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Full text of "Memorias y revista de la Sociedad Cientica "Antonio Alzate.""

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HARVARD UNIVERSITY. 




IvIBRARY 



MUSEUM OF COMPARATIVE ZOOLOGY. 




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MEMORIAS 



DE LA 



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MÉMOIRES 



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"Antonio Álzate." 

Publiés sous la direction de 
RA.PAEL AGÜILAR Y SANTILLAN, 

Secrétaire perpétuel. 



TOME 24 
isoe-isov. 



MÉXICO 

Imprimerie du Goüvernement Fédékal, 



1906 



MEMORIAS 



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im 






"Antonio Álzate." 

Publicadas bajo la dirección, de 

RAFAEL AGUILAR Y SANTILLÁN, 

Secretario ■perpetuo. 



TOMO 24 

1906-1907. 



MÉXICO 

MPEENTA DEL GOBIERNO FEDERAL 

(3? do Eevillagigedo núm. 3). 

1906 



A 



\5P 



SOCIÉTÉ SCIENTIFIQÜE "ANTONIO ÁLZATE." 

MiKXICO. 

FONDEE EN OCTOBRB 1884. 



Meuibres fondatenrs. 



M M. Rafael Aguilar y Santillán, Guillermo B. y Puga, Ma- 
nuel Marroquín y Rivera et Ricardo E. Cicero. 

Frésident honoraire perpétnel. 

M. Ramón Manterola. 

« 

Secrétaire general perpétnel. 

M. Rafael Aguilar y Santillán. 

Conseil directif.— 1906. 

PréSIDENT. — Ing. J. D. Villarello. 
Vice-Président. — Dr. Daniel Vergara Lope. 
Secrétaire. — Ing. Alberto Capilla. 
Vice-Secrétaire. — M. Miranda y Marrón. 
Trésorier perpétuel. — M. José de Mendizábal. 



La Bibliotliéque de la Société (Ex-Mercado del Volador), est ouverte 
au public tous les jours non feries de 4 h. á 7 h. du soir. 

Les "Mémoires" etla "Revue" de la Société paraissent par cahiers in 89 
de 64 pags. tous les mois. 

La correspondance, mémoires et publications destines á la Société, doi- 
vent étre adressés au Secrétaire general á 

Palma 13.— MÉXICO (Mexique). 

Les auteurs sont seuls responsables de leurs écrits. 
Les membres de la Société sont designes avec M. S. A. 



Tomo 24. No. 1. 

MEMORIAS Y REVISTA 

DE LA 

SOCIEDAD científica 



¿W 



A_iitonio A.l2:ate'' 



publicadas bajo la dirección de 

RAFAEL AGUILAR Y SANTILLÁN, 

Secretario General Perpetuo 



SOMMAIRE. 

( Mémoires, feuilles 1 á 6 et C^). 



Chronologie,— 'Art de faciliter la science chronologique ou Reforme chi Caleii- 

drier, par M. Calixto R. Órnelas, p. 27-46. (En franjáis). 
Hygiéne. — L'Hygiéne et la Bible, par M. A. M. del Campo (Supplément), p. 

47-49. 
Magnétísme terrestre — Simpliñcation de quelques formiTles potir le calcul des 

observations magnétiques, par M. Moreno y Anda, p. 19-26. 
Physique. — La théorie des ions et son importance dans la Physique moderne, par 

M. L. a. León, p. 5-18. 



MÉXICO 

(3? CALLE DE REVILLAGIGEDO NÚM. 3). 

Julio 1906. 

Publicación registrada como articulo de segunda clase en Septiembre de í90l 



Ji 



Dons et nonyelles pnblications recaes pendant l'année 1905. 



Les noms des donateurs sont imprimes en italiques; les raerabres de la Société 
sont designes ayec M. S. A. 



Mascareñas (Dr. Eugenio). — La Aluminotermia. Propiedad y aplicación intere- 
sante del aluminio. Conferencia pública experimental. — Barcelona (R. Ac. 
de Ciencias y Artes). 1905. 129 

Matienzo (Dr. A.) — El Uncinaria duodenalis en Tampico. — Tampico, 1905. 89 
1 lám. 

Mena (Bamón), M. S. A.— Etnografía del Estado de Puebla Puebla. 1905. 89 
láms. 

Moreno y Anda {M.), M. S. A. — Anales de Meteorología Mexicana. Observacio- 
nes meteorológicas practicadas en el Observatorio Astronómico Nacio- 
nal de Taoubaya y en algunas otras estaciones mexicanas durante el año 
de 1896. Recopiladas y arregladas según el formulario internacional. Mé- 
xico, 1905. 49 

Mourlon (Michel). — Encoré un mot sur les travaux du Service Géologique de 
Belgique a propos de contestations relativos aux résultats de se prospec- 
tions par sondages et de la confeetion de son Eépertoire bibliogi-aphique. 
Bruxelles. 1904. 89 

Núñez (Dr. Enrique). — La Cirugía de las manifestaciones filariósicas. Memoria 
laureada con el "Premio Gutiérrez" por la Academia de Ciencias Médicas. 
Habana. 1905. 89 50 figs. 

Peña Idiáquez {Dr. C. ) — Breves consideraciones de Higiene militar. México. 
1903. 189 

Peters (W.) — Die Farbenempflndung der Netzhautperipherie bei Dunkeladap- 
tation und konstanter subjektiver Helligkeit. Inaugural — Dissertation, 
Universitat Leipzig.— Wien. 190-1. 89 fig. {Dr. Joh. Félix, M. S. A.) 

Porter {Prof. Carlos E.), M. S, A. — Catálogo metódico provisional de las coleccio- 
nes zoológicas. I. Vermes y Artrópodos chilenos. 1899. — Programa de Mor- 
fología y Fisiología del hombre. 1902. Memorándum de Zoología. Entre- 
gas 1? y 2^ Valparaíso. 1899. 89 láms. 

Pujol (Eugéne). — Contribution a l'étude des fractures du cráiie chez le nouveau 
né au point de vu Médico-Legal. Thése de doctorat. Université de Tou- 
louse. 1904. 89 

liajna {Prof. M.) — Pietro Tacchini. Commemorazione. ^R. Accad. delle Se. 
dell'Istituto di Bologna). 1905 

Easpail (Xavier), M. S. A. Durée de l'incubation chez le verdier ordinaire. 1904. 
— Durée de l'incubation et de l'éducation des jeunes dans le nid chez la li- 
notte vulgaire. 1904. La légende de Jenner sur l'isolement du jeune coucou 
dans le uid. 1905. (BuU. Soc. Zool. de Franco). 



APH 29 1907 



SociÉTÉ ScrENTmQUB "Antonio Álzate." Mémoikes, T. 24. 



LA teoría de los lOlS ! SU IllPORTANClA 
EN LA FÍSICA MODERNA. 



POE EL PEOFESOE 



LUIS &. LEÓN, M. S. A. 

El gran poeta latino Lucrecio que vivió en el siglo I an- 
tes de J. C, escribió lo siguiente en su célebre libro relativo 
á la Naturaleza : 

"Los cuerpos que desaparecen á nuestra vista no es por- 
que se hayan aniquilado: la naturaleza forma nuevos seres 
con sus despojos, y la muerte de unos produce la vida de otros 
seres. Los elementos son inalterables é indestructibles. Los 
principios de la materia, los elementos de la naturaleza son 
sólidos y eternos : ninguna acción extraña los puede alterar. 
El átomo es el cuerpo más pequeño de la Naturaleza. Repre- 
senta el último término de la división. Existen, pues, en la na- 
turaleza corpúsculos de esencia inmutable, y sus diferentes 
combinaciones cambian la esencia de los cuerpos." 

Vemos por las anteriores palabras de Lucrecio que la teo- 
ría de los átomos es muy antigua, y sobre esta añeja hipóte- 
sis se fundó en el siglo XIX la teoría llamada atómica. Avo- 
gadro químico italiano, que murió en el año de 1856, estable- 
ció la siguiente ley: 



Luis G. León. 



Los gases y los vapores, Mjo el mismo volumen, á la misma 
temperatura y ala misma presión, contienen él mismo número de 
moléculas. 

Resulta de aquí que dos gases en las raismas condiciones 
de volumen, de temperatura y de presión, tendrán pesos da- 
dos por las relaciones siguientes: 

P= 0,001293 Vd^:¡-^ (1) 

' 761+ at 

F= 0,001293 Vd'^^-1-^ (2) 

Tbl + at 

siendo d d' las densidades de esos gases, con relación al aire 
y a el coeficiente común de dilatación, según la ley de Gay 
Lussao, y cuyo valor deducido de los admirables trabajos de 
Regnault es igual á 0,003665. 

Dividiendo ordenadamente las dos ecuaciones anteriores, 
se tiene: 

P_d 

F~d' 

Llamando n al número de moléculas de cada gas, número 
que es igual, según la ley de Avogadro, en ambos gases y lla- 
mando p y p' los pesos moleculares de cada gas respectiva- 
mente, tenemos que: 

P=np ; P'=np' 

de donde: ?=^- = ? (3) 

r p d 

Esta última expresión nos indica que los pesos molecula- 
res de dos gases son directamente proporcionales á sus densi- 
dades con respecto al aire. 



l£OBXA D£ LOS IONES. 



Despejando á p de la ecuación (3) res\ilta: 

?-4 w 

Los pesos moleculares se toman con relación al hidrógeno 
y como por las leyes volumétricas de las combinaciones se sa- 
be que la molécula del hidrógeno contiene dos átomos, y sa- 
bemos además que la densidad del hidrógeno, con relación al 
aire es de 0,06926, sustituyendo estos valores en la ecuación 
(4) tenemos: 

p=d-¿^ = d28,88 

Es decir que el peso molecular de un cuerpo simple ó com- 
puesto se obtiene multiplicando por el núm. 28,88 la densidad 
de su vapor tomada con relación al aire. 

Demos ahora una ligera idea del procedimiento que se si- 
gue para obtener el peso atómico de un cuerpo. El peso mo- 
lecular es la suma de los pesos de los átomos que entran á 
formar parte de la molécula. Por medio del análisis químico 
es posible determinar el peso de cada uno de los elementos 
que entran en la composición de un cuerpo y de aquí se de- 
duce el peso de cada uno de los cuerpos simples que contiene 
la molécula. Escogiendo varios cuerpos gaseosos ó volátiles 
que contengan al cuerpo cuyo peso atómico se desea conocer, 
se hacen ios análisis de todos eüos y se forman dos columnas 
que contengan: una los pesos moleculares de los cuerpos es- 
cogidos y otra los pesos contenidos en cada molécula corres- 
pondientes al cuerpo cuyo peso atómico se busca, y una vez 
hecho esto se determina el máximo común divisor de todos los. 
números de la segunda columna, y este máximo común divi- 
sor, nos dará el peso atómico dei cuerpo considerado. Pondre- 
mos un ejemplo que aclare lo anterior. (Istrati). 



Luis G. León. 



Compuestos volátiles Pesos Peso del H contenido 

conteniendo H. moleculares. en cada molécula. 



Hidrógeno 2 2 

Agua 18 2 

Acido clorhídrico 36,5 1 

Amoníaco 17 3 

Hidrógeno sulfurado. . 34 2 

Metana 16 4 

Alcohol 46 6 

Cloroformo 119,5 1 

Máximo común divisor. 1 

Es decir que el peso atómico del hidrógeno es 1. Este mé- 
todo se aplica á la determinación del peso atómico de un cuer- 
po que no sea volátil, con tal que proporcione cuerpos que 
sean volátiles. 

Actualmente dominan ideas nuevas en cuanto á la cons- 
titución de la materia, ideas que son la resultante de una se- 
rie de descubrimientos llevados á cabo en un gran número 
de investigaciones importantísimas, investigaciones de que se 
han ocupado las revistas científicas y que van tomando ya for- 
ma ordenada y metódica en algunos libros modernos. 

Cinco son los descubrimientos fundamentales que forman 
la base de las nuevas teorías referentes á la constitución de la 
materia: 

I. — Los hechos revelados por el estudio de la disociación 
electrolítica. II. — El descubrimiento de los rayoá catódicos. 
III. — El dtíscubi'imieiito de los rayos X. IV. —El descubri- 
miento de los cuerpos llamados radio-activos. V. — El descu- 
brimiento de que la radio actividad no pertenece únicameute 
á determinados cuerpos, sino que constituye una propiedad ge- 
neral de la materia. 

Antes de estudiar los fenómenos electrolíticos referiré al- 



Teoría de los iones. 



ganos hechos que se relacionan con el asunto principal de es- 
ta memoria. En el año dp 1809 el fisiólogo francés Dutrochet 
(Anuales de Chim. et de Phys. IP serie, t. XXXV, p. 393) uti- 
lizando los descubrimientos de Thomas Graham construyó un 
aparato llamado dializador para separar los cuerpos solubles 
mezclados y encontró que los cuerpos cristalizados, como el 
cloruro de sodio difunden muy bien, mientras que los cuerpos 
amorfos, como el ácido silícico, la goma, la albúmina, el almi- 
dón, son poco difusibles. Los cuerpos fácilmente difusibles 
recibieron el nombre de cristaloides^ y los difícilmente difusi- 
bles fueron llamados coloides. Dubrunfaut logró de este modo 
purificar las mezclas que forman el residuo de la fabricación 
del azúcar de betabel. 

El célebre Van't Hoff estudiando los fenómenos de la os- 
mosis con las celdillas de Traube y las celdillas semipermea- 
bles de PfefiEer (vaso poroso sumergido primero en ferrocianu- 
ro de potasio y después en sulfato de cobre) descubrió una ley 
que está considerada, y con justa razón, como una de las im- 
portantes de física: 

La presión osmótica de una solución es enteramente igual á la 
presión que ejercería la sustancia disuelta, si á la temperatura del 
experimento fuera gaseosa y ocupara un volumen igual al de la so- 
lución. 

Si llamamos V al volumen de la solución, m la cantidad de 
sustancia disuelta, P la presión que tendría la masa m si fue- 
ra gaseosa, á la temperatura absoluta T del experimento, la 
presión osmótica podría deducirse de la fórmula de los gases 
perfectos : 

PY=IIT 

Hay que advertir, además, que las soluciones diluidas, obe- 
decen, en lo que se refiere á la presión osmótica, á las leyes de 
Mariotte, de Gay-Lussac y de Avogadro. 

Mem. Soo. Álzate. México. T. 24 (1006-1907)— 2. 



10 Luis G. Lbóm. 



Van't Ho£E, aplicando á los cuerpos di sueltos las ideas de 
Daniel Bernoulli (1773), supone que las moléculas de una sus- 
tancia disuelta se mueven en el seno del disolvente lo mismo 
que las moléculas de un gas se mneven en el seno del éter y 
que unas y otras ejercen presiones sobre las paredes de los va- 
sos que los contienen. 

Dos soluciones que, á la misma temperatura, contienen el 
mismo número de moléculas en la unidad del volumen, poseen 
la misma presión osmótica y las soluciones se llaman equimo- 
leculares. 

Dos soluciones equimoleculares no tienen solamente la 
misma presión osmótica, sino que, según el admirable descu- 
brimiento de Raoult, tienen, en el mismo disolvent-;, la misma 
tensión de vapor, la misma temperatura de ebullición y la mis- 
ma temperatura de congelación. 

Cuando una solución es muy diluida, las variaciones que la 
sustancia disuelta produce en el disolvente, son proporciona- 
les al número de moléculas disueltas en la unidad de volumen, 
lo que nos permite determinar con bastante aproximación el 
peso molecular de una sustancia que no se vaporiza sin des- 
composición. Este método es conocido con el nombre de mé- 
todo crioscópico. 

Pero las admirables leyes de Van't Hoff y de Raoult no 
son ciertas mas que para aquellas sustancias disueltas que 
no conducen la electricidad. Cuando se trata de un ácido, de 
una base ó de una sal, se observa que la presión osmótica y la 
variación de las propiedades del disolvente (tensión de vapor, 
punto de ebullición, punto de congelación) son siempre ma- 
yores de lo que indican las leyes de Van't Ho£E y de Raoult, y 
parece como si la solución contuvieramayor número de molé- 
culas del que indica su concentración. 

Este descubrimiento inesperado de Van't Hoff condujo al 
sabio sueco S. Arrhenius á establecer su atrevida teoría de 
los iones. Arrhenius supone que cuando un cuerpo buen con- 



Teoría de los iones. 11 



ductor de la electricidad se disuelve en un líquido, un nú- 
mero detertninado de moléculas de la sustancia disuelta se 
disocia, es decir que hay una descomposición limitada por la 
recombinaeión inversa de los productos de la descomposición. 
Supongamos que el electrolito sea cloruro de sodio. Al disol- 
verse el cloruro de sodio en el agua, cierto número de sus mo- 
léculas se disocia, se separa en átomos de cloro y en átomos 
de sodio, los cuales andan errantes on el seno del disolvente, 
caminando en línea recta y sin dirección fija. Sus choques ó 
colisiones recíprocas ó con otras moléculas dan nacimiento á 
uua separación de las moléculas en sus elementos ó bien á la 
recombinación de los átomos en una molécula. Es decir que 
se producen de continuo combinaciones y descomposiciones, 
después de las cuales el número de moléculas disociadas per- 
manece sensiblemente invariable. 

Pues bien, á los resultados de la disociación es á lo que 
Arrhenius ha dado el nombre de iones. En el ejemplo citado 
del cloruro de sodio, el átomo de sodio es un ion y el átomo 
de cloro es un ion. Estos iones andan errantes, moviéndose 
con gran velocidad, y la energía del movimiento (energía ciné- 
tica) de esas pequeñas masas es lo que constituye el calor in- 
terno del cuerpo. Un átomo de cloro (ion) puede chocar, en el 
seno del disolvente, con un átomo de sodio (ion) y resulta de 
este choque una molécula de cloruro de sodio. O bien un áto- 
mo de cloro puede chocar con una molécula de cloruro de so- 
dio y disociarla en un ion de cloro y en un ion de sodio. 

La teoría de los iones nos explica mejor que la teoría de 
Grothus, los fenómenos de la electrólisis. Cuando en una so- 
lución de sulfato de cobre se introducen dos electrodos de pla- 
tino y se hace pasar una corriente eléctrica de dos volts, apa- 
recen en los electrodos el radical y el metal de la sal: en el 
polo positivo el radical y en el polo negativo el metal. Pero no 
es la corriente la que descompuso á la sal. La sal ya estaba 
disociada de.sde autes de que pagara la corriente, siendo los 



12 Lüís G. León. 



elementos de la disociación el radical SO* y el metal Cu. Es- 
tos productos de la disociación estaban al estado de iones y la 
corriente eléctrica no desempeñó más papel que orientar á los 
iones en el sentido de los electrodos. En el caso del sulfato 
de cobre el metal cobre se dirige al polo negativo (cátodo) y 
por esto recibe el ion cobre el nombre de catión y el radical 
SO* se dirige al polo positivo (ánodo) y recibe el nombre de 
anión. En el caso del cloruro de sodio el ion cloro es el anión 
y el ion sodio es el catión. Se admite que todo ion posse una 
carga eléctrica y precisamente á su estado de electrización se 
debe que los cuerpos convertidos en iones no aparezcan con 
sus propiedades físicas y químicas características. 

Definiremos, por lo tanto, un ion diciendo que es "un gru- 
po de moléculas ó una fracción de moléculas, estable ó no estable, do- 
tado de una carga eléctrica y que al ser orientado por la corriente 
eléctrica se dirige á uno de los polos" 

Una vez que un ion llega á ponerse en contacto con un 
electrodo, pierde inmediatamente su carga eléctrica, y el cuer- 
po aparece con sus propiedades físicas y químicas caracterís- 
ticas. Fué precisamente una de las objeciones que algunos fí- 
sicos y químicos presentaron á la teoría de Arrhenius. ¿Cómo 
puede estar disociada una molécula de cloruro de sodio en el 
agua sin que los átomos de cloro le den al agua una coloración 
verdosa y sin que los átomos de sodio descompongan el agua 
con formación de sosa y desprendimiento de hidrógeno? La 
causa rcáide — contesta Arrhenius — en el hecho de que el áto- 
mo ion posee una carga eléctrica la cual le hace perder sus 
propiedades características; pero las recobra tan pronto como 
se descarga. 

El agua químicamente pura no es buena conductora de la 
electricidad y por lo tauto no contiene iones ; es pues una in- 
exactitud decir que el atjua es descompuesta por la corriente 
eléctrica con tal de que se aüaJa uua corta cantidad de ácido 
sulfúrico. Ea realidad el ácido sulfúrico es el descompuesto y 



Thobíadb los tonbs. 13 



solamente debido á las reacciones secundarias es por lo que 
aparecen en los electrodos los elementos del agua: hidrógeno 
y oxígeno. Desde que el ácido sulfúrico se pone en contacto 
del agaa se separa en el radical SO* y el metal ff constituyen- 
do iones. Una vez establecida la corriente eléctrica los iones 
SO* se orientan hacia el electrodo positivo y los iones ff se 
orientan hacia el electrodo negativo. Pero el compuesto SO* 
no puede existir al estado de libertad y descompone al agua, 
quitándole su hidrógeno para volver á formar ácido sulfúrico 
y dejando al oxígeno en libertad. De aquí que aparezca el hi- 
drógeno en el electrodo negativo y el oxígeno en el electrodo 
positivo del voltámetro. Según Gustavo Lebon los productos 
diversos de la disociación de la materia, hasta donde llegan 
nuestros conocimientos actuales, pueden clasificarse en los seis 
grupos siguientes: I. Emanaciones; II. Iones negativos; III. 
Iones positivos; IV. Electrones; V. Rayos catódicos; VI. Ra- 
yos X y radiaciones análogas. Voy á ocuparme únicamente 
de los grupos II, III y IV, siguiendo las ideas de Grustavo Le- 
bon, quien ha verificado un gran número de experimentos muy 
curiosos. Cuando un cuerpo cualquiera se disocia, y supondré 
el caso de un gas, se forman en su seno iones negativos y io- 
nes positivos, según las tres operaciones siguientes: I. El áto- 
mo (que ya no se considera como el límite de la divisibilidad 
de la materia) y que se encontraba primitivamente neutro, 
pierde algunos de sus electrones negativos. II. Estos electro- 
nes se rodean, por atracción electrostática, de algunas de las 
moléculas neutras de los gases ambientes, del mismo modo 
que los cuerpos electrizados atraen á los cuerpos cercanos. Es- 
te conjunto de electrones y de partículas neutras forman el 
ion negativo. III. El átomo así privado de una parte de sus 
electrones posee un exceso de carga positiva, se rodea á su 
vez de un cortejo de moléculas neutras y forma el ion positi- 
vo. Pero esto solo pasa con un gas que se encuentra á la pre- 
sión ordinaria. En un gas eurareoido los eleotrones no se ro- 



14 Luis G. León. 



deán de moléculas materiales, sino que permanecen al estado 
de electrones y adquieren una gran velocidad. No se obser- 
van, por lo tanto, electrones negativos. El ion positivo no se 
rodea de partículas neutras, pero como está compuesto de to- 
do lo que quedó del átomo, su volumen es relativamente con- 
siderable y su velocidad, por de contado, débil. 

Los electrones ó átomos eléctricos, denominados por el fí- 
sico J. J. Thompson "corpúsculos" forman como ya dije el nú- 
cleo del ion negativo. Se pueden obtener los electrones sea 
eu el tubo de Crookes y entonces reciben el nombre de "rayos 
catódicos," sea por medio de los cuerpos radio-activos, y en 
este caso reciben el nombre de "rayos /3." Pero sea cual fue- 
re el origen de los electrones, sus propiedades son semejantes. 
Una de las propiedades más notables de los electrones es que 
pueden pasar á través de láminas metálicas sin perder su car- 
ga eléctrica, lo que es contrario á una propiedad fundamental 
de la electricidad. Estos electrones son — á lo que pareco — 
átomos de electricidad pura, tienen una magnitud definida, po- 
seen una carga eléctrica idéntica y pueden producir la neu- 
tralización de una cantidad de electricidad que es siempre 
constante. 

La presencia permanente de iones en la atm-ósfera ha ^ido 
demostrada por los estudios de Elster y Geitel y también por 
los estudios de Wilson. La determinación del número de iones 
y de la conductibilidad eléctrica que comunican al aire es de 
una importancia grandísima para la meteorología, tanto desde 
el punto de vista de la condensación del vapor de agua, del 
origen de la lluvia y de las tempestades y de la causa del cam- 
po eléctrico terrestre, como bajo el punto de vista de las va- 
riaciones del campo magnético debidas en parte á las corrien- 
tes producidas por el desalojamiento de los iones. 

Los gases producidos por las flamas son buenos conduc- 
tores de la electricidad y conservan esta propiedad después 
de algún tiempo de haber salido de la ñam.a generadora. En 



TSOBfA DÉ LOB lONBS. 15 



opinión de Giese la conductibilidad de las flamas debe ser 
atribuida á la presencia de iones en ellas. Arrhenius ha de- 
mostrado que cuando se proyecta en una flama una solu- 
ción de alguna sal del fjrupo alcalino la conductibilidad au- 
menta notablemente. Ahora bien ¿de qué manera se explica 
la presencia de iones en las flamas? Se explica por la verifi- 
cación de fenómenos químicos en el seno de la flama ó bien 
por una disociación efectuada por la elevada temperatura de 
la flama. 

Se ha llegado hasta suponer que si los líquidos de nuestro 
organismo se presentan en un estado de dilución extrema, se 
debe á que los electrolitos que encierran están casi totalmen- 
te convertidos en iones. 

Veamos, señores, para terminar, algunas ideas que de ser 
aceptadas de una manera absoluta producirían una revolución 
completa en la física moderna. Hasta fines del último siglo 
dos grandes principios aceptaban los físicos relativamente á la 
materia y á las diversas modalidades de la energía. I. — En la 
naturaleza nada se pierde y nada se crea; todo se transforma 
(Principio de Lavoisier). II. — La energía es indestructible; so- 
lo se transforma. (Principio de la conservación de la energía). 
En otras palabras: En toda acción sobre la materia hay una 
transformación de los cuerpos que intervienen en el fenóme- 
no: pueden descomponerse y combinarse, cambiar de aspecto 
y de manifestaciones; pero la masa permanece invariable. 

Algunos físicos ya no admiten estas teorías y se ha llega- 
do á concebir la posibilidad de la desaparición de la materia 
y su transformación probable en energía. Faé en el año de 
1897 cuando el Dr. Gustavo Lebon emitió eista opinión, que 
combatida al principio enérgicamente, es ahora admitida, en 
todo ó en parte, por sabios de la talla de Poincaré, de Heen, 
Pío Legge y Rutherford. 

La idea de la dualidad de la materia y la fuerza es erró- 
nea en opinión del Dr. Lebon. La materia puede ser un re- 



16 Luis G-. León. 

ceptáculo de energía; pero esta energía no se manifiesta sino 
cuando la materia se destruye. De otro modo: la condensa- 
ción de las partículas materiales para formar el átomo va acom- 
pañada de una absorción considerable de energía, y mientras 
dura el átomo la energía se conserva al estado latente, bajo 
forma de energía intraabómica, la cual queda en libertad en el 
momento de la destrucción del átomo material. Por lo tanto, 
la energía conocida bajo las formas diversas llamadas movi- 
miento, calor, luz, electricidad, no son— según la teoría del Dr. 
Lebon — sino energía libertada por la destrucción de una cier- 
ta cantidad de materia. 

A la materia coherente que podemos apreciar por medio 
de nuestros sentidos se opone la existencia de un fluido hipo- 
tético: el éter, cuya vibración sería la causa de los fenómenos 
luminosos y eléctricos. Pero entre el éter y la materia pond<^- 
rable existe cierto número de estados intermediarios; de tal 
modo que á la concepción conocida del átomo del cuerpo sim- 
ple y de la molécula del cuerpo compuesto hay que añadir la 
de iones, electrones, partículas ó "corpúsculos," como les llama 
Thompson. 

Supongamos que por medio del arco eléctrico pulveriza- 
mos oro en el agua para tener una solución llamada coloidal. 
Si colocamos una gota de esa agua en el porta-objeto de un 
microscopio poderoso, no nos es posible distinguir ninguna par- 
tícula sólida. Pero empleando el procedimiento conocido con 
el nombre de visión ultramicroscópica, que consiste en iluini- 
nar poderosamente con determinada incidencia las partículas 
que flotan en el líquido, recibiremos la impresión de un cielo 
estrellado, por la gran cantidad de puntitos brillantes proyec- 
tados sobre un fondo negro. Estos puntos están animados de 
una vibración rápida que constituye el movimiento hrowniano. 
Y cada vez que la materia es llevada á un alto extremo de di- 
visibilidad, cuando las partículas son del orden del diezmilési- 
mo de milímetro, aparece la vibración de las partículas. Este 



Teoría de los iones. 17 



fenómeno puede darnos una idea de la vida intramolecular é 
intratómica, con todo y que el diezmilésimo de milímetro es 
todavía una magnitud muy grande comparada con las dimen- 
siones infinitésimas de los átomos. Un milímetro cúbico de 
oro coloidal contiene aproximadamente 100 millones de partí- 
culas visibles con el ultramicroscopio. 

Haciendo el vacío relativo en un tubo, Crookes na demos- 
trado que la acción eléctrica de un aparato de alta tensión pro- 
voca movimientos muy rápidos; las partículas npateriales son 
animadas de velocidades enormes que pueden compararse con 
la de la luz. El radio disfruta de la misma propiedad del tubo 
de Crookes. Las radiaciones del radio se transforman en ener- 
gía de la misma manera que las radiaciones catódicas del tu- 
bo de Crookes, se transforman en rayos X al chocar contra 
las paredes del tubo. Tanto las radiaciones del radio como los 
rayos X pueden ser considerados como un producto de una des- 
agregación muy avanzada de la materia. 

La materia se disocia produciendo energía y restituyendo 
bajo una forma cualquiera: ^movimiento, luz, calor, electrici- 
dad, la considerable fuerza almacenada en el momento de la 
condensación del átomo. 

Perrine considera al átomo como un sistema solar en mi- 
niatura, en el cual los corpúsculos cargados de electricidad 
negativa giran como planetas al rededor de uno ó de varios 
soles de masa relativamente considerables y cargados de elec- 
tricidad positiva, formando el todo un sistema eléctricamente 
neutro. La diferencia que notamos entre los átomos de los di- 
ferentes cuerpos puede provenir del número de los corpúscu- 
los, de su velocidad, y de su distancia al centro de rotación. 
El átomo pesado es un sistema planetario muy rico en cor- 
púsculos. Esta hipótesis, como dice muy bien Paul Besson, ge- 
neraliza el principio de la gravitación universal hasta el último 
límite de la materia, y admite, además, la unidad de la ma- 

Mem. Soo. Alaate. México. T. 24 (1906-1907»— 3. 



18 LtJisGr. León.— Tkoeíadblosionbb. 

teria, lo que ha hecho que comience á generalizarse rápida- 
mente. 

Se comprende por lo anteriormente expuesto, la importan- 
cia que presenta la teoría de los iones en el estudio de la fí- 
sica moderna, y espero poder presentar en alguna de las se- 
siones próximas de esta Sociedad, los experimentos del Dr, 
Gustavo Lebon, para lo que ya preparo los aparatos nece- 
sarios. 

México, Jtmio 4 de 1906. 



SOCIÉTÉ SCIBNTIFIQUB "ANTONIO ÁLZATE." MÉM0IRE8, T. 24. 



Sifliplcaciófl de algunas fórmulas que se emplean en el cabio 
de las observaciones magnéticas 

POE 

M. MOEENO Y ANDA, M. S. A. 

El conocimiento de la intensidad de la fuerza magnética 
terrestre, se obtiene mediante la determinación directa de dos 
elementos : la componente horizontal y la inclinación, con los 
que un sencillo cálculo da desde luego el valor de la compo- 
nente vertical y el de la intensidad total de dicha fuerza. '^' 

El elemento horizontal, á su vez, se deduce de dos series 
de experimentos: el que tiene por objeto medir el tiempo en 
que la barra imantada hace uaa oscilación, del que resulta 
un producto HM, (H componente horizontal y M momento 
magnético del imán); y el que trata de determinar la desvia- 
ción que la misma barra produce sobre otro imán auxiliar, <^' de 

M 
cuyo experimento se deduce entonces una relación ^ 

(1) Componente vertical =Z^H tg I 

Intensidad total =T=: = 

eos i 

(2) Para detalles relativos á la manera de hacer estas observaciones, 
véase nuestro Estudio sobre el Magnetismo terrestre en México. — Tomo 
8, p. 365. 



20 M. MoEENo Y Anda. 



Hallados los valores de ambas cantidades y haciendo 

M M 

MH-i-=„= y MH.^, el cociente y el producto que resultan expre- 

sarán los valores de H y de M, respectivamente. 

Como la simplificación de que voy á tratar se refiere solo 
á algunas de las fórmulas propias á las observaciones de des- 
viación, paso ahora á ocuparme de ella. 

Las fórmulas que con los datos del segundo experimento 

./ M . . 

dan el valor de la relación ^ son las .siguientes: 



ML=:Ar^seaU 
Ho ^ 



-;=^(l+|í + q (t-to)+q'(t-to)^j 



M_Mi /, P 
H~H, '^ ' 



En las que están expresadas las diferentes correcciones 

M 

que deben aplicarse á fin de obtener el verdadero valor de ^ 

H. 

y que dependen: 

a). — De la dilatación y errores de graduación de la regla 
en que va fijo el imán desviador. 

b). — De la temperatura cuyo aumento produce una dimi- 
nución en el momento magnético del mismo imán desviador. 

c). — De la distribución del magnetismo en los imanes des- 
viador y auxiliar. 

dj. — De la alteración de dicha distribución por la induc- 
ción mutua de los dos imanes. 

En la corrección fcj, que depende de la distribución del 



Simplificación de los cÁtouLós magnéticos. 21 

magnetismo en las dos barras, y se representa en las formulas 
por el binomio 



(-S) 



la literal P es una constante cuyo valor según las fórmulas 

M 

usuales, y llamando A y Ai á los valores de ~ para las dos 

distantancias á que se hayan hecho las observaciones de des- 
viación, se determina por medio de la siguiente expresión. 



p__ A — A l 

ro^ ro" 



El cálculo de dicha constante, aunque bien sencillo en su 
secuela, pues todo se reduce á simples operaciones de restar 
ó dividir, sin embargo, no deja de ser laborioso y más cuando 
se trata de hacer la reducción de un gran número de observa- 
ciones, como prácticamente lo he visto en mis propios traba- 
jos. 

Consultando hace tiempo las publicaciones del Observato- 
rio de Greenwich, encontré que para calcular el valor de la 
constante P hacen allí uso de la siguiente fórmula: 



P-'-^^^xS'C»^^-'»^^.)^ 



Si las distancias entre los ceatros de los imanes son 30 y 
40 centímetros, que son las generalmente usadas, y las que yo 



22 M. MOEENO Y Anda. 



he adoptado en mis trabajos, suslituidos los valores correspon- 
dientes, tenemos: 



^4^=2057 



2057_ 2057 ..^ot.p 

La fórmula quedará entonces : 

P = (logA— logAi)4737 

Como se ve, el cálculo se reduce notablemente, pues bas- 
ta hacer 

á30 á40 

log A — ^log Al 

y la diferencia que resulte multiplicarla por el coeficiente 4737, 
para tener desde luego el valor de P. 

Ahora bien, como de la fórmula usual para determinar P, 
las divisiones ro^ y Tq^, que expresan las dos distancias entre 
los contros de los imanes, entran ya corregidos por el error de 
división de la regla y por la dilatación que ésta sufre bajo la 
influencia de la temperotura, y en el método simplificado no 
figuran tales correcciones, veamos ahora el grado de aproxi- 
mación que se alcanza con este último, presentando como muy 
instructivo un ejemplo práctico tomado de nuestros registros. 

Las observaciones de desviación practicadas en Tacuba- 
ya el 19 de Noviembre de 1898, dieron los resultados siguien- 
tes: 

Desriacidn. 

áBOcm 5° 28' 58" 

á40 „ 2 18 27 

temperatura media.. 18. 4 



SmPLIBlCACIÓN DE LOS CiLCÜLOS MAGNÉTICOS. 



23 



CALCULO. 



1+2^=1.00036 
ro 

_(- (t_to) q= 0.01280 
H-?í+(t-to)q= 1.01316 



M 
Con los valores de ~ obtenemos: 

Según el método usual 



á40 

1.00015 

1.01280 
1.01295 


irMog.. 
senil log 

. . log.. 

Mn 

¿log.. 


á30 

4.13040 
8.98022 


á40 

4.50525 
8.60490 


3.11060 
0.00568 

3.11680 


3.11015 
0.00559 


3.11574 



p= 



A— Ai _ 

A_Ai 



2.6742 



log 0.42719 



ro 



Mn 



. . 3.11630 
log 9.99871 



M 



log 



3.11501 



3.11574 
9.99927 



Según el método simplificado 
P=(log A— log Al) 4737 = 2.6527 

Mr 
P 



H, 



log 

log 3.11630 



1— - 



log 9.99872 



Mn 



3.11502 



3.11501 

0.42369 

3.11574 
9.99928 

3.11502 



24 M. MoEENo Y Anda. 



El resultado es perfectamente concordante, por lo que po- 
demos concluir que el ejemplo de la fórmula simplificada de 
Greenwicli presenta notables ventajas. 



A medida que las ciencias de observación han ido perfec- 
cionándose y alcanzado el grado de adelanto en que las encon- 
tramos en la época contemporá,nea; en medio de la actividad 
prodigiosa con que en todos los ramos del saber se recejen da- 
tos para el estudio de múltiples problemas, el espíritu investi- 
gador buscando el camino más corto que en el menor tiempo 
posible lo lleve al conocimiento de la exposición final del fe- 
nómeno que analiza, ha procurado ir simplificando los proce- 
dimientos y los métodos de reducción. 

Así vemos que muchos cálculos astronómicos, por ejemplo, 
que anteriormente se hacían siguiendo fastidiosas operaciones 
numéricas, hoy se resuelven con rapidez mediante el empleo 
de diagramas. 

Con respecto á la cuestión ဠque me ocupo en esta nota, 
un científico norteamericano, Mr. Hazard, del Coast and Geo- 
detic Survey, ha simplificado todavía más la fórmula en que 
figura la constante P. 

En efecto, este señor prescinde del valor de dicha constan- 
te y la fórmula que sugiere permite obtener desde luego el de 



logjl-p 



haciendo 



logio.'íl— J= —logice 



Simplificación de los cálculos magnéticos. 25 

Sustituyendo en la de Greenwicli el valor de P, resulta 
Para la 1* distancia 

log'io|l-^j=^^3 (lo- A-log AO = C (log A-log Al) 

Para la 2^ distancia 

/ P\ r^ 
logio^l— f2J--^r2z:p (logA— log AO=Ci (log A— log Al) 

Yo he calculado los valores de C y encuentro lo siguiente: 

C =2.2857 
Ci = 1.2857 

Así es que en nuestro caso, para las distancias de 30 y 40 
centímetros, las fórmulas quedan como sigue: 

Para 30 cm. 

logio(l--2) =2.2857 (log A— log A,) 
Para 40 cm. 

logxo(l-?2)=1.2857 (log A— log Al) 

Como comprobación de este procedimiento liaremos uso 
del ejemplo dado más arriba. 

log A 3.11630 

log Al 311574 

(logA— logAi) 0.00056 

á 30 cm. 

10— (2.2857 X 0.00056) = 9.99872 = log. 

Mem. Soo. Alzate.Méxioo. T. 24 (1906-1907)— 4. 



26 M. MoBENo T Anda.— Simplificación de los cílcülos masuéticob. 



á 40 cm. 
10— ( 1 .2857 X 0.00056) = 9.99928 = log. 

á30 



,40 



M, 



lo? 3.11630 3.11574 



log,o|l— ^j log 9. 



99872 9.99938 



M 
H 



log 3.11502 3.U502 



El resultado es exactamente igual á los anteriores, pero el 
cálculo mucho más sencillo que el que demanda la fórmula de 
Greenwich, pues de una multiplicación y una resta se deduce 
inmediatamente el valor de 



log 1- 



Así, pues, para los que nos ocupamos en trabajos de mag- 
netismo, la fórmula de Hazard es á todas luces recomen- 
dable. 

Yo por mi parte me propongo usarla en los cálculos de 
nuestras observaciones magnéticas, 

Tacubaya, Junio de 1906. 



.SOCIÉTÉ SCIBimFiqDB "ANTONIO Alkatb." Méhoibrs, T. 24. 



ART DE FACILITER LA SCIENCE CHROILOGIE 
OU REFORME Dü CALENllER 



CALIXTO R. ÓRNELAS, M. S. A. 

Aprés avoir publió une courte étude sur les regles de 
chronologie pratique/^' dans le but de f aciliter la résolution de 
toute espéce de problémes se rapportant á cette scienee et 
bien que je n'aie pas encoré obtenu un si beau rósultat, au- 
jourd'hui, comme complément de mon travail, je présente une 
¡¡autre étude sous le titre ci-dessus mentionné. Ce travail pour- 
ra sembler une vaine prétention; mais ce n'est qu'une étude, 
et avec Faide du Tout-Puissant, on arrive á resondre les pro- 
blémes méme les plus délicates. 

La chronologie entraine avec elle de graves dificultes et 
e'est pour cette raison que de grands volumes ont été écrits 
uniquement dans le but de resondre quelques-uns de ses plus 
importants problémes, sans que leurs auteurs soient arrivés, 
jusqu'ici, a se mettre d'accord, par exemple sur la date de la 
mort de Norte Seigneur Jésus-Christ et beaucoup d'autres. 

Dans Pavenir, ne sera-t-il pas possible de modifier, 

(I) Mem. Soo. Álzate, t, 19. 1902. 



28 O. B. Obnblas. 



d'eelaircir cette science jusqu'a tel point qu'en aplanissant les 
rugosités de ses sentiers, on fera dispaitre presque compléte- 
ment ses problémes? 

Faisons un essai: 

La base fondamentale de la chronologie est la división des 
temps, sans laquelle on n'aarait fait aucun calcul, et on n'au- 
rait jamáis connu la solutiou de ses problémes. Et quelle a 

été la premiére división du tempsf La semaine est la plus 

ancienne división, d'aprés la narration mosaique, qui, avec une 
precisión et une sagesse admirables nous donne a connaitre 
le principe et Porigine de toutes choses. Elle nous rapporte 
que la grande oeuvre de la cróation a été effectuée par Dieu 
dans l'espace de six jours, et que le septiéme il se reposa/^' 
Ceci est le commencement et la premiére división des temps. 

Monseigneur Gaume dit: "II n'y a pas de precepto plus 
universel. Eu eíf et, l'obiigation de cousacrer exoiusivement au 
service religieux un jour sur sept, a survécu á toutes les viois- 
situdes des temps est passée de la Loi ancienne a la loi mo- 

derne" Le métne auteur coutiüut) en disaut: "Sar ce point, 

les philosophes, les historiens, les puétes et orateurs de l'anti- 
quité, les savants, protestauts et cathoiiques, les voyageurs 
modernes et les missiounairesles plus iustruits, vienueuttouts 
á taire l'écho de i'illustre Pére de i'Egiise, ¡áaint Théophile, 
Vers le milieu du líe íSiécle, ce savaut Evéque d'Antioche 
éciivait comiae il suit a son ami Autoliqus : "Toutes les nations 
de la terre counaissent le septiémt) jour." 

Pías loin i'écrivaia ajuute: "eb eu toutes partios on dócou- 
vre jusqu'a un certain poiut la división septénaire" 

C'est aiusi que cette división, daus le sens religieux, est 
preceptivo en taiit qu'elle se rapporte á la saactitication du 
ÍSabbat et, par conséquent, c'est la loi la plus ancieune qui soit 



(í) Je parió de la divisioa septeuaire, saiis m'occuper de la questioii si Íes jüurs do 
la üonése furent des jour» uaturels ou des épuques. 



EÉFOBME Dü OALBNDBIBB. 29 



connue dans le code divin. Or, comme dans ce próoepte se 
trouve renfermóe la semaine de sept jours, il en resulte que 
cette división du temps est la plus ancienne et qu'elle a oté 
établie par Dieu lui-niéme. 

Dans mon humble opinión, de méme que les fondateurs de 
la race humaine furent denx étres qui n'en formérent qu'un 
seul de méme, la semaine composóe de sept jours fut et est 
encoré l'unité chronologique sur laquelle repose Pimmonse óten- 
due des temps qui se perdent dans Féternitó. 

Voilá done la semaine, de laquelle se sont tant occupés les 
chronologisfces et les astronomes, au point de vue de son ori- 
gine, et malgré la diversité d'opinious, son antiquité reste de- 
bout aussi bien que son usage universel. (Voir Bailly, Here- 
dóte, Laplace, etc.). 

Le méme auteur de la Genése, aprés avoir parlé des sept 
jours de la création, fait mention des mois, des saisons, des 
années et des siécles. 

Indubitablement, une fois que la división des temps se 
trouva établie, il fut facile aux peuples anciens d'inventer leurs 
calendriers, comme nous le voyons dans Phistorire de chacun 
d'eax, par éxemple: le Calendrier Egyptieu, 1' Árabe, le Perse, 
etc. Le Calendrier romain t'ut d'abord corrige par Jules César; 
plus tani, pendant le Pontiíicat du Pape Grégoire XIII, le 
Di\ Louis Lilio, médeciu Calabi'ais, presenta un projet de re- 
forme, lequei fut adopté, et le calendrier qui en réhulta est 
encere aujourd'hui en usage dans beaucoups de pays, seus le 
nom de Calendrier Grégorien. 

Néaumoins, il n'est pas douteux que, malgré cette cerec- 
tion, on n'a pas encere trouvé le dernier mot au sujet de Puni- 
formité des années, ce qui coustituerait la véritable simplicité 
de la choroaologiej en effet, c'est da calendrier que dépeudent 
les difficultés pías ou moins grandes rencentrées dans cette 
soienoe. Or, comme il y a ea aatant de ealendriei:' divers qaa 
de natieas dans le monde, il ea resalte que nous he ar toas 



30 C. B. Obnslas. 



ainsi á une plus garande dificulté pour nous entendre sur la 
chronologie elle-méme. 

De la encoré resulte la tendance naturelle des astronomes 
et des chronologistes pour formar des projets de reforme du 
calendrier qui nous rógit. Combien ii serait á désirer que, de 
méme que l'on travaille actuellement pour formar une laugue 
universelie, en considération du bien immense qui en résulte- 
rait pour tous les peuples de la terre, sous le rapport des scien- 
ces, des arts et du commerce, de méme on formát un calendrier 
de la plus grande simplieité, qui pút s'adopter á toutes les na- 
tions: Cette reforme procurerait de grands avautages priüci- 
palement pour la chronologie future. 

Pour ma part, j'essaierai d'y contribuer avec mon grain de 
sable en présentaat deux projets qui couvriront les points 
suivants: 1? — L'objet des dits projets que j'ai déjá indiqué; 
2? — Les bases scientifiques sur lesquelles ils reposentí 3? — 
Leurs avautages; 4? — Les difficultés qu'ils renferment et la 
maniere de les résoudre, 

Avant de commencer, il y aurait certainement beaucoup 
á diré sur l'histoire du calendrier en general, et sur certai nes 
questions chronologiques ; mais des auteurs modernes de gran- 
de reputatio ont déjá traite cette matiére avec beaucoup d'éru- 
dition et d'une maniere approfondie. Farmi eux je citerai M. 
l'avocat Manuel Miranda y Marrón, un membre distingué des 
¡Sociétés scientifiques de géographie et de ¡Statistique et d'As- 
tronomie de México. C'est dans son intéressaute étude sur 
"Le Reforme du Calendrier" que j'ai eu le plaisir de connaitre 
le resume des projets de M. Flammarion. 

Le but principal que se proposent les chronologistes con- 
temporains dans la reforme du calendrier est de donner l'uni- 
formité á toutes les années, en faisant qu'elles commencent le 
méme jour de la semaine. M. Flammarion lui-méme dit: "Le 
question au sujet de la reforme du calendrier est la suivante: 
Concordanoe parfaite des jours de l'année avec ceux de la se- 



KÉFOBMS Dü CALENDBIKll. 'j^. 



maine. C'est le sommet du talismán auquel il leur a étó im- 
possible d'atteindre, parce qu'au milieu du chemin se rencon- 
tre un probléme que persone n'a pu resondre et quí consiste 
en ce que "Pannée se compose de 365 jours ou bien de sept 
semaines et un septiéme, c'est-á-dire un jour de plus dans 
les années ordinaires et deux jours de plus dans les années 
bissextiles." Une fraction de semaine, voilála dificulté quis'op- 
pose a l'uniformité des années, sans qu'il y ait a introduire 
aucune variation, méme accidentelle, dans la maniere de les 
compter. 

Comment resondre ce probléme ? M. Elammarion dit bien 
que la semaine doit se conserver parce qu'elle est un sous- 
multiple du mois lunaire, et cependant il prend pour moyen 
d'appeler zéro un jour de la semaine ^^' pour faire que toutes 
les années commeneent, par exemple, le Lundi. (^ette mesure 
entraínerait un bouleversement dans les noms des jours de la 
semaine, car il en résulterait que seulement tous les einq ou 
six ans les jours commenoeraient sous leurs noms respectifs. 
En outre, cette maniere de compter, avec le temps occasion- 
nerait un grand embrouillement dans la chronologie: en effet 
appeler zéro un jour de la semaine dans les années ordinaires 
et deux daus les années bissextiles donnerait pour résultat 
la réduction á zéro de 18 semaines en un siécle et de 198 en 
un millier d'années, et, pour calculer les temps, comme pour 
resondre un probléme, par exemple, a quel jour appartient 
une certaine date suivant le nouveau calendrier, il serait né- 
cessaire ensuite de faire des recherches en se basantsur Pan- 
cien, et en tenant compte de tous les jours qui ont été réduits 
a zéro. La concordance parfaite (?) serait illusoire. 

Ne serait-ce pas introduire une difficulté de plus dans la 
cbron elogie? Personne ne peut le nier et nous pourons bien 
déclarer ainsi que nous ne trouverons jamáis une solution 

(1) Ce ^oi éguiyaut h, laisser incompléte une Bemaine de chaqué année. 



32 C. B. OssBLÁB. 



scientifique dans une mesure eausant de la confusión dans 
une seience qui loint de s'obscurcir davantage, a besoin d'étre 
éelairée. 

En parlant du jour qni devrait former le commencement 
de l'année, M. Flananaarion dit: "Le commencement de l'année 
sera le jour de l'Equinoxe du printemps dans l'hémisphére 
nord c'est-á-dire le 21 mars." 

J'ignore quel peut étre Pobjet que se propose Pauteur, 
quelle est la raison scientifique sur Jaquelle il s'appuie et la 
convenance de cette raison; ce que je sais bien, c'est ce sys- 
téme introduirait une nouvelle complication dans la chrono- 
logie. En eñet, pour calculer le temps et résoudre les problé- 
naes, il faut teñir compte de l'erreur de quatre ans commise 
par Denys le Petit, des dix jours de la correetion Grégorienne; 
et en suivant le plan de M. Flaramarion il faudrait teñir comp- 
te, en outre, de i 8 semaines réduites a zéro chaqué cent ans, 
et aussi des mois de janvier et février et des 20 jours du mois 
de mars de l'année oü commeneerait á regir le noveau calen- 
drier, sinon on supprimerait 3 14-28 + 20=79 jours. De cette 
maniere nous arriverions a supprimer tout le calendrier. 

Enfin, je dósirerais connaitre les raisons et preuves scien- 
tifiques de M. Flammarion, ainsi que la critique qu'il fait du 
calendrier que nous suivons actuellement. 

II dit que la date du 1er janvier comme premier jour de 
l'année n'a aucune valeur astronomique. 

Que les noms des mois aussi bien que des jours de la se- 
maine sont des noms paiens. 

Que les mois sont illogiques et contradictoires. 

De toutes ees imperfections que nous expose l'astronome 
frangais surgissent naturellement certaines questions de cu- 
riosité qui méritent d'étre discutóes ou bien sur lesquelles il 
serait a désirer que M. Flammarion nous donnát ses raisons. 

En premier lieu on se demande: Est-il nécessaire et im- 



EÉFORME Dü CALENDRIEE. 33 



portant que llannée commence par un mois qui ait une valeur 
astronomique? 

Deuxiémement. — De ce que les noms des mois et des jours 
de la semaine sont paiens et en usage depuis 2,000 ans s'en- 
suit-il qu'il nous soit défendu de nous en servir ou qué nous 
devions les changer. 

Troisiémement. — En quoi consiste ce qu'il y a d'illogique 
et de contradictoire dans les mois, qui ne se ren centre égale- 
ment dans eeux qu'il propose dans ses projets? Enfin laissons 
de eóté cette question et revenous á riotre sujet. 

La base fundaméntale de mes eludes est la semaine de sept 
jours; c'est la période exacte que j'ai rencontré; et puisqu'il 
s'agit de mettre de l'uniformité dans le princip? et la fin de 
toutes les années, au lieu de détruire la base, il faut, tout au 
contraire, la conserver entiére dans son ordre et dans les noms 
de ses jours. 

Le second principe fondamental de mes projets est: comp- 
ter quatre ou cinq années de 364 jours et une de 371, c'est-á- 
dire de 52 et 53 semaines completes, respectivement. 

Je dis 4 ou 5 ans, parce qu'il suffirait d'un jour d'exédant 
chaqué année ordinaire et qu'il y eút deux années bissextiles 
dans une période de cinq ans pour compléter les sept jours, 
c'est-a-dire une semaine d'excédant. Mais dans le cas oü il 
n'y aurait qu'une année bissextile dans l'espace de six ans, il 
faudrait alors attendre ce laps de temps pour compléter cette 
semaine, que nous apellerions "additionelle" et les periodos se 
nommeraient "septimales" les sept jours seraient ajoutés ou 
intercales, en les répartissant, entre les mois de la derniére 
année de chaqué période de cinq ou six ans. 

En troisiéme lieu, pour ne pas occasionner de confusión 
ni d'altération dans le calen drier civil ou eclésiastique, mais 
au contraire y introduire la simplicité et la ciarte, méme dans 
les nombres cycliques, comme l'Epacte, le Nombre d'Or, l'In- 
diction romaine et le cicle solaire, et en méme temps pour 

Mem. Soo. Álzate. México. T. 24 (1906-1907)— 5. 



34 C. B. Obnelas. 



pouvoir déterminer la date de la féte de Paques et autres, j'ai 
cru convenable de eompter les mois de janvier, fóvrier, mars, 
avril, jiiin, septembre, novembre et décembre comme ayant 
trente jours, et eeux de mai, juillet, aoút, et octobre, de 31 
jours. De toute autre maniere il sera dif&cile de régler le calen- 
drier ecclésiastique. 

Chaqué siécle se composerait de dix-huit périodes septi- 
males, sept de cinq ans et onze de six ans, soit un nombre egal 
aux 18 semaines additionnelles qui s'ajouteraient aux mémes 
périodes septimales. 

La raison de cette forme est la suivante : Une période de 
cinq ans, renfermant deux annóes bissoxtiles, se compose 
de 1827 jours ; ce nombre divisé par 7 donne pour résultat 261 
semaines completes, tendis qu'une période de six ans avec 
une seule année bissextile renferme 2191 jours. Ce nombre 
divisé par 7 donne un résultat de 313 semaines. De telle sorte 
que daus chacune de ees périodes les semaines sont completes, 
sans qu'il y ait un seul jour d'exédant. 

Avantajes. 

1? De ce systéme il résulterait que toutes les années et 
les siécles commenceraient par exemple le di manche et fini- 
raient le samedi, parce que le dimanche est le premier jour de 
la semaine. 

2? Toutes les années commengant le méme jour de la se- 
maine, il en résulterait que toutes les fétes fixes tomberaient 
les mémes jours de la semaine. Telle est la prétendue concor- 
danee de Flammarion. 

3° Les fétes mobiles ne le seraient pas autant qui mainte- 
nant car elles ne pourraient plus tomber que sur cinq dates dif- 
férentes : par exemple, la féte de Paques ou de la Résurrec- 

tion ne viendrait plus que le 25 mars, le 2, le 9 le 16 ou le 

23 d'avril. 



RÉFOBMK Dü CALENDEIEB. 35 



4? Le caréme d'Avent comptórait fcoujours trois semaines 
et un jour. 

5? Le Dimaache d'Avent resterait fixé au trois de dé- 
cembre. 

6? A Pavenir, partout oü serait adtnise cette forme de oa- 
lendrier, la chronologie resterait divisóe en chronologie ancien- 
ne et moderne. 

7? Pour arriver a dóterminer un jour, il nous suffirait de 
connaítre la date proposée, et ce ne serait déjá plus un pro- 
blema, par la raison que toutes les annóes commenceraient le 
méme jour. 

8? La détermination de la féte de Paques serait beaucoup 
plus simple qu'auparavant puisqu'elle serait moins mobible. 

9? Les personnes ou les prétes qui s'occupent de former 
les directoires ecclésiastiques auraient beaucoup moins de tra- 
vail qu'auparavant. 

10° Un seul calendrier suffirait pour toutes les annóes; 
mais si les jours de la semaine additionnelle s'intercalaint dans 
chacun des mois de l'annóe septimale, alors il faudrait un ca- 
lendrier pour toutes les annóes ordinaires et un autre pour 
les annóes septimales. 

11? Dans chaqué année septimale, la semaine additionnelle 
pourrait étre destinée á de grands fétes nationales et reli- 
gieuses, á de grands concours scienti fiques, littóraires et artis- 
tiques, etc. 

12? Si les sept jours de la semaine additionnelle s'interca- 
lent dans les mois de l'anuóe finale do chaqué póriode, alors 
tous les mois se oomposeraient de 3L jours, exceptó fóvrier 
qui n'en aurait que 30. 

Enfin, gráce a ce systéme, toutes les annóes et tous les 
siecles resteraient assajettis aux jours de la semaine, car tous 
commenceraient le dimanehe et se termineraient le samedi, 
car, de méme que chaqué cinq ou six ans il y aurait une se- 
maine complete additionnelle, de méme, h, la fin de chaqué 



36 C. K. Obnklas. 



période de cinq ou six siécles, c'est-á-dire de cinq ou six milUe 
ans, il y aurait également uue semaine complete d'exédant. 

II est clair, mainteuant, que si de la simplicité du caien- 
drier dépendent la ciarte ou la facilité de la chronologie, il en 
resulte que si cette nouveile forme de calendrier presente la 
simplicité désirée, on aurait atteint le principal objet de mon 
pro jet. 

Dans le cas oú il serait approuvé, on pourrait le publier en 
l'an 1910, date du Centenaire de notre Indépendance Natio- 
nale, et il commeneerait a regir en l'an 1911 qui commence 
précisément un dimanche et toutes les années suivantes com- 
menceraient de la méme maniere. 

Ce calendrier, au civil, pourrait s'appeler par exemple: 
"Calendrier Hidalgo ou Latino-Américain;" et si quelque jour 
il était approuvé par PEglise, on pourrait lui donner le nom 
du Pontife qui l'approaverait. 

II se peut que ce projet soit défectueux sur beaucoup de 
détails minutieux et on pourra rencontrer certaines erreurs 
que, en chronologie, il n'est pas toujours possible de prévoir 
ni d'éviter. 

Les difficultés que pourrait entrainer une telle reforme et 
que l'on peut découvrier inmmédiatement avant de paser á la 
pratique, son les suivantes: 

1? La premiére objeetion que l'on pourrait soulever cen- 
tre mon projtít est: une anuée se compose de 3ü5 ou de 366 
jours et elle ne peut en compter moins. — A cela je répoadrai 
qu'á la fin d'une période de six ans, c'est-á-dire de 2,i91 jours, 
les années sont completes sans qu'il lear mauque un seui jour, 
et jamáis il n'y aura d'excés ni de mant^ue dans le nombre de 
•jours d'uue année. Qaant a la maniere de compter, riea ne 
nous oblige á compter des periodos de 200, de 361 ou progres- 
sivemeut, depuis 1 jusqu'á 2,191, c'est-á-dire le nombre de jours 
qui composent les six anuées completes. Pour calculer les 
temps, on pourrait compter les années de 365 et 366 jours; 



RÉFOBME D0 CALEMDBIEB. 37 



de sorte que calculer des annóes de 364 et de 371 jours ne 
serait qu'une maniere de faeiliter le calendrier et la ohronolo- 
gie, ou, du moins, un moyen de ne pas la compliquer davan- 
tage. 

2®' Apparemment l'Equinoxe de Mars se retardera de 
1, 2, 3 et méme 4 jours. En réalité PEquinoxe ne souf- 
fre aucune avance, aucun retard: il est toujours tombo a jour 
fixe, et il importe fort peu que nous nommions ce jour 21, 30 
ou 100. 

3^ De méme, il semble que la féte de Paques sou£Erira un 
retard égal, car elle devra tomber le méme dimanche que dans 
le calendrier Grégorien. Mais la date sera différente. Par ex- 
emple : une année oú cette féte tomberait le dimanche 29 mars 
d'aprés le nouveau systéme, elle tomberait ce méme jour mais 
qui s'appellerait dans ce cas le 2 avril au lieu du 29 mars. 

4^- Le mois de décembre n'ayant que 30 jours, le l*"^" 
janvier ne pourrait étre Poctave de la Nafcivitó de Notre- 
Seigneur, sinou le 2 du méme mois ; en méme temps, FEpi- 
phanie tomberait le 7 au lieu du 6 janvier mais l'année suivante, 
ou septimále, l'octave tomberait exactement le 1^^- janvier et 
l'Epiphanie le 6 du méme mois. II ne me semble pas que ce 
qui precede implique un chaugement substantiel dans l'ordre 
des temps. 

5®' Les lettres dominicales resteraient réduites a zéro, car 
elles n'auraient plus aucun objet dans le calendrier Romain, 
puisqu'elies ne servent qu'á indiquer les dimanches. Or toutes 
les annóes commengant en ce jour, la lettre A, tout au plus 
resterait employée dans ce but. 

6*' Dans i'Eglise il faudrait supprimer la féte de quelque 
Saint, chaqué année; mais pourvu que ce ne fút pas toujours 
la méme, sinon qu'une année ce fút la féte d'un saint l'année 
suivant.i celle d'un autre, et ainsi de suite, il en résulterait qu'á 
la fin de la période ou pendant l'année septimále, durant les 



38 C. B. Obnblas. 



jours d'exódant, on cólóbrerait sept fétes distinctes, celles qui 
auraient été suprimées au cours des annóes precedentes. 

Tous les tableaux que je pi'ésente plus loin sont destines 
á illustrer plus clairement mon projet et faire voir ses avan- 
tages et aussi ses résultats pratiques. Ce n'est pas une reforme 
qui entraine des complications; tout au contraire, elle intro- 
duit la simplicité et la ciarte. 

Pour donner plus de ciarte encoré á la question de mon 
projet, j'ajouterait qu'il y a beaucoup d'années qui commen- 
cent le dimanche, et par consequent il ne s'agit que de faire que 
toutes commencent le dimanche et finissent le samedi. La dif- 
fórence est bien légére et en échange de grands avantages 
pourraient en rósulter. 

En supposant que ce nouveau calendrier commengátaré 
gir en 1911, les années septimales pendant le siécle présent 
seraient les suivantes: 1916, 1921, 1927, 32, 38, 43, 49, 55, 60, 
66, 71, 77, 83, 88, 94, 99. 

En resume: objet de ce projet est de rendre facile le ca- 
lendrier et en méme temps la science chronologique. II i'epo- 
se sur trois bases scientifiques: ses avantages sont au nombre 
de douze, et les diffioultés qu'il présente, mais qui sont deja 
aplanies, sont six. 

L'intercalation de sept jours chaqué cinq ou six ans n'ap- 
pellera pas beaucoup Pattention, car ótant donnée l'inégalitó 
de la duróe du temps dans une année, cette intercalation de 
jours a toujours otó indispensable. Tótnoin le peuple Juif 4UÍ 
pour égaliser Fannóe lunaire avec l'anDÓe solaire, intercalait 
un mois Ve-adar. Les Romains ont fait de méme, ainsi que 
les Grecs et les Aztecs, et ees peuples ont oté les chronolo- 
gistes les plus avances dans le caleul du temps: ils interca- 
laient 13 jours a la fin de chaqué siécle moindre de cinquante 
ans, et 260 dans chaqué pório Je astronomique de 1,040 années. 
Méme dans le Calendrier Julien et dans le Q-'-é^orien, on in- 
tercale un jour dans les aaaéds bissexbiles. Eada, si uu sys- 



EÉFOBMB tir CATENDBIBB. 39 



teme comme celui-ci donnait pour résultat la solution de 
toutes les questions relatives au calcul des tetnps, et á la 
chronologie, il serait toujours préférable d'adopter l'interea- 
lation qui produirait le résultat le plus uniforme. Le Pére 
Cappeüetti, dans sa Cosmografía, dit: Derniérement Leverrier 
donna pour valeur de l'année 1860 une duré de 365 jours, 5 
heures, 48 m. 45 s. 1. De ce calcul il s'ensuit que l'année est 
formé d'un nombre exact de jours complets, et que cette pe- 
riodo devant servir de base pour l'année civile, qui, dans son 
calcul, n'admet pas de fractions de jours, il est nécessaire 
d'introduire les intercalations pour n'avoir pas á compter le 
commencement de l'année dans les différentes heures du jour. 
Or ce que l'on dit des fractions de jour peut se diré également 
de la semaine, pour l'uniformité des temps, á savoir que l'on 
ne peut fraetionner l'unité chronologique. C'est pourquoi l'in- 
tercalation est indispensable. 

En resume: si le but principal est d'uniformer le Calen- 
drier et la difficulté consiste seulement dans l'exédant d'un 
jour ou deux dans une année, la solution me paraít assez clai- 
re: ajoutons ees jours jusqu'á ce qu'ils forment une semaine 
complete et intercalons-la dans l'année correspondante. De 
cette maniere les années se compteront par un nombre deter- 
miné des semaines completes, sans fraction aucune, et il en 
résultera un calendrier uniforme, avec une concordance par- 
faite et positivo entie les dates et les jours de la semaine. En 
méme temps, ce calendrier sera simple etpar conséquent adap- 
table pour toutes les classes de personnes. Je crois en effet 
qu'il faut sacrifier le goút pour toute autre espéoe d'innova- 
tions qui n'offrent aucun résultat pratique et qui, au contraire 
entrainent de sérieuses complications dans la Chronologie. II 
faut rechercher la simplicité et la ciarte, non plus pour les sa- 
vants, mais bien pour le peuple en general. 



40 



C. R. Órnelas. 



Dates oü devraient tomter les principales fétes moMUes 


de Vannée, d'aprés le nouveau calendrier. 


Septuagésime. 


CendreB, 


Paques. 


Ascensión. 


PentecOte. 


Corpus Christi. 


janvier 22 


fév. 9 


mars 25 


mai 4 


mai 4 


mai 25 


„ 29 


„ 16 


avril 2 


., 11 


" 21 


juin 1 


février 6 


„ 23 


. 9 


„ 18 


28 


„ 8 


„ 13 


„ 30 


„ 16 


n 25 


juin 4 


V 15 


„ 20 


mars 7 


„ 23 


juin 1 


„ Jl 


„ 22 


Dates oü devraient tomber les mémesfétes si les mois 


de Vannée septimale se composent de SI jours. 


Septuagésime. 


Cendres. 


Paquee. 


Ascensión. 


Pentecóte. 


Corpus Chrísti 


janvier 22 




février 8 


aiars 24 


mai 1 


mai 11 


mai 22 


„ 29 


„ 15 


„ 31 


„ 8 


„ 18 


„ 29 


février 5 


„ 22 


avril 7 


„ 15 


„ 25 


juin 5 


„ 12 


„ 29 


. 14 


„ 22 


juin 1 


„ 12 


„ 19 


mars 6 


„ 21 


„ 29 


„ 8 


„ 19 



Si, pendant les années septimales, les mois étaient de 31 
jours, le premier dimanche d'Avent tomberait le 28 novembre, 
au lieudu 3 décembre, comme dans les années ordinaires. Dans 
l'année septimale, le caréme d'Avent aurait plus de 4 semaines. 



EÉFOBME DU OALKNDRIKE. 



41 



Dates oü devrait se célébrer la féte de Paques 

ou de la Beswrection, pendant les différents armées du XX^ 

Siécle, d'aprés le nouveau culendrier en projet 



25 mars; 

2 avrii 

2 

9 

9 

16 
16 
23 
23 



les années. 1191321 32'3740'48 

, !J91ñ!l.s202326;29 



1964 67,70 
191217j28 
195866 69 
19111422 
196063 65 



758386 
313942 
72 778(1 
25 2733 
71 74 76 



5Í78 89 
3445 56 



9194 
4750 
85 9. 

38 41 



36, 
79849(1 



Í1916 192430 354346 
i 1973 81 87 92 95 



5457 



5961 
9799 
53 55 
96 
49 52 
98, 
62 68 



Tahle des Dimamhes pour trouver la date de la féte 

de Paques d'aprés le calendner moderne, par comparaison 

avec le Calendrier Grégorien. 



Mars ou AvrU. 



Si-l'aDnée conunence le VENDREDI, Piques sera le 



28 


4 


11 


18 


27 


3 


10 


17 


25 


2 


9 


16 


25 


1 


8 


15 


24 


31 


7 


14 


23 


30 


6 


13 


22 


29 


5 


12 



25 
24 
23 

22 
21 
20 
19 



Mem. Soo. Alüate. México. 



T, 24 (lflOe-1907)— 6. 



42 C E. Órnelas. 



Puisque toutes les années conruneneeraietit le dimanche, les 
números en chiffres gjros indiquent la date de la féte de Pa- 
ques, Une fois cette date trouvée d'aprés le calendrier Gró- 
gorien, dans le tableau ci-dessus on monte ou on descend dans 
la méme colonne, jusqu'á ce que l'on rencontre un numero en 
chiffre gros et ce numero indiquera la date de la feto de 
Paques d'aprés le calendrier moderno. Donnons un exemple: 
Soít l'année 1993, Son épacte sera VI; la pleine lune tombera 
le 7 avril et par 3onséquent la féte de Paques sera le 11 du 
méme mois, selon le Calendrier Grégorien. De ce numero 11, 
(dans le tableau des dimanchfts) nous descendons jusqu'á ce 
que nous rencontrions le cbifpre gros dans la méme colonne: 
o'est le 9, date de la féte de Paques, selon le Calendrier mo 
derne. 



Mon second projet consiste á compter les années de 13 
mois chacune, chaqué mois se composant de 28 jours. Ce pro- 
jet repose sur les mémes bases que Pantérieur: en effet, il y 
aurait 13 mois et un jour dans les années ordinaires et 13 mois 
et deux jours dans les années bissextiles, et par conséquent 
nous aurions les mémes periodos septimales avecleurs semai- 
nes additionnelles. Cettefois nous aurions le dernier mot dans 
l'uniformité des temps et il ne nous resterait plus rien á dési- 
rer, parce qu'alors les semaines, les mois, les années et les sié- 
cles commenceraient tous le dimanche et termineraient le sa- 
medi. 

D'aprés ce systéme, les fétes mobiles tomberaient, non plus 
en cinq dates difPérentes, comme dans le premier projet, mais 
seulement en quatre. Par exemple, la féte de Paques se célé- 
brerait le I*""-, le 8, le 15 ou le 22 avril, sans laiser de tomber 
les mémes dimanches que dans le Calendrier Grégorien. 

Dans ce cas, il faudrait former ou inventor une nouvelle- 



REFORME DU CALENDRIER. 43 



regle pour dóterminer l'áge de la luae et la date de la Páque 
de la Résurrection; cependant je crois qu'uae fois oes deux 
poiat déterminées par le caleudrier Grógorieu, oa pourait aus- 
si les déeouvrir par le systémie proposé. 

La grande diffioulte consisterait en ce que, dans Pavenir, 
on perdrait les dates historiques de FEglise, des nations et des 
peuples. Mais cette dificultó pourrait se resondre au moyen 
d'ane table de correspondaace entre les dates anoiennes, et les 
modernes, comme celle que j'indique plus bas. 

Tous les mois ayant 28 jours et les méines jours de la se- 
maine, je place en premié re ligne les 28 jours des nouveaux 
mois, et j'ajuste á ees 28 jours les 30 ou di des mois d'une an- 
nóe d'aprés le Oalendrier Grrógorien. Si l'Eglise adoptait ce 
systéme, elle pourrait donner de noveaux noms aux mois de 
l'année, par exemple ceux des douze Apotres et celui de la 
Ste. Vierge, tandis que dans Pordre civil on leur donneraitles 
noms que l'on pourrait choisir, sauf iuconvóuient. 

Table de correspondauce (Toir la feaille ci-joiute). 

D'aprés cette table, clierchons á quelle date tomberait le 
jour de ¡Sb. Jean-Baptiste. Nous clierchons d'abord le 2J: juin 
et une fois cette date trouvée daus le calendrier Grégorien, 
nous remoiitons en suivant la méme colonne jusqu'á oe que 
nous rencoutroüs la date corresponte dans le nouveau Oalen- 
drier, c'est-á-dire le 7. C'est en ce jour que tomberait la féte 
de iSt. Jean Baptisfce. Le 8 de déoembre correspond au 6, le 2 
de février au 5, et le 8 de septembre au 27 du méme mois. 

Dans cette table, chaqué mois de l'année est indiqué par 
une lettre grosse. 



44 



C. E. Oenelas. 



CALENDRiER LATIl 



R LES 



JANVIEK. 


D. 


L. 


M. 


M. 


j. 


T. 


s. 


1 


2 


3 


4 


5 


6 


7 


8 


9 


10 


11 


12 


13 


14 


15 


16 


17 


18 


19 


20 ! 21 1 


22 ! 23 


24 


25 


26 


27 1 28 I 


29 30 










1 



TEVEIEE. 


D 


L. 


M. 


M. 


j. 


V. 


1 
s. 






1 


2 


3 


4 


5 


6 


7 


8 


9 


10 


11 


12 


13 


14 


15 


16 


17 


18 


19 


2i) 


21 


22 


23 


24 


25 


26 


i 27 

! 


28 


29 


30 









MAES. 




AVEIL. 


D. 


L. 


M. 


M. 


j. 


V. 


s. 


D. 


L. 


M. 


M. 


j. 


V 


s. 










1 


2 


3 
















1 


; 4 


5 


6 


7 


8 


9 


10 




2 


3 


4 


5 


6 


7 


s! 


i 11 


12 


13 


14 


15 


16 


17 




9 


10 


11 


12 


13 


14 


15 


18 


li) 2i 


21 


22 


23 


24 




16 


17 


IH 


19 


20 


21 


22 


'25 

¡ 


26 27 


28 2i.) 


30 




23 

3o 


24 


25 


26 


27 


28 


29 



MAI. 




JUIlf. 


1). 


L. 


M. 


M. 


.T. 


V. 


s. 


I). 


L. 


M. 


M. 


j 


T. 


s. 




1 


2 


3 


4 


5 


6 












1 


2 


3 


7 


8 


9 


10 


11 


12 


13 




4 


5 


6 


7 


8 


9 


10 


U 


15 


16 


17 


18 


19 


20 




11 


12 


13 14 


15 


16 


17 


21 


22 


23 


21 


25 


26 


27 




18 


19 


20 21 


22 


23 


24 


28 


29 


30 3L 










25 


26 


27 28 


29 


30 





RÉFORMK DU CALENDBIEB. 



45 



ANNES 1911 Á Í9I4 iNCLUSIVEMENT. 



JUILLET. 




AODT. 


D. 

2 

9 
16 
23 
30 


L. 

3 
10 
17 
24 
31 


4 
U 
18 
25 


M. 

5 
12 
19 
26 


j. 

6 
13 

líO 

27 


V. 

7 
14 
21 

28 


s. 

1 

8 
15 
22 
29 


6 
13 

2o 
27 


L. 

7 
14 
21 

28 


M. 
1 

8 
15 
22 
29 


M. 

2 

9 

16 
23 
30 


j. 

3 
10 
17 
24 
31 


V 

4 
11 
18 
25 


s. 

5 
12 
19 
26 



SEPTEMBKE. 




OCTOBKE. 


D. 


L. 


M. 


M. 


j. 


V. 

1 


s. 

2 


1 


L. 

2 


M. 

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C. E. OENELAS.— REFORME DU CALKNDRIER. 









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SOCIÉTÉ SCTENTOTQÜE "ANTONIO ALZATB." MÉMOIBES, T. 24. 



LA HIGIENE Y LA BIBLIA. 

(.A.d.icióix) 



POE EL DOCTOE 



ALEJANDEO M. DEL CAMPO, M. S. A. 

En mi trabajo de este título ptiblioado en el tomo XVIII, 
pág. 143-158 de las Memorias de la Sociedad Científica "An- 
tonio Álzate," omití un punto interesante, deficiencia que me 
propongo llenar esta vez. 



La circuncisión es la ablación circular del prepucio para 
descubrir el balano. 

Eutre los pueblos de raza protosemítica esta operación ha 
sido practicada desde la más remota antigüedad, y el patriar- 
ca Abraham fué el primero que se circuncidó para establecer 
una señal indeleble del j?^^ celebrado entre Dios y su raza. 

La circuncisión fué practicada y se practica aún en algu- 
nos pueblos del Oriente, de África y de América y entre nos- 
otros sabido es que los totonacos tenían esta costumbre. En 
ciertos pueblos de África se practica una especie de circunci- 
sión en la mujer que consiste en la ablación de las ninfas, muy 
desarrolladas en esas regiones. 

Todos estos pueblos han aceptado esta operación como una 
medida higiénica para favorecer la limpieza del órgano en que 
«e ejecuta, y eutre algunos, los sacerdotes han imbuido al pue- 



A. M. DEL Gampo. 



blo la idea de que el sacrificio á la divinidad de esta parte del 
cuerpo conserva puro lo demás. 

La prescripción bíblica manda que la circuncisión se prac- 
tique á los ocho días de nacido el niño y la arábiga á los 13 
años, edad en que Abrabam circuncidó á Ismael. En el recién 
nacido la sensibilidad es obtusa y por esto las operaciones pe- 
queñas son poco dolorosas; además, la cicatrización en rela- 
ción con la energía nutritiva se verifica en ellos en unas cuan- 
tas toras. Por esto juzgo superior la costumbre judía á le mu- 
sulmánica. 

Pero Moisés, teniendo en cuenta sin duda los fines higié- 
nicos, advirtió á los israelitas que la circuncisión de la carne era 
una señal ó símbolo de la del corazón, ó de las malas pasiones. 
Indudablemente que el carácter religioso que se dio á esta ope- 
ración tendía á asegurar la práctica de la medida higiénica, 
pero no es fuera de razón mirarla como un moderador de la 
lascivia. 

Por lo mismo la consideraré brevemente bajo dos aspec- 
tos: 1? como medida higiénica; 2? como moderador del instin- 
to genésico. 



I. Todos los sifilógrafos recomiendan la circuncisión como 
un preventivo de las enfermedades venéreo-sifilíticas y fácil- 
mente se comprende que ésta es una medida de limpieza que, 
si no precave del todo, sí aleja los peligros de un contagio; por- 
que una cavidad virtual y anfractuosa, como lo es la balano- 
prepucial — muy apropiada para las nidadas microbianas — so 
convierte, con la ablación del prepucio, en un simple surco 
abierto, de fácil aseo. 



II. No me parece fuera de razón considerar esta amputa- 
ción como un moderador de la lascivia, y no solo por la autoT 



La higiene y la biblia. 49 



sugestión religiosa del que queriendo cumplir con la ley se di- 
ce : este es mi deber, debo ser casto, sino por un motivo meramen- 
te fisiológico ; en efecto, la secreción de las glándulas de Tyson 
acumulada en la cavidad balano-prepueial, por poco que se 
descomponga y fermente, produce una irritación local que, en 
un órgano de sensibilidad exquisita, despierta y excita la fun- 
ción genésica que le está encomendada. Sabida es la génesis 
del herpes prepucial, que tanto mortifica á los incircuncisos y 
sobre todo á los que padecen fimosis. 

Por otra parte la sensibilidad del balano se embota cuan- 
do está desprovista del prepucio: á los recién circuncidados 
les es molesto el roce de las ropas, pero al fin acaban por to- 
lerar estos frotes y esa disminución de la sensibilidad es un 
insentivo de menos para la lascivia, A esto se debe el que se 
haya aconsejado la circuncisión para los que se entregan al ona- 
nismo. 



A los elogios de la higiene bíblica que hice en mi estudio 
citado, considerando á sus autores como muy aventajados en 
relación con los tiempos en que escribieron, debe agregarse 
este, teniendo en cuenta que para el Asia, — que á la fecha es 
polígama por la influencia del clima y por los atavismos de ra- 
za, á pesar de haberse predicado el cristianismo en su parte 
occidental desde hace 20 siglos — la circuncisión era más nece- 
saria que para la Europa y la América, 

Lagos de Moreno, Mayo 31 de 1906. 



Mem. Seo. Álzate. México. T. 24 (1906-1907)— .6* 



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plopodi raccülti dal Rev. Luigi Jalla a Kazungula. — Systema Diplopodum. 
Alcune norme per la raccolta dei miriapodi. — Chilopodi e diplopodi raccolti 
da Don Eugenio dei Principi Ruspoli durante l'ultimo suo viaggio nelle 
regioni dei Somali e dei Galla. — Antwort auf Bemerkungen des Dr. C. 
Verhoeff über meine "^ ote: Contribuzione alia conoscenza dei Diplopodi 
della fauna mediten-anea — Primera noticia acerca de los Tisanuros argenti- 
nos — Nova Geophiloidea Argentina — Diagnósticos de nuevos Diplópodos 
Sud-americanos. — Descrizione di aleuni nuovi Diplopodi raccolti nell'Alto 
Paraguay dal Cav. G. Boggiani. -Aleuni nuovi Diplopodi della N. Guinea. 



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*P'^ 29 1907 

Tomo 24. No. 2. 

MEMORIAS Y REVISTA 



SOCIEDAD científica 



¿¿ 



-A^ntonio ^lz:ate'' 

publicadas bajo la dirección de 

RAFAEL AGUILAR Y SANTILLÁN, 

Secretario Qkneraij Perpetuo 

SOMMAIIIK. 

( Méinoires, feuilles 7 a 11; Revue, feuilles 1 et 2). 



Chimíe industrielle. — Etude sur le mezcal par M. Gabriel Blanco, p. 73-90. 

Hydrologie. — Application de la fluorescéine á questions de salubrité publique, 
par M. J. D. Fillarello, p. 51-62. 

Un nouveau fluoroscope, par M. J. D. Vülarello, p. 63-72. 

REVUE. — Comptes-rendus des séances. Juillet et Aoút 1906, p. 5-6. — ^Bibliogra- 
pliie: Gruide des excursions du Xe. Congrés Géologique International. Ré- 
sultats des Campagnes scientifiques du Prince de Monaco. Brunswick et 
Aliamet. Congrés d-i Radiologie. Hollard et Bertiaux, Lunge, L. de Pes- 
loüan et Loisel, p. 7-16. 



MÉXICO 

inVEFIÍ.EnsrT.A. del O-OBIEÜIlSrO FE3DEIÍ-A.L 

(3^ CALLE DE EEVILLAGIGEDO NÚM. 3). 

Agosto 1906, 

Publicación registrada como articulo de segunda ciase en Septiembre de 1901 



i>ous et nouvellvs piibUcations iv^.ues pendant Paniiée lt)0(>. 



Les iioius lies ilotiaUnivs sont iuipvimóa oii itaUquest les membi'PS do la Soeiótó 
sout tlésignós nvpc M. S. A. 

Abraham (H ) et Laugovin (P ) — Les quautités éléraentaires d'éleetñcité. lons 
électrous, corpuscules. (Société Fraugaise de Physique. OoUection de Mé» 
moires relatifs fl la Pkysique. 2""^ serie). Paris, GautUier-Vilhirs. 2 vol, 
gr. in 8. 1905. 

Aíueghino F„ M. S. A. — Enumeración de los impennes fósiles de Patogonia y 
de la Isla Seyíaour. Buenos Aires. 1905. 8? láms. Les édentés fossiles de 
France et d 'AUemagne. Buenos Aires. 1905. 89 figs. ( Anales del Museo 
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plete Chemical Analysis of every important mineral water iu the World. 
Illustrated. San Francisco. 1892. S? 

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sco Pedagófjicos). 

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E. Boistel et E. J. Brunswick. Tome second. — Paris, Lihrairie Pofytecli- 
ñique, Ch. Bcranger. 1906. 89 fig. 

Babu (L.) — Traite théorique et pratique de Métallurgie génénüe. Tome second. 
— Paris, Lihrairie Polytechniqíte. Cli. Bérani/er. 1906. 8? fíg. 

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— Paris, Libi-airie Po'y'eoh.nique, Gil. Béraajer. 1906. 8.' 1717 fig. 

Bassi {¡i.) e Molzi cVJSril (C7.) — II P. Timoteo Bertelli, Chierico Regolare Barna- 
bita. 8egne in Appeudice l'Eleuco completo degli Scritti del P. Bertelli 
corapilato a cura del P. G. Bjffibo. — Firenze ( Pabblicazioni dell'O.íserv. 
del Collegio alia Querce) 1906. 89 

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Uppsala(N. ActaR. Soc. Scient.) 1905. 891Taf. {Ohsci^vatoirc d' üpsal). 



yol 



SOCIÉTE SClBSTIITKíOE "AXTOXIO ÁLZATE." üéMOiríKS, T. 24 



APLICACIÓN DE LA FLÜORESCMA A ClJEmOlS DE SALUBRIDAD PUBLICA 

POE EL rSGENIEEO DE MDíAS 

JUAF D. VILLAEELLO, M. S. A. 

La fluoresceina es una substancia que se produce por la 
acción de la anhídrida plitálica sobre la resorcina, ala tempe- 
ratura de 200^c. Disolviendo en un álcali el produelo así ob- 
tenido, se forman sales de tetraoxiphtalofenona anhidra, las 
cuales son estables y solubles en el agua. De estas sales, la de 
sosa es una substancia sólida, de color amarillo naranjado 
cuando es pura, y rojo parduzco cuando contiene exceso de 
sosaj es inofensiva, y fácilmente soluble en el agua; siendo 
esta solución roja por transparencia y presentando por refle- 
xión una hermosa y característica fluorescencia verde. La in- 
tensidad de esta fluorescencia es tan grande, que puede per- 
cibirse á la simple vista en soluciones de uno á doscientos mi- 
llones, y es visible con la ayuda del fluoroscopio en solucione» 
de uno á mil millones ^^' su peso de agua. Esta sal de sosa es 
la que se emplea más generalmente para el objeto que indica- 
ré en seguida, debiendo advertir que no toda la fluoresceina 
que se encuentra en el comercio tiene el mismo poder colo- 
rante. 

(1) Félix Marboutin. — Essai sur la propagatíon des eanx sonterraines. Bull. Soc. 
Belg. de GéoL, de Paléon. et d'Hydrol. Tomo XVII. 1903. Proc. Verb., pág. 279. 

Mem. Soc. Akate. México. T. 24 (1906-1907)— 7. 



52 J. D. VlLLAHELLO. 



Desde el año 1877''' parece que comenzó á emplearse la 
fluoresceina para el estudio de la propagación subterránea de 
las aguas; y en la actualidad se ha generalizado mucho el uso 
de esta substancia, para el objeto indicado; pues presta gran- 
des servicios al industrial, y sobre todo al higienista, como se 
verá en seguida. 

Conociendo las curvas isocrono-cromáticas de una región, 
es decir, las líneas que unen á todos los puntos por donde las 
moléculas de agua colorida pasan subterráneamente en el mis- 
mo instante, se tiene ya el dato necesario para hacer un buen 
proyecto de captación de estas aguas. En efecto, si se abren 
las galerías principales siguiendo á estas líneas, se formarán 
así los colectores del receptáculo acuífero subterráneo, y el 
drenaje de éste se completará por una serie de galerías secun- 
darias dispuestas perpendicularmente á las primeras. '^' 

Por medio de la fluoresceiua se puede demostrar experi- 
mentalmente la conexión subterránea que á veces existe entre 
los resumideros de los ríos ó lagunas, con manantiales más ó 
menos cercanos, y cuando las aguas de estos manantiales se 
emplean en la irrigación ese dato es de mucha importancia pa- 
ra el agricultor. 

En efecto, si aquellos ríos se desvían para aprovechar el 
agua como fuerza motriz, ó para otros usos lo mismo que si se 
hace el degagüe superficial y completo de las lagunas que ali- 
mentan á los manantiales más bajos, evitando así en ambos 
casos que las aguas se resuman, y sigan su trayecto subterrá- 
neo naturalmente establecido, se secarán los manantiales ali- 
mentados por esas aguas, ó disminuirá su gasto, y el agricul- 
tor sufrirá los perjuicios consiguientes. 

(1) E. A. Martel. -Sur l'emploi de la fluoresceine ea Hydrologie. Bull. Soc. Belg. 
de Géol., de Paléon. et Hydrologie. Tomo XVII. 1903. Proo. Verb., pág. 342. 

(2) FéUx Ma/rboutim L. c, pág. 227. 



Aplicación de la flooresceina. 53 

Por otra parte, los manautiales no son aparatos misterio- 
sos'^' que purifiquen el agua, sino únicamente orificios de des- 
agüe de los receptáculos acuíferos subterráneos; y por lo tan- 
to, sólo cuando sean excelentes, las aguas de estos receptácu- 
los, lo serán también las de los manafitiales; y en caso con- 
trario, como sucede muchas veces, las aguas de los manantia- 
les son detestables. 

Antes se creía que toda agua por sólo el hecho de prove- 
nir directamente de uu manantial era excelente; pero esta 
creencia notablemente errónea ha sido desechada con funda- 
mento científico; y ahora el higienista, cuando se trata de sur- 
tir de agua potable á las poblaciones, debe saber ante todo 
cuál es el origen del agua; cuáles son las causas de la conta- 
minación que esta agua pueda experimentar en su trayecto sub- 
terráneo, antes de llegar al lugar de consumo; y cuál es la au- 
to-depuración que haya podido sufrir en este trayecto; en una 
palabra, debe reconstruir día por día, hora por hora, lo que 
puede llamarse, como dice Marboutin,'^' la historia de las mo- 
léculas de agua antes de su llegada al lugar de consumo. 

La análisis química y microbiológica de una agua de ma- 
nantial no es suficiente para asegurar su salubridad; pues de 
nada sirve que una agua sea excelente considerada desde el 
punto de vista químico, y que no se encuentre en ella en de- 
torminado momenfco ningún microbio patógeno, si esta agua 
está sujeta á variaciones de composición y también á contami- 
naciones. En efecto la composición química y el grado de pu- 
reza microbiana de una agua de manantial, determinadas en 
un momento dado, pueden hacer creer que esa agua es exce- 
lente; pero si más tarde se contamina ésta en la "superficie de 
alimentación" del ''receptáculo acuífero subterráneo," ó en la 

(1) Xavier Stainier. — L' aydrologie eavisagóe au poiat de viifi de I' Agriculture. Buil. 
Soo. Bel. de Gcéol, de Paléon. et d'Sydrol. Tomo VII. 189J. Proc. Verb. pág. 150. 

(2) í'éiía; Jlíar6oMíin.— SurlaPropagationdes JSauxsouterraines. Id. Id. Tomo XV. 
1901. pág, 215. 



54 J- D, Vn^LARELLO. 



''región activa'"^' de este receptáculo; es decir, si más tarde 
se coataminan las aguas meteórieas al atravesar la superficie 
del terreno en donde se infiltran, ó se contaminan en su tra- 
yecto subteri'áneo, el agua del manantial será detestable más 
tarde; y de nada sirve que una agua sea buena hoy, si puede 
ser mala mañana. 

Para evitar la contaminación de las aguas de manantiales 
que se destinan para uso de las poblaciones como aguas pota- 
bles, es necesario establecer perímetros de protección de los 
receptáculos acuíferos subterráneos, zonas estas que deben ser 
constantemente vigiladas, y rigurosamente protegidas. Pero 
no es posible establecer estos perímetros de protección cuan- 
do no se conoce la historia de las moléculas de agua, desde su 
infiltración en el terreno hasta su salida al exterior por los ma- 
nantiales, y cuando se desconoce el origen y la trayectoria sub- 
terránea de las moléculas de agua que salen por los manan- 
tiales. Estos datos tan interesantes para la salubridad públi- 
ca pueden obtenerse con precisión y relativa facilicidad, aun 
cuando el nivel piezométrico del receptáculo acuífero subte- 
rráneo sea más bajo que la superficie del terreno, haciendo 
uso de la fluoresceina, y siguiendo en todo el método operato- 
rio perfeccionado por M. Félix Marboutin. 

üua de las cosas que están íntimamente ligadas con la sa- 
lubridad de las aguas que brotan por manantiales, es la ubi- 
cación de los cementerios. En efecto, se cree geiieralmente 
como dice íátainier, '^' que basta alejar los cementerios de las 
ciudades, persuadidos de que el peligro reside en las emana- 
ciones producidas por la descomposición de los cadáveres; y 
a'.mque es cierto que el contagio puede transmitirse por el aire, 
el principal peligro no está en éste, sino en el agua; pues las 
lluvias pueden arrastrar los gérmenes mórbidos por las grie- 

(1) Para explicacióa del tecaicismo empleado en este escrito, véase J. D. Villare- 
lio; Hidrología subterránea de los alrededores de Cadereyta Méndez. Parergones del Inst. 
Geol. de México, Tomo 19, e9 6, pag. 183. 

(2) Xavier Stainier.—L. c, pág. 150. 



Aplicación DE lAPLDOBBscEiNA. 55 

tas del terreno, y llevarlos á largas distancias hasta salir con 
el agua por los manantiales.'" 

En multitud de lugares se ha demostrado experimental- 
inente, por medio de la fluoresceina, la conexión subterránea 
que existe entre la superíicie de alimentación de un receptácu- 
lo aouífero subterráneo y los manantiales, que como he dicho 
ya, no son más que los orificios de desagüe de los referides re- 
ceptáculos} y en muchos casos se ha comprobado también que: 
las epidemias desarrolladas en las cercanías de los manantiales 
son debidas á la contaminación de las aguas en la superficie 
de alimentación de los receptáculos subterráneos. No preten- 
do citar todas las localidades en donde se han hecho las com- 
probaciones anteriores, y sólo como ejemplos mencionaré las 
siguientes : 

En Luxemburgo hay una pequeña aldea situada en el flan- 
co de una colina, aldea que ocupa un lugar tan pintoresco co- 
mo salubre, y que sin embargo se halla en peligro de desapa- 
recer. En efecto, con la idea de alejar el cementerio lo más 
posible, fué clausurado el antiguo, y se destinó para este ob- 
jeto la cima de la colina mencionada, por ser este el lugar más 
apartado de la aldea. Po30 después, la gente, aun la robusta, 
comenzó á enfermarse y á morir; y hasta entonces se averi- 
guó que el nuevo cementerio está colocado sobre capas cali- 
zas muy agrietadas, y las aguas meteóricas que se resumen en 
el cementerio circulan, sin purificarse, por las fracturas de la 
caliza, y salen por el manantial que surte de agua potable á 
toda la aldea. En vista de esto último, nada tiene de raro que 
el agua de este manantial sea tan insalubre ahora, no obstan- 
te que en otro tiempo aquella agua fué excelente, cuando no 
era contaminada en la superficie de alimentación del recep- 
táculo acuífero subterráneo. 



(1) Véase J. D. Villarello: Hidrología subterránea de los alrededores de Qaeróta- 
ro: Parergímes del Instituto Greológioo de Móxieo, 1905. Tomo 19. núm. 8, pág. 275. 



56 J- D. VitLABBÍLLO. 



En una aldea de Malonne, y en las calizas de aquella lo- 
calidad, se encuentra un pequeño manantial que surte de agua 
potable al vecindario ; y cierto día, el agua comenzó á tener 
un fuerte olor á podredumbre. Esto alarmó á la población, se 
inquirió la causa por todas partes, y al fin se supo que preci- 
samente cuando el hecho anterior se produjo, acababa de es- 
tablecerse una letrina á un kilómetro de distancia. Entonces 
se hizo cementar este recipiente, y desde luego el manantial 
volvió á dar agua pura. ^^' 

El manantial de Arcier se encuentra en la ciudad de Be- 
sanzón, ciudad que se halla á seis kilómetros de distancia, en 
línea recta, de la cuenca de Nancray. En esta cuenca hay re- 
sumideros y grietas de absorción que están comunicados con 
el manantial de Arcier, por el cual salen las aguas que se usan 
como potables en una parte de la ciudad mencionada. Esta co- 
nexión subterránea ha sido demostrada experimentalmente, 
haciendo uso de la fluoresceina; y se ha comprobado siempre 
la relación que existe entre las epidemias de fiebre tifoidea que 
se desarrollan en la ciudad de Besanzón, con múltiples causas 
verificadas en la superficie de alimentación del manantial de 
Arcier, ó sea en la cuenca de Nancray. Esta cuenca se halla 
lejos del manantial ; pero en ella se resumen las aguas que 
alimentan á éste, y á ella debe su triste celebridad la ciudad 
de Besanzón. En efecto, cuando en 1893 ocurrieron diecisiete 
casos de fiebre tifoidea en Nancray, se desarrolló esta efer- 
medad como epidémica en Besanzón ; la epidemia de fiebre ti- 
foidea que se registró en esta última ciudad en 1901, coinci- 
dió con abundantes precipitaciones pluviales en la cuenca de 
Nancray; y siempre la salubridad de las aguas del manantial 
de Arcier depende de las condiciones higiénicas, variables de 
la cuenca de Nancray. ^^' 

(1) Xavier Stainier. L. c, pág. 151. 

(2) Etude de M. Le Prof. Pournier dans la regioa de la source d' Arcier. Analyse 
par M. E. Van dea Broeck. Buli. Soe. Belg. de Uéol. de Paléon. et d Hydrol. Tomo XVII, 
1903, pág. 359. 



Aplicación dk la. flüobesckina. 57 

¡ Cuántas veces la pureza y salubridad de una agua de ma- 
nantial, ó de pozo, está á merced de una grieta que pasa por 
un basurero, por una cloaca, por una letrina, ó por un cemen- 
terio! Y ¡cuántas veces las aguas que se emplean como pota- 
bles contendrán millones de microbios patógenos, sin que na- 
die se alarme, porque no se trata de un hecho patente que 
hiera los sentidos: los ojos ó la nariz! 

Citar mayor número de casos de contaminación de aguas 
subterráneas creo que es innecesario, pues por los hechos ya 
mencionados se comprende la mucha importancia que tiene 
para la salubridad pública, el conocimiento exacto de la super- 
ficie de alimentación de los receptáculos acuíferos subterrá- 
neos, cuyas aguas se empleen como potables: el conocimiento 
de la trayectoria de las moléculas de agua, desde su infiltra- 
ción en el terreno, hasta salir de nuevo al exterior por los ma- 
nantiales, y el estudio geológico é hidrológico del terreno en 
que se encuentren ubicados los cementerios. 

Cierto es que durante mucho siglos los cadáveres fueron 
sepultados contrariando todas las leyes higiénicas: se inhuma- 
ban en las Iglesias ó sus alrededores, en lugares habitados, y 
en las cercanías de los pozos domésticos, sin preocuparse de 
la naturaleza del suelo, ni de la proximidad de los receptácu- 
los acuíferos subterráneos. Cierto es también que: se creyó 
suficiente después retirar los cementerios de los lugares po- 
blados, teniendo sólo en cuenta la dirección dominante délos 
vientos, para evitar que pasaran estos por las poblaciones des- 
pués de haberse infectado en los cementerios. Pero ahora se 
sabe que: el principal peligro de contagio se encuentra en las 
aguas contaminadas j y para evitar esta contaminación por 
los cementerios es preciso conocer la naturaleza del suelo en 
cada caso particular, haciendo observaciones directas, es de- 
cir, haciendo un reconocimiento geológico, hidrológico y quí- 



58 J. D. YlUARKÍXO. 



mico'^' llevado á cabo por personas competentes en la mate- 
ria, las cuales consirlerarán cada [caso que se presente como 
un problema local que debe estudiarse á fondo, y de los he- 
chos locales observados deducirán la única solución, clara, pre- 
cisa, y práctica, que el caso requiera. '^' 

Conocida la superficie de alimentación de un receptácu- 
lo acuífero subterráneo puede establecerse el perímetro de 
protección del manantial, ó del grupo de manantiales, por los 
cuales desagüe el referido receptáculo. Este perímetro deberá 
comprender á toda la zona en la cual una molécula de agua 
caída en la superficie del suelo puede llegar á los manantia- 
les j y en caso de que estos últimos estén alimentados también 
por resumideros de algún río, el perímetro de protección de- 
berá comprender también á todo el valle, arriba de los resu- 
mideros. Dentro de este perímetro de protección no se permi- 
tirá el establecimiento de cementerios ni la apertura de exca- 
vaciones profundas; estará sujeto á estricta vigilancia higiénica 
y será amparado por leyes rigurosas. Procediendo así, y pro- 
curando llevar á cabo estas medidas preventivas, indicadas por 
la ciencia, se acabarán las inquietudes, dificultades y demoras 
que se experimentan á veces, cuando se trata de poner el re- 
medio en pleno desarrollo de una epidemia. 

Como se ve por lo anterior, son varias las cuestiones de in- 
terés para la salubridad pública que pueden resolverse hacien- 
do uso de la fluoreseeina, pues entre otras indicare las siguien- 
tes: ¿cuál es la superficie de alimentacióii de un receptáculo 
acuífero subterráneo, cuyas aguas se emplean como potables? 
¿cuál es la mejor ubicación de un cementerio en una región da- 

(1) ^. Rutot et E. Tan den Broeck. Étude géologiqne et hydi'ologiciue ile Femple- 
cement projeté pour retablissement du nouveau cimetiére de Saint Gilíes á Uccle-Cale- 
voet; Buivie de quelques remarques sur le Eóle de la Géologie dans la question des cimetió- 
res. BuU. Soc. Belg. de Géol. de Paléon, etd'Hydrol. Tomo HI. 1889. Pr. Verb. pag. 67. 

(2) A. Rutot, A propos des nouvelles instructions á suivre pour l'étude dos projets 
d'alimentation d'eau potable des communes de Frauce.— Bull. Soc. Bel. de Géol. de 
Paléon. et d'Hydrol. Tomo XV. 1901. pag. 81. 



Aplicación de la fluoeesceina. 59 



da;? y ¿cuáles cementerios están contaminando á las aguas po- 
tables de una población? No me ocuparé en describir detalla- 
damente el método operatorio que debe seguirse en cada caso 
particular; pero con objeto de dar alguna idea de la aplicación 
de fluoresceina ala resolución de las cuestiones antes propues- 
tas, indicaré en pocas palabras el método seguido por M. Le 
Couppey de la Forest, al hacer el estudio del lugar en donde 
se pensaba establecer un cementerio, 

LaMunicipalidad de Asquins, del Departamento del Yonne, 
deseando clausurar el cementerio establecido alrededor de la 
Iglesia del pueblo, y transladarlo á otro lugar, eligió para este 
objeto el campo llamado de la Louise; pero los habitantes de 
la ciudad de Vezelay se opusieron enérgicamente á esto, ale- 
gando que si se establecía el cementerio en el lugar antes in- 
dicado podrían contaminarse las aguas del manantial llamado 
Chaslin, manantial por el cual salen las aguas potables que se 
usan en la referida población. En vista de esto, el Comité de 
Higiene y Salubridad pública del Distrito de Avallon declaró 
que no daría su consentimiento al proyecto del nuevo cemen- 
terio, sino en caso de que el estudio hidrológico de la región 
demostrara que no se seguía ningún perjuicio al manantial de 
Chaslin; y para hacer este estudio fué comisionado M. Le Coup- 
pey de la Forest, quien procedió de la siguiente manera. '^^ 

Por el estudio geológico que hizo de la región concluyó 
que el terreno está formado por calizas eolíticas permeables, 
abajo ; encima de éstas se encuentran calizas margosas, blan- 
co-amarillentas; y estas últimas están cubiertas por una grue- 
sa capa de aluviones recientes. Por esta disposición, el terre- 
no presentaba excelentes condiciones para la instalación del 
cementerio, pues estando formado el piso por una capa de dos 
metros de grueso de un aluvión poroso y muy permeable, la 

(1) Max Le Couppey de la Forest. Choix de remplacemeiitdes Cimetiéres. Esem- 
ple des serTicesqmpeuventrendrelaGéologieetrHydrologie. — Bull. Soc. Belg. deGéol., 
de Palcon. et d'Hydrol. Tomp XVn. 1903. Pr. Verb. pág. 112. 

Mein. Soo. Álzate. Móxíüü. T. 24 (1006-1907)— 8. 



60 J. D. ViLLABBXLO. 



acción biológica debía ejercerse con facilidad, y podía asegu- 
rarse la destrucción rápida de los cuerpos inhumados allí, y el 
saneamiento del cementerio. Pero esta misma disposición de 
las rocas constitutivas de la región, hacía presumir que las 
aguas que circularan por la capa permeable de aluviones sal- 
drían por los manantiales más bajos, como se encuentra el de 
Chaslin, á una distancia del campo de la Loiiise de 225 metros 
solamente. 

Para hacer la demostración experimental de la conexión 
subterránea que existiera entre el lugar elegido para el nuevo 
cementerio y el manantial de Chaslin, se mandó abrir en el 
campo de la Louíse una fosa de dos metros de largo por un 
metro cincuenta centímetros de ancho, y dos metros cuarenta 
centímetros de profundidad. A los dos metros de hondo con- 
cluyeron los aluviones, y los cuarenta centímetros restantes 
se abrieron en la caliza margosa de aspecto impermeable. En 
seguida se llenó de agua la fosa hasta cuarenta centímetros de 
su altura, es decir, hasta alcanzar la parte inferior del aluvión. 
Después de quince minutos de espera el agua no bajó; y así 
quedó probada que la caliza margosa era sensiblemente imper- 
meable en aquel lugar. Luego se estuvo vertiendo agua en la 
fosa por espacio de cuatro horas, á razón de dos litros y me- 
dio por segundo. En los primeros momentos el agua era ab- 
sorbida con rapidez ; después los alrededores de la fosa se fue- 
ron saturando de agua; y durante las dos últimas horas el agua 
no fué absorbida en totalidad, sino que el nivel subió regular 
y progresivamente á razón de un centímetro por minuto. Es- 
to indicó que la absorción era de dos litros por segundo, y así 
quedó comprobado la gran permeabilidad del aluvión. Esta- 
blecida ya por la fosa una corriente continua de agua, se puso 
entonces en ella un kilogramo de fluoresceina, y se siguió ver- 
tiendo agua para reponer la que se absorbía. Una hora y trein- 
ta y cinco minutos después de haber puesto la fluoresceina en 
la fosa, salió el agua por el manantial de Chaslin con una co- 



Aplicación de la fi.uokesceina. 61 

loración verde muy intensa. En vista de esta demostración 
experimental se formularon las siguientes conclusiones: la ca- 
pa de aluvión, en la cual se abrirían las fosas, era muy permea- 
ble; las lluvias que se infiltraran en el cementerio y bañaran 
los cadáveres, saldrían por el manantial de Chaslin; y en la es- 
tación de lluvias, cuando los terrenos estuvieran saturados, las 
aguas reaparecerían al exterior con una velocidad de 150 me- 
tros por hora, velocidad que excluye toda idea de auto-depu- 
ración. Teniendo en cuenta las conclusiones anteriores, y sin 
necesidad ya de hacer experimentos con la levadura de cerve- 
za, la Municipalidad de Asquius desistió de la idea de cambiar 
su cementerio al campo de la Louise. 

Repitiendo los experimentos con la fluoresceina, de una 
manera semejante á la ya indicada, y alejándose cada vez más 
de los manantiales, se llega á limitar toda la superficie del te- 
rreno en donde se infiltran las aguas que salen por los manan- 
tiales que se estudian j es decir, se llega á conocer cuál es la 
superficie de alimentación del receptáculo acuífero subterrá- 
neo, que se desagua por los referidos manantiales. 



Sin duda parecerá raro que en este escrito me haya refe- 
rido solamente á localidades extranjeras, y solo haya descrito 
métodos operatorios ejecutados también por notabilidades 
científicas extranjeras; pero la explicación de esto es muy sen- 
cilla: en México no sé que alguna vez se halla aplicado la fluo- 
resceina para la resolución de las cuestiones de salubridad pú- 
blica ya indicadas ; y creo que he sido yo el primero, y hasta 
ahora el único, que en México ha empleado la fluoresceina en 
estudios hidrológicos. 

Más tarde, en vista de la poderosa ayuda que presta la fluo- 
resceina en los estudios hidrológicos, estoy seguro se genera- 



62 J- U. ViLLARELLO. 



lizará en México el uso de esta substancia; y también creo que 
las autoridades á quienes está encomendado el cuidado de la 
salubridad pública en esto país, se interesarán por los experi- 
mentos ya indicados ; y para ese futuro, que creo próximo, me 
parece que será de alguna utilidad á los experimentadores el 
fluoroscopio que he arreglado y del cual más tarde daré su des- 
cripción. 

México, Julio 2 de 1906. 



SOCIÉTÉ SCIKNTIFIQIIK "AíCTONIO Al^ATE." MÉHOIBES, T. 24. 



UN NUEVO FLUOROSCOPIO 

POE EL rSGEÍÍIEEO BE ilDíAS 

JUAlí D. YILLAEELLO, M. S. A. 

Cuando se emplea la fluoresceina para el estudio de la pro- 
pagación subterránea de las aguas, es indispensable hacer uso 
del fluoroscopio, aparato que permite descubrir en el agua can- 
tidades infinitesimales de fluoresceina. La necesidad de hacer 
uso de este aparato, cuando se aplica la substancia anterior á 
estudios de hidrología subterránea, se comprenderá fácilmen- 
te después de conocer las siguientes observaciones. 

La fluoresceina, como la mayor parte de las sales orgáni- 
cas de gran peso molecular, se adhiere á los sólidos ; y por lo 
tanto, si el trayecto subterráneo de las aguas es muy largo, 
la intensidad de la coloración de estas últimas al salir por los 
manantiales habrá disminuido notablemente. Además, la fluo- 
resceina es decolorada por los ácidos, y su poder colorante dis- 
minuye por la acción de las sales de cal, ó por la materia or- 
gánica; por coasigaiente, si la circulación subterránea de 
las aguas se verifica por rocas calizas, ó si se ponen en con- 
tacto de materias orgánicas, disminuirá también por estas cau- 
sas la coloración de las aguas al salir al exterior. Por último, 
la solución de fluoresceina, mezclada á las aguas en el lugar 
de infiltración de éstas, puede diluirse mucho al pasar por ca- 
vidades subterráneas llenas de agua, ó al reunirse con varias 
corrientes de agua en su trayecto subterráneo; y entonces ia 



64 J. D. ViLLAEELLO. 



coloración de esta última, al salir al exterior por los manantia- 
les, puede no ser perceptible á la simple vista. Por otra par- 
te, los primeros experimentos ejecutados con la fluoresceina 
hicieron creer que esta substancia camina subterráneamente 
con menor velocidad que el agua en la cual va disuelta, y que 
le sirve de vehículo ; pero más tarde, haciendo uso del fluoros- 
copio, se vio que este retardo no es más que aparente. En efec- 
to, la coloración de las aguas perceptible á la simple vista se 
retarda mucho; pero el fluoroscopio permite descubrir la pre- 
sencia de la fluoresceina en el agua, mucho antes que la colo- 
ración de ésta sea perceptible á la simple vista; y á medida 
que el fluoroscopio es más sensible, es también menor la dife- 
rencia aparente entre la velocidad del agua, y la propagación 
subterránea de la fluoresceina. 

Por los motivos antes expuestos, conviene emplear canti- 
dades relativamente grandes de fluoresceina, cuando se em- 
plea esta substancia en estudios hidrológicos; y con tanta más 
razón, cuando experimentos anteriores, hechos en determina- 
do lugar, han conducido á resultados negativos. Sin embargo, 
algunas veces por economía en los experimentos, y otras ve- 
ces por no alarmar á las poblaciones con la coloración verde 
intensa de las aguas potables, y no obstante que la fluorescei- 
na es completamente inofensiva, se emplean cantidades muy 
pequeñas de esta substancia. Pero en estos casos, es entera- 
mente indispensable el uso del fluoroscopio, porque sin él po- 
dría llegarse á resultados negativos aun cuando en realidad 
existiera la comunicación subterránea entre el lugar donde se 
puso la fluoresceina y el pozo ó manantial en donde se espe- 
ra la llegada de esta materia colorante. 

La velocidad de las aguas en su trayecto subterráneo es 
un dato de mucha importancia, porque conociendo esta velo- 
cidad se puede tener alguna idea de Jas^imensiones de los 
huecos ó espacios vacíos por los cuales circulan las aguas ; se 
podrá calcular si son estos, grietas supercapilares ó intersti- 



TTü NUEVO FLUOROSCOPIO. 65 



cios capilares ó sub-eapilares , y así, podrá decirse qué clase 
de auto-depuración hayan podido sufrir las aguas en su tra- 
yecto subterráneo. 

En vista de lo anterior se comprende la necesidad que hay 
de hacer uso del fluoroscopio cuando se aplica la fluoresceina 
á cuestiones de hidrología subterránea, y aun cuando esta 
substancia se emplee en gran cantidad, porque sin el uso de 
él no se puede tener el dato relativo á la velocidad del agua 
en su trayecto subterráneo, y este dato es de mucha importan- 
cia como dije antes. 

Los fluoroscopios que hasta ahora se han usado son: el de 
Trillat, el de Marboutin y el de Schardt. 

El fluoroscopio de Trillat'^' se compone de dos tubos de 
cristal, tan incoloro como sea posible, colocados en un sopor- 
te verticalmeute y á la misma altura. Estos tubos tienen cien- 
to veinte centímetros de largo y dos centímetros de diámetro, 
están abiertos en la parte superior, y en la inferior están ce- 
rrados con tapones de oaoutchouc, ennegrecidos con plombagi- 
na en polvo, ó cubiertos con papel negro lustroso. Uno de es- 
tos tubos se llena con agua del pozo ó manaiitial, antes de poner 
la fluoresceina en el lugar de infiltración de las aguas; y el 
otro se llena con agua tomada del mismo pozo ó manantial, 
después que se ha puesto la fluoresceina en el lugar antes in- 
dicado. La observación se hace mirando 4 la vez los dos tu- 
bos en la dirección de sus ejes; y cuando se note en la cerca- 
nía del tapón ennegrecido un pequeño cono luminoso, fluores- 
cente, verde, será esto indicio cierto de la presencia de la fluo- 
resceina en esa agua. Observando á la vez los dos tubos se 
percibe la diferencia entre el color azul obscuro que presenta 

(1) A. Trillat. Essai sur l'emploi des matiéres colorantes pour la recherohe des eaux 
d'inflltration. Bull. Soc. Belg de Géol. deJPaléon. et d'Hydrol. 1903. Tomo XVTI. Pr. 
Verb. pags. 305-307. 



66 J- D- VlLLAEELLO, 



el agua natural, vista en éste aparato, y el color verde claro 
que toma cuando contiene fluoresceina, aunque sea en peque- 
ña cantidad. De esta comparación simultánea depende, en gran 
parte, la sensibilidad y exactitud del aparato ya descrito. 

La observación anterior se repite de tora en hora, toman- 
do cada hora nueva agua del manantial ó pozo, y comparándo- 
la con la que no tiene fluoresceina, agua que se conserva co- 
mo "testigo," ó término de comparación. 

El fluoroscopio de Marboutin'^' es una modificación del de 
Trillat, reforma que consiste en lo siguiente: En vez de dos 
tubos, este aparato se compone de doce tubos de cristal de no- 
venta y cinco centímetros de largo, cerrados en la extremidad 
inferior con tapones de caoutchouc enegrecido. La caja que 
sirve para transportar los tubos, tiene doce sustentáculos pa- 
ra estos últimos. Los tubos del aparato anterior se llenan con 
el agua del pozo ó manantial que se estud/a, y que ha sido to- 
mada de hora en hora después de haber puesto la fluoresceina 
en el lugar de infiltración de las aguas. Los lubos una vez lle- 
nados se colocan en orden, de tal manera que cada uno de 
ellos contenga él agua tomada una hora después que la del tu- 
bo anterior, y una hora antes que la del tubo que le sigue. La 
observación se hace de la misma manera que en el aparato 
antes descrito, comparando entre sí de dos en dos los tubos 
mencionados, y así se conocerá el momento de aparición de la 
fluoresceina en el agua y los cambios en la intensidad de la co- 
loración. 

El examen de la coloración del agua, tanto en el aparato 
de Trillat, como en el de Marboutin, debe hacerse en ple- 
no día, colo(íándose frente á un muro blanco, y evitando un 
fondo de yerbas.*^' 

(li Félix Marbontin. Sur la Propagation des Eaux Souterraines. Bull. Soc. Belg. 
de Géol. de Paléon. et d'Hydrol. 1901. Tomo XV. pag. 2'¿2. 
(2) Id. Id. pag, 22V. 



TJn nuevo fldoeoscopio. 67 



El fluoroscopio de Schardf ' se coinpone de un tubo ele 
cristal de veinte centímetros de largo, abierto solamente en su 
extremidad superior, y forrado todo con papel negro mate, de- 
jando sólo una línea abierta en la dirección del eje del tubo, 
para que por ésta penetre la luz dol sol ola artificial muy in- 
tensa. La observación se hace mirando el tubo en la dirección 
de su eje, y cuando aparece una línea verde, diametral al tu- 
bo, será indicio de la presencia de la fluoresceina en el agua 
examinada. Siempre es bueno usar dos de estos tubos, con ob- 
jeto de poner en uno de ellos agua sin fluoresceina, para que 
esta sirva de término de comparación; y observando á la vez 
en los dos tubos, se podrá distinguir perfectamente el color de- 
bido á la fluoresceina en muy pequeña cantidad, del color ver- 
de que tienen algunas aguas naturales. 

Los fluoroscopios antes descritos presentan los inconve- 
nientes que paso á indicar. 

El fluoroscopio de Trillat, lo mismo que el reformado por 
Marboutin, son aparatos molestos para su transporte, y sobre 
todo cuando se viaja por la montaña, como sucede en México, 
casi por todas partes. Además, no siempre se encuentra cerca 
de los manantiales un muro blanco para hacer la observación 
frente á él ; y en cambio, casi siempre el color de la vegetación 
puede influir de una manera nociva en las observaciones con 
estos aparatos. Por otra parte, las observaciones tienen que ha- 
cerse en pleno día; y cuando las aguas están turbias, aunque 
sea ligeramente, hay necesidad de filtrarlas para que se pueda 
descubrir en ellas la presencia de la fluoresceina con estos apa- 
ratos. ^^' El fluoroscopio Schardt tiene la ventaja de ser muy 
portátil, pero como dice Van den Broeck, no da indicaciones 
precisas, sino cuando se usa en pleno sol. ^^' 

(1) E, Van den Broeck. lióte rétaWissant les eonditions réelles des Expériences de 
la Noiraigue. Bull. Soe. Belg. Géol. Paléon. et d'Hydrol. 1903. Tomo XVII. Pr. Verb. 
pag. 396. 

(2) A. Ti-illat. L. c. pag. 304. 

(3) E. Van den Broeck. L. c. pag. 396. 

Mem. Soo. Ainato. México. T. 24 (1906-1807)— 0. 



G8 J. D. ViLLAEBLLO 



Con objeto de evitar los inconvenientes mencionados, y 
para reunir á la facilidad de transporte, la sensibilidad del 
aparato no sólo á la luz directa del sol sino hasta á la luz de 
una bujía, y sin que haya necesidad de filtrar las aguas cuan- 
do sean turbias, he arreglado el fluoroscopio que paso á des- 
cribir. 



El nuevo fluoroscopio (véase la figura adjunta) se compo- 
ne de una caja de madera de 21 centímetros de largo por 18^ 
de ancho y 4| de altura (medidas exteriores ), cerrada en una 
de las extremidades con una tapa corredera, de 18 centíme- 
tros de largo por 3f de ancho y abierta en la otra extremidad 
la cual es ligeramente curva, con objeto de que sea fácil aco- 
modar el aparato cerca de los ojos por esta extremidad. La 
caja anterior está dividida transversalmente en dos comparti- 
mentos por un tabique vertical, en el cual hay dos aberturas 
rectangulares de 3| centímetros de base por 1^ de altura, es- 
tando los centros de estas aberturas separados entre sí 5y% cen- 
tímetros. El departamento que debe quedar más cercano de 
los ojos tiene la forma de una pirámide truncada de base rec- 
tangular y el departamento posterior es un paralelipípedo 
rectángulo de 16,7 centímetros de largo por 4^ de ancho, y 3¿ 
de altura. Este último compartimento está dividido en dos 
partes iguales por un tabique vertical y normal al menciona- 
do anteriormente. En cada uno de estos subcompartimentos, 
y frente á cada una de las aberturas del tabique transversal, 
se encuentra acostada una pequeña botella de cristal incoloro, 
de sección rectangular de 3 por 3f centímetros y de 7 centí- 
metros de alto con todo y el cuello. Arriba de cada una de 
estas botellitas hay una perforación circular en la caja de ma- 
dera de 3^ centímetros de diámetro, en la cual se encuentra 
un anillo de latón con rosca; y en ésta se atornilla un tubo 
portalente. Las lentes son biconvexas, de dos centímetros de 



TJo Nuevo flüoroscopio. 



69 



diámetro, y 2¿ centímetros de distancia focal. Cuando las len- 
tes se encuentran en la parte más baja del camino que pueden 
recorrer, su foco queda en el interior de las botellitas, cerca del 




Troy^ecion y/rr fic»Z 



aa c c- rr-e ¿'¿■ertí 




costado inferior de estas; y cuando se desatornillan los tubos 
'portalentes el foco sube, y se acerca al costado superior de las 
mismas botellitas. 



70 J. D. VlIXARELLO. 



Todo el interior del aparato está ennegrecido y los subeom- 
partimentos que ocupan las botellitas están revestidos con pa- 
ño de color negro, con objeto de que éstas no se golpeen y les 
sirva de empaque. 

La manera de usar este fluoroscopio es como sigue: Se 
abre primero el departamento posterior, corriendo la tapa que 
lo cierra, se sacan las botellas, y se llenan completamente: una 
con agua del manantial, autes de comenzar el experimento con 
la fiuoresceina; y la otra con agua tomada del mismo manantial 
después de haber puesto la fiuoresceina en el lugar de infiltra- 
ción de las aguas. Después se cierran las botellitas con su ta- 
pón de caoutchouc y se coloca la botella con el agua sin fiuo- 
resceina, en el subcompartimento más cercano del lugar por 
donde sale la tapa corredera, colocando el fondo de la botella 
hacia el centro del aparato; y en el otro subcompartimento se 
coloca la otra botella, con su fondo también hacia el centro 
del aparato. Luego sé cierra este compartimento moviendo la 
tapa corredera, la cual está ennegrecida interiormente para que 
sirva de fondo negro al aparato cuando se hacen las observa- 
ciones. Se coloca el aparato cerca de los ojos por la extremi- 
dad curva de él, y se le da la inclinación conveniente para que 
la caja reciba luz por las lentes, y todo el cono luminoso se 
encuentre dentro de la botella. Cuando este cono luminoso es 
tiuorescente, de color verde claro, es indicio cierto de la pre- 
sencia de la fiuoresceina en esa agua. Desatornillando la lente 
para que el foco suba, la intensidad de la coloración aumenta, 
sobre todo en las cercanías del vértice del cono luminoso; y 
por lo tanto, esta última posición de la lente es la que corres- 
ponde á la mayor sensibilidad del aparato. Como se observan 
á ,1a vez el agua que no contiene fiuoresceina y la que con- 
tiene vestigios dé esta substancia, se puede distinguir por com- 
paración el color debido á la fiuoresceina, aun cuando se en- 
cuentre ésta en cantidad infinitesimal. 

La observación anterior se repite de hora en hora, com- 



Un nuevo fltjhoscopio. 



parando siempre la nueva muestra del agua tomada del ma- 
nantial con la que no contiene fluoresceina, para conocer el 
momento en que la coloración comience á aparecer; y después 
comparando una muestra del agua con la tomada una hora an- 
tes, se va notando el cambio en la intensidad de la coloración. 

Cuando se observa con este aparato en pleno sol, el cono 
luminoiíO que se forma en el agua que no contiene fluorescei- 
na es azuloso, y verde el que se forma en el agua que contie- 
ne fluoresceina; siendo muy notable el contraste de estos co- 
lores, aun cuando sea sumamente diluida la solución de fluo- 
resceina, A la luz difusa se ve azul el agua que no contiene 
fluoresceina, y verde la que contiene esta substancia aun cuan- 
do sea en muy pequeña cantidad; y además, esta última agua 
se ve mucho más transparente que la que no contiene fluores- 
ceina. Observando con la luz de una bujía, ó de cualquier otro 
foco de luz artificial, el cono luminoso que se forma en el agua 
que no contiene fluoresceina es amarillento, y es verde el que 
se forma en la agua que contiene la substancia mencionada. 
Cuando se observa con luz artificial hay necesidad de colocar 
el aparato á una distancia conveniente del foco lumimoso para 
que quede bien afocado, y los conos luminosos alcancen su 
mayor intensidad. 

La sensibilidad de este aparato, comparada con la de los 
fluoroscopios de Trillat, Marboutin y Schardt, se comprenderá 
por los siguientes datos. La fluoresceina empleada por Mar- 
boutin es de gran poder colorante, puesto que á la simple vista 
puede percibirse la coloración en soluciones de uno á doscien- 
tos millones'^' su peso de agua; y empleando esta fluoresceina 
puede descubrirse su presencia en soluciones de uno á mil mi- 
llones, ^^' haciendo uso de los fluoroscopios antes mencionados. 
Yo no he tenido oportunidad de emplear sino una fluorescei- 

-(1) Pélix Marboutin. Essai sur la propagation des eaux souterraines. Bull. Soc. 
Belg. Géol. Paléon. et d'Hydrol. 1903. Prec. Verb. pag. 279. 
(2) Id. Id. pag. 279. 



72 J- D- ViLLAHBLLO.— TTN NUEVO FLOOEOSCOPIO. 



na de mucho menor poder colorante que la anterior, pues di- 
fícilmente se percibe su coloración, á la simple vista, en solu- 
ciones de uno á cincuenta millones su peso de agua; y sin 
embargo de esto, con el aparato que he arreglado se piiede 
descubrir la presencia de la fluoresceina, relativamente poco 
colorante, en soluciones de uno á dos mil millones su peso de 
agua. Además, con el apai^ato de Schardt, como dije antes, so- 
lo se pueden tener indicaciones precisas haciendo la observa- 
ción en pleno sol; y con los aparatos de Trillat y de Marbou- 
tin, hay que hacer la observación en pleno día, frente á un 
muro blanco, con agua enteramente transparente, y evitando 
un fondo verdoso. En cambio, con el aparato que motiva este 
escrito se obtienen indicaciones precisas haciendo la observa- 
ción en cualquier lugar, y á cualquiera hora, pues es suficiente 
la luz de una bujía para descubrir con él la presencia de canti- 
dades infinitesimales de fluoresceina; y el color de la vegeta- 
ción no tiene influencia alguna en la exactitud de las observa- 
ciones, ni hay necesidad de filtrar el agua cuando está ésta al- 
go turbia. Por otra parte, las pequeñas dimensiones del apa- 
rato, y su poco peso, lo hacen ser de muy fácil transporte, aun 
en terrenos montañosos. 

En vista de lo anterior, creo que el aparato que he arregla- 
do podrá ser de alguna utilidad á los experimentadores que 
apliquen la fluoresceina en estudios de hidrología subterránea. 

México, Agosto 6 de 1906. 



S0C1*TÉ SCIBNTIFIQOE "ANTONIO ÁLZATE." MÉMOIBE8, T. 24. 



ESTUDIO SOBRE EL MEZCAL 



POB 

GABEIEL BLAÍTOO, 

Ingeniero Agrónomo. 



GENERALIDADES. 

Una de las industrias más importantes en el Estado de Ja- 
lisco, es la fabricación del vino mezcal en Tequila, población 
del 12? Cantón de ese Estado, situada en la vertiente oriental 
del cerro de su mismo nombre y á 2 km. de la gran barranca por 
donde corre el Río Grande ó de Santiago. La mayor parte de 
los terrenos donde se cultiva el mezcal son laderas más ó me- 
nos inclinadas, raras veces tierras planas y casi nunca cuen- 
cas ó thalwegs, pues las corrientes impetuosas producidas por 
las lluvias arrastran cuanto se opone á su paso y no solamen- 
te destruyen las plantas, sino que deslavan el terreno forman- 
do pequeñas barrancas que desembocan en la mayor de San- 
tiago. 

Todas las mezcaleras tienen en general orientación análo- 
ga, y reciben perfectamente los rayos del sol toda la mañana 
y gran parte de la tarde, ocultándose éste á las cuatro y me- 
dia p. m. aproximadamente, en invierno, detrás del cerro de 



74 Gabriel Blanco. 



Tequila. Este es muy notable debido á su constitución geo- 
lógica y á la clase de rocas que lo forman, cuyos deslaves hau 
producido la mayor parte de la tierra arable de la comarca. 

