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DE 


LOPE DE VEGA 


PUBLICADAS 


POR 


LA REAL ACADEilIIA ESPA
OLA 


TO
fO XI 


CRÚNICAS Y LEYENDAS DRA
IÁTICAS DE ESPAÑA 


QUINTA SECCIÓN 


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OBRAS 


DE 


LOPE DE VEGA 


XI 




OBRAS 


DE 


LOPE DE VEGA 


PUBLICADAS 


POR 


LA REAL ACADEMIA ESPANoLA 


TOMO XI 


CRÚNICAS Y LEYENDAS DRAMÁTICAS DE ESPAÑA 


QUINTA SECCIÓN 


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PASEO DE SAN VICENTE, NÚMERO 20 


19 00 



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CRÚNICAS Y LEYENDAS DRAMÁTICAS DE ESPAÑA 


QUINTA SECCION 



OBSERV ACIONES PRELIMINARES 



OBSERV ACIONES PRELIMINARES. 


Todas las comedias incluidas en este volumen pertenecen å la época gloriosa de 
los Reyes Católicos, si bien alguna se extiende a sucesos del tiempo del emperador 
Carlos V. 


I.-LA ENVIDIA DE LA NOBLEZA. 


Publicada en la Parte XXIII de Lope de Vega (1638). Si, como puede in fe- 
rirse de su argumento y de los tres últimos versos, 


Aquí acaba la comedia 
Prisión de los Emcerrajes 
Y Envidia de la nobleza, 


es la misma que, con el titulo de Cegries y Bencerrajes, se anuncia en la primera 
lista de EI Peregrino, habrá que suponerla anterior å 160-1-, Pero las condiciones de 
su estilo y versificación, y sobre todo la abundancia de dëcimas, me inducen å supo- 
nerla muy posterior, y de los últimos aflos del poeta, Acaso Lope trató dos veces el 
mismo argumento, cosa en él no desusada. Hay un detallado anãlisis de esta come- 
dia en los Studien ztt Loþe de Vega, de Guillermo Hennigs, que, å mi juicio, se pasa 
de hiperbólico cuando llega å declararla <<una de las mejores de Lope de Vega>> (1). 
Tanto ésta como las demás co medias de asunto granadino, de Lope, y aun pu- 


(I) Auch dieses Stitck muss ich bcrÜcksichtigen, Es ist so wundcrbal' schö'n, dass eine ge- 
nauere Kenntnis der Handlung von btteresse sein wird. Das Stück ist eines 'l'on jenen bezazt- 
bernden, welches uns mit den Mauren bekannt macht, Die Liebcnsszene, in welcher sich die 
ftfaurenfürstin vom Fenster ans mit dem Bencerragen u1Zterhält, ist von einer ausgesuchten Lie- 
blicltkeit und Feinheit der Sprache, die noch erhölt sind an den Stellen, wo der Dichter den alten 
Romanzenton so herr/ich trifft und uns ge'"dJisscrmassen dadurch in die alte Zeit zurückversetzt. 
Das Entkommen des letzten Eenccrragen is 1zicht historisch, ftfit Recht kann man beltaupten, dass 
das Stück cines der besten VOH Lope de Vega ist. Del' bickter zeigt sidl hier in seiner ganzen 
Grösse. Es ist alln vollendet; Sprache, Ha1ldlullg ultd der dramatischc Eau, (Págs. 22-23.) 
XI b 



x 


OURAS DE LOPE DE VEGA, 


diéramos decir toda la Jiteratura dramática y novelesca relativa á Granada, hast a 
muy entrado el siglo presente, se deriva más 6 menos del cêlebre y sabrosisimo 
libro de Ginés Pérez de Hita, Guerras âviles de Granada, cuya primera parte, 
única que para el caso importa, fué impresa en Zaragoza en 1595 con el titulo 
de Historia de los bandos de los Zegríes y Abencerrajes..,.. agora 1lttevamente sa- 
cada de un libro arábigo, cuyo autor de vista fué un moro llamado Aben-Hamin, 
natural de Granada, La segunda parte, concerniente á la guerra de los moriscos 
en tiempo de Felipe II, es hi
toria anovelada, y, en parte, memorias de las campa- 
f\as de su autor: obra veridica en general, como se reconoce por la comparaci6n 
con las legitim as Fuentes hist6ricas. Pero la primera parte, ímica que hizo Fortuna 
en el mundo (aunque la segunda, por méritos distintos, tambiên 10 mereciese), 
es obra de otro carácter: es una novela histórica y de las más antiguas del 
gênero, aunque dentro de Espafla tuviese desde el siglo xv el precedente de la 
O-óm:ca del rey don Rodrigo, Nadie puede tomar por 10 serio el cuento del ori- 
ginal arábigo de su obra, que Pêrez de Rita invent6 (I), á estilo de 10 que practica- 
ban los autores de libros de caballerias: su misma novela indica que no estaba muy 
versa do en la lengua ni en las costumbres de los mahometanos, puesto que acepta 
etimologias ridiculas, comete estupendos anacronismos, y llega á atribuir á sus hê- 
roes el culto de los idolos (<<un ltfallOma de 01'0>>) y á poner en su boca reminiscen- 
cias de la mitologia clásica. Pero sería temerario dar todo el libro por una pura 
ficci6n, Otras muchas novelas se han engalanado con el calificativo de históricas 
sin merecerlo tanto como ésta, Histórico es el hecho de las discordias civiles que 
enflaquecieron el reino de Granada y al1anaron el camino á la conquista cristiana. 
Histórica la existencia de la tribu de los abencerrajes y el carácter privilegiado de 
esta milicia, Histórico, aunque no en las circunstancias que se supone, ni por orden 
del monarca á quien Hita Ie atribuye, el degüello de sus principales jefes, Aun el 
peligro en que se ve la Sultana, parece nacido de alguna vag a reminiscencia de las 


(I) cAlgunas cosas de aquestas no Ilegaron á noticia de Hernando del Pulgar, coronista de 
los Cat6licos Reyes; y así no las escribió, ni la batalla que los cuatro caballeros cristianos hi- 
cieron por la Reina, porque dello se guard6 el secreto...., Nuestro moro coronista supo de la 
Sultana, debajo de secreto, todo 10 que pas6..... Visto por el coronista perdido el reino de 
Granada, se fué á Africa y á Tremecén, lIevando todos los papeles consigo: allí muri6 y dej6 
hijos, y un nieto suyo, no menos håbil que él, Ilamado Argutarfa, el cual recogi6 todos los 
papeles de su abuelo. y en ellos haIl6 este pequeño libro, que no estimó en poco, por tratar la 
materia de Granada, y por grande amistad- se 10 present6 á un judío lIamado Saba Santo, quien 
Ie sac6 en hebreo por su contento, yel original arábigo Ie present6 á don Rodrigo Ponce de 
Leon, conde de Bailen. Y por saber 10 que contenia, y por haberse hallado su abuelo y bis- 
abuelo en las dichas conquistas, Ie rog6 al judío que Ie tradujese al castellano, y despues el 
conde me hizo merced de dármelo,,, (Cap, XVII.) 
Cervantes parodi6 todo este cuento al referirnos el hallazgo de los cartapacios aråbigos que 
compr6 en el Alcanå de Toledo, y què un morisco Ie tradujo por dos arrobas de pasas y dos 
hanegas de trigo, 



OBSERV ACIO
I.:S PRI:LI:\IINARES. 


XI 


ri\"alidades de harem entre las dos mujeres de Abul-Hassán (el :\luley Hazen de 
nuestros cronistas): Zoraya (D,- Isabel de Solis) y Aixa, la madre de Boabdil. La 
acusaci6n de adulterio, la defensa de la Reina pOl' cuatro caballeros cristianos, es 
claro que pertenece al fondo común de la poesia caballerescaj y sin salir de nuestra 
casa Ie encontraremos en la defensa de la Emperatriz de Alemania pOI' el Conde de 
Barcelona Ramón Berenguer (argumellto de la comedia de Lope EI Cel/aMn va- 
leroso), en la de la Reina de Navarra por su entenado D, Ramiro (véase EI Testi- 
momo ve1zgado de nuestro poeta), en la de la Duquesa de Lorena pOl' el rey D, Ro- 
drigo, según se relata en la Crómca de Pedro del Corral. Pero, aun sicndo falso el 
hecho y contradictorio con las costumbres musulmanas, todavia,la circunstancia 
de intervenir D, Alonso de Aguilar es como un rayo de luz que nos hace entrever 
la vaga memoria que á fines del siglo XVI se conservaba del reto que å aquel mag- 
nate cordobés, de triste y heroica memoria, dirigi6 su primo el Conde de Cabra, 
dåndoles campo franco el Rey de Granada Muley Hazén, según consta en docu- 
mentos que son boy del dominio de los eruditos (I), Aun por 10 que toca å los jue- 
gos de toros, canas y sortija, al empleo de blasones, divisas y motes, y al ambiente 
de galanteria que en todo el libro se respira, y que parece cxtrano å las ideas 
y bábitos de los sarracenos, ba de tenerse en cuenta que el reino granadino, en sus 
postrimerias y aun mucho antes, estaba penetrado porIa cultura castellana, puesto 
que ya en el siglo XIV podia decir Aben Jaldún que clos moros andaluces se ase- 
mejaban á los gallegos (es decir, á los cristianos del Norte) en trajes y atavios, usos 
y costumbres, llegando al extremo de poner imågenes y simulacros en el exterior 
de los muros, dentro de los edificios y en los aposentos más retirados>> (2). 
La elaboración de la His/oria de los ball dos , fåcilmente se explica sin salir del 
libro mismo, ni conceder crédito alguno á la invención del original arábigo, no me- 
nos fantástico que el de Cide Hamete Benengeli. A caàa momento cita é intercala 
Ginês Pérez, en apoyo de su relación, romances fronterizos del siglo XV, históricos 
á veces y coetáneos de los mismos becbos que narran, Y con frecuencia también 
resume 6 amplifica en prosa el contenido de otros romances mucbo más modernos 
y de diverso caråcter: los llamados moriscos, que å fines del siglo XVI se componian 
en gran número, gênero convencional y artificioso, cuanto animado y brill ante, que 
Pérez de Hita no inventó, pero á cuya popularidad contribuy6 más que nadie con 
su libro. Con esto mezcl6 algo de 10 que cuentan los bistoriadores castellanos, Pul- 
gar y Garibay especialmente, que son los únicos á quienes citaj y no bay duda que 
se aprovecharia también del conocimiento geográfico que adquiri6 del pais cuando 
anduvo por él como soldado contra ]os moriscos, y quizá de tradiciones ora]es, y 
por tanto algo confusas, que andaban en boca del vulgo en los reinos de Granada 


(I) Rdaciones de algunos sucesos de los últimos tiempos del reino de Granada, que publica 
la Sociedad de Bibliójilos espa1ìoles, Madrid, 1868, págs, 69- 1 43. 
(2) Proleg6menos de Aben-Jaldún en e1 tomo XVI, pág. 267, de las No/ices et extraits des 
manuscrits de 10, Bibliothèq1te Impériale de France. 



XII 


ODRAS DE LOPE DE VEGA, 


y Murcia, A esta especie de tradición familiar puede reducirse el personaje real ó 
fabuloso de aquella Esperanza de Hita que habia sido esclava en Granada, y cuyo 
testimonio invoca á las veces nuestro apócrifo é ingenioso cronista, 
Cornpuesta de tan varios y aun heterogéneos elementos, la novela de Ginés Pérez 
no podia tener gran unidad de plan, y realmente hay en ella bastantes capítulos 
episódicos y desligados, que se refÌeren pOl' 10 común á lances y bizarrias y comba- 
tes singulares de moros y cristianos en la Vega de Granada, Pero la acción princi- 
pal es, sin duda, la catástrofe de los abencerrajes; asunto también de la presente 
comedia de Lope. 
Prescindirê de 10 relativo al duelo en defensa de la Sultana, puesto que Lope 
omitió aquf este lugar común de la poesia caballeresca, sin duda pOl' haberle puesto 
en otras obras, y examinaré brevemente los restantes datos de la leyenda, 
La voz Abellce'naje es de indudable origen aråbigo: Aben-as-Se1'1'ách, el hijo del 
sillero. Esta poderosa milicia, de procedencia africana, interviene á cada momenta 
en la historia granadina del siglo xv, ya imponiéndose á los emires de Granada 
como una especie de guardia pretoriana, ya sosteniendo á diversos usurpadores y 
pretendientes del solio, Los reyes, á su vez, se vengaban y deshacian de ellos cuando 
podian, Los historiadores más próximos á la conquista y mejor enterados de 10 que 
en Granada pasaba, atribuyen á Abul-Hassán no uno, sino varios degüellos de aben- 
cerrajes y de otros caballeros principales, hasta un número muy superior al de 
treinta y seis que da Pêrez de Hita, quien, pOl' 10 demás, yerra únicamente en 
atribuir la matanza á Boabdil y no á su padre, Hernando de Baeza, intérprete que 
fué del Rey Chico, narra el caso en estos términos: 
<<Estando, pues, este rrey (Abul-Hassán) metido en sus vicios, visto el descon- 
cierto de su persona, levantáronse ciertos caballeros en el rreyno...., y alzaron la 
obediencia del rrey, y hiciéronle cruda guerra: entre los cuales fueron ciertos que 
decian Abencerrajes, que quiere dezir los hijos del sillero, los quales eran natura- 
les de allende, y habian pasado en esta tierra con deseo de morir peleando con los 
christianos, Y en verdad ellos eran los mejores caballeros de la gin
ta y de lanza 
que se cree que ovo jamás en el rreyno de Granada: y aunque fueron casi los ma- 
yores senores del Reyno, no pOl' eso mudaron el apelIido de sus padres, que eran 
silleros: porque entre los moros no suelen despreciarse los buenos y nobles porve- 
nil' de padres offÌciales. EI rey, pues, siguió la guerra contra ellos, y prendió y de- 
golló muchos de los caballeros, entre los quales un dia degolló siete de los abence- 
rrajesj y degollados, los mandó poner en el suelo, uno junto con otro, y mandó dar 
lugar á que todos los que quisiesen los entrasen á vel', Con esto puso tanto espanto 
en la tiena, que los que quedaban de los Abencerrajes, much os de ellos se pasaron 
en Castilla, y unos fueron á la casa del duque de Medina Sidonia, y otros á la casa 
de Aguilar, y ahi estuvieron haziéndoles mucha honrra á ellos y á los suyos, hasta 
que el ITey chiquito, en cuyo tiempo se ganó Granada, rreynó en ella, que se vol- 
vieron á sus casas y haziendas: los otros que quedaron en el Reyno, poco á poco 
los prendió el Rey, y dizen que de solo los abencerrajes degolló catorze, y de otros 



OBSERVACIONES PRELIMINARES, 


XIII 


caballeros y hombres esforzados y nombrados por sus personas, fueron, segun di- 
zen, ciento veinte y ocho, entre los quales mató uno del Albaicin, hombre muy 
esforzado....,1> (I). 
Pero no eran estas inauditas crueldades las primeras del emir Abul-Hassán. Otras 
habia perpetrado antes, según refiere Hernando de Baeza; y por ellas se explica 
una creencia tradicional todavia en la Alhambra, y enlazada en la fantasia del pue- 
blo con la matanza de los abencerrajes. Siendo todavia principe, prendió al rey 
Muley Zad, competidor de su padre, <<y 10 truxo al Alhambra, y el padre Ie mandó 
degollar, y ahogar con una tovaja á dos hijos suyos de harto pequena edad; y por- 
que al tiempo que 10 degollaron, que fué en una sala que está á la malZO dereclza 
del quarto de IDs Leones, eayó un þoeo de sa1lgre en una þila de þiedra blanca, y 
estllvo allí 11lucho tie11lþo la seiial de la sangre, Izasta IIOY IDS 11l0ros y IDs cristianos 
Ie dizen á aquella þila, la þila en que degollaban á IDs Reyes>> (2). 


(I) Rdaciones de los últimos tiempos del rei1to de Granada, pág. 9. 
(2) En la novelita de Abindarråez y '.larifa, muy anterior á las Guerras civiles de Granada 
(pues aun la refundici6n de Antonio de Villegas estaba hecha en 155 I), se cuenta la matanza 
de los abencerrajes de un modo bastante pr6ximo á la historia, sin hacer intervenir al rey 
Boabdil, ni mentar para nada los amores de la Sultana, ni el patio de los Leones, Verdad es 
que, en cambio, se hace remontar el suceso á la época de D, Fernando el de Antequera, Pero 
ya en este relato se ve á los abencerrajes present ados con la misma idealizaci6n caballeresca 
que en las novel as y romances posteriores: 
cHubo en Granada un linaje de caballeros, que eran la flor de todo aqucl reino; porque en 
gentileza de sus personas, buena gracia, disposici6n y gran esfuerzo, hacían ventaja á todos 
los demás; eran muy estimados del Rey y de todos los caballeros, y muy amados y quistos de 
la gente común, En todas las escaramuzas que entraban salían vencedores, y en todos los re- 
gocijos de caballerla se señalaban. 
"ElIos inventaban las galas y los trajes; de manera que se podia bien decir que en ejercicio 
de paz y de guerra eran ley de todo el reino. Dícese que nunca hubo abencerraje escaso, ni 
cobarde, ni de mala disposici6n; no se tenia por abencerraje el que no servia dama, ni se tenia 
por dama la que no tenia abencerraje por servidor. Quiso la fortuna, enemiga de su bien, que 
desta excelencia cayesen de la manera que oirás, EI Rey de Granada hizo á dos destos cabal
e- 
ros, los que más valian, un notable é injusto agravio, movido de falsa informaci6n que contra 
ellos tuvo, y quisose decir, aunque yo no 10 creo, que estos dos, y á su instancia otros diez, 
se conjuraron de matar al Rey, y dividir el reino entre sf, vengando su injuria. Esta conjuraci6n, 
siendo verdadera ó falsa, fué descubierta; y por no escandalizar el Rey al reino, que tanto los 
amaba,los hizo á todos una noche degollar; porque á dilatar la injusticia, no fuera poderoso 
de hacella, Ofreciéronse al Rey grandes rescates por sus vidas; mas él, aun escuchallo no quiso. 
Cuando la gente se vió sin esperanza de sus vidas, comenz6 de nuevo á 1I0rarlos: Ilorábanlos 
las damas á quien servian y los caballeros con quienes sc acompañaban; y toda la gente común 
alzaba un tan grande y continuo alarido, como si la ciudad se entrara de enemigos; de manera 
que si á precio de lágrimas se hubieran de comprar sus vidas, no murieran los abencerrajes tan 
miserablemente..,.. Sus casas fueron derribadas, sus heredades enajenadas, y su nombre dado 
en el reino por traidor. Resultó deste infelice caso, que ningún abencerraje pudiese vivir en 
Granada, salvo mi padre y un tío mio, que hallaron inocentes deste delito, á condición que 105 



