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Full text of "Nueva geografia de Colombia escrita por regiones naturales"

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Xueva Geografía de ColojT|lbia 



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IMPBBHTA DE VAPOR - CALLE 10, KUUERO ISS 



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e^VVc^v^^oi^a^ p^t^e^tvn's^vr^Ci-i. 



Hace tres lustros se dio á la estampa esta obra por primera vez. Amparó 
entonces su publicación el benemérito General Antonio K. Cuervo, á la sazf'n 
Ministro de Guerra, considerándola útil para el ejército, conforme lo manifes- 
tó en el Prólogo que para apadrinarla se dignó escribir. Como era natural, 
tratándose de un trabajo de la índole del presente, el libro resultó con las defí* 
ciencias inherentes á una labor sin antecedentes en el país, cuanto al fondo, y 
conel defecto irreparable de no ser ilustrado, es decir, de faltarle \vl piedra an- 
gular de las cartas y planos, sin los cuales no hay libro de geografía digno del 
nombre de tal, pues toda descripción de un territorio cualquiera no es ni 
puede ser otra cosa que un comentario documentado de las líneas que geomé- 
tricamente representen ese territorio en el papel. 

Hoy entra de nuevo en prensa el libro, corregidos los principales defectos 
y errores del fondo por el trabajo de varios anos, y llenado el vacío de la falta 
de ilustraciones adecuadas, merced al apoyo que se ha dignado prestarle el 
Excroo. Sr. D. José Manuel MarroquÍn, encargado de regir los destinos 
de la República, y literato conocido en todos los países donde se habla la len- 
gua de Castilla. 

Porque no obstante la sangrienta rebelión que aún nos azota- por fortuna 
con sus últimas convulsiones — con daño de la riqueza nacional, del adelanto 
intelectual y material del país y de la moral pública, el Excmo. Sr. Marro- 
QITIN, sin posponer á ninguna otra tarea la de restablecer cuanto antes el or- 
den público turbado, no desatiende las obras de prcgreso, ora para cuidar de 
su desarrollo, ora para asegurar su continuación en mejores días, que, á Dios 
gracias, ya clarean en los horizontes de la patria. 

Y no por Vanidad personal, sino por bien entendido orgullo patrio, pode- 
mos afirmar que esta edición ilustrada de la Geografía de Colombia no tiene par 
en la América Latina, y deja muy atrás cuanto en la materia se conoce de 
México á Chile y la Argentina; y si las ilustraciones no son perfectas desde 
el punto de vista artístico, en cambio constituyen una obra esencialmente na- 
cional, ejecutada por jóvenes formados en la Escuela de Grabado, en maderas 
recogidas en las magníficas selvas colombianas. 

Por lo que hace á los grabados que ilustran la obra, forman un conjunto 
tan rico, variado y completo como el asunto lo demanda, de suerte que ya por 



VI Nueva Geografía de Colombia 



su número — mediu millar, — ya ix»r no comprender vistas de poblaciones, ni 
escenas de ccstumbres, ni tipos de habitantes, y por referirse solamente á la 
obra de la naturaleza en nuestra patria, los que pueden llamarse idmiftas, cons- 
tituyen una colecci''ii única en su especie, de modo que en este particular la 
Nuast Geografía de Colombia no tiene igual en nuestro idioma. 

Y como los grabados, ó sea la imagen de los objetos á que se refieren, per- 
miten de ordinario condensar las descripciones y á la vez hacerlas más claras, 
posible ha sido reducir el texto sin perjudicar su precisión. 

La ilustración de la Nuez^a Geografía comprende ocho clases de figuras s 

a) Cartas de las regiones naturales y de las circunscripciones políticas y 
administrativas ; 

b) Cartas de los municipios principales por su riqueza, población, área ó 
condiciones topográficas ; 

c) Planos á grande escala de todos los aecidenies geográficos dignos de 
mención especial, como grandes macizos orográficos, valles, islas, vueltas, ho- 
ces y saltos de los ríos, lagos, deltas, bahías, campos de batalla, etc., con inclu- 
sión de las respectivas vistas, cortes y perfiles ; 

d) Planos de las principales ])oblaciones de la República ; 

e) Cartas de los ferrocarriles y principales camin>s, con los detalles del 
caso ; 

f) Cartas geológicas, etnográficas, militares, botánicas y zoológicas; 

g) Cartas relativas á la historia de la geografía colombiana, ó sea las 
usadas ó conocidas á i>rincipios y á mediados del siglo XIX, para que por com- 
paración con los documentos modernos se pueda seguir la marcha de la ex- 
ploración científica del país y queden señalados los vacíos por llenar existentes 
en la materia ; 

h) Diagramas, esquemas y croquis de geografía económica, comercial y 
comparada. 

Para la mejor inteligencia del texto, bueno es que se tengan en cueqta las 
advertencias siguientes : 

I.* Todas las cotas ó altitudes (altura de un lugar sobre el nivel del mar) 
se expresan en metros ; en cambio, para las profundidades de Us aguas emplea- 
remos tXfathom inglés, igual á una braza (i™83); 

2.* Las distancias y áreas se dan en kilómetios y en kilómetros O (ki Ir me- 
tros cuadrados), y, según el caso, también en leguas de 5,000 metros ó. en hectá- 
reas (hcctómetros cuadrados); 

3.* Las longitudes cuando no lleven indicación especial se refieren al me- 
ridiano inglés de (ireenwich, oficial para Colombia, al tenor de la conferencia 
de Washington; 

4.* Las indicaciones de los puntos cardinales se harán con las abreviaturas 
usuales : para el Norte (N.), Oriente (E.) y Sur (S.); pero para el Occidente 
etvplcarcmos la letra \V ( ll'est), conforme lo usan hoy todos los geógrafos, á 
fin de evitar confusiones con el ceto (0), ú otras posibles ; 

5.* Para la expresión de los rumbos, se toma la circunferencia dividida 
en 360 grados, salvo indicación en contrario; 

6.* Las temperaturas se refieren al termómetro centígrado ; 



Nueva Geografía de Colombia vii 



7/ Los datos numéricos que se citan de los diversos autores, se ban toma- 
do, cuando ha sido posible, de las piezas originales, ó, en su defecto, de las edi- 
ciones corrientes de sus obras, de las publicaciones que las registran, ó se han 
deducido de las cartas y planos respectivos inéditos 6 impresos ; por lo cual nada 
de extraño tendría que para algunos de aquéllos resultaran omisiones 6 vacíos, 
no obstante el interés con que se ha tratado de evitar tal falta ; 

8.^ Las clasificaciones y términos técnicos de geografía física adoptados 
en el texto, y los signos usados en las cartas, son los del atlas de Berghaus, y 
los de las obras de Sonklar, Clerc, Marguerit y Lamparent, clásicos hoy en 
estas materias; '~ 

9.' En los cortes y perfiles, de ordinario se exageran las altitudes lo más 
posible, para herir mejor los sentidos del que los vea ; 

10. En ningún caso se citan trabajos de segunda mano, cuando sólo son 
compilaciones, reproducciones ó simples compendios de otros anteriores. 




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Bogotá, Marzo d£ I90l 




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KfieDo ^eojpofía de ^olombic 




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GEOGRAFÍA GENERAL 



CAPITULO PRIMERO 

El territorio 

Nombre — La República de Colombia tomó su nombre del 
apellido del descubridor del Nuevo Mundo, pero no siempre se ha 
designado oficialmente del mismo modo : después de emancipada 
de España y separada de sus hermanas, al disolverse la obra del 
Libertador (1830), se llamó sucesivamente Nana Granada^ Confe^ 
deradón Granadina (1858), Estados Unidos de Colombia (lS6i), y por 
último, á partir de 1886, Colombia á secas. Tiempo es ya de dete- 
nemos en ese fatal camino de variar de continuo de nombres como 
de Constitución, lo cual arguye contra la seriedad del Estado y 
retrae del estudio del país á los hombres trabajadores de las demás 
naciones. Por lo dicho, no es extraño que en el Extranjero aún se 
designe con frecuencia nuestra patria con el nombre de Nueva Gra- 
nada, y que algunos la llamen Colombia granadina ó Nueva Colom- 
bia, para distinguirla de la Gran República de Bolívar. La prensa 
venezolana emplea en sentido despectivo el nombre de Colombia 
la chica, olvidando, de seguro, que fueron los infantes gra-nadinos 
los principales factores de la ruina de las huestes españolas. 

Cuanto al nombre primero, Nueva Granada^ no es otro que 
el de Nuevo Reino de Granada con que el andaluz Gonzalo Jimé- 
nez de Quesada denominó el asiento del principal Estado muis- 
ca por él conquistado en el siglo xvi, por la semejanza que creyó 
encontrar entre parte de la llanura que riega el Funza y los alre- 
dedores de la Granada española, su patria ; nombre que tampoco 
subsistió en el lenguaje oficial de entonces, puesto que para los pe- 
ninsulares Colombia fue primero Presidencia y después Virreina/o 
de San/a/e, tomado este calificativo del aplicado á la ciudad capi- 
tal, es decir, de Santafé de Bogotá, hoy simplemente Bogotá. En 



Nieva Geograha de Coi.ojíbia 



fin, las palabras Confederación y Esi<i<íos Unidos, añadidas al nom- 
bre de la República en el siglo sis, se refieren i la época en que 
prevaleció en el país el régimen federal. 

Posición y limites— L* R-t:pi5blica de Colombia ocupa las 
aledañas porciones N. W. de la América Meridional y SE. de la 
Central, entre la linea equinoccial y el trópico de Cáncer •, motivo 
por el cual colinda con las Repiiblicas de Costarrica •, Venezuela, 
Brasil, Perií y Ecuador y con los océanos Atlántico (mar de las An- 
tillas) y Pacífico. Este territorio, de forma tan varia cuanto irregu- 
lar en su perímetro, es el mismo del antiguo Virreinato de Santafé 
(1740-1810), luego parte central de la Repiíblica de Colombia 
(1821-1827) fundada por Bolívar, y que comprendía además á Ve- 
nezuela y al Ecuador. 



Nueva Geografía de Colombia 3 



Colombia no tiene límites naturales sino al N. y al W., donde 
su territorio es bañado por el mar, porque en las demás porciones 
de su perímetro, la frontera, en lo general obra de las convencio- 
nes diplomáticas, no siempre coincide con importantes accidentes 
topográficos, sino que cruza montes y llanuras : sólo al N. W. sigue 
en toda su longitud un lomo divisorio de aguas. 

De lo dicho resulta que el perímetro de Colombia aún no está 
fijado en toda su longitud, aun cuando sí en su mayor parte, pues 
sólo permanece en litigio al S. y al SE., pero no en las tierras po- 
bladas y cultivadas, sino en las regiones selvosas del Amazonas, 
donde median todavía centenares de kilómetros desiertos entre, los 
últimos ranchos colombianos y los primeros villorrios del Perú ó del 
Brasil. En consecuencia, una de las necesidades más urgentes del 
país es concluir con este enojoso asunto de fronteras, lo cual será 
título de gloria para la Administración que lo lleve á cabo. 

Como sé comprende, en este trabajo nos sujetamos á conside- 
rar el territorio comprendido dentro de los límites sostenidos por 
la Cancillería colombiana, de donde que, al tenor de los modernos 
trabajos geográficos, la República se extiende desde el Cerro Cupi 
(66** 7' 10" W X 0° 36' 30" N.) en la Sierra Onory (Guayana) ape- 
nas á 20 leguas de punto de frontara no discutido ya, hasta la mon- 
taña de Dota (83° 26' 30" W x 9° 50' N.) en las cabeceras del 
Sixaula (Centroamérica), y desde el Seno de Tabatinga en el 
Amazonas (4° 17' 45" S. x 69° 59' 50" W.) hasta la Punta Gallinas 
enIaGoaj¡ra(i2°24' 3o"N x 71° 39' 48" W.), es decir, que los 
meridianos de los dos primeros puntos distan 1,960 kilómetros (ape- 
nas poco más de una hora de diferencia en tiempo), contándose i ,890., 
entre los paralelos de los otros dos : por 14 leguas no son iguales 
las dos medidas. Además, entre los mencionados puntos extremos 
hay: de Dota á Punta Gallinas, 1,360 kilómetros ; de Gallinas á 
Cerro Cupi, 1,460; de Cupi al Seno de Tabatinga, 690 ; y de este 
punto á Dota, 2,196 ; directamente de Dota á Cupi se cuentan 2,170 
kilómetros (máxima longitud), y de Gallinas á Tabatinga 1,900 
(máxima anchura). Empero, es de observar que aun cuando de 
Dota á los orígenes del Auati Paraná (brazo del Caquetá) se cal- 
culan 2, 3 so kilómetros, y en este sitio existe la población brasilera 
de Tabxjca, no hemos elegido dicho origen por punto extremo 
oriental, por razones geográficas que expondremos en su lugar : 
en todo caso, las coordenadas de Taboca son : 65° 46' 20" W. x i° 
46' S. En fin, los puntos del perímetro que más se aproximan al 
centro del país son : la boca del León en el Golfo de Urabá (76° 
4S' W. x 7° 57' N.); la boca del Mataje (78° 55' 10" W. x 1° 31' 
10" N.); el cerro Bobalí (73^27' W. x 8° 38' 30" N.); el páramo de 
Tama (72** 38' W. x 7° 12' 30' N.), y el puerto de la Buenaventura 
(77** 5' W. X 3° 54' 30"). De Bobalí á Urabá sólo hay 390 kilóme- 
tros, y los paralelos de Buenaventura y Tama apenas distan 470. 
Considerando á Bogotá como centro de longitudes, tendremos 
que Dota le demora 9° 34' 24" ai W., y el Cerro Cupi 7° 54' 56" 
al E., por cuanto las coordenadas de la capital son al tenor de los 
cálculos más aceptables : 

Lat. Norte: 4? 36' 11". 
Long. W.: 74^ 2' &\ 



NuKVA Geografía de Colombia 



Superficie — El área del país es de figura en extremo irreg^ular, 
conforme se deduce de las coordenadas anteriores, de suerte que 
no es posible compararla á ning-iSn objeto ni inscribirla en ning^dn 
políg'ono regcular. El que indica la fig'ura sig-uiente es el más ade- 
cuado para ilustrar este asunto : 



FicrRA 2.' 



Punía Gtilh'nas 




PER¿T 



Polígono-perímetro de Colombia 

El polígono mide 3,300 kilómetros de desarrollo ; el perímetro real 10,500 

El perímetro de esa área mide la enorme longitud de 10,500 
kilómetros, casi por mitad ref)artidos entre fronteras y costas, con- 
forme á la siguiente minuta : 

Costas, 5,220 kilómetros : costa atlántica, 2,650; costa pacífica, 

2,570. 

Fronteras, 5,280 kilómetros: Costarrica, 350; Venezuela, 2,270; 

Brasil, 1,110; Perú, 500 ; Ecuador, 1,050 * 



• Como los limites entre el Ecuador y el Perú y entre éste y el Brasil no 
están ñjados deñnitivamente, para los cálculos anteriores se tiene en cuenta la 
ocupación real del territorio por parte de cada uno de dichos Estados en la ac- 
ualidad. 



KrKVA Geografía de Colombia 5 



I Fronteras Costas I 

I en litigio I I Panamá La Costa Cauca Panamál 



es 
S ¿3 



8 o *2 ^ ^ Atlántica Pacífica 

Ü > 

Figura 3.* — Diagrama del perímetro colombiano 

Descontando del litoral las partes correspondientes á la pe- 
nínsula de Goajira (390 ks.) y al Istmo de Panamá (2,100), tan sólo 
quedan á la /ürra firme 2,840 kilómetros de litoral, ó sea apenas 
uno por cada 450 cuadrados de superfície ! 

¿ Y cuál es esta superficie ? La pregunta no puede responder- 
se con precisión, y seguramente pasarán muchos siglos antes de 
que el dato pueda fijarse con exactitud, porque uno de los proble- 
mas topográficos más difíciles de resolver es calcular bien el área de 
un país, aun cuando sus fronteras estén perfectamente marcadas y 
haya de su suelo carta geográfica exacta. 

Oficialmente se ha indicado en los anuarios nacionales que la 
superficie de Colombia asciende á 1.331,025 kilómetros cuadrados 
(Codazzi); Caldas la estimó en 1.320,000; Moreno en 1.265,000; 
la Enciclopedia Briiánica en i .400,000, y el Almanaque de Goiha (hace 
cinco años) en 1.203,000. En la actualidad este ultimo libro apun- 
ta el guarismo de 1.330,875, conforme á un cálculo planimétrico 
hecho en el Instituto geográfico de ese lugar. 

Múltiples son las causas de error que afectan todos estos 
cálculos * y aun cuando de algunas de ellas se libró el última- 
mente citado, en cambio, como no se refiere sino á los límites que 
los europeos caprichosamente nos señalan en sus cartas, y se hizo 
antes de fijarse arbitralmente la frontera con Costarrica, al número 
apuntado faltan muchas decenas de miles de kilómetros cuadrados, 
porque el área de que así se nos priva oscila entre 168,000 y 
260,000, según las cartas. 

Un cálculo cuidadoso y verificado repetidas veces, nos ha 
dado como área media actual de Colombia 1.425,470 kilóme- 
tros D (inclusos 1,250 ks. D de islas), sin contar la Mosquitia, de 
los cuales 214,300 están en las zonas fronterizas en litigio, de suerte 
que aun cuando perdiéramos parte de éste, la superficie de Colom- 
bia nunca sería menor de 1.210,000 kilómetros D, y de seguro se 
acercaría al promedio de los cálculos de Codazzi, Caldas y Gotha, ó 
ó sea á i .327,000 kilómetros D . Entre tanto, y sujetándonos á los lí- 
mites señalados por nuestra Cancillería, adoptamos en este libro el 
guarismo de i .425,470 kilómetros D como expresión la más aproxi- 
mada de la superficie de la República, no sin advertir que de ellos 
el mtUón aún permanece baldío ó sin cultivos sostenidos y formales. 

De esta superficie, poco menos de 82,000 kilómetros □ perte- 
necen geográficamente á la América Central, y unos 353,000 que- 
dan situados al S. de la línea equinoccial, de donde que algo así 
como 1.000,000 se hallan entre esa línea y la región de los istmos* 



• BoMift .\f Hitar de Cohtnbia, número 105 (1 899). 



Nueva Geografía de Colombia 



Porción en 




la América 
Central 




Área total 




Fcr^icn 


al S. le la e;; 





B'igura 4.* — Diagrama de la distribución geográfica del territorio nacional 

En todo caso, y sea de ello lo que fuere, Colombia ocupa un 
término medio en la tierra por razones de su área : es potencia de 
segundo orden á este respecto, porque si la superan los Imperios 
turco, ruso (18 veces mayor) y chino, la India, Persia, el Congo, 

Costarrica 

n_ 

. « 



T 


'araguay 

r 


Colombia 


Guayanas 




Perú 




Brasil 


Venezuela 


Chile 


Bolivia 


Ecuadot 


« 












A-gentina 


• 



□ 



Uruguay 
Figura 5/ — Superñcie comparada de los países suramerícanos 



Kl'kv.v Geografía de Colombia 



el Cabo, Australia, el Canadá, los Estados Unidos, México, el Bra- 
sil y La Argentina, y la i^jualan ó poco menos algunas otras nacio- 
nes, todas las demás le son inferiores : es casi tres veces mayor que 
Francia ó Alemania, cuatro y media que Inglaterra, y equivale á 
treinta y cuatro Suizas ó á cincuenta Bélgicas. Mas, en otros pun- 
tos de vista, ¡ cómo se transforma esta superioridad ! 

Una de las primeras consecuencias de la irregularidad del 
área colombiana y de su complexa topografía es la carencia de un 
centro normal de figura, por lo que puede, hasta cierto punto, 
señalarse como lal la metr(5¡ioli de la República, es decir, Bogotá, 
ya que dista igualmente de '1 ama y de Buenaventura, de Dota, de 
TalMitinga y de Taboca, de Panamá, de Santa Marta y de la Boca 




Figura 6.' — Boeoií, 



a centro úel país, Escali 



del Meta, del Cayambo y de Cartagena, y que por sus cercanías 
pasan todas las lincas que unen los extremos del país. Desgracia- 
damente ese centro queda alejado en extremo de todo puerto de 
mar, y dista millares de kilómetros de los centros vitales del pla- 
neta : 4,500 de Nueva York ; 9,600 de Burdeos ; 10,300 de Lon- 
dres y 19,200 de Calcula. 

Si se proyecta sobre un horizonte la porcidn de la RepiJblica 
boy habitada, el punto que mejor reüne las condiciones de centro 



s 



Nueva Geografía de Colombia 



para lal operación es el Tolima, es decir, el monte rey de las cor- 
dilleras colombianas. 




Figura 7/— Principales distancias directas. Escala i : 7.5oo.cxx> 



Nueva Geografía de Colombia 



Expl< 



• r 



[oración — ^^ territorio de Colombia fue descubierto y 

conquistado por los españoles, quienes en él, más que en otro alguno 
de su vasto imperio ultramarino, dejaron hondamente implantado 
su sello ; á los ojos del viajero, Colombia es todavía una provincia 
española. Iniciada la época de los descubrimientos en el Nuevo 
Mundo con el primer viaje de Colón, le siguen de cerca Rodrigo 
Bastidas y el piloto Juan de la Cosa, quienes reconocen, los prime- 
ros, una porción de nuestro litoral ( 1500- 1502), de la Goajira al Da- 
ñen, visitado más tarde por Alonso de Ojeda : el mismo Colón ex- 
plora luego parte de la costa panameña ; Núñez de Balboa descu- 
bre en 1 5 1 3 el Océano Pacífico, y poco después Pizarro reconoce 
parte de la costa colombiana en ese mar. 

I^a serie siguiente es la de los conquistadores, de esos hombres 
que aparecen sin segundo en la historia de la lucha contra la na- 
turaleza : Alfinger recorre, dejando charcas de sangre, el valle del 
Cesar y parte de los del Lebrija y el Zulia ; Heredia visita la que 
fue luego Provincia de Cartagena, incluso el rico Sinú; Cesar en- 
tra el primero á tierras de Antioquia, á donde lo sigue más tarde 
Robledo; Fernández de Lugo conquista territorios en el actual De- 
partamento del Magdalena ; Spira realiza homérica correría en 
las llanuras orientales, en la cual no lo sigue su teniente Fredermánn, 
quien trepando la montaña, entra á la Sabana de Bogotá. A esta 
planicie llegan al mismo tiempo Belalcázar y Quesada: aquél, 
venido del Ecuador, lo hace cruzando los valles del Patía, el Cau- 
ca y el Magdalena ; el otro, el más afortunado de los tres, ocupó 
el primero la corte del Zipa chibcha, después de remontar el valle 
del Magdalena y atravesar tierras de Santander y Boyacá. La 
historia de los descubrimientos geográficos no ofrece hecho tan 
curioso como este del encuentro de tres conquistadores en el cora- 
zón de un mundo, tras partir de tan lejanos puntos y con tan dis- 
tinto objeto. 

Y decimos corazón, porque cuando se verificó el descubrimien- 
to de la Sabana y se fundó á Bogotá, ya se había dado la vuelta al 
mundo por primera vez, descendido el Amazonas, y funcionaba un 
gobierno regular en las recién fundadas ciudades de México y de 
Lima. Es este cuasi aislamiento de Bogotá una de las causas que 
más han entrabado el progreso material del país. 

La fundación de Bogotá y la creación de la Presidencia ter- 
minan el período de la conquista y empiezan el de la colonizacimy 
obra grande y que á pesar de los excesos que la manchan, será 
siempre el mayor timbre de gloria de la Nación española. No lle- 
garon á cien mil los hijos que ella envió á Colombia, y sin embar- 
go, pocas son las poblaciones — medio centenar — fundadas después 
de la Independencia. Grande es la raza que con numero tan exi- 
guo ocupó real y materialmente tan vasto territorio, y de tal modo 
era vigorosa, que sus mestizos, siglos después, no presentan ni el 
más ligero signo de atavismo hacia la raza india, y en el país no 
se habla sino la lengua de Castilla, y con bastante pureza. Los 
montañeses colombianos son pura raza blanca, y qué raza I For- 
mada en la lucha, con un suelo que exige titanes para su domina- 
ción, á ninguna pide favor cuanto á resistencia para el trabajo y á 

Níteva Geografía de Cohndña TOMO i — 3 



Nueva Geografía dr Colombia 



dosis de inteligencia, y por fortuna inmen>a para la Patria, es y 
será raza latina. Hasta ahora no la ha desvirtuado la inmigración, 
y si es verdad que necesitamos ésta con urfi;enc¡a, quiera Dios 
no la conozcamos nunca si ha de presentarse como en otros países 
americanos, la Argentina por ejemplo. 

■Al mismo tiempo que FJspaña f^anaba tantos nuevos territo- 
rios para el Estado, la corona de Castilla, para darse cuenta de su 
forma y de los recursos que encerraban, imponía á gobernantes y 
exploradores la respuesta á cuestionarios precisos sobre la geogra- 
fía del pafs, y desde iSgr se centralizó en Madrid un servicio de in- 
formaciones y reconocimientos, organizado por Juan López de Ve- 
lasco, quien redactó, divididoen cincuenta cuestiones, un formulario 
que quedó como tipo del género. De una manera general puede 
afirmarse que el publico no conoció sino escasa parte de esa labor, 
porque el secreto se guardó en lo referente á geografía física y 
estadística, de suerte que á diario se sacan de los archivos penin- 
sulares documentos con relatos más exactos y completos, sobre 



sooK' 






ola^ de fm 


•,úe\ 


Siglo XVI 


dieUlS'W 


d«Id 





Nueva Geograitia. jje Coi,ombja 



II 



pomarcas desiertas del país, que los que aquí, poseyó el público 
de los dos primeros tercios del pasado siglo ; , lo cual también se 
explica en parte por la exaltación de las pasiones que dejó en 
los ánimos la sangrienta y larguísima guerra de emancipación 
y el consiguiente desdén por los trabajos españoles. 

Desde mediados del mismo siglo xvi los españoles conocían 
bastante bien nuestras costas no menos que nuestras cordilleras y 
gjandes hoyas hidrográficas. Y ese trabajo siguió aumentando 
en calidad y cantidad; á las Memorias políticas y económicas de 
Presidentes y Virreyes se unen los informes de ingenieros y em- 
pleados especiales encargados de buscar el mejor trazo para 
las vías comerciales, las minas más ricas ó los mejores artículos 
de exportación. Corona y remate del edificio son las comisiones de 
costas, de límites y de botánica, y las misiones, cuyos trabajos 




Figura 9— Colombia según las cartas españolas d ^1 siglo xvii 



I^ Nueva Gecxjrafia de Colombia 



aún asombran y conservan hasta la fecha importancia decisiva, en 
especial para la geografía del centro de la América Meridional. 

A pesar de la carencia de buen instrumental los trabajos car- 
tográficos de la época revistieron marcada exactitud, de tal suerte 
que los errores de latitud son mínimos y los de longitud no exce- 
den de un grado; y en los atlas y cartas publicados hacia la mitad 
del siglo XVIII, cuando aiin no se conocían todos los contornos de la 
América del Norte — el vacío estaba en las posesiones inglesas, — 
ya la América española se ve delineada con notable precisión. 

En las postrimerías del citado siglo aparece en nuestra patria 
Francisco José de Caldas^ el ilustre padre de la Geodesia colombia- 
na, y con él principia entre nosotros la era de la Geografía cientí- 
fica, en la cual lo secundan discípulos aventajados. Es en estos 
momentos cuando España permite que Alejandro Humboldi, el cé- 
lebre explorador de los Andes tropicales, visite sus dominios de 
América ; y su magna obra, completada luego por la del francés 
BoussingauUyes^dXróti que permite apreciar en toda su valía la la- 
bor de los criollos, que se aprestaban á proclamar la independen- 
cia y á fundar la República. 

El estudio de la patria geografía no se suspendió con la san- 
grienta lucha; antes al contrario, las necesidades mismas de la 
guerra obligaban á construir cartas, á explorar el terreno y á le- 
vantar itinerarios. 

Terminada la guerra, decae el ramo, conforme lo prueban 
las publicaciones cartográficas de la época ; pero pronto se advier- 
te el mal, y el Gobierno procura remediarlo, para lo cual Tomáí C. 
de Mosquera^ Presidente entonces y á la vez geógrafo y General, 
obtiene venga al país Agustín Codazzi, ingeniero italiano que aca- 
baba de levantar la Carta geográfica de Venezuela. Codazzi tra- 
baja como un Hércules de 1849 ^ i^SS» recorre unos 20,000 kiló- 
metros de vías fluviales y terrestres ; toma muchos centenares de 
cotas y calcula varias decenas de coordenadas. \ja, muerte le im- 
pide terminar su trabajo, puesto que de los nueve actuales Depar- 
tamentos no alcanzó á visitar dos, Bolívar y Magdalena ; pero su 
obra resultó inmortal, porque aun cuando encierra numerosos erro- 
res, excusables por razones obvias, la labor del eminente ingenie- 
ro — cartas y memorias geográficas — es la base de todo lo que en 
Colombia se ha hecho después en estas materias, y presenta el 
primer cuadro aceptable de la tierra colombiana. 

Además de Codazzi, otros exploradores extranjeros han visita- 
do nuestro territorio, pero la obra que ejecutaron no es igual. En- 
tre los que realmente hicieron progresar nuestra geografía, debe- 
mos citar á Boussingauli y á Retss y S/üdel, que exploran los Andes 
de Cundinamarca al Ecuador por el Tolima y el Cauca; á HeUner, 
que hace lo propio de Antioquia á la frontera venezolana por Cun- 
dinamarca, Boyacá y Santander ; á S/'trerSy que visita la región de 
la Sierra Nevada de Santamaría y los valles de Cúcuta ; á Grct/e, 
Shenck y S/ainAel, que recorren los Andes antioqueños ; á los dos 
Whí/e^ que exploran el Chocó ; á Simonds, que levantó por cutnta 
del Gobierno las cartas corográficas de Bolívar y Magdalena ; 
Á, CrevauXy que siguió las huellas de los misioneros peninsulares 
en las desiertas comarcas orientales; á Wiener , que realizó igual 



Nueva Geografía de Golombia 



13 



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Figura 10 — I^ cuenca dei Sogamoso y el Lebrija. ( Restrepo, 1828) 

labor más al Sur ; á los geógrafos brasileros que nos han hecho 
conocer el Amazonas y parte de sus afluentes ; á Wesí y Gühert, 
que estudian el Magdalena ; á las comisiones científicas (Bonaparte 
Wyse) de la empresa del Canal interoceánico, que conquistaron 
para la ciencia el Darién y la región de Chiriquí ; á los ingenieros 
del ferrocarril intercontinental, que pasaron su nivel de la fronte- 
ra del Ecuador á Cartagena ; á los dos Redus (Elisée y Armand), 
que visitaron la Sierra Nevada y el Darién, y, en fin, á los marinos 
m^leses que delinean de manera definitiva el trazo del litoial. JEntr^ 



14 Ni' EVA Geografía de Colombia 



los que sólo recog-ieron impresiones y redactaron viajes anecdó- 
ticos sin verdadero valor científico pero útiles para la geografía 
descriptiva, están Gaje, el Conde de Gabriac, Vigne, Safray, An- 
drée, Cermoise, Strifleur, Chanfanjon, Brisson, Monnier, De Bre- 
ttes, D'Espagnat, etc. 

A estos nombres deben unirse los de muchos notables inge- 
nieros y escritores colombianos y extranjeros que han recorrido 
territorio ora en busca de minas, ora encargados del trazo de ca- 
minos, vías navegables, ferrocarriles y fronteras, ora en los Estados 
Mayores de ejércitos en campaña, ora levantando planos de hacien^ 
das y tierras baldías, y entre ellos Nieto París, González Vásquez, 
Ferreira, Ramos, Sosa, Liévano, etc. Tampoco debemos olvidar á 
los constructores de líneas telegráficas, quienes materialmente han 
medido muchos miles de kilómetros de caminos, aun cuando por 
desgracia no siempre con exactitud. 

A la fecha el territorio colombiano, salvo parte de la mitad 
oriental, aún ocupada por indios salvajes, está regularmente habi- 
tado, organizado y dividido en secciones políticas administradas 
conforme á la ley. El autor de la presente obra solicitó y obtuvo 
del Gobierno en dos ocasiones (en 1886 y 1895) orden y apoyo 
eficaz para verificar simultáneamente en todo el país un trabajo 
de cuestionario análogo al empleado por los españoles, el cual dio 
resultado completamente satisfactorio : millares de empleados, 
entre ellos personas doctas y conocedoras del terreno en que vi- 
vían, elaboraron detallados informes, previa consulta de los respec- 
tivos archivos, que unos con otros se comprueban y han hecho in- 
mensa luz sobre la topografía de la República. 

La enorme suma de los trabajos é informes citados y la de los 
recogidos en los archivos de los Ministerios de Estado, constituyen 
la trama y armazón de la presente Geografía, que en la parte re- 
ferente al centro del país ha sido rectificada por el autor en lar- 
gas correrías en que siempre buscó en primer término llenar los 
vacíos que resultaban en los documentos enumerados. De una 
vez por todas quede advertido que no haremos citas de la obra de 
Codazzi sino en determinados casos, porque la base de nuestro 
trabajo es su obra, que íntegra queda incluida en estas páginas ; 
pero ho la obra publicada por otros quitando el nombre de su 
autor y compilada sin criterio científico y sin conocimiento de las 
leyes de la Cartografía, y llena de errores de que no es responsa- 
ble el malogrado geógrafo, sino la obra original sometida á la 
crítica racional que el mismo ingeniero habría empleado para 
fundirla en un solo cuerpo si la muerte no le hubiera impedido 
darle la última mano, puesto que él escribió la geografía del país 
por provincias que después se reunieron en secciones territoriales de 
mayor magnitud. Cuanto al método y plan seguidos, se inspiran en 
los trabajos de los grandes geógrafos franceses Onesime y Elisée 
Reclus, quienes, los primeros, estudiaron la tierra de un modo ver- 
daderamente científico, racional é inteligente ; por ellos la geografía 
no es hoy mera lista de nombres y guarismos, ó nimiedades sobre 
climas, costumbres y poblaciones, ó relatos inverosímiles de viajes, 
sino cuadro completo y armónico de cada país y de la obra de sus 
habitantes, 



Ni'EVA Geografía de Colombia 



Las demás fuentes y documentos consultados, en especial en 
la Cartografía, se indican en cada caso, pero conviene desde aho- 
ra señalar en sus grandes tineamientos, cdmo hemos formado el 
cañamaso que ha servido de pauta para escribir esta Nueva Geo- 
grafía de Colombia. Hemos considerado y tomado como base las 
cartas hidrográficas del Almirantazgo inglés, hoy casi perfectas, 
y que abarcan el litoral de la Repiiblica en ambos mares, con coor- 
denadas referidas al Observatorio de Greenwich, A esta base se 
enlaza la carta del río Magdalena en su parte navegable, 6 sea 
de la boca á Neiva, fijando la posicitín'de los lugares ribereños, y 
á la fecha también muy correcta por la manera como ha sido tra- 






1 6 NüKVA Geografía de Colombia 



bajada. A su turno, esta g-ig-antesca línea de trescientas leg"uas, se 
enlaza con Cartagena, Santamaría, Medellín, Ocaña, Bucara- 
manga, Ibag"ué y Bogotá, por estudios detallados para proyec- 
tar ó construir ferrocarriles y carreteras : la capital ha sido así 
enlazada al río por las vías de Carare, Guarumo, Honda, Cambao, 
Girardot y Fusagasugá. De igual suerte están unidos Ibagué á 
Cartago, Buenaventura á Medellín, Cücuta con Tamalameque, 
Ipiales con Cartagena, Tüquerres con Barbacoas, Popayán con el 
Micay, Medellín con el Atrato, Bogotá con el Meta, Purificación 
con el Guaviare, etc. etc., rectificados además estos datos con el 
cálculo repetido de las respectivas coordenadas geográficas. La 
red así formada se completa y verifica á su vez por medio de 
todos los demás documentos atrás indicados, con lo cual la obra 
final resulta de una precisión que no puede ser superada sino 
el día ea que se proceda á levantar metódicamente la carta geo- 
désica del país. 

Y como esta obra pretende alcanzar el carácter de definitiva 
en sus líneas fundamentales ; como el suelo impone sello indele- 
ble á las naciones que soporta, y Colombia pertenece al grupo 
de los terrenos de contraste, en los que netamente acusada apa- 
rece la oposición entre el llano y la montaña y ambos se pre- 
sentan con caracteres colosales y complejos, para aspirar al fin 
indicado, para imponer al lector los conceptos sentados en estas 
páginas, preciso es comenzar por la exposición de los datos en que 
se basan, en especial respecto de altitudes y distancias, dejando 
para terminar el libro la discusión de las coordenadas preferidas en 
cada caso. 

En efecto, dadas las condiciones del país y su estado presen- 
te, el porvenir del pueblo está en las industrias extractivas, en los 
tesoros incalculables que guardan nuestros bosques ó encierran en 
su seno nuestras montañas. 

" En ninguna parte el profundo conocimiento del terreno y 
de su explotación será más ütil, porque la posición geográfica de 
Colombia es excepcional y la convierte en piedra angular de las 
Repúblicas latinas del continente. Durante la guerra de la inde- 
pendencia sudamericana, esa posición le dio un valor estratégico 
de primer orden, y al presente y en el futuro le asegura un papel 
esencial, como sitio de paso entre los dos océanos y las comarcas 
que éstos bañan. La naturaleza no ha abierto sino un estrecho de 
un mar al otro en el extremo meridional del continente, pero antes 
que Magalhaes (Magallanes), Niíñez de Balboa había demostra- 
do ya que la conquista — y por consiguiente el comercio y la civi- 
lización — podía crearse otras vías interoceánicas allí mismo donde 
Colón buscara su paso hacia el Asia...." *. Es decir, Colombia 
guarda la promesa de ser tarde ó temprano uno de los grandes 
.caminos del mundo entre el Oriente y el Occidente, y el único te- 
rrestre posible entre el Norte y el Sur del Nuevo Continente. 

" Como país de asiento para los colonos de toda raza, el te- 
rritorio de Colombia presenta ventajas excepcionales. Del mar á 



E, Reclus. Nom>elle geograpkie unwerselle. Colombie. Vol. xviii, pág. 223. 



Nueva Geografía de Colombia 17 



la cumbre de las montañas ofrece el regular escalonamiento de 
todos los climas : calor, temperatura moderada, frío, combinados 
segTÍn la exposición, con diversos grados de sequía ó humedad ; 
pero en tanto que en otras Repüblicas de América el paso de cli- 
ma á clima se hace bruscamente y como de un salto de la tierra 
ardiente á la tierra fría, y que la zona templada, la más favorable 
al hombre y á sus cultivos, está representada por estrechas fajas 
de territorio, — Colombia, singularmente privilegiada, prolonga sus 
montes y antemontes á gran distancia del núcleo central, y las re- 
giones cuyo clima puede compararse al de la Europa occidental 
por la temperatura, ocupan una extensión considerable, bastante 
crecida para sustentar los habitantes por decenas de millones. Con 
excepción del grupo montañoso de Santamarta, las serranías co- 
lombianas se ramifican de tal modo, en abanico, hacia el N. y el 
NE., que encierran tierras de labor en todos los escalones, bajo 
todas las latitudes de la comarca." "Colombia estaría, pues, lista 
para recibir inmigrantes por millones, si tuviera caminos accesi- 
bles del mar hacia las zonas desiertas ó apenas pobladas de las 
áreas templada y fría ; pero hasta la fecha Colombia ha tenido la 
suerte de crecer en población y desarrollar sus recursos mucho 
más por su propio fondo que por el auxilio de los extranjeros '* f. 
De autoridad indiscutible son en el campo geográfico las líneas 
anteriores, y como es llegado el tiempo de que sin peligro para 
la nacionalidad vengan á Colombia brazos y capitales extranjeros 
que nos ayuden á explotar los ricos veneros de nuestro suelo, en 
lo cual hallarían provecho, para ellos acumulamos las pruebas, á 
fin de que puedan formarse idea correcta tanto de las facilidades 
y ventajas, como de las dificultades y tropiezos — menores éstos — 
que á sus empresas presentaría el territorio, y por ende para que 
se den cuenta exacta de que es factible vencer las segundas y 
aprovechar las otras. 



Altimetria colombiana * 

I) ÉPOCAS DE LA COLONIA V DE LA EMANCIPACIÓN 

CALDAS (colombiano), I79O-I8IO 

Pasto 2605 Sotará (volcán) 4538 

Río Guachicono camino alto) 2237 Sierra nevada de los Coconu- 

— (valle del Patía) 682 eos (altura media) 4932 

Iji Herradura 701 Puracé (nevado) 5184 

El Bordo 900 — cráter viejo 4450 

Llano del Patía 653 Huila (volcán nevado). ..5524 - 5457 

Hatofrío 2031 Páramo del Quindío 3360 

Popayán 1770 El Incií-nsal 2417 

Chirivío 2120 El Tolima (volcán nevado).... 5618 

Poblazón 2301 — límite inferior de la nieve. 4807 

Mah^azá 3040 El Ruiz (nevado) 5595 



t E. Reclus. Op. cit. 

• Véase lo dicho en la advertencia preliminar, 



Nueva Geografía de Coi.oübia 



La Bolsa 978 

Cali S96 

Caitago 950 

Antioqula 610 

Medeltín 1*89 

La Plata iiBS 

Carnicerías 1103 

Neiva 498 

Ibagué 1308 



Honda tai 

Guaduas 1148 

Bogotá 2635 -2650 

Cerro de Guadalupe 3364 

Tunja 3780 

ramplona 1340 



Figura 



la obra gfOf;r,iliti do Caldas. — Escala 
T.> ílu León, fi°\\'. de ( írtenivich 



HUMBOi.m (alemán), 1799-1804 



Siena de SBntamarta....546o-585o 

Cartagena 7 

Mompós [río Magdalena) 138 

TamalamequF (id.) 136 

Morales (id.) 137 

Garrapatas (id.) 156 

Guarumo (id.) 199 

Honda (íd.) 383 

La* Cruces 800 

Salto del Fraile 1200 

Alto del Sargenlü 1679 

Guaduas 1149 

AUodel Trigo (sic). 1350 

Cune ijoo 

VUleta 1085 



Alio de Mave 1500 

Guayabal i6c» 

Alto de Gaseas I77o 

¥.1 Aserradero 2500 

t:i Roble 2763 

Facalativá 2600 

Uogolá. a66i 

Ceirode Guadalupe 3^9° 

— Monietrale 3160 

Soacha 2690 

I'uenagrande 2630 

l'ár.imo San Fortunato 2890 

Fusasasugá 1830 

l'uenle de I'andi 890 

Pandi 1019 



Nueva Geografía de Colombia 




Figura 13 — Fragmcnlu de ia carta de Colombia por Humboldl. 
Kscala; 12.500.000, meridiano de París. 



Pinmoade Sumapaz 3500-3900 

FiramodeCbingua 3350 

LUno* d«l M«U 400 

Pore a59 

Mozo 930 

VélM 2196 

TuBJa 2S54 

S<^inoso 2574 

PáiaiDO de Chita (Güicin) 4875 

— del Almorzadero 3919 

— de Cicota 3350 

?iraplona 2432 

CúcDta 407 

Ncítb 5ío 

Suita Rosa de Osos 2773 

Aniioquia 546 



Mariquita 92° 

Sanlana 780 

Ibagué 1370 

La Palmita 319S 

Tochí 204a 

Volcancitos 319a 

Paso del Quin dio 3504 

Pantano de Vargas (al pie del 

Tolima)., 367a 

Azufral de San Juan (lU) ... 4119 
Tdlima, límite inferior de la 

nieve 4785 

Tolima. cumbre S494-5584 

El Inciensal 2413 

líoqui» 1793 

Cartago 964 

Rio Cauca (id.) I77 

San Pedro 916 

Rio Cauca {Buga) 901 

.Santander llSji 



20 



NiTEVA Geografía de Colombia 



Rio Piendamó 1972 

Popayán 1772 

Puracé, cráter viejo 4412 

— limite del pajonal.... 3418 

— id. del bosque 1851 

— pueblo 2643 

Cascada del Vinagre 2670 

Alto de Quilcacé 1949 

Río de Quilcacé 1126 

Dolores 1380 

Río Esmita 1169 

Río Guach icono 939 

La Ascensión 2034 

La Vega 2225 

Cerro Socoboní 2450 

^ansitará 2900 

Páramo Pisatumba 3061 

Páramo de Almaguer 3305 

Almaguer 2268 

Páramo Achupal las 3109 

Río Jayo 2179 



Alto de Puruguay 2869 

La Erre 2286 

Río Janacatií 1504 

El Tablón... ..^ 2101 

Río Juanambú (sic) 1504 

Buesaco 1900 

Meneses 2600 

Alto de Aranda 3098 

Pasto 2615 

Taindala 2713 

Río Guáitara 1664 

Chillanquer 2713 

CJuachucal 3141 

Nevado deCayambe 5954 

Maipurcs 182 

Yavila 323 



Tüniei)anda (río Amazonas) . y,o 



RESTREPO (colombiano), I794-I8O2 



Antioquia 551 

San Jerónimo 739 

Amaga 1370 

Titiribí 1152 

Santa Rosa 2589 

Nacimiento del Nechi 2837 

San Pedro 2326 

Don Matías 2163 

Carolina 1835 

Angostura 1659 

Yarumal 2215 

Medellín 1496 

Envigado 1597 



Estrella 1721 

San Cristóbal 1826 

Hatoviejo 1467 

Cupacabana 1491 

Barbosa ^339 

Rioncgro 2122 

San Antonio 2123 

El Peñol 1906 

Marinilla 2083 

Canoas 7^4 

Juntas de Nare 247 

Boca del Nare ... 2ix 



BOUSSINGAILT (FRANCKs), I82O-27 



Tusa 2943 

Tulcán 3019 

Cumbal (pueblo) 3219 

Cumbal (volcán nevado) 4761 

Túquerres 3107 

Laguna Verde 3908 

Muequisa (Yacuanqucr) 2701 

Pasto 2616 ó 2610 

Volcán Galera 4100 

Pandiaco 2571 

Meneses 2508 

Ortega 1836 

Río juanambú 1179 

La Cañada 1517 

Berruecos 1789 

Sombrerillos 1271 

Dolores 1520 

LaMojarra 1018 

El Bordo loii 



Al maguer 2260 

Popayán 1808 

Puracé 2651 

Sotará 2256 

Paispamba 2634 

Troja del Cura (Puracé) 2651 

Malvasá 3040 

Puracc (volcán) (azufral) 4259 

— cima 5184 

Cocón uco 2500 

El Cabuyo i637 

El Palo mi 

Carache 11 77 

Llanogrande(Palmira) 1085 

Buga 985 

Roldanillo 958 

Toro 989 

Anscrmanuevo 1050 

Anscrmaviejo 1788 



Nueva Geografía de Colombia 



21 



Quínchía 1776 

Aaserma 1341 

Supia 1225 

El Rodeo (colina) 1341 

— ceiro 1709 

Riosucio 1818 

Marmato 1426 

Mandura 1427 

Arma 1418 

Agaadas 2198 

Sonsón 2538 ó 2535 

Páramo de id 3212 

Medellín 1547 

Santa Rosa de Osos 2579 

Estrella 1721 

Antioquia 629 

Nóvita 180 

La Haguita 465 

Alto Mombü 583 

La Horqueta 735 

Chamí 901 

La Plata 1048 

Neiva 5'9 

Cartago 979 ó 9^5 

El Moral 2033 

Tapias 2003 

Toche 1955 

Ibagué 1328Ó 1323 

Pantano de Vargas 3672 

Azufral del Tolima 1917 

Id. (otro) 2300 

Id. de San Juan 4119 

Limite inferior de la nieve en 

el Tolima 4700 

— de las heleras 435^ 

Tolima (un dato) más de 4900 

Id. (otro id.) 5500 

Hcrve 3167 

Alto Salado 3426 

El Cedrito (Hcrvé ) 2001 

Perillo id 1530 

Gaadualejo id 1756 

Mariquita 54^ 

Honda 208 

Guaduas 1022 



Villeta 839 

Tocaima 393 

Anapoima 750 

Bogotá 2640 ó 2641 

Guadalupe (cerro) 3304 

Chipaque 2440 

Cáqucza I740 

Buenavista 1301 

Apiai 320 

Giramena 216 

San Martín 432 

Zipaquirá 2650 

Ubatc 2562 

Chiquinquirá .2597 

Socorro 7°^ 

Sesquilé 2850 

Chocontá 2760 

Albarracín 2980 

Tunja 2810 

Sogamoso 2570 

Labranzagrande 1 160 

Cbamizal 2991 

San José 2778 

Paipa 2550 

Santa Rosa 2774 

Cerinza 2670 

Sativa Norte 2410 

Soatá , 2019 

Uvita 2435 

Chita 2976 ó 2970 

Páramo de id 3670 

Laguna Tecuquita id 3600 

Alto del Salado id 3426 

La Baja 2353-2654 

Vetas 3218 ó 3254 

Páramo Rico 3800 

— San Urbano 3937 

Alto Barómetro (?) 395° 

La Montuosa 2454 ó 2654 

Pamplona 2311 

Barrancanueva (río Magdale- 
na) 42 

Santamarta o 



MONTENEGRO (VENEZOLANO) * 



Nevado Cayartbe 5720 

Talcin 2952 

Mesa de Túquerres (promedio) 2947 

Pasto '... 2414 

Popayán 1600 

Cuchilla de los Robles 1817 

Sierra de los Coconucos 473^ 

Sotará 444^ 

Puracc (nevado) 4800 



Puracc (laguna más alta) - ... 

— baja •-.. 

• — origen del Vinagre... 

— Llano de corazón 

—— pueblo***- ••.«••■ 

Origen del Cauca 

Origen del Magdalena 

Páramo de Guanacas (paso)... 

— (cumbre) 



45" 
4187 

3"7 
2590 

2529 

4200 

3649 
3290 

4440 



• Insertos en su Geografía Moderna. 1834. 



22 



Nueva Geografía de Colombia 



Nevado Huila 5457 

— de Barragán 4744 

— Tolima 5587 

Cali 932 

Buga ... 929 

Cíirtago 913 

Medeliín 1414 

Antioquia 520 

— río Cauca 498 

Valle de los Oses , 2425 

Fuentes del Nare 1925 

Canoas 666 

Nare 187 

Alto del Viento ( Abibe) 2798 

Valle alto del Magdalena.. .. 1680 

Neiva.. 497 



Ibagué .. 1309 

Honda 222 

Alto del Sargento 1604 

Valle alto del ^ Fusagasugá... 1792 

La Mesa 1232 

Bogotá , 2522 

Páramo de Chingasa 3564 

Tunja 2616 

Chita (nevrfdo) 405 

Para II i o del Almorzadero 3652 

— de Cácota 3173 

Turbacü 262 

Sierra de Sant^« marta (neva- 
do)...— pico más alto 5309 

— pico más bajo 5125 



LEV Y (erantes), I84O 



Santamarta : o 

Mompós 37 

Morales 57 

Nare 162 

Buenavista 168 

Bodega de Bogotá 186 

Honda 221 

Alto del Sargenta 1373 



Guaduas 995 

Alto del Trigo 1943 

Villeta 837 

Alto de Gaseas 1246 

— del Roble 2768 

Facatativá 2630 

Bogotá 2644 



-\costa (colombiano) 
Sepulturas 2627 



MOSQUERA (colombiano), 1832-I85O 



Sabanilla (pucriu) o 

Sierra de Santamarta 7926 

Ba rranquilla 25 

— río Magdalena (id.) (?) 19 

Remolino 28 

Plato 30 

Boca de Tacaioa 39 

Mompós ^. 39 

Puerto de Ocana 63 

Badillo 69 

San Pablo 92 

Chucurí III 

San Bartolomé 137 

Garrapatas 140 

Angostura deCarare 141 

Nare 154 

Buenavista 165 

Guarumo 177 

Conejo 182 

Hoada 219 

Bodega de Bogotá 188 

Alto del Sargento 1401 

Guaduas 1008 

Alto del Trigo 1871 

Villeta 79X 



El í:scobal 1856 

Muchal 1371 

Facatativá 2590 

Bogotá 2644 

Monserrate (cerro) 3^34 

Chita (nevado) 5983 

Barroblanco 2740 

La Mesa 1445 

Anapoima S94 

Juntas 581 

Peñón de Tocaima 581 

Agua de Dios 55^ 

Rio Fusagasugá 494 

Limonal 594 

Batatas 531 

Chirilo 514 

Ilaico 608 

Guaguareo 560 

Natagaima 5S7 

Río Pata 627 

Ncira 768 

»- río Magdalena 7^5 



Nueva Geografía de Colombia 



«3 



Almoizadero 

Retiro 

Iquira 

Rio id 

Carnicerías 

La Plata 

Pático 

Inzá 

Páramo de Guanacas 

Mal vasa 

Popayán 

Puracé (nevado) - 

— cráter antiguo 

— límite del bosque 

— de las plantas 

— de las arenas 

Alto del Placer 

San Isidro 

Carpintero 

Rio Vinagre 

Hatoviejo 

Paletará (llanos altos) 

Puracé 

Coconuco 

Poblazón 

Sachacoco 

Chirívio 

Sotará (sic) 

Páramo de las Papas 



Rio Blanco 

— Palacé 

Cofre. 

Cajibío 

Id. (arroyo) 

Rio Piendamó 

Alto id • 

Casa de N. Paz 

Corrales 

Matarredonda 

Almorzadero 

Alto de Agauche 

Rio de Ovejas 

Alto de San Ignacio.... 

— — Gregorio.. 

San Ignacio 

RíoTeU 

Knsolvado 

Alto Piendamó 

— Izquierdo 

La Teta 

Río Teta 

Quebrada San Miguel- 

Rio Cauca. ..^ 

Alto Las Canas 

Rio id .^ 

Llano de Cañaverales- 

Río Claro 

Jamundí 

Rio id 

Alto de la Viga 

Quebrada Cañasgordas. 



1061 
1119 
1318 
1068 
1103 
1288 
1380 
1750 

3635 
3038 
1771 
5000 

4432 
3418 
4100 
4412 
1900 
2196 
2271 

2143 
2634 
3600 

2642 
2360 
2301 
1800 
2120 
4850 

4350 



842 
778 
778 

936 

901 

661 

2001 

959 

857 
802 

769 

669 

217 

535 
501 

447 

399 
462 

588 

601 

360 

185 
112 

104 

133 
098 
050 
046 
058 
052 

139 
065 



Quebrada Meléndez 

— Cañaverales 

Cali.... 

— río Cauca 

— cerros (al W.) 

Santa Rosa ,.•• 

Primer alto de San Antonio.. 

Segundo id 

Hacienda id 

Alto de Lis Cruces 

Tocotá 

Alto de Platanales 

Río Dagua 

Dagua 

Alto de las Hojas 

Quebrada Naranjo 

Quebrada Jiménez 

Alto Cañasgordas 

La Puerta 

Juptas 

Sal tico 

La Bodega 

La Cruz 

Buenaventura 



Buga , 

Frisóles 

Río Cauca 

La Bolsa (id.) 

Matarredonda 

Cuchilla del Roble I754 

Timbío 

Quilcacé 

Río Guachicono 

Castigo 

Boca del Guáitara 

Berruecos 

Volcán Galera 

Los Ajos ,. 

Tambores 

Yacuanquer 

Río Guáitara 

Cuarchú 

Túquerres , 

Sapuyes 

Pupiales 

Pastas 

Carlosama 

Cumbal (nevado), cima 

Id. (límite inferior de la nieve) 

Chiles (nevado), cima 

Id. (páramo) 

Río Carchi (Cuaspud) .. 



1033 
1055 

1078 

999 
2000 

1095 
1771 
1814 
1792 
2247 

1535 
1216 

1094 

1028 

1302 

1062 

952 

11*56 

778 

388 

273 
141 

49 
o 



1000 
1025 
901 
1020 
1089 
1949 

1799 
1 126 

930 
680 

600 
2615 
4100 
3000 
3100 
2616 
1664 
2650 
3038 
3125 
3150 
3100 
3100 
4890 
4500 
4830 

4347 
3083 
3070 



Planicie de Túquerres ...3020 — 3146 
Planicie Rionegro(Antioquia) 2085 
Mesas de la Cordillera orien- 
tal 2,600—2730 

Río Cauca en Buga 901 

— — en Cartago 877 

— — en Autioquia 544 

— -^ boca • .• 39 



24 



Nueva Geografía de Colombia 



SEGUNDA ÉPOCA — LA COMISIÓN COROGRAFICA 

c 

ÜODAZZI (italiano), 1 849- 1 859 



A J PANAMÁ Y DA ríen 

Serranía de Panami 

(\V. á E.} 

Cerro Picacho 

Volcán de Chiriquí 

Cerro de la Horqueta 

Cumbre Playi ta 

Cerro Hornitos 

Cerro Santiago 

Serranía de Tabasará 

Cerro del Cobre 

Pico Calabébora 

Alto de La Cruz 

Cerro Santa María 

— Baltasar 

— Negro 

— Tasajera 

Serranía de Coclé 

Cerro Escobar 

— Tuabre 

— del Valle 

— Picacho 

— Grande 

Sierra Capira 

Cerro Potrero 

Cerro Trinidad 

Depresión 

Cerro Campana 

— Gordo 

Cdmino de la Chorrera 

— del Arrayán 

Cerrogordo (otro) 

Camino de la Gorgona 

— de Cruces 

— de Panamá 

— del Peñón 

— de Chilibre 

Cabeceras del Chilibre 

Cordillera de Pacora 

Nudo de la Serranía 

Cabeceras del Mandinga 

Cabeceras del Limón 

— delCedros 

Pico Cartí 

— Alto Alicate 

Camino de la Concepción 

Cabeceras de Chucunaque.... 

Serranía de Arquiatí 

Pico Putrigandi 

— Kavagandí 

— Mortí 

Cerro de Sasardí 

Camino de id 

Los Picachos 

Cabeceras del Anglasenica.... 



2150 

1975 
2000 

1600 

1800 

19CX5 

1200 

1285 

1400 

1300 

1406 

1395 
13ÍX) 

1000 

I OCX) 

950 

500 

1050 

850 

900 

750 

800 

750 

310 

220 

273 

lio 

90 

210 
88 
90 
150 
180 
100 
200 
400 
470 
609 
680 
580 
700 
800 
600 

395 
600 

790 

710 

300 

300 

152 

408 

591 



Camino de id 

— Sucubtí 

Trespicus 

Pico de Carcto 

Camino de id 

Cerro Ciandi 

— Puní) 

Sierra Macarguí ó Chagargún 

— Mili 



274 
270 
400 
710 
500 
700 
750 
800 
600 



Serrauid tiel Dariin (Niquequia) 

Cumbre general 1 200— 1800 

Depresiones 600 - lOOO 

Altos de Aspave 600 

Ramales de Portobeh (N.) 



Cabeceras del Culatas (Man< 
dinga^ 

— del Pequení 

Cerro (¡ranloma 

— Sajino 

— Nombre de Dios 

Camino de Portobelo 

Pico de la Campana 

Cerro Capiro 

Algarrobo 

Sierra Llorona 

Cerro del Gigante 



510 
600 
700 
750 
800 
665 
500 
400 
400 
460 

690 



Ramales del Chueunaque (S.) 



Pico Columna 300 

Sicrri» Mangué 250 

— Canaza 150 

Arrastradero del Chucunaque 95 

— del Lara 45 

Cerro Tichiché 80 

Ramal del Tuira (Darién) (S.) 



Serranía del Sapo 300 

7X30 



Cerro Garachine 



Ramales de Chame {^."S 



Cerro Silla.... 
Vallegrande.. 

Vallechico 

Cerro Chame. 



Ramales de Azuero (S.) 



Cerro Tute 

— Sapo 

— del Macho. 



670 
600 
800 
300 



1575 
1270 

1000 



Nt'EVA Geografía de Colombia 



25 



Cerro San Pablo 700 

— PcñadeCrislo 785 

Banco de la Galera 120 

Llano de Canaza 150 

Loma de San Juan 193 

Cerro Tijera 465 

— Nuco 800 

— La Peña 790 

— Lal^oma 700 

— Guanico 750 

— Quema 800 

— Canajagua 935 

— Loma Amarilla, 850 

— Tibuco 820 

— Grande 900 

— Plata • 200 

— Bocacandela 500 

Cenoensillada 220 

Ramalee Palmas (S.) 

Alto Los Chorros 500 

Cerro Tambor 650 

Picos de Ltri 600 

Ramales de Chiriqui ( S.) 

Cerroviejo 9CX) 

— Cavíbora 1000 

— Tole 560 

Alto Bujío 700 

Cerro Jobo 460 

— Culantro 900 

— Chorcha looo 

— Barranquito 800 

Serranía de las Cruces 1 250 

Cerroi de Burica 6.0 

PMu'üfMes de la vertietUe Sur (\V. á E.) 

Boquerón 60 

Alanje 38 

San Pablo 40 

l>avid 35 

Dolega 120 

Gualaca 200 

San Ix>renzu 43 

San Kclix 80 

Remedios .... 65 

Tole 292 

Palmas 267 

Soná 20 

Caóaza 130 

La Mesa 193 

Rio de Jesús 28 

Montijo 75 

Ponu¿i 84 

Calobre 150 

Mieva Geogtafia de Colombia 



San Francisco 67 

Santa María 30 

Santiago 105 

Atalaya loO 

Ocú 108 

Parita 75 

Pesé ,..,, 7^ 

l^s Santos 24 

Minas 334 

Macaraca 75 

Las Tablas 35 

l'ocrí 15 

Pedasí 18 

Ola 90 

Pintada 95 

Penonomé 84 

Nata 27 

Aguadulce 18 

Antón 38 

San Carlos 18 

Chame 27 

Capira 107 

Chorrera 59 

Arrayán 118 

Panamá 00 

Taboga 00 

Pacora 50 

Chepo 60 

San Miguel 00 

Saboga 00 

Vavisa 10 

Chapigana 00 

Poblaciones de la vertiente Norte 



l$ocas del Toro. 

Mineral , 

Belén 

Chagres.. ,, 

Gaíún... ,. 

Gorgona ". , 

Cruces ,... 

Pojtübelo 

Palenque.... 



Serranía de Bando (N. S.) 

Altos de Aspave 

Altitud media, máxima.. 900 á 

— mínima 300 á 

Cerro Haüdó (ramal W.) 

— — (ramal E ) 

Cabt) Corrientes 

Istmo de San Pablo 

— de Napipí ó Cupica ... 

— Becordó 

— Suruco 

— Torredó 

— Pato 

— Munguidó 

Paso de Caguchó 

— del Buey 

— de Bojayá 

— Chintadó 

TOMO 1—3 



00 
250 
00 
00 
10 
76 
78 
00 
00 



600 
icoo 

500 

800 
I8I6 

lOCO 
IlO 

152 

100 

1 20 
40O 
600 

600 

8co 

1000 

1000 

1250 



26 



Nueva Geografía de Colombia 



Paso de Jurado 1250 

Camino de id 152 

Poblaciotíes en los flancos de Raudo 

Baudó(W.) 9 

No¿nama(£.) 12 

Tebada (Id.) 24 

B) CORDILLERA DEL CHOCÓ 

(Cumbre : N. á S ) 

Morro C-iigurrodó 2000 

Paramillo centella ó Alto del 

Viento 3390 

Alto del Tajo 2568 

Morro Gacho 2600 

Alto Alegría -.- 2920 

Cerro Horqueta 2850 

PAramo del Frontino 3400 

Cerro San José 7f>^S 

San Matoo 2950 

Cerro Plateado 2980 

Quiebra del Toro 2 1 73 

Farallones del Citará ,... 3300 

Cerro Caramanta 3100 

Paramillo 2527 

Cerro Tata má 3000 

Alto de Palogordo 2465 

Cerro Calima 2600 

Alto de los Colorados 175^ 

Pande Azúcar 2200 

Alto de lasCruces 2068 

Farallones de Cali 2800 

Cumbre (altura media) 2700 

Cerro Muchique 2970 

Paso de Carpintería 2500 

Cerro Dajuandó 2900 

—^ Guavas 2950 

— San Juan 3050 

Cumbre (altura media) 2500 

Cerro Cacanegro 2780 

Estrechura del Patía 525 — 380 

Cerro Sotomayor 2610 

Picos de Guachares 3400 

Cumbre general 3000 

Páramo del Rayo 3474 

Volcán Azufral 40CX) 

Camino de Barbacoas 3187 

Volcán Cumbal 4890 

— Chiles 4840 

Nudo de Huaca 3600 

RmntaL's Occidentales — S. á N. 
Barbacoas 

Pico Gualcalá ó Torre de 

Mallama 4200 

Cerro Cartagena 2230 

— Cuesbi 2020 

Ramales hacia el Patía 1300 

Cerros de Pilcuán 1309 

páramo • ion 



Altaquer ion 

Puente de Cuaiquer... ...... 977 

Buenavista 718 

Chuntal 612 

Río Telembí 20 

El Guadual (Patía) 380 

El Salto id 260 

Buenaventura 

Cerro Guapí 2970 

— Napi 2700 

— Timbiquí 2236 

— Valentín 2370 

— Nnya 2650 

Gorgona (isla) 760 

Valle del Salado 819 

Cerros de los Chancos 2500 

Cabeceras del Zabaletas 2100 

Valle de la Cueva 1554 

('erro Torra 1365 

— Ir'» 1230 

Mojarras de Tadó 935 

Llanos drl Cajón 65 

Atrato 

Cerro Copón 2500 

— Horqueta 2800 

Morro Ocaido 2600 

— Varapetó 2300 

Llanos de Murri 1200 

Alto Palmar 2900 

— de Canelón Oscuro 2951 

Cerro León 3300 

— Sasañral 3290 

Ramales Orientales — Patia 

Puente natural de Rumichaca. 2630 

Río Carchi (La Laja) 2591 

Cruz de Ecuasán 2363 

Alto de Cuarchú 3300 

Río Sapuyes (id) 3000 

— — boca 2000 

Cerros del puente del Guáitara 2600 

Puente id 1591 

Vado id 1521 

Boca de id 600 

£1 Castigo 580 

Cuchilla del Tambo 1748 

Poblaciones de la falda occidental (S. N.) 

Mallama 2283 

San Pablo 1176 

Barbacoas 22 

San José 18 

Tumaco 5 

Morro 6 

Izcuandé 5 

Guapí 5 

Timbiquí 4 

Micay ^ 



Nueva Geografía di Colombia 



27 



Raposo 8 

Buenaventura 8 

Juntas 390 

Sipí 47 

Novita 175 

San Pablo 110 

Tadó 96 

Lloró 69 

Quibdó 43 

Bebará 40 

Murindó 22 

Turbo 3 

P^blaáones de la Mesa del Chocó 

Urrao 1885 

Frontino 1550 

Cañasgordas 1490 

Dabeiba 1350 



C) CORDILLKRA DEL QÜINDIO 

(Cumbre : S. á N.) 

Nudo de Huaca 3600 

Cerro Troya 3500 

— San Francisco 4000 

Páramo Galera 3500 

— Angasmayo 3830 

— Guapuscal 3475 

Camino de Mocoa 3200 

Volcán Bordoncillo 3800 

Páramo Aponte 37c» 

— Tanjubina.., 3600 

— Alumbral 3560 

Pico Cumal 3500 

Páramo de Santo Domingo... 3700 

— Yunguilla 3920 

— Humos 4400 

— Buey 4200 

Picachos de id 455o 

— del páramo de Paletará. 4300 
Sierra Nevada de los Coconucos : 
Pico de Aguablanca 4^3 

Id. pico menor 4800 

Volcan de Puracé 4908 

Páramo de Guanacas 3750 

Paso de Guanacas (paso) 3518 

Páramo de Moras (paso) 3670 

Nevado del Huila 5700 

Páramo Isabelilla 3890 

Páramo del Fraile 3900 

Páramo de Iraca 3800 

Páramo de Chinche 3500 

Páramo de Miraflores 3700 

Montana de Cnmbarco 3400 

— deCalarma 33oo 

Páramo de Barragán 4000 

Pico nevado de Santa Catalina 4930 

Páramo del Qnindío 3900 



Paso del Quindío 3485 

Nevado del Quindío 5 1 5© 

— Santa Isabel 5100 

— del Tolima ,. 5616 

— Ruiz 5300 

Mesa nevada de I^erveo 5590 

— La Olleta (cráter) .... 4885 
Camino del Ruiz.... .-4126 

— — (otro) ; 3855 

— de Herveo 3170 

Páramo San Félix 3922 

Camino de Sonsón 3200 

Alto I^s Palomas 3555 

Pico de los Parados 3600 

Polifurcación antioqueña 

Alto Pereira 3000 

— de Pantanillo 2487 

Cerro Romeral I779 

Alto San Miguel 2800 

Alto Romeral 2500 

— Canoas 2750 

£1 Boquerón 2548 

Alto Delgadita 2720 

Páramo Santa Inés .... 2890 

Alto de Buenavista. 2717 

— Chorro blanco , 2404 

Cerros de las Cruces. 500 

Cerro Romeral 2779 

— San Ignacio 2730 

Alto Cardal 2339 

La Quiebra 2204 

Cerro Contento 2100 

Cerro Verdugo .... 1800 

— LaCe]a 1636 

Cumbre de Remedios .. 1000 

Cerro Mamotá ^990 



Alio Pereira 3000 

— Chuscal 143a 

— Caldera^ 2210 

Pena del Peñol 2165 

Cerro Cucurucho. 2134 

Llano de Ovejas 2500 

Alto Sania Elena 2600 

Alto Magdalena ... 2286 

— Riochico 2756 

— Santa Ana 2500 

— Obispo 2610 

— Las Cruces , 2360 

— Candela 2147 

— San José 2739 

— Habana 1945 

Cerro del Salto (Guadalupe).. 1495 
Unión del Porce y el Guada- 
lupe 794 



íJuEVA Geografía üe Coloubia 



Guayabal Z41 

Alto de Caracoli .- 1389 

— Corral 1908 

A'llo Riachón .. ^ 1704 

Ramifieaciunn oícidcnlalti — Palia 

Volcán de Pasto . . .. 4100 

Randiaco- 3571 

Cerro d«l Mome 3300 

— Cebolla 3150 

Altode Aranda 3098 

Cañada de Piedras gordas, 

(Juanambii) Ijí? 

Kio Juanambú... 1179 

Cerro ítona Juana •• 3000 

Monlanjdc Puruguay... íi^fl 

— de Bírruecos 2700 

Loma MajuandiS 1000 



Cerro Alpujarra 104o 

— Tonljs 32So 

— Veneno 3400 

— San Cristóbal. 3500 

Las Mojarías {Pati'a) tozo 

El Bordo... io:í 

Páramo Achupal las 3175 

Alio de Pisatumba 2878 

Paramillo de Almaguer 33°^ 

Pico Socoboní. 3300 

Alio Ascensión 2036 

Volcán Sotará 4SSo 

Casa id 1150 

Paispamba 3630 

Cocón uco (bacienda) 1440 

l.lanuí de Palelari .. ..3500—3600 

Orígenes del Cauca 3900 

Cabeceras del Timbío üí'lSo 

Alio del Roble ..""leSs 



Nueva Geografía de Colombia 



29 



Juntas de Quilcasé y Timbío. 820 

Boca del Guachicono 7^4 

Boca del Mayo .... 618 

Valle del Cauca 

Alto del Roble (Quindío ) 2050 

CoDSOta 1342 

Cañón del Cauca 

Alto del Roble 2534 

Alto Salamina .■ 2951 

Alto Manzanillo 201 1 

Alto Las Coles 2231 

Loma de Purínoa 2321 

Alto Chagúalo 2577 

Cerro Bravo.. i* 2310 

— Tusa 2106 

Alto San Andrés 2494 

Loma del Cántaro I534 

Paso de Caramanta (Cauca). 620 
El Cauca frente á Antioquia 

(Sacaojal) 517 

Ramifieaciones oritntales^ Cagueta 



La Cocha (laguna de Pasto).. 

Pico Guamayaco 

Laguna Santiago 

Valle de las Papas 

Cerro Ventanas 

Alto San Gabriel. 

Juntas de Riogrande 

Puerto Limón 

Boca Guineo 

— Guamues 

Alio Magdalena 

Laguna del Buey 

Peña Grande ^. 

Barandillas 

Salado blanco 

Los Órganos 

Llanos del Chaparral 

MagdaUíui Central 

Alto Cereal... 

— Tiembla 

— Sepulturas 

Cerro Patiburú 

^ Tetona 

— Grande 



*■.••« . ... 



2000 
1020 

3992 
2670 
3000 

1987 
1980 

333 
312 

264 



3956 
3600 

1956 

1250 

1700 

300 



2119 
2732 

1538 
1750 

1550 

1935 



Poblaciones de la Intercordillera 

a) El Paila 

Cumbal 3147 

Cariosama 3050 

Ipiales 3081 

Pupiales 3050 

lies. 3008 

Males • 2867 

Funes 1850 

GuachncaL 3030 

Sapuyes 3027 

Túquerres 3057 

Ospina 3000 



Imues...... . 

Guacha ves . . . 

Yascual 

Samaniego... 
Guaitarilla.... 
Yacuanquer... 

Consacá 

Ancuyá 

Pasto 

Florida. ..... 

Tambo 

Buesaco 

Tablón 

Taminango... 
Veinticuatro.. 

San Pablo 

La Cruz 

Rosal 

Bolívar 

San Lorenzo. 

Almaguer 

Lerma 



I • • * • ■ •• 



• • • ■ ■ 



El Castigo., 
Mercaderes. 

Patía 

La Vega.... 

Arbela 

Dolores 

Timbío 



h) Valles de Popayán 



Tambo 

Julumito.. 

Popayán.» 

Jimena.... 

Coconuco. 

Puracé — 

Pansitara. 

Paniquitá. 

Silvia. 

Cajibío... 

Tunía 

Caldono... 
Jámbalo... 
Toribío.... 



c) Valle del Cauca 



Santander* *• 

Caloto 

Buenosaires. 
Jamundí ... 
Zelandia... . 

Florida 

Candelaria.. 

Cali 

Yumbo 

Palmira 

Vijes 

Cerrito 

Guacarí 

Yotoco 

Buga 



2500 
2850 
2777 
1510 
2693 
2672 
1400 

137 
¿63; 

2772 

222p. 
«038 
2100 
1780 
1636 
1689 
2403 
1850 
1679 

1748 
2266 

1075 

390 
680 

737 
2187 

1754 
1719 

1800 



1748 
1750 
1776 

1790 
2360 
2646 
2900 
2224 
2521 
1851 

1785 
1920 
2383 

I7S7 



1112 
ion 
1270 
1025 

934 
1006 

960 

1046 

1005 

954 
99a 

933 
980 

978 

1001 



30 



Nueva Geografía de Colombia 



San Pedro..... 

Tuluá 

Bugalagrande.. 

Riofrío 

Pescador 

Roldanillo 

Zarzal 

Victoria 

Hato Lemos .• 

Toro 

Naranjo 

Hatillo 

Cartago 

Ansermanuevo 



d) El Cañón del Cauca 



Ansermaviejo-. 

Arrayanal 

Santa Rosa... ■ 

Manizales 

Neira 

Riosucio 

Supia 

San Juan 

Salamina 

Pacora 

Caramanta 

Arma 

Sonsón 

Aguadas .... .. 

Abejorral 

Sabaletas 

Santa Bárbara- 

Fredonia 

Amaga 

Titiribí 

Eliconia... 

Concordia 

Anzá... 

Ebéjico 

San Jerónimo.. 
Quebradascca.. 

Sopetrán 

Córdoba 

Antioquia . 

Sacaojal.. ...... 

Liborina 

Buriticá 

Sabanalarga .. 
San Andrés... . 

Ituango 

.Cáceres 

Zea 

Zaragoza . . . . 
^ ecui ...••• ..< 



1034 
ion 

960 

955 
940 

960 

961 

962 

978 
989 
9/0 

960 

979 
1045 



1790 
1900 
1697 
2140 
1941 
1810 
1220 
1560 
1812 
1819 
2107 
1420 

2545 
2210 

2147 

2000 

1650 

1845 

1380 

1580 

1420 

900 

800 

720 

755 
530 
754 
596 

572 
600 

714 
1650 

500 

588 

1530 
200 
694 
205 



• •••■• • . 



e) Mesas antioqueñas 



Caldas 

,La Estrella 

£aTÍgadp .... 

Itagüi 

Pcfin 



1615 
1730 
1580 
1546 
1560 



Medellin 

San Cristóbal .. . 

Ilatoviejo 

Copacabana -. .... 

Girardota 

Barbosa .. 

San Pedro 

Belmira 

Entremos 

Don Matías 

Santa Rosa .. 

Carolina . 

Amalñ 

Angostura .... 
Yarumal ..... 
Campamento . 
Anorí 



• ••'• ••••• 



•••«• % • ••• 



• • • * 



mmm ••• • • ■ 



1541 

1843 
1440 

1400 

1401 

1300 

2435 
24CX) 

2127 

2216 

2610 

1755 

1745 

1637 
2276 

1842 
1535 



Ceja 

Retiro.... 
Carmen . 
Santuario 
Marinilla 
Rionegro 
Guarne .. 



2200 

2239 

... .'. 2107 

2100 

... ■ ...»« • ... 2043 

.«•• ... a... ..... m\ Sw 

... >• ••.«.. .. 220S 

San Vicente 2123 

El Peñol 1928 

Guatapé 1882 

Concepción. 1906 

Santo Domingo 1778 

Yolombó 1469 

Poblaciones de la falda orietttalde Quin- 
dio — Ccíquetd 



Sebondoy . 

Santiago ...... ..... 

Putumayo 

Mocoa 

Yunguilla...... 

Descanse 

Fotuto...... , 

Yurayaco... •••••.•• 

Puerto Limón 

X acayaco • . • • * ....... 

San José . 

San Diego 

Uchipayaco, 

Montepa 

San Miguel... .... 

Aguarico... .... 



I * • ■ • • • 



• - « • • 



• ••••*• 



1200 

1250 

1000 

638 

641 

901 

243 

235 

333 
281 

291 

312 

353 
220 

346 
407 



Poblaciones de Us valles del Alio 

Afagdaletta 
(Cabeceras) 

San Agustín 1634 

Pitalito 1354 

Timaná 1086 

Elias 1529 

San Antonio del Hato 896 

Jagua r-r 6^6 



Nueva Geografía de Colombia 



31 



(Sm%a) 

La Ceja 

Santa Librada .... 

Guadalupe 

Altamira 



• • • • > • 



■ •••••»••« ■•» 



(Vaguada del Valle) 

Garzón . ... .... 

Gigante 

Hobo . ...••• 

Yaguará 

Guagua 

Campoalegre 

Caguán 

Neiva 

Unión 

Villavieja 

Aipe 

Natagaima 

Prado 

Purificación ..... 

Coyaima 

Santa Rosa 

Guamo.... 

Elspinal' ' 

Ricaurte 

Girardot 

Coello 

Nariño 

Guataqui 

Piedras 

Venadillo 

Ambftlema 

Beltrán 

Guayabal 

Pavón 

Vk enoez •.• •■• •«■••. 

Puerto de Bogotá 

Honda 



«%•• •««»•• ■* 



•• • •• 



• •• 



(Banda izquierda) 



t 

Lf A .....a *• .••••• ••. ••••• 



Pital 

Agradb . 

La Plata 

Náta^ 

Paico 

Carnicerías 

t 

AQuira ........ •■■ • •••«.. 

Retiro 

Órganos 

Chaparral 

Ataco • 

Ortemi.- 

dan j^uis ••.....•.•• .••.*• •* 

Valle 

Miranores .• •*•- *••■«. •>*.. 

Payandé 

Ibagué • 

Unda , 

Santana 

Maríqoita <.,'*•." •>• -. 

VÍCtOF^l •••• •• •• f»..ti#i 



1348 
966 

1000 
1092 



858 

819 

632 
609 

596 

558 

502 

468 

610 

365 
370 
380 

359 

369 

387 

343 

342 

339 

333 

330 

332 
298 

235 
340 
300 

330 
231 
282 
228 
220 
215 
210 



1000 
807 

I0Q7 

1000 
820 
890 

"93 
986 

950 

837 
466 

457 
512 

610 

800 

715 
1299 

675 
995 



(Banda derecha) 

Fortaiccillas 

Colombia 

Alpujarra .... 

i^oiores-a* •• ••.••*•.. 

Cunday 

Carmen ••... 

Melgar..... 

Pandi 

Fusagasugá 

Tibacuy 

X £ISC21 •••••■■ ■• •• •••« 

Nilo 



• • • • • I 



• ■• • • 



1055 
lóio 

935 
1536 
475 
^* . 
400 

997 
1772 

1890 

2134 
400 



Tocaima ...••.. 

Viotá 

Anapoima 

Colegio ...... . . 

San Antonio... 

Tena 

La Mesa 

Anolaima 

Quipile ... 

Pulí 

San Juan 



431 
1300 

078 
1210 
1929 

I30rt 
1 281 
1416 

1310 
1321 

^^5 

Chaguaní 1200 



■•• •••■•• 



Guaduas... 

vianí 

Bituima 

Guayabal , 

La Vega 

Sasaima...... 

San Francisco . 

Villeta 

Nocaima 

Quebradanegra 

Nimaima 

Vergara 

Pacho 

£1 Peñón..... 

LaPefla 

Topaipí 

Yacopí 

La Palma 
Caparrapi ■. . 
Calamoima... 



> • % ' m A 



I • • « • • •• 



• •• ■•• •••#■ 



■ • • • • I 



1026 

1300 

"94 
1866 

1164 

1368 

1507 

839 
1400 

IIIO 

1114 

1300 
1551 
1390 
1240 

1325 
1530 
1447 
1310 
400 



547 
875 



Paime.... 1000 

Itoco 2000 

Muzo • 824 

Coper.... 880 

Buenavista 1984 

Furipik** • •• *..».t« ■«•«... •• oOO 

CampaufU^ .v-»» la^ 



32 



Nueva Geografía de Colombia 



d) corüillera destmapaz 

Cumbre Magistral (S. á N.) 

Nudo de las Pap^ 4240 

Páramo de las Papas 4500 

Peñascos de Santiago 435o 

Camino de Almaguer 39^9 

Pico de Cutanga 4600 

Páramp Suaza 4482 

Picos de la Fragua 3000 

Serranía del Suaza ó Paramillo 2500 

Gran depresión de La Ceja. . . 1980 

Cerro Miraflores 2800 

,. — Neiva 27CX) 

^ — Venta del Viento 2600 

Alto Las Cazuelejas 6 Cazue- 

litas 4210 

Cerro Chamizal 4000 

Páramo de Sumapaz 4300 

— nevadpdeíd 4810 

Alto de Pena Colorada 31 21 

Páramo de Mundonuevo 35CX) 

— . de Pasca 3985 

Boquerón de Chipaque 3223 



Páramo de Cruzverdc 3760 

Paso de id 3260 

Páramo de Choachí 3600 

Paso de id 3170 

Cumbres de Siecha y Faus- 
to 3455—3500 

, Páramo La Carbonera 3320 

Boquerón de Macheta 2550 

Páramo de Gachaneque — Ce- 
rro Pan de Azúcar 3700 

— 4e^Ventaquemada 3127 

— Penanegra 3459 

— Ivas Cruces 3500 

— Chapa 3950 

— Alfombras 3900 

— Santa Bárbara 3850 

— Toquilla 4000 

— — (paso) 3450 

— San Ignacio 3450 

— Pisva (paso) 3900 

— Canoas (paso) 3300 

— Chita ó Chicamocha. .. 3654 

— Rechinga 3860 

Sierra Nevada de Chita. 4800 á '5943 

Páramo de Carcasi . 4003 



49oS\ 




Magdaletia 



2 



CAQUETA 




Figurt 15.^— Cotas de Codazzi— ^Diagrama de altitudes en la articulación 

^e Las Papas 



Nueva Geografía de G)lombia 



33 



Páramo de Servitá 4000 

— Almorzadero.. 4^93 

— — ipaso) 3775 

Pico de La Colorada . . 4400 

Mesa de id 4120 

Páramo de Guaca 3520 

— Las Hoyas ú Ollas 3700 

Altiplanicies del Caraba 3100 - 3200 

Mesa de Juan Rodríguez 3050 

Páramo Rio Frío 3600 

— Rico . ... 4200 

— de Santurbán 3700 

Pico de id .. 3900 

Páramo de Las Puentes. ... 3477 

— Angostura 4500 

— - lagunas 4400 

— Picacho 3400 

— Sumalina 4100 

— Cachiri 4220 

— Bagueche 39S5 

— Cruz del Fraile 3393 

— Guerrero 3100 

Alto de las Jurisdicciones. . 2766 

Cerro Pelado. 3850 

— San Francisco. 2650 

Alto de Ocana 1592 

— de Puerto Nacional.. 1860 

— de Puebloviejo 1460 

— del Carmen 1365 

— Borotaré (La Loma).. 1500 

— deLisca 1796 

Cerro Bobalí 2055 

Cumbre siguiente 2500 

a) Ramales de Pamplofia^ Cúcutay Ocaña 

Páramo Zumbador 3339 

— de Tierranegra (Alto 4el 
Gavilán) 3500 

Alto Ventanas 3700 

Cerro Tapatá 3300 

Páramo de Tama 4000 



Pico Iscalá 3380 

Alto del Fraile 3112 

— del Boquerón 3000 

— delma.. 339© 

PicodeCobre 4000 

— Canútales 3990 

Alto de Silos 2588 

— de Chopo..... 2800 

Cerro Cucharino ... 2500 

Laguna Fontibón 2607 

Cabeceras del Sarare 3700 

Puente de Chitagá 1910 

— I^bateca 1000 

Cerro Mono 2495 

AUo de La Vieja 200Q 



Cerro Tasajera del Sur ■» ... 1200 

— Tasajera del Norte (Ta- . 
sajeros) I190 



Alto de Pamplona^ó del Frío. 3300 

Cerro de la Montana 2800 

Cerros de la Hojada. ... 600 



Alto de Bagueche 
— de Arboledas 
Alto de la Aguada 



. • . . .r 



3220 

1469 
... 1745 



Alto del Laurel 249' 

— La Cruz 237O 

Cerro de la Canal 205O 



Páramo de Potrerogrande .. 


3000 


— de Bucarasica 


3170 


Cerro de La Horqueta — 


3681 


Pan de Azúcar 


2^00 


Cerro Negro .... 


3783 


Mesa Rica . . ■• 


2987 


Cerro Mina 


3750 


— de Trampa tigre . . .. 


1365 



— La Yegüera .. 1500 

— Torra I3a> 

Inte f cordillera en Santander 

Paramillo Botijas 2720 

Cumbre del Mocn 3985 

Loma Yarumal 2533 

Alto Santiago • • 2595 

Cerro Alisos • 3^55 

Valle de Vetas .. ... 35oo 

Valle de Piedecuesta looo 

Mesa de Jéridas • 1294-1712— 1728 

Alto de Cepita • . 600 

Río Sube (Chicamocha (paso) 4^4 

Puerto de Girón 25^ 

Alto de Aratoca 2050 

Pan de Azúcar .^26 

Alto del Páramo 1937 

— Petaquero ... 2406 

- Charalá ... 2060 

— del Fraile 2800 

— del Manco' 2886 

Pefla Venados .. .. . 2890 

Ittíercordillera en Boyacá 

Páramo del Duende 3680 



34 



Nueva Geografía de Colombia 



Puente de Covarachía (Chica- 

mocha) 850 

—• de Capitanejo 1195 

— Soatá 1325 

Páramo Guanti va 4325 

— de Sativa 3385 

— del Hatico .' 3366 

Páramo Escobal 4218 

— del Cocuy 3866 

— deChiscas 3950 

Laguna Verde (Cocuy) 3688 

Lagunas de Rechinga .-3547 3650 

-^ Tecuquita 3645 

Boquerón del Suápaga . 276 1 

Páramo Salazar 3423 

— Pueblo Viejo 3450 

Laguna de Tota 2985 

Páramo de Tota 3076 

■ — de Tibamá / 3359 

«Salitre-de Paipa .■ .. .. • 2459 

Molinos de Tópaga . .t 2394-^2383 

Alto de Tobasi'a 2933 

— Bellavista 2650 

— Palacio 2524 

. — Nogal .... 2500 



¡niercordilUra en Boy acá y Cutiditia- 

marca 



-I 



Mina de Cobre 

Páramo de Marchan. 
Laguna de Fúquenc 

— Suesca 

— Guatavila... 

— Siccha . . 
Cerro La Calerá . . . 

— Monserrate .... 

— Guadalupe... 



1852 
3025 
2430 
2800 

3139 
3455 
3095 
3165 
3255 



Sabana — Diferencias de nivel 

Soacha 00 

Fontibón +6 

Chocontá +90 

Zipaquirá +80 

Bogotá +76 

Facatativá +60 

Cumbre occidental de las altiplanicies 



>••••• 



Páramo de San Fortunato • 

Quiebra de Tequendama 

Boca del Monte de la Mesa . . 

Alto del Roble 

Páramo del Tablazo . 

— Guerrero 

— de Pacho 

— Tierranegra.. .-, 

— La Ovejera...-. 

— Choque». 



Boquerón Amarillo 



2890 
2467 
2680 
2767 

3285 

3300 
3209 

2869 

2830 

2890 



2893 



Cerro Siomo 3600 

Páramo de la Ensillada 3950 

Páramo de La Rusia (6 Bastos) 4320 

— del Consuelo ...... 4330 

Páramo de Encino - - 3370 

Boca del Monte de Ture .... 3000 

Morros de Güina 435^ 

Páramo del Desaguadero . .. 4325 

Paramillo de Onzaga 3361 

Ramales de Mu%a 

Peña de Sácama 3800 

Cerro Mortino 3700 

Páramo Rabón ..3600 

de Matarredonda ... 3400 

Cerros I^s Coles 3200 

Furatena 1236 

Cerro Tambrias 4036 

Pena Armada 3531 

Boquerón de id 2807 

Cerro Carval 3352 

Boca del Monte (Canipauna). 2836 
Peña de Saboyá... ......... . 4003 

Alto de Las Cruces .. . •••.•. 230o 

Cn-stcria occidental de Santander 



•••••• 



• • • • • 



Ccrrü de Quitisoque 

Ventanas de (Quitisoque. 

Pcñ.iblanca 

Alto del Roble 
Pena de Vclez. 
Cerro de La Paz 1^34" 

— Chocoa ó Mataperros.... 

— Cacique 

Alto de Piedra Blanca ó Cruz 

de Macana 

Cuchilla Ramos 

Alto Pesuíía 

Alto del Comedero ó Piedra 

del Muerto 



3326 

2300 
3002 

2087 

2600 

-1300 

1340 
1286 

2530 
2000 
1686 

1811 



Buenavista 



700 



Ramifcacioues occidentales — Alio Mag- 
dalena 

Juntas de .Suaza 590 

Paso de Domingo Arias- . .. 575 

Boca Prado 370 

Boca Fusagasugá 325 

Salto de Honda ...20G — 156 

Bodega Bogotá . ■ 186 

— Conejo.. .--- 180 



Valle de Sumapaz 3500 

Puente de Icononzo 890---820 

Valle de Fusagasugá .«.* 1800 

Tenasucá ^ XB03 



Nueva Geografía de Colombia 



35 



Alto de Chumbamuy 1950 

— del Sargento ... 1400 
Alto del Trigo . . 1870 1836 

— del Raizal 1478 

Chimbe 1785 

Aserradero 2365 

Magdalena Central 

Cerro Armas 3400 

— Horta... .. 2751 

Alto Las Cruces 1953 

— Cuevas 1894 

Ramifieaciofus orientales ^Caqiutá 



«• . •• 



Pico Bodoquera 
Boca Limón 
— Yurayaco 
Cerro Caguán. 
— Ajajú... 



1400 

333 

235 
2000 

2oiO 



Oriente y San Martín 

Alto del Aire 

Cerro San Vicente 

Las Torres de Medina 

Ix» Órganos de Chingasa 

Cerro Churuguaco 

Mesagrande (Quiebra del Rio- 
negro) 

San Miguel (id) 

Susumuco (id) 

Servita(íd) 

Alto de Buenavista .. 

Tenua y Casanare 

Páramo de Ramiríqui 

Alto Garabatos 

Río Miraflores 

Alto de Las Cruces 

Puente Hamaca (Garagoa) 

La Fragua (Lengnpá) 

Cerro Ambitá. , 

Alto del Alférez 

Alto de L«s Cruces" 

Alto de Chitacabá 



3515 
3200 

3000 

3300 
3198 

1490 

1506 

1063 

964 

700 



2989 
2666 

809 
202I 
1006 

648 
1312 

1253 
1888 

1935 



Poblaciones de la cordillera de Sumapaz 
a Las altiplanicies 6 el Reino (5. N.) 



La Sabafia 



Usme.. . 
Soacha. .. 
Bosa .. 
Bojacá 
Zipacón.... 
Facatativá. 
Madrid. ... 
Funza... 
FoQtibdi). 



••■ >■••• 



> •• . • «• - • ■ 



2690 
2570 
3580 
2620 
2645 
2630 
2591 
2578 
2576 



• • • • * 1 



• • • • • • • • 



•• ••• ••••■• 



■•• -•«• •• 



• • • ft • I 



\" 



• • • I 



Bogotá 

Calera 
Usaquén... 

Engativá 

Suba 

Cota 

Tenjo 

Tabio. 
Subachoque 

Chía 

Cajicá 

Sopó . 

Guasca.. . 

Guatavita 

Gachancipá 

Tocancipá. . . . 
Zipaquirá. 

Cogua .• 

Nemocón . 
Sesquilé .. . 

Suesca 

Chocontá.. 
Hatoviejo 



maté 

Lenguazaque. 

Cucunubá 

Sutatausb 

Tausa - ... 

Carupa 

Ubaté 

Guachetá... 

Fúquene 

Susa... 

Simijaca 

Caldas... 

Chiquinquirá 

Saboyá. 

Leiva 



• • • • 



• •• • ■ 



• • • • < 



■•■■•■ •••• •• 



. • • ■ ■ ■ 



t ■ • 



2644 

2853 
26f2 

2570 

2615 

2622 

2630 

2640 

2687 

2610 

2600 

2601 

2653 

2596 

2624 

2620 

2650 

2670 

2680 

2651 

2656 

2660 

2668 



2603 

2595 
2620 

2793 
2968 

2580 

2703 

2425 
2567 

2593 
2700 

2614 

2801 



Guatoque.. 
Quebradas 

•dnCuica • •>. •> «t. *••••'. ••• 

Leiva 

Sutamarchán 

Tinjacá. 

txaquira. ••••••••••*• • .. • 

oam acá... •• • .«*• ..••••.. 

Cucaita 

Sora 

Chíquisa 

Tenxa 

Ventaquemada. . 
Turmequé.. .. ■ 

Tibaná 

Chirivi... 

Jenesano 

Ramiríqui. 

Ciénaga. 

Viracachá.. 

Bo^acá- -• 



ttt»* ••• ••• 



• • 



2391 

2436 
1990 
1982 

2136 
2062 

2135 
2569 

2640 

2632 

2500 



2616 
2720 

2515 
2800 

2165 

2270 

2500 

2700 

2361 



36 



Nueva Geografía de -Colombia 



V i 



Tuuja 



!••■ •••■••!•« 



!•«••••* ■•» 



• ••••• * i 



Tunia 

Motavita.. 
Cómbita .. 
Sotaquirá.. 

Soracá 

Chivata. ... — . 

Oicatá... 

Tuta.. . . 

Paipa 

Toca.. 

Siachoque 

Pesca 

Tota.: ■;. ..... .. 

Cúitiva 

Puebloviejo 

AZSl« • • • " • • 

Firavitoba , 
Tibasosa... 
Duitama 
Santa Rosa 
Floresta 

Nobsa 

Sogamoso 

Monguí 

Mongua 

1 opaga. .«•••• ••. •■ 

vTAUíezs, •.•••« ..I •**••• 
.Corrales .. ...... 

Betéitiva 

Cerínza 

Belén •••• 

X Uiasa ••••■•••• .... • 



«.-... 



» * • . . . • 



...•••• 



Chícamocha 



La Par 

bativasur 

Sátivahorte 

Tasco 

Socha 

Socotá .... ■ 

Jericó 

. ^ :Susac6n 

^oatá. •'. 

Boavita. 
. Uvita. 

Chita. ...... 

.Capilla del Cocuy . 

Cocuy. 

Guacamayas 

Panqueba 

Güicán 

Espino 

vrfDiscas.. ••■••• . ••• 

Macarayita 

San Miguel 

, Carcasí.. 

Xlerrito... 

Servitá. 

.,, Concepción 

*^ Encisc. 

^ Málaga 






• • • • < 



• ■• • 1 



<x 



• •• .«v» < 



2793 
2851 

2730 

2705 

2949 

2903 

2500 

2400 

2459 

2733 
2760 

2661 

2824 

2640 

3035 
2560 

2506 

2390 

2510 

2591 

2506 

2388 

2536 

2930 

2970 

2899 

2690 

2381 

2680 

2675 

2699 

2700 



2720 
3108 
2290 
2700 
2625 
2440 

3070 
2466 

2044 
2113 
2408 
2976 
2800 
2757 
2010 
2258 
2900 

1994 
2380 
2765 
2680 
2780 

2479 
2530 

1958 
1588 

22|2 



Tequia 

Molagávita. .... 

Covarachía 

Capitanejo 



• ■ ■ • I 



3250 
2151 
2178 
1172 



San Andrés 2074 

Guaca 2560 

Tona.... 2280 

Baja 2460 

Vetas 3378 



Silos. 
Chitagá. ... 
Caceta.. . 
I^ Bateca. 
Toledo .,, 



Pamplona... ...... 



2588 

233? 
2216 

I ^«26 

1626 

2303 



/') Saravita^ Lebrija y Guanentá 



Jesús María ..• 

Puente Nacional..... ...... 

Vélcz •-- 

Chipat¿ • ••>• 

Moniquirá..... ...... 

Gámbita • ••• 

Chitaraque <• 

1 are ■ *■■ «.. ■ •••.•....... . .. 

GUepsa • 

Guavata».. •••.. •.....•• 

Bolívar 

La Paz 

Aguacia... . . . . . • • • >..•..•** 

San Benito 

Santa Ana • «• 

Suaita 

Guadalupe • 

Oiba 

Olival 

Guapota *....•. . 

Confines .* 

Chima..... 

Palmas •••^ 

oimacota... •« •••.•..••...••. 

Socorro. 

Hato 

Palmar 

Cabrera • ....••*•• 

Barichara....... 

Guanc 

Robada .••.. 

Zapatoca 

Aratoca 

Cepita ,.•••■••••••.••■•••••■••• 

Los Santos ,* 



1927 
1608 

^190 

2085 

1705 

1874 
1691 

1571 
1600 

15" 
1500 

2100 

1960 

1896 

1774 
1428 
1820 

1730 
1640 

1395 

1459 
1000 

S63 

986 

IIOO 

1004 
1255 

1300 

875 
980 

1319 
1008 

967 
1722 
1805 

600 
1294 



Nueva Geografía de Colombia 



Fiedecuesia loof 

Florida 873 

Bacaramangu 925 

Haunza 1605 

RionegTO... .. . 1510 

GiiÓD 563 

Beinlia 1849 

Su Vicente 500 

Encina zoio 

Chaialá 1443 

Cincelada. 1500 

Coromoro. 156S 

Riachuelo. 1510 

Ocamonte . 1400 

Valle 1100 

Piramo 1353 

Finchóte 123S 

San Gil 1099 

Curíli ti6Ó 

Mogotes. .- 1705 

OnULga.. 1999 

Fetaquero 1980 

O VaHndelZulia 

Chopo - - 1709 

Cbinicota 1925 

Bochalema 1024 

Sin José 294 

CucDla 331 

Kwario.. 34S 

San Kanslino... 150 



Arboledas . 

CuculilU ■ . 
Mutiicua 



Pucblonuevo 

Rio de Oro 

.San Antonio . . 

I^ma de Indígenas 1307 

Teorama lo53 



1372 
I4SI 
»38 



Palm 



97» 



d) Oriailt y Tenta 

Chipaque 240S 

Une a668 

Ubaque 1784 

Choachi.... 1883 

Fómeque 1970 

Cáqueía 1762 

Fosca 3II3 

(¿uetame 1532 



Fignra 16— Jíl ramino de Haiida — Vioeta publicaila en EurojSa en 1830 ■ 

* Esia figura y la siguiente, que [e hace par, unidas á la aingnlar afirma- 
ción ds Maltebrun de que en invirrno, en nuestras altas montanas lot habitant«s 
disptitílban ^ los osos, cuchillo en mano, las raices de que Be aUmenlabán, hicie* 
nm mil daño al.Jiali desde el punto de vista económico que mucho* libros que 
M hitriena pnUlcado ekprofeso para difamarlo, 



38 



Nueva Geografía de Colombia 



Gacheta .. 
Junín 
UkMdá 
Gachalá . 



••••■• • ••• 



■ ■ • • • 



1719 
1820 

190S 
1749 



Medina 566 

Casanart 



• • ■ ■ i ' 



« • • ■ I 



Macheta 

Manta 

Tibirita 

Guateque . ... . .. . 

x^uavaia •• ••• ••< 

Somondoco 

Macanal 

Sutatcnza 

Tenza . 

(papilla de i'd ... 

Umbita 

Pacha vita ■.■ 

Gamgaa 

Chinavita 

Zetaquira 

Miraflores . . 
Ctmpo Heimoso 



• 



2094 
1870 
1907 

1815 
1720 
1614 
1683 

1S54 
1590 

1600 
1805 
1704 
1584 
1643 
1540 
1432 
1027 



Pobladones del Bajo Magdalena ~ Banda 
oriental {Sumapaa) 

Flores 1038 

Betulia .. 1849 

San Vicente 5c» 



Banda occidental (Quiftdío) 



Remedios.. 
Cocorná 

Vahos 

San Carlos. 



• •••••••••■•• 



• ■ •••••• 



Vaguada del Valle 

Buenavista 

Nare 

Angeles 

Aguachica 

Corredor •• 

Puerto Nacional 

Simaña 

San Bernardo 

Tamalameque , 

£1 Paso (Rio Cesar), última 

cota calculada por Codazzi la 

antevispera de morir 

Poblaciones de la falda oriental 

ptapaz 

San Martin 

^»rama ••«■•■ •-••• ••■••• - ■•• 
San Martín****** •*•••••••*. •• 

Villaviceacio 

Cnnaral 



715 
708 

2082 
973 



166 
162 

151 
16S 
145 
130 
146 
140 

133 



53 

de Su- 



380 

40S 

455 
400 



• • • ■ • ■ * 



Barroblanco 

Zapatosa 

Pajarito ■• 
Chámeza .... 

Santiago 

Labranzngrande 

Marroquín 

Paya . 

Morcóte 

Nunchía 

Támara . 

Pore 

Salina de Chita . . 

Muncquc 

Moreno ... ... 

Chire 

Purare 

Tame 

Macaguane 

Betoyes 



• • • • • 



• • • • « 



306 

956 

iioo 

1090 

334 
1161 

865 

2000 

905 
1005 

429 
1400 

486 

1439 

1350 

655 

340 
260 

425 

345 
420 

244 



Fj LLANURAS ORIENTALES 

Casanare — San Martín 

Llanos altos de Casanare (Ha* 

no arriba) 300-200 

Llanos bajos de Casanare (lla- 
no abajo) 150-200 

Cerros del Orinoco (altura me- 

Qia^ • ..••*•••• ••••••••••*• juo 

Puerto de Arauca 179 

Puerto San Salvador 1 78 

Juntas ^e Rionegro y Huma- 
dea 215 

Boca del Upia 190 

Maquívor lo2 

Boca del Cravo •••.. .. 174 

— Pauto 120 

- — Casanare I14 

Apostadero •**< 109 

Boca del Meta 95 



Raudal de Atures 152-161 

— Maipures 178-194 

Boca del Vichada J02 

— del Guaviare 250 

Bifurcación Orinoco - Casi- 

quiare •• ••• 386 

Cagueta 

Juntas de Guainia-Uaupes... 183 
Llanos Altos de Mesaya..* 280-200 
Llanos de Solano 217 



Nueva Geografía de Colombia 



Boca Oiteguasa 

PMaíiffnts de lai IJatn 
Caqutlii 

Tapacunti 

SoUno .. 

Meiaya 

Taconcme 



San Marllii 

l'ramena 319 

Cabuyaro , 193 

Caiaiian 

Cafifi iJt 

Guayabal , 176 

Maquivor 181 

Trinidad 136 

Atures tSo 

Atauca 176 



Figura 17 — El pitio de loi ríes en Colami 



üiirra S'evada de las Coeiiiiufoi 
Pico más alto : de nieve lOJ metros, 
j ésta principia á los 4698 sobre 
el mar. 
Pico mis bajo: de nieve 1 1 3, que prin- 
cipia á 4CÍ9& sobre el mar. 
Parad 410, id. principia á 4488 
HuiU 900 id. — á 4S00 
Gnipodel TIíAmii.-deDievesSS 

á 871 qne principia á... 4645-4765 

Heieras bajan.. 300 

SierTadeC>uicándenieve,2(x>á 

ilooy principia 44576 \V, 4676 E. 
Heteras bajan 526 

Promedio ; limite inferior de 



Límite superior del algodAn 


3OO0 




3100 


— — guineo 


a^oo 


— — tngo 




(desde i36o)=el mejor 2000 






3700 


(desde aooo;. 






>8so 


— — habas 


3>oo 


ble *'"'"'" * "" 


3300 


(desde aooo). 




Woo 


— — ptipas 


1700 


(desde 1400I mejor i 1600. 






3900 


— - Chilco 




— — gramíneas ... 


46«x» 


(desde jSoo,-. 
Empieía ícaer nieve i 


4100 



UUa tCundinanarca) 3300 mixiir 
Sal de Joo i 3500 
Huesos de Mastodonte se han enea 
trado á 37o, 1325, 1900 y 3738 



* V¿aie la nota i la figura a' 



40 



Nueva Geografía de Colombia 



NOTA — Terminada la exposición de la altimetría colombiana segán Co* 
dazzi, posible es afirmar que no habrá quien después de estudiarla, no rinda tríbu- 
lo de a^dlniración á la obra del célebre geógrafo : á ella pueden hacerse las recti- 
ácacion^á y adiciones que se quiera, pero es inconmovible en sus grandes línea<, 
y colocados sus números sóbrela Carta geográfica del país, el relieve verdadero de 
éste se destacará con admirable nitides. Y, cosa s ngular, jamás en los anales de la 
literatura científica del globo se hallará caso igual al acaecido en Colombia al 
pfciente explorador de su suelo, es decir, de un pillaje y plagio tan censurable 
Como el cometido por la segunda Comisión Corográfica, que ni una línea anadió 
í la obra del conocimiento geográfico del país, y por mal yuxtaponer las piedras 
Ael edificio de CodiCúi, borró el nombre de éste para poner el suyo propio! 

Las cifras de la serie que antecede, es decir, las 1,200 altitudes de Codazzi, 
'Clan sido pacientemente tomadas de las cartas corográficas originales del autor, 
que se conser\'an en la Biblioteca Nacional, de la Geografía de las Provincias 
inserta en la Gaceta Oficial ( 1853-1859 , de multitud de informessobre caminos, 
publicados en el mismo periódico desde 1850, ó existentes en los archivos oficia- 
les, etc., y luego agrupadas como ellas mismas lo indican, con la armónica traba- 
zón y enlace que reina entre sus cifras. Por la prensa y en vida de los autores del 
delito arriba mencionado, censuramos semejantes procederes, sin que se pudieran 
contestar nuestros cargos, y por lo tanto huelgan hoy esos nombres en este libro. 



TERCERA EPOC A--TR ABAJOS CONTEMPORÁNEOS» 
I. LIEVANO (COLOMBIANO)y 1 863 



>•••••••• •••< 



!••••• •••) 



••••• •■• 



' • • • • • 



Honda .. 
Bogotá.. 
Madrid ..... 

Bojacá 

Alto del Tortolcro 

Boca del Monte de Chunza... 

Pantanos 

Dos Caminos 

£1 Concierto , 

Las Monjas 

Boquerón de San Miguel. 

La Mesa 

Doima 

San Joaquín 

Juntas de Apulo 

Girardot 

Téquendama 

El Chuscal . 

£1 Arrayán 

Arenal 

El Salto 

Pie de la Cuesta , 

La Playa 

El Sosiego 

Junca 

Boca de la Tinta 

El Peñón 

Aguadita 

Fusagasugá 

El Placer 

La Mesa de la Puerta... 

El Triunfo 

Anapoima 

El Hospicio 



195 
2634 
2634 

2634 

2783 
2679 

2428 

1961 

1734 
1202 

976 

1305 
1158 

648 

443 
320 

2618 

2513 

2433 
2632 

2384 
2202 

1670 

1965 

944 

737 

2855 

1959 
1788 

1253 
896 

606 

708 

1259 



San Antonio 219S 

Boca del Monte (Canoas)... 2686 

— — — (Barroblanco) 2699 

Tenasucá 1972 

Tena 1372 

Alto de Sócota 790 

Quebrada de Sócota 567 

Puente del Chicalá 597 

Trujillo ; 705 

£1 Colegio. 1029 

1865 

Pie de la Cordillera 2630 

Boquerón del Guargüero 2872 

Barroblanco 2780 

Sabaneta 2304 

Roble chiquito 2173 

La Vega I160 

Río Tobia (Puente real) 966 

Quebiada Natantá (boca) 882 

Nocaima ...^ 1135 

Alto del Canutal ó Chilagua.. 1748 

Paso de Goteras (río Tobia).. 81 7 

— de Cañadas — 675 

Boca del Villeta 702(?) 

Quebradanegra 1347 

Utica.... 506 

.San José ... 905 

Boquerón de la Tabaquera... 1050 

Guaduas 97^ 

Santa Bárbara 455 

Siete Vueltas 353 

Boca del Cambras 331 



* En esta serie abandonaremos el orden cronológico cuando asi convaaga 
para la mejor inteligencia del relieve colombiano. 



Nueva Geografía de Colombia 



41 



Boquerón 352 

Boca de la Perrera (Magdale- 
na).... 152 

Caracoli (pie del Salto) 166 

Conejo 152 

Alto de Sabanas 963 

Boquerón del Portón 1294 

— de la Carbonera... 1591 

Río San Francisco (Verbena ) 1495 

— — (Tibayes). 1580 

£1 Raizal 1696 

Eslabón de Bola 1731 

Quebrada Salobre(£l Hatillo) 1246 
Alto de las Manillas (Calam- 

bata) 1619 

Calambata 1314 

Alto de Calambata 1511 

Quebrada Calambata.. 1257 

Alto del Guayabo 1547 

Quebrada de Guate 1437 

HatiMito 1622 

Viani 1482 

Alto de Chumbamuy 1740 

— de las Tablas 1635 

Rio Contador (Cucata) 1 147 



Kío Cv>ntador (Síquima) 989(7) 

Curi (San Agustín) 1261 

Pan de Azúcar (pie; 1719 

Paso de Cañadas 682 

Río ViUeta (Bagazal) 843 

Bagazal 877 

Chimbe 1732 

Aserradero 2401 

El Roble 2745-2764 

Los Manzanos 2630 

Las cotas de la serie que ante- 
cede son hipsoniétricas. 

1880 
Nivelación completa 

Bogotá o 

Río Fucha -25.36 

— Bosa — 30 

— Soacha... — 45 

— Muña —56 

Cabeza del Salto de Tequen- 

dama — 176 

Río Bogotá (camino al Colegio) — 332 



REISS (W.) Y STUBEL (a.), ALEMANES 

En los Andes ecuatoriales 
(Ilipsométricas) 
186S.1869 

Costa Atlántica 



Nare 131 

Conejo 184 

Honda 200 



Morro de Santamarta. 57 

Mioca 063 

Barranauilla 7 

Sabanalarga ico 

Villanueva 107 

Tubará 233 

Juan de Acosta 257 

Turbaco 188 

Popa (Cartagena) 148 

El Saco. 59 

Volcancito Totuma 37 

— Tigre 56 



Aguabaula 

Bajo Magdalena 



Barranquilla^ 

2^ambrano 

Tacamocho 

Magangué 

Puerto Santander. . 
Barranca Bermeja. 
Catare 



35 



7 
26 

38 

55 
69 

92 

124 



Honda á la Sabana 



Honda 

Rioseco 

Cruces viejas 

El Sargento (Alto) 

Guaduas 

El Raizal (Alto) 

Las Ti ba ves 

El Trigo (Alto) 

Villeta 

Chimbe 

El Roble (Alto) 

Facatativá 

Mosq u e ra 

Bogotá 



••■••• 



Cercanías de Bogotá 



Egipto^ (capilla) 

La Pena (capilla) 

Guadalupe viejo (ruinas). 

— (iglesia) 

— cumbre 

El Aguanoso (Cerro) 

Monserrate (capilla) , 



200 
240 
611 

1343 
1036 

1 741 

1600 

1928 

813 
1808 

2755 
2586 

2570 

261 1 



2695 

2837 

3005 
3260 

3347 
3528 
3188 



Nueva Geogtafla de Colombia 



TOMO 1—4 



42 



Nueva Geografía de Colombia 



Monscrrate (cumbre) 3192 

Soacha 255* 

Salto <lc Tequendama 2356 

Entre la Sabana y el Meta 

Chipaque 2432 

diquela, 1683 

Confluencia del Sáname en el 

Rionegro ^353 

Quetame U^o 

Villavicencío 442 

Loma de Apiai 3°^ 

Cino Pachaquiaro I93 

UvJCiis del Rionegro 161 

Cabuyaro (puerto en el Meta) 148 

Lechemiel 222 

Las Cruces (Alto) 979 

Medina 5<2 

Batatas (Alto) i»5i 

Gachalá '744 

Uhalá 2239 

Gacheta 1727 

Páramo de Guasca 3442 

Guasca 2685 

Boqu*r/»n del Salitre 2653 

Entre Bogotá y Boy acá 

Zipaquirá -^ 2628 

Paramo del Mortino 3228 

Pacho 1810 

El Páramo 35^4 

Coper 965 

Muzo 838 

Paso del Minero 478 

Mina de Esmeraldas 687 

Puripi 1259 

Boca del Monte 2777 

Chiquinquirá 2562 

Saboyá 2625 

El Paramo (Marchan) 3000 

Sutamarchán 2086 

Leiva 2147 

Paita 2281 

Duitama 2533 

Santa Rosa 2761 

Sogamoso 2506 

Siachoque 2764 

Tunja 2764 

Vcntaquemada 2600 

Albarracín (Alto) 2827 

llatoviejo 2727 

Chocontá.. 2644 

Sesquilc «6*5 

laguna de Guata vita 2899 

De Bogotá al Magdalena 

Boca del Monte (Barroblanco) 2642 

TcnasucA 1929 

Tena. i35o 

La Mesa "58 

Anapoima ^7^ 



Juntas de Apulo 420 

Tücaima 4o8 

Alto de Limba 835 

324 



Casasv lejas. 
Guataqui.... 



Alto Magdalena 

Honda 

Ambalema 

Guataquí 

Puriftcsción •••;• 

Entre Natagaima y Villavieja 

Neiva 

Entre Garzón y Pital 

Paso de la Guaira 

Paso de Mario 

Oñtaguas 

Cercanías de Honda 



Mesa de los Palacios.. 

La Seiva 

Garrapata 

Rio Gualí (Mariquita). 

Mariquita 

Río Cuamo 

Santa Ana 



De AmbiiUma al Ruiz 

Ambalema 

Los Iguacitüs 

Lérida 

La Honda (casas) 

Quebrada San Juan . 

Líbano 

Peñones 

Paionalcs 

Vallecitos 

Sabanalarga 

Río Lagunilla (paso) 

El Derrumbe. Punto más bajo 

de la cumbre 

Penas del Toro 

Cueva de Nieto 

Límite inferior de la nieve 

(SE.) 

— inferior id. (N.) 

La Olleta (volcán» 

La cumbre (diviso) 

Las Termales ó Aguacalicntc 

Manizales 

Santa Bárbara 

Santa Rosa de Cabal 

Fereira ^ 

Mata de Cana 

Cartago 

De Guataquí al Tolima 



239 



zoo 

236 
239 

3n 
322 

450 

715 
861 

888 
971 



476 
406 

363 
483 
505 
340 
973 



236 

391 

343 
1088 

1436 
1 591 
2249 
2469 
3012 

3186 
3315 

3978 

4230 
4038 

4665 

4632 
4900 

4055 
3409 
2135 
1956 
1792 
1424 

1349 
912 



Guataquí... 

Piedras 

Aguadulce. 




Nueva Geografía de Colombia 



43 



Pedufal 1014 

Ibagué 1280 

Casa de los Barones 1601 

I.as Juntas 1866 

Cueva del Tigre 2904 

Boca del Monte 3753 

Mina de Azufre 4028 

Pie déla helera (NW.). 4373 

Límite inferior de la nieve.... 4560 

Alto del Incienso 2552 

De ¡bagué á Ttmaná 

Ibagué 1280 

Escarpia de Gualanday 782 

Río Gualanday 600 

Salamina (río Coello) 464 

Rio Coello (paso; 339 

— Luisa (id.) 302 

— Saldaña 223 

Pttríñcación 319 

Natagaima 318 

Villavicja 368 

Fortalecillas 384 

Río de las Ceibas , 437 

Neiva 451 

La Palma ( Llanogrande) 512 

El Hato 624 

El Gigante 810 

Garzón 823 

El Pital 921 

San Antonio del Hato 826 

Las Plantas 2154 

Quebrada Oporapo 1421 

Cerro Parado (Sucre) 2684 

Saladoblanco 1511 

San Agustín 1636 

Río Sombrerillo 1371 

Matanza (casas) 1281 

Laboyos 1344 

Pitalito 1193 

Tíman&. 1352 

Df Ttmaná d Popayán por Las Moras 

Naranjal 1352 

Cimarronas 1893 

La Plata 1016 

Platavieja (minas) 852 

Las Cuevas 1126 

La Topa 1300 

Víbora 1 51 5 

Pueblito 1415 

Hulla 1974 

Mesa de Caloto 2031 

Bitoncó..... 2442 

Mosoco 2769 

Páramo de Moras (paso) 3766 

Silvia 2536 

Popayán 1793 

De Cariago d Popayán 

Cartago 912 



Kl Xaranjü 935 

El TLtíxzzX 919 

La Paila 941 

Tuluá 993 

Buga 960 

El Cerrito 975 

Palmira ion 

Cali 1014 

Alto de las Cruces .(vía del Pa- 
cífico) 1487 

Paso de la Bolsa (Cauca) 981 

Santander 1073 

La Teta 1230 

Pescador 1533 

Tunía 1758 

Fío Piendamó 1789 

Río Cauca 1779 

Popayán 1 793 

El I/uiia 

Popayán 1793 

Ambaló 2422 

Silvia 2536 

Tombé 3012 

Pitayó 2828 

Piedra Mesa (orígenes d e 1 

Ovejas) 3092 

Peñón de Pitayó 345^ 

Páramo de las Delicias 3475 

Azufral de Coquiyó 3126-3240 

Horqueta de San francisco... 2419 

Toribío 1632 

Tacuyó i75o 

Torné (Río del Palo)...., 2071 

Pie de Santo Domingo 2784 

Páramo de Santo Dominge 

(paso) 3974 

— (cúspide) 4317 

Hulla, pie de la helera 4^37 

— punto más alto sin nieve 4481 
Río Páez (confluencia de los 

dos brazos) 3044 

Paniquitá 2243 

Los Coconuios y el Sotará 

l*opayán 1793 

Belén 1791 

La Tetilla 1822 

Alto de Cauca 1741 

Cerro de las Cruces 19 15 

San Isidro 2157 

Confluencia del Vinagre en 

el Cauca 2280 

Río Vinagre (último paso)... 2402 

Puracé (pueblo) 2648 

Vinagritü 2829 

Azufral del Boquerón 4295 

La Horqueta (N. del cráter).. 4396 

Peña Alta (W. del cráter) 4339 

Cráter chiquito (E. del cráter) 4579 
Límite inferior de la nieve 

(NW.) 4600 



XiTVA Geografía de Colombia 



Puracé, cú<¡piile (pico) 4700 

— foiido Jcl crálcr 4371 

— picacho (W.l 46ÓS 

— - (NW.) 4579 

— - iNK.) 4607 

— — r^-i 4594 

Pena al W. de] volcán 4339 

Oxionuca (hacienda) 2363 

— (putbl..!..., 1314 

Cuboln 1646 

Ciicunuc ■[t«nial).... 3640 

Sallo (Jcl Cauca 2760 

Cumbre del cjmino á l'ulc- 

■"■á 3i.'3 

Palelará (hacienda y Manu)... 19S9 

— Hico 4450 

Cabeza redunda (id.) ... 44^2 

— — pico ü... 4544 
Ensillada (al X. de id y W. 

del siguiente) 43^7 

Pan Je Azúcar, cúspide 4^70 

— — limilc W. de 
l»n¡*i-e 45°' 

— — S. de la nieie 451Q 

— — lí. — — 4424 

Alto Pesares 2660 

Pnblaión 1283 

Chiribio Z09Q 

Paispamba 255° 

Casa Núíici 341S 

SotarAícasa) 212% 

Río Quilcacé 209) 

Alio de RiobI anco 3773 

Rioblanco (paso) 3575 

Rioblanco 2639 

í)Olará,-llanada W ,. 3''39 



Sotara lomiía al N 3779 

— i.Tmalal S\V 3575 

— li^rraza en la falda K... 4161 

— cráter: filo N 44"7 

— cúspide 4435 

— fondodcl cráter 4315 

Picacho al S. del volcán 4319 

Vf Popi)'Jii .i Paila por ¿ij furb/m 

l'ni'ayá" 1741 

Alto del Itobte iSzi 

RiuQuKcacé 1333 

Cuchilla de Dolores 1773 

Dolores 1689-1786 

— mina de cubre loj^ 

Rio Híinila loSí 

|ji! Arboles 1451 

Kio Patia (llanojül!!!! !'./-!!!! 1169 

Tinaj"" 1'°' 

Barraiicn 870 

Kiu (iuachicono 74^ 

Urma 1075 

Ensillada al ü, de la Tela de 

I^rma 1331 

Teta de Urma 2130 

Rio Sánchei 871 

Cuchilla entre el Sáochei 7 el 

San Jorge 1078 

Las Juntas de Marínalo ii6a 

Rio Sanjorce (paso entre Al. 

maguer y bolívar) loíl 

Cuchilla de Bolívar 2034 

Itolivar 1717 

Rio Rambingo 1164 

San l^renio 1748 

l.as Cruces de Paleros 2539 

San Pablo 17*8 

l-«Crui 2440 



Figura iS — Anligua tarabita de Simacota subie el Suárcí (Santander} 
Pcl álbum de la Comisión Corogrática (inédito) 



Nueva Geografía de Colombia 



45 



Cuchilla de La Cruz 2573 

Quebrada del Molino.... 2312 

I-as Cruces de Puraguay 2783 

£1 Diviso de las Mesas 2556 

El Tambo 1845 

Río Vado 1412 

El Tablón..... 1619 

Rio Juanambú 14x9 

Loma entre el Joanambú y el 

Toldapamba 2012 

Río Toldapamba 1574 

Buesaco 1998 

Río Pajajoy 1976 - 1995 

Jacapamba 2431 

Alto de I^s Cebollas 3237 

Pasto 2544 



De Popayáu á Pasto por el valle del 
Paila 

Popayán 1741 

Río Hondo 1650 

La Chapa. 1865 

Boca dei Monte de Munchi- 

que (lateral) 2215 

Cerro Munchique ( id.) 3Q12 

Las Botas 1709 

El Tambo 174S 

San Roque 1022 

Río Timbío 909 

Quilcacé 926 

Patía 615 

Río Guachicono 611 

Mojarras 554 



Cnndioamarca 

I 15 unidades 



Puuuná 
4.8 



Aiti 



r 




COLOMBIA 



NA/x^rs/v/v 




Superñcie comparada de la República 
y de los Departamentos 

SUPERFICIE TOTAL: lOO INIDADES 



BolíTir 

5.8 

lagdaleu 
5-4 



1^ 

ce 



Cana 

48.3 unidades 



>igura 19 — Diagrama de la distribución del territorio patrio entre 

los pcartamento§ 



46 



Nueva Geografía de Colombia 



Mercaderes 1213 

Sombrerillos 1218 

Río Mayo 1172 

La Unión 1735 

Alto de Ix)s Arenales 2779 

Berruecos 2230 

Río Juanambú 1187 

Meneses 2495 

Alto del Tambo del Obispo... 2916 

Alto de Aranda 2987 

Pasto 2544 

Excursiones en los Pastos 

a) El rio Mayo 

Puente de Sombrerillos 11 72 

Paso de San Pablo 1720 

— de La Cruz 1944 

Doca de (^uebradahonda 2520 

Paso de Alumbral de abajo... 2619 

— — de arriba. . 2768 

— de la Cueva de Ramos.. 2981 

h) Las PítacMS y Las Atiimas 

Escandoy 2443 

Cuchilla volcánica encima de 

Escandoy 2715 

Cuchilla de Qucbradahonda 3208 
La Derrota, cumbre al O. de 

Petacas 305^3 

Quebrad ahonda (tambo) 3507 

Cúspide NK. de Las Petacas.. 4054 

— S. — 4050 

Lomarredonda— Cumbre al S. 

de Petacas 3890 

Lagunitas (al SE.) 3630 

Cumbre al S. del cerro 3588 

Boquerón entre Petacas y 

Animas 3528 

Cuchilla al N. de Las Ani- 
mas 3741 

Lnguna Grande 35^9 

Llano al pie W. del Cerro... 3589 

Cúspide E. de las Animas 4242 

— occidental 4180 

Ensillada entre las dos cum- 

bres 4100 

Laguna del cráter 39^3 

Filo SW. del cráter 4026 

Terraza en la falda SW 3907 

c ) El Tanjubina 

Salado Caliente de Tanjubina 2661 
Ix)ma traquítica al N. del Ce- 
rro 3654 

Cúspide S. de id 3874 

Pie del cerro (N\V.) 3850 

Cúspide occidental 4124 

— oriental 4125 

Lagunitas al W. del cerro 3505 

(lancho de Lis Ligrimas 3610 



l^s Mesas 2222 

Río de Loma Seca 2034 

Río Janacatú 1826 

El Diviso de I.,as Mesas 2556 

De Pasto á Sehondoy y el Bordüftcillo 



3101 
2702 . 

3347 

3104 
3237 
3372 
3512 

3555 

3699 

2153 

2153 

2153 
2112 

2695 
2152 
2188 
2619 



Alto del Granizo 

Tescual 

Alto de Morasurco 

Piedras Blancas, alto de Aran- 
da 

Alto de Cebollas 

Cerro de San Francisco 

Cerro Cabrera 

lk}rdoncillo, flanco W 

— cúspide 

Santiago 

San Pedro Yac u 

Sebondoy 

Putumayo 

(juairapungo (páramo de 
Aponte) 

Tambillo (Guaranga) 

Aponte 

Tablón 

Lm Cocha ó Mar Dulce 

Chapal 

Mocond ino 

Putrres 

Jamundí 

Males : 

Laguna 

Catambuco 

Alto de Catambuco 

Alto de Mocondino 

Cabeceras de Botano 

El Tábano 

La Cruz (Diviso de La Lagu- 
na) 

El Helechal 

Paso del río Bobo 

La Cocha 

Casa pamba (orilla N. id.) 

Santa Lucia (id. S.) 

Pie K del Patascoy de Santa 
Lucia 

El (¡alera 
a) Pie del mocito 



Anganoy 2686 

Jongovito 2761 

— camino real 3805 

Übonuco 2851 

Boquerón de Yacuanquer 33^0 

Yacaanquer 2733 

— quebrada 2535 

Moechiza (camino) 2737 

— (hacienda) 2622 



2591 
2763 
2657 

2737 

2645 

2788 
2630 

3613 
3617 

3320 
3076 

3271 
3470 

33<H 
2749 
2783 
2793 

2743 



Nueva Geografía de Colombia 



47- 



Ij>ma AUoq 



,ig82 



3S7S 
o 

03883 
041^8 
04131 
f'urgatorioo 4201 

o 4222 



I 

5 













•? 



3»8o 



Figura 20 — Cotas de Reiss y Stiibel — El Volcán Galera (colocadas sobre la carta 
arreglada para la Nueva Geografía de Colombia) 



La Palma (cumbre de Tain- 

dala) 

Taindala, parte inferior 

Las Piedras (camino) 

Puente del Guáitara 

Cbapacual 

Zaragoza (casa; 

— quebrada 

Hatoviejo ,... 

Catambuquilla 

Cariaco (camino) 

— (casa) 

— quebrada 

Bombona 

— PeÜas del Guáitara.. 

— Fuente del — .... 

Río Consacá 

Consacá (pueblo) 

— (hacienda) 

Ix>roa de Consacá 

Paltapamba 

Churupamba 

Río^ Consacá (Cañotillas) 

Canotillas 

Veracruz 



— campamento 

Pieran . .. 

Derrumbo de Puputana 

Sandoná (casa) 

— (pueblo) 

Arada ó Cruz del Rosario. 
)lío del Ingenio 



2755 
2496 

2173 
1634 

2334 
2024 

1948 

1922 

1 881 

1685 

1633 

1599 

1579 

1515 
1291 

1520 

1658 

1610 

1649 

1834 
2012 

1804 

1982 

1602 

1750 
1780 

1594 
1590 

1814 

1860 

7682 



El Ingenio 

Quebrada Patachorrera 

Río Chacahuaico 

Pantano 

La Florida 

Loma de Popayán 

Chahuaspamba 

Jenoy 

£1 Tambo 

Alto de Granadillas 

Quebrada Molinoyacu 

Peñol 

Alto de Guascaurco 

Río Patía (entre el Guáitara 

y el Juanambú) 

£1 Alto, entre Juanambú y 

Molino Yacu 

Salado de Jambinoy 

La Feliciana (loma) . 
Cruz de Chilca \....... 



h) Faldas del macizo 

Loma á la izquierda del rio 
Jesús 

— derecha .. 

— en las cabeceras de id... 

Alto de Obonuco 

Cúspide del páramo encima 

de la Laguna Telpis 

Cocha (Laguna Telpis'. 



181 5 
1659 
1681 
2253 

2155 

2537 

2377 
2482 

2210 

2392 

1401 

1684 

1335 

485 

1713 
1199 

1894 
1924 



3674 

3678 
3669 

3586 

391 5 
3528 



48 



Nueva Geografía de Colombia 



Loma á la izquierda del Ca- 
riaco (cabeceras del Zara- 
goza) 3176 

— derecha id. (id. del rio). 3568 

— en las cabeceras id 37^4 

— én el Valle de Ciruela... 3462 

— del Carrizal 3066 

— — (parte del medio) 2905 

— deGuandimbas (Pierán) 2074 

— redonda de Jenoy 3617 

Páramo de Chaves 3193 

C'umijá 3057 

El filo del cráter 

Loma de Bombona 3802 

Picacho en el ñlo S 4083 

Cúspide del id 4106 

Altura media al £ de id 4070 

Picacho S. del filo oriental.... 4170 

Loma Pelada, cúspide del S. 4244 

— — id. N. (cima del ce- 
rro) 4264 

Loma de Pasto, picacho S 4246 

— — id. central 4228 

— — — N 4222 

Ensillada entre Loma Pelada 

y Loma de Pasto 4^35 

— entre Ix)ma de Pasto y 

el Purgatorio 4263 

£1 Purgatorio, picacho £ 4201 

— — — W 4198 

Ensillada entre los dos Pur- 
gatorios 4131 

I^ma al \Y. del Purgatorio... 3883 

— de la Florida 3878 

— Alta (cumbre) 3812 

El interior de La Caldera 

Rio Consacá: primera angos- 
tura 1943 

— — arriba de la Chorre- 
ra Grande 2061 

— — confluencia con el 
Ramal 2157 

— — principio del thal- 

wegt ••• 2865 

Pie de la avenida de lodo 2870 

— del cráter viejo 2916 
— ^ de la lava nueva. 2400 - 3168 

Peñas entre aquélla. . . 3578 

Cocha al pie de Loma Alta... 3434 
I^ondo del cráter viejo, pie del 

actual cono de erupción. •. 4034 
Filo N. del cráter (cono de 

erupcixSn) 4120 

Cono de erupción, cúspide.... 4180 



De Pasto al rh Carchi 

Puente del Guáitara 1634 

£1 Boquerón 2148 

Choachú 2580 - 2941 

Embued.. 2924 

Puente Alto ■. 2963 

Túquerres 3070 

Puente de Sapuyes 2900 

Alto de Chillanquer .^183 

Chillanquer 3362 

Guachucal 3116 

Cualapud 3115 

Cumbal 3167 

Alto de Ipiales 3211 

Pastaza 3036 

Ipiales 2912 

La Laja, ñlo de las penas. . . . 2869 

— — casa 2690 

— — capilla 2596 

— — puente del Carchi . 2568 

Potosi 2779 

Puente natural de Rumichaca 2766 

Río Carchi id. (nivel del agua) 2754 

— camino de Cumbal á 
Tulcán 2931 

ElFrailejón y El Azufral 

Casa Chuca (peñas del Guái- 
tara entre Ales y el rio).. . 1682 
Las penas de Ales (camino) . 2108 

— cúspide N . ... 2207 

— S. (camfno de Túque- 
rres) 2863 

Yanancal 1728 

San Roque 3402 

Camino de Laguna Verde 

(Alto) 3918 

Cerros al \V. de la Laguna 

Verde 3979 

El Salto 3991 

Laguna Verde 3795 

Cumbre del Azufral 4070 

Rio Chipaqué 3107 

El Cumbal 

I^ma de Cumbal 3358 

Llano del Santísimo 3323 

La Tola ... 331 1 

Pie de la helera del NW 4451 

Limite inferior de la nieve ( E.) 4547 

Filo N. del cráter 4718 

Picacho del cráter 4717 

Cúspide del Volcán 479° 

Fondo del cráter ■. 4694 

Loma al lado de los Cima- 
rronas .... 3679 

Llano de los Cimarronas .. 35^ 



r 



NuKVA Gkogkafi'a oe G>loiibia 



49 



Cuchilla entre Cimarronas v 

Capote 

Ciénaga Capote 

Creces de Mundonuevo 
Cerro del Balcón (cima) .. 

Boca de Mundonuevo 

Fondo del cráter cerca de id... 

Alto de Miraflores 

Miranores . .... 

Cerro Guada 

Cocha Cuscungu 

Páramo de Guan 

f rnS X Olas •...• . ••■••... 

Mnellamues 

Morro de Colimba (cima) ■ . . 

Colimba 

Cordillera de Cerro Colorado 

(Tolda alta) 

Páramo de I^ma Parga . . . 



El Chiles y el Cerro Oreja 



4053 
3757 
3892 

3818 
4496 

47" 

3527 
279X 

3453 
3469 
3648 

3384 
3171 
3665 
3246 

3586 
3607 



Faldas 

Chiles -3143-3127 

La Cruz de Chiles 3443 

Las Termales 3276 

Pie de la helera K 446S 

"~^ ^.•» ^ ,,, ,,, 44'3 

Limite inferior de la nieve £ 4583 

— — "- S 4535 

•laguna Verde -w 3966 

Pie S, del Cerro, diviso entre 

el Carchi y el Mira 4157 

Cerro de Contrayerba 4152 

' Pico de los Gallinazos .. 4777 

• Cumbre del Chiles 4780 

Cerro Pascal 3565 

Alto de Pascal 3790 

Portachuelo .... 39(33 

(Quebrada Bañan (entre Cum- 

bal y Chiles) 3080 



La Caldera 

Interior del cráter 

Confluencia del Hondón y el 

Tambo 3536 

Pie de las Peñas de la cumbre 4071 

— E. de la avenida de lo- 
do 3836-3884 

"~~ ft. vv ••• 39^^^ 

— S. E 4068 

— Termales (E.) ... 3790 

— Termales (W.) . 3759 

Loma al NW. de la caldera 3962 

Pie de las penas al W 4150 

— de la nelera W ... 4424 

— — E 4379 

Límite inferiorde la nieve al E. 4612 

Penas en el filo E.N.E 4365 



El Cerro Oreja 

Tambo de Mavasquer 3375 

Potrerillos ... 3806 

Quebradahedionda (pie ^'. del 

Cerro) 3788 
las Cruces, ensillada entre el 

Chiles y el Oreja . 4014 
Cúspide del Oreja ó Cerro 

Negro 4470 

Filo para bajar á la Caldera.. 4181 
Lomas en el fondo de la Cal- 
dera 3761 

£1 río id. id 3652 

Boca inferior de id 3828 
Alto del camino de Mayas- 

quer 2849 

I^ Ceja .. 2703 

Río Mayasquer 1978 

Mayasquer ... 2063 

Altimeirla de las meve%y las platitas 

Promedio del límite inferior 

de la nieve . .. •••... 4580 

Límite id. mínimo 4424 

— — máximo 4^65 



Límite inferior del frailejón 
en el Ruiz 3874 

— superior en el Tolima 4450 

— superior de la vegeta- 
ción en el Ruiz 4260 

— — de la palma boba, 
Tolima 3561 

— — (£n el Tanjubina).. 3179 

— — del chusque, Tolima 3545 

— — los platanitos.. 2570 

— inferior del frailejón en 
el páramo de Santo Do- 
mingo 3837 

— — de las Delicias 3293 

— superior del monte en el 
valle del río Páez 3231 

— — en el Patascoy 3521 

Límite inferior del frailejón 

en el Galera 3513 

— superioríd 39^4 

— — de la cebada (San 
Roque) en el Azufral 340a 

— — del monte 35^7 

— inferior del frailejón 

en el Cumbal 3311 

— superior id 4000 

— — de lo^ rastfí jos 3926 

— inferior del frailejón 

(en el Chiles) 33*2 

— superior de id 3954 

— — de la vegetación.... 4353 

— — del frailejón (en el 
Oreja)......... 4243 

— id. id. id. inferior y prin- 
cipio del monte..., 2849 



50 



Nueva Geografía de Colombia 



GONZÁLEZ VÁSQUEZ (COLOMBIANO) 
1871 ( Hipsométricas ) 



j4J De Cücuta al Rh Magdalena 

a) El Ma^alefia y el IM>nja 

Puerto Paredes . .'. 136 

Dique de Paturia 125 

Loma de Corredor 114 

Puerto nacional (Bodegas de 

la Unión) 109 

Tamalameque 91 

— (Boca del Colorado) ... 90 



Papayal 

Chocó .. 

Cascarillo (boca del San Al- 

Deno/ •• ••••••• ••• 

Barranca.** • ..- 

I^ierto Patino (Ciénaga Dona 

María) .... 

Cascajal 

I^ma de CorreJor 



• • • • I 



b) Región de Oca/Ja 

Puerto Paredes. 

Aguachica 

TotuRial . 

Los Angeles • 

Boca del Monte 

El Carmen 

Boquerón del Escorial (?) 

Alto Cruz del Fraile (más al 



S.) 



• • • 



Cáchira 

Boquerón de las Jurisdicciones 
Cerro Pelado (picacho Sur . 
— — — Norte 
Boquerón " Cintura de los in- 
dios" 

Alto de la Cruz 

Boquerón de las Rojas .. 

— de la Comunidad 

— la Chiquita I 

— de los CuritoS'... .. 

— de la Camarona. 

— del Alto Real 

— de Puebloviejo... 

— del Carmen 

— del Guamal. .. 

— de Bobalí 
Pueblonucvo (población) 

Puebloviejo id 

Brotaré id 

San Antonio id 

^a Cruz i^ . 



(?) 



127 

125 

121 
118 

116 

114 



136 

187 

200 
204 

358 

774 
3350 

3431 
1787 
2075 
2582 
3428 
3616 

2336 
2860 
2068 

1704 

1704 

1684 

1759 

1749 
1632 

1545 
I7I4 

1400 
1720 

1732 
1596 

1556 

1440 



Ocaña (población) 
Rio de Oro id .. . 
González id 
Convención id... . 



1254 

K2IO 

1350 
1050 



Quebrada del Tigre (camino 

real * 

Rio del Tigre (camino real) .. 
Confluencia del Frío y el Oro- 

3ue 
ado 

Paso de la Ermita 

Río Algodonal 

— — (media legua 

más abajo) ....•• 

Río Catatumbo (boca Cura- 
zao I • ..... •.••••..• .^s^ 



1650 
1478 

1408 

138S 

1294 

T286 

1273 

ICO 



Alto del Colorado 
Cerrogordo . 
Boquerón de id . 
Alto do Tarra .... 



'••«•••• 



• • • • • 



Rio Tarra (las Jurisdicciones) 

— Caira id. iboca Páez) 

— — vía de Salazar... 

— — Aurama . 



• m m •• 



Boquerón de Llanogrande.. 

