en el reino mi- 
neral, pnestos siempre en la más estricta relación >oon los más 
insignificantes caracteres distintivos, descripciones y tecnolo- 
gía antigua y moderna por sus escrupulosos y asiduos prof eso- 
reB| fué el bendecido Edén en el que al sabor de los exquisitos 

Memorias [X893-93I, T. VI, 29 



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202 Memoríáii de ht Sociedad CÜientífic* 

frutos que se nos regalaban todo el año para compleiñéntar el 
ejercicio de la Botánica^ aprendimos encantados por los cinco 
sentidos la Historia Natural. 

Pero lo que se realizó más Í\ natural; si posible f uera, es la 
|>ráctica de tan rariadas materias, pues que en los caminos del 
país 7 en las haciendas de beneficio y de labor, en los mismos 
volcanes y barrancas, se practicó el Dibujo, la Astronomía, la 
Geodesia, la Agrimensura, la Meteorología, el Laborio de mi- 
nas, la Metalurgia, se hicieron mil ensayes y nivelaciones, obser- 
vaciones barométricas y termométricas, realizando por último 
cuantas indicaciones contenían nuestros textos, y cuyos resul- 
tados no podíamos obtener dentro de los estrechos y reglamen- 
tados limites de nuestros Colegios teóricos y aun prácticos. 

Los idiomas Francés, Inglés y Alemán los aprendimos le- 
yendo, hablando, traduciendo y analizando nuestros maternales 
textos, como llamaba el Sr. Hassey á sus métodos naturales. 

El Ensaye se practicó en las oficinas del Apartado de Méxi- 
co, y bajo la dirección de sus diestros ensayadores, profesores 
también de Minería. . 

Los astros los observamos eñ sí mismos y no pintados, ha- 
biendo habido alumnos en la clase de Astronomía que rara vez 
abrían la tabla de logaritmos, pues que los más usuales los sa- 
bían de memoria. 

La Gimnasia la ejercitamos en el Colegio con los aparatos 
adecuados eu m^dio de atronadora y franca alegría en dos 6 tres 
horas diarias que duraba nuestro recreo, entre los alumnos in- 
temos que á esa hora inundaban todas las galerías inferiores del 
Colegio, entregados con verdadera delicia á juegos varoniles co- 
mo el de la pelota y la esgrima; y por último, la Natación nos 
la enseñaban en el estanque del Colegio, que aún existe, ó «n 
los baños públicos, nuestros más deferentes y denodados com- 
pañeros. 

En las expediciones científicas que repetimos durante ttes 
años á los principales minerales del país, aprendimos la eqtdta- 



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» Antofiio AlsaU. m 



oión en exeelente^ 7 muy bien habilitabas cabalgaduras que se 
nos proporcionabjan gratuitamente á todos, como premio á la 
terminación de nijiestros estudios teóricos^ familiarizándonos en 
ellas en el uso de las armas j con toda especie de peligros de 
que esturieron plagados los camiDOS en los turbulentos años 
de antes y después de 1860, enseñándosenos también á ser hom- 
bres prácticos en estos peligros y en I9S de las minas. 

Estamos seguros de que la pedagogía más exigente jamás 
ha imaginado pirocedimiontos más adecuados y fantásticos que 
los de nuestra escuela p^^ra enseñar deleitando. 

Muy lejos de nosotros está la pretensión de hacer el juicio 
critico del mérito científico de nuestros fundadores; de sus su- 
cesoreS; así como de todas Jias mejoras que con el tiempo se hi- 
cieron á nuestras cátedras. Quédese esta tarea á los sabios y 
literatos como el Barón de Humboldt, D. José María Castora, 
Lie. D. Manuel Uastellanos, Ingeniero D. Santiago Ramírez, 
Ingeniero D. Manuel Eivera Cambas. 

Otro sentímiento más nobl^ nos guía en nuestros humildes 
aunque in^perecederos recuerdos, jr os el de la gratitud. 

El Sr. D. Sebastián Camacho nos adiestraba desde luegp con 
su elarísimo talento y sus diplomáticos modales en la clase de 
Lógica, Gramática Castellana y Aritmética, que era entonces 
allí el vestíbulo para todas las ciencias, en el bien pensar, el bien 
hablar y el bien obrar, tres eminentes cualidades, que entre otras 
muchas han eleyado á este señor Ensayador Mayor unas veces 
y otras Director de la Casa de Moneda y de todas las grandes 
empresas mineras y ferrocarrileras del país, á la elevada altu- 
ra en que hoy todo el mundo le respeta. 

El Sr. Ingeniero D. Manuel Castro, profesor secular de Pri- 
mer Curso de Matemáticas, muestra de exagerada exactitud, 
que jamás nos pernútió trazar una figura inconveniente Ó dejar 
trunco un silogismo geomé^^p 6 algebpi^co, no tuvo nunca por 
competidores en este rigorismo en el cálculo en el período de 
medio mglo, sino á w$ misrnas criatoras, á sus propios discí- 
ptdos. 



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204 Momoriiá do la Sociedad Científioa 

Seguía el Sr. D. Blas Baleároel, profesor respetaMlfsimo de 
Segando Curso de Matemáticas, de Geografía y de Cosmogra- 
fía. Nunca sufrió discípulo alguno suyo la más ligera repren- 
sión eu la cátedra. Era tanta su dignidad, tan estricto su laco- 
nismo; tan extraordinario el estímulo que con su seriedad sabia 
excitar en sus alumnos, que solamente con la mirada nos impe- 
lía á corregirnos unos á otros, explotando los buenos talentos 
en favor de los escasos 6 de los medianos, y á adelantar en es- 
te abstracto curso, el más recargado entonces del Colegio, al 
grado de quo jamás turo al fin del año escolar ningún alumno 
reprobado. 

Venía después el Sr. D. Joaquín de Mier y Terán, colegial 
de Minería, Ministro que fué también de Fomento, profesor uni- 
versal de Matemáticas Puras y Mixtas en todos los Colegios na* 
clónales de México y muy particularmente en Mineria, y que 
á no baber sido conocido como un talento extraordinario para 
el cálculo, tan sólo sus obras matemáticas, si no es que sus gran- 
des virtudes le hubieran hecho inmortal. 

El Sr. D. Manuel Tejaday tipo del caballero y del hombre 
cristiano. Ensayador secular de la Casa de Moneda, amante has- 
ta el delirio de su Colegio, del que fué alumno fundador y pro- 
fesor desde antes de terminar sus estudios, tan humilde en me- 
dio ^e tanto merecimiento que jamás se le vio con el sombrero 
en su lugar, pues desde la portería se lo quitaba como quien 
entra en un templo, y asi lo llevaba en la mano por el patio y 
por las escaleras hasta llegar á su cátedra de Física. 

Teníamos después al Sr. D. Manuel Herrera, maestro de ha- 
bilísimos químicos hasta su muerte, y considerado como estu- 
diante muy notable desde sus maestros los fundadores del Co- 
legio, quienes siempre le confiaron importantes comisiones. 

El Sr. D. José Salasar Üarregui, profesor de Agrimensura, 
Geodesia y Astronomfl^ ex -Ministro de Fomento, primer in- 
geniero geógrafo de aquella época, creador de todos los que nos 
han deslumbrado después, incluyendo al mismo tan justamente 
renombrado Sr. Covarrubias. 



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"iBloaio Áltate." 906 



Y por último, el correcto y modestísimo mineralogista Sr. 
D. Antonio del Oastillo^ actaal Direotor de la Escuela de Inge* 
nieros de imperecedera fama mexicana y europea. 

En Religión, en Bellas Artes, en Zoología, en Botfnica, en 
Idiomas, en €Kmnas»a, especialidades como los Sres. Présbite* 
ros Dr. Canónigo Alamán, Barros y Velázquez de León, D. Ja- 
vier Stávoli, D. Pío Bustamante y Bocha, Palacios, Hassey, D. 
Jesús Corral, los Ingenieros Piñal y Heredia, los atletas Turín 
y el General Ghavarría, y los doctores en Medicina D. Antonio 
Carrión, médico del Colegio, y D. Antonio Balderas, profesor 
de francés, quien no obstante su título científico, no se desden 
ñó nunca de realzar con su robusta toz el encanto de nuestros 
poéticos premios anuales, engalanados siempre por la parte más 
selecta de nuestra sociedad de señoras, respetuosamente obse- 
quiadas por sus caballerosos alumno! y deleitadas por los ex- 
quisitos versos de los más renombrados poetas mexicanos y es- 
pañoles y por los primeros famosísimos cantores y cantatrices 
de la época. 

Al complaciente lector que haya tenido la amabilidad de se- 
guimos hasta este punto, se irá haciendo ya fatigosa nuestra 
enumeración; pero no es culpa nuestra, sino del esplendor de 
nuestro instituto: para cerrar brevemente, pero con broche 
de oro nuestro relato, como lo intentamos al empezar, tan sólo 
mencionaremos los nombres de algunos superiores ó maestros 
nuestros en Mecánica racional ó aplicada, Laborio de Minas, 
Ordenanzas de Miifería, análisis cualitativo y cuantitativo, be* 
neficio de metales, dibujos de planos de minas y haciendas de 
beneficio, administración, contabilidad y demás trabajos teóri- 
cos y práetícos de nuestra carrera, cuyo sólo nombre basta pa- 
ra inmortalizar toda una época, y fueron aquí y en Fresnillo los 
siguientes: Ingenieros D. Miguel Bustamante, D. Juan Oe<^o 
Barquera, D. Miguel Ponce de León, D. Ventura Alcérreca, D. 
Próspero Ooyzueta, D. Ignacio Hierro, D. Mauricio Arriagai 
D. Pascual Arenas, D. Diego Velázquez de la Cactona y el-sa- 



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109 ICemoriu 4i USotMftd Cfieotífioa 

bio D. MigpAl Velásiquefi de León, Director de la Esoaela práo- 
tiea en Fresnillo, parienies los do$ últimos de los fundadores 
del Colegio de Minería. 

Por todo lo expuesto, se ye que un minero debe tener siem- 
pre á mucha honra haber sido alumno de un Ciolegio del cual 
México citmtífico debe fallar con satisfacción que & la mitad del 
siglo caminó & la ranguardia de la ense&ánza j de la eduoaoi^ 
de la juventud. 

Efectivamente este coloso de piedra al mismo tiempo que 
moral científico y artístícoi no nació en la opulencia en ningún 
sentídoj pero en medio siglo llegó á tener las gigantescas di- 
mensiones que todos le conocemos hoy, habiendo llegado á su 
apogeo en los años de 60 á 66, tanto por el primitivo impulso 
da sus fundadores, como por los no menos elevados esf uerxos de 
los no menos dignos cottinuadores de sus tit&nicos trabajoSi 
hasta haber sido convertido indirectamente y sin pretenderlo 
en esos mismos años, en una escuela no sólo científica, sino edu- 
cativa, no sólo de Minas, sino en una moderna y única Sscuela 
Normal en toda la República, pues que de sus más rematos Es- 
tados enviabim allí niños tal vez con la intención de no hacer-^ 
los mineros, sino tan sólo hpmbres cultos y útiles para tantos 
fines; habiendo salido al fin de aquel plantel como verdad9ros 
apóstoles por todo nuestro territorio sus ingenieros de minas, de 
metalurgia ó de agrimensura, á dar cátedras ó á escribir obras 
diveesas con nqtable acierto, y á fundar los más renombrados 
institutos nacionales y particulares que ha habido en la Capital 
y en los atados en este segundo medio siglo, y entre otros mu- 
chos, la EscueiliiN. Preparatoria, cuya fundación se realizó con 
la mayor facilidad; transladando de San Andrés á San Ildefon* 
80 el plan de estudios de Minería, sus gabinetes de estudio, y 
i los Sres* Ingenieros Fernández Leal, Centraras, Herrera, Díaz 
Covarrubias, Barroso, Garay, Ortiz de Zarate y alguno otro que 
1^0 reoordamosi paraestHbleoer allí los mismos estudios de nxm- 
traSse^ela y por ans HHtmps profesores. 



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AliiU.it W 



^^\^^^>^^^iW^^8»^^^^l^»^^^^»V<^^WMV^W»^»^^WMM^^'N«'^>^^^V^^»^#^ ^ M^^^^»MM^M^i^<»^<^^^^^^^*»*M^V^ 



III > 

De la grandeza de nuestro Colegio fundada en su duración 
poco nos ocuparemos, pues que el objeto del Centenario no es 
otro que perpetuar sus recuerdos, y sobre todo porque aunque 
así no fuera, sepa el Colegio de Minería, y nuestros insignes 
maestros y los paternales gobiernos que protegieron nuestra 
institución, que no majaron en fierro frío sino en corazones agrá» 
decidfsimos, que sin necesidad del Centenario sabríamos trans- 
mitir en lo prirado á nuestros hijos la historia de nuestra ez- 
cepcionar Colegio, para qué nuestra gratitud llegue ardiente, 
integra y entusiasta hasta el confín de los siglos. 

Por muy desinteresados que pretendamos ser, siempife ya 
• unido algo de egoísmo á todas las acciones humanas, aun las 
más nobles j y si queremos que nuestro Centenario tenga un lu* 
gar en las edades venideras, por nuestro propio interés perpe* 
tuemos las glorias de nuestro Colegio, presentándonos coü la 
humildad que cuadra á discípulos agradecidos & las pueti/as de 
la morada de nuestros antiguos profesores supervirientes de los 
ya enumerados, para suplicarles se sirvan ennobleced nuestra 
solemnidad con su respetable presencia, en la cual les yeatnos 
de nuevo al lado de los ijres. Presidente y Ministros, y que ellos 
mismos también lo han sido, presidiendo este acto^ recuerdo de 
nuestros antiguos premios anuales. x 

Así es que el resultado práctico que deseamos obtener de la 
dulce reiminiscencia que hemos hecho de nuestros catedráticos, 
no ha tenido otro fin después de el de hacerles á todos tan sAo 
parte de la debida justicia que merecen, que el de encarecer 
BU mérito para excitar á nuestros compañeros de la Sociedad 
de ex -Alumnos á que tengan á bien cooperar nombrando co^ 
misionea especiideB que inviten á hts respetables personas de 



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a08 Memorias d« U Soeiedad Oientífiea 

las ya expresadas, y que Tiyan aún, para que tengamos en esta 
grata noche, acaso la última de este género en nuestra vida, el 
legitimo honor de yerles juntos ennobleciendo nuestro Cente- 
nario con la misma deferencia y el mismo cariño con que siem- 
pre lo hicieron en nuestros actos públicos y privados de los 
tiempos antiguos; porque si no fueron fundadores de nuestro 
Golegioi si son todas respetabilísimas personas iniciadoras y eje- 
cutoras de las grandes reformas hechas de 45 á 65 y á cuyo car- 
go estuvimos cpnfiados en esos tiempos de prosperidad en los 
estudios, aprovechando esta oportunidad para suplicar á los ex- 
presados superiores nuestros hasta hoy en todo, se sirvan per- 
donar las inexactitudes é incorrecciones de todo género en que 
hayamos incurrido en este desahogo de nuestro corasón hecho 
de memoria y sin consultar ningún documento por no haber ha- 
bido tiempo para ello; pero que quedarán ventajosamente sub- 
sanadas con la publicación de los documentos que anunciamos, 
y más que todo en la solemnidad del Centenario con las piezas 
académicas confiadas á notables escritores. 

Y si alguno de nuestros insignes maestros gime en la des- 
gracia, y acaso uno de los que fueron siempre más desprendi- 
dos en favor de su Colegio, desprendámonos á nuestra vez de 
ruindades tan sólo dignas de corazones mezquinos; señalemos 
nuestro Centenario con una obra de justicia digna de su alta 
significación; cumplamos la Sociedad de ex -Alumnos con un 
deber de misericordia procurándole una jubilacián, ó abriendo 
una stiscrícián periódica entre todos los mineros del pais, pro- 
curando aligerarle el pesado fardo de la vida en sus últimos mo- 
mentos, sin alegar que nada le debamos sus alumnos ya que sus 
cátedras y trabajos fueron siempre remunerados; pues todos 
sabemos que los sueldos de los profesores mexicanos son tan 
limitados que apenas bastan para no perecer con la familia la 
víspera de la cátedra; porque sus servicios fueron siempre muy 
j»uperiores á su remuneración^ porque con sus esforzadas vir- 
tudes nos han labrado á los que menos un pitesente cómodo^ 



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>*AslonU Abato, ir 209^ 



poarqm sólo las almas mosquinas buscan protextos para oludir 
U gratitud alogando quo todo lo deben al mérito propio, y final- 
mente parque todo beneficio no*debe agradecerse por una sola 
TOB) sino siempre, eternamente; dé la manera más generosa 7 
ddicada. No nos retiremos á nuestra aleoba la noche de nues- 
tro üei^tenario con la cabeza llena de vanidad y las manos vacías 
de buenas obras, únicas monedas con que se compra la apeteci- 
da inmortalidad. — Ii^^epo Oéko Acm>€dOi^ 



Tres días después, el mismo periódico publicó el artículo si- 
guiente, que puede considerarse como comentario del anterior: 

** El Centenario del Colegio N. de Mineria. — Tanto por cum- 
plir con la promesa que hicimos á las personas que componen 
el respetable público de México que hayan leído nuestro ante- 
rior artículo, en comprobación á su contenido, y por último, pa- 
ra preparar á las perdonas indiferentes ó poco conocedoras de 
los pormenores de nuestra casa de educación, á que mejor dis- 
fruten de los exquisitos comentarios que nuestros insignes li- 
teratos tienen dispuestos para solemnizar esta festividad en la 
noche del 1? de Febrero próximo, tenemos hoy la honra de ob- 
sequiar & nuestros benévolos lectores con la inserción de las 
apreciaciones originales que siguen, comenzando como es de 
suponerse por algunas dé las muy numerosas de inapreciable 
mérito del Barón de Humboldt, tanto por haberse hecho á raíz 
de su fundación, como por venir aquellas de personaje tan en- 
eumbrado.— CUfo Aceveéh. 



Decía el Barón de ISumboldt: 

^ffl geómetra más señalado que ha tenido la Nueva Espa- 
fia dospués de la época de Sigdenza ha sido D. Joaquín Veláz- 

l[»«9«-93l»T.VI,XJ 



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jOa Memorias do Ifl SotMdMlOkntífiea 

% 

ques üáirdenas y León. Todaala&txixeMfMtiroBÓsiiioMy g^pié-^ 
sicus de, esto sabio infatigable IleTan el «ello de la mayor exa^ 
titud. Naeido el 21 de Jalia de 1732 ea lo interior del país, en 
la hacienda de Santiago AcebodoeU» oeroai del pueblo inéÍQ de 
Tizioapan, poede deoúree qrue no tuTO otro. naaestBO que i sí mi»' 
mo. Siendo de edad de cuatro años pegaron bis Tiradlas á sm 
padre, el cual muñó de eUasi. Un tio, cura de Jaltocaa^ se en^ 
cargó de su educación, y le^ biso insfañair por^ un indio llamada 
Manuel Ascensio, hombre de mucho talento natural y muy ver- 
sado en la historia y mitología mexicana. Yelázquez aprendió 
en Jaltocan varias lenguas ludias y el uso de la escritura gero- 
glífíca de los aztecas. Es de sentirse que no haya publicado na-, 
da sobre este interesante ramo de antigüedades; Puesto en el 
Colegio Tridentino de Móxicói casi no hajló e& é\ ni profesores, 
ni libros, ni instrumentos. Con loa peque&os ausálios que se pia- 
do proporcionar alH,^ ^e fortificó en las Matemáticas y en laa 
lenguas antiguas. Por una feliz casuaJidad cayeron en sus ma- 
nos las obras de Ne^-ton y de Baoon; aquellas le inepirarQ» el 
gusto de la Astronomía y éstas le dieron el conocimiento de lof 
verdaderos métodos filosóficos. Siendo como erapobre^ y no ea^ 
centrando ni auu en México, instrumentos ningunos, se dedicó 
con su amigo Guadalajara, hoy maestro de Matemáticas en la 
Academia de pintura, á hacer anteojos y cuadrantes* Al ims: 
mo tiempo hacía de abogado, ocupación que ea Méadeo^ eoBao- 
en, todas partes, es más lucrativa que la de observar los astrosi 
y empleó las utilidadifs que le daba^u trabajo,.ea comprar iaa^ 
trumentos en Inglaterra. Nombrado- catedrático en la Unív^r^ 
sidad, acompañó al visitador D. José de Qalvefi^easu vieitacb^ 
la Sonora, y habiendo sido ^viado en comisión á la California, 
se aprovechó del hermoso cielo de aquella península para ha- 
cer un sinnúmero de observaciones astronómicas^ 

Fué el primero que observó allí el enorme error de longitud, 
coii que todos l<^s mapas f^nter}preslMiJ»iaumikrcadoa<]^U^ par- 
te del n^idvo eentin^ijite, B^melM^n^Aa grados al W« 4i^^.¿ qtt% 



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ñj&st(mioAliiltiB.ii Sil 



vealmeivte está. Coánd^ el abitte OlMp|>ey más délebr# por su 
amov 7 declataáo asior á lus Oieticias, ^ue por )a exaotitod de 
sns opemeiones; \\ég6 á Calífúi^nia, ya encontró allí al astróao- 
tAo mexicano, el oual se liabla heého construir, de tablas de mi^ 
mosa, tm obiiervatério en Santa Ana. Yaliabía determinado la 
postOtón de este pueblo indio; y asi anuneió al abate ühappe 
qtie el eolipse de la luna de 18 de ÍM\o de 1769 seria visible en 
Galifomia. Bl ^ómetra ^ránidés dudó d^ esta aseroión basta 
que se verifieé el eclipse. Por sf sólo Yeiázquez hizo una muy 
btíenat)b6ervaoi6n del pasó de Venns sobre el disco del sol el 
din 3 de Jukkio de 1769; y el día simiente xsomumoó el resulta- 
do al abate y á dos astrónomos españoli»», D« Vieente Doz y D. 
Salrador de Medina. Bl viajero francés quedó' sorprendido de 
la amotria qm había entre la observación de Velázquez y la 
suya. Shi duda extrafió énooutrar en California lin mexicano 
que sin pertenecer á ninguna aeademiai ni haber salido jamás 
de Nueva Bspafia^ hacia- tanto como los académicos. Bu 1778 
hizo Velázquaz el gran trabajo geodésioo^. del eual hemos dado 
algunos resukadoe ea nuestro amálisis del atlas mesicano, y aun 
volteremos á hablar euaudo tratemos de la galería de desagüe 
de los lagos d,el Valle de Méxieo» 

Bl servicio que este hombre infatigable hizo á su patria, fué 
el establecimiento del tribunal y escuela de minaS| cuyos pro- 
yeotois presentó á la Oorte. Acabó su laboriosa carrera el día 6 
4e Marzo de 1786^ siendo el primer director general del Tribu- 
nal de Minería^ cou lo» houorea de alcalde de Corte." 



opníioií 

lib px«zx0» d.e 13G5 eVBx. Xjíc. S. a i<Ca a a.vfl Caatellataaos. 

'^ Fué concebida sti fundación por el sabio Yelázqez de León, 
quien la {«opuso al gobierno de la Metrópoli^ después de hab^r 



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812 MemoriMdete8oei«dadCiaotíAoa 

estableoido el Tribunal de Minería^ que tan benéfioofué á la 
Naeva España. La muerte arrebató al Sr. Velázquea de hñón 
anteB de que se aprobase su proyecto; maa el gobierno español, 
que le acogió con beneyolencia, envió á realiaarlo al sabio D, 
José Fausto Elhuyar. El rey de España había mandado á dos 
jóvenes, hijos de Logaño, aventajados estudiantes de Matemi- 
ticaSi ¿ estudiar las ciencias exactas en toda su extensión en 
las essuelas alemanas, que en aquella época sobresalían en el 
mundo científico: costeóles su educación con el propósito de 
fundar en Madrid un Colegio de Minería, en que se ens^asen 
y se aplicasen esas ciencias : esos jóvenes fueron D* José Faus- 
to y su hermano D. Juan, quienes completaron su educación 
muy lucida y brillantemente* Retomaron á Madrid en circuas- 
tancias en que el gobierno hkbía aprobado el proyecto de Ve> 
lásquez de León y sabídose su muerte, y ese gobierno paternal 
desiste, ó por lo menos desatiende á la fundación del Oolej^o 
de Minería en Madrid, y manda & D. José Fausto Elhuyar á fun- 
darlo en México, y á D. Juan á fundar otro en Lima. 

i Puede presentarse una prueba más culminante de la amo- 
rosa solicitud del rey de España hacia las provincias de Amé- 
ricat Aquellos sabios, mandados formará expensas del tesoro 
real; con el designio de que pr<^agasen en la corte y en la Pe- 
nínsula española el conocimiento y aplicación de las ciencias 
exactas son mandados á América para que de preferencia fue- 
sen instruidos los americanos, y México tuvo la gloria de ver 
fundado su Colegio de Minería, antes que lo hubiese habido en 
Madrid. 

Y no paró en esto el interés del gobierno de España en fa- 
vor de México. Fundado ya el Colegio de Minería por ^huyar, 
quien trajo consigo doce alemanes peritos, que le ayudasen en 
su tarea escolástica, y faltándole un catedrático de Química que 
estuviese á la altura á que había llegado esta ciencia, pidiólo á 
España; y el rey le ettvió á D. Andrés del fiío, á quien había, 
costeado su educación igualmente en las escudas de Alemania 



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• 218 

7 le Iiabía hecho Tiajar por Inglaterra y Francia, para que re- 
cogiese todos los conocimientos más ayansados que en ciencias 
exactas habite en esas naciones, y Uerase & cabo la fundación 
en Madrid de) proyectado Colegio de Mineria. 

Por segunda rez frustró el gobierno de la Metrópoli la fun- 
dación de ese Colegio en la corte, y donó á México otro sabio, 
para que diese brillo y engrandecimiento al de Minería estable- 
cido aquL 

M Sr. del BSo se encargó desde su llegada de la cátedra de 
IGneralogía, tomando el Sr. Elbuyar á su cargo la de Química. 

i Y quién ignora los beneficios esplendentes que este Cole- 
gio ha producido en México t De él Sjalieron un Chorel, que de 
edad de veinte años y sin título todavía de minero, dirigió con 
maestria las grandes obras de la mina '' Valenciana,'' ganando 
un sueldo de mil pesos mensuales: un Báleáreélf un T^jadOj un 
Camocho y tantos otros que hemos conocido y conocemos; y cu- 
yo profundo saber en ciencias exactas y su aplicación nadie 
puede negarles. Ese colegio mereció al sabio Barón de Hum- 
boldt, de quien fué condiscípulo el ilustre del Río, los mayores 
electos, llegando á decir en su Ensayo Histórico de la Nuftya 
España, que no sabía qué admirar y elogiar más, si la bella y 
suntuosa arquitectura de él, ó la modestia y sabiduría de sus 
catedrátícos. 

De éstos hace individualmente mención honorifica en diver- 
sos capítulos de su obra; y con presencia de la de aquel profun- 
do estadista y filósofo, nadie tampoco dudará que á principios 
del corriente siglo eran muy bien conocidas, y muy bien aplica- 
das en México las ciencias exactas.'' 



El Colegio cuyo Centenario se solemnizaba; en cuyo edifi- 
cio esta solemnidad se disponía y cuyos Profesores habían he- 
cho renacer la idea que había muerto ea el seno mismo de la 



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214 Memonají del» Seoiedad Científica 

Sociedad en qne tnvó su origen, debía tomar una parte algo más 
activa, haciéndose representar en la triinma; 7 eon tal objeto 
nombró al Sr« D. Adolfo Díaz Bngama, para qne á su nombre 
leyera un discurso, que comprendiera la época de la nueva &« 
criada al Colegio por la ley que lo trasformó en Eseuela Espe- 
cial de Ingenieros. 

Con este discurso, con las dos piezas de que ya hicimos mea- 
ción y con la lectura del acta de fundación que debía ser la pri* 
mera, y que fué confiada al Secretario de la Asociación de ex- 
Alumnos, D. Adolfo Medina, quedó cvbierta la tribuna; y con 
estas piezas, alternadas con las de música clásica, elegidas en 
el repertorio de ia época de la f undacióii del Colegio, quedó for- 
mado el siguiente 

PROGRAMA, 

1.— Obertura de Don Giovanni (Orquesta del 

Conservatorio Nacional de Música) XóJSQiñ. 

2. — Lectura del acta de fundación del Colegio de 
Mineria. 

8.*— Obertura de Medea ( Orquesta del Conserva- 
torio Nacional de Música) : . . OAéHlWflf. 

4. — Discurso oficial en conmemoración del Cen- 
tenario del Colegio, por su antiguo alumno el 
Ingeniero de Minas D. Santiago Bamíres. 

5. — Orfeón Alemán bajo la dirección del Sr. D. 
Roberto Baumbach. 

6.— Sinfonía número 2 (Orquesta del Conserva- 
torio Nacional de Música) A^ydbr. 

7. — Discurso en representación del Colegio de 
Minería, por el Profesor D. Adolfo Díaz Bu- 
gama. 

8. -^Orfeón Alemán. 

9.** Obertura de la Flauta Mágica (Orquesta 
del Conservatorio Naeionalde Música)* « Jfojorf. 



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su^ 



lOi^^ Poesía por el Sr. lAt. D. Justo Sierra. * 
11.— Obertura del Joven Enrique ( Orquesta del 
Conservatorio Nacional de Música) Mébnd. 

En este programa^ mi cuya redaeoi6ii nos hemos permitido 
hacer ligeras modificaciones para la claridad de su objetOi figu- 
raba la siguiente nota: 

Las piezas ejecutadas por la Orquesta del Conservatorio N. 
de Música, son de la época de la fundación del Colegio de Mi- 
nería (1792). 

Oportunamente se hizo circular este programa, que se agre- 
gó á las invitaciones que en número de tres mil se distribuye- 
ron en nuestra selecta Sociedad, y que decían así: 

" Para celebrar el primer Centenario de la fundación del Co- 
lepo de Minería, los hijos de este Establecimiento, contando 
con el concurso del Supremo Gobierno 7 la generosa ayuda de 
varías Compañías mineras del país, han determinado recordar 
tan memorable acontecimiento con una velada literaria y mu- 
sical, que se verificará, con asistencia del Primer Magistrado 
de la Nación, eT día 1? de Febrero próximo á las 8 p. m. con- 
forme al adjunto programa. 

La Junta organizadora de la festividad suplica á vd. honre 
este acto con su presencia. 

México, Enero de 1892. 

Se suplica se presente esta invitación á la entrada." 



Los alumnos de Minería, siempre caballerosos, atentos y pre- 
visores, para que los elevados funcionarios y los respetables 
Cuerpos invitados no se resintieran de una detención involun- 

1 BiU piéis no se pronnncid. 



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S16 IfemoríM áib U 6ooi«dad (Hentíftoa 

taria, en una de sos últimas Juntas nombraron las sigoientas 
Comisiones de reoepoión: 



OOMISIOVES DE BEOBPOIOir. 



, Piím «1 Sr. Prisidaito y StantariM dt flitedo. 

Ing. D. Antonio del Castillo. 

I, y, Francisco Diez de Bonilla. 

„ II Sebastián Camacho. 

,f ^ Jesús Fuentes y Mu&iz. 

jf ,f Leandro Fernández. 

„ f^ Femando Sáyago. 

if II Joaquín Ramos« 

II ^^ Felipe Berriozábal. 

^f II Francisco Garay. 

II ^^ Francisco González Cosío. 

Pan U feflor» Mpoia del Sr. Prisidtiito de la República 

Ing. D. Mariano Yillamil. 
yf ff Mateo Plowes. 
„ i, Francisco Garibay. 
II ff Ricardo López Guerrero. 

Pai» el Gaeipo Dipleíaátíoo. 

Ing. D. Gilberto Crespo. 

II Eduardo Martínez Vaoa. 
Pf Rafael Aristi. 

Luis Salazar. 

Francisco Hierro. 

Manuel Ramírez. 






91 »9 



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"AnUrn -Alíate. N Í17 






Ii^« D* JEtómtile Ugalde. 
9, u Carlos López Gaerrero. 
,, „ Gilberto Montiel. 

PtiA •! AynntAmiento y GobtrnacUr d«l Dittrítt. 

Ing, D. Adolfo Medina. 
„ „ Celso Acevedo. 
„ „ Bernardo Aragón. 

Para lai 8oo¡ edades Cientificas. 

Jng. D. Ignacio Peña y Ramírez. 
„ ,, Manuel Velázquez de León. 
,, ,f Jo8é Cé Segura. 

Pai» loa Oolegioa. 

Ing. D, Pedro J. Sentios. 
„ Javier Stávoli, 
„ Miguel Bustamante (padre). 
,. Daniel Palacios. 






Comitiéii par» aefiorast 
Todos los ex -alumnos, profesores y alumnos. 



La Comisión organizadora no omitió detalle alguno de les 
que pudierftn contribuir al lucimiento de la fieÉta y á la como* 
didad de los concurrentes; y con esto segundo objeto se dirigió 
á la Empresa de los Ferrocarriles del Distrito, la que acogien- 
do con extrema y cortés defereocia la indicación que le fué he- 
cha por los comisionados, dispuso que cerca de los extremos 
Oriente y Poniente del edificio del Colegio, es decir, en las es- 

»r»»9t-93l»T.VI,« 



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I tu MemoriM d» to BieStdad Oientffio 

quinas de las calles de Yergar* y Banta Isabel, se colocaran wa- 
gones en número* competente, que partiendo media hora des- 
pués de concluida la velada, circularan en distintas direcciones 
para conducir á las personas que quisieran utilizarlos á su re- 
greso. 

El Comandante General, á su vez, dispuso que una guardia 
competente y la música militar respectiva, se situaran en el edi- 
ficio de Minería con la anticipación necesaria y á las Órdenes de 
la Comisión. 

Llegó por fin el día tan esperado, 1 ? de Febrero d^ 1892, en 
que a la presente generación de mineros tocó la suerte de pre- 
senciar y el deber de presidir este glorioso Centenario; y ya el 
patio, convertido en un elegante, artístico y significativo salón, 
anunciaba por su simple aspecto, el objeto por que se encontra- 
ba de tal manera engalanado. 

Este patio, naturalmente bello, como todo el edificio de que 
forma parte, muy poco necesita para presentarse magnifico; y 
los adornos con que se ostentaba esa noche le daban un aspec- 
to encantador. 

Un toldo de lona, que como hemos dicho lo prestó el Cole- 
gio Militar, descansando sobre una red de cuerdas, formaba el 
techo; y estaba con tanto estudio colocado, que dejaba descu- 
biertas las columnas, para no ocultar parte de su belleza ar- 
quitectónica. 

El patio, que es cuadrado, y lo separan de los corredores la- 
terales veinte arcos cuya flecha mide cuatro varas, estaba cu- 
bierto en su piso por una lona restirada, sobre una gruesa capa 
de aserrín; y dejando en el centro tn espacio de cuatro metros de 
ancho, para facilitar la entrada, tenía de uno y otro lado, distri- 
biüdas en círculos concéntricos, numerosas sillas austríacas. 

Los arcos se veían adornados con vistosas cortinas encar- 
nadas, graciosamente recogidas por cordones de oro; diferen- 
uñándose las del piso inferior de las del superior, en que las unas 
eati^Mm abiertas en el centro, y las otras recogidas hacia un la- 



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"Antonio llMto.u Slf 

do: pequeño detalle que oontribayó no ppoo á la elegancia del 
oonjanto. 

En el fondo del patío, una extenaa faja ocupaba todo el 
eentro de él extendiéndose de Oriente k Poniente; 7 en ella se 
elcTabanna plataforma separada de resto del salón por iñstru* 
montos topográficos, geo4lé8¡cos y astronómieos montados ea 
sus respectivos trípíés, colocados i iguales y cortas distancias 
unos de otros^ y unidos entre sí por cadenas de agrimensor, las 
que formaban la barandilla. 

En la esqnina del lado derecho estaba la tribuna, & cuyo la- 
do en esbeltas columnas de ébano con in^uataciones de oro, se 
eloTaban dos candelabros, pstilo de la época que se conmemora- 
b% que representaban genios alados de bronce negro que lige- 
ramente apoyados en una esfera de oro sobre columna del mis- 
mo metal, sostenían diea luces. 

El piso de la plataforma estaba alfombrado, y en el centro 
se eleraba un dosel carmesí y oro con fondo de seda color de 
crema, sostenido al parecer por alabardas y ostentando en su 
centro el estandarte de la Escuela bajo las arüuui nacionales* 

A uno y otro lado se habían construido vistosos, simétricos 
7 significativoft trofeos, que eran, por decirlo así, la expresión 
material del actual programa del Colegio: pues el uíno represen- 
taba la carrera del Ingeniero de Minas, y el otA> la del Civil en 
ana diversas jdases. 

Bl primero estaba formado por ejemplares de rocas, mine- 
rales y fósiles; muestras de fierros meteorices de los más nota- 
bles que posee el Colegio; alambiques, matraces, retortas, hor- 
nos de ensaye y otros aparatos de Química; un microscopio de 
Naohet, goniómetros, morteros y demás útiles de Minendogia . 
modelos de tiros de minas, de malacates de vía aérea para el 
teasporte, compás asimutid y otros objetos de los usados en la 
explotación deminaS) así como diversos aparatos metalúrgicos, 
entre los que figuraba un homo de Pilta. 

Bn el áegttndo abmiidabaa los materiales de oonstruocién, de 



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SM Hwnomi de U Sodedad Científica 

los que algunos formabati figuras geométrioas; Jos instrumen- 
tos del ramo, una locomotora, un machón para puentes, moli- 
nos de viento, cabrestantes, etc., todo simétricamente colocado. 

Entre los instrumentos que en esta especie de muestrarios 
figuraban, había dos que merecen mencionarse de una manera 
especial por su interés tóstórico: la brújula de inclinación qne 
usó en sus viajes el Barón de HumboMt, y que con otros obje- 
tos le compró el Colegio el año de 1803, y un instrumento to- 
pográfico de metal, en cuyo centro tiene grabada esta inscrip- 
ción : 

" Para el vso del Sr. D. Jvaqvin Velasq vez de León del Con*; 
sejo, de su M, echo por D. Diego Guadalaxara Tello A. 1779.' 

Debajo del dosel estaba un elegante sillón, que también cons- 
tituye una reliquia histórica, pues perteneció & Hernán Cortés, 
y fué prestado por la Academia de San Carlos. Bn el respaldo 
tiene un escudo bordado de oro, y debajo la fecha l&2d. 

Delante estaba la mesa cubierta de riquísima carpeta) y en- 
óima dos grandes candelabros, un timbre de plata y el progra- 
ma escrito con letra antigua á dos tintas en una hoja de perga- 
mino. 

A uno y otro lado estaban lo» sillones de la sala de recep- 
ción del Ministerio de Fomento, que son*«Iegantísim08 por su 
madera, por su forma y por su rico tapiz D' Aubusson. 

En el arco que está opuesto al en que se proyectaba el do- 
sel, y es el que da la entrada principal del patio, estaba el es- 
cudo del Colegio, <iue consiste en un círculo formado por una 
rama de encina entrelazada á otra de laurel, en cuyo centro se 
cruzan en ángulo recto, con uulaio en el ponto de unión, el que- 
brador y el wf ngaro, de cuyos instrumentos se hace tan frecuen- 
te uso en la Jínipja y el tumbe del mineral. 
' Si todos estos detalles contribuían de una manera tan direc- 
ta al mérito del adorno y á la belleza del conjunto, y son dig- 
nos de admiración y' de elogio, este elogio y esa admiración su- 
ben de punto con los que aun nos falta tocar, y que tenían un 



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"Anteaio AlMte.ii 2tl 



múltíple interés, en cnanto á que constituían una parte impor- 
tuite de la historia del Colegio, y una manifestación de grati- 
tud de sus buenos hijos que celebraban su primer Centenario. 
Desde luego, en las cornisas de los arcos inmediatos al do- 
sel, se veían en caracteres de oro estas dos fechas extremas: 

1798-1892 

7 en cada uno de los arcos de la planta baja, entre dos bande- 
ras, un escudo con un nombre esclarecido, rsspetable y digiio 
de recordación. 

Figuraba en primer lugar el del célebre Monarca Carlos HI 
que expidió en Aranjuez el 22 de Mayo de 1783 las Ordenan- 
zas de Minería, en cuyo articulo XVIEt se decreta la erección 
del Colegio de Minería; que lo, dotó de sabios profesores y le 
dispensó una protección decidida. 

Este señor heredero de la Corona y sucesor de su hermano 
el Rey Fernando VI que murió sin sucesión, reinó en España 
desde el 9 de Diciembre de 1759 que llegó á Madrid, dejando 
el trono de Ñapóles que ocupaba, hasta el 14 de Diciembre de 
1788 que murió. 

Al lado derecho estaba ei escudo que llevaba el nombre del 
52? Virey de México D. Juan Vicente Güemes de Pacheco de 
Padilla, segundo Conde de Bevillagigedo; el más insigne de los 
que ocuparon este Vireihato, y bajo cuya administración se 
abrió el Colegio de Minería. 

Fu4 el sucesor del Sr. D. Manuel Ai^tonio Flores^ y ejerció 
el poder desde el 17 de Octubre de 1789 hasta el 11 de Julio 
de 1794. 

El escudo del lado izquierdo lleraba el nombre del 46? Vi- 
T&y I>. Antonio Muría de BucareH y ürsúa, BaiKoide la Orden 
de San Juan, quien apoyó la Representación que el 25 de Fe- 
brero de 1774 elevaron al Bey de España los Apoderados de 
Minería D. Joaquín de Velázquez Cárdenas y León y D. Juan 



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tSS U«moríai do 1a Sociedad Otetí&ea 

Lucas de LasMiga, en la que ae propone ia creación del Colegio 
de Minería, y bajo cuya administración se erigió el Tribunal da 
Minería el 4 de Mayo de 1777, se formó el proyeofco de Orde* 
nanzas de Minería, que el Real Tribunal le elevó el 29 de Ma* 
yo, y se tomó en arrendamiento la casa en que se erigió el Co* 
legio en el Hospicio de San Nicolás, cuyo contrato se firmó el 
16 de Noviembre de 1778. 

Este señor gobernó la Nueva España desde el 23 de Setíem- 
bre de 1771 basta el 9 de Abril de 1779 que murió. 

Simétricamente colocados á uno y otro lado, ocupando io- 
dos los arcos y siguiendo un orden fielmente observado, se veían 
en escudo^ idénticos los nombres de los señores: 

Joaquín de V&lAzqubz Cárdenas y León, el más sabio 
tal vez de nuestros compatriotas, apoderado general de los mi* 
ñeros, primer Director general de la Minería de Nueva Espa* 
fía, autor de la Exposición del 25 de Febrero de 74, en que se 
inicia, se propone, se analiza y casi se reglamenta la creación 
del Colegio de Minería; autor del proyecto de Ordenanzas pre- 
sentadas al Tribunal el 21 de Marzo de 1778, cuyo Titulo 14, 
que en la redacción de la ley pasó á ser el 18, trata de la crea- 
ción del Colegio; astrónomo, topógrafo, hidrógrafo, geógrafo, 
matemático, naturalista, minero, metalurgista, jurisconsultO| 
filósofo, literato, poeta, y en todo esto una eminencia, y sabia 
en la verdadera acepción de la palabra. 

Juan Lucas de Lassaga, mjnero distíngpiido, emprendedor 
y acaudalado; apoderado general de los mineros; administrador 
general del Real Tribunal de Minería; colaborador del Sr. Ve- 
lázquez de León en sus principales trabajos; 

Fausto DS Elhuyab, primer Director general de la Misa- 
ría de Nueva España, nombrado á la muerte del 3r. D. Joaqaío 
Velázquez de León para reemplazarlo; fundador y priflaer Di- 
rector del Colegio de Minería; Fiscal del Tríbunalt Ministvo ko- 



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"Antonio Alato.n 218 



norano de la Junta general de Gomeroie, Moneda y Minas; Di- 
rector general de la Minería en Eepafia, á donde regresó en 
1821. El hombre á quien diebe más el Colegio de Minería. 

Andrés Maküel del Río, sabio naturalista, fundador de 
la clase de Mineralogía que se inauguró el 27 de Abril de 1795; 
autor de la obra que durante medio siglo sirvió de texto para 
la enseñanza de este ramo; el primero que estableció en el país la 
explotación y Metalurgia del fierro y autor de numerosos tra- 
bajos. 

Francisco Antonio Bataller, primer catedrático de Fí- 
sica inaugurada el 7 de Enero de 1793, minero del país y anti- 
guo catadrático del mismo ramo en el Colegio de San Isidro de 
Madrid. 

Manuel Ruiz de Tejada, alumno fundador del Colegio, 
siendo el 9? de los nombrados, con dispensa de un año y diez 
meses de edad; el primero que recibió el título de Perito Fa- 
cultativo de minas; el primero que recibió un empleo en el Co- 
legio de Minería, cuyo Tribunal lo nombró ayudante de clases; 
el primero que ingresó al profesorado, primero como interino y 
después como propietario de la clase de Segundo Curso de Ma* 
temáticas que obtuvo por oposición; catedrático de Física por 
cerca de sesenta años y Ensayador de la Casa de Moneda de 
México. 

Casimiro ChovsLL, alumno que se puede ementar entre los 
fundadores, pues ingresó al Colegia) en los primeros meses de 
su fundación ; uno de los más grandes talentos que ha tenido el 
Colegio, ocupó en todas sus clases los primeros premios; á los 
pocos meses de su estancia en Quanajuato, á donde fué como 
ahimno practicanta, figuraba entre los más acreditados mine- 
ros; muy joven aún dirigió con notable acierto la importante 
aegociaeiófi de Valeucianai en cttyó puesto lo sorprendió la gne- 



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d¿4 MemorütR do U Sowedad Oientífiea 

ii ' . ■ ■ 

rra de Independencia ¿ la qae consagró su juyentud, sus traba- 
jos, su inteligencia y su vida; pues preso por el ejército realis- 
ta á la toma de GuanajuatOi fué ahorcado con algunos de sus 
compañeros. 

Vigente ValenciAi alumno distinguido, que dedicado i la 
Metalurgia de una manera especial, descubrió el medio de evi- 
tar la pérdida de mercurio que causa el beneficio de patio con 
el nombre de consumido^ cuyo secreto se llevó al sepulcro, don* 
de lo hundieron las balas españolas, cuyos jefes lo condenaron 
por insurgente. 

Manuel Herrera, catedrático de Química, en cuyo pues- 
to descubrió la Fotografía, al tiempo que Daguerre hacía en Pa- 
rís el mismo descubrimiento; director de la Maestranza y fabri- 
cación de pólvora, y minero distinguido. 

Tomás Ramón del Moral, hijo del Colegio en el quei, co- 
mo alumno de dotación, hizo sus estudios; sustituto de cátedras, 
profesor interino de Dibujo y Delincación y propietario de esta 
última clase, y de las de Topografía, Astronomía y Geodesia, 
de cuyo ramo escribió una obra que por muchos años sirvió de 
texto; Director interino del Colegio; Diputado al Congreso ge- 
neral y á la Legislatura del Estado de México; Jefe de la Co- 
misión científica de este Estado cuya Carta levantó; Coronel de 
Ingenieros y sabio ameritado. 

Joaquín Yelázqüez de León, sobrino del primer Director 
de Minería; alumno de su Colegio, del que se separó al fin de 
su carrera para incorporarse al ejército libertador, en el que se 
distinguió como soldado, como oficial y como Ingeniero; Miem- 
bro de la (^omisión científica del Estado de México; catedrático 
de Geología, cuya clase se inauguró el 18 de Marzo de 1844; 
Miembro y Secretario de la Junta Facultativa; Director del Co- 
legio; fundador del Ministerio de Fomento^ opeado por la ley 



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•'Antonio Alutd." 225 



de 22 áé Abril de 1853; fundador de la Edouela Práctica de Mi* 
nas 7 Metalurgia, para la que expidió el decreto de 30 de Julio 
del mismo año; Ministro de Estado y Plenipotenciario en varias 
Cortes de Europa. 

Pbancisoo Díaz CovATOtüBiAS, una de nuestras glorias cien- 
tíficas, que por una senda de triunfos paseó nuestro glorioso pa- 
bellón por todo un hemisferio. 

Alumno distinguido del Colegio, Jefe de Sección, Sustituto 
de cátedras, Catedrático, primero interino y después propieta- 
rio. Oficial Mayor de la Secretaría de t^omento. Jefe de varias' 
Comisiones científicas, entre otras la que en 1874 fué al Asia á 
observar el Paso de Venus por el disco del Solj Autor de numo: 
rosos trabajos y de varias obras didácticas; Ministro Plenipo- 
tenciario en Guatemala, Cónsul en París, ha dejado una estela 
de luz en su brillante carrerai que alumbrará at^n á muchas 
generaciones de sabios. 

Maktjbl Orozoo t Bbeea, catedrático de Historia en el 
Colegio, Ingeniero topógrafo, abogado, arqueólogo, historiador 
7 publicista; Oficial Mayor y varias veces Encargado de ía Se^ 
oretaría de Fomento. 

José L. BusTAMÁirriB, alüuhio de brillante capacidad y eá- 
tedrático de Matemáticas. 

EusüTEBOÚ MéKdbz, catodtátioá de camines eotnutfes y fe« 
rrocAtritoe. 



Si del papel de simples ctottistad coniéihtíéramos en pasar áf 
de críticos, ya que esta parte del adornd que resefiamoii c<msti- 
tnye, como lo hemos hecho notar, un dato histórico y un home- 
naje de justicia, lamentarfathos, por lo menoé; no ver fighrar 
otros n^mibres, dfgnofl dé eisita distinción, que mencionaretnos 

»li89t-93J.TVI.». 



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229 Memorial de 1a Sociedad Oientifica 

para sacudirles el polvo del olvido ea que los dejó la omisión 
que señalamos. 

Andrés José Rodríguez, nombrado en España catedráti- 
co del Colegio; designado por el 8r. Elhuyar para dar la clase 
de Matemáticas, cuyas lecciones fu^»on las primeras que se die- 
ron, y cuya voz fué la primera que se escuchó en el Colegio. 

Luis Lindner, primer catedrático de Quimica, en cuya 
clase, inaugurada el 20 de Octubre de 1796, leyó un discurso 
en que dio á conocer la importancia de esta ciencia. 

Salvador Sein, quien reemplazó en la clase de Fíaica al 
Sr. Bataller, y quien por su dedicación y su estudio perdió la 
salud, el juicio y la vida. 

Manuel Cotero, hijo del Colegio, cuya cátedra de Quími- 
oa regentó con éxito hasta su muerte. 

iGitAClo Alcocer, á quien como naturalista se debe el des- 
cubrimiento de la esmeralda en México; como minero, el déla 
bonanza de la Luz que dio nueva vida á Guanajuato; como pro- 
fesor el mérito de numerosos y aprovechados discípulos; y co- 
mo sabio el de notables trabajos científicos, 

José Sebastian Segura, que en Europa llamó la atención 
en las Academias^ en los'laboratorios y en las minas, merecien- 
do la distinción de que el célebre Breithaupt lo asociara á sus 
delicados análisis y á sus interesantes clasificaciones; y á cuya 
pericia, esfuerzos y actividad se debió la restauración del Mi- 
neral de Pachuca, como lo de(^^ el decreto especial d^l Pre- 
sidente Juárez. 

Manuel Antonio Castro, quien del humilde puesto de 
ayudante de Química, se elevó hasta la cátedra de Matemáti- 



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"Antonio Alíate. II 227 



eas que desempeñó por má& de cuarenta afíoSi mereciendo el 
título de primer matemático de nuestro país. 

GÁSTULO NavarbOi discípulo del anterior y catedrático de 
Segundo Curso. 

Joaquín de Mier t Terán^ matemático insigne, profesor 
notable, ingeniero distinguido, autor inteligente, modesto sabio, 
qne entre otros cargos delicados y honrosos, desempeñó los de 
Director de la Escuela de Agricultura y Ministro de Fomento. 

Miguel Yelázqubz de León, ese talento colosali cuya oa« 
pacidad superior abarcó todos los ramos de sa complexa profe- 
sión, de cuyo cuadro se destacó para sobresalir en primer tér- 
mino; que casi niño ya ocupaba el sitial del profesor en el qae 
deslumhraba por la claridad de sus explicaciones y la profun- 
didad de sus conocimientos; que como matemático) eomo quí- 
mico, como naturalista, como beneficiador y como minero, y 
posteriormente como agrónomo hizo tan extraordinarios ade- 
lantos; que fundó, organizó, reglamentó y dirigió la Escuela 
Práctica de Minas, de la que salieron alnmnos tan aproyecha- 
dos y mineros tan inteligentes. 

Próspero J. Gotzueta, á qmen todas las cienoias eran fa- 
miliares, que nunca o<moeió una dificultad, qne al estudiar, ia- 
yentaba y que parecía tener ciencia infusa. 

Joaquín Baüírez Rojas, catedrático de Segundo Curso de 
Matemáticas y minero distinguido que con notable éxito aplicó 
sus conocimientos en el Mineral de Tasco. 

Pío Septién, reputado y hábil químico, que llamó la aten^ 
eión por sus extensos y profundos conocimientos, enseñando 
esta ciencia en el Colegio de la Purísima en Gaanajaato. 

Los hermanos José M., Benigno y Miguel Bustamante, 
que tanto se distinguieron en las ciencias naturales, cuyo nom- 



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828 Memorias de la Soeiedad Qientífiea 

bre ÍQcrostó Brongniard en la |f ineralogia por el silicato de 
manganeso llamado Sustamanciaj j do los que, el primerp, jiuven* 
tó el ingenioso gravímetro de tan fácil aplicación. 

Los hermanos Robles, que en las minas, en el profesorado, 
en el Gabinete, en el ejército y en la politica, desempeñaron un 
papel tan importante. 

Bruno AguHíAR^ á quien tanto debió el Mineral de Temas- 
caltepec, donde emprendió trabajos verdaderamente mineros; 
que en la Escuela de Minas de París amplificó sus conocimien- 
tos, haciendo ol curso de Mineralogia con el sabio Dufrénoy; 
recibiendo el título de Ensayador del eminente Dareet, después 
de trabajar dos años en la Gasa de Moneda de París; que apli- 
cando sus conocimientos científicos al arte de la guerra, llegó al 
más elevado puesto que puede ocupar un oficial facultativo en 
la difícil arma de la artillería, y á quien algún órgano de la pren* 
sa postuló para Director del Colegio de Minería, cuando este car- 
go quedó vacante por la muerte del Sr. D. Luis de la Bosa. 

Al^USTÍN BabbosO, dedicado profesor, distinguido ingenie- 
ro de minas, hábil fotógrafo y aventajado naturalista. 

, Frangisoq HsBiCOdA, uno 4e los más diestros Ensayadores, 
no sólo de nuestro pak, sino de todo el mundo. 

Pascual Arenas, notable minero, entendido geólogo, pro- 
fesor distinguido en la £!scuela Práctica de Minas. 

Diego Yelázquisiz be la Oadbna, profesor de viajes en el 
mismo Establecimiento, y de Química en Guanajuato, de cuyo 
Colegio fué Director. 

Juan B. Andonaegiti, uno de los mejor logrados frutofi( de 
la Escuela Práctica, y á quien el Colegio otorgó la distinción 
de dar como premio el título de su profesión,' que conquistió en 



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"AoioBioAJato.H 



uno de los más brillantes exámenes que se han pvesenoiado^jr 
uno de los que hau heeho más patente la influencia que ejeree 
la dirección pericial en la prosperidad de los negocios mineros. 

Javisb Layista, que impulsado por sus afectos fraterna- 
les, por sus sentimientos humanitarios y por su arrojo minero, 
sucumbió en la mina de Quebradillas en Zacatecas, tratando de 
cortar un incendio que se había iniciado y de salvar á los ope- 
rarios que perecían. 

Lucas Ala31Ín, publicista, Ministro, historiador, aventaja- 
do discípulo del Sr. del Bfo en la clase de Mineralogia, y orga 
nisador en Europa de la Compañía Unida de Minas que estable- 
ció trabajos en Góanajuato, Pachuoa, Tasoo y otros Mineral^ 
de nuestro país. 

Francisco Javibb de Gamboa, ese Sol que casi no tuvo 
Oriente, que no ha tenido Ocaso y que las generaciones f utur 
ras recibirán, como la presente y las pasadas, los torrentes de 
luz que derrame en su perpetuo Meridiano, al contemplar sus 
inmortales Comentarios* 

José de la Borda, el más emprendedor, generoso, despren- 
dido y afortunado de nuestros mineros, cuya memoria consM^ 
van Zacatecas, Guanajuato, Tasco, Tlalpujahua y otros Mine* 
ral^ en sus gigantescas obras subterráneas, en sus grandiosos 
edificios civiles y en sus majestuosos templos católicos. 

T los Directores : FRANCISCO BoBLES, á quien se debió la re- 
paración del Colegio cuyo edificio amenazaba ruina. 

José M. Tornel t Mendívil, que hiio en él grandes me- 
joras, 6 inició la época que se puede llamar de su renacimiento. 

Litis de la Bosa, que en la aciaga época de la invasión 
i^mericana, con su carácter de Ministro universal, pudo, y qi4- 



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230 If emoríai de Ia Sociedad Científica 



8% y Btípo defender sus fondos, atacados posóla codicia que se 
introdujo en el Cuerpo encargado de su conseryación y su fo- 
mento. 

Patéicio MüBPHY, que estableció el Observatorio Meteo- 
rológtcoi las clases de Esgrima y Natación é introdujo mejoras 
de importancia. 

Y Andrés Ibabra, y José M. Alcocer, y Antonio Ba- 
rros, y Francisco Morales, y Agustín Zamora, y Mauri- 
cio Arruga, y Manuel Espinosa, y Manuel Gil Pérez, y 
Manuel Ojinaga, y Clemente Morón, y Guillermo Segu- 
ra, y Pablo Ocampo y tantos otros que en mayor 6 menor es- 
cala han contribuido á su honra y á sú prestigio 

Si debieron ó no ponerse todos estos nombres, buscándoles 
espacio; si por falta de éste se debieron preferir algunos de los 
omitidos sobre otros de los colocados, son cuestiones de crítica 
á que no nos permite entrar nuestro simple papel de narrado- 
res; y como tales, no podemos menos que elogiar el pensamien- 
to de lá Comisión organizadora. 

En los arcos del piso superior se veían en escudos semejan- 
tes, aunque más pequeños, los nombres de los Minerales si- 
guientes: Guanajuato, Zacatecas, Pachuoa, Real del Monte, 
Durango, Fresnillo, Sombrerete, Tepezalá, Batópilias, El Oro, 
Sultepec, Temascaltepec, ¿acualtipán, Guadalcázar, Catorce, 
Tasco, Huautla, Tlalpujahua, Angangueo é Ixtapan del Oro. 



Para los gastos que hubo necesidad de erogar, varias Com- 
pañías nuneras y algunos particulares, obsequiando la atenta 
invitación que les hiso la Comisión organizadora, contribuye- 
ron, lo mismo que algunas de las Secretarías de Estado. 

Como no escribimos oficial sino oficiosamente, y no pode- 
mos disponer más que de los documentos publicados, de algu- 



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••Antonio Álzate. M 281 



nos que espontáneamente se han puesto á disposición dé la So- 
ciedad en cuyas Memorias se publica esta reseña y de los datos 
recogidos en nuestras investigaciones particulares, no podemos 
consignar la cuenta exacta de los donativos y los gastos ; lo que, 
aunque noticia curiosa, no toca á nuestro propósito: y nos limi- 
taremos & reproducir la noticia que sobre este punto dio " El . 
Monitor Republicano'' en su número del 3 de Febrero de 1892. 

Secretaría de Comunicaciones $ 200 

Sr. D. Sebastián Camacho.... 100 

Compañía del Real del Monte y Pachuca. 300 

fj de La Blanca 100 

Sr. D. Juan Andrade. .* 100 

Casa de Moneda 200 

Compañía minera de Cerro Colorado 100 

„ de Maravillas 200 

;, de San Rafael y Anexas 200 

Secretaría de Fomento 200 

Compañía de Zacualpan 100 

Señor Gobernador de Querétaro 30 

Sociedad de ex- Alumnos 100 

Secretaría de Justicia... 200 

„ de Hacienda 200 

Compañía minera de Santa Gertrudis .... 100 

Total $2,430. 

Además, el Sr. D. Francisco Collgbau inteligente y acredi- 
tado minero dé Catorce, remitió por conducto del Sr. D. Anto- 
nio del Castillo $ 200, lo que hace un total de $ 2,630. 

No sabemos si ingresaron otras cantidades; pero sí nos cons- 
ta que la Compañía organizadora las distribuyó con inteUgen- 
oia y con economía. 



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Memorias át U Sociedad Científiea 



A las siete de la noche del memorable 1 ? de Febrero, el ele- 
gante salón, profusamente iluminado 7 con el adorno de que 
hemos dado una ligera idea, presentaba el aspecto más bello, 
más elegante y más sorprendente. 

Doce focos de luz eléctrica, equidistante^ y simétricamente 
colocados, derramaban á torrentes su claridad, en combinación 
con cuatro graciosas estrellas de luz incandescente. 

Los profesores, alumnos y ex -alumnos vestían de rigorosa 
etiqueta, llevando en el ojal izquierdo del frac un distintivo que 
consistía ei; una mira de raso azul y blanco, cuyos colores son 
los simbólicos del Cuerpo de mineros: varios de estos sabios os- 
tentaban también las condecoraciones que les han merecido sus 
trabajos cientíBcos. 

El vestíbulo estaba ocupado por la guardia del primer bata- 
llón que debía hacer los honores al Presidente, y que tenía su 
música respectiva. 

Multitud de carruajes llenaban la calle, y una linea no inte- 
rrumpida de caballeros y damas, que acompañadas por los hi- 
jos del Colegio ingresaban al salón, ocupaban, con orden, los 
numerosos asientos que llenaban el patio. El golpe de vista que 
durante la función presentaba éste, es imposible de describir. 

En punto de las ocho de la noche, los entusiastas preludios 
del Himno Nacional, cuya patriótica oomposiciÓQ, sea dicho de 
paso, se debe á un hijo del Colegio, el Sr. D. Joaquín Velázquez 
de León quien siendo Ministro de Fomento abrió un concurso 
7 expidió la convocatoria respectiva, aiiunciaron la llegada del 
Sr. Presidente^ quien acompañado por sus Ministros, fué con- 
ducido por la Comisión respectiva hasta su asiento, donde per- 
maneció de pie mientras el himno se tocaba^ y concluido éste^ 
la música del Conservatorio, situada en el corredor, del Norte, 
con admirable armonía dio principio á la parte artística en el 
primer número del programa. 