XIV 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


Ginés Pêrez de Hita, aunque no habla de la mancha de sangre, dice que los 
treinta y seis abencerrajes fueron degollados en fa cuadra de los Le01zes, en una 
taza de alabastro muy grande (cap, XIII). En esto pudo engafl.arle su fantasia, por- 
que es difícil admitir que los abencerrajes penetrasen hasta el cuarto de los Leones, 
que pertenece á la parte mås reservada del palacio årabe, es decir, al harem (I), 
Falta averiguar cómo pudo mezclarse el nombre de una reina de Granada en un 
suceso ajeno, al parecer, á toda inßuencÍa femenina, Pero creo que todo se ac1ara 
con este pasaje del juicioso y fidedigno historiador granadino Luis del Mårmol Car- 
vajal (2), que aunque escribfa å fines del siglo XVI trabajaba con excelentes mate- 
riales: <<Era Abil Hascen hombre viejo y enfermo, y tan sujeto å los am ores de una 
renegada que tenia por mujer, llamada la Zoraya (no porque fuese este su nombre 
propio, sino por ser muy hermosa (3), la comparaban å la estrella del alba, que Ha- 
man Zoraya), que por amor della habia repudiado å la Ayxa su mujer principal, que 
era su prima hermana, y con grandisima crueldad hecho degol/ar algullos de sus 
hijos sobre una þila de alabastro, que se ve hoy dÙl en IDS alcázares de fa Alham- 
bra en una sala del cuarto de los Leones, y esto á fin de que quedase el reino á los 
hijos de la Zoraya. Mas la Ayxa, temiendo que no Ie matase el hijo mayor, llamado 
Abi Abdilehi ó Abi Abdala (que todo es uno), se 10 habia quitado de delante, des- 
colgãndole secretamente de parte de noche por una ventana de la torre de Coma- 
res con una soga hecha de los almaizares y tocas de sus mujeresj y UllOS caballeros 
llamados los Ahencerrajes habian llevádole å la ciudad de Guadix, queriendo fa- 
vorecerle, porque estaban mal con el Rey á causa de haberles 1n1lerto ciertos Izer- 
manos y þarientes, so color de que uno del/os habia habido una hermana suya don- 
cella dentro de su palacio; mas 10 cierto era que los que ria mal porque eran de 
parte de la Ayxa, y por esto se temia deIlos, Estas cosas fueron causa de que toda 
la gente principal del reino aborreciesen å Abil Hacen, y contra su voluntad traje- 
ron de Guadix å Abi Abdilebi su hijo, y estando un dia en los Alijares Ie metieron 
en ]a Alhambra, y Ie saludaron por reyj y cuando el viejo vino del campo no Ie 
quisieron acoger dentro, Ilamándole cruel, que habia muerto sus hijos y la nobleza 
de ]os caballeros de Granada,>> 
EI testimonio de Mãrmol, que siempre merece consideración aun tratåndose de 


hijos que les naciesen enviasen á criar fuera de la ciudad, para que no volviesen á ella, y tas 
hijas casasen fuera del reino." 
Se ha de notar en esta breve narraci6n que no s610 se omite el nombre del rey que mandó 
degollar á los abencerrajesj sino también el sitio en que se verific6 la ejecuci6n, 10 cual indica 
que estos pormenores todavía estaban poco divulgados, 
(I) Página 5 de las Relaciones, 
(2) Historia del rebeJion y castigo de los Moriscos del reino de Granada (l\Iálaga, por Juan 
René, 1600), lib. I, cap, XII, 
(3) En esto de la hermosura no parece que anduvo muy bien informado Mármol, porque 
Hernando
de Baeza, que la conoci6, aunque ya vieja, dice que Ie pareci6 que cno había sido 
mujer de buen gesto", 



OBSERV ACIONES PRELIMINARBS, 


xv 


cosas algo lejanas de su tiernpo, aparece confirm ado en 10 sustancial por el del fa- 
moso compilador årabe Almacari (I) y por el de Hernando de Baeza, que habla 
largamente de la rivalidad entre las dos reinasj y como cliente que era de Boabdil, 
trata muy mal á la Ronzía (Zoraya), á la cual, por el contrario, tanto quiso ideaIizar 

Iartínez de la Rosa en la erudita y soporifera novel a que compuso con el titulo de 
Doj'ja Isabel de Solis (1837-1846), Lo que sólo aparece en Mármol, y casi segura- 
mente procede de una tradición oral, verdadera ó fabulosa, es la intervención de 
los abencerrajes en favor de la sultana Aixa, yel pretexto que se dió para su ma- 
tanza, es decir, los amores de uno de ellos con una hermana del Rey. De aqui al 
cuento de Pérez de Hita no hay mås que un paso: dos actos feroces de Abul-Has- 
sán, confundidos en uno solo y transportados al reinado de su hijo; los abencerra- 
jes, partidarios de una sultana perseguidaj una aventura amorosa atribuida primero 
á la hermana de Abul-Hassán, después á su rnujer, y por último á su nuera. Ginés 
Pérez no pudo aprovechar ellibro de 
Iármol, que no se imprimió basta el ano 1600, 
pero pudo oir contar cosas parecidas á algún morisco viejo, y sobre ellas levantó la 
rnáquina caballeresca de la acusación y del desafío, que pudo tomar de cualquier 
parte, pero á la cual logró dar cierta apariencia bistórica, rnezclando nombres de 
los rnás famosos en :\Iurcia y Andalucia, y especial mente los del mariscal D, Diego 
de Córdoba y D. Alonso de Aguilar, de quienes vagamente se recordaba que el 
Rey de Granada les habia otorgado campo para algún desafío. 
De este modo se explican para mí lisa y llanamente los orígenes de esta famosa 
narración. Otras muchas cosas de las Guerras civiles de Granada proceden de 
fuentes poéticasj ésta no. Entre 10s romances fronterizos, uno solo hay, el de <<jAy 
de mi Albama
>> (de origen árabe, si bemos de dar crédito á la declaración de Pérez 
de Hita), que alude rápidamente á la rnuerte de los abencerrajes, sin especificar la 
causa: 


Mataste los Bencerrajes,-que eran la flor de Granada, 


Otros dos romances que trae el mismo Hita: 


En las torres del Alhambra-sonaba gran vocerío...., 
Caballeros granadinos, - aunque moros hijosdalgo..,.., 


son composiciones modernas, y probablemente suyas, becbas para dar autoridad á 
su prosa (2). 
Lope de Vega transportó al teatro tan interesante asunto, pero, contra 10 que 


(I) The History of the Mohammedalz dynasties in Spain...,. by Ahmed ibn Mohammed Al- 
Makkari,..., Translated..,.. by Pascual de Gayangos,.... London, 1843, tomo II, páginas 370 
y 571. 
(2) Siguiendo fielmente la prosa de Hita, se compusieron luego dos romances vulgares de 
La Gran Sultatza, que todavía venden los ciegos (números 1 208 Y 1.209 del Romallcero de 
Durán), 



XVI 


OBRAS DE LOPE DE VEGA. 


pudiera creerse, no sacó de él gran partido, quizá por haberse separado sistemáti- 
camente del texto de Ginés Pérez de Rita, dejando sólo los datos esenciales y 
enlazándolos por medio de una fábula muy pobre. La Envidia de la nobleza, å 
pesar de los grandes encomios que de ella hicieron Grillparzer y Rennigs, dista 
mucho de ser una de las buenas comedias de Lope, siquiera esté muy agradable- 
mente escrita, La trama es floja, los personajes incoloros, no hay nillguna situación 
culminante. El morisco Zaide aburre con su media lengua. Ray menos color local 
granadino que en las obras juveniles de Lope, sin duda p.:>rque ésta pertenece, 
según la sospecha que al principio indicamos, á los últimos ai1.os del poeta, cuando 
conservaba menos fresca la impresión de la incomparable ciudad, que visitó dos 
veces, la última en 1604, En esta comedia apenas se encuentran más rasgos descrip- 
tivos que estas lozanas redondillas del acto primero, que recuerdan un célebre ro- 
mance de Góngora (I), 


Apenas verås, señora, 
Tu Granada 5610 un día, 
La belleza de sus muros, 
Los cas till os de Abenåmar (2), 
Las fuentes de Dinadåmar, 
Mares de cristales puros (3); 


(I) Es el que principia: 


I1ustre ciudad famosa, 
Infïel un tiempo, madre 
De Zegríes y Gomeles, 
De Muzas y Reduanes...., 


(2) Estos castillos de Abenåmar, que con tal nombre no existen, son reminiscencia, sin 
duda, del célebre romance 


Abenámar, Abenámar,-moro de la morería..,.. 


(3) <<Los autores årabes recuerdan con particular elogio el carmen y almunia conocidos 
con el nombre de Ain addamai 6 Fumte de las lágrj,nas, que se conserva todavía algo alterado 
en el sitio llama do Ainadám.lr 6 DÙzadámar. El viajero Ebn Bathutha, que, com 0 arriba se 
dijo, visitó å Granada por 105 años de 1360, dice que Ain addamai era uno de 105 parajes mås 
encantadores de aquellos contomos, y aun de todo el orbe, siendo un monte amenísimamente 
cubierto de huertas y verjeles, Ebn Aljathib añade que este lugar de recreo estaba cerca del 
monte de AlfaJar, hoy Alfacar, y era un sitio deleitoso, con suav{simo y templado ambiente, 
huertos placenteros, floridosjardines, aguas dulces y copiosas, suntuosos aposentos, numero- 
50S alminares y casas de sólida construcci6n, plantíos de hierbas aromáticas, y otras delicias, 
Luis del Mármol hace también mención de este sitio de placer, con el nombre de 105 Cár11lenes 
de Ainadámar, y advierte que es voz corrompida, pues 105 moriscos de su tiempo Ilamaban á 
aquel pago AÙzadama, que quiere decir Fuente de lágrimas.... 
Simonet, Descripción del reino de Granada bajo la dominación de los naseritas, sacada de 
los autores árabes, J' seguida del texto inédito de Mohammed Ebn Aljathib (Madrid, 186 I), pá- 
ginas 46 y 47, 



OBSERVACIONES PRELI:IlINARES, 


X\'ll 


5us cármenes (I) cultivados, 
Cada cual otro pensil, 
Y en jaspes verdes, Genii, 
Quebrando vidrios helados (2); 
Las ricas Torres Bermejas, 
Donde, luego que amanece, 
Tiende el sol, limpia y guarnece 
Sus encrespadas guedejas (3); 
El Alhambra y la famosa 
Torre de Comares, tal, 
Que no ha visto joy a igual 
Roma, en su edad victoriosa (4); 
Almazán (5), Bibataubín (6) 
Y el Zacatín, y si pasas 
La vista, un monte de casas 
El levantado Albaidn. 
Verás con arenas de oro 
Bajar el Darro en la vega, 


(I) Esta voz, que, al parecer, s610 se conserva en Granada, se deriva del árabe carm, que 
significa viña, terreno cultivado, predio. 
(2) En las menores circunstancias se advierte 10 penetrado que estaba Lope de la geografía 
pintoresca de España, Describicndo el curso del GeniI, dice Mármol (lib, I, cap. IX): -Su fuente 
es en Sierra Nevada, en una umbría que está encima dellugar de Güéjar,..., De allí se despeña 
por valles fragosísimos de peñas...." y en él se hal/an n'cos mintros de jaspes tapizados de 
diversas colores, de donde el Rey don Felipe, nuestro seiior, hizo sacar las ricas piedras verdes 
de que está heclto su sepulcro en San Lormzo el Real." 
(3) cEste mismo Rey (Abí Abdilehi, segundo monarca de Granada) edificó otro castillo 
pequeño, con su torre de homenaje, en las ruinas de otra fortaleza antigua, que debi6 ser la de 
la villa de 105 Judíos, y la llaman agora las Torres Bermejas,,, (l\lármol, Rebelión, lib, I, capí- 
tulo VII), Respecto del estado actual de est as torres, dicen los Sres. Oliver y Hurtado en el 
libro Graltada y sus monumentos árabes (Madrid, 1875, pág, 207): cLos fuertes y baluartes inte- 
riores de las Torres Bermejas son obra moderna, correspondiendo únicamente á la época ára- 
biga los dos grandes torreones con piezas habitables, entre los cuales se abre la puerta actual 
de aquel recinto, " 
(4) cSingular y bellísima" llamaba å la Torre de Comares Andrea Navagiero en 1526, y la 
frase es digna de notarse por ser de un hombre del Renacimiento, educado en todos los refina- 
mientos del gusto italiano. (II Viaggio latto in Spagna et Fratlcia, del Magnifico M. Alldrea 
Navagiero...., In Vinegia, 1563; fo1. 18 vto.). 
(5) Es la tercera de las puertas de Granada que enumera Mármol (Rebelión, lib. I, cap, VI): 
cLuego sigue Bib el Marstatl, que quiere decir puerta del hospital de los Incurables, porque 
donde agora estå Sant Låzaro habia un hospital de incurables, y 105 cristianos la llaman Bib Al- 
mazan." El verdadero nombre árabe, según Simonet (Descripciólt, pág. 55), es Bab Almares/all 
ó del Hospital. 
(6) Es la quinta puerta en la enumeración de l\lármol: cLucgo está Bib Taubin, puerta de 
los Curtidores,,, Simonet enmienda: -Bab Atta.cabÙt, ó de los Convertidos," 


Xl 


r 



XVUI 


OBRAS DE LOPE DE VEGA. 


Adonde corriùo llega 
De haber dormido sonoro (I), 
De Bibarrambla (2) no digo 
Lo que en las fiestas verås 
Con la nobteza, que es mås 
Desde el tiempo de Rodrigo. 
Vuelve å Granada su fama; 
Que mås valen 105 linteles 
De una calle de Gomeles (3), 
Que mil villas de Cartama. 


Hay también un recuerdo de la Alhambra y del Generalife en estos pulidos 
tercetos: 


Calle la portentosa arquitectura 
De esta Alhambra, sus jaspes y colores, 
Que å pesar de 105 tiempos vive y dura; 
Las torres que del sol 105 resplandores 
Le vuelven al nacer, y las bizarras 
Puertas con mil pend ones vencedores; 
Las acequias, que en cårdenas pizarras 
Parece que destilan dulcemente 
La nieve de las altas Alpujarras...., 


Aunque esta pieza es muy poco fie I á la historia, Lope, según su costumbre, ha 
procurado apoyarse en el testimonio de 10s romances, Uno hay que no encuentro 
en las colecciones, pero que no tiene trazas de ser inventado i,or él: 


EI rey don Fernando el Santo,-desde Córdoba partía 
A dar asalto å Jaén, -de Abenåmar defendida,..., 


(I) La edición antigua de Lope dice sin oro, pero es errata evidente por sonora, epíteto muy 
apropiado al Darro, pues, como nota Navagiero, <<passa mormorando sempre tra infiniti et 
gran sassi aIle volte che ha nell alveo, ne mai tadto>>. (Fot 22 vto,) 
(2) Bab Arramla ó Puerta del Arena!. Cuarta de las citadas por Mármol. Dió nombre å la 
célebre plaza, tantas veces mencionada en las historias de Granada, y don de estaban los Mira- 
tlores desde donde el Ayuntämiento presenciaba las funciones públicas, que es å 10 que aluden 
105 versos de Lope, 
(3) Nadie ignora que la Cuesta de Gomeles es la subida de la Alhambra, Tomó su nom- 
bre, según Mårmol, <<de una genera cion de africanos naturales de las sierräs de Velez de la Go- 
mera, lIamados Gomeres, que venian å servir en la milicia>>. 
Claro es que estas notas son impertinentes y superfluas para lectores españoles, y especial- 
mente granadinos; pero no he querido omitirlas en obsequio å 105 eruditos extranjeros que 
manejan las obras de Lope, y que pueden encontrar alguna dificultad en estas indicaciones 
topogråficas. 



OB
ERVACIONES PRELIMINARES. 


Bien se defienden 105 moros; - pero después de tres dfas 
Se rinden al Rey Fernando,-y å partido Ie convidan, 
En las torres de Jaén, -Ioh, cuån bien resplandecfan 
Las cruces de 105 cristianos-y de Santiago divisasl 


XIX 


Pero hay otro romance, verdaderamente tradicional y antiguo, del cual sacó 
rnucho partido, intercalando en el diálogo algunos de sus versos, yamplificåndolos 
con su habitual bizarría, El romance å que aludo se halla en ellibro de Ginés Pé- 
rez de Hita, y tiene en la Primavera de 'Volf el núm, 72, Comienza así: 


Reduån, bien se te acuerda-que me diste la palabra 
Que me darfas å Jaén-en una noche ganada. 
Reduån, si tú 10 cumples,-daréte paga doblada, 
Y si tú no 10 cumplieres,-desterrarte he de Granada; 
Echarte he en una frontera-do no goces de tu dama..... 


V éase la imitación de Lope: 


REY, 
Reduån, bien se te acuerda-que me diste la palabra 
De darme å Jaén la fuerte-en una noche ganada, 
'i que en sus altas almenas,-que cruces rojas esmaltan, 
En tafetanes azules-pondrfas lunas de plata; 
Y que del fuerte Pacheco,-que allå su l\Iaestre Haman, 
Me traerías la cabeza,-ó por 10 menus las armas, 
Reduån, si no 10 cumples,-deliterrarte he de Granada, 
Quitåndote el Alcaidfa-de las torres de la Alhambra, 
Daré al mayor enemigo-los am ores que mås amas; 
Tus oficios y tus rentas,-å criados de mi casa, 
Mira que te va la vida,-después de tu honor y fama; 
Que donde faltan las obras-son infames las palabras. 
REDUÁN, 
No merecen mis servicios-el rigor con que me tratas 
Delante de la nobleza-de caballeros y damas; 
Que no soy yo el moro Atcaide,-el de la vellida barba, 
El que mandaste prender-por la pérdida de Alhama (I). 
Y si el otro respondió-entonces con arrogancia: 
<<Bien 10 puede hacer el Rey,-mas yo no Ie debo nada>>; 
Yo responderé, señor ,-con la lanza y con la adarga, 
Sacando contra Castilla-los soldados de Granada, 
Iré å Jaén, y verås-en empresa tan gallarda, 
Que no sobra la ventura-cuando las palabras faltan, 
Yo te traeré de1l\1aestre-ó la cabeza ó las armas, 
Que bien las conocerås-en la señal colorada, 
Y si no fuere mi dicha-tanta I que pueda ganarla, 
No volveré de la guerra-sin que en un pavés me traigan. 


(1) Alusión å otro romance tan conocido que parece inútil recordarle.. 



xx 


OBRAS DE LOPE DE VEGA. 