Me&a de Cuestaboba 

Alto Bucarasica 

Boquerón de Mesallana 



2037 
2036 
1698 

175a 



1905 
1710 
1640 

1369 



3«37 

3291 
3086 

2459 



íj Región de Cücuta 



Río Sardinata, en la Cueva... 1700 

San Pedro 1653 

Quebrada Guayabera ( boca).. 1540 

Río Sardinata, vía del Playón 650 



Alto del Laurel 2480 - 2590 

Boquerón de Espartillo Rico ó 

Zumbador 2087 

El Guayabo 1452 

Pico Judío 1609 

Río Pedro Alonso» vía de Sa- 

lazar 1020 

— — — ' vía de Ga- 

|indo ... . . , 750 



r 



Nueva Geografía de Colombia 



51 



Santiago 460 

La Amarilla (puente). ... 342 

San Rafael (Galindo) . . 1080 

Altogrande (^ía de San Pedro) 1 790 
Boquerón del Hato (vía de 

Galindo) 951 

— de la Tiendita (vía 

de Santiago) . 1009 

San Cayetano 259 

Paso del Orimaco (río Zulia). 239 

San Buenaventura (río Zulia). 76 

San José.. 327 



B) Ferrocarril de Cúcuta 
1880 
I Nivelación) 

San José 360 

El Salado 321 

£1 Aloncito . 350 

Puente González Vásq uez 323 

— Morales 281 

— Burgos 231 

LaArenosa 181 

Altodel Viento 158 

Caño del Tigre 134 

Palma quemada 146 

Puerto Villamizar (Río Zulia) 109 



c) Carretera de Cambao 

(Nivelación 1884 

Bogotá 2625 

Mosquera 2577 

Facatativá ... 2602 

Los Manzanos 2618 

La Tribuna (Roble) ... 2726 

Los Alpes (Aserradero) .. 2434 

Alto del Trigo (de Cambao). . 191 7 

P<&n de Azúcar 1731 

Boquerón de Caguala 1780 

— Altagracia 1742 

— lió . . 1694 

Alto del Tabacal .... 1737 

— Cartagena 1822 

Boquerón de los Deslindes 1979 

Pena del Gallinazo 2004 

Boquerón del Prado .. 2000 

Quebrada Rosario 1866 

Boquerón del Granicito .. .... 1860 

de Chumbamuy. ... 1665 

Alto de la Tabla . 1528 

— de la Balsa 1514 

Cuchilla de la Punta 1^09 

Vuelta del Diablo 1Í52 

Boquerón de Capira .. .. 897 

Quebrada de id . ... I44 

Puente de Caracoli 310 

Cambao pueblo) 234 

— puerto en el Magdalena 218 



A. RAMOS (colombiano), 1 872 
(Hipsométricas) 



En Santander 

Puente Nacional 1993 

Site 1981 

Güepsa 1577 

Alto del Gallinazo 1526 

5>an Benito 1387 

LaFalúa 1066 

Guadalupe 1469 

Guapotá 1497 

Palmas 121 7 

Socorro 1237 

Pinchóte 1248 

San Gil 1151 

El Ensayadero 1242 

Corregidor. 1439 

Puente de Sube 497 

I^os Santos 1351 

La Fuente 1692 

Guayabal 1734 

Piedecuesta 1032 

Bucaramanga 997 

Río Tona , 81^ 



Boca del Charta 1405 

Matanza 1612 

Suratá 1789 

Alto de Cachiri 2778 

Cachiri 1892 

Orígenes del Zulia gran de- 
presión de la cordillera) .... 2879 

Arboledas 968 

Alto de id 1475 

Quebrada 2ulia 898 

Boca del Sal azar 406 

San José de Cúcuta 313 

California (Baja) 2099 

Boca del Baja 2124 

— Vetas 2961 

Alto del Viejo (la cordillera). 3953 

— del Frío 3029 

— del Peñón 2872 

Navarro 2679 

Arboledas 968 



52 



Nueva Geografía de Colombia 



Piedecuesta 1734 

Granadino 1777 

Pande Azúcar 251 1 

Boca del Monte ( páramo 3577 

Mutiscua 2642 

La Donjuans 796 

San José, 313 

Cerro El Arrayán 621 

Alto Mucujú 1715 

La Rucia 1045 

Los Palmares 960 

Peronio... 921 

Riesito 532 

Tierra venezolana. 



1880 — Ferrocarril de Puerto IVtlchts 

(Nivelación) 

Bodega Central 70 

Puerto Wilcbes 96 

£1 Vaivén 99 

Banco de la Raya 122 

Quebrada Mier iii 

— La Raya 145 

Sabana Torres 151 

Los Sapos loa 

I^ Cristalina 163 

Sabana Torres 150 

Penasblancas (Lebríia)....i77 - 183) 

Puerto Botijas id 250 

Ik>cadel Suratá 800 

Bucaramanga 997 



E. MICHELSEN Y N. SAENZ (COLOMBIANOS), 1 87 1 

(Hipsométricas) 



En torno del Sumapaz 

La Mesa 1352 

Anapoima 685 

Portillo 485 

Flandes 407 

Colombia 814 

San Pedro 1276 

La Providencia (cumbre de la 

cordillera) 1998 

El Tigre 905 

Papamene ^(i^ 

Duda 763 



La Palma (San Juan) 483 

Cunimia 454 

Pi^al 333 

Río Ariarí 362 

San Martín 489 

RíoHumadea 365 

— Gramal 349 

Guativo 317 

Rio Meta (Jiramena) 253 

Jiramena 298 

Villavicencio 500 

Salina de Upin 685 

Cáqueza 1765 



-. * 



COMPAÑÍA DE COLOMBIA * 



(Ancroidales) 



Del Magdalena al Llano 

Colombia >••• 

£1 Totumo." 

La Comiza 

Rioblanco (pasoj 

Quebradahonda 

Las Termopilas 

San Pedro 

La Trinidad (paso del Ambicá) 
Río Ambicasito (segundo id.). 
Alto de La Providencia. . . 

Quebrada id — : 

Río Tigre (casa) 

^^" ^"^ I paso ji»..»»». ..■••• 
Quebrada del Inñerno 



819 
867 

1113 

1 147 

1137 
1 147 
1378 
1657 
1877 
2085 

1723 

1033 

853 

853 



Alto del Infierno iioo 

Río Dalubio ... 826 

I.AS Delicias 1156 

Rio Papamene (paso) 696 

Papamene 70' 

RioSorrento 753 

Quebrada Aguasclaras . ... 779 

Alto de Sorrento 1030 

Quebrada Almorzadero 879 

Mirador 982 

Alto de la Reser\-a í*SO 

Quebrada Piedras de Yavia.. 689 

— Abejas-. • 7©^ 

Uribe 627 — 610 

Quebrada Dussana .. 764 



• Inéditas : tomadas de los planos originales levantados para la adjudica 
ci6n de baldíos á dicha Compañía agrícola, por diversos ingenieros (Caicedo 
D., Chaves, Gaviria, Codazzi L., etc.), y compiladas en un solo cuerpo en 1877. 



Nueva Geografía de Colombia 



53 



946- 



Quebrada Moyas 

Alto de Santa Rita... 
Quebrada Santa Rita .> 

Alto Esperanza 

Quebrada Esperanza 
Quebrada Diamante 

Alto Guapecito 

Río Guapecito ... 

Alto Pailas 

QuebradaTPailas . . 

Cerro del Oso 

Las Peinas 

Quebrada Barrialosa 

Cuchilla de las Dantas 

Quebrada id 

Alto Sapera 

— Remolino . . 

Remolino .... •• 

Quebrada Remolino 

— Payandesal 

Río Caure 

Cuchilla del Neme 

San José 

Quebrada San José 

— Curra .. . ... 

— Guamito 

— - Honda 

xmCaciaS' «....a •••■« •••••••... 

Quebrada Acacias 

— Piedras. 

— . PiUlito 

— Malpaso .. .... 

— San Juan 

— Cuninua 

— Carrillo 

— Palomas 

— Pericha.. 

Perícha 

Boca del Monte (para el Llano) 

Df/ IJatto A la Sabana 
San Martín 



715 Trapiche. •• •... . 

765 Alto Mosquito 

701 Mosquito. 

791 Rancho de Piedra 

690 Confluencia del Ariari y el 

636 Riogrande 

810 El Perdido 

688 La Mediagua 

940 Piedra de Letras 

816 Alto de La Esperanza ..... . 

1550 La Esperanza 

843 Juntas de los ríos Nevado y 

809 La Esperanza 

880 Botadero del Callejón 

708 Boquerón del cerro Nevado.... 

965 Tambos del Nevado 

880 Páramo de Las Animas 

691 Santa Rosa . 

685 

c^i De Newa al Caquetá 

530 Boquerón de Fortalecillas ... 

5*8 Quebrada Colegio... 

685 AltoSta. Lucía (la cordillera) 

603 Balsillas (paso) 

565 Alto del Galápago 

55<^ Quebrada Malabrigo 

545 El Pasto (paso) 

526 Quebrada Penas »... 

55^ La Venta 

530 Zanja Honda 

3i>' v^ruces ••*• .... .••• 

500 Alto Buenavista 

480 Laguna del Oso 

476 La Carag[uaja (paso) 

470 Alto Paujil 

460 Alto La Mensura 

450 Mediagua; 

440 Tambo del Chato 

450 Quebrada Peralta 

14^ Alto La Ceja 

Quebrada La Bomba 

Alto del Dormilón .... 
436 Río Guaduas 



497 
1214 

704 

659 

794 

1439 
1695 

1186 

2583 
1979 

2040 

3123 
3690 

3324 
4001 

3300 



IIIO 

1560 
2804 
2491 

2795 
2346 

1693 
1 710 

2321 
2518 
2097 
2468 
1674 

IIIO 

2005 

2493 

1675 
2185 
1390 
2088 
III9 

227o 
815 



K. ALVAREZ SAI.AS 



189] 



(Hipsomctricas) 



LA VIA DE (HRARDOT 



Calamar iom.50 



Girardot 

Juntas de Apulo 

Vega de Anserma 

Río Apulo (La Ycgüer.n) 

San Joaquín 

Saa Lorenro (vía de Li Mesa) 

£1 Hospicio 

Anatolí 

Dos Caminos 



330 
452 

503 

549 
704 

892 

1248 

1754 
1964 



Camino de Zipacón 2161 

La Palma (meseta) 2248 

Alto del Retiro 2320 

Boquerón de Chunza 2651 

( — de Barroblanco 2734) 

Madrid ." 2586 

Funza 2583 

Mosquera 2583 

Fontibón 2584 

lk>gotá Pilachiquita 2620 

— Atrio de la Catedral 2648 

— Observatorio Nacional.. 2644 

— La Candelaria 2668 



* Esta señe, concprdada con una nivelación de anteojo de Girardot á Bo- 
gotá, es exacta, y por lo mismo la base natural de comparación y corrección para 
«1 estudio de la altimetria de Cundinamarca, 



S4 



Nueva Geografía de Colombia 



C. BALEN, I 88o 
(HipsoinPtricas 



LA vÍa de KUSAGASUgÁ 



Bogotá 261 1 

Tierranegra 2596 

El PenAn 2805 

El Roble ■■ .. 2254 

Barroblanco 2028 

La Aguadita ... 1 885 

Cruzgrande... 2215 

Fusagasugá 1718 

Fin del Llano del Novillero .. 1640 

Depresión de La Puerta. 1487 



Casa de 1^ Puerta ... 1550 

Llano de I a Puerta ....1500 - 1250 

Quebrada I^a Serena . ... 1150 

Alto del Boquerón .. ... 916 

Puente de Fusagasugá 560 

La Capilla 520 

Alto del Muerto 1019 

Booueión de id 470 

Melgar 358 

Paso del Fusagasugá 280 

Río Magdalena (en Ricaurte) 260 



A. HETTNER (aLEMÁn), 1 882-84 



LA CO&DILLKRA DR SUMAFAZ 



a) Ai IK del Magdalena 



Puerto de Méndez (Río Mag- 
dalena) 

— Chaguaní id. id 

— Ricaurte id 

Méndez 

Las Delicias 

Guayabal 

Sabandija 

Mal paso 



Fresno 

Partidas 

Tablazo 

Río Guarinó 

Aguabonita 

Quebradallena 

Río Domingo 

Manzanares . . 
Cerro Cuadalupe... 
Quebrada Union. , . 
Picona (dos picos) • 

Río Guaripó 

Victoria 

Quebrada Cabras 

Lis Cabras 

Río Guarinó 

Páramo de Herveo (camino). 
— — (limite entre 
Tolima y Antioquia) 

La Palma 

Salamina .. 



3030 



220 
220 
290 
240 
230 
280 
1 1 10 
1230 
780 



1340 
«930 

1550 
1260 

1900 

1400 

1570 

1840 

2570 

2210 

3040 

2640 

2200 

2440 

2730 

2950 

2790 

3110 

3100 
2210 
1830 



Río Chamberí 

— — Alto al \V 

Guayabal • • 

Río Cauca puente de Cana).., 

Echendía 

Supía 

Riosucio-. . 
Ensatado (carbonera) .. 

Quinchía 

Río entre id. y Villalobo 

Ansermaviejo 

Arauca — 

Río Cauca (paso de id.) 

— Cbinchiná.. 



• • a • ■ • 



«•• • •***• »•*•) 



«a •■».•■ 



• ■ ■ • * 



Frailes 

Pie de la Sabana (el Rui 

l^agunetas 

Cueva del Gualí 

— del Toro 

Arenales del Nevado... 

Pie de la hclera 

Laguna del Derrumbo.., 
Alto del Boquerón. 

Boqueroncito 

Rosario 

Pantanillo 



b) En Cuudinamarca 



El Consuelo... ■ 
Alto del Sargento 
Guaduas .. 
Alto del Raizal .. 
— del Trigo-..-. 

Petaquero 

Villcta 



z^.. . ■ 



1230 

176a 

1570 

710 

1580 
1230 
1790 
2030 
1650 
1270 
1740 

1330 
940 

950 



2300 
3660 

4120 

3860 

4050 

4600 

4380 
4000 

4250 
3850 
3330 
1 210 



1020 
1380 
1020 
1660 
1870 
1410 
830 



Nueva Geografía de Colombia 



iS 



Chimbe 1700 

Escobal 1920 

Afualarga 2230 

Alto del Roble 2690 

Ix>s Manzanos 2590 

— — sic) 2580 

Alejandría 2570 

Alto de la Cruz 2920 



Pie de la Cuesta . 
Boca del Monte .. 

San Juan 

Rioseco 

Las Petacas. 

Alto de Vianí .. 

Vianí .. 

Quebrada id ... 

Pantano 

RioVilleta 

Guayabal 



•••••■ 



310 
1040 

1300 
1230 

1530 
1740 
1520 
1420 
1570 

IIIO 

1610 



Sabana de Fusagasugá (cabe- 
cera) 

Rio Sumapaz. £1 Boquerón-.. 

Fusagasugá 

Rio Barroblanco 

Páramo San Fortunato 

oiDate •••••••,.. •••• ••..•• 

Puerlagrande 

Vínico «• ■■• »• *•■ •■• 

Soacha 

Puente de Canoas 

Río Funza (El Salto) 

— — (Barrancas) 

— — (pie del Salto) .. 
Páramo de Pasca . . 

Páramo de Tunjuelp 

Llanos de Tunjuelo 



• «9 • • • « 



1470 

510 
1720 
1890 
2830 
2570 
2560 
2550 
2560 
2550 
2480 

2490 
2210 

3430 

3150 

3101 
2570 



Ricaurte 

Los Monos ■ 

Puente en el Bogotá -. 

Tocaima 

Portillo 

Juntas de Apulo 

La Terraza (sobre id.) 

Alto de las Juntas 

Pie de la Mesa de Anapoima. 

Mesa de id.(ñn) 

Anapoima 

La Mesa (plaza) 



— principio 

— nn 



— Escalón al Norte 

Puente del Colegio 

£1 Colegio 

£1 Arrayán 

Tena 

— (iglesia) 

Rio Bogotá-.. 
Boca del Monte 
Laguna Pedro Palo .. 
Boca del Monte de Anatoli 

Madrid 

Cerro de Serrezuela 

Tresest]uina$ 

Puenteerande 

Fontibón 

Bogotá— Egipto 



Alto del Callejón 

El Callejón 

jMwigar ••••••• ••• 

Valparaíso 

Poente de Tierra 

Alto de Pandi 

Sabana de Fusagasugá (pie) 
— -- (medio 1 



300 

340 
370 

410 

400 

490 

600 

800 

710 

730 
740 

1280 

1210 

1420 

1250 

750 
1030 
1360 

1350 
1410 

850 

2640 

2010 

2630 

2580 

2570 

2760 

2570 

2560 

2570 

2730 



640 

340 

340 
840 

620 
1580 

870 
1410 



Deslindes... 

Quipile 

Santa Cruz 

Puente de San Joaquín (Apu- 

lo) 

Río Apulo (paso á Anapoima) 
— Bogotá (puente del Chi- 

calá 

Viotá 

Alto de I^ Cruz 

Tibacuy 

Río Chocho 



Páramo de la Calera (Monse- 

rrate) 

La Calera 

Alto del Aire (Usaquén) 

Guatavita 

laguna de id 

Sesquilé ..... 

Alto de Sopó 

Sopó 

Cacicazgo 

Suesca 

Gachancipá 

Tocancipa 

Nemoc^n 

Cerro La Salina ( Zipaquirá).. 

Puente del Común 

Suba 

Rio Funza o'íadeCota) 

Tenjo 

Tabio 

Alto Juaica 

Subachoque 

La Pradera 

Cuatroesquinas (Facatativá)... 



1950 

1470 
1 160 

700 
630 

640 

660 

1820 

1660 

1330 



3250 
2710 

3130 
2600 

2990 

2610 

3010 
2580 

2590 
2590 
2590 
2590 
2600 
2740 
2580 
2600 
2560 
2610 
2580 
2970 
2670 
2720 
2640 



Alto de Bermeo 2900 

La Vega 1250 

Alto de San Francisco 0x64 



S6 



Nueva Geografía de Colombia 



San Francisco 1540 

Altodel Yaque 3220 

— de Supatá 3190 

El Tablazo 345o 

— pie 3230 

Alto del Águila 3040 

El Moruno 2840 

Murillo 2200 

Pacho (hacienda) 1760 

Valle de Pacho 1550 

JunUs de Patasia 1420 

Boquerón de Cruzverdc...3490- 3550 

Ubaque 1850 

Laguna de U baque 2100 

La Unión 1590 

Fómeque 1920 

Páramo de Chingasa 3530 

Fuentes del río Chingasa.3230- 3160 

Laguna de id ... 3220 

Choachí . ... 1930 

Páramo id. (camino viejo'. .. 3415 

Id. (id. nuevo) 3330 

Boquerón de La Culeca.. 3280 



Boquerón de Chipaque 
Puente de Cáqucza. 
Alto de La Estrella . 
Las Juntas de Sáname 

Aguacaliente 

M onterredondo 

Susamuco 

Pipiral 

Sen'itá .. • .. . . 

Apiai (boca del Monte) 

Entablado-. r .. 

La. Palma.. 

I^s PavitQs. ... . .. 

La Esiperanza (Banco) 

Quename.- 

Puente de Ocoa 

La Vanguardia . 

Saliiu de. Cumnral 

Cujmaril •■ .. 

Naguaya 

Juntas de Casa unta y 

munr.Q 

Mesa de Calzón 

Kurnavista 

Cantas 

Altodel Diablo 
Río La Florida .. .. 
RioGuavio .... 

Ubalá 

Gacheta 

Boca del Monte 

Páramo 

Ramadalarga 



■ • •i 



300 
Casa- 



• « V ■ • 



3200 
I6I0 
2000 

1380 

1320 
1320 
1000 

880 

1060 
360 

350 
340 

270 
300 
250? 
280 
370 

600? 

- 350 

270 

270 
600? 
1520 

2210 
2900 
1700 
1480 
1970 
1750 
2470 
2640 
2870 



Boquerón de Tausa 3220 

Tausa 3030 

Puente de Sutatausa ■.■».. 2610 

Ubaté 2570 

Páramo de Suesca 2990 

Laguna id 2870 

Alto Cucunubá 2990 

Cucunubá .■ . ... . 357o 

Ligo de Fúquene 2550 

Susa ... 2560 

Alto de I^nguazaque 2830 

Lenguazaque . 2590 

Guachetá . ... 2660 

Páramo Ráquira 3000 

Ráquira 2150 

Alto Corrales 2650 

£u Boy acá y SatUander 

Dos Caminos 2600 

Puente Upani 640? 

Alto de Muzo . 1130 

— de Coper 1240 

Paunita 800 

Rio Villamizar 590? 

Alto — 1060 

Rio Cantinero 690 

Altodel Cerro 1230 

Uchame .. . 1180 

Buenavista 820o 

• 

San Rafael 3620 

El Ferrocarril 2270 

Puente de Piedra I750 

Put nte Nacional . . . 1630 

Rio Suárez id ... .... 1600 

Jesús María . . . 1880 

Alto de Juyamuca 1180 

Vélez .. .... 2180 

Río Guache 1830 

Bolívar .... .... 2130 

Polvero ..... . 2200 

Cuevas .. . . ..... 2140 

Las Cruces ... 1520 

Alto del Roblé 2300 

Quebrada del Hato 2000 

Alto de la Pena 2570 

Chipatá 1900 

Hoyo del Aire... . . . 1870 

Lli no de Majagua 1280 

Alto de Giiep<a 1660 

Güepsa 1560 

Site .. 1640 

Puente de Barbosa (Suárez) 1 550 

Moniquirá 1670 

Río id. í La Vega) 1820 

Mina de Cobre 1940 

Alto Quebradas 2430 

Quebradas 2380 

Alto de I^eiva .. .. 2550 

Venta de Canales (Sáchica) .. 2250 

Altodel Aire 3000 



Nlf.va Geografía de Colombia 



Alto de id 

Alto de Cucaila - 

Alto......'.!'"'.! 



3040 


Cumbre Albarraci 




kúi Albarr.idn 


2630 


Alto Vcntaquemai 


aftoo 


Veiilaquemada... 


2700 


l'uenic de Boyacá 



icio) 



;1 Carchi. Del Álbum 



S8 



Nueva Geografía de Colombia 



Guadalupe 


1520 


Puente de Oib.i 


1220 


Guapota 


1520 


Palmus . .... 


1240 


Socorro 


1270 


Pinchóte 


1250 


S.m Gil 


1040 


Alto de id .. . . 


1860 


Mogoles 


1680 


Pie del Alto . . 


1870 


Alto de los Cacaos . . 


2600 


San Joaquín 


1980 


Onzaga... ' . , ■ . 


1960 


La 1x)nia • . 


2630 


KnsilUda (la lorJilleru) 


3340 


Panqueva ... , - - . 


3290 


Tutasá 


2870 


De len.- .... ,..•. , 


2650 


Cerro de Tibe 


3030 


Alto Santa Rosa 


2770 


Paipa 


2520 


Hotel Pacheco 


2580 


Alto Siachoque ... 


3110 


X OCA •■••• •■•••■ « a 


2760 


Páramo de Pesca 


3380 


Pesca 


2640 


Kío Tota 


2650 


Tota 


2880 


Laguna de id 


3010 


Pücbloviejo • , 


3040 


Cultiva .... 


2740 


X za ••••... ••• ••• 


2550 


Santa Bárbara 


2590 


Molino de Tópaga 


2500 


Tópaga 


2900 


Mongua 


2960 


Río Gámeza 


2930 


Alto San Ignacio 


3530 


Salina de Gámeza 


1890 


Caricuá ... 


1770 


Puente de id .. 


1670 


Río Libranzagrande (E.) 


1 150 


Labranzagrande . . » 


1 130 


Guacha 


1020 


Rionegro 


770 


El Mono 


6so? 


Vega de Fonseca. . . 


430- 



Gámeza ... . 2750 

Tasco ... . 2540 

Puente Baranita (Chicamo- 

' cha) 2230 

La Paz 2720 

Portachuel ito 3070 

Sátiv^sur 2630 

Sátivánorte 2360 

Quebrada de Sativa 2280 

•Vto del Páramo. 33^0 

i^usacón 2500 



Soatá 

Puente Gutiérrez (Chicamo- 
cha) 

Boavita 

1-A Uvila 

Los Cañutos 

Alto del Fscobal 

Cocuy . ... 

I^gunillas (pie W. de la Sie- 
rra Nevada) 

Id. y Cóncavo (id.)...... 

Laguna Pintada (id.) 

Pie de la Nevera del Pulpito 

(id.)..; 

Morro (id.) 

Penablanca (id.) 

San Paulino (id.) 

Güicán 

El Baño 

Panqueva 

Guacamayas 

Puente La Huerta 

Macaravita 

San Miguel 

Enciso 

Rio Málaga 

Má'aga 

Alto del Muerto 

Limoncito 

San Andrés 

Las Nieves 

Quebradas 

Alto id 

Umpalá (Aguaclara) 

Diviso del I^brija 

£n Satitatidcr 

Puente de Sube 

I^s Santos 

Piedecuesta 

La Florida 

Bucaramanga 

Alto Gualiio 

Girón 

Alto id 

Líncol n 

Rio Sogamoso 

Montebel lo 

I^pez 

Cebollas i8oo~ 

Alto Ramos 

Quebrada de Zapatoca 

Zapato ca 

Lagunctas 

Puente Lengerke 

Guane 

Barichara 



1990 

1420 
2180 
2380 
3290 
3800 
2740 

3860 
4560 

3930 

4260 

3760 

3730 
4780 
2920 
2580 
2270 
2230 
1590 

2330 
1970 

1640 

1520 

2240 

3380 

1600 

1660 

2780 

1800 

2310 

850 

1330 



510 

1330 
107c 

1000 

990 

1630 

770 

1480 

850 

240 

760 

1250 

1900 

2200 

1470 

1710 

980 

460 

1090 

1350 



: Río Surntí 720 

— Negro 740 

Alto del río 2029 



Nueva Geografía de Colombia 



59 



Matanza 1620 

RíoSurat6(Párraga) 1690 

La Tronadora 2140 

La Baja 2420 

Vetas 3220 

Páranlo de Santurbán 4030 

La Piñuela 3090 

Tambo 2740 

Mutiscua 2610 

Alto del Frío 3360 

Pamplona 2280 

Puente Mochila { Pamplonita) 1 730 

Jiménez 1270 



El Raizón , 890 

Do»^a Juana 820 

I^a Regadera 620 

£1 Morro (Río Pamplonita)... 530 

San José 360 

Rosario 470 

San Amonio 460 

Tasajero 830 

Aguablanci» 210 

Puerto Villamizar 70 

Boca de la Grita 40 

— San Miguel 20 

Encontrados (ro Zulia) 10 



DR. W. SIEVERS 1 886 



i.^J Sierra N^nnida y Sierra de Perijá 

Alturas hipsométricas 

Santamarta 20 

Valle de Upar 230 

San Sebastián 1960 

Duriameioa 337o 

Usugakaku 402D 

Atánqaez . 800 

£1 Rosario.. *¡qo 

San Juan de Cesar 270 

Villanueva 280 

Sierra Montaña (Perijá) . . 840 

Fonseca 210 

Marocaso . 630 

Macotama 2880 

San Miguel . . 1700 

San Antonio loio 

Puebloviejo .. ... 920 

Riobacha 30 — 40 

Altaras aneroidales 

/ - Porción N\V. de la Nevada 

Minea 620 

Masinga la nueva 170 

Alto entre las dos Masingas... 300 
Cerro la Horqueta (San Lo- 
renzo) 1800 

Alto de Taganga 150 

— Oaira iio 

Mamatoco .. .... 65 

// — Porción N. de la Nevada 

Volador •••■ ... 60 

Quebrada Andrea 150 

Cuchilla Mentana 350 

La Cuchilla (río Santa Clara) 250 

La Cueva 500 

Monte de Agua iiio 

Puebloviejo 920 

San Antonio loio 

Alto de Santa Cruz 1210 



Santa Cruz 

Hayal de Namaco 

San Miguel 

Río Sircaino 

xaKina-.. •*•.... 
Macotama. . 



• •••»< 



1020 

1410 

1700 

2020 

... 2140 
. . . (sic) 2580 



///— Porciones O. y S. de la Nevada 

Sevilla 50 

Cataca ... 65 

Colina al S. de Fundación . 180 

Quebrada San Pedro 210 

Alto de Ariguaní 250 

Río Ariguaní 200 

Las Pavas 190 

Alto de Las Minas 300 

Caracoli 150 

Las Minas de Camperucho . . 160 

Río Diluvio ... 140 

María Angola 150 

Valencia de Jesús ' 160 

Valle de Upar 230 

IV Excursión á las cumbres nevadas 



Río Azucarabuena 

Revezado 

Río de los Clavos 

£1 Descanso 

Boquerón de Sala 
Río Ariguaní (en Puebloviejo) 
Las Cuevas (Ingaraku ) 
Cumbre de la Cuesta Yunge- 

roa 

Alto de Chinchicuá . .. 

La Quebrada 

San Sebastián 

Alto de Chucuaucá 

Duriameina 

Alto de Kungukaka 

Usugakaku 

Término de la tierra labora- 
ble '.. 



220 
210 
320 

330 
1270 
1120 
1200 

1590 
2390 
2000 
1960 
3520 

3370 
3980 

3540 
4020 

4190 



6o 



Nueva Geograf/a de Colombu 



Principio de las nieves en el 

pico mayor 47io 

IJ. id. en Agosto 4560 

Sembrados en Curucati .2950 - 3200 
Limite superior del frailejún. 3800 



V —Sdu Stba^tidn —AtÁnquei 

Cerro Mamón 

Quebrada del Burro 

Rio Templado .... 

.Tatichtingueka 

Alto de Escalerahueca . . 

Lomo de Negragaka 

El Chorro 

Rio Bukudiva-Donachuí . 
Cerro Punta de la Nariz 
Altura máxima á que hay ca- 
mino 

Río Guatapuri 

Portachuelo de Atánquez . . . 

Atanquez 

San José 

VI — Atánquet — Fonsrea 

Rio Candela 

Rio Badillo 

Quebrada de Patillal . . 

El Patillal 

Rio Despensa 

Arroyo 

Talanquera 

Alto de Gamarúa 

Rio Cesar (primer paso) .. .. 
El Rosario.... 

Alto Descansadero... .. 

Cuchilla del Machin 

Loma Curua 

Río Cesar (segundo paso) 
Piedras Azules . ■• . . 

El Totumo 

Corral de Piedra . . 

San Juan de Cesar . ... 

Río de la Junta 

Badillo .... 

Rio Id 

Arroyo Guanábano 

Fonseca 



■ • • • t ■ 



• • • • • • « 



2700 
2180 

1350 
2120 

2320 

1900 

1340 
1100 
1850 

2030 
1210 
1270 
800 
1420 



550 
480 
400 
410 

450 

490 

520 

940 

840 

700 

1190 

1270 

1090 

500 

400 

390 
350 
270 
280 
210 
200 
250 
210 



Vil— Altitudes en el Valle de Upar 



Los Bezotes 350 

El Chantre 460 

El Chorreadero 450 

Tamaco 420. 

Pozo Hurtado 250 

VIII - Fonseca — Ce t rejón 

La Chorrera (rio Ranch?iía». 280 

Hoz dc^l Ranchería. .. 360 

Segunda id ... 390 

gao Ciríaco.... , 450 



Caracoli 480 

Río Ranchería, arriba de las 

gargantas 510 

Marocaso 630 

La Mucura 830 

Río Ranchería 730 

Cerro Juanavieja 1200 

£1 Barrialito 510 

La Tembladera 550 

Los Ranchitos 590 

Alto de la Cuesta 650 

Pie de Cuesta 310 

Quebrada Enea 220 

Talanquera 260 

Rodeo 230 

Rio San Francisco 200 

Treinta 240 

Paso Chorro 300 

Alto de la Cuesta del potrero 

de Venancio iioo 

IX — Fonseca — Riohacha 

Los Pajales 610 

Alto de las Comparticiones-.. 820 

La Gloria 

San Pablo 

Treinta 

Barbacoa 

Arroyo Arena . . 
Brasil . . 
Riohacha 

A' — Cordillera de Pcrijá 

a) Manaure 



■ • 59^ 


.... 290 


240 


130 


120 


100 


• • • •■•••••«• 3^ 



Río Cesar.-.. 
La Paz ... 
La Tomita . .. 
Tercer vado . . 
Cuarto id . ... 
Quinto í 1 
Loma 



• • • • w 



180 

230 
400 
360 

450 
500 

700 



Manaure 840 

h) Sierra Montaña 

Río Marquf zote 360 

Alto del Astillero . . 710 

Sabana de Sierra Montaña .. 840 

c) I 'alie de Upar — Vtllanueva 

Río Guatapuri (en el Val e) .. 2oo 

Río Seco ... 170 

Guacoche . 170 

Guacochito 180 

Río Badillo 190 

Sabanagrande 195 

R 10 Cesar x 85 

Quitapesares ... 250 

Urumita 300 

Pie d: la Cordillera . . 550 



Nt'EVA Geografía de Gdlombia 



6i 



Alto primero 840 

Quebrada Sierrecita 600 

Bosque Alto • 1370 

Aguas Muertas ■ 1430 

Casa Peña 1120 

Colonia Mutis 1700 

Príucipio del frailejón 2800 

Cerro Pintado .... ■-• 3000 

d) Hoya del Baudieria 

El Potrero 920 

Arroyo Pozohond o 830 

La Loma ...... •.' 890 

Hatonuevo 260 

Río Ranchería 150 

Arroyo CerrcjíSn 225 

Zaraito... 170 

Rio Palomino 170 

La Quebrada 165 

Rio Ranchería 165 

Barrancas 190 

Arroyo...... 240 

Fonseca ....••• 2x0 

2P — La frontera vettetolana (1887) 

Pamplona 2290 

Puente Mochilas 1680 

La Teja 1360 

El Raitón 1600 

Dona Juana 79^ 

San José 355 

El Alto 495 

£1 Rosario 465 

Alto id 750 

Li Auchema 680 

Quebrada de Palogordo 905 

Alio(íd.) iioo 

£1 Naranjal 1210 

Quebrada Marjita 1330 



Las PUnadas 1510 

Alto de id 1800 

Cerro de los Indios 2075 

Páramo Tama 2800-3000 

Alletüle el Táchira 

Codo del Quinimari 500 

Juntas de Quinimari -Torbes. 505 

San Cristóbal 845 

Táriba 880 

Boquerón de Mochileros. (Di-* 
viso entre el Orinoco y el I^- 

go de Maracaibo ' 1620 

Lobatera 985 

San Ju«n de Colón 805 

Cumbres de Peronillo...i500, 

1200 1000 

Alto La Trampa (Camino de 

Ure ña á lobatera) 1320 

El Tablón 895 

El Morro 820 

Ureña 340 

Cerro del Llano looo 

San Antonio 445 

Las Cruces iioo 

El Pizarral 500 

Alto de los Capachos (camino 

del Rosario á San Cristóbal) 1 395 
Cuesta de Capote. Id. id. á 

Rubio) 1370 

Rubio ... 860 

Alto de Bramón (Camino de 

Planadas á Rubio) 2040 

Alto Crespo (Camino de los 

Capachos á Rubio) 1750 

Páramos allende el Torbes .... 3500 



HONORATO ESPINOSA (COLOMBIANO), 1 874-78 



IM¿DITAS 

Valles del Alto Magdalena 

Hipsométricas 

El Nupil (Caparrapi) . . 1357 

l.as Pilas (id.) 1332 

Caparrapí 1300 

I^ Palma 1505 

Suaraz 1138 

San Carlos (Pacho) 1267 

P che -.• ••• 1888 

Supatá 1838 

Pinsaima (casa) 1154 

— llano y río 1007 

— cerro , 1637 

Nimaima 1265 



■ ■ ■ ■ • • 



Nocaima 

Santa Isabel (id.) •• • 

San José 

Cañutal 

Las Guacharacas 

El Perico. 

Utica :... 

Villeta 

Alto del Trigo 

I^s Tibayes 



"53 

1527 

"45 

1545 

1300 
1507 

543 

860 

1930 
1595 



Bogotá... 2617 

La Tribuna (punto más alto). 2947 

Manoa 1430 

Misiones 1543 

Río Bituima 800 



62 



NiíF.VA Geografía de Colombia 



Calambata (planada) . 


1400 


Montefrío (boquerón) . . 


1885 


El Placer (Chaguaní) . . 


.. 1 105 


Reventones (Cambao) 


1787 


La Sierra (id.) ... 


2002 



El Tambo 11 05 

Palestina 1787 

Calucota •^. 920 

Anapoima 747 

. — río . 601 

Viotá 650 

Tibacuy (alto 1836 

Fusagasugá 1230 



Pagüey (cabeceras) (?) 1836 

Pajasblancas . Pagüey) 840 

Girardot 331 

Ibagué 1260 

Las Casitas 1764 

Las Pontezuelas 2437 

La Palmilla 2275 

La Ceja 3148 

El Quindío (boquerón) 35^6 

El Portachuelo 2035 

Boquía (Salento) 1793 

Cartago 912 



R. ESPINOSA G. (colombiano) 



De Soga m os o á Pajanto 

(1890 — Barométricas — Inéditas) 

Spgamoso 2577 

Fruncideros (páramo San An- 
tonio) 2926 



La Ospina 2713 

El Gallo 24c8 

Estación Parra 2010 

— Pinzón 1676 

Huerta Vieja 1280 

Pajarito , 914 



J. D. MALLARINO (COLOMBIANO), I88O 
( Hipsométricas — Inéditas ) 



En Cunditiamarca 

Bogotá (pie de Egipto) 
— (Teatro Colón) 



Ráquira . 
Samacá .-. 



Páramo de Ubaque 
Los N' 'gales •• 
Ubaque (plaza) ... 
— (Laguna) 



Boj acá .• • 
Boca del Monte (id.) 
Depresión de id ... 
La Ranchería • . . 
Pozobondo 



2801 
2751 



2223 
2721 



3547 

2443 

1837 
2223 



2734 
2764 

2748 

23 «;o 

25SQ 



El Moral 2915 

Los Manzanos 2748 

El Roble 2861 

El Empalme 2748 

Entrada á la Carretera de 

Cambao 2546 

Anolaima •- 1818 

Mesita de Santa Inés.... 1437 

El Higuerón •• 1 257 

La Mesa 1405 

.San Jerónimo II53 

San Joaquin ,- 75' 

ElRod''o . ' 1072 

Lotaima (río Apulo) . 694 

.San Antonio 690 

Anapoima 880 

Junca 888-1059 

La Ciénaga 1681 

Neiva •..••> 3S6 



NuFA'A Geografía de Colombia 



63 



DIÓdORO SÁNCHEZ (COLOMBIANO), 1888-I9OO 
(Aneroidales — Inéditas) 



En torno de la Sabana 

De Bogotá al Guavio 

Alto del Gran izo ( Monserrate ) 3220 

Río Teusacá (vía Calera) . . . 3000 

Nuevo Edén 3100 

Guasca .... 2690 

Guatavita ... 2600 

Los Corales 2932 

El Gaque 3124 

Monquevita 3250 

Alto del Páramo 337o 

Páramo de L^ Concepción •• 3388 

— de Nemusten 3444 

Empalme de los caminos de 

Gacheta y Junín . . 2316 

Gacheta i75o 

Ubalá 1960 

Rio Guavio (puente) 1 500 

Gachalá 1730 

Mina de Azufre .. 1780 

Morka 1580 

Santa Catalina i6íK> 

De Zipaquird á Paime^ Ubaté y Coper 



La Porquera 

Alto del Páramo 

Los M ortinos . ...... 

Pacho 

Alto de Veragüitas 

Rio Veraguas (paso) 

Alto de Ciprián 

Rio Mencipá (paso) 

Rioblanco (id.)... . 

Quebrada de La Pinche. 
A aime ..«••■ ■■« •>•>>• 

Mesa Alpujarra 

Cima de Rccuípí 

Cuibuco (casas) ..... 
Quebrada Recuipi .. .. 



30» 
3220 
2870 
1860 
2160 
1780 
2300 
1500 
1340 

IIOO 

1040 
2100 
1820 
1520 
1200 



• • • « ■ • 



Páramo de Guandoque (Lagu. 
naseca . ... ••... •• 

La Ciénaga 

**an Cayetano '. 

Boca del Monte 

\j bate . . . . .... 

Carmen de Campa . . 

Xierranegra 

La Pena de Sumangá. ... 

Rio del Salto (paso ) 

v^oper ..... a. 

Gasparon (hacienda > 

Turtur id 



3620 
3000 
2200 
3100 
2580 
3000 
3240 
3400 
2040 
1000 

II30 
1X70 



Alto de los Caballeros ... 1240 

Río Villamizar (vía de Muzo) 840 

Cuacua (hacienda) 980 

De Gachancipá á Somoudoco 

Guateque 1896 

Minas de Esmeraldas, junto de 

la de Somoildoco 1290 

Minas de id. llamadas del 

Chivor 2212 

De Suhachoqiie á Supatáy San Frattcisco 

Boitá (hacienda) 2682 

Tabio • 2580 

Subachoque 2700 

Boca del Monte .. 3150 

La Laja 2840 

Alto del Yaque 2820 

Chinga (casa) 1720 

San Francisco (poblacií^n) .... 1520 

Rio Supatá * 1500 

Supatá 1820 

Boca del Monte de Nimusé .. 3200 

De Bogotá á Chingasa 

Páramo de Cruzverde 342** 

Ubaque 1850 

Choachi ••. 1890 

I-a Unión 1620 

Fómeque 1920 

Alto San Vicente 3360 

Los Órganos de Chingasa.. . 3680 

Cuchilla SanU Bárbara- 3350 

Cabeceras de Aguasclaras.. 3160 

Caballoviejo .. . . ■.• 2900 

Salvial 2340 

Quebrada Santa Riía. 2000 

Los Pavitos 1900 

Rionegro (boca Naranjal)... 1340 

Márcelita 13^ 

Alto id. iQuetame\ .. 1500 

Quetame 1520 

Cáqueza 1700 

Chipaque .. 2420 

Boquerón de Chipaque 3160 

Usme 2800 

De Bogotá á Puerto [Jévatto 

Zipacón 2640 

Mesa de Majuy (S. Facatati- 

vá) 3070 

El Roiftl (NW. id.).. 50Q9 



NcEVA Geografía de Colombia 



Allodel Roble 


2700 




Df hi P.,-. d l-mm 


Agualaiga 


^^^o 






Sasaima 


12S0 


Akoi 




Rio Dulce (pasü) 




Chiml 




Alto del GramaluUl 




Uuona 


i,ta[clTr¡g,dcCam. 


Villeta 








Guane (Sasaima) 




Viani 




La Vicloria (id.) . . ..... 


1S20 






Sania luís (id.) 




Df S„ 


.Inlonh di Trnaalliopad 


Empalme del caminí, de Ulica 










lOüO 


!°í,- 








Ulica 




.ATltL.« 




Boquerón de Honduras 


1 1 So 


Las i' 


Imas (rlü lloEoií) 90O 


RÍO Cambras (pasn) 








— Jordán{¡d,) 
















Puerto Li¿vano (riu .Ma^Ja 




Viotá 


- 630 








t,ir¡a (hacknda) II20 




yS<) 


AI.ÍMO 


a IM.) lí6o 


Guaduas 




1.a Su 


^■.Ud lid.l 860 



Dll Vallt di Clnqumqui. 
ddlíii.1 



Alio de t'úquent 3040 

Quebrada del Halu 2540 

Chiqui nqui ri 31 : 4 

Boca del Monte 11/10-3000 

Canipauna rio7 {n 1 ilio) 

Cerro Qu i buco y5o 



^""t';"a 1044 

.■\ho Uiiriburi 987 

La Chapa (cuchilla) 156a- t $84 

SarilaRir1.ara(iJ) MOO-130O 

c:archa (ij,). I160 

f.as (.hiirichas (id) 1453 

l'iierrc) NiS.i (Majidaleni) 166 



D M^^dalena (eslampa 



Nl'BVA GEOGKAriA DE CoLOHBIA 



TVíMO áit Firretarnl ¿ti Xjiie 1874 



Bogotá 

Rio del Ariobispo 

Qucbrida I^ Vieja 

RíoSuba 

Realce en la llanura .- 

RioBogoli 

— 1^1 Manas 

— Gusagua ... 

— delaQuinla 

— Tigiwncqne 

Cumbre de Tausa 

Laguna de Suesca 

Cubecera del llajio de Ubaté 

Laguna de Cucunubá 

RioUbatí 

— Lenguazaque ¡5^4 



Mini 



Laguna de Púquene.... 
AltodeZema. 

— Arrayanes 

Kio Suireí (paso) 

Camino de Chiquínquí 

Remate del Valle 

Pueole de Piedras 

Kio Paliíada 

Alio id...... 

Camino á Cbiquinqui 

Alto del Valle "de'inú 

— de fenanegn.... 
Quebrad 1 Orgjniis ... . 

.Montiiiaíd 

Camina A Itiitiv^.r... . 



Ki.. Flores 

Valle del Guavübita 

Lomod^ I.andJzuti 

l'asos de li AguabUiica,.,.893 

IJuebrada Can-perro. 

Kio Guayabita (pasu)... 

Alto .San Fernando 

RíoCarare (pasuj 

Tniio dil firrocarri! ai Meta - r 



^78 
i8ag 
1096 



15S9 
Í385 
ZSS4 
2639 
3629 
ÍS83 
3561 

W69 
2659 

3679 

3310 



Rio Fucha . . 

RioTuninelí .. ■■ 

Q. de Vomasi 

Fundidor .. 

Boquenin de Chipaque .. 

Los Horniloi 

Chipaque .- • * 

Rio Caqueii (abap de Chipa- 
que ■ 10467 I 

Rio Cáqu 'la (puente de Cá- 

Confluencia del Cáqneía y 

elliioncgro ' 

Rioncgro. Boca del Sáname... I 



1650 

30OZ 

3280 

2825 



Figura aj— Rincón de Ciénaga en el Caquetá (esumpa europea de i8^í 



66 



Nueva Geografía de Colombia 



Garganta de Sen'itá iioi 

Río Guaitiquia (N. Villavi. 

cencío) 535 

Diviso entre Guatiquía y Oca 570 

Villavicencio 524 

Río Ocoa 399 

Caño Pachaquiaro 355 



Sabana del Purgatorio 360- 305 

Cano La Raya 295 

Mesa del Diablo 280 

Río Negrito 220 

Sabana Y acuana 230 

Puerto La Bandera (Meta) 210 



R. MORALES (COLOMBIANO), I878-I88S 
(Atieroidales — Inéditas ) 



Monserrate 3190 

Río San Francisco (fuentes .. 3240 

Boquerón de Suaque 3200 

— de Guasca 3400 

— de Juiquín 3400 

Junín 2351 

Gacheta 1750 

Ubalá 1960 

Río Guavio 1490 

Cáchala 1718 

Puente de Jesús (río Murca)... 1505 

Minas dv Azufre 1875 

Guatavita 2600 

Alto del Boque 2845 

La Horaueta 2643 

Choconta 2680 



Hatoviejo 2720 

Alto die Las Pilas 2900 

— del Moral 2962 

Puente de Boyacá 2723 

Tunja 2790 

Duiíama 2^50 

Santa Kosa .1 2720 

Ccrinza 2705 

Belén 2640 

Tutas^ 2845 

Alto dcCanutos 3374 

Soatá 2000 

Puente Gutiérrez 1400 

Alto de La Cruz 3900 

Pamplona 2360 

San José de Cúcuta 360 

Puerto Villamizar lio 

El P.^rnmo (Bucaramanga á 

Pamplona) 35^0 

El Tambo 1650 

Tena 1330 

I^ Mesa 1280 

El Hospicio 1254 



DE cÚcUTA Á TAMALAMEQUE 



{Del plano presentado al Gobierno por la Compañía empresaria — Inéditas) 



San José de Cúcuta 

ColinaW.de id 

Vallecito id 

Alto de Cazaderos •.. . 
Río Zulia (Quebradaseca). 
Zulia (pueblo) 

— (río en el Astillero) ... 

La Mona... 

La Tocorosca 

Cerro González 

Río San Miguel 

— Sardinata . . 

Las Vegas 

Río Tarra ,.. 

CftDO Beío. . . • ..t 

Rio Prtiidento #•• 



• • • • • « • 



361 Vegas del Tarra . . 

429 Cano Socuabó... 

376 — Florida....... 

400 Cerro La Quina . , 

227 Río Catatumbo...- 

244 Alto de Callejón hondo. 

165 Bijagual . 

214 Quebrada Campoalegre 

172 ElFilo 

388 Río Lora 

180 Boquerón de Bobalí 

175 Quebrada Colorada (primer 

165 paso) .... . ... 

264 — — segundo id,... 

135 Boca del Monte 

330 Tanialameoue 

150 Rio MagdaífQH .. 



i. • • «i • ••• 



130 
140 

120 

376 
119 
212 
124 
300 

557 
231 

1670 

257 

"7 
86 



Nueva Geografía de Colombia 



67 



E. SOLANO (colombiano), 1 878 

(Inéditas) 

Iji regi^i del Saldaña La L?chuza (Calarma) 2600 

La Abeja . 1900 

Al pie de Cumltarfo Volc incito . 1615 

El Dorado .- . •• 1937 

Cerro Sina£oga 3870 El Encanto .. 2257 

— Chorlo..... 3100 

— Observatorio. 3400 Entre el Anamichú y el Megro 

— Sereno 3991 

— El Erizo 3017 Cerro El Horno 31 13 

— Mosco 3250 — El reine 2780 

— La Estrella 3154 — La Despedida 2900 

— El Medio 2712 

. Entre el Cucuana y el Amoyá — El Monteo*curo 2550 

Cerro Trono 3700 Entre el Xegto y el Saldaña 

— Cogote . 3700 

— Mirador 3525 Cerro Santa Elena 35^0 

— Melena 3626 — El Imperial ■. 2780 

— Cantina 3^70 — El Esquilón .. • •• 2539 

— Gitana .. 3048 — El Caballo i4<>o 

— Castillo 300Ó — Ix)s Quemados 2350 

— Recreo 2900 — El Zancudo . . 2730 

— Mercedes 3000 

— Prima 2700 Entre el Saldaña y el Aid 

Palma de Yuca ••• 19^^ 

El Chamuscado .. .1158-1532 

£1 Pino 2550 Tambo de id iot>5 

Las Gemelas 2391 Vega de Ata.. ... 1005 

La Danta (Calarma) 2400 Juntas (de los dos ríos) 920 



ED. ANDREE (FRANcÉs), 1 875-76 * 



(Barométricas^ 



Del Magdalena á los Llanos 

HoBda 210 

Alto del Sargento 1400 

Guadias 981 

Alto del Raizal 1680 

— Trigo 1872 

Villeta 839 

Facatativá 2630 



Boquerón de Cbipaque.... 322'; 

Chipaque 2515 

Cáqaeza 1760 

— lío 1510 

Quetame 1532 



Susumuco 

La Vanguardia. 

Cumaral 

Upín 



De Bogotá al Quiñdio 

Soacha 

Salto de Tequndama 

San F()rlu'»att» 

Fusagasugá 

Quebr.da La Hunda 

Pandi 

— puente natural 

— fondi» tío 

Pase I 

Pancho. 



«••«• ■••■■■« 



11^4 
488 
386 
654 



2570 

2467 
3100 

1807 
643 

1000 
836 

735 
2134 
1250 



* Otras cotas que figuran en el viaje de Andrée, son^tomadas de Co<lanV^ 
qvicn el aator copia páginas enteras dindolai como propias. 



68 



Nueva Geografía de Colombia 



Alto de Viotá 1931 

LasCuevas 1785 

Viotá 618 

Tocaima 508 

Alto de Limba 646 

Guataquí 266 

Piedras 378 

Cruces 3000 

Paso del Quindío 3485 

Valles del Cauca y Popayáii 

Cuchilla Mejía (Pavas) 1618 

Tambores 1250 

Piedra de Moler... (Paso de 

La Vieja) 994 

Cartago 989 

Naranjo 965 

Victoria 918 

Zarzal 1025 

San Vicente.... 1070 

Buga 1052 

Rio Cauca 948 

Totoco 981 

Potrerito (la Cordillera' 1930 

Pavas. 1482 

Quebrada Uitaco 1129 

Alto id 1756 

Dagua 703 

Juntas 300 

Papagayeros 945 

Platanales 1260 

Tocata 1506 

San Antonio (la Cordillera)... 1970 

Cali 1032 

Río Meléndez 1046 

LUuio de Jamundí 1024 

Canit.i-» 1256 

La BLa iioo 

« "¡iloio 10 1 o 

Bucnosaircs 1270 

Ovejas 1 191 

Smtamarta 1731 

Almorz.idcro lc,co 

El Halico 1928 

Alto de Piend.nn-' 1954 

RÍM í(l. 1S54 

Caj bío 1780 

Por ayán 1S13 

Puncé 4(jiS 

— I mito 'nf'-rior (I;.* I.i nieve 4'^So 

— pueblo 2200 

El huía y los Ptislos 

Río Reble 1817 

.\Ito í.i 1856 

RíoTimbío 1878 

Timbío 1893 

Cucvita< 20()0 

Hí)QuilcJcé 1388 



Dolores 

Rio Santo Tomás 1250 

Ivos Arboles 

La Puertica 

Alto de San Francisco 

Guavita 

El Bordo 1015 

Patía 

Alto de Dolores 

Mercad eres 

Sombrerillos 

Río Mayo 

Caldera 

La Unión 

Berruecos 

Olaya 

Quebrada Mazamorra 

La Ganada 

Río Juanambú 

Ortega 

Pristo 

Vacuanq uer 

Kío Guáitara 

Santa Rosa 

Túquerres 

— Lagunaverde 



1819 

- 1 192 

1496 

1459 
1610 

1098 
-742 

635 
958 

1188 

1321 
1171 

1493 

1837 
2000 

1913 

1435 
1550 

1250 

1986 

27C0 

1670 

1654 
1876 
3100 

3900 



Barbacoas y El Carchi 



Picdrancha 

Puente del Guavo... 

— Chucuncs , 

.^an Pablo 

— — río 

Puente Cuaiquer.... 

Quebrada 

La Armada 

Quebrnda id 

Alto id 

Gutidua Carrizal ... 

Carrizal 

QuclT.ula Cuesbi.... 

Alto Ensillada 

Allaquer 

Kío Ñcmbí 

C^uel rada Tulpas.... 
Oue?T.i'"a Cuvambe. 



1902 
1651 

1389 
1276 

1 162 

1036 

foi7 

1040 

994 

1458 
1516 

1345 
IOS4 

1267 

1050 

989 

977 
994 



3150 
3083 



Piipiaie- 

ipi.ies 

Puente d«* Rumichaca 2754 

Tule. 111 2977-3019 

Nudo Nunca 35^0 

Orejuela 2929 

Kl Puntal 2672 

San Vicente 2546 

Rí») ChoiJ 1674 



Nueva Geografía de Colombia 



69 



E. rentería (colombiano) 

(Hipsomctricas) 



Del Cauca ai San Juan — i8gi 
(Ni%'elación — Inéditas) 



Nóvita 

Alto Biscochuelo 

Rio Aguada ra 

— Tigre 

Juntas de Tamaña 

Río In^rá 

Garganta de Paramillo(laCor- 

dUlera) 

Rio Garrapata 

Diviso del Carrizal 

Alto La Hondura 

— del Roble 

— del Salao 

Río Cauca 

Cartago 

Del Cauca al Tolima (1896) 

Tuluá 

San Rafael 

Río Frazadas (paso) 1356 

El Rosario bcx)uer(Sn)...i6i4 

Alto de las Animas 

— del Roble 

San Antonio 

Altoíd 

El Hato 

La Pajonalosa 

La Chorrera 2153 

Barragán 2600 



Buga 

Li Habana. 



178 

367 
218 

280 

800 

1228 

1722 

Í351 
2074 
1446 

1350 
965 

859 
882 



983 
1270 

1296 

1594 
2069 

2490 

2560 

2865 

2490 

2770 

2II6 

2574 



970 
1607 



Alto la Imprenta 

Río Nogales 

La Venta 

Río Tuluá 

Alto de Guayabito... 
Arroyo Santa Lucía 

— Yeguas 

El Paramillo 

Barragán 



Río Bugalagrande 

— — paso de los Osos 
B'.iquerón de Miraflores (La 

Cordillera) 3498 

Río Bugalagrande (en Santa 

Rosa) 

El Páramo (Cumbarco) 

Río Cucuana (San Francisco). 

Alto id , 

Quebrada Conservas 

Los Arrayanes 

San Antonio 1395 

Río Tetuán 

Río Talani 

Alto id 

Chaparral 

Via de Belalcdzar (i^S) 

Río Sucio 

Mesa de La Paz 

Puerto Chaves • 

Cuchilla Guavinero 

Hatoviejo (paso* 

Cuchilla (id.) 

El Piñal 

Puente de La Vieja 

Cartago / 



2718 
1800 
2116 
2010 

2747 
2645 

3045 
3525 
2574 

2283 
2170 

-3506 

2120 
3586 

1415 
"73 
I5í7 
2600 

-1340 

768 

756 

1080 

840 



1910 

1400 

898 

975 
932 

994 

933 
941 

936 



F. PEREIRA (colombiano) 



De ¡bagué á Manitales — iSgo 
(Baro Tétricas — Inéditas) 



Ibagüé 

Quebrada Honda 

Cabeceras de Juntas.. 
Boquerón del Tolima. 
Llanos del Placer... . 



Pie del Portón 4309 

El Portón de Santa Isabel.... 4472 

Santa Isabel 4236 

RíoOtún*. 4022 

1365 Alto del Claro 1... 2398 

2000 Río Claro 1936 

3987 Alto Chinchíná 2000 

4054 Rio Chinchíná 1885 

3895 Manizales 2217 



J. BRISSON (francés) 
(Aneroidales : de croquis inéditos) 

a) El Chocó (vallen altos del Atrato y el R'o Atrato (paso) 1 594 

San Juan — i88ot Alto de Buenosaires 2085 

— de Jaime 1314 

Bolívar 1212 Quebrada Barrosa 874 

£1 Carmen 1720 Alto Rana ii8a 



70 



NuxvA Geografía de Colombia 



Quebrada Pachita 944 

Juntas de Guaduas y Riogran- 

de 1140 

Cuchilla Alhena 1209 

Río Pedral 950 

Alto Pedral 1-314 

■Río Claro (arriba) 737 

— boca 582 

— Grande (paso) 579 

Cuchilla La Bonita 720 

Juntas de Capizú y Capá.. .. 360 

Boca del Cu mango 245 

Alto Amador 585 

Río Mombú 390 

Alto Los Llanos 591 

Río Andágueda 230 

Bagado 219 

Lloró 180 

Quibdó 102 

Anserma Vieja 1800 

Guática 1890 

Arrayanal 1518 

Alto de Paramillo 2100 

Chami 888 

Río San Juan 810 

Cuchilla Mistak 1680 

Río Águila 816 

Alto Andágueda 1650 

Las tres bocas (And;igueda)... 1050 

Morro Manuelito 1560 

Vuelta de Chinchín 822-678 

Río Pasagana (boca) 495 

Alto Aguasal 918 

Río Chingo (paso) 486 

— — boca 350 

Churína (paso) 306 



Saquía •. . 1856 

Alto de las Palm»s ... 2472 

Quebrarla Cururoae .. . 1854 

Cuchilla de Malabrigo 2148 

Pueblorrico 1560 

Chupadero ... 804 

Juntas de San Juan y Tatamá 522 

Boca del Mombú 315 

Carmelo 3^0 

El Corare — iSgó 

veiez •••«.• ••• ••• 2230 

Real de Ture 2140 

Alto del Roble (la Cordillera) 2360 

Cruces 1945 

El Claro 1550 

Flores 1840 

Cuesta del Compadre 1560 

Gallegos iioo 

Río Horta 750 

Landézuri 920 



• • • ■ • 



Cincinatü .... 

Vizcaínos 

Ix)s Guamos 

Los BaUos - ■ 

Quitian.. . • 

La Cimitarra .• ... .. 

L'^s Botes (Río Carare, puerto) 

La .Concepción - 

San Fernando - - 

El Tigre .. ... 

Monte Pavón... 

La Torova 

Alt.) del Gallo 

Peña del Borrascoso 

Kl Placer . . 

El Gualilo 

Ayacucho ^ ... 
Fon techa (Pena de Vélez).. . 
Cabeceras de Aguamiel 

í ^asatiare — i8g4 

De ios Andes á la Llatmra 

Sogamoso .•..,. 

Tópaga 

Mongua 

Páramo San Ignacio 

Caicua . 
Labranzagrande 

Marroquín 

El Gacal 
Nunchía ... . 
Támara ... 

Pone 

Pore ... . 

Moreno 

La Virgen 

Chire 

El Corozal 

Tame 

Los Aceites 

Arauca 

Todos Santos ... 

Arauquita 

Camoruco 

Boca del Ariporo 

— del Casanare (San Ra- 

lací^* ..••• «■«•«•«••••« 

Barran copel ad o (Río Meta) .. 

Orocué (id.) 

I^ Trinidad 

Puerto de La Plata. Río Pauto 

Excursiones á la Cordillera 



480 

434 
420 

370 

365 
3y> 

135 

140 

148 
360 
360 
346 
S90 

IIOO 

1265 
I4S0 

2245 
2690 
2220 



2536 
2490 

3970 



,00 



• • • • • 



B • • « I 




> ■ • • • • 



I » ««»••• 



> « • • • 



1 160 

720 
370 

3<5o 
1360 
640 
220 
210 

255 
260 

265 

420 

270 

170 

195 

390 
160 

155 

148 

U3 
160 

175 
190 

210 



Támara ... 1360 

Guneque... . .•••v*..». 1820 

Ariporo , 1680 

Peñanegra 2000 

Aguasbiancas I170 

£1 Merey..... 9^0 

Alto de Chinguilá 1445 



NuKVA Geografía- de Colombia 



71 



Aguazal 

Almas .••••...• >• • ...-•• 

Boca del Monte 

£1 Encomendero 

Buitrago 

El Árbol ito (páramo de Nova- 

Páramo la Culebreada (la cor- 
dillera)... 

£1 Corozal 

Lagunaseca 

Socotá 

El Moral 

Alto de los Hervideros (la cor- 
dillera páramo de Canoas) 

El Arbolito.. 

Laguna del Venado .. 

Cómbita . 

Alto de las Bolas... 

Cascarilla 

La Perdida 
El Mirador 
'Las Cabras 
Penanegra 
Támara.... 



■ • • • 



)•#«««•■ 



Alto del Mosco 



1320 
1380 
2070 
2700 
3120 

3400 

3440 
2830 
2680 
2470 
3000 
3200 

3650 
3400 
3260 
3120 
3060 
2950 
2820 
2600 
2320 
2000 
1360 

940 



Ten 680 

Alto de Uarronegro • II75 

Degredo .. 820 

Sácama .• .'. 1320 

Alto del Poleo 2620 

Rodrigoque 1620 

Alto del Mono 2700 

Alto I^a Chorrera (la Codi- 

Chita 

El Verde 

Alto del Pelado, .. 

El Cocuy 

Boquerón de Cusirí. 

El Pulpito: Sierra Nevada... 5085 ? 

£1 Juncal .. 3x80 

Pertanegra .. 4300 

Las Lajas (páramo de Rechi- 

niga, la Cordillera) 4^50 

Barroblanco 2350 

Chimbaque ..* 1530 

Alto de Rionegro 2350 

Rionegro (puente) 1280 

Alto Mira 1530 

Muneque II20 ? 

Rio Casanare 1140 

Sácama •• 1320 



• • ■ •• 



3320 
2960 

3400 

3660 

2970 

4700 



K. CISNEROS (cubano) 



FerrocarriUs del Cauca, Antioquia 
y Girardoi 

(Nivelación) 

Del Pacifico d Cii//— 1878 

Buenaventura 8 

San Felipe 35 

Pailón 57 

Arrozal 75 

Bendiciones 102 

Córdoba 91 

Sucre 182 

El Palo 228 

Juntas 341 

Tuntas del Dagua 560 

üitmco 750 

Riogrande 1081 

Quebrada Ocuchis 1x62- X496 

Quiebra del Guayabo (la Cor- 
dillera) 1405 

San José 1209 

Quebrada Guayabo 994 

— Aborcadero 1229 

San Marcos 1005 

Quebrada Bermeja 985 

Cuchillaseca 998 

Id. de Armyohondo 992 - 1004 

Cali 1019 

Alto San Antonio (la Cordi- 
llera) 1970 



Tacota 1506 

Papagayeros 945 

Dagua 73S 

Del Magdalena A MedelHn-~\%lAi 

Puerto Berrío (Magdalena)... 128 

La Malena 144 

La Bodega 155 

La Cruz 394 

Sabaletas 433 

Nutrias 486 

Ciénaga 522 

Las Pavas ( Almorzadero) 723 

Limón (Río Ñus) 631 

Boca de la Quebrada Socorro. 672 

Salto de Cruz 8x2 

Jacobo 852 

Paso del Ñus 896 

Mulato 909 

Pital 920 

Palmichala 969 

El Zarzal 1x51 

Quiebra de Santo Domingo .. X576 

La Negra * 1x66 

Río Porcesito \, I162 

Alto de id 1396 

Barbosa 1294 

— río Purce X295 

Girardota 1401 

Copacabana I404 

Las Guacas I445 



72 



Nueva Geografía de Colombia 



£l*Vennejal 1480 

Mcdcllin 1480 

yia de Girardoi—iiSSo) 

Girardot O. '330 metros S. N.) 

Los Cumulacs.. 4-12 

El Yesal 30 

Piamonte...., 27 

Goloso 18 

Alto la Viga 33 

£1 Santuario 45 

ODÍlama 54 

Tocaima (estación) 69 

Portillo 105 

La Salada 135 

Juntas 125 



H^/p Magda lefia- (1874) 



Barranquilla .. . • 


• ■ • « • • 


7 


Zaml^rano 


• • 


36 


Tacamocho 


••■ «••••• 


38 


Magangué 




5^ 


Puerto Nacional . . 


• ■ " • • 


67 


Barranca Bermeja .■ 




92 


Cararc 


• » > ■ ■ « 


124 


Puerto Berrío . 




127 


IN are ••• •■••.••••. 


■ .»••.< 


131 


Carlos ... .É. 




142 

184 


Conejo 


• « • ■ 


Honda 


• • - • ■ • • 


199 


Ambalenia . 




236 


Guataqui 


•• • • • • • 


240 


Purificación 


• •-•••■•• 


310 


Neiva ... 


•• 


518 



V. PAZ (colombiano) 



l>el Pacifico á Popiiyán—\%%% 

• Nivelación) 

Barluüero ó Puerto Don Ser- 

gio (río Micay) 63 

El Imperio 814 

Soledad 663 



Estrellas I180 

El Empate 1550 

Cuevas 1020 

Mirador 2564 

San Joaquín 1709 

Santa Ana (la Cordillera) 3258 

San Antonio 2261 

Ortega (valle Popayán) 1601 



E. WHITE (LNGLKS) 



El Occidente Avtioqueiio-^jSSo 

< Aneroidales — Inéditas í 

Alto Musinga 34 5© 

Cerro Plateado 3210 

Páramo del Frontino 35^0 

Alto Romeral , 2650 

— Quíparadó , 2156 



Portachuelo del Tambo 2235 

Cerro Pe íi i tas 1880 

— Morronga 1150 

— Julio c,oo 

— i haqucnoiidá 1135 

— Curbat.i... 1042 

Quiebra de Amj)arailó 953 

Morro Ch gcadó 1135 

Cerro id 200 

— Murindó 859 

Alto Buenavista XI95 

Cerro id 1280 

Alto Inglés 525 

— Piedrasblancas 1982 



Alto Picapica 1910 

Cordillera id 2O00 

— Guarín 1555 

Mesa Tajidó 205-460 

Camino de Occidente en la 

región) 90- 2250 



Pavarandocito (puerto) 45 

La Cerr¡?z''n (Rio Sucio) 360-275 

— cumbres l8cK) 

Dnbjiba 384 

— no 375 

Fiontino 1330 



Rio Antadó (medio 800 

b '.ra 495 

— Amoladero (boca) 435 

— Tenpanaturadó (medio) 775 

— cuchilla id 1020 

— anuente sin nombre... .. 820 

— boca , 402 

Quebrada Urá (boca) 345 

RioTuguradó 5^5*340 



NvEVA Geografía de Colombia 



— Quebrada Julio 761 - 65 

— cuchilla 790 

Alto id 1013 

Rio Cruces. 1120 - 700 

Qnebrmda Uracáfboca) 7'3 

Alto id ID13 

— boca en el Amparad»... 305 
Rioiiicio (boca del Mutati)... 92 

— Amparado... 175 

— Chumarro 305 

— Verde 600 



Tajidó (valle medio 105 

— (id. alto) 340 - 440 

KioPiedrasblancai(medÍo)a93 - 318 

— Cheverri (id.) a8l 

— Chitichiridó (Id.) 305 

— Quiparadii (id. puente).. 38S 
Cuchillas intertncdias .... 400 - 445 
Río l'avarandocilo (íuen- 

— Tuguidñ fuenles ..,90o- 1100 

— Pegado iboca) 765 

< Quebrada Bl a nqu i ta 94** ~ 76o 

Kiü Cuevas. boca) 435 

(Quebrada Angostura 376 



Nuaia Gtfgrafla He Celemka 



74 



Nueva Geografía de Colombia 



C. FAULHABER (aLEMÁn) 

Andes del Quiudio — iSjS - iS(^o 

(Aneroidales — Inéditas) 



De La ^flel á Sitlinuina 

Puerto Manso (boca de Li 

Miel) 250 

Ruinas de Victoria Vieja 1200 

Los Farallones ... ... 1300 

Río Moro 700 

Cuchilla Confines 1200 

San Agustín ... .. 1600 

Cerro Altamira ....... 2500 

R«o Tenerife 2000 

Pensil vania •■ 2700 

Páramo San Félix ... . 4000 

Salamina. 1800 

Del Magdalena á Sonsóu 

Puerto Dona Juana 177 

Cerro Gigante 350 

Quebrada Libertad . . .. 225 

Cuchilla de La Miel 900 

Río id 750 

Victoria Vieja .. ... 1400 

Río Manso .. . . 1825 
Cordillera de Samaná .2500 - 3000 

Riohondo . . 1760 

Cuchilla de Riohondo 2180 

Rio Samaná 2035 

Narino -. 2450 

Páramo de Sonsón . . . 3400 

Sons6n ... 2575 

En torno de JIouda 

Páramo Hervto (vía Salami- 
na) 4200 

Marulanda ... 3200 

Soledad 2650 

Manzanares 2150 



Partidas 
El F'resno 
Penagos 
Cascabclito 

Victoria . 

La Caja 

La Lit)ertad-.. 

Río Pontoná . 



I • ■ • k ■ 



Puerto Rico {\a Miel) 

Zaragoza 

Pumpona^. 

Morro Cañizales. .. . 

Cañizales 

La Miel (paso id.) 
Cuchilla de La Miel 

Corinto 

San Agustín 

Alto id 



• •• ■ •••••! 



Ij>s Grandes N'evad^s 



(Triangulaciones) 



El Tolima 

El Quindío 

Y\ Santa María... 
El Santa Isabel . 
El Ruiz 
La Olleta v cráter id.) 
Pico de Santa Rosa . 
Teta de Juan Heima 



2000 

1650 

2000 

1200 

750 

400 

300 

250 



250 
300 
500 

lOCX) 

900 

700 

9SO 

1000 

1500 

2500 



• ■ • ■ 1 



Miraflores (pueblo) 



6460 
5280 
5x00 

5440 
5850 
5250 
4250 
3420 



760 



R. F. WHITE (ingles) 
(Barométricas) 



Del Chocó (i la mesa nntiot/uefla 

Mina del Cerro 1855 

Abriaquí 1920 

Alto Alegrías 3170 

Los Robles 2402 

Montanilas 2160 

Tonusco arriba 1770 

puente del Tonusco 615 



Río Cauca 460 

Aures 471 

Pie de la Cuesta (San Jeróni- 
mo) 1200 

Boquerón 2535 

Alto de Medina 2640 

— de Riochico 2665 

Riochico ., 2465 

Don Matías 175Q 



Nueva Geografía de Colohbia 



75 



Alto de San José 2635 

Pie del Salto (Guadalupe) 1050 

Puente del Porce 700 

JaWn 1290 

Caracoli 1630 

Ramazón 1270 

L«s Cruces looo 

La Gómez 900 

La Puerta 1260 

Quiebra del Ñus 1450 

Urquitá lOOO 

Páramo del Frontino (paso)... 3242 



De MedelUn al ValU dtl Cauca 

Caldas 1700 

Cabeceras de la Quebrada 

Lejía 1833 

Depresión de la cumbre 1859 

— del S. de Amaga 1479 

Puente Sinifaná (Titiribí 1 127 

Id. (vía Bolívar) 553 

Alto del Charrascal 693 

Río Cauca (boca del San 

Juao) 715 

— (Margallito) 512 

— (orilla).... 493 

Río San Juan id.) 501 

Puente del Barroso 553 

- de la Bodega 692 

Río San Juan en Guadualejo.. 912 
Id. (cerca de la boca del Ta- 

partá) I129 

Id. (puente de Andes) 660 

Andes 657 

Jardín 1807 

(Jericó 2070) 

Los Volcanes (vía Riosucio).. 3058 

Quebrada Arroyohondo (id.).. 2755 

Riosucio 1789 

Alto Robado 2233 

Guática 1895 

Río Oro 1515 

Río Risaralda 1486 

Cabeceras de la Quebrada 

Mampai 1771 

Guapa (id. del San Juan) 967 

Paramillode Andes 2728 

Río Dojurgo (vía de Andes)... I73!8 

Puente de Rioclaro 1479 



Puente de Monserrate 2253 

Rio Dojurgo 2397 

Depresión de la Cordillera.... 2528 

Quebrarla La Palma 2461 

Id. (Buca en el Risaralda)... . 2197 
Juntas de Risaralua y Mam- 
pai 1707 

Río Risaralda (en la Umbría) 1 240 

— — (en la Hondura)... 1143 

Ansermaviejo 1 73* 

Lupia 1140 

b) Camino de Quibdó al Rh Cauca 
(Inéditas) 

Quibdó 52 

Rio Tutumendó 80 

Quebrada Guayacana 95 

Bellavista 210 

Las Ollas 493 

Sabaletas 497 

El Valle 722 

Quebrada Ovejas 711 

La Playa 918 

Alto del Diablo 1259 

— del Mico.» 1724 

Rio Girardo 1158 

El Carmen (pueblo) 1590 

Alto de id 2595 

Rio Atrato 1840 

La Quiebra (la, Cordillera) ó 

Alto de La Raya 2090 

.Quebrada La Linda 1416 

Bolívar 1 124 

El Cerro Torra 

Cerro Torra 3671 

Cascada al pie N 1485 

Alto del Observatorio (N.).... 2055 

El Placer 1990 

San Rafael..,. i 1760 

Río Hospital ... 1290 

Tambohno 1560 

Alto del Inglés 1065 

La Despensa . 350 

Juntas de Hospital y Surama. 640 

^V Paila 

Valle de Cumbitara 518 

El Rosal 2453 

La Guasca 471 

Córdoba : 500 

Juntas 940 



76 



Nueva Geografía de Colombia 



NIEVO CAMINO DE BARBACOAS 



( Suministradas por los empresarios ) 



Túquerrcs 3057 

( Páramo Chipacué 35oo) 

íloqueión de Chambú(la Cor- 
dillera) 3295 

Cu hilla Chimangual 3320 

Puente del Guavo 2139 

Piedrancha 1 861 

Sm Miguel 1651 



Juntas de Giicl 1389 

Chacunes 1202 

Kicaurte 1130 

(Quebrada Armada 1080 

Alto del Carrizal 1458 

Allaquer 988 

Río S'embí 940 



MANl'iíL H. I'EXA (COLOMBIANO), í88S 
(aneroidales — 1885) 



Del Pacifico al Magdalena 



Buenaventura 


■ ■ 





PlayaUrga . ■ ■• 


• • ••• 


239 


Naranjo 




560 


Papajayeros 




882 


Porquera .-.. 


• 


1319 


Alto de San Antonio (la 


Cor- 




dillera) 




2003 


v^aii . ■ • • • 


• • t 


959 


Buga 


• • 


928 


Tuluá •• 


« ■ 


944 


Bugalagrande 


• • • • 


894 


Zarzal 


1 • ■ • • ■ 


897 



Naranjo 882 

Cartago 882 

Pereira 1373 

Santa Rosa de Cabal 1730 

San Francisco 1341 

Manizales 2075 

La Elvira (Aguacatal) 3561 

La I^ínea (id.) 3915 

Cumbre de la Cordillera 3922 

Soledad 2246 

Kl Fresno 1582 

Mariquita 559 

Honda 277 



F. SCHKNCK (alemán), 1878-I88O 



Andes e-Aombianos centrales 
(Aneroidales) 



a > Del ^fagdaleua á 


Santa Rosa de 


Osos 




Narc (boca) 


126 


— (pueblo) 


130 


Islitas 


155 


Río Bagre 


190 


La Mesa ... ... 


500 


Alto «le/ Bagre 


620 


— de Samaiiá 


. . 340 


Río id . 


200 


Guadualito .. 


710 


La Ciénaga 


730 


i'anoas 


840 


Alto id . .. 


.. 990 


Kl Pelado 


770 


Alto.de La Llore. .. 


980 


La Llore 


800 


palseadero 


970 



El Coco 

Alto del Bejuco 

— de Buenavista . 

— San Carlos 

— del Chocó 

— Tiembla 

Caldera •• 

Quebrada id . 

~ Tafetanes 

Alto del Perro 

El Cucurucho 

El PeHol 

Alto de Barbacoas . 

Marinilla 

Río Salazar 

Alto San Ignacio. •• 

— Santa Elena 

Medellín 

Río Porcc . 

Alto Medina 

Río Chico (casa) . , 

— — (puente). . 
El Peñón 



• » « ■ ■ 



■ • • 

I ■ • • - 



860 
1070 
1280 

lOIO 

1530 
1650 
1890 

1490 
1960 
2220 
2040 
1800 
2120 
2040 
2080 
¿300 

2530 
1480 

1430 
2620 
2470 
2250 
2530 



Nueva Geografía de G>lombia 



77 



Riogrande 

Quebrada Santana 

I^ Tñnidad . 

Malambo 

Quebrada Cruces 

I^ Montanita 

— — (pie) 

Alto Cuestas ... 

Quebrada id 

— San José 

la Cabuya...^ 

Quebrada Muñoz , 

Alto Santa Bárbara 

Quebrada San José (otra)... 

— San Juan , 

— Guanacas. .. 

Alto Carolina 

El Veladero 

Quebrada La Herradura.... 

— la Herradurita. 

Alto Chicharrón 

Quebrada San Pablo 

Alto del Oratorio 

Quebrada Santa Gertrudis.. 
Sitio Viejo 



2330 
2440 

2500 

2490 

2520 

2660 

2400 

2640 

2560 

2590 

2500 

2400 

2680 

2500 

2420 

2170 

2440 

2170 

1790 

1860 

2030 

1740 

1970 

1670 

1 130 



• ■ • • • 



a • • • 



If) De MedeUiu al Cauca 

Itagüi.... 

— (puente) •• 

Titiribí 

Alto de Cauca 

Caldas 

Alto id 

Amaga 

Volc£i 

Alto Caldas 

— San Miguel . ...... 

Santa Bárbara 

Guamal .......... 

Alto Tambor 

Puebloviejo. *. 

Rio Cauca (Caramanta) 

Hi^jucrón 

Vijagual 

Guadualejo ■ 

Aito del Palmar 

— Potrerillo 

— Obispo.... 

Nueva Caramanta 

La Quebrada. 



1470 

1450 
1580 

1300 
1760 

1900 

1680 

1930 
2200 
2660 
1820 
1620 
1810 
1801 
650 

930 

IXOO 

II80 
1520 
2240 

2350 
2130 

1670 



••■.«• •• «se 

••••■•••• ••• 

• • • >•■ • ■ • 



Rio Arquía .... 

Taizá... 

Echandía 

Marmato 

La Quebrada 

Rio Cauca (puente de Cana . 

— Pozo 

Montebonito 

Volcán Azul .. 

YX Tambor ... 
Trampa . • 

Llanadas 

la Ciénaga 

Quebrada Maivá 

Filadelña.. . 

Quebrada La Honda .. . 

El Morrón.... 

Río Tarea 

Alto id 

Rio Tapias •. .. 

Cantadelicia 

Neira 

Altoíd 

Río Guacaica 

Alto id . 

Quebrada del Águila 

Alto Olivares 

— Olivares 

Manizales 

Rio Chinchiná 



•••«••• •• 



c) Cundinamarca 



• • • * * < 



Guataqui 

Tocaima 

Portillo.. 

Juntas 

Anapoima . . 

La Mesa... 

Tena...... 

£1 Tambo.... 

Bar robl anco . 



1580 
2060 

1580 

X410 

XO40 

700 

730 
1090 

1370 
18x0 

1850 

1920 

1740 

1090 

1590 
1350 
1680 
1240 
1740 
1540 
1800 
194X 
2100 
1580 
1920 
1800 
2x00 
205 
2120 

1330 



240 

400 

400 

490 

730 

130o 

1350 

x66o 

2640 



El Bagazal 940 

Villeta 9x0 

El Trigo ...... ... .. 1920 

Las Tibayes 1560 

í:1 Raizal X730 

Guaduas.. 1020 

Alto del Sargento X380 



C. VILLA (colombiano), 188O 



Barométricas 



De MedelUn al Cauca 



Alto .Santa Elena 2356 

— San Ignacio 2428 

Pie de la Cuesta de Salazar . 2150 

Santa Catalina 2373 



Piedras .. ... 2152 

Alto del Buey /••.•. 2388 

Rio IQ ....... ......<•• ••. ... XI 03 

Alto Cardal 2204 

Alto del Chagúalo ... 2486 

Rio Arma ,.■'....'.• ^i 



7» 



NuKVA Geografía de Colombia 



Quebrada San Pablo 

— Pacora 
Alto Las Coles 
Río Poro 



1764 Alto Manzanillo 

15 So Río Tapias 

2162 — Guacaica 

1050 — Chinchini 



2146 

1892 
1329 



LA REGIÓN DE CRL'CES 



NE. de Antioquiii 

Tomadas de los planos de las empresas 
mineras de la región — Inéditas 



Guayabal 
Zaragoza 



Currí.. . 
Támara 



110 
90 



209 
"7 



Vijagual .. 
Segó vía — 
Boston ... ' 
Diamante 
Concepción 
Salto... 
Lobón ■ . . 
Cruces . .. 
Junín... 
San Bartolo 
Carmen . 
San Luis . 



'•••••••• 



120 
188 
380 

390 
360 

331 
26^ 

386 

450 

487 
580 

490 



Alto de la Hermosa 
Los Pirineos ■ . 

Cocharca 

\áa Alpes ... 



740 
640 
401 
300 



Cancán 1324 

Doñana . 1469 

El Cenizo 1042 

Ñus 735 



C. PAVÓN (colombiano) 
(Inéditas) 



Caminé IJivatto - i8go-g2 

(Nivelación) 

Puerto Liévano (Río Magda- 
lena) 154 

Loma del Observatorio 190 

£1 Kspinazo (Cordillera de 

Riogrande 233 

£1 Estacón 145 

Vega del Cedro Rionegroi .. 106 

£1 Jordán id 115 

Pena Vega id 109 

Quebrada Cambras id 114 

Rocas de La Balsa id 129 

Puente de RemolinoeranJe id. 138 

Quebrada El Lajón id 184 

— Las Lomas id 224 

Puerto Várelas id 245 

Santa Bárbara id 268 

Rio Guaduero id 260 

Caimana id 348 

Boca del Pat id .. 340 

El Curapc} id . .... 350 

Utica M 377 

Quebrada negra * 403 

— vía Palmar) .. 532 
Altp La )i)n$i liada, »r,p^... 770 



Cuca 


868 


Puente de los Cristales 


104} 


Boquerón de Honduras 


El Velero 


1290 


Cune 


881 


El Diamante 


850 


Boquerón de Villeta . . 


844 


Villeta 


683 


Camino de Sumapai 




(Nivelación) 




Río Muña 


2539 


Perico 


2681 


El Tambo 


2706 


Boouerón de Cuartooscuro ... 
Ma agana • ... 


2771 


2048 


Aguabonita ... . 


1955 


Santa Rita 


1874 


Barroblanco 


1376 


I^ Aguadita 


1362 


Vermejal .' 


1358 


Tierranegra 


1358 


Fusagasugá . . 


1228 


Mesa del Novillero 


988 


-^ de la Puerta . 


892 


El Angarillo 


734 


i^a 1 ueria •••• ••••■• 


510 


puente del Sumapaz..... 


5»3 



Nueva Geografía de Colombia 



79 



R. FERREIRA (COLOMBIANO) 



Campaña de i8g^ — atieroidales 

(Inéditas) 

Bogotá 2633 

' Tocancipá. 2620 

•.- Tausa 2790 

. Satatausa 2620 

^' übaté 2560 

c'.Ouachetá 2700 

•'Chocontá 2650 

-^Hatoviejo 2730 

' Albarracín 2930 

Ventaquemada 2612 

Samacá 2640 

Tunja 2743 

Paipa 2500 

Daitama 2550 



Santa Rosa 2780 

Cerinza 2830 

Belén 2800 

Tutasá 2900 

Páramo de Guanti va 3220 

Susacón ... tíjbo 

Cruz Colorada 2680 

Puente Gutiérrez f300 

Boavita > 2130 

Capilla 2500 

Guacamayas 2050 

El Espino 2000 

Chiscas ■ 2360 

Enciso 1610 

Concepción 1960 

El Cerrito 2580 

Páramo de la Sartaneja 3600 

Capitanejo 1170 



J. C. RANDOLPH (AMERICANO), 1 888 



Honda 198 Buga 

Xeiva 366 Cali .• 

El Hato 763 Popayán. 

Altamira 915 Medellín 

Mariquita 54^ ^^ Mesa 

Ibagué 1312 Socorro... 



915 
1068 

1699 

1495 
1220 

1220 



ED. STEINHEIL (aLEMÁn), 1 877 
(Barométricas) 



Ambalema 220 

Manizales 2190 

Páramo de Cruzverde 3560 

Ubaque 1850 



Choachí 

Susa 

Muzo (minas de esmeraldas).. 



1680 

2630 

636 



F. THIELMAN (aLEMÁn), 1 899 
( Aneroidales) 



Ubaté 2580 

Río Suárez (Puente Nacional) 1590 

Güepsa 1560 

Site 1620 

Socorro 1220 

San Gil iiio 



Puente de Sube. 

Los Santos 

Piedecuesta 

La Florida 

Bucaramanga . . 
Girón 



450 
1310 

IODO 

920 
920 
680 



TÉRMINOS MEDIOS ALEMANES 



(Según Hettner) 

El Raizal 1710 Villcta... 

PTrígo... 1910 La Me^a 



»i» 



820 

ia$o 



»0 



Nueva Geografía de Colombia 



FRONTERA DEL TACHIRA 



(Nivelación taquinaétrica ordenada por el Gobierno en 1888) 



N.KSTICHI (ITALIANO) 

• 

San José de Cúcuta .-- 


362 

- 437 
478 

505 
660 

798 
686 

950 

( KRAV( 
{aromct 

75 

13" 
220 

265 

300 

187 
176 

- 147 
130 
119 
200 


Boca de Aguabl anca 

Concordia 

— Duente 


«so 

1033 
1 107 
1116 


Colinas al E. id . . . , 


• 417- 


Basrazal 


£1 Rosario 


Mundonuevo 

Llano de la.s Quebradas 

Puente deTamá 

La Si be ri a 

Cerro Cabrera 

Páramo de Tama (camino) . 

'RS), 1 879- 1 88 1 

ricas 

Honda 

Neiva 

Colombia 

Puerta del Cielo . . . 

lioquefón de la Providencia . 

Kl Tigre 

Ríos «le Uribs.' 

Cuchillas iiitermedias 


Tttan Frío 




liano Mernicito 

La Uchema.... 




10S5 
1 271 

1742 

2118 

220 

556 

780 

1580 

1910 

IODO 

750 
1200 


Puenie del Novillero... 
Llano de las Palmas .... 

J. CKl 

El Oriente rolonih 

Río lea (boc.i) 

— Turhaiia..' 


KVAIX 

1 

UlUtí 

• « • 

aria... 
. 164 

• • • 


— Macagua je 

r- Cuembi 

Guineo 

Rio Caquetá : Santa M: 

— Boca Caguán... 

— Salto Arara ruara . 

— Tampatu 

— Chorros Sihare . . 

— Cerro Temuentiro. 


Puerto del Ciuayabero 

Iteca del Unilla (?) 

San Fernando 


594 
370 

151 









M. MOXIER (francés), 1 886-87 



Carta del Afftaufnas—iSS6i-SS'j 

£1 rio en Iquitos cerca del 

Ñapo 97 

El fío en Lorcto 82 

— en Tabatinga 79 



£1 rio en San Antonio (boca 

lea 75 

— en Fonte Boa 56 

— en Calcara (boca Yupu- 

ré) 45 

— en Manaos id. (Rione- 

gro' 40 



STIELER HAND ATLAS 



luntai de Coca Ñapo 261 Ñapo Juntas de Curaray. 

Ñapo Juntas de Aguarico 1 79 



152 



SCHRADER ATLAS 



Pico Uniana 582 

— Cumayano i88a 

Maipures 181 

San Fernando..., 237 

piedra Avispa 175 



Pimichín 500 

Cerro Caparro 323 

San Felipe 247 

Cucuhy , 9|8 



Nueva Geografía de Colombia 



DE Tl'QlERRES A CARTAGENA 

(Traio del ftrrocanil imeiconlinental) 

Pinuno de Guiaacaí 3533 Tamani joo 

ElHigaer^ 1555 AUos ile Yarumal 1180-3300 

Boca del rio Guadalupe 701 Llanos de Ajapel lío- Ija 

Medialana 930 Llanos Je las .Sabanas haslí... 305 

üu Pablo-- -.■- 1370 



Figura J5 — AlrídíJ^in 



Monte Sapo 

Ixima del Espirílu Sanlu 

- de l'aca 

Alto Tujta < rio] 

Mesa de Cana 

Pie de Paca (X.) 

Strratiím del Dariln 

Cabecera! del Cué 390 - 

Rio Peranchico (E.) 1S3 - 

— Cué(W.) 160 - 

Boquerón de Tihule 

Río Caquini (£.}boca Tulega. 

— boca en el Atralo 

P«r« 

Cuchilla id 

Pafila 

Rio Para (bocal 

Tapalisa 



(KKANCKs), 1S76-7S 

lu panameño) 

Rio rucrü(botit) 28 

- ToluKua (lü.) 31 

j — Capelo (id.) 18 

i Llano de i'inogana 96 

:> Junta; de Tuyra y Chucuna- 

J que 3 

3 Arraslradera de Managanli... IB 

3 Vavisa 6 

D Rio Chko (valle niedi.0-.-l4 - 6S 

Rio Tupisa t id.) 32 ■ 51 

Sierra Ñique 213 

RioTanea (valle medio) 163 - 19 

6 l'ico dandi 90O 

3 Sierra Putrigonli ó del Espí- 

g riluSanlo 

2 Morro .Sucubti - 3*9 

S — Alolomali 6ot 

o Morrosde Morli 306 - 311 

o Rio.Sucubli(valleallol...l68 - ilS 
a Cerros lic Puerto Escocés. !lo 

2 279 :■■. '89 

2 Ccrri.s de Sasardi 51 - 7** 

o Alio Morii 66 



82 



Nueva Geografía de Colombia 



Alto Sasardi 75 

Set ratitas de Panamá 

Cordillera de Chepo ó San 

Blas 207, 303 

Valle Terable 24 

— Mamoni 200 

— — Salto Chararé 

— — — bajo... 

Cuchilla id 

Morros Samaganti 435 

Valle id 104 

— Nercale£ua 84 

Monte Capira 

Lomas de Mindi 

Mindi 

Baila Monos 

Bohío Soldado 

Altos de Chagres 114 

Cruces 



- 27 



540 

4 

75 

50 

25.9 

612 

544 

7 

14 

915 

63 

14 

4'» 

24 
123 

235 



Chilibre » 

Juntas de Obispo 

Matachín 

Emperador 

Boquerón de Culebra....9r, 87 

Riogrande 

Pedro Miguel 

Sierra de Ahogayegua...i42. 

212, 181, 128 

Monte Trinidad 

Alto Aguacate 

Cerro Cabra 

— Ancón 

— Puente 

— Clrande 312 

— — loma al E. 

— Barro Colorado 

Gitjn 



212 

24 
21 

80 

■ 194 

52 

31 

"5 
1500 

120 

492 
170 
198 

305 
28 
60 

6 



Pico del Rey (isla San Miguel) r2i 



J. LANDREAU (FRANCÉs), I848-I868 



Cerro Pinas 

*"— Napipi 

— San Pablo 

Istmo id 



• ••.•■••■ 



165 Boca Napipí 

75 Napipi alto. ..^•» . 

ICO Pantanos de Pinas... 

85 Quibdó 



• ■ • •••••«» 



• • «11 



«5 

45 
15 
45 



[. F. KELLEY (AMERICANO), 1 857 



Quibdó 

El Pato 

Cabeceras del Jurado.... 



22 
lio 
324 



— Hingador 
Boca Jurando... 



135 



F. A. SIMONDS (ingles), 1 874- 1 886 



La Costa Atlántica 
AneroidaleSyinéditas en su mayor parte) 
a) bol(var 
a) ElSinú 



• •• • a « • < 



Montería 
Ceretc... 

San Pelayo 

Loríca 

Purísima 

Chima 

Ciénaga de Oro , 

San Ajidrés 

Palmito 



Mateo Gómez. 
Ijh Madera.... ( 



35 

25 
22 

15 
16 

20 

24 
130 

70 



28 
29 



San Carlos... 

Basura 

Retiro de Indios 

Los Burgos 

El Campo 

Carito 

Guayabal 

Verástegui 

El Cedro 

Cotorra 

Punta Vánez... 

Corozalito 

Obligado 

Arache 

Sitioviejo 

Momil.. 

Mata de Caña 

San Sebastián ..., 

San Nicolás de Bari 

San Bernardo 

La Doctrina 

Gallinazo 



• " • • • • 11 



■ « • • • 



30 

25 
26 

20 

30 
20 

30 

25 
23 

22 

22 

24 

24 
20 

20 
18 
20 

í5 
10 

10 

10 

í6 



Nueva Geografía de Colombia 



83 



Montero 
Santa Cruz... 
El Higal 

£1 Banco 

Pijiguayal 

Pucblecito... 

Salitral , 

Sabaneta ... 
San Antero 

Aserradero 

Puerto Eicondido 



Tucura 
Piru .. 



•■•••• 



• • • • 



Bani 

Matamoro 

Mo»quito 

MUiguay 

Buenavista ... . 
H uertasgrandes. . . 

La Petaca 

Guayacanes 

Alto de JesHS... 
Casitas ■ . 
Flechas 

Bajogrande 

Carrizal 

Cocotina 

Almagre ... 

Altoarrayán 



5 

50 
40 

50 
90 
100 
90 
76 
50 
45 
15 



ICO 

70 
70 
55 
50 

45 
150 

126 

140 

70 
320 
120 
120 
125 
120 
250 

230 
345 



6) Tíerradeniro (Isla del Dique) 



Barranquilla 

Soledad 

Santo Tomás 

Palmar de Várela 
Campo de La Cruz 

Galapa 

lubará 

Baranoa .. 
Usiacuri .. . . 
Sabanalarga 
Manatí . . 

Villanueva 
San Estanislao . 
Santa Rosa 
Arjona 
lurhaco 
Cartagena 



•••••• •• 



5 

10 

15 

15 
20 

106 

280 

130 
106 

75 
30 
80 

25 
80 

106 

200 



Puerto Colombia 5 

Sabanilla u 

Malambo 12 

Ponedera 20 

Suan 14 

Santa Lucía 15 

Bocabajo 20 

Candelaria 25 

Aguada de Pablp ,.,,, 15 



Li Peña 

Repelón 

Retine 

Arroyo de Piotlras , 

Molinero 

li.ibel L'»p<:z , 

Mespia 

Puvíb onuevo 

Campeche 

Colombi i 

San Jacinto 

Casjujil 

Juan de Acusta . 
Saco 

Hojó 

Cipacua 
Guainiaral 

CílhlTCO 

Cedral 

Ilibácharo 

Palm r de C«n lelaria .. 

Luruaco 

Sania Crtn 

Ca averal .. . 

l*ajar di Chiquito 

— de Burros 

Corralit0 

Matute ■ .... 

Colón 

S.iiita Catalina 

Clemencia 

Bayunca .■ 

Amansaguapos 

I^ Cueva 

Arroyogrande 

Ternera 

La Manga .. . 

Turbana 

Manglar 

Las Cejas 

Monta 

Ballestas 

Rocha 

Santa Ana , 

Paricuica 

I'asacaballos 

Cañoloro 

Manga 

La Popa 



15 
15 
15 
45 
50 
90 

ICO 

60 

140 

70 

60 

120 

200 

35 

30.1 

90 

150 
no 
100 
80 
lio 

50 
70 

100 

70 

60 

60 

80 

85 
70 

70 

65 
o 

90 
60 

30 

o 
120 

18 

15 
50 

120 

15 

o 

60 

o 
o 
o 
o 



c) Las Sabanas y bs Moíites de Maria 



Calamar 

Zambrano.. 

Tetón 

Gumo... 

M ih «tes 

San Juan 

San Jacinto. 
El Carmen.. 

Ovejas 

Corozal 

Morroa . .... 
Sincé.,, 



22 

40 

35 
70 

15 
170 

215 

150 

250 

155 
180 



84 



Nueva Geografía de Colombia 



Sahagún. 
Chinu.... 



Sampués.... 
Sincelejo.... 
Tolii viejo. 

Tolú 

San Onofre. 



Barrancanueva.. 
— vieja..., 

V'ucal 

Nervití 

San Agustín 

.San Andrés 

Tacamocho 

Arroyohondo 

Jesús del Monte 

San Antonio 

Buenavista 

Juan Gordo 

(Taleras 

Rancherías 

Morrocoy 

Colomboy 

Las Llanadas.... 

Santa Rosa 

Sabaneta 

Caracol 

Piedras 

Colosó..... 

Higuerón 

Santa Rita 

Comisario 

San Antonio ..... 

Flamenco 

María La Baja... 

San Pablo 

Sinccrín , 

San Basilio 

San Cayetano.... 

El Loro 

Palmadulce 

Algarrobo 

Matulla 

Flechas 

Las Palmas 

Guineal 

Arena 

Pasacorríendo.... 

Don Gabriel 

Flor del Monte.. 

La Ceiba 

Calle del Piñal... 

Pijiguay 

Los Hatitos 

Pileta 

Chocho 

Don Alonso 

Canashuecas 

Correíto 

Guáimaro 

Laguneta 

Bajogrande 



125 
130 
140 
220 

80 
o 

50 



26 
26 
20 

30 

35 

35 

34 
40 

27 
125 

80 
120 

80 
130 
125 
125 
150 
120 
150 

90 

90 
200 

15 
240 

30 
10 

30 

15 
40 

90 

60 

90 

220 

200 

230 

200 

220 

120 

200 

130 

180 

160 

125 

200 

200 

200 

150 

200 

140 
120 

ICO 

120 
130 
125 



dj La Comarca de Ayapel y Magangué 

Mompós 40 

San Fernando 45 

Margarita 50 

San Martín 5^ 

50 

38 

35 
40 

40 
55 



Barranco de Loba 

Pinillos 

Magangué., 
San Benito 

Caimito 

Ayapel 

Majagual 38 

Sucre 38 



Talaigua 

La Rinconada 
(}uat ica 



Menchiquejo 

•^andoval 

ChiJIoa , 

Dona Juana 

Juana Sánchez... 
Hatillo de Ix)ba. 

Conchitas 

Pelado 

Río Nuevo 

Retiro 

Boquillas 

Lobato 

Palenquito 

Palomar 

( iuacaniayaa 

Tacaloa 

Yati 

Madrid 

Barranca 

Camilo Torres... 
I'unia de blanco. 

Fundación , 

Santiago 

San Antonio .... 

Jegua 

Mantequeras 

Congreso 

Chaparral 

Boca higuerón ... 
San Marcos... . 

Zapata 

Palmito 

Islagrande ... 

ilatonucvj 

Musangal ■.-..... 

Otero 

Pozohondo 



Boyacá 

Colorado... , 

Boca Mojana .. 
— de La Raya 
San Jacinto., 

Malabet 

Buenavista 

Soledad 



!•••«■ »• 



40 
40 

44 
'50 
50 
s5 
45 
50 
50 
40 
50 
45 

36 

35 

45 

38 

38 

38 

35 

35 

35 

45 
60 

38 
35 
35 
35 
38 
38 
38 

45 
40 

30 
38 
38 
38 
38 
38 
40 
40 
42 
45 
45 
50 
55 
55 

130 



r 



Nueva Geografía de Colombia 



85 



Juan José 

Candelaria 

San Pedro 

Lre 

Maralú 

Schebe 

Cintura .... 

Arroyohondo 

Santiago de Arriba .. 

— Abajo 

Laguncta 

Bocanegra 

I JOS Cayos 

Kosavieja 

Galeras 

Palonia 

Raizal 

Empedrado , 

Culuxnatu. 

Remolino 

Catalina 



¿J EltarUorio de Simiti 



Simiti... 
Morales. 



San Pablo 

Bodega Central. 

Rio viejo 

Regidor 

Peñón 

Norosí.. 

.\renal , 

Simoa 

Santa Rosa 



120 
I20 

lio 

loo 

55 

50 

50 

120 

125 

120 

130 

105 

105 

70 

80 

90 

45 
70 

60 

40 

45 



80 
75 



85 

75 
60 

60 

55 
120 

120 

76 
70 



Guamacó 350 

B — KL MAGDALENA 

a) La Goajiro 

Macuira 692 

Araura 639 

Itujoro 548 

Guazarepa 670 

Ruma 594 

Yunipichc 700 

Aoipana 609 

la Teta..... .. , 365 

Llanos al pie id 92 

Carpintero 213 

Peñas 61 

Boquerón. 305 

Parachí 107 

Cerros vecinos 456 

b) Jja Sierra Nevada 

Cúspide 5181? 

El Paso 4573 

Páramo Chiugua 4500 



Adurimeina 4268 

Monte Chinchica 3000 

£1 Mamón 3000 

San Sebastián , 2000 

Alto de Puebloviejo 3048 

Puebloviejo , 920 

Alto Las Minas 457 

San Miguel 1670 

Santa Rosa 1060 

Santa Cruz 1160 

Curiva 2000 

Cerro Chima 2133 

San Antonio 1060 

San José 1370 

Templado.... 1000 

c) El Valle del Bajo Magdalena 

Sitionuevo 10 

Remolino 30 

Pivijay 25 

Salamina 14 

Piñón 15 

Cerro de San Antonio. 20 

Tenerife 50 

Plato 30 

Santa Ana 33 

Guamal..... 50 

Banco 

Tamalameque 

Simana 60 

Puerto Nacional 60 

Loma de Corredor 75 

Agaachica 70 

Río de Oro 1234 

González 1240 

Búrbura 1200 

Boca del Monte 150 

Platanal... ••••....._ 130 

Los Angeles .'. loo 

Tasajera o 

Carmona 20 

Las Casitas 20 

Jagüey 20 

Buenavista 20 

Chino Blas 8 

Riofrío o 

Bongo 15 

Media Luna 10 

Guaimaro , 18 

Tucurinca 40 

Tupes 120 

Aracataca « 60 

Cataquita 30 

Fundación 50 

Astillero 120 

Pasacorriendo 30 

Cantagallar 30 

Playón 40 

Consejo 50 



86 



Nueva Geografía de Colombia 



Hacha 

Carreto 

Caimán 

Cocosolo .... 

Moya 

Ma abrigo 

Chenguc 

Cimbaral 

IVdraza 

Bálsamo 

Punta dePieílra 

Hereclia 

Santa Martica 

Real de Obispo 

Piedra de Moler.... 

— Pintada 

Chivólo 

Santa Inés 

China 

Chinita 

Apure 

Palmitas 

Pinto 

San Fernando 

.San Zenón 

Pijinio 

Peiloncito 

Angostura 

Canogrande 

Pedregosa 

Morillo 

San Sebastián . 

Buenavista 

Los Negritos 

Pampán 

Federación .. 

Guaimaral 

Mechinquejo 

San Bernardo 
La Gloria . . . 
Puertoviejo . . 
Gamarra . 
Badillodeliio 

Darú 

Bodega Santander 

— Chocó 



50 
40 
40 

50 
50 
5« 
45 
50 
26 

20 
60 
.^o 
28 

30 
50 
50 
100 
80 
20 
21 
20 
40 

35 

35 

36 
40 

40 

33 

•5 
55 
50 

35 

35 

55 

5" 

55 

50 

55 
60 

70 

60 

60 

80 

80 

80 

90 



d) Les Valles del Cesar y el Ranchería 
(Valle Dupar) 

Chiriguaní 55 

La Paz 125 

Valle Dupar 122 

Atanquequez ■ . . . 800 

Villanueva 210 

San Juan de Cesar 140 

Barrancas , 125 

Fonseca ... 130 



Guayacamal 
El Pozo ... 
Caracoli.... 



Papayal 

Marocaso 

Chorrera .. 

Coní jo 

Rosario -, 

Cañaverales 

La Esperanza... 

El Tablazo 

Corral de Piedra... 

El Molino , 

l'atillal ... 

Hidill.» 

Urumila 

Colonia M\it¡$ , 

La Jagua 

Sierranegra 

Si^rra Montana... 

Manaure 

Diegopata , 

Túpez 

Valencia de Jesús. 

Ariguani 

San Ángel 

Jobo 

Palmira 

Codazzi 
Venados 
Once reses 
Las Cabezi^ 
El Paso .. 
Marquesnno 
Calenturas .. 
Puerto id 
San Pablo 

Becerril 

Jagia .. 

Saloa 

Belén .. 

Chimichagud .. 



• • ■ ■ 



••• ••••» 



• • • ■ • I 



125 
600 
130 
130 
600 

130 

130 

140 

140 

150 

150 

150 

215 

1650 

130 

800 

400 

600 

125 

90 

90 

70 

90 
180 
180 
200 

65 
60 

55 
55 
55 
65 

58 

60 

100 
70 

5? 

55 
5 



e) El Litoral y Ija Ramada 



Riohacha 

Camarones 

Dibulla 

Santaniarta 

.*^an Juan del Córdoba. 

Pueblos iejo . . 



I . . ■ 



100 

55 
120 



Anaime 

Barbacoas 

Chancfaico 

Citnpris 

Tomarazón 

Li Glo'ia 

Lo<; Remedios 

Gaira 

Mamatoco 

Taganga . 
Bonda.... 
Maiinga.. 



- ■ • • 



>••••• • • I 



40 
10 
00 
00 
10 
00 

80 
"5 

38 

loo 
loo 

350 
10 
00 
ao 
00 

50 
70 



Nueva Geografía de Colombia 



87 



J. DE BRETTES (fRANCÉs), 1 895 



La. Siena levada de Santamarta 

Hucumeyi (Palomino) 1214 

Maniji 1 1 70 

Cueca 2900 

Aluey 2200 

Ulneyisac 4676 

Guacansacaia 5210 

Nanucuaroalaqueca 433^ 



Nunualacalac 3838 

Evieclac 1840 

Acca Arluzonca 1840 

Alto Las Minas 2x6 

Buzimontche Kuak 2075 

Duraniemaca 34^5 

Limite inferior de las nieves. 4880 

Cúspide de la Sierra 5^87 



EN LA COSTA 



(Deducidas de las Memorias sobre exploraciones mineras de M. Palacio, 

L. Strifleur y de las Cartas españolas) 



Nudo de Paramillo .. . 


..3800- 


-4200 


Sierra del Águila 


2000- 


- 1000 


Cerro Ouimari 




2800 


— Las Palomas 


• • • • • 


1000 


Colinas del Cedro 


100 


- 300 


— Santa Cruz . 


•' 30 


- 50 


— Sabaneta . . 


. .70 


- 100 


Cerro Higuerón .--- 




1200 


— Murrucucú 




2500 


Serranía de Uré 


...800 


- 600 


Altos de Guamacó... 


400 


- 500 


Cerros de San Lucas . 


. . 500 


- 800 


— de Norosí 


. 250 


- 300 



Cerro Corcovado 

Depresión de Ciénaga de Oro 
Sierras de la Paloma y la Pe- 
nata^ 350 - 500 

Montanas de María (Cerro 

San Martín) 

Tetas de Tolú 500 

Morros de Turbaco 200 

— de Piojo • 

— de Tubará 

— de Puerto Colom- 
Día ■•••• ••« ••••• 1 20 

Mesa de Chimiquique .. 120 



400 
90 



1120 

51S 
350 
3SO 
300 



200 
240 



COMISIÓN DE LIMITES (gOAJIRA, 1 899) 



Aneroidales 



La Teta 420 Montes de Oca... 

Povorop .-.* 500 Id. (hipsómetro)... 



700 
600 



ALMIRANTAZGO INGLES 

Magistral de Panamá Montañas de Terrón Colorado 2oO 

Volcán de Cartago 3386 „~„^. " Pico del Río... 60 

Pico Blanco 3581 ^^^^ ^°,^^^o •• V" ,^ • ^^39 

Cerro de Chiriquí 3438 ^^Tx^^^^^^Í"^ >^''"" ^^ ' ^* 

— Homito 2176 Volcán ^ de Chiriqui 2139 

— Santiago 2098 „.— f' ^^ *^ ^ ^^. ^^^ 

— Castillo del Chocó .. 1934 ^^^os de id 765-866-814 

— Sillade Veragua .. . 1014 ^ "" t». "" ^" 

Cerro Biarra 522 

Ramificaciones SetetUrionaUs _ Cricamola. . . . . 291 

Montañas de Dota ó Mátima.. 2271 Colina de Babur ••.•• 715 

— • — Pan de Azúcar 1711 Pico Cabeza de Tigre. 1184 

— — Cerro Negro.. 347 Cerro pie N. Santiago i6oo 

— — CerrosMinkey ^93 Collados de Catalina (W.).. .. 866 



Nueva Geografía de Colombia 



Collados de Sao l4Catalina ten- 
tro 538 

— — ;K 797 

— — 167-144 

Montes ele Cocl¿ zE6 - «7 

Cerro Miguel de la Borda 473 

Pitón id . 509 



Cenus de San^BUl .... .609- 

Bolívar y Magáalíiia 

Tela^deTolú 

Sii^rra Ntvada de Sanlimarta. 
TetaLloajira ' .. .- 



S008 
167 

885 



KÍEiira 26— Cfl/Wa M rio Copr [TH El Canaldel\fiomá, pnr L.>',' liona parte W.) 



Y K, h R O C . 

Proytíto de ferrocarnl di Ücaña 

TraiodeX. Satatmans (americano) 

1894 
La Gloria (lío Magdalena)... 
SimiSa 



6g 



R R 1 1. E S 

Llanos de Mala .. 100-150 

— de Guare 180-230 

Kl Morro 347 

Quebrada Carmen 3*3 

Cabeceras de id 600 900 

Quebrada Limonada '^JS 

Pie de la Cuesta laoo 



Nu£VA Geografía de Colombia 



89 



Boquerón del Cuco (la Cordi- 
llera) 1452 

Pie del Cerro 1300 

Camino de Ocaña 1200 

Rio de Oro 1078 

Ocaña .. Iioo 

Trata del Ferrocarril de Puerto Wilches 

(Proyecto S. Gaulmin — 1894) 

Puerto Wilches (rio Magda. 

lena)... ....-«... . . 96 

Quebrada Raya 121 

Banco en la llanura .. 145 

Quebrada Mies \ iii 

Bíanco id 152 

Quebrada Collados 102 

La Cristalina 160 

Quebrada Afanador. 1 34 

Banco id ••••• 186 

Rio Paturia 128 

Sabana Torres ■.■15o- 129 

Remates de la Serranía de La 

xaz ••• - ••* . ••• ••■• zzs 

Puerto Botijas 250 

Boca del Cachira 220 

Cuchilla id 243 



Boca del Rionegro 
Boquerón de Suratá 
Vegas de Girón 
Pie de la Mesa 
Bocaramanga .. 



!•••■•■•• 



438 
462 

508 
650 
929 



Proyecto del Ferrocarril del Guayabal 
{Trazo Cistteros — 1890) 



Honda (Rio Magdalena) 
Paso del Guali 

Calungo 

Las Coles 

Rabo de GiUo 

El Surco 

Alto de la EstrcU i . 

Mariquita 

La Guardia . . . . 

Lumbi 

(iarrapata 
Los Cerritüs 
Guayabal 



1 88 
250 
298 
259 

307 

235 
308 

276 

301 

264 

220 

300 

240 



Ferrocarril aéreo á Bogotá 
( hüditas^ del proyecto ) 



Estación Honda ...• 

— Tocuy 

— ' Santa María 

— El Salto ... 

— Laguneta 

— Guaduas 968 

— Verjel 1582 



261 

242 

268 

1231 

1242 



Ebtación Palmar 1843 

— Empalme 1279 

— Villeta 790 

— Loma 1099 

— Sasaima 1185 

— Las Marias... 1511 

— California ... 2178 

— Agualarga ( principio 

de la carretera de Occidente) 2221 

Ferrocarril de Puerto Colombia 

(Por la orilla del mar) 

Ferrocarril de Santamaría 

(Quedan anotadas). 

Ferrocarril de Puerto Berrio 

(Id. id.) 

Ferrocarril del Cauca 

(Id. id.) 
Ferrocarril de Girardot 

(Id. id.) 

Ferrocarril del Espinal 

(Id. id.) 

Ferrocarril de Hottda 



I^ María Dorada (rio Magda- 
lena) 

Río Humadera 

Altozano de Purnio . . 
Río Purnio .... 

Yeguas .... .... 

Guarinocito . 

Rio Guarinó ... 

Altozano de Cancolí . . . 

Caracoli 

Altoz no id ^ ... 

Honda .. - .. .. 



160 
169 
176 
172 

183 
194 

176 
192 
181 
200 
188 



Ferrocarril del Sur (Ixi Sabana) 



Estación Bogotá . 
Camino de Engativá .■ . 
Carretera de Occidente. 
R^o San Francisco. 
— Fucha 
Camino de Bosa . 

Rio Tunjuelo 

Camino de Soacha 

Terreros 

Camino de Soacha ... . 
Soacha 



■■■•••• 



• • • • ■ 



2620 
2604 

2597 

2595 

2589 

2595 

2585 

2598 

2593 
2569 

2601 



Xueva Geografía de Colombia 



TOMO I — 7 



90 



Nueva Geografía de Colohbu 



Ferrocarril de La Sabana 

Estación Bogotá 2620 

— Fontibón ... 2614 

Río Funza (puente) 2582 

Cota mínima ... 2580 

Mosquera .. 2581 

Madrid (puente .. 2585 

El Corso (id.) 2598 

Fin del llano . ... 2612 

Alto de Turrilla« 2632 

Los Micos .. . 2619 

Facatativá 2622 

Desnivel de la Sabana . ...-I-60 — 62 



Ferrocarril de Zipaquirá 

Estación Bogotá . . ..... 2620 

Estación Chapinero 2616 

Estación Uribe 2608 

Estación Caro 2596 

Río Funza (puente) .. 2592 

Cajicá 2602 

IV. 39 •••*•■ •..•«•.• 202*4 

~^ 4' '** ....•• 20 1 9 

— 44 2607 

Estación Zipaquirá 2614 



TRABAJOS DE PONCET 1 848 



La Madre de Dios (Río' Mag- 
dalena) .. .. 

Honda..* ....1 

Cordillera del Riogrande. . . 

Altiplanicies de Bogotá 

Los Robles 

Chimbe ..... ... ..... 

Alto de Gaseas . . . . 

Riodulce 

Cisne .. 



Fl Trigo . 

263 Las Tibayes .... 

283 El Raizal .. .. . 

348 Guaduas 

2661 Él Sargento , .. 

2704 Las Cruces 

1500 Paso de Cambras 

1770 Salinas 

1210 Rionegro ... 

1080 Los Alo r ros 

1355 La Vega 



I • • ■ • ■ « 



2170 
1865 
1990 
1 185 
1676 
1000 
500 
qoo 

390 
1650 

1380 



ADDENDA ET CORRIGENDA 

CAMINO DE CHAm/ 

G. Carvajal (colombiano), 1891 

Nivel é hipsómeiro 

Arrayanal 1515 

Alto del Paramillo (Cordille- 
ra del Chocó) 2197 



RioChamí 773 

Chami Q2I 

Alto del Charco .'. 1536 

San Juan de Tatamá 573 

Alto de Partidas 755 

Pedernal (Juntas de Agüita). 518 

Quebrada López 426 

Alto de Antón 629 

Quebrada id 350 

Alto de Marmolejo 695 

Río Mu mbú (boca) 194 

Alto de Arrastradero .. 426 

Quebrada A rrast nidero 204 



Alto de Tomín 

Carmelo (R. Pureto) 

Alto del Carbón (en el Istmo 

de San Pablo) 

Quebrada Dudúgucra ; 



^ Bagado 

' San Juan de Tatamá 

Alto del Caracol .. 

Río Tatamá 

Pueblo Rico 

Alto de Potosí (la Cordillera) 

Río Apía 

Apía 



Lloró 



39S 
251 

424 
303 

206 

573 
1256 

1062 

1684 
2158 
1618 
1830 

72 



J. URIBE U. (colombiano) 
(El Telembí) 



Panga 

Kl Páramo. 



1588 Quebrada Asaspi .. 

2875 Playagrande (Río Telembí). . . 



•*••■• t 



2000 
50 



Nueva Geografía ds G)lombia 91 



F. PEREIRA (culombiano) 
(Estudios de minas) 

■ 

Morroazal (cordillera del Quin- Sucre (mina en Remedios) . . 6S9 
do) 5^00 Frontino íü . ... 7^ 



F. J. CASAS (colombiano) 

Annca 179 



R. NIETO parís (COLOMBIANO) 
Lmgo de Fúquene ^ 2440 



R. CARACRISTI (ITALIANO) 
Sierra Nevada de Santamaría (barómetro) . — 5222 



F. MORALES (COLOMBIANO) 

Puente del Común 2610 £1 Rosario (H¿o Tácbira) 253 

— Grande 2600 Pamplona 2303 

Cuenta 294 



M. PONCE DE LEÓN (COLOMBIANO) 
Laguna de Suesca (paso) 2818 

A. PINART (francés) 
Pasos de Chiriqw' (la Cordillera) 1110-1206 



MORITS WAGNKR (aLEMÁn) 
Pasos de Chiríqui (id. id.) 1104 

Advertencia — Del ingeniero francés Sr. IL Lebrun no citamos ninguna 
cota porque ninguna hay original en su voluminosa memoria. 

Nota — Naturalmente en esta relación de autoridades no habrá de incluirse 
el autor para señalar las altitudes recogidas por él en diversas excursiones ; pero 
sin arrogarse título alguno, menciona á continuación unas pocas para llenar va- 
cios en la altimetría oe Cundinamarca. 

Chipaqne, 2500; paso del río, 1950: Une, 2460; Páramo de la Zorra, 3205; 
Pnebloviejo, 2450 ; Alto de Chuntiva, 2910 : Gutiérrez, 2350; Alto de La Hor- 
queta, 2630; Alto de Quifla, 1800; Id. del Cogollo, 2510; Quebradanegra, 1700; 
Alto de Santa Ana, 2400; Puente del Ají, 2000; Boquerones de Treinta y Seis, 
3100 y 3005 ; Alto de Gama, 2400; Gama, 2206; Alto del Guavio, 1820; paso 



92 



NirEVA Geografía 1)e Colombia 



del río Guavio, 1630 ; Alio de Miraflorcs, 2140; Salina de Gacheta, 1800; Alio de 
Boitá, 2740; Alto de Zamora, 3CXX) ; Alto del Águila, 3000 ; Boquerón de Chía, 
2750; Id. de Suba, 2720; Anolaima, 1650; Río Curí, 1300; Reventones, 1750. 

En el texto se indicarán las razones por las cuales en cada cí»so se prefiere 
una cota entre varias, y también el observador que la tomó cuando no sea de las 
comprendidas en las lisias anteriores. 

No pondremos término á esta parle del trabajo, sin hacer notar que todos los 
puntos importantes del país han sido ya acolados ])or algún observador. 



IOS (ÍKÍANTRS COLOMBIANOS 



( \iya/fih¿ 
Chiles. . . . 
Cundml. .. 



El Cerro Negro 
Arufral 

Torre de Mallama . 
Cerro San Francisco 
El Galera 



El Tanjubina . . 
\a& Animas 
I .as Petacas 
El So' ara . .. 



• • • " ■ • É • 



> • • • • • • 



• • • ■ • • • 



Los Humos 

El Buev 

El Pale'tari 

El Agiiablaiiia ú I*an de Az'icar 



Coionuios Pico K 
— W 



El PuniíY 



Las Papas 

Pico de Cutanga 

Páramo de Suaza 



SS40 
5720 

5954 
4840 

4830 

47S0 

4890 

4761 

4790 
4470 
4000 
4070 
4200 
4000 
4100 
4100 
4264 

412S 
4242 

4054 
4538 
4440 

4850 
4580 

4435 
4400 

■ 4550 
4300 

44S2 

... . 4893 

4932 

4730 

4670 

... . 4^44 

■•• 45 n 
48C0 

5184 

48c» 
5000 
490S 
4700 
4918 

4240 - 4500 

... 4600 

4482 



Wiener 

Montenegro 

líumboldt 

Codazzi 

Mosquera 

Reiss y Siubel 

Codazzi — Mosquera 

Boussingault 

Reiss y Stubel 

Reiss y Stubel 

Codazzi 

Reiss y Stubel 

Codazzi 

Boussingault 
Codazzi — Mosquera 
Reiss y Stubel 



Caldas 

Montenegro 

Mosquera 

Codazzi 

Reiss y Stubel 

Codazzi 



Reiss y Stubel 
Codazzi 
Caldas 
Montenegro 
Reiss v Stubel 



Codazzi 
Caldas 
Montenegro 
Mosquera 
Codazzi 
Reiss y Stubel 
And ré 
Codazzi 



* De bastATililIa van Iom nombri'S de las eimn» etomaraente nevadas y Us altitudOT 
que se adoptan en esUi C^eugratla como más aproximtvdus ú la verdad 6 que mejor con- 
cuerdun con los elementos Huministrndos por el terreno mismo- Con un intonoffante se 
señalan aquellas que se han calculado con los diitos generales suministrados por elrespec- 
tivo observador en el curso de hus trabajos. Véase en el estudio del relieve la figura oorrM- 
pondiente. 



Nueva Geografía de Colombia 



ElHuila •iS'4-5S47 Caldas 

5457 Montenegro 

5700 Codai2Í 

5100 • 5400 (!) Reiss y Slubcl 

Sania CMlatina (BarraBÉn) 4930 Codaui 

4744 Montenegru 

£lQiiindÍa ¿ISO Codazii 

5280 Faulhabcr 

Einlima 36JS Caldas 

5494 ó 55S4 Humboldt 

5500 Boussingaull 

5587 Montenegro 

5616 Codazzi 

5400 (!) Reiss y Stubel 

6440 Ka ul haber 



£/íí.»(Me5anevadadc Heneo).,., sjqs Caldas 

5590 Codazzi 

5850 Fiul haber 

+ 5400 (7) Reiss y Slubel 

Sania ¡saUl. 544° Faulhaber 

Sioo Codazzi 

£/^if«{ctcsteria nevada) ■. $300 — 

3300 Caldas 



94 



Nueva Geografía de Colombia 



La Olleta (cráter del Ruiz). 



Santa M'-rla 

Páramo del Ruiz. 



Santa Rosa. 



Las Cazuelitas 

Sumapaz ; 

Chamizal 

Las Animas 

El Nevado (Sumapaz) 



Los Colorados (Boyacá). 

Toquilla 

Rechiniga 



Cusiri 



Sierra Nntada de Chita. 



Servitá-Carcasí. 
Almorzadero.... 
La Colorada.... 
Páramo Rico.'.. 

.Santurbán 

Angostura ^ 

Lagunas 

Sumalina 

Cachiri 

Tama 



Cobre.... 
Escobal. 



Morros de Güina 

Desaguadero 

Pena de Saboyá 

Sierra Nevada de Santamaría.... 5460 

5"5 



Nudo del Paramillo 



5250 

4855 
4900 

4126 
4250 

4236 
42SO 
4210 

4300 
4000 

4100 

4810 

4J^o 

4200 

4000 

4650 

4700 
4480 

5943 
5983 
4875 
4965 
5300 

4000 

4093 
4400 

4200 

4030 

4500 
4400 

4100 

4220 

4000 

3000 

4000 

4218 

4218 

4350 

4325 

4003 
5850 

■5309 
7926 

5107 

5008 

5222 

4200 



Faulhaber 

Codazzt 

Reiss y Stubel 

Faulhaber 

Codazzi 

Hettner 

Reiss y Stubel 

Pereira 

Faulhaber 

Codazzi 



Chaves 

Codazzi 

Vergara y Velasco 

Codazzi 
Brísson 
Codazzi 

Vergara y Velasco 

Codazzi 

Mosquera 

Humboldt 

Montenegro 

Hettner 

Vergara y Velasco 

Codazzi 



Hettner 
Codazzi 



Estechi 
Codazzi 

Hettner 
Codazzi 



Humboldt 

Montenegro 

Joy Mosquera 

Bretes 

Almirantazgo inglés 

Caracristi 

Striflcur 



PRINCIPALES PASOS DE LAS CORDILLERAS 
(Altitudes adoptadas por la Nueva Geografía de Colombia) 



A. Cumbres del Chocó 



Huaca 

Cruces de Parga. 

Chambú 

Pan^a , 



Hoz de Minamá 380 

Alto de Ranchos 2500 

3520 Carpintería 2500 

3600 Santa Ana 3258 

3295 San Antonio 1790 

2875 £1 Guayabo , i^f^ 



Nueva Geografía de Colombu 



95 



Pavas 1756 

Palogordo 2465 

Arrayanal 2197 

La Línea (Carmen^ 2ogo 

Los Robles 2402 

El Tajo 2568 

Paso al Sinú 2000 

Uré 600 

B Cumbres del Quindh 

Hnaca 3520 

Potosí 3400 

Mocoa 3271 

Aponte 264S 

Santa Rosa 3300 

Las Papas 3980 

Guanacas...^ 35x8 

Moras 3670 

Delicias 3475 

Barragán 3580 

Calarcá 3300 

Quindío 3485 

Santa Isabel 4420 

Herveo 4250 

El Ruiz 3980 

San Pablo 3200 

Aguacatal 31 10 

Sonsón -• 3200 

Pantanillo 2487 

Peñol 2220 

La Quiebra « i57^ 

La Ceja 1636 

Remedios 1200 

El Boquerón 2548 

Cborrosblancos 2404 

Cruces 600 

Guamacó 5<^ 

C. Cumbres de Sumapat 

La Ceja 1980 

Santa Lucía 2804 

La Cuchilla ig\o 

Las Animas 4100 

Chipaque 3280 

Cruzverde 3490 

Choachí 3330 

Treinta y seis 310a 



Guasca 337o 

La Carbonera 3320 

Macheta 28^0 

Las Pilas 2900 

El Peñón 2800 

El Salto 2400 

Barroblanco 2734 

Chun2La 2404 

El Roble 2750 

El Yaque 2840 

El Mortiño 3228 

Tierranejgra* 2900 

Samanga. 3400 

San Cayetano 3600 

Caldas 3000 

El Roble 2300 

Zapatoca 2200 

Peñanegra 3000 

El Aire 3000 

Pesca 3000 

San Antonio 2990 

San Ignacio 3400 

Pisva 3300 

Novagote 330o 

La Chorrera 3300 

x^mia<*«<*« •«•• •••••• ... ^OsO 

Almorzadero 3775 

Guaca 3300 

Tona .• 3500 

Santurbán 3900 

El Viejo ;.. 3950 

Escorihl (Zulia) 2880 

Bagueche 3400 

Las Jurisdicciones... 2582 

El Frío •. 3360 

Ventanas 3300 

Tama 2118 

El Muerto 3380 

La Ensillada 3340 

Encino 337o 

Ocaña 1750 

El Carmen 1550 

Bobalí..- 1670 

Motilones 2500 

Bucarasica 3086 

El Laurel 2480 

El Sargento 1400 

El Trigo , 1900 



Eilometría 



En esta serie no incluímos sino las medidas de las líneas telegráficas cote- 
jadas con las cartas oficiales, y las distancias que arrojan los trazos de ferrocarri- 
les ó los planos de los caminos. Con un + se señalan los lugares estaciones de 
ferrocarril y consiguientes trayectos de este género de vías. 

Las letras que siguen á los nombres de los lugares indician el rumbo gener 
rtldeUvúh 



96 



Nueva Geografu de Coloubia 



PRIMERA SERIE 
A) LA COSTA 

(Bolívar y Magdalena) 

Otru 

Telégrafo, fuentes 

Puerto Colombia (W.E.). o o 

-f A Barranquilla (N S. • 37 (!) 27 

A Soledad 10 7 

A Sabanalarga 52 40 

A Candelaria 30 25 

A Calamar 32 25 

161 124 

Cartagena (W.E.) o o 

4- A Turbaco 25 

-h A Arjona 13 

-f A Arenal 30 

4- A Hatoviejo 33 (•) '8 

-h A Calamar 37 (!) 18 

104 

Cartagena (W E.) o o 

A Santa Ros.i 20 20 

A Villanueva 20 15 

A Arenal 30 25 

70 60 

Villanueva 

A Urumita 5 

Sabanalarga 

A Usiacurí 17 15 

Santamarta(N.E. S.W.) 

-H A La Ciénaga. 35 30 

-f A Riofrio 15 10 

+ Sevillano 15 

A Aracatací 51 26 

A Medialuna 50 52 

A Pivijay 21 15 

A San Antonio 45 35 

A Calamar (Goenaga)... 10 7 

227 190 

Santamarta á )2? 227 189 

Puerto Colombia >* 161 120 

Cartagena )^ 140 !) ¡05 

Calamar (N.S.) á 

Guamo 35 30 

San Juan 35 18 

San Jacinto 20 16 

Carmen 20 12 

Ovejas 40 26 

Corozal 40 28 

Sincé... 35 25 

Buenavista 40 23 

Magangué 40 32 

305 210 



Tele> 
yrnfo. 



Otran 
fuentes 



Corozal ( E,W.) 

A Sincelejo 

ATolú 



Cereté (W. E.) 
A Ciénaga de Oro. 
A Sahagún 



Carmen (W.E.) 

A Zambrano 

A Jesús del Río.... 



Barranquilla ^N.S.) 

A Sitionnevo 

A Remolino 

A Salamina 

A Piní^n 

A .San Antonio 



Santamarta \VE.) 

A Bonda 

A Calabazo 

A Don Diego 

A Dibulla 

A Camarones 

A Riohacha 

A Tomarazón (N.S.). 

A Fonseca 

A San Juan 

A Villanueva 

A Valledupar 



15 
50 



Sincelejo (N.S.) 

A Sampués 15 

A Chinú 12 

A San Andrés (KW.>.... 20 

A Chima 15 

A Lorica 60 

A Cereté 75 

A Montería 35 



35 



47 
20 



Magangué (N..S.) 

A San Antonio 40 

A.Sucre 40 

A Palmarito 16 

A Majagual , 29 



125 



12 

40 



65 52 



15 
10 

26 

16 

42 
15 



232 156 



26 

35 



61 



47 
10 



67 57 



30 
30 

12 
22 



94 



■ • « 


25 


17 


10 


45 


35 


15 




15 


10 



92 88 



10 


10 


40 


25 


75 


38 


60 


50 


50 


32 


25 


30 


62 


55 


53 


42 


25 


24 


22 


16 


46 


36 



468 358 



Nueva Geografm de Colombia 




98 



Nueva Geografía de Colobibia 



Tttl6. Otru 
graío. fuentes 

Maeangué (W.E.) 

ATalaigua 30 25 

A Mompós 30 15 

A Doña Juana 55 3^ 

A Banco 35 35 

A Tamalameque 35 3^ 

A La Gloria 40 3* 

A Carolinas 25 16 

A Puerto Nacional..* 20 12 

A Bodega Central 30 15 

300 226 

Barranquilla (N.E.-S.O.) 

A Cartagena 120 

A Lorica 80 



Calamar 
A Mompós 

Valledupar 
A Banco 

Valledupar 
A Santamarta 

Sahagún 

A Ayapel 

A Cáceres 



200 



160 



215 



220 



90 
160 

250 



B) EL N. DEL REINO 

(SatUandtr y Boy acá) 

Telé- Otras 
grafo. fuentei 

Puerto Nacional (W.E.) o o 

A Aguachica 20 14 

A Ocana (N.S.) 55 45 

A La Cruz 30 20 

ACáchira 65 50 

A Cachiri 67 (!) 28 

ASuratá 25 15 

A Matanza 7 5 

A Rionegro ... 30 ^^ 

A Bucaramanga 25 16 

APicdecuesta 20 17 

A Los Santos 30 24 

A Jordán 5 5 

ACurití 20 16 

A San Gil 10 10 

A Socorro 20 18 

Fasan m... 429 299 



Telé- Otras 
graío. fuentes 

Vienen 4^9 299 

AO.'JJ 30 24 

ASuaita 37 20 

A Santana i5 5 

A Güepsa 20 10 

AVclcz 10 10 

A Puente Nacional 20 16 

561 384 

Puerto Nacional (W.E.) 

A Ocana 75 59 

A La Cruz 3° 20 

A San Pedro 5° 32 

ASalazar 55 35 

A Cúcuta 30 38 

A La Frontera lo lo 

250 194 



Cúcuta (N.S.) 

A Chinácota 3° 

A Pamplona 40 

ACácota 15 

AChitagá 20 

A Concepción 35 'O 

A Málaga 12 

A Capitanejo 3° 

A Soatá 30 

A Sátivanorté*("N.E. S. W.) 35 

A Belén 35 

A Santa Rosa 25 

A Duitama 12 

APaipa 10 

ATuta 15 

ATunja 20 



33 
31 

II 
48 
10 

30 
22 

22 

28 

II 

8 

II 

14 
21 



364 322 



Tunja (E.W.) 

A Moniquirá 

A Puente Nacional. 



57 
13 



48 
10 



70 ^ 

San Gil (N.W. S.E.) 

A Mogotes 35 20 

A San Joaquín 20 15 

AOnzaga 22 16 

A Soatá 28 22 

105 73 



Socorro (NW.-SE.) 

ACharalá 33 26 

A Encino 38 20 

A Santa Rosa 58 3° 



129 76 



Nueva Geografía de Colombia 



99 



Telé- 
grafo. 
Soatá (W.-E.) 

A Boavita. 20 

A La Uviu 5 

A Chita 20 

A La Salina 55 



100 



Soatá (SW.- NE.) 

A Boavita 20 

A Cocuy 35 

A Güicán 20 



75 



Pamplona ^S.-N.) 

A Cucutilla 35 

A Arboledas 15 

A Salazar 22 

A Gramalote 25 

97 
Chinácoto (W.-E.) 

A Concordia 20 

Ocaña (SE.-NO.) 

ATeorama 30 

A Convención 10 

A Carmen 20 

A Simaíia 50 

A La Gloría 10 

120 

Ocaña (W.-E.) 

A Aspasica 36 

Ocaña (S.-N.) 

A Río de Oro 10 

A González 20 



30 



Otras Tel¿- Otrní 

fuentes grsfo. fuentes 
Bucaramanga (E-W.) 

ío A Girón 7 7 

2 A Lebrija (E-N.) 13 10 

20 A Zapatoca(W.-fc: 65 30 

20 A Barichara 35 22 

A San Gil 15 14 

52 

135 «3 

10 Bucaramanga (SW.-NE.) 

22 A Mutiscua 95 72 

6 A I*amplona 20 17 

38 "5 89 

Duitama (N.-S.) 

A Sogamoso 25 25 

22 A Pesca 25 25 

16 50 50 

Santa Rosa (N.-S.) 

70 A Floresta 20 10 

24 Tunja (N -S. » 

ASotaquirá 35 25 

APaipa 23 14 

.Z Suaita(SE.-NW.) -- — 

" A Guadalupe 20 14 

3^ A Contratación 20 12 

— .r — 
~ Picdecuesta (W.-E.) 
_ A San Andrés 42 3° 

Snratá 

8 A La Baja 10 10 

12 

Rionegro (SE.-NW.) 

20 A Puerto Santos. 63 45 



C) CUNDINAMARCA Y LAS TIERRAS CIRCUNVECINAS 



Tel6- Otras 
grafo. fuentes 
Bogotá (SK-NW.) 

+A Puente del Común.. 30 28 

-I- Cajicá 8 7 

+ Zipaquirá (!)i2 9 

A Nemocón 15 14 

ATausa 15 20 

Aübaté 15 16 

A Simijaca. 30 24 

A Chiquinquirá 10 14 

A Saboyá 11 11 

A Puente Nacional 24 23 

170 166 



Teló- Otras 
grafo, fuentes 
Bogotá (S.-NE.) 
+A Puente del Común... 30 28 

A Sopó 18 15 

A Tocancipá 7 7 

A Gachancipá 87 

ASesquilé 17 7 

A Chocontá 25 24 

A Hatoviejo 10 9 

A Ventaquemada 22 26 

A Tunja 33 25 

170 I4S 



ICX) 



Nueva Geografía de Colombia 



Telé- Otraa 
grafo. fuentes 
Tunja (E.-W.) 

A Samacá 20 14 

A Leiva 30 17 

A Ráquira 30 25 

A Chiquinquirá 30 30 

lio 86 

Bogotá (S.-XE.) 

A Chocontá 105 77 

A Macheta 15 12 

ATibirita 20 8 

A Guateque 10 6 

A Garagoa 25 20 

A Tibaná 40 28 

A Kamiriqui 20 10 

ATunja 26 18 

261 179 

Ubaté (E.-NE.) 

A Guachetá 15 11 

El Común (S.-X.) 
A Zipaquirá (vía La Dia- 

na) 30 15 

Nemocón (W.-K) 

A Sesquilc 15 i6 

A Suesca 7 10 

22 26 

Ventaquemada 

A Turmequé 12 4 

Garagoa W.-E.> 

A Mirañores 40 30 

A Páez 35 26 

A Chámeza 35 26 

lio 82 

Bogotá (W.-K) 

A Guasca 3^ 

A Gacheta 40 28 

A Medina 70 65 

A Cabuyaro 74 98 

184 226 

Gacheta 

A Junin ' 5 6 

Zipaquirá 

A Cogua 6 5 

Guasca 

A Guatavita 7 6 

A Sesquilé 18 12 

25 18 



Telé- Otraa 
grafo. fuente* 
Bo; ota (NW.-SE.) 

A Ul ique 35 22 

A Cáqucza 20 12 

A Quetamc 22 15 

A Villavicencio (N.-S.)... 70 42 

A San Martín 90 80 

237 171 

U baque 

A Choachí 10 7 

A Fómcque 7 5 

Cáqueza 

A Une 15 7 

A Chipaque 5 5 

20 12 

15o£[()tá 

+ Al Común 30 28 

A Chía I 4 

A Cota 12 10 

A Fun/a 17 17 

A Mosquera l 2 

61 61 

Chía (])or Tcnjo) — 

A Tabio.... 20 20 

Zipaquirá (SF..-NW.) 

A Pacho ■••... 25 20 

A San Cayetano 35 25 

A Taime -..., 25 12 

IkíRotá (SE.-NW.) 

4- A Mosquera.. 17 20 

4- A Madrid 4 5 

+ A Facalativá 14 13 

A AtTiíalarga 10 13 

A Villeta 20 20 

A Guaduas 20 21 

A Honda 25 26 

lio 118 

Bogotá (E.-\V.) 

+ A Facalativá 35 38 

A Vianí 27 37 

A San Juan . .. 13 10 

A Ambalema 30 22 

105 105 

Bogotá (N. E.-S. W.) 

+ A Mosquera 17 20 

A La Mesa 38 25 

A Anapoima.......^ 15 12 

+ A Juntas de Apulo.... 15 9 

+ A Tocaima 15 10 

+ A Girardot (!) 35 30 

I 35 106 



Nueva Geografía de Colombia 



Telí- 

Bogoti (X. E -S. W.)^ "' 

+ A Soocha— .. ■■ .. 

A Fusagasugá 

A Arbeliei. 

A P«ndi 

A Iconoruo -.'.. 

A Melgar 

A RiMurte ... 

B.^olá(li.-W.) 

+ A Madrid 

■\ .Subacboque 

ALaVega 

A NocaÍDia 

Bogóla (S.-N.) 
A Villcta 

A La Palma 

A Pacho 



Otiu T<1«- O 

FucnMa gnto. flii 
Ulica 

15 A Capatrapí - ... ao 

3í ■ 

1 1 Soacha 

10 A San Antonio 2¡ 

25 Agualarfa 

18 A Sas»ima. 20 

113 La Mesa 

A Anolaima 35 

'i 30 

JO 25 65 

40 22 ■ 

10 12 La Mesa 

Al Colegio 13 

E5 84 A Enlrerrios 20 

33 

65 69 

30 25 Bogóla (E.-W.) 

40 (1)7 A San Juan 7S 

... {'.) 37 A Cambao [camino viejo) 30 

135 "38 "S 



Figura 28— Antiguo camino de Fusagasugá (Folografia Je Rícines) 



102 



Nueva Geografía de Colombia 



Jalé- i 


otras 




Telé- ( 


DtTM 


gnfn. fuentes 




grafo. fuentes 


Tocaima 






Vienen 


no 


116 


A Jcrusalén 


16 


16 


A Santana 


32 

27 


30 
25 


A Guataqui 


15 


14 


A Santo Domingo 








A Soledad 


12 


13 




31 


30 


A Mañiza les 


47 


65 


Tocaima 
A Agua de Dios.. 


15 


10 


A Neira ... .... 

A Aranzazu 


13 
20 


10 
16 


T^ • 


^^ * ^ 


_— — 


A Salamina 


20 


14 


Tocaima 






A Pacora 


21 


14 


A Viotá 


15 


II 


A Aguadas 


17 


12 


Anolaima 






A Sonsón.... 
A Abejorral 
A I^ Ceja 


32 
20 


27 
17 


A Quipilc •. . 


20 


7 


30 


23 
10 








A Rionegro 


t5 
29 


D) al occidente del magdalena 
Bogotá (N. E.-S. W.) 


A Medellin 


24 


A Girardot 

A Ricaurte 


135 

5 


103 

5 




445 


417 


A Kspinal • 


20 


19 


Bogotá 






A Guamo 


15 


19 






A Puriñcación. , 


20 


15 


A Honda 


lio 


116 


A Natagaima 


30 


32 


A La Dorada .... 