Hay dos clases de terrenos: uno llamado tierras delgadas, 
bastante pedregosas, con muchos fragmentos de obsidiana y 
con una capa de tierra arable de 20"™' á lo más de espesor; 
subsuelo impermeable. La otra clase, con un espesor de tie- 
rra arable mucho mayor, poca ó ninguna obsidiana, abundan- 
cia de piedra pómez y subsuelo de arena, ofrece á menudo un 
color rojizo debido tal vez á la presencia del óxido de hierro. 
Algunos cultivadores dicen que la mejor tierra para cultivar 
el mezcal es la ligera y otros que la colorada como es llamada 
aquella en que predomínala pómez. Parece que siendo el mez- 
cal planta tan rústica, se acomode perfectamente á cualquier 
clase de terreno con tal que el clima de la región sea apropia- 
do para su desarrollo y que tenga una cantidad conveniente 
de agua en tiempo oportuno, pues, como el corte del mezcal 
6 sea lajima se efectúa todos los días del año, y como se ha 
notado que la planta da menor cantidad de materia azucarada 
cuando se corta ó jima inmediatamente después de la lluvia ó 
cuando está muy húmedo el suelo, es conveniente que la plan- 
ta solo tenga gran cantidad de agua en un período corto del 
año, para que el resto pueda jimarse produciendo el máximum 
de materia azucarada. 

La época de lluvias en Tequila dura generalmente tres me- 
ses del año. Julio, Agosto y Septiembre. Muy raras veces se 
ha visto llover en otra época. Esta circunstancia hace que en 
todo el tiempo de sequía, que es la mayor parte del año, pro- 
duzca el mezcal gran cantidad de materia azucarada y pueda 
beneficiarse sin interrupción todo el año. En los meses de llu- 
vias también se jima y se beneficia, pero su rendimiento en 
materia azucarada y después en alcohol es inferior al resto del 
año, lo que es un motivo de pérdida para los fabricantes. Por 
estas razones tal vez no se utilizan para el riego los manantía- 



ESTQDIO SOBRE EL MEZCAL. 75 



les que abundan en la falda del volcán y en las cercanías de 
la barranca. La humedad que se conserva en el terreno todo 
el año, unido á los rocíos producidos por los vientos húmedos 
de la barranca condensados en los terrenos cuya temperatura 
ha bajado debido á una radiación constante desde las 4 p. va., 
hora en que se oculta el sol detrás del cerro de Tequila, propor- 
cionan una cantidad de agua suficiente para que la planta no 
sufra por esa causa. 

No hay duda que el agua permite á la planta desarrollar- 
se más rápidamente, pues se ve que durante la época de las 
lluvias el mezcal crece más que en cualquiera otra época del 
año. El mezcal tarda en desarrollarse, con el cultivo ordina- 
rio, de 8 á 10 años y tal vez se consiguiera su precocidad, es 
decir, su desarrollo en menor tiempo por medio de riegos en 
todas las épocas del año, suspendiéndose estos riegos un año 
por ejemplo antes de la época en que esté listo para jimarse 
con el objeto de efectuar lo que pudiera llamarse la concen- 
tración de la savia, pudiendo el mezcal rendir la misma can- 
tidad de materia azucarada en un tiempo mucho más corto, lo 
que implicaría una economía de cultivos, cuidados, renta de la 
tierra, intereses del capital comprometido, etc., que podría 
compensar los gastos efectuados en los riegos necesarios. Es- 
ta experiencia, que no se ha llegado á llevar á efecto, produ- 
ciría resultados muy interesantes y tal vez podría llegar á mo- 
dificar completamente el sistema de cultivo que hasta hoy se 
ha seguido. 

Se sabe que 14 elementos necesita una planta para des- 
arrollarse plenamente. De estos 14 elementos algunos son in- 
dispensables para la vegetación y otros, aunque no indispen- 
sables, son necesarios para que la planta pueda efectuar su ci- 
clo vegetativo. Entre las substancias indispensables tenemos 
el ázoe, el potasio y el fósforo que se presentan en diversas 
combinaciones y que son los elementos que suelen escasear 
en el terreno, siendo esto causa de esterilidad. En cuanto al 

Meni. Soc. Alzate.México. T. 24 (1906-1907)— 10. 



76 Gabriel Blanco. 



potasio se encuentra en los terrenos de Tequila y proviene de 
la descomposición de las rhyolitas que tan abundantes son en 
esta comarca. Pagaré á examinar como se encuentran los otros 
dos elementos con relación al mezcal que es el punto que ven- 
go tratando. Sabemos que el ázoe puede encontrarse bajo tres 
estados: ázoe orgánico, ázoe amoniacal y ázoe nítrico. Es in- 
cuestionable que habiendo, como la hay aunque sea en peque- 
ñas cantidades, materia orgánica en la tierra, debería existir 
ázoe orgánico, y que la descomposición de esta materia orgá- 
nica produce ázoe amoniacal y también habrá formación de 
nitratos, pero la parte interesante es que tal vez el ázoe atmos- 
férico sea también utilizado por la planta para su desarrollo. 
Así como en las leguminosas, una bacteria, el Rhizobium Le- 
guminosfirum es la encargada de tomar el ázoe del aire por 
medio de las nudosidades de las raíces, así en los agaves pue- 
de haber absorción de ázoe atmosférico, no por las nudosida- 
des de la raíz que hasta hoy no se han encontrado, sino proba- 
blemente por medio de una substancia que reemplaza al almi 
don y que posee la facultad de asimilar el ázoe gaseoso. En 
efecto, siendo la substancia á que me refiero, como más ade- 
lante daré detalles, una dextrina, la acroodextrina, las expe- 
riencias de Berthelot (Wurtz-Dict. de Chimie) han demostra- 
do que la dextrina puede asimilar ázoe gaseoso por medio de 
un débil efluvio eléctiico. Nadie puede poner en duda la exis- 
tencia de la electricidad atmosférica, no solamente los días tem- 
pestuosos, sino aun en los más serenos cierta tensión eléctrica 
existe en la atmósfera y en la tierra (de allí que se hayan he- 
cho experimentos para mejorar la tierra con esa electricidad) 
por lo que no sería remoto que en el caso de que la existenciade 
dicha materia eptiaviese plenamente comprobada, el mezcal 
pudiera tomar directamente el ázoe atmosférico, lo que, uni- 
do á la poca necesidad de renovar el fósforo de la tierra, nos 
explica la extrema rusticidad de la planta en esta región. 
En cuanto al fósforo, que generalmente se encuentra ba- 



ESTDDIO SOBRE EL MEZCAL. 77 



jo la forma de ácido fosfórico y fosfatos, se puede decir que 
como la cosecha del mezcal no os agotante, puesto que no se 
cultiva por el grano que es donde se almacena la mayor can- 
tidad de ácido fosfórico, la cantidad que de este ácido exista 
en la tierra, muy suficiente, ya que la pequeña cantidad que 
toma la planta vuelve al terreno con los residuos de fabrica- 
ción; no explotándose sino el alcohol que, siendo un hidrato 
de carbono la substancia de que deriva, solamente consume 
carbono, oxigeno é hidrógeno. 

Las demás substancias que la planta necesita para su des- 
arrollo las necesita en tan corta cantidad, que cualquier te- 
rreno, por estéril que sea, las contiene en cantidad suficiente 
por lo que no tenemos que ocuparnos de ellas. 

II. 
CLASIFICACIÓN. 

Se h adiscutido últimamente si el mezcal, lo mismo que to- 
dos los magueyes pertenecen á la familia de las Amarilidáceas. 
Hace bastante tiempo el Dr. Leonardo Oliva, clasificaba el gé- 
nero Agave entre la familia de las Liliáceas ("La Naturale- 
za" periódico de la Sociedad Mexicana de Historia Natural). 
Poco después se aceptó que dicho género pertenecía á la fa- 
milia de las Amarilidáceas y así ha permanecido hasta que úl- 
tim.amente se ha creído más conveniente clasificarlo entre las 
Bromeliáceas. En efecto, ambas familias tienen los mismos ca- 
racteres diagnósticos, son plantas fanerógamas angiospermas, 
monocotiledóneas, de flores incompletas, estamino-pistiladas, 
tipo trímero, isostemonas, ovario infero, axospóreas y albumi- 
nadas ; pero examinando los demás caracteres de esta familia, 
el Sr. Dr. Manuel M. Villada, profesor de Botánica en esta Es- 
cuela, concluye que más bien debe colocarse este género Aga- 
ve en la familia de las Bromeliáceas y no entre las Amarilidá- 



Gabriel Blanco. 



ceas. Los caracteres de estas familias son según Ricliaad co- 
mo sigue: 

Amarilidáceas. — Plantas con raíz bulbífera ó fibrosa, con 
hojas radicales, flores á menudo muy grandes, solitarias ó dis- 
puestas en sértulas ó umbelas simples, rodeadas al principio 
de su desarrollo por espatas escariosas. EL cáliz es gamosópa- 
lo, tubuloso, adherente por su base al ovario, con seis divisio- 
nes iguales ó desiguales. Los estambres en número de seis 
tienen sus filetes libres ó reunidos por medio de una membra- 
na. El ovario es de tres lóculos conteniendo cada uno gran 
número de óvulos anatropos, el stilo es simple y el stigma tri- 
lobado. El fruto es una cápsula con tres lóculos y tres valvas 
septíferas; algunas veces es una baya que, por aborto, no con- 
tiene sino de uno á tres granos. Estos, que ofrecen á menudo 
una carúncula celulosa, presentan en una endosperma carnu- 
da, un embrión cilindrico y homotropo más pequeño que el 
grano. 

El género Agave está comprendido en la tercera tribu de 
las Alstremerieas : raíz fibrosa ó bulbífera, llevan tallo con ho- 
jas: Campinema, Alstremeria, Agave y Fomeroya. 

BROMELIÁCBAS. — Las Bromeliáceas son plantas exóticas todas, 
viváceas y algunas veces parásitas. Sus hojas son alternas y en 
general reunidas en la base del tallo; son alargadas estrechas, grue- 
sas rígidas, á menudo con dientes espinosos en sus bordes. En un 
gran número de especies la planta está cubierta con una espe- 
cie de vello ferruginoso. Las flores forman espigas escamosas, 
racimos ramosos ó capítulos, en los cuales están algunas ve- 
ces tan aproximadas que acaban por soldarse juntas. En un 
pequeño número las flores son terminales y solitarias. ¡Su cá- 
liz es tubuloso, adherente por su parte inferior con el tubo del 
cáliz (?). El limbo presenta seis divisiones más ó menos pro- 
fundas en dos series. Las tres inferiores son más grandes, más 
coloridas y petaloides. Los estambres están por lo general en 
número de seis, raras veces en mayor número. El ovario es 



Estudio sobre bl mezcal. 79 



de tres lóculos en cada uno de los cuales hay insertados gran 
número de óvulos anatropos. El stilo se ternaina por un stigma 
de tres divisiones planas ó subuladas. El fruto es generalmen- 
te una baya coronada por los lóbulos del cáliz, con tres lócu- 
los polispermos. Algunas vejes todas las bayas de una misma 
se sueldan y forman un fruto único como en las anonas. Mas 
raramente él fruto es seco y dehisente. Los granos se componen de 
una endosperma harinosa en cuya parte inferior está colocado 
un embrión alargado, recto ó curvo, homotropo. 

La familia de las Bromeliáceas tiene gran semejanza con 
la de las Amarilidáceas, pero difiere por su cáliz, por sus frutos 
carnosos (no siempre como más adelante veremos), y sobre to- 
do por el porte de las plantas qae la componen. 

El genero Agave debe colocarse en la 2^ tribu de las Pit- 
cairnieas : fruto capsular. 

Como ya dije anteriormente los caracteres diagnósticos son 
idénticos en ambas familias lo que denota la proximidad que 
hay entre estas. Richard indica sus diferencias, siendo estas: 
en primer lugar el cáliz biseriado, diferencia no muy palpable 
pues algunas plantas de la familia de las Amarilidáceas que 
así debían tenerlo, no lo tienen y algunas Bromeliáceas lo tie- 
nen. En segundo lugar el fruto carnoso en las Bromeliáceas, 
pero vemos que el mismo autor en seguida se contradice co- 
locando en esta familia la tribu de las Pitcairnieas cuyo único 
carácter distintivo es el fruto capsular seci y dehiscente por 
lo que no puede considerarse elemento importante de distin- 
ción y ^^sobre todo" como dice el mismo autor, "por el porte de 
las plantas que componen esta familia." El porte ó aspecto 
queda perfectamente indicado por los caracteres del tallo y de 
las hojas que anteriormente subrayo y no cabe la menor duda 
de que el maguey en general y el mezcal en particular tiene 
más puntos de semejanza con una anona por ejemplo, por 
las hojas espinosas, coriáceas, gruesas, etc., que con un nar- 



í|^80 Gabriel Blanco. 



ciso, de la tribu de las Narciseas, Amarilidáceas, que á pesar 
de su cáliz biseriado no tiene gran semejanza con el mezcal. 
Por io expuesto se ve que ahora el maguey debe colocar- 
se en la familia de las Bromeliáccas y en la tribu de fruto se- 
co y dehiscente. En cuando á la clasificación de especies y va- 
riedades no están aun perfectamente estudiadas debido á la 
gran cantidad que de ellas existen y pocos estadios se han he- 
cho sobre el particular. La única monografía científica verda- 
deramento que se conoce es la do Baker, de la cual tomo la si- 
guiente clasificación : 

Agave Linn. 

Perianto infudibuliforme de tubo corto y segmentos casi 
iguales, oblanceolados y falciformes. Estambres insertados en 
la garganta ó abajo de ella; filamentos filiformes, por lo regu- 
lar mucho más largos que los segmentos; anteras lineares y 
versátiles. Ovario oblongo - cilindrico, rostrado y trilocular; 
multiovulado y óvulos superpuestos, estilo aleznado; estigma 
capitado y trilobado. Fruto: una cápsula oblonga, loculicida y 
trivalvada. Semillas discoidales de testa negra y delgada, Mo- 
nocarpio y acaule; raras veces policarpio y caulescente, hojas 
en roseta apretada, más ó menos carnosas y por lo regular de 
textura firme con espina terminal punzante y con abundantes 
aguijones córneos marginales. Inflorescencia densamente sub- 
espigada ó en panoja tirsoide; pedúnculo solo con hojas redu- 
cidas; flores amarillo -verdosas protoándricas. 

3. sub-góneros según la inflorescencia: 

Euagave. — Flores en racimo compuesto colocadas en la ex- 
tremidad de las ramas de una panoja tirsoidal deloide. 

Littaea. — (Tagl.) Flores por pares formando una densa y 
cilindrica inflorescencia sub-espigada. 



Estudio sobre el mezcal. 81 



Manfreda. — (Salisb.) Flores solitarias formando un sub-ra- 
cimo sencillo y flojo ó espiga. 

Estos tres sub-géneros comprenden doce grupos en los cua- 
les están encerradas las ciento treinta y nueve especies de Aga- 
ves que estudia el autor. Aquí no tengo que ocurpame sino 
del maguey mezcal que está comprendido en el grupo cuarto 
americanae. Margen de la hoja sin continuo borde córneo aba- 
jo de la extremidad; dientes marginales anchos con el margen 
ondulado entre ellos. 

Hojas oblongo-espatuladas. De las especies núm. 35 á la 45. 

Hojas oblanceolado espatuladas. 

Grandifoliae Especies 46 á 53 

Pardifóliae. ,, 54 „ 60 

Especie rúm. 44 americanae. Hojas oblongo-espatuladas 
44 A. (Euagave.. V^- sub-género) Scolymus. Acaule. Hojas 20 
á 40 en una roseta densa, oblongo-espatuladas, de nueve á die- 
ciocho pulgadas de largo, tres á cuatro pulgadas de ancho arri- 
ba del medio, muy glaucas, la espina terminal punzante de una 
pulgada ó más de largo, los dientes anchos, deltoide cuspidados, 
de un cuarto á un tercio de pulgada de largo en la mitad su- 
perior del limbo con el margen perfectamente ondulado entre 
ellos. Pedúnculo, incluyendo la panoja, tirsoides, de 14 á 16 
pies de largo. Flores 2 á 3 pulgadas, tubo corto, ampHamente 
infundibuliforme, segmentos amarillo-verdosos de tres cuar- 
tos á una pulgada de largo. Estambres de doble longitud que 
los segmentos. Hay gran número de variedades entre las cua- 
les se ve: A. "mezcal" (hojas menos glaucas que en el tipo) 
por lo que se ve que el mezcal es un Agave, sub-género Eua- 
gave, grupo amrimercanae A. Scolymus A. Mezcal. 

En Tequila se conocen algunas variedades del mezcal cuya 
equivalencia en la clasificación botánica no conozco y que son: 
Chato, Pata de muía, Azul, Siguin y Mano anchaque; los mez- 



82 Gabriel Blanco. 



caleros distinguen fundándose en el color de la hoja, la mayor 
ó menor distancia á que están colocadas las espinas margina 
les, el tamaño de la púa terminal, el tamaño y anchura de la 
hoja, ete. Según parece la variedad que se cultiva más es el 
azul por varias razones: en primer lugar es más precoz. Tal 
vez por la selección que se ha hecho, aunque inconsciente, de 
este mezcal por ser el más cultivado, ha resultado que se des- 
arrolle en menor tiempo que las otras variedades. Así vemos 
que en la generalidad de los mezcales, su maduren (si se pue- 
de llamar así) se efectúa entre el 9? y el 10" año de su cultivo 
contándose este período desde que se planta la semilla en el 
terreno. Llámase semilla en Tequila á los brotes ó renuevos 
que nacen en la base del tallo y que son los que se aprovechan 
para la reproducción de la planta, no desde que esta semilla 
aparece en la planta madre. En el mezcal azul la madurez se 
consigue por lo general en el 8° año y no es raro que en las 
raezcaleras de 7 años se encuentren ya mezcales en estado de 
jimarse. En segundo lugar es más conveniente el mezcal azul 
porque en igualdad de circunstancias, este produce mayor can- 
tidad de materia azucarada, después de la cocción ó tateme que 
cualquiera otra variedad, lo que origina mayor cantidad de al- 
cohol en la fermentación y por lo mismo un vino más rico. En 
cambio tiene el inconveniente de que es más atacado por los 
parásitos, tanto animales como vegetales. 

El mezcal siguin, que es el que ocupa el segundo lugar ba- 
jo el punto de vista de la importancia de su cultivo en Tequi- 
la, no ofrece este inconveniente; probablemente es el más rús- 
tico de todos. En los plantíos de mezcal azul atacados por 
parásitos, en que por casualidad existen algunos mezcales si- 
guin, inmediatamente se nota la diferencia entre la rusticidad 
de unos y otros, pues en tanto que los azules se ven atacados 
por las plagas de que más adelante hablaré, los mezcales si- 
guin aparecen perfectamente sanos y sin que los parásitos cau- 
sen en ellos perjuicios de consideración. Es sumamente fácil 



Estudio sobre el mezcal. 83 



distinguir el mezcal azul de las demás variedades por ser la que 
presenta el color glauco más pronunciado. El mezcal siguin 
tiene el grave defecto de que produce materia azucarada en 
muy corta cantidad, por lo que los mezcaleros dicen que este 
mezcal es amargo. Tarda como las demás variedades de 9 á 10 
años en efectuar su ciclo evolutivo. De las variedades restan- 
tes no me ocupo porque no tienen ninguna de las ventajas y 
sí todos los inconvenientes de las que acabo de enumerar, lo 
que hace que su cultivo se haya extendido muy poco y que to- 
dos los mezcaleros tiendan á substituirlas por mezcales azules 
ó siguin, que son las más convenientes por las razones ante- 
riormente expuestas. 

Como el vino mezcal no solamente se explota en Tequila, 
sino también se produce bajo diversos nombres en muchos Es- 
tados de la República, hay otros agaves de los que se extrae 
el alcohol, aunque probablemente de inferior calidad que el 
producido en Tequila, en los Estados de San Luis, Puebla, Oa- 
xaca, Sinaloa, Colima y en peíjueña escala en casi todos los de 
la República. Los Sres. Pedro é Ignacio Blásquez en su "Tra- 
tado del Maguey" publicado en Puebla el año de 1897 indican 
en el catálogo de especies y variedades de maguey que se co- 
nocen en los llanos de Apam, las siguientes que se explotan 
para producir aguardiente: 

Agave silvestris Cimarrón inferior. 

„ nigra Mechichil negro. 

„ crispa Chino legítimo. 

„ spinaceum Espinaca. 

„ acerva Metzontete. 

„ lútea Cimarrón tepacamete. 

„ violácea „ morado. 

„ flava o . „ mechichil. 

„ funis Lechuguilla. 

Mem. Soo. Alzate.México. T. 24 (1906-1907)— 11. 



84 Gabkiel Blanco, 



Agave alba Cimarrón blanco. 

„ pallida Cozmetl. 

„ áspera Cimarrón pita. 

Así como todas estas variedades son susceptible de pro- 
ducir aguardiente en los llanos de Apam, en otras partes de 
la República existen otras, ó tal vez las mismas' con distintos 
nombres, capaces de producir aguardiente, de las que no me 
ocupo porque me concreto al cultivo y beneficio del mezcal en 
Tequila, que es donde tuve oportunidad de estudiarlo. 



III. 



CULTIVO. 

El cultivo del mezcal comprende pocas operaciones tal vez 
por la extrema rusticidad de este Agave. Hay plantas que pa- 
ra que puedan ser explotadas, es decir, para que efectúen nor- 
malmente su ciclo vegetativo, tienen necesidad, no solamente 
del mullimiento de la tierra y de la destrucción de la hierba, 
sino que también necesitan cierta cantidad de agua proporcio- 
nada por el riego en tiempo oportuno y de determinadas subs- 
tancias que les sirven de abono. En cambio el mezcal no ne- 
cesita ninguna clase de riego ni abono para que se desarrolle, 
bastando el agua que recibe en tiempo de lluvias y las mate- 
rias que la tierra le proporciona para que pueda ser explotado 
con ventaja. Quizá por esto las labores que recibe son para 
mullir la tierra, librarlo de las malas hierbas y podarlo sola- 
mente. La serie de operaciones que se efectúa es la siguiente: 
Siembra, Barbeo, Limpia, Arada y Jima. 

Siembra. 

El mezcal puede reproducirse ó bien por el grano ó bien 
por los brotes ó renuevos que en determinado período de su 



Estudio sobre kl mezcal. 85 



vida aparecen en la parte inferior de la planta y que cortados 
y plantados en la tierra producen raíces y a su vez vienen á 
constituir una planta nueva. Este último procedimiento es el 
que se sigue en Tequila porque ofrece las siguientes venta- 
jas: l'^ Tarda menos tiempo en llegar á su estado adulto, pues 
en tanto que el mezcal que proviene de grano tarda 12 á 14 
años en llegar á su completo desarrollo, el mezcal producido 
por renuevos tarda solamente 7 años cuando es de buena ca- 
lidad y 8 ó 9 cuando la variedad no es precoz. 

A los tres ó cuatro años de plantado un mezcal comienzan 
á aparecer los retoños ó brotes que son los que utilizan para 
la reproducción bajo el nombre de semilla. Se comprende que 
no es una semilla en el sentido exacto de la palabra; pero de 
esa manera acostumbran designarlo los cultivadores. Estos 
brotes no se cortan inmediatamente después que han apareci- 
do, sino que para separarlos de la planta madre hay que dejar 
transcurrir cierto tiempo con el objeto de que siendo mayores 
sean más rústicos, con más dificultad perezcan por las incle- 
mencias del clima y además se obtiene una economía de tiem- 
po y por lo mismo de gastos de cultivo, porque es fácil com- 
prender que mientras mayor tamaño y edad tenga el brote 
menor tiempo necesitará para llegar á su completo desarrollo. 
Por lo que se ve que mientras mayor sea la semilla será más 
conveniente para la nueva plantación. El límite del tamaño 
que deban alcanzar para ser separados de la planta madre con- 
siste en que pasado cierto tamaño, estos brotes ya perjudican 
á la planta que los ha producido ; creciendo aquellos á expen- 
sas de esta, llega un momento en que la planta madre deja de 
crecer, efectuándose la circulación de la savia más activamen- 
te en las partes nuevas de la planta que en la cepa y ésta, que 
es la más importante industrialmente, cesa de crecer y se ob- 
tiene raquítica y por lo mismo poco productiva. Los mezcale- 
ros estiman que el tamaño más conveniente para la semilla es 
el de una vara ó vara y mediaj entonces la planta madre tie- 



86 Gabriel Blakco. 



ne cinco ó seis años. Un renuevo de media vara ó tres cuar- 
tas es pequeño y hay que dejarlo crecer. Se escojen los renue- 
vos más vigorosos de las plantas más vigorosas con el objeto 
de que seleccionando se obtengan mezcales más grandes á la 
vez que más rústicos, más ricos y más precoces. 

Otra de las ventajas de esta manera de reproducir el mez- 
cal es que, cuando la reproducción se efectúa por medio del 
grano, los productos, por las leyes del atavismo tienden á vol- 
ver al tipo primitivo, al salvaje. Por la selección es indudable 
que se ha logrado aumentar un poco la cantidad de materia 
azucarada y disminuir el tiempo que tarda en llegar á su ma- 
durez (industrial) aparte de que, perpetuando la especie por 
semilla, nunca se puede tener la seguridad de obtener la va- 
riedad de la cual proviene el grano. Estos motivos han hecho 
que se abandone el método de reproducción por grano y sola- 
mente se usa el de renuevos. 

En los primeros años de su vegetación, como la planta es- 
tá todavía pequeña, se acostumbra en el mismo terreno en que 
se han plantado ó se van á plantar mezcales, cultivar maíz. 
Con esto se consiguen varios resultados importantes : Protege 
el maíz á los pequeños mezcales de una insolación demasiado 
ardiente que podría series funesta. Impide la llegada de gran 
cantidad de luz produciendo de esa manera más que el des- 
arrollo foliáceo de la planta su desarrollo radicular. Las labores 
que se dan al maíz impiden la invasión del terreno por las ma- 
las hierbas y contribuyen al mullimiento de este terreno. El 
maíz da un rendimiento en hoja y grano que es de gran ayu- 
da para alimentar los animales de la hacienda. Por todas es- 
tas razones se ve cuan conveniente es cultivar maíz en el mis- 
mo terreno en que se va á plantar ó se ha plantado una mezcale- 
ra. Los tres primeros años se cultiva, en los cuatro últimos no lo 
permite el tamaño de las plantas. Además, como en este tiem- 
po necesita gran cantidad de luz y de calor ya habiéndose des- 
arrollado su sistema radicular y necesitando ahora formar lo 



ESTDDIO SOBEK EL MEZCAL. 87 



que pudiera llamarse sus alimentos de reserva, es muy conve- 
niente dejar solamente el mezcal para que la insolación se efec- 
tué de la mejor manera posible. 

En el terreno escogido para formar una mezcalera, siém- 
brase con las labores ordinarias, maíz en surcos una vara dis- 
tante entre sí. Cada cuatro surcos se deja uno sin sembrar 
que es el lugar que ocuparán los mezcales, por lo que los sur- 
cos de la mezcalera quedan cuatro varas distantes unos de 
otros. Sepárause ios renuevos de la planta madre por medio 
de una coa. En algunos lugares donde se cultiva el maguey de 
pulque estos renuevos que entonces se llaman mezontetes, se 
dejan algún tiempo expuestos á los rayos del sol, sin plantar, con 
objeto de efectuar una concentración de los jugos que tal vez 
les sea benéfica. Eq Tequila no se acostumbra esto sino que 
inmediatamente después de separada la semilla de la planta 
madre se puede proceder á la siembra. 

La semilla se transporta al terreno que se va á plantar, se 
le cortan algunas hojas inferiores y la extremidad de las su- 
periores y se planta en uno de los costados del surco. No se 
planta en la parte más baja porque como la siembra se efec- 
túa en tiempo de lluvias del i? de Julio al último de ¡Septiem- 
bre, hay una exceisiva cantidad de agua en el suelo lo que in- 
dudablemente perjudicaría á la plduta. Tampoco se planta en 
el lomo ó parte superior del surco porque los aguaceros torren- 
ciales producen deslaves y quedaría la planta fuera de la tie- 
rra al cabo de algúü tiempo. Ea el costado del surco ó en el 
cachete, como lo llaman ios cultivadores, se abren hoyos con 
una coa por lo que se denomina el sistema de coamil, á distan- 
cia de seis cuartas ó sea vara y media y en esos hoyos se plan- 
ta el maguey. Se siguen dando los cultivos necesarios al maíz 
y del mezcal, no se vuelven á ocupar hasta el año siguiente en 
Julio en que se procede al barbeo. Caben de 9 á 10,000 mez- 
cales por fanega de cuatro hectaras y fracción. 



Gabriel Blanco. 



Barbeo. 

Esta operación consiste en suprimir las hojas inferiores, las 
de mayor edad, desde su base, y á las de menor edad, que es- 
tán más cercanas al eje de la planta se les cortan pedazos que 
van siendo cada vez más pequeños, hasta llegar á las hojas cen- 
trales que aun no se han separa<lo del eje y á las cuales solo 
se les corta la extremidadad ó sea la espina terminal de la ho- 
ja. Esta operación tiena dos objetos: Primeramente contribu- 
ye al desarrollo más rápido de la planta. En efecto, antes del 
barbeo las raíces elaboran una cantidad de savia proporciona- 
da al tamaño de la planta y al número de hojas que contiene. 
Ahora bien, suprimiendo algunas de estas hojas toda la savia 
que antes las nutría pasará á la parle restante del mezcal y 
siendo esta mejor alimentada se desarrollará más vigorosa- 
mente y tardará míenos tiempo en aparecer el eje floral, que es 
uno de los signos que nos indican cuando la planta ha llegado 
á su estado de madurez industrial. 

Otro de los objetos no menos importantes que tiene el bar- 
beo, es el de facilitar otras operaciones como la limpia, la ara- 
da, etc., en extremo importantes. De allí que según el tama- 
ño del mezcal y la edad de la mezcalera se empleen diferen- 
tes sistemas de barbeo. Cuando las plantas son muy jóvenes 
se emplea el barbeo redondo que consiste en cortar las hojas 
en todo el derredor de la planta de manera que la proyección 
horizontal de todas las extremidades que han quedado de las 
hojas caigan en la circunferencia de un círculo que tiene por 
centro la proyección del eje de la planta. En general se da al 
mezcal una forma cilindrica. 

Cuando el mezcal ha crecido un poco se recurre al harbeo 
de farol cortándose las extremidades de las hojas de tal mane- 
ra que la planta presenta el aspecto de dos conos unidos por 
su base; el inferior, cuyo vértice se encuentra en la raíz, tiene 
muy poca altura con relación al diámetro de su base, y el su- 



Estudio sobre el mezcal. 



perior, de gran altura respecto al mismo diámetro, tiene su vér- 
tice coincidiendo con la extremidad superior de la planta. Es- 
ta presenta el aspecto de algunos faroles, de donde le viene su 
nombre. 

El último barbeo que se da al mezcal es el harieo cachetea- 
do. La planta ya ha llegado á su mayor tamaño y se han cru- 
zado muchas hojas de uno con las de los mezcales próximos 
en el mismo surco, lo que dificultaría la operación del barbeo 
en toda la periferia de la planta, por lo que solamente se efec- 
túa la poda en dos de los lados opuestos facilitándose de esa 
manera el paso de las yuntas entre los surcos plantados de 
mezcales, pudiendo verificarse las Ifmpias y aradas con facili- 
dad. Esta operación del barbeo generalmente se practica en 
Junio y precede á las limpias. 

Otros cultivos. 

Las otras dos labores que se dan al mezcal son aradas y 
limpias. Demasiado conocidos son los objetos que se persiguen 
al dar estas labores. El muUimiento de la tierra que se obtie- 
ne con el paso del arado en un terreno, facilita el desarrollo 
de las extremidades radiculares que un suelo compacto difi- 
cultaría. Además, al invertirse el prisma de tierra con el paso 
del arado se facilita la aereación; una planta no puede des- 
arrollar sus raíces sin el concurso del oxígeno atmosférico que 
penetra por los iotersticios de la tierra. También el paso del 
arado, al romper los canales capilares, conserva la humedad 
impidiendo que el agua del subsuelo suba por capilaridad á 
evaporarse en la superficie del terreno y conservando de esa 
manera cierta cantidad de agua á disposición del mezcal, que 
le permite pasarse sin los riegos tan necesarios en la mayor 
parte de los terrenos en que se atiende poco esta labor. 

Las limpias consisten en arrancar por medio de una ooa 



90 Gabriel Blanco. 



todas las malas hierbas que han vegetado en derredor de los 
mezcales impidiendo su perfecta insolación y tomando los ali- 
mentos de la tierra que el mezcal debía haber utilizado para 
su mejor crecimiento. Cuando en una mezcalera se ha dejado 
crecer la hierba, es tan grande el perjuicio que causa que los 
mezcales cesan de crecer. Permanecen mucho tiempo en un 
¡estado que se pudiera llamar estacionario y al fin mueren ata- 
cados por enfermedades parasitarias tanto vegetales como ani- 
males, que destruyen completamente los agaves al cabo de al 
gún tiempo. Muy conocidos son los efectos de las hierbas con 
relación al desarrollo de las enfermedades fungosas, siendo 
algunas de estas hierbas condición indispensable sin la cual 
no se desarrollaría la enfermedad. Muchos de estos hongos 
son heteróieos, es decir, necesitan dos plantas nodrizas distin- 
tas para efectuar su ciclo vegetativo, siendo en este caso una 
de ellas el mezcal y la otra alguna especie de las que abun- 
dan en la hierba. De allí la necesidad de destruirla para im- 
pedir la invasión de la mezcalera por estas enfermedades. 
También al destruir la hierba se impiden los incendios que 
son tan perjudiciales en los meses de Febrero y Marzo en 
que la hierba está seca y los vientos soplan con mayor fuerza. 

Jíma. 

Al cabo de ocho años aproximadamente de haberse plan- 
tado la "semilla," el mezcal está en estado de utilizarse. Se 
conoce cuando un mezcal está en estado do cortarse ó sea de 
jimarse por varios signos exteriores como son la aparición del 
eje floral, cambio de color y de dirección de las hojas, y algu- 
nos otros por lo que los prácticos conocen positivamente cuan- 
do un mezcal produce el máximium de rendimiento. El mezcal, 
como todas las plantas, ha almacenado cierta cantidad de subs 
tancias de reserva para su floración y fructificación. Cuando 
ya no se forman estas substancias porque ya hay una canti- 



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(A Suivre). 



Tomo 24. No. 3. 

MEMORIAS Y REVISTA 



SOCIEDAD CIENTÍFICA 



¿¿ 



Antonio A_l!zate 

publicadas bajo la dirección de 

RAB^AEL AGUILAR Y SANTILLÁN, 

Secretario Gisneral Pekpktoo 

SOíIMAIIlE. 

(Mémoii'es, feuilles 12 á 17). 



59 



Biographie et bibliographie. — D. Carlos de Sigüenza y Góngora et le Pere J. M. 

Zelaá é Hidalgo, par V. F. Frías, p. 131-138. 
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Géographíe- — Excursión au Pie de Quinceo, Michoacán, par P. Ortiz Rubio^ p, 

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Zoologie- — Chauve-souris du genrelOHNOGLOSSA, parle Dr. A. Dugés, p. 117-119, 

Ififf. 



MÉXICO 

(3? CALLE DE KEVTLLAGIGEDO NÚM. 3). 

Septiembre 1906. 

Publicación registrada como artículo de segunda clase en Septiembre de 1901 



Dons et noiivelles publicatious reines pendant l'amiée 1906. 



Les iioms dos doiiateui's sont imprimes en italiques; les membres de la Soeiété 
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De Launay (L.), M. B. A. — Les Mines d'Or du Transvaal. Districts du Witwat- 

' ersrand, d'Heidelberg et de Klerksdorp. — Paris (Ann. des Mines) 1896, 

89 pl, fig. — Études géologiques sur la Mer Egée. La géologie des lies de 

Mételin (Lesbos). Lemnos et Thasos. — Paris (Ann. des Mines). 1898. 89 

pl. fig. Géologie du Platean Central. Géologie de la Mer Égée. Gisemeuts 

de r Afíique Australe. Généralités sur les gites métallifer'es. il888-19U2). 

Communications á l'Académie des Sciences. Paris. 1902. 89 — L'origine et 

les caracteres des gisements de fer scandinaves. Paris (Ann. des Mines) 



f-.'^, 

i&>l 



Estudio sobre el JvrEzcAi. 91 



dad suficiente, se efectúa su emigración y entonces aparece el 
asta ó astil vulgarmente llamado quiote. Entonces en la plan- 
ta se efectúan reacciones importantísimas que tienen por re- 
sultado final la solubilización de las materias de reserva que 
en estado insoluble había almacenado la planta en sus tojas 
y tallo. Esta emigración se traduce esteriormente por el co- 
lor de la hoja que de glauca que era se torna amarillenta. Al 
efectuarse la emigración de las substancias contenidas en las 
hojas hacia el tallo, en cuya parte superior se va á formar el 
asta ó astil, estas hojas que antes era erguidas se deflejan y 
se inclinan hacia el suelo. Aunque la planta es de las llama- 
das acaules, ya al final de su desarrollo se nota que la parte 
hojosa del mezcal se ha separado un tanto del suelo, distin- 
guiéndose entonces una especie de tallo que es otro de los sig- 
nos que indican al agricultor que el mezcal está en estado de 
jimarse. Además la cabeza ó pina á sufrido un aumento de vo- 
lumen debido á la inmigración de los alimentos de reserva. 
Cuando el quiote ó eje floral de la planta comienza á aparecer 
y por cualquier motivo no se puede efectuar inmediatamente 
la jima hay que castrar el mezcal, es decir, hay que cortar el 
asta ó astil para impedir que las substancias que se habían 
almacenado en la pina ó cabeza del mezcal emigren, siendo 
un motivo de pérdida en materia azucarada y después en al- 
cohol. 

La jima se efectúa con un pesado machete con el qué se 
cortan primeramente las hojas á una distancia de 10 á 15 cen- 
tímetros aproximadamente del nacimiento de la hoja, y ya que 
se han cortado todas, se separa del suelo cortándose en el pun- 
to donde comienza la raiz. En algunos lugares del Estado de 
Coahuila, se utiliza también una parte de la raiz pero en Te- 
quila solamente se toman la cepa y parte de las hojas que cons- 
tituyen lo que se llama cabeza ó pina del mezcal; en efecto 
presenta el aspecto de una verdadera pina. El tamaño de es- 
tas pinas es muy variable, puede variar del simple al doble. 

Mem. Soo. Alaate.Méxioo. T. 24 (1906-1907)— 12. 



92 Gabeiel Blanco. 



Se transportan en Tequila á la fábrica divididas en dos partes 
iguales según su mayor longitud, á lomo de burro. Es muy 
variable el número de pinas que forman una carga aunque á 
veces una sola puede constituirla. Depende de la variedad del 
mezcal, de la edad, del lugar en que se ha cultivado, etc., por 
lo que los cultivadores no atienden al tamaño de las pinas, si- 
no al número de cargas ya estén formadas estas por una ó va- 
rias pinas. 

Enemigos del mezcal. 

Se pueden clasificar los enemigos del mezcal en dos gran- 
des grupos según su naturaleza: Parásitos animales y parási- 
tos vegetales. Probablemente estos parásitos, si no todos por 
lo menos la mayor parte, son comunes á las distintas especies 
de agave, no solamente al mezcal sino también al maguey pul- 
quero que se cultiva en los llanos de Apam y en los alrrede- 
dores de México. Tal sucede con un pequeño coleóptero rin- 
cóforo que recogí en Tequila y que la Comisión de Parasitología 
Agrícola había ya clasificado con ejemplares recogidos en ma- 
gueyes pulqneros. También el gusano blanco del maguey que 
aquí se usa como alimento, ataca los mezcales produciendo, co- 
mo más adelnate explicaré, mayores perjuicios que en los ma- 
gueyes pulqueros. En fin, observé ciertas enfermedades fun- 
gosas que sin género de duda son idénticas á las que he observa- 
do en los magueyes pulqueros de los alrededores de México. 

Entre los parásitos animales se encuentran un mayate cu- 
yo nombre vulgar, según la Comisisión de Parasitología Agrí- 
cola, es el de Acapiche ó pinacate. Los caracteres de sus alas 
boca y metamorfosis nos indican que se trata de un coleópte- 
ro (alas anteriores convertidas en élitros, boca trituradora, me- 
tamorfosis completa). La disposición de las piezas bucales en 
la extremidad de un largo tubo nos da á conocer que pertene- 
ce al sub-orden de los rincóforos, por lo que no puede consi- 



Estudio sobkb el mezcal. 93 



derarse como un verdadero "pinacate." Veamos lo que dice el 
boletín de la Comisión acerca de esta plaga ya bastante estu- 
diada. 

Seyphophorus acupuuctatus (I. C. Cu.) 

Los síntomas de esta enfermedad se advierten en la de- 
coloración de las hojas atacadas las cuales se tornan amari- 
llentas, languidecen y se doblan por la parte media hasta to- 
car el suelo, después se pudre la axila y esta descomposición 
se extiende á todas las demás determinando la muerte de la 
planta. 

Si se desprende una hoja enferma se ve que toda la fibra 
ha tomado un color café obscuro y al mismo tiempo escurre 
un líquido pestilente y nauseabundo, del mismo color; otras 
veces la hoja está intensamente seca y entonces se observa 
una substancia de aspecto terroso que semeja café molido, en- 
tre la cual aparecen en gran cantidad los coleópteros de que 
se habla. 

Es seguro que el punto vulnerable para el ataque es la par- 
te inferior y externa de las hojas, pues allí he visto iniciarse 
las galerías en que viven las larvas; estas galerías son muy ex- 
tensas y profundas con direcciones más ó menos determina- 
das; á pesar de ligeras ondulaciones se dirijen en espiral ha- 
cia el centro, pasando con facilidad de una hoja á otra, no es 
raro encontrar en las galerías principales otras secundarias 
que parecen divergencias de la principal, pero cada una con 
su larva correspondiente. Las larvas son muy voraces y en 
poco tiempo destruyen al maguey atacado por ellas. 

No se ha determinado aun el procedimiento esencial para 
aniquilar dicha plaga y solo como medida preventiva para de- 
tener su propagación á las plantas sanas, se ha recomendado 
la destrucción de todos los magueyes viejos donde viven en 
gran cantidad y en. cuanto á las plantas que comienzan á in- 



94 Gabriel Blanco, 



festarse, hay que desprender la hoja ú hojas enfermas y seguir 
la galería hasta encontrar ó la larva para destruirla (¿será prac- 
ticable?) Sabido es que la amputación de una ó varias hojas 
no originan la muerte de la planta y practicándola se le pre- 
cave de la segura invasión que sobrevendría con todas sus alar- 
mantes consecuencias, 

Actualmente se hacen estudios en la citada Comisión, con 
el objeto de atacar dichos insectos en el estado de crisálidas 
por un hongo especial. En caso de éxito sería un gran paso 
dado en el sentido de la destrucción del parásito pues este tra- 
tamiento sería mucho más practicable que la amputación de 
cada una de las hojas atacadas. Este hongo es una especie 
parecida ai que ataca las crisálidas de la cigarra (Torrubia so- 
bolífera). 

Otro parásito que causa graves perjuicios es un insecto 
Lepidóptero (Cuatro alas membranosas cubiertas de pelos 
transformados en escamas, Boca chupadora convertida en es- 
piritrompa. Metamorfosis completa). Sub-orden Ropaloceros 
(Mariposas diurnas. Antenas generalmente capitadas. Ausen- 
cia de freno en las alas. Cuerpo más esbelto que los heteroce- 
ros). Familia de los Megathimidos. Género Ancentrocneme. 
Especie Hesperiaris (Ramírez). Teria agavis según Blásquez 
(Gusano blanco del maguey). 

En el maguey pulquero las hojas son carnudas y la larva 
puede entonces comenzar á desarrollarse en el pareuquima de 
las hojas y denotar su presencia en una parte de la planta en 
que es fácil destruirla; en el mezcal no pasa lo mismo. Las 
hojas relativamente delgadas y rígidas ofrecen pocos recur- 
sos al insecto; tan pronto como han entrado por la base de la 
hoja, penetra rápidamente al interior de la planta donde cau- 
sa destrozos en un lugar difícilmente accesible. (Diguet). 

Don Lázaro Pérez en su estudio sobre el maguey llama- 
do mezcal se expresa de este parásito como sigue: "Las lar- 
vas de este insecto penetran en las pencas llegando muchas 



Estudio sobeb el mezcal. 95 



veces hasta el corazón de la planta. Sus taladros cuyo núme- 
ro suele ser hasta de veinte en los mezcales plagados tienen 
un diámetro de ocho á nueve milímetros. En estos canales vi- 
ven durante algunos meses del año alimentándose con la subs- 
tancia de la hoja. Las mismas larvas revisten el interior de su 
morada con una materia que ellas mismas elaboran, la cual 
tiene las propiedades de endurecerse con rapidez y de ser muy 
resistente. ¡Admirable precaución instintiva de estos seres! 
Parece que han previsto que sin ella sus crisálidas morirían 
aplastadas á consecuencia de la inevitable contracción de las 
pencas atrofiadas por la muchas soluciones de continuidad 
existentes en el interior de su tejido." 

Después que el mezcal ha sido atacado por algún parásito 
animal ó vegetal, que entorpece su vegetación aparece en él una 
plaga que creo es especial de Tequila. En la base de las hojas 
en los puntos donde el mezcal empieza á secarse aparecen ala- 
cranes en gran cantidad. No sé hasta qué punto estos alacra- 
nes causarán perjuicios en el mezcal pues esta plaga no está 
bien estudiada y solamente se sabe que los alacranes apare- 
cen y se reproducen en los lugares que indico y en los momen- 
tos en que la planta está sufriendo los ataques de algún otro 
parásito. En los mezcales sanos no produce ningún daño. 

En cuanto á los parásitos vegetales muy poco por desgra- 
cia se ha estudiado. Uno de los más temibles por los estragos 
que causa parece que puede referirse á esta clase de parási- 
tos. Este mal se anuncia por un color amarillento que toma el 
maguey atacado el cual muere por lo común al cabo de un año. 
En estos mezcales enfermos las raíces y la cepa se encuentran 
en completo estado de descomposición sin haberse observado 
en estos órganos destruidos vestigios de algún insecto al cual 
pudiera atribuirse tan profunda alteración. Sin embargo, es 
de creerse que esta especie de gangrena sea causada por el 
desarrollo de hongos ó bacterias. Tal presunción podría ser 
confirmada por el examen microscópico de las partes afecta- 



96 Gabriel Blanco. 



das de la planta y entonces se buscaría el remedio para evitar 
el daño. Entre tanto lo más conveniente es la icineraeión de 
los mezcales que empiezan á tener síntomas de semejante en- 
fermedad en el lugar mismo (jue ocupaba la planta con el ob- 
jeto de destruir todas las esporas que pudieran quedar en el 
terreno y los micelios que habían invadido la raíz y que podrían 
perpetuar la enfermedad. Esta causa tal vez más estragos que 
ninguna otra. 

Otra enfermedad que vi en Tequila y que también he ob- 
servado en los magueyes de los alrededores de México, con- 
siste en la aparición en la epidermis de la hoja, de pequeñísi- 
mas puntuaciones negras, unas al lado de otras, que acaban 
por reunirse formando manchas negruzcas más ó menos agran- 
dadas. Si se efectúa un corte transversal en la hoja atacada 
se ve el parenquima perfectamente sano y nada que demues- 
tre que este parásito cause un perjuicio bastante serio en el 
mezcal. Examinando al microscopio el polvo producido al ras- 
par con un bisturí una de estas manchas, vi que estaba forma- 
da por corpúsculos esféricos moreno- obscuros, erizados de 
púas de una longitud mucho mayor que el diámetro de la pe- 
queña esfera. Esto me hizo suponer se trataba de un ascomi- 
ceto siendo los corpúsculos peritecas erizadas de fuleras. Me 
fué imposible comprobarlo debido á los pocos elementos de 
que disponía y á la ínfima clase de microscopio que usé. Co- 
mo dije anteriormente este hongo es superficial. Vive solamen- 
te en la epidermis y en la cutícula y por lo mismo no causa 
grandes trastornos en la vegetación de la planta. 

También aparece un hongo, sobre todo en tiempo de llu- 
vias, bastante nocivo pues no solamente vive en la cutícula y 
epidermis sino que destruye el parenquima, mata las hojas y al 
cabo de algún tiempo ha invadido todo el mezcal determinan- 
do su muerte. Se manifiesta por unas manchas de color café 
obscuro que van aumentando de tamaño y en la parte central 
de dicha mancha se atrofia el parenquima de la hoja tomando 



Estudio sobre el mezcal. 97 



un color obscuro y secándose completamente. No se si se tra- 
ta de un solo hongo que vaya produciendo la muerte de los 
tejidos en los lugares en que se desarrolla y que aumente bus- 
cando tejidos sanos con los cuales se alimente, ó bien se trate 
do dos hongos, uno de ellos saprofito que viva en los tejidos 
que otro haya matado. Sería muy conveniente estudiar esta 
enfermedad pues causa bastantes estragos. Por ahora la úni- 
ca manera de combatirla consiste en la destrucción por el fue- 
go do los mezcales en que aparece. 

La aplicación de substancias tales como el caldo bórdeles 
etc., podría ser conveniente siempre que en primer lugar es- 
tuviese plenamente comprobada su acción eficaz contra el pa- 
rásito y en segundo lugar, cosa que no siempre se tiene en 
cuenta, que nunca el valor de este remedio sea mayor que el 
valor de la planta en que se aplica pues de otro modo no sería 
económico y sería preferible destruirla colocando una planta 
sana en su lugar. 

Tales son las plagas de que he tenido noticia en Tequila 
que atacan al mezcal. Es de esperarse que dentro de poco 
tiempo, ya mejor estudiadas, se hayan encontrado remedios 
más prácticos y más baratos para combatirlas lo que sería un 
gran paso dado en el desarrollo de nuestra agricultura na- 
cional. 

IV. 
ELABORACIÓN DEL VINO. 

Toda planta elabora en sus tejidos cierta cantidad de ali- 
mentos de reserva destinados á pasar á los órganos de fructi- 
ficación y, sirviendo de alimento á estos, asegura así la perpe- 
tuación de la especie. La formación de estas substancias, hi- 
dratos de carbono principalmente, tiene por base los fenóme- 
nos de la asimilación clorofiHana y de la disociación del agua. 
Boussingault primeramente y después Berthelot han demos- 



98 Gabeiel Blanco. 



trado, partiendo de este principio, la secuela que siguen los 
elementos C, H. O. hasta sintetizarse en compuestos bastan- 
te complexos como son las clucosas, sacarosas, almidones, etc., 
(principios inmediatos). 

Estas substancias, elaboradas en las hojas, pasan en el pe- 
ríodo de la floración al eje de la planta donde va á aparecer el 
pedúnculo floral. En el mezcal se almacenan en cierto momen- 
to en la cepa de donde brotará el asta ó astil y este momento 
es el que aprovechan los mezcaleros para efectuar el corte del 
mezcal. Entonces todos los principios inmediatos que se han 
formado en las hojas pasan á la cepa y esta alcanza ^su máxi- 
mum de riqueza en dichos principios j más tarde desaparece- 
rían de la cepa debido á la formación de los órganos de fruc- 
tificación. 

Como se ve, la planta ha formado por vía sintética los prin- 
cipios inmediatos que el grano analiza para obtenerlos alimen- 
tos necesarios para su desarrollo. Industrialmente la fabrica- 
ción de alcoholes también se efectúa por el análisis ó retrogra- 
dación que, de moléculas de constitución más ó menos com- 
plicadas se producen moléculas más sencillas. En la fabricación 
del alcoholes teniendo por materia prima substancias amilá- 
ceas, estas se transforman en materia azucarada ya sea por el 
calor, las diastasas ó los ácidos y la materia azucarada se con- 
vierte en alcohol por medio de los fermentos. 

Sabiendo esto, pensó que en el mezcal el almidón se con- 
vertiría en glucosa por la torrefacción ó tatemada y ensegui- 
da esta glucosa fermentando produciría alcohol. Queriendo 
cerciorarme de ello traté un pedazo de mezcal por el yodo 
con el objeto de obtener la reacción azul de ioduro de almi- 
dón característica con todas las substancias que contienen al- 
midón. El resultado fué una coloración moreno-rojiza abso- 
lutamente distinta, que no té si atribuir al color propio de la 
tintura de iodo ó á la reacción producida por la dextrina. Hi- 
ce algunos cortes con el objeto de buscar en el microscopio 



Estudio sobke el mezcal. 99 



los granulos de almidón tan característicos por su refringen- 
cia. En ninguna parte encontré el almidón. También traté los 
cortes por tintura de iodo diluida con el objeto de que el color 
azul del ioduro de almidón contrastara con el amarillento del 
resto de la preparación haciendo de este modo visibles los gra- 
nulos; tampoco dio resultado. Por compresión extraje el jugo 
de una penca de mezcal, dicho líquido lo traté por el iodo y 
tampoco dio coloración azul lo que me convenció plenamente 
de que en el mezcal no existen las substancias de reserva ba- 
jo la forma de almidón. Ahora bien: ¿Bajo qué forma se en- 
cuentran dichas substancias? Es muy difícil saberlo pues no 
se han hecho estudios completos sobre el particular. El Dr. 
Carbajal asienta en su obra sobre el pulque que el maguey 
pulquero no existe el almidón. Lo mismo dicen los ingenie- 
ros Carlos P. de Landero, Gr. Castaños y G. López de Lara 
que se han ocupado del asunto. Rarísimo parece que no exis- 
ta donde siendo este lo que pudiéramos llamar una consecuen- 
cia de la clorofila y existiendo la clorofila en el mezcal. ¿Ha- 
brá que admitir que inmediatamente después de formado se 
transforme en alguna otra substancia, es decir, que solo exis- 
ta pasageramente en el mezcal? Es lo más probable. La difi- 
cultad ahora ertriba en saber qué substancia es la que substi- 
tuye al almidón. Este punto, aun no bien estudiado solo se 
presta á opiniones muchas veces contradictorias. El Ing. Gua- 
dalupe López de Lara, autor de un molino para mezcal y de 
un horno para la torrefacción patentados, dice que la subs- 
tancia en cuestión es la linulina (¿inulina?). Gain dice de la 
inulina: "Es como el almidón una substancia ternaria ^ero 
levojira" (dato importante) su poder rotatorio varía de 26° á 36° 
(Dahlia, etc). 

"Se encuentra á menudo con el azúcar pero nunca en com- 
pañia del almidón. Desempeña el papel de reserva." 

"Las familias vegetales que contienen inulina son: Com- 
puestas, Campanuláceas, Lobeliáceas, Stilidáceas, Ombelífe- 

Mom. Soo. Aljnvte. México. T. 24 (lf>íl6-1907)-13. 



100 Gabriel Blanco. 



ras, Datisceas, Colchieáceas, Algas y Líquines." En ninguno 
de estos grupos se encuentra el agave. 

El Sr. Ing. C. F. de Landero se expresa como sigue: "El 
único resultado positivo y de alguna importancia relativa de 
dichas investigaciones fué el de encontrar que no contiene la 
penca cruda del expresado maguey ninguna materia amilácea 
y que el cuerpo que se convierte en glucosa por la cocción, la 
acción de la diastasa ó la del ácido sulfúrico diluido, es una 
acroo-dextrin a." 

Las dextrinas son susceptibles como la inulina y el almi- 
dón de dar azúcar bajo la acción de los ácidos diluidos. Son 
hidratos de carbono solubles, substancias incristalizables' que 
ejercen como su nombre lo indica, un poder rotatorio dex- 
trogiro. 

Algunas dextrinas pueden ser originadas por la acción de 
los ácidos ó de los fermentos solubles sobre el almidón. El 
mezcal contiene ácidos; el jugo que resulta de la expresión 
de una penca tiene una reacción francamente acida, por lo que 
no sería remoto que estos ácidos obraran sobre el almidón en 
el momento mismo de su formación transformándolo en dex- 
trina. 

Anteriormente refiriéndome á la manera con (jue el mez- 
cal se proporciona la cantidad de agua necesaria para su des- 
arrollo, me referí á esta substancia como una de las maneras 
de proporcionárselo. En efecto: La existencia de esta mate- 
ria nos explicaría por qué el mezcal no necesita abonos azoa- 
dos. Bei'thelot dice lo siguiente: Bajo la influencia de una dé- 
bil tensión eléctrica prolongada largo tiempo, la dextrina pue- 
de fijar una cantidad notable de ázoe del aire; así una dextri- 
na que tuviese 0.12% de ázoe, tendría, al cabo de siete meses 
1.92% (es decir, 16 veces más) ("Wurtz-Dict. de Ohim.) 

La fórmula de la dextrina solo difiere de la del almidón en 
el número de veces que está tomado el grupo C H^" 0^. Am- 



Estudio sobke bl mezcal. 101 



bas son n (C^ H'° O^) por lo que se ve cuan cercano está el al- 
midón de esta substancia. 

Los ácidos la transforman en dextrosa ó glucosa (azúcar 
reductor que desvía á la dei-echa el plano de polarización). 

"Se puede decir que las dextrinas constituyen la forma de 
acarreo de gran parte de las reservas; el estudio de su locali- 
zación daría ciertamente datos preciosos (Gain). 

Por lo expuesto se verá que hay probabilidades de que la 
dextrina sea la substancia que substituya al almidón pero fal- 
ta una comprobación. 

El Sr. Ing. Prof. Andrés Basurto cree que la materia azu- 
carada ya se encuentra formada en el mezcal, lo mismo que en 
la caña de azúcar y en la remolacha. No se nota su sabor de- 
bido al acre de otras substancias que son destruidas ó al me- 
nos modificadas por la torrefacción, apareciendo entonces la 
glucosa que ya existía. No tuve oportunidad de convencerme 
de ello debido á la dificultad que tuve de conseguir una penca 
madura de mezcal. Tratándola por el licor de Fehling se ten- 
dría la solución del problema. 

Mr. Léon Diguet en su "Etude sur le maguey de Tequila" 
dice lo siguiente: "La substancia que constituye las reservas 
para la nutrición del astil y que el calor transforma en gluco- 
sa fermentescible, está constituida por uaa materia gomosa y 
mucilaginosa cuya naturaleza química aun no se ha fijado ; 
esta substancia está acompañada por un ácido orgánico libre 
que debe, al mismo tiempo que el calor, obrar para la inver- 
sión." 

Hago notar la gran cantidad de materia gomosa que con- 
tiene el maguey. Parece que ahora empieza á explotarse. No 
está enteramente en solución en el agua, pues el líquido suma- 
mente viscoso que resulta de la expresión de una penca da una 
densidad de l.OJ 7 solamente, en la balanza de Morse. 

Las gomas tienen composición química idéntica á la inuli- 
na y á la dextrina (Gain). 



102 Gabriel Blanco- 



!7gr. 


027 por litro. 


■3 „ 


89 „ „ 


4 „ 


90 „ „ 



El Pro£. F. Foéx opina que pueden ser varias las substan- 
cias que por la acción del calor se transformen en glucosa, 
que tanto las materias gomosas como la inulina, en caso de que 
la Kaya, son susceptibles de producir azúcar. 

Inserto á continuación un análisis del jugo de una hoja de 
maguey pulquero. No sería remoto, aunque no hay datos que 
lo confirmen, que tanto el maguey pulquero como el mezcal 
tengan la misma composición si no cuantitativa si cualitativa- 
mente. 

El análisis hecho en Paris para el Sr. Delafond de esta ca- 
pital es el siguiente : 

Grlucosa. 

Sacarosa. 

Acidez 

Estos datos están de acuerdo con la opinión del Sr. Ing. 
Prof. Andrés Basurto. 

La transformación de la substancia contenida en la cepa 
y en la base de las hojas del mezcal en materia azucarada se 
efectúa generalmente por medio de su torrefacción ó tatemada. 
Esta operación se ejecuta en hornos especiales en forma de 
una excavación troncóiiica cuya base mayor está en la super- 
ficie del terreno y la menor á una distancia de un metro á me- 
tro y medio de profundidad. El diámetro de estas bases varía 
con la importancia de la fábrica y con el n amero de hornos. 
Uno de estos, de regulares dimensiones, mide 6 metros de diá- 
metro en la base mayor y 5 en la menor. Los hornos se car- 
gan según su tamaño con 250, 3üU ó 400 cgs. de 12® de mez- 
cal crudo. Las paredes y fondo de este horno están mampos- 
teadas con una piedra volcánica especial análoga al recinto. 

La carga se efectúa de la maera siguiente: En el fondo 
del horno se coloca cierta cantidad de leña seca formando ca- 
pa sobre dicho fondo. Encima se coloca, formando un cono, 



Estudio sobre el mezcal. 103 



piedra llamada cMna mny parecida al tezontle en pedazos de 
un decímetro cúbico aproximadamente. En el centro del hor- 
no y formando el eje de este cono de piedra se coloca un pos- 
te de madera con el objeto de que qxñtándolo ya que esté 
cargado el horno se pueda encender la leña. Después de la 
piedra se pone cierta cantidad de bagazo y luego las pencas del 
mezcal formando un cono cada vez inayor. Encima de las pen- 
cas se coloca zacate seco y por último una capa de tierra. En- 
ciéndese el horno, después de haberlo cargado, quitando el pos- 
te de madera á que anteriormente hago referencia. La leña 
arde y comunica su calor al cono de piedras que se ha forma- 
do sobre dicha leña hasta que las piedras llegan á adquirir el 
color rojo. 8i el mezcal estuviera en contacto directo con la pie- 
dra se carbonizaría gran parte siendo esto un motivo de pér- 
dida. Por tal razón se coloca entre el mezcal y la piedra una 
capa de bagazo ó sea de fibra de mezcal ya fermentada por lo 
que ya no contiene materia\ azucarada. La penca del mezcal 
cambia de color con la acción del calor tomando un tinte mo- 
reno obscuro. Su sabor ha cambiado también completamente. 
Antes de la cocción es un sabor acre y algo irritante. Después 
adquiere un sabor muy dulce y agradable. Además de que la 
substancia que produce la materia azucarada se ha converti- 
do en azúcar, cierta cantidad de ésta se ha caramelizado con- 
tribuyendo así al sabor agradable. ISobre las pencas se coloca 
cierta cantidad de hierba con el objeto, según dicen los prác- 
ticos de concentrar el calor. Después viene una capa ó cubier- 
ta de tierra con el mismo objeto, así es que el zacate impide 
la tierra se mezcle con el mezcal. 

El honro dura encendido 24 horas en tiempo de sequía y 
36 horas en tiempo de lluvias. Para saber si ya está la penca 
tatemada se abren agujeros en distintas partes del horno y se 
extraen muestras que indican hasta qué punto la transforma- 
ción se ha efectuado. Para apagar el horno se riega con agua 
desde la parte superior, todo el cono de tierra que lo cubre. Al 



104 Gabriel Blanco. 



vértice suben loís operarios por medio de vigas colocadas sobre 
la tierra aun muy caliente. Se arroja cierta cantidad de agua 
suficiente para abatir la temperatura de las piedras. ¿Esta 
agua tiene alguna influencia en la formación del azúcar? ó so- 
lamente ¿su papel es físico y no entra en combinación sino que 
únicamente abate la temperatura? Cuestión es esa que no se 
ha estudiado. Indudablemente que la investigación de la ma- 
teria que produce el azúcar sería de gran utilidad, pues ya co- 
nociendo dicha materia podríamos saber si se transformaba en 
azúcar solo por la acción del fuego, por la de los ácidos de la 
la planta ó con la intervención del vapor de agua. 

Los hornos en cuestión, que son los más usados, tienen el 
inconveniente de que por la presión ejercida por la tierra sale 
de las pencas cierta cantidad de líquido azucarado que se car- 
boniza en las piedras siendo esto un motivo de pérdida. Otro 
motivo es el riego que al pasar por el mezcal disuelve cierta 
cantidad de azúcar, que carbonizándose se pierde en las pie- 
dras candentes. En cambio de estos inconvenientes tiene una 
grandísima ventaja: La caramelización obtenida de una parte 
de azúcar produciendo un sabor muy agradable que se tras- 
mite al vino mezcal. Así vemos que la tatemada del mezcal en 
estos hornos es conveniente bajo el punto de vista de la cali- 
dad del producto y no de la cantidad. 

Otros fabricantes, deseando obtener mayor producto em- 
plean hornos más perfeccionados que producen más bien que 
la torrefacción del mezcal, su cocción. Los hornos empleados 
consisten en un cuarto de ladrillo abovedado, con una cañería 
de fierro que termina en el centro del cuarto en un tambor con 
agujeros á donde se hace llegar vapor. El horno para facilitar 
su carga y ver si ya se ha cocido el mezcal está previsto de 
dos puertas que pueden cerrarse herméticamente, una en la 
parte baja y otra en la parte alta, Se llena el horno de mezcal 
y se hace llegar vapor por el tambor central hasta que el hor- 
no se llene y ya no haya condensación. En seguida se cierra 



Estudio sobrb el mezcal. 105 

la llave del vapor y se deja así el horno por espacio de cierto 
tiempo. Se deja entrar de nuevo vapor y así sucesivamente 
hasta que las muestras sacadas por las puertas del horno nos 
indiquen que ya se ha efectuado la cocción. La operación du- 
ra 24 horas. Se suprime la entrada de vapor y se abren las puer- 
tas para abatir la temperatura. 

Este sistema tiene la ventaja de que no hay tanta pérdida 
de líquido azucarado, pues es recogido del interior del horno 
junto con el agua de condensación del vapor. En cambio como 
no ha habido formación de caramelo el vino no posee el sa- 
bor y olor tan agradable como el obtenido por el anterior pro- 
cediuiiento. 

Los Ings. G. Castaños y G. López de Lara de Guadalaja- 
ra han patentado un horno que participa de las ventajas de los 
dos sistemas y de ninguno de sus inconvenientes. 

Consiste en un cuarto rectangular de mampostería cuya 
parte superior está abovedada y cuya parte inferior ó suelo 
está ligeramente inclinado hacia el centro de manera de for- 
mar un canal ó receptáculo donde se juntan los líquidos pro- 
ducidos durante la torrefacción; en la parte anterior de esta 
construcción se encuentra una puerta que cierra herméticamen- 
te y que sirve para cargar y descargar las pinas ó cabezas de 
mezcal. En la extremidad opuesta y á cierta altura se encuen- 
tra otra puerta de dimensiones más reducidas cuyo objeto es 
facilitar las operaciones de enfriamiento y descarga del horno. 
Debajo de esta segunda puerta están colocados dos hogares 
independientes destinados á calentar cada uno de ellos uno de 
los lados del horno. Los gases calientes de la combustión pa- 
san por conductos de lámina de fierro aumentando y regula- 
rizando de esta manera la superficie de calentamiento y esca- 
pan por una chimenea que se encuentra en la parte superior 
de la construcción. 

Una vez cargado el horno de los productos que hay que ta- 
temar se encienden los hogares y se calienta gradualmente has- 



106 Gabeiel Blanco. 



ta que se haya alcanzado la temperatuaa necesaria. La marcha 
de la operación es indicada entonces por un termómetro colo- 
cado en el interior del horno. Los hogares están arreglados 
de manera que se pueda activar ó disminuir á voluntad la pro- 
ducción del calor. 

En este procedimiento la torrefacción para la sacarifica- 
ción de los productos del mezcal no se efectúa al contacto de 
piedras candentes como en el horno primitivo; contacto que 
causa á menudo pérdidas considerables por la carbonización 
de una parte de la materia; el vapor de agua necesario (?) á la 
reacción es suministrado en este horno por la planta misma de 
manera que no hay necesidad de recurrir á la proyección de 
agua. En fin, el jugo azucarado que escurre cuando las cabe 
zas comienzan á sufrir el efecto de la temperatura, se recoje 
en un receptáculo, en tanto que en el horno primitivo este ju- 
go era destruido al contacto de las piedras candentes. Hay 
caramelización de una parte del azúcar. Se notan las ventajas 
que presenta este horno sobre los anteriores. 

El mezcal ya torrificado es sometido á la trituración para 
pasar después á las cubas de fermentación. La trituración se 
efectúa en las fábricas que siguen el procedimiento antiguo 
de fabricación en tahonas que consisten en una excavación 
del suelo, cilindrica, mamposteada, de 4 metros de diárúetro 
por 0.60 de profundidad. En el centro está colocado un poste 
fuerte de madera de 20 centímetros de diámetro aproximada- 
mente que por lo general sirve para sostener parte de la te- 
chumbre del edificio y que sirve de eje al rededor del cual se 
mueve un madero de 3 metros de longitud. Este madero está 
unido por uno de sus extremos al poste central alrededor del 
cual gira y en el otro extremo se ejerce el esfuerzo del tiro que 
en Tequila es una yunta de bueyes. El madero que gira hori- 
zontalmente sirve de eje á una gran piedi^a cilindrica con una 
perforación en el centro por donde pasa el madero lo que le 
permite rodar sobre el fondo de la excavación. Esta piedra mi- 



Estudio sobee bl mezcal. 107 



de 1™25 de diámetro por 40 centímetros de espesor y tiene un 
peso de 460 kg. aproximadamente. 

El maguey tatemado es reducido por medio de un mache- 
te, en menudos fragmentos y colocado en la tahona con cier- 
ta cantidad de agua lo que facilita la molienda. Los bueyes 
ponen en movimiento á la piedra, la que al rodar en el fondo 
por su propio peso pioduce la trituración y la desagregación 
del tejido fibroso de la cepa y hojas del mezcal. Con una hor- 
nada de 400 cargas de mezcal se trabajan 6 días en una taho- 
na de las dimensiones que indico. Un hombre tiene cuidado, 
para que se efectué mejor la molienda, de remover el mezcal 
con un bielgo para que todo esté igualmente triturado. Se sa- 
ca de la tahona y se pasa á las cubas de fermentación. 

En las fábricas donde se emplea la cocción por medio del 
vapor no se usa la tahona sino que el mezcal cocido se reduce 
á fragmentos en unas máquinas análogas á las cortadoras de 
remolacha. Como se ha cocido por medio del vapor, el mezcal 
contiene gran cantidad de agua por lo que no hay necesidad 
de agregarle como en las tahonas. En este procedimiento se 
separa la parte sólida de la líquida para la fermentación; no 
así en el procedimiento antiguo en que la fermentación se efec- 
túa con la parte sólida y la líquida. Para ejecutar esta separa- 
ción se emplea un cilindro form.ado por varillas de madera de 
un centímetro de espesor por dos de anchra y un metro de lar- 
go. Todas las varillas están unidas por medio de cincho de fie- 
rro á manera de las duelas de un barril pero entre cada vari- 
lla hay una separación ó rendija. En el interior se coloca el 
mezcal cortado que es exprimido por un émbolo de madera fo- 
rrado de cobre que comprime el mezcal. El jugo sale por los 
intersticios y pasa á unos tanques donde se cargan las pipas 
de fermentación. El bagazo vuelve á sufrir otra expresión 
agregándole agua con el objeto de sacar la mayor cantidad de 
azi'icar posible. Después se emplea como combustible ya que 
se ha secado. Hay tres cihndros de madera funcionando con 

Mem. Soo. AJzate.México. T. 24 (1906-1907)— 14. 



108 Gabeiel Blanco. 



un solo émbolo de tal manera que mientras un cilindro se 
carga, otro está sufriendo la expresión y el tercero se está des- 
cargando, lo que permite trabajar muy de prisa economizando 
tiempo. 

Los Ings. Castaños y López de Lara ban patentado un mo- 
lino de una forma completamente nueva y que permite traba- 
jar continuamente sin tener que suspender la molienda para 
la carga y descarga de la máquina. Consiste en una pila metá- 
lica de cavidad cónica con gran base y poca profundidad, den- 
tro de la cual giran tres conos también metálicos. Los vértices 
de estos tres conos coinciden con el de la cavidad cónica de la 
pila y sus bases están en la periferia de tal manera que al ro- 
dar sobre la pila producen la molienda. La carga de mezcal 
llega por el centro de la pila y por medio de unos cepillos ci- 
lindricos va ascendiendo poco á poco por las paredes de la ca- 
vidad que tienen poca inclinación y al mismo tiempo sufre la 
molienda por los conos que ruedan en la cavidad de tal ma- 
nera que el jugo azucarado se receje en el centro de la cavi- 
dad de donde parte un tubo que la lleva á las cubas de fermen- 
tación y el bagazo completamente exprimido sale por la peri- 
feria de la cavidad, efectuándose de esa manera la separación. 
Tiene la máquina su dispositivo que permite la llegada de un 
hilo de agua que se emplea para facilitar la molienda y la ex- 
tracción del azúcar de la pulpa. 

Fermentación, 

La glucosa sufre con facilidad la fermentación alcohólica. 
Esta fermentación es efectuada por un gran número Saecaro- 
myces (Saccaromyces cerevisace, S. pastorianus, S. ellipsoi- 
deus, S. anomalus, S. marxianus, S. productivus, S. jorgensti, 
etc.) Cada especie tiene distintas variedades más ó menos bien 
definidas. La fermentación alcohólica produce alcohol ethyli- 
co, gas carbónico, un poco de glicerina y de ácido succínico con 
trazas del aldehido y de homólogos del alcohol ethylico. No 



Estudio sobee kl mezcal. 109 



se produce con regularidad sino cuando la solución azucarada 
está suficientemente diluida y adicionada de las materias ne- 
cesarias á la nutrición de los vegetales que intervienen. A los 
33° alcanza su máxisnum de actividad y se anula á 0'^ para 
volver á empezar cuando el líquido en recalentado. ¡Se anula 
también cerca de los 60° p^ro con destrucción de los fermen- 
tos. Los antisépticos detienen la fermentación. 

El jugo exprimido de alguna de estas levaduras despojado 
de todo organismo vivo efectúa el mismo desdoblamiento de 
la glucosa en alcohol y gas carbónico; parece deber su activi- 
dad á una enzima ó zimasa; su acción no es detenida por los 
antisépticos (Buchner). 

Diversas especies de Tonda, el Mycoderma cerevisiae; el 
M. vini, dan también alcohol y gas carbónico á expensas de la 
glucosa, pero con muchos fermentos de este género, princi- 
palmente con el Saccaromyces apiculatus que se encuentra en 
la uva, las reacciones son algo diferentes y dan, al mismo tiem- 
po que los productos ordinarios, ácido fórmico, ácido acético 
y ácido láctico. No se han hecho estudios para determinar cual 
ó cuales de los fermentos citados anteriormente son los que 
producen el desdoblamiento de la glucosa del mezcal tatema- 
do en alcohol, gas carbónico, gliceriua, etc., aunque puede sos- 
pecharse que se trata de fermentos Torula por la existencia de 
ácido acético después de la fermentación. 

Algunos fermentos que descomponen la glucosa dando hi- 
drógeno producen mannita, lo que se ha atribuido hasta ahora 
á la hidrogenación de la glucosa. Como en algunos casos de 
este género se ha observado la formación de una materia vis- 
cosa, se ha conf utidido bajo los nombres de fermentación visco- 
sa ó fermentación mannitica á fenómenos probablemente di- 
ferentes. El micrococus viscosus el leuconostoc mesenteroides, 
el bacillus viscosus, etc., producen fermentaciones de este gé- 
nero aún insuficientemente conocidas en lo que toca á la glu- 
cosa (Berthelot & Jungfleisch). Esto se observa freoueatemen- 



lio Gabriel Blanco. 



te en la fermentación del mezcal siendo un motivo de pérdida 
para los mezcaleros, pues en vez de producirse alcoliol bajo la 
acción de los fermentos se produce mannita ó sorbita por lo 
que puede utilizarse dicha fermentación para la destilación y 
extracción del Tequila. La fermentación se efectúa en pipas 
troncónicas cuya base inferior es mayor que la supei'ior. Sii 
tamaño varía mucho según la importancia de la fábrica y el 
número de pipas empleadas, tín estas se coloca la pulpa y 
el líquido procedente dt) las tahonas. Como dije anteriormen- 
te, para que la fermentación alcohólica se efectué con regula- 
ridad es necesario que la glucosa esté contenida en cierta pro- 
porción en el licor azucarado, para lo que se agrega agua en 
las pipas hasta que con el pesa-jarabes nos indique 5° de den- 
sidad. Entonces empieza la fermentación. En las pipas se co- 
loca tanto la parte sólida como el líquido que resulta de la mo- 
lienda, puesto que se necesita materia sólida para que puedan 
desarrollarse los fermentos que oxidan. En un líquido satura- 
de gas carbónico como lo está el que fermenta no se desarro- 
llan, por lo que la fermentación con el bagazo es muy conve- 
niente. Estos fermentos producen una oxidación de la que re- 
sultan ácidos como el acético que combinándose con el alcohol 
dan éteres de olores muy agradables. 

El bagazo contiene probablemente materias insolubles que 
se solubilizan cuando están en presencia del alcohol (pasa co- 
sa análoga con la materia que da el color al vino tinto). Cuan- 
do no se destila con la materia sólida no se destilan estas subs- 
tancias y por lo mismo e?a vez de resultar vino de mezcal re- 
sulta alcohol, que será tanto más puro cuanto más perfeccio- 
nados sean los métodos para extraerlo. 

Después de haber cargado una pipa se cubre su superficie 
con una gran cantidad de mosquitos y se conoce que la fer- 
mentación marcha regularmente, en que al cabo de algún tiem- 
po estos mosquitos se alejan de la pipa debido á que la fer- 
mentación ha producido cierta cantidad de gas carbónico irres- 



Estudio sobbb kl mezcal. m 



pirable que, como más denso que el aire, llena la pipa y derra- 
ma por su.« paredes hasta el suelo. Esto hace que los mosqui- 
tos se alejen de la pipa en busca de una recién cargada donde 
puedan alimentarse. 

Como se lavan las pipas antes de colocar las substancias 
(tuba) fermentecibles, es indudable que estos mosquitos que 
aparecen en grandes cantidades en la pipa son los encargados 
de trasirdtir el ferD:)ento de las cubas en plena fermentación á 
las recién cargadas. Después de cierto tiempo la fermentación 
comienza á declinar, la mayor parte de la glucosa se ha con- 
vertido en alcohol y el desprendimiento de gas carbónico es 
apenas perceptible, Pintonees aparecen de nuevo los mosqui- 
tos en la cuba y probablemente entonces siembran el fermento 
acético que como ya dije se combina con el alcohol producien- 
do éter acético en muy corta cantidad que, destilándose, con- 
tribuye á darle al vino el sabor y olor característico. 

El tiempo que tarda la cuba en fermentar es variable se- 
gún la cantidad de materia azucarada y la temperatura. Como 
se procura que la cantidad de materia azucarada sea constan- 
te (5^) solamente la temperatura tiene alguna influencia. Así, 
en verano, la fermentación tarda de 7 á 8 días. Se conoce que 
que la fermentación ha concluido en que el líquido con el pe- 
sa-jarabes marca 0° y en el sabor que ya no es dulce. Ade- 
más el alcohol producido por la fermentación da cierto olor ca- 
racterístico. 

Las pipas se cargan con medio volumen y tnedio de pulpa 
(con líquido). Se mezclan bien y se saca del centro de la pipa 
una m.uestra del líquido que debe tener 5° con el pesa-jara- 
bes; si tiene menos se pone más pulpa, esto es debido á la ma- 
la calidad del mezcal ó á que la torrefacción no se ha efectua- 
do bien. Cuando el pesa- jarabes indica mayor cantidad de 
materia azucarada se agrega más agua de manera de dejar la 
tuba con la proporción conveniente de glucosa. 



112 Gabriel Slamco. 



Destilación. 

En la tuba ya fermentada, existen dos clases de produc- 
tos. Unos, como las fibras, las sales minerales, las materias 
grasas que no son volátiles. Las otras, los alcoholes y los acei- 
tes esenciales que son volátiles. En estas distintas propieda- 
des de cada uno de estos grupos se funda el procedimiento 
para separarlos ó sea la destilación. Si la tuba se somete á la 
acción del calor las materias volátiles escaparán en estado ga 
seoso y de esa manera quedarán separadas del resto de la tu- 
ba. Basta tan solo recojer estos gases y volverlos á su estado 
primitivo para obtener el vino de mezcal. Entre las substan- 
cias que se destilan se cuentan el alcohol, el agua en gran can- 
tidad, los aceites esenciales que contribuyen á darle al vino de 
mezcal su sabor y olor (bouquet) característico, lo mismo que 
el ácido acético que probablemente se ha destilado combinán- 
dose con el alcohol formando de esa manera el éter acético. 
En muy pequeña cantidad el éter contribuye á darle al vino 
un sabor y olor muy agradables. 

La separación ó destilación de las substancias volátiles y 
las no volátiles se efectúa en aparatos especiales llamados 
alambiques. Consisten en general de dos partes: Un depósi- 
to ó hervidor donde la tuba adquiere la temperatura más con- 
veniente para la vaporización y un condensador ó serpen- 
tín donde, por el enfriamiento, se condeusan los gases que se 
habían desprendido por volatilización. La perfección de estos 
aparatos usados en la fabricrción del Tequila varía muchísi- 
mo desde los alambiques rudimentarios ufados en la fabrica- 
ción del Tequila de hornitos (que, dicho sea de paso, es consi- 
derado por los peritos como el más perfecto desde el punto 
de vista de su calidad) hasta los grandes aparatos de destila- 
ción continua que se emplean en las fábricas montadas á la 
moderna. 



Estudio bobee el mezcal. 113 



En el procedimiento de fabricación por hornitos los alambi- 
ques, si tal puede llamárseles, consistían en un pequeño hogar 
sobre el que se colocaba una vasija de cobre que contenía la 
tubaj se tapaba dicha vasija con un pedazo de tabla de made- 
ra, cubriendo las rendijas con arcilla; el condensador también 
era un serpentín de madera. Parece que la destilación en apa- 
tos de madera mejora mucho el producto quitándole ese sabor 
duro, permítaseme la expresión, que toman los alcoholes al ser 
destilados en los alambiques metálicos. Los peritos conside- 
ran el vino mezcal extraído de esta manera como el mejor ba- 
jo el punto de vista de su sabor y aroma, pero en la actualidad 
muy raros son los fabricantes que emplean este procedimien- 
to de hornitos debido á la enorme pérdida de vapores que hay 
en estos aparatos de madera. Claramente se ven escaparse los 
vapores por todos los intersticios de la madera y se percibe el 
olor del alcohol en dichos vapores, por lo que ahora se usan 
alambiques más perfeccionados qiie dan mayor rendimiento 
aunque no produzcan el vino de tan buena calidad. 

Como la tuba tiene gran cantidad de agua y esta agua pa- 
sa al estado de vapor y se condensa junto con los vapores al- 
cohólicos resulta que efectuando una sola destilación el pro- 
ducto será la mayor parte agua y una pequeña cantidad de al- 
cohol. Para obtener el vino mezcal con la proporción de alco- 
hol ordinaria es necesario destilar dos veces los productos. La 
primera destilación se lleva por lo común con la tuba, tanto la 
parte sólida como la líquida, y la segunda destilación (rectifi- 
cación) se efectúa con el producto de la primera y con el úni- 
co objeto de disminuir la proporción de agua y aumentar la de 
alcohol. 

Parece que la destilación con la parte sólida de la tuba 
tiene alguna influencia en el producto pues las fábricas más 
acreditadas y las que obtienen mejores productos así la desti- 
lan. ¿Cuál es esa influencia? No se sabe. Tal vez en esta par- 
te sólida quedan algunos productos volátiles que no puedan 



114 Gabriel Blanco. 



separarse en la líqiiida y que destilándose aumenten la rique- 
za del vino en éteres y productos aromáticos. Es lo más pro- 
bable aunque no pasa de conjetura. 

En la fábrica que visité más detenidamente se tienen dos 
clases de alambiques, los de bagazo, llamados así porque en 
ellos se detila la tuba con bagazo y los rectificadores. Ambos 
son enteramente en su disposición y dimensiones iguales, y so- 
lamente difieren en el tamaño de la abertura de carga que en 
los alambiques de bagazo, teniendo que enti iv materia sólida 
es más grande que en los rectificadores que se cargan con pu- 
ros líquidos. En dicha fábrica dividen los alambiques en fon- 
do, vaso, cubierta, arco, serpentín y condensador cuya analo- 
gía con cucúrbita, capitel, etc. es fácil encontrar por lo que 
no necesita explicaciones. Se carga un "alambique de baga- 
zo" con el fermento sólido y líquido y produce cada carga 12 
barriles de líquido alcohólico con una riqueza do 14f° á 15° 
Carthier. Entonce se carga el alambique afinador con estos 
doce barriles de líquido alcohólico y al rectificarse produce 4 
ó 5 barriles del verdadero vino mezcal con una graduación de 
21° Carthier enfrío que es la riqueza alcohólica del vino ordi- 
nario. Después que ha destilado la mayor parte del alcohol 
produciendo vino de 21° llega un momento en que la propor- 
jeión de agua aumenta y la de alcohol disminuye produciéndo- 
se un líquido con menor riqueza alcohólica. A esto llaman vi- 
no de colas y para traerlo á la riqueza conveniente lo vuelven á 
destilar. De esta manera, por destilaciones sucesivas logran 
aprovechar estos vinos de colas produciéndolos de 21° Carthier 
de riqueza alcohólica. 

En otras fábricas se emplean alambiques de destilación 
continua tipo Savalle, produciendo un aumento en el rendi- 
miento pero inferior calidad, No sé si será debido esto á que 
destilan sin el bagazo ó que aún no conocen perfectamente el 
manejo de estos aparatos. En general puede decirse que has- 



Estudio sobre el mezcal. 115 



ta hoy, los alambiques de destilación continua producen alco- 
hol en vez de producir vino de mezcal. 

Tal es el procedimiento general que se sigue en la fabri- 
cación del Tequila. Teóricamente hay muchos puntos obscu- 
ros que sería conveniente aclarar consiguiendo con esto au- 
mento de producto sin mengua de su calidad. Desgraciada- 
mente ningún estudio se ha hecho todavía sobre este particular 
y por lo mismo la industria mezcalera no ha adelantado como 
era de esperarse dada la economía con que puede cultivarse el 
mezcal y la facilidad de obtener el producto. 

Inserto á continuación el resumen de un trabajo de Don 
Vicente Fernández, de Gruanajuato, acerca de la composición 
del vino. 

"Todos los vinos analizados tienen una composición ino- 
fensiva si no igual, al menos análoga. En efecto, véanse aun las 
deducciones. 

1^ La cantidad de alcohol en 5 vinos examinados es de 42%. 
El más pobre es de 39% y las demás cantidades intermediarias. 

2" El hecho anterior y el no contener substancias disuel- 
tas en cantidad notable les deja la misma densidad é iguales 
grados areométricos. 

3^ Todos contienen ácido clorhídrico. 

4^ Todos deben contener ácido valeriánico, pues así lo in- 
dica el olor y sabor dulce propio de los valerianatos. 

5^ Todos contienen ácido acético. 

6^ Ninguna de estas substancias es venenosa, pues las can- 
tidades son tan cortas que ni al ácido clorhídrico puede atri- 
buirse efecto pernicioso." 

Este señor cree haber encontrado un alcaloide nuevo, só- 
lido y volátil muy distante de la cinconina al cual ha dado el 
nombre de agavina. No sabe si es venenoso. Concluye que to- 
dos los vinos tienen la misma base pues en todos ellos existe 

Mem. Soo. Álzate. México. T. 24 (1906-1907)— 15. 



116 Gabriel Blanco. —¡Estudio bobee el mezcal. 

el alcaloide que se ha denominado agavina, sea libre 6 en for- 
ma de acetato ó de clorhidrato. 

Algunos vinos parecen contener ácido tánico probablemen- 
te porque se les ha guardado en barriles que lo contienen. 

Los efectos fisiológicos saludables ó nocivos del alcohol 
son tan conocidos que me abstengo de citarlos para no hacer 
más largos estos apuntes. 

Escuela íí. de Agricultura. Mayo 190:'. 



SOCIÉTÉ ScaBNTIFIQUK "ANTONIO ÁLZATE." MÉMOIRES, T. 24. 



mCIELAGO flEL GEIRO ICHiGLOSSA 



POE EL DOCTOR 



ALPEEDO DUGES, M. S. A. 

En el mes de Agosto conseguí por casualidad una hembra 
de este interesante quiróptero, rarísimo en Gruanajuato, que 
el Sr. General D. Pablo Rocha y Portu me envió de su Jardín 
sitaado á las orillas de la ciudad junto al río de la cañada de 
Pastita. 

Al principio creí que se trataba de un Glossophaga, que no 
es raro en los loceros de Guanajuato, pero un estudio deteni- 
do me desengañó; en efecto he aquí los caracteres de mi ejem- 
plar. 

Pertenece á la familia de PhyUosfomidae, grupo de Glosopha- 
g(m: tiene el hocico alargado y delgado: la lengua es larga, pro- 
tráctil y provista en la extremidad de finos pelos rígidos diri- 
gidos hacia atrás: el labio inferior, muy hendido, es verrucoso: 
la hoja nasal es pequeña y carece de porción horizontal delan- 
te de las narices, que se abren en la extremidad del hocico. 

Además de estos caracteres del grupo se observan los ge- 
néricos siguientes: Molares en forma de W. Incisivos supe- 
riores en dos pares separados por un pequeño espacio en la lí- 
nea mediana; los incisivos internos más grandes que los ex- 
ternos. Premolares |; molares f . Membrana interfemoral muy 



118 



Alfredo Bcges. 



angosta. Cola ausente. Dichos caracteres son los del género 
IcJmoglossa; por falta de descripciones no puedo determinar la 
especie. 




Ichnoglossa Sp? (figuras amplificadas) 



Caracteres específicos. Del hocico al ano 0"^.08; enverga- 
dura C^.SS. Dorso color de café y vientre pardo amarillento 
bastante claro. Como lo indican las figuras, la hoja nasal es 
cuadrilátera, con la parte superior desarrollada en lanceta, 
mientras la inferior forma un ángulo obtuso de cada lado del 
cual se abren las narices lineares. El labio inferior tiene un 
disco hendido y con sus bordes verrucosos. 



Alfredo Doges.— MaRciÉLAOo del gkííebo Ichnoglossa. 119 

Nota. — Este curioso murciélago tenía en los flancos una 
gran cantidad de polen que, examinado al microscopio, reco- 
nocí por el de Malvaviscus acerifolius que se cultiva por la her- 
mosura de sus grandes flores blancas y abunda en el jardín del 
General Rocha. Llamándome la atención esta particularidad, 
abrí el estómago y lo encontró lleno de este mismo polen, sin 
vestigios de insectos; lo que es de notar, pues los insectos son 
comunes en este mismo jardín. El régimen dietético de este 
ichnogloso parece pues vegetal, á lo menos con preferencia 
Otra circunstancia vino á agregarse á este hecho ya poco co- 
mún entre los murciélagos de Guanajuato. El animal, habien- 
do visto un nido de estas avispitas negras {Pólybiapygmea, Fab.) 
que producen una buena miel negruzca y líquida, se agarró de 
él, tratando sin duda de introducir su larga lengua para libar 
la miel; pero la empresa le salió mal, pues fué picado de tal 
manera por los insectos furiosos que cayó muerto al pie del 
panal. ¿Sería también melívoro? 

Esta pequeña contribución á la biología de los Ichnoglossa 
podrá tal vez excitar á completarla á alguna persona mejor co- 
locada que yo para esta observación ; pues creo que la especie 
existe también en Orizaba. 

Guemajnato, Agosto de 1906. 



^ *•* »■ 



SOCIÉTE SCIENTIFIQDE "ANTONIO ÁLZATE." MÉMOIEES, T. 24 



LOS POZOS ARTESIANOS DE VILLA AHUMADA (E, DE CHIHMHÜA) 

POE EL DíGENIBEO AGEÓlíOMO 

EOMULO ESOOBAE, M. S. A. 

Hace algunos años que el Gobierno del Estado de Chihua- 
hua ofreció un premio de $ 10,000.00 á la persona que abriera 
el primer pozo artesiano en el Estado, sin estipular en el de- 
creto la dimensión mínima que debería tener la perforaciónj 
la profundidad mínima que debía exfgirse, el gasto inferior 
que mereciera el premio, ni dato alguno que impidiera la ad- 
judicación de aquella cantidad por una obra que careciera de 
importancia. 

Esta circunstancia hizo que, hace algunos años, reclama- 
ra dicho premio el propietario del Rancho de los Moscos, en 
el Distrito Galeana de este Estado, quien con una perforación 
de cuarenta y tantos metros logró agua brotante en una zona 
donde abundan los manantiales voluntarios al nivel del suelo. 
Esta perforación fué el primer pozo artesiano abierto en el 
Estado, pozo que daba un gasto muy débil sobre el nivel del 
suelo, pudiendo elevar su agua solamente á unos dos ó tres me- 
tros con un tubo de 76 milímetros. 

Aunque aquella obra vino á demostrar la posibilidad de 
éxito igual ó mejor en otras obras que se emprendieran, care- 
cía realmente de importancia en sí misma y la atención que 
llamó en el público fué mucho menor que la que han ocasio- 



122 EÓMULO ESCOBAK. 



nadóla apertura del segundo y tercer pozo recientemente abier- 
tos en Villa Ahumada, población del Distrito Bravos del mis- 
mo Estado. 

Si es general la importancia que tiene la historia de estas 
obras para todo el país, es mucho mayor para la región fron- 
teriza donde los aguajes son tan raros y donde surje como pro- 
blema difícil y obligatorio para el progreso : la dotación de abre- 
vaderos para aprovechar inmensas extensiones de terrenos 
pastales ó el alumbramiento de corrientes subterráneas para 
la irrigación de los cultivos, donde las lluvias excasean más 
que en ninguna otra parte. 

Esta importancia aumenta en la zona de la Mesa Central 
que con exposición al oriente encierra en sus capas permea- 
bles subterráneas todo el agua que viene de la Sierra Madre, 
zona que, no obstante su aridez superficial ha hecho creer con 
justicia á personas autorizadas, que el subsuelo oculta rique- 
zas enormes con sus aguas subterráneas. 

No se necesita ser persona versada en Geología para des- 
cubrir, con la simple inspección del mapa de esta región, zo- 
nas cuya topografía parece haber cambiado en el transcurso 
de los siglos y por causas desconocidas, que hacen suponer en 
el subsuelo corrientes abundantes ó depósitos de agua, repre- 
sados por diques subterráneos, que podrían alumbrarse. 

El Río de los Mimbres, que se agota y desaparece en te- 
rritorio de los Estados Unidos, marca una dirección que pro- 
longada va á pasar por lugares donde existen algunos manan- 
tiales en sucesión notable dentro de nuestro territorio. 

Los manantiales de Palomas en la línea divisoria, unos 
ojos de agua situados en medio de los Médanos, el ojo de la 
Punta, el ojo de Enmedio, los de Samalayuca y de la Casa, 
marcan esa dirección fija; pero en seguida se interponen la ca- 
dena de cerros del Presidio y Sierras de Guadalupe y de San 
Ignacio y ese fenómeno no vuelve á presentarse. 

El Río del Carmen, el de Santa María y el de Casas Gran- 



Los POZOS ARTESIANOS DE ViLLA AHCMADA. 123 



des, al observar la sitnacióii de todos los afluentes de la cuen- 
ca del Bravo, parece que han sido alguna vez tributarios de 
ella y que solo algún cambio geológico posterior á la demar- 
cación de esa cuenca pudo haberlos detenido para formar los 
Lagos de Patos, Santa María y Guzmán, y aun para trastor- 
nar el cauce del último, ó sea el de Casas Grandes, una vez 
que pasó la angostura de Boca Grande. 

Cualquier pprsona observadora, cualquier dibujante que 
estuviera interiorizado de la topografía general de los terre- 
nos, al entregársele un dibujo que representara al Río Bravo 
con sus afluentes y los tres últimos ríos mencionados, supri- 
miéndoles sus partes inferiores, para que completara el dibujo, 
los haría llegar basta la cuenca del Bravo. 

Son estos unos de los muchos ejemplos que podrían citar- 
se y estas condiciones contribuyen á hacer importante la his- 
toria de cualquier obra de alumbramiento de manantiales y de 
perforación de pozos en esta región del país. 

El éxito obtenido por los habitantes de Villa Ahumada, 
en que no influyó tanto el poder del dinero como la fe de los 
emprendedores, puesto que no son capitalistas quienes han 
logrado ese éxito, es una lección objetiva que debe aprove- 
charse en la mayoría de los pueblos ricos ó pobres de nuestra 
patria. 

El pueblo de Villa Ahumada, antigua Labor de la Magda- 
lena, se encuentra situado al Sur de Ciudad Juárez, sobre el 
Ferrocarril Central Mexicano. Cuando el Sr. Presidente Don 
Benito Juárez estuvo en la antigua Paso del Norte adjudicó 
algunos terrenos en aquel lugar, que difícilmente podrían re- 
garse porque habría que llevar el agua desde el Carrizal don- 
de existen manantiales de mucha importancia. 

Por la construcción del Ferrocarril Central y el estableci- 
miento en la Labor de la Magdalena de un destacamento de 
gendarmería fiscal, algunos habitantes del Carrizal se traslada- 

Mem. Soc. Álzate. México. T. 24 (1906-1907)— 16. 



124 RÓMDLO ESCOBAE. 



ron á aquel lugar y comenzó á formarse el pueblo que hoy lle- 
va el nombre de Villa Ahumada. 

Tiene este lugar terrenos excelentes para el cultivo, pero 
difícilmente aprovechable en su totalidad por la gran distan- 
cia que debe recorrer el agua del Carrizal para llegar por la 
acequia que tiene construida y porque dicha agua deben re- 
partírsela los vecinos del Carrizal y la Labor de Guadalupe an- 
tes de llegar á Villa Ahumada. 

Residen en esta última población unos comerciantes ex- 
tranjeros, los Sres. Burns y Daily, á quienes corresponde el 
honor de haber iniciado la construcción del primer pozo que 
se ha abierto allí. 

En Agosto 22 de 1905 comenzaron los trabajos de perfo- 
ración con una máquina Austin movida con motor de gasolina 
Weber de seis caballos de fuerza, propiedad de los dueños de 
la Hacienda de Santo Domingo, quienes no cobraron renta al- 
guna por su uso habiéndola prestado con ese objeto. 

Comenzaron la perforación con tubería de 5f de pulgada 
que llevaron hasta la profundidad de 256 pies, de donde no 
pudieron pasar con tubo de ese diámetro, viéndose obligados 
á seguir el trabajo con tubo de 4J dentro del anterior, lleván- 
dolo hasta una profundidad de 560 pies ó sean 170^69. 

Probablemente esta segunda parte del trabajo no se ha- 
bría ejecutado y por consecuencia habría quedado ignorada la 
riqueza oculta, si los Sres. Burns y Daily no hubieran sido de 
los extranjeros que vienen al país á radicarse para siempre con 
nosotros y no á lucrar temporalmente y si por esta circuns- 
tancia no hubieran contado con la ayuda y simpatía de algu- 
nos vecinos de Villa Ahumada que contribuyeron para seguir 
adelante la perforación del pozo que se estaba construyendo 
en la propiedad de aquellos señores. 

En 7 de Diciembre de 1905 terminaron la perforación con 
un costo aproximado de $4,000, 



Los POZOS ARTESIANOS DE VlLLA AHUMADA. 125 

Constan en seguida los pocos datos que podido conseguir 
relativos á esta perforación. 

El valle de Villa Ahumada se encuentra á unos 1,249 me- 
tros sobre el nivel del mar y es el término de la cuenca cerra- 
da del Río del Carmen. A los primeros 40 pies se encontró 
una arcilla rojiza ó barro. Los siguientes 40 pies atravesaron 
una capa acuifera de arena suelta mezclada en parte con gui- 
jarros pequeños, cuya agua se elevaba en el tubo hasta unos 
diez pies bajo la superficie del suelo. 

A los 260 pies se encontró un barro azulado para llegar en 
seguida á una capa de barro colorado de dos pies de espesor 
con una pequeña capa de arena que daba un gasto de un ga- 
lón por minuto. 

Siguió después una sucesión de mantos de arcilla azulada 
y rojiza, siendo siempre la primera de mayor espesor. A los 
470 pies se encontraron arcilla rojiza con una capa de arena y 
guijarros que daba 14 galones por minuto; esta subía en el tu- 
bo de 4¿ pulgadas hasta una altura de 32 pies sobre el 
suelo. 

A los 500 pies desapareció completamente la arcilla azu- 
lada y á los 510 pies la cantidad de agua que daba el pozo era 
de 30 galones por minuto. 

A los 530 pies se llegó á una arenisca suave que seguía 
aun á la profundidad de 560 pies que se dio al pozo en defini- 
tiva, á la cual se tuvo un rendimiento de 87 galones por mi- 
nuto. 

Este gasto ha ido aumentando paulatinamente desde que 
se terminó el pozo y ha llegado á ser de 92 galones por minu- 
to, siendo lo probable que seguirá aumentando todavía. 

Después de haberse terminado este pozo, el Sr. Don Agus- 
tín Samaniego emprendió la construcción de otro en su pro- 
piedad del Castellano, contigua á Villa Ahumada, y después 
de perder una perforación que le representaba un gasto consi- 
derable dio pruebas de energía inquebrautable comenzando 
otro inmediatamente y con tubo de mayor diámetro. 



126 RÓMÜLO ESCOBAB.— Los POZOS AETKSIANOS DE ViLLA AHUMADA. 

Con este ha obtenido nn éxito completo y puede asegurar- 
se que la construcción de estos dos pozos marcan para Villa 
Ahumada el principio de una era de prosperidad en que será 
notable el desarrollo de sus riquezas. 

Actualmente se ha organizado en Villa Ahumada una so- 
ciedad que ha adquirido maquinaria más efectiva para esta 
clase de perforaciones y tanto algunos particulares como la Mu- 
nicipalidad del Carrizal tienen contratada la construcción de 
algunos pozos. 

La historia de estas obras, aunque carezca de información 
técnica, es importante porque constituye un ejemplo que bien 
puede seguirse en otras partes del país, donde las mismas ne- 
cesidades existan y donde haya que luchar con las mismas di- 
ficultades económicas. 

Ciudad Juárez, Julio 30 de 1906. 



Mem. Soc. Álzate. 



T. 24, lam. I. 






Vistas del Pico de Quinceo. 



SOCIÉTÉ SCIKNTIFIQÜK "ANTONIO ALZATB." MÉMOIEES, T. 24. 



AL 



POE EL INGENIEEO 

PASCUAL OETIZ EUBIO, M. S. A. 

(Lámina I) 

Saliendo de Morelia por la Grarita del Norte y después de 
pasar el pequeño pueblo de Sautiaguito en donde el camino 
voltea rumbo al Poniente se llega al Barreno, pintoresco ba- 
ño, casi abandonado y que fué de mucha fama por sus aguas 
termales; este baño dista de Morelia tres kilómetros . Por úl- 
timo se llega á la hacienda de Quinceo á cuyas puertas avan- 
zan como descubierta petrificada los primeros escalonamien- 
tos de lava que el volcán arrojara en corriente de fuego en sus 
tiempos de paroxismo. 

La marcha hasta este punto es penosa en el tiempo de llu- 
vias por los fangos que se forman en un camino estrecho y 
mal cuidado, 

A partir de la hacienda el ascenso comienza con suavidad 
y va por grados aumentando la pendiente y las dificultades de 
la marcha á medida que se sube, sobre todo por la gran can- 
tidad de rocas esparcidas en todas direcciones. Hay momen- 
tos en que se cruza por un mal país erizado de puntas negrus- 
cas; ocasiones en que se bordea un precipicio y después de 
muchas fatigas se llega al Puerto, depresión formada entre dos 
montañas: el Quinceo propiamente y el San Francisco, dos vol- 
canes alojados en la misma base en una inmensa silla que co- 
rre de Norte á Sur sensiblemente; en la parte septentrional 



128 t*AKCUAL Oetiz Eübio. 



está el pico de Quinceo, un cono bien formado en el que se ad- 
vierte un repliegue en forma de collar y que según la autori- 
zada opinión del Sr. Ordóñez es el resto del borde del anti- 
guo cráter que fué taponado con un doma de lava, y la erosión 
ha destruido en parte ese borde, apareciendo el doma á gran 
altura respecto de él. 

En la parte meridional se alza el San Francisco, cráter más 
moderno cuya formación es bastante regular y que debe tener 
un diámetro interior en el borde de cerca de un kilómetro. Es- 
te puerto es un lugar muy pintoresco, perfumado por el aro- 
ma de las coniferas que ya comienzan á elevarse en este pun- 
to, la medianía en altura de toda la montaña con sus dos crá- 
teres. 

Del Puerto se toma una dirección franca al Norte y se ca- 
mina por entre un hermoso bosque de pinos, encinos y madro- 
ños que defienden con su tupido follaje de los rayos abraza- 
dores del sol. A poco andar se descubre por completo el cono 
superior del Quinceo desprovisto de árboles y solo cubierto de 
abundante pasto. La ascensión del cono se hace en zig-zag y 
es posible subir á caballo hasta la cima. Desde ella se contem- 
pla el panorama soberbio de los valles de Morelia al Sureste, 
de Tarímbaro al Norte y del Cuatro al Poniente, dominado 
por el gigantesco Zirate, volcán apagado que lleva un cortejo 
de más de diez volcancitos que lo rodean. Siguiendo con la mi- 
rada el límite del horizonte y á partir del Zirate, rumbo al Nor- 
te, se contempla el cerro alto de la Leonera, el no menos alto 
de Huandacareo, al NE. la cordillera áspera, llena de rugosi- 
dades, de Andocutin, al Este el famoso volcán de San Andrés 
con sus fumarolas, la cordillera de Irapeo, el cerro Azul y al 
Sur el monte del Águila y completando el luminoso marco del 
cielo, por el Norte, como una cinta de plata, el lago de Cuit- 
zeo. Multitud de pueblitos y haciends se ven desde aquel mi- 
rador grandioso. 

El Sr. Ordóñez tomó la altura del Quinceo con aneroide, 



Excursión ai. Quinceo. 129 



resultando ser de 2,735 metros sobre el nivel del mar, altura 
que confirmó la obtenida por mí con un aparato parecido y 
que deseché temiendo que mi aneroide hubiera sufrido algún 
trastorno, porque es bien sabido que hasta ahora la elevación 
del Quinceo se tiene como de 3,324 metros sobre el mar. 

Al tomar el mencionado Sr. Ordóñez los rumbos de lo? di- 
versos puntos que teníamos á la vista y habiendo cambiadlo de 
estación, notó discordancias notables en las indicaciones de la 
brújula, lo que nos hizo bur-car la causa de ellas. Al principio 
creímos que algún fragmento de hierro las producía, pero pron- 
to nos convencimos de que los pedazos de lava de cualquiera 
magnitud que fueran eran los que en su masa tenían el poder 
de atracción magnética. Los primeros fragmentos analizados 
tendrían una longitud de un metro y desviábanla aguja hasta 
sesenta grados, pero al seguir en nuestro examen, encontra- 
mos una masa de más de dos metros de diámetro la que atraía 
de tal modo á la aguja que la hacía girar 360° pasando ésta al 
rededor de la masa y siguiendo sensiblemente su ecuador.- 

Pero la más notable de las masas perturbadoras era una 
mole irregular sumergida en parte en el terreno siendo ca- 
si plana su cara superior en la que trazamos una línea Nor- 
te Sur y una perpendicular, observando que la aguja magnética 
era atraída en el cuadrante NE. hacia la línea meridiana; des- 
alojando la brújula y acercándola á la línea Oriente-Poniente 
la aguja era atraída por el centro ó cruzamiento de las dos lí- 
neas, hasta llegar á coincidir con la línea Oriente-Poniente, y 
seguía ocupando otras posiciones á medida que se le recorría 
por una curva cuyo centro aproximado era el cruzamiento de 
las líneas N.S. y E.W. 

Este poder magnético persistía en todos los fragmentos de 
lava del Quinceo, es decir de la correspondiente al viejo vol- 
cán ó Quinceo propiamente, porque las del San Francisco no 
participan de tal poder y es de notarse que solo los fragmen- 
tos recogidos hasta el Puerto tenían tal propiedad, bajando de 



130 Pascual Obtiz Edbio.— Excdbsión al Qüinceo. 

de este punto ya las lavas se manifiestan desprovistas del po- 
der de atracción como pasa en la mayoría de las lavas. Es 
muy notable que aun alejándose del cerro los pequeños blocks 
que traímos seguían desviando á la aguja. 

El Sr. Ordóñez nos manifestó que tan singular fenómeno 
fué observado por él también en el Zirate, no lejano del Quinceo. 

Esto da lugar á que los especialistas hagan algunos estu- 
dios de tal fenómeno, que no solo traerá novedades para la 
ciencia, sino que descubrirá quizás que muchas observaciones 
hechas á más ó menos distancia del Quinceo pudieran estar 
afectadas de un error de orientación que podrá evitarse en lo 
sucesivo. 

Impresionados por el fenómeno hicimos el descenso de la 
montaña ya con menos dificultades que el ascenso. 

Morelia, 14 de Julio de 1906. 



SociETí; SciENTiriQCK "Aktonio Álzate." Mémoiees, T. 24. 



Noticia MljliogTáfica do los escriiores Dr. D. Carlos tle Sigiienza j &ÓDgora 
y FresMtero José M. Zelaá ó Hidalgo. 

Estudio sobre la obra "Glorias de Querétaro" de ambos; y principalmente . 
sobre el Poema "Primavera Indiana" del primero. 

POE 

VALEWTIír F. peías, M. S. A. 



El Dr. D. Carlos de Sigüenza y Góngora y sus obras. 

Si como escritor ha sido sn nietnoria geii eral mente grata, 
muy especial lo es para esta mi patria de quien tan alto habló 
en sus inmortales "Glorias de Querétaro." De aquí que una 
vez más he querido en estas mal pergueñadas líneas, y á nom- 
bre de mis conterráneos amantes de las letras, enaltecer su 
nombre, escrito ya por la centésima vez en letras de oro en los 
anales de la Religión, de la Ciencia y de la Historia. 

Nació nuestro biografiado en México, el 15 de Agosto de 
1645, siendo sus padres el Sr. D. Carlos de Sigüenza y Doña 
Dionisia de Figueroa. 

Sus biógrafos no vuelven á hablar de él sino hasta su in- 
greso á la Compañía de Jesús, que fué el 17 de Octubre de 
1660, haciendo sus primeros votos el 15 de Agosto de 1662, 
en el colegio de Tepozotlán. 

El 3 de Agosto de 1667 dejó de pertenecer á la Compa- 

Mem. Soo. Álzate. México. T. 24 (1906-i907)— 37. 



132 Valentín F. Peías. 



nía, aunque, como adelante se verá, volvió á ella muriendo en 
su seno. 

Fné muy instruido y diligente, máxime en las ciencias sa- 
gradas, y en las Matemáticas, cuya Cátedra desempeñó en la 
Universidad muchos años, por lo que mereció que Luis XIV, 
rey de Francia lo invitase á su corte con honores y pensio- 
nes; pero no queriendo acceder, el rey Carlos II le nombró su 
cosmógrafo. 

Salvó personalmente de las llam.as parte del archivo de Pa- 
lacio en el motín del 8 de Junio de 1692, arrojándolo á la calle. 

Salvó y conservó muchos monumentos históricos antiguos. 

Fué capellán del Hospital del Amor de Dios por espacio 
de diez y ocho años, y limosnero del V. Arzobispo Aguiar y 
Seijas. 

El Virrey Conde de Galve lo comisionó para el desempe- 
ño de una muy honrosa com.isión pública literaria en 1693, co- 
mo lo fué la de acompañar al Greneral de la armada D. Andrés 
de Pez á las exploraciones dol Seno Mexicano. 

Anualmente arreglaba los cálculos astronómicos para el 
Calendario. 

Los últimos años de su vida, sin dejar la pluma, los ocupó 
en. ejercicios piadosos preparándose para la muerte. 

Fué Contador de la real Universidad y examinador gene- 
ral de artilleros, corrector del Santo Oficio y Congregante de 
San Pedro. 

Repartió por mano de su sobrino muchas limosnas á hos- 
pitales, á los presos y pobres. 

Murió cristianamente auxiliado y después de haber hecho 
testamento, el 22 de Agosto de 1700, octava de la Asunción, 
habiendo profesado ese mismo día en la Compañía de Jesús. 

Después de honras solemnísimas á las que asistió lo más 
selecto de México, fué sepultado su cadáver en la misma igle- 
sia de la Compañía de Jesús, que lo era S. Pedro, al lado de 
la epístola en la capilla de la Purísima. 



Noticia bibliográfica de Sigüenza y Zklaá. 133 

Entre sus disposiciones testaineutarias iiay la de que des- 
pués de su muerte, í'uese su cadáver abierto por los médicos 

para que la ciencia aprovechase el estudio de su enfermedad 

lo cual ejecutado se le encontró una piedra de regular tamaño 

en la vejiga. 

Mandó decir, por medio de su albacea, ochocientas misas, 

para completar á dos mil que había mandado decir por su alma. 
Las obras que escribió fueron las siguientes: 

Primavera Indiana. — Imp. en México 16(32, reimp. en 1668 y 
1683.-4° 

Las Glorias de Querétaro. — Imp. en México por la viuda de Cal- 
derón en 16«0. — 4? 

Teatro de virtudes políticas que constituyen un buen Príncipe. — Imp. 
en México por la viuda de Calderón. 16d0. — 4? 

Triunfo Parténico.—lm^. en México por Hibera. 1683. — 4? 

Paraíso Occidental. — luip. en México por Kibera. 1684. — 4? 

Manifiesto filosófico contra bs cometas. — imp. en México, Í681. 
—4? 

Libra astronómica. — Imp. en México por la viuda de Calderón. 
16Ü0.— 4? 

Los Infortunios de Alonso Ramírez. — Imp. en México por la viu- 
da de Calderón. 1690.-4° 

Belación histórica de los sucesos de la Armada de Barlovento afines 
de 1690 y fines 1691. — Imp. en México por la viuda de Cal- 
derón. 1691.— 4*? 

Trofeo de la justicia española contra la perfidia francesa. — Imp. en 
México por la viuda de Calderón. 1691. — 4? 

Mercurio Volante. — Hoja de periódico. Iinp, en México. 1693. 
—4° 

El Oriental planeta Evangélico. — Imp. en México por Venavides. 
17ÜÜ.— 4V 



134 Valentín F. Frías. 



MANUSCRITOS. 

El Belerofonte Matemático contra la Quimera Astrológica de 
D. Martín de la Torre. 

Descripción del Seno de ¡Santa María de Galve alias Panza- 
cola de la Mobila y del Río Mississipi, 

La Piedad heroica de D. Fernando Cortés. *^' 

Tratado sobre los eclipses de sol. 

Apología del Poema Primavera Indiana. 

Cielograña Mexicana. 

Historia del Imperio de los Chichimecas. 

El Fénix de Occidente. 

Genealogía de los Reyes Mexicanos. 

Teatro de la Santa Iglesia Metropolitana de México. 

Historia de la Universidad de México. 

Tribunal Histórico. 

Historia de Ja Provincia de Texas. 

Vida del V. Arzobispo de México, D. Alonso de Cuevas Da- 
vales. 

Año Mexicano. 

Elogio fúnebre de la célebre Poetisa Mexicana Sor Juana Inés 
de la Cruz. 

Anotaciones críticas á las Obras de Bernal Díaz del Castillo y 
P. Torquemada. 

Tratado de la Esfera, (en 200 fojas). 

Informe al Virrey de México sobre la Fortaleza de San Juan 
de Ulúa, (en folio, escrito en 1695). 

Reducciones de Estancias de Ganado á Caballerías de Tierra, 
hechas según Reglas de Aritmética y Geoaietría. — fol. 

El Arte adivinatorio de los indios. '^' 

(1) Se imprimió en 1807, por ''La Semana Católica," de México y se liizo sobretiro 
de cieu ejemplares por el Presbítero Juan María Kamos, su director. 

(2) Vi Je Lib. IV', de la Historia de las Cosas de Nueva España do Fr. Bernardiao 
Sahagun. Nota de D. Carlos M. Bustamante. 



Noticia biblioobIstca de Siquenza t Zblaí.. 135 

ün fragmento de la Historia antigua de los indios. — f ol, con 

estampas, 
Kalendario de los Meses y Fiestas de los Mexicanos. — £ol. '^' 

Coleccionó además 28 volúmenes de MM.SS. ágenos. Oroz- 
co y Berra (Dic. de Historia y Geografía, Tomo II, pág. 544. 
art. "Cora") dice que el pintor poblano Antonio Villegas Cora, 
poseía entre sus libros sobre pintura, arquitectura y Matemá- 
ticas, algunos firmados por D. Carlos de Sigüenza. 

El estudio siguiente se refiere á las obras Glorias de Que- 
rétaro y Primavera Indiana, que son las únicas que el que esto 
escribe conoce. 

La obra "Glorias de Queretaro" ha sido impresa tres oca- 
siones; la primera fué la que con motivo del estreno del tem- 
plo de la Congregación de esta ciudad, escribió el sabio Don 
Carlos de Sigüenza y Góngora en 1680. 

La segunda fué impresa en 1803 por el Pbro. D. José Ma- 
ría Zelaá é Hidalgo y la tercera por Mariano Rodríguez Ve- 
lázquez en 1862. 

La que escribió el sabio cosmógrafo, es la más interesan- 
te y por muy pocos conocida, puesto que en 1803 que escri- 
bía Zelaá las suyas, decía que en esta ciudad á lo más habría 
en esa época tres ó cuatro ejemplares. Y siendo tan escasa ya 
dicha obra, he querido hacer un estudio bibliográfico de ella 
antes que el tiempo termine con los rarísimos ejemplares de 
tan interesante obra. 

En 1898, nuestro buen amigo el incansable Dr. Nicolás 
León nos proporcionó un ejemplar de dicha obra que retuvi- 
mos en nuestro poder unos cuantos días, siendo tal hallazgo 
para nosotros de inestimable valor. 

Es un tomo 4? mayor pasta de pergamino. 

En la primera hoja, que como las que le siguen, es de papel 
corriente y tosco, llamado vulgarmente de torcer, solo se ve el 
título de la obra á la mitad de la primera llana. 

La hoja siguiente contiene la portada que he procurado co- 
piar fielmente. 

(1) Será el mismo Año Mexicano citado antes? 



GLORIAS 
DE QUERETARO 

EN LA 

NUEVA CONGREGACIÓN 

ECLESIÁSTICA DE MARÍA SANTÍSIMA DE 

^.GUADALUPE, CON QUE SE ILUSTRA: 

Y 

EN EL SUMPTÜOSO TEMPLO, QUE 

DEDICO A SU OBSEQUIO 

D. JUAN GAVALLERO, Y OCIO 

PRESBYTEEO, COMISSARIO DE CORTE DEL TRIBUNAL 

DEL SANTO OFICIO DE LA INQUISICIÓN. 

ESCRIVELAS 

D. CARLOS DE SIGÚENZA, Y aONGTORA 

NATURAL DE MÉXICO, CATHEDRATIGO PROPIETARIO 

DE MATHEMATICaS EN LA RBAL UINIVERSIDAD 

DE ESTA CORTE. 



EN MÉXICO: 

POR LA VIUDA DE BÜRNaRDO CALDERÓN: 

IXIDCLXXX. 



Noticia blibiogháfica de Sigüenza y Zhlaa. 137 

En el ejemplar úbíco que conocemos, al pie de la portada 
se ve un rengk i manuscrito que dice. 

De la Hermita del Convé" de Sf- Ma. 

Sigue una hoja con la dedicatoria en grande y claro tipo 
al limo, y Exmo. Sor. M. D. Fr. Payo de Rivera Enríquez, Ar- 
zobispo de M 3XÍC0 y Virrey de Nueva España, la cual conclu- 
ye en la terc3r llana, siguiendo á la vuelta la aprobación del 
M. R. P. Fr. Agustín Dorantes, la cual en letra menuda ocu- 
pa dos llanas. 

Sigue á la vuelta de esta hoja la Aprobación del Dr. D. 
Grarcía de León Castillo, Cura de la Catedral (sic. pro. del Sa- 
grario) de México, la cual en letra pequeña concluye á la hoja 
siguiente vuelta, ocupando el resto de la llana, la suma de las 
licencias, firmada la del Arzobispo por Macuel Sariñana, que 
suponemos sería el Secretario; y la otra, del Provisor Dr. D. 
Juan Cano y Sandobal, firmada por Francisco de Vi lien a. No- 
tario Público. 

Concluye la llana con la Fe de erratas que llegan á siete. 
Las seis hojas citadas no tienen paginación. 
Siguen cuarenta hojas con 80 páginas colocadas las cifras 
en el centro, conteniendo nueve párrafos como sigue: 
§ I, — Apúntanse algunas grandezas de las materiales y for- 
males en que se ennoblece Querétaro. 
§ II. — Medios singulares conque la devoción de María San- 
tísima de Guadalupe se introduce en el estado Ecle- 
siástico de la ciudad de Querétaro. 
§ III. — Intentaseuna Congregación Eclesiástica en obsequio 
de la Santísima Virgen: consigúese en México per- 
miso para ello, y en Madrid el beneplácito Real, 
para fundación de una Iglesia que por falta de me- 
dios se reduce á una pequeña sala. 
§ IV. — Abrense los cimientos para una Iglesia sunxptuosa: 
perficionase con admirables circunstancias, a ex- 



138 Valentín F. Feías. 



pensas liberales de D. Juan Caballero y Ocio, Pres- 
bítero. Y singular prodigio, que á su dedicación 
precede. 

§ V. — Colocase el Santísimo Sacramento en la nueva Igle- 
sia, y se refiere la majestad de este lucí disimo acto. 

§ VI. — Decríbese la fábrica del Templo, la simetría de sus 
Retablos y Altares, las alajas que su Patrón le do 
na, y otras muchas acciones que califican su libe- 
ralidad y munificencia. 

§ VIL — Pompa con que se dedica el Templo: Máscara con 
lo festejan los indios: dícese quiénes fueron los pri- 
meros que en aquella dudadles predicaron el Evan- 
gelio, y se pondera un caso que pareció milogroso. 

§ VIII. — Razón breve de lo restante del Octavario, que se re- 
gocijó con Sermones, Comedias, Certamen poético 
y corridas de toros. 

§ IX. — Gracias concedidas á la Venerable Congregación de 
la Santísima Virgen, y Constituciones reformadas 
con que se gobierna. 
El párrafo primero es por demás curioso é interesante, por 

contener noticias históricas de Querétaro, así como de algunos 

de sus hijos célebres. '^' 

El cuarto trae la inscripción curiosa que en lámina de bron 

ce se colocó en unión de medallas y monedas de la época, en 

una cajuela de plomo embutida en la primera piedra que se co- 
locó, del templo, y la cual es como sigue: 



(1) Véase iiii obra "La Conquista do Qnerótaro" pág-. 124. 



1903. 89 pl. & fig. — Laformation charboneuse stipracrétacée des Baikanes 

avec annexes paléontologiques par H. Douvillé et R. Zeiller. París (Ann. 

des Mines). 1905. 8? pl. & fig. — La Métallogéuie de ITtalie et des regions 

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HoUard (A.) & Bertiaux (L. ) — Analyse des métaux par Electrolyse, Paris. 1906. 

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ViJlars. 1906. 89 



Luniholtz (Cari). — El México desconocido. Cinco años de exploración entre las 
tribus de la Sierra Madre Occidental; en la tierra caliente de Tepic y Ja- 
lisco, y entre los Tai'ascos de xViichoacán. Traducción por B. Dávalos. Edi- 
ción ilustrada. Nueva York, Scribner's Son. 1904. 8? 2 tomos. {Secretaria 
de Relaciones Exteriores). 
Lunge (G.) — Analyse chiniique industrielle traduit sur la 5e. édition allemande 
par Em. Campagne, in-8. Paris, i90tí. {H. Dunod et E. Finat, éditeurs). 
Macedo {Pablo). — La Evolución Mercantil. Comunicaciones y Obras Públicas. 
La Hacienda Pública. Tres Monografías que dan idea de una parte de la evo- 
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{H. Dunod et E- Finat, éditeurs). 
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á 31 de Dio. 19U4. Texto y Documentos. México 1906. 89 
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l'allemand par L. Duvinage. — Paris, H. Dunod & E. Finat, éaiteurs. 89 
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Miers (Henry A.) — Manuel pratique de Minéralogie. Introduction a l'étude scien- 
titique des minóraux. Traduit de Tangíais par O. Chemin. — Paris et Lié- 
gtí. Libraivie Folytcchnique, Oh. Béranger, éditeur. 1906. 1 vol. gr. in-8. 
ügs. & pl, 
Montessus de JJaüore (E. de), M. S. A. — Les tremblements de terre. Géographie 
séismologique. — Paris, A. Colín. 1906. gr. in-8, ñg. & pl. — L'Art de cons- 
truiré dans les pays a tremblements de terre. Leipzig (Beitr. zur Geo- 
physik. Bd. Vli; 1904. 89 
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tiou, Catholic University of A.inerica. Washington. 1904. 89 ñgs. 
Moreau (Georges). — Etude sur i'état actuel des mines du Trausvaal. — Paris, Li- 

brairie Folytechnique, Ck, Béranger. 1906. 89 
Nutalí {Zelia), M. S. A.— tíome unsolved Problems in Mexican Archaeologie. 
{American Anthropologist) 1906.— The earhest Historical Keiations between 
México and Japan from original documents preserved in típain and Japan. 
Berktíiey ^IJnlv'y of Cal.) 1906. 
Omori {E.), D. Se. — Note on the San Francisco Earthquake of April 18, 1906, — 

Tokyo (Pubi. Earthquake Invescig. Comm.) 1906. 
Ordóñez {E.), M. S. a. — Los Xalapazcos del Estado de Pueola. México, 1906. 

89 láms. 
Ortega y Férez Gallardo {li.}, M. S. A. — Historia genealógica de las Familias 
más antiguas de México. 3'.^ edición corregida y aumentada con profusión 
de datos y documentos históricos ó ilustrada con hermosas cromolitogra- 
fías. México. 1905. 49 

(A Suivre). 



Tomo 24. No, 4. 

MEMORIAS Y REVISTA 

DE LA 

SOCIEDAD CIENTÍFICA 



ií 



J^Titonio A-lzate 

publicadas bajo la dirocción de 

RAFAEL AGUILAR Y SANTILLÁN, 

Secretario Generaij Perpetuo 



99 



SOMMAIRE. 

(Mémoires, feuilles 18 á 23). 



Biographie et biblíographie.— D. Carlos de Sigüenza y Góngora etle Pére J. M. 
Zelaá é Hidalgo, par V. F. Frías, p. 139-157. (Fin.) 

Hydrologie. — L'Hydrologie souterraine des environs de Jiutepec, Etat de Moro- 
los, par J. D. Villarello, p. 159-171. 

Hygiene et Physiologie-— Etude sur quelques animaux vénéneux du Mexique, 
par le Dr. D. Vergara Lope, p. 173-186. (A suivre). 



MÉXICO 

I3VEFHEIÑra?-A. DEL GI-OBIEIÍ,]SrO FBIDEK,.A.31, 

(3? CALLE DE E.EVILLAGIGEDO WÜM. 3). 



Octubre 1906. 

Publicación registrada como articulo de segunda clase en Septiembre de 1901 



Üons et uouvelles piiblicatíons reines pendani l'aiinée 1900. 



Les iioiTis des iloiío,';cui's- sónt imprimes en iialiques,- les membi-es tle la Société 
so.-'ft designes áyec M. S. A. 

{Donada» es de la Secretaría de Fomento), 

Anuales du Génie Civil. Paiis. I-lII, 1862-1864. 3 vol. et 3 Atlas. 

Boston. — Btate Board of Lunacy and Charity of Massachusets. 14 th Aunnal 
Report. 1893. 1 vol. 89 

Ceneus of Manufactures of PMladelphia. 1882,— Philadelpliia. 1883. I vol. 89 

Código Postal de loa Estados Unidos Mexicanos.— México. 1884. 1 vol. 89 

Description des machines et procedes pour lesquels des Brevets d'Invention ont 
été pris sous le régime de la Loi du 5 Juillet 1844. — París. Tomes I-III. 
1850. 

Financiero (El) Mexicano. —The Mexican Financier. Tomos XVI-XX, 1890- 
1892. México. 5 vol. 

Finlande f Notices sur la,^ publiées á l'occasion de l'Exposition Uuiverselle á Pa- 
ria eu 1900.— Helsingfors. 1900. 1 vol. 89 pl. 

Galisset ( (./. M. )-~Corp8 du Droit Franjáis ou Rectieil Complet des Lois, Décrets, 
Ordonnances, etc., publiés depuis 1789 jusqu'á nous jours — 1824-1830. 
1834-1840.— París. 1843. 3 vol. 89 

Gillespie (W. M.^ — A Manual of the principies and j.ractice of Koad-making : 
comprising the location, construction, and improvement of roads, (Com- 
mon, Macadam, etc.), and rail-roads. 9th ed. — New York. 1868. 1 vol. 
129 figs. 