La cabalgada de Reduán contra J aén es histórica, aunque mucho más antigua de 
10 que supone Lope. Aconteció en el mes de Octubre de 1407, y en ella encontró 
la derrota y la muerte aquel caudillo granadino, del modo que narra la Crónica de 
D. Yuan II (ana primero, cap, XLV): 
<<Y el Rey de Granada con seis mil de caballo, é ochenta mil peones, combatió la 
cibdad (de Jaén) tres dias muy fuertemente; é los de la cibdad se defendieron muy 
bien, é mataron é firieron muchos moros, Y el Prior de San Juan é Diego Hurtado 
de Mendoza, que en Ia cibdad estaban, esforzaban tanto la gente que era maravilla, 
Estando los pendones juntos con la cerca de la cibdad, elObispo de Jaen, tio de 
Rodrigo de Narvaez, é Diaz Sanchez de Benavides, é Pero Diaz de Quesada con 
hasta quinientos de caballo peleando valientemente å pesar de los moros, se lanza- 
ron en la cibdad, con que bubieron tan gran esfuerzo 105 que en ella estaban, que 
abrieron las puertas, é salieron á pelear con los Moros, é mataron é firieron muchos 
dellos. y el Rey de Granada se bubo de levantar dende con poca homa, é quemó 
los arrabales é buertas é vinas, é volvióse á Granada, Y en este combate murió el 
Alcayde Reduan, que era el mayor caballero que il consigo traia.'" 
También imitó Lope, aunque refundiéndole del todo, excepto los primeros versos, 
el romance que principia: 


Caballeros granadinos.-aunque moros hijosdalgo,.... 


Difiere de Pérez de Hita en mucbas circunstancias. Llama Zelindo y Hamete á 
los autores del engaño contra los abencerrajes, y da å su traición causas algo 
diversas: 


Y que á Granada pretenden-entregar al rey Fernando, 
Porque metieron en ella-al Maestre de Santiago, 
Que con otro caballero -salió con ell os al campo; 
Y que 105 venció confiesan,-por asegurar su engaño, 
Dicen que una banda y plumas.-trofeos que les quitaron, 
Han visto á la Reina puestas-en el cuello y el tocado, 
De donde arguyen que tiene-Zelindo amoroso trato 
Con ella, para que el Rey-se incite con este agravio,.... 


Si este romance es flajo y prosaico, no puede decirse 10 mismo de otros bellisi- 
mos que hay en esta comedia, y que podrian figurar entre 10 más selecto del roman- 
cero morisco, Léase, por ejemplo, esta escena de amor entre Xarifa y Zelindo 
(acto segundo): 


XARIFA, 
En las tor res de la Alhambra-que á Sierra Nevada miran, 
Mclancólica y llorosa-está rnirando Xarifa 
Si su amado Bencerraje-viene á verla, 6 se Ie olvida; 
Porque es propio de quien ama-temer cualquiera desdicha. 
EI son de las verdes hojas-y de las fuentes la risa 
Tiene por voces humanas,-y en sus engaños suspira, 



OBSBRV ACIO!oIES PRELIMINARBS, 


XXI 


Ya la coronada noche,-de si misma fugitiva, 
Por la mitad de 105 cielos-iba entre sombras dormida, 
Cuando sinti6 por el campo-que el Bencerraje venia; 
Porque el bien llega más presto-al alma que no á la vida. 
Paseábase el Bencerraje,-que á sus conciertos ven(a 
Allienzo del fuerte mura-con unas armas lucidas 
Que el Maestre de Santiago-Ie di6 aquella noche misma, 
Rebozado un capellar-sobre la marlota rica, 

Sois vos? Ie dice la Reina ;-que quien de su dulce amiga 
La casa 6 calle pasea,-Ias puertas del alma pisa. 
l\lirad que si sale el alba,-de nubes de oro'vestida, 
Dará luz á mis secretos-y obscuridad á mi dicha. 
ZELINDO, 
Aquf estoy, dulce señora;-aquf estoy, sei'\.ora mia, 
Esperando á que amanezca-el alba de mi alegria. 
Desde que para matarme-os trujo, mi amada prima, 
EI alcaide Reduán,--de Cartama, nuestra villa, 
A ser Reina de Granada,-por hermosura divina, 
Mis ojos han sido fuentes,-y muerte ha sido mi vida. 
No puedo vivir sin vos,-ni 105 cielos 10 permitan; 
Que no es vida la que vive-quien tiene celos y envidia. 
Con vos me crié en Cartama,-que, sin perderos de vista, 
Con esos ojos miraba,-con esa vida vivia, 
Muero, mi vida, sin vos;-que no es po sible que viva 
Quien os mira en otros brazos-yen sus brazos os tenia, 
Si vos queréis, mi sei'\.ora,-que nos vamos á Castilla, 
El Maestre está en Granada,-aquel de la roja insignia. 
Por ese mura, una noche - podéis salir escondida; 
Que nunca quien quiere bien, - en dificultades mira, 


Las bellezas lfricas que en esta pieza abundan justifican, en parte, el encomiástico 
juicio que de ella formuló Grillparzer, aunque su contextura dramática sea harto 
endeble, 


II.-EL HIDALGO BENCERRAJE, 


Por otro titulo El gallardo Yazimín, y as! está citada en los catálogos de l\Iedel 
y Huerta, Si es la misma que El gallardo yacobín, mencionada en la segunda lista 
de El Peregrt'no, ha de ser anterior á 1614,10 cual su estilo no contradice, Lope la 
publicó en la Parte XVII de sus Comedias, una de las más raras, por cierto (Ma- 
drid, 1621 y 1622), 
Muy poco tiene de histórico esta pieza, que casi podria clasificarse entre las de 
pura invenciõn, Un D. Juan de :\Iendoza, sobrino del Marqués de Santillana, roba 
de palacio á una dama, D,. Elvira de Vivero, y se refllgia en Granada con ella dis- 



XXII 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


frazada de paje. EI Rey moro llega á descubrir que es mujer, se enamora de ella, 
encarcela al am ante y da orden de degollarle en la Fuente de los Leones. Afortu- 
nadamente se apiada de él un generoso abencerraje Hamado Jazim1n, y no s610 Ie 
salva de la muerte, sino que consigue ponerle en libertad y protege sus amores, El 
Rey, entretanto, apura inútilmente to do género de requiebros y persuasiones con la 
cautiva, que permanece fiel á su primer am or, Complicase la acci6n con otros inci- 
dentes, como el robo de Daraja, mujer de J azimin, de la cual se apodera, al rayar el 
alba, entre los álamos verdes que cercalz á Dinadámar, el alcaide de Iznatoraf, 
Sancho de Cárdenas; y después de mil peripecias novelescas, todo logra regocijado 
fin, mediante los esfuerzos del noble abencerraje y el perd6n de los Reyes Cat6- 
licos, 
El argumento, como se ve, no carece de interés, y tiene cierta novedad y atrevi- 
mien to el haber hecho héroe de la pieza, no á ninguno de los caballeros cristianos 
que en ella intervienen, sino á un moro, á quien se presenta como dechado de todas 
las virtu des caballerescas, y que, naturalmente, acaba por convertirse. Ginés Pérez 
de Rita y los autores de romances moriscos iban haciendo á su manera la rehabilita- 
ci6n de la raza proscrita; y Lope, no s610 sigui6 este impulso, sino que se esforz6 
en hacer á su Jazimín cristiano de alma, aun antes de recibir el bautismo: 


DON JUAN, 

-v OS cristiano? J uraré 
Que sois galån Bencerraje, 
jAZDIÍN. 
Aunque traigo sólo el traje, 
T raeré algún día la fe, 
Mas 
cristiano no es aquel 
Que tiene el alma cristiana? 
DON JUAN. 
Eso, amigo, es cosa llana, 
Pues habrá bautismo en él. 


En la pasi6n que el rey Mahomad concibe por una esclava cnstlana, y en los 
extremos que hace por ella, y en la indignaci6n que esto causa á IDS principales 
muslimes, se reconoce, aunque muy alterado, un recuerdo de los tempestuosos y 
desatinados amores de Abul-Hassán con la Romía Zoraya (D,a Isabel de Solis): 


-l Que de esa suerte estå por la cristiana? 
-De esta manera estå por doña Elvira, 
Bien å pesar del reinoque gobierna; 
Porque ni oye å nadie ni despacha, 
Ni trata de la paz ni de la guerra,.... 
Con esto, las fronteras de Casti!la, 
Los soldados y alcaides de Fernando 
Corren la vega, y en la puerta Elvira 
Osan clavar las lanzas y las dagas, 



OBSERV ACIONES PRELI:I(lNIrRES, 


XXIII 


-iQue se haya l\Iohamad cegado tanto 
De una mujerL... 
-5610 diré que si el amor Ie dura, 
Verån presto las altas Alpujarras 
5us cabezas de nieve por el suelo 
A 105 pies de Fernando valeroso...., 


Al fin de la comedia se leen estos versos: 


Belardo dice que ball6 
Esta historia en 105 anales 
De 105 Reyes de Granada, 
Ella es cierta: perdonalde, 


No sabemos á qué anales se refiere, No es verosimil que conociese la Relación 
de Hernando de Baeza, que no ha sido impresa hasta nuestros dias, y cuyas copias 
son muy raras, aunque ya la tuvo presente Argote de Molina cuando escribió S11 
Nobleza de Andalucía, Pero seguramente conoCÍa á Mármol, y acaso también el 
tratadillo de los Reyes de Granada y su origen, que por mandato de la Reina Ca- 
tólica compuso su cronista Hernando del Pulgar. Sospecho esto, porque al paso 
que Marmol nada dice dellinaje de Zoraya, y H, de Baeza habla de ella como de 
una mozuela de origen humildísimo, Pulgar la supone hija del alcaide de Martos (I), 
10 cual conviene mejor con el origen aristocrático que asigna Lope á su D,a Elvira, 
Al revés de la anterior, esta comedia está bast ante bien combinada; pero pobre 
y débilmente escrita, en cuanto puede esto decirse de Lope de Vega, que hasta en 
los rasgos mas desaliñados pone alguna marca de su genio. l\Ierecen vi vir, por ejem- 
plo, estas redondillas con que el rey :\Iahomad galantea á la desdei'iosa cristiana, y 
parecen una oriental romántica á estilo de Victor Hugo y Zorrilla: 


Dame en tu desdén entrada, 
Así verås tu persona 
Con la famosa corona 
De nuestra imperial Granada, 
Gozarås oro de Dauro, 
Verde jaspe de Genii, 
Del Albaicín la sutil 
Toea, y de tu frente lauro. 
Daråte Generalife 
Flores que esa mano arranque; 
Comares, en blanco estanque, 
Te darå dorado esquife; 
Bibataubín con soldad05 
Te harå salva cada día; 
Zacatfn y Alcaicería 


(1) Véase en el Semanario trttdito, de Valladares, tomo XlI, pågs. Sï-1H, 



XXI\' 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


Te darån tela y brocados, 
Los cårmenes sus acequias, 
Que cuando en su orilla mores, 
Te cantarån ruiseñores 
Como el cisne sus exequias; 
Celebrados carmesíes 
La calle que es de tu nombre (I); 
Granada, porque te asombre, 
Granos de rojos rubíes; 
Bibarrambla sus balcones, 
Para que en fiestas estés, 
Y para adornar tus pies 
Bibalmazån sus pendones; 
La vega, con su verdura, 
Rojo trigo y verdes parras; 
Su nieve las Alpujarras, 
Corridas de tu blancura; 
Dinadåmar su corriente, 
Todos 105 campos sus frutos, 
Mis vasallos sus tributos, 
Y yo el laurel de mi frente, 
Dedicó Lope esta comedia á D.a Ana de Piña, hija del escribano Juan Izquierdo 
de Pina, á quien su gran de intimidad con el Fénix de los Ingenios y los servicios que 
Ie prest6 en buenos y malos lances, han dado más notoriedad que la revesada prosa 
de sus disparatadfsimas novelas (2). 


III.-EL HIJO DE REDUAN. 


Comedia de las viejas de Lope, incluida ya en su Primera þarte (1604), 
Apenas tiene de tradicional y granadino mås que los nombres del rey Baudeles 
(Boabdil) y de Reduán, que tanto suena en la Historia de los bandos, de Ginés Pérez 
de Rita, Por 10 demás, es un drama novelesco, cuya principal curiosidad estriba en 
cierta semejanza, ya advertida por Max. Krenkel (3) y otros, entre el caråcter del 
protagonista y el Segismundo de Calderón. El Rey de Granada, como el de Polonia, 
hace criar en la soledad á un hijo suyo, aunque no por librarle de ningún fatfdico 
horóscopo, sino por ocultar su ilegCtimo nacimiento. Gomel, que asf se llama el in. 
fante, pasa, y él propio se tiene, por hijo de Reduån, que es el encargado de su 


(I) Elvira, 
(2) Hay un extenso análisis de El hidalgo Bencerraje, en 105 Studien zu Lope de Vt;g-a, de 
Wilhelm Hennigs (Göttigen, 1891), pågs. 19-22. 
(3) Klassische Bühnendichtungen dcr Stanier, herausgeben und erklan von Max Krenke!. 
Leipzig, 1881.-Ca/derón, I, 19-20, 



OBSERVACIO
ES PRELnUNARES, 


xxv 


custodia, y adquiere en el campo fuerzas hercúleas, valor selvåtico, temeridad y 
audacia å toda prueba, si bien la corteza tosca y grosera de su educaeión vela al 
pronto las altas y regias prendas de su alma, Acosador de osos y jabalíes, derriba- 
dor de reses bravas, se encuentra trasladado de pronto á la corte, donde empiezan 
por causar maravilla y provocar necias burlas su rafdo alquicel y sus abarcas de 
cuero crudo, El hombre de la naturaleza se revel a en sus instintos soberbios, en su 
åspero lenguaje, en su voluntad indómita, en la arrogancia desaforada con que aco- 
mete, rinde y atropella todo 10 que se Ie pone por delante, Ni aun los halagos del 
amor logran veneer del todo su fiera condición, y eso que dos gallardas moras, en- 
cantadas de su bizarrfa al verle combatir, se proponen hacer su educación senti- 
mental, y se Ie declaran en términos tan expresivos como poéticos, dignos, en 
suma, de la blanda musa de Lope, gran maestro en ternezas y galanterías: 


LlZARA. 
Como el oro entre la mina 
Y el diamante por labrar; 
Como el coral en el mar 
Y en concha la perla fina; 
Asf como el tosco traje 
Desta montaña 6 desierto, 
Tienes, Gomel, encubierto 
EI valor de tu linaje, 
Ya te habemos conocido 
No más de por 10 que has hecho; 
Que del oro de tu pecho 
Artifices hemos sido. 
Y de tal suerte crefmos 
Lo que re1uce y parece, 
Que ya por quién te merece 
En competencia venimos, 
ZELORA, 
Escoge, fuerte Gomel, 
De las dos la que te agrada; 
Que ésa de hoy más es Hamada 
Dichosa, firme y fiel, 
Ésa labrará la toca 
Que á tu bonete revuelvas 
Cuando de la guerra vue\vas 
A Granada, en verte loca, 
Ésa la manga curiosa 
Que saques para las cañas, 
Cansado de las hazañas 
De la guerra peligrosa. 
Ésa la banda polida 
Y el alm3.izal con que dances, 
Cuando de la mana lances 


Xl 


d 



XXVI 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


La lanza, en sangre teñida, 
Daráte el mote ingenioso 
Para el campo de la adarga, 
Breve cifra á pena larga 
Para el penacho vistoso, 
Saldrá luego al mirador 
Cuando tu caballo pase, 
Y cuando otros, entraráse, 
Preciándose de tu amor...., 


Esta primera jornada, donde la originalidad del protagonista resalta tanto, prome- 
tia un drama excelente; pero si no en el estilo, á 10 menos en la acciõn, se echa á 
perder desde el acto segundo, extraviándose en un laberinto de intrigas vulgares, 
que conducen en el tercero å una catástrofe casi ridícula, aunque, bien preparada, 
pudo ser eminentemente trågica. La Reina, mujer de Baudeles, horriblemente 
of en did a por él y sabedora de que tram a asechanzas å su vida, busca un vengador, y 
pone el puñal en manos de Gomel, que, ciegamente enamorado de ella y deslum- 
brado por la perspectiva del imperio, mata å su propio padre sin conocerle (I), La 
escena, que pudo ser terrible y sublime, en que el Rey moribundo Ie de clara su ori- 
gen y Ie perdona, está tratada sin ningún género de gravedad trágica; y todavía son 
más infelices las que siguen, terminando todo con la salida de un león que se es- 
capa de la jaula y viene å postrarse como un manso perrillo á los pies de Gomel, 
que exclama muy satisfecho: 


Sin duda que ha conocido 
Que soy le6n como él. 

Si es éste con quien yo tuve 
Desde muchacho amistad, 
En aquella soledad 
De los montes donde anduve?..... 


No recelando nada de tan buen compañero, y sosegados al parecer los remor- 
dimientos de Sl1 parricidio, Gomel se queda beatificamente dormido con el león á 
las plantas; yen tal reposo Ie sorprende el pueblo alborotado, que admirando, y no 
era para menos, tanta serenidad, Ie proclama rey de Granada. 
Tal es este absurdo embrollo, don de sólo pueden elogiarse algunos trozos de ver- 
sificación feliz, por ejemplo, el romance morisco del acto segundo: 


Al hijo de Reduán, 
Al de la Sierra Nevada,.... 


(I) Lo mismo hace Seide en cl jJ,fahoma de Voltaire, aunque la fuerza que Ie impulsa al cri- 
men no es el amor, sino el fanatismo, La coincidencia debe de ser casual, porque Voltaire no 
conoda las obras de Lope, 



OBSER v ACIOr-ES PRELJ:-'UNARES, 


XXVII 


IV.-PEDRO CARBONERO. 


Publicada en la Parte catorze de las Comedias de Lope (1621). 
Es héroe de esta comedia un personaje probablemente histórico, aunque no Ie 
hemos visto mencionado en ningün libro: un osado guerrillero andaluz que con una 
cuadrilla de 12 hombres hizo gran des salteamientos y estragos en la front era del 
reino árabe de Granada, y murió en un encuentro peleando valerosamente contra 
los infieles, que en vano Ie ofrecieron la vida si renegaba de la fe. Su nombre hubo 
de ser celebrado en alguna cancÏón popular, de la cual parece que quedan rastros 
en la ültima escena del drama de Lope: 


Virgen sin mancilla, 
Hoy mueren, y muero, 
Pedro Carbonero 
Con la su cuadrilla, 
Hoy lleva la muerte, 
En agraz marchitos, 
Trece mancebitos, 
Todos de una suerte; 
Que dejando å Hamete, 
Que os da su palabra, 
Cuatro son de Cabra, 
Y tres de Alcaudete, 
Quieren en Castilla 
Su fama dejar, 
Cuatro de Aguilar 
Y uno de Montilla. 
CERBÍN. 
Vuelve, Pedro, en ti, 
Y vuélvete moro: 
Tendrås un tesoro 
En el Rey y en mt 
Curarás la herida, 
Gozarás tu amor, 
Daráte Almanzor 
Regalada vida, 
Serás su vasal10 
Si á servirle pruebas, 
Daráte armas nuevas, 
Lucido cabano, 
Crecerá tu vida 
Como verde cedro, 
Casaráste, Pedro, 
Con mora garrida, 



XXVIII 


OßRAS DE LOPE DE VEGA, 


PEDRO, 
Despidámonos los dos: 
Morir quiero, morir quiero, 
IOh mundo, no más con vos! 
Muera Pedro Carbonero, 
Y muera en la fe de Dios. 