El Sr. Presidente ocupó el sillón histórico de que ya se ha 
hablado, teniendo á su derecha á los Secretarios de Justicia D. 



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M AntoDÍo Álate, u 238 



Joaquín Baranda; de Hacienda, D. Benito Gómez Partas; de 
Relaciones, D. Ignacio Alariacali y Oficial Mayor da Guerra D. 
Ignacio E!tfC4idero; y á bu izquierda, á loa Secvetario» de Gober- 
nación D. Manuel Romero Rubio; de üomuuicaeienea, D. Ma* 
tiuel González 0o8io; y de Fomento, D, Manuel Fernándes 
Leal: estos dos últimos llevaban el distintíVo de alumnos de 
Minería. A su lado estaba el Sr.D. Antonio del CastUIoi Dtreo- 
tor de la Escuela. 

Un vacio hubo que lamentar en esa interesante fiesta de fa- 
milia. 

Previamente se habSa resuelto en una de las juntas, nom- 
brar una Comisión especial, que invitara directamente á dos an- 
tiguos alumnos y ameritados profesores «del Colegio: los tíres. 
D. José Salazar Ilarregui y D. Blas Balcárcel. 

* La expresada Comisión, al cumplir su honroso encargo, en- 
eontró á estos respetables ancianoa, abatidos por la desgracia 
y por las decepciones, y el primero por la enfermedad que tres 
meses después — el 9 de Mayo — lo llevó al sepulcro; y estas 
tristes circunstancias les impidieron asistir al Centenario de su 
Colegio, al que dieron honra y prestaron importantes servicios. 
Terminada la Obertura de Don Giovanni, hábilmente in- 
terpretada por la orquesta del Conservatorio Naciom^l de Mú- 
sicH, cuyas últimas armonías se perdieron entre los aplausos, 
el Sr. D. Adolfo Medina, Secretario de la Sociedad de ex- Alum- 
nos, dio lectura á la siguiente acta de fundación del Colegio de 
Minería: 

"En 1? de Enero de 1792, el Tribunal general compuesto 
de los Sres. D. Fausto de Elbuyar, director; D. Ramón Luis de 
Liceaga y D. Antonio Barroso y Torrubia, diputados generales; 
y el marqués del Apartado, consultor más antiguo, estando en 
la sala principal de la casa destinada provisionalmente para co- 
legio, ubicada junto á la iglesia de San Nicolás, congregados en 
ella para proceder á la apertura del real seminario, mandaron 
á presencia del numeroso, grave y distinguido concurso de loa 

Mesnoñas 11893-931, T. VI, MI 



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284 Memori» do la Sociedad Científica 



señores ministros de los tribunales de esta corte, de los prela- 
dos y religiosos de todas comunidades y demás sugetos ilustres 
de la república, eclesiásticos y seculares que asistieron á este 
acto, que por el escribano D. Mariano Buenaventura de Arro* 
yo, secretario del tribunal, se asentasen á la letra los quince ar- 
tículos primeros del tít. 18 de las reales ordenanzas, que tratan 
del modo y forma de la creaciÓD del colegio; haciendo lo mis- 
mo con el reglamento provisional formado para «u régimen y 
gobierno, aprobado por el superior gobierno, según aviso que 
dio el vi rey en 12 de Febrero de 1790. Después se dijo por él 
mismo en altas y claras voces: ''Que el real tribunal general 
**de minería, en observancia de lo dispuesto por S. M., en su 
*^ real nombre y bajo de las prevenciones y estatutos provísio- 
'' nales que acababan de referirse, y de los demás que en lo sn- 
''cesivo pudiesen calificarse convenientes para el mejor régi- 
''men del colegio; erigia, fundaba y establecía en este acto el 
^ real seminario de minería, bajo la real protección y con inme- 
•' diata sujeción y dependencia en todas sus causas y negocios 
"del propio tribunal general." Después ordenó que se recibió* 
se el juramento á los empleados y colegiales que estaban pre- 
sentes; y hecho, se dio posesión de rector al presbítero Dr. D. 
Julián Benedicto y Martín; de vice, al Br. D. Joí*é Rafael Gil 
de León; de catedrático interino de matemáticas, al espitan D. 
Andrés José Rodríguez ; de maestro de idioma francés, á D. Ma- 
riano Chanin; de dibnjo de figura, á D. Bernardo Gil; y del de 
planos de toda especie, á D. Esteban González. Con lo que que- 
dó establecido, erigido y fundado el colegio seminario, pasando 
después el real tribunal en forma con los referidos empleados 
y colegiales al real palacio para presentárselos al virey, dispo>- 
niéndose que al día siguiente 2, se celebrase el divino sacrificio 
en el convento del Hospicio. " 

Después de esta lectura la misma orquesta ejecutó con el 
-mismo éxito la Obertura de Medea; y concluida esta pieza, que 



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•* Antonio Álzate.! 



f né igualmente aplaudida, el Sr. D. Santiago Bamirez oonpó la 
tribann, acompañado por los Sres. 1). Carlos Gamaebo y D. Ri- 
cardo López GuerrerOy comisionados para acompañar á los ora- 
dores k la tribuna, y pronunció el discurso oficial que publicó 
" £1 Tiempo^ en su número del día 4. 

Ooncluída la lectura de esta pieza, el Orfeón Alemán se hi- 
zo escuchar con entui»iasta admiración, siendo estrepitosamen- 
te aplaudido; y al terminar la sinfonía número 2 del Conserva- 
torio, el Br. D. Adolfo Díaz Rugama, en represent^ación del Co* 
legio leyó el discurso que le fué encomendado. 

£^ Orfeón Alemán volvió á dejarse oir después del Sr. Díaz 
Rugama, y el Conservatorio llenó los números siguientes del 
programa,.pues el Sr. Sierra, cuya poesia estaba anunciada, no 
concurrió. 

A las diez y media de la noche terminó esta función, y al 
retirarse el Sr. Presidente fué saludado con una marcha que 
tocó la música militar. 



En una de las últimas juntas celebradas con motivo de está 
solemnidad, el Sr. D. Mariano Villamil hizo una proposición 
que fué recibida con entusiasmo, y por consiguiente, aprobada 
por unanimidad. 

Llamó la atención sobre el hecho de que la apertura de las 
clases en el año que comienza, tiene un carácter especial dignó 
de tomarse en consideración: pues no sólo se inaugura en él un 
nuevo año sino un nuevo centenario; y que en atención á estp, 
debia dársele cierta solemnidad. 

Propuso que la Junta se dirigiera al señor Director del Co- 
legio, para que, secundando este pensamiento, diera al acto de 
la próxima apertura de las clases toda la solemnidad que por 
este doble carácter le corresponde. 

Se nombró una Comisión que se acercara con este objeto al 
señor Director^ quien acogió el pensamiento tan favorablemen- 



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236 Mez&orUiB de U Sociedad Científica ^ 

te como era de esperar, y desde luego comenzó á tomar las pro- 
videncias conducent<4M. 

Con €echa 3 de Febrero expidió la sigoiente circular: 

"Dirección de la Escuela Especial de Ingenieros. — Méxi- 
co. — Deseando dar á la apertura de las clases de esta Bnouela 
en el presente ano escolar la solemnidad posible, por coincidir 
con el Segando Centenario de la inauguración del Beal Semi- 
nario de Minería; y obsequiando la inictiativa de la Junta del 
Centenario para su celebración, se ha fijado ésta para el dia 8 ^ 
del corriente, á las 12, en que se veriBcará. 

Se ha invitado para presidirla al C. Ministro de Justicia é 
Instrucción Pública; y para concurrir á ella á los CC. Ministros 
de Fomento y de Comunicaciones y Obras Públicas; á la Junta 
Directiva de Instrucción Pública y á diversas Sociedades Cien- 
tíficas y directores de periódicos. 

Para dar á esta fiesta científica el mayor brillo, se invita á to- 
dos y cada uno de los señores profesores de esta Escuela, á ha- 
blar, ó escribir discursos, sobre los progresos de las ciencias que 
ensemín^ y hourar con su asistencia tan solemne acto y cere- 
monial. 

Ruego á vdes. se sirvan firmar de enterado al margen, acep- 
tando las seguridades de mi atenta .consideración. 

LibexUd y Constitución. México, Febrero 3 de 1 892. — An- 
ionio del Castillo, — CC. Profesores de esta EJscuela. — Presentes.'* 

Antes, por conducto de una Comisión, nombró al Profesor 
de Cálculo de Probabilidades D. Miguel Pérez, para el discurso 
oficial. 

Además de las personas indicadas en esta circular fueron 
invitados posteriormente los demás Secretarios de Estado y el 
Sr. Presidente, quien debió en consecuencia presidir la función. 

Esta, por indicación del Sr. Secretario de Justicia, se apla- 

1 Aplatada TariaB veces etta aolemiiidad ae Terífieó el día 12. 



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•• Antonio AlMie. n 297 



e6 para el día 11 ; y posteriormente, babiendo manifestado al 
Sr. Director el Sr. Secretario de Gobernación, que el Sr. Presi» 
<lente no podía asistir ese día, quedó definitivamente aplazada 
para el 12. 

Los ainmnos fueron citados por medio del aviso siguiente, 
que se fijó eu ia portería del Colegio: 

'' La a^^tura de las clases de esta Escuela se verificará de 
cina manera solemne el día 11 del actual al medio día; j citp & 
ella á todos los alumnos del Establecimiento, encareciéndoles 
«u puntual asistencia. " 

Contando con la del Sr. Presidente, quien al fin no eoncur 
Trié, se diatribuyereu las invitacioneS| que estaban redactadas 
eu estos terminóse 

'* El 12 del presente, á las doce del día, se verificará 4a aper- 
tura (lelas clases correspondientes al presente año en (a Escuela 
de Ingenieros; y debiendo celebrarse este acto de una manera 
solemne, asi por eoincidir con la celebración del Primer Cente- 
nario del Colegio de Minería, como porque con él se da princi- 
pio á s«i Segundo Centenario Escolar, el Director y los Pro€e* 
sores suplican á vd. se sirva honrar con su presencia dicbo acto 
que presidirá «I Sr. Presidente de la República. 

México, Febrero de 1892. " 

Llegó el día señalado, y desde las diez de la mañana, dos 
viúsicaH militares estaban conveuíenteroente situadas: una en 
el vestíbulo j otra en uno de los corredores altos del patio, con- 
Tertido en salón, cuyo adorno era con poca diferencia el mismo 
que el de la velada. 

El dosel era rojo y sobredi estaban los retratos de los Sres. 
D. Joaquín de Velásqnez Cárdenas y León, iniciador del pensa* 
miento que creó el Colegio de Minería; D. Fausto de Elhuyar, 



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Memorias de U Sociedad Científica 



fun<1ador de este Colegio y sa primer Director; y D. Andrés 
del Río, 8u primer catedrático de Mineralogía. 

En las columnas estaban colgadas cartas geológicas y mine- 
ras y en diversos cortes, planos de níinas, dibajos de máquinas, 
etoi; y en la platafornia, á uno y otro lado del dosel, numero- 
sas muestras de minerales y rocas, artística y científicamente 
colocadas. 

La mayor parte de estas muestras pertenecen á la Comisión 
teológica cuyo Jefe es el Director del Colegio D. Antonio del 
Castillo. 

En el patio estaban simétricamente colocados los aerolitos 
más notables de la República, que en copia de cartón posee el 
Oabinete de Mineralogía del Colegio. 

Poco antes de las doce se supo que no asistiría el Presiden- 
te de la República, por lo que se retiró la tropa que había acu- 
dido para hacerle los honores de Ordenanza. 

A la hora señalada llegaron loa Ministros dé Jii^if'ia, Fo- 
mento y Gobernación, ocupando el primero el lugar de la pre^ 
sideneia. 

En k plataforma se encontraban los Profesores de la Es- 
cuela, los representantes de los Colegios y Sociedades Cientííi- 
eaa, los empleados superiores de los Ministerios y varios invi- 
tados de distinción. 

En el patio estaban los alumnos y demás invitados. 

Después de la marcha con que la música militar saludó á 
los señores Ministros á su llegada, ocupó la tribuna el 8r. Se- 
cretario de la Escuela D. Rómulo Ugalde y dio lectura al docu- 
mento siguiente, en que consta la apertura de las cátedras el 7 
de Enero de 1792, y da principio el '' Libro de tíobierno del 
Real Colegio Seminario de Minería de Nueva España:" 

'* Con el importante desigpnio de que siempre huviere snje* 
tos educados desde su niñez en buenals eostumbres é instrnidos 
en toda la doctrina necesaria para dirijir con acierto las opera- 



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»AiitoBÍoAlttte.H 280 



cianea, y laborío de las Minas, mandó la Beal munifioeneta de 
nuestro Augusto Soberano el Señor Don Carlos 111 por Cédula 
que expidió en Aranjuez á veinte y dos de Mayo de mil sete- 
oientos ochenta y tres, se orease y erigiese un Colegio de Me* 
talurgia^eon el titule de Beal Seminario de Minería el qual ha* 
ya de estar bajo su Beal protecoiou; con inmediata sujeción y 
dependencia del Real Tribunal general de Minería en todas sus 
causas y negocios, y i la dirección y gobierno de su Director 
general. 

'' A pesar de los más eficaces deseos con que siempre pro» 
curó el Tribunal general se Tiese v^ finado este tan y til esta> 
bltHiimiento, se huvo de retardar por espacio de ocho años, por 
distintas causas y dificultades que fueron ocurriendo, hasta que 
vencidas todas llegó aquel día deseado de su abertura, que fué 
el primero de Enero del año de mil setecientos noventa y dos^ 

'' En esta fecha se fundó y erigió dicho Seminario bajo el 
Reglamento provisional que para su régimen y gobierno formó 
el Stíñor Director general Dou Fausto de BIhuyar, con aproba* 
eion Superior del Exmo. Señor Conde de Bevilla Gigedo, actual 
Virey y Gobernador de esta Nueva España, y sin embargo de 
que la Casa destinada para dicho Colegio (que fué la contigua 
al Hospicio de San Nicolás en h, Calle de este nombre) se ha- 
llaba sin la competente capacidad, y extensión para ladistríb«« 
oion de Aulas y Oficinas necesarias, se determinó ^ue en ella 
se hiciese provisionalmente la fundación, con el fin deque no se 
demorase por más tiempo, y entre tanto que se procedía ¿ la 
compra de Sitio proporcionado, y á la construcción de la obra^ 
sobre que ya se estaba tratando. 

'* Fue el acto de dicho establecimiento y abertura de los mas 
solemnes, autorízado por el Real Tribunal general en forma de 
tal, y compuesto del expresado Señor Director: de los Señores 
Diputados generales D. Ramón Luis de Licei^^a, y.D. Antonio 
Barroso y Torrubia; y del Señor Marques del Apartado D.Fran- 
oisco de Fagoaga, Consultor mas antiguo, con asistencia de un 



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240 MeiooriM de U Sociedad Científica 

grave y numeroso concurso de los sugetos de primer orden. Se 
dio principio asentando á la letra los quince articules primeree 
del titulo diez y ocho de las Reales Ordenanzas de Miueria, el 
Reglamento particular formado por el Señor Director general 
para el régimen de dicho Seminario, provisionalmente aproba- 
do por el Superior (j^obierno: siguiendo á esto la lectura de lo» 
Títulos de los sugetos empleados en el profíio Colegio, quienes 
prestando el correspondiente juramento fueron puestos en po- 
sesión : del empleo de Rector, el Doctor Don Francisco Julián 
Benedicto y Martin, Clérigo Presbítero, y Cura propietario que 
era al tiempo de su nombramiento de la Doctrina de San Cris- 
toval Ecatepeo: de Vice Rector al Bachiller Don Joseph Rafael 
Gil de León Clérigo también Presbitero de este Arzobispado: 
de Profesor de Matemáticas interino, al Capitán Don Andrés 
Joseph Rodriguez: del Idioma Francés, Don Mariano Chanin: 
del Dibujo de Figura, Don Bernardo Gil: y del de Planos de 
toda especie D. Esteban González, El siguiente dia se cantó en 
acción de gracias una Misa con toda solemnidad en la Iglesia 
del Hospicio de los Padres Nicolaitas, que sirve de Oratorio al 
Colegio, á que asistió el Real Tribunal general con los Emplea- 
dos del Seminario, y los ocho Colegiales con que se abrió. Con* 
cluida la Misa se incorporó el Colegio con el Real Tribunal, y 
pasaron á cumplimentar al Exmo. Señor Virer, presentándose 
después loé dias siguientes hasta el de la Epifanía, á los Seño- 
res Ministros del Tribunal, y á la vista deí Publico. T por ulti- 
mo se abrieron las Aulas el dia siete del propio mes para dar 
principio i los cursos* " 

Este documento se leyó original y llamó la atención de to- 
dos los que pudieron verio, la intensidad y el lu-illo de la tinta, 
así como- la claridad y gallardía de la letra española con que fué 
escrito hace más de un siglo. 

Después de una pieza de música, tocada á la conclusión ds 
esta lectura, ú Sr. D. Antonio del Castillo, Director de la Es* 



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Alnte. .. 241 



^l^^<^^^>^*»^l^^^l^^^^»«»»^^^l<»^^^'^^^>^»»^^»N^»^^^^l^^^^»»^»^^^^^>^^>^^>^W 



oaela, leyó un discurso, cougratulándose de asistir al primer 
Centenario de su Colegio, cuyo programa de estudios con que 
inauguró su enseñanza, comparó con el actual par^ hacer yer 
el desarrollo que han tenido las ciencias que en este plantel tu- 
Tieron su cuna. 

Entre los datos que consignó en su interesante resefia, figu- 
ran los de que el número de profesores es de 27 j el de alumnos, 
por término me^o, 130 al año, y para cubrir su presupuesto, se 
iiepe asignada la cantidad de 79,301 pesos. 

Como inmediata aplicación de las ciencias que en ese Cole- 
gio se cultiTan, mencionó la Comisión Geológica de que es Je* 
fe, y de cuyos trabajos se presentaba una parte en esa solem- 
nidad. 

A la conclusión de la pieza de música que siguió á este dis- 
curso, el catedrático de Cálculo de probabilidades, Teprfa de los 
errores y Física Matemática D. Miguel Pérez, dio lectura al 
discurso oficial que le fué encomendado; y en esta elocuente 
pieza científico -literaria, señaló las épocas aciagas por que ha 
pasado el Colegio, la energía con que había luchado hasta con 
el infortunio, los triunfos qae había adquirido, los títulos de glo- 
ria que había conquistado. 

Habló de su gloriosísimo pasado, de su brillante presente y 
de su halagüeño porvenir, y mencionó los nombres más ilus- 
tres de sus hijos; consagrando merecido elogio en sentida frase k 
doB de sus profesores más beneméritos, que gemían en el aban- 
dono y en la desgracia: los Sres. D. Blas Balcároel y D. José 
Salazar Ilarregai.' 

Alternando con piezas de música siguieron los discursos de 
los Sres. D. Ángel Anguiano, Profesor de Elementos de Mecá- 
nica Celeste y Astronomía Física; D. Francisco Garay, Profe- 
sor de Puentes, Canales y Obras en los Puertos; D. Fernando 
Sáyago, Profesor de Química Industrial; D. Alberto Best, Pro- 
fesor de Segundo Curso de Electricidad, y D. Ezequiel Ordo- 

1 Brtt último íslltoió trtí m«Mt detpaés, el 9 de ICajo. 

ai89»-93Í*TVI.tl. 



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342 Memorias de U Sociedad Científica 



^^^^^^^w^^^^^^^^^^^^^^^^^^^p 



ñez, Miembro de la Comisión Geológica: de cuyos oradores, la 
mayor parte hablaron de los ramos cuya enseñanza tienen á su 
óargo en el Colegio. 

La marcha tocada por la música mUitar saludó á los Sres. 
Ministros á su salida, poco después de las dos de la ti^rde en que 
terminó este acto. 

En las solemnidades científicas, literarias y artísticas cuya 
reseña acabamos de hacer, se han puesto en reliere los senti- 
mientos nobles y las ideas levantadas, que siempre han distin- 
guido á los hijos del Colegio de Minería, de los quie ya pocos 
quedan de los que pertenecieron á su primera época. 

Si los que se están formando en la segunda, trasmiten este 
sagrado depósito á los que sucesivamente van llegando, la ge- 
neración que todavía duerme el sueño del no ser, y que dentro 
de un siglo ha de venir á reemplazarnos en el lugar que ahora 
ocupamos en la vida, celebrará con el lucimiento propio de la 
época, el segundo Centenario de un acontecimiento que pode- 
mos asegurar no se borrará del corazón ni de la memoria de los 
hijos de Minería; y entonces, éstos, al detenerse en su camino 
de triunfos para volver la vista hacia el pasado, nos consagra- 
rán una mirada de fraternal cariño, asociando nuestro recuer- 
do al recuerdo inolvidable de los ilustres fundadores del Cole- 
gio de Minería. 



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Lá raeda salomónica y la preyisíón del tiempo 



POR BK. PIIOF9SOR 



Sodo hmonrio. Director de la EKoeUi de Instruccite Secundaria y dd Obaenratorio 
Meteon^ógico de León, 



Mucho habíamos oido babh» de la rueda salomónioa y de la 
verifioación de sus pronósticos; pero do la conocíamos y sólo 
hasta hace unos cuantos días llegó & nuestro poder: sin entrar 
hoy en hipótesis sobre las reglas que hayan guiado á su autor 
para formarla, la describiremos muy sucintamente refiriendo- 
nos á la figura adjunta, y compararemos los resultados de sus 
pronósticos con los que la práctba nos ha dado en quince aflos 
de constante obserTaoión meteorológica. 

Como puede Terse, está formada la rueda de una larga es- 
piral encerrada entre dos circunferencias concéntrícaSi dividi- 
das en 28 sectores que forman 250 casillas útiles; lleva inscri- 
tos en cada casilla, progresivamente, los años; empezando por 
el de 1750 y terminando en el de 2000: en la corona circular ex- 



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i44 Memoms de la Sodedad dentífioa 

terior 7 correspondiendo á cada sector se ye una serie de letras 
espaciadas sin regla fija al pareceri siendo E, E. E., F.,^ F. F.; 
asi es que á cada período de nueye años corresponde una letra 
ó un grupo de ellas; las indicaciones de estas letras son, para 
los años que encabezan, E. estérü 6 escaso, E, E. esierilMmo ó 
escasísimo, F. fértil ó fecundo, y F. F.fertüisimo ó fecundísimo ^ el 
uso de esta rueda se desprende de su inspección; basta buscar 
el año de que se trata, ver la letra que encabeza el sector en 
que se encuentra y se obtiene Iuf>«go el^sarácter del año de que 
se irata. 

Muchisima confianza se tiene por algunos de nuestros agri- 
cultores en los pronósticos de esa tabla, llamémosla asi: los ci- 
tados agricultores dicen, conforme á ese pronóstico, que un año 
es escaso cuando llueve poco; escasísimo cuando más se acen- 
túa ese elemento, quedando para los fértil y fértilísimo los ex- 
tremos contrarios. 

Vamos á ver hasta dónde sean dignas de crédito esas pre- 
dicciones, por lo menos en el yidle de León, valiéndonos de los 
cuadros siguientes; 



▲ÑOS. 



1878. 

1879. 

1880. 

1881 

1882 

1888. 

1884 



ÍTUMBRO 


1. 




flda en el d*. 


"íüsáráfar 


"SSSSSii'* 


mÍB. 






6204» 


92 


p. 


70&.20 


lOO 


E. 


825.44 


119 


E. 


62d.96 


127 


F. 


099.29 


117 


P.P. 


900.90 


184 


E; 


618.18 


111 


P. 



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••AatontoAIflile.** 



SI9 



«^M^MM^^M^^MM^M^^M^»M^^MMMV^^V^V^MMMWM^^^^^M^%^^«^^^^/»^^^^^>^^^^^^^^^^^^^^^^** 



1885. 
1886. 
1887. 
1988. 
1889. 
1890. 
1891. 
1892. 



Obserramos desde luego qae en los 15 nfios nos da I» Sa1o> 
wlóúleh 7 altos estériles, 1 esterilfsimo, 4 férlUes y 8 fertilisi- 
mos, MasomidoK en eH eoadro siguiente: 



NUMERO 2. 



786.22 


130 


E. 


716.86 


97 


E. 


781.87 


-186 


F. 


869.69 


K¿ 


P.P. 


767.67 


184 


P.P. 


867.28 


146 


E; 


429.85 


116 


E. 


473.20 


129 


ÜB. 



Ssténlísinio./. 
Estériles... 

Fértiles •••«- 
Feírtílfsimos. 



Gomo údcesitÉmos mía base derta de que psartif , busésre- 
lüéá lá ütútá oiecBá de agnareoogicb anualmente, raHéndónos 



1892 


473.20 


129 


1879 


709.20 


100 


1880 


825.44 , 


119 


1888 


900.90 
7Ó6.22 


134 


1885 


130 


1886 


716.86 


97 


1890 


867.28 


145 


1891 


429.85 


116 


1S78 


62C52 


92 


1881 


629.96 


12t 


1884 


613.18 


111 


1887 


781.87 


136 


1882 


699.29 


117 


1888 


869.69 


152 


1889 


7OT.67 


184 



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24tf Memorias de U Sociedad Científica 

para ello de los dos medios que se i:iBaa para computar la abun- 
dancia 6 escasez de lluvia en un año. 

Tomamos, en primer lugar, la suma de las alturas de la llu- 
via en nuestros 15 años y dividiéndola por ese número de aftos 
obtenemos como media del período 712"°13; dividiremos aho- 
ra nuestra serie en periodos de qiertas alturas, como sigue: 

Un período de dos años en que la altura se compren- 
dió entre 400 y 500 y obtenemos como media. .... 451"*"52 

Otro de cuatro años con altura de 600 á 700 milíme- 
tros j pos da por media ....,.,,... 64Qr73 

Otro de cinco años en que se obtienen de 700 á 800 
milímetros y su media resulta de 75L98' 

Otro de tres años con altura de 800 á 900 y su media 
viene á ser de ....,,. ..,^..- 854.13 

Y por último, uno de un año solamente con altura su- 
perior á 900 milímetros 900.90 

Aquí observamos que la altura más frecuentemente medida 
está entre 700 y 800 milímetros; vienen en seguida los de 600 á 
700; l^ego los de 800 á 900; siguen inmediatamente los de 400 
á 500, y tpor fin los de superior á 900; y podemos decir que los 
medios son los de 700 á 806 que nos da un promedio, en su se- 
rie, de 751"*"98, muy semejante á la media total tomada del pe- 
ríodo completo que se examina. 

SegútT la frecuencia con que se presentan los años en que 
se miden tales ó cuales alturas de lluvia, según dejamos expre- 
sado; cla^ficaremos como fértilísimos 6 muy abundantes aque- 
llos en que la altura total media de agua recogida es mayor de 
800 milímetros; fértiles los en que esa altura está comprendida 
entre 700 y 800; escaifos á los en que se cuente entre 600 y 700» 
y escasísimos los de 400 y 500; y esto sólo para sujetarnos á las 
indicaciones de la rueda y tener puntos cpmparables. 

Concordaqdo ahora las indioacionea de 1^ salomónica con los 



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"Antonio AIzaU.. I ' 247 



resaltados prácticos deducidos de nttestiyiEUr expresada^ oonvi^ 
deraciooes, temos en el cuadro númet^ 2 ta dmtribucióu de la 
rueda y el resultado de nuestras iuvestigaóiones en el siguiemte: 



NUMERO 3. 



BgcMlsinuM. BMaMi. FfrtÜM. 7ertlllUm(M. 



1891 


1878 


1879 . 


1880. 


1892 


1881 


1885 


. . 1889 




1832 


188& >. 


1888 




1884 


1887 
1889 


1890 



De la comparaoióu resulta que se acertaron por la salomó- 
nioa: • . 

1 Escasísimo, el de 1892. 

Escaso ninguno. 
1 Fértil, el de 1887 y 
1 Fértilísimo, el de 1888. [' 

Quedando asi demostrado, por este respecto, que fiarse en 
los pronósticos de la rueda salomónica, será tanto como hacer- 
lo con el del canto de los gallos antes de las diez de la noche. 

Vamos ahora á buscar el acierto en el pronóstico por el nú- 
mero ¿e días' de lluvia, que es otro mStódó de computar la abun- 
dancia ó escasez de ese elementol * - 

ITuestro cuadró primero nos dice que el número de dfas de 
lluvia anual en León está comprendido entre 92, mínimo raro 
y 152 máximo también muy raro; tomando, como lo hioimes 



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U$ M«iiiorÍMdelii8oei«di4gieiitáft<)a 

pant la altara de llavia, la madia de días lluTioaos; de la sama 
de^oslS añoe dividida por 15, uoa resultan 122^ 6 en námeros 
redondos 123 por aiko. 

Siguiendo nuestra regla dividamos ahora el período en cin- 
00 series también, para la homogeneidad de los resultados, co- 
mo sigue: 

Una serie de dos años en que el número de días de Uu* 
yia está comprendido entre O y 100, nos da por térmi- 
no medio 95 

Otra de cinco años en que se comprenden los de 100 á 
120 con nna media de 113 

Otra de tres años para los de 120 á 180: su media es . . 129 

Otra de tres años también con los de 180 á 140, dándo- 
nos por término medio 135 

Y por fin otra de dos añp^ con los superiores á 140 y su 
media se reduce á 149 

Observamos aquí que los años más frecuentes son aquellos 
en que el número de días con lluvia está comprendido entre 100 
7 120; vienen luego en proporción igual los de 120 á 130 y 130 
á 140, quedando en la misma proporción y como raros los ex- 
tremos de O á 100 y superiores á 140. 

Observamos también que los valorep del número que nos ex- 
presa la media de días con lluvia, difiere en la misma propor- 
ción que la altara de lluvia; pues en un caso tenemos como pro- 
medio 123 dias y 132 en el otro, lo que los reduciría i 128^ q^p^ 
dando así entre los límites de los años comuneisk 

Computaremos, pues, como escasísimos los de menos de 100 
días de Uavia; escasos los de 100 á 120; fértiles de 120 á 140 
y fértilísimos los de más de 140. 

Para oomparar son el resolta4o d^ mesti» c|Mi$cMá^n^ue 
r^wumimos, 



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"Anteoio Abato. II 249 



NUMERO 4. 



■MüfalnMÉ. XtcMot. Ftfrttl«iL TtíiOkiúu», 



1878 


187ÍJ 


1881 


1888 


1886 


1880 


1883. • 


1890 




1882 


1885 • 






1884 


1887 






1891 


1889 
1892 





roldamos al cuadro número 2 dotíde encontramos loa datos sa- 
lomónicos y resaltan acertados: 
Escasísimos ninguno. 

3 Escasos, los de 1879^ 1880 y 1891. 
2 PértHes, los de 1881 y 1887 y 

1 Fértilísimo, el de 1888. 

En enta manera de computar tenemos acertados 6 pronóstl- 
eos en 15 años; lo que tampoco es una proporción que seduzca 
al que desea tener seguridad en sus labores y que ob8er>ra cui- 
diidosamente* 

Además, notamos que los 28 pronósticos en que divide el au- 
tor de la rueda sus cálculos, se encuentran: 
2 escasísimos. 
14 escasos. 
8 fértiles y 
4 fértilísimos, 
dando nuestros resultados de la práctica, por altura de lluvia: 

2 escasísimos. 

4 escasos. 

5 fértiles y 

4 fértilísimos. 

ll«noriM [i89«^1. T. VI. «I 



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250 Memorias de k Sociedad Científica 

es decir, en sólo 15 años más de la mitad de años buenos; sien- 
do que la salomónica señala 9 malos por 6 buenos: exactamen- 
te lo contrario. 

Desgraciadamente nos faltan datos sobre cosechas para po- 
der tener este otro elemento de comparación que bien podrá ha- 
cer aquel 6 aquellos de nuestros agricultores á quienes llegue 
este ligero estudio sobr^ materia tan importante. 

Queda, pues en pi^ el principio de que los pronóstíoos á lar- 
go plazo no pueden haoerse aún sino fundándose en semejan- 
zas con años anteriores ^ mientras que se descubren las leyes 
inmutables que rigen los movimientos atmosféricos j entretan- 
to llega ese dia tan deseado, para cuyo logro apenas empeza- 
mos á sentar las bases : todos los que deseen obtener datos se- 
guros y coutribmir á que se obtenga ese desiderátum de todo 
agricultor, deben observar diariamente, anotiar en registros 
apropiados sus observaciones hechas concienzudamei^te y en 
instrumentos adecuados á su objeto ^ y después de largos tra- 
bajos discutidos con calma y sin preocupación, habrán prestado 
tin importante servicio á la ciencia, á sus descendientes y á la 
humanidad^ servicio que por falta de elementos desarrollados 
á su tiempo^ no podemos disfrutar por ahora sino de una ma- 
nera vaga y fundándonos en los trabajos de unos cuantos que 
desinteresadamente han trabajado para que algún día se forme 
tin cuerpo de doctrina y se reduzcan esas leyes inmutables á 
que antes hemos hecho referencia. 

León, Mano 10 de 1893. 



-4n»^ 



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MEDIOS DE DEFENSA EN LOS ANIMALES 



POK BL PROFESOR 






LET DE OOKSEBYACIÓN. 

Los organismos resisten á las causas de dl»irt<cd($fi.— Todos log 
fenómenos de la vida de los «organismos tienen por resoltado 
final la conservación del indtridao y de la especie. Los actos 
vitales más importantes se reducen á dos: nutrición y repro- 
ducción. Se ka dicho que la vida es la nutrición ; pero en rea* 
lidad no es esta sino una de las condiciones de la existencia del 
individuo; que se aeompaña instantemente de una de las con- 
diciones de la existencia de la especie: la reproducción. Estos 
principios son más bien* del dominio de la 6siología y las inves- 
tigaciones del naturalista se* extienden á otros procedimientos 
de conservación que también se han considerado justamente 
como de capital importanícía, por ejemplo los medios de defensa. 

Si las condiciones varían, si el organismo está sometido á 



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252 MemoriaB de la Sociedad Científica 

la influencia de nuevos factores primarios ó secundarios, la con- 
servación sólo puede verificarse si el ser se adapta, evolucionai 
puede subvenir á las nuevas necesidades: se deduce otra ley: 



LBY DE EVOLUCIÓN. 

La especie 6 él individuo varían para conservarse, — "Primero es 
ser y después el modo de ser. Indudablemente que la ley de 
conservación precedió á la de evolución. Un animal que se nu^ 
tre, se reproduce, se defiende de sus enemigos, evita y conjura 
los peligros, nos presenta el ejemplo de la ley general de con- 
servación; un animal del trópico que se conduce á los pafses 
del Norte y adquiere medios de defensa especiaos contra el frío, 
evoluciona, nos presenta el ejemplo de la segunda ley. 

La ley de conservación se manifiesta constantemente en todos ha 
organismos. 

La ley de evolución puede deoar de manifestarse en ciertos momen- 
tos y en ciertos organismos. 

Todos los animales, sin excepción alguna, se reproducen, se 
alimentan, mientras que la evolución puede ser imperceptible, 
i lo menos en el estado aotaal de los conocimientos, en un or- 
ganismo que vive en las mismas condiciones, en las Úngulas que 
se encuentran en todos los terrenos y no kan experimentado 
cambios notables, en las especies panorónicas que no han evo- 
lucionado, si se quiere sób en un gran número de sus indivi- 
daos« 

La ley de conservación se manifiesta en algunús caaos al mismo 
tiempo que la ley de evolución. 

La Artemia salina transformada unas veces en Artemia Mü* 
Jm^senii y otras en Sranóh^us stagnáUa^ según la cantidad de 
sales disueltas en el agua en que se desarrolla, ha presentado á 
la vez hechos de oonservaeión y de ev*<dttoión. 

£7os parece que.estae dos leyes dominan en toda la biobgía 



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)*ABtoiiio Abato, n 



26S 



y qne ctudquier fenómeno importante observado en los anima- 
les puede relacionarse con ellas. 

El estudio de la ley de eyolución comprende especialmente 
el origen de los organismos. 



LB7 DB CONSERVACIÓN. 

La especie ó el individuo resisten á Iks causas de destrucción. 

Todos los organismos poseen medios de drfensa cofUra las causas 
de destrucción físicas y 5to%ica^.^^Sn tendemos como causas bio- 
lógicas las que se refieren por ejemplo á los enemigos, ya sean 
éstos de la misma eipecie del animal que se considera 6 de es- 
pecie distinta. 

Los medios de defensa se clasifican en este caso de la ma- 
nera que sigue: 



Medios pasivos. 



o. La fuga. 

h El animal se oculta. 

c. Se asocia con los de su dase ólos de élase 

distinta. 

d. Se defiende por aeroanía, homoeromiai mi- 

metismo ó secreciones coloridas preser- 
vadorasL 

€. Se autotomisa. 

/• Está provisto de una coraza natural ó arti)- 
fidaly ó espinas, tubérculos, concha, oa^ 
pullo, etc. 

g. Es fosforescente. 

A. Finge la muerte. 

f. Aumenta su volumen porsiedios volunta- 
rios. 

j, lia especie cuenta un enorme número de 
( individuos. 



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254 



Memorias, de la Sociedad Científica 



Medios activos. •< 



h Mecánicos: defensa por medio de la fuerza, 
espinas, mordeduras, piquetes, lapida- 
ción. 

m. Físicos: aparatos eléctricos. 

n. Químicos: nematocistos, sagitocistos, sali- 
va acre, pelos urticantes, tubos de Gu- 
yier, moco, olor desagradable, substan- 
cias cáusticas 6 venenosas, liquides colo- 
ridos, coiTosivos, ácidos ó adherentes. 

o. Sociabilidad. 

p. El animal inspira repugnancia. 

q. Amenaza. 



MEDIOS PASIVOS. 
a.^Ija fU^ra. 

1 **• Principio, Coexkfe ^n otros medios, — Un Nyclibitís jamai- 
eensiSf páser que so posa durante el día en las ramas cubiertas 
por el musgo, en las que se disimula por su color, emprende el 
vuelo tan pronto como se ve atacado. 

2? Este medio es general aun á las especies provistas de armas 
d^ensivas poderosas, y todos los seres dotados de órganos de loeomo» 
don, recurren á la fuga en ciertas circunstancias. Los OrotaHus en- 
tre los reptiles, las arañas del género Lntrodectus, aun las espe- 
cies muy fuertes ó provistas de medios de defensa terribles, 
emprenden la fuga cuando se ven perseguidas por un enemigo 
formidable ó cuando sus procedimientos de ataque resultan in- 
suficientes. Nos ha sido imposible conseguir que un mismo La- 
irodectus pique varias veces la oreja de un conejo. En el primer 
momento el animal confia en sus fuerzas ó su ponzoña, y si ellas 
son inátiies el terror le haee emprender la fuga. Puede asegu- 
rarse que siempre que es físiológioamettte posible se observará 



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••Antonio Álsate." 25ft 



después d^. que han entrado en juego ot^os medios de protec- 
ción, aun en (jertas especies que llevan una vida oculta como 
las Arvícola, pequeños roedores que salen precipitadamente de 
sus subterráneos cuando se creen descubiertos por su enemi- 
go; el Thaptor oUongus (coleóptero) finge la muerte hasta que 
pasa el peligro y procura escaparse cuando se le sigue irritan- 
do á pesar de su simulación. 

b. Bl anttnal se oculta de sus enemigos. 

1 ? Este 4Hedh de á/efmea es d más general en los antmaíeí,— No 
consideramos oa esta sección á la homocromíay otros procedí* 
mientes análogos de que se valen algunas especies para pasar 
de8apercit>idias: esta cuestión merece un estudio especial. 

Muchos mamíferos son en gran parte hipogeos, desde los mo- 
notremos hasta los carnívoros se viene presentando tan senci- 
llo n^edio de protección ; muchas de las aves, de los reptiles y 
lostibatraioios, muchos, peces, como los muy curiosos que se in- 
troducen en las Holoturias, un inmenso número de insectos y 
otros invertebrados, se ocultan más ó menos completa y defini- 
tivamente en algunos de los períodos de su vida, á ciertas ho- 
ras, cuando se ocupan en satisfacer ciertas necesidades ó en 
los cuidados consiguientes á la reproducción ó en fin^ cuando 
no han adquirido los medios de defensa propios de los adultos. 
Sucede en los Decápodos, que inmediatamente después de la 
muda sus tegumentos son muy blandos y por este motivo el 
animal se abriga en los agujeros. 

2? Este medio de dtfensa caerte con otros medios.^^hoñ repug- 
nantes zorrillos (MephitisJ durante el día se ocultan en guari- 
das subterráneas» á pesar de lo temidof9 ^que son por eausa de 
sus secreciones* 

3? JOos animales desprovistos de medios de dtfensa en ciertas cir- 
cunstancias ó en cierto periodo de su existencia, viven ocultos. — El 
oso polar y otros vertebrados invernantes se sepultan bajo la 



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SS6 Memorias de U Sodedtd Oientífioa 

BÍ«V6 Ó la tierra durante sa suefio. Las crisálidas de^ Ghdania 
aaia evolttoionan bajó el suelo; una gran mayoria de los insec- 
tos depositan sus huevos bajo las cortezas ó la tierra ó en otros 
lugares más 4 menos ocultos. 

4? M ammal se oeuUamím abrigo ifapr^rado 6 enidmomm* 
to dd XfUtqu^ recurre á un medio especial. 

Los gusanos rojizos que viven en el fondo de los pantanos, 
fabrican una galería en donde se ocultan en el momento del pe- 
ligro. Se citan muchos anélidos que construyan tubos de ref u« 
gio de la consistencia de la gelatina (MyxicoU)^ del pergamino 
fOhsiopierus) 6 de los cañones de pluma (SyaUnaecia); 6 bien 
forman tubos con pequeños guijarros ó con materiales caldU 
reos.* Otros anélidos se refugian entre las aigas^ las madrépo^ 
raS; etc. Varios invertebrados marinos secretan en el momen- 
to oportuno un liquido opalino que enturbia el agua y hace di- 
ñcil su captura. (Pneumoderma, Jantkina, Soaphander, UfkbréUa). 
En los Cefalópodos es normal la sectfeoión de tinta aun en los 
embriones encerrados en su envoltura. Más adelante citaremos 
el caso curioso de las Sepia. 

. Periodo en que se ocuUa d ammdl,f^h9i» lombrices de tierra 
viven ocultas desde que nacen hasta que mueren; pero es co- 
mún en otros seres que sólo durante cierto petiodo tengan in- 
terés en ocultarse, generalmente cuando sus órganos locomoto- 
res ó de defensa no han llegado al último grado de su desaarro^ 
Uo ó bien cuando no existen todavía* Por ejemplo, los Xyforec^ 
y otros coleópteros que al estado larvario se ocultan en el int6* 
rior de la madera. Muchos animales se ocultan durante el Sue- 
ñOy en ciertos momentos de la metamorfosis ó las mudas de piel, 
en la invernación, en general cuando por imposibilidad fisioló^ 
ipoa es más difícil conjurarlos peligros. Los animales jóvenes 
están bien defendidos por el medio que consideramoSi así como 

* 1 Hemos tomado una parte de los ejemplos qae no se refieren á especies me- 
zieanas, dé la excelente obra de L. Onénot. Encycl. Scient. des Aide-Mémoire n? 
S6A. 



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•• ialoni» Aisftte. » 157 



loB húeyoS) por ejemplo loé que un infceredante coleóptero' (^Xi- 
xus) deposita en el interior de las partes sumergidas de los Té* 
getales acuáticos. 

Variedades del miMto medio de dtfensa. JSábUos noctáw^loe. — 
Los JAnmx de tos jardines viven ocultos durante el dia y prote- 
gidos por las sombras de la noche salen & buscar sus alimentos. 
Los hábitos noctámbulos no siempre pueden comprenderse en 
los medios de defensa: idgunos felianos y rapaces nocturnos em- 
prenden sus correrías durante la noche para sorprender á sus 
vietimas con más facilidad. 

Hábitos cavernicohs. — No sólo la obscuridad d^ las cavernas 
protege á sus pobladores, sino también el pequeño número en 
que se encuentran ó la falta de enemigos. Los Niptus ventricth 
luSy coleópteros que pululan en el guano de murciélago de las 
grutas de Ixtapalapa, se propagan en mayor escala indudable- 
mente que si vivieran en el exterior. 

Hábitos terricoloe.'-^Ysi helnos dicho que son muy comunes 
en los mamíferos ¡ se observan en el Pájaro bobo (MomotusJ que 
nidifica bajo tierra, en una Lechuza (Spcotyto)^ en los perico^ 
fStrigopsJf en los reptiles y batracios, insectos de casi todos los 
órdenes, tooluscos, crustáceos (Hippa de la costa de Veracruz). 
En él país más estéril perciben las vibraciones de los pasos de 
un viajero, no sólo centenares, sino miles de seres ocultos bajo 
la tierra ó las piedras, en t>atite que en el exterior no se ve quizá 
ni un sólo insecto. Puede asegurarse que entre los animales te- 
rrestres desprovistos de aparato de locomoción aérea una gran 
mayoría vive privada de la luz, en una prisión subterránea adon* 
de se resguarda de la terrible lucha exterior, lucha que no ed 
sólo con los enemigos, debemos advertirlo, sino también con 
ciertas condicionesT inorgánicas desfavorables. 

En un grupo próximo al que componen las especies térrico* 
las deben comprendelrse aquellas que temporal ó perpetuamen- 
te habitan el interior de las plantas ó se ocultan en el cuerpo 
de algún animal de que son comensales ó parásitos, por ejem- 

MemoriM 1x892-93], T VI, 88. 



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S58 IfemorUa de Ift 8«&iedftd Oientifiea 

pl« Im Pinnótheres abrigados en los Lamelibranquios las larras 
jilófagas qne se alojan en el meáhnlto de los árboles^ los pará- 
sitos del intestino. 

Como principio general que constantemeñie vien^ á apo- 
yar los datos de la observación, puede asegurarse qu» los ani- 
males que viren al descubierto poseen medios de defensa, ho* 
mocromía, mimetismo ó algún otro, que tío se enouentran en 
las especies muy numerosas como ya se dijo, que llevan una 
existencia oculta. Esta demostración por la negativa deeiertos 
medios de defensa que se han considerado como dudoaoei nos 
será muy útil más adelante. 

Ventriloquia. — M. E. E. Fish ha publicado un artículo ver* 
daderamente curioso sobre la ventriloquia de las aves. ' Oita 
á los Túrdidos que parecen cantar en la parte muy alta de los 
árboles y en realidad están én las ramas más bajas. El canto 
de un Siurus aurocapiüus (aguador de copete), se oye á muy cor 
ta distancia del observador y el aifimal está á una distancia con- 
siderable. M. Fish oyó el silbido del Mimus carolÍHenM como si 
procediera de un punto muy lejano y poco después descubrió 
á una hembra ocupada en cubrir sus huevos, mientras que el 
macho, por medio de su destreza de ventriloquo, procuraba des- 
viar la atención del cazador alejándole de aquel sitio. íSegún et 
Dr. O. G. Abbott los Troglodytea y la Ickria vuiéUs tíeneii esa cu* 
riosa facultad. Oreo que ella es común no sólo en las aves sino 
aun en varios mamíferos, como en el N^eélHowtua dépres^ui^ cu- 
yos chirridos se oyen equivocadamente á una corta distancia y 
en dirección difícil de determinar. En muchas aves de México 
hemos observado la ventriloquia más ó menos desarrollada^ en 
Ion An^oaiomus, Sa^/omie, Chondesies, Zonotrichia, particularmen* 
te la SpieeUa saciaUs; en alto grado en las ^ves aeuáticasi las 
gallinas de agua (Ballus Fúlica^ OáUintdaJ y en los Zabullido- 
res (ColymbuSj Podylimbus): ni los indios de Xochimilco pueden 

1 BuU. Boffslo Soe. Nat. Mrae. V, 2? 2. 



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Aisale... m 



precisar el punió en que han emitido uno de sus gritos desafi* 
nados. Los batracios son buenos yentrflocoos, pareoe que en 
alto grado el Bhynophr^mts dor^ális de Tabasoo/ Lo^ sonidos 
que producen varios articulados de las tierras calientes se es- 
euchan en dirección opuesta á la yerdadera* Hay por el contra- 
rio muekos animales cuya voz les descubre inmediatamente, 
por ejemplo» Lcmuris^ CarpodacuSj Falco. 

Las especies mudas están menos ejcpuestas á las miradas 
de SI» enemigos que las dotadas de voi: ella es útil como me* 
dio de reconociiiiiento, particularmente en las aves sociales 
(Pmlifiparm)j en la selección sexual ó en las emigraciones, i 
veces como medio de atemoriear, y era de esperarse que de al* 
guna manera se remediara el ineonveniente que hemos mencior 
nado, 

InmtmUdaá^ oeuUaeión m el momento del ataque. — Aun las es- 
pecies que presentan homocromfa ó mimetismo tratan de pasar 
desapercibidas por otros medios en el momento oportuno. El 
£Moporu8 mierol&picbtus aeostambra trepar á los árboles siguien- 
do la vertídU y ocultándose tras del tronco, de tal modo, con 
tal astucia, que puede libertarse y permanecer á la misma al- 
tura siempre que da vueltas bien calculadas: es además homó- 
oromo eon las cortesas y particularmente en los individuos jó- 
venes se nota gran semejansa entre el color general y el tono 
de la corteza, y aun entre las pequeñas manchitas transversales 
del dorso y las lentejillas del lAguetrum, Las Codornices ^(7yr- 
tonyx monUeumae) permanecen inmóviles y silenciosas hasta que 
d cazador casi lleg^ á tropezar con ellas. Puede preverse la 
apiozioiaeión de una ave de presa cuando repentinamente los 
páseres que cantaban y se agitaban eonfia({amente quedan in- 
móviles y en silencio. Incontables son los insectos que se dejan 
caer cuando se acerca un enemigo y van á perderse entre las 
yerbas de poca altara; las larvas de los Piérides se enrollan 

1 Bl matMfL étMbMw; J. N. Botúm. laNitaalMS. 2f mt. I, p. 16«. 



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S(tO Memorias de la Sociedad Científica 



bruseamente 7 raedan sobre el limbo de las bojas; otras orag^ 
se Suspenden de un hilo en el momento del ataque y poco des- 
pués vuelven á la flor ú hoja de donde pendían; del mi^mo mo*^ 
do proceden las arañas. 

Fabricacián de capullos^ nidos y otros r^ugios. — Ya hemos he- 
cho algunas indicaciones sobre esta cuestión ; baste agregpar que 
los refugios pueden oponer una resistencia caei invencible á su 
destrucción ó bien pueden ser poco resistentes pero de un ¿ran 
volumen. Ejemplo de lo pTimero los capullos de los Aitacm que 
no podría perforar una ave insectívora; ejemplo de lo segundo 
los nidos del comején 7 de una hormiga del Estado de Morelos 
(lAometopum), nidos que tienen un aspecto semejante al de la 
esponja y son de una consistencia muy quabradiaa: ua lAofff^' 
^{«m perseguido se contenta con introducirse gradualmente ea 
las celdillas de su nido, que es preciso destruir completamente 
para apoderarse del animal. 

La Oarpoeapsa saUUans, la Ghpapholiiha moirix y otros lepidóp- 
teros presentan un notable ejemplo de la coexistencia del me- 
dio defensivo por la tugti y la ocultación.^ Las larvas de la Car- 
pocapsa viven en el interior de los cocos de una EuEorbiáoea y 
he visto que en tanto que ellos están al descubierto» la oruga 
ejecuta movimientos especiales para hacer saltar 6 deslizar á 
su refugio, hasta que se encuentra en condiciones de seguridad 
suficientes, en un lugar fresco 7 sombrío. 

Sería inútil insistir nuevamente en el heeho bien conocido 
de que los huevos ó los animales muy jóvenes están casi siem- 
pre ocultos. Diremos sin embargo, que esta partíoularidad po- 
dría dar alguna luz para la resolución de ciertos problemas bio- 
lógicos. Según Owen, los Marsupiales han adquirido la bolsa 
característica ó marsupium, porque en los países en que viven 
el agua es poco abundante y podrían perderse las orfas, mien- 
tras qu^ el animal encargado de cuidarlas iba á beber á un 

1 Las Mmillas binoádonw, per J. Rámíref . La K^tOhile». 2? ser.» I, *p. 54. 



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* Amonio Alíate, n 3^1 



punta muy lejano de su madriguera* Yo supongo que las orías 
de cualquier mamífero están menos expuestas á la d^struoeión 
cuando la madre las lleTa consigo, pues de esta manerfk el ani-* 
mal joven disfruta directamente de las prerrogativas del adul- 
to. Este resultado se consigue por diversos medios: hay aves 
que transportan sus huevos ó sus hijos cuando el nido queda 
descubierto fCaprimidgus); las Arvicola aun incapaces de correr 
se suspenden de las mamilas de su madre en el momento del 
peligro y son conducidas así á un lugar distante y seguro; los 
Crustáceos, los sapos (PipaJ llevan sus huevos consigo, mien- 
tras que otros animales les abandonan á la voracidad de sus 
enemigos. Indudablemente que en las especies vivíparas el pro* 
ducto de la fecundación permanece oculto en el ovario, menos 
expuesto á perderse que en las especies ovíparas: no sabemos 
si tan* poderosa causa de selección daría origen á las diferencias 
en este sentido. Quizá por la causa dicha abundan coi^ipárati- 
vamente ciertos peces de agua dulce de la familia de los Gipri- 
nodontos. 

Fabricación de caminas sti)terfáneo8, — Muy generales en las 
hormigas y en el comején observado por elPbro. Álzate: pnv 
tegen álos insectos que van á buscar sus provisiones lejos dely 
hormiguero y por lo común van á terminar á las maíces invadí^ 
das por alguna especie de pulgón ó sirven para comunicar dos 
ó más colonias. 



o. BU animal se asocia con los de su dase ó de i^aee distinta. 

1? Hí comensaliama y la Hmbiosis pueden éer defensivos, — Los 
comensales viven sobre el cuerpo ó en el interior del cuerpo de 
un animal sin tomar de allí más alimentos ni perjudicarle; hay 
simbiosis cuando el comensal y su huésped se han deformado 
de una manera correlativa y su asociación es provechosa para 
uno y otro. 



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202 Memorias de la Sooiedftd Científica 



Varios Gasterópodos viven en las madréporas y los üMfO- 
(MiH8 se fijan en las colonias de AntHipafhes. He aquí otros ejem- 
plos tomados de la obra de M. Ouénot: 

NOMBRES' Etpeclofl con qae m oaocta ^ en 1m qoe lO refogia. 



Eupagurus striatos. Crustáceos.. Suberites domuncula. Es- 
ponja. 
Eupagurus bemhardus. ,, Galliactis efiEaeta. Actínia. 

Pontonia custos ,, Esponjas ó Pinna marina. 

Pontoniaflavomaoulata. ,, Ascidías. 

Galathea spongicola „ Esponjas siliciosaó. 

G. spinirostris „ Comátulas. 

Porcellana transversum. „ Aspergillum. 

Fabia chilensis „ Recto de un Erizo. 

Opiotela. Equinodermos Gbrgonidos y esponjas. 

Ophiomaza obscura Comátulas. 

Fieraisfer acus Peces. Holothuria tubulosa. 

F. Homei „ Estómago de una Asteria. 

F. dubius ,f Heleagrina. 

Trachiclitfays tunicatus.. ,, Actinias. 

Oaranx melampygus „ Medusas. 

Naucrates ductor „ Tiburones- 
Una multitud de insectos viven en plantas espinosas ó ur- 
ticantes que les abrigan tan bien, como las Actinias abrigan á 
ciertos invertebrados acuáticos. 

Pero las aacoiaeiones más interesantes son las que se obser- 
van entre el macho y la hembra de los Copépodos, Cirrípedos 
y otros organismos inferiores CÁlappe^ OryíptcphialuSf lUa^ Seal- 
péUum): los machos degenerados ó. imposibilitados de acudir á 
un medio cualquiera de defensa (algunos no tienen ni canal ali- 
mentimo ni patas toráoioas), se fijan sobre las hembras ó los 
¡ndividooB hermafroditas.^ 

1 6eddfl8 ei ThoBicm. L'érohitíon dn mx», p. 108. 



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y AAtonio AJmU. it SM 

2? Za asociación de individuos ^ una misma e^ipeeie ó de especie 
distinta puede ser drfensiva. — Hay casos e^ que la asooiaeióa d0 
muchos individuos, sin acarrear grandes ventajas para cada uaO| 
es perjudicial para todos (Pichón de paso, Ectopistes mi^ato- 
riusj. Pero comunmente dicha asociación es benéfica á causa 
de que la vigilancia se ejerce mejor por individuos que sólo en 
ella se ocupan, en ciertos momentos, mientras que el resto de 
la comunidad se entrega 6, otros trabajos. Los hábitos sociales 
de los Tordos de México no contribuyen ciertamente ¿ una me* 
jor división del trabajo, pues los Molothrus son los únicos que 
suelen hacer un nido común, que pocas veces utilizan; pero si 
contribuye á que la vigilancia sea más activa, de la misma ma« 
ñera que en los monos sociales de la ludia: mientras unos se 
dedican á pillar las sementeras, otros espían los movimientos 
del enemigo. 

3? La asociación de los individuos puede éer temporal ó definiti* 
va, — Los Tordos, notables porque su sociedad comprende va* 
rios géneros y especies (Molothrus pecoris^ Scolecophagus cyano, 
cep?uüuSf Agelaius, Quiscaltis macrourus^ Xanthoc^liálus longipesj 
quedan unidos perpetuamente lo mismo que los Hyrax que vi- 
ven en unión de un reptil y otro mamifero; y por el contrario, los 
individuos de Icterus parisorum se unen en grupos numerosos 
durante la emigración. En circunstancias excepcionales una es- 
peoie social se cambia eu especie solitaria, cuando es muy per- 
seguida, y aunque obtenga algunas ventajas de la vida en co- 
mún, como es la vigilancia más activa; pero no puede conjurar 
el peligro y se decide á vivir aisladamente para ocultarse con 
más facilidad. (Castor), n 

Seria inútil insistir en un hecho general que habla altamen- 
te en favor de los sentimientos de solidaridad de los animales: 
en las colonias de aves y mamíferos cada uno de los individuos 
da avisos á sus compañeros del peligro que les amenaza; el co- 
nejo que es casi mudo ó por lo menos deja oir su voz muy ra- 
ras veces, golpea el suelo fuertemente ooi^i la pat^ posterioreí^; 



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264 Hemorias d« 1» Sooiedad Oientifioa 

el Cynofnys Imdovicktnus (perro .de Itó pradeíras ), ladra de un mo- 
do dara^erístíoo para despertar la alarma en el momento opor- 
tuno. 

4? La €bsociaúión es un medio de defensa actiúo ó pastvo.^liM 
larvas copróforas de un Coleóptero de Chapultépec (Fhysonoia 
translúcida) se juntan en grupos circulares de diez 6 más indi- 
yii^os, dirigen su abdomen hacia el centro del círculo y con la 
ayuda de uá apéndice ahorquillado retienen la repugnante ma. 
sa de sus excrementos que les sirve de medio de defensa pasi- 
vo; por el contrario, muchos mamíferos sociales y aun aves co- 
mo las Apipizcas (Larus), atacan vigorosamente al animal que 
las inquieta. Los cazadores acostumbran arrojar al aire un ca- 
dáver de Apipizca é inmediatamente acuden sus compañeras, 
sin preocupare del peligro y con el intento de libertar 6 ayu- 
dar á la compañera que aún suponen con vida. Se refiere el ca- 
so de varias golondrinas que unieron sus esfuerzos para tapiar 
uno de sus nidos, en donde se había introducido cierto páser. 

5? La comunidad comprende algunas veces varios individuos con- 
sagrados exclusivamente á la drfensa. — " En las colonias de Hidra- 
rías cuyos individuos presentan un polimorfismo comunmente 
tan marcado, hay á veces fHpdractinia, Podocorpne, Hidrocora- 
linas) ciertos individuos consagrados especialmente á la defen- 
sa general : llevan los nombres de dactilosoides y zooides en 
espiral. En laé Hidractinias están desprovistos de boca y la co- 
lonia se encarga de nutrirles: llevan en su extremo un paquete 
de nematocistos. En los Briozoarios, en el grupo de los CheUos- 
tomus, varios individuos se modifican de una ihanera especial. 
Las avicularias son una especie de i^nza que se cierra al con- 
tacto de un cuerpo extraño,* las vibracularías edtán formadas 
por una seda muy larga que limpia la superficie de la colonia." 
(Ouénot). 

En general puede admitirse ^ue los individuos más vigorosos 
de una colonia, los machos y los adultos, se consagran á la de- 
fensa de las hembras ó los jóvenes. Entre los insectos, la¿ ter- 



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"Aat<mio Attete." 265 



mitas 86 hacen notables por los soldados, de poderosas mandí- 
bulas, qne están encargados ^e la defensa del nido. 

Es importante recordar que muchas ocasiones los hábitos 
sociales provienen de la identidad de costumbres y necesidades 
de los representantes, por lo común muy numerosos, de una mis- 
ma especie ó de especies diferentes: no es este un medio de 
defensa. Los animales se asocian también con un fin muy dis- 
tinto y sólo en la época del amor. (Selección Ifexual). Porqtra 
parte, algunos de los ejemplos que se dan de los beneficios mu- 
tuos entré especies distintas no mé parecen bien comprobados 
todavía. Dícese que cuando se mata á los tordos, que como es 
sabido se nutren en parte con los Ixodés del ganado, las roses 
procuran vengar la muerte de sus amigos y se arrojan sobre el 
cazador: yo nunca me he encontrado en ese conflicto. 



d« Bl animal se defiende por medio de la homocromiai acromía, el 
mimetismo, ó los tintes ó secreciones coloridas preservadoras. 

Acromia. — El animal es más ó menos incoloro, no se desta- 
ca sobre ningún medio, cualquiera que sea su forma. 

Hamocromüi. — El animal se disimula á causa de la semejan- 
za ó identidad de su color con los colores del medio. Puede va- 
riar el color del organismo, rápidamente, en relación con las 
variaciones del color del medio. 