• • • 


40 


A Villavieja ... . 


55 


47 


H-A Puerto Bcrrío 




140 


A Neiva ... 


35 


32 


+ A Caracoli 


50 


32 


A Campoalcgre . ■. .. 


25 


24 


+ A Pavas 


•^ J 


16 


Al Hobo 


15 


18 


A San Roque . . 


60 


51 


A Gigante .. • . 


30 


26 


A Santo Domingo 


30 


20 


A Garzón 


25 


22 


A Barbosa 


25 


25 


A Agrado 


22 


16 


A Girardota .. 


20 


14 


A i^a K lata •• ■• •• 


30 


20 


A Copacabana . . , 


10 


10 


A Inzá 


55 


42 


A Medellin 


15 


II 


A Silvia 


75 


80 








A Popaján 


35 


32 




325 


475 




627 


552 


Garzón N. E.-S. W. 


) 








- 


A Hato 


28 


28 


Bogotá (E.-S. W.) 






A Altamira . .. 


10 


9 


A Espinal 


160 


119 


A Santa Librada . . 


20 


^ 


A Ibagué ... 


60 


52 


A Tinianá 


20 


16 






— — 


A Pitalito 


27 


18 




120 


171 




• 




Bogotá (N.E.-S.\V.) 


■•■ ^^^ 






105 


80 


A Ambalema 

A Ibagué ■• . 

A Salento . ... 


105 
70 
70 


105 
6ü 
60 


Guamo (X E. S. W. 
A San Luis 


) 

20 


18 


A Finlandia ■ . ... 


15 


15 


A Ortega 


25 


«9 


A Cartago 


40 


34 


A Chaparral 


40 


38 


A San Vicente 


70 


♦ 7« 




rt ^ 




A Tuloá 


10 


9 




85 


75 


A Bug* 


20 


22 








Al Cerrito .... ... • 


25 


25 


Melgar 






A Palmita 


15 


21 


A Carmen 


15 
17 


10 


A Cali 


32 


25 


A Cunday .. 


10 


A Papagayeros 


55 


34 


» 




+ A Córdoba 


55 


53 




32 


20 


+ A Buenaventura .. . 


20 


18 





602 569 



Girardot 
A Coello . 



■ « • « 



BogotávS. E.-N. \V.) 
A Honda... . 



• ••"••< 



Pisan. 



no 116 Ambalema 
— *- -■ — A Venadillo.. 
no 116 



15 15 



26 



II 



Nueva Geografía de Colombia 



103 



Ambalcma (S.-N.) 

A Guayabal 

A Mariquita ■ 

A Honda 



Telé- 
grafo. 



• • • • • I 



mmm ••• 



50 
II 

23 



Otras 
fuentes 

34 
21 

19 



84 74 



Honda (E.-W.) 
A Mariquita . .. 

A Fresno 

A Manzanares .-• 
A Marulanda .... 



Guayabal 
A San Lorenzo 

Honda 
A Victoria .... 



23 
20 

30 
20 



10 



35 



Bogotá (N.-S.) 

A Popayán 

A Timbío 

A Dolores 

A Almaguer ... . 

A Bolívar 

A La Cruz 

A Fasto...... .... 

A Túquerres 

A Ipiales 

A Carchi 



•••• 



45 
3 



Túquerres (.E-W.) 

A Altaquer... • 

A Barbacoas 

A Chimbuza 

ATrujillo 

A TumECo 



Timbío 
A Tambo 



86 

79 
68 

35 
30 



Popayán (S-N.) 

A Santander 

A Caloto 

A Corínto 

A Pradera 

A Palmira 



Popayán (S.-N.) 

ATunia 

A Morales 

A Buenosaires 

AJaiBundi... ...... 

^m ^^aii .... •••• 



298 



20 



80 

5 
20 

40 

__i5 
160 



40 
18 
25 

35 
25 



Palmira 
A Candelaria •.. .... 

Buga 
A Guacari 



Telé- 
gnío. 



15 



23 



Tuluá 
A Roldanillo 



40 



Otrai 
fuentes 

15 

15 
36 



19 
12 

24 
12 



93 67 



Cartago (S.-N.) 

A Pereira 

A Santa Rosa • . 
A San Francisco 
A Manizales 



..s.. •■• 



30 
13 
17 
13 



20 



Popayán (S.-N.) 
A Manizales 



632 


552 


A 


20 


15 


A 


20 


II 


A 


90 


82 


A 


30 


16 


A 


60 


33 


A 


70 


64 


A 


70 


52 


A 



30 

3 



1040 858 



74 
65 
35 
30 
30 



Medellin(N.-S.) 

Envigado .••... 

xiagui .. *• •• ... ...•*. 

v«aiQas . ••«.• •••.-. 

Amaga 

Titiribí. 

Fredonia .•••• 

Jericó 

Támesis - 

A Valparaíso 

A Nueva Caramanta 

A Supía.... 

A Riosucio...-. 

A Ansermaviejo. 

A Belalcázar 

A Cartago 



Del Carchi á Medellín 



10 

2 

15 
12 

20 

22 

26 

24 

15 

15 

13 
10 

35 
35 
35 



234 De Medellín á Cáceres 

De Carchi á Cartagena 
18 Según los ingenieros 
del Intercontinental 1425 ! 



78 Medellín S. E.-N.O ) 

8 A San Jerónimo. . • 

20 A Sopetrán 

35 A Antioquia . 

15 A Cañasgordas 

A Frontino .. . 

IS6 



> • . ... 



30 

22 

26 
22 



Medellín (S.-N.) 

A San Pedro 

A Santa Rosa .. 

A Yarumal 

A Angostura 



32 

7 

15 

15 



73 69 



376 354 



9 

3 
II 

8 

18 

16 

16 

0)5 
10 

17 

13 
10 

25 

30 
30 



289 


221 


1673 


1385 


• • • 


93 


• • • 


1903 


425! 





40 


32 


10 


8 


18 


9 


43 


32 


24 


10 



135 91 



25 


26 


30 


25 


45 


42 


23 


15 



143 135 



123 108 



t04 



Nueva Geografía de Colombia 



Marinilla 
A Peñol .. 



Rionegro 
A San vicenlc 

La Ceja 
A Retiro.... 



Santo Domingo 
A Yolombó 





T«lé- • 


Dtrat 






{prtfo. tuentes 




Medellin (S -N.) 






l't.sé 


A Santa Rosa 


55 


51 


A Ocú 


A Carolina — .. . 


25 


20 




A Amalñ . . 


43 


32 


David 


A El Tigre 


. 45 


40 


A Pedregal 


A Remedios 


30 


22 











Panamá (E.-\V. » 




198 


165 


A Miraflores 








A Arrayán 


Medellín (W.-K) 






A Chorrera . . 


A Rionegro 


29 


24 


A Capira . . 


A Marinilla 


6 


5 


A Chañe 


A Santuario 


10 


9 


A San Carlos 


A Vahos 


13 


8 


A Antón 

A Penonomé . . . 




58 


46 


A xSantiago 



Telé- Otras 
gmfiK fuentes 



20 



15 



V animal 

A Anori ..• 48 

A Cáceres •• 

Jericó 

A Andes 24 

A Bolívar 32 

"56 

Andes 
A Jardín 13 

Araiizazu 
A Filadelfia 16 

Calamina 

A Marmato 30 

A Supía lu 



Caldas 
A Santa Bárbara.. 



E) EL ISTMO 



Penonomé 
A La Pintada 



A David (1)394 



7 


• • • 


»3 


20 


20 


16 


21 


20 


20 


20 


20 


13 


25 


22 


20 


16 


95 


«0 


.94 


315 



36 

90 



635 422 



126 



35 
40 

75 



14 



12 



25 

5 



Santiago 
A Parita.... 



40 35 



+ Panamá á Culón. 



76 



SKGUNDA SERIE 



El Rio Magdalena 



1 Según los planos oñciales á grande 

escala) 



40 


30 


29 


22 


20 


16 


20 


18 


12 


10 


33 


24 



17 



12 



(Kilómetros) 




La Hoca ... ■ 








Barrauquilla 


17.5 


17.5 


Sabanagrande 


275 


45 


Sitionuevo 


3 


48 


Remolino 


10 


50 


Guáimaro 


1 2.5 


62.5 


Salamina 


11.5 


74 


Piñón 


9.5 


83.5 


San Aiit Miio 


6.5 


90 


Su n 


1.5 


91.5 


Calamar 


8.5 


99 


Barranca nueva. . 


8.0 


107 


Pedraza 


1-5 


108.5 


Birrancavieja 


5-5 


114 


Yucal 


25 


116.5 


Buenavista 


2.': 


119 


Heredia y el Roble .. 


11.5 


130.5 


Nervití y Obispo. 


11.5 


142 


San Agustín 


11.5 


153-5 


Tenerife 


5 


158-5 


Jesús del Río 


8 


166.5 


Plato 


105 


177 


Mercedes .. 


1-5 


178.5 


2^mbrano .. . ...... 


^5 


180 


Santa Cruz 


I 


181 


Guacamaya 


25 


206 


Tacamocbo 


11.5 


217.5 


Tacaloa 


5 


222^ 



N^UEVA Geografía de Colombia 



IOS 



^ 



^ 



Maüriü... 
Guaso . . . 
Retiro ... 
Perico 
palmar 



j. I Barbosa. 






guayabal 

Barranco 

Hatillo de Loba... 

Juana Sánchez...* 

\i Banco a) .. ..... 



Telé- 
grafo. 

4 
5 
4 
I 

3 

8.5 

95 
■ 17-5 

29 

3 

5 



í 



0^ 



otras 
fuentes 
244 
249 

253 
254 

257 
265 

275 
313 
342 

345 
350 



8.5 358.5 



• • • • •• 



Tacaloa 

Pinto 

Sanlana 

Talaigua . . . - 

Ancón 

San Zenón — 

Pijinio 

Momtós 

. Mincniquejo . 
f San Fernando. 

Murillo 

Margarita... , 

Guamal 

Chilloa .. . . 

DoSa Juana .. 

Cuchaval .. . 

Ribona 

^ Banco 



(tf) Peñón 

Níspero 

San Pedro 

Regidor 

Gloria 

Bodega Sima*^a . .. . 

Contadora 

Puerto yadofial.... 

Gallinazo 

Las Pailas 

La Revesca 

Quemad ita.. 

bodega Central . . . 
Carpintero 

Badillo 

Darú 

Vijagual 

I>jradilla 

Santander 

Paturia. 

San Pablo 

Cantagallo 

Puerto Wilches 

Sitionuevo 

Sogamoso 

Zorrilla 

Barranca Bermeja. . . . 

Opón... 

Cachiri 

Carare 



6.5 

19 

1.5 

5 

6.5 

3 

5.5 
11 

3 
3 
4 
8 

4 
4 
8 

9-5 
13 

1.5 
20.5 
8 

6.5 

3 

5.5 

15. 

16.5 

4 
1.5 

3.5 

4.5 

7.5 
10 

14 
II 

5 
4 

2.5 
22 

13 
10 

4 
16 

6 

10 

75 

8 

20 

12 



222.5 
229 
248 

249.5 

254.5 
261 

264 

269.5 

2805 

2835 
286.5 

290.5 
298.5 

302.5 

306.5 

314.5 

324 

337 

360 
380.5 
388.5 
39.5 
398 

403.5 
418.5 

434.5 
438.5 
440 

441.5 
446 

453.5 

463.5 

.477.5 
488.5 

493.5 

497.5 
500 

522 

535 

545 

549 

565 

571 
581 

588.5 

596.5 
616.5 

638.5 



Teló- Otras 

i^rafo. fúoDtep 

Presidio 4 642.5 

Tagual 1.5 644 

Sin Juanito 6 650 

Guamalito 2 652 

Zaino 3 655 

.Acuna i 656 

San Bartolomé 13 669 

Morillo 8 677 

Puerto Berrlo 13.5 (x)O.S 

Vilorio 35 694 

Garrapata 6 700 

Cul. atrillo 85 708.5 

Matarredonda 13.5 822 

Angostura 21 743 

Nare 6 749 

La Muía 12 761 

Sacamujer 18.5 770.5 

Rioclaro 29 808.5 

Buenavista 14 822.5 

Guarumo 26 848.5 

Conejo 13 861.5 

La Vuelta 16.5 878 

Guarinó....< 9 887 

Bodega de Honda... 7 894 

Honda 3 8^7 

Las Cifuentes 1.5 898.5 

Primavera 10.5 909 

La Florida 9 918 

Pavón 2.5 920.5 

Chaguaní 8 928.5 

Panchigua 4.5 933 

Cocoa 2.5 935.5 

Cambao 5 940.5 

Lagunilla 11 951-5 

Beltrán 8.5 960 

Ambalema 3 963 

Colombaima 0.5 969.5 

Paquiló 17.5 987 

Jaramillo 4 991.5 

Guataquisito 17.5 1009 

Vegajle los Padres... 13 1022 

Nariiío 5 1027 

Upito 15 1042 

Girardot 8 io¿o 

Ricaurte 4 1054 

Arrayanes 12 1066 

Santa Rosa 8 1074 

Viloria 8 1082 

Purificación I O 1092 

Ilarco 14 1106 

Natagaima 19 1125 

Barandillas 22.5 1 147.5 

Aip¿ 22.5 1170.5 

San Ignacio 20 1190 

Xciva 16 1206 



VUs de Cúcuta al Magdalena 

( González Vásques ) 

San José 
A Salazar 



Sueva Geografía de Colombia 



47.5k 

TOMO I — 8 



loé 



Nueva Geografía de Colombia 



San José 

Al Zulia 12.5 

A Boquerón del Hato 35 

A rio Pedro Alonso 45 

A Boquerón de Llanogrande 33 

A id. de Jurisdicciones ... 12.5 

A Papayal 35 

A Puerto Paredes (Magda'.ena). 15 



San José 

Al Zulia 

Al Hato 

Al rio Pedro Alonso 
A Espartillo Rico 

A Río Riecíto 

A Río Sardinata 
A Mesallana . .. 

A Río Tarra 

A Cerrogordo • 

A La Cruz 

A Ocana ••« 



Cúcuta 

Al Hato , 

A Cerro laurel 
A id. Bucarasica 
A Río Jarra 
A Ocana 



San José 
A Galindo (vía pública). 
A La Cruz (id.) — 



San José á Salazar (id ) 
A La Cruz (id. Codazzi) 

Total .. 
Telégrafo 



La Cruz 
A Boquerón I^s Indios ... 
A pie de la Serranía .. 
A Puerto Birranca 



La Cruz 
A Boquerón de las Rojas 
AI pie de la Serranía. 
A Barranca 



Ocaña 
A Boquerón de ios Cu ritos. 
A pie de U Serranía 
A Lomi de Corredor 



18S 



12.5 

35 

4 

26.7 

23.5 
10 

37.1 
22.2 

6 

3.8 
30 





217 


• • • • . 


• 47.5 
60 


1 • ■ • • 
• • • • 


• 30 
. 32 
■ 45.8 




215 


t). 


• 40.3 
84.1 


)■■■■;. 


47.1 
.. 83.8 


• • • 


• 1309 
0155 



225 

40.1 

25 



876 



17.7 
34.7 
25 

77.4 



8.9 

26.5 

22.5 



San José 
A San Buenaventura 
A Río Sardinata (cálculo). 
A Catatumbo (id.) . 
A Boquerón de Bobali(íd.) 
A pie de la Serranía (id.) . 
A Tamalamcque (id.) .. . 
.\ Rio Magdalena 



55 
50 

55 
26 

26 

20 

2 



234 



Ferrocarril de Cúcuta 

Cúcuta 

Al Salado 

A Guayabal 

A Aguablanca 

Al Edén 

Al Alto del Viento 

A Aguaclara 

A Puerto Villamizar 

Puerto Villamizar 

A Encontrados (por el río Zulia) 
A La Boca (del Zulia)... 



6 

17 
21 

31 

38 
46 

55 



I • ■ • V 



150 

130 



280 



Ferrocarril del 7 Achira 
De Cúcuta á La Frontera .. 



16 



Tra%o del Ferrocarril de Ocaña 



Ocaña 

A Rio de Oro 

A Palo de Arco 

A Boquerón del Cuco 

A Piedecuesta 

A Convención ... 

A Quebrada Carmen.... 

A El Marqués 

A Alto Portachuelo.. 

A La Trinchera 

^x i^a Al ata ••••••• • . . .. 

A Simana , 

A La Gloria . . 



• •••»•« «•■ 



• • • • • 



4 

155 
21.S 

26 

42.5 

48 

52 

61 

69.5 

75 

87.5 
96 



58 



Caniitto de Tamalamcque 

San José de Cúcuta 
Al Zulia 'río» 

— ~ ípueblo) 

Al Astiller > 

A Cerro González 
K Río Sardinata.... 
A — Presidente .. 



••t«« ••• 



• • • « 



II 

13 
37 
53 
71 
105 



Nueva Geografía de Colombia 



107 



A Cano Iscuabó 118 

A Rio Catatumbo 155 

A Cerropelado 181 

A Boquerón de Bobalí 208 

A Boca del Monte 241 

A Tamalameque 257 

A Río Magdalena 259 



laquimetria del 1 ¿chira 



Cúcuta 

Al Rosario 

A Palito 

A Margarita 

A Bajial 

A Planadas 

A Mundonuevo. 

A Siberia 

A Tama 



8 

18.4 
5.8 
6.1 
7.2 

10 

12 

26.3 



Cúcuta 

Al Pueblo 

A Escobal 

A San Antonio. 



Cúcuta al Rosario ■ . .• 
Planadas al rio Táchirá . 



De Cúcuta á Arauca 

(Por Labateca) 
Daniel Hernández — 1 880 



954 



2.2 

2.4 

12.1 



16.6 



12.5 
1.7 



Camino de Paturia 

A Bucaramanga 

A Palonegro 5-5 

A El Cacique .... .... 9 

A La Paz 12 

A Payoa .. I4«5 

A Contraguas ••• H..5 

A Sabana Torres 10 

A Quebrada Albarrada. ... 19 

A Puerto Paredes .. 15 

A Ciénaga Laura 16 

A Río Magdalena. 18 



141 



Im vía del Lebrija 

Bucaramanga 

A Puente Suratá 6.5 

— Rionegro 9.5 

ATambor I5 

ARÍoCáchira 7-5 

A Puerto Botijas (río Lebrija) 7.5 

A Penasblancas 16 

A El Tigre J6 

AChocó. I4-S 

A Papayal j^. • 3 5 

A Boca Montañitas 11 

A La Selva 8.5 

A Estación Santander 8 

A Chaquiva --- •• 3*5 

A Chocó viejo I4'5 

A Villanueva 4 

A Bodega Central.. 7 

151.5 



Cúcuta 

Labateca ■ . 

Juntas de Margua 

Boca Oirá 

Arauca (por el río) .. .. 



Arauca á Labranzagrande. 
Labranzagrande á Cúcuta 



o 
70 

7- 

30 
210 



380 



500 

455 



Ferrocarril de Puerto Wilches 

Bucaramanga 

ARíoGirón 10 

A — Suratá 21 

A — Cáchira 44 

A — Negro. 51 

A Puerto Botijas 59 

A .'*abana Torres .... 86 

A Puerto Wilches 135 



Camino del Opán 
{ Trocha) 

Socorro 

A Simacota 

A El Mirador (la Cordillera) 

A Río Araya .. 

A Río Opón ••• 

A Río Guayabo. . . . . • 

A Río Carare 



Traso 



8 

19 

8 

18 

15 
35 

103 



Socorro 

A Los Cobardes (la Cordillera) 22 

A Río Opón • • • 25 

A id Guayabo 8 

Aid. Carare 35 

-90 



toa 



Nueva Geografía de Colombia 



(De Sogamoso á Pajarito) 

(R. Espinosa G.) 

Sogamoso 

Fruncidcros 6 

Estación Ospina 40 

— Pinzón. SI. 5 

Pajarito 68.5 

Ferrocarril del Norte 

^ (Traro de Ridlcy) 

Río Carare ( puerto) 

Id. (paso) 10 

Id. Guayabita 45 

Camino de Landázuri 64 

Alto del Roble 107 

Los Órganos 125 

Puente de Piedra 169 

Estación Chiquinquirá 192 

I*fcnablanca... 204 

Laguna de Fúquene 223 

— de Cucunubá 243 

E.Ubat¿ 247 

El Páramo 245 

E. Zipaquirá 285 

Río Funza 3^4 

Bogotá 333 

(Variante Lebrún) 

Bogotá 

Zipaquirá..... 49 

Chiquinquirá 146 

Puente Barbosa.. 216 

San Gil 323 

Piedecuesta 283 

Bucáramanga 298 

Penasblancas 355 

Puerto Wilches 4^3 

La región de Fúquene 

(Nieto París) 
Saboyá 

La Raya... 7-5 

Chiquinquirá 4 

El Boquerón • • • 7 

f ucote Simijaca 6.5 

Susa.... 7- 

Fúquene 4.5 

, 36.5 
Carretera de Uhate 

; Cuéllar) 
Ubaté 

Suta 7 

Tausa 26 



El Páramo 28 

Cogua... 45 

Zipaquirá ^\ 



De Chiquinquirá al Magdalena 

(Atuesta) 

Chiquinquirá 

Boca del Monte II 

Río Minero 28 

Chopo 10.5 

Sania Bárbara lo 

Tambrías 26.5 

no (Río Magdalena). 45 



Quinchas • 
Puerto Nin 



De Honda á los Páranlos Orientales 
{Diversos) 

San Cavctano 

Cabrero 7 

Rabón 8 

Veragüitíis 12 



• a • • < 



«t*«** «aa •• 



I a • • • • • 



Pacho 

Ciprián 

Río Mencipá 

Paimc 

Río Blanco 
Mencipá ... 

£1 Empalme . 17 

La Palma ■• * 20 

Caparrapí . ..« 13 

Río Negro.. .. 16 

La Paz 6 

Honda 20 



7 
II 

6.5 

135 
2.5 

4 



163.5 



Ferrocarril de Zipaquirá 

Bogüt á O 

Chapinero 5 

Estación Uribe 15 

Puente del Común 28 

Río Funza 30 

Cajicá 25 

Cerrogrande 39 

Zipaquirá 44.5 



Ferrocarñl de la Sabana 



Bogotá 

Río San Francisco 

Puente Aranda 

Fontibón 

Río Funza , 

Tresesquinas 

Ciénaga de Quito.. 



O 

3.5 

5 

9 

13-5 
17.5 
1I5 



Nieva Geografía de Colombia 



Uotqaera 20.5 

Madrid as 

El Corso 33 

Alto Turril las 35 

Faeautivá 38 5 

Carrtltra dt Btgolá al Mafdaltiia 

(OccideiiU — Camhao) 

(GoniiUz V.) 

{Distanciat directas y reales) 

Bogoti o 

Fftcalativft 39 - 39 

Lo* Maiuanot 42 - 43 

Lm Alpeí, 51 - 54 

Pm de Aiúcar 66 - 72 

Lai Delicias 79 - 86 

Chanbamuy 96 - 105 

Capira 117 - 116 

Cambao 137 -151 



, Dc'Faíalalivé á Amhaltma 

(Hoy en mucha parle Cambao) 

CODAZZI 

Facatalivi 

\jM Manzanos 6 

Keventonei f 31 

Chumbamuy 49 

San Juan 61 

Rioseco 80 

Ambalema - <f> 

Camino dt OcíütHte 

(Ptnttí) 

Mididaí d la cadtna 

Bogotá CFucnte Aranda].»... 4.5 
Fonlibón 10.S 



lio 



Nueva Geografía de Colombia 



RiVFnnza...;.. 14.5 

M&<idd 26 

Facatativá 38.5 

Los Manzanos 44 

El Roble 46 

Aserradero 48 

Agualarga 49 

Chimbe 54.5 

Vjlleta........ :.; 66 

Oinc...i...-i 70 

£Í Trigo 74-5 

Las Tibaves 75.5 

El Raizal ...., 76.5 

Guaduas „ 80.5 

El Sargento 86.5 

Rioseco../ i..... - . 96 

Honda 102 

(Telégrafo....^*. , 116) 

Bodega de Honda lot 

La Madre 'de Dios 115 



Ferrocarril del Rio Negro 

(Trazo Liévano) 

Puerto Liévano o 

El Observatorio 6 

EJ Estacón 11 

Cambras 19 

El Pulpito . ... 25 

Sietevueltas ...1 30 

El Guaduero 51 

Río Pata ... 62 

Utica ... 65 

Alto La Ensillada ... 74 

Boquerón de Honduras .. 79 

El Empalme. '^5 

Villeta . 89 



Ferrocarril cUreo 



Honda .... 

El Salto 

Guaduas 

Palmar 

Villeta 

Sasaima . • 

Agualarga 

Agualarga á Bogotá 



• • • • • ■ « 



o 

15 

19 

29 

34 
43 

5^ 

49 



Ferrocarril del bur 
Bogotá 
Rio San Francisco i 

— Fucha 3.5 

— Tunjuelo 7.5 

Terreros 11.5 

La Cantera 14 



Soacha 15.5 

Tcquendama 21 

Ferrocarril de Girardot 

Girardot o 

El Yesal 8.5 

Utica 135 

Tocaima 29 

Portillo 31.5 

Juntas 40 

El Naranjal 46 

San Antonio 50.5 

i^Trazo) 

' La Mesa 67 

El Hospicio 74.5 

Zipacón .... 108.5 

Serrezucla 1Í8.5 

Bogotá 153.5 

Variante 



Juntas 

El Hospicio.. 
Río Bogotá . 
Tequendama. 
Bogotá 



70 
90 

99 
137 



Juntas á San Joaquín 17 






San Joaquín a Bojacá 62 

Tequendama (llanos) á Bo- 
gotá 22.5 



Madrid á Barroblanco 10 

Facatativá á los Manzanos... 5 



Por el Camino de herradura 

Girardot o 

Tocaima 30 

Juntas de Apulo 39 

Anapoima 39 

La Mesa 61 

El Hospicio 66 



Camino de Fusagasugá (Pavón) 

Río Sumapaz 

La Puerta 

El Angarillo . 

El Novillero 

Fusagasugá . . 

Piamonte .... 

Bermejal 

Barroblanco 

Aguabonita 

Malagana 

Boquerón de Cuarto-oscuro ... 

El Tambo 

X enco. *••-.. ... .. .••,.•••». 

Río Muña 



• • • • > > 



De Muña á Bogotá. 



o 

6 

12 

19 

25 
29 

33 
36 
45 
47 
50 
52 
56 
58 

25 



NuKVA Geografía de Colombia 



iii 



PamhM de Fusagasugá (Balen) 



Bogotá 

Tierranegra 

El Peñón 

El Roble 

Barroblanco 

Agoadita 

Cruzgrande 

Fosagasugá 

Fin del llano del Novillero 
Depresión de La Puerta... 

Fin del Llano de id 

La Serena 

£1 Boquerón 

Puente de Fusagasugá-.. 

La Capilla 

Alto del Muerto .. . ... 

Melgar 

Paso del Fusagasugá..... 
Ricaurte 



• • • • % 



o 

25 
33 
38 
44 
47 
50 

55 
61 

63 

75 
80 

90 

93 

95 
104 

117 

134 
140 



La Compañía de Colombia 

De Bogotá á San Martin^ por Sumapaz 

San Martín 

Trapiche 12 

£1 Mosquito 25 

Riogrande 29 

Piedra de Letras 37 

LaEsperanza 47 

El Botadero 60 

Tambo del Nevado 67 

Santa Rosa 87 

Chisacá 105 

Usme 130 

Bogotá 148 

De las Altiplanicies al Guayabero 

Santa Rosa o 

San Juan 24 

Sumapaz 48 

i^as Oseras 59 

Santa Ana 87 

Colombia 112 

La Providencia 138 

Papamene 154 

Uribc 171 

Las Peñas 193 

Acacia 231 

Boca del Monte de Arama... 250 

Del Magdalena al Caquetá 

Purificación o 

Prado II 

Dolores 28 

Alpujarra 40 

La Nutria 60 

El Boquerón 83 

Santa Lucía (La Cordillera) 103 



El Pato 1I7 

La Caraguaja 149 

El Dormilón 172 

Dormilón á Uribc 68 

Colombia á Dolores 26 



De Newa al Chaparral 

(Solano) 

Neiva 

Guagua 17 

San Francisco 37 

Órganos 54 

Aguadulce 86 

ElGuanábano 115 

Ataco 133 

El Chaparral 151 

Ortega 187 

Coyaima 202 



De Girardot á Honda 

(Trazo de Ferrocarril) 

Girardot 

Espinal 13 

Chicoral 9.5 

Cuatroesquinas 21 

Piedras 8 

Caldas 17 

Venadillo 13.5 

Lérida 16 

Guayabal 19 

Garrapata 10 

Mariquita. 12 

Honda 18.5 



157.5 



Ferrocarril de Im Dorada 

Arrancaplumas .. o 

XAOiivia .■.«. * •••*.• »..•■•••.• 2 

v^aracoiii (••.*•.. ••. • .. ••• •• s 

Guarinój 7.5 

Guarinocito. 6 

Yeguas 4 

i-fa «Asiria> •• ••••• ••••>• ••••••• k2 



3fi.5 



La ruta del Meta 

(Distancias por el trato del Ferrocarril 
y por el camino de herradura) 



Bogotá 
Tunjuélo. 



8 



•t* 



f 12 



NuF.VA Geografía de Colombia 



Yomasa 15 

£1 Boquerón 19 

Chipaque 30 

Puente de Cáqueza 41 

Cáqueza 

Juntas de Rionegro... 49 

Puente de id 58 

Quetame 

Monterredondo 71 

Kioblanco 77 

Pipiral 90 

Servitá 95 

Rio Guatiquia 109 

VillavScencio iii 

Río Ocoa 127 

Pachaquiaro 134 

Purgatorio 150 

Yacuana 178 

La Bandera Rio Meta) 190 



Eu Casavare 

{y. J. Casas) 
Ttme 

Arauquita..... 100 

Arauca.. 130 

Cravo lio 

Tame 215 

555 

Ferrocarril de Antioquia 

Puerto Berrío 

I.a Bodega 13 

Sabaletas 32 

Las Pavas 48 

Rio Ñus 52 

Caracoli 58 

Cruces 64 

Palniichala iii 

Zarzal 117 

La Quiebra 126 

La Negra.... 134 

Pastales 152 

Barbosa 161 

Girardota 178 

Copacabana 188 

Medellin 202 



n 


Rio Manso 


58 


17 


Cuchilla de Sainaná . 


69 


22 


Rio Samaná 


81 


's^ 


Narino 


88 


33 


Páramo de Sonsón 


105 


* • > 


.^onsón 


120 


46 

48 
60 


Puerto Manso (Rio La Miel) 
Rio Moro 


26 


66 
78 


San Agustin 

Cerro Altamira ... 


57 
67 


82 


Pensilvania 


88 


■ • ■ 


Páramo San Félix 


X12 


92 


Salamina.. 


140 


109 
116 






129 


Camino de Oicidente 




157 
iftg 


(Antioquia 





Del Magdalena á Antioquia 

(Fauífiaber) 

Puerto Dona Juana ■ Río 
Magdalena) 

Quebrada La Libertad 12 

Cuchilla La Miel 32 

Rio La Miel 34 

Victoria Vieja . 43 



Pavarandocito 

La Cerrazón 50 

Dsdeiba 55 

Frontino 89 



í 'a mino de Quilbo 

(R. White) 

Quibdó o 

Tutumendó 20 

Quebrada Guayacana 30 

Bellavista 40 

I^s Ollas 52.5 

Sabaletas ;.. 60 

El Valle 62.5 

Alto del Oso 65 

Las Playas 70.5 

Alto del Mico 75.5 

La Unión 80.5 

El Carmen 100.5 

Alto de la Raya 106.5 

Bolivar 112 



De Cariago á N¿vita) 




(Rentería) 




Cartago 


• 


Río Cauca 


7 


Ansermanuevo 


10.5 


Alto del Roble 


18 


LaHondura 


21 


El Cañizal (la Cordillera) 


30 


Rio Garrapata 


36.5 


Las Cruces 


45 


Rio Ingará 


57.5 


El Afligido .. 


66 


Juntas de Tamaña 


75.5 


El Tigre 


93 


Nóvita 


104 



Nueva Geografía de G>lohbia 



113 



Camino de Belalcázar 

Puerto Chaves (río Cauca) á 

Quebrada Hato viejo 

— Piñal 

Río I^ Vieja (puente).. . 

Cartago á Riosucio 



10 
16 
21 

ICO 



Camino dt I Ckami. (G. Carvajal) 



Arrayanal 

Alto de Paramillo 
Chami .. ........ 

Alto del Charco... 
San Juan.... 

Pedernal 

Quebrada López 

Mombú 

Alto del Tomín .. 
Carmelo ... 
Alto del Carbón .. 

Bagado 

San Juan 

Alto del Caracol... 

Pueblorrico 

Alto Potosí , 

Apía 



o 

65 
13.0 

19.5 

32^5 

38 

52 

60 

69.5 

74.5 

83 
88 

o 

II 

20.5 

26.5 

40.5 



De Ikagué á ManizaUs (F. Ferreira) 

Ibagué 

Cabeceras de La Hondn.. .. 20 

Boquerón del Tolima 33 

El Portón (Santa Isabel) . . 46 

Río Claro -. 75 

Manizales ... ... gy 



Palestina 

San Francisco 

Villa María 

Pantano del hiablo 

La Quiebra (Páramo de San- 
ta Rosa, la Cordillera)...., 



Manizales al Ruiz. 



ó 

6 

18 

36 

44 
20 



El Quindlo 



Cartago 

Río La Vieja. 
Trincheras.... 

Finlandia 

.Salento 

La LÍDca 

Gallego 

RioToche.... 

Mediación 

Ibagué 



o 

15 
17 
13 

15 

20 

10 
10 

24 
12 

136 



Del Cauca al Magdalena 

(Trato de ferrocarril) 

Zarzal 

Río Pijao 15 

— La Vieja ... .. 8.5 
La Cumbre (Cordillera del 

Quindio) 13 

Ibagué viejo 14 

Cócora 15 

Coello 12.5 

Cuatroesquinas 12 



La Provincia de Quindio (Rentería) 

Boquerón del Quindio o 

Salento 19 

Boquia 22 

El Roble 26.5 

Finlandia 35 

ElPital 47 

Pereira 54 

Santa Rosa 66 

Villa María 88 

Manizales 91 

San Francisco 104 

SegoNÍa 118 

Pereira 130 

El Pítal 137 

Condina 140 

Bolillos 150 

El Roble 153 

Circasia 162 

Armenia 172 

Calarcá 176 

Salento 187 



Del Cauca al Tolima (Rentería) 

Tuluá 

Río Frazadas 25 

El Rosario 39 

San Antonio 36 

El Hato 43 

La Chórrela 45 

Barragán 52 

Chaparral 133 

Buga á 

La Habana 14 

La Imprenta 22 

Ri*i Nogales 29 

La Venia 37 

Río Tuluá 41 

Altode Guablto 49 

Quebrada Santa Lucía 53 

Quebrada Yeguas 58 

El Paramillo 6q 

Barragán " 7* 

Chaparral 153 



114 



Nueva Geografía de Colombia 



De Cali al Pacifico 

(Trazo del Ferrocarril y camino de 
herradura) (Cisneros) 

Cali o 

Yumbo 15 13 

San José 14 12 

ElGuayabo 5 4 

Riogrande 12 

Dagua 13 23 

Juntas 12 12 

4- Sucre 19 19 

+ Córdoba 12 8 

4- Buenaventura 18 18 



Variante del Trazo 

Cali o 

Alto de San Antonio 18 \\ 

Campoalegre 16 8 

Platanales 17 16 

Papagayeros 7 7 

Dagua 10 10 

Distancias directas 

Cali á Palmira 

Cali á Buenaventura 

Palmira á Buenaventura.. .. 

Guayólo al río Cauca 

Sah Antonio al río Cauca,... 
Dagua á Buenaventura 

— á Cali 

— á Palmira 

El rio Cauca 
La Bolsa á Cali 

— á Buga 

— á Cartago... 

Cali á Cartago, tierra 



23 

81 

89 
10 

13 

50 
37 

41 

98 
120 
215 
210 



Camino del Micay (V. Paz) 

Popayán 

Ortega 32 

Alto del Trueno ... . 46 

Río San Joaquín 58 

Tamboseco 65 

Las Estrellas 74 

La Soledad .. - : ... 86 

Barludero .. .. 106 

Puerto Don Sergio .. 112 

Camino de Las Delicias (R. Concha) 
Popayan 



Silvia... 
Yaquivá . 
La Plata. 



i**«a><«« 



O 

35 
50 
45 



Popayán á La Plato 
(Por Guanacas) 



130 



200 



Popayán á La Plata 
(Por Moscopán) 



220 



BatlkJiAJs á lYiijHcnesi]. Uribe — 1S88} 

Barbacoas 

La Florida lO 

Tinajillas II 

Pambú 19 

Pilcuán .. .. .... 5 

Cuchirabo 12 

Las Angosturas 4 

La Hacienda... •• 12 

Allaqucr 7 

Túquerrcs 90 



Camino de Panga 



i\anga , 

El l'áramo 

(Quebrada Asaspí.. . 
Hoz del Pedregal .. 

San Miguel 

Playagrande (Patía) 



170 



13 

4 

.. 36 

II 

77 



Del Atraiu al Pacifico ( J. T. Landreau) 

Boca Charambira (San Juan)... o 

Término de la navegación 90 

Isiuio (le San Pablo 55 

(^uibíló ... 45 

Atrato (na\cgable) 250 



440 



Boca Baiid(V 



Baudó (camino navegable) 65 

5 

. ... 250 



Sierra Üaudó 

(^uibdí'í 

Atrato... 



376 



Bahía Cupica 

Cerro id 

Río Nai)ipí 
Al rato 



O 

27 

48 

188 



263 



Frontera venezolana de la Goajira 

(Comisión de límites) 

El Castillete 
Morro Calaveras 

Mojón de la Ensenada .... 

.Mío del Cedro (Montes de Oca) 



7 
46 

21 
63 



137 



Nota — Otros trabajos de importancia no se incluyen en esta serie, po' 
referirse á porciones reducidas de terreno, pero en el texto se incorporan en s" 
respectivo lugar. 

De las cifras que anteceden resulta como consecuencia, la necesidad de 
levantar los planos de las lincas telegráficas en ser\ icio, trabajo que lejos de ser 
un gravamen para el Tesoro, redundará en beneficio efectivo del país. 



Nueva Geografía de Colombia i 15 



liitordrl — ^^ litoral colombiano, conforme atrás se dijo, mide 
más de mil leg-uas, casi por ig-ual repartidas entre el Mar de las 
Antillas al N. y el Océano Pacífico al W. El carácter g^eneral de 
esas dos porciones es diferente : allá se presenta vario y rico en 
promontorios rocosos separados por extensas playas ; acá dominan 
las reg'iones bajas, y sólo en contados puntos aparecen las peñole- 
rías, pero con dimensiones gig^antescas á causa del contraste. En 
ambos mares abundan los archipiélag'os en la zona ístmica ; algu- 
nos esmaltan la costa caribe en la porción de tierra firme, pero fal- 
tan casi por completo en la similar pacífica, siendo sí de advertir 
que sólo en este océano, en la parte panameña, surgen islas verda- 
deramente dignas de tal nombre. 

l.° Cosia Atlántica — La Costa Adántica se compone de dos 
porciones distintas que delinean una especie de v de brazos muy 
abiertos: el uno, con doble é inversa curvatura, corresponde á Pa- 
namá; el otro, de trazo más ondulado y sinuoso, pertenece á los De- 
partamentos del Cauca, Bolívar y Magdalena, y constituye páralos 
habitantes del interior la costa por excelencia ó propiamente dicha. 

El litoral atlántico se muestra lleno de contrastes : ora bajo y 
arenoso, ora escarpado, rocoso ; al lado de grandes derrumbaderos 
que parecen de ayer, se extienden selvas intrincadas y extensos 
manglares ; aquí bahías espaciosas no sirven al marino, y allá los 
acantilados se hienden de repente y ofrecen seguro abrigo á las 
naves. Este litoral es recorrido por una corriente marítima WE., y 
en sus playas nunca suben á 50 centímetros las mareas, es decir, 
las baña un lago tempestuoso más bien que un mar verdadero. 

El litoral atlántico panameño principia al W. en la Punta Ca- 
rreta, que parte límites con Costarrica, y se extiende hacia el E. 
hasta el fondo del Gol/o de Urahá. En esa costa y con el rumbo in- 
dicado se encuentran en primer término las gemelas bocas de los 
ríos Sixaula y Changuinula, luego entre las penínsulas de loro y de 
Toholb un extenso golfo que un archipiélago subdivide en Bahía del 
Almirante al W. y Laguna de Chiriquí al E. Sin duda, este accidente 
es el más notable de la costa en referencia, y en su archipiélago pri- 
man las islas Popa, Prorisibn, San Cristóbal y Drago, con cerritos y 
colinas. 

Después, en Veraguas, la costa sigue casi entera por largo 
trecho, pues sólo la interrumpen las bocas de multitud de ríos, to- 
dos de escasa importancia, y en lo general se muestra hoy desierta 
y selvosa. Aparece luego la porción de Por tóbelo, la más septentrio- 
nal del Istmo de Panamá, notable por sus dentaduras, islas, islo- 
tes y arrecifes : allí se encuentran el Puerto de A^aos ó Bahía de Li- 
mones, asiento de Colón y principio del Canal interoceánico, y el 
Gol/o de San Blas con el archipiélago de Ims Mulatas, compuesto 
de centenares de islitas, arrecifes y bancos en cuyos canales se 
extravían hasta los más diestros navegantes. En fin, la última por- 
ción de este litoral corresponde al Darihi, donde orilla de cerca 
una serranía baja y escarpada, por lo cual abunda en islotes y pe- 
queños senos, entre ellos el histórico Puerto Escocés, no menos que 
en puntas y cabos, y es en el Cabo Tiburím donde principia, por 
este lado, la profunda entrada de mar que se llama Golfo de Urahá, 
en cuyo lado W. se halla el cenagoso y dilatado delta del navega- 
ble Atrato, 



VDMíIVXSOQ 



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1 



P 

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C^ 




Nueva Geografía de Colombia i i 7 



Doscientos kilómetros al N. de la costa de Chiriquf posee Co- 
lombia, en pleno mar Caribe, el Archipiélago de San Andrés (San 
Andrés, Santa Catalina, Providencia y numerosos cayos é islotes), 
importante por su posición estratégica y sus productos, y en el cual 
sólo se habla inglés, por obra de nuestra incuria. Este archipiélago 
será prenda de gran valor el día en que la República posea mari- 
na de guerra. 

Del fondo del Golfo de Urabá la costa se levanta hacia el N. 
hasta la punta Caribana que está al pie de un gran relieve andino, 
y luego dobla al Nordeste por largo trecho, ó sea hasta La Punta 
Gallinas en la Península Goajira. En este trayecto, á trechos acan- 
tilada, baja con islotes y escollos, ó con mal definido límite de gran- 
des ciénagas, se halla en primer término la península de Mesiizos, 
que cierra por el W. el Gol/o de Morrosquillo, en cuyo fondo está 
la bahía de Cispaia, donde desagua el río Sinú. Al E. del gol- 
fo diversas Tetas (cerritos cónicos) forman otra especie de penín- 
sula, ó sea un avance de tierra alta que tiene al frente las Islas de 
San Bernardo. En seguida aparecen las ciénagas del Dique y las 
islas considerables de Barú y Tierr abomba, muy próximas al litoral, 
contra el cual forman la histórica Bahía de Cartagena, fortificada por 
los españoles, y que mar afuera tiene las abiertas Islas del Rosario, 
que en esta época aminoran mucho la antigua importancia estraté- 
gica de la plaza. 

La costa continúa casi rectilínea, orlada de cerca ó de lejos 
por rompientes, hasta la ensenada y la larga punta de Galerazaní'- 
ia, que crea una región de rompientes, peligrosa para la navega- 
ción. Luego el litoral dobla hacia el E. hasta el pie de la Sierra 
Nevada de Santamarta, que la obliga á cambiar rumbo después 
de haber guardado las bocas del Magdalena — río de peligrosa barra, 
pero cuyo empuje se deja sentir una legua mar adentro, — y de for- 
mar la extraña Isla de Salamanca, especie de angosto dique de are- 
na que divide la gran Ciénaga de Santamarta del piélago antillano. 

Obligada la costa á volver de nuevo al N. antes de poder se- 
gfuir al E., envuelve para ello el pie del gran macizo de la Nevada, 
en cuyo trayecto se muestra magníficamente recortada, con varie- 
dad de ancones (ensenadas), entre los cuales se cuenta la Bahía de 
Santamarta, y peligrosos cabos como los de Aguja y San Agustín. En 
seguida, uniforme y aplacerada, delinea el cuello de la península 
goajira, en la cual, merced al auxilio de pequeñas serranías, forma 
las magníficas bahías de Pórtete, Honda y Chica, entre el Cabo de la 
Vela y Punta Gallinas, sitio éste el más septentrional de la República. 
En fm, á partir de dicha Punta y para delimitar la otia mitad de la 
península, se encorva y retrocede al W., primero con lentitud es- 
maltada por los cabos Espada y Chichivacoa, y luego rápidame nte 
hacia el fondo de la ensenada Calabozo, al pie del término de| otro 
relieve andino, pasando por los Frailes, junto á la semi-laguna, 
semi-bahía de Cocinetas, donde principia á cubrirla el pabellón 
venezolano. 

En números redondos, de Punta Carreta á Boca del Drago hay 
42 kilómetros ; de aquí á la Punta de Chiriquí, 52 ; á la Boca Li- 
món, 95 ; á la Punta Manzanillo, 200 ; al Cabo Tiburón, 254; al 
fondo del Golto de Urabá, 100 ; á Punta Caribana, 75 ; á Puerto 



Ilg 



NVeva Geografía dk Colombia 



Mestizos, i6o; á Puerto San Bernardo, 40 ; á Cartag^ena, 90 ; á la 
boca del Mag-dalena, 104 ; al Cabo Ag-uja, 72 ; á Riohacha, 150 ; 
al Cabo de La Vela, 52 ; á Punta Gallinas, 72 ; á Punta Espada, 62. 
y á Los Frailes, 60. En línea recta de Punta Can^eta á Punta Ga- 
llinas se miden 1300, y este larg^o trayecto naturalmente se divide 
en tres porciones ó cuerdas de sendos arcos, más acentuado el cen- 
tral : el seno de Chiriquí 350 (de Carreta á Manzanillo), el Grolfo 
del Darién 560 (de Manzanillo al Cabo Agfuja), y el seno Goajiro 
400 (de Ag^uja á Gallinas). 



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Figura 31 — Diagrama del Litoral Pacífico — láscala : i : 7.500,000 

2P Costa Pacifica, — También este litoral se compone de dos 
ramas que delinean una especie de r) ; la primera, orientada de W. 
á E., pertenece al Istmo de Panamá, y la segunda, tendida de N. 
á S. como orla del Chocó, se dilata al pie de los Andes, encentran- 



Nueva Geogr^vf/a de Colombu i 19 



dose la unión de las dos en el Golfo de San Miguel ó del Darién 
del Sur. Si ondulado y vario es el trazo del litoral Atlántico, más 
caprichoso aiSn se muestra el del Pacífico. 

La costa ístmica principia en la Punta Burica, de donde, tras 
formar el costado oriental de esa cuasi península, se encorva, re- 
cortada, al E., por el pie de las llanuras de David, que encierran 
el puerto de Pedregal^ teniendo al frente diversas islas, entre las 
cuales sobresalen StTilla, Boca, Panda y Remedios. Después ro- 
dea un ancho contrafuerte que avanza mar adentro á modo de 
península, al que sigue la verdadera península de Azuero,la única 
que presenta nuestro litoral del grande Océano, ancha, maciza, 
comprendida entre los golfos de Moniijo, cuya entrada cierra Ja 
isla de Cebaco, y de Patita , parte W. este ultimo del gran Golfo de 
Panamá. La península de Azuero, cuyo ancho remate es casi recti- 
líneo, presenta éste limitado por las Puntas Muriato y Mala. Al 
W. de la península en referencia esmaltan el mar varias islas que 
se dividen en grupos, como son las Sicas, las Contreras y la de 
Ceiba, isla ésta de extraño perímetro en figura de mango, la ma- 
yor de las que posee la República, y que lleva por cortejo las 
más pequeñas de Jicarita y Jicarón. A partir de la Punta Mala, 
la costa describe majestuosa curva de seno vuelto hacia el Norte, 
curva que termina en Punta Gar achine, sobre el mismo paralelo que 
la Mala, con la cual encierra el Gran Golfo de Panamá, uno de los 
mayores del globo, que principia con el de Parita al W., forma al 
centro el de Chorrera, junto á la Punta de Chame, y concluye al 
E, con el profundo y tortuoso de San Miguel ó del Darién del 
Sur. La costa del Gran Golfo, á trechos orlada de cayos y arre- 
cifes, abarca dentro de su curva un cordón de islas que se ex- 
tiende desde el seno de Parita al de San Miguel, entre las cuales 
merecen mención la de 2 ahoga, con el mejor fondeadero de estas 
regiones ; la de Flamenco, que forma el Puerto de Panamá, y un 
poco al SE. el magnífico archipiélago de las Perlas, conjunto de 
islas que se agrupan en torno de la crecida de San Miguel (an- 
tes del Rey), y entre las cuales las de Pedro González y San José 
son de alguna importancia. 

La segunda sección de esta costa, que orilla la región andi- 
na desde la Punta Garachiné hasta los i°3o' de latitud N., ó sea la 
frontera ecuatoriana, con rumbo general N. S., abarca dos por- 
ciones bien distintas. En sus dos tercios primeros es simple es- 
carpa, con escollos, al pie de la baja serranía de Baudó, en tanto 
que en el resto se dilata baja, fangosa, como límite de llanuras 
selváticas y húmedas, y llena de playones, ó sea islas formadas 
por los aluviones de numerosos ríos y distribuidas de tal suerte 
que entre ellas dejan un inmenso dédalo de canales, caños y calles. 
En la primera porción, el Alto Chacay se encuentran las ba- 
hías de Cupica y Coqiii, separadas por la Punta Solano y cerradas al 
N. por la Punta Cruces, y al S. por el temible Calo Corrientes. Des- 
pués aparece el gran delta del caudaloso San Juan, que insignifi- 
cantes colinas dividen de la bahía de la Magdalena, especie de 
antepuerto de la más importante de la Buenaventura, principio del 
Bajo Chocó y de la transformación arriba mencionada. De esa 
bahía á Timbiquí el litoral es casi rectilíneo ; después forma una 



i 20 



Nueva Geografía oe Colombia 



gran saliente que encierra los diversos brazos y bocas del Patía, y 
otra, menor, que es el delta del Mira, quedando entre ellas la 
hermosa Bahía de lumaco. En fin, al mediodía de dicho delta, 
que comprende la Punia Manglares, se abre la boca del riachón de 
Mafajey término de la costa colombiana. A partir de la Buena- 
ventura los escollos y rompientes que acompañan la tierra firme 
penetran buen trecho mar adentro, y sirven como de antemural 
á los playones, es decir, á los pilares de una playa que merced á 
ellos, poco á poco avanza sobre el océano. F2n frente del seno de 
Timbiquí y en la continuación del eje de Baudó están las islas de 
Gorgonita y G o rgona, ésta, más crecida y montañosa. 

El arco que delinea la costa Pacífica tiene una cuerda que 
sólo mide 850 kilómetros ; de Punta Burica á Punta Garachiné ape- 
nas hay 500, y de ésta á la Punta Mang^lares se reg^istran 750. En 
el litoral panameño el seno de Chiriquí (Burica á Mariato) mide 
230 de abertura, 190 el Gran Golfo de Panamá, y 1 10 se cuentan 
entre las puntas terminales de Azuero. De la punta Garachiné á la 
boca principal del San Juan hay 440 kilómetros, 215 de aquí á 
Punta Guascama (delta del Mira), 135 de ella á la Manglares, 155 
del río San Juan al cabo Corrientes, y 1 30 de éste á la Punta 
Cruces. 

Figura 32 — Colombia : regiones irurítima y continental comparadas 



iLitoml pannincño 
del Faciflco 



Litorul panameño 
del AtUntico I 



Superficie total de la Bepública 



Litoral cnuctiiio 
del PhcíHco 



I^itorul atlántico del Cnuoa, 
Bolívar y Mngdalcnn 



Zona 

marítima 



}^oTA — En la zona marítima no se incluye sino la superficie cuyos habitan- 
tes viven del todo, 6 en parte principal, de los productos del Océano. 



Nueva Geografía de Colombia 



121 



El estudio detallado del litoral colombiano es complicado 
por los millares de islotes, playones, cayos, escollos, puntas, ba- 
hías, puertos, &c., que lo constituyen, no obstante lo cual, por su 
conñg'uración misma, sus condiciones climatéricas y su falta de islas 
(apenas dos si merecen este nombre), no ha servido para dar na- 
cimiento é impulso á una marina importante como la de Chile ó 
el Brasil. 



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F'igura 33 — Diagrama de la frontera ecuatoriana 
Nueva Gtúgrafia de Colombia TOMO 1—9 



132 



NuKVA Geografía de Colombia 



IVontcrftS * — ^-^ Frontera ecuatoriana. Esta frontera, como 
principia en la costa pacífíca y termina en la Amazonia, cruzando 
para ello los Andes, se divide naturalmente en tres porciones, en 
cada una de las cuales se presenta con un rumbo j^eneral, los que 
unidas delinean una especie de z orientada del N\V. al SE. En la 
región del Pacífico se extiende de la boca del riachón ó quthrada 
Mataje á las faldas del Volcán Nevado Chiles, así : la quebrada Ma- 
taje en todo su curso ; el alto ramal en que ella nace, con rumbo 
SE. mientras divide aguas entre el Santiago y el Mira; luego un 
estribo de ese ramal que gira el NE. y termina en la boca del San 
Juan^ afluente izquierdo del Mira^; en seguida vuelve á trepar buscan- 







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• Las roñas en litigio pueden valorarse así ¡ con el Brasil i6S,ooo ks. cds • 

teten aquella República ; y con elLcuador 144,000, siendo de advertir que estos 
últimos están todoweal y malerialmente ocui)ados por Colombia por medio de 
pueblos y autoridades que en ellos funcionan de tiempo atrás. La iS^ersa sucede 
con las otras dos porciones, bien que allí las usurpaciones fron terinas no Sd^ 
ser nominales en su mayor parte. '^ 



Nueva Geografía de Colombia 123 



do el lomo de una crestería interpuesta entre el San Juan y el Mira, 
la que sigue algún trecho hasta frente ala boca de la quebrada Agua- 
hedionda, que nace en las faldas occidentales del Chiles. En la re- 
gión Andina toma el lecho del Carchi, que nace en ese mismo ce- 
rro, hasta su boca en el Rumichaca ; éste, aguas abajo, hasta la 
quebrada TtjeSy y ésta, aguas arriba, hasta el cerro de La Quinta, 
donde tiene sus fuentes. Del cerro Quinta pasa al de Troya, busca 
el Llanogrande de los RicoSy de donde sigue por la quebrada Pun al 
río Chtínquer, que desciende hasta la quebrada San Francisco , por la 
cual toma á remontar á la cordillera ó crestería andina, llamada 
Cordillera Oriental, pasando por los cerros Piedras y Mirador ^ de 
Huaca, y después el lomo dicho hasta el Nevado Cayambe, que está 
bajo la línea equinoccial. En fin, en la última porción ó amazóni- 
ca, baja sucesivamente á este gran río por las aguas del Coca y el 
Ñapo, éste uno de sus afluentes notables por la banda izquierda ó 
septentrional. 

2.° Frontera peruana — Esta frontera está constituida por el 
Amazonas, desde la boca del Ñapo, aguas abajo, hasta el seno de 
Tabatinga. 

3.° Frontera brasilera — Los límites con el Brasil los marca 
en primer lugar el Amazonas, aguas abajo, hasta la boca del bra- 
zo Uaii Pardnay desprendido del río Yupurá unos cuantos kilóme- 
tros antes de su fin. En seguida la frontera alcanza la Piedra 
del Cucuhy, por una línea compleja que comprende: el brazo 
Uatiparana, el Yupurá, el desagüe de la laguna Maraky ó Cuma- 
pí, una línea imaginaria trazada con rumbo S. N. al través de la 
selva ; del extremo N. de dicha laguna al Rionegro, que re- 
monta un poco en busca del Cababury ; este río, aguas arriba, 
hasta que queda al S. del cerro Cupi, á que también llega por otra 
línea ideal, y por último, una línea imaginaria de ese cerro á la 
Piedra de Cucuhy, á orillas del Rionegro. Esta última parte de la 
frontera, aún no demarcada, ofrece un trazo irracional, cualquie- 
ra que sea el punto de vista desde el cual se le considere. Lo lógico 
sería bajar el Rionegro desde Cucuhy hasta donde lo corta el Ecua- 
dor, y luego avanzar rectamente al S. en busca del Amazonas en la 
boca del Uatiparana, cortando al paso el Yupurá cerca de las islas 
Tlmutiti. Seguramente el Brasil convendría en aceptarla de prefe- 
rencia á la otra. 

4.® Frontera venezolana — Esta frontera, fijada ya como se 
debe, y puede decirse que demarcada sobre el terreno, pasa del 
Rionegro (Amazonia) al Mar de las Antillas al través de la Orino- 
quia y comprende diversas secciones, ora naturalmente señaladas en 
el suelo, ora en un toda convencionales. En primer lugar remonta el 
Rionegro desde Cucuhy hasta no lejos de Victorino ; de aquí gira 
en línea recta hacia el Atabapo pasando al respaldo de Yavita y 
Pimichín, y por el lecho de ese río y el Guaviare, del cual es con- 
fluente, llega al Orinoco, frente á San Fernando de Atabapo. Des- 
pués desciende el Orinoco hasta la boca del Meta, remonta este río 
en busca del Antiguo Apostadero, y de aquí gira al NW. á dar con 
el Arauca, donde lo corta el Meridiano de Palmarito. En seguida 
vuelve por el Arauca, aguas arriba, hasta la boca del Oirá, que re- 
monta en busca de una cumbre desprendida del páramo Tama, y 



124 



Nueva Geografía de Colombia 




^Caracas 
Cordillera Caribe 



Cúcuta'^ í S 



^Barittas 



Tama \ 



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Figura 35— Dingrama de la frcnter» venezolana 



Nueva Geografía de Colombia 



125 



alcanzado éste, lo deja en las fuentes del Táchira, que desciende 
hasta la boca de la quebrada Don Pedro, por cuyo cauce sube 4 
los cerros de La Danta, para caer á los orígenes del Riecito ¿ ríq 
Guarumito, afluente del río La Grita, poco antes de que este üUi^ 
mo desagüe en el Zulia, al cual llega la frontera por la vaguada de 
ambos. De dicha boca del Grita la frontera tuerce al NW. en ()usc^ 
de la boca del Oro en el Catatumbo, cruzando selvas vírgenes y la¿ 
juntas del Sardinata y el Tarra, para remontar por dicho río de Opo 
á la cumbre de la Cordillera Oriental ó de Sumapaz, casi en frente: 
de Tamalameque. La cumbre en referencia, ahora denominada 
por trechos Serranía de Los Motilones y de Perijá, marca la fron- 
tera hasta el Alto del Cedro, situado en las estribaciones finales de 
la misma, que constituyen los Montes de Oca. En fín, de dicho alto 
y enteramente artificial gira por la Goajira primero al NE. hasta 
cerca de La Teta, y luego al E. á rematar en Los Castilletes *, 
cortando la entrada de la laguna de Cocinetas. . i 




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^'alle del Sixauia 



Punta Carreta 



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COSTARRICA 





"^sordas X 



COL OMBIA 



Llanos de David 



Figura 36 — Diagrama de la 
frontera costarricense. 



Punta Burica 



* Las comisiones de límites no hallaron punto alguno que hoy los ha- 
bitantes de esa región denominen Los Frailes, 



126 Nueva Geografía de Colombia 



5.° Frontera costarricense — Esta frontera es sin duda ninguna 
la mejor demarcada de las de la Repüblica. Arranca del Mar Ca- 
ribe en la Punta Monos ó Carreta, y por un largo ramal que allí ter- 
mina vuelve al W. en busca de las montañas de Dota, donde princi- 
pia. De Dota tuerce al E. por la cumbre de la Cordillera de la 
América Central, ahora llamada Cordillera de Talamanca, hasta 
donde cambia ese nombre por el de Chiriquí, y entonces desciende 
al mediodía hasta la Punta Burica, por el lomo del largo estribo 
que forma esta especie de península. 

Relieve : Montes y llanuras *— Como de todos bien sa- 

bido es, la América del Sur presenta en su área la forma de un trián- 
gulo alongado cuya punta se dirige hacia el Sur, y cuyos lados bañan 
sendos mares : al W. el Pacífico, al N. las Antillas ó Mar Caribe, y 
al E. el Atlántico. Ninguna entrada ni saliente importante deforma 
el litoral del triángulo ; apenas merecen mención en el lado N. el 
Golfo de Maracaibo, abierto al pie E. de la península de Goajíra ; 
el Golfo de Guayaquil en el Pacífico, y el estuario del Amazonas en 
el Atlántico, siendo de advertir que la línea equinoccial corta á 
los dos últimos, en tanto que por los primeros pasa el ecuador tér- 
mico del globo, por lo cual entre esos dos ecuadores queda com- 
prendida la mayor parte del suelo patrio. 

El relieve ó modelado del suelo de la América del Sur -es en 
extremo sencillo : al Oeste y sobre el lado más largo del triángulo 
se alza una enorme protuberancia, la Cordillera de los Andes, 
orientada de N. á S., y la segunda del globo por su longitud, su 
anchura y su altitud ; al Este y en frente de los Andes surgen dos 
vastas mesas que separa el Amazonas, mayor la del mediodía ó 
sea la del Brasil, menor pero más alta la del septentrión ó de la 
Guayana. Ambas por medio de casi imperceptibles pedúnculos se 
prolongan hacia el ocaso para enlazarse ligeramente con los An- 
des, que en su extremo septentrional envían largo brazo hacia el 
oriente, el cual corre por lo mismo frente á la mesa de Guayana. 

En el centro del territorio se dilata inmensa y baja llanura 
subdividida en tres porciones cuya magnitud crece deN. áS.; 
entre los Andes y la Guayana los Llanos (Orinoquia) ; entre ellos, \a 

• Los geógrafos modernos dividen las montanas en altas ó de i.^^ orden 
si su altitud excede de 2,000 metros ; medias ó de 2.° si miden más de 1,000, y 
bajas (S de 3.^ cuando no alcanzan á 1,000. Denominan llanuras bajas aquellas 
cuya altitud es inferior á 200 metros, y altas las que alcanzan hasta 500. Todo 
terreno elevado más de 500 metros, si ocupa un área considerable, constituye una 
mesa ó meseta^ aun cuando su superficie esté cruzada por crestas de alturas, va- 
lles, &c. Una mesa es, pues, además de su significación usual "<f región 7vh0se 
Uwest iracis ei'en are coiisiderably eleinited (1,500 pies para arriba) abowe ihe sea 
level.^^ (Encyclopadia británica ^ ninth ediiions). Los agí i mensores colombianos sue- 
len apellidar cordilleras primarias, secundarias, terciarias, &c., no las que se 
produjeron en esas épocas geológicas, sino las que se engendran sucesivamente 
por bifurcaciones, y por lo tanto presentan menos y menos elevación con respec- 
to á la principal. Conservaremos este uso, que es conocido, reservando para las 
clasificaciones geológicas los vocablos arcaico^ paleozoico, mesosoicOf cainozoico y 
posterciario, únicos que se hallan en los autores modernos considerados como 
autoridad en la materia, según los cuales hoy por hoy la ciencia no puede ex- 
plicar cómo se han fortiado las cordilleras. (V. K. Suez: X«yíi« ¿/^¿í /¿rmi^. 



Nueva Geografía de Colombia 



Guayaría, y la Mesa del Brasil la selva, (Amazonia), y entre ¿sta y 
los Andes E¡ Chaco y las Pampas argenlinas. Los ties garandes rfos 
que riegan esas tres llanuras (Orinoco, Amazonas, Plata), comu- 
nican entre sí naturalmente, de suerte que en puridad de verdad 
las dos mesas que dominan el Atlántico no son sino dos jjandes 
islas tendidas al pie oriental de los Andes. 

Los Andes surgen con escasa altura y formando un solo cuer- 
po allá en la península patagónica ; en Chile acrecientan su altu- 
ra hasta levantar el pico gigante del sistema {Aconcagua : 6,970 
metros), y á partir de ese esfuerzo colosal, agregan el segundo 




128' NifEVA Geografía de Colombia 



para^^lcanzar su máxima anchura en Bolivia-Perü, donde entre 
dos'lfigantescas cresterías forman la mesa del Titicaca, situada á 
4,ooa metros de altitud, de suerte que las aguas de ese lag^o que 
hoy^^Urca el vapor, están más altas que los picos más altos de 
g-itartdes cordilleras como los Pirineos. Apoyados en este enorme 
TñAcitcr^ el mayor del globo (?), los Andes tuercen al NW., disminu- 
yendo en altura y espesor, pero aumentando el numero de cres- 
terías hasta acercarse al golfo de Guayaquil, donde colosal brecha 
los -asierra, puesto que su lomo, frente á Loja, no alcanza la re- 
gión de los páramos. De ese punto la cordillera se vuelve hacia 
el'NE., primero formando un solo cuerpo en que culminan dos 
cresterías, con el cual aspecto pisan la tierra colombiana, luego 
abierta en abanico terminal de cumbres que se alejan unas de 
otras hasta ocupar tanta base como en la región del Titicaca, sólo 
qüe'^OTora, en vez de sustentar gigante mesa entre ellas, dejan 
golfos, lagos y bajas llanuras que no parecen ser sino fondos ma- 
CÍtÚaas^ apenas medio colmados con los detritus de las aledañas 
^rranías, algunas de las cuales alcanzan aun el nivel de las nieves 
perpetuas. En fin, el abanico terminal de los Andes al W. se co- 
nexiona con relieves que avanzan en ese mismo rumbo, constitu- 
yen el Istmo de Panamá y enlazan la América del Sur á la Cen- 
tral, en tanto que al E. lo hacen con otros lomos secundarios, la 
cadena Caribe, que remata sobre las bocas del Orinoco *. 

En fin, el abanico terminal citado constituye, desde el punto de 
vista geológico, dos grandes masas, una occidental formada de ro- 
cas cristalofilianas y eruptivas, y otra oriental en que predominan 
las rocas sedimentarias y modernas, quedando entre las dos una 
sinclinal, la mayor de América, por cuya vaguada rueda el Mag- 
dalena, río que por lo tanto divide los Andes colombianos en dos 
grupos perfectamente distintos entre sí : Andes occidentales^ princi^ 
pales b crislalofilianos^ y Andes orienlaleSy secundarios b sedimentarios 

(figr. 38). 

Debemos sí advertir que p)or la existencia del río Cauca, río 
que rueda largo trecho entre los Andes principales, y en una porción 
de su curso (el valle) tiene á los lados cresterías que lo dividen una 
del Pacífico y otra del Magdalena, y además al oriente de esta úl- 
tima se alza otro lomo que á este río separa de las regiones llanas 
del interior del Continente; en esa porción del territorio se ven, deci- 
mos, aparentemente marcadas, tres series de cumbres, y el pueblo, 
en su afán de simplificar y generalizar, consideró de tiempo atrás 
como armazón de la orografía colombiana la existencia de tres 
cordilleras, designándolas con los nombres de occidental, central y 

oriental. 

Y en verdad que tal división es cómoda para la descripción 
de nuestro relieve, por lo cual habremos de conservarla hasta cier- 
to punto, no sin hacer constar, eso sí, que tal clasificación es erró- 
nea desde el triple punto de vista de la posición de las crestas, 
de su relieve y de su composición geognóstica. En efecto, al W. 
de la -occidental hay luego otro relieve {Baudó) ; al S. de Popayán 

* Els de observ ar que dos círculos trazados desde los centros ay b (figunt 37), 
deUniitan l«s do* grandes curvas de los Andes y de la costa oriental de AmépCS* 



Nueva Geogkafía de Colombia 




Figura 38 — Croquis geológico de Colombia Escala : l : 2 



(Negro pusteado.- rocas cristalinas volcánicas y^ paleozoicas). ;_ 
(Rayas paralelas: rocas menozoícas). 
(En blanco: terrenos modernos). 



no existen sino dos cresterías ; todas en su pane N. se dividen y 
subdividen en múltiples líneas de cumbres, y, en ñn, la altimetrfa 
con su voz indiscutible, y concordante aquí con la geognóstica, en- 
seña que la Cordillera oriental es una vasta y compleja mesa bi- 
furcada en su remate septentrional; que la Central y Occidental 
no son sino los rebordes de dilatada mesa que concluye como la 
anterior, y, por ultimo, que los demás relieves del país no son andi- 
nos, desde cualquier punto de vista que se les considere. 

Ahora bien : teniendo en cuenta que Colombia comprende no 
sólo el abanico terminal de los Andes y sus anexos, sino que extien- 
de su dominio i una parte de la llanura interior del Continente, has- 
ta las vaguadas del Orinoco y el Amazonas, claro está que la pri- 
mera división que ha de hacerse del territorio es separar la regidn 
oeadenial quebrada ó andina, con sus montes y antemontes, de la 
orítHlal 6 ¡lana, porque si allá hay llanuras, son de área exigua. 



130 



Nueva Geografía de Colombia 



comparada con la de las serranías, y acá las colinas y cerrillos 
apenas surgen como islotes en dilatado mar *. 




Figura 39— Regiones naturales de Colombia. Escala : i : 20.000,000 



•¿La'superficie de Colombia puede clasificarse como sigue, desde el punto 
dejrista físico. 



ístmica 

Andina 

Amazónica, 



Región fs geográficas 



Región I 



Ístmica 



Región andina 



Región oriental 



ks.D 

76,000 
490,000 
860,000 

1.426,000 



Figura 40 — Diagrama comparativo de lai regiones geográficas. 



Nueva Geografía de Colombia 



131 



En la región Andina se impone desde luego una subdivisión : 
los relieves Andinos propiamente dichos no la ocupan íntegra, ya 
que á dicho sistema no pertenece ninguna de las alturas que domi- 
nan el litoral atlántico de la Goajira á Costarríca, pues hasta los 



RELIEVE DEL TERRENO 
Porción tMfUañésa 

Serranías \\del Coqueta 
Serranías I ICani^^j 

I Cordilleras andinas I 

Figura 41 — Diagrama comparativo de las áreas de los sistemas montañosos 



Sistema Caribe : 

5>erranías de Panamá 37*000 

— Baudó 13,000 

— María 9,000 

— Santamaría 16,000 

— Goajira 2,000 

77,000 

Sistema andinos 

Cordillera del Chocó 76,000 

— Quindío 110,000 

— Sumapaz 135,000 

321,000 

Sistema amazónico : 

Montes del Caquetá 12,000 



Mofttes II goajiros 
Montes \^de María 
Serraftlal S ^e Baudó 
de I g ISantafuarta 

t \de Panamá 



Sierra 
Serranía 



I i¡ Cordillera del Chocó 



Cordillera del Quivdio 



Cordillera de Sumapaz 



77,000 



32If000 



12,000 



410,000 



Figura 42-^ Diagrama comparativo de las áreas' de 1a$ serranías colombianti$ 



132 



Nueva Geografía de Colombia 



remates de las cordilleras del Chocó y de Sumapaz parece no es- 
tán constituidos geológicamente como el resto de ellas. Esos relie- 
ves, que sin duda ninguna se enlazan íntimamente, por su modo 
de ser, con la cadena litoral de Venezuela y las serranías de las 



Porción Uaná 



Vienen 410,000 



Panamá 

Chocó (Pacífico) 
Costa y Zulia — 
Región oriental- 



Llanura A i del Chocó 
Llanura A I de Panamá 



49,000 
20.000 
99,000 
848,000 1.0x6,000 



1.426,000 



Llanuras 



'Je I Norte 



Llanura oriental 



I 



Figura 43 — Diagrama comparaiivo de las áreas de las llanuras colombianas 

Zonas climáticas 

Nieves eternas 7,000 

Páramo (inhabitable?) 38,000 

Fría 106,000 

Templada 175,000 

Cálida 1,100,000 



i;426,ooo 



Niec'es 



Tierra 
Tierra i 



amos 
fría 

templada 



L 



Tierra caliente 



Figura 44— Diagrama comparativo de las áreas de los climas colombianos 

Zonas altimétricas 
Llanura 1.016,000 



Montanas de tercer orden. 

Id. de segundo id 

Id. de primero id 



140,000 
150,000 
120,000 

1.426,000 



Montañas de 
Montañas de 1 




primer orden 




\segundo orden 


Montañas de 


1 


tereer orden 


1 Llanuras 1 



Figura 45 — Diagrama comparativo de las áreas del relieve colombiano 



Nueva Geografía de Colombia 



133 



Antillas, constituyen el sistema Caribe Colombiano, que compren- 
de los grupos de la Goajira, la Sierra Nevada de Santamaría, los 
Montes de María (Bolívar) y la Serranía de Panamá, á la cual es 
preciso referir la de Baudó, aun cuando está sobre el Pacífico. Con 
razón sobrada los geógrafos peninsulares del siglo xviii, para las 
clasificaciones de los Archivos, miraron todas estas tierras como 
situadas en la América Septentrional. ¿ Y por ellas no pasa, ade- 
más, el ecuador térmico del globo ? 

Para fijar mejor las ideas sobre la materia, conviene recurrir 
á un procedimiento objetivo, por así decir. Supongamos que el 
mar sube 6,000 metros sobre su nivel actual, y por lo tanto que 
Colombia ítiíegra desaparece bajo sus aguas, y que luego, miran- 
do ese mar á vista de pájaro, hacemos que sus aguas desciendan 
bruscamente por capas de un kilómetro de espesura. 

Al reducirse la inundación á 5,000 metros, apenas veríamos 
surgir de entre las olas cinco islotes, cuatro de ellos alineados so- 
bre larguísima recta, y el ultimo hacia un lado, todos á grandes 
distancias entre sí : serían las cumbres de Cayambe, Huila, el 
Tolima-Ruiz, la Sierra Nevada de Santamarta y la Sierra Neva- 
da de Chita. 



ÍST*MARTA 



I 
I 
( 



sf- 



/^ 






i^GUiCAN 



HUILi^ 






#^ 



^CAYAivian 



J 



Figura 46— Colombia hundida 5 kilómclros 

Al bajar las aguas otros mil metros, poco aumentaría el suelo 
patrio : crecerían en superficie las islas mencionadas; sobre la di- 
rectriz del Cayambe al Huila aparecerían otras formando cordón, 
y la principal de ellas quedaría cercana al Huila; hacia el S. re- 
sultaría un verdadero archipiélago de islotes ; la isla de Güicán 
quedaría sobre otro eje de tierras emergidas, y por último, al W. 
de esos dos ejes surgiría la isla del Paramillo del Sinü. 

Los mismos alineamientos subsistirían al descender el mar á 
3,000 metros sobre su nivel actual, sólo que sobre esa líquida su- 



«34 



Nueva Geografía de Colombia 



ARCHIPIÉLAGO 

COLOMBIANO 

si el mar subiera 4^000 metros 



Isla de Santaniarta 



^ Islas de Cachiri 
o 

Islas de Los Cohrados 
00 



o Isla del Sinú 



I 



Isla dejjüicán 

o 
Isla Colorada o 
Isla' de Toquilla o 
o 



^ 



Isla del Quittdlo 

f^ Isla de Sumapaz 



o Barra^áft 



O Isla del Iluila 



\ 






Isla de Colombia 



O Isla de Las Animas 
O 

c Pasto 
O Isla del Cayamh 



^ Isla de Pasto 



Figura 47«— Colombia hundida 4,000 metros 

perficie las tierras se agruparían más bien á manera de diques lar- 
guísimos recorridos aquí y allá por crestas de mediana altura" 
y hacia el S. y el NE. (con respecto á Bogotá) aun aparecerían al- 
gunas poblaciones á modo de puertos marítimos. En especial sería 
considerable la línea central de cumbres, porque sólo en un punto 
la interrumpiría un estrecho (Guairapungo); la línea occidental se. 
ría del todo discontinua, y la oriental parecería complicado archi- 
piélago de tierras dispuestas de modo raro sobre varios ejes En 
ifin, allá al NW. y á gran distancia (en Chiriquí) se verían algunos 
sietes. 

Sin modificarse la armazón aumentaría el territorio al bajar 
lelmar á 2,000 metros, de suerte que la extensión del compacto 



Nueva GEOGRAriA de Colombia 



135 



archipiélago casi igualaría á la de Bélgica; islas habría ya con cli- 
ma templado por la altura de sus relieves, y alguna mediría con- 
siderable anchura. 

Al siguiente escalón la transformación sería notable, desapa- 
recerían multitud de canales y las tierras emergidas se agruparían 
en dos fajas distintas pero unidas á modo de Y, con golfos y senos 
considerables y multitud de islotes que entre aquéllas semejarían 
pilares de puentes de comunicación. Hasta la región de Chiriquí se 
acercaría de suerte que sólo una serie de estrechos habría entre ella 
y las tierras continentales. ¿ Dónde se hallarían entonces las cor- 
dilleras tales como de ordinario las imagina el comiín de las gentes? 



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Carta CE/VA 

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sIaJ^ 



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S/errA Nevada 




^CWk 



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Figura 48 — Colombia hundida 3,cxxí metros. 



Nueva Geografía de Colombia 




Figura 49 — Colombia hunilida 

Si en seguida reducimos la inundación á soo metros, plano ni- 
vel donde principian las mesas (fig. 501, algo crecería la superficie 
descubierta, pero sin modificarse la arma/.ón ya mencionada; una 
mesa en forma de \. con ambos ijrnwis superiores l)ifurcados. con 
algunos islous al F... al N. y al N\\\. y ad.-niíí> al W. las tierrA^ 
lio Panamá. Kn lin. al Miprimir esa .-aiid líijuida lir. 51K1 mi,'iro«. no 
>.'.lo so //'/■//. -íA/'-f la lÍL>rra -w¡\. >.'m>' i[w- riur.laría suprimida la 
.-..munirarl/.n rnirr l,.s d,.s uru.-mus. 

su actual nivc:l, api'nas ^■■anariu il país algunos milc-s de kilóme- 
tros G> sin que se deformara de modo sensible su I (nea litoral. 
Otra tanto sucedería al aumentar esa reducción d 1 ,üOO metros, se- 
gún lo indica la línea puntuada de la figura 48, siendo preciso que 
el nivel del mar bajase 4,000 para producir notables y sertas mo- 
dificaciones en el área del país. 

Medítese ahora sobre la carta del ira/^o de las grandes cres- 
terías colombianas, sobre el perfil de ias mismas, y sobre el cro- 
quis de su composición geognóstica. y dígase si las clasificaciones 
objetadas caben en el modelo de lo que la naturaleza ha hecho 
en el territorio que es hoy día el área de Colombia, 

Después de que describamos los grandes üneamientos de 
nuestra orografía, hallarán natural cabida los cortes transversales 
del territorio, y ellos, con su voz indiscutible, acabarán de escla- 
recer el asunto. 



NusvA Geogra7i'a de Colombia 



Figura 50— Ticnas altas y ticnai bajas ile Colombia. Kscaln : l; 15.00 



Los Andes — Los Andes, tendidos oblicuamente del Ecuador 
á Venezuela, extienden ala vez sus cresterías en abanico, de suerte 
que si su ancho frente terminal se pierde en la Costa caribe, ó me- 
jor en las onduladas planicies de la Cosía, por la izquierda enlazan 
sus relieves con las serranías de Baudó y Panamá, por el N. hacen 
lo propio con las de Bolívar y Magdalena, y por el E. se unen á 
las de Guayana. En Venezuela su ultima porción importante se 
funde con las serranías del litoral de ese país. 

Mupa Gtagfafla di CeUmbia touo I-io 



Nueva Geografía de Colombia 



Figura 51 — Crestas y macií os du la región andina. Escala; I; 7.Soaooo 
£1 gr&soT del brazo es pruporoioiíadn á la altiiud y anchura du las mo ntnoas 



Nueva Geografía de Colombia ; 139 



Los Andes en el enorme espacio que ocupan en Colombia, 
320,000 kilómetros D, es decir, el área de los Alpes íntegros tí ocho 
Suizas, aun cuando al parecer forman unas pocas series de gran- 
des cimas que el uso apellida cordillerasy realmente se componen 
de múltiples muros paralelos, por lo general apoyados á trechos en 
grandes macizos, separados por quiebras considerables y que en 
verdad no son sino rebordes y pliegues de extensas mesas surcadas 
por grietas, fallas y sinclinales, divididas en fragmentos por co- 
colosales gargantas, de donde que el álveo de los ríos se muestre 
lleno de hoces, saltos y raudales, apenas bañe rudimentarias llanu- 
ras y aun parezca en algunos lugares que las aguas corren al revés 
ó hubieran roído de arriba abajo altísimas crestas. En una pala- 
bra, las cresterías andinas no son sino pliegues de atormentadas 
estratas, de los que unos recorren todo el sistema, en tanto que otros 
apenas alteran una parte de él ó no tienen sino reducidas dimen- 
siones, lo que dio campo á la surrección de altos topes aplanados ó 
al colmataje de cuencos interiores así transformados en elevadas 
llanuras 6 altiplanicies. 

Preciso es, pues, repetir hasta la saciedad, porque es cosa 
que con frecuencia se olvida, que los Andes colombianos son tan 
irregulares en su régimen — permítase la palabra — como én su 
constitución geognóstica ; hasta el punto de que con verdad han 
podido afirmar los viajeros extranjeros que " no hay en el mundo 
otro territorio cuya topografía haya sido tan influida por las 
acciones y fuerzas del planeta ; " de donde lo fuerte de sus pen- 
dientes, lo escabroso de sus flancos, la abundancia de hondonadas, 
gargantas y precipicios, lo cual si con su variedad procura con- 
diciones de salubridad superiores á las de otras tierras tropicales ó 
montañosas, en cambio dificulta su vencimiento con buenas vías de 
comunicación, elemento indispensable para explotar los veneros 
que guardan sus entrañas. 

a) Cordillera del Chocó, La llamada Cordillera Occidental ó del 
Chocó f límite occidental de la región Andina y cuyo flanco de ese 
rumbo domina el . Pacífico y constituye la comarca denominada 
Chocó por los peninsulares *, se extiende de la frontera ecuatQria- 
na al golfo del Darién con dos direcciones ' generales : SW.-NE. 
de aquella frontera hasta los 5*^ latitud N., y S^N. de ahí á la Costa, 
6 sea su remate por los 9° de latitud N. 

Para describir rápidamente esta cordillera lo haremos siguién- 
dola de N. á S. La primera porción de la cordillera, la comprendida 
entre el bajo Sinú á la derecha y el golfo de Urabá á la izquierda 
(9® á 8**), consiste en una ancha y baja meseta roída por un ha2 de 
crestas y valles, en parte mal conocidos atín. Los dos lomos p^inci- 



* Este flanco ó frente occidental de los Andes, sometido á condiciones cli- 
■Mt¿rícas especiales y donde las lluvias son casi perennes, ha adquirido caracte- 
res propios que lo hacen tan diverso del frente oriental, como diñeren el arrojo 
7 el torrente. De ahí la conveniencia de mantener á la región ese nombre propio 
7 el de sos dos subdivisiones : Alto Chocóy que comprende los valles opuestos del 
ACrato y del San Juan, junto con la serranía de Baudó, que los separa del Fací 
fioob 7 Baj9 Ch^á, que abarca la zona donde la base de cordillera muere sobre 
bajas Uaniiras que dan contra el mar. 




figura 52— PtrfiUs 



coiUilieraí anilina: — Ahuí 



Nueva GeograpIa de Colojíbu 



pales 6 serranías del AguUa y de Las Palomas, empiezan en el cerro 
del Águila, que domina la Punta Caríbana él uno, en Punta Arbole- 
tes el otro, y avanzan i reunirse en el cerro Quintan, dejando al 
medio el valle del Damaquiel. Apartirde Quimari las breñas ya' 
presentan un solo eje netamente demarcado y que casi de un golpe 
se levanta á considerable altura : es la serranía ás' Abibt, Ínter, 
puesta entre el Alto Sin¿ y e! rio Ledn y que termina en el impor- 
tante macizo del Paramiilo (3800-4200) f, de eje transversal, donde 
se funden, por la derecha la baja serranía de Ayaptl, alzada entre 
el Cauca y el San Jorge, y la más considerable de San Jerónimo, 
que muere en las sabanas de Bolívar, separa este dltimo río del 



is de los andes aatioqueños. Escila : - 



tStiLu illuTBs de 3,800 resultan de medidas de While ; las de 4,aoo se dedu- 
cen del hecho de cubrirse de nieve algunos cerros en ciertas ¿pocas del'aód. 



142 Nueva Geografía de Colombia 



Sinü y alza la cumbre volcánica de Murrucuc áenírente del Quimari/ 
y por la izquierda la que divide el Sucio del León. 

Del Paramillo por 2 grados hacia el sur, es decir, hasta el 
principio del valle del Cauca (paso de Palogordo), ó sea en el 
trayecto en que este río describe su grande curva al W. por el 
cañón de Antioquia, la cordillera se desarrolla como una muralla, 
pues ning-uno de sus pasos mide menos de 2,ocx) metros, y mu- 
chas cimas alcanzan la altura de los páramos, entre ellas el Fron- 
Uno (3,500), y los Farellones del Ciiará b Chocó (3,300), célebres 
por sus agudos picachos, quedando entre las dos la máxima de- 
presión de la zona, la llamada Quiebra del Toro (2,090), en las 
cabeceras del Atrato. En este trayecto el flanco E. se levanta bre- 
ve y áspero sobre la g-rieta álveo del Cauca (700-300), en tanto 
. que al W. se ensancha y complica para producir la mesa del Cho- 
có, donde hay llanuras de 1,200 metros de altitud, múltiples cres- 
terías y cumbres de bastante importancia (sierra Picapica 2,000), 
muriendo el todo sobre el valle del Atrato (50-10) : la destrozada 
arista que cierra esa mesa por el W., constituye la serranía de 
Musinga. Al Oriente del eje principal de la cordillera, y para di. 
. vidir el valle del Cauca del cañón^ se alzan las montañas del Oro 
(3,200) y Belalcázar, con altitud mayor que la cumbre de donde 
arrancan ; forman con ella los opuestos valles de otro San Juan y del 
Risaralda, y tienen enfrente el cañón de Arma. 

En seguida y por toda la longitud del valle del Cauca la 
cordillera se deprime, pues aun cuando al principio alcanza en 
Tatamá el nivel de los páramos, luego en Calima y los agjestes 
Farallones de Cali no pasa de 2,800, y entre esos dos grupos 
abre las contiguas depresiones del Guayabo (1,540) y Los Colorados 
ij (1,750), tínicas en su especie en los Andes entre los 2° y los 7® 
; de latitud N. En seguida de los Farallones de Cali la cordillera so- 
' bre los opuestos valles de Popayán y del alto Patía vuelve á al- 
. zarse y costituye una región de páramos que al principio se en- 
sancha en una mesa de grandes dimensiones, ignorada hasta hace 
poco, y en la cual sólo se conserva intacto el reborde W., en el 

■ que descuellan el volcánico Cerro Naya y la Pünla de Piedra, pues 
; en el del E., aunque más alto, se halla la enorme grieta por donde 
\ el Ingiiitó sale á tributar al Cauca por entre los Farallones y San^ 
' ía Ana (3,258). Al Sur de esa mesa surge el Cerro Munchique (3,012), 
•* y entre éste y el macizo siguiente del San Juan (3,050) está elpasode 

■ Carpintería (2,500). En todo este larguísimo trayecto la cordillera se 
. muestra con flanco E. breve y escarpado, que tiene al pie la llanura 
i del valle del Cauca y las onduladas tierras del valle de Popayán, en 
-' tanto que al W. sus grandes estribos se pierden primero sobre el 
; San Juan, es decir, frente al eje de Baudó, y i ^idiVÚrá^ Los Colorados 

sobre él Pacífico, siendo de advertir que en la hoya del dicho San 
Juan la cordillera tiene al pie una derruida serranía volcánica, entre 
* la cual surge el cerro Torra (3,671), más alto que la cordillera mis- 
ma, y por lo tanto el gigante de la zona, entre el Paramillo antio- 
queño.ylos volcanes de Ttíquerres, y al N. del cual pasa el lomo 
que constituye el llamado istmo de San Pablo (i 10), que por el S. 
de la mesa del Chocó se enlaza á los estribos de Baudó para dividir 
los opuestos valles del Atrato y el San Juan. En fin, es del Munchj- 



Nueva GkografÍa de Colombia 



. que de donde arranca el estribo que forma la Cuchilla del lamió, 
-■que se une á la del Jioile, desgajada del Sotará, para constituir el 
■' lomo divisorio entre las hoyas del Cauca y el Patía. 

Del paso de Carpintería á la frontera ecuatoriana ya la cordi. 
llera corre entre el Pacífico y la hoya interandina del Patía (que tie- 
ne doble declive hacia la quiebra Juanambii-Guadual), y casi en mi. 
taddeese trayecto aparece como dividida en dos por la enorme bre- 
cha por dondesale el Patía al mar, la que se abre entre los cerros 
Catatifgro (2,780) y Solomayor {2,&\o),y sólo mide 380 de altura en 
su fondo (El Guadual), de suerte que á este respecto no tiene igual 
al N. de la equinoccial. De Carpintería hacia el S. se realza la cum- 
brepara formar el macizo de San Juan (3,050), de donde irradian al 
W. grandes estribos, entre ellos uno rival de la cumbre, que termina 
en el cerro Valenlín, frente á la mesa de Inguitá arriba mencionada, 
y acaba de cerrar la hoya del Micay. En sej^^uida se rebaja la cordi- 
llera á su a Itura media, pero en Cacanegro vuelve á desprender es- 
tribaciones imponentes que separan el Patía del Izcuandé. Al E. la 
cordillera se apoya en estribos que corren de N, á S., el dltimo de 
los cuales, que domina la angostura de Minamá (Patía), forma 1» 
sarranfa del Castigo, 



Fíbula 54-^PiraiqerBi del Guütara -Pasto y nudo de Haaca EkiI* ; 



144 Nueva Geografía de Colombia 



La ultima porción de la cordillera es también la más notable, 
pues aun cuando al principio, ó sea después de Sotomayor, no rao- 
difíca su altura, luego ya alcanza la región de los páramos (Gua- 
chaves), en las breñas de Mallama mide 4,200, y poco disminuye en 
• la vecina cumbre del Azufraly que gana por un arco. Después se re- 
duce un poco (paso de Chambú, 3,295), pero en seguida se yergue 
de repente á la altura de las nieves perpetuas en los gemelos ne- 
vados de Cumbal (4,790) y Chiles (4,780), altura esta última por la 
cual pasa nuestra frontera política y de donde signe el eje, formado 
por páramos, á fundirse en el nudo de Huaca con la Cordillera Cen- 
tral. Al W. la cordillera desgaja grandes ramales, parámosos :a] 
principio, polifurcados luego, que rematan deprimidos en la llanura y 
separan el Patía de su afluente el Telembí y éste del Mira; entre esas 
cimas la más notable es el volcán Oreja (4,470), próximo al Cumbal. 
Al E. primero muestra la cordillera altísimo naneo escarpado 
sobre el Pacual, que del Guáitara divide ramal paramoso emana- 
do del Azufral, pero luego lo reduce por no ser sino el reborde de 
la elevada mesa de Táquerres /piales (3,000), que al frente otros 
páramos dividen de la honda quiebra del Guáitara, que describe 
una curva, pues principia al pie del Chiles y se junta á la del Patía 
sobre el surco del Juanambü. 

b) Cordillera del Quindíoó Central — Esta crestería, que en buena 
porción dé su longitud es la que mejor merece el nombre de Cordi- 
llera, ^siendo entonces la más elevada y salvaje délas cresterías co- 
lombianas, principia por los 8° de latitud N., no lejos del Banco, es 
decir, de la gran bifurcación del Magdalena. Allí, entre este río y 
el Cauca, aparecen sus primeras y confusas grupas y colinas, que á 
poco delinean la agreste y baja serranía de San Lucas, cuyas úl- 
timas colinas laterales no distan mucho de las análogas de la se- 
rranía de Áyapel (Chocó), atrás mencionada. 

Un poco al Sur la base ocupada por la cordillera se ensancha 
de repente de un modo considerable : es que aparece el remate de 
otro de los brazos de dicha cordillera, polifurcada desde los 6° de 
latitud N., para formar la gran mesa antioqueña, cuyas principales 
cresterías son las dos de que se trata, puesto que encierran la hoya 
del Nechí. La más corta, ó sea la de la izquierda, delinea un vasto 
semicírculo, y con su flanco W., breve y áspero, ayuda á fórniar el 
cañón por cuyo fondo rueda turbulento el Cauca; la otra; sirve 
como de cuerda al arco y se funde con su hermana al S.' dé Me- 
dellín : esta última, primero destrozada por las aguas, acrecieiita de 
un modo uniforme su altura, que llega al cabo á más de 2,500 me- 
tros, siendo su paso más notable la quiebra del Nuz (1,576), que 
sólo domina unos pocos hectómetros el largo valle del Porce 
(afluente del Nechí), en tanto que á la derecha desgaja largos 
ramales hacia el Magdalena, en los cuales á cierta distancia apa- 
recen altos topes, ruinas de otra crestería que por fin, después de 
la hoz de Svan Roque ó Nudillales, se muestra entera pero más 
baja, y es la que entonces desgaja estribos hacia el gran río, que- 
dando entre las dos la altiplanicie de Rionegro (que guarda la 
parte superior del curso del Nare), al S. de la cual las une el lomo 
de pantanillo (2,400), poco alzado sobre tal llanura y que atranca 
i\é\Alío Paeira (3,000). La crestería que forma la pared E. del 



Nueva Gfografia de Colombia 



candn de Antioquia, si al principio se presenta con escasa altura 
(SOO-7oo)> ^ poco y casi de repente alcanza grande elevación 
iCAorrosiiaruos, 2,404) y aun présenla una cumbre paramosa {Santa 
Inés 2,890), al S. de la cual se ensancha en la cuenca de Ovejas ; 
luego sigue un poco más deprimida á unirse con la primera por un 
dique transversal,continuac¡i5n del de Pantanillo, en cuyos extremos 
es^n las cimas culminantes de toda la Mesa (Pfrn'ra, 3,000 ; Sait 
Miguel, 3,000), y que al mediodía se apoya en encrespados estribos 
cuyos destrozados extremos tienen al pie el cañón de Arma. En fin, 
entre el Nechí y el Porce corre otra crestería que se une á la de 
Santa Inés, al N. de Ovejas, después de dar paso al Guadalupe y al 
Grande, que se forman á su respaldo y levanta la extensa paramera 
de Santa Rosa, dominada por el cerro de Sun José (2,739) Y ^^ ^ 
modo roída y abarrancada por las aguas, que setneja un dédalo de 
cuchillas, altas y diminutas cresterías, y en pequeño es una repre- 
sentación de toda la mesa Antioqueña, que alzada entre las del 
Chocó (W.) y Santander (E.), es caos de crestas, profundos valles, 
reducidas planicies, y de que puede dar idea la osamenta de una 
mano tendida de SW. á NE. 



Fipira 55— El Bordoncillo y I.a Cochs (según Rciss y fitUbelJ 



146 NvEVA GeografÍa^ds Colombia 



Al mediodía de la mesa Antioqueña la cordillera se recoge en 
un sólo cuerpo, se levanta salvaje é imponente y describe un arco 
en tomo del macizo del Oro (Chocó), arco que principia en el Alto 
.. de Pereira y termina en el boquerón del Quindío, encierra las al- 
turas gigantes de Colombia, y que por su ancho tope y ñancos fra- 
, gosfsimos constituye la más bella sección de los Andes colombianos, 
, merced á sus volcanes, sus picos nevados, sus llanuras tan altas 
como las cimas de los Alpes, y sus lagunas, que á un tiempo derra- 
man aguas al Cauca y al Magdalena, que con curso acelerado y 
. por ardientes valles ruedan á sus pies (ñgs. 53 y 57)- 

En seguida del Alto de Pereira se alzan los picos destroza- 
dos de Los Parados y Las Palomas (3,600), á los cuales siguen los 
pasos del Páramo de Sonsón (3,200); á poco, en las explanadas y 
altos valles de San Fe'lix, alzados 4 kilómetros, se preludia la 
pampa soberana del macizé central de Colombia, que en su centro 
alinea la mesa del Ruiz (Herveo), los picos del mismo y de Sania 
María y el derruido cráter del Quindío; al W. levanta la Olleta^ 
las moles del Cisne y Sania Isabel, y al SE. se exorna con f^l ?!>//- 
ma (5,6 1 8), el coloso del Nuevo Mundo al N. de la equinoccial, 
rodeando esas cúspides nevadas con páramos tan extensos como 
elevados, muchos de los cuales también visten blanco cendal en las 
épocas de los mayores fríos. Después la cumbre se aminora para 
abrir los pasos del Quindío y Calar cá (3,400), siendo este último 
el más bajo de la cordillera entre El Ruiz y Los Pastos. Al E. el 
macizo desprende sus estribos como radios á morir en las llanuras 
del N. del Tolima, desde el Coello hasta el I^ Miel, en tanto que 
al W. primero crea con sus contrafuertes una serie de ásperas 
cuchillas y cañones extendida de Sonsón á Pereira, pasando por 
Arma, y luego una gran cuenca intermedia del Cauca y la cum- 
bre, la cual constituye la hoya del La Vieja, que es como un resu- 
men de las tierras comarcanas y guarda en su centro la llanura 
de su nombre, murada al W. por la serranía de los Pijaos, 

La cordillera en los dos grados siguientes, mientras guarda 
el valle del Cauca, no pierde nada de su majestad y su belleza : 
tras la depresión de Calarcá aparecen las apretadas breñas de 
Barragán, ruinas de extenso macizo coronado por solitario pico 
llamado por esto el ojo de Sania Caialina, mojón de la línea más 
corta de Bogotá al mar ; breñas que hacen pareja á las del Huila, 
situadas más al S. Entre ellas el tope de cordillera es doble, dividi- 
da en largos surcos que las aguas dejan rumbo del W. por agres- 
tes boquerones, de suerte que la serie E. de cimas es lo que puede 
mirarse como el lomo de la Cordillera, en este largo trayecto ni un 
punto inferior á 3,500 metros de altura, con breve falda, cabezos 
hasta de casi un millar de metros más][elevados, algunos de ellos 
con perfil salvaje y ruinoso que contrasta con otras porciones ve- 
cinas de forma apenas ondulada. El Huila, como Barragán, vol- 
cánico y nevado pero más alto, presenta la misma fragosa irradia- 
ción de estribos orientales, alguno de los cuales se prolonga en 
apariencia hacia el NE. á encontrarse con los no menos singulares 
qUe la cordillera primaria despide entre el Tolima y Barragán, 
para encerrar la extraña hoya del Saldaña, en tanto que al me- 
^jOdía limitan la del Páez, cuyas aguas se recogen en la ator- 



Nueva Geocrafi,i 



mentada zona de tiempo atrás denominada lierra admiro. Entre 
el Huila y el Puracé, la cresta magistral compuesta de páramos 
altísimos y de formas salvajes, da, no obstante, paso con cierta fa- 
cilidad, puesto que tres sendas la cruzan y enlazan los valles ale- 
daños. 

La cordillera en el larg-o trayecto descrito se apoya al W. so- 
bre la'llanura del valle del Cauca por medio de breves y robustos 
contrafuertes, que no se alargan sino en el Huila, donde, como en 
Barragán, crean un valle longitudinal, más corto, al pie de la cumbre 
el del Palo, murado al W. por las breñas del Pitayd, y abriéndose 
además entrámales para dividir el valle del Cauca del de Po- 
payán, de suelo más alto y, como el de Arma, lleno de altibajos. 
Al contrario, al E., conforme ya se dijo, la cordillera desgaja de 
los nevados, verdaderos estribos cuyos revueltos remates se con- 
funden con otro relieve subordinado, que es el que domina las 
llanuras del Alto Magdalena y ostenta por cimas principales Los 
Órganos de Guagua (l,8oo) y tos peñascos de Natagaima. 

El Puracé es el principio del gran macizo denominado miwimi/í 
Colombia, por antonomasia, rival en nuestros Andes de el del Toüma, 
porque si es algo más bajo, en cambio casi puede mirársele como 



143 NusvA Geografía de Colombia 



un enorme nudo de cordilleras, ofrece mayor variedad en su con- 
formación, y encierra los orígenes de los cuatro principales ríos de 
la intercordillera, como son el Cauca y el Magdalena, gemelos tri- 
butarios del mar de las Antillas; el Patía, que lo es del Pacífico; y 
elCaquetá, que alcanza el Atlántico por el Amazonas. En conjunto 
puede compararse á un 8 (fig. 15) que abarca dos elevadas planicies : 
al N. la de Paletará (orígenes del Cauca), al S. la de Las Papas 
(fuentes del Caquetá), de donde las aguas salen por enormes boque- 
rones, siendo del marco de la segunda de donde arranca, según la 
concepción vulgar, la gran Cordillera Oriental. La magistral, que 
cruza el 8 oblicuamente, despue's del Puracc alza las también ne- 
vadas cumbres de los Coconucos, los picachos del Paletará^ los 
topes del Buey en el centro de la figura, y los páramos de los Hu~ 
mosy Fungujlla y SaniodomingOy con altura mínima de 4,000 me- 
tros. Del Buey se desprendo el ramal del Canelo, que remata en el 
volcán de Sotará, el gemelo del Puracé, pues por entre los dos se 
despeña el Cauca, y que, como aquél, se apoya en vasta irradiación 
de breñas, sólo que las de este último alcanzan á enlazarse á las 
de la fronteriza cordillera del Chocó (cuchilla del Roble), para 
separar los valles áe Popayán y el Alto Patía, en tanto que las del 
primero, aun cuando mayores, apenas logran dividir el Magda- 
lena de su afluente el Plata-Páez. Al Buey y al Santodomingo 
se enlazan las cumbres no menos altas del Papas, el pico Cutanga 
y el Suaza, que acaban de delinear el 8 al Mediodía, siendo una 
prolongación del Suaza la que hace juego á la mencionada del 
Sotará, pues tras alzar los topes volcánicos de la Fragua, se enlaza 
á la cordillera de Sumapaz y divide por lo mismo hacia el S. 
la hoya del Magdalena de la del Amazonas (Caquetá), apoya- 
da en multitud de variadas estribaciones. De los Humos al W. se 
desgaja un eje bifurcado (páramos de Almaguer, Socoboní) que 
alcanza con sus ramales la vaguada del Guachicono y es célebre 
porque se complica con numerosas cuchillas del Sotará, que se 
encorvan sobre él y forman una de las zonas más arrugadas de 
Colombia y obligan á las aguas á describir arcos superpuestos, 
siendo los principales de ellos (Timbío, Sotará) las cabeceras del 
Patía, que se une al Guachicono en ardentísima llanura. 

En seguida la cordillera presenta un grupo de eminentes ce- 
rros volcánicos, como son /.as Peiacas, Jais Atiimas (4,242) y el Tan- 
juUna, y describe un arco para alcanzar el Bordorjallo, antes de 
lo cual se deprime de repente en Guairapungo (2,600), su paso 
más bajo al S. de Antioquia, abierto lateralmente sobre la enorme 
grieta del Juanambú, que se prolonga hasta la de Minamá (Patía), 
y por lo mismo hace juego á la brecha por donde el Patía busca sa- 
lida al mar. En esta porción la cresta se apoya al E. en estribos 
más y más largos que mueren sobre el Caquetá, confundidos con 
topes de la derruida cumbre de la cordillera oriental, en tanto que 
al W. despide dos cuasi cordilleras que separan el Guachicono del 
Mayo y del Juanambú y mueren en las ardientes y malsanas plani- 
cies interandinas del Patía. 

Del Bordoncillo, la cordillera, un tanto deprimida, va á empa- 
tar con la del Chocó en el nudo de Huaca, por medio de una serie 
de arcos, el primero de los cuales envuelve el gran macizo del Gnh- 



Nueva Geografía de Colombia 1 49 



Ura 6 volcán de Pasto, que surge en la entre cordillera, orillado al 
W. por la profunda quiebra del Guáitara, limitado al S. por el Bobo, 
y se|>arado al N. del Juanambú por un roto ramal paramoso (Ar2.n- 
da) salido del nudo de Bordoncillo, nudo que comprende otras cimas 
yoícánicas subordinadas, y á su pie E., entre dos ramales parámosos 
encierra la célebre Cocha (laguna) de Pasto, origen del Putumayo, 
río que los mismos ramales separan del Caquetá y el Ñapo, ayu- 
dados en este último trabajo por los contrafuertes del trozo de 
cumbre que termina en Huaca. Por lo que hace á las faldas occi- 
dentales de esta ultima zona, se muestran en extremo fragosas, y 
más y más cortas acaban todas sobre la grieta Carchi-Guáitara. 

En fin, del nudo de Huaca al Cayambe, ó sea en el arco con 
que la magistral, más y más alta, envuelve el volcán de Imbabura y 
la hoya del alto Mira, la cordillera es ecuatoriana por su derruido 
flanco occidental, y colombiana por el opuesto, donde entre gran- 
des estribos se forman los ríos Aguarico y Coca, los mayores afluen- 
tes del Ñapo. 

c) Cordillera de Sumapaz ú Oriental — Esta cordillera, la más im- 
portante de los Andes colombianos desde el punto de vista de su 
longitud, anchura y configuración topográfica, es también la que 
se suele describir con más brevedad por aquellos que confunden 
los ejes orográficos con las líneas de cúspides ó con las divisorias 
de ag^as ó magistrales. La cordillera de Sumapaz para los co- 
lombianos se extiende del nudo de Las Papas á la península Goa- 
jira, separando la vaguada del Magdalena de las grandes llanu- 
ras orientales y de la cuenca de Maracaibo, y también estas úl- 
timas dos regiones entre sí, por medio de un ramal que envía 
á morir en tierra venezolana, cuando en realidad la cordillera se 
dirige de SW. á NE., del pie de la del Quindío hacia el lago de 
Valencia, en toda su longitud compuesta de múltiples cuencas, cres- 
terías y nudos, en especial hacia el centro, de suerte que es un 
hermoso resumen de todo el sistema andino, siendo de no lejos 
de ese centrode donde se desgaja, rumbo del N., un poderoso ra- 
mal que es el que muere en la Goajira y sepai a el golfo-lago 
de Maracaibo del valle del Magdalena, debiéndose sí advertir que 
hay motivos para mirarlo, en una porción á lo menos, como parte 
de sistema de montes Caribes. 

De lo que antecede resulta que la Cordillera de Sumapaz se 
divide en tres zonas bien marcadas : la septentrional, la central y 
la meridional. 

La zona septentrional principia en el cuello de la península 
Croajira, sobre llanuras apenas alzadas 90 metros sobre el mar, en 
forma de montículos que pronto se apiñan para constituir los Mon- 
tes de Oca (alto del Cedro, 600), á partir de los cuales el eje oro- 
grráñco se caracteriza, se encorva hacia el S. y aumenta de repen- 
te su altura, puesto que en Cerropintado (3,000) ya alcanza la re- 
gión de los páramos. Después se reduce en las porciones llamadas 
serranías de Perijá, Valledupar y Ij}s Motilones {Las Tetas, 2,500), 
donde abre pasos que sólo miden millar y medio de metros de ele- 
Tación, las cuales porciones terminan en el Cerro Bohali (2,05 S)> 
donde el ramal se funde con la mesa de Ocaña, ó sea el cuerpo de 
la cordillera propiamente dicho. En esta zona la cordillera se apo- 



Nueva Geografía de Colombu 




Figuri 57 — Parameras }■ crcücrias di: U parle central de la repóa andina 
Kseala: I: 3,700.000 



Nueva Geografía de Colombia 



iSi 



ya al £. en #ortas estribaciones que rematan en las húmedas lla- 
nuras de Maracaibo, y casi de igual manera lo hace al W. sobre 
los valles del Ranchería y el Cesar, apenas divididos por un realce de 
la planicie de Upar (La Esperanza, 300), realce que desde el pun- 
to de vista hidrográfíco enlaza la Sierra Pintada á la fronteriza 
Sierra Nevada de Santamarta. 



Bobali 



Mesa de Ocaña 



□ 






I 



5 



•5 



Pilar de 
Labateca 



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M 
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Q 
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A 

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Jéridas 






I 



.5 Quiebra del Sube 



Guanentá 






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D 




I 



Oíte 



Tuftdama 



{ \Sabana de Ubati 




Tenta 



Guavio 



k5 

i 










Bogotá 



CÁqueui 



Sumapaz 



Fifrura 58 — Diagrama del tope de la mesa oriental 



\ Cíeogr-ifia de Colombia 



La zona central de la cordillera, en una longitud de casi 
cinco grados alcanza anchura que excede de SO leguas y cons- 
tituye una especie de gig-antcsco cuadrilátero de breñas donde 
cabrían holgadamente Suiza, Btlgica y Holanda. Difícil, si no im- 
posible, es dar una idea clara del relieve de esta revuelta región, 
donde las crestas paramosas alcanzan su máximo desarrollo, se 
entremezclan del modo más vario, ora enlazadas, ora discontinuas, 
y alternan con extensas altillanuras y profundos valles. En tesis 
general, la distribución de las [¡randes cimas indica tres series pa- 
ralelas tendidas del NE. al S\V., de las cuales la occidental apenas 
marcada por algunas cumbres paramosas, la central con sólo 
un par de soluciones de continuidad, y la oriental, casi como la an- 
terior ; además, las dos últimas, unidas en sus extremos por di- 
ques transversales, forman allí enormes parameras. Unida esta 
característica á la hidrográfica, tendremos hacia el N. la mayor 
parte de Jas tierras altas englobadas en la cuenca de Maracaibo 
y la Orínoquia, al centro absorbidas por la Magdalenia, y al S, 
casi por igual repartidas entre ésta y la hoya del Orinoco. 



Figura 59— El Camiüo Ju IlonJ.i, st-gún Miltican (1891) 



NuiVA GkOGKAFIA DB CoLOMBIA 153 



De BobaH al S. la magistral, muy rebajada (Serranía de Oca- 
ña), es el reborde de una mesa, reborde que más al mediodía por 
un momento excede de 3,000 metros (Cerro Pelado ^ 3,610) y que 
en frente y al £. tiene dos aristas, ambas de cumbre paramosa, 
pertenecientes á la misma mesa de Ocaña, que surge como isla en- 
tre llanuras de escasa altitud, pues sólo al SSE. se enlaza á una 
crestería imponente que desciende rumbo del Sur, separando el 
Lebrija (W.) del Zulia (E.), al Oriente se apoya en g-randes estrii. 
bos de no inferior altura, al ocaso desgaja inñnidad de cuchillas^ 
termina en el nudo de Santurbán, y hacia su centro ofrece la grap 
dtpresión del Escorial (2,879), ^n^re macizos de más de 4,000 de 
altitud sobre el mar. > 

■ El nudo de Santurbán (4,000) no es sino el vértice W. del /¥- 
lar de Lahatecüy magnífica cuenca triangular cuyo muro N. pasa por 
el mediodía de Pamplona y en el páramo Tamd penetra en Vene- 
zuela, en tanto que el reborde S., lanzando estribos á este rumbo 
más y más largos, va á culminar en la Mesa Colorada (4,400), á poco 
de la cual se une al muro E. de la cuenca, desprendido de la Sierra 
Nevada de Chita y el único derruido en un punto (entre Imá y Ta- 
ma), para dar paso al río Sarare, formado dentro del Pilar y que 
luego se divide para tributar al Apure y al Arauca. Hacia el N. del 
Pilar las tierras descienden sobre la hoya del Zulia, forman los va- 
lles de Cücuta, guardan el thalweg del Táchira (frontera) y se piei;- 
den en la misma llanura en que lo hacen los estribos orientales de la 
mesa de Ocaña. Hacia el S. los grandes estribos de dicho Pilar é 
cuenca de Chitagá terminan sobre el Chicamocha, que allí rueda 
por un enorme cañón E-W. (Sube) que taja sus extremos, menos los 
del más occidental de ellos, porque éste se pierde en la mesa de J^- 
ridas y divide, por lo mismo, las hoyas del Sogamoso y del Lebrija. 
De la Sierra de Chita la magistral dobla al SW. con varia 
anchura y altitud, en lo general considerable, pues sólo en un puni- 
to angosta su cresta y no alcanza á 3,000 metros de altura, bieti 
que en seguida de eso como que hace un nuevo esfuerzo y entre 
páramos guarda la cuenca del lago de Tota. En este trayecto, 
hacia eí E., despide largos y fuertes estribos que se pierden en las 
llanuras de (^asanare, después de revolcar una serranía subordina- 
da cuyos restos aparecen aquí y allá al pie de la cresta principal * ; 
en tanto que al W., primero forma las ásperas breñas del Cocuy, 

* Este frente oriental de los Andes colombianos, aun cuando en toda s« 
longitud da sobre inmensa llanura, se descompone en dos porciones cuyo límite 
es el Guaviare : la Meridional, 6 sea de Uribe al Coca, tiene cierta semejanza 
con el frente occidental ó del Chocó, del cual se diferencia por ser acá diverso 
el régimen de los vientos y las lluvias, no tener cercano el mar y ser mú alto j 
compacto el muro de rocas que bate medio ano el Alisto, lo que ha producidlo 
allí distinto aspecto topográfico. La Septentrional á las características anteriores 
agrega una jamás tomada en cuenta y que sin duda ninguna es la causa de que 
á su pie la llanura sea llano^ es decir, superficie plana que no produce sino gra- 
míneas : nos referimos á la salobridad de las a£uas que la cruzan, porque esa 
porción de la cordillera bfen merece el nombre de Andes de la sal^ ya que enor- 
mes bancos de esta roca afloran dondequiera en esa pared de breñas. En la re- 
gión meridional no hay sal y la llanura en vez de llano es selva. 

iVfMptf Geografía de Colombia tomo i^i i 



NuzvA Geografía de Colombia 





rigurt 6o— Ejes de cuiiibcM en la regirn ccninil ilc la cürJilIcra de Sum»pM 



Nueva Geografía de Colombia 155 



lu^o se apoya sobre el cañón del Sube-Chicamocha (que ha do- 
blado al mediodía formando martillo), y por último, amuralla por 
esta parte la extensa altillanura de Tundama (Sogamoso), la que 
también envuelve por el S., para lo cual la magistral cruza al W., en 
busca del nudo de Tunja, j)orque orográficamente lo que hay en esta 
parte son unas crestas paramosas y paralelas que de la altillanura 
bajan al lejano cañón del Somondoco, también excavado transver- 
salmente, pero de W. á E., siendo el conjunto de breñas que llenan 
el declive de la cumbre hacia ese cañón, lo que se denomina por an- 
tonomasia Valle de Tenza . Las dichas crestas paramosas forman 
magistral, conforme se dijo, porque enlazan sus estribos laterales 
hacia los 5^30' de latitud N. 

Del nudo de Tunja (Gachaneque) sigue hacia el NE. un plie- 
gue de tope paramoso que pronto excede en algunos lugares de 
4yOOO metros de altura, y luego se ensancha y bifurca en Guan/wa, 
siendo este muro el que por el W. limita la llanura de Tundama y 
el cañón del Chicamocha, ambos seguidos á manera de sinclinal 
que así resulta dividida de las tierras de Guanentá.y del Saravita, 
que se dilatan al W. del mencionado muro, cuyo bifurcado extremo 
es roto por el codo del Chicamocha frente á las breñas del Cocuy. 

La mesa de Jéridas se enlaza al W. con la baja Serranía de 
La Paz, que en parte divide el Lebrija del Magdalena, parece ser 
la continuación del muro W. de la mesa de Ocaña, es rota luego 
por el cañón del Sube, y en seguida se eleva rápida para formar 
las cumbres de los Uon'guíes, Los Cobardes (páramos) y La Peña de 
Vélez, donde se humilla bastante (2,300), siendo este largo muro, de 
rumbo casi NS., el que tiene á su píe É. el cañón del Saravita, ge- 
melo de el del Chicamocha (al cual cañón lo une al N. la grieta 
transversal denominada Sube); y si á ese lado se muestra con fal- 
das breves y ásperas, al W. desgaja largos ramales que se pierden 
en las selvas ribereñas del Magdalena y separan el bajo Sogamoso 
(Chicamocha) del Colorada, del Opón y del Carare. 

El dicho eje de los Lloriquíes, á partir de la peña de Vélez 
ó La Paz, describe un arco por Seboruco y sigue al S. para ence- 
rrar por el W. las altiplanicies de Ubaté y la Sabana, ora con 
grandes alturas (Peña de Saboyá, 4,000, y peña de Sumangá, 3,600), 
ora con topes menos altos, pero cuya crestería puede seguirse ente- 
ra hasta Facatativá. Enfrente de dicho pliegue surge el que limita 
al W. el Valle de Tenza (Ovejeras), que es una prolongación de 
Gachaneque (nudo de Tunja) que se pierde en la Sábana, no sin unir- 
se al antenor por un dique transversal (Tausa), para dividir esta 
llanura de la de Ubaté, que hidrográficamente se enlaza al cañón 
del Saravita como la de Tundama lo hace al del Chicamocha. Un 
ramal paramoso desprendido del Ovejeras hacia el N., por el E. de 
Ubaté, forma entre esta cuenca y la de Tundama el valle de Leiva, 
adosado por el SE. al valle de Tenza, pero cuyas aguas (río Moni- 
quirá) salen al Saravita, frente al circo breñoso de Vélez. Ese eje, 
rebajado y más ó menos roto, sigue rumbo del N. paralelo á los 
Lloriquíes y al muro W. de Tundama, hasta Aratoca (frente á Jéri- 
das), y á la vez que por el E. domina el cañón del Saravita, da paso 
á las aguas que bajan de los valles de la dicha cordillera W. de 
Tundama por sendas hoces. Uno de estos ríos (el Fonce, San Gil) 



t$6 NuivA Geoghafia di Colombia 



ocupa una gran cuenca formada entre dicho reborde, y otro que 
de Aratoca corre a! E. á unirse con el brazo izquierdo de la bifur- 
cación de Guantiva, quedando entre él y dicho brazo el valle de 
Onzaga. En una palabra, toda esta región de San Gil, situada entre 
Bucaramanga, Vélcí y Tundama, no es sino una antigua llanura de 
nivel más bajo y al presente dividida por la erosión en multitud de 
tableros. 



Fisiir* 6l -' Ixs Call/joHts iint¡eu<^ < amiim At Ociiía á CiiclI*H-l)cl llbum de 



De Tunja hacia el SE. y por el lado H. de Gachaneque corre 
una serie de topes parámosos, rotos por las aguas que salen al Ta- 
■ He de Tenza ; pero desde el Albarracfn el lomo se reconstituye y 
forma el muro oriental de la Sabana, el que aun cuando ofrece al- 
gunas depresiones, en lo general aumenta su altura sin cesar: al 
respaldo de la capital ya eleva cimasde 3,760 metros (CruMvtrdt), 
y un poco al S. de ella alcanza á 4,000 en /jjs Animas, después de 
bajar á 3, 200 en el Boquerón de Chipaque. Sobre la Sabana se apo- 
ya esta cordillera, que es magistral, en estribos dirigidos del S. al 
N.^y al opuesto lado, después de laniar algunos contrafuertes al 
valle de TenM, desprende un elevado estribo que cierra ese valle 
por el S., lo divide de el del Guavio y s- aproxima ¿ los remates 
meridionales del páramo de Tibamá, que corren paralelos á los di 



Nueva Geografía di Colombia 157 



la cuenca de Tota, con lo cual resultan los tres valles aledaños del 
Garagoa, el Leng^pá y el Upía, abiertos de N. á S., que se funden 
•n el surco transversal del Somondoco-Guavio y constituyen, j)or 
lo mismo, una excepción en el rumbo de las vagfuadas que se dirigen 
sobre el Llano, lasque tanto hacia el N. como hacia el S. de ellos, 
siguen de preferencia la dirección contraria ó transversal. 

Hacia el NE. de Bogotá, el muro E. de la Sabana constituye 
un nudo p)aramoso de donde arranca un alto lomo interpuesto entre 
el Guavio y el Negro ; lomo que á poco se enlaza con una elevada 
arista NS. que sustenta las cimas de los Farallones y de Chingasa 
(3>690), guarda las cabeceras del Guatiquia, apoya sus estribos 
orientales en la llanura, y no es sino continuación de la cordillera 
oriental de Tundama (Tota), partida en fragmentos por los enor- 
mes boquerones del Guavio y el Rionegro, río éste cuya quebrada 
cuenca (valle de Cáqueza) se abre al respaldo de Bogotá. 

La cordillera oriental de la Sabana, en el Páramo de las Ani- 
mas desprende hacia el N. un estribo que se bifurca á poco : el 
brazo más elevado acaba en la llanura frente á la capital ; el otro 
cruza al N. para desdoblarse á su turno : el ramal de la izquierda 
forma las altas peñolerías de Subia y Tibacuy, que se encorvan 
hacia el S. entre el Bogotá y el Fusagasugá ; el de la derecha es 
roto por el Funza (Salto de Tequendama), y á modo de simple re- 
borde meridional de la Sabana, lleno de boquerones, va á empa- 
tar en Los Robles, al W. de Facatativá, con el muro occidental de 
la llanura ya mencionado. 

La masa total de la cordillera de Sumapaz, al E. de la Sa- 
bana, desgaja sus estribaciones hacia la gran llanura, en tanto que 
al W. domina el valle del Magdalena ; pero la topografía de esta 
vertiente es muy diversa. De Girardot, ó sea de la boca del Bogotá 
i la del Ermitaño (entre 4° y 5° L. N.), corre inmediato al gran 
río un relieve que lo separa de las hoyas paralelas del Seco, el 
Negro y el Carare, á trechos entero, á trechos hendido por bre- 
chas, ora con escaso relieve, ora con bastante altura {El Sargento, 
1^00). Entre este lomo y las íz//;*p/a«zh« surge otro que avanza 
más al N., puesto que muere abajo de Puerto Berrío, separa suce- 
sivamente el Seco del Bogotá, el Guaduero del Negro, éste del Mi- 
nero, y por último el Magdalena del Carare (Minero). Este lomo, de 
altitud muy varia, si al mediodía la tiene poca, al centro la acrecien- 
ta {Chumbamuy, 1,665 ; Monie/rio, 2,000 ; El Trigo ^ 1,900) ; después 
de dar paso al Negro vuelve á encresparse ( Caraw^^^j, las Quinchas, 
tas ColiSy 3,000), y á la vez que entre el Magdalena y el Carare in- 
cesantemente sigue perdiendo su altura, por medio de un brazo, 
que rompe el Minero allí donde están sus cumbres máximas {Peña 
Armada, 3>6oo; lamhrias, 4,036), alcanza á unirse á los páramos del 
breñoso arco de Vélez, cuyos estribos del W. terminan por lo mismo 
sobre la hoya del Carare. 

La cordillera occidental de las altiplanicies entre la peña de 
Saboyá y Tausa apoya sus faldas sobre el Minero, pero de Tausa 
sale un ramal considerable (páramo Rabón, 3,600), que alcanza á 
unirse después de la depresión de Yacopí (1,600) con. los estribos de 
Caraucha, con lo cual quedan divididas las hoyas del Minero (Muzo) 
y el Negro (La Palma), y se crea una región de maciaíoft pie^tQ 



158 Nueva Geografía de Colombia 



aislados, notables por lo destrozado de sus estratas. La Sabana por 
el W. apoya sus estribos en la hoya del Negro, pero del ángulo de 
Facatativá ó nudo del Roble desgaja alguno que alcanza á enlazar- 
se con la cresta de Montefrlo al S. de Chumbamuy ; y como un con- 
trafuerte del dicho Montefrlo se enlaza con las faldas de la serranía 
ribereña del Magdalena, resulta do este río al Roble una especie de 
crestería transversal que se aprovechó para construir la carretera 
de Cambo (E. á \V.), que marca á la vez la divisoria entre la hoya 
del Negro y las del Seco y el Bogotá, dirigiéndose sobre este ulti- 
mo los estribos del reborde meridional de la Sabana. 



Figura 62— £ II rasa Je¡ PueiiU Baj-üíil (coma ic cni^onUi.bt en iSjg). Del ilbum 
ele la ComisiiVn Cort^iálica (Íné<1ito) 

De Las Animas, la cordillera principal, con eje bien marcado, 
se dirige al SW., por largo trecho con altura considerable (páramo 
de Sumapaz, 4,200), entre las hoyas del Fusagasugá al W. y las del 
Meta y el Guaviare al E. ; pero i partir de las Oseras se deprime, 
y en el paso de la Providencia, entre Colombia y Uribe, sólo mide 
1,990 metros ; allí termina la zona central de la cordillera. En la 
porción de la zona central de Las Animas á Oseras, el eje se dobla 
al \V. con otro ramal de páramos, para dejar al medio el alto valle 
del Sumapaz, siendo los estribos de ese ramal los que cruzan la 
cuenca de Fusagasugá hasta la llanura angosta y larga que ocu- 
pa el fondo de ella y tiene a! lado opuesto el relieve de Tibacuy. 
De las Oseras al N\V. un estribo avanza á encontrar ese lomo de 
Tibacuy para cerrar la hoya del Fusagasugá, que no sale al Mag- 
dalena sino por una larga serie de cañones y boquerones, de los 
cuales es un anexo el conocido puente natural de Pandi. En ñn, de 
esa cuasi cordillera desprendida en Oseras salen al SW. varios 
estribos, importantes algunos, que forman una singular cuenca 
orográfica, hoya de otro Rionegro, interpuesta entre la del Fusa- 
gasugá y la del Cabrera. 

Hacia el E. la falda de la cordillera es más compleja : i> un 
lado de Las Animas, entre los valles del Río Grande al N. y del Ríq 



Nueva Geografía de Colombia 159 



Nevado al S., que unidos forman el Ariari, se alza el cerro Nevado 
de Sumapaz (4,310) *. Al N. del Grande se desprende de las mismas 
Animas una extensa zona de parameras, roída por la erosión, que 
entre sus breñas guarda las fuentes del Humadea (alto Meta), 
separa las hoyas del Negro de Cáqueza y del Ariari y termina en 
la llanura de San Martín, formando una serie de escalonadas me- 
setas divididas por valles de denudación. Del cerro Nevado se 
desprende un estribo que separa el Ariari de su afluente el Guape ; 
de Las Oseras, con rumbo S., avanzan otras breñas que dividen el 
Guape del Duda, encierran las cabeceras del Güéjar y terminan 
hacia San Juan de Arama, sobre otra serie de mesetas, de las 
cuales la más notable es la de Yunan. De San Martín, al E., la 
llanura se realza un poco para dividir el Meta del Ariari (Guavia- 
re), y se une á un lomo de bajas colinas (la cordillera) donde se 
abren las fuentes del Vichada, y que por medio de terrazas se pro- 
longan entre esos dos ríos hasta la vaguada del Orinoco. En fin, 
de las Oseras á La Providencia los ramales E. de la cordillera se- 
paran el Duda del Papamene y se pierden sobre el surco transver- 
sal (W.E.) que sigue el Guayabero para salir á la llanura (fig. 58). 

En resumen, Catatumbo — Cañaverales — Saravita — Ubaté 
Sabana — Fusagasugá ; Zulia — Charalá — Moniquirá — Sabana — Fu- 
sagasugá;Valegrá — Chicamocha — Tundama — Tenza — Gacheta — 
Cáqueza, forman las grandes estrías que excavan el tronco-meseta 
de la región central de la cordillera. 

La zona meridional de la cordillera de Sumapaz, la que se 
extiende de La Providencia á I^ Fragua, tiene tipo más acentuado 
de cordillera propiamente dicha,'en especial al W., donde sus múl- 
tiples estribos dirigidos hacia el Magdalena, caen sobre un ihalweg 
más y más alto (Magdalena-Suaza), de suerte que al Sur de los 
3® de L. N., ya se les puede mirar como confundidos con los opues- 
tos de la cordillera del Quindío, y convertido el valle en una mese- 
ta que aquel río cruza de raudal en raudal, en especial antes de 
que se apodere de la vaguada del Suaza, que es la que marca el 
eje de la sinclinal,ó sea*de la línea de máxima pendiente que divi- 
de el Tolima (alto Magdalena) en dos porciones desiguales. En esa 
extensa falda W. de la cordillera no hay estribo ó ramal digno de 
especial mención. Cuanto al lomo mismo, que divide el Magdalena 
de la Amazonia, en lo general no presenta grande altura, pero 
tampoco guarda pasos que no excedan de 2,000 ; sólo un j)oco al S. 
de Neiva se eleva al nivel de los páramos (Los Fardaos), bien que 
en seguida vuelve á deprimirse en el Paramillo (1,980), ya sobre el 
Suaza, donde apenas se alza unos300 sobre la vaguada de ese río. Es 
allí donde se enlaza con el gran ramal desprendido de Las Papas 
y donde puede decirse termina ó principia la cordillera, porque más 
al S., rota por las aguas y destrozada por los estribos de la cresta 
del Quindío, todavía aparece en el Caquetá como topes sueltos que 
no vuelven á reintegrarse sino en territorio del Perú (fig. SS). Al E. 
los estribos son complejos y el eje de la cordillera doble, de suerte 



* Como esta cima no guarda nieve sino pocos meses en el año, su altura tie^ 
juc ser menor de 4,6cx> metros. La señal 
nométiico, conforme se explica en su lugar. 



"— ' — - — — — -.- — — ^ — g — y — — — .. 

ne que ser menor de 4,6cx> metros. La señalada aquí se deduce de cálculo trigo- 



i6o 



Nueva Geografía de Colomua 






que en su lomo se forman los elevados valles longitudinales del alto 
Guayabero y el Balsillas, quedando entre ellos y hacia el E. la 
agreste crestería de Los Picachos^ enorme conjunto de breñas de 
donde arrancan más lejos las terrazas que guardan las fuentes del 
Uaupes y dividen las hoyas del Orinoco y del Amazonas. Al S. de 
Balsillas, los estribos acentúan más y más su rumbo al mediodía ; 
aquí y allá alzan cumbres más altas que las de la cresta principal, 
y al fin mueren sobre el Caquetá, río que también recoge las aguas 
nacidas entre los que les anteceden. Esta porción de las breñas an- 
dinas, del nudo de las Papas á la Ceja y la falda E. de la cordillera 
hasta al Guayabero, deja aun qué desear en su exploración, apenas 
realizada groso modoy por lo cual sería conveniente se llene cuanto 
antes el vacío apuntado. 




Océano Ikcfeco 



Figura 63 — Ejes montañosos en el Departamento de Panamá— £1 grosor del 
. trazo es proporcionado á la elevación y anchura de las serranías 

Los Montes Caribes ♦ — /.* Serranía ístmica ó di Panamá — El 
eje orográfico ó de cumbres que constituye la serranía de Panamá, 
á partir de la frontera costarricense, corre" de W. á^E. describiendo 
dos curvas ; en la primera, apenas perceptible, su mole es alta y 
maciza : en la segunda, de acentuado seno, la cumbre se rebaja 
hasta desaparecer, ó poco menos, en algunos puntos, levantando las 
mayores cimas fuera de la divisoria de aguas. La primera comunica 
á la regi(^n un marcado aspecto continental, y sus flancos se com- 
plican aquí y allá con estribaciones de considerable relieve ; la se- 
gunda constituye una región de istmos y colinas, de topografía muy 
diversa de la anterior. Hacia el oriente la serranía ístmica se en- 
laza con la de Baudó, también de escasa altura, que un amplio va- 
lle separa netamente de los Andes, por lo cual es en esa sinclinal 
donde principia en verdad la América del Sur. Las dos porciones de 



• Anticipándonos, es preciso hacer notar que rocas eruptivas j cainozoi- 
cas constituyen el esqueleto de las regiones vecinas del mar de las Antillas de 
las bocas del Orinoco al lago de Nicaragua, rellenados luego los espacios inter- 
medios por .formaciones post terciarias, lo cual da á la comarca una unidad geo- 
gráfica extraordinaria, sólo interrumpida aquí y allá por los ramales de los 
Andes. Conforme atrás lo dijimcs, este sistema Caribe comprende las serranías 
de Panamá y Baudó, los montes centrales de Bolívar, la Sierra Nevada de Santn 
Marta y las Sierras Goajiras. 



Nueva Gsogkafi a de Colombia 



i6i 



la serranía de Panamá difieren tanto topográfica como gfeológica- 
mente, y entre ellas se encuentra la depresión de Culebra, en donde 
no alcanza ni aun el rangfo de colina, pues su altitud no llega á 
cien metros, y da paso á la excavación del canal de Panamá, lo que 
hace más visible, si cabe, la mencionada división. En fin, la serra- 
nía de Panamá está dividida de la de Baudó por otra depresión 
acentuadísima, el boquerón de Ti hule, apenas algo más elevado 
que Culebra, y también propuesto para la apertura de un canal 
interoceánico. La porción oriental de la serranía de Panamá, ó sea 
la de los istmos, no se rebaja en ning^ún otro punto á menos de 200 
metros de altitud, sin alcanzar kilómetro y medio en ning^una de 
sus cumbres, en tanto que la occidental gana en altura constante- 
mente hacia ese rumbo, hasta constituir una verdadera cordillera 
cuando penetra en suelo costarricense. 




Figura 64 — Cumbres paramosas del Occidente de Panamá 



a) Porcilm occidenitl : cordilleras de Talamanca, Chiriquí y Veraguas 
y Sierra de Pencnomé — La considerable arista montañosa que de W. 
á £. cruza á Costarrica, principia á pertenecer á Colombia en Dota, 
sirviendo de frontera ; de suerte que en tanto que su flanco N. es 
nuestro, el meridional pertenece á la vecina República ; es la sección 
denominada de Talamanca, que se extiende desde las montañas pa- 
ramosas de Dota hasta los volcanes de Chiriquí, ó sea por una vein- 
tena de leguas en que la señorean los picos volcánicos Ijun, Ka- 
mukó y Blanco (^,sSi), y el Robalo, á cuyo pie E. se dilatan el fecun- 
do valle del Sixaula y los llanos del Changuinaula y el Robalo. En 
seguida penetra íntegra en tierra colombiana, alzando también altas 
cimas, como son el Picacho (2, 150), el extinguido volcán de Chiriquí 
(3,434), de flancos en partes desnudos, la Horqueta (2,000), cuyas 
dos columnas abrazan depresión de unos 1,200 metros de altitud, 
no aprovechada aun por camino alguno digno del nombre de tal, 
no obstante la importancia de la comarca. Más adelante la serra- 
nía (cordillera de Chiriquí), ahora mucho más próxima á la costa 



102 NvKVA Geografía de Colombia 



del Norte que á la del Sur, ofrece altura media de unos 2,CXX) me- 
tros y se compone de moles que á modo de cabezos se apoyan en 
un elevado zócalo estriado por las erosiones con profundos y an- 
gostos valles, pero cuya anchura total no excede de unos 40 kiló- 
metros, por término medio ; del un lado, en la vertiente del Pací- 
fico, abarca en forma de anfiteatro la extensa llanura de David ; 
del otro, en la del Atlántico, envuelve del mismo modo la gran ba- 
hía ó laguna de Chiriquí ó del Almirante. Tal configuración se debe 
á que hacia el S. dos estribos considerables, la cordillera de 
Buríca y los picachos de Palmas, forman las cuasi penínsulas de 
esos nombres, y hacia el N., moles menos aparentes crean las 
opuestas y pequeñas penínsulas de Drago y Tobólo, entre las cua- 
les surge el archipiélago que divide la laguna del mar. 

Avanzando hacia el oriente la serranía, ahora llamada cordi- 
llera de Veraguas, se dilata formando una curva graciosa y regu- 
lar, de convexidad vuelta hacia el Sur, y es un poco menos alta que 
en la porción anterior, bien que comience al Oeste con la soberbia 
mole del cerro de Saniiago (2,827) y en el medio alce los de I".7j 
(i>S7S) y Sania María {1,406), porque al Oriente apenas excede de 
un kilómetro de altitud. En esta región de Panamá toda la anchu- 
ra del Istmo está ocupada por montes y colinas : al N. los contra- 
fuertes avanzan hasta las orillas del Caribe, cubiertos por la selva 
virgen {collados del Catalina), en tanto que al Sur un primer ramal 
{cerro Tambor, 650; Pico Palmas, 1,199) penetra en el Pacífico para 
formar, como se dijo, la ancha, maciza y corta península de Las 
Palmas, límite occidental del golfo de Montijo, y después otro que 
revienta en colinas que no exceden de 1 30 metros de altura, des- 
parramadas en llanos de gramíneas de sólo 80, se enlaza á la cua- 
drangular península de Azuero, la mayor de Colombia en el Pa- 
cífico. 

Esa península, que se destaca en la parte Sur y central del 
Istmo como enorme retoño, entre los golfos de Montijo y de Pari- 
ta, parte este ultimo del de Panamá, es bien distinta del cuerpo 
del Istmo por su relieve y sus alturas, que forman un pequeño 
sistema orográfico, consistente en una arista principal que al N. 
no pasa de 465 metros de altitud, al Sur llega á los 800, separadas 
las dos porciones por depresión considerable, y en un ramal secun- 
dario (al E. del eje) sustenta el cerro Canajagua (935 metros), pun- 
to culminante de estas breñas. La península de Azuero hace parte 
de una cadena casi íntegramente submarina, desarrollada parale- 
lamente á la sinuosa cordillera de los Istmos y que comprende las 
penínsulas de Nicoya, Golfo Dulce, Burica, Palmas y la isla de Coiba 
al W. de Azuero, y el Archipiélago de las Perlas y las cumbres del 
Sapo en Baudó, al E. de ella, considerada como centro. 

Porción oriental — Panamá y Darién — En seguida de Veraguas, 
precisamente allí donde el grande Istmo se pliega en una especie 
de arco de asombrosa regularidad de formas, la serranía se hace 
muy desigual en dirección y altura: descompónese en muchos 
fragmentos, ligados sin orden al parecer, próximos al mar del Sur 
y,, apoyados sobre el Atlántico en largos y revueltos estribos que 
se entrelazan en figuras caprichosas, á manera de extraños ar?^- 



Nueva Geografía de Colombia 163 



béseos en tomo del Pilón de Miguel de la Borda (5c>9). El lomo 
que puede mirarse como magistral, se rebaja rápidamente á partir 
de la Sierra Captra, de suerte que en la colina de Ahogayeguas 
mide apenas 212, y en la de Culebra sólo 87 en el punto en donde 
los dos mares distan 56 kilómetros en línea recta, por lo cual por 
su lomo se trazó el corte del Canal interoceánico. Después de Cm- 
Ubra la cadena se realza gradualmente hacia el £. Las colinas de 
María Enríquez miden ya 400 metros ; las de Pacora, 500 ; y por 
último, se encuentra el nudo de San Blas, que baña sus faldas en 
el mar de las Antillas. El macizo principal de esta porción de la 
serranía, el de Trinidad ó Capira (1,500), surge fuera de la divi- 
soria de aguas, al W. de Panamá, y sus escarpas no alcanzan á 
llegar al Pacífico por envolverlas otras breñas. A su mediodía el 
cerro Chame (300) proyecta una pequeña península, en tanto que 
á su NE. se alza el cerro Cabra (492), que domina á la capital del 
Istmo. Muchas de las pequeñas alturas de esta porción de Panamá 
están coronadas por grandes peñones blanquecinos, cuyo color con- 
trasta con el rojo del suelo circunvecino. 

El nudo de San Blas no es sino el remato ó el principio de 
una cordillera costanera orientada de E. á W. á lo largo de la cos- 
ta del Atlántico, frente á las mayores depresiones de la magistral, 
con la cual forma los valles que constituyen la cuenca del Chagres : 
una de las cumbres de la cadena, otro Monte Capira y que se alza 
en la Sierra Llorona al E. de Portobelo, cerca del nudo, mide 915 
metros, y señorea, p>or lo tanto, toda la comarca. 

Unidas en San Blas las dos cadenas, continúa el eje orográfi- 
co en forma de cordillera tínica, de pendientes rápidas, con 200 á 
800 metros de altitud, señoreada por la sierra del Espíritu San- 
to (600 metros) y el pico Gandí (900). Es en San Blas donde el Istmo 
americano muestra su mínima anchura, como que no se cuentan 
sino 50 kilómetros, en línea recta, de uno á otro mar, y sólo 28 del 
golfo de aquel nombre al codo del río Bayano, en donde mueren 
las olas de la marea del Pacífico. Desgraciadamente la cresta ex- 
cede allí de 200 metros, y para la construcción de un canal sería 
necesario perforarla con ttínel de 12 kilómetros y bóveda bastante 
espaciosa para dar paso á los más poderosos navios. La cordillera 
de San Blas ó Chepo continúa como cadena costanera del Atlánti- 
co hasta la entrada del Golfo de Urabá, ó sea la zona llamada ist- 
mo del Darién. Al Sur y enfrente de la magistral corre casi para- 
lela á ella otro lomo de escasa altura, la sierra de Carlazas, que 
apenas mide 200 metros, pero de bastante longitud, y que no es 
sino la continuación de la serranía de Baudó rota por el Tuira y 
que cierra por la izquierda (S.) la hoya del Bayano. 

El pico Gandí y el macizo de Turgan/í, que le demora próximo, 
marcan el sitio en donde la cresta quiebra su rumbo volviendo di- 
rectamente al Sur, por la izquierda de la vaguada del Atrato, de- 
primida en el paso de Tihule (142 metros), entre ese río y el no 
menos caudaloso Tuira, y luego, convertida en masas que no exce- 
den de 1,200 de altura, separadas por acentuados boquerones y con 
variadas ramificaciones, va á confundirse con la cresta de Baudó, 
aue de cerca borcjea el Pacífico. Dich^ fusión se verifica en lo§ 



r64 Nueva Geografía de Colombia 



altos de Aspave (^600), que con los de Pirri, que les demoran al N.; 
y los del cerro Sapo (910), que se alzan al NW., sobre la bahía de 
Garachiné, constituyen un macizo bien aislado de los demás mon- 
tes aledaños por hondos valles ó plieg^ues orog^ráficos. 