Todas las escenas en que interviene Pedro Carbonero con S11 cuadrilla, yespe- 
cialmente el episodio de la gallarda moza de Andújar, á quien saca del cautiverio 
penetrando audazmente en Granada, y que, enamorada de él, Ie acompaña hasta 
en la muerte, tienen mucho brio y una especie de poesia agreste y selvática, Los 
cuadros de la vida bandolera, que ya hemos visto en otras producciones de Lope, 
están ennoblecidos y mejorados aquf por el sentimiento religioso y patri6tico, que no 
abandona á Pedro y á los suyos aun en medio de sus mayores desafueros y rapiñas. 
Con esta acción principal se entreteje otra accesoria, que es el suplicio de los 
abencerrajes, conforme al relato de Gines Pérez de Hita, seguido con más fideli- 
dad que en La Envz'dz"a de la nobleza, pero prescindiendo también de la acusa- 
ción y defensa de la Sultana, Esta parte de la comedia vale menos que 10 referente 
á Pedro Carbonero, pero hubo de hacer mucho efecto en el vulgo la escena en que 
se corre la cortina y aparecen sobre la mesa del festin las cabezas de los abence- 
rrajes degollados, 
El mérito principal de esta tragicomedia consiste, sin duda, en el vigo'toso ca- 
rácter del héroe plebeyo Pedro Carbonero, y en algunos trozos liricos, como este 
cantarcillo del primer acto: 


Riberitas hermosas 
De Dano y GeniI, 
Esforzad vuestros aires, 
Que me abraso aquí. 
Hermosas riberas 
Donde yo nací, 
La que fué mi muerte, 
En vosotras vi: 
En el fuego es Julio, 
Y en la vista Abril. 
Orillas hennosas 
Que el cristal cubrís, 
Tened, que me muero, 
Lástima de mí. 
Si encubre las llamas 
De nieve y ja.tmin, 
Esforzad vuestros aires, 
Que me abraso aquí, 


La dedicatoria del Pedro Carbonero es curiosa para la historia literaria, Va di- 
rigida al joven é ingenioso poeta sevillano D, Diego Félix de Quixada y Riquelme, 


. 



OBSERV ACIONES PRELININARES. 


XXIX 


autor de 80 sonetos, que tituló Soliadas por tratarse en ellos únicamente de las 
propiedades y efectos del Sol, aplicándolos á la hennosura de una dama á quien 
llamó Finelda, Estos sonetos, muy resabiados de culteranismo, pero no de tal suerte 
que of usque por completo los destellos de la viva imaginación de su autor, mere- 
cieron los mayores elogios de poetas tan ajenos de esa tendencia como el clásico 
y severo D, Juan de Arguijo y el terso y llano Lope de Vega, que no sólo en la de- 
dicatoria de esta comedia, sino en una carta que va al frente de las Soliadas, ma- 
nifestó la intención de homar estos sonetos, imprimiéndolos con otras rim as suyas. 
No hay vestigio de que esto se realizase, y å mi juicio las Soliadas han permane- 
cido inéditas hasta nuestros dias, en que por diligencia del Marqués de Jerez de los 
Caballeros, tan benemérito de nuestra antigua literatura poética, han visto la luz en 
elegante edición, ajustada al manuscrito original, con fecha de 1619, que poseia el 
difunto bibliófìlo D, J osé Sancho Rayón (I). 
Hizo Lope de Vega gran de aprecio del ingenio de Quixada y Riquelme, dirigién- 
dole, además de esta comedia, la epistola cuarta de las que imprimió con la Filo- 
mena en 1621, y mencionåndole allado de Jáuregui en otra epistola que con el 
titulo de EI Yardin dedicó allicenciado Francisco de Rioja: 


Aquí don Juan de Jáuregui, en la mano 
De Apoto el area y el pineel de Apeles; 
Aquí don Diego Féliz, sevillano, 


Rubo de malograrse muy joven este ingenio, puesto que ya en el Laurel de 
Aþolo, publicado en 1630, se Ie dedica este elogio fúnebre: 


Mas despertar en su lugar Ie agrada 
La memoria llorosa 
De aquel joven don Diego de QuiJada, 
Que la muerte envidiosa, 
Transformada en arado, 
Cort6 sin tiempo, como flor en prado,...., 


Yañade Lope, muy profundamente conmovido al parecer: 


Que vive en mí la fe de aquel amigo 
Por quien mi musa trågiea suspira, 
Como euando vivió, después de muerto, 
Y morirá eonmigo. 


Habfa puesto en relación á ambos poetas el secretario del Duque de Alcalå, Juan 
Antonio de Ibarra, que en el rarfsimo libro titulado Ellcomio de los ingemos sevi- 


(I) Soliadas de D. Diego Féliz fÚ Quizada J' Rique/me. Dedicadas en 1619 á D. FrancIsco 
de Guzmán, Marqués de Ayamonte,.... Sevilla, En 10, oficina de E, Rasco,.... 1887; 4,0 Con un 
erudito prólogo del malogrado humanista D, José Vázquez y Ruiz, 



xxx 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


llanos en la fiesta de los Santos Ignado de Loyola y Franczsco Xavier (1623), hace 
de D. Diego Félix, triunfador en varios premios de aquel certamen, los más fre- 
cuentes y pomposos elogios. 
Lope aprovechó la ocasión de esta dedicatoria (la de Pedro Carbonero) para 
zaherir de paso á los ingenios anochecidos y tenebrosos, entre los cuales, sin grave 
cargo de conciencia, hubiera podido incluir á su patrocinado D. Diego, Y mués- 
trase quejoso también de las necias censuras de los presumidos de gramáticos, aña- 
diendo esta frase feliz: <<Si algo me debe mi lengua, no quiero yo decirlo si ella no 
10 dice.>> Es digno de notarse también el elogio de D. Juan de Arguijo: <<Caballero 
en todo rigor científico, y de integridad y costumbres dignas de mayor fortuna, si 
su filosoffa cristiana, con naturaleza de armiño, no la cerrara el paso.>> Para aclara- 
rar estas alusiones seria preciso engolfarnos en la biografía de aquel varón emi. 
nentej materia que no es para tratada de paso ni en este lugar. 


V.-EL REMEDIO EN LA DESDICHA. 


Dice nuestro autor en la dedicatoria de esta comedia á su hija Marcela, que la 
escribió. en SllS tz'ernos alios. Puede ser la misma que con el titulo de Abinda- 
rráez y Narváez se designa en la primera lista de EI Peregrz'no (1604), pero se- 
guramente Lope debió de retocarla mucho para incluirla en su Parte XIII (1620), 
porque es una de sus comedias mejor escritas y nada tiene de la inexperiencia pro- 
pia de la primera juventud. Ha sido reimpresa en el tomo III de la colección se- 
Ie eta de Hartzenbusch, 
La fuente Única de este poema dramático está indicada con toda precisión por el 
autor mismo en estas líneas: <<Escribió la historia de J arifa y Abindarráez, Monte- 
mayor, autor de la Diana, aficionado á nuestra lengua con ser tan tierna la suya, 
y no inferior å los ingenios de aquel sigloj de su prosa, tan celebrada entonces, 
saqué yo esta co media, Alli pudiérades saber este suceso, que nos calificaron por 
verdadero las corónicas de Castilla en las conquistas del reino de Granada,....>> 
De la certidumbre del hecho, aunque en si mismo nada tenga de inverosimil 
y extraordinario, puede dudarse algo, puesto que el primer historiador pro- 
piamente tal que Ie menciona, es Gonzalo Argote de Molina en su Nobleza de 
Andalucia (1588, fo1. 296), autor muy docto, pero algo crédulo y muy inclinado á 
leyendas y anécdotas poéticas y caballerescas. De todos modos, el principal perso- 
naje, Rodrigo de Narváez, es enteramente histórico, y Hernando del Pulgar hizo 
honrosa conmemoración de él en el titulo XVII de sus Claros varones de Castilla: 
<<lQuién fué visto ser más industrioso ni más acepto en los actos de la guerra que 
Rodrigo de Narvaez, Caballero fijodalgo, á quien por notables hazañas que contra 
los moros fizo, Ie fué cometida la cibdad de Antequera, en la guarda de la qual, y 
en los vencimientos que fizo á los Moros, ganó tanta fama y estimacion de buen ca- 
ballero, que ninguno en sus tiempos la ovo mayor en aqu.ellas fronteras?>> Pero ni 



OBSERV ACIONES PRELIMINARES. 


XXXI 


el cronista de la Reina Católica, ni Ferrant l\Iexia, el autor del Nobiliario vero 
(1492), que se gloriaba de con tar entre sus parientes å Narvåez, å quien llama <<ca- 
ballero de los bienaventurados que ovo en nuestros tiempos. desde el Cid acá, ba- 
talloso é victorioso
 (lib, II, cap, xv), se dan por enterados de su célebre acto de 
cortesia con el prisionero abencerraje, Es cierto que al fin de la Historia de los 
Arabes, de D, José Antonio Conde, se estampa, con el titulo de Allécdota cu- 
riosa (I), este mismo cuento, y aun se ailade que cia generosidad del alcayde Nar- 
vaez fué muy celebrada de los buenos caballeros de Granada y cantada en los ver- 
sos de IDS ingenios de entonces
, Pero semejante noticia tiene trazas de ser una de 
las muchas invenciones y fábulas de que estå plagado ellibro de Conde, y, por otra 
parte, basta leer su breve relato de la aventura para comprender que no está tradu- 
cido de ningún texto aråbigo, sino extractado de cualquiera de las novelas caste- 
l1anas que voy å citar inmediatamente, Arrastrado quizå por la autoridad que en su 
tiempo se concedia å la obra de Conde, y más aún por el justo crédito de Argote, 
todavia D, :\Iiguel Lafuente AIcántara en su elegante Historia de Granada (2), dió 
cabida á la anécdota del moro, Y, sin embargo, bien puede sospecharse que Argote 
no conoda la historia de los amores de Abindarråez mås que por el hzventario de 
Villegas, å quien cita, ni Conde más que por ese mismo libro, ó mås probablemente 
por la Diana enamorada. 
Pasando, pues, del campo de la historia al de la amena literatura, nos encontra- 
mos con dos narraciones novelescas, casi idénticas en 10 sustancial, y que á primera 
vista pueden parecer copia la una de la otra, La mås breve, la mås sencilla, la que 
con toda justicia puede considerarse como un dechado de afectuosa naturalidad, de 
delicadeza, de buen gusto, de nobles y tiernos afectos, en tal grado que apenas hay 
en nuestra lengua novela corta de su género que la supere, es la que fué impresa 
por dos veces en la miscelánea de verso y prosa que, con el titulo de IJlvelltario, 
publicó un tal Antonio de Villegas en :\Iedina del Campo, La primera edición de 
este raro libro es de 1565, la segunda de 1577; pero consta en ambas que la licencia 
estaba concedida desde 1551, circunstancia muy digna de tenerse en cuenta por 10 
que diremos después (3). 
Algo amplificada esta historia, escrita con más ret6rica, y afeada con unas sexti- 


(I) Historia de la dominación de los Arabes en España, sacada de varios malluscritos y me- 
morias arábigas. par el Dr. D, José A'ltonio Conde..... Torno III (Madrid, 1821), páginas 
262- 26 5, 
(2) Torno II (edici6n de Paris, Baudry, 1852), páginas 42-45, 
(3) Inventario de Antonio de Villegas, dirigido á la Magestad Real del Rey DOll PheliÞPe, 
nuestro señor..,.. En .Medina del Campo impressa þor Francisco del Canto, Año de 1565. Can 
previlegio.4,o 
Inventario de Antonio de Villegas,.... Va agora de nuevo añadido un breue retra/o del Exce- 
lentissimo Duque de Alua..... Impresso en Jl1edina del CiiPo par Francisco del Canto, 15ïï. 
A costa de Hieron')lmo de Millis, mercader de libras, 8,0 
Arnplios extractos de este libro, y entre ellos la novela del Abencerraje, reproducida con 



XXXII 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


nas de pésimo gusto, se encuentra inoportunamente intercalada en ellibro IV de la 
Dialza de Jorge de :Montemayorj pero entiéndase bien: no en las primeras edicio- 
nes, sino en las posteriores al mes de Febrero de 1561, en que Montemayor fué 
muerto violentamente en el Piamonte. El pi agio 6 supercheria se cometió poco 
después de su muerte por editores codiciosos de engrosar el volumen del libro 
con ésta y otras impertinentes anadiduras, que ya figuran en una edición de Valla- 
dolid, comenzada el mismo año de 1561, y terminada en 7 de Enero de 15 62 , De 
allf pasaron á todas las posteriores, que son innumerables (I), 
Basta comparar el texto malamente atribuido á Jorge de Montemayor, con el de 
Villegas, para ver que el primero está servilmente calc ado sobre el segundo, Poco 
importa saber quién hizo tal operación, ni es grave dificultad el que la Diana 
de Valladolid estuviese ya impresa en 1561, mientras que el Inventario no 10 fué 
hasta 15 6 5, pues sabemos que estaba aprobado desde 1551, aunque el autor, por 
motivos que se ignoran, dejase pasar quince años sin hacer uso de la cédula regia, 


entera sujeci6n å la ortografía y puntuaci6n del original, se hallan en ellibro de D, Cristóbal 
Pérez Pastor, La Imþrenta en Medina del Camþo (Madrid, 1895), páginas 199- 218 , 
EI mérito de haber renovado en nuestro siglo la memoria, ya casi perdida, de este sabroso 
cuento, corresponde al bibli6filo D, Benito Maestre, que lleg6 á reunir una colecci6n muy nu- 
merosa y selccta de antiguas novelas castellanas, incorporada hoy å la Biblioteca Nacional. 
Maestre fué quien en 1845 hizo imprimir en uno de los peri6dicos ilustrados de entonces, EI 
Siglo Pintoresco (tomo I, páginas 8-16), la historia de Jarifa y el Abencerraje, que todavía se 
populariz6 más cuando fué incluída por Aribau en el tomo de Novelistas anteriores á Cervantes 
de la Biblioteca de Rivadeneyra, Desde entonces se ha reimpreso varias veces, mereciendo es- 
pecial recuerdo la linda reproducci6n fototipográfica de la segunda edici6n de Medina, hecha 
por el difunto bibli6filo D. José Sancho Ray6n, 
(I) Es problema bibliográfico no resuelto aún, el de averiguar en qué año fué impresa por 
primera vez la Diana, EI docto hispanista inglés James Fitz-Maurice Kelly ha probado, å mi 
ver de un modo convincente (Vid, Revue Hispanique, Noviembre de 1 8 95, páginas 3 0 4-3 1 I), 
que las supuestas ediciones de 1530, 1542 Y 1545, ni existen ni han podido existir, y que el 
libro apareci6, según toda probabilidad, entre] 55 8 y 1559, 
La edici6n de Valencia que posey6 Salvá (núm, 1.909 de su Catálogo), y que puede muy bien 
ser la primera, no tiene año, ni tampoco otra rarísima de l\1ilán que tengo entre mis libros, y 
que no he visto descrita en ninguna parte: 
Dialla, Los siete libros de la Diana de Yorge de Monte Mayor. A la ylustre Se1ìora Barbara 
Fiesca Cauallera Vizconde. Con preuilegio que nadie 10 pueda vender, ni i11lprÙnir en este estado 
de Milan sin /icmcia de su Autor, So la pena contenida en el original, 
8,0; cuatro hojas preliminares y 188 páginas dobies, Al fin de la última se lee: In Milano per 
Andrea de Ferrari nel corso di porta Tosa, 
Los preliminares son: dedicatoria de Montemayor å la Sra, Bárbara Fiesca; sonetos laudato- 
rios de Luca Contile (en italiano), D. Ger6nimo de Texeda y Hieronimo Sampere, 
Constando por testimonio de Fr. Pedro Ponce, en su Clara Diana (1599), que en 1559 Mon- 
temayor estaba todavía en España, y constando, por otra parte, su muerte violenta en el Pia- 
monte á principios de 15 61 , debe inferirse que esta edición. hecha en Italia por su propio autor 
y con nueva dcdicatoria suya, ha de ser de ] 5 60 , 



OBSERVACIONES PRELI:'.IINARES. 


XXXIII 


con 10 cual vino á caducar, y tuvo que solicitar otra, Pudo llegar el manuscrito å 
noticia de muchos, y pudo el impresor Francisco Fernández de Cårdoba, ó cual- 
quier otro, copiar de élla historia del Abencerraje para embutirla en la Diana; 
pero si tal cosa sucedió, lno parece extraño que Antonio de Villegas, vecino de 
)ledina del Campo, y que debia de estar muy enterado de 10 que pasaba en la ve- 
cina Valladolid, no hubiese reivindicado de algún modo la paternidad de obra tan 
linda? El silencio que guarda es muy sospechoso, y unido á otros indicios que casi 
constituyen prueba plena, me obligan á afirmar que tampoco él es autor original 
del Abencerraje, 
Ante todo, Ie creo incapaz de escribirle. Hayen el Inventario algunos versos cor- 
tos agradables, en la antigua manera casteHana; pero Ja pros a de una novelita pas- 
toril que alli mismo se lee, con el titulo de Ausencia y soledad de amor, forma per- 
fecto contraste, por 10 alambicada, conceptuosa y declamatoria, con el terso y llano 
decir, con la sublime sencillez de la historia de los amores de J arifa, Es humana. 
mente imposible que el que escribió la primera pueda ser autor de la segunda, Vi- 
llegas es tan plagiario como el autor de la versión impresa con la Diana. 
Existe, en efecto, un rarisimo opúsculo gåtico sin año ni lugar (probablemente 
Zaragoza), cuyo titulo dice asi: Parte de la Corónica del íncHto in/ante D. Fer- 
nando que ganó á Antequera: en la qual trata como Sf: casaron a hurto el Aben- 
darraxe Abindarraez con la linda Xarzfa, hija del Alcayde de Coin, y de la gen- 
tileza y liberalidad que con ellos usó el noble caballero Rodrigo de P/arbaez, 
Alcaide de Antequera y Alora, y ellos con él. Es anónimo este librillo, y va 
encabezado con la siguiente dedicatoria: 
<<AI muy noble y muy magnifico señor el Sr, Hieronymo Jimenez Dembun, señor 
de Bárboles y Huytera, mi señor, 
>>Como yo sea tan aficionado servidor de vuestra merced, muy noble y muy mag- 
nifico señor, como de quien tantas mercedes tengo recebidas, y á quien tanto debo; 
deseando que se ofresciese alguna cosa en que me pudiese emplear para demostrar 
y dar señal desta mi aficion; habiendo estos dias þasados Ilegado á 1llis manos esta 
obra ó þarte de corónica que andaba ocu/ta y estaba inculta,þor /alta de los escriþ- 
tores, procuré, con fin de dirigirla å vuestra merced, 10 menos mal que pude sacarla 
á luz, enmendando algunos defectos de ella, Porque en þartes, estaba con/usa y no 
se þodia leer, y en otras estaba de/ectiva, y las oraciones cortadas, y sin dar con- 
clusion á 10 que trataba, de tal manera que aunque el suceso era apacible y gracio- 
so, þor algunas imþertillencias que tenia, la hacian ásþera y desabrida. Y hecha 
mi diligencia, como supe, comuniquéla á algunos mis amigos, y parecióme que les 
agradaba: y asi me aconsejaron y animaron á que la hiziese imprimir, mayormente 
por ser obra acaescida en nuestra España.....
 