Harrison (G. L.) — Legislation on Insanity. A collection of all the Lunacy Laws 
of the States and Territoríes of the United States to the year 1883, inclu- 
sive. AIso the Laws of England on Insanity, Legislation in Ganada on 
I rivate houses, and important portions of the Lunacy Laws of Germany 
France, etc.— Philadelphia. 1884. 1 vol. 89 

Japan (General View of Commerce & Industry in the Empire of) published by 
the Bureau of Commerce and Industry, Dept. of Agricultura and Com- 
merce. -Tokyo, 1893. 1 vol. 129 pl. 

México its social evolution. México. 1900. 3 vol. in-fol. fig. & pl 

Mexique (Le). — Son evolution sociale. México. 1900. 3 vol. in-fol. fig. & pl. 

Minero (El) Mexicano. Tomo I. 1873-74. México. 

Monographs on Education in the United States. Edited by N. M. Butter. (Dept. 
of Education for the U. S. Commission to the Paris Exposition of 1900), 
1-19. JSew York. 89 2 vol. 



^9 1ÚÜ7 



D. O. M. 

EX AÜTORITATE 

MARI— ANN^ HISPANIAE. REGINA 

CAROLI II. FILIJ CARISS. 

AD IMPERIUM REGUNDUM, ANNIS 

OBSTANTIBUS, NONDUM ACCITI 

VIGILANTISS. CURATRICIS 

FUNDAMENTA H^O BASÍLICA IN HONOR. 

BEATISSIM^ VIRGINIS 

MARI^ 

DE GUADALUPE 

COLLECTITIA CONSTRUEND^ 

PRESBYTERI SiECULARES QUERETANI 

PERPETUIT ATEMPRECANTES, 

OPEROSA DEVOTIONE 

POSSUERÜNT 

KAL. JUK ANNO lUBILEI 



.DCLXXV 



ARCHIEPISCOP. MEXICANÜM 

ET PRO-REGALE MUNUS GERENTE 

PR. PAYO DE RIBERA ENRRIQVEZ 

ORDIN. EREMIT. D. AUGUST 

Pío RELIGIOS. SAPIENT. 
PAT. PATRIA AMANTISSIMO. 

Nisi dominus osdificauarit domun, in vanum 

laborauevunt qui cedificant eam. 

Pfalm. 126. X. I. 

Mem. Soo. Álzate. México. T. 24 (1906-1907)— 18, 



140 Valentín r. Feias. 



El párrafo séptimo trae una curiosa noticia sobre Conin, 
(Don Fernando de Tapia) así como de Juan Sánchez de Ala- 
nis. 

Estas noticias según nos parece son tomadas de la Rela- 
ción de Hernando de Vargas. '^' 

En el párrafo octavo se ve la descripción del templo y elo- 
gio al Arzobispo y Virrey D. Fr. Payo de Ribera Enrríquez, 
en un bien escrito poema en quince cantos. 

El ejemplar que conocemos viene seguido del Poema "Pri- 
mavera indiana" cuya portada es como sigue: 



PRIMAVERA 

INDIANA 

POEMA 

SACRO-HISTORICO. 

IDEA 

DE MARÍA santísima 

DE GUADALUPE 

DE MÉXICO. 

COPIADA DE FLORES. 
ESCRIVIOLO 



D. CARLOS DE SIGÜENZA Y GONGORA 



(2) Véaee mi obra "La Conquista de Querétaro" pág. '/2, 



Noticia bibliogeAfica de Sigüenza y Zelaá. 141 

Aunque el Poema cuya portada antecede no tiene fecha 
de impresión ni el nombre de la casa impresora, por la dedica- 
toria que le sigue venimos en que fué hecho en 1662, y hasta 
1680, con motivo del estreno del templo de la Congregación, 
lo dedicó al Presbítero D. Juan Caballero y Osio. 

Respecto á la casa impresora, creemos fué la misma que 
imprimió las "Glorias de Querétaro." 

El Poema consta de doce hojas sin paginación. En la pri- 
mera está la portada anterior. En la segunda, la Dedicatoria, 
y en las diez restantes el hermoso Poema en setenta y nueve 
cantos numerados con números romanos. 

Ni esta obra ni la anterior tienen índice. 

Paréceme que antes dicho queda que el Poema que nos 
ocupa, en nuestro humilde concepto se imprimió hasta 1680, 
habiéndose escrito, según conjeturamos por la didicatoria, en 
1662, Veamos ahora lo que que sobre esto han dicho varios 
escritores. 

El Diccionario de Historia y Geografía, Tomo VII, pág. 91, 
col. 1^ título Sigüenza y'Góngora, dice: "Los escritos de Si- 
güenza fueron numerosos; pero muy pocos vieron la luz pú- 
blica, por la escasez de medios del autor, como él mismo lo 
expresa. Los inéditos han desaparecido del todo, pudiendo de- 
cirse que solo conservamos de ellos lo que Gemelli Carreri es- 
tractó en su Giro del Mundo. Los ejemplares de los impresos 
han venido también á ser rarísimos ; y obra hay, que existien- 
do impresa se tiene por inédita. Las obras impresas son: ''Pri- 
mavera indiana." México, 1662, 1668 y 1683, en 4? Es un can- 
to en 77 octavas, en que refiere la Aparición de Ntra. Sora. de 
Guadalupe de México. — "Glorias de Querétaro." México, 1668, 
en 4?" 

Adelante cita también entre los impresos á la "Apología" 
del Poema titulado "Primavera indiana," aunque no dice la ca- 
sa impresora ni el año. 

Beristain en su Biblioteca Hispano- Americana, segunda 



142 Valentín F. Peías. 



edición, Tomo III, pág. 145, título Siguenza y Góngora, dice: 
"Por lo que toca á los escritos de D. Carlos de Siguenza, 
son impresos los siguientes: "Primavera indiana." Imp. en 
México. 1662. Reimp, en 1668 y tercera vez en 1683. 4? — Es 
un canto en 77 octavas, en que pinta con todo el entusiasmo 
poético, la aparición milagrosa de Ntra. Sora. de Guadalupe 
de México. — "Las Glorias de Querétaro." Imp. en México por 
Calderón, 1668." 

Más adelante continua "Apología" del Poema titulado "Pri- 
mavera indiana/' citado por el limo. Sor. Monrroy en su apro- 
bación al Panegérico de S. Javier. 

Conde y Oquendo en su "Disertación histórica," Tomo II, 
Cap. VII, § II, pág. 171, dice: "469. ítem: otro poema salió 
con los epítetos de Sagrado y épico, impreso en México, en oc- 
tavo, año de 1668, en gloria de la Imagen de Guadalupe, pin- 
tada milagrosamente con el jugo de las flores, y reimpreso en 
1680, su autor D. Carlos de Siguenza y Góngora, criollo me- 
xicano, de quien dimos ya razón. Lleva el libro á la frente del 
título metafórico, según la manía de aquel tiempo : Ver Indi- 
cum: "La Primavera Indiana:" obra floridísima dice el limo. 
Sor Eguiara, de ingenio en flor, y aun sin romper el botón, en 
le edad juvenil y prematura de diez y ocho años. Yo no he 
visto tal poema; pero el curiosísimo autor de la biblioteca Me- 
xicana, lo cita y lo conserva éu el tomo 38, de la colección de 
sus papeles selectos. Y dice el maestro Florencia, que las oc- 
tavas heroicas de que se compone, están animadas de aquel 
espíritu poético que con el sobrenombre de Góngora heredó 
del mayor poeta de nuestra España, D. Luis de Góngora su tío. 
Esta obra fué bien recibida al principio, y por tanto reimpre- 
sa en 1680; pero como son raros los escritores que puedan sa- 
car la cabeza en público, sin que este les meta la espada, y tal 
vez por mano de quien no merece traerla á la cinta, debió de 
recibir tales estocadas del dicho poema de Góngora, cuales aca- 
ba de recibir ahora el del P. Castro por Bartolache, y le puso 



Noticia biblioqejÍi'ica de Siqüenza t ZklaA. 143 

en presición de publicar una apología, con el título de "Apo- 
logeticum provere índice, sen de Guadalupía Imagine Poema," 
del cual da también razón el mismo Sor Eguiara, habiéndolo 
visto citado por el limo. Sor. D. Fr. Antonio Monrroy, Arzo- 
bispo de Santiago de Compostela, siendo regente de su con- 
vento de Dominicos de Porta-Coeli de México, en la aprova- 
ción que dio al poema de San Francisco Javier del mismo 
Góngora, obra postuma, dada á luz por su sobrino D. Gabriel 
López, en la imprenta de Doña María de Benavides, año de 
1700." 

En las Adiciones y Rectificaciones á la Biblioteca de Be- 
ristain por D. Fernando Ramírez, publicadas por primera vez 
por el Lie. D. Victoriano Agüeros y el Dr. D. Nicolás León 
en 1898. México, imprenta del citado Sr. Agüeros, en el títu- 
lo Sigüenza y Góngora, pág. 547, se lee lo siguiente: "Prima- 
vera indiana. Poema sacro histórico. Idea de María Santísima 
de Guadalupe de México, copiada de flores. Escriviola, etc. 

'* Me parece de todo punto improbable la edición de 1662, 
que cita Beristain, y me apoyo en la autoridad del propio Si- 
güenza. Este, en la Dedicatoria á D. Juan Caballero y Osio, 
dice, hablando de su Poema: "no teniendo los diez y siete, ha- 
brá diez y ocho que cantó mi devoción," etc. 

Ambas reminiscencia nos conducen inequívocadamente al 
año de 1662. 

Tenemos la prueba de la primera en las partidas mencio- 
nadas del libro de Profesiones, resultando de ellas que Sigüen- 
za cumplió los 17 años el 15 de Septiembre de 1662, en cuya 
fecha hizo sus primeros votos. 

La prueba de la segunda nos la da la edición de 1680, que 
tengo á la vista y que no menciona Beristain. Encuéntrase co- 
mo apéndice al fin del opúsculo que escribió con el título de 
"Glorias de Querétaro." Viene además en mi auxilio, la auto- 
ridad de Eguiara que explícitamente dice lo imprimió ya muy 
adelantado en la adolescencia (quod adultior typis commissit). 



144 Valentín r. FeIas, 



Concordando fechas vemos que la de 1668, que él cita como 
la de la 1^ edición, corresponde á la del año siguiente en que 
Sigüenza fué despedido de la Compañía, y que en él cumplía 
23 años. 

Beristaiu se equivocó en el número de octavas del Poema: 
dale 77 y tiene 79, La fecha de su impresión es la del opúscu- 
lo que sigue. No conozco la de las otras ediciones que cita. 

"Glorias de Querétaro," etc., (sigue todo el título) México, 
por la viuda de Bernardo Calderón IXIDGLXXX, ( sic. ) en 4° 
esp." 

Reservando para después la observación que sugiere la sin- 
gularidad de esta anotación cronológica del año de la impre- 
sión, no parece haber duda en que ella designa el año de 1680; 
por consiguiente es inexacta la de 1668, de Beristain. La obra 
misma nos ministra una prueba irrefragable del grave anacro- 
nismo que contiene tal dato. 

Su asunto es la descripción de las solemnidades con que 
se celebró la dedicación del templo de Guadalupe, y en ella 
(pág. 16) se puede ver que el año de 1668, ni aun se pensaba 
en construirlo : que el 1? de Junio de 1675 se puso la primera 
piedra (pág. 26), y la dedicación se solemnizó el 12 de Mayo de 
1680, (pág. 45, con la 29 y 30). 

Al fin de este opúsculo y con diversa paginación, corre el 
Poema de la "Primavera Indiana," formando un cuerpo con 
él en la edición. Con el propio título de "Glorias de Queréta- 
ro," publicó un volumen en 1803, el Br. D. José María Zelaá é 
Hidalgo, refundiendo en parte el de Sigüenza. 

La sustitución de la figura IXI, por la M., para represen- 
tar el millar, era una verdadera sigularidad, que solo puede 
explicarse como un rasgo de vanidad escolástica, merced al 
atrazo en que estaba entonces el estudio de las Matemáticas. 
Parece que Priscianus, gramático que floreció á principios del 
siglo IV, es el único que haya dicho que aquel carácter forma- 
ba parte del sistema numeral ordinario de los romanos, totaa- 



Noticia bibliogeIfica de Sigüenza y Zelaá. 145 

do del de los Griegos. (Hos igitur Latini quoque in plerisque 

imitati sunt. Nam . . . mille seeundum Atticos per X gre- 

cam, sed iit sit differentia ad decem, circunscriptis lateri- 
busoo ,-..... sic (X) et hoc ad imitationem graBcorum. Priscia- 
nus, de Figuris Numero rum et Ponderibus, apud Grcevius 
Thesaurus Antiquitatum Rotnanorum, Vol II, col. 1680 y 1681) 
no obstante Prómpsault (Grammaire raissonée de la Langue 
Latine, 1^ part. Lib. 2, cap. IX, sec, 2, núms. 22 y 29), advier- 
te que los antiguos monumentos apenas presentan algunos 
vestigios de estas notas particulares, pudiéndoseles considerar 
como excepciones del uso común. El Br. Juan Pérez de Mo- 
ya, escritor de mediados del siglo XVI y autor de una Aritmé- 
tica Práctica y Especulativa y de varios tratados de matemá- 
ticas, menciona aquel y otros caracteres como antiguallas de 
la ciencia,- enteramente olvidadas y fuera de uso, Sigüenza que- 
ría probablemente dar á conocer con ellos todo lo que sabía, y 
por esta muestra podemos reconocer otro de los rasgos distin- 
tivos de su carácter y de su gusto literario." 

Hasta aquí las Adiciones y Rectificaciones. 

Por todo esto vengo en que Orozco y Berra, según se ve 
por la noticia que cita en su Dic. de Historia y Geografía ci- 
tado, y la cual tomó de Beristain, no conoció el citado Poema 
sino solo liabló de él por referencias, puesto que la última edir. 
ción que cita, ni es de 1683, ni tiene 77 cantos. Y no se diga 
que pudo ser error de imprenta, puesto que son dos puntos in- 
teresantes bibliográficos, que no pudieron pasar desapercibi- 
dos en tal bibliógrafo de reputada erudición. 

Que el Poema se haya escrito en 1662, no cabe duda y así 
cualquiera puede verlo haciendo el cómputo, dada la base de 
edades que el mismo Sigüenza asienta en la Dedicatoria. 

En cuanto á la impresión de 1662, aunque todos la citan, 
ninguno dice haberla conocido, ni dan el menor detalle biblio- 
gráfico de ella; y así, téngolo por conjetura nada más. 

Respecto á la reimpresión que cita el ya dicho escritor (la 



146 Valentín r. raUs. 



de 1668), y que también cita Conde y Oqnendo diciendo que 
fué en 8? y con el Veré Indicum muy usual en aquel tiempo, 
cuya noticia toma de la Biblioteca Mexicana, citando el tomo 
en que se ericuentra, creemos probable haber sido la primera 
impresión; aunque concordando fechas, dice D. Fernando Ra- 
mírez, corresponde al año siguiente, en cuyo caso nos inclina- 
mos á Conde y Oquendo, puesto que según sus datos, él co- 
noció más á fondo esto é hizo más investigaciones, y Ramírez 
solo conjetura por la concordancia de las fechas y debemos 
atenernos á Conde y Oquendo. 

Yo opinaba, antes de ver todos estos autores y solu 6ján- 
dome en la Dedicatoria del Poema, que la impresión de 1680, 
sería la primera; pero ya vemos que muchas veces puede su- 
ceder imprimirse una obra sin Dedicatoria y en su reimpre- 
sión ser dedicada. 

Otras también (como ya ha sucedido) se arranca la anti- 
gua Dedicatoria y se imprime otra para ofrecer la obra á dis- 
tinta persona, aun cuando la obra corresponda á la misma im- 
presión. 

De todo ello sacamos que D. Carlos de Sigüenza hizo su 
Poema á los 17 años. Se imprimió por primera vez en 1668, y 
reimprimió en 1680, dedicándolo al Br. D. Juan Caballero 
y Osio, con motivo del estreno de la Congregación, la cual fué 
hecha á sus expensas. 

De las demás impresiones que de tal Poema se supone ha 
habido, no podemos secundar aquellas opiniones, mientras no 
tengamas á la vista instrumentos fidedignos que la ratifiquen. 

Todavía más: creemos que no obstante que D. Fernando 
Ramírez en su obra citada, dice haber visto la edición de que 
veníamos hablando, no la conoció; y así nos inclinamos á cre- 
erlo, porque al citar las ''Glorias de Querétaro," como antes 
se dijo, dice que el Poema tiene distinta paginación, lo cual 
es un error, puesto que carece de ella; y no puede alribuírsele 
paginación alguna, cuando no la tiene. 



Noticia bibuogbápica de Siguenza y Zklaá. 147 

En la Aprobación del Dr. García de León, que como que- 
da dicho, viene al principio de las "Glorias," dice: .... "Pri- 
mavera Indiana cuya docta fragancia en trece años que á nos 
la comunicaron los moldes," etc. 

Luego no fué impresa como dice Conde y Oquendo en 
1668, sino en 1667, puesto que García de León escribía esto 
en 1680. 

El doctor y maestro Fr. Agustín Dotantes en su Aproba- 
ción también ya citada dice: "el Poema sacro que anda- 
ba suelto" 

Luego la impresión de 1680, no pudo haber sido la prime- 
ra, como muchos, (y yo con ellos), opinaban. 

Aclarado este punto, solo resta saber si la primera impre- 
sión del Poema fué en 1667 ó en 1668, lo cual quizá más tar- 
de se llegue á esclarecer por algún otro curioso bibliógrafo. 

Respecto á las "Glorias de Querétaro," no solo no existe 
ya en esta ciudad biblioteca alguna que las posea, sino que fue- 
ra de tres ó cuatro personas á quienes enseñé el ejemplar del 
Dr. León, nadie las conoce. 

Nota. — Al mencionar las obras que se imprieron, todos 
los autores consultados al citar los impresos por la casa impre- 
sora de Calderón, dicen que lo fueron por este y no por su viu- 
da; pues en 1680, que se imprimieron las "Glorias de Queré- 
taro," ya lo fueron por la viuda; y de aquí que yo así lo he 
puesto en las que siguiéronse imprimiendo en aquella casa. 



Mem. Soc. Álzate. México. T. 24 (1906-1907)— 19. 



148 Valentín F. Peías. 



El Presbítero Dt José María Zelaá é Hidalgo y sus obras. 

Nació nuestro ilustre conterráneo en esta ciudad de San- 
tiago de Querétaro, el 9 de Mayo de 1767. 

Seguramente hizo sus estudios en los colegios de S. Fran- 
cisco Javier y S. Ignacio que era lo mejor que había en esta 
ciudad, aun cuando sus biógrafos nada dicen sobre esto. 

Aunque varios escritores |dicen, tomándolo de Beristain, 
que fué párroco de San Sebastián en esta ciudad, han sufrido 
un error, pues en mi ''Historia de la Diócesis de Querétaro" 
que estoy concluyendo de escribir, y para la cual el limo. Sr. 
Dr. D. Rafael Sabás Camacho, tercer dignísimo Obispo de ella 
me ha proporcionado cuantos datos he habido menester, se en- 
cuentra la serie de Curas que dicha Parroquia ha tenido, to- 
mada, como las demás de su género, del archivo parroquial; 
y en ella se ve, que en 1791, (época de Zelaá), fué Cura el Pres- 
bítero D. José María Solano y no Zelaá como dice Beristain 
y los que le siguen. Bien pudo ser que la sílaba "no" estuvie- 
se algo borrada y la tradujesen "a," así como la "o" en "e," y 
de aquí la confución; pues en toda la serie no hay más que 
dos José Marías, el que nos ocupa, y González que fué cura en 
1881 y siguientes. Se ve pues que tanto por lo expuesto, co- 
mo por ser contemporáneos, cupo bien el equívoco, escribien- 
do "Selaa" en vez de Solano. 

En vista de tal instrumento, me inclino á creer que no fué 
Párroco de dicha Parroquia, como hasta hoy lo han creído los 
escritores que ban hablado de él. 

Fué Prefecto de la V. Congregación, de 1808 á 1811, sién- 
dolo un año más que otros, por concesióu especral; pues según 
los Estatutos solo tres años podían serlo. 

Falleció en 1813 en esta ciudad, siendo su muerte muy sen- 
tida tanto por la V. Congregación, como por toda la sociedad 
que supo estimar sus méritos y virtudes. 



Noticia bibliográfica db Siquenza y Zblaá. 149 

Creemos que fué sepultado, por tan señalados servicios que 
prestó á la V. Congregación, en la cripta de su templo. 

Lamentamos sobremanera no poder adquirir más datos 
sobre su vidaj pues hombres como el que nos ocupa, nunca 
deben quedar ocultas sus virtudes, á fin de que su memoria 
nunca desaparezca, para el estímulo y ejemplo de los que van 
sucediendo. 

Su retrato de cuerpo entero ó hincado, se ve al pie de una 
imagen de Guadalupe en lienzo, que está en el descanso de la 
escalera que conduce á los altos de la casa habitación del tem- 
plo de la Congregación. 

Escribió : " Glorias de Querétaro," cuya portada es como 
sigue: 



GLORIAS 

DE QÜERETARO 

EN LA FUNDACIÓN Y ADMIRABLES PROGRESOS 

DE LA MUY I. Y VEN. CONGREGACIÓN ECLESIÁSTICA 

DE presbíteros SECULARES 

DE MARÍA santísima 

DE GUADALUPE 

DE MÉXICO, 

CON QUE SE ILUSTRA 

Y EN EL SUNTUOSO TEMPLO QUE DEDICÓ A SU OBSEQUIO 

EL BR. D. JUAN CABALLERO T OCIO, 

PRESBÍTERO COMISARIO DE CORTE DEL SANTO OFICIO POR LA 

SUPREMA T GENERAL INQUSICION: 

QUE EN OTRO TIEMPO ESCRIBIÓ 

EL DE. D. CÁELOS DE SIGÜENZA Y GONGORA 



presbítero natural DE MÉXICO, T CATEDRÁTICO PROPIETARIO DE 

MATEMÁTICAS EN SU REAL T PONTIFICIA UNIVERSIDAD: 

Y QUE AHORA ESCRIBE DE NUEYO 

EL BR. D. JOSEPH MARÍA ZELAÁ E HIDALGO, 

PRESBÍTERO SECULAR DE ESTE ARZOBISPADO, SOCIO BENEMÉRITO DE 

LA REAL SOCIEDAD YAZCONGADA DE LOS AMIGOS DEL PAÍS, SOCIO 

NUMERARIO EX L A. NOBLE CL ASE DE LAS ARTES DE LA REAL SOCIEDAD 

ECONÓMICA DF LA CIUDAD Y REYNO DE YALENCIA, NATURAL DE LA 

CIUDAD DE SANTIAGO DE QUERETARO, Y DOS YECES CONSILIARIO DE 

LA SOBREDICHA ILUSTEE Y VENERABLE CONGREGACIÓN, ETC. 



MÉXICO MDCCCIIL 



CON LAS LISENCIAS NECESARIAS 

EN LA OFICINA DE D. MARIANO JOSEPH DE ZUSIGA Y ONTIVEROS 

CALLE DEL ESPÍRITU SANTO. 



Noticia btbliogeáfica dk Siqüknza y ZelaA. 151 

A la vuelta de la portada anterior un texto latino y en se 
guida su traducción. 

Siguen dos hojas con la Dedicatoria á la V. Congregación. 
En la hoja tercera. Parecer deBeristain, Licencia del Grobier- 
no, Aprobación del Presbítero Manuel Sartorio y Licencia del 
Ordinario. 

La hoja cuarta ocupa el índice. 

La quinta un soneto al autor y la Protesta del misoio. 

Hojas seis y siete, Prólogo. 

Todo esto sin paginación. 

Siguen XIII Capítulos en 135 páginas y al fin una Nota. 

Siguen dos hojas sin paginación con lista de subscritores, 
siendo en su mayor parte personas del alto clero y de la alta 
sociedad, notables en su mayor parte por su virtud, saber y 
nobleza. 

Al final un Mapaplano de la ciudad hecho por Mariano Ca- 
sas y arreglado á la época por el mismo Zelaá. 

Adjunto á éste un plano del templo de la Congregación he- 
cho por J. S. de la Rea y delineado por Mariaao Paz. 

De esta obra debo decir lo mismo que su autor decía hace 
un siglo respecto de la de Sigüenza, esto es : que apenas ha- 
bría cuatro ó cinco ejemplares que han conservado solamente 
los muy afectos á la historia del suelo que los vio nacer. 

Antes que como la de Sigüenza viniera á desaparecer casi 
por completo, quise aunque bajo distinta forma, conservar lo 
principal de ella y las más noticias nuevas que adquirí, en mi 
obra "Leyendas y Tradiciones queretanas," á la que remito al 
curioso lector. 

CAPÍTULOS QUE CONTIENE LA OBRA. 

Los ocho primeros se encabezan con el mismo texto de la 
obra de Sigüenza que ya conoce el lector. 
IX. — Indulgencias, Grracias y Privilegios concedidos á la 
Ven. Congregación. 



152 Valentín 1". rEÍAs. 



X. — Constituciones y Reglas con que rige y gobierna esta 

Ven. Congregación. 
XI. — Progresos admirables y estado actual dé esta Ilustre 
y Ven. Congregación. 
XII. — Lustre de esta Venerable Congregación, y número de 

individuos que ha tenido y tiene en el día. 
XIII. — Cronología de todos los Prefectos que ha tenido esta 
Ilustre y Ven. Congregación, con los años en que 
han sido electos. 
El Capítulo primero es de mucho interés por la abundan- 
cia de noticias por demás útiles para la estadística, que trae, 
no , menos que por la pulcra descripción que hace de esta 
ciudad. 

Al hablar del costo del acueducto (págs. 7 y 8) ha sufrido 
el autor un error muy notable, porque sumadas las cantidades 
que él mismo dice se reunieron, no dan el monto total que allí 
señala 5 pues dan $125,791.00 en vez de $124,791 que él dice 
suman. 

En nuestra obra "Leyendas y Tradiciones queretanas" 
pág. 164, se ve que el costo total de la obra fué de $ 130,091.00. 
Quizá no llegaron á las manos de aquel estimable escritor los 
datos que á nosotros, y de aquí su error. 

Después de biografiar á nuestro más insigne bienhechor 
el Marqués de la Villa del Villar de la Águila D. Antonio Urru- 
tia y Arana, y describir minuciosamente su grandiosa obra del 
acueducto, entra de lleno en las biografías de sus "Glorias" co- 
mo él, siguiendo el estilo de Sigüenza, llama á los hijos céle- 
bres y benefactores insignes de esta ciudad ; tomando al pie 
de la letra las que trae Sigüenza y añadiendo otras de época 
posterior hasta llegar á veinticico, extendiéndose en la del nun- 
ca bien llorado Bachiller D. Juan Caballero y Osio á quien es- 
ta ciudad debe inmensos beneficios, continúa describiendo to- 
dos los Templos y Capillas, sus fundaciones, sus imágenes cé- 
lebres, sus fundadores, cofradías, sus hijos notables, etc., etc.. 



Noticia blibiogbáfica db Sigdbnza t Zblaa. 153 

termina el capítulo con la relación detallada de la milagrosa 
imagen del Pueblito, sus milagros más notables, noticia de su 
santuario y sus fundadores, etc., con lo cual termina su pri- 
mer capítulo en la pág, 95, siendo el más interesante de la obra 
como ya se ha dichu. 

Los siete capítulos siguientes hasta la pág. 171, son copia- 
dos fielmente de Sigüenza; y en ellos se trata del origen de la 
Ven. Congregación de clérigos seculares, noticia de sus funda- 
dores, fábrica del hermoso templo, su estreno, fiestas con que 
se celebró, minuciosamente detalladas, etc., todo ello con la 
maestría y elegancia peculiares á su autor el Dr. Sigüenza. 

El capítulo noveno es copiado de Sigüenza mutatis mutan- 
dis, pues Zelaá agregó todas las gracias y privilegios concedi- 
dos posteriormente á Sigüenza, ocupando hasta la pág. 178. 

Del capítulo décimo en adelante, todo es absolutamente 
de la pluma de Zelaá. El capítulo que nos ocupa es copia de 
las Constituciones y Reglas ó Estatutos de la Y. Congregación. 

El capítulo once es también de interés para la V. Congre- 
gación, porque en él se ve los progresos mo:'ales y materiales 
de la Y. Congregación desde su fundación que escribió Sigüen- 
za, hasta la época de Zelaá. Sus fiestas principales, sus nue- 
vas imágenes y pinturas adquiridas, sus relaciones con el alto 
clero y vecinos de la nobleza, sus simpatías y fraternidad con 
las demás órdenes religiosas, etc., etc., siendo minuciosamen- 
te detallado todo ello y ocupando hasta la pág. 220. 

El capítulo doce es un curioso catálogo de los altos perso- 
najes ya del clero de la República ó ya de la sociedad, que ha 
tenido la Y. Congregación como miembros, y noticia de la ga- 
lería de retratos que conserva, bien de sus bienhechores, bien 
de sus fundadores, ó de sus miembros más distinguidos por su 
posición social, por su saber, virtud ó nobleza. 

El capítulo trece y último contiene por orden cronológico 
una relación de los Prefectos de la Y. Congregación desde el 
primero, electo el 12 de Diciembre de 1668, que lo fué el Pres- 



154 Valbmtín r. Feías. 



bítero Lie. D. Diego de Barrios Pimentel, hasta el Br. D. Jaeo- 
bo Pardo Pereda, reelecto en 1803, que escribía Zelaá su obra. 

Concluye este capítulo en la pág. 234, y sigue la Nota so- 
bre los planos ya citados al principio de esta Noticia, y que 
tiene por equívoco del cajista la pág. 135, debiendo ser 235. 

Concluye el texto con la lista de subscritores á la obra, la 
cual está en orden alfabético, ocupando dos hojas sin pagina- 
ción, y entre las que se cuentan los principales sabios, escri- 
tores, eminencias y nobles de aquella época, llegando su ná- 
mero á ciento doce, inclusive las bibliotecas varias, que tam- 
bién pidieron uno ó más ejemplares. 

Concluye la obra con los planos ya descritos. 

La actual V. Congregación cuenta entre sus miembros, es- 
critores competentes y concienzudos, que antes que el tiempo 
acabe con los pocos ejemplares que existen de esta obra, la 
reimprimiesen á ejemplo de lo que Zelaá hizo con la de Sigüen- 
za, añadiéndole la parte histórica relativa á la época que va 
desde que aquel laborioso escritor lo hiciera, hasta nuestros 
días, lo cual redundaría en honra de la V. Congregación, ha- 
ciendo con ello un buen servicio á mi patria y á la Historia. 

Continúan las obras de Zelaá. 

Adiciones á las Glorias de Querétaro — Folleto imp. por Ariz- 
pe en México en 1810. 4? 

Solo un ejemplar conocemos de esta obrita, y del cual so- 
lo recordamos que trae la fundación del nuevo convento de 
monjas Teresas bajo el título de Jesús, y que fueron Carme- 
litas descalzas; que como cuando escribía sus "Glorias" aun 
no se terminaba, pues se estrenó en 1807, cuatro años después 
de publicada su obra. 

Trae otras noticias de interés, acaecidas en los años de 
1803 á 1809, todas referentes á esta ciudad. 



ÍTOTICIA BIBLIOGRÁFICA DE SlGUBNZA Y ZELAÁ. 155 

JDia 8 consagrado á la Divina Pastora. Tamaño 16? — Estam- 
pa y portada siguiente: 

Día ocho de cada mes, || exercicio devoto, || que eu obse- 
quio II de María Santísima || nuestra Señora || en su sagrada 
imagen, || con la advocación || de la || Divina Pastora, || vene- 
rada en su capilla || extramuros || de la ciudad de Querétaro, || 
puede regarse cada mes, || Y que humildemente ofrece á todos 
sus II devotos, D. Joseph María Zelaá, é || Hidalgo, Presbítero 
Secular de este || Arzobispado, y natural de la || ciudad de Que- 
rétaro. II Impreso con laslicexcias necesarias, || en México, en 
la Imprenta del Br. D. Joseph || Fernández Jáuregui, Calle de 
Sto. Domin || go y esquina de la de Tacuba, año de 1795. 

Al envés de la portada y á la usanza de la época, se ve en 
latin la Aña Sub tuum prcesidium. 

En la hoja siguiente frente está la Dedicatoria á la Inma- 
culada Virgen María, en una bien construida Décima que no 
puedo dejar de darla a conocer á mis buenos lectores, y es co- 
mo sigue: 

A vos Virgen admirable. 
Este librito dedico, 
Y humildemente os suplico. 
Que lo recibáis amable; 
Mirad que es obsequio loable 
De mi gran veneración; 
Atended, no al corto don. 
Si al afecto, que lo mueve, 
Que él lo ofrece como debe 
Con veras del Corazón, 
A. V. Soberanas Plantas vuestro indigno Siervo. 

J. M. Z. H. 

Cuatro hojas con un relato histórico compendiado del ori- 
gen de la Imagen. 

Mena. Soo. Álzate. Méadoo. T. 24 (1906-1907;— 20. 



156 Talbntín F. Frías. 



Sigue una hoja y la mitad de otra con la advertencia. 

Cinco hojas con el Ejercicio. 

Tres hojas más con las populares Alabanzas, que cambiadas 
tres palabras sinónimas del estribillo, son las que hoy se can- 
tan á la Virgen del Rosario, y que dan comienzo : 

Que hermosa eres Niña 
Princesa del cielo. 
Como que eres Madre 
Del Divino Verbo. 

Todo el rezo se compone de 14 hojas sin paginación. 

Dia dos de cada mes. Tamaño 16?. — Estampa (poco ó nada 
parecida) de Nuestra Señora de los Angeles que se venera en 
su Santuario de México. Poi'tada como sigue: 

Día dos II de cada mes || exercicio devoto, || Para celebrar 
este día || en obsequio de || María Santísima, que en su Ima- 
gen con II la advocación de los Angeles, se venera || extramu- 
ros de la Ciudad de México en || el Curato de Santa Ana. || Dis- 
puesto II Por D. Joseph María Zelaá é Hidalgo, || Presbítero 
secular de este Arzobispado y || natural de la Ciudad de Que- 
rétaro. I| Quien lo dedica reverente || A su Exmo. Prelado el 
Sr. Dr. D. || Alonso Núñez de Haro y Peralta, Digní || simo 
Arzobispo de Méxijo, & || Dalo á la estampa un devoto de la 
Santa || Imagen. || México: Por Don Mariano Joseph de || Zú- 
ñiga y Onti veros, año de 1795. 

En el envés de la Portada un texto latino. Dedicatoria. — 
Advertencia. — Sigue el Ejercicio en cuatro hojas. 

Al final una hoja con las tan populares Alabanzas en ocho 
cuartetas, cuyo estribillo es: 

Pues concebida 
Fuiste sin mancha, 
Ave María 
Llena de srracia. 



Noticia bibuüsííáí'Ica dk Sigüünza y Zklaá. 157 

Se han heclio tan populares estas alabanzas que son ya pa- 
ra Querétaro el canto popular oficial, digamos así, ó como si 
dijéramos el Bendito de todo ejercicio piadoso, ó el A Dios de 
cualquiera conversación social. 

Solo que al ser adoptadas exclusivamente (y no sabemos 
cuando ni por quien) para Ntra. Señora del Pueblito, (Purísi- 
ma en su origen) le fueron añadidas como doce ó catorce cuar- 
tetas más, siguiendo siempre la medida y el estilo alegórico 
del autor. 

Han simpatizado tanto, que boy podemos asegurar que se 
cantan en toda la República y en cualquiera fiesta de la Stma. 
Virgen. 

El célebre compositor conterráneo nuestro, Pbro. D. José 
Guadalupe Velázquez, actual Profesor del Conservatorio de 
México, puso á cuatro voces estas Alabanzas el año de la Co- 
ronación, resultando de un efecto sublime, encantador; y quizá 
de aquí su popialaridad en México y otras partes. 

Todo el Ejercicio ocupa ocbo hojas sin paginación. 

Querétaro agradecido por haberlo librado Dios de los males de la 
Insurrección. — Imp. por Arizpe en México. 1811. 

Vida portentosa y admirable de la beata Verónica de Julianis, 
Abadesa de las Capuchinas de Castelo en Italia. — Imp. en México 
por Arizpe, 1812. 

Escribió también en los periódicos "La Gaceta" y "Diario 
de México," aunque bajo seudónimo. 

Tengo noticias de oídas que escribió otros devocionarios y 
curiosidades; pero no han llegado á mis manos. 

Santiago de Querétaro, Septiembre 3 de 1906. 



SOCIÉTÉ SCIENTIFIQÜK "ANTONIO ÁLZATE." MÉMOIEKS, T. 24. 



IMk DE m 

[Estado de Morelos], 

POE EL INGENIERO DE MÜSTAS 

JUAír D. VILLAEELLO, M. S. A. 

Al Sureste de la ciudad de Ouernavaca, Capital del Estado 
de Morelos, y á diez kilómetros de distancia, se levanta una 
sierra pequeña con rumbo Norte Sur aproximadamente, y cu- 
yas faldas descienden: por el Este hacia el río de Yautepec; y 
por el Oeste para la hacienda de San Vicente, y los pueblos 
de Texalpa y Jiutepec. En esta sierra las cimas que alcanzan 
mayor altura son, como principales, las conocidas con los nom- 
bres de: El Cajón, Palma y San Gaspar. 

En la falda Poniente de la sierra anterior, y al Norte-Orien- 
te del pueblo de Jiutepec, se encuentra el lugar llamado Tex- 
cal (nombre derivado de Texcalli, que en lengua mexicana sig- 
nifica precipicio), y en este lugar se halla la laguna llamada 
Hueyapan (nombre que significa lago grande). ^^' 

En la parte Norte-Oriente de la laguna antes mencionada 
se encuentran varios manantiales, y de estos puede decirse 
que son seis los que permiten la salida de mayor cantidad de 
agua. En la parte Suroeste de la laguna de Hueyapan se en- 

(1) Dr. Antonio Peñafiel. Nomenclatura Geográfica de México. 1897. Primera par- 
te. Tipografía de la Secretaría de Fomento, 



160 J. D. ViLLAEBLLO. 



cuentra un resumidero por el cual penetra cierta cantidad de 
agua de la referida laguna, y sigue después un trayecto subte- 
rráneo. En la parte Oriente de esta laguna existe otro resumi 
dero por el cual penetra agua, aunque en menor cantidad que 
por el resumidero antes mencionado. 

Como el volumen de agua que sale por los manantiales que 
alimentan á la laguna de Hueyapan es mayor que la que pe- 
netra por los resumideros visibles antes indica'iosj y como es- 
ta laguna no tiene otro desagüe superficial, se ha piesumido 
con fundamento que en el fondo de esta laguna existen resu- 
mideros invisibles, pero que permiten la salida del referido ex- 
ceso de agua. 

Al Sur-Poniente de la laguna de Hueyapan á un kilóme- 
tro de distancia aproximadamente, y á quince metros abajo de 
la referida laguna, se encuentran cuatro manantiales en el lu- 
gar llamado "Los Cuauhcbiles," manantiales que permiten la 
salida de gran volumen de agua, la cual sigue su trayecto por 
la superficie del terreno para el lugar llamado Bl Carrizal. 

Al Sur-Poniente también de la laguna de Hueyapan á dos 
kilómetros y medio de distancia aproximada, y á cuarenta me- 
tros abajo de la referida laguna, se encuentra el lugar llama- 
do Las Fuentes de San Gaspar, en terrenos de la hacienda San 
Vicente. En ese pintoresco lugar, que se halla muy cerca del 
pueblo de Jiutepec, hay muchos manantiales por los que sale 
gran cantidad de agua, la mayor parte de la cual brota en una 
hermosa alberca que se encuentra en el referido lugar. 

El agua de los manatiales de Los Cuauhchiles se emplea 
en el regadío de terrenos dei pueblo de Jiutepec, y de terrenos 
pertenecientes á fincas cercanas; y el agua de Las Fuentes de 
San Graspar se emplea en el regadío de terrenos de la hacien- 
da llamada San Vicente. 

El propietario de la hacienda San Vicente, deseando au- 



HlDEOLOGÍA SDBTKEEÍNEA DK JlüTEPBC 161 

mentarla cantidad de agiaá destinada á los riegos de la referida 
hacienda, y para aprovechar también como fuerza motriz el agua 
de la laguna de Hueyapan, está dispuesto á llevar á cabo una 
obra bastante costosa con objeto de hacer el desagüe de la re- 
ferida laguna, y de llevar el agua hasta las cercanías de la casa 
de la hacienda, para aprovechar allí la caída, y emplear des- 
pués el agua para el riego de terrenos más bajos. Con este ob- 
jeto hizo el referido propietario la solicitud correspondiente 
al Supremo Gobierno del Estado de Morelos; pero á esta soli- 
citud se opusieron entre otros el pueblo de Jiutepee, alegando 
que la laguna de Hueyapan alimenta á los manantiales de Los 
Cuauhchiles, por los cuales sale el agua que emplea este pue- 
blo para el regadío de los terrenos que le pertenecen. En vis- 
ta de esto, el Sr. Gobernador del Estado de Morelos, Coronel 
D. Manuel Alarcón, para resolver este asunto con la justicia 
que guía todos sus actos, quizo que se hiciera un estudio geo- 
lógico de la región, encaminado á resolver la siguiente cues- 
tión: 

¿La laguna de Hueyapan está unida por conductos subterráneos 
con los manantiales de Los Cuauhchiles, y de las Fuentes de San 
Gaspar j ó el agua de la referida laguna no alimenta á estos manan- 
tiales? 

Para hacer el estudio geológico de la región fui comisio- 
nado por el Sr. Gobernador del Estado de Morelos, y esta ho- 
norífica distinción me permite escribir el presente informe. '^^ 



Greología de la reg"ién. 

La geología de las cercanías de Jiutepee es bastante sen- 
cilla, pues solamente se encuentran en esta región basaltos, y 
tobas que en algunos lugares cubren á los primeros, 

Al Norte de esta región se encuentra la serranía del Ajus- 

íl) Publicado con permiso del Señor Gobernador Coronel Manuel Alaroón, 



162 J. D. VrLLAJKKLLO, 



co, cuyas vertientes hacia el Sur descienden por Huitzilac y 
Tepoxtlán, para Cuernavaca y Jiutepec. La serranía del AJus- 
co, lo misnao que la sierra del Cajón antes mencionada, están 
constituidas por basalto de color negro agrisado, y aveces gris 
ceniciento, compacto ó ampolloso, y que contiene granos de oli- 
vino. Este basalto está cubierto en algunos lugares por tobas 
blancas ó amarillentas. 

En el lugar llamado Texcal el basalto se encuentra en for- 
ma de corriente; y en la superficie de esta corriente de lava 
se ven en muchas partes series de curvas concéntricas, las cua- 
les indican la dirección del movimiento de descenso de la la- 
va viscosa. La dirección que siguen estas series de curvas no 
es constante, lo cual prueba que la lava tendió á escurrir por 
los lugares de mayor pendiente, llenando las depresiones del 
terreno. 

Al contraerse la lava, durante su enfriamiento, se produ- 
jeron las grietas y abras irregulares que se observan en varias 
partes de la región; además de los hundimientos verificados en 
los lugares que quedaron huecos por haber servido antes para 
el escurrimiento continuo de la lava. 

Las grietas y huecos irregulares, producidos como dije an- 
tes, han servido para la circulación subterránea de las aguas 
meteóricas; así como las depresiones en la superficie de la co- 
rriente de lava, depresiones producidas algunas por hundi- 
mientos locales, han servido de receptáculos superficiales pa- 
ra las mismas aguas. 

Hacia el Sur de Cuernavaca, por la hacienda de Atlaeo- 
mulco, los basaltos están cubiertos en grandes extensiones por 
tobas amarillentas; y al Norte de Cuernavaca, hacia el Este 
de Tlaltenango, en el lugar llamado Los Túneles, el basalto es- 
tá cubierto por aluviones recientes, los cuales están cortados 
por varias barranquillas. 

La formación eruptiva anterior está limitada tanto al Este 
como al Oeste y Sur, por calizas mesocretácicas, rocas sedi- 



Hidrología subterránea de Jiutepec, Mo. 163 

mentarías estas que están cortadas, y en parte cubiertas, por 
los basaltos antes mencionados. 

Hidrología. 

En el lugar llamado Texeal, en una depresión producida 
probablemente por hundimiento local, se encuentra la laguna 
de Hueyapan, la cual es de perímetro irregular, de 80 X 100 
metros de sección aproximadamente, y con profundidad va- 
riable entre cincuenta centímetros y diez metros, según infor- 
mes que me proporcionaron en la localidad. En la orilla de es- 
ta luguna, principalmente en la parte Norte y Este, se encuen- 
tran varios manantiales, por los cuales sale agua á la tempe- 
ratura constante de 15°c. ; y de estos manantiales son seis los 
que producen mayor cantidad de agua. Hacia la parte Sur- 
Poniente de la misma laguna, y á muy corta distancia de ella 
se encuentran unos hoyos poco profundos, dos llenos de agua; 
y por uno de los cuales se resume gran parte de la agua de la 
laguna. En este resumidero visible la temperatura, después 
de medio día, es de 20°c., siendo la atmosférica 29°c. Esta 
diferencia de temperatura del agua, al salir de los manantiales 
y al penetrar al resumidero anterior, es debida á la acción del 
sol, que calienta á la agua durante el trayecto exterior de ésta 
por la laguna mencionada. 

. Al Sur-Poniente de la laguna de Hueyapan se encuentran 
otras depresiones en la corriente basáltica, depresiones que en 
tiempos de lluvias se anegan, y en las secas quedan en ellas 
lugares húmedos ó pantanosos. 

La cantidad de agua producida por los manantiales de Hue- 
yapan no es constante, sino que aumenta en tiempo de lluvias; 
y sube entonces al nivel del agua en la laguna del mismo nom- 
bre, hasta desbordarse ésta, anegando las depresiones cer- 
canas. 

En Cuauhchiles, abajo de la laguna de^ueyapan, por las 
grietas del basalto sale un regular volumen de agua; siendo 

Mam. Si)C. AlzRtc.México. T. 24 (19CC-1907)-2!. 



164 J. D. VlLLAHELLO. 



cuatro los manantiales principales, los que se hallan al mismo 
nivel, y el agua sale por ellos a la temperatura de 16°c. El 
gasto de estos manantiales es mayor en tiempo de lluvias que 
en la secas; y el agua que sale por ellos sigue su trayecto en 
la superficie del terreno para el lugar llamado el Carrizal. 

En San Gaspar hay una alberca en la que brota, por las 
grietas del basalto, un gran volumen de agua, el cual aumen- 
ta también en tiempo de lluvias. Muy cerca de la alberca an- 
terior, y hacia el Norte, hay otro manantial por el cual sale 
agua á 16°. c; y cerca de éste hay" un pozo con agua á la mis- 
ma temperatura. 

El agua que sale por los manantiales antes mencionados 
debe clasificarse como fría, pues su temperatura es muy infe- 
rior á la temperatura media de la región. En efecto, como di- 
je ya, la temperatura del agua de los manantiales es de 15 á 
16°. c; y la temperatura media anual en Cuernavaca es de 
21°.09 . c; '^^ debiendo advertir que en Jiutepec la temperatu- 
ra media anual es más alta que la de Cuernavaca. 



Las aguas cuando recorren un trayecto subterráneo super- 
ficial tienen por carácter, dice el Dr. Pasquín, el ser de una 
temperatura inferior á la media del lugar. *^^ Además, cuando 
el trayecto subterráneo de las aguas es superficial y relativa- 
mente corto, siendo este trayecto más bien horizontal que ver- 
tical y profundo, son bastante considerables las variaciones du- 
rante el año de la cantidad de agua que sale por los orificios 
de desagüe de los receptáculos acuíferos subterráneos, '^^ es 

(1) Vicente Keyes. Estudio Meteorológico sobre la Ciudad de Cuernavaca. Bnl. de 
la Soc. de Geogr. y Estad, de la Rep. Mes. 1878. Tomo IV, pág. 96. 

(2) A. Pasquín. Note surl'origine des eaux minerales de Spa. Bull. Soc. Belg. do 
Géol. l'aléon. et d'Hydrol. Tomo 11. 1888. P. v. pag. 393. 

(3) Para explicacióu^del tecnicismo empleado en este escrito véase: J. D. Villarí?- 
Uo. Estudio de la Hidrología interna de los alrededores de Cadereyta Méndez. Parergo- 
nes del Instituto Geológico de México. Tomo 1, núm. 0. págs. 183 y siguientes. 



HlDOROLGÍA SUBTEEKÍUEA DE JiUTEPEC, Mo. 165 

decir, por los manantiales, influyendo las lluvias de una uiane- 
ra notable en el gasto de estos manantiales. Muchas veces el 
aumento de este gasto no se verifica inmediatamente después 
de las precipitaciones atmosféricas, sino cuando á transcurri- 
do un período de tiempo más ó menos largo, según sea tam- 
bién más ó menos largo el trayecto subterráneo que tengan que 
recorrer las aguas desde su infiltración en el terreno hasta sa- 
lir por los manantiales; pero siendo superficial este trayecto 
subterráneo el gasto de los manantiales no será constante, si- 
no variable durante el año. 

Los manantiales de las cercanías de Jiutepec son de gas- 
to variable, y la temperatura de las aguas que salen por ellos 
es muy inferior á la temperatura media del lugar; por lo tan- 
to, y de acuerdo con lo indicado anteriormente, puede decirse 
que: los receptáculos aeuíferos subterráneos que desaguan por 
esos manantiales son superficiales; y que esas aguas recorren 
un trayecto subterráneo más bien horizontal, que vertical y 
profundo. 

El volumen de agua que sale por los manantiales de Los 
Cuauhchiles y de las Fuentes de San Gaspar es bastante con- 
siderable durante todo el año; y como la cantidad de agua que 
sale por un manantial es proporcional á la superficie de alimen- 
tación del receptáculo acuíf ero subterráneo, puede decirse que: 
en el presente caso es bastante extensa la referida superficie 
de alimentación. Esta superficie debe de encontrarse hacia el 
Norte y Norte- Oriente de los referidos manantiales, hacia 
adonde el terreno se eleva gradual y constantemente hasta al- 
canzar las elevadas cimas de las cei-ranías de Ajusco y Tepox- 
tlán. En toda esta región se encuentran basaltos agrietados, 
y tobas volcánicas. Los primeros, aunque no son porosos son 
permeables, pues están agrietados, y esas grietas permiten la 
circulación de los líquidos en el interior de las rocas. Esta "per- 
meabiUdad en grande" '^' no es continua sino localizada, por- 

(1) A. Daubrée. Les Eaux souterraines á l'epoque actuelle. París. 1877. Tomo 1. 
pag. 10. 



166 J. D. VlLLAEELLO, 



que la circulación de las aguas tiene lugar solamente por grie- 
tas localizadas. Las tobas son porosas aunque no muy per- 
meables, pues es pequeña la velocidad de circulación del agua 
en el interior de ellas, debido esto á la capilaridad de los hue- . 
eos ó espacios vacíos contenidos en las tobas mencionadas. 
Según esto, á la permeabilidad en grande de los basaltos, que 
ocupan gran extensión al Norte y Norte-Oriente de Jiutepec, 
y á la porosidad de las tobas volcánicas, que en partes cu- 
bren á los primeros, es debida la existencia de los receptáculos 
acuíferos subterráneos de las cercanías de Jiutepec, los cua- 
les tienen una superficie de alimentación localizada pero bas- 
tante extensa. 

Las aguas de los manantiales de Jiutepec y de Ouernava- 
ca'^^ no son calizaíi, y como el basalto de esta región cortó á 
las calizas y se extendió sobre estas formando corrientes, el 
no contener las aguas anteriores sales de cal en regular canti- 
dad revela que estas aguas no circulan por las calizas; y ésta 
es una prueba más de que los receptáculos acuíferos subterrá- 
neos de la región son superficiales, y están contenidos dentro 
del basalto solamente. Ahora bien, el agua camina en el inte- 
rior de la tierra por fracturas, grietas ó intersticios, y en ge- 
neral por huecos existentes que permiten la circulación más 
ó menos fácil de ese líquido; y como en el basalto de la región 
sólo se encuentran grietas debidas á la contracción por enfria- 
miento de la roca, y huecos por donde circuló la lava de una 
manera continua, puede decirse que: la forma de los recep- 
táculos acuíferos de las cercanías de Jiutepec, tanto en su re- 
gión de alimentación como en su región activa, es irregular y 
en venas, es decir, en tubos muy irregulares que siguen : ó las 
intersecciones de las grietas de la roca; ó los huecos que que- 

(1) Manuel Sánchoü Fiício. Laa aguas de Cuemavaca, Amacusac ó Iguala. Bol 
(lo la Soo. de Geogr. y Estad, de la Kep. Mex. 2? Época. 1872. Tomo IV, pág. 128. 



Hidrología subterránea de Jíütepec, Mo. 167 

daron dentro de la corriente basáltica, en los lugares por donde 
fué continuo el escurrimiento de la lava. 

Aceptando, por las razones anteriores, qne los receptácu- 
los acuíferos subterráneos de las cercanías de Jiutepec son 
superficiales, en forma de venas localizadas, y que el trayecto 
subterráneo de las aguas es relativamente corto, y más bien 
horizontal que vertical y profundo, hay motivos fundados pa- 
ra suponer que: los manantiales de Los Cuauhchiles, y de Las 
Fuentes de San G-aspar, están unidos con la laguna de Hue- 
yapan por conductos subterráneos irregularmente tubulares. 
En efecto, la laguna de Hueyapan no tiene más desagüe que 
por los resumideros visibles, situados á la orilla de esa laguna 
y por resumideros sublacustres ; por lo tanto, toda el agua de 
esta laguna al resumirse sigue un trayecto subterráneo super- 
ficial, y debe alimentar manantiales situados más abajo que 
los resumideros mencionados, manantiales que pueden ser los 
de Los Cuauhchiles y los de Las Fuentes de San Gaspar, por 
estar estos muy cerca de la laguna de Hueyapan, y á nivel más 
bajo que los resumideros de esta laguna. Además, las grietas 
más comunes que se observan en la región basáltica ya indi- 
cada son de rumbo 40°NE.-SW., y la línea que une á la lagu- 
na de Hueyapan con los manantiales antes mencionados tie- 
ne este mismo rumbo; y el agua brota por grietas de los ba- 
saltos en todos los manantiales de la región. Por otra parte, 
después de medio día la temperatura del agua en los manan- 
tiales de los Cuauhchiles, y de Las Fuentes de San Gaspar, 
es un poco superior á la temperatura del agua que sale por los 
manantiales de la laguna de Hueyapan, lo cual hace cree que : 
esos manantiales están comunicados con la laguna; y así, la 
pequQÍia elevación de temperatura mencionada se explicaría 
diciendo que : las aguas que salen por los manantiales de la 
la laguna de Hueyapan se calientan, por la acción del sol, du- 
rante su trayecto por esta laguna, y al resumirse tienen ya 
una temperatura más elevada, como sucede en realidad según 



168 J. D. VlLIAHELLo 



lo que dije ya en otro lugar; y esto ocasiona que el agua al sa- 
lir por los manantiales más bajos tenga una temperatura más 
elevada, que al salir por los manantiales de la referida laguna. 
Por último, en favor de la conexión subterránea de los manan- 
tiales de Los Cuauhcliiles y de Las Fuentes de Gaspar con la 
laguija de Hueyápan, existen los siguientes hechos: no sola- 
mente la temperatura de las aguas de esos manantiales es in- 
fluenciada por los cambios de temperatura del agua en la men- 
cionada laguna, sino que el gasto de esos manantiales varía 
con la cantidad de agua contenida en la laguna; y así, en tiem- 
po de lluvias, cuando sube el nivel del agua en la luguna, au- 
menta notablemente el volumen de agua que sale por los ma- 
nantiales de San Gaspar y de Los Cuauhchiles; y siempre sa- 
le mucha mayor cantidad de agua por los manantiales más bajos 
que son los de San Gaspar, que por los que están situados más 
altos, como son los de Los Cuauhchiles. 

En vista de todo lo anterior, parece fundado decir que : los 
resumideros situados en la orilla de la laguna de Hueyápan, 
así como los resumideros sublacustres de la misma laguna, 
estás comunicados con los manantiales de Los Cuauhchiles, y 
de Las Fuentes de San Gaspar, por conductos subterráneos 
en forma de tubos irregulares, tubos unidos entre sí, y que tal 
vez comunican con alguna cavidad subterránea, de las que son 
frecuentes en estas formaciones basálticas, '^' y que se han en- 
contrado en las corrientes del Ajusco en los lugares por don- 
de escurrió la lava de una manera continua. 



Con objeto de obtener la mejor y más clara comprobación 
de las ideas antes expuestas usé la fluoresceina, hacífendo el 
experimento de la siguiente manera. 

(1) A. Daubi'ée. L, c. pags. 99 y 303. Véase también G. Poulett Scrope. The Geolo- 
gy and Bxtinet Voléanos of Central Prance. Seeond Edition. London. 1858. pags. 60 
y 122. 



Hidrología bdeteerAnea de Jídtepec Mo. 169 

A las 9^ de la mañana del día 22 de Mayo del corriente 
año, puse 30 gramos de fluoresoeina en cada uno de los cinco 
principales manantiales de la laguna de Hueyapan, vertiendo 
esa substancia en pequeñas porciones para que se fuera di- 
solviendo poco á poco en el agua que sale por esos manantia- 
les. La coloración se propagó con rapidez en unos manantia- 
les, siguiendo la dirección de la corriente hacia el centro de la 
laguna; y en otros manantiales la coloración visible á la sim- 
ple vista se extendió á poca distancia de la orilla de la laguna. 
Al concluir la operación anterior, ó sea á las 10 a. m., disolví 
30 gramos de fluoresceina, y mezclé rápidamente esa solución 
con el agua que se pierde por el pequeño resumidero situado 
en la parte Este de la laguna de Hueyapan. La coloración en 
este resumidero desapareció con mucha rapidez. Media hora 
más tarde, es decir, á las 10¿ a. m., puse 120 gramos en el re- 
sumidero situado al Sur-Poniente de la laguna. La coloración 
apareció desde luego en un hoyo cercano lleno de agua y S9 
conservó allí, en tanto que en el resumidero desapareció la colo- 
ración con gran velocidad. A esta hora, ó sea á las 10^ a. m,, 
casi toda la laguna estaba colorida, siendo perceptible la colo- 
ración á la simple vista. 

Concluidas las operaciones anteriores bajó para los manan- 
tiales de Los Cuauhchiles, en donde observé lo siguiente. A 
la i p, m., comenzó á aparecer la coloración, visible con ayu- 
da del fluoroseopio, en tres de los manantiales de ese lugar, y 
poco después apareció en el cuarto manantial. Pocos minutos 
después la coloración fué visible á la simple vista, y á la 1^ 
p. va., la coloración de las aguas fué muy intensa. Como se ve 
de las 10 a. m., que fué cuando se coloró la laguna y el primer 
resumidero, á la 1 p. m., transcurrieron 3 horas; y por lo tan- 
to, este es el tiempo que tardó la fluoresceina en recorrer sub- 
terráneamente la distancia aproximada de un kilómetro. De 
la 10^ a. m., hora á que se coloró fuertemente el agua del se- 
gundo resumidero, á la 1 p, m., que fué cuando alcanzaron las 



170 J. D. VillaeellO. 



aguas de los mañanéales de Los Cuauhchiles una coloración 
muy intensa, trascurrieron también tres horas; y por lo tanto 
puede decirse que: la primera coloración de las aguas de Los 
Cuauhcliiles fué debida á la fluoreseeina puesta en la laguna 
y en el primer resumidero, y la coloración intensa que se ob- 
servó media hora después fué debida á los 120 gramos de fluo- 
reseeina que se pusieron en el resumidero situado al Sur-Po- 
niente de la laguna de Hueyápan. 

Concluida la observación en Los Cuauhchiles, bajé á Las 
Fuentes de Gaspar. A las 5 p. m., apareció en este lugar la 
coloración visible al fluoroscopio; á las 5¿ fué perceptible á 
la simple vista; y á las 5J la coloración fué muy intensa tanto 
en la alberca, como en el manantial y pozo cercano. Como se 
ve, de las 10 a. m,, á las 5 p. m., ó de las lOJ a. m., á las 5¿ 
p. m., trascurrieron 7 horas, que fué el tiempo empleado por 
la fluoreseeina para recorrer subterráneamente la distancia 
aproximada de dos y medio kuilómetros. 

Los datos anteriores dan una velocidad media, para el tra- 
yecto subterráneo de la fluoreseeina por las grietas del basal- 
to de esta región, de dos horas cincuenta y cuatro minutos por 
kilómetro, velocidad esta mucho mayor que la observada en 
las calizas jurásicas de la región del Jonne y de la Cure. <^' 

Ciertamente hubiera podido emplear para el experimento 
anterior menor cantidad de fluoreseeina; pero teniendo en cuen- 
ta por una parte que: el empleo de muy pequeñas cantidades 
de fluoreseeina presenta serios inconvenientes, pues esta sus- 
tancia es atacada -por las sales de cal, es decolorada por los áci- 
dos, y se diluye al pasar por cavidades subterráneas llenas de 
agua, todo lo cual puede ocasionar que llegue en muy peque- 
ña cantidad á los manantiales, y que no pueda determinarse 
su presencia; y teniendo en cuenta por otra parte que: dando 

(1) Le Couppey de la Forest. Considérations sur le mode de propagation de la fluo- 
rescéine sous terre. Bull. Soc. Bel. de Géol. Paléon. et d'Hydrol. 1903. Procos ver- 
baux, pags, 261. 



Hidrología sübdeheAnea de Jiotepec. 171 

tina coloración bastante intensa al agua de los manantiales de 
Los Cuaulichiles y de Las Fuentes de San Gaspar, la demos- 
tración experimental de la conexión subterránea de estos últi- 
mos con la laguna de Hueyapan sería más convincente para 
todas las personas que presenciaban el experimento, creí me- 
jor usar la cantidad de fluoresceina que ba empleado general- 
mente M. Félix Marboutin en experimentos semejantes, es de- 
cir 300 ó 400 gramos. ^'■ 

Como fluoroscopio emplié el inventado por M. Trillat '^' y 
perfeccionado por Marboutin, ^^' y también el aparato de M. 
Schardt, **' que es de uso bastante generalizado en Suiza. Por 
último, usé también un aparato que yo he arreglado para ob- 
servar la fluoresceina, aparato que creo más ventajoso que los 
anteriores. '^' 

Conclusiones. 

Teniendo en cuenta las ideas antes expuestas, y sobre to- 
do los resultados de la demostración experimental ya indicada, 
creo fundado decir que: 

La laguna de Hueyapan está comunicada, por conductos suife- 
rráneos, con los manantiales de Los CuauJichiles y de Las Fuentes 
de San Gaspar. 

El agua de la referida laguna penetra por los resumideros visi- 
bles, situados á la orilla de la laguna, y por otros resumideros suh- 
lacustres, para salir de nuevo al exterior por los manantiales antes 
mencionados; y por lo mismo, puede decirse que la laguna alimenta 
á estos manantiales. 

México, Mayo 31 de 1906. 

(1) Félix Marboutin. Essai sur la propagation des Eaux souterraines. Bull. Soc, 
Belg. Géol. Paléont. et d'Hydrol. Tomo XVII. 1903, pag. 280. 

(2) Trillat. Id. id. pág. 306. 

(3) Marboutin. Id. id. 1901. Tomo XV. pag. 222, 

(4) Schardt. Id. id. 1903. Tomo XVII. P. v. pag. 396. 

(5) J. D. Villarello. Un Kuevo Fluoroscopio. Mam. Soc. ''Antonio Álzate." To- 
mo 24, 1906-1907, pág. 63. 

Mem. Soc. Álzate. México. T. 24 (1906-1907)— 22. 



SOCIÉTÉ SCIENTIFIQaE "ANTONIO ÁLZATE." MÉMOIBKS, T. 24. 



POE EL DOCTOE 

DANIEL VEEGAEA LOPE, M. S. A. 



Descripción y clasificación. — Distribución.— Efectos generales de su ponzoña. — 

Acción sobre el sistema nervioso. — 

Anatomía patológica. — Caracteres físicos y químicos de su ponzoña. — 

Inmunidad é inmunización preventiva.— Suero anti-ponzoñozo de Calmette. — 

Líquido anti-ponzoñoso preparado en la Sección Tercera 

del Instituto Médico. 

A.1 Sr. Dr. D. Ifernand-O A.ltaxniraxxo. 

Profundo respeto y estijnaoión. 

El ponzoñoso alacrán es perfectamente conocido desde los 
más remotos tiempos y por todos los señores que me honran 
con su atención; pero no obstante, el carácter de esta memo- 
ria me obliga á dar su descripción y clasificación en el siste- 
ma zoológico. 

Clase: Aracnoidea ó Arácnidos: 
Orden. Escorpiónidos. 
Familia. Androctonidos. 
Género. Centrurus. 

„ mexicanus. (de Jojutla). 

„ gracilis. (de Durango).'^' 

(1) Historia Natural por el Barón Walckenaer. — Paris.— 1834. — T. IH, pág. 14. 
Zoología Médica por el Dr. D. Jesús Sánchez. 
Zoología por Claus. 



174 DaníelJVergara Lope. 



Descripción. 

Cuerpo alargado, multi-articulado, divisible en : cefalotó- 
rax y abdomen. 

Cefalotórax escutiforme por la parte superior en la cual se 
encuentran de seis a doce ojos distribuidos: en un par medio 
de mayor tamaño que los otros, y dos á cinco pares laterales 
más pequeños y á menudo desiguales. Una placa doble com- 
prendida entre las caderas correspondientes al tercero y cuar- 
to par de patas, representa el tórax por la parte inferior. 

Abdomen formado por cuatro articulaciones, de las cuales 
las siete primeras están ensanchadas formando un gáster 6 
vientre. Estos arcos por la parte superior ó dorso están ente- 
ros; por la parte inferior el primero es rudimentario y genital 
lo mismo que el segundo, éste lleva además un par de apén- 
dices dentados conocidos t^ov peines ó sierras; el tercero, el cuar- 
to, quinto y sexto, tienen un par de orificios estigmatiformes 
que conducen á otros tantos sacos respiratorios llamados pul- 
mones. Las cinco últimas articulaciones abdominales son ci- 
lindroides y forman un conjunto caudiforme, muy movible, 
llamado vulgar é impropiamente cola; la última de estas arti- 
culaciones lleva en la parte inferior el ano y se articula hacia 
atrás con una vesícula glandular que secreta un líquido pon- 
zoñoso, el que puede ser inyectado por medio del agudo agui- 
jón que la termina. 

Apéndices en número de seis pares; dos delanteros apro- 
piados para la presión y la masticación y cuatro posteriores 
ambulatorios. 

Los apéndices naasticadores, (maxilas), que forman el pri- 
mer par, son pequeños y didáctilos. Los del segundo par, man- 
díbulas mucho más grandes, son conocidos con el nombre de 
palpos (vulgarmente antenas); terminan en su extremo libre 
por una mano didáctila que sirve para la presión. 



Estudio sobee algunos animales ponzoSosos. 175 

Las patas están formadas por siete segmentos articulados, 
de los que el último es bi-ungulado. 

Tales son los caracteres generales que distinguen á los in- 
dividuos que forman este orden de la clase de los arácnidos. 

Respecto á las particularidades que pueden señalarse en 
los de Jojutla (Centruras mexicanus, Koch), son las siguientes: 

Su tamaño es de 4 á 5 centímetros en los machos, y de 4 
á 6|- en las hembras. Estas son casi siempre más voluminosas 
y de color un poco más obscuro que los machos. Este color es 
amarillo sucio, algo pálido, con algunas manchas amarillo ana- 
ranjado que forman en el dorso tres fajas longitudinales, al- 
ternando simétricamente con otras cuatro fajas de color gri- 
sáceo obscuro. Sobre la porción cefálica se cuentan 4 pares 
de ojos. 

El alacrán de Duran go (Centrurus gracüis, según Latreille) 
es muy semejante al anterior, pero es un poco más pequeño y 
el color más pálido. 

Los alacranes de Iguala que, como la mayor parte de los 
alacranes de la tierra caliente, son también bastante temidos 
por la actividad de su ponzoña, tienen el mismo color pero son 
mucho más grandes. En el Museo de la Escuela Nacional Pre- 
paratoria, hay algunos ejemplares de estos últimos que miden 
hasta doce centímetros. 

Distribución. 

Su área de distribución geográfica es muy extensa: toda 
la República; pero ocupan más vivamente la atención por la 
extraordinaria ajetividad de su ponzoña, muchas veces mortal, 
el famoso alacrán de Durango, el de Jojutla, y otros varios de 
las tierras calientes; incomparablemente más virulentos que los 
de los climas templados. 

La cantidad de alacranes que hay en la ciudad de Duran- 
go es verdaderamente alarmante: indudablemente que en es- 
ta localidad las condiciones biológicas deben de ser de lo más 



176 Daniel Vbegaea Lopb. 



favorables para el desarrollo de esta clase de animales; dado 
que la destrucción en enormes cantidades, que de ellos se ha 
heciio constantemente desde hace muchos años, no ha basta- 
do para disminuir su amenazadora cifra. 

Según Cavaroz, médico francés que estuvo en Durango 
durante la época de la intervención francesa, la cifra de ala- 
cranes que en esa época se destruían, era de 80 á 100,000 en 
un año. La municipalidad pagaba á los muchachillos que se 
ocupaban en esa tarea á razón de 30 centavos por docena. En 
la misma época y según el mismo médico, sobre una población 
de 15 á 16,000 habitantes, morían por piquetes de doscientas 
á doscientas cincuenta personas por año. 

Consultando los datos suministrados por el Dr. Herrera, 
en su estudio relativo á los alacranes de Durango, la cantidad 
de alacranes destruidos anualmente, según las constancias ofi- 
ciales, es de 35,000 por término medio; pero Herrera opina, 
que aumentada esta cifra con los que destruyen los particu- 
lares, sin dar cuenta al Gobierno, puede hacerse subir á más 
de 70,000. Por otra parte, el Dr, ¡Santamaría en un estudio se- 
mejante, eleva la misma cifra hasta 160 y 200,000 por año. Se 
ve, pues, que á pesar de esta tenaz persecución, la cantidad 
de alacranes destruidos anualmente, desde la época de Cava- 
roz á la que podremos llamar actual, sigue siendo por lo me- 
nos la misma; indicio casi seguro de que la cifra de produc- 
ción debe permanecer semejante. 

Efectos generales producidos en los organismos animales 
por el piquete de los alacranes. 

Vamos á tratar uno de los puntos de mayor importancia 
en nuestro estudio: la naturaleza é intensidad de los síntomas 
de este género de intoxicación. La actividad de esta ponzoña 
es muy variable según los climas, la estación del año, el esta- 



Estudio sobeb algunos ajstmales ponzoñosos. 177 

dó de salud y vigor del mismo alacrán y el estado de recepti- 
vidad, talla, edad, etc., del sujeto inoculado. 

Desde la época de Aristóteles se ha llamado la atención 
sobre esta diversidad en sus efectos, y este sabio citó como 
ejemplo que los alacranes de Phares y de otros lugares no eran 
muy peligrosos, mientras que los de Caries producían la muer- 
te. Aun en sitios muy próximos entre sí, como la ciudad de 
Durango y el cerro de los Remedios, existen diferencias muy 
notables; pues los alacranes de este último lugar son mucho 
más virulentos que los que existen en la ciudad, En los ala- 
cranes de Jojutla he podido observa.r que su actividad varía 
mucho del momento en que llegan á nuestro Instituto Médi- 
co, á donde nos son remitidos de aquella localidad, á la que 
presentan algunos días ó meses más tarde; esto tiene lugar no 
obstante que aparentemente los alacranes llegan á aclimatar- 
se y que sus otras funciones se verifican normalmente. La vi- 
rulencia de su ponzoña decrece á tal grado, que su piquete no 
es capaz ya de matar á los animales de pequeña talla que an- 
tes hubieran sucumbido en una ó dos horas. Los alacranes re- 
cibidos en los meses de Abril y Mayo han ofrecido igualmen- 
te mayor virulencia que los rt-cibidos en condiciones iguales 
en el mes de Septiembre. 

Otro de los motivos que influye sobre el grado de activi- 
dad de la ponzoña es: haber ó no picado el animal repetidas 
veces. Si á un alaci'án, después de haber picado á una paloma 
(la que sucumbe á los efectos de su ponzoña), se le obliga in- 
mediatamente á picar á otra ú otras palomas, los efectos que 
estas experimentan son menos y menos graves, y llega al fin 
á observarse el piquete inofensivo. En una misma locaHdad la 
actividad de la ponzoña es distinta según los meses del año: 
durante la época de los más fuertes calores, en Abril y Mayo, 
son mucho más graves los efectos del piquete que durante los 
meses más lluviosos y fríos. 

La descripción de los efectos generales de la ponzoña voy 



178 Daniel Veegaba Lopb. 



á hacerla, según las observaciones que he podido hacer con 
mis experiencias personales. Estas experiencias han consisti- 
do primeramente en hacer que los alacranes picaran á los ani- 
males de pequeña talla: ranas, palomas, gallinas y conejos, ó 
bien en la introduccióa bajo la piel ó en el torrente circulato- 
rio de preparaciones ponzoñosas que hice con este fin y de las 
que más adelante me ocuparé. 

En las ranas. — En los momentos que siguen inmediata- 
mente al piquete no se observa en la rana más que una ligera 
excitación, debida seguramente á la irritación local que pro- 
duce la ponzoña; durante un período de media á una hora, no 
se observa ningún otro fenómeno y el animal parece indiferen- 
te a los efectos de la ponzoña. Pero después, se nota un de- 
bilitamiento de la motilidad que va gradual y progresivamen- 
te aumentando, y durante éste que podríamos calificar de se- 
gundo período, los reflejos medulares se muestran en la ma- 
yor parte de los casos de una manera exagerada. Este sínto- 
ma, que según varios observadores es de los más constantes, 
lo he visto faltar varias veces y el Dr. Altamirano nunca lo 
encontró en los que constan señalados en sus apuntes inédi- 
tos;'^' bien que sus observaciones no han sido numerosas. De 
tiempo en tiempo la rana abre las fauces extraordinariamen- 
te y se lleva las manos hacia la cavidad bucal, como si tratara 
de extraerse algún cuerpo extraño, la respiración va debili- 
tándose y haciéndose más lenta y dificultosa hasta cesar casi 
por completo, en el que podríamos llamar tercer período. Es- 
te último período está caracterizado por la generalización de 
los fenómenos de parálisis: ésta se hace más y más profunda, 
invade los músculos de la respiración, y solamente el corazón 
continua latiendo durante cierto espacio de tiempo. Cinco ó 
seis horas después de haber sido picado el batracio, el corazón 
se paraliza, muriendo definitivamente. En este tercer período, 

(1) Estos apuntes existen manuscritos en los archiTOS de la Sección 3? del Insti- 
tuto Médico Nacional. 



Estudio sobkk algunos animales ponzoñosos. 179 

la corriente eléctrica no produce ninguna contracción refleja, 
y bajo su influencia apenas si se observa alguna que otra con- 
tracción fibrilar aislada. Según las observaciones del Sr. Dr. 
Altamirano, la parálisis puede presentarse á los cinco ó diez 
minutos de haber penetrado la ponzoña. 

En las palomas y gallinas. — Los efectos que se observan en 
estas aves son tan semejantes, que bien podemos hacer la des- 
cripción en un solo párrafo. Inmediatamente después del pi- 
quete ó de la inoculación en el sitio de penetración de la pon- 
zoña se produce una irritación de las más vivas, y dolor en el 
momento en que el alacrán clava su aguijón; el ave lleva el pi- 
co á ese punto y se rasca enérgicamente, mueve con mucha 
frecuencia las patas y en general se marca una inquietud exa- 
gerada. Estos primeros síntomas son siempre bastante más 
marcados en las palomas que en las gallinas. La sensación mo- 
lesta producida in situ se difunde por la superficie cutánea, se 
rasca por todas partes, sacude las alas y cambia constantemen- 
te de lugar. De 10 á 30 minutos más tarde, según la actividad 
de la ponzoña, se notan bostezos, ptosis, movimientos frecuen- 
tes de deglución y en la mayoría de los casos estornudos. El 
equilibrio del ave se hace inestable, hay tendencia á caer ha- 
cia adelante como si le pesase mucho la cabeza. La respira- 
ción va haciéndose fatigosa y una secreción mucosa y muy es- 
pesa escurre por el pico y las fosas nasales; abren el pico an- 
helantes como cuando tienen mucha sed y con las uñas se ras- 
can junto á la nariz como si quisieran arrancarse algún estorbo. 
El estado vacilante se va acentuando, y después de caerse y 
levantarse repetidas veces, llega un momento en que se aba- 
ten definitivamente para no levantarse más ; los miembros pos- 
teriores estirados y casi rígidos se dirigen hacia atrás, á la vez 
que en los dedos se producen algunas contracciones clónicas; 
las alas entreabiertas son igualmente sitio, de tiempo en tiem- 
po, de convulsiones del mismo género; el pico entreabierto y 
clavado contra el suelo deja escurrir en abundancia la secre- 

Mem. Soo. Álzate. Méxioo. T. 24 (1906-1907)— 23. 



180 Daniel Veegaea Lope. 



ción mencionada y la dispnea más y más intensa llega á ser 
una verdadera ortopnea. En el último período toda convulsión 
desaparece; está especialmente caracterizado por el estado as- 
fíxico que más ó menos lentamente va acentuándose ; las mu- 
cosas presentan un tinte cianótico y al fin la muerte sobrevie- 
ne en el marasmo más completo: en las palomas, de media hora 
á tres horas después de haber recibido el piquete; y en las ga- 
llinas, de dos á seis horas más tarde. Durante el primer perío- 
do la temperatura del cuerpo se eleva un poco de medio á un 
grado centígrado; pero en el segundo y sobre todo en el terce- 
ro, se observa el fenómeno opuesto y la temperatura llega á 
abatirse hasta 4, 5 y más grados. El corazón late algunos ins- 
tantes después de haber tenido lugar el último movimiento res- 
piratorio, y queda paralizado en diástole. La rigidez cadavéri- 
ca se presenta relativamente en poco tiempo. 

En él conejo. — El cuadro sintotr» ático es aquí un poco dis- 
tinto: cuando la introducción de la ponzoña se hace bajo la 
piel, sea que el alacrán lo pique ó bien que se practique una 
inyección subcutánea, la aparición de los síntomas graves tie- 
ne lugar de media hora á dos horas después y se van presen- 
tando con una lentitud mucho mayor que en las aves de que 
acabamos de ocuparnos ; pero cuando el líquido ponzoñoso se 
inyecta en la vena marginal de la oreja, la invasión general 
es algo menos que instantánea y la muerte sobreviene en al- 
gunos casos á los 5 ó 10 minutos. 

En el primer período el conejo comienza por mover las 
mandíbulas como si tuviese alguna substancia sápida en la bo- 
ca, saca la lengua repetidas veces y se introduce en la cavidad 
las manos rascando violentamente. Se manifiesta también al- 
go inquieto. En el segundo período se observa que va debili- 
tándose, se pone algo trémulo como si sintiese frío, no puede 
ya caminar á pequeños saltos como es su manera habitual, si- 
no que se traslada paso á paso trémulo y lentamente ; llega un 
momento en que se queda inmóvil, echado sobre el vientre y 



Estudio sobee algunos animales ponzoñosos. 181 

ocn las patitas estiradas : las anteriores hacia adelante y las 
posteriores hacia atrás. Se observa también, aunque no siem- 
pre, abundante secreción mucosa por boca y nariz; la dispnea 
es en algunos casos exagerada y en algunos otros apenas per- 
ceptible; casi nunca se ven convulsiones pero los movimien- 
tos reflejos se producen con cierta exageración primero, para 
desaparecer por completo en el tercer período dejando lugar 
á la parálisis característica. Después de seis ó doce horas y 
más tiempo aún en algunas ocasiones, la muerte tiene lugar 
lo mismo que en los otros animales; el conejo queda exánime, 
frió, totalmente paralizado. 

En los perros. — Pocas observaciones he practicado en estos 
animales, y lo que en ellos he podido observar ha sido lo siguien- 
te: El cuadro de síntomas es bastante semejante al que se ve 
en el conejo, pero el período asfíxico es de mucha menor du- 
ración aún que en las aves. 

Según las observaciones de Calmette, de Lille, esto últi- 
mo caracteriza también el período asfíxico en el cuy y en la 
rata, sometidos por él á experimentos semejantes: La oclu- 
sión de los párpados ó ptosis es muy marcada en el perro. 

Según Calmette, con excepción del gato que es relativa- 
mente poco sensible, y del erizo que es por completo refracta- 
rio á este veneno lo mismo que á otros muchos, la mayor par- 
te de los animales son extraordinariamente sensibles. Aun en- 
tre los invertebrados, como la sanguijuela, la inoculación de 
pequeñísimas cantidades de ponzoña origina la muerte. 



No debo abandonar este capítulo sin describir la sintoma- 
tología del emponzoñamiento del hombre cuando es picado 
por uno de estos arácnidos, bien que yo no tenga experiencia 
personal sobre este asunto; pero siendo el objeto principal de 
estos estudios encontrar la manera de poder defender á la es- 



182 Daniel VEEeABA'LopE. 



pecie humana de los efectos muchas veces desastrosos que este 
animal puede ocasionarle (recordemos simplemente lo que se 
observa en Durango), y siendo necesario para nuestro estu- 
dio completarlo con los datos que han recogido otras personas 
de crédito científico, paso á hacer la descripción de dichos sín- 
tomas, tomando como guía el concienzudo y claro resumen que 
en su obra de Zoología Médica ha hecho el erudito naturalis- 
ta Dr. D. Jesús Sánchez. 



En él hombre. — Al picar el alacrán se siente un dolor muy 
intenso, comparado por algunos al que produce una fuerte des- 
carga eléctrica, ó la picadura hecha con una aguja candente; 
el tiempo que pasa entre el pique y la aparición de los acci- 
dentes generales varía entre cinco minutos y media hora (He- 
rrera). Rápidamente se extiende el dolor á una gran porción 
de las regiones circunvecinas, acompañándose con una sensa- 
ción especial que no se parece á ninguna otra. Del punto he- 
rido se propaga hacia el resto del cuerpo una especie de ador- 
mecimiento y hormigueo, sobre todo hacia aquellos lugares en 
que se une la piel con alguna mucosa, como la nariz, la boca, 
los ojos, etc. (Herrera). El hormigueo de las narices, acom- 
pañado de una comezón muy molesta, produce estornudos y el 
hormigueo de la faringe, comparado por los enfermos á la sen- 
sación que produciría una maraña de cabellos detenida en la 
garganta (Dr. Espinosa), ocasiona repetidos movimientos de 
deglución. 

Queda con esto perfectamente demostrado y confirmado el 
el fenómeno que con tanta constancia se observa en los ani- 
males: los estornudos, etc., á que hemos pasado revista en las 
descripciones anteriores, Debo hacer constar en este lugar xxn 
fenómeno curioso observado en mí mismo, no por haber reci 
bido el piquete del alacrán, sino simplemente por haber sufrí- 



Estudio sobre algunos animales ponzoSosos. 183 

do durante cierto tieticipo, medía hora más ó menos, las ema- 
naciones que se desprendían de un gran número de alacranes 
que tenía en un ricipiente colocado á cortísima distancia. Es- 
tas emanaciones, que tienen un olor marcadamente acre y des- 
agradable, fueron produciéndome de una manera gradual y 
casi insensible una fluxión nasal abundantísima, acompañada 
de frecuentes estornudos y de la clarísima sensación de un 
cuerpo extraño, una piedrecita ó cosa semejante, que se me hu- 
biera detenido al nivel de los cornetes ; así pues, la sensación 
era doble, correspondiendo á cada uno de los dos comparti- 
mentos del interior de las fosas nasales. Acompañando á la 
fluxión nasal se me produjo lagrimeo, abundante también. Tan 
luego como me retiré del sitio en que estaba junto á los ala- 
cranes, todas estas molestias fueron desapareciendo poco á po- 
co y á la media hora no tenía absolutamente nada. Quise com- 
probar si el hecho era motivado por la aspiración de dichas 
emanaciones, y al día siguiente colocándome en idénticas con- 
diciones, obtuve la repetición del fenómeno, aunque en menor 
grado; porque tan pronto como me convencí de que esto era, 
suspendí antes de originarme toda la molestia de la víspera. 
Adquirí entonces la noticia de que á uno de los jóvenes ayu- 
dantes de la Sección tercera y al mozo de la misma, se les 
había producido algo semejante en las mismas condiciones, 
pero que no habían fijado en ello su atención. Mi sospecha 
sobre la causa quedó confirmada, y la hipótesis pasó á la cate- 
goría de hecho demostrado. No sé si algún otro experimenta- 
dor ha podido observar antes que yo estos curiosos efectos. 

Los hechos anteriores tienden á demostrar que en la pon- 
zoña que el alacrán inyecta debe existir alguna substancia ó 
substancias volátiles, causa directa de los síntomas que carac- 
terizan el primer período de emponzoñamiento, tanto en el 
hombre como en los animales; pero que no debe ser la subs- 
tancia tóxica por excelencia, es decir, la que ocasiona las per- 
turbaciones graves subsecuentes; puesto que como veremos 



]^84 Daniel Vekqaba Lope. 



más adelante, la materia ponzoñosa conserva casi toda su ac- 
tividad después de haber sido sometida á temperaturas supe- 
riores á 70 y 80 grados centígrados. 

Continuemos la relación interrumpida sobre los síntomas 
que el hombre experimenta. 

Los fenómenos descritos caracterizan lo que venimos lla- 
mando primer período de este género de intoxicación; el se- 
gundo período está caracterizado sobre todo por las convul- 
siones. 

El Doctor Sánchez sigue en su relación diciendo: 
Aparecen luego fenómenos convulsivos: los músculos ele- 
vadores del maxilar superior se contraen, la lengua se ador- 
mece y la palabra se hace á veces tan difícil, que el enfermo 
sólo puede Comunicarse por medio de señales; la administra- 
ción de medicinas y alimentos, aún los líquidos, se hace im- 
posible por la boca. Al trismus suceden las contracciones de 
los músculos del cuello, del tronco y de los miembros, con la 
particularidad (Herrera) de no ser dolorosas como las que se 
producen en caso de tétanos ó en el envenenamiento por la 
estricnina. En los momentos en que tienen, lugar las convul- 
siones, la cara se pone roja, congestionada, y expresa la mayor 
angustia, la respiración se hace con gran dificultad, y el con- 
tenido del estómago y de los intestinos se expulsa por la boca 
ó por el ano, respectivamente : la asfixia parece inminente. A 
las convulsiones suceden alternativamente períodos de relaja- 
ción muscular — (Tercer período) — que no proporciona calma 
completa al enfermo; pues éste se agita continuamente sin 
encontrar reposo positivo. La temperatura asciende rápida- 
mente llegando á 40° ó 41°, y simultáneamente se establecen 
(Herrera) abundantes secreciones de sudor y de saliva. El 
abundante sudor disminuye naturalmente la cantidad de orina 
que viene entonces á ser rara ; no tiene olor fétido (sic). El 
ptialismo y el trismus dan por resultado la formación en la 
boca de espuma que puede ser sanguinolenta, si el enfermo se 



Estudio sobre algunos aiíimales ponozonsos. 185 

ha mordido Ja lengua ó algún otro sitio de la cavidad. Natu- 
ralmente el peligro de la asfixia se hace mayorj pues á las 
convulsiones de los músculos respiratorios se añade el aumen- 
to exagerado de las secreciones salivar y brónquica. Auscul- 
tando el tórax se oyen gruesos estertores mucosos. La inteli- 
cia se conserva generalmente intacta, pero se perturban mucho 
algunos de los órganos de los sentidos, particularmente el tacto 
y la vista, los objetos parecen muy grandes al tocarlos, el ca- 
bello se siente rígido y la cara abultada, aunque en realidad no 
lo estén (Espinosa). Parece que un velo se interpone éntrelos 
ojos y los objetos ; la vista se nubla y hay fotobobia. En algu- 
nos casos se observa un estrabismo exagerado, y la llama de 
una bujía ú otro objeto luminoso se ven rodeados de una au- 
reola rojiza que impresiona al sujeto muy dolorosamente (He- 
rrera). Un síntoma de los más graves es: las hemorragias, (he- 
matemesis y hemoptisis). En el primer caso se dice vulgarmen- 
te que el enfermo se acausonó (Dr. Espinosa). En el segundo 
(Dr. Herrera), la causa es la congestión pulmonar intensa, y 
en todo caso, indica generalmente un desenlace funesto. 

Hay individuos completamente refractarios á la ponzoña, 
que jamás han tenido consecuencia alguna después de haber 
sufrido una ó varias veces el piquete del alacrán. En otros ca- 
sos los síntomas son muy pasajeros y de poca importancia; se 
reducen al dolor en el punto herido, y á un adormecimiento 
que puede propagarse más ó menos lejos. En estos casos pue- 
de uno estar seguro de que ha pasado el peligro de la grave- 
dad, si ésta no aparece á las 24 horas. En los casos de muer- 
te, que sólo se observa en los niños, el desenlace fatal tiene lu- 
gar entre las tres y las diez horas que siguen al piquete (He- 
rrera). Cuando hay una terminación feliz, los síntomas todos 
van disminuyendo á medida que la ponzoña se va eliminando 
del organismo, y durante algún tiempo después los enfermos 
quedan débiles y sedientos; lo que tiene su explicación en los 
esfuerzos convulsivos y por la abundancia de las secreciones. 



186 Daniel Vkeqaea Lope. 



especialmente del sudor. Según el Dr. Espinosa, en Jojutla de 
Juárez la enfermedad prolongarse por 3, 5 ó 9 días. El niño 
de mayor edad que ha visto morir este facultativo por el pi- 
quete del alacrán tenía 11 años. La terminación funesta vie- 
ne, según el Dr. Herrera, por asfixia, por congestión cerebral 
ó por parálisis del corazón. La muerte en estas condiciones 
nada especial presenta, los enfermos mueren rápidamente ca- 
si casi sin agonía. 

El diagnóstico se hace generalmente con facilidad, pues el 
dolor punzante en un punto limitado, el hormigueo qué de aquí 
se propaga más ó menos del sitio herido, y el cosquilleo espe- 
cial de la nariz, los estornudos y los fenómenos convulsivos, 
sirven para establecer seguramente el diagnóstico. Téngase 
en cuenta que además se trata de casos observados en sitios 
en que abundan esta clase de arácnidos, y en los que aun por 
el vulgo se conocen y saben distinguir los síntomas del pique- 
te del alacrán. 

Para formular un pronóstico hay que fijarse cuidadosa- 
mente en varias circunstancias: Los piquetes de alacrán son 
más ó menos graves según la localidad y según la edad del 
paciente. Ya enunciamos que es en los climas cálidos en los 
que generalmente la ponzoña de estos animales es mucho más 
activa, y en donde aunque sólo en los niños puede producir la 
muerte, puede también en los adultos desarrollar síntomas bas- 
tante graves, y en los viejos, según el Dr. Santamaría, no es 
rara la terminación funesta. El mismo observador ha visto su- 
cumbir á una señorita de 15 años de edad en poco más de se- 
senta minutos. 

En el segundo y tercer períodos, según las descripcio 
nes que de ellos nos hacen estos autores, se encuentran dife- 
rencias bastante marcadas con respecto á lo que se observa en 
los animales. Las autopsias cuidadosas y la anatomía patoló 
gica deberán revelarnos ol porqué de tales diferencias; pero 
en lo general se notan semejanzas muy notables entre unos y 



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Washington. — U. S. Geological Survey. Mineral Resources of- the United States. 

1882, 1883-1884. 1 vol. 89 fig. 



Tomo 24, No. 5. 

MEMORIAS Y REVISTA 



SOCIEDAD científica 

"Antonio A_lzate" 

publicadas bajo la dirección de 

RAFAEL AGUILAR Y SANTILLÁN, 

Sboektaeio Gbnebaii Perpetuo 

SOMMAIRE. 

(Ménioires, feuilles 24 á 29). 



Chimie Physique. — Combinaisons chimiques. Loi genérale des volumes. Cha- 
leurs de constitution, par le Prof. J. Gasea, p. 233-234. (A suivre). 

Hygiene et Physiologie. — Etude sur quelques animaux vénéneux du Mexique, 
Le serum antivénéneux, par le Dr. D. Vergara Lope, p. 187-231. (Fin). 



MÉXICO 

(3? CALLE DE E.EVILLAGIGEDO NÚM. 3). 

Noviembre 1906. 

Publicación registrada como articulo de segunda clase en Septiembre de 1901, 



Dons et nourellps pnblications regnes pendant l'année 1906. 



Les norarA d •! dc^ateuis sont imprimes en italigues; les membres de la Société 
soiit designes avec M. S. A. 

Albrecht (Th„) u. Wanach (B, ) — Resultate des InternationalenBreitendienstes. 
Bd. II.-^Berlin. 1906. 49 2 Taf. (Centralbureau der Intern. Erdmessung. 
Veroftentlichung, N. F. No. 13). 

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position at Chicago. Washington (Bull. Bur. Am. Rep.) 1894. 89 pl. {Bi- 
hlioteca Nacional de Costa Rica), 



Estudio sobre algcnos akiwales ponzoñosos. 187 

otros, al grado de que bien podríamos decir que son más los 
puntos de contacto y los síntomas iguales que las diferencias. 

Manera de obrar la ponzoña solbre el sistema nervioso. 

Spgún Paul Bert, las convulsiones que se observan duran- 
te el segundo período del emponzoñamiento, provienen de la 
excitación ejercida de una manera directa sobre los centros 
nerviosos y particularmente sobre el cerebro. Los experimen- 
tos que después describiré demuestran de la manera más cla- 
ra que no existe, ó por lo menos no ha existido, en los casos 
que yo estudié, ninguna acción directa sobre el cerebro. 

La parálisis sería debida, según el mismo experimentador, 
á una alteración de las placas terminales de los nervios moto- 
res, es decir, que sería idéntica en su mecanismo á la paráli- 
sis que origina el curare. Respecto á esta segunda explicación 
sí estoy euteramente de acuerdo, pues los experimentos que 
he hecho sobre las ranas, repitiendo la serie de los de Cl. Ber- 
nard, clásicas para este género de investigaciones, me han con- 
ducido á la misma conclusión. No estoy de acuerdo con Cal- 
mette, quien atribuye á la acción de la sangre emponzoñada 
sobre los centros nerviosos, especialmente sobre el bulbo, tan- 
to los fenómenos convulsivos como los de parálisis. Los expe- 
rimentos de Calmette no me parecen suficientes ni debidamen- 
te interpretados para dar esta explicación. Véase si no cuáles 
son los principales en que funda su dicho. ^^' Secciona la médu- 
la espinal de dos ranas, abajo del bulbo, é inocula en el muslo 
0. 25 ce. de ponzoña dializada al mismo tiempo que auna ra- 
na testigo cuya médula está intacta; hecho esto, observa que 
los fenómenos son casi idénticos en los tres animales y la muer- 
te se produce al mismo tiempo. "Así pues — dice Calmette— 
"la acción es sobre todo bulbar y producida por una sangre 
"cargada de ponzoña y no por una influencia de la periferia al 

(1) o. Gómez Palacio— Tesis inaugural. 
Mem. Soc. Álzate. México. T. 24 (1906-1907)— 24. 



188 Daniel Vergaea Lope. 



"centro, que no podría transmitirse por una médula secciona- 
"nada" (Calmette, Anales del Instituto Pasteur de Lille). 

En primer lugar diré que no existe acción directa sobre el 
cerebro como lo cree el Doctor Paul Bert. Si se decapita ó 
simplemente se destruye el cerebro á una rana, y se le inyec- 
ta después la ponzoña, se observan invariablemente los mis- 
mos síntomas que en las ranas que tienen ileso el sistema ner- 
vioso. A iniciativa del Señor Doctor Altarairano, practiqué 
también la destrucción del cerebro en varias palomas, y ocho 
ó quince días después, pasados ya los efectos inmediatos del 
traumatismo, se les inoculó la ponzoña: en cada caso se obser- 
vó un cuadro de síntomas idéntico al que he descrito, presen- 
tado por las palomas que servían al mismo tiempo como testi- 
gos. ¿Es necesario más para comprender que el cerebro no tie- 
ne influencia alguna en la sintomatología de la intoxicación en 
estudio? 

En segundo lugar: Si se desti'uye el bulbo en una rana, ó 
simplemente se aisla de sus conexiones con el cerebro y con 
la médula, ó bien se impide su irrigación por la sangre, aislán- 
dola de los vasos correspondientes, en cualquiera de estos ca- 
sos, puede inyectarse la ponzoña ó ser picada por el alacrán, 
y el cuadro que se tendrá ante la observación será siempre el 
que he dado á conocer. Luego no es la intervención del bul- 
bo la que origina estos trastornos, ni siquiera altera su inten- 
sidad. 

Si, pues, ni el bulbo ni el cerebro tienen participio en es- 
tos síntomas, quédanos por averiguar si son debidos á pertur- 
baciones en las funciones de la médula ó se localizan en uno 
ó en varios de los otros elementos del aparato neuro-muscular: 
cordones nerviosos, placas terminales de los nervios motores 
ó la fibra muscular misma. 

Podría yo aquí enumerar y describir las experiencias que 
verifiqué para la resolución de este problema; pero creo que 
sería por lo menos inútil hacerlo así. Mis experiencias fueron 



Estudio sobre algunos animales ponzoñosos. 189 



la repetición de la serie que ideó el memorable Claudio Ber- 
nard para averiguar la acción del curare, y, ¿qué médico no 
las conoce y las ha estudiado durante sus cursos? Siguiendo, 
pues, el método experimental de ese sabio, pude encontrar, y 
creo que no he de estar equivocado, la naturaleza y sitio de 
las perturbaciones funcionales que la ponzoña del alacrán pro- 
duce en el sistema nervioso. 

He aquí las conclusiones que me parecen fundadas: 

1^ — Los estremecimientos fibrilares que se observan inme- 
diatamente después de la introducción de la ponzoña, especial- 
mente enérgicos en los músculos vecinos del sitio de la inyec- 
ción, son debidos á una acción irritante localizada que excita 
directamente la fibra muscular. Estos estremecimientos fibri- 
lares mucho más activos en los primeros momentos, persisten 
durante casi todo el tiempo hasta poco antes que el animal su- 
cumbe, 

1^. — LaexageraciÓQ de la exitabilidad refleja que se obser- 
va al iniciarse la parálisis, es debida á una irritación de la mé- 
dula por la sangre cargada de ponzoña. A las convulsiones y 
contracturas que se observan con frecuencia durante este pe- 
ríodo, debe atribuírseles el mismo origen. 

Z^. — La marcada paresia muscular (algunas veces verdade- 
ra parálisis), que se marca primero en los músculos de la vi- 
da de relación y llega en el tercer período á invadir las múscu- 
los respiratorios produciendo la muerte por asfixia, se debe á 
una alteración de las placas terminales de los nervios motores, 
del todo semejante á la que se observa en el envenamiento 
por el curare. 

4^ — La sensibilidad, la transmisión por los cordones cen- 
trípetos y la contractilidad de la fibra muscular, se conservan 
bien hasta muy poco tiempo antes de la muerte. 

5^ — E[ descenso de la temperatura que se observa en el 
tercer período debe atribuirse al abatimiento de las combus- 



190 Daniel Veegaea Lope. 



tiones orgánicas, como consecuencia de la inercia general en 
que el animal se encuentra por el estado parético. 

Q'^ — El estado trémulo y las convulsiones parciales que al- 
ternan en el tercer período con momentos de desfallecimiento 
y de parálisis^ se deben atribuir á 1a lucha entre la excitación 
de los centros medulares y la difícil transmisión de la corrien- 
te nerviosa al través de las placas terminales de los cordones 
motores, alteradas según se ha dicho. 

Anatomía patoWgica. 

Las lesiones macroscópicas que he podido observar post- 
mortem han sido las siguientes: 

En la cavidad torácica. — Corazón paralizado en diástole; el 
ventrículo izquierdo con pocos coágulos y el derecho muy di- 
latado y lleno de sangro más ó menos coagulado. Pulmones 
irregularmente congestionados, con algunos focos hemorrági- 
cos sub-ple Urales. 

En la cavidad abdominal. — El hígado aumentado de volu- 
men, cengestionado. Ríñones congestionados, pero mucho me- 
nos que el hígado. Los demás órganos sin presentar ninguna 
lesión aparente. 

" J. Nowak, estudiando sobre la acción de la ponzoña de 
"los grandes alacranes amarillentos que se encuentian en el 
'' sur de Francia, ha procurado determinar las lesiones celula- 
"res. Para llegar á sus resultados comenzó por suprimir la 
" acción initaate local, caleatando las ponzoñas á 80°, tempe- 
" ratura que coagula los principios albuminoides, entre los que 
" está el que es causa de los defectos flogógenos locales. Se 
"filtra para separarlo y el líquido transparente que resulta po- 
" see toda su acción tóxica general, sin producir ninguna ac- 
" ción irritante local. Nowak experimentó con ratones, cuyes, 
" conejos y perros, aplicando dosis variadas en serie á fin de 
" poder observar las lesiones en sus diversos períodos, desde 



Estudio sobre algunos animales ponzoSosos. 191 

"las producidas en las intoxicaciones sobreagudas, que matan 
" en pocos minutos, hasta la crónica que permite la prolouga- 
" ción de la vida por varios días. 

"En las autopsias practicadas por él se encontró el tejido 
"hepático deleznable, nm&vlWenio y siempre congesüado. Los ri- 
" ñones igualmente congestionados y con pequeñas equimosis. 
" En los pulmones lesiones semejantes también á las encontra- 
" das por mí. 

" El estudio microscópico de estas lesiones le proporcionó 
" datos interesantes, sobre todo respecto al hígado, en donde 
" las modificaciones celulares eran más aparentes. Nowak en- 
" centró que siempre que las ponzoñas de alacrán y de víbora 
"son introducidas en cantidad suficiente bajo la piel de los 
"animales, se produce la degeneración grasosa y la necrosis 
" de las celdillas hepáticas. Los capilares sanguíneos se dila- 
" tan y las trabéculas se comprimen, sufriendo una deforma- 
" ción más ó menos pronunciada. Las celdillas linfáticas pe- 
" netran á los canalitos biliares, cuyo epitelio se ve hinchado, 
" vacuolizado y á veces sufre también la degeneración grasosa. 

" En el riñon se observan como predominantes las lesiones 
"necróticas y la formación de exudados; la esteatosis se pro- 
" duce también, pero nunca al grado que se observa en las cel- 
" dillas hepáticas. 

" En el bazo, cuando el envenamiento ha sido muy prolon- 
" gado, se observa también de una manera notable la misma 
" degeneración. 

" Las fibras musculares del corazón en sólo algunos oasos 
" se han visto invadidas por la mi.sma esteatosis. 

" El pulmón, sobre todo después de un envenenamiento 
" prolongado, presenta lesiones que pueden calificarse de in- 
"flamatorias. Ciertas partes del parenquima están duras, ex- 
" tremadamente congestionadas y privadas de aire." (Tal gra- 
do de congestión pulmonar nunca lo he observado yo). " Los 
" vasos capilares están dilatados y henchidos de glóbulos ro- 



192 Daniel Veegaea Lopb. 



''jos. Las vesículas pulmonares se llenan de un exudado en 
" en el que pueden verse glóbulos rojos, blancos y celdillas en- 
" doteliales desprendidas de las paredes vasculares. En estas 
" partes la irrupción de glóbulos blancos es tal, que á- veces to- 
" do lo ahogan, se infiltran por todas partes v dan á la lesión 
" el aspecto de una inflamación purulenta. Estas hemorragias 
" se encuentran también en el tejido intersticial En los pun- 
*• tos del pulmón en que las lesiones inflamatorias son menos 
" aparentes, se ven los vasos capilares dilatados y las vesícu- 
" las capilares pequeñas." *'' 

Respecto á las lesiones histológicas del sistema nervioso 
es un punto en estudio sobre el cual no se han publicado da- 
tos. Es indudable, en vista de que las perturbaciones funcio- 
nales de mayor importancia, las que son causa directa de la 
muerte, son las que hemos visto en el sistema nervioso, que 
los esfuerzos de los micrógrafos deben dirigirse en este senti- 
do, á fin de estudiarlas cuidadosamente si las hay. 

lumunidad é iuniniiizaeión. 

He aquí uno de los capítulos más escabrosos de nuestro 
estudio. La dificultad que hay para penetrar en los fenóme- 
nos químico-biológicos que forman la base de la inmunidad 
para las toxinas, ya sea congénita, natural, adquirida ó artifi 
cial, sólo está en relación con el gran interés que tienen para 
la especie humana los resultados prácticos así obtenidos, cu- 
yo beneficio corresponde á las grandes dificultades de dicho 
estudio. Solo mediante éste puede saberse si en efecto tendrá á 
su disposición un arma defensiva con que desafiar al ponzoño- 
so aguijón de su pequeño pero terrible y horripilante enemigo, 
ó se debe desesperar para siempre de encontrar entre los fe- 

(1). o. Gómez Palacio.— Tesis inaugural. 



Estudio sobkb algunos animales ponzoSosos. 193 

nómenos que constituyen la inmunidad un medio seguro de 
salvación y de defensa. 

La difusión que resultaría de enumerar simplemente los 
múltiples hechos y demostraciones que ha acumulado la cien- 
cia contemporánea con el auxilio de sabios como Pasteur, 
Metchtiikoff, Kitasato, Roux, Meyer, Calmette, Behring, Ki- 
tashima, etc., etc., sería fatigosísima y casi inútil ; para que no 
resultara así sería indispensable presentar todos estos datos 
con cuantas observaciones y razonamiéntss las han expuesto 
sus autores. Pero expoT¡er en este capítulo con todo detalle 
cnanto se ha dicho y experimentado para resolver los proble- 
mas de la inmunidad sería igualmente inútil y largo, llevándo- 
nos lejos del punto concreto de mi estudio. Hay resueltamen- 
te qne prescindir de esto último procurando no caer en lo 
primero y me referiré en este lugar solamente á aquellos he- 
chos clara y perfectamente demostrados y que se liguen direc- 
tamente con nuestro objeto. Poco nos importa, por ejemplo, 
ol por qué de la inmunidad natural de la Copra capelo contra 
las mordeduras de sus congéneres y cuantas disertaciones, (la 
mayor parte falsas), han lanzado los sabios para explicarla; 
menos aun nos importa esto cuando en nuestro Laboratorio del 
Instituto Médico be podido demostrar que, el suero an ti pon- 
zoñoso de Calmette, bueno según su autor lo ha demostrado 
para prevenir y curar los efectos de la ponzoña de la víbora, 
es enteramente iniítil para protejernos délos terribles efectos 
del piquete de los alaci'anes más ponzoñosos de nuestro país. 
Para nosotros lo que realmente importa es exclarecer si en 
tratándose de esta segunda ponzoña existe ó puede existir la 
inmunidad, lo que sobre este caso se haya dilucidado por los 
experimentadores, y si de todo esto podemos obtener en la 
práctica verdadero provecho. Procuraré pues tratar este pun- 
to sin salirme un ápice de la sola cuestión que nos interesa. 



194 Daniel Veegaea Lope. 



En primer lugar ¿se ha demostrarlo ya que existe la inmu- 
nidad para esta ponzoña en algunos organismos? Esta pregun- 
ta podemos resolverla desde luego por la afirmativa. Aparte 
del alacrán cuj'ainmunidadad absoluta está perfectamente de- 
mostrada, tenemos el gato y el erizo, sobre todo este último; 
que si no son del todo invulnerabl-s presentan cuando menos 
una gran resistencia, puesta ya varias veces á prueba en los 
laboratorios. Lewin ha visto que los erizos jóvenes son menos 
resistentes que los adultos, lo que parece demostrar qne se 
trata más bien de una inmunidad adquirida que natural y le- 
gada por herencia de padres á hijos. El hecho de que este es 
un animal insectívoro que devora en muchas ocasiones presas 
venenosas, haría creer que la vacunación por la vía intestinal 
sería la que en este caso se verifica, y de todas manaras cons- 
tituye un dato interesante en pro de una posible inmunidad 
adquirida artificialmente; pero por otra parte sabemos que el 
erizo no solo resiste á las ponzoñas sino á otros venenos de 
muy distintos orígenes, como el opio, el ácido cianhídrico, el 
arsénico, sublimado corrosivo, alcohol, la cantiridina, etc., y 
esto nos inclina más bien á creer que se trata de una resisten- 
cia especial y congénita, propia de la sangre de estos anima- 
les. 

El alacrán ó escorpión según acabo de decir, posee una in- 
munidad absoluta que he podido ver demostrada durante el 
curso de mis estudios experimentales. Así, pues, las viejas 
consejas del suicidio del alacrán con su propia ponaoña al ver- 
se rodeado por el fuego, el suicidio del mismo debido al astu- 
to cosquilleo que una araña zancuda hace con una de sus lar- 
gas y delgadas patas sobre el cefalotórax, así como el parri- 
cidio que lleva á cabo la cría pava devorar á la madre, deben 
relegarse como hechos enteramente falsos. 



Estudio sobbk algunos animales ponzoñosos. 195 

Yo he visto entre las grandes cantidades de alacranes que 
he manejado, los combates terribles á que se entregan unos 
con otros ; los he provocado para obligarlos á herirse, (se hie- 
ren buscando la cara inferior del vientre), y he puesto en ob- 
servación á los heridos aislándolos convenientemente. Jamás 
han sucumbido á sus piquetes. En cambio, con sus formida- 
bles pinzas y mandíbulas los he visto reducirse á fragmentos 
y después de despedazar sus principales armas, antenas y agui- 
jón, devorarse con avidez. Las alacranas hacen otro tanto con 
sus pequeños, que devoran casi enteros en un solo bocado. 

No solamente se ha averiguado que el alacrán es refracta- 
rio á los efectos de su propia ponzoña, sino que es en su san- 
gre en donde reside la antitoxina que se opone al desarrollo de 
dichos efectos. En apoyo de esto bastárame citar algunas lí- 
neas de la tesis inaugural del Dr. Gómez Palacio quien dice 
en ellas, (p. 48), que "el alacrán es perfectamente refractario 
"á su propia ponzoña, y que Metchnikoff ha hecho uñ descu- 
"brimiento de gran valor al encontrar que la sangre del escor- 
"pión es antiponzoñosa, siendo el escorpión el único inverte- 
"brado que haya podido suministrar una antitoxina específi- 
"ca. En efecto : Metchnikoff ha inyectado en un ratón una mez- 
"cla de 0*^*^1 de sangre de alacrán y de ponzoña del mismo á 
"dosis fatalmente mortal para el ratón, y este ha resistido per- 
afectamente á tal inoculación. Esto tiene además, — sigue di- 
"ciendo Gómez Palacio — un alcance general inmenso, puesto 
"que se trata nada menos que del origen de estas inmunida- 
"des naturales y del origen no menos oscuro de las antitoxi- 
"nas. ¿Es ésta una inmunidad natural, innata y por lo tanto 
"relacionada con las leyes de la herencia, ó es naturalmente 
"adquirida por las condiciones de la vida misma? Grandes han 
"sido las dificultades con que han tropezado los experimen- 
"tadores cuando han tratado de resolver estos problemas. 
"Han podido obtener escorpiones recién nacidos y crearlos ai s 

Mem. Soo. Álzate. México. T. 24 ( 1906-1907 )-^25. 



196 Daniel Veegaea Lope. 



''lados por cierto tiempo ; pero la sangre que suministran es 
"insuficiente para ser inyectada con un fin preventivo." 

El día 1? de Julio de 1904, antes de conocer los hechos que 
acabo de relatar hice un experimento tratando de inmunizar 
una paloma, inyectándole bajo la piel el líquido que brotó del 
extremo caudiforme de los alacranes al cortarles el aguijón. 
En el libro respectivo á fojas 22 pueden leerse los detalles de 
este experimento. 

El líquido así inyectado, en la cantidad de 1"". era bastan- 
te transparente, de consistencia albuminosa, de color verdoso 
algo parecido al del sulfato de fierro en solución acuosa, ino- 
doro y de sabor salino. 

El efecto que produjo á la paloma fué solamente el de una 
hipnosis ligera. El animalito permaneció quieto, soñoliento, 
esponjado y con algo de calosfrío; pero fácilmente se le hacía 
salir de tal estado con las más ligeras y naturales excitaciones. 

A la hora y media de haber sido inyectada con la sangre 
fué picada por un vigoroso alacrán de Jojutla, y después de un 
tiempo relativamente largo, aparecieron los primeros síntomos 
del emponzoñamiento de una manera gradual y lenta, sin lle- 
gar á desarrollarse los síntomas graves, tales como la dispnea 
intensa, el flujo brónquico, y el relajamiento y convulsiones 
finales. Después de un estado patético que se prolongó por 
más de doce horas fué volviendo gradualmente al estado nor- 
mal hasta reponerse por completo. 

Este experimento ha sido repetido varias veces con mejo- 
res resultados aún, y como se verá más adelanté fué el ori- 
gen para procurar más tarde hacer una preparación antipon- 
zoñosa de cuyo estudio nos ocuparemos. 

¿De qué naturaleza es esta antitoxina? ¿Cómo obra? ¿Se 
combina químicamente con la ponzoña formando un compues- 
to inofensivo al organismo? ¿Obra como dice Metchnikoff en 
su teoría vitalista, favoreciendo eficazmente las reacciones fa- 
gocitarias, y es entonces á las reacciones celulares á las que se 



Estudio sobek algunos animales ponzoñosos. 197 

debe principalmente la victoria en la lucha con las toxinas de 
la ponzoña? ¿Obrará tal vez como fijador facilitando así la ac- 
ción leucocitaria? Problemas son estos de resolución siempre 
difícil ante los que he tenido por ahora que detenerme, con- 
formándome con la adquisición de una substancia cuyo efecto 
como antitóxico es indudable y que prácticamente me ha pro- 
porcionado los mejores resultados. 

Puesto fuera de duda el problema de la inmunidad, hemos 
visto cómo naturalmente y sin esfuerzo hemos llegado de he- 
cho al de la inmunización preventiva del que no queda sino 
dar un paso más para llegar al de la curación de este empon- 
zoñamiento, con los mismos medios. 

Antes de obtener la inmunización por el medio sencillo y 
rápido á que acabo de hacer referencia, traté de obtenerla va- 
liéndome de la introducción de dosis progresivamente crecien- 
tes de ponzoña. El resultado de estos experimentos fué igual- 
mente positivo, y desde la primera serie emprendida verdade- 
ramente brillante; llegando á lograr la completa inocuidad de 
varias palomas para dosis de ponzoña siempre mortales. 

La inmunización por este medio se consigue indudable- 
mente con mayor seguridad que con cualquier otro pero ado- 
lece de este defecto : el largo tiempo que se requiere para lle- 
gar éste á producir la resistencia necesaria para el organismo 
cuando ha sido inoculado previamente por la ponzoña. Servi- 
ble como medio preventivo en algunos casos, no puede auxi- 
liar como medio curativo cuando la terrible sintomatología que 
se ambiciona combatir, termina con la vida en tres ó diez ho- 
ras tan solamente. 



Liquido de Cálmette. — En estas condiciones nuestra expe- 
rimentación me fué entregado para su estudio el líquido ó sue- 
ro antiponzoñozo del Dr. Cálmette, de Lille. Lleno de confian- 



198 Daniel Veegaba Lope. 



za, pues ya el mismo Calmette había contestado á mi antiguo 
y querido compañero de estudios, el Prof. A. L. Herrera, que: 
el suero antiponzoñoso había sido estudiado por él en contra de 
la ponzoña del alacrán ó escorpión, y había obtenido los mis- 
mos buenos resultados que para la de la víbora, creí que so- 
lamente iba á asistir á una confirmación de estos buenos resul- 
tados; pero no fué así, con gran sorpresa mía y de cuantos 
pudieron observar estas pruebas, entre ellos el Dr. Grómez Pa- 
lacio, quien entonces hacía estudios para su tesis inaugural, 
el suero de Calmette falló en cuanto caso fué aplicado. 

¿Por qué estos resultados contradictorios con lo que su au- 
tor ha manifestado? ¿Sufre el suero alteraciones profundas de 
su composición desde que es envasado en el laboratorio de Li- 
lle hasta que llega á nuestras manos? ¿Son otras ó mucho más 
activas las toxinas de nuestros escorpiones? No he podido y 
creo que es casi imposible averiguarlo; pero el hecho fué tal 
cual lo indico y no vacilo en declararlo inútil como antiponzo- 
ñoso en el caso concreto de que me he venido ocupando. 

He aquí textualmente como se expresa el Dr. Gómez Pa- 
lacio en su tesis al referirse á los experimentos de nuestro la- 
boratorio, pág. 104. 

"Tengo que ocuparme aquí del punto capital de toda esta 
"cuestión, el que me ha obligado á escribir este apéndice co- 
"mo agregado á mi tesis. Se trata del fracaso completo del 
"suero Calmette como preventivo y curador contra la ponzo- 
"ña del alacrán de Jojutla. En este punto los resultados son 
"por desgracia tan uniformes y constantes, que no dejan lu- 
"gar á duda: EL SUERO CALMETTE NO ES NI PREVENTIVO NI 
"curador CON RELACIÓN Á LA PONZOÑA DEL ALACRÁN DE JO- 
"JUTLA." 

Reproduzco aquí también el cuadro número 5 de la mis- 
ma tesis, así como el número 6, en donde resume Gómez Pa- 
lacio nuestras observaciones conforme á los datos de nuestro 
diario de trabajo. En uno puede verse el resultado que se ob 







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Estudio sobbk alqdnos animalbs ponzoñosos. 199 

tuvo empleándolo como preventivo y en otro el resultado co- 
mo curador. (Véanse estos cuadros). 

Cumplía á nuestro deber buscar por todos los medios la 
lucha eficaz contra esta ponzoña y así ensayamos otras varias 
substancias: la valeriana, el fenol y la preparación antiponzo- 
ñosa de J. M. de la Fuente siendo los efectos de esta última 
preparación buscados con todo empeño por el Dr. Eduardo Ar- 
mendaris. Mas en toda esta serie de experimentos no vi sino 
acumularse fracaso sobre fracaso. 

Liquido antiponzoñoso preparado por mí en el laboratorio de la 
Sección tercera. — Ante esta serie no interrumpida de resultados 
negativos y en presencia de los éxitos que obtuve con el líqui- 
do, (sangre en su mayor parte) recojido en el momento de sec- 
cionar el extremo caudiforme de los centrurus de Jojutla, era 
natural que lleno de esperanzas y de empeño me dedicara á 
seguir esta nueva vía. Algunos hechos suministrados por la 
gente más vulgar de las "'tierras calientes," vinieron á reforzar 
mis ideas; en efecto, entre el pueblo de algunas regiones de 
los Estados de Michoacán, Guerrero y Morelos, existe la creen- 
cia de que para combatir los efectos de esta ponzoña es bue- 
no beber el alcohol en que se hayan conservado durante cier- 
to tiempo un buen número de alacranes, á los que antes de co- 
locar en el alcohol, se les quita el aguijón y la glándula pon- 
zoñífera anexa. Indudablemente que este hecho basado no se 
en qué razonamientos ó experiencias, era altamente significa- 
tivo aunque no haya pruebas fidedignas de que realmente sirva 
esto como medicina eficaz y debía alentarme más aún á llevar á 
efecto mis experiencias empleando una preparación, una espe 
cié de extracto orgánico del cuerpo de los alacranes, que con- 
tuviera la totalidad ó la mayor parte de los humores y que pu- 
diera ser inyectada impunemente fen otros organismos. La an- 
titoxina específica debe estar en la sangre, impregnando todos 
los tejidos, y el problema que me propuse resolver fué extraer- 
a con los mismos líquidos que la contienen separándola de 



200 Daniel Veegaea Lope. 



los tejidos sólidos, y debiendo conservar todo su poder anti- 
tóxico. 

Sería prolijo ó inútil enumerar todos los detalles de esta 
experimentación y muy difuso exponer las distintas fórmulas 
y procedimientos que he seguido para llegar á obtener un pro- 
ducto en cuyos efectos se puede confiar. Estoy seguro además 
que todavía es posible llegar en esto á mayor perfección, y las 
personas que quioieran tener los detalles que suprimo podrían 
tenerlos consultando mi diario de observaciones. Bástenos aquí 
saber que el líquido que he llegado á obtener tiene los carac- 
teres y propiedades siguientes : 

Es perfectamente transparente, amarillento, apenas opal! 
no, observándosele por refracción reflejos verdosos del mismo 
tinte que tiene la sangre pura del alacrán, es inodoro y su con- 
sistencia ligeramente albuminosa. Cuando está bien prepara- 
do puede conservarse indefinidamente sin descomposición en 
tubos cerrados á la lámpara. De no ser así se corrompe como 
todo líquido de origen orgánico y pierde sus propiedades be- 
néficas. Bien guardado en estos tubos conserva su aspecto y to- 
da su eficaz actividad por más de un año, aun cuando se le 
haya tenido expuesto á la luz y á cualquiera temperatura. Véa- 
se como ejemplo la copia textual de un experimento escrito 
en el citado libro á fojas 72 y 73. 

JuHo 15 de 1905. 

8 horas 30 ms. a. m. — A xin conejito blanco de 1,775 gramos 
de peso se le hace picar por un cen- 
trurus gracilis, perfectamente activo. 

8 „ 45 „ „ — Recibe otro piquete de otro alacrán con 

el fin de acelerar y hacer más inten- 
sos los síntomas. 

9 „ 15 „ „ — Comienza á manifestarse el emponzo- 

ñamiento: Saboi'eo, inquietud, disp- 
nea, etc., etc. 



10 


» 


10 


10 


»J 


25 


10 


» 


35 


10 


11 


45 



Estudio sobee alodnos animales ponzoñosos. 201 

9 horas 30 ms. a. m. — No se han acentuado los síntomas con 
la rapidez deseada y se hace que á las 
9 hs. 45 ms. reciba otros dos piquetes 
de distintos alacranes. 

9 „ 55 „ „ — Dispnea intensa, contracturas, saliva- 
ción abundante, el animalito no se 
puede parar, en estado agónico. 

10 „ 00 „ „ — Inyección intravenosa de tres centíme- 

tros ciibicos de líquido autiponzoño- 
so preparado el día 6 de Julio de 1904 
y conservado en un tubo de vidrio ce- 
rrado á la lámpara. 

„ — Ha mejorado notablemente. 

„ — Comienza á andar. 

„ — Puede ya andar perfectamente. 

„ — Parece que ya está restablecido por 
completo en su estado normal. 

11 „ ÜO „ „ — Come bien y sigue en general en per- 

fecto estado. 
Julio 17 — Ha seguido bien. 
„ 19 — Lo mismo. 
„ 20 — Perfectamente. 

„ 21 — Lo mismo. Se suspendió la observa- 
ción. 

Esta demostración es de lo más elocuente, pues con el te- 
mor de que la cantidad de ponzoña no hubiese sido la sufi- 
ciente para dejar bien esclarecido el punto que nos propusi- 
mos resolver, hice que el conejito fuera picado repetidas ve- 
ces hasta que los síntomas alcanzaron un estado de suma 
gravedad, no restándole ya más que algunos minutos de vida. 
Sin embargo, 40 minuto-s después de la inyección de mi líqui- 
do el animal estaba en estado normal. 

La observación del animal se prosiguió durante algunos 



202 Daniel Veegaea Lope. 



días con el fin de ver si no le sobrevenía algún trastorno infec- 
cioso como consecuencia directa de la inyección intravenosa 
del líquido conservado durante tanto tiempo, quedando per- 
fectamente demostrada la ausencia de todo accidente debido 
á esta causa. 

La acción fisiológica de este líquido en los organismos sa- 
nos es enteramente sencilla, pues se reduce á producir un es- 
tado de quietud y somnolencia menos marcada que con la in- 
yección de sangre pura de alacrán, y este acuerdo es una prue- 
ba más de la conservación en este líquido de las propiedades 
especialmente activas de dicha sangre. El resumen que de es- 
tos experimentos hizo en su tesis el Sr. Gómez Palacio, consul- 
tando los datos de nuestros libros, consta en el cuadro que 
también adjunto y en donde el cuadro descrito es el mismo que 
acabo de señalar. 

La eficacia de su acción antitóxica especial es con pocas va- 
riaciones tan constantemente bien marcada, que puedo consi- 
derarla casi infalible. Indudablemente que no puede ser lo mis- 
mo en todos los casos: las reacciones que tienen lugar entre 
unasubstancia de origen orgánico y un organismo vivo están su- 
jetas á leyes biológicas cuyo radio de acción sobrepasa muchas 
veces el límite de nuestro alcance. No es esta la reacción in vi- 
tro de la solución de yoduro de potasio operando sobre otra 
solución de una sal de plomo y produciendo indefectiblemen- 
te el precipitado amarillo canario. La substancia de propieda- 
des más reconocidas como la quinina, la morfina, etc. ¿no nos 
ofrecen al obrar sobre la fisiología de los organismos, diversi- 
dades muy marcadas en su acción, sobre todo respecto á in- 
tensidad? No son otras las variaciones que he observado en 
la práctica con este líquido, puesto que las que se hayan visto 
como resultado de aplicarlo con mayor ó menor oportunidad, 
no deben considerarse como tales. 

Conforme hemos visto la aplicación de este líquido ya sea 
preventivamente ó como curador puede hacerse en inyección 



E8T0DIO SOBRE ALGUNOS ANIMALES PONZOÑOSOS. 203 

subcutánea ó intravenosa, según la rapidez con que importe 
obrar. 

Una dosis de tres á cinco centímetros cúbicos basta en lo 
general para neutralizar los efectos de la ponzoña, cuando la 
virulencia de esta corresponde más ó menos á la de un pique- 
te de alacrán de los más activos. En algunos casos me he vis- 
to obligado á inyectar 7 y aun 12 centímetros cúbicos. 

En la práctica común, debe inyectarse este líquido lo más 
pronto posible; pero como prueba experimental lo he inyecta- 
do hasta el momento en que los animales caen ya contractura- 
dos y con dispnea bien marcada. No debe esperarse que este 
período avance mucho, pues en tal caso se arriesga que sea 
enteramente inútil. Sin embargo, en algunas raras ocasiones 
como en la que realizamos el día 15 de Julio, es posible reani- 
mar el organismo ya casi en estado agónico y aun volverlo á 
su estado normal. 

Desde el momento en que los síntomas han adquirido cier- 
to desarrollo, como sucede en estas pruebas experimentales, 
debe elegirse como vía de introducción la intra- venosa, que es 
la única que favorece una reacción franca y violenta, A los 
cuantos minutos de inyectar este líquido empiezan á corregir- 
se favorablemente los síntomas siendo el primero que se mo- 
difica la dispnea, en seguida se ve disminuir y desaparecer la 
secreción mucosa y algunas veces sanguinolenta que escurre 
por el pico y la nariz, cinco á diez minutos después comien- 
zan los primeros movimientos espontáneos para ponerse en 
pie, lo que logra al cabo de diez á quince minutos ; por últi- 
mo, en una ó dos horas el estado normal está restituido por 
completo. <^' 

(1) Uno de estos experimentos ha sido presenciado el 14 de Agosto de 1905 por 
los Señores Director y Profesores del Instituto Médico, reunidos en sesión solemne bajo 
la honorable presidencia del Secretario de Tomento, Sr. Ing. D, Blas Escontría, con la 
asistencia del Señor Oficial Mayor Don Andrés Aldasoro y otras personas. En dicha se- 
sión se conmemoraba el aniversario de la fundación de nuestro Instituto y nunca oItí- 
daré el honor que se me dispensó con este motivo. 

Mem. Soo. Aleate.Mézioo. T. 24 (1006-1907)— 26. 



204 Daniel Vergaba Lope. 



El suero antiponzoñoso preparado en la Sección tercera 
del Instituto Médico Ifacional. 

Resumen histórico de su preparación. — Importancia que tiene 
para nuestro país. — BesuUados prácticos obtenidos. — Sus prime- 
ras aplicaciones en el hombre.^^^ 

En los primeros días del mes de Enero del presente año, 
el Sr. Dr. D. Fernando Altamirano, al reunirse con los Pro- 
fesores de] la Sección Tercera, para acordar el programa de 
trabajos, me dijo: "El Sr, Ministro ha dispuesto que usted se 
encargue exclusivamente de seguir sus estudios sobre el suero 
antiponzoñoso." Esta orden del señor Director, me hizo experi- 
mentar gran satisfacción por la importancia que el Señor Mi- 
nistro daba á mis investigaciones sobre un asunto tan intere- 
sante para mí, y cuya prosecución yo mismo deseaba; á la vez 
medí toda la responsabilidad que ella me imponía, obligándo- 
me á corresponder con una labor y resultados dignos de la co- 
misión que así se me confiaba. 