Homocromía mimética. — El animal se confunde con objetos 
diversos no sólo por el color sino por igualdad ó semejanza de 
otros caracteres, como la forma y las dimensiones. 

Mimetismo, — El animal se asemeja auna especie bien defen- 
dida. 

Colores preservadores, — Por sus colores muy visibles el ani- 
mal bien defendido (medios químicos) previene á sus enemigos 
de la inutilidad de sus ataques. 

Secreciones ooloriéhts preservadoras.-^ E\ animal secreta un lí- 

MemoriM [x89a«93J, T VI, 8i. 



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266 Memorias de U j^edad Oieotífiea 

qtiido del color de bu cuerpo y dificalta así su peraeoaoión; se 
procura un medio homócromo. 

Es imposible demostrar los errores en que han incurrido 
ciertos biologistas, dicen sus adversaríoSi porque si se les pre- 
senta un animal que no es homócromo, explican el caso supo- 
niendo que hay probablemente otro medio de defensa; si se tra- 
ta de una especie muy visible que puede ser ponzoñosa ó esté 
dotada de homo^omía mimética. Las excepciones no pueden 
existir porque se ha tenido la habilidad suficiente para dar un 
número tal de teorías, teorías de tal naturaleza, que cada caso 
puede explicarse si no por unas por otras. Pero es extraño que 
tantos hechos reales puedan comprenderse en alguna de tantas 
teorías falsas. Las exageraciones se manifiestan en los escritos 
de los Darwinistas y sus adversarios: la observación y los ex- 
perimentos acabarán pronto con estas diferencias. 

M. Beverchon pregunta ingenuamente ''jpor qué no se dice 
que los elápidos imitan & los colubridos (y no lo contrario), con 
el fin de engañar á su presa, haciéndola creer que no son peli* 
grosost"^ Si así es, el medio resultó contraproducente porque 
no hay animal ó persona que no tema & las coralillas de colores 
brillantes mucho más que á las de colores sombríos. A un mo- 
no (Áteles metisj ningún ofidio le causaba tanto terror como el 
Ophibolus doliattis que á menudo le presentaba: i tal observación 
es concluyente ó aun parecerá dudosat Este es un ejemplo de 
los errores en que puede incurrir un naturalista competente 
cuando se atiene más á los razonamientos que á los datos ex- 
perimentales, y justo es decirlo, los partidarios de la evolución 
también han cometido desaciertos en este punto delicado. 

Es una condición indispensable para que la homocromía apa- 
rezca verdaderamente útil, que los animales, tanto los superiores 
como algunos de los inferiores puedan percibir el color. Según 
M, F* Platean, el Profesor V. Willem duda de la importancia de 

1 OoflmM. BeTue dei ioienoet «tde lean AppUcatíona» 27 Févr. 1692, p, 861. 



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"Antonio Álzate. II 



los resultados á que ha llegado en esta clase de inyestigaoiones 
un distinguido sabio inglés, Lubbock;^ asegura haber descu- 
bierto un procedimiento que resolverá la cuestión de una ma- 
nera definitiva. Aun en el caso poco probable de que llegara á 
demostrar que los animales no perciben el color, quedaría en 
pie la curioéá objeción de que la bomocromía protege á los or- 
ganismos, cuando menos, de la persecución del hombre. 

Se ha dicho que á pesar de su homocromía perecen muchos 
organismos. Todos los medios de defensa, aun los que son tan 
evidentes como el aparato venenoso de los ofidios, deberían de- 
clararse inútiles según ese razonamiento, pues que para no ci- 
tar más que un caso, en la India se mataron de 1880 á 1881 más 
de 400,000 serpientes, según la estadística de Fayrer! 

AOROMÍA T HOXOCBOMU. 

l^ Enla mayoría de los grupos zoológicos hay especies protegidas 
por homocromía. — £s tan general que se le encuentra no en gé- 
neros ú órdenes, sino aun de una manera más general, en los 
animales de los polos ó los desiertos, en seres muy distintos, 
muy lejanos unos de otros en la gerarqufa natural. No se limi- 
ta á los seres terrestres, ni á los inferiores, sino que se extien- 
de también á los acuáticos y á los muy superiores como los Quei- 
rópteros, por ejemplo, al murciélago de Formosa en parte negro 
y en parte rojo, como las hojas marchitas de un árbol en que 
vive. 

Encontramos hechos muy notables de homocromía ó aero* 
mía en los Celenterados, Turbelarios, Nemertianos, Anélidos, 
Moluscos, Crustáceos, Arácnidos, Insectos, Equinodermos, Tu- 
nícados. Peces, Batracios, Reptiles, Aves y Mamíferos.' 

Aun no son muy numerosos los trabajos sobre estos medios 

1 Bztrait doB Archiret do Biologie pubUées par M. M. Bd. ran Boneden et 
Ch. Bambeke. XII, 1892. 

2 YéaM la prueba en Ouénot. e. t. 



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268 Memorias de 1a Sociedad Oientifiea 



de defensa que constantemente, en todos Iqs, centros científi- 
t50S, dan lugar á observaciones llenas de novedad; y sin embar- 
go, puede asegurarse por el examen de los documentos de que 
actualmente se diapone, que la homooromía está muy genera- 
lizada. 

2? Las moSficctcianes anatómicas y fisiológicas que significa la 
hontocromía no se limitan i los órganos ó funciones poco importantes. 
— No puede comprenderse en la definición Uneana de los ver- 
tebrados á un pez incoloro como los AmpMoscus y los Helmich- 
thyidco (quizá formas larvarias de los Conger); tieueu la trans- 
parencia del cristal y los glóbulos de la sangre incoloros. 

La correlación entre algunas particularidades constitucio- 
nales y el color es evidente, así como las modificaciones que el 
polor sufre según la edad y el sexo. Es curioso el hecho de que; 
en ciertos vertebrados, Ia$ hembras que no se reproducen, las 
gallinas ^ quienes se extirpan los ovarios, adquieren la colora- 
ción de los machos: así sucede por ejemplo en el FhasiantM pie- 
tus de que me ha dado noticias interesantes el Sr. Lie. D. Alber- 
to Icaza. 

3? La Jwmocromia puede ser constante ó temporal; completa en 
determinado período de la vida é incompleta más tarde; puede corres, 
pender á las variaciones periódicas ó alas del medio en que vive el 
animal en sus distintas edades, — Hay homocromia constante en 
los reptiles de los desiertos que nacen con el color simpáticay 
no le pierden jamás; varias mariposas fPapilo daunusj nos ofre- 
cen un ejemplo de la homocromia temporal, pues sus larvas son 
muy visibles (tienen los meídips de defensa .b|en conocidos,r las 
secreciones que tanto desagradan á sus enemigos), el insecto 
alado es también muy aparente cuando no se posa en floras ama- 
rillas, mientr^iS que la crisálida es homócroma con las cortezas 
de los árboles. 

Los huevos de muchos invertebrados y de varias aves pal- 
mípedas tienen el color de los objetos que les rodean y los jó- 
venes que se encuentran en un nuevo medio adquieren la colo- 



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"AiitooioAkate.it 2^ 



ración apropiada, que en ciertas ave? se cambia exkteramente 
en el individuo adulto. 

Es notable el caso de un páser de África (Euplectes) que en 
el invierno probablemente tiene tintes protectores y en la p^- 
mayera adquiere un rojo vivísimo. 

Por instinto si se quiere algunos animales procuran colocar 
á sus huevos en condiciones favorables de homocromía. Un 
H^/drophilus que conservé para observar sus costumbres, cubrió 
con fragmentos de hojas de lechuga (las únicas qu^ tenía á st^ 
disposición) la cara superior de su capullo ovígero, que de es- 
te modo quedaba muy bien disimulado. 

Varias especies de los países muy fríos cambian la librea 
obscura de la Primavera por la blanca del Invierno, consiguien- 
do así perfecta homocromía con la nieve. 

En los Urodelos el color suele ser distinto en los tres perío- 
dos de su vida. Los animales débiles ó indefensos son los que 
con más frecuencia presentan hechos do homocromía. 

4? Ftiede Jiaber m una misma especie variedades adapUidc^ 
hr del medio en que vive cada una de eUas. — El Oüulum unijplica- 
tum de los Oasterópodos ofrece muchas variedades de tinte co- 
rrespondientes á las que se presentan en un Penatulido sobr^ 
el cual vive. 

5? La homocromía es total 6 parcial — Comunmente las aves 
de colores protectores tienen en la región menos visible alguna 
ó algunas manchas muy brillantes. Estas particularidades apo* 
yan la teoría de M. Wallace, asi como la que se ha llamado de 
la selección sexual. Si una ^fd estas teoríaei resultara falsa di-^ 
f ícilmente podríamos explicar muchos fenómenos. Si en los ma* 
chos no hay homocromía puede peligrar mucho bu existencia; 
pero también es importante la ornamentación sexual que atrae 
y cautiva á las hembras : se satisface 6, las dos necesidades cuan- 
do el color sexual es poco visible en }as circunstancias norma- 
les y dominan los tintes proteejbores^ ( Cómo se explicará de otro 
modo la existeucia de plumas brillantes casi siempre ocultad cu, 



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270 If emori(ui de U Sociedad Oientiftca 

el copete del Siurus aurocapüliMf la mancha roja que tiene en las 
tectrices supra- caudales el Gorrión común (Carpodacus Ikenuh 
rrhousj y queda cubierta por las alas, y otra multitud de hechos 
análogos? 

No se trata aquí de las señales de reconocimiento á que M. 
Wallace concede justamente tanta importancia, pues que esos 
ornamentos no son visibles sino rara ocasión; ni es creíble que 
las manchas ocultas que aparecen en la época de los amores, 
así como las manchas exclusivas del animal adulto tengan ese 
destino, pues los machos de especies solitarias y pacíficas no 
manifiestan interés en reconocerse. 

6? Los colores de algunos animales homócromos varían rápida- 
mente, entre ciertos límites , cuando varía él color del medio. — Es más 
común la hotnocromia fija que la variable; pero en muchos gru- 
pos se han señalado especies particularmente dotadas que cam- 
bian de color de la manera más apropiada para su defensa. En 
México se encuentran el Camaleón (Phrynosoma orKcuHare), lais 
ranitas (Syla) y algunos otros. 

Los Cefalópodos, en particular el Pulpo, cambian casi ins- 
tantáneamente del amarillento claro, rosado ó gris al negruzco 
6 moreno; varios decápodos se armonizan con rapidez con el co- 
lor de la arena, las rocas, el rojo vinoso de las Floridas, el ver- 
de de los Fucus, etc. En las arañas que viven sobre las flores 
se observan fenómenos análogos, y quizá en algunos ortópte- 
ros; las larvas de la Rumia crataegata y otros lepidópteros mo- 
difican su color según la luz que reciben cuando se les encierra 
en aparatos apropiados; las crisálidas suelen presentar fenóme- 
nos idénticos ; los Lábrus pasan del verde al negruzco ; los pe- 
ces planos fPleuronectesJ cambian el color de sus partes inferio- 
res y ese cambio se hace más fácil por la costumbre. 

De todas las formas de la homocromía esta es la que más se 
acerca á la perfección, en los animales no sedentarios. Estas 
modificaciones del color están regidas algunas veces (f ) por un 
centro nervioso especial. ESemencievicz ha demostrado que si 



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"Antonio Alíate. II 271 

86 excita el pedúnculo del ganglio óptico de los Cefalópodos 
cambia el color en el lado correspondiente. El hecho es por lo 
tanto de una importancia excepcional y nos demuestra una vez 
más cuan importantes son las variaciones orgánicas que signi- 
fioa la homocromia.^ 

7? Los actos voluntarios pueden coadyuvar ó ser indispensables 
para el éxito de la bomocromia; en ciertos casos d animal acude á 
medios especiales voluntarios para confundirse con el medio. Estos 
principios deberían ser discutidos extensamente, pues muchos 
biologistas suponen que la bomocromia ó mimetismo son pro- 
cedimientos, en todos los casos^ inconscientes. Nosotros no ad- 
mitimos esa generalización ni podemos comprender esa nueva 
forma de voluntad inconsciente que se manifiesta por ejemplo 
en la grulla común: 

" Un día estaba oculto cerca de una hornaguera donde se 
había establecido un par de 'grullas, dice de Homeyer, y ob- 
servaba los graciosos movimientos de estos prudentes volátiles, 
especialmente los de la hembra que se entregaba á los cuida- 
dos de su toilette: tomó en su pico una poca de tierra y se la 
untó en el dorso y las coberteras de las alas, de tal modo que 
estas partes perdieron su hermoso tinte gris ceniciento toman- 
do el gris moreno de tierra de sombra. Por amor á la ciencia 
maté á esta ave y encontré que la materia colorante penetraba 
en las plumas y no pudo separarse por medio de lavados: qui- 
zá la saliva del animal había contribuido á fijarla.'' Esta ob- 
servación ha sido completada por la análisis química que hizo 
Mewes. Indudablemente la grulla trata de hacerse homócroma 
adquiriendo el color del suelo. 

M. F. Platean refiere que una especie de cangrejo que acos- 
tumbra cubrirse el carapacho con algas, si se le limpia de ellas 
y no las tiene á su alcance, se cubre con cualquier cosa, hasta 
con pedazos de papel. 

1 Yétm 1* momorU de Krakembetf, Grnndagttge einer rer^eichepider Phy- 
tielosie der VerrOeen Appanie. Heldelbeig. 1886. (Según M. F. Platean). 



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272 Memorias ¿e la Sociedad Científica 

^Cuando se colocan en un acuario variedades de L^togor- 
^ y de Ovuíumj dice Cuénot, éstos se refugian constantemen- 
te sobre individuos del mismo tinte, y cuando no encuentran 
Leptogorgías del color que les óonviene se alejan de ellüs.'' No 
perciben los colores, no tienen conciencia del medio de protec- 
ción! 

Los lteduviu$ entre los Hemípteros se cubren con polvo pa- 
ra ocultarse de la vista de sus víctimas. Las larvas de muchos 
Lepidópteros ropaloceros escogen el lugar más apropiado para 
pasar su ninfosis, el que mejor se armoniza con el tono de la 
crisálida. 

" En el reposo las nueve décimas de las mariposas están bien 
disimuladas en los lugares que escogen habitualmente para po- 
sarse; aun las diurnas, de colores muy brillantes, cierran sus 
alas cuando se posan, de tal modo que sólo queda visible la ca- 
ra inferior que es á veces de colores opacos y tiene dibujos es- 
peciales. Los insectos parecen tener conciencia de sus medios 
de protección : cuando se ven descubiertos emprenden el vuelo, 
atraviesan con rapidez un espacio más 6 menos grande y des- 
pués se detienen en el lugar más apropiado, que eligen por lo 
común sin equivocarse, haciéndose invisibles desde ese mo- 
mento. '^ 

Las aves acuáticas que ponen huevos muy visibles les cu- 
bren con hojas cuando tienen que abandonarles. Ya hemos ci- 
tado el caso de los Hydrophüus, 

Hay una regla general que todos los colectores tienen oom» 
probada: los animales homócromos, en el momento en que se 
acerca el enemigo permanecen inmóviles, fiados en su colora- 
ción protectora, y sólo en último caso emprenden la IxxgB^. (Or- 
tópteros saltadores). 

Estos ejemplos tal vez parecerán insuficientes para la de- 
mostración de nuestra tesis: es muy común que se atribuyan 
á un ciego instinto los hechos más nobles é inteligentes de los 
animales, á catisa en parte del triste é inútil interés que se ha 
tenido en deprimirles para ensalzar al que les deprime. 



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Nov g5 im 



»lttifl#ieAlHk(e*n e7< 



. .^£? i^ kmcícromia no existe en ioéhs las e^p^oi^.-^E^ l«9 JS^? 
rodiaeas ó BaaguiJH^as no pareee haber ese medio de defensa» 
En los Torpedos np.^ observa la homocromia; pero, en eapabio 
exiete otro med^p ,de proteooióa muy eficaz: las descargas eléc; 
tricas. * . 

En general liSS efpecies que lloran una existencia oculta 
constantemente 6 las nocturnas que se ocultan bien durante el 
día, están desprovistas de tintes homócromos, por ejemplo las 
Zepisnf^ blan<^as de la qaverna de Qacabuamilpí^;^ mudaos ma- 
míferos y aves nocturnas; las larvas de insectos que viven ei^ 
el interior d^ loa vegetales y son blancas muchas veces, aunqi^e 
algunas tienen colores muy vivos como las orugas rojas del ma- 
guey. Las especies nocturnas pueden ser hom^<iromas con el 
fin de ocultarse durante el día. 

Para demosti;ar el principio general de que la falta de ho»- 
mocromia coincide con la existencia de otros medios de proteo* 
oión, serian precisas observaciones más completas que las pu- 
blicadas hasta la fecha. Podremos suponer que I09 Cathartes 
(Zopilotes) son de un j^gro muy aparente porque no tienen ene^ 
migoa de que ocultai:se ó se defienden bastante por su olor y 
otra^ particularidades f es posible que los seres cavernicolos, hi- 
pogeos ó endotalos QO necesiten de la homoorpfaiaf peiH> si exa? 
minamos todos los representf^ntes de un grupo zoológico con* 
siderabloi, aparecerán muchas ^fiQultades que no siempre se 
resuelven. No son homócromas, por ejempk); varias lameliros* 
traS; esteganópodad, procelaridos; zancudas como el Corvejón 
(Plegadis guaraunaj . de colores metálioofr y la^ MaMea de un ro« 
sa más ó menos vivo; los machos de la mayoría de las galliná- 
ceaS| trepadores como los Trogon^ paseros como las Pyranga^ el 
ErgaUcus ruber, varios EQrundimdos, Rapaces como el H^potríat]- 

. 1 Bara el «rtcidio de 1q9 odores en lae eepeoiee ^remíoolas puede ooneoltane 
la obra de A. 8. Packard. The caye Fauna ef North Ameríca^ with remarks on the 
Anatomy oí the Brain and Órígin ef the Blind Species. Mem. Acad. Nat Se. Wai- 
kiiq^'1688. YI, pwrt. I. 

Memoriat (x89a-93l, T. VI, 8S 



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274 If emoríis de la Sodedad Oientifioa 

éhxs aurcmtius de las Islas Tres Marías. Si suponemos que ep 
las Pyranga no es necesaria la selección de colores simpáticos 
porque haya otros medios de defensa, no sabremos explicar por 
qué las hembras son de un color opaco, i no ser que se admita 
la teoría de M. Wallace; en lo que se refire al Ergatíus no sa- 
bemos por qué jnresenta un color rojo riro muy visible, pues 
este páser no tiene un vuelo rápido, ni se oculta, es más peque- 
ño que el canario y poco desconfiado. 

Se comprende que es conveniente no prejuzgar en esta cues- 
tión: hace algunos años se ignoraba por qué la pequeña rana 
roja y azul de Nicaragua no trata de ocultarse ni tiene colores 
homócromos: hubiera sido temerario presentarla como prueba 
de la falsedad de la opinión general sobre esta materia, pues M. 
Belt ha descubierto que tan curioso batracio no necesita ocul- 
tarse desde el momento en que no hay animal que se decida á 
oomerle: dispone de otro medio de defensa. 

Nos sería imposible discutir la teoría de los colores sexua- 
les de Bi. Wallace, que consiste sumariamente en '' que las hem- 
bras de las aves que forman nidos ocultos no son homócromas 
y las que construyen nidos al descubierto sí tienen colorea pro- 
tectores, pues conviene que 'el animal no sea Sorprendido por 
sus enemigos durante la incubación. " Esta teoría es enteramen- 
te contraria á la qué pretende que los machos adquieren colo- 
res muy hermosos por ser esta una ventaja notoria en la lucha 
sexual. Pero hay tal número de excepciones en la aplicación 
de ambas teorías, que no podríamos estudiarlas desde el pun- 
to de vista muy exclusivo de la homocromia. 



AOaOMIA. 

1? La acromia cortíetituye un medio de drfema de utilidad más 
general que la utilidad de la Aomocromia.— -Hemos tratado de de- 
mostrar este principio al ocuparnos en las mariposas <tranapa- 



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"Anlonio Ábate.** ^5 



rentes (lihavMa)} Aunque el organismo sea sedentario, si no lo 
es, con muoha mAs razón, pueden resultarle muy grandes ven- 
tajas si está desprovisto de colores: su cuerpo deja pasar todos 
los rayos luminosos y se confunde con cualquier medio, én cual- 
quiera circunstancia. 

El Profesor Moseley (citado por Wallace) dice que ''la trans« 
parencia casi cristalina del cuerpo de los animales pelágicos, 
constituye uno de sus más notables oiCracteres. Es tan per£ec- 
ta, que muchas especies se hacen casi enteramente invisibles 
cuando flotan en el agua, mientras que otaras, g^ar^adas en un 
recipiente de vidrio, apenas pueden percibirse. La piel, los ner- 
tíos, los músculos y otros órganos son absolutamente tránspa- 
rentes; pero á iwcm d hígado y el apct/Mio digestivo aonopaóospde 
tmmoreM ó amarüh ^pieles asenta flragmentoe dea 

La acromía puede llegar á tal grado en los invertebrados ma- 
rinos, que algunos tienen el mismo índice de refracción del agua. 
Yarios celenterados, anélidos, moluscos, crustáceos, insectos, 
peces y batracios (sus huevos) son transparentes. 

El color casi no existe en los organismos muy inferiores oo-^ 
mo las Amibas, y si el desarrollo del pigmento no estuviera re- 
clamado imperiofifamente por ciertas funciones fisiológiéas, no 
compténderfamos por qué la selección «o ha impedido el desa- 
rrollo del dicho pigmento; pero segarttmente qué latransparen* 
cía absoluta no es compatible con ciertas necesidades (selec- 
ción sexual, señales de reconocimiento, atracción de los insectos 
por colores brillantes^ etc., etc.), y depende en algunos casos 
de algas ó parásitos que dan color á los tridos ó hay pigmen- 
to, como la guanina que es uii producto de desamilación. 

ooLOBss namoífáMMMa, < . 

]? El color preservador se encuentra en las especies hien dtfenr 
didasy en algunas indefensas que las imitan (Mimetismo)* — Es 

1 lUmorist ds la Sodtdad OienittM «lalaBlo AIiftte.ii Pieiank^ 1891. 



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276 Memorifli do láfiooiedidOieDtífioa 

muy notable el caso de las serpiente» ponzoñóead d^^ gtupo de 
las Elqp8f que eomo ya se dijo san de oelores mtiy visibles** 
Falta el color p^esenrader en otros muchos Ofidios temibles: 
etk ciertos Crotáhtó que se oaractearizan bastante por el ruido del 
cascabelj en los Cuatro- narices (Boihrops atroxj y otras varias 
especies de tintes más ó menos sombríos y qne tal yee, como 
el S(4hrqp8 viricUs, estáai dotadas de homocromia ofensiva. 

M gran saipo de Tierra Caliente fBHfo m^ua) es color de tie- 
rra y su ponzoña muy activad Algunos Himenópteros del gé- 
nero JBombus, las abejas comunes» muchos Sifonóforos armadea 
de nematocistois, carecen del medio complementario de.de£en* 
sa en qne^ nos ocupamos. O bien son bomócromos ó bien es^ in- 
necesario para ellos el color simpático. 4 Por qué entonces no 
se dan á conocer á sos enemigos, que suelen atacarlesf Es di- 
fícil contestar á estas objeciones^ porque para ello s^a preci- 
sa la consideración de una serie numerosa de las e^icepcionea 
y un conocimiento profundo de las costumbres de ciertos ani- 
males. Las abejas no tienen el color muy visible de ciertos He* 
Uconidos 6 Veapidcs bien defendidos y no se cKpUoa esta falta 
de tinte preservador; pero el hecho es que tas golondrinas nun- 
ca se atreven á comer una abeja» y es seguro que^por el modo 
de yolar^ la forma y otaas particularidades se caracterizan bas- 
tante estos bimenópterosfi nosotros mismos hemos sido.engv 
fiados por el disfraz á^.xm Díptero inofensivo (ErietaUsJ que 
reproduce los caracteres de la abeja con tal perfección que ha9* 
ta presenta ensanchadas ks tibias de las patas posteriores. No 
sabemos en cambio por qué siendo la Can¿hari$ qjficimUs de un 
color metálioo indudablemente preservador» hay varias cantá- 
ridas mexicanas de colores opacos; (será porque, según se dice, 
ha^ aves (Ghmga) que laa eomenf 

Es digno de advertir que en varios Nudibranquios las papi- 
las que cubren al cuerpo son de un color muy visible y se au- 

1 Ttee IKRillAB», Mlit Banidaiitt6,H tiéd. Yarigny, p. IM; 



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» Asionio Alsi^. m B77 



totonusan eon rnneha faoilidad, eomo si el inoonreniente que 
resulta de una coloración impropia se eompeusara por el curio^ 
so mecanismo de la autotomía. 

Las garzas, según Guénot, no comen al ArUm n^ ( Gaste- 
rópodos ), sino después de haberle lavado con agua que en par- 
te separa al pigmento. Un Mamífero de México, el Procyon lo- 
tar, acostombra larar sus alimentos antes de comerles; pero no 
sabemos si el hecho antes citado podrá relacionarse eon este 
hábito que aun no ha podido ezpliearse. 



1* Substituyen en atgunoé caaos á la komooroméa. — Las Aplp^, 
sia secretan en cantidad considerable un liquido opalino y des- 
pués un líquido púrpura que tiñe al agua y favorece la fuga del 
animal que no es hoinócromo, 

2? 8é acompa^ este medio de dtfensa de homoeromía fija 6 va^ 
rMUe. — '^ Las Sepiolas son del color del fondo en que viven y 
solamente se les descubre por la sombra que proyectan, pero 
luego que se les persigue emprenden la faga y repentinamente 
se ponen negras y arrojan una pequeña masa de tinta que tie- 
ne cari sus dimensiones : en el acto vuelven á tomar su color cla- 
ro y sigpien huyendo, de tal modo que un enemigo inexperimeni 
tado s# engañará por esta estrafatgema y aun estará buscando 
á su presa en la tinta negra secretada por un animal negro, cuan- 
do éste ya se puso de un color claro y se halla á gran distancia.^' 

Las Yantinas son violetas y en caso de neeesidad secretan 
un líquido violeta: ejemplo de la coexistencia de la homocromía 
fija y la secreción preservadora. 

Los fisiologistas explican la eyaculación de líquidos presera 
vadores por un simple reflejo, y así debe ser; ipeto el uso bien 
calculado de la tinta de las Sepiolas, su cambio de color en el 
momento oportuno, la dirección en que emprenden la fuga y 



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978 Memorias de 1a SodedadOientífíoa 

otros detalles del procedimiento se explicarán del mismo modo, 
ó por un acto de la tan decantada voluntad inconsciente f 

BOXOOKOltlA XnCÉTIOA/ 

1? El animal capia no sólo los colores sino las formas^ otros de- 
taUes del medio que le rodea. -^Lñ» larvas de los Geometridos 
permanecen algún tiempo erguidas, sostenidas por sus patas 
posteriores y asemejándose á una pequeña varita seca y sin ho- 
jas. En las larvas de una mariposa que vive sobre el Ascéktpias 
ovata hay apéndices largos y encorvados que se asemejan á los 
zarcillos de una planta trepadora; en México se encuentran oru- 
gas con el aspecto del excremento de los pájaros; las Crisálidas 
de los Bopaloceros tienen á veces gran analogía con fragmen* 
tos de tallos ó cortezas. 

El caso más interesante que conozco en este particular es 
el que se refiere á los Arrastra -basuras (Psydie); las larvas de 
estas mariposas son comunes en el Valle de México y otros paí* 
seSy y acostumbran Eormar un tubo de seda en el cual viven en- 
cerradas, con la particularidad de que en la parte exterior de 
didio tubo fijan pequeñas varitas ó basuras. Sería interesante 
observar si utilizan las basuras del color apropiado al medio que 
les rodea ó indiferentemente ^rovechan las que se les presen- 
ta, aun las teñidas con colores muy luminosos. Es de notar que 
tan extraño medio de protección parece ser particulaormente pre* 
ferido por la hembra, que según los observadores europeos, si- 
gue encerrada en su abrigo después de la metamorfosis y espera 
allí la llegada del macho, de tal modo que la cópula se verifica 
estando éste en parte fuera del tubo y la hdmbra totiJmente 
oculta. 

Las modificaciones anatómicas consiguientes á la homioero* 
mía mimétioa son muy profundas, por ejemplo en los ortópte- 
ros del género PhifUium llamado^ hojas errantes, y ooyo cuerpo 



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"Antonio Akaie. n 279 



reproduce la forma de una Hoja con siis -nervadaras, su color^ 
eto. 

2® La h&mocromia mimiHca consiste solammUmnu)d^cacione8 
de estructura ó bien los actos voluntarios del animal ayudan á produ- 
cir la üusián. — M. PUteau oita un miorolepidóptero que por bu 
forma y otras partioularídades, asi como por su modo de volar, 
imita períectamen te á uua aquena de Compuesta provista de 
su vilano, que se eleva impulsada por el viento. Los Estafilini^ 
dos imitan los movimientos de las avispíBis, así como los Clytus; 
pero estos casos pertenecen en parte al estudio del mimetismo. 
£1 Yunx torquiüa imita los movimientos y silbidos de las serpien- 
tes: sólo los individuos adultos se valen de este medio: se ha 
visto que dos carpinteros enjaulados fueron muy aterrorizados 
por esta estratagema. 

En general las especies dotadas de homooromía mimética, 
más aún que las dotadas de simple homocromia, guardan una 
inmovilidad absoluta cuando se encuentran en peligro, con el 
fin de no descubrirse por sus movimientos, que por otra parte 
son casi siempre muy pausados fCholopuSy Perezoso, Bacteria^ 
zacatón )i 



XIMBIIfMO. 

He aquí sus condiciones, según M. Wallaoe: 

1' La-especie mimética se encueiitrá en la misma zona que 
1» especie á quien copia;* De otro modo le sería inútil este me- 
dio de defensa. 

, 2! La^especie mimética es siempre la menos defendida por 
otros medios. 

8^ La especie mimética es menos numerosa en individuos 
que la especie á quien copia. 

4^ Difiere del conjunto de las especies próximas. 

5* La simulación, por perfecta que sea es exterior y visible 



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Memorias á» U Booied%d Oitntífica 



y no 86 extiende nunca á los oaraeteres internoe ó á los que no 
cambian el aspecto exterior. 

No se deben tomar estas condioioneo^al pie de la letra. Las 
gcandes Tiptda tan parecidas á los Iéhneum<m son mneko más 
numerosas «n individuos que estos Him.enópteros^ por el con- 
trarioy los Sesianos de México son mucho menos abundantes que 
losHimenópteros á quienes imitan. Dudamos también deque los 
Coronelianos de México yivau siempre en las regiones en qoe 
abundan los ElapSf y se comprende que la distribución de los 
enemigos probables de estas dos clases de serpientes no ha de 
ser tan limitada. 

Que los caracteres internos no varíen en algunas especies 
miméticas, me parece muy problemático. La Trichura ríbbeif pe- 
queña falena de Centro América ha adquirido los caracteres de 
las avispas y las formas y proporciones del cuerpo son tan dis- 
tintas de las normales en los Lepidópteros^ que seguramente los 
órganos internos han variado en su tamaño y disposición. El 
mismo M. Wallace menciona á un Cuclillo de Borneo (Carpo- 
coccya), que por s\x forma y cobr se asemeja á una especie de 
Faisán (Euplocomus). 

El mimetismo puede comprender: 

1? Semejanza de colores^ isoHpia. — Por ejemplo en los Piéri- 
des blancos no comestibles y en ciertos Heteroceros también 
blancos y que sí son comestibles, 

2? Semeianaa áe forma. — No conocemos una especie en la 
cual la semejanza de forma no acompañe á la semejanza de co- 
lor. Dos Heteroceros americanos (Bhamípliis inirimm y Ditíptís 
candelaria) tienen las alas en parte transparentes d« las lOumUa 
y gran analogía de forma oon estos fleliconidos. Los Frigani- 
dos se forman una concha que les da el aspecto de los Molusoos 
de agua dulce y así se libertan de la voracidad de los pecen, se- 
gún Duméril, 

3? Sem^fofuui de movimientos ^ actikíd.'^No foisí^^ 
.^emplo máa Donelnyente que el de las moseas del gteero Eris- 



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«Antonia Abate, ti 2$! 



taiis qw rwAíkXX d^U na^ma manara qne bus al^ejas^ Un peque^ 
ñeLepYdóptovo qu^e eokdtamos.^n un oapítulo de Áster y es ^fii>a 
& las Trkhura^ ^we los mov>mi0njbos irregulares, como iudecir 
sos^ propios de las Avispüs; en el reposo lleva las alas levanta- 
das delamismamaueisaque esto8<£íioieni6^teros y como no ser 
reeuótrasmAríposasj ad^m&s, son. muy cariñosos los mavimic^u- 
tos de proyección de los últimos anillos- abdominales y en todp 
semejantes á los que ejecutan las avispas cuando quieren he- 
rir con su aguijón. Este ultimo hecho se comprende en el gru- 
po que signe: 

4* Semeéama en lq!{ procedimientps de afgg}Ae, — Aun cuando no 
existan ponzoña ó aparatos especiales de defensa Cmedi os ac- 
tivos)/. el animal imita los movimientos de. ataque de algupa 
otra e8pe<He. Ai. Wallaoe hace mér^o del Dasypeltis scaber dq 
la África meridional que no tiene ponzoña y se asemeja mucho 
al temible Cloilios cUrjox, sobre todo cuando está atemorizado y 
se arroja, sabré su enemigo silbando y con la cabeza inclinada 
hacia abajo. Quizá el Zincuate (EloipUis deppei) trata de atemo*^ 
rizar á sus enemigos por su actitud y el ;»onido que produce^ 
pues asi consigue asemejarse á las serpientes.ponzoñosas. Los 
Escorpiones (GerrhonoitisJ constantemente proyeptan su lengua 
bifida y en esto se asemejan á los ofidios, por lo que el vulgo, 
les teme, aunque iufundadanxeute, Eki Madagasoar eziste una 
pequeña araña que se asenaeja á los alacranes y levanta su al> 
domen cu^do se leiivquieta: d^l mismp modo proceden las Pa« 

5? Semejanza en la voe. — Coa algufia duda suponemos qu«^ 
el Mmue p^gloütie (C^uzoutle) y el Mdanoii^ cceruíescena (Mu- 
lato) imitf^Q al gvito de ^tcas aves y ii^am^eros con el obj,eto d^ 
protegerse; pero no contamos con observaciones personales. Ca^ 
lamq^j^ufa ¡fieolar %ieM el canto de una ave astuta y desconfiada, 
la Icteria piriáis; MaUa mdanocej^haia, inoáta el canto de una, co-i 

1 YáoBe el interesante artícnlo de DumérlI. Dict. I^ienc^ natnr. Vol. 18, p/ 
24, tft. D4feBMí. « ^- •" 

Memorias [x893*93j, T VI, 88. 



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282 Memorias de la Sociedad Científica 

dorniz (Lophortyx Ghtmbdli)^ según Coues. E» posible que mí 
como en Jas aves la venttik>qnía constituye un medio d« defen- 
sa, también lo sea el mimetismo de canto; pero en suma, nada 
podemos prejuzgar en esta Cuestión. Los monos aulladores de 
la América del 8ur permanecen largas horas ocupados en pro* 
ferir sus gritos poderosos que según Azara se parecen á losdet 
Jaguar: ^será éste un medio de defensat 
**' ■• , 

e. Autotomía. 

1? En el momento del ataque, por un acto refino 6 voluntario, se 
separan uno ó varios órganos del animal ó éste se divide en fragmen- 
tos. — Hemos observado que si se sujeta una lombriz de tierra 
por uno de sus extremos, ejerciendo cierta presión, el resto del 
cuerpo que ha quedado suspendido comienza á dar vueltas al- 
rededor del punto que se oprime, hasta que se rompe un poco 
abajo del extremo que no está libre. Se comprende la utilidad 
de este procedimiento: si una ave, por ejemplo, el Harporhyn- 
éhus curvirostris (Cuitlacoche) extrae áuua lombriz de su tubo 
abierto en la tierra, de una manera brusca, sólo un fragmento 
del animal queda en poder de su enemigo y el resto se regene- 
ra rápidamente y sigue viviendo; si el ave ha sorprendido á la 
lombriz y la extrae completa, comienza á torcerse y una parte 
del cuerpo puede desprenderse libertándose de* la destrucción. 
Experimentalmente hemos demostrado que cuatro anillos ais- 
lados de una lombriz pueden regenerarse, aunque muy lenta- 
mente y estando expuestos á ser invadidos por los mohos. 

Este hecho nos interesa, porque demuestra 'que la autoto- 
mía es á veces volunftaria y sin duda alguna útilísima, porque 
una especie que como la lombriz fácilmente pueda regenerarse 
y autotomisarse, está á una distancia casi infinita de la destruc- 
ción. Efectivamente no cuenta el número d^ individuos de la 
langosta, por ejemplo, pero sí virtualmente. 

La autotomía se ha observado en los Nemertia&os, Qaetó- 



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"Antonio Alttie. n S8S 



pedos, Nudibranquios; Enteropneastos, Crastáceos, Equinoder- 
mos, Arácnidos, Insectos y Reptiles. 

£s curioso que la autotomía se presente algunas veces con 
tal frecuencia que De Saussure, en su obra sobre los Miriápo- 
dos de México, se lamenta de no haber podido estudiar comple- 
tamente á las ScutigerOf porque uunc^ se consiguen ejemplares 
provistos de todas sus patas. 

Debe comprenderse w la autotomía defensiva la que se eje- 
cuta voluntariamente en las Ophioglyfha^ estrellas de mar, que 
separan á voluntad un brazo aprisionado por el experimentador 
en un tubo 4p vidrio ^ pero hay otras variedades de autotomía, 
como la que se observa en otros Equinodermos que se ampu- 
tan un brazo enfermo ó herido, y en Gn las que se han llamado 
autotomía económica y autotomía reproductora ó esquisogonia. 

Lajmtotamia puede ImUarse á un órgano poco importante para 
la inda id animal^ m qfJte éste 8%^a dolor ni hemorragia. 

El Hnistlaooaiahe {Sfneiheres mexicanue) tiene el cuerpo pro- 
tegido pon espinas débilmente implantadas en la piel y que se 
desprenjka. oon suma faoilidad, quedando adheridas gracias á 
lad eseamitaa. mteroseópioas que llevan en la punta y están di^» 
rigidaa baoia «itrás. Un hecho análogo se observa en las orugas 
urtioi^ntes. Ko sal;»emos si las plumas que en muchas aves se 
desprenden al moBor esfoecso (Scardqfeliaf Trogon)^ y si la piel 
delicada de algunos mamíferos fOusctésJ que se desgarra- casi 
con sólo tocar al animal, podrán comprenderse entre los hechos 
de autotomía, así como la débil adherencia de la piel de la cola 
en las ratas; pero es evidente que constituyen un medio de de^ 
fensa. 

Pnede autotamisarse una parte importante para la vida. 

Algunos organismos inferiores (Solothuria), cuando están 
aiemorizados se coütraen oon fuerza y vomitan su tubo diges- 
tivo, que se regenera pronto, si el enemigo llega á devorarlo. 
Pero es más curioso el caso de. la Zorra y otros mamíferos que 
cortan oon los dientes al miembro i^risionado en una trampa. 



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2S4 MemoríAB á» la Sodédaá Científioa 

La vulgar historia de tin repiái qne al caer sé divide etí me- 
nudos fragmentos como un objeto de vidrio, no es probablemen- 
te sino la relación exagerada' de un hecho cierto. En los Sau- 
rianos la cola se autototnisa con mucha frecuehcia á causa de 
un reflejo; en las serpientes de cristal fOphisaurus venirckis de Ja- 
lapa) la cola comprende los dos tercios de la longitud del caer* 
po y se divide en el momento oportuno^ en el Anguis/higüislBí 
cola rota se regenera al cabo de algunos meses.* 

2?*- Xa autotomia se verifica más comunmente "éníae espeoiee do* 
fadas de^afiícultaá de regeneración; pero en algunos casos él órgano 
perdido no &e regenera ó se regenera de un modo vicioso. 

En los Turbelarios la facultad de regeneración estnuy per* 
fecta, pero no así en los Ortópteros saltadores que pierden de 
una maneva definitiva él miembro autotomtsádo.' 

Cuando ks Lagartijas (Scdoporüs) pierden stí tíola suele re- 
producirse viciosamente y 6 bien la nueiKa porétón «é drrige ha- 
cia un lado ó bien se divide en forma de Qrquetej» En elMutseo 
Nacional hay unejes^plar dec Iguába (Oyékvra arücuíata) que 
en lugar del tniembro anterior de un lado lleva un muÉóo oomr 
primido, largo, p^ró sin4vrtiou1aciones ni dedM;^ Bn lo» Ajolo- 
tes, M. Duméril ha observado que la ámputaoiótt «^iterada de 
las falanges produce pplidacttliii á otras moi^iB^uoáidAdeB, 8Íen<* 
do de notar que estos Batracios 4 veces se» avratüean unos -i 
otros grandes girones» de piel ó pedasos de dedo. 

f. Coraza, espinas, tubérculos, concha. 

En los Mamíferos se observa la coraza (Tatusia^ Armadill6)| 
el engruesamiento de la piel en las partes más delicadas 6 Inás 

1 W. M. Cárpentet. . Oa a peottüar antngMneiit of MoMlefria th* Oliat Sa^ka 

((M.UaurtuJ. JSUl, Amor. Journ^ ser. II, p. 89,, .., 

2«Sir. J. Q. Dalyell, On the regeneration of losi Organs discharging tlie fanc« 
tions of tbe Head and Viscera bj tbe Holothuria and Amphitrite. Bep. Brit. As- 
toc. I8i9, Sed. p. IW; ' • -;•.•* 



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"Antonio Alttie.*» SS5 



ezpnesias, en el vientre del Proóyon htar; las espinas (Histri* 
etdos, Erizo, Eqoidno)^ oerdas ó pelos abundantes en la región 
más expuesta (bavba de Z^rn^ B¥Íua); en las avefr hay pliMMMS 
eómeas (Pmra), plumas especiales (GhUlináeeas)^ en los Bepti- 
les un revestimiento escamoso ó en pairte huesoso tan duro eo« 
mo el de lo» lagartos, ó tubérculos eomo en el camaleón de Mé- 
xico y el Moloch, ó escamas de punta a^^uda como las que tienjen 
en la cola los Utomastgx j el Oachrys d^fimsor de México; en los 
Batracios la piel está desnuda, pero eo algunas especies fBt^o 
agua) llera muchos tubérculos; en los Peces hay espinas (Dio- 
dm^ Puerco espín de mar)y escamas ó placas huesosas fLepidos* 
teui^ Catán), una corasa muy dura (Trigla). No podríamos mezi^ 
eíonar todos los' medios análogos que se encuentran en los in- 
rertebrados: en general se comprenden en tres grupos, coraza 
concha y «spinas; éstas en los Erizos de mar, laa afroditas, los/ 
móhiseos^ los crustáceos, algunoe insectos (Hispa); la coraza 
quilinosa ó* de cualquier otra naturaleza en los insectos, arác-i 
nidos, crustáceos, holoturias, tunicados ; la ooncha calcárea prin» 
eipaimente en los moluscos. 

La piel es una de fas p«rtes del organismo más expuesta; 
k la influencia del medio y aunque los órganos internos varíen 
poco, ella varia mucho: hay más diferencias en la piel de IO0 
Histriéidos comparados á otros roedores que en su aparato cir^ 
dilatorio. 



ff. Fosforescencia. 

1? TamiguefalUBapareBixtnpenlhhammUenel'mm^ 
peligro 6 sea permanente^ atemorim al enemigo. 

2? — Uha tspeeU m foe/breseenie puede pvviegerse uiUisando á 
uña especie fotógena. — En la India los nidos de una atecilla in*^ 
defensa, durante la noche resplandecen como estrellas suspeti^ 
didas en el follaje. En efecto, el Phceus baya, especie de Viuda, 
acostumbra fijar con arcilla, en 1« anperfíeie del nido, varios 



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S86 Memorias de la Sodedad Oienfcifiea 

Lampirianos fotógenoB ouya laz ahuyenta á loa visitantes pe* 
ligrosos, probablemente á las serpientes y oon seguridad á los 
roedores.^ M. H. A. Severn ba observado que las ratas huyen 
del extrafio resplandor producido por esos inseetos« Nosotros 
supondríamos que un Phceus accidentalmente observó la utili- 
dad de los Lampirianos como medio de defensa del nido y asi 
tuvo origen esta curiosísima costumbre; pero es posible que es- 
te heobo se explique por la fuerza catalítica, la NutunB enchei' 
resin de los zoologistas, el instinto. « 

Se han encontrado especies fosforescentes, según el autor 
que hemos consultado para el estudio de esta cuestión, en los 
Crustáceos, Miriipodos, Insectos, Moluscos, Briozoarios, Tuni- 
cados y Peces. La pretendida fosforescencia de .los Gecos, de 
un sapo de Surinam, de los huevos de rana y cierta lagartija, 
y en fin de la Árdea nycHcarax y la A, ccsndea no se han estu- 
diado como era de desearse. Según M. Ghtdeau los animales fo^ 
tógenos utilizan su luz para ver los peligros, inspirar temor á 
los enemigos y otros fines. 

Al decir de Mouf et, los Indios del Nuevo Mundo aprovechan 
á los Cucuyos para libertarse de los moscos nocturnos; según 
IL Michelet, los mismos indígenas (pareoe que también los Ja- 
rochos) fijan vario» C^uouyos en sus pies para ahuyentar á las 
serpientes, durante los viajes que emprenden en Ja nodie. 

Es de notar que el huevo, la larva y la crisálida de los Lam- 
pirianos son fosforescentes; aun el protoplasma antes de seg- 
mentarse: lo que demuestra, como dice M. Gadeau, que la fa- 
cultad fotógena es debida á una causa originaria primaria y 
mecánica, aunque las causas secundarias puedan eliminarla ó 
contribuir á su desarrollo. 

M* Cuénot refiere que los Miriápodos se defienden por este 
medio y que un Anélido (OdoniosyUisfyiffuraM/ brilla repentir 
ñámente cuando se le irrita. 

1 0adMM d« KerriUf. Lm Ibímsiu et Iw V^fétaai lAiH&miiie. 



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(Antonio Álate. II SS7 



li. Slmulaolón de la muerte. 

1* Snd momento MpMgro ó del ataque él anmal queda mu^ 
¿ho tiempo inmávily indiferente á las heridas, aun á las más doloro^ 
«05.-^ La mayoría de los carníroroB é inseotiroros no toman pre- 
sas mnertasi como si comprendieran el peligro que resalta de 
comer un animal muerto por enfermedad contagiosa ó qae está 
alterado por la putrefacción, y parece además que los molimien- 
tos desesperados de la víctima despiertan los feroces instintos 
de su verdugo. Nunca se conseguirá que una araña ó un sapo 
devoren insectos mnertoSi ni que los Ajolotes coman una lom- 
briz que no se mueve. 8e comprende por lo tanto la utilidad 
del medio de defensa que estamos considerando, utilidad que 
sufre sus excepciones; pues en otro artículo hemos referido 
que las gallinas devoran lo mismo á los individuos de Thaptor 
cblongus que han fingido la muerte, que á los que se mueven co- 
mo de costumbre. ^ 

Las lúsréb de los Hydrophüus y otros coleópteros acuáticos^ 
al verse perseguidas acuden á un medio de defensa muy curio- 
so. Según Dnméril, el cuerpo de estas larvas que momentos an- 
tes presentaba anillos muy aparentes, se alarga, pierde su toni- 
cidad y queda excesivamente blando f cede á los estirones, re- 
siste imperturbable á los piquetes y desgarramientos, sin dar la 
menor muestra de vida y asemejándose por muchos caracteres 
á un cadáver medio corrompido. 

M. Duméril menciona también al Ptinus pertinax. Coleópte- 
ros, que permanece absolutamente inmóvil aunque se le atra- 
viese con un alfiler y después se le queme alguna parte del cuer- 
po. Algo semejante hemos visto en el Tlacuaohe fDidelpfUs vir- 
ginianaj; Audubon describe muy bien sus artificios* 

2? El animal permanece inmóvil muy poco tiempo y ala menor 

1 ICtmoriM di U Sociedad GientiAea "Antonio Aliatt.ii 1892. 



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I 

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188 Memorias ^ USoobdad Cientifioa 

excitación emprende la fuga. — Lo cual B6 observa en los Crast&- 
oeos del género PoroeQiq. . . 

Asi vemos en los Ptintis una prudencia mayor que en el Por- 
cdlfOfiíLUDqúe xmioa Y otroa«ean ig«almei»tie oob^^s. Bl Pimutf 
sttfi^ todas las pruebas á que se le sujeta y sabe el por qué de 
esas proebasi se obstina en permanecer inmóvil, confía en su 
medio.de protección ; mientras que elPorceUio se precipita en sus 
juicios^ desconfía de su estratagema é impulsado por el terror 
emprende la fuga con pésimo resultado. Hablamos de actos in- 
teligentes y no de. actos instintivos: el lector es muy libr^ de 
llamarles como lo crea coaveniente. 

En el Plñms que se deja quemar se nos presenta la impul- 
sión instintiva (la fuga) vencida por la impulsión inteligente (la 
simulación). Algunos salvajes de Norte América sufreu oon 
una calma espantosa los tormentos, las heridas más insoporta- 
bles, .por su f uersa de voluntad aumentada por el afán de apa^ 
rentar un gran valor: en el PHnus. esa fuerza de voluntad exi^* 
te aumentada por una causa muy diversa. Y decimos quiQ existe 
porque seguramente que la inercia de la voluntad no podrífi do- 
Bunar al reflejo producido por una sensación dolorosa.^ No se 
diga que el Piinus sufre poco por la inferiorida4.d^ su organio 
zaoión ; el Didflphis que pertenece á la clase más supjdrii>r de loa 
Mamiferoa sufre mucho y también dominados reflejos provoca^ 
dos por el dolor. . 

i. Aumento de vofamen. 

Según F. Müller las espinas de ciertos crusiáeeos oonstiln- 
yen un medio de defensa, pues aumentan el volumen del-aai* 
mal que sólo podría ser devorado en pedazos ó por un enemigo 
muy grande; Mi Ouénot refiere que tin Cmstáoeo-del género 
Perse^lwnuSy en el momento del peligro extiende sus largas pin- 

1 Lcmgot. PliTBiologte. III, p. 268« 



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periitfijqaQ.dobliiHi^. < ; i : . nf^/^ 

fin análogo, porque es probable qne sirva para facilitar la ex- 
pulsión del contenido de las gl&ndnla^ 6 quizá para impedir la 
gravedad de las heridas. 

— • . ' — .' i- -.: " ''" — .yr)i ■ . ; ->»';• :•' tvCl 

J. La especie comprende un enorme número de Indlvidup^ , 

1? Esie medio de protección no excluye á ningún o&'o.— Desde 
el momento en que esa gran canliidaflUd«4ndividuos puede estar 
cEseminada en un ifW^ espaoio,^ d^ tal mane]^ que cada uno áñ 
ellos se oculte 6 se defienda por algún medio. Nó débé olVidár- 
S0 qqe^ l^asta ci«|r^ puptoJa unión contnbuje á la segurid^ in- 
dÍTÍdnal, especialn^ente cuando el, medio de dci^en^axio íes pasi* 
▼o joomo e^i el I¡c(qpistcs tniffraioriit^t sino activo, eoflip ei^ el b^-y 

sonto.' •'• .^ - ./ . . ../i 

2? E$(t medio de dtfensa es más eficae en las especies pequeñas 

6 en las protegidas por medios activos^ que en las muy grandes ó en 

las que salo disponen de medios pasivos, A.'^pesar de este medio de ¿I^ 

finsa la especie puede extinguirse totalmente, 

Hád tktíH lia Mó defttmit á los gi^ndes dmmfforoií ^ & los 

péí^tóos iiitertebraaos. ' - " ' • - > '^^ { j > •' 
He aquí la lista de algunas especies extingtMas ^^iléttíttaé 

áektíttgtárs6,éegtoM/F;L^ta^ . r :r . 

■■>'••' /''''■"•;• >' '. • I '". '] ' .t .í. ' i'ij 

■---■'•'•- : :'r ¡ ■•. .j, ■/,-'. - ni; , 'u ^ . 

Alo enqiM 

1 ". ■ >. ...•,'.•.;. ,:'■'■ ^: -I .^lijíttfi*'' 

H0Mehttt'^ie*Hs.''^^8Má]«^Eitittdi6ttp^ !* ~ ^ - 

Golfo de-México....... .....;.:... .M.:.^J um í 

HácttoUnuft átigtíÉtire8tri»^8ó<^.^ltettn^^ > 

téa.-^Oaa»6rnía,...;...J-;sJ....:¿.....-.;.¿¿v.j'>'í4«4» ^ 

ri«»»^LT.Vl,l7 



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ÍÍM Memorias iélftlkHJMMfOltntíftca 

Atíántíooy Paoífioo ^í; : . . : ' 1866 . 

Arest 

Drepanis paoifioa. — Social. — Total. — Hawai 

PseadogTTpIías californianas. — Social, — Próxima. — 
California. .....'.' .". .1 i' 

De Galápagos.-rSociale¿— Fróxínií^.— ítaíípagosl.*'. 1680 . 



De estos datds de ¿eiiíce que lais espedásr inál defendidas, 
especialmente* la^tntiy grandei^,' están may ekpüestíis ^lades^ 
irücclóny pbt lá ííiano del hbmbré, aunqne compí^hdafa á súií 
indiyidaos por milloneSi como sucedia con la Alca impennU.^ 



^^ 



^DÍOS PASIVOS. 



; 'líf^/ím podrfopmt n^W 4 leB^^^idfOS*0pi»^9Ído« ea jbt obi^ de 
M. Caénot j sólo diremos algnnas palailK*fTdie<4uy^d#,))99,9)y9h 
dkfrftakiQ^mqi^l^jitiú^iu)^ , ,í/ 

Según Semper en muchas^ 0iicid^s.(ft^jrter^|padff).fllffltí;^ 
un gran número de glándulas que secretan pequeños corpúscu- 
los muy duros y los cuales puede arrojar el molusco sobre sus 
e&MttigOfe* La lapidación es practicada con freeoeneia por los 
monos qua^iylii»,yjflflr%f|ft iffia^goi^ffiJWWB - fwtf Wi > ffl W i<t 
picfiirM- Pwft AoJ^tar las hojas del.te.en ci^^a7l«M^Af»f ; infc 
cesibles, l(W)|MA^fl#ílffiui^i?«iitfiXll^ le» wo»os,.qjMy)p;|i|^^ 
ca4l9PAa«l .4ft ^#£l|^A.tft J J!^.4^¿<'!R 9if^ .0pbre,^ut^B^imi|;^' 

1 Ibidom. 28« uinée, p. 27. 

2 Dict Scionc Nator. art. Th^f^ '- í . *- '• - . ''i^ '^ :íí"* í*. ' 

.:.IV .1 ,:rv. : , .-. .ni. 



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Brehm y sos compañeros de yiaje tuvieron que huir de las 
pedradas coa qu» exk tíim •ocaséÓAJb» veofhidío&'Itas Cinocéfalos 
de Abisinia.^ 

Nota odictonoZ.*— En el estadio del media le defensa por la 
fuga es interesante ievíét <éfk ^«nksfiáenacióá W hecho muy cu- 
rioso: el sueño es más ó menos p^of ün^6i seg[ún las especies y 
las circtítíéfe^réiks. 'ini<Aáír a^e6'§#(P 60tpi;iem|lidas en la noche 
por los mamíferos noctámbükf^í'lbéáítísa^ si^ sueño extraordi- 
nariamente profundo, iñí>i%fttk*M ^üé'é^tt^'désme^rC^ 
den la fuga £ la teíénor alarma. Entré las t>i^meras pueden con- 
táráe kl Q(í«Wn eomÚn' (Oai^édacné)j atOítoiiniquito (Spinus) 
que según hemos visto en individuos a{hrisii)Dados tienen un 
sueño que no intervtite()é^'iill i^kiddbaérMÍ^| fuerte: especial- 
mente el Spiím^^ <|'ué^odtüikifof a 4oVmir<iMóclndose en una po- 
ifidótl %xti^á| obn ^ ig^n '¿jé^ del ^ueri^O' vorticalmente. Por 
el contrario, las Tórtolas (Turtur risorhtói Mtíopelia kucapteraj 
est&n despiertas á cualquier hora j poi^ thá« prjdcauciones que se 
tome para sorprenderlas se les éti^atrará sleknpre en plena ac- 
tividad y á menudo É«r Um '&fé t^UM duttante la noche. Los J il- 
gueros y Clarines (Myadestes) iJeMh ^ firaéhp büAUítfte }íj*Mó> 
lo mismo iqtt^ las O^tátM {SmOcfélia). : ' ; 



Antes de terminar este imperfecto trabajo haremos algunas 
consideraeiones generales sobre loaf9»«dfOA.4^ri<9fi^9ai^ : 

Ya hemos intentado clasificarles en ,4pP^ Jpn^B^ s^tirps y 
pattvos; veamos ahora de qu6 otro9i.9^H9d^4^it0nH^l^oÁói( ^^^ 
susceptibles. . .víi-'^^ ,i,\i » "\">rx\\l 

1 L'HoBine •( 1m AnimiMuu I, prJÍ«'K v' r o i i!'{^ ^: . m > 



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Mi MemoríM4«ii&MMUCÍ6iitíñM 



iMrtiéiM k TélmitU del «tÜBud ó tm inftlalo. 



Medios pft^iyos.^ 



JM^ EfltifiM. 



'Fuga. 
Ooi4iaoi6a (en parte). 

H(omQp]2$tfDÍa y otrqa pfooedkiiiecitoa añilo- 

gop («n parte). 
4,utotomía Yolttntaria. i 

JFiPrmacióo, de QapuUios ^ al^rig<Wn ^¿. . 
Foaforf soencia iaterm|teute, caap del Pió* 
,oeus, . ; • • t 

.Siffiulaci<Sn:d? la. muerte^ .; 
i Aurnento de TolumeTt (en pitrte)^, 
^Mordedaraa> defensa por la. fuerza». ayienlik 

liapidaoión. . , . íí ,. . . , 

D^soargaftielé^trioas. :. 

£kore^o^eaTeueupaas,;(en.partfi)i. ^ . : - 

j3Q€iiabiIi4ad.; ^ 

Aspeet^^epuguauite 6 waípx^fí94wt. . 

Movimientos especiales (cosquilleo que pro- 
ducen en los dedos los Buprestidos; tem- 
blor de los Smeiinthus que les ayuda á des- 
lizarse). 



Hodiot en que no inUryiene una función en ú momento del aUqno (anatómioN). 



Homoéromüí (ett parfié^ ^ 

- Hom<H9¥»M(ateltnéti*sav 
Mimetismo (en parte). 
Aoromia. 
Gorazai espinas 6 tubéreulea<i .. 



'Air 



.**iii A 



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&í1wrcRxiftoM& de un reflejo á tun acto tolantufob 
Simulaoión de la muerte (en parte). 

EzisteneU de eentroi 6 apentos nemosoe eepecüJee. 

Homooromia variable* 

Fosforescencia. 

Antotomía. 

Aparato eléctrico. 

Nematocistos, sagitocistos, tubos de Cuyier. 

Exieteneia de partíenUridadee anatómíeaB en ha partee e al eri or e a . 



Homocromía 6 procedimientos análogos. 
Mimetismo (en parte). 
Acromía (en parte). 
Ooraza, espinas 6 tubérculos. 



BziiteneU de nedtfieaoionea anaiónieM pmdmdaa en lea digeopa intonifa. 

Mimetismo y homooromia mimétioa (en parte). 

Aefomia («n parte). 

Fosforescencia. 

Autotomía. 

Aparato eléctrico. \ ., .."-.) 






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MemoriM 4*1» SwMÚl <»intífteft 



^S<^^^MM^^»*M»^»^MMM^M»^VM»^^»^^ ^ ^^^ 



Medios q^B» mm ^^tá^oMf^tn tü áiOm^a jkIiUU) jr. ff» pieifntMi aun 
en el pretoplasma. 

Foflforefloenoia. 
Acromia. 

Exiftenda de oortombreí eepecuJei. ,^ 

Fuga. 
Ocultación. 
Hábitos nocturnos. 
Sociabilidad. 

Simbiosis y comeusalismo. 
Lentitud de movimientos. 

Capulfeft y ottQS abrigos. ^ ^: •' 

Simulación de la muerte. 
Aumento de volumen.' ^ i • ' 

Defensa por la fuerza y la astucia» ^ • ► . ' 

Lapidación. r. . .. \ 

¡;, : .* V ■ •>.. ^^ . -.-'» 

Existencia de vna partioolarídad en loe fendmenoe dt reprodoeci^n. 

*'B¿ortti^ ivAm^ro de hidivltEhios.' 

..'•».'ji-.í ; «^^ .' t./íí .'.'/ ' ♦(, .1. '■/».• . ii-i.* 
Medica inoompatiUee eon el de«&nollo de ciertoa oayffWpe^atKiHJw a^ffftf anea 
7 ciertoe procedimientos de aeleeción ee^nalp^ , 

Hábitos nocturnos. '^ ^ 

Vida subterránea. 

Homooromía y otros medios análogos. 

Los prooediiiMWtMrdft áefomjsrpott iMdlo4e sagítooistos y 
nematooistoBy son debidos quizá á un simple reflejo. Hay mn- 
ohoB medios que significan á la vei una partioaJÉádid f nÉató- 



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itiáutÍMdo AAÉtfH.» 



xAJefty AtA^jeroioU de tann fiiQ<46ii en el mowfpití) del «taque 
(Tubos de Cavier). No podríamos señalar todos los eas^ii'.ai 
^Qé «a presetiiá un ceuiyo iietiK<»» espeeiad^ é,wie fohaii ebber- 
▼aeieMs. Todee loé medios de defeüM^'pttedea^SF óbUámlo 
para la yariación anatómica, fisielógpda ^ etológiea,' si ^stik t»» 
fiaoión ao a^janea una «rentaja <|ue •dompente coa exeeae Ú in- 
eoqVeniiedle;que resnka de la pórc^arde lin siedie de pvoteo>* 



lUi 



mU 



El eatudio. qu^ hbmpu terminad» nos «andiúie Aiae^aigotol* 
leefeflexionea: - '■ i v : . ' .. ';... 