2,^ Serranía de Baudb * — Este relieve, que mide 100 leguas de 
longitud y se dilata de N. á S. á la izquierda de los opuestos valles 
Atrato-San Juan, que divide del mar, más bien que una serranía 
es un reborde de la próxima llanura, señoreado por cerritos y co- 
linas, aquí y allá alzados algunos centenares de metros sobre el 
mar. La serranía de Baudó, que ocupa una superficie de unos 
15,000 kilómetros D, en cierto modo no es sino una dependen- 
cia de la de Panamá, á la cual se enlaza en Aspave, y en su curso 
describe ligera curva que continúa las de aquélla. Este relieve 
hacia su mitad (7® lat. N.) casi aparece partido en dos, puesto que 
sobre la bahía de Cupica su cumbre no pasa de 150 metros de 
altitud y su anchura se reduce á unos 8 kilómetros. 

De Cupica hacia el NW. el lomo de la serranía acrece en al- 
tura hasta Aspave, que por su posición topográfica aparece como 
si lanzara estribos á todos los rumbos del horizonte. El eje del 
relieve, angosto y áspero, continúa por la orilla del mar á morir 
en el cerro Sapo (910), cuyas estribaciones terminan en la Punta 
Garachiné. Al NE. se separa la serranía del Darién (Panamá), que 
divide el Tuira del Atrato ; al E. un grupo de contrafuertes separa 
los valles del Truandó y el Opogadó, y hacia el NW. avanza otro 
más complexo que separa el Sambú del Bolsas (Tuira) y forma la 
áurea mesa de Cana entre los picos de Pírrí (700) y Paca (600). 
En resumen, en esta región existe una zona de tierra doble no muy 
alta, pero escarpada, extensa y de relieve complicado. 

De Cupica hacia el S. la serranía avanza estrecha y ondula- 
da, proyectando á lo lejos pequeños cerritos ; luego se ensancha y 
realza en los altos de San Francisco, y después constituye una es- 
pecie de ancha y roída plataforma, de flancos ásperos, donde se 
hallan los picachos del Btíey y Baudó (1816), tan altos como los 
topes de los fronterizos estribos de la cordillera del Chocó. De 
esta especie de nudo se desprenden dos largos ramales, entre los 
cuales se abre el valle del Baudó (150 kilómetros) : el del W. es 
el más elevado, forma los cerros de Cafuche (900-1,000), y luego 
Iq§, de Anana y Arasi (300-500), que desgajan las peñolerías que 
forman el Cabo Corrientes (i,ooo), orlados por escollos y rompien- 
tes ; este ramal luego da paso al río Baudó, y en seguida se une á 
otro. El ramal E., no obstante su reducida altura, escasa anchura 
y estribaciones diminutas, se prolonga hasta cerca del 4° N. á con- 
cluir en forma de sueltas colinas al N. del delta del San Juan, en- 
frente de las que rodean la bahía de la Magdalena. 

Es este brazo el que al E. de la boca de Baudó se en- 
laza con las estribaciones de la serranía volcánica subordinada 
que rota se ve al pie W. de la cordillera del Chocó, no por medio 



* Esta serranía ha sido estudiada p )r muchos exploradores, 7 sin embargo 
la Grande Encyclopedie (en curso de publicación) escribe que es volcánica, y aplie- 
ga: "»'a pas cté encoré l'objet d*explorations serieuscs!" 



Nueva Geografía de Colombu 165 



de lomo ó filo visible, sino por una fracción de llanura realzada, pe- 
(Jreg'osa, abarrancada, llamada hlfiio de San Pablo (100) porque 
divide agua^ entre el Atrato y el San Juan, bien que el ojo no se 
da cuenta de ella, y sin embargo, flamantes geógrafos hay que 
escriben que por ahí pasan los Andes de la América del Sur á la 
América Septentrional I 

3.^ Moniañas de María — Al ojáente de la cordillera de Perijá, y W 

haciendo juego inverso á la enorme depresión ocupada por el lago- 
golfo de Maracaibo, se alza una serie de confusos relieves que 
atraviesan por su centro y de S. á N. el Departamento de Bolívar: 
son las Moniañas de María, que al W. dominan las llanuras del Sinú 
y el litoral de Cartagena, y al E. guardan la depresión por donde 
sucesivamente ruedan los ríos San Jorge, Cauca y Magdalena. 
Las Montañas de María, en lo general de exiguo relieve y formas 
redondeadas, ocupan una superficie de unos 9,000 kilómetros D y 
siendo difícil señalarla con precisión por no ser dable en todas 
partes indicar dónde terminan las altas sabanas que las rodean, 
abarrancadas por la erosión, y dónde principian las alturas que ya 
forman parte del grupo mencionado. 

Montañas de María y Sabanas constituyen, pues, una verda- 
dera Mesopotamia, cuyo estudio interesa, como suelo de aclimata- 
ción para los inmigrantes del futuro que vengan en busca de las 
riquezas que guarda el suelo colombiano. 

En apariencia las Montañas de María se desarrollan sobre la 
prolongación del eje de la cordillera del Quindío, realzado allende 
la llanura del bajo Cauca, y al tenor de las antiguas cartas geográ- 
ficas serían una simple prolongación de la serranía de San Jeróni- 
mo, más allá del Murrucucü. Estudiadas de cerca, no son ni una ni 
otra cosa, y á su mediodía^ puede decirse que se unen los ríos Sinü 
y San Jorge, tanto porque en la faja de tierra que separa esos dos 
ríos por los 7*30' no hay relieves que la dominen en ico metros, 
como porque en invierno por el surco transversal Grande-Santia- 
go, las aguas de los dos se unen, de suerte que es posible pasar en 
barca del uno al otro. Al Sur de ese canal de Ciénaga de Oro las 
alturas del terreno son los antemontes del macizo de Murrucucd. 

Las Montañas de María, así llamadas por el nombre de su 
masa principal, se componen de una serie de protuberancias, de or- 
dinario netamente separadas unas de otras por acentuadas áepre- 
sioneSy y con alturas máximas de 300 á 500 metros, que surgen casi 
alineadas en el centro del relieve y se apoyan á uno y otro lado en 
bajas estribaciones de 6 á 10 leguas de longitud. La existencia del 
canal denominado el Dique, que une el Magdalena á la bahía de 
Cartagena^ divide estas montañas en dos porciones : al S. y cen- 
tro los montes de María propiamente dichos ; al N. los montes de 
Cartagena ó Tierra adentré de los Españoles, con altura inferior á 
la otra. 

Sobre el canal de Ciénaga de Oro, hacia San Carlos, princi- 
pia el relieve, estrecho y regular á manera de barra, compuesto 
el eje de cerros medianos con pequeños ramales de colinas al E., 
casi sin faldas al W.; luego en el ensanchado tope se forman los 
llanos de Solís, y después aparecen las colinas de San Andrés, don- 



Nueva Geografía de Cdlohbia 



de ninguna cumbre domina á las otras en más de So metros, y en 
lo general son tan uniformes, que vistas de la llanura occidental 
parecen no existir, adquiriendo en cambio algunas destacadas co- 
linas la apariencia de grandes cerros. 




Más al N. el eje se acentúa, y de Slncelejo á Coroza! íorma la 
íüerra íJer, cuya cumbre domina á un tiempo el mar y el río Mag- 
dalena, con suave caída al E., y flanco occidental tan agrio y es- 
carpado, que le da apariencia de cordillera, siendo de esta parte de 
donde se desgajan las colinas que avanzan á tocar los ramales de 
Las Palomas (Chocó) para dividir la llanura del bajo Sinü del mar. 
Después de Flor, el tope desigfual, pedregoso y angosto forma la 
larga Sierra Ptñaia (6oo), á que sigue un caos de cumbres: tan gran- 
de ha sido allí el trabajo de la erosión ; entre esas cumbres estin 
las sierras Piche y Almagra, preludio de la baja meseta de Ovejat 
(250) y el Carmen, en cierto modo nudo hidrográfico que envía 
aguas á todo rumbo y piemonte de mayores alturas, con flanco E. 
suave y uniforme y caída \V, más áspera y bieve. 

Al N. del Carmen el desquebrajado suelo varía : la mesa se 
transforma en dos crestas que rodean á San Jacinto : el ramal de 
la derecha, primero rebajado, alza luego la sierra de La Paloma, 



Nueva Geografía de Colombia 



167 



que lanza ocho estribos sobre el rio Magdalena ; el izquierdo le- 
vanta la sierra de María (900), que culmina en el Manco ó cerro 
San Mar/tn (1,365?), la cumbre g^igante de Bolívar al N. del 8° de 
latitud. La mole de María con su extensa y quebrada falda occi- 
dental hace retroceder la costa entre el golfo de Morrosquillo y la 
isla de Bard, alzando sobre el litoral las singulares /e/as de Told 
(600), el Morro de Tigua (700), y otras cumbres entre las cuales 
se extienden llanadas pantanosas. De modo análogo se comporta la 
falda oriental, más suave, que rechaza el río Magdalena de Zam- 
brano á Nervití. En fin, al N. de estas breñas el eje se reduce y 
convierte en dispersas colinas que mueren en las cenagosas plani- 
cies que atraviesa el Dique, sólo excavado artificialmente en el 
bajo lomo del Arenal. 

Las breñas de Tierra aden/ro 6 de Cartagena constituyen una 
verdadera isla y se agrupan en dos series separadas por la gran 
ciénaga de Guájaro y el valle de Usiacurí, que al N. un lomo in- 
significante separa del mar en la ensenada de Las Damas. El brazo 
oriental, más reducido, es el que orilla el Magdalena, con alturas 
muy varias aunque siempre exiguas, y suelo quebrado, pobre y 
monótono. Hacia Tuhará (280-335) y Juan de Acos/a (257) se une 
al occidental, forma una especie de nudo en que culmina el Cerro 
Cupino (800 ?), y revienta en series de morros que por el respaldo 
de Barranquilla van á morir entre Puerto Colombia y las Bocas 
de Ceniza, sin que ninguno exceda de 200 metros. El brazo occi- 
dental, de base mucho más ancha, se extiende del Dique hacia Tu- 
bará por detrás de Cartagena : principia en colinas aisladas, luego 
se ensancha en Turbaco (230) y Lamber o (400?), al N. de las cua- 
les cimas se abren en ángulo los valles de Villanueva (E.-W.) y 
Tocachagua (S.-N.), y el suelo que los guarda se compone de 
multitud de hileras de alturas que en lo general parecen obra de 
la erosión. 




Figura 66 — Zonas paramosas de la Sierra Nevada de Santamarta 

y^de la Cordillera de Perijá 

4.° Sierra Nadada de San/amar/a — Este relieve, tipo perfecto y 
sin igual del Macizo orográficoy surge aislado entre el mar al N., el 



i66 



NuxvA Geografía de Colohbu 



Magdalena al W. y las llanuras de Upar al E. y S., á modo de 
enorme pirámide de flancos destrozados, hasta concluir en un muro 
rocoso de 30 kilómetros de longitud (EW.) y altura media de más 
de 4^500 metros, base de algunos picoc más altos, unos sin nieve, 
otros con ella, primando entre ésos el Horqueta (5,222), así llamado 
por la hendidura que se ve en su cumbre. De ese lomo hacia el N. 
$e desprende un alto dique que pronto se enlaza con otro muro, si 
menos alto, más largo y salvaje, el cual se extiende de W. á E., 
desde las costas de Santamaría {San Lorenzo) hasta el valle del 




Figura 67— Sierra Nevada de Santamaría y serranías goajiras 



NuiYA GCOGKAFIA D£ CoLOMllA I69 



Ranchería, donde (Za Gloria, 915) revienta deprimido en pata de 
gfanso, llena su falda N. con infinidad de agrestes contrafuertes, 
de los que los más occidentales hunden sus remates en el mar, en 
tanto que en la vertiente S., del lado de Santamaría mezcla sus 
estribos con los de la Sierra propiamente dicha, y al opuesto se 
apoya ante todo en dos gruesos estribos que dividen los valles del 
Guatapurí, del Badillo (cabeceras del Cesar) y del Ranchería. De la 
Sierra hacia el S. se desgaja ondulado, por en medio de ellos, otro 
lomo de cumbres, paramosas primero {Adurimeina, 4,268), cuando 
dividen el Guatapurí de la gran Cie'naga de Santamaría, más hu- 
mildes luéjfo, cuando separan el Cesar de su afluente el Arignaní 
{MMamin, 3,000), y que termina en el alto de Las Minas (460-300), 
donde revienta en colinas que avanzan á perderse en la baja llanu- 
ra del Paso (Zapatosa). Este brazo, donde principia á deprimirse, 
se une por el \V. á un lomo de tierra alta que del mediodía de la 
Ciénaga de Santamaría se dilata hacía el S. hasta no lejos del Ban-^ 
co, divide el Ariguaní del Magdalena, guarda la cañada del Chi- 
miquique, y se muestra estéril, seca y abarrancada en extremo, 
bien que ninguno de sus topes se alce más de 50 metros sobre las 
vecinas vaguadas. 

Es entre los llanos que riegan los ríos Badillo y Ranchería 
donde la planicie de la Esperanza (130), al NE. de San Juan de 
Cesar, se realza y divide la hoya del Magdalena del mar y enlaza 
la Sierra á los ramales W. del frontero cerro Pintado. 

5.° Sierras Goajiras — Los relieves de la Península Goajira, ínti- 
mamente relacionados con los de la fronteriza Península de Para- 
guaná, se componen de numerosas cumbres, de ordinario cónicas, 
desnudas, pedregosas, agrupadas en tres series paralelas que se 
alzan de entre un suelo bajo y arenoso, y al SW. de las cuales se 
hallan como antemontes algunas cimas aisladas^ entre las que des- 
cuellan como las más notables la Teta Goajira (500) y el Ipapula, 

\J^i primera de esas series de la Península se compone de dos 
j^rupos : al S. la agreste Sierra de Coxoro (Yuripiche, 700), y al N. 
diversas hileras de cerritos, de las que la más septentrional, deno- 
minada Sierra del Car pin/ero, forma el cabo de La Vela. La segun- 
da es la Serranía de Par ashi-J aliar ure ( Guaj arepa, 700), que princi- 
pia al S. de Bahiahonda y que una depresión central la divide tam- 
bién en dos porciones. En fin, la tercera y más notable es la Serranía 
de Maeuira (700), en su extremo N. (Punta de Gallinas) apenas for- 
mada de altibajos, en tanto que en el resto de su curso se desdobla 
y guarda el valle del río que le da nombre, único permanente en 
la ardiente y desolada península. 

Serranías delCaí^'F-tÁ — Los relieves de las llanuras orientales, 
apenas medianamente explorados, constituyen en su conjunto una 
porción realzada que con rumbo S\V. se desprende de la mesa de 
Guayana hacia el bajo Xapo, y al paso alcanza á enlazarse con 
algunas estribaciones de la cordillera de Sumapaz, por lo cual re- 
sulta ser divisoria de aguas entre el Orinoco y ei Amazonas. Ha- 
cia el E. dicha zona, realzada, presenta el borde de su terraza á 
modo de escarpa, desde Cucuhy hasta la boca del Ñapo, siendo 

Xutva Ceegrafíñ de CcUmbia T0J40 1-12 



t^o 



KvEVA Geografía de Colombia 



ese escalón el que divide para Colombia el bajo Caquetá del Ca- 
quetá central, hace saltar el Uaupes en Ismasi y el Caquetá en 
Sihare, y estrecha el Putumayo en las Termopilas. 




Figura 68 — lícliei'es dil Caquetá (Amazonia) — Escala : I : 7.500.OOO 



Del fondo del ultimo gfran codo del Guariare, hacia la boca 
del Ag'uarico, se dilata el reborde de otra terraza más alt p'que por 
hundir sus estratas hacia el \V., ha adquirido aquí y allá forma de 
hileras de colinas (.S/>r;'<T.í(f^ Yhnbi, Araracuara, Maine Nanari), qut 
e más de un punto se alzan hasta cerca de 1,000 metros, dividen 



Nueva Geografía de Colombia 17 



el Caquetá central del alto, y forman los raudales superiores del 
Uaupes, del Apoporis y del Caquetá, quedando al W. de Yumbi 
las seríes de altas colinas que el Guaviare rompe en sus dos prime- 
ras ang-osturas, y al E. las que avanzan á unirse con los relieves de 
Guayana {Aracuri, Guasacavi, linaji), forman la mesa de Maripin, 
el cerro Caparro (330), y ayudan á constituir la terraza que orig^ina 
la célebre bifurcación del Orinoco al pie W. del alto cerro Duida 
(2,172). 

Las tierras altas del Caquetá tienen una altitud media de 300 
á 400 metros, en tanto que las bajas no exceden de 200, y á modo 
de brazos penetran aquí y allá casi hasta el pie de los Andes, Y 
como bajas serranías, llanos altos y bajas llanuras están cubiertas 
por dilatados manchones de selva virgen y extensas ciénagas, aún 
pasarán muchos siglos antes de que sean conocidas en todos sus 
detalles. 

Llanuras — Las tierras llanas de Colombia se dividen en dos 
grandes grupos : aquellas que constituyen la región oriental, don- 
de se dilatan á manera de un gran todo, sin soluciones de conti- 
nuidad, y lasque demoran en la región occidental, donde se parten 
en trozos de vario tamaño, ora enlazados, ora divididos, mostrán- 
dose como senos, golfos ü orla de las montañas á cuyo pie se ex- 
tienden. 

tf) Panamá — En el Istmo la llanura es angosta faja, en especial 
del lado del Atlántico, donde no se la ve con alguna extensión sino 
al W. del Canal, puesto que más al E. las sierras dondequie- 
ra hunden el remate de sus estribos en el mar ; la porción más 
notable es, sin duda alguna, la que forma la hoya del Sixaula- 
Changuinaula, aquí y allá surcada por oteros y colinas. Del lado 
del Pacífico es mayor el desarrollo de la tierra llana, en especial 
hacia el W. (llano de David), hacia el centro (llanos de Azuero) 
y hacia el E. (llano del Tuira). En ésta la última porción (Darién) 
la cubre la selva y es húmeda por su bajo nivel ; en las otras dos 
y tierras aledañas constituye el corazón del Departamento de 
Panamá, porque no sustentando sino gramíneas, en ellas se ha 
desarrollado principalmente la población. Las llanuras de Azuero, 
por su juego y contraste con las circunvecinas serranías, aparecen 
esmaltadas por oteros y altozanos, de donde lo pintoresco y varia- 
do de su aspecto. 

b) Chocó — La llanura del Chocó también se divide en dos por- 
ciones: la septentrional ó alto Chocó, es cinta en el fondo de los 
opuestos valles del Atrato y el San Juan, pero sólo en pequeñas fa- 
jasse muestra seca y cultivable, pues hacia la boca, del San Juan la 
inundan las mareas, y hacia la del Atrato, por su bajo nivel, en de- 
cenas de leguas cuadradas no es sino Iodo y juncales. La llanura 
del bajo Chocó, cuya anchura crece casi uniformemente de N. á S., 
yace también oculta por la selva y se muestra llena de ríos y cena- 
gales, que á diario rebosa la marea, lo que la hace fecunda y mal- 
sana sobre toda ponderación. La faja misma del litoral difiere en 
aspecto por componerse de playones, es decir, de los unidos deltas de 
centenares de ríos, hechos de islotes de arena, sin selva, que el vien- 
to purífíca y que Codazzi apellidó la Holanda cancana. La zona d^ cié- 



1 72 Nueva Geografía de Colohbu 



naguas, especie de /« / <z/, entre los playones y el pie de la cordillera, 
aún está por explorar allí donde no penetran las embarcaciones, 
pues en ella no hay sino caminos acuáticos. 

r) Llanura ai la n tica — La llanura atlántica, llamada Xuri^a An~ 
dalucia en los primeros tiempos de la Conquista, es venezolana en 
su parte oriental, porque, á decir verdad, se extiende del Golfo de 
Urabá á las sierras de Coro, fraccionada en tres porciones princi- 
pales por los relieves que la enmarcan ó recorren aquí y allá, sien- 
do la central la que se enlaza con el valle del Magdalena propia- 
mente dicho. Esta llanura está, pues, tendida al pie del frente N. de 
los Andes, que con ella se confunden gradualmente, de manera 
que al considerar las tierras situadas al N. del 8° de latitud N., pue- 
de aplicárseles la frase de los geógrafos á Alemania en sus tres 
porciones (alta, media y baja), es decir, que allí el monte, la colina 
y la llanura se suceden como la oda, el idilio y la prosa ; y es 
imposible marcar sobre el terreno dónde termina el uno y principia 
la otra. 

La porción colombiana de esa llanura comprende el Sinü, el 
bajo Magdalena con sus apéndices de Ayapel y Upar, y la pampa 
Goajira (parte de la región de Coro). Desde otro punto de vista, el 
Magdalena, cuyo valle penetra como cuña entre las dos grandes 
mesas andinas, divide la llanura atlántica en dos mitades desigua- 
les : al W. tierras fértiles, ricas, htímedas, á veces quizá con dema- 
sía ; al E. planicies secas, áridas, que en buena parte merecen el 
nombre de estepa colombiana. 

\jdi porción occidental, es decir, el Sinv, es una gran cuenca 
donde las tierras altas ( iüO-300 metros), abarrancadas por los arro- 
yos, se inclinan, como los labios de un plato, sobre un óvalo de pla- 
nicies hiímedas, escalonadas (50-15), llenas de ciénagas y charcos 
y cruzadas por la inextricable red de brazos y caños del río que le 
da nombre, y que sale del recinto mencionado por un cauce único, 
abierto por la erosión en las colinas que dividen la llanura del gol- 
fo de Morrosquillü, su natural continuación en otras edades geo- 
lógicas. Esta sección se dilata además un poco hacia el mediodía 
con ¡guales caracteres, pero más angosta, por entre las cumbres 
de Quimarí y Murrucucú, puesto que al pie de esta ultima el fondo 
del valle apenas está á 80 metros sobre el mar. 

La porción central y mayor, la que recibe los principales ríos 
de la cntrecordillera, no ofrece en su perímetro muro tan comple- 
to como la del Sinií ; sus partes más bajas, anegadas, se extienden 
con perfecta horizontalidad por millares de kilómetros D,en tanto 
que laíf altas muestran acentuado declive ó se escalonan en terra- 
zas de escaso desnivel. El centro de esta llanura apenas está á 50 
metros de altitud, y las aguas que lo inundan lo dejan por canal 
bien formado entre suelo más alto, de donde que á la vez sea in- 
menso plato de evaporación que las disminuye de modo n'sible y 
vicia la atmósfera dándole fuerte olor á pantano. 

Desde ciertos puntos de vista la porción más baja de la región 
es la que rodea la extensa Ciénaga de Zapatosa, la grande isla de 
M9mpós y las bocas del Cauca y el San Jorge, cruzada oblicuamen- 
te por la línea Magangué-Banco, que es la llave entre la Cssta y el 
Ín4cnQt\ Las porciones que riegan los ríos San Jorge y Cesar en 



Lknws aUos (Chocó) \ [Défpresión 



df UrM 



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Diptesión del Sinú 
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25 



□ /Depresihi de 
Puertocah 



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GUAYAN A 



(BanehnaJ 
Llanot altos 



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Figura 69 — Diagrama de las culminaciones y las depresiones de la región Caribe 



Nueva Geografía de Colombia 



su parte baja constituyen una de las zonas más dig-nas de estudio 
que encierra el país, por los fenónnenos que en ellas se cumplen 
cada año se^dn las estaciones, por los iapoftcs (islas flotantes) del 
segundo, y las zampumas y mog-otes del primero, y la trashuman- 
cia que imponen á los g-anados con sus pastos de invierno y de ve- 
rano. Cuanto á las tierras altas aledañas, las de la izquierda son 
una de las zonas más ricas y bellas del país (las sabanas áe Bolívar), 
una verdadera Andalucía, en tanto que las de la derecha (llanos del 
Cesar) constituyen la región que relativamente ha prosperado me- 
nos, porque la geog-rafía tiene sus leyes inviolables. El llano que 
fecunda el Cesar, y que sin interrupción sigue desde Zapatosa hasta 
la Goajira, guarda las huellas indelebles de que por allí corrió el 
Magdalena en época geológica anterior. Allende la cuenca men- 
cionada, rumbo del N., las aguas tornan á explayarse en otra por- 
ción de bajas llanuras cuyo centro es Calamar, de donde arrancan 
el Dique y el Caño Ciego, que enlazan las aguas del gran río á las 
playas de Cartagena y Santa marta ; cuenca que algunas colinas y 
bancos separan del seno antillano y que por su bajo nivel perma- 
necería convertida en enorme estuario ó golfo si el Caribe no fuese 
un mar sin mareas. 

La porción oriental puede decirse que la constituye adíníegrum 
la península Goajira con sus llanadas monótonas, estériles por falta 
de aguas, con ueds (ríos sin agua) y iell (vegetación de invierno), 
como ciertas partes del Viejo Mundo, de suerte que bien puede 
llamársela la Arabia colombiana, es decir, que el día que el pro- 
greso la arrebate en sus ondas, será una de las joyas de la corona 
patria, la tierra privilegiada de las palmeras, las resinas y los 
perfumes. 

Por lo que hace al jirón de llanura de la cuenca de Maracai- 
bo que pertenece á Colombia, hoy por hoy, no es sino inmensa 
selva cruzada por media docena de ríos de algün caudal. 

En resumen, la Cosía, vasto triángulo que abarca la península 
Goajira, la Sierra Nevada de Santamaría, los montes de María y 
de las Palomas, los llanos del Cesar y del Sinú y los deltas interior 
y exterior del Magdalena, con un litoral abundante en puertos, 
que á un tiempo mira á Europa y á los Estados Unidos, constituye 
un pequeño mundo alzado á las puertas de la patria con el resu- 
men de sus climas, bellezas, tesoros, inconvenientes y ventajas. Y 
este livanU colombiano, para alcanzar en breve el puesto que le 
está destinado en el globo, no necesita sino una sola cosa : brazos 
y capitales, paz y trabajo. 

d) Valle del Magdalena — Este gran valle longitudinal, que con 
los caracteres de tal (fondo llano) principia al S. de Neiva y con- 
cluye realmente en tierras de Simití, ó sea donde el turbio río entra 
en la región de su gran delta interior, presenta por vaguada y sin- 
clinal el surco Suaza-Magdalena, y de los 3° á los 8° de latitud N. 
muestra su fondo ocupado por ancha faja plana, ó poco menos; faja 
que separa los dos grandes grupos de montañas andinas, desciende 
de 800 á 50 metros de altitud, y presenta anchura varia, pues de- 
bido á las estribaciones de las cordilleras, ora se estrecha, ora pe- 
netra entre ellas á manera de golfos. El Valle tiene su eje orienta- 
do de SW. á NE., y por su manera de ser se divide en dos porcÍQ« 



NuiVA Geografía de Colombia i 75 



nes : la meridional ó alia^ y la septentrional ó baja (Magdalena 
central, mirado como bajo el trayecto comprendido entre Simití y 
el mar), enlazadas por largfo corredor creado por una notable 
aproximación de las montañas, lo que orig^ina los rápidos denomi- 
nados Salto de Honda (2CK) sobre el mar). (Figuras 50 y 51). 

La parte alta (Toüma) de la llanura, en sus comienzos n-.uy 
angosta, se ensancha luego de un modo brusco y desciende 600 me- 
tros en 60 leguas. Desde el punto de vista topográfico, esta llanura 
se com|X)ne de una serie de planicies escalonadas, con suelo seco 
y árido las más altas, de suerte que sobre la faja que orilla el río, 
de origen aluvial, hay otras de formación más antigua. La super* 
ficie mayor está en el Espinal, y la e.xtensión plana es mucho me- 
nor en la ribera oriental, á partir del codo de Girardot. Los llanos 
de mayor altura, con relieves calvos y pedregosos {peladeros), ora 
se funden con los inferiores por medio de pendientes suaves, ora 
caen en acentuados escalones, pero siempre muestran su suelo res- 
quebrajado por grietas por donde corren las aguas á modo de to- 
rrentes, en los días de lluvia. Además, en toda la llanura y distribui- 
das como al acaso aquí y allá, surgen pequeñas series de alturitas 
que la dividen en laberinto de callejones y parecen obra de la ero- 
sión, pues dominadas á distancia, á la vista el llano se desarrolla 
sin soluciones de continuidad. 

Si esta parte alta del valle en muchos puntos tiene marcado 
aspecto arábigo, no es estepa debido á los ríos que la cruzan, des- 
colgados de las aledañas cordilleras, y en ella el Magdalena corre 
por una faja de aluviones húmedos, donde forma con frecuencia bra- 
zos, islas y disparramaderos ; la parte baja, que llamaremos Paiuria, 
difiere pK)r completo en su fisonomía, y en verdad es americana y 
tropical. En ella aumenta la extensión plana, en especial hacia su 
centro, porque los montes se alejan ; pero esa llanura, que en unas 
40 leguas de. longitud tiene 12 de anchura media, no es sino un mar 
de vegetación que cubre otro de ciénagas y pantanos cruzados no 
sólo por el río principal sino por multitud de afluentes de éste, de 
manera que allí la vaguada es una faja de 30 kilómetros de bra. 
zos, falsos brazos y tremedales, por lo cual, más que altos y frago- 
sos montes, divide los poblados llanos del Tolima de los de Bolívar, 
y por lo mismo ha dificultado en extremo el progreso del país : si su 
suelo fuera igual al de aquellas otras regiones, muy diversa- sería 
en la actualidad la situación económica de la República. 

Estas llanuras de Paturia, afamadas por lo malsano de su cli- 
ma, su vegetación exuberante, sus inundaciones y lo difícil que 
allí se ha tomado la navegación del Magdalena, son un nubarrón 
sombrío en el horizonte de Colombia, y disolverlo es problema de 
importancia vital para nuestro progreso futuro ; allí debe buscarse 
la causa principal de los periódicos desastres de la región drl delta 
interior por las palizadas que engendra }' las irregularidades que 
introduce en las inundaciones. Este valle del Paturia (Magdalena 
central), más agua que tierra y más lodo que agua, con mayor 
número de ciénagas á la derecha del río y peores dificultades para 
la navegación arriba de la Angostura de Nare, tiene comunicación 
topográfica más amplia con el plato de Mompós; y aun cuando en 
realidad en él el río desciende 130 metros, por tener porciones de • 



NuKVA GeocRArÍA dk Colombia 



yigiira Jo-^la Aiigíilma dt Nixre (según Y^ Andrée) 



absoluca horizontalidad amenaza convertirse en ellas en dilatado 
pantano, 6, lo que es lo mismo, interrumpir la navegación por va. 
por. Tal es «I aspecto de los 350 kilómetros de longitud que mide 
esta porción de la sindinal del Magdalena, ó sea de Honda i Simi- 
ti, donde geográfica y geológicamente concluye el Magdalena, ya 
que sus condiciones como rio cambian por completo de allí al mar. 
¿) Las altiplankits — I. a superficie de las porciones planas exis- 
tentes entre las serranías es muy pequeña com}.)arada con las de Jos 
marcos montañosos, pues no son sino débil acciilmlt de las cordi- 
lleras, por más que i primera vista parezca lo contrario. Su impor. 
tancia orográfica depende de que marcan el nivel de los principa- 
les escalones de las grandes mesas montañosas del país y los cen- 
tros de donde el hombre ha irradiado á conquistar las breñas co- 
marcanas ; de aquí su riqueza y densidad de población, no obs- 
tante las diñcultades que halla su pronta comunicación con las 
aguas inferiores ó navegables. I^ extensión de las altiplamdes es 
mayor en la mesa occidental, pero las existentes en la oriental se 
abren í mayor altura media sobre el mar. Entre '•&% cordilleras 
del Chocó y del Quindío, las principales son: la de Tiíquerres- 
Ipiales, hiímeda, fría, no muy extensa y la tendida á mayor altitud 
en el país ; la del Patía, angosta y prolongada, seca, ardiente y en 
parles írida : la de Popayán, simple fondo de un valle : la Caúcii- 



Nueva Geograf/a de Colombia i 7 



n^ {valle del Cauca), la mayor de todas (200 kilómetros de larg^o por 
15 á 40 de ancho), célebre por su hermosura y su fecundidad, muy 
plana (i,cxx>-900), más crecida al mediodía, subdividida en do» 
cuencas por la cintura de Sonso, con pantanos y ciénag^as á lo larg-o 
de la vaguada, de preferencia más próxima á la cordillera del 
Chocó, salvo hacia el N., donde la planicie es mayor al pie de esta 
dltima por la intrusión del valle de í^ Vieja. También esta llanu- 
ra tiene unas porciones más altas que otras, en las cuales escasea 
el agua en verano, en tanto que las inferiores se inundan e\\ invier- 
no, época en que se forman en ellas inmensas lagunas. 

Más al N., en esta mesa occidental no se encuentran sino los 
cálidos llanos de Murrí, entre el Cauca y el Atrato, y los templados 
de Ríonegro y de Medellín (éstos diminutos), entre el Cauca y el 
Magdalena ; las aguas que riegan la sabana de Rionegro se esca- 
pan hacia el gran río por la hoz de Nudillales. 

En la mesa oriental ocupan el primer lugar las altiplanicies 
d«l Sogamoso y el Funza (Sabana), de bastante área, ricas, densa- 
mente pobladas, sanas, en partes aun muy húmedas, como que las 
raguadas están formadas por rosario de lagunas ; estas dos alíipla- 
«iln>j, de casi igual altitud, están colocadas sobre un eje NE.-S\V., 
inclinada aquélla hacia el NE. y la otra hacia el SW., y entre 
ambas queda la parte alta del valle de Tenza. í-^ llanura de Ubaté, 
abierta al N. de la Sabana, es simple apéndice de ésta, y de la del 
Sogamoso queda separada por la diminuta que forma el valle de 
Leiva. En fin, más al N. se encuentran las porciones planas de 
Mogotes y Pamplona. 

/) La región oriental: los llanos y las selvas; Casanare-San Martin 
y Céquetá — Los 848,000 kts. D que forman nuestro oriente, siempre 
con bajo nivel, constituyen parte de un mundo en absoluto diverso 
del occidente colombiano : sólo se asemejan á él en majestad y ri- 
quísimos productos. 

Las condiciones del relieve de este oriente lo dividen en tres 
distintísimas zonas : los llanos al N., la mesa del Caquetá al centro, 
las llanuras selvosas al S. ; pero al analizar no lo que Colombia po- 
see en el corazón de América, sino este mismo corazón íntegro, en 
su parte septentrional, lo dicho no es la verdad, porque los llanés 
forman una enorme cuenca de perímetro perfecto, bien aislada y 
con rida propia. 

En este punto, como en tantos otros, el afán de particularizar 
ha conducido á graves errores. Colombia, Ecuador y Venezuela 
no se unieron un día por mero capricho de los hombres, nó ; es 
que la porción de América sita al N. de la sinclinal del Amazonas 
y del gran codo de los Andes, forma //// solo iodo, todo que un día será 
tn verdad la Gran Colombia, pues las leyes que rigen al mundo, 
como fijadas por Dios mismo, son superiores á la voluntad huma- 
na. Pues bien : de esa gran patria, y aun cuando por hoy parezca 
un absurdo la afirmación, el centro natural y geográfico son los llattés. 

La cordillera de Sumapaz tiene enfrente las serranías de Gua- 
yana, cuyo muro W. es casi paralelo á aquélla, que á la vez se en- 
laza á dos relieves laterales, como son : al N., los costaneros de Ve- 
nezuela, y al S. los internos del Caquetá, ó sea á dos m^sas, muy 



Nl^EVA GEOGRAf/a DZ COLDIDIIA 




Figura 71— £/ Occiátntt y il Orinite ,o!ombiams~\:%z 



baja la ultima, ambas rotas en todo ú parte por las aguas de la 
hoya del Orinoco. La principal ruptura de aquéllos en Calcara, 
marca asi la mínima cota de la cuenca, que, antiguo mar, ofrece 
suaves declivios hacia un núcleo central que constituye la Uanura 
más igual y hnrhontal entre las grandes llanuras del continente. De 
esta cuenca el declivio E. es muy breve ; el W., el más dilatado, 
mide cusa de 100 leguas, y los del N. y S. son relativamente pe- 
queños ; por eso la linea Meta-Orinoco, tendida del WSW. al 
ENE., marca el verdadero Ihalwrg de la inmensa hoya, toda vez 



NuKVA Geografía de Colombia 179 



que esa dilatada diagonal (200 leguas como de Cartagena á Po^ 
payan) indica el rumbo en que el suelo rebaja mejor su nivel. 

Las dos mesas que al S. y N. envuelven la cuenca de los Lla- 
nos, son más iguales de lo que el común se imagina, no sólo en la 
forma sino también en su constitución íntima. Pero hay algo más 
raro aún : la asombrosa semejanza entre dicha cuenca y la más 
pequeña de Mompós, situadas sobre una línea oblicua que corta 
también la máxima depresión de la América del Sur (Maracaibo), 
abierta ésta dentro de un triángulo cuyos vértices son enormes moles 
nevadas: Chita, Santamarta,Mérida. (Figura 71). ¿Esto es simple 
coincidencia? No lo creemos. A la vista salta que la mitad N. de la 
América del Sur es una porción antigua, realzada y variada luego 
con la lurrección de los Andes. En efecto, en Caic ara como en 
Mompós, tenemos una región colectora ó de grandes deltas interio- 
res, rica en caños y ciénagas, con vastas extensiones que mar en in- 
vierno son en verano rica pradera; con tierras que se anegan y otras 
que permanecen secas, con sabanas divididas por paredes de verdu- 
ra que orlan el curso de las aguas ; iodo es igual, salvo la magnitud 
de los fenómenos y del área en que se producen. Y lo que es adn 
mis raro, ambas tienen porciones que sin la grande humedad de co- 
marca, en general serían verdadero Sahara, pues en verano el 
viajero debe llevar consigo el agua para beber. Asombra cómo 
hoy día el elefante y el camello y el datilero no están ya aclima- 
tados en estos países. 

En invierno, bajo capas de 3 y más metros de agua con va- 
dos peligrosos y el riesgo de indios, caimanes, peces eléctricos y 
fieras, el caballo es inútil, la barca lenta, el vapor imposible por 
lo aleatorio de su empleo, y las pérdidas de riqueza, por causa de 
las dificultades de comunicación entre los hatoSy laderas y retiros^ 
siempre enormes. Sin aquellos animales es casi imposible cautivar 
tales regiones. 

La cuenct de los Llanos tiene su principal declivio W. tendi- 
do, según se dijo, del muro de Sum^paz hasta la línea Aiabapo- 
Orinoco-Manapire, que forma un ángulo cuyo vértice está en Cai- 
cara, 6 sea los deltas interiores : por esto las aguas de ese declivio 
van casi de W. á E., pero con longitud que disminuye de S. á N., 
lo mismo que las f^jas de tierra que las separan y en las cuales 
surgen otras proporcionadas á la magnitud de. ellas ; dichos cauces 
(Inirida-Guaviare, Meta, y Aratoque-Apure^ forman dos grupos 
de vaguadas (cercanas y paralelas) oblicuas entre sí, separadas 
por otro central (único); los dos ríos del S. ofrecen, además, á este 
rumbo, violento codo. Al mediodía el Guaviare orilla la parte N. 
de la mesa del Caquetá, y así el declivio S. de la cuenca es muy 
breve ; en cambio, el Apure dista más de la serranía y s>e forma 
alH mayor talud con corrientes importantes. Además, hacia el fin 
de él aparece el haz dilatado del Portuguesa, que al NE. del todo 
hace juego al del Atabapo-Guaviare al SW. ; y por último, al 
Casiquiari corres|X)nde al N. el paso natural que indica el Guanare. 

La vertiente E. se baña con aguas de la Guayana, de las que 
alguna corre (Venturí) sobre el eje que, opuesto, prolonga el del 
Guaviare, hasta el corazón de esas montaña^. 



NuivA Geografía be Coloxbh 



Tal es el conjunto de tan extensa iíona que un canal natural 
atraviesa de S. i N., y que tiene al \V. y en arco |iaraIelo al suyo, 
las tres capitales del mundo colombiano ; al H. demoran las ciuda- 
des de Guayana, y en el futuro la cabeza de esc mundo estará en 
San Femando, centro equidisianle de todas ellas y la llave mercantil 
de media América. Esto no es sueño, visto por el lado comer- 
cial : que estas regiones cuenten zw'n/f miüoiifs de habitantes (cinco 
generaciones no más), y el concepto tetírico será hecho nal. 



Kigura ^l—San Fernando ¡k Aubifo y l.i i'wir ,i.-l diujiíiri- (íegúo Cre(aux) 

Las llanuras de los Haws no son iguales en su ]>erImetro, que 
á su turno difiere de lo f|ue es el centro ; fuera de éste debemos 
considerar por lo mismo los territorios del S.,del N. y del W. (do- 
ble) : cuanto al del E., podemos aquí prescindir de él. 

En tesis general, los llanos se extienden hasta formar hori- 
zonte, de sabana en sabana, casi como la onda de un lago, sólo 
que de trecho en trecho !;e al/.an rnesits ó regiones que no se inun- 
dan, islas del antiguo mar que allí existió. 1^ selva envuelve el 
conjunto, desgaja las cintas que hoy lo surcan, y llevada por el 
agua, ocuparla toda la llanura si el trabajo humano á ello no te 
opusiera, como acaeció en el Caquetá, en partes cubierto de gra- 
míneas al tiempo de la ronquista. I^s sabanas surgen limpias, á 
modo de praderas, sin un árbol, ron maías ó grupos de árboles y 
diversas palmeras, que en invierno, entre las aguas, parecen bu- 
ques de vela. Barrancas, escarpas o simples combaduras separan 
los lechos de los ríos y caños, á que casi siempre acompaña estre- 
cha cinta de bosque que semeja en lejanía bajas colinas y á mayor 
proximidad setos divisorios de enormes heredades. Al pie de las 
montañas las sabanas son relativamente altas (240 metros), más 
lejoi de ellas rebajan su altura (iSo-i.ío), y por último son muy 
bajas (90) ; si en invierno el agua ocujja centenares de leguas cua- 
dradas, pues todos los ríos desbordan represados por el Orinoco, 



Nueva Geografía de Colombia iSi 



en verano son muy secas, salvo en los esteros ó morichales (bajo 
fondos), y entonces ocurren allí magníficos, indescriptibles incen- 
dios, que por breves días trasladan el Sahara á esta región. 

Bien que uniformes estas comarcas, no dejan de tener varie- 
dad; ante todo diremos que el Meta con su cauce entre barrancas 
las divide en dos mitades : al N. la región más llana y nivelada 
(Casanare, en Colombia), al S. las planicies más onduladas y des- 
iguales, con colinas y oteros (San Martín, semejante así á Oilabo- 
zo-Cumaná en el N.) ; en la primera todo es gramíneas, salvo cer- 
ca de las aguas y las cordilleras ; en la segunda alternan las gramí- 
neas con la selva y los palmares. 

Las divisiones del terreno cuando son fijadas por los hijos de 
éste, siempre corresponden á regiones de fisonomía acentuada y es- 
pecial, por lo cual interesa conservarlas : en pocos lugares dichas 
divisiones serán tan naturales como en el oriente colombiano ; CdL» 
sanare, San Martín, Caquetá, son nombres que equivalen á toda 
una descripción. (Véasela figura 73). 

En efecto, de las breñas de Sumapaz, que señorea el Nevado, 
hasta las tierras de San Fernando, que en línea recta distan 140 
leguas, y de los montes de Chita á la boca del Meta, separados 
por lio leguas, boca situada 55 leguas al N. de San Fernando, 
como Chita lo está á 60 del Nevado, corren los lindes que enmar- 
can los /Minos colombianos, ó sea un dilatado rectángulo que el 
Meta cruza oblicuamente, dividiendo á Casanare de San Martín : 
aquél rebajando siempre su nivel, éste en forma de sostenida mesa 
pero partida en dos bandas que se confunden al N. con las tierras 
de las gramíneas y al S. con el imperio de las selvas, del que ape- 
nas medio divide á los Llanos el tortuoso lecho del Guaviare. De 
los llanos de San Martín (400), sitos al pie E. del Nevado, á San 
Femando (220 metros), el suelo, á modo de lomo, se sostiene siem- 
pre á buena altura (mesa de más de 300 metros, con bancos de 400 
á 500), en tanto que al mediodía el suelo se alza varios metros más 
y al N. desciende de 200 á 90 metros (extremo del Meta), allá 
[>ara unirse al Caquetá, acá para concluir sobre las sabanas propia- 
mente dichas : al E. el Orinoco rompe dicho lomo en su primera 
gran curva, 6 sea en los rápidos de Maipures y Atures. 

Al pie E. de los últimos relieves de las breñas que envuelven 
al Nevado, se hallan las altas saV)anas de San Maríín (400) dentro 
de una herradura de selva, sabanas que hacia el N. descienden 
sobre el Humea, hacia el S. se unen con las del Ariari, bellas, con 
colinas, altos bancos y morichales, poco menos altas, y las cuales 
siguen hasta el Ciüéjar y casi alcanzan el Guaviare, y al E., en vez 
de descender, se realzan, como se dijo, con mesas y bancos altos 
con árboles y palmeras y aun con series de colinas (la cordillera) 
que desgajan otras como estribos, y así alcanzan el banco de Vua, 
su mayor altura, desde donde la porción realzada continúa ya con 
gran ensanche hasta el Orinoco, ensanche que de Vua á Sipapo 
muestra dicho lomo, excavado por el cauce del Vichada, y de don- 
de el suelo se coml>a al S. sobre el Guaviare y sigue al N. á morir, 
por medio de escarpas, sobre el Meta; esta especie de mesa surge, 
pues, como extensa sabana subdividida por manchones de monte, 
con colinas sueltas ó agrupadas en pequeñas series, á cuyo pie, en- 



i82 Nueva Geogratía de Colombia 



tre morichales y tremedales, nacen las aguas que forman los caños^ 
primero abarrancados, y que \\ié'¿o sombreadas por vegetación más 
crecida, concluyen en los grandes ríos. (Figura 68). 

De las tierras de Arama al SE. las colinas se acentúan más y 
más, y por ultimo forman series continuas (500-700) que se unen 
á ramales de los Picachos (Sumapaz) y cierran dos veces el paso 
al Guaviare, que debe romperlas entre muros no muy altos para 
salir de la mesa andina y penetrar en la región de las gramíneas 
y del bosque, en la cual no faltan á dicho río otras estrechuras. Del 
origen de la cadena de colinas que de frente á San Martín sigue al E. 
á Vua, arranca hacia el NE. otro suelo alto, que acompaña al Me- 
ta hasta Maquivor, y sobre el cual río su falda se compone de cc- 
rritos redondos y altos bancos con palmas en desorden y una sabana 
alta al pie, cruzada por varios caños ; al fin de esta mesa se abre el 
caisi valle de Yucabo, excavado por lo mismo en relieve constante, 
en tanto que al respaldo del conjunto queda el cañón ó surco de 
Manacacia, que de las altas sabanas al K. de San Martín describe 
un arco que envuelve al Yucabo, sabanas donde el Ovejas corre al 
SE. paralelo al Ariari y marca con el anterior una cintura, que en- 
vuelve los señalados barrancos de Vua; de éstos arrancan otros ca- 
ños que corren al E. y cruzan al S. envolviéndose unos á otros, todos 
al S. del Vichada, ó sea en el terreno combado ya dicho, cubierto á 
trechos por espesa selva que al S. del Guaviare se funde con la de 
Airico ; selva terrible que evitan los mismos indios, quienes sólo 
transitan los trechos de sabana que la interrumpen : los últimos ca- 
ños hacia el E., entre Guaviare y Vichada, alcanzan directamente 
el Orinoco, y allí la selva guarda grandes y negruzcas rocas, ora 
semejantes á ruinas desnudas de vegetación, ora cubiertas por ella 
y señoreadas por altas palmas : el paisaje es grandioso y sombrío, 
como corresponde á un trozo de tierra despedazado por las fuerzas 
naturales. 

Sobre el Meta, do Maquivor hasta rebasar la boca del Casa- 
nare, el suelo surge como elevada mesa que en la parte baja guar- 
da terromonteros redondos agrupados en forma de cerrillos cu- 
biertos de gramíneas que dominan escarpada barranca, escarpe 
de mesa análoga al trozo de Vua. De aquí hasta el Orinoco la 
barranca sigue 60 leguas á cierta distancia del Meta (4 á 6 leguas), 
á modo de lomas, resultantes de la erosión causada por sinnúmero de 
caños que riegan la angosta llanura que tienen al pie, salvo al E., 
donde es nula. Entre este borde y el que doinina el declivio hacia 
el Guaviare, la mesa es varia por sus trozos limpios y selvosos, es- 
calonados en anfiteatro y unidos por suaves declives y por los ca- 
ños que la surcan para afluir al central del Vichada (W. á E.), que 
en su orii^''. r. r.bre dos brazos en tierras de Vua, y por tanto deslinda 
mejor la selva de la sabana propiamente dicha; ésta, sobre el Orino- 
co, entre Meta y Vichada, guarda largos caños que dan sobre aquél 
y cruzan sabanetas salpicadas por cerritos de raras formas, rocas- 
obeliscos, lajas peñascosas, planicies cubiertas de paja que no se 
inundan y se continúan del mismo modo al otro lado del gran Ori- 
noco, que por entre ellas rompe en célebres raudales, baja más 
de 100 metros en breve espacio y divide á San Martín de Parima» 



Nueva Geografía de Colombia 183 



La regalón descrita no mide menos de catorce millones de hectáreas, 
casi por mitad distribuidas entre la selva y la llanura descubierta. 
Las tierras de Casanare — tan extensas como Grecia — presen- 
tan ñsonomía un poco diversa, puesto que son el tipo de la llanura, 
que casi sin declivio van del pie de la cordillera al Orinoco, entre 
las mesas de San Martín al S. y la llanura y la serranía costanera 
de Venezuela al N. (á la cual República pertenece la porción de 
Barinas, que de aquel relieve baja hasta el Arauca), llanura que se 
estrecha de W. á E., por cuanto el Meta va hacia el NE., recogien- 
do sus aguas, y el Arauca la cruza de N. á E. sin recibir ningunas. 
La llanura en 80 leguas de longitud, mide 55 de anchura al W., 
20 al E., y su altura desciende unos 300 metros, estando su nivel un 
poco realzado al pie de la cordillera ; allí el suelo, en seguida de 
la baja serranía de Casanare, ha sido engrosado con los detritus de 
la cordillera, y forma una zona de 8 leguas de anchura, que termina 
en la línea de las lar raneas y los iurales, 6 sea los puntos en que las 
aguas pierden el lecho encajonado para luego explayarse con toda 
libertad. Estas aguas van en su principio todas de W. á E., cayen- 
do sucesivamente á las dos vaguadas Meta y Casanare-Cravo-Ele- 
Lipa, que delinean un ángulo, pues respectivamente arrancan de 
Sumapaz y Chita ; ángulo de cuyo vértice una depresión inundada 
(el Buey), sigue al N. hasta Arauca, más allá de la cual (al E.) 
las aguas caen á surco de rumbo SE., que lleva muchas reunidas 
al Meta ; débese esto á que al E. del Buey el suelo se alza y for- 
ma la mesa del Término, que divide al Arauca del Meta, impi- 
de á éste siga trepando al NE., y domina así la depresión de Cai- 
cara — San Femando de Apure, — que es el centro natural de los 
llanos. 

El Meta, desde San Martín se dirige al NE., alejándose m- 
sensiblemente de las cumbres de Sumapaz, hasta distar de ellas 50 
leguas, frente á Toquilla, donde violento codo lo lleva un poco al N., 
para después volver al E. paralelo y á sólo 20 leguas del Arauca, 
separados los dos por pequeño relieve del terreno ; en la primera 
porción, orilla una faja de sabana, realzada al pie de la serranía, que 
mide de 10 á 40 leguas de anchura por 90 de SW. á NE., subdividi- 
da en trozos que guardan suma analogía, y está cruzada por aguas 
que se inclinan al SE.: es el verdadero Casanare; en la segunda, la 
llanura angosta, aun cuando muy larga (60 leguas), desciende por 
escalones hasta la mesa del Término, que bota al SE. las múltiples 
y numerosas aguas que de W. á E. cruzan la llanura ; de esa mesa 
al E. salen otras aguas, con este mismo rumbo, que riegan bajísi- 
nfia llanura perdida sobre Caicara. 

En general, la llanura tiene porciones altas, pedregosas, al 
pie de la serranía, á las veces cruzadas por los últimos relieves de 
ésta, con cimas con vegetación ó sin ella, que entre profundas 
barrancas ó quiebras dejan salir las aguas á los suelos vestidos por 
altos pajonales. La falda de la serranía, de ordinario muy selvosa, 
prolonga el bosque en fajas de 200 á 300 metros de anchura, á lo 
largo de los ríos, más crecido cerca de los mayores, que cuando van 
muy juntos dejan convertir en montaña el espacio intermediario; 
cuando no, bajo ese bosque, que al penetrar en el llano se aclara 
y varía por tener grupos de palmeras y guaduales, el suelo es fér- 



\(T,VA GEoc.Rsri/i ]ir. Colombia 



til pero nocivo y eslá desierlo : á los lados, en los caños ó fosos 
de desagüe de la llanura, no siempre con apua, el bosque es más 
ralo, pequeño y de color mis claro. 

De ordinaric, las ajruas corren en grupos compuestos de sur- 
cos paralelos, y las mayores, al dejar las faldas del relieve de Su- 
mapaz, se parten en brazos y divagan en la llanura, A la vez que 
los haces que asi forman se encuentran en ángulos más ó menos 
acentuados, (|ue du^jan al medio sabanas triangulares, eontigfuas, 
y por hoy centros habitados. Ksas af uas corren á distancias muy 
varias ; en los caños es de i á 2 leguas ; en los ríos, de 3 á S> y 
sólo una vez, entre el Upia y el Cursiana, distan 25 las bocas por 
realzarse la llanura, quedando allí dilatada sabana , rica en caños, 
bosquecillos y matorrales. El mismo fenómeno se produce hacia 
el Apostadero, debido A la mesa del Término. 



NUETA GlOCRAFIA DE COLOMBIA 



185 



En general, la llanura es muy diversa á los lados de la g^ran 
mole de Chita (Cocuy), 6 sea entre las hoyas del Meta y el Arauca. 
Allí, donde las aguas se inclinan para repartirse entre los dos ríos 
(Betoycs), las sabanas son más altas, de lejos parecen mesas uni- 
das por suave declivio ; las de mayor nivel, si bien imponentes, son 
pedregosas, y á su E. ciérralas terreno anómalo, que figura una 
línea de colinas sueltas, y por eso dominan en 200 metros á las 
más bajas. Dichas sabanas altas se confunden al W. con el relie-' 
ve 6 serranía de Casanare, y de Moreno hacia el E. espesa faja 
de montaña corre hasta el Meta, marcando la división entre la 
hoya del Casanare y las llanuras cautivadas ; también hasta ese 
punto van las altas barrancas del Meta. 




^U€va Geografía de Colombia 



TOMO I— .13 



Í86 Nueva Geografía de Colombia 



De Betoyes hacia el Sarare corre por el pie de la alta cordi- 
llera la inmensa selva de Montaña Grande ^ que va á confundirse 
con la de San Camilo en Venezuela ; dicha selva lleva en sus por- 
ciones los nombres de los ríos que la cruzan (Cravo del Norte, 
Ele, Lipa, Arauquita, Sarare, Nula), y es temida hasta por los 
mismos indios, que sólo recorren los ríos y el pie de las alturas ; 
en invierno se inunda, y fuera de ella es donde los ríos muestran aquí 
sus últimas barrancas, ó sea las puertas que los llevan á la llanura. 
En las porciones entrevistas de este suelo, realzado por los detritus 
de la Nevada de Chita, se hallan rocas erráticas enormes que ocu- 
pan vasta superficie, y los ríos tienen en sus veg^as piedras rodadas, 
y muestran su canal excavado en capas sobrepuestas con gran re- 
g^ularidad. 

Es al N. de esta tierra donde surge la de Arauca, y entre 
las dos la llanura ofrece aspecto especial : el suelo, excesivamente 
plano, es más bajo que el cauce de los ríos, que corren entre una 
especie de diques inclinados hacia el llano y formados por los alu- 
viones que ellos ruedan; pero esos declivios casi no se distinguen á 
la vista, y el conjunto aparece como un mar de yerba en verano, y 
de agua en invierno. Los ríos forman grandes esteros y desparra- 
maderos singulares, en especial el Sarare, que en el suyo puede de- 
cirse origina el Apure y el Arauca, al N. del famoso estero Cachi- 
camo. En invierno es casi imposible cruzar esta zona, en la que na- 
vegar es muy difícil ; en verano conserva más verdor, tanto porque 
las aguas la ocupan más tiempo, como por las filtraciones de los ríos : 
entonces, á causa del calor, prodúcese violenta evaporación, origen 
de espléndido espejismo : el horizonte es ocupado por brillante y 
móvil lago que huye ante el fatigado viajero. Al E. hay una selva, 
que se une al realce que corre hacia Caicara, por entre las tierras 
de Arauca y las del crecido Capanaparo. 

I-as tierras de Arauca, muy iguales á las de Apure, son ex- 
tensas, con hatos y caños que sirven de caminos : allí ni un peñasco, 
ni una piedra, ni un canto se encuentra en la llanura limpia, siem- 
pre verde, con alta paja y perfecto nivel. Su aspecto, aun cuando 
imponente, es triste por lo igual ; sólo interrumpen el horizonte al- 
gunas matas ó grupos de arbolitos. El suelo ofrece aquí y allá por- 
ciones alzadas unos pocos metros sobre el nivel general : son los 
médanos y bancos, que en invierno, cuando todo se inunda, quedan 
en seco y sirven para guardar los ganados que en verano pastan á 
las orillas de las aguas ; sin aquellos realces sería imposible con- 
servarlos. 

Al Sur del Capanaparo, ó sea hasta el Meta, el suelo, aun 
cuando algo más alto, no es menos plano, y sustenta, á par de gran- 
des sabanas (Macanillas), manchones crecidos de monte, elegan- 
tes palmeras, muchos caños y peligrosos morichales, 6 sea depresio- 
nes en que crece la palma moriche ocultando extensos tremeda- 
les ; aquí sólo viven idíos, ny nunca se ha explorado seriamente el 
terreno. Al E. del mismo terreno, sobre el Lipa, es donde el suelo 
más realzado forma la crecida cuasi mesa de Jojorote, ocupada por 
la selva, la cual nunca se inunda y sirve á los indios para pasar el in- 
vierno : siempre han impedido su acceso con. las armas, y sólo una 
expedición militar ocupó por algunas hora» el pueblo que allí han 



Nueva Geografía de Golombia 187 



formado. Dicho realce es el que bota al SE. todas las aguas de la 
cordillera y desde el Lipa al Casanare, fundiéndolas en cauce común. 

Las tierras que van de este cauce hasta la cordillera, por el 
S. de Cachicamo, en grande extensión muestran planos con palma- 
res, manchones de monte, inmensos tremedales, ríos de paso peli- 
groso, en invierno se inundan y sólo son recorridas por los indios. 
Similar es el terreno que sigue al SE. del anterior hasta la gran 
selva de Jojorote, y que luego vuelve al E. á confundirse con las 
tierras de Macanillas; es la parte baja de la gran hoya del 
Casanare. 

De Moreno á Marave, ó sea del Guachiría al Cursiana, la 
llanura, regada además por varios caños, se inclina sobre el 
Meta, aparece dividida en cajones ó sea cintas bajas entre otras 
altas como los surcos de una sementera ; tiene mejor declive 
y se inunda menos, por lo cual cuenta mayor población, conserva 
aun en verano su verdor, guarda vegas de gran fertilidad y abun- 
da en matas y palmares cuyas tintas contrastan con la de las ás- 
peras gramíneas. Esta zona, la más valiosa de la llanura, mide 40 
leguas de W. á E. por 12 de anchura; sus ríos son siempre nave- 
gables, y posee clima relativamente sano. La faja que se extiende 
del Cursiana al Upía, entre el Meta y las montañas, bien que aná- 
loga en partes á la anterior, es más pequeña, menos rica y sana, 
carece de aguas, comparada con aquélla, y al pie de la monta- 
ña tiene porciones altas como mesetas con bancos de piedra ó are- 
na, y está menos poblada. 

En fín, del Upía á San Martín, ó sea entre el gran ángulo que 
en Cabuyaro (150) forman el Meta y el Upía y dentro riegan los 
brazos del Negro, está la última porción geográfica de Casanare, 
en la que al pie de la Cordillera hay mesetas bajas y pequeñas co- 
linas, especie de pre llanura que sombrean manchones de monte y 
aun fajas de selva en las orillas de los ríos que la dividen en gran- 
des trozos {sabancLs) de vario nombre, primando las de Apiai y Cha^ 
cuan, tendidas de W. á E., de Villavicencio al Meta, y que se con- 
funden al S. con las más altas de San Martín, que van hasta el Aria- 
ri, ya descritas. 

En resumen, esta grande y baja llanura de Casanare mide en 
su área trapezoidal unos 5^ millones de hectáreas, y dondequiera 
formaría horizonte sin las maias que parecen en lejanía azules co- 
linas, sin las paredes de verdura que acompañan el curso de las 
aguas. Como en el mar, la salida y la puesta de los astros ofrece 
una belleza incomparable. 

El Coqueta — Con este nombre designan los colombianos toda 
la parte de la gran región oriental situada entre el Guaviare y el 
Amazonas, es decir, la más extensa zona de las tierras bajas del 
E., que casi puede describirse con una sola palabra : inmensa sel- 
va que cubre unos 665,000 kilómetros D, pues allí las porciones sin 
bosque son insignificantes. Considerado este territorio á lo largo del 
río Caquetá ó Yupurá, que lo cru2«i de W. á E. dándole su nombre, 
se divide en tres fajas bien marcadas : del pie de los Andes á los ce- 
rros de Araracuara está el alio Caqueíd, relativamente seco, cru- 
zado por aguas navegables aunque con algunos tropiezos ; de los 
cerros de Araracuara á las terrazas de Temuentiro se extiende el 



IM 



Nlteva Geografía de Colombia 



CaquM cenital, más húmedo, con aguas -"^"«^ ^'l^™ f,f /J^' 
veTsas hileras de ccrritos; en fin, de esas terrazas hac.a el Ama- 
zonas se dilata el bajo Ca^u.tá, la zona típica de la Amazoma. ar- 
diente hiimeda, cubierta por tupida selva y surcada por un labe- 
rinlode rfS^brizos ^i¿arapn, paran .' , deltas interiores, lagunas y 
ciftwfai. (Véase la figura 6y). 



KÍRuri ^%—kio Cji«tld (Liituo lutietiur). Stgún el álbum de la Conii»ióii Cofo- 
gráfica (LnéJilü) 

A estos caracteres generales debe agregarse otro i toda la 
llanur.-i levanta su nivel rumbo del NE. en busca del espacio com- 
prendido entre la boca del Guaviare y la confluencia que da ori- 
g'en al Rionegro, y lo rebaja hacia el SW., hacia la hoya de loS 
rfos Yupuri y Ñapo, por cuyas márgenes los bajos niveles se acer- 
can mucho á los Andes. 

En tesis general, la altitud del alto Caquetá excede de zjo 
metros; el Caquetá central oscila entre 200 y 150, y el bajo Ca- 
quetá desciende i poco mis de 80. En todas tres partes los relie- 
ves que las esmaltan y llenan los ríos de cataratas (raudales y sal- 
tos), se levantan sobre aquellos niveles, y aquí y allí adquieren 



Nueva Geografía de Colombia 189 



cierta apariencia de montañas, pero en lo general desaparecen 
bajo la selva^ no distinguiéndose de lejos las ondulaciones de la su- 
perficie sino por las variaciones del tinte verde azulado del manto 
que las cubre con tenaz uniformidad. 

Los puntos más altos de la llanura, en cada porción del te- 
rritorio, es decir, las mesas, por regla general carecen de bosque, 
apenas sustentan tupidos matorrales, se muestran surcadas por red 
indescriptible de hondas grietas que dificultan el tránsito, y origi- 
nan las más singulares comunicaciones entre los ríos que riegan 
el territorio. 

En una palabra, el paisaje es hermoso pero igual, de suerte 
que al cabo resulta de una monotonía insoportable, agravada por 
la inmensidad del desierio, puesto que sólo unas cuantas tribus de 
indios salvajes vagan aquí y allá por los ríos, linicos caminos posi- 
bles del Coqueta, que aun cuando encierra incalculables riquezas 
naturales, lo hace de manera que su explotación será en extremo 
difícil y aleatoria en muchos siglos, es decir, hasta que una pobla- 
ción aclimatada y relativamente civilizada y numerosa tome po- 
sesión real de esas imponentes soledades. 

Complementos * — Gravísimos son en verdad los problemas que 
entraña el estudio correcto del relieve de un país, y aun cuando en 
las líneas que anteceden quedan consignados los datos fundamenta- 
les de la hipsografía de Colombia, antes de tratar la constitución 



* Nada ilustra tanto los estudios de la orografía de un país como los per- 
files y los cortes que permiten construir la carta en relieve del mismo; por este 
si el lector coloca con la mente los perfiles de las figuras 52, 77 y So sobre el pU- 
no de las cordilleras (figuras 51 y 63), y sobre esa agrupación, transversalmeñ* 
te, los cortes de los grabados siguientes, adquirirá, sin duda alguna, idea co- 
rrecta de la forma exacta de la orografía colombiana. Dos de los cortes son ge- 
nerales, es decir, atraviesan el territorio del Pacífico al Amazonas y al Orinoco, 
y bastan para fijar las relaciones entre el occidente montañoso y el oriente llano. 
Los demás se refieren exclusivamente á la porción occidental, de la frontera ecaa« 
toríana á las costis del Caribe, de suerte ouc dan idea de las transformaciones 

3oe sufren las cordilleras : en sus cresterías, en su altitud, en los valles que las 
ividen ó las estrían á manera de hondos surcos y en los macizos en que se apo- 
yan sus bifurcaciones. 

I.*"" Corte. Los nevados del Sur y la mesa de Túquerres. 

2.® — Las breñas de Pasto. 

3-° — El Patía y los volcanes del Mayo. 

4-^ — El macizo de Colombia. 

S.° — Los valles del alto Cauca y el alto Magdalena, al pie de Iraca. 

6.0 — — __ „ _ Santa Catalina. 

7.® — — — »- — delTolima. 

89 — Las mesas de Antioquia y Cundinamarca. 

9^ — — y Boyacá. 

10.^ — — y Santander. 

\\P — ^ del Sinú y Ocaña. 

12.® — Montanas de María y de los Motilones. 

13-° — Sierras de Santamaría y Ccrropintado. 

i4-° — Goajira (longitudmal). 

1 5-° — El Istmo en Chiriquí, Panamá y Darién. 

Los trece primeros cortes se escalonan sobre una longitud de 1,250 ki- 
lómetros, es decir, apenas distan, termino medio, 20 leguas uno de otro. Lis dis* 
tandas horizontales están en escala de i : 7.500.000, 7 las altitudes en relación 
de I : 100.000, es decir, 75 veces mayor y el doble en la figura 76. 

Cuanto á ¡a cur\*a hipsográfica, es el resumen gráfico del relieve colom- 
biano, cu^'os elementos y proporciones quedan consignados en las figuras 40 £4^. 



1 



190 



Nueva Geograf/a de Colombia 



C^eognóstica del territorio quizás no estarán de más algxinas otras 
consideraciones que, ilustradas con los cortes sucesivos de nuestras 
cordilleras, seg^uramente ayudarán á esclarecer los problemas apun- 
tadosy aun cuando parezcan á primera vista inútil repetición de lo 
dicho atrás, tanto más cuanto no es suficiente que dos macizos 
se hallen seguidos para mirarlos como continuación uno de otro ; 
siendo preciso, en consecuencia, atender á la composición del suelo 
y á las indicaciones de la climatología que divide faunas y floras. 

Desde este punto do vista, considerando el aspecto del terreno 
sumergido dos kilómetros, linfa media que marca además la separación 
tntre el mundo tropical y el no tropical^ la masa de tierras altas co- 
lombianas aparece dividida en dos porciones principales, ó sea 
constituyendo dos grandes y prolongadas mesas con algunas otras 
culminaciones vecinas, pero todas netamente separadas entre sí. 

Esas dos porciones principales por su situación relativa las he- 
mos llamado mesa occidental y mesa oriental^ advirtiendo de paso que 
difieren no sólo en la forma de su relieve sino hasta en la compo- 
sición de su suelo. Entre las dos mesas casi paralelas se abre pro- 
funda cisura, ó sea dilatado valle que constituye una gran depresión 
central medio abierta al N., cerrada al S. por dique que enlaza las 
dos mesas, de las cuales la occidental avanza más hacia el S., mien- 
tras que la oriental lo hace más hacia el N., y el conjunto semeja 
una^ de forma irregular. La mesa oriental, poco antes de su fin, se 
enlaza al oriente con otra faja de tierras que se prolonga en Vene- 
zuela con ese mismo rumbo como península, pues al N. la baña el 
mar y al S. la orillan los llanos del Orinoco, en tanto que la mesa 
allá en su extremo N. por medio de un apéndice se pone en con- 
tacto con dos grupos de alturas que se alzan á sus lados : al W. 
la Sierra nevada de Santa Marta, al E. los montes Goajiros. Para 



íTolima 



|\kvidodcSumApA> 



I, 




Figura 76— Cortes W-E. por el centro del país 



Nueva Geografía de Colombia 191 



hacerle juegfo, la mesa occidental se enlaza á su tumo cerca de 
su extremo N., casi á la misma latitud, por el E. á los montes de 
María, por el W. á una faja de tierra alta que le es paralela y 
que á su tumo está en contacto con otra que se dirige de E. á O. 
entre dos mares y forma el Istmo de Panamá que se une á la 
América Central, como la faja venezolana se enlaza á los montes 
de Cumaná, constituyéndose así una extensísima línea de alturas 
que corre de E. á W. al S. del Caribe, sólo que al W. cruza luego 
al N. sobre México y al E. lo hace al S, sobre Guayana : allá más 
dilatada sobre el Pacífico, acá menos extensa sobre el Atlántico ; 
también la primera tiene luego vecinas otras alturas menores que 
dominan el Atlántico, y la segunda otras mayores sobre el Pa- 
cífico. La mesa occidental en su extremo N. se relaciona además 
con otra pequeña zona de tierra alta que se acerca á la Sierra de 
Santa Marta, conforme se dijo, y que en cierto modo cierra tam- 
bién por el N. la gran depresión central. En fin, del punto de con- 
tacto de las dos mesas se desprende hacia el NE. un conjunto de 
relieves que acaba por unirse al de Parima (Guayana) y divide 
así la llanura oriental en dos porciones netamente distintas, mayor 
la del mediodía. En una palabra, los montes colombianos forman 
el verdadero diafragma de todas las montañas de las Américas del 
Sur y Central. 



En el Ecuador la montaña forma estrecha, prolongada y alta 
mesa, que se alza entre el mar y la llanura, guardada por marco 
de casi infranqueables crestas, dividido el surco interior, por medio 
de diques transversales, en una serie de cuencas profundamente ex- 
cavadas por las aguas, que buscan paso en general alternativamen. 
te á un lado y á otro á los mares vecinos, y cuya altura decrece en 
ciei to modo á partir de las moles peruanas. En idénticas condicio. 
nes empieza nuestra mesa occidental, que se estrecha en la fronte- 
ra para formar una especie de 8 que abarca así las ultimas tierras 
altas de aquel país y las primeras de éste, que luego describen lige- 
ra curva para buscar de nuevo la dirección del meridiano, tras en- 
lazarse á la mesa oriental y á los relieves del Caquetá. La mesa 
occidental está hendida en toda su longitud por un prolongado 
y gigantesco surco geológico, de nivel muy vario y dividido en 
porciones por diques transversales, ora enteros, ora despedaza- 
dos, por lo cual las aguas los reúnen á veces para formar con ellos 
grupos principales. Al Sur se halla el pais de los Pastos, compuesto 
de la Trusa Tuguerreñay anfiteatro de montañas á que siguen por un 
lado las altas y espaciosas breñas de Pasto y Almaguer, y por el otro, 
un valle interior y profundo : el del Patio. Viene en seguida el dobla- 
do valle de Popayán, que se une al extenso del Cauca, de fondo nivela- 
do por las aguas, enlazado luego á otra zona de suelo fragosísimo 
que á un lado forma las tierras altas de Cabal y Arma, y al frente 
las de Marmoto. A continuación el relieve se modifica : la excava- 
ción longitudinal cpntinila, pero en forma de cañón compuesto de 
cuencas sucesivas, cañón que se encorva al Oriente y se funde con 
a llanura remate N. de la depresión central, mientras que las cres- 
f^s cjue guardan la excavación ensanchan su lomo y forman á s\f 




Cmahecro i» i -«Jll 



PigatA 7?-I«s Andes del Sur 



Nueva Geografía de Colombia 19 j 



turno una mesa á cada lado del cañón citado. La del E. ó Aniioque^ 
ñdy la que estrecha la excavación longitudinal por donde rueda el 
Magdalena, se muestra dividida á lo largo por un surco entre dos 
fajas de cuencas ó herraduras montañosas de diversa magnitud, 
surco que se enlaza á las cuencas del W. y á las ultimas del E., en 
tanto que las otras quedan á él extrañas desde el punto de vista hi- 
drográfico. Esta mesa antioqueña rebaja su nivel rumbo del N. y 
se pierde en la llanura arriba citada, la cual sin embargo parte en 
dos por medio de algunos pequeños relieves que se aproximan á 
los últimos de la Sierra de Santamarta. La mesa del W., mucho más 
extensa, es doble y presenta dos taludes, inclinado uno al NW. y el 
otro al N., quedando en el punto de contacto de ambos las impor- 
tantes tierras altas de Paratnillo : la del Sur ó Chocoana se muestra 
compuesta de dos escalones ó mejor series de cuencas que se suce- 
den de E. á W., escalones cuyas cuencas se agrupan en tres hile- 
ras seguidas de N. á S. ; la segunda ó del Sinúy que se ensancha 
en forma de triángulo, está dividida en muchos surcos paralelos de 
S. á N., y en cierto modo también concluye á la misma latitud que 
la antioqueña sobre aquella indicada llanura, pues su remate geo- 
lógicamente pertenece á otro sistema orográfico; llanura que por lo 
tanto, al W. resulta separada del mar por prolongado lomo, que 
bifurcado recorre varias leguas (hasta el Agmla) y es el más alto de 
los que cruzan la meseta del Sinü, haciéndolo casi por su centró. 
Pero á la vez que esto sucede, la mesa, lo mismo que la antioque- 
ña, desprende en arco al NE. una línea de pequeños relieves, tam- 
bién con soluciones de continuidad, que subdivide otra vez la llanura 
término de la depresión central, y se acerca á las tierras alias de 
María y Car/agena, fronteras é intermedias entre las de Saniamar- 
ta y del Águila^ á las cuales se aproximan mucho. En fin, la mesa 
chocoana se enlaza ligeramente en su extremo S. al fronterizo re- 
lieve de Baudó, paralelo á ella y á la del Sinii. 

Notable es, pues, desde el punto de vista orográfico, esta mesa 
occidental cuyas dos crestas corren á 18 leguas una de otra, térmi- 
no medio, y cuya base se ensancha en ciertos sitios, siendo mayor 
al Norte que en el Sur y en éste que en el centro. Tiene la mesa un 
nivel medio de 1,000 metros que sube en algún punto á 3,000 (Tú- 
querres) ó 2,000 (Rionegro), bajando en otros á 600 (Patía, Antio- 
quia). La anchura medía de la base de esta mesa mide 45 leguas, 
y su área puede estimarse en 18 millones de hectáreas. La vertiente 
\V. de esta mesa forma el Chocó; la E., en parte el valle del Mag- 
dalena propiamente dicho, en parte el del Amazonas, mientras que 
hacia el N. crea el del Sinú, y en su centro y mediodía guarda las 
hoyas interandinas del Cauca y del Patía. 

La cresta occidental de esta mesa (cordillera del Chocó), más 
corta que la otra, mide 1,000 kilómetros de longitud y sostiene 
mejor su altura, que de ordinario es de 2,500 metros, alcanzando 
600 más la de los picos dominantes, y salvo los pasos de Cali y la 
quiebra del Patía, donde su lomo despedazado baja á menos de 
1,600 y de 500 metros, respectivamente, en ningún punto tiene 
menos de 2 kilómetros de altura ; al Sur alcanza casi una legua 
en el Cumbal, su más atrevida cima, y al N., sobre el mar, aun 
mide 600 en el cerro del Águila, su cumbre final aparente á orillas 
del Caribe, 



194 NuKYA Geografía di Colohbia 




íilMIl 




Figura 78 — L13 cordilleras del alio Magdalena 



Nueva Geografía de Colombia 195 



La cresta oriental de la misma mesa {cordilUra del Quindio) 
es, á causa de sus ondulaciones, más larga que la anterior, pues 
cuenta 1,250 kilómetros de long^itud y tiene unos 3,000 metros de 
altura media, alcanzando 700 más la de las cimas dominantes; 
igual á la del Chocó en altura al mediodía, luego la sobrepuja, y 
en el Tolimay su cdspide gigante, mide más de Si kilómetros de 
elevación, pero luego se muestra más baja, y termina convertida 
en simples colinas un grado antes que aquélla. 



En Venezuela la montaña se presenta bajo forma diversa á 
la vez que carece de unidad. En primer lugar surge una serranía 
que se dirige de E. á W. : allá ofrece solución de continuidad y 
acá se ensancha hasta crear entre dos crestas un surco interior 
subdividido en varios trozos. Después este muro choca contra otro 
relieve de complicado aspecto, que en el punto de la unión se 
ensancha de un modo extraordinario hacia el N., reduciéndose 
hacia el S., por lo cual forma un triángulo de breñas, alzado al E. 
del golfo-lago de Maracaibo, excavado por un haz divergente de 
valles de rumbo de S. áN. y que forma las sierras de Coro. Del Sur 
de este triángulo arranca, hacia el SW., una enorme masa de mon- 
tañas, masa que se ensancha y acrece en su centro á modo de ganglio 
gigantesco, surcada por numerosos valles paralelos con el mismo 
rumbo que ella; este relieve {Ménda) es el que avanza hasta encon- 
trar nuestra mesa oriental, complicando así su topografía. Ante todo, 
nótese que dicha mesa, á partir de ese cruce, sube aún más al N., 
convertiéndose luego en simple y ondulada serranía que termina en 
el cuello de la península Goajira, á la misma latitud que las bre- 
ñas fronterizas de Coro. Empero, allí se enlaza ligeramente 
hacia el W. al macizo de Santamarta, y al E. lo hace todavía me- 
nos aparentemente á las alturas de la península Goajira, frontera 
y no distante de la más pequeña de Paraguaná (Venezuela) : los 
valles de la Goajira se abren con el mismo rumbo que los de Coro, 
los cuales por lo mismo parece que continúan á través del mar. De 
modo, pues, que el cruzamiento ó enlace indicado acaba de consti- 
tuir otro gran recinto montañoso también, de forma triangular, con 
el ángulo más acentuado hacia el SW., al frente de la parte rota 
que enlaza su centro con el mar, bien que la máxima depresión de 
dicho recinto se dirige primero de SW. á NE. y luego de S. á N. ; 
el fondo de la depresión está ocupado por el lago de Maracaibo y por 
una dilatada y ancha faja de ciénagas que avanzan al SW. hacia la 
herradura ó, mejor, ángulo que allí forman las montañas y cuya bi- 
sectriz está marcada por el curso del Zulia. A la derecha de este 
río, en otro vértice del triángulo, está la pequeña meseta de Pam- 
plena, que diversos valles separan de la mayor de Mérida, mien- 
tras que á la izquierda, después de una faja de tierra doble y alta, 
queda la mesa oval de Ocam, de nivel más reducido, dividida á lo 
largo, de S. á N., por una corta serranía, y que tiene próximas 
y á su izquierda las tierras del Carmen : estas breñas son el último 
esfuerzo de la gran mesa oriental antes de reducirse á cordillera 
propiamente dicha, rumbo del N. Toda esta faja de tierras alta$ 




Figura 79 - Las cordilleras del Magdalena central 



Nueva OeografÍa de Colombia 197 



de Ocaña á Mérida está sobre un mismo eje oblicuo que las de 
Centroamérica y Guayana. 

Del áng^ulo del Zulia hacia el S. se extiende la porción más 
característica de la mesa oriental, la cual al mediodía también se 
transforma en simple serranía que acaba por unirse á la mesa 
occidental, merced á un ramal que ésta envía hacia el E.,pudiendo 
después distinguirse todavía la presencia de ella al pie de la otra, 
donde la rompen las aguas que van al Amazonas, puesto que 
luego vuelve á reintegrarse en el Ecuador y el Perd. 

Inmediatamente al S. de Pamplona y del ángulo en que nace 
el Zulia se halla una alta cuenca montañosa, de forma triangular, 
murada por altas cresta*;, en especial las del Sur : es el circo 6 pi- 
lar de Laóa/cca, de grande importancia orográfica y que al W. tie- 
ne la cuenca de Sura/á, que hacia el N. se continua por una faja de 
tierras altas hasta unirse á la mesa de Ocaña. Al mediodía de estas 
dos porciones se dilata un grande anfiteatro de montes, de forma 
circular, murado por elevadas cumbres al E. y cortado en dos por 
una serranía interior, alta en su centro ; pero mientras que la sec- 
ción (surco) de la derecha, montañosa al N. y llana al S., es simple, 
la otra se compone de una serie de cuencas al lado de un valle de 
suelo plano en la parte S., la cual porción hacia ese mismo rumbo 
rebasa la latitud á que llega el otro surco, porque orográficamente 
es allí extraña al relieve citado, que forma la viesa de Sogamoso; el 
surco oriental constituye el valle de Chicamocha^ el occidental el de 
Saraviia, y los dos dejan al centro las tierras de Leiva y Charaid, al 
N. de las cuales se unen por medio del cañón del Sube excavado frente 
á las tierras altas de Chí/a, por el pie de las de Labateca y Suratá. 
Al Oriente esta región se apoya en estribaciones directas de la cum- 
bre, mientras que al W., si primero procede de un modo análogo, 
después tiene al pie un escalón que constituye la cuenca del Minero, 
que se prolonga al mediodía, en cuyo rumbo luego es seguida por 
otras. También al Sur del surco del Chicamocha, pero con nivel in- 
ferior, continúa una faja de cuencas, que por lo mismo estrecha ha- 
cia el Oeste el núcleo propio de la mesa oriental, acabando al fin por 
unirse á la que sigue al Minero hacia los 4.° de L. N. Entre estas 
dos fajas se prolonga de N. á S. una aliiplamcie dividida en dos 
porciones : al N. una pequeña, la de Fáquene, enlazada al surco del 
Sara vita, y al S. otra mayor, que ocupada primero en parte por 
tíerra doble, se transforma luego en amplio llano, la Sabana de 
Bogotá, que aun se continúa al S. en el reducido valle de Tunjuelo, 
en cuyo origen se confunden en una sola masa las crestas que 
venían rodeando el núcleo de la mesa oriental, bien que tal lomo 
aún se muestre ancho hasta enfrente de la mole llamada el Neva- 
do, A la derecha de la Sabana están, formándole escalón, las 
cuencas de Tema, Gache/d, Cdqueza y Ariari, la primera al pie del 
surco del Chicamocha, la última al pie del Nevado, todas rotas 
hacia el E., constituyendo su conjunto una tierra muy doblada que 
se apoya en numerosas estribaciones. A la izquierda de la Sabana 
están las cuencas del Rionegro, La Mesa y Fusagasugd : esta última 
queda en parte al S. de la Sabana, en parte al pie del Nevado y 
respaldo de la del Ariari, mientras que la primera (lo mismo que 
Ift del Minero) es cerrada al \V. por una serranía baja, á las 



198 NuivA Gbogkafía dx Colombia 



veces doble, que corre de S. á N., reduciendo la anchura de la de- 
presión central (Magdalena). También al E. del surco del Chica- 
mocha y a^l pie de la mesa oriental se halla una pequeña serranía 
cuyo rumbo es de S. á N. y hace en cierto modo juego á la ante- 
rior. En fin, del Nevado hacia el mediodía la tierra alta se estrecha 
más y más y se transforma en simple cresta como queda dicho. 

Así pues, en su conjunto la mesa oriental, prescindiendo de los 
montes venezolanos, de los que la separa acentuada depresión( 1,000 
metros), ofrece en su conjunto un aspecto único en el mundo : un nú- 
cleo central entre dos bra/:os laterales, núcleo que se alza enfrente 
de la doble mesa chocoana-antioqueña, describiendo el todo ligera 
curva en su desarrollo. Todas estas tierras altas se llaman de or- 
dinario Cordillera de Sumapaz (longitud 1,650 kilómetros), pues 
aunque las varias crestas del ensanche central miden hasta 350 
kilómetros de desarrollo, no han recibido nombre especial por ser 
menos aparentes como entidad de relieve que las dos principales de 
la mesa occidental, donde guardan el prolongado valle del Cauca. 
Es de advertir que al pie de aquella mesa, en el valle del Mag- 
dalena, hay, rumbo de S. á N., una pequeña línea de alturas que 
en cierto modo continúa la que cien a la cuenca del Rionegro y 
corta así transversalmente la depresión central. Esta serranía del 
Rionegro ú Honda se une tambie'n ligeramente otras dos veces á 
la mesa occidental por los 5*^ y 6° de L. N. Cuanto á la unión di- 
recta de las dos mesas, débese al mismo dique transversal que se- 
para el Valle del Patía del de Popayán y depende del más nota- 
ble macizo no sólo de la mesa occidental, sino también de todas 
Jas montañas americanas. El nivel medio de la mesa oriental es 
de poco más de un kilómetro, llegando en algunos puntos á 3,000 
metros (las altiplanicks) y descendiendo en otros á 800 metros 
(fondos de las cuencas inferiores). 

La altura media de las crestas y cumbres (en el núcleo) es un 
poco superior á la del Chocó, alcanzando también más de una legua 
la Sierra de Chita, su mole culminante. Cuanto á los brazos ter- 
minales, el del mediodía no llega á 3 kilómetros de altura media, y el 
del Norte es todavía más bajo y termina convertido en simples co- 
linas. Las crestas que encierran la mesa propiamente dicha, distan 
sólo 6 leguas hacia el S. y hasta 25 al N. La mesa oriental ocupa un 
área de unos 14 millones de hectáreas, y mide en súbase tanta an- 
chura como la occidental, salvo en los brazos extremos, en los cuales 
la reduce á una tercera parte. La vertiente occidental de esta mesií 
pertenece al valle del Magdalena, mientras que la oriental se re- 
parte entre las llanuras orientales y la gran cuenca en cuyo centro 
está el golfo de Maraca i bo : la superficie del lomo hidrográfica- 
mente pertenece á todas tres regiones. 



Las demás tierras altas surgen como simples satélites de las 
dos grandes mesas : tan pequeña es su extensión comparada con la 
de ellas, y forman tres grupos por su posición topográfica : en pri- 
mer lugar se halla el de las tres porciones que dominan el litoral 
atlántico de tierra firme, tendidas sobre una línea de S.W. á 
N.E. y de las cuales es la más importante la central, y la menos 



Nueva Geografía de Colombu 



extensa la oriental, constituyendo las tres el grupo septentrional. 
La porción occidental de este g"rupo, ó sea las montañas de María ó 
Cartagena, se extiende de S. á N. en una extensión de 300 kilómetros, 
y no es en verdad sino un lomo que presenta al E. suave y amplio ta- 
lud, mientras que al W. aparece áspero, ag^reste y dispuesto en es- 
calones; hacia el Sur ofrece menor relieve y verdaderas soluciones 
de continuidad ; hacia el centro muestra su mayor mole, y hacia el 
N., tras otra solución de continuidad, se transforma, rodeado por las 
agfuas,en una especie de isla cubierta de colinas que forman diversas 
series paralelas. En general, estas montañas se componen de crestas 




Figura 80— Cortes y perfiles de los relieves septentrionales del país 



200 Nueva Geografía de Colombu 



paralelas dirig^idas de SW. á NE., y su conjunto, muy angfosto hacia 
el S., rodeado en el resto por el mar y ag^uas de grandes ríos, forma, 
como se dijo, una verdadera Mesopotamia colombiana. Estas mon- 
tañas ocupan un área reducida, y su relieve medio no pasa de 500 
metros ; empiezan en bajas colinas, concluyen de la misma mane- 
ra al acercarse al mar, y sólo hacia el medio y al W. alzan algfuna 
cima de más de i kilómetro. El ntícleo central está casi siempre ro- 
deado por colinas sueltas y llanos altos á modo de obras avanzadas 
de una fortaleza : cuanto á anchura de la base, varía de 20 á 10 
y S leg"uas. La vertiente oriental de estas montañas corresponde 
al valle del Magdalena, y la occidental al del Sinú en parte, y en 
parte directamente al mar. 

La porción central, ó sea la Sierra Nevada de Santamaría , 
constituye un macizo que surge aislado entre las bocas del Mag- 
dalena, el remate de la mesa oriental, el mar y la Goajira. Este 
macizo se compone de un gran nücleo central que proyecta di- 
versos brazos al S. y al E. y uno menor al W., por lo cual su área 
tiene forma triangular (un lado paralelo al mar) de 40 leguas de 
anchura por otras tantas de longitud de N. á S., en cuyo rumbo un 
lomo de tierras secas entre llanos pantanosos acerca su relieve al de 
la mesa occidental, así como otro más acentuado la enlaza á la 
oriental. La altura máxima de este macizo excede de 5 kilóme- 
tros, pero la media se reduce á poco más de i. 

La porción oriental ó las moriiañas Goajiras constituye un gru- 
po de aspecto característico : una línea de alturas dirigida del SW. 
al NE. con grandes soluciones de continuidad, porque la forman 
tres serranías tendidas de N á S. La altura máxima de estas bre- 
ñas no llega á 1,000 metros, y la media no excede de 300. Ocupan 
un área pequeña de forma elíptica, que mide 14 leguas de N. á S. 
por 25 de SW. á NE. Hacia el W. un lomo de tierra alta que 
se destaca ligeramente sobre la llanura arenosa une estos montes 
al remate de la mesa oriental, y salvo al W., el mar los rodea por 
todas partes. 

El segundo grupo ó sistema, el occidental, llamado también 
de los üimoSy entre el Atlántico y el Pacífico, se compone de 
dos porciones principales : la serranía de Panamá y la de Baudó, 
unidas en el país que se llama Darié'n. La serranía de Baudó, entre 
los valles del alto Chccó por un lado y el Darién y el mar por otro, 
forma como una especie de isla prolongada y angosta, tendida en 
general de S. á N. á lo largo de la costa del 'Pacífico, desde la 
bahía de la Buenaventura hasta el golfo de San Miguel. Al me- 
diodía empieza en forma de colinas que luego acrecen su altura y 
la base que ocupan, formando á la vez el valle interior de su nom- 
bre, paralelo al eje de la serranía, tras lo cual vuelve á rebajarse 
hasta desaparecer, pero en seguida, inclinándose ahora ligera- 
mente al W., ofrece una segunda culminación en su relieve, la cual 
á poco constituye una meseta que revienta en numerosos estribos 
á modo de abanico, uno de los cuales la une á la serranía de Pa- 
namá, como otro del primer relieve lo había hecho ligeramente á 
la cordillera del Chocó. La serranía de Baudó, que ocupa área 
reducida, mide 10 y 12 leguas de anchura en sus dos ensan- 
ches, y sólo 2 en la depresión que hay entre ellos ; su altura 



Nueva Geografía de Colombia 



201 



media es de 500 metros, su mínima de 300 entre las dos mesetas, 
y su máxima 1,800 en la del Sur y 700 en la del Norte. 

La serranía de Panamá que cruza la faja del istmo de E. á W., 
tiene su semejanza con la anterior : la porción oriental la forma 
una cresta baja que describe fuerte arco de concavidad vuelta hacia 
el N., y tanto en el uno como en el otro extremo se reduce á simples 
colinas ; la porción occidental describe un arco en sentido inverso 
pero menos acentuado, y si bien empieza en colinas, concluye en 
meseta de bastante altura ; en mitad de esta porción y hacia el 
Sur proyecta, mar adentro, estribos de alguna importancia. La 




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Nueva Geografía de Colombia 



TOMO I- 14 



2Ó2 NiT.VA Geografía de Colombia 






serranía de Panamá no llega á 2 kilómetros de altura media : su 
máxima altura (extremo occidental) mide 3,500 metros, mientras 
.que la cumbre mayor de la porción oriental (extremo E.) sólo 
liega á 900 metros ; en el punto de enlace de las dos porciones se 
reduce su altura á sólo 87 metros, y allí ocupa 10 leguas de base, 
cifra que sube á 36 en donde desprende sus mayores ramales 
(porción occidental), y á 20 donde es frontera de la de Baudó. Im 
serranía de Panamá mide 1,120 kilómetros de longitud. 

En fin, el grupo ó sistema oriental, ó sea las alturas que 
cruzan las regiones orientales, es decir, las serranías del Caque- 
láy mal conocidas aún en sus detalles, son poco elevadas, pero ocu- 
pan una grande extensión. Bien que compuestas de varias ramas, 
s|| conjunto, dividido en dos brazos principales tendidos del SW. al 
NE., constituye una gran meseta que prolonga la de Guayana para 
unirla á los Andes, no lejos de donde éstos entran en Colombia. Di- 
cha meseta, en que el relieve ofrece soluciones de continuidad, divide 
netamente las altas llanuras del Orinoco (llanos propiamente dichos) 
de las bajas del Amazonas, ó sea de la región de las selvas por ex- 
celencia. Su longitud puede estimarse en 1,000 kilómetros y su an- 
chura total no ocupa más de 200, en la parte que corre en suelo co- 
lombiano. Las mayores alturas conocidas de esta mesa despedaza- 
da perlas aguas, no exceden de 900 metros, y es muy probable no 
las haya mayores; de ordinario no miden sino de 300 á 400 metros. 

Resumiendo lo anterior, puede decirse que el relieve del suelo 
colombiano se compone de dos grandes y prolongadas masas cen- 
trales, cada una de las cuales constituye sistema distinto, y á cuyo 
rededor se agrupan otros en arco: uno al N., otro al W. y otro 
al E., sólo que los laterales son dobles desde el punto de vista geo- 
lógico, el del W. se encuentra hacia el N. de las masas centra- 
les, y el del E. se halla hacia el S. de las mismas; el relieve co- 
lombiano mide, por lo tanto, casi igual longitud de NW. á SE. que 
de' SW. á NE. 

La gran depresión central que hacia el N. se confunde con la 
llanura septentrional, hacia el mediodía aparece primero como un 
valle real, de nivel comprendido entre 50 y 180 metros, abierto 
entre moles montañosas que oscilan entre 3,200 al E. y 2,000 al 
W., teniendo al E. mayor altura aun en algunos puntos; disposición 
que se modifica hacia el extremo de esta primera porción, puesto 
que al W. los montes se realzan hasta 4,000 metros, fronteros de 
otros que miden hasta 3,600. Las dos grandes crestas distan allí de 
160 á 120 kilómetros: la occidental (Quindío) ocupa de 100 á 80 
con sus faldas ; la oriental (Sumapaz) 30, y en el fondo se halla 
una faja plana que mide un millón de hectáreas y acaba al S. por 
desaparecer casi del todo entre las breñas ; esta porción empieza con 
rumbo de N. á S., y luego, sin perderlo, ofrece una curva hacia el 
W. y S., con lo cual el eje del valle se encuentra desplazado al 
W. de el del trozo anterior. Después la gran depresión se transforma 
en una especie de meseta que, á raíz de un trozo en que es estre- 
chada por los montes y donde forma como un foso de 120 kilóme- 
tros, se ensancha al E. en una curva y se transforma en dilatado 
rectángulo que se estrecha después hacia el S., donde termina en* 
tro las breñas producidas por la unión de las grandes mesas. El 



Nueva GeogilvfÍa de Colombia 20^ 



fondo de esta segunda porción se realza en forma de escalones, d?' 
modo que al terminar el corredor indicado, donde empieza el en- 
sanche al E., es de 220 metros, y de unos 650 al S., donde las mon- 
tañas se confunden quebrando el suelo de gran extensión de terre- 
no. No llega á un millón de hectáreas la extensión plana del fondo 
de esta segunda pcrción de la depresión central, fondo subdividido 
en cuatro cuencas por diques rocallosos, y puesta la última en con- 
tacto con una faja de mesetas que asciende rápidamente á confun- 
dirse con la masa de las serranías. En esta porción las crestas qué 
hacia el S. distan 80 kilómetros, se alejan más al N. hasta 200, y lá 
especie de desfiladero que la enlaza á la otra, proviene de mayor 
ensanche de la base de la cresta oriental, cuya altura aumenta de 
1,900 á 4,000 metros de S. á N., con cimas de 4,300, donde dista 
más de la occidental, que mide aquí unos 3,900 de altura comün, 
realzada hacia el centro y los extremos hasta la región de las nie- 
ves. El muro S, de la depresión varía entre 4,000 y 2,000 metros. 
Tal es la gran depresión central que, como se ve, aisla profunda!^ 
mente las dos mesas entre las cuales se abre y que, contra lo que 
á diario se escribe entre nosotros, con su gigantesca sinclinal de- 
cide de la forma del relieve colombiano. 

El carácter más general de nuestra región baja es tener porcio- 
nes un tanto alzadas y secas y emergidas siempre, que sus habitantes 
llaman iierra alta, por excelencia, y porciones ora siempre húmedas 
(ciénagas, pantanos, lagunas), ora sumergidas temporalmente y lla- 
madas en general anegadizo. Xj^l región oriental cuenta más de 
2 millones de hectáreas de las permanentemente encharcadas, 
y tal vez más de 15 de las que lo son temporalmente. La sep- 
tentrional en la cuenca de Maracaibo, 30,000 de las primeras y 
50,000 de las segundas ; Goajira, muy poco de ambas, mientras qué 
la porción de //Ifrrfl yfr/«^ propiamente dicha (costa), es la más hú- 
meda de todas, por más que su parte alta (con^o en los llanos) sea 
seca por extremo en verano : aquí las ciénagas miden \ millón y 
los anegadizos 2 ; en especial, la tierra húmeda domina en el Sinú 
y la zona de los deltas interiores (Cauca-San Jorge-Magdalena-Ce- 
sar), de forma de crucero al centro (de E. á O. y de N. á S.). La 
llanura occidental mide al mediodía 200,000 de pantanos y 300 
mil de anegadizos, guarismos que respectivamente suben á 300,000 
y 500,000 en la parte del Norte. En Panamá la orla septentrio- 
nal cuenta de estos últimos 15,000 y 5,000 de los otros, mientras 
que la meridional mide 60,000 y 20,000 de los mismos. En resu- 
men, sobre 100 millones de llanura, á lo sumo 20 son de anega- 
dizo y 5 de pantano-ciénaga y sus congéneres. 

I-a mesa occidental difiere en absoluto de la oriental mientras 
que es análoga á las montañas del Ecuador, por lo cual puede lla- 
mársela sistema cancano, en tanto que la otra, propia especialmente 
del país, como que difiere de Ifeis vecinas cumbres, merece el nombre 
á^ sistema granadino, nombres ambos ya plenamente confirmados 
pKjr la historia del país. La serranía de Baudó es muy moderna, 
no así gran parte de la de Panamá; pero geográficamente forman 
un solo grupo : el ístmico. Cosa análoga sucede con el sistema 
oriental ó del Caquetá. Para evitar confusiones se debe limitar el 
nombre de serranías Caribes á las del litoral en Bolívar y Magda^ 



i04 Nueva Geografía de Colombia 



lena. Por último, parece que un gran pliegue geológico entrara 
al país hacia el NE. en la prolongación de los montes de Venezue- 
la, y cruzara nuestras dos grandes mesas produciendo la compli- 
cación de relieve que hacia el N. se nota en ellas. 

La Colombia orográfica es, en suma, comarca de transición, 
punto donde se enlazan ó unen los relieves de los países vecinos, 
no menos que sus rocas, sus faunas y sus floras : sólo en cierta ex- 
tensión es distinta y tiene individualidad marcada {Esiado Mutsca ; 
el 'Reino) y la cual desaparece hacia la periferia. 

Los caracteres generales de la orografía colombiana produ- 
cen otro hecho curioso : la abundancia de surcos ó valles paralelos 
entre sí, y que, más ó menos importantes, aumentan simétricamente 
del sur al septentrión. Sobre la frontera ecuatoriana se alza el 
surco del Paiía, único y entre tierras bajas, pero inclinado hacia el 
E. para formar la base de dos nuevos y mayores : el del Cauca y 
el del Magdalena, que terminan en llanura interior partida en tres 
canales. De estos canales el occidental (Sínú) prolonga el del Cau- 
ca, el oriental ( Cesar-Ranchería) hace lo mismo con el del Magda- 
lena, cuyas aguas toman el del centro; por esta razón el Cesar es 
río que corre de N. á S. Después, al W. del surco del Cauca se 
forma otro valle subdividido en dos : el del Ai rato al N. y el del 
San Juan al S. ; pero entonces la mesa oriental, para hacerle juego 
abre los del Bogotá al Sur y del Saravita continuado por el del Zr- 
brija al N. Al de Baudó, que surge al W. de el del Atrato, corres- 
ponde el del Chicatnocha, al E. de el del Saravita". Al N. del de Bau- 
dó se abre, sobre el golfo de San Miguel, el doble del Tuira, in- 
clinado al NW., y á éste corresponde el del Zuliay inclinado al NE. 
hasta el golfo de Maracaibo. Por último, al San Jorge corresponde 
el CcUaiumhOy al Ranchería el Mulatas, al Nechí el Minero, al Murri 
el Chitagá, y al Sucio y el León, el Tdchira y el Pamplonita. Notables 
analogías se hallan también entre los valles de la región baja 
oriental y los de la occidental, proporcionados al área en que se 
abren, y dirigidos no de S. á N. sino de E. á W., y viceversa. Este 
curioso fenómeno, sostenido en tan vasta escala, divide la Repú- 
blica en dos como mitades simétricas subdivididas en otras dos, 
de las cuales la oriental de la de la I. y la occidental de la de la 
D., están formadas por series de cuencas tendidas á manera de los 
hilos de perlas de un collar. En fin, hasta la prolongación del re- 
lieve del suelo patrio al E., tiene su homologa al \V. en ambos 
casos sobre un mismo eje de NW. d SE. 

Compendiando lo dicho, tendremos que á partir de la Costa 
AWántica, sobre una base oblicua inclinada de NE. á S\V., exhibe 
la montaña sus primeros promontorios, sus montes avanzados, 
sus últimos escalones, y ocupa una zona de 6 grados, á un lado de 
la cual se dilata Panamá, y al otro las serranías de Venezuela. 
Sobre esta zona se apoya la montaña para descender al Sur, 
agrupándose para ello en dos masas ó porciones que se unen 9 gra- 
dos al S. de la Costa, terminada la depresión ó colosal cisura que 
antes las dividía: la porción oriental es corta, maciza y doblada, 
mientras que la otra se prolonga más y es fraccionada : los dos gru- 
pos se presentan uno enfrente de otro, dominando el profundo valle 



Ni^RVA Geografía de Colombia 



por donde corre el caudaloso Magdalena. Después no aparece sino 
ü n solo grupo (5 masa, pero de aspecto magnífico.que en Huaca deja 

el suelo colombiano. De la Goajira á Huaca la montaña se des- 
arrolla sobre una línea oblicua de i,Soo kilómetros, en tanto que 
es 300 kilómetros menor la distancia entre los paralelos que cor- 
tan esos dos puntos. Entre el mar Pacífico y el golfo de Maracai- 
bo la anchura de la zona montañosa es sólo de 333 kilómetros; 
entre el Pacífico y la llanura oriental es de 900 kldmetros por los 
8° de L. N. ; de 650 inmediatamente al S. del ensanche que al O. 



Figura 8z — Los (¡igantci nevados del sucio coicmbiino (Jibajo del autor) 

forma el istmo y al E. las sierras de Venezuela ; de 450, 2° me- 
nos hacía el mediodía; de 335 otro al S., y de 350 al entraren 
tierra ecuatoriona ; la anchura media resulta ser 400 kilómetros, 
ó sea la mayor en las cordilleras, exceptuada la masa del Perd. 
De Panamájal Rionegro la zona montañosa mide 1,600 kilóme- 
tros de anchura. Dicho queda que el área ocupada por nuestras 
tierras altas sube á 41 millones de hectáreas, las que consideradas 
en su conjunto dan á sus cumbres 2^ kilómetros de 'al tura media, y 
i más á las cimas dominantes. Aproximadamente puede decirse 
que su volumen (menos las serranías del Caquetá) serla igual i 
un cubo de 280 leguas de largo, 6 de ancho y i de alto, con un 
contenido de 150 trillones de metros cúbicos, masa enorme pero 
sólo equivalente á la s* parte de la de los Andes, y á la i5.* 
de todas las tierras altas de la América meridional, Dicha masa, 
extendida uniformemente sobre el país, apenas alzaría 120 metro; 



206 



Nieva Geografía de Colombia 



su suelo, al que da una altura media de 450 metros, siendo 700 la 
del terreno en que están las montañas (Reg^ión andina), y 1,000 
las de éstas, consideradas aisladamente. Mil cien leguas mide el 
desarrollo lineal de nuestras serranías, prescindiendo de las del 
Caquetá. 



] : 

I ■ 
t 



Llanos del Placer 



Túquerres 



Sogamoso 



^Pasi0 



o 2000 



lOCX) 




3000 o 



Patia 




Rionegro 



Tolima 



.\fedellw 



Paturia 



Pamplona 
Mogotes 



Corotal 



Figura 83 — Nivel comparado de las altiplanicies interandinas 

i El área de estas montañas comprende, además del suelo 
.' realmente quebrado, cosa de 5 millones de hectáreas de mesas 
' perfectas, altiplanicies y suelo plano en los grandes valles inte- 
riores, mientras que en el resto se incluyen algo menos de pára- 
mos ; en estas tierras desoladas es más rica la mesa oriental 
que la occidental (3 contra 1.5), y menos la cresta del Chocó 
(500,000 hectáreas) que la del Qu indio ( i .000,000) ; excepto la Sie- 
; rra de Santamarta, que cuenta 25,000 hectáreas, y el occidente 
panameño, las demás serranías no tienen una sola pulgada de 
esta zona glacial. Más aún : la montaña, por su especial confi- 
' guración, cuenta cifras casi iguales de región colinaria, mon- 
taña mediajy altos j[relieves. Nuestras montañas, por lo que*hace 
á contrafuertes y estribaciones laterales, no alcanzan el desarrollo de 
las de otros países ;3 pero en cambio, al formar la doble y colosal 
mesa del centro y los sistemas á ellas vecinos, forman también valles 
interiores, anfiteatros naturales, altas llanuras y mesetas de que en 
otras comarcas no existe ni reducida imagen. Además, sobre alto 

Í)edestal las tierras poco menos que aisladas del resto Hel país, los 
argos y estrechos valles, la sucesión de cuencas, todo esto crea*el 
más particular régimen de las aguas corrientes. El paso de nuestras 
montañas es siempre difícil, ora por el numero de las crestas, ora 
por lo fragoso y empinado de sus flancos, ora, en fin, por la altura 
de los puertos ó boquerones, inferior con mucho al de otras serra- 
nías. Por último, si se atiende al aspecto que produce su represen- 
t;ación en la carta geográfica, se ve que la mesa oriental ó grana- 
dina (con los Andes de Mérida) semeja un escorpión cuyas tenazas 
rodean el golfo de Maracaibo, el cuerpo forma el ensanche ó nú- 
cleo central en que se halla Bogotá, y la cola la cresta que ondu- 
lada tuerce á concluir no lejos de Popayán ; en tanto que la occj- 



NiT.vA Grocrakia de Colombia 



dental (con las serranías de Panamá y Baudá) representa grotes- 
camente un árbol de copa aplanada y prolongada á un lado, cuyo 
tronco sería Panamí y la copa las serranías de Baudó y las dos 
crestas del Chocó y el Quindío. „,; ■ 



En síntesis, tenemos que el relieve del terreno divide- el 
suelo colombiano en porciones perfectamente definidas: en el 
centro se hallan las dos mesas, occidental y oriental, divididas ' 
por la depretión central (valle del Magdalena); al ocaso se en- 
cuentra primero una faja de tierras bajas, ó sea las tier^at íoj ': 
jas de oecidenic (Choca), que en parte realza la serranía de Bau- 
dó, y más lejos el Istmo de Panamá; al oriente se encuentra una- 
inmensa extensión, también baja y plana, ó sea las tierras bajas dt 
Oí^ifn/í, divididas por las serranías que la cruzan en parte alta 
(Uanos)y parte baja (Caíftf/i/) ; en fin, al NMte se halla otra 



Figura 84— I^s Nevados ilel grupo del Tolima, vistos del SE. (Según Reiss 
y Stiibel) 
considerable extensión de suelo bajo, ó sea las tierras ¿ajas ufien- 
Irionales que diversos relieves subdívíden sin robarles su enlace ni 
sucarácter general. Esta será, pues, la gran división que adopta- 
mos 'para describir en detal el suelo patrio. 

Las montañas colombianas se agrupan de ordinario bajo el 
nombre de Andes, pero visto queda que no es posible cobijarlas 
con ese nombre, por lo cual preferimos el de Cordilleras, usado 
por notables geógrafos extranjeros y que no choca con la diversi- 
dad de sistemas áque debe aplicarse. 

Cuanto al origen de la voz Ahjís, se ignora, y lo mismo 
puede derivarse de los vocablos peruanos Anla (tapir), Anti (cobre; 
metal), ó AiiHs (una tribu de montañeses), que del español Andén, 
por jardín, vegetación dispuesta en escalones, terrazas, peldaños; 
quizás esto sea lo más cierto, por la flora y forma de estas breñas. 
Las demás montañas del país no pertenecen d grupo alguno que 
tenga nombre general propio ; sin embargo, en Venezuela, los 
que orillan el mar de las Antillas llevan el de Sierras, bien carac- 
terístico y que debiera extenderse hasta los que forman el remate 
S. de la América del Norte. Sea de ello lo que fuere, dicho queda - 
que las unidades orográficas que forman el relieve de nuestro 
suelo, se designan aqu( con el apelativo genérico de Cordilleras, 



208 Nueva Geografía de Colombia 



QeologÍB,* — ^s condiciones en que se desarrolla la vida or- 
gánica son consecuencia de la estructura del suelo y de la natura- 
leza de los materiales que lo forman. Mares y continentes, mesas 
y llanuras, ríos y lagos, todos los accidentes que estudia la geogra- 
fía física dependen de la acción de las fuerzas de la naturaleza en 
la serie de los tiempos. Y hasta el desarrollo de la sociedad y el 
desenvolvimiento del progreso en las diversas comarcas del globo, 
fueron siempre influidos y modifícados, á las veces profundamente, 
por esa misma causa : la composición del suelo. En efecto, ri- 
quezas mineralógicas, fertilidad del terruño, aguas navegables, 
¿peras breñas, climas insalubres, atraen ó repelen al hombre don- 
dequiera. Más adn : los alimentos, las costumbres, el temperamen- 
to, el bienestar y la instrucción de los pueblos, dependen en parte 
principal de la composición del terreno en que viven. Jamás el 
hombre del polo es igual al de los arenales del trópico, el de las 
praderas sin límite visible al de las pequeñas islas volcánicas ; el' 
obrero que modela la arcilla no tiene la misma sindéresis que el 
que talla el mármol ó forja el acero. 

Por esto en cada país, aun cuando el lenguaje y las leyes 
sean los mismos, el viajero adivina, por las modifícaciones en las 
costumbres, por el aspecto de las viviendas, por los trajes usuales, 
las variaciones en la constitución del suelo, de la misma manera que 
el conocimiento de ésta permite juzgar las condiciones generales 
de la vida de sus moradores. Nunca el pueblo vivirá y juzgará en 
Pasto como en Antioquia ; en el valle del Cauca como en las frías 
altiplanicies de Boyacá ; en las planicies onduladas de Bolívar como 
en las breñas de Chita ; en la Sabana como en la húmeda y ar- 
dentísima llanura del Chocó. Hasta los resultados del trabajo difie- 
ren en los diversos suelos : la vías de una comarca, base y funda- 
mento de la prosperidad de los pueblos, dependen en mucho de la 
naturaleza y formas del terreno, que por lo tanto interesa conocer 
lo mismo al estadista que al soldado. En una palabra, el aspecto 
general de un país, la fisonomía que presenta de conformidad con 
la figura y distribución de su relieve, el régimen de sus agu^s, los 
productos del trabajo y el numero y riqueza de los habitantes, son 
consecuencia de la constitución geológica de su suelo. 

Desde este punto de vista, el estudio de las rocas ó sea las 
grandes masas minerales que componen un territorio, da la clave 
de las diferencias que se observan entre las naciones, y permite 
inducciones titiles al militar, al político, al agricultor ; las naciones 
reciben y conservan el sello que les imprime el suelo en que viven. El pue- 
blo griego no pudo formarse sino en Grecia ; la historia de Ingla- 
terra es una consecuencia de lo que es el territorio del Reino Uni- 



• Como fuentes principales de este ["capítulo, citamos : E. Reclus, Geograffa 
universal; Fd Suess, La faz de la tierra; A. de Lapparent ; Lecdofus de Geogra<- 
fla física y Tratado de Geología; VencV^ Morfología terrestre; Noé y Margene^ 
Las formas del terreno; Reiss y Stübel, Correría en SuranUrica^ Estudio geeló 
gico efi la República de Colombia ; W. Sievers, La Cordillera de Marida^ La Sie' 
rra Nevada de Santamartaj América ; Hettner, I^ Cordillera de Btgotá^ y varías 
otras monografías que se mencionan en su lugar, y entre ellas las relacionadaf 
con los estudios para la apertura del Carnal interoceánico^ 



Nueva Geograbia de Colombia 209 



do; á saber: una isla de hierro y carbón de piedra en mares y cli- 
ma de condiciones siii ghien's; la continuidad de la llanura ruso- 
siberiana obliga al moscovita á llevar sus tiendas del Báltico al mar 
de Behring"; la hoya del Mississippi precisa á los americanos á esta- 
blecerse de los Alleganis á California ; el Rhin fue siempre manza- 
na de discordia entre germanos y francos ; España ha sido nación 
más bien oriental que europea ; la Argentina ha progresado con 
más facilidad que la Guaya na. 

En una palabra, si los ríos y los montes son preciosas coorde- 
nadas para el estudio superficial de un país*, el conocimiento pro- 
fundo del mismo nunca podrá adquirirse sino mediante el de las 
masas minerales que lo componen ; el examen de una carta geo- 
lógica acotada suministra de un golpe enseñanzas que no cabrían 
en una decena de volúmenes ; y como de ordinario los nombres 
antiguos de los territorios corresponden á condiciones físicas bien 
definidas, importa en extremo conservarlos, puesto que á menudo 
con una sola palabra hacen la descripción geográfica de la co- 
marca. 

Queda, pues, sentado que sin el estudio de la geología de un 
país, el de su simple geografía carecerá de provecho, puesto que 
sin aquel otro no hay ni puede haber verdaderos políticos, milita- 
res, estadistas, y mucho menos historiadores y geógrafos ; de la 
misma manera que nadie reputa médico al que ignora la anatomía 
del cuerpo humano, ni apellida astrónomo al que no sabe calcular 
los movimientos de los astros. 

Empero, antes de entrar de lleno en el estudio geológico de 
Colombia, es preciso advertir que tal materia no puede tratarse 
sino con mesura extrema, y cuidando de diferenciar los hechos de 
las teorías y las clasificaciones sistemáticas, toda vez que en el ac- 
tual estado de esa ciencia, su inmenso desarrollo ha conducido en 
primer término á la siguiente afirmación fundamental : es mucho 
lo que se ignora y muy poco lo que se sabe con certeza ; motivo 
por el cu^l el eminente profesor de Viena ha llamado su tratado 
magistral de geología : La faz de la tierra; título que indica de sobra 
lo que acabamos de afirmar. 

Por lo demás, la constitución geológica de Colombia dista mu- 
chísimo de ser tan sencilla como se dice de ordinario, ora por la 
variedad de las formaciones geológicas, ora por las notables dife- 
rencias que se observan entre sus rocas y las similares de otros 
países ; pero prescindiendo por ahora de discutibles detalles, va- 
mos á describir las líneas fundamentales de su geognosia, que se 
confunden con las adoptadas para el análisis de su relieve. 

En efecto, la zona montañosa que orilla los mares de Occiden- 
te y los separa de las llanuras de Oriente, dondequiera que se des- 
taca con alguna nitidez de las porciones planas de bajo nivel, se 
compone de rocas cristalofilianas ó antiguas, en tanto que las lla- 
nuras y los valles de mínima altitud están formados por terrenos 
modernos, de suerte que si éstos desaparecieran de repente, el 
suelo patrio quedaría representado por la porción rayada de la 
figura 84 bis. 



L 



Nueva Geografía de Colombia 



s (le Colombia 



Además, la gran cisura por dondif corre el turbio Magdalena, 
penetrando entonces como prolongado golfo, dividiría esa zona 
montañosa en dos porciones bien caracterizadas: al W. la de las ro- 
cas feldespáticas por excelencia, <■/ /■■ih tkl oro: al E.la délos sue- 
los are illo-arená ecos, penetrados aquí y allá por las rocas cristalo- 
filianas, que por existir también en las serranías Caribes, en Guaya- 
na y aun en las llanuras, sirven como de esqueleto que da unidad 
al conjunto. En cambio, el rohiinimin, tal como de ordinario se en- 
tiende este vocablo, que no aparece sino al W. de la sinclinal del 
Magdalena, da á la mesa occidental ó andina su fisonomía propia, 
y los suelos modernísimos, envolviendo con sus estratas las rocas 
más antiguas de la Casia y las llanuras, dan á éstas la personería de 
entidad geográfica que le hemos asignado en las páginas anteriores. 

Si por un momento consideramos toda la Ame'rica del Sur (fig. 
37), tendremos que se compone en primer término de una inmensa 
región baja de rocas modernas, tendida al pie de los Andes, de la 
boca del Orinoco á la Pat^ponia, completada con una lengua de 
tierra igual que por el valle del Amaifonas avanza á separar las 
tierras más antiguas de Ciuayana y el Brasil. Además, considerados 
los relieves andinos de Paria al Cabo de Hornos, por su flanco ^ 



Nueva Geografía de Colombia 



211 



frente oriental, resulta que no hay un punto en que no se compongan 
de rocas más antig^uas que las de la gran llanura, concepto que casi 
puede aplicarse á toda su masa, por lo cual sólo en su frente N. 
(bajo Magdalena) ó colombiano, donde su tectonismo se modifica, 
aparecen de nuevo con notable desarrollo los mencionados terrenos 
modernos, enfrente de los que riega el Mississippi, pero pertenecien- 
do ya, por lo tanto, á la región antillana. . 




Figura 85 — Diagrama de las regiones geológicas de Colombia 

I. Región Caribe (incluido Panamá) ; III. Región oriental ; II-2. Región andina 
del W. ; II-4. Región andina del E. ; 3. Sinclinal del Magdalena ; 6. Sincli- 
nal del Orinoco; 7. Sinclinal del Amazonas; 5- Depresión de Maracaibo; 
8. Depresión del Pacífico; 9. Depresión del Caribe. 

En resumen, desde el punto de vista geológico, lo mismo que 
del orográfico y el histórico, Colombia, por pertenecer á un tiem- 
po á la América del Sur y á la Central, es el nudo de enlace entre 
los dos cuasi continentes del mundo de Colón. 

Región Antillana 6 Caribe — {Panamá y la Costa) — México, la 
América Central, las serranías Caribes, las Antillas y la Florida 
forman una región geológica que entre las dos masas denomina- 
da América del Norte y América del Sur, desempeña el mismo 



212 Nueva Geografía de Colombia 



papel que el de la zona Mediterránea entre Europa, Asia y África, 
según lo demostró hace años el g^eólog^o Suess. En dicha región se 
observa una sucesión de pliegues recientes alineados de E. á W. 
dominando porciones hundidas que forman distintos fosos ó abismos 
en el mar Caribe. Aquí como en el Mediterráneo, esos relieves y 
abismos coinciden con una antigua área de sedimentación, en la que 
los terrenos cretácicos y kenozoicos * revisten caracteres espe- 
ciales ; á saber : en el cretácico, el desarrollo de ciertas construccio- 
nes calcáreas, debidas á los animales llamados rudistas; y en los 
kenozoicos (terciarios), en el análogo trabajo de una fauna espe- 
cial de pólipos y protozoarios. En fin, en este Mediterráneo ame- 
ricano los temblores son frecuentes y numerosos los volcanes acti- 
vos, á lo menos en la zona que hace juego á la del Adriático. 

Dejando á un lado en las tierras nombradas aquellas que no 
nos interesan, debemos concretarnos por lo pronto á las cadenas 
de la América Central ó de los istmos americanos, conforme tam- 
bién las llaman los geógrafos, por cuanto nos pertenecen de Dota 
al valle del Atrato-San Juan, que por ser relativamente moderno, 
tal vez en su mayor parte posterciario, es hoy el límite universal- 
mente admitido entre la América Central y la América del Sur. 
Este relieve de los istmos debe su actual continuidad á un conjun- 
to de fenómenos de época geológica reciente, pues, á no dudarlo, 
antes sólo existía en su lugar una cadena de islas y por lo tanto 
una serie de estrechos. De Tehuantepec á Chiriquí la tierra su- 
mergida se divide en dos mitades : la que mira al Pacífico y laque 
da frente á las Antillas : es la primera una faja de aspecto arquea- 
no, fracturada, y sobre la cual se han alzado volcanes recientes ; 
la otra, más alta, á pesar de sus interrupciones es la que merece el 
nombre de cordillera y se compone de terrenos azoicos y mezo- 
zoicos, alterados por pliegues netos y vueltos hacia el E. Evidente- 
mente el todo responde á un esfuerzo orogénico que al alzar la faja 
arqueana de una antigua zona oriental ya plegada, determinó en 
la parte occidental una ruptura con hundimiento del lado del Pací- 
fico, según lo indica la rapidez con que aumenta el fondo del mar 
cerca de esa costa. 

Al mismo tiempo en las Antillas acaecía otro hundimiento en 
la zona ya plegada, y la causa de él debió facilitar la depresión 
de la cresta que allí existía, partiéndola en trozos. Ahora bien : 
la enorme actividad volcánica de ese territorio intermediario entre 
las dos grandes Américas y su estado fragmentario, parece de- 
berse al encuentro de él con el grande accidenie orogénico deno- 
minado los Andes, que sigue de preferencia el rumbo del meri- 
diano, y de consiguiente se opuso al cruce del foso antillano, que 
le era perpendicular, ó se detuvo en su borde meridional. 

Sobre el golfo de Fonscca se encuentran dos cadenas volcá- 
nicas que forman un ángulo abierto : la occidental va á dar contra 
México; la oriental, tras cruzar á Costa Rica, sigue por Colombia 
hasta Chiriquí, donde en la mesa que allí forma la cordillera, se 
alzan los tres volcanes de Chiriquí ; los que por lo tanto ya no 



* Cainozoico escriben Geikie y el español Calderón ; el Dr. Carrasquilla 
(naturalista colombiano), por motivos etimológicos, prefiere el vocablo ken<ñoicQf 



Nueva Geografía de Colombia 




Figura 86— Carla geológica dtl McJittrránoo amoricaiiu — Kscala ; i ; ^0,000,000 
(Según el Atlas de licrghaus') 



2Í4 Nueva Geografía de Colombia 



quedan sobre el Pacífico como sus hermanos de Occidente, sino en 
el centro mismo del Istmo, donde á la vez se nota decaimiento ea 
la actividad volcánica y en sus eyecciones, bien que todos los pito- 
nes ígneos de Dota á Chiriquí se alcen entre barrancos sobre la 
franja arqueana ya mencionada. 

La cordillera de Veragua, que sigue á la de Chiriquí, aún con 
bastante altura, es arqueana, pero la faja de este suelo se hunde 
más y más, de suerte que antes de la línea del canal desapare- 
ce, y luego en las costas del Pacífico apenas se ve un jirón de ro- 
cas azoicas. El resto del suelo del Istmo está constituido por te- 
rrenos kenozoicos, por entre los cuales surgen numerosas masas 
de rocas eruptivas, en extremo descompuestas en la superficie. Más 
al E., en el Darién-Baudó, vuelve á aparecer el eje arqueano ó de 
rocas cristalinas que se hunden en el Pacífico en acantilados y pro- 
montorios rodeados de arrecifes, circundado al oriente por la ya ci- 
tada franja de tierras kenozoicas que constituyen el valle del Atrato. 
En fin, prueba complementaria de lo dicho es que la fauna abismal 
del Caribe guarda más relaciones con la f imilar del Pacífico que 
con la del Atlántico ♦. 

La constitución geológica del Istmo demuestra, en efecto, que 
en manera alguna hubo simultaneidad en la formación de sus di- 
versas partes : en Chiriquí el eje se compone de granitos, sieni- 
tas gneis y pizarras, en tanto que las colinas de Panamá apa- 
recen formadas de doleritas y traquitas tan descompuestas que se" 
pueden cortar con la pala como si fuesen de queso, según la frase 
de Boucheporn, y los salientes están cubiertos de espesa capa ve- 
getal. Empero, esos relieves de origen volcánico no presentan en 
ningún punto la forma de conos de erupción que han lanzado 
sus cenizas al aire libre : tufos y conglomerados aseméjanse aquí 
á los que cubren la base y flancos de los volcanes submarinos, por 
lo cual puede suponerse que las erupciones han tenido lugar en 
una época en que las aguas de los dos océanos se unían allí en un 
estrecho. Su forma anular recuerda también la de los centros 
eruptivos que se alzan en el perímetro de las mesas oceánicas. 
Los bancos calcáreos explorados en ciertos puntos del Istmo guar- 
dan fósiles de animales que vivían en el océano en los primeros 
tiempos de la época terciaria, y muchos de sus representantes 
viven aún en los mares vecinos. 

Si de Panamá pasamos á Venezuela, saltando el poderoso re- 
lieve granítico que constituyela Sierra Nevada de Santamarta, roí- 
da en su falda N. por grietas de enorme profundidad, y también la 
Sierra Nevada de Mérida, donde el arqueano sirve de apoyo á las 
plegadas estratas mezozoicas y kenozoicas, y que lo mismo que aqué- 
lla muestra la falda N. cayendo de un golpe al golfo de Maracaibo 
por medio de escarpas enormes, dado ese salto hallaremos contra la 
costa de las Antillas otro considerable relieve arqueano, la cordille^ 
ra Caribe de Caracas, que se precipita hacia el mar por alta escar- 
pa (f anco N.), en tanto que al opuesto lado domina lagos de hun- 
dimiento tectónico, murados más al S. por rocas mezozoicas. Y aun 
cuando más al E. el eje arqueano vuelve casi á desaparecer (Baí- 



• Más detalles sobre el Mediterráneo americano se hallan en E. Sness : ÁH' 
tlitt der Erde, 



r 



NuEv ^ Geografía de Colombia 21 S 



celona), de nuevo se realza en ese rumbo y constituye la rectilínea 
península de Paria y el borde N. de la isla de Trinidad, donde otra 
vez surgen las emanaciones de aceite mineral. En fin, aluviones 
modernos cubren el terreno mezozoico entre Mérida y Caracas y 
en tomo del lago de Maracaibo. 

Entre Panamá y la Nevada de Santamarta queda un territo- 
rio colombiano que los geólogos extranjeros no han explorado sino 
en mínima parte, por lo cual preciso será enunciar hechos antes 
de indicar su composición. En primer lugar tenemos el relieve que 
separa el golfo de Urabá del bajo Sind. ¿Es Andino, en la acepción 
legítima de la palabra? Evidentemente no. La parte baja y plana 
del Sinú está formada por aluviones análogos á los señalados de 
Maracaibo, y sobre esos aluviones y en los valles que se abren 
sobre el Caribe de Punta Arboletes al fondo del golfo de Urabá, 
por dondequiera aparecen las emanaciones de aceite mineral 
mezcladas con ríeos yacimientos de carbón. En el Paramillo de 
Antioquia hay rocas eruptivas volcánicas, y otro tanto sucede en 
Murrucucú, á cuyo pie E. las formaciones carboníferas adquieren 
enorme desarrollo. Además, el aceite mineral aparece á los lados 
de los montes de María, lo mismo que en la parte Norte de los 
valles de Cücuta, en la zona de contacto de las rocas antiguas y los 
aluviones modernos. En fin, la geología de la región de Ocaña la 
describe así el ingeniero González Vásquez : " Ix)s puntos culmi- 
nantes de las cordilleras están formados por rocas iraquíticas que han 
perforado y producido metamorfosis al levantar á su paso los te- 
rrenos de transición inferior y media. Cuanto al lomo que separa 
la mesa del río Magdalena, sólo en el cerro Pelado aparecen las ro- 
cas traquíticas en la superficie. Las estratas sucesivas en que pre- 
domina siempre la arma^ van á perderse en la formación aluvial 
de las sabanas (del Magdalena). Del lado oriental se hunden en 
la formación lacustre del valle de La Cruz y sus ramificaciones. 
El levantamiento produjo las serranías de Aspasica, Mesarrica y 
Bucarasica, formando los valles de ruptura por donde corren el 
Borre y el Tarra. Posteriormente el alzamiento del Espartillo de 
San Pedro y Cerro de la Canal trastornó las estratas que ahí ha- 
bían alcanzado el terreno carbonífero y aun el secundario... En 
la hoya del Sardinata hay fuentes de agua salada. Metales, si los 
hay, deben buscarse más al Sur.'' 

De la Goajira dice Simons : "La península, comparada á los 
Andes, es sin duda de reciente formación, probablemente con- 
temporánea de la Sierra Nevada *. Todas las montañas son 
volcánicas. Además de su apariencia volcánica, sus rocas princi- 
pales son todas volcánicas. Examinando la arenisca estratificada, 
es fácil reconocer por dónde han sido botadas por la fuerza de la 
erupción, teniendo la arena en tales partes la apariencia de haber 
sido quemada y revuelta ; este es el caso especialmente con el 
Yuripiche, que es una hermosa masa de basalto. En la Teta hay 
traquita con grandes cristales de feldespato, semejante á la de 
Drachenfels (Rhin). Las rocas cerca del Cabo de la Vela son de 



Parece que en esa Sierra Nevada hay formaciones de diversas épocas. 



Nueva Geografía de Colombia 



coral de cariza, semejantes í las de Curazao. De los cerros de 
Carpintero á Taroa las rocas de las cordilleras son todas del pe- 
riodo diluvial, llenas de conchas contemporáneas, y resaltan entre 
ellas grandes cantidades de almejas bien conservadas y cimenta- 
das por una especio de arcilla ferrug;¡nosa. lin Bahíahondita apa- 
rece la caliza carbonífera. Entre Bahiahonda y los cerros de Ma- 
cuira se encuentran Itancos de piedras rodadas por el roce, que 
corren en líneas paralelas, á menudo de 15 a 18 metros de altura, 
las que sin duda fueron depositadas por alyíín río caudaloso. Esta 
es una prueba más de que en los tiempos prehistóricos el río Mag- 
dalena, corrisndo por los valles que actualmente riegan el río Cen- 
sar y el Ranchería, 6 mejor dicho, siguiendo la vuelta de los An- 
des, desembocaba en el golfo de Maracaibo. Estos bancos de pie- 
dra señalan el punto de encuentro del río con el mar [sic], y más 
atrás los bancos de arena y cieno formaron las ondulantes sabanas 
de la baja Goajira " [sic]. 

Según Sievers, la cordillera de Perijá se compone de rocas 
crisialofilianas que han aflorado por entre rocas sedimentarias cu- 
yas estraías dislocadas constituyen exclusivamente los Montes de 
Oca y se pierden á uno y otro lado bajo terrenos aluviales. Según 
las descripciones de Coda?,zi,las montañas septentrionales de Coro 
son iguales á las demás del sistema Caribe que orilla el mar de 
las Antillas, y los cerros y suelo de la península de Paraguaná 
son idénticos, punto por punto, á los de la fronteriza península Goa- 
jira. La misma autoridad afirma que en las serranías de Ocaña 
predominan las rocas margosas de arena no cimentada, divididas 
en bancos oblicuos por filones de cuarto granujiento mezclado con 
hojillas de mica ; la obra de la denudación ha sido enorme, y más 
al mediodía aparecen las estratas calizas con desarrollo potente y 
llenas de pailas, de donde cierta semejanza con las de Dalmacia. 
Por último, en la Carta geológica de Hettner las rocas graníticas 
y porfidlticas se muestran en grandes extensiones de Salazar, Ve- 
tas y Rionegro hacia el Sur. 



Figur» 87-Ca4cada ild CaimilQ en Chorrera (Panamá). sEgún L. N. R Wysse. 



Nueva Geografía de Colombia 217 



En el atlas de Berghaus el geólogo Steinmann afirma que el 
territorio aledaño á Cartagena es cainozoico é igual al indicado 
atrás en Panamá ; que los relieves de las penínsulas de Paragua- 
ná y Goajira y el Macizo de la Sierra Nevada de Santamarta se 
componen de rocas arcaicas, y que la llanura Caribe (Ja Cos/a)¡ 
desde el Golfo de Urabá á las estepas de Coro, pasando por el Sintí/ 
el delta interior del Magdalena y la cuenca de Maracaibo, tiene 
suelo de la época posterciaria ; que fajas arcaicas descienden con 
rumbo S. del remate de la mesa antioqueña y del fondo de la 
cuenca de Maracaibo, y que otras análogas atraviesan oblicuamen- 
te el NW. de Venezuela, de Pamplona á Caracas. 

Las montañas de María y la tierra de Chimiquique no han 
sido exploradas, geológicamente hablando ; pero segtín los infor- 
mes dados por los ingenieros que allí han construido caminos ó 
estudiado trazos de ferrocarril, se componen de areniscas tiernas,' 
conglomerados, areniscas ferruginosas y arcillas blancas y ama- 
rillas, sin que falten calcáreos de origen madrepórico y riegos de 
rocas cristalofilianas ; es decir, con toda certeza pertenecen al sis- 
tema Caribe, puesto que no escasean en algunos lugares ni las 
huellas del volcanismo, ni las rocas volcánicas del aspecto de las 
de Panamá, y en el Banco hasta afloran las rocas graníticas. 

Por su parte el minero antioqueño Palacio, práctico en esto 
de caracteres litológicos de los terrenos de las regiones auríferas 
colombianas, dice en el informe de su exploración al Sinü, que el 
ralle del río Verde tiene una formación geológica excepcional, 
constituida por altos cerros de conglomerado rojo con grandes 
geodos, medio derruidos y que semejan ruinas de edificios monu- 
mentales, de manera que los clasificó en el terreno pérmico del Pa- 
leozoico, encontrando en ellos señales de yacimientos auríferos ; en 
todo el alto Sinú observó las huellas de dicho metal entre niioles de 
arenisca que desaparecen para dejar ver el granito que constituye 
luego las alturas, y sorprendido por la diversidad del aspecto del 
terreno al S. de las Charudas, escribió que "de allí en adelante el 
terreno se presenta más quebrado, pues allí principian los últimos con- 
trafuertes de la gran cordillera de los Andes, cuyos majestuosos contornos 
se divisan á lo lejos. El río (Sinú) desciende por entre inmensas moles 
de granito y de basalto. La temperatura se siente cada día más 
fría." Del Murrucucú, cima á que no ascendió, señala que de lejos 
se ve la extensa cumbre formada en parte por picachos de blan- 
quecina y escarpada roca, es decir, semejantes á los Farallones. 

En fin, como prueba decisiva de nuestro aserto están las lí- 
neas escritas por el conocido ingeniero J. Henry White en su ex- 
ploración oficial del Occidente antioqueño (mesa del Chocó) en 1892 : 

"El terreno es de época reciente ó de la edad terciaria — época 
eocena — período segundo y marítimo, principal grupo el Vicks- 
burgo * ; dislocada por las erupciones ígneas de traquita y do- 

• Ea la cntrecordillera andina no existe en ningún punto formación tercia- 
ria ó kenozoica propiamente dicha ; luego esta región es Caribe, concordando en 
Cate caso las indicaciones de la geología con las de la morfología. 

yueva Geografía de Colombia tomo I-15 



2i8 Nueva Geografía de Colombia 



leritas que forman las cordilleras ó montañas, y las que levantaron 
los conglomerados que son inferiores al terreno eoceno, como se 
ve al pasar la cerrazón (hoz) del Riosucio. Esta faja se encuentra 
entre los ríos Choromandó y Chimurro, y hacia el W. sigue el 
eoceno, que se ve primero en Guineales, y este depósito atraviesa 
los cauces de Chimurro, Tuguridó y Tenganaturadó ; más al W. 
aparecen las areniscas ó fajas aluminosas con hulla, y pasado el 
filo de Cheverri se vuelve á ver el grupo eoceno llamado de Vicks- 
burgo, para volver á encontrar las areniscas en Oquendó y Pa va- 
rando grande. Los ríos Sucio, Amparado y Tuguridó corren por so- 
bre rocas eruptivas desde la boca del Quiparadó para abajo (W.). 
Este terreno es fértil,^ no se encuentran ni en el centro ni en el Este del 
Departamento rocas iguales : en metales es pobre, pues no se le conoce ni 
una veta de oro ó ptata, lo que es en consecuencia naturl de su, 
tiempo geológico, pero abunda en indicios y riegos de cobre nati- 
vo muy puro y de sulfuros del mismo metal. Abundan las fuentes 
llamadas termales, ó mejor dicho, salinas, que tienen por base 
principal carbonato de soda y gas ácido sulfídríco. En las orillas 
del Riosucio, en toda su extensión, hay aluviones con oro, y las 
playas del río son ricas en ese metal. La vegetación es también muy 
distinta de la de la región del Magdalena, El reino animal es pobre.** 
Resumiendo lo que antecede, tendremos que los Andes pro-' 
píamente dichos terminan hacia los 7^30' de latitud N., y que toda, 
la Costa, 6, mejor, lo que en un tiempo se llamó Nueva Andalucía,. 
es territorio que pertenece al sistema Caribe ; de suerte que así 
mirada la carta geológica de América, resalta en el acto el hecho 
de que de los Alleganis y México á la Guayana, por entre las Anti- 
llas y los Istmos, se extiende una gran región natural, más hermosa 
y acentuada de loque el mismo Suess supuso, y en la cual dicha Nue- 
va Andalucía y los llanos, es decir, el mediodía, ocupan el campo que 
al NW. corresponde al Golfo de México ; ó en otras palabras, que 
sin la existencia de los Andes el mar Caribe llegaría hasta la Gua- 
yana, cercado al S. por otro archipiélago antillano, ó á lo menos por 
una prolongación de lengua ístmica extendida hasta lo que sería 
entonces el estrecho de los Llanos. La región natural analizada es, 
pues, verdaderamente mediterránea entre las Américas del Norte 
y del Sur. 

Región oriental — La América del Sur se compone principal- 
mente de un macizo estable, modelado há largo tiempo, contra el 
cual se adosó por el W. y N., á modo de enorme caballete, la ca- 
dena de los Andes ; mas el contacto no es inmediato, y á lo largo 
del Canal que domina la concavidad del arco montañoso se halla, 
de uno á otro extremo, una ancha faja, plana, deprimida y en oca- 
siones separada de la gran cadena por algunas aristas paralelas 
al caballete principal. 

El mencionado macizo oriental está partido en dos secciones 
desiguales por la depresión de ancha boca donde se aloja el Ama- 
zonas : al S. queda la mesa del Brasil ; al N. la Guayana, que en 
ningún punto del E. hunde sus rocas antiguas en los abismos del 
Atlántico, puesto que de éste la separa una faja costanera moderna 
y luego una plataforma submarina donde los fondos no llegan á 200 



Nueva Geografía de Colombia 



219 



metros. Como en este macizo oriental no hay volcanismo reciente 
tal como aparece en la cordillera de los Andes, y además los geó-' 
log'os creen que en otro tiempo una tierra hoy hundida lo ligaba al 
África austral, tenemos que en la América del Sur tropical los tres 
rebordes marítimos del W., el N. y el E., presentan grandes dife- 
rencias de génesis y de estructura. 

La masa alta de Guayana á su turno se subdivide en dos por- 
ciones (línea del Esequibo): la oriental es una peneplana arquea- 
na, en tanto que el asperón abunda en la parte alta, occidental ó 
venezolana, donde las estratas duras, alineadas al NW., producen 
cataratas en los ríos. En efecto, el alto Orinoco entre los grados 
5* y 6° N., presenta en medio de grandes rocas de asperón rau- 
dales hasta de 400 y 500 metros de altura. En cambio, en seguí-! 




Figura 86— Carla geológica de la_ región oriental ó de las llanuras (según 

Steinmann) — Escala : i : 30.000 



22Ó Nueva Geografía de G)lombia 



da de ese territorio la pendiente se suaviza tanto, que el Casiquia- 
re puede establecer una comunicación permanente entre el alto 
Orinoco y el Rionegro, afluente del Amazonas. 

Es de advertir que la señalada división de la Guayana no 
infirma que las rocas arcaicas que componen su núcleo no pene- 
tren muy lejos hacia el W., reduciendo la anchura de la faja que 
delinean, de suerte que el conjunto en esta parte puede comparar- 
se aun mango gigantesco, complementado al mediodía (en el Brasil) 
|X>r una faja de terrenos paleozoicos. 