Penoso habría sido para mí aun cuando fuese por causas 
agenas á mi voluntad, no haber adquirido durante el año de 
trabajos que hoy termina, un adelanto real y hechos que vi- 
niesen á justificar la disposición del Ministerio, correspondien- 
do á la vez al buen nombre de nuestra Corporación Científica, 
y á punto estuve. Señores, de encontrarme ante ustedes en tan 
difícil situación; pues lo que en años anteriores no aconteció 
sucedió en este: á pesar de las gestiones que hizo el Instituto, 
no recibió en todo el año, sino ochenta alacranes de Jojutla, 
llegados el día 14 de septiembre. 

Felizmente, no tengo que lamentar su falta, pues las de- 
mandas que en lo particular hice yo, sirvieron para que las 
autoridades de la Ciudad de Durango me enviasen en los me- 

(1) Lectura de turno presentada ante la Junta de Profesores del Instituto Módico 
Nacional , el día 29 de Noviembre de 1906. 



Estudio sobbe alqxjnos animales ponzoñosos. 205 

ses de abril y mayo, las oportunas remesas que me hizo el Sr. 
Lie. D. Iguaoio Gróme?; Palacio, Jefe Político entonces de 
^Durango, y gracias á quien obtuve el elemento indispensable 
para seguir mis investigaciones y dar cumplimiento á las ór- 
denes del Ministerio; 

No han sido, pues, pocas las dificultades que he encontra- 
do para llegar á obtener los resultados de importancia á que 
me referiré en esta tercera parte de mi memoria; y que, espe- 
ro, serán juzgados con sano criterio por la H. Junta de Profe- 
sores dei Instituto Médico Nacional. Verdaderamente satis- 
factorio y honroso será para mí su examen, mientras más téc- 
nico y riguroso sea; porque sé bien, que todos estamos suje- 
tos á cometer errores y que la crítica, dictada por un espíritu 
recto é ilustrado, nunca daña y sí enseña benevolente el ca- 
mino que podría haberse seguido para obtener mejores resul- 
tados. 

¿Qué importancia tiene la resolución de este asunto para 
que tanto el Ministerio como nosotros, hayamos mostrado por 
ella un verdadero interés? Esta peegunta la contesta casi por 
completo lo expuesto en la primera parte de esta Memoria. 
La gravedad del emponzoñamiento por el alacrán, así como 
la mortandad que ocasiona en la ciudad de Darango, bastarían 
para explicar la atención y estudio que -le hemos consagrado; 
pero algunos datos más fundarán mejor nuestro proceder. 

La Comisión de Parasitología agrícola, '^' cuyos agentes re- 
corren los distintos territorios de la República, no solo se im- 
presionaron muy vivamente por la abundancia de los alacra- 
nes mortíferos en varios puntos de nuestras regiones tórridas, 
sino que pudieron observar que en varios de ellos, las labores 
del campo se paralizan y hacen improductivas porque los tra- 
bajadores se niegan á penetrar en los plantíos infestados de 

1 Véase el • 'Boletín de la Comisión de Parasitología agrícola" — México. — 1900. — 
Vol. I. núm. 4. Pág. 113. 



206 Daniel Vbegara Lope. 



Centrurus. Comunicados estos datos al activo y celoso Jefe 
de la Comisión, Sr. Profesor. D. Alfonso L. Herrera, este señor 
encargó al agente Sr. Rangel, mandase en glicerina cierto nú- 
mero de glándulas ponzoñíferas de alacranes, las que á indi- 
caciones del Sr. Prof . Martín Dauvergne, S. J. fueron remitidas 
al.Sr. Calmette, de Lille, por conducto de la Sociedad "Antonio 
Álzate." Calmette ensayó la ponzoña, ensayó el suero antipon- 
zoñoso preparado por el, y contestó diciendo, que no obstante 
que la ponzoña de los alacranes de Iguala, es más activa que 
la de los de Argel, sus efectos pueden ser igualmente yugula- 
dos por su suero. 

Ante contestación tan categórica y favorable, el Jefe de 
la Comisión de Parasitología, encargó una buena cantidad de 
suero para su ensayo en México; lo distribuyó gratuitamente, 
y el informe del Sr. Dr. Espinosa, de Jojutla, sobre una apli- 
cación con resultados aparentemente favorables, lo animó á 
hacer activísima propaganda en favor de su uso. 

Desgraciadamente los resultados del suero de Calmette no 
siguieron correspondiendo á esperanzas tan halagadoras. Los 
Srs. Drs. Espinosa y Bejarano. en cartas posteriores me di- 
cen que: fracaso sobre fracaso se vieron al fin obligados á aban- 
donar el suero Calmette, atribuyendo á la alteración por el 
tiempo la pérdida de sus eficaces cualidades. 

La campaña emprendida por la Comisión de Parasitología, 
en favor del suero Calmette coincidió con el término de mis in- 
vestigaciones en la Sección Tercera, sobre la acción fisiológica 
déla ponzoña del alacrán, estudio que desde el año anterior me 
había encomendado el Sr. Dr. D. Fernando Altamirano. Mas 
interesado por esta coincidencia solicitó del mismo Sr. Direc- 
tor, la compra de algunos tubos de suero seco de Calmette, 
con el fin de ensayarlo, (prefiriendo el suero seco, por ser el 
que según su autor conserva por mayor tiempo toda su activi- 
dad). 



Estudio sobbb alqdnos anoialbs ponzoñosos. 207 

Ustedes recordarán perfectamente que los resultados de 
mis experiencias fueron negativas, según consta en la Memo- 
ria que presenté el año pasado y en la tesis inaugural del Sr. 
Dr. Gómez Palacio, testigo presencial de estos ensayos. 

Este fracaso era tanto más de sentirse, cuanto que los pro 
gresos de la agricultura, la minería y otras industrias del país 
convierten cada día más en una necesidad apremiante la po- 
sesión de medios preventivos y curativos verdaderamente efi- 
caces, suficientes para garantizar la salud y la vida siempre 
amenazadas en tales regiones, por los piquetes y mordeduras 
de los animales ponzoñosos. 

Al revisar los archivos de la Comisión de Parasitología, lie 
visto el gran número do cartas pidiendo suero antiponzoñoso; 
de particulares, ingenieros, módicos, hacendados, compañías 
industriales, etc. En 10 de Mayo, el Señor Subsecretario de 
Fomento dirigió al Señor Director de este Instituto una carta, 
preguntando si existían tubos de suero del preparado en la Sec- 
ción Tercera, por haber recibido un "sinúmero de solicitudes 
pidiendo dicho suero." 

El Sr. Ing. D. Alberto Capilla, me refiere que en un mine- 
ral de los Estados del Sur de nuestro país, los alacranes son 
tan abundantes y ponzoñosos, que los operarios se niegan con 
frecuencia á penetrar á la mina y son á menudo víctimas de 
ellos, no siendo raros los casos que terminan con la muerte. 

Creo, pues, que con lo expuesto queda demostrado palpa- 
blemente cuan ventajoso debe ser para nuestro país adquirir 
una medicina de efectos seguros, que pueda garantizarnos en 
contra de la ponzoña de estos animales, y al ver fallidas las 
esperanzas que teníamos en el suero de Calmette, al reflexio- 
nar sobre los resultados que obtuve con algunas experiencias 
de inmunización preventiva, cuyos detalles he descrito á us- 
tedes en mis anteriores comunicaciones, era forzoso que se me 
despertara vivísimo interés por lograr alguna preparación, sue- 
ro ó vacuna, con que alcanzar las ventajas que Calmette ha 



208 DANIEt-SVEEGÁEA LOPK. 



obtenido en contra de las mordeduras de los más terribles ofi- 
dios. 

Al terminar el año de 1905, leí ante ustedes el sundo in- 
forme sobre mis estudios; en él expuse, cómo fundándome en 
algunas experiencias y hechos de observación, obtiive un sue- 
ro de propiedades marcadamente antiponzoñosas, extraído del 
cuerpo mismo de los alacranes. Presentes aún en vuestra me- 
moria estarán las experiencias que con el mencionado suero 
tuve el alto honor de practicar aquí mismo y ea presencia del 
Señor Ministro de Fomento B. Blas Escontría en el mes de Ju- 
lio del año próximo pasado. 

En tal estado se encontraba la historia de mis estudios al 
entrar el corriente año, y al recibirse la indicación de la Se- 
cretaría de Fomento, acordando que los prosiguiese, como he 
indicado al comenzar esta reseña. Paso ahora á informar so- 
bre mis nuevos trabajos desarrollados en el curso.de este año. 

La preparación entonces lograda, no la obtenía yo siempre 
en el mismo grado de pureza y de constancia en sus efectos; 
era de muy laboriosa preparación, y necesitaba contar cons- 
tantemente con cantidades muy grandes de alacranes. Estos 
inconvenientes, entre los cuales el primero era verdadei^amen- 
te trascendental, me hicieron tomar otro camino más conoci- 
do, sirviéndome de guía las doctrinas que han servido de base 
á la sueroterapia, y que han sido demostradas por Frázel, Ronx 
y el mismo Calmette : traté, pues, de preparar un suero anti- 
ponzoñoso, como el de Calmette, pero obtenido especialmente 
para la ponzoña del alacrán, y es así como he llegado alegrar 
el suero que hoy tengo el honor de presentar á ustedes y de 
cuyo estudio me ocupo en estos momentos. 

El Br. Calmette obtiene su suero inmunizando un caballo 
por medio de la introducción en su organismo, de dosis pro- 
gresivamente crecientes de ponzoña de vívora, (Crótalos, Co- 
pra de cápela, etc.), desde las dosis menos tóxicas hasta las 
más rápidamente mortales, Bespués de cada inyección de pon- 



Estudio sobre algunos animales ponzoñosos. 209 

zona, deja pasar el tiempo necesario para la reposición del es- 
tado normal — (3 á4 semanas)— y llega á la inmunización per- 
fecta al cal)o de 10 ó 12 meses. Es entonces cuando puede ob- 
tener el suero antiponzoñoso, sarigrando el animal de tres en 
ti es meses. . . .: 

He aquí como procedo yo : 

En lugar del caballo he elegido el perro por las razoües si- 
guientes : 1^ — El suero de la sangre de perro es mucho más 
parecido al del hombre que el del caballo. Esta semejanza de 
composición, saben perfectamente los Señores Profesores que 
me escuchan, cuan importante es en sueroterapia. 2^ — La ob- 
servación demuestra que el perro es relativamente más resis- 
sistente á la ponzoña del alacrán que el caballo, así pues, era 
de esperar que más fácilmente se obtuviese la inmunidad que 
con el caballo, y efectivamente, el período de completa inmu- 
nización lo he obtenido mes y medio ó dos meses después de 
empezar las inyecciones de ponzoña. 3^ — La. cantidad de pon- 
zoña necesaria para; la inmunización, no tiene que ser tan 
grande como lo requiere la inmunización del caballo. 4^ — Pu- 
ramente económica; el perro es menos costoso está más á 
nuestro alcance. 

La única desventaja que hay optando por el perro y no por 
el caballo, es no poder extraer las grandes cantidades de sue- 
ro que puede suministrar este último. 

Calmette obtiene la ponzoña para las inoculaciones hacien- 
do morder á las viveras en esponjas convenientemente pre- 
pariadas, yo la obtengo de los alacranes vivos, á los que quito 
la última, articulación de la porción caudiforme de su abdomen, 
llamada vulgarmente aguijón. Éstas articulaciones, que con- 
tienen glándula ponzoñógena, son trituradas en glicerina neu- 
tra, á la que agrego después suero normal estéril, á distintos 
títulos, filtro el líquido que resulta y lo esterilizo al vapor de 
agua según el método de Tindall. illl líquido ponzoñoso así 
preparado, lo ensayo en los animales hasta determinar con la 



210 Danibi, Veegaba Lope. 



mayor exactitud posible el grado de su toxicidad, y en segui- 
da procedo á inmunizar con él, el perro ya escogido y prepa 
rado. 

Inútil es que me extienda más sobre el resto de las mani- 
pulaciones, porque son generales y bastante conocidas. Los 
principales cuidados son para el animal que ha de suministrar 
el suero, cuyo estado fisiológico, alimentación, baños, etc., de- 
ben ser escrupulosamente vigilados, á fin de que se conserve á 
salvo de las enfermedades que podrían ser trasmitidas con el 
suero. La sangría, los aparatos y útiles para recoger la sangre 
y el suero, todo es común y conocido; pasemos, pues, á exa- 
minar los resultados obtenidos. 

Este suero en nada difiere por su aspecto físico de los sue- 
ros de Behring y Marmóreo ; en cuanto á sus prop iedades es- 
peciales, 5 cent. cúb. bastan para neutralizar los efectos de la 
cantidad de ponzoña que inocula con un piquete un alacrán 
de los más mortíferos de Jojutla ó de Durango, por lo que al 
envasarlo en los tubos cerrados á la lámpara, procuro que ca- 
da uno contenga esa cantidad. 

La neutralización de los efectos de la ponzoña por el sue- 
ro puede lograrse aun mezclando id vitro el líquido ponzoñoso 
y el suero, tan bien como en el interior del organismo, cual- 
quiera que sea la vía de introducción, lo que se demuestra con 
las experiencias siguientes: 

Se dispone un lote de seis conejos, entre los que se procu- 
ra que exista hasta donde sea posible, igualdad respecto á eda- 
des, peso, color y sexo. Se les marca previamente con el nú- 
mero que les corresponda en serie del 1 al 6, y se procede co- 
mo sigue: 

I. — Se le inyecta en la vena marginal de una oreja la can- 
tidad de ponzoña suficiente para producirle la muerte en 5 ó 
6 horas. 

II. — Se le inyecta en la misma vena que al anterior la mis- 



ESTDDIO SOBRE ALGUNOS ANIMALES PONZOÑOSOS. 211 

ma cantidad de ponzoña, mezclada en la geringa con cinco cen- 
tímetros cúbicos del suero. 

III. — Se inyecta en la vena la dosis mencionada del suero 
5 centímetros cúbicos y á los cinco minutos se le inyecta en 
la vena homologa del lado opuesto igual cantidad de ponzoña. 

IV. — Bajo la piel del vientre se le hace una inyección de 
5 centímetros cúbicos de suero, y media hora más tarde, en la 
vena marginal de la oreja, la dosis de ponzoña. 

V. — Lo mismo que al anterior, 5 centímetros cúbicos del 
suero, bajo la piel, y 10 minutos después la consabida dosis de 
ponzoña, también bajo la piel. 

VI. — Se le inyecta en la vena la ponzoña, y cuando se ha 
desarrollado el cuadro completo de la intoxicación, se le intro- 
ducen por la vena correspondiente 5 centímetros cúbicos del 
suero. 

Lo que se observa en cada uno de estos casos, descrito de 
la manera más suscinta para no fatigar vuestra atención, es 
según indiqué, verdaderamente demostrativo. 

En el I se nota, que, medio minuto á dos minutos después 
de inyectada la ponzoña, se inician los primeros síntomas del 
emponzoñamiento: estornudos, censación de cuerpo extraño 
en la boca é inquietud; á los 20 ó 30 minutos, la parálisis y los 
fenómenos asfíxicos llegan casi al máximo de su intensidad; 
4 á 10 horas después el conejo sucumbe. 

En el número II. — La inyección de suero y ponzoña en la 
vena auricular no provoca ningún fenómeno anormal; el cone- 
jo manifiesta completo bienestar y vive así indefinidamente 
como cualquier otro. 

Número III. — Se observa exactamente lo mismo que con 
el número II. 

Número IV. — Se observa la aparición muy tardía de los 
primeros síntomas de intoxicación, y algunas veces faltan és- 
tos por completo. Generalmente solo se marca la sensación de 
cuerpo extraño en la boca, algo de inqxiietud y de temblor en 

Mem. Soo. Alzate.Mézioo. T. 24 (1906-1907)— 27 



212 Daniel Veegaea Lope. 



los miembros ; todo lo cual va desapareciendo gradualmente. 
En ciertas ocasiones los síntomas se agravan, necesitando co- 
rregírseles con una nueva inyección de suero. 

Número V. — Los mismos resultados que con los conejos 
II y III; esto es, neutralización completa de los efectos de la 
ponzoña. 

Número VI. — Diez minutos después de la inyección de 
suero, en el animal previamente emponzoñado y ya grave, se 
observa, que la salivación empieza á disminuir, la respiración 
se hace menos agitada y menos profunda, la pupila va estre- 
chándose, el espasmo y el ruido epiglótico, notables al exitar 
al animal, se hace menos intenso y más raro. A los 20 ó 30 
minutos cesan las convulsiones y vuelven los movimientos vo- 
luntarios para incorporarse, lo que consigue en pocos minutos. 
A las 2 horas el animal se encuentra en su estado narmal per- 
maneciendo así indefinidamente como los conejos II y III. 

La repetición de esta serie de experiencias me ha dado siem- 
pre los mismos resultados, siendo en realidad de la misma na- 
turaleza que los demostrados ante ustedes en la citada expe- 
riencia del mes de julio; pero el suero antiponzoñoso ahora 
empleado es, según se ve, totalmente distinto en cuanto á su 
preparación y origen. 

He tenido el honor de repetir estas demostraciones ante 
la nuestra Sociedad Antonio "Álzate," y ante la "Academia 
Nacional de Medicina" habiéndome cabido la satisfasoión de 
ver entre los presentes: en la Sociedad "Álzate," al Sr. Dr. D 
Alfonso Pruneda, y en la Academia al Señor Director del Ins 
tituto Nédico Nacional. En ambas corporaciones he manifes- 
tado que todos mis estudios han sido llevados á cabo en la 
Sección Tercera de este Instituto, como consta en las actas 
levantadas y en el discurso pronunciado por el Presidente de 
la Academia, Sr. Dr. D. Francisco Vázquez Gómez, al entre- 
gar el puesto á su sucesor. ''* 

(1) " el Sr. Dr. Vergara Lope en la última sesión extraordinaria que celebró 

' 'esta Academia el 25 de agosto del corriente año, demostró por medio de un experimeni 



Á 



Estudio sobek algunos animales ponzoñosos. 213 

Ante experimentos tan concluyentes como éstos que de- 
muestran además de la seguridad y constancia de la acción 
antiponzoñosa, su perfecta inocuidad para organismos mucho 
menos resistentes que el humano, no era ya arriesgado hacer 
la aplicación en el hombre ; sin embargo, á fin de eliminar cual- 
quier recelo, decidí aplicar el suero en mí mismo, y en la Sec- 
ción Tercera, según consta en el libro de observaciones dia- 
rias, hice que el ayudante, Sr. Alemán, me inyectase en el an- 
tebrazo izquierdo, 1 centímetro cúbico del líquido en estudio; 
este ensayo resultó por completo inocente, pues aunque expe- 
rimenté por unos cuantos días las molestias de una urticaria 
localizada á las partes circunvecinas del antebrazo, este efec- 
to se observa también con frecuencia por la inyección de cual- 
quier otro suero, el anti-estreptocócico de Marmóreo, por 
ejemplo. 

Muy pocos días después de esta última experiencia, se me 
presentó la ocación de aplicar el suero como curativo en un 
individuo picado por alacrán, de cuyo caso di cuenta en el in- 
forme mensual de agosto, y por disposición del Señor Direc- 
tor, retiré de aquel documento su narración para presentarla 
con esta Memoria, y hoy tengo el honor de comunicarlo á us- 
tedes. 

En la mañana del día 28 de septiembre, acudió á mi con- 
sulta un individuo dándome parte de que había sido picado por 
un animal ponzoñoso y deseaba que lo curase. Procedí desde 
luego á examinarlo recogiendo los datos siguientes: Este indi- 
viduo es japonés, originario de Nagasaki, y esta radicado en 
nuestro país desde el año de 1888. Se llama Watakusí Wazu- 
kimasú Otaka Katazukiraashai; tiene 39 años, es soltero, me- 
cánico, actualmente encargado de una de las bodegas de la es- 

"to concluyente la acción efeotiva y eficaz del suero antiponzofioso del alacrán, descu- 
"bJerto por él en una serie de experimentos hechos en el Instituto Médico Nacional" Dr. 
Francisco Vázquez Gómez, "Gaceta de México." — México.— Octubre 1? de 1906. — Tomo 
I, núm. 20 Pág. 473. 



214 Daniel Veegaea Lope. 



tación del F. C. Central; es de muy buena constitución, siem- 
pre ha sido enteramente sano, y no tiene vicio alguno. El gé- 
nero de vida que ha llevado desde la primera infancia ha he- 
cho que posea una ilustración muy poco común en la clase so- 
cial á que pertenece; es además bastante inteligente, habla bien 
el español, y mucho mejor el inglés y el francés, que posee al 
mismo grado que su lengua materna. Todas estas condiciones 
favorecen, como es muy fácil comprenderlo, el que haya po- 
dido darse cuenta exacta del accidente motivo de esta histo- 
ria; describe con singular claridad todos los síntomas, y me 
ha servido mucho para recoger los datos que expongo aquí. 

Como bodeguero del F. O. Central, ha visto que con cier- 
ta frecuencia entre la carga procedente de Morelos y otros 
puntos de la "tierra caliente," son conducidos animales pon- 
zoñosos, en los cuales hasta ahora no había puesto atención 
alguna, al grado de no conocer la forma de los alacranes; pero 
sí ha oído hablar de ellos á los demás empleados. 

Refiere que á la media noche del día 26 de Septiembre, en- 
contrándose dormido en su casa habitación, sita en la colonia 
de la Tlaxpana, despertó por el agudo dolor que le causó el pi- 
quete de un animal en la cara, cerca de la boca. El dolor in- 
tensísimo irradió violentamente á toda la cabeza, le hizo poner- 
se en pié, y llevándose las manos á su sitio "bailaba" en el suelo 
y "creía volverse loco." El trastorno general, la congoja terrible 
de que era presa, todo ello, le impidieron encontrar en el acto los 
cerillos para hacerse de luz y buscar el animal que le había pi- 
cado. Al fin después de un largo rato logró encender la vela 
pero dicho animal había desaparecido. Poseído de terror y con 
las molestias descritas, le fué imposible ya conciliar el sueño, 
sentóse en un sillón largo, y envolvióse en un cobertor, pasan- 
do así el resto de la noche. Al dolor de cabeza se acompañó 
muy pronto una sensación de piqueteo por todo el cuerpo, las 
mandíbulas "se le apretaron," en la lengua tenía la sensación 
de un cuerpo extraño, "como zacate" "que le cerraba la gar- 



Estudio sobbb algunos animales ponzoñosos. 215 

ganta y le impedía tragar ó escupir fácilmente"; después le so- 
brevinieron: catarro nasal, estornudos y por último cierta ri- 
gidez en las articulaciones, sobre todo en las rodillas, que le 
estorbaba la marcha. Al amanecer se desayunó, observando 
le era difícil la deglución, y después, con gran trabajo se fué 
á la estación, en donde á pesar de sus grandes molestias, per- 
maneció hasta las 3 de la tarde que volvió á su casa. A esa 
hora sintió que los labios se le habían puesto "tiesos" y obser- 
vándose mejor en su habitación, notó que se le había hincha- 
do mucho la cara, y algo también las manos y los pies. Sus 
molestias se acentuaron durante la noche; la disfagia y algo 
también el trismus, le impidieron tomar su alimento; él creía 
que en esa noche moriría. Al día siguiente amaneció ya me- 
jorado: los dolores eran menosjagudos y le pareció estar menos 
hinchado; pero la disfagia le impidió aún tomar su desayuno 
y persistían también la rigidez de las articulaciones y el hoi'- 
migueo. 

Se dirigió á la estación para pedir licencia y consultar con 
el módico de la Compañía; pero otro empleado, el Sr. Fehpe 
Jiménez, le dijo: "A usted le ha picado un alacrán, vaya á ver 
al Dr. Vergara Lope, que tiene una medicina eficaz para estos 
casos:" Y guiándose por su consejo se puso en mi busca, lle- 
gando á mi consultorio poco después, á las nueve de la maña- 
na del día 28. El aspecto que tenía en esos momentos, (trein- 
ta horas más ó menos después del piquete) era el siguiente: 
la cara disfigurada por el edema, aparecía casi monstruosa, 
un amplio pañuelo se la ceñía al rededor, el labio inferior lus- 
troso, violáceo y colgante, mantenía la boca entreabierta difi- 
cultando más aún la palabra y dejando escurrir por las comi- 
suras alguna saliva viscosa. Había en realidad alguna difi- 
cultad para la ambulación que se advertía simplemente débil 
y torpe, y según manifestaba, con algún dolor. Las pupilas 
parecían normales, no había desviación ni asimetría en las fac- 
ciones, excepto la deformación del edema, especialmente en 



216 Daniel Vbegaea Lope. 



el labio inferior y en los párpados. La respiración era casi nor- 
mal, el pulso de 98, y la temperatura 37° 4. 

El examen y la narración de sus síntomas, me hicieron 
pensar que realmente podvía tratarse del emponzoñamiento 
por algún alacrán, recogido en la estación y de la carga pro- 
cedente de "tierra caliente," supuesto que sabemos que las es- 
pecies de México, nunca pi'oducen este cuadro de sintonías. 
Creí pues, que era oportuno ensayar el suero antiponzoñoso, 
y así lo hice. 

En el brazo derecho, hacia el tercio medio de la cara ex- 
terna, apliqué una inyección sub-cutánea de 3 ce. tomado de 
un tubo cerrado á la lámpara. No produjo dolor alguno inme- 
diatamente, pero sí, poco intenso, un minuto después, duran- 
do solamente algunos segundos. La emoción, seguramente, 
así como el debilitamiento consecutivo á las noches de insom- 
nio, de terror y á la alimentación insuficiente, le produjeron 
una lipotimia, que duró solamente 2 ó 3 minutos; pero que me 
impresionó mucho en esos instantes de espectación, tan espe- 
ciales para mí. Después de este verdadero incidente, los be- 
neficios de la inyección no tardaron en presentarse: á los 15 
minutos el enfermo se animó al sentirse mejor, le hice que se 
pusiera en pié, y con gratísima sorpresa notó que las rodillas 
no le dolían y habia desaparecido en ellas la rigidez. El hor- 
migueo se le había quitado también. A los 20 minutos le ofre- 
cí leche y aceptó, pudiéndola pasar fácilmente y con el mayor 
agrado. Una hora después era apreciable para mí la disminu- 
ción de los edemas: los tendones del dorso de la mano se veían 
bien, lo que antes no era posible, y según la expresión que 
empleó, se sentía "como si nada le hubiera pasado." A las 3 
p. m. del mismo día volvió á verme porque se lo pedí así y ob 
servé que el edema casi había desaparecido. Solamente en los 
párpados y en el labio inferior quedaba i)astanto aparente; i^e 
ro su estado general se encontraba bien y su contento al ver 



ESTODIO SOBRE AtiODNOS ANmALBS PONZOSoSOS. 217 

se libre de sus sufrimientos y de un estado que él juzgó gra- 
ve, era realmente digno del caso. 

En el sitio de la inyección no había ni dolor ni enrojeci- 
miento. 

Por recomendación mía, se ocupó ese día y el siguiente 
en buscar con empeño en su cuarto dormitorio el animal que 
le picara, y al tercer día, con aire de triunfo, vino á mostrarme 
un alacrán de los llamados "güeros" contenido en un frasco con 
alcohol, encontrado entre unos papeles colocados sobre una 
mesa que está cerca de su lecho. 

La especie de alacrán, es sin duda, distinta de la que existe 
en esta ciudad y tiene mucha semejanza, puede decirse que 
es igual á las que conozco de Jojutla, Iguala, y otros puntos 
de la tierra caliente. Pero es indispensable, para estar seguro 
en este punto entregarlo á un naturalista que conozca bien 
las distintas especies de nuestros alacranes y que haga su cla- 
sificación. 

Conceptuó interesantísima esta observación por varios mo- 
tivos: la demostración casi evidente de que en este caso fué 
el suero el que obrando eficazmente produjo la desaparición 
de los síntomas del emponzoñamiento; desde el momento que 
los fenómenos que le caracterizaban retrocedieron hasta desa- 
parecer, sin haber emple ido ningún otro medio terapéutico, y 
que esta vuelta al estado normal, se inició rápidamente tan 
luego como se practicó la inyección. En segundo lugar es no- 
table, por haberse presentado el caso en esta Capital, en don- 
de los efectos de la picadura de los alacranes, son general- 
mente insignificantes.'^^ Tercero, por la rapidez con que pare- 
ce haber obrado el suero, perceptible así por los signos subje- 
tivos como por los objetivos, (desaparición de los edemas.) 

(1) El Sr. Dr. Mendizábal refiere que al llegar á esta capital procedente de Cuer- 
navaca, el Sr. Dr. Nieto, éste último fué picado por un alacrán, que había sido conduci- 
do en su petaca; y consecutiyamente experimentó los efectos del emponzoñamiento con 
los síntomas graves que se observan en la "tierra caliente." — Un caso semejante acon- 
teció al Dr. Barriga, de cuyo accidente me informó el Sr. Profesor A. L. Herrera. 



218 Daniel Vbegaea Lope. 



Por último, porque las condiciones favorables de ilustración 
é inteligencia del accidentado, facilitaron seguir con precisión 
absoluta, todos los detalles de la observación. 

El interés tan vivo que tuve para aplicar desde luego el 
suero y juzgar lo más pronto posible de sus efectos, me bizo 
descuidar ciertas precauciones que habrían sido para mí espe- 
cialmente de gran utilidad, como la de hacerme acompañar 
por otro médico que con sus reflexiones me ayudase á obser- 
var y á obrar; pero afortunadamente, muy pronto se me presen- 
tó lo ocasión de practicar la segunda prueba, y esta vez, con 
el fin de que no faltara esa importante ayuda, así como para 
evitar toda auto-sugestión en las apreciaciones, me acompañó 
del Sr. Dr. D. Rafael Carrillo, cuyas aptitudes y honorabili- 
dad son justamente apreciadas por todos ustedes. 

El Sr. Dr. Carrillo, obsequiando bondadosamente mi de- 
seo, se encargó de hacer el examen clínico y consignar por es- 
crito así los resultados de éste, como los que pudieran presen- 
tarse al aplicar la inyección del suero. He aquí la historia de- 
tallada, según los apuntes del Sr. Carrillo y los míos. 

El día 16 del presente, en las últimas horas de la tarde, 
fui buscado en mi domicilio con gran urgencia, por la misma 
persona en quien apliqué el suero por primera vez, 18 días an- 
tes, avisándome que en la Estación del F. C. Central, se re- 
querían mis servicios, por haberse dado otro caso de picadura 
de alacrán y encontrarse grave la víctima. Tan luego como re- 
cibí este aviso, fui en seguida en busca del Dr. Carrillo, y jun- 
tos nos dirigimos á la casa núm. 10 de la calle 5^ del Álamo, 
á donde ya había sido trasladado el enfermo. Ahí encontra- 
mos en un lecho humilde y en el decúbito dorsal, en un es- 
tado casi semi-comatoso, á un hombre de la clase trabajadora 
adulto, regularmente constituido. En los primeros momentos 
no pudimos obtener de él dato alguno, apenas si medio levan- 
taba los párpados cuando le excitábamos á que nos hablara. 
Supimos por las personas que le rodeaban, que se le había 



Estudio sobbb atgünos animales ponzoñosos. 219 



ministrado en la enfermería de la estación, una poción con 
éter sulfúrico, y en efecto, advertíamos su olor en el aliento. 
Con ligeras inhalaciones de amoníaco logramos que en pocos 
minutos se pusiera perfectamente conciente; le ayudamos á 
sentarse en la cama, y á señas nos manifestó, que no podía 
hablar por tener las mandíbulas eontracturadas, y que además, 
todo el lado izquierdo lo tenía paralizado. 

La observación directa nos demostró que efectivamente 
había trismus: haciéndole soplar, no se advertía desviación 
desigual de los labios, ni tampoco había asimetría en sus fac- 
ciones. Su mirada era clara é inteligente, las pupilas demasia- 
do dilatadas, sobre todo la del lado izquierdo. Procurando que 
pasara cierta cantidad de agua al través de los dientes apreta- 
dos, pudo ingerirla poco á poco, no sin dejar de acusar dolor, 
así pues, había disfagia, aunque no muy acentuada. Los mús- 
culos del cuello se encontraban también eontracturados y do- 
lorosos, por lo que no podía mover la cabeza. Los miembros 
superior é inferior derechos, se encontraban enteramente bien; 
no así los del lado opuesto, que estaban inmóviles, algo rígi- 
dos, y con la sensibilidad cutánea abolida, lo mismo que los 
reflejos plantar y rotuleano. En la eminencia hipotenar de la 
mano izquierda, sitio que se nos designó como el del piquete, 
presentaba una herida pequeña y superficial, que se le hiao con 
unas tijeras para cortar la vesícula (sic) que se le formó in situ. 
El dorso de la misma mano presentaba algunas flictenas de- 
bidas á la acción cáustica del amoníaco que le aplicaron en la 
misma enfermería. En esta mano y en todo el brazo corres- 
pondiente, siguiendo el trayecto de los nervios radial y cubi- 
tal, y particularmente el de este último, había hiperestesia 
muy marcada, irradiando los dolores expontáueos y provoca- 
dos, hasta la nuca. La temperatura en la axila era de 37° 5; 
el pulso latía 105 á 109 veces por minuto. 

Como este sujeto sabe escribir y tenía libre la mano iz- 
quierda, le hicimos que anotara en la cartera del Sr. Carrillo 

Mem. Soo. Álzate. México. T. 24. (1906-1907.)— 28. 



220 Daniel Versara Lope. 



SUS generales, antecedentes y principales síntomas. He aquí 
lo que por este medio y después verbalmente nos refirió. 

Su nombre es, José Berrueto, de 27 años, originario de 
León, Gto., soltero, y es reparador de '^trucks" en la estación 
citada. A las 5 y media de esa tarde, se encontraba en el pa- 
tio de la misma, en un punto en donde durante la noclie que- 
dan depositados los trenes expresos de carga, procedentes de 
Tampico y Morelos. En ese lugar, así como en el fondo de los 
carros, los empleados han encontrado con cierta frecuencia 
varios animales ponzoñosos, más á menudo alacranes, que son 
transportados entre la leña, carbón y fruta que llega de esas 
regiones. La vía férrea descansa en ese sitio sobre una tarima 
de gruesos tablones con hendeduras. Berrueto, á la hora indi- 
cada reparaba el "truck" de un carro Pullmann, y estando aga- 
chado, al poner su herramienta sobre dicha tarima, sintió co- 
mo un fuerte piquete de aguja en la mano. Imaginóse que con 
alguna astilla de fierro, (" rebaba") se había herido y no dio 
gran importancia á lo acaecido y siguió trabajando; pero á los 
pocos instantes notó "que se le dormía la mano" el hormigueo 
que experimentaba y el dolor fueron irradiando háoia el brazo 
hasta llegar á la nuca. Trató entonces de incorporarse y notó 
al hacerlo que movía con dificultad la pierna izquierda, y 
justamente alarmado con todo ésto, pidió auxilio, ac adiendo 
en seguida varios compañeros á prestárselo. Condujéronle á 
la enfermería, ahí se le cortó la vesícula (?) formada en el lu- 
gar en que recibió el piquete, {qiie en los primeras momentos apa- 
recía como una pequeñita mancha rojisa,) le aplicaron amoníaco 
y le hicieron beber una poción con éter. Los dolores y la impre- 
sión moral le produjeron un profundo desmayo, y cuando vol- 
vió en sí, se encontró ya "trabado" y con medio cuerpo para- 
lizado. Esto último tenía lugar cuando no había pasado aun 
media hora del piquete. Con estos síntomas coincidían: saliva- 
ción espesa, ("babasa,") sensación de "estropajo" dentro de la 



Estudio sobre algunos animales ponzoSosos, 221 



boca, hormigueo en todo el cuerpo, vista nublada, sordera del 
oido izquierdo. 

Terminado el examen, convenimos en que el cuadro co- 
rrespondía efectivamente al del enponzoñamiento por el ala- 
crán, y que podría ser oportuna la intervención con el suero. 
A las 9 y 10 minutos, en la cara externa del brazo izquier 
do, inyecté bajo la piel el contenido de un tubo, 5 cent. cúb. 
A los dos minutos y medio de haber recibido la inyección, el 
enfermo hizo señal de qiae le dieran de beber, y al acercarse 
la taza á los labios, observé que separaba algo los dientes, lo 
que no había podido hacer durante el examen, Al terminar de 
beber le dije: "Haga usted por hablar. Diga usted como se lla- 
ma" é inmediatamente pronunció su nombre completo con ab- 
soluta claridad- 
Desde este instante continuó con la palabra haciéndonos 
la descripción de lo que sentía.A los diez minutos pudo efec- 
tuar algunos movimientos con la pierna antes paralizada; á los 
20 movió ligeramente el brazo del mismo lado, y logramos ver- 
lo de pié junto á su cama; bien que sus movimientos eran aún 
demasiado torpes y difíciles. El hormigueo y los síntomas do- 
lorosos, habían desaparecido casi por completo. 

Satisfechos ya con resultados tan evidentes, y en vista de 
lo avanzado de la hora, lo dejamos para volver á visitarlo al 
día siguiente. 

A las 8 de la mañana le hice la segunda visita acompaña- 
do también del Dr. Carrillo. Supimos que poco tiempo después 
de habernos retirado, el enfermo había cenado con apetito y 
sin molestia alguna para la deglución, y que durmió perfecta- 
mente toda la noche. No presentaba molestia dolorosa alguna, 
la ambulación era perfecta, y solo en la mano y en el antebra- 
zo izquierdos los movimientos eran difíciles, limitados y débi- 
les. Cuando trataba de efectuar algmi movimiento extenso, to- 
do el brazo era sitio de un temblor convulsivo ; no podía tomar 
ningún objeto con la mano. Creímos deber ponerle otra inyec- 



222 Daniel Vergaea Lope. 



ción de suero, y poco tiempo después de haberlo hecho así, 
Berrueto movía su brazo con absoluta precisión, sin temblor, 
en todas direcciones, y podía estrechar nuestras manos con la 
suya. 

Este hecho es muy importante, porque parece indicar la 
acumulación de mayor cantidad de ponzoña en las regiones 
circunvecinas al piquete, y confirma los resultados de la expe-, 
rimentación en los animales, por la cual he demostrado que 
la parálisis muscular, es debida á la alteración funcional de las 
placas motrices, terminales de los nervios motores; de idénti- 
ca manera á la que ocasiona el curare, y no de origen central 
como lo pretende Calmette. 

Al día siguiente en la noche pude ver que Berrueto se en- 
contraba en perfecto estado normal: en el sitio de las inyec- 
ciones de suero, no había ni dolor ni eritema alguno. 

Los Dres. Terrés y Saloma, qiie examinaron á este enfer- 
mo, 12 horas después de que recibió la primera inyección, es- 
tuvieron de acuerdo en que la sintomatología correspondía á 
la característica de las picaduras de alacranes, la que el prime- 
ro de estos señores conoce perfectamente, pues la ha observa- 
do varias veces en la '^tierra caliente." En el caso que he des- 
crito, el Sr. Dr. Terrés opinó que los síntomas se habían pre- 
sentado atenuados, y sin tener yo práctica personal, me es im- 
posible reconocer hasta qué punto deben considerarse " ate- 
nuados ; " pei'o por las descripciones que he visto consignadas 
en las monografías especiales, ó me han hecho verbalmente 
varios individuos que fueron víctimas de tales ai'ácnidos en 
aquellos climas, creo: que en vista de la edad, sexo y consti- 
tución de Berrueto, no debe considerarse el cuadro clínico 
descrito más atenuado de lo que siempre se presenta en el hom- 
bre adulto más ó menos vigoroso, y soy de opinión, que si la 
víctima hubiese sido un niño, una mujer debilitarla, un ancia- 
no ó un pequeño animal, (iicho cuadro hubiera presentádose 
más grave. 



Estudio sobre algunos animales ponzoñosos. 223 

La importancia de este caso y del que expuse antes es sin 
duda la demostración evidente, de que: tratándose de dos in- 
dividuos que fueron según los datos que se poseen picados por 
alacranes, y que presentaban síntomas que á cualquiera alar- 
marían, se han visto libertados de éstos en un espacio de tiem- 
po tan corto, siguiéndose la mejoría inmediatamente después 
de la inyección del suero antiponzoñoso, y sin recurrir a otro 
medio terapéutico. 

Esta rapidez de acción no es una novedad: Calmette, al 
describir los resultados logrados con su suero antiponzoñoso, 
(y en este caso se trata de mordeduras de los ofidios más te- 
rribles de la India), relata una acción semejante á la que yo 
he observado con el mío. 

Con el fin de identificar mejor la sintomatología de estos 
dos casos, remití las historias clínicas á los Sres. Dres. Es- 
pinosa y Bejarano, de Jojutla, ilustrados peritos en esta ma- 
teria, suplicándoles me dieran su opinión y con la mayor efi- 
cacia me remitieron las apreciaciones que en resumen son las 
siguientes : El Dr. Espinosa, en su carta de 6 de noviembre, 
refiriéndose al primer caso, encuentra varias diferencias con 
los cuadros que generalmente se observan en Jojutla, se refie- 
re á la exacerbación tardía de los síntomas graves y al edema; 
sin embargo, recuerda el caso de una señora picada de alacrán, 
á quien "se le hinchó el rostro, especialmente los párpados, 
"que estaban tan edematosos que no podía abrirlos." 

El Dr. Bejarano, en carta del 15 del mismo mes, se adhie- 
re enteramente á la opinión del Dr. Espinosa. 

Respecto al segundo caso, ambos médicos están igualmen- 
te acordes en que la semejanza con los picados de alacrán en 
la "tierra caliente" es mucho más grande que en el caso del 
japonés, y solo extrañan que en el sitio del piquete se forma- 
ra una ámpula ó vesícula Recordaré á este respecto, que es- 
te dato fué suministrado por el enfermo y personas que le ro- 
deaban, cuya ilustración debe ser casi nula. El Dr. Carrillo y 



224 Daniel Vekqaba Lope. 



yo, solamente encontramos en el lugar del piquete la peque- 
ña herida que se le hizo con tijeras. El mismo Dr. Espinosa 
sugiere la idea de que probablemente lo que esas gentes deno- 
minaron ámpula, filé una 'Toncha" como la que forma el pi- 
quete de mosco, ouyo aspecto sí corresponde á lo que ellos ven 
en Jojutla. 

El 22 del mismo mes de octubre recibí otras cartas délos 
señores Doctores mencionados, participándome que habían 
empleado el suero en la ciudad de Jojutla, por la primera vez. 
Copio textualmente la historia clínica de este caso, que debo 
á la amabilidad y loable empeño del 8r Dr, Bejarano, Hela 
aquí. 

Historia clínica de un caso de piquete de alacrán curado 

por la inyección del suero antiponzoñoso 

del Dr. Yergara Lope, aplicada por el I>r. Juan Bejarano. 

El día 20 de octubre del corriente año fui solicitado á las 
6 y 45 minutos de la tarde por el Sr. Juan Vázquez, vecino de 
esta ciudad, para que atendiera á su hija, ciña de cuatro me 
ses de edad, llamada Lnz, que había sido picada de alacrán 
hacía como una hora. Como el caso era turgente según los sín- 
tomas que me manifestó el Sr. Vázquez, pues me dijo que ya 
estaba "trabada," me acordé en el acto de administrarle una 
inyección de "Suero Anti])onzoñoso" de las que prepara el Sr. 
Dr. Vergara Lope, compañero y amigo mío, y que aquí tiene 
el Sr. Dr. Amador Espinosa. En el acto propuse al Sr. Váz- 
quez ir á casa del referido Dr. Espinosa á que tuviera la bon- 
dad de proporcionarme el "sixero" á fin de inyectarle en segui- 
da en la eníermita. Encontré á mi estimable compañero, le 
manifesté mi propósito, y sin vacilar y con su acostubrada 
generosidad, tuvo á bien proporcionarme dos tubos del repe 
tido "suero" y lo invité á que me acompañara como testigo y 
ayudante, á lo que accedió con agrado que mucho le estimo. 



Estudio sobbe algunos animales ponzoñosos. 225 

Llevando consigo todo lo necesario para la práctica de las 
inyecciones, que dicho sea de paso las aplicamos con todo el 
rigor de asepsia y antisepsia, que tomamos para las de quini- 
na en el tratamiento de las formas perniciosos de paludismo, 
y para las de "suero antiponzoñoso" del Dr. Calmette para la 
picadura del alacrán, que antes aplicaba en todos los casos que 
se me presentaban, nos constituimos en la casa donde se ha- 
llaba la paciente. 

Interrogué á la familia sobre lo ocurrido, y en breves tér- 
minos me dijeron: que serían como las seis de la tarde cuan- 
do la madie oyó que la niña lloraba; que se dirigió al lugar en 
que la dejara, la tomó en brazos y le dio el seno, pero la niña 
no lo tomaba y seguía llorando desesperadamente; que trató de 
inquirir la causa de ese llanto, viniéndole la idea de registrar- 
le la ropa, y con sorpresa vio que de la camisita salía un gran 
alacrán güero que arrojó al suelo é inutilizó desdo luego. Que 
como á los diez ó quince minutos la niña empezó á "babear" 
(Ptialismo) y á estar inquieta, por lo que procuraron la asis- 
tencia del médico. 

Efectivamente, á mi llegada la niña se encontraba presa 
de movimientos desordenados, la respiración bastante acele- 
rada con tendencia á la asfixia, la cara sonrojada, los ojos ex- 
traviados, constricción de los maxilares, (trismus), la niña no 
podía mamar; convulsiones de cuando en cuando tanto en sus 
miembros superiores como en los inferiores; ligera dilatación 
pupilar. No cabía duda que los síntomas eran los del em- 
ponzoñamiento por el alacrán y con fenómenos alarmantes. 
Dispusimos lo conveniente para practicar la inyección del sue- 
ro, que fué como sigue: Se hirvió durante quince minutos una 
geringa de cristal de 5 centímetros cúbicos, se aseó aséptica- 
mente la nalga izquierda de la niña, y después de tomar toda 
clase de precauciones para una inyección bien hecha, cumplien- 
do con la rigurosa asepsia, le inyecté lentamente los cinco cen- 
tímetros cúbicos del ''Suero antiponzoñoso" del Dr. Vergara 



226 Daniel Veegaea Lope. 



Lope, tan suavemente como me fué posible, al grado de que 
la niña no sufrió nada. Una vez hecha la inyección saqué la 
aguja, limpié con alcohol el lugar inyectado, puse colodión 
fenicado y un aposito de algodón absorbente: á la hora de 
la inyección eran las siete y diez minutos p. m., algo más 
de una hora después del piquete del alacrán. En seguida pu- 
se el termómetro á la niña para saber su temperatura, pues 
por regla general ésta se eleva, y marcó 38°5 ; pulso 140 y res- 
piraciones 70 al minuto. Este examen se practicó á los cinco 
minutos de puesta la inyección. 

Por de pronto no se notó ningún cambio en la enf ermita, 
y como quisiera tener un riguroso criterio sobre el suero no 
ordené más, que observar detenidamente el curso de los acon- 
tecimientos para notar paso á paso sus consecuencias: no obs- 
tante, recomendé á la familia me avisaran si advertían algo 
grave en la paciente para intervenir de otra manera. 

Volví á ver la niña á las nueve de la noche de ese mismo 
día, y con sumo agrado me dijo la mamá que se le había cor- 
tado el "babeo" (Ptialismo,) que ya no escurría nada por sus 
labios; que la temperatura había descendido á 38° y que la as- 
fixia no se había presentado; persistiendo únicamente el con- 
tinuo desasosiego, todo lo cual pude comprobar por mí mismo. 

Sin embargo, no obstante esa mejoría, insistí en que si al- 
go grave veían en la niña, me lo avisaran en mi consultorio 
para darle algo al interior, y que nole recetaba en esosmomen 
tos, hasta ver bien el resultado palpable de la inyección. Que 
si no podía evacuar le aplicaran una lavativa de agua hervida 
para disipar el timpanismo: pues es bien sabido que en los pi- 
cados por alacrán, viene luego la atocia intestinal y se sienten 
"aventados," como ellos dicen. Pero todo fué bien y no fui 
llamado durante la noche. 

Al día siguiente, 21, fui á ver á mi enf ermita como á las 
ocho de la mañana y la enconiré muj-^ aliviada: el babeo no ha- 
bía vuelto, la temperatura era de 37°.8 su pulso de 120 y la 



Estudio sobre algunos animales ponzoñosos. 227 

respiración 40. No pudo dormir en toda la noche, y persistían 
los movimientos desordenados: mas en verdad, puede decirvse 
que , la niña estaba fuera de peligro, salvada. 

Ellugxr en que se puso el suero no presentaba alteración 
alguna, y lo único que le hice fué reponer el colodión fenieado 
porque el que le había puesto ya no existía. 

Reclamándome la madre qué le atendiera á sas contraccio- 
nes y desasociego, para ver si podía conciliar el sueño, creí que 
debía hacerlo y sin oponerme le ad'ninistré una pocióu anlies- 
pasmódica (Compuesta de la siguiente fórmula que de ninguna 
manera desvirtuaba la acción eficaz del suero: 

Agua destilada ,.. 60 gramos. 

Bromuro de potasio. ... O 25 centigramos. 
Jarabe de azahar .. - O. B. 

Para tomar una cucharadita cada hora. 

Por la tarde avisaron que la niña estaba muy aliviada, que 
las convulsiones se habían quitado á las seis cucha,raditas y 
que á las seis de la tarde se encontraba ya perfectamente. 

El día 22 en la mañana pasé á hacerle la última visita y la 
encontré sana. 



Esta es la historia clínica de la enfefmita en. nota sencilla, 
y no queriendo hacer por hoy algún comentario, sino seguir 
estudiando más casos de aplicación de est<'< suero en condi- 
ciones análogas, únicamente quiero hacer notar que, conoce- 
dor de la materia por haberme dedicado á su estudio, puedo 
afirmar que en esta primera ocasión, el '^ Suero^^ ha obrado eficaz- 
mente y con resultados asombrosos, salvando á una niña de corta 
edad, en la que regularmente mueren por la causa señalada. 

Deseo sinceramente llegue á noticia dé todos los habitan- 

Mem. 8oo. Álzate. México. T. L'4, (1906-1Í107.J— 20. 



228 Daniel Veegaea Lope. 



tes de estas comarcas, la eficacia del '"Suero Antiponzoñoso" 
del Dr. Vergara Lope, para que, ofrecido el caso acudan al 
médico, con el fin de que les sean aplicadas las inyecciones del 
referido "Suero;" cuya medicina salvará á los pequeñitos de 
una muerte casi segura, y á los mayores, de las desesperantes 
molestias que causa la terrible picadura de los alacranes. 

Réstame solo felicitar calurosamente al Sr. Dr. Vergara 
Lope por el feliz resultado de su preparación, y manifestarle 
que me cabe la dulce satisfacción de haber sido yo el primero 
en aplicar en esta ciudad el "Suero" en un caso tipo, grave, y 
con magníficos resultados. 

Jojutla de Juárez, á 24 de octubre de 1906. 

De. Juan Bejarano. 

Habiendo sido testigo ocular el Sr. Dr. Espinosa, y siendo 
él, el encargado oficialmente por el Instituto Médico, de reco- 
ger estas observaciones, su opinión es tan importante para 
nosotros como ia del Dr. Bajarano, y al efecto me dice en su 
carta del 22 de octubre : 

" A mi humilde juicio esta aplicación no es, sin du- 
da, (por sí sola) concluyente, pero sí es bastante significativa" 

— y en su carta de 6 noviembre, agrega: " Estoy muy 

"lejos de considerar el suero de usted como ineficaz en el ca- 
"so de la la niña que inyectamos ...... Tengo la seguridad de 

"que el suero es útil y evidentemente eficaz para las picadu- 
"ras del alacrán, pero no se deben juzgar los casos con mucho 
"entusiasmo, y en conciencia, creo que en este caso no deben 
"calificarse de asombrosos los resultados." 

La opinión particular del Sí*. Dr. Espinosa es mucho me- 
nos favorable que la del Sr. Dr. Bejarano; pero es favorable, 
y yo le agradezco sinceramente las juiciosas observaciones 
que se ha dignado hacerme, así como su empeño por seguir 
ayudándome en el asunto. 



Estudio sobre algcnos animales ponzoSusos, 229 



Tenemos, pues, aquí, un hecho del que dan fe dos hono- 
rabilísimos médicos, cuya práctica médica en la "tierra ca- 
liente" es larga ya. El relator de este caso clínico tiene 6 años 
de ejercer en Jojutla; los numerosos cosos de picadura de ala- 
cranes que ha visto le han permitido hacer un amplio estudio 
de la sintomatología y terapéutica, y ha escrito una importan- 
te Memoria dedicada al Si'. Dr. D. Fernando Altamirano. Em- 
pleaba antes el suero Calmette como único recurso y está fa- 
miliarizado con sus efectos, y él califica, como acaban de oír- 
lo los Señores Profesores, de "asombrosos" los resultados ob- 
tenidos con el preparado en el Instituto Médico Nacional. 

A primera vista se creería que en este caso, el suero obró 
con menos rapidez, es decir, fué menos activo que el usado en 
los dos casos atendidos por mí en esta capital; pero reflexio- 
nando, se estará de acuerdo conmigo, en que ésto no ha sido 
realmente así. Observemos que en el caso de Jojutla se trata 
de una niñita casi recién nacida, cuyo peso apenas sería de 4 
á 5 kilogramos; en el clima clásico de los alacranes mortífe- 
ros; el alacrán era "güero" la especie más temida; permaneció 
largo tiempo bajo las ropas de la criaturita, la que con las 
convulsiones de su dolor, debe haberle excitado á clavarla re- 
petidas veces su aguijón emponzoñado. A esta niñita, cuando 
recibió la inyección acaso le faltarían una cuantas horas para 
morir. ¡Qué enorme diferencia de gravedad hay pues, entre 
este caso y los dos míos ! La inquietud, el desasociego que le 
quedó por algunas horas aún, nos demuestran que la dosis fué 
insuficiente para neutralizar toda la ponzoña; pero los sínto- 
mas terribles, la asfixia inminente, la abundante secreción sa- 
livar y bronquial que obstruye las entradas y vías de circula- 
ción al aire de la respiración, y que, unido á la parálisis de los 
músculos torácicos y al exagerado timpanismo, precipitan en 
poco tiempo la muerte de estos seres pequeñitos, quedaron 
dominados en menos de dos horas, y los síntomas que persis- 
tieron eran de tal manera benignos, que cedieron aparente- 



230 Daniel Vergaba Lope. 



mente á una pequeñísima doíis de bromuro, menos de 15 cen- 
tigramos, que eóntendríau las seis cueharaditas, ó más bien á 
la eliminación natniai de la ponzoña que hubiera quedado sin 
neutralizar en el orgaiiismo. 

Creo de mi deber llamar la atención sobre la loable con- 
ducta seguida por los Sres. Dres. Bejarano y Espinosa, al apli- 
car en un caso grave una preparación nueva para ellos. Sin 
ser demasiado atrevida, han demostradu con ella energía y 
amor al estudio, y han operado con todo rigor, colocándose en 
las mejores condiciones para dilucitiar el problema que se les 
ha confiado por el Instituto Médico Nacional. 

Esta Respetable Corporación estimará sin duda sus ser- 
vicios, y por mi parte, aprovecho esta oportunidad para de- 
mostrarles públicamente mi gratitud, tanto por snayadacomo 
por. las frases benévolas que me han dedicado. 



Con estas aplicaciones del suero antiponzoñoso en el hom- 
bre, mis labores han entrado en un nuevo terreno en donde 
los resultados han sido de los más halagadoi'es. Pero quedan 
aun por resolver varias cuestiones del mayor interés, que son: 

En primer lugar, encontrar la mejor manera de conservar- 
lo perfectamente aséptico y sin que se altere su actividad es- 
pecial, á fin de evitar para siempre los peligros de una infec- 
ción de otro género; debemos también determinrr su grado de 
actividad en los distintos períodos de tiempo transcurridos 
desde el momento de su preparación; será útil igualmente, es- 
tudiar la mejor forma para entregai'lo en las manos del públi- 
co, por lo que respecta á la naturaleza, dimensiones, etc., de 
los envases; por último, es de la mayor importancia saber el 
tiempo que dure la inmunidad conferida por el suero, así en el 
hombre como en los animales. 



Estudio sobbe algunos animales ponzoñosos. 231 

Señor ¡Subsecretario de Fomento: 
Señor Director: 

He tenido el honor de informaros acerca de la manera co- 
mo he dado cumpUmiento á la honrosa comisión que me habéis 
confiado; solo me resta manifestar mi deseo de que encontréis 
en ella adelantos dignos de vuestro interés. 

Como acabáis de oír, quedan aun puntos importantes por 
resolver, pero estoy seguro, que dada vuestra ilustración, el 
celo que habéis mostrado por estos estudios, y la importancia 
de los puntos que hemos alcanzado en esta lucha altamente 
patriótica y humanitaria, seguiréis facilitándome los elemen- 
tos que tenéis en vuestras manos, ha^^ta asegurar el triunfo 
completo sobre estos pequeños pero terribles enemigos de la 
humanidad. 

México, 29 de Noviembre de 1906. 



SOCIÉTÉ SCIENTIFIQÜB "ANTONIO ÁLZATE." MÉMOIKKS, T. 24. 



Combinaciones pinicas. Ley general de los volúmenes. Calores de constitución. 

POE EL PEOFESOK 

JESÚS GASOA, M. S. A. 

Desde que el análisis teórico pudollevar el escalpelo intelec- 
tual hasta el átomo, primordial elemento de toda materia, la 
conquista más importante que ha hecho la Química es la con- 
cepción de la molécula, verdadero mundo de lo infinitamente 
pequeño separado de todos los de su misma especie por con- 
siderables distancias. Con este descubrimiento, debido á los 
esfuerzos de numerosos y grandes pensadores, ha podido co- 
menzar á revelarse el secreto de la íntima constitución de la 
materia. 

El átomo es la porción indivisible en sí, ó inseparable de 
otro ú otros de su misma ó de distinta naturaleza, á menos que 
su propia afinidad quede equilibrada con la de nuevos átomos 
que se substituyan al desprendido de la combinación. La mo- 
lécula, por el contrario, es divisible en sí, y se halla separada 
de todas las demás, congéneres ó no. El átomo está en contac 
tú con otros; la molécula á distancia de todo. Los mismos cuer- 
pos denominados monoatómicos que no son más que tres, (Od. 
Hg. Zn.), ofrecen el ejemplo de que sus átomos funcionan en- 
tre sí como si no lo fuesen, es decir, como cuerpos separados 
por distancias intermoleculares, lo cual induce á sospechar que 
lejos de ser simples, como hoy los considera la ciencia, puede 
llegar á averiguarse que son verdaderos compuestos. 



234 Jesús Gasca. 



Para evitar toda confusión delenguajeen las líneas siguien- 
tes, importa deslindar desde ahora el significado de las voces 
atomicidad y valencia que suelen ser uí=ar!as como sinónimos por 
algunos autores. 

Atomicidad es la propiedad que tiene cada cuerpo simple 
de formar una de sus propias moléculas con uno, dos, tres ó 
más átomos; valencia es la capacidad de saturación de cada 
átomo por uno, dos, tres ó más de idéntica ó distinta natura- 
leza. La atomicidad es el número de átomos que contiene ca- 
da molécula de un cuerpo simple; la valencia puede conside- 
rarse como una unidad que mide la aptitud de un átomo ó de 
una molécula radical para combinarse con otro ú otras. Cd, 
Hg y Zn son, como dijimos, monoatómicos y no obstante son 
(bivalentes. H, G,,Az, Cl, Br, y S á 860° son todos diatómicos 
y sin embargo sus valencias son varias: H. siempre es mono- 
valente; O trivalente; Az tri ó j^eníavalente; Cl mono, tri, penta 
ó eptovalente; Br se halla en igual caso, y 8 suele ser di, tetra 
y exayaÁente. 

Como el hidrógeno H es el cuerpo simple más el ^ropo- 
sitivo que se conoce; como su naturaleza química es en c' 
modo excepcional, pues no siendo ni mental ni metaloide pat • 
ticipa de muchas propiedades características de estas dos cla- 
ses; como en sus combinaciones siempre es la mínima su ca- 
pacidad de saturación, esta es la que se ha tomado por unidad 
para medir las valencias do todos los cuerpos. 

Del perfecto deslinde en las nociones de átomo y molécu- 
la resultó, como era de esperarse, un símbolo que recordase in- 
cesantemente estas nociones. El átomo se representó por la 
inicial del nombre latino del cuerpo simple seguida do la mi- 
núscula característica cuando hay iguales más de una inicial; 
un número á manera de exponente algebraico rejneseutó el de 
los átomos de la misma especie combinados dentro de una mo- 
lécula, y otro número á manera de coeficiente significó el nú- 
mero de moléculas, en cada caso tomado en consideración. 



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{A suivre). 



yijL 1 1907 

Tomo 24. No. 6. 

MEMORIAS Y REVISTA 



SOCIEDAD CIEÍN TÍFICA 



íí 



A-ütonio A-lzate" 

publicadas bajo la dirección de 

RAFAEL AGUILAR Y SANTILLÁN, 

Secretario General Perpetuo 



SOMMAIRE. 

(Mémoires, feuilles 30 a 34*; Eevue, feuilles 3 et 4). 



Archéologie. — Les Pvramides de San Juan Teotihuacán, par M. A. García Cu- 
has, p. 261-27/. 

MoEument de Cerro Grordo, (Acatlán, Puebla), par M. E. Traslosheros. — 

Revue. p. 17-18. 

BiologiP. — Notes biologiques, par le Dr. J. Alemán, p. 249-260. 

Chimie industrielle — L'évolution chimique dans Tindustrie savonniére, par M. 
F. Lentz, p. 239-248. 

Chimie Physique. — Combinaisons ehimiques. Loi genérale des volumes. Cha- 
leurs de constitution, par le Prof. J. Gasea, p. 235-237. 

REVUE- — Comptes-rendus des séances. Septembre a Décembre 1906. p. 18-21. 
— Bibliograpbie : (Jolomer, Biscbof , Observatorio del Ebro, Harvard Co- 
llege Observatory, Nicolai-Hauptsternwarte, Grrafigny, Stulpnagel, Gua- 
rini, Rosenberg, Errera & Massart, de Launay, F. de Courmelles, U. S. 
Naval Observatory, Observatoire d'Athénes, U. S. Coast and Geodetio 
Survey, Arnold, Carte Geologique de l'Amérique du Nord, p. 21-32. 



MÉXICO 

(3? CALLE DE REVILLAGIGEDO NTÍM. 3). 

Diciembre 1906. 

Publicación registrada como articulo de segunda clase en Septiembre de 1901, 



Dons et nonrelles publications regues pendant l'année 1906. 



Los jiovM días donafceiirs ' -«tit iinprJniés en italiques; les merabres de la Société 
sout dér'^nés avec M. S. A. 

Baratía {Dott. Mario). — Carta Sísmica d'Italia (Aree di scuotimento ) . 4 f ogli 
a colorí alia scalla 1: 1.500,000 con fascicolo esplicativo. — Voghera. 1901, 

Brasseur de Bourbourg (L'Abbé). — Histoire des Nations Civilisées du Mexique 
et de l'Amérique-Central, durant les siécles antérieurs a Chrístoplie Co- 
lomb.— París. 1857-1859 4 vol. 89 

Chwolson (O. D.) — Traite de Physique. Ouvrage traduit sur les éditions russe & 
allemande par E. Davaiix. Edition revue et considérablement augmentée 
par TAuteur suivie de Notes sur la Physique par E. & F Cosserat, — Pa- 
rís. 1906. 89 gr. fig. — I, Introd. Méc, Méth. etlnstr. de mesure. I, 2. L'état 
gazeux des corps. — II, 1. Emiission et absorption de l'énei-gie rayonnante, 
Vitesse de propagation, Reflexión et Réfraction. — II, 2. L'indice de re- 
fraction. Dispersión et transformations de l'énergie rayonnante. 

Diener {Prof. Dr. Cari), M. S. A. — Himalayan Fossils. Fauna of the Tropites- 
Limestone of Byans. — (Mem. of the Geol. Survey ot India. Palaoontologia 
Indica. Series XV, Vol. V, Mem. No. 1).— Calcutta. 1906. 1 vol. in-fol. 
17 pl. 

Fernández del Castillo (F.) — Concordancia entre los Calendarios Nabuatl y Ro- 
mano con fórmulas breves y sencillas para reducir unos años á otros. Nue- 
va interpretación de algunos signos numerales. —México. 1906. 89 1 lám. 

Ratón de la GoupiUiére, M. S. A. — Centre de gravité du temps de parcours. Coim- 
bra (Annaes Ac. Polyt. do Porto; 1906. 89 

Lacroix (Aif.), M. S. A. — Pompéi, Saint-Pierre, Ottajano. Conférence faite sur 
les auspices de la Revue Scientifique et de la Revue Bleu, a la salle de la 
Société de Gréograpliie, le mardi 29 mai 1906. Paris. 89 figs. — La météori- 
te de Saint-Christophe-la-Chartreuse, Rocheserviére ('Vendée). 5 Novem- 
bre 1841. Nantes CBuU. Soc. Se. nat.) 1906. 8? 6 pl. — Sur la transforma- 
tiou de roches volcaniques en phosphate d'alumine sous l'influence de pro- 
duits d'origine physiologique. Paris (C. R. Ac. Se.) 1906. — Sur quelques 
produits des fumerolles de la récente éruption Vésuve et en particulier 
sur les miné''aux arsóniféres et plombiféres. París (C. R. Ac. Se.) 1906. 

Pérez Verdía (Luis). — Un polemista embrollador y pueril. Supuestos errores de 
un Compendio de la Historia de México. — Guadalajara. 1906. (010x021). 

Petrovitch (M.j — La Mécanique des phénoménes fondee sur les analogies. — Pa- 
ris (Scientia. N9 27) Gauthier - Villar s. 1906. 

PicTcering {Ed. C), M. S. A. — An International Southern Telescope. Philadel- 
phia (Proc. Am. Phil. Soc ) 1606. — Oration on the Aims of an Astronomer 



IL, :,J7 



COMBINACIONKS QUÍMICAS. 235 

Pero lo qne hizo á la ciencia dar un paso gigantesco fue la 
hipótesis de Avogalro y de Aiinéi'e, hoy universal mente reco- 
nocida como ley de la naturaleza: "A igualdad de volumen 
todos los gas^s ó vapores, simples ó compuestos contienen un 
mismo número de moléculas." Esta ley, interpretada de acuer- 
do con el principio de que las moléculas se hallan necesaria- 
mente distantes entre sí, puede enunciarse con mayor preci- 
sión en estos términos: "Las moléculas de todos los cuerpos 
simples ó compuestos, en estado de gas, con sus résped vos es- 
pacios intermoleculares ocupan un mismo volumen á igualdad de 
temperatura y presión." Así precisado el sentido de la ley, el 
símbolo de la molécula nos representa ya, no sólo el número 
de átomos que la constituyen, sino también el volumen que le 
correspondo á cada molécula gaseosa sea cual fuere, y el que 
les corresponde á los átomos de que ella consta conociendo la 
atomicidad de cada uno de sus elementos. Si tomamos como 
unidad el volumen que afecta cada molécula con el espacio in- 
termolecular que le pertenece, el volumen atómico habrá de 
ser el cociente de dicha unidad por el número de átomos que 
la constituyen. 

En este concepto, la ecuación química de una reacción ya 
no revela no solo la calidad y cantidad de cada componente y 
á& cada resultante, sino también la relación que existe entre 
todos los volúmenes afectados ant<^s y después de la reacción. 
Las sisruient.ps ecuaciones quím'cas pueden servir de ejemplo. 
30^=20^ 2H^+0^ = 2rrO, 2AzH 0^ = 2Az=0, Az^-f 20' = 
2AzO^ AzHO' = 2AzO, G\'-^ 0' = 2G\0, K^ -f CP = 2HC1, 

Leyendo las ecuaciones anteriores con expresión de los vo- 
lúmenes que cada término representa, viene á deducirse la 
siguiente ley general: "Los coeficientes del primer miem- 
bro de una ecuación química expresan los volúmenes de los 
componentes, y los del segundo miembro expresan los volú- 
menes de los gases resultantes á^ la reacción." A esta mis- 
ma consecuencia conduce en muchos casos sencillos el exa- 

Moni. Soü. Álzate. México. T. 'H (1906-1907)— 30. 



236 Jesús Gasca. 



men del símbolo de la molécula de un euerpo compuesto. El 
del amoníaco por ejemplo, AzH^, nos hace ver que 1 alomo 
de Az, es decir, J volumen de ázoe, combinado con tres áto- 
mos de H, esto es, 1^ volúmenes de hi(iiógeno se reducen á 1 
volumen, el de la molécula de amoníaco, ó más sencillamente 
1 volumen de Az, combinado con 3 volúmenes de H, se redu- 
cen á 2 volúmenes de amoníaco; resultado enteramente igual 
al que se deduce de la ecuación: 3tP-f Az^=2 Az W. 

Las ecuaciones químicas hasta aquí estudiadas son raera- 
mente cuantitativas; para que abarcasen íntegro el fenómeno 
de la reacción sería preciso que cada símbolo atómico expre- 
sase también la cantidad de calor que pone en juego cada ele- 
mento durante la reacción, y la que deposita en su nuevo 
puesto, pasado el desequilibrio de la transformación. 

Independientemente de toda hipótesis acerca de la íntima 
estructura de los cuerpos y fundándonos sólo en el axioma de 
Lavoisier: "Nada se crea ni se aniquila," es lícito pensar que 
habiendo siempre calor emitido ó absorbido en toda reacción, 
él debe hallarse en los cuerpos m.ismos que han intervenido 
en el fenómeno. Y no importa que antes de la reacción no apa- 
rezca dicho calor: los calores de fusión y de víiporización tam- 
poco aparecen, y sin embargo existen en estado latente como 
lo demuestran los estudios c^lorimé! ricos; posilile es que de 
análoga manera los átomos y las moléculas enttañen en cada 
una de las circunstancias en que son colocadas, cantidades de 
calor representativas de las energías puestas en eciuilibrio en 
cada sistema molecular, una vez que no hay reacción en que 
no aparezcan cantidades residuales de calor emitido ó absor- 
bido, es decir, positivas ó negativas. 

Tomando de Istrati las siguientes ecuaciones químicas: (1) 
C-fO=CO+2580íi^.'^\ ('O + O = CO2+G2S0Ü'=r\ 
C+0^=CO--í U4u0u^?i 

(1). Debo advertir que en otra página del mismo libro se ve: 
C4-O=UO-f-(j78Ü0 cal, C + 02^(JÜ-+ 13Ü0UU cal. 



Combinaciones químicas. 237 



introdnzeamos en ellas este nuevo elemento como una mera 
tentativa. Liara nnoí x el calor atómico de O, «/ el atórnico de 
O, s el molecular de 0^, a el molecular CO, y 6 el de CO^. En 
función de dic'iios calores puedo, pues, escribir: íc-|-?/=a-f-25800 
a-{-i/ ^b +G820 ), ícf^=& +-94000. 

Sumando las dos primeras ecuaciones y comparando su re- 
sultado con la tercera, queda: 

^I^^I^^glSoO I ^^ *^°^^^ ^^ ^^^^«^= ^=2^' 

ecuación que expresa que el calor molecular de O^ es duplo 
del calor ató nico de O; en otros términos, que al combinarse 
dos átomos de oxígeno para formar una molécula no hay des- 
arrollo de calor, resultado que confirma la noción que tene- 
mos de que no puede hallarse libre un átomo de O, pues que 
si se hallara, forzosamente efectuaría un trabajo al combinar- 
se con otro átomo de O, trabajo mecánico que tendría su equi- 
valente en calor desarrollado. 

Las mismas ecuaciones están indicando que el problema 
queda indeterminado, supuesto que es mayor el número de las 
incógnitas que el de las ecuaciones. Quizás pueda hallarse en 
la química experimental otras relaciones entre los mismos ele- 
mentos tomados en consideración, basta igualar el número de 
incóg'iitas coa el de ecuaciones. Conseguido esto en un solo 
caso, ¡sea el que presento ú otro cualquiera, es evidente que, 
una vez conocidos los calores de constitución de un solo áto- 
mo y el de su molécula homogénea, esa alquisición bastará 
para ensanchar el camino que por el momento solo dejo indi- 
cado, pues mi e.scacez de práctica en la química no permite 
otra cosa que entrever que personas más hábiles tendrán ma- 
yor facilidad que yo para seguirlo. 

Guanajuato, 25 de Septiembre de 1906. 



ÍSOCIETÉ SCIEfn'UnQDE "ANTONIO ÁLZATE." MÉUOIRE8, T. 24. 



F. LENTZ, M. S. A. 

Dr. en cMmie- 

Parmi les industries qui par suite de leur évolution dans 
ees derniers temps attirent Tinteréb du monde scientifique, la 
savonnerie s'est placee dans un des premiers raugs. Jusqu'a 
nous jours elle n'avait guére pu fixer l'attention des chimis- 
tes probablemeut, parceque la réaction sur laquelle repose la 
fabrication du savon se voit trop simple sur le papier, pour 
qu'on eut encere besoin de la controler. Depuis Chevreul les 
corps gras étaient pour ainsi diré classés; on croyait les con- 
naítre a fond, puisque l'analyse avait réussi de les rógistrer 
moyeunant quelques réactions sans y pensar que ees réactions 
mémes ne sígnitiaient pas plus que quelques marques extó- 
rieurs, tels le signalement d'un vagabond sur un acte de pó- 
lice. 

Aussi la thóorie de la fabrication du savon n'avait elle pas 
progressé; la savonnerie ótait une cuisine c'est á diré une serie 
de manipulations, basées sur des connaissances empiriques, 
acquises par la suite des temps et exprimóes dans un jargon 
spécial. 

Pas que pour cela le savon ait oté de mauvaise qualitó au 
contraire; il ótait excelleut et celui de Marseille d'il y a cent ans 
ótait je crois meilleur que celui d'aujourd'hui. 



240 F. Lkntz. 

Cela a pris fin. Les cliimístes s'occupent d'une maniere 
intense de cette fabrication et d'ici peu de temps les anciennes 
méthodes auront dispara. Prétendent ils faire de meilleurs 
savons ? Non. Si dono toutcela va changer sans que pour ce- 
la les produits vont s'améliorer, il doit y avoir quelqaes raisons 
supériures, en dehors de la fabrication méme, qui obligent le 
savonnier de devenir chiiniste ou an moins d'ouvrir les portes 
de son usiae á cette science qu'il en avait banni comme étant 
inutile, parcequ'elle ne produisait pas mieux. 

Cette raison nous devons la chercher da cote économique 
et pour bien la comprendre je passerai en revue l'historie de 
cette industrie, 

L'origine de la connaissance du savon est obscure. En 
écartant le "savon" des Gaulois et Germaius dóerit par Pline 
comme un niélange de graisse et de cendres de boiíi, em{»loyé 
plutót comme cosaiélique et méJicament, c'est cbez les Ro- 
mains que nous trouvons la premiére installation. 

Les fouilles opérées á Pompee ont £ait découvrir une sa- 
vonnerie en regle, avec les utensils presque comme de nos 
jours. Avec la disparitiou de Fempire romaiu et l'invasion des 
peuplades sauvages on perd toute trace de cette industrie et 
seulement vers le Vlllf siécle elle est de nouveau meutionnée. 
Nous la retrouvons concentrée dans quelques villes, telles que 
Venise, Genes, Savone et Marseille. C'est á Venise que prit 
en prenaier lieu la fabrication du savon une grande extensión; 
mais avec le déclin de sa suprématie sur mer elle perdit en 
méme temps le monopole da commerce du savon au protit de 
Savone, Genes et Marseille. De ees trois il n'y a aujourd'hui 
que Marseille qui a garJé la réputation comme lieu de produc- 
tion du meilleur savon. Daas les aaties pays la fabrication se 
faisait sur une tres petite échelle, la pluspart du temps con- 
fiée á la ménagére, qui cuisait le savon avec les restants de 
graisse ce dont on avait besoin pour Fentretien de la mais- 
son. 



L'lNDDSTEIE SaVONMEEE. 241 



Comme innovations ayatit produit des changements remar- 
quables dans cette industrie nous trouvons la substitution du 
sel lixiviel aux cendres et Pemploi de la chaux pour rendre la 
soude plus caustique. Mais la plus importante était l'inven- 
tion de la fabrication de la soude artificielle par Leblanc, au 
commencement, du dix-neuviéme siécle. Et, bien que les sa- 
vonniers trouvaient a ce nouveau produit tous les défauts pos- 
sibles. la grande économie tant pour la matiére premiére que 
pour l'installation, la comirio iité de son emploi amftuérent les 
plus récalcitrants á son emploi exclusif. La savonnerie devint 
méms le métier favorie pour tous les gents n'ayant pas réussi 
aüleurs et de la date la crise éconouiique dañs laquelle se vit 
englobé cette industrie á la fln du siécle passó. 

Par centre les grandes découvertes de Chevreul sur la 
constitution des corps gras et des savons, qui presque de la 
méme époque, passérent absolument inapergaes et bien que 
par suite de ees mémes découvertes se crea une nouvelle indus- 
trie, la fabrication de l'acide stéarique, la savonnerie rien sut 
tirer aucun profit, Les fabricants ne voyaient pas d'avanta- 
ges directs et préferaient chercher leurs petits profits sur un 
autre cliemin. En ce sens l'importation de l'huile de coco vers 
1849 était d'une importance capitale. Elle a produit lors de 
son ai'parition une sensation m-'ritée, par suite de la fabrica- 
tion bon marché des produits qu'elle rendrait possible, en 
laissant, au fabricant, liberté complete de produire de la méme 
quantité de graisse la double, triple, quadruple quantité de sa- 
von qu'auparavant. Mais bientót on pouvait aiséraet se con- 
vaincre que le ré-u-tat ne correspondait pas aux avantages du 
bou marché des nouveaus savons. Aussi maintenant ce n'est 
guére que dans les classes les moins aisées de la population 
rurale et ouvriere que ce savou trouve encoré des débouehés 
consiilérables. 

L'huile de coco a ouvert au large les portes a la fraude de 
tout genre permettant d'ubtenir des savons avec des rende- 



242 I"- -Lentz. 

ments ineroyables. Avec une facilité surprenante on pouvait 
fabriquer de savons qui avaient tout á fait l'air d'un bon pro- 
duit. Cela attirait une nouvelle foule de gens vers cette fabri- 
cation, qui ne voyaient la possibilité de se teñir debous qu'en 
fraudant et en vendant á des prix derisoües. En peu de temps 
l'industrie savonniére s'aeheminaix ra¡)idenient vers une crise 
éeonomique qui amena la ruine de beauooups de petits in- 
dustriéis. Ceux qui résistaint cberehaient á faire de tous les 
cotes des économies. Tantót c'était la prodaetion en grande 
quantitó en réunissant d'énormes capitaiix, tantót c'était l'in- 
troduction d'une nouvelle machine qui économisait la main 
d'oeuvre et le combustible, tantót une nouvelle graisse qu'on 
avait cberclié au bout du monde. M ús cela n'aidait qu' un pe- 
tit moment. Le probléme continuel était: oú peut oa faire une 
économie! 

Le salut pour la savonnerie se montra d'un cóté d'ou. on 
ne l'espérais guére: de l'industrie des explosifs; la production 
croissante de nitro-glycérine et de dynamite de cette industrie 
exigeait une consommation tres forte de glycérine, qui lui était 
livrée par les fabriques de boujies stéariques. Cette f abrication 
cree par les travaux de Ohevreul sur les corps gras, se basait 
sur le dédoublement de la graisse dans l'autoclave en acide 
gras et glycérine, dont l'un trouvait son emploi dans la fabri- 
cation des boujies et le second dans la production de la nitro- 
glycérine. Et pourquoi les travaux de Chevreul n'avai 3nt ils 
eu aucune influence dans l'industrie savonniére, qui elleanssi 
a comme matiére pi-incipale l'acide gras? II aurait pourtant été 
préférable pour le savonnier de neutraliser tout simplemeiit 
l'acide gras avec du carbonate de soude, que de faire cuire 
longuement la graisse dans des cuves avec une soude causti- 
fiée avec beaucoup de frais, et de retirer une glycérine renda- 
ble á bon prix? 

Tout simplement parce qu' á cette époque les métbodes 
pour le dédoublement, étaient tres couteuses eb renchérissait 



L'lNDUSTEIE Savonnieeb. 243 



le savon au lieu de le rendre meilleur marchó. Le manque 
d'óconomíe empéoliait les découverts de Chevreul d'étre accep- 
tées et pratiqnées par les savonniers. 

Et bien que l'on sut, que Pon perdait la glycérine dans les 
eaux méres, le prix de cette matiére pas non plns ne permet- 
tait la récupération assez difficiles des solutions salines et caus- 
tiques qui 8ont a la dispnsition du savonnier. 

La qnestion changeait de face avec l'augmentation de prix 
de la glycé'ine par suite des graads travaux efectúes á l'aide 
des explosifs comrae le canal de Prinamá. Les eaux méres des 
savonnerles commencérent alors á avoir un prix et nombre 
d'appareils ont étó inventes pour en extraire la glycérine. C'é- 
tait un pas en avant. On ne laissait plus perdre un sous pro- 
duit, qui aidait merveilleusement á couvrir les frais de l'in- 
dustriel. 

Néanmoins la g^ycériue des savonniers n'était pas appré- 
ciée comme celle des stóariniers: on ne la payaitque parceque 
la glycérine de ees derniers faisait défaut: Extraite des eaux 
méres, non seulement la récupération était ouéreuse par suite 
du travail á effectuer pour Pélimination des seis, mais encoré 
le produit final contenait encoré beaucoup de matiéres iner- 
tes qui rendait la glycérine inaplicable á plusieurs industries. 
Son prix aussi était de beaucoup inférieur á celui que l'on pa- 
yait aux stéariniers. 

Depuis les chimistes n'ont pas laché prise et se sont inté- 
ressés a la savonnerie. Leur but était: 

Trouver un procede bon marché que donne un savon de la 
méme qualitó et du méme prix qu'auparavant et une glycérine 
égale a celle des stéariniers. 

Ce but a été pleinement atteint par quelques procedes ab- 
solument nouveaux, que nous allons examiner plus loin, 

Au premier coup d'oeil on verra quelle transformation ce- 
la occasionnera dans les savonneries. 

Tandis que jusqu'á présent le savonnier avait pour tout 

Mem. Soc. Álzate. México. T. 24 (1906-1907)— 31. 



244 F. Lentz. 

utensil sa cuve, ses formes et ses machines á découper et com- 
me appareils de controle un pése-lessive, qui lui indique plus 
ou moins la forcé de ses lessives et avant tout sa langue avec 
laquelle il définit le degrés de saturation de son savon avec de 
la soude, il sera dorénavant, obligé d'avoir un laboratorie de 
controle en regle dans lequel il aura a analyser les matiéres 
premieres, a faire les dosifications des acides gras pendant la 
marche du dédoublement, á titrer sa glyeérine pour savoir ce 
qu'il rend et pour en obtenir le prix voulu. Le savonnier né- 
cessairement sera un homme qui a fait des études soientifi- 
ques á la hauteur de la nouvelle fabrication. 
Les principaux nouveaux procedes sont: 

La méthode de fermentation. 
„ de Twitchell. 
„ de Krebitz. 

La premiére, que l'on pourrait appeler la méthode physio- 
logique a été publiée et brevetée en 1902 par MM. Counstein, 
Hoyer et "Wartenberg á Charlottenbourg. Elle repose sur 
le fait connu deja depuis certain temps dans les laboratoires 
chimiques, qu'il se produit une réaction acide, quand on tritu- 
re de l'eau avec certaine graines oléagineuses. II était á sup- 
poser que c'était un f erment, non défini, qui produisait une 
dócomposition. Les trois chimistes cites plus haut étudiérent 
cette réaction a fond et trouvérent que c'est surtout la féve du 
ricin, qui est douée de la forcé saponificatrice. Aprés de lon- 
gues recherches, publiées dans les "Berichte der deutschen 
chemischen Gesellschaf t" ils notérent qu' en observant certai- 
nes conditions de température et de milieu acide on arrivait 
á decomposer les graisses c'est á diré de les dédoubler en aci- 
de gras et glj^^cérine jusqu'á un 79% de la théorie. Ils opé- 
raient de la fagon suivant. Le graines de ricin épluchées sont 
triturées avec de l'eau; l'émulsion laiteuse qui en resulte est 
intimement mélangée avec la graisse á dédoubler et maintenue 



L'Industríe Savonniébe. 245 



á environ 40°; ils on trouvé en plus qvi'il est nécessaire d'opó- 
reren un milieu acide etajoutent de préférence certaine quan- 
titó d'acide acótique. La f ermentation tres rapide au commen- 
cement diminue vers la fin ot le rósultat final dópend un peu 
quelle sorte de graisse on emploie. 

Les essais de laboratoire avaient donnó un rendenient sur- 
prenant et le procede s'aunoncait comme óminemment remunó- 
rateur pour la savonnerie tant pour le rendement des produits 
que pour leur puretó. II suffisait d'évaporer tout sitnplement les 
eaux méres pour obtenir une glycérine de premiére classe. 

Pouvait on mieux trouver que de faire taire le travail par 
une forcé naturelle, qui ne coutait rien pour ainsi diré? 

Mais une fois mis en pratique, les essais en grand démon- 
trérent, que de Pexpérience de laboratoire á l'application in- 
dustrielle il y a un chemin bien ardu a parcourir. La fermen- 
tation se produisit tres bien, mais le dódoublement une fois 
fini, on ne se trouvait pas en face de deax conches superposóes 
Pacido gras en haut et la glycérine aa fond mais bien de trois 
couches, dont celle du milieu ótait une emulsión, contenant 
des acideá gras, de la gljcórine et des matiéres albuminoides. 
Ni la centrifugo, ni le filtrage arrivait á y elfectuer une só- 
paration en acide gras et glycérine, qui de cette fagon se 
trouvaient perdus. Le procede entrait dans une phase qui 
allait lui enlever ses admirateurs, quand un módecin fran- 
jáis trouva le joint. II trouva que c'est le cytoplasma de la 
graine de ricin, qui était l'agent dédoubleur et il réussit aus- 
si á l'isoler. Le procede se simplifiait alors : au lieu d'ajouter 
7 kg. d'émulsion pour 100 kg. de graisse, il ajouta une toute 
petite quantité de son cytoplasma et par le fait la coucbe in- 
termédiaire se trouvait réduite á une quantité négligeable. En 
méme temps il découvrit que le dédoublement s'efEectuait bien 
mieux dans un milieu neutre en présence de l'éther acétique, 
que dans un milieu acide. Voici á quoi se réduit maintenant 
le travail du savounier "physiologique." Aprés avoir mélangé 



246 !'• Lbntz. 

a une température de 40"^ la graisse avec le cytoplasme, un 
peu d'eau et un peu d'ótKer acétique, on laisse reposer 24 h. 

De temps en temps on £ait un dosification de Pacida gras 
pour voir jusqu'á quel degrés le dédoublement a progréssé. 
Des que l'on obtient le 95% de la théorie e'est á diré que la ma- 
tiére grasse ne contient plus que 5% de graisse neutro, non 
dédoublée, on chauffe á ébullution pour esterminer le ferment 
on laisse reposer et tousoutire la glycérine que Pon evapore 
aprés Pavoir filtrée. L'acide gras est versé petit á petit dans une 
cuve contenant une solution de carbonate de sonde et for- 
me ainsi directement du savon. II parait que le procede est 
en pratique dans différentes grandes fabriques de PAllemagne 
el que Pon y obtient d'exoellents résultats. 

Procede Twitcliell. — Ce procede consiste á f aire bouillir des 
corps gras neutres avec de Peau dans des cuves en bois en y 
ajoutant une certaine quantité de "réactif Twitchell." L'in- 
venteur n'a pas publié la composition exacto de son réactif, 
mais on sait que c'est une combinaison d'un acido gras avec 
une base sulfoaromatique, dérivant ou de Paniline ou de la 
naphtaline. Ce procede a eu par sa simplicité et le bou rende- 
ment éuormément de suecos dans son pays d'origine, les Etats 
Unís et une grande quantité de savon ueries y travaille selon 
cette méthode. 

Les appareils sont des plus simples: Une cuve en bois 
dans laquelle on faitboaiilir 12-24 h. la graisse avec ^-1% du 
réactif et de Peau. Oa abandonne ensaioe le mélauge au re- 
pos, fait un dosification de Pacide gras obtenu pour voir, si 
le réactif a dedoublé un 95% de la graisse; ou soutire Peau giy- 
cérineuse tombée au fond et on Pévapore. En observant quel- 
ques précautious, comme extreme propriété, secheresse de la 
vapour employée pour faire bouiliir, ou obtient un acide gras 
et une glycérine de tres bonne qualité. 

Frocédé Krebitz. — Cette méthode consiste en somme de 
produire un savon insüluble dans i'eau, qui perinet d'enlever fa- 



L'tNDÜSTBIB Savonnieek. 247 



cilement l'eau glycérineuse, et de transformer ensuite le sa- 
von insoluble en savon ordinaíre. L'idée était connu depuis 
longtetíips. En 1873 Tardani s'était fait patenter ce procede 
en Anglaterre; en 1890 Eydoux a Marseille obtint une patente 
fran^aise pour le méme procede. Mais aucun des deux ne put 
introduiro son procede dans l'industrie, parceque la transfor- 
mation final du savon insoluble — un savon calcaire — en savon 
ordinaire, était pas trop incompléte, Pon notait jusqu' a 26% de 
perte en savon. 

L'honneur d'avoir trouvé le joint et d'avoir rendu le pro- 
cede applicable a l'industrie revient á un savonnier bavarois, 
M. Krebitz. Comme Gramme il a su mettre á la portee indus- 
trielle un procede, qui depuis longtemps était connue dans les 
laboratoires scientifiques et avec bon droit le nouveau procede 
porte son nona. 

Tandis que ses prédecesseurs cuisaient la graisse tres long- 
temps avec de la cbaux et obienaient ainsi un savon calcaire 
tres dur, M. Krebitz, ajoute 10-15% de chaux delayée en 2-4 
fois autant d'eau, émulsionne, chauffe un moment á 90-100° 
et laisse la páte dans un repos absolu. II obtient un dédouble- 
ment conaplet et au lieu d'un savon calcaire dur, une masse 
poreuse qui se laisse f acilement pulvériser. Mais encoré £aut 
il que ce soit la main habile du cbimiste qui determine exac- 
tement la quantité de chaux, parceque l'excedent de celle-ci 
ne doit pas étre au dessus d'un J% de l'indice de saponifiea- 
tion (índice de Koettsdorfer). Le savon calcaire moulu est 
transporté dans de hauts cylindres et lavé avec de l'eaa chau- 
de pour en extraire la glycérine, jusqu' a ce qu'elle n'y reste 
plus trace. Ces eaux de lavages sont evaporées et donnent une 
excellente glycérine. 

Le savon calcaire est jeté dans une cuve ordinaire dans la- 
quelle se trouve une solution bouillante de carbonate de sou- 
de et de sel: il s'y dissout facilement. II s'opére une double 
transformation, du carbonate de chaux qui tombe au fond et 



248 F. LENTZ.— L'lflDÜSTEIK Satonnikre. 

du savon qui surnage. Le carbonate de chaux ainsi obtenu est 
tres fin et peut donner d'excellents resultats comme engrais 
pour les terrains. Le savon résultant est tres beau et supérieur 
aux deux autres procedes. 

Les trois procedes décrits plus haut ont besoin d'un contro- 
le exacto pendant la marche de la fabrication, pour voir jus- 
qu' á quel degrés le dédoublement s'est operé. Ce controle il 
n'y a que le chimiste qui puisse le faire. Et comme il y a en- 
coré une foule de questions des plus intéressants a resondre, 
pour lesquels le chimiste finirá par s'intéresser par suite de sa 
prósence, ce nouveau mouvement conduira Pindustrie savon- 
niére dans une direction á laquelle on ne s'attend guére au- 
jourd'hui. 

México, líovembre 1906. 



^ *»* » 



SOCIÉTE SCIBNTIFIQDB "ANTONIO ÁLZATE." MÉMOIEKS, T. 24 



APUNTES BIOLÓGICOS 



POK EL DOCTOE 



JESÚS ALEMAÍT, M. S. A. 

Al escribir estos apuntes, soy guiado por el deseo de cum- 
plir la obligación que me impuse, al aceptar el nombramiento 
de socio corresponsal de la Sociedad Álzate, y aunque palpo 
en mí, las dificultades de los estudios biológicos, á cuya sec- 
ción tengo la honra de pertenecer, escribo impulsado por 
aquel deseo y porque sé que la emisión de unas ideas, suscita 
el trabajo intelectual de algunas personas y es frecuente, que 
de lo embrollado y obscuro, brote con la evolución del pensa- 
miento la más perfecta y brillante claridad. 

Enseña mi amigo y maestro el Sr. Dr. Alfredo Dugés, con 
los caracteres de profunda y científica convicción, que la vida 
en las plantas y en los animales, desde lo más pequeño hasta 
lo más grande, es una manifestación de la vida universal del 
Cosmos; y que en los animales deben considerarse como fac- 
tores independientes, la materia, la vida y el espíritu. Consi- 
dera pues, el sabio nombrado, esos tres factores como cons- 
tituyentes de la naturaleza animal; pero sin confundirse un 
solo instante, por más que aparezcan como una sola fuerza en 
un gran número de los fenómenos que son objeto de la Bio- 
logía. 

Si la vida os una modalidad del movimiento cósmico ma- 



250 Jesús Alemán. 



nifestándose en la materia organizada, es sin duda el mismo 
principio que sostiene las atracciones y repulsiones de la ma- 
teria bruta, las afinidades que entre sí tienen los cuerpos sim- 
ples y compuestos y la impulsión creadora de la substancia or- 
gánica; ya se considere en el protoplasma vegetal ó ya en los 
simples ó complicadísimos del mundo animal. 

Esa doctrina es seductora, y á la verdad no repugna al 
espíritu humano, porque esa fuerza universal que mueve el 
éter y anima los infinitos mundos del universo, es la misma 
que en Física se presenta bajo las formas de gravitación, de 
movimiento, de luz. de calor, de magnetismo y de electrici- 
dad; y no es distinta la que sostiene el sinnúmero de las ac- 
ciones químicas que se observan en los cuerpos. Y si como 
sostienen algunos autores, no ún buenos razonamientos, el 
átomo es la condensación de esa fuerza, sin dificultad se ad- 
mite que la vida animal, es parte de la vida cósmica general. 

Ya los físicos y los químicos han sostenido la unidad de 
materia y han pi'obado que una sola y única fuerza, ptoduce 
los diversos fenómenos que en la Física y en la Química se es- 
tudian. Así los minerales debieron ser producidos por impul- 
so de la fuerza cósmica, la cual obrando sin cesar en ellos, 
motiva sus combinaciones formativas y las descomposiciones 
que los lleva á su primitiva simplicidad. Una individualidad 
química ó sea una especie, nace de la unión de dos ó más sim- 
ples, toma formas cristalinas, y un cristal produce sus seme- 
jantes en una solución de la misma substancia y si encuentra 
causas de destrucción de la afinidad formatriz, quedan en li- 
bertad sus componentes. Otros compuestos bajo el mismo im- 
pulso de la afinidad, presentan caiacteres físicos y químicos 
diversos sin variar un solo ápice en el número y cantidad de 
sns componentes y sin otro motivo, que el de haber adqui- 
rido distinta agrupación molecular, v. g. el fósforo negro es 
venenoso y no lo es el rojo; el carbono que forma el diaman- 
te, no se parece al negro de humo, al carbón vegetal, al gra- 



Apontks biológicos. 251 



fito y la hulla, los cuales siendo idénticos por su naturaleza 
íntima, tienen formas y propiedades distintas. 

El carbono y el hidrógeno nos ofrecen entre muchos cuer- 
pos de igual composición — la resorcina C^H^O^ cuya fórmula 
corresponde á la pirocatequina y la hidroquinina — substancias 
enteramente distintas por sus propiedades físicas y químicas. 

Hay pues, una especie de evolución en los cuerpos y ve- 
mos que cambian de manifestaciones, no solo por combinación 
distinta, sino también en la agrupación, las moléculas han cam- 
biado de lugar y por tanto la afinidad obra también según las 
agrupaciones de la materia. 

Los minerales recibían y reciben aun el nombre de mate- 
ría bruta, porque no se admite que en ellos obre ninguna vi- 
da; pero hoy se admite unánimemente, que en esa materia bru- 
ta, hay siempre fuerza latente y con frecuencia en estado po- 
tencial y á esta fuerza es siu duda, la que se denomina vida 
de los minerales, la cual en sus manifestaciones evolutivas más 
sencillas, nos presenta los estados sólido, líquido y gaseoso, 
que observamos en la naturaleza física. 

Hasta ahora nadie conoce ni ha conocido el paso de la subs- 
tancia inorgánica á la orgánica ; pero nadie podrá negar que 
exista, puesto que analizando todos y cada uno de los orga- 
nismos, se llega al resultado final de encontrar oxígeno, hidró- 
geno, ázoe, carbono, calcio, flúor y otros, que pertenecen to- 
dos al reino mineral y los cuales para poderse constituir en 
substancia orgánica, debieron forzosamente pasar por un esta- 
do al que les ha conducido el principio vital para constituirlos 
en materia organizada, la cual es con toda evidencia, una ver- 
dadera metamorfosis de la llamada materia bruta. 

Así como la organización de la materia es un accidente 
de la mineral, la vida es un accidente de la orgánica y no una 
propiedad de ella. Quizá uno de los eslabones de ese misterio- 
so paso, sea el estado coloidal de algunos metales pueda condu- 
cir al metabolismo délo inorgánico en organizado, Huxley ha- 

Mem. Soc. Álzate. Méxioo. T. 24 (1906-1907)— 32. 



252 Jesús Alemán. 



bía encontrado en el fondo del mar su Bathybius como un ejena- 
plo de protoplasma mineral, pero él mismo convencido de la 
realidad, confesó que ese depósito nada tenía de orgánico y 
lo cierto es que hasta los tiempos actuales, todos los esfuerzos 
hechos para dar á la substancia mineral y á los albuminoides, 
los carateres vivientes del protoplasma, no han producido re- 
sultados efectivos; más no por esto se ha de negar que la vi 
da cósmica general organiza la materia y que se sirve de ella 
como de un instrumento adecuado á las vitales manifestacio- 
nes de su existencia. 

Yo infiiero de la enseñanza de mi maestro, que la vida es 
independiente de la materia y que la materia orgánica nace 
por la vida adquiriendo las propiedades de reproducción, rein- 
tegración, asimilación y desasimilación y las aptitudes para 
ser asiento de las manifestaciones intelectuales. En efecto, 
por la observación diaria se nota que con el perfeccionamien- 
to de la organización de la materia los actos vitales van mani- 
festándose de un modo más claro, preciso y determinado; y 
por eso, desde el protoplasma que vive libre en la naturaleza, 
hasta los más complicados organismos, se marcan los atribu- 
tos de la vida ; pero no de un modo igual, sino como en desa- 
rrollo siempre creciente, pero graduado, siendo también de 
notar, que á la par que la organización se perfecciona, son más 
claras y determinadas las funciones de origen intelectual. 

Algunos han considerado la vida como el resultado de las 
acciones físico-químicas de la materia y bajo este concepto 
las acciones vitales no presiden la organización de la materia; 
sino que ésta es la generadora de la vida, idea muy contraria 
á la que vengo sosteniendo pues los términos quedan absolu- 
tamente invertidos y la causa ha pasado á ser efecto. 

Hay quizá en este último modo de considerar la vida, un 
error, el cual á mi ver consiste en tomar la causa determinan- 
te por la eficiente, error que hace de la vida, una propiedad 



Apuntes biológicos. 253 



de la materia y no un accidente ó principio independiente de 
ella. 

En la obritala Ciencia Experimental por Claudio Bernard, 
se lee: "Si me viera precisado á definir la vida con una pala- 
bra diría:" "La vida es la creación." En efecto, la vida para 
el fisiólogo no podría ser otra cosa que la causa primera del 
organismo, que se nos escapará siempre como todas las pri- 
meras causas. Esta causa se manifiesta por la organización; y 
durante toda su duración, el ser viviente está bajo el imperio 
de esta fuerza vital cieadora y llega á la muerte natural, cuan- 
do la creación orgánica no puede realizarse." 

Más adelante se lee también : "La causa primera de la vi- 
da da la evolución ó la creación de la máquina organizada; 
pero la máquina una vez creada, funciona en virtud de las pro- 
piedades de sus elementos constituyentes y bajo la influencia 
de las condiciones físico-químicas que obran sobre ella." 

Pero si es cierto que las acciones físico- químicas son cau- 
sas determinantes de los fenómenos vitales, no por e^o deja de 
ser verdad que la vida influye sobre esas causas y que á la vi- 
da se debe el que los seres de cualquiera especie produzcan 
seres de la misma, viéndose en esto con claridod, que aunque 
son uno mismo los factores físico-químicos, el resultado final 
es distinto. 

La química en el laboratorio orgánico, no se identifica con 
la química de los laboratorios comunes, pues aunque el com 
puesto, resultado final de las afinidades es uno mismo, el pro- 
ceso que le ha producido, difiere en mucho, en uno y eu otro caso. 
La materia colorante llamada alizarina, se produce en la an- 
cusa, sin el calor y sin los aparatos complicados que requiere 
la síntesis de ese cuerpo; el follaje de los vegetales, bajo la in- 
fluencia del calor solar y de la luz, descomponen el ácido car 
bonico para asimilar el carbono y poner en libertad el oxígeno 
y esto sin violentar siqíiiera las fuerzas naturales y sin que 



254 Jesús Alemán. 



pueda notarse en la planta ningún aparato semejante al que 
los químicos usan para descomponer el gas nombrado. 

La combustión que se verifica en el organismo animal, es 
el resultado las afinidades químicas que producen efectos se- 
mejantes en la materia mineral; pero en el organismo, aunque 
para producir el ácido carbónico se gaste la misma cantidad 
de calor y se desprenda el mismo que en la combinación; fue- 
ra de él, el proceso intermedio es graduado y refrenado por 
decirlo así, en virtud de la fuerza vital que radica en las cé- 
lulas. El ácido cianhídrico que se produce en algunas plantas, 
no ha necesitado de los complicados procedimientos que se 
usan en los laboratorios químicos; y la úrea sintética obtenida 
por el cianato de potasio y el sulfato de amonio, no ha nece- 
sitado en el protoplasma celular ni de esos componentes ni de 
las acciones que de estos hacen salir uno de los productos úl- 
timos de la desasimilación celalur ú orgánica. 

El alcohol como producto de las acciones vitales, es de una 
fácil y sencilla preparación, pero el procedimiento que Ber 
thellot sigue para obtener la síntesis, es complicada y difícil. 

Fácil sería multiplicar ejemplos, pero lo dicho basta pa- 
ra demostrar que si en el fondo hay como causa determinante 
un proceso físico-químico, este no queda fuera de las acciones 
del vitalismo orgánico y por tanto aunque el determinismo de 
Claudio Bernard es una verdad ya conquistada, no es posible 
en la experimentación, dejar de considerar las modificaciones 
que en lo físiso-químico introduce la vida. 

Así, pues, una es la vida y otra cosa son las causas deter- 
minantes que provocan sus manifestaciones, v. g., los musgos 
que por los ardores del sol aparecen secos, innertes y sin vida, 
al contacto del agua recobran su vigor; y los rotíferos que se- 
cos viven en no importa donde, al absorber el agua, se mue- 
ven, se nutren, crecen, se reproducen y mueren ; y sin embar- 
go, el agua que determina los fenómenos vitales, no es la mis- 
ma vida. 



Apuntes biológicos. 255 



El Dr. Rabuteau en su Terapéutica cita en una nota, el 
caso en que habiendo sido decapitado un perro, á la cabeza se 
le inyectó sangre oxigenada por una de las carótidas y por 
efecto de ella, se presentaron señales evidentes de vida, pues 
movía los ojos y por el movimiento de las orejas indicaba que 
oía la voz de su amo que le hablaba. 

El huevo fecundado necesita para su desarrollo del calor 
y por eso las aves los cubren y los reptiles los dejan en la are 
na para que reciban la influencia del sol. 

Hay organismos inferiores que viven por el ázoe y algunos 
otros por el azufre y sin embargo ni este, ni el ázoe, ni el oxí- 
geno, ni el calor, son la vida, sino determinantes de su mani- 
festación. 

La vida en los vegetales mono y pluricelulares radica en 
el protoplasma y lo mismo sucede en los animales, y tanto en 
los unos como en los otros, se nutre, crece y se reproduce y 
se encuentra en él la irritabilidad. 

Los organismos complicados, están formados en último 
análisis, por la asociación de millones de celdillas con su pro- 
toplasma, sus microsomas, sus núcleos y nucléolos y teniendo 
cada una las propiedades antes dichas y adquiriendo otras, 
que les impone la asociación en que viven. Ese protoplasma 
por efecto de la vida, es el asiento de los fenómenos de acre- 
cimiento que solo corresponde á la materia organizada, por 
lo cual Coun ha sentado: "Solo el organismo vivo aumenta la 
suma de los co npuestos químicos más complicados, propiedad 
que en las plantas toca á su máximo, es muy inferior aparen- 
temente en el animal, pues en este, precisamente porque se 
destruyen los proteicos para el aumento y energía vital; mas 
parece, que el animal destruye y degenera los compuestos quí- 
micos superiores; y no obstante entre otros produce la úrea 
y el ácido úrico que son productos de los albuminoides vivos 
y cuyos productos son reemplazados en los albuminoides muer- 
tos por el amoníaco y el ácido carbónico, de lo cual resulta, que 
hay una gran diferencia entre la química del organismo y la 
química de los laboratorios. 



256 Jbsús AlkmJLn. 



Siendo el protoplasma de tanta importancia en los fenó- 
menos vitales, nos ocuparemos de él aunque ligeramente. 

Cuando ese albuminoide se ha analizado y que se han com- 
parado los resultados analíticos, se ve que no tienen la misma 
composición, lo cual, á priori, así debe ser, puesto que se le ve 
desempeñar funciones distintas y dar origen á compuestos di- 
versos, ya se considere ea las plantas ya en los animales. 

Entre los vegetales unos producen gomas, otros resinas, 
muchas gomo-resinas y no pocos alcaloides, glucósidos y azú- 
cares diversos. 

En los animales las secreciones de unas glándulas, no son 
las mismas que producen otras y las funciones del protoplasma 
cerebral, no son las mismas que las del protoplasma huesoso 
y aun en el sistema nervioso mismo, debe diferir el protoplas- 
ma de las celdillas sensitivas, del que está contenido en las 
del movimiento y el de ambas, del que se halla en las celdillas 
corticales del cerebro. Debe por todo esto tener el protoplas- 
ma distintos grados de perfección y puede decirse también de 
vitalidad pues en algunos seres parece estar toda en cada una 
de sus partes y á tal punto que bien podía decirse que la con 
servación de la vitalidad, está en razón inversa de la actividad 
de las causas de sus manifestaciones. 

Si lana actinia se hace mil pe iazos, cada partícula repro- 
duce un individuo semejante y descendiendo en la escala zoo- 
lógica, se ve que los cangrejos reproducen sus partes ambu- 
latorias y pi'ehensoras, en el lagartijo, se reproduce la cola, 
etc., y en el hombre se observan los ingertos de epitelio, los 
de la cornea en el conejo y los del periostio en aquel, los cua- 
les parece, ian el resultado que se busca, en virtud de que en 
ellos es menor la actividad vital. La viia del protoplasma no 
se extingue instantáneamente cuando los órganos, los tejidos 
ó las células se separan los unos de los otros; sino que per- 
manece por algún tiempo y obra como si estuviese unida. 

Así sucede por ejemplo, en una rama de laurel-rosa, la 



Apuntes biológicos. 257 



cual puesta en una botella con agua, produce las raíces que 
le servirán de órganos alimenticios al convertirse en individua- 
lidad; y lo mismo sucede como hemos visto, con las porciones 
de actinias y por eso también los ingertos de Reberdin, pro- 
ducen magníficos resultados; y bajo este respecto, es notable lo 
que hemos visto que acontece en la experiencia citada por 
Rabuteau. 

De tan notable propiedad se han seguido en Medicina y 
Cirujía prácti^'as eminentemente racionales. Sin tal propiedad 
serían inútiles los esfuerzos que se hacen para volver á la vi- 
da á los seres que por cualquiera circunstancia (asfixia gaseosa, 
sumersión en el agua, estrangulación, etc.), se encuentran en 
estado de muerte aparente; más por fortuna no es así y con 
frecuencia se ve, que muchos de los que se encuentran en tal 
situación vuelven en sí á favor de la respiración artificial. 

Así pues, el protoplasma, la célula y todos los organismos 
más ó menos complicados tienen funciones determinadas siem- 
pre por la influencia de las acciones físico-químicas ; pero es- 
tas son á su vez influenciadas por ese principio llamado vida 
y cuya naturaleza hasta hoy no se ha podido conocer, porque 
aunque en la hipótesis que hoy me ocupa dice: que la vida or- 
gánica es una manifestación de la vida general cósmica, nos 
encontramos ante un misterio, que es en gran parte el funda- 
mento de las ciencias biológicas. 

Al hablar de la vida he tratado forzosamente también 
de la materia y con lo dicho puede tenerse idea de lo que es, 
en cuanto á lo que, por nuestros sentidos, puede ser conocido 
y esto me evitará dar mayor extensión á estos apuntes, pues 
nada adelantaría investigando la íntima naturaleza de la mate- 
ria; y solo agregaré que todo cuerpo es el resultado de la agre- 
gación de los átomos, los cuales se mantienen á ciertas distan- 
cias en virtud de las fuerzas atractivas y repulsivas que allí 
obran en pequeña escala y que revelan su poderío en el soste- 
nimiento de todos los mundos. 



258 Jesús Alemán. 



En la materia organizada los átomos sostenidos por las 
mismas fuerzas y agrupados de mil modos, son el asiento de 
los fenómenos físico-químicos que también rigen á la materia 
llamada bruta y que son como antes he dicho, las causas deter- 
minantes de los fenómenos vitales. 

En atención á la naturaleza intangible del alma, no debe- 
ría, tal vez, ni siquiera mencionarla; pero como en los actos 
de la vida animal se nota á cada paso su influencia, parece in- 
dispensable que se le tenga presente en las mod-ficaciones que 
produce sobre la materia, las cuales, aunque oo pueden com- 
probarse en sí mismas, se dejan conocer por los efectos que 
producen. Es muy conocido el caso en que un reo cendenado 
á muerte dejó de existir porque se le dijo que le vendría la 
muerte como resultado de una sangría. Esta fué simulada por 
una ligera picadura y un chorrito de agua y el reo murió ba- 
jo la influencia de la falsa sangría; y muchas personas ha ha- 
bido, que han muerto bajo el peso de una fuerte impresión mo- 
ral. Estos hechos demuestran que pasando la influencia psí- 
quica por intermedio de la red nerviosa, ha paralizado las ac- 
ciones físicas y químicas que hasta ese momento habían con- 
servado la antorcha de la vida. 

Se refieren como casos no raros, aquellos en que por eno- 
jo de una nodriza ó una madre, el niño, al tomar el pecho y 
deglutir la leche ha muerto rápidamente enmedio de convul- 
siones, Y menos raros son aún aquellos en que por impresión 
moral, sobrevienen enfermedades del intestino y otras locali- 
zadas en el hígado. 

Se refiere también el caso en que una señora siempre que 
entraba á determinada habitación, sufría ataques violentos de 
urticaria, y tanto eti este como en los anteriores casos, es in- 
dispensable admitir una alteración material como efecto de 
una impresión psíquica, de lo cual resulta que en la determina- 
ción de los fenómenos biológicos no hay que perder de vista 
la influencia de la moral y tampoco la correspondiente á la 



Apuntes biológicos, 259 



vida y por lo mismo es necesario pensar que en Biología, son 
inseparables los tres factores que constituyen á los seres do- 
tados de los atributos de la animalidad. Mas como por lo co- 
mún, las influencias del espíritu y de la vida como principios 
independientes de la materia, se han dejado á un lado por no 
estar en sí mismos al alcance de la experimentación, hay que 
atender únicamente al determinismo de los fenómenos que se 
ven en la materia organizada. 

La vida es un accidente que solo se presenta en la materia 
orgánica, y por eso dice el eminente fisiologista Antonio Du- 
gés, *'debe de reservarse el nombre de vida á la actividad es- 
pecial de la materia organizada." Y aunque ese accidente se 
deja conocer en mucho por sus efectos resulta como dice el 
gran Claudio Bernard: "La vida es una causa primera que se 
''nos escapa como todas las primeras causas y de la que no 
"tiene que ocuparse la ciencia experimental; pero todas las 
"manifestaciones vitales desde la simple contracción muscu- 
"lar hasta la expresión de la inteligencia, y á la aparición de 
"la idea creadora orgánica, tienen en los seres vivientes con- 
"diciones físico-químicas de existencia bien determinadas, que 
"podemos apreciar y sobre las que podemos obrar para arre- 
"glar los fenómenos que presiden los elementos histológicos." 

De lo expuesto se infiere: 

1? Que la vida considerada según mi distinguido maestro, 
el Dr. Dugés, es una hipótesis que no carece de fundamen- 
tos. 

2? Que la vida es un accidente de la materia orgánica é 
independiente de las acciones físico-químicas. 

3° Que á pesar de su independencia como efecto de esas 
acciones, en ellas tiene las causas determinantes. 

4? Que la vida guía á las acciones físico-químicas de la 
materia orgánica en la prosecución de fines determinados. 

5° Que de un modo general, puede sentarse que la acción 
creadora de los seres es tanto más fecunda, cuanto la organi- 
zación es más sencilla. 

Mem. Soc. Álzate. México. T. 24 (1906-1907)— 33 



260 Jesús Alemín.— Apuntes BIOLÓGICOS. 

6? Que la composicióu de los protoplasmas no es idéntica; 
así como no son idénticas, las funciones vitales que en ellas 
se verifican. 

7? Que al suprimirse un determinante general de la vida, 
no se suprime instantáneamente la vida del protoplasma. 

8? Que en virtud de esa propiedad se explican los maravi- 
llosos resultados que la respiración artificial produce en los as- 
fixiados. 

9? Que á esa misma propiedad se deben los buenos resul- 
tados de ios ingertos. 

10° Que las acciones de orden metafísico producen alte- 
raciones físico -químicas, que quitan á la materia sus aptitu- 
des para el sostenimiento de la vida. 

11? Que la parte psíquica del hombre está sujeta en gran 
parte á las determinaciones físico-químicas del organismo, y 

12? Que en la experimentación debe descargarse siempre, 
lo que corresponda á las primeras causas. 

Nada nuevo he podido decir en estos apuntes y mucho me- 
nos esclarecer en lo más mínimo el gran problema de la vida; 
pero mi deseo no va á tan altas regiones y me contento con 
dar á conocer las ideas de mi querido maestro, seguidas de 
algunas consideraciones sobre la vida y manifestar con estos 
renglones, la voluntad de contribuíi á los trabajos de la H. 
Sociedad Álzate. 

Gruanajuato, 1903. 



SOCIÉTÉ SCIENTIFIQDK "ANTONIO AJLZATE." MÉMOIBES, T. 24. 



Excursión á Teotihaacán (1895) 

POB EL INGENIERO 

ANTOiriO GAEOIA CUBAS, M. S. A. 

Las excursiones qu*^ he llevado á cabo en diversos higa- 
res del país, notables por las ruinas de antiguos edificios y la 
lectura de nuestra historia, han dádoine á conocer el arte de 
las construcciones de las pasadas generaciones indígenas que 
en sus derruidos monumentos nos dejaron la memoi'ia de su 
existencia. 

Encargado, tiempo atrás, del levantamiento del plano de 
las ruinas de Metlatoyuca, pude observar que la forma gene- 
ral de los edificios tendía á la piramidal y que, en las consti'uc- 
ciones, dominaba el sistema de superposición de pequeños si- 
llares de arenisca fina, asentados con lodo y cubiertos en la 
parte que constituiau las faces del monumento, con una capa 
delgada de cal hidráulica y bruñida, lo que daba á aquellos un 
aspecto brillante. 

En Teotihuacán, el interior de los túmulos es idéntico al 
de los de Metlatoyuca, pero no el de las pirámides cuyo ma- 
cizo está formado por capas horizontales y alternadas, cada 
cual de diverso material, en este orden : primera capa de ba- 
rro y piedra suelta, de 0.95 ra. de espesor; segunda de toba 



262 Antonio García Cubas 



volcánica ó sea tepetate de 0.57 m. ; la tercera de barro mes- 
ciado con arena gruesa de tezontli de 0.08 m., y la cuarta muy 
delgada de finísima cal. Capas iguales y en el mismo orden se 
sobreponen á las primeras y así sucesivamente, y solo las que 
corresponden á las faces de las pirámides están inclinadas, 
hallándose á veces la capa general de cal que las reviste, pin- 
tada de rojo, particularmente en la pirámide de "El Sol." 

Idénticas circunstancias á esta formación advertí en el pa- 
vimento del antiguo teocalli de México, que aun puede obser- 
varse, á la profundidad de un metro, en el atrio de nuestra 
Catedral. La exploración emprendida por mí en 1881 por dis- 
posición del Ministro de Fomento, General D. Carlos Pache- 
co, dio por resultado, además del levantamiento de la planta 
de la primitiva Catedral, edificada sobre las ruinas del templo 
azteca y de la extracción de las cabezas monolíticas de ser- 
piente, que hice conducir al Museo Nacional, la adquisición de 
grandes trozos del pavimento, formado de una capa gruesa 
de barro, arena y piedras menudas, ó sea lo que se llama hor- 
migón, y recubierta con otra muy delgada de cal, endurecida 
como la roca. 

El mismo sistema observé en el cerro de Texcotzinco en 
los pavimentos y paredes de los edificios y de las demás obras 
ejecutadas en la vertiente de la colina, con excepción de las 
practicadas en la roca viva que constituyen baños y escaleras. 

En mi segunda exploracióii en la Plaza Mayor por dispo- 
sición de la ¡Secretaría de Justicia, con el fin de descubrir la 
soñada piedra gladiatoria, obtuve otros trozos del pavimento 
antiguo, fuera del atrio de la Catedral, ea todo igual á los pri- 
meros y á la misma profundidad. 

La idea que én muchos prevalece, con la que no estoy con- 
forme, de que el aspecto que conservan las pirámides; a seme- 
janza de colinas naturales, es debido al hacinamiento de pie- 
dras, á causa de los derrumbes y de la intemperie, fué acep- 
tada por el Sr. Orozco y Berra en su excelente historia anti- 



EZFLOBACIONJIS Abqcbolóoicas. 263 

gua de México. Suponiendo que no hubiese existido la meseta 
de la Pirámide de la Luna, por ejemplo, su remate, que sería otra 
pequeñísima pirámide de 36 metros cuadi'ados de base por cua- 
tro metros de altura,"|liubiéra producido en su derrumbe 36 
metros cúbicos de material, insuficientes para recubrir, con 
un metro de espesor, las cuati offaces de todo el monumento, 
ó sean 25,000 metros cúbicos. ¿De dónde provinieron, enton- 
ces, esos despojos que por completo y uniformemente cubrie-f 
ron la inmensa mole del monumento, cuya solidez total es de 
383,000 metros cúbicos? 

A esta interpelación algunos contestan sin concretar el ca- 
so: Los vientos y las aguas. El trabajo de los vientos para 
acumular tierra en la inclinada y tersa superficie de los monu- 
mentos sería destruido, á poco, por el de las lluvias torrencia- 
les tan frecuentes en nuestras regiones, y, acerca de la aglo- 
meración de grandes piedras, conducidas de la llanura á las al- 
turas por la acción del viento, es inútil la réplica. 

Oti'os creen que la circunstancia especial de que trato fué 
idea preconcebida de los mismos constructores, que ésta entró 
en el plan general de la construcción. Aun cuando cansado es- 
toy de observar despropósitos en los hombres, resísteme á creer 
el que se atribuye á los que idearon y levantaron tales monu- 
mentos. Si fué idea primitiva la de i'ecubrir éstos, sin arte al- 
guno, con tierra y piedras sueltas, ¿cuál fué, entonces, el ob- 
jeto de las diversas pirámides y el inmenso trabajo, inutiliza 
do por tal ocultación, de estucar y pintar las faces? ¿Cuál fué 
el móvil d3 los constructores para hacer desaparecer, del 
mismo modo, las hábiles y complicadas construcciones que 
existen en determinadas faces de los monumentos, construc- 
ciones que por el desconocimiento de sus hermosos detalles 
han sido bautizadas pobremente con el nombre de tlalteles 
sobrepuestos? La idea de esos monumentos y su erección tie- 
nen un fin más grandioso^del que se supone. 

Los mismos que creen en la primordial ocultación de los 



264 



ANTOifio García Cubas. 



monumentos por sus constructores, no tienen reparo para pre- 
sentar como argumento, en contra de mi proposición, la impo- 
sibilidad de lá reunión de tanta gente como era indispensable 
para llevar á cabo una obra tan ardua y colosal. Los que de tal 
manera argullen no tienen presente que esas dificultades con 
que creen dar fuerza á su ax'gumentación son las mismas an- 
tes que después. Si pudo realizarse la ocultación de las pirá- 
mides en la época de su erección, por los obreros encargados 
de la obra, aunque numerosos, con mayor razón pudo ésta lle- 
varse á cabo, en otra época, mediante la intervención de todo 
uri pueblo, á causa, quizá, de un gran conflicto civil y religioso. 
Otra observación en contra de la idea que vengo soste- 
niendo, es la de que, si se admite el hecho de la ocultación in- 
tencional dé los monumentos de Teotihuacán, sería preciso con- 
venir en que todas las ruinas americanas habían sido cubiertas 
por la mano del hombre con tierra y piedras, siendo así que es- 
tos despojos provienen de los derrumbes naturales. Como la 
observación carece de fundamento, más bien favorece mi propo- 
sición, puesto que el estado en que se hallan los edificios todos 
de Teotihuacán es excepcional. La figura 1 representa uno de 



t^ ^-^^^^Jí-^^ 




Figura número 1. 



los derruidos monumentos de Metlatoyuca y descubierta toda 
la parte que de él ha quedado en pie, respetada por la acción 
destructora del tiempo, hallándose en el mismo estado todas 



Exploraciones Arqueológicas. 265 

las demás ruinas del mismo lugar. En idénticas circunstancias 
se encuentran las de la Quemada en Zacatecas, las de Tolu- 
quilla en Cadereyta de Querétaro, las de Tuzamapa y Papantla 
en Veracruzj las de Xochicalco en Morelos, las de Mitla y Mon- 
te Álbán en Oaxaca, las d« Texcotzinco en México, las del 
Palenque en Chiapas y las que pertenecen á la antigua Maya- 
pan. Las numerosas fotografías y dibujos que existen de es- 
tas ruinas y de otras muchas revelan sin dificultad alguna la 
circunstancia general que expreso. 

Concretándonos á las pirámides en general, con excepción 
de las de Teotihuacán, todas aparecen descubiertas hasta el 
pie, como las de Metlatoyuca. En las de Itzamai y de Mitla 
se ven las piedras provenidas de los deri'umbes esparcidas en 
la campiña y no aglomeradas para ocultar la parte de los mu- 
numentos que el tiempo ha perdonado. En las ruinas de la 
Quemada (fig. 2), al Norte de un templo, aparece enhiesta una 




Figura número 2. 

pirámide de base cuadrada, destacándose entre los escombros 
amontonados á su pie. Sólo las de Teotihuacán con su inmen- 
so caserío, yacen sepultadas completa y uniformemente. En 
la calle llamada de los Muertos y en la campiña los monteci- 
llos, aislados ó alineados, ocultan ruinas de edificios cuyos mu- 
ros que en su parte inferior permanecen en pie, determinan la 
regularidad y distribución de las habitaciones. Todo ese con- 
junto es nuestra Pompeya aun cuando la desaparición de la 



266 Antonio Gaecía Cobas. 



gran ciudad Tolteca reconozca distinta causa. Lo que sin fun- 
damento filguno ha dádose en llamar en Teotihuacán la ciuda- 
dela, no es otra cosa que el recinto de un hermoso Santuario, 
según los indicios que adquirí al descubrir el pie del central 
y más importante edificio los primeros detalles de su arquitec- 
tura. La extensa y voluminosa muralla que limita aquel re- 
cinto, no basta para dar á su conjunto el nombre de cindade- 
la, pues debe tenerse presente que las murallas eran de uso 
general en poblaciones y edificios. Por idéntica razón pudié- 
ramos llamar ciudadela á la pirámide del Sol. 

Para terminar con esta parte de mi artículo y sintetizando 
cuanto llevo dicho, hago observar á los que duden de la ocul- 
tación de los monumentos de Teotihuacán, por la mano del 
hombre, que la naturaleza no procede como éste en sus traba- 
jos. En eminencias y barrancos, en llanuras y pendientes, las 
irregularidades constituyen el tipo general de las obras natu- 
rales. La naturaleza forma los ríos, y el hombre los canales. 
La naturaleza pudo haber cubierto las pirámides y edificios 
de Teotihuacán, pero en parte, no uniformemente ; por lo que 
se viene en conocimiento de que sólo el hombre pudo haber 
convertido aquellas y estos en "tlalteles" regulares. 

En los grandes edificios y en las habitaciones que se des- 
cubren, al ser despojados de la extraña carga que sustentan, 
aparecen apenas restos de trastos y utensilios, pues parece que 
todos ellos fueron enterrados en la campiña que se extiende al 
occidente de la calle de los Muertos, en la que el arado ha si- 
do el descubridor casual de algunos objetos. 

Los resultados obtenidos de mi última exploración de las 
ruinas de Teotihuacán en lo que concierne á la pirámide de la 
Luna, son los expresados en los siguientes dibujos. 

La figura 3 representa la pirámide cubierta de tierra y pie- 
dras, pudiéndose observar las partes descubiertas en virtud 
de los trabajos emprendidos, tales como las marcadas con la 



EXPLOEACIONES ARQUEOLÓGICAS. 



267 



letra A. La depresión que observé hacia el centro de dichas 
construcciones, me indujeron á creer en la existencia de nna 
escalera, cuyo primer escalón encontré en el punto marcado C. 



En el lugar jD, se descubrió una extensa plataforma triangular 
de piso pulimentado, cuyo vértice occidental interrumpe la 
grada E de la pirámide. Entiendo que libre la Pirámide de la 



lem- Soc. Akate, México. 



T. 24 (in06-1907)— 34. 



268 



Antonio Gaecía Cobas 



Luna del inmenso material que la cubre, extraño a su primi- 
tiva construcción, debe presentar el aspecto que indico en el 



L 




dibujo número 4. Idénticos detalles, y tal vez, más interesan- 
tes, debe poseer la Pir/ímide del ¡Sol. 



Exploraciones Abqdeológicas. 



269 



El monumento representado en el dibujo número 5, igual- 
mente cubierto en^su totalidad por tierra y piedras sueltas, ar- 
bustos y maleza, pertenece á la serie de los qae, alineados en 
dos alas paralelas forman la calle de los Muertos, frente á 
la faz occidental del Sol, .y termina adelante de la austral de 



1 



la Pirámide la Luna. Separados los materiales que la oculta- 
ban, descubriéronse sucesivamente los siguientes detalles: por 
el lado septentrional, una gcadería A, con las huellas y peral- 
tes cubiertos con una capa de cal bruñida; por el lado orien- 
tal, otra gradería, de igual construcción, pintada de rojo y ad- 



270 Antonio García Cubas. 



herida á la pared, blauca y bruñida. Una escalera da acceso á 
la meseta de! monumento en la que se ven las bases B. B.; per- 
tenecientes á mi adoratorio, y por el lado occidental O, dando 
frente á la calle de los Muertos, una pared cop base de plano 
inclinado y moldura de corte cuadrado pintada de rojo con co- 
ronas blancas, igualmente repartidas; líneas irregulares y obli- 
cuas, de diversos colores, se hallan pintadas en la bruñida pa- 
red que sirve de fondo á un animal fantástico de enormes ga- 
rras (figura 6). Practicado un profundo socavón por debajo 



Figui'a luimero 6. 

de la gradería Á, figura 5, pudo observarse el sistema interior 
de la construcción, indicado en el corte a, (figura 6), consis- 
tente en piedra suelta y adobes colocados en hiladas y alter- 
nados, como en los túmulos de Metlatoyuca. Nada me reveló 
que el monumento de que trato fuese un sepulcro. 