. O bien todos loa seees ioeron.fOBmaáDS: & la. fea' oon «ot 
órganos 6 insHníM de proteociÓD, previéiidese .^ iOakMláudeee 
todo (y en eae eaao no uoaeáqftHoarÍMKiOá.btadqídskióndéane- 
dks de defensa poi^teviooe&'OCÉao ae Te en el Oastor^cealofl aefe 
males que ban if>rettdido 4 eritar .nueyos ^ligeos eome la(i 
tsamfíaa^ la det<mAQÍóa de aernaa dé fuego, la meotndad delboaiH 
bre, ete» % 6 bisfli 4.paiAb.dé orgaaismos tan inferioires como loa 
sareodanes fuec«m desavroUámdsee oasi paralelamente, pot.uml 
parte loAoiedka de stf^ue y por otra los de piJotaboÜni y en* 
tonoes los aaimalea son suseqitiUea ide pecEeeeionarsei ó waoíái 
fiearae.en su anatomía y sus instintos. Si aoeptamos esta iíupo4 
stotóttMffá piedtto eosMotb» al £aetor laeba pov Ja yida un yidoc^ 
una importancia casi infinita, .pues yemos -que la neee^da^ 
de la defensa pudo babee aearreado cambios profundes eñ la 
oons tf to st ó n de los organbarinea, en su sMkdo de.disftribiúsaa soí 
bie la anpeifieie de la Tierra^ hasbi ea sos cestombMS.7Éié». 
«áoter; que esa'teena ea ea ceaumen uaa dadlas ^aeirnáabaa 
a^tltribnide al deearcrtlo y 4 lamult»|¿i<»dad 4» lea aeiwei^.^^^ 1 

1 dome eebaa adquirido ealea medias jckd.4af eAsaf Aeabnoi^ 
te oa lo sabemos y nadie ¡Kidr4 teaaar la Uéteria detallada deí 
de«Mtfotta4k,.HA i^rfaaQ^4<itriai^ió.dd,un4i»b^4%fiftir|#^ 



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MemoriM átUB9étMí(kmUAm 



dog iMcBos de posolvet la cuestión eacenecal J de uM wmr 

« La teoría dala Tiriaciéa ciega regida per laaeleeeióa^ la 
téoríaide la^yiaei^per oaaeas meaánieaBy fiíieaiy regidaigioe)^ 
aenie por la aeléociiB» Be aquí na ejempla: 

Segán la primera tooiia las larras de las mariposas Tarfañ 
en sus colores por la iencfeñcia á la tariaeión y puedan adqui?* 
rir el rojoy el azul, el yero^ el yioleta, el amarillo, el anaranja- 
do, el moreno, en resumen, cualquiera de los colores simples 6 
de los compuestos, que son incontables; la selección impide que 
se fijen muchos de ellos y sólo procura fijar al color más apro« 
piadopara la defensa ú otros usos* Los fWDes pianos, por la ten- 
dencia ¿ la variación aparecieron pigmentados en-la easa*dorsa( 
y no en la que se aoostombra llamar Teatral y la aeleeeíón' per^ 
petnó este cari<^w útil; 

Segán la otra teoria lasirariarienea son más limitadas, anu 
cÍM menos yagas é ivregulace#. Las larras de LopidéptarosadM 
qoieren los coloree del medio que h^ rodea por efeetQ* de ka 
eondieiones exteriores, y el hecho es qne se les hace yariavse- 
gúb la luz que reciben (Poullen)i Bu la cara «sf iluminada de 
los Peces planos no hay el ezeítaaté que provoca el desarreU» 
ddi pigoaento, la luz, y M. Ounningham ha deoiostralft qne m 
arttfieialmente se hace obrar 4 ese^excitante, iqMureee ei pigmen<* 
to. A medida que se estudian más estos fenómenos se yan dmÑ 
ottbriendo nueyas cansas mecámieaa die Tariaaián,'regidaa mtmñi 
pre por las causas secundariafif. 

Otro resultado de nuestros estudios es que la variedad de 
loa medios de defensa, sus eCecteaá yeees terribles^ sa cumple* 
ioidad eytmordinaria, su exisfamdaen todos los oii^am^mos^que 
enManmea, di examen de las armas de eombatetle loa anima* 
les demMstra que laf^etm esftre ellos esiaceiaate y teriiUe 
y qna no hay la^ pas ni la armonía cantada per ios poetase ., 

Uno de los sabios más eaolareeídos de la época preaente^M« 
WáQaM» no l<^éreeasit su loabte iáteris por ei engianéeafcadm- 



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«* Antonio Alzftto.!. 297 



m^^^^^^^t^^K^^t^^^K^ 



to de la teoría transf ormista le conduce á admitir que '^ probable- 
mente los seres gosan de la yida en todos los instantes, porque 
su perpetua yigilancia respecto á los peligros y aun la fuga 
ante el enemigo no son sino el joyeux ejercicio de sus facult v 

des 1os '' tormentos ^y ^^ miserias " de los animales tienen 

poca realidad y reflejan las sensaciones imaginarias de hombres 
y mujeres instruidos, si ellos se encontraran en circunstancias 
semejantes."^ 

El insecto inmorilizado que soporta largos días las morde- 
duras de una larva de Sphex; el roedor que agoniza entre las 
garras de su feroz enemigo y lentamente, muy lentamente apu- 
ra espantosos sufrimientos; las innumerables especies mal do- 
tadas en medios de locomoción y que perecieron quemadas en 
los incendios de bosques de los Estados Unidos, en una exten- 
sión total de 10.274,089 acres;' los millones de insectos que pue- 
den derorar las 5,000 especies de arañas de Europa; las victi- 
mas incontables de los rapaces y carnívoros; en fin, el número 
de seres actuales y fósiles que no mide la imaginación y Han 
perecido por las inundaciones, el frío ó el hambre, seguramen- 
te no darían fe de ese alegre ó jovial ejercicio de las faculta- 
des, ni de las sensaciones imaginarias de que nos habla M. Wa- 
llace. La existencia de las especies peligraría si los sufrimien- 
tos no fueran inseparables compañeros de la muerte. No: el 
miedo y el dolor reinan en la Naturaleza como soberanos abso* 
lutos ó más bien como omnipotentes factores del progreso. 

líézieo, Mano dé 1898. 



1 fiemos indaoido eáioe párrafoB casi litentlmente, de la obra •• Le Darwioia- 
vn,» trad. Varigny, p, 51. 

2 Oh. S. Sargent. Baporl on Foiwts oí N. Ameríoa. 1834. 

MeoMriM li89a^, T VI, 88. 



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298 MemoriAB de la Sodedad <]lientífica 



Moyens de déf ense dans les animaax par Mn le 
Prof • Alphonse L. Herrera. 



I/auteur s'est occupé des moyens de défense dans leS ani- 
mauz, envisagés d'une maniere genérale et en partioulier dea 
moyens de défense parmi les espéces mexioaines. H a consi- 
deré: 

Les moyens passifs. 

!Fuiie: leur ooexistence avec d'autres moyens, leur genera- 
Uté. 

JExisiencetachée, — Perpétuelle ou temporaire; c^est le moyen 
le plus general; Pespéoe forme un abrí ou bien elle peut utili- 
ser un abri déjá existant, ou encoré elle se cache au inoment 
du danger. Habitudes noctambules, cavernicoles, terricoles; 
ventriloquie; immobilrté; formation des cocons, des nids et des 
autres abrís; cliemins souterrains. 

AssodaUons. — Commensalisme et symbiose. Associatlon des 
indívidus d'une espéce ou d'espéces différentes; perpetueltes ou 
tempbraires; índividus voués á la défense. 

Homochromie, — Dificultes et objetions. Leur génSrafité; mo- 
difíoations profondes des espéces bomocliromes; leuns varietés; 
homochromie mobile; leurs rélations aveo le commensalisme; 
influence des actes yolontaires sur l'efficacité de Phomochro- 
mie; absense de l'homocliromie. 

Achromie. — Moyen de défense plus parfait que Phomochro- 
mie. 

Cotdet*r prémoniíríce. — SioréHons prémonUríces.'^DBJi^ quel- 
ques cas elles peuvent se substituer á l'homoohfomie cu &'ac- 
oompagner de ntomoohrettie fixe <m mehñe« 



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"Antonio Alíate. 11 299 



^^^^i^^>y>^^^^^t^>^k^iy^^K^^^^\^^^^^i^s^^\^>^^s^^^i^ñ^^Msy\^k^\^>^^^^^^^K^>^>^>^ 



Eomachromie mimétique, — Des couleurs et des formes du mi- 
lien; en rélatíon aveo les aotes volon taires de Tanimal. 

Mimétúíme. — Lenrs conditiops; ressemblance dans les cou* 
lenrS) les formes, les aliares, les monvements, la maniere d'at- 
taqner, la voiz. 

AutoUmie. — Séparation d'nn organe ou división du corpsj 
on pent conper un organe plus ou moius important et suscep- 
tible ou incapable de se régénérer, ou qui pent se régénérer 
d'une maniere vicieuse. 

Cuirasse, piquants, tubercules^ coquüle, selou les groupes zoo- 
logiques. 

Phosphorescence, — Une espéce aphotogéne peut employer 
pour sa défense une espéce phosphoresconte (Phceus); la lu- 
miére fait élpigner l'ennemi. 

Animaux quifont le mort — IndifPérence simulée aux plaies 
les plus douloureuses; simulation de l'état de putréfaotion. 

Espéees tres nombreuses en individus. — Gonditions de l'utilité 
de ce moyen de défense. 

Augmenüítion du volume. — Lapidation» — Classification des 
xnoyens de défense: volontaires, passives et actives; signifient 
une modification anatomique ou physiologique dans le& partios 
eztérieures ou intérieures; subordination d'un réfleze á un acte 
volon taire; Pexistence d'appareils nerveux ou musculaires, d'u- 
ne babitude particuliére; moyens que se tronvent déj^ dans le 
protoplasma; moyens incompatibles avec le développement de 
certains caracteres sexuels secondaires. 

Origine des moyens de défense. — La souf ranee et la lutte com- 
me une des causes du progrés. 



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EMIH BISKO-MRIW DE íOm EM 
MOTA 

SEOdÓNDEIjAEEPTJ^LIOAMEXIOANA 

TSStrS qhAT.TTTPO -7 'TTTTiTíA, 



(Ix^3£1XJIl -Vil). 

Sabido es qne el Gobierno Español deseoso de celebrar dig- 
namente el Cuarto Centenario del descubrimiento de Améri- 
ca,^ invitó con particular instancia, j entre todas las naciones 
del NueYO Continente, á nuestra República, á fin de que, con 
las demás hermanas, asistiera al gran certamen que debería 
abrirse en Madrid en el mes de Octubre del año próximo ante- 
rior. 

Aceptada con singular beneplácito la invitación por parte 
de nuestro Gobierno, secundóse con ardor la idea de aquel con- 
curso histórico que habria por su propia naturaleza de interesar- 

1 BmJ dMMto 40 9 de Bnero de 1891. 



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802 Memorias de U Sootedad Oientífioa 

nos no solamente por el hecho qne iba á conmemorarse, sino 
también por la gran trascendencia que tendría en el campo de 
la investigación para aclarar tantos y tantos puntos obscnros 
en la historia de nnestras primitivas razas de América. 

En efecto, aquel certamen al cual concurrieron casi todas 
las repúblicas hispano -americanas y algunos países de Euro- 
pa^ resultó ser un inmenso cuadro histórico, una sinopsis qmx& 
única por su carácter tan especial y propio, en la cual efe sinte- 
tizaron de bulto, auténticos, originales, por decirio así, las tra- 
diciones y usos y costumbres de los pueblos aborigénes de Amé- 
rica, ya en la época precolimibiBa, ya en la postcolombina, en 
la parte más interesante de esta última. 

Las importantes colecciones de la Expedición Hemenway 
presentadas admirablemente en el departamento de los Estados 
unidos, nos hicieron fijar la atención en la identidad existonte 
entre las comarcas indígenas del Tuzayan ( Arizona) y la nues- 
tra de Gasas Grandes eu el Estado de Chihuahua.^ 

La semejanza, mejor dicho la igualdad palmaria que se ad- 
vierte entre los monumentos indígenas de Guatemala y los nues- 
tros de Yucatán y de Ghiapas, eslabonó nuestros estudios, pu- 
diendo así comparar con documentos exactos las investigaciones 
de nuestros historiadores acerca de la nación Maya tan admi- 
rable como adelantada. 

El propio cuadro nos hizo debener aún más ante el asombro- 
so paralelismo que resulta entre la nación Quimbaya pobladora 
de buena parte del territorio de la hoy República de Golombiay 
y ese otro poderoso pueblo Tarasco dueño en otro tiempo de 
aquella fértil región de Hichoacán.' 

1 Véase: "A jonrnal of American Ethnology aoíd Arehsdology n — 1I°<> vol: A 
few tummer ceremonial <U the Tusayan puMM, bj J. Walter Fewkes. 

2 Bnsayo etnográfico j arqueológico de la Prorlnela de loe Qoimbajas, en el 
N^ero Beino de Granada, por Ernesto Bestrepo.-«^18SS-- Bofyotá (Ooletobia)— 
Im^twáik de ln Lm, ealle 18 ato. 100 ^4? -«-62 págs. 

—Estadios sobre los aborígenes de Colombia, por Bmesto Bestrepo— Prime- 
ra Parte— Bogotá— 1892— 4?— 181 pá»* J nna oirtageocisáAMal^iK. 



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" Antonio Ahate. » ^OS 

De esta suerte y por lo que apenas hemos aaotado, puede 
juzgarse la indiscutible importancia de afia Exposición que di- 
ficilmente podrá reproducirse en ningún otro punto del globo. 

Dividióse para su objeto en dos grandes seodoneSi que se 
instaron en el soberbio palacio destinado i Biblioteca y Mu- 
seos Nacionales, en el Paseo de Recoletos de Madrid. La pri- 
o\era sección se denominó Exposición Hiatárioo- Americana, 
quedando colocada en la planta baja del edificio; la segunda, 
denominada Exposición Histórico -Euipopea eseaoialiaente de 
arte retrospeetivo/ y en la cual efresbco ocuparme en otro ca* 
pitnloy se. instaló en la planta alta del palacio. • 

Al lamamieuto que España biso para la Históiúco- Afmeri* 
cana, cotteoriieron: 

Alemania. 

Argentina (República). 

Bolivia. 

Colombia. 

Costa Rica. 

Cbile. 

Dinamarca. 

Dominicana ( República). 

Ecuador. 

España y sus posesiones de Ultramar. 

Estados Unidos. 

Guatemala. 

1 tTna de ias nadones más ñetm ea leaoros tiiiUnoos, «t tin diiptfta Iqmflai: 
MÍ lo ataitlgnó €ñ esta Seooión, k la cual Ueraroi, «tefrtaadA aaloDtty laa tábtiote- 
eai, loa ar^lúnros, las catedrales, los museos provinoiales de la Península, lo «ás no- 
table 7 hermoso en manuscritos, pergaminos, reliquias, estatuas, ornamentos, cá- 
lices, cruces, armas, cuadros de tode género, etc. Valiosa fue la cooperactón pres- 
tada per aílganaa oasas de la vieja nobleaa, de donde se aaosMn {tera e^düfaitlas m 
péUioe, las ▼ftttstas aormadviras, ¡m arrece de los celebrados torneos, eofnsdebia- 
srt euigados de relleyes, selles incontables, autógrafos de santos, príncipes y reye^ 
j euanto pudo contribuir al lucimiento de la Sección, para llenar su fin piini^pal : 
la expodeión completa d4 Arte retioRpeotirvn. ^ 



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804 Memoriat de la Sociedad Científica 

México. 

Nicaragua. 

Noruega. 

Perú. 

Portugal. 

Suecia* 

Uruguay. 

Entre todo este concurso, descollaron en primer término: 
Colombia por sus riquísimas piezas de oro, todas arqneológicaa 
y Tatuadas en subido precio; Costa Rica por sus abundantes y 
bien presentadas colecciones de cerámica y piedra; los Estados 
Unidos, en la parte relativa á la Expedición Hemenway, y Es- 
paña por la variedad de objetos americanos que expuso proce- 
dentes de su Museo Arqueológico, entre otras una preciada co- 
lección de momias humanas sud-americanas, y otra excelente 
de cerámica peruana 

Por lo que toca á nuestra República, muy lejos estuvo de 
hacer desairado papel: antes al contrario: puede decirse que 
culminó casi en primer término, por la riqueza y profusión de 
sus colecciones, por el método y orden científicos que predomi- 
naron en la exposición de ellas, y por la exacta sujeción que se 
tuvo al programa que de antemano dio á conocer el Gobierno 
Español. 

México obtuvo por tal motivo, el aplauso de propios y ex- 
traños, y pudo alcanzar de esta suerte el más honroso lugar, en 
ol seno mismo de la Madre Patria, donde por primera vea iba 
á ondear nuestro pabellón en verdadera fiesta de familia. 

El contingente de México fue, pues, por esencia histórico y 
en todo conforme con la índole del programa citado; formándo- 
se dicho contingente por los trabajos de una Junta nombrada 
por nuestro Gobierno y presidida por el Sr. D. Joaquín García 
Icazbalceta, siendo los más activos colaboradores los Sres. D. 
Alfredo Ghavero y D. Francisco del Paso y Troncóse, á quien 



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"Antonio Alxate." 805 



con sa anxiKo y sus rástos eonooiimentos en la materia 8o de- 
\ñ6 en giran parte el éxito de nuestra Seootón. Ta en larga y 
p^Hja reseña expone dicho señor los trabajos referentes & la 
preparación dé México para el certamen, citándose á todas las 
personas que á ello contribuyeron; reseña qiié va al frente del 
vóluiíkinoso Catálogo especial de nuestra Sección, y que ahora 
concluye de darse á la estampa en Madrid, en la tipografía de 
los Sucesores de Bivadeneyra. 

No debemos, sin embargo, mientras la reseña se conoce, ol- 
vidar el entusiasmo y empeño del Sr. General D. Vicente Biva 
Palacio, nuestro Ministro en España, para que la Exposición 
toda resultase brillante y fuese digna de su objeto. 

(Jna Tez eompilades todos los elementos con que se conta- 
ba» enriáronse á España, asi como á una Oomisión presidida por 
el mismo Sr. del Paso y Troncóse, encargada de Ueyar en el oer- 
taimen la repiresentacióii de México y de hacer en el palacio de 
Recoletos la instalación de nuestro material histórico. 

Cápeme en suerte ser nombrado por el Supremo Gobierno 
miembro de esa Comisión, junto con los Sres. Dr. D. Francis- 
co Planearte, D. Francisco Sosa, D. Francisco Río de la Loza 
y D. Fernando del Castillo; y me complazco ahora, terminado 
ya del todo nuestro certamen, ofrecer á nuestra Sociedad ''Ál- 
zate'' la presente breve nota en la cual expongo someramente 
el orden bajo el cual se presentó al público nuestra Patria en el 
concurso que España celebró en las postrimerías de 1892, para 
conmemorar la cuarta centuria de la aparición en la geografía 
de la tierra, del Continente Americano. 

Debe ante todo observarse, que esta nota no tiene el carác- 
ter de informe; es simplemente oficiosa, pues corresponde al 
Presidente de la Comisión hacerlo ante el Gobierno. Mi objeto 
es que participe nuestra Sociedad de algunos datos proporcio- 
nados por boca de uno de sus miembros que fue testigo ocular 
de aquel interesantísimo concurso, raro por su excepcional ca- 
rácter; único en su especie en este sigb. 

Memorias [1890^31» T. VI, 38 



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806 If emoríai de k Sociedad Científica 

Como dije antes, la Exposición Histórico- Americana que- 
dó instalada en la planta baja del palacio destinado á Bibliote- 
ca y Museos Nacionales, ocupando nuestra Sección, como se 
advierte en el adjunto planO; el ángulo correspondiente á las 
calles de Serrano j Jorge Juan. 

Fueron expuestos nuestros objetos, en cinco salones, comen- 
zando por el de la entrada de la calle de Serrano, y en el orden 
que en seguida se expresa : 



PRIMER SALÓN. 

Dispusiéronse sobre pedestales hechos al efeeio, las piezas 
de cartón -piedra y de yeso, hechas por el escultor D. Epitacio 
Calvo, vaciadas de los mismos originales pertenecientes al Mu- 
seo Nacional de México. Estas piezas, según el orden en que 
fueron colocadas en Madrid, conservándoles su misma marca 
alfabética, es la siguiente:* 

(a). — La diosa Coatlicue. Modelo de la divinidad encontrada en 
la Plaza Mayor de México el año 1790, y que representa 
á la deidad de la muerte. 

(b). — Tzontémoc, Modelo de un curiosísimo disco de piedra en 
el cual se halla esculpida la imagen del sol poniente: el 
dios de las tinieblas. ( En el Museo aun se conserva escri- 
to el equívoco nombre de cuauhxicaUi dado á este ejem- 
plar monolítico). 

(e). — ChaJchíhuiÜicue. Modelo de la magníBca piedra represen- 
tación de la diosa del agua, y que obsequió el Sr. D. Al- 
fredo Chavero al Museo. Procede de Tlalmanalco. 

(ch). — Cabeza colosal de diorita. Modelo de esta bellísima pie- 
dra^ representación de Totee (la Luna). 

1 Bn el Catálogo nuonado j qae formará el Sr. Tronooeo, podrá rene la dei> 
crípoión de todas' las plecas ezpaestas. 



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"Antonio Alíate.» 807 



(d). — Torso humano colosal. Modelo del fragmento representa- 
ción del Teomama (aquel que lleva al Sol), aegán el Sr. 
Tronooso. 

(e). — Lápida conmemorativa. Modelo de la conocida piedra en 
la cual se marca la fecha correspondiente á la fundación 
del Templo Mayor de los Aztecas: es un precioso ejem- 
plar. 

(f ). — La Piedra de Tigoc. Oran modelo — tamaño natural, como 
todos los anteriores y los de las piezas que siguen — del 
monolito conocido Yulgarmente por el nombre de Piedra 
de Sacrificios. 

(g). — Camaxtli. Modelo de este dios. 

(h). — La Cruz del Paienque. Modelo del precioso tablero maya 
que forma juego con otros dos de un palacio de las rui- 
nas de aquel sitio. 

(i). — La diosa de la muerte. Modelo de otra deidad que se ha- 
lla en la actitud de hacer presa, y que presenta encalle- 
cidas las palmas de las manos, á causa de tantas victimas 
sacrificadas. 

( j ).^ Piedra dd juego depeMa. Modelo colocado sobre una mén- 
sula elevada, para indicar la posición que en el juego tenía 
aquel disco perforado en el centro. Sabido es que gana- 
ba el juego y los vestidos de todos los circunstantes, aquel 
que hacia pasar la pelota por la perforación. 

(k). — Modelo de un ídolo chiapaneco. 

(1). — /(M> mofa. Modelo del precioso ejemplar á quien llamó 
Chál-'Mool el Dr. le Plongeon (el dios Tetecateáncatl de 
los nahuas). 

(11).— j^{ cautivo de Cimpas. Modelo de este relieve. 

Todas las piezas que acaban de citarse, colocáronse conve- 
nientemente arrimadas á los muros, exceptuándose la Piedra 
de Tímoc y la Coatlicue, que fie hallaban aisladas. 

Entrando por el vestíbulo y en el fondo de la izquierda, se 



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308 Memorial de k Sociedad Científtea 

destacaba el gran cuadro conteniendo una parte de las láminas 
cromolitográficas que dibujó el 8r. D. jTenaro López, y que re- 
presentan el Lienzo de Tlazcala, en el cual se descñben ideo- 
gráficamente las batallas de los españoles en la época 6 en los 
momentos de la Conquista* 

En frente de este cuadrOi y en el fondo de la derecha, se 
hallaba otro lienzo de Oaxaca, interesante también, y ^opiado 
por un alumno de la Escuela de Bellas Artes. 

En dos dobles pupitres se colocó una serie de treinta y dos 
cartones, conteniendo objetos de culto (cabecitas de barro, en 
general) de los Acolhúas, Cuetlastecos, Tlateloloaa, Tepanecas 
y Nahuas en general. 

Copapletaba el aspecto del salón la decoración especial he* 
cha en Barcelona por el artista D. Antonio Yilanova; y consis- 
tente en galerías, cuyos dibujos se tomaron d^ los códices, co- 
locadas sobre puertas y ventanas para sostener colgaduras : ade- 
más el mismo artista, con dibujos que asimismo se le dieron, 
hizo cuatro grandes escudos que se ostentaban en el pecho de 
unas aves en actitud de descender, los cuales idscudos, coloca- 
dos en lo alto de las paredes, llevaban represen tadoa los símbo- 
los cronográficos de los anos: Caña, Con^o, Pedernal y Casa. 

De uno y otro lado de la puerta de entrada al siguiente sa- 
lón, dispusiéronse sobre pedestales dos estatuas de yeso, tama- 
ño natural, presentadas por el Sr. Dr* D. Antonio Peñafiel, he- 
chas por alumnos de la Academia de Bellas Artes, y las cuales 
representaban, respectivamente, una á un guerrero azteca (el 
caballero tigre J y la otra á un sacerdote, siendo notables en am- 
bas, las piezas de indumentaria. 



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••ABteüoAIinte.ii 809 



SEGUNDO SALÓN. 



JBIa una dille central se colocó el resto de bs modelos de 
oavtÓB- piedra j yeso, más las piezas que seguidamente citaré. 
En otros pedestales murales, dispusiéronse asimismo objetos 
atslados, todos los cuales, siguiendo el propio orden que allí te^ 
nían, eran los siguientes: 



Bn la ealle central: 

( m ). — Vaso ctjeto de cuUo. Modelo en yeso, del original de piedra. 

(n). — Monumento kecho de madera de nogal, primorosamente 
tallado por el carpintero mexicano José María Bodriguez 
y presentado por el Dr. Peñafiel. Ek la reconstrueción 
en pequeña escala de uno de los famosos templos que se 
hallan en las ruinas de Xochicalco ( Estado de Morolos). 

(ñ) — Xod^nOi (el Señor de las flores) ó NáhuiácoÜ (el Señor 
del fuego). Modelo representación de este personaje mi« 
tológico. Es una de las piezas de piedra más interesan* 
tes y curiosas. 

(o). — Modelo de una piedra cronológica, en forma de paraleli- 
pfpedo y excavada en la cara opuesta á aquella que le 
sirre de base. 

( p )* — QtáeiMtácóaÜ ( el dios del aire ). Modelo de la figura dé pie- 
dra que representa i aquel dios en forma de culebra eth 
locado su cuerpo en espiral: es una de las representacio- 
nes simbólicas más curiosas y el ejemplar muy hermoso. 

(q). — Modelo de una piedra paralelipipédio^, conmemorativa, 
la cual en varias de sus caras lleva eñ gran tamaño es- 
culpida la imagen de lUfpapáhÜ (mariposa simbólica en 
cuyas alas Ueva «avajss de pedernal). 



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810 MemoríM do 1» SootecM Oientáfioa 



«'^'^^^^^>^^>^>'^^v^^^^>^^*s^^^^^^«^>^«^^^^^•^*^^**^^^^^^^l^^^^»>*^>w^^^^^>^w^^^^^^v«*^*^'V^w^^^>/^^^^^/^*^^/^^•'^• 



Pedetliles mvnües: 

(r). — Omeácatt, Modelo en yeso del cilindro de piedra que fi- 
gura el ciclo mexicano de 52 años ó Xiuhmolpffli. 

(s). — Cabeza humana de piedra, procedente del Estado de Ve- 
racruz. Modelo en yeso. El ejemplar es notable por la 
perfección con que la cabeza está hecha. 

(t).— *CicIo mexicano de 52 años. Cilindro original de piedra 
basáltica. 

En la misma calle central se dispuso en un aparato especiali 
y entre las figuras (ñ) y (o), la tira cromolitográfica del códi- 
ce "Porfirio Díaz,'' facilitado para su reproducción por el Sr. 
Presidente de la República; documento pictórico interesante. 
El Sr. Troncóse opina que el códice es mizteco. 

Á lo largo del salón y de uno y otro lado de las figuras ci* 
tadaSy dejando el suficiente espacio para la circulación del pú- 
blicOy se distribuyeron diez dobles escaparates ( cinco por lado ), 
en los cuales se instalaron los objetos todos de cerámica y subs- 
tancias diversas,^ correspondientes á distintas civilizaciones; y 
siguiéndose un riguroso método de clasificación. Así pudieron 
distinguirse yarios grupos: el de los objetos domésticos, cerá- 
mica en general, malacates, sartales, etc.; el de los objetos de 
transición entre el hogar y el templo, como hachas, discos, ins- 
trumentos músicos; el de los objetos destinados al culto: ídolos, 
incensarios, pipas, etc., armas en general, dardos, flechas, etc. 

Divididos primeramente así los objetos, mezcladas, pero sin 
confundirse, las diversas colecciones, ordenáronse en dichos 
diez escaparates, de la siguiente manera: 

Primer escaparate, — (a). Objetos correspondientes á la gran ci- 
vilización Maya (Cerámica: ídolos en su mayor parte: 
Colecciones del Instituto Campechano y de particulares). 

1 Piedra, iMurro, máden, eobra, hoMO, ooneb», yeto. 



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"ÁBtoaio Alttie. II 311 

(b). Objetos porteneoientes á la oÍTÍlisaoión Ghontál. 
Segundo escaparate. — Cerámica y objetos de dirersas substan- 
cias, de la civilización Tozteca. 
Tercer escaparate. — Objetos pertenecientes á los Cuetlaxtecos. 
Cuarto escofMira^-^ Objetos pertenecientes á la cirilización To* 

tomihuaca. 
QuMo escc^raie. — Objetos diversos pertenecientes á las civi- 
lizaciones Teochichimeca, Gholalteca, Tlascalteea, Ma- 
ilatzinca 7 Huexotsinca. 
Sexto esoaparaie. — (a). Objetos de la civilización Acolhua. 

(b). Objetos de la civilización Mexicana. 
Séptimo escaparate. — (a). Civilizaciones Tepaneca y Cohoisca. 

(b)« — Civilización Nahua en general. 
Octavo escaparate, — Civilización Nahua en general. 
Noveno escaparate. — Objetos de la civilización Totonaca. 
Bécmo escaparate.^ {Bk), Civilización Totonaca. 
(b). Civilizaciones Otomite, Huaxteca y Pame. 

En cinco pupitres se dispusieron keinta y ocbo cartones^ los 
cuales contenían malacates^ sartales de cuentas, flechas y dar- 
dos de obsidiana y pedernal, conchas labradas, cabecitas de ba- 
rro, sellos de barro, etc., todo correspondiente á la civilización 
Nf^ua en general. 

Las paredes se cubrieron con las copias á la acuarela de los 
lienzos y códices, hechas por alumnos de la Academia de Be- 
llas Artes, bajo la inspección y dirección del Sr. Troncóse y del 
artista Sr. D. José María Velasoo; y las cuales copias fueron: 
el códice de Cuauhtlantzinco, el mapa de Coatlichan, el plano 
de la ciudad de Cholula, el plano antiguo de México existente 
en nuestro Museo, y que se dice regalado por Moteczuma á 
Cortés, las tiras de la Peregrinación y de los Anales Aztecas, 
cuatro códices de Boturini, los linderos de los pueblos de San 
Matías, Contlantzinco y Mixquiahuala y el códice de Quauh- 
quechollan existente en la Academia de Puebla. Además se co* 



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812 Memoríat éé la SooMaá Científica 

pió primorosa y esaotamemte al óleo^ la f odoU q«e se dice ha- 
ber perteaeeido i Moteomma, y que asinñsttio ñé balia eú el 
Museo Nacional. 

En esta serie de cuadros, figuraron tanatbién las copias crch- 
molitográfieas hechas por el 8r, D. Jenaro López, de los coc- 
ees ''Colombino" y ''Dehesa," los ladrillos tan interesantes co- 
mo con tanto primor esculpidos y que conocemos boy con el 
nombre de Relieves de Ghiapas, la colección de Calendarios me- 
xicanos y la segunda parte del Lienzo de Tlaxoala. 

Por decorado^ y siguiendo el estilo del salón anterior, se co- 
locaron arriba de puertas y rentanas, galerías con grecas y di- 
bujos tomados de los códices j y distribuidos en lo lúto de las 
paredes, escudos semejantes á los anteriores, pero sin el ave, 
con los símbolos gerogUfioos de los monarcas mexicanos, dea^ 
de Tenoch fundador de la monarquía, hasta Tíaoc, séptimo rey^ 

Á la entrada del teroer salón, leran tárense sobre sendos pe^ 
destales, las est&tuas del Emperador Moteczuma Xoooyotzin, 
y la de una india noble mexicana, lo cual 'completaba del todo 
el característico, sencillo y seyero adorno de aquel rasto salón, 
que encerraba, principalmente, las civilizaciones de las diversas 
tribus que, reunidas ó concentradas «i un gran núcleo, consti- 
tuyeron la poderosa familia Mexicana, cuyos dominios se «i- 
tendieron en la inmensa zona que comprendió desde las cosrlaa 
del Paeífieo á las arenosas playas del Seno Mexicano. 



TEROER SALÓN. 

Bh el centro y sobre pedestales, se alzaron dos monumeii- 
tos en madera, reproducción en corta escala, de los orif^nalea 
respectivos: el primero representaba un templo de la antigua 
Xuotüían, hoy Jacona (Estado de Michoacán), descubierto, y ée- 
lineado'después el modelo, por el Sr. Dr. D. Francisco Planear" 



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"AntoBio Aliflt«.H M 



te. EK segundo, ee la repreduocidn del célebre templo del Tajin, 
que forma una pirámide, y Ke halla en el cantón de Papantla del 
Estado de Yeracraz. Tan cnrioeo monnmento f ne estudiado por 
el Sr. Troneoso, quien ideó la mencionada reprodueeión, la enal 
fue ejecutada bajo la inspección del teniente de ingenieros D. 
Femando del Oastillo, quien en la propia pirámide rectificó las 
medidas de ella. 

En el resto del salón, se dispusieron seis escapavatós aislan 
dos, como los de la sala precedente; y en ellos se colocaron las 
colecciones pertenecientes en su mayor parte al Museo Michoa- 
cano y al Sr. Dr. Planearte, nuestro erudito compañero. Los 
objetos todos correspondientes á la cirilisación Tarasca, que- 
daron instaladas en cuatro de los escaparates, quedando de és- 
tos reservaos dos : uno para un grupo de Prehistoria y otro pa- 
ra objetos diversos de la tribu Matlatzinca. 

Además, en cuatro dobles pupitres quedaron repartidos 
treinta y dos cartones que contenían cabecitas de barro, sarta- 
lesy malacates, núcleos y objetos pequeños de obsidiana, instru'* 
montos diversos^ etc., de los Tarascos en su mayor parte, j de 
los Pames, Matlatzincas y Tarahumares. 

Los muros se cubrieron asimismo con cuadros copiados ca- 
si todos por alumnos de la Academia de Bellas Artes, yon don- 
de figuran: la Peregrinación de los Totomihuacas, la Genealo-; 
gia de Tepetícpac, un lienzo de Michoacán, la Introducción de 
la justicia española en Tlaxcala, el prinxer .códice de Guauhtin- 
chán, el lienzo de Juoutácato, etc.; el códice ''Barapdc^'^ copia 
cromolitográfica por el Sr. López y el cuadro original del Sr. 
Yelasco: el Baño dQ Nezahualcóyotl, reproducido ya en el to> 
mo I de la obra México á Wavés de los Siglos. 

Pudo también lucir junto co^ los cuadros mencionados, una 
preeiosa colección f otogcáficf^ de Ib^ ruinas de la Quemada, en- 
viadas de Zacatecas ex- profeso para la Exposición. 

El ornato consistió en las galerías de elegante forma toma* 
dA de loa códMe$; en escudos con los cuatro símbolos oronográ- 

Memorias [iZg^^g^], T VI, iO, 



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814 Memorias de lA SodecUd CSentifioa 

fieos de los años, 7 U oonolosión de las dinastías mexieanas des- 
de Ahaitzotl ootayo rey, hasta Gaatiiltémoo, 

La estatua altiva y gallarda de este emperador, ooronada de 
vistoso y rico penacho de plumas, erguíase sobre un pedestal, 
frente á la del valeroso Xicoténcatl; ambas estatuas colocadas 
á la entrada de la siguiente cuarta sala, estatuas que comple- 
taban la colección de seis, presentadas, como se ha dicho, por el 
Dr. Peñafíel. 



OUARTO SALÓN. 

Ocupaba su centro el gran modelo del Templo Mayor de 
Gempoala (Estado de Yeracruz) en donde fue vencido Panfilo 
de Narvaez por Hernán Cortés. 

Sobre una amplísima plataforma se construyó en madera, 
bajo la dirección de D. Fernando del Castillo, el citado templo, 
en donde de bulto pudo verse la disposición de aquel terreno 
amurallado. 

Las ruinas de üempoala han sido recientemente exploradas 
por el Sr. Troncóse j exhumándose de entre el polvo y el olvido 
la célebre ciudad totonaca. 

Sobre dos caballetes se colocaron los planos de las citadas 
ruinas : el primero, dibujado por el capitán de ingenieros D. Pe- 
dro P. Romero, representando el conjunto general; y el segun- 
do levantado por el Sr. Castillo, explicando y detallando el re* 
cinto del Templo Mayor. 

En diez escaparates murales, quedó instalada la rica y es* 
pléndida colección de cerámica mixteco-zapoteoa, propiedad 
del Museo Oaxaquefio; notabilísima por el primor de sus figu- 
ras y la exquisita elegancia del adorno simbólico, que tanto ca- 
racteriza á aquella civilización. 

Los objetos pequeños, cabecitas, etc., siguiéronse eoloeau- 



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"AniOBio Abate. 11 815 

do en papitresy figarando en este salón, oaatro, onyos cartones 
contenían ejemplares de ias cirilizaciones Tlatelolca, Tepane- 
ca, Matlatzinoa, Nahna, üohuisca, Tarasca j Totonaca. 

Ocupaban la parte superior de dos escaparates^ dos de las 
quince panoplias construidas por el Sr. Dr. Peñafiel, y de las cua- 
les adelante hablaré. Otra panoplia quedó sobre un pedestal si- 
tuada en el hueco de una de las ventanas del salón. 

Asimismo se distribuyeron sobre los escaparates los cinco 
k^MÜlis 6 asientos, hechos por el Sr. Peñafiel, todos de diversa 
forma, ya rectangulares ya cilindricos; ya con respaldo ya sin 
él. Figuraron además encima de todos los mismos escaparates 
veinte cuadros con otras tantas grandes y magnificas fotogra- 
fías enviadas por el Gobierno del Estado de Yucatán, reprodu- 
ciendo vistas de las ruinas del Palenque, de Uzmal y de MiÜa. 

En los derrames de las ventanas se pusieron cuadros en nú- 
mero de doce con dibujos á lápiz de las ruinas de Cempoala, 
dibujos hechos por el Sr. D. José María Velasco. 

Por todo adorno, colocáronse galerías con grecas, sostenien- 
do cortinajes, y ocho escudos con el símbolo que presenta el 
atado de los años, y que, como se sabe, tiene la figura de las le- 
tras Ayo entrelazadas. 



QUINTO SALÓN. 

Quedó en éste comprendido todo aquello que por su natu- 
raleza, merecía agruparse por separado, en diferentes seccio- 
nes enteramente distintas á las de los salones precedentes. 

Así pues, en doce escaparates murales repartidos en toda 
la sala, se distribuyeron los objetos que en seguida van á indi- 
carse: 

L— *(a). Trajes, armas y utensilios domésticos de los indios 
bárbaros del Norte de Meneo* Los vestidos se dispusie- 



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310 MemoriM éb la SoeÍ4dAd Cleniíftoa 

ron 611 moAÍquíes de mimbre mandados hacer al efeoto, y 
cuyo tronco teroc^inó por cabezas modeladas en yeso por 
el escultor italiano Agusfco Firanzi BottinelU, tomadas de 
fotografías que con toda liberalidad nos proporcionó la 
Delegación de los Estados Unidos. 
Las armas, escudos de enero, flechas y aróos, etc., arregUb* 
ronse en los eac«{>arates,. artística y convenientemente* 
( b ). Trajes y objetos diversos de indias de Michoaoi», Ve- 
racruz y otros logares (enaguas, rebozos, pañuelos, gar- 
gantillas, arracadas, etc.), dispuestos los tnges en mani- 
quíes de mimbre. 

n.-^ Lote de objetos que usan los indios de Xico para bus bai- 
les. Propiedad del Sr. (Jeneral D. Porfirio Día». ^ 

ni.— Dos lotes: uüo de figuras humanas de camelote (típos 
mexicanos), presentado por la Junta Colombina Espa- 
ñola de Totuca; y el otro, de figuritas humanas de barro 
(tipos y costumbres mexicanas), de la propiedad de la 
Sra. D^ Josefa L. de Oómez Velaseo. 

IV.— Arte plumaria antigua mexicana. En esta Sección yer- 
daderamente notable, se expuso riquísima colcha de plu- 
mas, de los indios de Zinacantepec ( Estado de México); 
un cuadro con las armas de México; otro con la figura 
del Salvador, estilo bizantino ; otro con la Virgen de Gua- 
dalupe, etc. 
V. — Lote de armas españolas de la época de la Conquista. 

VI. — Colección de objetos eclesiásticos, presentados por el 
Hmo. Sr. GiÜow, Arzobispo de Antequera; figurando 
entre estos objetos: un cáliz que se dice ser de los pri- 
meros franciscanos que llegaron á Méxlcoj un mantel de 
altar con rico encaje regalado por Felipe U á la Catedral 
de Oaxaca, y otros objetos también curiosos. 
VIL — Pequeña colección antropológica, consistente en un lote 
de créceos de. los incüuos Pames, Tarascos y Tarahuma- 
res; y o4rd de oaatnentas; adquifidiO todo ^n las expedi- 



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AlMie.» 817 



ciones que bioieron el B. P. Aqtulee Gerste, 8. J.^ á Ift 
región de }a TarahnmAra y el 8r. Dr. D. Matmel M. Vi- 
Hada á la regióa de loa Pames en San Luis Potoef. La 
parte relativa i los TarasooBi es propiedad del Sr. Dr. D. 
Francisco Planearte. 

(N. B. — Los cráneos se han remitido, una Tez terminado el 
certamen, al Dr. E. Hamy, Director del Moseo del Trocadero 
de París, y quien cuando se halló entre nosotros en Madrid, tu- 
yo deseos de estudiar con detención I0/3 referidos cráneos. El Dr. 
Hamy prepara una obra de Craneología, y en ella aparecerá el 
estudio respectivo acerca de las piezas antropológicas citadas). 

Sobre todos los doce escaparates, se colocaron sendas pano- 
plias, de las quince citadas, y que presentó el Sr. Peñafiel, con 
escudos (chimalli) sacados de los códices, el átlaÜ, la macana, 
arcos y flechas, mazas, ondas, lanzas con punta de obsidiana ó 
pedernal, banderas, el caracol de guerra, el huehuetl^ el t^ponastle, 
eto., reproducción fiel de todo ese material que empleaban pa- 
ra sus combates los antiguos mexicanos. 

Los mismos escaparates llevaban en su pftrte superior, una 
colección, de veinticuatro cuadros, conteniendo otros tantos di- 
bujos á lápiz, ó á la acuarela, de antigüedades mexicanas co- 
piadas por el Sr. D. José María Yelasco* 

£0 cuatro dobles pupitres, se instaló el resto de objetos de 
las civilizaciones Nahua, Tepaneca, Tlatelolca, Gaetlaateca, de 
Casas Grandes, Totonaca, Mixteco-Zapoteca y Maya. 

.Una abundantísima colección fotográfica de ruinas de ciu- 
dades y representación de edificios y otra de tipos indígenas, 
proporcionada por el contingente de los Estados de la Repú- 

1 Un» d» li0 banéin^itM pertonai qne eotí Terdackro afán j á9nnieté§ oon- 
tiUraTecoQ ti étáU da bi tnht^m rtliAivM á k MM^úéa, fae esto npientísimo 
■aaerdote, tan amigo como jnstamontQ querido dt loe mexieanoe. Sa a«aencia re- 
ciente de México, por tener qne Irte á radicar oeroade Florencia, haaido nnánime* 
mente sentida : con ella, hemos perdido á un sincere amigo, á un sabio, entendido y 
eflflU eolabocader. 



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818 Mamoriat de U Sociedad Oientífica 

blioa y fruto asimismo de la Expedición Científica de Cempoa- 
la^ se dispuso en seis grandes facistoles, distribuidos conyenien- 
tómente en los ámbitos del salón. 

En la calle central de éstei quedaron colocados: 

!• — Dos dobles pupitres, encerrando los monetarios: 

De la Academia N. de Bellas Artes. 

Del Museo Nacional de México. 

Del Museo Michoacano. 

Del Sr. D. Teodoro Dehesa. 

Del Sr. D. Antonio Gutiérrez Victory. 

Del Sr. Dr. D. Francisco Planearte. 

Clasificadas las monedas por colecciones y ordenados los 
diferentes grupos de éstas, cronológicamente, el público 
pudo yer completa la serie numismática, desde los ya ra- 
ros ejemplares de Carlos y Juana, de todo el periodo co- 
lonial, del de la Independencia, Imperio de Iturbide, Be* 
pública. Imperio de Maximiliano y monedas actuales, 
hasta aquellas de las municipalidades y de ranchos y ha- 
ciendas de nuestro territorio. Comprendióse también un 
lote en las colecciones de medallas conmemoratiyas, de 
suerte que, en esta Sección, nada faltó para hacerla rica 
y completa. Figuraron en ella, como era consiguiente, 
monedas de cobre, plata y oro, y hasta las escasísimas y 
raras también de madera. 
II. — Dos dobles pupitres que encerraron una reducida sección 
bibliográfica, y en la cual, se hallaban, entre otras yarias 
obras: 

La obra monumental que, en homenaje á Cristóbal 

Colón, dio á la estampa la Junta Colombina de Méxicoi 
bajo el título de Antigüedades Meoñeanas; compuesta di- 
cha obra de dos yolúmenes: uno de texto escrito por el 
Sr. Lie. D. Alfredo Chayero y otro conteniendo láminas 
cromolitográficas: Códice ''Colombino,'^ Códioe ''Poffi- 



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•«AiitoioA]itto.ti 81^ 

rio Días,'' Oódiee ''Baranda,'' Oódioe ''Dehesa,'' BeUeyes 
de Chiapas y Lienso de Tlaxeala. (El texto, fo\. meo. — 
MésioOi Oficina típ. de la Secretaria de Fomento, 1892. 
El atlas, gran folio: láminas cromo -litografiadas por el 
8r. D. Jenaro López). 

Obras hüiáricas de D. Femando de Alva IxtlüxóchUl— 

Anotadas por el Sr. Lio. ühavero é impresas por acner- 
do del Presidente de la República. — Dos tomos, 4? — Mé- 
xico, Tip. de la Secretaria de Fomento, 1891-92. 

La Sibliogrqfía Mexicana dd Siglo XVI ^ov el Sr. Gar- 
cía Icazbalceta, impresa en 1886. — Un yolumen en folio. 
(Edición de Injo). 

Apuntes históricos de México^ por D. José Fernando Ra- 
mírez. (Colección de MSS. que pertenecieron al Sr. Cha- 
yero, últimamente al Dr. D. Rafael Lucio y ahora al Ma- 
sco Nacional). 

AnaHes del Museo NaciovjoH de México. (Todo lo que 

hasta hoy va publicado). 

Invención de la Sania Crwrpor Santa Elena. Coloquio 

escrito en mexicano por el Br. D. Manuel de los Santos 
y Salazar. Traducido al castellano por P. P. T, — Méxi- 
co. Imprenta del Museo Nacional. — 1890. — 4?, 51 p&gs. 

Apuntes de Epigrafía MexicanOj por Jesús Galindo 

y Villa. — Tomo I (Epigrafía de la Ciudad de México* 
2* edición de la Sociedad "Álzate"). — México, Impren* 
ta del Gobierno Federal, 1892.— 4?, 201 págs. (Fáltala 
parte de Apéndice para completar el yolumen, el cual 
pronto acabará de darse á la estampa). 

— — Álbum de fotografías del Estado de Morolos, y otras 
obras importantes, cuya noticia aparecerá en el Catálo- 
go respectiyo. 
III.— -Un primoroso escaparate central, en el que se instalaron 
objetos preciosos de oro, obsidiana, concha, hueso y ala- 
bastro | como idoUtos, pendientes, anillos, bezotes, espe- 



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S80 MemorUs de l»0o(Miid Oientifiea 

Íoi| VMOB, etoM todo artíttíoaiKíeiite cok^sado.) (Diversas 
coleocioneB). 

En los huecos de pared^ se hallaban oa«adroS; representando : 
el árbol de la Noche Triste, pintura original del Sr. Yelasco ; una 
copia exacta^ al óleo, del plano de la Ciudad de México hecho 
en 1736, 7 cuyo original se conserva en el Museo Nacional; una 
copia al óleo, del que se dice ser el estandarte que trigo Hernán 
Cortés á la Conquista (el original es propiedad también del Mu- 
seo).; una colección fotográfica de vistas. del Estado de Jalisco 
(Guadalajara principalmente), y una pequeña coleceión de He- 
ráldica Mexicana. 

En el hueco de una de las ventanas se colocó el busto en már- 
mol, propiedad de la Academia.de Bellas Artes, de D. Jerónimo 
Antonio Gil, introductor del grabado en México. 

Réstame ahora hablar, aunque someramente, de la ''Carta 
geográfica del Imperio Mexicano y demás naciones descubiertas 
y conquistadas por los españoles durante el Siglo ZVI, en el te- 
rritorio perteneciente hoy á la República iJáexicana^" por el Sr. 
D. Antonio García Cubas. 

Notable y digno de alabanza^ prolijo y concienssudo es todo el 
trabajo, que revela paciencia y estudio. Nada hay que falte en 
la carta, relativo á lo que ella en su titulo indica: I^ parte geo- 
gráfica, las expediciones todas cuyos itinerarios se encuentran 
perfectamente marcados, todo en ello es elaro y metódico. 

La carta que se exhibió es la original, y entiendo que aun no 
se da á luz; pero sí existe impresa ( aunque tampoco ha circula- 
do) una ''Memoria"^ en la cual nos da cuenta el Sr. García Cu- 
bas: I. De la Geografía AnUgiui de México: Cartas geroglificas de 
los mexicanos, división política del país en la segunda década del 
siglo XVI, y noticias acerca de la población. —II . Destfw&rímte»- 

1 Memoria pan sorvir á la Carta General del Imperio Mexieano, etc., por An- 
tonio García Ctibas — México — Oficina iip. dt la Secretaría dt Fomento -^1892 — 
Fol.,67pé|i. 



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•Antonio Abate. M 881 



ios y conquistas: Viajes y descubrimientos de los españoles en el 
mar del Norte, con espeoifíoación y noticia de los descubridores : 
Cristóbal Colón, Vicente Yáñez Pinzón, Juan Ponoe de León, 
Francisco Hernández de Córdoba, Juan de Grijalva, Hernán 

Cortés y Alonso Alvares de Pineda: Descubrimientos y con- 1 

quistas en el interior del país, dándola notioia de la expediaión t 

de Cortés, de la Ciudad Antigua de Méj^ico, y de las ^Kpedieio- { 

nes realizadas por Gonzilo de Sandoral, Pedro de Alvarado y I 

Luis Marín; noticia de los Misioneros, de la expí^lición de Cor- I 

tés á las Hibueras, las coaquistas de Juan Ákarez Cbi<M>, Alón* 1 

so de Áralos, Francisco Cortés y Die^ de Mazariegos; de 

la Provincia de Pánueo, Gobierno de México, Conquista de la ¡ 

Nueva Galicia, descubrimiento de Nueve México; noticia acer* | 

ca de Fray Marcos de Niza, de Franciaeo Vázquez Coronado y i 

otros conquistadores, de los dos Montejo, del célebre cerro del 

Mixtón y del Peñol de Noebjstlán, de los Reinos de la Nueva \ 

Vizcaya y de Nuevo Leóu, etc. Incluye en esta parte el Sr. Gar^^ 
eia Cubas, una curiosa lista de las poblaciones fundadas por los 
españoles durante el siglo XVI, con especificación de la fecha 
de la f undaeiáQ y el nombre del fundador. — III. Vioáes y descur 
brimieí^oé m d mar dd Sur: Abraza desde el año 1527 en ade- 
lante, citándose las expediciones y conquistas que después ee 
llevaron á e&bo hasta teraainar el siglo XVI. Basta la simple 
relación de la materia de que tratan Carta y Memoria, para juz* 
^arse de la importancia deltrabajo eipuesto por el Sr. García 
Cubas. 

Finalmente, el publico pudo lograr ver instalado el modelo 
4«1 Calendario Aifteca^ ^ tamafie natural, y que se colocó en el pa- 
tio de deseaciso coRtigao i nuestro deparjbameato« 



1 Quedó f aera de lugar üstd XOpdelo, ^r baberse inutilixado el primero que 86 
biso, al transportarse de México á Madrid. Su sitio primitivo era el que ocupó la 
primera parte del lienio de Tlaxcala, en el primer salón. 

i(i89f93LT.VI,41 



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* 3 22 Memorias de la Sociedad Üentífica 



*. * 



En resumen: como habrá podido «bservarse, túvose parti- 
cular empeño en que todas las secciones del programa estuvie- 
sen representadas, en la parte que á nosotros estuvo encomen- 
dada. La Prehistoria tuvo su lugar, aunque pequeño, en este 
gran conjunto; y siguiendo la ordenación y clasificación, pudié* 
ronse estudiar en globo desde las oÍTÍlizaciones del Norte en 
las cuales figuraron la Tarahumara en Sonora y Chihuahua y 
la Pame en San Luis Potosí, hasta la Maya en las apartadas re- 
giones de Ghiapas y Yucatán. 

Y para que nada faltase, exhumáronse cráneos y osamentas, 
armáronse panoplias, trajéronse vestidos de los propios indios, 
.y de esta suerte el público inteligente que visitó nuestros salo- 
nes, pudo formarse cabal juicio del grado de adelanto y de cul- 
tura que habían adquirido los pueblos del Anáhuac en el mo- 
mento de descubrirse el Continente, y cuando el g^iio español 
despedazó los blasones de las dinastías mexicanas con la punta 
de su espada. 

Tomaron, pues, asiento, en el concurso de nuestra Sección, 
la Etnografía, la Antropología, la Indumentaria, la Panoplia, la 
Numismática, la Heráldica, la Estatuaria, las Artes cerámica, 
plumaria, etc., la Pictografía, la Epigrafía, la Bibliografía, etc., 
etc. 

Tal fue nuestro certamen, y ttd el papel que deeempeñó con 
honra nuestro País, en la Exposición Histórico- Americana de 
Madrid. 

México, Junio 1893. 



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"Antonio Álzate. II 



828 



EXPLICACIÓN DEL CROQUIS. 



a. — Coatlicue. 

b. — Tzontémoo. 

c. — Chalchihuitlicae. 

ch.— Totee. 

d. — Torso humano colosal. 

e. — Piedra conmemoratva. 

£•— Piedra de Tízoc. 

g. — Gamaxtli. 

h. — Cruz del Palenque. 

i, — Diosa de la muerte. 

k. — ídolo ohiapaneco. 
1. — ídolo maya, 

11. — Cautivo de Chiapas. 
m. — Vaso sagrado. 
n. — Templo de Xot5hioal»o. 
ñ. — El Xochipilli. 

A, A, A. — Pupitres. 
B. — Lienzo de Tlaxcala. 
C, — Lienzo de Oaxaca. 

D.— Diván. 



o. — Urna cronológica. 

p. — Quetzal cóatl. 

q. — Piedra de Itzpapálotl. 

r. — Monumento de Jacona. 

s.— Templo del Tajin. 

t. — Modelo de Cempoala. 

u. — Panoplia. 

V, V, V. — Facistoles. 

w. — Escaparate central. 

a.' — Estatua del Guerrero (ca- 
ballero tigre). 

b.' — Estatua del Sacerdote. 

c/ — Estatua de la india noble 
mexicana. 

ch.' — Estatua de Moteczuma II. 

d.' — Estatua de Cuauhtémoc. 

e.' — Estatua de Xicoténcatl. 

1 á 38; — Escaparates. 

E,— Códice "Porfirio Díaz." 
P. — Busto en mármol de D. Je- 
rónimo Antonio Gil. 
G. — Calendario Azteca. 



I 



I 

I 



Nota. — Las flechas iidican el sentido del movimiento del 
público. 



#•» 



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UNE NOUIÍELLE ESPECE DE LECANlll DU IXIP 



Fftr Hr. 1« ProC 



J, D. A, OockerelL 



(Note présentée par M. le Dr. AUr. Dug^). 

Le Dr. Alfr. Dugés a eu labonté de m'envoyer de nombreux 
ezemplaires tant alcooliques que TÍyants, d'un íntéressani Le- 
oaniam tronvé sur le Schimts mótte h, Guanajuato. Get inseote 
f ut euToyé il y a quelquea années, h, f en M. Liohtenstein qui le 
reoonnut oomme nouveau et luí donna le nom de Leeaniutn scMni. 
Je n'ai pu savoir s'il a été publié quelque chose sur ce sujet, 
et c^BSt pour oe motif que je déorís ici cet inseote en adoptant 
le nom de Liohtenstein. 

Lecanium sohini| Liohl. 

FemeCU, Environ 6 mm de long, 8 de large et 3 de haut. 
Ovale allongée, convexo, brillante, vert gai, souvent a^ec une 
petíte tache bruñe allongée sur le miliou du dos. Les jeunes 
sont plus jaunátres; les yieuzpucerons mortes deviennent brun 
foncé: bouillies arec de la sonde caustique elles rendent le li- 



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326 Memorían do U Sociedad Científica 

quide brun. Les pucerons aeches qui ont séjourné dans 1' aloool 
paraissent platón d'ane couleur d'oore claire. Antennes á 8 ar- 
tioleSy quoique chez un individu apparement anomal. Je n'en 
aie trouvé que 7. Troisiéme artiole le plus long, et trés-longí 
2*»e 4 eme etS*"** subégauxj 2*™* et 5*»' portant ua long poil; 
gtoe g^ 8 eme í^.peu-prés égaux et plus courts que le 5*'»% ?*"• 
le plus court. 

Pattes p&les: tibia de deux bous tiers plns long que le fé- 
mur: tarse plus de moitié aussi long que le tibia, Poils noueux 
du tarse exoeptionnellement robustos, pas trés-longs. Digitu- 
les des griflEes petits, Trochanter avec un long poil. 

Plaques anales brun foncé, courtes; cdtés externes á-peu- 
prés égaux. Bords aveo de uombreuses épines mousses. 

Oeufs ovale allongés. 

Male. Eeaille d'enyiron 2 mm de long; allongé, avec les ex- 
trémités arrordies, vitré; sans couleur, granuleux, plus ou moins 
carémé; aveo deux lignes blanches commengant á l'encoche 
anale et marchant presque paralléles jusqu'au bord antérieur. 
II y a aussi une ligne blanche en travers de la partie postérieu- 
re de l'écaille. 

Les femelles sont ahondantes sur les rameaux du schinus, 
tandis que les males se rencontrent surtout sur les feuilles. 

Cette espéce appartient á la deuxiéme serie de Signoret qui 
renferme des individus de formes plus ou moins analogues, 
maís difEérents quant au reste. Par sa couleur rert brillant elle 
ressemble á L, viride de Geylan. 

C'est le cinquiéme Lecanium tronvé au Medique; les autres 
sont: L. SáUei, Signoret; L. hesperidum^ L.; Z. termmaliae, Gkll; 
L, deae, Bem. Un autre fLec. vermcosumj a été indiqué par 
erreur comme mexicain; il est de Montevideo. 

Las Cruces, New Mexioo, U. S. A. Join 81, 1893. 



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LA ROCA DEL CALENDARIO AZTECA 

POB 

Socio de número, Ingeniero de la Comisión Geolófirica Mexicana. 



IajLM.lNA. VIH) 



El estado de civilización y el desarrollo de la industria en 
las primeras razas que habitaron el Anáhuac, se puede apreciar 
fácilmente si fijamos nuestra atención en los múltiples y varia- 
dos objetos, á la vea que numerosos documentos, que enrique- 
cen actualmente nuestros museos y bibliotecas. Día á día se 
descubren otros muchos por el espíritu de escudriñar y resol- 
ver los grandes misterios que aún envuelve la primera edad his- 
tórica de nuestro suelo. En aquellos objetos admiramos sobre 
todo la representación gráfica de las ideas, tan exacta como es 
posible: verdaderos libros cuyas páginas grabadas en las rocas 
más duras que tenían á su aloance, en las piedras que por sus 
brillantes ooloreS| su dureza y escasez relativa eran apreciadas 



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828 Memorias de k SociedAd Científica 

por ellos mismos con yalor inestimable, se habían de oonserrar 
indelebles al través de los siglos para que por su medio se hicie- 
ra la Inz; 7 vengan más tarde á completar el cuadro de conoci- 
mientos (con un contingente valioso como el de todas las razas 
en su principio) acerca de la historia general de la humanidad. 

Si la inteligencia bajo una forma peculiar se manifiesta en 
los pueblos del Anáhuac, civilización sui generis que asombra, 
el trabajo físico, el trabajo manual no es menos ostensible, 
una vez que escaseaban los instrumentos apropiados que ahora 
conocemos, cuando los metales no eran conocidos y que apenas 
los principios generales de mec&nica comentaban á servir de 
base, tal vez á grandes creaciones futuras. 

La piedra era, pues, el elemento mineral que empleaban, des- 
de la afilada punta que había de arrancar las entrañas de la víc- 
tima hasta venir á ser el emblema de los dioses, desde el pe- 
queño amuleto suspendido en los labios del guerrero, hasta la 
representación sublime de la idea. He ahí el secreto de la civi- 
lización de un pueblo seminómade, el completo aprovechamien- 
to del material que era f&cilmente accesible á sus manos. 