Cuanto al frente que da sobre el Orinoco, es notable en su 
paisaje, por la alternabilidad de montañas tabulares selvosas con 
sabanas que ocupan el fondo de amplios valles que se inundan en 
la época de las lluvias. Con excepción de las cadenas graníticas 
de Maraguaca y de Parima, que alcanzan 2,500 metros de altitud, 
las demás cumbres de la comarca no son, de ordinario, sino los 
restos de la antigua capa de asperón (arenisca roja antigua ?) que 
la cubrió ; sobre el Duida aun subsiste una masa de asperón cuar- 
zosa de 1,200 á 1,500 de espesor ; el Rorarima, que mide más de 
2,200, es un enorme bloque cuadrangular de asperón rojo sin fósiles 
(como el del alto Sinií ?), de paredes verticales, puesto sobre el gra- 
nito. No lejos, en la llanura propiamente dicha, abundan las llama- 
das rocas del diablo, denudadas en sus dos terceras partes. Al con- 
trario, la Guayana europea tí oriental pertenece íntegra á la región 
de la selva virgen. 

La porción deprimida, es decir, la llanura que se dilata entre 
el macizo Guayana-Brasil y los Andes, se descompone topográfi- 
camente en tres secciones : la hoya del Orinoco, la del Amazonas 
y la del Plata. 

Ija, hoya del Orinoco presenta su llanura como cuenca colma- 
,da en la época kenozoica, que luego en los tiempos posterciarios 
se acabó de rellenar con aluviones en lo que había quedado como 
golfo ó brazo de mar y hoy es vaguada de una porción de aquel 
río y de algunos de sus afluentes, en especial el Meta. Por eso 
crt dicha llanura no hay sino bajas altitudes, la pendiente es in- 
sensible y los ríos la dividen en cintas donde se alzan las mesas ó 
tablas muy llanas y algo más elevadas que los cauces de las aguas, 
las que cerca de la cordillera Caribe (N.) salen á la llanura fK)r en- 
tre galeras 6 relieves de asperón, producto de la erosión, carácter 
que se acentúa al pie de los Andes (W.), donde el posterciario es 
dominado por un cuasi relieve de rocas más antiguas. Indudable- 
mente los últimos fenómenos orogénicos y glaciares de los Andes y 
do las serranías Caribes facilitaron el colmataje apuntado, dando 
grande actividad al trabajo de denudación de los ríos en ellos na- 
cidos. Los llanos tienen el carácter de una estepa, que difícilmente 
puede conquistar la vegetación forestal, conforme lo prueba una 
experiencia de tres siglos. 

Cuanto á la inmensa llanura del Amazonas, ocupa el lugar de 
un antiguo estrecho que allí formaba el mar en la época carbonífera y 
que desbordaba á derecha é izquierda sobre el arqueano. Ese sue- 
lo emergió después, porque sobre él no se ven sino asperones 
probablemente cretácicos, y la gran sinclinal que lo constituye re- 
cibió en su fondo y en la época cainozoica depósitos cenagosos que 



Ni'EVA Geografía de Colombia 22 í 



suben hasta el pie de los Andes. En seguida los numerosos ríos 
que riegan la llanura trabajaron en colmarla, crearon suelos alu- 
viales, y de tal manera han regularizado su pendiente, que para 
hallar altitudes de 8o metros, es preciso remontar 2,000 kilóme- 
tros el canal principal. En esta obra les ha ayudado el clima, pues 
detenido el Alisio por los Andes, las precipitaciones atmosféricas 
son enormes y la denudación es proporcionada á la intensidad del 
fenómeno cumplido en una hoya que excede de 5 millones de kiló- 
metros D (cuatro veces Colombia). Además, como los centenares 
de ríos que surcan la llanura lo hacen por entre la selva, y el suelo 
es allí poco consistente, han podido abrir fácilmente y dondequiera 
canales secundarios para crear singulares comunicaciones entre 
unos y otros, canales que constituyen un verdadero laberinto hidro- 
gráfico entre ellos y el río principal. 

Y por lo que toca á las llanuras argentinas, conviene hacer 
algunas indicaciones generales que nos servirán de base para con- 
sideraciones de cierto orden sobre el suelo colombiano. En esas 
llanuras los terrenos modernos se extienden, según toda probabili- 
dad, sobre un subsuelo arqueano, y algunos relieves emergen aquí 
y allá, para enlazar la región á los pliegues de los Andes, con rum- 
bo SE., sujetándose á la curva del macizo brasilero, por lo cual 
los geólogos los miran como resios de una derruida cadena que 
antes bordeaba ese centro de osificación continental. En la pampa- 
estepa, como en el llano, hay pruebas de un estado meteorológico 
anterior, más rico en lluvias, que permitió la producción de alu- 
viones considerables que colmaron las principales desigualdades del 
terreno antiguo, cuya parte superior nunca dista mucho de la su- 
perficie. La desecación de la comarca y consiguiente salobridad de 
las aguas cambió el clima y sujetó la comarca al régimen de las 
estepas. 

Ahora, si regresamos al N., tendremos que en el llano, donde 
la cantidad de lluvias es mayor, los ríos pudieron completar su obra 
y derruir hasta la raíz los relieves de rumbo NE. que allí hubo, 
análogos á los de la pampa, dependiendo de los bancos de sal de 
la vieja cordillera el régimen de estepa que se observa en él. 
Es de advertir que en más de un punto del llano parece que el suelo 
de los resaltos se compone de terrenos arcaicos en pleno estado de 
descomposición. 

Las líneas referentes á la Pampa son aplicables en buena 
parte al Caquetá, porque los relieves que lo cruzan, indudablemen- 
te son restos de accidente mayor, y que, como en aquélla, bordeaba 
el macizo fundamental (Guayana) con rumbo inverso (NE.), con 
la sola diferencia de que en el Caquetá con las rocas arcaicas se 
plegaron otras más modernas, probablemente calcáreas del cretá- 
cico, divididas en grandes bloques, á juzgar por las grietas que 
guardan y por las descripciones de los contados exploradores 
de la comarca. Las rocas granitoides de la Guayana alcanzan 
á llegar al pie de los Andes á manera de diques ó tentáculos que 
surcan el Caquetá hasta el pie del Nevado de Sumapaz; pero ya 
en plena llanura, surge el pequeño macizo eruptivo de la Macare- 
na, jamás tomado en cuenta por los geólogos, no obstante su decisi- 
va importancia en la materia. En todo caso, esa antigua área c)^ 



222 Nueva Geografía de Colombia 



sedimentación y la existencia del cuerpo de la cordillera de Suma- 
'pax, á cuyo pie se tiende, fueron la principal causa de que los An- 
Ües, en vez de continuar su dirección meridiana, describieran la 
'gran curva que aparentemente se extiende de Bolivia al delta del 
Orinoco. Y decimos aparentemente ^ porque el relieve andino apenas 
sé alejó un poco de aquella dirección para concluir en Antioquia, 
obligado á ello por la antiquísima cordillera de Sumapaz, de suerte 
que en esta parte de Colombia se cumplió fenómeno orogénico 
Imálogoal que Suess señaló en la América Central, loque comple- 
ta la armonía existente entre los mediterráneos de ambos hemis- 
ferios. 

Región Andina — La gran cordillera de los Andes, que sin dis- 
continuidad en su relieve se dilata del Cabo de Hornos al mar de 
las Antillas, se divide en dos porciones bien distintas : la una me- 
ridional, notable por su dirección rectilínea (S. á N.), termina en 
él Perú ; la otra, septentrional, forma un arco convexo h^cia el 
Pacífico, desde Arica hasta Urabá, ó hasta las bocas del Orinoco 
$i se sigue la magistral. Desde el punto de vista orográfico, loS 
Andes parecen formar una unidad de relieve muy homogénea ; pero 
)!)ajo esa apariencia se oculta cierta complicación geológica, y lá 
J)arte curva deja ver dos clases de elementos : una porción plega- 
da, lá sola que se extiende hasta Venezuela, y un muro en el bor- 
de fracturado, sobre el cual se escalonan los volcanes activos, 
siempre en la dirección del meridiano, salvo en Colombia, donde 
por la existencia de los terrenos primitivos de la cordillera de Su- 
mapaz, se alejan un poco de ella. 

Resumiendo lo que sobre geología de los Andes conocemos, 
jiuede decirse que su relieve, con respecto á la gran plataforma 
oriental (Brasil-Guayana), se presenta á modo de muro continuo 
de cadenas plegadas que al principio hubiera dado la vuelta por 
el W. á esa plataforma, dilatándose al S. y al N. en abanico, de 
manera de envolver las depresiones patagónica, pampeana, pla- 
tense, amazónica y orinoquia, pero dejando entre él y la platafor- 
ma un surco continuo, donde luego se estableció la gran llanura del 
téntro de la América" meridional, y sobre cuyo flanco no ocurrió 
hinguna fractura importante, lo que explica la cuasi ausencia de fe- 
nómenos eruptivos de ese lado de la cordillera. 

Al contrario, al lado opuesto ó exterior, sobre el Pacífico, 
desde el 40° de latitud S. hasta el 8 de latitud N., grandes grietas 
abrieron paso á las masas volcánicas que sin interrumpir la sedi- 
mentación se superpusieron á los terrenos jurásicos ya emergidos, 
componiendo el todo una faja que más tarde se realzó por trozos su- 
cesivos para formar la verdadera cordillera andina, con su lomo 
relativamente plano y sus dos crestas culminantes :1a oriental (Quin- 
dío), apoyada en Colombia contra los antiguos pliegues^ levantados más 
por ese mismo fenómeno orogénico, puso al descubierto su núclep 
arqueano ; y la occidental, frente de la fractura principal, á par- 
tir de la cual se efectuó la dislocación de la vertiente Pacífica, sé 
alzó por trozos más y más bajos de S. á N., por así decir. 
" ' Sobre esa gigantesca fractura, y siempre sobre terreno jurá- 
sico segdn parece, se establecieron escalonados Ips volcanes, en g^e- 



NuiVA Gkkikafia de Colombia 




FÍEiin 87— Di«gT*m> út U fonntción de 1& región andina de Colombia 



224 Nueva Geografía de Colombia 



neral siguiendo el meridiano, los que no faltan sino en el Perú *, es 
decir, donde antiguos pliegues obligaron á la cordillera, por atrac- 
ción, á dejar la dirección meridiana por el rumbo NW. Pero es de 
advertir que entre la equinoccial y el i° de latitud N., en Colom- 
bia sí hay volcanismo real al pie E. de la cordillera ; que sólo en 
Colombia presentan los Andes volcanes activos á gran distancia del 
mar ; que los volcanes colombianos se dividen en dos grupos : el 
oriental, que parece seguir el ritmo de los demás de la América 
del Sur, y el occidental, que delinea una curva que parece análoga á 
las de la América central ; y en fin, que sólo en el litoral colombia- 
no y ecuatoriano del Pacífico, falta la banda de pizarras cristalinas 
que se halla en el resto del continente á lo largo de ese mar, y 
sobre la cual los geólogos no han dicho aun la ultima palabra. El 
hecho de que los Andes rematen al Sur de manera muy distinta 
que al Norte, comprueba que á este lado su geognosia es dife- 
rente. 

Por lo demás, todo indica que la cadena de los Andes existe 
en esqueleto desde tiempos remotísimos, puesto que, apoyada 
contra un reborde plegado y adosada contra un litoral formado 
más antes, se constituyó definitivamente por la surrección de la larga 
faja en donde, desde Chile hasta el centro de Colombia, las erup- 
ciones volcánicas aparecieron en mitad de los tiempos secundarios, 
constituidas por rocas básicas porfidíticas, aliadas después á las 
más recientes andesitas (traquitas), pues segün autoridades en la 
materia, la sienita caracteriza el relive andino del litoral pacífico, 
por así decir, el pórfido es roca intercalada en el jurásico-triásico, 
y la traquita constituye la primera manifestación y como el subs- 
tratum de los volcanes andinos de los tiempos cainozoicos. 

La gran masa de los Andes sube de S. N. hasta el 6^ de 
latitud S., donde se presenta el gran codo de la cordillera hacia el 
NNW:, codo que coincide con una notable disminución de su altura 
y de su anchura, de suerte que el Marañón (alto Amazonas) abre 
las fuentes de algún tributario á menos de 40 leguas del Pacífico, y 
apenas un lomo de 2,000 lo separa de aguas que corren á ese 
Océano. Ese indicio de la debilidad del Continente ocurre por cierto 
en la prolongación de la gran sinclinaldel Amazonas, siendo de ob- 
servar que en el flanco W. del codo, donde no hay valles de erosión, 
se encuentran los yacimientos de petróleo del Perú y una faja de 26 
leguas de tierras sin agua (desierto de Sechura). Sobre el interior 
del codo, al contrario y por contraste, la vigorosa erosión tropical 
ha penetrado en la meseta peruana, conquistando para la hoya del 
Amazonas la entrecordillera, de suerte que llega hasta la cuenca 
del cerro de Pasco, por medio de hoces y valles longitudinales ta- 
llados en el flanco oriental de la masa andina, siendo de adveriir que 
allí lo hizo en el terreno iriásico que más al A\ constituye el valle del alio 
Magdalena, 

Es al N., frente de la profunda entalladura que constituye el 
golfo de Guayaquil, donde comienzan los Andes ecuatorianos, que 

• No aseguramos la exactitud de este hecho, por ser deficiente la explora- 
ción del E, de esc país. En Colombia no sucede asi. 



Nueva Geografía de Colombia 225 



en verdad llegan hasta las breñas de Pasto. En esta sección apa- 
recen netamente dos crestas que g"uardan una mesa intermediaria 
más baja : en la cresta oriental domina el arqueano y es la más alia ; en 
la occidental, menos elevada y entera, se hallan rocas eruptivas en- 
tre rocas secundarias levantadas. Al mismo tiempo los volcanes 
reaparecen más potentes que nunca en ambas crestas, y sus erup- 
ciones llenaron la mesa intermedia, siendo fácil mostrar, por la 
disposición de esos productos eruptivos, que la aparición de tales 
volcanes siguió á la formación de los valles que estrían la cordi- 
llera. Semejante actividad volcánica reaccionó sobre la mesa in- 
termedia, como era natural, dividiéndola en una serie de cuencas 
dislocadas, cuyas aguas, ora salen al Pacífico, ora al Atlántico, 
porque los ríos de las vertientes externas, á favor de la altura de 
su caída, han llevado sus cabezas al través de las crestas, y de esta 
suerte conquistado la mesa interior. Al pie occidental de estos An- 
des se extiende, roída en parte por el golfo de Guayaquil, una an- 
cha faja de rocas relativamente modernas, preludio de las plani- 
cies colombianas del Chocó. 

En seguida aparecen los Andes colombianos propiamente di- 
chos, que se distinguen de los anteriores por dos características 
importantísimas : 

I.' Las dos crestas señaladas en el Ecuador continúan su rum- 
bo hacia el N., pero el volcanismo disminuye y entre ellas queda 
una sinclinal rellenada por rocas sedimentarias, que no guarda, á 
decir verdad, sino un solo valle, el del Cauca, que se abre paso no 
ya al Atlántico ni al Pacífico, sino al Mar de las Antillas, por lo 
cual es fenómeno orogénico sin igual en todo el resto de la cordi- 
llera, de Colombia al Cabo de Hornos. La cresta del E. presenta 
un eje arqueano señoreado por una serie de volcanes hasta los 5® 
de L. N., y luego cambia su geognosia. I^ cresta del W. ofrece 
diferente ordenación geológica, como en el Ecuador, y muestra 
huellas de un volcanismo menos intenso. 

2.* Al E. aparece otro relieve que á la vez que crea y limita 
otro valle paralelo al anterior, el del Magdalena, se aleja más y 
más de la faja volcánica para describir una curva é ir á unirse á las 
crestas litorales de Venezuela. En este relieve el volcanismo casi 
desaparece, y por su topografía resulta una especie de Jura gigan- 
tesco, formado por muchos pliegues sucesivos que d^ jan entre unos 
y otros valles longitudinales de donde ¡as aguas salen por hoces ó 
cluses, á caer á grietas transversales que los llevan ora al W., 
ora al E. ♦ A veces los pliegues se alejan un poco más y dejan 
campo á cuencas que colmadas forman altas llanuras aluviales. 
En fin, la íeciónica de la cordillera camhia por completo hacia el 7° 
de latitud N. : todos los valles se abren sobre el golfo de Maracai- 
bo, desa]>arecen los surcos transversales, y aparecen rocas de 
otras especies ó dispuestas de otro modo, sucediendo cosa análoga 
en las montañas fronterizas que cruza el Cauca, por lo cual á 
estas latitudes, conforme lo dijimos, terminan los Andes y principian 
los relieves caribes. 

• Eminentes geólogos europeos han añrniado que ninguna de (5«tas aguas 
va al E. (como si no existieran el Sarare, el Upía, el Negro), para así sustepl^f 
pieria tesis. 



226 Nueva Geografía de Colombia 



Así enunciados los caracteres generales de la geognosia an- 
odina, natural es entrar en algunos otros detalles referentes á Co- 
lombia, en especial para combatir errores que se han generaliza- 
do en el país sólo porque se leen en libros de extranjeros, olvi- 
dándose que ante los hechos es inútil oponer por único argumento 
nombres sonoros : en materias científicas el pedantesco tnagtsier 
iixit es imperdonable herejía en los siglos de las luces. 

En efecto, en estas páginas sostenemos que en Colombia cier- 
tos terrenos secundarios casi no existen, contra lo que han dicho 
tantos sabios ; que la llamada cordillera de Sumapaz ú oriental se 
compone, entre el pilar de Labateca y los cerros del Caguán, de un 
gran eje de rocas cristalofílianas y de vastas porciones primarias ó 
paleozoicas, agrupadas en especial en tomo de Bogotá y rodeadas 
por rocas jurásicas y triásicas, sin que falten algunas formaciones de 
carácter local ; que esta cordillera en su osatura es diversa déla 
del Quindío; que la falda W. de la del Chocó es, en su totali- 
dad,diversa de las otras en su geognosia, por lo cual la mesa occi- 
dental existe, geológica lo mismo que topográficamente hablando, 
y en fin, que el último modelado de nuestro suelo, es decir, lo que 
vemos hoy, es la obra de potentísima acción glaciar. 

Natural es, pues, principiar por dar las pruebas de afirmación 
tan perentoria, y que á muchos podría parecer extraña por su con- 
tradicción con las ideas sostenidas por otros escritores. * 



• 



No deja de ser curioso el génesis del vulgarizado error de que la cordi- 
llera de Sumapaz es cretácica, por las enseñanzas que encierra, una vez que tan- 
tos hombres ilustres han incurrido en el, y se debe en primer término á Hum- 
boldt y al colombiano Acosta. Cuanto á Karsten, autor del libro la Geología de 
la Cohmbia Bolrvarense^ publicado con caria geolt^gica en 1S48 y reimpreso en 
1886, un par de citas extranjeras bastarán para demostrar que ni el autor sabia 
observar, ni conocía el ramo de que se trata. En efecto, Sievers (Die Cordillera 
ven Mérida) dice que esa 2.' edición es mnws exacta que la primera^ y añade : 

" No puedo comprender cómo Karsten afirmó que según sus obser- 
vaciones la caída abrupta de la cordillera oriental daba frente á la Guayana ; 
cuando de los llanos del lago de Maracaibo se ve la serranía alzarse como una 
muralla hasta 4,700 metros sobre las llanuras del Zulia : preciso es reconocer 
que de este lado se encuentra la pendiente más fuerte de las serranías de Vene- 
zuela." A. Hettner (Die Kordillere Von Bogetá) abunda en las mismas opiniones. 

Por esto no sin dolorosa sorpresa vimos en un atlas, publicado con fondos 
nacionales, reproducir esa carta, que está en plena contradicción con todos los 
trabajos que realmente merecen atención, pues hace terciarias las rocas de Al- 
roaguer y de Supía, cretácicas las faldas del Tolima y las breñas de Remedios ! 

Que el ilustre Humboldt es responsable de que se volviera cretácica á Co- 
lombia, no es difícil probarlo. En efecto, en su libro Ensayo geognóstico sobfe el 
yacimiento de las rocas en anibos hemisferios, tratando de los terrenos secundarios 
en general y del asperón rojo en particular, dice (págs. 2H-2i8) que "una for- 
inación de gres (asperón ) de una extensión prodigiosa, cubre casi sin interrup- 
ción no sólo las llanuras septentrionales de Nueva Granada, sino también el 
valle del Magdalena y el del río Cauca, es posible que se extienda hacia el río 
Atrato y el Istmo de Panamá, y se levanta á grandes alturas, no en la rama cen- 
tral ó intermediaria de la cordillera, sino en los ramales oriental (Sumapaz) y 
occidental (Chocó). He podido seguir ese gres sin interrupción de Honda a San- 
tafé de Bogotá, Monserrate y Guata vita por Pandi. Se muestra en la cordillera 
oriental hasta 1,800 toesas de altura. Muchos terrenos de la Sabana de Bogotá, 
que pudieran tomarse por formaciones locales de la cuenca, descienden á 
valles que son 7,000 pies más bajos que la meseta. En la vía de Honda el eres 
^ interrumpid» cerca de Villeta por el thonschiefer de transición; pero todo «^ 



NuKVA Geografía de Colombia 227 



Ante todo, es preciso recordar que los terrenos se clasifican no 
por su simple aspecto ó por meras opiniones del observador, sino 
por la suma de tres clases de pruebas : los fósiles 6 elemento pa- 
leontológico ; las rocas 6 elemento litológfico, y la forma 6/acies del 
relieve, 6 sea el elemento morfológico. En tal virtud, principiare- 
mos por insertar lo que han dicho quienes realmente han explora- 
do el suelo de las cordilleras del montañoso occidente colombiano. 

En 1873 el ing-eniero inglés W. Ridley, después de ejecutar 
el trazo del Ferrocarril de Bogotá' al Carare y de los ramales del 
mismo á Boyacá y Santander, llevó á Inglaterra, tierra clásica de 
la geologfía, los fósiles y rocas recog-idos en sus exploraciones ; y 
de conformidad con el dictado de los sabios londonenses, escribió 
las lineas que sig^uen, en el informe oncial que presentó á la Com- 
pañía Constructora de Obras públicas de Londres : 

" El trazo para el ferrocarril arranca de Bogotá, rumbo del 
N., y atraviesa la g'ran sabana del mismo nombre, llanura de for- 
mación arenosa, y que evidentemente fue en época remota el lechó 
de un lago que se ha llenado y vuelto á desaguar más de una vez, 
~á juzgar por los resultados que dio la horadación de un pozo arte- 
siano que se practicó en las inmediaciones del término de la línea, 
porque después de la capa vegfetal se encontraron capas alterna- 
tivas de barro y madera de diferentes espesores, en descomposi- 
ción, que seguían hasta una gran profundidad. Por el ángulo máxi- 
mo de inclinación y distancia de las montañas circunvecinas, pue- 



hace creer que el asperón carbonífero y el yeso muriatífero de Bogotá y Zipa- 
quirá se ligan por el Rioneg^ro á los terrenos homónimos del valle del Magdalena» 
tendidos de Honda á la angostura de Carare... Este gres descansa directamente so- 
bre el granito (Banco) en cl valle del Magdalena y en Mariquita, sobre t\ gneis «fi 
Santana, sobre el thonschiéfer en Chimbe.... Los restos de cuerpos orgánicos del 
reino animal son muy raros en ese gres." Después dice que en el valle del Cau« 
ca y cerca de Santafé se suceden regularmente las tres formaciones del gres car- 
bonífero, del yeso y del calcáreo compacto, las que en Tocaima encierran algunas 
ammonitas, y rotundamente clasiñca el todo como gres rojo moderno y no como 
gres rojo antiguo; y agrega que aun cuando parecen ser modernísimos los car» 
bones de Can«as y la sal de Zipaquirá, la falta casi absoluta de fósiles, la po- 
tencia de las capas arenáceas y calcáreas sin otras mezclas, se oponen á esa idea, 
por lo cual cree que ** el gres de Nueva Granada es el verdadero gres rojo del an- 
tiguo Continente." 

Estas páginas de Humboldt, que penoso pero preciso es decirlo, no en* 
cierran una linea de verdad, ni litológica ni geológicamente hablando, extra- 
viaron el criterio de muchos hombres, por lo cual bastó en seguida que el colom- 
biano Acosta, que no veía sino por los ojos de Humboldt, Uevatra á Europa 
fósiles de los que contra la afírmacinn del sabio alemán son abundantísimos en 
las breñas de La Mesa, de Villeta, de Guaduas, &c., y que por el estado de la pa- 
leontología entonces se clasificaran como del cretácico, para que con fruición in- 
cluyera en esa clase de suelos el de Colombia, de Anapoima al Sube, se£Ún se de 
duce de una nota á un escrito del no menos distinguido Boussingault, en que 
este sabio afirmaba que esos terrenos eran triásicos^ es decir, lo que en realidad 
son, en el centro de Santander. 

Después Karsten, echando la culpa á Orbiguy, á Daubré y á otros pa- 
leontologistas célebres, hizo cretácica á toda Colombia, olvidando que enire los 
fósiles por ellos clasificados no había ninguno de las breñas que guardan Uu altipla- 
metes. En seguida el furor cretácico creció de tal suerte, que hasta se olvidó que 
los citados autores habían clasiñcado los dichos fósiles como infra-cretácicós, 
qoe muchos no eran sino fragmentos de animales y que por los progresos de la 



228 Nueva Geografía de Colombia 



de calcularse que la profundidad de la roca no es menor de 500 
metros. En esas montañas hay vetas de hulla [carbón del carboní- 
fero] f4ue cerca de Zipaquirá tienen dirección N.-S., alg^o inclinada 
al W., pero de poco espesor. 

"Luég^o sigue la cadena de montañas de Tausa, compuesta de 
arenisca esquistosa y piedra calcárea ; hay plomo y carbón de 
excelente calidad. 

"En los contornos de Ubate' aparece en la superficie la ooHta 
inferior [jurásica], en la cual se encuentra una nueva especie de 
Pedúnculos... Los rasgos geológicos de esta planicie se asemejan á 
los de la llanura de Bogotá. No lejos de Chiquinquirá y hacia el W. 
están situadas, á las márgenes del Minero, las famosas minas de 
esmeraldas de Muzo. La cadena de montañas en que abundan estas 
piedras preciosas pertenece á la serie calcárea inferior [jurásico], 
y se las halla en una piedra de cal secundaria, rica en am mónitas. 

*'La apariencia de los cerros en esta parte de la línea (cordi- 
llera de Vélez : El Roble) indica que ellas fueron uniformemente 
modeladas por una capa de hielo continua en una época remoííijna. Si 
se removiesen los árboles y el humus recientes, quedarían desnu- 
das las formas redondeadas y onduladas conocidas con el nombre 
de rocas moutonnes [así en el original], combinadas con las super- 
ficies pulidas y cruzadas de canales y surcos que corren en una 
misma dirección ; en tanto que hay rocas de desigual dureza, di- 
ques que atraviesan otras rocas y están todos cortados á un mismo 



ciencia muchos de ellos se miraron luego como característicos del jurásico. 
Hasta Hettner, que tan sabiamente disoh ió el manto único de Humboldt divi- 
diendo lo en siete grupos (esquistos de Honda, estpiistos de Guaduas, esquistos de 
VilUtay esquistos de Guadalupe, esquistos de Queta me, esquistos de Junin y cuarci- 
tas del Cocuy), es decir, no pecó con los ojos de la carne, á todos ellos, menos al 
primero, los incorporó en la creta Ni su propia carta geológica le hizo caer 
en la cuenta de que supuestos todos del mismo terreno, no podría explicar la 
anomalía que entrañaba esa variedad de sedimentaciones en un mismo y peque- 
no mar. Y no se diga que voces autorizadas no se levantaron contra semejantes 
absurdos : ya en 1885 el conocido Neumayr en su Geografía de la formacióii jurá- 
sica señaló entre los fósiles de estas tierrns granadinas am altheus características 
del piso del Lias, y el am^ricaii) Gibb combitió el mismo error páralos 
Andes peruanos. 

V para concluir, ahí va la última y contundente prueba de nuestro aserto: 
El Presbítero Dr. Federico C. Aguilar, voto tn la materia, escribió en uno de 
sus libros y en la misma página las siguientes contradictorias líneas : '*I^s terre- 
nos de esta cordillera [oriental], en lugar de estar formados de granito, de sienita, 
^'t gneis y esquistos, como los de las otras dus cordilleras, apenas constan de are- 
nisca que raras veces contiene trigonias, terebrálulasy cncrinos, pero sí el ammo- 
nites nodosus y peines, fósiles caractcríhlic< s de las calizas conchilíferasó del Mus- 
chelkalk; como también cXommomies gigantcsco,c\uQ 5eñala el grupo portlandia- 
no del piso de la oolita superior." 

*• Como en todo el trayecto recorrido no asoman en parte alguna los gra- 
nito«, sienitas, esquistos cristalinos, traquitas, basaltos, doleritas ó las diferentes 
brechas y conglomerados que de ellos se forman, aparece claramente que toda 
la formación superior de esta parte de la cordillera oriental [Bogotá al Magda- 
lena] es cretácea y que está sobrepuesta á los terrenos jurásicos y salíferos [grupo 
dtl trías]." Es decir, que á pesar de tener á la vista los fósiles característicos del 
jurásico y del triásico, por cuanto no hay rocas cristalofilianas ni volcánicas el 
notable escritor convenia en que este suelo es cretácico ! ; Y qué habría dicho si 
hubiera visto, como nosotros, los triióbitos recogidos en Guadalupe ó el granito 
descompuesto en algunas cañadas que están detras de Monserrate ? 

Picn puede decirse, en vista de lo que antecede, Horresco referefis. 



Nueva Geografía de Colombia 229 



nivel. Los precipicios actuales pueden haber sido formados en 
parte pwr la acción volcánica, en parte por desagregación. La incli- 
nación de las estratas es casi de E. á W. y su dirección de N. á S. 
" La parte de la línea comprendida entre las Llanadas y Lan- 
dázuri [y aun hasta El Guayabito] pertenece á las series carboní/era y 
devónica, y deja ver las estratas completas desde las pizarras car- 
boníferas inferiores hasta las devónicas y areniscas inferiores. El 
fenómeno de craiganiail (escarpa y talud) aparece en todas estas 
colinasi en donde se ve por un lado de los valles una cara tajada 
á pico, mientras por el otro el declivio es muy suave : esto parece 
el resultado del período de dri/í [acarreo ? J, que obró evidentemente 
de Oeste á Este, denudando las alturas que á la corriente se opo- 
nían al paso, por lo cual se quedaron intactas las faldas y terrazas 
opuestas y abrigadas. Es digno de observar que mientras más 
elevadas son las cordilleras sobre el nivel del mar, más abrupto y 
pronunciado es el flanco del frente, lo cual prueba que las partes 
más cercanas á la superficie, durante la sedimentación fueron lami- 
das más intensamente que las situadas á mayor profundidad. Cerca 
del Guayabito hay una fuente de petróleo que brota de entre are- 
nisca blanda. La llanura baja del Carare es de depósito aluvial. 
Los lechos de muchos ríos contienen arenas auríferas. 

" Del lago de Fúquene á Tinjacá se encuentran la nueva are- 
nisca roja, y cristales de cuarzo , sobre arenisca dura con delgadas 
venas de cuarzo. En las inmediaciones de Ecce-Homo se encuen- 
tran fósiles en abundancia, como ammonitas trigonias, tramitas é 

ínoceramos Las lajas son inútiles porque se descomponen en 

breve En el valle de Moniquirá se encuentran piedra caliza do- 

lomítica, keupermarga, tufas y pizarras pertenecientes á las series 
oolítica inferior y devónica y á las intermedias En la cordille- 
ra del poniente se encuentran los mismos fósiles arriba nombra- 
dos Cuando desde un punto elevado se puede divisar bien la 

dirección de varias anticlinales y las fracturas transversales de los 
boquerones (hoces) y los valles, es posible trazar la forma origi- 
nal del terreno antes de la dislocación de las estratas. Las estratas 
del Ramal ilustran una buena porción del terreno comprendido 
entre el oolítico inferior y el devónico. 

" A corta distancia de Leiva, cerca de la depresión que queda 
en el camino de Tunja, hay innumerables fósiles, y principalmente 
ammonitas, trigonias y pectúnculos, muchas de las cuales son nucidas 
espedes no clasificadas antes y que pertenecen á la serie oolítica in- 
ferior (jurásico). También hay arenisca nueva roja, arenisca roja 
antigua y piedra arenisca micácea (devónica), que constituyen la 
formación principal de los alrededores de Leiva. La roca talcosa y 
otras han sido alteradas por la acción de las venas minerales. En 
el Desaguadero hay cristales de cuarzo, algunos de grandes di- 
mensiones. De Sáchica á Samacá se encuentran ammonitas, are- 
nisca devónica, arenisca roja antigua, arcilla de Oxford [jurásico 
inferior], pizarras verdes talcosas, saponita verde, &c. En los ce- 
rros de Samacá aparecen las estratas de la serie carbonífera inferiora 

El inglés R. B. White, ingeniero de minas, describe así la 
geognóstica del Cauca, cuyo suelo divide en cinco zonas geolój^- 



NvEVA Geograf/a de Colombia 



caí : 1°, la cordillera central (flanco üccidentalj ; 2°, la cordillera 
occidental (ambos flancos) ; 3°, los valles del Patía y del Cauca ; 
4.**, la Co¡ta, entre la frontera ecuatoriana y el valle del San Juan ; 
5,**, los valles del San Juan y del Atrato. 

"La cordillera central puede y delje llamarse volcánica; se 
compone, en efecto, de una serie de volcanes, separados por ma- 
sas de rocas eruptivas ; y aun cuando algunos de ellos dan seña- 
le» de actividad, en lo general puede mirárseles como extinguidos. 
Lavas, traquitas, basaltos, dioritas, granitos sienlticos y pórfidos 
en inmensa variedad, constituyen la armazón de la cordillera, en 
tanto que en los flancos aparecen las rocas primarias y secunda- 
rias, en especial los esquistos [pizarras], hondamente metamor- 
foseados. 



Kigufa^SS— El Salto du Tuquctiilama vislo de fíente (terreno primarlo ñ 

" La geología del Caquetd no es bien conocida, pero se sabe 
que las partes bajas son vastos aluviones, y en los montes se ha- 
llan las mismas rocas sedimentarias que en la cordillera descrita. 

" El valle del Cauca en su mayor parte es una llanura de alu- 
viones, enmarcada por dos cordilleras que sobre el llano mues- 
tran faldas compuestas de rocas secundarias rotas aqu( y aHá - 
por las dioritas y los pdrfidos. En las rocas sedimentarias abundan 
A oro, el carbón y la cal. El valle es cerrado al S., cerca de 
Quilichao (Santander), por relieves compuestos de pórfidos y diorí> 
tas con aluviones auríferos. 



Nueva Geografía de Colombia 



231 



" El valle del Patía presenta en su fondo pequeña llanura, y 
rocas secundarias cubren la mayor parte de la región, dislocadas 
por otras eruptivas, en especial dioritas, sin que falten el metamor- 
fismo producido por las traquitas, y las lavas arrojadas por los 
volcanes de la cordillera central. También existen aquí oro, car- 
bón de excelente calidad y otros diversos minerales y piedras 
preciosas. 

" La cordillera occidental difiere en su gcognosia de la central, 
pues no presenta volcanes, salvo al S. en la región de Túquerres, 
donde se encuentran los cráteres del Cumbal y el Chiles, ya extin- 
guidos. * Granitos y dioritas forman la parte que encierra el valle 
del Patía ; y las mismas rocas y además pórfidos y sienita graní- 
tica constituyen la que encierra el valle del Cauca. Las rocas se- 
dimentarias del revestimiento de los ejes cristalinos son principal- 
mente esquistos micáceos y hormbléndicos. 

" Los terrenos secundarios con arenisca, carbón y cal, apare- 
cen al pie, principalmente en Supía. El oro se halla en muchas 
partes. 







Figura 89 — Corte geológico del Salto de Tequendama [según Hettner] — Las 
areniscas de Guadalupe son del terreno paleozoico ; las pizarras de Guaduas 

del mezozoico. 

"La costa pacífica, del Mira al San Juan, se compone en la lla- 
nura litoral de dilatados depósitos terciarios, en algunas partes al- 
terados y aun cambiados por el calor [?J. Dichos depósitos consis- 
ten en gravas y lechos de conglomerados formados de arena, ar- 
cilla y marga. En la parte alta aparecen las rocas primarias y 
secundarias, principalmente pizarras y micasquistos jurásicos y 
micasquistos micácicos y hormbléndicos sildricos; en ambos hay 
aluviones auríferos. En la formación terciaria se encuentran dond¿. 
quiera arenas auríferas equivalentes á las de California. El aspec- 
to de muchos cerros hace creer sean de rocas porfidíticas y otras 
ígneas, y en su vecindad se hallan aluviones auríferos. El cpnoci- 

* Esta añrmación no es exacta : el Chiles, lo mismo que el Cumbal, el 
Oreja y ti Azufral, dan continuas muestras de que no han apagado sus entrañas; 
y si luego, en buen trayecto, en verdad no hay volcanismo, reaparece dos grados 
alN. : el Naya, como el Sotomayor, es un cráter traquítico ; al respaldo de Rol- 
danillo-Toro existen traquitas y solfataras, y lo mismo sucede en el Paramillo 
dd Cboc¿^ lo cual en cierto modo conñesa luego el autor. 



232 Nueva Geografía de Colombia 



miento geológ-ico de la región aiín deja qué desear si del conjunto 
se pasa á los detalles. 

" El valle del San Juan es i¿>ual á las tierras que acaban pe 
describirse, y además encierra grandes cantidades de platina. I^s 
Mojarras de Tadó, el cerro Dojurrá y el cerro Torra son espécimen 
de masas eruptivas aquí más abundantes que al mediodía. Lx> mis- 
mo puede decirse del valle del Atrato. Cuanto al relieve que se- 
para estos ríos del Pacífico, se compone esencialmente de rocas 
secundarias y terciarias con aluviones modernos al pie, y esta for- 
mación se extiende hasta el Darién. Formaciones infracretácicas 
y terciarias se hallan en Turbo y otros lugares del Atrato y de la 
costa del Pacífico ; y los carbones que encierran no tienen gran 
valor comercial, por no ser en verdad sino lignitos. El flanco de 
la cordillera occidental en estos valles se compone de esquistos, 
pizarras y rocas metamórficas del terreno sildrico ; botones de 
sienita granítica y porfidítica también existen, pero en menor can- 
tidad que al mediodía. Los aluviones auríferos son abundantes. 

'* El terreno del Alto Riosucio, donde parece invertido el or- 
den normal hidrográfico, es eruptivo. Los basaltos, trapps y pór- 
fidos son comunes y rompen la superficie entre capas de pizarra, 
conglomerados y areniscas, formando un nudo extraordinario de 
cordilleras y morros que confunden al monteador y le hacen difí- 
cil saber en qué río se encuentra."' 

El mismo ingeniero emite los siguientes conceptos en su es- 
tudio del trazo de un ferrocarril del Valle del Cauca á Medellín : 

"La cordillera que se levanta al W. de Medellín es de granito 
muy descompuesto ; la falda que da al Cauca se compone de piza- 
rras con cal y carbón, probablemente jurásicas y cretácicas; el río 
Cauca corre entre rocas basálticas algo descompuestas ; el terreno 
quebrado que en seguida se extiende hacia el San Juan de Andes, 
se compone de dioritas y esquistos metamórficos y fragmentos 
basálticos. La cordillera oriental del mismo río se compone más 
al S. de pórfidos, y en la falda que cae al Risaralda está formada 
primero de pizarras hormbléndicas metamorfoseadas con vetas 
de granito, y luego de serpentina.'' 

El americano John C. F. Randolph, ingeniero de minas, en 
una publicación hecha en los Estados Unidos, sintetizó como sigue 
la geología del Centro de Colombia : 

" La cordillera occidental es muy antigua ; el Cauca rueda 
por una sinclinal lo mismo que el Magdalena ; la cordillera orien- 
tal hacia este río se compone de calizas jurásicas; en el Tolima 
se encuentran aluviones entre colinas triásicas de arenisca roja, 
cuyos estratos se inclinan de W. á E. y llegan á altitudes de 1,220 
á 1,525 metros, mas sin que falten en algunos puntos delgadas ca- 
pas jurásicas sobre dichas estratas. Más arriba en la falda de la 
cordillera central aparecen también igualmente inclinados los es- 
quistos primitivos (azoicos) con manchas de andesita, y en el lomo 
fibundan los volcanes. La parte meridional del Departamento en 



Nueva Geografía de Colombia 233 

referencia muestra todos sus relieves hechos de estratas triásicas 
intactas, con alturas que aquí suben hasta los 2,135 y 2,440 me- 
tros. Hacia el N. y tierras de Antioquia la formación triásica está 
más despedazada." 

Y en un informe rendido al Gobierno de Colombia en 1888, 
bosquejó así la geología del Alto Magdalena : 

" La geología del Tolima no es complicada : al contrario, po^ 
cas son las formaciones en él representadas. Desde luego, al re- 
correr el Departamento de N. á S., llama particularmente la aten- 
ción una formación de arenisca roja, que en el Norte y en el cen- 
tro forma colinas bajas que invaden las llanuras paralelamente al 
río Magdalena. Estas colinas tienen un carácter especial : los 
flancos que miran al W. son escarpados, como cortados á tajo, y 
mostrando claras las líneas de estratiñcación, presentan la huella 
de una gran ruptura ; en tanto que las faldas orientales van de- 
clinando suavemente hasta llegar al Magdalena. En la banda 
oriental de este río se ven las mismas rocas en colinas aún más 
elevadas, presentando sus flancos escarpados y sus líneas de es- 
tratificación al W. y el declive suave hacia la parte oriental. Uno 
de los mejores tipos del modo como se presenta esta arenisca es 
tal vez la loma de Gualanday. Esta misma formación se extiende 
á veces hasta la cordillera (central), en cuyas faldas suele encon- 
trársela formando al descomponerse arcillas rojas muy tersas. 

"En el centro y en el Sur del Departamento todos los caracte- 
res de esta formación indican que ella existió como un lecho ho- 
rizontal que cubría todo el valle, hasta que al levantarse la cordi- 
llera (central) fue rota en virtud de la presión que obró sobre esa 
capa de abajo á arriba. Así lo indican los peñascos escarpados 
que miran al W. y las faldas que declinan paulatinamente al E. 
En el Sur esta formación de areniscas rojas se extiende como una 
capa ondulante, continua y sin ruptura, desde el río Magdalena 
hasta el Plata, y probablemente hasta Popayán. * La fuerza que 
levantó la cordillera al Sur no fue tan poderosa, de modo que las 
montañas no son sino pliegues ü ondulaciones de la formación 
de arenisca roja, sin que ésta haya experimentado ruptura al- 
guna. Estas areniscas del Tolima no son otra cosa que la are- 
nisca roja triásica, y como el reloj que al pararse á causa de un 
temblor, marca el momento preciso en que éste ocurrió, así esta 
gran formación de arenisca levantada y rota por la sublevación 
de la cordillera, señala la época precisa en que ésta fue formada. 
En el período triásico se verificó también la sublevación de la cor- 
dillera de México y de las poderosas cadenas de los Estados .Uni- 
dos, como lo comprueban allí los mismos caracteres. Subordinado 
á las areniscas rojas se ve el segundo miembro del grupo triásico 



* Si el autor hubiera cruzado el páramo de Guanacas, habría visto que la 
cordillera tiene aquí la misma altura, y que su formación geológica no di- 
fiere de la que se halla en Barragán ó Calarcá. 

N'ua/a Geografía de Colombia tomo i — 16 



234 Nueva Geografía de Colombia 



en Payandé y en el río Coello, cerca de este lugar. Estas calizas 
se notan también cerca del Gigante, subordinadas á las areniscas 
rojas. Ocasionalmente se hallan en éstas calizas fósiles de las mis- 
mas especies conocidas en la formación triásica de Norteamérica. 
I>ebajo de las calizas se presenta á veces una arenisca frecuen- 
temente metamorf oseada, que viene á ser el tercer miembro de 
la serie, representado en las cuarcitas de Miraflores y del Real de 
Minas, ó bajo la forma de las areniscas blandas de las cercanías 
de Santa Ana. 

" La segunda formación geológica es la de los esquistos lau- 
rencianosy que aparecen sobre los relieves desde Ibagué * hasta Vic- 
toria, en una línea general de N.S. é inclinadas al E. Estos esquistos 
son rocas arqueanas y mucho más antiguas que la formación 
triásica, pues constituyen la formación más antigua conocida. 
Cuando se verificó el levantamiento de la cordillera y fueron rotas 
las rocas triásicas superyacentes, fue cuando los esquistos apare- 
cieron por primera vez. Ellos constituyen una formación importan- 
te para el Tolima, puesto que contienen las vetas de oro y plata 
productivas hasta hoy conocidas. 

"Al W. descuellan los páramos y nevados en donde se en- 
cuentran los granitos, andesitas, pórfidos, dioritas y basaltos. A 
menudo se desprenden hasta los llanos diques de granito y de an- 
desitas que van de W. á E., y más arriba, en la montaña, se ven 
diques de basalto y de dioríta con la misma dirección. 

" Queda aún otra formación geológica, que es la cuaternaria, 
para terminar el bosquejo geológico del Tolima. 

"Después de las grandes convulsiones del período Triásico, 
que cambiaron la topografía de ambos continentes, entró en juego 
la acción erosiva y probablemente la glacial, demoliendo, despe- 
dazando y acarreando cuanto estaba á su alcance, y es así como 
se explica la formación de los aluviones del Norte y del llano que 
hoy vemos. No hay indicio de rocas jurásicas y terciarias interca- 
ladas entre las triásicas y los aluviones y tierras cuaternarias, 
prueba evidente de que al levantarse la cordillera fue cuando las 
areniscas surgieron del fondo del mar, y por otra parte, no hay 
evidencia en el Tolima de que algunas de las rocas paleozoicas, 
silurianas, devonianas, carboníferas ó pérmicas, estén incluidas en- 
tre las triásicas y los esquistos arquéanos. Personas inteligentes 
opinan que las rocas eruptivas y las arqueanas son las únicas que 
existen debajo del período Triásico en Colombia, y que las mani- 
festaciones ocasionales de granitos y andesitas en los flancos de la 
cordillera, no indican diques, sino la continuación de la roca erup- 
tiva subyacente, habiendo desaparecido por erosión las rocas sedi- 
mentarias que los cubrían ; mi opinión, sin embargo, respecto de 
estas rocas eruptivas, es que son diques. 

" En las rocas triásicas á uno y otro lado del Magdalena hay 
yacimientos de carbón, consistentes en lignitos del mismo período. 
Esta clase de lignitos se halla en Norteamérica en los flancos de 



* En la carta corrige este error y prolonga los esquistos hacia el S., pero 
lólo hasta el Huila, influido por la idea de que las rocas triásicas llegaban hasta 
\% QÍ^a del Ouanacasy lo cual no es verdad, conforme queda dicho» 



Nueva Geografía de Coloubia 



las grandes cordilleras del Oeste. Mr. Boussingault, qué vino á 
Colombia en 1 833, hizo, de edad de 2 1 años, un viaje del Magda- 
lena al Cauca, y permaneció cinco años en el país. En dicho viaje 
vio los mismos esquistos laurencianos y también gneis al lado occi- 
dental, seguidos alW. por areniscas que se inclinan en este sentido; 
en otras palabras : las mismas rocas que se ven al E. inclinadas 
en sentido contrario, como era de esperarse. Como Mr. Boussin- 
gault vivió en una época en que la geología era aún incipiente, y 
aún no se había determinado ni comprendido entonces la posición 
exacta de los esquistos laurencianos, él no los designa sino con el 
nombre de pisarías. 

" Los esquistos laurencianos ó arquéanos que se extienden des- 
de Órganos hasta el confín septentrional del Departamento, difie- 
ren mucho unos de otros en aspecto y cualidades : los micáceos 
blancos, los azulosos duros de mica negra, son los auríferos ; los de 
rayas blancas y negras, algo duros, son los argentíferos." 

En la Memoria del ingeniero Cisneros sobre el Ferrocarril 
de Antioquia, se encuentran los siguientes ApurtUs geológüos sobre 
ese Departamento: 

" Las rocas que sirven de base á estas montañas son el diala- 
je 6 serpentina grosera, la diorita, el grunstein, la sienita gránitoi- 
de y profiroide, el granito puro y las rocas que constituyen varie- 
dades de las ya mencionadas. 



Figura 90— Peñol de Guna[)t (Aniioquia), Masa pqtfiroíde de 105 metros <li 
»ItUI« por IJ I de anchura (canto errálicogiganleseo). Del álbum de la Co- 
misión Corogiálica (inédito). 



236 Nueva Geografía de G)LOUBtA 



"En el lecho de los ríos se presenta casi siempre el conjunto 
de rocas que debe considerarse como base de la formación mon- 
tañosa, á par que otras acarreadas por las corrientes de agfuas, 
por hundimientos y quizás también por algunas otras causas. Frag- 
tn^ntos de diferentes clases de cuarzo, fonolitos, ó piedras de cam- 
pana, jeodes, láminas de mica, pedazos de pegmatita, trozos de 
sílice córneo, son las piedras más comunes ; y esto mismo que se 
nota en el examen superficial de los ríos, se observa en mayor es- 
cala, en los terrenos de aluvión que sirven de hacinamiento á di- 
chas rocas y constituyen por todas partes la formación de las mi- 
nas de oro corrido. 

" En muchos lugares hay fajas de terreno sedimentario, y en 
ellas se encuentran tierras de diferentes colores ; arenas, gredas y 
sustancias diversas, que deben reputarse como efecto natural de 
la descomposición de las rocas madres ; pues con ligeras excepcio- 
nes, todo el país está compuesto de formaciones de carácter pri- 
mitivo. Esto es de tal suerte que observando rocas primitivas por 
un lado, y aluviones de muy reciente depósito por el otro, hay lu- 
gar á deducir un hecho, de carácter negativo es verdad, pero que 
^irve para definir muy bien la naturaleza especial de este territo- 
rio. El hecho negativo á que aludo consiste en la falta total ó casi 
total de restos fósiles. 

" Es muy poco lo que hasta el presente se ha podido encontrar 
en Antioquia en materia de huesos petrificados, conchas marinas ó 
lacustres, moldes vegetales, &c., que revele depósitos de una or- 
ganización anterior. Las minas mismas de hulla que forman una 
gran zona á lo largo de una y olra ribera del Cauca, están despro- 
vistas de los'fósiles que les son comunes en otros países. 

'* Hay quienes crean que todos los valles, vegas, recodos y es- 
trechuras del país deben ser considerados como antiguas cuencas 
ó estanques desecados de viejos lagos andinos. Esta teoría presu- 
me la .existencia quieta, pacífica y tranquila de las aguas detenidas 
por muchos siglos ; presupone también la enorme extensión y no- 
table profundidad de esos lagos, y en fin, da por cierto que los rá- 
pidos, cataratas, cascadas, ancones y estrechuras de nuestros ríos, 
fueron los desagües naturales por donde lentamente el líquido se 
abrió paso. Sin negar la existencia probable de depósitos de agua 
en los senos de estas montañas, hay razones para poner en duda 
que el fenómeno haya tenido lugar de la manera antes indicada. 
Faltan en las laderas escarpadas las marcas paralelas impresas 
por las aguas lacustres en su descenso gradual ; faltan los fósiles 
peculiares á estas formaciones ; y falta, en fin, á la mayor parte de 
estas supuestas cuencas esa rica y feraz capa vegetal que los 
tiempos y las corrientes acumulan lentamente en el fondo de los 
estanques. 

"Natural parece suponer que hubo en el fondo de estas comar- 
cas, como en otras de América, un cataclismo neptuniano en fuer- 
te escala ; que la corriente general tuvo lugar de S. á N. para el 
centBo de Antioquia; que las aguas se desviaron en parte al NW. 
y NE. por los cauces de ríos allí existentes, y en fin, que la perma- 
pencia de las aguas en las partes bajas fue transitoria, rápida, vio- 



Nueva Geografía de Colombia 237 



lenta, y que rompió los diques y barreras que se le oponían, * sin 
dar tiempo á la formación de los caracteres físicos que distinguen 
los terrenos en que el agua ha sido detenida durante siglos. Los 
aluviones de débil potencia, los ventisqueros y otras señales que 
sería largo enumerar, apoyan esta creencia. 

" Hay también en el Estado una faja de carbón de pie- 
dra, cuya dirección general es N.S., formando grandes depósitos. 
No lejos de Puerto Berrío hay indicios de existir depósitos de car- 
bón fósil. Se encuentra en abundancia piedra calcárea, en lo ge- 
neral carbonatada en poderosísimos depósitos, formando grandes 
macizos de mármol grosero, en especial á orillas de los ríos Claro« 
Cocomá, Nare y Pocuné, sin que falten piedras finas de mármol 
blanco entre ellas. La mayor masa de piedra calcárea está á in- 
mediaciones de Amalfi, y forma una colina de casi una legua de 
circunferencia, en donde se ven peñascos como de 30 metros de 
altura, compuestos de esquisto blanco. Las peñas que se encuen- 
tran alrededor de la escarpa son esquistos micáceos. La nriasa 
blanca consiste en carbonato en partes cristalino, en partes gra- 
njloso, blanco o negro, y e.xhala un olor fétido al quebrarse." 

Los Sres. Garcés y Gutiérrez Aran*;^o, encargados en 1893 d^ 
estudiar la langosta en las montañas del Castigo (Palia), hacen la 
siguiente reseña geológica de esa importante comarca: 

" La topografía del terreno que atraviesa el camino que sigue 
hacia el valle del Patía es muy variada. Al principio se encuen- 
tran pequeñas cordilleras que en forma de antemurales se des- 
prenden de las grandes cadenas de montañas central y occidental, 
entre las cuales se nota principalmente la llamada de Sachacoco, 
que desprendiéndose de la banda occidental de la cordillera cen¿. 
tral, va á terminar en la parte oriental del occidental, constituyen- 
do el divortia aquarum de las aguas que al N. forman el río Cauca 
y van al Atlántico, y de las que al S. forman el río Patía, que va 
al Pacífico. Este antemural, delgado y desigual, está constituido 
por una base de pórfidos con un espinazo granitoide, en la mayor 
parte de su extensión cubierto por los detritus volcánicos del Pu- 
racé y de los demás volcanes que debían existir en las épocas 
eruptivas de la cordillera á que pertenecen. 

"Cerca de Cuevitas empieza una capa de aluviones ocres, sólo 
interrumpidos en el río de las j^Piedras, en cuyo fondo y orillas se 
ven asomar traquitas, libias, traps volcánicos no definidos, cuar- 
zos, pórfidos, rocas volcánicas y asperones en capas sucesivas. A 
medida que se desciende hacia el^valle del Patía, las dos cordi- 
lleras, central y occidental, van separándose sensiblemente, de tal 
suerte que al llegar al valle se encuentran á una distancia bastan- 
te considerable, formando una cuenca profunda, plana, constituida 
en su mayor parte de mesetas y colinas, unas y otras de poca al- 
tura y extensión, siendo la mayor la que se llama el valle del Pa- 



* Nunca las aguas, cualquiera que sea su volumen, pueden romper de esa 
manera las cordilleras. Hoy está probado que los letbos de los grandes ríos $09 
accidentes que persisten i través de las diversas épocas geológicas. 



Nueva Geografía de Colombia 



t(a propiamente, limitado al N. por las colinas del Etordo y dividido 
en dos por el cerro del Manzanillo, que se avanza hasta cerca de 
los r(os Guachicono y Sar Jorge, que rodean el llano por el E. y 
S., quedando el Patía al W. 

" Pasando á la banda occidental del río Patfa por Gramalote, 
el valle se estrecha considerablemente hasta Martín Pérez, en 
donde queda limitado por un contrafuerte d-; la cordillera occi- 
dental, de faldas precipitadas, que avanza hiista la orilla del río y 
sustenta en su lomo el caserío del Rosado. 

"Tanto en el valle del Patía como en los demás valles profun- 
dos que se encuentran al S., las rocas que forman la base de la 
serie en lo general son esquistos meiamórficos antiquísimos, quizás 
silurianos, aunque es difícil precisar con clandad la e'poca á que 
corresponden ; siguiendo i estos, en orden cronológ;ico, les áspero, 
nes con ligníta y semiesquístos creta eco-terciarios [sic], que se 
hallan principalmente en las cercanías de las riberas del Patla, 
Guáitara, Juanambd y Mayo. La parte superior de la formación 
terciaria está compuesta de cascajo y conglomerados en grandes 
cantidades, cretácco-terciarios y terciarios [sic], entre los cuales 
se encuentran margas y esquistos, clorito-mi cáceos, de dtstribu- 
cidn irregular y de poca extensión en algunos puntos, aunque 
abundan en otros, como en el Rosario, La Sierra, Las Mese- 
tas, etc. 

"Los valles de Patía, Mayo, Juanambú y Guáitara, están cu- 
biertos de depósitos volcánicos considerables, arrojados en la épo- 



Figura 91— EraniÍEuo |ia«nle [a tarablla en il Jiiaii.iiiibú — RocM porfi- 
diticas y volciiiii:.is— [Jel álbum dt la Comisi'íii Coiogrdfici (inédilo). 



Nueva Geografía de Colombia 22g 



ca posterciaría por los volcanes de Galera, Doña Juana, Las Ani. 
mas, Sotomayor, &c., y cuyos detritus fueron conducidos hacia las 
partes bajas por el hielo al derretirse en cantidades inmensas *, donde 
quedaron depositados al desaparecer los lagfos que en esta época 
deberían existir. Hay puntos en donde se encuentran las rocas estriadas 
que comprueban perfectamente su procedencia de las alturas , pues tienen 
todavía las rayas que el frote les ocasiono en su lento curso hacia los va- 
lles. Bien es cierto que la acción de la atmósfera, el sol, las lluvias 
y la blandura de las rocas han hecho que en muchas de ellas se 
borren las estrías, dejando apenas huellas perceptibles, sobre todo 
en algunas traquitas de consistencia granitoide. 

" La constitución geológica de las riberas de los ríos Patía, 
Mayo, Juanambü y Guáitara, es en su mayor extensión volcánica ; 
estas riberas presentan la forma de grandes bancos y mesetas 
formados de capas de conglomerados angulosos [brechas], duros 
y resistentes, arena y piedra pómez pulverizada, distinguiéndose 
entre todos el vallecito llamado de Cumbitara, colocado profunda- 
mente en la confluencia del río Mayo con el Patía, al descender 
por los asperones que componen el caserío del Rosario, es decir, 
está encerrado por elevadas cordilleras y dividido en cuatro par- 
tes por el río Patía, que lo atraviesa por el centro de N. á S. ; 
el Mayo, que divide la parte oriental de E. á W., y la quebrada 
de Pinche ó del Rincón, que divide la occidental, corriendo en 
dirección contraria al Mayo. La superfície del valle queda á 
unos 30 metros del nivel del río, y se muestra cubierta por un 
suelo árido de arena, guijarros y piedra pómez pulverizada. Des- 
pués de esta capa se halla otra de brechas, arenas y ceniza, y así 
alternadas y aumentando de espesor siguen hasta la roca feldespá- 
tica ó metamórñca que les sirve de base y de cuya unión se ven 
salir fuentes salinas y termales. 

" El lago de deshielo que formó el valle del Patía al buscar 
su salida hacia el W., encontró al extremo sur del vallecito de 
Cumbitara una incalculable resistencia en los antemurales de pór- 
fidos, de diferentes direcciones y consistencia, que unían las cordi- 
lleras central y occidental en estos puntos, lo que hizo, probable- 
mente, que en éste se detuvieran las aguas aglomerando de modo 
simétrico las capas de que se componen los bancos que bordan los 
ríos Patía y Mayo en este punto. Esta resistencia debió ser más 
grande hacia el S., en la desembocadura del Guáitara, en donde las 
masas de f)órfido consistente aprisionan el río Patía tan considera- 
blemente, que hay puntos en donde todo su inmenso caudal de aguas pasa 
comprimido por entre dos rocas que se miran frente á frente á una dis- 
tancia de 5 metros, estándolo en otras partes por mesetas altísimas 
como las de Guascaurco, compuestas en su superficie de brechas, 
arenas y piedras pómez en capas superpuestas, siendo su centro 
de esquistos metamórficos y traquitas duras." 

Por su parte el ingeniero F. Shunk, Jefe de la Sección Colom- 
biana en el trazo del Ferrocarril intercontinental, hace en su ¡H" 



* \jk bastardilla no es del original. 



240 NucvA Geografía de Colombia 



forme la siguiente perentoria afirmación sobre el terreno que me- 
dia de Tulcán á Cáceres por la entrecordillera : 

" El material que debe moverse consiste principalmente en 
arcilla roja ó amarilla, mezclada con arena en algunas partes, pero 
casi siempre dura. A veces consiste en esquistos y rocas pizarro- 
sas, y también en piedra pómez ó arena de la misma, endurecida. 
El basaliOy el traqw'io, el pórfido y la roca granitoide pueden considerarse 
como señales caracterisiicas de todos los terrenos altos interandinos expío - 
rodos por este cuerpo. Abundan muestras de todos ellos casi en to- 
dos los lugares. Al S. del valle del Patfa no se encuentra arcilla 
sino en pequeña cantidad, pero es el material que predomina en 
toda excavación desde que se entre en él por el lado del N. Ijsl 
roca sólida no se presenta sino raras veces ; y como no hay hele- 
ras, el material está constituido de tal manera, que en toda la lon- 
fitud de la línea, hasta Medellín, está formado de pedazos sueltos 
de roca desmenuzada, con la inclinación de ^^ á i ó de ^ á i . 
Nunca se vio piedra de construcción sino en el lecho de los ríos, 
que son muchos y donde es muy abundante. Dondequiera se ven 
los vestigios de la acción del tiempo y de los elementos. De Me- 
dellín al paso del Cauca en Cáceres, la roca es aurífera. El mate- 
rial excavado consistiría en esta zona principalmente en arcillas de 
diversos colores, esquistos y pizarras más ó menos metamórñcas." * 

Caldas el sabio, padre de la geografía científica en Colombia, 
describió en cortas y magníficas líneas la región andina del Pací- 
fico, es decir, el Chocó ; líneas que complementan, por modo natu- 
ral, el cuadro de White : 

" Llueve la mayor parte del año. Ejércitos inmensos de nu- 
bes se lanzan en la atmósfera del seno del Océano Pacífico : el 
viento Oeste, que reina constantemente en estos mares, las arro- 
ja dentro del continente ; los Andes las detienen en mitad de la 
carrera ; aquí se acumulan y dan á esas montañas un aspecto 
sombrío y amenazador ; el cielo desaparece ; por todas partes 
no se ven sino nubes pesadas y negras, que amenazan á todo 
viviente ; una calma sufocante sobreviene ; este es el momento 
terrible ; ráfagas de viento dislocadas arrancan árboles enormes ; 
explosiones eléctricas, truenos espantosos ; los ríos salen dé su le- 
cho, el mar se enfurece, olas inmensas vienen á estrellarse sobre 
las costas ; el cielo se confunde con la tierra, y todo parece que 
anuncia la ruina del universo. En medio de este conflicto el via- 
jero empalidece cuando el habitante del Chocó duerme tranquilo 
en el seno de su familia. Una larga experiencia le ha enseñado 
que las consecuencias de estas convulsiones de la naturaleza son 
pocas veces funestas, que todo se reduce á luz, agua, ruido, y que 
dentro de pocas horas se restablece el equilibrio y la serenidad. 



* Después de estas líneas es inútil copiar las añrmaciones geológica! de E. 
Andrée, mala reproducción de trabajos anteriores desmentidos por las explora* 
ciones dignas de tal nombre^ 



NuxvA Geografía de Colombia 241 



" En medio de este país hay una zona ó capa de cascajo, de 
arena, de piedras, de arcillas diferentes, paralela al horizonte, y 
encerrada entre límites bien estrechos. Él término inferior comien- 
za á 80, ó cuando más á 100 varas, y el superior acaba á 8cx) ü 
820 sobre el nivel del Océano, y su grueso, como se ve, es de 
unas 720 varas, poco más ó menos. Dentro de estos límites se 
halla la región del oro, y ellos constituyen, por decirlo así, los con- 
fines de la patria de este precioso metal, mezclado siempre con la 
platina indomable por tantos años. Encima ó debajo del nivel de 
esta famosa capa nunca se ha hallado un grano de oro, y jamás 
se ha visto un átomo de platina. De ella es de donde han salido 
las masas asombrosas de estos metales ; aquí en donde se han 
formado fortunas extraordinarias ; y aquí es donde están ence- 
rradas la esperanza y la codicia del habitante del Chocó. La 
zona del oro, paralela al horizonte, corre sobre toda el arca de 
estos países, y sobre ella descansan los Andes occidentales. Por 
consiguiente, á proporción que se retira del mar, se hunde más y 
más en la masa de la cordillera, y se hace más difícil la extrac- 
ción del oro y la platina. El terreno está de tal modo dispuesto, 
que esta capa se presenta á la superficie en un espacio de 10 á 
12 leguas de ancho. Los esfuerzos de muchos millares de negros 
no han bastado para agotar esta parte desde el descubrimiento d'e 
este rico país. La riqueza de esta zona no es constante : en unas 
partes se acumula el oro, en otras está diseminado. Pero lo más 
singular, y lo que debe fijar la atención del filósofo, es que en el 
Chocó, en la costa propiamente tal, y en Barbacoas, los productos 
corresponden á las esperanzas. Desde este paralelo (1° 30 latitud 
N.) comienza á disminuir poco á poco la bondad de la mina : á 
un grado apenas recompensa los gastos y las fatigas del minero, y 
desaparecen enteramente bajo del Ecuador: al otro lado de la 
línea todo muda de aspecto. No se oyen ya los nombres de venero, 
mma, oro, platina : la industria, el cacao, el algodón, sales, made- 
ras, caucho, comercio, son las riquezas de la parte meridional de 
nuestras costas. Numerosas vacadas y los más bellos caballos 
son los frutos de las pampas dilatadas de Guayaquil." 

Y aquí se impone forzoso comentario : lo que pasa al S. su- 
cede también al N., donde White vio desaparecer el precioso me- 
tal, es decir, donde la región Caribe sienta sus reales ; igual cosa 
sucede en el relieve de Baudó, perteneciente á esta última. Ade- 
más, por el clima esta región del Chocó también es un mundo 
aparte : el reino vegetal ofrece aún allí, en su conjunto, por la 
abundancia de la savia, el aspecto de la primitiva vegetación crip- 
togámica, que parece como si se hubiera refugiado en esa arca de 
suelo formado á expensas de antiquísimas rocas, de tal suerte que 
desde este punto de vista de la flora, el Chocó está caracterizado 
por la ausencia de la quina, según lo comprobó en especial explo- 
ración el naturalista colombiano Dr. Carrasquilla : el precioso ve- 
getal falta en la zona del oro ; por lo tanto, ese aurífero horizonte 
acá sobre la líquida llanura resulta en cierto modo patrón que ayu- 
da á descifrar la historia geológica de Colombia, como lo es el 
9firbón allá sobre la llanura de gramíneas, 



34^ Nueva Geografía de Colombia 



La probanza ofrecida es completa sin duda alguna ; pero an- 
tes de hacer la síntesis de la gfeogfnosia andina, parécenos oportuno 
extractar algfunas otras piezas que acaben de ¡lustrar las vistas de 
conjunto de las montañas andinas. 

De Humboldt, el émulo de Caldas, no cabe aquí página algu- 
na, porque, como se dijo atrás, el estudio del suelo colombiano lo 
hizo desde un punto de vista abandonado por los geólogos mo- 
dernos. 

El sabio Boussingault sintetizó así en 1828 * sus ideas sobre 
la geología de Colombia : 

"La cadena litoral de Venezuela se compone de una serie de 
rocas granitoides, de gneis, de micasquisto que se convierte en es- 
quisto con talco ó con arcilla. En la Provincia de Pamplona y N. 
de la del Socorro el terreno es también de granito, de gneis y de 
micasquisto, muy análogo al de Caracas. La formación de sienita 
y de grunstein [diorita] porfidítico ocupa un espacio considerable 
en la Nueva Granada, como que aparece en Cácota, La Baja, Ve- 
tas, y constituye toda la Provincia de Antioquia, la parte alta del 
Cauca y el Chocó. 

" El esquisto arcilloso de transición no es muy común, y sola- 
mente he observado dos fajas, la una que pasa por Villeta y se 
dirige hacia Muzo, en donde se trabaja la famosa mina de esme- 
raldas ; la otra aparece en la cordillera central que separa las 
hoyas del Cauca y del Magdalena : este esquisto se convierte á 
veces en grawake esquistoso cerca dejuntas y de Timaná, con minas 
que no son sino aluviones de pórfido sobre el esquisto. 

" La piedra arenisca roja (gres rouge) ocupa un lugar impor- 
tante entre las formaciones de la cordillera oriental. Aunque el 
Zechstein entra en la constitución geognóstica de esta misma cor- 
dillera, no es abundante. La piedra arenisca abigarrada {gres bi- 
garre), por el contrario, abunda en muchos puntos ; así es que los 
valles de Suárez, de Chicamocha y de Suratá, son en parte de esta 
formación, que se encuentra en Chita, la Salina y Jericó, en Gua- 
dalupe, Mesa de Jéridas y el Sube. En la Provincia del Socorro 
la arenisca abigarrada no aparece á la superficie, y está cubierta 
y muchas veces enteramente reemplazada por extensos depósitos 
de roca caliza con conchas que yo clasifico como pertenecientes al 
Muschelkalk [triásicoj. Las rocas calizas secundarias [cretácico] com^ 
tituyen un terreno que es muy escaso en la Nueva Granada, 

" Cuanto á los depósitos areniscos que se ven en el valle alto 
del Cauca y que por sus caracteres pudieran clasificarse como 
arenisca abigarrada, son quizá más bien pequeñas formaciones 
locales que descansan sobre la roca porfidítica." 



* Juan Bautista Boussingault, miembro del Instituto de Francia, analiza- 
dor sagaz de nuestro suelo en el laboratorio químico, después de haberlo de- 
fendido con las armas á órdenes de Bolívar, y fallecido en 1887, en su larga 
carrera cientiñca más de una vez sustentó con nuevas pruebas lo que escribió en 
su juventud sobre la geología de Colombia. 



Nueva Gsoguítíajie Cowkbw 



Figura 92— El volcán del Puracé vislo de Dolores {del SW.)— Paisaje de 
setraníaj (raquíticas 

De otros escritos del mismo naturalista se deducen los «jeta- 
lies y ampliaciones que sig;uen. 

En las cumbres del Páramo Chico aparece la sienita descom- 
puesta no lejos de! granito de Pamplona ; los valles de Bucara- 
mang'a y Girdn tienen suelo de acarreo al pie de alturas de un 
gnas que tira á esquisto micáceo Las areniscas en que se abre el 
cañdn del Chicamocha se hallan también en Chita y descienden 
hacia el llano ; en Soatá aparece la caliza negra ; la misma are- 
nisca de Tundama sigue á Bogotá y Ubaté por Tunja y Chiquin- 
quirá. En el fondo del Valle de Ten^a la arenisca y el esquisto 
negro descansan sobre pórfidos y esquistos iguales á los de Pam- 
plona, y encima de Nemocón se hallan cristales de cuarto. La 
misma arenisca de San Martín baja hasta Jiramena. En Villeta y 
Guaduas se halla la misma pizarra (esquisto), arenácea que se en- 
cuentra en el Chocó sobre Nóvita. 

Cartago, Toro y Roldanülo, lo mismo que el Bordo y La Mo- 
jana, tienen suelo de gmnstein (diorítícu). en tanto que Buga está 
sobre uno de sienita. y Popayán, Almaguer, Pasto y Tulcán lo tie- 
nen traquíiico; en Berruecos aflora la sienita porlidítica, y en La 
Cañada (Juanambií) el conglomerado porfidftico. En Ansermanue- 
vo se ve el micasquisto, pero en Ansermaviejo, Supía, Marmato, 
Quinchfa, Santa Rosa de Cal>al y Arma aparece la sienita porfi- 
dítica sin que falte algún grunstein, y el mismo suelo se halla en 
Sonsán, Medellín, La Estrella y Antioquia. En el valle del Cauca, 
lo mismo que en el Cauca antioqueno, !a arenisca que se encuen- 
tra en los puntos bajos es de origen dudoso, aparece levantada y 
carece de fósiles, pero sin duda es reciente. En las breñas de An- 
tioquia aparecen la sienita y el grunstein porfidftico con esquisto 
anfibólico ; en partes se halla arenisca abigarrada y la sienita se 
convierte en grustein, en partes el gníis sale de debajo de aquella 



Nueva Geografía de Colombia 



y está en relacidn con las mismas calizas y esquistos negros que 
existen en el valle del Cauca. 

Si en La Plata y en Honda predomina la arenisca, en Neiva 
como en Victoria aparece el gneis ; en Barranquilla y Santamaría 
el suelo es de aspecto anfibólico, yCartagena se asienta sobre con- 
Iflomerado madrepórico. 



Figura 93— £V /im: visui\li.-l N. (la Ibiiiada Mt-ía nevada de llcrveo y el 

cráter, ó sea La Olleta). I ii-l álbum de la Comisinn Corográfica (¡nédiloi 

En el fondo ¡e dcítacm lus demás t'i'vadm del grupo del Quindío 

El geógrafo Mosquera, soldado que conocía á palmos el suelo 
colombiano, en e! capítulo iiffn gfi'/i'gira de su Geografía general, 
escrito como simple impresión de viajero, después de anotar que en 
su época se creía que Amc-rica era nueva en el campo geognóstico 
V se habla formado simultáneamente, dice : 



" Pero al considerar la formación geológica de Colombia, en- 
contramos que esa gran cadena de cordilleras que [se dice] va de 
Patagnnia á California, no pasa por los Estados Unidos de Colom- 
bia, indicando que allí [aquí] está el centro de donde parten los 
ramales y montañas subandinas. Considerando los grupos de mon- 
tañas que se levantan al N. de este gran continente, parece que el 
movimiento de la tierra se señaló levantando la primera cadena 
de montes, cuyas cimas son todas las Antillas, y cuya base parece 
está en la cordillera submarina que sirve de límite al mar Caribe, 
y que indica bien que por allí se ha comunicado el movimiento á 
la gran cordillera de los Andes, que en nuestro concepto es la cor- 
dillera oriental [de Colombia]. La Sierra Nevada de Santamaría 
viene en seguida, como otro punto culminante del gran levanta- 
miento .le la tierra ; y completa nuestra teoría el sacudimiento 
occidental, que da origen á los montes de la cadena central y oc- 
cidental del Chocó.... De este modo los terrenos primitivos de Co- 
lombia se elevaron simultáneamente con los montes de Parima, y 



NfKVA Geografía de Colojíbi* 



los que en la parte septentrional dieron orig;en á la formación de 
la América, 

" El gneis, el granito, el pórfido, el basalto, son las rocas prin- 
cipales, de formación plutónica, que se descubren en nuestras gran- 
des alturas.... Desde Tuque rres por Aponte y Las Papas hasta 
Bogotá, as( como en muchos puntos de la cordillera central, en 
Guanacas, Las Moras y Quindfo, se ven las rocas de gneis, esquis- 
tos micáceos y esquistos talcosos, que tambicn hemos observado 
en las montañas altas de Antioquía cerca de Marinilla. En las cor- 
dilleras de Pasto y Popayán, como en la de Neiva, sobre Villavie- 
ja y en el río Cabrera, se encuentran masas de pórfidos, traquitas 
y basaltos, estando éstos en las faldas de los montes en que hay 
volcanes activos... Apenas hemos podido descubrir, en algunas 
montañas altas, conchas fósiles, que demuestran ser de un terreno 
calcáreo, y tal vez de las llamadas devonianas. 

" Las mesas altas, como las de Tiíquerres, Bogotá, Tunja y 
Pamplona, abundan en terrrenos calcáreos y carboníferos y en 

piedra arenisca Estos terrenos [los salinos] han' debido ser 

submarinos. y á su lado están los terrenos carioní/eros, que de- 

muestran bien la antigüedad del hemisferio colombiano." 



FÍ|;ura 94— Campo de bntalli de Bu 
«1 terreno primario de la cordillera de í^i 
Corogrlfica. 

El Dr. F, C. Aguilar, sacerdote y reputado escritor, se expre- 
sa como sigue, sobre la materia : 

" La cordillera de los Andes colombianos presenta en la cont- 
posición geológica de sus tres ramales, diferencias muy notables. 
En el oriental dominan la arenisca, las arcillas, los esquistos ne- 
pros y abigarrados, los conglomerados y brechas y las calizas 



246 Nueva Geografía de G)lombia 



conchilíferas, pobres en veneros de oro y de plata, pero ricos en 
hulla, sal g-ema y hierro ; en la central y la occidental la sienita, 
el esquisto cristalino, la serpentina y á veces el gneis, el pórfido 
piroxénico, las rocas metamórficas, las arcillas feldespáticas, los 
basaltos y doleritas. * Entre Popayán, Pasto y Tiíquerres apare- 
cen la traquita, la tropa, las tovas volcánicas, las tovas de pelag- 
mitas, las lavas, cenizas, piedra pómez, resinitas y obsidianas. En 
las cordilleras central y occidental y en la de Baudó ó marítima, 
abundan el oro, la plata, el mercurio, la platina, el hierro y el 
cobre. 

" De Bog^otá á Girardot, el terreno ofrece campo menos an- 
cho á la mineralog^ía. La gran formación de la arenisca terciaria 
se extiende por todas partes bajo los terrenos lacustres y de alu- 
vión formados á expensas de sus rocas y bajo la influencia de los 
agentes atmosféricos tan enérgicos en las tierras calientes y húme- 
das. La arenisca, roca que nos suministra tan excelente piedra de 
construcción, aparece á flor de tierra cerca del Pencal, en las cum- 
bres vecinas, en la cuesta del Hospicio y en los cerros que se le- 
vantan entre La Mesa y Portillo. De cuando en cuando esa uni- 
formidad de estratificación es interrumpida con algunas cortas es- 
tratas de caliza mamosa. Las formidables conmociones que han 
debido tener lugar en toda esta comarca durante el período cua- 
ternario, se revelan en los enormes pedrones erráticos de que es- 
tán sembradas la cuesta del Hospicio y las cercanías que lo ave- 
cinan. Las cantos rodados en los cauces del Bogotá y del Apulo, 
en vez de contener rocas anfibólicas, tales como dioritas de gran- 
des cristales y doleritas de cristales de hormblenda engastados en 
pasta feldespática, en lugar de estar formados de granito, de sie- 
nita, de gneis y esquistos como en las otras dos cordilleras, apenas 
constan de arenisca que raras veces contiene trigonias, terebrátu- 
las y encrinos ; pero sí el ammonites nodosus y peines, fósiles carac- 
terísticos de las calizas conchilíferas ó del muschelkalk, como tam- 
bié;i el ammonites giganteus que señala el grupo portlandiano del fin 
de la oolita superior. 

" Casi todas las rocas de esta formación están dispuestas en 
poderosas capas, pobres en fósiles y en minerales (si no es el hie- 
rro y el carbón), capas colocadas casi verticalmente, atestiguando 
así la violencia de los cataclismos que han dado al país la fisono- 
mía abrupta y quebrada que hoy presenta. 

" No se ven depósitos abundantes de sedimento formados de 
arcillas endurecidas que pasan á los esquistos abigarrados ó á los 
negros, propios de la parte inferior del terreno hullario ó carboní- 
fero que precede á los terrenos del período permiano y del salífe- 
ro f ; ni calizas conchilíferas que presentan una base segura para 



• Precisamente por esa similitud de material geognóstico, las cordilleras 
occidental (Chocó) y central (Quindio) no constituyen sino un solo organismo, es 
decir, forman los Andes colombianos propiamente dichos. 

t Pero existe el irilóbiio, fósil característico de los terrenos primarios, y 
sabido es que los simples caracteres litológicos no bastan para hacer clasificacio- 
nes geológicas correctas* 



NuivA Geografía de Colombia 247 



clasificar las estratificaciones en los períodos mioceno y plioceno. * 
En general, las areniscas y las pudingas, la grauwaka [terreno si- 
lüríco !] y las arcillas aparecen dondequiera teñidas con el peróxi- 
do ó el bióxido de hierro, y á veces contienen granos verdes de 
glauconia ó silicato de hierro. 

" Tanto la Sabana como la planicie de La Mesa, la de Ana- 
poima, el valle de Juntas á Portillo y la llanura que se extiende á 
lo largo de Bogotá hasta Girardot, están formados de terrenos de 
sedimentos antiguos y modernos y se hallan generalmente cubier- 
tos por una capa de humus y de arcilla de grande espesor. Parti- 
cularmente la Sabana de Bogotá contiene una poderosa estratifi- 
cación palustre dejada por las aguas." 

Del distinguido naturalista y médico colombiano Dr. J. de D. 
Carrasquilla, son las líneas inéditas que á continuación se insertan, 
y que completaremos con algunas de las notas tomadas en el curso 
de las lecciones que de él recibimos hace algunos años sobre geo- 
logía y sus aplicaciones á Colombia : 

" La América del Sur está recorrida en toda su extensión de 
Norte á Sur, desde el Istmo de Panamá hasta la Patagonia, por 
la cadena de montañas conocida con el nombre de los Andes. El 
levantamiento de esta inmensa cadena no se hizo de una vez ni en 
pima época aníropica, como han aseverado algunos autores euro- 
peos que están ' poco informados. Las pruebas evidentes de levan- 
tamientos acaecidos en épocas diferentes, existen en las formacio- 
nes que se observan á distintos niveles. Desde los 1,500 metros 
para arriba, próximamente, todas las formaciones pertenecen á la 
época primaria, en las partes no cubiertas por los depósitos aca- 
rreados por los agentes de erosión. Así es que en todas partes, á 
2,000 metros de altura, se encuentran las rocas metamórficas : es- 
quistos arcillosos, pizarras ; las areniscas ó asperones, ora meta- 
mórfícos, cuarcitas, ora en lechos estratificados y ligeramente 
metamorfoseados, ora en depósitos en medio de grandes conglo- 
merados, fprmados éstos de arenas, arcillas, esquistos arcillosos y 
pizarras; de bancos arcillosos poderosos, sobre todo hacia la 
t)ase, y, por último, de hullas, sal gema y minerales de hierro, 
' entre los cuales domina la hematita. 

" El primer levantamiento de los Andes colombianos, ó, limi- 
tando más, de la cordillera oriental de los Andes, acaeció en la épo- 
ca primaria, después de haberse formado en los mares los depósitos 
que hoy contemplamos, de 2,500 á 4,500 metros de altura. En la 
parte que aparece al descubierto ó que puede examinarse, se ha- 
llan los elementos del terreno carbonífero para arriba, hasta el 
pérmico. No se encuentran en estas grandes alturas los materiales 
propios del silúrico, los cuales existen en la base de la cordillera 
central, en las llanuras que se extienden del río Magdalena hacia el 
Occidente, muy notables en el Chaparral, al pie de la cordillerai 



• Mioceno y plioceno son terrenos Urciarios (kenoroicos) á que antei fc« 
^ri ó lais rocas de estas regiones, 



Nueva Geografía de Coloubia 



de donde se infiere que el levantamiento primero de esta rama 
de los Andes acaeció al finalizar la época primaria. 

"A un nivel que puede fijarse á i,Soo metros de altura, cubre 
toda la base de la cordillera una formación secundaria, caracteri- 
zada por el gran desarrollo del calcireo y la abundancia de los 
fósiles pertenecientes al trías y al jura. Luego el segundo levan- 
tamiento de la cordillera acaeció después de un lapso necesario 
para que se formaran en el fondo de los mares los terrenos 
triásicos y jurásicos que están hoy á alturas de 700 hasta i,SO0 
metros, es decir, ocupando un espesor de 1,000 metros próximamen- 
te. En la patte más baja sólo está al descubierto el terreno dilu- 
viano y los aluviones recientes. 

" Ahora, la Sabana de Bogotá es una alíiplankk situada en 
el corazón mismo de la cordillera, á 2,600 metros de altura 
y encajada sobre la formación primaria, teniendo al Oriente 
las partes más elevadas de la cordillera, y al Poniente ligeras 
eminencias que van luego á continuarse al bajar á i,SOO ó 2,000 
metros, con los depósitos de los mares secundarios. La Sabana no 
es sino una depresión, ó sea un valle longitudinal, recorrido de 
Norte á Sur por el río Funza ó Bogotá, el cual forma, al termi- 
narse la Sabana, el Salto deTequendama. Este valle se ha ¡do 
colmando con los detritus de las cordilleras, arrastrados por los 
ríos y las lluvias y decantados en el fondo, á causa de hallarse la 
salida de las aguas á un nivel elevado en Tequendama ; de modo 
que siempre que las lluvias hacían correr hacia el centro de la Sa- 
bana los torrentes, arroyos, ríos turbios, el limo que llevaban se 



a 95 — Los lolcancilcs Je Turbaco (Bolívar) (sutlidorc: de gas y IüJo 
(tciieno caÍDOioico)— Según A. Humboldt 



Nueva Geografía de Colombia 249 



decantaba y estacionaba desde que desaparecía el declive y se ha- 
cía sumamente lento el curso del río. Así se fue llenando y eleván- 
dose su nivel lentamente hasta la altura que ahora tiene. Se de- 
muestra esta manera de haberse constituido el fondo de la Sabana 
por los sondeos artesianos, los cuales han dado, á cien metros de 
profundidad, arcillas, arenas, lignitos, cascajos y g"ravas en le- 
chos alternantes y de poco espesor. Los materiales que forman 
estas capas son los mismos que existen en las colinas superiores y 
adyacentes, y en todo idénticos á los depósitos actuales del río, 
excepto las modificaciones que el tiempo y la presión les han 
causado. 

" El ramo de la gran cadena de los Andes que se denomina 
cordillera oriental, está separado del ramo central por el río Mag- 
dalena, que corre en dirección paralela á la cordillera y desagua 
en el Mar de las Antillas ; por el oriente la cordillera va en decli- 
ve suave, muriendo en las vastas llanuras que terminan en el Ori- 
noco y el Amazonas, que son los ríos que reciben todas las aguas 
de la parte oriental de la cordillera. 

"En el centro de esta cordillera se extiende, en la vertiente oc- 
cidental, la rica llanura-meseta que se llama Sabana de Bogotá, 
-del nombre de la ciudad capital, que está situada en el límite orien- 
tal de la altiplanicie. 



"Este ramo de la cordillera pertenece, pues, á la época primaria 
enlaparte más elevada ; ala secundaria en la parte media. Consti- 
tuyen la primaria los esquistos metamórficos, los asperones ó are- 
niscas y los conglomerados, los bancos arcillosos en la base ; la 
parte media está caracterizada por la formación calcárea, la cali- 
za basta, la dolomia con abundantes piritas de hierro y de cobre 
y la siderosa. Los fósiles abundantísimos en esta formación son 
losammonites, los hamites atenuatus, &c. La Sabana de Bogotá está 
formada por los detritus de la formación primaria, y consiste en 
capas alternantes de arcilla, lignitos y arena. En la parte más su- 
perficial, removido el suelo, se encuentran los depósitos glaciares, 
cantos erráticos, limo glaciario y acarreos de los canchales. El 
levantamiento de los Andes no corresponde, como han aseverado 
algunos geólogos, á la época antrópica, puesto que los forman en 
su parte más elevada los terrenos de la época primaria. 

"A un nivel de 1,500 metros próximamente aparece la forma- 
ción secundaria, caracterizada por los fósiles y constituida por el 
calcáreo. Parece, pues, que el levantamiento de esta rama de los 
Andes se hizo primero quedando sumergida toda la porción que 
hoy forma los terrenos secundarios, á un nivel inferior al de las 
mayores alturas ; así lo demuestra la estructura marina de la for- 
mación secundaria; de modo que el levantamiento se hizo primero 
de las partes altas, cuyos materiales son todos pertenecientes á la 
época primaria: esquistos metamórficos, areniscas, conglomerados, 
bancos arcillosos, depósitos de hulla, sal gema. La parte ocupada 
hoy por los terrenos situados á un nivel inferior á 1,500 metros, 

Nutva Gtografía de C^Umkia tomo i — 17 



A Gr.or.RAvi/i bf. Ciii.omdia 



estuvo sumergida mientras t-mergfa la qi e lii're un nivel mayor 
de 1, 600 metros. 



higiTa gd — Croquis geiili^gici 



" Los evidentes vrstigios de la épcca glaciaria : cantos erráti- 
cos, limos glaciarios, Ac, demuestran la existencia de estas eleva- 
ciones anteriores d la época cuartenaria ; y el hallarse las partes 
más bajas representadas por depósitos abundantes en los (¿siles ca- 
racterísticos de la época secundaria, revela que estas partes es- 
tuvieron cubiertas por los mares de aquella épcca, cuando las 
otros habían emergido ya. 

"Hallándose la Sabana dp Bogotá a 2,600 metros de altura, y 
estando formada por los detritus de la cordillera, es claro que su 
edad es posterior á la época primaria y que los depósitos que la 
constituyen han tenido que formarse después. 



Nueva Geografía de Colombia 25 1 



**En toda la vertiente occidental de este ramo de la cordillera 
se hallan los vestigios evidentes de la acción de los ventisqueros : 
cantos erráticos, limos glaciarios, depósitos de materiales aca- 
rreados por el hielo. Todo el pie -de la parte de la cordillera que 
se eleva sobre la Sabana, está lleno de estos materiales, que seña- 
lan la existencia de algunos ventisqueros y el límite de su exten- 
sión. En uno de ellos encontré un esqueleto entero y sin vestigio 
alguno de haber sido enterrado, pues no había piedras, ceniza ni 
otro objeto que revelara la acción del hombre, lo que hace creer 
que fue sepultado por el ventisquero mismo y conservado allí in 
stíu por el limo glaciario que ocupa esa parte de la Sabana en. las 
capas que se hallan inmediatamente debajo de la tierra de labor. 
El limo es una arcilla amarillo rojiza, deleznable, ferruginosa y 
llena de fragmentes de arcillas y de esquistos, angulosos unos y 
redondeados otros, todos muy pequeños." 

" Observaciones * — Los llanos de Bogotá no están ahondados en 
una formación secundaria, pi-rque las perforaciones practicadas 
para la investigación de aguas de salto han permitido reconocer 
una formación detrítica que consiste en capas más ó menos grue- 
sas de arcillas, que alternan con arenas movedizas, gravas y li- 
gnitos. (Véase el corte geológico y las muestras). La perforación 
más profunda que se ha practicado hasta hoy tiene 101.65 de pro- 
fundidad, en ia hacienda de El Salüre. cerca de Bogotá, al norte 
de la ciudad. En todas las demás perforaciones que se han hecho 
se ha encontrado uniforme la formación de la sabana : empieza, 
removida la capa superficial, por arcillas ferruginosas, arenas más 
ó menos coherentes, lignitos en capas de un espesor variable, des- 
de o"'25 ó o^'SO centímetros hasta un metro y metro y medio; si- 
guen luego capas de arcillas interrumpidas por otras de lignitos, y 
así sucesivamente. Se observa, pues, una sedimentación deposita- 
da en el fondo de un lago ó pantano, y los lignitos en capas cena- 
gosas, con algunas gravas, troncos de árboles dicotiledóneos, y 
cortezas, hojas, ramitos, &c., que corresponden á épocas recientes, 
puesto que en la época secundaria la vegetación ofrecía muy pocas 
especies de vegetales dicotiledóneos angiospermos, que son los que 
forman estos lignitos. Las arcillas están en algunas capas impreg- 
nadas de materias carbonosas, o mejor dicho, lignitosas, y presen- 
tan una coloración negra ó pardusca, que pierden expuestas al 
aire ; se encuentran, entre las arcillas, impresiones de hojas ó frag- 
mentos de vegetales dicotiledóneos bien conservados y claramente 
reconocibles. Los lignitos están unas veces perfectamente terrosos, 
á manera de humus, formando una masa porosa de color moreno 
rojizo, y. otras en forma de cieno ó limo, donde se reconocen." 

Cuando el sabio naturalista escribió las anteriores líneas, adn 
no había realizado dos descubrimientos decisivos en la materia ; á 
saber : el hallazgo de irilohitos en las faldas de Guadalupe, cerca de 
la capilla de La Peña, dos de los cuales reproducimos aquí en gra- 



* Observaciones á la Menioña de A. |Humboldt sobre la Salina de Zi- 
paquirá. 



NUBVA GzOGKAm.DB CoLOMBlA 



bado, copiados del natural, y que, como es sabido, son crustáceos 
que no vivieron sino tínica y exclusivamente en los mares paleozoi- 
cos. La otra prueba es la existencia del granito á flor de tierra en la 
cuenca de Verjón, al respaldo del cerro de Monserrate, pero tan 
descompuesto que á primera vista trabajo cuesta reconocerlo ; tam- 
bléri reproducimos aquí el corte de un fragmento de esa roca ana- 
lizado en el microscopio. La existencia de esta roca explica la su- 
rrección de los terrenos que enmarcan la Sabana, la suave inclina- 
ción de las estratas hacia el centro de ella, y la formación de esas 
escarpas salvajes que jjor el exterior la rodean á manera de inex- 
pugnable y blanquecina muralla. 



Fif!ura 97 — Trilobitit de Guadalii|>c. Tamaño natural, 
(rrobablemonle cun&Iiluycn una especie nurva). 

Por tales motivos el Dr. Carrasquilla pudo afirmar con razón 
que en estas comarcas la geología podía estudiarse con el baróme- 
tro, es decir, que en tesis general, á cada cierta altitud se encuen- 
tra determinada formación ó terreno, loque comprueban diariamen- 
te los hechos. Estima el mismo autor que en tomo de esos suelos 
paleozoicos se hallan las estratas jurásicas, y que las triásicas ocu- 



Nueva Geogiuf/a dk Colombia 



pan el valle del Magdalena, mas observando que hay dificultad en 
diferenciar unas de otras. En todo caso, esa surrección y el estar 
constituida la gran llanura oriental por suelos kenozoicos, demues- 
tra, además, que el fenómeno orogénico que produjo la cordillera 
de Sumapaz se cumplió actuando de W. á E., por lo cual ella da su 
frente al Magdalena y aquí y allá muestra no sólo dislocadas sino 
hasta invertidas las capas correspondientes al devónico, al carboní- 
fero, al silúrico y al pérmico, y sobre el Llano se presenta aún á ma- 
nera de muralla colosal llena de quiebras singulares, luego apro- 
vechadas por la erosión para el establecimiento de la actual red 
hidrográfica del país. En una palabra, esta cordillera es un her- 
moso teatro para serios estudios geológicos. 



Que la Sabana nunca fue lago y existe con anterioridad ájla 
¿poca glaciar, • lo demuestran los cortes hechos en ella, f la exis- 
tencia de restos de mastodontes, y sobre todo las mismas serrezue- 
las que la esmaltan y aun constituyen su reborde meridional, puesto 
que están formadas de materiales incoherentes ; las canteras que en 
ellas se explotan son mosaico de las rocas de las crestas propia- 
mente dichas, y cavando bajo su pie se encuenira intacto el suelo 

* Ellas mitinai pruetuí rniríian que el periodo glaciar ile ()ue se Irala e 
el liltimo ó anirúpico, pueslo que la motlerna geología ha xeftnladu en el S. de ' 
A(Hca la exíílencia dt glaciares en pleno periodo paleoioico ! 

t Como en loo meln» la ciploracióti bailó enlrc arcillas y areniscas seil 
capas de lignilos hasla de un meiru de npesot, es claro que la vegelación 7 por 
CQde la humedad han tenida aquí petíotlos de calma y de exacerbación, pues de 
olra manera no babrian podido formarse j superponerse esos diversos lechos del 



254 Nusvá Geografía- ns Colombia 



g*encral de la altiplanicie, cuyo rég^imen hidrográfico ha sufrido cu- 
riosos cambios en épocas recientes, seg-ün habremos de demostrar- 
lo en su lugar. 

. . En fin, el Dr. A. Hettner, aun cuando incurrió en la falta de 
volver cretácico el terreno de la Cordillera oriental, debido á sus 
conocimientos litológicos se vio obligado á establecer diferencias 
entre las diversas partes de dicho relieve ; diferencias que, como 
era natural, coinciden con los distintos terrenos que geológicamen- 
te entran en su composición. 

Con el nombre de esquistos ó pizarras dt Guadalupe, designa lo 
que constituye los terrenos paleozoicos ó primitivos (cámbrico, silú- 
rico, devónico y carbónico), anotando que forman una potente 
masa que de Gachaneque se extiende al SW. hacia Sumapaz, ro- 
deando la Sabana y el valle ó cuenca interior del Fusagasugá. De 
esta mole se desgaja al NE. una rama que va á morir sobre Co- 
varachía por el W. del Chicamocha, y al ESE. siguen tres brazos 
más cortos pero más anchos, que constituyen los farallones del 
Guavío, los Órganos de Chingaza. y los páramos del Manzanares. 
Otro corto ramal llega á Simijaca por el respaldo de Ubaté. 

Al N. de Cliiquinquirá (Marchán-Saboyá) hay una mancha 
del mismo terreno, entre la cual están los raudales de Puente de 
Piedra (Saravita), y otra, que culmina al NW., forma las hoces 
del Minero en Furatena y Tambrias. Otro ramal desprendido ha- 
cia Turmequé, rumbo del NE., va á constituir luego el páramo de 
Tibamá. Al respaldo de Sogamoso se extiende otra gran mancha 
de suelo primario, que guarda la laguna de Tota, al S. desciende 
hacia el Guavio, y al N., en lo general abarcando también la iz- 
quierda del Chicamocha, avanza á envolver la sierra nevada de 
Chita, y bifurcada luego pasa por China cota y por el páramo de 
Tama á perderse en los llanos del Zulia. 

A los lados de este núcleo corren dos cintas : una, cerca al 
Magdalena (alto del Trigo), casi se une á Tambrias, forma luego 
los cerros de La Paz y va á perderse en la cuenca de Ocaña, tras 
alzar las cimas principales de ella (según G. Vásquez); la otra domi- 
na los llanos de San Martín y Casanare, pasa al W. de Labranza- 
grande, forma la serranía subordinada de Támara, y se pierde en 
la cuenca del Uribante (Venezuela). 

Es decir, el terreno primario que se encuentra en el Patía 
(Minamá), se encorva para pasar al respaldo de Garzón (páramo 
de los Pardaos), se ensancha luego que toma el rumbo del N., se 
abre en ramales ó mejor se despliega á modo de abanico al dar 
contra las rocas eruptivas y cristalofilianas de Pamplona, y termi- 
na hacia Ocaña-San Cristóbal, debiéndose su actual afloramiento 
á que en la región de las altiplanicies emergió en dos épocas dis- 
tintas, ó sea al terminar los tiempos primarios y hacia el fin de los 
secundarios, bien que no falten huellas de otros fenómenos aná- 
logos é intermedios pero realizados con menor vigor. Por esa du- 
plicidad tenemos emergido de tiempo atrás el núcleo de estas 
montañas, y luego levantadas con él las estratas no muy gruesas 
del jurásico y el triásico, primitivamente horizontales, haciendo á la 
vez surgir, más abajo, cintas de suelos paleozoicos á manera de 
muro exterior de tales estratas. 



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En la región del Cocuy señala Hettner la existencia de cuar- 
citas que constituyen la sierra nevada de Güicán, pero dicho está 
que, según parece, esas cuarcitas no son sino granitos descompues- 
tos, y aun cuando no lo fueran, sabido es que tal clase de rocas se 
incluye en los terrenos paleozoicos. 

Con el nombre de pizarras de Villeia designa el geólogo cita- 
do los terrenos que de Cunday avanzan á Zapatoca por Nilo, Bi- 
tuima, Quebradanegra, Supatá, Muzo, Buenayista, Vélez y el So- 
corro ; se ensanchan en Santander para llenar las tierras de Rá- 
quira, Leí va, Charalá y San Andrés, donde, por Málaga, se dan la 
mano con las del Cocuy, Soatá y Tundama. Más al N., en Suratá 
y en Bochalema, hay otras dos cintas de la misma especie. Al 



356 



NuKVA Geografía di Colombia 



oriente marca las mismas pizarras en la cuenca de Cáqueza, en la 
de Gacheta, en la de Garagoa, y luego en el flanco E, de la cordi- 
llera al pie de los páramos. 




Figura 100 — Croquis geológico cíe los Andes culombiants. TeireniH primarios, 
rayas horiiontales ; secundorins, r»jas verticales ú oblicuas y vv; terciarios, ra- 
yas verticales dobles ; crislaloñlianos y • ruptivus, + + : volcanes, * 

Pizarras de Quetame, de Guaduas y de Girón, apellida otros 
tres grupos de rocas mezozoicas, de las que e! primero y el último 
tienen muchos puntos de semejanza y parecen antiquísimos. Cuanto 
al otro, es simplemente un reborde del triásico estudiado por Ran- 
dolph en el Tolima. 

En fln, el geólogo alemán diferencia con cuidado los suelos de 
acarreo (Shotterrassen) que forman r\ fondo de la ruPnra de Fu- 



Nueva Geografía de Colombia 275 



sagasugá, las tierras de Nilo, de Medina, de Marroquín, de Cücu- 
ta, de Bucaramanga, de Tundama, de Ovejeras, de Guatavita, de 
munjuelo, de Serrezuela, de Chaguaní, y aparecen además como 
Tanchones de La Mesa á Tocaima, y revuelven hacia el valle del 
Rioseco de San Juan. 

En una palabra, el estudio del terreno obligó á Hettner á 
dividirlo en diversos grupos y á reconocer la obra de la época gla- 
ciar. Lástima que por no romper más abiertamente con su cuasi 
compatriota . Karsten, no hubiera dado el ultimo paso, lo cual es 
lunar, aunque insignificante, en sii meritísimo trabajo. 

El naturalista y anticuario colombiano C. Cuervo M. ha ma- 
nifestado que explorando los cenienterios indígenas del valle del 
Tunjuelo, encontró fragmentos de obsidiana y de piedra pómez que 
indican que debió existir un volcán hacia los lados del páramo de 
Sumapaz, donde se han hallado rocas análogas á las que forman 
la Sierra Nevada de Chita, al parecer cuarcitas, pero en rea- 
lidad granitos muy descompuestos, segün se ve al examinarlos 
con el microscopio. El Sr. L Bailen dice haber encontrado gra- 
nito en el cerro de Buenosaires (Cogua) ; en el páramo de Gua- 
chaneque existe el cuarzo en cantidades enormes ; entre Que- 
tame y Villavicencio, al E. de Chingaza, aparecen la sienita y aun 
la diorita en masas considerables ; el Sr. A. Carvajal considera 
las montañas del Almorzadero y Mesacolorada (Santander) como 
compuestas de calcáreo carbonífero y arenisca roja antigua, y se- 
ñala la caliza azul jurásica en el pie S. de esas moles ; nuestro 
amigo Cuervo M., ya citado, encontró en el valle alto del Sarare 
(Silos) fósiles cretácicos en buen número, y entre ellos grandes 
turruliíes, por lo cual, por no haberse hallado especies iguales más 
al S., por haberse recogido cabezas de pescado al parecer devóni- 
cas en Juan Rodríguez (por el Sr. Gral A. B. Cuervo), y por el exa- 
men que él mismo ha hecho de las impresiones fósiles de carbones 
de la sabana, considera también como paleozoicos los montes que á 
ésta rodean. En fin, anotado queda que el ingeniero González Vás- 
quez halló la traquita al S. de Ocaña, y que todos los exploradores 
señalan la existencia del granito y la sienita desde Arboledas hacia 
Bucaramanga y Petaquero. 

La indiscutible existencia de fósiles cretácicos en el alto Sa- 
rare, es decisiva en la materia, pues sería inexplicable que sólo 
allí hubieran vivido turrulites si el mar de esa edad se prolonga- 
ba hacia el S.; y como se les halla en las formaciones análogas que 
signen hacia Venezuela, tendremos que los demás territorios que 
constituyen la cordillera de Sumapaz, estaban ya en seco cuando 
el mar cretácico ocupaba esas porciones, habiendo sido segura- 
mente la aparición de las traquitas de Ocaña la que acabo de 
determinar la formación del Pilar de Labateca, puesto que el suelo 
del vecino llano es francamente kenozoico, y posterciario el de las 
llanuras de Maracaibo y el bajo Magdalena. 

Corrobora lo dicho la existencia de suelos al parecer cretáci- 
cos en el cañón del Cauca, de suelo relativamente moderno com- 
parado con algunas de las breñas que lo enmarcan, y la aparición 
de las traquitas que rompe el Riosucio (Antioquia) y que constitu- 
yen una isla pobre en medio de las tierras auríferas del Chocó. 



258 



Nueva Geografía de Colombia 



En síntesis, tendremos que las llanuras ó fondos más bajos 
de las hoyas de los principales ríos, se formaron en los tiem- 
pos posterciarios, es decir, constituyen la parte más nueva del te- 
rritorio ; que la porción principal del Llano, alg^una parte del Ca- 
quetá y la Costa y la mayor porción de las tierras bajas del Chocó 
datan de un poco antes, ó sea del período kenozoico; que el fenóme- 
no orogénico que produjo la serranía de Baudó, lo mismo que a]gún 
trozo de las mesas Chocoana y de Ocaña, debió cumplirse terminado 
dicho período kenozoico, según lo comprueba el hechode existir alu- 
viones aurífeíos en su naneo E., es decir, en el antiguo litoral del 
Chocó realzado, y de no hallarse en el opuesto, sucediendo lo pro- 
pio en los otros dos puntos mencionados, que difieren en parte de 
Baudó por su naturaleza eruptiva. En otros te'rminos : grandes 
masas eruptivas aparececieron á la postre como orla de los An- 
des (Dojurrá, Paramillo, cañón del Cauca, Chitacabá, Macarena, 
Fragua), completaron el relieve del país y enlazaron definitiva- 
mente las Américas, al mismo tiempo que se hundía parte del te- 
rritorio antillano. 




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Figura 101 — Superficies comparadas de los diversos terrenos 

geológicos en Colombia 



En período geológico anterior, ó sea en los tiempos mezozoi- 
•os, fue grande la obra cumplida en el territorio, puesto que man- 
chones cretácicos aparecen dentro del pilar de Labateca, en el 
Caquetá, en el cañón de Antioquia, en el flanco W. de la cordille- 
ra del Chocó y en los montes de María ; y del jurásico y del triásico 
son la mayor parte de las rocas del valle del alto Magdalena, de 
las cuencas bajas de la cordillera de Sumapaz, de los valles del 
Cauca y el Patía y del Chocó en el naneo W. de la cordillera de 
ese nombre. Seguramente en ese período aparecieron en varias 
ocasiones las más potentes masas de traquita que en embrión de- 
jaron diseñado el relieve definitivo de la República, pero sujetán- 
dose á los bordes marítimos preexistentes, uno sobre el Pacífico, 



NucvA Geografía de Colombia 259 



otro sobre lo que hoy es valle del Magdalena. Es de advertir que 
en Colombia como en los Estados Unidos es difícil separar los terre- 
nos triásicos y jurásicos, por lo cual conviene por el pronto adoptar 
para des¡g"narlos el calificativo de jura-trías que el geólogo Lecom- 
te introdujo en la Repüblica del Norte por idénticos motivos. 

Mis antes, en los tiempos paleozoicos ó primarios, aparecieron 
grandes bandas que habrían de formar el esqueleto de la porción 
más ancha de la cordillera de Sumapaz, pero de las cuales tam- 
bién se hallan porciones en la hoya intercordillerana del Patía, en 
el valle del Cauca y en algunos puntos de las breñas antioqueñas. 
Según puede hoy juzgarse, esos terrenos se depositaron dentro de 
una especie de herradura formada por brazos cristalofilianos des- 
prendidos de Guayana, se realzaron á lo menos en dos ocasiones 
diversas, siendo además comprimidos de W. á E. por los fenómenos 
orogénicos que produjeron la cordillera andina, orientada de S. á 
N., y que igualmente es el resultado no de uno sino de varios movi- 
mientos del suelo, conforme lo prueban los dos grupos de diversas 
rocas cristalofílianas y eruptivas que se hallan en las cordilleras del 
Chocó y del Quindío, la mayor antigüedad de aquélla, la existencia 
de las dos sinclinales marcadas por el Cauca y el Magdalena, la 
presencia del cainozoico al W. de dicha cumbre del Chocó y al E. 
de lá de Sumapaz, y, en fin, la terminación de los fenómenos vol- 
cánicos ecuatorianos en la región de Popayán, por así decir, y 
por lo cual el Patía como el Mira se dirige al Pacífico, en tanto que 
el Cauca lo hace hacia el Caribe. Por estas mismas razones deben 
mirarse como formaciones locales todas las que llenan el fondo 
emergido de las viejas cuencas, las que tienen aspecto moderno 
comparadas con la caja que las encierra, carecen de fósiles, y tal vez 
no son sino loess ya glaciares, ya subaéreos, pero de ninguna ma- 
nera depósitos marítimos. En una palabra, las regiones montañosas 
que abarcan las altiplanicies de Bogotá, Ubaté y Sogamoso, son an- 
tiquísimas, y geológicamente constituyen el horst (pilar) que sirvió 
de centro ó núcleo de osificación para formar el relieve colombia- 
no, lo cual explica buena parte de la importancia que ese horst ha 
tenido en el desarrollo demográfico de lo que hoy es Colombia y 
que por dar su frente al W. es núcleo de la Magdalenia y deja 
como rezagadas las llanuras orientales que se enlazan más difícil- 
mente con el mar que las mismas montañas. 

Otro dato que tampoco puede olvidarse es la existencia de 
los grandes bancos de sal en la cordillera oriental, bancos que in- 
dudablemente pertenecen al silúrico, pues donde existen jirones de 
tal terreno en las otras dos cordilleras, es donde también aparecen 
fuentes salinas de escasa importancia, como es natural, y mo- 
dificadas en su composición química por los fenómenos eruptivos, 
puesto que todas ellas son yodíferas. 

Sobre la obra de los antiguos mares, para completar el mo- 
delado del terreno, se sobrepuso con acción no menos gigante la 
epigénica, que tomó el agua como agente principal de su labor. 
En efecto, en Colombia por todas partes, de la Sierra Nevada de 
Santamarta á los montes de Túquerres, del Paramillo del Sinú á 
Jos valles de Sumapaz, todos los exploradores han encontrado y 



Nueva Geografía 



señalado las pruebas irdiscutibles y patentes de una acción glaciar 
poderosísima, que dondequiera dejósu huella en los montes patrios. 
Cuanto á la Sabana, debe suponerse que liubo dos centros 
de dispersión de los hielos : el de Sumapaz, que los mov¡<5 de S. 
á N., y el de Sumangá, que lo hizo de N. á S., por lo cual los va- 
lles subordinados difieren tan capitalmente de rumbo en las dos 
mitades de la llanura : quizás untes el Teusacá era la cabecera 
del Saravita, pero en todo caso el Fun/a es un rio nunv, en la 
acepción geológica de la palabra. 



FiRUia loí— Los panljniisdel Aíralo, í ta luí Je la luna, según Safray. 

Puede, en efecto, suponerse lo que sería eso finómeno cumpli- 
do de manera análoga en lodo el globo al N. de la equinoccial. El 
actual nivel inferior de las nieves perennes en las cordilleras, os- 
cila hoy entre 4,800 y 4,600 metros : supóngase rebajado los 2,000 
metros que bajó en aquella t'|X)ca, y tendremos que un blanco 
y espesísimo sudario cubrió todo lo que hoy son parameras, y 
llevó sus glaciares y morrenas á todas las tierras frías y templa- 
das para modificar valles, crear colinas, denudar montes, alimen- 
tar ríos de caudal enorme •, capa?, de colmar esos amplios lechos 

• Huy íl Általo, cuya cuenca apenas miilc 35,000 kilómetros cuadrado) 
eDTÍA al Caribe de 4.S00 á í.Joo metros cijbieos Je ORua por segundo : sólo con 
is de igual inlonsiilad i las del Chocó, el 
. cúbicos de caudal á 50,000, es decir, pasaría 
nnos 30 metros soDre su actual aivel c inundaría toda la llanura que ocup> el 
rondo de iu valle. Lo mismo sucedería con tos demás ríos. Los grandes nevados 
de la época glaciar debieron, pues, formar ríos enormes, sostenido luéRo su cau- 
dal por periodo subsicuiente de grandes precipitaciones alniosféricu-., 



Nueva Geografía de Colombia 26 [ 



indicados por las terrazas que aún están á nuestra vista, y llenar 
de canchales y aluviones cuencas como la del Patía, el Fusagasugá 
y el valle del Cauca, donde las morrenas forman esas fuertes posi- 
ciones militares que hoy ocupan la entrada de los cañones de los 
ríos que salen á la llanura. Además, como en Colombia el dicho pe- 
ríodo glaciar ocurrió después de la aparición de los grandes volca- 
nes, que indudablemente con su esfuerzo debieron quebrantar de 
manera formidable las estratas sedimentarias ya dislocadas, puede 
juzgarse qué cantidad de detritus debieron transportar de un lado 
al otro para denudar serrezuelas y colmar los prolongados golfos 
posterciarios y transformarlos en llanuras horizontales de aluvión. 

Antes de concluir conviene sentar algunas observaciones ne- 
cesarias para los posteriores desarrollos del asunto. Del examen 
detenido de las altitudes tomadas en el país, resulta á primera vista 
que tienden á decrecer, ó sea que las modernas son inferiores á las 
antiguas. Verdad que este hecho puede resultar de observaciones 
más cuidadosas, ó del empleo de fórmulas más precisas, ó del uso 
de instrumentos mejor fabricados ; pero como es general la idea 
de que el suelo dé los Andes baja, por ahora sólo es posible con- 
signar el hecho y dejar su dilucidación al presente siglo, ya que 
el asunto es cuestión de tiempo y nada más. 

Recogidos los caracteres paleontológicos y litológicos, debe 
agregarse el de la facies ó aspecto físico, y á este respecto ia com- 
paración de las vistas de nuestras cordilleras con las de otros lu- 
gares del globo, ratifica igualmente la verdad de lo que hemos afir- 
mado en las líneas anteriores. 

El estudio geológico del país aún no está suficientemente 
adelantado para intentar ia división de los terrenos en pisos, ni 
para calcular sus espesores, y menos para establecer concordan- 
cias con los de otras comarcas. 

La mayor parte de las hoces y saltos de los > ios se encuentran 
en una curva, dentro de una grieta abierta en los terrenos primiti- 
vos ; y como no es natural que en suelos antiguos la parábola de 
las corrientes no esté correctamente establecida, es de suponer 
que en los Andes ocurrió en época relativamente moderna un real- 
ce de conjunto que les comunicó ese aspecto de cosa nueva que 
tanto ha confundido á la generalidad de los observadores. 

Ríos colombianos : Régimen hidrográfico. Por sus condiciones 
geológicas y por la disposición de su relieve, la República, hidro- 
gráficamente considerada, es una comarca extrema: no reparte su 
suelo en cierto número de corrientes de análoga importancia, sino 
que las forma ó gigantescas ó diminutas, es decir, que recogen el tri- 
buto de extensas superficies, ó son arroyos que bien merecen el 
calificativo de costaneros. Esto para los que corren en la región an- 
dina, porque los formados en la oriental son simples tributarios de 
grandes ríos cuya boca se abre en territorio de otras naciones ame- 
ricanas. Además, mirada la hidrografía de la región andina desde 
ciertos puntos de vista, bien puede decirse que se reduce en sus 
ra^os esenciales á un gran río, el MagdaUnay cuatro ríos de segun- 
do orden— Patía, San Juan, Atrato., Sinú, — todos en una especie de 



Nueva Gsogiafia de Colombia 



faja litoral tendida al Occidente de aquél, y alas varias corrientes 
ístmicas y chocoanas, todas de mediana importancia, lo mismo que 
las costeñas y maracaiberas, porque estas ultimas terminan en Ve- 
nezuela, de lo cual se deduce que sin error, bien puede mirarse el 
gran tributario del mar Caribe como símbolo de la patria y hacer 
sinónimos Magdalenia y Colombia, como el Miisissippi representa 
á la colosal Reptiblica del Norte. Hundido de repente todo el te- 
rritorio colombiano que no rinde tributo al Magdalena (véase la 
%ura 103), aiin quedarla un suelo tan grande como el de Italia, 
con población mayor que la de las cinco Repúblicas de la América 
Central. 

De los ríos colombianos con sus afluentes, los menos se dirigen 
al Paclñco, oíroslo hacenal Mar de las Antillas, y los más rinden tri- 
buto al Océano Atlántico. Entre las fuentes de unos y otros puede 
trazarse una línea que principia en la frontera costarricense, sigue 
por el Istmo y la serranía de Etaudó (entre el Pacífico y el Caribe), y 
se bifurca, pues un brazo por la cresta del Chocó, y luego por la 
del Quindio, alcanza la frontera ecuatoriana, en tanto que el otro 



Nueva Geografía de Coloubia 



por el litoral Caribe, sigue i ganar las cumbrcsde Perijá y Tama, 
y luego desciende á unirse con el anterior en plena cumbre quin- 
diana, con lo cual so cierra la \erliente de las Antillas y se divide 
ésta de la del Atlántico, que ai mediodía colinda, por lo tanto, ccn la 
del Pacifico. Estos dos bracos, de altitud muy varia, forman la do- 
ble línea general de la dirección de las aguas que parte i Colom- 
bia en tres vertientes : la del Pacífico al W. y WNW., la del 
Caribe al centro, NW. y NE., y la del Atlántico al E. y SE. 



Iirlicnte Hirny í tí ktiiiii» 



Kiguia 104 — Areaí comparadas (Je I 



Figura los — IliBErBin 



i iIf ta hidiigiafia coli Dibidia. 
agregada al cueipo continental). 



264 Nueva Geografía de Colombia 



El curso de los ríos y de sus afluentes resulta determinado 
por el relieve del suelo, y para que este fenómeno se cumpla no 
es necesario que existan garandes cordilleras : la menor desigual- 
dad del suelo basta para determinar la dirección de una corríen- 
te en este ó en otro sentido. Por esto, colinas de reducida altu- 
ra, como son las de Culebra en Panamá y las de San Pablo en el 
Chocó, separan vertientes y envían sus aguas á uno tí otro mar. 
Que el relieve colombiano se deprima un centenar de metros, y 
grandes cambios se producirán en la actual hidrografía del país, 
por lo cual es inexacto mirar á cada río con sus afluentes, como 
formando una región determinada, rodea4a por montañas que las 
separen del resto del territorio. En este libro la voz hoya ó cuenca 
de un río (cuenca hidrográfica) sólo expresa el conjunto de tierras 
cuyas aguas se escurren en ¡a aciualidad por un mismo cauce ó le- 
cho, sin tener en cuenta la altitud relativa ó absoluta de sus partes. 

Los Andes, las sierras de Chiriquí, el cerro San Martín y el de 
Baudó, y la sierra Nevada de Santamaría, son las tínicas verdaderas 
montañas de Colombia ; en las demás porciones del territorio son 
simples elevaciones del suelo ó grandes colinas las que reparten 
las corrientes, enviándolas á algún río, ó directamente al mar. En 
las llanuras las aguas, vacilantes, se rctínen á menudo por gru- 
pos antes de tomar resueltamente el camino de un mar. En los 
Andes muestran su lecho abierto, sin cuidarse de la inclinación ge- 
neral del terreno, con frecuencia atravesando las altas crestas en 
vez de rodearlas. 

Aquí la anticuada y errónea idea de que las aguas corren 
siempre hacia el mar por los máximos declivios del terreno, ó sea 
de reducirlo todo á las líneas de divoriio aguar um *, no ha cundido 



• La antigua teoría {geográfica de las cuencas hidrográficas, fecunda en erro- 
res, y al presente todavía imperante entre nosotros, hace años fue arrojada igno- 
miniosamente de las cátedras europeas, como lo fue la geológica de los levanta- 
mientos para explicar el origen de las montanas : 

" La primera consecuencia de esa errónea teoría fue hacer creer que donde- 
quiera la línea divisoria de aguas coincide con la de cumbres de una cordillera ó 
crestería montañosa y no forma sino una con ella. La segunda, todavía más falsa, 
fue la de que allí donde hay una divisoria de aguas, debe también existir una 
cordillera. 

" De esas ideas, en verdad cómodas para ahorrar investigaciones y trabajo, 
vino la monomanía de llenar los territorios de cadenas de montañas que no 
existen sino en la imaginación de los autores de manuales de geografía. 

"A esa serie de errores cabe oponer : 

** I P Utia cordilUrüy aun elevada^ no hace fortosamenie parte de una divisoria de 
mguas. Con frecuencia una montaña real que surge de entre bajas llanuras, no en- 
gendra ninguna divisoria de aguas : ejemplo, el Ilarzo [en Colombia pueden ci- 
tarse el Torra, el Galera, el Tolima, &c.], de donde que así miradas las cosas, 
cumbres eminentes que priman en la topografía de un territorio, tendrían que ser 
clasificadas como accesorios fortuitos de su relieve. 

"2.*^ Ztf Ufíia de cumbres y la linea divisoria de aguas no coinciden forzosamen- 
te. En efecto, es común en las cordilleras que no coincidan esas dos líneas, como 
sucede en los Alpes y en los Pirineos. De ordinario las cimas culminantes quedan 
fuera de la divisoria de aguas que pasa por lomos menos altos (ejemplo, el Mon> 
te Perdido en los Pirineos). Tampoco es raro hallar que la divisoria pase por una 
llanura, al pie de una cordillera, como acontece en los Karpatos. [En Colombia 
pueden citarse del primer caso el cerro nevado de Sumapaz y el cerro Mina, de 
Ocaña ; y del segundo, la mesa de Jéridas en el I^ebrija]. 



Nueva Geografía de Colombia 265 



asi sola, sino que se la ha mezclado con la de crear hoyas y ver^ 
tientes caprichosas, lo cual ha producido las más peregrinas clasi- ' 
fícaciones que se corrigen para aumentar su sinrazón, á trueque dé 
hacer novedad, olvidando, en primer lugar, que los mares que re- 
ciben las aguas de un país, son los que señalan sus vertientes, y 
que á cada fracción de mar designada por el uso con nombre pro- 
pío, corresponde su vertiente especial ; en segundo lugar, que todas 
las aguas que ayudan á formar un río, grande ó pequeño, cual- 
quiera que sea su importancia, forman la hoya del mismo cuyo 
nombre será el que el uso asigna á la boca de ese río, termine 
en el mar, ó en otro río ; en tercer lugar, que caudaloso no es lo mis- 
mo que principal y de primer orden, y que esta clasificación varía 
según se trate de una provincia ó un continente, por cuanto las regio- 
nes hidrográficas las fija el relieve; que todo río tiene curso superior 
é inferior, y aun medio, si es considerable ; que el número de me- 
tros cúbicos que por el cauce rueda de ordinario por segundo, fija 
su importancia ; que el ihalweg de la hoya puede no coincidir con el 
curso del río madre ó que le da nombre, y por último, que las lí- 
neas de diviso son puramente convencionales : nada significan, como 
nada significan las líneas de alturas ó crestas : en la moderna geo- 
grafía el relieve como la hidrografía, se subordinan á las regiones 
naturales, ó sea á los territorios que tienen comunes caracteres. 
Así pues, ningún error tan grave como dar á la línea de diviso gran- 
de importancia, pues esto equivale á igualar la altiva serranía con 
eMomo imperceptible del suelo en la llanura ; á olvidar que ceii- 



** 3.® Existen Ufteas divisorias de aguas donde no hay cordilleras ni montañas. 
Hay en la superficie de la tierra enormes extensiones donde se encuentran líneas di- 
TÍsorias de aguas y no existe nin|;una cordillera, y esto sucede hasta entre grandes 
ríos y en medio de grandes cordilleras ; ejemplos, la divisoria entre el Rbin y el 
Danubio, al N. del lago de Constanza, y las llanuras altas {Uivalli) de Polonia. 
Tampoco es raro que un río nazca en un territorio de cierta altura y busque su 
paso al mar, al través de más altos relieves, por hoces ó valles profundos, como 
sucede con el Zom en los Vosgos, &c. [En Colombia, del primer caso son buenos 
ejemplos las divisorias entre el San Juan y el Atrato y entre el Cesar y el Ran- 
chería ; y de lo segundo el Minero, porque las breñas de Yacopí apenas exceden 
de 1,400 metros, y el cerro de Penaarmada pasa de 3,000]. 

** Combitiociotus especiales. A veces, como en España, las lineas de cumbres y 
de divisorias de aguas se combinan de una manera especial, y por señalar los li- 
mites de las provincias sobre las segundas (vertiefttes)^ resulta que tales linderos 
pasan por las llanuras. Se creía que los ríos orillan las montañas, en tanto que 
por lo común lo que hacen es cortarlas de frente. [En Colombia, el Patía, el Mi- 
nero, el Inguitó, &c.]" — Karl Ritter. El estudio de la Tierra, 

¿ Y cómo clasificar entonces las tierras cuyas aguas no pertenecen á nin- 
guna vertiente marítima, sea porque las agote la evaporación, sea porque se 
pierdan en algún lago sin desagüe ? . 

'* Antes la voz cuenca ú hoya hidrográfica resolvía todos los problemas de 
geografía física. A los ojos de los geógrafos, Europa se resolvía en un cierto nú-. 
mero de boyas hidrográficas muradas por montañas c^ue constituían las líneas di- 
visorias de aguas : tratárase del Sena, ó del Danubio, todo era igual, lo mismo 
que el método se^ido en la descripción. Cierto que en muchos casos nada tan 
natural como designar una región por el nombre del río que la baña, como su- 
cedió antes con el Egipto ; pero hay casos en que no sucede así : por ejemplo, en 
Francia el macizo central ( Auvernia). Tratándose de la región que baña el Sena, 
ha prevalecido, como era natural, el calificativo de Cuenca de París ; pero to- 

Nueva Geografía de Colombia TOMO 1-18 



266 Nueva Geografía de Colombia 



tenares de metros valen pDco en las altas reg"iones, y pocos decí- 
metros importan mucho en las bajas ; que rápidos, raudales y cata- 
ratas, son divisiones que se imponen al analizar las ag^uas, porque 
se derivan de las condiciones geológficas del suelo, únicas recdmen^ 
te inherentes al mismo. 

En efecto, obsérvase con frecuencia que los ríos nacen en un 
terreno menos alto que las breñas por entre las cuales luego abren 
su lecho ; ó bien que, pasando al lado de mínimos relieves, van á 
destrozar otros corpulentos y crecidos, como también se ve que al 
dar sobre suelos blandos, fáciles de romper, en vez de abrir en 
cilos su cauce, arrójanse de lado por entre las rocas duras, lo cual 
prueba que para correr aprovechan las grietas del suelo, en pri- 
mer término, ya que los ríos son posteriores á los valles, bien que 
los modifiquen en su forma con el tiempo. De lo dicho aparece 
que al examinar todo extenso relieve resulta compuesto, á modo 
ae mosaico, de mayor ó menor niimero de cuencas escalonadas 
variamente y que los ríos unen pasando de una á otra, como el 
hilo de un collar de perlas, ya por saltos, ya por hoces : á veces 
marca el paso un simple aumento de velocidad. Resulta, pues, que 
máximo error se comete adoptando las aguas como coordenadas 
para explicar un relieve, bien que sirvan para fijar detalles, por- 
que por ejemplo, donde dos corrientes paralelas, en uno ú otro 
sentido, se alejan, marcan realce del suelo, y al contrario, 'donde 
un río de regular caudal cambia brusca y sostenidamente de direc- 
ción, el suelo ha cambiado también de naturaleza ; en fin, en cada 
especie de valle las aguas ejecutan cierta labor ú observan deter- 
minado régimen. En una palabra, el simple hecho de saber que 



pográficamcnte en ésta se incluyen porciones de tierra que envían sus aguas á 
otros ríos : ante la geografía y ante la historia, París, Reims y Orleans pertene- 
cen á la misma región." (P. Vidal. LaBlache. La Geografía). En Colombia ca- 
fa ía preguntar : ¿qué hay de común entre la llanura de Tundama y el S«bc, 
fuera üe que las aguas que los riegan vayan al Magdalena por un mismo cauce ? 
El Sintl es nombre de río que evoca el de una región geográñca ; i sucede lo mis- 
mo con el vocablo Magdalena? Por eso los geógrafos modernos han creado nom- 
bre para esta clase de territorios : Amatonia es la hoya del Amazonas, inclusive 
montes y llanuras ; Orinoquia la del Orinoco, &c. 

"En cambio, cunlesTuier.i que sean las diferencias que haya entre losríos de 
los divers )S países resp.*cto á hi longitud, caudal, superncie y composición de la 
hoya, &c , lodos, considerando el perfil de su vaguada, presentan una curva pa- 
rabólica tanto mis perfecta cuanto más antigua es en su existencia'geológica. 
•Todo río tiene penilicnte fuerte en su parle superior, que por eso se flama con 
propiedad lotta de denudación, pues en ella los anuentes no hacen sino corroer 
¡as montanas y llevar al rio principal masas de rocas que este parte y redondea, 
arrastrándolas por su lecho. Luég) la pendiente del río se suaviza, las aguas co- 
rren.con m;nos fuerza y mantienen limpio el lecho, donde nuevos depósitos sedi- 
mentarios reemplazan antes á los venidos de la parte alta que son arrastrados hacia 
el m.-ir, sin lo cual dich i madre se ensancharía y profundizaría de una manera in- 
definida. Esta segunda parte de los ríos se ha llamado zcfia de compensación» En 
fin, tx\ 1 1 parte baja ó zofia de depósito^ el río, incapaz ya de arrastrar las arenas 
i el limo, los deposita para formar vastos bancos, islas ó islotes, ó empujándolos 
h^cla el mar, forma en su boca llanuras de aluvión que disminuyen el dominio 
d'e los mares." (Lentheric. íms ciudades muertas). Los ríos en que así no paaan 
las cosas, con seguridad no son por hoy una unidad hidrográfica sino una mezcla 
destinada á s:rlo en el curso de los tiempos; por lo cual, cuenca geológica, cuenca 
oi-ográfica y cuenca hiílrográfica, de ordinario en vez de superponerse se entre- 
q[\ezclan,de n-odo extraño al parecer. 



Nueva Geografía de Colombia 267 



en el país tal existe el río cual, que tiene iales afluentes, de nada 
sirve al verdadero geóg^rafo. 



Alzada CDlombia en el Ecuador, sus altos montes detienen los 
vapores de dos mares y los resuelven en lluvias que alimentan 
grandes ríos, de régimen marcado en unos puntos, vario en otros^ 
segiin que la selva recoge humedad continuada ó periódica : esta 
en cuanto á las porciones bajas, que en las altas el fenómeno se 
amolda á la disposición general del relieve, por lo cual no en to- 
dos los puntos tiene la misma regularidad é intensidad, bien que 
siempre existe. Por esto son mínimas las porciones del país doiide 
falta el agua, y muy crecida, casi la mitad del territorio, donde llue- 
ve sin cesar, y se forman abundantes corrientes que el calor dis- 
minuye en mucho, por lo cual no siempre llevan al mar tributo 
adecuado á las riquísimas precipitaciones hiimedas. No puede va- 
luarse en más de 40,0(X) metros cúbicos por segundo el caudal líqui- 
do medio del país, casi la mitad del que rueda el Amazonas, algo 
menos del vigésimo de todo el Globo. 

Tan abundante humedad proviene de que si bien no hay ne- 
veras que alimenten los ríos, los páramos viven envueltos en vapo- 
res que sin cesar se liquidan en su superficie y sostienen los manan- 
tiales : cada día entraña un ciclo, ó mejor, movimiento circulatorio 
húmedo, por lo cual allí donde el país es cálido, selvoso, y seño- 
reado por páramos, las aguas crecen y menguan en el transcurso 
de pocas horas, beneficio inmenso f)ara la navegación en las regio- 
nes bajas donde no hay rápidos, pero que sosteniendo exuberante 
vegetación hace casi imposible la conquista del terreno. El caudal 
apuntado es el resto de los 70,000 que caen por segundo en eidía, 
término medio, de los cuales se evapora así casi la mitad, yendo 
el resto á perderse en tres mares distintos, aun cuando en propor- 
ciones muy diversas : un 8.° al Pacífico, un 3.° al Caribe, y cosa 
de la mitad al Atlántico. Esas cifras son proporcionales á las áreas 
que las recogen ; en efecto, 93 millones de hectáreas vierten al 
Atlántico, 38 al Caribe y 12 al Pacífico, todas ricamente regadas, 
en especia] la primera y la parte de las otras dos vecina del golfo 
de Urabá. 

SegTÍn queda dicho, el suelo patrio se divide en tres vertientes 
que se tocan un momento en el gran macizo de Colombia, más se- 
paradas en el resto de modo muy notable. En efecto, de la fron- 
tera del Ecuador á dicho macizo colindan en la cresta del Quin- 
dío las vertientes Pacífica y Atlántica, aquélla muy pequeña pero 
que aquí absorbe íntegra la infeercordillera. Al N. de aquel macizo 
la disposición cambia ; entre las dos vertientes nombradas surge 
como cuña la del Caribe, que en forma de V, ó sea en ángulo, se 
ensancha con rumbo N., alejándolas y envolviéndolas, en especial al 
W., por lo cual ofrece un núcleo central (las dos mesas, la depresión 
central, la llanura Caribe) y dos pequeñas zonas laterales (Goajira- 
Zulia á la D.; Atrato-Istmo á la I.) ; la de laD. no es continua, y 
la otra en gran parte se reduce á mínima faja. Rasgo caracterís- 
tico de esa vertiente central, á la inversa de las otras dos, es agni- 



KvEVA Geografía de Colombia 



par casi todas las aguas de su irea en una sola hoya, aguas que 
forman corrientes crecidas en surcos paralelos de S. á N. y aun de 

N. á S.; en tanto que la occidental es simple faja curva con muchos 
¿ independientes aunque pequeños ríos, y la oriental guarda en sus 
llanuras, que no tocan el mar, numeroso grupo de grandes corrien- 
tes, en su mayor parle de rumbo W. á E., con la particularidad 
de perderse muchas en un canal que rodea la Guayana, por lo cual 
las dos hoyas que ellos forman pueden reducirse í una sola. De 
lo dicho resulta que las grandes mesas casi totalmente vierten 
al Caribe, las llanuras al Atlántico, y sólo los rezag'os del suelo lo 
hacen al Pacifico. De estas características se desprende que el pafs, 
á decir verdad, no tiene ríos de primer orden sino en sus fronteras, 
y que los que le pertenecen íntegramente, aunque en crecido nú- 
mero, no son sino enormes torrentes en su mayor parte ; los otros 
poco sirven, por no haber fijado aiin cauce. En tesis g'eneral debe, 
pues, decirse que el país carece de red hidrográfica, comercialmen- 
te hablando, y cdmo altas serranías dividen muchas de esas hoyas, 
de unidad geográfico- política. Males son estos que exigen inmedia- 
to remedio, factible en lo general ; buenas vías de comunicación. 



Figura lo5 - raisaje en un río del Caquclá— Según F- Deni' 



Sentado esto, podemos decir que Colombia se divide en diez 
regiones hidrográficas ; á saber : las hoyas de tres grandes ríos : 
Magdalena, Orinoco, Amazonas ; las de cinco ríos de segundo orden 
en el país, que son el Paña, el San Juan, el Tuira, el Sinñ y el Znlia, 
y dos regiones costaneras exclusivamente, sobre el Pacífico y el Ca- 
ribe, divididas en varios trozos. Cuinto ala hoya del Magdalena, ob- 
servaremos que, geográficamente considerada, apenas es de cuarto 
ó quinto orden en el.globo, y que las vaguadas del Orinoco y Ama- 
zonas sólo en pequeña parte tocan el país — siempre como fronte- 



Nueva Geografía de Colombia 



269 



ra — cuyo territorio da al segundo ríos mayores ó iguales al mismo 
Magdalena, tan grande á los ojos de la generalidad de sus hijos. 
Desde otro punto de vista, tenemos que Colombia, hidrográfi- 
camente hablando, comprende cuatro comarcas : Amazonia (604,000 
kilómetros D) ; Orinoquia (330,000 kilómetros D); Magdalenia 
(270,000 kilómetros D, incluso el Patía intercordillerano), y las 
hoyas secundarias y costaneras (222,000 kilómetros D); pero bien 
mirado esto, es la Magdalenia la que rige el desarrollo del país ; 
de suerte que á este respecto puede decirse mide 600,000 kilóme- 
tros D, pues á la hoya del río hay que agregar entonces la ver- 
tiente occidental (11 2,000), el resto de la Qiribe (Costa y Panamá 
1 32,000) y la porción habitada y civilizada de la oriental ( 1 1 5,000), 
de tal manera que el resto de la última podría desaparecer de re- 
pente, sin que semejante acontecimiento modificara en lo más míni- 
mo la situación actual de la República. En los 820,000 kilómetros D 
de ese resto, apenas si hay otra cosa que llanuras y selvas habita- 
das por escaso número de indios salvajes. 



REGIÓN 


ORIENTAL 


Amazonia 


Orinoquia 


45 unidades 


22\ unidades 




REGIÓN 


OCCIDENTAL 






Magdalenia 
\t\ unidades 


Porciones 

secundarias 

16 unidades 


• 



Figura 107^-Diagrama de las comarcas hidrográficas de Colombia 



Rasgo único de la hidrografía colombiana es el paralelismo 
y orientación propia de cada uno de los grupos de sus ríos, con- 
forme atrás queda indicado y es innecesario repetir aquí. 

Expuesto lo que antecede, no estará de más señalar cuáles son 
los gandes centros hidrográficos que se reparten en el país con 
cierto ritmo. 

Ocupa el primer lugar el Macizo de Colombia^ que en breve 
espacio, casi en un punto — media legua cuidrada — origina cua- 
tro grandes ríos : el Patía (Guachicono), el Cauca, el Magdalena 
y el Caquetá : el primero y el último, tras correr hacia el N. y 
hacia el S., vuelven al W. y E., respectivamente: aquél entre 



270 Nueva Geografía de Colombia 



mqntes, para afluir al Pacífíco ; éste, después de curso infínitamen- 
te inás largo en la llanura, para granar el Atlántico por medio del 
Amazonas ; los otros dos se dirigen hacia el N., marchan para- 
lelos centenares de kilómetros, acaban por juntarse, y así unidos, 
siempre en la regióa montañosa, fluyen al mar Caribe. Así pues, 
en ese macizo se tocan nuestras tres vertientes y se originan 
los ejes de sus declivios. Luego, más al N., surgen otros dos, 
uno en cada una de las grandes mesas : en la andina, el de 
ParamülOf y en la granadina, el de Mesa Uaná, En el primero 
nacen el SiniS, el San Jorge y el León, que empiezan con rumbo N., 
rumbo que el Sinú y el León sostienen, para ganar directamente el 
mar, aunque el León, á la postre, vuelve al W., en tanto que el San 
Jorge lo pierde por el del NE., para afluir al Cauca ; todos son 
ríos navegables, que hacen parte de la vertiente central, siendo 
el último el de menor longitud : las otras aguas del nudo son in- 
significantes. En el segundo origínanse el Lebrija, el Zulia y el 
Sarare : el Lebrija, tras correr hacia el SW., vuelve al N. á per- 
derse en el Magdalena ; el Zulia endereza su rumbo siempre al 
N., y alcanza, unido á otras aguas, el lago de Maracaibo, y el 
Sarare sostiene el suyo hacia el E., para incorporarse á la vertien- 
te; oriental é ir á formar el Arauca y el Apure, que se pierden en 
el Orinoco ; también todos tres son navegables. 




Figura Io8 — Magdalenia y territorios subordinados 

En fin, al S. de esos nudos, y también á una misma latitud, las 
dos mesas exhiben sendos nudos de notable importancia, como son 
al E. el de Car amanta, y al \V. el de Gachaneque, Del primero arran- 
can por un lado el Atrato y el San Juan, de crecido caudal, que se 
dirigen primero al W., y luego- vuelven al N. y al S., sobre un mis- 
mo eje, á fin de ganar directamente aquél el Caribe y éste el Pa- 
cífico ; por el Este aparecen otro San Juan y el Risaralda, que se 
comportan del mismo modo, aunque más pequeños, y fluyen al 



Nueva Geografía de Colombia 



^Tl 



Cauca. De Gachaneque, y con rumbo N., se desprenden el SaraviCa 
y el Chicamocha, bien crecidos, que luego se unen y vuelven al W., 
sobre el Magdalena, mientras al S. nacen el Bogotá y el Upía : 
aquél corre hacia el SW., en busca del mismo Magdalena ; el 
otro, después de marchar hacia el S., tuerce al E. en busca del 
Meta : como se ve, guarda notable analogía con el nudo de Co- 
lombia, del que difieren los cauces en su configuración tectónica. 




Figura 109 — Perñl de los dos principales grupos de ríos andinos para indicar la 

diferencia inicial de sus parábolas 



Muchos Otros centros hidrográficos hay en el país, pero en 
los cuales cuando más una de las corrientes originadas tiene curso 
dilatado. En Panamá se distingue el de Espíritu San/o, origen del 
Bayano y el Chucunaque, que describen notable arco ; en la mesa 
andina» el líuila, origen del Saldaña, el San Miguel, que lo es del 
Nare y del Porce-Nechí, Cayambe y alguno otro. En la mesa 
oriental señalaremos El Nevado^ Chaquira^ Jurisdicciones y Chita^ 
principalmente. En fin, debe citarse la sierra de Santamarta, que en 
su flanco E. hace con el Cesar y el Ranchería lo que Caramanta con 
el Atrato y el San Juan, sólo que el primero no lleea al mar. Por 
último, el Caquetá también guarda algunos d,e mediana importan- 
cia, relativamente hablando. 