El segundo punto de que voy á tratar, para mí de la ma- 
yor importancia, se refiere al interior de las pirámides. En el 
estudio que emprendí, comparando las pirámides egipcias y 
las mexicanas, no para significar que los indígenas de Améri- 
ca procediesen de las regiones del Nilo, como ligeramente me 
atribuyeron algunos, conformándose tan solo con la lectura del 



EXPLOBACIONES AEQÜEOLÓGICAS. 271 

título de mi opúsculo, sino para deducir la similitud de cono- 
cimientos. Nada importaba para mi objeto la forma piramidal 
de los monumentos, que por ser tan elemental, ninguna con- 
secuencia podía dtíducir de ella, sino los detalles, y á la verdad 
existen tales analogías entre los de las pirámides egipcias y los 
de las mexicanas, que descubren á la clara luz de la razón una 
identidad que verdaderamente sorprende. Si preocupaciones 
hubo en historiadores antiguos para conformar los hechos de 
los antiguos habitantes de México á las relacionos bíblicas, 
preocupaciones existen hoy para negar rotundamente lo que 
nos revelan los colosales monumentos que desafiando los ri- 
gores del tiempo, se levantan en el antiguo y en el nuevo mun- 
do. Sabios europeos y americanos aceptaron las conclusiones 
de aquel mi primer estudio, llamándoles, más que todo su aten- 
ción, y con justicia, el detalle interior de la Pirámide de la 
Luna. 

Como dice el ilustre Barón de Humboldt, fundándose los 
historiadores del siglo XVI en una tradición india, creyeron 
que el interior de las pirámides estaba hueco. De esta relación 
se deduce que la abertura de la pirámide de la Luna no era 
conocida ó no había sido descubierta, pues el mismo ilustre 
viajero no la menciona para afirmar ó negar el hecho de ha- 
ber sido practicada por buscadores de tesoros. Tal idea fué 
iniciada por el lug. D. Ramón Almaraz, Jefe de la Comisión 
Científica de Pachuca, de la que £uí uno de sus miembros. En 
los apuntes que sobre las Pirámides de Teotihuacán presentó 
en 1865 á la Secretaría de Fomento, dice lo que sigue: "La 
excavación á que me he referido se encuentra en la cara aus- 
tral (Pirámide de la Luna) y corre en dirección N.S. Los de- 
talles no presentan ninguna particularidad (y sin embargo men- 
ciona una conforme á las frases que subrayo), consistiendo en 
horadaciones ejecutadas en diversos sentidos en busca de so- 
ñados tesoros; lo único digno de notar es un pozo cuadrangular cu- 
yas poLrecles están fonnxdxs de silkires de toba volcánica, unidos con 



272 Antonio Gaecí a Cubas. 



lodo y cuyo espesor es de 8 centímetros; la figura del pozo es un cua- 
drado teniendo por lado lm.6; las paredes son verticales y sólo la 
austral está algo desplomada. La pi ámide en su cara austral pre- 
senta un tlaltel sobrepuesto que debe fijar la atención de los in- 
teligentes." 

El Sr. Almaraz, jefe y amigo mío, fué un distinguido inge- 
niero, y sus observaciones científicas sobre las pirámides de 
Teotihuacán son muy apreciables, mas no las que se refieren 
á la arqueología, pues como él mismo dice en los mencionados 
Apuntes, que lo expuesto por él "no era sino conjetura, sin fun- 
damento alguno, supuesto que no descansaba ni sobre las relaciones 
históricas que no. había tenido tiempo de considtar, ni sobre sus cono- 
cimientos arqueológicos, á que no había tenido oportunidad de dedi- 
carse." 

Los detalles interiores de la Pirámide de la Luna, (figu- 
ra 7), de los que doy una idea, no son debidos á buscadores de 
tesoros, y fundo mi aserción en las siguientes razones : La bó- 
veda de la galería A se baila formada por grandes piedras, 
fuertemente acuñadas unas con otras, que se sostiene sin ne- 



-:k 



Figura número 7. 



cesidad de ademe, lo que manifiesta que existió desde un prin- 
pio la idea de que formasen bóveda, aunque imperfecta, piies 
de no ser así y suponiendo formado el núcleo de la pirámide 
de piedras sueltas, la separación de las inferiores por los bus- 
cadores de tesoros, hubiera hecho inevitable el derrumbe de 
las superiores y el hundimiento de una gran parte de la pira- 



BXPLOEACIONES Aequeológica». 273 

mide, dejando á aquéllos sepultados entre los escombros. En 
la roca viva puede practicarse una bóveda, pero entre piedras 
sueltas es imposible abrir un socavón. El pozo B, de sección 
cuadrada, con sus pax'edes verticales, revestidas de sillares de 
toba volcánica afirman mis ideas acerca de la existencia de cá- 
maras interiores muy peculiares á las pirámides en general. 

Historiadores notables como Prescott no atribuyen esos 
detalles interiores de la pirámide de la Luna á los trabajos de 
buscadores de tesoros. El mismo Prescott al kablar de ellos 
se expresa así: ''En la otra (la pirándide dicha) se ha encon- 
trado (no dice practicado) un agujero en la cara meridional á 
los dos tercios de su altura. Dicho agujero forma una galería 
estrecha que penetra hasta la distancia de algunas varas y ter- 
mina en dos socavones. El más ancho teuilrá quince pies de 
profundidad y sus paredes están cubiertas de ladrillos crudos, 
pero no se puede conocer á qué objeto estaría destinado: aca- 
so sería á encerrar las cenizas de algún magnate poderoso, co- 
mo sucedía con el solitario nicho en la gran pirámide de Egip- 
to." Todos, aunque no se quiera, al tratar de las pirámides de 
Teotihuacán, llevan su pensamiento á las regiones del Nilo. 

Juzgando por analogía, he creído siempre que la entrada 
en la pirámide del Sol debe encontrarse en la cara occidental 
en la parte superior de la colina de piedras, que cubre otra 
construcción análoga y sin duda demias importancia que la de 
la Luna. Preocupado con esta idea y con el deseo de llevarla 
á cabo, si la fortuna, mis colaboradores y el tiempo de que po- 
día disponer me ayudaban, supliqué al Párroco de San Juan, 
que inquiriese de sus feligreses ancianos lo que supiesen, por 
tradición, sobre el asunto. A poco el Señor Cara me entregó 
una esquela que le fué dirigida, la cual, sin descartarla de sus 
disparates gramaticales, es como sigue: "Saa Francisco, Agos- 
to 6 de 1895. — Respectable Señor Cura pues tengo el onor de 
darle á V. razón como se me digo ayer pues el viegecillo que 



274 Antonio Gaeoí a Cubas. 



hay y una muger que hay de más edad le eido á preguntar y 
me disen lo mismo que cuando ellos eran en su tierna edad 
contaran con sus padi'es alado del Poniente tiene la entrada de 
dicho pirame. Es lo que desia pero no se' en realidad si sera sier- 
to o no. — Es cuanto digo á V. Q, S. M. B." — J. Méndez. 

La idea acerca de la existencia de departamentos eu el in- 
terior de las pirámides es muy antigua y aceptada por muchos 
historiadores, y los que simplemente dudan de ella, vacilan 
ante la presencia del pozo, como el Sr. Orozco y Berra. Si á 
muchos causa extrañeza la ejecución de tales detalles por los 
antiguos mexicanos, mi asombro es mayor al atribuir trabajos 
tan regulares á los buscadores de tesoros. En mis pesquisas 
históricas no me guía un capricho, ninguna idea preconcebida; 
deseo la luz y si ésta, en contra de mi opinión, se abre paso, 
pura y resplandeciente en medio de mis conjeturas, me confe- 
saré vencido. 



El tercer punto que me he propuesto dilucidar, cuanto me 
sea posible, en el presente opúsculo, es el relativo á la soñada 
piedra de los gladiadores, á la que muchos dan el nombre de 
la Tpieáva, pintada. En el Museo Nacional existe, en cuadro do- 
rado, una acuarela que tenía éste título piedra DE L<~>S GLA- 
DIADORES QUE EXISTE ENTERRADA EN EL PAVIMENTO DE LA 
PLAZA MAYOR DE MÉXICO. '^' En la Historia de la Conquista 

(1) EN EL CATALOGO DEL DEPARTAMENTO DE ARQUEOLOGÍA— SE- 
GtnSTDA PARTE, pág. ]6, señálase á este cuadro bajo el número 105, liaciéndose la si- 
guiente explicación: 

PUNTURA sobre papel Europeo, que representa la parte superior de la piedra po- 
licroma del sacrificio gladiatoria, que se dice está enterrada bajo el piso do la Plaza Ma- 
yor de la Ciudad de México, y sin conocerse con exactitud el lugar que ocupa. Queda éste 
dibujo reproducido al cromo frente á la página 749 del tomo 1 de México á través de los 
Siglos. — Hay quien dude de la existencia de esa piedra, creyendo que este dibujo está to- 
mado de un códice. Hace poco tiempo el Sr. D. Antonio Garcia Cubas trató con todo em- 
peño de averiguar el sitio donde la piedra policroma se encnentra,y extraerla do allí, pero 
todas sus pesquisas fueron inútiles." 



EXPLOEACIONES AEQUEOLÓQICAS, 275 

de México por Prescott publicada en castellano, en 1844, por 
D. Vicente Grarcía Torres, se reprodujo sin colores el mismo di- 
bujo con el título "RELIEVES EN LA PIEDRA DE LOS GLADIA- 
DORES." La idea de hallarse enterrada ésta en la Plaza Mayor 
de México, fué difundida, sin duda, por el viajero Branz Ma- 
yor en su obra titulada "México como fué y como és," de la 
que insertó el Sr. Orozco y Berra, en su Historia antigua, la 
parte relativa al asunto. Dice Mayer que el Sr. Grondra, anti- 
guo conservador del Museo, quiso desenterrarla del lugar en 
que fué descubierta, al practicarse ciertas obras en la plaza, 
pero no pudiendo llevar á cabo su propósito por falta de recur- 
sos, se conformó con hacer sacar un dibujo de la famosa pie- 
dra. El Sr. Gondra, según el mismo viajero, señalaba ésta co- 
mo la de los gladiadores, que en otro tiempo se hallaba colo- 
cada en la parte inferior del gran Teocalli. Además, el Señor 
Orozco y Berra refiere en su ya citada obra, que la estampa 
publicada por el Sr. Grarcía Torres fué comunicada por el mis- 
mo conservador del Museo. Tal es el origen de la tradición re- 
lativa á la piedra de los gladiadores, que con sus relieves y vi- 
vos colores se asegura hallarse enterrada en la Gran Plaza de 
la Constitución. 

Si el Sr. Gondra vio y examinó realmente la piedra y no 
pudo extraerla á su costa, cometió, lo que me resisto á creer, 
una gran falta, un lamentable desacierto, abandonando el mo- 
numento sin dejarnos la indicación del lugar en que pudiera 
ser hallada. El dato de 9 pies de diámetro que, según dice el 
mismo Mayer, asignó á la piedra el Sr. Gondra, conviene á 
una piedra redonda como en efecto era la de los gladiadores, 
y no á un paralelipípedo como el de la supuesta piedra pinta- 
da, y si aquélla, la verdadera gladiatoria llegase á ser descu- 
bierta, tal hecho acabaría con la confusión que difundió en Mé- 
xico el viajero Branz Mayer. Esa piedra real debe existir en- 
terrada en la Plaza, pero á gran profundidad puesto que en los 

Mem. Soo. Álzate. Móxioo. T. 24 (1906-1907)— 34*. 



276 Antonio Gahcía Cubas. 



multiplicados j ordenados sondeos que practiqué en 1895, la 
sonda de cuatro metros fué insuficiente para tocarla. 

En el rico Códice Aubin, publicado recientemente en París 
por Goupil, se halla entre sus láminas la que representa, no 
los hechos guerreros y sanguinarios de los gladiadores, sino 
simplemente el de la adoración del Sol; es la misma estampa 
que dibujada en piel en su origen y algo borrada en el centro, 
restauró, en papel, el insigne mexicano Don Antonio León y 
Gama. 

Lo que manifiesta el Sr. Orozco y Berra acerca de la es- 
tampa comunicada al Sr. García Torres por el Conservador del 
Museo, la antigua inscripción de la acuarela del Museo y la re- 
lación de Branz Mayer, son otras tantas causas que me lanzan 
á una nueva conjetura. Pudiera ser que los antiguos mexica- 
nosí. queriendo perpetuar la idea, hubieran labrado en la pie- 
dra las mismas figuras de los dibujos expresados con sus res- 
pectivos colores, pero aún en ésta hipótesis, la piedra que con 
tales condiciones fuese hallada, no sería la de los gladiadores 
sino la piedra de la adoración del Sol. 



El muy distinguido arqueólogo, Mr, Holmes, publicó en 
1897 un luminoso opúsculo sobre las ruinas de Teotihuacán. 

Muy de acuerdo estoy con sus apreciaciones, respecto de 
los materiales empleados en las construcciones, de menor re- 
sistencia que los que se observan en los derruidos monumen- 
tos de Mitla, Palenque y Chichen Itza; de constituir los edifi- 
cios de Teotihuacán, que cubren algunas millas de extensión, 
un grupo mayor que el de los edificios de otros lugares, tanto 
que con el material de los primeros se podrían formar varias 
pirámides del Sol y una sola con el procedente de los Chichen 
Itza; de dominar en las construcciones de Teotihuacán el espí- 



Exploraciones Arqueológicas. 277 

ritu religioso, civil y doméstico, que revelan al mismo tiempo 
el asiento de una imponente población; de haberse adoptado 
para la planta de la ciudad un sistema más previsor que el de 
otras poblaciones indígenas, por la armonía y regularidad que 
en ella reina, y por último, de dominar en las construcciones 
la forma cuadrangular. Justas apreciaciones son éstas y otras 
muchas que campean en el luminoso escrito, debidas á las pro- 
pias observaciones del distinguido Arqueólogo, más las que 
deduce de informaciones que se le han ministrado están en de- 
sacuerdo con mis apreciaciones. Dichoso me consideraría si és- 
tas fuesen examinadas por persona tan competente en la ma- 
teria. 

México, Abril de 1898. 



^ — — «».-L3KS^í— <^ 



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{A suivre). 



Tomo 24. No. 7 

IVIEIVIORIAS Y REVISTA 

DE LA 

SOCIEDAD CIENTÍFICA 



44 



A_iitonio J^lzsito 

publicadas bajo la dirección de 

RAFAEL AGUILAR Y SANTILLÁÑ, 

Secretario Genkrai. Pekpktüo 



95 



SOMMAIKK. 

(Mémoires, feuilles 35 a 38*). 



Astronomic — Etude compara tive des méthodes de Talcott. Bessel et "Mexica- 
no" pour la détermination de la latitude, par M. S. Alemán, p. 279-293. 

Chronologie. — Notes sur les reformes au Calendrier proposées par M. C. R. Ór- 
nelas^ par M. M. Miranda y Marrón, p. 305-311. 

OphtalmologíP. — Necessité d'uniformer les qualitées visuelles qu' on doit exiger 
aux employés des chemins de fer, par le Dr. M. Uribe y Troncoso, 295- 
303. 



MÉXICO 

(3? CALLE DE REVILLAGIGEDO NÚM. 3). 

Enero 1907. 

Publicación registrada como artículo de segunda clase en Febrero de 1907, J 



Dons et nonyelles pnblications reines pendant l*année 1906. 



Les noms des donnteurs sont imprimes en itáliques,- les membíes de la Société 
sont designes avec M. S. A. 

Stodola (AJ— Les turbines á vapeur. Traduit d'aprés la 3e. éd. allemande par 

E. Hahn.— Paiis. 1908. 89 figs. (H. Dunod & E. Pinat), 
Stulpnagel (P. )— Dictionnaires techniques illustrés en six langues (franpais, 

allemand, ungíais, russe, itaHen, espagnol), établis d'aprés une méthode nou- 

velle et pratiqne par K. Deinhardt et A. Schlomann, ingénieui's. Premier 

volume: Eléments des machines. — Outils usuels,pax P. Stulpnagel, ingénienr. 

In-IG (format portatif ) de 404 pages, avec 823 fig, Paris (ff. Dunod et E, 

Pinatj, 1906. 
Toro {Dr. £?Mcts). —Delimitación de Venezuela con Guayana Británica. Por las 

selvas de Guayana, desde el Atlántico liasta la Sierra de Parima, por los 

ríos Barima, Amacuro, Demerara, Esequibo, Massaruni, Cuyuni, Acara- 

bisi y Venamo. Caracas. 1906. 89 láms, 
Turin (André,).— L'aménagement des établissements publics. Applications aux 

sanatoriums et hapitaux Cliauffage. Ventilation. Eclaiiage. Alimenta' 

tion et stérilisalion des eaux. Désinfection.— Paris, 1906. 89 fig. S. Du- 

nod & E. Pinat. 
Ugalde (Carlos). ~-Lei auscultación como elemento de diagnóstico en las enfer* 

medades del pulmón. Tesis para el examen general de Medicina, Cirugía 

y Obstetricia veterinarias.— México. 1906. 89 
United States Naval 0&se?'«íííoí'?/.— Pablications. 2d. Series. Vol. IV. in four 

Parts.— Washington. 1906. 2 vol. in-4, pl. & fig. 
Valparaíso . — Servicio Meteorológico de la Dirección del Territorio Marítimo. 

Anuario. Tomo 6? 1904.— Valparaíso. 1905. 89 láms. 
Van Batnbehe {Ch.), M. S. A. — De la valeur de l'épispore pour la détermination 

et le groupement des spéces du genre Lycoperdon. Paris (Bull. Soc. M ^ col. 

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1904). — La période luni-solaire et le temps qu'il fera pendant l'éelipse du 

30 Aoút 1905. {Assoc. Fr. av. Se. Cherhourg, 1905). 



SOCIÉTÉ SCJENTmQtJE "ANTONIO ÁLZATE." MÉMOIEKS, T. 24. 



Estudio comparativo de los métodos de Talcott, Bessel y 'lexicano" 

la 



POS EL INGENIERO GEÓGEAFO 

SILVEEIO ALEMÁN, M. S. A. 

Meditando sobre las consideraciones que indujeron al Sr. 
Ing. D. Francisco Díaz Covarrubias á idear el método llama- 
do "mexicano" para determinar la latitud astronómica de un 
punto, he sido conducido á emprender el estudio que hoy ten- 
go el honor de presentar á esta docta Sociedad, el cual no es 
otra cosa que una comparación de dicho método, con los más 
ventajosamente conocidos, es decir, con el de Talcott ó méto- 
do americano, y con el de Bessel. 

El Sr. Díaz Covarrubias parece señalar como principal ven- 
taja de su método, la eliminación casi completa de la influen- 
cia de los errores de las declinaciones de las estrellas, pues re- 
firiéndose al método americano dice textualmente: "Se puede 
decir, sin embargo, que su único defecto consiste en depender 
demasiado de las declinaciones de las estrellas observadas, y 
aunque este defecto tiende evidenteiaente á disminuir cada día 
á medida que auméntala perfección de los catálogos de estre- 
llas, no es menos cierto que entre tanto se ve uno obligado á 
desechar varias combinaciones de estrellas, muy convenientes 
por otros motivos, reduciendo así el número de aplicaciones 
que se podían hacer de este excelente método." 

Mem- Soc. Alaate, México. T. 24 (1906- 1907)^35. 



280 S. Alemán. 

Ciertamente que el estado defectuoso de los catálogos de 
estrellas, era el único punto débil del método americano en la 
época en que el Sr. Díaz Covarrubias escribió las anteriores 
líneas, '^' y aun ahora no son muy numerosos los buenos ca- 
tálogos que ofrezcan estrellas propias para la aplicación de es- 
te método, sobre todo cuando hay que operar en latitudes ba- 
jas, pero este defecto queda en gran parte compensado según 
Mr. Chauvenet *'por la facilidad de multiplicar el número de 
pares, debido á la estrema sencillez de las observaciones." 

Sin pretender poner en tela de juicio la superioridad del 
método americano sobre el mexicano, haré notar desde luego 
que este último requiere operaciones más complicadas, tanto 
para la observación como para las cálculos, y quedando sólo 
por averiguar si es posible multiplicar el número de observa- 
ciones con la misma facilidad que en el de Talcott y la rela- 
ción que guardan los errores inherentes á ambos métodos. 

El'estudio de estas cuestiones forma el objeto principal de 
este trabajo. 

Por otra parte, es bien sabido que el método de Bessel es- 
tá sujeto á errores más fuertes cuando se opera en latitudes 
bajas á "causa de la notable incertidumbre con que se obser- 
van los tránsitos por el primer vertical, debido á la muy poca 
inclinación de las trayectorias de las estrellas respecto de aquel 
plano." Parece pues importante tener una idea de dicha incer- 
tidumbre y de la influencia que puede tener en la latitud cal- 
culada. Esta es otra de las cuestiones que he procurado estu- 
diar. 

Como el método de Bessel es un caso particular del "me- 
xicano" he procurado también averiguar si en este último las 
observaciones azimutales son notablemente más ventajosas, 
pai'a lo cual ríe sido conducido á estudiar la influencia que tie- 
nen en la latitud los errores de que dichas observaciones pue- 
den estar afectadas. 

Réstame advertir que no pretendo dar una decisión sobre 

(1) 1874. 



Estudio comparativo para detekminar la latitud. 281 

las cuestiones cuyo análisis es el objeto de este trabajo y que 
si mis esfuerzos logran contribuir en algo para el mejor cono- 
cimiento del método que estadio, habré conseguido el fin que 
me propongo. 



Taeubaya, Octubre 5 de 1906. 



S. Alemán, 

Ingeniero Geógrafo. 



Comparacidü de! método Mexicano coa el de Talcott. 

Antes de proceder al estudio comparativo de éstos méto- 
todos, me parece oportuno recordar suscintamente el método 
mexicano. 

Cuando se observa una estrella con un altazimut, ú otro 
instrumento cualquiera que permita la medida de ángulos ho- 
rizontales, anotando la hora de la observación y la indicación 
azimutal del círculo, la relación:'^' 

GOS<p tg <5 — sen f eos /^=sen h cot a (1) 

nos dará el valor de y siempre que se conozcan la corrección 
del cronómetro y la indicación meridiana del círculo azimutal. 
Desde luego se vé, que si se observa la misma estrella an- 
tes y después de su tránsito por el meridiano, en el instante 
de la altura igual, anotando las indicaciones del cronómetro y 
del círculo horizontal, se tendrán los datos necesarios para cal- 
cular la indicación meridiana del círculo y la latitud, siempre 
que sea conocida la marcha del cronómetro durante el Ínter- 
es) Véase "N"oiivelle Méthode poiu' déterminer la Latitude d'nue Station au moyen 
d'observations azimntales," par Frangois Díaz Covarrnbias, Tokohama. 1874. 



282 S. Alemán. 



valo de ambas observaciones. En efecto, siendo li el ángulo 
horario y a el azimut, se tiene: 



/i=i (t-t/) -í- nt-t') '" I ' ,9^ 



llamando t, t' los tiempos cronométricos de los tránsitos de la 
estrella por el cruzamiento de los hilos de la retícula, al O y 
E del meridiano i'espectivamente; G, G' las correspondientes 
lecturas del círculo azimutal y tí la marcha del cronómetro. 
Substituyendo en (1) se obtendría el valor de la latitud. 

Como se vé la operación se reduce á mantener la estrella 
en el hilo vertical de la retícula, por medio del movimiento azi- 
mutal del anteojo, paralizando dicho movimiento cuando la es- 
trella pase por el hilo horizontal del centro y anotando la in- 
dicación del cronómetro y del círculo horizontal en ese instante. 

Se debe notar, que las cantidades que entran en las expre- 
siones (2), están expresadas en función de las diferencias de 
las indicaciones instrumentales, y que por lo mismo resultan 
independientes de los errores constantes del instrumento y 
del observador, en lo cual hay cierta semejanza con el método 
de Talcott, pero para apreciar debidamente la exactitud con- 
<3;ue pueden obtenerse h j a, esto es, el ángulo horario y el azi- 
mut, y la influencia de los errores de estos elementos, en la 
latitud concluida, es necesario dar á las expresiones (2) toda 
la generalidad de que son suceptibles, para lo cual supondré 
que las dos estrellas no se observen á la misma altura; que los 
ejes vertical y horizontal del instrumento tienen pequeñas in- 
clinaciones, y que hay también un pequeño error de colimación 
en e! hilo central del anteojo. 

Llamando á;s el número de segundos que la distancia ze- 
uítal occidental es más pequeña que la oriental, los efectos de 
/¡¡s sobve la hora t y sobre la lectura azimatal G, correspon- 
dientes á la observación occidental serán: 



EST0DIO COMPARATIVO PAEA DETEKMINAE LA LATITUD. 283 



A;í= —-Aáí =-^ 

I as 15 eos ?" sen a 

(3) ^ 

! , „ da dh . cot h eos a — sen <p sen a 

Conociendo las correcciones que necesita la observaciói 
occidental para reducirla á la misma altura que la oriental, ten- 
dremos: 

—h==f+Mo—tt{t^—f)—d 
^h=t+Ato+u{t—to)—d+^h 

siendo Af^ la corrección del cronómetro en el instante medio 
to de Jas observaciones. 

De las ecuaciones anteriores resulta: 

h^^t~f)+i{t—f) u-\-^í^h (4) 

Con relación al azimut se obtiene de la misma manera 



^ sen sj 



+ a—m — (G -{-hcot s~\- A (r) 

. sen z ' 



llamando m la indicación meridiana del circulo azimutal; & la 
inclinación dnl eje horizontal del anteojo y c la colimación del 
hilo vertical. Estas nuevas ecuaciones dan: 

a-=^{&—G)i^{V—b)cots-\-i^G.... (5) 

La precisión con que pueden obtenerse ¿ y í' dependerá, en- 
tre otras circunstancias, de la i*apidez con que la estrella, en su 



284 S. Alemán. 



movimiento ascendente ó descendente, cruce por el campo del 
anteojo, y de la inclinación de su trayectoria aparente respec- 
to de los hüos horizontales de la retícula. 

Para tener una idea del PVYor que puede cometerse en ¿ ó 
f, debido á la apreciación inexacta del instante del paso de la 
estrella por el hilo horizontal, podemos servirnos de la rela- 
ción (3) 



A 7 ^^ 



15 eos (p sen a 



que nos indica que cuando se observa en latitudes bajas y con 
azimutes próximos á 90°, las variaciones de la distancia zeni- 
tal pueden diferir tan poco como se quiera de las variaciones 
en ángulo horario, ó lo que es lo mismo, que prescindiendo de 
la refracción la incertidumbre con que se obtendría el instante 
del tránsito por el hilo horizontal, diferiría muy poco del error 
que se cometería al observar el paso de la misma estrella por 
un hilo colocado en el meridiano. 

En el método americano, se anota también el instante en 
que se hace la bisección de la estrella con el hilo del micróme- 
tro para tener su ángulo horario y reducir la observación al 
meridiano cuando se hace fuera de él. Vemos pues que la exac- 
titud con que se obtienen dichos instantes es casi la misma, 
cuando se opera en las condiciones dichas y tratándose de la 
misma estrella. 

La influencia que en el valor de a tienen los errores cometi- 
dos en 6r y G^', es más difícil de estudiar, pues dichos errores son 
de naturaleza más complexa, pero fácilmente se comprende 
que la precisión con que puede obtenerse ¿ {G — G') es notable- 
mente más baja que la de ¿ (m — m') en el método de Talcott, 
en el cual m, m\ son las indicaciones del micrómeti-o corres- 
pondiente á las bisecciones de las estrellas del par. En efecto, 
el error de observación en este método, es decir, el de ¿ {z — s') 



Estudio comparativo paba determinar la latitud. 285 

puede suponerse igual á -L0^^20 para instrumentos ordinarios'^' 
y observadores ejercitados. De esto resulta que el error pro- 
bable de una distancia zenital observada sería 

£, = 0"20i/2==L0"30 

En las observaciones de Direcciones azimutales es bien sa- 
bido que prescindiendo de los errores de lectura, graduación, 
exentricidad, etc., queda todavía otro error que podríamos lla- 
mar de puntería (visee), el cual depende de la bisección de la 
señal,* dependiendo esta á su vez del aumento del anteojo, de 
la refracción, etc. Este error puede valuarse en -LQ^^5 por tér- 
mino medio*^' cuando se observan señales fijas cerca del hori- 
zonte. 

En el caso que nos ocupa, debido al pequeño movimiento 
de las estrellas en azimut, por la poca inclinación de sus tra- 
yectorias respecto del horizonte, y por ser dicho azimut muy 
cercano de 90°, puede admitirse que el error de puntería ten- 
ga por valor 

. J=0"50 



siendo la distancia zenital de la estrella observada. Esta ex- 
presión nos indica que dicho error alcanza valores muy gran- 
des cuando se observa cerca del zenit. 

Parece desprenderse del estudio que acabamos de hacer, 
que en lo concerniente á los errores instrumentales, no hay 
gran ventaja en sustituir el círculo vertical del altazimut por 
el horizontal; falta ahora averiguar la influencia que tienen en 
la latitud concluida los errores tanto de observación como ins- 
trumentales. 



(1) Telescopios zenitales de O m, 75 de distancia focal y 40 d. de aumento. 
(2» Altazimutes de O m 75 de distancia focal y 30 d. de aumento. 



286 S. Albman. 



Siendo f una función de li. a y 8, tendremos aplicando el 
teorema de Taylor y tomando solo los primeros términos del 
desarrollo por ser los errores cantidades pequeñas 



^An+^Sa+^-^88 
dh da d8 



Por la forma de esta función, es claro que para saber en 
que circunstancias un error dado tendrá menor influencia en 
la latitud, bastará examinar su coeficiente, pues dicha influen- 
cia se mide por el producto de esas dos cantidades. 

Diferenciando (1) con relación & ¡pj sucesivamente con re- 
lación á ^, a y ó, se halla: 



d^ _sen cp sen h — cot a eos h , -^^ 

dh sen f tg 6-\-cos w eos li ------ 



d<p_ tg. z .rj. 

da sen a ' " " ' " 

coff f _ sen 1 (p 



dS eos 8 eos z sen 2 3 {ser^ <p-\-cos^ f cot 8 eos h tg <p)' 



(8) 



Siendo el valor de (6) una función de las cuatro cantida- 
des f, Ji,a y ó será necesario eliminar alguna de ellas para es- 
tudiar sus variaciones cuando se hacen variar las otras tres 
que spirán las variables independientes. Como las cantidades 
observadas son h y a, parece indicado eliminar k8 para lo cual 
nos valdreiuos de (1) y se hallará: 

, ^ eot a sen fe -f sen <p eos Ti 

eos <p 



ESSDDIO COMPARATIVO PARA DETEEMINAE LA LATITUD. 287 

Sustituyendo en (6) se obtiene después de algunas reduc- 
ciones : 

d<p _^ sen 2 <p sen a sen h — eos (p eos a eos h 
dJi sen a eos h-\-sen cp eos a sen li 



ó bien 



d<p __^ sen Ifpig Ji — eos <p cot a 
dh 1+sew (p cot a ig. h 



El examen de estas dos últimas expresiones manifiesta que 

cuando a crece de 0° á 90°, -~ crece de — oo á ¿ sen 2y tg. h, 

pasando por cero cuando sen <p= cot a cot h, es decir, cuando 
el ángulo paraláctico es de 90°. Vemos pues que solo en este 
caso el error en el ángulo horario no tiene influencia en la la- 
titud, pero en cambio sería necesario observar la estrella en 
su mayor elongación, lo cual solo sería posible cuando d es ma- 
yor que <p. 

« En el método de Talcott es bien sabido que un error de 1 
ó 2 segundos en el ángulo horario solo tiene influencia en la 
latitud cuando se hacen observaciones extrameridianas, es de- 
cir con instrumentos fuera del meridiano y con ángulos hora- 
rios de más de un minuto. 

El coeficiente de í?a (7) adquiere valores muy pequeños cuan- 
do z es pequeña y a difiere poco de 90°, lo cual solo puede con- 
seguirse observando estrellas que culminen cerca del zenit, 
poco antes ó después de su tránsito por el primer vertical. La 
forma de dicha expresión (7) nos manifiesta la poca influencia 
que tienen en la latitud los errores de que puede estar afecta- 
do el azimut, sobre todo observando en las condiciones que 
acabamos de mencionar, y en esto consiste la ventaja de las ob- 
servaciones azimutales, en vez de las indicaciones del círculo 
vertical que requieren otres métodos. 

Para que el error de puntería en el método mexicano tu- 

Mem. Soo. AJzate. México. T, 24. (1906-1907.)— 36. 



288 Jesús Alemán. 



viese el mismo valor que el de observación en el de Talcott, 
sería necesario que s=0 j «=90° pues la influencia de dicho 
error en la latitud sería 



dip _ 0"50 



da eos z sen a 

admitiendo para error de observación en el método de Talcott 
0"35, lo cual no está lejos de la verdad en las circunstacias or- 
dinarias. 

La condición de que las distancias zenitales sean peque- 
ñas y los azimutes cercanos á 90°, restringe considerablemente 
el número de estrellas propias para la aplicación de este méto- 
do, cuando se quieren obtener resultados comparables en cuan- 
to á exactitud con el método americano, sobre todo cuando se 
opera en latitudes bajas como las nuestras. 

El coeficiente ^ (8) adquiere su valor más pequeño en una 

latitud dada cuando d = \o mismo que z, condición imposible 
de satisfacer, pues es bien sabido que a\ z = 0^ d = <p. Si supo- 
nemos (p=0 para satisfacer la condición anterior, entonces el 
coeficiente será igual á 1 y el error en la declinación entrará 
con todo su valor en la latitud determinada. 

La parte del error del azimut debida á la inclinación del 
eje de rotación del anteojo, podemos determinarla como sigue: 

Siendo h la inclinación, en una posición de dicho eje dada 
por el nivel montante y &' la que corresponde á la otra posi- 
ción, la corrección del azimut tiene por valor (5) 

¿ [h'—b) cot 0. 
Designando por Jiz:^/, el error probable con que puede obte- 



Estudio comparativo para determinar la latitud. 289 



nerse la inclinación del eje por las indicaciones del nivel mon- 
tante, tendremos para el error de ^ (b—b') cot 2, el valor : 



—r^cot 
t/2 



cantidad que tiene valores muy grandes cuando z es pequeña. 
Pero recordando que la influencia que tienen en la latitud los 
errores del azimut se ixiide por el producto de dichos errores 

por T— vemos que en definitiva la influencia del error que es- 
tudiamos está dada por: 



j/2 sena 



lo cual nos indica que cuando a se acerca á 90° este error tien- 
de á entrar también con todo su valor en la latitud. 

Una circunstancia que merece tomarse en consideración 
es las ventajas que hay en que el nivel sea colgante en vez de 
montante por la mayor facilidad para observar estrellas con pe- 
queñas distancias zenitales debido á que con esta última dis- 
posición del nivel nunca puede haber temor de que éste impida 
al telescopio tomar la inclinación que se quiera. 



Comparación del método Mexicano con el de Bessel. 

Hemos dicho que el método de Bessel es un caso particu- 
lar del "Mexicano" y es fácil convencernos de ello. Si en el mé- 
todo mexicano suponemos a = 90° y observamos el tránsito de 
la estrella por el cruzamiento de los hilos centrales de la retí- 
cula, en un instrumento sin error de colimación^ estaremos 
precisamente en las circunstancias requeridas por el método 



290 S. Alemán. 

de Bessel y podremos determinar la latitud siempre que sea 
conocido el estado del eronónnetro. 

Así pues el conocimiento del azimut requerido en el méto- 
do mexicano, es debibo á que se observa fuera del primer ver- 
tical. 

Para tener una idea á priori de la exactitud de que es sus- 
ceptible el método de Bessel, estudióse primero los errores de 
que pueden estar afectados los datos de la observación, y des- 
pués la influencia de dichos errores sobre la latitud. 

Solo consideraré aquí la parte del error del tiempo obser- 
vado del tránsito de una estrella por el primer vertical, que es 
independiente de la ecuación personal y de otros errores cons- 
tantes y que teniendo el carácter de accidental puede ser de- 
signada con el nombre de error probable. 

La relación que existe entre el intervalo ecuatorial i de 
dos hilos dados y el intervalo I cuando se observa el tránsito 
de una estrella, estando el instrumento en el primer vertical, 
está dada por la expresión: ^^' 



1= 



sen <p cas ó sen (h — ^ I) 



siendo 8 la declinación, Ji el ángulo horario y í^ la latitud del 
lugar. Si llamamos r el error probable de ¿, el de I será: 



B-- 



sen (p eos d sen (h — J I) 



Esta última expresión da el error del intervalo de tiempo 
emplicado por la estrella para pasar de un hilo á otro, el cual 

(1) Véase "Spherical and Practical Astronomy" Chauveiiet. ir, Pág. 248. 



Estudio compahativO paba detebminab la latitdd. 291 

se coirpone del error del paso por cada hilo. 
Llamando e este último tendremos: 



t/2 



Adoptando para e, =!= 0°08, que es el error probable del 
tránsito de nna estrella ecuatorial por un solo hilo, resulta pa- 
ra dicho tránsito, cuando el instrumento está en el primer ver- 
tical: 



e = 



sen (p eos 8 sen h 



teniendo en cuenta la pequenez de e relativamente á h. 

Se ve entonces que el error aumenta cuando disminuye la 
latitud, y que para una latitud dada tiende á alcanzar valores 
más grandes á medida que disminuye el ángulo horario. 

Para ver qué influencia tienen en la latitud dichos errores 
haremos a = 90° en la última forma de (6) y se tendrá: 

^ = ¿ sen 2 ^ tg h 



Por consiguiente — ^ .e será la medida de esta influencia 
dh 



que llamaremos 8 <p, es decir 



- _ ¿ sen 2 <p. e _ ^ eos (p 
sen <p eos S eos h eos S eos h 



292 S. Alemán. 

Abí pues pata una latitud dada, el error cometido en la 
apredaráón del instante del paí^o de la estrtlla por un hilo ver- 
tical de la retícula, si bien es susceptible de alcanzar valores 
grandes, su influencia en la latitud puede disminuirse consi- 
derablemente observando muy cerca del meridiano. 

La influencia que en la latitud tienen los errores de las de- 
clinaciones de las estrellas, puede conocerse también hacien- 

do uso de (8) poniendo por eos z su valor para a = 90o. 

Queda entonces 

d (p _ sen 2 (p 
d 8 sen 2 8 

"El examen de esta última hace ver que para latitudes de 
menos de 45° el error en la latitud es siempre mayor que el 
de la declinación y que cuando f > 45*^ el error en la latitud 
será menor que el de la declinación usando estrellas cuyas de- 
clinaciones estén comprendidas entre 90° y 90° — ^p." Chau- 
venet, II, pág. 247. 

Veamos ahora qué pasa en el método "mexicano." 
Inspeccionando la segunda forma de (8) se vé que en es- 
te método el coeficiente del error que estudiamos es igual al 
del método de Bessel, multiplicado por 



sen ^ f-\-cos "^ <p cot 8 eos htg <p 



y que según que esta cantidad sea mayor ó menor que la uni- 
dad, así la influencia de dicho error será mayor en el primero 
que en el segundo método y vice versa. 

Desde luego se ve que para que sea igual se necesita que 
tg (f eos h cot 5=1 lo que solo tiene lugar cuando el azimut 



Estudio comparativo paha deteeminab la latitud. 293 

vale 90° ó 270° y que observando estrellas en las cuales S<^<p, 
y teniendo cuidado de que sea cerca del meridiano, cot ^ eosh 
tg <p será mayor que la unidad y los errores de las declinacio- 
nes entrarán en la latitud con valores más pequeños. 

Por el contrario cuando 5>^ la influencia de los errores 
de las declinaciones es mayor y el error en la latitud mayor 
que el de la declinación, pero tendiendo siempre á ser iguales. 

Del anterior estudio parece pues desprenderse que cuan- 
do se opera en latitudes bajas como las nuestras es siempre 
más ventajoso el método Mexicano, sobre todo si se tiene en 
cuenta el reducido número de estrellas que culminen entre el 
ecuador y el zenit, condición que solo exige el método Mexi- 
cano para dar, teóricamente, resultados ligeramente más exac- 
tos que el de Bessel. 

Taonbaya, Octubre de 1906. 



SOCIÉTÉ SCIKNTtPlQÜE "ANTONIO ALZATK." MÉMOIEKS, T. 24. 



Necesidad de imiforniar los requisitos miiales (jue dekfl exigirse 
á los eoipleados de ferrocarriles 



POE EL DOCTOE. 



MAÍÍUEL UEIBE Y TRONOOSO, M. S. A. 

El examen sistemático de las facultades visuales de todos 
los empleados de ferrocarriles ocupados en el movimiento de 
trenes, que tiene por base el empleo de señales á distancia, 
primero acogido con desdén por las compañías de caminos de 
fierro ha pasado ya al dominio de los hechos establecidos y re- 
cibe actualmente cuidadosa atención, tanto de parte de las 
compañías particulares, como de los Gobiernos que adminis- 
tran líneas del Estado en diversos países. 

En los Estados Unidos, en donde el crecimiento de las vías 
herradas ha sido verdaderamente gigantesco, este punto ha 
sido mucho más estudiado que en Europa, y como la compe- 
tencia entre las diversas líneas es muy grande cada una pro- 
cura ponerse en condiciones de explotación tales que asegu- 
ren al público las mayores salvaguardias para la vida. Al mis- 
mo tiempo, es un hecho probado que el empleo de individuos 
sanos y con órganos visuales normales, es para las empresas 
una protección muy eficaz de sus propiedades: material rodan- 
te y vías herradas, contra los siniestros debidos á las malas 
interpretaciones que de las señales coloridas ó de distancia, 
pueden hacer empleados con defectos visuales reconocidos. 

Mientras que en Europa, los distintos Gobiernos han dado 

Mem. Soo. Álzate. México. T. 24 (1906-1907)— 37. 



296 Manuel TJhibe r Teoncoso- 



reglas generales para las condiciones de admisión de todos los 
candidatos á empleados en el servicio de trenes, en los Esta- 
dos Unidos reina una gran diversidad en los requisitos visua- 
les que las diversas compañías exigen. 

Últimamente, sin embargo, el estudio profundo de esta 
cuestión y las necesidades prácticas han conducido á la Aso- 
ciación Médica Americana, á la Asociación Americana de Fe- 
rrocarriles y á la Asociación de señales de Ferrocarriles á tra- 
tar de uniformar dichos requisitos exigiendo para todos los em- 
pleados reglas de entrada y de promoción fijas é invariables. 

En alguno de estos cuerpos se ha iniciado ya la idea de 
obtener una legislación federal, que termine de una vez para 
todas con la gran diversidad de reglamentos que el capricho de 
las diversas compañías impone á sus empleados, casi siempre 
sin los fundamentos científicos necesarios á su resultado eficaz. 

México se ha colocado felizmente, desde que reglamentó 
su ley de ferrocarriles en 1883, entre los países más avanza- 
dos, haciendo obligatorio el examen de ingreso y haciendo res- 
ponsables á las empresas de los accidentes que pueden resul- 
tar de los defectos visuales y auditivos de sus empleados. 

Desgraciadamente las compañías no se preocuparon al prin- 
cipio de llevar á^la práctica estas disposiciones, y ya desde 
1899, en los "Anales de Oftalmología," señalábamos la nece- 
sidad de obligarlas á su cumplimiento estricto. En diversos 
artículos posteriores y en algunas sociedades científicas, he- 
mos insistido en la conveniencia de reglamentar en detalle to- 
dos los requisitos que deben llenar los candidatos á emplea- 
dos en el servicio activo de trenes, pues como la ley es muy 
vaga á este respecto, las Compañías la han interpretado á su 
voluntad al verse obligadas á ordenar el examen de ingreso, 
una vez despierto el interés del público y la solicitud del Go- 
bierno á este respecto. 

El reglamento de 1? de Julio de 1883, en su artículo 185, 
dice textualmente: 



Requisitos visuales A empleados de fkekocakhiles. 297 

" Todas las empresas harán reconocer para admitirlos y 
conservarlos á su servicio, á los maquinistas, fogoneros con- 
ductores de tren, jefes de estación, cambiadores, guardavías 
y garroteros, por dos profesores de medicina, respecto al dal- 
tonismo, poder visual y buen estado del oído y se les expedi- 
rá á dichos empleados su correspondiente certificado. 

La Secretaría de Fomento nombrará, cada vez que lo juz- 
gue conveniente, uno ó más profesores de medicina para que 
hagan un roconocimiento respecto al daltonismo, poder visual ] 
y buen estado del oído de los empleados expresados en este 
artículo." 

En las reformas de 25 de Octubre de 1894 al reglamento 
anterior, se expresa en el artículo 93 que *'Las empresas son 
responsables por los accidentes que ocurran á causa de la fal- 
ta de observancia de este capítulo en lo que respecta á las se- 
ñales, y lo serán también por ocupar á personas que no ten- 
gan los certificados que comprueban que la vista y el oído es- 
tán libres de enfermedades que no les permiten distinguir las 
señales." 

Como se ve la ley exige que sean examinados los maqui- 
nistas, fogoneros, conductores, etc., respecto al daltonismo y 
poder visual, y que se les expida un certificado por dos profe- 
sores de medicina; pero no determina qué cantidad de poder 
visual deberá tener cada uno de los ojos; si este poder puede 
obtenerse ó no, por medio de anteojos; si los empleados anti- 
guos al ser promovidos deberán conservar la misma agudeza 
visual; y si cualquier enfermedad posterior que ataque la vis- 
ta debe hacer desechar del servicio al empleado enfermo. No 
dice nada tampoco respecto á la necesidad de exámenes pe- 
riódicos tanto de la agudeza visual como de la percepción co- 
lorida. 

Cierto es que en la reforma de Octubre de 1894 se hace á 
las empresas responsables por ocupar personas que no tengan 
una vista y un oído normales; pero hay que tener en cuenta 



298 Manuel üribe y Tboncoso. 



que esta responsabilidad se limita solo á que los empleados lle- 
nen el requisito de una certificación de entrada, que, como he- 
mos visto, puede ser muy variable en sus condiciones, siendo 
por otra parte muy difícil de exigir responsabilidad alguna pos- 
terior por este capítulo, ya que entre las causas de los sinies- 
tros nunca se ha tenido en cuenta el estado de la vista de los 
maquinistas, á pesar de que numerosos hechos bien averigua- 
dos en ferrocarriles europeos, comprueban la realidad de es- 
ta posibilidad. 

Supóngase, por ejemplo, que un maquinista afecto al uso 
del alcohol ó que abuse del tabaco, se ve atacado al cabo de 
algún tiempo de trabajo en la vía, de lo que se llama ambliopia 
alcohólica, que consiste en la pérdida de la facultad de distin- 
guir los colores con el centro de la retina, con la mácula lútea; 
este hombre couducierido un convoy en la noche no podrá dis- 
tinguir á distancia una luz roja de otra verde ó blanca y el cho- 
que ó el descarrilamiento serán inevitables. 

La Compañía no será responsable de las pérdidas de vidas 
porque se achacará el siniestro al estado de la vía, al mal es- 
tado de la locomotora, á cualquier causa, menos á la real, de 
la que sí es responsable ciertamente la empresa, pues tiene la 
obligación de que sus empleados no solo posean una visión 
normal al ingreso, sino durante todo el tiempo de su servicio. 
De allí la necesidad de los exámenes periódicos cada 2 ó 3 años 
y de exámenes más frecuentes aún en empleados que se sepa 
son viciosos ó padecen de alguna enfermedad, como sífilis, dia- 
betes, etc. 

En los exámenes de entrada no se tiene en la actualidad 
el rigor científico necesario para obtener resultados eficaces, 
habiéndose dado el caso de que en un ferrocarril del oi'iente 
de la República se haya empleado á un maquinista tuerto. No 
es raro tampoco encontrar en los maquinistas de líneas prin- 
cipales individuos que han pasado el examen con § de la agu- 
deza normal. Si se piensa en el tiempo que cada año pasamos 



Requisitos visuales 1 empleados db pereocabeiles. 299 

á bordo de los ferrocarriles, se verá que durante buen núme- 
ro de días nuestra vida ha estado á merced del estado de la 
vista de los empleados del tren y no nos parecerán excesivas 
todas las precauciones que se tomen para asegurar un buen 
servicio de señales. 

Ciertamente que las prescripciones del reglamento de 1883 
eran avanzadas para su época, pero si consideramos que el trá- 
fico ferrocarrilero aumenta cada día más, no solo por el au- 
mento en el número de tienes que requiere la plétora de car- 
ga en el país, sino por la tendencia á disminuir el tiempo de 
su recoi'i'ido, lo mismo en los trenes de pasajeros que en los 
de carga, haciendo la probabilidad de colisiones más frecuen- 
tes, se comprenderá el por qué es necesario exigir, en nuevos 
reglamentos, condiciones más estrictas para empleados de cu- 
ya vista depende la seguridad de innumerables personas y de 
valiosos cargamentos. 

Existe en la actualidad la tendencia en las grandes líneas 
americanas y europeas á substituir con semáforos las antiguas 
banderas de los guardavías. Los semáforos son grandes pos- 
tes en cuya parte superior un brazo movible indica por su po- 
sición si el tren debe detenerse ó continuar. Cuando el bra- 
zo está horizontal equivale á una bandera ó á una luz roja, es 
decir, ordena la detención inmediata del tren; cuando está co- 
locada formando nn ángulo de 45 grados con el poste, hacia 
abajo, indica vía franca. 

Para poder detener un tren de seis carros que camine á 
razón de 70 millas por hora, la señal del semáforo en el día ó 
de color en la noche, debe ser reconocida á una distancia de 
cerca de media milla. Es precisamente este sistema de seña- 
les por semáforo (UocJc signáis) el que ha permitido á los fe- 
rrocarriles americanos correr trenes rápidos que cruzan el con- 
tinente en cinco días y hacer salir trenes de varias estaciones 
con treinta segundos de distancia uno de otro y con iguales 
límites de peligro que antes. 



300 Manuel TJeibe y Teoncoso. 



En SU discurso anual de 1905, el presidente de la Bailway 
Signa! Association se expresó de la sip;uiente manera acerca 
de la importancia del servicio de señales: "Obtener el mayor 
provecho de una unidad de vía y una unidad de fuerza mo- 
triz, es una cuestión que demanda la más cuidadosa atención 
de todo gerente general, y no conozco mejor representante 
entre sus empleados para resolver esta cuestión, que la ayu- 
da del ingeniero de señales." 

Ahora bien, la aplicación del semáforo que facilita á los 
maquinistas el reconocimiento de las señales á mayor distan- 
cia que las banderas, exige una agudeza visual igual á 1 con 
ambos ojos y ha debido ser calculado de manera que á la dis- 
tancia necesaria para detener un convoy ó sea á media milla, 
como hemos dicho, el brazo horizontal que forma una T, sub- 
tienda un ángulo visual de cinco minutos sobre la retina, que 
es precisamente el ángulo visual de un ojo con agudeza nor- 
mal. 

Es pues necesario no solo que los maquinistas tengan una 
facultad cromática normal, sino que su agudeza visual sea 
igual á 1 con ambos ojos, y esto tanto con el sistema de se- 
máforos como con el actual, pues necesariamente el maqui- 
quinista debe estar capacitado para distinguir obstáculos, de- 
sarreglos de la vía ú otros trenes á la mayor distancia posible. 

Esta agudeza visual normal deberá tenerla el candidato 
sin usar anteojos para lejos, los cuales únicamente podrían 
permitirse en los empleados antiguos y conocedores del ca- 
mino. 

Para las necesidades prácticas es conveniente dividir á los 
empleados en diversas clases según la mayor ó menor respon- 
sabilidad de los servicios que presten y según el tiempo que 
lleven de empleados en la compañía. 

En todas las clases y constantemente, la percepción de los 
colores debe ser perfecta, comprobándola con los estambres de 
Holmgren y la literna, etc. 



Requisitos visuales i. empleados de ferrocabriles. 



301 



Agudeza risnal. 

Clase A. — Maquinistas, fogoneros, conductores, garrote- 
ros, guarda-vías, cambia-vías, guarda-agujas, empleados de 
equipajes en el tren y despachadores de máquinas. 



Entrada al 'servicio ó promo- 
ción. — V = 1 en ambos ojos, 
probados separadamente j sin 
vidrios. 

La hipermetropía, si existe, 
no debe pasar de 2 D al in- 
greso. 



Beexámenes de los que han es- 
tado en servicio más de 5 años. 
— |- en un ojo y |- en el otro. 
Cada ojo será examinado sepa- 
radamente y la visión anotada. 



Clase B. — Jefes de vía, jefes de puente, guarda-vías de 
cruceros, guarda-puentes, porteros, telegrafistas, agentes de 
estación, y empleados de equipaje en la estación. 



Entrada al servicio ó promo- 
ción. — V:^! en un ojo y ^ por 
lo menos en el otro; probados 
separadamente y sin vidrios. 



Beexamen de los que han esta- 
do en servicio más de 5 años. — 
^ en un ojo y 2/5 en el otro sin 
vidrios. Cada ojo será exami- 
nado separadamente y su vi- 
sión anotada. 



Las reexaminaciones se repetirán cada 3 años ó después 
de una enfermedad ó accidente grave en la vía. Se liarán 
más frecuentemente en los empleados que abusen del tabaco 
ó que sufran de sífilis, albuminuria, diabetes ó enfermedades 
agudas ó crónicas de los ojos y oídos, 

Los individuos que hagan uso excesivo del alcohol no de- 
berán ser empleados. 

Los empleados de la Clase A, deberán oír la voz baja á 
6 metros en una pieza en silencio y sus oídos deberán estar 
sanos. En las reexaminaciones deberán oír la voz baja á 4™ 5 
con un oído y á 3 con el otro. 

Los de la Clase B, deberán oír la voz baja á 6 metros á 
su ingreso y á 3 metros con ambos oídos en las reexamina- 
ciones. 



302 Manuel Ueibe y Troncoso. 

Estas reglas son un poco menos severas que las presenta- 
das por el Dr. Allport á la Sección de Oftalmología de la Aso- 
ciación Médica Americana. Creemos sin embargo que siendo 
mucho menos importantes las funciones que desempeñan los 
empleados de la Clase B, respecto á la necesidad de una agu- 
deza visual perfecta, se pueden hacer concesiones sin detri- 
mento de los intereses del público. 

El objeto de exigir en los exámenes de ingreso que la hi- 
permetropía, si existe, no sea mayor que 2 D, es evitar á los 
empleados el uso de anteojos casi desde que puedan ser pro- 
movidos á maquinistas, pues con una hipermetropía mayor el 
porte de vidrios se hace indispensable á la edad de treinta y 
cinco ó cuarenta años. 

Al practicar los exámenes de ingreso deberá desconfiarse 
de los individuos que no teniendo dificultad para reconocer 
los colores cuando su matiz es saturado, se muestran incier- 
tos para distinguirlos si la intensidad disminuye. Son espe- 
cialmente peligrosos si el mal tiempo, la niebla, etc., reducen 
la intensidad de los colores. 

Deberá tenerse también en cuenta, como indicábamos an- 
tes, la posibilidad de la existencia de un escotoma central, pa- 
ra los colores ó absoluto, producido por la ambliopía alcohó- 
lica ó nicotínica. 

Estos tres defectos visuales, imposibles de reconocer por 
personas extrañas á la medicina, son muy difíciles de diagnos- 
ticar aun por los m.édicos generales, y requieren siempre es- 
tudio minucioso y aptitudes especiales para ser descubiertos. 
Ellos precisamente fundan la necesidad de que todos las exá- 
menes sean practicados por oculistas ó cuando menos por los 
médicos de la Compañía, quienes referirán al especialista los 
casos dudosos; pero nunca deben confiarse dichos exámenes 
apersonas ignorantes en medicina, como se- acostumbra en 
algunas Compañías por razones de mal entendida economía, 
pues sus resultados serán siempre dudosos. 



HEQUISITOS visuales k EMPLEADOS DE FEBECCAREILHS. 303 

Precisamente la elaboración de reglas fijas y detalladas 
de exámenes para todos los ferrocarriles, traerá como conse- 
cuencia el que no puedan ser practicados sino por médicos 
adiestrados en estas tareas y su eficacia aumentará en propor- 
ción. 

Hemos dicho que el reglamento de 1883 constituye un pa- 
so de progreso avanzado al que, como á todo lo nuevo, se han 
opuesto resistencias en la práctica; estas no podrán ceder si- 
no mediante el esfuerzo persistente que sostiene lo que es 
realmente útil. Comprendiendo que la ley para ser respetada , 
y cumplida necesita de una vigilancia firme y constante, el 
mismo reglamento creó ya, de Hecho, la inspección de este ser- 
vicio por médicos peritos que lo hiciesen cumplir. Aunque des- 
graciadamente nunca se ha llevado á la práctica esta inspec- 
ción, su utilidad es notoria y si se reconoce, por las razones 
expuestas, la necesidad de la reglamentación detallada de los 
requisitos visuales de los empleados de ferrocarriles, ella cons- 
tituirá la salvaguardia más eficaz de su cumplimiento. 

México con sus 21,0C0 kilómetros de vías férreas que to- 
dos los días se extienden más y más, tiene sin embargo en 
ciertas líneas una plétora de tráfico que hace que su capaci- 
dad normal no baste ya á las necesidades del comercio. Esto 
indudablemente traerá consigo como solución al conflicto, tan- 
to aumento en la capacidad de trasporte del material rodan- 
te, como el aumento en el número de trenes y la diminución 
del tiempo de su recorrido lo que, sin un perfeccionamiento 
equivalente de las medidad de protección, hará aumentar el 
tanto por ciento de peligros para la vida de los pasajeros y la 
propiedad. 

México, Septiembre 29 de 1906. 



Mem. Soe. Álzate. México. T. 24. (1906) —36. 



SOCIÉTÉ SCIKNTIFIQDK "ASTONIO AJLZATE." MÉMOIBES, T. 24. 



Rotas acerca de las reformas del Calendario, propuestas por el Sr. Pko. 
Calixto del R. Órnelas, M. S. A. 



MANUEL MIEAÍTDA MAEEOIT, M. S. A. 

El señor Presbítero Don Calixto del R, Órnelas, bien cono- 
cido en nuestra Sociedad "Antonio Álzate" por su trabajo so- 
bre las reglas de Cronología práctica, ha presentado á esta 
misma corporación otro estudio intitulado "Arfc de faciliter la 
science chronologique ou Reforme du Calendrier," que acaba 
de publicarse en nuestras Memorias (Tomo 24 — N° 1 — Julio 
1906). 

En este trabajo, como en el anterior da buena prueba el 
Sr. Órnelas de sus conocimientos cronológicos; mas espero que 
no llevará á mal le indique algunos errores en que acaso por 
falta de reflexión incurrió en su último estudio. 

Después de poner como base de su trabajo y del calenda- 
rio, la semana, trata de la reforma del mismo, á fin de que to- 
dos los años principien por el mismo día de la semana, indi- 
cando el medio propuesto por M. Camilo Flammarion de lla- 
mar cero, al día sobrante de las 52 semanas. 

El P. Órnelas no admite este procedimiento: más al refu- 
tar al sabio astrónomo fracés, le hace la imputación de preten- 
der suprimir un día en los años comunes y dos en los bisies- 



306 M. Miranda y Marrón. 



tos; lo que jamás pasó, ni podía pa?ar por la mente de M. Flam- 
marion. 

Oigamos al autor: "Cette mesure (d'appeller zéro un jour 
de la semaine) entrainerait un bouleversement dans les noms 
des jours de la semaine, car il en résulterait que seulement 
tous les cinq ou six ans les jours commenceraient sous leurs 
noms respectifs. En outre, cette maniere de eompter, avec le 
temps occasionnerait un grand embroiullement dans la chro- 
nologie: en effet appeler zéro un jour de la semaine dans les 
années ordinaires et deux dans les années bissextiles donne- 
rait pour résultat la réduction a zéro de 18 semaines en un sié- 
cle et de 198 en un millier d'années, et pour calculer les temps, 
comme pour resondre un probléme. par exemple, á quel jour 
appartient un certaine date suivant le nouveau calendrier, il 
serait nécessaire ensuite de faire des recherches en se basant 
sur Pancien, et en tenant compte de tous les jours qui ont été 
réduits a zéro. La concordance parfaite (?) serait illusoire. 

Ne serait-ce pas introduire une difficulté de plus dans la 
chronologie? Personne ne peut le nier et nous pourons bien 
déclairer ainsi que nous ne trouverons jamáis une solution 
scientifique dans une mesure eausant de la confusión dans 
une science qui loin de s'obscurcir davantage, a besoin d'étre 
éclairée." 

Patentemente se ve que el Sr. Órnelas no ba interpretado 
debidamente al astrónomo y supone que al llamar cero ó dos 
ceros al día ó dos sobrantes de las 52 semanas, M. Flamma- 
rion pretendía su supresión. Todos comprendemos lo contra- 
rio; sino que, tomado en cuenta en cada año ese giro ó dos gi- 
ros fíolares, reciben el nombre de cero, en vez del respectivo 
hebdomadario, para que el año siguiente empiece en el mismo 
día de la semana, á saber, el lunes, elegido por el astrónomo. 

Tan preocupado estaba el ánimo del íSr. Órnelas, que po- 
cos renglones adelante y refutando lambién la proposicióü de 
tomar como principio del año el Equinoccio de Primavera, di- 



Notas acerca de las sefcemas del Calendabio. 307 

ce: "J'ignore quel peutétre l'obj ^t que se propose Pauteur, qüe- 
lle est la raison scientifique sur laquelle il s'appuie et la con- 
venaace de cette raison; ce que je sais bien, c'est que ce sys- 
téme introduirait une nouvelle complication dans la chrono- 
logie. En effet, pour calculer le teraps ét resondre les proble- 
mas, il faut teñir compte de l'erreur de quatre ans commise 
par Denys le Petit, les dix jours de la correction Grógoriennej 
et en suivant le plan de M. Flammarion il faudrait teñir comp- 
te en outre, de 18 semaines réduites a zéro chaqué cent ans, 
et aussi des mois de janvier et fóvrier et des 20 jours du mois 
de raars de l'année oú comtnencerait a regir le nouveau calen- 
drier, sinon on supprimerait 31+28+20 = 79 jours. De cette 
maniere nous arriverions a supprimer tout le calendrier." 

Cierto es que yo no acepto tampoco dar la denominación 
de cero á ese día sobrante, porque cero nada significa, y jamás 
el pueblo se acostumbraría á dar ese nombre á un día de la 
semana, y también porque equivaldría á dejaí ese día sin notti- 
bre, pero de eso á la supresión del día, media un abismo. 

Esta opinión manifesté ya en mi folleto "La Reforma del 
Calendario," y por eso propuse llamar á ese día Gratitud, dán- 
dole un nonibre real y un fin útil y loable, el haciniiento de 
gracias al Ser Supremo, cada país ó particular según su reli- 
gión ó creencias. También he propuesto, en mi otro estudio 
presentado á la Sociedad Astronómica, con el título de "El 
Calendario Perpetuo Universal," intercalar el día sobrante á 
la mitad del año, al fin del mes de Junio (arreglando simétri- 
camente de 30 y 31 días los meses), llamando á ese día inter- 
medio Medio-año y que á la vez dividiría un año fiscal del si- 
guiente, cuyo principio es el 1° de Julio. Así como también 
el día bisiesto, — dándole ese nombre Bisiesto^ — seguiría al de 
Medio-año, en los años que deba añadirse. 

En lo que sí est()y de acuerdo con el Sr. Órnelas, y ya lo 
discutí en mi folleto citado, es en no aceptar como principio de 
año el Equinoccio de Primavera, porque el año en que se ve- 



308 M. MlEANDA Y MAEEÓN. 



rificase el cambio habría trastorno grande, y en los tiempos 
futuros no podrían hacerse los cómputos cronológicos sin te- 
ner constantemente á la vista la tabla de equivalencia, repro- 
duciéndose la confusión de las crónicas de la Edad Media. En 
efecto, si habiendo comenzado el año el 1? de Enero, se toma- 
se como principio el Equinoccio de Primaveva, ó se seguía 
numerando el mÍ!<mo año comenzado y resultaba un año de 
catorce meses y veinte días, con un total de 434 días, ó se pa- 
ba al año siguiente en el orden numérico y entonces queda- 
ba un año de dos meses y veinte días, (1? de Enero á 20 de 
Marzo), sobreviniendo en ambos casos graves inconvenientes 
para las transacciones comerciales, industriales y bancarias, 
para las cuentas del Erario, para los cursos escolares y en ge- 
neral para la vida social. 

En caso de cambiar el principio del año á una fecha rela- 
cionada con un hecho y momento astronómico, sería preferi- 
ble, como en particular me lo ha manifestado el respetable Sr. 
Senador Don Gabriel Mancera, transladarlo al día del Solsticio 
de Invierno, porque solamente se adelantaba el principio de 
año nueve días, como se suprimieron los diez días al hacer la 
Corrección Gregoriana, pasando del 4 al 15 de Octubre de 1582. 
ElSr. Mancera es ferviente partidario de la reforma del alma- 
naque y tiene el proyecto de gestionar ante el Supremo Gobier- 
no la reunión de un Congreso Internacional para la reforma del 
calendario. ¡Ojalá que sean escuchadas sus gestiones y que to- 
que á México la honra de convocarlo y de que se verifique en 
los ámbitos de su capital! Mas dudo mucho que, entre las re- 
formas, se admitiese el cambio del principio del año. 



Prosiguiendo la revisión del estudio del Sr. Órnelas, en- 
cuentro que adelante expone los que él llama sus proyectos 
de reforma de calendario, pero, hablando sinceramente, care- 
cen en lo absoluto de originalidad. 



ISTOTAS ACEBCA DB LAS REFORMAS DEL CALENDARIO. 309 

El primer proyecto lo formula así: "Contar cuatro ó cinco 
años de 364 días y uno de 371, es decir de 52 y 53 semanas 
completas resppctivamente." 

Este proyecto, aunque con variación de pequeños detalles, 
es el que presenté como no aceptable en mi folleto ya citado, 
en la nota de la página 25, proyecto que recbacó por poco 
práctico, y según el cual, como en esa nota puede verse, el 
año constaría de 52 semanas de 7 días, con un total de 364 
días, añadiendo cada seis años otra semana, compuesta de los 
seis días sobrantes, más el día bisiesto, y como venían á fal- 
tar 7 bisiestos en 84 años, al terminar ese ciclo se añadiría al 
año otra semana, ó sea que ese año constaría de 54 semanas 
ó 378 días, quedando igualado entonces el tiempo terrestre 
con el solar. 

La única variación que el Sr. Órnelas hizo á mi proyecto 
es que, en vez de añadir la semana complementaria cada seis 
años, debiera añadirse según él cada cinco, contando en ese 
año dos días bisiestos. 

Repito, por los inconvenientes que presentaba ese proyec- 
to, ni lo puse en el texto de mi folleto sino en la nota, dándo- 
lo por nulo y reformándolo, como consta en la página 62 y en 
el cuadro respectivo, á saber, estableciendo años de 364 días 
distribuidos en 52 semanas, añadiendo cada cuatro años una 
semana de 5 días, compuesta de los cuatro días sobrantes más 
el día bisiesto. 

Este proyecto, si acaso, es siquiera más sencillo y prácti- 
co, que el que presenta el Sr. Órnelas, que no puede acusar 
ignorancia de ese proyecto y de los demás míos, pues, ha- 
biéndome dirigido una carta, de petición de mi folleto, se lo 
envié al punto, y no solo se digna citarlo en su estudio con 
encomio, lo que le agradezco sinceramente, sino que añade: 
"En su interesante estudio sobre "La Reforma del Calenda- 
rio," fué donde tuve el gusto de conocer el resumen de los 
proyectos de M. Flammarion," 



310 M. M MmANDA t aeeón. 



Ya al final de su disertación incurre el Sr. Órnelas en ol- 
vido presentando el proyecto de Calendario de M. Augusto 
Comte, sin dar el nombre de su autor, pues dice clara y ter- 
minantemente (pág.42): "Mi segundo proyecto consiste en con- 
tar los años de 13 meses, componiéndose de 28 días. Este pro- 
yecto reposa sobre las mismas bases que el anterior: en efec- 
to, habría 13 meses y un día en los años ordinarios y 13 me- 
ses y dos días en los años bisiestos." 

Tal proyecto no es otro que el de M. Augusto Comte, co- 
mo todos sabemos, y espero de la honradez del Sr. Órnelas 
que en la segunda edición de su estudio no asentará como su- 
yo este proyecto, ni tampoco el mío, sino, que dará las fuen- 
tes de donde tomó datos para formularlos, citando los nom- 
bres de sus respectivos autores. 

Del proyecto Comte trato extensamente en mi estudio *'E1 
Calendario Perpetuo Universal," dándole la paternidad que le 
corresponde y señalando los perfeccionamientos que puede re- 
cibir para ser aceptado universalmente. 



Antes de terminar no puedo tampoco pasar en silencio que 
el Sr. Órnelas, hablando del que llama su primer proyecto, di 
ce que: "En caso de ser aprobado, podría publicarse en 1910, 
data del Centenario de nuestra Independencia Nacional y co 

menzaría á regir en 1911 Este calendario, en lo civil, 

podría llamarse, por ejemplo: "Calendario Hidalgo ó Latino 
Americano." A la verdad que alabo el patriotismo del autor, 
pero imponiendo ese nombre al proyecto aludido, sería un 
calendario americano, exclusivista; y de lo que se trata es de 



ÍTOTAS ACERCA DK LAS REFORMAS DEL CALENDARIO. 311 



formar un calendario universal y perpetuo, y que no haya en 
él nada en lo absoluto, que impida ser admitido por todas las 
naciones civilizadas. 

Termino ya el presente juicio crítico del estudio del Sr. 
Órnelas, en quien reconozco, por otra parte, afecto á la cien- 
cia cronológica y al progreso en general, y á quien de corazón 
agradezco los elogios que hace de mi "Reforma del Calenda- 
rio," esperando que no verá en esta crítica sino el amor á la 
verdad y un acto de j usticia en dar á cada uno lo que es suyo. 

México, Diciembre 10 de 1906. 



Mein. Soc. Alüate. México. T. 24. (1906) —38* 



Zubiaur (Dr. J. B.)— Las Escuelas del Sud. Informe presentado por el Vocal del 
Consejo Nacional de Educación de Buenos Aires. 1906. 



Dons et nonvelles publications reQues pendant janvier 1907. 



Les notns des donateurs sont imprimes en italiques; les membres de la Société 
sont designes aveo M. S. A . 

Anuario del Observatorio Astronómico Nacional de Tacubaya para el año de 

1907. Año XXVn.— México. 1906. 129 
Araújo (Orestes) —Historia de la Escuela Uruguaya. Tomo ü. Montevideo. 1906. 

12? (Bihlioteca y Museo Pedagógicos). 
Baratía (Dr. M.), M. S. A. — L'eruzione vesuviana dell'aprile 1906. — Firenze 

(Eiv. Geogr. Ital.) 1906. — Sopra le zone sismológicamente pericolose delle 

Calabrie. Edizione provvisoria. 1906. 
Bauer L. A., M. S. A — Results of Magnetic Observations made by tbe Coast 

and Geodetic Survey between July 1, 1905, and June 30, 1906. — Distri- 

bution of tbe Magnetic Declination in tbe United States for January 1, 

1905 with Isogonic Cbart and Secular cbange tables. Wasbington. 1906. 

CAppendixes 4 & 5 Report Coast and Geodetic Survey). 
Bellevue and AlHed Hospitals. City of New York. — Ist. to 4tb. Annual Report. 

1902-1905.— Medical and Surgical Report Vol. I. 1904. 89 pl. {S. T. Arms- 

trong, M. D., General Medical Superitendent). 
Bergamo (Dr. L. A.) — Alopatía y Homeopatía. — México. 1906. 89 
Berlese (A.), M S. A. — Serie mascbile della "PoUiria PoUinii" Costa (in colla- 

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Berlese (A,). M. S. A. — Probabile metode di lotta efficace contro la Ceratitis ca- 

pitata Wied. e Bhagoletis cerasi L. ed altre tripetidi.— Firenze (''Redia"). 

1906. 89 
Berlese (A.) e Silvestri (F.). M. S. A. — Descrizione di un nuovo genere e di una 

nuova specie di "Lecanite" vívente sull' olivo. — Firenze ("Redia"), 1905. 
Burean des Longitudes. París. Annuaire pour l'an 1907. Avec dea notices scien- 

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Félix (Dr. Jules). — De l'étiologie des affections oancéreusses et de leur traite- 
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du Pare et la création de la station liydro-minéiale d'Ostende. Ostende. 

1906. 89 {Prof. A. L. Herrera, M. S. A.) 

Forstemann (Dr. Ernst) — Commentary on the Maya Manuscript in the Eoyal 
Public Library of Dresden. Transí ated by Miss Selma Wesselhoeft and 
Mias A. M. Parker. Translation revisedby the Author.^Cambridge, Mass. 
Oct. 1906. 89 pl. {Peahody Maseum of American Archaeology and Ethnolo- 
gy, narvard University. Papers. Vol. IV, N9 2). 

Fianklin Bi-Centennial Celebration. Philadelpbia. American Philosophical So- 
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Henry (Alfred Judson).— t'limatoL.Ky of the United States. Washington. 1906. 
1 vol. in-4. 1,01:-' p. & pl. ^U. tí. Dept. of Agriculture. Weather Burean. 
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Fase. 1-3. 8'.' — A Bibliographia Universal e a (Jlassifica^áo decioial (011+ 
025.4) ])or V. da Silva Freiré. B. Paulo. 1901.— Le Musée duLivre 1906. 
— La reforme des Bibliographies Nationales et leur utilisation pour la Bi- 
bliographie Universelle. Rapport presenté au Ve. Congrés international 
d s Editeuis (Milán, 1906) par 1*. Otlet et E Vandeweld. 190ij.— L'Etat 
actuel de l'Organisation Bibliograithique Internationale (01 "1905"). 1906. 
^L'Institut International de Photographie (Section de l'Institut Interna- 
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(Anales de Oftalmología), 1906. 89 

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Tomo 24. No. 8 

MEMORIAS Y REVISTA 

DE LA 

SOCIEDAD científica 



¿¿ 



Antonio A^lziate" 

publicadas bajo la dirección de 

RAFAEL AGUILAR Y SANTILLÁN, 

Secretario Gknkrai^ Pkrpktuo 



SOMMAIRK. 

(Mémoirfs, feuilles 39 á 42; Eevue, feuilles 5 et 6; planches I et II). 



Bromatologie. — Notes sur Bromatologie anímale pour le Mexique. parle Dr. A. 
Dkgés, p. 331-338. 

Ethnologie — Foc-lor mexicain, par le Dr. iV. León et F. F FHas, p. 339-344. 
(A suivi'e). 

Hygién« — La lépre sous le point de vue de l'bygiéne, par le Dr. E. E. Cicero, 
p. 313 326. 

Météorologie. — Correlation des vents á León, deduite de huit années d'observa- 
tions, par M. M. Leal, p. 327-329, pl. I & II. 

REVUE. — Comptes-rendus des séances, Janvier et Février 1907, p. 33-34. — Bi- 
bliogi'aphie: Gazeto Matenaatika Internada, Babu, Hellmañn, Matignon, 
Dettmar, Burean des Longitudes, Escard, Malette, Niewenglowsky, Zil- 
lich, Henry, Koessler, Freidheim, Cbwolson, Félix, Lowell Observatory, 
Observatoire de Poulkova, p. 35-4í, — Necrologie: MM. D. 1. Mendeleeff 
(avec poi-trait) et K. Moissan p. 45-48. 



MÉXICO 

(3? CALLE DE RKVILLAGIGEUO NÚM. 3). 

Febrero 1907. 

Publicación registrada como artículo de segunda clase en 12 de Febrero de 1907 



Oons et nonvelles publiciitions reines pendant férrier 1907. 



Les noms des donatenrs sont imprimes en italiques; les membres de la Société 
sont designes aveo M. S. A. 

Agenda Oppermanii á l'usage des ingónieurs, architeetes, etc. 1907. — Paris. Ch. 
Béranger. i 

Almanac (The Nautical) and Astronominal Ephemeris for the Year 1910, for 
the Meridian of the Eoyal Observatory at Greenwicli. Published by order 
of the Lords Commissioners of the Admirality. 1906. 89 

Almanaque Náutico para el año 1908, calculado de orden de la Superioridad en 
el Instituto y Observatorio de Marina de San Fernando. — 1906. 

Anales de la Escuela Nacional de Jurisprudencia. México. Año escolar de 1905. 
— México, Tip. Vda. Díaz de León. 1905. 8? {Ministerio de Instrucción Pú- 
blica y Bellas Artes). 

Balch (Edwin Stvift), M. S. A.— Comparative Art. — Philadelphia. 1906 89 

Baratía (Mario), M. B. A. — 1 Teriemoti d'Italia. iáaggio di Btoria, Geografía e 
Bibliografía sísmica italiana con 136 sismocartogrammi. — Torino. 1901. 8? 

Buelna (Eustaquio). — Compendio histórico, geográfico j estadístico del Estado 
de Sinaloa, — México, Imp. Ireneo Paz. 1877. 8? gr. 

Connaissance des temps cu des niouvements celestes, pour le méridien de Paris, 
a l'usage des astronomes et navigateurs, pour Tan 1908, publié par le Bu- 
rean des Longitudes. — Paris. Gauthier-Villars. 1905 

Congrés International pour l'étude des Régions Polaires tenu a Biuxelles du 7 
au 11 septembre 1906 sur le liaut patronage du Gouvernement Belge. Rap- 
port d'ensemble. Dociiments préliminaires et Compte Rendu des séances. 
Bruxtílles, Hayez. 1906. 8? 

Córtese (E.) e Sahathú ( F.), M. S. A. — Descrizione geologico-petrografica delle 
Isole Eolie. (Mem. descrit. della Carte Geol. d'Italia. Vol VII). Roma. 
1892. 8? Tav. 

Estado que guarda el Servicio Postal Mexicano al inaugurarse en la ciudad de 
• México el nuevo edificio de Correos. México. 1907 {Ing. N Domínijuéz. 
M. S. A.) 
Frémont ((.h. ) — Étude experiméntale durivetage. —Paris. 190(5. 1 vol. in-4, figs. 

(Mémoires de la Sociéié d'encouragement pour I' Industrie Nationate). 
Friedheim (Dr. Cari). — Précis d'aualyse chimique quantitative des substances 
minerales comprenant l'analyse volumétrique, l'analyse des gaz et l'élec- 
trolyse. Traduit d'apres la (^me, édition allemande par le Dr L. Gautier. 
Paris et Liége Ch. Béranger. 1906. 8? figs. 
Gonnard (F.) — Minéralogie des Départements du Rhone et de la Loire. Lyon. 

1906. 8? figs. (Annales de V Université de Lyon). 
Gurley's Manual. American Engineers' and Surveyors' Instruments. 39th édit- 
ion. 1905. Troy, N. Y. 



\907 



SOCIÉTE SCXBNTIFIQDK "ANTONIO ÁLZATE." MÉMOIEES, T. 24 



LA LEPRA DESDE EL PÜKTO DE VISTA DE LA HIGIEi, 

Memoria presontada á la Eeunión de la Asociación Americana de Salubridad Pública 

en la Ciudad de México, el 3 de Diciembre de 1906 

y á la Sociedad Científica "Antonio Álzate,'' en la sesión 

del día 7 de Enero de 1907 

POK EL DOCTOE 

E. E. OIOEKO, M. S. A. 

Comisionado por el Presidente del Comité Local de esta 
Asociación, Dr. D. Eduardo Licéaga, Director de la Escuela 
N. de Medicina y Presidente del Consejo Superior de Salubri- 
dad, para presentar ante esta docta Asamblea una Memoria 
acerca del tema que encabeza estas líneas, cumple á mi deber 
hacerle ante todo una pública manifestación de agradecimien- 
to por la honra que á mi insignificante personalidad se ha dig- 
nado hacer, y obedeciendo gustoso lo que para mí significa una 
orden, viniendo del primer representante de la Medicina en 
nuestro país, de ese hombre excepcional en quien toda la cla- 
se médica ve con justicia á un verdadero padre, paso á ocu- 
parme del tema propuesto. 

Toda la inmensa importancia de él se resume en estas bre- 
ves palabras: "La lepra es transmisible." 

Que su transmisibilidad se efectúa sobre todo por medio 
del contagio es verdad aceptada hoy de modo incontroverti- 
ble, particularmente desde el Congreso que en el año de 1897 
se reunió en Berlín con el objeto exclusivo de estudiar esta 
terrible plaga. Saldrá pues sobrando el que ante personal tan 

Mem. Soo. Álzate. México. T. 24 (1906-1907)— 39. 



314 E. B. CiCEBO. 

erudito como el de la Asociación y disponiendo de muy breve 
tiempo para ser escuchado me ponga á enumerar pruebas co- 
nocidas de todo el que en este asunto se ocupa. 

Por lo que respecta al otro medio de transmisibilidad : la 
herencia, su papel parece casi nulo. Esto fué demostrado en 
la Conferencia de Berlín. No se ha conocido caso alguno de 
niño que nazca leproso y los casos en que la enfermedad ha 
aparecido á la edad de 5 años, la más temprana en que ha sido 
señalada, denotan una cantidad de contactos de todo género 
tan innumerables del niño con sus padres ú otros parientes 
enfermos, que la balanza se inclina completamente en favor 
del contagio. Se presume que pueda existir el heredo-conta- 
gio, es decir, la transmisión interplacentaria ; pero hasta hoy 
no ha sido demostrada. 

Así pues, sabido que la lepra es una enfermedad transmi- 
sible sobre todo por contagio ¿cuáles serán sus relaciones con 
la higiene? La respuesta es obvia: las de todas las enferme- 
dades que se encuentran en su caso, con las modificaciones 
que sus condiciones especiales requieren. 

El agente patógeno es el bacilo de Hansen que todos co- 
nocemos, cuya presencia constante en todos los leprosos y só- 
lo en ellos ha sido día á día comprobada por infinidad de ob- 
servadores ; que recientemente, en Febrero de 1905, ha sido 
encontrado en tubérculos producidos por inoculación de pro- 
ductos leprosos a un macaco por Nicolle en Túnez y que más 
recientemente aún, en Diciembre del mismo año, ha sido cul- 
tivado con éxito en diversos medios por P, E. Weil, de París. 

Los hechos que particularmente importan desde el punto 
de vista de la higiene con relación al microbio son las vías por 
donde se elimina del organismo enfermo y las vías por donde 
puede penetrar al sano. 

Muchas de las primeras son perfectaihente conocidas, men- 
cionándose muy especialmente la mucosa nasal y los tubércu- 
los ulcerados sea cual fuere su sitio, ya cutáneos, ya mucosos, 



La LEPBA DE8DB EL PDNTO DK VISTA DK LA HIOIBNK. 315 

siendo de estos los más importantes los de la cavidad buco- 
faríngea. También se han encontrado bacilos en la esperma 
de los leprosos y en las secreciones vaginales de las mujeres 
leprosas. Se han hallado igualmente en la serosidad de los ve- 
jigatorios aplicados á los leprosos y en la serosidad de las vó- 
sico-pústulas vacunales cuando han sido sometidas á la ac- 
ción de este medio preventivo de la viruela. También se les 
ha encontrado en la sangre y según parece con mayor cons- 
tancia y abundancia en la forma anestésica que en la tubercu- 
losa. Se ha dicho finalmente (Jeanselme) que aun en la piel 
sana en apariencia la muda epidémica y el crecimiento de los 
pelos pueden arrastrar los bacilos al exterior. Descontando lo 
que pueda haber de exagerado en este último hecho y tenien- 
do en cuenta por otra parte que en las lesiones tróficas de la 
lepra anestésica no se encuentra el bacilo, resulta que éste 
tiene muchas vías de eliminación en la forma tuberculosa y 
pocas en la anestésica; pero que existiendo en mayor cantidad 
y con mayor constancia en la sangre en esta última forma, 
cuando este líquido salga fuera de los vasos, bien sea normal- 
mente como en la menstruación, bien accidentalmente como 
en las epistexis, flujos hemorroidiarios ó á consecuencia de he- 
ridas, la proporción del peligro llega á aumentar y puede has- 
ta ser en determinadas condiciones mayor con los leprosos anes- 
tésicos que con los tuberculosos, al contrario de lo que sucede 
habitualmente. 

Si llamo con insistencia la atención de la Asamblea acerca 
de este punto es porque tengo la convicción íntima de que la 
forma anestésica es menos conocida y temida que la tubercu- 
losa y que suele pasar desconocida en algunas subformas pa- 
ra las personas extrañas á la leprología. 

En lo que toca á la penetración del bacilo al organismo sa- 
no, estamos aún en el terreno de las hipótesis, muy plausibles 
todas ellas; pero aún no suficientemente demostradas. Hay 
desde luego el hecho señalado por varios leprólogos de que con 



316 E. E. Cicero. 



mucha precocidad se presentan los bacilos en el moco nasal 
aún antes de que haya manifestaciones de otro género, y se 
ha creído que esta podría ser una puerta de entrada; más se ha 
objetado que en realidad sería una puerta de entrada algo ex- 
traña á no ser que los bacilos fuesen llevados allí por medio 
de los dedos, lo que por otra parte sería más fácil para el en- 
fermo que tenga lesiones en alguna otra parte de su cuerpo. 
Se ha objetado también que esta presencia precoz podría no 
denotar una puerta de entrada, sino al contrario, una vía de 
eliminación prematura. 

Otras vías de penetración pueden ser las heridas ó exco- 
riaciones producidas en individuos sanos con objetos que ha- 
yan servido á los leprosos ó las causadas de otra manera: pero 
que puedan ser infectadas secundariamente con productos le- 
prosos, cosa fácil de acontecer á quienes tengan que aplicar 
apositos á este género de enfermos. 

La existencia de los bacilos en la esperma, las vías genita- 
les de la mujer y la sangre de la menstruación hacen presu- 
mir como muy probable que las relaciones sexuales puedan ser 
causa de contagio y por lo mismo las vías genitales serlo de 
acceso para el bacilo. Muchos enfermos originarios de países 
no leprosos que adquieren la enfermedad en países de lepra 
aducen este origen pi'obable á su contagio: pero aún no se co- 
noce una observación plenamente demostrativa. Es seguro 
además que en los matrimonios este factor desempeña un pa- 
pel de primer orden. 

Se ha señalado por último que la vacuna puede ser un me- 
dio muy á propósito para la contaminación y hasta se cita el 
hecho de que en las islas Sandwich se extendió la lepra al mis- 
mo tiempo que se generalizaba la vacuna; pero tampoco se ci- 
ta una observación precisa. No obstante, como en la serosi- 
dad vacunal de los leprosos se ha encontrado el bacilo de Han- 
sen, no repugna en lo absoluto la posibilidad del contagio por 



La lepra desde el ponto de vista de la hiqibnk. 317 

la vacuna y es menester tener este presente para la profilaxia 
social contra la lepra. 

Estos dos puntos de las vías de eliminación y de penetra- 
ción de los bacilos son indudablemente los más importantes 
para establecer las reglas de higiene en relación con la lepra. 

Si supiéramos' cuales eran las condiciones geográficas, cli- 
matológicas y personales que favorecen su desarrollo tendría- 
mos bases más seguras para este estudio: pero desgraciada- 
mente lo que sabemos es que en los lugares más variados por 
su situación geográfica, lo mismo en la zona tórrida que en las 
glaciales, igual al nivel del mar que en las mayores altitudes, 
de igual modo en lugares cálidos que fríos, se encuentran fo- 
cos de lepra. Jeanselme, que ha sido sin duda uno de los au- 
tores que mejor ha estudiado esta enfermedad, señala que en 
la Indo-China los principales focos están situados en las cos- 
tas y á lo largo de los principales ríos; pero hace notar con 
mucha justicia que precisamente en esos lugares la población 
es más densa y el movimiento comercial más activo, las con- 
diciones sociales por lo tanto más propicias para el contagio 
por la mayor facilidad de contactos múltiples y variados entre 
los individuos enfermos y los sanos. 

Ninguna raza está á salvo de la lepra ; pero las mongólicas 
parecen más predispuestas. ¿Es asunto de que el terreno hu- 
mano de esta raza es más favorable al desarrollo del bacilo ó 
es que la proverbial falta de higiene de los mongoles favorece 
el contagio? No lo sabemos; pero el hecho existe. 

Para nosotros, mexicanos, el hecho es muy de tenerse en 
cuenta por la inmigración constante de asiáticos á nuestro país, 
sobre todo á los Estados de la costa del Pacífico. Es un peli- 
gro sobre el que es menester llamar muy fuertemente la aten- 
ción del Grobierno. 

Este es el momento oportuno de hacer constar que la le- 
pra está diseminada en toda la República y quizá mucho más 
de lo que á primera vista nos pudiéramos imaginar. Los focos 



3 J8 B. 5. OíCTRO. 

principales son sin duda alguna los estados de Sinaloa y Chia- 
pas en la costa del Pacífico y el de Yucatán en el Golfo. La 
Mesa Central está invadida en una vasta extensión y particu- 
larmente el estado de Guanajuato paga al mal un pesado tri- 
buto. En la misma Capital he adquirido la convicción de que 
existe ó está en vías de formación activa un foco. Esta con- 
vicción se ha arraigado en mi ánimo desde que en Febrero del 
año pasado se inauguró el Consultorio Central de la Benefi- 
cencia Pública, cabiéndome la honra de ser designado para 
atender en él el departamento de enfermedades de la piel y si- 
filíticas. Pues bien, en ese departamnto han pasado á mi vis- 
ta y quien quiera lo puede comprobar en el registro que allí se 
lleva, 3,787 enfermos diversos de la piel y sifilíticos y de en- 
tre los primeros, 54 lepiosos diferentes desde la fecha de la 
inauguración hasta la presente (31 de Octubre de 1906), es de- 
cir, én un período de 21 meses, lo que viene á corresponder á 
más de 2 y menos de 3 enfermos por mes. La proporción de 
las formas es también importante de ser transcrita aquí pues 
rompe por completo con muchas ideas reinantes. De esos 54 
leprosos 23 corresponden á la forma tuberculosa, 26 á la anes- 
tésica y 5 fueron de forma mixta. No hay pues predominio de 
la tuberculosa. 

Si consideramos el lugar de origen de estos leprosos que 
se han presentado al Consultorio los encontramos distribui- 
dos así: 

Originarios del Estado de Guanajuato 18 

„ Distrito Federal 10 

„ Estado de Querétaro 5 

„„ „ Jalisco - - 5 

„ „ Michoacán 4 

„ „ Morolos 3 

A la vuelta 45 



La lepba dbsdb el pcnro de tíbua de la higiene. 319' 

De la vuelta 45 

Originarios del Estado de México 4 

„ „ Hidalgo á 

„ ,) Zacatecas , 1 

„ „ Puebla 1 

„ „ San Luis Potosí 1 

Suma 54 



Si es verdad que en este cuadro se encuentran 44 enfer- 
mos no originarios del Distrito Federal, quedan de todos mo- 
dos 10 originarios de éste y hay que advertir que 9 de estos 
últimos son nativos de la Capital y con toda segur/dad varios 
dé ellos en quienes se ha podido obtener el dato con exacti- 
tud nunca se han ausentado de la Capital. Además los no na- 
tivos de aquí son en mi concepto los que entrañan mayor pe- 
ligro; pues aparte de que algunos, aunque nativos de otros lu- 
gares son residentes en ésta, los que no lo son pertenecen a la 
clase humilde de la sociedad y para venir á México han teni- 
do que viajar en las pésimas condiciones en que lo hacen los 
pasajeros de 3^ clase en los ferrocarriles y venirse á alojar en 
mesones, hoteles baratos ó viviendas de precios reducidos, lu- 
gares todos en que la higiene más elemental brilla por su au- 
sencia. Son por lo tanto leprosos ambulantes en toda la exten- 
sión de la palabra y por lo mismo de los más peligrosos para 
la sociedad. 

Si tanto empeño muestro en señalar la existencia de un 
foco de lepra en la Capital es con el fin de llamar la atención 
para que se tomen medidas eficaces para combatirlo ahora 
que atin es relativamente pequeño; pues no sería cuerdo es- 
perar para entablar la lucha antileprosa con probabilidades de 
éxito á que el mal adquiera las proporciones del alcoholismo, 
la tuberculosis y la sífilis. 

Aates de' terminar con los fundamentos de las reglas qu©' 



320 K. E. CicBEO. 



deben normar la higiene en sus relaciones con la lepra, me res- 
ta mencionar una dificultad práctica, á saber, que ignoramos 
totalmente las condiciones que favorecen el contagio y las que 
á él se oponen, la relativa frecuencia con que ha sido señalada 
la ausencia de este en las circunstancias más propicias aparen- 
temente, cual es por ejemplo la vida matrimonial. 

También hay que señalar por otra parte la dificultad cons- 
tituida por la longitud en algunos casos desmesurada del pe- 
ríodo de incubación. 

Sentados con todo lo anterior los fundamentos, veamos 
ahora el modo práctico de obrar de la higiene frente á frente 
de la lepra. 

Desde luego, tiene que atender á los dos elementos del pro- 
blema, al enfermo y á los sanos. Tiene que atender por una 
parte á los intereses de aquel y por otra á los de la sociedad y 
dichos intereses son á menudo antagónicos, siendo preciso le- 
sionarlos entonces lo menos posible para equilibrarlos. Ha- 
llar un justo medio j he aquí el gran escollo en todos los asun- 
tos de la vida; pero muy especialmente en los que á la higiene 
social atañen. 

Consideremos primero al individuo. El leproso tiene como 
todo hombre derecho á ¡a vida, y no sólo á la vida vegetativa 
y aun á la animal sino á la humana en sus manifestaciones pri- 
vilegiadas que la diferencian de aquellos otros dos géneros de 
vida. No se debe atentar á su libertad sino en los límites en 
que esta puede ser perjiídicial para los demás y es menester 
cuidar muy bien de que no se puedan prestar á malas interpre- 
taciones de parte de los enfermos las medidas de este género 
que sean necesarias, que no le vayan á hacer huir del médico 
sin cuya inteligente intervención ni podrá él ver mejorada su 
situación ni la sociedad precaverse. 

Tiene además otro derecho el leproso, tan sagrado como 

^el anterior y es el derecho á la salud. Verdad es que no se lo 

podemos satisfacer en la actualidad tan plenamente como de 



La lbpea desde el punto de vista de la higiene. 321 



desearse fuera y que este asunto es más de la incumbencia de 
la terapéutica que de la higiene; pero hay en él dos circuns- 
tancias en que esta puede intervenir muy poderosamente. La 
primera es poniendo al enfermo en las más propicias condicio- 
nes para que la enfermedad le sea menos nociva impidiendo 
que sufra complicaciones. La buena alimentación, la buena 
oxigenación, la buena habitación y sobre todo el exquisito aseo 
la balneación frecuente, las abluciones al por mayor, son ele- 
mentos de primer orden para dar resistencia al organismo. La 
distracción, el trabajo agradable, el solaz, son indispensables 
para enfermos en que hay mil motivos para que el ánimo este 
deprimido. La curación oportuna y eficaz de las ulceraciones 
que con tanta facilidad les sobrevienen impedirá también las 
complicaciones. Habrá que ser además mny solícito con los 
anestésicos para que no sufran las consecuencias de la pérdi- 
da de la sensibihdad, evitándoles muy especialmente las posi- 
bilidades de quemarse los lugares insensibles. 

La segunda es que si se llegara á encontrar para la lepra 
como existe para la sífilis, un tratamiento específico que no so- 
lo pueda vencer sus variadas manifestaciones, sino que ade- 
más, como para esta igualmente, se encontrara un método de 
administración que pudiera evitar las manifestaciones de lo 
porvenir, no sólo se habría encontrado el mejor profiláctico 
individual, sino también el más eficaz^profiláctico social cual 
es el de la esterilización del individuo agente del contagio. 

Los elementos con que en la actualidad se cuenta para la 
defensa de la sociedad son el aislamiento y la desinfección, que 
para poder ser llevados á cabo con éxito requieren ante todo 
la declaración obligatoria. 

En efecto, este elemento es indispensable si se quieren lle- 
var á debido efecto las medidas de orden social que han de po- 
ner coto á la extensión de la enfermedad : es necesario saber 
quienes son los enfermos y donde se encuentran. Pero es me- 
nester para que los resultados de la declaración ante las auto- 

Mem- Soc. Aiíate, México. T. 2i (1906- 1907)— 40. 



322 K. E. CicBEO. 



ridades sanitarias sea eficaz que estas estén prevenidas para 
hacer el mayor bien posible á los leprosos; que estos y sus fa- 
milias puedan ver en ella lo que es realmente : un medio para 
poner en mejores condiciones á los enfermos y precaver á los 
sanos. Por lo demás, la costumbre ya existente de declarar 
otras enfermedades y el horror que los leprosos inspiran has- 
ta á sus familias y aun á sí mismos podrá facilitar mucho la 
acción de esta medida sanitaria. 

Por lo que respecta al aislamiento, es este sin género de 
duda la medida por excelencia y comprende varios factores. 

Desde luego hay una distinción que establecer; el aisla- 
miento puede ser hecho á domilicilio ó en establecimientos ó 
instituciones especiales. Pero no se reduce á esto todo. En 
efecto, distribuida en focos diseminados por toda la superficie 
del globo esta plaga, es menester en cada foco no solo tomar 
las medidas necesarias para extinguirlo ó reducirlo siquiera al 
mínimum posible, sino también impedir que aumente por la in- 
migración de nuevos enfermos procedentes de otros focos ; es 
menester por otra parte que estos inmigrantes no vayan á crear 
nuevos focos. 

Que se debe tolerar que en ciertos casos el aislamiento se 
haga á domicilio siempre que las familias cuenten con los ele- 
mentos necesarios, se basa en que siendo la efermedad poco 
contagiosa, esta medida puede bastar siempre que se tenga la 
garantía de que será bien seguida y acompañada de desinfec- 
ción continuada y rigurosa del enfermo y los objetos que le 
pertenecen; pero es indispensable en estos casos que las auto- 
ridades sanitarias tengan acceso en cualquiera época cerca del 
enfermo para cerciorarse cuantas veces lo juzguen necesario 
de que el aislamiento sigue siendo perfecto. 

Cuando el aislamiento á domicilio no sea posible, y será así 
en el mayor número de casos, el aislamiento se realizará en 
establecimientos adecuados (leproserías) que ó bien estarán 
anexas á un hospital ó bien serán independieíates. En uno ú 



La lbpba dbsde el punto de vista de la hioiene. 323 

otro caso es conveniente que se hallen en los suburbios de las 
poblaciones; pero también pueden ser no simples estableci- 
mientos cerrados, sino verdaderas colonias, ya situadas en tie- 
rra firme, ya en islas adyacentes á las naciones. El conjunto 
de los primeros medios constituye las leproserías terrestres, 
el Hltimo las leproserías marítimas. 

En cualquiera de estas condiciones, será preciso que el ais- 
lamiento sea efectivo, que los leprosos no puedan estar en con- 
tacto con el exterior, que no tengan más contacto directo que 
con el personal médico y administrativo de las leproserías, 
que no se les permita salir de ellas sino en circunstancias ex- 
cepcionales por muy cortas temporadas y bien vigilados. Por 
otra parte se les hará la vida lo más agradable posible en las 
leproserías, se les permitirá trabajar, labrar el campo, se esta- 
blecerán talleres en que puedan fabricar artefactos, los que po- 
drán ser puestos á la venta con el requisito indispensable de 
ser previamente desinfectados. 

Por estas circunstancias de relativa libertad máxima para 
los enfermos y de aislamiento más eficaz para protejer á los sa- 
nos, las leproserías tnarítimas constituyen el medio por exce- 
lencia de aislamiento y todo Grobierno debe preocuparse de es- 
tablecerlas en las islas adyacentes á sus costas. 

Parecería que las aldeas ó colonias de leprosos debieran 
ocupar el segundo lugar después de las leproserías marítimas; 
pero Jeanselme ha hecho observar con mucha justicia, que en 
la Indo-China ha sucedido, que siendo en general muy mise- 
rables dichas aldeas, los leprosos para atender á su subsisten- 
cia hacen frecuentes excursiones á las poblaciones cercanas 
para entregarse á la mendicidad y de esta manera el objeto de 
dichas aldeas queda completamente falseado, sirviendo más 
para la propagación que para la extinción de la enfermedad. 

Los establecimientos especiales cerrados, bien sea indepen- 
dientes, bien anexos á algún hospital, constituyen el recurso 
más práctico y económico en los lugares en que aun no son 



324 E.- E. CicEBo. 



excesivamente abundantes los leprosos. Tal es el caso de nues- 
tra Capital y sería de desearse en vista del resultado de la peque- 
ña estadística que he presentado, que se procediera cuanto an- 
tes á la construcción del departamento de leprosos del Hospi- 
tal General, que tan sabiamente había proyectado el hábil y 
prestigiado fundador de ese grandioso y útil establecimiento, 
Dr. D. Eduardo Licéaga. Creo que por ahora con eso podría 
bastar para la Capital, siendo necesario transladar allí los pocos 
que se hallan en el Hospital "Juárez" en poco satisfactorias 
condiciones. 

Urge además que el Gobierno Federal se preocupe de es- 
tablecer leproserías marítimas para los leprosos de nuestras 
costas. Para librar á estas y aun al resto de la República es 
menester que ni un leproso más traspase nuestras fronteras, 
que se establezca una vigilancia inflexible, que se tenga sobre 
todo especial cuidado con los chinos que en tan enormes can- 
tidades nos están invadiendo y cerrarles inexorablemente nues- 
tras fronteras á todos aquellos en quienes pueda recaer la me- 
nor sospecha de que puedan estar leprosos. 

Conexa á las cuestiones de aislamiento es la relativa al ma- 
trimonio de los leprosos, que no debe permitirse, y la de si las 
madres leprosas deben ó no amamantar á sus hijos, lo que en 
el estado actual de la ciencia hay que resolver en el sentido 
negativo. 

Seré brevísimo en lo que respecta á la desinfección; pues 
conocido de es todos este poderoso medio higiénico por su efica- 
cia y los medios variados como puede ser -practicada. 

Resumen y conclusiones. 

I. — La lepra es transmisible. 

II. — Lo es sobre todo por contagio y muy poco, si acaso, 
por herencia. 

III. — El bacilo Hansen se elimina sobre todo por los tu- 



La lbpra desde el punto db vista de la higiene. 325 

bérculos ulcerados, la mucosa nasal, las vías genitales; abun- 
da en la sangre sobre todo en la forma anestésica y por con- 
siguiente la salida al exterior de este líquido es peligroso desde 
el punto de vista del contagio. 

IV. — Existe en la serosidad de los vejigatorios y en la lin- 
fa vacunal; por esta razón nunca serán tomados los leprosos 
como vacuníferos. 

V. — En realidad ignoramos cuales son las puei'tas de en- 
trada del bacilo, 

VI. — Ignoramos igualmente las condiciones geográficas y 
climatéricas que favorecen su desarrollo. 

VII. — En la República se encuentran numerosos focos. 

VIII. — En la Capital existe ó se está constituyendo uno 
bastante importante. 

IX. — La poca contagiosidad relativa y lo largo déla incu- 
bación constituyen dificultades para imponer con toda eficacia 
las medidas profilácticas. 

X. — La higiene debe tener en cuenta tanto al enfermo co- 
mo á los individuos sanos; al individuo como á la sociedad. 

XI. — Para el primero las medidas capitales son la balnea- 
ción frecuente, la curación eficaz de sus lesiones ulcerosas y 
el tratamiento terapéutico que pueda aniquilar la vitalidad del 
bacilo. Desgraciadamente -este último medio aun no se en- 
cuentra. 

XII. — Para precaver á la sociedad, las medidas eficaces se- 
rán la declaración obligatoria, el aislamiento y la desinfección. 

XIII, — Todas estas medidas serán lo menos vejatorias po- 
sible para el enfermo y los suyos. 

XIV — El mejor medio de realizar el aislamiento está cons- 
tituido por las leproserías marítimas. 

XV. — Parece ser que las aldeas de leprosos no son muy 
de recomendar. 

XVI. — Las leproserías cerradas son muy ventajosas don- 
de el número de leprosos es corto. 



326 E. E. C'iCÉHO.— La uspba desde el ponto de vista de la higiene. 

XVII. — En la Ciudad de México debe construirse una, 
bien sea independiente, bien anexa al Hospital General como 
se había proyectado. 

XVIII. — Las leyes contra la inmigración de leprosos de- 
ben ser muy severas. Es menester fijarse en el peligro que 
los chinos constituyen desde este punto de vista para la Re- 
pública. 

XIX, — No se debe permitir el matrimonio de los leprosos. 

XX. — Las madres leprosas no deben amamantar á sus hi- 
jos. 

XXI. — La desinfección de los enfermos y de cuanto les 
rodea y manufacturen, es la principal medida de profilaxia al 
lado del aislamiento. 

México, Octubre 31 de 1906. 



.''fo/77. Soc.Akate México 



Tomo S'f Lém. I 



CÓRRELA CIOJV de los vientos, en León, deducidos de 
observaciones de 1898 á 1905. 



Numero 2. 




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SOCIÉTÉ SCIKNTIFIQUE "ANTONIO Al^ATK." MÉM01BE8, T. 24. 



Correlación de ios vientos en León, deducida de oclio años 
de oliservación, de 1898 á 1905, 

POB 

MARIANO LEAL, M. S. A. 

(Láminas I y EE), 

En cumplimiento de una de las obligaciones que impone 
nuestro Reglamento traigo hoy al seno de ésta ilustrada So- 
ciedad el resultado de un trabajo que ha necesitado la labor 
de algunos años para que sus resultados sean dignos de fe y 
de alguna utilidad práctica. 

De las 8,756 observaciones de viento consideradas, encon- 
tramos en el cuadro marcado con el número 1, que dominaron 
las calmas, siendo más escasos los de el segundo cuadrante y 
más frecuentes los de el tercero; podremos, pues, contando por 
rumbos y frecuencia, colocarlos en el orden siguiente: del ter- 
cero, cuarto, primero y segundo; quedando en la misma pro- 
porción en cuanto á velocidad media. La presión barométrica 
sigue camino contrario y el termómetro vuelve á la misma mar- 
cha que la dirección y velocidad: la humedad camina pareja 
con el barómetro y las nubes con la temperatura. 

Esto mismo se nota en el cuadro marcado con el número 2, 
de curvas, (Lám. I) observándose que la temperatura y la velo- 
cidad son las de mayor oscilación y por consiguiente más mar- 
cada marcha. 

Como ei'a muy natural esperarlo la velocidad y frecuencia 



328 Maeiano Leal. 



si es cierto que corren paralelas, sus oscilaciones son mucho 
menores. 

Estudiando la rosa marcada con el número 3, (Lám. II) en- 
contramos los mismos resultados; pero ya coa el estudio de to- 
dos los cuadros, podemos entrar en detalles algo más importan- 
tes, así la velocidad que casi está determinada por un círculo, 
presenta un hundimiento del lado occidental debido indudable- 
mente á que, para llegar el viento al zenit, debe pasar por la co- 
lina mas próxima, donde sufre una desviación y por lo mismo 
una diminución en la velocidad ; relacionándose ésto con los 
demás elementos, como ya lo dejamos asentado atrás. 

Inútil sería entrar en otra clase de explicaciones respecto 
á la relación directa ó inversa de los elementos representados 
por ser bien clara y muy conocida la razón de esas relaciones. 

Paréceme de alguna importancia la inspección de los cua- 
dros que tengo el pusto de presentar á mis ilustrados con- 
socios, por ser resultado de ocho años de observación no inte- 
rrumpida: esperando que sea disculpada la pequenez del tra- 
bajo que, sin embargo, ha necesitado de mucho tiempo para 
lograr esa condensación en la forma más clara que me es co- 
nocida. 

León, 3 de Enero de 1907. 



COBEBLACIÓN DE LOS VIENTOS ÉN LEÓN. 



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Mem. Soo. Álzate. México. 



T. 24 (1906-1907)— 41. 



SOCIÉTÉ SOlBNTIFItíUa "Ahtooto Alzatk." Mémoibes, T. 24. 



APUNTES DE BROMATOLOGIA ANIMAL PARA MÉXICO 



POE EL DOCTOS 



ALFREDO DUGES, M. S. A. 

Doy en seguida una lista de los animales que se emplean 
como alimento más órnenos frecuente en los Estados Unidos 
Mexicanos, excluyendo los animales domésticos cuyo consumo 
no tiene nada de particular. Esta nota podrá servir para un 
trabajo más extenso que se juzgue conveniente hacer. Agre- 
go los nombres científicos, porque los vulgares no son los mis- 
mos en todos los Estados de la República. 

MamíferoSf 

Tejón {Procyon lotorj. La carne de este animal es comesti- 
ble, aunque algo dura la de los tejones viejos; pero es sana y 
sabrosa. 

Zorra (Vulpes virginianus). La zorra principalmente algo 
joven puede comerse al igual de la liebre, y es de buen gusto 
asada ó con una salsa hecha con el propio hígado, vino tinto, 
cebollas y condimentos. 

HuiNDURi {Félis pardalis) llamado también tigrillo, se usa 
en el Estado de Veracriiz, asada al horno. 

León ó Puma (Felis concolor). Yo no sé si cuando viejo, 
es comestible; pero un león de dos ó tres años proporciona una 



332 ALPEBDO DüQBS. 



carne firme, de color de rosa, análoga á la de ternera de la cual 
tiene el sabor. 

Ardilla {EpermopMlus grammurus). Roedor abundante, 
principalmente en donde hay trojes de maíz. Su carne es me- 
jor que la del conejo. 

Rata de maguey {Neotoma mexicana). En San Luis Poto- 
sí la venden al mercado. Yo no la be comido más que en es- 
cabeche, y puedo asegurar que es un bocadfy delicado. 

Tbpeitzcuintli {Codognyspaca). Bst^ gran roedor es muy 
estimado en el Estado de Veracruz, donde lo comen asado. 

Liebre [Lepus calloUs). Hace algunos años no la comían 
porque se tenía la preocupación de que se alimentaba de cadá- 
veres, la verdad es que se alimenta de la hierba verde que cre- 
ce más abundante en los puntos abonados por substancias en 
descomposición. Es una carne negra, y buena para los estóma- 
gos poco débiles. 

Conejo {Lepus sylvaücus). Carne blanca, de fácil digestión 
pero poco jugosa. 

Jabalí {Dicotyles tayassu). Este es un alimento análogo al 
puerco, pero de sabor á salvagina que no agrada á todos los 
paladares. Sin embargo, el Jabalí de un año carece de este de 
fecto. Es preciso, luego que lo matan, desollarlo ó por lo me- 
nos cortar la glándula que tiene en el sacro y le comunicaría 
un olor nauseabundo. 

Venado {Cariacus mexkanus). Nada que decir sobre él; su 
carne, sabrosa y digestible lo recomienda, sobre todo cuando 
no se trata de un macho viejo. 

Armadillo {Dasypus novemdnctus). Es un excelente ali- 
mento bajo todo punto de vista. Los indígenas, acostumbran 
asarlo en su propia concha. 

Temazate {Godssus rufinus). Este pequeño venadito es ex- 
celente v usado sobre todo en tierra caliente. 



Apuntes de Beomatología, 333 



Aves. 



Chuparrosas ó Chupamirtos {varios géneros y especies). 
Graciosas y bonitas aves que no tienen más que un defecto 
en cuanto á cocina, su pequenez: pero las pechugas son exce- 
lentes, algo del sabor de las avellanas. 

Primavera {Merula migratoria). La primavera ó mirlo es 
delicada, aunque algo peca su carne. 

Sito y Sitito {Chondestes grammaca y Ch. striga). Dos pa- 
jaritos bastante buenos. 

Zan ate ó Pájaro prieto (^mscaZMSíwacroMrMs). Sé de per- 
sonas que lo comen: por mi parte la única vez que lo he pro- 
brado, lo he encontrado flaco, duro y de mal gusto. 

Malagón (XantTiocephalusxanthocepJialus) j Tordito {Molo- 
thrus aterf. Aunque no de primera clase, la carne de estas aves 
es comestible, lo mismo que la de Tarenga ó Vie.ja f Pipilo 
fuscus). 

HuAJOLOTE [Meleagris gallopavo). Hay una diferencia no- 
table entre el pavo silvestre y el doméstico. El sabor del pri- 
mero recuerda el de la coquena ó pintada. Excusado es decir 
que es un excelente alinaento. 

Codorniz {CálUpepIa sguamata) y Perdiz ( Colinus graisone). 
Estas dos aves ofrecen una carne blanca y sabrosa, pero falta 
de jugo: necesita condimentos con manteca; cocida con coles 
sale mucho mejor 

Con GUITA [Scardafella-inca). Abundante y muy poco ariz^ 
ca, esta avecilla es seguramente la mejor de su familia: su 
carne blanca es de muy fácil digestión. 

Torcaz (Melopelia leucopfezaj y Huilota (Zenaidura ma- 
croura). Buen alimento. Los músculos pectorales de la huilo- 
ta son blancos y negruzcos, pero todos de buen sabor. 

PaIiOMA bellotera. [CMoranas fasciata). Bonita y gran- 



334 ALFREDO DüGES. 



de paloma, pero cuyo sabor amargo la hace impropia para el 
consumo: este defecto es originado por las bellotas silvestres 
de que se sustenta el animal. 

Grulla ceniza (Grus canadensis.J Su carne es algo dura 
y parduzca, pero no es pesada para el estómago. 

Corvejón {Flegadis guarauna). Lo mismo se puede decir 
de este ibis, pero es inferior como sabor y flaco. 

GoRDiLLO ó Pico largo {Numenius longirostris). El pico 
largo es una de las aves de pantano más agradable para co- 
mer, y muy superior á la Grulla. 

Agachona {GalUnago delicata) y Tildio {Aegialitis bocife- 
ra). No sé á cual de los dos dar la palma; ellos la merecen al 
igual de la ganga. 

Ganga {Bartramia longicauda) ave de paso tan conocida 
por los cazadores, y que tiene grasa mas abundante que la 
Agachona, lo que hace su carne más fina. 

Gallareta {Fúlica americana). Poco recomendable aun- 
que com.ible. 

Alcatraz ó Pelícano {Félecanus erythrorhynchos). Pocas 
personas comen esta enorme ave, que proporciona una gran 
cantidad de carne muy nutritiva aunque de un sabor singular. 
Es preciso quitar la piel entera para que no comunique un 
gusto malo á la carne: esta es roja y firme, y una vez cocida, 
remeda la de vaca al grado de equivocarle. 

Ánsar [Anser albifrons Gamhelli). Buen alimento y sano, 
algo difícil de digerir, pero sabrosísimo. 

Pato silvestre {Chaulelasmus streperus), Pato Golondri- 
no {Aythia americana), Pato de guias {Dafila acuta), Pato 
pinto {Spatula Glypeata). Todos estos patos tienen carne ne- 
gra, no muy buena para los estómagos delicados, sobre todo 
el último que algunas veces tiene un resabio á ciénega. 

Cercetas ó Patitos {Querquedula discors, Qu. cyanoptera 
y Nettion CaroUnense). Los patitos son más delicados que los 
patos, y tienen la carne mucbo menos aceitosa. 



Apuntes de Bromatología. 335 



Reptiles* 

Tortuga del desierto de Mapimí {Xeróbates polyphemus). 
Esta grande tortuga tiene carne algo resistente, pero de buen 
sabor. 

Tortuga de río (Emys ornato). Elegante quelonio, cuya 
carne más blanda que la de la anterior, sirve para preparar 
guisos agradables. 

Tortuga de mar {TMlassachélys olivácea). La tortuga de 
mar del Golfo es comestible; pero necesita cocerse mucho pa- 
ra reblandecerla. Sirve principalmente para hacer la llamada 
sopa de tortuga que es muy sabrosa. Los huevos son muy bue- 
nos. 

Iguana negra {Ctenosaura acanihura) é Iguana verde 
{Iguana rMnolopha) en grande estimación en tierra caliente, 
merecen esta apreciación, pues las patas traseras y la cola tie- 
nen una carne blanca, suave y sabrosa. 

Ilamacoa {Boa imperator). Aunque tenga poca carne, co- 
mo todas las serpientes, es tan delicada como la de las igua- 
nas. Lo misino puedo decir de 

Víbora de cascabel {Crotalus terríficus) y de Alicante ó 
Cencoate {Coluber JDeppei). 

Batracios. 

Ranas {Baña Montezumae, B. Braytoni ó longipes, B. Mleci- 
na). Las ranas son todas comestibles, y aun los enfermos pue- 
den usarla de preferencia á la carne de pollo, porque es de di- 
gestión muy fácil. 

Ajolote {Amblystoma mexicanum). Es muy vulgar su em- 
pleo en México. Yo no lo he probado más que una vez, y le 



336 ai^^^^^^Bl Alfbedo Düobs. 



encontré un sabor á cieno que tal vez no sea general. Se pue- 
de recomendar como las ranas, pero su carne, aunque blanca, 
no es tan tierna. 

Peces. 

Ohuimé ó Boquín {Myxostoma austrina). Este pez sería 
bueno, pero tiene tal cantidad de espinas finas que se hace fas- 
tidioso. 

Pescados blancos {CMrostoma estor j Gh.humboldtianum), 
Comidos fregeos los pescados blancos son bastante delicados, 
pero en general se venden secos y entonces es difícil quitar- 
les las espinas. 

Charal {CMrostoma Jordani) y JuiL {Algantea tincellá). Los 
menciono porque sirven para la alimentación, pero no porque 
valgan gran cosa. 

Huachinango {Neomonis aya). Este hermoso pez es sin 
duda de los mejores para la mesa: sin embargo su carne es se- 
ca y necesita caldos. 

Bagre fAmiurus DugesiJ.'Buen pescado y sano, precioso 
por su abundancia en el río Lerma. 

Robalos (varios Centropomos). Su carne rivaliza con la del 
huachinango, y es mucho menos seca. 

Catán (Atractosteus tristaechus) gran pez de las lagunas de 
Tampico: lo comen las gentes pobres, pero no parece muy es- 
timado en los mercados. Es muy curioso por su cuerpo to- 
do cubierto de una coraza esmaltada muy dura. 

Peje sierra {Pristis perroieti y Pr. pectinatus), á los que 
podemos agregar 

Cazón {Gynglymostoma cirrhatum). Estos selacios, des- 
pojados de su piel, se suelen usar como alimento. Es pre- 
ciso dejarlos orear dos ó tres días y condimentarlos fuertemen- 
te. Su carne es de digestión difícil. 

Podríamos decir aquí algo de dos peces importados: La 
Carpa {Cayprinus carpió) y el Pescado colorado {Carassius 
vulgaris), pero me limito á los animales del país. 



Apuntes de Bromatologia. 337 



Moluscos. 

Caracoles {Helix Humholdtiana var. Buffoniana) Mexica- 
na y {Helix adspersa) oriunda de Europa y naturalizada. Los 
caracoles, bien preparados no saben mal, pero necesitan un 
estómago robusto, pues son muy indigestos. 

Ostiones [Ostrea canadensis). Inútil es decir nada de un 
manjar tan conocido como fácil de digerir, pues hay personas 
que pueden, sin inconveniente comerse ocho ó diez docenas 
acompañadas de sendas copas de Sauterne. 

Almejas de Lagos {Anodonta exüior), casi insípidos. 

Pulpo {Octopus punctatus). Aunque difícil de digerir, la 
carne del pulpo no deja de ser recomendable. 

Crustáceos. 

Jaiba {CalUnedes diacantha). Las Jaibas no son realmente 
una comida agradable, sino cuando están cargadas de huevos: 
siempre necesitan condimento con especies. 

Cangrejo de rio [Cambarus carinatus). Desgraciadamen- 
te no comunes, pues son excelentes. 

Camarones {Penaeus setíferus, Palaemon Jamaicensis, Pal. 
aztecus, Pal. mexicanum). Comidos frescos, sobre todo los dos 
primeros son, como se dice, Bocado de Cardenal: pero los que 
venden secos y con que preparan tortas para la cuaresma, son 
un manjar detestable bajo todo punto de vista. 

Insectos. 

Hormiga de miel. Mochilera, ó Busilera ( i%rmeco- 
cystus melliger). ¡Solamente por memoria lo menciono, pues no 
puede pasar por alimento, sino por golosina (!) para algunas 
personas que chupan con delicias el abdomen de estas hormi- 
gas. 

Mem. Soo. Álzate. Mésdcu. ' T. 24 (1906-1907)— 42. 



338 ALFBBDO DU©ES.— APDNTKS DE BHOMATOLOGÍA. 

Meocuillin ó Gusano de maguey (oruga de Acentrocne- 
me hesperiaris). Comido frito por las personas que tienen este 
valor, pasa por tener un sabor muy agradable. 

Ahuauhtle (huevos de Corixas). Se hacen tortas para la 
gente menesterosa en México. Su sabor recuerda el de los 
camarones secos. 

No hay duda de que se puede aumentar esta lista pero los 
mencionados animales bastarán para fomarse una idea de 
otros análogos á ellos. 

Gnanajuato, Enero 1907. 



SOCIÉTÉ SOmNTIFIQÜK "ANTONIO ÁLZATE." MÉMOIBBS, T. 24. 



FOC-LOR MEXICANO 



POE EL DOCTOK 



UIOOLAS LEÓN, M. S. A. 

Profesor de Etnología en el Museo Nacional, con la colaboración 
del Sr. Valentín F. íMas, M. S. A. 

En el curso de la euseñanza de etnología que he dado á 
los estudiantes de esta asignatura en el Museo Nacional, uno 
de los temas expuestos y explicados ha sido el relativo al "£oc- 
lor," cuya importancia, tanto en ciencias como en literatura y 
arte, hoy todos los sabios y eruditos reconocen. 

Las notas que para esa lección recogí y ordené, se impri- 
mieron, aunque en corto número, y se distribuyeron á los es- 
tudiantes y á algunas personas aficionadas á esta clase de in- 
vestigaciones y estudios. 

Como la recolección de noticias "foc-lóricas" puede efec- 
tuarse por toda clase de personas, cualesquiera que sean sus 
conocimientos y posición social^ he querido que la vulgariza- 
ción de lo que él abarca y en lo que él consiste, se haga en la 
mayor escala posible. 

Para este objeto creo es muy apropiada nuestra sociedad 
que con tanto empeño como desinterés distribuye sus publi- 
caciones y las comunica á todo el que las solicita. 

Dije á mis discípulos lo que á continuación inserto: '^' 

(1) Prof. Dr. N, León, Cátedra de etnología del Museo Nacional de México. No- 
tas de la lección 56? (Edición imra los alumnos). México. Imprenta del Museo Nació 
nal. 1906. 129 7 páginas. 



340 Nicolás León. 



Tanto el etnologista como él etnógrafo acaparan datos de 
gran importancia, del conjunto de noticias y hechos agrupa- 
dos bajo el nombre genérico de "folk-lore" (£oc-lor). 

La significación de esta palabra nos la da la traducción 
de sus componentes: ''folk'' (foc) es pueblo, gente, y "lore" 
(lor) lección, doctrina, instrucción, así es que vertida á nues- 
tra lengua castellana será: "la ciencia del pueblo" ó ''el saber 
popular." 

Siendo tan conocida y usada actualmente la palabra origi 
nal inglesa, debiera aceptarse en nuestro idioma, castellani- 
zándola, á pesar de los escrúpulos de los puristas. Yo, aunque 
desautorizado, uniré el consejo con el ejemplo. 

Define Gomme el "£oc-lor" diciendo que es: "la compara- 
ción é identificación de las supervivencias, creencias arcaicas, 
costumbres y tradiciones, en los tiempos modernos." (1) 

Mr. W. J. Thomas fué el primero que usó esta denomina- 
ción en un artículo publicado en el " Athaeneum," el 22 de 
Agosto del año 1846, para significar lo que comunmente se 
llamaba entonces "antigüedades del vulgo." 

Los estudios é investigaciones "foc-lóricas" abarcan las 
creencias tradicionales, las costumbres primitivas, usos y prác- 
ticas usadas generalmente por el común del pueblo; coleccio- 
na leyendas, mitos, cuentos, cantos populares y supersticio- 
nes. 

Las tradiciones orales y las prácticas no escritas, son asun- 
tos importantes en las escuelas "foc-lóricas:" así como el in- 
completo desarrollo y el desuso son característicos del mismo. 
Todos sabemos que los conocimientos de "hoy" son la ciencia 
del "mañana;" por ello es que la información completa del "foc- 
lor" de cada pueblo de nuestro globo sería sinónimo de la his- 
toria del pensamiento humano. 

No fué desconocido ni desestimado el "foc-lor" en la an- 

(1) Science, N. S. T. IX. pág. 479. 



Foc-LoB Mexicano. 341 



tigüedad: los iudus en sus leyes de "Itihasa," en los Vedas; 
los "mitos" en sánscrito y los Sagas del "Puranas" reconoció 
ron el fondo, si no la forma, de este estudio. Herodoto y Ti- 
to Livio incluyeron en sus escritos ciertos datos históricos y 
tr^'dicionales populares que hoy llamaríamos "foc-lóricos." 

Como estudio especial es relativamente moderno. 

Esbozado podemos encontrarlo desde mediados del siglo 
XVI, principalmente en México, época en que "Fr. Bernardi- 
no de Sahagún, Fr. Joan Baptista y Fr. Juan de Córdoba" es- 
cribían y publicaban noticias sobre proverbios, supersticiones 
y juegos populares de nuestros indios. (1) 

En 1696 publicó Auray en Inglaterra sus "Miscecla- 
nies," y en ellas trataba ampliamente de asuntos "foc-lóricos," 
pues dedica capítulos especiales á los días aciagos, presagios, 
sueños, velación de cadáveres, doble vista y todo lo á ello 
concerniente, supersticiones todas en que el autor creía. El 
primer trabajo de verdadera importancia sobre este asunto 
fué el del Reverendo Henry Bourne; ''Antigüedades vulga- 
res ó Antigüedades del común del pueblo" (Antiquitates Vul- 
gares ó The Antiquities of the Common Poeple), impreso en 
Newcastle en 1725: obra en que se describían los usos popu- 
lares relacionados coa las fiestas eclesiásticas. Adison, en 
sus "Esayos," aunque ineidentalmente, dio im lugar al '"foc- 
lor." Un verdadero adelanto en este asunto lo marca el libro 
de Brand "Las Antigüedades populares de la Gran Breta- 
ña" (Popular Antiquities o£ Grreat Britain) publicado en New- 
castle en 1777. 

(1) Sahagún. Historia de las cosas de Nueva España. México. 1829. — Fr. Joan 
Baptista. Confessiónario en lengua Mexicana y Castellana. Con muchas advertencias 
muy necesarias para los confesores. "Tlatilulco," 1599. — Córdua. Arte en lengua zapote- 
ca. México. 1578, Lo reimprimí en Morelia, el año de 1886. La mayor parte de las 
"cróidcas de las órdenes religiosas de México, confesionarios para indios y escritos es- 
peciales como el "Manual de ministros de indios," por Serna, "Relación de las idolatrías" 
de Ponce y Balsalobre, "informe contra idolorum cultores" por Sánchez Aguilar y otros 
escritores más que sería largo enumerar, son ua tesoro de noticias "foe-lóricas." 



342 Nicolás León. 



En Alemania, Herder y los hermanos Grimm iniciaron los 
estudios "foc-lóricos," que continuaron Alberto Kulm, Mann- 
hardt, W. Schwartz y Weinhold. 

En Francia, Balard y MoLicrif: en España Fernán Ca- 
ballero, Machado y Alvarez, y en Italia de Gubernatis y 
otros, se han ocupado de lo mismo. 

Actualmente no hay nación que del "foc-lor" no se ocupe: 
nuestros vecinos del Norte se han dado con gran empeño á 
las investigaciones de esta clase, atraídos á ello por la opor- 
tunidad que tienen de estudiar á las tribus indias, cuya ideas 
y emociones son un monumento ^'foe-lórico" inestimable. 

Indudablemente que nosotros tenemos quizá mejor raate- 
terial de estudio en nuestros indios, del que des graci adamen 
te nada aprovechamos. 

Una voz autorizada y simpática de tiempos atrás, nos ex- 
citaba á esa labor, diciendo: "Nadase ha hecho todavía entre 
nosotros para colegir el "folk-lore," como ahora se llama á la 
"sabiduría popular," es decir, la expresión de los sentimien- 
tos del pueblo en forma de leyendas ó cuentos, y particular- 
mente en coplas ó cantarcillos anónimos, llenos de gracia y á 
menudo notables por la exactitud ó profundidad del pensa- 
miento. Una colección de esta clase sería inestimable . . . . " (1) 

Tal descuido ó abandono ocúrreseme deberse, princi- 
palmente, al poco ó ningún conocimiento que hay entre noso- 
tros, aun en personas ilustradas, de lo que sea "foc-lor:" y 
me atrevo á estampar este juicio por haber sucedido que cuan- 
do en alguno de mis escritos hice referencia á ello, se me pre- 
guntó por algunas personas de valer científico, lo que quería 
yo decir con eso. 

Como fuente de investigación, el foc-lor es extremadamen- 
te amplio en sus alcances: para dar una idea de su extensión, 
copio en seguida el esquicio de "grupos" y "subgrupos" de te- 

(1) García Icazbalceta. Provincialismos mexicanos. En "Biblioteca de autores 
mexicauos," editada por Victoriano Agüeros 



roc-LOE Mexicano. 343 



mas, dispuesto por la Sociedad londinense del "folk-lore." 
(London Soeiety o£ Folk Lore.) 

A, — Ideas y creencias supesrticiosas: 

1. — Creencias y prácticas supersticiosas. 
2. — Supersticiones relacionadas con los grandes objetos 
naturales. 