Esta crånica, aunque ha llegado á nosotros incompleta en el único ejemplar que 
de ella existe, å existía en tiempo de Gallardo, concuerda, según declaración del 
mismo erudito, con el texto de Antonio de Villegas, que :po hizo más que retocar y 
modernizar algo el lenguaje. Y realmente, en las primeras líneas, que Gallardo 


XI 


e 



XXXIV 


OBRAS DE I.OPE DE VEGA, 


transcribe como muestra, no se advierte ninguna variante de importancia (I). 
Consta, por tanto, que antes de 1551, en que Villegas tenia dispuesto para salir 
del molde su Inve1ltario, corda por España una novela del moro Abindarráez igual 
á la que él di6 por suya; y que tampoco ésta era original, sino refundición de un 
pedazo de crónica que andaba oculta, inculta y de/ediva, y que muy bien podia re- 
montarse al siglo xv, aunque no la creemos anterior al tiempo de los Reyes Cat6li- 
cos, por el anacronismo de suponer á Rodrigo de Narváez alcaide de Alora, que 
no fué conquistada hasta la Última guerra contra los moros granadinos. 
Muy natural parece que la hazaña de Rodrigo de Narváez, antesde ser cantada en 
prosa, diera tema á algunos romances fronterizos, Pero si existieron, no queda nin- 
guno, á menos que 110 quiera tenerse por rastra de eUos el cantarcillo no asonan- 
tado que Villegas pone en boca del moro antes de su encuentro con Narváez: 


Nascido en Granada, 
Criado en Cartama, 
Enamorado en Coin, 
Frontero de Alora (2), 


Los romances que hoy tenemos sobre este argumento, todos, sin excepci6n, son 
artistic os , y han salido del Invelltario 6 de la Dz'ana, principalmente de esta última. 
Abre la marcha el librero valenciano Juan de Timoneda con eJ interminable y 
prosaico Romance de la hermosa Yarzfa, inserto en su Rosa de amores (1573): si- 
gui61e, aunque con menos pedestre numen, el escriþtor ó escribiente de la Univer- 


(I) Encontr6 Gallardo este desconocido opúsculo en la biblioteca de Medinaceli, encuader- 
nado con una Diana, edición de Cuenca, por Juan de Canova, 1561, Nos hemos valido del 
extracto que form6 aquel incomparable bibli6grafo, y que se conserva entre el grandisimo nú- 
mero de papeles suyos recientemente descubiertos, y que, Dios mediante, se han de publicar 
como quinto tomo de su Ensa)'o, 
Nada puedo decir de otro libro que se cita con el título de El mora Abindarraez J' la bella 
Xarifa, novela, Toledo, par Miguel Ferrer, I562, En 12,0 
(2) En la Diana están glosados de esta manera: 


En Cartama me he criado, 
Nací en Granada primero, 
Mas fui de Alora frontero, 
Y en Coyn enamorado. 
Aunque en Granada nací 
Y en Cartama me crié, 
En Coyn tengo mi fe 
Con la libertad que di. 
Alii vivo donde muero, 
Y estoy do está mi cuidado, 
Y de Alora soy frontero, 
Y en Coyn enamorado. 


Lope los reprodujo á la letra, 



OBSERV AC101o:ES PRELl:\I1NARES, 


xxxv 


sidad de Alcalá de Henares, Lucas Rodriguez, que en su Romancero Izistoriado 
(1579) tiene dos romances sobre el asunto: Ie trató luego con gran prolijidad Pedro 
de Padilla, versificando en cinco romances el texto atribuido á :\Iontemayor: tra- 
bajo tan excusado como baladi (1583): Jerónimo de Covarrubias Herrera, vecino 
de Rioseco, se limitó á un solo Romance de Rodrigo de Narváez, que insertó en su 
novela pastoril La enamorada Elisea (r 59,f), Todo esto apenas pertenece á la poe- 
sia, pero no sucede 10 mismo con un romance anónimo, de poeta culto, que co- 
mienza asi: 


Ya lIegaba Abindarråez-å vista de la muralla..,.., 
y con otro que puso nuestro Lope en su Dorotea: 
Cautivo el Abindarråez-del alcaide de Antequera..... (I), 
Todas estas variaciones sobre un mismo tema poético prueban su inmensa popu- 
laridad, á la cual puso el último sello Cervantes, haciendo recordar á D, Quijote, 
entre los desvarios de su imaginación después de la aventura de los mercaderes tole- 
danos (Parte primera, cap. v), <<las mismas palabras y razones que el cautivo Abence- 
rraje respondia á Rodrigo de N arváez, del mismo modo que él habia leido la historia 
en la Diana de Jorge de Montemayor, donde se escribe>>, Después de tan alta cita, 
huelga cualquiera otraj pero no quiero omitir la indicación de un poema en octavas 
reales y en diez cantos, tan tosco é infeliz como raro, que compuso en nuestra len- 
gua un soldado italiano, Francisco Balbi de Correggio (1593), con el titulo de His- 
toria de los amores del valeroso moro Abinde-Arraez y de la hermosa Xanfa (2). 
Por tan largo camino hemos venido á parar á la linda comedia de Lope, quien 
para componerla no tuvo presente más libro que la Diana, ni Ie necesitaba tam po- 
co, puesto que todos los autores, prosistas y poetas no han hecho más que co- 
piarse unos á otros, y todos al anónimo cronista primitivo. Estando tan á la mane 
de cualquiera el relato de Villegas en la Biblioteea de Rivadeneyra, y el de la 
Diana en múltiples ediciones, alguna de ellas de nuestro siglo, juzgo de todo 
punto superfIuo el extractarlos, bastando recordar los principales puntos de la le- 
yenda, tal como la resume ellicenciado Alonso Garcia de Yegros en su Historia 
(manuscrita) de la ciudad de Amequera, escrita por los ai'los de 1609 (3): 
<<Entre otras hazañas que dicen hizo Rodrigo de Narváez, no es de menor me- 


(I) Los romances relativos å Abindarråez figuran en la colección de Durån con Ics núme- 
ros 1.089 å 1.094, pero hay que añadir los de Padilla, que sólo se encuentran en su R011lal1CCrO, 
reimpreso por la Sociedad de Bibliófilos españoles en 1880 (påginas 220-241); el de Jerónimo 
de Covarrubias (fol. 245 de La enamorada Elisea), y quizå algún otro que no recuerdo, 
(2) Historia de los amores del valeroso moro Abinde-Arraez y de la hermosa Xarifa Aben- 
&erases, Y la batta/la que hubo con la gente de Rodrigo de Narbaez á la sazon Alcayde de Ante- 
quera " de Alora, y con el mismo Rodrigo, Vueltos en verso por Francisco Balbi de Correggio..... 
En Milan, þor Pacifico Pondo, I593, 
(3) Tratado de la antigüedad l' nobleza de la ciudad de Antequera, e11la provincia de Allda- 
lucía, y relacion de SttS privilegios y libertades,..." ordenado por ellicenciado Alonso Garcia de 



XXXVI 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


moria la gran liberalidad que tuvo con Abindarråez, moro de Granada dellinaje de 
los Abencerrajesj si cs 'lJerdad 10 que della se l'efiere, qlle yo no la testifieo por '10 
hallarla en autores gra'lJes..... Y fué que saliendo este Alcaide una noche de Ante- 
quera con diez caballeros, se dividieron en dos caminos, con orden que si se les 
ofreciere necesidad, llamasen los unos á los otros. 
>>Los cinco encontraron con aquel moro, que venia solo j y aunque 10 acometieron 
para rendirlo, él se defendi6 tan bien, que traia á mal andar å sus contrarios, 
>>A esta escaramuza acudi6 Rodrigo de Narvåez, y visto que 8610 era un moro el 
que peleaba, quiso de persona á persona combatir con él, y tanto fué el valor del 
Alcaide, que al fin rinJió al moro, en extremo valiente caballero, 
>>Con esta contraria fortuna que se Ie habia seguido, el Abencerraje mostró suma 
tristeza, más de la que un hombre tan valero so como él debiera en contrarios trances 
de guerraj y Rodrigo de Narvåez, deseoso de saber la causa, Ie preguntó que cómo 
senUa tan demasiadamente su cautiverio, EI moro Ie dixo que él iba á ver á una 
dama á la villa de Coin, con quien se habia de casarj y con aquel contrario suceso se 
Ie impedia el mayor bien que podia tener ni desear, Rodrigo de Narvåez Ie tom6 la 
palabra y fee de que habiéndose visto con J arifa (que asi se decia la dama) volveria á 
su cautiverio, EI moro ]a dió y siguió su viaje con la licencia que el Alcaide Ie di6. 
>>Abindarráez, después de haber hablado con la mora, Ie dió larga cuenta de to do 
10 que Ie habia sllcedido con el Alcaide de Antequera, y que necesariamente habia 
de volver á su poder y cautiverio, Y asi concertaron ir á Antequera juntos, donde 
se entregaron en manos de Rodrigo de N arváez, el cual escribió al Rey de Granada 
para que mandase al padre de Jarifa la perdonase par haberse casado sin su licencia, 
y recibiese al Abencerraje por su yemo, Y asi 10 mandó el Rey, y Rodrigo de Nar- 
váez les di6 liberalmente libertad, y se volvieron los moros á sus tierras, bien agra- 
decidos de las mercedes que dél habian recibido. Fué esto por los años de 1410,>> 
Tal es el esqueleto de la leyendaj pero su lindisimo desarrolb de be estudiarse en 
la narración impresa por Villegas, que está llena de rasgos encantadores de pasión 
ingenua, de discreta cortesia, y es toda eIla un bizarro alarde y competencia de ge- 
nerosidad é hidalguia entre el moro y el cristiano: tipo el más puro, asi como fué el 
primero, de la novela granadina (cuya descendencia llega hasta EI último Abence- 
rraje de Chateaubriand), y joya, en suma, de tal precio que ni siquiera queda 
of us cad a por los mejores capitulos de Ginés Pérez de Rita, ni por esta misma co- 
media de Lope, con ser excelente. Con candoroso, pero no irracional entusiasmo, 
escribió D, Bartolomé Gallardo al fin de la novelita, en su ejemplar dellnventm'io: 
<<Esto parece que está escrito con pluma del ala de algún ángel.>> 


Yegros, tesorero)' canónigo de la santa iglesia de la ciudad de Baza, )' natural de Antequera. 
(Escribía por los años de 1609,) Manuscrito de la Biblioteca Colombina, extractado por Ga- 
llardo, Ensayo, núm, 4,425, Tratan de Rodrigo de Narváez los capítulos XXIV á XXVI, Y se inser- 
tan unas octavas de arte mayor, seguramente del siglo XV, contando una batalla que tuvo Nar- 
váez en la vega de Antequera, junto á la torre de la Matanza, con el moro Alibero, 



OBSERVACIONES PRELIMINARES, 


XXXVII 


Aunque Lope no cita El Abencerraje impreso en Medina, puede decirse que el 
plan de su drama está calcado sobre aquel excelente original, pues en esta parte no 
hay diferencia alguna entre aquel texto y el de la Diana, Lo único que bizo fué 
alterar, para mayor efecto dramático, el orden de las situaciones, poniendo en acción 
gran parte de 10 que en la novela es narración hecha por el mismo abencerraje. 
Tuvo el buen gusto de respetar la sencillez del asunto, si bien trató demasiado pro- 
lijamente, no sin mengua de la unidad de interés, el episodio de los amores de N ar- 
váez con la mora Alara, y de los celos de su marido, En la novela de Villegas, este 
incidente, que sólo tiene por objeto mostrar la magnanimidad de Narváez! vencedor 
de su pasión en aras del honor, es mucho más poético y mejor concertado, Pero el 
interpolador de la Diana tuvo la infeliz ocurrencia de suprimirle, y Lope, que se- 
guramente conoda también el otro texto, debia de recordarle de un modo muy 
confuso, puesto que hace mora á la dama, falsea el carácter del marido y omite 10s 
pormenores más poétÏcos, como puede verse por el extracto que ponemos al pie (I), 


(1) "Este caballero fué primero Alcaide de Antequera, yallí anduvo mucho tiempo enamo- 
rado de una dama muy hermosa, en cuyo servicio hizo mil gentilezas, que son largas de contar; 
y aunque ella conocía el valor deste caballero, amaba á su marido tanto, que hacía poco caso 
dél. Aconteci6 así, que un día de verano, acabando de comer, ella y su marido se bajaron á una 
huerta que tenían dentro de casa, y é] IIevaba un gavi]án en la mano, y ]anzándo]e á unos pája- 
ros, ellos huyeron, y fuéronse á acoger á una zarza; y el gavi1án, como astuto, tirando el cuerpo 
afuera, meti6 ]a mana y sac6 y mat6 muchos dellos. E] caballero ]e ceb6 y vo]vió á ]a dama, y 
la dijo: "lQué os parece, señora, de ]a astucia con que el gavilán encerr610s pájaros y los mat6? 

Pues hágoos saber, que cuando el Alcaide de Alora escaramuza con 105 moros, así ]os sigue, y 
>>así los mata." 
>>ElIa, fingiendo no Ie conocer, Ie pregunt6 quién era, "Es el más valiente y virtuoso caba- 
>>llero que yo hasta hoy vi.>> Y comenz6 á hablar dél muy altamente, tanto, que á la dama Ie vino 
un cierto arrepentimiento, y dijo: "Pues i c6mo, los hombres están enamorados deste caballero, 
>>y que no 10 esté yo dél, estándolo él de mí! Por cierto, yo estaré bien disculpada de 10 que por 
>>él hiciere, pues mi marido se ha informado de su derecho,>> 
>>Qtro día adelante se ofreció que el marido fué fuera de la ciudad, y no pudiendo la dama 
sufrirse en sí, envi61e á lIamar con una criada suya. Rodrigo de Narváez estuvo en poco de 
tornarse loco de placer, aunque no dió crédito á ello, acordándose de la aspereza con que siem- 
pre Ie había tratado; mas con todo eso, á la hora concertada, muy á recaudo, fué á ver á la 
dama, que Ie estaba esperando en un lugar secreto; yasí ella echó de ver el yerro que había 
hecho, y la vergüenza que pasaba en requerir á aquel de quien tanto tiempo había sido reque- 
rida, Pensaba también en ]a fortuna que descubre todas las cosas; temÍa ]a inconstancia de ]os 
hombres, y la of ens a del marido; y todos estos inconvenientes, como sue]en, aprovecharon para 
vencerla más, y pasando por todos ellos ]e recebi6 dulcemente y ]e metió en su cámara, donde 
pasaron muy dulces palabras; y en fin dellas ]e dijo: <<Señor Rodrigo de Narváez, yo soy vues- 
>>tra de aquí adelante, sin que en mi poder quede cosa que no ]0 sea; y esto no ]0 agradezcáis 
>>á mi, que todas vuestras pasiones y diligencias, falsas ó verdaderas, os aprovecharon poco 
>>conmigo; mas agradecedlo á mi marido, que tales cosas me dijo de vos, que me han puesto en 
..el estado que agora estoy.>> 
>>Tras esto Ie cont6 cuanto con su marido había pasado, y al cabo Ie dijo: "y cierto, selÌor. 



XXXVIlI 


OBRAS DE LOPE DE VEGA. 


Aparte de este defecto, que es grave, pero que no recae sobre el fondo de la obra, 
sino sobre una porción de ella que facilmente puede ser desmembrada sin dano de 
la integridad del pOÿma, son muy raras las aberraciones del gusto en esta comedia, 
sin que apenas pueda sefialarse otra que las ridiculas octavas en esdrújulos con que 
empieza el acto tercero, y son un pueril ensayo de gimnasia métrica, indigno de un 
versificador del temple de Lope, que por desgracia Ie repitió en otras ocasiones. 
Todo 10 demás es limpio, correcto, afectuoso, bizarro, como 10 pedía el argumento, 
tan análogo á la indole y al genio de nuestro poeta. EI lenguaje del am or suena 
como deliciosa música en los coloquios de J arifa y Abindarráez, y 10 mismo las gen- 
tiles estancias liricas que las populares redondillas, se deslizan, como de fuente pe- 
renne, con aquella galana fluidez que es dote caracterfstica de Lope, y hace que sus 
versos venzan en facilidad á la más fácil prosa, sin confundirse jamás con eIla: 


JARIFA, 
Amor que celos no sabe, 
Amor que pena no tiene , 
A mayor perfecci6n viene, 
Y å ser mås dulce y süave, 
Quiéreme bien como hermano: 
No te aflijas ni desveles, 
Sigue el camino que sueles, 
Verdadero, cierto y llano, 


ABINDARRÁEZ, 
IAh, hermanallPluguiera å Alå 
Que vuestro hermano no fuera, 
Y que este amor fin tuviera , 
Que el de mi vida serå, 
Y que celos y querellas 
Tuviera mås que llorar, 
Que arenas tiene la mar 
Y que tiene el cielo estrellasl 


>>vos debéis å mi marido mås que él á vOS,>> Pudieron tanto estas palabras con Rodrigo de 
Narvåez, que Ie causaron confusi6n y arrepentimicnto del mal que hacia á quien dél decfa tantos 
bienes; y apartåndose afuera, dijo: <<Por cierto, señora, yo os quiero mucho, y os querré de 
>>aquí adelante; mas nunca Dios quiera que á hombre que tan aficionadamente ha hablado de 
>>mí, haga yo tan cruel daño; antes, de hoy mås he de procurar la honra de vuestro marido como 
>>la mía propia, pues en ninguna co sa Ie puedo pagar mejor el bien que de mí dijo.>> Y sin 
aguardar más, se volvi6 por donde había venido, La dama debió de quedar burlada; y cierto, 
señores, el caballero, å mi parecer, us6 de gran virtud y valentia, pues venci6 su misma volun- 
tad, EI Abencerraje y su dama quedaron admirados del cuento, y alabándole mucho, él dijo que 
nunca mayor virtud había visto de hombre, Ella respondi6: <<Por Dios, señor, yo no quisiera 
>>servidor tan virtuoso; mas él debía estar poco enamorado, pues tan presto se sali6 afuera, y 
>>pudo más con élla honra del marido, que la hermosllra de la mujer,>> Y sobre esto dijo otras 
mlly graciosas palabras,,, 



OBSERVACIONES PRELIMINARES, 


XXXIX 


Por bienes que son tan raros, 
Era poco un mal eterno; 
Qué penasllas del infierno 
Eran pocas por gozaros...., 


Por la singularidad del caso advertiré que hay en esta pieza un soneto que es imi- 
tación rouy bien hecha de un célebre epigrama latino de Ausonio, Armatam Pallas 
Venerem Lacedæmone visens, que nadie esperaria encontrar en una comedia de 
moros y cristianos, y puesto en boca del Alcaide de Antequera: 


Bai1aba el solla crespa y dura cresta 
Del fogoso le6n por alta parte, 
Cuando Venus lasciva y tierno Marte, 
En Chipre estaban una ardiente siesta. 
La diosa, por hacerle gusto y fiesta, 
La túnica y el velo deja aparte; 
Sus armas toma, y de la selva parte, 
Del yelmo y plumas y el amés compuesta, 
Pas6 por Grecia, y Palas vi61a en T ebas, 
Y dfjole: "Esta vez tendrá mi espada 
Victoria igual de tu cobarde acero>>. 
Venus Ie respondi6: "Cuando te atrevas, 
Verás cuánto mejor te vence armada 
La que desnuda te venci6 primero>>, 


Y apuntemos de paso otra curiosidad de historia literaria. En El remedio ell la 
desdicha (acto primero) se encuentran dos redondillas que, repetidas casi á la letra 
en El condenado þor desconfiado (I), han dado pie, juntamente con otros indicios, 
para que algunos atribuyan á Lope de Vega este grandioso drama: 


Mira no entienda de ti 
Que de su amor no te fías, 
Pues viendo que desconfias, 
Todo 10 ha de hacer ansí. 