••• 

No haj objeto que más atraiga la atención del que contem- 
pla estas reliquias, como el enorme monolito conocido con el 
nombre de Calendario Azteca 6 Piedra dd Sol, Nos es conocida 
desde hace poco más de un siglo (Dic. de 1790), que casualmen- 
te fué encontrada al nivelar el pavimento de la plaza maji^or de 
la -ciudad de México cerca de su ángulo S. E., con la cara labra- 
da vuelta hacia abajo. La forma de esta gran mole basáltica se 
aproxima á la de un paralelipipedo de dos caras opuestas muj 
desarrolladas. Sobre una de estas caras se halla saliente un ci- 
lindro de base perfectamente circular cuyo diámetro mide 3 '"Sé. 
El cilindro sobresale O^'IQ solamente. Esta porción cHíndricaí 



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NAB4MÍ0ÁlMto.n H9 

solwe todo el dyaalo de la basares lanas impovfcantei pmea ea so- 
bre la ^e se bailan esealpidas ea reUeve un gvan número de 
figraasi ajganaa de laa oiialee baa sido interpretadas dif«peate* 
mente por nuestros bistoiiadores y arqueólogos f asi eomolo qne 
se refiere al objeto á fne fné destinado su ooijonto» 

Annqoe la masa no prM^ata nn espesos nnif orme, hemos oal* 
colado suTohimen redneiéadolo á fig^ofás regtilarespor oompen-* 
saoión, resnUando ser aprozimadamente de 9"*- ' 774. La denr 
sidftd media obtenida per Tarios eipertmentos es de 2.5S0, que 
caloolado el peso total baoieodo oso de aquella oifm de toIu* 
men, es igual á Sé^"'600próximanM(nte| Ta]or muy oomparaUe 
al que han enoontrado algunos autores, oomo ^ caleolado por 
el Barte de Hnmboldt, que tan stio difiere del presente oeroa 
de dos déohnos de tonelada* 

La exaota procedencia de la roca es una de las cuestiones 
que despierta la curiosidad, pues nos daría la diatanda que hu- 
bo de recorrer en su traosporte, p^r cierto bien difícil, hasta 1* 
ciudad de México. Poco se ocupan los historiadores de este dar 
to interesante, exceptuando algunos como D. Femando de Te- 
zozomoc, quien asegura provenir de un lugar llamado Acúleo, 
cerca de Ayotzingo, puntos al Sar de Chalco. Pero como quie- 
ra que no están de acuerdo los autores sobre si la piedra encon- 
' t»da en 1790 en la plaza mayor es la mismaá la que se refiere 
en sus escritos D. F, de Tezosomoo, hay que buscar en sqoella 
región de Acúleo» rocas enteramente sem^antes que nos auto* 
ricen 4 establecer aquel punto como laeauMta procedencia^ 

Para llevar á ci^bo el examen petrográfico de la roea del ci^ 
lendario^ d día 14 de Marzo dé 1898, debido á la benevolencia 
del Sr. Director del Mnaeo Nacional Du D. Manuel ürbina, se 
me permitió sepanur^ en presencia del Sr. Dr. Villada, profesor 
de ese plantel, pequeños fragmentos de dos á tres «entimetros 
ená da ra d o s, de la parte posterior no labrada del mouoHto, de los 
que se han hecho pseparaoiones en láminas delgadas pava sn 
eauonen microscópico. 

iIi898-93l.T.VI,42 



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880 Memorial déla Sociedad Oientífica 

A la simple vista^ la roea ea da oolor gris Ugeramenie xogi- 
zo con pantos.disemiaados y poreiones granadaada un mineral 
verdoso. La estmetura porfiroide se reconoee por 1& preaanoia 
de cristalea no muy grandes do feldespato, en una pasta homo- 
génea granuda; Las láminas delgadas* aji mioroseopio ofrecen 
más clara la estructura ( Lám. VIII ), pues en un magaña micro- 
lítico de labrad<^ y augita se ven claramente, odüitALais desarro- 
llados de augita, labrador y oUvino de primera consolidación, 
alrededor de los cuales se haee algunas veces sensible el esou- 
rrimiento fluidal de las microlitas de segunda consolidación. El 
olivino en cristales y fragmentos se presenta generalmente al- 
terado dando un color amarillo anaranjado en sus bordes á 1^ 
lus natural y ligeramente verdoso en su medio con numerosaa 
grietas transversales, é inclusiones de pequeñoagranos de hie- 
rro magnético. El labrador de primera consolidación en crista- 
les corroídos» un poco alterados lo mismo que la augita. En el 
magma núcrolitico es notable la poca abundancia de hierro mag- 
nético. 



• % 



Conocida ya la composición mineralógica de la roca que nos 
ocupa y su exacta referencia al grupo de los basai/tos db oli- 
VíHíOf nos será fácil establecer la comparación con rocas proco* 
dentes del lugar indicado por el historiador, y ya preparo una 
nota & este respecto que tendré la honra de presentar á esta ho • 
Borable Sociedad. Baste por ahora decir que una gran parte de 
la región basáltica de la cuenca de Jtiésiico se encuentra limitar 
da á la rei^ón del Bur, comprendiendo el lugar que sospecha^ 
moe ser la procedencia. . 

Aquella porción de la cuenca mexicana encierra nna mnlti* 
tud de volcanes á cuyos últimos paroxismos han asistido los 
primeros pobladores del Anáhuac, como lo prueban loa vestir* 



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"Antonio Alíate. M S81 

gio8 de su industria y las osamentas sepultadas debajo de sus 
láTas. 

En las snoesiyas corrientes, todas basálticas, que nos ofre- 
cen esta inmensa fitja de volcanes y donde la sucesión origina 
un moyiaiieiito estalonado del terreno^- se pueden observar al- 
gunas diferencias en el carácter de las lavas en lo que concier- 
ne á su estado más ó menos grande de fluidez y por consiguien- 
te á la temperatura á que han debido presentarse al exterior. 
Las. últimas corrientes y más elevadas, notablemente fluidas, 
no ofrecen casi nunca minerales de primera generación, sino 
simplemente un desarrollo microlitico y abundante proporción 
de fierro, á diferencia de las inferiores, muy cerca de la parte 
plana de la cuenca y que no han sido cubiertas, nos presentan 
elementos minerales de primera generación, como en el caso de 
la roca histórica que nos ocupa. 

México, Julio de 1898. 



I 



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812 MemoríM de la SooMtA Oientifioft 



hk roelie 4« Calendrler AiU^e fur M« E« OrMMu 



tiPiuANO'H.m VIH). 



A l^oeil nu, la roche est d'une couleur grise légérement 
rougátre, aveo des points dissemlnés et des portions grenues 
d'un minerai verd&tre. On reconnait la structure porphyroide 
par la présenoe de cristauz pas trop grands de f eldespath dans 
une páte homogéne grenue. Les lames minees oSrent au mi- 
croscope la structare encoré plus claire, car dans un magma 
miorolithique de labrador et d'augite on yoit d.airement des 
cristauz déyeloppés d'augite, de labrador et d'olivine de pre- 
miére consolidation, autour desquels se fait quelque fois sensi- 
ble V écoulement fluidal des microlithes de deuziéme consoli- 
dation. L'oliyine en cristauz et fragments se présente généra- 
lement alteré, en donnant une couleur jaune orangé dans ses 
bords k la lumiére naturelle et légérement yerdátre dans son 
milieu, ayec des nombreuses creyasses transyersales, et des in- 
clusions de petits grains de fer magnétique; le labrador de pre- 
miére consolidation en cristauz corroídos un peu alteres ainsi 
que l'augite. Dans le magma microlithique le peu d'abondau- 
ce de fer magnétique est remarquable. 

La roche du Oalendrier Aztéque appartient done au groupe 
des hasalies á ciMne. 



^i» 



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fm 



I o h^^^\ 



Un caso teratológico en una flor de calabaza 

• ' i 

Soaa HONORAKIO, PrOPSSOR en 9L CpLKIO OCL EitADO i» GUANAJl^ATO* 



(I-ütMlíffA iXv 



Entr^ láB monÉtoUóBidááefl Tegetales, una de las mils singu- 
lares 7 menos comunes es la de las pelonas. Por esta palabra 
se entiende ordinariailiettie la regulariz ación anormal ó aocL* 
dentfü de una flor normalmente irregalar; pero ee da be llamaí 
así también la melta de l^s partes de una ñor i su ti|>o folia* 
rio, es deotr, la regresión de ellas al estado de hojas más 6 me- 
nos bien marcada, 6 sea en el oolor 6 sea en la forma. Sabemos 
en efooto que el cális^ la oorola, los estambres j el pistilo no son 
más qne evotncioiiee de la hoja^ y que en muchos casos la tran-^ 
doWn es iaü evidente qne enalquiera la puede reconocer; no 
hay paira qné inustir sobre esta lej tan conocida. 

El ejemplo iqiie coneienie este articulo es un caso de ta se* 
gunda oíase; se trata en efecto de una ñor de calabaza coman 



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884 



Memorits de la Sootedad Oie&tiáea 



(Cucúrbita pepOf D. C), en la cual la corola ha tomado el color 
Terde fchlorafUhieJ en lugar del amarillo anaranjado, y cuyo pe- 
ciolo parece haber brotado por encima del androceo unos 61a- 
mentes que en uno de los ejemplares terminan por una expan- 
sión foliácea; algo como lo que se observa en la rosa proHfera, 
Torbigracia. 

Si examinamos la flor masculina normal de una calabaza, 
encontraremos las divisiones calicinales aleznadas y adheren- 
teeeiL parte á la corola; la corola, de un amarillo a;Daranjado, 
tiene un tubo largo y en forma de campana, y el limbo dividido 
en cinco lóbulos angulosos, plegados y de la cuarta parte de la 
altura de la corola; los estambres, llevados sobre un cono hue- 
co, forman un cuerpo alargado de extremidad roma. 

En el vegetal que nos ocupa las flores presentan dos formas 
diferentes, pero el edor de todas es de un verde franco, pare- 
cido al de las hojas del mimo pie, aunque cenizo. 

La más chica (núm. 1) tiene un limbo cuyas divisiones lle- 
gan á más de la mitad de la flor; estos lóbulos son regulares, 
óvalo -laceolados, dos de ellos terminados en un corto filamen- 
to, los otros de extremidad obiosa* Los sépalos, bien separados 
de la flor, tienen el aspecto de filamentos. El androceo, en fin, 
casi normal, sostiene una especie de talleoito dividido en cinco 
lacinias subuladas. 

Lá flor máa grande ( núm*^ 2 ) presenta divi«jones oaUoinaleB 
iguales á las de la anterior. La corola está dividida en oinoo ló- 
bulos deaígoaleS) cuya longitud es por. término medio de la mi- 
tad de la corola entera. La parte más oaraoterfstiea es el an- 
droceo: encima de la columnita bailar, se ven- loa estambres 
perfectamente normales, pero del ^M)ntro de ellos sale una va- 
rita terminada por tres hilos delgados: uno de ellos ( a) se divi. 
de en su extremidad en dos filamentos.) el'otró (b) lleva eá la 
punta una expansión foliácea terminada en zarcillo; el tercero 
(c), én BiXf soporta dos láminas un poco separadas umtk de otra, 
7 jtaaba ea un delgado filamento. 



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** Antonio AlaU. h 885 



Examinadas oon una lente todas las partes de ambas flores, 
presentan nervadnras bien señaladas como si fueran hojas. La 
superficie externa así como el pedúnculo tiene pelos cortos y 
ásperos. 

Es evidente que en este caso ha habido un exceso de yigor 
vegetativo 6 una aceleración del crecimiento que no ha dejado 
á las hojas el tiempo do transformarse normalmente para for- 
mar las diferentes partes de la flor, y se ha manifestado toda- 
vía más en la flor núm. 2, en donde parece que el pedúnculo ó 
sea el eje ha continuado su vegetación después de terminada 
la incompleta evolución de la flor. 

Me impulsó á publicar esta curiosa peloria la creencia en 
que estoy de que no es común, y tal vez no haya sido figurada. 
Siento haber estudiado este fenómeno en flores secas, pues es 
probable que las frescas hubieran permitido un examen más 
fructuoso; pero hace años que n^oibí los ejemplares de Irapua- 
to, y desde entonces nó he podido conseguir otros. 

De esta misma ciudad me remitieron también unas rosas 
verdes: en éstas no había más monstruosidad que la del color; 
era un caso do Olaranfhia pura. 



GKuuuijiuitOi Julio de 1898. 



fin M Tmio TL 



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tlTIDiaE 



TOMO VI DE MEMORIAS. 



«»^>^»^«^>^>^»/»^>^i^>«^V«^«^^s<»>^>^«* 



Table deg matiéres dn tome TI dm Mémoires* 

Agullar y Santillán Rafael. Reseña relativa á la marcha de la Socie- 
dad durante el nñn de 1891. (EapportturVétatdelaSociété) 7 

Bibliografía Meteorológica Mexicana. Añol891. (^t- 

UiographU MétéorologiqvLe Mexiraine) 97 

El Ontennrio del «Vtlegio de Minería. ( Le CenUnaire de VÉeole des 

Mines) 177 

Cockerell J. D. A. Une nouveüe espéce de Lecanium du Mexique 325 

Dug^ Alfredo. Un caso teratológico en nna flor de calabam. ( Lámi' 

na IX ). {Uncoi tératélogique ehez unefieur d* une courge. Cucúrbita 

j>ípo. D.C.). { Planche IX)rZ. 833 

Estrada Aureliano. Las ruinas del Cerro de Quiengola. (Lámina III). 

( Lei ruines zapothéques du Cerro de Quiengola ). ( Planche III. ).vn 151 
Fernández Vicente. Las estrellas fugaces de 23 de Noviembre de 1892. 

( Le» iu^es fiantes du 23 Novendrre 1892 ) 157 

Galindo y Villa Jesús. Apuntes de Epigrafía Mexicana. 4* parte. Épi- I 'i 

gí'opkie Mexicaine, ^^^ parOe) 123 

Exposición Histórico -Americana de Madrid, 1892. ^ 

Memorias IxSga-ga), T VI, 48. 



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p 



BS8 Momoría» do la Sociedad CientíficA 



PálllDM. 

Sección Mexicana. (Lámina VII). ( Sxposiiion Eutorico-Amérícai' 
m de Madrid, \%Q2. Seetion Mexieaine). (Planche VII) 302 

Herrera Alfonso L. La noción del tiempo en los animales. El tiempo 
j la biología. ( La notion du tempe ckez lee animaux^ Le tempe et la 
hielogie) GI 

Medios de defensa en los animales. ( Moyene de difenee dañe 

lee animaux) ^ 251 

Leal Mariano. La mortalidad en León. ( Lámina IV), La mortalüé 
dañe la vüle de León), {PtanelielV) 1«3 

La Rueda Salomónica j la previsión del tiempo. ( Lámina 

VI ) . {La Boue Sal(mumique et laprévieiim du tempe ). {Planche 'VI), 243 

Macouzet Boque. Alimentación desde el punto de vista de la Higie- 
ne. ( L*<UimenUUMneoue le point de vut de V Higiene)...^* 109 

MoBtessus de Ballore F. de. México seísmico. ( Lámina H). {Le Me- 
tdque eiemique). {Planche II) 49 

Moreno j Anda Manuel. Temperaturas del suelo observadas en el Ob- 
servatorio Astronómico Nacional de Tacubaja durante el afío de 
1892. ( Lámina Y). {Lee températuree dueolál ' Oheervatoire de Ta- 
etibaya), {Planche V).V. yí 171 

OrdóñezEzequiel. Algunas obsidianas de Mózioo. (Lámina I). (Qu«¿- 
quee obeidiennee du Mexique), {Planche I) 33 

La roca del Calendario Azteca. ( Lámina VIII ).' ( La roche 

duCalendrierAzt¿que), { Planche FUI ) 327 



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T leiGitiiFia 



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Société Scientifique "Antonio Álzate.'' 



REVUE 



Scionip i 6Mop|liipe 



MBéeMitUdMInde 



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iiiroitfPiitrTOiíiT^frffiíi;^! 



«•esétulsa ir^aSiéral. 



li- 



1892-1893 



WIMMMMMMAMMMMMMMMMMMMMMMM«M*MAM#«M 



MEXIGO 
Impbiuebie dü Gouyebnement Fédéiul. 

1892 



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Sociedad Científica. "Antonio Álzate." 



■*Líuj i Ejií 



REVISTA 




KA í Bl 




hAUndak^Udimeitede 



RAFAEL AGUnTiAB Y SANTILLAN 



mmcstmitíjo yrxTMbl 



1892-1893 



HEXIOO 

WO FEDERA] 
la Oriente a, i 

S892 



IMPEBNTA DEL GOBIERNO FEDERAL EN EL KX- ARZOBISPADO 
(ATcnida Oriente a, núm. 796). 



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MÉXICO. 






*M^^^^^»^/^^>^^»^^^^^^^^^^»»<^y^^vy^^ 



Bevista Oientífíoa y Bibliográfioa. 



Ntes. 1-8. 1892-98. 



SESIONES DE LA SOCIEDAD. 



Agosto 7 de 1892. 

PrMídaieU del socio D. Qnillermo B. j Fuga. 

COBafifiPONJOENClA. — Del Obflerratorio Magnétioo y Meteo- 
rológico de la Universidad de Coimbra, de la Dirección de Es* 
tadística Miwioipal de la oiudad de Baenos Aires, de la Sociedad 
Real de Ciencias de Sajonia y de la Oficina Geodáúca Imperial 
de Vietia, remitiendo sus ptiblÍGacioi:ie8^ del socio honorario 
Prof. Van Beneden (LoyaiBa) enviando algunos de sus traba: 
jos; del Director de JEU Trábelo Nacional (Barcelona) solicitan- 
do cambio; de los Sres. Prot Agassiz ( Cambridge, E. U.) y Dr. 
Davls (Córdoba, Argentina), dando las gracias por su elección 
de socios; de la Academia Real de Ciencias de Turin, anuncian- 
do el fallecimiento de su Vibepresidente el Prof. Juan Fledobia 
acaecido en Piverone el 3 de Julio pasada. 

PuBUOACIOinss*'— 8e recibieron donacioajes del sodo honok 
rario Joaquín de Mendizábal Tamborrel (66 tomos), del Sr. 



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Pbro. Lie. Vicente de P.. Andrade (X7 tomoa) y A. B. Binnie 
( Londres ) 7 por pritnofa vez laií publioaoÍD(D6B d^ la &oéi04^ 
de Ciencias Naturales de Friburg (Badén) y la Unión Médica 
Michoacana de Morelia. 

La Comisión de Publiéáciones presentó los números 11 y 12 
del tomo V de las Memorias, con los cuales concluye el volumen. 

Trabajos. — B. Aguilar y Santillán, Las lluvias en la Bepú- 
hlica Mexicana durante el año de 1892. 

Carlos Mottl, Observaciones seísmicas en Origába. JuUo^l892, 

< — Noticia de los movimientos sentidos en Oriisába adíala 

á 0^62"^ pm. yeHá 8^22"^ am. 

Postulación y bleccíones, — Los socios Mendizábal Tam- 
borrel; Aragón y Aguilar, postularon para socio correspondien- 
te en París al Sr, Enrique Gauthier-^Villars. 

Quedó electo socio correspondiente en el Estado de Coahui- 
la el Sr. Ingeniero Elbüteeio Tejada. 

En virtud de haber recibido el socio Jesús Galindo y Villa, 
Secretario, una comisión de la Junta Colombina para marchar 
á España, quedó electo Secretario el socio que suscribe. 

Proposiciones* — Los socios Paga y Aguiiar, ^n objeto dé 
qué la Sociedad tome parte de la manera que le sea posible, en 
el regocijo de la celebración del 4? centenario del descubrimien- 
to de América, sometieron á la aprobación de la Sociedad las 
siguientes proposiciones, que quedaron de primera lectura: 

1^ Qiíe la Sociedad Ctendifica tAn^onio AUatei^ inicie que se 
cambie él nombre que Ueva acíucdmenle él Nuevo OonHnenteporélde 

COLOMBU. 

2^ Que se nombre una Comisión de nuestro seno para que 
forme el proyecto de cómo debe precederse para dar esta idea 
á loa demás cuerpos cientfficos, á los Congresos Geogr&fieos, 



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Lá Soci^ad Mokkó oelebrtr el sábado 13 ana sesíÓQ extra- 
ordinaria para darlea eegnikla leetnra y diseutírla?. 

ElSeenterlo^ 

tíiLBBBTO MoNTiBL Estrada. 



Sesión extraordinaria celebrada el 18 de Asrosto de 1802. 



Presidencia del socio D. Gnillermd B. y Paga. 

Las propoaioiones presentadas por los socios Paga y Agui* 
lar. {nerón puestas á disensión y deiH>ués de disentidas sofieien^ 
temente faeroo aprobadas per todos los socios á excepción del 
Sr. Mateos* 

La Sodedad eligió á los socios Paga, Mehdizábal Tamborrel 
y Aguilar para formar la Comisión á que se refiere ana de las 
propoeiciones. 

Insertamos á continnación la exposición de los socios Paga 
y Agoilar que acompaña á sus. proposiciones. 



Los que suseribimoe oonel deseo deque la Sociedad Gien- 
tífica c Antonio Álzate» manifieste de alguna manera que toma 
parte en el regocijo casi unirersal que se deja s^atir con moti- 
va de la celebración del 4^ centenario del descubrimiento de 
América por Cristóbal Colón en 1492, no hemos vacilado en so- 
meter ante ustedes un pensamiento que por lo pronto parecerá 
de poco valor pero que no dudamos que si se logra verlo reali- 
zado, habremos dado una pvueba de nuestro amor á la justicia 
y á la verdad histórica. 

Para mejor eitplicar nuestro pensamiento y después para 



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f andar las proposicionea qoe ramw á presfeniari .tondríamoB que 
referir gran parte de loa aeonteeimientaa qne toyieron kigar ha* 
ce cuatrocientos años y más para llegar al descubrimiento del 
hermoso Continente que hoy habitamos j pero por fortuna nues- 
tros dignos consocios conocen perfectamente todos esos episo- 
dios históricos y no necesitan que se les recuerde los hechos 
heroicos, la constancia sin límites, las horas de angustia y de 
prueba del ilustre navegante á cuya intrepidez debemos que la 
luz de la civilización y los resplandores de la verdadera fe ha- 
yan brillado en el Continente que aun estaría perdido en el océa- 
no, si las tres primeras carabelas que lo cruzaron no hubieran 
sido guiadas por el ilustre genovés. Así, pues, no nos detendre- 
mos eñ relatar historia tan conocida, pues estamos seguros que 
cada uno de los que nos escuchan han sentido alguna vea pal- 
pitar su pecho por el entusiasmoí«d recordar el momento solem- 
ne en el cual, cuando Colón se hallaba casi sin esperanzas, ro- 
deado de una tripulación que ya no le obedecía, perdido en un 
mar desconocido, y que inesperadamente en medio del rumor 
del cordaje azotado por las brisas de la noche se escuchó la 
voz ^el vigía que gritaba ¡tierral 

No nos detendremos, decíamos, y sin embargo al escribir es- 
tos renglones, embargados por la admiración, no podemos me- 
nos de señalar aquel otro episodio en el que Colón con el estan- 
darte en el cual se ostentaba una cruz, puso pie en tierra ame- 
ricana. Pero después de estos hechos que llenan de entusiasmo 
y queliacen palpitar los corasones nobles dentro del pecho, hay 
otros qme contristan y á la vez indigaan. 

Considerar á Colón cargado de cadmías w. un calabozo som- 
brío y de ambiente malsano, considerar á Colón olvidado por la 
corte y sus amigos, y por último su aislamiento y su muerte, 
son hechos que demuestran una vez más cuan poco estiman 
los hombres á los genios que de tiempo on tiempo vienen á la 
tierra para hacer subir k la humanidad un escalón en la larguí- 
sima y difícil pendiente del adelanto y lacivilisaoión. 

Colón ha sido uno de esos gcandes genios^ que rompió las 



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aolnmnesde Hércules en laa ^^oales parecía se hallaba atado el 
progreso del kembro; inioiando con sn portentoso deseubrimien« 
to nna era nteera^ ya no con los caracteres de la Edad Media, 
sino con la vigorosa energía de la chrilización moderna que pa* 
so á paso ha sabido conquistar la emanciparon de ios pueblos, 
los derechos del hombre y ha podido llegar á.Io que ahora se 
llama el siglo de las hices« 

En fin, señores, á qué segmr ensalzando al hombre que us- 
tedes mismos admiran, al individuo cuyo nombre corre de boca 
en boca por todo el orbe y cuya figura imponente se levanta en 
multitud d« bronces en más de la mitad de las naciones de la 
tierra. No queremos ya distraer más la atención de ustedes y 
vamos á asentar nuestras proposiciones. 

1^ Que la Sociedad Científica cAntonio Álzate» inicie que 
se cambie el nombre que lleva actualmente el Nuevo Continen- 
te por el de Colombia. 

2'^ Que se nombre una Comisión de nuestro seno para que 
forme el proyecto de cómo se debe proceder para dar esta idea 
á los demás cuerpos científicos, á los Congresos geográficos, etc. 

Al hacer estas proposiciones no desconocemos la dificultad 
tan grande que se nos presenta, teniendo que luchar con la cos- 
tumbre arraigada por más de trescientos años y sostenida en 
millares de libros y plaoos donde figura el Nuevo Continente 
con el nombre de América; pero á la vez hacemos notar que el 
cambio que hoy proponemos no perjudica á nadie en ningún sen- 
tido, y si por ejemplo la adopción de un meridiano universal que 
trae consigo profundos cambios en las publicaciones hechas y 
en las por hacer, además de dejar resentidas algunas naciona- 
lidades por el celo de no ser ellas las que contengan el primer 
meridiano, se ha adoptado y se trabaja asiduamente para llevar 
á cabo la unificación del origen del tiempo. Creemos que nues- 
tra proposición no encontrará contradictores y que todas las 
naiiáonesiBe pondrán de acuerdo según nuestra iniciativa para 
restituir bX Nuevo Gofatinenteel nombre que le oorcesponde y 
llamarlo de hoy en adelante OoloMbia. 

Rerista [x89t-93).-iS 



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10 

Se noa podría pooier como otijooión que ya hay an país que 
llevd efte noxahr^ peif<^ a^cipadamente dicemos que no remos 
^ esto uu obstáculo) pues ou primer lugar el TSffdadero y pri* 
mitivo Jiombre dod^a Beipúblicaes el de Nneya Granada^ y en 
segundo lu^ar nada le baria que tuYÍer& el nombre de Bstados 
Unidos. de«Gelombia como en la anualidad nuestros vecinos del 
Norte llevan el nombre de Estados Unidos de América, 

Ojalá que nuestro pensamiento encuentre eco en nuestra 
Sociedad para que lo proponga, al mundo entero y oreemos que 
nás tarde hemos de sentir una profunda satisfacción cuando en 
medio de las msoiif estaciones, qu/s en todo el orbe se hacen pa* 
ra admirar al ilustre navegante, nuestra Sociedad le haya eri- 
gido el más grandioso monumento^ cuya base se halla en medio 
de las aguas de lalL^tQoas tvopioates, extendiéndose desde el polo 
Norte hasta el t^ábo de Hornos y sus cimas perdidas en las nu- 
bes alcanzando la región de las nieves eternas. 

■ Tacubaya, Agosto 7 de 1892. 

Guillermo B. y Puga. 
Rafael AauíLAR Y Santillán. 



NUEVAS PUBUOAOIONES. 



A^SOCIATION GÉODÉSiQUsiNTsmUTiONALE. Comptes-reudus 
. des séances de la Gommission Permanente réunie k Floren- 
ce du 8 au 17 Ootobre 1891. Bédigés par le Secrétaire per- 
pétuel A. Hirsch. Suivis des Bapports sur les travaux géo- 
désiques accomplis dans las différents pays pendant la der- 
ni^re atinée, et plusieus mémoires annexes. Avec quatre 
. cartes et planches. Berlin. 4? 234 págs. 

Bbrkarb B6V. John Henvy, On some fragmente of an Uncial 
Ms^<^ S. Gyril oi Aléxandida/ writted od pap3rrus. Dublin^ 
1892. 4 ? lams. ( Trana^ fi. Irish. Aead. ) 



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u 

BlNNEES Alexander Riohardson. On. mean or average aniraal 
Rainfall, and the ñuctuations to whioh ii, is-subject- With 
an abstract of the discussion upon the paper. Edftód by Ja* 
mes Porrest London. 1892. 8? 92 págs. ' - 

BüELNA Lie. Eustaquio. Peregrinación délos Aztecas y Nom- 
bres Geográficos Indígenas de Sináloa. 2* edición (Corregida 
y aumentada con l<fe jeroglíficos del itinerario Assteca. Mé- 
xico. 1892. 8? 162 págs. y 6 láms. 

CappéLLETTI E. M. Resumen de las observaciones meteoroló- 
gicas x>racticadas en el Colegio do Sau Juan N^pomuceno 
en 1891. Saltillo, 1892.^12? 26 págs. 

CüNNlNGHAM D. J. Contributions to the surface anatomy of 
the cerebral hemispheres. With a chapter upon Cranio- 
cerebral Topography by Víctor Horsley, etc. Dublin, July 
1892. 4? 358 págs. y 8 láms.— 15 sh. (R. Irish Aoademy. 
fCunningham Jáemoirs» N" VII). 

DÉLANO Manuel A, Conferencias sobre la Teoría Atómica. 
Londres (Burns y Oates) 1892. 12* 70 págs. 

Gabnier Ch. Monographie de PObservatoire de Nice. París 
(Andró, Daly & C?). 1892. Pol. 35 láms. 

González Pbades Luis. Resumen general de las observacio- 
nes hechas durante el año de 1891. Oviedo. 1892. 12? 8 pá- 
ginas. 

Macoun John. Catalogue of Canadian Plants. Part VI. — Mus- 
ci. Montreal. 1892. 8? 295 págs. $0.25. (Geol.&Nat.Hist. 
Survey of Canadá). 

Weinek Prof, Dr. L. Magnetische und Metebrologische Beo- 
bachtungen an der K, K. Sternwarte zu Prág im Jahre 
1891. 52 Jahrgang. Prag. 1892. 4? 41 págs. 



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14 



ObserracíoiHS émm corresiienlioites al nes ^ Eeero de 1892. 






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ORIZASA^ 








HOBAS 




Amputad án- 
folo-Tertkal 


Direcolón apft* 


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ADDieDlA habido eo la Biblite de )i Soondad dorante i tté M. 



AH£JtO A ¿A É£l^^ DfiL SEOSEtAfitO {(£»SbAL. 



< Lm Dombnt d« loé donadoret «tíb con letx» cursiva; los miembros de la Sociedad se hallaii 
deaigoadot co» MW) - * /i 

Anntiaire ¿e Í^Obflerratoire fioyal de Bmxellei. IM. (A. ÓenU. S. J., 

• Mb.)i8« •• ' ■■••• ■ •• ^,:-":-v 

Annaairedn Burean des Loaptudest 1891. FaiÍBfOavl^iet^ViU/a^^,]fi? 

AlbteoKt Th. PW>TÍ«0i1del:i¿ Sestil táÜé'det beóbáieMxltlgffirliliett íti fibrlin, 
Potedam uud Prag betreffend die Ver^dénMélt^eil i^olli6Íie.-^ítir El- 
klaruDgder beobachteten Breitenanderoiigen . von Prof. R. Helm9rt¡. 

Éni^íhind Ó.f )íb. denülierte eleiñeiit» nñd B^hcrnei^de' áés Ehükti^éohen 

' CúmététimiWl. 8« St; PW^tsbtirg. 1*1: '- '^ 

' ■ ,- \ , ...... .' ' . . . • -.• 

Báreena M,, Mb. La Industria Seríeícola en el Estado de Jalisco. 8? Méxi- 
eo.l8di. ^ ..■••.• > '«^. - ■■ •;'''•' ••■-'• 

MarM Qtor^, lCb« Lasaré jOaniot.d'ap^ üa tetnoili 4e ia vi« & dea do- 
imménia noúT«aia (BibEothéqiie Qilón. 1^800 &9L ld9)í.^-01aiide Ber- 
Báid (18»K 12?) 

BuMW* «^1 Ifb. Dm ESliigli^ PreuBÉlIfehe Ifetoere'kpgtsfahe íxAtltQt Ifa 
Bétliii und tfMsen Obi^emttetiiim M Potsdauí. «?^ BeritO; 1890. 

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Minera de la Bepública» M^xici^na foj^mi^ por el lo^nieio de jpüna^ An- 
tonio del Castillo, etc. 1889 (1 : 3000000) (Ingeniero Antonio del CaHüio) . 

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una Carta Geológica de la id. (1 : 3000000).— Carta Minera de id. 

;> (1:3090000 ).^€artadelosFerroearrües(l:200f 001^).. Ptiris^^Cbrtas 

:.t( AgronómidflS(M)tii; Tri|^o, AlgodÓQjCafé), AgnOógica, Altínrftricay 
Climatológica de la Bepública (1 : 3000000). (Secretatéi, d$ fbmenl»;. 

CHómen^ B. BIétodo piáetico paiüa determinar eooieaMMititqá el t^pipode «f- 
poiA«l6&«ti Fotogialítt. 18? Tacubaífa, l3m,^^*^E^xgmMbn HúlfmtX de 



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, nuel ^vedesborg Sasom maieii>atik6r^ 1890.— Med^aode opi Sveden- 
,, boT|p iiMiteiBatiak& ,ajrbQ^n. 188Q.--|Itt par íormler fór beraknmg mí 
, ; mort»litetaxi mom paosiouakaaaor eUe^ aixdi» alutiia sallakap. ],89l4-»-Oiii 
de baíoll^iipgwtatiaka ioroaleraa fór beraknmg af dodligheten under 
fóratalefnadfaret, 1891. -*GTi|oeraindoVioufiA (1840-1880).— Omdennya 
upplai^ f^ ChJUeia aamlade ^rbeten. 1890.— Om mal^tet for dodligheten 
^ íf)om en beatamd alderakla^aa. 189|.— 3i4i^ ¿ül de matep(iatiaka atodier- 
naa hi^torU i ^verlge upderfenjLtonl^undrajUlet. 1889.— Om en afhand- 
ling ar AacoU rbrftnde ifitegratíon a£ dilíerentrale qyationen A^ v=:0 fbr 
en gif Ten Biemannsk y ta. ] 887. — Harledning af en íormel inom den mk- 
témati^cQi^at^tUcen. ,:|.S91;— i^via fer aat^. at^ den foUatandiga inr 
tegralen till en difit^j^enaei^y^ation %£n; jt^ ordningenlnnehaller n arbitra- 
ra konatanter^ 1886. — Anteckningar om matematikem Petrua de Dacia 
r oeb ]|(iila4dniítorM.f<86lír86.t*-Oiii CkiOantora nppmt^ : **l¡hét (Me ran^ 
ebied««enÁn8ftditenÍnJBesiigaiif>4ieaotaaliiiieodliobanXálil«^ 1885. 
— Om upptttckten af den Enleraka aummationef ormeln. 1879. — Boncom* 
pAgni. Interno alia Biblietheca Matiiematiea del Dr. G. Eiieatr^m. 168S. 
Suter. Bibliographiacbe notis über díe mattienmtlécfae-*UÍ8toriileben ata- 
dien in der Sehweiz. 1890,— Hnltacb, ''G. J. Aljman. Greek Geometry 
from Thalea to Enolid." — ^Dickatein . ÍTote bibliographiqne aur lea étndea 
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> éonrbee doni lea tangente» fto&t partía d 'un icompleze llnéaáre.-^Sur V 

enploi decertaineaíotmes qUadvatiqnes.en Oéometric^GontEibiitions 

h la théorie da cerde dans 1 ' e«paee« [Axk, 4e la Fac. dea So, deToulou- 

sej.— -Sur la diatríbution des volnmes engendres par un contour íenné, . 

toumanH} autour de toutes les droits de i ' e8paoé.--^Qk'le8 surfaoes d<Mit 

le di^ peut étre ramené du plusieurs manieres ai type de Lioutille.— 

Sur le Yolome engendré par un contour lié inyariablement au triédre d' 

une courbe, et, en particulier, sur une propriété des courbes de M. Ber- 

tran4'— Bechercbes sur les surfoces par chaqué point desquelles passent 

de«x ou pluaieuffs coniques trajees snr la gori^e. [€. "B. át l'Aead; 

. • def Se.}.— U^ tl^éorempí concemanli la sjurface de Stei^er, et 1' ensem- 

ble de.trois eouíquea qui se ooupent d^n^ T espacQ L^ul* desSc. math.] 

— Sur la détermiuation genérale du volume engendré par un contour fer- 

mé gauche ou plan daña un mouYement queleonque.' [Jonr. de Math»') 

-^6ur uno olasse dé formes de différeniiéUes et su^ laühéoriiedee systé- 

mes d' elemente. [Acta ma;(íhematica].^^NóuTtelléi recherohes aur lea 

équatíons fon¿tioneUes. [Ann. der£e. Noañnak]. 

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Dic. 1891, Enero-Sept Naturae Novitates, 1890, 23 & 24. 1891, 
• 1-^1. 
C^e8ell8chaft Naturforscbender Frennde. Sitinngg-bericlite. 1874- 

86, 1890. 
Gesellschaft Urania. "Himmel und Erde." III, 1890-91, 1, 3-12. 

IV, 1891-92, 1 & 2. 
Gesellschaft für Erkonde. Verhandlnngen. XVI, 1889. XVII, 1890. 

XVni, 1891, 1-8. Zeitschrift. XXIV, 1889. XXV, 1890. XXVI, 

1891, 1-5. 
' Hydrographische Amt. Annalen der Hydrographie nnd Maritimen 

Meteorología. Vn-XVH, 1879-89. XVÜI, 1890, 12. XIX, 1891, 

1-10. 
' K. Akadeviie der Wissenschaften. Matthematische und Naturwia- 

senchaftliohe Mittheilangan. 1890, Oct.-Dle. 1891, En.-Ag. Sit- 

sungsberiohte^ 1891, I-XL. 
■ ■ ' E. Geodatieohe Institut.-t-Daa Koniglich Prenssisohe Geodatiiohe 

Institut. Ans amtlichen anlass herausgegeben Ton F. R. Helmert, 

Director. 1890.^1>ie Schwerkraft im Hochgebirge insbesondere 

in den Tyroler Alpen in G^eodatischer nnd Geologischer bezielMing 

Ton F. B. Hehnert.— Das Berliner Basisnet^ 1885-1887. Jahresbe- 

rioht der Director, 1890-91. 

. (Chniinmrá^ 



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MÉXICO. 



»^»»V»<^>»»^»^^»^^»^^<MM»^»^^^^N^^K^>^» 



Bevitta Oieatifioa y 6ibIi<igráfioa.r 




te." 



Mtas. S-»4. 1892-9S* 



SESIONES DE LA SOCIEDAD. 



Septishbre 4 DB 1992. 

, . Flresídeneia del socio J>. Guillermo B. y Pnga. 

COBBBSPOKDEKCIA.— Del Sr. D. Bafoel Boig y Torres (Bar* 
eelona), dando gracias por sa nombramiento; del Servicio G^eo- 
lógico y de Historia Natural del Canadá, del Obserratorio Real 
de Ghreenwich, de la Asociación Geodésica Internacional, de la 
Academia Beal Leopoldino-Carolinense (Halle) y de la Direc- 
ción General de Estadística remitiendo publicaciones; del Se- 
cretario del Gt>biemo del Eistado de Guerrero, enviando las 
noticias de temblores; delsooio Dr.Nemofio Aadndd, partici- 
paMb que ha sido nombrado Director del Observaiorio M«leo^ 
lológico mangarado el l?tde Agosto en ^lastitirto de JPaeliMlt 
y ofireeiendo enviar las observaciones y demás trabajos cientl> 
fleos que se «$«eatén« < ' 

PUBUOAOiQiKise. ~3a recibieron por primera vez las del Ob- 
fltrvatetia da.Qreeawichi del Museo de la Plata y de la ComV 
sióa Meteorológica de Aññón ¡ donaciones de los 8re9« Cúrrete 

Rerista [ i89«-93.] —6 



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84 

(Puebla) j I^r. Heirera Mofreno (Córdoba), BUeho£^he^ (P^oíb), 
Délapo ^^ Qabei^óix (8attt¿go deCX^iliB^ y-^üel^ Üijc^réii ñtí 1¿ 
donaciones, el Secretario 'general tídúLÓ espeoialilíefñte lá aten* 
ción acerca de los cuatro tomos de las Gacetas de Literatura del 
P. Álzate, dadas por el Sn Cártetd. ' 

TRABAJOS. — Alfonso L. Herrera, La IToción del tiempo en los 
animales. El tiempo y la biología. 

Joaquín de Mendrt&bal Tamborrel, Tablas -A los logaritmos 
de las constantes A^B y C de la fórmula de Mayer. 

Carlos Mottl, Microseismos observados en Orinaba. "Juhto^u- 
lio y Agosio, 1892. 

Elección.— El Sb. Enrique Gauthier-Villars quedó 
nombraclo socío correspondiente^ en ^arís. 

Postulaciones. — Los Sres. Rafael Bischoffsheim, miem- 
bro del Instituto dé Ffaneía y fundador del Observatorio de 
Niza, y O. CoUandreau, Astrónomo en el Observatorio de Pa. 
TÍs, fueron postulados para socios honorarios por los socios J. 
Heifidii^ábal Tamborrel y B. Agnilar. 



Octubre 2 de 1892. . 

Presidencia del socio D. Isidoro Bpetein. 

GoEaxsPONi:>BNeiA.~I>eI Museo Teylar deíBarlem, de la 
Soeiddad Bvoteriana de Goimbm, de la Sociédadr de Cimam» 
Naturales deNantes, de la Sociedad FSIómáfíea de loáVoaguea, 
de la Ofiqina>de Estadística Oeneiral de Francia, de la Comisión 
Geológica de Tejas y del Dr. F. Sansoni, Director del € QA^iy 
nale di Mineralogia, Cristallografía e Petrografia» de Pavía, 
aceptando caáibio; de la Academia de Ciencias de Cwtcovia, del 
Observatorio de Oxford; del Instituid Real Met(M)roli6glao de' 
Holanda, de la Oficina de Meteorólogia éfildf^grtifía del Qma 



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Dnoaio de B»deii y de lé 1-ibeeirín P<^iédmoft de Baiidyy y C% 
de París, remitiendo publicaciones. 

Publicaciones. — Por primera Vez ^e recibieron las de la 
Sociedad Broteriaua djO Coimbra y las del Observatorio de Ox- 
ford. — Donación de los Sres. Baudry y C*, de París. 

Trabajos. — Carlos Mottl, Observaciones séiemicas en Orimba^ 
Sept. 1892. 

El Secretario general leyó una nota del socio Prof. Vicente 
Fernández, en la que se ocupa de la marcha del bacróinetro. 

Dicha nota es la siguiente: 

8efk>r Secretario general de la Sociedad CienMfica.c Anto- 
nio Alsate. » *^ Pre06nie« 

Presentando más ^6 menos interóa á la Meteorología todo 1q 
que ¿ ella eonmerne, ya aea* que le fuere útil, 6 ya que la per* 
judique, puesto que lo uno sé «ceptará y lo ótró Btítí exolnído 
de la ciencia por criterios idóneos, presenté á.la co^8idera^ 
cíón de esa Sociedad, hace poeee díaa, las particularidades que. 
pt esentaion las lluvias durante un periodo de 14 años en Ona- 
najuatto^ y llamé la atención soboe A punto 4^ cque ijuiineicpcro 
to podría tomar á tales parrtteularidades como á la ley, á fai4)kiye 
para pvedecir con todo «ciei^o las lluvias del pomrenir y hacera 
k> creerse poseedor de tal seereto; » más como hs Uurias.de los 
trece idíos posteriores mostraron una irregulaisdad ^ompltktk^ 
con lo cuii aquella prefteusión quedaba desn^ntida^ en esa bet 
dkc encontré ún iBJempk> {laipable y elocuente que ptesentav á 
les Mtlcios en esta aquí «KKiMIr y en todo el mundo ecmj^áeciíia 
eisMia, con el fin de que A los haga prodentesy que n« tomen 
merasi^ncidenciiis de pCÉrfedos en que se teprodnce tfd ó Cual 
meteoro per la ^l|i que lo rige. 

' Hioy tengo la^honra de presentar 4 «ese Cuerpo otras pai^*" 
culari^ades más^ relatiras á la presión atmosférica, para apoyo 
del mismo asuinto. >'. - 'i 
> Las piesiraés tnáaimmv ^ ^i^o las lluvias^ faaa tenido lu- 



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gar en períodos regutaMs que han Aio eada ooho y cada cua- 
tro días. 

Ahora bien, estas singularidades deben estudiarse bajo dos 
pantos de vista: 1 ? j Realmente la presión tiene tales períodos t 
2? (Son tales periodos meras casualidades t 

El solo heobo de establecer esta disyuntiva muestra que 
yo mismo les concedo mérito á las dichas particularidades dig- 
no de atención, es verdad; pero nadie deducirá que esto sea con- 
cederle competencia á un aficionado para declararlas reglas ó 
leyes de la presión. 

Particularidades de este género descubrió Humboldten su 
permanencia en América, y llamaron la atención de los meteo- 
rologistas aquellas sus palabras: cel barómetro anda eoo tal 
regularidad, que con él pudieran saberse las horas del día;» y 
la llaiúamü porque en Europa no pasaba lo misnkv Baejor dicho, 
no se observaba lo mismo, á pesar de que el holandés X ya des- 
de el afto 1722 había descubierto las variaciones diurnas de la 
presión, porque otros factores le ocultaba»; hasta que la saga- 
cidad y preeisión de Mr, Bamood mostraron que alli tamUéa 
se verifican. Dejaron, pues, desde ese momento de aer meraa 
particularidades y pasaron al rango de f eaómettos conabaales* 

Este acontecimiento por tí sólo justifica el que ahora pre« 
senté las dichas pártioularidadás qué se ten en la antetíor ewh 
va, bajo e) doble punto de vista cobso lo establece la disyuntiva 
sentada; pero advierta el aficionado que si ella propone una dn^ 
da, una ouestión que resolver^ no llama & tal fia SÍAO i Im) víbrea 
instruidos, experimentados por muchos años y d$ talento, es4^ 
oir, éMcuhs de ¡afoumUad inUUcí^para rtíaoi^nar 1a$ cam^.oM 
¡08 ^tdMB* Fidte unade estas condiciones y no hay eompette0Ía% 

Tampoco se deduce que las cueatíones dé meteorología ex- 
cluyan á alguien, nó; lo que se dedúceles que ^od» umú iAtU^ 
mUarse á s^^pmeta^ del cual más kusde y ¿su dabt4o tiempo, la 
instrucción y expmencia que éste da, formando ^eria $iftíitiál 
que, unida á la que posea, le elevarán á otro miajor. < . : -. 

De dcBoarse es que sirva este npeivoiejempbreii luott^de la 



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cbnoift y para ptetógio de la átánnuk «a el paiii & los aficiona* 
dos á la meteorología, para aer reserradoa y para no dar como 
f «lómenoe invariables 7 constanteSi Cormnlándolos como leyes 
nahirales y usándolas para predecir el tiempo, i los que, como 
los que he presentado, ni están utudiados por e^ar en mcubadán 
la méUoroUiffia tn éL paü, ni jpued^ estudiarse en un sala Observa- 
torio^ ni en el caso de que disponga de loa instrumentos nece- 
sarios, porque Josfaciores de un meteoro no se locaiisan. 

Si Fauraen las Filipinas, Desohevrenaen Zi*ka-Wei (Cid- 
na), y Vifijsz en Ouba, han logrado predecir tales ó cuales me- 
teoros con horas de antíoipaoión (80 á 100) deade un Obsermbh 
rm^ ha sido porque reúnen aquellas tres condicionéis como se 
▼e en sus abundantes escritos. 

Son estas cuantas consideraciones, señor, las qne me hacen 
ctéer dignas de ser comunicadas ahora á esa H« Sociedad las 
curvas insertas, obtenidas aquí en Mayo y Junio por el baró* 
metro* 

A fin de dar á conocer á vd. el grado de confianza que este 
instrumento therezoá,' ilcté que para servirme de él al hacer las 
observaciones para servicio, del Observatorio Central, fué com- 
parada su marcha con la de uno de hnrBres. 'Richard, y que sus 
curvas resultaron de un paralelismo de tal semejanza, que lo 
hacen admisible. Constáis así á dicho Observatorio Central. 

Sírvase vd. presentar jo expuesto á esa £L Sociedad, á la vez 
que aceptar mis respetos.' 

Silao, 12 dd Stptidmbre de 1892. 

Aswxoa Y pRoposicao^p» diveesas. -^I4i SooÍ!»dad apro- 
bó laiproppsieión qn^ los ipocios Epstein y Segura hitáeron en 
la seaióii pagada para que se nombre una üon^ii¿ón que estu* 
die la iniciativa del socio 3Ianterola,telatiya,á I09 estudiospre- 
paratorios. Los socios Aragón, Manterola, Montiel y Ordóñez 
qMdsfvan designados pam ^1^ OottMBiió^^ , 

^ 8e?di^ l^rimeffa lectura 4rla inioiatíva qne U^Ot^ eoeio J^-t 



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S8 

tein para qae las sesUmog go. veiifiqüeti cada qmi^oe dSas lospri 
meros y terceros domingos de cada mes. 

Fué aprobada eon dispensa de trámites la modifieaoión qm 
propusieron los socios Aragón y Mateos al avt. 2é d^ los Bstar 
tutos. Dicho articulo quedó asi: 

c Art. 24. Todos los trabajps de los socios deberán pasar á 
una Comisión^ la cual presentará su dictamen á la Sociedad pa* 
ra que ésta decida de la publicación de dichos trabajos* £slos 
dictámenes los presentarán las comisiones respectiyas & más 
tardar en el término de un mes, á partir del día en que ¿e pre- 
senten Io)s trabajos; en basó de que la Odmisión no presente- en 
dicho plazo su diotam^, la Sociedad deoidirá de.lapuUÍQaeiÓB 
de aquellos.» 

El Presidente comunicó el&Ueóimientadelaooio honorario 
D. Vicente Beyes, Ingeniero CiíJl y Aiquiteoto, acaecido el dia< 
23 del mes de Septiembre prósdmp pasado. " 



.Gilbert:o MpNTpai ^STBíADA,. 



mti^mtm^^^^mfiAmfi0¥^mm^^t^ ' 0i00 



bibliografía, 



Méthodes de tbavail pour les laboratoires de Chimie 
OEaAKIQlTB par le Dr. Lassaj^ CóhNj Professeur ék Chtmie á 
VUniverstíádeKan^sberg. ISradtdtdeVdttefMndpar^.Aeker' 
mann, Ingénieur civU des mines. Parts. Librairie Piífyteehmque 

^ ' Bauáry etC^ 1 vol 1^ felá inglesa. STlpágs. 7fr:S0: 

Esta pequeña obra será de gran ayuda á los estüdianleede 
Qtrfmica y en general á todas las perséttas que se eeiMiigitfo á 



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89 

iIlT6s4kigllQÍDQ^8 poé^otioAS» .fiu ^^^ Jiali^ de^Qritas l|i8 mejo- 
res reacciones para obtener los cuerpos orgánicos: describe Iqs 
£raqas<^ de.loft .^oímicosj 1/^ l:^e^09 resultados de éstos en sus 
mamputacioiiee, esUmfüaiido y |acUitan4o los trabajos práati- 
oóB« Todas las. opatftoieiiea se hallao desf^iátas con minuqiosi- 
dad y de un ibodo obueo, g«iaado perfectamente al químico en 
sus deiérminaoionee y Sinálisis* 

Sin 6^ un tratado de Qbímica no es tampoco un simple ma* 
nual de manipulaciones, pues el autor ha conseguido darle un 
carácter aplN>piado á las dificultades cpji que ipe tropieza en Quí* 
mica, lo que no puede verse ni en uno ni en otro* 

Contiene dos partas: la primera eatá destinada para ciertas 
manipnlaéíoEes generales tales como destilacionesi filtracióui 
Bublimacióny determitiación de pesos molecuUareSi etc., etc.; y 
la segunda, más espacial, se ocupa de la bromuració^ clorura^ 
oióimxrepaisación de sales, oxidación, reducción, saponificaoiÓQ, 
análisis elemental, etc», etc> terminando qqu un índice frf&bé* 
tico que facilita mucho el uso del libro. 



Lbs (Toübaktes alterkatifs d'électricité par T. H. Bhk- 
KKSJ^BYf I^easeur au lUfSfd Nav(U ChUiffc de ^ Tra- 

duit de la iraisiéme édiUan anglaise et augmenté d^un appendice 
par W. C. BechniewskL Parts, Librairie Póíytechnique Baudry 
et C^ l^figs. 2S0pág8. Tela inglesa. 7ft. 60. 

Acaba de aparecer una traducción francesa de este impor- 
tante libro, en el cual el autor ha reunido sus diferentes traba- 
jos relativos al cálculo geométrico de los fenómenos que acom- 
pañan á las corrientes alternativas. 

Estos métodos, susceptibles de una gran generalización y al 
mismo tiempo elementales, han dado á la obra un éxito feliz y 
de la cual se han publicado ya tres ediciones inglesas. 



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40 

Los oatot^e eftpftukni <pxd odiitíeiieM oevpftirdA UB-iigtdM* 
tesmatorias: 

Self^iñduooiÓB. — lüdnodón mutua. ^-^OondBtiBadorM^-^ 
Aocióm 'de un oondeusador en el eivemlo^-^ Aeoión de varioe 
oeÉdtosftdoi!^.^-<}oiiibittaoióu delogoMKteiwadorei eou la self^ 
indtt^ieióu.«^CoiidéUBadore8 tratk8fotttiadove8.«-<^0apaoidadtt«« 
formemente repartida.— Telefonía.-^ Transmisión de la eneiv 
g(a. — Bmpleo del dinamómetro de doe earvetaa para las corrien- 
tes altértiátíras.^-I3 silencio en el teléfotío.--^ Retardo magné* 
tico.-^Oontrlbñción á la dinamometría ó medida del trabajo* 

El traductor añadió al fin de la Obra un apéndiee^ de gran 
interés relatiro á la aplicación de los métodos generales del au- 
tor á algunos casos prácticos, tales como el empleo de la capa* 
<fidád para equiSbrar la self -inducción ; cálculo de la capacidad 
de la ftteñsa electro -motriz 4el condensador; transformación 
de un sistema de potencial constante en un sistema de oomen* 
te constante} sfistemás de^stoibución; transformadores* 



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41 



REYISTA ANUAL DE ASTRONOMÍA 

DBL AÑO 1801 

POB 

e. BIGtOURDAN 

JWsti^ónonxo adjunto mi Otoaervatorio d© Parla. 



(trftdvddo de> i?«rM GMrmU da Scünees Purtt tt Ap^Uquéit de París). 



El año de 1891 no presenta en esta materia descubrimiento 
de importancia; pero nuestros conocimientos han sido notable* 
mente aumentados en diversos ramos. Principiaremos por el 
sistema solar, y pasaremos en seguida á los sistemas estelar y 
el formado por las nebulosas. 



19 LA TIEBBA. 

La Tierra gira sobre si misma en veinticuatro horas; (pero 
este movimiento es perfectamente uniformet Varias causas 
pueden alterar esta uniformidad. Por ejemplo, el frotamiento 
producido por las mareas es una causa de retardo; por otra par- 
te, la Tierra se contrae gradualmente á causa de su enfriamien- 
to, ligero sin duda, pero continuo; por esta causa su velocidad 
de rotación debe ir en aumento. (Cuál es, pues, la resultante de 
todas estas causas, conocidas ó desconocidas, que aceleran ó 
retardan su marchat 

Como medimos los grandes intervalos de tiempo por el nú- 
mero de rotaciones de la Tierra, es decir, por el número de días. 

Revista [ 1899-93.] —6 



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48 

si está rotación se retarda, por ejemplo, debe resaltar una ace- 
leración aparente en los movimientos de otros cuerpos celestes, 
y esta aceleración aparente será tanto más grande cuanto más 
rápido tengan su morimiento estos otros cuerpos. 

El movimiento más rápido del Sistema Solar, es el del pri- 
mer satélite de Marte, que gira alrededor de su planeta en 7 h. 
39 m.; pero hace poco tiempo que se conoce (1877), su movi- 
miento no se ha determinado con bastante precisión. 

Vienen en seguida las rotaciones de diversos planetas sobre 
sí mismos (Júpiter, 9 h. 19 m^ Saturno, 10 h. 14 m. ); V^^ ^^' 
tos son elementos que no se observan ya con bastante exactitud. 

La Luna, que gira», alrededor de la Tierra en 27 días, presen- 
ta entre la observación y el cálculo una diferencia (aceleración 
secular de su movimiento medio ) que se explicaría por una dé- 
bil diminución en el movimiento de rotación de la Tierjra, y en 
consecuencia por un ligero incremento gradual de la duración 
del día. 

Después de la Luna, Mercurio es el que tiene el movimien- 
to más rápido: gira alrededor del Sol en 88 días y sos pasos por 
el Sol, obsei*vados desde hace más de dos siglos, dan posiciones 
precisas que datan de algún tiempo, 

M. Tisserand ha examinado^ lo que sucede en Mercurio; si 
se admite que la duración del día va aumentando, se encuentra 
que los pasos extremos de este planeta son entonces menos bien 
representados por el cálculo que cuando se sopoiie á la dura- 
ción del día un valor rigurosamente constante. 

Así, pues, parece haber compensación entre las causas que 
tienden á acelerar la rotación de la Tierra y las que tiendea á 
retardarla de suerte que esta rotación debe ser considerada 
como uniforme; en otros términos, la duración del día sidérea 
es invariable. 

La última Bemta Anual de Astronomia ha expuesto el esta- 
do de la cuestión de la variación anual de latitudes.. Las obsaiv 

1 CompUs rendus, CXIII, p. 667. Ver también el Annuaire du Burean dtt 
LongUudés jmtr 289S, NotioU de la Luaa y do en aoileiméióa leetAar. 



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4S 

▼aciones se han oontititiado en 18&1, j la variación, real ó apa^ 
rente, continúa presentando marchas paralelas en los observa- 
torios que se han concertado para el estadio de esta cuestión. 
He aquí, en efecto, el coadro de estas observaciones: 

Berlín. Praga. Potsdam. 

1889 Marzo 1? -0'^03 +0''05 +0''02 

„ Agostos +0.25 +0.28 +0.25 

„ Noviembre 16 +0.02 O.tK) —0.08 

1890 Febrero 24 -0.24 -0.29 -0.24 

„ Mayo 15 —0.06 +0.05 „ 

„ Septiembre 12 +0.24 +0.25 „ 

„ Diciembre 21 —0.02 0.00 „ 

1891 Marzoll -0.26 -0.17 „ 

. En el mes de Abril último una comisión alemana ha parti- 
do para Honolalu, á fin de hacer ahí observaciones correspon^ 
dientes; no se conocen aún los resultados obtenidos. 

2? LA LUITA. 

Las observaciones físicas de la Luna por lo general se han 
descuidado en los observatorios y se han dejado principalmen- 
te á los astrónomos aficionados. De tiempo en tiempo se seña- 
lan pequeños detalles superficiales que no habían aún sido no- 
tados; otras veces se ha creído percibir modificaciones recien- 
tes, pero cuya realidad es difícil de establecer de una manera 
cierta, á causa de los grandes cambios de aspecto que produce 
la incidencia rápida y variable de la luz solar. Siendo allí la luz 
tan abundante, la fotografía tiende más y más á reemplazar la 
observación ocular, y ya el Instituto Smithsoniano de Washing- 
ton ha formado el proyecto de publicar una inmensa fotografía 
de la Luna de 1° 9 de diámetro, es decir, á razón de 1"* por 
1'^ en esta escala la Tierra estaría representada por un globo 
de 7" de diámetro. 



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.41 

Las obsenraciones de posimón al contrario^ han sido prose- 
guidas aotivameiite en los observatorios provistos de buenos 
instrumentos meridianos; porque, bajo el punto de vista pr¿o 
tico, el conocimiento preciso del movimiento de la Luna es muy 
importante para la determinación de las longitudes terrestres. 

La Cronología está también directamente interesada en el 
conocimiento de estos movimientos: ha sido, en efecto, por la 
contemporaneidad de ciertos hechos históricos y fenómenos ce- 
lestes, porque se ha podido fijar con certidumbre las fechas co- 
rrespondientes. Entre los fenómenos celestes los eclipses de 
Sol y de Luna han sido casi los únicos aprovechados por los ero-* 
nologistas. 

Desgraciadamente las Tablas actuales de la Luna no puo- . 
den dar, cuando se remontan á tiempos muy antiguos, más que 
posiciones inciertas, porque este astro ha permanecido aún re- 
belde á las fórmulas de la mecánica celeste; Hansen llegó á 
representar las observaciones durante cien años; pero hoy sus 
Tablas se apartan notablemente del estado del Oielo. 

Las causas principales de esta diferencia son dos desigual- 
dades cuya causa no se ha podido explicar por la teoría de la 
atracción universaL Estas son: 1? La aceleración secular de 
su longitud, que hace que el movimiento medio, en lugar de ser 
constante como para los planetas, va aumentando. 2 ? Otra des- 
igualdad cuyo período es de cerca de 300 años. 

La aceleración secular de la longitud podría explicarse por 
una lenta diminución del día sidéreo; pero pronto se ha visto 
que otras razones parecían hacer esta diminución inadmisible. 
La otra desigualdad no puede ser atribuida á la acción del Sol 
cuyas perturbaciones han sido calculadas independientemente 
por Hansen y por Delaunay, de dos maneras diferentes y que 
han dado resultados concordantes. 

El trabajo de Delaunay, que exigió un trabajo asiduo de su 
autor de más de quince años, servirá de base á las nuevas Ta- 
blas de la Luna que la Oficina de Longitudes próximamente 
publicará, tan luego como se determine empíricamente un va- 



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45 

loT tan exacto como sea posible de ta segcmda desigualdad Af 
que acabamos de hablar. 

Se Te que hay razones poderosas que 4^ben decidir á los as* 
tronemos á determinar con coidado la posición de la Lnna y & 
perfeccionar sn teoría. M. Tisserand las reasume como sigue en 
la Noticia que ya citamos. 