3. — Supersticiones referentes á los árboles y plantas. 

4. — Supersticiones relativas á los animales. 

5. — Creencia en los "duendes." 

6, — Hechicería. 

7. — Medicina. 

8. — Magia y adivinación. 

9. — Creencias tocantes á la vida futura. 

10. — Supersticiones en general. 

B. — Costumbres tradicionales: 

11. — Costumbres en las fiestas. 
12. — Costumbres ceremoniales. 
13 — Juegos. 
14. — Costumbres locales. 

C. — Narraciones tradicionales: 

15. — Cuentos de las nodrizas. Cuentos de héroes. Chistes. 
Fábulas. Apólogos. 

16. — Mitos referentes á la creación, el diluvio, el juego y 
el destino, 

17. — Baladas y cantos populares. 

18. — Leyendas y tradiciones de los lugares. 

D, — Proverbios popnlares: 

19. — Retintines ó tonillos, adivinanzas, cantos de las no- 
drizas, etc. 



344 ÍTicoLÁs León. 



20. — Proverbios. 

21. — Sobrenombres y cantos locales. 

Los temas del '^foc-lor" pueden ser: I) orígenes y fenó- 
menos cósoaicos; II) los cuerpos celestes en sus apariciones y 
ocultaciones; sus movimientos y asociaciones; III) fenómenos 
físicos y meteorológicos; IV) caracteres geográficos; V) el rei- 
no vegetal; VI) el reino animal; VII) seres humanos en cada 
estado posible y en actividad, ya individual ó colectivamente; 
VIII) el espíritu del mundo en asociación con el hombre. 

El "foc-lorista" con sus investigaciones puede hacer ade- 
lantar los conocimientos generales de la industria, la estética 
y la sociología de las razas. 

La investigación científica de los mitos y de sus orígenes, 
ó la descripción de la migración de las fábulas, informan res- 
pecto á la comunidad de origen ó cambio de ideas, por la proxi- 
midad geográfica ó por la emigración. Ello tiene gian valer 
para el etnologista y muestra al antropologista como condi- 
ciones semejantes producen fenómenos semejantes, cuales las 
rimas de las nodrizas, las adivinanzas, los juegos, ó las cos- 
tumbres de pueblos completamente aislados en el mundo. 

Estudio que ha suministrado tanto y puede aún proporcio- 
nar grandes resultados, merece reconocerse como una rama 
de la investigación científica, siempre que se siga en él, con 
elementos apropiados, método correcto, completo, y con buen 
juicio. 

En los pasados tiempos, los colectores trabajaron como 
aficionados y dominó la idea de apreciar los mitos, costum- 
bres, supersticiones y creencias, más bien como curiosidades 
que como revelaciones de la histoi'ia ue la civilización humana. 

A lo atractivo del cuadro se le añadían por costumbre re- 
toques, dándole color especial; se modernizaban las leyendas, 
se introducía material nuevo ó se alteraban los cantos popu- 
lares conocidos. 

En la actualidad un verdadero ''foc-lorista" debe ser fiel. 



Grosser {Dr. Paul), M. S. A.— Aiphons StübeL— Leipzig ("Gaea"), 1905. 8? 1 

Portrait. 
Luchaii-e (G-iuliano). — Documenti per la Storia dei rivolgimenti politici del Co- 

mune di Siena dal 1354 al 1369 publicati con introduzionc ed indici. 

Lyon. 1906. 89 (Annales de I' Université de Lyon). 
Merlot (Jules). — Principes de la construction des niachines-oiitils. — Paris et 

Liége. Librairie Polytechnique Ch. Béranger. 1907, 1 vol. gr. in-8, figs. 
Monoyer (Le Dr.) — Physique sooiale. límploi combiné du systéme du Quotient 

vrai et du systéme du Quotient ñctif^ouv la répartition des siéges dans 

la représentation proportionnelle. - Lyon. 1906. 89 5 figs. ( Annales de 

V Université de Lyon). 
Ramos Duarte (Félix). — Diccionario de curiosidades históricas, geográficas, hie- 

rográficas, cronológicas, etc.. de la República Mexicana. México. 1899. 89 
Roessler (G.) — Transmission de l'énergie á grande distance Théorie et. calcul 

des lignes á courants alternatifs. Traduit de rallemand par E. Steinmann. 

Paris, en. Béranger. 1907, 89 fig. & pl- 
Roustan (M.) — Les Philosophes et la Société Frangaise an XVlIIe. Siécle. Lyon. 

1906. 89 {KnnalQS dL&V Université de Lyon). 

Ryan (Rev. John Augustine), S. T. L. Of tbe Arclidiocese of St. Paul.— Deus 
Lux Mea. A. Living Wage. Its Etbical and Economic Aspects. Disserta- 
tion for the Doctórate in Theology at tlie Cathii/'c üníversity o f America. 
—New York. The Macmillau Co. 1906. 89 

Sabatini {Tng. V.), M. S. A. — Scrittura simbólica per la reppiesentazione delle 
roccie eruttive. 1895. — Sui basalti labradorici di Strombolicchio. Roma 
(Soc. Greol. Ital. ) 1895. — Sulla origine del feisiuito nelle leuoititi. laziali. 
Roma (Soc. Geol. Ital.) 1896. — Nuovo tipo di lava vinveuuto a San Ve- 
nanzo nell' Umbría. 1898. — Relazione suUe escuisioni alie laole Poutine 
fatte dalla Societá Geológica Italiana. Roma. 1898. Congresso Geológi- 
co InternazionaleíSessione di Paiigi).Torino. lüOO. - L'escurzione ai Puys, 
allaLimagnee al Mont-Dore. Congr. Geol. Int. Parigi. 1900. Roma, 1901. 
— II peperino de' Monti Cimini. Roma. 1903. — De l'état actuel des recher- 
ches sur les volcans de l'Italie céntrale. Ci'ongrés Géol. Int. Vienne 1904. 
— La pirossenite melilitica di Coppaeli. Roma. 1904 — I terremoti e legran- 
de catastrofi prodotte dai fenomeni sismici. Roma 1906. 

Souchon (Abel), M. S. A. — Notice historique sur le mouvement de l'apogée lu- 
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Nos. 41-46. 1905-1906. 89 Fig. & pl. (E. A. Martel, La Spéléologie au XXe. 
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Van BambeTce (Ch.), M. S. A. — Quelques remarques sur I'olyporus EosíkowiiFv., 
espéce nouvelle pour la Flore belge.—Bruxell»s (BuU. Soc. R. de Bot.) 

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Zillich (Karl). — La Statique appliquée á la résistance des matériaux et aux cons- 
tructions civiles. Traduit de l'allemand par M. Thibaut et E. Hublet. — 
Paris et Liége. Ch Béranger. 1906. 89 figs. 



SOCIÉTÉ SCfENTIFIQÜE "ANTONIO ÁLZATE." 



M^KXICO. 



FONDEE EN OCTOBRE 1884. 



Membres fondatenrs. 



MM. Rafael Aguilar y Santillán, Guillermo Beltrán y Puga, Ricardo E. 
Cicero et Manuel Marroquín y Rivera. 

Préstdent honoraire perpétnel. 

M. Ramón Manterola. 

Secrétaire general perpétnel. 

M. Rafael Aguilar y Santillán. 

Conseil directif.— 1907. 

PrÉSIDENT.— Dr. Antonio J. Garba jal. 
Vice-Président. — Ing. Gabriel M. Oropesa. 
Seobétaire. — Prof. Enrique E. Schulz, 
Vice-Secrétaire. — I'rof. M. Lozano y Castro. 
Trésorier perpétüel. — M. José de Mendizábal. 



La Bibliothéque de la Société (Ex-Mercado del Volador), est ouverte aii 
public tous les jours non férié.s de 4 h. a 7 h. du soir. 

Les "Mémoires" et la ''Revue" de la Société paraissent par caHers in 8? de 
64 pags. tous les mois. 

La correspondance, mémoires et publications destines a la Société, doivent 
étre adressés au 

Secrétaire general á 
Palma 13.— MÉXICO.— (Mexique). 



Les auteurs sont s^uls responsables de leur écrits. 
Les membres de la. Société sont designes avec'M. S. A. 



Tomo 24. No. 9 

MEIVIORIAS Y REVISTA 

DK LA 

SOCIEDAD CIENTÍFICA 



¿¿ 



_A_iitonio A_lzate 

publicadas bajo la dirección de 

RAFAEL AGUILAR Y SANTILLÁN, 

Secretario General, Perpetuo 

SOMMAIRE. 

(Mémoires, feuilles 43 a 48). 



55 



Ethnologie — Foc-lor mexicain, par le Dr. N. León et V. F. Fnas, p, 345-392. 

(A suivre). 



MÉXICO 

(3? CALLE DE REVTLLAGIGEDO WÚM. 3). 

Marzo 1907. 

Publicación registrada como articulo de segunda clase en 12 de Febrero de 1907, 



Dons et nourelles publicjitions re<}ues pendant niars 1907. 



Les noms des donateurssoni imprimes en italiques; les merabres de la Société 
sont. ^éKÍ[,'nés aveii M. S. A. 

Ali Bey El Abbassi (Don Domingo Badia y Leblich.) Viajes de por Áfri- 
ca y Asia durante los años 1803, 1804, 1805, 1806 y 1807. Traducidos del 
francés por P. P.— Valencia. 1836. 3 t. 129 1 retrato. 

Astronomische Beobachtungen an der K. K. Sternwarte zu Prag in den Jabren 
1900-1904. Auf bffentlicbe Kosten berausgegeben von Prof. Dr. L. Wei- 
nek, Direktor.— Prag. 1907. 4V Taf. & Fig. 

Baratía {Dott. M.), M. S. A. — Sulla distribuzione topográfica dei terremoti nel 
Cbili. Roma (Boíl. Soc. Geogr. Ital.) 1907. 8? 

Blomefield (Leonard), formerly Jenyns. — A Naturalist's Calendar kept at Swaff- 
ham Bulbeck, Cambridgeshire. Edited by Francis Darwin, M. S. A. — 
Cambridge: University Press. 1903. 89 

Brasseur de Bourbourg. — Quatre lettres sur le Mexique. Exposition absolue du 
systéme hiéroglyphique mexicaiu. La fin del' Age de Pierre, Epoque gla- 
ciaire temporaire. Commencement de l'Age de Bronze. Origines de la Ci- 
vilisation et les Religions de l'Antiquité, d'aprés le Teo-Amoxtli et autres 
documents mexicains, etc. Paris. 1868. 89 

CrooJces (Sir IVm.), P. R. S., M. S. A. — The Wheat Problem based on remarks 
made in the Pressidential Address to the British Association at Bristol in 
1898. Revised with answer to various critics. With two cbapters on the 
future wbeat supply of the United States, by Mr. C. Wood Davis, of 
Peotoiie, Kansas, and the Hon. John Hyde, Chief Statistician to the Dep- 
artment of Agriculture, Washington. 2d Edition. With Preface and ad- 
ditional chapter bringing the statistical information up to date. London. 
1905. 8? — Dianionds. A lecture delivered before the British Association, 
Kimberley, September 5, 1905. London. 1905. 

Cufino {L.) — Pugillus cryptogamarum cadadensiuna (Malpighia. 1904). — Un se- 
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Danvin {Francis), F. R. S., M. S. A., and Acton (E. Hamilton).— Practical Phy- 
siology of Plants. With illustrations. 3d Edition. Cambridge. The Uni- 
versity Press. 1901. 89 

Diaz (Pbro. Severo), M. S. A. — Estudios de Meteorología Mexicana. Guadalaja- 
ra. 1907. 89 

Díaz Romero (Belisario). — Tiahuanacu. Estudio de Prehistoria Americana. — La 
Paz. 1906. 89 

Ergebnisse der Meteorologische Beobachtungen auf dem Tsukubasan im Jahre 



■■■m 



Foc-LoE Mexicano. 345 



cuidadoso y escrupuloso para conservar el asunto, cualquiera 
que sea, si ha de dar á su trabajo verdadero valor científico. 

No menor cuidado debe tener al hacer sus deducciones: 
cuando, por ejemplo, se ocupe de las ideas y costumbres del 
vulgo, y con especialidad si ocnrre el mismo fenómeno en re- 
giones diversas, entre gentes de distintas razas ó de distintos 
tipos, observará las subsecuentes precuaciones: 

Primera. Asegurarse de que la semejanza es real y no 
aparente: 

Segunda. Recordar que las semejanzas "esporádicas" pue- 
den ser puramente accidentales; 

Tercera. No olvidar que toda la humanidad, en el mismo 
medio ambiente, tiene pensamientos y costumbres iguales, en 
virtud del axioma de que "causas iguales producen efectos 
iguales." 

Cuarta. Reconocer el hecho de que mientras más numero- 
sos sean los ejemplos y más complejas las costumbres que se 
consideren, más seguro se estará de que ha habido educación 
especial de alguna, más deben tenerse en cuenta para dedu- 
cir el parentesco de la semejanza en proverbios y artes. 

He aquí, en resumen, lo que la palabra "foc-lor" significa 
y la manera cómo debemos practicarlo. 



Bibliografía. Las principales obras informativas tocan- 
tes al "foc-lor," son estas: 

GOMME. Hand book of Folklore. London, 1887. — ID, 
Ethnology in Folklore. New York, 1892.— Cox. And Intro- 
duction to Folklore. London, 1895. 

Francisco Rodríguez Marín. Cantos populares espa- 
ñoles. Sevilla, 1882. — The New International Encyclopaedia. 
New York, 1905. Dodd, Mead and. Co. (passim). 

A más de éstas, todas las publicaciones periódicas de las 
varias sociedades "foc-lóricas" de Europa y América. 

Mem. Soo. Álzate. Mésioo. T. 24. (1906-1907) —43. 



346 mcoLÁs León. 



Una de las personas á quienes remití ejemplar de esta lec- 
ción, fué el Sr. D. Valentín F. Frías, entusiasta y buen amigo 
con quien siempre he contado para todo lo que ciencia y ade- 
lanto signifique. 

Acogiendo mi idea, no obstante sus numerosas ocupacio- 
nes, ha redactado las interesantes noticias que á continuación 
se insertan: 

FOC-LOR 

De los pueblos de San Bartolomé Aguascalientes, (E. de Gruanajuato), 

Santa María del Pueblito y San Pedro de la Cañada 

(Estado de Querétaroj, 

así como también de los otomíes del barrio de San Francisquito. 

de la Ciudad de Querétaro y pueblos adyacentes. 



(Contribnción ntim. 1). 

Invitado por mi mentor y buen amigo el Dr. D. Nicolás 
León, para que le preste mi humilde contingente en la magna 
empresa que intenta llevar á cabo, relativa al foc-lorismo de 
los pueblos de nuestra República; y siendo yo, por otra parte, 
aficionado á esta clase de estudios, contando aun más en mi 
favor haber tratado á los indios, especialmente á los de San 
Bartolomé y Pueblito, durante veinte años, procuraré estam- 
par en el papel lo que presencié y mucho de lo que oí de boca 
de ellos mismos. 

En todo ello seguiré el orden marcado por el Dr, León en 
sus "Notas á la lección 56^ de la Cátedra de Etnología" del 
Museo Nacional, que es á su cargo. 

Aun cuando en mis escritos encontrará el lector disemi- 
nados muchos apuntes relativos al "foc-lor"de los pueblos 
pertenecientes á Querétaro, ahora formarán parte de esta co- 
lección, aunque en distinta forma, siguiendo las indicaciones 
propuestas por el Sr. Dr. León. 



Foc-LoB Mexicano. 347 



Mas si en el curso de esta colección encontrare el bonda- 
doso lector deficiencias, hágales gracia, siquiera porque me ha 
guiado en todo ello mi buena voluntad. 

Á.— Ideas y creencias supersticiosas. 
I.— Creencias y prácticas supersticiosas. 6.— Hicliicería. 

Sería interminable si quisiese detallar este asunto; baste 
sólo asentar generalidades, y relatar lo que me conste, como 
testigo presencial. 

Los indios en general, y particularmente los otomíes, son 
supersticiosos por excelencia; y no sólo en los pueblos, sino 
en las Haciendas y rancherías, en donde hacen vida común con 
los mestizos (labriegos sumamente fáciles, por temperamento, 
á la sugestión), haciendo entre éstos sus prácticas, y logrando 
aumentar el número de adictos á su credo. 

La hechicería entre ellos obedece á dos móviles : bien co- 
mo medio de venganza personal y rastrera, ó bien como indus- 
tria de que vivir. 

En el segundo caso la ejercen de dos maneras: procuran- 
do el mal ó evitándolo. Véamoslo prácticamente. 

Como medio de venganza, lo practican cuando creen haber 
recibido algún perjuicio, ya en su persona, ya en sus intereses 
y en este caso convocan á una reunión nocturna, en la casa 
del principal ó más viejo de ellos. Una vez reunidos, ponen 
sobre un altar sus cruces de tosco palo, cubiertas de flores, 
(porque su culto idolátrico es una mistificación de paganismo 
y cristianismo ininteligible), ante las cuales prenden velas de 
cera y sahuman con copal. 

Toman sus guitarras de carapacho de armadillo, tocan y 
danzan, mientras que las indias, postradas ó sentadas, lloran, 
sin duda implorando del dios ó espíritu que ellos se han for- 
jado en su mente, la eficacia en los resultados de aquella ce- 
remonia. 



348 Nicolás León. 



En seguida (y esto me consta, por haber asistido clandes- 
destinamente á una ''Tenida" de éstas en el Pueblito), colocan 
un lebrillo con agua en el centro de la pieza. Se sientan en re- 
dedor los guitarreros, tañendo sin cesar sus instrumentos, mien- 
tras que las indias continúan echando sahumerios y llorando 
á tiempo que otros traen un muñeco de corcho ó trapo para- 
do en una tablita circular, el cual ponen flotando sobre el agua 
del lebrillo. Este muñeco es como de veinte centímetros de 
altura, y representa la persona á quien se pretende perjudicar, 
y porta vestidos similares ; por ejemplo, si es sacerdote, con su 
sotana y bonete; si es empleado ó el amo de la hacienda le po- 
nen á caballo, etc., etc. 

En seguida prenden una veintena de velas delgaditas, de 
cebo, por el asiento, no por el pábilo, como se acostumbra, y 
las colocan en contorno del lebrillo á distancia de diez centí- 
metros, una de otra, y formando zig-zag. 

Danzan un rato en contorno, y el indio mayor punza con 
espinas al muñeco en la parte en donde se desea que haga efec- 
to; por ejemplo, en la cabeza, estómago, etc., etc. 

En seguida se sientan á fumar grandes cigarros de hoja 
de niaíz, llenos de marihuana y á recitar largas oraciones ó 
exorcismos en su idioma. 

Las indias, entre tanto, traen los "som adores" y los colo- 
can en torno del lebrillo, alimentándolos de copal. ^^' 

A la media noche, y precisamente antes que canten los 
primeros gallos de la mañana, y en el mismo momento ( y en 
esto consiste, según ellos, el gran secreto para que surta efec- 
to), en que caen los agonizantes pábilos de las velas, hacen gi- 
rar el muñeco, sin cesar, sobre el agua y ellos giran también 
en rededor del lebrillo, cantando y tocando, y las indias giran 
también; pero en sentido opuesto, con los "somadores" en la 

(1) Eósina aromática que produce un árbol llamado así en Tierra caliente. (El aeo- 
carpus copalifera). 



FOc-LOB Mexicano. 349 



mano, llorando y arrojando flores de cempoazucliil y rama de 
mastranto hacia atrás. Hasta que cae la última pavesa todos 
hacen alto; las indias vacían en el lebrillo el contenido de los 
"somadores" y los indios colocan sus guitarras en cruz, hacia 
los cuatro vientos cardinales, boca abajo y con la cabeza ha- 
cia fuera y el cuerpo pegado al lebrillo. 

Después se retiran, quedando aquello en ese estado hasta 
que hace su efecto la hechicería. 

Si no hace efecto la hechicería, repiten la operación, tra- 
yendo á presenciarla varios santos, como Santiago, San Isidro 
ó San Antonio, y la Virgen de Guadalupe; pero lo general es 
Santiago ó San Miguel; '^' yo no he visto más que á este úl- 
timo. 

Cuentan ellos que por lo general siempre hacen efecto sus 
hechicerías, y la gente ignorante lo cree á pie juntillas y les 
temen mucho. 

En esto lo que hay en verdad es, que se valen de tercera 
persona para que en los alimentos del que van á hechizar, 
mezcle ciertos brebajes que ellos preparan con yerbas vene- 
nosas, tal como extracto de toloache, látex de palo bobo, san- 
gre de drago, etc„ etc., según la parte que desean atacar, del 
cuerpo; pues sabido es que los polvos de marihuana con toloa- 
che trastornan el cerebro; el cocimiento de palo bobo origina 
dolores de cabeza; la sangre de drago, desarregla el intestino, 
y otras muchas. *^' 

En el segundo caso, es decir, como industria, lo ejercen 
proporcionando medicinas (contravenenos) para que se alivie 
el hechizado. Es decir, unos ocurren á ello para que "hechi- 
cen á persona determinada, y otros para que los "deshechi- 
cen." 

(1) Seguramente estos santos han venido á substituir á los dioses de piedi'a, de an- 
tea de la Conquista. 

(2) Toloatzin; Batura stramoniuin. -Palo bobo; Ipomea murucoides; Drago; Pte- 
Tooarpna draco. — Marihnana; Canabis sativa. 



350 NlCOLÁBJLEÓN. 



Al deshechizarlos, les hacen creer que arrojan cabellos, 
insectos, lombrices, etc., etc., lo cual consiguen con ciertos es- 
camoteos que el candido paciente no advierte. 

De esta manera le están sacando dinero á los crédulos la- 
briegos. ' 

2.— Supersticiones relacionadas con los grandes 
. objetos naturales. 

Es muy común entre esta clase de gente, creer que la de- 
formidad de algún miembro ó parte del cuerpo, principalmen- 
te en los labios, proviene de los eclipses, y suelen decir que á 
los recién nacidos ó que nacen el día de eclipse, "se los come 
el eclís." 

Para precaverse de ello, aconsejan las comadronas que se 
cuelgue la madre una llave de puertas en la cintura, y así na- 
da pasará. 

También aconsejan que si es de luna y en la noche, se en- 
cierre la madre y por dentro cubra todos los agujeros por don- 
de pueda penetrar la luna, á fin de que no entre su luz, ni an- 
tes ni después del eclipse, porque está dañada. 

Otros dicen se hagan grandes fogatas en contorno de la 
casa donde está el chiquillo, á fin de que la gran cantidad de 
luz que ellas despiden, ofusquen la de la luna, Pero es nece- 
sario alimentarlas constantemente de combustible, fácil de le- 
vantar llamarada, y toda la noche, hasta que se oculte la luna. 

En los eclipses de sol, la llave citada es el único talismán 
que puede librarlos, ó tenerlos en un cuarto herméticamente 
cerrado, á fin de que no penetre ni un rayo de sol. 

El miércoles 23 de Agosto de 1859, que apareció lo que 
dieron en llamar aurora boreal, y que aun muchos que igno- 
ran lo que es propiamente aurora, le siguen llamando así, cuén- 
tase que toda la gente labriega creyó que el mundo terminaba, 
y se ponían en cruz en el suelo, gritaban sus pecados, hacían 



FOO-LOB Mbxicano. 351 



actos de contrición y á campo raso hacían penitencia, hasta 
que la aurora material vino á ponerios en paz y volveries el 
alma al cuerpo, como suele decirse. 

El 17 de Abril de 1881 pasó un aereoHto de S,E. a N.O. á 
las cinco y minutos a. m., dejando al desaparecer una estela 
blanca que con las corrientes de aire fué formando ondulacio- 
nes, y que la gente supersticiosa tradujo en letras proféticas, 
conseja que hizo prosélitos. 

En 1877, y paréceme que fué en Noviembre, pasó otro ae- 
rolito de O. á P. á las cinco p. m., dejando una estela roja, lla- 
mando la atención la fuerte y prolongada detonación que le 
precedió. 

Este meteoro también originó muchos augurios supersti- 
ciososentre la gente ignorante, juzgándolo algunos como anun- 
cio de los tres días de tinieblas que un desocupado charlatán 
había anunciado, y toda la gente del pueblo, los indios y la- 
briegos, así lo creyeron, y arreglaron sus cuentas con Dios y 
con los hombres; y mé consta, porque lo vi, que en 1878, en 
el día señalado por el charlatán citado, en la hacienda de mi 
padre, ningún jornalero quiso salir á trabajar por esperar en 
su casa "la escuridá" y todavía la estarán esperando. 

He visto tres cometas, no recuerdo su época, pero sí que 
han alarmado á los labriegos, porque los han juzgado y los juz- 
gan aún, como pronósticos de peste, hambre ó guerra. 

He vivido en ocho ó diez fincas de campo y he tratado ín- 
timamente á sus vecinos; y aun cuando han sido los labriegos 
de distintas razas, todos ellos unánimemente tienen la supers- 
tición de que el 10 de Agosto, fiesta de San Lorenzo, si traba- 
jan les suceden desgracias, tal como que se les muere un buey, 
se les quiebra el arado, les caiga un rayo, y que la siembra que 
hacen ese día, ó labor general en que se ocupan, se pierde. 

Creen también que el 24 de Agosto, fiesta de San Barto- 
lomé, anda el Demonio suelto, y no trabajan, temerosos de 



352 Nicolás Lbón. 



que les haga una mala pasada, ya quemándoles la casa, bien 
echándoles un muchacho en el pozo ó en la lumbre, etc., etc. 

El 24 de Junio no se ocupan más que de bañarse, porque 
como es fiesta del Precursor de Cristo, dicen que toda el agua 
está bendita; y que el que se baña ese día, está libre todo el 
año de enfermedades. 

El día primero de Noyiembre, fiesta de Todos los Santos, 
encienden velas de cera ó cebo á "sus angelitos," (léase niños 
difuntos) porque de no hacerlo, están en el Cielo clamando 
contra ellos, y con el dedo índice levantado y ardiendo. 

En la época de la Canícula, son innumerables las consejas 
y supersticiones que tienen acerca de su influencia. 

3. — Supersticiones referentes á los árboles y plantas. 

Las supersticiones que sobre las plantas tienen, algunas 
causan risa, tal como la de la planta llamada "Cuao" ^^' espe- 
cie de enredadera que abunda mucho en las márgenes del río 
de la Cañada, y que como la ortiguilla, basta solo tocarla pa- 
ra que produzca irritación en la piel. 

Dicen que basta pasar frente á ella ó. verla, para que "se 
pegue," como ellos dicen ; y que los hortelanos, para no expo- 
nerse, le llevan todos los días unas gorditás de trigo ó de maíz 
y se las ponen al pie de un árbol, y de seguro aunque se rocen 
inadvertidamente con él, nada les produce. 

Cierta vez, en una finca de campo, entraba yo á la huerta 
y al pasar cerca del "Cuao" ó "Guao," me dijo el hortelano 
(que era un indio ladino) lleno de espanto: "Cuidado siñor 
amo con ese yerba." Yo que ya la había visto, y más que to- 
do, convencido de que á mí nada me haría, y sí llenaría de es- 
panto al indio, cogí un puñado de ella, me froté con él la cara, 
manos y cuello, di cien dolé al indio que nada me había de ha- 
cer; pero fué tal el espanto y admiración de aquél, que quedó 

(1) Guau; Rhus toxioodendron 



Foc-LoK Mexicano. 353 



perplejo; y de allí en adelante, me veía como ser sobrenatural, 
y á todo el mundo le contaba que yo era "mágico" y que á mí 
no me hacían los hechizos, y otras sandeces por el estilo. 

Hay una planta que se da esparcida por los campos, cuya 
flor pequeña tiene pétalos, unos rojos y otros morados; es de- 
cir, hay plantas de flor roja y plantas de flor morada. A esta 
planta le llaman "Mal de ojo" y tienen la firme persuasión de 
que el que se quede viéndola ó se acerqtie junto á ella, se en- 
ferma de los ojos, de cierta irritación, que, á decir verdad, es 
producida por el desequilibrio del calor, debido á la mucha hu- 
medad de sus jacales, pero ellos creen que es por haber visto 
detenidamente la citada hierba. 

4. — Supersticiones relativas á los animales. 

Existe entre esta gente una creencia supersticiosa, y has- 
ta en los rancheros ladinos que se tienen por ilustrados, y es 
que hay gentes de mal espíritu que se proponen "hacerle ojo" 
á cualquiera criaturita porque está dotada de cierta belleza ra- 
ra entre su raza. 

Para librarse de este mal, le cuelgan á la criatura al cue- 
llo, un ojo de venado. ^*' 

"Hacerle ojo" es sugestionarlo, ó, como diríamos hoy, hip- 
notizarlo y sugerirle alguna enfermedad ó deformidad en el 
rostro ó en otro miembro. Para nulificar esto, no hay cosa tan 
eficaz como el "ojo de venado;" y éstos son también consejos 
de la comadrona. 

Cuando saben que alguno les quiere robar un buey ó vaca 
le cuelgan á ésta, de los cuernos, un cráneo de chivo, que le 
caiga sobre la frente, y así logran, según ellos creen, nulificar 
la acción del mal intencionado. Creen que cuando el tecolo- 
te '^' canta á deshora, muere el enfermo qne hay por allí cerca 

(1) Ojo de Tenado; semilla del "Mncunaurens." 

(2) Buho virginianus. 

Mem- Soe. Álzate, México. T. 24 (1006-1907)— 44. 



35^ Nicolás León. 



y de aquí el diclio consabido: '^Cuando el tecolote canta el in- 
dio aauere; ello no será, pero sucede." 

Si están en la cárcel y llega cantando un salta pared '^^ por 
los patios de la prisión, entre las seis y siete de la mañana, con 
repetidos y vehementes gorjeos, es seguro que va á llegar 
otro preso. 

Si este mismo canto es entre once y doce, es seguro que 
sale alguno libre. 

Si esto mismo se observa en su casa, es que va á llegar 
algún pariente ó amigo. 

Si el gato se pasa, como lo acostumbra, las manos por la 
cara desde temprano, hay que arreglar la casa, porque llega 
visita. 

Si el perro aulla con insistencia, es que el enfermo se mue- 
re ó porque está viendo al diablo. 

5— Creencia de los ^^Duendes." 

Actualmente pocas personas creen en esto que hizo época 
en el siglo XVIII y principios del XIX. 

Tanto se cuenta de aquel tiempo, que largo sería referirlo 
en todos sus detalles. 

Quien contaba que eran unos espíritus (y ésta fué opinión 
respetable de aquellos buenos tiempos) que quedaron en el es- 
pacio y que no merecieron ni el Cielo ni el Infierno, y que se 
permitían ciertas libertades con la pobre humanidad. 

Contaban que se les había visto en el espacio, vestidos de 
padres, con sotana y bonete, no más que de pequeña estatura. 

Mucho se habían familiarizado nuestros abuelos con ellos 
según reza la tradición oral. 

Alguien me ha asegurado que escritores notables de aque- 
llos tiempos, hablaron de ello, pero yo no lo he llegado á ver 
en ningún autor. '^' 

(] ) Catherpes mexicanus. 

(2) En este particulares notable la obra escrita por el Kev. Padre Fr. Antonio de 
Fuente la Peña, intitulada: "El Ente dilucidado," Madrid, 1607. N. L. 



Foc -Loe Mexicano . 3S5 



Cuenta la tradición que les hacíau muchas malas pasadas 
á los vivientes, tal como llenar las cazuelas de la comida de 
tierra, poco antes de tomarla; robarse los objetos dé costura 
de los chiquihuites de las señoras; abrir las puertas de las jau- 
las para que se fueran los pájaros; alzar los muchachitos sa- 
cándolos de la cuna; voltear las tinajas llenas de agua en la co- 
cina, etc , etc. 

Aquí, en Querótaro, se cuenta que desaparecieron ellos po- 
co antes de la insurrección, debido á los exorcismos de un re- 
ligioso del convento de la Cruz, apellidado Cardoso, quien les 
mandó ya no volviesen á molestar á las gentes. 

7. — Medicina. 

Cuando alguno se enferma de anginas, le frotan en la no- 
che el cuello con unos calzoncillos usados, de un sujeto que se 
llame Juan. 

lái alguna parturienta tarda más de lo ordinario en dar á 
luz, le ponen en la rabadilla unos guaraches de uno que se lla- 
me Juan; y según ellos, luego sale del apuro como por en- 
salmo. 

A los recién nacidos les ponen en las muñecas de las ma- 
nos una sarta de corales, para que no se vean malos de los 
dientes, ni se hagan malgeniosos. 

Los que padecen almorranas, (y esto hasta personas de 
mucha ilustración lo creen) con traer en la bolsa de la chaque- 
ta, constantemente, un hueso ó más, del árbol llamado del 
"fraile" '^' se alivian. 

Esto nunca lo he creído, por más que digan los pacientes 
que es cierto. 

Cuando una tortuga muerde á alguno, cuentan, y así lo 
creen, que hasta que no rebusne un burro prieto, no suelta la 
tortuga su presa. 

(1) Thevetia iocotli. 



356 íTicoLis León. 



El color negro es muy medicinal entre ellos ; y así vemos 
que para el dolor de costado recetan un sahutnario de lana 
prieta. Para el cólico, plumas de gallina prieta; para la tos fe- 
rina, la avispa prieta; para las anginas, el gualicho prieto; y 
todo ha de ser prieto. En esto es donde yo creo que está la su- 
perstición. 

8. — Magia y adivinaci<ín. 

Comenzaremos por las populares "Varitas de virtud." 

Dos talismanes de esta naturaleza he conocido solamente; 
pero crédulos, sin fln. 

Las que yo he visto, unas eran de "Palo santo" y otras de 
"Romero-cedro," y como de una tercia de tamaño. Unas, (las 
de un vecino de San Bartolomé ) tenían realzados varios sig- 
nos cabalísticos y letra?, sin coordinación entre sí, y que no 
me supo ó no me quiso decir el dueño su significado. Esas va- 
ras habían venido heredándose de padres á hijos. Haré me- 
moria, á ver si puedo explicarlo gráficamente. 

El lector debe tener en cuenta que nunca he sabido dibu- 
jar nada absolutamente, ni nociones he tenido de ello. 

El que trae las varas, y que según ellos las sabe manejar, se 
sienta en el lugar donde le han dicho que puede haber dine- 
ros enterrados, porque para eso dicen que sirven, y puesto en 
cuclillas, coloca las varas entre ambas manos en el lugar indi- 
cado de tal manera, que pase la vara entre los dedos ín dice y 
anular, apoyándola por encima, con el pulgar, así como se usa 
por algunos tomar la pluma para firmar, como para que el ras- 
go salga grueso, de izquierda á derecha, Ea seguida apoya 
ambas varas por las extremidades de las .cabezas, y dáiido- 
les impulso y dirección á voluntad se inclinan ó dirigen hacia 
dondeel quiere; de tal manera, que si repatidas veces las po- 
ne y en distinto lugar, y se dirigen hacia arriba, no hay dine- 
ro, y si clavan con insistencia hacia lugar determinado, pue- 
de el interesado escabar allí. 



Foc-LoB Mexicano. . 357 



Esto no es más que otra manera de sacar el dinero, pero 
no de la tierra, sino del bolsillo de los candidos. 

El oti'o ejemplar que conocí, no tenía realzado ni figura 
alguna, eraa simples varas, pero sí con las indispensables hor- 
qutítitas. 

Había rancheros tan candidos que eran explotados cons- 
tantemente por los dueños de las dichas varas; y conste que 
en tanto tiempo que conocí gentes afectas á "Relaciones," "Es- 
pantos" y consejas de dineros enterrados, uno sólo no llegó á 
encontrar un ochavo, y sí cierta ocasión que llamé á un indi- 
viduo de esos, fingiéndome creyente, le hice esta mala pasada 
para probarle prácticamente la nulidad de las varas: enterró 
de antemano bajo de una torta ó capa de escremento de caba- 
llo, tres ó cuatro pesos; le dije que yo tenía deseos de verlo 
manejar las varas y que me dijera si en aquella caballeriza ha- 
bía dinero. Me hizo varias preguntas para orientarse, pero yo 
le contesté desorientándolo más, Comenzó con sus pruebas, y 
después de andar por todos los rincones, acabó por decir que 
allí no había dinero; entonces levanté la costra diclia, que es- 
taba cerca de él y le enseñé el dinero, y se excusó diciendo 
que francamente él no sabía manejarlas, sino su tío; y yo di- 
je, si todos los candidos hicieran esto, verían que todos éstos 
tienen tíos que las manejan bien, pero no delante de uno, y no 
les dejarían los bolsillos vacíos. 

Cuando se les extravía algún animal ú objeto y quieren in- 
fundir temor, á fin de que aparezca lo rebado, aun cuando no 
se imaginen quién pueda haber sido el ladrón, propalan la es- 
pecie de que van á "echar una rifa." Oír esto y soltar la pre- 
sa, todo es uno, porque el culpable cree en ésta y teme ser 
descubierto; pues el objeto de ella es saber quien haya sido el 
ladrón. 

Esta, como todas las artimañas citadas, no son más que 
filones para explotar á les taimados, pues por todo hay qae 
retribuir á los que saben hacerlo. 



358 . NicoiJLs León. 



La forma consiste en que el "Mágico," como ellos les di- 
cen, st; encierre en una pieza ó jacal, ponga en el centro un 
lebrillo con agna, y en contorno de él unos peqU' ños trozos 
de tezontle, cuantos sean los individuos en quienes recaiga 
sospecha. 

El mago ó adivinador, les pone á los trozos dichos, los nom- 
bres de los individuos sospechosos: se pone después de pie, 
cerca del lebrillo de agua, agita ésta en sentido circular y echa 
sobre ella una bolita de corcho que gire con el agua, y al ce- 
sar sus evoluciones, se ve en línea más ó menos recta de quién 
quedó, y ese es el individuo buscado. 

Otros dejan caer de lo alto, con la mano levantada, una 
piedrita esférica que al caer levanta cierta porción de agua, 
la que sale fuera del lebrillo, y hacia donde ella cae, ese es el 
individuo buscado. 

El gran secreto de la rifa consiste en hacer investigacio- 
nes sobre quien haya sospecha más vehementes, y de aquí la 
luz en el asunto; todo lo demás es ceremonia, y como los mis- 
mos cacos creen en la cabala, muchas veces sucede que se an- 
ticipan y aun le dan su gala al adivino, con tal que aquél (el 
dueño de lo perdido) no sepa quien le causó el daño, más en 
este caso sueltan la presa, y entonces el mágico gana por am- 
bas partes. 

En caso que mienta la rifa, el adivinador dice que el que- 
rellante no tiene fe, ó que Fulano (otro mal queriente) le hizo 
"mala pala," ú otra disculpa frivola que en nada demerita al 
operador. 

Otras veces, cuando se extravía algo, el interesado suelta 
la especie de que "va á echar aceite," y esto entre los crédu- 
los ignorantes causa sensación y espanto, y suelt.i la presa 
quien la haya hurtado. 

Esto de "echar aceite" consiste en una antigua leyenda que 
corre mucho tiempo atrás y se viene sucediendo de padres á 
hijos; y cuéntase que en alguna vez el quejoso tomó (y pare- 



FOC-LOR MEXICANO. 35d 



ce que fué un Cura) un poco de aceite de la lámpara del San- 
tí.-in o y lo echó en la lumbre, y resultó que el malhechor ama- 
neció cou la mano quemada; de aquí el temor de los cacos. 

9.— Creencias tocantes á la yida fatnra. 

Dicen que los compadres, aun en el Cielo, se hacen la car 
ravana, en señal de respeto. 

Que fl que ha sido dos ó más veces casado, en el Cielo 
(porqnñ ninguno piensa en ir al infierno), la primera mujer es 
la prt-ferida. 

Que á los niños que se mueren, y los padrinos no los co- 
ronan ni les van e echar la bendición, se van con mucho sen- 
timiento, y en el Cielo no les hacen la caravana, sino que les 
voltean las espaldas. 

Aun se conserva, aunque entre pocos, la creencia de que 
volverán á esta vida mortal después de cierto tiempo de com- 
purgar sus penas, si han tenido culpas; pero si han sido justos, 
después de haber "acompañado á Dios Padre" (como hacién- 
dole guardia) por algún tiempo, en el Cielo, 

Que la Oración del ''Justo Juez" y la de ''La Sombra de 
Señor San Pedro," son devociones excelentes, no sólo en ssta 
vida, sino para que Dios convierta su Justicia en Misericordia, 
á la hora de la muerte, la primera; y la segunda, para que en 
vida nos sirva de escudo poderoso de todo mal y contra todo 
enemigo, (como así lo reza la oración) y en el Cielo para que 
San Pedro nos coloque en un lugar donde podamos ver á nues- 
tro sabor á la Santísima Trinidad y nos diga dónde están 
nuestros deudos más queridos, para saludarlos. 

1.— Supersticiones en general. 

Que poniendo unas tijeras abiertas en el suelo, se libran 
de los rayos. 



360 NróoLÁs León. 



Que h'i estando enfermos les traen el Padre, de seguro se 
mueren. Por eso son tan refractarios á la confesión in articu- 
lo mortís. 

Qne cuando los dolientes de algún agonizante lloran mu- 
clio, lo están deteniendo y no lo dejan morir. 

Que si al estar comiendo se voltea el salero, les va á pa- 
sar una desgracia. 

Que los que se casan en martes son muy desgraciados. 

Que cuando suenan como "campanitas" en los oídos, es 
porque hablan mal de uno. 

Que los sueños salen ciertos: yo castigué á un labriego 
porque le pegó á su mujer porque soñó que le era infiel. 

Que volteando una parturienta con la cabeza hacia abajo 
"se le compone el muchacho," y pronto lo da a luz. 

Que ''cargando" consigo la oración de "La Sombra de Se- 
ñor San Pedro," ni las balas les entran. 

Que cuando alguno mata á otro, si el muerto cae bocarri- 
ba, no puede el homicida huir de la justicia, sino que allí le 
tiene una fuerza irres^istible hasta que llega la justicia. 

Que cobijándose de noche la cabeza con las enaguas de la 
mujer, se hacen "mansos," es decir, tolerantes de sus infideli- 
dades. 

Que dándole de comer menudo al marido y destapándole 
los pies cuando está dormido se muere. 

Que á los recién nacidos, que por su pereza ó abandono los 
machacan en el peso del sueño, cuentan que "se los chupa la 
bruja," para evitar los reproches de los suegros y la censura 
general. 

Respecto á Brujís y Naguales mucho habría que hablar, 
mas baste á mi intento solamente tratar lo más interesante. 

La creencia en las brujas aun está muy arraigada entre 
nuestros indios y labriegos, no obstante el avance de la civili- 
zación. 

Esto tiene su explicación muy natural, cual es la transmi- 



Foc-LoE Mexicano. 361 



sión oral de padres á hijos, que solo se pierde después de mu- 
chos siglos, y ni así; pues vemos en Italia, por ejemplo, que 
aun tienen la superstición de que el ópalo es de mal agüero; 
con más razón nuestros pueblos, que como algún autor dijera 
aun están por conquistar. 

Respecto á brujas, son muchas las ramificaciones de tal 
superstición ; y como he dicho, solo me limitaré á generalida- 
des, por falta absoluta de tiempo. í-; 

Creen á pie juntillas que los fuegos fatuos son-brujas. A 
éstas se las figuran viejas espiritas qne montadas en los cabos 
de escobas hacen su correrías nocturnas y danzas macabras : 
''Sin Dios y sin Santa María," principalmente las noches (se 
explica) lluviosas. 

Muchos episodios me han referido los mismos indios, acae- 
cidos con las brujas. 

Unos, que los han extraviado en los caminos ; otros, que á 
no haberles aventado cierta noche con el "tenamastle" ma- 
yor '^^ se habrían chupado á su hijito, etc., etc. 

Dicen que son bolas de lumbre, es decir, así es como se 
ven; pero que, como antes dije, son viejas poseídas del De- 
monio, que salen á perjudicar á la humanidad, distinguiéndo- 
se de los Duendes en que éstos eran diurnos y sólo hacían tra- 
vesuras propias de muchachos, y las brujas son nocturnas y 
perjudiciales. 

Dicen también que siempre andan seguidas de multitud de 
aves nocturnas, como murciélagos, lechuzas, tecolotes, etc., 
que son á manera de sus cortesanos. 

Que en sus festines llevan puros muchachitos réóién naci- 
dos, para chuparles sangre. ; ' 

Esta creencia supersticiosa está arraigada no sólo entre los 
indios y labriegos, sino aun personas que pasan por ilustradas 
en el campo. . ;■' 

(1) Llaman '■Teuamastles," las tres piedras que ponen en el "fogón"; itlóase brase- 
ro á flor de tierra], para asentar sobre ellos el comal; al que queda en el áií^^o ó rincón, 
le llaman "mayor." •.;"; 

Mem. Soc. Álzate. México. T. 24. (lOOfr^éQO?.)— 45. 



362 Nicolás León. 



Hace muy pocos días, estando en una de las fincas que son 
á mi cargo, un ranchero me refería cómo en unos bordos de 
una finca vecina, toda la noche danzaron las brujas; y repu- 
diando yo sus argumentos, me decía : "Si, señor amo, yo las 
he visto con estos ojos que se han de comer la tierra." 

Los naguales ó nahualas, son ya raros; pues sólo dos per- 
sonas me han referido que los han visto, y me han dado razón 
de su figura y fechorías. 

Me refirieron (uno de ellos hasta me enseñó al nahual) que 
éstos son indios viejos que se "empautan," (es decir, que tie- 
nen pacto con el diablo), y salen al peso de la noche en figura 
de animal (supongo que será como lobo y coyote) y se andan 
por las casas llevándose lo que encuentran, pero especialmen- 
te aves de corral y ganado menor. 

El indio que me enseñaron ser nahual, era alto, cabello ya 
cano, y que yo calculo tendría ochenta ó noventa años ; flaco, 
demacrado, de mirada torva é investigadora, y era oriundo del 
pueblo de San Bartolomé, pero que hacía sus correrías por las 
rancherías vecinas. 

SERIE B.— COSTUMBRES TRADICIONALES. 



11.— Costumbres en las fiestas. 

Tomaremos como base nuestro Calendario para ir crono- 
lógicamente describiendo las costumbres con que los indios y 
labriegos van mezclando el paganismo con el cristianismo, en 
cada una de las fiestas religiosas. 

Enero 1?— La Circuncisión del Señor. 

En este día, los matrimonios desavenidos por cualquiera 
circunstancia, se reconcilian y se perdonan, ofreciendo mu- 



Foc-LoR Mexicano. 363 



tuamente la enmienda, por grave que haya sido la falta, aun 
la infidelidad tan oomún en ellos. 

Los compadres renuevan sus votos de respeto y demás, 
(como se dirá á su tiempo), asegurando así más y más la con- 
fianza y unión entre ambas familias; cuya ceremonia se hace 
enmedio de libaciones y llantos, efecto del alcohol. 

Febrero 2.— La Puriflcacidn de María Santísima 
6 sea fiesta de la Candelaria. 

En este día "Levantan al Niño." Esta ceremonia consiste 
en ir á la casa donde hay Nacimiento; los que hacen de padri- 
nos, toman el Santo Niño de la mesita donde ha estado recos- 
tado desde el día de la Natividad, lo colocan en el regazo de 
la Virgen, toman ésta en sus manos, dan á besar el Niño álos 
concurrentes, á tiempo que se arrojan al espacio multitud de 
cohetes, y si hay capillita repican la campana. 

Termina esto con la cena (porque siempre es de noche) en 
la que no escasean las libaciones, y la música de violines, tam- 
bora y redoblante que ensordecen con su gran estruendo. 

En el Pueblito el año de^l880, vi esta ceremonia y á estos 
instrumentos se añadían tres ó cuatro chirimías con su gan- 
gosa, nasal y chillona voz. Hoy ya no usan estos instrumen 
tos en ninguno de los pueblos á que me refiero. 

En los ranchos se usa para esta y otras ceremonias, el 
violín, arpa y bajo de cuerda; y hace veinticinco años se usa- 
ba el arpa, el violín y la jaranita. 

Carnestolendas. 

La costumbre de quebrarse cascarones de huevo teñidos 
y llenos de semillas de "alegría" tostada, agazajos de papel y 
colaciones, está tan popularizada, que no hay una parte segu- 
ramente de la República, por lejana que sea, en donde no se 
acostumbre, • 



364 -- Nicolás León. 



En los pueblos y ranchos se hace esto, propiamente di- 
cho, á la rústica; es decir, con simples cascarones quebrados 
por sospresa en la cabeza de la persona con quien se desea 
encompadrar. Esto sirve para estrechar más los lazos de amis- 
tad y á veces entre los solteros, da entrada á las relaciones 
amorosas, que por lo regular terminan en Ponerse en gracia de 
Dios como ellos titulan el matrimonio. 

Como me refiero solo á lugares determinados, hago pun- 
to omiso de las distintas fases á que las "Cascaronadas" se 
prestan, variando según la clase de sociedad en que tienen 
efecto. 

Carnaval. 

En los pueblos á que me refiero nunca se ha festejado 
bajo ninguna forma. Aquí en esta ciudad hace como quince 
años que desapareció por completo tal costumbre, y de lo cual 
me siento satisfecho. Veamos si tengo razón. 

Erase costumbre que en los tres días de Carnaval y aun 
muy entrada la Cuaresma, salían por las calles multitud de 
máscaras con trajes mas ó menos extrambóticos y ridículos, 
con el único objeto de hacer bajezas, propias de gente sin 
educación é incivil, lastimando el pudor de las señoritas á 
ciencia y paciencia del buen vecindario que nada podía hacer 
por ser permitida por la ley desde tiempo inmemorial tal cos- 
tumbre. Hubo vez que los bailes de máscaras en el Teatro, 
llegaron á la meta del escándalo y de la desvergüenza. 

Hoy, como antes he dicho, esta sociedad está de plácemes 
porque no existe casi ni memoria de ello. Alguna que otra 
vez, y esó entre gentusa de barrio, se suele acostumbrar ce- 
lebrar el onomástico de alguna persona con una mascarada; 
pero pronto desaparecerá á no dudarlo, tal costumbre. 



Foc-LoE Mexicano. 365 



Viernes de Dolores. 

Es costumbre aún en los pueblos mas apartados, hacer 
un altar, en las casas de más posibles, con la Virgen de los 
Dolores, consistiendo el lujo de ello, en el adorno de masetas 
de trigo tierno, chía, lenteja, maíz, etc., así como del tapete 
de flores naturales '^' que se pone al pie del altar. 

En esta fiesta se acostumbra despedir á los visitantes con 
aguas frescas de chía, limón, pina, etc., etc. 

Domingo de Ramos. 

Existía en los pueblos á que aludo la costumbre de sa 
car prosecionalmente, sin presencia de sacerdote alguno, sino 
solamente los carguistas, una escultura del Divino Salvador 
montado en el pollino y dábanle el título de San Ramón, sin 
duda por redundancia, porque dirían que de Ramos, Ramón, 
ó que sé yo. Bien; pues á varios vecinos les tocaba por orden 
de casas, tomar forzosamente el cargo de San Ramón, el que 
consistía en cargar al Señor, ayudar para los gastos de la Mi- 
sa, cohetes y demás, y dar de comer á los carguistas que re- 
cibían para el año entrante el cargo, y cuya comida consistía 
en nopales, revoltijo, camarones, sopa y frijoles y bastantes 
tortillas, y siempre algo de chinguirito para terminar. 

Miércoles Santo. 

Este día por la noche á las siete salía (en la Cañada) una 
proseción interminable de Santos Cristos, que si eran gran- 
des eran llevados por los indios en andas, y si chicos, apoya- 
da la peaña en las manos del portador y recargado en el pe- 
cho. 

(1) Véase mi obra Leyendas y tradiciones queretanas. 



366 Nicolás León. 



Cada Cristo llevaba un pífano'^' y un ta.mhor atolero, como 
ellos les decían.'^' 

Cierta vez llegué á contar pasados trescientos Cristos en 
la proseción; y era un ruidazo aquel de pitos y tambores, in- 
soportable. 

Después de recorrer las calles principales, se reunían los 
cristeros, y los Mayordomos tenían que darles de cenar á todos, 
porque entonces como ahora, no hay fiesta civil ó religiosa 
que no termine con comelitones, según los posibles de cada 
corporación. 

Jueves Santo. (En San Bartolomé.) 

Desde la víspera andaban vagando por las calles y aún á 
una legua á la redonda, un centenar de indios enmascarados 
con máscaras extravagantes, representando animales, como 
cerdos, chivos, etc., ó bien rostros humanos, pero haciendo 
gestos, ó con luengas barbas y cuernos y otras mil extrava- 
gancias. 

El objeto de éstos era, impedir que nadie anduvieta á ca- 
ballo, porque si llegaban á encontrar á alguno, lo apeaban y 
lo llevaban ante el Justicia mayor^ quien le imponía una mul- 
ta de un peso ó lo encerraba en la cárcel. 

Esto lo refiero, porque cierta vez poco faltó para que yo 
cayese en sus manos. De intento pasé por el pueblo un Jue- 
ves Santo á las siete de la mañana, y como media legua an- 
tes me vieron, y como yo venía aprisa les tomé la delantera y 
seguí de frente á caballo. Pero los indios, que me conocieron 
y calcularon qué rumbo tomaría, me fueron á esperar hacien- 
do un rodeo, y al salirse iban reuniendo por las calles de tal 

(1) Especie de flauta de carrizo con lengüeta de fresno y seis agujeros por arriba 
y uno por debajo. 

(2) Estos se tocan con dos bolillos y colgados del pescuezo sobre una rodilla. Les 
dicen así, para distinguirlos de los Panocheros que son pequeños y redondos, que colga- 
dos del dedo meñique izquierdo, los toca el mismo individuo que toca el pito. 



Foc-LoK Mexicano. 367 



manera, que á la salida del pueblo y por ambos lados del ca- 
mino en dos alas me esperaban para tener el gusto de llevar- 
me preso, visto lo cual por mí, le dije á mi mozo que sacara 
su K-emington y lo cargara y yo saqué mi pistola y seguimos de 
frente al trote largo de los caballos, y al pasar frente á ellos, 
le señalé á los de la izqniei'da y yo cuidé á los de la derecha. 

Viendo nuestra actitud, ninguno dijo "esta boca es mía," 
sino que tomaron las de "Villa Diego" y los dejamos coa ' un 
palmo de narices;" pero con los pobres rancheros indefensos 
y cobardes, muy bien que hacían de las suyas. 

Sigamos nuestro relato: 

El Jueves, después de la Misa, hacían que el pobre cura 
llevase á cuestas un borrego toda la procesión, que supongo 
simbolizaría el Cordero Pascual. 

Todo el día andaban los enmascarados cogiendo ranche- 
ros para traerlos á barrer el cementerio y las calles que reco- 
rriera la procesión. 

También á los que encontraban bañándose ó lavando ©n 
las afueras del pueblo, los cogían y multaban. 

Además de los enmascarados, andaba otro batallón de in- 
dios envueltos por detrás con una frazada y el pecho y estó- 
mago en cueros vivos. Estos traían también antifás y cuernos 
y cola de res, portando todos largas varas de membrillo con 
las cuales azotaban á los tímidos labriegos. 

Entre los máscaras andaba uno que vestía el traje talar de 
sacerdote, y el cual se ocupaba de hacer pantomimas, paro- 
diando los actos más solemnes de nuestra Religión. ^^' 

Poco después de este tiempo, llegó un Cura enérgico y un 
Subpref ecto igual, y acabaron de común acuerdo con estas cos- 
tumbres, que no eran ya ni sombra de lo <jue fueron en mejo- 
res tiempos. 



(1) May acertado anduvo el limo. Sor. Arzobispo Dr. D. Próspero M. Alarcón al 
prohibii" las procesiones, tan edificantes en otros tiempos. 



368 NicoLis León. 



Viernes santo. 

En San Bartolomé la procesión de Tres Caídas éramenos 
gráfica y también con menos religiosidad que en la Cañada, se- 
gún adelante veremos. 

En el Descendimiento hacían el papel de Jesús y de los 
dos ladrones, unos indios que omito decribir por respeto al 
sublime acto ; y se me refiere que había veces que en la pro- 
cesión del Santo entierro, hacía el papel de Jesús muerto, otro 
indio; esto fué por los años de 50 del pasado siglo. 

En la Cañada el Jueves santo á las ocho de la noche era 
el Prendimiento en la plaza principal donde se formaba el 
Huerto. Después de la ceremonia, los judíos se llevaban con 
música de viento y algazara á Jesús Nazareno á las casas de 
los Mayordomos, simulando las casas de Anas, Caifas, Pilatos 
y Heredes, de donde volvían como á las dos de la mañana. 

El viernes á las ocho se reunían en el cementerio y plaza 
principal como cincuenta ó sesenta Pilatos á caballo con an- 
teojos y pluma en la mano, y mientras se llegaba la hora de 
la Presentación al balcón, se sentaban en una mesa grande y 
estaban jugando naipes, dados y tabas y bebiendo copas que 
quiero suponer de agua fresca de colores. 

Después que el verdadero Pilatos leía en voz alta la Sen- 
tencia, llena de disparates, salía la procesión en el orden si- 
guiente : 

Multitud de judíos de á pie con sus morriones y lanzas y 
banderolas con las consabidas iniciales S.P.Q.R. 

Seguían los Romanos que eran muchos, todos vestidos de 
blanco. En seguida los Pilatos citados, entre los que iban He- 
redes, Caifas, Anas, el ladrón Barrabás, Judas, etc., etc., to- 
dos con su distintivo especial, tal como Judas con la bolsa,. 
Barrabás con esposas, etc. 

Seguían las esculturas de Dimas y Gestas entre sayones; 



roc-LoB Mexicano. 369 



luego el Centurión en un caballo brioso, que lo más lo lleva- 
ba bailando y parándose de manos. 

En seguida las Santas Mujeres en compañía de María, 
San Juan y la Magdalena ; y al último la escultura de Jesús 
con la cruz á cuestas y el Cirineo. 

Atrás á cierta distancia, el Espía vestido de negro cubier- 
to el rostro con un lienzo de gasa del mismo color y en su ne- 
gro caballo. 

Terminada la procesión, todos los que representaron al- 
gún papel en ella,, se iban á una huerta de las más grandes, y 
allí los Carguistas y Mayordomos les daban de comer á todos. 

En el Pueblito y San Francisquito, aunque con menos per- 
sonajes, se hacía con más religiosidad y devoción, siendo las 
ceremonias más ó menos semejantes. 

En esta ciudad no se diga, yo alcancé á ver todavía una, 
y edificaba por su religioso silencjio y devoción. 



Sábado de gloria. 

Las costumbres populares de este día, son las mismas que 
yo conocí hace cuarenta años. 

Los Judas que se queman en las calles al abrirse la Glo- 
ria, poniéndoles objetos colgados pertenecientes al giro que se 
encarga de quemarlo. Por ejemplo si es panadería, le cuelgan 
grandes piezas de pan j si es comerciante, latas, botellas de li- 
cores, etc, etc. 

Algunas veces y en tiempos de partidos, se acostumbró 
representar á los personajes prominentes del partido contra- 
rio, ocasionando esto azonadas de más ó menos funestos resul- 
tados. 

Las tocinerías y pulquerías se adornan con flores y recor- 
tes de papel de colores, así como los vehículos que conducen 
las carnes y pulque, y el Abasto ó casas de matanza. 

Mem.Soc. Alíate. México. T. 24. (1906-1907) -46. 



370 Nicouls Lkón. 



Los indios al repicar la Gloria, unos corren á sacudir to- 
dos los árboles y plantas de sus huertas, con objeto, según 
ellos, de que se ausente el Diablo que trata de refugiarse en 
ellos ; y otros, corren á alcanzar á sus cbiquillos á zurrarles la 
pavana, devengando así todo cuanto han hecho durante la Se- 
mana Mayor, tiempo en que no se pueden castigar. 

Otros se repican la Gloria cojidos de las orejas, dándose 
terribles estrujones. 

También en este día acostumbran bañarse todos los que 
pueden, y embriagarse hasta el exceso. 

Domingo de Resnrreccitfn. 

En el barrio de San Francisquito acostumbraban los in- 
dios representar gráficamente la Resurrección como sigue: 

A las tres de la mañana se veía fuera del Cementerio del 
templo, un jacalón simulando el santo sepulcro, al frente del 
cual estaba un ángel. 

Venía primero San Pedro y se acercaba al sepulcro en ade- 
mán de asomarse y se volvía. En seguida venían las santas 
mujeres una á una, y luego seguidas de la Stma. Virgen, y á 
las cuatro en punto caían los velos que cubrían el sepulcro, 
repicaban las campanas y tocaba la música á tiempo que los 
judíos que guardaban el sepulcro unos caían al suelo y otros 
huían despavoridos y Jesús salía del sepulcro y eran llevado 
en andas procesionalmente por el barrio. 

Muy chiquito era yo cuando nii buena madre me llevaba 
á ver esta ceremonia. 



Jnnio 2é.— San Juan Bantista* 

Ya dimos cuenta en la primera parte de estas notas, de las 
ceremonias de este día. 



Foc-LoE Mexicano. 371 



Agosto 24.— San Bartolomé. 

Las ceremonias aeostuníbradas el día 29 de Junio en la Ca- 
ñada, fiesta titular, y en San Bartolomé el 24 de Agostó son 
semejantes, por lo qxie omito describir aquella. 

Anualmente celebraban esta fiesta los indios de este. pue- 
blo del modo siguiente: 

La víspera á las tres de la mañana, salía por las calles una 
ó más músicas de viento ó de violines tocando, con los ''ma- 
yordomos" á la cabeza, y así recorrían las calles ecbando mul- 
titud de cohetes y camarazos que producen un estallido atroz. 

Siguen tocando todo el día las músicas en competencia. A 
las dos de la tarde se repite la eozeteríá y camarazos así como 
el repique. 

Por la noche el tradicional castillo, corredores y torito, ter- 
minando todo á media noche, y á veces las músicas amanecen 
otro día tocando, porque se pican el amor propie al grado qiie 
hay veces que es necesario quitarlos de allí por la autoridad 
y encarcelarlos, porque suelen acabar á golpes con los instru- 
mentos. 

Recuerdo apropósito que cierta ocasión estaban así dos 
músicas tocando, enojados los músicos (indios por supues- 
to) y eran las cuatro de !a tarde y nadie quería pararse á al- 
morzar desde la noche anterior. Estando tocando una música 
la otra sin esperar que terminara, comenzó á tocar una pieza 
muy ruidosa para desorientar á los contrarios que estaban den- 
tro de una capilla á tres varas de distancia; pero no pudiendo 
desafinarlos, se pararon y tocando se acercaron de tal manera 
que los bajos se pusieron uno en cada oído del clarinetista con- 
trario, y los de los trombones en los oídos del pistonísta dan- 
do unos pitazos bárbaros que los hicieron al fin rodar, pues 
era aquello una confusión horrorosa. 



372 Nicolás León, 



Por fin la autoridad armada y á jalones por la fuerza se- 
pararon unos de otros llevándolos á la cárcel. 

Sigamos nuestro relato: 

En esos castillos casi siempre hay quemados, por los mu- 
chos buscapies que suelen echar los tox-itos. 

Al día siguiente por la tarde era el corpus, en lo que hacían 
consistir la parte principal de la fiesta. 

Todo el día habían estado danzando y cantando á la puer- 
ta de la Iglesia, los indios en trajes típicos de los tiempos pre- 
colombinos, '^^ reuniéndose hasta cuatro grupos, que venían 
de otros pueblos á darle solemnidad á la fiesta. 

Pondré aquí algunos cantares de los que aprendí y conser- 
vo en mis M.SS: 



Cantares que describes la Aparición y la Imagen de Gnadalnpe. 

Era de quiniento 
Año treinta y uno 
Tu te aparesite 
Por en este mundo. 

En el guangochito 
De mi tío Juan Diego 
Tu te aparesite 
Luego luego luego. 

Tiene su vestido 
Bordado de estrella 
Son cuarenta y sei 
El número de ella. 



(1) Conservo fotografías de estos y otros grupos, y puse nota musical á los cautos 
de varios de sus versos; los que también son en mi poder, por si más tarde hago tiro por 
separado de esta obra. 



Fóc-LOB Mbzicano. 373 



Tiene su corona 
De puros diamante 
Tiene sus manita 
Siempre suplicante. 

Allí está la luna 
Postrada á sus pie 
También su angelito 
Allí está también. 

De todo su cuerpo 
Sale resplandore 
Despidiendo rayo 
De todos colore 

Por las torresita 
Llena de primore 
Entre floresita 
De muchos olore. 

Eres tu la reina 
De la mexicana 
Viva nuestra Virge 
La Guadalupana. 

Viva, viva y viva 
Don Luis de Velasco 
Su santa maní (¿Manita?) 
Su santo bastó ( ¿Bastón ? ) 

¡ ( Grito recitado ) ¡ ¡ El es, compadre ! ! 

Haré de paso una descripción de estas danzas, que bastan- 
te conocidas son de la mayor parte de mis lectores, pero indis- 
pensables para ilustrar esta obra. Desde las seis de la maña- 
na empiezan los grupos ó cuadrillas á llegar á la puerta de la 
iglesia, en donde ponen cada grupo un ''arco" (que dicho sea 



374 NiooLis León. 



(le paso yo nada le veo de arco) formado de un armazón de 
madera y vara, vestido de tallos de un maguey llamado cucha- 
rilla, de color blanco y amarillo pálido, formando florones cir- 
culares de todos tamaños, salpicados de flores. Desde arriba 
de la cruz del remate, hasta abajo, cuelgan simétricamente 
tortillas de maíz, teñidas de colores ; también cuelgan fruta 
como plátanos, tunas ó elotes, etc. 

Una vez colocado el arco, comienza frente á él la danza, 
que dura á veces hasta tres ó cuatro días, todo el día con lige- 
ros intervalos; porque para esta clase de culto, son muy ne- 
cios é incanzables. 

Aquí en esta ciudad en el templo de la Santa Cruz, concu- 
rren en la flesta de Carnestolendas y en las dé la Cruz y su 
Exaltación, cuatro ó cinco grupos bien ordenados y vestidos 
regulares cor. sus grandes penachos de plumas de colores, sus 
espejuelos, gargantillas y pendientes, su enagua corta, su car- 
cax y flechas, su larga cabellera y su constante retintín de 
Conchitas, colorines, caracoles y cascabeles, hacen del "Chichi- 
meca," como suelen decirles, una figura nada bárbara por cier 
tp, sino en su clase, bastante alta y civilizada. 

Cada grupo se forma como de cuarenta individuos, entre 
los que vienen también indias, y algunas con buenos vestidos 
de raso y pendientes de plata. Los colores dominantes son el 
verde y el rojo. Traen dijes y pendientes en la caheza, oídos, 
brazos, manos y piernas; así es qiie al andar y danzar, el re- 
tintín que producen estos pandientes formau consonancia con 
el sonesito de sus guitarras y con sus cautos. Todos los cam- 
bios que colectiva é individualmente hacen en sus danzasj son 
en forma de cruz, lo mismo que con sus movimientos de ca- 
beza y con sus guitarras. 

A la vez que ordenadamente avanzaii en forma de cruz 
haciendo evoluciones, á cada paso van formando con la pier- 
na derecha una cruz en el viento tocaudo el suelo con la pun- 
ta del pie. 



Poc-LoB Mexicano. 375 



Cada grupo gira á la orden de un jefe, quien se encarga 
de iniciar los cantos, las tonadas y la clase de danza, así co- 
mo todas las evoluciones y el grito final. 

Los grupos ó cuadrillas traen consigo banderas en núnie- 
ro de seis ú ocho, en las cuales se ven pinturas tal vez gero- 
glíficas y santos diseminados, tales como la Guadalupana, el 
Ecce-Homo, la Virgen del Pueblito, San Miguel, etc., pero no 
hay casi una en donde no esté la Cruz y Santiago á caballo. 

He aquí otros de sus cantares : 

Relativos á la Coronación. 

Año de noventa y cinco 
A las diez de la mañana 
Coronaron á la Virge 
La Reina Guadalupana. 

La gran peregrinado 
Fuero munchos extranjero 
A ver la Coronado 
De la Reina de los Cielo. 

Otro al Stmo. Sacramento. 

Santísimo Sacramento 
Ques el Padre ques el Hijo 

Y también el Espíritu 
Santo, Santo, Santo 

Y también el Espíritu 
Santo, Santo, Santo. 



Otros varios: 



Padre Siñor del Llaní (¿Llanito?) 
Madre Santísima Cru 



376 Nicolís León. 



Virge Santa del Puebli (¿Pueblito?) 
Viva mi padre Jesú. 

Padre mío del Hespital 
Santa Cru deJos milagro 
Padre Siñor de Esquipula 
Santa María del Retablo. ^'' 

Viva, viva y viva 
Mi padrecito Siñor San Pedro 
Su santa llavi (?Llavita?) 
Su santo galli (¿Gallito!) 
Su santa pasio (¿Su martirio?) 



¡¡El es compadre !! 

Al dar este unánime grito final, hacen el simulacro de arro- 
jar flechas al viento. Quizá este haya sido el grito de ataque 
en sus guerra. 

Son muy variadas sus danzas, tonadas y versos, y no es 
posible retenerlos todos, para estamparlos al papel; quizá más 
tarde lo hagamos. 

De esta manera permanecen á las puertas de la iglesia has- 
ta las ocho ó nueve de la noche que se retiran á descanzar de 
tamaña fatiga. 

El Corpus consistía en una procesión que sacaban por la 
plaza, llevando en andas al santo patrono. En todo el trayec- 
to había enrramadas y "Posas," así como postes formando ca- 
lles en los cuales había muchos "Arcos" consistentes en me- 
cates de una á otra atravezando la calle, llenos de tápalos de 
color, mascadas, paños, gallardetes, etc., teniendo en el cen- 
tro ya una flor ya una granada de cartón de color, que al pa- 
sar el santo se habrían automáticamente, despidiendo agaza- 
jos de papel de color, flores y versitos alusivos escritos en pa- 

(1) Estas son invocaciones á las diferentes imágenes de su devoción. 



Foc-LoB Mexicano. 377 



peí de china picado, quedando en el centro un pichón vivo, que 
siempre era blanco, simulando el Espíritu Santo, 

El lujo consistía en estos adornos y en el sinnúmero de 
cohetes y camarazos. 

Las danzas de muchachos qiie también daban lustre á la 
fiesta, omito describirlas, porque tengo que hacerlo en la fies- 
ta siguiente. 

8 de Septiembre.— La Jíatividad de la Stma. Virgen. 

En el barrio de San Prancisquito de esta ciudad, celebran 
todavía, con excepción do la procesión, este día, haciéndole su 
función á la Divina Pastora, titular del templo. 

A esta fiesta, que dura ocho días, también concurren los 
indios danzantes, ó "Chichimecas" como les dicen vulgarmen- 
te, y además de estos, dos danzas de muchachos vestidos de 
pastores, mitad son hombres y mitad mujeres. Su traje con- 
siste, en los hombres, en chaquetín y calzón corto de color, 
medias y huarache ó zapatilla y sombrero de falda regular, 
con un lado de la falda prendido hacia arriba con plumero, y 
adornado de listones de colores. 

En las mujeres se notan más los listones y profusión de 
adornos en su chaquetilla y enagua corta y sombrero. Sobre 
el saco traen mascadas ó paños de color. 

Todos traen zonajas de Guaje barnizadas las más de dis- 
tintos colores, las cuales les sirven para llevar, á manera de 
castañuelas, el compás de la música. 

Danzan también todo el día; pero ya han progresado, pues 
bailan cuadrillas, mazurcas, danzas, etc., solo que en las dan- 
zas y en algunas sonatas especiales, llevan el compás con las 
zonajas, y en otras, con unas pequeñas astas de madera, que 
chocan en el viento, á manera de florete, produciendo buen 
efecto, lo mismo que las figuras en las cuadrillas. 

También fabrican pan desde amasarlo hasta sacarlo del 

Mem- Soc. Álzate, México. T. 24 (1906-1907)— 47. 



378 Nicolás León. 



horno ya cocido, todo al compás de la música y siempre dan 
zando y llendo y viniendo. 

Tienen Monarcas que presiden, y son otros muchachos ves- 
tidos de Reyes y su guardia imperial. Hecho el pan, van á 
ofrecerlo á SS. MM. 

Tanto en las fiestas de San Bartolo como aquí, y Pueblito, 
son estas danzas muy usuales, y en el Pueblito he visto hasta 
cuatro danzas, cada una con su música que con ellos viene de 
otros pueblos y consiste en dos violines y bajo de cuerda, y 
alguna vez flauta. 

Con estas danzas y con las de "Chichimecas" andan siem- 
pre unos enmascarados, que llaman "Farizeos" ó ''Chitas.'"^' 
Estos sirven para retirar la gente, correr los perros, hacer 
mandados y divertir con sus simplezas á los muchachos. 

Sa traje consiste en sorbete, levita, pantalón y chaleco, to- 
do ello roto y viejo, una ardilla ó zorra rellenada de paja y sus 
ojos de patol, cargada á la espalda ó bajo del brazo. Otros 
andan v^estidos de diablo ó de muerte con sus mascaras ad hoc 
y los demás con máscaras más ó menos ridiculas y capri- 
chosas. 

Yo les he preguntado el significado de ello, y me han con- 
testado que son Mandas ó promesas. 

Antiguamente salía en el barrio de que hablo, una especie 
de cabalgata que llamaban Mojiganga, y consistía en una vein- 
tena de hombres á pie y en burro vestidos de mujer con su 
sombrero jarano. 

Estos salían en este día por las calles del barrio, creo que 
reuniendo donativos para la fiesta; más yo era muy pequeño 
y no llegué á saber su significado. 

Por olvido (y como no es fiesta principal) dejé de describir 
la fiesta del 25 de Julio, fiesta de Santiago él mayor. 

En el Pueblito y también en Apaseo el Alto, acostumbra- 

(1) No sé á qué idioma pertenecen estas palabras, ni menos que significan. 



Foc-LOK Mexicano. 379 



ban (hoy ya no existe tal costumbre) por la tarde ''Correr po- 
llos," lo cual se hacía como sigue: 

En una pista como de 300 metros eran las carreras. En 
donde era la salida, había un mecate atravesado fijo de una 
asta y corredizo de la otra, con objeto de hacer ondular la 
cuerda, la cual tenía en el centro un pollo amarrado vivo. 

En contorno había un grupo á caballo de los mejores cha- 
rros del pueblo y rancherías vecinas. 

A una señal, dejaban correr la cuerda hasta el alcance de 
los ginetes, oscilándola fuertemente para que no pudiesen co- 
jer el pollo con facilidad. 

Por fin á tanto subir y bajar el desgraciado pollo, era pe- 
penado por alguno, el cual llevándolo en alto y escamoteando 
lo cuanto era dable, salía de entre el grupo gritando: "Sígame 
el que sea bueno," lo que no era oído por sordos, pues inme- 
diatamente le seguían cuatro ó seis de los que estaban más á 
tiro y á carrera abierta se le pegaban por uno y otro lado pro- 
curando arrebatarle el pollo, en lo cual consistía lo "Bueno," 
como ellos decían. 

Los que traían caballos malos, poco á poco se iban hacien- 
do á un lado de la pista, porque sus caballos no alcanzaban; 
pero los buenos, seguían corriendo hasta lograr arrebatarle el 
pollo, el cual vivo era descuartizado en manos de aquellos bru- 
tos ; pues raras veces lograban escaparlos vivos enteros, por- 
que esto solo lo conseguía aquel que traía caballo sobresalien- 
te que á media pista había dejado á todos atrás, pues ya á la 
vuelta podía venir sin cuidado, porque nadie intentaría qui- 
társelo. 

Esta escena se repetía veinte ó treinta veces, según el nú- 
mero de pollos que había; y tanto era el vicio, que al último 
volvían á recorrer los pollos que habían quedado vivos, ó si no 
había, aun pedazos, el caso era correr. 

Por supuesto que había música y concurrencia bastante y 
presidiendo la autoridad. 



380 Nicolás León. 



Pocas veces terminaba esto eu paz, pues siempre había 
enojos, caídas de ginetes, tvimbos con la concurrencia, etc., 
cuando no fatalmente, como sucedió en 1881, eu el Pueblito, 
que á distancia de cuatro metros de donde yo estaba á media 
pista, hubo un choque de dos ginetes que á todo correr se en- 
contrai'on, debido al desorden que reinaba, quedando uno ti- 
rado para no volverse á levantar jamás, y el otro fué lanzado 
á gran distancia, quedando ileso, pero su caballo pereció. 

Así dio fin en dicho pueblo tan bárbara costumbre, quedan- 
do abolida hasta hoy. 

Día 19 de Noviembre,— Fiesta de Todos Santos. 

En este día por la noche acostumbran los labriegos, reu- 
nirse los de la familia á llorarles á sus "Angelitos" ó niños di- 
funtos, prendiendo tantas velas de cebo ó cera, cuantos hayan 
sido sus muertitos. 

Después de llorarlos haciendo reminiscencias de ellos, re- 
parten atole de cascara de cacao con piloncillo y roscas de pan 
también dulce, entre los concurrentes, y así terminan la vela- 
da, y en algunas también liban alcohol con profusión. 

Diciembre 24,— Natividad deN. S. Jesucristo, 

En este día acuestan al niño en punto de las doce de la 
noche, lo cual es ejecutado por los padrinos invitados de an- 
temano. Tiran muchos cohetes y encienden velas de cera. 

Después los carguistas dan de cenar á toda la concurren- 
cia, atole, buñuelos y roscas de ])an y así se amanecen hasta 
el día siguiente. 



Foo-LoB Mexicano. 381 



No quiero cerrar este relato sin referir las costumbres de 
los labriegos de la Hacienda de Gamboa, E. de Guanajuato, 
en la fiesta de la Cruz, el 3 de Mayo. 

Entre los vecinos se forma desde tiempo inmemorial una 
corporación para atender debidamente ala fiesta. En esta, co- 
mo en todas, hay categorías. Unos son "Mayordomos," otros 
son -'Tenanches" y otros *'Carguistas." Los primeros son los 
jefes y tesoreros de la corporación ; los segundos, tienen obli- 
gación de reunir cierto número de carguistas cada uno. Estos 
contribuyen con cierta cantidad de dinero y con su trabajo 
personal. 

Tienen frecuentes reuniones para organizar la fiesta y acor- 
dar lo conveniente á ello, y tienen voto y libertad de inicia- 
tiva. 

Los "Mayordomos" se nombran por elección. Hacen tres 
días de fiestas; el primero son las vísperas, el segundo la fun- 
ción de iglesia y el tercero la entrega de los cargos. 

Todos los días hay fuegos artificiales, y tanto estos como 
las músicas y demás, son dobles pues hacen fiesta los que en- 
tregan y los que reciben el cargo, disputándose la primacía sin 
omitir gasto. Los indios y los labriegos trabajan y ayunan to- 
do el año, para derrochar y hartarse un día. Este es uno de 
sus desequilibros principales, por eso nunca salen de esa mise- 
ria y de esa vida abyecta. 

Omito la descripción de la bervena y el tianguis, por ser 
más ó menos como en todas partes. Referiré solo (porque allí 
lo he visto) la ceremonia de "entregar los cargos." 

En una pista como de 25 metros circundada de concurren- 
cia, se pone en cada cabecera una "Paranda" '^^ con su respec- 

(1) Esta se compone de dos astas como de cuatro metros, con travesanos de oam- 
zo, rematando por la parte alta en un ángulo con una oru;^. Esta armazón se forre con un 
lienzo rojo, y sobre él, colocan en ordenado desorden muchas figuras de pasta de azúcar 
muy sabrosas, pintadas con colores y doradas. En estas piezas imitan muy bien cuanto 



382 Nicolás León. 



tiva música. Al pie de cada "Paranda" se pone una pareja de 
mujeres incadas, trayendo una un zahumador de barro alimen- 
tado de copal despidiendo sendas nubes de humo, y una jica- 
ra con flores y mastranto. La otra lleva otra jicara con cola- 
ciones, fruta y roscas de pan. A una señal de los "Mayordo- 
mos" avanzan de rodillas ambas parejas hasta encontrarse á 
mitad del trayecto. Allí, lloran, so zahuman una á otra hacien- 
do la señal de la cruz con el zahumador sobre la del frente; so 
entregan todo, es decir las carguistas viejas (es decir las que 
ya cumplieron) entregan dichos objetos á las nuevas diciéndo- 
se esta relación: "Aquí te entrego este zomador y esta jicara 
de flores, para que zomes y adornes á nuestra Santísima Cruz 
y el año entrante si Dios la vida empresta las entregues á sus 
nuevos devotos para que esta santa devoción dure por siem- 
pre jamás." 

En seguida se dan un abrazo siempre llorando, y en vez 
de volverse a su lugar, continúan hacia adelante á fin de ocu- 
par el lugar que antes tenían las que reciben ó sean las nuevas. 
Así continúan las mujeres siempre de por parejas. 

Siguen los hombres, los que de igual manera lo hacen, so- 
lo que en vez de aquellos objetos, llevan gruesos cirios de ce- 
ra y cohetes. 

Luego que todos han entregado, avanzan todos formados 
en parejas bajo la misma forma y siempre hincados, pero en- 
tonces llevan todos jicaras con colación y fruta y van aven- 
tando puñados á la concurrencia, y al llegar al centro y al en- 
contrarse se entregan las dichas "Parandas" y grandes roscas 
de pan con azúcar encima, así como grandes ollas de atole de 
cascara endulzado y jicaras llenas de '^Chocolate de espuma." 

Después de llorar un rato, se abrazan de nuevo y se paran 

les ocurre; por ejemplo, animales, finitas, sombreros, ijlatos, tazas, el sol, la luna; etc., 
etc. 

No sabemos el significado de tal palabra; pero si hemos visto que en los más pueblos 
y Haciendas las hacen y confeccionan para sus fiestas. Parauda propiamente parandi 
(ofrenda) en lengua tarasca. N, L. 



Foo-LoR Mexicano. 383 



á tiempo que las músicas rompen el silencio y los camarazos 
y cohetes anuncian que terminó ya la ceremonia de la "Entre- 
ga de los cargos." 

De allí se van todos reunidos á cierta casa, en donde comen 
y beben de lo lindo y con lo cual termina la fiesta, 

COSTUMBRES CEREMONIALES. 



Los compadrazgos. 

Como en mis M. S. S. inéditos conservo uno titulado "Cos- 
tumbres aldeanas" y mi novela ''Clotilde," y en ellos hay bas- 
tante materia para el objeto, me ha parecido conveniente ex- 
tractar de ellos Capítulos enteros. 

"Siñores D. Miiesio Ramírez y D*? Trebusia la Mendio- 
la. — En sus manos. 

Muy siñores nuestros de nuestra mayor estimación y des- 
tenguido apresio. 

Que en unión de su onorable familia y demás prendas de 
su estimasion y cariño se iricuentren gosando de cabal salú 
son nuestros deseos, pues la que gosamos nosotros es buena 
á Dios grasias. 

Pues siñores después de saludar á tan buenas personas, 
como capaces que semos hemos pasao á daros parte como el 
siñor nos a socorrido con un nuebo ijo que a sus órdenes po- 
nemos y siendo nuestra obligación como cristianos que semos 
darle las aguas del Bautismo, por lo cual ante sus plantas bi- 
nimos á pedir á U. esta merced porque no incontramos quien 
y Dios nostro siñor pagará por nosotros. 

Los compadres que teníamos enbitaos á la mera ora se jue- 
ron para tras y si sus mercedes no pueden ó no queren ir en- 
préstenos los dies riales que dios será servido en lebantando 



384 Nicolás León. 



el frijolito ó luego que engorde una lechonsita que tenemos, 
hablando con enmienda de sus mercedes, les correspondere- 
mos con la mano derecha si dios es serbido. 

Esperando de tan buenas personas ei no quedar desaigra- 
dos nos osequiaraos de sus mercedes á sus plantas aunque pro- 
bes mas que amantes sus serbidores que sus manos besan. 



Juan botello y María Toribia la orosca. 



Damos por sentado que los compadres aceptaron la invi- 
tación y convienen en ir el domingo al pueblo ''porque lamo 
no quere que faltemos al trabajo." 

El compadre tiene que "mercar" la canasta para la madre 
de la criatura. Esta canasta consiste en un "Recaudito" como 
otros le llaman y es; piloncillo, javon, pan, azúcar, velas, "plán- 
tanos" colaciones, cigarros, chocolate, una botella de mistela, 
etc. 

Después del bautizo, comienzan ambos "compadritos" á 
"levantar el codo" hasta llegar al rancho. 

Luego en llegando se acerca la madrina al lecho de la ma- 
dre y entregándole el muchacho le suelta la siguiente relación: 
"Valla, comadrita (inQlinándose un poco) ya quijo Dios que le 
cristianizara su niño. Mi comadrita me lo entregó ancina ju- 
dío, y yo se lo güelvo cristiano." Contesta la madre recibién- 
dolo: "Mucho agradezco, á mi comadrita sus favores y ya re- 
conoceremos, emprestándonos Dios la vida, con la mano dere- 
cha." *'' Luego se fuman uno ó dos cigarros entre trago y trago 
y se despiden citándose para "El abrazo" que se verifica como 
á los 15 ó 20 días que ya está la madre enteramente buena. 

"El abrazo" consiste en que los padres del muchacho in- 
vitan á los compadres á que vengan á su casa á tomar una so- 
pita. Llegan como á la oración, se les recibe con música de 

(1.) Quiere significar que en aliviándose le dará "El abrazo," 



Foc-LoE Mexicano. 385 



arpa, violín y bajo. Pasan al jacalito, y comienzan las libacio- 
nes. El padrino tiene derecbo lo mismo que la madrina, á in- 
vitar á sus parientes y amigos; así es que en dos por tres se llena 
aquello de gente. Salen unos mucbachos y ponen en el patío 
sobre rústicos tripies unos tapalcates sobre los que bechan ra- 
jas de ocote prendidas. Luego traen unos manteles (léase sá- 
banas) y sobre esteras (léase lecbos) los ponen y en seguida 
en rededor se colocan los invitados. Sirven dos sopas (que casi 
siempre no sirven) bastante mal becbas. En seguida unos pla- 
tazos de carne de res, raciones de á kilogramo, muy mal cocida 
pero con bastantes garbanzos crudos. Luego mole de gallina 
y después frijoles. Desde al comenzar la comida riegan en el 
centro de la mesa varios montones de tortillas teñidas de to- 
dos colores, amarillas, coloradas, azules, etc., y bien grandes y 
gruesas. Al terminar la comida, riegan colaciones grandes de 
colores para que tomen los comensalesy ponen cigarros y aguar- 
diente á discreción. 

Después de la sobremesa, que dura á veces basta pasada 
la media noche, se verifica la ceremonia del ''Abrazo" que con- 
siste en que enmedio de los acordes de los instrumentos y la 
algarabía de los invitados ya animados por el alcohol, se for- 
ma un círculo y en él ceatro están los padres y los padrinos. 
Se dicen mutuamente lo siguiente: "Vaya compadrito ya qui- 
jo Dios que al fin nos hiciéramos compadres. Reciba mi com- 
padrito (ó comadrita) esté abrazo (y se lo dan, llorando) en se- 
ñal del respeto que aquí y en el Cielo nos hemos de tener." 

Eso es todo. Mientras ésta relación, todo el mundo está 
silencio; pero acabando rompe la música, y los invitados aplua- 
den disputándose la primacía en ofrecer vino á los compadres. 
Sigue el baile hasta la madrugada y con él los llantos, cancio- 
nes y libaciones. 



Mem. Soc. Álzate. México. T, 24. (1906-1907.)— 48. 



386 ITicoLÁs León. 



Casamientos entre labriegos. 

Regularmente el primer paso es poder asechar el novio á 
la novia para poderle hablar. Esto lo hacen colocándose, tar- 
de por tarde, en el punto de reunión de las mujeres, que regu- 
larmente es el aguaje ó noria a donde van á la agua; pues en 
rancho la pobre mujer es todo, trae agua, hace la comida, va 
á dejarla hasta donde ande el hombre trabajando, lava, cuida 
y carga el muchacho, trae leña, ocurre á la Hda. por todo lo 
que necesite, etc., porque el hombre solo se reduce á trabajar 
y nada más, aunque á decir verdad, generalmente ellas toman 
la raya y la disfrutan, dándole al hombre para huaraches, ci- 
garros, etc. 

Sigamos nuestro relato: por espacio de muchas tardes es- 
tán asechando el paso de la novia al aguaje, hasta que por fin 
llega á pasar á tiro y le espetan á boca de fusil y al estar lle- 
nando el cántaro, la frase de planilla: "Oye, . , epa, ¿te 

lleno el chondo"?. , , (dice ella) "A Dios, y paqué" ...... 

(dice él) "Pos pa platicarte unas palabritas que quijiera dicir- 

te" (Ella) "No, no, vete, allá viene ña perfiria y se lo dise 

á mi má" . . .(El) "Güeno, pos dime cuando" (Ella) "Pos 

aber si mañana que se baya mi má al almuerzo" (El) "Pe- 
ro no me haces acina tonto." (Ella) Vete vete, ya nos bido". . . 
y se vá. 

En efecto, al día siguiente ya está el novio listo y al poco 
viene la novia con su cántaro y una muchachilla de la mano que 
sirve para disimular algo. El novio ó se esconde tras una 
cerca ó se espera por la vereda tras de un matorral de mane- 
ra que al pasar la novia baja el cántaro como para componér- 
selo, á tiempo que el novio le habla sin ser visto por los veci- 
nos. 

Después que el novio le ha repetido aquello de "las pala- 
britas," la novia dice: '"Sí; ya sé lo que queres; pero no, tu di- 
rás, y luego Lencha" 

Como se conoce que aún entre la gente rústica son más 



Foo-LoE Mexicano. 387 



maliciosas las hembras, pues aun nada dice el novio respecto 
al asunto, cuando no solo se dan por entendidas, sino que tra- 
tan ya de celarlos con cualquiera otra, y esto lo hacen por cos- 
tumbre y para ver como tantean el terreno. 

Después de varias entrevistas de las cuales resulta el cam- 
bio de prendas; pues ellas dan un anillo de metal de esos de á 
centavo de los de "ñor Bueho, el varillero," ó uno de cuerno 
y algunas también un mutilado rosario, "de esos que trae nues- 
tro padre Jesús;" y ellos, dan un paño paliacate ó una gargan- 
tilla de cuentas de papelillo azogado, que valen seis ú ocho cen- 
tavos. 

Cuando ya se deciden, el novio se vale de alguna persona 
para que le hable á su padre sobre el particular. 

Más como también la gente labriega es muy novelera, no 
tarda la madre de la novia en saberlo, y lo primero que hace 
es regañar á la muchacha y doblarle la molienda; con esto á tan- 
ta regañada y trabajar se enfadan, y cuando comprenden que 
no conseguirán sus fines, se escapan de la casa con el novio, 
quien por lo regular las lleva al Curato mientras se tramita lo 
conveniente. 

Pero demos que todo camina en regla. Luego que el padre 
del novio se decide á "amparar á su hijo y ponerlo en gracia 
de Dios," ocurre al más "versado" de su rancho, y le suplica 
le haga una carta de "pidimento," dándole "un rial" para pa- 
pel y los puntos principales, no sin dejai'le "la peseta" qiie se 
acostumbra echar dentro de la carta, para que le paguen á 
quien la lea, y la manda con otro vecino á casa de la novia. 

Entre tantas como han llegado á mis manos, pondré aquí 
la que conservo, dice así : 

Señores D. Polonio Cruz y D* Miteria la Soria. 
En sus manos. 
Casa de Ustedes y Abril 20 de 1890. 

Muy siñores de nuestra mayor atención respeto y cariño. 
Pues siñores después de saludar á tan güeñas personas en 



388 Nicolás Lbón. 



compañía de toda su noble familia y demás prendas de su es- 
timación y apresio con aquel grande afeuto cariño y amistad, 
les suplicamos á sus plantas que como personas capaces que 
son tengan el fabor de perdonar nuestras faltas de criansa y 
atención que gastamos con ustedes en la ocasión por lo pre- 
sente. 

Pues siñores con bastante soñrrojo nos presentamos á sus 
buenas plantas tan solo el aojeto de poner en su conosimien- 
to como nuestro ijo casio por condutos del mi compadre sidoro 
nos comunica sus güenos pensamientos que Dios nuestro se- 
ñor le a mobido el corasen el ponerse en grasia de Dios con la 
muy querida niña milesia que es ija de tan güeñas personas y 
nosotros como padres y madres que sernos estamos obligaos 
como nos lo manda la santa ilesia a poner en el estado a nues- 
tros ijos como ansi lo manda Dios. 

Mucho de nuestro gusto sera la muy cariñosa niña por sus 
prendas y tanto güeno que tiene como niña de tanta onrra con 
sus güeñas personitas. 

Ansi esperamos no nos desaigren porque probes mas que 
amantes no perdemos la esperansa primeramente Dios y des- 
pués de Dios en tan güeñas personas en que todos seamos de 
una mesma casa. Ansi pues esperamos de Dios que oyeran 
nuestras suplicas y quejas y se diñen otorgarnos (sic) la vo- 
luntad. 

Golbiendo á suplicar nos dispensen como personas capa- 
ses por atanainas andamos con estas molestias con su güeñas 
personas. A sus plantas esperamos su güeña respuesta y nos 
ponemos á sus ordenes como sus mas costantes servidores que 
con respeuto sus manos besan." 

Feliberto Ramos y María Pitasia la Ruisa. 

Si la mucbacha no la llama Dios por ese camino como ellas 
dicen ó á los padres no les conviene el novio, sin decirle nada á 
la muchacha contestan el No; pero si la muchacha se queda ca- 



roc-LoE Mexicano. 389 



liada escarbando el suelo con un palito ó la pared con el dedo 
y sorviendo el moco con intervalos, echándose el rebozo á la 
cara, no tiene más remedio que mandar el Si poniendo plazo 
más ó menos largo, pero antes consultan con el Cura, ó con el 
Administrador ó con el "siñor maistro" á quien por lo regular 
le encomiendan las contestaciones; pues en los pueblos y ran- 
clios es el "Evangelista', y director de todos estos negocios. 

No he dicho que acostumbran contestar el No luego á la 
primera carta; pero el Si, hasta la tercera ó cuarta de pedi- 
mento. 

Después de esto sigue "La corta palabra" que consiste en 
reunirse las familias de ambos, es decir lo que nosotros llama- 
mos Toma de dicho. Entre libaciones y cigarros acuerdan el 
día que han de "'bajar al pueblo" al "asentamiento" ó sea la 
presentación. 

A esta ceremonia de la corta palabra, invitan al preceptor 
si lo hay, ó al más ladino entre ellos, para que tome la palabra 
por el padre del novio y después de la cena comienza su reía 
to ceremonioso como sigue: "Pues señores, por encomienda 
que el señor (el poderdante) me ha hecho, he venido á mani- 
festar á ustedes nos hagan el favor de dispensarnos todas las 
faltas de que adolecemos para un negocio tan delicado como es 
este en que nos encontramos. Porque en primer lugar les pe- 
dimos muchos perdones porque van ustedes á recibir en su 
buena casa un muchacho mal educado que lo "ques" de traba- 
jos nada sabe hacer, pues ya ustedes lo conocen como es de 
flojo y mal hecho para todo, pues de obligaciones nada sabe 
y por todo esto tendrá que cometer muchos "estropisios," pe- 
ro como personas de buena crianza que son ustedes esperamos 
le disimularán todas sus faltas y á nosotros también por no te- 
ner "enteligencia" capaz para ello. Ya ustedes saben que los 
padres de familia damos crianza pero no "Naturales," (léase 
caracteres) y por lo tanto disimularán el genio de este mucha- 
cho que por nuestra parte bastante sermoniado lo tenemos del 



á90 Nicolás Lbón. 



modo como se ha de "manijar" para dargusto á la niña y á tan 
buenas personas." 

Contesta luego el padre ó la madre ó algún representante: 

Pues siñores; "de nuestra niña nada podremos disir sino 
que ustedes van á recibir un hombre "dealtiro," porque la mu- 
chacha nada sabe hacer lo ques de obligaciones de marido ; 
pues esta ni cocer, ni echar gordas, ni remendar ni nada; por 
derecho, que se entiende un hombre y nada más. De suerte 
que si los siñores no se consideran della, pos Dios sabe que se- 
rá de nuestra hija; (aquí llora la madre) ya muncho se le ha 
dicho lo que sinifica tener marido, pero no allá se le ha- 
ya. No nos quedan más esperanzas que las de Dios y después 
las de ustedes que disimularán los defeutos de mi hija que es 
peor que un hombre, pero en fin ustedes la queren, ahi está; 
y bien pueden determinar á la hora que gusten." 

A esta ceremonia le llaman, como antes dije, "La Corta 
palabra" y después de convenir en el día que deban bajar al 
pueblo, entregan los padres del novio, las donas, consistentes 
por lo general, en unas enaguas y saco de percal, un rebozo 
tornasol y botines de á peso, y tal cual mascadita, algunas va- 
ras de manta y dijes sumamente corrientes. 

Así termina esta ceremonia. 

La Presentacidn. 

Al primer día festivo se reúnen ambos parientes y se dirigen 
al pueblo para hacer el "asentamientos;" por decentado que 
la novia va á caballo las más veces. Llegan y el Cura les to- 
ma declaración y el notario levanta la información de los tes- 
tigos, (qué en muchos casos son alquilados por una peseta y 
bastante aguardiente para ir á engañar al pobre Cura), con lo 
que termina en la Parroquia la ceremonia, sin olvidar entre- 
gar al notario algo del importe de los derechos parroquiales, 
y hacerles cargos éste, del rezo que tienen que venir á entre- 
gar la antevíspera del matrimonio, antes de confesarse. 



Foo-Loa Mexicano. 391 



Salen de la Parroquia y los parientes del novio por gusto 
y los de la novia por pesar/ todos se encariñan con Baco, los 
unos para sentir más gusto y los otros para disipar el pesar. 

Llegan á su casa por la noche muy beodos canta y canta, 
y á veces se amanecen. 

El Casamiento. 

Concluidas de leer en la Parroquia las publicatas ó amo- 
nestaciones, confesados ya los novios y entregado el rezo, (aun- 
que luego cohechan al notario por tal que se los pase y les de 
la boleta respectiva) el Cura les dice qué día es la ceremonia 
que por lo regular es en miércoles. 

A veces se esperan y á veces van y vienen, para arreglar 
lo relativo á la fiesta. 

Por fin ya están en la Parroquia los novios con sus respec- 
tivos padrinos. En el cancel se ven como ocho ó diez parejas 
con igual objeto y media iglesia llena de gente, parientes los 
más, de los contrayentes, y una docena de perros que siempre 
los llevan consigo. 

Antes de la Misa los casa el Vicario ó el mismo Curaj se 
velan, termina la Misa y á la calle, á prepararse para estar en 
el rancho á hora del guajolote. 

Por supuesto que entre el almuerzo y la salida es una de 
libaciones constantes. 

Téngase presente que hablo de los labriegos; ya me ocu- 
paré después, de los indios. 

Las Dormidas. 

Es costumbre inveterada entre estos, que siempre que van 
á tener bodorio, la víspera de la fiesta invitan á los parientes 
y amigos, á fin de que les vengan á ayudar á preparar la co- 
mida desde la noche que precede, así es que toda la noche an- 



392 NicoLis Lkón. 



terior la pasan en claro, los hombres haciendo la enramada 
unos, otros destazando la vaca, carneros y guajolotes, los de- 
más allá rajando leña y atizando las hornillas ó acarreando agua 
ó lo que se ofrece; y las mujeres bajo de un toldo de rama,- y 
hasta una veintena, moliendo y echando tortillas unas, atizan- 
do las ollas otras y todas empeñosísimas. 

Por lo regular les llevan unos instrumentos para que les 
toquen toda la noche, así como licores y cigarros, para que no 
sientan el trabajo y la desvelada. 

A esta noche le llaman, la noche de "Las Dormidas" tal 
vez por ironía, pues es la noche que menos duermen. 



La Boda.(i) 

Allá en la falda de un cerrito se encuentra un reducido 
número de casas de romerillo con el título de rancho. 

¡Se previene una boda á la cual fué invitado Marciano (el 
protagonista de la Novela citada al pie) y á quien debemos los 
datos principales de este cuadro. 

La tradicional enramada, se compone de un gran mezqui- 
te á cuyo arrimo se ven unos palos largos á manera de astas, 
los cuales sostienen otros atravesados sobre los que se ven 
bastantes ramas de sauz y otras formando techo. 

En el fondo de la enramada está un banco de palo, de 
chuecas é inseguras patas, en el cual se ve un ciego tocando 
un destemplado violín, meneando la cabeza á cada nota. Cer- 
ca de éste se halla un bajista cuyo instrumento tiene más re- 
miendos y monos de papel pegados en la tapa, que cuerdas, y 
un arpero con una arpa llena de espinas de garambullo sos- 
teniendo las plañideras tripas, no sale de su tonada chillona y 
monótona. 

Pero en fin, es la música, del pueblo, cuya fama le basta. 

(1). Este párrafo íntegro está tomado de mi Novela histórica, "Clotilde" pág. 15. 



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Tomo 24. No. 10 

MEMORIAS Y REVISTA 

SOCIEDAD científica 



¿¿ 



Antonio ^lz:ate 

publicadas bajo la dirección de 

RAFAEL AGUILAR Y SANTILLÁN, 

Secretario Generáis Perpetuo 

SOMMAIRK. 

(Mémoires, feuüles 49 á 52; Kevue, feuilles 7 et 8). 



55 



HistoirS' — Notes pour l'histoire de Chiapas {Notoj por la historio de Chiapas) 
par M. B. Mena, p. 417-421. 

Parasitologie anímale. — Un cas demycose dans un oiseaux (Observado pro birda 
mikamalsano) par M. S. Bonansea, p. 397-401. 

Physíque- — Cohéreurs (Kunigiloj) par M. V. J. Lizardi, p. 404-416. 

REVUE. — Souscription Universelle pour élever un Monument á Lamai'ck ( Vni- 
versóla monof orado por starigi monumenton al Lamarck, p. 49-55. — Biblio- 
graphie {Bihliografio) : Lévy, Colomer & Lordier, Félix, Marie & Noel, 
Grimshaw, Eazous, de la Coux, Rigaud, Fricker, Brunswick & Aliamet, 
et Paraf, p. 55-64. 



MÉXICO 

(3? CALLE DE REVILLAGIGEDO NUM. 3). 

Abril 1907. 

Publicación registrada como articulo de segunda clase en 12 de Febrero dp 1907 



Dons et nouvelles publieatious re^ues pendant aTrii 1907. 



Les noms des dou'ateurs doní imjfirimés 'en itaUgues; les membres de la Sooiété 
soní designes aveo, M- S- A. 

Britisk Associatiou for the advancement of Science. Report of the 76th Meeting, 
York, August 1906 — Loudon. 1907. 89 pl. 

Brunswick (E. J.) et Aliamet (M.) -Constructions des induits á courant con- 
tinu. L'arbre et ses tourillons . (Encycl. Scient. des Aide-Mém. ) — Paris, 
GautUer- Villar s. 1907. 8? figs. 

Bruxelles. Instituí Botanique (Université de Bruxelles), — Eecueil publié par L. 
Errera. Tome II. Bruxelles. 1906. 1 vol. gr. in-8. fig. "& pl. 

Catalogue sommaire de la collectiou de Geología experiméntale du Museum d'His- 
toire Naturelle. Paris. 1907. 89 figs. {M. Stanislas Meunier, Professeur 
de Géologie, M. S. A.) 

Cejad or y Franca (Julio). — La Lengua de Cervantes. Gramática y Diccionario 
de la Lengua Castellana en el Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Man- 
cha. Obra premiada en el certamen público, abierto en el Ateneo de 
Madrid con ocasión del III Centenario de la publicación del "Quijote." 
Tomo I. Gramática. Tomo II. Diccionario y Comentario. — Madrid. 1905 
y 1906. 89 {Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes). 

Colomer (F.) et Lordier (CK.) — Combustibles industriéis. Houille, pétrole, li- 
gnite, tourbe, bois, charbon de bois, agglomérés, coke. — 2'"<'édition. — Pa- 
ris. Dunod ^- Pinat. 1906. 1 vol. gr. in-8. figs. 

Connecticut, State geological and natural history survey. Bulletin no. 6. Manual 
of the geology of Connecticut. By W. N. Rice and H. E. Gregory. Hart- 
ford, 1906. 273 pp. 31 pls., 22 figs. (10 maps.) 

Connecticut. State geological and natural history survey. Bulletin no. 7. Preli- 
minary geological map of Connecticut. By H. E. Gregory and H. H. Ro- 
binson. Hartford, 1907. 39 pp., 2 maps (1 in pocket.) 

Connecticut. State geological and natural history survey. Bulletin no. 9. Second 
biennial report of the state geological and natural history survey, 1905- 
1906. Hartford, 1906. 23 pp., ( Administrative report, containing no 
scien tifie matter.) 

Oontreras (Juan N.) —Meteorología práctica. Nuevos métodos de predicción. — 
México. 1907. 89 {Secretaría de Fomento), 

Coax (H. de la). — L'eau dans l'industrie. Deuxiéme édition complótée par une 
étude spéciale sur les corrosions des générateurs de vapeur industriéis et 
marins. — Paris. Dunod & Pinat. 1907. 89 gr. 

Davidson {George), M. S. A. — The ñame "Mt. Rainier."— San Francisco (Sierra 
Cmb Bulletin. No. 35, Jan. 1907). 89. 



Foc-TjOE Mexicano. 393 



En contorno del arpero están cuatro ó cinco rancheros, 
unos sentados con la mano en la mejilla, sombrero de lado y 
cobija al hombro; y otros parados cigarro en la oreja, patío atra- 
vezado y sombrero *'detope." Estos son los cantadores, como 
ellos dicen. 

Dentro de la misma enramada están cuatro tablas incrus- 
tadas en el suelo sobre hoyos hechos de antemado, con objeto 
que el zapateo ó huaracheo al jaravear, retumbe y lleve á lo 
lejos su eco la felicidad de los novios. 

En rededor de la enramada muchos labriegos, cabalgadu- 
ras amarradas y tinajas, cántaros y otras vasijas aquí y allá, 
conteniendo bebidas del rancho, como charape, pulque, sende- 
cho y otras. 

Desde las siete de la mañana comienza el fandango, aun- 
que no con el entusiasmo de cuando llegan los novios. 

Estos vienen del pueblo á donde han bajado tres días an- 
tes con objeto de entregar el rezo, confesarse y casarse. Pero 
fijémonos en la comitiva que poco antes de medio día se acerca. 

Por delante vienen las novias; es decir la novia y la madri- 
na en sus respectivos caballos. 

Ambas traen igual traje, consistente en castor colorado 
dibujado de florones negros, riveteados de cinta verde, saco lar- 
go, mascada ó paño paliacate al pecho, paño blanco que cubre 
la cabeza y la mayor parte de la cara, rebozo atravezado con 
un nudo singular bajo del brazo izquierdo colgando sus gran- 
des rapacejos sobre el castor, sombrero más ó menos galonea- 
do echado hacia adelante con grande barboquejo y botines de 
la plaza. 

Regularmente sobre la silla vaquera se les pone una cobi- 
ja colorada, para que sobre ella vayan sentadas, aunque mu- 
chas veces cubre la citada cobija hasta el rabo y nditad dé] 
pescueso de la bestia, de suerte que tan tapado va el caballo 
como el jinete. 

Luego los novios con zapato bailo de grande oreja y tacón, 

Mem. Soc. Álzate. México. T. 24. (1906-1907)— 49. 



394 Nicolás León. 



amarrados con correas con casquillos de hojalata en las pun- 
tas ; calzonera de piel colorada con grande botonadura que al 
chocar de los amarillos botones, se oye el retintín á diez pa- 
sos; bluza de rayadillo, faja colorada que la llevan de todo el 
ancho fajada desde las tetillas hasta media cadera; paño pa- 
liacate amarrado al descuido en el pescuezo ; sombrero de an- 
cha toquilla con adornos de cinta negra cuyo ancho barboque- 
jo de cinta negra cuelga hasta la cintura, camisa blanca con 
doble hilera de botones colorados, azules y negros, y en las 
mangas un tejido que les cierra por medio, una trenza de cin- 
ta angosta negra desde el codo hasta la mano, terminando el 
atadero con motas colgantes. 

Tal es en general el tipo de los novios de rancho. 

Por decentado que traen espuelas de grande rodaja, aun- 
que ceñidas en el carcañal descansando arriba del talón, así 
como buenos "pencos" en los cuales llegan haciendo "Santia- 
guitos." 

Les sigue el acompañamiento de todos los parientes de 
ambos novios y de los padrinos, compuesto de una veintena 
de labriegos desarrapados y borrachos todos á expensas del 
liberal bolsillo del pobre novio, que en tales casos suele echar 
el resto desde el pueblo. 

Por fin, llegan á la enramada, y al que se apresta á bajar á 
la novia del caballo, suele darle el novio un tostón ó peso. 

Retiran los caballos de las novias y desde cierta distancia 
se desprenden los novios en vertiginosa carrera en dirección á 
la enramada. 

Costumbre era de aquellos tiempos, que echándola de bue- 
nos charros, solían dar los novios una buena gratificación á 
quien en fuerza de la carrera se pegaba á quitarles la espuela 
y de aquí que daban dos ó tres entradas, hasta que algún des- 
almado animado por el vino, se colgaba del pie de la espuela 
izquierda, llevando muchas veces buenos arrastrones y inan- 
teadas bajo los caballos; pero también había quien con maña 
tiraba del caballo al novio y quitábale la espuela. 



Foc-LoR Mexicano. 395 



Después de bailar más de lo regiilar los caballos alborota- 
dos por el ruido del fandango y las descargas de fusiles qué 
al llegar dispararon los vecinos, se apearon y penetraron á la 
enramada mientras vestían las novias para que se vinieran al 
tálamo. 

Este consistía en un brusco banco con patas de tijera, en 
el cual después de una prosecional vuelta por la vecindad acom- 
pañadas por la música y circunstantes, eran sentadas allí las 
novias á gustar y recibir el incienso de la vanidad. 

Para esta ceremonia fueron transformadas por completo ; 
pues ahora traían trajes blancos de larga cola, pañuelo del 
mismo color, mascada cruzada, peinado alto con un lienzo de 
punto prendido del tocado sobre el cual traían unos ramos de 
azahar; haciendo todo aquello un contraste tremendo con las 
retintas caras de las novias. 

Marciano, como el más limadito, tuvo el alto honor de bai- 
lar el primer palomo con la retinta novia, recibiendo en ello 
mucha honra el barbaján del novio. 

Entre palomo y jarabe cantaban ana destemplada canción 
llena de requiebros amorosos, que los mismos que la cantaban 
cierto estoy no entendían de la misa la media. 



SOeiÉTE SCIBNTIFIQüE "ANTONIO ÁLZATE." MÉMOIEKS, T. 24 



Un caso de Micosis en una ave, 

Larus glaucus, LlN. — Apipizca, 

POR EL DOCTOR 

SILVIO BONAÍTSEA, M. S. A. 

El caso que tengo la honra de comunicar á la H. Sociedad 
Científica "Álzate" no es cosa nueva, pues son conocidos los 
casos de Micosis en las aves, pero no tengo conocimiento de 
que esta enfermedad haya sido notada en México. Ci'eo, pues, 
oportuno, relatar el caso que tuve oportunidad de observar 
detenidamente en una Apipizca, Larus glaucus, Liü. 

Sabido es que la palabra micosis fué introducida en las 
ciencias médicas por Alibert quien la usó para designar una 
sei'ie complexa de enfermedades cutáneas de origen obscuro 
y mal determinadas, pero hoy día esta palabra se aplica á una 
enfermedad bien conocida y caracterizada, es decir la Micosis 
fongo'ide. 

En el hombre, la micosis es una enfermedad relativamen- 
te rara, y por esta razón, poco estudiada. Por lo común es en- 
fermedad que tiene un curso muy largo, y su desenlace es ca- 
si siempre fatal. Los enfermos empiezan por presentar unas 
manchas que aumentan poco á poco de tamaño; la piel se 
hace gruesa; y todo el estado general del enfermo se hace ma- 
rasmático, y empiezan á manifestarse unos pequeños granos 
sobre la piel, á cuyo fenómeno sigue una es)>ecie de caquexia 
que lleva á la muerte al enfermo. 



398 Silvio Bonansea. 



No sé que hasta la fecha se conozca un tratamiento eficaz 
para esta enfermedad. El agente específico de esta enferme- 
dad es un hongo microscópico, una Mucedinea del género As- 
pergülus, familia de las Perisporiaceas, orden de los Ascomicetes. 

Ligeros caracteres de los Aspergíllus. — Los Aspergillus tie- 
nen un micelio mucho muy ramificado, se estiende alargándo- 
se sobre el substrato en muchos filamentos separados entre 
sí por muchas divisiones. 

Por diferentes partes de este micelio se elevan unas pe- 
queñas ramas en forma de clava, sobre la que se notan varios 
esterigmas que terminan en una hilera ó cadena de esporas 
las que no son otra cosa sino conidios, los que, cayendo sobre 
el substrato ve jetan do luego, reproducen el micelio. 

Esta manera de reproducción vegetativa se repite hasta 
que las condiciones de alimentación, temperatura y humedad 
son apropiadas; pero, cuando por la falta de estas condiciones 
la vida del hongo empieza á ser dificultada, entonces se pre 
senta la vegetación por asco-esporas que se producen por 
coniugación, manifestándose una difei'enciación sexual. 

. Un ramo cualquiera se levanta sobre el substrato y se 
tuerce en hélice; á su base se separa del micelio por medio de 
un septo, y así mismo se divide en tantos segmentos á cada 
giro de hélice. A la base de dicho ramo ó tubo así conformado, 
el que representa un ascogonio ó un arquicarpa, salen otros 
ramitos, dos ó tres, que se pegan al ramo principal, torcido en 
hélice; uno de dichos ramitos alcanza la punta del ramo, sobre 
la que se disuelven sus membranas dejando así que se mezclen 
los contenidos plasmáticos, resultando que el ramito latei-al 
funciona como anteridio ó polinodio. 

Sucedida la fecundación del ascogonio, de su base salen 
numerosos ramitos, los que, ramificándose y entrelazándose 
entre sí acaban por envolverlo en una especie de cuerpo pa- 
renquimatoso, que se llama peri tocio. Sus células superficia- 
les no se segmentan, no aumenta más de volumen, y para po- 



TJn caso de Micosis en una ave. 399 

der seguir el crecimiento de las partes inferiores, se a])lastan 
coBsiderablemente. Entre tanto, las células corticales interio- 
res emiten unos ramitos que van rellenando todo el espacio in- 
terior del arquicarpo, cuyas células envían en la masa cortical 
unas prolongaciones clavadas, las que son los ascos, cuyo con- 
tenido se divide en ocho porciones que se circundan por mem- 
branas llegando á ser otras tantas esporas. 

Algunas especies de Aspergillus— Los Aspergillus son muy 
comunes, especialmente algunas especies, como el A. glaucus 
LiNK. ; y el JL, luteus, que se desarrollan muy frecuentemente 
sobre las substancias alimenticias como el pan, los pasteles, las 
harinas, las frutas pasadas, los dulces, los jarabes, etc. 

Especies patógenas. — El Aspergillus auricularis, LlNK, fué en- 
contrado en el canal nuditivo exterior del hombre; parece que 
esta especie es pará.^ita natural del oído del hombre, y si se des- 
cuida es causa de gravísimas otomicosis. 

El A. nigricaus, MiCH., parece ser la causa de la Micomi- 
riugitis. 

Larus MUERTO POR MICOSIS. — El ave que tengo el gusto de 
presentar, es un Larus glaucus, LlN., (Apipizca) que pude ob- 
servar detenidamente, pues esta ave era mansa, y vivió tres 
años al estado de domesticidad en mis jardines. Eli pájaro go- 
zaba amplia libertad paseándose por los jardines y nadando 
en las fuentes, comiéndose á los gusanos que encontraba, 
además de la carne ó pescaditos que se le proporcionaba dia- 
riamente. 

En el mes de Noviembre de 1905 empezó el ave por tener 
unos días un aspecto muy triste, rehusando la comida; y si- 
guió con ligeras alternativas con aparente bienestar. Pero en 
Diciembre del mismo año, noté que el ave perdía diariamen- 
te su vivacidad, comía muy poca cosa, y parecía ya no gustar- 
le bañarse. En el mes siguiente, Enero de 1906, noté que el 
ave enflaquecía notablemente, rehusaba la comida, ó bien co- 
mía poquísimo, y se le notaba mucha dificultad en tragar. Muy 



400 Silvio Bonansea. 



notable fué quo el ave presentaba como una advemon al agua 
y (^vitaba bañarse, cosa que antes le gustaba muchísinio. Las 
plumas perdieron su brillo, los ojos su vivacidad, él pájaro pre- 
sentó un marcado carácter marasmático, y á pesar de todos 
mis cuidados y de las curaciones sintomatológicas que le pro- 
digué, á mediados de Febrero de 1906, es decir después de 
cuatro meses de enfermedad, se murió por asfixia. 

Por curiosidad practiqué un atento examen del cadáver, y 
note unas manchas liquenoides, sobre la piel, especialmente 
sobre el pecho en la región del sternón. A la autopsia, des- 
pués de abierto el cadáver encontré dos tumores de forma irre- 
gular. 

El tuinor más grande, ocupábala región superior del ester- 
nón, entre las clavíciilas, .extendiéndose bástalos huesos ca- 
racoidianos. .• . 

Ese tumor de forma muy irregular, medía 3 centímetros y 
medio de largo por dos y medio de ancho; presentando en su 
interior tres cámaras ó divisiones llenas por un Aspergillus. 

Este tumor abrazó la tráquea, la arteria aorta y demás ve- 
nas del corazón, lo que ocasionó la muerte del ave. 

Otro tumor, del mismo origen, que medía 1¿ centímetros de 
largo por 1 de ancho, se encontraba en el costado derecho en el 
punto de inserción de las costillas con el esternón. Mixchos 
otros pequeños tumores se hallaba en las cavidades torácica y 
abdominal lesionando especialmente los pulmones y los órga- 
nos de las vías respiratorias. 

Estudiado detenidamente el hongo, resultó ser el Aspergi- 
llus fumigatus, descubierto é ilustrado por Fresenius en 1841, 
quien lo había encontrado en una Otis tarda. 

En los pájaros, especialmente en los loros y cotorras, si 
se introduce en la corriente sanguínea, el Aspergillus ocasio- 
na unos procesos morbosos en las vías respiratorias y en el hí- 
gado, procesos que ocasionan casi siempre la muerte délas aves. 

Según Siebermann, el micelio de esta Mucedinea es capaz 



Un caso de Micosis en una ave. 401 

de producir unos esclerotios estériles; según Rebrens, produ- 
ce sus fructificaciones parecidas á las del Eurotium herhariorum. 
Resulta, pues, que la biología de este temible micete, no está 
todavía bien conocida. 

Los Aspergillus pueden ocasionar graves enfermedades en 
las aves de corral, pudiendo atacar las palomas, gallinas, gua- 
jolotes, y especialmente ganzos y patos, desarrollándose en 
las vías aereas de dichas aves cuando estas viven en lugares 
en los que falta el aseo y por la mucha humedad los Aspergi- 
llus vegetan fácilmente pavasitando sobre las materias orgáni- 
cas en descomposición, y se propagan fácilmente por sus mu- 
chísimas y minúsculas esporas. La temperatura optimuns para 
el desarrollo y vegetación del Aspergillus es de 37°c. 

Los dueños de aves, deben pues, poner cuidado contra es- 
te hongo microscópico, y precaverlos de la temible enferme- 
dad con tenerlos en jaulas y gallineros bien limpios, sanos, ae- 
reados, evitando la excesiva humedad, la que, con el calor, fa- 
vorece el desarrollo y la vegetación de los hongos. 

México, Mayo de 1906. 



Mem. Soc. Álzate. México. T. 24 (1906-1907)— 50. 



SociÉTÉ SciKimriQDE "Antonio Álzate." Mémoirbs, T. 24. 



OOHESORES O OOHKSIONADORES, 

POR EL LIO. 

V. J. LIZAKDI, M. S. A. 

Al Sr. Prof. D. Liüs G. León, M. S. A. 

Recientes inve.stigaciones obligáronme á emprender un se- 
rio estudio de los fenómenos de la Física molecular. Ocupa- 
do en tan difícil á la par que hermosa tarea, lejos aun de ob- 
tener los resultados que ambiciono, superiores tal vez á mis 
alcances; pero ya bajo el encanto de lo infinitamente peque- 
ño, y que es sin embargo la base del Universo entero; vino á 
sorprenderme la noticia de que en esta fecha había de presen 
tar mi trabajo reglamentario á la docta corporación que hoy 
se digna escucharme, y do aquí que deseara hacerla partícipe 
del intenso placer que produce la co'itemplación de alguno de 
los fenómenos que constituye la Física trascendental. 

¡Pueda así el gran interés de la materia elegida disimular 
los defectos en que incurra mi torpe pluma! 

No vengo á recordar lo que es la molécula, ni cómo orde- 
nándose y agrupándose un gran número de ellas, sin tocarse 
libres en su esfera de acción, forman á todos y á cada uno de 
los cuerpos que nos rodean. Tampoco insistiré en que la ma- 
yor ó menor separación de ellas, bajo la influencia de la tem- 
peratura y de la presión, hace tomar á esos cuerpos la forma 
sólida, la líquida, la gaseosa ó la radiante. Todos estos hechos, 



404 J. V. LizAEDi. 

importantes de suyo, son ya demasiado conocidos, pues las 
moléculas, semejantes para los físicos modernos á las Colum- 
nas de Hércules de los antiguos navegantes, á la vez que mar- 
can el "hasta aquí" atraen las miradas, persistentes por la cu- 
riosidad y ceñudas por el despecho de la impotencia. 

Una particularidad menos conocida y también de gran- 
des resultados prácticos, puesto que es el fundamento de dos 
recientes y notables invenciones, (la telegrafía y la telefonía 
sin hilos), es la que voy á estudiar, profundizándola en cuan- 
to me lo permitan la dificultad propia de la materia y su rela- 
tiva novedad. 

Ideas generales sobre la cohesión. 

"La cohesión es una fuerza propia de la materia que tien- 
de á unir entre sí las partículas de una misma naturaleza, y 
que las mantiene en el estado de homogeneidad que constitu- 
ye los cuerpos." 

"Es muy débil en los líquidos., los cuales tomados en gran 
masa, no afectan ninguna forma paiticular, sino la del reci- 
piente ó vaso que los contiene; y en los gases es nula ó casi 
nula." 

"La cohesión entre las moléculas de los cuerpos sólidos es 
á veces tan enérgica, que opone un obstáculo invencible alas 
reacciones químicas á que se las somete, siendo indispensable 
entonces para vencer la fuerza de cohesión, licuarlos, volatili- 
zarlos ó pulverizarlos." 

"Hoy está admitido que la cohesión es la única fuerza que 
une las moléculas de todos !os cuerpos, s» an simples ó com 
puestos, mientras están fuera de toda influencia quíinica sus- 
ceptible de operar su unión ó de cambiar su composición." (Joa- 
quín Ribera, — Física Industrial.") 

Los físicos modernos están de acuerdo al considerar las 
grandes analogías que hay entre las fuerza.s centrales, muy bs- 



COHESOEES 6 COHESIONADOBES. 405 

pecialmente entre la gravitación, la cohesión y la afinidad. Has- 
ta hay quien suponga que la segunda no es más que una for- 
ma, una modalidad de la primera. 

"Cuando se comparan las tres fuerzas agrupadas en lá, mis- 
ma familia, la gravedad, la cohesión y la afinidad química, ad- 
mira la desproporción que presentan. ¡Cuánto más poderosa 
es la cohesión qn.e la grav; ¡dad ! Un alambre de hierro no pue- 
de romperse por su propio peso sino cuando su longitud llega 
á cinco mil metros. Se uecesita, pues, que la gravedad acumu- 
le masas enormes de metal para vencer la adherencia que se 
produce en una sota sección del hilo. Pero es más extraordi- 
nario seguramente que, una vez vencida la adherencia y roto 
el hilo, la aproximación más íntima de las partes desiinidas no 
hace renacer, por decirlo así, ninguna huella de la cohesión 
primitiva. Esta resulta, pues, incomparablemente más intensa 
que la gravedad, y no es sensible sino á distancias extremada- 
mente pequeñas; la segunda, más débil, continúa su acción á 
distancias infinitas." (Saigey. — La Física Moderna). 

Exista ó no la identidad ó siquiera la analogía entre la 
«•ohesión ó la gravedad, lo que está completamente fuera de 
duda es que ambas son fuerzas centrales y que, en tal concep- 
to, debieran, como el magnetismo, presentar ciertos fenóme- 
nos de polaridad. 

La cohesión evidentemente los presenta, pues no es como 
se verá más adelante, su manifestación ordinaria y antigua- 
mente conocida por los físicos, la que hace funcionar eléctri- 
camente álos cohesores ó cohesionadores, cuyo nombre resul- 
taría impropio en este caso; sino un fenómeno de orientación 
molecular, propio de \9.^ fuerzas polares cuando son sometidas á 
la acción de otra fuerza, hecho perfectamente comprobado por 
la acción mutua de los imanes, de las corrientes, del mague 
tismo terrestre sobre la brújula, etc., etc. 

En efecto, la cohesión que da iiombi-e á los aparatos que es- 
tudio, no es la fuerza que agrupa las moléculas que forma ca- 



406 J- V- LtZAEDl. 



da una las partículas de la limadura metálica ó de cualquiera 
otra de las substancias servibles para el mismo fin, sino una 
particularidad de esa misma cohesión desarrollada por influen- 
cias extrañas, un fenómeno de orientación debido á la influencia 
de la onda electro-magnética que altera las condiciones ordina- 
rias de la cohesión ya existente en cada una de esas partícu- 
las, y que obliga á todas estas á entrar en una cohesión gene- 
raí, á semejanza de las limaduras de hierro libremente exten- 
didas en una superficie y que se agrupan hasta formar en un 
todo compacto el espectro magnético, por la simple aproxi 
mación de una barra imantada. 

Como en el caso particular que me ocupa, débese á la co- 
hesión, influenciada por la onda electro-magnética, la tendencia 
orientadora, que es la que se aprovecha en los cohesores ó cohe- 
sionadores, resulta adecuado el nombre de estos aparatos, por 
más que no tenga que ver nada en el asunto la acción ordina- 
ria de la cohesión, única conocida por los físicos hasta ahora 
que se han analizado concienzudamente los experimentos de 
Branly. 

Hecha esta aclaración, que á mi ver es muy importante, 
entro de lleno al desarrollo de mi tema. 

Definición y división. 

Llámase cohesor, ó cohesión ador, á todo aparato que esté 
constituido esencialmente por un cuerpo que tenga la propie- 
dad de variar, dentro de amplios límites, su resistencia eléc- 
trica, al contacto de una onda luminosa ó electro-magnética. 

Hay dos géneros de cohesionadoves ; los ópticos y los eléc- 
tricos, según que sean sensibles á una onda luminosa ó á las 
oscilaciones eléctricas hertzianas. 

Los cohesionadores ópticos no admiten subdivisión, pues 
aun cuando hay varias substancias servibles para el objeto, 
t()das ellas, como el selenio y el sulfuro de plata, funcionan 
idénticamente, y solo varían en la intensidad de sus efectos. 



COHESOKKS Ó COHE8I0NADOKBS. 407 



Hay cuatro especies de cohesionadores eléctricos : 
1. Los ordinarios ó de Branly. — 2. Los auto-descohesio- 
nadores. — 3. Los anti-cohesionadores, y 4. Los anti-cohesio- 
nadores auto-descohesionadores. 

Parece intrincada y difícil esta subdivisión ; pero ya se ve- 
rá oportunamente que nos es así, pues voy á ocuparme sepa- 
radamente de cada uno de los cohesionadores y entonces se 
podrá apreciar cuan distinta es la modalidad en el funciona- 
miento y principio de cada uno de ellos. 

Cohesionador dptico. 

"Los Sres. W. Smith y May comprobaron, en 1873, que la 
resistencia del selenio era más débil á luz que en la oscuridad. 
Mr. Adams ha encontrado, en 1876, que el cambio en la resis- 
tencia del selenio es proporcional á la raíz del poder lumínico. 
Los Sres. Adams y Day han indicado en el mismo año los re- 
sultados siguientes: 

"La resistencia de una barra de selenio ño es la misma en 
todas sus direcciones, y disminuye cuando aumenta la poten- 
cia de la pila. Si la primera corriente lanzada en el selenio es 
enérgica, provoca un arreglo permanente de las moléculas; de 
suerte que, en las experiencias siguientes, la barra es más re- 
sistente para las corrientes del mismo sentido que para las de 
sentido contrario. El paso de !a corriente parece, según esto, 
que produce en el selenio una polarización análoga á la de los 
electrolitos, y en efecto, si se quita la pila y se une en segui- 
da el selenio con un galvanómetro, se obtiene una desviación." 