Esto sentado, y repitiendo que las divisiones hidrográficas son 
falsas, cuando no se acomodan á las naturales del terreno, bueno 
es hacer un rápido estudio sobre cada una de las tres vertientes en 
que se divide el país : 

Ríos andinos — Si la masa andina por su extensión, altura y 
cantidad de lluvia que recibe, es el verdadero centro, el corazón 
hidrográfico de Colombia, nuestros grandes ríos semejan arterias 
por donde las aguas, es decir, la sangre y la vida de los continen- 
tes, se escapa hacia las extremidades. Aun cuando sólo el Patía, 
el Sinü y Magdalena-Cauca parecen formados en pleno Ande, 
los grandes ríos orientales y el Atrato y el San Juan también lo 



NinvA Geografía de Colohsia 



son, ya porque en ellos abren sus fuentes, ya porque de ellos n 
ben sus principales afluentes. 






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II 



Nueva Geografía de Colohbu 



Jtíos de la llanura.- Cuanto á los ríos que se forman en las re- 
giones bajas, ninguno reviste importancia considerable entre los 
que corren al N. iS al W., y los que lo hacen al E., ó sea los 
de las llanuras, por lo general tributan á alguno de los nacidos en 
los Andes. Sin enibargo, unos y otros se distinguen por la longitud 
y la sinuosidad de su Curso, de ordinario muy lento, si no en su 
totalidad, s( en grandes trayectos; los rápidos que á veces los 
alteran son el rasgo que más los asemeja á los ríos andinos pro. 
píamente dichos. 



o y los Llanos, según E. Andrée. 



Por lo que hace al Istmo, la carencia de anchas zonas impide 
se hayan formado allí ríos dignos de tal nombre, salvo en los ex- 
tremos, 6 sea en los puntos de enlace con la América del Sur y 
con la América Central. 

1. Vertie>te occidental ó del Pacífico. — Es la más pequeña 
de las tres en que se divide el suelo colombiano, pues se compwne 
de estrecha y larguísima faja de tierra que se pliega en gigantesco 
arco de la frontera del Ecuador á la de Costa Rica y envía al mar 
las aguas caídas en poco más de 1 2 millones de hectáreas por me- 
dio de 200 bocas que ruedan unos S-Ooo metros cúbicos por se- 
gundo, y de las cuales pocas — sólo cuatro — corresponden á co- 
rrientes de alguna signíñcación : en general son riachuelos á que la 
marea presta cierto valor. 

Esta faja sólo adquiere alguna anchura hacia el S., y en el 
centro se reduce en algün trecho al simple escarpe de baja serra- 
nía muy próxima al mar (Baudó), lo cual la divide en dos porcio- 




—Carla de la parte occiJenlal Je Colombia. Escala : i : 6.000,000 



NüKVA Geografía de Colombia ^75 



nes : la ístmica y la continental. La vertiente del Pacífico está, puep^ 
limitada por la cordillera del Quindío (flanco occidental), del nudo 
de Huaca al macizo de Colombia ; por la cordillera del Chocó, del 
cerro Munchique al páramo Tatamá (istmo de San Pablo); por lá 
serranía de Baudó, del cerro de este nombre al de Aspa ve ; y, en 
fin, por la serranía de Panamá, de Aspa ve á Cruces, ó sea compren- 
de la falda izquierda de una serie de relieves y por trozos también 
la derecha de los mismos, de suerte que no coincide ni con las 
cuencas geológicas ni con las orográficas, tomando estos vocablps 
en su más lata acepción. 

El área total de la vertiente, que mide más de 1 12,000 kilóme- 
tros D, se distribuye así : Serranías de Panamá, 34,000; Serranía 
de Baudó, 16,000 ; cordillera del Chocó, S3,ooo; y cordillera del 
Quindío, 9,000. Desde otro punto de vista, de ese total 46,000 son 
panameños y 76,000 caucanos, y si del Chocó se le escapa á Ip, ver- 
tiente toda la hoya- del Atrato, compensa esta pérdida absorbiendo 
al S. la intercordillera en la parte que corresponde á la hoya inter- 
andina del Patía. La magistral de esta vertiente, en más de un 
punto señalada por humildes relieves al pie de enormes parame- 
ras, mide 1,900 kilómetros de desarrollo, y la faja que la constituye, 
si en unos puntos alcanza hasta 225 kilómetros de amplitud, en 
otros disminuye de tal manera que no mide una legua de anchura. 

La superficie citada se descompone en dos porciones. Lá sep- 
tentrional, dirigida de W. á E., mide unos cinco millones de hectá- 
reas y encierra 340 ríos, que van al mar por 120 bocas : no es otra 
cosa que el declivio meridional de la serranía ístmica, con anchura 
varia en extremo, nunca superior á 20 leguas, reducida á 2 en al- 
gún punto ; las aguas, en general, corren de N. á S. agrupándose 
en haces máximos, como se comprende, en David, en la península 
de Azuero y en el Darién, donde el mayor de sus ríos se compone 
de dos grandes brazos abiertos sobre eje de NW. á SE. 

Dicha región ístmica de la vertiente (46,000 kilómetros D), na 
encierra ningún río notable ; los más de ellos apenas miden de 40 
á 80 kilómetros de curso, y sus hoyas no exceden de unas pocas de- 
cenas de kilómetros D; muchos no son sino arroyos, pero como la» 
mareas suben hasta 12 metros en esa costa, las bocas se transforman 
entonces en rías que permiten la navegación por algún trecho. En 
.Chiriquí merecen mención el Chiriquí viejo, el Chiriquí del Sur, que 
forma el puerto de David y el Tabasará ; en Veraguas, el San Pa- 
blo y el Santa María, que miden 150 kilómetros y desaguan en 
las bahías deMontijoy de Parita,á ambos lados de la península de 
Azuero ; en Panamá el Riogrande, y en Azuero el de los Santos ; 
en el Darién el Bayano, el Tuira (270 kilómetros) y el Sambú que 
tienen mayor caudal debido á mayoresjprecipitaciones atmosfé- 
ricas en esa parte del istmo. 

La porción meridional, tendida de S. á N., mide cosa de 8 mi- 
llones de hectáreas, en que 240 ríos forman 99 bocas: es el* declivio 
occidental de Baudó y de una parte de la mesa andina ; su anchura 
es varia, y rumbo N. se estrecha en escalones, pasando así de 40 £ 
2 leguas ; al S. penetra en la mesa andina hasta la cresta del 
Quindío (Patía), luego retrocede para no ocupar sino el flanco W. 
de la del Chocó, de Munchique á Caramanta (Buenaventura), pero 



276 Nueva Geografía de G)lombia 



absorbiendo los dos declivios de Baudó (San Juan), y al fin se re- 
duce á la falda W. de este último relieve, desde el Istmo de San 
Pablo hasta la cumbre de Aspavc. El crecido caudal de los ríos 
de esta porción proviene de la intensidad de las lluvias que baten 
el Chocó. 

A lo largo de la costa continental se hallan sucesivamente el 
Baudó, que riega el valle central de la serranía á que da nombre ; 
el San Juan, de rumbo opuesto al Atrato, y como éste, de consi- 
derable caudal en relación á su hoya y delta terminal de bastante 
extensión ; después aparecen el Dagua, el Micay, el Guapi, el Iz- 
cuandé y el Tapaje, tipos de los ríos del bajo Chocó ; el Patía, tan 
notable por abarcar entre sus brazos todas las breñas de Tuque- 
rres, Pasto y Almaguer y las llanuras que le dan nombre, y en fin, 
el Mira, de análogo régimen y colombiano sólo en su parte extra- 
andinik 

Insistimos. Esta sección que absorbe casi todo el Chocó, pues no 
deja fuera sino la hoya del Atrato, varía muy notablemente en sus 
caracteres, pero en general puede decirse que se compone de una 
faja (I.) de clivio de montes, más ancha en la mitad sur que en la del 
norte, y de una zona (D.) intercordillerana, adosada por el E. á la 
primera mitad de la anterior, por lo cual la englobaremos en ella. 
La primera mitadó porción Sur del bajo Chocó aparece surcada por 
tres corrientes importantes y paralelas (SE. áNW.) que corren á 
14 leguas de distancia por valles de 25; estas corrientes (Mira, Pa- 
tía é Izcuandé) tienen así en su hoya una parte W. donde corren ya 
formadas, y otra E. donde, entre altos relieves, reciben numerosos 
afluentes que compenetran el suelo que ellos bañan. Además, los dos 
primeros se acrecen con aguas venidas de la intercordillera, y entre 
ellos la costa, por abrir el seno de Tumaco, no guarda corrientes de 
importancia ; entre el Patía y el Izcuandé, colmado el antiguo seno, 
aparecen otras más crecidas, y al N. de la última el suelo se trans- 
forma. La segunda mitad del mismo hacia su centro ofrece en los 
farallones de Cali nudo que irradia aguas paralelas al WNW. y 
NW., entre otras que complican su régimen por abarcar su hoya 
porciones altas ; al N. está el Dagua, que forma martillo y envuel- 
ve así, al S., varios riachuelos ; al S. está el Micay, que se com- 
porta del mismo modo, pues es paralelo al otro (del que dista 19 
leguas), sólo que como en su primer trozo (de S. á N.) está más 
alejado del Pacífico, deja campo á aguas que si corren de E. á W., 
aumentan hacia el S. para crear las últimas río de mayor cau- 
dal y hoya aledaña á la del Izcuandé. Como se ve, el litoral de esta 
mitad (bajo Chocó) corre rectamente entre dos bahías formadas 
por bruscas salientes de la tierra firme. 

Analicemos los ríos de la vertiente volviéndonos del S. al N. 

En primer lugar aparece el Mira (curso en Colombia 24 le- 
guas), que reúne sus primeras aguas en la mesa ecuatoriana (Iba- 
rra), de la cual baja con bruscos cambios de dirección hasta apode- 
rarse, por último, del valle de su afluente el San Juan, originado al 
W. de Cumbal, el cual lo lleva al mar paralelamente á otro de sus 
tributarios, el Güiza ó Cnaiquer, que nace en Mallama, recorre una 
hoya salvaje si las hay, y recibe sus afluentes de la faja que lo di- 



Nueva Gteografia de Colombia 277 



vide del principal. El Mira es naveg^able en Colombia por 22 le- 
guas, aunque de ellas sólo 10 en vapor, que abarcan una hoya de 
235 leguas cuadradas, selvosa, casi desierta, y 25 kilómetros antes 
de su fin (Isla Porqusra) se divide en dos brazos que concluyen por 
7 bocas y forman extenso y pantanoso d#lta de SCX) kilómetros D . 

Un fKDCo al N. del anterior desemboca el Paiiay crecida cuan- 
to notable corriente por su extraño régimen. A decir verdad, es un 
río doble con una hoya alta é interandina y otra baja ó transandi- 
na, unidas las dos por la famosa estrechura de Minamá ó Guadual ; 
la primera es considerable óvalo de eje S. á N. y doble declivio, en 
tanto que la segunda es triángulo adosado á la otra, con eje de 
SE. á NW. En la cuenca interandina se ven, pues, ríos que de todos 
los puntos del horizonte convergen á reunirse en un gran plano, 
al pie de Minamá ; en la otra los afluentes tan solo llegan por el S., 
bien que, como los otros, corren igualmente entre breñas : sólo en 
pequeña parte marca el Patía el thalweg de su hoya, pues entre los 
Andes lo fija el surco Munchique-Timbío-Patía-Guáitara-Cha- 
pués (42 leguas), abierto al píe E. de la cresta del Chocó, por lo cual 
sus mayores afluentes le llegan de la del Quindío divididos en varios 
grupos, todos por valles-grietas, y fuera de los Andes lo indica el 
surco Telembí-Patía (32 leguas), que corre de SE. á NW. y 
forma ángulo con el del interior. 

Así pues, la hoya interandina de este río se compone de dos 
opuestos taludes, de sólo seis leguas el occidental, de diez el orien- 
tal, y muy breves los del N. y el S. : el surco longitudinal recorre 
las cotas de 4,ooo-r-6oo — 1,800 metros, bajando por escalones de 
las más altas á las más bajas ; en tanto que el transversal marca las 
de 4,000 — 600 — 2,500 en bruscos taludes. Cuanto á la porción ex- 
tema, que de base sólo mide 18 leguas S. á N. (de Mallama á Caca- 
negro), rebaja su nivel á un tiempo de E. á W. y de S. á N., y en 
aquel rumbo baja de 4,000 á 12 metros en 20 leguas. 

El Paita es el segundo río de este litoral por la masa de sus 
aguas, pero el primero por la magnitud é importancia de su hoya, 
salvo pequeñísima porción (al S.) íntegramente colombiana, y que, 
segdn se dijo, por modo natural se divide en dos porciones : lito- 
ral la una, intercordillerana la otra más rica y poblada. El Patía 
nace en plena mesa andina, en el macizo de Colombia, al lado de 
los ríos Cauca, Magdalena y Caquetá, si se considera como rama 
madre el Guachicono. De ordinario se miran como cabeceras del 
Patía las aguas de los ríos que se originan entre la cuchilla del 
Roble y la Sierra, nacen por lo mismo en el Sotará ó su principal 
estribo del N., corren primero de E. á W. y luego vuelven al SW., 
de suerte que al pie del cerro Guavas (cordillera del Chocó) están 
ya unidas en un solo cauce, á que se han mezclado algunas que 
brotan en la opuesta crestería. A este cauce, ya nombrado Patía, 
siguen afluyendo por la izquierda riachuelos sin importancia, en 
tanto que por la opuesta banda le caen dos grupos considerables 
de afluentes. El primero lo ^constituye el Dosrtos, formado por el 
Guachicono y el &« Jorge, que se juntan en la llanura poco antes 
de morir : el Guachicono, que describe un arco acentuadísimo, re- 
coge las aguas paralelas que entre angostas cuchillas surcan las 
tierras que median entre la Sierra y el páramo de Almaguer ; el 



áy& Nueva GEOcRAriA de Colombia 



San Jorge hace lo propio con las nacidas en la tierra no menos 
quebrada, pero que en otra forma se dilata de ese páramo á la 
montaña de Bateros. El segundo grupo lo forman el Mayo y el 
Juünamhúy célebres en los anales militares de Colombia, y cuyas 
bocas no distan una legua : los dos nacen muy cercanos, en el gru- 
po volcánico de las Animas, ambos formados por dos ramas prin- 
cipales, y corren más francamente de E. á W. por grietas-valles 
que separa la montaña del Arenal, que las aleja bastante hacia la 
mitad de su curso, recibiendo el Juanambü por la izquierda el tri- 
buto de las aguas que riegan las breñas de Pasto. 

En la boca del Juanambü el Patía principia la acentuada 
curva que lo lleva largo trecho al NW., y en cuyo trayecto fran- 
quea la cordillera del Chocó por la formidable hoz que dominan los 
cerros Cacanegro y Sotomayor, vulgarmente denominada estre- 
cho de Minamá, donde el cauce apenas cuenta cinco metros de 
anchura en algún punto y baja de 600 á 2.Q0 metros, por lo cual en 
muchos kilómetros el antes navegable río se transforma en conti- 
nuado raudal, con algunos pasos peligrosos para las embarcacio- 
nes. Intertanto cruza la cordillera, recibe por la derecha el San 
Pablo y formado en la montaña del Castigo, y un poco antes, por la 
otra banda, y muy cerca del Juanambü, el Guáitara. 

El Guáitara^ conocido por lo salvaje de su lecho y lo preci- 
pitado de su curso, es el tipo del río de la entrecordillera, cjie no 
puede ser sino un colosal torrente : el Guáitara en los 100 kilóme- 
tros de su longitud baja unos 3,000 metros sin un trecho de repo- 
so, porque su cauce no es sino una enorme grieta entre escarpas 
de 800 á 1,000 metros, abierta en la cordillera por los mismos fe- 
nómenos que le dieron el ser, de suerte que es el rasgo tectónico 
originario de la actual cuenca hidrográfica del Patía, ó sea el ihal- 
weg de la comarca antes de la aparición de las traquitas. El Guái- 
tara, que nace en el Chiles y se llama Carchi en sus primeros ki- 
lómetros, ó sea antes de que pase bajo el puente natural de Ru- 
michaca, engloba en su parte alta las altiplanicies de Tüquerres 
ayudado por el Sapuyes (D.)> Q^^ ^^ tributa no Jejos del Angasmqyo, 
quizá el río más salvaje de Colombia, y en la baja, ix)r medio del 
Bodo (D.) y de varios torrentes, la mayor parte de las del Volcán 
Galera, frente al cual lo engrosad Pacual{l.), el más largo de sus 
afluentes. 

Así engrosado el Patía, ya gran río, penetra en los desfilade- 
ros de la cordillera del Chocó *, donde entre raudales y angostu- 
ras increíbles está el singular remolino del Culebrón, buscando la 
llanura que baña el Pacífico, en la cual ha divagado su lecho, gira 
al SW. y carece de afluentes por la izquierda, en tanto que por la 
opuesta banda, después de caerle algunos de escasa importancia, lo 
engrosa el poderoso 2ele??¡bí (125 kilómetros), casi tan caudaloso 
como él mismo, cuyas fuentes se abren al respaldo de Tüquerres, 
no lejos de las del Cuaiquer y del Pacual, y recibe varios afluentes, 
el más occidental de los cuales, el San José (S. á N.), apenas dista 
25 kilómetros de la bahía de Tumaco. 



* Esta hoz de Minamá-Salto es indudablemente la más notable qae en 
fn especíe^uardan los Andes. 



Nueva Geografía de Colombia 279 



A partir de la boca Telembí el Patía con exageracki anchura' 
tuerce al N. W. y avanza majestuoso en largos giros surcando tierraá' 
bajas llenas de pantanos y ciénagas, pero con algunos oteros y al-. 
tozanos, rebasados los cuales, al N. del seno de Tumaco, con el 
cual se une por medio de la vasta laguna de Chimbusa, se abre 
en varios brazos para formar un delta que hace juego al del Mira, 
siendo de notarse en él las bocas Grande y Majagual, 

Es, pues, el Patía una corriente considerable cuyo curso as- 
ciende á 80 leguas, de ellas 45 en la entrecordillera, y que recoge las 
aguas de una hoya de 25,000 kilómetros D, de los que 16,000 que-< 
dan entre montes, por lo cual su curso se divide en alJo y bajo. Por 
desgracia, presta poca utilidad como camino, á pesar de reunir el. 
tributo de 80 ríos y 400 arroyos, por culpa de esa división, pues' 
aun cuando en la entrecordillera es navegable para barcas peque- 
ñas desde Dosríos hasta el Guáitara (13 leguas), y antes otras ib. 
para canoas, luego es muy difícil hacerlo á causa de la estrechura 
de Minamá y los fuertes raudales del Guadual y el SaltOj como que 
baja 560 metros en 80 kilómetros. A partir de este punto, admite 
de nuevo barcos pequeños por 18 leguas, y después, por otro tanto, 
desde la boca Telembí, ya soporta buques de vapor todo el año. 
El Telembí admite éstos hasta Barbacoas (6 leguas). 

Entre los deltas de Mira y Patía se abre el seno de Tumaco, 
en el cual desaguan varios riachuelos poco importantes. Al Nrdel 
ultimo y á 16 leguas de él está el Izcuandé, y entre los dos quedaí á 
media distancia entre la cresta y el mar, un arco de ciénagas^ 
— principales. Caballos y Guascaona — que marca un antiguo litoral, 
y de las cuales salen varios riachuelos, entre los que prima el San^ 
quiangüy que nace más adentro y cruza el centro de esa zona, muy 
plana, llena de caños que se unen á los dos ríos últimamente cíta<- 
dos. Antes del Izcuandé corre el Tapaje (90 kilómetros SE. á NW.), 
raro conjunto de brazos cuyos orígenes están en Laguna Brava y 
cerrillos de San Luis. 

El Izcuandé es una corriente importante de rumbo WNW. que 
mide 1 25 kilómetros de curso y recoge las aguas de vasta zona 
(125 leguas D) de la cordillera — de Cacanegro á San Juam— en for- 
ma de numerosos tributarios que casi íntegramente le afluyen por la- 
I. Fórmase el río con el Izcuandé y el Izcuandecilo, que envuelven 
por el W. el macizo de Tamar, tras lo cual toma el rumbo indicado, 
recibe (D.) el Munchique, nacido en San Juan, y á poco presenta un 
salto que lo lleva á regiones más bajas, que lo engrosan con La 
Junta, Maiambí y San Luis (casi de S. á N. y paralelos), pero en 
seguida, ya navegable — 60 kilómetros, — corre con sólo arroyos por 
afluentes, bien que intensas lluvias compensen esa falta, y concluye 
en curioso delta de seis brazos simétricos y arqueados, que llevan 
al mar 300 metros cúbicos por segundo. 

Doce leguas median entre este río y el Micay, y entre Iqs dos' 
y al respaldo del ramal de Timbiquí se hallan de S.-N. Guapi, 
Guajuy Timbiquí y Saija, pequeños los centrales, mayor el primero, 
que nace en Guapí y recibe media docena de afluentes que le son 
paralelos (W. á E.), y salvo uno, todos por su D., siendo notable el 
Napl (el más N.) por sus numerosos saltos. Cuanto al Saija, que 



2^0 Nueva Geografía de Colombía 



corre de S. á N'. antes de volver al W., recibe alg^unos afluentes, 
primando entre ellos otro Patía. 

El Micayy notable por lo extenso de su hoya (200 legfuas D ) y 
lo raro del relieve de ésta, en verdad no se llama tal sino cuando ya 
se hám reunido todas las corrientes nacidas dentro de una U formada 
al E. del cerro San Juan y que llevan rumbo W., ó sea siguiendo el 
eje del Chuari, que nace en cerro Naya. En el fondo de la U surgen 
San Juan y Guachiio, que corren (NW.)buen trecho paralelos al pie 
de Timbiquí antes de juntarse, tras lo cual giran al N., y por la D. 
reciben el Mechen gue, el Agu aclara y el Siguí, éste formado por dos 
brazos paralelos á Chuari; el otro, nacido entre las serranías de Si- 
guí y Aguaclara, y el Mechengue, el mayor de todos, resulta de su 
unión con el San Joaquín, que delinea ángulo que envuelve la se- 
rranía de aquel nombre. El San Joaquín se prolonga antes y hacia 
el S. con el San Joaquincito, por lo cual forma surco S. á N. al 
pie del cerro Picacho. En fin, al \V. del ramal de Timbiquí está 
el Joli (S. á N., al respaldo del Saija), desde cuya boca son nave- 
gables estas aguas (12 leguas), que entran al mar por sólo dos 
bocas : el Micay-San Joaquín recorre 1 75 kilómetros. 

En seguida, ó sea hasta el Dagua, se hallan varios ríos que 
forman tres grupos dobles de corrientes paralelas, menores en el 
del centro (Cajamhre, Timba : 10 leguas al WN. W.), más cauda- 
losos en el del S. {Naya, Turumangm : 18 leguas al W.), y de 
hoya más montuosa los del N. {Raposo, Anchicayá: 14 al NW.), 
que terminan en pequeños deltas. En fin, el ultimo río del Bajo 
Chocó (Dagua) deriva su importancia de guardar en su cuenca la 
vía que une á Cali con Buenaventura. Este río, cuya hoya trian- 
gular es análoga á la del Micay, queda encerrado entre dos gran- 
des estribos cuyos próximos remates destroza : nace en los farallo- 
nes de Cali y corre primero al N. y luego al W. ; su cauce, notable 
por sus violentos y numerosos meandros, se abre al través de larga 
serie de escalones del terreno por medio de saltos y rápidos que 
no terminan sino muy abajo, yendo entonces tranquilo á perderse 
en la bahía por una sola boca. En la montaña, cuando va de S. á 
N., lo hace entre dos pequeños afluentes que le son paralelos: el 
Biiaco á la D y el Pepita á la I. Antes se navegaba el Dagua con 
grandes peligros en 20 de las 30 leguas que mide su curso. 

De Mataje al Dagua se cuentan, pues, más de 30 ríos que, casi 
todos, concluyen en deltas próximos que se unen por caños hasta 
poder decir que no forman sino uno solo, por lo cual resultan ora 
uno, ora varios canales paralelos á la costa; ventajosa disposición, 
ya que aquélla es un tanto peligrosa. De esos ríos, hasta los más 
pequeños son navegables siquiera sea en corta longitud, merced al 
auxilio de las mareas y de las fuertes lluvias que bañan la región. 
A más de 1,000 kilómetros suben dichas porciones navegables, 
todas bien unidas entre sí, y que constituyen la joya de la red hi- 
drográfica del país. 

Cuanto al litoral del alto Chocó, á pesar de su gran desarro- 
llo, si se exceptúan el San Juan y el Baudó, carece de ríos pro- 
piamente tales ; hay sí numerosos arroyos, en especial al S. del 
segundo, en donde también son más crecidos y recorren suelo más 
plano, pues más al N. se abren paso entre alturas. Como en el bajo 



Nueva Geogbafia de Colombia 



Chocó, muchos, sí no todos, son navegables en pane más ó menos 
g^nde, y varios adquieren grandísima importancia por facilitar rá- 
pida comunicacidn entre el mar Pacifico y el Caribe por medio del 
Atrato y las numerosas depresiones de la Serranía de Baudó ; los 
más notables son Bahía (lO kilómetros) y Ciipica (30). Por lo que 
hace á Baudó y San Juan, más dilatado ¿sto, ambos corren de N, 
¿ S., el primero paralelo al Aíralo, de inverso rumbo, más cerca 
al mar el seg'undo, y á la postre vuelven al ocaso á concluir en un 
delta extenso el segundo, pequeñísimo el otro. 

El San Juan es el más caudaloso de los tributarios del Pacífico 
en la América del Sur, pues rueda 1,300 metros cúbicos por se- 
gundo, no obstante lo reducido de su hoya (12,000 kilómetros D) 
y lo corto de su curso (400 kilómetros), que, deducción hecha de 
curvas, se reduce á 35 leguas, distancia recta que separa su boca 
del Istmo de San Pablo, y forma el canal de desagüe de una zona 
rectangular (32 leguas S. á N. x 15 á 20 E. á \V.), que al SW. se 
completa con crecido delta, á modo de apéndice, á donde llegan reu- 
nidas las aguas de 37 ríos y un centenar de grandes arroyos, todos 
de rico caudal, merced á lo Intenso de las lluvias en el Chocó. 



fita (incdilo). 

Nace',el San Juan no lejos del cerro Caramanta, entre el Pa- 
ramillo de Andes y el Alto de Las Palmas, á poco más de 2,000 
metros de altura, y entre sus afluentes el Águila (I.) y el Taíamá 
(D.), corre al S\V. primero y luego al W., describiendo un arco 
que pasa por Tadó (96 metros), y lo lleva á San Pablo, donde en 
violento codo,'al pie del conocido istmo de esc nombre, cruza 

Nufva Gcetra/la de Ctlfmiia tomo 1—19 



282 Nlkva Geografía de Colombia 



al S. envolviendo las eruptivas Mojarras de Tadó, á sólo 25 kiló- 
metros de donde el Atrato procede del mismo modo para girar 
hacia el N. El San Juan, que en su marcha al S. corre un momen- 
to al resf)aldo del Baudó y luego al del Pacífico, avanza descri- 
biendo grandes curvas llenas de infinidad de meandros y brazue- 
los. En este trayecto el río, que por la D. sólo recoge arroyos, por 
la I. se engrosa con verdaderos ríos como son el lamaná^ de rau- 
do curso y en parte hijo del enorme cerro Torra que le da el Su- 
rama ; el Sipiy tan grande como el principal, que no nace en la 
cumbre magistral y recoge el Garrapatas, que si brota en ella 
cerca del Tamaña, corre de N. á S. casi en el lomo de la cordille- 
ra, y luego tuerce rumbo describiendo enorme curva de seno vuel- 
to al S. ; y el Calima ^ vecino del Dagua y que cortos arrastrade- 
ros enlazan á la bahía de Buenaventura. Entre este último y Sipí 
se abren las bocas de Jujiadó, Cucurrupi\ Copomá y MungutWó, de 
bastante caudal. 

La hoya del San Juan ofrece mínimos declivios al N., S. y W. 
y mayor al E., puesto que el del ocaso apenas mide de i á 6 leguas, 
en tanto que en el último sube á 19 y guarda valles crecidos que 
terminan sobre la opuesta falda, por lo cual puede decirse que el 
San Juan es simple canal de N. á S. al pie de los bajos relieves de 
Baudó, canal que recoge las aguas de la cordillera del Chocó (de 2 J 
kilómetros de altura), cuyo curso ordinario es de 60 á 80 ki- 
lómetros ; dicho canal, que á su I. lleva altas barrancas y á la D. 
tiene grandes espacios casi planos, pues sólo los esmaltan oteros y 
colinas, ofrece pequeño desnivel (90 á 10 metros en 25 leguas), que 
contrasta con el de los ríos de la I., en buena parte de su curso gran- 
des torrentes nada más. El muro W. de la hoya se compone de tie- 
rras uniformes, regadas por arroyos, en tanto que al E. el relieve, 
muy complejo, presenta en su centro y en su lomo un largo surco 
(16 leguas) que fracciones análogas continúan al S. y N. y al lado 
del cual mide menos amplitud la falda de la serranía, quedando, de 
consiguiente, dividida en dos porciones la hoya: esta división la 
marca el curso del Jujiadó^ único de rumbo al NW. entre los gran- 
des afluentes del San Juan, y único también, con el Copomá, que no 
nace en la alta cresta chocoana. * 

Así formado el río, tuerce al W. por entre las últimas colinas 
del ramal de Baudó, pero á poco (S leguas), en Cabeceras, se abre 
en dos brazos : Charamlirá (al NW.), Sati Juan (al SW.), que luego 
se subdividen en otros y forman delta que en su centro guarda la 
isla Esteyankoy^xwxe 17 más, delta que delinea saliente curva de 
9 leguas con 10 bocas: en el centro Chavica, al N. Charambirá y 
al S. San Juan, la que lleva más agua ; el delta mide 20 leguas 
cuadradas, pero sus tierras son muy bajas y se inundan con la ma- 
rea. Al contrario, en el valle propio nunca las aguas ocupan mucha 
extensión, ya que el río poco modifica su caudal, pues puede decirse 
siempre va crecido; su cauce ordinario mide 200 metros, que con 
frecuencia los brazos é islas aumentan á 400 y aun á más, bien que 

• Véanse afielante las cartas que ilustran la descripción del Atrato. 



Nueva Geografía de Colombia 283 



á expensas del fondo, que en el primer caso en general pasa de 10 
metros. 

El San Juan es un río importante en cuanto á navegación : de 
su boca á San Pablo (25 leguas) soporta hoy vapores pequeños, 
pero los admitirá mayores, mejorada la barra de sus bocas, donde 
el fondo se reduce á i| y 2 metros ; los brazos laterales (alto San 
Juan, Tamaña, Sipí, Calima) reciben barcas por 6 á 8 leguas, tér- 
mino medio, y canoas por 3 á 5 más, aunque con dificultades ; los 
demás afluentes lo hacen por i á 3. Tenemos, pues, una red nave- 
gable que á lo menos mide 100 leguas y penetra por todas partes 
esta importantísima zona. En el canal madre el accidenie más no- 
table es la gran isla de Garrapatas (una legua), un poco al N. de 
Noánama. 

El Baudó es un río notable, no tanto por la extensión de 
su hoya (75 leguas cuadradas), la longitud de su curso (30 le- 
guas) ó lo majestuoso de su valle, simple faja de 2 á 8 leguas 
entre cumbres medianas, salvo en sus orígenes, cuanto por correr 
paralelo cerca de la costa (^ á 4 leguas ; 8 sólo al respaldo de la pe- 
nínsula de Corrientes) y paralelo (á unas 5 leguas) á la vez que 
con rumbo opuesto al Atrato, teniendo rápidas comunicaciones 
tanto con éste como con el Pacífico. Nace el río en la cuenca de 
Nacora, óvalo entre cerros crecidos, donde se reúnen varias co- 
rrientes (algunas de las cuales tienen su origen cerca del mar) que, 
unidas, toman al S. por largo y angosto corredor, donde el cauce 
que recoge numerosos arroyos, se ensancha luego para dar campo 
(I.) al Btrreherre, Después el valle se estrecha de nuevo un mo- 
mento, y el río cruza en curva al W. (6 leguas), pasa por Baudó 
y va á concluir en un pequeño delta ; al girar al W. recibe (I.) el 
Pepe y el mayor de sus tributarios (8 leguas). 

El Baudó, que rueda 200 metros cúbicos por segundo, recibe 
7 riachuelos y 35 arroyos grandes, soporta embarcaciones media- 
nas (12 leguas) primero y pequeñas después (10 leguas) ; cerca del 
mar, donde sus barrancas (9 metros) desaparecen, el suelo aledaño 
es anegadizo. 

El Samhú es un río de condiciones muy análogas al Baudó en 
curso (25 leguas), área de su hoya (70 leguas cuadradas) y caudal, 
sólo que corre de S. á NW. por valle más y más amplio entre el 
lomo costanero del Sapo al W. y el eje de Baudó al E., el cual 
lo sép)ara del Tuira. Buena parte de su curso va sin más afluen- 
tes que arroyos, pero luego recibe el Jungurudó (5 leguas), que 
le es paralelo á su D., y ya en su boca, en la bahía de Gara- 
chiné, el Pinuguillay que tiene valle paralelo á su I. Este río ofrece 
menos curso navegable que Baudó (16 leguas), pero recibe embar- 
caciones de mayor calado (6 leguas) por el auxilio de mareas más 
altas. 

Así pues, en este largo litoral de 85 leguas que median entre 
las bahías de Garachiné y la Buenaventura, excepción hecha de los 
tres ríos descritos, sólo se hallan breves corrientes (el máximum 9 
leguas que corresponden al Docampadóy al W. de Garrapatas), que 
las mareas hacen navegables en cortoo trecho y que algunos arras^ 
iraderos unen á los mayores que corren á la espalda de sus hoyas. 



2^4 Nueva Geografía de Colombia 



Por lo que hace á la seg'unda sección de esta vertiente Pací- 
fica, 6 sea la meridional del Istmo de Panamá, por más que mide 
considerable longitud, carece de anchura, y sus ríos, bien que muy 
numerosos, son muy cortos — salvo en la parte oriental, donde se 
halla el Tuira, debido á que allí corren paralelas las cumbres de 
Baudó y Sandí, formando amplio valle. Por lo demás, la vertiente 
ístmica se subdivide netamente en dos mitades : al E. la faja que 
rodea el gran Golfo de Panamá, y al W. (allende la península de 
Azuero) la que abraza lo que puede llamarse gran golfo de Coiba 
6 de David. 

En la región del golfo de Panamá se halla en primer lugar el 
golfo del Darién del Sur, ó sea el remate del Tuira ; después, naci- 
dos en Cañaza, se encuentran varios ríos, entre ellos San/a Bárbara 
(N. á S., 13 leguas), que termina en la boca del citado golfo, y Cai- 
mán (Sleguasal SO.), de amplia boca y temporal navegación (3 le- 
guas) ; luego las corrientes disminuyen para dar campo detrás de 
ellas á la hoya del Bayano, cuya boca dista 22 leguas en línea recta 
de la del Santa Bárbara ó Congo. En seguida aparecen varías aguas, 
N. á S., que se agrupan para formar el Chico, el Pacora (8 leguas) 
y el Tocumé; ríos á que siguen otros del mismo curso, pero mucho 
más pequeños, y son los que bañan la faja importantísima de la 
vertiente de Yeguas y Culebras, alzada al N. de la ciudad de Pana- 
má ; * distingüese ante todo el Éiogrande, que abre sus brazos en sur- 
co al pie de la última, y luego riega el valle que termina al W. del 
puertode Panamá, entre lo cerros Ancón y Cabra, y recibe dos afluen- 
tes que forman surco paralelo al primero, ó sea perpendicular al va- 
lle ; el río mide 5 leguas, y será en parte cortado por el Canal in- 
teroceánico (?). Al W.de Cabra está la importante hoya del Caimito^ 
conjunto de brazos que convergen sobre el mar, siendo los principa- 
les Aguacate al E. y Caimito al W., fuentes que absorben el declivio 
de Ahogayeguas : el río, que mide 5 leguas y que en sus orígenes 
tiene muchos saltos, se navega en pequeño trecho. En fin, corre 
después el Capira, cuyos dos brazos describen, antes de reunirse, 
violenta curva con que envuelven la mole del cerro Trinidad. 

Hacia el W. el suelo se transforma : es faja eit que co- 
rrientes por lo general sueltas cruzan las llanuras de Chame y 
Antón, divergen á partir del cerro del Picacho, por más que mu- 
chas no nazcan en él mismo, y aumentan su curso en el citado 
rumbo : las primeras van de E. á W., las ultimas de N. á S., pri- 
mando el Antón (9 leguas), que nace dentro de las montañas, en 
la cuenca de Vallegrande, laque rompe para salir al mar por Antón. 
Las siguientes aguas, de Vallegrande á Cerronegro, convergen 
oblicuamente scbre el eje que de la sierra Coclé baja al S., hacia 
el' golfo deParita, para formar el Riogrande, de magnífica boca. 

Pequeños riachuelos caen luego al citado golfo de Montijo, an- 
tes del crecxáo Santa María , i que siguen los de Parita y Los Santos, 
ya en la península de Azuero. En la misma y en este su declivio 
oriental hay otros varios, siendo el principal de ellos elGuararc, for- 
mado por dos brazos. El río de Los Santos (80 kilómetros), el más 
crecido de la península propiamente dicha, tiene su hoya entre las 



• Véase la ñgura 117 (croquis del Istmo}* 



Nueva Geografía de Colombia 285 



cumbres de Cerrog^rande y Nuco, en Guayabal deja las breñas, y 
sin recibir afluentes cruza al E., y por último al N., describiendo lar- 
gos meandros en la baja llanura, donde lo engrosa el Estihano (D.), 
que le es paralelo y nace al lado del Guararé, al pie del cerro 
Quema. El Pariia (C. 8 leguas) ocupa una hoya menos extensa : 
lo forma un haz de corrientes que nacen al E. de Tijero y al N. 
de Nuco, y juntas se dirigen al NE. entre suelos realzados. En fin, la 
parte S. de la península está ocupada principalmente por la hoya 
del Guere (50 ks.), entre los macizos de Cerrogrande y Montuosa. 

Cuanto al Santamaría, que hace juego al San Pablo, que corre al 
otro lado de la península, es un río complexo, pues su hoya es doble ; 
baja al E. é intercordillerana al NW., por lo cual recoge las aguas 
de 25 ríos y otros tantos arroyos grandes ; 20 leguas separan el 
origen y la boca por la corriente más larga : Mulabá-Santa Ma- 
ría. Nace el río al pie del cerro Baltasar, y lleva rumbo al SW . 
por tierra fragosísima que le da aguas por uno y otro lado, pero 
en Santafé se apodera de un hermoso valle que lo lleva al S., vallé 
en el cual corre con numerosos meandros entre Gahm al E., y el 
Higui y el Corita al W.; todas esas aguas se reúnen hacia San Fran- 
cisco, desde donde el río cruza al E., rompe las alturas y tuerce al 
SE. por la baja llanura de Cocobó, para recibir por la I. aguas que 
bajan del N. (principal Guías, 7 leguas), y por la D. otras que vie- 
nen del S. y forman el Cañaza (W.) y el Escobal (E.), de curso poco 
mayor, que riegan una llanura realzada. Así pues, este río ocupa 
una hoya de ico leguas cuadradas, la primera, en el centro del Ist- 
mo, por su riqueza, y se navega por 5 leguas. Como se ve, la faja 
de tierra que rodea el golfo de Parita, de Punta Mala á Playa 
Grande, se descompone en dos zonas que forman ángulo, y en cada 
una de las cuales dominan corrientes de un régimen dado. 

La entrada del golfo de Montijo es centro sobre el cual con- 
vergen las aguas de las dos opuestas vertientes de las penínsulas de 
Azuero y Tambores ó Palmas, mientras en su fondo caen las que 
nacen en la cordillera misma ; parece, pues, que dicho golfo fuera 
tierra roída por el mar. En el fondo del seno caen el San Pablo (D.) 
y el San Pedro (I.), que describe arco sobre el otro como cuerda. 
El San Pedro, navegable 6 leguas y cuya hoya está al W. de la baja 
del Santamaría y en condiciones análogas, nace en las tierras de 
Cañaza (loma San Juan) y |X)r 1 3 leguas baja al S. describiendo 
arco de curvas de seno vuelto al W., entre el Chorros y Cavihora á 
su I., que le son paralelos y le fluyen cerca de su boca, y Vacai, 
Acltta y Jesús, á la D. El San Pablo, curioso río de 20 leguas de 
curso N. á S. (7 navegables), y grandes curvas, marca surco de 
crecida hoya y se compone de dos brazos, el nombrado y el Cobre, 
que sólo se unen 5 leguas (navegables) antes del mar ; ambos 
recorren primero cuenca alta que dejan por rupturas próximas á la 
loma de Baró, que los separa buen trecho con largo espolón; arri- 
ba los divide el cerro Plata, pero en tanto que Cobre va sólo de N. 
á S. desde el cerro de su nombre y lo engrosan aguas de Tambo- 
res ó Palmas, el otro se compone de tres brazos. 

De Tambores á Burica las aguas aparecen creando haces 
convergentes de modo que los ríos no se forman sino muy cerca 
del mar, y, como es lógico, los mayores quedan en Iqs ejctremos, ó 



Nueva Geografía 



sea donde los ramales de las ¡jciínsulas se unen á la magistral. 
En el ángulo que así se furnia al respaldo de Tambores, se halla 
el Tabasará. río considerable (16 leguas), de curso al SW.; fór- 
manió principalmente dos brazos separados por Lomavieja : el Vi- 
gui, que del cerro Cobre baja al SW. por agreste valle y luego 
vuelve al W. casi sin afluentes, y el Tabasará, que empieza en la 
alta cuenca de ese nombre que deja con el mismo rumbo que 
aquél, pero con grandes curvas, y á la inversa de! otro, por la D. 
recibe varios tributarios, siendo el líltimo el Caviíora ; unidos los dos 
brazos pasan al pie del Cerro Bugío y giran al SW. por el de Cerro 
Dedo, y en la boca, al S. del Vifii"', reciben el tributo del Vira y el 
Bubí, que de Tambores van al W. (7 leguas) por valles muy 
próximos. 

De Bugío á Chorcha, entre pequeños riachuelos N. á S., todos 
nacidos fuera de la magistral, se hallan tres que vienen desde 
ella : el Sanliago (g leguas), formado por brazos que surgen en la 
sierra de ese nombre y se unen en cauce N. á S. que por la I. re- 
cibe el Tole : la boca del rio es amplio estuario cerrado por islas 
que tambitín cubren la del Taljasará ; el ¿lin Fclix (11 leguas), 
cuyas primeras aguas se recogen entre los cerros Barranquito y 
Culantro, y en la llanura se abre en dos brazos que forman crecida 
isla , y el Fonseca (12 leguas), que empieza en alta cuenca al W. 
de Culantro, formado por dos brazos, y abajo riega la llanura de 
San Lorenzo. Al \V, de Chorcha está el río del mismo nombre, 
vecino del anterior, que describe arco y concluye frente al gran 
archipitílago de Sevilla. 



Figura ii3^CroquÍs de la región hidrográfica de David 
Escal-i; 1:800,000 



Nueva Geografía de Colombia 287 



Encuéntrase después el importante río David ^ conjunto de 
aguas que convergen sobre surco NS. dentro de una herradura 
de relieves, de modo que se forma muy cerca al mar, al cual tributa 
por notable delta ; el surco madre baja en ziszás desde la Playita ; 
por el E. recibe afluentes de rumbo SW., primando el Gualaca, 
por el W, una larga serie de aguas de rumbo SE., más y más cre- 
cidas y paralelas y que en el centro se unen para formar el propio 
río de David, que así mide 60 kilómetros y forma el puerto de 
Pedregal, próximo á la bahía de David. En fin, más al W. y no 
lejos de la frontera corre otro río constituido de modo análogo, el 
Chiriqul Viejo (18 leguas), cuyo eje se inclina al SE. y empieza al 
respaldo del Changuinaula, á la I. del encumbrado cerro de Chíri- 
quí, de suerte que ocupa el ángulo formado entre la cordillera 
principal y el ramal de Burica. En su boca llamada Espinos recibe 
el Piedras (I.) ó Bugabo, que con rumbo opuesto viene por el res- 
paldo de David. 

Por lo que hace al Bayano^ la segunda corriente del istmo y 
cuya hoya sube á 200 leguas cuadradas, en las que el río recorre 30 
leguas, 15 navegables sin tropiezo, con rumbo E. áW.en su mayor 
parte y luego N. á S. (5 leguas) cuando se apodera del cauce del Ma- 
moní, ocupa una amplia y rectangular zona que va de las cumbres 
de Columna á las de San Blas y Mesa y de las de Cañaza á las de 
Chepo. Forman el río dos brazos {Bayano al N. de E. á W. ; Ca~ 
noza al S., de S. á NW.), que de los extremos de Cañaza conver- 
gen sobre Pirrea, engrosados por numerosos arroyos. Desde allí el 
río, lleno de islas y meandros, va 1 5 leguas al W. por extensa hoya 
muy baja, hasta Las Ruinas, recogiendo varios anuentes, de los que 
el más W. es el Terrable, cuyo thalweg aprovecha por girar en busca 
del amplio valle del Mamoní, que baja del istmo de San Blas, y por 
el cual vuelve al S. lleno de majestad, en lecho de hasta 10 metros 
de fondo y un kilómetro de anchura, abierto en feraz llanura. 

El luirá, el magnífico, el único estuario en la red hidrográfica 
del país, semejante á un turbio lago en movimiento en su último 
trozo, es el príncipe de los ríos panameños. La hoya de este gran 
río abarca 6,000 kilómetros D , que riegan numerosos tributarios, 
pero su curso es breve por componerse de dos brazos que avan- 
zan uno en busca de otro (Chucunaque-Tuira) describiendo un 
arco en surco del NW. al SE. (50 leguas), al que caen infinidad de 
afluentes, mayores al centro ; surco que al W. tiene paralelo otro 
más corto, el cual se divide en dos porciones (Sabana-Tuira ma- 
rítimo), y en su fondo no es sino una gran depresión cuya mitad 
E. es crecida laguna entre pantanos, en tanto que la mitad 
W. es el abra del Darién, que hacia el W. se confunde con el 
golfo de San Miguel. 

El surco madre (Chucunaque-Tuira-Mangle), que mide 50 
leguas y baja de 300 ms. (ambos extremos) á 6 ms. entre los relie- 
ves de Baudó-Cañaza al W. y los de Espíritu Santo-Toló-Mali 
al E., afecta forma de un triángulo cuya base ocupan vastas bre- 
ñas que nunca pasan de 900 ms. ; á los lados tiene el mar, al 
SE. el Atrato y al NW. el Bayano. Además, la húmeda llanura que 
al E. prolonga el seno de San Miguel y se continúa con bajo 



288 Nueva Geografía de Colombia 



nivel hasta Tapalísa al pie de Tatarcuma, divide transversalmente 
la hoya en dos mitades, dejando al N. y al S. relieves de muy di- 
verso aspecto : al N. valles perpendiculares al eje madre, al S. di- 
vergentes como radios que arrancan de un centro comün. 

Obsérvese que de las 640 leg"uas cuadradas de esta hoya, 360 
corresponden á la propia del Chucunaque (ó brazo N. del Tuira ma- 
rítimo), nombre que debiera llevar el río, pues tiene además mayor 
caudal y curso que sube á 35 leguas contra 25 que recorre aquél 
cuando se unen en Real viejo ; medidas hasta la boca, aumentan 
estas últimas á 35 le^^^uas, en tanto que sólo 12 la separan de su orw 
gen, aumento debido á que en su curso describe g-ran curva de que es 
cuerda dicha línea ; en el Chucunaque el aumento se debe á nu- 
merosos meandros, puesto que origen y boca apenas distan 28 y el 
cauce nunca se aleja de la línea ideal que marca el eje de su valle 

El Chucunaque^ 6 sea la corriente madre del sistema, nace 
al respaldo del Rayano, recorre con rumbo NW. á SE. una hoya de 
forma triangular entre los relieves de Cafíazas y Espíritu Santo, 
que se abren en ángulo, enlazados luego por lomo de Turgandi á 
Yavisa ; junto á este sitio el río, que corría al SE., da sobre el Chico 
(al SW. de Turgandi), y con él vuelve al NW. para romper colinas 
y luego cruzar al S. sobre Real viejo, con lo cual se forma la gran 
curva de Yavisa, que pocas iguales halla en el globo ; el río Z<2- 
gartero corre aquí paralelo á Tuira y Chucunaque, entre ellos y 
con rumbo opuesto al primero, en plena llanura, fenómeno ünico en 
su especie. Aquí el río, que ya sufre la acción de las mareas, mide 
300 ms. de anchura; 15 de las 35 leguas de su curso son na- 
vegables, aunque sólo 10 por vapor, y sus afluentes soportan barca 
por 2 á 6 leguas. Por la I. recibe una larga serie de tributarios (12) 
cuya longitud aumenta de 2 á 11 leguas, entre breñas ásperas, y 
si primero llevan rumbo E. á W., poco á poco lo cambian por el de 
NE. á SW., en tanto que por la D. encuentra menos, primero orien- 
tados S. á N., después W. á E., y por último NW. á SE. En el llano 
de Salto corre el río á 18 ms. entre alturas que á su D. sólo 
miden de 45 á 60 metros. 

Cuanto al Tuira^ muy diverso es su régimen. Nace al pie 
del monte Pirrí, y se encorva desde luego hacia el S., para atra- 
vesar la mesa de Cana (400 ms.), en que primero le fluyen 
aguas paralelas, y luego el Setcifanti (S. á N.), tras lo cual tuerce 
al E., rompiendo breñas, por la hermosa salteria de Peñahueca, y 
alcanza el valle de Mangle (S. á N.), nacido en Aspave, el cual 
aprovecha para girar al NE. hasta la boca del Paya; antes, por la I. 
sólo recibe arroyos, pero al opuesto lado le entran varios riachuelos, 
alguno bajado del col de Tihulé. En la boca del Paya — que de Ta- 
tarcuma baja al S. por agreste surco hasta encontrar el llano de 
su nombre, donde por amplio valle gira al W. — el Tuira se diri- 
ge al NW. largo trecho, para envolver las breñas de Cana, lleno 
de curvas, pasando á la vez de su curso alto, aún molestado por 
raudales, al bajo, ó sea á los llanos de Birmejal (9 ms.), en los que 
parece más crecido á causa de represarlo la marea ; en dicho 
trayecto Cana le vierte con rumbo NW. tres riachuelos, en tanto 
que la cordillera principal lo engrosa primero con el Pucro y el 
Paya, y luego con otros tres, de los cuales el Capeti — que pro- 



Nueva Geografía de Coloubia 



long-a el eje del Cup¿— marca con su boca (12 ms.) el principio 
de la porción del río siempre navegable. 

El llano de Bermejal se continúa al W. con el de Pinogana y 
el Tuira.al pie del citado ramal de Turg;and[, vuelve bruscamente 
en ese sentido, para cruzarlo, recibiendo en su fin el Pini (S. á N.), 
á la vez que el Chucunaque lo empuja al S-, rumbo que pronto deja 
nuevamente por el deNW., con el cual atraviesa labran cuenca del 
Maíusacraníi'6 del Tuira marítimo, de rara topri^rrafia ; en ella tiene 
al N. la célebre laguna de ese nombre, dividida siSlo por colinas 
del Cangldn ; por el S, recibe el Marea, frente á esta isla, y antes 
lo ha acrecido Tiicuíi, formado por un han de bra/os nacidos entre 
los remates de Baudd. En Marea principia el Abra del Darién 
(rumbo NW.) sobre ef eje de Tucutí, abra que, rodeada por altij- 
ras, en el otro extremo recibe el Salmnis (N. á S.), que nace al 



Figura 1 14— Isl.is del golfo ilc San Miguel, según Boiiapartc Wysse. 

S. de Isqutnti y recorre baja llanura al W. del Chucunaque, en 
la que las marcas le dan grande apariencia ; á su D. corre el 
San Miguel. Al W. el Abra se une al golfo de San Miguel por 
canales que forma la isla de San Carlos al surgir entre los morros 
de La Palma y Batatilla, remates de Baudó y Cañazas. El Tuira, 
que después de la boca de Chucunaque avanza majestuoso con 
\ legua de anchura, entre crecidos árboles, rueda 3,000 metros 
Cilbicos y es navegable 20 leguas, de ellas 12 en vapor : sus ¡paisa- 
jes son grandiosos, y al E. de La Palma su estuario (anchura : 2 
leguas), que semeja i.n pequeño mar donde se recogen las aguas 
de 63 ríos y 200 arroyos, es célebre por sus tormentas. 

En resumen, una de las hoyas más importantes del país es 
la del Tuira, y de todas las tierras cíSlidas atín medio salvajes, la 
que primero alcanzará efectiv.i progr.so. 

En conclusión, diremos que todos estos ríos de la vertiente oc- 
cidental ofrecen 2,000 kilómetros de navegación costanera, por asf 



ago Nueva Geografía de Colombia 



decir, pues no presentan en Panamá ning-dn gran tronco arterial 
fuera del Tuira. 

II. Vertiente central 6 de las Antillas — Dada la actual agru- 
pación de los habitantes del país, la vertiente Caribe, bien que la 
segunda en cuanto á área, es la primera, histórica, política y co- 
mercal mente hablando. Como la del Pacífico, se reduce, en verdad, 
á simple faja costanera, de anchura varia, siempre pequeña, ten- 
dida de W. á E., faja á que se une al mediodía como apéndice, una 
vasta zona montañosa, que reúne sus aguas para formar el línico 
tributario importante que recibe aquel mar en su costa S., el Mag- 
dalena, cuya hoya penetra así muy adentro en nuestro suelo (ii° 
á 2° latitud N.), y que por tener su área forma oval ó de cuña, 
separa durante 220 leguas las vertientes occidental y oriental. 

Geográficamente esta faja y su apéndice, que constituye una T 
con el brazo I. muy desarrollado hacia ese lado y el D. muy 
corto, se divide netamente en cinco regiones muy diversas en área 
é importancia, pero que unidas miden 38 millones de hectáreas, 
que. envían al mar unos 12,000 metros cúbicos de agua por 196 bo- 
cas en que se funden i ,20o ríos y unos 6,000 riachuelos y torrentes. 
Las antes dichas porciones son de \V. á E. : i.° La vertiente N. 
del Istmo de Panamá, que á pesar de medir 150 leguas de longi- 
tud, en su mital oriental se reduce á simple faja de 3 leguas de an- 
chura, nunca aumentadas á más de 12 en la occidental, y por este 
motivo casi no guarda ningún río que merezca el nombre de tal ; 
2.° La hoya ó cuenca del golfo de Urabá, seno que recoge las 
aguas de un gran valle, exterior al Ande propio, encerrado entre 
éstei y relieves más bajos, surcado por aguas de crecido caudal, 
simple prolongación de la faja Pacífica de tierra firme, y cuyas 
corrientes se agrupan para formar, además de múltiples arroyos, 
un río principal con otro menor á su derecha (Atrato, León) ; 
3.° El litoral atlántico de tierra firme, ó sea de la Nueva Andalu- 
cía, compuesto de una faja de mediana anchura con aguas de poca 
significación, pero que se rompe tres veces para dar paso á co- 
rrientes que vienen del interior, de primer orden (Magdalena) 
para nosotros la que lo hace en su centro y agrupa el tributo de 
enorme extensión de nuestras montañas, mucho menor la que lo 
hace al W. (Sinú), y aun más reducida la que se halla al oriente 
(Calancala) ; 4.° La península goajira, extensa lengua de tierra 
caracterizada por su casi absoluta escasez de aguas corrientes en 
su doble vertiente; y 5.° En fin, la hoya ó cuenca del lago de 
Maracaibo, especie de U bien regada, que agrupa sus aguas en 
una corriente doble y hace juego á la porción del golfo de Urabá, 
sólo que á la inversa de ésta, encierra más montaña que llanura. 

Así pues, excepción hecha de los pequeños relieves del Ca- 
quetá, todas las demás montañas colombianas, algunas en su tota- 
lidad, dan aguas á esta vertiente, aunque de un modo muy diverso : 
las serranías Goajiras, la del Valledupar, la Sierra Nevada de San- 
tamarta y las serranías de Bolívar lo hacen íntegramente ; la se- 
rranía ístmica envía las de su declivio N. ; la de Baudó las de la 
mitad de su flanco E ; la cordillera del Chocó todas, á partir del 
nudo de Arrayanal, y las del talud E. á contar del de Carpintería; 




Figura|llj—Verlienle central Jcl mar d¡ lailAnlillis. Ki-iU,i I : 7.500.000 



S93 Nueva Geografía de Coloubia 

la del Quind(o todas al N. del macizo Colombia, y, en ñn, todas las 
del talud £. y N. de las montañas de Sumapaz, as( como también 
las de su ancho lomo, excepcidn hecha de las que están al £. de la 
Sabana y de las formadas en el Pilar de Labateca. 

La zona Ístmica, que mide 2^ millones de hectáreas, tiene 
i6o ríos que desaguan por 90 bocas, en general sin importancia en 
cuanto al caudal que ruedan, tan solo acrecido periódicamente por 
fuertes lluvias ; al onenie, como se dijo, ni uno solo alcanza media- 
no desarrollo siquiera : corren al ÑE. y NW, ora solos, ora en 
grupos; de ordinario, tras nacer en valles ásperos, surcan angosta 
y húmeda faja plana que á trechos desaparece ; los más crecidos 
(S leguas) deben esa longitud á tener en parte su hoya paralela 
á los ejes de la cumbre de diviso, salvo el Sanganli (7), que la de- 
riva de ocupar el fondo de las tierras que envuelven el golfo de 
San Blas, desde donde hacia el \V. la vertiente se acrece sin cesar, 
en tanto que al E., al pie de Espíritu Santo, ofrece su mínima an- 
chura, ó sea una legua. 

El resto de la faja, de San Bias á la frontera costarricense, 
presenta caracteres totalmente diversos y se fracciona en dos mi- 
tades debido á la cintura de Veragua, donde la montaña se aproxi- 
ma mucho al mar j á la D. queda un considerable niimero de hoyas 
extensas casi intercordilleranas, en especial la ultima, la del Cha- 
gres, con otras pequeñas costaneras intermedias, y á la I. aparecen 
multitud de riachuelos que primero se inclinan al NW. y luego al 
NE, con mayor desarrollo, 



:a de los TaUmancas 



En la frontera corre el SixaHla, el Doraces 6 Culebras de los 
antiguos mapas, magnífico río que mide i as kilómetros de W. á E,, 
con el nombre de Teliri ó Tilorio nace en el cerro Uren (Dota), 
marcha sin afluentes por la I., por la D, recibe varios (principales 



Nueva Geografía de Colombia tgi 



Coefiy Uren)y que bajan de la cordillera de Talamanca y acaba, 
naveg^able, con más de lOO metros de anchura, en la llanura que 
rodea la lag^una de Sansan, no lejos de Punta Carreta y de la 
boca del Changuinaula *. Este último brota al N. del encumbrado 
pico de Chiriquí y corre de S. á N. al W. del Pico Robalo y de la 
laguna de Chiriquí, lleno de vueltas caprichosas cuando se acerca 
al mar. A la mencionada laguna fluye el Robaloy en tanto que á la 
bahía del Almirante sólo llegan riachuelos, notables hoy por las 
ricas plantaciones de bananos de sus márgenes. 

Después la vertiente es muy breve (S leguas al N. de Playita) 
por invadir la tierra la vasta laguna (golfo) de Chiriquí, continua- 
ción de la del Almirante, como él cerrada por islas que tienen por 
avanzada la del Escudo, y en cuya mitad E. descargan, al través de 
una tierra pantanosa, media docena de riachuelos (el mayor, S, 
Diego, 1 1 leguas), de rumbo NW., el último nacido fuera de la se- 
rranía, muy corto el tercero, en tanto que la mitad W. sólo recibe 
dos que van de SW. á NE., siendo uno de ellos, otro Chiriquí (lO 
leguas), que rueda entre tierras altas, el más caudaloso de los ríos 
de esta zona. 

Después, hasta Veraguas, la vertiente es faja de 7 leguas en 
que se hallan seis corrientes — sólo la última no nace en la cresta — 
que ofrecen desarrollo de S á 9 leguas, curso general al NW., dis- 
tan entre sí 2 á 3 leguas y van á concluir en costa que de cerca 
estrechan rocas y cerrillos ; el último, el Calabébora (10 leguas), 
lleva primero al W. los dos brazos que lo forman, nacidos entre la 
Silla de Veragua y el Alto la Cruz. Aunque con grandes riesgos, son 
navegables regular trecho estas aguas. El último citado se navega 
desde muy arriba, no obstante no ser allí sino un gran torrente. 

El resto de la faja presenta cuatro porciones muy diversas: el 
grupo de Mineral, la hoya del Coclé, el grupo de Donoso y la 
hoya del Chagres, que tiene por apéndice el grupo de Portobelo. 
En Cerronegro arrancan el Guasaro (15 leguas) y el Palmea (12 
leguas) : aquél, doble en su origen, corre primero (S leguas) de 
E. á W. al pie de la cresta, en valle agreste, torrencial, describien- 
do curvas hasta Veragua, donde otra vuelta lo lleva S. á N. al 
mar ; el Palmea riega valle menos áspero, recto hacia el NE. (8 le- 
guas), y cuando dista 13 leguas de la última curva del anterior, vio- 
lento codo lo lleva al NW. sobre Belén, rompiendo cerrillos cóni- 
cos. Junto al nacimiento de los dos se forman el Bejuco , paralelo 
al Guasara, y el Veragua viejo y Concepción, que corren al NW. ; 
entre Palmea y Veragua viejo se hallan varios riachuelos para- 
lelos que, salvo uno, se juntan y forman el Belén ; entre Concepción 
y Bejuco sólo hay arroyos de pequeño curso, que van directamente 
al mar. El grupo de Mineral tiene pues, área triangular llena de 
valles y cerritos. 

La hoya del Cocle es muy curiosa, pues se compone de un 
óvalo ¡ntercordillerano tendido de E. á W., que un canal (Tuabre- 
Coclé) une al mar, canal que mide 7 leguas en el fondo de hermo- 



• El un río se llama Sixa ó Sigsa, como el otro es Ckanguina ; uta en Tala- 
manca es río. Véase la Memoria de \V. M. Gabb. sobre tribus y lenguas de esa 
tiquisima comarca. Por lo tanto, es error volver o esa au de los dos nombres tU" 
poniéndola diptongo francés. 



¿^ 



Ni'EVA Geografía de Colombia 



so valle en que el río, naveg^able, se inclina al NW. y casi toca el 
codo de Palmea, quedando \yyego entre ellos los cerrillos de Coclé 
con el vallecito del San Roque (S. á N.); á su D. están cuatro ria- 
chuelos paralelos, más allá de los cuales corre el Indios. El eje del 
óvalo citado lo forma el Tuabre (S. á N. desde Loma Escobar), 
sobre el cual por la I. afluye el Coclé, compuesto de tres brazos, 
mientras por la D. el rcg^imen es muy distinto : allí se encuentran 
en cuenca que dista seis leguas del mar, media docena de corrien- 
tes que se envuelven con orpandes curvas, pues en seg'uida de ir de 
S. á N., tornan todas al W. en busca del río principal. El curso 
del Coclé mide 20 leguas, de ellas navegables 12. 

En el mismo Cerro Grande nace el río de los Indios, que mar- 
cha al NE., luégfo al W. y por último al N., rompiendo colinas, 
sobre Donoso, entre dos grupos de riachuelos, uno á la I. y otro á 
la D., á que sigue ya el Chagres; 16 leguas mide esta rara faja li- 
toral que riegan Coclé é Indios. El Indios, que se navega por 8 
leguas, recibe (I.) en su último codo el tributo del rrastl/o, forma- 
do por dos brazos que corren S. á N. entre él y el Espolón de Mi- 
guel de la Borda. Recorre el río 80 kilómetros. 

Cuanto al Chagres, el más importante río del N. de Panamá, 
tanto por su curso (30 leguas), la extensión de su hoya (106 leguas 
cuadradas), el caudal que ruedfí (80 metros cúbicos por i"), su 
anchura (50-60 ms. antes de Trinidad, 60-100 después) y profun- 
didad (12 ms.), como por alojar en su cuenca un trozo del Canal 
Interoceánico, es una corriente de régimen violento, torrencial, en 
hoya compuesta de una porción alta (E.), otra central (W.) y una 
baja al N. de la anterior, fuera de los montes que guardan á las 
otras dos ; tiene, pues, mucha similitud con la del Coclé. 



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Figura 117 — Cuenca del Chagres. Escala: I: 2.330 ce» 

Nace el Chagres en el ángulo que forman Pacora y Loma- 
grande, al N. del crecido número de riachuelos que como hilos 
de una borla forman á los descritos Pacora-Tocumé, y corre en 
rumbo W. por estrecho valle que al N. tiene paralelo el de su afluen- 



NuivA Geografía de Colombia 29 j 



te el Pequeñí, pero á las diez leguas se une (D.) al Boquerón^ Pequeñi, 
río que de Llorona baja con afluentes más y más crecidos, cruzan- 
do luego al SvV. para alternativamente destrozar breñas ó surcar 
pequeñas cuencas — antes lagos, — describiendo bruscas curvas; aquí 
recibe frente á frente dos notables afluentes : por la I. el Chilihrey 
conjunto de brazos nacidos en Peñongrande ; por la D. el GatuncitOy 
que rueda entre brazos de Santa Clara. Así engrosado el Chagres, 
vuelve al S. y rompe entre Peñongrande y Santa Clara (Cruces), 
para salir á Matachín, ó sea para dejar su parte alta. En Matachín 
se apodera del valle del Obispo, con el cual gira al W. hasta San Pa- 
blo, donde vuelve al NW. rompiendo colinas, lo que le permite salir 
al valle del Cañoquehradoy que lo lleva al NW. sobre la cuenca de 
Bohío Soldado, al través de llanos y estrechuras; el Obispo se 
compone de dos brazos que abren surco al pie de Culebra, y corren 
paralelos y muy próximos buen trecho antes de fundirse ; el Caño- 
quebrado se forma por la reunión de corrientes (S. á N.) nacidas en 
Ahogayeguas ; entre los dos, otros arroyos engrosan directamente 
el Chagres. 

La cuenca de Bohío, amplia, baja, muy llana en su fondo, pan- 
tanosa en invierno, se abre entre los ramales de Palenquillo y La- 
garto, y en su remate recibe el Chagres, que va al N., sus dos ma- 
yores afluentes ; el Trinidad (I., 12 leguas al N.), que rueda en 
crecido valle — entre Palenquillo y el ramal de Capira — engrosado 
por riachuelos, y el Gaiún (D., 10 leguas al WSW.), que nace en 
Llorona y atraviesa un valle oval que termina entre Lagarto y 
Quebranto y en el cual recoge mucho arroyuelo. Así el Chagres, 
ya corriente considerable, gira al NW. al través de las lomas de 
Mindí, al W. de la Bahía Limones (Colón), para morir junto á Cha- 
gres ; 20 leguas se navegan en el Chagres, 10 fácilmente, el resto 
con dificultad. De las fuentes del río que distan 4 leguas del mar, 
á la boca, sólo hay 40 kilómetros en línea recta. La vertiente ex- 
terna de este trozo se compone de dos angostas fajas que en ángulo 
se unen al pie de Capira ; la W., llena de cerritos, guarda arroyos 
de E. á W. de hasta 4 leguas de curso; la E. ofrece sobre la costa 
llanos de alguna extensión, y la cruzan breves corrientes (3 leguas) 
que van de S. N. 

En la Punta de Acantí termina en verdad el litoral ístmico, 
bien que su curva continua al SE. y S. hasta el fondo del golfo de 
Urabá ; en el primer trayecto, es simple faja montañosa con arro- 
yos de rumbo E. y NE., salvo el último, el Táñela, que nace en Sie- 
rra Ñique y va al E., en arco, á concluir en las bocas del Atrato ; 
en el segundo envuelve el extraño delta de este río paralelo á la 
orilla L del golfo, abierto en una llanura que se ensancha hacia el 
S., en tanto que la porción E. del mismo golfo se tiende de S. á N. 
con aguas que en su fin corren de E. á W. y en verdad hacen par- 
te de la región de Nueva Andalucía ó litoral N. de tierra firme. 

Esta zona del golfo de Urabá, que mide algo más de i,2(X) 
leguas cuadradas, se compone de un gran valle de 65 leguas de 
longitud (N. a S.), del que es simple apéndice al S. la hoya del San 
Juan, con varia anchura, 12 á 32 leguas, que al N. se continua con 
trozo hoy ocupado por las aguas que antes avanzaron más adentro 
en su primitiva invasión, que aquí lo reducen á dos fajas costaneras 



S96 Nueva Geografía de Colombia 



y convierten el todo en una sola hoya, por más que lo surquen dos 
ríos, AíraiOf I^ebn^ éste pequeñísimo, comparado al otro ; si á la 1. 
del valle no existe sino mediana serranía (Baudó-Malí), á la D. se 
alza otra notable (Choco) que ofrece á sus pies extensa mesa rica 
en tributarios del principal ; dichas serranías, tras alejarse al máxi- 
mum (32 leguas) en los 7^20' de L. N., se acercan ( 16) hacia los 8°, 
para separarse luégfo en arco (25 leguas á los 8° 3 5') y después 
bruscamente alejarse para siempre, con lo cual el área de la zona 
semeja ánfora perfecta. Empero, antes de estudiar las aguas de 
esta hoya conviene analizar la vertiente litoral propiamente dicha. 

El dilatado litoral Atlántico de tierra firme, tendido sobre eje 
de SW. á N., corre formando un ángulo entre dos golfos, con la sola 
diferencia de que al oriente concluye en península crecida ; este 
litoral, casi en el vértice del ángulo, guarda otro seno y la boca del 
Magdalena,con lo cual queda partido en dos mitades esencialmen- 
te diversas en cuanto á estructura hidr^-gráíica ; al E. no se halla 
río alguno importante, y las aguas llegan á correr á todo rumbo; al 
W. aparecen corrientes en mayor numero, dos bien crecidas, y co- 
mo rumbo de ellas domina el de S. á N. 

De la boca de Urabá á la boca del Magdalena el litoral co- 
rre casi al N., pero se descompone en tres porciones separadas por 
el golfo de Marrosquillo y el Canal del Dique, quedando las dos 
del NE. convertidas casi en islas, y en verdadera península monta- 
ñosa la meridional. 

En efecto, esta ultima queda entre el Lcón-Urabá al W. y el 
Sinü al E., líneas que, muy próximas en Paramillo, se alejan luego y 
van á concluir en los extremos de una línea NE., y por este motivo, 
en pequeño, dicha península es en un todo igual en su costa angular 
al conjunto íntegro; su declive, á partir del Sinú (NE.),se inclina al 
W. y N. dividido por c.»nsiderable valle que empieza en Quimarí, 
sube al N. entre Águila y Sabanilla, y por ultimo cruza al NW. so- 
bre el cerro de Águila ; en ese estrecho valle corre el río Mula- 
tos (25 leguas), casi desprovisto de afluentes. A su D., nacido un 
poco más al N. entre Sabanilla y Palomas, corre el San Juan (20 
leguas), que se forma por la unión de cuatro brazos paralelos S. á 
N. y en su fin se inclina un poco al NW. ; entre los dos hay varios 
riachuelos. Sobre el golfo avanzan una docena de corrientes, que 
forman dos grupos {Sipi-Turboy rpí- Ca/mdn) par2í\e\os, debido á 
que corren en arco envolviendo unasá las otras ; todos acaban en 
llanuras con oteros y algunas ciénagas hacia el centro del litoral ; al 
pie del cerro Águila está la crecida laguna de ese nombre (2 x i 
leguas), en saliente en la boca del golfo. A la D. del San Juan, na- 
cidos en Palomas, corren hacia al N. tres r.'os (/odo. Volcan, Cana- 
le/es, curso 12 leguas) que van paralelos y en su origen se componen 
de varios brazos; después se hallan varios riachuelos hasta el Mangle 
(14 leguas), que recibe el MociéJagOy vecino del Pajarito (7 leguas), 

aue casi toca en su origen, pero cuyas aguas al fin se separan para 
ar campo á una zona de colinas en que se hallan varios riachuelos 
(prima Cedros, 6 leguas al NW.) ; dicha pareja va al N. ; el Paja- 
rito tiene vecino al Sinü en llano sin relieves mayores. Este litoral 
mide 45 leguas. 



NuKVA Geografía dx Colombia 297 



La segunda porción se compone primero del lomo de Lorica 
(13 leguas W. á E.), ó San An/ero, que va de la llanura del Sinú al 
Pichelín, y en ella sólo existen arroyos (3 leguas) que con rumbo 
N. descargan en el golfo de Morrosquillo; el ultimo, Petaco (5 le- 
guas), es el más notable, y en su curso delinea una curva que en- 
vuelve á sus afluentes. Después se halla el río Ptchelin (13 leguas), 
de bastante caudal * ; nace entre breñas (cuenca de Colosó), con el 
nombre At Jonei, al respaldo del Mancomoján, ó sea en la mesa de 
Ovejas, y corre al S. hasta Caracol, donde cruza al W. en busca del 
mar, por un suelo lleno de grandes tremedales, al S. de las Tetas 
de Tolú ; en su codo recibe unidos el Peñaia y La Muerte^ arroyos 
que van de S. á N., nacen en las breñas de esos nombres y al juntar- 
se cruzan al W. sobre Caracol. 

De Morrosquillo á los grandes cenagales en que termina el 
Dique, el suelo al W. de María avanza como península cuya costa 
también está anegada, y en ella se encuentra un grupo curioso de 
riachuelos. Al W. de San Jacinto (respaldo del Mancomoján) y 
ENE. de San Onofre nacen en las faldas de María los riachuelos 
Flamenco (i I leguas) y Cascajo (9), que en pequeños valles y reci- 
biendo varios arroyos corren b'jen trecho al W., cercanos y para- 
lelos, pero luego se apartan bruscamente hacia el N. y S., respec- 
tivamente, con lo cual dejan en su centro una especie de península 
(Tigua) dentro de la mayor, con alto litoral, y en la que hay aguas 
que van al N. y al S. El Cascajo por San Onofre baja á morir en 
el golfo de Morrosquillo, entre pantanos, recibiendo antes (del E. y 
N.) algunos arroyos (D.). Entre Cascajo y Pichelín el litoral (Tolü) 
tiene varias ciéiiagas, siendo la principal Trementinoy que una boca 
une al mar y á la cual cae un haz de arroyos (prima Macayeco, al 
respaldo del Alférez), de curso al SE. y al W. El Flamemo alcan- 
za las ciénagas de su nombre y recibe (D.) varios arroyos (Sin- 
cabeza. Cedro, 7 leguas de E. á W.), paralelamente á los cuales el Siete 
Vueltas cae en el fondo de dichas cie'nagas ; más al N. múltiples 
arroyos tienen el mismo curso, pero desaguan ya en el canal del Di- 
que, y entre ellos varios, todavía nacidos al respaldo del Mancomo- 
ján, convergen en haz para formar el San Cayetano (6 leguas) al N. 
del de Zahina. Tal es el grupo de María que en sus 35 leguas tie- 
ne vertiente occidental de 2 á 4 leguas en los extremos, y de 6 á 12 
al centro ; en la parte N., limitada por el Dique, sus aguas corren 
al E.; en el medio van al mar con rumbo SE., que luego se cambia 
otra vez por el del E., siendo su remate meridional flanquedo por 
la gran curva del Sinú. 

En fin, la porción N. de esta sección de la vertiente — tierra 
adentro^^on longitud mayor (27 leguas^, se tiende de las ciénagas 
de Flamenco á la boca del Magdalena y se descompone en dos 
como islas; una al W. sobre el litoral, y otra al NE. que si toca el 



* Sí en las cordilleras toda corriente pequeña es llamada quebrada por los 
naturales, en la costa se denomina arroyo si tiene curso rápido, catlo en caso 
contrarío, y sólo muy pocas reciben el calificativo de río. Véase adelante la 
carta bidrográñca de la región (Figura 125). 

Nueva Geogra/la de Colombia TOMO I — 20 



298 Nueva Geografía dk Colombia 



mar, también linda con el Magdalena; débese esto en primer lugar 
á la depresión del Dique (20 leguas E. á \V.), que pasa por Are- 
nal, y á que de éste al N., por Guájaro hasta Galera Zamba, corre 
otro surco (10 leguas S. á N.) cenagoso en parte ; en Guájaro este 
surco dista 3 leguas del Magdalena (E.) y 10 del mar, mientras 
alN. se reduce esta isla á 4, teniendo 10 de anchura entre Zamba 
y Palmar. En esta porción la hoya principal es la del Arroyo chi^ 
quito 6 río de Santa Rosa (9 leguas E. á W. al respaldo de Guája- 
ro ; SO leguas D), que al mediodía abarca los llanos de Cartagena, 
donde hay algunas ciénagas. Al S. de este río el litoral no ofrece 
ni arroyos porque éstos se agrupan en haz para formar el riachue- 
lo de Caimán (7 leguas N. á S.), entre la costa y el Dique, el cual 
fluye á las ciénagas de Flamenco y Palotal, malamente considera- 
das como golfo con isletas, cuando no es sino suelo bajo en que hay 
pantanos, lagunas y porciones secas. Esta tierra se enlaza por el 
NW. al seno de Santana, al W. cerrado por la extraña isla de 
Barú, núcleo con larga flecha de 15 kilómetros, seno que al N. 
comunica con la bahía de Cartagena, cerrada por las islas de 
Tierrabom'ta y Popj ; al N. de esta bahía varios islotes paralelos á 
la custa forman la ciénaga de Tescas, en la que se pierde el Santa 
Rosa. Desde esta Ciénaga el litoral que subía al N. cruza al NE. y 
eo él se hallan pi ímero varios arroyos, algunos de los cuales con- 
vergen sobre ciénagas pequeñas. Después está el Amansaguapos 
(5 leguas eje de S. á N.), que á últimas tuerce al W., recibe un 
caño de la ciénaga Toiufno, en que terminan otros arroyuelos en haz 
convergente, y el desagüe de las de Luruaco y locachaguay próxi- 
mas á Guájaro. Hállanse luego el arroyo Cascabel (de Piojo al N., 4 
leguas), el Hondo (5 leguas S. á N.), que en su origen se compone 
de brazos que envuelven en arco á Tubará, y por último el San 
Luis, de análogo régimen, nacido al N. de Galapa y que concluye en 
las ciénagas que cruza el ferrocarril de Barranquilla: tanto los brazos 
originales de éste como los del anterior, por nacer en tierras altas 
(500 metros máximo), forman numerosas y bellas cascaditas ; al 
E. de Tubará y Guájaro las aguas corrientes forman el Grande (W. 
á £.), que ya tributa al Magdalena, como lo hace la Tierra aden- 
tro hasta el Dique, al cual, cuando la cruza oblicuamente, da mu- 
chos arroyuelos. El Dique se une por caño á Guájaro, ciénaga de 4 
leguas S. á N. por una de anchura, abierta al mediodía de Tuba- 
rá, en su fondo N. recibe el arroyo Molinero (N. á S. desde Usía- 
curí), y en tanto que por el E. absorbe cortos tributarios, por el W. 
recibe mayor número, alguno de regular curso. Como se ve, en 
este trozo el núcleo hidrográfíco principal son loscerritos de Cibarco» 

Característico es de estos arroyos no resistir los grandes vera- 
nos, si se exceptúan el Chiquito, el Pichelín y algún otro, los cua- 
les, por lo mismo, no son navegables ; de suerte que esta zona es 
como una avanzada de la Goajira, apenas interrumpida y mejora- 
da por la Nevada de Santamarta. Empero, esto no significa que las 
aguas falten, sino que, dada la constitución geológica del terreno, 
prefieren un régimen subterráneo ; los pozos artesianos las trae- 
rán abundantes á la superficie. 

La segunda mitad de este litoral que va de W. á E. y retro- 
cede luego al SW. para rodear la península Goajira, naturalmente 



Nueva Giogratia de Colombia 299 



se parte en tres grupos que corresponden á esta Península, á la 
Sierra Nevada y á la Ciénaga de Santamarta. 

Entre el río Magdalena y la Sierra Nevada de Santamarta 
se halla una especie de cuenca deprimida que tiene en su fondo 
la por antonomasia llamada Ciénaga Grande (6x4 leguas), que por 
múltiples caños de rumbo general SW. á NE. recibe aguas del 
gran río, primando entre ellos el Ciego (60 kilómetros), que hac^ 
juego al Dique en la banda izquierda, en tanto que al opuesto lado 
(D.) recoge el tributo de la Sierra, que forma do? corrientes prin- 
cipales : el Aracataca y el Riofrío. El Aracaiaca (90 kilómetros) 
nace con el nombre de Fundación en el páramo del Mamón, y corre 
hacia el NW., recogiendo al pasu el Cataca que, lo mismo que su 
afluente el Tucurinca, se desprenden de las cimas nevadas ; antes 
el Fundación corría á tributar al Caño Ciego, y aun existe el cauce 
que se llama Rioviejo, El Rio/río (80 kilómetros), que brota al res- 
paldo del Don Diego, describe en su rumbo al W. un arco, y por la 
I. recoge algunos afluentes, de los que el último, el Sevilla y tam- 
bién desembocaba antes directamente en la Ciénaga Grande. 

Al N. del Riofrío la montaña tiene el mar á los pies, y de la 
cima principal, el San Lorenzo de Santamarta, que forma el Cabo 
Aguja, se desprenden los riachuelos Córdoba (I.) y Piedras (D.), 
quedando entre ellos Papares, Gaira y Aíanzanares, que fecundan 
los valles aledaños á Santamarta. 

Del Piedras al E. la costa, áspera por romper el remate 4^ los 
estribos de la Nevada, guarda la boca de una veintena de ria- 
chuelos : los cinco primeros {Jordán, 6 leguas junto á Piedras), 
muy iguales, corren de S. á N. en agrestes valles ; luego los cauces 
avanzan al S. hasta la misma cumbre nevada, y allí, en alta cuen- 
ca abierta á su pie, se forman el Don Diego ( 1 1 leguas S. á N.) y 
el Ancho (i2 leguas SW. á NE. y luego S. á N.) ; entre los dos 
corren media docena de arroyos en valles bien quebrados : el An- 
cho tiene paralelos á la D. el Volador y el Didulla, que nacen aden- 
tro en la serranía con otros arroyos intermedios. A partir de este 
punto las breñas, más bajas ya, aparecen separadas del mar por 
una cinta plana, y allí corren S. á N. el £wa (9 leguas) y el Ca- 
marones (15), éste lleno de meandros y curso en ziszás, ambos na^ 
oídos á poca altura y sin afluentes : el último termina en la laguna 
de Navio Quebrado. 

Después, tras 9 leguas de seca llanura, se halla el Ranchería 6 
Cíi/a»rtf/a, el mayor de los afluentes que la Sierra de Santamarta da 
al Caribe, importante por la disposición de su valle y las relaciones 
que guarda con el vecino del Cesar ó Pampatar. El río, cuyo curso es 
de 45 leguas, nace en la parte E. de la Nevada, á sólo 40 ks. del mar,, 
entre el Ancho y el Dibulla, pero en vez de ganarlo por la vía más 
breve, se marcha primero al E. y se encorva luego al N., por lo cual 
resulta con el trazo de un ^ que envuelve los remates E. de la dicha 
Nevada: entre montes lleva el rumbo dicho para surcar la cuenca 
de Marocaso, que deja por medio de saltos que le abren paso al 
llano de Barrancas, por el que sigue hasta el pie de la fronteriza 
cordillera, girando entonces al NE., entre la Nevada y los remates 
de Pintada (Valle Calabacito), peroal tocar el desierto se inclina en 
hermosa curva al NW. ; en su curso recibe el caudal de varios 



300 Nueva Geocjkafia de Colombia 



arroyos : por la D. es más pobre ese tributo del suelo, ^^ero allí se 
encuentra el riachuelo Quebrada^ que al S. del llano de Barrancas, 
I>aralelamente al río, es formado por dos brazos que corren uno ha- 
cia otro y marcan surco al través del valle, al pie del llano de San 
Juan-Esperanza-Tablazo (125 ms.) que divide las hoyas del Ce- 
sar y el Ranchería ; unidos esos dos brazos g-iran al NW., á morir 
en el principal, el que en su última parte, bien que bastante ancho, 
carece de buen fondo, por lo cual es naveg^able en 20 legfuas, pero 
con gran difícultad. 

Por lo que hace á la península Goajira, no obstante su extenso 
litoral de 80 leguas y sus tres declivios al N., al S. y al E., el ulti- 
mo muy pequeño, carece de ríos, por lo que el más corto pozo ad- 
quiere excepcional importancia : las altas breñas guardan algunos 
arroyuelos, salvo al R., en Macuira, donde á lo largo de su valle 
intercordillerano se halla un ancho y poco profundo riachuelo que 
recibe varios arroyuelos ; siempre tiene agua, pero al cruzar al E. 
para buscar el mar, lo absorbe la arena y sólo marca su cauce un 
suelo menos consistente ; también al W., en las llanuras de la Teta, 
numerosos arroyuelos serpean en líneas quebradas que guardan 
charcas en los recodos, por lo cual es centro vital y en invierno se 
forma allí el río San Juan, grande pero que sólo dura algunas ho- 
ras; á su W. algunos arroyos, afluentes del Ranchería, forman el 
ultimo recurso del país en verano. En las depresiones que prome- 
dian entre las serranías y en los sitios llanos se encuentran hermosos 
cauces anchos y arenosos ( Ueds), á veces con las vueltas más raras ; 
en los mayores se hallan siempre algunos estanques, y en su boca 
con frecuencia penetra algunos miles de metros el mar. 

Atrato — Este río, que forma el límite natural del Continente 
Sudamericano en su extremidad Noroeste, más aun que las demás 
corrientes colombianas, tiene, por su régimen, mucho de pantano y 
de ciénaga, de suerte que es más bien una laguna en movimiento, 
en la parte septentrional del Departamento del Cauca, en la cual 
abre su hoya entre la serranía de Baudó y la cordillera del Chocó, 
para arrojarse por varias l3ocas en el golfo de Urabá, después de 
correr con tal lentitud que su amplio y hondo lecho mide 700 ki- 
lómetros cuando sólo 350 se cuentan entre su desembocadura y el 
istmo de San Pablo, que lo divide del San Juan, el río gemelo que 
corre con opuesto rumbo. 

De las líneas anteriores podría deducirse que el Atrato es un 
río de escaso caudal, en especial si se atiende á que la hoya dentro 
de la cual se forma no mide sino poco más de 35,000 kilómetros D ; 
pero es tal la abundancia de las lluvias que en ella caen, que 
al mar llegan por su vaguada 4,800 metros cúbicos por segun- 
do, es decir, resulta el másci.u<ia¡oso del globo, relativamente hablan- 
do. Esto depende de que el valle del majestuoso río es un corre- 
dor de fondo muy bajo, entre serranías, \yox el cual se introducen 
las nubes que detenidas por los estribos de los flancos, devienen 
lluvias inverosímiles equivalentes á una capa líquida de más de 5 
metros de espesor al año, la que rueda por el lecho de 150 ríos y 
350 arroyos de curso bastante crecido, que funden su caudal en un 
cauce común, sinclinal abierta no lejos de un antiguo litoral y que 



NuiVA Geogiafi'a di Colombia 




rebaja tan rápidamente 

su nivel de S. á N., que 
gran parre de la llanura 
que (■(jupa el fondo per- 
manece constantemente 

inundada, 

Como en esta hoya 
del Atrato el rebor Je oc- 
cidental lo constituyen 
parte de las serranías 
de Baudó y de Daritn, y 
el oriental la cordillera 
del Chocó, en una parte 
dtf su flanco ensancha- 
S da para formar, á modo 

de enorme ganglio, la 
so mesa de ese mísmonom- 
" bre, la hoya resulta di- 
Z vídida en cuatro porcio- 
■2 nes : ¡a alta 6 meridio- 
a nal, con suelo de alguna 

1 altitud y ¡xir lo mismo 
■g seco, compuesto de miíl- 
■a tiples aristas montaño- 

sas y llanos con oteros y 
^ colinas ; la ceiiiral, muy 
t angosta, sin grandes re- 
■^ Heves, con afluentes 
¿ transversales y parale- 
'% los y vaguada doble, 

2 pues en ella el río forma 
-^ una grande isla, quizás 
g huella de un antiguo 
(3 delta ; la baja 6 septen- 

1 trienal, en la que la lla- 
- nura del fondo adquiere 
n notable desarrollo y 
M guarda extensos panta- 
^ nos en que los afluentes 

se parten en brazos y 
casi se pierden bajo tu- 
pido manto de yerbas 
acuáticas, tan tupido 
que sostiene grandes 
]>esos sin romperse, no 
obstante la considerable 
anchura de algunos de 
ellos, no quedando des- 
cubierto sino el rio prin- 
cipal, que entre verdes 
orillas lleva aguas tan 
límpidas como el cristal. 



NuKVA GiografÍa di Colombia 



En fin, la cuarta porción ó mesa del Chocó, adosada al E. de la cen- 
tral, es la que etig'endra los mayores afluentes del río, pero de tal 
manera, que la magnitud de ellos crece de S. á N., siendo s( de 
advertir que la ultima corriente allí formada, pero no la más impor- 
tante (el León), no se une al Atrato sino cerca al delta y por un 
brazo, pues la mayor parte de sus aguas llegan directamente al 
golfo de Urabá. 



Figura IZO— El Istmo de San Pablo— Escala : I : Sooo.oco 

El rasgo más curioso de la hidrografía de esta hoya es que 
los afluentes del principal llegan pareados, 6 sea frente á frente 
uno por cada banda, hecho sin igual en Colombia y que demues- 
tra la uniCornnidad con que actuaron las causas que le dieron ser. 

Brotan las primera saguas del Atrato al respaldo de la Raya, ó 
sea enlomo de la cordillera del Chocó (fig. 120) comprendido entre 
los farallones del Citará y Cerro Plateado, y de allí se dirige al SW. 
hacia Lloró, engrosándose por la !. con el Grande, que baja de los 
farallones, y con el Momtá, y por la D. con riachuelos nacidos en 
la escarpa S. de la mesa del Chocó. En Lloró, tras recc^er el An- 
liágueda (I,), que se forma al respaldo del Paramillo de Andes, gira 
bruscamente hacia el N., rumbo que ya no dejará hasta el fin, 
porque algo más lejos, en Quílidó, absorbe el Quiio, afluente 1. de 
alguna importancia nacido al N. del istmo de San Pablo, por lo cual 
marca el Ihahveg de la hoya que usurpa el principal. Después del 
Quito, por buen trecho, aun cuando los afluentes son numerosos no 
tienen mayor importancia hasta el Behará, cuyas aguas superiores 
riegan los altos llanos de Curazamba, aledaños á la cuenca de Is- 
leta, donde se forma el Arquia, ya perteneciente á la mesa del 
Chocó, de la cual sale por una hoz de la serranía de Musinga. 

En seguida, aumentando sus meandros hasta casi duplicar su 
longitud, rueda el Atrato en la llanura de escasa altitud, donde re- 
coge el Murrí y el Bojayá, tras lo cual forma la grande isla del 
Atrato, cerrada al E. por el bra/.o Muríndi' (80 kilómetros), por 
donde rueda el cuarto de las aguas, y que á su D. tiene otra de- 
presión llena de grandes ciénagas, entre ellas la de Tadiii (18 kiló- 
metros), quizás la más extensa de la hoya. Cuanto al Murri (130 
kilómetros), que bien merece el nomijre de rio. 



Nueva Geografía de Colombia 



hoya doble por tener una parte ¡ntcrcordillerana y otra (la menor) 
en la llanura, y su curso en general es de SE. á NW, ; nace en el 
cerro Plateado con el nombre de PutderUco, riega la alta cuenca 
de Urrao, ya naveg^able, y cruza los llanos altos de su nombre y 
por la strrasón de lííurrí, grieta de Musinga, llena de peñascos, se 
precipita para salir á la baja llanura donde nuevamente soport& 
barcos por 20 kilómetros. Él Bojayá, afluente de la banda izquier- 
da, es curioso por componerse de un haz de brazos de rumbo SN, 
que cae á un surco transversal. 



Kigurj líi — I^t cab-ceras del Aíralo (írgún un croquis de J. Britsún). 

Kn su liltima sección el Atralo, después de la extraña vuell^ 
de Truandó se acerca al litoral del golfo de Urabá, que lu¿go ori- 
lla un buen trecho (40 kilómetros) antes de morir, y hacia el cual 
desgaja sucesivamente brazos ó caños, cuyo conjunto forma un 
delta lateral, único en su especie: delta de I s bocas que ensan- 
chad ) en su centro por los aluviones, divide el golfo en dos mita- 



304 Nueva Geografía de Colombia 



des y amenaza convertir la meridional {la culata del golf o) en sim- 
ple laguna, pues el canal que las une, incesantemente disminuye su 
fondo. 

En esta sección recibe el Atrato por la I. el tributo del Truan^ 
éó, su mayor afluente de esta banda (8o kilómetros), nacido en 
Aspa vé, y el Cacarrí, que baja de la serranía del Darién con rumbo 
opuesto al del principal ; y por la D. el Sudo (200 kilómetros), el 
principal tributario del Atrato, tanto por atravesar hoya de 5,000- 
kilómetros D, como por llevar 1,000 ms.^ que corren majestuosos 
en cauce de 300 á 600 metros de anchura, cauce que en la parte 
baja se opone al del Truando, con el cual traza así una sing'ular 
depresión transversal de la hoya. Forman el Sucio dos brazos que 
envuelven por el N. los llanos de Murrí: el brazo I. se llama Am- 
parado ; el otro, el Sucio propiamente dicho, brota en los ííancos 
del Horqueta, al respaldo de la ciudad de Antioquia, de S. á N. 
cruza la cuenca de Frontino, tras lo cual penetra en la serrazón de 
Dadeiba, al pie del Paramillo, una de las hoces más notables de Co- 
lombia, después de lo cual recog^e el Amparado é inclina poco á poco 
su rumbo hasta salir de Antioquia y correr de E. á W. en la lla- 
nura baja, lleno de brazos, entre ciénag-as, largo trecho navegable 
por vapor. En los límites del De|)artamento de Antioquia tiene el 
puerto de Pavarandocito, término del camino de Occidente que 
arranca de Medellín. 

Casi paralelo á éste corre el León ó Bacubá (150 kilómetros), 
que en rumbo SN. fecunda hoya de 2,500 kilómetros D , y que 
aun cuando actualmente debiera mirarse como río independiente 
por tener boca separada, en realidad hace parte de la hoya del 
Atrato, al cual lo unen algunos brazos en su parte final; nace el 
León en el macizo de Paramillo del Sinií, al lado de Rioverde, y 
entre montes corre algún trecho de S. á N.; pero al salir á la cuasi 
inundada llanura se inclina al NW. y son tales Jas palizadas que 
arrastra, que impiden ó tornan peligrosa su navegación. Pocos 
afluentes tiene este río. En fin, entre el León y el Atrato se forma 
en pleno llano el Suriguillay que se enlaza á los dos. 

Tal es en su conjunto la importante hoya del Atrato, riquísi- 
ma pero aún casi desierta, salvo al S. y en la mesa Chocoana, 
donde hay alguna población civilizada, y en las montañas del N., 
donde la componen indios medio salvajes, y también, en lo gene- 
ral, insalubre. Por esto quedan por hoy perdidas las 220 leguas de 
navegación que ofrece la madre y sus tributarios, navegables to- 
dos en barca por 2 á 12 leguas. El río principal, que en su parte 
baja mide 20 ms. de profundidad, aunque con altos fondos de 
solo 4, tiene anchura de 600 á 300 ms., que en Tebada se redu- 
cen á 120; más al S. esas cifras disminuyen rápidamente. En ge- 
neral, 300 ms. es la anchura del cauce, reducida en la boca de los 
grandes afluentes, y la navegación no halla en él tropiezo, salvo en 
las barras de las bocas, que sólo en dos dan paso á vapores pequeños 
por su fondo de 2^ á 4 metros ; después el río los admite más gran- 
des por 61 leguas, ó sea hasta Mapipí, y por 42 otra vez menores 
hasta Quibdó ; todavía con menor calado pueden subir 13 hasta 
Lloró y 5 por el Quito; después las aguas del Atrato no resisten sino 
barcas, y eso por 7 kguas, lo ({ue también hace el Quito, que por 



Nueva Grograf/a dk Colombia 305 



lo mismo casi une esta hoya á la del San Juan. Por hoy el río poco 
6 nada sirve, apenas si algún vapor lo surca de tarde en tarde, la 
navegación á la vela es muy difícil por el régimen de los vientos, y 
peligrosísima en barca, ora porque el río muestra casi siempre 
inundadas sus orillas, ora por lo fuerte de las ventolinas en el lecho 
madre y por los desplazamientos invernales del fondo en los tribu- 
tarios y los cambios del mismo en las bocas del delta y seno de 
Urabá. 

El SinÚ — Este río, que recorre unas 80 leguas de S. á N. en 
hoya que apenas mide unos 60 de longitud, por lo numeroso de 
sus vueltas ó senos, de suerte que bien pudiera llamarse el Sinuoso, 
por su régimen, |X)r la manera como se relaciona con sus vecinos, 
y por la riqueza y posicitSn ventajosísima de la hoya que fecunda, 
constituye una de las perlas del territorio patrio, y por lo tanto una 
de las comarcas cuyo pronto progreso interesa de modo decisivo 
al país. 

La extensa hoya del Sinü ( 1 3,000 kilómetros D ) se encuentra 
en el remate de los Andes, que guardan sus cabeceras entre sus úl- 
timas estribaciones que allí se unen á los relieves caribes que ia en- 
vuelven por el septentrión, quedando al medio como campo cerra- 
do extenso valle primero y dilatada llanura después ; en efecto, el 
suelo en cuestión se compone al Sur de altos montes, que rápida- 
mente se deprimen para formar un amplio surco que se abre so- 
bre un plano oval que en su remate rodean en hemiciclo cordones 
de alturitas. A la derecha de la hoya, que un breve trecho linda 
con el Cauca, se extiende la muy análoga de San Jorge ; al N. que- 
dan varios riachuelos tributarios del Mar Caribe, y á la izquierda y 
sucesivamente un haz de riachuelos, el León y el Sucio, ó mejor 
dicho el Atrato. En una palabra, la hoya es importante por la to- 
pK)grafía de los montes al S., por las condiciones de la llanura al 
N. y en conjunto por el enlace que constituye para las tierras co- 
marcanas. 

Pocos ríos como el Sinú marcan tan bien las tres porciones de 
su curso : en la parte alia (Tucura) es furioso torrente que se des- 
peña entre inmensas moles de granito ; en la central (Betancí), con 
más calma, riega un valle perfecto en sus formas, cuya parte in . 
ferior es planicie húmeda al pie de pequeñas colinas que cruza el 
río ; en fin, en la baja (Cercté), simple llanura aluvial casi á ni- 
vel, el río se divide y subdivide en brazos y brazuelos, forma cié- 
nagas é inunda sus riberas donde no lo contienen albarradas, de 
suerte que con lentitud gira entre ricas praderas, bien que vuelve 
á reunirse en un solo cauce para salir al mar. (Figura 125). 

Es el río una corriente de bastante caudal (320 ms.' por i") 
que si disminuye en verano, casi se triplica en invierno, con la 
particularidad de presentar una solución de continuidad por su ex- 
tremada división en la parte baja, netamente separada del Caribe, 
y donde con frecuencia se encuentran caños que llevan más agua 
que el cauce principal. 

Nace el Sinú en las altas breñas de Paramillo, al lado E. de 
su afluente el Rioverde, entre un rosetón de corrientes que buscan 
el Cauca y el Atrato, y j>or frígido y angosto valle se dirige recto 



Ni'EVA Geografía de Colombia 



hacia el N. en busca de una angostura 6 sea grieta inaccesible 
llena de peñascales entre muros de 30oásooms, de altura, 
que remata en agreste hondura donde lo engrosa (D.) el Charudas, 
que, lo mismo que el Verde, baja de las calvas cimas por pintores- 
cas salterias ; la del Charudas concluye en un hermoso salto de 50 
metros. Es á los lados de estas breñas donde nacen d la I. el León 
y á la D. el San Jorge. El valle en referencia es separado del de 
La Gloria por la grieta de Batatal, de 10 kilómetros de longitud, 
en partes tan angosta, que es posible salvarla de un salto, y en 
cuyo fondo, entre muros perpendiculares, hierve el río formando 
vórtices y remolinos. En el valle de La Gloria, donde en verano 
las palizadas obstruyen el lecho, el Sino recibe (D.) el Mamo, que 
con rumbo opuesto baja de los flancos de Murrucucii, y el Esmeralda, 
que á su 1. corría paralelo y semejante en lo raudo de su curso. 
Etespués el río se engolfa en nueva angostura, la de Tucura ó Mula- 
ta, corta pero notable por la belleza de las rotas cstratas que la 
forman, angostura que le abre paso á otra p<"queña cuenca donde 
por fin se le reiíne el Rioverde y también (I.) el JVaín, que baja de 
las cumbres de Quimarf ; el Verde á la postre corre calmado en 
valle más alto, pero para unirse al principal gira al E. precipitán- 
dose entre agrios peñascales que lo llenan de saltos y remolinos. 
Un poco más abajo vuelve el Sinii á penetrar en otra angostura, 
la de (jrá, que es la última y la más hermosa, por cuanto la for- 
man altas y bruñidas paredes de rocas dispuestas en alternadas 
capas blancas y negras que reflejan de modo vario las encrespadas 
ondas que se prec pitan por el fondo, bajo verde dosel. 



En la angostura de Urá termina la parle alta del SiniS (24 
leguas), que en seguida corre en ancho cauce, lleno de islas y for- 
mando tal niimero de meandros y tan acentuados que casi triplica 
su longitud, de suerte que es raro encontrar un tro;ío que mida un 
kilómetro en línea recta. A medida que desciende el río por este 
valle que guardan las cumbres de Palomas y Murrucucií, el fondo 
se ensancha pero se humedece y produce ciénagas, una de las 



Nueva Geografía de Colombia 307 



cuales, la considerable de Beíancí, enfrente de Palomas, se dilata 
fraccionada hacia el E. y se aproxima á las tierras de Ayapel por 
el N. de Murrucucú. Numerosos arroyos riegan este valle, priman- 
do entre ellos el Jaraguqy, que con dos largos brazos en surco 
S.-N., mayor el del S. (60 kilómetros desde Quimarí), envuelve la 
base de las Palomas. Esta parte central mide 35 leguas. 

En seguida el Sinú por Callelarga durante i S kilómetros cru- 
za encauzado un terreno alto y sale á la llanura inferior, donde su 
rasgo característico es la tendencia á desdoblarse para correr al 
pie de los muros laterales que la enmarcan, y crear una especie 
de isla oval que en el centro guarda dos grandes ciénagas {Charco^ 
grande, Charco del Lean), al N. de las colinas de Verástegui, y que 
diversos brazos parten en multitud de singulares casillas. De Calle- 
larga á Cereté, ó sea al W. de las citadas colinas, el río aún conser- 
va un lecho principal, bien que á ambos lados, másala D., desgaje 
caños y forme ciénagas ; pero en dicho punto se abre en dos bra- 
zos : á la I. el Aguasblancas, con rumbo N., al W. de los Charcos, y 
á la D. el Aguasprietas, que tras correr al NE. hasta Punta Yáñez ó 
Boca Venados, vuelve al N., por el E. de los mismos Charcos, y en 
Momil de nuevo cambia al W. para unirse al Aguasblancas en Lo- 
rica. El Aguasblancas, aun cuando navegable en invierno, se seca 
en los fuertes veranos, lo que también sucede á muchos caños y cié- 
nagas de la llanura, que pocas aguas recoge de la L, en tanto que 
de la D., ó sea de las colinas y cerros que por ese lado medio la 
dividen de los llanos del San Jorge, recibe numerosos arroyos, en- 
tre ellos el Venados, que corre de SE. á NW. y nace en la relati- 
vamente elevada planicie de Laguneta — donde también se origina 
el Santiago, de opuesto rumbo, — la que en invierno se inunda hasta 
permitir el paso de canoas del Sinií al San Jorge. 

Reintegrado el río en Lorica, se dirige breve trecho al W. 
con más de 100 metros de anchura, pero en seguida gira al N. al 
través de las tierras altas de Barí, donde aún baña rocas peligro- 
sas p)ara la navegación, y cuando llega al Viento, á sólo kilómetro 
y medio del mar, en vez de terminar allí su carrera, revuelve por 
15 kilómetros al NE., apenéis separado del Caribe por una lengua 
de arena, describiendo apretadas curvas, con la margen D. llena 
de caños y ciénagas que forman su delta, el que no es sino una 
parte colmada de la pequeña bahía de Cispata, en la cual rinde su 
jomada por varias bocas. I^ parte baja mide 24 leguas. 

Tal se presenta el Sinú, que sólo parece río en sus últimas 12 
leguas, en donde su anchura varía de 65 á 300 ms., y su fondo 
de 3 á 6 y 12 ; en esto se asemeja mucho á su vecino el Magdale- 
na. Su régimen, antes más normal, por el desbosque de la parte 
alta se empeora día por día \ sus avenidas arrastran más lodo y 
son más violentas, más rápidas, más frecuentes y crecidas que an- 
tes, pero también sus sequías son más considerables, todo lo cual 
perturba más la navegación y causa mayores daños en las tierras 
vecinas ; en Corcovado el nivel varía hasta 7 metros, cifra que 
disminuye hacia Lorica, merced á la especie de lago de que dis- 
pone para explayar sus aguajes, que en ciertos puntos de su curso 
central ocupan todo el valle, por lo cual oscila su caudal entre 200 
y 900 metros cúbicos, lo mismo que su velocidad, que nula y ape- 



3o8 Nueva Orografía dk Colombia 



ñas sensible en invierno en los caños muertos^ en los vivos acentüa 
entonces su diferencia ; en la montaña llega, cuando crece, á lo 
increíble, y arrastra enormes palizadas que abandotfadas abajo son 
un verdadero peligro para la comarca por los cambios que pro- 
ducen, pues no sólo modifican el lecho, sino que ciegan aquí ca- 
ños para abrirlos más allá, y desecan ujias ciénagas para crear 
otras, hasta el punto de poderse decir que el mejor plano, un año 
después de levantado, no es exacto; tal vez el río pretende darse un 
solo lecho, quizá dominado ppr los trabajos de defensa de los hijos 
de estos países bajos colombianos, que del perímetro empujan las 
aguas hacia el centro, más bajo, en donde magníficos campos ri- 
bereños resultan amenazados de muerte. 

Empero, todo tiene su lado ütil : tan grande numero de caños 
y ciénagas y lagunas hace el oficio de estanques que reciben el 
exceso de la crecida, impiden inundaciones en los campos cultiva- 
dos, y en verano sostienen la navegación devolviendo poco á poco 
á la madre las aguas no evaporadas, bien que su mismo número 
perjudica entonces al cauce principal que, abierto en terreno 
más alto, lleva menos agua que algunos caños muy estrechos para 
poderlo navegar. Si las ciénagas son numerosísimas y algunas de 
grande extensión, en general son poco profundas, innavegables y 
difíciles de vadear por lo blando de su lecho, pero en verano se 
secan, excepción hecha de las mayores, y se convierten en gru- 
pos de lagunas y ofrecen al ganadero riquísimos pastos cuando el 
sol ha secado los de la tierra alia. 

El lecho del río y sus brazos está abierto en la roca en la par- 
te alta, en arcilla luego, y por último ofrece fondo cenagoso y rai- 
zambres peligrosos para las barcas cuando disminuyen las aguas ; 
á veces el cauce tiene barrancas altas y no inunda el terreno, de 
lo cual es ejemplo el Aguasblancas ; en otros puntos no sucede esto, y 
la selva ocupa los pantanos laterales ; en las partes bajas obsérvase 
que la concavidad del lecho, en las curvas, está constituida por alta 
barranca, mientras la ribera opuesta presenta extensas playas. 

Resumiendo lo dicho, tendremos que esta hoya, que mide 6o 
leguas de S. á N. por 14 de máxima anchura, encierra aguas que 
en su parte alta no forman vías naturales por sus múltiples rauda- 
les, bien que los indios las emplean. Asombro y horror produce el 
relato de esta navegación hecho por gentes civilizadas, navegación 
que deja atrás la legendaria del Dagua y en la que en dos horas de 
vertiginosos tumbos se desciende lo remontado en ocho días con 
mil tropiezos. A partir de Tucura se puede ya navegar el Sinú, en 
barcas, por 23 leguas hasta Callelarga, aunque con peligros por 
los raudales y lo fuerte de la corriente en la mitad de ese trayec- 
to, con gran demora en el resto por lo exagerado del número de 
vueltas y repliegues que, como se dijo, triplican ó más la distancia 
entre dos lugares dados, inconveniente que sube de punto en el Istmo 
de Lx)rica, donde lo que por tierra se cruza en tres horas, por el río 
exige tres dias, á lo cual se une el peligro de los remolinos en las cur- 
vas y lo difícil de cruzarlas en vapor cuando son fuertes, amén de que 
en las bajas aguas siempre surgen bancos y canales nuevos, por lo 
que es preciso constante exploración del lecho. De Callelarga á Mon- 
tería (8 leguas) suben los vapores en invierno (durante 8 meses); 



Nueva Orografía de Colombia 309 



lo mismo sucede de Cereté á Lorica (8 leg^uas), siempre en las 4 
leg^uas que median entre Montería y Cereté ; de Cereté á Ciénara 
de Oro (7 legfuas), es de ordinario conting^encial la navegación, 
pero de acjuí á Lorica (9 leguas) no es imposible en vapores 
pequeños ; es la región más rica de la hoya. De Lorica al mar 
el río soporta (12 leguas) barcos de mayor calado, sobre todo 
en invierno, los cuales no hallan otro tropiezo sino las rocas de 
Bari en verano y las bocas, en las que cambia á cada invierno el 
canal navegable ; la masa de aguas siempre da paso, pero es pre- 
ciso averiguar por cuál de las cinco 6 seis bocas sale, quedando 
tan secas las otras, que á veces no soportan ni canoas. Cuanto al 
seno de Cispata, que se llena con inaudita rapidez, sucede lo mis- 
mo, pues en lo general no recibe en su fondo sino barcos de poco 
calado (4 metros), y eso guiados por práctico. Por lo dicho hasta 
hoy, ha sido contigencial la navegación por vapor, lenta y poco 
provechosa la de vela, y el mayor uso del río consiste en transportar 
á flote las grandes cantidades de madera que se extraen de las 
montañas vecinas, ya casi agotadas por el descuido con que se 
explotan. 

El Magdalena, el monarca de los ríos colombianos, la arte- 
ria aorta de la República, en realidad no es río, sino meramente 
el conjunto de las aguas que se originan en la mayor parte de nues- 
tras montañas, por lo cual ese nombre no debiera aplicársele sino de 
Tacaloa al mar (40 leguas), cuando la magnitud de su caudal 
(7,200 metros cúbicos por i") lo convierte en verdadero río, y to- 
das las aguas de una inmensa hoya (25 millones de hectáreas) 
— triple y una — van por cauce de 800 á 1,600 metros de anchura, con 
profundidad media de 10, al través de una dilatada planicie, y her- 
moseadas sus riberas por 40 poblaciones, la última de las cuales es 
el gran puerto del país. Lo dicho es tanto más evidente cuanto 
ese canal es el desagüe de inmensa cuenca inundada, ó poco me- 
nos, á donde convergen las aguas de la depresión central y de las 
dos mesas que la guardan, siendo también de allí de donde arran- 
can las primeras vías que á esas montañas penetran, dejando para 
ello el barco por la cabalgadura. 

Esto sentado, el Magdalena es el río que surca el fondo de la 
depresión central con rumbo general de S. á N. durante 9°, y re- 
cibe el tributo de las mesas que separa, bien que de un modo muy 
diverso ; la mesa occidental recoge casi todas sus aguas en dila- 
tado cauce (Cauca), paralelo al Magdalena, río que como el prin- 
cipal, no resulta formado sino cuando está próximo su fin, por 
ser entonces cuando lo acrecen por ambas bandas sus dos grandes 
afluentes (San Jorge, Nechí ?) que le son paralelos ; la mesa orien- 
tal presenta una red hidrográfica profundamente diversa, pues á 
causa de las múltiples cuencas en que se fracciona, agrupa sus 
aguas en seis grandes corrientes que solas ó pareadas (P'usagasu- 
gá-Bogotá, Negro-Minero, Sagamoso-Lebrija) se suceden del S. 
al X., á veces paralelas al principal, ya que la mesa sólo en pe- 
queño trozo — hacia el centro — muestra su lomo excavado por un 
solo surco, pues más al N. guarda dos, bien que acaban por 
no pertenecer á la hoya del Magdalena. A estas característi- 
cas preciso es añadir que la mesa occidental, allí donde es más 



NuxvA Geograf/a de Colohbu 



ancha, si al W. vierte al Atra- 
tü y al centro al Cauca, al E. 
lo hace directamente al Mag- 
dalena, y que los relieves sep- 
tentrionales 6 de Nueva An- 
dalucía, en vez de inclinar de 
ordinario sus aguas hacia el 
N., lo hacen hacia el S., en es- 
pecial en la banda E., donde 
alcanzan ¿ formar uno de los 
grandes tributariosdel Magda- 
lena (Cesar); en ambos casos 
las aguas arrancan de alturas 
que no pertenecen á las cor- 
dilleras andinas sino á los re- 
lieves Caribes que cruzan por 
el N. del pafs. 

Así pues, el Cauca se pare- 
ce al Magdalena por cuanto es 
un río híbrido <i informe, y más 
que éste ¡rre^pilar agrupación 
de aguas ocasionada por los 
ciclos geol<5gicas, en nada pa- 
recido á corrientes como el 
Atrato ; muy análogos le son 
los rfos de la mesa oriental, 
que hasta lo superan á este 




Figun t)3— El tío Magdilena Mgiíii la Cul> oficiil— Ecctltii i :3.300.00o 



Nueva Geografía de Colombia 



311 



esto el carácter general del río madre y de sus afluentes, exagera- 
do en ellos, es el ser de difícil y peligrosa navegación, cortada de 
ordinario en trozos, por lo que resulta con soluciones de continui- 
dad, de donde que la red hidrográfica en lahoya magdalenense, 
no obstante medir 1,200 leguas de corrientes cuyos cauces tienen 
á lo menos un metro de profundidad, apenas ofrece la mitad sus- 
ceptible de mediana navegación — buena sólo en 200, — cuando en 
la red alemana por ejemplo, que cuenta 5, 000 leguas en superficie 
apenas doble de la de la hoya de nuestro gran río, 1,400 leguas 
siempre útiles varían entre 80 centímetros y i metro !I 

De lo dicho resulta que por su relieve la hoya del Magdalena 
se divide netamente en cuatro porciones en manera alguna sim- 
ples; porciones que se agrupan en tres zonas paralelas, más corta 
y ancha la de la D., más baja la del centro, y las cuales concluyen 
sobre la cuarta, la más plana, transversal con respecto á ellas. 
También su estudio forzosamente se subdivide en cuatro partes 
imposibles de refundir en una sola, so pena de incurrir en errores 
geográficos de la talla del que se lee en los textos del ramo que 
separan el Cauca del Magdalena y admiten hay unidad entre la 
cuenca de Mompós y la ^bana de Bogotá (? ¡), con lo cual se 
viola hasta en su raíz la geognosia del terreno : ó el Cauca hace 
parte de esta hoya, ó hay que separarle las altas tierras orienta- 
les. Tan craso error proviene, á lo que parece, de que en estas 
tierras las aguas no se agrupan en un solo cauce. ¡ Hasta dónde 
conduce la ignorancia de la Geografía física ! Las dichas cuatro 
zonas que componen la Magdalenia varían tanto en su forma y 
constitución como en su área : en efecto, la occidental mide 2,600 
leguas cuadradas; la central 2,500; la oriental 1,500, y la sep- 
tentrional sube á 3,000 sin tierra adentro. 





SepUfllríoial 

Costa 




Oecideifal 

Cauca 


Depresión 

CeBtnl 




Oriental 

Somapaz 



Figura 124 — Las cuatro porciones de la Magdalenia 



i.^ La depresión central (Valle del 3ftf^ia/^;ia propiamente di- 
cho)| por su extensión y la diversidad de suelos que allí atraviesa 
el rio, impone necesaria subdivisión en parte alta y baja, de carac- 
teres propios: en aquélla corre el alto Magdalena, en ésta el 
Magdalena central. En el alto Magdalena el río desciende de la 
región de los Páramos á suelo de 200 ms. de altura y riega 



312 Nueva Geografía dk Colombia 



así una tierra mixta, valle y meseta, entre g-randes moles monta- 
ñosas al Ocaso y otras más humildes al Oriente : eng'rosándose 
con infínidad de afluentes, todos los cuales (salvo dos) desarrollan 
su curso dentro de la cuenca ó valle mismo, en g'cneral con rumbo 
del W. y el E. hacia el centro, mayores y más numerosos á la I. del 
río; afluentes poco importantes, excepción hecha de uno considera- 
ble (Saldaña) que va al NE., y de cuatro medianos, dos por cada 
banda (Páez-Coello y P'usagasug-á-Bog-otá), que al W. recogen el 
tributo de los nevados y ocupan hoya de algxina extensión, y al E. 
sus cabeceras aumentan su caudal, penetrando en la mesa oriental 
por medio de algunos brazos, por lo cual en esta sección no puede 
incluirse su estudio. El paso de la parte alta á la central se ve- 
riñca por medio de rápidos y violentas curvas entre peíías, últimos 
rastros de la zona torrencial. En el Magdalena central (PaturiaJ, el 
río, ya considerable, dilata su curso en el fondo del valle más perfec- 
to y crecido que ofrece el país, entre grandes masas montañosas, 
rotas á trechos en ambos lados, para dar paso á afluentes que vie- 
nen de muy lejos, mayores al E., en donde tienden al paralelismo 
con la corriente madre, menores y á ésta perpendiculares primero, 
luego también paralelos al W.; entre ellos aparecen otros que nacen 
en el valle. Empero, ninguno de tales ríos es corriente de primera 
importancia, ninguno permite larga navegación, y es característico 
de los mayores mostrarse llenos de rápidos ó saltos. Por la D. se 
suceden con admirable ritmo el Negro, el Carare, el Sogamoso, el 
Lebrija ; en tanto que por la I. sólo uno (Nare) puede entre los 
perpendiculares merecer atención; lo mismo sucede (Cimitarra) 
entre los otros. 

2.° Im porción occidental y ó sea la hoya del Cauca, el rival del 
Magdalena,compuestatambiénde diversísimas porciones, en conjun- 
to se reduce á un surco en el lomo de la mesa andina, con vario nivel 
más varia forma y extensión, el cual mide 1 30 leguas de longitud 
por 8 á 2, 5 y 11 leguas de anchura, y por ultimo, se aumenta con 
aguas cuya región permanece independiente, siendo más que otra 
cosa una especie de cuña interpuesta entre los dos ríos y en la 
que la porción más PZ. se enlaza directamente con el Magdalena 
En esta hoya, que abarca así una mesa angosta primero, ancha 
después, el río, que por lo común corre cargado á la I., presenta 
un trozo meridional (alto Cauca) y otro septentrional (Cauca cen^ 
tral)y ambos sin largos afluentes, aunque varios de éstos presentan 
notable caudal y le tributan primero por la D., luego por la I., te- 
niendo enfrente fajas de suelo que sólo surcan arroyos más ó menos 
crecidos. El b ijo Cauca hace parte de la zona septentrional. 

En resumen, la hoya andina del Cauca se reduce á una serie 
de cuencas escalonadas, todas bien delineadas, mayores y con fondo 
más plano en el alto río, superiores en número después, cuando 
constituyen mero cañón. El alto Cauca, con rumbo primero al 
NW. por breve espacio, luego al NNE. en mayor trecho, surca la 
altiplanicie paramosa de Paletará, el valle templado de Pop>ayán 
y la cinta cálida denominada especialmente 7^alle del Cauca, sec- 
ciones cada vez más crecidas, doble la última, y en la cual el río 
se hace navegable, aun cuando por desgracia á crecida altura ; la 
primera se abre entre cimas nevadas ó poco menos, la segunda se 



Nueva Geografía de Colombia 3 1 3 



compone de g^randiosos y agrestes valles que de alta cresta caen 
i destrozado plano rodeado enfrente por medianos relieves, y la 
tercera en forma de 00 , tiene muros montañosos uniformes, cons- 
tituidos por series de cumbres paralelas y escalonadas, doblemente 
crecidas al Oriente que al Ocaso, exiguas al Sur, más altivas y 
destrozadas al Norte : característico del alto Cauca es tener decli- 
vio á su I. siempre breve (2 á 5 leguas), mayor á su D. (6 á 10), 
ambos con sostenida uniformidad en cada trozo. En Paletará 
marcha solitario el río ; en Popayán le fluyen Palacé, Piendamó 
y Ovejas, éste en suelo de transición ; en el valle propio, al prin- 
cipio (Palo) y al fin (La Vieja), recibe aguas crecidas con otras in- 
termediasalgo menores, bien que numerosas, primando entre ellas, 
por nacer en la cresta misma y no en los estribos, Amaime, Tuluá 
y Paila. El Cauca central, que con rumbo de S. á N. delinea curva 
en forma de hoz, se reduce á gigantesco torrente con algunos re- 
mansos al través de las tierras de Arma, el cañón de Antioquia pro- 
piamente dicho y el valle Cáceres, porciones abiertas entre montes 
que si altivos primero, decrecen luego sin cesar, en la segunda mayo- 
res al Ocaso, y al Oriente en las otras dos. Característico del Cauca 
central es tener, por ambas márgenes, declivio más igual, primero 
de alguna extensión (7 á 10 leguas), aunque con diversísima topo- 
grafía, luego muy breve (2 á 6), y sólo surcado por arroyos, y, por 
ultimo, otra vez crecido. En la tierra de Arma le fluyen por la I. Ri- 
saralda y San Juan, de curso inverso, y que forman cuerda de curva 
del principal que al opuesto lado recibe perpendicularmente varios 
(priman (ihinchiná y Arma), todos de valle á cuál más bravio y 
salvaje y que concluyen en destrozada mesa ; en el cañón, que 
oprime terriblemente el río, y en el que por trozos casi se reduce el 
valle á simple hendidura, los arroyos oscilan del mis.no modo, y, 
por ultimo, en el trozo de Cáceres, cuyas faldas, tras acrecerse 
primero bruscamente, decaen luego, tiene (I.) paralelo otro afluen- 
te (Man) de alguna magnitud. 

Al terminar este valle, el Cauca usurpa el del Nechí, abierto 
al pie de los relieves de Anorí, entre medianas cumbres á los la- 
dos, y en el cual se confunden, tras romper el suelo, dos corrientes 
que bajan de la mesa antioqueña : el Nechí, cuyos brazos origi- 
nales excavan profundamente la porción NW. tendida de áin 
José á Anorí, y el Porce, que marca el Ihalveg de la zona, sirve de 
cuerda á la gigantesca curva del cañón del Cauca, colinda con el de 
Arma, y bien que en sus orígenes surque un pequeño valle, luego 
rueda en una simple grieta que recoge por el Grande (I.) las aguas 
que roen la curiosa tierra de Santa Rosa, al S. de la de San José. 
Unidas estas aguas y ya en el valle bajo, reciben (D.) el tributo del 
Bagre, cuyos brazos penetran en las breñas de Remedios. Al SE. 
del Porce se halla el Nare, que abre su curso superior (S. á N.) 
en mesa más elevada y perfecta (Rionegro), tras lo cual abandona 
turbulento la llanura en busca del Magdalena. 

3. La porción oriental, 6 sea la de los grandes afluentes, ofrece 
condiciones análogas á la anterior en cuanto se compone de una 
serie de cuencas sin más enlace que el que producen las aguas, y 

JSÍueva Geografía de C^hmhim TOMO I -21 



314 Nueva Geografía de Colombia 



sólo se diferencia de aquélla en que éstas no se agrupan en un sola 
cauce y es más ancha, bien que más corta : su long^itud sube á 88- 
leg^as, y su anchura, que es casi nula en los extremos, alcanza 32 
en el centro. Ante todo, se observa que sus aguas, por más que no 
se unan, corren en surcos de S. á N. que grietas transversales con- 
ducen fuera de la mesa ; de esos surcos el central, que principia en 
verdad más lejos, al E. de Neiva, y concluye en Puerto Nacional, es 
tan dilatado como el del Cauca y sube más al N. En él se hallan 
primero múltiples y pequeños ríos (prima el Neiva), que se acreceiv 
luégfo (Cabrera, Sumapaz, Punza, Saravita, Lebrija), y por último, 
sale de la hoya, mientras en el oriental sólo uno (Chicamocha- 
Servitá) pertenece á la misma, y en el occidental, más corto, figu- 
ran, después de varios arroyos. Prado, Seco, Apulo, Negro, Cu- 
rare, Opón, Lebrija, Carmen. También es curioso sea frente á la 
cuña del Nechí donde tribute al Magdalena el citado trozo del surco 
oriental, por lo cual se halla aquí una especie de núcleo (Saravita- 
Chicamocha) envuelto por las aguas, el que al N. y al S. tiene 
algo como brazos (Bogotá-Lebrija) más angostos y largos, con lo 
cual se marca ligero arco que tiene por cuerda al mismo Magdale- 
na y deja fuera, al S., perteneciendo al curso superior de éste, todas 
las aguas que no ocupan el lomo de las más altas y crecidas mesas,, 
así como también las que le demoran en los valles bajos al W. y 
sirven para regularizar, en globo, la figura de la gran depresión 
central, tan revuelta por relieves entrecruzados. En fin, se observa 
que á partir de un eje que va del Tolima á Toquilla, las aguas de 
la mesa oriental corren con rumbo N. y S., respectivamente, que- 
dando las de menor importancia á este último lado. 

De estos ríos el Lebrija (45 leguas) se forma en las tierras de 
Soto, entre breves relieves que de S. á N. decrecen hasta desapa- 
recer sin darle gran tributo á la I., mientras á la D. orilla al pie 
W. de la magistral una serie de cuencas variamente unidas entre 
sí para formarle ricos tributarios (Suratá, Pescado, Cáchira, San 
Alberto) inclinados hacia el S., salvo el último, que se vuelve al N. 

El Sogamoso ( 1 30 kilómetros), el mayor y más crecido de todos,, 
se compone de dos brazos, más largo y caudaloso el oriental (Chi- 
macocha, 50 leguas), que describe arco, teniendo como cuerda á 1 5 
leguas á la I. al segundo (Saravita, 40 leguas) : ambos, tras recorrer 
primero hermosa aHiplanicüy caen luego, rompiendo breñas, á sur- 
co transversal (50 leguas) abierto de la Nevada de Chita al Mag- 
dalena. El Saravita^ siempre con rumbo S. á N., recorre un antillano 
y un valle estrecho (Fúquene-Chiquinquirá, Puente Nacional, Soco- 
rro), que le niega anuentes, pues los que le llegan nacen fuera del 
mismo, pero en tanto que casi no existen á su I. {Popoa, cuenca de 
Jesús María), por la D. adquieren mayor desarrollo (cuenca de Leí- 
va : Mom'guird ; tierras de Siomo: Linguaruco; tierras de Chara lá : 
San Gil), por lo cual su hoya, primero doble (valles S. á N.), se en- 
sancha luego al E., para ocupar toda la tierra que envuelve el Chi. 
camocha. El Chicamocha , que se forma con dos brazos en la cuenca 
de Sogamoso, después en el cañón de Soatá carece de afluentes 
importantes hasta enfrentarse con la curva de Chita (Chiíancy. 
Ckiscas), donde cruza al W., y si por la I. sigue del mismo modo la 
margen S., por la D. lo engrosan varios (Servi/d, Guaca), que correa 



Nueva Gkografia de Colombia 3 1 5 



de N. á S. Reunidos los dos brazos y formando el Sogamoso, rompe 
la mesa de Chucurí para concluir hacia Barranca Bermeja ; como 
se ve, la hoya de este río (550 leguas cuadradas) ocupa el centro 
de la mesa oriental y colinda con todas las otras aguas importan- 
tes que allí nacen (Carare, Lebrija, Sarare, Bogotá) y la envuelven : 
su curso alto se desarrolla en hermosas planicies, el medio — el más 
dilatado — entre profundas barrancas lleno de raudales, y el bajo 
— muy corto — entre húmedas selvas. 

Él Bogotá (45 leguas), cuya cuenca es más sencilla, forma lige- 
ro ángulo en su rumbo al SW., y también su curso alto lo desarro- 
lla en la mesa de su nombre, donde se le llama Funza, en tanto que 
el bajo se abre al través de barrancas y cañones ; allá recibe afluen- 
tes por la I. con curso S. á N. (Siecha, Tunjueló), y por la D. con 
curso N. á S. {Neusa, Ser muela), rumbo que es también el del mayor 
de su parte inferior (Apulo), la cual termina convertida en bajo y 
ardiente valle. La hoya de este río también resulta envuelta por la 
de otras aguas importantes. 

El Carare (45 leguas), cuyo rumbo es siempre al N., desarrolla 
su curso alto en cerrada cuenca (Minero), en la que va sin afluen- 
tes por la I., sólo engrosado en su opuesta margen por algunos 
tributarios, en tanto que en su porción central por la D. se complica 
con aguas de las serranías orientales {Haría, tierra de Flores), y en 
la baja, la más crecida, marcha entre húmedas selvas con un afluen- 
te á su D. ( Guayaba a). 

En fin, el Negro, el Fusagasugá y el Cabrera guardan cierta 
analogía entre sí. El Negro se compone de aguas S. á N., en par- 
te con opuesto rumbo, que corren al través de barrancas y cajones, 
primero con otras paralelas á su I. ( Guaduero) y perpendiculares á su 
D. {Tobia, Ferrería, ya complejo), y por último con afluentes parale- 
los sólo á este último lado {Toraz) : así su hoya resulta cuenca per- 
fectamente cerrada. El Fusagasugá se compone de un haz {Cuja, 
Subi'a) que al través de breñas converge al W. en busca de grandes 
quiebras, en medio de las cuales recibe otro grupo análogo que 
corre de S. á N. El Cabrera resulta de la unión de aguas E. á W., 
á que se unen otras S. á N. y N. á S., todas entre salvajes grietas. 
Rionegro recorre 40 leguas y 20 los otros dos. 

En resumen, carácter general de todas las aguas de esta por- 
ción es correr íntegramente ó en gran parte por entre profundos 
cañones, restos de planos más ó menos extensos otros días, y por lo 
mismo no ser sino simples torrentes, á trozos con tranquilo curso. 
4. La porción septenirional, 6 sea la baja de esta hermosa hoya, 
difiere profunda y esencialmente de las anteriores, bien que guarde 
algo de cada una de ellas. Es — como el río todo — muy similar á 
á la del Sinú, sólo que su área es unas dos veces mayor que la 
hoya íntegra de ese río, casi una Bélgica. Es un gran plano hú- 
medo (nueve veces mayor que el de Cereté) rodeado por levanta- 
do lomo de muy vario nivel, roto ó muy rebajado á trechos, en 
forma de losanje, con las mayores cimas hacia los ángulos SW. 
(Murrucucú) y NÉ. (Nevada de Santamarta), de unas 40 leguas 
de E. á W., por poco menos de N. á S., y que hacia el N. se com- 
pleta con una faja (de 32 x 20 leguas) á modo de valle, entre pe- 
queños relieves, bien que los del £. se hallen q1. pie de grandes 
breñas ; en este suelo se abre el delta del gran río. 




Figura las— CarW hidrogrific» de la Cmt» 



NuKVÁ Geografía ds Colombia 3 1 7 



Dicho losanje está cruzado, perpendicularmente á sus caras, 
por dos líneas que se cortan en X ; de SW. á NW. por un lomo 
de tierra realzada (Cristal-San Pedro, 50 leguas) que une los re- 
mates N. del Quindío á los W. de Nevada, entre suelos de diverso 
nivel, mayor primero á la I. y luego á la D. de dicho eje ; de SE. 
á NW. corre el otro surco (45 leguas) tendido de la depresión de 
Bobalf á la que se halla al N. de la mefa de Ovejas, la cual corta 
el lomo citado y prolongada hacia la I. pasa p«r las ciénagas de 
Flamenco. Este surco al pie de Bobalí (8 leguas) y de Ovejas (9 
leguas), está marcado por aguas secundarias, y en el resto por el 
lecho mismo del Magdalena (aquí doble, en verdad), que en su ex- 
tremo D., ó sea por donde penetra al Sur en su última sección, re- 
cibe aguas de N. á S., y en el otro, ó sea por donde la deja al Norte 
en busca del mar, se acrece con algunas más considerables pero 
de rumbo S. á N. 

De lo dicho resulta que á los lados del lomo de Cristal se ha- 
llan dos especies de valles : á la I. el del Cauca-Magdalena, al pie 
de Murrucucú-María, con desnivel sostenido ; á la D. el del Mag- 
dalena-Cesar, al pie de la' Sierra de Perijá, con declivio doble, pues 
su menor altura se halla hacia el centro ; este surco por el E. de 
Nevada alcanza también el mar, como el otro por el W, del Quin- 
dío llega hasta el Buey en busca de los orígenes del gran río ; clara 
consecuencia de lo dicho es que en ambos valles corrieron aguas 
independientes en otra edad geológica. Hoy las concordancias son 
tales, que así como á la I. del Cauca avanza el San Jorge, á la D. 
. del Cesar se forma el Chimiquicay extraña corriente de 32 leguas, 
próxima y paralela al Magdalena, pero de rumbo opuesto y sobre 
cuyo eje se abre más al N. la gran ciénaga de Santamarta ; en 
cuanto á extensión, estos grupos son proporcionados á la de las 
breñas á cuyo pie se forman. 

En resumen, hállase de San Lucas á Mamón y del Volcán de 
San Carlos á Bobalí un vasto archipiélago fluvial, análogo al de 
Cereté, bien que con diverso régimen por ser doble; como éste, por 
el N. termina en el mismo paralelo de Lorica, pero al S. se ex- 
tiende hasta el de Tangas, sobre una línea de grandes ciénagas, y 
resulta así tres veces más largo, aunque también tres veces más bajo 
que aquél y más hermoso porque en sus canales corre veinticinco 
veces más agua, ó sea en proporción á las hoyas que los nutren. Me- 
rece anotarse también que así como á la I. de San Lucas el Cauca 
y el San Jorge producen extenso laberinto de caños y brazuelos, á 
la D. el Magdalena y el Lebrija se comportan del mismo modo ; 
vasto como la Alsacia-Lorena, este semisuelo se halla sujeto á los 
cambios y reglas indicados para el del Sinii; la única diferencia con- 
siste en los Playones 6 lagos que sólo se forman en las fuertes cre- 
cidas y por breve tiempo. Cuanto al valle final del Magdalena (Ca- 
lamar), debe notarse que es hacia su mitad donde parece que se abre 
para formar su delta con aguas al NW. y NE., y que antes recoge el 
tributo de otras á éstas paralelas, ó sea de curso al SE. y SW. ; el 
delta natural del río es muy pequeño, pero merced al Dique, abar- 
ca una mayor extensión aparente ; el natural ocupa un seno colma- 
do por aluviones, y del cual no quedan sino los restos en la gran 
ciénaga de Santamarta. 



Nueva Geografía de Colombia 



El Cesar no es afluente del Magdalena, sino de una extensa ci¿- 
nag;a que sin el auxilio del gran rio acabarla por tomarse en un 
arenal como los de Goajira; y en segundo lugar, el San Jorge no 
es tributario del Cauca, como que es varias leguas abajo de la boca 
del Guamal (Cauca) donde se halla la Perico (San Jorge), ambas en 
un brazo (Loba) del Magdalena : el error proviene de que varios ca- 
ños enlazan antes las dos corrientes. Por liltimo, tampoco es ver- 
dad absoluta llamar al Cauca tributario del Magdalena, puesto que 
cuando se juntan en Guamal llevan el mismo curso (cosa de 260 
leguas) y poco diverso caudal, diferenciado aun menos si como Cau- 
ca se clasifica el brazo de Loba, por recibir entonces el San Jor- 
ge. En atención á lo que antecede, sólo merecen el nombre de ver- 
dadero río estas aguas cuando se juntan en un solo cauce que mide 



ia6— Selva viígen en I. a 



NuxvA GsooKAnA Dc Colombia 319 



40 leguas: ¿convendría diferenciar hechos tan claros? ¿No sería 
justo llamar á este río de la Madera^ como al principio lo hicieron 
los españoles, siguiendo á los indios, quizá á causa de las grandes 
palizadas que arrastra ? 

Cuando el Cauca usurpa en Nechí el valle al río de este nom- 
bre, por él influido se inclina al NE., y rico con sus 2,oco ms. cbs., 
va majestuoso breve trecho (12 leguas), por suelo casi seco y en 
canal no muy ancho (500 ms.), hasta frente á la Ciénaga Raya, 
donde gira al N.,y á las cuatro leguas no más se abre (Algarrobo), 
en horquilla cuyos dos brazos tortuosos dejan al medio una faja de 
5 leguas llena de caños y brazuelos : el brazo occidental {Rio Moja-- 
na, 21 leguas en 14 rectas), el más pequeño, recoge el San Jorge 
•en Tacasuán ; el oriental ó Cauca propio (14 leguas) se acompaña 
luego á D. é I. con otros menores ; entre Mojana y San Jorge queda 
4ina verdadera isla que baja ensanchándose al S. hasta el caño San 
Lorenzo ( 1 5 leguas), puesto que por la ciénaga de este nombre y la 
de Ayapel enlaza los dos citados ríos, tocando al Cauca en la boca 
del Nechí y al San Jorge en Ayapel ; la isla está llena de ciénagas 
y caños, en general de rumbo al N. La Mojana se une á San Jorge 
4 leguas antes de su fín. 

Cuanto al San Jorge (75 leguas), importante río, cuyo eje 
prolongado marca el curso del Chimiquica, recorre primero estre- 
cha zona montañosa (S. á *N.), que deja luego por angosto valle 
^E. NE.) entre las serranías de Ayapel y San Jerónimo, alejadas 
luego hasta 17 leguas ; por la D. lo engrosan infínidad de cortos 
arroyos, muy próximos, y que paralelos primero al río, después le 
son perpendiculares ; pasada la ciénaga de Ayapel, faltan por com- 
pleto ; por la L primero le fluyen múltiples riachuelos que luego for- 
man el caño Carate (25 leguas), que termina en extraño rosario de 
lagunas, paralelo y muy próximo al San Jorge, cuando éste en pleno 
llano gira al NE. y N., y que después continúa siéndolo al Magda- 
lena hasta Tacaloa, ó sea recibe las aguas de una gran faja de tie- 
rra (hasta Ovejas), y á trechos comunica con la corriente principal. 

El Cesar ó Pampatar (55 leguas), de hoya casi tan extensa co- 
mo la del anterior, corre primero N. á S. en perfecto valle entre la 
Nevada y la Pintada, el cual luego se transforma en anñteatro por 
cuyo fondo el río cruza al SW. en busca del Magdalena, y en su 
centro crea gran isla entre playones, antes de lo cual y por la D. 
recibe agxias considerables á él paralelas y nacidas en el corazón 
de la Nevada. Reintegrado el río, vuelve al S. y cruza una vasta lla- 
nura, lleno de curvas, en busca de la Ciénaga de Zapatosa, abierta 
^1 W. de las colinas de Chiriguaná ; poco antes de alcanzarla le cae 
(L) el Ariguaní (40 leguas), río considerable pai alelo al principal 
y que rodea el alto de las Minas por el W. En Playones y hacia el S., 
por ambas márgenes se aumenta el Cesar con varios ríos menores. 
Cuanto á la laguna de Zapatosa (6 x 4), llena de islas, recibe alter- 
nativamente (invierno, verano) el tributo del Cesar y del Magdale- 
na, al cual debe su existencia permanente. 

Por lo que hace al Magdalena mismo, ya dijimos que en for- 
ma de 8 cruza la gran cuenca ú hovada de Mompós. Su parte cen- 
tral termina en verdad en Mundo al Revés, donde forma un delta (S. 
Á N.) que abarca una gran isla partida en dos (Morales y Pancoger: 



.1 



320 NuKVA Geogeafía db Cojjoubia 



12x5 leguas), llena de caños y ciénagas, que al S. está entre las 
de Badil lo y Tablar, á causa de que allí el río va entre sus afluen- 
tes Lebrija y Simití, que le son paralelos, se le unen por brazos y 
caen á las dos ramas de la horquilla de aquél, que después de esa 
g-ran isla forma la de Papayal (9 x 2 J), entre tierras cenagosas, y 
concluye en el Peñón (Banco), donde el Magdalena se transforma : 
un brazo (al E.) cae á Zapatosa, otro (L^óa) gira al W. en busca 
del Cauca, y el tercero y central, antes el mayor (Mompós, 22 le- 
guas), toma al NW. sobre Pinto, teniendo á la D. tierra llena de 
ciénagas y playones que forman casi un solo anegadizo. £1 brazo 
de Loba en Guamal endereza al NW. hacia Pinto, y así se forma 
la gran isla semioval de Süuco (19 x 7), que otros caños dividen en 
cuatro porciones. La zona de Morales-Papayal forma un grupo 
de semitierra que al W. de Cristales hace juego la de Carate-Tí- 
quiso, aunque algo más pequeño : entre ellos el suelo guarda ca- 
ños y ciénagcis, y los dos resultan enlazados por medio del grupo 
de Sicuco. 