1 ? La Luna, que ha desempeñado un papel capital en el es- 
tablecimiento de la ley de atracción, la somete & una compro- 
bación incesante, forzándola á explicar en sus menores detalleSi 
todas las irregularidades de su marcha. Este profundo examen 
conduce á consecuencias inesperadas: asi, al determinar por la 
observación dos de las irregularidades periódicas de la Luna, 
se puede deducir el aplastamiento de la Tierra y la paralaje del 
Sol, y los valores obtenidos así no ceden en nada, en cuanto á 
precisión, á las medidas directas que han necesitado tantas ex- 
pediciones distantes. 

2? El movimiento de la Luna, por razón de su rapidez, nos 
muestra desde antes una causa de perturbaciones que los pla- 
netas no sufrirán sino en millares de siglos; de suerte que to- 
dos los progresos verificados ahora en la teoría de la Luna ser- 
virán seguramente para las de los planetas en un lejano por- 
venir. 

3? El estudio atento del movimiento de la Luna, continua- 
do durante siglos, nos proporcionará preciosos datos acerca de 
la rotación de la Tierra, y nos mostrará si su duración está so- 
metida á algunos cambios pequeños progresivos, cuestión que 
es de la más alta importancia desde el punto de vista de la me- 
dida del tiempo. 

4? En fin, el conocimiento exacto del movimiento de nues- 
tro satélite es indispensable á los marinos y á los viajeros, pues 
en ello encontrarán, á falta del telégrafo, el medio preciso para 
determinar longitudes, 

(Continuará). 



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Bevista Oientífioa y Bibliográfica. 



Núms. 5-0. 1892-98. 



SESIONES DE LA SOCIEDAD. 



Noviembre 6 de 1S92. 

Prendencia del socio P. Guillermo B. y Paga. 

COERESPONDENCIA. — De los Sres. G. J. Symons, de Lon- 
dres, y Dr. J. Peano, de Tarín, expresando su agradecimiento 
por haber sido nombrados miembros de la Sociedad; de la Soi 
ciedad de Ciencias Naturales de Danzig, anunciando la celebra- 
ción de su 150** aniversario de su instalación; de la Sociedad 
Real de Sajonia, de la Comisión Geológica y de Historia Natu- 
ral del Canadá, del Observatorio del Vaticano, de la Asociación 
australiana para el progreso de las ciencias y del Instituto Me- 
teorológico Prusiano, remitiendo sus publicaciones; de la Co- 
misión Geológica y de Historia Natural de Indiana (Estados 
Unidos), de la Sociedad Española de Historia Natural, de las 
Sociedades de Geografía de Newcastle, dB Neuchatel y de Que- 
bec, de la Institución Real de la Gran Bretaña, de la Universi- 
dad de California, del Museo de Albany, N, Y., de la Oficina de 
Minas de California y de la Sociedad Americana de Ingenieros 
civiles, aceptando cambio de publicaciones; del Sr. Ministro de 

Revista [X899-93I.— 7 



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50 

Hacienda comnmoando que ha ordenado á la Oficina impreso- 
ra del Timbre haga las láminas qpe necesite la Sociedad para 
sus Memorias; del Secretario del Qobíemo del Estado de Gue- 
rrerOy enviando noticias de temblores; del socio Dr. Nemorio 
Andrade, el registro do las observaciones meteorológicas he- 
chas en Pachuca durante el mes de Septiembre próximo pasado. 

Publicaciones. — Por primera vez se recibieron las de la 
Oficina de Estadística de Francia, de la Comisión Geológica y 
de Historia Natural de Indiana, de la Sociedad de Geografía de 
Neuchatel, de la Universidad y de la Odcina de Minas de Cali 
fomia, de la Sociedad Americana de Ingenieros civiles, del Co- 
mité del África francesa, de la Sociedad de Médicos Municipa- 
les de la Habana, del Museo de Quensland (Australia). 

Donaciones. — Se recibieron para la Biblioteca, del socio 
J. G. Aguilera, del Profesor Macfarlane ( Austin) y de la Li- 
brería Baudry y Compañía, de París. 

Trabajos. — Agustín Aragón, Los sofismas de cUgu/nos geó- 
logos, 

Carlos Mottl, Observaciones seísmicas en Orizabay Oct. 1892. 

El socio Puga presentó un plano de las ruinas del cerro de 
Quiengola (Tehuantepec), por el Sr, lug. Estrada. 

Los socios Aragón y Mateos presentaron un dictamen acer- 
ca de la previsión del tiempo. 

Nombramientos. — Socios honorarios : 

Rafael Bischoffsheim, Miembro del Instituto, fundador 
del Observatorio de Niza. — Parfs. 

O. Callandreau, Astrónomo adjunto en el Observatorio 
de París. 

Habiendo recibido la Sociedad una invitación para que nom- 
bre su representante en la celebración del tercer centenario de 
la toma de posesión por Galileo de la clase de Matemáticas en la 
Universidad Real de Padua, el Presidente designó al Sr. Aa,- 



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ionio Favfffo, aooio honcnrario y Profesor en dichit ünirensidady 
para que rspregente á la Sociedad c Álzate. > 

Postulaciones y asuntos diversos.— Se dio primera 
lectura á la siguiente proposición hecha por los socios Mateos 
y Ordóñez: ^ ^ 

< La Sociedad organizará y llevará á efecto anualmente con 
la colaboración de los socioSi una excursión científica con el fin 
de tomar en las íocalidades que visite los datos necesarios al 
estadio científico más completo de las mismas. » 

El Presidente anunció que en virtud del artículo 12 de los 
Estatutos, la Junta Directiva comunicará en la próxima sesión 
loa nombres de los socios de número que deben ser separados 
por no haber cumplido con sufi obligaciones. 

Bllacretwlo Ofaml, 

Bafabl Aguilab t Santiiílán. 



LA PREVISIÓN DEL TIEMPO. 



Los que smbsoribitnos, comisionados por la Sociedad para 
dictaminar acerca del problema que sirve de rubro al presente 
artículo, tenemos el gusto de someter á su aprobación el estu- 
dio que^ relativo á dicho problema, hicimos en cumplimiento del 
deber que nos impuso el caigo con que fuimos honrados, y por 
el cual nos es grato manifestar nuestro profundo y sincero agra- 
decimiento. 



• •• 



La previsión del tiempo es el objeto final de la Meteorolo- 
gía; y filcilmente se comprende que mientras no se conozcan las 
leyes que rigen á los fenómenos que tienen lugar en la atmós- 



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52. 

f er^ la probabilidad, más ó menos grande, con que se anuncien 
los cambios de tiempo, no podrá convertirse en una verdadera 
previsión. Es indudable que ningún problema puede resolver- 
se sin datos: en la cuestión que nos ocupa, sólo el conocimien- 
to de las leyes á que hicimos alusión puede suministrárnoslos; 
luego el día que conozcamos esas leyes el problema podrá ya 
resolverse. 

Si hasta la fecha no se ha resuelto todavia de una manera 
satisfactoria, esto depende precisamente de la ignorancia en que 
nos encontramos respecto al estado de la atmósfera en un mo- 
mento dado. Todas las dificultades con que se ha tropezado se 
reasumen en ésta :/a?¿a de datos. Los progresos de la Meteoro- 
logía están ahí para comprobar la verdad de nuestro aserto. Si 
hace treinta años el estudio de dicha ciencia no condujo á los 
resultados prácticos que se esperaban, fué porque los meteoro- 
logistas fijaban su atención únicamente en los datos de interés 
local, siendo así que para alcanzar los resultados antes dichos 
es necesario el conocimiento de los recogidos en muchos pun- 
tos de la tierra. 

La complexidad de los movimientos atmosféricos y la difi- 
cultad de observarlos al mismo tiempo en diverssos puntos de 
la superficie de la tierra y á diversas alturas sobre el nivel del 
mar, han constituido, á nuestro entender, él principal escollo pa- 
ra llegar á una solución satisfactoria delproblema tantas veces 
citado. 

Siendo una verdad que los cambios atmosféricos, como to- 
da clase de fenómenos, están sujetos á leyes; toda tentativa pa- 
ra preverlos, debe comenzar .por el descubrimiento y conoci- 
miento de las leyes hasta hoy ignoradas. Los que así proceden 
entienden muy bien la cuestión. 

En punto á previsiones, hay que acogerlas con mucha reser- 
va, pues si para formularlas no se han tenido en cuenta todos 
los datos necesarios, no deben inspirarnosi ninguna confianza. 

Sólo en casos muy raros es suficiente la previsión de los prác- 
tioos, como por ejemplo, en aquellas localidades donde los in* 



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53 

dicios 8on muy marcados y característioos^ pero está fuera de 
duda que cambiando de localidad no pueden servir ya estos in* 
dieios. 

Hay, de consiguiente, necesidad de un criterio para apreciar 
el grado de confianza do las predicciones, siempre que conoz« 
camos los fundamentos que se tuvieron para formularlas. Este 
criterio no puede adquirirse sino conociendo cuáles son los fac- 
tores más importantes de todos los que determinan el estado 
del tiempo. Un análisis completo nos enseña lo siguiente: las 
corrientes aéreas constituyen los factores principales entre 
aquellos cuya resultante es el estado atmosférico de un lugar 
cualquiera. 

Ahora bien ; para conocer las leyes de esas corrientes, es pre- 
ciso averiguar el estado simultáneo de la atmósfera en una re- 
gión dada ó. en todo el globo. De aquí la necesidad de estable- 
cer observatorios numerosos ó simplemente estaciones meteo- 
rológicas aun en los más apartados lugares de la tierra. 

Suponiendo ya establecida una red completa de observato- 
rios en toda la tierra^ si esos observatorios no llenan ciertos re- 
quisitos, las predicciones que se hagan con los datos recogidos 
en ellos, no merecerán toda nuestra confianza, poí*que para el 
estudio fructuoso de los fenómenos atmosféricos, no es indife- 
rente el punto de observación, debiendo desechar las instala- 
ciones en las ciudades y preferir las de aquellos sitios que estén 
al aire libre, que tengan un vasto hoirzonte y en donde nada 
perturbe los movimientos de la atmósfera. 

Por otra parte, para conocer bien la marcha de las corrien- 
tes aéreas, el nacimiento y las metamorfosis de las nubes, para 
examinar el complicado mecanismo de las tempestades, sus for- 
mas y sui^ movimientos, es preciso observar en distintas regio- 
nes de la atmósfera. Por esta razón y penetrados de lo que Biot 
decía hace treinta años, que es preciso conocer las capas atmos- 
féricas en donde tienen lugar los fenómenos que estudia la Me- 
teorología, para que el estudio de esta ciencia sea de utilidad in 
contestable, procuran hoy en día los gobiernos y los particulares 



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64 

erigir obserratorios en los puntos más elevados del planeta, ac- 
cesibles al hombre y en donde sea posil)le la vida. 

De consiguiente, una predicción hecha con Jos elementos re- 
cogidos on numerosos observatorios diseminados por toda la 
tierra y í diversas alturas, está fuera de duda que merece una 
confianza completa; la que jamás nos inspirarán las prediocio* 
nes que se hagan sin esos datos. 

El problema es científico, y á pesar de su complicación, no 
creemos lejano el día en que se resuelva en todas sus fases. 

Lo que ha faltado han sido elementos; éstos se adquieren 
en mayor número dia á día y una discusión sistemática y orde* 
nada de los mismos dará más luz en las investigaciones que 
cuantas hipótesis se formulen. 

Arago decía en 1846: 

c Jamás, cualesquiera que puedan ser los progresos de la 
ciencia, los sabios de buena fe y cuidadosos de su reputación» 
se atreverán á predecir el tiempo. » 

El error del sabio asiarónomo no pudo ser más palmario. Y 
no se culpen ni á la Meteorología ni á los métodos empleados 
para el descubrimiento de sus leyes. Nada autorizaba á Arago 
para lanzar esa restricción tan absoluta acerca de los futuros 
alcances de la ciencia. Si en aquella época los resultados de la 
previsión del tiempo eran nada satisfactorios, culpa fué de ha* 
ber olvidado quienes á la Meteorología se dedicaban que, en el 
estudio de los fenómenos naturales, debe uno comenzar por los 
más generales, puesto que éstos están fuera del alcance de las 
causas perturbadoras locales. 

Nosotros, sólo podremos afirmar que el problema es cientí- 
fico y que para su completa solución lo ánico que falta es el co- 
nocimiento completo de las leyes que rigen los fenómenos at- 
mosféricos, conocimiento que se conquistará sin duda alguna 
después de un constante estudio, para gloria de los sabios en él 
empeñados y beneficio de la humanidad. 
M^ziee, Nimembro 6 de 1893. 

AeüSTÍN Aragón. — Juan Matbos- 



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fflYnATION D'OBMffi LES lAGES LÜIDHEÜX DE M 



Depnis l'an 1885, lo firmament nous rend dans nos latitudes 
témoins d'an phénoméne bien remarqaableí digne d'éveiller k 
nn baut degré l'intérét des astrónomos et des géophysioiens. 
Les obserrations qui ont été enregístrées jasqu'ici au sujet da 
phénoméne appelé c les nuages lumineux de nuit^ sont, en resume; 
toutefois essentiellement les suivantes. 

Le phénoméne n'est pas visible, dans la latitude de Berlin, 
qu'une partie de Pannée relativement courte seulement, soit du 
23 mai au 11 aoút. Tandis qu'ou Pa observé les premieres an- 
nées assez fréquemment avant minuit, il ne s'est manifesté dans 
ees quatre derniéres années que presque aprds minuit seule- 
ment. II se présente sous forme de nuages moutonneux qui 
ressortent avec ciarte sur le ciel crépusoulaire. G'est par Ih par- 
iiculiérement que ceux-ci se distinguent des nuages mouton- 
neux ordinaires qui, pour les profoudeurs du soleil sous les- 
quelles les nuages lumineux sont visibles actuellement, se des- 
sinent aveo un ton sombre sur le crepúsculo éclairé. La couleur 
du phénoméne est en general d'un blanc-bleu, qui vers Phori- 
zon devient jaunátre ou rouge&tre. 

Des levées photographiques répétées et simultanees, faites 
sur divers points dans les environs de Berlin, ont demontre que 
la hauteur des nuages lumineux de nuit est constante et extra- 
ordinairement grande, soit ógale k 82 kilómetros. Par suite de 
oette grande hauteur, le soleil, qui se trouve en dessouB de Pho- 
rizon, les éclaire et ils ressortent ainsi avec ciarte sur le eré- 



1 Lm joornaxiz soientifiqnea lont priás de íáire coimaltrt le pliu poniUe eett« 
invitttíoD. 



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66 

puscule; on les distingue aussi longtempa seulement qae le so- 
leil répande sur eux sa laeurj des que Pombre de la terre leur 
passe par dessuS; ils deviennent invisibles, lis se montrent le 
matin en general peu de temps avant le crépusoule et disparais- 
sent des que le soleil s'abaisse de moins que 8^ k 10^ en des- 
sous de Phorizon. 

Les nuages ont déjá été trés-rares ees derniéres années. lis 
ne paraissent en virón que 10 fois seulement durant Pespaoe de 
temps précitéy tandis que les premieres années ils étaient beau- 
ooup plus f réquents.' Leur appantion est sujette en outre á de 
fortes variations; tandis que bien souvent ils se montrent sous 
forme de bandes ou de taches isolées peu lumineuses, ils s'amon- 
cellent quelques fois en grande quantité et aveo une forte in- 
tensité lumineuse. 

Leur lumiére semble étre considerable dans nos latitudeSi 
particuliérement les derniers jours déla periodo, du 2 au 6 aoút. 

En genérale on ne peut les apercevoir que dans le voisinage 
de Phorizon et á savoir au-dessus de la partie sous laquelle le 
soleil se trouve. 

Les f réquentes observations des mouvements du phénomé- 
ne, qui bnt aprés minuit toujours lieu de le NE di 40 o, font pré- 
sumer avec beaucoup de probabilité; que ses mouvements sont 
principaHement causes par le milieux resistant de Vespace de Vunivers. 
Ceci concorde avec le fait que le phénoméne, six mois aprés 
son apparition dans ees contrées, a été observé dans les latitu- 
des meridionales de 53^ et cela aussi bien par Pobservateur mé- 
téorologique Mr. Stubenrauch k Punta Arenas, que bien des fois 
aussi par des pilotes de vaisseaux. 

D'autres observations ont confirmé Phypothése d'une migra- 
tion de ce genre^ ainsi á Grahamstown sous une latitude sud 
de 33 o ^ on observa le phénoméne le 27 octobre 1890; une autre 
observation se fit aussi le 17 mai 1892 d'aprés une communica^ 
tion par lettre á Haverford sous une latitude nord de 40^. Ces 

1 €omparer les Aitroa. Nachr., Nr. 800S. 



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67 

époques comparées au temps d'ioi uous permettent de déduire 
direotement de cette apparitioii; une migration du phénoméne 
da nord au sud et retour. 

Les nuaged lumineux de nnit diminuent d'année en année, 
anssi bien sous le rapport de la fréquence de leur apparition 
que sous le rapport de leur intensité luraineuse. Malgpé que 
«dans^eu d'années le phénoméne aura entiérement disparu, íl 
semble que des observations seront encoré possibles les années 
' proohaines; elles nous renseigneront plus intimément encoré 
sur pIuMCurs questions extrémement importantes. 

D'une grande valeur seront surtout á ce sujet les mesures 
de la hauteur apparente de la limite supérieure des nuages lu- 
mineux k un tempSy dans le quel la limite supérieure du seg- 
ment crépusculaire posséde une hauteur relativement petite, de 
1 o i iQ o en virón. Ces mesures serviront á trancher la question, 
consistant h savoir; si la hauteur des nuages difiEére sous diffé- 
rentes latitudes géographiques. On supposera ioi; que les me- 
sures se rapportent k des points, qui se trouvent dans la limite 
supérieure causee par Pombre de la terre. 

Le segment crépusculaire n'est, ces demiéres années, que 
relativement rarement couvert en entier par les nuages lumi» 
neux de nuit, et il paraissait par suite souVent douteux que le 
point culminant du phénoméne soit vraiment aussi situé dans 
la limite de Pombre de la terre. 

II est done nécessaire, pour que ces mesures répondent au 
but vouluy qu'on les répéte aussi souvent que possible dans des 
intervalles de peu de minutes. On reconnaít d'ailleurs le soir 
cette limite en géuéral á ce que des partios du phénoméne dis- 
paraissent continuollement en elle du haut en bas, tandis que 
le matin de nouvelles partios deviennent visibles dans cette U« 
mite vera le haut. 

La distance zénithale de la limite supérieure des nuages lu- 
mineux dans la verticale du soleil; pour la latitude de Berlín, 
en admettant que le phénoméne s'étende sur le segment crépu8« 
colaire entier, est donnée dans le petit tablean suivant: 



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13.5 


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Une lonette permefctaiit en outre de ToirU limite supérien- 
re da phénoméne en general pías hant qxA Poeil nn, et d'aatamt 
píos hant que rintensité de lumiére de la lanetie est plus gran- 
de, il est done désirable de régler k la ligne limite^ me á IqbSI 
nu. On comparera l'observatíon fnite á Foeil nu á celle faite 'k 
la lanette, et on tronrera facilement la ligne qoi correspond 
h la vne á l'oeil nn. L'exacútade de oes mesnreB demút, qoant 
& Fazimnt et h la hantenr, étre de 8' k 6', tandis qne le temps 
derrait eoincider de 2 á 4 seconds prés. 

Les déterminations da monTement des noages lamineax 
ont également une haate valenr. EHes peayent servir de base 
k la solution de la question an snjet de la densité de Fair da glo- 
bo et de son monvement. II serait done Tivement á désirer qae 
Pont détermin&ty aveo nne exaetitude anssi grande que possi- 
ble, les positíons de eertahis points de nuages á des époqnea 
différentes. Le changement de forme des nnag«s est en gene- 
ral considerable^ on ne peut done déterminer des positions co> 
rrespondantes de ce genre que dans des darées de temps tréft 
restreintes d'une minute environ. 

n est recommandable de se servir d'appareils pbotographi^ 
quee, anssi bien pour déterminer le lien que le monvement da 
pbénoméne. Seulement des appareils, dont le rapport da diá- 
metro de Ponverture k la distance du foyer est aa moins de 1:4 
on pías grand encoré, conviennent k ce but. Un rapport moin- 
dre fersdt que la darée d'éolairage serait trop longne et la eo&« 
séquence s'en soivrait que pour des changements súbita da phé> 
noméne, les particnlarités de ce demi w passeraient ini^erQiies. 



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50 



Poar un appareil dont le rapport da diámetro de Pouyerture est 
d« 1:3| Ia durée d'éolairage est, pour différentes profondeurs 
da soleil au-dessous de Phorizon, en admettant que le phénomé* 
ne soit bien édairé, la suivante: 



Prafendeor da ioleil 
«-deMoiu de l'boru on 


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14 


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15 


122 



lies étoiles se fixant en general aínsi sur la plaque de pho- 
tographie, la plaque est ainsi orientée en ooxicordance aveo le 
temps. 

Pour ce qui concerne. les contrées de Péquateur, il est aussi 
fort ímportant d'étudier d'une maniere approfondie les époques 
du passage des nuage lumineux de nuit au travers de ees con- 
trées. D'aprés les observatíons recueillies jusqu'ioi, le passage 
par PéqnateuT devrait s'effecteur entre le commencement de 
geptembre et fin d'octobre, et le retour devrait avoir liéu du com- 
mencement de mars á la fin d'avril. Le passage se fera alors, 
pour une latitude sud de 20^, du milieu de septembre au milieu 
de notembre, et du milieu de février au milieu d'avril, de plus, 
sous une latitude nord de 20^, du milieu de mars au milieu de 
mai et du milieu d'aoút au milieu* d'octobre. 

Le passage par Péquateur n'est peu-étre du reste pas aussi 
facile k déJuire que nous venons de la faire, par suite de la ro- 
tation journaliére de la terre autour de son axe et d'autres mou- 
vements particullers de Patmosphére. II semble méme qu'il ne 
seraitpoint imposssible que les époques du passage soientmoins 
limitées que comme nous venons de le diré. 

n est en cutre probable que les nuages lumineux de nuit se 



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eomposent d'ane sorte particuliére de gaz, qui se condense par 
saite da la température basse qni régne k une hanteur de 82 
kilométres. 

Beaucoup d'antres questions oosmíques dépendent de la na' 
ture de ce gaz, par éxemple calle de la température de Paír de 
Punivers et de Patmosphére k une hauteur de 82 kílométres, que 
Pon peat résoudre par des^ssais comparatíFs faits au laboratoi- 
re. Des levées spectrographiques de la lumiére solaire k une 
basse hanteur du soleil, faites dans la saisonqui se distingue 
par le phénoraéne des nuage? lumineax, sont done pour cette 
raison d'une c^rande valeur. Les levées spectrographiques de- 
vront étre faites aussi bien le soir, court avant le coucher du 
soleil, que le matin court aprés son lever. 

Les contrées de la terre situées plus au tiord, sous une la- 
titude de 70^, semblent fournir du 15 juin au 15 juillet une 
agglomération de ees nuages particuliérement grande, qui par 
contre devient k peine visible, car le soleil dans cette contrée 
et k cette époque se trouve ioujovLVS.au-^ssus de Phorizon. II 
serait done alors pour ees régions particuliérement recommau- 
dable de faire des levées spectrographiques de la lumiére so- 
laire, lorsque le soleil a sensiblement baissé. 

Les remarques qui preceden t relativos k Pimportance du 
phénoméne quant aux problémes cosmiques détnoDtrent suffi- 
samment que les observations nécessaires k son étude rentrent 
en majeure partie dans le champ do tr&vail des astronomes et 
des geophysiciens. II n'y a aucun doute que les observations 
nécessaires pour résoudre ees questions ne peuvent étre faites 
par un seul institui Nous prions dono tous les observateurs 
qui ont intérét k activer Pélucidation de ees questions, k coopé- 
rer, par un des modes d'observation précités, á Ptude des nua- 
ges lumineux de nuit.* 

Berlin, PObservatoire Royal, 1692, septembre. 

W. POERSTER. 

o. Jesse. 

1 Une publicatioD de O. Jesse, traitant des "Nuages lumineiix de noitti pa- 
raltra prochatnement et donnera de plus ampies detalla sur l'état de cette qneetioD. 



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II 



NUEVAS PUBUOAOIONES. 



Annuairb de l'Obsbrvatoire Municipal de Montsoüris 

pour les annóes 1892-93. París. Gauthier-Villars et fils, 

18* VI-584 págs. 2 fr. 

Contiene los trabajos efectuados en 1892, que se dividen en 
tres secoiones principales: 1! la Meteoorologia propiamente di- 
cha, confiada á M. León Descroix, que le ha añadido el magne- 
tismo y la electricidad; 2^ el servicio quimico que, bajo la di- 
rección de M. Lévy, estudia las variaciones de composición del 
aire, de las aguas, etc.; 3* el servicio micrográñco, dirigido por 
M. Miquel, que analiza no. sólo la atmósfera de las habitaciones 
y de las escuelas, sino también las aguas que parece que con- 
ducen los principios contagiosos de tantas enfermedades. 

En este tomo se ocupa M. Descroix de estudiar también las 
relaciones entre los elementos meteorológicos y ciertas enfer- 
medades, estudio que llegará á ser de graudisima utilidad. 



Braxjne & FlSCHER. Bestimmung der Tragheitsmomente des 
Menschlichen Eorpers und seiner Glieder. Mit 5 taf, und 7 
fig. Leipzig. 1892. 8? 86 págs. /Abhand. Math^Phys, Classe 
K^ S&chs, Gesella. der Wissenscha/ienJ. 



Censo Municipal del Departamento y de la Ciudad de Mon- 
tevideo, Capital de la República Oriental del Uruguay.— 
Edificación, Escuelas, I^oblación é Industrias. — Levantado 
por resolución de la Junta Económico -Administrativa en 
los días 25 de Septiembre, 5 de Octubre, 18 de Noviembre 
de 1889 y 25 de Enero de 1890.— Montevideo. 1892. 4? 604 
págs. y cartas. 



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eomspoDÜMtei al m le Abril de 1892. 








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Aimeeto habido en la Biotooa de la Mad dorante el año de 1891. 



AHEXO A LA BEBEfiA DEL SEOBETABIO aEHEBAL. 



Bbruk. K. Geodatische loBÜtut. Zar Entstehimgsgeflchicbte der earopSii- 
chen Qradmessangfi-Astronomisch- Geodatische Ortsbestlmman- 
gen im Hartz, ím Jahre 1881. — Gradmeesungs-nivellement zwis- 
oben SwiDemünde und Amsterdam, 1883. — Lotabweichungen, I. 
1886.— Astronomiscb-GeódatiBche arbeiten, 188 1-^7. —Gewicbts- 

\ bestíxnmungen für Seitenverb&lttiisse in Scbematiscben Drelecks- 

netzen von Ehr. Paul Simón, 1889. — Das MErkiscb-Tbünnngiscbe 
Drviecksnetz, 1889. Lotabweicb ungen in der umgebuug von Berlina 
1889.^Das Büttelwasser der Ostaee bei Swinemüude, 1890. 

■■■ K. Meteorologiscbe Institut Abbandlungen. 1, 1-3, 1890. ~Dle re- 

genverhaltniBse vom 22 bis 24 Noy. 1890 in Mitt«I-und West- 
dentscbland, von Dr. G. Hellmann.— Ergebnisse der Meteorologis- 
chen beobacbtungen, 1879-1885, 1890. H. 1888. 1891, 1. 

ÑatuTíHssencbaf tlicbe Wocbenschrift. V, 1890, 61 & 52. VI, 1891, 

1-26,28-31,83-40,42-49. 

Bbbk. BoeiétéHelyétique des Sciences Naturelleg. Actes. 73" session. Da- 
ros, 1890. 

BiziKRK. Soclété d' étnde des Sciences Natnrelles. Bnlletin. XI, 1888. XIT, 



BoeoTÁ. Anales de la Instrucción Pública de Colombia. XVIÍ, 1890, Sept. 

á Dio. XVIII, 1891, Ene.-Oct. 
Sociedad Colombiana de Ingenieros. Anales de Ingeniería. IV, 39- 

48. V, 49. 
Bologvá. R. Accademia deUe Scienze deiristituto. Rendiconto, 1889-90. 
B08T0M. American Academy oí Arts and Sciences. Proceedings. XXV, 

188&-90. 

Rtvista [x98»-93.] —O 



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Boston. MaasaehusettB Institute of Technology. Technology Quarterley. 
I, 1887-88, 2-4. H, 1888-89. IH, 1890, 4. IV, 1891, 1 & 2. 

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Proceediiigs aud Transactions. 1-IV. V, 1 & 2. VI, 1 & 2. 

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blea, 18^9, Oct.-Dic— Table of nunfall. 1890, Eoe.-Sept. 

Bristol. Naturalists' Society. Proceedings. VI, 3. Jjists, 1891. 

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^ de Belgique. Annuaire, 1890 & 91. Bulletins. 3* serie, XIX & 

XX, 1890. XXI, 1891. 

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Société Belge de Mioroscopie. Bulleiin, XVII, 1890-91, 2, 4-10. 

XVm, 1891-92, 1. Aúnalos, XIV. 
' Société Entomologique de Belgique, Compte-rendu. 1890, Feb.-Sept. 

Société B. Belge de Géographie. Bulletin. 1890. 3-6. 1891^ 1-3. 

Société R. de Botanique Bulletin. XXIX. 

Société B. de Pharmacia. Bulletin. 1890, 12. 1891, 1-3, 6-7 & 11. 

I Société B. Malacologique de Belgique. Procés-verbauz. XVIII, 

1889, 10-16. XIX, 1890, 1-8. 
■ Société Scientiñque de Bruzelles. Anuales, XIII, 1888-89. 

BüOARSST. Institut Météorologique de Roumanie. Anuales, IV, 1888. 
BUDAPBST. Oeologische Gesellschaft. Mittheilungen. XX, 1890, II és 12, 

XXI, 1891, 1-11. 

I E. Ungarische Naturwisseuschaf tliche Geselsohaf t. Hathematisohe 
und Katurwissenschaf tliohe Beríohte aus Ungarn. VI, . 1887-88. 
Vn, 1888-89.— Dr. B. Ulbrích. Adatok a bor-és mustelensés 
madszer^hez. 1889.~MyriapodaBegniHungaríae. E commissione 
Regiae Societatis Hungaricae Scientiarum Katuralium «laToravit 
Dr. Eugenius Daday de Dees. 1888. 

Société Hongroise de Géographie. BuUeün. XVm, 1890, 7-10. XIX, 

1891, 1-7. 

BUKKOS AiBSS. Anales de la Asistencia Pdblica. I, 2 á 8. II, 1 4 3. 
■ Boletín de Sanidad Militar. I, 3 & 8. 

, Centro Cieutífíco-Literarío. Bevista. 111,14 3. 

Círculo Médico Argentino. Anales. XIH, 1890, 11 y 12. XTV, 1891, 

1 á 6 y 7 á 10. 

. Departamento K. de Agricultura. Boletín. XIV, 1890, 20424. XV, 

1891, 1 4 16, 18 y 19. 



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6r 

BuxKOS AlBtS. I>6t>&rtamento N. de Higiene. Anales. I, 1 á 9. 

Dirección de Estadística Municipal. Boletín mensual. 1890, Oct. 4 

iHc. 1891, Enero á óept. 

'«La Educación." V, 1890, 113, 115 á 126, 129 á 132. 

Instituto Geográfico Argentino. Boletín. XI, 4 á 12. ' 

Museo Nacional. Anales. III, 6. 

Revista de Matemáticas Elementales. II, 39 á 52. 

Revista Argentina de Historia Natural dirigida por el Dr. Florenti- 
no Ameghino. I, 1891, 1 á 5. 

Sociedad Científica Argentina. Anales. XXX 1890,57^6 XXtí, 1891. 

XXXn. 1891, 1 á 3. 

— Sociedad Rural Argentina. Anales. XXIV, 1 á 9. 
BUFFALO, N. T. Society o£ Natural Sciences. Bulletin. 1891, V, 3. 
Caik. Soeiété Linnéenne de Norraandie. Bulletin, 1890. 

Cairs. lustitut EgTptien Bulletin. 3* serie. 1890, 1. 
CalcüTTA. Asiatio Sociéty of Bengal. Proceedings, 1890, 4-10. 1891, 1-6. 
Annual Address by the President H. Beveridge, B. C. S. 

— Meteorological Department. Cyclone Memoirs, Part IV, 1891.^ In- 

dian Meteorological Memoirs, 1891, IV, 3.— Meteorological obser- 
vations ret^orded at six stations in India. 1891, Ene. -Abril. 
Monthly Weather Beview, 1891, Ene.-Abril. 
Calí. Sociedad de Medicina del Cauca. Boletín. Serie 7? 44-49, 52-56. 
Cambridge, Mass. Museum of Comparativo Zoology at Harward College. 
Annual Report of the Curator, 1889-90. Bulletin. XVI, 10. XX, 
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r- Phildsophical Society. Proceedings. Vil, 3 & 4. —The fbundation 

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1,14 4 21. 
CatanIa. Accademia Gioenia di Scienze Naturali. Atti, 4? serie. H, 1889- 

1890.— Bullettino mensile. 1890, Dio. 1891, Ene.-Jun. 
ClHOINNATl. Society of Natural History. Journal Xm, 4. XIV, 1 & 2. 
CoDíBRA. Jornal de Scienoias matbematioas e astronómicas publicado pelo 

Dr. F, GonuM Teixeira. U-VI, VII, 1-3. 
— — Observatorio Meteorológico e Magnético da Universidade. Observa- 

góes magnéticas, 1878-1890.— Observables meteorológicas, 1890. 
Copenhague. Académie R. Danoise des Sciences. Classe des Sciences. Bu- 
Uetin, 1886-89. 1890, 1-3. 1891, 1.— Mémoires, IV, V, VI, 1 & 2. VH, 
1&2. 
Córdoba. Oficina Meteorológica Argentina. Anales. VUI, 189L 
Cbaootib. Académie des Sciences. Bulletin International. 1891. Enero- 
Agesto. 



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Chrii^iania. Norwegisclie Meteorologische lustUut. JafirbpAb^ 1^889. 

Danzio. Natnrfurscbende Gesellschaft. Schnften 1890, VII, 3^4. 

Delpt. Éeole PoljtecbnicLue. Annales. X-VI, 1884-.1891. VU^ 1. 

DoUAl. UuioQGéographiqueduNorddelaFraace. BulUtin. ^,1890. XII, 
1891, Enero-Abril. 

Dresden. Natorwifisenscbaftlicbe (Hsellscbaft 'Isis.'^ SitsungiBberiehte 
und AbbandluDgen. 1890, Jul.-Dic. 

DüBLiN. Royal Dublin Society. Proceedings. VI, VII, 1&2. Tbe Soienti- 
fic Transactionfl. IV, 1-8. 

— lioyal Irisb Academy. Transactions. XXIX; 1-16. "CunaingfaMA 

Memoirs,'' N? VL —Proceedings, 3«* serie». I^ 4 é^ 5. 

Edinburgh. Geological Society. Transactions. VI, 2. 

■ Royal Physical Society. Proceedings. X, 2. 

Boyal Society. Proceedings. XVII, 1889-1890. 

Elbeuf. Sociétéd'étude des Sciences Naturelles. Séancas. 1891. BuUetín, 
1890. 

Fibenze. Istituto Geograpbico Militare. Processo verb^lle delle sédate della 
Commissione Geodetica Italiana ( 1865, 67, G8, 69, 73, 75^ 78, 80, 
83, 86 & 89). 

Societlb Fotográfica Italiana. Bollettino. III, 10 & 11. 

Frankpurt a. M. Pbysikalisohe Verein. Jabresbericbt. 1861-1890. 

Fbankfurt A. O. Naturwissenschaf tuche Verein. Monatlicbe Mittheilnn- 
gen, 8 Jabrg, 1890-91, 1-3&8-12.— SocietatumLitterae. 4 Jabrg, 1890. 
1-6 & 9-12. 5 JArg, 1891, 1-4. Helios, 9 Jabrg, 1-3. 

GaiH). Société de Médecine. Annales et Bulletin. 1891, Oct. & Noy. 

Geneve. ObservfiU^ire. Resume xnétéorologique de Tannée 1890 ponr Gen^* 
▼e et le Grand Saint-Bemard par A. Kammermann. 1891. 

Société de Géograpbie. Le Globe. XXX, 1891, BaU. 1 & 2 «t M4- 

moires. 
■ Société de Pbysique et d*Histoire Naturelle. Oompte-renda, 1890. 

Genova. Museo Cívico di Stbria Natural!. Annali pubblicati per cura di G. 
Doria e R. Gestro. Serie 2», I-ÜI, 1881-87. 

Osservatorio della R. ünivei*sitíL P. M. Garibaldl. Eclissi anulare 

di solé del 17 Gingno 1890. Osservazionl magneticbe e astrofisiobe. 
~OoTrelazioni fra le maccbie solarl e le'variazioni del magnete di 
declinazione diurna. — Confronto del due ultimi periodi intierí di 
maccbie solarí e di yariazioni declinometriobe diume.— Eclisú anu> 
lari di «ole del 6 Giugno 1891. 



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GmoTA. 8oei«H lignstiea di SdensM NatanOi e Oeogv^fiolie. Attí» 1880, 1, 
4.1801.11,1-3. 

GüATXHALA. Direocióa General de Estadística.— Tofotme de la Secretaría 
de Relaciones & la Asamblea Legislativa, acerca de la captura y muerte 
del general Barrundia, IBÍ^L— Memorias de las Secretarías de Fomento^ 
Guerra, Gobernación y Justicia; Hacienda j Crédito público, Instruc- 
ción pública y Uelacionee Exteriores, 1891. 6 tomos. 

Habana. Obserratorio del Real Colegio de Belén de la Compafiía de Jesús. 
Obserraciones magnéticas y meteorc^ógicas. 1888, JtíL-Dic. 

Hauvax. NoTaScotian Instituto of Science. ProceedingssfidTransactions. 

— r— YorlpBhire Qeological and Polytedinio Socieiy. Prooeedings. New 
series, XI, S. 

Halli a S. E. Leop.-Carol. Deutsche Akademie der Naturiknpicber. Nova 
Acta. — Knoblattch, Polarísatíon áer strablenden Warma. — Polarisation 
der Warmestrablen.— &'A»/h«r, Monographia Hellebororum. — Oump- 
penberg, Systema Geometrarum, I-^IV, --^Lingff, EAmmbeobachtungen. 
'^SimrQthf Naektsebnecken — Pohtíg, Elepbas antíquus.— i>«]0¿^ Wes- 
ta frikanische Tagscbmetterlinge. — KolU Zoogeograpbie Westafríkas.— 
Bememann, Cambrisckes Scbichtensystem.-^Ziiidfcf», Gasvorkommen. 

Haicbübo. Deutsche Seewarte. Monatsberichte,XV, 1890, Jun.-Dic XIII, 
1888. XVI, 1891, Ene.-Abríl. Beiheít L— Deutsche Meteorolo- 
gisehe Jahrburoh für 1889.^Met6erologiscbe beobaohtuBgen io 
Deutachland. 1876-188J5.— Monatliche Ueberpioht der Wittenmg, 
I (J876>, Ü (1877). IV (1879)-X (1885). 

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Hablrm. Société Holandaise des Sciences. ArclÜTes Néerlandaises des 
Sciences ezaotes et naturelles. XXV, 2. 

Qavbb. Société de Géographie Ck>mmercia]e. Bidletin. 189G, Not. & Dic. 
—1891. Annuaire. Bulletín, En. -Abril &Jul.-Oct. 

Earlsruhr. (^entralbureau für Meteordogie und Hydiographie. j^bres- 
Berícht. 1884-88 & 90. 

Kbw. Observatory. Kepgrt of the Eew Commlttee fo? Ikt Year endbg 0^. 
81, 1890. 

La PIiATa. Observa^rio* Alonarlo, 1891. 

T4A{»iaiK]C. Société Vaudoise des Sciences Natojflles. BuUetio. XXyi,102 
&XXVIL 

LSSD8. Philosophical andLiterary Society. AnnufJ Beport, 1990-91«*-The 
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I^KPflfG. Naturforschende Gesellschaf t. Sitzungsberichte. 1888-^. 

E. Sachs, GeseUsclmftderWissenfehaften. Math.-PhyiiycheClasse. 

Qeric^i Ü^MT €M« TfNrbaiidluQfen. 1890, Hr^. 1891, i * IL 



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70 

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VeroCfentlichung^n. I, Beitrage zur Qeograpbie des Festen Was- 

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LlCov. Soeiété Géologique de Belgíqae. ^nunles, XVI, 2. XVII. 8 & 4. 
LiLLE. Soeiété de Góographie. Bulletin, 1890, Noy. & Dic. 1891, Ene., 

Mar.-Oct. 
Lima. Escuela Especial de Ingeniaros. Boletín de Minas, Industria y Cons- 
trucciones. VI, 9-12. VJI, 4, 7, 8 &9. 
Sociedad ''Amantes de la Ciencia." "La Gaceta Científica." VI, 1890, 

12. Vn, 1891, 1, 2. 4-7, 9-12. ^ 

LmcoLK. Agricultura! Experiment Station of Nebraska. Bulletin, IV, 2 & 3. 
Lisboa. Associa^ dos Engenbeiros Civis Portnguezes. Revista de Obras 

pub]icas> minas. XXI, 251 & 252, Nov. & Dic, 1890. XXII, 1891, 

253-261." 
— Commiss&o dos Trabalbos Geológicos de Portugal. CommunicsQ^es. 

I, 1. n, 1. 1888-90. 

Gazette du Portu^l Duítrée. I, 1891, 1-6. 8-11. 

— • — Observatfirio do Infante D. Luis. Annaes. XXIV & XXV, 1886&87. 

—Humidade do ar em Lisboa. 1856-80.— TemperiituA, 1856-75. 

—Magnetismo terrestre, 1870, 74, 76 ft 82.— Observables dos Pos- 
tos meteorol(»gícos, 1885. 
■ Socie«)ade das Sciencias Medicas." Jornal. LV, 1891, 1, 2 & 5-8. 
LoHDON. Linnean Society. Proceedings, Ag. 1891.— List, 1890-91. 
— — Meteorological Office. Bcport of tbe Meteorologiral Councll to tbe 

Boyal Society for tbe Year ending 31 st. Marcb 1890. 
• Boyal Meteorological Society. Quarterl^v Journal. XVII, 1891, 77-79. 

The Meteorological Becord. X, 38-40. 

Boyal Society. Proceedings. XLVm, 295. XLIX. 296-299, COI & 302. 

■ Symons's Montbiy Meteorological Magazine. 1890, Dic. 1891, Ene.- 

Nov. 
LORISMT. Soeiété Bretonne de Géograpble. Bulletin, 1891, 46-49. 
LOUYAIK. TJníversité Catbolique. Annuaire, 1891. 
LTOK. Soeiété Botanique. Bulletin trímestriel, VII, 1889, Oct.-Üic. 
■ Soeiété de Géograpbie. Bulletin. IX, 4-6. X, 2 & 3. 

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Madrid. Dirección de Hidrografía. Bevista general de Marina. XXVII, 

1890, 6. XXVm, 1891. XXIX, 1 A 5. 
' La Ilustración del Profesorado Hispano -Americano -Colonial. IH, 

4á7. 
Memorial de IngAuieros del Ejército. VH, 1890, 23 y 24. Vm, 1891, 

1 k 14. Colección de Memorias, 1891, primera parte. 
Soledad Geográfica. Boletín, í i VH, IX & XXm (1876 i 1887). 



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n 

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XXXI, I á 3.— Aotas del Congreso Espaüol de G^^rafía Colonial 
y Mercantil,. celebrado en Madrid en los dias 4 i 10 y 12 de Noy. 
1883. I y II, 1884. 
Madrid, unión Ibero-Americana. III, 1888, 30, 32, 38 y 40. IV, 1889, 42 á 

48, 52 y 68. V. 1890, 54. VI. 1891, 66 á 77. 
BÍAODBBURO. WHtterwarte der M^gdeburgischen Zeitnng. Jahrbuch der 

Meteorologiscben beobacbtiingen, 1881-1890. 
Makohbstkr. Geulogical Society. Trausactions. XXI, 1890-91, 1-11. 
Manila. Observatorio Meteorológico de la Compañía de Jesús. Observa- 

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MAltSKILLB. Sociét^ Scientiflque Flammariun. Bulletin, 1889 & 1890. 
Mkdkllik. Academia de Medicina. Anales. III, 2 á 9. 
, Mklbournb. Victorian Instituto of Snrveyors. Transaotions and Prooee- 

dings. I, 1874-1880. List uf members, etc. 
Milano. Associiisione Medica Lombarda. Atti. 1891, 1. 
— -»- B. Istitttto Lombardo di Scienxe e Lettere. BendicontL Seria 2* 
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le e diurno della pioggianel clima di Milano per E. Pini, 1891. Os- 
serrazioni meteorologicbe, 1890. 
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1890, No7. & I>io. 1891. Enero, Feb. Abril-Oet. 
MiNNJBAPOLis. Qeological and Natural History Survey of Minnesota. S^ An- 
nual Beport, 1889.--Biilletki u? 6: The Iron Ores of Minnesota by N. 
H. & H. V. WiucheU; 1891. 
MoNOAUBBi. Osservatorio Céntrale. Bollettino mensuale. X, 1890. XI, 

1891. 
MODENA. B. Accademia di Soienze, Lettere ed Arti. Memorie. Serie 11. 

1890, VIL 
MOMTEVIDBO. AaociaeióiiBaral del Uruguay. Bevista. XIX, 1890, 21424. 

XX, 1891, 14 20. 
— - Dirección de Estadística General. Anuario Estadístico de la Bepú- 
blica Oriental del Uruguay, 1891. — Comercio exterior y movi- 
miento de navegación, etc«, 1890. 
«~«- Dirección general de Instrucción pública. Boletín de Ensefiansa Pri- 
maria. IV, 1891, ü» 4 24. 
^ Observatorio Meteorológico del Colegio Pío de Villa Colón. Boletín 
mensual. II, 1890, 11. in. 1891, 144. 
MOBOOü. Sooiété Impónale des Naturalistes. Bulletin, 1887, 4. 1890, 2 ft 8. 
1891, 1. 

Msteorologisdie beobaehtnngsn, 1889, L 1890, ISslL 



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GooQle I 



7í 

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wRteniiig^híatniaM im K. Bayern. 1890, Noy. ib Die. 1891, Entro, 
Uarzo-Oct. BeobaebtmiKen, XII, 1890, 3^4. 1891, 1. 
Nakct. Société de Qéograpbie de TEst. Balletín, 1890, 4? trim. 1891, I?, 
2? y 3« trim. 

Société des Scieoees. BuUetin des séaqees, 1891, 4-7. BuUetÍQ, 2* 

serie. X, 1890. 
Napou. Accademia delle Soienze Fisiche e Matematiche. Bendieonto. 2? 
serie. V, 1891, 1-8. 
' ' Societá Americaiia dltalia. Programma e Statuti, 1890. 

■' Boeietá Africana d'Italia. Boltettíno. IX, 1890, 11 Se 12. X, 1891, 

1-4. 

Societi di Naturallati. BoUettino. Serie 1* V, L 

Nbw-Tore. Academy of Sciences. Traneaetions. X*, 4-6. 

■ American Chemical Soeietj. Journal. XII, 1890, 10. XIII, 18191, 1-8. 

American Geographical Sooiety. Bolletíh. XXII, 4 ft^snpl. ZZHI) 

1-3. 
■ MioroBCopical Society. Journal. VIT, 1891. 
Niw Hatxk. Connectiout Academy of Arts and Sciences. Transaetions. 

vra,i. . 

NiOK. Observatoire. Fondation R. Biscboffsheim. Anuales. II (1887), m 

(1800) y Atlas. 
Ottawa. Commission de Qédogie et d'Histoire Natnrelle du Canadá. Éap- 

port annueL Nouv. serie. III, 1«~ et 2f» partios et Cartee. 1887-88; 
OVXKDO. Estación Meteorológica, Resúmenes generales de las obserraeio- 
nes realizadas desde 1851 basta 1890 inclusive, por D. Luis Gontáks Fra- 
des. 1891. 
Palkbvo. Circolo Matemático. Bendiconti. IV, 1890, 6. Y, 1891, 1-9. 

n NaturaKsU Sieiliano. X, 8-12. 

GbusEetU Cbimica Italiana. XX, 12. XXI, 1891, 1-10. 

^ B. Accademia di Soienxe, Lettere e Belle-Artí. BuUetitno, Vn, t-6. 

VIH, 3. 
■ B. Osseryatorio. BoUettino meteorológico. 1800, Oct.-DIc. 
PASIf» Académie des Sciences de llnstitut de Franco. Comptes Bendns 
bebdoma<iaires, I^CX, 1835-1890.— Mémoires, I-in& V-XLTV.— 
Mémoires presentes par divers savasts étrangers I-XXX.-^TaUes 
des Comptes Rendus, 1835-1880.— TáUes d«« Mémoires.— Beoueil 
de Mémoires, Rapports, et Documents relatifs k robserratian da 
passage de Venus sur Is Soleil. I-UI et Atla0, S t 



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MÉXICO 





Bevista Oientífioa y Bibliográfioa. 



Húm. 7-8. 1892-98. 



SESIONES DE LA SOCIEDAD. 



Diciembre 11 de 1B92. 

Presidencia del aocio D. QniUermo B. y Fuga. 

GOBBESPONDENOIA. — De las Sociedades de Geografía de 
Brisbane (Victoria), Manchester y Oran, del Museo de Histo- 
ria Nataral de Nueva York, de la Oficina Internacional de pe- 
sas y medidas (Sevres), de las Oficinas de Estadística y de In- 
genieros de Washington, de la Redacción del ''Echo des Alpes'' 
(Ginebra) y de la Academia de Ciencias de Texas, aceptando 
cambio de publicaciones. 

De la Comisión de Exposición Histórico -Americana y d^ 
la Dirección de Estadística de Montevideo, de la Sociedad Real 
de Ciencias de Sajonia, de la Oficina de Ingenierps de Was- 
hington y de la Escuela Politécnica de Delft, remitiendo publi- 
caciones. Del Comité para la celebración del 150? aniversario 
de la instalación de la Sociedad Filosófica Americana en Fila- 
delfía, invitando á la Sociedad "Álzate" para que nombre un 
representante en las Conferencias que se verificarán del 22 al 
26 de Mayo de 1893. Del Sr. Augusto Genin solicitando una 

RerUta [i89t-93.]— lo 



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74 

colección de las publicaciones dé la Sociedad para la Bibliote- 
ca Nacional de París. Del Gobierno del Estado de Guerrero, 
enviando las noticias de temblores. 

Publicaciones. — Por primera vez se recibieron las de las 
Sociedades de Geografía de Manchester y Brisbane, del Club 
de Naturalistas de Ottawa, de la Société Scientifique du Chili (San- 
tiago), y de las Oficinas de Estadística y de Ingenieros en Was- 
hington. 

* Donaciones. — Se recibieron para l;v Biblioteca, de los so- 
cios Aguilar y Koenigs (París) y del profesor Zegers (Santiago). 

Trabajos. — Carlos Mottl, Observaciones seísmicas en Orizába^ 
Nov. 1892. 

El socio Epstein leyó algunas refutaciones á los últimos pro- 
nósticos de tiempo publicados por un Sr. Contreras de Guana- 
juato, haciendo ver su fracaso. 

Fallecimiento. — El presidente comunicó la sentida muer- 
te del Sr. profesor Mariano Herrera y Gutiérrez, acaecida el 25 
de Noviembre pasado. La Sociedad "Álzate" lo contaba entre 
sus socios de número desde Mayo de 188G; en ella ocupó los 
puestos de Presidente y Vicepresidente en diversos años y siem- 
pre le profesó cariño y adhesión. 

Postulación. — Habiendo declarado el Presidente una va- 
cante de socio de número, los socios Garibay, Montiel y Verga- 
ra postularon para dicho titulo al Sr. Ing. Daniel Palacios. 

£1 Secretarlo general, 

Rafael Agüelar y SantillAn. 



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75 

Enero 8 de 1893. 

Presidencia del socio D. GKxilIermo B. y Paga. 

Correspondencia. — Del Comité encargado de la celebra- 
ción del 70 •* aniversario del nacimiento del ilustre geómetra 
francés Hermite. Miembro do la Academia de Ciencias de Pa- 
rís, anunciando que ha hecho acuñar unas medallas con la efi- 
gie de dicho matemático, para los que desee^i conservar un re- 
cuerdo de la fiesta celebrada el 24 de Diciembre próximo pasa- 
do. De la Sociedad Romana de estudios zoológicos, de la Oficina 
de Estadística del Japón, de las Sociedades de Geografía de San 
Quintín y del Pacífico, del Ateneo de Brescia y de las Socieda- 
des de Ingenieros y Arquitectos de Roma y Turín, comunican- 
do que aceptan él cambio de publicaciones. Del Observatorio 
Físico Central de San Petersburgo, de la Academia de Ciencias 
de Tejas, del Instituto Físico -Geográfico Nacional de Costa 
Rica, de la Comisión Geológica de Tejas y de la Dirección de 
Estadística de la República, remitiendo sus respectivos traba- 
jos. Del Director de Correos y Telégrafos de la República Ar- 
gentina, obsequiando* un ejemplar de las estampillas de correo 
de á 2 y de á 5 centavos, emitidas el 12 de Octubre de 1892, en 
conmemoración del 4? centenario del descubrimiento de Amé- 
rica. 

Publicaciones.— Se recibieron por primera vez las de la 
Sociedad Romana de estudios zoológicos, de las Sociedades de 
Ingenieros y Arquitectos de Roma y Turín, del Colegio de In- 
genieros y Arquitectos de Ñápeles, de la Oficina de Estadística 
del Japón, de la Academia de Ciencias y de la Comisión Geoló- 
gica de Tojas, de las Sociedades de Geografía de San Quintín 
y del Pacífico, de la Sociedad Filosófica del Cabo de Buena Es- 
peranza y el Giornák di Mineralogía e CrUtaOografia del Profe- 
sor Sansoni de Pavía. 



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76 

DOKAdOMB&— A U BibHoieea ingresaron las de los boom 
Eoenigs, Halón de la €ronpiIE¿fe (París) X Agoilar j de los Sres. 
Agreda j Gaatluw- Yülars. 

Elbcxsonss,— Se procedió eonforme i regUnenio ila dee- 
eión de los mieml»os de la Janta Direetira. El socio qne sus- 
cribe propuso se nombrara al socio Bsbiel Agoilar j Sant ill á n 
Secnkorio gemaral perpeimo^ proposición qne faé afoobada por 
aclamación* La Jnnia Directíra qnedó asi: Presidente, Inge- 
nioro Guillermo B. j Puga (reelecto). Vicepresidente, lie Ba- 
món Uanterola. Secretario general perpetuo, Bafael Aguüar j 
SantílUn. Secretario, Ingeniwo Agustín Aragón. Tesorero, In- 
goiiero Crilberto Mentid j Estrada. 

Trabajos.— Vicente Fenándes, Las es^nOms / u ^ m cet de fSS 
ékN09Íembreékl892. 

Garios Motil, Ob mrw m ci omes jéisano» em Orifába^ Dicieabre, 
1892. 

El Secretario general leyó la Betemm ée h$ Insk^et éelmSé^ 
idmioék 1892. 



XaMHEAUlPiTOS Y OOMiSiOXK.— Qnedó nombrado por 
unanimidad socio de numero el Sr. Ingeniero Dakibl PAUL- 
ÓOS, Profese» %a la Escuela Namoaal de Ingemeros. 

Quedaron nombrados los socios Aguilar j el suscripto paca 
proponer las r^ormas que sean conTcnientes al Reglamento, j 
ka socios Epstmn, Manterola, Mateos, Segura j ViQada para 
iniciar ks medios más conducentes i que las teaioncs sean más 
interesantes y en general al progreso de la Sociedad. 

Agustík AMAeÓK. 



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77 



necrología. 

a SR. mmma i wmi retes. 



El día 23 de Septiembre de 1892 murió en esta capital en la 
2* calle de Vanegas núm. 1, el Sr. D. Vicente Reyes, Ingenie- 
ro ciyil 7 Arquitecto. Por desgracia para nuestra patria los hom- 
bres de su temple son muy raros* Honrado á carta cabal, de 
carácter enérgico y firme, que nunca contemporizaba con todo 
lo que no fuese equitativo y justo, jamás se doblegó ante el po- 
derosOí aun con detrimento de sus propios intereses. De ver- 
dadero talento, de profundo saber, y no con esa sabiduría su- 
perficial tan común en nuestros días, ese talento y ese saber se 
manifestaron en todos y cada uno de sus trabajos y escritos, aun 
cuando fuesen de índole variable. Amante de decir siempre la 
verdad, esto le granjeó alguna reputación de poco culto en la for- 
ma y algo satírico en el habla ^ pero era que su espíritu levan- 
tado no consentía falsedades ni hipocresías. ¿Qué extraño es, 
pues, dados estos antecedentes y la índole general de nuestro 
siglo y de nuestra sociedad, que sólo se conmueve con lo apa- 
ratoso é insustancial, que haya muerto pobre, que su muerte 
sólo haya sido conocida y sentida de algunos pocos y fieles ami- 
gos que le acompañaron á su última morada en el cementerio 
de Dolores t 

Nació el Sr. Beyes en la ciudad de Cuantía de Morolos el 21 
de Enero de 1850. Después de haber cursado con aprovecha- 
miento las primeras letras en su ciudad natal, pasó á hacer sus 
estudios secundarios el año de 1862 al Colegio dirigido por el 
Sr. Ouilbault, sito en la calle del Seminario número 7, y en don- 
de, así como en otros varios establecimientos análogos dirigidos 



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78 

por profesores extranjeros, se impartía una instrucción secun- 
daria bastante sólida. Aquí también se distinguió por sus rápi- 
dos adelantos en los diversos ramos de dicha instrucción. 

El año de 1864 entró á la Academia de Bellas Artes para 
cursar los estudios del Ingeniero civil y del Arquitecto, y lo hi- 
zo, como era de esperarse, con notable aprovechamiento tanto 
en la parte cientíRca como en la artística, cualidad por cierto 
muy notable y bastante rara entre las personas que cursan di- 
chas carreras y que demuestran hasta dónde llegaba su inteli- 
gencia y su saber. 

El plan de estudios de 1867 separó con poquísimo tino las 
carreabas del Ingeniero civil y del Arquitecto, que tan bien se 
adunaban y completaban en la rt^ferida Academia de San Car- 
los. Con este motivo el Sr. Reyes pasó á concluir los estudios 
de Ingeniero civil en la Escuela de Ingenieros. 

Habiendo terminado sus estudios teóricos el año de 1870, 
hizo su práctica de Ingeniero' civil en unión de algunos de sus 
compañeros al año siguiente en el ferrocarril de Veracruz, y cu- 
yos trabajos principales estaban entonces en Atoyac, Córdoba, 
Metlac y Maltrata. 

El año de 1872 vio coronados y recompensados sus esfuer- 
zos, recibiendo por separado los títulos de Ingeniero civil en la 
Escuela de Ingenieros y de Ingeniero arquitecto en la Escuela 
de Bellas Artes. 

Los tiempos eran entonces poco propicios para el ejercicio 
de estas profesiones, así que el año de 1873 ó 1874 acudió al lla- 
mamiento que le hizo el general Leyva, entonces Gobernador 
del naciente Estado de Morolos, quien le confirió la clase de Ma- 
temáticas y Cosmografía en el Instituto Científico y Literario 
■del Estado en Cuernavaca. Por ese tiempo y en 1876 hizo una 
larga serie de observaciones meteorológicas en dicha ciudad, 
acerca de cuyo clima «escribió una Memoria muy interesante. 

Poco después fué electo diputado á la Legislatura del Esta- 
do, puesto que desempeñó hasta la caída del Gobierno de D. 
Sebastián Lerdo de Tejada en la capital y la del general Leyva 



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7Í 

en Guernavaca. Pooo antes había sido nombrado Secretaria ge- 
neral de gobierno por el mencionado general Ley va. 

Regresó después á la capital de la República y entonces el 
Sr. Lio. D, Ignacio M. Altamirano, Oficial Mayor del Ministe- 
rio de Fomento, justo apreciador del mérito y relevantes cua- 
lidades del Sr. Reyes, le nombró segundo jefe del Observatorio 
Meteorológico Central, de nueva creación. Desempeñó con no- 
table éxito sus labores en este Instituto, publicando multitud 
de trabajos de gran mérito,' que aparecieron principalmente 
en el Boletín de la Sociedad de Greografia y Estadisiica, hasta el 
mes de Noviembre de 1880, en que se separó de él para pasar 
á trabajar en el ferrocarril llamado de Sullivan ó de la vía an- 
gosta, comenzando desde simple nivelador y transit man^ hasta 
llegar á ser en poco tiempo jefe de sección; fué muy estimado 
por los directores de dicho ferrocarril. 

En el Observatorio Meteorológico Central instaló los instru- 
mentos magnéticos é hizo una larga y regular serie de observa- 
ciones que es la primera de importancia que se tiene, publican- 
do la descripción y uso de los instrumentos. 

Fué nombrado por el Gobierno, jefe de una de las secciones 
del ferrocarril de Tehuantepec, y desempeñó asimismo y siem- 
pre con brillante éxito varias comisiones, ya del Gobierno, ya 
de particulares. Fué uno de los miembros más asiduos y escla^ 
recidos de la Sociedad de Geografía y Estadística, de la cual 
fué varias veces Secretario, y nijuca faltaba á sus sesiones cuan- 
do estaba en la capital Fué también uno de los miembros más 
distinguidos de la Sociedad de Ingenieros de esta capital y la 
nuestra lo contaba entre sus socios honorarios desde Marzo de 
1889. 

Se consagró con éxito al estudio de la Arqueología y al de 
los idiomas indígenas. 

Son numerosos los escritos que dejó sobre varios ramos. 

El año de 1870 obtuvo, en unión del Sr, José L. Collazo, el 

1 Yéaso Bibliografía Meteorológica Mexicana, por R. Agnilar. MemoríaSf t, 
lY, págv. 26 y aiguientes. 



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prendo en el concurso para un monumento nacional & Hidalgo 
en Dolores, y cuyo monumento tuvo el gusto de ver concluido, 
dirigido por él, después do muchas peripecias, el año de 1890. 

Por último, fué nombrado por el Gobierno federal para pro- 
yectar y ejecutar el .monumento á los mártires de Uruapan, al 
cual consagró su saber y pericia hasta sus últimos instante», sin 
haber tenido la satisfacción de verlo concluido. 