"El selenio recocido es generalmente sensible á la luz, cu- 
ya acción establece entre las moléculas una diferencia de po 
tencial que puede producir en ciertas condiciones una corrien- 
te eléctrica. Su sensibilidad es variable en los diversos pun- 
tos de un mismo fragmento, siguiendo por lo general la corrien- 
te una dirección que va de la parte más oscura á la más ilu- 
minada." 



408 J. V. LiZAEDI 

"Si se hace pasar una corriente débil á un trozo de sele- 
nio poco resistente colocado en la oscuridad, y se proyéctala 
luz sobre este cuerpo, esta luz contraría el paso de la corrien- 
te si cae cerca del electrodo positivo y la favorece si ilumina 
la parte próxima del electrodo negativo. Con fragmentos de 
selenio de mucha resistencia favorece siempre la luz el paso 
de la comente." 

''De las experiencias que preceden parece reí^ultar que la 
luz obra favoreciendo la cristalización lenta del selenio. Este 
cuerpo es, en efecto, más conductor al estado cristalino que al 
estado amorfo. " ( Julián Lef evre. — Diccionario de Electrici- 
dad). 

Bien conocidas las propiedades del selenio, inútil parece 
decir que llena las condiciones necesarias para poder servir de 
cohesionador óptico y por lo tanto me limitaré á describir la 
aplicación práctica que en este concepto ha recibido. 

"Graham Bell, el insigne inventor del teléfono, pretendien- 
do suprimir los conductores metálicos para las comunicacio- 
nes á distancia con este aparato, construyó el fotófono, telé- 
fono cuyo conductor es la luz, que lleva el sonido de una es- 
tación á otra. Para entenderlo bien, supongamos que en el 
circuito del teléfono común se coloca una lámina de selenio, 
atravesada continuamente por corriente eléctrica; á esta lá- 
mina se dirige un rayo de luz interrumpido muchas veces. Es 
claro que cada vez que la luz se interrumpa, la resistencia 
eléctrica del selenio experimentará modificación, y por consi- 
guiente, la corriente se interrumpirá tantas veces cuantas el 
rayo de luz se interrumpa; más como cada variación de ésta 
se acusa por vibración de la placa ó lámina del teléfono y so- 
nido, resulta que las alteraciones de la luz que incide sobre la 
placa del selenio se acusarán también por sonidos. Interrum- 
piendo, por ejemplo, 435 veces en un segundo el rayo lumino- 
so, otras tantas variaciones experimentará la intensidad de la 
corriente, en el mismo espacio de tiempo, y otras tantas ve- 



COHKSOBKS Ó COHBSIONADOEES. 409 



ees será repelida la placa del teléfono, que en este caso sona- 
rá produciendo la nota la fundamental, á cuyo sonido corres- 
ponden precisamente las 435 vibraciones." (José Rodríguez 
Mourelo. — La Radiofonía). 



Cohesiona dores ordinarios ó de Branly. 

Parece que ya antes del año de 1890 habían reconocido 
varios físicos la propiedad que tienen las limaduras metálicas 
intercaladas en un circuito eléctrico, de disminuir considera- 
blemente la resistencia que oponen al paso de la corriente, 
cuando en su proximidad estalla una chispa; pero en ese año 
fué cuando el físico francés Branly dio á conocer al mundo en- 
tero el fenómeno que, aplicado más tarde á la telegrafía sin 
hilos, había de hacer su nombre inmortal. 

Si se forma un circuito, con un elemento Daniell, un gal- 
vanómetro de hilo largo y un tubo de limadura metálica, com- 
prendida entre dos cilindros igualmente metálicos, no pasa más 
que una corriente insignificante; pero hay una brusca diminu- 
ción de resistencia, acusada por una fuerte desviación del gal 
vanómetro, cuando cerca del circuito se produce una ó varias 
descargas. Esta acción puede ser comprobada á más de vein- 
te metros, aun á través de las paredes, y no es transitoria, 
pues, tan luego como se obtiene la diminución de la resisten- 
cia, ésta no vuelve á recobrar su primitivo valor sino hasta 
que un choque hiere al tubo con suficiente fuerza para des- 
truir la cohesión, (creo preferible decir la orientación) de las li- 
maduras. 

La idea de valerse de estas propiedades para el estudio de 
los fenómenos eléctricos de la atmósfera, se debió á Lodge y 
á Popoff ; pero Marconi fué el que las aprovechó en la telegra- 
fía sin hilos. 

En esta es conocido el cohesionador ordinario con el nom- 
bre de tubo ó radio-conductor de Branly. Omito la descrip- 

Mem. Soe. Álzate, México. • T. 24 (1006-1907)— 51. 



410 J. V. LiZARDI. 

ción del aparato j de su funcionamiento por ser ya denaasiado 
conocidos, tanto el uno eoino el otro. 

Esta clase de aparatos son, pues, los constituidos esencial- 
niente por una substancia conductora pulverizada ó finamen- 
te fraccionada, (limaduras ó granulaciones metálicas), cuya 
resistencia de contacto disminuye mucho, mei'ced á la accióu 
de una onda eléctrica, conservando la resistencia este nuevo valor 
hasta que un choque restablece el primitivo. 

Estos cohesionadores son casi los únicos usados hasta aho- 
ra en la industria. 

Auto - descohesionadores. 

¡Sucede, cuando se experimenta con carbón, con óxidos 
metálicos y aun á veces excepción alm ente con ciertas limadu- 
ras, que la resistencia, disminuyendo por influencia, de la on- 
da electro-magnética, recobra su valor primitivo sin necesidad de 
choque alguno y tan luego como cesa la causa del fenómeno co- 
hesionador. 

Esto, que sería una circunstancia muy feliz en las aplica- 
ciones prácticas., puesto que permitiría la supresión del me- 
<ianismo destinado á destruir la cohesión, no ha podido apro- 
vecharse en la telegrafía sin hilos, porque ios aparatos de es- 
ta especie funcionan de una manera inconstante, debida á que 
la tensión crítica de la coherencia varía á cada paso. 

Quedan, pues, relegados estos aparatos para aplicaciones 
instantáneas, tales como la explosión de un tor|)edo y otras 
semejantes, y siempre habiéndose de tomar todas las precau- 
ciones que la imperfección del mecanismo sugiere. 

Anti " cohesión adores. 

Más imperfectos aun que los anteriormente descritos, son 
los anti-cohesionadores, pues solamente con carácter excep- 
cional puede comprobar.'íe la particularidad de ciertos cuerpos, 
algunas sales metálicas, hojas delgadas de oro ó de plata pe- 



COHESOKKS Ó COHHSrONADORES. 411 

gadas en láminas de vidrio, de aumentar su resistencia debido 
á la acción de las ondas, conservándose indefinidamente el aumen- 
to de resistencia así obtenido. 

En este concepto, es imposible ya no un estudio serio y 
fructuoso, sino tan sólo una experimentación algo atractiva. 

Auti- cohesionad ores auto-descohesionadores. 

También muy inconstantes; pero de un interés muy gran- 
de, son los fenómenos obsér-i'^ados cuando á un coliesionador or- 
dinai'io se sustituye el dieléctrico, formado por la capa de aire 
interpuesta entre las limaduras metálicas ó las granulacionos, 
por un electrolito. Para este efecto pnedo servir el vapor de 
agua si la solución de continuidad es muy pequeña. En los 
cohesión adores de polvo de carbón se emplea la glicerina ó, 
variando las condiciones de presión, se puede usar el petróleo 
ú otros cuerpos oleaginosos. 

Experimentando de escmodo se ohúk'w^^ \xn2k resistencia que 
aumenta al producirse la onda y recubra su valor cuando esta últi- 
ma cesa de obrar. 

Teorías sobre los cohesionadores. 

Para Branly el aislamiento entre los corpúsculos conduc- 
tores se destruye bajo la influencia pasajera de la corriente 
de alio potencial, siempre que el espesor del dieléctrico sea 
bastante pequeño. (Esta teoría no explica todos los fenónie- 
nos de cohesión y, por lo mismo, se ha reputado incompleta). 

Lodge cree que bajo la influencia de la onda saltan peque- 
ñas chispas entre los corpúsculos, formando una soldadura 
que después se destruye por medio de un choque. (También 
de este modo quedan sin explicación algunos fenómenos). 

Tommasina atribuye los fenómenos á una diferencia de 
putencial que produce un pequeño campo electrostático, el 



412 J- V. LlZAEDI. 

que da origen á todos los efectos conocidos oomo consecuen- 
cia de un campo oscilatorio complicado por la acción "de una 
corriente. 

Chunder-Bose dice que todo se debe á la deformación mo- 
lecular de los cuerpos en contacto, y que los fenómenos serían 
análogos al efecto de excitación eléctrica en un músculo. 

Aunque muy combatida y aun desechada por muchos la 
teoría de Righi, es la que yo provisionalmente acepto, obliga- 
do por experimentaciones propias, emprendidas con muy dife- 
rentes fines y de las que luego hablaré: los granos de limadu- 
ra ó las moléculas del cuerpo constitutivo del cohesionador se 
orientan y en cierto modo se ponen en contacto, por la acción 
de las ondas eléctricas. Yo añadiría, si mi humilde opinión pu- 
diera darse al lado de las de estos sabios, que la cohesión or- 
dinaria es una fuerza central, que por lo mismo, en ella hay 
tendencia á la polaridad y que esta se desarrolla y manifiesta 
claramente bajo la influencia de la onda, que produce una orien- 
tación molecular, del mismo modo que una barra imantada to- 
ma cierta dirección bajo la influencia del magnetismo terres- 
tre ó del de otro imán que se le aproxime, ó, mejor aun, del 
mismo modo que la limadura de hierro se orienta, se agrupa 
y toma la forma conocida con el nombre de espectro magné- 
tico, por la aproximación ó contacto de un imán. Sabido es 
que la imantación, permanente en el acero, es transitoria en el 
hierro dulce; luego si en el caso operamos con limadura de es- 
tos dos metales, los resultados serían diferentes y esto podría 
explicar el porqué de las diferentes clases de cohesionadores 
y su modo tan diverso de funcionamiento. 

Hablé de mis experimentos hechos con fines muy distin 
tos; pero creo que esas pruebas pueden servirnos para este 
trabajo, puesto que manifiestan los sorprendentes resultados 
de la tendencia á la orientación, fenómeno muy general y que pa- 
rece ser característico de las fuerzas centrales. 

Juzgo, por lo tanto, procedente un breve paióiitesis, pai'a 



COHKSUEES Ó COHESIONADOEES. 413 

exponer de una manera incidental los resultados por mí obte- 
nidos en ese asunto. 

Fenómeno de orientación. 

Hace poco di á conocer por la prensa mis investigaciones 
experimentales acerca de lo qae me vi precisado á admitir co- 
mo una nueva manifestación de la energía. Ahora bien, como 
esa modalidad parece ser propia de los organismos vivientes 
lo hice constar así diciendo que aceptaba y propagaba esta hi- 
pótesis, aunque haciendo !a salvedad de que la consideraba 
como prematura y enteramente provisional. (Recientes prue- 
bas, que oportuíi amenté daré á conocer, no han hecho más que 
confirmar mis idea^i en este asunto). 

Inútil me parece decir que personas de toda clase y con- 
dición empeñaron discusiones más ó menos fructuosas y razo- 
nadas con el fin (la mayor parte de ellas) de que abjurara yo 
de semejante temerario error. 

De ahí que redoblara mi labor experimental y entre otras 
pruebas que hice, para mostrar que el calor no intervenía en 
los fenómenos y que más biea la luz parecía tener alguna in- 
fluencia, recuerdo el siguiente, que me parece muy aplicable 
al caso que hoy me ocupa. 

Si debajo de una campana de vidrio, doude hay suspen- 
dida libremente una aguja de mica, se disponen en puntos 
equidistantes del centro, una espiral de alambre de hierro, una 
lámpara de incandescencia, y un pequeño tubo de Geissler, la 
primera hace orientar la aguja imperfectamente y en un tiem- 
po mucho mayor que la segunda, siendo esta á su vez supera- 
da por el tubo que, sin embargo, emite una luz casi fría. 

Esta prueba, repetida varias veces ante personas muy ilus- 
tradas, la cito hoy para fundar mi opinión acerca de los cohe- 
sionadores, opinión, que en resumen, acepta la teoría de Righi, 
ligeramente modificada. 



414 J- V- LiZARDI. 

Para obtener el fenómeno ñe orientación se necesita, en 
mi concepto, que la fuerza central, (en este caso la cohesión) 
causa primera del fenómeno, en virtnrl de la polaridad carac- 
terística de esas fuerzas, sea influenciada por otra fuerza cual- 
quiera que es la causa determinante del fenómeno. 

Creo baber hablado ya demasiado sobre este asunto; así 
es que para terminar esta memoria, me resta tsn solo ocupar- 
me de la parte práctica. 

Utilidad de los eoliesionadores. 

Ya vimos anteriormente que el iiiventor del teléfono, el 
ilustre A. Graham Bell, hacía uso del seleuio en su te.ótono óp- 
tico denominado foto fono; pero este aparato por mvxcho tiempo 
no fué más que un objeto de curiosidad en los laboratorios, 
pues el receptor funcionaba solamente á unos cuantos metros 
del transmisor y sieiBpre que en el camino que había de reco- 
rrer el rayo luminoso no se interpusiera ningún c\ierpo opaco. 
Parece que en la actualidad se ocupan algunos físicos, de per- 
feccionar el foto fono, y contando ahora con el magnífico ele- 
mento de que en aquella época no pudo disponer Bell, las on- 
das electro -magnéticas, muy probable es que pronto figure 
en el catálogo de las maravillas de la industria moderna; tan- 
to más cuanto que los experimentos de Hertz y otros sabios 
que se han entregado al estudio de la nueva forma ó manifes- 
tación de la electricidad, tienden á demostrar la identidad de 
la luz con las oscilaciones eléctricas llevadas al máximum de 
frecuencia. (Algunos tril Iones por segundo y ya sin dificultad 
se obtienen varios billones). 

Gracias á la perspicacia y sabiduría del joven Mxi'coni, el 
tubo radio-conductor de Branly, (cohesionador ordinario) fué 
desde un principio el órgano esencial de los receptores en la 
telegrafía sin hilos, ton:iando únicamente la precaución de pro 
bar diferentes limaduras metálicas en cierto período de oxida- 



COHESORES Ó COUESIONADORKS. 415 



ciór, confinarlas en un tubo de vidrio en el que previamente se 
había hecho el vacío y entre electrodos inoxidables de forma 
cilindrica, dispuestos de tal manera que, sin permitir la entra- 
da al aire, pudieran regular la distancia y por ende el espacio 
en que se encontraban dichas limaduras. Nadie ignora los oiior- 
mes progresos que en estos últimos años ha alcanzado tan mo 
derna y útil invención. 

El problema de poder abrir y cerrar á distancia un circui- 
to eléctrico local, sin conductores visibles y estorbosos, se im- 
pone en muchos casos, tales como la dirección y manejo de 
globos, de submarinos, de torpedos, de minas cargadas con 
explosivos, etc., etc. 



Como en todos los gabinetes de física existe una bobina 
lie Ruhmkorff ó una máquina estática para poder producir, con 
reóforos esféricos, coloca'"! os á unos cuantos milímetros, ondas 
hertzianas, y en algunos de ellos pudieran faltar los aparatos 
receptores para una demostración de telegrafía sin hilos, voy 
á dar á conocer un cohesión ador de mi invención, que tiene 
por objeto evitar el gasto siempre un poco crecido é indispen- 
sable para adquirir un buen receptor, con sus numerosos ac- 
cesorios. 

Una tarjeta de visita de tamaño ordinario, se divide longi- 
tudinalmente en dos partes iguales ; en una de ellas se pega 
una hoja de estaño de modo que cubra una de las caras y, á 
la mitad, se hace una pequeña sección con un cortaplumas de 
modo de interrumpir la continuidad del estaño, se rodea esta 
sección con varios trozos de la cartulina sobrante, igualmente 
adheridos con goma para asegurar la estabilidad, y, tan luego 
como ha transcurrido el tiempo necesario para que desaparez- 
ca toda huella de humedad, se llena el hueco así obtenido con 
limadura de cobre no muy gruesa y que aun no esté del todo 
oxidada. El aparato en cuestión se intercala en un circuito 



416 J. V. LiZAHDI.— CüHESORES Ó COHESIONADORES. 

formado por dos elementos de pila seca y un timbre eléctrico, 
en tal posición que, cuando el martillo haya golpea-lo la cam 
pana y tienda á volver á su posición ordinaria, golpee el cohe- 
sionador improvisado para destruir la cohesión producida por 
la onda emanada de la descarga de la bobina ó de la máquiua. 
Este juguete, al abrigo del polvo, se conserva indefinidamente 
y permite la completa demostración del invento de Marconi. 
Oculto en el interior de algún mueble permite el remedo de al- 
gunos de los fenómenos que los espiritistas dicen poder pi-odu- 
cir, teniendo por supuesto el cuidado de ocultar también con- 
venientemente el transmieor, sin exagerar la distancia de este 
al receptor, pues, en las condiciones supuestas, no puede exis- 
tir en la mayoría de los casos el hilo de tierra y sin esta cir- 
cunstancia la propagación de la onda es muy difícil. 



Termino ya, señores, y lamento no haber producido algo 
digno de ilustración de mi aiiditorio; pero ni es }»osible presen- 
tar siempre algún trabajo original en materias tan nuevas, vi 
podría reservárseme ese privilegio ocupado, com.o estoy, en 
tan diferentes labores, careciendo como carezco de toda apti- 
tud y viviendo en el aislamiento más completo en que me he 
confinado. Creo, como dije en un principio, que el atractivo de 
la materia hará disculpables los defectos en que yo haya incu- 
rrido, y que las maravillas que presenten los sabios que culti- 
ven el estudio de los fenómenos de orientación y polaridad, ex 
pilcarán después el atrevimiento de un ignorante, pero entu 
siasta propagandista de las novedades científicas. 

Guanajuato, Febrero de 1907. 



SOCIÉTÉ SCIKNTIFKÍUa "ANTONIO ALZATB." MÉMOIEES, T. 24. 



APUNTES PARA LA iSTORIA DE CHUPAS, 

POK EL LICENCIADO 

EAMON MENA, M. S. A. 



Geología. 



La orografía actual del Estado de Chiapas, hace pensar en 
el esqueleto geológrico del mismo, que principió á definirse en el 
período Aíioico y á tomar configuración en el Carbonífero y en 
el Hullero. 

Los hundimientos y levantamientos de principios y fines 
del Triásico, acontecieron en Chiapas, con sus depósitos respec- 
tivos. 

Durante la era Cenozoica, el Atlántico y el Pacífico, unidos 
cubrían el suelo de Chiapas, que emergía en el Plioceno, á fines 
del mismo, se ensanchaban las tierras por el SW., á virtud de 
que las agnas del Pacífico se retiraban sensiblemente. 

En el Cuaternario, es notable el volcanismo de Chiapas y 
sus productos y los sedimentos marinos, forman la base déla 
sierra que corre parálala al Océano en los departamentos de 
Soconusco y de Tonalá; entonces levantaron sus crestas el Ta- 
cana, el Santa Maiía, la Gineta, Hueitepeque y el Sumidero, 
cuyas rocas cristalin as habían de figurar en el escudo de Chiapas. 

En el período reciente de la era cuaternaria, la actividad 
■volcánica trae como resultado la extinción de los grandes ma 

Mím. Soc. Álzate. México T. 2á '18C'6JlSCY)-52 



418 Ramón Mena. 



míferos, pues su existencia es inconcusa en el SW., así lo de- 
muestran las osamentas encontradas en Xiquipilas, durante 
la primera mitad del siglo XIX y que no ha faltado quien las 
atribuya á gigantes, socorriendo el terna de su existencia en 
la región que venimos estudiando. Se ha hablado del hallazgo 
de grandes molares, probablemente áeX Elephas primigenius. 

Las alturas mencionadas, Cerro Hueco en Tuxtla Gutié- 
rrez, las pizarras de Cópainalá, la Cueva del Tizate en Tux- 
tla, el camino de Chiapas á San Cristóbal y Comilán, los bos- 
ques de Ocotepec y la Magdalena, los pozos de petróleo de Pi- 
chucalco, los yacimientos de Quechula, la mina de oro de la 
Zacualpa, el Pozo-airón de Comitán, el de Ocozocuautla, la la- 
guna de Coapilla, los conos de levantamiento de Tecpatán y 
las fum arólas del mismo lugar, son con la gran Cuenca del 
Grrijalva que divide oblicuamente el Estado, preciosos datos 
que debe tener presentes quien levante la carta geológica de 
Chiapas. 

Nombre del Estado. 

El nombre primitivo de lo que es hoy Estado de Chiapas, 
no puede ser precisado, por las diversas familias indígenas 
que se establecieron en el Norte, Centro y Occidente de di- 
cho territorio; sin embargo, nos han quedado los nombres ano- 
tados á continuación: 

Cnmghuislmé-Totopiíc. 

En zoque vale tanto como "pueblo del agua hedionda" y es 
el Tecpatán de nuestros días, que fué centro del floreciente 
Imperio Zoque, según reza la tradición. 



Apdntbs paha la historia pe Chiapas. 419 



Nachán. Utatlán. 

Estos dos nombres, de procedencia maya-quitché, eran los 
de la capital del gran reino Quitohé, denominado por las fuer- 
zas de Pedro de Alvarado: Palenque. 

Socton. 

Palabra de la lengua tzotzil, con la que todavía es conoci- 
da la Villa de Chiapa de Corzo por los tzotziles. 

Fueron los conquistadores méxica de Ahuitzotl quienes 
dieron á Socton el nombre de Chiipañ: \\iga,r Río de la chía. 

Un publicista chiapaneco, pretende que el nombre es tzen- 
dal y lo descompone así : 

Chl-a-pas. 

■ Que en dicha lengua equivale á toda una frase y es esta: 
¿Pita haces? 

Tal procedimiento se aleja de la índole del tzendal y tie- 
ne el detecto de no tomar la palabra ''chiapa," sino el plural 
"chiapas." 

Los conquistadores españoles ocuparon en 1527 el pueblo 
de Chiapa, más como el clima les fuera adverso, pasaron ade- 
lante y fundaron la Villa Eeal (San Cristóbal) en 31 de Marzo 
de 1528; esta Villa empezó á ser llamada: Chiapa de los españo- 
les, para distinguirla de la primera, á la que llamaban: Chiapa 
de los indios; después, se hablaba de las Chiapas, nombre que 
llegó á la época de la Independencjia, Yo tuve una moneda de 
plata (un real) de 1821 y en el anverso, rodeando el busto de 
Iturbide, se leía: 

"Las Chiapas proclaman constancia" 

Queda, pues, explicado el origen del nombre del único Es- 
tado verdaderamente federal en la República. 



420 Ramón Mena. 



Lingüística y Etnografía. 

Vamos á presentar casos de grandísimo valor para la Lin- 
güística y la Etnografía comparadas: los elementos, los propor- 
ciona Chiapas y debemos aprovecharlos antes que desaparezcan. 

He aquí las familias indígenas de Chiapas: 

Zoque, Tzotzil, Tzendal, Maya, Chol, Mame, Quelén, Quit- 
ché, Lacandón, Chaábal, Casdal, Trokek. 

De estas han desaparecido, las 

Quelén, Mame, Tiokek y Casdal. 

Los casos á que nos hemos referido, pueden esclarecer mu- 
chas de nuestras cuestiones lingüísticas: 

Los lacandones hablan maya-quitché y se dice que entien- 
den el maya y el tzendal; individuos de una y otra proceden- 
cia, me signifícaron ahí, en el Estado, que al oír hablar á los 
lacandones, les parecía oír &u propia lengua sin comprender 
todas las palabras, pero sí muchas en las que parecían altera- 
das sílabas finales y pronunciación. 

¿Cómo formaron los indígenas esta lengua nueva? Proce- 
derían como los autores del esperanto? 

La formación de lenguas nuevas, parece haber sido cosa 
corriente entre los indios. 

Un entendido indialingüista de Chiapas afirma que el cha- 
nabal se formó del maya, el trokek, el casdal y el tzotzil. 

No ameritan detenido estudio estos casos de lingüíatica 
nacional? 

Pasemos á los casos de Etnografía: 

Los últimos estudios tienen demostrado, que de las Islas 
Pitcairn, Pascua y Tocupia, en el Pacífico, pasaron los poline- 
sios al ¡S. del continente americano y sabemos de el Perú á Ni- 
caragua y de aquí á Chiapas, puede seguirse una poderosa emi- 
gración que por tipo y costumbres, denuncia á nuestros tzot- 
ziles y tzendales. 



Apuntes para la historia db Chupas. 421 

Los zoques se apartan un tanto de estos tipos y se acercan 
al copto ; así lo dicen la craneoscopía, las costumbres, los uten- 
silios domésticos, el color de los trajes femenimos y las oasas 
y los templos. 

¿Vinieron los zoques de África? 

Así lo entiendo, pues á los datos antes citados, vienen á 
engrosar los siguientes : En la Argentina hubo zoques y pere- 
grinaron hacia el N. La marimba, instrumento de los zoques 
en Chiapas, es netamente africano, de las cercanías del Natal. 

Así como para tzotziles y tzendales hubo una ruta inter- 
continental en el Pacífico, es posible la existencia de otra ruta 
en el Atlántico, por el S. ignorada ó perdida esa ruta, pronto 
lo dirá la exploración; entre tanto, señalemos el caso que sig- 
nifica algo nuevo para el dilatado campo de la historia preco- 
lombina entre nosotros. 

Puebla, Marzo de 1907- 



G-eological Survey of Ganada. — Report of Progress. 1876-77 — 82-84. Palaeozoic 
Fossils. Vol. 11, Part. I. Vol. III, Parts. H & III, 1874-1897.— Mesozoic 
Fossils. Vol. I. J 876-1903. — Figures and descriptions of Canadian Organie 
Remains. Décadas I-IV. 1859. — Contributions to Canadian P;ilaeontology. 
Vol. I. Parts. III-V. 1891-98. Vol. II. Part. 1. 1895. Vol. IH (4?) 1891. 
Vol. IV. Partí. 1899.— Contributions to Mioro-Palaeontology. Parts I-IV. 
1883-1892.— Fossil Plants. Part II. 1882.— Catalogues, etc. 
Guarini (E.) — Le cout de la forcé motrice. L'homme, le cheval, le bceuf, le mo- 
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CrTiarini (E.) — Les f orces Hdrauliques et les applications éléctriques au Pérou. 

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1904. — Jardín Botanique de l'Etat. Notice sur les Collections Ethologi- 
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New York State Museum.~57 th Annual Report, 1903. Vol. 1 (1 «& 2) & II. 1905. 

89 pL— Bulletins.83-92, 94-100 & 102-105. 8? pl. 
Oaxaca TMines and Hiñerais of). — Mexican Southern Baüivay, Ltd. Puebla. 1904. 

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Paraf (J.) — Commutatrices et transí ormateurs éléetriques tournants. (Encycl. 

Scient. des Aide-Mém.) — París. Gauthier-Fillars. 1907. 8? figs. 
Pérez Guzmán (/.), M. S. A. — Geografía del Estado de México. Toluca. 1907. 

189 figs. y un mapa. 
Razous (Paul). — Les scieries etles machines á bois. 2me édition. — París. Dunod 

& Pi7iat. 1907. 8? gr. fig. 
Rey-Pailhade (J. de), M. S. A. — La montre décimale á l'usage des astrónomos, 

des ingénieurs et des sportsman. Deseription, avantages, usage. Avec 

une prépace de M. Daniel Murgue. París, Gauthier-Víllars. 1907. 89 
Toluca (Plano topográfico oficial de la Ciudad de). — Formado en su nomencla- 
tura por el Regidor del Ayuntamiento Dr. Carlos Chaíx y levantado por 

la Sección de Ingenieros del Estado bajo el Gobierno del Sr. Gral. J. V. 
"Villada. 1904. (1:4000) Toluca. Lit. Escuela de Artes. (Ing. Ignacio Pérez 

Guzvián, M. S. A.) 
Tower (W, L.) — An Investígatíon of Evolutíon ín Chrj somelid Beetles of the 

Genus Leptínotarsa. Carnegie Instiiuiion of Washington, Publícation No. 

48.— Washington. 1906. 89 pl. 
Trelease {Prof. W.), M. S. A. — The Century Plant and some other plants of the 

dry country. New York (The Popular Science Monthly, March. 1907). 

89 Eigs. 
True (Fred W. ) — Remarks on the Type of the Fossíl Cetacean Agarophius pyg- 

maeus (Müller). — Washington, 1907. 49 1 pl. (Smith. Contr. to Knowle- 

dge, N9 1694), Smithsonian Institution. 
U. S. Geological Survey.—Bxú\.etinB. Nos. 279, 286, 297, 303, 305-307 & 310. 

(1906-1907).— Mineral Resources. 1905. (1906).— Monograph, L. 1906.— 

Water Supply and Irrigation Papers. Nos. 182, 183 & 187-189. (1906). 
Zepalowicz (Hugo). — Conspectus Florae Galicíae Criticus. Vol. I. — Cracovíe, 

Académie des Sciences. 1906. 89 



La Bíblíothéque de la Société (Ex-Mercado del Volador), est ouverte au 
ptiblic tous les jours non feries de 4 h. á 7 h. du soir. 

Les ' 'Mémoires" et la ' 'Revue" de la Société paraissent par cahiers ín 89 de 
64 paga, tous les mois. 

La correspondance, mémoires et publications destines a la Société, doivent 

étre adressés au 

Secrétaire general á 
Palma 13.— MÉXICO.— iMexíque). 

Les auteurs sont eeuls responsables de leur écrits . 
Les membres de la Société sont designes avec M. S. A. 



•> 

Tomo 24. No. 11 

MEMORIAS Y REVISTA 

DE LA 

SOCIEDAD científica 



ii 



A.iitoiiio álzate" 

publicadas ba,jo la dirección de 

RAFAEL AGUILAR Y SANTILLÁN, 

Secebtabio General Perpetuo 

KOMiHAIKK. 

(Mémoires, feuilles 53 á 58). 



Astronomie — Bi-zenitaux égales pour azimut astronomique et son application 

í'acile en topograpMe {Eyalaj bizenitaloj por astronomía azimuto kaj gia fací- 
la aplikado en topografio) par M. A. Garda Conde, p. 423-431. 

Biologie. — Le role préponderant des substances minerales dans les phónoménes 
biologiques {La superrega rolo de l'mineráloj substancoj en la biologiaj feno- 
menoj) par le Prof. A. L. Herrera, p. 457-462. 

Filologíe.'— Paralléle entre les conjugaisons des verbs enEspagnol et Esperante 

{Komparajo ínter la verbaj konjugacioj Hispane kaj Esperante) par le Dr. A. 

Vargas, p. 433-440. 
Géographie. — Lapropriété fcerritoriale a Tamaulipas {Laterritoria propreco en Ta- 

maulipas') par M. A. Prieto, p. 441-456. 
Météorologie. — Lapluie dans TEtat de Guanajuato de 1903 á 1906 (La pluvado 

A A 

en Stata Guanajuato' fíe_1903a gis 1906a), par le Prof. M. Leal, p. 463-465. 



MÉXICO 

(3? CALLE DE REVILLAGIGEDO NÜM. 3). 

Mayo 1907. 

Publicación registrada como articulo de segunda clase en 12 da Febrero de 1007 



Dons et noiivelles pnbliciitions rcíjiies pendant rnai 1907. 



Les noms des donateurs sont iraprimés en it-ah'ques; les meinbres <le la Société 
sont designes avec M. S. A . 

Association International de Sismologíe. Burean Central. Strasbourg. — Notes 
explicatives se rapportant anx planches N? 1 et N9 2. (Instituto Geológi- 
co de México). 

d'Adhémar (K. ) — Les équations aux dérivées partielles á carao teristiques réelles. 
— Collection Scientia.— París, Gauthier- Villar s. 1907. 89 

Bento de Goes (No Centenario de). — 1607-1907. Homenagem da Sociedade de 
Geographia de Lisboa. 11 de abril de 1907. 89 1 lam. y 1 mapa. 

Briet (Luden). — Les Pyrénées et la Spéléologie. (BuUetin Pyrénéen. 1907). 89 

Chwolson (O. D.) — Traite de Physique. Ouvrage traduit sur les éditions russe 
et allemande par tí Davaux Edition revue et considérablement augmen- 
tée par l'Auteur suivie de Notes sur la Physique théorique par K. & P. 
Cosserat. Tome I, 3me. fase. — Paris, A. Hermann. 1907. 89 gr. fig. 

Darwin (Charles) The Life and Letters of — , including an autobiographical chap- 
ter. Edited by his son Fruncís Darwin. 3 vols. 89 London: John Murray. 
1888. 

Darwin (Charles) More Letters of. — A Record of his work in aseries of hitherto 
unpublished Letters. Edited by Francis Darwin, Pellow of Christ's Col- 
lege, and A. C. Se«srard, Fellow of Emmanuel College, Cambridge. In two 
volumes illustrated. — London. J. Murray. 1903. 89 

Frecli (Prof. Dr. Fritz), M. S. A. — Palaeozoos Korállok (Wissensch. Ergebu. 
der Ost Asiatischen Reise des Grrafen Béla Széchenyi (1877-80). Budapest. 
Taf. V-IX.— Ueber Muren (Z. des D. u. O. Alpenvereins). 1898, Fig.— 
Zur (jreologie der Randstádter Tauern, Breslau (Schles. Gres. f. vaterl. 
Cultur). 1899. — Ueber das Antlitz der Tiroler Zentraialpen. Innsbruck. 
(Z. des D. u. O. Alpenvereins ; 1903. Fig. — Pótló jegyzetek a bakonyi 
triasz cephalopodáihoz es kagylóihoz. Budapest. 1905. Fig. — Ueber die 
Ammoniten des von Herrn Dr. Renz bei Epidaurus entdeckten unteren 
alpinen Muschelkalkes. (Centralbl. f. Min. 1906) Stuttgart. — Ueber die 
Gründe des Aussterbens der vorzeitlichen Tierwelt. Berlín. (Arohív. f. 
Rassen-und Gres.-Biologie). 1906. — Studien über das Klima des geolo- 
gischen Vergangenheit. Berlín (Z. Ges. f. Erdk. ) 1906, 1 Taf. — Das 
Antlitz der Hochgebírge ( Aus der Natur ). 1906. Taf. u. Fig. — Das Ma- 
rine Karbon in Ungarn. Budapest (Foldtaní Kózlóny). 1906. 9 Taf. 

Hann (Prof. Dr. Julius), M. S. A. — Der táglíche Gang der Tempei-atur in dev 
áusseren Tropenzone. A. Das amei'ikanische und afrikanische Tropen- 
gebíet. Wien 1907. 49 (LXXX Bd. Denkschriften math. naturw. Klasse 
K. Ak. Wiss.) 



OCT 



SOCIÉTÉ SCIKNTIFIQOJÍ "ANTONIO ALZATB." MÉMOIBE3, T. 24. 



Bizenitales iguales para azimut astronómico y su fácil aplicación 
en Topografía, 

POE EL IHGENIEKO 

ÁNGEL GAKOIA CONDE, M. S. A. 

El procedimiento bizenital ó de doble zenital igual de dos 
astros, está fundado en las lecturas azimutales diferentes 
G, y g, hechas al Este y las G j g sX Oeste al pasar dos astros 
uno de cada lado del meridiano, por dos hilos horizontales, es- 
perándolos en una posición zenital fija en ambos lados de di- 
cho meridiano y las zenitales correspondientes á cada hilo. 

Efectivamente al pasar el astro del Este tendremos : 

sen 6'=^sen ^ eos z -\-cos cp sen z eos A^ . (1) 

sen 6' = sen tp eos z''~\-cos <p sen z^ eos a^ ..... (2) 

y con el del Oeste 

sen d=sen (p eos g'-{-eos <p sen. z' eos a (3) 

sen ^ — sen a> eos s -\-eos <p sen z eos A (4) 

siendo en estas relaciones 5' Ai «x y 5, A, «, los elementos de- 
clinación y azimut, f la latitud del lugar de observación y z, 
á^ las dos distancias zenitales respectivas. 

Combinando (1) y (4); así como (2) y (3) que tienen la mis- 
ma zenital igual obtendremos: 

sen S' — sen ó— eos <p sen z (eos Ai — eos A) 
sen 5' — sen d = c'(is <p sen z' {eos Oi — eos a ) 

Mem. Soo. AJ¿ate. México. T. l;4 (1Ü08-1007)— 53. 



424 Ángel García Conde. 



y de las cuales: 

seM z' _ros A^ — eos A _sen ^ {Ai-j-A) sen ^ {A^ — A) 



(5) 



sen z eos «i — eos a sen ¿ («i-j-a) sen ¿ (ce, — a) 
pero por otra parte : 

A — ni — Gr Ay = m — Gi 
a-=^m — g ai = m — Qi 

por lo que (5) se transformará en : 

s en jm—^ j G+Gi ) ^ sen ^ {g g^) sm_é_ ^ ^^^ , ^^o\ 
sen {m—^ {g-\-gi) sen^{G — Gi) sen z 

siendo {y — 45) un ángulo subsidiario. De esta última tendre- 
mos fácilmente: 

tang (m— ¿ {G+Gx-^g+g^)=-tang y tang ¿ [{G-{-Gi)—{g-\-gi)] 

con esta se obtiene m y con la anterior r, reuniéndolas tendlre- 
mos por calcular: 

,^\ \ ^ ^' ' sen ^ {G—Gi) sen z 

[tang [m—^ {G-\- G,-\-g+g,) - tangytangi[{G+ Gx)—ig-{-gi)] 

En cuanto á la parte práelica todo se reduce á tomar las 
indicaciones azimutales de uno de los astros á su paso por 
dos ó más hilos horizontales y en la intersección con el verti- 
cal respectivo y anotar en seguida la indicación zenital si hay 
tiempo, si no se espera hacer lo mismo con el astro que falta, 
al cual debe observársele de igual manera por los mismos hi- 
los y entonces se hace la lectura zenital mencionada. Se oom- 



BiZENITALES IGUALES PABA AZIMUT ASTRONÓMICO. 425 

prende que si se observan los astros en más de dos hilos se 
logran también tantos cáculos de las fórmulas (A) y por lo tan- 
to valores de m como son las combinaciones que puedan ha- 
cerse con el número de hilos observados tomados de dos en 
dos y cuya fóroaula general como se recordará es: 



^„_m {m — 1 ) (m — 2) (m — n-\-l) 

" 1X2X3X X {n—í)Xn 



siendo m el número total de elementos por combinar j n el nú- 
mero de elementos diferentes de cada agrupación. 

Por lo anterior se verá que el instrumento en las dos po- 
siciones no varía su indicación zenital, pues solamente la va- 
riación azimutal particular para esperar los astros á uno y otro 
lado del meridiano, siendo este movimiento también lento pa- 
ra poner las estrellas en el cruzamiento vertical respectivo. 
Aquí recordaré lo que dije en otro procedimiento y es: 
"Cuando se quieren tomar dos estrellas con la misma dis- 
tancia zenital á uno y otro lado del meridiano se puede deter- 
minar prácticamente el momento de la observación j efectiva- 
mente teniendo conocimiento de la bóveda celeste por las car- 
tas respectivas y habiendo varias estrellas en general en un 
momento dado, si nos establecemos en estación y ya listos pa- 
ra observar, vemos por arriba del telescopio que se aproximan 
á tener su altura ó zenital igual dos estrellas A y B basta ha- 
cer que aparezca en el campo del anteojo una de ellas A y gi- 
rar en azimut para ver si ya B se encuentra en dicho campo; 
si no sucede así, se deja pasar un poco de tiempo y se repite la 
operación; llegará un momento en que ambas se encuentren 
en el campo entrando y que se les verá una subiendo y la otra 
bajando; se empezará sin pérdida de tiempo con la última ob- 
servada, á hacerla coincidir con los hilos respectivos; se harán 
las lecturas azimutales y se girará el instrumento en azimut 



426 AJtGEii Gahcía Conde. 



para esperar la otra que ya se encontrará muy cerca del hilo 
respectivo y se hará, una vez que esta última llegue á la 
altura igual, las indicaciones azimutales correspondientes, 
pero conviene advertir que si se ha dejado entrar en el campo 
ijaucho á una de las estrellas de tal manera que por ejemplo 
se vea tocando uno de los hilos horizontales extremos de la 
retícula, entonces ya no dá tiempo á la observación y es inútil 
continuarla, al menos para las dos estrellas elegidas; conviene 
por eso tener cuidado de dejarlas entrar en el campo del te- 
lescopio lo necesario si posible es, para cerciorarse de que real- 
mente ya están en dicho campo. De esta manera observadas 
A j B se pueden esperar á C y D ó los astros que se pueda y 
en unos quince minutos ó menos á veces se observarán varias 
estrellas si se estima necesario." (Memorias, t. 21 p. 42), 

Deberán también leerse las lecturas del nivel para corre- 
girse las azimutales y zenitales, al menos para instrumentos 
cuya aproximación angular lo exija, pues cuando esta es de 
diez segundos, no es indispensable por ser dichas correcciones 
de menor valor que la aproximación indicada. 

Determinemos las mejores condiciones de observación; pa- 
ra esto si suponemos un error en Am resultarán otros Aai Aa'i 
Aa'2 Aa2 para los azimutes y cuya relación que los ligaría se- 
ría fácilmente ver que era de la forma 

Am=| (Aai+Aa'i-f-Aaa-f Aa'2) 

Sacando los valores de los pequeños errores azimutales y 
de las expresiones fundamentales, teniendo en cuenta que los 

coeficientes diferenciales 2 -^ y 2 -^ son nulos en la teoría 

d<p do 

por no entrar en m ni la latitud del lugar ni la declinación de 

los astros, pues aunque sea útil tenerlos en cuenta después se 

tomarán en consideración y así tendremos : 



BlZENITAIiES IGDALKS PAEA AZIMUT ASTEONOMICO. 427 



/ _i (^^^ ^1 ^^^ ■^ — ^^*^^ y) 1 (coi «1 coi ^' — íaw^ íp) , 
»awí. — + -j— ~r 

sew J-i sen «i 

, (eos -á cot z — tang 9?) Acos a cotz' — tang <p) 

i ¡ — ■ — '■ ~r '- 

sen A sen a 



Lo que demuestra que adquiere su menor valor. 

1? A mayores distancias zenitales. 

2? A menor latitud, 

3° A mayores azimutes. 

4? A menores diferencias de azimutes. 

Condiciones que demuestran que el método es favorable 
en las bfijas latitudes y observando astros que á pocas dife- 
rencias de declinación se encuentren cerca de sus máximas 
elongaciones, ó del primer vertical que es cuando á mayores 
azimutes corresponden mayores distancias zenitales. 

El coeficiente diferencial -=^ siendo para todos de la mis- 
ma forma, designaremos su suma por el signo 2 y así obten- 
dremos: 



y da 1 y eos ¿ A 5 -^ y ¿8 

dd~ ^ eos (p sen A sen s ^ eos (p sen h 



Analizando esto se verá: que á las anteriores condiciones 
no hay que agregar más que otras dos á saber: 

5? Mayor valor de las declinaciones. 

6? Cuando las declinaciones y ángulos honorarios difieran 
poco entre sí. 

Será fácil ver que el coeficiente dependiente de la latitud 
no modificará las condiciones obtenidas. 

Todo demuestra que con las circumpolares se obtiene me- 
jor resultado, sin que por esto dejen de excluirse las zenit- 
ecuatoriales, ni las que están entre las circumpolares y el ze- 



428 Anqkl Gaecía Condb. 



nit, ajuntándose á todas ellas las condiciones que indica el 
análisis. 

Es útil también hacer observar que aunque en las fórmu- 
las {A) entran las distancias absolutas ^' y ^ ellas no son in- 
dispensables para el cálculo, pues basta con las instrumenta- 
les corregidas con aquellos errores que se conozcan y mayo- 
res que la aproximación que se espere obtener y según la cla- 
se de instrumentos usados. Es necesario recordar que la dis- 
tancia] zenital correspondiente al hilo horizontal del centro, 
es la que da el instrumento y siendo esta ^ la de cualquier otro 
hilo será zJ-v, siendo v el espacio angular entre el hilo observa- 
do y el del centro y cuyo valor se sabe es fácil determinar. 
Luego si llamamos ^ y -s^' las de las observaciones tendremos: 



z=is'J—v y la relación -. quedará: 

— *' sen s' 



sen z_ sen [eJ-v) 
sen ^~ sen z' 



si suponemos un error Lz' en la observada, entonces tendremos : 

sen z _ sen {s'-^v-\-í^z^) 
sen z^ sen (ás'-j-A^') 

relación que es sensiblemente ^^^ \^ — - ^ / 4 mayor distancia 
^ sen z 

zenital, que es cuando los senos varían muy lentamente. Así 
aunque cada arco sea diferente del verdadero por error cons- 
tante A^', la relación de los senos de los arcos verdaderos y 
obtenidos es casi la misma circunstancia que demuestra no ser 
indispensable la medida absoluta de las distancias zenitales y 
que en general podrá bastar con las instrumentales. 



BiZENITAXBS IGUALES PABA AZIMUT A8TEONOMICO. 429 

La medida de un azimut astronómico por este procedi- 
miento rae parece bondadoso, porque sin ser demasiado labo- 
rioso su cálculo el es de fácil aplicación práctica en cualquier 
momento y sin necesitar elemento alguno local ó tabular. 

De cualquier manera que se combinen las expresiones (1) 
(2) (3) y )4) siempre se llega á las mismas fórmulas (A). 

La aplicación numérica de este procedimiento es tan sen- 
cilla que no he creído indispensable consignar, pero como el 
11 de Marzo de 1906 en el Poblado de Velardeña (Durango), 
hice observaciones topográficas con el Sol y después con dos 
estrellas, pongo al final los datos de estas observaciones para 
el que las crea útiles, por hoy paso á explicar el 

Frocedimieuto topográfico. 

Es evidente que en topografía las fórmulas (A) son tam- 
bién de aplicación, pero estas son sin embargo susceptibles de 
simplificación si se aplican con el Sol ó dos estrellas que difie- 
ran poco en declinación. 

Efectivamente los astros en estas condiciones nos dan 

l^a+G,)-{g^g,)=Q 
y por lo tanto en la última de las relaciones (A) tendremos: 

m = l{a+G,)Jr{9+gx) (B) 

cuando se observan tres hilos se obtienen otras tantas com- 
probaciones del valor m. Ejemplo: el 11 de Marzo hice con el 
Sol las observaciones topográficas siguientes: 



430 



Akoel Gabcía. Condb. 



Limbos superior y oriental. 



■ AL ESTE. 




AL OESTE. 


HlloB Lee. cir. hor. 


Hilos 


cir hor. 


2— 132012' 


3— 


206O12' 


A— 132 31 


A— 


206 30 


3— 132 51 


2— 


206 49 



Combinando los hilos respectivos: se obtendrán los valores 
siguientes con la fórmula (B) 

Hilos 2o y 30 dan: m=169°dV 
„ 20 j A „ =169 30.5 
„ ^ y 40 „ =169 31 

Cuyos resultados comprueban la teoría. 
El mizmo día observé las estrellas 3 Leonis y y Tauri y cu- 
yos datos son : 



/S LEONIS (AL ESTE). 

Hilos Lee. cir. hor. 

lo_ 77039/ 

A— 77 51 

4o_ 78 04 



Y TAURI (AL OESTE). 

Lee. cir. hor, 

260^59' 
260 12 
260 25 



Las tres distancias zenitales fueron : 

1^"- hilo 35012' 
Axial 34 58 

3'''-- hilo 34 34 



Calculando el valor m con las fórmulas (A) se encontrará 
el valor m anterior, con la variación que haya tenido la colo- 
cación de la línea 0-1 80 en la observación al medio día con la 



BlZENlTALES IGüALKS PABA AZIMOT A8TEONOM1CO. 431 

de la noche, por haberse puesto en ambas con la aguja mag- 
nética, pues como se sabe m no es más que el azimut astronó- 
mico de la línea 0-180. 

Para la aplicación del procedimiento topográfico por medio 
del Sol, debe recibirse la imagen de este en un cartón, según 
el procedimiento de Quetelet. 

Por falta de tiempo me reservo para otra ocasión amplifi- 
car esto último y hacerlo ver mejor, así como la publicación 
de los pares de estrellas en tablas para aplicar este procedi- 
miento en topografía, casi en cualquier momento de la noche. 

Durango, Julio de 1906. 



^ *•» »• 



Mem. Soo. Álzate. México. T. 24. (1906-1907),^54. 



SOCEÉT* SCIENTIPIQÜK "ANTONIO ÁLZATE." MÉMOIBK8, T. 24 



Paralelo entre las conjugaciones de los verbos en Español y Esperanto, 



POR EL DOCTOR 



AMBKOSIO VAEGAS, M. S. A. 

Voy á presentar unas cuantas reflexiones sobre la diferen- 
cia que existe entre las conjugaciones. del verbo en Esperan- 
to y en Español, y quien dice de este último idioma dice de 
todos los demás naturales, pues cual más ó cual menos, tienen 
defectos semejantes. Pero, apelo á vuestra indulgencia, tan- 
to más que hablando de este idioma ya habéis escuchado la 
voz autorizada del Sr, Lie. Manterola, digno Presidente hono- 
rario de esta ilustre Sociedad, y quien por su elocuencia ha 
despertado entre vosotros el interés sobre el asunto. Pero co- 
mo yo sé que dicho señor ha tratado la idea de modo general, 
yo voy á hacerlo de una manera particular en el sontido an- 
tes dicho. Sabido es por los que me oís qiie en todos los 
idiomas naturales y aun el muerto del Lacio, la conjugación 
del verbo está caracterizada por la irregularidad, al grado 
que casi es como un lujo de dichos idiomas tal irregularidad, 
la que ha nacido, según la opinión de filólogos competentes de 
la adulteración de los mismos lenguajes, pues el pueblo bajo 
adultera las palabras, porque no sabe pronunciarlas ó porque 
quiere distinguirse por su misma ignorancia y aquella adulte- 
ración es seguida por los individuos de la familia primero, des- 



434 Ambrosio Vahqas. 



pues por los de la región y luego se extiende á los lugares pró- 
ximos hasta hacerse general en el pueblo no instruido, el que 
siendo en mayoría, impone el uso nuevo y de allí la adultera- 
ción. Pero sea que el origen de las irregularidades sean las 
que apuntamos ú otras, el hecho es que existen en tan gran 
número en esta parte de la oración que examinamos, que ellas 
constituyen la mayor dificultad para el aprendizaje de las len- 
guas naturales, lo que ha hecho á un General francés excla- 
mar: "La gran dificultad para la colonización francesa está 
en el verbo francés." He aquí este idioma juzgado por un fran- 
cés; pues lo mismo podemos decir los de habla española y lo 
mismo seguramente dirán los de la sajona, etc. Ahora bien, 
en el idioma de Zamenhof no sucede lo mismo, porque no hay 
sino una sola forma de conjugación y por lo mismo un solo 
modelo ó más bien dicho no hay modelo, porque todos, sin ex- 
cepción del substantivo ser, se sujetan al mismo cartabón. Ya 
por aquí tenemos una diferencia radical, profunda, que dice 
mucho en favor de nuestra idea; pero no es esto lo más, por- 
que vamos á ver cuan profunda y notable es la diferencia que 
aún nos queda por examinar y lo que constituye una de las 
grandes ventajas del idioma internacional sobre los naturales; 
quiero hablar del modo de desempeñar su papel en la oración 
en la lengua que examinamos y las nacionales. El verbo co- 
mo bien lo sabéis ocupa un lugar importantísimo en la expre- 
sión del pensamiento, pues constituye por decirlo así el alma 
de la oración ; por lo mismo mientras más perfecto sea este 
instrumento del lenguaje más bien expresado quedará el con- 
cepto que se desea externar. Ahora bien, las riquezas de las 
lenguas de los pueblos, al menos el Español que conozco y al- 
gún otro también ligeramente conocido por el que os habla, 
en esta parte de la oración es más bien ficticia según vamos á 
tener lugar de ver en el transcurso de este trabajo. Pero con- 
cretaré mis cargos y entraré en materia. 

No hablare del artículo, el que siendo uno solo é invaria- 



Los VBRBOS EK ESPAÑQL Y ESPERANTO. 435 

ble del singular al plural y para los dos sexos, sin embargo tie- 
ne un uso perfectamente racional y justo; tampoco me ocupa- 
ré del nombre substantivo, simplificado también con la caren- 
cia de géneros, los que existen sólo en los sexos y que con la 
radical terminada en o en el masculino y con la silaba in antes 
de la terminación, la id, ó la ícZ y in juntas forman el femenino, 
la desendencia masculina y la femenina; omitiré también la sim- 
plificación del aumento de radicales con el uso del prefijo mal 
para denotar una cosa enteramente contraria; tampoco me ocu- 
paré del uso racional de las preposiciones y omitiré igualmen- 
te el uso lógico de los adverbios, entre los que no puedo dejar 
de citar sin embargo el adverbio de tiempo siempre el que en 
Español lo usamos irracionalmente en forma dubitativa, co- 
mo cuando preguntamos con él "Qué siempre iremos á tal par- 
te?", lo que contradice en absoluto la significación del citado 
adverbio. Después de esto entraré de lleno en el asunto de que 
me ocupo. 

El verbo en el Esperanto tiene en el indicativo tres tiem- 
pos absolutos: presente, pasado y futuro; el presente acabado 
en as invariable en todas las personas, tanto del singular co- 
co del plural, pues no hay razón para cambiar las terminacio- 
nes cuando el pronombre es suficiente para indicar esa varia- 
ción; el pasado acabado en is con la misma particularidad de la 
invariabilidad y el futuro terminado en os del mismo modo; un 
imperato-subjuntivo que finaliza en u, un condicional en us y un 
infinitivo en i. A estos tiempos tan sencillos agregamos para for- 
mar los tiempos compuestos el uso de tres participios; los de ac- 
tiva, acabados en anta, siendo de presente, en inta de pasado y 
en onta de futuro; en pasiva, ata, ita y ota respectivamente He 
aquí esta parte de la oración en el idioma que nos ocupa y la 
que á unos parece sencilla y á otros cuando menos extraña por 
el uso de tanto participio; pero pronto vamos á ver cuan justo 
y natural es este uso, y á decir verdad, Señores, si hermosa 
en todo su conjunto es la lengua de Zamenhof, en este pun- 



436 Ambrosio Vargas. 



to, lo confieso, absorbe toda mi admiración, tal vez sea mi ig- 
norancia en la filología la que me produce este encanto, pero 
entiendo que no es así desde el momento que filólogos como 
Max-MüUer y otros más han aceptado el Esperanto con elo- 
gio. Fijémonos pues en los tiempos compuestos que nos darán 
la razón de lo dicho antes. Mi estas amanta decimos (yo estoy 
amando) no indica exactamente la misma idea que yo amó, 
porque con esta palabra doy á entender que existe en mi al- 
ma una inclinación ó afecto á determinada persona, mientras 
que yo estoy amando es un afecto del alma que se experimen- 
ta en ese mismo instante por quien así lo dice; en el verbo can- 
tar vemos esta diferencia más clara, porque decimos yo canto 
y con dicha palabra significamos no justamente el acto, sino 
la facultad de hacerlo, pero si decimos yo estoy cantando, que- 
remos significar la acción en acto. Por esta causa tenemos 
también participios de presente en castellano, pero en activa, 
como vimos que existe en Esperanto. Pasemos al pretérito per- 
fecto; en él ya notamos diferencia entre los verbos de ambas 
lenguas, pues, mientras que en el de Zamenhof decimos mi 
estas aminta y lo traducimos yo he amado, usando el participio 
pasado pasivo, el que de aquí en adelante se constituye en ca- 
ballito de batalla para todos los tiempos compuestos, notemos 
que no corresponde al tiempo que debemos expresar en esta 
forma compuesta, porque debíamos traducir una voz activa, lo 
que como no podemos porque no existe, forzamos la equivalen- 
cia y la usamos en lugar de esta á que covres^onde yo estoi/Jiahien- 
do amado. Ahora bien, no es notable y demuéstrala pobreza de 
nuestra lengua en esta parte siendo este participio pasado pasi- 
vo, tanto para el pasado como para el futuro y todas las formas 
compuestas y en pasiva igualmente del presente del pasado y del 
futuro! si una persona en el mundo físico tiene que desempeñar 
distintas funciones en la sociedad, ¿no procura distinguirse en 
todos casos y por eso vemos que el traje de diplomático es en- 



Los TBHBOS EN ESPAÑOL T ESPERANTO. 437 

teramente distinto del militar'? Pues, ¿porqué la parte de la ora- 
ción encargada de expresar el pensamiento debe tener el mismo 
ropage? No tiene que ser esto con detrimiento de la clalaridad? 
Para contestar á esta pregunta no se necesita tener profundos 
conocimientos en lingüística y por lo mismo podemos asegurar 
que el participio español roba al pensamiento una parte de su 
claridad. Lo vamos á ver de un modo práctico. Para no ser di- 
fuso dejo á la consideración de ustedes la comparación en al- 
gunos tiempos y sólo me fijaré en aquellos en los que de un 
modo palpable se nota la falta de participio correspondiente. 
Pero antes de pasar adelante sentemos la regla que se sigue 
en Esperanto para aplicar el uso de los participios, la que dice 
lo siguiente: cuando la acción expresada por el participio es 
simultánea de la del auxiliar, entonces el participio que se 
usa es el del presente, cualquiera que sea el tiempo del auxi- 
liar, por ejemplo: mi estas amanta, yo estoy amando; mi estis 
amanta, yo estuve amando; mi estos amanta, yo estaré aman- 
do; como se ve en estos tres casos, y como tenemos en Espa- 
ñol un participio de presente lo usamos en la traducción de 
estos tiempos y seguimos la misma regla del Esperanto; pero 
no sucede luego lo mismo con los demás casos de las otras 
formas de participios, por ejemplo: mi estas anmitaque tradu- 
cimos yo be amado, ya no en forma activa y si queremos dar- 
le esa forma necesitamos forzar la frace y decir yo estoy ha- 
biendo amado, poniendo en activa el participio del auxiliar, 
mas no el del verbo «[ue conjugamos; lo mismo decimos del 
futuro cuya forma es: mi estos aminta, y traducimos yo habré 
amado ó yo estaré habiendo amado. Ahora la otra forma: mi 
estas amonta, yo estoy por amar traducimos ó yo estoy debien- 
do amar, en cuyo caso usamos el infinitivo para no confundir- 
nos ; en el pasado decimos : mi estis amonta, yo estuve por 
amar y mi estos amonta. Examinada ya la regla que se apli- 
ca al uso de los participios veamos algunos casos en los que 
se hace sensible la falta del correspondiente en nuestra lengua 



438 Ambeosio Vabgas. 



española : estoy sentado á la mesa y pronto voy á comer cuan- 
do llega un amigo y me invita á salir, invitación que declino 
diciendo: no puedo porque voy á comer. ¿Cómo es que voy á 
comer, si el verbo ir significa translación y yo estoy en la me- 
sa? y sin embargo es una frase perfectamente castellana y por 
lo mismo nadie la reprocha, porque tal figura se comete subs- 
tituyendo la acción de un verbo á la de otro por la carencia de 
participios justamente, pues en Esperanto decimos esa misma 
frace sencillamente con el participio de futuro, pues queremos 
decir que estamos en ese momento para comer, es un futuro 
pero que pronto se realiza, y por lo mismo decimos: mi estas 

A 

maugonta, yo estoy debiendo de comer; por esta causa toda 
persona que estudie nuestro Español, siendo extranjero, se 
encuentra con que no puede comprender la presencia del ver- 
bo ir en la frase que examinamos. Otro caso : mi estos man- 
gonta, este caso del uso de participio es una forma que no in- 
dica el futuro absoluto, sino un futuro con relación á otro fu- 
turo; ejemplo: yo estare por comer cuando usted venga; en 
este caso el infinitivo comer está en lugar de un futuro y el 
participio en la forma futura está indicado más bien que un 
infinitivo. Además notemos que el verbo venga, presente de 
subjuntivo, está en lugar de un futuro también, lo cual sucede 
igualmente por la falta de participio debido y constituye una 
irregularidad ; esto se ve en Español siempre que necesitamos 
un participio que no tenemos y que puede haber alguna con- 
fusión por el uso del tiempo correspondiente, substituimos un 
tiempo por otro, como acabamos de verlo en el ejemplo que 
precede. 

Hemos visto el verbo Esperanto en la voz activa y lo mis- 
mo podemos decir de la pasiva, puesto que en ella en todos 
los tiempos tenemos un solo participio, como ya dijimos para 
poder distinguir el presente del pasado, ó más bien dicho, cuan- 
do la acción del participio debe ser anterior á la expresada por 
el auxiliar; usamos entonces de dos participios, uno el del au- 



Los VERBOS EN ESPAÑOL Y ESPKKANXO. 439 

xiliar y el otro del verbo que se conjuga; por ejemplo: yo soy 
amado y yo he sido amado ; yo seré amado y yo habré sido 
amado. Ahora bien, ¿no es esto un defecto en el idioma que 
dificulta el aprendizaje para el extranjero? Mas no se crea 
que se trata de denigrar el Español, pues amado por todos 
los que hemos nacido en esta bendita tierra, no por eso deja- 
remos de conocer sus defectos, menores quizá que los demás 
idiomas naturales. Lo amamos repito, porque es parte de núes 
tra Patria, porque él encierra las tradiciones de nuestros ma- 
yores, pero esto no nos impide reconocer que él como todos 
los demás, formado en el transcurso de los tiempos, no pue- 
den menos que carecer de las ventajas del que fué formado 
según los preceptos que varios lingüistas fueron conociendo 
indispensables para formar un idioma internacional. Por esto 
mismo, indigna la injusticia con que procedió un articulista 
que en días pasados, dejándose llevar por necio orgullo, sin es- 
tudiar la cuestión, se le antoja que el Esperanto es como esas 
claves convencionales que los estudiantes inventan para sus- 
traerse á las pesquisas de sus superiores en los internados ; 
pero lo mismo que tiene tal antojo pudiera tener el de que la 
vida es un sueño y de que todo lo que nos rodee son tan solo 
fantasmas de las que no tenemos más pruebas que nuestro cri- 
terio que en ocasiones puede engañarnos. Ante raciocinio tan 
pobre no se puede contestarle otra cosa sino que estudie á fon- 
do la materia que trata y después de que lo haya hecho puede 
poner las objeciones que crea justas puesto que el Esperanto 
nunca se ha impuesto sino por la razón, ni los esperantistas 
somos obsecados que no aceptemos la verdad en cuanto se 
nos demuestre qué lo que amamos y sostenemos ha sido una 
pura ilusión nacida del deseo de poseer un medio fácil de co- 
municación científica entre los distintos pueblos de la tierra. 
El articulista llega al grado de hacer del asunto una ciiestión 
religiosa diciendo en su candor é ignorancia que siendo uni- 
versal el idioma Zamenhof se opone á lo que refiere la Cristia- 

Mem. Soo. Álzate, México. T. 24 (1906-1907)— 55. 



440 Ambrosio Vaegas.— Los vbebos en Español t Esperanto. 

na Biblia respecto á la confusión de las lenguas, pero no hay 
temor á tal cosa desde luego que el papel modesto que tiene 
la lengua que nos ocupa, siendo solo internacional, deja en el 
más espantoso ridículo al que se preocupa de un fantasma ima- 
ginario. Tengo la convicción íntima de que personas de tal cri- 
terio no existen en el seno de la ilustrada Sociedad que me 
escucha, y por lo mismo espero que en el fondo de vuestros 
corazones se levantará una protesta contra quien sin exami- 
nar esta importante cuestión, desecha de plano lo que no es 
tal vez capaz de comprender. Vosotros ya tenéis simpatía por 
la idea de un idioma internacional y os habéis adherido á la 
Delegación de París, y ahora el articulista viene á declarar 
utópicas tales aspiraciones. Por lo mismo, creo tener razón al 
solicitar de vosotros que reohaséis tales conceptos, tanto más 
que la voz bastante autorizada del ¡Señor Presidente honora- 
rio de esta Corporación se ha dejado ya oír con elocuencia en 
este mismo recinto sosteniendo la misma idea que hoy yo con 
pobres argumentos sostengo. Y en efecto, yo bien comprendo 
que el cuadro que he podido presentar no está perfecto, pero 
esto no lo achaquéis al original, sino á la mano poco diestra 
que lo ha trazado; pero en este caso supla vuestra indulgen- 
cia y estudio la impericia de vuestro nuevo consocio que os 
promete su más firme adhesión y reconocimiento. 

México, 1? de Febrero de 1907. 



SOCIÉTÉ SCIENTIFIQDB "ANTONIO ÁLZATE." MÉMOrRKS, T. 24. 



LA PROPIEDAD TERRITORIAL ENTMAULIPAS, 

POR EL INGENIEEO 

ALEJANDRO PRIETO, M. S. A. 



I. 
Reminiscencias liistóricas. 

Entre las cuestiones que más importa resolver para el ade- 
lanto de las empresas agrícolas y ganaderas en Tamaulipas, 
se ofrece actualmente y en primer término, el estado de inde- 
cisión, duda, desconcierto y contradicciones, en que jui'ídica- 
mente se confunden, indeterminados, controvertibles y, por 
lo común, con enojo y pasióti discutidos por poseedores y pro- 
pietarios de terrenos, los linderos que mutuamente correspon- 
den á la demarcación de sus respectivos predios rústicos; los 
que ya debieran estar bien determinados si se trata de darles 
la estabilidad jurídica de que necesitan, á fin de impulsar en 
ellos el adelanto á que están llamados, y que no podrá conse- 
guirse sino bajo las bases de respeto y firmeza que exigen, en 
el concierto de la actual civilización, el capital y el trabajo. 

Las circunstancias en que se encuentra en su mayor par- 
te la propiedad rústica en el Estado, están, en efecto, muy le- 
jos de poder servir de base legal á las operaciones de compra- 
venta, empeño, arrendamiento ó .empresas agrícolas en que, 



442 Alejandro Prieto. 



por lo común, se combinan los intereses de los dueños de tie- 
rras con los de los hombres de capital y prestamistas. 

¿Cuáles pueden ser las disposiciones oportunas que deben 
dictarse para dar á la propiedad territorial la estabilidad jurí- 
dica que le falta, y pueda luego servir de asiento inquebranta- 
ble á las diversas transacciones sociales adberentes á toda pro- 
piedad? Llegar á la mejor solución posible de tan importante 
problema, es el objeto á que van destinadas estas líneas. 

Como muchas veces sucede al tratarse de ciertas cuestio- 
nes sociales, ya sean de un orden político y administrativo ó 
bien judicial y contencioso, que por su natui*aleza estén liga- 
das á las leyes referentes en general á la propiedad, surgen en 
contradicción administrativa ó en controversia judicial, las pre- 
tensiones de aquellos que, poseedores ó propietarios de una 
tierra, traspasan muchas veces á sabiendas, y otras errados de 
buena fe, el límite á que debieran circunscribir sus actos y 
tendencias, sin olvidar en ningún caso el debido respeto al de- 
recho ajeno, que funda y sostiene el concierto en que viven y 
prosperan las sociedades civilizadas. 

Y en tales cuestiones que enlazan bajo un aspecto públi- 
co de Gobierno ó de aplicaciones de leyes, al discernir sobre la 
propiedad privada de muchos, es no solo conveniente, sino ne- 
cesario, recurrir á los antecedentes históricos del asunto que 
se ventile; buscar en su origen los primeros fundamentos le- 
gales en que se asentaron los primeros derechos ; analizar los 
motivos que dieron margen á la propiedad ó posesión de que se 
trate; traer á colación los hechos determinados, y detalle de 
circunstancias en que tuvieron lugar; para que, al esclarecer 
con ese conjunto de antecedentes, presentado por el mismo 
orden de los años en que se sucedieron, pueíia ser tratada la 
actual situación social que se pretende definir, y, de esa ma- 
nera, proceder con entero conocimiento de causa, con el debi- 
do acatamiento á la verdad histórica y á los principios univer- 
sales de justicia, que han de noimar á la vez la conducta de 



La pbopikdad tereitoeial en Tamaulipas. 443 

los hombres en sus mutuas relaciones sociales, y la de los Go- 
biernos republicanos en la extricta aplicación de las leyes, úni- 
co centro de que derivan sus disposiciones, y llegue á resol- 
verse el viejo problema que ahora tenemos á la vista, procu- 
rando, en todo caso, conducirnos por un discernimiento filosófi- 
co de suprema justicia, ajeno en lo absoluto á toda mira pasio- 
nal de intereses privados. 

No se patentizan mejor las cuestiones sociales de trascen- 
dencia administrativa ó judicial, cuando se tratan de un modo 
general en relación á las disposiciones legales que le concier- 
nen, que ejemplificando hechos concretos, porque por este me- 
dio prácticamente se hacen comprensibles los diversos aspec- 
tos jurídicos que el asunto pueda presentar y se aclara el foco 
de que dimanan las dificultades, para en seguida precisar los 
procedimientos adecuados, y vencerlas conforme á derecho. 
Y así llegar á restablecer el orden social, perturbado por apa- 
sionadas controversias, haciendo brillar, al conseguirlo, la su- 
prema verdad, como único faro de las determinaciones judi- 
ciales. 

Pero salgamos de estas digresiones indeterminadas que 
podrían ya parecer demasiado extensas, y pasemos á reseñar, 
de la Historia de Tamaulipas, lo que á nuestro propósito in- 
terese. 

El sistema observado por el conde de Sierra Gorda Don 
José de Escandón, al fundar las primeras villas en Tamauli- 
pas en los años de 1748 y siguientes hasta fines de 1755, fué 
el mismo que tan buenos resultados le había dado en la reduc- 
ción y conquista del territorio de Sierra Gorda, que entonces 
tenía bajo su mando militar y administrativo. Elegido ei sitio 
que por sus ventajas topográficas parecía mejor para delinear 
la plaza y calles del caserío, se procedía á construir las prime- 
ras casas, de paredes de palos y techos de palmas ó zacate, se 
designaba do las tropas expedicionarias á un capitán encar- 
gándolo de la administración local de la villa, y á cuyas órde- 



444 Alejandeo Prieto. 



nes quedaban 25 ó 30 soldados para defender la posesión del 
lugar contra los frecuentes ataques do los indios, y los cuales 
figuraban á la vez como colonos y primitivos pobladores, de 
los terrenos designados al nuevo pueblo por el conquistador 
Escanden. 

Durante esta campaña se proporcionaban, no solamente á 
los que venían organizados en forma militar sino á los que en 
ella figuraban como agregados voluntarios, con destino á fijar 
su residencia y permanecer en los nuevos pueblos, algunos re- 
cursos pecuniarios, armas, animales domésticos, y algunos 
otros efectos varios, con el carácter de auxilios primordiales, 
á fin de facilitarles la subsistencia en los comienzos de la vida 
do colonizadores á que quedaban destinados. 

Y entre esas concesiones era la principal la de que se ad- 
judicarían ciertas fracciones de terreno á cada uno de los co- 
lonos, por igiaal á soldados y particulares y otras mayores á 
los capitanes ó vecinos distinguidos por alguna circunstancia 
excepcional. 

Tal fué la razón que tuvo en cuenta el conquistador Es- 
canden, para situar las villas que fundó en su primera expedi- 
ción por Tamaulipas del modo que lo hizo; dejando siempre 
do la una á la otra un espacio de tierras, suficiente para dar 
en propiedad á cada colono una fracción de terreno, que por 
lo común se fijó de una extensión de dos sitios de ganado me- 
nor y doce caballerías, los primeros para que sirvieran de agos- 
tadero á sus ganados, y las segundas, para sus labores. 

Escanden, al establecer las nuevas villas, no fijó á todas 
las distancias que debían demarcar sus respectivas jurisdic- 
ciones, porque, naturalmente, en una campaña como la suya, 
faltábale tiempo para hacerlo; pero se nota al examinar la pri- 
mera carta geográfica de Tamaulipas, formada por el Ingenie- 
ro D. Agustín López de la Cámara Alta en 1757, el cuidado 
especial con que aquel conquistador repartía sus recursos y 
elementos colonizadores, procurando cubrir con ellos la ma- 



La peg piedad tkekitoeiaIí en tamatjlipas. 445 

yor extensión posible de las costas del Seno Mexicano, desde 
la desembocadura del río Panuco al Norte, siguiendo en esto 
cierta determinada proporción de unas á otras fundaciones, 
para que los terrenos intermedios alcanzaran, cuando fuesen 
subdivididos, á adjudicar á los primitivos pobladores la frac- 
ción de terreno ofrecida á cada uno de ellos en nombro del 
Virrey nato de México. 

Este procedimiento de convertir en peqiteños propietarios 
á los colonos, fué en esa época el mejor estímulo que podía 
ofrecerse al aseguramiento de la unión definitiva de lasTamau- 
lipas á la jurisdicción y Gobierno del Virrey nato de México. 

Así salieron del estado <le independencia en que hasta en- 
tonces habían permanecido, las diversas tribus y cacicazgos 
indígenas que se dividieron el dominio de estas comarcas has- 
ta mediados del siglo XVIII, y que después fueron pronto re- 
ducidas á la influencia de las misiones cristianas y persecusión 
armada de los colonos, que ya defendían su tierra como una 
propiedad legítimamente ganada por sus personales esfuerzos 
en favor de la Corona de España. 

Por algunos años después de las fundaciones de Escanden 
estuvieron indivisos los terrenos señalados á cada villa, pero 
conforme aminoraban los ataques de los indios y estos se agre- 
gaban en mayor número á las misiones ó á los nuevos caseríos 
ó se alejaban por los valles que riega el río Bravo del Norte, 
comenzaron los colonos á reconocer mejor los lujares compren- 
didos dentro de la demarcación territorial señalada á su pue- 
blo, y ya se iniciaban entre ellos las primeras disputas por adue- 
ñarse de las mejores posesiones, cuando en 1768, siendo Virrey 
de México el Marques de Croix, nombró al Lie. Don José Oso- 
rio y Llamas, que en aquella fecha era en México abogado de 
los Reales Consejos, Comisionado especial para que visitara los 
pueblos hasta entonces fundados en la Provincia del Nuevo 
Santander, con el fin de que informara del estado que guar- 
daba en ellos la administración pública y practicara la subdi- 



446 Albjandko Prieto. 



visión de los terrenos que se habían ofrecido por el conquistador 
Conde de Sierra Gorda, á los soldados colonos, y colaborado- 
res de otro género, que prestaron sus personales servicios á la 
pacificación y dominio de las diversas tribus indígenas, que 
hasta entonces habían resistido á la conquista española en el 
vasto territorio de las Tamaulipas. 

De estos hechos se ha originado varias veces que, al ocu- 
rrir el vecindario de alguna villa tamaulípeca al Gobierno en 
demanda de que se les respete tal ó cual línea, como demar- 
cadora de sus tierras, á menudo invoca en su favor la frase de 
que "se le confirme y respete en buen derecho la propiedad 
de la tierra ganada con la sangre de sus abuelos;" y dejando 
á un lado el sonido algo ampuloso de la frase, ahora que ya 
se ven las cosas de tan lejos, el hecho en sí mismo aparece 
fundado en muchos ejemplos que registra la historia. 

En presencia de que el motivo que funda en su origen la 
propiedad de la tierra en Tamaulipas, es único y solo: conce- 
siones y mercedes hechas por la Corona de España á los espediciona- 
rios que realizaron la obra de conquista y pacificación, formando 
de esa tierra una nueva Provincia del Virreynato de México, 
no es dudoso afirmar que, llegado el caso de que al subdivi- 
dir ahora el terreno de alguna villa, por medio de una medida 
bien practicada no quepan las porciones que mencionen sus tí- 
tulos, dentro de los límites naturales que expresen, la falta de 
superficie que resulte deberá repartirse en proporción entre 
todas las porciones que figuren en el grupo ó serie de que se 
trate. 

Sin duda, así resulta, juzgando con la lógica natural de la 
equidad ; porque siendo una sola la base legal en que se conce- 
dió la propiedad de las primitivas porciones de tierra, al des- 
cubrirse ahora algún detalle en contrario que cause perjuicio, 
este deberá repartirse entre todas, en razón directa de sus di- 
mensiones constantes en los títulos. Tal parece la fuerza de 
esta verdad que no habrá quien se atreva á negarla. A igual- 



La pbopibdad terbitorial en Tamadlipas. 447 

dad de derechos primordiales de la propiedad entre un grupo 
de ciudadanos, corresponderá la igualdad de perjuicios, cuan- 
do haya que repartir el menoscabo en extensión de los terre- 
nos, al ser descubierto por los nuevos alineanoientos. 

Dos procedimientos se pusieron en práctica, al hacerse las 
primeras adjudicaciones de tierras en Tamaulipas, el uno con- 
cerniente á los colonos que establecían las nuevas villas, á 
quienes se designaba una misma área, la que era luego sub- 
dividida en porciones que se iban adjudicando al mismo tiem- 
po que se medían, una á cada colono ; y el otro referente á las 
concesiones llamadas mercedes, hechas á particulares ó cor- 
poraciones por el Rey de España, las que quedaban por lo co- 
mún fuera de las tierras designadas á las Villas y Misiones. 
Estas mercedes se hacían constar en cédulas reales, en las que 
por lo común, quedaba prevenido que se dispondría por el Vi- 
rreynato de toda la tierra mercedada ó parte de ella, cuando 
fuese necesaria para la fundación de un nuevo pueblo. 



II. 



Sistema agrimensural y títulos agrarios en Tamanlipas 
en el siglo XVIII y controversias que de ellos se originan. 

El comisionado por el Virrey de México, Lie. D. José Oso- 
rio y Llamas, para hacer la subdivisión y reparto de los terre- 
nos de Tamaulipas, entre sus primitivos colonos españoles, 
adoptó un sistema, en principio, el más práctico, fácil y ade- 
cuado que se reconoce en trabajos de esa naturaleza, y que 
consiste en fraccionar las tierras en cuadriláteros rectangula- 
res, dando á dos de sus lados la orientación de la meridiana, 
y á los otros dos la de la i)erpendicular á la meridiana. A este 
fin se facilitaba á los vecinos que se designaban como agrimen- 
sores, un agujón, llamado así en las actuaciones, levantadas 
por el comisionado Osorio y Llamas, y noticias rendidas por 

Mem. Soc. Álzate. México. T. 24 (1906-1907)— 56. 



448 Alejandro Pbibto. 



los agrimeusores, que hacían el trazo y medida de los linderos 
divisorios de porciones, el cual instrumento consistía en una 
aguja imantada, armada dentro de una pequeña caja plana, 
de latón ó madera, en cuyo fondo estaban trazados en ángulos 
rectos, las líneas que indicaban los rumbos cardinales y sus 
intermedios. 

Aquel agujón de orientar, como también fué llamado en al- 
gunos otros documentos de su época, se ponía en estación, por 
el más experto de los dos agrimensores habilitados para la medi- 
da, en el centro de la plaza del pueblo cuyos terrenos iban á 
subdividirse; y para tomar rumbos se colocaba, en la forma 
debida, sobre la cubierta de vidrio de la caja, una alidada; re- 
gla de bronce, provista en sus extremos de dos pínulas verti- 
cales, dispuestas de modo que permitían tirar visuales y ali- 
near en el terreno las estacas de los linderos, según los rum- 
bos aceptados. 

Fué pues el agujón el instrumento que prestó sus servi- 
cios, para fijar las direcciones de los linderos subdivisorios de 
porciones, en el primer reparto de terrenos que se hizo en el 
Estado. 

Con singular propósito me he detenido en dar pormenores 
del instrumento que dejo descrito, para llamar la atención de 
aquellos que tengan algún interés en el asunto á que estos ar- 
tículos se contraen, sobre la ciacunstancia muy atendible, de 
que siendo al agujón del siglo XVIII, una tira delgada de ace- 
ro imantado, sostenida ea su parte céntrica por el extremo su- 
perior de un pivote sobre el cual jiraba libremente, eran sin 
duda rumbos magnéticos, los que seguían en sus operaciones 
los agrimensores que los usaron. Y de mayor fundamento sir- 
ve á este supuesto, la circunstancia de que dichos agrimenso- 
res se designaban de entre los vecinos del pueblo, y en el ma- 
yor número de casos, ignoraban hasta los principios más rudi- 
mentales de la geometría plana; y por tanto fueron incapaces 
de fijar en el terreno la meridiana verdadera ó determinar la 



La propiedad teeeitobial en Tamadlipas. 449 

declinación de la brújula apenas conocida en aquella época 
de los que hacían estudios especiales de marina ó ingeniería. 
Estos considerandos me han parecido más que suficientes 
para iniciar, que los rumbos de que hablan los títulos de los pueblos 
tamaulipecos fueron rumbos magnéticos y de ninguna manera astro- 
nómicos. 

Respecto á las longitudes de los linderos subdivisorios de 
las tierras, eran medidas por medio de un cordel de cincuenta 
varas mexicanas. La vara aceptada como unidad de medida 
lineal para el Virreynato de México, fué un promedio entre las 
de Castilla y Burgos, las que aun en el día tienen entre sí al- 
gunos centímetros de diferencia. 

Tratando del reparto de tierras practicado bajo la autori- 
dad del Lie. Osorio y Llamas, el autor de estas líneas consig- 
nó su parecer en un libro que publicó el año 1873, que llevó 
por título "Historia, Geografía y Estadística de Tamaulipas," 
en los siguientes términos : 

"Aunque este repartimioTito de tierras se verificó por agri- 
"mensores que se improvisaban en los mismos pueblos, esco- 
"jiendo para el objeto, de los más ilnstrados de los vecinos, 
"razón por la que tal repartimiento, se hizo de una manera tan 
'"inexacta, que ha venido á dar por resultado la más completa 
"confusión, entre los linderos de una juris.b'ccion con otra, y 
"principalmente en los linderos de haciendas y ranchos entre 
"sí, esta medida y repartimiento fué por lo pronto de venta- 
"josos resultados, pues que todos los vecinos que para ello te- 
"nían elementos, principiaron á formar sus caseríos en el torre- 
zno que les había tocado, estableciendo en él sus pastorías, y 
"dando principio de este modo, á lo que más tarde ha llegado 
"á ser haciendas de gran importancia." 

Y en otro párrafo del citado libro de Historia se dijo: 

"De la manera nada precisa y rápida, con que se practicó el 
"apeo y deslinde de los terrenos, en los pueblos del Nuevo San- 
"tander el año de 1768, se han originado las dificultades y re- 



450 Alkjandeo Peieto. 



"yertas, que tienen en la actualidad los propietarios colindan- 
"tes sobre cuál deba ó pueda ser la verdadera posición de sus 
"respectivos linderos; dificultades que existen también de 
"una Jurisdicción á otra, y que no habrán desaparecido del 
"todo en Tamaulipas, sino hasta el día en que el Gobierno 
"mande formar el catastro general del Estado y se practique 
"entonces el deslinde de la propiedad particular. 

"Por ese. medio el Gobierno adquiriría el conocimiento 
"exacto de la propiedad agraria en el Estado, lo que le sería 
"de gran utilidad para regularizar su Hacienda en el ramo de 
"tierras. A la vez quedaría en aptitud de utilizar los huecos, 
"vacantes ó baldíos, que sin duda serían descubiertos, y sacar 
"de ellos los recursos pecuniarios que fuesen consiguientes." 

Treinta y cuatro años hace que fueron consignados los ante- 
riores conceptos y ami no han perdido su oportunidad, pues 
con poca diferencia son aplicables á la presente situación co- 
mo lo fueron entonces, debido á lo muy poco que ha podido 
hacerse en el Estado, en lo relativo al trazo de linderos, que 
determinen de modo definitivo las propiedades agrarias. 

En un principio se tuvo la idea de que las medidas en el 
primitivo reparto de terrenos, por defectuosas que fuesen, ser- 
virían más tarde de base, á una segunda medida definitiva de 
rectificaciones, en la que quedarían corregidos, por la acción 
de los mismos particulares, al pretender precisar en el terreno 
la situación de las mojoneras y linderos, que á su propiedad 
correspondieran, los desperfectos é irregularidades cometidos 
en la primera; pero esto no ha sido práctico, debido á las dis- 
putas que por lo común se promueven entre propietarios, cuan- 
do uno de ellos verifica el trazo de los linderos de su tierra. 

A menudo suele servir entre ellos de manzana de la dis 
cordia, cualquier insignificante detalle topográfico; una poza 
ó ciénega de agua abundante que no se agota, y que sirve de 
abrevadero á los ganados en tiempo de secas; algún .sitio en 
donde crece la lechuguilla, ó el maguey inexcal, cuya explota- 



La peopiedad tbeeitoeial en Tamaülipas. 451 

ción ofrece buenos productos; algún otro en el que se ven agio 
merados los palmares, cuyas hojas, sirven para techar las ca- 
sas, ó bien en donde se encuentren árboles de buenas made- 
ras son causas suficientes para que rancheros y hacendados 
vecinos vivan en perdurable y enojosa discordia, pues todos 
pretenden que tales sitios queden en sus porciones respecti- 
vas. Y aun no hace muchos años, no era raro verlos dirimir 
sus contrarios pareceres, con la carabina en la mano, dispután- 
dose á balazos el dominio de la tierra, como lo hicieron nues- 
tros abuelos con los janambres, pizones y demás tribus indí- 
genas de las antiguas Tamaülipas. Y todo debido á aquellos 
procedimientos agrimensurales que en 1758, no fueron en rea- 
lidad otra cosa, que una indicación confusa de lo que pudiera 
haberse hecho en el terreno, para subdividirlo con linderos 
que realmente se hubiesen trazado, por medio de brechas en 
los montes, y de esa manera haber podido amojonar en segui- 
da las demarcaciones. 

La mejor prueba de esto existe en los títulos primordiales 
de nuestras Villas, llamados comunmente Autos de la General 
Visita ó Autos de Visita, por no ser en realidad otra cosa que 
una noticia circunstanciada y dispuesta en forma de actuacio- 
nes notariales, de todo lo practicado por el comisionado Oso- 
rio y Llamas, en nombre del Virreyuato de México, relativo 
al repartimiento y adjudicación de terrenos, á los vecinos fun- 
dadores de los pueblos tamaulipecos. 

Varias son las causas que dan margen á la actual confu- 
sión, que hace complicadas y difíciles las operaciones de apeo 
y deslinde, sujetas á los Autos ^de Visita, y conviene al obje- 
to principal de estos artículos, precisar algunas para su mejor 
comprensión, y determinar hasta qué punto han contribuido al 
desorden y controversias, en que se debaten en el día los lin- 
deros de los terrenos, concedidos á los primitivos pobladores. 

En uno de tantos títulos de tierras del Estado se encuen- 
tra textualmente una constancia del tenor siguiente: 



452 Albjandeo Peieto. 



"De arribados á la Loma del Coyote se remidió el cordel 
"de cincuenta varas mexicanas, y se tendió como de oriente á 
"poniente, cincuenta y nueve veces que hacen dos mil nove 
"cientas y cincuenta varas, que por la frente opuesta otras 
"tantas, y con fondo de dos leguas, que hacen diez mil mexi- 
"canas, de Sur á Norte, componen porción de dos sitios de ga- 
"nado menor y doce caballerías de tierra; demarcóse y pidióla 
"Francisco Torres, primitivo poblador y se le adjudicó." 

Analicemos. Lo primero que conviene hacer notar aquí, 
es que esa constancia forma por sí sola el único título que acre 
dita, desde la fecha del Auto de Visita en que se encuentra, 
la adjudicación que de esa porción se hizo á Francisco Torres 
y por consiguiente de la propiedad que sobre ella le correspon- 
de, como primitivo adjudicatario. De igual manera los demás 
vecinos de la Villa, quedaban asegurados de la adjudicación 
en propiedad que se les hacía de su parte de tierra, por la so- 
la mención en las actuaciones del repartimiento, de su nom- 
bre adicionado con el distintivo de soldado, vecino fundador, 
ó antiguo agregado, el número de orden de la porción que le 
hubiera tocado en el reparto y la razón de que se le adjudicó, pues 
fuera de esas constancias reunidas en un solo legr io, común 
á todas las adjudicaciones, no quedaba en poder dtl agracia- 
do documento alguno, en forma aislada y personal, que lo acre- 
ditara dueño de la porción que le hubiera tocado en suerte; y 
solamente en casos muy excepcionales, algún capitán ó rico 
agregado, pedía coj»ia certificada de la parte de actuaciones 
que le correspondía; la que le era extendida á su costa, y re- 
tenía en su poder, como título legal de la adjudicación en pro- 
piedad hecha en su favor. 

Los cuadernos originales de actuaciones formados por Oso- 
rio y Llamas, en el repartimiento general de tierras á que se 
hace referencia, eran luego remitidos á México con su informe 
correspondiente, dejándose en el archivo de la Capitanía del 
pueblo, una copia certificada de ellos, que servía de título ge- 



La pbopikdad tereitobial en Tamaülipas, 453 

neral, fundador de la propiedad de todos y cada uno de los 
agraciados, con aquellas adjudicaciones. 

Hubo sin embargo algunos casos en que no se hizo á Me- 
co el envío de los relacionados documentos, por los que que- 
daron encargados de hacerlo, ó que se extraviaron en el cami- 
no, á juzgar por el hecho de que siendo el Archivo General y 
Púbhco de la Nación, la Oficina recoleotora de documentos de 
toda clase, relativos á las donaciones, ventas, mercedes, etc., 
hechas á corporaciones y particulares, en la época de la domi- 
nación española en México, no se encuentran en el día en aquel 
Archivo Greneral todos los Autos de Visita relativos á las vi- 
llas taraaulipecas. Entre los autos que faltan figuran los de 
Llera y Güemes, pues sin duda los originales no se remitieron 
y existen en los archivos de aquellos Ayuntamientos, en un 
estado de deterioro lamentable; por lo que en Güemes se dis- 
puso sacar una copia y mandar imprimir cierto número de 
ejemplares, para uso de las oficinas y particulares interesados 
y en Llera fué necesario, hace ya veinte años, nombrar en co 
misión á Don Juan Rafael Menéndez, hombre de probidad re- 
conocida, para que sacara una copia, descifrando en muchos 
casos el contenido de renglones del antiguo título, medio bo- 
rrados por la acción del tiempo y del dilatado abandono sufri- 
do por el archivo del municipio, en algún rincón polvoriento 
de la casa consistorial. 

En el día comunmente se ve que los que se reputan due- 
ños de porciones de tierra, consignadas en algún Auto de Vi- 
sita, presentan como títulos en apoyo de su propiedad copias 
simples de dichos Autos en la parte que les concierne, y al- 
gún otro documento hereditario, ó comprobatorio de traslado 
de dominio ó por otro incidente que les ha servido para ad- 
quirir. 

En la constancia inserta de que vengo tratando llama lue- 
go la atención la frase, "De arribados á la "Loma" del Coyo- 
te, se tendió el cordel, etc. ; " puesto que una loma no puede 



454 Alejandro Prieto. 



servir de punto de partida, por ser una superficie en la que 
existen innúmeros puntos. Y apenas si hace treinta años, cuan- 
do se presentaba un ingeniero á practicar la remedida de la 
porción de Francisco Torres, y preguntaba á los interesados 
ó ancianos del lugar, de dónde podía partir en vista de que la 
loma medía uno ó dos cuartos de legua de extensión, se lo con- 
testaba, que no saliendo de la loma, de donde quisiera, porque 
aquella era la llamada del Coyote, de que hablaba el título y 
de la que comenzó la medida vieja. 

Afortunadamente, el Estado ha adelantado mucho en los 
últimos años, y en el día, ya no se presentan escenas de tan 
candorosa ignorancia. Mas sin embargo, si en semejante apu- 
ro hoy decidiera un ingeniero comenzar la medida del centro 
de la loma, no tardaría en verse detenido en su trabajo, por 
alguno de los colindantes vecinos, que protesta en contra de 
tal determinación, asegurando que la brecha invade sus pose- 
ciones, y que debiera partirse, no del centro, sino de la lade- 
ra oriental; y si se hace el trazo de este modo, entonces es el 
vecino por esa parte quien protesta sosteniendo que hay error 
manifiesto, que existió la mojonera que marcaba el punto de 
partida que «e busca, la que estaba, según noticia que le dio 
su padre y que este recibió de su abuelo, por el centro de la 
loma ó por la opuesta ladera. 

Por lo común, de semejante disputa resulta la suspensión 
de las operaciones de la medida, ó en caso de seguirse esta el 
asunto pasará después á ventilarse al Juzgado de i^ Instancia 
de la Fracción Judicial correspondiente, y el plano de las bre- 
chas que se tracen, servirá solo como pieza aclaratoria de cir- 
cunstancias topográficas. 

Desde este momento puede asegurarse que aquel deslin- 
de quedará aplazado indefinidamente; que las frecuentes dis- 
cordias de los colindantes en el terreno, servirán de obstáculo 
á todo trabajo ó empresa á que pudiera ser destinado; que los 
contendientes seguirán resintiendo largas pérdidas de tiempo 



La propiedad teeeitohial en TAmadlipas. 455 

y dinero, y que por últinio vendrán entre ellos las injuriosas 
amenazas, que algunas veces llegan á resolverse en hechos 
criminales. 

A menudo se encuentra constancia en los Autos de Visita 
de que se hicieron amojonar los linderos de una área ó porción 
sin expresar la clase de mojoneras que se colocaron en sus án- 
gulos ó extremos principales, pero se va al terreno en busca de 
ellas y el hecho no aparece comprobado, nada se encuentra 
que sirva de indicio siquiera de que aquella constancia quedó 
cumplida en su tiempo. 

Bien puede suceder que alguna vez hayan sido colocadas 
mojoneras como lo expresa el título, y que consistiendo ellas 
por lo común en horcones de ébano ó mezquite, clavados en 
los puntos fronteros divisorios de tierras, ó en montones de pie- 
dras sueltas; la acción destructora del tiempo acabará con los 
primeros ó que el tráfico de los ganados desvastará luego 
los segundos. Esto en el caso de que por intereses privados de 
algún campesino propietario, no hubieren sido secretamente 
destruidas por él, como en cierta ocasión ha sucedido. 

En la actualidad muy raras veces se encuentra una que 
otra mojonera de cal y canto, que se remonte á la época de las 
medidas primitivas, y que concuerde, siquiera sea aproxima- 
damente, con las constancias de los títulos. 

A esta grave situación en que se presenta el asunto, por 
no haberse señalado de modo estable el punto de partida en 
la citada loma, se agrega luego la no menos difícil ocasionada 
por la indecisión del rumbo, que como se ha visto se consignó 
en el título con la frase verdaderamente confusa é indetermi- 
nada de como de Oriente á Poniente, constancia que deja perple- 
jos á los ingenieros, autoridades y propietarios que hoy se ocu- 
pen del trazo del lindero, respecto de si ha de seguirse la di- 
rección precisa de Oriente á Poniente, ó se ha de declinar al 
Norte ó al Sur, y cuantos grados. 

Por último, si llegan á resolverse los dos detalles indicados 

Mein. SotS. Alzatfe. Méíxico. T. 24. (1906-1907)- 57. 



456 Alejandro Peieto.— La propiedad tkehitoeial bn Tamaulipas. 

del punto de partida y del rumbo, de común acuerdo con las 
pretenciones de los colindantes, vendía en seguida la cuestión 
de las distancias de las cabeceras y fondos de las porciones. 
En lo general, esta última parte de las operaciones del deslin- 
de, es más fácilmente transada, cuando se procura dar á cada 
interesado igual superficie en tierras que la que su título ex- 
prese; ó se les aminore en proporción si las dimenciones ó lí- 
mites de la área en general no lo permitieren. También suele 
darse el caso de que resulten en un deslinde, demacías ó ex- 
cedencias, las que podrán ser repartidas entre los propietarios 
colindantes, en la proporción que convengan; á reserva de pe- 
dir después cada uno de ellos, la composición á la Secretaría 
de Fomento, por la parte que le corresponda, si dichas dema- 
cías ó excedencias resultaren de carácter federal. 



■* ■ • •^ • » 



hOCIÉTÉ SüIENTIFIQüB "ANTONIO ÁLZATE." MÉMOIBES, T. 24. 



La role préponderant des subsíaoces minerales dans les pléDoniénes biologiques, 



PAK LE PEOF. 



A. L. HEREERA, M. S. A. 

Des 1903 j'ai publió ees idees dans les ''Mémoires de la 8o- 
ciété Almte," tome XIII, p. 338 bis 348, la '^Bevue Scientifiqm" 
13 juin 1903 et ^^Bulletin de la Société Mycologique de Francé^ 
XIX, 3e. fase. 1903; "Notions genérales de Biologie et Plasmo- 
gónie comparées" trad. par G. Renaudet. Berlin. 1906, p. 58. 

Les reoherches subséquents n'ont fait que confirmer mes 
conelusions. Avec les silicates alealins coagules par divers 
moyens j'ai obtenu des milliers de structures organoides ("JVb- 
tions de Biologie et Plasmogénie, etc. c. p. 82 a 99, 176 a 254. — J. 
Félix. La vie des minéraux, la plasmogénése et le hio-mécanisme 
universel. Conférences á Vüniversité Nouvelle de Bruxelles. 1906). 

Mr. A. le Play m'a adressé sa brochare "Z>m role des subs- 
tances minerales en biologie" '^^ dont je ferai ici l'extrait rapide. 

"Les données nouvelles, fournies par la cKimie physique 
ont elevó le role des substances minerales, en montrant que 
ees éléments, par Pensemble des phénoménes que provoque 
leur presen ce, sont la source de laplupart des réactions vitales de 
la cellule." 

(1) Travail du laboratoii-e de patliologicjíéaérale et comparée du CoUége de Fran- 
oe. Paris, p. 1 á 133. — G. Steinkeil. Editeur. 2 rué Casimir-Delavigne. 1906. 



458 A. L. Hebrkba. 



"Les matiéres minerales entrent dans la constitution chi- 
"mique de tous les tissus des végétaux ou des animaux. Leur 
"présence est intimement liée á la biologie cellulaire. L'action 
"des matiéres minórales en biologie se manifesté suivant des 
"processus complexes, pliysico-chimiques, chimiques et physi- 
"ques. En dehors de leur role conime ólément de soutien, elies 
"agissent á la fagon des diastases, comme des oxydases ou des 
"réductases; les modifioations entrainées au sein de la cellule 
"par leur seule présence permettent de les considérer comme 
"de puissants agents de catalyse. Gráee á la dissooiation fa- 
"cile de leur molécule, elles présentent des propriétés électro- 
"lytiques qui ofrent un intérét particulier dans l'ótude des 
"colloides. 

"Oes caracteres, joints á leur grande solubilité, aux phó- 
"noménes de dédoublement et de neutralisation entrainés par 
"leur dislocation moléculaire, a leurs propriétés radioactives 
"probables, expliquent les courants osmo tiques, et en general 
"Pexcitation cellulaire provoquée par leur présence. 

'^Indispensables á la vie suivant des qualités et dans des pro- 
"portions bien déterminóes, leur aoscence ou leur trop gran- 
"de abondance, en modifiant la constitution chimique de la 
"cellule, afEaiblisseut le terrain et peuvent occasionner des 
"désordres graves. 

"En proportion moyenne, en general tres minime, et dans 
"des conditions bien déterminées, elles exercent une action 
"favorable; elles augment ent le pouvoir bactéricide des hu- 
"meurs et la résistance de l'organisme. 

"Leur abscence, mais surtout leur trop grande abondance 
f acilitent singuliérement les proeessus infectieux et toxiques. 

"De toutes ees considérations il resulte que les matiéres 
"minerales, en tres minime quantité, susceptibles d'aceélérer 
"les échanges, interviennent dans les maladies de la nutrition 
"et spécialement dans les troubles bradytrophiques." 

"En secondlieu, leur influenee sur l'ólitnination, la diurése, 



Les substances minerales en Biologib. 459 

''la diffusion des dífférentes substances, permet á ees matié- 
"res d'influencer les intoxications d'origine externe ou ín- 
steme." 

"En troisiéme lieu, pour ees mémes raisons, les infections, 
"qui ne sont en somme que des empoisonnements d'origine 
mierobienne, subissent aussi ees ínfluenees. 

"En quatriéme lieu, les expériences si demostratives, re- 
"latives au role de la minóralisation dans Pexcitabilitó du nó- 
"vraxe, établissent que de tels principes ne sont pas étrangers 
**aux róaetions nerveuses." 

"L'introduction des seis minéraux rend les mutations nu- 
tritives plus parfaites, les hurneurs plus alealines, Pénergie tis- 
sulaire plus intense, surtout du cóté des leueocytes." 

"La diastase, comme Va, montré Bertrand, est une substan- 
ce albuminoide servant de support á de faibles proportions mi- 
nerales." 

"M. Petit a pu reproduire une diastase liquefiante de l'ami- 
don, en fixant du £er ou de manganeso sur de l'albumine sé- 
che. ^^' Selon Mme. Gr. Mangin l'agglutination des globules 
rouges serait provoquee par l'addition d'une faible quantitó 
d'hydrate ferrique colloidal (colloíde positif ) a des globules rou- 
ges de chien suspendus dans une solution de NaCl a 7 p. 1000." 

"La notion de forme, au point de vue de la biologie gónó- 
"rale, a une importance eapitale; elle est en rapport, non seu- 
"lement avee Faspect, mais encoré avec la notion de surface. 
"Celle-ci est fondamentale : la surface, en e£Eet, gouverne le 
"rayonnement, la perte de cbaleur; or, l'incitation au travail, á 
"la production de cbaleur est gouvernée par les pertes, et la 
"vie nórmale n'existe que si la thermogénése est róglóe. Les 
"déperditions seront fonction des variations de surface et 
"tout élément capable de modifier celle-ci gouvernera les 
"échanges, par conséquent les pertes, tant vaut le métabo- 
"lisme, tant valent les échanges. Ainsi les matiéres minórales 

(1) Qui renferme beaucoup de silice colloide et silicate (H). 



4^0 -A-. L. Heeeeea. 



"par les variations morpliologiques qu' elles provoquent, agis- 
'*sent directement sur la vie cellulaire." ^^' 

"Les dissociations moléculaires qui sont a la base de tou- 
"tes les réactions chimiques ne sont autres que des róactions 
"électriques, puisqu' elles se raménent a des actions ioniennes, 
"e'est-á-dire á des actions électrolytiques, manifestation de 
"l'énergie intra-atomique; comme, d'autre part, sans matiére 
"minérale, il n'y a pas d'électrolytes, on eongoit Pimportance 
"considerable que jouent en biologie ees éléments minéraux 
"puisqu' ils tiennent sous leur dépendance toutes les forces 
"moléculaires, cohesión, affinité, etc., forces qui régissent non 
"seulement la forme, mais encoré la constitution elle méme, 
"par tant la nutrition, et par conséquent la vie de la cellule." 

Selon les nombreuses expériences de M. le Play, les ani- 
maux intoxiques, mais soumis a un régime déminéralisó depuis 
un certain temps, meurent les premiers. 



Selon notre savant amí M. Gr. Renaudet (Herrera. Notions 
de Mologie et plasmogénie, p. 210, note 1) l'ouvrage de Quintou 
sur "L'eau de mer, milieu oi'ganique" est consaoré a l'établis- 
sement d'une loi nouvelle, la loi de comtance marine originelle. 
Dans la premiére partie de son livre, M. R. Quinton demontre 
l'origine aquatique, marine, du régne animal tout entier. Le 
travail est effectué pour chaqué groupe zoologique en parti- 
culier. Les premieres cellules vivantes, d'oü sont derives par 
la suite tous les organismes animaux, ont été des cellules ma- 
rines. Dans la seconde partie, Pauteur ótablit ce fait compléte- 
ment imprévu, a savoir, qu'en cróant des organismes de plus en 
plus complexos et indépendants, d'abord habitants des mers, 
puis des eaux douces ou des terres, la vie anímale a toujours 
tendu a maintenir, pour son activitó vitale máxima, les cellules 

(1) Les critiques de la ijlasmogénie, par exemple M. G. Bohn, disent que la forme, 
reproduite artifioiellement, ne signifie rieaü! (R.) 



Les bdbstanceb minerales en Biologie. 461 

composant chaqué orgauisme dans un milieu marin, II en re- 
sulte, selün Pexpression méme de l'auteur, que tout organisme 
si haat que soit le rang qu'il occupe dans l'échelle zoologique, 
est un véritable aguarium marin, oü continuent á vivre, dans les 
conditions aquatiques des origines, les cellules qui le constituent. 
La quantité d'eau de mer, ineluse dans un organisme, est con- 
siderable (tiers de son poids). C'est ainsi qu'un homme moyen 
pesant 60 kilogrammes comprend en lui20 kilogrammes d'eau 
de mer. 



Nos derniéres recherches ont demontre que les incinéra- 
tions lentes de tissus, organes, pelure d'oignon, hematíes de 
grenouille, cerveau, muscles, cristallín, protozoaires, laissent 
un résidu inorganique abondant, en grand partie silicique, con- 
servant souvent, les plus fines structures des noyaux, mem- 
branes, etc. 

D'autre part, l'acide oléique, les huiles, les albumines in- 
cineres, laissent aussi, des résidus silieiques-saHns négligós 
jusqu'ici sans raison. Personne n'a demontre que les colloides 
inorganiques soient ici tout a fait inútiles. Au contraire, ils 
peuvent étre souvent la base des structures. Par exemple, 
nous avons obtenu des corpuscules de Harting résistant á l'in- 
cinération et presque exclussivement siliciques. 

Or, ees colloides inorganiques, de méme que les muscles 
ou cerveaux dissous dans la potasse, sont insolubles dans les 
acides et seis terreux ou métalliques. Le coagulum est alors 
trop grossier et rappelle a peine les structures délicates des 
tissus naturels. Mais cela est du a l'imperfeet/.on d'une tech- 
nique agissant d'emblée sur des masses tres grandes de réac- 
tifs, tandis que les cellules se forment tres lentement avee des 
doses infiniment petites de substances. La preuve en est que 
les acides s'infiltrant dans un silicate gélatineux y forment des 



462 A. L. Heeekea.— Les sübstanoes minéealbs en Biologie. 

mammelons, des pseudo-inf usoires ou tissus moins imparfaits, 
par ce que les conflits des róaetifs sont plus doux et les cou- 
rants de la difPusíon moins rápidos et brutales. 

Mais les ressemblances des bydrogels exclussivement in- 
organiques et des polygels organiques sont tres grandes, ain- 
si que l'on remarquera dans les microphotograpliies. 

México, le 24 mai 1907. 



SOCIÉTÉ SCIHNTIFIQUE "ANTONIO AlüATK." MÉMOIBBS, T. 24. 



LA LLMIA 1 ILISTAÜO DE GÜAIJÜATO EN LOS AIS DE 1903 A 1901 

POR EL PEOFESOE 

M. LEAL, M, S. A. 

Damos, como el año anterior, un cuadro con los datos de 
lluvia en los años de 1903, 1904, 1905 y 1906, donde podrá se- 
guirse la marcha de ese elemento en todas sus faces; debien- 
do advertir que esos datos son completos de Allende, Celaya, 
Gruanajuato, La Luz. y León, por las razones que en su opor- 
tunidad hemos expresado ; así que nuestro análisis no se exten- 
derá más que á esos puntos. 

En tres de ellos, Allende, Celaya y Guanajuato bajó la al- 
tura máxima de agua en 24 horas, sin presentar carácter es- 
pecial las diferencias : en la Luz y León subió esa altura, sien- 
do muy notable la oscilación en la Luz, tanto por la altura 
cuanto por la fecha en que se registró. 

Respecto de altura total subió en todas menos en León en 
donde bajó casi en la proporción á la marcha que trae hace 
muchos años atrás. 

En cuanto a número de días con lluvia, en todos fué ma- 
yor, menos en la Luz, donde viene bajando constante desde 
que allí se hacen trabajos. 

Es muy de notarse que si la máxima en 24 horas, se veri- 
fica con mucha variabilidad en distintas fechas en los primeros 
años, en el último se fija la mayoría en Septiembre. 

Mem. Soó. Akate. Méxioo. T. 24 (1906-1907)— 58. 



464 



M. Leal. 



La lluvia en el Estado de Guanajuato durante 



ESTACIONES. 



Abasólo 

Allende 

Apaseo 

Celaya 

Dolores Hidalgo 

C. Gronzález 

Guanajuato 

Ii'apuato 

Iturbide 

La Luz 

León 

Pén jamo 

Romita 

Salamanca 

Sal vatierra 

S. Diego de la Unión . . 
S. Francisco del Eincón 

S. Lxiis de la Paz 

Silao 

Valle de Santiago 

Xichú 



días. 



1903. 1904. 1905. ]90G. 



45 
36 
38 
44 

50 
90 
67 
40 
58 
117 
82 
36 
21 
59 
30 
57 

3Ó 
39 
19 



95 
72 
103 
l(t9 
84 
148 
77 
66 
109 
169 
123 
59 
64 
103 
51 
118 
35 
38 
37 
46 



72 
90 
53 
75 
33 
64 
122 
62 
37 
84 
132 
85 
57 
57 
47 
38 
48 
34 
18 
21 

n 



80 
98 
53 
96 
«16 
78 
140 
76 
80 
80 
143 
101 
(i4 
79 
26 
54 
105 
45 
59 
40 
27 



MÁXIMA EN 24 HOEAS. 



64,7 
36.7 
25,0 
26,7 

28^0 
77,7 
56,0 
33,5 
41,1 
73,0 
48,2 
48,7 
25,0 
64,1 
41,1 
42,5 

42^5 
50,0 
50,1 



43,5 
39,3 

75,0 
3ii,7 
60,0 
46,7 
54,9 
33.2 
45,0 
44,0 
40,3 
48,0 
54,0 
34,5 
43,7 
5.5,0 
45,7 
18,8 
39,0 
32,0 
50,0 



54,8 
52,5 
38,3 
36,5 
29.7 
36,2 
62,3 
51,0 
68,0 
56.3 
44,4 
37,4 
24,5 
41,2 
26,3 
50,0 
57,5 
32,5 
25,0 
27,5 
25,1 



1906. 



57,8 
42,5 
40,0 
27,5 
18,8 
35,3 
58,7 
44,7 
52,5 
9(',0 
57,2 
56,5 
50,7 
56,2 
52,7 
41,8 
42,8 
41,7 
43,2 
64,5 
42,6 



'^ En la Estación de Dolores faltaron ios meses de Junio, Julio, Agosto, 
Salvatierra, Junio y Diciembre. — En Silao y Valle de Santiago, Mayo, 



La lluvia en kl Estado dk Güanajuato. 



465 



los años de 1903, 


1904, 1905 y 1906. 


FECHAS. 


TOTAL EÍT CADA AS^O. 


1903. 


1904. 


1905. 


1906. 


1903. 


1904. 


1905. 


1906. 


30 Julio. 


3 Julio. 


26 Junio. 


19 Agosto 


5-Í2.5 


785 9 


544.1 


773.4 


27 Agosto 


7 Sept. 


26 Junio. 


5 Agosto. 


377.5 


712,2 


577.8 


618.4 


23 Agosto 


31 Julio. 


3 Sept. 


11 Sept. 


372.3 


827.9 


454.! 


7l>3 2 


29 Agosto 


22 Julio. 


3 Sept. 


5 Sept. 


346.6 


605 9 


357.6 


477.9 




2 Abril. 


27 Junio. 


14 Mayo. 




813.2 


193 4 


*49.2 


11 Agosto 


25 Julio. 


10 Julio. 


3 Octubre 


286.3 


321.1 


324.0 


546.2 


8 Agosto. 


2r5 Mayo. 


IV Julio. 


2 Julio. 


482.7 


9111.9 


686.2 


810.4 


10 Agosto 


25 Mayo. 


2 Julio. 


5 Sept. 


617.0 


804.5 


606.7 


687.0 


29 Julio. 


21 Sept. 


14 Sept. 


11 Julio. 


372.5 


457.1 


396.5 


729.4 


28 Agosto 


17 Agosto 


12 Dbre. 


2 Sept. 




927.8 


786 


844 5 


27 Agosto 


15 Agosto 


10 Julio. 


2 Sept. 


636.2 


747.2 


739.4 


607.5 


17 Julio 


26 Julio. 


29 Octu. 


2 Sept. 


624.6 


981.0 


578.4 


936.2 


2 Julio. 


18 Agosto 


26 Agosto 


2 Sept. 


525.0 


898.3 


070.1 


687.6 


28 Agosto 


22 Julio. 


2 Julio. 


19 Julio. 


252.2 


525 1 


480.0 


797.1 


28 Agosto 


15 Sept. 


20 Sept. 


5 Julio. 


566.2 


735.7 


285.2 


202.5 


14 Junio. 


14 Sept. 


15 Sept. 


14 Agosto 


319.5 


360.6 


345.9 


462.7 


11 Junio. 


19 Julio. 


22 Junio. 


23 Julio. 


373 3 


748.6 


552.0 


627.5 




11 Nov. 


18 Julio. 


11 Sept. 




136.5 


307.0 


451.0 


12 Sept. 


23 Julio. 


13 Agosto 


2 Sept. 




449.4 


205.7 


677.5 


6 Junio. 


15 Octub. 


22 Judo. 


26 Sept. 


433.4 


423.3 


266.2 


561.8 


28 Agosto 


3 Julio. 


3 Octubre 


16 Sept. 


334.3 


497.3 


142.8 


413.8 


Septiembre, Octubre y 


Diciembre. — En González, Irapuato, Pénjamo y 


Junio y Diciembre, y ei 


1 Xiohú, Enero, Junio y Diciembre. 



La Nueva Casa de Correos de la Ciudad de México. Recuerdo de la inaugura- 
ción. 1907. — E. Murguía, México. 89 gr. 16 láms. {Ing. N. Domínguez, 
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Sahagun (Fr. Bernardino de j . —Historia General de las cosas de Nueva España 
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y suplementos Carlos María de Bustamante. — México. 1829-1830. 3 t. 89 

Cribe Troncuso {Dr. M.), M. S. A. — La ñltration de l'ceiel et la pathogénie du 
glaucome. Deuxiéme réponse aux critiques du prof. Th. Leber. Paris 
(Anuales d'Oculistique, Févner 1907). — Necesidad de uniformar los re- 
quisitos visuales que deben exigirse á los empleados de ferrocarriles. Mé- 
xico. 1907.— Los nuevos edificios escolares de la Ciudad de México (Ana- 
les de Oftalmología). 1907, láms. ^ 

Walker (B. M.) — On the resolution of higher singularities of algébrale curves 
into ordinary nodes. ( Disserta tion, University of Chicago). — Chicago. 
1906. 89 



SOCIETE SCIENTIFIQUE "ANTONIO ÁLZATE." 

MiHJXllCO. 

FONDEE EN OCTOBRE 1884. 



Membres fondatenrs. 



MM. Kafael Aguilar y Santillán, Guillermo Beltráu y Puga, Ricardo E. 
Cicero et Manuel Marroquín y Rivera. 

Président honoraíre peipétuel, 

M. Ramón Manterola. 

Secrétaire general perpétnel. 

M. Rafael Aguilar y Santillán. 

Conseil dírectif.— 1907. 

Président. — Dr. Antonio J. Carbajal. 
Vice-Président. — Ing. Gabriel M. Oropesa. 
Seorétaire, — Prof. Enrique E. Schulz, 
Vice-Secrétaire. — Prof. M. Lozano y Castro, 
Trésorier PERPÉTUEii. — M. José de Mendizábal 



La Bibliothéque de la Société (Ex-Meroado del Volador), est ouverte arü 
public tous les jours non feries de 4 h. a 7 h. du soir. 

Les "Mémoires" et la "Revue" de la Société pai-aissent par cahiers in 8V de 
64 pags. tous les mois. 

La correspondance, mémoires et publieations destines ala Société, doivent 
etre adressés au 

Seerétaire general á 
Palma 13.— MÉXICO.— tMexique). 

Les auteurs sont seuls responsables de leur éoiits. 
Les membres de la Société sont designes avec M. S, A. 



\^,2>\^ 



Tomo 24. No. 12 

(Fin del tomo). 

MEMORIAS Y REVISTA 



SOCIEDAD CIENTIFICA 



¿¿ 



Antonio ^lz:ate" 

publicadas bajo la dirección de 

RAFAEL AGUILAR Y SANTILLÁN, 

Secbbtabio General. Perpetuo 



SOMMAIRE. 

(Mémoives, feuilles 59 a 62; Eevue, feuilles 9 et 10). 



Anihropologie. — Stigmates morales de dégéneration. (Moralaj signoj de degene- 
ro), par M. A. Mac Donald, p. 477-491. 

Paléontologíe. — Un apparell perfectioné pour la reproduction photograpliique 
des sutures d'ammonites et d'ambulacres des oursins. {Perfectigitailo por 

A 

la fotografa reprodukto de felkadrajoj de amonita'j Tcaj ambidacro'j de eri- 

nacoj), par le Dr. JE. B'óse, p. 467-475, 1 pl. & 2 fig. 
Table des matieres du tome 24 des Mémoires, p. 493-496. 
REYUE. — Comptes-rendns des séances, Mars á Juin 1907, p. 65-69. — Biblio- 

graphie: Stodola, Hubert, Lewkowitscli, Adbémar, Bockmann, Guarini, 

Martin, Laisant, Haton de la Goupilliére et Debauve, p. 69-76. — Table 

des matieres de la Eevue, p. 77-79. 



MÉXICO 

(3? CALLE DE KEVILLAGIGEDO NÜM. 3). 

Junio 1907. 

Publicación registrada como articulo de segunda clase en 12 de Febrero de 1907 



Dons et nonrelles pnblications re<;ues pendaut juin 1907. 



Les noms des dpnatenrs sont imprimes en italiqíies; les membres de la Société 
sont déííif^és avec M. S. A. 

Ameghino (F.), M. S. A. — Lea Formations Sédimeutaires du Crétacé Bupérieur et 
du Tertíaire de Patagonie avec un paralléle entre leurs faunes mammalo- 
giques et cellesde Tancien contineiit. — Buenos Aires (Anales del Museo 
Nacional, VIH). 1906. 89 fig. & lam. — Sobre los esqueletos de mamíferos 
fósiles armados recientemente en el Museo Nacional. 1907. — Les Toxo- 
dontes á cornes. — Buenos Aires fAn. Mus. Nac. IX). 1907. 89 fig. — Mi 
Credo. Disertación pronunciada el 4 de Agosto de 1906 en la fiesta con- 
memorativa del XXXIV9 Aniversario de la fundación de la Sociedad Cien- 
tífica Argentina. — Buenos Aires (An. Soc. Cient. Argent. LXII) 1906. 

American Ephemeris and Nautical Almanac for the Year 1910. Ist. Edition. — 
Washington. 1906. 89 (Nautical Almanac Office). 

Seríese {Prof. A.), M. S. A. — Considerazione sui rapporti tra piante, loro insetti 
nemici e cause nemiche di questi. — Firenze ("Redia" 1906). 1907. 89 

Bose (Dr. Emilio), M. S. A. — Sobre algunas faunas terciarias de México. — Bole- 
tín del Instituto Geológico de México. Núm. 22, 96 págs., 12 láms. Imprenta y 
Fototipia de la Secretaría de Fomento. 1906. 49 — La fauna de moluscos 
del Senoniano de Cárdenas, S. L. P, — Boletín del Instituto Geológico de Mé- 
xico. Núm. 24, 95 págs., 18 láms. México. Imprenta y Fototipia de la Se- 
cretaría de Fomento. 1906. 49 

Bose E. und Vigier V. von. — Ueber die Anwendung von Aetzkali beim Prápa- 
rieren von Versteinerungen. (Centralbl. f. Min. etc.) 1907. 

Buenos Aires. — Museo Nacional. Anales. Serie III. Tomos IV y VIH. 1906. 89 
figs. y láms. 

Burcldiardt (Dr. Carlos), M. S. A. — La Faune Jurassique de Mazapil, avec un 
Appendice sur les fossiles du Crétacique inférieur. — Boletín del Instituto 
Geológico de México. Núm. 23, 216 págs., 43 pl, México. Imprenta y Fo 
totipía de la Secretaría de Fomento. 1906. 49 - Sur le climat de l'Epoque 
Jurassique. México (Mem. Soc. Álzate, 25). 1907. 89 

Calcutta. — Indian Meteorological Department. Memoirs, being occasional discu- 
sions and compilations of Meteorological Data relating to India and the 
neighbouiing Countries. Published under the direction of G. T. Wallcer, 
F. R. S., Director General of Observatories. Vol XVIII, Part I. I & II. 
A discussion of the anemographic observations recorded at Rangoon and 
at Chittagong. Calcutta. 1907. 49 pl. 

Debauve (A,) — Construction et entretien des routes et chemins. 2nre. édition. 
París. Dunod et Pinat. 1907. Gr. in-89 fig, & pl. 



ot 



SOOIÉTÉ SOIBNTIFIQUB "ANTONIO AiZATK." MÉM0IBB8, T. 24. 



Un aparato perfeccionado 
para la reproducción fotográfica de suturas de amonitas j amMlacros de erizos, 



POE EL DOCTOE 



EMILIO BOSE, M. S. A. 

Todos los paleontologistas que se han ocupado del estu- 
dio de amonitas, probablemente habrán encontrado dificulta- 
des cuando trataban de reproducir las suturas; hasta al dibu- 
jante más hábil apenas le será posible reproducir con toda 
exactitud una sutura algo complicada, particularmente cuan- 
do se trata de una especie con los flancos muy arqueados y or- 
namentados. Nickles ha tratado de eliminar esta dificultad, fo- 
tografiando las suturas, é inventó para este objeto un aparato 
que permite que una amonita colocada sobre él gire alrededor 
de su eje; este aparato consta principalmente de un disco que 
se puede subir y bajar, y que gira en sentido horizontal, sobre 
el cual se fija la amonita; he utilizado este aparato, algo mo- 
dificado y lo describiré en adelante en esta forma. 

Como las suturas se encuentran casi siempre en superfi- 
cies más ó menos encorvadas, para poderlas fotografiar se de- 
be subdividirlas según el modo del encorvamiento en diferen- 
tes partes, las cuales se puede suponer como estando en pla- 
nos. Tomemos como ejemplo el corte transversal adjunto de 
amonita; lo podemos subdividir en los tramos a hasta /y los 

Mem. Soo. Aírate. México. T. 24 (1006-1007)-59. 



468 



Emilio Bose. 




a-b, b-c, c-d, d-e, e-£ pueden fotografiar- 
se cada uno en una placa, y en la práctica 
hasta se podía obtener muy bien b-d por 
una sola exposición, de manera que para la 
reproducción de la sutura se necesitarían 
5 respectivamente, 4 exposiciones. Ahora 
sería necesario afocar cada uno de estos 4 
ó 5 tramos y esto así que se representara 
siempre exactamente á la misma escala en 
el vidrio despulido de la cámara fotográ- 
(Figm-a número 1). fica. Así queda cierta dificultad porque no 
Corte transversal de es fácil ajustar la sutura siempre en el mis- 
una amonita para de ^^ ^^^^^^ ^ ^^^^ dificultad fué salvada en 
mostrar la división de , , , . , , xt- i i v 

parte por el aparato inventado por JNickles. 
la sutura para su re- '^^ '^ ' 

producción fotográfi- Este paso la amonita verticalmente sobre 
ca. un disco giratorio, y por el alargamiento ó 

acortamiento del portador del disco puso la sutura de la amo- 
nita á la altura del centro de la lente de la cámara; enton- 
ces se afocaba primero la parte externa, fotografiaba, gira- 
ba la amonita algo y fotografiaba la partesiguiente, etc. Pe- 
ro para alcanzar este fin la cámara tenía que afocarse cada 
vez de nuevo, para obtener la misma escala, lo que causaba 
una gran pérdida de tiempo. Yo traté de resolver el pro- 
blema de una manera algo diferente, poniendo la amonita no 
en el centro del disco, sino más ó menos cerca del borde, de 
modo que la amonita girara así que la sutura después de cada 
rotación se encontraba más ó menos exactamente en la misma 
distancia de la lente; pero también de este sistema resultaron 
varias dificultades, especialmente la pérdida de tiempo en 
el fijar de la posición exacta frecuentemente muy grande; así 
fué que tuve que buscar otra solución y para este objeto fijé 
el portador del disco giratorio en una corredera, que permite 
un movimiento fácil del objeto para atrás y para adelante; la 



Un apahato paba fotografiar suturas. 469 

corredera la coloqué en una mesa en la cual una faja poste- 
rior permitía también un movimiento lateral. Para poder en- 
contrar siempre la distancia exacta coloqué en la parte inmó- 
vil del aparato de corredera dos columnas verticales de latón, 
perforadas en distancias iguales ; por los agujeros se pasa un 
liilo de seda según la altura del objeto. Este instrumento per- 
mite que se fotografié también una sutura muy complicada 
en unos 15 ó cuando macho 30 minutos; esto depende natu- 
ralmente también de la habilidad del fotógrafo. 

Quiero discutir aquí primero el aparato construido por mi, 
para explicar después lor detalles de su uso. 

En lámina I vemos en fig. A el aparato de corredera con 
el disco giratorio, en fig. B la construcción de este último. El 
aparato de corredera está construido de madera; de metal 
sería preferible pero en México la construcción en metal no 
se puede hacer por falta de artesanos suficientemente hábi- 
les. Así fué que mandé componer el aparato de piezas de 
madera en diferentes posiciones y cubrir los lados con fa- 
jas de latón, además se atornillaron bandas de latón en la ba- 
se de la corredera y en el plano sobre el cual se mueve este, 
de modo que todo el movimiento se hace sobre fajas de metal. 
En la parte anterior vemos las dos columnas de latón d-e y 
f-g^ por las cuales pasa el hilo e-g^ la parte inferior del hilo tie- 
ne en h una pequeña pesa. El disco giratorio a^-&^ como se ve 
en fig. 5, está metido en el tubo & por medio de una elavijita, 
el tubo & por su parte se mueve en el tubo S} y puede fijarse 
á cualquier altura por medio del tornillo e\ sin que el girar 
del disco a^-6^ sea impedido. 

Las medidas de nuestro aparato que se han demostrado 
prácticas son: Longitud «-& de la corredera 40 cm., anchura 
a-a de la misma 20 cm. altura del disco giratorio en su posi- 
ción más baja 25 cm. sobre la corredera, altura de las colum- 
nas de latón á-e y f-g 40 cm., distancia vertical entre cada uno 



470 



Emilio Bose. 







gO 






Un ap abato paba fotogbapiab sdtueas. 471 

de los agujeros en las mencionadas columnas para el hilo e-g 
1.5 cm. 

El aparato se explica ahora fácilmente. El disco giratorio 
está atornillado en el centro de la corredera aa-bb, si se saca 
ó se mete esta se puede colocarla así que el objeto puesto en 
el disco giratorio toca el hilo e-g. 

Para fotografiar las suturas se procede de la siguiente sen- 
cilla manera. La condición fundamental es que la sutura sea di- 
bujada con un color que contraste lo más posible con la de la 
roca; el tiempo de exposición debe ser tan corto cómo lo permita 
la luminosidad de la combinación de lentes de modo que la pla- 
ca debe salir "dura," es decir las partes negras del objeto de- 
ben quedar transparentes en la placa, y las partes blancas 
profundamente negras, en este caso un retoque será inecesa- 
rio en la positiva. 

, Conocido el foco de la combinación de lentes, se puede sa- 
ber desde luego la distancia entre el centro de la lente y el hi- 
lo e-g, llamo esta distancia {véanse figs. 2 y 3) x-x^; si no se 
conoce el foco, entonces se halla la distancia rápidamente de 
la manera siguiente: Se pega la amonita con cera (cera de 
campeche, ó alguna cera blanda para modelar) aproximada- 
mente en el centro del disco giratorio y esto si posible así que 
la sutura se encuentra en posición horizontal, lo que permite 
el uso de placas muy pequeñas y hace el procedimiento ba- 
rato Se mueve ahora la corredera hasta que la amonita toque 
con la sutura el hilo e-g y se pega con cera en el punto de 
contacto entre el hilo y la amonita un pedacito de cartón del- 
gado de una longitud de 4cm. y un ancho de 1 cm.; un cartón 
exactamente igual se pone sobre el vidrio despulido y se mue- 
ve y afoca la cámara fotográfica hasta que el pedazo de car- 
tón cubra exactamente la imagen del otro en el vidrio despu- 
lido. Cuando se trata de amplificaciones naturalmente se tie- 
nen que cambiar las proporciones de los dos pedazos de car- 



472 



Emilio Bose. 



ton. He arreglado el aparato de modo que la corredera y la 
cámara se encuentren sobre el plano de la misma mesa y que 
la cámara se pueda fijar en cualquiera posición por tuercas 




(Figura número 2) . 
Figura 2. Corte del aparato de corredera con la cámara. 



\ i 



-^h' 



^^ 



X 



l) 



(Figura número 3). 
Figura 3. Plano del aparato de corredera con la cámara. 

para acuñar, esto permite sostener la distancia exacta a;-:»^ has- 
ta que se haya fotografiado toda una serie de suturas. Es im- 
portante que el borde anterior de la cámara esté paralelo al 



Un aparato paka fotogeafiah sotdeas. 473 

borde anterior de la corredera, para que no resulten distorcio- 
nes. 