Formado el Magdalena á partir de Tacamocho, endereza al 
N. describiendo grandes curvas, con márgenes inundadas y cauce 
ensanchado á trechos por numerosas islas, pasa entre Calamar 
(W.) y la ciénaga de Santamarta (E.), se estrecha frente á Ba- 
rranquilla, y á poco se parte en dos brazos que rodean la isla de 
su delta (Los Gómez), que, como ellos, sufre constantes modifíca- 
ciones : el brazo D. se llama Río Viejo, y el L, Boca de Ceniza, á 
cuyo W. surgen los bancos é islas ( Verde) que formaron la bahía 
de Sabanilla, cerrada por el colmataje, lo cual acarrea serios tro- 
piezos al comercio, ya que la barra de las bocas dificulta las crucen 
los vapores de mar ; el Río viejo ha roto hacia su lado la isla de 
los Gómez y unido trozos de ella á la de Salamanca, de extraña 
forma, y que por el N. cierra la ciénaga de Santamarta, resto de un 
golfo que antes debió llegar hasta Calamar. A partir de este ülti- 
mo sitio el río da al NE. cinco caños más y más cortos (el primero^ 
12 leguas, es el de San Antonio y cae al fondo de la ciénaga), que 
entre pantanos y con tendencias á obstruirse, forman parte del del- 
ta del río que se desplaza con perjuicio de los moradores de una 
y otra margen; al S. de San Antonio, hasta Pinto, recibe el río 
varios arroyos paralelos á los caños, pero con orientación inversa. 
También en Calamar y con rumbo NW. empieza el Dique, en su 
origen brazo natural, en parte obra artificial, por lo cual puede de- 
cirse que el actual delta del río se extiende de Flamenco á Pueblo- 
viejo (43 leguas), dividido en dos porciones, mayor la occidental^ 
que da al río arroyos con rumbo SE. ; al Sur del Dique el río Mag- 
dalena recibe (L) primero arroyos de curso W á E., y luego más nu- 
merosos y crecidos que van al SE., entre los cuales se distingue el 
Mancomoján (15 leguas). Las tierras que no se inundan están pri- 
mero más próximas á la margen D., y luego á la L ; á trechos lle- 
gan hasta el río y determinan sus curvas. Aun en esta zona el Mag- 
dalena tiene regular corriente, y su fuerza es tal en su boca, que 
rechaza por dos leguas el mar, lo cual produce á veces violentos- 
mascareies. 



Nace el Magdalena en el macizo de Colombia, macizo que es 
nudo de altas cresterías y á la vez notable centro de diramación 



Nueva Geografía de Colombia 32 1 



de aguas, como que arroyos y torrentes que allí brotan en cortí- 
sinio espacio, huyen luego hacia todos los puntos del horizonte 
para formar el Caquetá, uno de los brazos del Amazonas ; el Pa- 
tía, caudaloso tributario del Pacífíco ; el gran río colombiano y su 
hermano gemelo el Cauca. Entre el ángulo que forman los topes 
de los páramos del Buey y I^s Papas, existen pantanos y lagune- 
tas, de una de las cuales, llamada del Buey, se desprende un arroyo 
para deslizarse buen trecho al E., por angosto valle que remata en 
Peñagrande y Peñachiquita, por entre las cuales se despeña el fu- 
turo rio dando un salto de un hectómetro de altura. Enseguida 
describe vasta curva al NE., descendiendo de cuenca en cuenca por 
un rosario de raudales, oprimido por los estribos de las cordilleras 
del Quindío y de Sumapaz, que por cada valle le envían un afluen- 
te, hasta que Irgra salir al valle del Suaza, el ihalweg de la gran de- 
presión central, que arranca del páramo de Suaza, paralelo en cierto 
modo al Magdalena, al cual rinde considerable tributo, que casi lo 
dobla, cuando ya corre en plena comarca tropical. 

Así formado realmente el Magdalena, endereza al NE. por el 
pie de Sumapaz, que apenas le ofrece pequeños tributarios, en 
tanto que por la opuesta banda la cordillera, desde el nevado Pu- 
racé hasta el fulgente Huila, reúne sus aguas para formarle el Páez, 
desde cuya boca puede decirse empieza á ser navegable el Mag- 
dalena, que corre ya á menos de 500 ms. de altura y en cauce 
que á veces mide 200 de amplitud. Más abajo, en pleno valle del 
Tolima, y pasadas las angosturas de Barandillas, llega al río, por 
la I., el tributo del Saldaña (250 kilómetros), que también nace en 
el Huila, corre con el mismo rumbo del Suaza y aumenta en un ter- 
cio el caudal del Magdalena, lo que mejora de modo muy notable 
su navegación, imposible sin ese auxilio, por los explayaderos del río. 

Más al N., en el violento codo de Girardot, el río desplaza el 
eje de su vaguada hacia el Ocaso para recibir el tributo de los 
grandes nevados por medio del Coello^ en cuya cuenca se abre el 
camino del Quindío, el RiorreciOy el Lagunilla y el Gualí, que rie- 
ga la ciudad de Honda. En el codo y por la banda opuesta le caen 
próximos el Fusagasugá y el Bogotá : el primero no es sino una 
grieta de erosión que enlaza diversas cuencas, algunas de exten- 
so fondo plano; de ellas es notable la de Pandi, por el puente na- 
tural de Icononzo. Cuanto al Bogotá, es notable porque después 
de recorrer la Sabana, en una de cuyas extremidades está la ca- 
pital, se precipita hacia los valles inferiores por el Salto de Te- 
quendama, de fama universal por su majestad y belleza ; abajo de 
la catarata, el río, en decenas de kilómetros, sólo es una cadena de 
raudales que terminan en el valle de Tocaima, por donde vuelve 
al Sur á concluir no lejos del sitio en que un gran puente cruza el 
Magdalena. 

Llegado el gran río á las cercanías de Honda, después de pa- 
sar por el cañón de Guataquí y ofrecer algunas rompientes, pre- 
senta el más notable de sus raudales, llamado Salto negro ó de 
Honda, donde baja 10 ms. en unos dos hectómetros de curso. La 
zona de las rápidas corrientes y las vueltas peligrosas que dificul- 
tan la navegación, y que por esto dividen el río en al/o y lajos con- 
cluye realmente en Buenavista, ó sea donde frente á frente le tri- 



Nueva Geogbafía de Colombia 



Figurj ia7— Cria hidroRráfiea Jel Macizo de Colombia 

bulan dos ríos, algunas leguas navegables : |X)r la I. el Jm Mu¡ y 
por la D. el Xtg'c, de cuenca semejante á la del Fusagasugá. 

Más abajo, aun presenta el rÍG otro obstáculo : la Angostura 
de Corare, no lejos de Naro, d.indi: las aguas pasan comprimidas 
por canal de 125 ms. de anchura y 30 de profundidad, peligroso 
en invierno, ¿poca en que por ella se precipitan cada segundo 
muchos millares de metros cúbicos de agua, troncos y palizadas. 
Después de recoger el A'are (I.), que con alguna semejanza al Bo- 
gotá riega una alliplanicü y presenta un salto y un trozo torren- 
cial, el Magdalena cambia de régimen, pues se ensancha y poli- 
furca, y forma islas, pantanos y brazuelos : á cada creciente va- 



Nb'KVA Geografía de Colombia 323 



rían los canales por donde pueden cruzar los vapores, que hallan 
serios pelig^ros en los troncos varados y las palizadas. Aquí los 
afluentes llegan por ambas márgenes, mayores por la oriental. En 
la derecha están Carare, Opón, Sogamoso y Lebrija, y en la iz- 
quierda Caño Regla; Simití y Cimitarra. El Carare, Minero en su 
parte alta 6 sea en la cuenca de Muzo, baja á la región de las sel- 
vas vírgenes por las próximas hoces de la Furatena (el hombre y 
la mujer) y Peñaarmada, la más gigantesca de la cordillera de 
Sumapaz. El Opon es célebre por haber dado paso al conquista- 
dor Jiménez de Quesada. 

El Sogamoso, después del Cauca el mayor afluente del río y 
el más notable de la banda derecha, debe su importancia á las 
comarcas que recorre, de las más pobladas é industriosas del país ; 
fórmanlo, segtín se dijo, dos brazos, uno más largo (Chicamocha) 
y otro más caudaloso (Saravi/a). Considerado el primero como 
rama directriz, nace en los páramos que rodean á Tunja, en el 
corazón de la cordillera de Sumapaz, próximo á afluentes del se- 
gundo y á las cabeceras del Upía, uno de los brazos del Meta, para 
dirigirse al NE., con grandes curvas, al través de las altas llanu- 
ras de Tundama, asiento de uno de los Estados Muiscas, y acer- 
carse á la ciudad que le ha dado nombre y á la falda interior de 
la línea de cumbres que domina los Llanos de Casanare, por 
cuyo pie gira al NE. hasta que llega frente á la Sierra Nevada 
del Cocuy, despeñado p)or entre los próximos estribos de esa cres- 
tería y de la de Guantiva, que le demora al W.; de suerte que en 
seguida de fecundar una aUiplanicie se precipita turbulento á las 
comarcas inferiores, como el Bogotá, al cual supera en mucho ; 
en este cañón del Chicamocha recibe el río por la I. el Suápaga y 
por la D. el Chitano y el Chiscasy no menos bravios. Del Cocuy al 
WNW. el cañón es más fragoso, pues el río corta sucesivamente di- 
versas cadenas por hoces prodigiosas, denominándosele Sube en la 
más hermosa, entre las mesas de Jéridas y Ara toca, pues en ella 
la hendidura mide más de 800 ms. y el lecho del río se reduce á 
20 de anchura, siendo al salir de ella cuando se une al Sara vita. 
En esta sección transversal recoge por la D., nacidos en los pára- 
mos del Pilar de Labateca, el Servitá, el Guaca y el Umpalá, 

El Saravita, que nace también en pleno corazón de la cordi- 
llera, al respaldo de la Sabana (páramos de Tausa), es todavía 
más salvaje que el Chicamocha en la parte subsiguiente á la aliú 
planicie de Ubaté, en la cual forma el considerable lago de Fú- 
quene. De esa llanura sale p)or un corredor de breñas, también 
con un salto inicial, y luego un violento descenso por garganta tan 
estrecha que por 200 ms. desaparece entre los pedrejones y escar- 
pas. Otras hoces y angosturas suceden á las primeras hasta la cita- 
da confluencia, y cada tributario de la D., que surca una mesa di- 
latada, presenta también gargantas y boquerones, saltos y rauda- 
les, como sucede en el Moniquirá, el Ubasá, el LinguarucOy el Oiha y 
el FoncCf el mayor de todos, en tanto que en la opuesta banda, con 
excepción del Popoa (Vélez), apenas caben torrentes, por lo angos- 
to de la falda del muro. 

Abajo de la reunión de los dos brazos el aspecto del río es 
igual en largo trayecto, en que sube al N. y vuelve al W. para 



324 Nueva Geografía de G)lombia 



acabar de romper la cordillera, lo cual hace en la cortadura del 
cerro de La Paz, y salir á la selvosa llanura, en la que es navega- 
ble, rindiendo á poco su tributo al Magdalena, por lo cual de poca 
utilidad resulta para el país como vía comercial. 

El Ltbrija es también un anuente importante : nace al respal- 
do del Pilar de Labateca, y al bajar á la mesa de Jéridas, por el N. 
de ella gira hacia el NE., casi paralelo al anterior, y tras una serie 
de raudales y angosturas originadas mientras rompe los estri- 
bos de la cordillera del E., cruza al N. y sale á la baja y húmeda 
llanura, en la cual corre muchos kilómetros paralelo al Magdale- 
na, entre ciénagas, pantanos y palizadas que estorban su navega- 
ción. Al gran río se une primero por un caño transversal y luego 
por delta que termina algo al N. de donde aquél ya principia su 
extenso y cenagoso delta interior. Entre el Lebrija y el Sogamoso 
corre el Paturiay que desemboca en una laguna que caños navega- 
bles unen al río principal. 

Lx)s anuentes de la I. {San Bartolomé ^ Cimüarra^ Si'miii) re- 
cogen por medio de sus brazos superiores las aguas de las terra- 
zas de la mesa antioqueña que rodean las tierras de Remedios, ó 
sea la cuenca de un tributario indirecto del Cauca. El ultimo, con 
sus lagos y pantanos aumenta el dédalo de esas venas y vénulas en- 
trelazadas que constituyen el delta interior del Magdalena, en el 
que numerosos brazos y brazuelos secundarios traen y llevan las 
aguas navegables de uno á otro lado, de acuerdo con las crecientes 
en el lecho principal ó en los subordinados. Al lado de las bocas del 
Lebrija, en valle á éste usurpado, el Magdalena forma entre dos 
brazos principales — mayor en la actualidad el del E. — la grande 
isla de Morales, á que sigue la prolongada de Papayal, entre otras 
de análogo origen, de suerte que aquí existe un verdadero archi- 
piélago fluvial. 

Hacia el Banco, todo este laberinto acuático desaparece un mo- 
mento y el río corre en un solo lecho, pero en seguida tornan á rea- 
parecer los dos brazos principales, ahora inclinados al N W. por entre 
el pie de las terrazas de María y Sierra Nevada; aquí el de la dere- 
cha fue el más considerable hasta hace un siglo, en que la mayor 
parte del caudal tomó por el izquierdo, el de Loba, más estrecho, 
profundo y sinuoso, y que recoge las entrelazadas bocas del Cauca y 
el San Jorge. El otro brazo, el de Mompbsy no lleva agua- sino en 
invierno, pues en verano hay puntos en que se reduce á chilancos 
infectos. Las antiguas poblaciones de este lado decaen, y las del 
otro luchan difícilmente con las inundaciones anuales. Entre los dos 
brazos se extiende otra isla considerable que así resulta con orla 
de ciénagas y playones y subdividida por brazuelos ; al remate de 
ella, en Pinto-Tacaloa, el río torna de nuevo á encauzarse en un 
solo lecho, por muchos kilómetros, ó sea casi hasta su fin. 

En el Banco se abre á la D. otro cauce, resto quizás del anti- 
guo lecho del río cuando éste seguía por donde hoy corre el Ce- 
sar, para terminar cerca de lo que es en la actualidad la Península 
Goajira. En las crecientes el Magdalena, en vez de recibir tributo 
por esa boca, por ella envía el exceso de sus aguas, que entra á la 
gran depresión medio circular que hoy ocupa la extensa laguna 
de Zapatosa, de 6 á 8 ms. de profundidad y cuya área de i,coo 



Nueva Geocsaiia i>e Gilombia 



Figura I18—I.J rcgiiinJi- Zipalosa, sfgún Simóos, Escala; t : Soo.OOO 

kilómetrosG, que se duplica Á veces en esa estación, está rodeada 
por una zona de llanura horizontal en parte polvosa en verano, y 
ia^nosa en invierno, ¿poca en que al través de la capa líquida 
asoman las hierbas y en la que siempre es insoportable viajar. La 
navegación, con frecuencia peligrosa en la laguna, por culpa de 
las borrascas que descienden de la Sierra Nevada, á veces se inte- 
rrumpe con los /apones ó hierbas flotantes que obstruyen los cana- 
les entre el sinndmero de islas que hay en el perímetro y dentro 
de la concha liquida. 

Al opuesto lado recibe la ciénaga de Zapatosa el tributo del 
Cesar, formado por la multitud de torrentes que descienden por los 
flancos meridionales y parte de los orientales de la Sierra Nevada, 
Nace al lado del Ranchería, pero en la llanura de la Esperanza 
vuelve al S. por el pie de la Sierra Pintada, recoge, dignos de men- 
ción (D.), el BaJUlo y el Gualapurl, de atormentadas cuencas que 



326 Nueva Geografía de Colombia 



penetran hasta el corazón de la Nevada, con lo que se +iace nave- 
gable en invierno, pues más abajo están los Playones^ donde se abre 
en brazos, y á los cuales sig-ue reseca llanura que en la estación 
contraría devora las aguas hasta el punto de que muchos afluentes 
no alcanzan á llegar al lecho principal. Ya cerca de su término, 
que comprende un pequeño delta, el Cesar ó Cesart (aguas tranqui- 
las, de los indios), recoge (I.) el Artguaní, que baja del páramo de 
Chinchicua, se abre en los playones de San Pedro, y sin embargo 
es más navegable que el principal, por recorrer suelos menos ar- 
dientes y permeables. 

El Cauca ( Caucayaco de los indios), es decir, el Magdalena de 
Occidente, nace próximo al de Oriente, y recorre valle paralelo 
pero de distinto nivel. Tras correr en la altillanura de Paletará, se 
precipita por entre los volcanes de Puracé y Sotará, para bajar al 
valle de Popayán, en el cual, cruzando raudo al W., se aleja de la 
cordillera del Quindío y se acerca á la del Chocó, por cuyo pie, 
acrecido por bastantes afluentes, gira al N. para salir á una llanu- 
ra ó fondo plano entre las dos cordilleras, el Valle del Cauca por 
excelencia, donde e Icaudaloso río, desde el punto de vista de la na- 
vegación, es simple lago intercordillerano, pues no comunica con el 
mundo exterior. Aquí recibe el río infinidad de torrentes, mayores 
los orientales, que al principio {Palo) y fin del valle {La Vieja), bien 
merecen el nombre de ríos, en especial el último, que casi le igua- 
la en caudal. 

No lejos de Cartago, casi bajo el mismo paralelo de Honda, 
el Cauca da contra la serranía intermedia de Belalcázar, y á par- 
tir del raudal falsamente llamado Sallo de Virginia, lo mismo que el 
fronterizo Bogotá-Sogamoso, se interna en un corredor montañoso 
abierto entre esa serranía y la cresta Quindiana, lleno de raudales 
y remolinos, acrecentado también por importantes afluentes orien- 
tales, entre los cuales está el Arma, que nace un poco al N. del 
Ruiz y baja por el cañón de Purima, tan fragoso, que se hace no- 
table á este respecto en el resquebrajado suelo antioqueño. 

Terminada la serranía de Belalcázar, el Cauca, sin cambiar de 
régimen, cruza al W., luego al N. y por ultimo al E., esto es, des- 
cribe vasta curva entre las mesas de Antioquia y Chocó, por hon- 
do y angosto valle, el Cañón del Cauca, compuesto de una serie de 
cuencas unidas por planos de mayor inclinación, y en el que hacia 
el N., es decir, entre el Páramo de Santa Inés y el Paramillo del 
Sinil, se encuentran las máximas angosturas (de 30 ms.) y los ma- 
yores remolinos (Oro Bajo), que impiden toda navegación regular. 

Rebasados los ültimos estribos de las citadas mesas, el valle 
se amplía, el río deja de ser torrente y abajo de Cáceres recibe 
(D.) el mayor de sus tributarios, el Nechi, formado en el corazón 
la mesa de Antioquia, y que considerado en su eje principal, mar- 
cha casi rectilíneo de SW. á NE., á partir de la cuenca del Arma, 
como cuerda de la gran curva del Cauca. Este afluente se compo- 
ne, como el Sogamoso, de dos brazos, de los que el principal (Por^ 
ce), por su longitud, caudal y tributarios, pierde el nombre ante el 
otro {Nechí), que recorre un surco lateral. 

El Porce, Medellín en sus orígenes, donde riega feraz valle, 
va por un corredor* á trechos más oprimido aun y al cual por 



Nueva Geografía de Colombia 327 



garg^antas laterales llegan los afluentes, entre los cuales merecen 
mención (I.) el Grande, que baja de Santa Inés hacia el S., formado 
por dos brazos, y luég"o en arco vuelve al NE. por el pie de las 
cuasi parameras de Santa Rosa, y el Guadalupe y en ellas nacido, y 
que antes de su fín da un salto de 250 ms. de altura. El Nechí re- 
sulta de la unión de los numerosos torrentes que nacen entre las 
breñas de Santa Rosa y Santa Inés. Formado el río, ya en valle de 
mínima altitud (Zaragoza), es un magnífico canal navegable que 
^r la D. recibe el Bagre, sin duda alguna el más notable de 
nuestros montes, por la singular topografía de su cuenca. 

Poco antes de la confluencia con el tranquilo Nechí, el turbu- 
lento Cauca se une á su grande afluente de la I., el San Jorge, por 
un caño (los Barros) que cruza las ciénagas de San Lorenzo y Aya- 
pel ; y después de dicha confluencia, el Cauca con anchura consi- 
derable corre en una llanura baja pero unida, que luego se torna 
húmeda, siendo allí donde el río forma su delta final, aledaño al in- 
terior del Magdalena. Este delta comprende á la derecha el lecho 
del Cauca propiamente dicho que termina en Boca Guamal, en el 
brazo de Loba, y á la izquierda el río Mojana, que al paso absorbe 
el San Joige, y concluye en Boca Perico en el mismo brazo de 
Loba. 

El San Jorge, el hermano del Sinü, corre primero largo tre- 
cho hacia el NE. en valle quebrado, abierto entre las serranías de 
San Jerónimo y de Ayapel, con raudales y angosturas menos pe- 
ligrosas, pero al tocar el 8.® paralelo endereza más al N., penetra 
en la región de las grandes ciénagas, ó sea las llanuras de Aya- 
pel, que forman una cuenca deprimida bastante análoga á la de 
Loríca ya descrita. En seguida torna á inclinarse al NE. al través 
del Anegadizo, y por ultimo vuelve al N. para terminar su carrera. 
El Anegadizo es una llanura perfectamente horizontal, que hace 
juego á la de Zapatosa, pues en invierno recibe el exce^^o de aguas 
del Cauca y del Magdalena, para devolverlo con lentitud en el ve- 
rano, arrastrando islas flotantes que dificultan la navegación. En la 
llanura se encuentran distribuidos en andanas redondos mogotes de 
dudoso origen, igual altura (3 á 4 ms.), cuya cima permanece fuera 
del agua aun en los mayores inviernos, y á cuyo pie en verano 
crecen las zampumas, especie de esponjas vegetales que dan líquido 
potable en abundancia con sólo exprimirlas. 

Reunidas todas las aguas descritas en Tacaloa, aparece el 
verdadero Magdalena que en dos centenas de kilómetros desarro- 
lla sus meandros en baja llanura orlada de ciénagas y playones 
(lagunas de invierno). En Calamar arranca á la izquierda el Dique 
en invierno verdadero río, pero en verano rosario de ciénagas 
apenas unidas por caños de mínima profundidad. Hacia la D. se 
forman diversos caños que se dividen y subdividen, llevan escaso 
caudal y se enlazan con la zona deprimida que guarda la Ciénaga 
Grande. La mayor cantidad de agua sigue por un solo lecho hasta 
la triangular isla de los Gómez, donde se abre en dos brazos que 
encierran un delta verdadero; el oriental, aun cuando muy ancho, 
apenas mide 2 metros de profundidad ; en cambio el occidental, la 
Boca de Ceniza, excede de 7, y sin la barra que la obstruye con 
frecuencia, daría siempre paso á los vapores de mar, que hasta Ta- 



NuiVA Geoghatía di Colohbu 



caloa podrían subir sin ese inconveniente, que hoy por hoy con- 
vierte el rio en simple lago ¡nterior. 

Como v(a comercial, este rio es menos importante de lo que 
i primera vista parece : la parte baja, de Pinto á Barranquilla, la 
navegan sin tropiezo grandes buques, pero queda aislada del mar ; 
el Dique ofrece navegación contingencia!, y el trayecto que media 
entre Pinto y la boca del Lebrija, no se recorre sin precauciones 
que naturalmente demoran la marcha ; la parte central, llena de 
palizadas, con lecho variable y altos fondos numerosos, se navega 
con gravísimos tropiezos que hacia el S. se complican con los que 
oponen curvas violentas; la parte alta principia con salto que no 
siempre pueden franquear los barcos ; luego el río es mejor un 
buen trecho, pero de Purificación á Neiva surgen otra vez los tro- 
piezos. En resumen, el río tiene un curso de 340 leguas, de las 
cuales 40 son poco ó nada navegables, 90 corresponden al alto 
Magdalena (se suben en 4 días, se bajan en 3), 109 al Magdalena 
central (se suben en $¡ días, se bajan en 2^) y 101 al bajo Mag- 
dalena (se suben en 2 días y se bajan en 5), d sea 300 leguas 
que se suben en ijS horas y se bajan en 80. Por lo dicho, este 
río, que engolfa las aguas de otros 600 menores y de S,000 arro- 
yos, á pesar de tener 600 pueblos en su hoya, presta pocos servi- 
cios al mayor numero de éstos, tanto á causa de las dificultades 
para navegado, como por la carencia de caminos de sus puertos á 
las montañas aledañas ; á los ribereños perjudica con violentas y 
largas avenidas. 



Figuia IÍ9 — laguna de Tola. 

Catatumbo — Al E. del bajo Magdalena se dilata la gran cuen- 
ca del golfo y lago de Maracaibo, colosal depresión entre un dila- 
tado marco de montanas que rinden tributo no despreciable al lago, 
por desgracia sólo unido al golfo por un canal de escasa profun- 
didad. Es en la parte SW. de esa herradura de montes donde en 
tierra colombiana se forman los dos grupos de aguas corrientes 
que se denominan Catatumbo (W.) y Zulia (E.) y se unen en suelo 
venezolano para producir el mayor de los tributarios del citado 
lago. 



Nueva Geograf/a de Coloubu 



El Calaiumbo es un río esencialmente intercordillerano : nace 
en las breñas que domina el altivo Cerropelado, y remonta de S. á 
N. por el pie de la ma|fistral que lo divide del aledaño Magdale- 
na, con curso apresurado y no pocas estrechuras, al través de la 
mesa de Ocaña, hasta enfrentarse con la masa del cerro Bobalf, 
donde cruza al NE. por llanura más y más baja, húmeda y llena 
de ciénagas, por entre las cuales sale al lago con caudal conside- 
rable, acrecido desde Encontrados con el tributo del Zulia. Den- 
tro de la mesa le fluye el torrentoso Tana, que baja á él paralelo, 
al E. del cerro Mina, desde los páramos de Guerrero, y fuera el 
considerable Sardinaia, de análogo rumbo, pero cuyo cauce pronto 
se excava en la tierra baja, que le da no pocos afluentes. 



Figura 130 — San Faustino y el bajo Paraplonila 
Nueva G<agrafla de Colombia TOMO I- 



3^30 Nueva Geografía de Colombia 



El Zulia nace al N. del Pilar de Labateca, y de los páramos 
se precipita hacia el NE. entre la cordillera de Cachiri y los ce- 
rros del alto del Frío, recogiendo al paso, por la I., el tributo del 
Arboledas^ el Salazar y el Per alón' o ^ con lo cual reúne caudal sufi- 
ciente para soportar barcos, bien que no sea en verdad navegable 
sino más abajo, cuando (D.) en Puerto Villamizar recibe el Pamplo^ 
nítüy que á él marchaba paralelo en valle aledaño, en el que riega á 
Pamplona y á Ctícuta, absorbe (D.) no lejos de esta plaza el 7*7- 
chiray que nace en el páramo de Tama y parte límites con Vene- 
zuela, y por último el La Grita^ fronterizo en su parte final. El 
ZuIía es ¡a vía natural del comercio de los valles de Cúcuta, pero 
su navegación es contingencial en verano por los troncos y paliza- 
das, que no desaparecen sino en el Catatumbo, ó sea de Encontra- 
dos para abajo, donde el caudal del lecho alcanza 450 ms.' por i". 

La doble cuenca del Catatumbo-Zulia es en extremo impor- 
tante para Colombia, porque es por sus valles por donde se hace 
el comercio de todo el N. del laborioso Departamento de Santan- 
der. Aun cuando la hoya del Catatumbo, río d'í 3<X) kilómetros, 
mide 1,150 leguas D, de éstas no pertenecen á Colombia sino 350 
en el alto Catatumbo (90 kilómetros navegables) y 200 en el Zulia 
(60 kilómetros navegables). 

Vertiente oriental ó atlántica — Esta vertiente, más extensa 
por su área (934,600 kilómetros D) que las otras dos, es también 
la que origina mayor número de caudalosos ríos que llevan al Océa- 
no uita mayor cantidad de aguas colombianas, siendo á la vez la 
que encierra menor espacio de suelo doble (1,000 leguas D de 
tiei ra fría), menor número de habitantes, y también, por estas 
causas, la de menor progreso inmediato, en especial desde que per- 
didos el Ca^iquiare y el Istmo de Yavita-Pimichín, perdióse con 
ellos la fácil comunicación del Meta y el Guaviare con el Amazo- 
nas, quedándonos por muchos años imposibilitado el rápido acceso 
á los demás grandes ríos del Caquetá, los que por otros motivos es 
imposible alcanzar sin graves tropiezos, en su zona navegable, en- 
trándo)os por la rtrontaña, siendo sólo por los caminos que ellos mis- 
mos abren como se puede señorear la vastísima selva que cubre 
nuestro Oriente del Mediodía, tanto más cuanto allí habitan indios 
salvajes enemigos de la raza blanca. En fin, el peor de los malos- 
hados de nuestras llanuras orientales es que los ríos que las cruzan 
no llegan al mar sino por canales cuya boca pertenece á naciones 
hostiles á Colombia. 

La colosal vertiente altántica, apoyada en las montañas como 
cuerda, se dilata en curva oval hacia el SE. del país, quedando allí 
nuestra frontera (Taboca), á 240 leguas de la capital, la que hacia 
el NW: no dista 100 de los dos mares separados por el Istmo de 
Panamá ; en su área esta vertiente ocupa 604,000 kilómetros D 
de la Amazonia (selvas) y 330,000 de la Orinoquia (llanos), en que se 
incluyen montes y llanuras cuyas aguas fluyen á Amazonas y Ori. 
ñoco, que la bañan al S. y al E., formando así dos vaguadas que 
en nuestra frontera ó cerca de ella resultan naturalmente unidas 
por caños y lagunas abiertos en eje N. á S. ; y como al N. la baña 
el Arauca y al SW. el Ñapo, tenemos que casi todo su perímetro 



Nueva Geografía de Colombia 



331 




Figura 131 — Vertiente oriental 



está ó estuvo marcado por aguas corrientes. Débese la desigual 
división de nuestro Oriente á ser oblicuo á la montaña el lomo que 
divide las únicas dos hoyas que encierra : la del Orinoco al N. y 
la del Amazonas al S. ; lomo que, como ya vimos, enlaza la mesa 
oriental al núcleo de Parima, dejando á su N. una verdadera taza 
y al S. una serie de cordones oblicuos al citado eje, los que corren 
tanto en Colombia como fuera de ella, y aun alcanzan á la taza 
dicha, produciendo en las aguas ora simples hoces y raudales, ora 
saltos más ó menos crecidos, cuyo mayor número está en el eje que 
une los Andes á Parima. Nótese que hacia los 2° de latitud N. las 
aguas tienden á correr de W. á E. (Inirida, Guainía), marcando cin- 



332 Ni'EVA Geografía de Colombia 



tura, á cuyos lados se inclinan en abanico al NE. (Guaviare, Meta) 
y al SE. (Uaupes, Yari-Yupurá), de tal modo que en nuestra fron- 
tera oriental van á distancias iguales de unas 40 leguas ; el banco 
que allá las aleja tiene la singular propiedad de teñir de negro las 
aguas que lo surcan, mientras á su N. se vuelven rojizas, y lecho- 
sas á su mediodía. A los lados de esas corrientes tienden los ríos á 
dirigirse de nuevo al íi. (Capanaparo, Arauca, Apure; Caquetá, 
lea, Curarai-Napo),asaz convergentes, mientras que lasque á éstas 
siguen, más breves, se mclinan al SE. y al S., respectivamente. 

En la hoya del Orinoco marcan los extremos S. y N. de la hoya 
las parejas Guaviare-Inirida y Apure-Arauca, aquélla unida hacia su 
fin,4^sta hacia su origen ; y entre las dos, pero más cargado al N., va 
el Meta, separado de la primera por el Vichada, de la segunda por 
el Capanaparo, surcos todos que tienden á prolongarse al opuesto 
lado del cauce transversal (S. á N.) que los recibe ; también el Gua- 
viare y el Upfa-Meta, los dos verdaderos brazos madres del Orinoco, 
tienen extraño paralelismo en sus vaguadas. En la hoya del Amazo- 
nas está al centro el Yupurá, á su N. la pareja Guainía-Uaupes, y á su 
mediodía la Ica-Napo, que á decir verdad, se unen ó caen á surco 
paralelo al del Guaviare-Ventuari. En fin, en ambas hoyas existe 
una especie de arco de rompientes á que corresponde otro doble de 
depresiones que uncios diversos ríos, sólo que en la del Orinoco son 
más pequeños y próximos que en la del Amazonas, pero mejor mar- 
cados. Por ultimo, al pie de Parima el Orinoco se divide y sus bra- 
zos caen á surcos S. á N. y N. á S., que luego alcanzan otros de W. 
á E. que ganan el mar por los lados de Parima, siendo de notar 
que esa extraña bifurcación del Orinoco-Negro es en cierto modo 
doble, pues al arco Orinoco-Casiquiari se opone la cuerda Atabapo- 
Guainía con el portaje de Yavita, en todo más valioso é impor- 
tante que la otra. Resumiendo, tenemos que Colombia está á ca- 
ballo sobre las dos grandes hoyas citadas, entre relieves del Brasil y 
Venezuela, ocupando en ambas suelo de la banda izquierda, por lo 
que posee aquí una tierra en cierto modo homologa al Istmo, pero 
surcada por centenares de ríos, muchos de los cuales miden por 
centenares de kilómetros su curso y en los que hay sobre 2,5CX) 
leguas navegfablescon masó menos soluciones de continuidad. 

Curioso es, por otra parte, el singular paralelismo que se ob- 
serva entre la vaguada del Magdalena, en cierto modo enlazada 
al Caquetá, y t* 1 surco Casiquiari-Orinoco, que por el Manapire casi 
se abre paso hasta las Antillas; pero mientras que en la vertiente 
central domina en las aguas el rumbo S. á N., en ésta, como en la 
occidental, prima el transversal, ó sea el de W. á E., y en tanto 
que en las hoyas del Magdalena y el Amazonas abundan las con- 
fluencias en ángulo agudo, en la del Orinoco, exceptuando los sub- 
afluentes, aquéllas prefieren ángulo más cercano al recto. Además, 
en la hoya del Magdalena los tributarios se forman en reales cuen- 
cas m^s ó menos amplias, cuando en las del Orinoco y Amazonas 
— más ó menos paralelos á los principales — se reducen á simples 
fajas de poca anchura pero con desmedida longitud, por lo cual sus 
caracteres tienen mucho de comiin. En efecto, de ordinario nacen 
en la cordillera y pronto ganan la llanura, con vertiginosos tumbos, 
para cJrrer un ella perezosos, con monotonía sin igual, entre orla 



Nl'eva Geografía de Colombia 333 



de verdura y gjandes playas, pocas veces bien encauzados y 
arrastrando sus aguas en tan interminable serie de meandros, qu^ 
casi siempre duplican por sus vaguadas las distancias que separan 
sus orígenes de sus bocas ; pocos abren sus fuentes en cuencas en 
la intercordillera, y éstos pertenecen á la hoya del Orinoco ; bas- 
tantes nacen en la llanura misma, tanto en una como en otra hoya, 
y por las condiciones del terreno son navegables casi desde su ori- 
gen, lo cual ha inducido á error á muchas personas acerca de la 
longitud de sus cauces. 

Los ríos que nacen en la cordillera al entrar á la llanura alta 
se encuentran con lecho y declivio desproporcionado á su caudal, el 
que entonces se explaya y divide en brazos que cambian con fre- 
cuencia, inundando constantemente el terreno vecino en los agua- 
jes; pero en la llanura baja el régimen cambia, y si bien basta la 
fuerza del viento para represarlos, son, más que ríos, lagos en mar- 
cha, á causa de que los aluviones han levantado las orillas y de que 
mientras éstas permanecen secas se inundan los cajones ó fajas cón- 
cavas que los separan entre sí, sobre todo en la hoya del Orinoco, 
en la que como los ríos cruzan en su origen zonas riquísimas en sal, 
abunda ésta en sus aguas, que tornan más feraz el suelo en las ve- 
gas que cubren en creciente, facilitando allí el desarrollo del bosque, 
mientras el resto del terreno apenas produce ásperas gramíneas. 

Los ríos orientales de ordinario surcan suelo flojo que no re- 
siste su ímpetu, por lo cual ensanchan con exceso su lecho, que en 
la parte inferior tiene fondo de finísima arcilla y se llena de ban- 
cos que facilitan nuevos cambios. La suma anchura de los cauces 
es, por otra parte, obstáculo para la navegación, á causa del poco 
fondo de los álveos, á lo que se agrega lo numeroso y acentuado de 
las curvas, que limitan mucho el tamaño de los barcos. En el Llano 
los ríos de segundo ó tercer orden presentan rico venaje en ciertos 
meses, por la regularidad de las lluvias, mientras en otros casi se 
agotan á la postre, debido á la intensa evaporación de la comarca, 
por lo cual todos no son realmente navegables sino en invierno, y exi- 
gen además atención sostenida en los pilotos, por los cambios cons- 
tantemente acaecidos en esos lechos. En efecto, los ríos al crecer 
arrancan árboles y destrozan las rocas en su zona torrencial, pero 
al llegar á la llanura, en especial á la llanura baja, depositan esos 
materiales que ya no pueden sostener ; los troncos se clavan en 
el fondo de sus lechos compuestos de finísima arcilla, á ellos se 
enredan ramas y lianas, y la arena se encarga de llenar los inters- 
ticios, con lo cual resultan potentes diques llamados Caramas; diques 
que también se forman en los caños de la selva, represan las aguas 
y originan, más que lagos, enormes pantanos ó esteros que anegan 
á veces vastísimos espacios: esos lagos buscan desagüe, y ora lo 
hacen hacia un río vecino, ora hacia varios, con lo cual se produ- 
cen las más diversas y extrañas anastomosis y cambios hidrográfi- 
cos que idearse pueda. Cuando el lago es crecido, con algün fondo 
permanente y producto de un río, se llama desparramadero ; si es re- 
sultado de la represa de un simple caño, rompida; si el fondo general 
es poco y en verano se seca en parte, reduciéndose á simple grupo 
de lagunas ó pantanos, se llama estero. Semejantes condiciones, 
como se comprende, modifican sin cesar las hoyas de los ríos, que 



334 Nueva Geografía de Colombia 



con frecuencia cambian su cauce ; sólo en invierno y por encima de 
las caramas cae alguna agua á tales lechos, que por fin se convier- 
ten en morichales^ 6 sea especie de turberas que levantan el suelo y 
ayudan á nuevos cambios en lo futuro. La fisonomía hidrográfica del 
Llano aún no se ha determinado definitivamente. Además, y esto le 
es peculiar, como las sabanas altas son esencialmente arenosas, las 
aguas de la cordillera se pierden allí en gran parte para brotar más 
lejos, ora formando diversos caños y ríos, ora engrosando los que 
las surcan, los cuales, á ojos vistas, aumentan su caudal sin que se 
vean afluentes de ninguna especie ; las dichas arenas forman tam- 
bién, llano adentro, mesas que no se inundan, y en verano sólo 
guardan pajonales, mientras el suelo que está á su pie se inunda 
en todo ó en parte, por lo cual en verano conserva más humedad 
y frescura ; es en las zonas de contacto de arenas y arcillas donde 
se presentan los morichales, donde, en terreno blando y cenagoso, 
surgen aguas claras y abundantes. Suralosas se llaman las sabanas 
bajas y húmedas ; pero conviene recordar que este nombre se 
aplica en las altas á las porciones abarrancadas por la erosión. 
En resumen, las sabanas ora ofrecen mesas y # morichales, ora 
escalones rocosos, ora grandes glacis entre ricas vegas, ora nivel 
perfecto sin una piedra, ora, en fin, suma de todos los tipo$, y 
además sustentan líneas de médanos 6 montecillos cónicos, ó bien 
muestran lajas y peñascos. En invierno ó caso de fuertes lluvias, 
cuando el Orinoco crece, represa más ó menos sus tributarios, á la 
vez que sale de madre, y el suelo ofrece entonces lagos de hasta 
SO leguas de longitud por 8 de anchura con i á 4 metros de profun- 
didad, sin que falten islas más ó menos grandes. Como nuestros 
Llanos tienen un realce al centro, resulta que la zona de inunda- 
ción, menor al pie de la cordillera, próximos á los ríos, y crecida 
en la frontera, es casi nula entre las dos, pues el declive baja del 
Guaviare, Sumapaz, Parima y Mérida hacia el Apure Arauca y 
Calcara ; por eso en el fondo no puede entonces transitarse sino 
en barca, con la ventaja sí de ahorrar las vueltas de los ríos, 
mientras en otros lugares quedan caminos utilizables. En verano la 
tierra se seca por completo, ya por el desagüe en los cajones 
altos, ya por la evaporación en los bajos. 

En la Amazonia el régimen varía un tanto, pues á los inconve- 
nientes de las caramas se une el de mayor humedad, lo cual mo- 
difica aún más el régimen de las aguas en las partes bajas ; los 
aguajes no sólo inundan la selva obligando á sus hijos á vivir en 
canoas en las márgenes de los grandes ríos, sino que destrozan las 
orillas, arrancan enormes trozos que marchan como islas flotan- 
tes, con habitantes forzados, imposibilitan la navegación en bar- 
cas, á la vez que forman, en especial en el Amazonas, lagos, bra- 
zos y deltas con islas inmensas, y otras más pequeñas en el lecho 
mismo de los ríos : son notables especialmente ciertos lagos (agua 
redonda : desparramaderos) en cuya tranquila superficie se ve la 
mayor de las flores, la Victoria Regina, lagos que se unen á los 
ríos por un laberinto de canales en que el agua corre en todas di- 
recciones, como sucede en el de Gandaya ó Candaja, cerca de las 
bocas del Yupurá ; también aquí el río principal invade en invierno 
el lecho de sus afluentes, que represados obran sobre los suyos que 



Nueva Geografía de Colombía 335 



inundan la selva, en centenares de leguas cuadradas, y no dejan 
fuera sino las copas de los grandes árboles ; de ordinario el Amazo- 
nas se derrama en sus afluentes por un grupo de brazos, como suce- 
de en el mismo Yupurá, á que da aguas por los canales Uaranapu, 
Manhahuay Auatiparana. Con todo, la navegación es mejor en esta 
zona, cuyos únicos caminos son los ríos, pues si bien es cierto que al 
bajar las aguas, el lodo estorba á los vapores, también lo es que 
como los aguaceros son frecuentes, los aguajes no se hacen esperar 
y la vía queda compuesta. En esta zona, Igarape (sendero de 
piragua) es brazo sin salida, ó sea una especie de golfo de río pro- 
longado ; Paraná assu (grande) ó mirion (pequeño) es el brazo de 
un río que forma isla y furo (agujero), el caño que une dos ríos 
vecinos. 

Muy importante es, pues, un detenido estudio de la extraña 
red de comunicaciones que entre sí abren ó cierran los ríos orien- 
tales, ya que ella enlaza casi todas sus hoyas y permite evitar 
el tropiezo de saltos y raudales, 6 la pérdida de las aguas en ca- 
vernas donde las rocas no han cedido del todo ; pero ese reconp- 
cimiento exacto no podrá estar concluido antes de dos siglos, salvo 
el caso de un vigoroso cuanto necesario esfuerzo del país para es- 
tudiar tan rica comarca. 

Esto sentado, recorramos las a^uas de nuestro Oriente, pri- 
mero en sus grandes arterias, y luego en las secundarias, avan- 
zando del N. al S. 



El OíaNoco, que por 70 leguas nos sirve de frontera allá al Orien- 
te (fig. 74), en el corazón mismo del continente, recogiendo las aguas 
de un quinto de la tierra colombiana, ocupa primer puesto entre los 
ríos de segundo orden del globo, siendo el tercero de la América 
del Sur y el segundo de los que bañan la República. El grande 
Orinoco ocupa con sus afluentes (450 ríos y millares de arroyos), 
entre los cuales figuran corrientes iguales al Danubio, una hoya de 
31,000 leguas cuadradas {Orin$quiay tres veces la del Magdalena), 
en que recoge caudal de 14,000 ms. cúbicos por segundo (6,500 
en estiaje. Enero), con que llega al mar á las 430 leguas de cur- 
so (en 1 35 directas), de las cuales sólo las 30 no son navegables. 
Su hoya, inmensa taza de vasto fondo é irregulares bordes, com- 
prende el espacio que media entre las mesas de Sumapaz y Pa- 
rima por un lado, y el lomo de Caquetá y la cordillera costane- 
ra de Venezuela por otro, incluyendo buena parte de la citada 
mesa de Parima, que guarda íntegro su curso superior. Nace el 
río {Par agua) en cuenca (1,700 ms.) que rodean severos mon- 
tes, para dirigir su rumbo al NW. sobre Ventuari, y á las 25 le- 
guas de curso rompe breñas que le forman el salto de Guharibos, 
á poco del cual, en Esmeralda, al pie del Duda (450 ms.), cae auna 
depresión transversal del lomo de Caquetá, donde se bifurca para 
envolver los cerritos de Maroa ; á la izquierda sigue el Casiquiari 
(al S.), á la derecha (al NW.) lo que se llama Orinoco^ paralelo 
al Atabapo, á absorber el Ventuari ; tuerce entonces el Orinoco al 
W. para regar á San Fernando y penetrar en la parte media dc 
su curso, 



336 Nueva Geografía de Colombia 



En San Femando se puede decir que el Orinoco y el Guaviare 
confluyen sobre el Atabapo — la mejor puerta entre las dos regio- 
nes, — parte de un inmenso surco S. á N., el cual los empuja hacia 
el N., sobre la gran depresión de Caicara. A dicha confluencia 
lleg^a, pues, el Orinoco con 650 ms. de anchura y 11 de profundidad, 
duplica el volumen de sus aguas y quiebra hacia el N. en busca del 
Llano, al que no alcanza sino después de romper una y otra mu- 
ralla de granito, formando grupos de célebres raudales — entre los 
que descuellan Matpures y Atures (figuras 72 y 73), — donde el agua 
en pequeños saltos baja numerosos escalones con fragor terrible, 
entre enormes rocas, calmándose sí de trecho en trecho, hasta Ca- 
miseta^ el último y menos sensible, que le abre paso (al NE.) á Cai- 
cara, antes de la famosa estrechura de Banaguán ; en este tra- 
yecto recibe por la D. el mediano Sipapo y por la I. el Vichada, el 
majestuoso Meta y otros menores. 

En Caicara, celebérrimo delta continental, el Orinoco gira al 
E. en busca del mar, pasando por Angostura, donde su cauce de 
cuatro kilómetros se reduce á sólo 700 ms. En los inmensos pan- 
tanos de Caicara, donde adquiere enorme refuerzo el Orinoco, 
empieza su curso inferior, en el que si por la I. pocos ríos le rin- 
den tributo, por la D. y de S. á N. le llegan el Caura y el Ca- 
roní, éste abajo de Angostura. A poco de la boca del último em- 
pieza su delta de i , 1 20 leguas cuadradas, periódicamente inunda- 
do, el cual en haz se abre hacia el NE., encierra en su origen la 
isla Tórtola, y luego centenares de caños entre los dos grandes 
brazos de Mánamo (I.) é Imataca, que terminan abarcando 60 le- 
guas de costa, en la que se abren otras 15 bocas secundarias, 8 de 
ellas también navegables. Del delta, Imataca ó Canal de narjíos es 
el mayor brazo, el cual mide 4 kilómetros de anchura, que llegan 
á 7 en la isla Nuvia ; desgraciadamente por él tampoco pueden pe- 
netrar, por causa de la barra, los grandes vapores trasatlánticos. El 
río, cuyas tempestades son terribles, se navega sin tropiezos hasta 
Barraguán y con algún peligro hasta Atures (280 leguas), y después 
de los raudales, que se presentan á trechos, desde Maipures hasta 
Guaharibos (80 leguas), aunque no sin tropiezos. Como la hoya del 
Orinoco es esencialmente lluviosa, su crecida es extraordinaria, y se- 
gún se dijo, inunda la tierra aledaña á su cauce hasta 30 y 40 leguas 
adentro, con lo cual represa á sus afluentes, que hacen lo mismo con 
los suyos, convirtiéndose entonces el fondo de la taza en verdadero 
mar, con uno que otro islote ; mar que fecunda la llanura y es símil 
de lo que debieron ser en la época posterciaria las grandes aguas 
que cubrían el todo y lentamente realzaron el terreno, produciendo 
la riquísima Orinoquia, de condiciones hidrográficas tan especiales. 

El Amazonas ó mar de los ríos (fig. 1 32), cuyas mareas dependen 
del sol, si el tercero del globo en longitud, es el pi imero en hoya y 
caudal, como que lleva al Océano venaje medio de 80,000 ms. cú- 
bicos por segundo, recogidos en área de 285,000 leguas cuadra- 
das {Amazonia, país de la selva, 30 veces la Magdalenia), al cabo 
de 1,480 leguas de camino, en el que ha recogido tributarios casi 
tan grandes como él, sirviéndonos de frontera durante 1,000 kiló- 
metros, por lo cual es más colombiano que el anterior. La gigantes- 
ca Amazonia ocupa la llanura sudamericana desde los Llanos (al 



Nueva Geografía de Colombia 337 



N.) al Chaco (al S.), ó sea entre las gframíneas y el chaparro, y 
entre los Andes, que le forman espléndida herradura al occidente, y 
las vastas aunque bajas mesas de Parima y Brasil, que se alzan al 
oriente y por en medio de las cuales se abre paso (Obidos) hacia el 
mar. Por ser nula la división orohidrográfica al N. y al S., la Orí- 
noquia y la Plata bien pueden considerarse como simples depen- 
dencias de esta reg^ión ; en efecto, al N. (máxima altura 240 ms.) 
el Casiquiari-Rionegro lleva los barcos al Orinoco, y al S. (máxi- 
ma altura 160) el Madeira les da paso al g-ran río de Buenos 
Aires. 

Nace el Amazonas (Marañan) en elevada mesa andina (nudo 
de Pasco, Perú), y próximo y paralelo á la costa pacífica remonta 
hacia el N. NW. por ang-osto valle, hasta chocar con las breñas 
ecuatorianas, que lo oblig^an á girar al oriente, rompiendo serranías, 
por lo cual sale despeñado (Pongo de Manseriche) á la llanura baja 
(157 ms. á 800 leguas del mar), que surca describiendo grandes 
senos compuestos de infinidad de meandros, á la vez que se inclina 
del S. al N. para morir bajo la línea equinoccial, de la cual ha sido así 
verdadero rival, si no vencedor, como que marca una línea equitro- 
pical visible. Es el Amazonas río de llanura pur excelencia, y su hi- 
lero va excéntrico en la hoya, pues su vaguada dista mucho menos 
de su linde N., muro de banda que es faja de casi igual anchura, 
que del linde S., donde la banda es zona triangular, por lo cual los 
afluentes de este lado, más ó menos perpendiculares al Amazonas, 
ofrecen mayor curso que los de la otra, que sólo lo alcanzan crecido 
marchando más ó menos paralelamente á él ; como se ve, el Ama- 
zonas es un río meridional en primer término, y como la verdadera 
vaguada de la hoya la marca el Guaporé-Madeira, resulta en un 
todo similar y paralelo al Orinoco. 

El Amazonas en la llanura va en amplio y profundo lecho que 
aumenta de 2,5CK)á 5,000 mts., los que en Obidos se reducen á 1,830 : 
después casi es imposible distinguir á un tiempo las dos orillas ; el 
fondo varía primero de 75 á 100 ms., llega en Obidos á 550, y 
luego alcanza á 185. El gran río tiñe el mar 12 leguas adentro 
con su onda lechosa, hace derivar los buques hasta las 16 leguas, 
y no pierde su dulzura sino hasta las 60 ; de Tabatinga al Océano, 
hay en su lecho 560 islas de todos tamaños. Concluye el río en 
vasto estuario cuajado de islas que son tierras — mayor Marajos — 
destrozadas por el mar ; su delta no aumenta á pesar de la enorme 
masa de aluviones que llevan sus aguas ; al contrario, disminuye, y 
sus antes últimos afluentes hoy caen directamente al mar ; el mis- 
mo Tocantins puede decirse se halla en este caso. El mar llena de 
ordinario ese estuario en 6 horas, salvo en las grandes mareas, 
en que lo hace en cinco minutos, y la lucha de los dos titanes for- 
ma inmensa ola {Proroca) que sube 200 leguas río arriba con rá- 
pida corriente, aprovechada por los barcos para remontarlo. La 
navegación por vapor cuenta 800 leguas, ó sea hasta el pie mismo> 
de los Andes : 16,000 leguas mide la red que soporta barcos en la 
Amazonia (1,500 colombianas), sin otro embarazo que el lodo que 
queda en los cauces al menguar las aguas que en crecida dan paso 
por sobre las copas de la selva. Es sano el valle, á pesar de lo cual 
la hoya está aún desierta : un millón de habitantes, ¡ uno por cada 
5 leguas cuadradas I 



338 



Nueva Geografía de Colomma 




Arauca — Este impor- 
tante río de 1,000 kiló- 
metros de curso y hoya 
de sólo 50,000 kilóme- 
tros D, en gran parte 
venezolana, en especial 
hacia su fín, porque su 
curso superior queda ín- 
tegro en Colombia y en 
su parte central sirve de 
frontera á los dos paí- 
ses, es notable por los 
enlaces que ofrece con 
Ir las corrientes aledañas 
c y por la falta de afluen- 

tes en grandes trayec- 
g tos, en los que su hü>a 
'&) se reduce á simple faja 
\ de 20 á 40 kilómetros 
g" de anchura, lo que no 
•¿ obsta para que en invier. 

1 no los vapores pucdnn 
3 remontarlo 650 kilóme- 
^ tros, ó sea ^hasta el pie 

1 de los montes donde 
g abre sus fuentes. 

^ Dentro de la fragosa 

2 cuenca llamada Pilar 
I de Labateca se forman 
ft los ríos Chitagá y Vale- 
í S^^i Q"^ corren de S. á 
S, N. y caen al Caraba fi^^ 
£ se mueve de W. á E., 

resultando de su unión 
el río Marguay que se 
despeña entre las cum- 
bres de Ima y Tama 
para salir á la llanura, 
donde, tras recoger el 
Cahtigon (D.), se le de- 
nomina Sarare, el que, 
á decir verdad, termina 
en una zona de ciéna- 
gas y lagunas (los Des-- 
parramaderos de Sarare), 
de donde salen dos co- 



rrientes, una que se une al Nula y al Uribante para producir el 
caudaloso Apure, y otra que tributa al Arauquita para convertirlo 
en Arauca, El Arauquita resulta de la unión de las aguas que 



Nueva Geografía de Colombia 339 



nacen al N. y NE. de la Sierra Nevada de Chita (entre las cuales 
priman Bojabá, Cutloitco, Saíocá^ Banadía), todas más <5 menos na- 
vegables en su parte final. 

Fórmase, pues, el Arauca entre una tierra pantanosa ; y si en- 
frente de los caseríos que constituyen el distrito de Arauquita, 
corre en un solo cauce, en seguida, ó sea hasta Arauca, no es sino 
una red de brazos y brazuelos que por los esteros del mediodía se 
enlaza á las hoyas del Capanaparo y el Meta ; un poco al E. de 
Arauca, el río penetra íntegramente en suelo venezolano, cuando 
ya corre en cauce único de 600 metros de amplitud. Con frecuen- 
cia sus brazos y caños cambian de condiciones por las Caramas, 
y entre las selvas que surca, sus ondas se tornan laberinto de aguas, 
quietas unas, bulliciosas otras, aquí brillantes como cristal, allá 
ocultas por verde tapiz, de suerte que esta es una de las regiones 
menos conocidas en sus detalles, fuera de las vías terrestres ó de 
los cauces que dan paso á los barcos. 

Entre el Arauca y el Meta corren de W. á E., muy próximos, 
el Capafiaparo y el Sinaruco, ríos en su mayor parte venezolanos y 
que no son sino desagüe de los pantanos y esteros que se hallan 
al mediodía de Arauca, entre ese puerto y el río Casanare. 

ElMela, Este río, que mide i ,20o kilómetros de curso y fecunda 
una hoya triangular de 90,chx) kilómetros D , cuyas tres cuartas par- 
tes son llanura, resulta de la unión de todas las aguas que nacen 
al respaldo de la gran mesa oriental, del cerro nevado de Suma- 
paz á la nevada de Chita, por lo cual es tan caudaloso como el 
Danubio, cuando rinde su tributo al grande Orinoco. La hoya del 
Meta se divide naturalmente en cuatro porciones : la del alto río, 
ó sea el triángulo de suelo, en general quebrado, comprendido en- 
tre los páramos de Sumapaz y de Toquilla y el puente de Cabuya- 
ro, la Honda del Llano; la central ó de los grandes afluentes ; la del 
bajo río, donde el Meta carece de tributarios, y la hoya del Casona^ 
re, que comprende la tercera parte del todo y con respecto al Meta 
es algo así como la del Cauca en la Magdalenia. 

En la primera y entre grandes breñas se originan los tres bra- 
zos que por su reunión forman el Meta, es decir, los ríos Humadea, 
Negro y Upía, de magnitud casi igual, que se unen en un espacio 
de 6 leguas, tras lo cual aparece una corriente de 400 ms. de an- 
chura por 3 de profundidad. Nace el Humadea entre el Ariari y el 
Blanco, no lejos del Nevado de Sumapaz, y se dirige al SE. hasta 
los alrededores de San Martín, donde obligado por la Macarena 
gira al NE., rumbo^que es el general del Meta, recogiendo al paso 
varios afluentes, de manera que cuando frente á Villavicencio se 
junta con el Negro, ya tiene caudal suficiente para soportar barcos. 

El Rionegro no es sino el conjunto de las aguas formadas en 
la cuenca de Cáqueza, al respaldo de Bogotá {Blanco del N., Rione- 
gro, Cáqueza, Sáname, Blanco del S., Mamanares)^ que convergen 
hacia Quetame para salir á la región baja por cauce estrecho y 
fragosísimo, ó sea una de las hoces más bellas y prolongadas de los 
Andes. Llegado el río á la llanura, por falta de declive de ésta, se 
anastomosa ó divide en tres brazos, de los que el meridional (C/u- 
chimene) y el central ( Guqyunba), el más caudaloso, se dirigen en 
busca del Humadea, mientras que el otro, el Negro, se inclina al 



Nueva Geografía de Colombia 



NE. á unirse al GuaÜquia y ai Humea, que bajan de Chingasa, para 
formar un río de considerable caudal, que á poco termina en el 
Humadea, ya denominado Meta, con caudal superior, no obstante 
recog^er sus aguas en hoya de m^nor extensión. 

El Upia abarca en su hoya todas las tierras quebradas que 
demoran al S. de Tunja y al NE. de Bogoíd, ó sea los valles de Mi- 
raflores, de Tenzay de Gacheta, donde nacen los ríos Upía (en la 
laguna de Tota) y Garagoa, que corren de N. á S. á perderse en un 
surco de W. áÉ-, en su porción alta ocupado jwir el Guavio. Todos 
estos tres ríos tienen cauce fragoso en extremo, lleno de hoces, 
saltos y raudales, principalmente el Upi'a, que por la I. se acrece 
con el vertiginoso I^ngupá, régimen que cambia en la llanura, don- 
de el Upia bruscamente se torna naveg"alile por vapor un medio 
centenar de kilómetros. 



Hasta la boca Pajure la corriente del Meta atln es sensible» 
y de esa boca hasta la del Upía, bien que el caudal del r(o no 
es escaso, la navegación se torna contingencial en verano, por los 



Nueva Geografía de Colombia 341 



bancos movedizos de arena y las palizadas, y á veces por lo ins- 
table del lecho, que en la llanura abre y cierra brazos á cada ave- 
nida considerable. 

Formado en realidad el Meta como queda dicho, aun cuando 
en toda su longitud conserva el rumbo de SW. á NE., de trecho 
en trecho gana tierra hacia el N. por medio de escalones. En la 
llanura avanza en largas y prolongadas eses, con aguas mansas y 
transparentes, á modo de lago que agita la brisa, primero entre 
playas inundables pero vestidas de rica vegetación, y luego encauza- 
do por barrancas arenáceas, siempre limpias. Es aquí tan poco des- 
nivelado el suelo, que las aguas no ruedan sino empujadas por 
las que sin cesar descienden de los Andes ; de ordinario el cauce 
apenas baja dos milímetros por kilómetro, por lo cual los aguajes 
lo aumentan hasta triplicar su anchura. En verano en las vueltas no 
faltan los bancos de arena, y en Trapkhüo peligrosos arrecifes limi- 
tan el calado de los vapores. En la parte baja, donde ya ha recor 
gido el tributo del Casanare, el fondo del lecho es más constante 
(5 ms.), hay menos playones y la anchura oscila entre 8cx) y 2,300 
ras., que se reducen á 600 en la boca, abierta al través de las coli- 
nas de Lloreda, bien que entonces la profundidad sube á 1 7 ms. 
En verano se reduce á 1,400 ms.^ el caudal del Meta, los que suben 
á más de 7,000 en invierno, cuando el fondo llega hasta 14 en Ma- 
quivor, y da cómodo paso á embarcaciones de bastante capacidad 
hasta el pie de los Andes. 

Como la vaguada del Meta es excéntrica con respecto á la 
hoya que fecunda, por la D. apenas si recibe el tributo de escasas 
corrientes, de tal manera que en 180 leguas que mide la longitud 
de esta banda, sólo existen unos 36 caños, en lo general de 40 á 60 
leguas de longitud, á excepción del Yucaho y el Manacacia, que 
por exceder de 150, pueden llamarse ríos, los que además son im- 
portantes por facilitar comunicaciones con el Vichada por cortos 
arrastraderos. 

La hidrografía de la banda izquierda es, al contrario, en ex- 
tremo complicada, y el Casanare la divide netamente en dos por- 
ciones : al E. de ese río apenas se encuentran caños de breve cur- 
so como en la derecha ; pero al W. de dicha corriente el Meta 
recibe numerosos afluentes que pueden agruparse en tres clases : 
los caños y cortos, análogos á los de la otra banda, que nacen en 
plena llanura y corren entre los ríos ; los caños-ríos^ que surgen al 
pie de la cordillera, y por lo mismo tienen bastante longitud, y los 
riósy cuyo curso superior penetra en aquélla por medio de numero-. 
sos brazos. De éstos merecen mención el Cursiana, el Cravo del 
Sur, el Pauto, el Ariporo y el Casanare, 6 sea el Mejta del Norte : 
entre los segundos priman el Guanapalo y el Guachiría, 

El Cursiana (300 kilómetros) resulta de la unión de cinco ríos. 
que fecundan la cuenca de Chámeza, de la cual salen por el salto 
del Peñol (80 ms.), de grande hermosura pero de pocos conocido ; ; 
en la llanura sólo se aumenta con el Charle (I.), y es navegable 150' 
kilómetros. El Craiw del Sur (325) resulta de la unión del Labranzas 
grande y el Tocaría, aumentado éste con el Paya ó Pisi^a, célebre en 
nuestra historia militar, y el Xunchía, los que también nacen en la 
magistral. Dicha unión se verifica en plena llanura, y á partir de 



342 



Nueva Geografía de Colombia 



ella, como el Cursiana, se inclina al SE., formando un canal na- 
vegable de 125 kilómetros, que no se aumenta con ningún otro 
afluente. Termina pocos kilómetros arriba de Orocué. 

El Pauto es notable porque su curso de 325 kilómetros lo des- 
arrolla en una hoya que sólo mide 90 leguas D , que casi no le da nin- 
gún tributario, no obstante principiar en plena magistral, y también 
porque su lecho, casi rectamente tendido de W. á E., se abre entre 
los caños-ríos Guanapalo y Guachíría, que le son paralelos. A una 
legua de su boca recibe (D.) el Gandul, caño que le ha acompañado 
mientras surca la llanura, en la cual por evaporación disminuye su 
corriente sin cesar, de manera que en la parte baja, en verano, ape- 
nas soporta barcas, cuando al salir de la cordillera mide de 100 á 
150 ms. de anchura por más de uno de profundidad. El Guanapalo 
(200 kilómetros) nace al respaldo de Nunchía ; el GuaMría (250) 
abre sus fuentes entre Moreno y Pore. Ninguno de los dos lleva 
gran caudal. El Ariporo (450 kilómetros), bastante análogo al Pau- 
to, hoy en realidad es afluente del Casanare, bien que no le rinde 
tributo sino una legua antes de su fín, y en sus últimos 25 kilóme- 
tros marcha entre él y el Meta, paralelo á ambos. Nace al respaldo 
de Sácama, y ya en la llanura lo engrosan el Muese (D.) y el Chire 
(I.), más crecido, y que á su turno absorbe el Aricaporo, Este río 
Aricaporo es de reciente formación, porque en la última centuria 
grandes oimbios hidrográficos han ocurrido en el corazón de Ca- 
sanare. 




* D. Rkffu 



o 



2 



jr^ctof 



Figvra 134— Confluencia del Casanare y cU Cfavo de Norte. Según el ingeniero 

F. J. Casas. 



Nueva Geografía de Colombia 343 



El Casanare (6cx) kilómetros), que ha dado su nombre á las 
llanuras que demoran entre el Meta y el Arauca, se compone en 
verdad de tres brazos : al S. el Ariporo, al centro el Casanare y al 
N. el Cravo del Norte. El Casanare abre sus fuentes en plena ma- 
gistral, al S. de la Sierra Nevada de Chita, por lo cual mientras 
corre entre los entrecruzados estribos de la cordillera no es sino un 
enorme torrente que sale á la llanura por las magníficas Puertas de 
Purare, en condiciones muy análogas á las indicadas del Pauto, 
principiando á ser navegable desde el Puerto de San Salvador, que 
dista SCO kilómetros del Meta. En seguida, ó sea por dos tercios de 
su longitud, lo mismo que los demás ríos atrás mencionados, á la vez 
que avanza al E., se inclina al S., por lo cual describe una curva de 
enorme radio, y en tanto que por la D., lo mismo que el Meta, no 
recibe afluentes, si se prescinde del Ariporo, por la I. á poco le tri- 
buta el San Ignacio, que baja de la Sierra Nevada, y hacia su fin el 
Cravo del Sur, de real importancia en la hidrografía de la comar- 
ca. Forman este río aguas nacidas en 1 xs faldas de dicha Sierra 
Nevada, que luego serpean largo trecho en la llanura, sin otro afluen- 
te que el Totumo (D.), hasta que da con el Ele, que lo empuja al 
mediodía para unirlo al Casanare en agudísimo ángulo, poco an- 
tes de lo cual absorbe el largo Caño Cumare, al último tenazmen- 
te paralelo. El Ele, río importante, nace en plena Nevada, y al sa- 
lir á la llanura se inclina al SE. y en ella recibe (I.) el Lipa, lla- 
mado Cobabalía en su primer mitad, en la cual pasa al S. de los 
pantanos de Salivón, por medio de los cuales se enlaza con el Sa- 
tocá y el Arauca. Después, el Cravo del Norte por los esteros del 
Buey y el Socorro vuelve á unirse en invierno al Arauca, como en 
seguida lo hace el Casanare por medio del Caño de los Laureles. 
A decir verdad, el Casanare no se muestra en toda su magnitud 
sino en los últimos 50 kilómetros, ó sea abajo de la boca del Cravo, 
cuando mide hasta 300 ms. de anchura, con bastante profundidad 
que se acrecienta en los últimos kilómetros por la represa que le 
impone el Meta. 

Cuanto á importancia como vía comercial, la del Meta se ha 
exagerado si se tiene en cuenta el actual estado de las regiones 
que fecunda, la casi imposibilidad de navegarlo á la vela ó al 
remo, por lo largo y penoso del viaje, y las trabas que en el Ori- 
noco pone Venezuela á las mercancías que van ó vienen para Co- 
lombia, presentándose á este respecto un gravísimo problema cuya 
solución probablemente será consecuencia de serios acontecimien- 
tos históricos. 

Entre el Meta y el Guaviare caen al Orinoco varios caños 
y algunos ríos de hasta 250 kilómetros de longitud, entre los cua- 
les pueden citarse las dos parejas lomo, Tuparo y Zama, Mataveni, 
que corren en la parte oriental de San Martín, separados por el 
Vichada, que cruza dicha llanura en toda su longitud. En efecto, 
el Vichada es un hermoso río de 725 kilómetros, que con hoya de 
1,600 kilómetros D presenta un canal navegable de 400 ; nace en 
las colinas de Turi-Turi, al respaldo del bajo Ariari, 50 kilóme- 
tros al E. de San Martín, y marcha con sostenido rumbo al NE., 
monótono por sus eses interminables, pero hermoso por la variedad 
de sus paisajes. Por la I. recibe el Mucoy 200 kilómetros, que casi 



344 Nueva Geografía de Colombia 



lo enlaza al Meta, y después de reglar numerosos caseríos de indios 
y extensos sarrapiales, termina en Sig^uana, arriba de Maipures, al 
través del cerrito Mucuriana. 

El Gucnnare — Este río, justamente llamado el Orinoco occi- 
dental, es una de las corrientes más espléndidas del Oriente colom- 
biano, por sus 1,200 kilómetros de curso, sus 1 54,000 kilómetros D 
de cuenca, los 3,200 ms.* que por lo comiin lleva en su boca, y 
por ser una especie de gigantesco foso abierto entre los Andes y 
los montes de Parima. La hoya del Guaviare es una larga faja de 
uniforme anchura (200 kilómetros), en lo general alta, seca, y ape- 
nas ondulada por pequeñas colinas que enmarcan las secciones 
baja y central del río, porque la alta abarca las faldas de la cordi- 
llera de Suma paz, desde el cerro nevado de este nombre hasta las 
cumbres que se levantan al respaldo de Neiva. Caracteriza á esta 
hoya la particularidad de encerrar algo así como doble vaguada 
constituida por dos larguísimos surcos, análogos, próximos y pa- 
ralelos, puesto que sólo se reúnen á la postre, bien que antes haya 
entre ellos comunicaciones tanto permanentes como temporales ; 
en uno de esos surcos, en el del N., corre el Guaviare, en el otro 
marcha el Inirída. Ambos ríos tienen amplio lecho que no se lle- 
na en verano, por lo cual no desbordan en invierno, y sólo se di- 
ferencian en que en el primero la zona de los raudales está en la 
parte superior, y en el segundo aparece en la baja, lo que lo inuti- 
liza como vía comercial. 

Resulta el Guaviare de la unión del Guayabero y del Ariari. 
El Guayabero nace al respaldo de Fortalecillas, en las bases del 
Triunfo, para surcar valle agreste, abierto de S. á N. entre la ma- 
gistral de Sumapaz y la cordillera de Los Picachos, por cuyo re- 
mate N. vuelve al E. en el momento en que recibe (L) el Papa- 
menej que baja en opuesto sentido desde los páramos de Sumapaz, 
acrecido por el Tigre (D.) y otros tributarios. En seguida el río se 
inclina al SE., obligado por los estribos de la cordillera, la que del 
N. le envía primero el Duáa^ que se aumenta con el Guapecito (D.) 
y el Yavia (I.) y tiene en Uribe magnífico puente natural análogo 
al de Icononzo, y después el Güejar, formado por corrientes naci- 
das al pie de la cuenca del Ariari, en tanto que por el S. lo acrece 
con tributarios de W. á E., nacidos primero en las faldas de Los 
Picachos y luego en la cordillera misma. Constituido así el río, co- 
rre en amplio lecho que ora lame ásperas colinas, ora baña gran- 
des playas, alborotado á trechos, manso en grandes trayectos, des- 
pués de lo cual mejora su navegación al pie de las colinas de So- 
rrento, que rompe por magnífica angostura de 2 kilómetros de 
longitud y sólo de 12 á 25 de anchura, cuando antes medía 400 
(figura 138). Adelante se engolfa en una segunda angostura, la 
Chorrera de Maraca, que termina en un salto de un metro de altitud, 
á la que sigue una tercera, la de Turi-Turi, de 40 de amplitud, 
tras lo cual el río, describiendo una gran curva, revuelve al NE., 
rumbo que no dejará en lo sucesivo, y absorbe (L) el Ariari, para 
trocar su nombre como queda dicho. 

Cuanto al Arian) de caudal considerable en su parte baja, re- 
sulta de la unión de los ríos Grande y A^irado, que entre sus bra- 
zos guardan el Cerro Nevado. Su rumbo general es al SE., pasa 



NvivA SeografÍa de Colombu 



e Samípa;, según Coilftiii— Escala: i: 1.350.01 



muy cerca de San MartL'i, después de recibir (D.) el Guape, que se 
origina en el mismo cerro, y ya en la llanura, á la cual entra por el 
S. de la Macarena, navegable apenas, se engrosa con pequeíkts 
afluentes y cruza espesa selva, entre la cual se derrama en invierho. 
Formado el Guayabero, alcanza la porción media de la hoya 
abriendo su cauce entre interminable y rojiza barranca de 6 ms., 
rota aquí y allá por los tributarios de la llanura, ora selvosa, ora 
vestida de gramíneas, de suerte que el paisaje es grandioso por 
su misma monotonía, sin otra variación que las dos angosturas de 
Maripari ( loO ms.), separadas por un cañón de 600 ms., por donde 
pasa á la parte baja, pero que nodiñcultanla navegación. En este 
trayecto recibe (I.) el Iraca, que baja de San Martín, y el Ovejas. 
En seguida el río, con sus aguas ya negruzcas, entra á su porción 
baja, con lagunas á los lados y vueltas tan interminables, que qui- 
zás son linicas en el globo, pues se suceden unas á otras con tanta 
igualdad como si se hubieran trazado i compás, á la vez que ^e 
ensancha hasta medir 1,500 ms. En este trayecto, en el que fohtia 

Ntitva Gttgrofí» dt Cíbuáta t«m« 1^33 



^4^ Ni'KVA Geografía de Coloubia 



Figura 136 -ICI macizo ¿e Suinapai, según la Xiieva Ceogra/iiJ. 
Escala: I :1,350.00o 

la prolongada isla de Amanaveni, recoge por la I. el 'Jíviare, el 
Vua y el TmUre, ríos de 200 kilámetroí» el central, más cortos los 
laterales, y que en su curso delinean arco al SE., en tanto que por 
la'D. se une al Inlrida y al ASabape, i aqu¿l muy cerca de su fin, y 
casi en su boca el segundo. El Guaviare es una de las esperanzas 
del Oriente colombiano, y hoy se navega con frecuencia por los 
vecinos de San Martín. 

El /ffJ/-íyii( 1,000 kilómetros?), á creer las relaciones de los in- 
dios, seria el río que nace con el nombre de £¡ Pa-dido al pie 
de la cordillera de Los Picachos ; pero su curso no se conoce real- 
mente sino hasta la mesa de Maiia¡>in, donde ya corre con bas- 
tante caudal formando un r.Jsario de raudales que no termina sino 
pocas leguas antes de su fin, cuando surca perezoso arbolada lla- 
nura CD la cual abre cauce de 500 metros de amplitud. 

El Alabapo (300 kilómetros S. á N.), en parte frontera, es no- 
table tanto por su disposición hidrográfica como por abrir cómo- 
das comunicaciones entre el Guavia re-Orinoco y el Guainta. En 
realidad resulta de la unión de tres brazos, lodos de aguas negras: 
el Temi (E. á W.), que corre en un llano, solo por alturiías dividido 
del Guainfa, el Gtiasaon-i (W. á E.), cuyo valle da paso fácil del 
Guaviare al Guainfa, y el A/aenri (E. á \V.). El primero gira luego 
al N. y pasa por Ya vita, para recoger los otros dos. Formado el río, 
presenta algunos raudales antes de alcanzar su porción baja, en 
la que su anchura ordinaria (150 ms.) se cuadruplica en invierno, 
¿poca en que inunda la selva aledaña. 



NuBVA Geograf/a de Colohbia J47 



Figuia 137 — La fronlera culombiana cutre el Atabapo y el Guninía, según la 
Comisión ele Limilc<i. 

£1 Ríonegro. — Este río es uno de los mayores tributarios del 
Amazonas, al cual lleg;a con el caudal recogido cti 2,000 kilóme- 
tros de curso al través de una hoya de 750,000 kilómetros D 
(234,000 colombianas): termina en Ma roto, y su masa tranquila, 
Kmpida, color de café, surca en la re^ón baja una llanura tan 
igual, y de tal manera la represa el Amazonas, que se dilata en 
anchísimo lago cuajado de islas. Desgraciadamente su parte media 
está inutilizada por los raudales, y la exploración de la superior aun 
deja qué desear. En verdad, el Rioneg ro es la resultante de ¡a unión 
de tres grandes ríos : el Guainía y el Uaupes, que nacen en Co- 
loipbia, corren de W. á E. y se funden en uno para juntarse al 
Blajuo, que baja de N. á S. 

£1 Guainía, segün los indios, surge en la pantanosa selva que 
demora al pie de las colinas de Padavida y Tunahí, de la cual si- 
gue al E. por una mesa donde recoge algunos anuentes y tiñe sus 
aguas hasta darles el color del carbón. De aquí en adelante 
(300 ms, de anchura) es mejor conocido, y obligado por el cerro 
Caparro, remonta al NE. para rebasarlo y acercarse á Pimichín, 
tras lo cual se vuelve bruscamente hacia el S., pasando por la pie- 
dra del Cucuhy, en busca del Uaupes, navegable, recogiendo &I 
paso sus mayores afluentes, como son por la I. el Casi^mari y el 



> I"- 

34Í Nueva Geografía de Colombia 



Diniiy (simples brazos de otros ríos), y por la D. el Cuyari-Isana^ 
de extenso curso y gran caudal, pero inexplorado arriba de la 
reunión de los dos brazos que lo forman, y que según parece corren 
de W. á E. f)or los lados de la Sierra Tunahí. 

El Uaupes^^egún los indios y los brasileros, es en la llanura alta 
fel mismo Tagua de los colombianos, y en este caso lo forman los 
ríos BalsillaSy Paio y Caraguaja, que nacen al respaldo de Neiva, el 
primero en la cuenca ó altiplanicie de Balsillas, donde corre de 
N. á S., y de la cual sale despeñado por quiebra de >W. á E., á la 
cjue caen los otros dos, que brotan en las faldas de la cordillera de 
Los Picachos. Formado el Tagua, corre largo tiempo en- Selvosa y 
hémeda llanura, al cabo de la cual se levantan los cerros de Yim- 
bi y Quiriana, que rompe por una larga serie de angosturas *y 
raudales, hasta los cuales lo remontan los brasileros, travesía en la 
que va acompañado de sus afluentes Codiari (al N.), que le fluye 
(I.) entre las breñas, y Papuri, que lo hace (D.) más abajo, cuando 
después de un trayecto en sierra llana vuelve á enriscarse en las 
peñolerías de Umari. A éstas sigue nuevo curso navegable; sin 
dejar de serlo, presenta las angosturas de Taracua, recibe el 
Itqiiie (D.), de larga carrera, y ya con enorme caudal acaba por 
úniílse al Guainía en San Joaquín para convertirse en Ríonegro, bien 
que tal volumen de aguas sea poco menos que intítil, puesto que 
adn necesita pasar por las rompientes de Ctdncuriari, después de las 
cualei^ sale, deñnitívamente á la llanura amazónica, ó sea á la 
parte baja de su hoya, en la que como en desquite de las anteriores 
prisiones, más bien que río es una madeja de brazos y brazuelos, 
con cuyo régimen se une al Blanco (I.), que desciende de Parima, y 
empujado por éste tuerce al S., á concluir como queda indicado. De 
lo dicho resulta que en el Rionegro hay verdadera solución de con- 
tinuidad entre las tres partes de su curso, lo cual es una de las 
causas del estado de atraso en que se encuentra el centro del te- 
rritorio del Caquetá. 

El Caqtuiá ó Yupuráy que da su nombre á las selvosas comar- 
cad que median entre el Inirida y el Ñapo, es un hermoso río de 
2,200 kilómetros de curso al través de una hoya de 263 ,00o kilóme- 
tros D (los 2 16,000 colombianos), que le tributa 5,500 ms. cübicos 
por r', y de la cual es real vaguada, no obstante su forma trian- 
gular, pues en los Andes abraza una extensión de 300 kilómetros, 
ó sea de las cabeceras del Uaupes á las cumbres de las Animas. 
La hoya de este río, completa desde el punto de vista hidrográfico, 
presenta las tres secciones normales, desgraciadamente separada 
la alta de la media no por simples angosturas ó raudales, sino por 
verdadero salto que inutiliza el canal de desagüe como vía nave- 
gable, y cada una de ellas, de arriba abajo, es menos y menos 
extensa y complicada, de suerte que en la inferior, baja y húme- 
da llanura, el río, ya con anchuras de 1,500 á 3,000 ms., bastante 
profundidad y cauce no siempre definido, pocos afluentes y muy 
próximo al Amazonas, se torna red de brazos, y de tal modo antes 
de su boca principal, por medio de caños da y recibe aguas de 
aquél, que es imposible decir dónde se divide realmente entre los 
dos ese extraño delta confluencial, uno de cuyos brazos (Auatí- 
Pafáná) marca nuestra frontera. 



Nueva Geografía de Colombia 



La parte medía se extiende de las angosturas de 'limutniiro 6 
de Sharé, donde el Caquetá se reduce á 200 tns. de anchura, á 
los saltos de Araracuara y Cuemaiii, poco importante éste, que se 
reduce á una angostura de 1 kilómetro que remata en un raudal 
análogo al del Magdalena en Honda, pero cuyo término es una 
caldera donde se forman enormes remolinos; más serio el otro, 
donde el cauce se estrecha de repente de SOO á 40 ms. durante i 
kilómetro, al cabo del cual el río da un hermoso salto de 30 ms. 



de altura que produce intenso fragor. En el resto de la sección, el 
cauce, navegable y tortuoso (i.ooo ms. de anchura), por la D. 
sólo recoge pequeños afluentes, en tanto que por la I., además de 
algunos mal explorados, recibe el Apaporh, el mayor de sus tribu- 
tarios, que le fluye en el raudal de Siharé, el Yari entre Araracua- 
ra y Cuemani, y el Za Fragua, junto á esta ultima hoz. 

El Apufoiis (1,200 kilómetros) nace en el Páramo de los 
Fardaos, con el nombre de Ajaju, muy próximo al Uaupes, y ora 
manso, ora con reciales, baja hasta dar con el lomo de Araracuara, 
que rompe por estrecha y prolongada hoz {Fiiina) que remata en 
tres raudales seguidos de largo trayecto de corrientes aceleradas, 
tras lo cual, sinuoso hasta el exceso, cruza al SSE., y, ancho y cau- 
daloso, concluye entre las rocas de Temuentiro, que cerca de su boca 
le forman un salto y tres raudales. El Vari ó río de los Engaños, 
y el Inia, nacen a! pie do la cordillera y concluyen alborotados 
entre los cerros de Araracuara, y á su W, corre el Caguán, de 
bascante curso y caudal, pues es navegable, abre sus cabeceras 
al respaldo de Garzón, y termina frente á las colinas de Maine 
Hanarí. 



3 so Nueva Geografía de Colombia 



En fin, en la parte superior el Caquetá, como abarca la herra- 
dura que produce la articulación de las Cordilleras del Quindío y 
de Sumapaz, y es cuasi bisectriz de los numerosos y fronteros es- 
tribos de ambas, al paso por entre ellos recoge muchos afluen- 
tes, ora aislados, ora reunidos por haces, en lo general pequeños. 
Por la I. debe mencionarse el Mocoa, y por la D. el Or/eguasa, 6 La 
Fragua, notable no por su longitud ni caudal, bien que sea navega- 
ble, sino por el enorme número de corrientes que, á modo de las 
varillas de un abanico, forman sus dos brazos (Orteguasa, Pescado), 
en el segundo de los cuales está el valle que conduce á la gran de- 
presión de la Ceja, abierta al parecer ad hoc para enlazar el Mag- 
dalena al Caquetá. 

Por lo que hace al río madre, nace en la laguneta de Santia- 
go, próxima á la en que se origina el Magdalena, y baja del pára- 
mo á recorrer de N. á SW. el fondo llano de la elevada cuenca 
denominada Valle de las Papas, donde recoge algunos afluentes y 
la cual deja por la hermosa hoz de Ventanas, que le permite salir 
á unirse al Riogrande, originado en las Animas y de opuesto rum- 
bo, y cruzar al SE., por entre breñas, con régimen torrencial, en 
busca de la llanura, en la cual corre estrecho, rápido, peligroso de 
navegar hasta la boca del Orteguasa, pues de ahí en adelante, 
hasta Maine Hanari, avanza con creciente anchura (500 á 800 ms.), 
sin uoso, lleno de islas y medio oculto por la selva, que aquí, lo mis- 
mo :que en las porciones central y baja, es malsana por excelen- 
cia, otra de las causas para que su hoya permanezca poco menos 
que desierta, de suerte que á la fecha sólo peligrosas sendas para 
peatones la enlazan á los poblados valles de los Andes. 

Puiumayo — El lea ó Putumayo, cuyo curso inferior nos dispu- 
ta el Brasil, es una hermosa corriente de 1,600 kilómetros de rum- 
bo sostenido hacia el SE., que en hoya poco menor que la del Me- 
ta sólo alcanza á recoger tributo inferior al que de la suya obtiene 
el Atrato. En lo general esta hoya es una angosta faja de 100 
kilómetros de anchura, por cuya mitad corre el río casi sin recibir 
afluentes, por lo cual y por tener muy poco desnivel en la región 
llana, el lea sufre en extremo el resultado de las variaciones atmos- 
féricas, lo que es perjudicial para su navegación por vapor en la 
parte alta. En verdad, el río se compone de dos brazos, el Putu^ 
mayo y el Sucumhios, de unos 350 kilómetros de longitud, que ¡cuan- 
do se unen llevan ya muchas leguas navegables ; éste nace en el 
páramo de Angasmayo ; el otro también es doble, pues le dan ori- 
gen dos crecidas corrientes que nacen á los lados del enorme Pa- 
tascoy, más considerable la del N., que es el Putumayo de los in'- 
dios, más notable la segunda, el Guarnuesy que en su hoya incorpo- 
ra La Cocha (laguna) de Pasto. 

Formado el lea, avanza primero angosto, con buen fondo, y 
luego explayado en demasía hasta Yalmas, donde en una especie 
de gran remanso se transforma, pues en seguida, á la vez que por 
rareza se halla en sus márgenes una barranca, también es raro que 
su fondo baje de 4 metros. En la angostura de las lermópüas se 
reduce á 400 ms. de anchura, y cerca de su término tornan á es- 
trecharlo las colinas de San Ambrosio, pasadas las cuales, más qué 
río es un lago que concluye por boca de 2 kilómetros de amplitud 



Nueva Geografía de Colombia 



y 20 de fondo ; en invierno soporta vapores por i,Soo kilómetros, 
ó sea hasta las faldas mismas de los Andes : remontarlo i remo 
demanda lao días de continuado esfuer-co, 



El ÍViipo. Este río es el último de nuestro Caquetá en posición, 
que no en caudal, y su selvática hoya de 87,000 kilómetros Q la 
partimos con el Ecuador. Compónese de cuatro brazos que no se 
unen sino muy adentro, en la llanura, y abarcan en la cordillera los 
220 kilómetros que promedian entre los nudos de Huaca y Lata- 
cunga. Estos brazos son el Curaray, el ^'tgro, el Coca (frontera) y 
el Aguaríro, de unos 700 kilómetros de longitud el primero y el ill- 
timo, de cerca de 300 los otros dos, interiores respecto de aqué- 
llos. El río, si en la boca del Coca apenas mide 240 ms, de anchu- 
ra, luego se ensancha hasta alcanzar 1,000 en la boca, y en lá lla- 
nura, donde avanza sinuosísimo, con sus derrames forma niimero- 



35? NuEYA Geografía de G)lombia 



sas cochas (lagunas), á veces de considerable extensión, y siendo si^ 
curso t^n lento, que apenas una faja de blanca espuma marca el 
hilero de sus límpidas aguas que se arrastran bajo magníñca selva 
tropical. 

LsiffOS — Colombia no posee lagos, en la acepción genuina 

de la palabra. En las regiones bajas, por dondequiera se encuen- 
tran balsas de agua, algunas de considerable extensión, pero que 
no son sino lagunajos formados por algún río, puesto que nunca 
su profundidad excede de la del cauce de él. Otro tanto puede 
decirse de muchas balsas que se encuentran en el lomo mismo de 
las montañas, como sucede en la Sabana de Bogotá, los llanos de 
Tundama ó el valle del Cauca, donde las charcas ó ciénagas que 
aún subsisten no son sino el resto de mayores pantanos de otros 
días. Tipo de la especie es la laguna de Fúquene^ la mayor de todas 
ellas, como que apenas mide de 3 á s ms. de profundidad, sin que 
falte algdn ho\o de hasta 10, y no es sino una inundación de unos 
25 kilómetros D, causada por los ríos cabeceras del Saravita. 

Otro grupo de conchas líquidas es el que ocupa cavidades 
entre las breñas de los páramos, muy numerosas, pero en lo gene- 
ral de cortísima extensión ; entre ellas son notables las de Suesca, 
Siecha y Guatavita, por haber servido de adoratorios á los indios, 
y creerse por muchos que en su fondo guardan buen acopio de 
ofrendas de oro. 

A decir verdad, sólo dos receptáculos de agua pueden mere- 
cer el nombre de lagos, pero forzando un poco el vocablo, y ambos 
son de indiscutible origen tectónico. El más vasto es también el 
más meridional : es la laguna de Mocoa, por los indios apellidada 
simplemente la Cocha (laguna). Este lago demora á la cota de 
2,759 ms., al pie oriental del Bordoncillo, tiene profundidades has- 
ta de 70 ms., figura de S irregular, mide 20 kilómetros de longitud 
por 3 á 5 de anchura, y hacia el S. se derrama por el Guamües, 
afluente del Putumayo. 

El lago de Tota^ situado en una cuenca abierta al pie W. del 
páramo de Toquilla, á 2,980 ms. sobre el mar, también desagua por 
el S. hacia las regiones orientales, por medio del Upía, tributario 
del Meta. El lago mide 12 kilómetros de longitud por algo más de 
uno de anchura, y máxima profundidad de 59 metros. La masa 
líquida, por causa de esas rupturas de equilibrio de la presión at- 
mosférica, tan frecuentes en los páramos, sufre violentas tempes- 
tades, en las cuales aparecen intumescencias súbitas del agua, de 
unos. 2 ms. de altura, que engendraron en los indios la creencia de 
queren la laguna habitaba un horrible monstruo. 



'}T. 



^ CliniSttolOfiíSl — S^ P^^ clima entendemos el conjunto de las 
condiciones atmosféricas que afectan los órganos de los seres or- 
ganizados, evidente será que depende de múltiples causas que pue- 
den reducirse á tres : temperatura^ vientos^ humedad, siendo su varia- 
da: combinación la que en cada zona ó región hace que el clima 
s^ presente como una entidad distinta é importantísima, por así 
decir, Desde este punto de vista, es claro cjue el clima de Colonl-* 




Fi¿ttra*i40^Suma de la hidrografía colombiana 



354 Nueva Geografía de Colombia 



bla, abarcado el país en su conjunto, es esencialmente tropical^ es 
defcir, cálido, húmedo y batido por el Alisio ; pero si con el con- 
junto se miran las partes, si se opone la llanura, donde aquellos tres 
elementos imperan sin contradicción, á la montaña, que los res- 
trinií'e y complica, entonces la frase climatología colombiana no pue- 
de emplearse sino en un sentido muy especial. En efecto, el occi- 
dente colombiano por su variado relieve, por sus cadenas y maci- 
zos, por sus terrazas y sus mesas, ofrece tan g-randes contrastes, 
que posee toda la serie de los climas, los cuales entrecruzan diver- 
samente sus curvas del día á la noche y de una estación á otra *. 
Cada valle, cada falda, cada altiplanicie, tiene sus condiciones me- 
teorológicas particulares, debidas al calor solar, á los vientos, á la 
humedad del aire, y por lo mismo las grandes leyes climatéricas 
que rigen en los relieves del país no pueden indicarse sino de un 
modo general, prescindiendo de las mil variaciones locales; varia- 
ciones que se ven en el flanco de cada cordillera por el escaloña- 
miento de la vegetación y la oposición de las escarpas desnudas y 
los selvosos pedestales. 

Teóricamente, el ecuador térmico del globo debiera seguir al 
ecuador geográfico, pero prácticamente cruza por cerca de nuestro 
litoral atlántico, que como es refrescado por las brisas, lo rechaza 
ufl poco al Sur, de suerte que si en dicho litoral la temperatura 
meaia anual oscila entre 27^ y 28°, en las llanuras septentrionales 



• Como el calor del centro del globo, si existe, no tiene influencia sobra 
la superficie, el calor de es, la proviene de la irradiación solar, cuya cantidaa 
para un lugar dado depende de su latitud ó inclinación de su horizonte con res- 
pecto al ecuador, por lo cual la temperatura disminuye de la equinoccial aacia 
el .polo y del medio día hacia la media noche ; por esto es la latitud media 
(45 ) la que ofrece variaciones más r.ipidas en el calórico. 

Mas, esto no es todo: la temperatura también baja á medida (^ue dos le- 
vantamos sobre el nivel de los mares, por cuanto queda más y más lejano el re- 
flector; pero esta disminución es variable, ya que su uniformidad quedara rota 
por las corrientes de aire, frías ó calientes, propias de cada zona. Con todo, y 
como mera aproximación, puede decirse que la temperatura disminuye \^ con 
cada 180 ms. de altitud, lo cual explica por qué en los trópicos las montanas 
pfoducen como otro mundo superpuesto al natural y puede llegarse en breve cs- 
(>acio hasta el clima mismo de la región polar. 

En resumen, la temperatura resulta de la latitud, de la altitud, de la di- 
rección de los vientos y de la configuración del suelo ; el trazo de las líneas iso- 
termas, isóteras é isoquímenas resume la media de las variaciones anuales, bien 
que el examen de las producciones naturales del suelo sea el sistema de aprecia- 
ción más exacto. El calórico del aire, aunque no basta á caracterizar un clima'i 
foripa la base de éste y resume las condiciones que ayudan á constituirle. \jq& 
medias diurnas y anuales son, por lo mismo, elemento de información indispen- 
sable. . 

Empero, la vida no es sólo calor, también es luz, y la riqueza de la vege- 
tación depende en mucho de tal elemento, por lo cual está ligada al clima en 
que vive. No sucede lo mismo con los animales que, puede decirse, viven con el 
calor y la luz que han almacenado los vegetales. Por esto, en igualdad de Caló- 
rico y demás condiciones, los vegetales llegan más rápidamente á la madurez y 
viven mejor bajo un cielo sereno y brillante, que bajo uno cubierto ú opaco; 

Í>rueba, los valles del alto Magdalena y el Cauca. El calor es necesario para ^uc 
a planta*asimile y crezca ; la irradiación solar es indispensable para la forma- 
ción del fruto. 

La iluminación de un lugar varía poco con la latitud ó la altitud, mientras 
que la temperatura lo hace en sumo grado con ambas condiciones ; mientras la 
repartición de luz difiere á partir del ecuador (donde es casi siempre la misma) 



Nueva Cteografía de Colombia JJS 



déla Magdalenia sube á 31°. Ambas cifras aumentan ün poco 
donde el suelo es arenáceo y carece de veg^etación. Además, esa 
temperatura normal de 31° se acrecienta á 32 y 33®, si de lá zoñá 
litoral pasamos á la continental, ó sea las llanuras de la Orinó- 
quia y parte de la Amazonia, porque hacia la vaguada del fío de 
los ríos, por la facilidad con que lo baña el Alisio, disminuye otfá 
vez á las cifras señaladas para el litoral atlántico. En tesis gene- 
ral, la temperatura es menos elevada en la costa del Pacífico y 
desciende hacia el mediodía (Tumaco 26°), por cuanto allí aun 
obra la corriente fría de Humboldt. La línea que enlaza á Tuma- 
co con el Amazonas es aun más fresca ; lo propio sucede con la 
que cruza la cordillera de Talamanca y con la que une el Ori- 
noco al Amazonas. En cambio, dentro de los plieg-ues andinos Se 
encuentran valles donde el termómetro marca temperaturas su- 
periores. En una palabra, prescindiendo de las temperaturas oca- 
sionales ó de ciertos lugares en ciertos días y épocas, tendremos 
que Colombia (con parte de Venezuela) es una especie de isla 
climática, con perímetro relativamente fresco que envuelve un ex- 
tenso nücleo más ardiente, sobre todo al E., dentro del cual, hacia 
el NW., surge pequeña mancha que lo es mucho menos, y que en su 
seno guarda, á modo de fajas, porciones en que el calor desciencte 
hasta llegar á 0°, y á la vez encierra aquí y allá, por vía de con- 
traste, como puntos, los sitios donde* sube más el termómetro, es 
decir, los infiernos colombianos. 



con la altitud y la latitud que la hacen irregular según el mes. En ciertos pun- 
tos crecen plantas con poco calor, con tal que no falte la luz; se da la cebad 1 
en nuestros yermos páramos cuando en el verano el cielo se conseiva limpio, y la 
papa madura mal en zonas algo inferiores pero nebulosas de ordinario; por lo 
mismo, en climas muy cálidos, pero á menudo opaco<, no fructiñca el trigo, que 
por la razón inversa lo hace en elevadas y frías mesas. Lo dicho acerca de los 
vegetales se refiere también al animal y al hombre, aunque en menor grado. 

Las líneas isotermas (igual temperatura media) en el trópico novarían sino, 
con la altitud, pero distan mucho de ser paralelas entre sí ; suben y bajan de 
modo varío á lo largo de las faldas de las cordillcrüs ; de ahí los grandes erro- 
res que se han escrito sobre ellas, consideradas en Colombia : más dista el Per 1 
del ecuador y más alto principia allí el nivel de las nieves perpetuas. Las isoqul- 
menas (igual temperatura de invierno) y las isóteras (id. en estío), poca aplicación 
hallan aquí, donde en cambio es preciso crearlas para la igual temperatura dia* 
na y nocturna, por todos descuidadas y tan importantes en todo. Bogotá, por 
ejemplo, más frío que Tubará en el «lía, casi se le iguala en la madrugada! 
En general, las costas occidentales son menos cálidas que las orientales y el cli- 
ma medio es más suave en ambas que en el interior de las montarlas; los. va- 
lles más angostos son más cálidos que los más anchos, y las crestas ó cumbfes 
tanto más frías cuanto más envueltas están por las bajas regiones cálidas, debido 
esto á la sola irradiación. 

El aire que se calienta en el ecuador se eleva luego y se precipita s..bre los 
polos (corriente ecuatorial), á reemplazar el fríi) que de allí corre (contracorrien,- 
te polar) hacia á aquél, acercándose en el trópico al suelo, por lo cual producé 
los alisios (vientos constantes) que se inclinan de E. á W. por ciüsa «le la rota- 
ción de la tierra. Lis grandes corrientes atnn)sféricas se superponen ó yuxtapo- 
nen, y en su punto de contacto surgen remolinos, causa de vientos accidentales. 
Por esto los lugares bañados por la primen tienen mayor temperatura que los 
cruzados por la otra, salvo que los montes se interpongan, pues éstos hacen seco 
y frío todo viento cálido y húmedo. Por razones inversas el mar (como que las 
varíacionesen su temperatura medií son muy pequeñas) hace el oficio de re- 
gulador, y causa la diferencia eatre climas marítimos ó constantes y contirun- 
tales 6 excesivos. En fin, el mar y las montañas producen vientos locales Jx)r \% 



356 NusvA Geografía dz Colovbu 



\. 



Todo psLÍs tiene una exposiciin general que no excluye las lo- 
baléis." Colombia se vuelve al Oriente, pero muchos de sus grandes 
valles' se. abren al N. y otros lo hacen al S. 6 al W. Una altura 
'expuesta á 45® al medio día recibirá perpendiculares los rayos del 
sol cuando éste se halle á 45° de altura, en tanto que expuesta al 
N. los rayos rasarán su superficie sin calentarla ; estas diferencias 
sensibles en simples colinas, se hacen enormes en las grandes mon- 
tañas ; no es raro hallarse con una falda cubierta de nieve, mien. 
tras la otra, á la misma altura, sustenta jardines. Toda altura ex- 
puesta al E. es menos cálida que la que mira al Ocaso ; los rayos 
de la mañana tienen que combatir el enfriamiento de la noche sobre 
la cima al E., en tanto que llegan sobre el de la exposición contra- 
ria (S.) cuando ella ha recibido largo tiempo la acción del aire 
cálido ambiente ; por esto en la Sabana es mayor la temperatura 
de la falda en que está Bogotá que la de aquella que sustenta á 
Facatativá. En los valles N. la temperatura crece con la sostenida 
reflección de, los rayos de una á otra banda, como lo testifican to- 
dos los de ese rumbo en los Andes, de clima superior á la zona en 
que desembocan. 

El clima ejerce también considerable acción sobre el hombre. 
En tanto que el habitante de suelo cálido casi puede prescindir del 
vestido y no necesita sino frugal alimentación que adquiere sin 
tñayor esfuerzo, el de los climas fríos se halla sujeto á mayor fat';;a 
para procurarse vestido, abrigo y alimentos. Nada incita al pri- 



diferencia de temperatura entre ellas y el llano ó costa en pl día y la noche, Irt 
cual origina las brisas ó vientos de vaivén ; de noche va el viento de la costa ó 
el monte al mar ó al llano, y de día sucede lo contrario. £n ün, en cada lugar 
It orientación y relación entre relieves y hondonadas produce variaciones en las 
coi'ritfntes generales, variantes que no pueden fijarse sino tras obser\'aciones pro 
longadas. 

' ' La humedad es la consecuencia del régimen pluvial unido i la pendiente j 
permeabilidad del terreno y á la facilidad de la evaporación; el estudio geológi- 
co del suelo da la primera idea en el asunto; el del régimen de los vientos consti- 
tuye la segunda. £1 grado ordinario de humedad ejerce influencia decisiva sobre 
el hombre y su higiene. Además, las lluvias establecen el régimen de los ríos, 
determinan su venaje y el número y caudal de las fuentes, y en ciertas comarcas 
hasta regulan la vida por su cotidiana periodicidad : la cantidad de agua que 
cae en cada estación es dato indispensable para fijar un clima. No es extraño 
ver en un río demorado el tráfico en sequía por falta de agua, v al lado suceder 
la inversa en las corrientes salidas de madre ; los estudios pfuviométrícos son 
difíciles, y las medias locales están sujetas á muchas irregularidades accidentales. 
Óon todo, entre los tr^'-picos, á lo menos en las partes bajas ó llanas, las llu- 
vias siguen casi leyes matemáticas en su frecuencia y periodicidad. En la región 
(le los alisios puede decirse no llueve jamás : el cielo se conserva puro, y sólo de 
tiempo en tiempo ocurren grandes tempestades. En la de las calmas ecuatoriales 
llueve todos los días : allí los mismos alisios acumulan enormes cantidades <fé 
vai>ores aue, apenas alzados, no tardan en convertirse en nubes espesas que for- 
man anillo— pues no se resuelven del todo en lluvia— que absorbe parte del 
cajor solar que intercepta, se disuelve, y los vapores, dejados libres, son arrastra- 
dos por los contra-alisios hacia las latitudes superiores; una parte desciende de 
nuevo y se crndcnsa bajo la forma de otros dos anillos de nubes que se estacio- 
nan en la región de las calmas tropicales, en los limites austral y boreal de los 
alisios ; la otra parte es arrastrada hacia las zonas templadas por las corrientes 
ecuatoriales. Esto con ritmo perdurable, que según la marcha del sol predomina 
hacia uno ú otro polo. 

' . Pero no sucede lo mismo en las montañas donde hay grandes irregularida- 
l^es (}ue en general dependen del paso del sol por el zenit, de la altura^ de U v^- 



Nueva Geografía de Colombia 357 



mero á salir de su inercia ; todo obliga al segundo á desplegar cons- 
tante actividad variando sus manifestaciones ; las necesidades dé 
aquél no cambian, las de éste aumentan sin cesar. £1 uno es im- 
previsor, se deja arrastrar por las pasiones del momento ; el otro 
aprende pronto á dominarse, busca solaces más levantados, se hace 
prudente y calculador, su espíritu adquiere facultades mayores dé 
observación y raciocinio. Análogas diferencias hay entre el mon- 
tañés y el habitante del llano. £n efecto, próximas están las tierras 
frías y calientes, y en ellas difieren usos, traje, acento, costumbres, 
tipos. Segtín Ancízar, puede pintarse así este marcadísimo contras- 
te : " crece el montañés b reinoso rígido y musculoso como las cum- 
bres que se oponen á su libre movimiento ; los caminos orillan pre- 
cipicios y le vedan la carrera, por lo cual es grave, lento y acos- 
tumbra marchar en fila india ; el ruido bramador de los torren- 
tes ahoga su voz desde la infancia, lo amedrenta luego el solemne 
silencio de los desiertos páramos, que de ordinario cruza sólo, con 
gran peligro, y se hace taciturno y reservado á la vez que audaz y 
reflexivo, por la grandeza de la lucha diaria que debe sostener. El 
calentanoy sobre todo el de las regiones llanas, no se afana ni medi- 
ta en el mañana, como que los árboles le ofrecen de sobra y espon- 
táneamente ricos frutos, los ríos fácil y variada pesca, á la par que 
la caliente tierra le abruma con sus cosechas y le agobia con Su 



cindad de las costas, de la extensión de los bosques y del cruce de las corrientes 
atmosféricas. 

Además, según sea la temperatura á que se produce la condensación, el va- 
por atmosférico produce lluvia ó nieve. La nieve persiste todo el año en las lati- 
tudes polares v en determinadas montañas, en donde la temperatura media anual 
tiene que ser a lo menos igual á o^. I^ altitud del límite de las nieves permanen- 
tes depende de la situación geográfica de las cimas, de su altura, de su exposición 
y de la dirección general de los vientos : entre los trópicos se calcula es de 4,800 
■ns., pero en Colombia resulta de 4,56044,650, según su distancia al ecuador, y en 
la vertiente expuesta á los vientos más cálidos siempre se conserva unos ico ms. 
más alta que en la opuesta, aunque, como se comprende, hay sus variaciones lo- 
cales. Puede también asegurarse que es tal lo cálido de nuestro clima, que si las 
cimas hoy nevadas perdieran su nieve por algún cataclismo, no volverían á adqui- 
rirla : falta el centro condensador, y la estación invernal es demasiado breve para 
que produzca hielo, pues el medio anual de la temperatura del aire en nuestros 
nevados no alcanza a o^. 

En 6n, la naturaleza del suelo influye sobre los climas de diverso modo. To- 
dos. los terrenos no se caldean con la misma rapidez; los arcillosos é impregna- 
dc^de sal enfrían la atmósfera; la arena seca aumenta el calor; suelo ligero 
calcáreo arenoso, da en general temperatura seca y salubre; los pantanos y las 
arenas húmedas, disminuyen el calor ; las aguas estancadas se hielan con más 
facilidad v por más tiempo que las vivas ; si el pantano se produce en clima cá- 
lido, es aun más funesto por los miasmas pestilenciales que desprende, salvo que 
haya corriente perenne aérea, pues donde el viento sopla seguido no puede haber 
atmósfera impura. A su turno, aunque con lentitud, el hombre actúa poderosa- 
mente sobre el clima, que sin el cultivo es siempre más malsano que con él; su 
mano consigne disminuir el vigor del suelo y hace habitables zonas que no lo son 
antes que el aire y la luz lo penetren íntegramente. 

£1 clima tiene influencia considerable sobre la distribución de los ser^ or- 
ganizados, en especial sobre ciertos animales que no pueden, como los pájaros 
migradores, cambiar temporalmente de patria. Por lo que hace á las plantas, 
preciso es distinguir las anuales de las arborescentes, y entre éstas los árboles 
propios de las herbáceas vivaces que resisten mejor el frío. A los cereales, por 
ejemplo, importa poco éste, con tal que durante cierto período hallen calor )i(, 
sobre todo, luz suficiente. 



358 Nueva Geografía de Colombia 



calor, que no le obliga á mayores g-astos en su traje y le incita á la 
vida muelle, perezosa, y, por tanto, á la sociabilidad y á mayor li- 
bertad en las costumbres, puesto que la noche, lejos de retraerle 
cpn el frío dentro del hog^ar, le llama al aire libre á buscar la sua- 
ve, callada y refrescante brisa y la espléndida iluminación del cielo; 
canta y se hace locuaz para formar ruido donde todo es silencio, y 
hasta las aguas murmuran apenas. Se mueve con facilidad de una 
parte á otra, pero se hace inconstante, confiado, imprevisor ; en 
él lo ide^l domina sobre lo real, sólo que ese idealismo con fre- 
cuencia es más que prosaico." Quizá sobre nada obran tanto los 
dos climas como sobre el acento, el aseo y el amor ; en tierra fría 
esta pasión de ordinario no echa hondas raíces y es más costum- 
bre* que otra cosa ; el aseo, por desgracia es poco ó ninguno, y la 
pronunciación apretada con cierto ritmo de agua que borbota, 
mientras el calentano, más ardiente y muy aseado, habla con más 
lentitud y con cierto ritornelo agraciadísimo en labios femeniles. 

La temperatura del cuerpo humano es poco más ó menos la 
nnisma en todos los climas ; en los fríos gasta enormes cantidades 
de calor, y, para reponerlas, busca alimentos grasos, bebidas al- 
cohólicas, y la respiración es más activa, por lo cual el calen/ano 
enferma del pecho al cambiar de medio ; sucede la inversa al 
paramwno, cuyo hígado trabaja para separar el carbón incompleta- 
mente quemado por el pulmón. Verdad que en la montaña el hígado 
sufre por otras causas, y por esto es la viscera más enfermiza en los 
climas tropicales, en donde la anemia es endémica arriba por falta 
de aire, y abajo por exceso de miasmas ; por lo dicho, también el 
cerebro del primero funciona mal en la montaña, y el del segundo 
se fatiga muy pronto en las tierras bajas. La peor estación ó cli- 
ma en los trópicos es aquella en que un excesivo calor se combina 
con la humedad y estorba la transpiración cutánea, ó en la montaña 
cuando el frío es tal y tan rápido el viento, que se paraliza la san- 
gre en las venas. Por esto el hombre normal es el de los climas 
templados, no sujetos á influencias extremas, y que á la vez puede 
plegarse á los dos ; suya es, por esto, la tierra entera. 

En verdad que en general no puede decirse cuál es el clima 
medio de Colombia, pues á más de ocupar 12° de latitud, alza 
tierras á muy diversas altitudes, tierras en que mil causas modifi- 
can el clima, hasta en zonas colindantes : sin embargo, atendiendo 
sólo á las áreas cálidas y hiimedas, conforme queda dicho, puede 
considerarse la República como cálida y húmeda, con un apéndice 
frío y húmedo. La misma montaña no es barrera marcada por 
abrir sus valles de S. á N. á concluir sobre diverso mar y por dar 
libre acceso á los vientos de todo el horizonte por sus múltiples 
brechas. 

Esto sentado, debemos pasar á consideraciones de gtro ordaí). 
¿Cuál es la temperatura media del trópico ? Todo escrito sobre 
el asunto resultará errado si se olvida una distinción fundamental, 
la de los climas marítimos y la de los climas continentales. Por 
tanto, tendremos en el país tres puntos capitales que considerar : 
i.^, la zona marítima; 2.°, los grandes valles interiores y 3.% la 
llanura continental suddividida en selvosa y herbácea. Ahora bien : 



Nueva Geografía de Colojibia 



el (¿rmino medio de las tres es 29.5 grados ; pero si computa- 
RU» la extens¡<5n ó área de cada una de esas zonas, el guaristiio 
no es el mismo, resultando entonces 30°. 5, mientras el de la sola 
montaña es de 20 ; la de todo el país, por áreas, 25°. En nuestras 
costas, 27°.$ es la temperatura media, aumentada á 29° en la Gua- 
jira por la refracción de la arena y disminuida á 26 hacia Tumaco 
ppr la mayor frescura del Grande Occano, por lo cual también es 
UD poco más cálida toda la costa atlántica que la pacíñca. Los Lla- 
nos, al contrario, á pesar de sus ríos, por falta de bosque y por estar 



piídos por vientos que se secan al cruzar á Venezuela, presentan 
en el fondo de la cuenca y en parte de las vajjuadas del Meta, Ga- 
znare, Arauca y Apure, hasta 32°-33° (la cola iSo ms.), sólo dis- 
minuida por causas locales; temperatura que hacía las faldas de 
jas serranías ó en los relievesdel ocaso disminuyen 27°-28'' (la cota 
éoo ms.) i alg^o menos al pie de la Nevada de Chita y hacia el Ata- 



Nueva Geografía de Colombia 



bapo: el clima medio del llano es, pues, 3 1°. En el Caquetá, la selva 
refresca un poco la temperatura, la que oscila de 31° á 30° hasta 
I0S200 ms., peroencambionosereduce á 27° sino al rebasarlos 
600 ms.,debido á ser el centro un saco sin salida. Cuanto á los valles 
interiores, tenemos que el bajo Magdalena, sin la Costa, ofrece 
temperatura media de 29°, salvo hacia Sicuco, frente á Valledu- 
par, donde sube á 30°, calentado por el aire de éste que llega á 31° 
por sus arenas desnudas. Los mismos 29° dominan el Magdalena 



FifBTa 143 — Paisaje de los píramo;— La laguna tie Guatavita 

central y el alto, en faja eso sf más y más estrecha, basta Neivá, 
bien que las areniscas ayuden á tal resultado en la parte alta. La 
temperatura en cuestión avanza por el Cauca hasta Cáceres, pero 
en las sabanas de Bolfvar y el Sind la templa el aire del mar, como 
sucede en los valles de Cücuta, en tanto que la cuenca del Patfá 
es refrescada hasta 27° por sólo los vientos de las serranías. E^ 



Nueva Geografía de Colombia 361 



los demás valles bajos de nuestras montañas el clima oscila entre 23° 
y 26*^, como sucede en Panamá y en las faldas del Chocó, mientras 
en los medios es de 20^ á 18° ; en los altos y en las altiplanicies es 
de 10° á 15, y en las crestas culminantes de i°á 7°. Todos estos cli- 
mas son más sostenidos en la llanura que en la montaña, y de ahí la 
infínita riqueza y hermosura de ésta á cierta altitud ; en efecto, como 
Colombia es tierra tropical, su temperatura sólo varía con la alti- 
tud, bien que ésta se modifique de un modo extraordinario con la 
exposición, la humedad, la vegetación, la amplitud de los valles, la 
estación, los vientos y, sobre todo, con las depresiones y alturas veci- 
nas, pues aquéllas dejan pasar aires de otros puntos diferentes en 
temperatura, y éstas enfrían el suelo tendido á sus pies. 

Graves inexactitudes se han escrito sobre la temperatura de 
Colombia. Antes se calculaba que de o á 1,000 ms. la temperatura 
media ascendía á 25° (máximo, 39° ; mínimo, 18°); de 1,000 á 2,000 
á 21° (30® y 12°) ; de 2,ooo á 3,000 á 18° (24° á 1°) ; de 3,000 á 
4,000 á 7° (20° yo°) ; y de 4,000 á 5,000 á 3^^ (19° á 0°), de donde 
resultaría que la temperatura variaría 1° por cada 190 ms. de alti- 
tud ; más exactamente por cada 160 á 1 50 ms. en verano, ó 145 á 120 
en invierno, ya que la línea de nieve perpetua oscila 400 ms. en tor- 
no de su nivel medio ; por desgracia ese cálculo es puramente ideal : 
aquí á 800 ms. de altitud hay tal temperatura, y allá, á esa misma 
altura, aparece otra que difiere de aquélla hasta en 5 y más grados. 

Como se comprende, el calor de las partes bajas y el frío de 
las alturas, haciendo papel de doble émbolo, incesantemente pro- 
ducen en las cordilleras preciso movimiento en el aire, por lo cual 
la atmósfera, como el mar, no sólo tiene sus corrientes, sino tam- 
bién su flujo y reflujo, y así como del trópico parten las aguas que ca- 
lentarán las costas del Norte, también de la llanura cálida arrancan 
los tibios vientos que harán lo mismo con las heladas cimas. Tene- 
mos, pues, que de arriba y de abajo surge opuesto movimiento, en 
forma de vientos, los cuales al encontrarse, por más que quieran 
ambos á dos dejarse libre el paso, no lo consiguen á causa del re- 
lieve, chocan entre sí y, en cierto modo, se equilibran en una zona 
dada, neutra^ por así decir, que se prolonga á lo largo de las serra- 
nías, marcando en ellas una especie de ecuador climático andino, 
especial, exclusivo al relieve tropical colombiano, la zona de la 
eterna primavera entre el eterno estío y el otoño secular, éste en 
ocasiones muy trastornado por el invierno sin fin, que, en vez de 
seguirlo en el tiempo, se trepa á las ultimas cimas para dominarlo 
permanentemente con más facilidad. 

Del examen de muchos centenares de temperaturas que co- 
rren en los libros, por más que no todas hayan sido tomadas con 
igual cuidado, pueden deducirse algunos conceptos de carácter ge- 
neral, que hacen plena luz en el asunto, sí sólo se las mira como 
elementos de estudio para fijar las grandes leyes que rigen el clima 
del país. De dicho examen resulta en primer lugar que esa zona, 
andina por excelencia, se halla comprendida entre 1,300 y 2,400 
ms., en los cuales se mezclan y entrecruzan seis grados (del 23® al 
18°), que forman una especie de núcleo con doble orla arriba y 

Nueva Geografía de Colombia T«Me 1—24 



3& 



Nueva Geografía de Colokbu 



abajo ; el núcleo lo señalan tos grados 22 á 20, cada uno de los 
cuales abarca unos 8 h ce tome tros, y los que se escalonan con dife- 
rencia de unos 100 metros ; la orla superior la marcan los gra- 
dos ig y 18, y la inferior los grados 33 y 34, subiendo aquélla 
hasta los 2,400, en tanto que la otra baja hasta menos de los 
1,000, y enlaza por lo mismo siilídamente la zona andina templada 




de los grados ilf lemperlluf» «i 



i la inferior <5 cálida. Consecuencia de lo dicho es que la curva de 
nivel de 1,700 ms,, es decir, la del límite superior del cultivo 
del plátano hartón, corta cumbres, íaldEis y valles donde la tempe- 
ratura es de 23" á ig°, los dos últimos cerca de su principio y los 
otros dos na lejos de su fin, pasando relativamente próxima al tér- 
mino del grado 23 y al comienzo del 18, de lo cual resulta ser 30°.S 
la temperatura media de esta zona, que es por excelencia la del 
caff, el algodón y el guineo. Es sí de observar que los grados de 
ésta zona, como que abarcan menos y menos amplitud de a,bajo 
hacia arriba, esto es, indican cierto predominio del frío sobre el ca- 
lor desde los l ,00o ms. de altitud, á cuya cota desaparece iguaU 
mente la verdadera vegetacldn tropical. 



Nueva Geografía de Colombia 363 



Abajo de esa zona, ó sea descendiendo hasta el nivel del mar, 
se escalonan los grados 24 á 27, que abarcan todos poco más de 
medio kilómetro y marcan la verdadera tierra caliente, puesto que 
los siguientes de la serie (28 á 31°), son los tórridos por excelencia, 
como que el grado 3 1 nunca aparece á más de 200 ms. de altitud, 
ni el 28 pasa los 500, ó sea el límite entre la llanura y las monta- 
ñas propiamente dichas. Por lo demás, las brisas de las montañas y 
del mar explican las aparentes anomalías del clima de esta zona, 
que es la del cacao, el plátano y el /abaco. Cuanto á las temperatu- 
ras medias de 32 á 36°, son locales y determinan los infiernos colom- 
bianos, siendo de advertir que ni aun en las faldas que enmarcan 
esos hornos sufren desvío las reglas generales apuntadas. En fin, 
las temperaturas de hasta 40 y 42° no son sino accidentales, de 
ciertos lugares ó comarcas reducidas, en determinados días y con- 
diciones atmosféricas, y no se presentan á más de 500 metros de 
altitud. 

Al contrario, volviendo la mente hacia las alturas superiores, 
tendremos que los grados 1 7 á 1 1, por grupos, abarcan menos y me- 
nos amplitud, y en su conjunto señalan la /ierra /ría, es decir, la zona 
del pino, dd roble, de la quina, de las papas, de la cebada y de las habas. 
Los cuatro grados siguientes encierran también algo de anómalo, 
pues suben y bajan de un modo notable en los Andes y marcan otra 
zona variable ó de transición, en la cual aun más acentuadamente 
prima ei frío y abarca el páramo habitable. En fin, los primeros 
grados de la escala (6° á 1°) se reparten los últimos 1,000 ms. (has- 
ta 4,000), guardan los postreros representantes de la vegetación 
arborescente, y cubren el páramo bravo, donde en verano suele 
subir la temperatura hasta 10° y bajar en invierno ó en días de bo- 
rrasca ó tormenta hasta 0°, por lo cual aún se encuentra en él 
uno que otro lugar habitado, en los valles menos inclementes, pues- 
to que hasta los 4,000 se cosecha la papa en los Andes, y se man- 
tienen ovejas, bien que no sin dificultades y peligros. 

Si tomamos los medios concretos de lo expuesto, puede decir- 
se que el grado 20 es el que abarca mayor amplitud altimétrica ; 
síguenle los inferiores y superiores hacia arriba y hacia abajo, 
que reducen la suya, pero con mayor dominio éstos y entremezclán- 
dose los de los extremos de la escala en reducida porción altimétri- 
ca: de ahí fe incomparable diferencia superficial entre las tie- 
rras cálidas y los páramos. Quizás forma una excepción el grado 
14, debido á lo extenso de las al/iplanicies áe la cordillera oriental. 

De lo dicho resulta que la división altimétrica es la más impor- 
tante para el país, y debe basarse tanto en la temperatura como en 
las producciones naturales, de donde las tan conocidas tierras ca^ 
lien/es, templadas, frías y paramosas del pueblo, bien que tal división 
esté lejos de ser correcta. Admitiendo el calificativo de /empladas para 
las de cierta zona andina, la caliente comprende dos porciones esen- 
cialmente diversas, que llamaremos ecua/orial ó tórrida, y /ropical 6 
cálida, para marcar climas de 33°á29® y de 27° á 24°. El término 
tierras frías es correcto, en verdad, pero la voz páramo está en el 
mismo caso que el penúltimo, y en atención á que los arbustos su- 
ben hasta cerca de los 4,000 ms., y luego ya cae nieve, subdividire- 



364 



Nueva Geograha de Colombia 



mos la zona ^n frígida 6 páramo propiamente dicho 6 puna, hasta don- 
de concluyen los verdaderos árboles, y polar ó páramo ¿rovo el resto. 
Resumiendo, tendremos que las costas, las llanuras, el fondo de 
los grandes valles, el último trozo de las faldas de las serranías y 
los pequeños relieves sueltos, son tórridos y calientes ; las cimas de 
los relieves medios, las faldas de las cordilleras y los valles medios, 
son templados ; las al/iplanicies, los altos valles, las altas faldas, son 
fríos ó parámosos, y polares las crestas y cimas culminantes. En ge- 
neral, puede decirse que el país distribuye su territorio así : i.ocx),ooo 
de kilómetros D de tierra tórrida ; 145,000 de tierra caliente ; 







Zona tórrida 


a 






Zü fia fría 










Páramos y nieves 






Zo/ta cálida 








Zona templada 














1 



Figura 144 — Diagrama de las áreas comparadas de los diversos climas 

colombianos 



135,000 de tierra templada ; 100,000 de tierra fría y 45,000 de pá- 
ramos, en los que la nieve ocupa 100, á lo sumo, permanente ó ac- 
cidentalmente ; sólo para el Tolima se ha hecho cálculo riguroso, 
que dio 334 hectáreas, y en la Nevada de Chita, muy aproximada- 
mente, I legua D ; el resto lo hemos deducido por comparación y 
cálculo de la superficie de los segmentos nevados. En fin, el país 
puede consideiarse como una pirámide puesta sobre base muy ex- 



Nueva Geografía de Cowmwa 



36S 




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tensa, en la que sin contraste súbito la porción occidental ó trans- 
andina es menos tórrida que la oriental ó cisandina, y la transmag- 
dalenia más cálida que la cismag^dalenia, entre la montaña ; lo con- 
trario sucede en la llanura atlántica. No hay, pues, un núcleo de 
donde como centro irradien los climas, y el país carece, por lo 
tanto, de equilibrio en cuanto á clima, á la vez que el cruce de iso- 
termas, isóteras é isoquímenas, modifica las zonas de vegetación, 



366 Nueva Geografía ds G)loubia 



casi imposibles de determinar de un modo preciso, salvo para con- 
tadas plantas, que necesitan clima muy estable. * 

De estos diversos climas ninguno forma zona continua en el 
país : la cálida puede considerarse como un océano en que se bañan 
varias islas, en especial una de continente doble, dentro del cual la 
templada, á su turno considerada de la misma manera, forma zona 
continua, mientras la fría aparece repartida en grandes y peque- 
ñas islas, y tratada á su turno del mismo modo, envuelve los pá- 
ramos y nevados como á islotes y arrecifes (figuras 53, 54, 57, 60, 
64, 66 y 80). Los nevados se tienden de SW. á NE.; la Sierra de 
Santamarta desciende por todos sus flancos hasta la zona cálida, 
pero los demás sólo lo hacen hasta las parameras vecinas. Los pá- 
ramos en tluaca (frontera S.) forman una herradura en que el 
brazo D. se continúa sin interrupción por zona igual (Quindío) has- 
ta Sonsón, con ganglios y algunas nervaduras, pues en seguida 
apenas asoma dos veces; mientras el otro (I.) se suspende de 
repente, luego (Chocó) levanta algunas como islitas, y sólo muy 
al N. crea tres grupos de mayor extensión ; también un momen- 
to aparecen en la frontera de Costa Rica. La sierra de Chita 
es otro centro del que al SW. siguen páramos contiguos hasta Ga- 
chaneque, con varias nervaduras laterales, sobre todo en Toquilla, 
como también al N., hacia el Almorzadero ; de éste vuelven á San- 
turbán para girar al N. por largo trecho, aunque en discontinua 
faja, con bastantes nervaduras. De Gachaneque al NE. sale faja 
sostenida de alguna longitud, y hacia el S. otra bifurcada para mar- 
car óvalo que concluye en un gran ganglio ú óvalo que tiene algu- 
nas nervaduras que al E. forman martillo. De Gachaneque al NW. 
también va otro ramal discontinuo que forma ganglios, y á su W. 
tiene otro núcleo aislado. En fin, junto ala Sierra Nevada hay otro 
islote en la Sierra Negra. La tierra caliente es continua en las lla- 
nuras orientales, pero al S. queda aislada de las occidentales de 
su género; lo mismo sucede hoy en Cúcuta y Ocaña. La llanura 
atlántica constituye otro núcleo notable; el bajo Sinú la une al 
Chocó, y por el Magdalena penetra hasta Suaza y Timaná, á modo 



• "Por esto los climas colombianos dependen más de las condiciones del re- 
lieve, de la exposición del suelo y de la dirección de los vientos que de la lati- 
tud de los lugares ; las paralelas que se trazan sobre la redondez del globo tie- 
nen poca importancia en un país mtegramente situado entre los trópicos y que 
dos veces cada año presenta todas las partes de su superficie á los rayos vertica- 
les del sol. Cuanto a la altitud, razón principal del escalonamiento de los diver- 
sos climas en lai faldas de las montañas y en las terrazas superiores, sus efectos 
resultan modificados de muy vario modo por todos los fenómenos de la vida pla- 
netaria. De los calores tórridos de la llanura baja á los fríos polares de la cima 
nevada, sucédensc todos los climas, pero no ea proporción directa de la rarefac- 
ción atmosférica : las curvas de nivel y las de los grados isotérmicos en ningún 
punto van en líneas paralelas ; al contrario, en teñas partes se entremezclan en 
inextricable red. Así, la división usual de las comarcas montañosas en tierras 
calientes, templadas y frías, que para mayor precisión se pueden dividir en tie- 
rras tórridas, calientes, templadas, frías y polares, no puede aplicarse siguiendo 
medidas uniformes : los límites varían de una montaña á otra, de uno de sus 
flancos al opuesto. En su conjunto la zona templada, comprendida entre los gra- 
dos 24 y 15 de la escala termométrica, abraza, prescindiendo de los llanos, la 
parte más considerable de la superficie colombiana : es la zona donde los vientos 
fríos que bajan de las alturas y los cálidos que suben de la llanura se mantienen 
en equilibrio estable." — E. Reclus, 



Nueva Geografía de Colombia 367 



de inmenso golfo que hace senos en el Sumapaz, el Bogotá, el Ne- 
gro, el Minero^ el Simitarra y, sobre todo, en el Sogamoso-Lebrija, 
puesto que por allí se interna hasta Güepsa, Capitanejo, Valle, Flo- 
rida, Girón, Rionegro ; también por el Cauca entra como filete que 
despide un brazo por el Nechí y luego avanza hasta Quilichao, sin 
interrupción, mas sin entradas notables. £1 Chocó se une al Darién, 
y al S. penetra entre los Andes á formar un gran golfo por el Patía, 
y al N. otros menores por el Murrí y el Sucio ; Panamá es ínte- 
gramente cálido, salvo pequeña faja al W. La tierra templada se 
presenta con caracteres muy notables; es orla de la caliente y 
une sus partes, pues del valle del Magdalena, por el lomo de Mi- 
raflores, pasa al Caquetá ; entra á Cáqueza, Gacheta, Garagoa, 
Labateca; pasa por el Uribante al Zulia y por Pueblonuevo al 
bajo Magdalena ; sin tropiezo une las hoyas del Prado al Mine- 
ro-Charalá; arropa á Guamacó, sube á Medellín y pasa á Arma, 
así como del valle del Cauca al del Patía, para llegar hasta 
Imues, y en dicho valle ocupa con frecuencia el lomo Chocoano. 
La tierra fría forma una mancha en Túquerres, luego dos angos- 
tas bandas seguidas desde Pasto hasta Sonsón, y otro núcleo en 
Santa Rosa ; también aparece de Paramillo á Río de Oro y Cara- 
manta, y forma algunos botones de aquí á Túquerres. El gran do- 
minio de la tierra fría está en Bogotá-Tunja, de donde salen algu- 
nos ramales que forman arcos en tomo de los valles templados y 
arrancan fajas importantes seguidas hasta Pamplona y Tona, 
y de aquí más reducidas hasta la Mesa Rica (Ocaña), tam- 
bién con algunos apéndices. Lo que antecede es muy importan- 
te, pues demuestra que el verdadero porvenir del país no puede 
ser otro que la explotación de las riquezas tropicales, y por lo mis- 
mo serán mero lujo los ferrocarriles á las regiones frías, que casi 
no producen artículos de exportación ; en no lejano futuro por 
cada reinoso habrá á lo menos diez calentanos. Una de las fatali- 
dades del país fue sin duda establecer la capital en tierra fría y 
excéntrica por añadidura, y otra, que no exista ciudad importante 
hada las fuentes del Magdalena, indisputable centro geográfico 
de Colombia. 

, Páramo 
_ Fría 
^^ Templada 

Cálida 
Tórrida 



Figura 146 'Diagrama comparativo de las áreas habitables en los diversos 

climas colombianos 

Conforme de todos es sabido, los vientos dominantes entre los 
trópicos son los Alisios, que según teoría generalmente aceptada, 
aun cuando discutible, provienen de la desviación de las corrientes 
de los polos al ecuador, generadas por diferencia de temperatu- 
ras y presiones y desviadas de Occidente á Oriente, ó mejor dicho, 
al NE. y al SE., por virtud del movimiento de la tierra, Es claro 



368 Nueva Geografía de Colombia 



que en el fenómeno también tiene parte la marcha anual del sol 
de trópico á trópico, de acuerdo con la oblicuidad de la eclíptica, 
ya que esa marcha lleva y trae el ecuador térmico, bien que de- 
jando predominar el calórico en el hemisferio Norte, de suerte que 
nunca baja á nuestras costas atlánticas isoquímena inferior á 27°, 
por lo cual podemos afirmar en cierto sentido que Colombia se tien- 
de entre dos ecuadores, puesto que uno térmico cruza casi perma- 
nentemente el referido litoral. 

Empero, la disposición y altitud del relieve colombiano no deja 
soplar libremente los Alisios, que tienen que estrellarse sobre los 
Andes : no dominan de una manera regular sino en la Costa Ca- 
ribe, de ordinario con g^ran violencia, pues su fuerza se acrecienta 
por los focos ardentísimos que rodean el mar de las Antillas, conoci- 
do engendrador de los huracanes de las Antillas. Por fortuna esos 
huracanes jamás asuelan á Colombia : apenas sucede que los vientos 
del E. y del NE. llegan convertidos en tempestad y hacen estre- 
llar el mar en las playas sin abrigo. Los violentos Nories del golfo 
de México tampoco alcanzan nuestra costa sino muy decaídos. Con 
frecuencia, cuando el sol está al N. de la equinoccial (Julio á No- 
viembre), corren á lo largo de la costa los vendavales (vientos de 
"aval," ó sea del W.), mas sin prevalecer en tierra sobre el ali 
sio ; mientras el vendaval aparece en las altas regiones atmosfé- 
ricas, la corriente marítima del W. que baña la costa, marcha con 
velocidades de más de 7 kilómetros por hora. 

Cuanto al alisjo, que sopla con más fuerza ep el día, aumenta 
su velocidad cuando se levanta el sol, y declina con dicho astro, de 
manera que casi desaparece por la noche. En la Costa y los Lla- 
nos hasta lo reemplaza la brisa de tierra (en el Llano brisa del 
cerro), causada por el enfriamiento del suelo, lo cual hace espe- 
cialmente gratas las primeras horas de la noche en todas las tie- 
rras cálidas, puesto que en todas se presenta entonces la brisa, bien 
que con varia intensidad *. En las altiplanicies de la cordillera es al 
amanecer cuando cesa la quietud de la atmósfera, y corre brisa 
tan fresca como penetrante, porque los alisios convergen de la 
llanura hacia los páramos que se tienden de Chita á Sumapaz, por 
lo cual, según la estación, llegan del SE. ó del NE. En los valles 
del Magdalena y del Cauca-Patía, el viento que transmonta las 
cordilleras es desviado hacia el N., en tanto que en el bajo Mag- 
dalena el rumbo de las corrientes alterna del N. al S. y del S. al 
N., con el del NE. y el del NW. 

Los alisios del hemisferio norte corran con su máxima regula- 
ridad cuando el sol está al S. del ecuador (Noviembre, Marzo), ti- 
rando entonces francamente del NE. y aun del N. ; pero calman y 



* " Las noches claras y bellas transcurren entonces deliciosas, sin dar la 
sensación de tiempo ; el alisio no corre y las brisas contrarias se mantienen en 
equilibrio sobre la selva. La luz difusa hace los objetos visibles por grandes ma- 
sas hasta el lejano horizonte, pero la mirada se dirige invenciblemente hacia la 
bóveda celeste, de un color negro transparente, salpicada de luz de los astros y 
á menudo surcada por las huellas luminosas de las estrellas errantes. Si á la hora 
de mayor calor en el día los habitantes se entregan á la siesta, es decir, se refu- 
gian en los sitios más frescos y oscuros de las viviendas, durante la fresca noche, 
al contrario, todos salen al aire libre para respirar con entera libertad, para go» 
?ar de todas las dulzuras de la vida y de la sociedad." — E. Reclü?. 



Nueva Geograf ía de Colombia 369 



dejan campo á vientos instables del S. y SE. cuando el sol se ha 
trasladado al N. de dicha línea equinoccial (Abril, Octubre). En- 
tonces es cómoda la navegación de bajada en los ríos orientales, 
porque el viento del W. ayuda á las barcas, y es, al contrario, pe- 
nosísima la operación inversa. En la época del viento normal la 
corriente aérea y la fluvial avanzan en dirección contraria, lo que 
facilita los viajes de las barcas ; en los ríos de mínima pendiente, 
como el Arauca, sucede que una parte de las ag-uas remonta con 
el viento, mientras la otra sigue su curso normal. Si entonces hay 
cambio de tiempo, acaecen chubascos temibles, que producen violen- 
to oleaje. 

El alisio poco se deja sentir arriba de los raudales del Orino- 
co, y los montes de la Guayana cierran el paso á los vientos del E. 
para las regiones intermedias entre esos raudales y los del Rione- 
gro. Allí hay sitios donde, como en algunos del interior, es fama 
que nunca hace viento ; la atmósfera se mantiene perfectamente 
tranquila, el calor es insoportable y los mosquitos llenan el espacio : 
tan densas son sus nubes. Allí los rayos de tempestad sin trueno 
son más comunes que en otras partes, en especial al aproximarse 
la época de las lluvias : " diríase que el aire palpita en sacudidas 
luminosas." También en la entrecordillera, donde el calor es más 
intenso y la atmósfera se renueva menos, con frecuencia el aire 
es completamente inmóvil. 

En Panamá los alisios del hemisferio N., por la disposición del 
terreno, soplan más bien del N. que del NE-., y en la época llu- 
viosa (Mayo-Noviembre) ceden el campo á los vendavales ó ali- 
sios del SE., transformados en una especie de monzón. En la costa 
N. NW. del Istmo, los Nortes suelen ya causar algdn daño, lo mis- 
mo que los huracanes, que en más de una ocasión han producido 
considerables naufragios. 

Cuanto á la zona del Pacífico (Chocó), como se perfila libre- 
mente entre los alisios de los dos hemisferios, aunque barrida re-* 
gularmente en verano por vientos del N., por su posición, resulta 
sometida á los remolinos producidos por el choque de los dos vien- 
tos mayores, de donde que allí domine una banda de brisas locas 
y de calmas, esencialmente molestas para los buques de vela. Las 
corrientes marítimas, ayudadas por mareas dp hasta 12 ms., tam- 
bién son muy variables al N. de la Buenaventura. Hacia la fron- 
tera ecuatoriana ya los vientos soplan del S. y del W., lo que no 
impide que los cordonazos de San Francisco se dejen sentir allí tan 
regularmente como en la América Central, y causen inundaciones 
represando las bocas de los ríos. 

En las regiones ecuatoriales las estaciones están reguladas 
por las lluvias, que á su turno obedecen á la marcha del sol. Llue- 
ve cuando ese astro está cerca de la equinoccial, en tanto que el 
cielo se conserva despejado cuando se aproxima á una ü otra lí- 
nea tropical. Por esta razón dos veces al año las nubes lluviosas 
pasan sobre el país, que en tesis general debería tener dos estacio- 
nes alternadas de lluvia y de sequedad : verano é invierno. Esto 
sucede, en efecto, en los llanos, donde el invierno y el verano se 
reparten por mitad el año ; 'pero se modifica en las cordilleras y 
^n las selvas amazónicas ; allá porque resultan dos períodos tri« 



37^ Nueva Geografía de Colombu 



mestrales lluviosos separados por otros dos secos^ en tanto que acá 
llueve nueve meses, por su proximidad á la equinoccial y por la 
disposición del suelo. Mas debe advertirse que esas estaciones uo 
son tan regulares y precisas como las de la zona templada. 

Por causa de la disposición del relieve de Colombia las lluvias 
más copiosas caen sobre los dos frentes (E. y W.J de los Andes y 
también sobre la Sierra de Santamarta. En todo caso, la cantidad 
media de lluvia que en el año recibe Colombia, supera en mucho á 
la que cae en las reg^iones templadas de Europa, si se exceptúa la 
Goajira ; en la Sal/ana ya excede de un metro ; pasa de dos en la 
Costa, rebasa los tres en la falda oriental de Sumapaz y el Caque- 
tá y la Costa W. de Panamá, y alcanza las cuatro en la hoya del 
Atrato. Sólo en la Goajira no pasa de 0.50. En general, la capa 
media de lluvia anual puede estimarse igual á 2 metros para todo 
el país, y su volumen disminuye, como se ve, de la periferie el 
centro. 

Esto sentado, Colombia, por lo que á lluvias hace, divídese ne- 
tamente en tres zonas : la en que llueve siempre ó poco menos, que 
es la mayor y abarca las regiones llanas y selvosas del W. y me- 
diodía ; la en que llueve dos veces al año y comprende la montaña, 
pero en la que el fenómeno es más regular al N. que al S. ; y en fin, 
las llanuras herbáceas, en las que con mucha exactitud medio ano 
llueve sin interrupción, y medio año escampa, y que comprenden la 
región atlántica y el Llano. Como esas zonas están en íntimo contac- 
to y los vientos pasan á veces con suma facilidad de una á otra,pro- 
dúcense alteraciones, tanto más cuanto una simple colina, una faja de 
bosque, bastan para detener las nubes, de donde resulta que muchas 
veces dos porciones de suelo vecinas aparecen distintamente rega- 
das, y al contrario. En la costa, ó sea en la llanura atlántica y en el 
Llano, llueve de Abril ó Mayo á Octubre ó Noviembre, ó sea del 
equinoccio de primavera al de otoño ; en Panamá el fácil contacto 
^ntre los vientos de dos mares retrasa la estación lluviosa hasta un 
mes, pero en cambio lo prolonga luego, por lo cual resulta mucho 
más larga que la de sequía. En las montañas las dos estaciones se- 
cas principian con los solsticios, y las lluviosas con los equinoccios, 
ó sea duran 90 días cada una, salvo en los valles bajos y selvosos, 
donde la lluvia se hace casi permanente, sobre todo si se avecinan 
al del Magdalena central ; puede decirse que la estación aquí es 
mixta, pues dura nueve meses, porque al invierno de las costas se 
agrega el segundo de las cordilleras. Como se comprende, en tres 
meses no alcanza á secarse ese suelo, y de ahí lo pantanoso y húme- 
do que es. La estación lluviosa en las cordilleras varía un poco, como 
dijimos, del N. al S., pues aun cuando sigue al sol en su carrera, al S. 
está entre zonas de perpetua lluvia, de donde resulta que los páramo^ 
al N. están más despejados en Septiembre y al S. en Febrero. Ad- 
viértase sí que con frecuencia en los páramos se invierten las esta- 
ciones, pues durante la sequía de las faldas, las nubes que origina 
el trópico son relegadas á las más altas cumbres, donde son en- 
tonces frecuentes las tormentas, granizadas y nevadas, causa de 
crecientes de los ríos, singulares á primera vista ; baja entonces 
el nivel de la nieve, y es más peligroso cruzar los páramos, tanto 
por el frío como por los huracanes. Al contrario, durante la época 



Nueva Gbogbaf/a oe Colombia 



lluviosa de las faldas, las mayores cumbres están secas, no sufren 
temporales y su frío es menos intenso. En los páramos no es tanto 
el frío cuanto el influjo de un viento fuerte y destemplado, y de 
un aire nebuloso, lo que los hace inhabitables ; á decir verdad, 
en estas regiones llueve todo el año, puesto que cuando allí hace 







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Golfo de Urabá 




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Cordillera Oriental (parte N.) 
Cordillera Oriental (parte S.) 
Cordillera Oriental (parte E.) 