Finalmente, una enfermedad contraida en el desempeño de 
su profesión le llevó al sepulcro en la fecha ya citada; con él 
murió uoo de los buenos hijos de México por su saber, por su 
integridad y por todas las demás cualidades que le adornaron. 
Sirvan estas cortas líneas como respetuoso homenaje que la So- 
ciedad '' Álzate '^ rinde á su memoria. 



^»^^^^^»^<^^^^^V>^*^'^^^V^^i^^ 



EXPOSICIÓN UNIVERSAL DE CHICAGO. 1893. 

COlN-O-RIfiSOS. 

DEPAETAMENTO DE OIENOIAS T FILOSOFÍA. 



División sreneral de Meteoroloería, Climatoloflria y Macrnetismo 

terrestre. 



Informo proliminar del Concité de los Oongrosoe de la Exposición para nn Oongrooo 
de Meteorología, Climatología y Magnetismo terrestre. 

Se ha reconocido siempre para honra de América, que el 
primer Congreso Internacional de Meteorología aprobado por 
los gobiernos del muiido, fué el que tuvo lugar en 1853 en Bru- 
selaSi por iniciativa del Gobierno de los Estados Unidos. 

De entonces acá muchas conferencias internacionales im- 
portantes han tenido lugar; pero se considera que se necesita 
aún mayor imidad en los métodos y asuntos meteorológicosi y 



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81 

qae el adelanto futuro se faoilitará mucho por medio de una 
discusión relativa al estado presente de este ramo de las cien- 
cias aplicadas. Atendiendo á este fin, el Comité de Congresos 
ha organizado una serie de reuniones en las cuales los meteo- 
rologistas y climatologistas de todos los países se reunirán pa- 
ra el cambio de opiniones y para la discusión de las cuestiones 
de más importancia y actualidad en este cán^po de la ciencia. 

El Comité de Congresos es una organización separada que 
trabaja en completa armonía con la Exposición Colombina del 
Mundo ^ está reconocido por el Gobierno de los Estados Unidos, 
y hasta cierto punto sostenido por los fondos suministrados por 
el mismo. 

La Dirección de la Exposición se ha encargado de propor- 
cionar las salas de audiencia para las sesiones del Congreso y 
de sufragar los gastos incidentales para dichas reuniones. Se 
tomarán las medidas necesarias para la publicación y distribu- 
ción de los trabajos de los diversos Congresos que tendrán lugar. 
. Un Congreso de la naturaleza indicada tiene un aspecto per- 
sonal y privado en el sentido de que la asistencia á él es ente- 
ramente voluntaria. Por otra parte, tiene una importancia oficial 
.é internacional en aquellos asuntos de interés general é inter- 
nacional que serán discutidos por hombres de gran reputación 
universal, que en seguida tendrán una poderosa influencia pi^ 
ra dar forma al curso de la legislación futura en sus naciones 
respectivas. 

El Comité general de los Congresos Meteorológicos, al cual 
incumbe el arreglo de los detalles que pueden contribuir al éxi- 
to de la asamblea, está profundamente impresionado con la im- 
portancia del asunto qué se considera. El rápido progreso de 
todas las ciencias durante los cincuehta años pasados nos pro- 
porciona buenas razones para prever un adelanto aun más rá- 
pido para lo futuro. 

El objeto del Congreso será el de pasar en revista breve^ 
mente los adelantos que se han hecho basta hoy en cada rama 
de la meteorología y sus aplicaciones á la agricultura, nayega- 

Rerista [1899-931^1 x. 



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ción, ingenierfay hidrátiKea, molinos de yiento, ate., y m auxilio 
en las cuestiones de geologfa y en la aolimatatñón y distribaeifiB 
de las plantas y animales. Tienen aún lugar en tal disensión, 
el enlace entre la meteorologfa y el magnetismo terrestre, los 
temblores, los volcanes, la cai<la de estrellas meteóricas, la au- 
rora y la variable condición del Sol. 

El asunto de- la Meteorología económica recibirá también la 
debida consideración- Bajo el pnnto de vista del público el éxi- 
to se mide por pesos y centavos. Del público dependen loe me- 
dios de adelanto futuro, y nada mejor que guiar su interés por 
medio de asuntos pr^icos. 

Se consagrará también algún tiempo al asunto de la Meteo- 
irologia en las escuelas. Como la importancia del conocimiento 
de la lleteorologfa se itaanifíeeta porsí misma en el espíritu pú- 
blico, llegará día en que se considerará deficiente una educación 
escolar común, si no se ha dado por lo menos alguna instmo- 
oión rudimentaria sobre este importante asunto. 

La siguiente clasidoación de principios parece la más ade- 
cuada para indicar el rango apropiado de los asuntes, incluyen- 
do muchos que pueden relegarse á suboomités y ser disoutídos 
en asambleas especiales del Congreso. 

a.-— Instrumentos y métodos de observación. En esta aeo- 
dón se discutiráu todas las cuestiones relativas á loe instn^- 
mentos meteorológicos, observaciones, reduoeiones, eorreooio- 
nes y análisis. 

6.— «Hencia Meteorológica, para incluir los principios gene- 
rales de la Meteorologia teórica, ciclones, tempestades aeeun- 
darias, etc. 

c — Climatología. 

dL — Meteorología Agrícola é Higtéoiea. 

t. — Meteorología Miiritima. 

/« — Servicio del Tiempo del Gobierno, para iadirir loa pria- 
eipioa generales de la telegrafía del tiempo, prediootoneSi Twi- 
fioaeionea, tempestades eapeoiales y otroe senridoa. 

f.<-**Magnetistto Tematre y Eleotnoídad 



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diyendo 1m tempestades magnéticas, oampos magnéticos cós- 
mieos, instrumentos eléctricos y magnéticos, relámpagos, auro- 
ras, eto. 

K — Clima Geológico, incluyendo asuntos tales como la épo« 
ca glacial, cambios cuaternarios en el clima, clima según la flo- 
ra y la fauna fósiles. 

♦. — Literatura Meteorológica, Bibliografía y Biografía. 

El Comité manifiesta que además de las reunioneb públicas 
oficiales, habrá otras muchas conferencias privadas, personales, 
y que los conocimientos adquiridos de este modo facilitarán mu- 
cho la acción armónica entre los meteorologistas durante mu- 
chos, años. 

La Exposición se abrirá'de Mayo á Octubre de 1893; se ha 
pensado reunir el Congreso Meteorológico durante la semana 
que comenzará el lunes 21 de Agosto de 1393, designada gene- 
ralmente para la reunión de los Congresos Científicos, para que 
los que deseen asistir á otros puedan hacerlo con comodidad. 

Se anunciarán con oportunidad tanto las secciones especia- 
les en que se subdividirá el Congreso Meteorológico, para ma- 
yor facilidad y expedición, cuanto los caballeros que tomarán 
parte en los trabajos de dichas secciones. 

El objeto de este informe preliminar es el de dar á conoce» 
á los interesados cuálf>s han sido los primeros pasos que se han 
dado para la organización de un Congreso Meteorológico y pa- 
ra promover cordialmente la cooperación activa de todas las ofi- 
cinas meteorológicas oficiales, é invitar á todos los individuos 
y Sociedades interesadas en este ramo de las ciencias aplica- 
das. Promovemos la correspondencia y las sugestiones de cual- 
quiera persona que lea este informe, relativos á los asuntos que 
se han de discutir; á las personas para que preparen sus Me- 
morias, y la manera de ordenar los trabajos del Congreso. Se 
han he<;ho esfuerzos para obtener informes especiales sobre 
el estado actual de nuestros conocimientos, por algunas perso- 
nas que están familiarizadas con ellos^ pero como es fácil que 
el Oomité haya olvidado otros de igual importancia, el Presi- 



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84 

dente estimará, eomo tin favor, si al^no que se haya dedicado 
á cualquiera rama de la Meteorología, quiere ponerse en comu- 
nicación con el Comité. Las preguntas se dirigirán á las ofici- 
nas indicadas abajo. Los documentos que expliquen los planes 
del Congreso se darán á solicitud de los interesados. 

Mark W. Harrington, Presidente. 
H. C. Frankenfield, M. D., Vicei-residente. 
Elijas Colbert. W, S. Jackman. 

Charles B. Thwing. Ossian Guthrie. 

WiLLiAM S. Seaverns. R. Grigsby Ohandleb. 

Rtchardson Clover. Prank. H. Bigelow. 

P. B. NiPHBR. G. K. Gilbert, 

Oomité del Congreso General para 
el Congreso Meteorológico. 



^^^^»^>^»^»^^^»^^^^^»^^>^^»^v 



REVISTA ANUAL DE ASTRONOMÍA 

DEL AÑO 1801 

G. BiaOURDAN 

A^uttóaoxno adjunto al Obaetrvatorio ele Paari». 



(Traducido de la Htvw GénéraU det Sciences Puret et Appli^uiee de Ptrfs). 



(CCHTIHÚA.) 



3? EL SOL. 



Como se sabe las manchas del Sol no son siempre ignalmen- 
te nnmerosaSy sino que así su número como sa importancia cre- 



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S5 

een ó decrecen alternativiimente. La duración del periodo es 
próximamente de 11 años ^. La ultima minima turo lugar en 
1889; actualmente las manchas son ya numerosas y van aser- 
io más y más hasta 1894, para disminuir de nuevo hasta 1900, 
época de la próxima miinma. 

Los recientes eclipses totales han hecho ver que la corona 
solar experimenta modificaciones cuyo período está acorde con 
el de las manchas; poro se sabe poco del origen de esa especie 
de aureola: Huggins la compara, en cuanto á sus cansas, á las 
colas de los comutas; que se debería en su mayor parte, á ma« 
teria procedente del Sol bajo la influencia de una fuerza quÍ7«á 
eléctrica, variable como la superficie; que estaf uerza podría, por 
consiguiente, llegar á una i ntensida(^ suficiente para compen- 
sar con facilidad la gravitación, aun cerca del Sol; que muchas 
partículas de la corona volverían al Sol, pero la materia que for- 
ma los largos rayos no; que se diseminaría más y más para con- 
tribuir tal vez á formar la luz zodiacal, cuya causa no se cono« 
ce aun bastante. 

La espectroscopia solar ha dado ocasión últimamente á im- 
portantes trabajos, entre los cuales hay que notar el magnífico 
espectro fotográfico del Profesor Bowlapd y el dibujo del es- 
pectro solar de Thollon. Este último se había dedicado princi- 
palmente á distinguir las rayas debidas & la absorción produ- 
cida por la atmósfera terrestre (rayas telúricas). Como estas 
rayas telúricas, en igualdad de circunstancias, son tanto más 
intensas cuanto mayor es el trayecto de los rayos solares á tra- 
vés de nuestra atmósfera, dibujaba el espectro cuando el Sol 
estaba muy alto ó muy cercano el horizonte; las rayas que son 
más fuertes en el segundo caso son las telúricas. Ebte trabajo, 
sencillo en apariencia, es por el contrario extremadamente la- 
borioso, y la muerte impidió á Thollon terminarlo. Felizmente 
tuvo tiempo para completar la parte más importante, bajo el 
punto de vista de las rayas telúricas, porque su dibujo compren- 
de todo el intervalo de las rayas Ajb. 



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4? MEEOUEIO, YEUÜS, MAETE. 

Hemos llegado, pop decirlo así, al dominio particular de 
Schiaparelli, quien en 1877 descubrió los canales de Marte des- 
pués su desdoblamiento; en 1339 hizo ver que Mercurio gira 
sobre sí mismo, no como se había creído durante mucho tiem' 
po, en algunas horas, sino á 88 díasj en fin» sus observaciones 
han echado por tierra la confianza casi ciega que se había teni» 
do durante lóO años á la duración de la rotación de Venus, de- 
ducida de antiguas observaciones y confirmada después. 

El trabajo de Schiaparelli relativo á Venus no ha disipado 
todas las dudas y aún coiftienzudos observadores creen que la 
duración de la rotación de dicho planeta es de unas 24 horas. 



6? JTIPITEE. 

La gran mancha roja observada en Júpiter desde 1878, y 
qne ha perdido durante algún Ciempo algo de su brillo, fué en 
1891 tan brillante como en 1879, época en que llamó la atención 
general. Hay qne notar que esas dob máximas de brillo se pro- 
dujeron con un intervalo de doce años, duración de la revola- 
ción del planeta al rededor del Sol. Se ha observado que al acer- 
cársele las otras manchas se disipan ó se desvian como por un 
obstáculo. 

Los eclipses de los satélites de Júpiter son de muy fácil ob- 
servación aun con débiles instrumentos; antes prporcionaban 
una de las más preciosas ocasiones para la determinación de las 
longitudes terrestres y para el cálculo de la velocidad do la lus. 
Los del primer satélite, qne se observan hasta con 4 ó 3 segun- 
dos de aproximación, podrian también utilizarse; respecto á los 
otros satélites, la incertidumbre es muy grande á menos que se 
empleara un método fotométrico como el de M. Comu. 

Guando estos satélites pasan entre Júpiter y nosotros, stra- 



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87 

TÍ6«an el disco del planeta y presentan entonces fenómenos va- 
riados. Veamos el caso ordinario; cuando el satélite entra sobre 
el disco de Júpiter, se le percibe como nn pequeño disco bri- 
llante qne se proyecta sobre un fondo poco menos claro; en se- 
guida se le pierde gradualmente de vista porque el centro de 
Júpiter es más brillante que los bordes, y á la salida se repro- 
ducen las mismas apariencias en sentido inverso. Algunas ve- 
ces se proyectan en negro sobre el disco del planeta, producién- 
dose asi lo que se llama los pasos sombrios, que se explican 
fácilmente si el brillo del satélite es notablemente inferior al 
del planeta. 

Uno de los fenómenos más curiosos qne han presentado es- 
tos satélites, fué el observado por Barnard el 8 de Septiembre 
de 1890: este hábil observador vio claramente el primer satéli- 
te doble, que se proyectaba en ese momento sobre Júpiter; la 
dirección de las dos partes era perpendicular á las bandas del 
planeta y la sombra del satélite era perfectamente redonda. Es- 
ta notable apariencia se debió sin duda á la presencia acciden^ 
tal de una banda obscura sobre el ecuador del satélite. 



6? 8ATÜM0, ÜBA90, NEPTTTZTO. 

En 1891 tuvo lugar la desaparición del anillo de Saturno. 
Primero, el 22 de Septiembre la Tierra^asó por el plano del 
anillo, qne no presentándonos entonces más que una raya, se 
hizo invisible. Algunos dias después, el 30 de Octubre, el pla- 
no del anillo pasÓ por el Sol, y no estando ilumiiia<las sus fases 
no pudimos percibirlo. Cuando estas desapariciones se produ- 
cen en condiciones favorables, su observación atenta, puede 
descubrir su estructura; pero no fué asi en 1891. 

Varias ocasiones se hati señalado dentelladuras sobre los 
anillos^ pequeñas manchas blancas hacia el ecuador del plane- 
ta; pero estos detalles, indicados por observadores provistos de 
inainuneiiios peque&os, no.se han pereibido con instnaastalos 



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S8 

más poderosos; sin dnda la observación de la oposición de 1892 
nos aclarará si su existencia es real. 

Eii Urano se perciben de t¡emf»o en tiempo Bobre su disco 
bandas débiles qfue indican sin duda la posición del ecuador del 
planeta, pero que nada nos han mostrado acerca de la duración 
de su rotación. 

En cuanto á Neptuno no se le ha podido percibir detalle al- 
guno sobre su pequeño disco de 2 segundos de diámetro. 

(Continuará), 



t 



necrología. 



El Sr. Msor Mno Herrera y Gntiírrez. 



Cubre en estos momentos á la Sociedad Científica ''Antonio 
Álzate'' denso luto, teniendo que lamentarse por la pérdida de 
uno de sus miembros más laboriosos. 

El 25 de Noviembre ultimo descendió al sepulcro á la edad 
de 33 años el Profesor D. Mariano Herrera y Gutiérrez, socio de 
número, dejando un vacío difícil de llenar, no sólo al lado de sus 
desolados padres, sino en la sociedad entera, en la cual á pesar 
de sus pocos años, habíase conquistado un honroso puesto, ad- 
quiriendo justa reputación. 

Nació el Sr. Herrera y Gutiérrez en la ciudad de Uroapan 
(Estado de Michoaoán) el 19 de Enero de 1859. Fueron sus pa* 



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dres el Dr. D. Teodoro Herrera 7 D ! Justina Ghitíérrez. La en- 
sefianza de sus primeros años la recibió en Morelia, concluida 
la cnal se consagró al estudio de las ciencias naturales, dirigí- 
do por el señor su padro, el que comprendiendo las inclinacio- 
nes de su hijo 7 los frutos que podía obtener de aquella inteli- 
gencia que desde entonces indicaba 7a superioridad, no omitió 
esfuerzo alguno para proporcionar á su hijo los elementos in- 
dispensables á fin de que pudiera obtener la ma7or suma de co- 
nocimientos. Posteriormente pasó á la ciudad de Zamora para 
hacer allí sus estudios profesionales, concluidos los cuiües vino 
& la capital de la República para sustentar el examen profesio- 
nal que el üaerpo Legislativo le concedió en yista de los hon- 
rosos certificados que acreditaban tener concluidos sus estudios. 
En 28 de Octubre de 1876, es decir, á la edad de 17 años obtuvo 
por unanimidad de votos el título de Profesor en Farmacia, I^a- 
biéndose hecho además acreedor á que el presidente de su ju- 
rado calificador hiciera de él una mención honorífica dirigién- 
dole palabras honrosas en vista de los múltiples 7 bien basados 
conocimientos que demostró poseer. 

Concluida su carrera se radicó el Sr. Herrera en üruapan, 
donde permaneció bastante tiempo no sólo dedicándose al ejer- 
cicio de su profesión 7 al estudio de los productos naturales de 
aquella localidad, sino también en completar los estudios 7 re- 
quisitos que le faltaban para concluir su carrera de Doctor en 
Medicina, 7 en 1886 vino de nuevo á esta ciudad para obtener 
el título que ambicionaba; pero causas enteramente ajenas á 
su voluntad le impidieron presentar su examen, 7 entre otras, 
la situación por la que atravesaba su familia 7 de la que siendo 
él su único apo7o, tuvo que dedicar la mayor parte de su tiem- 
po á conseguir el sustento de sus padres. No por eso dejó núes* 
tro sentido compañero de seguir sus estudios é investigaciones 
dedicándose con especialidad á la Química, ramo en el que al- 
canzó verdaderos progresos, 7 como premio á sus afanes encon- 
tró un nuevo procedimiento metalúrgico de indisputable méri- 
to, según el parecer de beneficiadores reputados, con el cual 



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tenia esperanzas de adquirir los reonrsos neoesaridli para cubrir 
las necesidades de sa familia y poder concluir su carrera. Abri- 
gaba esas esperansas que estaban próximas á realizarse y reía 
ya coronados muchos de sus afanes con una magnífica reputa- 
ción y el aprecio de todos sus amigos, cuando el Supremo Urea» 
dor quiso privarlo de la existencia, siendo victima de rápida 
perniciosa que en menos de 30 horas le abrió las puertas úú se* 
pulcro. 

La Sociedad ''Álzate" contaba al Sr. Herrera como uno de 
BUS socios más laboriosos y que siempre se preocupó no sólo por 
cumplir sus deberes, sino por dar mayor realce al nombre de la 
Sociedad. Ingresó como socio de número el mes de Mayo de 
1886. Fué Presidente de la Sociedad en 1888; Vicepresidente 
los años de 1887 y 1891. 

• Los principales trabajos que presentó y que la Sociedad pu- 
blicó en sus Memorias, fueron: 

''La urea y su determinación cuantítatira." Tomo I, pági- 
na 116« 

"Preparación del ácido sebácioo.'' Tomo II, página 91. 

" Análisis de la dolomía del distrito de Uruapan y sus apli- 
caciones.'' Tomo III, pág, 93. 

Quisiéramos no sólo apuntar los hechos principales de la vi* 
da de nuestro consocio y señalar algunos de los muchos méri- 
tos que conquistó, sino pintar su carácter afable, su leal amis- 
tad, el cariño grande que tenia á sus padres y otras muchas coa* 
lidades que lo hacian acreedor á la verdadera estimación de que 
gozaba no sólo como hombre público, sino en el seno del hogar 
y en la intimidad de sus mejores amigos* 

Sirvan estas cortas lineas, ya que no de último tributo á lo 
que merecia el Sr. Herrera, á lo menos de testimonio del parti- 
cular afecto que la Sociedad "Álzate" le tenia y como muestra 
de la yeneración con que recuerda su memoria. 



^^■^^^^^^^^^^^^^^^^lA^^^ 



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91 



bibliografía. 



Annuatre poub l'an 1893 publié par le Bürbau des Lon- 
gitudes. Paris. Gauthier-- Vülars et lüs. 18^ 7-^68 págs., 
figs. y 2 cartas ma§n^ica$. — Jjfir, 50. 

Contiene las noticias siguientes : El Observatorio del Monte 
Blanco, por J. Jan^sen. Correlación de los fenómenos de electri- 
ÁüiñA estática y dinámica y la definición de las unidades eléctri- 
cas, por A. Cornu. Discurso sobre la Aereonáutioa pronunciado 
en el Congreso de las Sociedades científicas, por J. Janssen, 
Discurso pronunciado en los funerales de Ossian Bonnet, por 
F. Tisserand. Discursos. pronunciados en las exequias del Al- 
mirante Mouches, por F^ye, Bouquet de la Grye y LoBwy. Dis- 
curso pronunciado por J. Janssen 4 nombre de la Oficina de 
Longitudes, en la inauguración de la estatua del General Pe- 
rrier, en Yalleraugue (Gard). 

Adema? tiene multitud de datos relativos a pesas y medi- 
das, monedas. Estadística, Geografía^ Física, Química, Minera- 
logía, Astronomía, etc. 



CBtF^ L.t Direote^? de PObservatoire de 9ip de Janeivp. Le 
CuMAT DE Rio de Janeiro. D'aprés les observations mó- 
téorologiques faites pendant la periodo de 1851 á 1890. Rio 
de Janeiro. 1892. 4? 71 págs. y XXV láminas de corvas. 

Ponemos á continuación los valores normi^les anuales que 
el Autor reasume en nn cuadro al fin de su importante trabajo: 

Pr^ión barométrica 757.""""26. Temperatura media 23.^45. 
Temperatura máxima media 31.51 (la máxima absoluto 39.<H), 



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92 

8 de Dio. 1889). Temperatura minima media 15.^1 (mínima 
absoluta 10.^2, 1? de Sept. 1882). Humedad relativa 78. Nebu- 
losidad 64. Altura de la lluvia 109l.""3. Número de días de llu- 
via 127. Número de días de tempestad 30. Viento dominante 
SSE. 



*^^>^>^^^S^^tA^^^^^^*^^>^^V 



NUEVAS PUBUOAOIONES. 



A Journal of American Ethnology and ARCHABOLoay. 
Editor J. Walter Pewkes. Vol. III. Boston and New York, 
Honghton, Mifflin and üompany. The Biverside Press, Cam- 
bridge. 1892. 8? 144 págs. y 1 lám. 

Esta interesante publicación hecha bajo los auspicios de 
la Hemenway Sonthwestem Archaeological Expeditum^ contie- 
ne las siguientes Memorias: 

An OutUne qfthe Documentary History qfthe Zuñi Tríbe^ by 
A. F. Bandelier. (115 págs.) 

SamatólogicaL Observatums on Indiana ofthe Southwest^ by 
*Dr. Hermán F. C. Ten Kate. (26 págs.) 

Pavaro Antonio. Per il terzo centenario dalla inaugurazione 
dell'insegnamento di Galileo Galilei nello studio di Padova. 
VII Dicembre MDCCCXCII. Firenze. TipograEa di G. Bar- 
béra. 1892. Fol. 29 págs. 1 retrato y XXV documentos. 

Fbrraius GarIíO F, Onoranze centenario a Gbtlileo Galilei. 
Discorso pronunziato il di 7 Dicembre 1892 nell'Aula Mag- 
na della B. Universitá di Padova al oospetto di S. E. il Mi- 
nistro della Pubblica Istruzione rappresantante S. M. Um- 
berto I Be d'Italia dal Bettore Magnifico Garlo F. Ferraris. 
Padova. Stabilimento Prosperini. 1892. Fol. 7 págs. y una 
lám. 



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98 

Hakeel & LlKDENBERG. üeber die thermo-tind piézoelektris- 
ohen eigensohaften der krystalle des phlorsauren natrons, 
des unterschwefelsauren kalis, des seignettesalzes, des re- 
sorcÍDS^ des milchzuokers und des dichromsauren kalis. — 
Mit 3 taf.— Leipzig. 1892. 8? 47págs. (Abhand. MatK^Phys. 
Classe K. Sachs. OeséUs. der Wissenschqften). 

Memoria presentada al Congreso del Estado por el Goberna- 
dor Constitucional de Zacatecas C. General Jesús Aréohigá- 
sobre el estado que guardó la Administración pública, du, 
rante los cuatro años de su Gobierno, á contar desde el 16 
de Septiembre de 1888 al 15 de Septiembre de 1892.— Za* 
cateoaS; 1892. 4? 284 págs., estados y 4 fotografías. 

Philippi Dr. B. A. Algunos peces de Chile. Con 6 láms; San- 
tiago, 1892. FoL, 16 págs. (Anales del Museo Nacional de 
Chüe). 

El Güemul de Chile. Conllám. Santiago, 1892. 

Fol., 9 págs. (Anales del Museo Nacional de Chüe). 

Las focas chilenas del Museo Nacional. Con 23 



l&ms. Santiago, 1892. FoL, 50 págs. (AnaHes del Museo Na- 
cional de ChOeJ, 

SCHUMANN E. Gesehichte der Naturforschenden Gesellschaft 
ínDanzig. 1743-1892. (Festchrift zur Feier des 150 Jaeh- 
rigen Bestehens der Naturforschenden Gesellschaft in Dan- 
zig am 2. Januar 1893). Danzig. 1893. Commissions-Ver- 
lag von Wilhelm Engelmann ii^ Leipzig. 8? 149 p^gs* 7 1^ 
láms. 

Wbikee Pbof. Dr. L. Astronomische beobachtungen an der 
E. K Stemwarte zu Prag in den Jahren 1888, 1889, 1890 und 
1891, nebst zeichnungen nud studien des Mondes (Mit 9 
Tafelu in Heliogravure, Photolithographie, Lithographie 
und Farbendruck, 1 graphischen Uebersicht und 4 Abbil* 
dungen im Texte). Prag. 1893. 4? 



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C. Mota. 



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tadeRoma. Edizione peí 1892. 1: 12000. —Carta Genérale della Si- 
cilia, secondo i nuovi rilievi del R. Stato Maggiore con speciale in- 
dicazione dell'aUimetria, dclle rete atradali e delle circoscrizioni 
amministrative ed elettorali disegnata daG. E. Pritzacbe. 1 : 500GOO. 
Dr. Antón Steckers Relee in den Gallalandem. 1891. 1 : lOOOOOb. 
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im Nordwestliehen Gebiet dieses blattea von A Stnckemberg. 
1890).— V, 1 (Carie Géologique Genérale de la Ettsie, 57. Moscou, 
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ders, 1891.— Beport of ' the Statiatician, 87-00. Speeíal Beport of 
Chief of Weather Bureau, 1891. Beport of the Secretary of Agri- 
cultore, 1891.— Beport on the uee of Maiae (Indian Oom) in £u- 
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tiona for the use of navigators and othera. 1883.— The great Storm 
of the Atlantic Coaat of the ü. 8., March 11-14, 1888 by E. Hay- 
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of México, I & n.— The Weat Coast of México and Central Ameri- 
ca. Table of Meridional Parta for the Terrea tríal Spheroid. — ^The 
development of great circle sailing. — The average form of isolated 
submarino peak8.-^£ast coast of South America firom Cape Oran- 
ge to Cape Virgins, etc. — The West Coast of Sotith America oom* 
prising Magellan airait. Tierra del Fuego and the outlying lalands. 
— Practioal hints in regard to Weat Indian Hurricanea.— Beport 



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MÉXICO. 





Bevista Gientífioa y Bibliográñoa» 



NtfjiM. 9-10. 1892-08. 



SESIONES DE LA SOCIEDAD. 



FebreboS DE 1893. 

Proiidencia del socio lag» Guillermo B. j Paga^ 

Correspondencia. — Del Sr. Ing. Daniel Palacios dando 
las gracias por sn elección; de la Sociedad " Amis des Scien- 
ces et Arts " de Bochechouart solicitando cambio de publica* 
ciones; del Observatorio de Leyden y de la Sociedad de Histo- 
ria Natural de Autun, aceptándolo; del Sr. Ministro de Fomento 
suplicando á la Sociedad remita «na colección de sus publica- 
ciones para que figuren ep la Exposición de Chicago; de la Sa- 
ciedad Imperial de Mineralogía de San Petersburgo dando par- 
te del fallecimiento de los Sres. Kokscharow y Gadoline. 

PUBLICAGIONES. — Se recibieron donaciones de los socios 
Fayaro (Padua), Frazer (Filadelfia) y Aguilar, y de los Sres. 
Peralta (Madrid) y Stef anescu (Bucarest). Por primera vez se 
recibieron: Boletín Meteorológico (Madrid) y de la Sociedad de 
Geografía de Newcastle. 

Trabajos. —Mariano Leal, La mortalidad en León. 

Revista (Z892-93.]— 14 



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loe 

Manuel Moreno y Anda, Tefnperaitsras del sudo observadas en 
TaetAaya en ISBí^.—Obeervadanes Meteorciógkas, 1891 9 1802. 

Carlos Mott), Obeervaeianes seísmicas en Orusdba^ Enero 1893. 

£1 socio Ag^ilar presentó la traducción del alemán hecha 
por el socio Epstein, de una relación del viaje de la barca ale- 
mana " Marseille " desde Newcastle (Nueva Gales del Sur, Aus- 
tralia) hasta Mazatlán y de alli á Salina Cruz y puertos inme- 
diatos. 

La Comisión nombrada en la sesión anterior para que pro- 
pusiera los medios que creyera convenientes para el progreso 
de la Sociedad, presentó su dictamen correspondiente, el cual 
quedó de primera lectura para comenzarse á discutir desde la 
próxima sesión. 

La Comisión de {Publicaciones dio cuenta con los números 
5 y 6 del tomo VI de las Memorias y Revista. 

PoSTüliAClONBS. — El Sr. Dr. Daniel Vergara Lope fué pos- 
tulado como candidato para la primera vacante de socio de nú- 
mero. (Aragón^ Aguüar y Herrera). 

Los Sres. Profesor Marcos W, Harrington (Washington) y 
Ángel y José Ortis^ Monasterio para socios honorarios. (Ara' 
gón y AguUarJ, 

Los Sres. Dr. Fernando Sologuren (Oaxaca), Bamón B. de 
la Vega (Colima), Profesor Francisco Sansoni (Pavía) y Dr. Ra- 
fael Blanchard (París), para socios correspondientes. (Aragón 
y AguilarJ. 

Marzo 5 08 1893. 

Presideaok dd socio Ing. CMIImiuo B. 7 Poga. 

Correspondencia. — De la Academia Beal de Irlanda, de 
la Dirección de Estadística General del Uruguay y los Sres. 
Poole hermanos, de Chicago, enviando publicaciones; de las 
Sociedades de Geografía de Montpellier, de la de Estudios Cien- 
tíficos y Arqueológicos de Draguignan y de la de Agricultura, 



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107 

CieneuuB^ Attes y Bellas Letras ae Erreux, aceptando cambio 
de publicaciones; del Director del Jardín Botánico de San Luis 
Missouri, aceptándolo 7 remitiendo tres tomos de sus Infor. 
mes anuales; del Gobierno del Qstado de (Guerrero comunican- 
do los temblores sentidos en esa región ; del Sr. socio 6. de Yries 
van Doesburgh, de Kralingen, enviando la descripoióoMe una 
nueva especie de Tachys. 

Publicaciones. — Se recibieron por primera vez las delJar* 
din Botánico de Missouri, del Museo de Historia natural do 
Nueva York, de la Academia Beal de Ciencias de Baviera y el 
^' Boletín de la Riqueza Pública/' de Caracas. 

Hicieron donaciones á la Biblioteca los socios Frazer (Fila? 
delBa), Bertelli (Florencia); Sansoni (Pavía), García Cubas, Ra- 
mírez 8., Ferrari, Macouzet y Aguilar, y los Sres. Gauthier- 
Villars, de París, y Poole hermanos, de Chicago, 

Trabajos. — Alfonso L. Herrera,.ilí^ia« de drfensa en los anu 
males. 

Carlos Mottl, Observaciones seísmicas en Orufábüy Febrero, 
1893. 

Los socios Mateos y Aguilar presentaron sus respectivos 
dictámenes acerca de los trabajos de los Sres. Moreno y Leal. 

Se procedió á la discusión de los temas para estudio que pro- 
puso la Comisión compuesta de los socios Manterola, Mateos, 
Epstein, Segura y IHUada. Quedaron aprobados los siguientes: 

UUlidad de la organizacián de un servicio meteorológico. 

Sobre la posibilidad y conveniencia de reunir un Congreso Meteo- 
rológico Nacional, 

Sobre saneamiento de las ciudades y las habitaciones. 

Nombramientos.— Socios honorarios: 

Prof. Marcos W. Harbington, Director de la Oficina del 
Tiempo en Washington. 

Akgbl Ortiz Monasterio, ex- Comodoro de la Armada 
Nacional. 



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108 

José Obtiz Monasterio, ex- Comodoro de la Armada Na. 
oional. 

Socios correapoiidientes: 

Dr. Fernando SoLOCrUBEN, Profesor en el Institato de Oa- 
xaca. 

Profesor Francisco Sansoni, Profeser de Mineralogfa eo 
la Universidad de Pavia. 

Dr. Rapael Blanchard, Secretario general de la Sociedad 
Zoológica de Francia, París. 

Ramón R. de la Yeqa, Colima. 

Quedó aceptado por nnammidad como candidato para la pn« 
mera vacante de socio de numero al Sr. Dr. Daniel Yergara 
Lope. 

Postulación.— El Sr. Manuel Torres Torija fué preseatade 
como candidato para la segunda vacante de socio de nááiero. 
(Puga y Herrera). 

. Abril 2 DE 1693. 

PnddencU del looio Ing. QniUermo B. j Paga. 

Oo&RESPONDSNClA. — D|e las Sociedades de Ingenieros Ci- 
viles del Canadá y de la de Horticultura y Viticultura del Puy 
de Dome, aceptando cambio de publicaciones; del Gobieeno del 
Estado de Ouerrero, enviando noticias de temblores. 

Publicaciones. — A la Biblioteca ingresáronlas donaciones 
de los socios Frazet (Filadelfía), Pizzetti (Genova), y Koenigs 
(París), y del Sr. Dr. Peñalosa (Caracas) ; por primera vez las 
publicaciones de las Sociedades antes citadas. 

Trabajos. — Guillermo B. y Puga, Ascensión al volcán Popo- 
caUpett. 

C. Mottl, Observaciones séismieas en Orisfába, Marzo, 1893. 



Agustín Aragón. 



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to# 



EL TIEMPO Y LA BIOLOGÍA. 



NOTA BIBLIOOBAJIOA ADIOIONAL. 

Aikin. (Arihur). Calendar of Nature, or natural híslory of ©ach 

month of tke year. 8** London, 1839. 
Anófimo. Calendario entomológico, ossia osserraz. salle stagio- 

nopropriealPinsettínel clima piamoñtese. Torino, 1791, 12? 
Barrington (Daines). On the periodical Appearing and Disap- 

pearing of certain Bircls at di£Eerent times of the year. Phil. 

TranA LXII, p. ¿66.— Natoralisf s Calendar. London, 1767, 

4*, 1818. 
Bierkanáer (Cl.) Insectenkalender für die Jahre 1781, 1784 u. 

1790.— N. Ató. Schw. Acad. III, p. 115, V, p. 819. 
Blégny (Nic. de). De qnelques Papfllons^ni paraissent une fois 

tous les ans sn^'les borda déla Meuse. — Ñor. Déoour. dans 

la Médeoine, ?• ann., p. 188.— BiW. Ent. I, p. 32. 
Bl^h (E.) On the Counterfeiting of Death, as ameans to esca- 
pe from danger, in the Fox and others animáis. Mag. Nat. 

Hist. ser. 2, 1, p. 566. 
Brahm (Nio. J.) Insectentalender für Sammler und Oekono- 

men. 2 Th. 8? Mainz 1790, 1791.— í?w. Insect., p. 127. 
BveJcland (W.) On the Vitality of Toads enclosed in Stone and 

Wood. Zool. Joum. V, p. 314.— Ed N. Phil. J. XIII. p, 26. 

Sm. Am. J, XXm, 2, p. 272.— Isis, 1834, X, p. 988. 
CeraU (A.) Obsenration sur P&ge auquel peurent parrenir les 

Perroquets.— Métó. Acad. So. París, 1747.' 
Chaasat {Gh,) Reoherches experimentales sur Plnanition. Uém. 

Sav. étr. VIH, 438. 



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tlt 

Couch (J). Calendar of Nature observed at Polperro in Corn- 
wall from 1817 to 1842.— Bep. Roy. Polytech. Soc. Comwall. 
Mém. Aoad. Boy. Bruxelles, XI, XVIH, XIX. 

Davies (J. H.) On the periodical Appearanoo of certaiQ Inseots. 
Mag. Nat. Hist. ser. 1, HI, 247. 

Berham (W.) A Letter eonoeming an loBeot that is eommonly 
called the Death-Watch.— Phil. Tr. XXH, 832.— Badd. IV, 
26.— Bibl. Ent. I, 83. 

Lauglas (J. W.) Notes on the Appearanoe attd Oeoonomy of 
varióos insects, etc. — Bntomologist, 1840-42. — Zoologist, 
1843-48. 

Buponchel (A. S.) Larga dt$ración de la mif^ó$%s.e» tt« Lepidápte- 
ra. Ann. Soc, Entom. Fr. IV, 661.— IFfepm. Areh. II, 318. 

Gélieu (J. de). Lettre sur la durée de la vie de la Beine Abeille. 
—Bibl. Univ. Gen, 1819.— Biogr. Un. LXV, 193. 

Oéné (G.) Longevidad de los Mué. Bibl, Ital. LXXV, 148. 

€Homa (S.) Calendario entomológico. BibK Eqt. 136. 

GodeJieu de BiviUe. Sur Faccouplement des Coosins. Aead. Se. 
París, 1760. 

GraeUs (M. P.) Observatioas sur la cause de l'apparition dea Cé- 
brions. Ann. Soc. Ent. Fr. VI, p. 93. — ICemoria sobre la in- 
fluencia de una temperatura baja en las metamorfosis de los 
insectos y por consiguiente en su aparición. Bol. Acad. Bar- 
celona, IX. 

Jardine(W). Calendar ofOmithoIogyforl849.v^Jari;. Gontrib. 
Om. 1848, p. 29. ., , 

Jenps (L.) Observations in Natural History; witb an Introduc- 
tion on Habits of Obberving, as connested with the Study 
of that Science; also, a Calendar of Periodic Phaenomeua 
in Natural History, with Bemarks on the Jmportanoe of 
such Begisters* London, 1846, 8? 

Krfersiem (Ch.) Observations détachées sur l'apparition des Le- 
pidópteros. Bev. Ent. II; Suppl. I-VI; BibL Ent I, 201. 
Lanier. Beport on the Begistration of the PeriiOidlc Phaenome- 
na of Planta and Animáis.— Bep. Brit Assoo. 1850, p. 338. 



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111 

Lme (H. O.) Moyana d'attaque et de dófense da flénMon.— 

. Fror. Notí». XXJX. Férms. Bull. XXV, p. 349. 
IA$ier (J. J.) On a »Kind of Fly ihat is Viviparoua, etc. Phil. 
,. Trans. YI, p. 2,170, XIV, p. 692. 
"MoroBño. Histaire d'un Perroquet né á Rome, suivie de quel- 

qoes obaervations «ur la dnróe de la vie des Otseauz. Joorn. 

de Phjs. LIV, p- 180. 
Newbold (T. S.) Note on the periódica! Appearanoe of Colias 

Elecira. Zool, p. 176, 807. 
Bibond. Sur la dorée de la Vie de ceiiuns Inseotes. Journ. de 

Phyg. XXX, p. 185. 
JtiviUe (G. de). De Culioum Coito.— Mém, Acad. Se. III> 617.— 

Eif. Inaeoi p. 238. 
&% (P, J.) Table showing the Period of Arriv¡al of several 

Sammer Birds of Passage, etc. Traba. Brew. Nat. Club. U, 

p. 110. 
Süys-Longchamps (EL de). Projet d'observatíona annnelles sur . 

la Périodieitó dea Oiseauz. Bep. Brit. Assoo. 184t, Seot. p. 

73.— Observationa sur les Phénoménes periodiquea dn Rég- 

ne animal, .et partietúiéMnient sur les Migrations des Oi« 

seaox en Belgiqne, de 1841 á 1846. — Mém. Aead. Boy. Belg. 

XXI. Rer. ZooL Í849, p. 207. 
Serres (M. do). Tablean da nombre des Oeufs que pondent les 

divers espéces d'Oiseaux. Ann. Se. Nat. (2* S.), XIII, p. 164. 
Stephetis (J. P.) Longevitv of Lepisma saccharina and other In- 

sects. — Entom. Mag. % p. 526. 
Teissier (J.) Recherches sur la durée de la Qestation des feme- 

lles de plusieurs Animaux domestiques. — Journ. de Phys. 

LXXXV, p. 406.— Isis, lir, p. 421. 
Tessier (H, A.) Recherobes sur la durée de la Gestation et de 

Plncubation dans les femelles de plusieurs Quad^upédes et 

Oiseaux domestiques. París, 1817. 
Thomson (W.) (Belfast). PeriodsofFloweringof Planta. Ann. 

of Nat. Hist. XIX, p. 223. . 
Vaticlier (J.) Observations sur la Léthargio périodiqae des Ohe* 



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nillea des PapiUons Euphoro9yne et Dia. — ^Ann. Soe. Linn. 

Par, VI, p. SU.—Féru$s. BaU. XVI, p. 153. 
Viüa (A.) Kote sm alouni loMtti osseryati nel periodo dell'eclis- 

se del'8 Luglio 1842. Jdil&no, 1842, 12^— Bqt. ZooL 1843, 

p. 50. 
WeissenbiMrn (W). Oq the Transmission o£ fizperieooe in Birds 

in the form of Instínctive knowlédge: Mag. Ifak.Hist. ser,. 

2, II-X, p. 50. 
White (W. H.) On the Lenght of Life oC a speeies.of Parrot 

Mag. Nat. Hist. ser 1, IX, p. 347. — Respecto á la longevi- 
dad de las carpas yéase BulL United States Fish* Gom. II, ' 

p,3. 
Murie (J.; On the habits structure and relations of Tol¡fpeiUe$ 

conurus. Lo^don, 1874. 
F. Lataste. Accouplemént des batraciens aneares. Proa. Verhy 

Soc. Linn. Bordaaux, Vol. 40, p. XXIII, 1886. 
CK BkikeU Linanition ohez les animaux* Bev. Se 1891, p. 714. 
Niemayer, Period of blindness of young Procyon lotor. Zool. 

Gart VII, p. 340. 
Laycoác. On a general law of Vital Periodicity. British Asso- 

ciation, 1842. 

Á. L. Hebrbba. 



*^^»^^^^^^^^>^^^>^^»^^>^» 



bibliografía. 



Traite de Topographie par André Pelletan, Ingénieor en 
Chef des mines, Professeur á l'École Nationale Snpérieure 
des Mines. París. Librairie Polytechnique Baudry y C^ 
1893. 8? gr., XIX-380 págs. y 235 figs. Precio 15 fr. (Tela 
inglesa). 

Vamos á dar una ligera idea de esta importante obra qne 
acaba de aparecer. 



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lis 

Sn la primera parte se hállaii algunos fmnoipios de Pímoi 
y Gbodesía, esiadiandso en pavtimilar lák üebtés y la bvájnla y 
las aplioaoionea de ím^ última cienda á la Topografía. En la 
segunda parte ae oenpa el auiet de deseiibiErlosinstrtLineiitOBi 
eonsagrando-grameaidado á la práctica de las operaciones, asi 
CA^oa leirMi^rnteotos en la aaperficie oomo ea los snbtettá^ 
nees^ la tercera y coarta* pai^ contienen la descripci4á de dU 
ekoa levantamientos per raediadel teodolito^ de la brújala y del 
grafómetro. La .quinta parte trata de ht teoría de los errores, 
que tiene lUi'ora tanfta«iq[dieaci6Q á la diicuedón y á la Corréceidn 
de loe resaltados. 

La obra contiene al Bn dos tablas : una para convertir gra- 
dos centeeimaWen grados sexagesimales y viceversa; y la otra 
para la reducción de les ángulos á la época median que simpli*' 
fioa de gran manera los cálculos á que da lugar la orientación 
de los planos por observaciones astronómicas. 



DÍB BüWBNStATTÉ TON TiAHXTaNACO IM HoCHLAKDE DES AL- 
TBH PÉRüi Biné kulturgeschiohtliche Studie auf Gruñd 
selbstaúdiger Aufnahmen von A. Stübel üND M. ÜHLÉ. 
Miteinér Karte uud 42'TafelQ iu Liohtdrud. Bresiau, Ter- 
lag T. <j. T. Wiskott. — (Las ruinas de Tiahuanaco en la altU 
pUmkk cM anüguo Perú. Estudio relativo á la Ustoria y á la 
cultura según investigaciones propias por A. Siübel y M. 
Uhte. Con un mapa y 42 láminas en fotolitografia. B^resiau 
(Alemania), O. T. Wiskott, editor.— Folio.— Precio: Encua- 
dernado, 140 marcos). A 

Ebí» obr% b^o todo punte, de vista magiáfica, se eempone 
de dos partos. La primera está escrita por el ilustre viajero y^ 
geólogo Dr. D. Alfonso 8tabel| fue exploró en oompáñfa del 
enttaenjbe aiDericankta y geólogo Dr. D. GhiUlermo ReisS, las 
monta&as y espeeiahnente les volcanes de la BepúbEca áú 

Rtvbta [1899-931—15. 



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tu 

ISoaador 7 loa de wa parte de Ciddmbia, del Peni y de Boli- 
yia. £ti el año de 1876 á 77 esUro el &. Siübel en Tiaíhnaiia- 
co y examinó las famosas rainas de aquella región. La parle 
primera contiene, piies, uaa deeeripeióii deéidlada y oiCtioa de 
todos los objetos representados en las 42 láminas.*^ La parte 
segoada está eserita por el tan laboriosa oon&o competente am*» 
rioanista Or. M. UUe, aotaahnenta en 'vuge cíenttfieo á. través 
de la Argentina y ^ Brasil^ para hacer estadios eqieoiales ea el 
Perú y Bolivia* E¡n esta segunda part^ trata el 8r. Uhle délas 
descripciones antiguas aechas por los eapaftolss (Bedro de Oie« 
za de León, Garcilasso) y de los datos históricos y mitos qne 
ei&ist^n sobre el origen de Uá ruinas de Tiabuanaco^ las máa an- 
tiguas y grandes de toda la América del Sur. Sigue una critica 
de los informes mis moderaos (desde d'Orbigny y Tsohndi ha»* 
ta Squier) y una descripción geográfica y general de aquella al^ 
tiplanicie en la margen Sur del lago de Titicaca» 

El capitulo principal de esta parte segunda es el que descri- 
be minuciosamente las ruinas. Estas se dividen en dos grupos; 
el principal de Ak-kapana, que ocupa unas 10 hectáreas, con- 
tiene entre otros objetos io^portantes la Can^o^a puerta monol^ 
ta. El segundo grupo ó campo de ruinas se llama de Fumapun- 
gu y ocupa una hectárea^ El Sr. Stübel hiso copias ó moldes en 
yeso y masa de papel de las esculturas de las ruináis y de cetas 
cop}a3 se hicieron fotografías. Las fotolitografías d^ la obva son 
sin igual;, jamás hemos visto representadas con tanta claridad 
las esculturas y jeroglíficos de ruinas americanas! El Sr. UUe 
tratjl o^pués del material que se usaba para aquellas minas; 
de la manera y arte de labrar las piedras; de la edad de Isji mi- 
nas y de su origen en tiempos anti- incásicas. E) último qapí- 
tulo es un trab9> científico de suma importancia sobre el ori- 
geu de la peblacién y de la cultura en las altíplanicies del Pe- 
i^« Segíui el Sr« Uhle som los Aimarás los autores de aq«e)las 
minas- No podemos eqtrar a^ui ea detalles sobre el contenido 
de cata obra monuiüental, que honra á sus autores así corno 
Ú artífttft que hiao las láaimas. Nos lindtamo» á decir qué di* 



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Oka otaca mBtñi» ln 4td»<^a de todod Jos iim^ritaziÍBta% y que 
no d#he tfAUat 6b las Ubüoleoás de Au^rio* y é» Etoopa« Lá 
ooTitiauAcióii del estadio de las éieoltarás y piedito ar^tdteo^ 
t6i|ii\9ameiite l^U^mdáade Tialnunaeo^ dati hidadmbleaente da** 
ios importantes ed^M los nuftotes de a^ueiloA :t«abajQft'g%anteSt 
eos 7 sobre sü origen. Llamamos, pues, la atenoión de todos los 
sabios, de los Directores de bibliotecas, museos y Sociedades 
oientíñcas acerca de este libro, cuyo precio — en yista del mag- 
nifico papel y de las hermosísimas láminas que lleva (altura 52 
oentÍBietros^ ancho 32 oeatimetroa)— *es bariato. 

Db. H. Pox^kowskt, 

Beriin, Abril 14 de 1898. 



Bécbéations Mathé&utíqübs par H. Edoüabd Lugas, Pro^ 
feasénr de Mathómátiqoes Spéciaiet áu Lyeée Saiiit*^L6uis* 
Badrís,aauthier^Villar8etFil8* 1803. 8? Tome III, 200 p&* 
gisasi 6 ir. 50, 

Entre hw papries del sabio inateyátioq Locas, se eneontró 
deepaés de.éu muerte el manuscrito de dos nuevos tonos de 
reMeacioneai matemátieas, que formarán: d ZII y IV de la ^bra, 
pues el I y n han aparecido ya en épocas aúierioreSw Aoaba dé 
pmblicarse el tomo III y el IV muy pronto citará conofuído. 

UoA simple lectura del índice basta para apreciar el interés 
que presenta la obra,. á.Ia vez divertida y eientifiea, de la cual 
Henry ha dickO: ''Será para nueetro tif^O) eoa más- origittallt 
dad, lo que los PrMimUpMémdé et dékokOhs de Baditet y las 
Sécréationa maíhématiques de Ozanam, han sido para nuestros an- 
tecedentes: el Libro por excelencia.'' 

El tomo ni comprende las siguientes recreaciones: 1? El 



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116 



MjueijfoddCmuOeány^jiteged&baiimionee depmntM. i^ Mjue* 
go militar y la tornad la BasHüa. 5^ El jmga de la <ka f la 'Ht- 
rraduradeeábaSo.'&f Sljuesiaamirkampdhergi6npaf¡a$fi(Mí. 
7^ La EHf^ na(Á0nd ff i^juegos de Bcifo p íTeffrú. 



Les Lu&üx QÉcatísfíáqxms bk GÉÓBfÉTRiE élémemtatbs par 
M. P. Sauvagb, Professeur de Mathématiques (Saint-Cyr) 
au Lycée de Bíóirfcpéllier. París, Gauthier-Villars et BHls, 
1893, 8?, 113 págs., 3 fr. 

Esta obra tiene por objeto dar á los estudiantes ideas gene- 
rales aoerea de los lugares geométricos y al mismo tiempo rea- 
sumir en un corto número de métodos simples, los procedimien- 
tos á los cuales la mayor parte no llegan sino después de mu- 
4i)k> tiempo,, pov tairteoa S. por oaBualidad» ' 

Eáiá dividida en cii&eo capttukei Bl primero ^éontraie-las 
oondiderádionesgenerales:^ de-las 4ueM deducen lasnboionéft de 
los lugares geométricos en el espacio. El segundo 80 ooupa 
de los métodos generales llamados puntos notables (considera- 
ciiones de simetría^ puiitfi del infiniÉo), subétitaeioneB sncesi- 
v{U3, translación pásatela, Totaoián, proyecciones. Eq«1 tercera 
eatáa reaBumidoB los lagares geométricos. muy mmerosos que 
se encu0ntraa en el««x8o, ó que- se dedaecfn de éllos^ pero sin 
dar el desarrolb de ningisna demostracíób. * Bl ouiürto está oo»* 
sagrado al desatcoUo de algunos probiemas y á la inieiaeióa de 
algunos otros» Todos bs ejemplos alegidoa para ei méítod#4e la» 
proyecctones se refieren áseceioaes cónicas. Ea el quinto se 
hallan be aplioácioñeiB^á problemai» gráficos^ 



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117 



Cruia auténtica de la Exposición Universal Oolanéina. Publicada 
por Poole Hnos. Chica^Oj 1893. 

Lo|i Sre9. editordfi Po^íle HetmañoSi de Chicago, hau dado 
ü lti9 reoieatazóente f puesio en venta en, toda» las agencias y 
publicaciones de México^ Centro y Sud América^ así 4pmo en 
las Antillas, esta obritt^ en español, traducción exacta dóla ''Au- 
tentic Visitpi» Guidcto jjie Worl<f s Columbian Ézposítion and 
Chfcag;o,'^ escrita por ebSr. Richard J. Murphy, Secreiario de 
la Prensa de la Exposición. La edición en inglés de di^a obra 
ha obtenido nna grandísima y favorable acogida en tados los 
Estados Unidos. Esta- gáía tan conveniente eá reconocida por 
la preipsa ser la compilación más concisa, olarat:y oom|ileta de 
datos de cuánto se ha publicado hae^ la fecha, dando 6 cono* 
certo¿o'4o oonoectiieiiteráclA I^pcsición Unitersal Cplombi* 
íia. He aquí lo .que sobre este particular dice ^ acreditado pe* 
riódico el Evening ^05^, de Gjpcago: 

'^ El Sri Hiohftrd J' Kurphy, periodisÉa de estimación y re* 
conocido por toda la prensa de- Chicago, li^ coíisumado un he* 
chodcf grañde'acéptacióií .Qu su guía de la [Exposición ^niver- 
sal Colombina, fia resuelto el problema~en iodos conceptos 
* nada fácil — de presentar y clasificar^ de un modo ex{)iícíto y 
' datisfajctónoy todos lc& ebjéios principales de la grand&sa Elx* 
posición en una obritá que siSlo contiene 6$ páginas. •"^^ 

'f If na de las^nau^hAS cosas úiiles y de^an interés ^^e con* 
tiene, es u«á liéta pavaayúdaiF al vístante á encontra|¡;,con to- 
da facilidad la situación de las diferentes exhiláciones en todos 
loa edificios. ^ ^ 



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Obserradoies séisníiiu eemsptgUes al mes ée Agosto-de M 



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MÉXICO. 




«VM^^l^^NAtfVA^NM^^NAt^AA^A^yN^WWlW^^M 



Bevista Gientífica y BibUográfioa. 



Htfms. 11-12. 189fi-98. 



SESIONES DE LA SOCIEDAD. 



Mayo 7 de 1893. 

PresidenoU del «ocio lie. Ramón Manterola, Vicepresidente. 

Correspondencia.— De los Sres. Rafael Bisohoffsheim y 
Octavio GaUandreao, de París, dando las gracias por su elec- 
ción de miembro de la Sociedad; del socio Ing. Daniel Palacios, 
presentando sus excusas por no asistir á sesión y remitiendo 
dos ejemplares de su obra Tratado práctico de calderas de vapor; 
del Secretario del Instituto Smithsoniano, enyiando una circular 
relativa á los premios Hodgkins; del Secretario de la Sociedad 
Beal de Edimburgo comunicando que en lo de adelante también 
enviará sus Transactions; de la Oficina Meteorológica de Lon- 
dres, del Jefe de Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos, 
del Instituto Meteorológico Central de Suiza, del socio Montes- 
sus de Ballore y de los Sres. Baudry y C% de París, enviando 
publieaeiones; del socio Dr. Polakowsky, de Berlín, remitiendo 
una noticia bibliográfica relativa á una obra de Arqueología de 
los Sres. Stübel y Uhle, y del socio Prof. M. Leal, un trabajo 
parala«.<2Kimortad. 

Revota [iSg^^sl— 16 



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122 

El 8Óob Manterola hizo moción á fin de que 8te inicie al Ins- 
tituU 3¿uth80B¡a|io ¿b Waahingtéh, <tiÍB Ifcbíibiéb ^iiéAb ^éí- 
prendido el idioma español entre los trabajos para los preiáios 
Hodgkins. 

PuBUGAdONES. — Donaciones de los socios Palacios, Fra- 
zer (Filadelfia), Montessus de Ballore (París) y Sansoni (Pavía), 
de la Srita. Luz Bivas (Guanajoato) y de los Sres. Goillaume, 
Baudry y C? y Gauttier- VtUars, de París. Por^primera vez se 
recibieron de la Sociedad Filomática de París, y del Colegio de 
Ingenieros y Arquitectos de Palermo. 

La Oomisión respectiva dio cuenta con los núms. 7 y 8 del 
tomo VI de las Memorias y Sevista. 

Trabajos.— B. Aguilar y Santillán, Bíbliogrqfía Metearotó- 
gica Mexicana, Año 1892. 

A. L. Herrera, El Hombre Prehistórico de México. 

M. Leal, Los pronósticos del tiempo y la Rueda Salomónica. 

P. Spina, Síntesis de OcomeMa AnaUtitía. 

G. MottI, Observaciones séismicas en Orinaba, Abril 1893. 

KOMBEAMIBNTOS.— Bl Sb. DB. DaNDCL YsSÍOABA LoPE, 

Miembro del Instituto Médico Nacionial, fué electo por unani- 
midad socio de número, en substitución del 8r« Dr» Daniel 'M. 
Vélez. 

El Sb» Pbof. a. W. BüTLBB/Seoretario de la Acadeihiá de 
OienciiEus de Indiana (B. (J.), quedó nombrado socio corrétapoii- 
ponsftl en IndiAnapoliS; á moción de los socios A. L. Héricerk y 
B. Aguilar. 

PoSTüLAaONKS.— El Sr. D. Pedro López Monroy, Ingenie- 
ro de minas, fué postulado para socio honorario en San Luis Po- 
tosí por los socios S. Bamírez, I. Epstein y B. Aj^uilar, y el Sr. 
Prof. Jesús. G^asca pfira socio corresponsal en Guanajuato. 

Bafael Aguilab y BAKfnffiÁiff. 



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Junio 4 de 1893. 

Pretidenei* del aoeio D. Iiidoro BpBtein. 

PuBLTCAdONBS. — Se recibieron por primera rez las del Club 
Alpino de Ginebra, de la íáociedad de Gienoias Naturales de 
NanteSi del Instituto de Ingenieros y de la Sociedad Médica 
de CSüle, Ingr^siM^i) lai^ dqpaoion^ de ios soobs Fraz^ (Fila- 
delfia) 7 Aguilar y de los Sres. Guillaume (Sevres) y Gauthier- 
Villars y Baudry (París). El socio Vergara Lope obsequió su 
^\>lijo titulado: Lc^ ÁfWítíhemi^ Baroméiric^. L<f tuberculosis en 
lasaltifi^d^ 

Jj% Copi^itión r^apectivi^ dio cuenta con 19a i^úo^s. 9 y 10 del 
tomo yi d^ Jas Jfemorias y Bemsta. 

Trabajos.— J. Galindo y Villa, Algunos datos rdaOoos á la 
Sección Mexicana en la Ik^posicián Histórico ^Americana de Madrid 
en 1892. 

C. Mottl, Observaciones séismicas en OriMba, Mayo 1898. 

El socio Epstein presentó su dictamen acerca del trabajo 
del socio Leal, de León, relativo á la Rueda Salomónica. 

PosTULAaoNnB. — Pata socios boporarios: 
J. Waher Feíwkes, Bositon (CMmdo y Agmlmr). 
Dr. BdMvdo íiel^r» Bevlin fQafétulo y Aguüar). 

Nombramientos. — Por unanimidad quedó electo socio de 
número el Sr. Manuel Torres Torija, en substitución del Sr. 
%. Felipe M. Valle. 

Como socio honorario en San Luis Potosí el Sr. D. PEDRO 
LÓPEZ MoNROY, Ingeniero de minas. 

Como socio correspondiente ^n Guanajuato, el Sr. D. JESÚS 
GasgA| ProfjM^or en el Colegio del Estado. 

J. Galindo y Villa. 



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INSTITUTO SMITHSONIANO, 

WAftHllfOTOlf. 

Circnlar relativa i los premios Instituidos por Hodgkins. 



Ea Octubre de 1891, el caballero Tomás Jorge Hodgkíüs, 
de Setauket, Naeva York, hizo un donativo al Instituto Smith- 
soniano dedicando los réditos de una parte de él ''al progreso 
y difusión de conocimientos más exactos con respecto á la na- 
turaleza y propiedades del aire atmosférico en conexión con el 
bienestar del hombre." 

Con el fin de realizar los deseos del donante, el Instituto 
Smithsoniano anuncia ahora los premios siguientes, que debe- 
rán concederse el 1? de Julio de 1894 ó después, si hay Memo- 
rias satisfactorias que entren en competencia: 

1. Un premio de $ 10,000 para un tratado que contenga al- 
gún descubrimiento nuevo é importante acerca de la naturale- 
za y propiedades del aire atmosférico. Estas propiedades pue- 
den considerarse en sus relaciones con algunaó todas las cien- 
cias, no sólo con respecto á la Meteorolpgia, sino en conexión 
con la higiene, ó con cualquier otro ramo de conocimientos bio- 
lógicos ó fisicos. 

2. Un premio de i 2,000 para el ensayo más satisfactorio 
acerca de: 

A) Las propiedades conocidas del aire atmosférico consi- 
deradas en sus relaciones con los diversos ramos de las ciencias 
naturales, é importancia del estudio de la atmósfera considera- 
do en vista de estas relaciones. 

B) La dirección más adecuada de las investigaciones futu- 
ras en conexión con las imperfecciones de nuestro oonooimien- 



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to del idro atmosférico^ y de las relaciones de este conocimiento 
con otras ciencias. 