(I) En EI condmado por desconfiado dice el viejo Anareto, padre del bandolero Enrico: 


Y 1l1Jnca en/ienda de Ii 
Que de su amor no Ie fias, 
Pues !:Iündo que desconj'ias, 
Todo 10 Ita de Ilacer asi. 
Con tu propio ser la iguala; 
Amala, sirve y regala; 
Con celos no la des pena, 
Porque la mujer 1tQ es buena 
Si fie que pien.ran fJlIe es mala, 
Not6 esta singular coincidencia el malogrado crítico D,Manuel de la Revilla (Obras...." 1883, 
página 358), y es claro que por sf sola no decide la cuesti6n; pero unida á las reminiscencias 
de La buena guarda que hay en El condenado, da que pensar mucho. 



XL 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


Amala, sirve y regala ; 
Con celos no la des pena, 
Porque la mujer no es buena 
Si ve que piensan es mala, 


No hay en esta comedía de Lope ímitacíón directa de ningún romance ajeno, 
pero domina en toda ella el tone de los romances moriscos más bien que el de Ios 
fronterizos; la gala y pompa de los primeros, más bien que el arranque épico de los 
segundos, Parece que la dicción del poeta qui ere emular ellujo de los arreos con 
que se atavía y previene el gallardo Abindarráez para festejar á la señora de sus 
pensamientos: 


Dame una marlota rica, 
Llena de alj6far y perlas, 
Que ha de verme y ha de verlas 
Quien al sol su lumbre aplica, 
Dame un hermoso alquicel 
Ó bordado capellar, 
Y también me puedes dar 
Alguna banda con él. 
Dame bonete compuesto 
De mil tocas y bengalas 
Y plumas, porque no hay galas 
Que luzgan sin plumas: presto, 
Dame una manga bordada 
De alj6far y oro, á dos haces, 
Los amores son rapaces: 
Con rapacejos me agrada. 
Dame borcegu{ de lazo, 
Y acicate de oro puro, 
Y porque vaya seguro, 
Ensillarásme el picazo, 
Ponle una mochila azul 
Y un freno de campanilIas, 
La más fuerte de mis sillas 
Y una adarga de Gazul; 
Una lanza de dos hierros, 
Que los extremos se igualen, 
Por si al camino me salen 
Algunos cristianos perros..... 


La misma abundancia y lozanfa, que rayan en pródigas sin to car en viciosas, hay 
en Ios dos bellos romances <<Famoso alcaide de Alora>> y <<Llegó á Cartama Celin- 
do>>, que sirven á Lope en los actos segundo y tercero de su comedia para conden- 
sar la historia del abencerraje, y que seguramente exceden å todos los que se han 
escrito sobre el mismo argumento, 
El remedio en la desdicha, por el rnérito constante de su locución y estilo, por la 



OBSERVACIO!\ES PRI:Ll:\UNARES, 


XLI 


nobleza de los caracteres, por la suavidad y gentileza en la expresión de afectos, por 
el interés de la fäbula, y aun por cierta regularidad y buen gusto, es la mejor come- 
dia de moros y cristianos que puede encontrarse en el repertorio de Lope, y aun en 
todo el Teatro espanol, teniendo entre las comedias de su género la misma primacía 
que su modelo El Abcllcerraje entre las novelas, 


VI.-LOS HECHOS DE GARCILASO DE LA VEGA Y MORO TARFE. 


Comedia inédita hasta ahora, Imprimese por el manuscrito de la Biblioteca Na- 
cional, que perteneció antes á D, Cayetano Alberto de la Barrera; copia antigua, 
pero no muy correcta, adquirida por él en la almoneda de los libros de D. J osé de 
Gámez. Al frente puso aquel insigne bibliógrafo la siguiente nota, que reproduci- 
mos con su peculiar ortografía: 
<<La Comedia de los Heehos de Garcilaso de la Vega y moro Tar}"e, compuesta 
por Lope de Vega, y por él menzionada con el simple titulo de Garcilaso de la 
Vega, es completamente inédita: la gloria de su descubrimiento me perteneze. Casi 
puede decirse que ni aun constaba como perdida; puesto que enlazándose tambien 
el argumento de la titulada El cereD de Santa Fé, incluida en la Primera parte de 
Comedias de El mismo Autor, con el dudoso hecho de ese tal Garcilaso, jeneral- 
mente se calculaba que debian de ser una misma pieza, Pero solo tienen de comun 
el asedio de la ziudad ó el triunfo del Ave María.'b 
Razón tenia Barrera para estar ufano de su hallazgo, porque la presente comedia 
es, sin disputa, la más antigua de cuantas conocemos de Lope. Y al decir esto no me 
olvido de El verdadero amante, que Lope llamó þrimera eo media stlya, y que 
acaso 10 sea, pero que de seguro fué refundida por él antes de imprimirla, como 10 
prueba la división en tres actos, que no es la que Lope usó en sus primeros ensa- 
yos, según resulta de estas terminantes palabras del Arte nue'l)O de lzacer eomedias: 


Y yo las escribí de once y doce años, 
De á cuatro actos y de á cuatro pliegos, 
Porque cada acto un pliego contenía 


La única comedia de Lope en cuatro actos es el Garcilùso, y por consiguiente, la 
única muestra de sus comedias infantiles, de las que componia á los once y doce 
ai'ios, Por el estilo y la traza se parece esta comedia á las de Juan de la Cueva. Por 
la valentia y brillo de la versificación, por el instinto de las situaciones dramáticas, 
por la soltura del diálogo, y sobre todo por el hábil empleo de la poesia popular, las 
deja á larga distancia, y no puede ser más que de Lope. jY esto 10 escribia un niño 
de doce años! Digamos con un antiguo poeta nuestro: 


Los Hércules que mandan la fortuna, 
Doman los monstruos en la misma cuna, 


XI 


I 



XLI( 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


La hazai1a de Garcilaso de la Vega á que esta pieza se refiere, es no sólo dudosa, 
como dice Barrera, sino enteramente fabulosaj pero, como todas las leyendas, na- 
ció de varios datos históricos confundidos ó mal interpretados. Su proceso es ver- 
daderamente curioso, H ubo, es cierto, un Garcilaso entre los conquistadores de 
Granada, peTO fué personaje bastante obscuro, de quien no constan particulares 
empresas. Su apellido, sin embargo, y su asistencia en aquella jornada, sugirieron á 
la fantasia de algún cantor popular la extraña amalgam a de especies genealógicas y 
heráldicas que vamos á deslindar. 
La ilustre y antigua familia de los Lasos de la Vega de be su apellido, según es 
notorio, no á las hazañas que hiciesen en la vega de Granada, como crey6 el autor 
del romance, sino á la circunstancia de tener su solar en la vega montai'iesa don de 
hoy se levanta la rica y floreciente villa de Torrelavega, segunda en vecindario é 
import an cia entre las poblaciones de la actual provincia de Santander (I), La noto- 
riedad de este linaje comienza en Garcilaso de la Vega, Hamada el Vr"ejo, Merino 
mayor de Castilla, gran privado de Alfonso XI y victima del furor popular, que Ie 
dió cruda muerte en la iglesia de San Francisco de Soria el at10 1326, del modo que 
se refiere en la CrónÙ;a de aquelMonarca, Hijos suyos fueron Garcilaso y Gonzalo 
Ruiz de la Vega, que en la batalla del Salado (1340) fueron los primeros en pasar 
la puente y herir en el haz de los musulmanes, <<Et estos caballeros estidieron muy 
firmes, sufriendo muchas azagayadas et espadadas, et dando muchos golpes en los 
moroSj pero los moros eran muchos y los cristianos pocos et estaban en grande 
afincamiento,>> Nada más que esto dice la Crónica (cap, CLIII), y no es pequef1a 
gloria para los dos adalides montañeses el haber llevado la vanguardia en tal jorna- 
da, decidiendo con su impetuoso arranque 10 que la excesiva pruden cia ó la mala 
voluntad de D. Juan Manuel pare cia querer retardar en aquel momento supremo. 
Pero los genealogistas no se dieron por contentos con tan poca cosa, é inventaron 
el encuentro y desafio de Garcilaso con un moro que llevaba atado å la cola del 
caballo un listón con las letras del Ave Maria, letras que Garcilaso puso en su es- 
cudo, ùespués de vencido y muerto el insolente moro, De este modo 10 cuentan, 
siempre con referencia á la batalla del Salado, Gonzalo Fernández de Oviedo en 
sus Quincuagenas (batalla 1.-, quincuagena 3," diálogo 43), Argote de Molina en 
su Nobleza de Andalucía (lib. II, capitulo LXXXIII), y por supuesto el famoso co- 
plero Gracia Dei, en sus picaras trovas: 


Sin figuras ni colores 
Vimos la vega dorada, 
Solar de grandes señores, 
Con much as doradas flores 


(I) Vid, Costas J' 11lontañas, par Juan Garda (D. Amós de Escalante), Madrid, 18]1, pá- 
ginas 373-391, Y Los Garcilasos, por D, Angel de los Ríos y Rios (Revista Cántabro-Astu- 
rialZa, Santander, 1877). 



OBSERVACIONES PRELDliNARES. 


XLIII 


De lis, con azul cercada, 


Sobre verde relucía 
La banda de colorado 
Con oro, con que venía 
La celeste Ave Jl,IaTÍa 
Que se gan6 en el Salado, 


Esta leyenda heráldica, transportada del Salado á la vega de Granada, y del 
tiempo de Alfonso XI al de los Reyes Cat6licos, nos da el segundo elemento de la 
fablliosa tradición qne investigamos, Pero también el1a tiene explicación fácil. El 
célebre Marqués de SantiUana, 0, Inigo López de Mendoza, que pertenecía á la 
familia de los Garcilasos por su madre D,a Leonor de la Vega, usó con stante mente 
en sus escudos y banderas el mote del Ave María, no como emblema nobiliario ni 
par vanidades del mundo, sino como muestra de la especial devoción que tenia á la 
Virgen Santísima, Sus descendientes contÍnllaron tan piadosa costumbre, y el Ave 
it'Iaría qlledó en las arlUas de la Casa del Infantado, sin necesidad de que ningún 
rey se la concediera ni de que fuese ganada en bataUa ninguna. 
Pero todavía falta un cabo por desenredar en esta madeja, No en la guerra de 
Granada, pero en tiempos bastante próximos á ella, en el reinado de Enrique IV, 
otro Garcilaso, de la prosapia de los anteriores, sobrino dell\Iarqués de Santillana, 
murió heroicamente en la hoya de Baza el 21 de Septiembre de 1455, <<ofreciendo 
su vida por la salud de los suyos>>, cual otro Decio, y mereciendo los honores de la 
inmortalidad en un canto fúnebre de su deudo Gómez :\lanrique. Sumemos esta 
muerte gloriosa, y no lejos de Granada, con el apellido y el mote, y tendremos 
explicada íntegramente la leyenda, Otras han nacido de principios mucho más 
livianos. 
No sabemos cuándo empezó á correr entre el vulgo; pero sí que uno de los pri- 
meros libros en que se halla es la Historia de IDS bandos de IDs Zegrzes y Abence- 
rraJes, de Ginés Pérez de Rita (1595). En el cap, XVIII de esta famosa novela se 
inserta un romance que Rita llama antigllo, pero su antigüedad, juzgando por el 
estilo y versificación, no parece mucha, En él está fundada la comedia de Lope, 
y, por consiguiente, no debemos omitirle, aunque figura en las colecciones de 
Durán y Wolf: 


Cercada está Santa Fe-con mucho lienzo encerado, 
Al derredor muchas tiendas-de seda, oro y brocado, 
Donde están duques y condes,-señores de grande estado, 
Y otros muchos capitanes-que lleva el rey don Fernando..... 
Cuando á las nueve del día-un moro se ha demostrado 
Encima un caballo negro-de blancas manchas manchado, 
Cortados ambos hocicos,-porque 10 tiene enseñado 
EI moro, que con sus dientes-despedace á los cristianos, 
EI moro viene vestido-de blanco, azul y encarnado, 
Y debajo esta librea-trae un muy fuerte jaco, 



XLIV 


OlJRAS DE LOPE DE VEGA, 


Y una lanza con dos hierros-de acero muy bien templado, 
Y una adarga hecha en Fez,-de un ante rico estimado. 
Aqueste perro, con befa,-cn la cola del caballo, 
La sagrada Ave lJfaTÍa-lIevaba, haciendo escarnio, 
Llegando junto á las tiendas,-de esta manera ha hablado: 
-èCuáI será aquel caballero-que sea tan esforzado, 
Que quiera hacer conmigo-batalla en aqueste campo? 
Salga uno, salgan dos,-salgan tres ó salgan cuatro; 
EI Alcaide de Donceles-salga, que es hombre afamado; 
Salga ese Conde de Cabra,-en guerra experimentado; 
Salga Gonzalo Fernández,-que es de Córdoba nom bra do, 
Ó si no, Martín Galindo,-que es valeroso soidado; 
Salga ese Portocarrero,-señor de Palma nombrado, 
Ó el bravo don Manuel-Ponce de León lIamado, 
Aquel que sacara el guante-que por industria fué echado 
Donde estaban los leones,-y élle sac6 muy osado, 
Y si no salen aquéstos,-salga el mismo rey Fernando, 
Que yo Ie daré á entender-si soy de valor sobrado,- 
Los caballeros del Rey,-todos Ie están escuchando: 
Cada uno pretendía-salir con eI moro al campo, 
Garcilaso estaba al1í,-mozo gallardo, esforzado; 
Licencia Ie pide al Rey-para salir al pagano. 
-Garcilaso, sois muy mozo-para emprender este caso; 
Otros hay en el real-para poder encargarlo.- 
Garcilaso se despide-muy confuso y enojado, 
Por no tener la licencia-que al Rey había demandado, 
Pero muy secretamente-Garcilaso se había armado, 
Yen un caballo morcillo,-salido se había al campo. 
Nadie Ie ha ccnocido,-porque sale disfrazado; 
Fuése donde estaba el moro,-y de esta suerte Ie ha hablado: 
-iAhora verás, eI moro,-si tiene eI rey don Fernando 
Caballeros valerosos-que salgan contigo al campo! 
Yo soy eI menor de todos,-y vengo por su mandado,- 
EI moro, cuando Ie vi6,-en poco Ie había estimado, 
Y díjole de esta suerte:- Y 0 no estoy acostumbrado 
A hacer batalla campal-sino con hombres barbados: 
Vuélvete, rapaz, Ie dice,-y venga el más estimado,- 
Garcilaso, con enojo,-puso piernas al caballo; 
Arremeti6 para el moro,-y un gran encuentro Ie ha dado, 
EI moro, que aquesto vi6,-revuelve así como un rayo: 
Comienzan la escaramuza-con un furor muy sobrado, 
Garcilaso, aunque era mozo,-mostraba valor sobrado; 
Di61e al moro una lanzada-por debajo del sobaco: 
EI moro cayera muerto,-tendido Ie habla en el campo, 
Garcilaso, con presteza,-del caballo se ha apeado: 
Cortárale la cabeza-y en el arz6n la ha colgado: 
Quit6 el Ave Jfaría-de la cola del caballo: 



OBSERV ACIONES PRELININAIlES, 


XLV 


Hincado de arnbas rodillas,-con devoción la ha besado, 
y. en la punta de su lanza,-por bandera la ha colgado. 
Subió en su caballo luego,-y el del rnoro había tornado, 
Cargados de estos despojos,-al real se había tornado, 
Do estaban todos los grandes,-también el rey don Fernando. 
Todos tienen á grandeza-aquel hecho señalado; 
También el Rey y la Reina-rnucho se han rnaravillado 
En ser Garcilaso rnozo-y haber hecho un tan gran caso, 
Garcilaso de la Vega-desde alU se ha intitulado, 
Porque en la Vega hiciera-campo con aquel pagano, 


Indudablemente este romance, calificado de viejo y tradicional en la Prima- 
vera de \V olf (núm, 93), no es muy vetusto, ni siquiera parto genuino de la musa 
popular, Su languidez y prosaismo revelan la mana de algún refundidor de los 
últimos aflos del siglo XVI, acaso del mismo Pérez de Rita. Otro debió de existir, 
más rápido y animado, del cual éste conserva vestigios, especial mente en el reto 
del moro, Ya veremos de qué suerte Lope (já los doce aflos!) restauró por instinto 
la parte heroica y primitiva del romance, combinándole muy hábilmente con otro 
también fronterizo, pero de diverso asunto, el de la muerte de Albayaldos (nú- 
mero 89 de \V olf), que comienza: 


Santa Fe, I cuán bien pareces-en los campos de Granada I.... 