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Valles del Magdalena Centra 








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Montañas de Antioquia 


... 






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Mesa de Tilquerres 


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§ 








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Atrato (Alto Chocó) 












t Uirái— § PiniMi (íltTÍiiu) 

■ ■■ TlU|»IH» 











































I=¡nviemo; P=pr¡mavera; E=est(o; O=otono. 
Cuadro linlélico del régimen anual úe las lluvias en Colombia 



verano, no faltan lloviznas causadas por los pocos vapores que hastA 
ellos alcanzan, principalmente en Enero y Febrero, y al cruzarlos es 
siempre peligroso hacer ruido, porqueéste desequilibra la atmósfe- 
ra, el aire frío vence entonces al cálido y se precipita hacia abajoy 
origina la tormenta. En general, pues, los mayores temporales de los 
[¿ramos ocurren en Junio y Agosto ; truena más en Febrero, Marzo 
y Octubre ; las nubes tempestuosas corren de E. á W., ó de W. á E., 



37^ Nueva Geografía de Colombia 



á partir del Mag^dalena; los más recios chubascos caen después de 
las 2 p. m., y, aunque fuertes, duran poco, dejando luego sereno el 
cielo. Por último, las cimas que sobresalen mucho sobre el suelo 
aledaño, resultan siempre más tormentosas, tanto más cuanto más 
altas y más rodeadas por valles cálidos están, á la vez que desvían 
los vientos, se arrojan de unas á otras las nubes y causan las más 
singulares perturbaciones. En el Chccó y en el Darién llueve el 
año entero, sobre todo en el bajo, á donde parece se concentrara la 
humedad del Perií ; pues al N. hay cambios por causa'de los alisios 
que entran por el golfo de Urabá. En Panamá la costa norte ex- 
puesta al alisio recibe por lo menos dos veces más agua que la del 
Sur, que se vuelve hacia el monzón. En el Caquetá sucede otro tan- 
to, bien que en unas zonas llueve más que en otras, ó bien el verano 
y el invierno se diferencian un poco más por la cantidad de lluvia 
caída en esas épocas ; también aquí como en el Magdalena central 
hay, pues, una combinación de las estaciones, lo cual, por otra parte, 
causa ciertas perturbaciones en el alto Magdalena. En general, las 
comarcas tórridas, hdmedas, selvosas, del Chocó hasta el Ca- 
quetá, están situadas en lo que se llama la zona de las Calmas, es 
decir, desprovistas de vientos, por lo cual la grande evaporación 
de un suelo tan hdmedo no es alejada, sino que se acumula en 
el mismo lugar en forma de negras nubes que se deshacen en llu- 
via cuando el sol pasa el zenit, la que terminada, deja campj á la 
evaporación que, al ponerse aquel astro, torna á caer en nuevos 
aguaceros, casi siempre acompañados por fuertes y numerosas des- 
cargas eléctricas, y sostenidos muy á menudo hasta el amanecer, 
repitiéndose sin cesar el mismo si cío, que, como es natural, man- 
tiene atmósfera hümeda en demasía ; cuando soplan algunos vien- 
tos, llegan los días sin lluvia, entre Noviembre y Marzo, pocos en 
él Chocó, más numerosos en el Caquetá. En los valles selvosos y 
encerrados pasa algo semejante, por cuanto los vapores no al- 
canzan á salir del marco de la cuenca, caen fundidos en la misma, 
y sostienen excesiva humedad, causa de mayores lluvias. Al con- 
trario, en los Llanos, por cuanto son regulares los vientos, las es- 
taciones son siempre marcadísimas : llueve seguido de Abril á Oc- 
tubre, ó sea con un mes de diferencia sobre la costa panameña, 
y el verano real ó de absoluta sequedad no aparece sino en Di- 
ciembre, Enero y Marzo, pues en los otros meses no falta algün 
aguacero, así como en el invierno alguna interrupción ó veranito. 
En la costa adántica la aislada Sierra Nevada de Santamaría, 
como es natural, causa ó produce condiciones singulares'en el clima 
que la envuelve. 

Por lo demás, como en todas partes, el invierno tiene varia- 
ciones, pues ora los aguaceros son torrenciales, pero sólo de al- 
gunas horas, ora menores y constantes hasta por treinta y aun 
más horas, ya á modo de chaparrones con truenos y granizo ; un 
día llueve por la mañana, otro por la tarde, y aun hay días en 
que no cae una gota de agua. Al contrario, en el verano no es 
raro que caigan algunos aguaceros, aunque menos fuertes. En el 
máximum del invierno realmente tropical 6 de seis meses, hay una 
singular interrupción que se llama verano de San Juan y dura al- 
gunos días hacia fines de Junio, el cual interrumpe en las cordille^ 



Nueva Geografía de Colombia 



373 



ras las gardas, tan destempladas y molestas entonces ; en Diciem- 
bre, en los últimos días, hay en e'stas otro verano llamado de San 
Martín, y por último, hacia los primeros días de Febrero caen al- 
gunos aguaceros que se llaman de la Candelaria. La causa de 
estas anomalías la indicaremos en su lugar. 

En fin, las nieves perpetuas, contra lo que han escrito muchos, 
ofrecen en Colombia una horizontal casi perfecta, ya que en sus 
extremos está á 4,560 ms., término medio, tanto en Chiles y Cum- 
bal como en Santa Marta, muy poco menos en Chita y muy poco 



8 



o 



i- 



8 8 

O ° SantatNarta 

o o Chita 

o o Ruíz 

o o Tolima 

^ ° Barragán 



^ 

■^ 

c! 
H 






Huila 









p„racé 


° COCOTIUCOS 








0.0 Cumbal 








0.0 Chiles 








I 



Figura 147 — Diagrama representativo de las oscilaciones anuales del nivel infe» 

rior de las nieves en los nevados 



más en los nevados del Quindío ; casi en todos hay heleras, las 
que por teVmino medio bajan hasta 4,350, quedando más altas en 
Santamarta y más bajas en el Huila, donde, contando desde el 
pie de ellas, la nieve mide 900 mts, cuando en Chiles sólo muestra 
367, en Cumbal 339, en Puracé 300, en los demás Coconucos 240, en 
Santa Isabel 400, en el Ruiz 740, en Herveo 870, en el Tolima 



374 Nueva Geografía de Colombia 



1,240, en Chita 900 y en Santamarta 800. En invierno la nieve 
Suele bajar hasta 3,goo y en verano retirarse hasta los 4,750, lo 
cual significa que la nieve oscila unos 650 ms., bien que esto es en- 
teramente accidental ; de 4,000 á 4,200 la nieve sólo dura días, y 
de 4,200 á 4,400 algunas semanas, pero hasta los 3,800 ms. los tem- 
porales suelen ser de nieve más que de agua. De lo dicho resulta 
que en invierno nevan en Colombia varias cimas, así como tam- 
bién que se ha exagerado mucho la altura de otras. Los ne- 
vados decrecen sin cesar, á juzgar por los datos recogidos, y con 
esto ayudan á modificar el clima ; por ejemplo, antes que el Puracé 
perdiese 200 ms. de nieve por hundimientos de su copa, los vientos 
helados dominaban en la llanura de Cajibío, en la que se cultivaban 
frutos de clima frío y no existían serpientes de tierra caliente; pero 
después de ese hundimiento el clima subió varios grados, hoy allí 
no se da el laurel de cera, y pululan aquellas serpientes. También 
á Cartago se daba temperatura de 24^.5 al principio del siglo pa- 
sado, cuando era opinión general que en el Quindío había más topes 
nevados y éstos, más enlazados entre sí, formaban un solo todo ; 
hoy Cartago tiene 28°, y esos nevados, menores en número, es- 
tán perfectamente separados entre sí, salvo los días de tormenta, 
en que la pampa intermedia se cubre con 10 á 20 es. de nieve : 
¿ será esto por derrumbes de las nieves ó por disminución de ni- 
vel ? Lo ignoramos. Bueno es hacer notar que en muchos lugares 
la temperatura se ha disminuido á sabiendas en las publicaciones, 
creyendo que con esto se alucina á los extranjeros. 

Otro elemento necesario para la perfecta inteligencia de núes- 
tra climatología es la amplitud de la variación de la temperatura al 
aire libre, pues en unos lugares es casi insensible y en otros presenta 
intensas modificaciones. En las altiplanicies^ por ejemplo, no es raro 
que baje á 0° al amanecer, y alcance 22 á las dos de la tarde, es 
decir, que presente una variación de 22° ; en Panamá cuando pasa 
de 30^ al medio día, á 22 á la entrada de la noche, todos se que- 
jan del repentino cambio del tiempo ; en Popayán es raro que la 
oscilación exceda de 3° en el día. A este respecto tenemos, pues, 
climas consianiesy climas variables y climas exíremos, tanto por lo que 
hace al día, como considerado el año entero ; en este último caso 
suelen encontrarse oscilaciones hasta de 30° á la sombra y de 50^ 
al rayo del sol. 

Por otra parte, la enorme diferencia de temperatura entre las 
cumbres y Tos. valles ardientes, á veces apenas separados por es- 
carpadísimo muro, hace que el aire frío de aquéllas y el cálido de 
éstos baje y suba por las estrechas cañadas con violencia tal, que 
^cerca de la cresta adquiere la furia de huracán que imposibilita el 
paso en ciertas horas y quema la vegetación ; en crestas más ba- 
jas entre dos valles ardientes ó en los corredores montañosos, ssn^ 
huracán destroza los edificios y desarraiga los mayores árboles. 
En la parte baja poco se siente el viento, pero el aire se enfría mu- 
cho y reduce de noche las temperaturas, á veces hasta en 15®, con 
mucha frecuencia en 10^, lo cual, unido á las aguas, que también 
Suelen llegar frías ó poco menos, produce climas malsanos en sumo 
grado. Ese cambio tan notable de temperatura origina abundan- 
tes rocíos que producen espesa neblina que ocupa el fondo de las 



Nueva Geografía de Colombia 375 



depresiones mientras los topes surgen limpios, bañados por un pá- 
lido sol. A medida que éste se levanta sobre el horizonte, también 
lo hacen las nieblas, lentamente, hasta llegar antes de medio día á 
la zona templada, dejando así despejado el fondo ; pero al llegar 
el astro al zenit, obra más sobre ellas y, ó las levanta en rápidos 
torbellinos, ó las reúne para formar las nubes de tormenta ; en 
verano, cuando el sol las levanta, producen en la falda tenue lloviz- 
na ó lluvia corta, que se llama alzar la niebla 6 pasar la nube, 
pero por la tarde retoman á la falda, ó bajan á beber agua, como 
aquí se dice. Esas nieblas en los topes parámosos, cuando el sol 
los calienta hasta los 23° al aire libre, originan llovizna que hu- 
medece las cumbres, produce ricas mantas de gramíneas y fuen- 
tecillas principio de los ríos, y son causa de su clima tan destemplado 
y variable. De lo dicho resulta que la hora mejor para cruzar los 
páramos es la de la mañana, cuando están despejados y el equili- 
brio del aire es completo ; después, ese equilibrio se hace instable, 
y por las nubes que los envuelven, aquí se les llama rucios. Como los 
corredores montañosos se abren de N. á S., allá hay más tierra 
caliente, acá forman los páramos masa más compacta, y el alisio 
del NE. encuentra amplias puertas, por lo cual el viento que do- 
mina en los valles montañosos no fríos es de N. á S., ó bien de E. 
á W., <5 á la inversa, según sea la falda con respecto á la vaguada 
ardiente, de ordinario en calma al medio día. 

Por lo hasta aquí dicho, puede verse que el clima en las di- 
versas partes del país tiene cierta igualdad anua, bastante extrema 
en las partes altas y bajas, primaveral en la media ; y á un tiem- 
po y por sienpre muestra superpuestas las cuatro estaciones que 
el año hace rodar en otras latitudes. Resumiendo lo que an- 
tecede, tendremos : las elevadas serranías cubiertas, en escala des- 
cendente, hasta los 3,cxx), por nieves, pajonales, arbustos sueltos y 
algún bosque, constituyen el páramo, en general escaso en vege- 
tación y combatido por vientos secos cuya influencia llega hasta la 
llanura. A su pie, la tierra fría, hasta los 2,400 ms., se compone en 
general de grandes montes que guardan algunas planicies, valles 
selvosos, aguas vivas, terrenos fértiles, cielo á menudo claro y me- 
lancólico, todo combatido por vientos tan impetuosos como fríos. 
Más abajo, hasta los 1,000 ms., queda la región templada, fértil, rica 
en aguas y selvas, á veces fría á la sombra, con notables variacio- 
nes en la temperatura del día y la noche y cielo con frecuencia 
nebuloso, sobre todo al ponerse el sol, cuando las nubes se aproxi- 
man al suelo ; la temperatura varía tanto menos con la altitud 
cuanto más insensiblemente cambia ésta y menos bosques hay. En 
fin, la región caliente en que la vegetación vigorosa cubre con 
manto de eterna juventud un clima ardiente, mientras el cielo 
muestra lejanos, frecuentes y silenciosos relámpagos, permanece 
medio año cubierta por un velo, y entonces, aun cuando no llueve, 
abundante rocío humedece las plantas ; faltan sí las praderas de 
fresca y tierna yerba salpicada de flores. 

También nuestros climas se caracterizan por los movimientos 
del barómetro, pequeños pero siempre regulares, horarios é imper- 
turbables, cualquiera que i>ea la altitud del lugar, no menos que 
por los más varios del termómetro en la montaña; por vientos que 



376 Nueva Geografía de Colombia 



aunque secos, en las alturas mantienen la frescura y el verdor de 
las plantas, merced á precipitaciones de la humedad que provocan, 
y en la parte baja, saturados de humedad á pesar de su transpa- 
rencia, sostienen la vegetación, de otro modo imposible en regiones 
donde falta largo tiempo no sólo la lluvia sino hasta el rocío, bien 
que en éstas la sequedad aumente día por día, como en la Goajira, 
hoy por esto casi inhabitable ; de ordinario las nubes más bajas 
están á 1,200 ms. y causan las densas nieblas que envuelven esa 
zona parte del año, y las más altas y espesas á 3,300, bien que va- 
pores leves llamados carneros rebasen la altura de los nevados, 
en los que el higrometro marca 25° cuando llega á 100 en las 
selvas húmedas del Chocó-Caquetá, siendo aquellos carneros los 
que dan las partículas que reflejan la luz solar y orlan á media 
noche, con pálido resplandor, el tope de las cordilleías, como bri- 
lla de lejos la atmósfera de una ciudad iluminada por la electrici- 
dad. Este fluido abunda en el remate de la zona templada, como 
es natural, por la lucha del calor y el frío y el roce de los fuertes 
y encontrados vientos ; allí sus explosiones son más violentas y fre- 
cuentes, sobre todo al pie de las cimas nevadas que surgen casi ro- 
deadas por valles cálidos ; en la zona fría son menos frecuentes y 
periódicas, pero se forma mucho granizo, principalmente en los 
páramos, por cuanto allí hay casi siempre electricidad negativa, 
la que no se halla sino corto tiempo abajo de los 1,000. En la re- 
gión polar ó de los nevados, el granizo cae sin tronadas, con nie- 
ve, aun en mitad de la noche, pero los rayos son muy raros. En fin, 
en los grandes valles, principalmente en los murados por altas cres- 
tas, las tempestades son constantes y frecuentemente ocurren entre 
el anochecer y la media noche, sobre todo en ésta, y las tormentas, 
de ordinario periódicas, estallan dos horas después de culminar el sol, 
cuando el fluido se acumula en las primeras nubes, es mayor el ca- 
lor y casi mínima la marea barométrica, por lo cual nuestro gran 
río bien merece el dictado de padre de las tempestades. Por último, to- 
dos los demás fenómenos meteorológicos tienen aquí cualidades pro- 
pias, como sucede con el azul del cielo, más intenso en las gran- 
des alturas, á la inversa de la refracción horizontal y de la luz, que 
en ciertas zonas bajas adquiere brillo y transparencia impondera- 
ble, que si auxilia á la vegetación por darle mayor desarrollo, fa- 
tiga el ojo y los nervios, y hace más simpáticos los más velados 
paisajes de las altiplanicies frías, á pesar de su carácter melancólico *. 
Conviene ahora tratar de la nosografía en general, antes de 
precisar algunos datos climatéricos sobre cada una de las porcio- 
nes en que hemos dividido el país. También en este punto la alti- 
tud, así como agrupa los productos de los diversos climas, agrupa 
las enfermedades de todas las zonas, con el ítem de haber algunas 



• meteorología comparada de algunas poblaciones 

Altura Presión del aire Tero p. media Lluvia media 

Honda 208™'- 74*™- 27O7 im.820 

Ibagoé 1-323 658 2i°8 im.426 

Mcdcllín 1.508 639 20°5 ini.377 

Bogotá 2.645 562 14^5 im.105 

Túqucrres 3.107 529 13° i™'2io 



Nueva Geografía de Colombia 377 



que se hallan á todas las alturas, y otras que son en cierto modo ca- 
racterísticas de nuestro suelo, ora por la ardiente temperatura de la 
reg-ión baja, ora por las repentinas transiciones del aire en las altas 
cumbres. A este respecto, el país en su patología ofrece no menos 
vicisitudes que la historia de sus hijos, pero sin mejorar en definiti- 
va ; á las enfermedades nativas del terreno se juntan hoy las exó- 
ticas, tanto más aprisa aclimatadas y aun complicadas con otras, 
cuanto menor ó nulo fue el esfuerzo hecho para impedir esa inva- 
sión ó siquiera retardarla : precisa ha sido la bondad general del 
clima para que la población haya podido aumentarse, más ó me- 
nos bien ó mal, en todas sus regiones. 

En la tierra caliente, á menos de 1,000, sea costa, valle ó lla- 
nura, cuando el suelo no es barrido por vientos continuos, á causa 
de la humedad impera sin rival el paludismo (ó anemia ó mala- 
ria), que no respeta raza ni edad, es el grande obstáculo que se 
opone á la inmigración y mejora de esas fértiles regiones, y rige 
no sólo la vida del individuo sino también el modo de ser de la lo- 
calidad queiiabita. A semejante azote se une hoy el de enfermeda- 
des venidas del viejo mundo, y el de la fiebres amarillas y biliosa 
remitente, endémica ésta, esporádica aquélla, lo mismo que otras de 
tal clima. Las fiebres intermitentes son comunes al entrar el verano, 
y las éticas hacen estragos, no sólo á causa de lo ardiente del clima, 
que agota al individuo, sino también por la vida fácil y la sífilis que 
esto ocasiona ó generaliza más y más ; en algunos lugares causa ho- 
rror el punto á que esto ha llegado. En los parajes cálidos batidos 
por el aire de los nevados son muy frecuentes la tisis y demás afec- 
ciones graves del pulmón. Debemos nombrar también la hiperhe- 
mia intertropical, que tanto perjudica á los ojos ; las diarreas, la 
hepatitis, hipertrofia del hígado y el bazo ; los exantemas febriles, 
las epidemias de erisipela, la hemaluria chylosa ; las mordeduras 
de animales ponzoñosos, la tenia ; la linfangitis perniciosa, pro- 
bablemente palustre, que ora se parece al reumatismo articular, 
ora á la erisipela ambulante, y termina por supuración ; el beribe- 
ri, contagioso, que á veces alcanza á ser epidemia ; las ulceras re- 
beldes y escrofulosas ; las fiebres eruptivas, la caquexia palus- 
tre, el cólera, por fortuna muy raro, y la común y peligrosísima 
insolación. En general, puede decirse que las enfermedades de 
esta zona son producto ó consecuencia de una intoxicación. De 
ordinario parece que existe cierta atracción entre el paludismo 
y la disentería que abunda sí más en las regiones altas, como si fue- 
ra el paludismo de la región fría. La raza negra de la región cáli- 
da sufre especialmente la forunculosis, la eczema, la psoriasis, que 
es la lepra de ella, la cloasma, el beriberi, la elefantíasis de los 
miembros inferiores y del escrotum, especialmente el áinhum, y, 
si bien resiste mejor el paludismo, la sífilis la devora con increí- 
ble fuerza. Hasta enfermedades que al parecer sólo deben ha- 
llarse en la región fría, se presentan aquí en la cálida, como la 
gripa, la bronquitis, la tuberculosis. La viruela, esporádica, há- 
llasela en todas partes, pero si causa más estragos en esta zona, 
de la cual es exclusivo el carate, contagiosa cuanto repugnante 
enfermedad que presenta varios tipos, ataca en especial á la gente 

Nueva Geografía de Colomhia tomo 1-25 



37^ Nueva Geografía de Colohbu 



mal vestida y mal alimentada y sujeta á rudas labores, cuya piel 
convierte en escamas de camaleón ; de preferencia se desarrolla en 
los suelos secos, silíceos y feldespáticos, y en el Valle de Upar lo 
atribuyen á picaduras de un mosquito especial. El tétanos y el cán- 
cer, relativamente raros en tierra fría, son frecuentes en tierra ca- 
liente, por lo cual spn allí muy pelig^rosas las más leves heridas, so- 
bre todo en el Valle del Cauca, donde es tan común el segundo, que 
la g-ente lo mira como contagioso. En el Llano figura además una 
ulceración que empieza como botones de Biskra, pequeñas indu- 
raciones cutáneas, y que repite después de la curación. Tanto de 
la tierra caliente como de la fría son el coto (bocio), sobre todo 
de la templada, terrible enfermedad que embrutece la raza hu- 
mana y que proviene del uso de malas aguas. En fin, la más espan- 
tosa de las enfermedades, la elefantíasis de los griegos, extiende su 
lúgubre manto sobre todo el país, por falta de cuidado y de laza- 
retos ; le hemos observado marcado antagonismo con el carate, se 
desarrolla principalmente en los suelos calcáreos, y por error, el pue- 
blo cree la causa el más ligero enfriamiento repentino del cuerpo, 
en especial si se deriva de bebidas agridulces frescas. Lo dicho pu- 
diera hacer formar juicio desfavorable de las tierras cálidas, que 
tanto se han desacreditado contra toda verdad ; pero no : á la sin- 
cera enunciación de sus inconvenientes debe seguir lo que son en 
la práctica : tiempo hace que ellí no hay grandes epidemias de nin- 
guna especie ; la mayor parte de los colombianos residen en ellas, 
aumentándose su número sin cesar, salvo muy contados puntos en 
los que la población está casi estacionaria, y esto á pesar de la nin- 
guna higiene del pueblo, de su falta de recursos y auxilios médi- 
cos, de los desmontes y de la explotación de selvas y minas. De lo 
dicho se deduce que es la gente pobre la que sufre más y la que 
por sus tareas está más expuesta á las picaduras de insectos y ali- 
mañas, lo cual explica también su costumbre de no recorrer el 
campo sino en las horas de luz. 

Por causas enteramente geológicas, algunos sitios como Car- 
tagena, la hoya del Rionegro, &c., presentan enfermedades es- 
peciales al par que singulares. La tala del bosque, la desecación 
de los pantanos, el cultivo del terreno, mejorará día por día esta 
zona, como lo demuestra la experiencia, ya que hasta en sitios mal 
reputados se encuentran personas octogenarias y aun centenarias. 
Como en la época del descubrimiento, nuestro suelo, por razones 
obvias, era más sano y sostenía una raza de seguro aclimatada, 
los mestizos á que ella dio origen, son, junto con los derivados de 
k raza negra, la esperanza de la Patria para vencer los inconve- 
nientes de esta zona, la que ese día por su aluviones, únicos en fe- 
racidad, sustentará un pueblo de los más opulentos del globo. Re- 
sumiendo, tendremos que en verdad no son malsanos sino los sitios 
privados de ventilación, sobre todo si son valles hondos, á causa de 
la intensidad de miasmas que produce la temperatura cuando llega á 
24°, por reflexión del calórico radiante. También en los valles sujetos 
á periódica inundación del bosque, el paludismo alcanza proporcio- 
nes colosales ; en cambio, en las costas y playones sin manglares ni 
mezcla estancada de aguas dulces y saladas y batidos por la brisa, 
el clima es sano, absolutamente sano. Por desgracia, el más eficaz 



Nueva Geografía de Colombia 379 



de los medios para combatir la intoxicación palúdica, el uso de 
los sanaiorium, es aquí del todo desconocido ó desusado por el pue- 
blo, si no es en pequeña escala, ó sea en los suelos en que la inun- 
dación periódica le obliga á ser trashumante ó poco menos. 



M («> 



aElefantiasis griega 



> 
.Sífilis " " \ 

-Tifo 



-Disentería 
-Hepatitis 
Viruela 




■Tuberculosis 

-Bocio 

■Afecciones cardíacas 

■Neuralgias 

■Reumatismo 

"Afecciones pulmonares 

Paludismo 

Fiebres peroiciosai 

Berlberi 

Insolación 

FiCmparamam lento 

-Baquitismo 

'Oftalmías 



O H 3 S 

5-. g o p 

§• -S. 3 

p O 

o 



Figura 148 — Diagrama indicativo del escalonamiento altimétrico de las princi- 
pales enfermedades 

I 

En la región fría la nosografía cambia de aspecto: el paludis- ' 
mo y la fiebre amarila,ó no existen ó no revisten gravedad mayor; • 
la viruela fue más perniciosa, pero retroceden sus estragos ante la 
vacunación cada día más general, pero aún, por desgracia, no 
obligatoria. La gran epidemia de esta zona es el tifus (que en la 
cálida pasa inadvertido entre hermanos más crecidos), y la tifoi- 
dea es, puede decirse, endémica. Hállanse el reumatismo agudo 
y sobreagudo ; las sífilis, tan desarrollada en las ciudades como 
en la zona cálida, por falta de disposiciones legales ; las afecciones . 
agudas, simples y complicadas del pulmón (las más mortíferas , en 
el ejército) ; la bronquitis y las demás conocidas de las vías respira- ' 
lorias, sobre todo las crónicas, seguidas de complicaciones cardía- 
cas ; las afecciones del aparato digestivo (diarreas, disenterías, 
catarros, &c.) ; las del corazón y, sobre todo, las del hígado, prin- 
cipalmente la supuración. También abundan el raquitismo y la ' 
sordomudez, si el clima es muy húmedo ; á veces la caída de 
los dientes ; la verruga ó pirexia, con erupción de extensión varia , 
y distinta forma, contagiosa, de mal carácter ; los epiteliomas del 
rostro, lentísimos en su crecimiento, pero que reaparecen después 
de cortados ; las afecciones puerperales y la coqueluche, que ha« 
cen estragos en madres y niños ; la dematosis ; la fiebre eruptiva 



38o 



KuEVA Geograf/a de Colombia 



ZONAS 



Casatiire, Alto 

— medio 

— bajo 

San J^artln (centro)... 
Coqueta. Alto 

— centro 

— ba|o (AntzoiiM'.. 
Goajira. Ba]a 

— alta 

El Catatumho (bajo) 

— Ocaña.... 

— Cúcuta..., 

— Páramos. 

la Costa 



Valle de Upar... 

Tierra adentro 

Montes de María... 

Sabanas 

Sinú... 

MagdaUíta central. 

El Tolima (bajo)... 

^ (aíto)... 



Mesa oriental 

Cuenca de Labateca. 

Páramos 

Ca^ón del Sube 

Guanentá-Jeridas 

Tundama. 

Valles laterales. ... 

La Sabana 



TERMüMETRIA 



Mesa occidental 

Antioquia (Santa Rosa) 

— cZara^rosa)... 

— mesa 

— C'iñón . 

Cauca (valle) 

Pupayán (valle 

Palia tbaju) 

— (sito) 

Túquclres 

Chocó. (Alto valle) 

— (Alta mes i) 

— bajo 

Pamtíttá (Norte) 

— ". (v^hiriquí)... 

— (LXirién) 



250 

30 

33 

37 

27 

3' 
27 

31 
27 
32 
24 



31 
29 



28 
31 

2Q 
26 



17 

5 
28 

22 
14-16 
8á3i 

14 



12 

29 

[2-22 
26-18 
22-29 

19 
29 

20 

10 

30 
29 

27 
26 

30 



VERANO 



Tenpentnnii^ 
lócala 



I I 



I 

s ja 



62° 

57 

57 
42 
67 



25 



3t° 

31 

37 
30 
35 

38 

32 
5 



50 35 



20 
32 



36 



35 
30 



21 



50 

25 
42 



35 

31 
32 

38 
10 



S 



2(P 

23 
24 

24 
28 

20 

20 



27 



O 
20 



30 
20 
20 

32 

S 



18 



38° 



38 



26 



S8-40 
38-40 



38 



9 
38 



25 






o nAO 



54°l 96 



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Cuadro sintético de la termometría colombiana 



Nueva Geografía de G>lombia 381 



y el mal de San Antón (lepra). En los páramos priman las of- 
talmíaSy las afecciones del pecho y el etnparamnmiento. En toda la 
zona fría abundan las afecciones nerviosas, principalmente las 
neuralgias ; y, por ultimo, señalaremos la más grave de todds, Ja 
tisis mesentérica, que junto con la clorosis, ambas muy comunes, 
producto ésta de un aire pobre en oxígeno, causan verdaderos és- 
tragos. En resumen, la zona frfa, si es sana y á la inmigración 
ofrece magnífico lote, su aire pobre, por dilatación, alimenta uña 
raza poco fuerte para el trabajo, de donde que resulte mayor llt 
longevidad media en la tierra caliente. 

Ahora, concluidas las premisas, consideremos á la ligera las 
diversas regiones en que climatéricamente puede dividirse el pafs : 
al NW. tenemos el himo^ que sin el Darién, ofrece clima esencial- 
mente marítimo ; al W. el Chocó con el Darién ; á la I. del Magda- 
lena la Mesa Andina (central izquierda), que comprende á Túque- 
rres. Pasto, Almaguer, Popayán, Valle del Cauca, caiíón del mis- 
mo y Mesas de Antioquia y Chocó ; á la D. del mismo la Mesa 
Granadina (central derecha), que comprende á Fusagasugá, Rione^ 
gro. Muzo, Cáqueza, Tenza, Bogotá, Tunja, Socorro, Chita, Soto, 
Ocaña, Pamplona y Cdcuta ; la regiim atlánticay al N., con el Sinú, 
María, Santamarta, Valle de Upar, Goajira y Maracaibo ; el Ca^ 
quetá al SE., y el llano al E. Como se comprende, esta división no 
es absolutamente precisa, ya que el clima á veces varía de una á 
otra sin transición repentina, y que en ellas mútiples circunstancias 
locales engendran como climas particulares, por así decir, dentro 
de los generales. 

i.° Casanare-San Martin (Los Llanos). Integramente pertenecen 
á la zona tórrida, con el año por mitad repartido en estaciones seca 
y lluviosa. Al pie de la serranía el clima es esencialmente anor- 
mal, por refrescarlo con exceso, á la madrugada, los vientos fríos 
que descienden de las cimas nevadas. En el centro de la llanura 
poco baja el termómetro á media noche ; pero en cambio, á medio 
día en verano hasta se duplica la temperatura al rayo del sol (62^), 
lo que mata á los extraños que afrontan ese calor sin grandes pre- 
cauciones. Entonces, á la excesiva sequedad del aire (56®) se 
agrega el humo del incendio de los pajonales, lo que hace casi 
irrespirable esa atmósfera de fuego. En las mesas, menos húme- 
das y mejor ventiladas, y por consiguiente en San Martín, el cHma 
es relativamente sano y fresco. La mayor temperatura media en la 
llanura, la de 35^, está fuera de Colombia, en Caicara, que es el 
infíemo de la región. 

La estación seca abarca de Diciembre á Marzo, época en que 
el cielo permanece despejado, no se oye un trueno y soplan las 
brisas del NE. y ENE., violentas á medio día, nulas durante la no- 
che, y que en vez de refrescar, aumentan el bochorno con sus 
bocanadas de fuego. Las lluvias principian en Abril, tienen dos 
máximos en Julio y Noviembre, y un mínimum hacia Septiembre. 
La máxima inundación, por'desbiorde de los ríos, acaece en Agos- 
to. Las sabanas dan paso peligroso en Junio y Diciembre j en Ene* 
ro ya está enjuta 1^ llanura. 



382 Nueva Geografía de Colombia 



2.® Caqueid (Amazonia). — Caracteriza el clima de esta zona 
una excesiva humedad ; de ordinario el cielo se muestra nebuloso, y 
Gon frecuencia caen chaparrones en el verano. Como en el Llano, 
la temperatura del medio día, al sol, es irresistible. La porción 
más fresca y sana es el valle mismo del Amazonas, frecuentemente 
velado por densa bruma en la mañana ; la zona más ardiente y 
malsana está en la parte central de la hoya del río Caquetá (37°), 
donde es fama enferma todo el que en ella permanece algfunos 
días ; mejor clima se encuentra sobre el Putumayo y el Uaupes. 
Las lluvias son casi continuas de Abril á Septiembre, con máxi- 
mum en Junio ; en verano llueve con frecuencia, especialmente en 
Diciembre. 

3.° El Chocó. — Esta regfión, sobre todo en su parte alta, es única 
4)or su clima en el Nuevo Mundo. En la porción central de la parte 
alta se mantiene el termómetro á 30°, en tanto que en la baja y 
donde llegfan las brisas del mar sólo sube á 27° ; en la mesa, en los 
valles altos y en los trozos máximos de Baudó, apenas alcanza á 21^. 
De ordinario el clima se refresca á la madrugada con la brisa de 
,1a montaña. Lo característico del clima del Chocó (como en el Ca- 
quetá) es la humedad, puesto que en lo más fuerte de lo que pue- 
de llamarse estación seca, el hidrómetro marca 90®, y por lo tanto 
allí se vive en un perenne baño de vapor que humedece la ropa y 
debilita el organismo. En invierno, de los ríos, lagunas y pantanos 
se ven salir nubes de vapores que el viento empuja contra la cor- 
dillera, y luego, tras un momento de calma sufocante, se desatan 
en lluvia cuando el sol pasa por el cénit, para reproducirse el fe- 
nómeno en la tarde y provocar un segundo aguacero, que de or- 
dinario dura hasta la madrugada. Por lo común llueve menos en 
Enero y Febrero, y más de Noviembre á Mayo en la cordillera, y 
de Marzo á Junio en las partes bajas. En los contornos del golfo 
de Urabá, merced á la acción del alisio, hay verano real de Enero 
á Marzo. 

4.° La región atlántica, por su área considerable, comprende 
porciones en las cuales el clima presenta sus diferencias. El Sinú se 
asemeja en algo á la hoya del Atrato, y es zona de enlace entre 
ésta y los Montes de María. Al otro extremo (el del E.) se tiende 
la península Goajira^ árida, inculta, donde el viento levanta remoli- 
nos de arena por ser en extremo seca, pues apenas caen algunos 
aguaceros de Septiembre á Noviembre, y al rayo del sol sube 
el termómetro á 67°. En puridad de verdad, respecto de clima 
la Goajira es una porción de las fronterizas y venezolanas tie- 
rras de Coro, con las cuales constituye un grupo especial, del todo 
diferente de los circunvecinos. En la cuenca de Maracaibo^ que 
demora al S. de la anterior, ya el invierno dura de Mayo á Octu- 
bre, sin que falten aguaceros en el resto del año, en especial hacia 
la confluencia del Zulia y el Catatumbo, por lo húmedo del suelo 
y por las grandes masas de vapores que produce el lago, verdade- 
ro polo de atracción atmosférica, y que el alisio empuja hacia las 
selvas del mediodía, en las que por la noche cruza el aire luz fatua 
á modo de fanal que á intervalos ilumina el paisaje. A juzgar por 
los datos recogidos, es también aquí donde se verifica la mayor 
precipitación húmeda de América, como que excede de 5 metros. 



Nueva Geografía de Colombia 383 



por lo cual la comarca es un verdadero sunderbund, gran labora- 
torio de miasmas y donde á la vez se halla una de las porciones 
menos sanas del país. En los anchos valles que se abren sobre esa 
selva (Cücuta, Ocaña), hay puntos donde es común ver el terríió- 
metro á 38° á la sombra, y bajar hasta 18° al amanecer. Más 
arriba, en los valles de la serranía, el clima es delicioso pero ener- 
vante. En fin, en las cimas de las cordilleras del marco de la cuen- 
ca se hallan quizá los páramos más bravos del país, de ordinario 
lluviosos y eng-endradores de frecuentes y fortísimas tormentas. 
Desde el punto de vista higrométrico, Cücuta es una excepción 
inexplicable, pues forma una mancha de aspecto goajiro donde la 
lluvia no alcanza á 2 ms. en el año. 

El Vahe de Upar, 6 sea el cañón abierto entre la Sierra Neva- 
da de Santamarta y los Andes, tiene un clima muy análogo al de 
Casanare, y como al ardiente sol del medio día siguen las fres- 
cas brisas que en la tarde bajan de la nevada, el clima es nocivo 
para el pecho. Hacia el Sur, ó sea sobre la laguna de Zapatosa, 
suele reinar una calma sufocante. Las lluvias caen de Abril á Octu- 
bre, y por la putrefacción de los vegetales en el plato de Zapatosa, 
con el principio del verano aparecen, como en todo el país, las lla- 
madas calenturas de Navidad. En esta región se producen igual- 
mente las fiebres de Chiriguaná, miradas como la ultramanifesta- 
ción del paludismo en Colombia. 

En las llanuras de Bolívar, por las condiciones geográficas y 
topográficas de la comarca, en realidad, como en el Llano, llueve 
seis meses en el año ; con todo, hacia fines de Junio, el veranito 
llamado de San Juan, á veces bastante prolongado, separa mejor 
las dos estaciones lluviosas trimestrales, que en caso contrario se 
confunden en una. En los valles cálidos y montuosos de la parte 
alta de los ríos San Jorge y Sinú, el invierno suele durar hasta 
nueve meses. En las llanuras bajas, muy húmedas, especialmente 
reinan las fiebres palúdicas en Septiembre y Octubre. En las lo- 
mas arenáceas de la comarca, en verano, el calor suele hacerse 
insoportable aun para los naturales de ellas. Hacia las costas del 
Norte suelen caer unas lluvias llamadas nories, que no pasan del 
litoral, y ocurren particularmente en Noviembre y Diciembre. En 
las lomas de María y de Tubará es notable el frío de la noche, y 
abundantísima la niebla de la madrugada. 

Cuanto al valle mismo del bajo Magdalena, donde llueve en 
los meses de Abril á Diciembre, las barrancas altas del río son 
sanas y las refresca la brisa de éste, análoga al terral de la 
Costa ; no sucede lo mismo en las fajas pantanosas que median en- 
tre ellas y las sabanas altas. El río crece un poco en Mayo-Ju- 
nio, y mucho más en Septiembre-Diciembre, tomándose peligro- 
sa su navegación para las barcas cuando soplan los temporales 
huracanados del Sinú, que se presentan en especial en Agosto, mes 
casi de verano en Chiriguaná. En el bajo Cauca los vientos húmedos 
del Sur producen molestísimas lloviznas. Aquí, en invierno el cielo 
se matiene bromizo, lo que no sucede en las sabanas altas, y la 
inundación remeda á Casanare, con su quieta y extensísima lagu- 
na. En el Magdalena central es más largo y fuerte el invierno, 
como c|ue es una zona de transición en la qjue no escampa sino d^ 



384 Nueva Geografía de Colombia 



Diciembre á F*ebrero. Aquí, en la margen derecha, no sólo existe 
otro de los infiernos colombianos (38°), sino que, segdn todas las 
apariencias, se encuentra también el territorio más insalubre de 
Colombia, en las vecindades del bajo Sogamoso. 

5.° Valle del ToUma (Alto Magdalena) — Esta región, por su 
configuración topográfica, por las arenáceas llanuras del Ihalweg, las 
altísimas cordilleras que la rodean y las especies de boquetes que 
la enlazan á la Costa y al Caquetá, presenta la suma y compendio 
de todos los climas y estaciones, por más que en ella aparezcan las 
dos épocas de lluvia y las dos de sequía engendradas por la mar- 
cha anual dfel sol. La temperatura del fondo decrece regularmen- 
te de N. á S., pero en la mitad N., en verano, el termómetro sube 
á 34° y 3^*^ en los llanos áridos, después de medio día, y al rayó del 
sol el calor alcanza proporciones inauditas. En la mitad Sur baja 
á 23®, pero á causa de los nevados vecinos hay allí lugares, como 
San Agustín, donde casi de repente varía la temperatura de 23 á 9°. 
Hacia el centro, sobre la línea Saldaña-Bogotá, el choque de los 
vientos del N. y del S. origina violentos temporales, abundantes 
en descargas eléctricas. La segunda estación lluviosa de Septiem- 
bre á Diciembre es más regular que la primera, que en el centro 
suele limitarse á los meses de Abril y Mayo, en tanto que en el S. 
se extiende hasta Junio, y aun á Julio en la serranía de los Fardaos. 

6.° La Mesa oriental — Por lo extenso y complejo de su relieve, 
esta región abarca numerosas subdivisiones de clima, que rasgos 
acentuados diferencian unas de otras. Al N., en el fondo del Pilar 
de Lahaieca, á pesar de su escasa altitud, la temperatura media 
sólo llega á 17°, debido á los yermos páramos que la envuel- 
ven : en la hoz de Margua el choque de los vientos produce vio- 
lentos temporales que duran hasta seis días ; y en la Mesa de Juan 
Rodríguez el páramo de ordinario está envuelto por densa niebla 
ó batido por recios aguaceros. La zona del Lehrija es algo así 
como de transición entre las vecinas, aun cuando en ella prevale- 
cen los cálidos vientos del Magdalena. Más al Sur, en las tierras de 
Guaneniá, es rasgo característico el cañón del Sube — donde en ve- 
rano alcanza el termómetro á 38°, — que crea dos como corrientes de 
íuego que suben por los cañones del ChicamocJia y el Saravita casi 
hasta su principio, puesto que allí marca entonces el termómetro 24®. 
En el territorio envuelto por esa herradura de ardientes grietas, el 
clima oscila en el año entre 20 y 30 grados, según las localidades, 
tiene dos épocas de lluvia, y hacia el centro guarda una especie de 
polo tempestuoso (Mogotes), por la convergencia de los vientos 
fríos de los páramos del contorno. En los valles de Vélez y de Lei- 
va,porla abundancia de vientos húmedos, hay cumbres (Gámbita) 
donde apenas se suspende la lluvia en Diciembre-Febrero, bien 
que en Julio y Agosto prevalecen destempladas lloviznas que en- 
frían bastante el fondo de las cuencas, como sucede en Leiva. 

Al contrario, en las tierras intermedias entre el cañón del 
Chicamocha, la Sierra Nevada de Chita y la Mesa Colorada, uno 
de los páramos más fríos y tempestuosos del país (4°-o*^), se pro- 
ducen complicaciones singulares, puesto que en Capitanejo varía 
el termómetro de 14° á 30°. Al pie de dicha Sierra Nevada el in- 
vierno se prolonga bastante, y de ahí hacia el Sur, según los valles. 



Nueva Geografía de Colombia 38S 



su entrada se atrasa ó adelanta hasta un mes. Cuanto á la aUipla" 
nicie de Tundama, en el fondo el clima oscila entre 14° y 16° (Mayo, 
Noviembre), y entre 19° y 21° (Diciembre-Febrero), cuando en las 
terrazas que están al pie del muro de la cuenca apenas cambia de 
12® á 15®. Semejantes son las tierras de la cuenca de Füquene, 
cuyo fondo es algo más tibio. 

En las cuencas que constituyen la banda oriental de la mesa, 
al respaldo de las aliiplanicies^ la temperatura del fondo varía de 
25° á 31®, y el invierno es mucho más largo en las partes más bajas. 
En las partes altas hay valles, como el de Boyacá, donde el viento 
de Junio y Julio es tan seco y frío, que el termómetro desciende á 
8®, y en invierno, á par que se duplica la temperatura, se hace t^n 
húmeda la atmósfera, que dentro de las casas se revienen el azií- 
car y la panela. En la opuesta banda, ó sea en los valles occiden- 
tales, á igual altitud, la temperatura es mucho mayor, debido á 
las influencias del valle del Tolima, las épocas de lluvia sufren re- 
tardos ó adelantos de conformidad con la orientación de sus hoces, 
y en los páramos del E., en especial en la cuenca de Muzo (vera- 
no 30^-32°), hay boquerones donde precisamente sopla viento hu- 
racanado á medio día. En la cañada que sigue al Salto de Tequen- 
dama la humedad ambiente es más considerable y más nocivo el 
clima por las transiciones consecuenciales de tal desproporción. El 
tibio valle de Fusagasugá es el que menos se diferencia en estacig- 
nes de la Sabana de Bogotá, cuyo clima, sin duda ninguna, debe 
tomarse como el típico de las altiplanicies. En el centro de la lla- 
nura la temperatura es algo menor que en los abrigados valles 
que se abren sobre ella, y lo mismo sucede si se comparan sus 
mitades occidental y oriental, ó sur y norte ; en un grado supera 
Hatoviejo á Soacha, que está á un hectómetro menos de altitu4. 
La humedad media no es excesiva (65°), y la temperatura anual 
no varía sino dentro de límites muy reducidos, de acuerdo con las 
épocas de lluvia y sequía ; no sucede lo mismo con la diurna, 
que entraña una verdadera marea termométrica, con 10° en la 
mañana y la noche, y 18 y aun 21 á medio día. Al amanecer es 
comün que el termómetro baje á 0° en Enero y Agosto, lo que 
produce fuertes y perjudiciales heladas, que algunas veces solidifi- 
can la superficie de las lagunas. El alisio del SE. sopla principal- 
mente de Junio á Agosto con gran fuerza y trae destempladas llo- 
viznas. En los otros meses reina el del NE. (Noviembre), ó bien 
soplan vientos locales, en especial en Diciembre y Febrero, en que 
se establece el del SW., por la abra del Tequendama. Las lluvias 
no son uniformes en la Sabana, puesto que en el valle de Chocon- 
tá se asemejan más á las de Casanare, ó sea duran de Marzo á 
Noviembre, con intensidad máxima en Mayo y Junio. En el centro 
de la llanura cae menor cantidad de agua, y son más marcadas 
las dos épocas de invierno (Marzo-Mayo, Septiembre-Noviembre) 
y las dos de verano, y de aquéllas es más regular la segunda, en la 
cual cae por lo menos tanta agua como en las dos estaciones 
secas, en las que no faltan aguaceros. En un período de diez años 
la cantidad de lluvia caída varió de un mínimo de 85 centímetros 
á I ".40, ó sea casi de uno á dos, lo cual explica las vicisitudes de 
la agricultura en torno de la capital. 



386 NxmvA Geografía de Colombia 



7.® El Macizo antioqueño — Como la Antíoquia propiamente di- 
cha levanta su maciza mole entre un grupo de nevados y dos ardien- 
tes valles, semeja una especie de península estriada en su centro por 
cálido surco. Por esto la acrópolis antioqueña, la mesa de Santa 
Rosa, resulta con clima que no dice con su altitud, pues no siendo 
ésta sino de 2,600 á 2,800, el termómetro apenas sube de 9 á 12**, 
es decir, marca un verdadero páramo. Allí la lluvia es inten- 
sa, frecuente el granizo y el cielo nebuloso, y en las cumbres 
de Santa Inés, que al pie tienen cañones de 30° en verano, los 
temporales alcanzan inauditas proporciones. En el valle bajo 
del Nechí (verano 29 á 35°), muy fresco por la noche, reinan 
fiebres que poco desdicen de las de Chiriguaná. Al S. de Santa 
Rosa se tienden el templado valle de Medellín (20 á 22°) y el más 
extenso y frío de Rionegro (18 á 20°) ; en aquél prevalecen las 
influencias atmosféricas del bajo Cauca, y en éste las del Magda- 
lena central, por lo cual es más hümedo. El cañbn del Cauca se 
distingue por lo intenso de la temperatura de su fondo y lo fuerte 
de los vientos que lo azotan. La tierra de Arma se reduce á una 
serie de cajones sin ventilación, ardientes y malsanos en su rema- 
te, hümedos y destemplados en su origen. Las lluvias son conside- 
rables en estas hondonadas que por las tardes son bañadas por 
vientos fastidiosos que bajan de las alturas. 

El valle del Cauca — De Popayán á Cartago desciende la tem- 
peratura que allá es primaveral (17 a 21*^), y acá es templada y 
tórrida (22 á 29°), un poco más fresca hacia la cintura de Buga, 
y algo más ardiente en el centro de las dos cuencas que separa 
esa estrechura. Es más cálida y seca la banda occidental (verano 
30 á 32°), más húmeda y malsana la oriental, y como vientos al- 
ternan los dos alisios, con variaciones locales é inversas á las que 
se observan en el valle del Tolima. En las cumbres quindianas es 
casi continua la llovizna, y soplan violentos temporales de Junio á 
Septiembre. 

La región del Paita — Esta comarca, que ocupa todo el extre- 
mo Sur de la mesa occidental, comprende una serie de tierras pa- 
ramosas estriadas por cañones que convergen hacia la ardiente y 
malsana llanura del Patía (29^), que hacia la hoz de Minamá en- 
cierra uno de los infiernos colombianos. Tal es la acción que ejer- 
ce este receptáculo, que hacia el N. y el S. las temperaturas 
cálidas y templadas avanzan hasta el Roble y hasta Puerres, ó 
sea marcan un surco ó grieta cálida que, incluso el valle del Cauca, 
puede decirse casi sin exageración va de la frontera ecuatoriana 
al mar Caribe y une las diversas porciones que constituyen la gran 
mesa occidental. En el fondo de la depresión patiana el termóme- 
tro al medio día marca 38° á la sombra y 50° al rayo del sol, cuan- 
do en Túquerres indica 3° y á 25^, respectivamente, por lo cual es 
insoportable el clima, y los páramos circunvecinos yacen envueltos 
en niebla ó cubiertos de granizo. Las lluvias son aquí más inten- 
sas : en Túquerres se presentan primero de mitad de Enero á Ma- 
yo, y luego de Septiembre á mitad de Diciembre ; en la depresión 
patiana llueve más, pero en menos tiempo. 

8.° Panamá — El clima de esta zona es esencialmente marítimo 
y presenta marcados contrastes entre sus dos vertientes ; la tempe- 



Nueva Geografía de Colombia 387 



ratura es más uniforme en el litoral Caribe, y la cima de la cordi- 
llera mucho más fría de lo que normalmente corresponde á su me- 
diana altitud. La temperatura oscila entre 22° y 35^, lo que en mu- 
chos puntos la hace sufocante en verano y desagradable en invier- 
no. En las selvas del Darién, sobre ser intensa la precipitación hú- 
meda anual, no es raro que se concentre en corto tiempo, pues de 
ordinario la sexta parte cae en un solo mes (Noviembre), y de ella, 
un cuarto en un solo día ! De ordinario, no hay sino un aguacero 
corto al ponerse el sol. En lugares como Portobelo, truena todo el 
año. En cambio, el Istmo guarda sitios como Chorrera, reputado 
conio el mejor sanaiotium del país, y los valles de David, tipod^ las 
regiones tropicales de eterna primavera. 

Floral y £5111118» — Cada región del globo posee undi/auna 
(conjunto de especies animales) y una flora (conjunto de especies 
vegetales) determinadas, es decir, que aparece caracterizada por 
una cierta asociación de especies animales y de especies vegeta- 
les. El número de especies puede ser considerable y sin embargo 
no comprender cada una sino un pequeño número de individuos: 
fauna y flora son entonces ricas, pero la vegetación será poco 
densa y los animales escasos ; y al contrario : la Amazonia, por 
ejemplo, tiene una vegetación riquísima y al mismo tiempo una 
ñora muy variada ; no sucede lo mismo en los Llanos, á pesar de 
ser exubíerante la vegetación. La humedad, el suelo y sobre todo 
el calor deciden de la repartición de las floras y las faunas sobre el 
globo, por lo cual los botánicos dividen la vegetación en tres gru- 
pos : borealy tropical y austral, comprendiendo el segundo dos floras : 
la paleoiropical (antiguo continente) y la neotropicál (América), en 
la cual se incluye Colombia. Por su parte los zoólogos dividen la 
tierra en seis regiones : la paleáriica (N. del antiguo continente), la 
neáriica (América del N.), la oriental, la etiópica, la neotropicál 
(América Central y Meridional) y la australiana. La región neo- 
tropical comprende los grupos mexicano (América Central), anti- 
llano, colombiano (con Ecuador), brasilero y argentino *. 

a) Flora, Nacen los vegetales amoldándose al medio am- 
biente, por lo cual, según sea la naturaleza, altura y situación del 
terreno y la distribución que en él resulten del calor y la humedad, 
así también será la flora de una comarca en cuanto á su aspecto, 
su savia y su carácter. Por esto y por las condiciones generales cli- 
matéricas del globo, dominan en él tres tipos de vegetación carac- 
terísticos : el frío endurece la tierra, á la que sólo deja producir 
musgos, liqúenes, arbustos achaparrados y pequeñas gramíneas ; 
el calor la viste con estupenda, monstruosa vegetación, en que do- 
mina la palmera y el baobab ; el término medio entre los dos fa- 
vorece la aparición de ricas mieses y praderas. A lo dicho debe 
agregarse que en las costas la onda salobre y las arenas producen 
flora peculiar, vecina de la varia y matizada del Océano y de las 



• Las cartas y croquis referentes á esta sección, lo mismo que las relacio- 
nadas con el clima, los cultivos y los yacimientos de minerales, se encontrarán 
en el libro destinado cspecialmcot*! al estudio de las riquezas naturales del país. 



388 Nueva Geografía de Colombia 



yerbas y juncales que orlan á los ríos. También trae consigo sus 
diferencias la montaña, cuyo tinte y cuyo aspecto difieren siempre 
del que muestra la llanura. 

Por eso Colombia, alzada á un tiempo entre el Ecuador y el 
Polo y entre el Ecuador y el Trópico, guarda vegetales de toda es- 
pecie ; mas, como la mayor parte de su suelo es cálido, es también 
esta la flora que domina en el país, surgiendo de entre ella, como 
de entre gentil y aromado bücaro, el varío ramillete con que se 
engalanan las montañas, en cuyo tope, como remate del maravi- 
lloso ramo, brillan perdurables al sol riquísimos diamantes. Poco 
es, sin duda, el campo que nuestro suelo ofrece á la flora extratro- 
pical, la que por lo mismo, dada la actual distribución de los habi- 
tantes, reviste notable importancia ; luego veremos cómo ella se 
escalona en las gigantes faldas para pasar de las palmas y musá- 
ceas al café y el trigo, á la papa y el maíz y la cebada, sim[)ática 
gramínea que desafía el hielo de los páramos, en donde el fraile- 
jón ofrece siempre calor al aterido viajero. Como se comprende, 
es flora de transición la que cubre la falda media de los montes, y 
en la llanura, según sea la humedad de ésta, constante ó acciden- 
tal, domina la selva ó la gramínea. 

También las divisiones naturales del territorio patrio concuer- 
dan con lo que hay que decir de la flora. En efecto, en el Darién, el 
Chocó, el Magdalena central, el bajo Cauca y el Caquetá, impera 
la selva, la selva con tipo propio en cada zona, virgen de ordina- 
rio, pues sólo como oasis naturales ó artificiales varía allí la vege- 
tación ; en los Llanos y las sabanas de Bolívar y del alto Magda- 
lena, dominan las gramíneas, bien que con sus variantes en el as- 
pecto del conjunto ; en el Valle de Upar y la Goajira hállase suelo 
sahárico, con cactus, espinos y arenales ; los valles andinos se cu- 
bren con galanas flores, con jugosa yerba las aUiplamdes, con ás- 
pera paja y raquíticas plantas las altivas cumbres. A primera vis- 
ta, entre la flora de las dos grandes mesas no hay diferencia al- 
guna ; pero bien estudiado el punto, se la halla, y notable, conforme 
lo veremos en su lugar. 

Una de las magnificencias de nuestra patria es la inmensa 
selva virgen, cuya salvaje belleza no olvida quien la vio una vez, 
y la que en aspecto, á primera vista, no se distingue de la del N. 
sino por la magnitud de los árboles, el verde más brillante de sus 
hojas y la riqueza y variedad de sus bejucos que bajo el cielo de 
los trópicos tornan el paisaje grave y austero. Sin embargo, al re- 
correrla, no hay en ella la monotonía de aquélla ; las más diversas 
familias mezclan allí sus ramas, cada árbol ofrece aspecto propio, 
y las formas, pulimento, color de tronco y hojas, por su infinita 
variedad, semejan singular kaleidoscopio, merced al diversísimo 
matiz de las hermosas flores que, ora sueltas, ora en guirnaldas, 
esmaltan con su pedrería aquel poético conjunto que perfuman con 
su aroma. En el Chocó predomina por el exceso de humedad la 
vegetación criptogámica y vascular; en el Caquetá y el Magdale- 
na el bejuco que se enlaza á los árboles, los une con festones que 
semejan elegantes pórticos, y de tal modo traba la copa de aqué- 
llos, que á sus pies jamás llega el rayo del sol ; de ordinario bajo 
aquella bóveda, entre los gigantes que la sostienen, crecen arbu$- 



Nueva Geografía de Colombia 389 



tilles y orquídeas que forman como digno tapiz de esos edificios, 
interrumpido á trecho por las aguas quietas, las que por su abun- 
dancia dan alguna frescura al conjunto que bulle con los mil ruidos 
de la más vigorosa de las manifestaciones de la vida orgánica del 
planeta. En las faldas de los montes hay selvas en que faltan los 
bejucos y la vegetación menuda : allí los árboles crecen solos, 
mezclan sus copas, en el suelo tienen por tapiz sus marchitas hojas 
que apagan todo ruido, y el bosque semeja naves colosales y som- 
brías, negras en lontananza, donde el pecho tiembla al recorrer 
tan sin igual paisaje, dominado por algo misterioso, imposible de 

expresar Otra existe en que los árboles, á modo de mangles 

de tierra firme, no sólo unen las copas, sino que enlazan las raíces, 
cuando no los troncos, resultando el más singular de los tejidos 
que idearse puede. Hacia las cumbres la selva se empequeñece 
sin dejar de ser vistosa, rica en aromáticos bejucos y elegantes 
heléchos, su verde es más negro, y por último se transforma en 
arbolillos sueltos y miserables. Del invierno al verano, nuestra 
selva, que sólo varía con la humedad, apenas se diferencia en el 
verde más ó menos claro de sus hojas, en la riqueza del follaje, 
en la intensidad del matiz de las flores, siempre maravilloso en el 
trópico. Únicamente hacia el Valle de Upar es tal la sequedad, 
que ni la selva puede ser tupida, ni el verano la deja con follaje. 
En fin, también se diferencia de la base á la cumbre de las mon- 
tañas, pues en éstas, antes de las rocas desnudas y las gramíneas 
amargas y fibrosas unidas al frailejón, ya los árboles son medía- 
nos ó pequeños, con tronco corto, atezado, retorcido, muy dividido 
en ramas con hojas lustrosas, duras, coriáceas, como hechas para 
absorber y resistir la fría humedad de las parameras. En resumen, 
la montaña en cada zona ayuda á dar á éstas su típico carácter. 

A par de la selva con sus mil matices dominan también en 
nuestra patria las zonas herbáceas, de ordinario planas, bien que 
alcancen igualmente las alturas, aunque sin la majestad y autono- 
mía que en aquéllas. En tesis general, su aspecto tiene algo de 
semejante, pero varía también, como la selva, de una á otra 
zona. En efecto, en la Goajira dominan cactus y arbustos espino- 
sos que á trechos dejan ver la desnuda arena ; en Chiriguaná, á 
las altas gramíneas se unen dondequiera los agaves, y escasean los 
árboles, más abundantes en las sabanas de Bolívar ; en el Tolima, 
ora el suelo apenas se alcanza á cubrir con diminutas gramíneas, 
ora éstas son crecidas, y mientras en unos puntos predominan los 
arbustos espinosos, en otros, grandes matorrales y frondosas ceibas 
forman setos naturales ; similar es tanto la vistosa llanura caucana 
como la del Patía. Las llanuras de las altas montañas muestran sus 
verdes gramíneas esmaltadas de flores, en especial por las de la 
característica achicoria, y los pantanos del litoral se adornan con 
manglares. En la llanura herbácea por excelencia, en los Llanos, 
aquí y allá se alzan grupos de elegantes palmeras ó surgen bos- 
quecillos de hoja dura, sombrío para los ganados, en lo cual son 
inferiores al moriche, que guarda frescura, y cuyo bello abanico 
contrasta con el siempre gris y polvoriento de la melancólica Co- 
bija. Esto al terminar el invierno, porque en verano los tintes 
amarillos de las muertas hojas imprimen especialísimo aspecto á 
los paisajes. 



390 Nueva Geografía de G)lombia 



Ahora cederemos la palabra al naturalista Carlos Cuervo M., 
nuestro querido é ilustrado amigo, quien ha bosquejado para esta 
obra lo que es la flora colombiana en su régimen alti métrico ; 
bosquejo en que se corrigen varios de los numerosos errores en 
que abundan las obras de los botánicos extranjeros que han escrito 
sobre Colombia por haberla creído simple dependencia del Brasil 
y el Perú, como se verá en seguida : 

" Teniendo la República de Colombia enclavado su territorio 
en el corazón de la zona tórrida, con extensas costas sobre los dos 
océanos, surcado por grandes y profundos valles, entre los cuales 
se levantan altísimas cordilleras, cuyas majestuosas cimas están 
cubiertas por eternas nieves, y extendiéndose al Oriente en las in- 
mensas pampas que riegan los grandes tributarios del Orinoco y 
del Amazonas, presenta, por consiguiente, todos los climas imagi- 
nables. La columna de mercurio del termómetro, que en las costas 
y en los valles ardientes sube hasta marcar 40°, desciende insensi- 
blemente á medida que el observador se eleva sobre el nivel del 
mar, hasta quedar reducida á 0°, á los 4,SCX) ms. de altura. La 
misma sorprendente diversidad se observa en los demás factores 
que determinan el clima de esta región. 

" Dadas estas circunstancias, se comprende que la Flora de Co- 
lombia no forma un grupo homogéneo y ajustado á un mismo 
plan : lejos de esto, ella comprende la más extraordinaria variedad 
de formas y de tipos, no solamente según la mayor ó menor altura 
sobre el nivel del mar á que se la observe, sino también según las 
condiciones especiales de cada región. En efecto, la Flora del 
Meta tiene muy poco de común con la del Caquetá, y mucho me- 
nos con la del Atrato ó la del Sinú ; la de las alítplamctes de Pasto 
tiene rasgos especiales que la distinguen de la de las grandes me- 
sas andinas de Cundinamarca ó de Boyacá ; la del valle del Patía 
tiene caracteres especiales que la diferencian de la propia de los 
valles de Cúcuta. Él canelo sólo crece en las selvas de los Anda- 
quíes ; los barnices preciosos no se producen sino en la región de 
Pasto ; el quereme no embalsama el aire sino en el reducido valle 
del Salado ; sólo en Casanare y en San Martín levanta el Moriche 
su estipe coronado por gracioso capitel. 

" A pesar de que, como se ve, cada región posee especies que 
le son propias y que caracterizan su Flora, en estas líneas, para 
presentar un ligero cuadro de la vegetación de Colombia, y si- 
guiendo el método generalmente admitido hasta hoy, nos limita- 
remos á considerarla en su conjunto, dividida en zonas según la 
altura sobre el nivel del mar. 

" Al hacer la división que hoy presentamos, nos hemos fíjado 
en las especies más importantes y más generalmente conocidas. 
Bien se comprende que tal división no tiene, ni con mucho, riguro- 
sa exactitud matemática. El vegetal que en un punto determinado 
vive dentro de ciertos límites, en otro de la misma altitud los tras- 
pasa, porque la suma de las condiciones climatéricas no es la mis- 
ma que en el primero. En estas materias no se pueden admitir los 
términos absolutos. La naturaleza tiene tan poderosa fuerza dé 
expansión, que no se la puede aprisionar dentro de los estrechos 
moldes forjados por el ingenio humano. 



Nueva Geografía de Colombia 



391 



" De o. ms. hasta 1,000 ms. En los estuarios del lítorial crecen 
las Coccolobas, algunas de cuyas especies suben á lo largo del 
Magdalena hasta la altura de Honda (200 ms.). 




Figura 149 — Diagrama del escalonamicnto altimétrico de la flora colombiana 



" En las costas húmedas y bajas, el Mangle {Rizophora Man^ 
gle) ocupa casi exclusivamente grandes zonas de terrenos, y sus 
raíces adventicias se mojan en las mismas aguas del Océano. Junto 
al Mangle crecen en el litoral del Pacífico el Zapotolongo {Pachira 
acuáiicá) y en la isla de Coiba el Calabazuelo {Pachira sesstlis). El 
Castaño {Maitsia castaño) es propio del Chocó, en donde crece hasta 
los 500 ms. sobre el mar. 

" En las llanuras ardientes, secas y pedregosas, tanto de las 
hoyas del Magdalena como del Cauca y de la región oriental, el 
Chaparro ó Peralejo (Ciírí7/^//a americana) ^ el Bejuco Tomé {J)olio^ 
carpus niiidus, y Davilla Ktinihii) y otras Dillemaceas, junto con el Cr'j- 
sampelos Caapeba, Amargoso, Bejuco guayacán, Tostón, &c., predo- 
minan en la Flora pobre y desmedrada de los bosquecillos que en 



392 Nueva Geografía de Colombia 



todas las tierras calientes se conocen con el nombre de Chaparra- 
les; allí mismo crecen el Mombín y las ciruelas amarillas {spondias 
lútea y spondias mombín), y cerca de los lugares habitados el cardo- 
santo (argemone mexicana); mientras que en los terrenos más hüme- 
dos, en las veg"as de los ríos, las ceibas {bombax ceiba y bombax sep- 
tenaiuní), y los helicieres, levantan en alto sus copas majestuosas ; es 
allí en donde se cultivan el cacao y el tabaco, y en donde crecen 
el totumo {crescemtia cujeies), el tamarindo y el guácimo (guazuma 
hmeniosa y guazuma ulnu/olia), de propiedades refrescantes. En los 
bosques crecen el caracoli y el marañ(5n, el palo de María (ccUlo- 
phylium mariae), la vainilla y la ipecacuana {psichoiria emética)^ la 
acuapa {hura crepitans), la otoba {myristica cebi/era), las piscidias 6 
barbascos, los dentrostylis, el achiote (bixa orallana), la coca (ery- 
troxylum coca y hondense) ; y al lado del cedrón {simaba cedrón) y del 
árbol de leche {galaciodendron uiile), el manzanillo {hipomane manci- 
nella), de exhalaciones acres y venenosas. 

" En los lug-ares abiertos abundan las malváceas de propieda- 
des refrescantes, sobre todo la escoba babosa {sida acu/a), que 
crece junto á la estancadera {krameria ixina). Algunas xylopias 
son peculiares á esta zona, principalmente el malagunto {xilopia 
frutescens) y el burilico del Cauca {xilopia ligusiri/olia), que marca 
el límite superior de ella. En los sitios áridos y pedregosos, prin- 
cipalmente en las cuencas profundas de Santander, los cereux, los 
cactus y los melocactus, dan con sus extravagantes formas un as- 
j>ecto especial al paisaje. 

" Característicos de las selvas del Caquetá son el palo de tela 
{aniiaris saccidora) y el canelo {tuctandra cinnamomoides) y el maíz 
de agua (victoria regia), en los esteros de los grandes ríos. 

** Esta es la zona predilecta de los árboles frutales : el níspero, 
el mamey, el zapote, el naranjo y el limonero, los mangos, el plá- 
tano y el caimito, la pina y la pitahaya ; aun cuando algunos de 
éstos crecen también á un nivel superior. Otro tanto puede decir- 
se de la caña de azúcar. 

" Pero lo que caracteriza, sobre todo, esta zona, es el predo- 
minio que en ella ejercen las palmeras y las escitamíneas. La pal- 
ma real, la de coco, la de milpesos, el chontaduro, el cachipae y 
la de corozo elevan sus graciosos y elegantes capiteles en la costa 
y en los ardientes valles del interior, mientras que el moriche, la 
palma de noli, la palma de la seda y el cumare, reinan como soi 
beranas en las pampas de la región oriental. 

" El límite superior de esta zona lo determinan, casi rigurosa- 
mente, el cultivo del cacao y la presencia de la lechuguilla {nim- 
phea goudoiiana), hermosa planta acuática de los pantanos de nues- 
tros valles ardientes, del madroño {rhtedia madroño), del palo de 
María {callophylum mariae), del ciruelo cimarrón {bunchosá ni/ida)l 
y del burilico, plantas que no viven á una altura mayor de i,ooo 
ms. sobre el mar. 

" Dentro de los límites asignados á esta zona aparecen las mi- 
mosas sensitivas, el gualanday {Jacaranda gualanday), las bambusas 
y los heléchos arborescentes ; pero es en la zona inmediatamente 
superior en la que adquieren toda su importancia ; las cinchonas 
también comienzan á mostrarse más abajo de los i,ocx) ms., pero 



Nueva Geografía de Colombia 393 



son pobres en álcalis, estando su verdadero asiento mucho más 
alto sobre el nivel del mar. 

" En la región oriental, en las selvas del Orinoco, del Meta y 
del Guayabero, se desarrolla la vegetación con extraordinaria exu- 
berancia y adquiere caracteres que le son peculiares. Es allí en 
donde crecen el algarrobo {hymenea courbarü), el palo santo (zygo- 
phyllum arboreum)y el cuspare {honphandia in/oliaia) y la valiosa sa- 
rrapia {dipterix odor ata). El botuto (homhax orinocensis)^ el cedro 
blanco (Jsicha altissima), el granad il lo {lucida capiíaia) y el veneno- 
so curare {sirychnos ioxifera). El caruto {genipa americana) y la yu- 
quilla [rnaniot aipi) caracterizan la flora especial y variadísima de 
esta importante región. 

" De 1,000 Á 1,800 Ms. La vegetación de esta zona, que com- 
prende lo que generalmente se conoce entre nosotros con el nom- 
bre de tierras templadas, si bien es cierto que no contiene los ve- 
getales de formas extremas y de principios activos, propios de 
niveles más bajos, posee en cambio formas mar variadas y agra- 
dables ; puede decirse que es dentro de estos límites donde la ve- 
getación tropical ostenta sus más vistosas galas. 

"Es en la primera mitad de esta zona donde la guadua (bambu- 
SA guadua), lujo de la vegetación americana, adquiere su mayor des- 
arrollo, y mezclada con las heliconias, ocupa grandes extensiones 
de terreno. En los lugares secos,. el gualanday, de formas esbel- 
tas, ostenta sus flores de un hermoso azul, agrupadas en grandes 
ramilletes. En los bosques crecen las guatterias, el dinde. y f\ ga- 
que (V/«j/afl/a/a), que vive hasta los 1,500 ms. sobre el mar ; el 
guayabo (psidium pommiferum y campomanesia cornifolia), el agua- 
cate, las ingas ó g-uamas, multitud de mimosas, diferentes especies 
de erythrinas, entre ellos el chocho colorado {erythrina corallodeñ- 
dron), el cámbulo y el búcare (erythrina umbrosa y erythrina veluti^ 
na), que prestando en la zona inferior el servicio de sombrío de las 
plantaciones de cacao, continúan prestándolo en ésta para cultivos 
no menos importantes. Los dolichos y mucunas, ojos de venado, y 
las ollas de mono {lescytis ollaria y grandifloria), levantan sus flexi- 
bles tallos hasta las copas de los más altos árboles. Puede decirse 
que en esta zona las leguminosas y las myrtáceas. adquieren su 
mayor importancia. 

"El cultivo del anís y el del café reemplazan en esta zona á los 
del cacao y el tabaco, siendo el café, sobre todo, fuente de excep- 
cional riqueza para el país. El algodón es común á ésta y á la zona 
inferior. El plátano y la caña de azúcar producen bien hasta los 
1 ,500 ms. sobre el mar. 

" Las palmeras comienzan á escasear á los 1,200 metros, y su 
principal representante es el mararay {martinezia caryote/olia), de 
gracioso porte. 

" El laurel de cera {myrica cerifera) crece en esta zona, y con 
el tache {myrospermum pubescens) caracteriza la flora de la región 
de Popayán. 

" El balso (pchroma tomentosa) y la punta de lanza {vismia lauri- 
formis) son generales á esta zona, cuya mitad superior la caracte- 

Nuiva Geografía de Colombia ' TOMO I — 26. 



Nueva Geografía de Colombia 



riían tos heléchos arborescentes {cya/heas y asptdiums) y el guani- 
mo {cceropia pellala), de singular follaje. 

En los terrenos cubiertos y en los rastrojos, los convólvulos 
lucen por" doquiera sus numerosas flores, de brillantes y alegres 
colores, por encima de la copa de Ijs arbustos; mientras que las 
f esnerias, más modestas, ocultan en el bosque sus corolas de ma- 
tices y formas extravagantes. 

"De i, 800 X 2,400 ms. La flora de esta zona es casi de transi- 
ciíSn ; en ella se tocan, por decirlo asi, la de las tierras templadas 
y la de la región fría ; y mis que por las especies que le son pro- 
pias, se caracteriza por la ausencia de aquellas que viven fuera 
de estos limites. Así, por ejemplo, dentro de ella ya no se produ- 



á 3E 



i 11 



II 
1 1» 



cen el pUtano ni la yuca, ni crecen las bambusas, ni las erythri- 
nas, ni las anonas, que requieren temperatura más alta; y las 
molinas, las pJymias, las daturas y las otras plantas de la región 
fría, tampoco descienden hasta este nivel. En cambio, muchas de 
las especies que han principiado á mostrarse en la zona inferior, 
cOntiniían apareciendo hasta mucho más arriba délos 1,800 ms., 
como el guarumo, per ejemplo, que vive también en toda esta 
zona. Las^ cinchona^, qu^Bcomienzan á aparecer á los 700 ms. 
sobre el mar, adquieren toda su importancia en esta zona y en la 



Nueva Geografía de Colombia 



inmediatamente superior. Sin embarg-o, su flora no es menos im- 
portante ; la sola presencia de las quinas bastaría para hacerla 
notable; y está caracterizada, sobre todo, por la presencia de las 
melastomáceas de g'randes flores, principalmente el amarrabollos 
{cheuiogastra viacrophylld)^ propio de la cordillera central y de las 
selvas de Antioquia, en donde crece al lado del palmito \oredoxa 
frígida)^ y del murrapo (carludovica teírajona) ^c\ut con la palma de 
cera {ceroxylon andícola), abundante igualmente en la cordillera 
central, son los principales representantes de la importante fami- 
lia de las palmeras. La palma de cera marca rigurosamente el 
Hmíte inferior de esta zona, y por su abundancia y hermoso porte 
da al paisaje de la gran cordillera un aspecto singular de poesía 
y de majestad. El Mayo (chaeiogasira speciosa), el sietecueros y 
las otras melastomáceas de esta zona son, por sus hermosas flores, 
ornato de nuestros bosques y de nuestros jardines. 

" Al pie de las passifloras arborescentes y de los hermosos 
pinos que caracterizan esta zona : pino común {podacorpus densfo^ 
liuns), y pino ayuelo {podocarpus comunis), las oenotheras, algunos 
oxalís, las fuchsias, las calceolarias y las cleomes del grupo gy- 
nandropsis, mezclan y confunden sus flores de variados y brillantes 
matices. 

" Propio de la cordillera occidental, y eso con reducida circuns- 
cripción en el valle del Salado, crece el quereme (Jhyhaudia quere- 
me), de suavísimo aroma y de mágicas virtudes amorosas, según la 
creencia popular. 

" Peculiar á los bosques de Santander es el quiebra-hacha 
(godoya splendida), y á los de Antioquia el caunce (godqya anltoquen- 
sis), de elegantes flores amarillas, y el sabroso dulumoco (saüraja 
ursina), que con las otras saurajas, entre ellas el moquillo de Tú- 
querres {sauraja pedunculan's), marcan el límite superior de esta 
zona, en el cual principia el roble majestuoso {quercus granaiensts 
y quercus iolimensis) á enseñorearse de la flora andina. 

" De 2,400 á 3,000 Ms. A los 2,400 ms. sobre el nivel del mar 
la vegetación presenta un aspecto totalmente distinto del que tiene 
en los valles ardientes y en las tierras templadas. Los vegetales 
propios de esta altura no tienen las formas elegantes de la guadua 
y de las heliconias, ni el porte esbelto del gualanday ó de los oco- 
teas, ni la majestad de las ceibas ó del caracoli ; los bejucos y las 
enredaderas ion más pequeños y sus tallos no tienen ni la flexibi- 
lidad ni la gracifwle los trepadores de los climas cálidos; el follaje 
de los árboles de tierra fría reviste generalmente matices oscuros 
que dan al paisaje un sello especial de solemnidad y de melancolía. 

" No por esto se crea que la flora de esta altura es pobre y 
escasa de importancia ; muy al contrario, ella nada tiene qué envi- 
diar á la de otros climas, ni por la riqueza de formas específicas, ni 
por la belleza de sus flores, ni por la variedad de valiosos pro- 
ductos. 

" Dentro de ella crecen las quinas más apreciadas en el co- 
mercio {cinchona lancifoUa, cinchona succirnbra y cinchona calisaya), 
disputándose el dominio del bosque con el cedro rojo, de porte 
majestuoso y de aromática madera y con el caucho blanco, de alto 
y tupido follaje, y cuya resina, conocida en el mercado con él 



ig6 Nueva Geografía de G)lombia 



nombre de Virgen del jPara, es uno de los más valiosos productos 
de las selvas americanas. 

" Junto al roble, que predomina sobre todo en los suelos arci- 
llosos, crecen el candelero, el duraznillo {abaiia ver basdf olio) ^ levan- 
tando p>or sobre las ramas las largas espigas de sus ñores amari- 
llas, y el raque (vallea s/tpularís), de porte delicado y de flores teñi- 
das con los matices del pudor. En el suelo rastrean el guchun- 
chullo, de propiedades antisifílíticas ; las begonias y oxalídeas ; el 
apio de monte, las piperáceas y las salvias aromáticas, que em- 
balsaman el ambiente, junto con las fresas (fragaria vezca), de fruto 
delicadísimo. 

** Por entre las nudosas y torcidas ramas del aliso, del arrayán, 
del salvio y del mortiño, cruzan en todas direcciones sus flexibles ^ 
tallos, formando impenetrables bóvedas de verdura, la gulupa 
(Pact/lora orna/a), las curubas {/acsom'a specwsa, iacsonia molUsimay 
tacsanta ígnea), los longipes, las alstroemerias, de brillantes corolas, 
los iropeoluniy vulgo capuchinas, y el bejuco clavellino {mutisia clematis 
y mutisia grandiflora), de hermosas flores rojas. La guadua, de cli- 
mas más ardientes, es reemplazada en esta zona por el chusque 
{chusquea scandens), gramínea de porte no menos singular, aunque 
más pequeña, y por el ñopo, especie de bambusa, término medio 
entre ésta y aquélla, y que sólo hemos visto en las selvas del Huila. 
"En los terrenos abiertos, la flora está caracterizada por la pre- 
sencia del borrachero {datura arbórea) ; del arboloco {Polymma 
fyramidalis), que por su porte es, quizás, la más notable de las 
synanterias ; del chilco (Molina bogotensis), que produce, aunque 
en cantidades muy pequeñas, una rica laca verde ; la uvilla (ees- 
trum tinctoreum, cestrum buxifolium), y la curtidera (coriaria thimifo- 
lia), con las cuales se preparan tintas de escribir, siendo excelente 
la déla coriaria. El trompeto {boconia frutescens),áe jugo antipsórí- 
co, marca rigurosamente los límites de esta zona, cuyos terrenos 
menos feraces los caracterizan los ranúnculos y los hyppéricum, 
principalmente el chite (hyppéricum brathys) y la lunaria {hyppéri- 
cum mutisianum). 

" En los pantanos de las elevadas altiplanicies andinas crecen 
el junco común {juncus bogotensis), el ciperus prolixus y algunos 
scirpus ; y en la superñcie de las aguas estancadas la marsilia qua- 
drifolia y la azolla magellánica extienden sus tallos en complicada 
red, hasta el punto de ocultarlas por completo. En los terrenos hú- 
medos y anegadizos crece el esparto de estera (juncus estonr), es- 
pecie casi agotada hoy, destruida por los fabricantes de la tela de 
estera, con la cual exclusivamente se han cubierto los pisos de las 
habitaciones del interior de la República en más de tres siglos. 

" \jdL papa, el trigo y la cebada son los principales cultivos de 
esta zona, á los cuales hay que agregar el de numerosas especies 
de legumbres, aunque en ])equeña escala ; y algunos árboles fru- 
tales, como el manzano, el durazno, el cerezo, el peral, todos de 
origen extranjero. 

" El maíz (zea mais), quizá la planta más importante de la flora 
americana, y que ya en una forma, ya en otra, constituye la base 
de la alimentación popular, se cultiva en todas las zonas hasta los 
2,800 ms. de altura, con la única diferencia del tiempo en que 



Nueva Geograha de Colombia 397 



se efectúa la cosecha ; mientras que en los climas ardientes produce 
á los 80 días, en esta altura tarda 1 2 meses. 

" El ensenillo {weinmannia chilomsis y weinmannia htriella), el ca- 
nelo ó palo ají {drymis graenatemis), el laurel del país \myr%ca argur 
/a) y el tachuelo {berberís glauca) y el uña de gato {berberís goudotit) 
forman en los lugares á propósito, espeso aunque desmedrado bos- 
que, y en las axilas de sus ramas se apoyan y viven numerosas ti- 
lliándseas, y el coral {loranthus amen'canus), cuyas largas flores, de 
rojo encendido, se mecen en el aire como pendientes de fuego. 

"En las faldas escarpadas y desprovistas de bosque, el syphocanu 
pylus y otras lobelias, algunas melastomáceas, sobre todo los crae- 
monium y el quiebraollas {Caiegqstra mtcrophilla), crecen junto al 
tvsir rynchium bogotensis ; f>ero sÓDuJas ericáceas las que predomi- 
nan en la flora de esta región ; í^rp^egapega {bejaria asiuans), la 
uva de monte (ihybaudtaflonbundia)yAdi uva camarona (thybaudia 
macrophylld)y la uva de anís (thybaudia antsata), las andrómedas y 
las escallonias, junto con algunas styracáceas, entre ellas el té de 
Bogotá (symplocos iheiformes)^ de dudosa importancia. 

" Estas plantas y las arriba mencionadas, el ensenillo, el palo 
ají y los berberís, principian á aparecer á los 2,500 ms. sobre 
el mar, y á medida que la altura se aumenta, de 3,000 ms. para 
arriba, son los representantes de la vegetación arbórea de la re- 
gión de los páramos, la que desaparece á los 3,600 ms. El fraile- 
jón también hace su aparición dentro de los límites de esta zona, 
siendo el frailejoncito {ezpeleiia argéntea) el que desciende á nivel 
más bajo, encontrándose excepcionalmente á los 2,500 ms. de al- 
tura. El ezpeletia frailejón no adquiere todo su desarrollo sino de 
los 2,800 ms. para arriba. 

" De 3,000 á 4,000 MS. Esta zona comprende dentro de sus lí- 
mites las solitarias y melancólicas regiones designadas con el nom- 
bre de páramos. 

" Los drymis, los weinmmanias, los berberís y algunos otros ar- 
bustos de los enumerados en la sección anterior, viven á mayor al- 
tura de 3,oóo ms., pero de este límite en adelante sus represen- 
tantes son más y más escasos, hasta desaparecer por completo i 
los 3,600 ms. ; en cambio las gramíneas, algunas picamias, helé- 
chos de porte singular y el ezpeletia frailejón, adquieren mayor 
desarrollo. Este último, sobre todo, levanta hasta más de 2 ms. 
su negruzco tronco terminado por la corona de plateadas hojas, 
como reclamando el imperio de esas frías soledades. Algunas eri- 
cáceas, una diminuta alstroemeria, algunas leguminosas raquíticas 
y pequeñas, la lobelia enana, unas pocas synanterías, entre las 
cuales descuella el árnica montana, de grandes flores violadas, son 
los últimos representantes de las plantas dicotiledóneas. 

" A los 4,000 ms. de altura principian los pajonales del páramo, 
formados exclusivamente por diferentes especies de gramíneas, en 
especial de los géneros jara va, avena, panicum, dáctyles y agrostis. 

" De 4,400 ms. en adelante desaparecen los fanerógamas, y 
sólo algunos liqúenes y otras cryptógamas crecen en las rocas des- 
nudas y medio cubiertas por la nieve." 

b) Fauna — Bien que sujetos á la acción del clima, los anima- 
les dependen mucho menos de su influencia en las áreas qu^ 



39^ Nueva Geografía de Colombia 



ocupan, de donde mayor extensión y lindes menos precisos en 
las provincias zoológ"¡cas. Sin embargo, como aquella influencia 
nunca desaparece del todo, resulta que la fauna colombiana pre- 
senta poco más ó menos las mismas divisiones que la ñora, en es- 
pecial marcadas si se trata de las tierras cálidas y frías, bien que 
muchas veces de una á otra zona apenas se diferencien las espe- 
cies en la talla 6 el matiz de la piel ó la pluma ; tenemos, pues, 
ante todo, dos divisiones profundas : la fauna andina y la de las 
tierras calientes. La ultima pertenece íntegramente á lo que los 
zoólogos llaman región neotropical, caracterizada por los monos* 
de nariz lateral, los murciélagos de compleja hoja nasal, los gran- 
des roedores subungulados, los marsupiales, los felinos subordina- 
dos y otros animales, que si en general son inferiores á los del Viejo 
Mundo en magnitud, de ordinario les superan en gracia, variedad 
y hermosura. La primera, que puede englobarse en la neártica, 
ofrece marcada inferioridad en sus tipos, salvo alguna excepción, 
y son varios los animales que en ambas mesas les dan vida propia. 
Cesa la vida con la nieve, y sin embargo sobre ella se remonta el 
único animal que, si bien vive en las altas montañas, busca su pre- 
sa lo mismo en la llanura ardiente que en la yerma paramera, y da 
así enlace á toda la fauna del país : nos referimos al cóndor, con 
justicia elegido para figurar en las armas de Colombia, puesto que 
es en la parte S. de la cresta del Quindío en donde alcanza su ma- 
yor bravura y desarrollo ; algo más de 6 ms. de envergadura me- 
día la pareja que uno de nuestros Virreyes envió á España. Por lo 
demás, y esto se comprende bien, ningún país de América rivaliza 
con el nuestro en la riqueza de la fauna, como ninguno le iguala 
en la flora; nuestro grande Oriente encierra á un tiempo losani- 
males de Venezuela, Guayana y el Brasil ; los Andes del Sur guar- 
dan los del Ecuador ; Panamá, los de Centro América ; la Costa 
Atlántica, algunos de los de las Antillas y el Chocó, y las montañas 
interiores forman provincias completamente diversas de aquéllas 
y, por lo tanto, propias *. 

Entre los mamíferos^ el trópico produce especialmente cuadru- 
manos y carniceros. De los primeros, en que se comprenden 
aluates, áteles, saimires, callitrex, sajus, &c., hállanse numerosos 
simias, como son : araguato ó capuchino (s. ursina), mono miedoso 
ó marimonda (s. beelzehuth), del Andaquí {s. lagoihrix), caripelado 
(s, chiropoies), colorado {s, variegaía), indio ó caranegra {s, melano^ 
cephald)y del Caquetá ó viudita {s, lugens), machín (j. albi/rons), mo- 
no carita blanca {cebus chiropus), mico ó macaco {c. robusius), mono 
chico (c, cinerasceus), tití verde {s. sciurea), tití cartagenero {s. oedi^ 
pus) y tití amarillo (callitrix aniomophagus), mono mezclilla (c. inca- 
nesceus), mono dañino (sa/u), y mono leoncito (midas leoninus). Estos 



• " La subregión brasilense es la mas vasta de todas las neotropicales, como 
que se extiende del Atlántico á los Andes, comprende las hoyas del Orinoco y el 
Amazonas, y no se detiene sino en el rio de La Plata. Abarca un territorio forma- 
do por llanuras bajas, selvosas, á menudo inundadas. La fauna de esta región 
está caracterizada especialmente por los monos, las sarigueyas, los cdentados, 
los tapires y las ratas espinosas. Muchos géneros de aves están confinados á esta 
comarca, siendo en las riberas del Amazonas donde esta fauna ornitológica ex- 
hibe to^a §u belleza."— A E. BrehM- 



Nueva Geografía de Colombu 39^ 



anímales, notables por la conformación de la cola que les sirve de 
quinto brazo, andan de ordinario en bandadas que alborotan el 
bosque con su g-ritería, la que entre dos luces da campo á los ala- 
ridos característicos de los araguatos ; también suelen causar es- 
tragos en las plantaciones vecinas á la selva ; los hay nocturnos y 
diurnos, medianos y muy pequeños, torpes y muy despiertos» y 
son los titís los más bellos y la viudita el más raro. No poseen núes- 
tras montañas grandes carniceros : entre ellos prima el jaguar 
i^felis onza), que viste pelaje de pantera y casi iguala al tigre por 
su talla y fuerza, siendo sí más sanguinario su congénere negro 
(/. nt'gra), que no se halla sino en las selvas del Atabapo yGuaya- 
na. Al contrario, abundan mucho en el alto Magdalena el tigre 
encaramado y la pantera, siéndoles inferior el león cuguar 6 pu.nji^ 
(/. concolor) y el león negro (Jclís discolor), que de león, no ti^ni^n 
sino el nombre, no menos feroces que los anteriores y que prje- 
ñeren la serranía, en la cual suben hasta la región de los páraipq$, 
como el encaramado, abundante en la tierra fría, lo mismp quej^í 
ga;o montes (/. pardalis), y el tigrillo ó gato tigre (/. iigrtna), biqn 
que este último baje hasta la llanura. No escasean las nutrias {lif^ 
iras), de que hay las variedades pescadora (¿rastliensís),. del Mag- 
dalena (insularís), y del Sur {peruvünsis), 6 sea de todo clim^; J.o 
mismo que los osos (ursus), pues el negro {arcios) vive en la re* 
gión baja, y el frontino {prnaius) ocupa la montaña, y los perrps 
(canis) gozque {americanus), cazador {veríagus) y lobo (jnexfc<mus) ; 
los zorros colorado y negro y el zorrillo, aún no clasificados, está^ 
en análogas condiciones. También hay cuatí (nassua subursus), pia- 
purito (mephiiis americana), que arroja hediondísimo licor y no vjye 
sino en tierra caliente, y dos musidas; la comadreja {cigogniari)^ 
y el hurón ( huro). Completan el grupo los queirópteros ó nwirc;^ 
lagos {phillosiomidae),áQ (\\XQ hay varias especies (van^irios,,mpl9f^p 
nociilion, nyciinonse, vespiriilion), frugívoros unos, insectívoras Otrgi; 
de los cuales los grandes chupan la sangre á los animale^^.y lo^p^^ 
queños, también vampiros, lo hacen al hombre dormido, ^tíXf> Q^ 
no existen en tierra fría. De los insectívoros (?) no hay sino el erjz;© 
de dos especies ; de los marsupiales, ]os didelfos : runcho ó chv>ch^> 
rata de monte, chucha de agua {chironecies), y lirón, clases .de 
todo clima. Los desdentados, que viven en tierra caliente, mvíi%* 
tran el singular ay ó perezoso ó perico ligero {acheus. ai), el arma- 
dillo {dassjfpus apar ¿-¿í^w^/a/íwj), el cachicamo y los osos hormigue- 
ro {myrmecophaga jubaia y ieiradaciyla), de dos especies, y nielero 
(m.didaciy la). Los paquidermos hervíboros comprenden el, sa(i\o 
{dycoiyles labiaius), el tatabro ó cafuche {d, iorquaius), los váquiras já 
pécari, que se juntan por millares, y la danta {iapirus americanus), 
de que parece hay dos tipos, de tierra baja, y además en plei\o 
páramo otra especie (/. roulinii pinchaque) que no se baila. sir>p 
en la región fría; los rumiantes cuentan con los ciervos {p^rvus^, 
común Xperonii), y el venado blanco (mexicanus), de varias espe- 
cies, todas de tierra caliente ; el soche (colombianus), el.soc.he del 
páramo, el. venado cachipelado (nemoarlis) y el cachienvaina4o 
(capreolus). Los roedores comprenden los dañinos ratones (mus), de 
infinita variedad, importados de Europa, la ardilla {siurus aesiuans), 
los llamados conejo (lepus brasielensis) y liebre (/. capensis), los^ua- 



400 Nueva Cteocrafía de Colombia 



g'uas propio {coelogenus subni^er) y conejo (c, fulvjs)¡ la chucurita 
{maeroxus variahüis), el cui ó curí ó acurito {anoemá), esencialmen- 
te fecundo, los lanchas (hydroecherús casihurd)^ la nutria anfíbia ó 
perro de ag"ua {myopotamos), el puerco espín (coendus), de dos cla- 
ses, y, sobre todo, los grandes roedores orientales, el cabiai, el an- 
fibio chigfüil^e, que vive en manadas, el agutí ó acure del monte, el 
sagUtí, el paca (caria capydara, agu/í, sagoiiy paca ó lapa^ sphyggu- 
reconi). En fin, como cetáceos se hallan en nuestras aguas ballena 
chacálote {ílaenopiera gtMar), manatí (maná/us amencanus) en los 
grandes' ríos orientales, toninas {deJphinus tonina), de mar y agua 
dulce, y peje espada {monodum monoceros). 

• Las AVES abundan de tal modo en nuestra patria, que no 
hay error en asegurar es en ellas la región más rica del globo 
en ciertos órdenes, pues existen aquí muchos individuos que no se 
hallan en los países vecinos. En primer lugar están los buitres con 
sus dardnculos característicos: es su perla el cóndor ó cuntur (vuUur 
gryphüs), del que existen dos ó tres variedades, y le siguen el águila 
real (i/, barbasus), de extraordinaria fuerza, el águila blanca {r, al- 
bus), el rey de los gallinazos {v. papa), la guala {v. aura),ye\ galli- 
nazo (v,jo/a); hermanos suyos son losurubus (samuros ó chulos 6 
galembos ó chicoras, ca/kar/as), que si prefieren la tierra cálida, no 
rehuyen subir á la región fría, y en los pueblos de aquélla tienen 
protegida la vida merced á su oficio de estercoleros. Junto están 
Ips falcónidos, representados por el águila comiln (/. amencanus), 
el aguilucho (/. brasiliensis), el aguilote de tierra fría (/*. guayanen^ 
sis); que es el ave que resiste más sin comer, el gavilán (f. comunis), 
el al con (/. aeruginosus) y el cernícalo {/, gen/iÜs). 

De noche salen lechuzas y mochuelos (s/rix) de diversas cla- 
ses. También es nocturno el guácharo ó guapaco (s/ea/ormis caripen- 
j/j),'cj\ie ien grande extensión puebla las cavernas de tierra calien- 
te. Abundan entre los dentirrostros las canoras: el arrendajo {iurdus) 
que Imita la voz de todos los animales, como lo hace el cenoto, 
hediondo y más g'rande ; la mirla, el pico de plata, la dorotea, el 
saufce, que en la voz se parece al canario, la paraulata, el curu- 
ñatá y el cucartichero (regulus), rival del ruiseñor. Por su plumaje 
campean la azomita, el azulejo, la primavera ó siete colores (/ana- 
gra septicolor), indomable, el azomita (musicapa),e[ verdecito ó yer- 
dacKb, el cardenal, él vinotinto, el cotinga, el gallito de Fusagasu- 
gá (j>ipra rupicala) y, sobre todo, la sin igual cerraja del Chocó, 
digna émula del ave del paraíso. Tienen Voz más ó menos singular 
el querrequerre, ¿1 yacabó ó soledad, el trompetero (coracina scu^ 
/a/a) y el campanero (ampeliz carancul/a), cuyo grito penetrante y 
claro se oye á un kilómetro de distancia. Entre los íisirrostros se 
hallan el aguaitacamino, de vuelo bajo y corto, siempre entre dos 
luces, y otras golondrinas (hirtindo), inclusive el tijereto, que lo es 
del mar. Completan el grupo de los gorriones aves de lindo canto 
ó bello plumaje, como \os frochilus, en que se comprenden colibríes, 
chupaflores y esmeralditas, imposibles de mantener en jaula, y los 
Tnerdps '^(tucucito, tornasol y tornasolito), los turpiales ó trupiales 
(ic/ekus)y de varia clase, hermosos sobre todo en Chiriguaná ; los 
toches ó caciques ó chicaos ó gonzalitos (cassicus), muy parecidos á 
los anteriores, pero de diferente plumaje y hermoso canto ; la viu- 



Nueva Geografía de Colombia 401 



dita {viduá)y el toldito 6 toldillo {on'los niger), que en bandadas va 
devastando las sementeras, el canario ó chisg-a {fringilla granatind) 
y los gorriones ó copetones {fringuilld), que se hallan por millares 
en la Sabana de Bogotá. 

Semejando festones de flores vivas, se hallan las bandadas 
de guacamayas (ara^^ y loros (ppiitacus): aquéllas verdes, rosadas, 
azules, amarillas y de vario matiz ; e'stos comprenden papagayos, 
loros, calzoncillos, pericos, periquitos, catarnicas y cotorras, tam- 
bién de variada forma, color y canto, y cuya gritería estridente 
atruena las selvas del trópico ; de este grupo, los especímenes más 
grandes pero más torpes viven en el Guainía. Con ellos andan loi 
chrotophangüy entre otros el garrapatero (c, piririgud)^ tan ütil para 
la limpieza del ganado vacuno, el judío (r. rumindentata)^ el mai- 
cero (f. vagtrosird), el chamón {c, ?/iayor) y el firigüelo ó samurita 
(f. ani), eterno compañero de los ganados y comedor de los insec- 
tos que los atormentan, como el primero, así como también el car- 
pintero (picus rodus/us), que taladra los más robustos troncos, y los 
ramphacius ó tucanes (diostedé, dos dares, coli ó pico de frasco), todos 
de tierra tropical. Entre las gallináceas figuran los penelopesy como 
son la pava de monte (/>. cristatd) el gigante de su género, la pava 
gurri (/>. aburrí) y la pava gallina {p. ptpUe); los ourax 6 paujíes 
(de copete, alector ; de piedra, pauxi), que prefieren clima menos 
cálido y se distinguen por su indeferencia al peligro ; las guacha- 
racas {priálidas), famosas por su gritería ; el chumhipue^ pisco ó pavo 
(nuleagris cynchramus), exótico aquí, y el chumbo-guajalote ó jua- 
najo {gallo pavobries)^ como los anteriores, de excelente carne. Con 
éstas se enlazan las columbas; á saber : torcazas (r. montaná)y tórto- 
las (f. turíur), tortolitas {c. rison'a), abuelitas (c. sínica) y collare- 
jas {c, cyanocephalcL), sabrosas, varias en color y costumbres, y la 
perdiz ó codorniz {colins) y la siempre triste tigana, que reempla- 
za al gato. Las zancudas, huéspedes de ríos y lagunas, compren- 
den todas las árdeas 6 garzas : la blanca {alba), á veces rosada, ador- 
no de la Sabana, la azul {cerúlea), la morena {agumi), la fina ó real 
{cyanocephala)y la baco ó leonada {slellaris), de graznido lúgubre, y 
la atigrada, de que difieren el garzón azul {cancroma cancrophaga), 
el garzón gaván {tantalus suculaíor), ave inmigradora, y el garzón 
puro ó gigante {mycieria americana), peculiar de los Llanos. Tam- 
bién hay pellares {charadrtus niíidifrons), zarsetillas {vanellu caya- 
nensis), grullas {grus americana) vistosísimas, gallitos de monte 
{psoplua crepiíans), enemigos de los muchachos ; patocuchara {plata- 
lea ajaja), alcaravanes ó tentes ó cabezones {carandría), nocturnos 
centinelas del desierto ; coclís {scopus), de monótono graznido ; aiu- 
cos {palmeada cornuta), gallinetas {fúlica martinica), flamencos ó 
pájaro soldado {phoenicoptenus rubery que alegra la orilla del mar; 
becasinas {scolopax), pellarsitos {rccurbiroslra), chorlito-alcaraván 
y muchos otros similares aún sin clasificar. En fin, entre las pal- 
mípedas están ante todo las anas 6 patos, siendo los principales el 
común, el real, el pintado, los agüires ó chilicos del Llano, laá 
zarsetas, las notables iguasas del valle caucano, y el carretero, in- 
migrador ; la gaviota {procelhria puffinus), huésped del mar ó los 
grandes ríos; el pájaro bobo {sulafusca), tipo de la estupidez; el al- 
catraz ó tpcoco, que lo es de la ^ula ; el pato pescador {plotus mf^ 



402 Nueva Geografía de Colombia 



lanogasier), de agua dulce y salada, á la inversa de los dos anterio- 
res ; el cuervo {carbo pigmens), el pato cuervo {carho graculus)^ y, 
en fin, zambullidor {podkeps americamts). 

Los peces abundan en las costas y ríos. De los cartilaginosos 
merecen mención tiburones {squalcs), guazas, tintoreras y mantas 
6 lunas, terribles en el mar, y las no menos peligrosas rayas de 
agua dulce y salada, y el torprdo. De los óseos se pescan en la 
costa, mero {perca)^ liza {mujol), picúa, lebranche, hurel ó jurel, 
beruzati, peztierra, quichavo, paroo, casus, sábalo, hurello, corvi- 
na, cominata, ruejo, carite, puerco espín marino, aguja del mar y 
piloto ; en agua dulce y salada hay en todo el país dorada {cryso- 
pharis dorata)y bagres {stlurus bagre), boca chico, sardinas, sardina- 
ta, anguilas y voladores. De la región oriental son : chojo, cacha- 
mo, tayaro, cherno, curbinatas, chumecas, yamü, palometa, pon- 
ches ó ronchos, chubanos, curitos, monjanas, bocones, alcaldes, 
aguijón, cuchillos, amarillo, yema de huevo, apiri, guerable, rayado, 
barbigancho, mapurito, doncella, pejesapo, barbillas, aguadulce, 
valentón, morocote, boca sin hueso, caribe, apuya, peyare, chume- 
ca, paletón, travesía y otros. En el Magdalena y demás ríos de la 
zona montañosa hay: jetón, coraguaje, dentón, mojana, peje, co- 
pas, cuchara, mohino, micura, zapatero, culoche, negro, corunta, 
madre, caja vacía, chato, zabaletas, coróte, cononcorro, palotón, 
teramo, pámpano, guabina, bayuelo, lancha, arenque, cuchi rito, 
manamana, corcovada, nicolasito, machetón, sapo, doncella, capi- 
tanejo, bayo, ronquete, rampuche, ciego, casón, mojana, mayupa, 
tetudo, piendo, chango, concoro, ventón, mazorca y otros. En las 
llanuras de Bogotá y Paipa existen dos peces raros, el capitán (Jure-- 
mo phylus muiisii) y el roncho, con cabeza de toro, individuos raros, 
y á lo que parece resto de fauna especial, pues no tienen semejan- 
za con los otros del país. En el Llano, el caribe y el gymnoto (pez 
eléctrico) hacen peligroso el paso de los ríos ; en el Chocó se ha- 
llan el roncador y el tití, que es el más pequeño de los peces, y en 
la Sabana la curiosa guapucha (grundulus logo/ensis). 

Los reptiles abundan en Colombia. Entre los quelonídeos ó 
tortugas {testudo) están la de mar, la carey (chelonia eretmochelis), el 
galápago (emis concéntrica), el morrocoy, la hicotea, la terecay 6 
teraquey, la araus ó tortuga de agua dulce, y sobre todo la podoc- 
nemys del Amazonas, sólo comparable á las del mar. Entre los sau- 
rios ó lagartos priman los cocodrilos ó caimanes, tanto comunes 
ó de hocico ancho, como negros ó de aguja ú hocico largo y del- 
gado, que buscan las ciénagas donde se mezclan aguas dulces y 
saladas {alligator palpebrosus, crocodilus americanas), cuya corpulencia 
disminuye con el caudal de los ríos en que viven, y que, junto con la 
baba ó babilla, remontan hasta los 500 ms. Entre los demás saurios 
figuran las iguanas {hvsilophus amblyrineus), numerosas sobre todo 
en el Cauca, de las que hay varias especies (Jiocephalus, ¡ioloemus, 
proctotretus), y los lagartos : azul (anoüs edivarsii), común {laceria mOr- 
yor), dragón, camaleón {camaeko fucxicanus), basilisco, tiro {gecko 
rapicauda), cotejo, lagartijas {lacerta muralis) y salamanquesas (/«- 
certa veninosus /). 

La hermosa cuanto terrible familia de los ofidios muestra en 
Colombia riquísima variedad, pues á lo menos existe una treintensí 



Nueva Geografía de Colombia 403 



de especies ; dígase lo que se quiera, es el Chocó la tierra serpen- 
tífera por excelencia, la patria de los individuos más venenosos, 
mientras en el Caquetá moran los colosos del g-énero {boas 6 pytho^ 
nes), de los que hay varias especies : es la principal la culebra de 
agua 6 boa constrictor {ennecies marinus)^ de pujanza sin igual y 
muy superior á la macaurel (de Oriente) y á la alfombra (de Oc- 
cidente), como ella, anfibias ; el guio, buío ó tragavenado es el boa 
de tierra, y se encuentra en todo el país. Muchas otras especies 
no venenosas {gruos^ sifisonias, dromex, corifadony doyophes, oxice/álú 
eos) se hallan en abundancia ; las más importantes son las caza-^ 
doras, grandes destructoras de alimañas en las tierras calientes, y 
las pequeñas sabaneras, que asustan á los medrosos en las regiones 
frías de la mesa oriental. Entre las venenosas priman los crótalos 
6 serpientes de cascabel {dun'ssus al W. y horridus al E.), que pre- 
fieren las llanuras herbáceas ; los elaps, los eraspedocephalus. Hay 
razones para creer que muchas de las serpientes colombianas 
exigirán la formación de nuevos grupos en el género. Esto senta- 
do, vamos á enumerar las venenosas conocidas, de las cuales siem- 
pre hay crecido número de variedades : de todo el país son cas- 
cabeles, corales {ellaps corállinus), mapanares, tayas {boirops), to- 
ches, bejucos {herpetodria, como la voladora), equis y víboras ; del 
Chocó-Darién-Sinú la verrugosa, la mapaná {coluber venusiissimd), 
la pudridora y la blanca, ó sea las más venenosas conocidas, y 
además las dormitor, tamaga, boquidorada, carare y Zaragoza ; del 
valle del Magdalena la rayona, negro, tiro, dormilona, taya rabona ; 
del valle del Cauca la famosa pelagatos (que llamaremos lachesis 
caucanensis, pues es nueva especie) ; del bajo Cauca la corocoí^a, 
con cuatro patas y cresta, la patoquilla, la más pequeña del géne- 
ro, ambas terriblemente venenosas, y también las guarda-camino, 
viní ó vaní, arará, yaruma, paloma, yerga, raboají, reina, ciega, co- 
clí y pitora ; en Guamacó, la pico de plata, y en el mismo terreno y 
el Carare, la célebre lomo machete, con cresta y orejas, escasa por 
fortuna ; en la llanura atlántica la voladora, la patoquilla, la paca, 
la loro estrella, la matiguaja y la notable cafifí, de los esteros de 
Barú ; en la mesa oriental, petaca, mola, tetí, tabacoa, verde, gua- 
ta, voladora y la terrible huertera ; y en las llanuras orientales la 
veinticuatro, la papagayo, la cachetona, la mapanare rabo frito, 
la sapa, culebra verde, galana, paja, viejita y tigre, y la surucuqil 
del Brasil {lachesis ó crotaliis muíus), muy semejante á una especie 
que vive en el Carare. Por fortuna las venenosas no se hallan á 
más de 1,900 ms., y el tabaco marca el linde superior de ellas. En 
Oriente hay la sobadera, que ataca á golpes de cola. 

En fin, entre los anuras ó bactracianos figuran sapos y ranas 
de diversos colores, especies y tamaños {cerairophis cornuta, hyla, 
psendis, notroteina, pipa, bufo vulgar is, rana palusíris), abundantes 
tanto en la tierra fría como en la caliente, donde se hallan los gi- 
gantes del grupo, siendo la especie más notable la rana amarilla 
del Chocó {phyllobasíes), que al rescoldo secreta activísimo veneno. 

Ningún país del mundo ofrece tanta variedad de insectos como 
Colombia, merced á su clima y disposición de su relieve. Los co- 
leópteros muestran diversos animalillos luminosos, como cocuyos 
{íyrophorus noctitiuens), luciérnagas y cucarrones {carabus) de la má^ 

# 



404 Nueva Geografía de Colombu 



varia forma, tamaño y color, siendo los principales el azul {cyaneus), 
el grande {giganieus), el escarlata (ceccinea)^ los varios de cuernos 
{Júpiter, hércules^ &c.) y, sobre todo, el verde-dorado de Muzo, lo 
mismo que las cucarachas de montaña y la vaca de San Antonio. 
Los ortópteros comprenden taras, grillo, cucarachas, saltones, chi- 
ripas asquerosas y, sobre todo, langosta (locusta vi'ndts) que de- 
vasta los campos, siendo la más terrible la del Patía, que más de 
una vez ha llevado el hambre al rico valle del Cauca. Los neuróp- 
teros están representados por el caballito del diablo ó matapiojos, 
ser inofensivo, á la inversa del caballo de palo {puscopia scabn'a), que 
causa la muerte de los animales que lo comen confundido con la 
yerba, y el comején ú hormiga blanca (termes /átate y morio), que 
hace estragos en casas, campos, mercancías y archivos, principal- 
mente en las tierras calientes y templadas feldespáticas, y es 
muy difícil de destruir ; curiosos ron los campamentos que figuran 
sus extraños nidos, á veces aislados, como obeliscos y capaces de 
resistir el empuje de un toro. Los hymenópteros guardan diversas 
avispas (vespa a'neta, dorion ¡obaíun), abejas {apis mellifica), abejones, 
{combus moscorum)^ que aun cuando producen buena miel, su cera no 
es blanca ; con ella andan las hormigas (fórmicas, cuta cephdtotes, &c.) 
que ¡causan destrozos en los campos, algunas de las cuales tienen 
venenoso aguijón, y otras (culonas) se comen fritas en muchas par- 
tes. De los hemípteros hay chinches (cimex) de dos clases, verda- 
deros demonios de los climas cálidos, cigarras de insoportable zum- 
bido, cínifes, cochinilla (cocus cacti), productora de rico tinte, y/uL 
gora, más hermosa que los cocuyos. Los ápteros nos regalan diver- 
sidad de pulgas (pulex), niguas (pukx penetrans) y garrapatas (re- 
cinus,xxapoda : terrible la mostacilla, que llega hasta destruir el ga- 
nado vacuno), á las que en las tierras altas se agregan varias clases 
de piojos (pediculus), aumentados con el desaseo de los indios. Los 
dípteros, ó infernales, agrupan inmensa falange de zancudos (culex 
pipiens), moscas (musca) y mosquitos, á veces tan abundantes que 
llenan el espacio, los que no sólo pican, sino que depositan sus hue- 
vos en los ganados, ó en la cabeza humana, de ordinario con malas 
consecuencias ; también tábanos (tala/ios vovinus), que atormentan á 
los ganados por chuparles la sangre. En fin, los lepidópteros, diur- 
nos, nocturnos y crepusculares, comprenden brujas, chapolas, poli- 
llas y también las mariposas puras, que aquí se engalanan con el más 
bello ropaje, primando las del Minero (papilio zapphirus, p. spinelus), 
Arma y Cabal y Caquetá : la ereóus strix es la gigante de las noc- 
turnas, y en el Chocó y los Llanos hay bomhvx, que producen seda 
igual á la oriental. 

Entre los arácnidos, aquí muy varios, mencionaremos los ala- 
cranes (scorpio, buthus, chelifer), algunos de terrible aguijón, y las 
arañas (my galos), esencialmente grandes ó venenosas, algunas como 
la polla (antipodracia), la grande (gigantea), la brava (avicularia), 
que caza avecillas, y muchas otras inofensivas pero incómodas ; 
también hay impertinentes aradores (acarus scabiei). Por último, los 
moluscos no son menos numerosos ni más conocidos : unos, los de 
mar, ora ofrecen rico manjar como el calamar, la ostra verde, la 
almeja ; ora valiosos productos como la concha nácar, que enri- 
quece con las perlas todas nuestras costas, y el caracolillo de púr. 



Nueva Geografía de Colombia 



40S 



pura ; ora tan sólo causan daños como la broma. En tierra se ha- 
llan por millares los caracoles (Umax) de todo tamaño y figura. Los 
miriápodos <S ciempiés ofrecen varias especies, alguna venenosa 
(scolopendra morsitans). Los crustáceos nos ofrecen varios y ricos 
cangrejos (Jhelpheusa fluviaiileSy pilomnus spinifer^ dorippa láñala), 
langosta, langostines y camarones (aslacus fluvialilis). De los ané- 
lidos hay lombrices de tierra y sanguijuelas, y de los zoófitos, lom- 
brices {ascárides) intestinales ó viscerales y erizos, madres de agua, 
estrellas de mar y diversos corales ordinarios. 



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Figura 151 — Diagrama representativo del escalonamiento de alganos animales 

en los Andes 



Resumiendo lo dicho, desde otro punto de vista tenemos que 
los páramos están caracterizados por el puma, el oso pequeño de 
frente blanca ; la tierra fría por el gato tigre, el gran ciervo de los 
Andes^ otros osos y los piojos ; la tierra templada, por el gato sal- 
vaje, los armadillos, las niguas y las pulgas ; y la tierra caliente 
por las especies gigantes, temibles ó hermosas de aves, sierpes, 
monos, &c. 



4o6 NuKVA Geografía de Colombia 



Aspecto físico — ^" s"s grandes lineamientos, en su con- 
junto, nada tan sencillo y palpable, por así decir, como las gran- 
des divisiones naturales del territorio que hoy constituye la Repúbli- 
ca de Colombia : al NW. la región isimica, simple prolongación de 
la América Central, que teimina en la transversal depresión por 
donde corre el Atrato ; al centro, la región montañosa ó de los An- 
des, que de la frontera ecuatoriana remonta abanicada á morir 
sobre el mar Caribe ; en fin, al SE. las grandes llanuras orientales, 
que del pie de los Andes dilatan sus planicies, apenas onduladas 
aquí y allá, hasta alcanzar el Orinoco y el Amazonas. 

Empero, esta somera clasificación poco dice al espíritu, por- 
que debido á la estructura del suelo y á la posición de la Repúbli- 
ca sobre el globo, la variada combinación de los elementos cons- 
titutivos de \difaz de la tierra, creó en ella zonas ó regiones de as- 
pecto propio, que son como los sillares fundamentales del edificio 
nacional, y cuyo conocimiento interesa en primer .término, puesto 
que sin él es imposible guardar en la mente una representación 
aproximada de lo que en realidad es la patria, y por lo tanto 
amarla sinceramente, ya que no se puede profesar afecto sincero 
á lo que no se conoce bien, como no se conserva exacto recuerdo 
de un paisaje apenas contemplado en lontananza. 

A este respecto, nada adelantaremos con saber que aquí 
hay un istmo, allá unos montes, acullá unas llanuras, y en cerros 
y planicies ríos de menor ó de mayor caudal. En una palabra, antes 
de entrar á estudiar detalladamente el territorio, es preciso con- 
templarlo á vista de pájaro para formarnos una especie de bosquejo 
donde luego la enumeración de los detalles encuentren su natural 
cabida, y las múltiples semejanzas que hay en ellos no acaben por 
formar una inmensa mancha que borre ó confunda la nitidez del 
diseño primitivo y fundamental. 

En efecto, nada tan elemental como la verdad encarnada en 
las líneas anteriores, y sin embargo, nada tan olvidado en Colom- 
bia, hasta el punto de que hay como una tendencia á falsear á este 
respecto el criterio de las generaciones que se levantan, nutrién- 
dolo con apreciaciones ó conceptos que no resisten el análisis más 
elemental. * Las páginas siguientes tienen por objeto principal 
tratar de resolver asunto de tanta importancia y magnitud. 



• No exageramos, y en prueba de ello, ahí va lo que se lee en el texto ofi- 
cial de las escuelas y colegios de Colombia : 

** Por su naturaleza podemos considerar a Colombia dividida en dos gran- 
des regiones : la montañosa al W. y la llana al E. La primera se halla regular- 
mente poblada y se puede distribuir en siete comarcas principales, á sab.r: 
I.® La hoya del rfo Magdalena^ que ocupa la parte central [sic] y á la cual per- 
tenece también la del no Cauca; 2.° La hoya dd Patín en la parte del S.; 3.® La 
del Atrato^ húmeda y selvática, comprendida entre la cordillera de Baudó y el 
ramal del Citará; 4V Kl tiiorat que rodea el golfo de Panamá y cuyas aguas tri- 
butan á este golfo; 5*^ ^l litoral del Daricti, á uno y otro lado del seno de este 
nombre ; 6P La hoya de Riohacha^ comprendida de la Sierra Nevada de Santa 
Marta hacia la Coa jira ; y 7.° La comarca del Istmo ^ cuyas aguas vierten por el 
N. al Atlántico y por el S. al Pacífíco. La inmensa región llana, desierta casi 
por completo, se halla comprendida entre la Cordillera Oriental, el Orinoco con 
el Casiquiari, los Andes venezolanos, que le protegen de los vientos del Norte 
[sic], y el río Amazonas. Esta región se puede considerar dividida en dos comar- 



Nueva Geografía de Colombia 407 



I. Panamá — Considerada esta comarca como región geog^rá- 
fica, presenta caracteres y contrastes tan marcados, que es impo- 
sible escapen al ojo del viajero ó á la mente del pensador. 

En efecto, una dilatada serranía atraviesa en toda su longitud 
esa angosta faja de tierra que enlaza las dos Américas y que co- 
múnmente se llama Istmo de Panamá. Dicha cordillera se aproxima 
unas veces al mar del Sur, otras al del Norte, y aunque es de pe- 
queña elevación al Oriente, hacia el Darién, y aun más baja sobre 
el golfo de Panamá, luego va engrosándose y levantándose á me- 
dida que recorre á Veragua, en Chiriquí ya presenta relieve con- 
siderable, y en Talamanca, donde sirve de frontera, adquiere su 
mayor altura media, tras lo cual penetra íntegramente en Costa- 
rrica, donde se rebaja más y más. 

Es evidente que esta cordillera ni se formó de un golpe ni en 
un mismo período de tiempo geológico ; sus partes aparecieron 
sucesivamente, y al actual istmo antecedió un archipiélago de con- 
siderable magnitud. Las partes más altas son las más antiguas; 
las planicies que se extienden al pie de la cordillera, por la parte 
del Pacífico sobre todo, son terrenos modernos, de acarreo. En el 
Darién, donde las lluvias son abundantísimas, la descomposición 
de las rocas ha producido un dilatado suelo aluvial que ocupa las 
partes bajas, entre los cerros, y da aspecto propio á la comarca. 
Al N. de este Darién, sobre el Atlántico, en especial de Caledonia 
hacia el Archipiélago de Las Mulatas y la bahía de San Blas, se 
encuentra la obra de los pólipos y las madréporas, resultando de 
ello esa enorme cantidad de cayos, arrecifes é islas que orlan la 
costa y que dejan entre sí tanto canal, puerto y fondeadero, y 
grandes bajos llamados á volverse igualmente islas en el transcur- 
so de los siglos. Costa adentro, donde el suelo es bajo, también es 
madrepórico el cimiento, y sobre él reposan los aluviones moder- 
nos resultantes de la disgregación de las rocas de las cordilleras. 

De la serranía descienden á desaguar al uno y al otro mar 
multitud de ríos, unos por valles estrechos y prolongados, otros por 
quebradas más breves, pocos por amplias hoyas. Al W., del lado 
del Pacífico, á partir de la península de Burica, sabanas y cejas 



cas por medio del río Guaviare; la meridional^ inclinada al SE., y la sepienirio- 
naly que deja correr sus aguas al £." Y luego se añrma en el mismo texto que 
la Cordillera Oriental principia en el nudo de las Papas. 

; Cómo explicar al niño que la 7.* comarca abarca todo el Istmo de Pana- 
má, cuyas aguas vierten por el N. al Atlántico y por el S. al Pacíñco ; que la 4.* 
comprende el litoral que rodea el golfo de Panamá, que hace parte del Istmo de 
ese nombre, y la 5.* abraza el litoral del Darién, parte del cual se incluye en el 
mismo Istmo, y todas tres tienen existencia propia ? ¿ Y por qué la 3.* se limita 
al valle del Atrato y olvida el del San Juan ? ¿ Por qué llamar hoya de Rioha- 
cha la península Goajira ? ¿ Cómo atreverse á decir que la hoya del Magdalena 
es central en la región montañosa, si colinda con la llana ? ¿ Por qué hablar del 
Patia, y prescindir de las tierras comprendidas entre su boca y Buenaventura 7 
4 Por qué hacer caso omiso del Sinú y de las tierras de Cúcuta y Ocaña? La cía- 
tifícación mencionada, que el libro censurado copia de otro autor sin mencio- 
narlo, es sencillamente, como lo habrá juzgado el lector, un dislate, y su adopción 
oficial no podría explicarse sino por cuestiones de terruño, ya que le hacen dig- 
no complemento las cartas geográñcas destinadas para las mismas escuelas é in- 
feriores á las que se encuentran hoy en cualquier atlas europeo moderno. Proh 
pudor ! 



4o8 Nueva Geografía de Colombia 



de monte se ven ir por planos inclinados de mayor á menor exten- 
sión, á terminar sobre las aguas del océano ; mientras que por el 
lado del Atlántico, primero se encuentra un amplio valle transver- 
sal, y luego aparecen planos iguales cubiertos de bosque, que 
mueren sobre el mar. En el centro y en el meridiano de Santiago 
despréndese de la cordillera, perpendicularmente á su eje, un ra- 
mal que se dirige al mediodía y se pierde y confunde con las pla- 
nicies de la ciudad de aquel nombre ; pero en seguida tornan á 
reaparecer los cerritos y colinas, hasta que vuelve á determinarse 
otro relieve que se ensancha y revienta en varios estribos después 
de cruzar entre los golfos de Parita y de Montijo, con lo cual re- 
sulta formada la península de Azuero. Al E. se encuentra una di- 
latada selva que ocupa todo el territorio de lo que fue la antigua 
Provincia del Darién. Y dondequiera en el Istmo, ya se presente 
el terreno cubierto de selvas, ya de gramíneas, se ostentan multi- 
tud de cerritos, aislados unos, apiñados otros, los cuales contrastan 
con el paisaje semidesierto de la vertiente del lado Norte, mien- 
tras que del lado Sur los pueblos, los caseríos y las estancias de 
los labradores y ganaderos, llenan el cuadro de animación y de 
hermosura. 

Del conjunto pasemos ahora á los detalles : 
El magnífico Valle del Sixaula, que en su parte baja engloba 
el de su hermano el Changuinaula, en vano desarrolla todos los 
climas del globo y todas las riquezas del trópico, pues por falta de 
habitantes aun se cubre con virgen selva en su mayor parte ; el 
mismo estado se encuentra á su lado en la bella y cómoda bahía 
del Almirante y en la vasta laguna de Chiriquí, inmenso y abriga- 
do puerto que se abre al pie del volcánico gigante del Itsmo. Dig- 
nos de admiración se presentan aquel valle de aspecto oriental y 
esta laguna, notable por lo raro y hermoso de sus líneas y de sus pe- 
nínsulas, bsias, islotes y peñascos, medio asomados sobre la super- 
ficie de aguas mansas, cubiertas de rica vegetación las unas, 
y formados de agria roca los otros ; pero el ánimo se contrista al 
pensar que tan lindos parajes permanecen casi solitarios, pues tan 
solo los ocupan algunos miles de habitantes civilizados de Bocas del 
Toro y caseríos próximos, todos en la costa, y una que otra tribu 
india medro perdida en la exuberante naturaleza de la región. 
En efecto, una espesa selva ocupa la falda de la cordillera y casi 
toda la parte llana, sobre la cual se levantan en anfiteatro los ce- 
rros que constituyen la vertiente de aquélla hasta la cima diviso- 
ria de aguas, sólo cruzada en la enorme depresión de la Playita, 
por un par de malas trochas, apenas transitadas de tarde en tarde. 
Empero, al dejar atrás esa selva solitaria y transmontar la 
cordillera, el país cambia completamente, porque en lugar dtJL, 
bosque, las gramíneas cubren todo el naneo de la serranía, al pie 
del apagado volcán de Barü ó de Chiriquí, señor de una mesa de 
aspecto tan notable como poco conocida en el país. De la cumbre 
al mar se sucede un país despejado, con planicies suavemente in- 
clinadas, que van á perderse en la costa entre una infinita variedad 
de islas, bajas las unas, peñascosas las otras, pero todas cubiertas 
de árboles sombríos, y en donde por todas partes habita el hom- " 
bre civilizado, cuyas chozas y vecindarios, labores y ganados ador-. 



NuBVA Geografía de Colombia 



409: 



n^n todo este territorio, que fue el de la antig^ua provincia de Chiri- 
quí. Un vasto plano inclinado, formado al caer por la cima des- 
prendida del cerro, baja del volcán á perderse en una selva desier- 
ta, que al Ocaso se prolonga hasta confundirse con los bosques 
solitarios de Terrabas (Costarrica), pero que al S., en la península 
de Burica, da campo á renombrados cocales. Otra selva, llamada 
Chorcha, baja también de la cordillera hasta el mar, por el orien- 
te de David, separa aquellas planicies de las que hay entre San Lo- 
renzo y Remedios, y cubre tanto los cerros como la llanura que se 
avecina al mar. Numerosos ríos salen al Pacífíco, bajando de la cor- 
dillera que domina imponente el volcán de Chiriquí, y es visible de 
la ciudad de David, que está c£tsi en el centro de esta pintoresca 
región, y, rodeada por varias poblaciones, algunas importantes 
como Alange, ocupa una vistosa planic.e, á sólo tres leguas del 
mar. A lo lejos se alzan sobre las aguas del Pacífico la grande isla 
de Coiba, inculta á pesar de su valía ; la de Coibita, más concurri- 
da por la pesca de la concha de perla ; la de Jicarón, las Cabre- 
ras y otras menores, cerrando al ñn el golfo de Montijo la larga 
isla de Sebaco y la Gobernadora. En todas estas costas se encuen- 
tra el famoso caracolillo que, como el múrice, da una purpura que 
aquí se usa para teñir el hilo de algodón. 





\NTICO 


C^^^^'^^ 


. 


N^««/^ 


1 .^^ 

I Chiriqut 




PACÍFICO \ 





Figara 152 — Diagrama de las secciones geográfícas componentes de Panamá 



Si de estas costas de Chiriquí pasamos á las de Veragua en 
el Atlántico, cerca del mar apenas hallaremos pequeños vecinda- 
rios ó poblaciones en embrión, habitadas por unos pocos civili. 
zados que trabajan la antigua mina de Bele'n, ó pescan la tortuga 
carey, abundante en estos parajes. Esta tierra es baja en el litoral, 
que rompen las bocas de numerosos ríos de precipitado curso ; 
tiene varios cerritos que se encumbran de cuando en cuando, soh 
dominados por la singular cima llamada el Pilón, y acaban por 
confundirse con los complejos estribos de la cordillera, que sólo es 
atravesada por un pésimo camino. Algunas tribus más ó menos 
salvajes habitan las selvas de este país, vagando á orillas de los 



Nu£va Gtografla de Colombia 



TOMO I — 27 



4t6 Nueva Geografía de Colombia 



ríos, porque la tierra exuberante les brinda fáciles medios de sub- 
sistencia en la caza y en la pesca. 

Mas si de nuevo retrocedemos al mediodía, á los ojos aparece 
una tierra completamente distinta. En primer término se alzan los 
ásperos aunque poco elevados cerros que forman la maciza y selvosa 
península de Las Palmas, con algunos pueblos en los valles laterales, 
y afamados cultivos de cacao y de tabaco. Luego ya no aparecen 
bosques espesos ó sin término : son bellas y bien regadas dehesas, 
tendidas hasta la orilla espumosa del mar, cuya ordinaria monotonía 
interrumpen frondosas manchas de arbolillos y cerritos aislados, 
junto con pueblos, ganados y caseríos que las franjean en todas 
direcciones. Más al Sur se dilata la tierra de Azuero : dos golfos 
encierran la garganta de la península, que se ensancha después para 
sostener en su centro una ramificada serranía que hacia el lado dé 
Parita está habitada, y en lo demás del contorno se viste de negruz- 
ca selva, apenas interrumpida aquí y allá por algunos cultivos. En 
el llano que separa la península de la cordillera está la ciudad de 
Santiago, casi á igual distancia de los dos citados gol fes ; mas es 
sólo el de Montijo el que le sirve de puerto de comercio, por^l 
abrigo que presta á los buques y la facilidad de remontar en bar- 
caí el río San Pedro hasta el pueblo de Montijo, apenas distante 
15 kilómetros de la ciudad. 

En seguida, con rumbo al naciente y sobre el golfo de Panamá, 
continua desarrollándose al pie de la cordillera una faja de plani- 
cies que rebasa un poco la capital del Istmo, también cubiertas" 
de gramíneas, de poblaciones y de cultivos, regadas por numero- 
sos riachuelos, y en las cuales está Chorrera, de clima tan sano y 
agradable, que fue escogida para restablecer las huestes colom- 
bianas vencedoras en Ayacucho. Al pie de la cordillera, en un ri- 
sueño vallecito y en medio de grandes plantíos está la próspera 
ciudad de Penonomé, no lejos de Ocu, célebre por lo celoso de los 
indios que la habitan, y de Nata, famosa por sus alfarerías de fra- 
gante barro, igual al de Andalucía. En el golfo de Panamá tam- 
bién asoman numerosas islas, montañosas las más, entre las cuales 
merecen mención las que componen el espléndido archipiélago 
de las Perlas, conocido en todo el orbe por la calidad del artículo 
á que debe su nombre ; la de Perico, que es el puerto de la capital, 
y la de Taboga, productora de bananos, melones y pinas reputados 
como los mejores del globo, y lugar de veraneo para los habitan* 
tes de aquella ciudad. 

Al N. del gran golfo las costas atlánticas de lo que antes fue- 
ron provincias de Panamá y Darién, en gran parte se encuentran hoy 
inhabitadas por gentes civilizadas, porque en las segundas existen 
diversas rancherías de indios que comercian en carey y en cocos 
de las islas de San Blas y las Mulatas (fig. 153), especialmente con 
los que hablan inglés, á los que consideran amigos y prefieren á los 
que se expresan en español. Aquí las cordilleras se presentan ba- 
jas pero incultas y cubiertas de bosque, por entre el cual asoman 
algunos picos desnudos. Una que otra vereda india cruza las cum- 
bres de esta montaña. En las primeras, ó sea en las de Panamá, tan 
solo se hallan las dos poblaciones de Portobelo y Chagres, de que 
puede decirse apenas subsiste el nombre, pues están reducidas á 



NueVa Geografía de Colohbu 



unas pocas chozas habitadas por gentes de color, cuando antes 
fueron puertos obligados del comercio de media América, en tiem- 
po de la dominación española, y en sus tiendas y plazas se cifraban 
por millones las transacciones mercantiles. 



Figura 153 — Vista lomada en las islas de San Blas (según Bouaparte Wyse) 

En cambio, entre ellas y en un punto casi desconocido hace 
medio siglo, se observa hoy asombrosa transformación. En la isla 
de Manzanillo, del puerto de Naos, por las necesidades del tranco 
universal, se cortaron los manglares, se rellenaron los anegadizos, 
y sobre un suelo artificial, de lejos traído por el espíritu del pro- 

Sreso, se edificó una importante población, la ciudad de Colón, 
estínada á servir de cabeza al primero de los ferrocarriles cons- 
truidos en Colombia, y, por los caprichos del destino, también de 
entrada del más importante de los canales del globo. Por uno de 
esos contrastes tan comunes en la vida. Colón presenta al lado de 
una ciudad verdaderamente europea, barrios que no desdicen de 
los más inmundos gketos, causa ésta que acrecienta su insalubridad. 
El Ferrocarril de Panamá fue obra construida en poco tiem- 
po al través de una naturaleza virgen y tan poderosa que no se 
dejó dominar sino mediante el incesante esfuerzo de miles y miles 
de obreros, de los que por centenares perecieron en la demanda j 
pero esa obra, que no brilla por sus perfecciones, muy poco contri- 
buyó al progreso de la tierra que cruza, salvo la creación de unos 
pocos pueblecillos de cabanas en las estaciones, y está llamada á 
desaparecer el d(a en que se termine el canal que se abre í su 
lado y que tampoco mejorará el aledaño territorio que el atemo- 
rizado extranjero ansia cruzar con toda rapidez. 

Sobre esa misma doble línea de cuasi civilización principia 
una dilatada selva que se extiende a! oriente hasta Urabá, para 
arropar ambos Darienes, como que en tan extenso territorio apenas 
existen unos pocos caseríos á orillas del Tuira y el Chucunaque, y 



4l2 



Nueva Geografía de Colombia 



hasta las mismas tribus de indios semisalvajes que allí subsisten, 
moran en determinados puntos. Y sin embargo, esta comarca fue 
de las primeras conquistadas y pobladas, por sus ricos minerales 
auríferos. El clima, sobremanera húmedo y ardiente, ha sido el 
obstáculo insuperable para que la raza blanca se apodere en fírme 
de estas regiones fértilísimas ; pero andando el tiempo, la inmensa 
llanura del ancho valle que termina en el golfo de San Miguel 
sefá, no hay duda, el asiento de importantes poblaciones. 

II. El Choco — Esta región es una de las comarcas mejor carac- 
terizadas del mundo entero, desde el punto de vista geográfico, y 
consiste en la larga faja tendida del golfo de Urabá á la frontera 
ecuatoriana, por entre la cresta occidental de los Andes y el mar. 
El Chocó se compone actualmente de cordilleras y selvas desiertas, 
de riquísimos aluviones auríferos, de numerosos y navegables ríos y 
de un cielo siempre lluvioso^ cargado de electricidad. En tesis ge- 




Figura í 54— Diagrama de las secciones geográficas componentes del Chocó 



Nueva Geografía de Colombia 413 



neral, puede decirse que lo constituye un prolongadísimo vall^ 
con alto muro y considerables terrazas al Oriente y más humilde 
lomo al Ocaso, lomo sólo en contados puntos de apariencia cerril, 
y que al mediodía, destrozado y roído por el tiempo, permite quo 
allí el mar bañe las llanuras tendidas al pie de la elevada cordi* 
llera, por lo cual el vasto conjunto se subdivide en cinco porciones 
de diversa mag^nitud: i.° Al centro y norte el alto Chocó, que 
abarca el valle de doble y opuesta pendiente por donde corren á 
diverso mar el Atrato y el San Juan ; 2.° Al S. el bajo Chocó, sur- 
cado por ríos que desembocan en el Pacífico y cruzan primero una 
zona montañosa, luego una llanura húmeda, y por ultimo, una faja 
de caños, islas y esteros, ó sea un largo delta litoral ; 3° A la iz- 
quierda del alto Chocó las breñas de Baudó con el valle interior 
del mismo nombre ; y 4° Enfrente del Atrato central las terra- 
zas que constituyen la mesa del Chocó entre la cordillera y la rota 
serranía de Musinga. 

En una palabra, los caracteres de la comarca son tales y tan 
especiales, que á despecho de las divisiones políticas y de las vi- 
cisitudes de la historia, los habitantes que la pueblan han acabado 
siempre por adquirir igualdad de tendencias, usos y costumbres.* 
Desgraciadamente, entre las causas que han originado la autono- 
mía del Chocó como región geográfica, se encuentra la de tender- 
se bajo la región de las calmas (2° lat. S. á 8° lat. N.), es decir, de 
las lluvias y turbonadas perennes, sin vientos regulares, creadoras, 
además, de una atmósfera tan húmeda y ardiente, que en ella la 
vida orgánica alcanza la plenitud de su desarrollo, y sólo la raza 
negra puede vivir en medio tan malsano. Hemos dicho mal : esa 
raza no vive allí, sino que vegeta, porque indolente y ociosa por na- 
turaleza, como que sin esfuerzo satisface sus necesidades vegetativas, 
no emplea el vigor de su brazo en el progreso de la tierra donde 
habita, por lo cual el Chocó no será conquistado para la civiliza- 
ción sino el día en que la raza blanca se apodere de la sana y ele- 
vada cordillera, y de ella descienda poco á poco, talando la selva 
y encauzando las aguas, hasta llegar al curso navegable de los 
ríos que por hoy en vano abren fáciles caminos hasta el mar. 

Alio Chocó — Una costa desierta, con llanuras selvosas en las 
cuales se pierden los estribos de la serranía del Águila, cuya cima 
no muy elevada también sustenta bosques sólo visitados por indios 
salvajes, es la primera muestra de esta zona al entrar al golfo 
de Urabá, cuya ancha boca de 1 1 leguas se abre entre la punta 
Caribana y el Cabo Tiburón. Desde que se penetra en este golfo 
inmenso no se puede menos de recordar que en esas playas hoy 
desiertas establecieron sus primeros reales los conquistadores, 
quienes hubieron de abandonarlas ora por el valor y unida resis- 
tencia de los indios, ora por lo malsano del clima, ora, en fin, por 
haberse descubierto en otras partes riquezas de más provechosa 
explotación. En el día sólo se encuentra en la Culata del golfo la 
pequeña aldea de Turbo, sobre el puertecito de Pisisí y la que- 
brada Casanova, entre plantaciones de caña, plátano, café, cocos y 
cacao, que se extienden sin cesar; además, los vecinos de la aldea 
extraen tagua, caucho y otras resinas de las cercanas selvas. 
Turbo tiene el inconveniente de carecer de ag^ua potable, que no 



414 Nueva Geografía dx Colombia 



se halla en la vasta llanura de su nombre, y se extiende por aU 
gunas leguas adentro de la costa, hasta elevarse poco á poco, á 
proporción que se aproxima á la serranía de Abibe. Entre la costa 
y los cerros hay sabanas que sólo esperan habitantes para dar va- 
riados productos y también ricos yacimientos de hulla y petróleo ; 
y como el clima de esos cerros es templado, por su posición son 
uno de los puntos más adecuados para recibir inmigración en bue- 
nas condiciones. 

Al frente, ó sea del otro lado del golfo, está el bajo y anega- 
do delta del Atrato, por cuyas bocas pueden entrar goletas, ba- 
landras y vapores de poco calado. La culata del golfo se compone 
de una tierra baja, anegada, cubierta de juncos y eneas sobre los 
cuales corren las aguas del río León, el Guacubá de los indios, que 
sigue el declivio de la cordillera de Abibe, como el Atrato el de 
la serranía del Darién ó Togorgona. Las cumbres de esas dos sie- 
rras distan 19 leguas en el extremo del golfo, y hacia los do? ríos 
tienden llanuras poco inclinadas en su extremo, ó sea por unas tres 
leguas, cubiertas de ciénagas y anegadizo, lo mismo que el llano 
intermedio entre las dos corrientes, que mide siete leguas y es de 
origen aluvial, es decir, formado por el acarreo secular de las aguas, 
pues esa zona parece que en otra época hubiera hecho parte del 
golfo, esto es, que la ocupaba el mar. 

Desde que se entra al río Atrato, se ven alzarse las cordille- 
ras de Abibe y del Darién, las que dejan en el centro una extensa 
llanura donde corren las ondas del río Sucio, que baja de la mesa 
de Antioquia, derraman las suyas el Atrato y el León, y se forman 
multitud de ciénagas que en la estación lluviosa recogen las aguas 
desparramadas en la llanura. Esas balsas de agua, llenas de ve- 
getación, son verdaderos viveros donde los peces se multiplican de 
un modo extraordinario en invierno, y en verano, cuando disminuye 
el líquido, no pudiendo soportar el calor solar dentro de las pocas 
aguas que quedan, emigran por los caños en busca de las del Atra- 
to, cuyas frescas corrientes remontan hasta más arriba de Quibdó. 
Este fenómeno, llamado rivazón por los naturales, da origen á gran- 
des pesquerías, porque los peces se reparten por todos los ríos, per- 
seguidos por los caimanes ó por otros pescados de mayor mag- 
nitud. 

Las márgenes del Atrato, no obstante la profundidad y an- 
chura del cauce, se encuentran siempre inundadas y cubiertas de 
juncos y árboles bajos ; y si las orillas del León son en extremo 
cenagosas, las del Sucio son más altas y tienen algunos pobladores 
que en torno de sus viviendas plantan sementeras de caña, plátano 
y maíz ; y si este río es navegable en pequeñas embarcaciones, 
aquél no lo es sino por poco trecho, á causa de las grandes palizadas 
q.ue se encuentran en su cauce. Cuanto al Atrato, si una parte puede 
navegarse á la vela en verano, merced á los vientos del N. y NE., 
en invierno esto no es posible, por soplar el viento del S. Al tercer 
día de estar remontando el río, esos barcos tienen que reemplazar 
las velas por largas palancas bifurcadas y con ganchos en sus ex- 
tremidades, para con ellos asirse á los troncos y empujar la em- 
barcación, siempre que la profundidad del lecho hace imposible 
buscar apoyo en su fondo, se^ün el uso comün ; por esto, aun cuan-» 



Nueva Geografía de Colombu 415 



do es poca la resistencia que opone la corriente, se gasta mucho 
tiempo en remontar el río hasta Murindó. 

Además, en el río León las palizadas que bajan de la cordillera 
en las crecientes, acumulan las tierras y arenas que el río acarrea, 
levantan el sue