Después de haber encontrado la distancia exacta se pone 
en contacto primero el plano a-b de nuestra fig. 1 con el hilo 
e-g de la lámina I (compárense también figs. 2 y 3 del texto) y 
se coloca este último detrás del disco giratorio (para hacerlo 
invisible) ahora se fotografía este plano, luego se gira el dis- 
co {a^-h^ de fig. B lám. I) hasta que el plano h-c de fig. 1 toque 
el hilo e-g, puesto otra vez en su posición (moviendo natural- 
mente al mismo tiempo la corredera), retira el hilo y fotogra- 
fía, así se sigue hasta que todas las partes de la sutura estén 
fotografiadas. En las amonitas que tienen un encorvamiento 
fuerte hacia la comisura no se puede utilizar el hilo e-g, en 
ejemplares grandes no se puede ni utilizarlo para estimar la 
distancia. En tal caso quito el hilo y meto por uno de los agu- 
jeros una aguja fina y larga de acero, pongo su punta en con- 
tacto con el plano que se tiene que fotografiar y retiro la 
aguja durante la exposición. Después de la próxima rotación 
se avanza de nuevo la aguja y por un movimiento de la co- 
rredera se la pone en contacto con el siguiente plano. 8e pue- 
de utilizar la aguja en todos casos, pero la manipulación del 
hilo es más cómoda que la de la aguja, y en la gran mayoría de 
los casos no se necesita esta última. 

Es de desearse que el plano que se fotografía se encuen- 
tre en el centro del vidrio despulido, lo que permite el uso de 
placas pequeñas; además hay menos peligro de distoreión. En 
objetos pequeños se hace esto por sí mismo, pero cuando se 
trata de la reproducción de suturas de amonitas grandes cuyos 
flancos están aplanados, el plano que corresponde á estos flan- 
cos se encontrará á causa de la rotación á un lado del vidrio 
despulido. Para este caso he mandado poner la mencionada 
faja {y en fig. 2 y 3) en el lado posterior de la mesa del tripié, 
esta permite un movimiento lateral del aparato de corredera 
paralelamente al borde anterior de la cámara y por esto po- 



474 Emilio Bósb. 



ner el objeto en el centro; naturalmente se podría aplicar á la 
corredera una segunda corredera con movimiento perpendicu- 
lar al de la primera, lo que sería quizá todavía más práctico; 
pero la ejecución tiene sus dificultades. 

Las placas se revelan lo más contrastadas posible y se 
copian en un papel de revelar que permite tintas profunda- 
mente negras (papel carbón, papel Soháufele, papel Eastman, 
etc.) 

El trabajo delicado que sigue después debería hacerse 
siempre por el autor mismo; como las diferentes placas repro- 
ducen no solamente los tramos a-h, h-c, etc., sino también las 
partes contiguas (si uno no se toma la molestia de cubrir estas 
partes por cartón cuando se fotografía) las positivas se tienen 
que recortar y pegarse una al lado de la otra en su posición 
natural; las junturas se pueden cubrir fácilmente con color 
blanco y negro. Si se pega un número mayor de una serie de 
suturas en un cartón entonces se puede fotografiar este de 
nuevo al tamaño natural, por medio de una exposición rápi- 
da las junturas se hacen casi invisibles, la placa hecha de es- 
ta manera puede utilizarse directamente para la reproduc- 
ción por fototipia. Indicaré que las numerosas suturas en los 
Boletines 23 y 25 del Instituto Geológico de México fueron re- 
producidas de la manera descrita. 

Este método tiene la ventaja de la exactitud y de la ra{)i- 
dez y no será más caro que dibujar las suturas. 

Naturalmente se puede utilizar el aparato también para 
otras cosas, pp. para fotografiar los ambulacros de los erizos, 
que se pueden reproducir exactamente así como las suturas; pa- 
ra poder juntar exactamente los diferentes tramos, se les sepa- 
ra en el objeto por líneas finas blancas, que se pueden dibu- 
jar ó con color de agua ó con lápiz de color, de modd que se 
dejan fácilmente borrar después de la operación. Esta repro- 
ducción permite también una amplificación bastante grande 
de los ambulacros. En esta clase de trabajo el tiempo de ex- 



TJn apaeato paea fotogbafiab sutoeas. 475 

posición debe ser normal para que se reproduzcan todos los 
detalles finos, y cuando se hacen las positivas, se tiene que 
tener cuidado para que las partes negras y blancas queden 
uniformes en los diferentes tramos. Esto no es tan difícil en 
la práctica como se presenta al primer momento, lo princi- 
pal es que se fotografíen los tramos que componen un ambu- 
lacro, rápidamente uno detrás del otro (para utilizar la misma 
claridad) y que se haga la exposición durante el mismo núme- 
ro de segundos. 



M&m. Soo. Álzate. Mfeioo. T. 24. (1006-1907).— 60. 



SociÉTE SciKNTiFiQDE "Antonio Álzate." Mémoieks, T. 24 



DE DEGEimiCION, 



AETHUE MAO DONALD, 

Autor de "Man and Abnormal Man." y Presidente Honorario 
del Tercer Congreso Internación il de Antropología Crimiaal de Europa. 



Una persona puede llevar varios estigmas ó señas físicas 
de degeneración, y al mismo tiempo estar dotada de facultades 
morales ó intelectuales de orden superior. Uno puede tener 
un cuerpo sano y ser un criminal por naturaleza. Un genio 
mental puede ser deprafvado moralmeute. Un alto sentido mo- 
ral puede existir juntamente con una mediocridad mental; y 
en efecto, no es frecuente, por más que sea una desgracia, 
encontrar la bondad de corazón combinada con estupidez men- 
tal. Pocas son las personas que no llevan algún estigma de 
degeneración. 

En resumen, pueden encontrarse defectos y cualidades 
mentales, morales y físicas al mismo tiempo en individuos, en 
grados sumamente variados, y aparentemente independientes 
los unos de las otras. Por consiguiente, á menudo se comete 
una gran injusticia al aplicar indistintamente el término "de- 
generado." En efecto, algunos de los caracteres más ideales 
han sido unas nulidades físicas, ó bien unos degenerados, fí- 
sicamente, de un tipo muy pronunciado. 



478 Arthüe Mac Donald. 



Significado de la Degeneración. 

En su sentido antropológico, degeneración significa aban- 
dono del tipo primitivo, ó vuelta á un tipo inferior, causando 
la deterioración y la pérdida de facultades nativas ó caracte- 
rísticas de la raza. Así, la domesticación ha causado la dege- 
neración de la mayor parte de las razas primitivas. 

Para el naturalista, el tipo más perfecto del caballo es el 
caballo árabe, el caballo de naturaleza y de estado salvaje. Pe- 
ro en el punto de vista agrícola, el caballo domesticado es su- 
perior. 

La degeneración en sentido general, puede considerarse 
como una esencia, una aptitud ó una tendencia, que impide el 
desarrollo (mental, moral ó físico) favorable á la especie y tien- 
de hacia las enfermedades que conducen á la disolución de la 
especie ó de la progenitura. 

Esta esencia, aptitud, tendencia, disposición ó poder debi- 
litado de resistencia que existe desde el nacimiento hasta la 
muerte, es la degeneración. 

Esa tendencia degenerativa puede manifestarse por efec- 
tos, señas ó estigmas mentales, morales y físicos, que pueden 
ser el producto de una disposición original defectuosa, ó bien 
el resultado de una nutrición mala antes ó poco después del 
nacimiento. 

Estos estigmas son ó bien físicos y entonces señas de una 
degeneración intra-uterina, ó bien mentales y morales y pue- 
den ser señas de degeneración que aparecen durante la infan- 
cia ó más tarde en la vida. 

Estigmas morales. 

Los estigmas morales de la degeneración se refieren al re- 
bajamiento del carácter y son mucho más perjuiciosos á la so- 
ciedad que los estigmas mentales ó físicos. 



Marcas morales de degeneración. 479 

La idea popular de la degeneración la da hombre con ma- 
las tendencias y costumbres morales, un libertino, un disipa- 
do, un jugador, un ebrio, un adicto ol opio, un disoluto y otros 
semejantes. Son los defectos morales de estigma más bien 
que los físicos y los mentales los que el público pone de re- 
lieve cuando designa á un individuo como degenerado. La de- 
generación moral consiste en un pensamiento malo, un senti- 
miento, un deseo ó una acción perjudicial á la comunidad in- 
dividual que es un elemento ó tendencia permanente en el ca- 
rácter de la persona. 

Semejante degeneración, ya sea que se manifieste solamen- 
te en ocasiones ó bien periódicamente, existe desde el naci- 
miento hasta la muerte. 

La degeneración moral así como la física ó la mental, pue- 
de expresarse en actos, que son sus señas ó estigmas. 

Formas de estigmas morales. 

Los estigmas morales, en general, consisten en anomalías 
de carácter, especialmente en la infancia, como impulsos ma- 
los, violencia, cólera, extraños caprichos de sensibilidad, re- 
sistencia á toda reforma, y actos instintivamente perversos, 
como el robo, asesinato, brutalidad, etc. 

Las malas tendencias que muestran estigmas pueden des- 
pertarse ó desarrollarse por medio de intoxicantes, como el al- 
cohol, el opio, el haschisch, la cocaína, el doral y el tabaco 
(cigarrillos). 

Los actos en que existe una tendencia permanente, una 
disposición ó una inclinación á cometer crimen, constituyen las 
formas más graves de los estigmas morales. Dichos estigmas 
son: crímenes contra personas como, homicidio, asesinato, 
asalto, tortura, robo, rapto, estupro, seducción, cartas amena- 
zadoras (blackmail), etc. Crímenes contra la propiedad, robo 
en casa habitada, incendio, ratería, abuso de confianza, f alsifi- 



480 Abthüb Mac Donald. 



cación, extorsión, daños en propiedad ajena, etc.; crímenes con- 
tra el pudor y la decencia como el incesto, la sodomía, exhibi- 
ción pública (exhibitionism) y otras costumbres sexuales per- 
versas. 

Hay un estigma de degeneración en cualquier acto en que 
existe una tendencia ó inclinación permanente: 

A entregarse á cualquiera forma de vicio, disolución, de- 
pravidad, libertinaje, bajeza ó corrupción. 

A usar cualquiera forma de decepción como mentira, frau- 
de, engaños, impostura, etc. 

Cualquiera clase de vileza, maldad y bajeza, etc. 

A un egoísmo excesivo, amor propio, vanidad, avaricia y 
envidia, etc. 

A la cobardía, poltronería, excesiva desconfianza ó sospe- 
cha, etc. 

A cualquiera forma de crueldad, brutalidad, inhumani- 
dad, etc. 

A cualquiera forma de vulgaridad, grosería, etc. 

A cualquiera forma de malicia, odio, mala voluntad, ven- 
ganza, etc. 

A la pereza, la indolencia, la negligencia, la tardanza, etc. 

A la ostentación, el fausto, la pompa, la vanidad ó la arro- 
gancia. 

A la frivolidad, la bebería, la inconstancia, etc. 

A contraer deudas, la insolvencia, etc. 
A la prodigalidad, la extravagancia, etc. 

A la suciedad, al desaseo, etc. 

Degenerados de moral trastornada. 

Los degenerados de moral trastornada son aquellos que 
tienen ó sufren un desequilibrio de la sensibilidad y de las 
emociones. Resisten con grcn energía contra todas las causas 
que afectan el lado emocional de su individualidad. Los mo- 



Mascas moeales de dkqkiíeeación. 481 

dos de reacción son de dos clases: 1) depresión y 2) excitación. 

A la depresión pertenecen los casos de hipocondría moral, 
los estados de gran perplejidad, en los cuales la persona vive 
continuamente sujeta á las causas comunes de depresión sim- 
ple, como el pesar, el cambio de fortuna, etc. 

Los que obran por excitación, á la menor solicitación, son 
presa de un eretismo que manifiesta una gran irritabilidad, vio- 
lentas explosiones, y obran tan bruscamente que parecen, des- ^ 
provistos de razón. 

La insanidad moral es un estigma de la más profunda na- 
turaleza. 

Ciertos degenerados parecen incapaces de adaptarse á las 
reglas de la moralidad; conocen esos requisitos pero no sien- 
ten ninguna voluntad para corresponder á los mismos. Seme- 
jantes degenerados se llaman dementes morales. Los grados 
de la insanidad moral van desde una simple confusión en sus 
ideas hasta una indiferencia ó embotamiento completo respec- 
to al sentido ó sentimiento moral. 

Los instintos malos pueden ejercer una influencia tiránica 
durante la vida, constituyendo una enfermedad peligrosa. La 
conoiencia puede ser muy débil ó nula. 



Estigmas sociológicos. 

Los estigmas sociológicos son fundamentalmente una for- 
ma de estigmas morales y se deben á una falta permanente de 
adaptación á las condiciones circundantes, consistiendo en ma- 
nifestaciones ó actos que son perjudiciales á la sociedad. La 
falta de apaptación que causa semejantes actos ó estigmas, 
puede ser: 

Total ó parcial. Cuando es total, el individuo es deficien- 
te en tantos elementos de adaptabilidad, que le es imposible 
vivir en sociedad. 



482 Aethue Mac Donald. 



Las faltas parciales de adaptación pueden ser de raza, na- 
turales é individuales. 

Una persona de una raza, frecuentemente no está adapta- 
da para vivir entre personas de otra raza. En la falta de ins- 
tinto para la familia, la ausencia de amor para los hijos deno- 
ta un estigma más pronunciado que la ausencia de amor pa- 
ra los padres, por más que ambas ofendan los sentimientos 
más íntimos. 

La inadaptabilidad social depende en alto grado de lo que 
circunda al individuo. Una persona puede estar llevando una 
vida quieta ó inofensiva, en armonía completa con lo que le 
rodea: si por alguna desgracia todo llega á cambiar, y si ella 
es incapaz de adaptarse á las nuevas condiciones, sucumbe ó 
se hace enemigo de la sociedad. Si dicha persona ha vivido 
por mucho tiempo en armonía con sus condiciones, este mis- 
mo hecho le hace más difícil vencer las nuevas dificultades y 
tentaciones. 

Eelación entre la degeneración y el sistema económico. 

Cada ser humano debería tener suficiente alimento y ves- 
tido, una habitación sana, la oportunidad de conservarse lim- 
pio, ninguna obligación á trabajar más de lo que permiten sus 
fuerzas y ser libre de toda ansiedad excesiva. Semejante si- 
tuación sería simplemente normal. Pero es dudoso que la mi- 
tad de la población sea tan dichosa que tenga semejante si 
tuación. Cuanto más privado de dichas condiciones normales 
es el individuo, tanto más expuesto queda á deteriorarse men- 
tal, moral y físicamente. Los pobres se alimentan mal y de 
una manera insuficiente, lo que se debe ala ignorancia así co- 
mo á la falta de dinero. Se debilitan y á causa del mal alimento 
quedan más expuestos á las enfermedades. Así, las mujeres 
raquíticas frecuentemente tienen una pelvis angosta, lo que es 
una marca de degeneración y puede causar algún daño á la ca- 
beza del niño al tiempo de nacer. 



Maboas mokaIíES de dbqenbeación. 483 

La inhabilidad ó la repugnancia de muchas mujeres para 
amamantar á sus propios hijos, favorece el desarrollo de la de- 
generación en su progenitura. Semejantes mujeres prefieren 
los placeres de la sociedad á los deberes de la maternidad, lo 
que indica un egoísmo extremoso, y es un estigma de degene- 
ración. 

Un degenerado, en caso de que tenga medios, puede fácil- 
mente casarse, pero probablemente sus hijos serán unos dege- 
nerados. Por otra parte muchos individuos sanos y fuertes 
quedan impedidos de poderse casar porque tienen recursos 
muy limitados. 

Además, el militarismo toma á los fuertes y los destruye 
en la guerra, ó los devuelve á la sociedad debilitados y enfer- 
mos. Mientras los que son demasiado débiles ó imperfectos 
para el servicio militar han tenido una oportunidad para for- 
mar una familia. 

Muchas de las causas de la degeneración en las clases más 
pobres no se encuentran entre la clase rica y opulenta. Sin 
embargo los perezosos é indolentes están inclinados á entre- 
garse á toda clase de excesos, lo que puede conducirlos á la de- 
generación. 

En la vida ardua de las clases medias en que la competen- 
cia se encuentra en su grado máximo, existe una tensión cons- 
tante sobre el sistema nervioso, y si la desgracia amenaza, el 
miedo invade continuamente el espíritu. En las profesiones 
liberales también la competencia ha llegado á ser tan grande 
que la tensión sobre los nervios frecuentemente resulta en neu- 
rastenia, la que es una fatiga crónica. 

Las autoridades son casi unánimes en la opinión de que el 
alcoholismo es una causa prolífica de degeneración, El des- 
arrollo de la sífilis por medio de la prostitución que, á su vez, 
es excitada por condiciones económicas, es una de las causas 
más insidiosas de la degeneración. 

Mein. Soc. Álzate, México. T. 24 (1006-1007) -61. 



484 Aethue Mac Donald. 



Estigmas económicos de la degeneracidn. 

El sistema económico actual del mundo, por más que pue- 
da ser el mejor posible bajo las condiciones, parece tender ha- 
cia una debilitación de los instintos sociales. El espíritu de 
dominación, y la insensibilidad para las desgracias ó los defec- 
tos de los demás, entro las clases superiores, y la servilidad y 
la envidia de las clases inferiores crean un estado de intran- 
quilidad y de desequilibrio que constituye un estigma mental 
de degeneración. Esta condición, desgraciadamente es aumen- 
tada por el contraste, por una parte, del lujo frecuentemente 
acompañado de pereza y libertinaje, y por otra parte de una 
pobreza excesiva con su consecuente miseria. 

El espíritu de dominar y de insensibilidad contra la servi- 
lidad y la envidia son unos estigmas económicos de degene- 
ración. 

La pobreza y el temor á la misma (frecuentemente peor) 
son también estigmas de orden económico, y en personas dé- 
biles especialmente son la ocasión ó causa de males sociales 
innumerables. Así aumenta el trabajo de los niños, y con él una 
moralidad manchada debida á sus condiciones malas, para no 
decir desnaturalizadas, impidiendo el desarrollo normal y pro- 
duciendo en los jóvenes una vejez prematura. 

Los padres tienen que educar al niño. El público se ocu- 
pa poco ó nada de esa educación. La consecuencia es que nu- 
merosos niños son educados por personas completamente in- 
competentes. Para los niños de las clases inferiores, la educa- 
ción apenas es posible debido á la falta de recuisos y á la au- 
sencia, tanto del padre como de la madre, de la casa. 

La pobreza extremosa, el abandono moral y la negligencia 
en la educación de los niños, en las clases inferiores y la avi- 
dez en las clases superiores, son unos estigmas económicos que 
causan mucha miseria y muchos crímenes. 



Marcas morales de dbqenbbación. 485 



Civilización j agotamiento nervioso. 

La civilización, el desarrollo de la ciencia y de la industria, 
y el sistema económico, son el resultado de la adaptabilidad á 
las condiciones circundantes. Cada nuevo esfuerzo de adapta- 
ción, cada avance de lo que se llama civilización, es una nue- 
va causa de agotamiento, que siempre obra con mayor inten- 
sidad sobre los individuos más débiles, que pronto son incapa- 
ces de continuar el combate y sucumben ya sea bajo la acción 
de desórdenes generales de alimentación, ó de tendencias á 
degeneración, manifestadas en diferentes enfermedades orgá- 
nicas ó defectos funcionales. 

En esa lucha por la vida, especialmente en las ciudades, 
es el sistema nervioso central, el que soporta el mayor peso del 
trabajo de adaptación. No debería olvidarse que el agotamien- 
to del sistema nervioso puede venir de una tensión física así 
como de una mental. Uno de los efectos principales de seme- 
jante agotamiento es la incapacidad de sostener un esfuerzo: 
un estigma de degeneración. Es cierto que los que eongenital- 
mente son fuertes, por lo general se recuperan del agotamien- 
to. Pero si existen además privaciones de todas clases, el 
agotamiento puede ser más profundo y no solamente favore- 
ce un decaimiento individual, sino que también prepara apti- 
tudes mórbidas para la generación siguiente. 

Malos efectos de largas horas de trabajo. 

El trabajo demasiado largo y duro á que las clases traba- 
jadoras frecuentemente se ven forzadas, crean condiciones que 
tienden á desarrollar la degeneración, En efecto el sistema 
nervioso sufre una tensión excesiva lo que causa cierta irri- 
tabilidad, la que más tarde puede dar origen á una debilidad 
ó languidez permanente, y puede ser acompañada de una 



486 Ahthue'Mac Donald. 



jaqueca paulatina ó aun de una inhabilidad para pensar de 
una manera clara. Si el trabajo excesivo se continúa por mu- 
cho tiempo pronto el cuerpo entero so resentirá, el corazón y 
las partes más importantes quedarán perjudicadas; desórde- 
nes circulatorios pueden manifestarse, como la hinchazón en 
diferentes partes del cuerpo especialmente los pies, y también 
puede presentarse el vómito de sangre. El cerebro deja de 
obrar normalmente, síntomas llamados cerebrales aparecen, 
tales como el vértigo, zumbido en los oídos, sordera, vista de- 
fectuosa, parálisis y apoplegía, de la misma manera el hígado 
los ríñones y el tubo digestivo quedan envueltos en el proce- 
dimiento general de debilitación. También los músculos pier- 
den su fuerza. 

No solamente el exceso de trabajo sino también la mo- 
notonía en el trabajo es una causa de fatiga física y men- 
tal que resulta en deterioración. Cuanto menos variado es el 
trabajo tanto más fastidioso se hace, puesto que requiere so- 
lamente el uso de los mismos músculos, mientras que los otros 
quedando sin emplearse pueden atrofiarse. El efecto sobre la 
mente es peor aun. La especialización en los métodos moder- 
nos de producción, que requiere que un individuo haga sola- 
mente una cosa, es sumamente monótona. Así en la fabrica- 
ción de los zapatos cada obrero no debe ocuparse más que de 
una ó dos partes, lo que requiere el mismo movimiento mus- 
cular que él repite cada día. También esto lo hace incapaz 
de ocuparse de otra cosa. Y para añadir á su desgracia, lue- 
go que llega á ser viejo queda muy expuesto á ser reemplazado 
por algún trabajador más joven y así queda inútil y á cargo 
de otros. Echar afuera de esta manera á un hombre fiel cons- 
tituye un mal en la misma naturaleza de las cosas. El desco- 
nocer á los hombres simplemente porque son viejos es el re- 
sultado de un egoísmo extremoso, un estigma moral de dege- 
neración. 

El sistema económico actual obliga á las mujeres y á los 



Maecas moeai-es de degbnkeación. 487 

niños á buscar trabajo afuera, lo que origina condiciones que 
conducen á la degeneración. 

Muchas mujeres se ven obligadas á trabajar en oficios mal 
adaptados á su naturaleza. El miedo de perder su colocación 
y la imposibilidad de vivir sin su salario, hace que muchas tra- 
bajen casi hasta el último momento antes de dar á luz á un ni- 
ño y que vuelvan á su trabajo muy poco tiempo después de 
su alumbramiento. Esto puede causar resultados muy graves 
tanto para la madre como para el niño. 

Crimen y degeneración moral. 

Los que sufren de degeneración moral frecuentemente lle- 
gan á ser criminales. Incapaces de dirigir sus operaciones 
mentales, esclavos de sus impulsiones ó de sus sentimientos 
que los hacen parcialmente automáticos y sugestibles, es fá- 
cil comprender cómo pueden a la menor tentación ser llevados 
al crimen. 

Muchos criminales tienen las marcas de la degeneración. 
Nadie mejor que Lombroso y su escuela ha establecido este 
punto. Sin embargo, muchos degenerados no son criminales 
y probablemente nunca cometerían un acto criminal; tampo- 
co todos los criminales llevan los estigmas de degeneración. 

Puede decirse que los criminales son inadaptados á la so- 
ciedad. Esa falta de adaptación puede ser permanente ó tem- 
poral; en un caso, se debe á la naturaleza interior, en el otro 
á las condiciones circundantes. Pero la falta de adaptación es 
un estigma de degeneración únicamente cuando es perma- 
nente. 

El hombre normal tiene cierta capacidad suficiente para 
las exigencias do la vida. Esta capacidad hace falta en el cri- 
minal y en el degenerado, así como también, en un grado ma- 
yor ó menor en los niños, los ancianos y los dementes. 

Un hombre puede ser degenerado moralmente y tener una 



488 Arthüh Mac Donald. 



naturaleza criminal, por más que no haya cometido ningún ac- 
to que pudiera considerarse como seña ó estigma de cualquie- 
ra de estos estados. Puede haber tenido en sí mismo tenden- 
cias inmorales ó criminales, pero un buen hogar en su infan- 
cia y buenas condiciones circunuantes más tarde pueden ha- 
berlo protegido contra una caída. 

La incapacidad de sostener un esfuerzo es uno de los es- 
tigmas más comunes de la degeneración. Por consiguiente, los 
degenerados además de las necesidades de subsistencia tienen 
necesidades especiales para el alivio de su vitalidad decayen- 
te. Así se ven frecuentemente forzados á depender de otro 
porque son incapaces de sostenerse á sí mismos. Esto lo efec- 
túan ya sea por fraude ó por violencia. Así es que la degene- 
ración aumenta el crimen. Cuanto más débil se vuelve un in- 
dividuo ó una raza tanto mayor es su necesidad de estimula- 
ción ó excitación, y cada excitante solo sirve para dejarlo aun 
más agotado. El degenerado es atraido precisamente por las 
cosas que le perjudican, las cuales aumentan su degeneración 
y tienden á eliminarlo. El alcohólico, el jugador y el libertino 
son unos ejemplos similares, desgraciadamente demasiado co- 
nocidos. 

Degenerados en prisión. 

Para conseguir algún conocimiento de la relación actual 
de la degeneración con el crimen, quizas no hay mejor modo 
que dar las divisiones de los encarcelados con las clases y la 
proporción de degenerados. Pueden tomarse como una ilus- 
tración las cárceles de París y suburbios. En estas cárceles, 
los prisioneros son de dos clases: los que están establecidos 
allí, y los que forman una población flotante, consistiendo en 
personas que pueden haber sido sentenciadas una ó dos veces, 
raramente más, como el vinatero que está encarcelado por ha- 
ber adulterado sus productos, ó el empleado de banco que 



Mascas morales de degeneración. 489 

en un momento de gran necesidad toma dinero prestado de su 
caja y olvida devolverlo. 

Estos y otros criminales semejantes son solamente unos 
pasajeros en la cárcel. Generalmente uno ó dos días de encie- 
rro bastan para hacerlos más honrados, ó cuando menos más 
cuidadosos. 

Los que son habitantes permanentes de la cárcel frecuen- 
temente son criminales habituales, que muchas veces han sido 
convictos. Pueden dividirse en dos clases: Los inválidos, los 
mendigos y vagabundos, individuos incapaces de ganar su vi- 
da y para quienes la prisión es un refugio. Raras veces que- 
dan convictos de robo, sino que continuamente se hacen arres- 
tar como mendigos ó por holgazanería. La segunda ó clase per- 
manente comprende los criminales verdaderos, los que el robo, 
la holgazanería, la ebriedad, el estupro y el asesinato continua- 
mente traen á la cárcel. Estos son degenerados. 

Si eliminamos la población flotante de las cárceles, la ma- 
yor parte de los que quedan son hijos de alcohólicos; padre al- 
cohólico, hijo criminal y generalmente un ladrón. 

El criminal habitual no presenta la influencia del alcoho- 
lismo paternal, sino que manifiesta una ausencia más ó menos 
completa de sentido moral y ofrece la influencia de la vida de 
la cárcel. 

La clase de degenerados que se encuentran más frecuen- 
temente en la cárcel son los de espíritu débil, después vienen 
los degenerados superiores. Los menos numerosos son los im- 
béciles. Los simples son sin inteligencia ó juicio con ideas 
estrechas y una memoria mecánica, con débiles poderes de vo- 
luntad, incapaces de atención, sin imaginación y dando una 
obediencia pasiva á las sugestiones de los demás. 

El degenerado superior es relativamente raro en la cárcel. 
No tiene equilibrio, sin embargo es inteligente pero su mente 
obra de una manera desigual y súbita. Puede tener ideas ge- 
nerosas ó ideales altos, pero es incapaz de hacer un esfuerzo 



490 Aethüe Mac Donald. 



sostenido y por lo tanto incapaz de llevar á cabo sus princi- 
pios. Sus excentricidades sugieren la necesidad de un asilo 
más bien que de una cárcel; pero no teniendo equilibrio puede 
ser que no sepa cómo reprimir sus pasiones y así comete crí- 
menes. 

En su juventud el imbécil se coloca frecuentemente en el 
asilo, pero su mente estando movida casi completamente por 
instinto é impulsos y siendo así expuesto á cometer alguna 
ofensa, puede llegar á la cárcel. 

Estigmas de crimen según la esencia italiana. 

Según la escuela italiana de criminología, el criminal ha- 
bitual es un criminal nato y presenta ciertas desviaciones fí- 
sicas y mentales del hombre normal, las que son característi- 
cas. Algunas de las más importantes de dichas desviaciones 
ó estigmas son: una cabeza muy pequeña ó muy grande y una 
falta general de simetría, como una cabeza en forma de silla 
(clinoeephalus), una cabeza puntiaguda ó en forma de cono, 
una cabeza torcida (plagiocephaly), que á veces se llama "en 
forma de riñon." 

Con las anomalías del cráneo van naturalmente las de la 
cara. Por ejemplo la cara de pájaro con la cabeza muy peque- 
ña, la frente aplastada de la cabeza puntÍ9,guda, una nariz en 
corvada y aplastada, cejas prominentes así como las quijadas, 
falta de simetría de las órbitas, dientes en declive, deformida- 
des de los labios y de las encías, la quijada inferior proyectan- 
do más allá de la superior, muchas irregularidades en la for- 
ma de las orejas. 

Entre las desviaciones ó estigmas en el resto del cuer- 
po pueden mencionarse un crecimiento excesivo, ó tamaño 
de enano, desigualdad de las dos mitades del tórax, el pa- 
tituerto, el surdo (club hand) y muchas anomalías de los 
órganos genitales. Estos son algunos de los principales es- 



Mascas mobalbs dk degbnbbación. 491 

tigmas anatómicos, que se dicen ser característicos de los cri- 
minales habituales. 

Algunas de las irregularidades funcionales ó estigmas son: 
la falta de sensibilidad al dolor (analgesia), la incapacidad de 
sonrojarse, el desconocimiento de los colores, el uso de la ma- 
no izquierda y los impulsos sexuales anormales. 

Las anomalías mentales consisten en una inteligencia de- 
bilitada ó desarrollada desigualmente. Existe un embotamien- 
to ó una ausencia de sentimento bondadoso ó altruismo, una 
ceguedad moral con una incapacidad para el arrepentimiento 
ó mejoramiento, una inconstancia y una mutabilidad en sen- 
timiento, y desde la infancia una inclinación permanente á la 
inmoralidad y malicia. 

Se admitirá que todos estos estigmas son también estig- 
mas de degeneración. Pero que sean característicos ó parti- 
culares á los criminales habituales, queda disputado por la 
gran mayoría de autoridades y por consiguiente es una cues- 
tión que puede dejarse para el porvenir. 

"Washington, D. C. 1907. 



Fin del tomo 2é de Memorias. 



Mem. Soc. Álzate. México. T. 24, (1906-1907).-62. 



índice del tomo 24 de Memorias. 



Table des matieres du tome 24 des Mémoires. 

PÁamAs. 
-A-lencián (J"-) 

Apuntes biológicos. (Notes hiologiques) 249-260 

-A-lemán. (S.) 

Estudio comparativo de los métodos de Talcott, Bessel 7 "Me- 
xicano" para determinar la latitud 279-293 

Blanco (Gr.) 

Estudio sobre el mezcal {Étude swr le mezcal) 73-116 

IBox3.ax3.sea (S-) 

Un caso de micosis en una ave. ( Un cas de mycose dans un 
oiseavx) 897-401 

•Bcese (S.) 

Un aparato perfeccionado para la reproducción fotográfica de 

suturas de amonitas y ambulacros de erizos 1 lám. 2 fig. .. 467-475 

Caxaapo (.A.. 3VC- del). 

La higiene y la Biblia. {L'hygüne et la Bible) 47-49 

Cicero (R. E.) 

La lepra desde el punto de vista de la higiene. {La lépre sous 

le pomt de vue de l'hygiéne) 313-326 



494 



IDiagés (-A.-) 

Murciélago del género ICHNOGLOSA. 1 ñg. {Chauve-souris du 
genre Iclinoglosa) 117-119 

-Apuntes de Bromatología animal para México. (Broma- 



matologie anímale pour le Mexique) 331-338 

Escotar (IR-) 

Los pozos artesianos de Villa Ahumada, Chihuah.ua. (Lespuits 

artésiens de Villa Ahumada) 121-126 

Frías CV. F.) 

Noticia bibhográfica de los escritores Dr. D. Carlos de Sigüen- 
za y Góngora y Pbro. D. José M. Zelaá é Hidalgo. Véase 
León(N) 131-157 

Grarcía Ooxiae (^^-) 

Bizenitales iguales para azimut astronómico y su fácil aplica- 
ción en Topografía 423-431 

G-arcia Cu.loas C-^O 

Mis últimas exploraciones arqueológicas. Excursión á Teoti- 
huacán (1895). 7figs...- 261-277 

Grasca (CT.) 

Combinaciones químicas. Ley general de los volúmenes. Ca- 
lores de constitución 233-237 

Herrera (-A._ Xj.) 

Le role préponderant des substances minerales dans les phé- 
noménes biologiques 457-462 

Leal (A<r.) 

Correlación de los vientos en León, deducida de ocho años de 
observación, de 1898 á 1905. Láms. I y II. {Correlation des 

vents á León) 327-329 

-La lluvia en el Estado de Guanajuato de 1903 á 1906. {La 



phiie dans VEtat de Guanajuato) 463-465 

Lentz (F.) 

L'évolution chimique de l'industrie savonnifere 239-248 



495 

PÁGINAS. 



León (L. O--) 



La teoría de los iones y su importancia en la física moderna. 
{La théoñe des ions et sont importance dans la Physique mo- 
derne) - 5 -18 

León (nsr.) y Frías (V. F.) 

Foc-lor mexicano ..• 339 -895 

Lizardi (V. J.) 

Cohesores ó oohesionadores. ( Cohéreurs) 403 -416 

Is/Lblc IDonald. (-A..) 

Marcas morales de degeneración 477-491 

1s/£ex3.a. (El-) 

Apuntes para Historia de Chiapas. {Notes pour l'Histoire de 
Chiapas) 417-421 

UVEiranda y HN^Earrón. (JVC.) 

Notas acerca de las reformas del Calendario propuestas por el 

Sr. Pbro. C. R. Órnelas 305-311 

iS/Loieicío y .A.n.d.a (UVE.) 

Simplificación de algunas fórmulas que se emplean para el 
cálculo de las observaciones magnéticas. {SimpUfication de 
quelques formules pour le calcul des observations magnétiques), 19 -26 

Órnelas (O. TI.) 

Art de f aciliter la scienoe chronologique ou reforme du Ca- 
lendrier 27-46 

OrtizEl viTdío ce',) 

Excursión al Pico de QuinceO; Micboacán. Lám. 1 127-130 

I^rie-to C-A..) 

La propiedad territorial en Tamaulipas. I-II. {La propriété 
territoriale á Tsimaulipas) 441-456 



496 



XTrite -y Troncoso (£v¿E-) 



Necesidad de uniformar los requisitos visuales que deben exi- 
girse á los empleados de ferrocarriles. (Necessité d'uniformer 
les qualitées visuelles qu'on doit exiger aux employés des chemins 
defer) 295-303 

"Vargas (.A._) 

Paralelo entre las conjugaciones de los verbos en Español y 
Esperanto. {Paralléle entre les conjugaisons desverbs enEspa- 
gnol et Esperanto) 433-440 

^Vergara Lope (ID.) 

Estudio sobre algunos animales ponzoñosos de México. {Étu- 

de sur quelques animaux venimeux du Mexique) 173 -231 

Villarello (J. 33.) 

Aplicación de la fluoresceina á cuestiones de salubridad pú- 
blica. {Application de la fluorescéine á questiona de salubrité 
publique) , , 51-62 

Un nuevo fluoroscopio. 1 fig, {Unnouveaujluoroscope).. 63-72 

Hidrología subterránea de las cercanías de Jiutepec, Mo- 
rolos. (L'Hydrologie souterraine des environ,s de Jiutepec). .. 159-171 



De Cordemoy. — Poits maritimes. Tome I. París, Bibliothéqne du Conductetir 
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Proefschrift ter verkrijging van den Graad van Doctor in de Technisclie 
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A (Nauki Matematycznofizyczne). B (Nauki Biologiczne). 1905. — Krako- 
wie. 1906. 

Laisant (C -A.) — La Mathématique. Philosophie. Enseignement. 2me. édition 
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rís. Gauthier-Villars. 1907. 89 

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Bahhuyzen, Professor der Astronomie und Director der Sternwarte. — 9 Bd. 
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Mancera (Gairiel), M. S. A. — Diccionario de las palabras empleadas en la no- 
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la Honorable Asamblea Municipal en Enero 16 de 1901 acompañado de 
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chuca con la nomenclatura nueva de sus vías públicas. 1900. 1:4000. 

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los Observatorios de Tacubayay Cuajimalpa durante el año de 1904. — Mé- 
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Padova. — R. Btazione Baeologica. Direttore, E. Versan, M. S. A. Annuario. Vol. 
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Bologna (Mem. R. Accad. Se.) 1906. 49 {Prof. M. Bajna, Direttore dell' 
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Bajna (Prof. M.) — Esame di una livella difettosa e método per correggerne le 
indicazioni. Bologna (Mem. R. Accad. Se.) 1906. 49 

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la tuberculose experiméntale. Influenee nocive de la viande cuite. Paris 
(Rev. de Méd. ) 1905. — De l'action de doses niinuseules de substance sur 
la fermentation lactique. 2e. & 3e. mémoires. (Arch. Int. de Physiol.) 
Liége. 1905-1906. La materialización fantasmática ante la ciencia. Expe- 
rimentos realizados en Argel. Barcelona. — Ration de Jait chez l'enfant. 
Paris (Arch. de méd. des enfants), 1906. 

Río d« Janeiro, — Museo Nacional, Archivos. Vol XIII. 1905. 49 pl. 

San Fernando Instituto y Observatorio de Marina. Anales publicados de orden 
de la superioridad por el Director D. Tomás de Azcárate, Capitán de Fra- 
ata. Sección 1^ Eclipse total de Sol del 30 de Agosto de 1905. — San Fer- 
nando. 1907. fol. láms. 

Segarra {José) y Julia {Joaquín). — Excursión por América. Costa Rica. Edición 
ilustrada. — San José de Costa Rica. Imp. de Avelino Alsina. 1907. 129 

Talca. — Escuela Práctica de Agricultura. Memoria. 1906. Santiago de Chile. 
Ift07. 89 láms. 

"Washington. Bareau o f American Ethnology. 24 th Annual Report to the Se- 
cretary of the Smithsonian Institution 1902-1903 by W. H. Holmes, Chief. 
—Washington. 1907. 49 pl. & tig. 

Washington, — Clw-f of Engineers, U. !S. Army. Annual Report. 1906. 89 

Wien. — K. K. Zentral-Anstalt fiir Meteorologie und GeodynamiTi. Jahrbücher. 
Officielle Publikation. Jahrgang 1905, íN. F. XLII. Bd,) Wien. 1907. 49 




REVISTA científica Y BIBLIOGRÁFICA 



Société Scientiíique "Antonio Álzate." 

REVUE 

SCIEITilülJl IT BiMOGRAPHlüUl 

PUBLIÉE SOtrS LA DIEECTION DE 

RAFAEL AGÜILAR Y SANTILLAN 

Secrétaire perpétuel. 



IQOe-lQOT. 



MÉXICO 

Imprimerie du Gouvernement federal 

1906 



Sociedad Científica "Antonio Álzate." 



REVISTA 

CIENTÍFICA y BIBLIOGRÁFICA 

PUBLICABA BAJO LA DIEBCCIÓN DE 

RAFAEL AGÜILAR I SANTILLAN 

Secretario perpetuo 



IQOe— 1Q07. 



MÉXICO 

IlMPRENTA DEL GOBIERNO FEDERAL 

(3? de Eevülagigedo Núm. 3). 

1906 



kúú Mía lÉi Mí 



MÉXICO. 

Eevista Científica y Bibliográfica. 

Núms. 1-2. Tomo 24. 1906-1907. 



SESIONES DE LA SOCIEDAD. 



Julio 2 de 1906. 

109 Aniversario de la instalación de la Sociedad en el edificio del Volador. 

Presidencia del Sr. Lie. D. Eamón Manterola, 
Presidente honorario perpetuo. 

Defunción. — Participó el Secretario perpetuo la muerte del distin- 
guido socio honorario M. Bafael Bischoffsheim, fundador del Observatorio 
de Niza y miembro de la Academia de Ciencias de París; falleció el 20 de 
Mayo último en París á la edad de 83 años. (Véase Eevista, t. 23, p, 12). 

Trabajos. — Dr. Jesús Alemán. Método Gasea para resolver las ecua- 
ciones químicas. 

Dr. A. M. del Campo, La Higiene y la Biilia (Suplemento.) (Memo-y 
rías, t. 24, p. 47). 

Ing. J. D. Villarello. Aplicaciones de la fluoresceina á cuestiones de ta- 
lubridad púhlica. (Memorias, t. 24, p. 51). 

Publicaciones. —Se recibieron la colección de tomos de la Expedición 
Antartica Belga enviada por la Comisión de la "Bélgica," y las obras obse- 
qxdadas por el Ministerio de Fomento. 



El Sr. Lie. Eamón Manterola manifestó que mucho le complacía que 
le hubiera tocado la honra de presidir el 10? aniversario de la instalación 
del local y biblioteca de la Sociedad en el Volador ; que dicho local es ya 



insuficiente para los quince mil vokimenes que encierra y que hacía since- 
ros votos porque pronto llegara á ocupar un lugar amplio y digno del re- 
nombre que ya tienta la corporación, 

Concurrieron á la sesión los socios Aguilar, Bonansea, Cicero, de la 
Fuente, Lentz, Manterola, Mendizábal (Joaquín), Mendizábal (José), Mo- 
reno y Anda, Oropesa, Schulz, Villarello, Villaseñor y el Secretario inte- 
rino que subscribe. 

J. GALDÍDO Y VILLA. 



Agosto 6 de 1906. 

Presidencia del Sr. Ing. Juan D. Villarello. 

Defunción. — El Secretario perpetiio anunció la muerte del Sr. Dr. 
Manuel Urhina, socio honorario, acaecida el 19 de Julio. 

Trabajos — Ing. E. Traslosheros. El Monumento de Cerro Gordo, Aca- 
tlán, PiteMa. (Revista, t. 24), 

Dr. D. Vergara Lope. Experimentos con el suero antiponzoñoso. 

Ing. J. D. Villarello. Un nuevo Jluoroscopio. (Memorias, t. 24, p. 63). 

Publicaciones. — El Secretario perpetuo presentó los núms. 7 á 12 del 
tomo 23 de las Memorias de la Sociedad, y las obras enviadas por las libre- 
rías Béranger, Dunod & Pinat y Gauthier-Villars. 

El Secretario interino, 
ENRIQUE E. SCHULZ. 



bibliografía. 

Guide des excursions du X^ Congres Géologique Internatio- 
nal. México 1906. (Avec de nombreuses cartes, planches et 
gravares). — México. Imprimerie du Ministére de Fomento. 
1906. 1 vol. in-8, 678 pagos. 

Cet ouvrage, destiné a servir de guide dans les excursions du X? (^on- 
gi'és Géologique International, donne aussi un court resume des conditions 
géologiques d'une grande partie du Mexique, les excursions mémes ayant 
été ctoisies de maniere á montrer aux participants des régions qui puis- 
sent, par leur situation, représenter en quelque sorte, l'allure genérale de 
la contrée. 

Quelques particuliers et beaucoup de géologues, au service du gouver- 
nement mexicain, notamment ceux de l'Institut Géologique National, ont 
conti'ibué a la formation de ce livret>-guide, dont la confection materielle 
ressemble beaucoup a celle adoptée dans les guides des excursions faites a 
l'occasión des Oongiés antérieurs; c'est-á-dire qu'il se presente sous la for- 
nae de fascicules numérotés, indépendants et fáciles a détacher pour pou- 
voir étre consultes chacun séparément. Dans la plupart des fascicules, on 
trouvera des notes bibliographiques, pour faciliter la oonsultation des ou- 
vi'ages antérieurs traitant du méme sujet. 

Quelques uns des auteurs on consideré utile d'accompagner la descrip- 
tion géologique d'une localité, de quelques mots sur la géograpMe d'une 
ampie surface de territoire autour de la región en question. 

Voici la Usté des fascicules: 

1. — ^De México á Jalapa, par M. E, Ordóñez, 11 pages. 
n. — ^Excursions a ChavariUo, Santa María Tatetia, Veracruz et Ori- 

zaba, par M. E. Bose, 11 pages et 1 pl, de profils, 
HE. — De Esperanza a México, par M. E. Ordóñez, 2 pages, 
rV. — De México a Tehuacán, par M. J. G. Aguilera, 17 pages. 
V. — ^L'arcbaique du Gañón de Tomellín, par M. E. Ordóñez, 30 pa- 
ges et 1 profil géologique. 
VI. — ^Les ruines de Mitla, par M. Ed. Seler, 26 pages et 19 planches. 



VII. — Excursión de Tehuacán á Zapotitlán et San Juan Eaya, par M. 

J. Cr. Aguilera, 27 pages, 1 carte géologique. 
VIII. — De México á Pátzcuaro et Uruapan, par M. E. Ordóñez, 18 pa- 
ges, 1 coupe géologique. 
IX. — ^Le Xiuantecatl ou Volcan Nevado de Toluea, par M. T. Flores, 

16 pages, 4 pl. 
X. — Phénoménes postparoxysniiques dans la Sierra du San Andrés, 

par M. P. Waitz, 29 pages, 3 pl. 
XI. — Le JoruUo, par M. E. Ordóñez, 55 pages, 1 carte géologique et 

11 pl. 
XII. — Les Geysers d'Ixtlán, par M. P. Waitz, 22 pages, 1 carte et 3 pl. 
XIII. — Le Volcan de Colima, par M. P. Waitz, 28 pages, 1 carte et 

3pl. 
XIV. — Les cráteres d'explosion de Valle' de Santiago, par M. E. Ordó- 
ñez, 8 pages, 1 croquis. 
XV. — Etude de la Sierra de Guanajuato, par MM. J. D. Yülarello, T. 
Flores et P. Pables, 33 pages, 1 carte géologique et 1 pl. de 
coupes. 
XVI. — Géologie des environs de Zacatecas, par MM. C. BurckTiardt et 
S. ücalia, 25 pages, 1 carte géologique, 1 pl. profils et 10 figrs. 
XVn. — Etude miniére da District de Zacatecas, par M. T. Flores, 25 

pages, et 2 pl. de coupes. 
XVIII. — Le Mineral de Mapimí, par M. J. D. Villarello, 18 pages, 2 pl. 
XIX. — Excursión aux mines de soufre de la Sierra de Bandei'as, par M. 

E. Pose, 8 pages. 
XX. — Excursión au Cerro de Muleros, par M. E. Pose, 24 pages, 1 car- 
te géologique, 1 pl. de profils et 4 pl. 
XXI. — Esquisse géologique et pétrograpMque des environs de Parral, 
par M. P. Waitz, 21 pages, 1 carte géologique, 2 pl. de profils 
et 3 pl. 
XXII. — Etude miniére de la "Veta Colorada" de Minas Nuevas a Hi- 
dalgo del Parral, par M. P. Pables, 15 pages, 1 pl. de coupes. 
XXin. — Excui'sions dans les environs de Parras, Coah., par M. E. Pose, 

16 pages, 1 carte géologique, 1 pl. de profils et 4 pl. 
XXIV. — Géologie de la Sierra de Concepción del Oro, par M. C. Burck- 

hardt, 24 pages, 1 carte géologique. 
XXV. — Le Mineral d'Aranzazú, par M. J. D. Villarello, 29 pages, 3 pl. 

de projections. 
XXVI. — Géologie de la Sieri-a de Mazapil et Santa Rosa, par M, G. BurcU- 
hardt, 40 pages, 1 tablean, 2 cartes géologiques, et 15 pl. (1 de 
profils). 



9 

XXVII. — Les gisements carboniféres de Coahuila, parM. J. G. Aguilera, 

17 pages, 1 tablean. 
XXVin.— Les gisements carboniféres de Coahuila, par M. E. Ludloio, 17 
pages, 1 carte. 
XXIX. — Excursions dans les environs de Monterrey et Saltillo, par M. 

E. Bose, 17 pages, 1 pl. de profils et 2 pl. 
XXX.— De San Luis Potosí a Tampico, par M. E. Bose, 16 pages. 
XXXI.— Excursions á risthme de Tehuantepec, par M. E. Bose, 40 pages, 
1 profil góologique. 



Résultats des Campagnes Scieutifiques actfomplies sur son 
Yacht ("l'Hirondelle" ot la "Princesse Alice") par Albert P'- 
Prince Souverain de Monaco, publiés sous sa diiection avec le 
concours du Barou Jules de Guerne et de M. Jules Richard. 
Pascicules I á XXXII. Monaco, 1889-1906, grand in-4, 233 
planches colorines et uoires avec lógende, 2 cartes coloriées 
grand in-fol. et figures dans le texte. 

Las Campagnes, surtout dans l'Atlantique Nord, dont les résultats 
sont publiés ici avec grand soin sous une forme vraiment splendide, sont 
accompUes sur le yaclit "Hirondelle" en 1885-88 et sur le yacht "La Prin- 
cesse Alice" en 1891 a 1897. Les riehes coUections rapportóes de ees cam- 
pagnes ont été confiées a des spécialistes qui en ont fait le sujet de mono- 
graphies intéressantes non seulement au point de vue des espéces nouvelles 
qui y sont décrites et figures, mais encoré á cause des données nouvelles 
qu'elles f oumissent a la connaissance de la distribution géographique et 
bathymétrique des animaux marins. 

l.—P. Dautzenberg, Contribution á laFauneMalacologiquedesIles 
Azores. Monaco 1889, 112 pages et 4 planches en partie colo- 
riées avec légende. 
II. — E, Topsent, Contribution a l'étude des Spongiaires de l'Atlanti- 
que Nord (Golfe de Gascogne, Terre Neuve, Agores). Monaco 
1892, 165 pages, 2 cartes coloriées grand in-fol., et 11 planches 
coloriées avec légende. 
III. — P. Fischer et D. P. Oehlert, Brachiopodes de l'Atlantique Nord 
(Golfe de Gaseogne, Azores, Terre Neuve). Monaco 1892, 30 
pages et 2 planches avec légende. 

Revista (1906-1907).— 2. 



10 



IV. — Budolph Berrjh, Opisthobranches provenaut des Campagnes du 
yaclit "l'Hirondelle." Monaco 1893, 35 pages et aplanches 
avec légende. 
V. — Maurice Bedot, Bathyphysa Grimaldii (nova species). Siphono- 
phore bathypélagique de l'Atlantique Nord. Monaco 1893, 11 
pages et 1 planche avec légende. 
VI. — E. von MarenzeUer, Contribution a l'étude des Holothuries de 
l'Atlantique Nord (Golfe de Gascogne, Les Azores). Monaco 
1893, 22 pages et 2 planches coloriées et noires avec légende. 
VIL — A. Milne-JEdwards et E. L. Bouvier, Crustacés Décapodes pro- 
venant dn yacht "l'Hirondelle" 1886-1888. Premiére Partie. 
Brachyures et Anomoures. Monaco 1894, 112 pages et 11 plan- 
ches coloriées et noires, dont 1 double, et 8 figures dans le 
texte. 
VIII. — Etienne Jourdan, Zoanthaires provenant des Campagnes du yacht 
"l'Hirondelle" (Golfe de Gascogne, Azores, TerreNeuve). Mo- 
naco 1895, 36 pages et 2 planches coloriées avec légende. 
IX. — Louis Joubin, Contribution a l'étude des Céphalopodes de l'Atlan- 
tique Nord. Monaco 1895, 63 pages, 6 planches coloriées avec 
légende et 2 figures dans le texte. 
X. — Eobert Collet, Poissons provenant des Campagnes du yacht "l'Hi- 
rondelle" 1885 á 1888. Monaco 1896, 198 pages et 6 planches, 
dont 3 doubles avec légende. 
XI. — Edmond Perrier, Contribution a l'étude des Stellérides de l'Atlan- 
tique Nord (Golfe de Gascogne, Azores, Terre Neuve). Mo- 
naco 1896, 59 pages et 4 planches avec légende. 
Xn. — B. Koehler, Echinides et Ophiures provenant des Campagnes d?u 
yacht "l'Hirondelle" (Golfe de Gascogne, A§ores, Terre Neu- 
ve) avec Appendice par Jules Bonnier, Note sur la Pionodes- 
motes Phormosomae, Copépode parasite du Phormosoma ura- 
nus. Monaco 1898, 78 pages et 10 planches coloriées et noires 
avec légende. 
XIII. — A. Milne-Edwards et E. L. Bouvier, Crustacés Décapodes prove- 
nant des Campagnes de "l'Hirondelle" (Supplément) et de la 
"Princesse AUce" 1891-1897. Monaco 1899, 106 pages et 4 
planches dont 2 coloriées avec légende. 
XIV. Budolph Bergh, Nudibranches et Marsenia provenant des Cam- 
pagnes de la "Princesse Alice" (1891-1897). Monaco 1899, 45 
pages, 2 planches coloriées avec légende et 7 figures dans le 
texte. 
XV. — C. P. Sluiter, Géphyriens (Sipunculides et Echiurides) prove- 



11 



nant des Campagnes de " rHirondelle " et de la "Princesse 
Alice," 1886-1897. Monaco 1900, 32 pages et 3 planches colo- 
riées avec légende. 
XVI. — JE. Chevreux, AmpMpodesprovenant des Campagnes de "l'Hiron- 
delle" 1885-88. Monaco 1900, IV et 196 pages et 18 planches 
dont 1 coloriée avec légende. 
XVII. — Louis Jouhin, Céphalopodes provenant des Campagnes de la 
"Princesse Alice" 1891-97. Monaco 1900, 136 pages et 15 plan- 
ches (12 coloriées 3 noires) dont 7 grand in-folio avec légen- 
de et 1 figure dans le texte. 
XVIII. — Camüle Pictet et Maurice Bedot, Hydi-aires provenant des Cam- 
pagnes de "rHirondelle" 1886-1888. Monaco 1900, 59 pages 
et 10 planches avec légende. 
XIX. — J. TJiüulet, Etude de fonds marins provenant du voisinage des 
Azores et de la portion oriéntale de l'Atlantique Nord. Mo- 
naco 1901, 66 pages. 
XX. — Th. Studer, Alcyonaires provenant des campagnes de "l'Hiron- 
delle" 1886-1888. Monaco 1901, 64 pages dont 9 coloriées avec 
légende. 
XXI. — E. Hérouard, Holothuries provenant des campagnes de la Prin- 
cesse-Atice (1892 á 1897). Monaco 1902, 61 pages et 8 plan- 
ches en partie coloriées avec légende. 
XXII. — T. Thoidet, Etudes des Echantillons d'eaux et de fonds prove- 
nant des campagnes de la Princesse-Alice ( 1901 ) Monaco 
1902, 78 pages et 3 planches. 
XXIII. — J. Jullien et L. Cahet, Bryozoaires provenant des campagnes de 
"rHirondelle" (1886-1888). Monaco 1903, 190 pages avec 18 
planches (dont 2 coloriées) avec légende. 
XXIV. — G. Bertrand, Recherches sur Fexistence nórmale de l'arsenic 
dans l'organisme. Monaco 1903, 32 pages avec 5 figures dans 
^ le texte. 

XXV. — E. Topsent, Spongiaires des Azores. Monaco 1904, grand in-4, 
280 pages avec 18 planches (dont 3 coloriées) avec légende. 
XXVI. — A. Vayssiére, Mollusques Hétéropodes provenant des campagnes 
des yachts Hirondelle et Princesse-Alice. Monaco 1904, 67 
pages avec 6 planches et légende. 
XXVII. — M. Bedot. Siphonophores provenant des campagnes du yacht 
Princesse-Alice (1892-1902). Monaco 1904, 29 pages avec 4 
planches et légende. 
XXVni. — O. Maas, Méduses provenant des campagnes de yachts Hiron- 



12 

delle et Priucesse-Alice (1886-1903). Monaco 1904, 71 pages 

avec 6 planches et légende. 
XXIX. — Mémoires océonographiques. (Premiare serie). Par J". Thoulet, 

134 pages, 9 pl. 1905. 
XXX. — Desoription des Antipathaires et Cériantliaires recuillis par S. 

A. S. le Prince de Monaco dans 1' Atlantic nord (1886-1902) 

par Louis Boule, 99 pages, 10 pl. 1905. 
XXXI. — Description des encéphales de Grampus griseus Cuv., de Stetio 

frontatus Cuv. , et de Glohkeplialus melas Traill, provenant des 

campagnes du yacht Princesse-Alice. Par Augusto Pettit, 56 

pages, 4 pl. 1905. 
XXXn. — MoUusques provenant des dragages effectués á l'ouest de l'Afri- 

que pendant les campagnes scientifiques de S, A. S. le Piñnce 

de Monaco. Par Ph. Dautzeniberg et H. Fischer, 125 pages 5 

pl. 1906. 
Carte bathymétriqne des lies Agores d'aprés les cartes fran^aises et an- 

glaises, les sondages du Talismán, du Challenger, de S. A. S. 

le Prince de Monaco ( • 'Hirondelle et Princesse-Alice") et de 

"l'A^or," dressée et coloriées sous la direction de S. A. S. le 

Prince de Monaco par J. Thoulet. Paris et Berlín 1899, gran 

in-folio. 
Carte bathymétrique des lies A§ores d'aprés les cartes frangaises et an- 

glaises, les sondages du "Talismán," du "Challenger," de S. 

A. S. le Prince de Monaco ("Hirondelle" et "Princesse Ali- 

ce") et de "l'A^or," dressée ot coloriée sous la direction de S. 

A. S. le Prince de Monaco par J. Thcidet, corrigée d'aprés les 

sondages exécutés en 1 902 par la Princesse Alice" et les tra- 

vaux les plus récents. Monaco 1903, grand in-folio. 



Brunswick (E.) et Aliamet (M.), Induits á courant continu. 

Construction du noyau de Varmature, du croisillon et du cóllecteur. 
(Encyclopédie scientifique des Aide-MémoireJ. Paiis 1906. Gmi- 
thier-Villars. 3 fr. 

Poursuivant l'étude de la construcction de l'induit des machines k 
courant continu, étude que les auteurs antéñeuremeut commencée dans 



13 

l'Encyclopédie par l'exposé des regles de bobinage et par les procedes d'exé- 
cution des enroulements. MM. Brunswick et Aliamet traitent, dans le pré- 
sent volume, du calcul et du dimensionnement des piéces constituaut la 
partie mécajiique d'un induit: noyau d'avmature, oroisillon, colecteur. 

Un Chapitre est entiérement consacré au rappel des formules reJati- 
ves á la résistance des matériaux. Les auteurs recommandent, d'autre pat-t, 
Temploi de la méthode métallographique, procede d' examen rapide des to- 
les et aciers au point de vue de la qualité magnétíque de ees matiéres; c'est 
ixne iuitiative qui mérite d'étre prise en considératiou. 



Premier Congres international pour l'étude de la radiologie et 
de l'ionisation tenu a Liege du 12 au 14 septembre 1905. Comptes- 
rendus. 1 vol. in-8 de 570 pages, avec fig. et planches. 17 fr. 50, 
H. Dunod et E. Pinat, éditeurs, 49 quai des Grands-Augustins, 
Paris, 1906. 

Un premier congrés international pour l'étude de la radiologie et de 
l'ionisation a été tenu á Liége en septembre 1905. Des Communications fort 
intéressantes y ont été présentées, presque toutes en langue francjaise, 
quelques -unes en langue anglaisa ou en langue allemande. On les trouvera 
toutes in-extenso dans ce volume qui met au point d'une fa§on certaine 
l'état d'avancement des diverses recherches sur le radium, les életrons, les 
radiations, la radioactivité, l'ionisation, les rayons X, les diverses applica- 
tions en médecine et en biologie de ees di verses découvertes, etc. La colla- 
boration des savants du monde entier a ce congTes fait de ees comptes-ren- 
dus une véritable monographie de la radiologie et de l'ionisation. 



Analyse des métaux par Electrolyse, par A. HoUard, Docteur 
es-sciences et L. Bertiaux, essayeur du commerce. Grand in-8. 
Brochó, 6 fr. ; cartonné, 7 f r. H. Dunod et E. Pinat, éditeurs, 
49 quai des Grands-Augustins, Paris, VP. — 1906. 

Ce livre est un ouvrage essentiellement original en ce sens qu'il n'est 
pas une compilation, mais le résultat de douze années d'expériences synthé 



14 



tiques et analytiques: Synthétiques parce que les méthodes de séparatiou et 
de dosage ont été expérimentées sur des éléments peses et mélangés en 
proportions quelconques; Analytiques parce que ees méthodes ont été appli- 
quées aux produits les plus varíes (alliages, minerais et produits d'usine) 
M. Hollard et son préparateur, M. Bei'tiaux, on-t surtout dirige leurs re- 
cherches la oü l'analyse pondérable cu volumétrique laisse a désirer soit a,\\ 
point de vue du manque de precisión, soit au point de vue de la lenteur 
ou des dificultes de la manipulation. 

lis sont arrivés á pouvoir déposer sur les életrodes — dans un gi"and 
nombre de cas — des quantités illimitées de metal. C'est la une ressource 
tres precíense lorsqu'il s'agit de séparer ce metal d'avec des éléments (im- 
puretés ou corps ajoutés intentionnellement), qui s'y trouvent noyes en 
tres petites proportions, car ees éléments restent, aprés l'électrolyse, seuls 
dans le bain et peuvent correspondre á iine quantité de metal aussi grande 
qu'on le désire, conditions tres favorables a la simplicité et á la precisión 
áu dosage de ees éléments. 

Ce qui fait encoré l'intérét de ce volume, c'est qu'on y trouve pour la 
premiére fois, exposée d'iine fagon complete, une théorie de l'analyse éler- 
trolytique, c'est- á-dire, d'une part, uno interprétation des phénoménes si 
complexes de l'électrolyse appliqués a l'analyse, d'autre part une oiñenta- 
tion poiir ceux qui voudront faire de nouvelles recherches. 



Analyse chimique industrielle, sous la direction de G. Lunge, 
professeur au Polytechniciim de Zurich, tradnit sin* la 5^. ódi- 
tion alleinande, par Em. Gampagne, ingénienr-chiiniste. Pre- 
mier volume: Industries minerales. In-8 de 640 pages, avec 105 
fig. Broché 22 fr. 50. H. Dunod et E. Pinai, éditenrs, 49, qnai 
des Grands-Augustins, París. — 1906. 

Ce traite d'analyse industrielle est une traduction partielle de l'im- 
portant ensemble des travaux réunis et publiés par G. Lunqe, sous le titre 
de Chemischtechnische Untersuchunsmethoden, lequel comprend trois volumes 
formant ensemble plus de 3,000 pages. Les chapitres contenus dans le pre- 
mier volume de la production fran^aise sont extraits des deux premiers vo- 
lumes de l'édition allemande. Le second volume, qui paraítra cette meme 
année, será extrait du troisiéme tome de l'édition allemande reservé aux 
industries organiques. 



15 

Pour chacune des industries considérées, on envisage successivament 
les pointssuivants: 1? Analyse des matiéres premieres; 29 Controle des diffé- 
rentes phases de la fabrication; 39 Essais des produits fabriques. 

Toutes les questions analytiques qui se présentent au chimiste spécia- 
lisé dans une industrie particuliére sont abordées successivament et réso- 
lues par les métbodes les plus recentes et surtout les plus pratiques. Cet 
ouvrage est le résultat d'une longue expérience faite pour adapter les 
métliodes scientifiques au travaii du laboratoire chargé de controler et de 
rógler la marche des opérations industrielles. 

L'ouvrage de Lunge a obtenu le plus grand succes en Allemagne, oü 
vient de pai'aitre la cinquiéme édition. Le public réservera un bon accueil 
á la traduction que M. Campagne en a fait au proñt de l'industrie chimi- 
que. 



N. H. Abel. Sa vie et son oeuvre, par Lucas de Pesloüan 
Librairie Gauthier - Villars , quai des Grands-Augustins, 55, 
Paris (6^). In-8 colombier de XIII-169 pages, avec un por- 
trait, cartonné; 1906. — 5 fr, 

L'auteur a voulu donner un récit de l'existence d'Abel en méme temps 
qu'une analyse de son oeuvre ; il a cherché a montrer suivant quel ordre 
cette oeuvre a été cree et á déterminer quels acords il peut y avoir entre 
sacréation et les circonstances qui ont accompagué cette création. 

II faut bien se garder de croire que ce qu'on trouvera ici puisse étre 
consideré comme fragment de l'histoire des Mathématiques, car il n'est 
pas juste de penser que pour écrire une telle histoire il suffise de mettre 
bout á bout des études succesives sur les ceuvres des mathématiciens de 
génie; en agissant ainsi on ne pourrait rien obtenir qui présentát les carac- 
teres d'un développement histoiique, mais seulement une serie discontinué 
de découvertes qui semblei'aient étre nées uniquement par des á- coups 
de génie ; mieux vaudrait, pour déterminer le mouvement historique, le 
chercher dans les ceuvres des géométres mediocres, dans les ouvrages di- 
dactiques de toutes les époques oü Ton verrait comment les études nou- 
velles ont été á chaqiie instant préparées par des travaux antérieurs, et 
comment elles ont été rattachées á ees travaux. Une difieren ce essentielle 
s'établit done entre la recherche du développement historique et l'étude 
monographique de l'oeuvre d'un mathématicien (telle celle que nous pré- 



16 

sentons ici ) : cette seconde étude qui doit oompléter, ótayer l'autre, doit 
étre faite dans un esprit tres différent: ce qu'il s'agit d'établir c'est non 
plus une certaine unité dans un développement á travers le temps, mais 
une unité dans les di verses manif estations d'un esprit humain ; cette unité 
OH ne peut que la sentir, et, pour parvenir a ce sentiment, il ne suf&t pas 
de connaitre des textes mathématiques, il faut encoré user de tous les élé- 
ments de connaissance que l'on peut avoir, choses de la vie matérielle, 
autant que choses de la vie scientifique afin de comprendre quelle influence 
eurent l'éducation, la culture, le milieu, et en general tous les accidents 
de l'existence. 

Ces quelques explicatious suffiront a faire comprendre ce que veut étre 
cette biographie d' Abel: avant tout la vie d'un homme ; elles permettront 
de se rendre compte des raisons pour lesquelles ont été mélées dans le récit 
des choses mathématiques et des choses d'ordre personnel; elles f eront ex- 
cuser ce qu'il y a dans ce travail d'imaginatif et méme, peut-étre, de ro- 
manesque. 

Table des matiéres. — Note préliminare. Préface. — Chap. I. Christia- 
nia Jeunesse (1802-1825).— Chap. II. Le Voyage (1825-1827).— Chap. III. 
Derniéres années (1827-1829). — Chap. IV. Quelques reflexiona a propos 
d'Abel. — Notes et textes d'Abel. 



Guide de l'amateur météorologiste par Julien Loisel, Licen- 
cié es Sciences, Météorologiste a l'Observatoire de Juvisy. Pa- 
ris. Lihrairie Gauthier-ViUars, in-8 de 96 pages, avec 14 figu- 
res et 2 planches; 1906, — 4 fr. 75 o. 

L'étude de la Météorologie est fondee sur les observations ; pour que 
cette étude puisse étre entreprise, il faut naturellement que les observa- 
tions soient bien faites, mais il faut aussi qu'elles soient nombreuses et 
bien réparties sur la surface de la Terre. De la la nécessité de répandre 
le plus possible ces connaissances indispensables pour bien observer. 

A cote des Traites, il y avait place pour un Guide de l'amateur météo- 
rologiste destiné a tous ceux qui possédent les Instruments courants. C'est 
la place qti'anibitionne la présente publication. 

Les membres des Commissions météorologiques, les amateurs isolés, 
les officiers aux colonies peuvent, en appliquant les méthodes indiquées 
ici, rendre les plus grands services á la Science de la previsión du temps. 




¡dad hlica lÉeio ilzak" 



MÉXICO. 

Eevista Científica y Bibliográfica. 

Ntims. 3-6. Tomo 24. 1906-1907. 

MOIMENTO DE CERRO GORDO, ACATLAi PUEBLA. 



Se haya situado este monumento al pie del Cerro Gordo, 
Municipalidad de S. Pablo, Distrito de Acatlán, B. de Puebla. 
Sus dimensiones son las siguientes: 4 metros de ancho, 5 de 




largo y 2 de grueso, teniendo la figura poco más ó menos r20 
de altura; su posición es casi horizontal, estando inclinada ha- 
cia el Oeste; su cara superior, eu la caal está la figura, está 

Revista. (1906-1907).— 3. 



18 

perfectamente pulimentada, siendo sus demás lados bastante 
irregulares y sin labrado alguno. La figura está grabada con 
extraordinaria perfección, conservándose perfectamente visi- 
bles hasta sus menores detalles; á su lado hay otra figura pe- 
queña, elíptica, que representa un pescado y que indudable- 
mente fué hecha con posterioridad, siendo bastante defectuo- 
sa su ejecución. 

Los vecinos del lugar opinan que la piedra de referencia 
fué labrada en la roca superior, de la cual más tarde se des- 
prendió, pero es más creible, dada su posición actual, que ha- 
ya sido grabada en el lugar que ocupa actualmente. Aseguran 
así mismo que en la citada roca superior existen otras figuras, 
pero por estar á una grande altura no es fácil percibirlas á la 
simple vista; se nota sí una gruta bastante amplia y cuyas pa- 
redes y bóveda se hayan totalmente ennegrecidas por el hu- 
mo. 



Puebla, Julio de 1906. 



EDELMLRO TKASLOSHEROS, 
Ingeniero. 



SESIONES DE LA SOCIEDAD. 



Septiembre 3 de 1906. 

Presidencia del Sr. Dr. Manuel M. Vülada. 

Trabajos. — Dr. A. Dugés. Mwciélago del género Ichnoglossa (Memo- 
rias, 24. p. 117). 

Ing. R. Escobar. Los pozos artesianos de Villa Ahumada, Chih. (Memo- 
jias, 24, p. 121). 

V. F. Frías. Noticia bibliográfica de los escritores D. Carlos de Sigüenza 
y Góngora y D. José María Zelaá é Hidalgo. (Memorias, 24, p. 131). 



19 

Ing. P. Ortiz Eubio. Excursión al Pico de Quinceo, Mich. (Memorias, 
24, p. 127). 

El Dr. Daniel Vergara Lope, manifestó que deseando demostrar la per- 
fecta inocuidad de su suero antiponzoñoso para la picadura del alacrán, se 
lo había inyectado personalmente teniendo la satisfacción de no haber su- 
frido trastorno alguno, con lo cual queda comprobado que puede usarse sin 
peligro. 

Nombramientos. — Miembro titular: 

Dr. Alfonso Pruneda, Jefe de la Sección Secundaria, Preparatoria y Pro- 
fesional (Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes). 

Socio honorario ; 

Prof. Dr. J. M. Van Bemmelen, Laboratorio de Química orgánica, Uni- 
versidad de Leiden, 



Octubre 5 de 1906. 

229 Aniversario de la fundación de la Sociedad. 

Presidencia del Sr, Ing. D. Leandro Fernández, Secretario de Comunicaciones 
y Obras Públicas. 

Trabajos. — Ing. S. Alemán. Estudio comparativo de los métodos de Talf 
cott, Bessel y Mexicano, para determinar la latitud. (Continuación). 

Prof. G. Gándara. Alteraciones nodulares en las fibras del henequén. 

Lig. A. García Cubas. Mis últimas exploraciones a/rqueológicaa. (Memo- 
rias, 24, p. 261). 

. Prof. J. Gasea. Combinaciones químicas. Ley general de los volúmenes. 
Calores de constitución. (Memorias, 24, p. 233). 

Ing. P. C. Sánchez. Estudios soire el péndulo. (Memorias, 25). 

Ing. M, Téllez Pizarro. Proyecto de nomenclatura nominal pa/ra la ciu- 
dad de México. 

Dr. M. Uribe Troncóse. Necesidad de uniformar los métodos de examen 
de la vista de los empleados de ferrocarriles. (Memorias, 24). 

Ing. J. D. ViUarello. Hidrología subterránea de los alrededores de Jiu- 
tepec, Estado de Morélos. (Memorias, 24, p. 159) . 

El Dr. Vergara Lope dio cuenta de un caso de picadura de alacrán de 
tierra caliente á un japonés en esta ciudad, en el que se demostró la efica- 
cia del suero antiponzoñoso de que se ha ocupado (Memorias, 24, p. 173^. 



20 



Se levantó la sesión á la 8 p. m. á la cual asistieron los Sres. K. Agui- 
lar y Santillán, S. Alemán, M. F. Alvarez, B. Anguiano, A. J. Carbajal, 
L. Fernández, T. Flores, Gr. Gándara, J. C. Haro, T. L. Laguerenne, G. 
Mancera, Mendizábal (Joaquín), M. Moreno y Anda, Gr, M. Oropesa, T. Pa- 
redes, A. Pruneda, F. M. Rodríguez, L. Salazar S,, P. C. Sánchez, E. E. 
Sehulz, M. Téllez Pizarro, M. Uribe Troncoso, D. Vergara Lope, J D. Vi- 
Uarello y el Secretario que subscribe. 



Noviembre 5 de 1906. 

Presidencia del Sr. Ing. J, D. VUlarello. 

TbabAJOS. — Dr. F. Lentz. L'évolution chimique dans Vindustrie savon- 
niére (Memorias, 24, p. 239). 

Nombramientos. — Miembros titulares: 

Ings. Ángel Peimbert y Alejandro Prieto. 

Socios correspondientes; 

Dr. H. Credner, Leipzig. — Dr. T. W. Edgewortb David, Sydney. — Prof. 
W. M, Davis, Camh-idge, Mass. — Prof. Dr. C. Diener, Viena. — Prof. Dr. 
"F. Frecb, Breslau. — Dr. E. O. Hovey, Nueva Yorlc.—Dv. H. Marstall, 
Edimburgo. — Dr. H. Ross, Munich. — Ing. V. Sabatini, Boma. — Dr. E. Tiet- 
ze, Viena. 

La Sociedad felicitó á su Presidente el Sr. Ing. J. D. Villarello, por 
su ascenso á Subdirector del Instituto Geológico Nacional. 

El Secretario anual. 
ALBERTO CAPILLA. 



Diciembre 10 de 1906 

Presidencia del Sr. Lig. J. D. Vülarello. 

Trabajos. — M. Miranda y Marrón. Observaciones sobre los proyectos de 
reforma al calendario por C. B. Órnelas. 

Dr. Ed. Seler. El lienzo de Santiago Guevea Manuscrito zapoteca del 
siglo XVI. 



21 

Nombramiento. — Socio correspondiente : 

Prof. J. F. Kemp, Profesor de Geología en la Universidad Columbia. 
Nueva York. 

Postulación. — Para miembro titular, Dr. Ambrosio Vargas. 

El Secretario, 
J. GALINDO T VILLA. 



bibliografía. 

Exploitation des mines, par Félix Colomer, ingónienr civil des 
noines. 2f édition. In-16 de 344 pages, avec fig. Bella reliure 
en peau souple 9 fr. París, [H. Dunod et JE. Pmat, éditeiirs 
1906. 49, quai des Grrands-Angustins, Paris, VP) 

Cet ouvrage réunit tout ce qui a trait á l'exploitation des mines et le 
présente sous une forme simple, claire et accessible a tous. Un gisement 
ayant été reconnu par de précédents recberches, il faut indiquer succes- 
sivement ce qu'il y alieu de faire: 19 Pour la mise en exploitation (tra- 
vaux préparatoires et travaux d'exploitation proprement dits); 2? Pour 
extraire le mineral, e'est-á-dire pour l'abattre, le transporter et le monter 
a la surface; 3? Pour organiser les services généraux d'une bonne exploi- 
tation (enlévement des eaux, aérage). Ce petit ouvi'age n'est pas seulement 
un aide-mémoire, mais ils s'efforce d'exposer avec métbode les idees gené- 
rales ou les notions pratiques nécassaires a un bon directeur de mines, aux 
ingénieurs et controleurs des mines, aux administrateurs de sociétés mi- 
niares, aux maítres mineurs, aux exploitants et á tous ceux qui s'intéres- 
sent de prés ou de loin a l'ai't des mines. 

L'épuisement de la 1er. édition a decide M. Colomer á présenter une 
nouvelle mise au courant des progrés réalisós dans l'art des mines. Les 
chapitres Sondage et Ahatage ontété complétement remaniés. II est parlé 
longuement du remhlayaqe hydraulique. Toutes les applicatious de l'élec- 
tricité, relatives á l'extraction et a Vexhaure, sont passées en revue. Enfin, 
quelques remaniements on été faits au cbapitre de V Aérage, notamment 
en ce qui concerne la description des divers ventilateurs. On s'est appli- 
qué á donner le plus possible d'indications pratiques pour les di verses opé- 
rations de l'art des mines. 



22 



Les argües réfractaires, gisements, composition, examen, traite- 
ment et emploi, par le professeur Dr. Cari Bischof, traduit sur la 
3.^ édition allemande, par O. Chemin, ingénieur en che£ des 
ponts et chaussées en retraite.— In-8 de 604 pages, avec 93 
fig. Broché, 18 fr. París, H. Dunod et E. Pinat, éditeurs. 1906. 

L'industrie des argües réfractaires remonte a une tres haute antiquité. 
Mais ce n'est qu'á une date relativement récente qu'elle a pris le develop- 
pement considerable que l'on constate aujourd'hui. 

Avec les progrés qu'a faits en particulier la métallurgie du fer et de 
l'acier, les exigences imposées aux matériaux réfractaires ont augmenté et 
il a fallu se livrer á des études méthodiques des matiéres premieres pour 
pouvoir bien établir leurs propriétés et déterminer les meUleures condi- 
tions de leur emploi. On peut en diré autant pour ce qui touche la prépa- 
ration du zinc, du gaz d'éclairage, des pots et cu ves de verrerie, etc. 

11 n'existait jusqu'ici en frangais aucun ouvi'age qui donnát un resu- 
me métbodique et complet de tout ce que l'on sait sur ce sujet, C'est pour 
repondré a ce besoin bien constaté que M. Chemin publie la traduction de 
l'ouvrage allemand du Docteur-Professeur Cari Bischoff, l'un des spécia- 
listes les plus connus, qui traite le sujet de la maniere la plus complete. 
Ce livre, qui en est á sa troisiéme édition en Allemagne, jouit d'une ré- 
putation justement méritée et constitue en quelque sorte le bréviaire des 
fabricants de produits réñ-actaires, C'est rendre un véritable service aux 
industriéis franjáis que de leur faire connaitre. 



Memorias del Observatorio del Ebro situado en Roquetas, 
agregado al Colegio Máximo de la Compañía Jesús, en Tolo- 
sa. N° 1. Noticia del Observatorio y de algunas observaciones 
del eclipse de 30 de Agosto de 1905 por el P. Ricardo Girera, 
S. J. — Barcelona, Gustavo Gil, editor. 1906. 1 vol. en 4? 60 
págs., 12 láms. 2 pesetas. 

Esta interesante publicación da á conocer los preparativos para la fun- 
dación del observatorio, sus planos, aparatos é instalación; su desarrollo 
con motivo del eclipse; el establecimiento del observatorio de física cósmi- 



23 

ca, describiendo sus secciones de meteorología, geofísica, biblioteca, etc., 
los trabajos preliminares para el eclipse y las observaciones astronómicas, 
fotográficas, magnéticas, espectroscópicas, de polarización, etc., ejecutadas 
durante el fenómeno. 

Tan importante institución, que cuenta con vasta y excelente dota- 
ción de instrumentos, continuará, según sabemos, publicando los resulta- 
dos de sus trabajos. 



Astronomical Observatory of Harvard College. Cambridge, 
Mass. Bdward C. Pickering, Director. Annals, in-4, pl. 

Vol. XXXIX, Part II. Peruvian Meteorology. 1892-1895. Compiled 
and prepared for publication by Solón I. Bailey. 1906. Pp. 157-292. pl. 
VII-XI. — Vol. LVJH, Part I. The diumal and annual periods of tempe- 
ratura, humidity and wind- velocity up to 4 km. in the free air and the 
average veiticalgradients of tbese elements atBlueHill, by H. H. Clayton. 
1904, 58 pp., 11 figs. — Part II. Observations and investigations made at 
tbe Blue HUÍ Mjteorological Observatory, Mass., U. S. A., in tby years 
1903 and 1904, under the direction of A. Lawrence Rotch. With an Ap- 
pendix on the error of absorption hygrometers. 1906, pp. 65-141, pl. I. — 
Vol. LX, No. I. Geometrical methods in the theory of combining observa- 
tions. By A. Searle. 32 pp. 1906. No. II. Early observations of the 6th 
SatelHte of Júpiter. 10 pp. 1906. 

ClRCULAES by Ed. C. Pickeríng. 1906. No. 113. Measurements of 
Linnée during total lunar eclipse. — No. 114. The Algol variable, + 41^^ 
851.041342. — No. 115. 22 new variable stars in Carina. — No. 116. A Durch- 
musterung of variable stars. — No. 117. 183930, A new Algol variable. — 
30O16169. H. 1236.— A^b. 118. Observations of Phoebe in May and June, 
1906. 



Mitteilungen der Nikolai-Hauptstemwarte zu Pulkowo. 
1906. 

Band I. No 10. Observations de l'éelipse totale de Soleil du 30 aoút 
1905 faites par l'expédition de l'Observatoire de Poulkowo en Espagne a 
Alcocebre. Par A. Hansky. 1 Partie. 3 pl. — Détermination de la latitude 



24 

et de l'heure á Alcocebre et les observations des contacts. Par W. Lebe- 
dintseff. — No. 11. Observations photographiques du satellite de Neptune 
en 1902-1903 et quelques remarques sur les ereaurs systématiques, par S. 
Kostinsky et Mlle. L. Timoféeff. 



Dictionnaire des termes techuiques employés dans les Sciences 
et dans V Industrie. Recueil de 25,000 mots techniques avec 
leurs différentes significations, par Henry de Graffigny, avec 
proface de Max de Nansoiity. In-IG? de 480 pages. Brochó, 
12 fr. 50.— Paris, H. Dunod et E. Finat, éditeurs, 1906. 

La diffusion des sciences industrielles et la vulgarisation des procedes 
et méthodes employés dans les arts et métiers a obligé de donner des ac- 
ceptions tres variables aux mots de la langue fran^aise, quand on n'en a 
pas f orgé de nouveaux de toutes piéces. Frappé de la dificulté qui existe 
de se reconnaítre dans le langage technique employé par les praticiens, un 
vulgarisateur dont le nom est bien connu, M, H. de Graf&gny, a songé a 
reunir l'explication de ees mots employés dans les sciences exactes et les 
principales industries, et en les classant par ordre alphabétique, il en a f ait 
un dictionnaire qui ne comprend pas moins de 25,000 mots, dont certains 
comportent jusqu'á vingt et trente significations différentes. 

C'est done la un travail considerable ayant demandé plusieurs années 
de labeur a son auteur, qui s'est efforcé de remplir de son mieux le pro- 
gi'amme qu'il s'était tracé. Et il n'a pas eu qu'á puiser dans les divers Die- 
tionnaires scientifiques publiés jusqu'á présent, car beaucoup, méme parmi 
les plus récents, ne contiennent pas toutes les expressions tecbniques pas- 
sées maintenant dans l'usage, particuli^rement chez les mécaniciens, les 
pbysiciens, les constructeurs, etc. 



Dictionnaires tecliniques illustrés en six langues (frangais, 
allemand, cingláis, russe, italien, espagnoíj, établis d'aprés une 
méthode iiouvelle et pratiqae par K. Deinhardt et A. Scholo- 
maun, ingénieurs. Premier volunte: Eléments des machines. — 



25 

Outils ustiels, par P. Stulpnagel, ingónieur. In-16 (format por- 
tatif) de 404 pages, 823 fig. Cartonné. 6 fr. 50. París, H Bu- 
nod et E. Pinat, éditeurs. 1906. 

II n'existait pas de dictionnaire complet des termes teetniques em- 
ployés dans les difEérentes langues. Les dictionnaires de Deinhardt et 
Scholomann, dont le premier voltime vient de paraitre, ont adopté, pour 
atteindre ce but, un olassement absokiment nonveau. C'est un classement 
métbodiqne des branches par groupes avee dessins. Chaqué branche se 
trouve groupée dans un ordre logique qui oontient tous ses termes techni- 
ques; la matiére de chacune d'elles est classées dans des chapitres spéciaux. 
Ce groupement donne á ees dictionnaires la valeur pratique d'un aide-mé- 
moire. Hs comprennent trois divisions: 1? Table des matiéres; 2? Clas- 
sement méthodique des mots; 39 Nomenclature alphabétique unique des 
termes des 5 langues a la suite l'un de l'autre. 

Le premier volume comprend les éléments des machines et les outils 
servant a travailler le métaux et le bois et renferme — dans un appendice 
spécial — des termes et des dessins de haut valeur pour tous les of&ces ou 
bureaux tecbniques. 



Les tremblements de terre, leur origine possible, les tremble- 
ments de terre au Pérou, par Émíle Guarini, professeiir á l'Eco- 
le d'arts et métiers de Lima. In-8 de 26 pages. 2 fr. París, H. 
Dunod et E. Pinat, éditeurs. 1906. 

Dans cette brocliure, l'auteur rappelle les plus importantes perturba- 
tions sismiques du globe, réunit et discute les observations et les phéno- 
ménes qui précedent ou suivent les tremblements de terre, expose les di- 
verses tbéories émises pour expliquer 1' origine de ees phénoménes. 

M. Gruarini conclut que l'hypothése électrique permet seule d' expli- 
quer que la cote du Pérou est plus ravagée que beaucoup d'autres ré- 
gions. 

La théorie électrique s'accorde en outre avec tous les phénoménes 
constates. Si le tremblement de terre était toujours d' origine électrique, 
il serait peut-étre possible de l'éviter. On lira avec intérét la thése de M. 
Gruarini, qui ne manque ni d'originalité ni d'actualité. 



EevistB (1906-1907).— 4. 



26 



La Mécanique des phénomenes fondee sur les analogies par 
M. Petrovitcli, Professeur á TUniversité de Belgrade. in-8 (20 
Xl3) écu, 96 pages, 114 figures; 1906. Oollection Scientia. — 
2 fr. Librairie G-authier- Villar s, Quai des Grands-Augustis, 55, 
París (6f) 

Table des Matiéres. — Introduction. — Chap. I. Considérations prélimi- 
naires sur les analogies. — Chap. II. Esquisse d'une mécanique genérale 
des causes et de leurs eifets Eléments du schéma. Equations régissant l'ac- 
tion des causes. Déjinition analytique des fonctions X. Quelques théorémes gé- 
néraux. — Chap. III. Schémas généraux represéntant l'action de causes. — 
Chap. IV, Apergu sur les applications de la mécanique genérale. 



L'électricité industrielle mise a la portee de l'ouvrier, par E. 
Boseuberg, traduit de rallemand par A. Maudnit, ancien eleve 
de l'École polytechnique. 2.^ édition. In-8° de x-490 pages, 
312 fig. Broché, 8 fr. 50. Paris, H. Dunod et E. Pinat, óditeurs, 
1906. 

Cet ouvrage, du á la plume d'un ingénieur allemand tres connu des 
spéeialistes par ses publications techniques, a obtenu un grand succés en 
AUemagne et a été traduit en anglais. M. Mauduit a rendu service au pu- 
blic franjáis en le lui faisant connaítre par une traduction dont l'épuise- 
ment rapide a nécessité une seconde édition. Ce travail, d'un caractére 
fonciérement pratique, est particuliérement destiné a l'ouvrier qui, ayant 
a manipuler les machines électriques si diverses utilisées actuellement 
dans l'industi'ie, veut en comprendre le f onctionnement et se rendre capa- 
ble de parer aux dérangements qui s'y produisent. 

Mais, par suite de son caractére élémentaire, il convient á ceux qui 
veulent se familiariser avec l'Electricité industrielle, quel que soit le ni- 
veau de leur instruction; et comtne, malgré sa simplicité, il penetre pro- 
f ondément dans l'étude de l'électricité, décrit et explique le f onctionnement 
des appareils les plus divers, il rendra service aux chefs et employés d'usi- 
nes ou de maisons de commerce utilisant des installations électriques, aux 
eleves des écoles professionnelles et a tous ceux qui s'intéressent aux ma- 
chines électriques et veulent en connaítre les propriétés et la conduite. 



27 

Faisons remarquer le véritable tour de forcé accompli par l'auteur 
dans les chapitres: les Machines á courants alternatifs simples et polyphasés, 
' expliquées clairement avec les seules connaissances de l'Ecole primaire. 



Recueil de Tlnstitut Botanique (Universitó de Bruxelles) 
publié par L. Errera. Tome I avec 5 planches. Glycogéne, 
amidon et autres reserves non azotées. — Bruxelles, H. Lamar- 
tin. 1906. 1 vol. gr. in-8, 446 pages. 

El Ilustre fundador del Instituto Botánico el Prof . Leo Errera, que 
había ya publicado en 1902 el tomo V de esta colección (Véase Revista, t. 
17, p. 33) no tuvo la suerte de ver el presente tomo, pues falleció en Vi- 
vier d'Oye el 19 de Agosto 1905 á la edad de 47 años. Su sucesor M. Jean 
Massart ha publicado los tomos I y VI que contienen las siguientes ma- 
terias : 

Tome I. L. Errera. L'épiplasme des Ascomycétes et le glycogéne des 
végétaux (Thése d'agrégation, 1882). — Sur le glycogéne chez les Mucori- 
nées. 1882. — Sur le glycogéne chez les Brasidiomycétes. 1885. — Sur Texis- 
tence du glycogéne dans la levure de biére. 1885. — Les reserves hydrocar- 
bonées des Champignons. 1885. — Ueber den Nachweiss der Glykogens bei 
Pilzen. 1886. — Anhauf ung und Verbrauch von Glykogen bei Pilzen 1887. 
— Grlycogéne et "paraglycogéne" chez les végétaux. (Travail posthume). 
— Bibliographie du glycogéne et du "paraglycogéne" (Travail posthume). 
— Dessins relatifs au glycogéne et au "paraglycogéne" (Travail posthu- 
me). — E, Laurent. Recherches physiologiques sur les levures. 1890. — G. 
Clautriau. Etude chimique du glycogéne chez les Champignons et les Le- 
vures, 1895. — N. Ensch. Le glycogéne chez les Myxomycétes. 1899. — G. 
Clautriau. Les reserves hydrocarbonées des Thallophytes. 1899. — E. Lau- 
rent. Starkebildung aus Grlycerin. 1886. — Recherches experimentales sur 
la formation d'amidon dans les plantes, aux dépens de solutions organi- 
ques. 1887. 

Tome Fi" publié par Jean Massart. 1906, 421 pages, 27 fig. et 23 pl. — 
J. Massart. Sur l'irritabilité des plantes supérieurs. 1902. — María Mal- 
taux et J. Massa/rt. Sur les excitants de la división cellulaire. 1906. — Ph. 
Molle. Un alcaloide dans Olivia miniata Benth. 1902. — L. Errera. Sur la 
limite de petitesse des organismes. 1903. — Conflits de préséance et excita- 
tions inhibitoires chez les végétaux. 1905. Sur les caracteres hétérostyli- 
ques secondaires des primevéres. 1905. — Sur Fhygroscopicité comme cau- 



28 

se de l'action physiologique á distance décou verte par Elfving. — Note pre- 
liminaire sur les f euilles. — Josephine Wery. Quelques expériences sur l'at- 
traction des abeilles par les fleurs. 1904. — F. Van Bijsselberghe. Sur les 
propriétés physiochimiques des mélanges dissous et la détermination phy- 
siologique de leur pouvoir osmotique. 1905. — A. Jacquemin. Sur la locaH- 
sation des alcaloides oliez les Légumineuses. Eedierches de microchimie 
comparée. 1905. 



Bibliothéque de Philosophie scientifique. L'Histoire de la 
Terre, parL. de Launay, Professeur á l'Ecole Supérieure des 
Mines, Paris Ernest Flammarion. éditeur. 26, Rué Racine. 1 906. 
12° 83 pages. 3 fr. 50 c. 

El autor, consecuente con el fin que se propone la serie que á pertenece 
su libro, presenta con claridad la síntesis filosófica de las teorías geológi- 
cas, su evolución y el resumen del estado actual de las cuestiones más pal- 
pitantes. En nueve capítulos desarrolla las materias siguientes : !• Histo- 
ria de las teorías geológicas. II. Principios de los métodos geológicos. — 
III. Las fuerzas en acción en las transformaciones de la estructura terres- 
tre y sus efectos generales. - IV. La historia de la materia terrestre. — V. 
La historia de la estructura tarrestre. Su evolución. — VI. La historia de 
la estructura terrestre. Sus recurrencias. — Vil. La historia de los climas. 
Las variaciones físicas y astronómicas. — VIII. El presente y el futuro de 
la Tierra. — IX. La historia de la vida sobre la Tierra Cuadro cronológico 
de la historia de la Tierra. 



L'Aunée électrique, électrothérapique et radiographique. 

Revue annuelle des progrés électriques en 19{'5 par le Dr. Fo- 
veau de Courmelles. 6f année. Paris, Líbrame Polyteclmiqíie, Ch. 
Béranger. 19Ü6. 8° 328 pages. 3 fr. 50. 

Este tomito da á conocer como en los años anteriores, los asuntos que 
se relacionan con los importantes ramos á que está destinado. Comprende 
dieciocho capítulos que están consagrados sucesivamente á aparatos y he- 
chos nuevos, electroquímica, luz, calefacción, tracción eléctrica, telégra- 
fos y señales, telegi-afía sin alambres, electricidad atmosférica, aplicaciones 



29 

diversas, electroterapia, radiografía, radioterapia, fototerapia, radio y cuer- 
pos radioactivos, etc. 



Publications of the United States Naval Observatory. Socond 
Series. Volume IV in four Parts. — Washington. Government 
Printing Office. 1906. 2 vol. in-4, 79 pl. 

Contents. — Part I. Transit Circle Observations of Sun, Moon, Pla- 
nets, and Miscellaneous Btars, 1900-1903. — Part 11. Transit Circle Ob- 
servations of Sun, Moon, Planets, and Comets, 1881-1891. — Part III. 
Transit Circle Observations of Standard and Zodiacal Stars, 1901-1902. — 
Part IV. Total Solar Eclipses of May 28, 1900, and May 17, 1901 (Sumatra 
Eclipse Expedition). — Reduction Tables for Transit Circle Observations. 
— Reduction Tables f or Equatoiial Observations. — The Present Status of 
the Use of Standard Time. 



Annales de l'Observatoire Kational d'Athenes publiées par 
Dómétrius Eginitis, Directeur de FObservatoire, Professeur 
a rUniversité Nationale. — Athénes. ímpi'imerie Royale Ra£- 
tanis-Papageorgiou. 1906. Tome IV. 1 vol in-4, 579 pages. 

Premíére partie. — Mémoires. (Par M. D. Eginitis). Les éléments du 
Magnétisme terrestre á Athénes pendantles années 1900-1903, — Radiants 
observes á Athénes pendant les années 1900-1903. — Notes géophysiques. 
— Recherches sur les étincelles électriques par B. Eginitis. — Étude des 
séismes survenus en Grréce pendant les années 1900-1903. 

Seconde partie. — Observations maguétiques et météorologiques faites 
a l'Observatoire d'Athenes, pendant les années 1900-1903. — Observations 
météorologiques faites aux Stations departamentales, pendant les années 
1900-1903.— Observations séismographiques des Stations d'Athenes, Cala- 
mate, Chalcis et Zante, faites pendant les années 1900-1903. — Tremble- 
ments de terre observes en Grréee durant les années 1900-1903. 



Eeport of the Superitendent of the Coast and Geodetic Survey, 

showing the progress o£ the work from July 1, 1905, to June 



30 

30, 1906. Washington; GoVt Printing off. 1906. 1 vol. m-4. 
230 pp., ill. & maps. 

Report, p. 5-22. — Appendises: 1. Details of field opperations, p. 23-86 
— 2. Details of office operations, p. 87-104. — 3. Results of magnetic obser- 
vations made by tbe Coast and geodetic Survey, between July 1, 1905, and 
June 30, 1906. By L. A. Bauer, p. 105-210.-4. Distribution of the mag- 
netic declination in the United States for January 1, ]905. By. L. A. 
Bauer, p. 211-226. 



La machine dynamo á courant continu. Théorie, construc- 
tion, calcul, essais et fonctionnement par E. Arnold, Profes- 
seur-Directeur de Plnstitut électrotechnique á l'École teehni- 
que supérieure grand-ducale de Karlsruhe, Traduction fran- 
9aise par E. Boistel et E. J. Brunswick, Électriciens. Tome 
II. — Paris. Librairie Pólyteclmique, Ch. Béranger^ éditeur. 15, 
Rué des Saints-Péres. 1906. 1 vol. gr. in-8, 741 pages, 496 
figs. 25 £r. relié. 

El presente tomo se ocupa detalladamente de la construcción, cálculo, 
ensayes y funcionamiento de la máquina de comente continua. Está divi- 
dido en cuatro partes que comprenden treinta y cuatro capítulos 

La primera jiarte trata de la construcción desde el punto de vista me- 
cánico, con detalles para cada elemento de la máquina y añadiendo unos 
treinta ejemplos prácticos relativos á máquinas de diferentes géneros. La 
segunda está consagrada al anteproyecto, presentando gran número de da- 
tos numéricos y formulario de cálculos. La tercera parte trata de los ensa- 
yos, describiendo los diversos procedimientos empleados, cálculo de los 
rendimientos, etc. , con ejemplos de gran utilidad. La cuarta y última par- 
te se ocupa especialmente del funcionamiento y las numerosas explicacio- 
nes que pueden darse á las máquinas de corriente continua. 

Constituye esta obra una ayuda de gran importancia para toda perso- 
na que se ocupe de la construcción, instalación y manejo de las citadas má- 
quinas, y su consulta será siempre de gran provecho. 



31 



Congrés Géologique International. X* session. 1906, José 
G. Aguilera, Président. Ezequiel Ordóñez, Sécretaire general. 
Carte géologique de TAmérique du Nord. Dressée d'aprés les 
sources officielles des Etats Unis, du Ganada, de la République 
du Mexique, de la Commission du Chemin de Fer Interconti- 
nental, etc. Henry Gannett, Géographe. Bailey Willis, Géolo- 
gue. Echelle, 1: 5.000,000. 1909. (En quatre feuilles). 

La carte géologique de l'Amérique du Nord, est le résultat d'une 
résolutlon présentée par le Professeur I. C. Russell aujourd'hui défunt, 
ancien professeur de géologie dans rUniversité de Michigan, lors de la 
reunión a Ottawa, de la Société (iéologique d'Amérique. Cette résolu- 
tlon indiquait qu'il serait désirable qu'une carte géologique de l'Ainé- 
rique du Nord f ut préparée pour le Congrés Gréologique International dans 
la Ville de México, et qu'un comité fut nonamé pour considérer les mo- 
yens les plus propres pour mettre ce projet a exécution. Le comité se com- 
posa du Professeur I. C. Eussell, comme Président, Prof . F. D. Adams, M. 
José Gr. Aguilera, M. C. W. Hayes, et M. Bailey Willis. Le comité obtint 
la coopération des commissions d'Etudes géologiques du Ganada, du Me- 
xique et des Etats-Unis, et accepta l'offre que ñt le Bureau Géologique 
des Etats-Unis de se charger de la compilation des informations. M. Wil- 
lis fut officiellement chargé du travail. 

Les principales sources d'information sont les suivantes: 

La Gréologie du Ganada fut préparée par M. James White, Géographe 
du Département de Flntéñeur d'Ottawa, s'appuyant sur des données déjá 
publiées ou encoré inédites, du Bureau Géologique du Ganada. II regut 
la coopération spéciale de M. A. P. Low, Directeur du Bureau, et du Prof. 
F. D. Adams; mais, en méme temps, tous les géologues, membres du Bu- 
rean, y contribuérent, parait-il, suivant leurs connaissances personnelles. 

La carte géologique du Mexique et de l'Amérique Céntrale au Nord de 
Panamá, fut préparée sousla direction de M. José G. Aguilera, Président 
de la Commission du Congrés Géologique International; elle fut remise 
complete au compilateur. 

La géologie des Etats-Unis fut compilée d'aprés les publications du 
Bureau géologique des '_Etats-Unis et les observations faites antérieure- 
ment dans l'Ouest, Plusieurs géologues appartenant á difieren ts Etats f our- 
nirent des cartes récemment publiées et des notes. Les rapports sur les 
études géologiques des différents Etats furent consultes, ainsi que les ar- 
ticles publiés dans des journaux et publications spéciales. Les membres 



32 

du Bureau Gréológique des Etats-Unis fournirent généreusement leur der- 
nier traYail et quelques-uns d'entre eux ont preparé des cartes íipéciales 

Les données sous la main, réunies de sources différentes et représen- 
tant des idees variées, aussi bien que différents degrés de connaissance, 
ont été arrangées par le compilateur, dont le but a été d'exposer les faits. 
L'échelle de la carte et les difficultés pour Fimprimer ont apporté des li- 
mites arbitraires á cette exposition, car certaines étendues sont plus con- 
nues qu'il n'a été possible de l'indiquer. La généralisation ainsi rendue 
nécessaire est done le résultat des limites imposées par la tecbnique et l'é- 
chelle, et non celui de l'ignorance. Ceci est vrai par exemple, pour l'Etat 
du Colorado, oü l'on connaít bien des divisions du Paléozoique, mais oü 
celles-ci se prósentent dans des étendues tellement restreintes qu'elles 
ne peuvent se représenter d'une maniere distincte sur la carte. D'un au- 
tre cote, il y a des districts, comme le Sud-Ouest du Wyoming et certai- 
nes parties de VUtah, dans lesquels on ne connait pas les divisions du Pa- 
léozoique et la représentation sur la carte indique le degré de connaissan- 
ce actuelle. 

Considérant qu'il y a beaucoup de problémes de corrélation encoré a 
resondre, le compilateur a été obligé, en certains cas, d'assigner une for- 
mation ou une serie á une position qui peut étre disputée. Quand il l'a f ait, 
il s'est efforcé de consultor les autorités les plus sures qu'il a pu trouver, 
mais il est le seul responsable pour la représentation sur la carte. Dans 
certains cas, particuliérement sur les frontiéres internationales, aucun 
arrangement n'a paru approprié, en face des connaissances actuelles, et ce 
fait est indiqué par la différence de couleur sur les deux cotes de la fron- 
tiére. 

Pour que la carte put étre gravee et imprimée á temps pour le Con- 
grés International, il a était nécessaire d'en f aire la compilation dans un 
temps beaucoup plus court qu'il n'était désirable. On avait seulement un 
peu naoins de trois mois pour reunir et arranger les inf ormations, II a été 
impossible de se livrer á des consultations et des considérations com2:)lé- 
tes, et par conséquent, il s'est glissé des erreurs qui, autrement, auraient 
été évitées. Le compilateur ose espérer que les géologues possédant des 
données pouvant servir á corriger la carte, voixdront bien communiquer 
avec lui avant la publication de l'édition revue. 



kiáJ CieBllica 'íém Mí" 

MÉXICO. 

Revista Científica y Bibliográfica. 

Ntíms. 7-8. Tomo 24. 1906-1907. 

SESIONES DE LA SOCIEDAD. 



Enero 10 de 1907. 

Presidencia de los Sres. Ings. Juan I). Villarello y Joaquín de Mendiísábal Tamborrel. 

Abierta la sesión hizo uso de la palabra el Sr. Villarello para manifes- 
tar su agradecimiento á la Sociedad por la ayuda y atenciones que se le 
dispensaron durante el año anterior, para el cual fué electo nuestro Presi- 
dente, y á la vez recordó que por un acuerdo que la Sociedad aprobó en 
Noviembre de 1897, correspondía la presidencia honoraria de ésta, primera 
del año, al Sr. Ing. Mendizábal Tamborrel, á quien invitó que pasara á ocu- 
par el asiento que le correspondía. Al ocupar el sillón de la Presidencia el 
Sr. Mendizábal, expresó á la Sociedad su gratitud por tal honor, y aprove- 
chó la oportunidad para dar en nombre de todos sus consocios, una cordial 
manifestación de gratitud al Sr. Villarello por el reconocido empeño que 
tuvo para procurar el adelanto de la Sociedad durante sas funciones como 
Presidente, y por la mejora material que implantó de la instalación de la 
luz eléctrica en los salones de sesiones y biblioteca, que fué debida á su 
cooperación eipontánea. 

Elecciones. — Jujita Directiva para 1907: 

Presidente, Dr. Antonio J. Carbajal. 

Vicepresidente, Ing. Gabriel M. Oropésa. 

Secretario, el subscrito. 

Prosecretario. Prof. Mariano Lozano y Castro. 

Trabajos. — Dr. R. E. Cicero. La lepra desde el punto de vista de la 
higiene. (Memorias, 24, p. 313). 

Revista. (1906-1907).— 5. 



34 

Prof . M. Leal. Correlación de los vientos en León, deducida de ocho años 
de observación de 1898 á 1905. (Memorias, 24, p. 327). 

Prof. Gr. Eenaudet. L'évolution de lamatiére et la Plasmogenie. (Memo- 
rias, 25). 

Ing. M. Téllez Pizarro. Los hundimientos en la Ciudad de México. (Me- 
morias, 24). 

El Sr. Ing. A. Capilla indicó que de este trabajo se derivaba como con- 
secuencia, que sería preciso procurar que las cimentaciones se hiciesen de 
preferencia sobre las antiguas, y no como se ba hecho hasta hoy, abriendo 
grandes excavaciones para edificios pesados, y á la vez recomendó la aper- 
tura de pozos de exploración para encontrar la capa de terreno más resis- 
tente. 

Nombramientos. — Miembro titular, 

Dr. Ambrosio Vargas. 

Socios honorarios: S. Arrhenius, Estocolmo; W. Ostwald, Leipzig; 
A. Righi, Bolonia; E. Rutherford, Montreal. 

Socios correspondientes: M. Baratta, Voghera y Prof. Dr. A. Rothpletz, 
Leipzig. 

Postulación. — Para miembro titular, Ing. Macario Olivares. 



Febrero 4 de 1907. 

Presidencia del Sr Lie. D. Ramón Manterola, Presidente honorario perpetuo. 

Trabajos. — Dr. A. Dugés. Apuntes de Bromatología pa/ra México. (Me- 
morias, 24, p. 331). 

Dr. N. León. Folc-Lore Mexicano. (Memorias, 24, p. 339). 

Lie. V. J Lizardi. Cohesores ó Cohesionadores. 

Dr. A. Vargas. Paralelo entre las conjugaciones de los verbos en Español 
y en Esperanto. 

El Sr. Lie. Manterola anunció que en la reunión del presente año de 
la Asociación de las Academias que tendrá lugar en Viena, se tratará de la 
importante cuestión del idioma auxiliar internacional. 

Nombramiento. — Miembro titular, 

Ing. Macario Olivares. 

Socio correspondiente, E. Van den Broeck, Secretario general honora- 
rio de la Sociedad Belga de Geología, Bruselas. 

Postulaciones, — Para miembros titulares, Ings. Tomas Cordero y 
Esteban Mercenario. 

El Secretario anual, 
ENRIQUE E. SCHULZ. 



35 



bibliografía. 

Oazeto Matematika Intemacia. F. J. Vaes. Rotterdam 
(HoUand). Mathenesserlaan 290. 

Oni intencas krei matematikan revuon, kies teksto estos tute en lingvo 
"Esperanto," kaj difinata por matematikistoj de Vtuta mondo. 

Estas nenecesa diri kian gi-andan utilon tia revuo povos havi, car tia- 

A A 

maniere gravaj artikoloj kaj komunikajoj venos sub la okuloj de ciulandaj 
matematikistoj kaj la nombro da legantoj do estos kredeble pli granda ol 

A 

povas okazi per nacia revuo. La nova revuo enpresos cion, kiu rilatas je 

A A 

teoria kaj praktika matematiko, meiíaniko kaj teoría fiziko, en ciuj eblaj 
formoj: grandaj kaj malgrandaj disertacioj fankau pri la instruado), pro- 
blemojj demadoj, korespondajo, bibliografio, Mstorio, biogi'afioj, k. c. 
Ankau tradukajoj en Esperanto de artikoloj jam publiüigitaj en alia lingvo 
estos bonvenaj. Tiaj artikoloj traduMtaj el Esperanto estos tiam reciproke 
disponeblaj por aliaj revuoj, se la verkintoj permesas tion. Tiamaniere es- 
tos formita ligilo inter la jam ekzistantaj naciaj revuoj, car per la nova 
revuo povos en mallonga tempo artikolo, verkita en ia lingvo, esti tradu- 
kita en ciuj aliaj lingvo j. La nova revuo devas do neniel esti konsiderata 
kiel konkuronto de 1' nunaj revuoj, sed kiel ilia forta helponto. 

La grandeco kaj la kosto de 1' nova revuo (Grazeto Matematika Inter- 
nada) tute dependos de l'nombro da personoj kiuj abonas kaj de 1' kvanto 
ensendita. Provisore la prezo estos fiksita je maksimumo da 6 guldenoj 
bolandaj (*) (plej alta) por jariro de 12 folioj presitaj (192 pagoj). Se la 
nombro da abonintoj permesos gin, la kosto estos pli malalta, au la dono 
taj folioj estos pli multnombraj, Kiu ajn deziras aboni, estas petata bal- 

-^ _ A A 

dau skribi sian nomon, adreson, lokon kaj landon de logado (sufiee legeble 
skribitan) al la poste staranta adreso. 

Al kiu ajn povanta ion pretigi por la revuo (li skribu en Esperanto) 

(*) 12.50 francs=10 Mark=10 sliimngs=5.10 Osten-. guld.=12 50 lire 
=3.15 Roeb .=2.40 dollar=2.40 piaster (America) 2.40 duro=2.40 mil- 
rei8=8 itsibu=1.66 tal. 



36 



ni petas voli jam nun komuniki tion, anoncante la supozatan kvanton. Al 
redakcioj de revuoj {tiel bone matematikaj liel aliaj) ni petas anonci ci tiun 

A A 

cirkuleron en ilia eldonajo. Volonte ni alsendos ciun deziratan kvanton da 
aboniloj por ilin enmeti en kajero de l'revuo. 

Afabla peto al la leganto bonvoli konigi la enhavon de 1' eirkulero en 

A ^ A „ „ 

sia cirkauajo por kiu celo li ankau povas demandi lauvole nombren da 
enskribiloj. 



Traite théorique et pratique de Métallurgie genérale par 
L. Babu, Ingénieur en Clief des Mines, Professeur á l'Ecole 
nationale supériure des Mines. — Tome II. Combustibles. Ap- 
pareils métallurgiques. — Paris. Librairie Pólyteclmique, Ch. Bé- 
ranger. 1906. 1 vol. gr, in-8, 596 pages, 549 figs. 25 £r. relié. 

En el tomo anterior de esta Revista (p. 18) se dio noticia del tomo I 
de esta importante obra, que apareció en 1904. 

El presente tomo está dividido en dos partes: la primera trata de los 
combustibles naturales y su preparación para los tratamientos metalúrgi- 
cos, comprendiendo seis capítulos que se ocupan de los combustibles de la 
presente época (leña y turba), combustibles sólidos antiguos (lignita, hu- 
lla, antracita), esquistos bituminosos, petróleo y gases natiirales, combus- 
tibles carbonizados y carbón de leña, cock, combustibles gaseosos prepara- 
dos, aire, vapor de agua y humo, describiendo en cada uno de ellos sus ca- 
racteres, preparación, etc. 

La segunda parte está consagrada á los aparatos metalvirgicos emplea- 
dos en la producción de calor. En cuatro capítulos se ocupa sucesivamen- 
te de los hogares independientes para combustibles sólidos, líquidos y ga- 
seosos, descripción de hornos, su construcción y empleos, aparatos de ca- 
lefacción, aparatos de viento para los hornos de baja y alta presión, etc., 
purificación de los humos de los hornos, condensación de los polvos y 
vapores, epuración de los humos y aprovechamiento de los gases de los 
hornos. 



37 



Die BriederscMaege in den Norddeutschen Stromgebieten. Im 
amtlichem Aut'trage beavbeitet vou Prof. Dr. G. Hellmann, 
Geheimer Regierungferat, AbteilTings-Vorsteherim K. Preuss. 
Meteorologischen Institut. — Berlin. 1906. Dietrich Reimer. 
In-3 Bánden, 8° gr. 

Erster Band. Text. Mit 48 Fig., 3 Taf. und 1 Karte (Regen karte 
von Deutsehland auf Grund zehnjahriger Beobaclitungen (1893-1902) von 
3,000 Stationen entworfen von G. Hellmann. 1: 1.800,000) 525 Seiten. 

Inhaltsverzeichnis. Erster Ahschnitt, Die Grundlagen des WerTces — Ents- 
tehung und Anlage des Werkes. Das Beobachtungsmaterial (Preussen, 
Bayern, Hachsen, Württemberg, Badén, Elsass-Lothringen, Russland, Oes- 
terreich-Ungarn, Schweiz, Frankt-eich, Belgien, Luxenaburg), Die Ver- 
teüung der Stationen. Die kritiscbe Vei'arbeitung der Beobachtungen. 
DieGenauigkeitderNiederschlagsmessungen. Literaturangaben. Zkoeüer 
Abschnitt. Die Niederschlarismenffe. Die mittlere jáhrliche Niederschlags- 
menge. Grosste Mederschlagsmenge eines Tages, sowie kürzerer Zei- 
tráume. -Drüter Abschnitt. Die NiederscMagshaufiglceit. Mittlere Zahl der 
Niedérschlagstáge. Die jáhrliche Periode der Niederschlagswahrscheinlich- 
keit. Die Haufigkeit der Niedérschlagstáge nach Stufenwerten der Nie- 
derschlagsmenge. Der Schnee. Graupel und Hagel - - Vierter Abschnitt. 
Die NiederscMagsschvkinkungen. Homogenitat der Beobachtungen. Mittlere 
Abweichunngen des Niederschlags. Extreme Abweichungeu. Aufeinander- 
folge nasser und trockener Witterung. Su nasse und zu trockene Jahres- 
zeiten. Niederschlags- und Trockenpeiioden. Periodische Schwankungen 
der Niedersííhlagsmenge. — Fünfter Abschnitt. Bemerkungen zu einigen 
Stationen. — Anhang. Régenkarte von Deutsehland. — Stations-Verzeich- 
nisse. 

ZWEITER Band. — Tabellen I. ¥11-722 Seiten. 

Dritter Band.— Tabellen II. Vn-872 Seiten. 



L'Électrométallurgie des fontes, fers et aciers, par G. Ma- 
tignon, professeur suppléant au Oollége de Fraace, maitre de 
oonférences a la Sorbonne, ln-8 de 96 pages, 37 fig. Brochó, 
4 fr. 50. Paris. H. Dunod et E. Pínat, éditeurs. 1906. 

Le travail de M. Matignon a été rédigé a la suite d'une visite á l'Es- 
position de Liége. Le aciers électriques qui avaient été exposés permet- 



38 

taient de se rendre compte qu'une industrie nouvelle venait d'étre cree 
par rintroduction du f our électrique dans la métallurgie du f er. L'auteur 
a pensé faire oeuvre utile en rassemblant les renseignements fournis par 
MM. Gin, Girod, Keller, Leleux, etc. M. Matignon a laissé de cote la des- 
cription et l'étude des installations électriques mises en oeuvre pour l'ali- 
mentation des fours. II étudie successivement les fontes spéciales, le fer- 
rochrome, le ferrosilicium, le silicospiegel, le ferrotungsténe, le aciers et 
les fontes électriques, l'électrométallurgie du ouivre, du nickel et du zinc. 
Cette brochure demontre l'utilité de l'alliance du laboratoire et de l'usine. 



Eegles normales de l'Associatiou des électriciens allemauds 
pour la comparaison et l'essai des machines et transformateurs 
électriques, suívies de commentaires, par G. Dettmar, traduit 
de rallemand par F. Loppé et A. Thouvenot, ingénieurs. In-8 
de 72 pages, 2 £r. 50. Paris. H. Dunod fít E. Pinat. 1906. 

MM. Loppé et Thouvenot ont eu l'beareuse idee de traduire les re- 
gles normales de la Verhaná deutscher Electrotechniker pour la comparaison 
et l'essai des mashines électriques et des transformateurs. 

Ce travail d'un haut intérét concerne la puissance, l'elévation des tem- 
pérature, les surchages, l'isolement, le rendement, les métbodes pour dé- 
terminer ce rendement, la variation de tensión, etc. II est suivi des inté- 
ressants commentaires de M. Dettmar et precede de définitions des plus 
útiles. 



Annuaire pour Tan 1907 publié par le Burean des Longi- 
tudes. Paris. 

La librairi» GautMer- Villars (55 quai des Grands-Augustins) vient 
de publier, comme chaqué année, l'Anmuiire du Burean des Longitudes pour 
1907. — Ce petit volume compact contient, comme toujours, une foule de 
renseignements indispensables á l'ingénieur et á l'homme de Science. Cet- 
te année, nous signalons|tout spécialement les Notices de M. A. Bouquet de 
la Grye: Diamétre de Venus, et de M. H. Deslandres: Histoire des idees 
et des reoherches sur le Soleil. Eévélation récente de l'atmosphére entiére 
de Fastre. In-16 de prés de 900 pages avec figures: 1 fr., 50 (franco, 1 fr , 
85). 



39 



Le carbone et son imíustrie: Diamand, graphite, charhons, noirs 
industriéis, houille, par Jean Escard, ingénieur civil. I vol. gr. 
in-8 de XVIII -784 pages, 129 fig. 1906. Broché, 25 £r. Pa- 
ris, H. Dunod et E. Pinat, éditeurs. 

Aprés un exposé general des propriétés des carbones, lequel a pour 
but de f amiliariser le lecteur avec le corps qui lui sont presentes et aussi 
d'éviter des redites dans les chapitres snivants, Fauteur aborde l'étude du 
diamant et de ses applications. Le graphite, qui mérite d'étre envisagé im- 
médiatement aprés, a été étudié longuement; on n'a pas craint d'insister 
sur les caracteres physiques et chimiques des nombreuses varietés de cette 
substanee, et Fon a décrít avec soin les principaux gisements de ce miné- 
ral. Dans le chapitre qui suit, le lecteur pourra se rendre compte de l'in- 
térét qu'il a á connaitre les propriétés des carbones amorphes, chaqué va- 
ríete se prétant par cela méme á des applications spéciales et nettement 
caractérisées. Les deux derniers chapitres consacrés á la houille revétent 
une allure particuliére; l'auteur n'a pas eu simplement en vue d'étudier ce 
mineral et ses propriétés: il a voulu décrire soigneusement les gisements 
dans lesquels on le recontre, aussi bien en France qu'en Europe et dans 
les autres parties du monde; il a cru intéresser le lecteur en joignant a 
cette énumération quelques considérations nouvelles sur l'épuisement des 
mines de charbons et sur le combustible de l'avenir. 

M. Escard a. en maints endroits, formulé ses propes hypothéses sur 
la formation de certaines varietés de carbone, parallélement a celles que 
quelques auteurs ont dé ja signalées. Les nombreux travaux qu'il a suivis 
dans les mines, de méme que ses études particuliéres de gisements, don- 
neront au lecteur confiance dans ses assertions. 

II est certain que cet ouvrage, le premier qui paraisse sur cette ques- 
tion de "l'industrie du carbone," trouvera auprés des industriéis un accueil 
sympathique. 



Chimie et physique appliquées aux travaux publics (Ana- 

lyses et essai des matériaux de eonstruction), par J. Malette, 
conducteur des ponts et chaussées, chimiste á FEcole natio- 
tiale des ponts et chaussées. ( Bíbliothéque du condtocteur de tra- 



40 

vaux publicsj. 1 vol. gr. in-16, x — 620 pages, 172 fig. 1906. 
Relié en mouton souple 12 fr. Paris, H. Dunod et E. Pinat, 
éditeurs. 

Dans "Chimie et Physique appliquées aux Travaux Publics," l'auteur 
s'est attaché á signaler les rapports étroits qui existent entre ees deux 
Sciences experimentales et la détermination de la qualité des matériaux 
employés dans les travaux publics. 

M. J. Malette pense, avec raison, que les grandes lois physiques et 
chimiques, ainsi que les piincipes de mécaniqtie, doivent demeurer le point 
de départ des analyses et des essais effectués sur les matériaux, en vue de 
la connaissance de leurs propriétés. C'est pourquoi le rappel de ees lois 
forme une premiére partie qui sert d'introduction á une seconde partie, 
analyses et essais, qui est l'application directe de la théorie a la pratique 
courante. 

Dans le cours de l'ouvrage, l'auteur a fait, notamment, une incursión 
origínale dans le domaine assez peu connu de la chimie analytique appli- 
quée aux matériaux de construction. II a fait choix, parmi les procedes 
employés par les spécialistes, de moyens simples de détermination ou de 
dosage que des personnes, méme peu exercées aux manipulations, peuvent 
mener á bien dans des laboratoires primitifs ou sur des chantiers organi- 
sés. II mentionnent également les épreuves d'essai plus compliquées dont 
l'usage s'est partout répandu. 



Encyelopédie des Ti^avaux publics fondee par M. C. Lé- 
chalas, Inspecteur general des Ponts et Chaussées. Précis d'é- 
lectricité, par Paul Niewenglowski, Ingénieur au Corps des Mi- 
nes. Paris. Librairie Gauthier-Villars. Grand in-8 (25x16) de 
11-200 pages, avec 64 figures; 1906. 6 fr. 

Ce précis est en quelque sorte un traite general d'Electricité, desti- 
né a mettre le lecteur rapidement au courant des phénoménes fondamen- 
taux, des théories les plus connues et des découvertes recentes. L'auteur 
a pu donner a sa rédaction des dimensions restreints en réduisant chaqué 
théorie a ce qu"elle a d'essentiel, et en supprimant des détails qui font par- 
fois perdre de vue renchainement des idees. 

L'ouvrage est divisé en deux Parties. La premiére fait connaítre, in- 
dépendamment de toute hypothése, les lois principales et les expérien- 
ecs qui servent a les établir; la seconde montre les conséquences qu'on peut 



41 

en déduire par le ealcul. L'auteiir a insiste sur les mótliodes de mesure, 
l'homogénéité des formules et les différents systémes d'unités, si útiles a 
bien connaítre dans les applications pratiques; il a resume en quelques pa- 
ges la plupart des questions dont on s'est occupé particuliérenient dans 
ees derniéres années, comme les tubes de Crookes, les rayons X, les cou- 
rants alternatifs, l'amélioration des lignes télépboniques, la décbarge os- 
cillante des condensateurs, les courants de Tesla, la tbéorie de Maxwell, 
la théorie électromagnétique de la lumiére, les ondulations hertziennes, la 
télégi'aphie sans fil et la tbéoriedes électrons. 

Cet Ouvrsge peut done servir soit á Findustriel ou á l'ingénieur qui 
veut préciser ses notions théoriques, soit á 1' eleve qui a besoin d'apprendre 
les éléments; en un mot, á toute personne désireuse de suivre les progrés 
d'une scienee toujours si rapidement renouvelée. 



La Statique appliqnée á la résistance des matériaux et anx 
constructions civiles a l'usage des écoles professionnelles, des 
architectes, des entrepreneurs, des constructeurs, des agents 
voyers, des conducteurs des ponts et ehaussées, etc., par Kari 
Zillicli, Inspeeteur des travaux hydrauliques. Traduit de l'a- 
llemand par M. Thibaut et E. Hublet. Pavis et Lióge. Librai- 
rie Polí/technique, Ch. Béranger, 1906. 8? 427 pages, 371 figs. 
12 £r. 50 relió. 

Este libro servirá lo mismo á los arquitectos que á los maestros de 
obras, etc., que podrán hacer sus planos de las construcciones, siguiendo 
reglas bien determinadas y conforme á los cálculos de la resistencia de ma- 
teriales, determinando las dimensiones que deberán tener las vigas, colum- 
nas, etc., que van á resistir esfuerzos detei-minados. 

La primera parte de la obra trata especialmente de la Estática gráfica. 
La segunda parte está consagrada al estudio de la resistencia y da el cál- 
culo de las obras, tirantes, pilares; soportes, etc., presentando numerosos 
cuadros numéricos que son muy útiles en la práctica. La tercera parte se 
ocupa de las constracciones más importantes como techos, cubiertas, bó- 
vedas, pilares, muros de manipostería, etc. 

Todo el libro contiene buenos ejemplos prácticos que enseña la aplica- 
ción de las fórmulas para los cálculos que se deseen. 



Revista (1906-1907).— 6. 



42 



Climatology of the United States. By Alfred Judson Henry, 
Professor of Meteorology, Prepared ünder the direetion oí 
Willis L. Moore, Chief U. S. Weather Bureau.— Washington 
Gov't Printing Office. 1906. (Bulletin Q, Weather Bureau) 
1012 pages, 33 plates. Price $ 10.00. 

La primera parte de esta valiosa é importante publicación da los ras- 
gos generales del clima de los Estados Unidos en sn. vasto territoiio, exa- 
minando sucesivamente la influencia de las elevaciones; la influencia de 
los ciclones y anticiclones; las temperaturas y su distribución en invierno 
y verano, medias, máximas y mínimas; el descrecimiento d« la temperatu- 
ra con la altitud; correlación de los elementos meteorológicos entre sí; la 
lluvia, la humedad relativa, niebla,. viento, tempestades, etc, En la segun- 
da parte sé hallan cuadros generales relativos á los resultados de las obser- 
vaciones en las localidades principales, y en seguida resúmenes de las ob- 
servaciones de temperatura, lluvia, humedad y dirección del viento en to- 
das las estaciones de la red, que pasan de 630, clasificadas por Estados y 
Territoiios. Para cada estación se dan sus coordenadas y altitud, instala- 
ción de los instrumentos, etc. 



Transmíssion de l'énergie á grande distance. Théorie et 
calcul des lignes á courants alternatifs par G. Roessler, Docteur 
es ÍScienoeS, Prof esseur a PEcole technique supérieure de Dan- 
zig. Traduit de l'allemand par E, Steinmann, Docteur es Scien- 
ces, Professeur á PEcole de Mécanique de Genéve.— Paris. 
Librairie Polytechnique Ch. Béranger. 1907. 8? 238 pages, 46 fig. 
et 7 pl. 12 £r. relió. 

Bien conocido es el autor por sus publicaciones relativas á motores, en 
los cuales, como en la presente, se distingue por su estilo claro y por la ma- 
nera práctica con que trata los puntos. 

Se ocupa del método simbólico, tan útil pai-a esta clase de estudios; 
de la corriente en las líneas que poseen auto -inducción; cálculo de las 
cantidades complexas; la capacidad de las líneas; el condensador en el cir- 
cuito de corrientes alternativas; cable artificial; ecuaciones fundamen- 
tales de los cables; cálculo de las constantes eléctricas de un cable según 



43 

sus dimensiones; el cable de longitud indefinida en circuito abierto; el ca- 
ble de longitud finita en circuito abierto; el cable en carga. 

Termina con la colección de las principales f órm,ulas y notaciones em- 
pleadas en el curso del libro. 



Précis d'analyse chimique quantitative des substances mi- 
nerales, eomprenant l'analyse volumétrique, l'analyse des gaz 
et Pélectrolyse, par le Dr. Cari Friedheim, Professeur de chí- 
mie minórale, analytiqíie et industrielle á Püniversité de Ber- 
ne. Traduit d'aprés la 6™*- ódition allemande parle Dr. L. Gau- 
tier. — Paris et Liége. Librairie Polytechnique, Ch. Béranger. 1906. 
8? gr. 529 pages, 42 figs. 18 fr. relié. 

En este libro el autor se propone guiar en sus primeros pasos á los 
principiantes en el ramo. Después de describir suscintamente las.operacio- 
nes y aparatos necesarios para el análisis cuantitatÍYO, expone con los su- 
ficientes detalles prácticos, los métodos de análisis volumétricos, ocupan 
dose después de los métodos típicos más importantes y los aparatos para el 
análisis de gases. En seguida se ocupa de los principios generales del aná- 
lisis electrolítico, así como del análisis ponderal, con numerosos ejemplos 
con productos de las industrias química y metalúrgica, exaiñinando tam- 
bién ciertos métodos especiales y aplicaciones. 

Consagra otro capítulo á los cálculos de los análisis, tomando por ba 
se los pesos atómicos