Y este infantil acierto es tanto mås de admirar, cuanto que los poetas cultos de 
las postrimerias del siglo XVI que intentaron refundir el romance del desafío de 
Garcilaso, asi Lucas Rodriguez en su Romallcero Izistoriado (1579), como Gabriel 
Lobo Laso de la Vega en su Romancero y tragedias (1587), á los cuales se debe, 
dicho sea de paso, el nombre de Tarfe dado al moro retador, en nada mejoraron el 
original que imitaban, Y no hablemos de otros dos detestables romances anónimos, 
insertos en el Romancero general de 1604, yen su Segunda þarte, publicada por 
Miguel de Madrigal en 1605; composiciones llenas de insulsos juegos de palabras, 
en que se compara el Ave l'rIaría, por 10 de ave, con la gallina que da sustancia al 
caldo de la olla, y se llama á Garcilaso de la Vega <<divino cazadou y <<caballero del 
Toisón>>, con otras sandeces semejantes, á las cuales es mil veces preferible la vul- 
garidad del interminable romanzón del Triull/o del Ave ..I.vIaría (que hoy mismo 
cantan y venden los ciegos), y que seguramente está tornado de una de las comedias 
que indicaremos en el capitulo siguiente (I), 
Tornando á la comedia de Lope, no se puede negar que los dos primeros actos, 
si bien lozanamente versificados, revelan la inexperiencia del prodigioso niflo, y 
apenas se enlazan con la acción principal, ocupados como están con los amores y 
celos de Tarfe, Fátima y Gazul. Puede decirse que huelgan completamente, aunque 


(I) Véanse todas estas composiciones en el Romallccro de Durán, números 1.118 á 1.1 2 3 
Y 1.300, 



XLVI 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


siempre serfa lãstima perder tan sonoros tercetos y rotundas octavas. EI drama ca- 
balleresco no empieza hasta la jornada tercera, con la fundación de Santa Fe, que 
un renegado anuncia al rey Boabdil en estos términos: 


Sabrás que el rey cristiano don Fernando 
Viene con gran furor contra Granada, 
Eterna destrucción amenazando, 
Y en tu anchurosa vega desdichada 
Ha hecho una ciudad gallarda y bella, 
De grueso muro y torres adornada; 
Tiene asentadas en el hilo dellas, 
De seda y oro tan gallardas tiendas, 
Que todo el cristianismo ha junto en ellas. 
Suelta, perdido Rey, suelta las riendas 
Al lIanto amargo ó las airadas manos 
Y adonde te repares y defiendas; 
Que el atrevido Rey de los hispanos 
Ha juntado en la empresa valero sa 
Los leones fierísimos cristianos. 
Viene en su campo, Rey, la más famosa 
Gente que tiene ]a invencible España, 
De gloria y rlom bre eterno deseosa; 
Y el fiero Rey, con la sangrienta safta, 
En aqueste propósito tan firme, 
Que ya sus filos en tu sangre baña, 


EI Rey Chico, después de m uchas imprecaciones contra :\1ahoma por el des- 
amparo en que Ie deja, siente arder en sus venas la belicosa sangre de sus antepasa- 
dos, y se prepara para la defensa: 


Hágase alarde de mi gente armada, 
Repárense los fosos y los muros, 
La gruesa cerca esté fortificada; 
Salgan las arm as y los petos duros, 
A quien la blanda paz puso en la tierra; 
Que no es ya tiempo de vivir seguros, 
Los instrumentos que en su centro encierra, 
Salgan acicalados y lucidos, 
Suenen los añafiles sangre y guerra. 
Vengan con vuestros pechos atrevidos 
Los hierros y pendones de las lanzas, 
De la cristiana sangre guarnecidos; 
Cóbrense las perdidas esperanzas; 
Que nunca rey temió, ni menos temo, 
De la fortuna encuentros y mudanzas, 


<<Descúbrese un lienzo, y hase de ver en el vestuario una cindad con sus torres 



OBSERV ACIONES PRELll\1INABES, 


XLVll 


llenas de velas y luminarias, con música de trompetas y campanas.>> (Esta acotación 
indica ya los progresos del aparato escénico,) Salen Garcilaso, Martín Galindo, 
Porto carrero y otros héroes cristianos; su diálogo, que los espectadores debian de 
acompañar en coro, es una glosa de las palabras del romance: 


Satlta Fe, Icuán bie'l parcees 
En la vega de Gr,madal 
GALINDO, 
JCuán alta belleza alcanzal 
Y es de tanta perfección, 
Que muestra en ella elleón 
La fuerza de su pujanza, 
IC6mo alegre y adornada 
A nuestra vista te ofrece,,1 
Santa Fe, jcuán bien pareees 
Ell la vega de Gralladal 
PORTOCARRERO, 
Galindo, señor de Palma, 
Y vos, mi buen Garcilaso, 
Entended que á cada paso 
Se me regocija e1 alma, 
IOh ciudad fortificada, 
Que en nueva esperanza creces! 
Santa Fe, jqul bien parcces 
Ellla vega de Gra1zada! 
cQué más gloria y bien querer, 
Qué contento y alegría, 
Que haber hecho en sólo un día 
Lo que nadie pudo hacer? 
Publique e1 cristiano bando, 
Que donde imposible fué, 
Cercada está Santa Fe 
De mucho lienzo eneerado, 


GALINDO. 
JQué' alegre y vistosa risa 
Es el ver contra el pagano 
Tanto bizarro cristiano, 
Tanto pendólll' divisa; 
Ver tanto cabal\o atado, 
Quebrando frenos y riendas, 
Asentadas ricas timdas 
Dc sedas, oro y brocado! 


El reto del moro Tarfe es también una paráfrasis del romance: 


Bando cristiano, ajuntado 
Para vuestro intento fiero, 



XLVIII 


OBRAS DE LOPE DE VEGA. 


,Cudl será aquel caballero 
En armas aventajado, 
Pues de vuestro sitio estampo, 
La planta en vuestra deshonra, 
Que por ensalzar su honra 
Se salga conmigo al campor 
Y pues del alto teatro 
Os ayuda vuestro Dios, 
Salga uno, salgan dos, 
Salgan Ires ó salgan cualro, 
Probad mi pecho acerado; 
Salga todo el campo entero, 
o salga Portocarrero, 
Comendador afamado. 
1\Iuéstrese el pecho esforzado 
Como en el reto de lindo, 
o salga ese buen Galindo, 
Señor de Palma nombrado, 
cQué estáis suspensos mirando? 
Vengad los fieros denuestos; 
Y si no hay ninguno déstos, 
Salga et propio rry Fernando..... 
Pide Garcilaso licencia al Rey para salir á lidiar con el pagano, y oye en contes- 
tación las palabras del romance: 


Garcilaso, sois muy mozo, 
Y en las armas poco usado, 


A semejanza de Cervantes y otros dramaturgos de aquel período de transición, 
Lope hace uso de una máquina alegórica: sale la Fama por encima del muro ta- 
ñendo su trompeta para anunciar al orbe la hazaña de Garcilaso. 
Tal es esta pieza, informe, sin duda, pero sufÌciente para demostrar que Lope, 
al salir de la escuela, se encontraba ya en posesión de la fórmula generadora de su 
teatro histórico: la conversión de las rapsodias épicas en drama, 


VII.-EL CERCO DE SANTA FE. 


Citada en la primera lista de El Peregrino (1604), é impresa aquel mismo año en 
la Parte þrimera de las comedias de Lope. Ha sido traducida al alemán por Lo- 
rinser (I), 
Ligeramente han creído algunos que esta pieza podia ser refundición de la ante- 


(I) Zwei historische Schauspiete (la otra es EI rey Vamba), von Lope de Vega, Aus dem 
Spanischen übersetzt. Regensburg, 18 77, 



OBSERV ACIONES PRELIMINARES, 


XLIX 


terior, Lope de Vega no tenia tiempo para refundirse. Lo que hizo fué tratar de 
nuevo el mismo asunto, sin acordarse para nada de la comedia de su infancia; pero 
como prosiguió inspirándose en los romances, alguna vez tuvo que encontrarse 
con 10 que primitivamente habia escrito. La segunda comedia tiene un argu- 
mento mucho más complejo y variado, yen él, siguiendo el camino abierto por el 
romancerista literario Gabriel Lobo Laso de la Vega, mezcla con la fabulosa hazafla 
de Garcilaso la muy histórica de Hernán Pérez del Pulgar, que debe ser conside- 
rada aparte. 
En el elegante yerudito bosquejo que de los prodigiosos hechos de aquel caudillo 
escribi6 con clásica pluma D, Francisco 
Iartínez de la Rosa, asi como en biografías 
más recientes (I), pueden verse reunidos todos los irrefragables testimonios que 
comprueban el hecbo de haber penetrado Pulgar en la mezquita principal de Gra- 
nada, clavando en sus puertas el pergamino del Ave It.laria. Consigna 10 principal 
del hecho, pero no todas sus circunstancias, la Real cédula del 
mperador Car- 
los V, á 22 días de Septiembre de 1529, mandando al Cabildo de la iglesia de Gra- 
nada dar cumplimiento á la concesi6n de asiento y sepultura hecha por los Reyes 
Cat61icos á Hernando del Pulgar, señor del Salar y regidor de Loja, por los mu- 
chos y señalados servicios que hizo en la conquista de este reino, especialmente 
<<que seyendo esta dicha ciudad de moros, en la plaza de Alhama hizo voto de en- 
trar en ella á pegalle fuego, é á tomar posesion, para iglesia, de la mezquita mayor, 
y poniéndolo en obra, vino con quince de caballo; dejando los nueve á la puerta 
entr6 con los seis á la dicha mezquita, que es ahora iglesia mayor, é alIi á la puerta 
puso una hacha de cera encendida, con otros autos, en señal de la dicha posesion, 
10 qual visto por los moros, al rey y á ellos puso en escándalo, dolor y turbacion>>, 
Aunque esta cédula (publicada ya por el licenciado Bermúdez de Pedraza en su 
His/oria eclesiás/ica de Granada, 1638, cuarta parte, cap. CCXIV) no dice con cla- 
ridad cuáles son los autos de þosesi6n de que se trata, resultan especificados en el 
acta del Cabildo de Granada, dando cumplimiento á la cédula del Emperador en 9 
de Octubre del mismo año, En este documento se refiere que Hernán Pérez de 
Pulgar present6 una carta de los Reyes Cat61icos <<firmada de sus nombres, fecha á 
trece de diciembre de mil y quatrocientos y noventa años, en la qual parece que 
el dicho Fernan Perez, con ciertos escuderos en ella contenidos, entr6 á pegar 
fuego á esta ciudad, siendo de moros, é á la mezquita mayor, é asimismo en la sen- 
tencia é carta ejecutoria que en esta Real Audiencia se di6 á favor de su libertad 


(I) Hemå/l PÙez del Pulgar, el de las Ha::ailas. Bosquejo histórico, por D, Francisco .Marti- 
nez de la Rosa, ./Iladrid, Febrero dt' 1834, 1mprenta de D, Tomás Jordán, 
HernåJt P/rez del Pulgar -ylas guerra,j dt' Grallada, Ligeros apuntes sobre la vida}' hechos 
hazaiìosos de este caudillo, p3r D, Fra11cisco de Paula Villa-Real y Valdivia. Segunda edicióll, 
Madrid, Junio de 1892, Tipografia de./ll. GinÙ Hemålldez, 
Hernáll Pérez del Pulgar, el de las Ha::aJÌas. Estltdio histórico critico,por D José Balcåzar y 
Sabariegos, Ciudad Real, 18 9 8 . 


XI 


g 



L 


08RAS DE LOPE DB VEGA. 


y hidalguia, vimos y leimos los dichos de 103 testigos, asi de los escuderos que con 
él entraron á hacer 10 susodicho, como de otros cristianos nuevos que á la sazon 
eran moros, vecinos de la dicha ciudad, los quales en sus dichos y deposiciones 
dicen el pesar, escándalo y alboroto que en ella ovo al tiempo que el dicho Fernan 
Perez del Pulgar lIegö á la puerta de esta santa iglesia, que estaba alIi donde ahora 
está fecho un arco, por el qual se entra de la capilla real de los dichos Católicos 
Reyes á esta dicha iglesia, dOll de þllso la dicha hacha de cera ellcendida, COil 1m 
þuñal clavada ulla carta, que decia cómo venia á tomar þosesioll de la dicha 
mezqllita þara z:desl'a, COil olros autos que alii á la dzchll þuertajizo>> (I), 
Los nombres de los quince escuderos que acompaðaron á Pulgar en su entrada, 
constan en una cédula de los Reyes Católicos fecha en 30 de Diciembre de 1490 (2), 
Empresa tan hazañosa no podia librarse de su correspondiente amplificación legen- 
daria, y la encontramos, en erecto, en dos libros genealógicos, uno del siglo XVII Y 
otro del XVIII (3), que relatan la entrada de Pulgar con gran riqueza de pormeno- 
res, derivados seguramente de la tradición oral, pero en los cuales se reconoce 
gran exactituù topográfica, y un selIo de veracidad que no es común en este género 
de narraciones: 
<<Entrando Fernan Perez del Put gar en Alhama, como la conversacion de los 
soldados toda es de su ejercicio, estaban repitiendo los lances que habian sucedido 
en la conquista: unos de haber lIegado á las puertas de Granada, y clavado puñal 
ó lanzaj otros pegado fuego..... Oyölo Fernando del Pulgar, é hizo Ie trajeran una 
hacha de cera encendida, é hincãndose de rodilIas en la puerta de la iglesia, hizo 
voto de entrar en Granada á tom:.r posesion de su mezquita mayor para iglesia, 
con titulo de Nuestra Seðora de la 0, y pegar fuego á la Alcayceria. Divulgóse el 
caso, y cada nno 10 juzgó con su valor ó afecto; y sabiéndose que uno de sus com- 
pai"leros iba con él, Ie dijeron: i COil Pitlgar is? la cabeza llevais þegada COil 
a/fi/cres; 10 que se quedö por adagio, Previno su viaje Fernando Perez, y mandó 
que en un pergamino rodeado con cintas verdes y rojas, Ie escribiesen el Ave 
Maria, Padre nuestro, Credo y Salve, y abajo, cömo, para qué, quién y por quién 
tomaba posesion de la mezquitaj y el dia 17 de Uiciembre de 1490, cerca de la no- 
che, partiö pJ.ra Granada lIevando sus quince escuderos una hacha de cera, alqui- 
tran y una cuerda encendidaj yen el camino mandó que de atocha hiciesen un os 


(I) Documento del archivo de la casa del Salar, publicado por Martinez de la Rosa, núm, 12. 
(2) Original en el archivo del Salar (núm, 14 del apéndice de Martinez de la Rosa), 
(3) Cronicon pósthumo de la vida, proezas, mercedes y genealogia de Fernando Perez dd 
Pltlgar y Osorio, primer alcaide Selior del Castillo y ViUa del Salar..... Historiada por D. Mar- 
tin de Angulo y Pulgar, natural de la ciudad de Loja. Hecho en Loja en 1649. En este ma- 
nuscrito, que no llegó á ver Martinez de la Rosa, aunque tuvo conocimiento de su existencia, 
va fundado principalmente.ellibro del Sr. Villarreal. 
Histaria de la casa de Herrasti, cscrita por D, Yuan Francisco Perez de Herrasti, octavo señor 
de dicha casa, Granada, 1750. Copia en gran parte el manuscrito de D, l\Iartín de Angulo. 



OBSER V ACIONES PRELJ:lIINARE.:>, 


LI 


manojos de hachos, y prosiguiendo su viaje, llegó á Granada como á la una de la 
noche J á los 18 de diciembre, dia en que la yglesia celebra la fiesta de la Especta- 
cion de Nuestra Señora Reyna de los cielos, llamada de la 0, Se encaminó por el 
rio Darro arriba, y lIegando debajo de la Puerta de los Curtidores se apearon, y 
sobre quiénes se habian de quedar en guarda de los caballos, ó entrar al hecho, se 
movió rumor entre los compaðeros, que Fernando del Pulgar sosegó diciendo ha- 
cian más los que se quedaban que los que entraban; porque éstos s610 tenian que 
guardar sus personas, y aquéllos las suyas y los caballos; y llevando de los quince 
escuderos los seis, que fueron Francisco Bedmar, J er6nimo de Aguilera, Tristan de 
Montemayor, Diego de Baena, Montesino Uåvila y Pedro del Pl1lgar, que siendo 
moro se volvió á nuestra ley, y fué adalid, y el que gui6 á nuestro Pulgar, por haber 
sido su padrino, como quien sabia la tierra; pero advertido, se receló de él por 10 
que habia sido, y asiéndole del collar, Ie amenazó con un puðal, si prevaricaba; y 
ya fuese de miedo, 6 ya la fé, cumplió como cat6lico; yencaminándole por entre 
la ribera de la tenería, y por las callejas de la gallillería salió al Zac.:dill" de 
aUi entraron por la calleja de lù azacaya de los tilltes, y pasaron rectamente á la 
puerta principal de la mezquita mayor, oculta hoy de la capilla real, cuyo arco es 
al presente entierro de los Pulgares; donde hincados todos de rodillas, clavó Fer- 
nando Perez el pergamino con su oracion en la puerta, y mand6 encender la ha- 
cha prevenida con alquitran y cuerda, y la puso junto á la puerta, haciendo los de- 
más actos de posesion, con que cumpli6 la mejor parte de su voto; y pasó á la que 
restaba de pegar fuego å la Alcaycería, cuya puerta cae al Zacatziz; y prevenida 
atocha y alquitran, pidió la cuerda á Tristan de Montemayor, que se disculpó di- 
ciendo la habia apagado..,..; á que irritado Pulgar dijo: <<jOh mal hombre! Esta no- 
>>che quedaba abrasada Granada y me has quitado el mayor hecho que se hubiera 
>>ofdo>>; y embistiendo con él, Ie dió una cuchillada en la cara; y pasara á más si 
Diego de Baena no dijera: <<Sosegaos, seðor; que yo os traeré lumbre.>> A 10 que 
respondi6 Pulgar: <<Si vos 10 cumplis, os daré una yunta de bueyes>>; y volviendo 
Baena á la mezquita, encendió en la hacha un hacho de atocha; y al volver la es- 
quina del Zacatill salió su ronda, y reparando no ser moros en el traje, les tiró 
una piedra; pero Baena, dándole una cuchillada, avis6 á su gente, como el moro 
con sus gritos á sus vecinos. Pulgar salió por donde entró; yal paso de los Iloques 
de la tellería, cayó Jerónimo de Aguilera en uno; y Fernando del Pulgar, por 
no dejar prenda viva, Ie tiró una lanzada que no alcanzó; y otro, echándole su 
lanza, Ie sacó del peligro; y todos salieron de la ciudad y pasaron á la de Alhama, 
dejando á Granada en la mayor confusion; porque á las voces del moro herido acu- 
dió la ronda; y sabido el caso, buscando al hechor, halló la hacha y pergamino, y se 
10 llevaron al Rey Chico, quien quisa castigar al guard a , como culpJ.do; pero satis- 
fecho, cs tradie-ion, Ie dió el pui1al, llenándose toda la ciudad de confusion yes- 
pan to, y la de Alhama de admiracion y asombro,;Þ 
Por 10 mismo que era tan hist6rica la hazaña de Pulgar, fué menos decantad.l 
en los romances que la de GJrcilaso. No C0nozco uinguno verdaderamente antiguo 



LII 


ODRAS DE LOPE DE VEGA. 


y popular sobre este argumento, Pero hay una mediana compOSlClOn artística de 
fines del siglo XVI, qne empieza por copiar el primer verso de uno de los mås fa- 
mosos romances fronterizos, y prosigue remedando con bastante habilidad algunos 
pasos de eilos, aunque muy pronto cae en el falso yamanerado gusto de los ro- 
mances monscos: 


Santa Fe, iqué bien pareces-en la vega de Granada, 
Toda cercada de muros,-de torres bien torneadas; 
Una casa á la redonda,-que toda te cerca y bai'ia l 
Fundóte el rey don Fernando,-doi'ia Isabel en compai'ia, 
Y otros muchos caballeros-de la nobleza de Espai'ia. 
Con el secreto silencio -- y resplandor de Dïana, 
Una noche que hacia-muy resplandeciente y clara, 
Noche que huelgan los moros-y la estiman más que el alma, 
l\Iás que el sábado el judío, -- más que el cristiano la Pascua 
Del venturoso Bautista, - á quicn la Iglesia señala 
Por uno de los mayorcs - que en los nacidos se halla: 
Aquesta noche los moros-hacen grande fiesta y zambra, 
No en la Vega ni el Genil,- como era su antigua usanza, 
Porque, de temor, las fiestas -hacen á puerta cerrada; 
Y luego, al siguiente día, - una züiza gallarda 
De moros y de cristianos,-toros y juegos de cai'ias, 
Que resplandece en la Vega-Ia luz de sus luminarias. 
Parte Hernando del Pulgar-desde Santa Fe á Granada, 
En una yegua, por pista, - tres horas antes del alba, 
Que pretende hallarse en ella-aunque por punta de lanza,.... 