El ensayo en su totalidad, deberá tender á indicar el mejor 
camino para llegar á resaltados satisfactorios en conexión con 
la administración futura de la institución de Hodgkins. 

3. Un premio de $ 1,000 para el mejor tratado popular so- 
bre el aire atmosférico, sus propiedades y relaciones (incluyen- 
do las que tiene con la higiene física y mental ). Este ensayo no 
debe exceder de 20,000 palabras & lo más; deberá estar escrito 
en lenguaje sencillo y propio para publicarse en beneficio de la 
instrucción popular. 

4. Se instituirá una medalla, bajo el nombre de MeékUla de 
HodgMns ád Instifuto SmitJisonianOf la cual se concederá anual- 
mente ó cada dos años por importantes trabajos referentes á la 
naturaleea y propiedades del aire atmosférico, ó por aplicacio- 
nes prácticas de nuestros conocimientos actuales al bienestar 
de la humanidad. Esta medalla será de oro, é irá acompañada de 
un duplicado en plata ó bronce. 

Los tratados pueden escribirse en inglés, francés^ alemán ó 
italiano) y serán enviados al Secretario del Instituto Smithso- 
nianO; Washington, antes del 1? de Julio de 1894, excepto los 
que compitan para el primer premio, cuyo envío puede retar- 
darse hasta el 31 de Diciembre de 1894. 

Las Memorias serán examinadas,' y los premios otorgados 
por un comité nombrado como sigue: Un miembro por la Se- 
cretaria del Instituto Smithsoniano; un miembro por el Presi- 
dente de la Academia Nacional de Ciencias; uno por el Presi- 
dente i?ro i&n^re de la Asociación Americana para el adelanto 
de las Ciencias; y él comité obrará de acuerdo con el Secreta^ 
rio del Instituto Smithsoniano como miembro ex offieio^ Queda 
reservado el derecho de no^ conceder ningún premio^ si ajuicio 
ddi comité, no sé presenta alguna Memoria de suficiente méri- 
to para merecer una recompensa* Puede añadirse un comité 
consultor de sólo tres europeos/ hombres de ciencia, á juicio del 
Gomiité de Recompensas. 



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186 

ffino 86 oonoede 4 primer pre4mo 0nla^;>owi^Bimw^fla, «^ 
Instituto puede prorrogar el plazo hasta una {eaha post^riori ^i 
se tiene la eertidumbre de que se están haciendo inyestigacio- 
nes importantes relatiras i su objeto, j cuyos resultados se pre* 
sentarán para optar al premio. £1 Instituto iSmithsoniano se 
reserva el derecho de limitar 6 de modifioar las condiciones pa- 
ra este premio, después del 1? de Didemhre de IB&i, si sojuz- 
ga necesario. Si no se otorga alguno de los premios menores 
i las Memorias enviadas antes del 1? de Ji;lio de 1894, se reti- 
rarán estos premios de la competencia. 

El motivo principal de ofrecer estos premien es el de Uamav 
la atención hacia el legado de fiodgkins, y los fines para los 
cuales existe; en consecuencia se «ivía esta circular á las nxxi- 
versidades principales y á todas las sociedades científicas cono- 
ddas por el Instituto, así como á los hombres que r^Nfesantan 
á la ciencia en cada nación. Se solicitan indicaciones y reco- 
mendaciones referentes á la mejor apUcaeión de esta f undaeiiki. 

Probablemente podrán haceirse donativos de dinero á los es- 
pecialistas ocupados en investigaciones originales sobre el aire 
atmoírférico y sus propiedades. Las solicitudes para los dona- 
tivos de este género, deben tener la recomendación de alguna 
Academia de üienciací conocida, ó de cualquiera oAra doeta ina- 
titución 6 irán acompañadas de las pmiebaa de oapaeidad del 
solicitante, en la fonna cuando menos de una Memoria ya pu- 
blicada por él y referente á inveatigacioaes originales* 

Para evitar equivocaciones aeerca de los deseos del fonda* 
dor, se repite que los descubrimientos 6 aplieaciones que se 
presenten al Oomitó de Beeompensas, pueden referirse á^ual* 
quiera oicAcia ó onalqtder arte sin restricción, con Uil de qjm 
tengan conexión con '^ la naAoralesa y propiedades 4fA ^ At- 
mosférico en rekoión con el bienestar del hfimbte/^ 

Se daván informes de cualquier género áeoU9Ítod4i9 laa piar* 
senas que deseen entrar em coaapetenoia. 

Todas laamBumioamonies hm» se tefierao á la iMtKtiUHifo 
de Hodgkinsy á los Premios de HodgldMi las MbdaftlMi de UíAtT 



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137 

kiai, y Ite PuyioaoSbiies M iMtitaio de HodgkiM ^á 1«b so- 
MtndM pava ■obymoioiías ét diñen), ^e dirigirán á S. P. Xiaíi- 
gley, Secretario del Instituto Smithsoniano, Washington, U. 
S.A. 

WadiiiictoD, Matm II de 1893. 

& P. LaUQUBrr, 



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bibliografía. 



HaKÜBL PRAYlQtlK D^ÉC^iAIRAOB ÉU&CrTRIQÜS pOW iostalla- 
tions paifticnlréires, maisons d'habttation, nshiés, adíes de 
rétmion, eto.^pat Em. Oahen, Ingénienr des Ateliers d» oons- 
truction des manu£acttires de PÉtat. — Paris, Librairie P#- 
ly technique Batadry et C*^ 18?, 282 págs. y figs. (7 fr. 50, teta 
inglesa). 

Existen iñutílios tratados relaÜTOs al akrailnlido eléotrioo. 
Taños escritos poír excelentes autores; pero oon maolia difienl- 
tad se enctxentrít tino exolnsirattiente práctico 7 qne contenga 
todos los detalles heoesiarios para una buena instaladén. El au- 
tor del Hbro que anunciamos se ka dedicado á recoger toda ola- 
tíe de datos 7 procedimientos prácticos, los lia comprobado per 
sí mismo en sus trabajos personales 7 los expone de la manera 
tnás clara en su libro, que será de gran utilidad á los ingenie- 
ros 6 industriales, pues es muy sencillo y práctico, con el me- 
nor número de teorías posible. Bn cambio no omite detalle por 
minucioso que parezca; limitado á instakoiones particulares, 
en este sentido tiene cuanto se pueda desear, 7 eon él, cualquie- 
ra persona podrá emprender por A sola 7 llevar á buen fin sias 
iúMataeioneB particulares. 



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128 



No yaeilamoB en recomendar esta^obrita qi¡to:preatari|pran- 
dfshnos seryiciós á todo aquel que siquiera le baga una rápida 
ojeada. 



GuiLliAUHE (Ed.)i Qooteur és Sciences, Adjoint au Burean In- 
ternational des Poids et Mesures. Unités et Étalons. fEn- 
cyclopédie Scientifique des Aide-Mémaire). Petit in-8? 190 
págs. 3 fr. París, Librería Gauthier-Villars. 

Esta pequeña obra, que está especialmente consagrada al 
estudio de todas las unidades empleadas. en la Ciencia y en la 
Industria, está dividida en dos partes. La primera contiene: 
I. Magmludes fískas. Elección de las magnitudes fundamenta- 
les. Magnitudes deriyadas en Mecánica. Direcciones del espa- 
cio. Magnitudes eléctricas y magnéticas. Relaciones entre las 
magnitudes en los dos sistema. — 11. Unidades y natrones. Uni- 
dades fundamentales, m^áltiplas y submúlüplas. Paso de un sis- 
tema de unidades áotro. Unidades físicas y metrológicas. Pa- 
trones. 

Comprende la segunda: I. Unidades geométricas. Sistema 
métrico. Patrones métricos. Antiguas medidas francesas. Uni- 
dades británicas. Unidades rusas. El pie del Bhin y la toesa de 
Viena. Ángulos planos y ángulos sólidos. Curvatura. — II. Uni- 
dades cinemáticas. Tiempo. Velocidad angt^ar. Aceleración. 
Aceleración angular. — III. Unidades mecánicas. Kilogramo. An- 
tiguas unidades francesas de masa, línidades británicas y rji- 
sas. Densidad. Momento estático. Momento de inercie. Fuer- 
za. Momento de un par. Energía mecánica. Potencia. Tensión 
superficial. Presión. Cantidad de movimiento.*T- IV. CoZor. De- 
finiciones. Temperatura. Capacidad calorífica y Calor especifi- 
co. Equivalente mecánico de la unidad de calor. La energía 
vibratoria del éter. — V. Unidades déatricas. Elección de las uni- 
dades. Sistema C. G. S. Belaciones entre las diversa unida- 
des electromagnéticas. Relación entre las unidadets electro^- 



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129 

tátioas y electromagnéticas. Relación de las unidades legales. 
unidades prácticas y Patrones de resistencia. Patrones de fuer 
za electromotriz y de intensidad de corriente. — VI. Fotometría» 
Definiciones. Unidades y Patrones f otométricos. El rendimien- 
to óptico y el rendimiento total. 

una bibliografía completa esta útil obrita, en la cual las di- 
versas unidades de cada magnitud física están comparadas en 
cuadros de doble entrada que permiten hacer las reducciones 
recíprocas. 

MlNEL (P.). iNTEODÜCTION A L'ÉLECTRIOITÉ INDUSTRIELLE. 

PoTENTiEL. Flux de forcé. Gbandeürs électriques. 
(Encyclopédie Sdentifique des Aide^MémoireJ. Paris. Gau- 
thier- Villars et Fils. 1893. 8? pequeño. 2 fr. 50. 

BI objeto que se propuso el autor en esta preciosa obrlta fué 
el de reunir los principios de la teoría elétrioa necesarios para el 
estudio de las máqninas eléctricas y del alumbrado por electri*» 
cidad. 

De una manera general, ninguna hipótesis se ha hecho acer- 
ca de la naturaleza de los fenómenos eléctricos y se ha toma< 
do como punto de partida únicamente la experiencia. 

Ejste Tolumen está consagrado especialmente á la noción, 
definición y medida de las magnitudes eléctricas ampere, cou« 
lomb| ohm, volt y farad. 

El tomo titulado CiRCurr magnétiqüe. Indüction. Ma- 
chines (2 fr. 50), es continuación del anterior. Comprende seis 
capítulos de los cuales el primero trata de la acción de tm cam- 
po magnético sobre una corriente; el segundo está consagrado 
al circuito magnético; el tercero da la ley fundamental de la in* 
docción definiendo ésta y la self* inducción; el cuai*to estudia el 
funcionamiento de las máquinas de corriente continua; el quin- 
to trata de la aplicación del circuito magnético al estudio de las 
oondiciones de funcionamiento de las máquinas eléctricas. Por 
fin, en el último capítulo están agrupados los notables resultados^ 

Revisto [x89a-93.]<— 17 



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180 

de la experiencia^ que estableoen yelaoiones entre la eleotrieidad 
estática, la dinámica^ el magnetismo y la luz ; el autor indica oo* 
mo conseeuenoias de estos resultados las apreoiaoiones que per- 
miten quizá entrever actualmente la naturaleza de los f enóme^ 
nos eléotrícos. 



Evolución de los colores en las aves terrestres de Norte Amé^ 
ricaí por Oh. A. Eeeler/ 

Sería imposible hacer un juicio pormenorizado de las mate- 
rias tratadas en las 340 páginas de que se compone este libro. 
El primer capítulo contiene la discusión de los principios fun- 
damentales del Darwinismo. Condiciones de la variación; he- 
rencia de los caracteres adquiridos; variación y sele^cióli na- 
tural; leyes de la evolución, selección sexual; naturaleza d^ la 
e(q>ecie; el aislamiento; el uso y la falta de uso; selección iist#* 
lógica. Esta parte comprende 132 páginas. 

El segundo capitulo se refiere á los colores de las avé^ de 
Norte América. Modos del cambio de plumaje. Principios ge* 
nerales. Proporción y distribucióki de los colores en los género^ 
de Norte América. Estudio de las manchas; manchas de kíeco- 
nocimiento; variaciones del color según el sexOi la edad y lac- 
tación; influencia directa del medio; la distribución geográfica 
como un factor de la evolución de los colores (no me pairece 
exacta esta manera de expresar la idea: debería decir: evelu* 
ción de los colores por la influencia de las condiciones bio]Ó|^- 
cas de cada país). La obra termina con un examen pormeiioBt* 
zado de los órdenes y demás grupea taxinómieos de aves de 
Norte América, considerados desde el punto de vista de fsn evo* 
lución. 

1 OooaBÍonal Papen oí the California Academy of Sciences, ib. firolatioh oí 
the coloTS of North American Birds, bj Charlea A. Keeler. 'flboi Praneuo<», CaKhr- 
tiia Aeademy ef Soienoes. Janiuu^ 1898. 



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181 

A nn^tro entender la obra tiene por objeto la demostración 
de estos principios: 

Los colores de las ares no son invariables. Varían por efec- 
to de la selección, la edad, el sexo, el aislamiento, el medio, la 
alimentación, las circnnstancias fisiológicas individuales, el uso 
ó la falta de nso (t); los caracteres adquiridos sonkereditarios. 
Los colores de las aves de Norte América «e han desarrollado 
á partir de formas antecesoras. 

M. Keeler no incurre en uno de los defectos más frecuentes 
en los nátnralistas que examinan estas ardnas cuestiones y par- 
ten de una idea preconcebida exclusivista, una teoría personal 
que intentan demostcar interpretando los hechos de la manera 
más abstrusa y apasionada: M. Eeeler no viene á embrollar la 
ciencia con una nueva hijívótesis: es ante todo y por todo ecléc- 
tico. En la primera parte de su obra menciona las teorías, las 
discate, toma de cada una lo que parece más fundado y acep- 
table; introduce eí orden en esta espantosa confusión; intervie- 
ne en la concurrencia de esas ideas, acabando con las unas, vi- 
gorizando 4 Ias que parecen evidentes á la luz de una crítica 
imparcial, severa y desapasionada. Bistas cualidades de nuestro 
autor se manifiestan en el párrafo siguiente: 

^'Los factores que han producido los tintes brillantes de 
Ite iftaehos, son: £1 catabolismo del m^cho que proporciona el 
excedente de energía (Geddes y Thomson); como en todos los 
objetos, ^n lai^ aves debe existir algún color y su distribución es- 
tá limitada (np determinada) por la naturaleza de los tegumen- 
tos y las leyes generales del crecimiento (Wallace) ; generalmen- 
te la hembra escoge entre varios machos al que le agrada más 
por la belleza de su plumaje (Darwin); á causa del excedente 
de los machos, el desarrollo de los colores y las plumas origina- 
do por la selección sexual, es ventajoso para la especie, porque 
se reduce el número del sexo predominante y la conservación 
de la especie queda asegurada (Stoizmann); los colores de las 
hembras son generalmente poco brillantes con el fin de que ellas 
pucfdan defenderse de sus enemigos por medio de la homocro- 
mía (Wallace)." 



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182 

El método de raciocinio que sigae M. Eeeler es casi siem- 
pre el deductivo, particularmente en la segunda piurte. En la 
primera no puedo seguirle por su mucha extensión y sólo insis- 
tiré en algunos de los resultados. 

Me parece muy buena la clasificación de las variaciones en 
los siguientes grupos: 

I. Conservadoras, Se presentan en todas direccionee entre los 
límites de variación de la especie. Son producidas por la tmión 
sexual de individuos diferentes. 

II. Progresivas. Se deben á la acción del medio sobre todo 
el organismo ó á la acción reciproca de las partes. 

1. Deftnidíw. Acción directa del medio en una direocióni in* 
cluyendo el uso y la falta de uso. 

2. Indefinidas. Acción general del medio que produce varia- 
cienes susceptibles de acumularse por selección natural; 

La refutación de las teorias de Wiesmann sobre el plasma 
germinativo y la no herencia de los caracteres adquiridos, me 
parece muy bien conducida. Convence de que lo primero no se 
ha probado y que si so heredan los caracteres adquiridos: en 
el caso contrario resultaría casi indtil la investigación sobre el 
origen de los colores de las aves. 

Es de sentir que M. Keeler haya podido hacer tan buena 
acogida á la teoría del Batmismo ó fuerza de crecimiento de M . 
Cope : basta deánir la palabra para descubrir el error de estas 
ideas; según Keeler, "él Batmismo es la fuerza vital que indu- 
ce al crecimiento.'' Según M. Cope, "muchas de las funciones 
animales son físicas y químicas, y si hay alguna que pueda pa- 
recer menos explicable por estas ú otras fuerzas, es la fun- 
ción de la nutrición. Probablemente en este caso la fuerza ha 
sufrido una metamorfosis tal por la influencia de la fuerza ori« 
ginariii en evolución, que viene á ser una distinta especie en la 
categoría de las fuerzas. Se llama Batmismo. Se ve que aun 
en las cuestiones de dinámica se intenta establecer nuevas es* 
pecios con el resultado que era de esperarse: Claudio Bennard 
á la cabeza de todos los ñsiologistas protesta contra tales afir 



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^ 118 

maoionesy repitiendo el aforismo de Leibnite: ''todo se rerifica 
en el ouerpo viviente, como si en él no hubiera la fuerza vital'' 

Para M. £[eeler la especie es ''un grupo de individuos ais- 
lados morfológicamente de cualquier otro grupo, al menos por 
un carácter peculiar. Si un grupo no está completamente ais- 
lado, sino ligado por formas intermedias con algán otro, se lla- 
ma variedad." Como lo hace notar Huxley en tanto que no se 
haga intervenir el carácter fisiológico de la reproducción fértil 
de los individuos y la condición de que los descendientes sean 
indefinidamente fértiles ínter se^ la idea de especie no puede sos • 
tenerse. Es segur.o que la definición de M. Eeeler no será acep- 
tada y ello es de deplorar porque este podría ser el medio de 
concluir de una vez con una de las abstracciones que en el con- 
cepto de Darwia, Haeckel, Huxley y Sachs, ha sido muy per- 
judicial para el adelanto de la biología. 

Pero este y otros detelles que paso en silencio y conloa cua^ 
les no estoy conforme, en nada aminoran el mérito de las brillan*^ 
tes investigaciones del autor norteamericano. 

Terminaré el examen de la primera parte de su obra, afir- 
mando que no conozco un libro más imparcial y desapasionado 
en lo que se refiere á las teorías transformistas. 

Hubiera sido de desear que M. Eeeler reasumiera de un mo- 
do claro y preciso el contenido de cada uno de los capítulos. 

Bespecto á la evolución de los colores mencionaré algunos 
d^ los puntos que en mi opinión tienen bástente novedad. 

Se trate de fundar este teoría: el pigmento es un producto 
de desecho acumulado en los tegumentos, asi como 1q preten- 
den Oeddes y Thomson en su obra sobre la evolución del sexo. 

La seleoeión, ha influido en que los pigmentos unidos ei^ los 
antecesores, se separen en los descendientes. En cuanto á dis- 
tribución de los colores, en los 209 géneros considerados, 172 
presenten el moreno, el blanco 169; en proporción semejante 
se encuentran el gris, el negro y el rojo. El amarillo^ asul, ver- 
de, anaranjado y púrpura son poco comunes; parecei que el mo- 
reno ó gris ha sido el color primitivo ó es general por su utilidad 



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como medio de defensa. Queda demostrado que en las diferen- 
tes partes del cuerpo del ave se representan diferentes fases de 
la eroluoión de las plumas; que la distribución del pigmento 
y la formación de las manchas son debidas en mayor 6 menor 
grado á las leyes de) crecimiento y á la selección. Más adelan- 
te se encuentra un curioso estudio de las manchas y colores se- 
gún sus usos, como medios de defensa ó reconocimiento. Las 
variaciones de los colores según el sexo, la edad y la estación; 
según el clima, influencia demostrada por hechos y rasonamien- 
tos poderosos. Después se hace una aplicación á casos particu- 
lares de todos los factores que influyen en la CTohición del co- 
lor, pasando en revista á casi todos los géneros y á un número 
considerable de las especies de aveé terrestres de Norte Amé- 
rica, siendo esta parte la más original y de muy grande inte- 
rés. No dejaré de advertir que de 10 de las aves consideradas 
hay 9 de las que tenemos en México y por este motivo debemos 
felicitamos. 

Las láminas son muy buenas y la bibliografía muy comple- 
ta, aunque me extraña que no figuren en ella las memorias de 
Erukenberg sobre las relaciones entre los colores y el sisteifia 
nervioso. 

En resumen: M. Keeler ha hecho la obra que puede consi- 
derarse como una de las joyas de la Biblioteca transformista; 
no es de los naturalistas que abandonan el examen de loé he- 
chos y las enseñanzas de la experiencia para establecer enfer- 
miza hipótesis que muere al fin sin dejar más recuerdo que el 
de su inútil existencia. M. Keeler estudia 600 especies de ani- 
males, discute el origen é importancia de sus caracteres, apli- 
cando una á una las teorías para llegar á resultados lógicos y 
seguros* 

No da por terminado el estuJUo de la cuestión t en interés 
de la ciencia deberá continuar en el camino que él mismo se ha 
trazado, considerando la evolución de los colorea ó de las for- 
mas y las costumbres. M. Eeelér posee lie cualidades suficien- 
tes para esta clase de trabajos: la modestia, para no cegar con 



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m 

Boa prppias opinionesi la eradi^ón para uiUizur el trabajo de 
otros inyestigadores: el espíritu crítico, sereno 7 desapasiona- 
do; el talento de geixeralizaoión oaraoterístioo del summum de 
▼italidaid ea uo hombre cieatífioo. 

México, Junio de 1898. 

A. L. HÉft^ttsttA. 



Obf ai <iut han ingresado á ht Bibttoteda de lá Escnela Vaoional de 
Ingenieros desde la fecha de la publieaeión del Catáleg^ (Di- 
demteé 31 de 1891 ) hasta rt 30 di Jnnio de laM. 

América (La) Oientífioa. Naeitra Yorir, 1892 y JBbetro á Jimio 

1893. 
Abolla. Manual de Legislaeión de Minas* Mádirid, 189L 1 

.tomo. 
Alien, ülinical Stndy o£ the SkuU. Washingon. 1 tomo« 
Anales de la Sociedad de Ingenieros y Arquitectos. Uféxleo». 
Anaaleís des Mines. Pari¿, 1890 á 1892. 9 tomos. 
Annales des Ponts et Chaussées. Paris, 1890 á 1892. 9 tomos. 
Anuario de la Eseoéla Especial de Ingenieros. Madrid, 1878. 

. 1 tome. 
Blakesley. Lea Couirai^ altematUs d'électrioité* Paris, 1898# 

1 toiiio. 
Boletín de la Sociedad Mexicana de Gheografía y Bstadíatioa* 

México. 
Bol^n del Observatorio Meteorológico Central. México. 
Bulletin de la Société Géplogique de Franco. Paris, 1891-92. 
BoUetin o£ t)ie U» S. G^piogical Suryey. Waí^ngton, 189)>* 

1892. 
Cambell. Biológical teaching in the Gollege$ út the (J« S, 

Washington^ 1891. 1 tomo. 
Candlot. Cementa et chaux hydrauliqtnen. Icaria, 189L 1 tomo. 



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París, 1891. 1 tomo. 

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Cos Gayón. Diccionario de Derecho Administrativo' fispafiol. 
Madrid, 1860. 1 tomo, 

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Delhotel. Traite de l'épuration des eanz naturelles et indos- 
trielles. Paris, 1893. 1 tomo. 

Demanet. Gours de constraction. Paris. 2 tomos y atlas. 

Denfer. A^rchitectnre et constraction civiles. Magonerie, Pñ* 
ris, 1891. 2 tomos. 

Dnrand-Glaye. Chimie appiiquée á Part-de l'Ingéniear. Pa- 
ris, 1885. 1 tomo. 

Éoole des Ponts et Ohaussées. Doouments sur les formes mé> 
talliques á grand ouvertnre, Paris, 1891. 1 tomo. 

Economista {£!) Mexicano. México, 1892 y Enero á Junio 1893. 

Elizalde. Gurso de Geometría Descriptiva. Madrid, 1892. 1 to- 
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Ferrel. Meteorology« WasUngton, 1886. 1 tomo. 

Flamant. Méoanique appliquée. Hidraulique. Paris, 1891. 1 
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Freixay Babasó. Legislación de Minas. Madrid, 1891. Itomo. 

Friedel. Gours de Minéralogie. Paris, 1893. 1 tomo. 

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Instrucción de Minas. Madríd, 1880. 1 tomo. 

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de Minas. Madrid, 1889. 1 toma ' 



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1891. 1 tomo. 

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Palacios. Apuntes para el Constructor, México, 1889. 1 tomo. 

Tratado práctico de calderas de vapor. México. 1890. 1 

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Pardo. Materiales de construcción. Madrid, 1891. 1 tomo y 
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Pascal. Baréme des poutres métalBques. Paris, 1893. 1 tomo. 

Pelletan, Traite de topographie. Paris, 1893. 1 tomo. 

Pefiuelas y Fornesa. Tratado elemental de Química ánatttioa. 
Madrid, 1867. 1 tomo. 



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1876. 1 tomo. 
Pontzen. Travaux de terrassement, tunnels etc. París, 1891. 1 

tomo. 
Bandall. The Fourth International. Prison Gongress in Bus- 

8ia. Washington, 1891. 1 tomo. 
Baymond. Mineral Resources, West o£ the Rocky mountains. 

Washington, 1874. 1 tomo. 
Resal. Gonstructions métalliques. París, 1892. 1 tomo. 

Ponts en maQonerie. París, 1887. 2 tomos. 

Ponts métalliques. París, 1885. 2 tomos. 

Reuleaux. Tratado general de Mecánica. Barcelona. 4 tomos. 
Revista (La) Agrícola. México. 1892 á 93. 
Reynaud. Traite d'Arcniteoture. París, 1875. 2 tomos y 2 atlas. 
Rogers. The correction of the Sextants, Washington. 1 tomo. 
Rosenbusch. Microscopical Physiography of the rocks making 

minerals. New York, 1889. 1 tomo. 
Sánchez Ocaña. La Legislación Minera. Madríd, 1892. 2 tomos. 
Scientific Ameríoan. New York, 1892-93. 

New York. (ArohiteotsanBuildersedition). 1892- 

1893. 

(Supplement). 1892-93. 

Suárez Inclán. Tratado de Topografía Madríd, 1891. 1 tomo 

y atlas. 
Tartary, Gonstruction et exploitation des chemins de fer. Pa- 
rís, 1891. 1 tomo. 
Thuckerman. Index to the literature of thermodynamics. 

Washington. 1 tomo. 
Thurston. Traite de la Machine á Vapeur. Paris, 1893. 2 tomos. 
Valdez. Manual del Ingeniero. Madríd, 1870. 1 tomo y atlas. 
Vant Hoff. Stereochimie. París, 1892. 1 tomo. 
Villiers. Analyse quantitative. París, 1893. 1 tomo. 

Tableauxd 'analyse des seis par Yoiehumide. Pmtís, 1890. 

1 tomo. 
Zayas Enríquez. Los Estados línidos Mexicanos. MéxicO|1893. 

1 tomo. 



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180 



REVISTA ANUAL DE ASTRONOMÍA 

DBL AÑO 1891 

<3r. BIGOURDAN 

Ji.mtPÓnorxxo adjunto al Ol>8eirvatorio de Parla. 



(Truducido de U Xamg CAtintU eUt Sciences Purés et Apftiquées de París). 



(vawaxtL) 



7? Peque&oa planetas oomprendidoa entre Marte y Júpiter. 

El número de estos asteroides crece muy rápidamente, con 
especialidad por las investigaciones infatigables de M. Charléis 
y de M. J. Palisa. He aquí la lista de los que se han descubier- 
to en 1891: 

Ntlmenk Xonlira. Autor, hunr y fecha d» w dwculwtBBteotoi. 

303 Josefina.... Millosewich . . Roma Febrero 12* 

304 Olga Palisa. Viena „ 14. 

305 Charléis Niza „ 16. 

306 Unitas Millosewich . . Roma Marco 1? 

307 Chariois Niza „ 5. 

308 Borrelly Marsella.... „ 31. 

309 Praternitas. Palisa Viena Abril 6. 

810 Chariois Niza Mayo 16. 

311 „ „ Junio 11. 

312 „ „ Agosto 28. 

313 Caldea Palisa Viena „ 30. 



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140 

314 Charlois Niza Stbre. 1? 

315 Constancia. Palisa Viena „ 4. 

316 Charlois Niza „ 8. 

317 „ „ „ 11. 

318 „ „ „ 24. 

319 „ „ Octubre 8. 

320 Palisa Viena „ 11. 

321 , „ „ „ 15. 

322 Borrelly Marsella.... Nbre. 27. 

323 Wolfs, Berbe- 

rioh Heidelberg . Dbre. 22. 

El desoubrimiento de este ultimo planeta marcará una fecha 
memorable en la historia de estos asteroides, por haber sido he- 
cho por la fotografía. 

Hasta aquí los pequeños planetas han sido encontrados, sea 
accidentalmente, sea por medio de cartas celestes que se com- 
paran directamente al cielo: si se ve en el telescopio un astro 
que no se encuentra en la carta, está uno en presencia de una es- 
trella que omitió el autor de ella, ó de un pequeño planeta nue- 
vo ó antiguo, y que se reconoce en una ó dos horas, en su mo- 
vimiento propio. No fué así para el (323), que fué descubierto 
de la manera siguiente: el 22 de Diciembre de 1891 Max Wolf» 
hábil astrónomo de Heildelberg, tomó con su anteojo fotográfí* 
eo de O "^ 15 de abeirtura, una negativa de una parte de la coiiste- 
lación de los gemelos; al día siguiente fotografió de nuevo la 
piisma región y dio sus dos negativas á M. Berberich, quién al 
compararlas reconoció dos astros que habían cambiado en el in- 
tervalo del 22 al 23: uno era un planeta nuevo que recibió el nú- 
mero 323, el otro pareció ser el 275 Sapiéniia, descubierto por 
Palisa eu 1888. 

Si muchos aficionadps pueden fácilmente preverse de instru- 
mentos tan poderosos como el de Wolf, es de esperarse que el 
ni&me?o de asteroides conocidos va á aumentar rápidamente y 
que la cuestión va á entrar en una nueva fase.* 



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141 

I^os oálculos 7 observaciones que exigen los asteroides cono- 
cidos, son un trabajo enorme, pero qne no debe abandonarse pa* 
ra no introducir desorden. Ya varias veces se han considerado 
como nueiros, planetas descabierfcos anteriormentei y otras, pla- 
netas nuevos se han tomado como antiguos. Es que los calcula- 
dores que se dedican á estos trabajos no son suficientes j sería 
de desearse que también los astrónomos aficionados prestaran 
su contingente; tendrían en esto un campo muy propio para 
ejercer su actividad y encontrarían todas las indicaciones que 
desearan en el excelente Traite de la détermination des orbites de$ 
Qométes et des pUmétes d^ Oppohfer, del cual el profesor K Pas- 
quier, de la Universidad de Lovaina, ba publicado una traduc* 
ción francesa, más correcta que la obra original. 

La investigación de métodos expeditos de cálculo es tam- 
bién muy necesaria, y para llamar la atención acerca de esto, la 
Academia de Ciencias de París ha sacado á concurso para 1894 
(Premio Damoiseau) la siguiente cuestión: "Perfeccionar los 
métodos de cálculo de las perturbaciones de los pequeños plane- 
tas concretándose á representar su posición con algunos minu- 
tos de arco de aproximación, en un intervalo de cincuenta aüíos^ 
construir en seguida tablas numéricas que permitan determinar 
rápidamente las partes principales de las perturbaciones." 

8? Oometas. 

En 1891 se vieron los cinco cometas siguientes: 
Cometa a 1891.= 1891. I. Descubierto por Bamard en el 
Observatorio Lick, el 29 de Marzo y encontrado independiente- 
mente al día siguiente por Denning, en Bristol. 

Cometan 1891.= 1891. II. Segunda aparición del cometa 
periódico descubierto en 1884 por Max Wolf (1884 III) cuya 
vuelta había sido calculada por Thraen y por L. Struve. Fué en- 
contrado de nuevo muy cerca del lugar indicado, por Spitaler 
en Viena el 1? de Mayo y dos días después en el Observatorio 
Lick por Barsaird. 



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142 

Cometa c 1891.= 1891. III. Es el célebre cometa de Bnoke 
calculado por Backlund y encontrado, también muy cerca del 
lugar indicado, por Barnard el 1? de Agosto. 

Cometa d 1891.= 1891. Y. Es la segunda vuelta del cometa 
Tempels-Swift (1869 III- 1888 IV) calculado por Bossert y ha- 
llado de nuevo por Barnard el 21 de Septiembre 

Cometa e 1891.= 1891. VI descubierto por Barnard el 2 de 
Octubre. 

íios cometas cy d permanecieron siempre muy débiles y el 
cometa e era muy austral, de manera que en 1891 en nuestras 
regiones sólo dos cometas (a y &) hubo visibles con los instru- 
mentos de potencia media. Es notable también que de los cin- 
co cometas de ese año, hubo tres periódicos y cuya vuelta se ha- 
bía anunciado. 

El cometa Wolf (6 1891) tenía primero, según Lehman Pil- 
hés, una órbita casi circular y entonces permanecía alejado de 
la tierra, de suerte que era invisible para nosotros. Una pertur- 
bación producida por Júpiter en 1875 alargó su órbita y dismi- 
nuyó su distancia al perihelio, lo que nos permite verlo cuando 
pasa cerca del Sol. 

De los cometió vistos en 1891 el más célebre é interesante es 
el de Encke, notable porque la duración de su revolución dis- 
minuye constantemente. Para explicar esta aceleración se ha 
admitido hace tiempo con Encke la existencia de un medio es- 
parcido en el espacio y que produciría una resistencia que va- 
ría en razón inversa del cuadrado de la distancia al SoL Pero 
bajo esta forma la existencia de un medio resistente sólo es ad- 
mitida hoy por un pequeño número de astrónomos. 

Sin embargo, es cierto que el cometa de Encke es perturbado 
en su marcha por una causa desconocida que podría ser el en- 
cuentro de un enjambre de meteoritos. Seeliger, en efecto, ha 
demostrado que el' encuentro con tal enjambre produciría un 
efecto an&logo al del medio resistente de Encke. Es cierto que 
entonces la aceleración del movimiento medio debería presentar 
muy frecuentes variaciones, pero algunos astrónomos creen que 
ese 68 precisamente el caso del cometa de Encke. 



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ÍNDICE DE LA REVISTA. 

1892-1898. 
TAJ^XjEI 1>S2S AftJlLXlkllBS 13X2 LuA. RS2VUS2. 



Actas de las néftiones. Agosto 1892 & Junio 1893. (Campiei JRendui des 
séancei) 5,33,49,73, 105y 121 

Alcocer y Septien. Observaciones meteorológicas. Querétaro, 1888 6 
89 7 1889 & 90. (Ohtervatwni méUorologiquei) 467 62 

Aragón 7 Mateos. La premien del tiempo. (Laprévinani du UmpsJ, 51 

Aumento habido en la Biblioteca de la Sociedad dorante el año 1891. 
(PubUeatioñi et dan$ repu) 17,65 7 97 

Barroeta 7 Martínez. Observaciones meteorológicas. San Lois Poto- 
sí, 1890. (Ob9erv<Ui(m8 méiéorotogi^ueij 94 

BigonrdanG. Revista anual de Astronomía, 1891. (Eevutannueld'Ai'- 
tronomie) 41,84 7 139 

CappeUetti E. M. Observaciones meteorológicas. Saltillo, 1891. (Ob- 
tervatiom météorologiques ) 16 

Congreso Internacional de Meteorología, Climatología 7 Magnetismo 
terrestre. Chicago, 1893. (Congr¿$ International de MétéorologU).. 80 

Foerster & Jesse. Invitation d'observer les nuages lumineux de noit. 55 

Herrera A. L. El tiempo 7 la biología. Nota bibliogr^ca adioionaL 
(Letempeeilahiologie, Note bibliographique) « 109 

. La evolución de los colores en las aves de Norte América^ de 
M. Eeeler. (I/évoluHon det amleun da omaux par M, KUUr 180 



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144 



Instituto SmithBoniímo. Circular relativa & los premios Hodgkins 
(Prix HodgUm) 124 

Mottl Carlos. Obserraoiones seísmicas en Drizaba. Enero á Agosto 
1892. (Obtervationi iitmiquei faiteM á Oriuiha). 14, 47, 63, 95, 96 y 119 

Necrología ^A(&ToZo^^; 

El Sr. Ing. Vicente Beyes 77 

ElSr. Prof. Mariano Herrera y Gutiérrez 88 

Norris, Laird & Pond. Posiciones geográficas en la Bepública Mexi- 
cana, las Antillas y la América Central (FotUioni géogra^hiquei 
au Mexiqíte, au» AniüUi et d(ms VAnUrique Céntrale J 12 

Obrerratorio Meteorológieo Central de México. Resumen de las oV 
serraciones del año 1892. (Eéeumé dei obtervaiiont météorologiquee/ai- 
tei á México) 118 

Pond, Laird, Holcombe & Gbmrett. Determinaciones magnéticas. (Dé* 
ierminaUone moffnáiquei) 13 

Puga y Agnilir. Propondén relaitivsál candió da noml)re de Aaé- 
rica. (LeehangementdunomdeVAméngue) 7 



BIBLIOGRAFlA.-BIBUOGRAPHIE. 

Annuure du Burean des Longitudes, 1898 .«•# *••..• 91 

Blakesley. Les courantes altematifo d'électricité 89 

Caben. Manuel pratíque d'Éehdrage Électrique 127 

Cobo. MétbodesdetrayailpourlesLaboratoIresdeCbimieorganique. 38 

Cruls. Le CEmat de Rio de Janeiro 91 

Guia aoténtioa de la Expostci^ de Chicago 117 

Quillaume. üoités et Étalons V» 

Keeler. BSvolution of tbe colora oí North American Birds 180 

Lucas. Bécréations Mathématíques, m 110 

Mind. Introduction k l'Éleotrícité Industrielle 129 

Nuevas publicaciones. (NawkUee fubUcatwm) 10, 61 y 92 

Obras que han ingresado en la Biblioteca de la Escuela Nacional de 

Ingenieros 185 

Pelletan. Traite de Topographie «. 112 

Sanvage. Lea Lieux Géométríques en Géometrie élémentaire 116 

Stubel Ai Uhle. Die Ruinen von Tmhuanaco ím Hoohlande deft Alten 

Perur..... ^ 113 



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Temo VI. Memonos de /a Soc/edad'A/zafá'. Lám.1^ 




ORDONEZ.OBSIDIANAS DE MÉXICO. 



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Temo VI, Memorias de /e^Soc/edadAzafel Lámyífl. 




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ORDOÑCZ. LA RQOA DCL CAUENOARIO AZTECA. 



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"ANTONIO ÁLZATE" 

rOSUCAlMB BAJO t^ m%MCOiÓW DM 



Tomo TI (l8íí2-»3)*— Ntímeros 1 y 2. 



SOMMAIRB. 

MKMOlUEfí»— Rappori du Stcméiake génénil sur ] ' ¿lat de Ia Sodíté íiu 31 I>éc. 1S91. 
Liste des merabres üu 31 JuitJet 1892.— Quelques obiidienncs du Medique par M* E. 
Otá&Mí. ( Planche I )*^Le Mexiquc sUmSque par M, de Montessufl de Ballorc. 

BETUE.— Gompie-rendudela ^éaticísdu 7 Aoüt 1892. Proposiúon de MM, Puga et Afui- 
larconccmanilcchanffemcni du nom de T Amérique.— Nonvdlea pubücatioíis.— Pod- 
liotii géographiquc» et déterminattons magn ¿tiques au Mcxíque, aiuc Ad tilles et dan* 
l'Amérique Céntrale— Resume des observaiiona oiéléorologiquei faitea aü Saltillo en 
189» parle P^ E, M. CappelEciti* S, J. — Otscrvationíi iiímiiiuea du mois de Twvier 
iSgs i Ornaba par M- C. Moitl— Publicaiiotí* et dotu fegui pendant I'antiée 1B51. 



MÉXICO 

IMPRENTA DEL GOBIERNO KN KL EX-AHZOBr8PA0O. 
( Avenida Oncnie a, niim. -jitú). 



1892 



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inmeDto habEdo «n la Biblioteca út^ In Sociodatl dnrmite iHi m^e? 
de ^úTáo j Abril de 1892. 



MaxatíAn. Observatorio Ástronómicíí -Meteorológico, Cuadro que m&ni fiesta las 

presionea det aire á 0° y al nivel medio del mar, registradas en los añes d« 

ISSOá 1690. México, 3892. 

MíxiOü. Academia N. díi Medicina. *'Gaceta Méditm/' XXVIÍ, 5 á 8. IX ¿ XX ; 

XXI, 1 á 13; XXIII, 5 á 8 y 10 á 13; XX Vi, 16 y 17. -índice "general 

de los 23 primeros toYjios. 1989.— Apéodtee al tomo XT. 

"El árenlo Católico." 1892. V, 1 & 7, 

Gacetii Médico-Militar* líl, 6 y 7. 

Instituto Médico Nacional, "El Estudio." IV. 6. 

— '*La Medicina Científica," V, 6 4 9. 

"Kl Minero Mexicano." XX, 5 y 6. 

Observatorio Meteorológico Central. Boletín mensual. 1890, fll. 3. 

Secretaría de Justicia ó [ujitruccion Páblica. Segundo Congreso Nacional 

de Instrucción Pública. 1890-91. México, 1891, 4V 

" Secretaría de Fomento. Monumentos del Arte Mexicano Antiguo, par el 

Dr. Antonio PeñafieL Un tomo de toxto y dos de láminas. Berlín, 
1890, foL 

Boletín de Agricultura» Minería ó Industrias. Núm. 4* Octubre, 

1891. Núm. 5, Navipml»re 1891. 



— - Secretaría de Hacienda. Sección 7? Amonedaciones é introd acciones de 

Toe tales preciosos, 1890-91. 

— Sociedad Areola Mexicana. Eolerío. XVI. 8 á 14, 

«^ Sociedad Farmacéutica Mexicana. *"La Farmacia.'' 11/3 y 4. 

Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística. Boletín, 4"? época. II» 5. 

Sociedad Mexicana de Historia Natural. '* La Naturaleza." 2? serie. H, 2. 

Saltillo. Colegio de San Juan Nepomuceno. Observacionóa meteorülogicas. Año 

de 1891. Puebla, 1892. 
Drizaba, Sociedad '^Sánchez Oropela.'" BoWtin. V, 1 a 3. 
Puebla. Colegio Católico del Sagrado Corazón de Jesús. Resumen de las obser- 

vactones meteorológica» . 1 89 1 . 
— — Hospitiil General del Estando. Boletín. I, 19. 
— - — Observatorio Meteorológico del Colegio del Estado. Observaciones. Sept. 

¿ Dic. 1891 y Enero 1892. Resumen, 1S9L 
Tacubaya. Biblioteca pública '^Romero Rubio/' Boletín bibliográfico y escolar, 

II, 4 á 7. 

'^Cosmos." I, 6 á 8. 



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Tomo VI (1SÍI3-93) Números 3 y 4. 



SOMMAIBB. 

IIKiltaUE?^.— 1« Mcjtique «¿cmique par M. F. de M<»it«Mui de Baltore (fin), r PluncHe 
I U.— 1^ percíptíon du ler-pü che< íes nt^itnaux. Le temps et la biologie par M, A L 
Herrem.^BibÜDíTaiphie Méléiroíogíqite Mcaíicaine í jS^i!, par M. R. AKuilary San- 
liUAn..^ I/iiijmeKtalbti soijs k point de vuede rhygíéne par M. R. Macouzet. 

KKVÜK. — Publkstbnsrtdoiiíi re^uspendant I *íinné* t%qi tBiUÍce\-~Ccintpte«-irciid!iis d« 
»£fti]ceí (Sepe, et ticL iB^a); marche du baromctre par M. V. F^mindei.'- BibllogTTii- 
phi*. — Revue Anniiel d'Ajstroncuuie HS91) par M. ti, Bigourdan^— Resume dd obser- 
van oni^ iiiítéorDlogtqitei bltu á Qucrétaro de Juillel 1B8B ji Juici 18^9 par MM, P- Al- 
cocer e( J. A. Septiem. — ObKrvaiions aisnuquei df» moU de Féviier et Mar* rSgg & 
Urutaba par M . C. Moni. 



MÉXICO 

niPKRSTA r>BIi (iOBIBRN'O ES KL aX-ARKOBIBPADO, 

í Avetiida ÍJnínte a. ni'ini. 716 J, 

18ÍI2 



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lieR auteiii^ Bont les seniR re>íponsahles di^ ses écrlt», 



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Aumento habl<tn en la Blbllot^Cii de la Sociedad dnrftBte loi meses 
de HnrzoyAbrilde 18B2. 



Buenos Aires. Eevmta de Muteraáticaa Elemeniftlea, 57 y 58- 

Sociediiíl Rural Argentina, Armlefl. \m\. XXV, 11 

Calcütta. Meteorological Department. IJeteorologícal observationa, Mayo tSSh 

- — - MontbJy Wt?mlier Review, Mayo 1801. 

Calí. Sociedad de Medicina del Cauca. Bníetíi. Núms. 58 y 59, 

CAiaBRiDGEt Mass, Museum of CoTHpftratíve Zoology. Bulletin, XXIII, 1, 

Chapkl HiLi.p N. G, ElifiliA Mitcliell Scientiño 8ociety. Journal. VIH, Jul- 
Dic. 189 r. 

Chevipíedqe Yoi'ksbire Gt*olo^ical & Poiyteclinic Society. Pnjeeeding». N, Se- 
ries. 1892. XIL I. 

Coimera. Jornal Je Seíeneina Mathemutiíias o AfitroiuimicttS. X, 4. 

CINCINNATI. Soflkty of Niitural Hi§it4Try. Journal. XIV, 3 & 4. 1891-92. 

CoPENHAfiüK, Acadéraií^ K Dftndiai? des Sclencm et dí»s Lettrea. Bullotiti, ÍS91, 
2.~MémoÍreíí. V, 4. Vil. 3 & 4. 

Cracovik. Acatlí^mie ápü ifoii?rn'es. Bnllptin Intí^matiouAL 1892, 1 & X Pwniet» 
nik (MémoireB). XVIIl, 1 Rozprawy i Si^aiices ct travaux), SÉri*- II I. 1B9I. 

Dresden. Nfttiirwiaíi«nscha£tiiclie Geaellsschuffc '* litis. *• Sitzungsberichte und 
Abhítndiungen. Jnb-hic-, 1891. 

Voreio für Krdkunde, Feí^tsübrift aur JubelfeieríleaSSjahrigfn Bestebeu». 

1888, — Litteratur d^r Laudps-un<Í Volkwknnde d«fl K. Sachf**Ti, Vi.n P, 
E. Ru'htert 188Í1,— WrzeicbniH von Forgcliern in wisaensehaftlicber 
Lamleíí und VolkskutiHe ilittfl- Euro pus voq P, E, Ricliter. 1»SC. 
Klbmj/. Bfxjiété d'Etude de« Scienees Naturt^llfH. St'ancefi I>b, 3. 1892. Mar. 15, 
FíRENZE. Societf^ Fotográfica Italiana. Eullettiiio, IV, 1892, 1 & 2, 

!Socii*ta Entomológica ihiliana. Bulli^ttino, 1891, I & II. 

Ganl», Société ñe Médt^ciiie, A míales t^t Bulletin. 189L\ 1 & 2. 
Genkvií. Soeiété de Génpraphíe. Le Globi* Bulteiin. 5? «érie. Ill, 1, 
Gémova Sodfttü Linustica dv Sciüiiaf Naturaíi e Gefigmfiche Atti, 1892. III, L 
GlasuoW. Pbilosoithieal So«iety Proceetling». XXH, 1890-91. 
GüATRjiíALA. Dirt*i:ciÓTi Griieral de Estailiütiai. Mi*moria de la Secretaría de Fo- 
meuTO. 1892. - hifoime dirigido al Wr. Ministro de Fomento por A Dr G. E. 
Uui^.rrmn. comtsiinnailo espacial del Gobierno á la Expo.»ííci6u Uuivtraal de Pa* 
tí*, l889.--Keeompen«n» obtenidan *»n 1» iÍJípcmiirién uní versal de PaHa, Í8S9. 



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"ANTONIO ÁLZATE" 

^ ftfi JÍU 

Tomo YI (1892-93).— Nümeros 6 y 6. 



SOMMAIBE. 

ailíjiOlUE*.— L'alimentation *o»Js l« point tie vue de l'Hypíne par M. R, Macouzet. 
ííinl.— Épigrapíiie Mexkahic par W. J Gatíndo y Vilb i+tcr paitieV — L«» ruírvu ia^ 
poth^qu» du Cerro de Quien geb iDiütrict de Tehuant^pec, £tat de Oaxaca ) par M, A, 
Esiriitla. (Planche íll).—l.,ei éimlcA ñiaaitt án nj Kovcmhre iS^a par M. V. Fer- 
nández» 

BKVrH,, — N« 5 Bi <k— CftmpMSliFendu de la téuux du 6 Novemliie ^fl^a,— La jmSvtiion 
du icmps.^Invilatinn d'obícrver les nuagei lumineux de nuit.— Nduvelle» publica- 
tiubs. — Resume dei cibservation« météorotogiques faitea á Querétaro de Juillet liS^á 
Juin iS^o par MM. P. Alcoc«r et J. A» Septien» — Obaervaüonü «íjimiqíiei du mou 
d" Avñl iBga a Ürutaba par M. C MoilL— Fublicatíons et don* reíus pendant l'année 
1891 (buUeL 

\o« ; & B — CornptesHTcndus des «éancet fDéc. 1S97 et Jatvvier 1893).— Nécrologic; M, 
Víc«nie Rqres* lagéttíour civii et Archjtectc^^Coikgrés lateniatiafial de Mécéanio|iav 



MÉXICO 

IMPKKNTA 1>EL ÜOBIKRNO KX KL EX -ARZOBISPADO, 

( Avenida Onente 9, núm. 7*6 t 



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18 93 



Les ButeurH «ont seulR responsables de leurs écritu. 



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SOCIEDAD CIENTÍFICA "ANTONIO ÁLZATE." 



Funditü» BU Ootubro de 18S4. 



Presidente, — lügenioro Guillermo B. y Puga. 

Vicepresidente,^ — Lie. Ramón Manterola- 

Secretario perpetuo y B í bu otegario. —Rafael Aguilar y San- 

tiilán. 
Prosecretario. — Ingeniero Agustía Aragón. 
Tesorero. — iDgeuiero Oilberto Montiel y Estrada. 



Local de la Sociedad y Biblioteca (abierta al públioo todos loa 
días de trabajo de 4 á 9 pm.) 

Tacubaya, Calle Real, esquina con la del Maguey. 



Secretaría.— México. C«Ue de hi Palma n. 13, 



Áuineiito tialiido en la Biblioteca de ¡a Sociedad durnnte I04 meses 
de Mano j Abril de 1892. 



PElLADláPfllA, Academy uf Natural Soíence». Procoedingt. 1891^ Hl. 

Franklin Inatittite. Jonrnal. 1892, CXSXIII, 3 & 4. 

Pisa. II Nuovo Cimento. 1891, XXX, 11 & 12. 181)2, XXXI, 1 & 2. 

Socwta Toscana di Sclenze Naturali, ProcftMí verbali. "VIIL 15 Nüt. 1881 

&17Eiie. 1892(PágB. 1-Í5). 



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'ANTONIO ÁLZATE" 



n;B'tirA&4s BAJO r^ buiErctov nc 






Tomo TI {l«í)2-93).— Númerog 7 y 8. 



SOMMAIREJ. 

Ill-.nniRE^.— f^í étí>tlM filnnie* clu i\ Novenibrc i!?ij2 par M. %'. FernándK, ífin).— 
L;^ murtahté cLini^ \,\ \illetle l^nn par M. le Vmt, M l,cal f Pbuche IV j, — 1 ei, tcin- 
pcfjitürcv ihi ■*'»] í> rCíb-»efva|niie <!« lacubay^ pernilntit rannée 189a par \L Múrenoy 
AiiJa tPbíschc Vi»— IjC L'etiien.iire de l'Éco e de* Mines, 

RKVri*!. — L'íjngrts International de Mélcorolojcic. Llncago, 1S93. tfínl — Rcvuc ftflnnfl 
d'Aiiiiatinmie ( iSyi 1 par M (j IW'4oiirdaii, í^uilch— Névrolocic: %í. le l'rof. M, Hc- 
rrer* y Clmiérrcí — Híblio^rnphíc— Nítuvdlc* |>ublícaiiMnv— késtimé des i.hserva- 
tioriiN iiiétéor« lagiqiiCH fMÍtCMÜi San l.uix ]\it<i<iir j]ei>da]il Tatniée iS^o pnr MiM. Burrtiev 
ti el Mnniíie?.— I Jb%tfvíiiiuii» kisiniqtie* dti moi* de Mai^ Juin ei Juilkt 189a i ün- 
znb^ par M . C jSLottL 



MÉXICO 

IMPEEXTA DEIi GOBIERK* EX EL EX -ARZOBISPADO, 

(Avenida Oncpte i^ núm. 736}, 

1893 



Lei autems sont mxún rexponsables de leiirs ácríts^ 



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Ánmento Iigblilo en Iii BÍI»Hoterfi ik !íi ^ocledml iliirante Ior meses 
de ^íjijo, Junio j Julio de 1SÍ)2. 



13o:va.ojo!vií:.s. 



( Loi nombres de los donadores cstin con kira cnntivn; los : 



licmllu 



de b Sociedad «c h-illan 



Btnnie Ahx^ Tí. Oti mean or avemírí» annnívl lítiinfall nml th*,» íluetuationsto wbi^li 
it is subjpt. Lí»iíloTi, 1K02, SV 

Van Itffffdru P. J.. Mb, líísh>irt* Nnhirellt* ñ(^ la Bfileiiii^ ií Bosíip (Mpr^jiptorn 
r>onp*íí*) Bruxelles, 1887»— Do. do. <Ih UBaleinedea Ba»*qu(*B (BalaeiiaBUcH- 
yt'iiMs) Briixolloíí, JiSBü. — L** máíe 4<^ cerUina Cnllgtdéa i*t. itii nouveaii p'nrts 
lie rvíte fimt'Uff. Bruxolleg, 1 SOÍ.—Bur la déeouverle d'im líomanl fosóle dans 
l'nr^ilíj do líiipolmorulo. BrTi^tollcs, IST'l. — Vn mot sur le Helaclie (Hamioví?- 
Vív; Amata du €va¡^ d'Aiiveifí. BruXelW, IS7G— Sur la pi*íserice &%ix temp» 
anHeüs ft niodi*rn4*8 de la Bnlpíne de Bisruye (on Notdcaper, aux cotftsde Nor- 
w^^w par M. G. A. Guldberj^, — lí>?cli(íi(dipíí í^ur qn^lques p<níisoií8 fossílea de 
Belgiqíifl, Bnixelk'S, 1871. — La diplv-ibLitiidi gwographiíjue des Balénoptorftií. 
Bruxidlc}*, 1S7.S. 

Buiíillift. Dittioimairo L«TiivrrfíLd <rnistí>Íre et de Géograplde, París, 1847, 1 t. 
ClífTiiente* Tablas ei*on(d(')pciis en f|Utó ne contienen los a uceóos eclesiásticos y 
«títjularíja da EHpanft, África* Indias orintflW y occidentaloa, deade su príncí, 
ido }msta al año de líU'2. Ilustradas y añadidas dcsdf» vi año de IG4¿ Ijíishi 
KISií. Vídfncln, BISO, 1 t. Coity. Supplément an DJEjíiotinaire derArlilItíne* 
Prnirt, 18^2, 1 t.— Dw BíhíjIIp. Le Poüitivisme t^x la Science expérlntontale, 
París, 1880-Sl. 2 t. — ^Dií-tionnaír»? Unívei-sel théoriqne et pratique du Cora* 
m:rrc« et de Ja Navigatíon. PariK, 1S73. 2 t, — ^í>u Monrel et Gfra'dj, L*Elec* 
tricit¿ cora mn fon^e Uiot rice. Paria, 18S«1, — ^DuraTuL Precie d«a Le^oii» d'Aí- 
íddteetnredonneHsriL'í^i'oIi? T{.Polyt»'cljriií|iie. Bruxrdlps, 184f).'-í;my. Cruirg 
d^^R Sciencí'íi Phj'siqueíi ot riiinnques applíqiiéiis aux Art« Militaiiefí, Faibrt» 
cíition dps Bou^hí*s ii Uní on lirón ze- Pnrij*, 1S49, — Gatt^L Dictiounairi* Fran- 
íjüía-lCspagnol el Ki*pa;t;tK>l-Fi'3njr^nis. Lyoa, 1803, 2 t.— Lnboulayo. Dictíon- 
nairedesAHs et Manufarturt^s et de TAgrieulturp. Parií?. 1877. 4 t.— Mni't^y, 
La Mairhine anitiodc, Loronutii^n tfrre«ire ot aérit-niie, Pari.s, 1873. fP^ra. 
Lie, Vicente (k V. Jmtvtídc). 



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'ANTONIO ÁLZATE" 



^^burxDu lAJú LA iMiuceíaír &fe 



RAinAEL, JkOXJlLAIÍi "^ «.AJVTlLLUkía^, 






Tumo TI (1892-93).^Niíitieros 9 y 10. 



SOMMAIBU. 

MÍMOIREÍ!,— Ijc Centcnaire de I'École (Jes Mines (fin),— La Roue SaloraoTiiquc el la 
prcviikKiTi du temps par AJ. M. Leal (Planche VI)»— Moycns dedcfcnsc dati& I» ^nii- 
maux par M, A* U HcTrera. 

BEWK.^ Publication» ci don* rc^íts pcndaní Fanréc 1891 ( fin \— Séances de ta Kociété 

(Fívrier, Mars ct Avnl 1S93I — Le Tcmps el ]u IíioIoríc, Nntc líibliographiquc p^ír M, 
A. L. Herrera,— BtW ¡o graphie.- Rezumé des obscrvatíons fñéléorologiques faites i 
Mexiccj pendaní l'annéc iBija.^ Obsermiions KÚrníques du itioU d'Aoút iSga i üma- 
• bapar M.C JkSotU. 



MÉXICO 

IMPRENTA DEL GOBIERNO EN EL EX -ARZOBISPADO, 

( Avenida Onenle a, núni, 736 J, 

1893 



hen auteurs suiít si^iils resiwnsftlílcs úe leiii s f^t^rils* 



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Auiiiciito linbido en L\ Blbliolecn de Ux Sociedad dnmute los meses 
de Afnjo, JliuIo y Julio do 18 92, 



AorASCALlENTES. ''El Instructor/' IX, 1 á 3. 

Colima. La liltltifación iloiieriia. I, 5 á 10. 

GtiANAJUATO. ObservRtorio del Colef^io del Estíido. Eí^gíatro de obaerTacione» 

meteorulógieas. Mar/o 1802. 
MÉXICO. Acadí-iijiaNíiciüiialdeMeditíma. Gncetn Médica. XSVII, 9itl2. XSVIlI, 

1 y ± 

^- El Círculo Católico, 1892, V, 9 n 12 y 14. 

Bcutscliís Wiaaensliafllidht' Veri^m. MittlieOunj^en. T, 4, 

-* Biblii»t€>í!a Nacional. Catálogos. 8? división, Fil«Jo^Sít y Belííts Letra». 

Gacela Medito-Militar. MI, 8 ¿i 10, 

Instituto Mt'ílico Xiiíñünal. El EstinUo. IV, 7. 

* SiM-retavía dt? ilucieiidíi. Wí>vinjit:fito uiaiitímo extt^ríor 6 interior, 188&- 

B 0. — E .X [>o r t a lí í i m es . A fi o fi se al 1 811 1 ^í>2. Pr i m »-r s« m t'S tre. 
— yocípdívd Agrícola Mexir^ana. BolLaSu. 1602, XVI» 15 á 27. 

Socíednil Farmacéutica Mexicana. Lft Farmrwiift. II» 5 á 7. 

^ Kiüiuvlii Naciuniíl do Ingeniónos Catiilogü de la Eiblioteta. 1S92 

— La Medicina Científica. V. 10 á 14 

• — Seeriitai ía de Fonipntu. Geografía y Estítdít?tica de la República Mexícnua, 

por A. L. VelnsL'o, Tomos X á XII (Guí^rrem, Tlaxcala y Tamaiiliprn*), 
1892.— Boletín de Agricultura, Miuería é Industiias I, 6 (Üic.*lSÜl), 
7 (Enero 1892 , 8 (Ftd>rero). D (Marzo). 10 (Abril) y 11 (Mnyo;. 

MOREIJA. **La Unión Médiea Michoiieana/" I^ 6. 

Pl^kbLA, Bolí^tín Médico da Puebla. I, 10 y 11. 

— -^— Hoppital General del Estmlo. BoU-tín. I, 20 y 21. 

^— Observatorio Meteorológico del Colegio del Estado. Ií#»gistro. 1802, Fe- 
brero {\ AIjHL 

Orizaha. S«icÍfídad * ".'Sánchez Oropeza.*' Boletín. Y, 4 á 0. 

Tacubata. Biblioteca *'ríom*no Ünbio." Etjlttín Bibliogriífico y Escolar. II, 8 
ál3. 

Cosmos, It 9 á 13. 

Observatorio Astronómico Nacional. Boletín. I, 9. 

ZacatKCas. Kegií^tro de ob8erv;%cioiiefi meteorológica.*!. Mayo 1892. 



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'ANTONIO ÁLZATE" 



rUBlJC4IMkl MíiO t^ DIUSCCIOM OK 






Tomo VI ( I Sí>3 -93).— Números 11 y lí 



Fin tIr] tr3iiio. 



SOMMAIBB. 

WÍSlOlItEtí, — Moycnsdc défcn»« dans les anim^ux p.tr M» A. L. Herrera, (fin),— Ex- 
pií*itioTi Hi^tonco- Améncatne de Madnd, 189a, La Sectinn McjtiLsíinc, paír M. J, Ga- 
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il Rigourdan.— Tabledca matiéres de ranuéc ifigo^s. 



MÉXICO 

IMPRRNTA OKL (iOBlERNO BN EL KX- AiaOBISPADO, 

( Avenida nncnlc n^ núm. 7v6y 

1803 



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