Sigue una prolija, absurda y anacrónica descripción del traje de Pulgar, que va 
ataviado como á un baile. De los compañeros del héroe no se dice una palabra; å 
fuerza de querer exagerar la hazai'\a, resulta imposible: 


Con esto lIeg6 á dar vista-á la invencible Granada. 
No va por la puerta Elvira,-que sabe que está cerrada; 
Va por la puerta del Rastro,-do halló durmiendo los guardas. 
Quiso Dios y la ventura- que el Darro Ie diese entrada 
Por el hueco de la puente-hasta llegar á la escala, 
Que á veces Dios á los suyos -Ios cubre con telarañas, 
Baja por la Herrería,-que aloja á la Vivarrambla; 
Entra por el Zacatín;-con cl Rey moro encontraba, 
Y el Rey Ie dijo: <<cQué gente?>> - Y él, sin turbarse palabra, 
Porque la arábiga lcngua - corta como la cristiana, 
Le dice: <<Soy Reduán,-que voy de fiestas mañana, 
Porque hago en la züiza- una figura gallarda.>> 
<<
Qué figura>>, dijo el Rey,-no entendiendo que Ie engaña, 
<<Hago á Hernando del Pulgar,-que parezco hasta en el habla, 
Que este vestido que traigo-me 10 hizo una cristiana, 
Que parece ser el mismo -que Pulgar se viste y calza,. 



OBSER V ACIONES P RELI)IIN ARES, 


LIII 


El Rey quedó tan contento-de su bizarria y gala, 
Que mandó darle un caballo-para que á las fiestas salga. 
Dando vuelta á la ciudad, -se vi no á la Vivarrambla, 
Do vido estar un castillo -hecho de madera y tabla, 
Y una casa á la redonda - que toda la cerca baña. 
Preguntó en algarabfa-cómo el castillo se llama: 
Dícenle que Santa Fe,-que han de rendirla y ganarla. 
Rióse d'eso Pulgar,-y dice: cjPerra canalla, 
No os veréis en ese gozo-si Dios me guarda mañana\>. 
Y estando en estas razones,-vido un moro con un hacha, 
La cual hacha Ie quitó,-y tan gran golpe Ie daba, 
Que Ie dejara por muerto, -tendido junto á la cava, 
Y con el hacha encendida, - fuego á las casas pegaba. 
Un os dicen: C iFuego, fuego!"; - otros dicen: C IAgua, agua!,,; 
Otros dicen que es rebato-que viene del Alpujarra; 
Otros dicen que es Pulgar,-que estaba dentro, en Granada; 
Y Pulgar se andaba entre ellos-lleno de cólera y rabia, 
Fuése para la mezquita,-y hallóla desocupada, 
Y en 10 más alto que pudo,- adonde su mana alcanza, 
Puso el pergamino blanco-de la que cs llena de gracia, 
Y una antorcha junto á él, -encendida, en una escarpia; 
Y cuando ya amanecía,-en casa del Rey cntraba, 
Por cobrar aquel caballo-que el Rey entregar Ie manda, 
El Rey tenia ya mandado - á los criados de ca!\a 
Que Ie dieran á escoger-el caballo que gustara, 
Escoge un caba\lo blanco, - que á la nieve se com para, 
Enjaezado de oro,-las herraduras de plata, 
Caballo que en treinta pasos- corre, galopea y para, 
Y con un sutil cabello-se puede tener á raya, 
Con una marlota azul,-toda de perlas sembrada, 
Bajóse á la Plaza Nueva,-y de allí á la Vivarrambla, 
Los moros habian puesto-un rey Fernando de paja, 
Y un moro hecho de bulto,-que una azagaya Ie pasa, 
Allí se enojó Pulgar,-con ira y cólera bra va; 
Deja caer la marlota,-metiendo mana á la espada, 
Y al que encontró por delante,-de claro en claro Ie pasa. 
Llévanle la nueva al Rey,-que está dentro del Alhambra; 
Y cuando acudió con gente,-Pulgar en Santa Fe estaba. 
(
úm, I.IIS del Romancero de Durán.) 


Además de este romance anónimo, hay cuatro de Gabriel Lobo Laso de la Vega, 
en su Romallcero y tragedias (1587), y este poeta fué el primero, como queda 
dicho, que enlazó la historia de Pulgar con la fábula de Garcilaso (números I. I 16- 
1.119 de Durán), 
Aunque la comedia de El Cerco de Santa Fe no tiene por único argumento 
estos dos lances caballerescos, sino que más bien es una sene de cuadros de la 



LlV 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


conquista de Granada, todavía las mejores escenas son aquellas en que intervienen 
Pulgar y Garcilaso, y son también las que sirven de nudo y desenlace al drama. 
Un gallardo abencerraje arroja al campo cristiano, dando en la misma tienda de 
la Reina, una lanza, en cuyo hierro iba clavada una cinta 6 list6n, prenda de su 
dama. Indignase Hernando del Pulgar, y determina tomar venganza de aquel atre- 
vimiento y desacato, emprendiendo algún famoso hecho en honra de la Virgen, de 
quien se de clara paladin y caballero: 


Virgen más pura que del solla lumbre, 
A cuyos pies la luna está humillada, 
Mostrad vuestra divina mansedumbre 
Y la frente de estrellas coronada; 
Vos, por quien fué la antigua pesadumbre 
De aquella sierpe sin igual domada..... 
Yo, pues, á quien palabras faltan, quiero, 
No como el IIdefonso toledano, 
Mas como belicoso caballero, 
Serviros hoy las armas en la mano; 
Y pues motes se escriben, 10 primero, 
En el favor divino y cortesano, 
Quiero escribir un mote en honra vuestra, 
Principio de la gloria y salud nuestra, 
En un virgen y blanco pergamino, 
La Ave Maria escribiré dichoso 
Que el paraninfo celestial divino 
Os dijo en aquel día venturoso: 
Can él hacer un hecho determino, 
Que por mil siglos quedará famoso; 
Que á pesar de ese perro que me incita, 
Mañana he de clavarlo en la mezquita, 
Alü 10 clavaré con esta daga, 
Para ensalzar vuestro famoso nombre..,.. 


Clava Pulgar el pergamino en la mezquita, y Tarfe viene á buscar el desagravio, 
pronunciando, á guisa de reto, el siguiente romance, cuyos versos <<descubren mås 
de una vez (como oportunamente advirtió Martinez de la Rosa) (I) la facilidad de 
Lope, su gala y lozanía>>, en media de rasgos de innegable mal gusto: 


Cristianos de Santa Fe, 
Entre lienzos y cendales, 
Como en vuestro mura fuertes 
Al aire que los combate: 
V osotros, que de ser hombres 
Os habéis puesto á pañales, 


(I) Hernån Pérez del Pulgar, pág. 29 2 . 



ODSERV ACIONES PRELI!IIINARES, 


LV 


Con las mantillas de seda, 
Con lienzos por tantas partes; 
Ovejas en los rediles, 
Que á pacer con el sol nacen, 
Ö paños en arpillera, 
Ö trigo dentro en costales: 
Si queréis saber quién soy, 
(Para que el son no os espante, 
Como á mujeres paridas 
Trueno ó campana que tañen), 
Estadme bien advertidos, 
Oid, oid, que soy Tarfe, 
EI sobrino de Almanzor, 
Y del Alhambra el alcaide, 
Las Alpujarras son mias, 
Y los ricos Alixares, 
Y tengo en Bibataubín 
Mis armas en cuatro calles, 
Estando en Granada ayer, 
Llegó un cristiano arrogante 
Que llamáis Pulgar vosotros, 
Y tiene buenos pulgares, 
No sé si diga en los dedos, 
Que si bien entra, bien sale; 
Pero sea 10 que fuere, 
Él vi no á un hecho notable, 
Clavó ayer en la mezquita, 
Sobre sus conchas de alambre, 
Ese rótulo que veis 
Donde el caballo Ie trae. 
Quisieron salir á ello 
De los moros principales; 
Pero guardóse esta empresa 
Para que yo la vengase. 
Quisieron salir Zegríes, 
Gomeles y Abencerrajes, 
Abenzaides, Abenyucas, 
Hametes, Abindan aes; 
Pero yo vengo en su nombre. 
Que soy de su peso atlante; 
Y asi, å todos desafío, 
Pobres, ricos, chicos, graf'des, 
Salga Fernando, el Rey vuestro, 
Si más que el gobierno sabe, 
Porque su Isabelle yea, 
Que gusta de ver com bates. 
Salga ese Gran Capitán, 



LVI 


OBRAS DE LOPE DE VEGA 


Los Girones y Aguilares, 
Salgan aquesos Manriques, 
Sotomayores, Suárez, 
Que armados á tres y á cuatro, 
Y al mundo, si el mundo sale, 
T arfe reta y desafía 
De villanos y cobardes, 
SaIgan aqui esos maestres, 
Los capilludos y frailes, 
Esos que las cruces rojas, 
o blancas, ó verdes, traen, 
Cobrad vue!Jtra Ave A/aria, 
Que no es mucho que la clave 
Un cristiano en nuestras puertas, 
Cuando un moro asi la abate,.... 
Aquí traigo el pergamino, 
Cristianos viles, cobralde; 
Que aqui desde el alba espero 
Hasta las tres de la tarde, 


Ademås de esta amplificación libre y poética de las palabras del reto, puso Lope 
en la primera jornada de su comedia otras imitaciones del mismo romance: 


Cercada está Santa Fe 
De mucho lienzo encerado, 
Y alrededor muchåS tiendas 
De terciopelo y damasco (I), 


(I) Otros incidentes de esta comedia parece que provienen de la tradición oral. En la jor- 
nada segunda refiere Garcilaso á la Reina Católica 


. . . , que una mora 
De las más principales de Granada, 
TieDe una higuera al pic del mismo muro, 
Y como el ir por la madura fruta 
Siempre es uso y costumbre entre los moros, 
Viene por la mañana con un moro 
Con su cesta de mimbres en el brazo, 
Y Ie descuelga por el muro abajo, 
Donde cantando estå y comiendo higos. 


La Reina manifiesta antojo de ellos, y un caballero lIamado Martin Fernández (quizá el 
rnismo Martin Galindo de la comedia anterior) se trae la cesta de los higos y al moro de paso, 
Un cuento análogo se conserva todavia entre el vulgo de Granada, y sirvió de base á una de 
las Leyendas esþaiolas de D, José Joaquin de Mora (Londres, 1840, páginas 3<>-45), que puso 
en ella la siguiente advertencia: cCuando yo estaba en Granada arrastrando bayetas, la buena 
mujer que me cuidaba la ropa, me contaba que la reina Isabel era muy aficionada á buñuelos, 
Hallándose poniendo el cerco á Granada en la ciudad de Santa Fe, fundada con este designio, 



OBSERVACIONES PIiELlMINARES, 


LVII 


Siguiendo en gran parte la traza de la comedia de Lope de Vega, compuso Ull 
tilgenio de esta corte, que, á juzgar por su estilo, debía de florecer en la segunda mi- 
tad del siglo XVII, y acaso en sus postreros aflos, una famosa comedia de moros y 
cristianos, titulada El Triunfo del Ave hIaria: famosa ciertamente, no por su 
mérito intrinseco, que no es grande, sino por la circunstancia de representarse 
todos los afios en Granada el dia 2 de Enero, aniversario de la reconquista de 
aquella ciudad. Es, pues, un drama popular en toda la extensión de la palabra, y 
merece serlo por 10 interesante y patriótico del argumento, por los recuerdos que 
evoca, gratos á toda alma española, y hasta por la bizarria y desenfado de algunas 
escenas, Desgraciadamente, esta comedia suele representarse sin el respeto y so- 
lemnidad que su noble argumento requiere; se han hecho en ella atajos y mutila- 
ciones que dejan incomprensibles algunas escenas, y se exagera en demasía la parte 
grotesca que el autor puso cediendo al mal gusto de su época. Con todas estas des- 
ventajas, el drama tradicional resiste, yaunque en varias ocasiones se ha intentado 
refundirle, el público granadino ha desdenado estas refundiciones, y con certero 
instinto sigue recreándose en la obra antigua, que no es para él un documento lite- 
rario, sino un recuerdo familiar y venerable (I). 


supo que en una plazuela de Granada, Hamada el Pilar del Toro, ponia su ambulante manufac- 
tura una buñolera mora I que tenia unas manos divinas. Antojósele á la Reina Católica comer 
los productos de su industria; noticioso de 10 cual Gonzalo de Córdoba, entr6 en medio del dfa 
por la puerta y calle de Elvira, vestido de moro y å caballo; Hegó al Pilar del T oro, agarró å la 
buñolera por un brazo la puso á las ancas y partió å correr, Como el buñuelo no es un objeto 
muy á propósito para los adornos poéticos, he transformado á la buñolera en bordadora, y Ie 
he dado un granito de amor, que es ingrediente tan necesario en las aventuras de aquel siglo y 
de aqueHa escena,
 Yen efecto, la leyenda de Mora se titula La Bordadora de Granada, 
(I) Hay de esta pieza (inclufda también en la Biblioteca de Rivadeneyra, tomo Ll) dos cu- 
riosas reimpresiones modernas: 
El Triunfo del Ave María, co media famosa de U11- Ingenio de la Corte..... Granada, imp, y 
librería de D. J. M, Zamora, 1851; 4. 0 Con un prólogo de D. José Jiménez Serrano, 
Comedia famosa de moros y cristianos, titulada El Triunfo del Ave IIlaria, precedida de un 
prólogo de D. Francisco de Paula Valladar, Granada, imp, de El Defensor de Granada, 1899; 8. 0 
En el erudito prólogo de esta edición se da cuenta de la comedia que con el titulo de La 
Conquista de Granada, y con la pretensión de sustituir á El 1 riunfo, escribió en 1842 el cono- 
cido poeta D, José Maria Díaz, y puso en escena la noche de su beneficio el actor D. José Ta- 
mayo, padre del in mortal dramaturgo D, Manuel Tamayo y Baus. El drama no gustó, y según 
parece no fué impreso; pero en la excelente revista La Alhambra, que entonces se publicaba 
en Granada, se da bastante idea de su argumento, y se copia algún trozo, que por cierto tiene 
notable analogía con otro de Rubí en Isabella Católica J escrita bastantes años después. 
El Sr. Díaz (según cuenta el revistero de La Alhambra) conservó en su drama las escenas 
de El Triunfo cque más simpatías despertaban entre los granadinos
; introdujo un nuevo ele- 
mento histórico en la acción, c las rivalidades entre las tribus moras>>; suprimió los graciosos 
de la obra primitiva; procuró engrandecer el personaje de la Reina Católica, é introdujo en el 
cuadro nuevas figuras, Colón, el cardenal Mendoza, etc, , cenlazando con bastante habilidad 


XI 


It 



L \' III 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


\TIlL-LOS CO:\lENDADORES DE CÓRDOBA. 


Citada en la primera lista de El Pel egrÙlO (1604) can el solo titulo de Los Co- 
mendadores (r), Publicada en la Parte segzlllda de las comedias de Lope (1609), 


tres acciones en una,....: la rendición de la ciudad. los amores de Pulgar con Moraima, y la de- 
terrninadón de la Reina para que partiese Colón al descubrimiento del Nuevo Mundo>>, 
A pesar de tanta acumulación de nuevos primores. yquizá por culpa de ellos (pues un drama 
histórico. por ampliamente que se imagine. nunca puede confundirse con un compendio de his- 
toria). el drama del poeta Díaz. como entonces Se Ie lIamaba, fracas6 estrepitosamente, y hubo 
que volver á la comedia antigua, donde, en cambio de 10 mucho que se quitó. se intercalaron 
algunos trozos de autor desconocido, pero de versificación robusta y de buen efecto escénico. 
EI prólogo del Sr, Valladar contiene otras especies curiosas relacionadas con este asunto. 
entre ell as un breve catálogo de obras dramáticas relativas á la Conquista de Granada (que no 
reproducimos aquí por no tener relación inmediata con la comedia de Lope), y una noticia de 
las rcpresentaciones populares de moros y cristianos, que todavía se hacen en algunos puntos 
de aquel reino y duran días enteros, 
(I) Puede sospecharse que esta comedia se escribió en Toledo, donde Lope hizo frecuen- 
tes residencias en los primeros años del siglo XVII, V éase esta relación que en la jornada ter- 
cera se pone en boca dellacayo Galindo: 
Estáse Toledo alii 
Con su alcázar y sus puentesj 
Paséanle pretendientes 
Que en la corte se usa ansi. 
Y en casa de los señores, 
Lisonja. envidia y privanza, 
Yanda la pobre esperanza 
En poder de corredores. 
Hay mil ricos ignorantes, 
Y mil necios inocentes; 
Perecen los inocentes, 
Y gastan los ignorantes. 
Damas de guadamccí 
No tienen solo un real; 
Las que son de más caudal 
Se escriben con elSofi. 
Los pobres hacen retablo 
De sus duelos y pesar; 
No hay dinero que jugar, 
Y juégase del vocablo, 
Hay poetas de romance 
Que parecen de latin, 
Y hay vino de San Martin 
Que no hay seso que 10 alcancc. 
Cpmpårese con la carta escrita también desde Toledo á persona desconocida, en 14 de Agosto 
de 1604: c Toledo estå caro, pero famoso, y camina con propios y extraños al paso que suele.....; 
de poetas. no digo: buen siglo es éste.....>>. etc,. etc. 



OBSERV ACIONES PRELIMINARES, 


LIX 


de la cual hay por 10 menos seis reimpresiones, '.l\Iodernamente ha sido reprodu- 
cida en el Handbuch der Sþanischen Literatur de Luis Lemcke (Leipzig, 1856; 
tomo III, páginas 233-289). La comedia manuscrita de Los Comcndadores de Cór- 
doba que se conserva en la Biblioteca Nacional no es la de Lope, como han creído 
algunos, sino otra enteramente distinta, autógrafa de Andrés de Claramonte, 
Tienen por asunto ambos dramas la espantosa venganza que de su honor conyu- 
gal tomó el Veinticuatro de Córdoba Fernán Alfonso, primer senor de Belmonte, en 
varias personas de su casa, comenzando por su adÚltera mujer D,a Beatriz de Hi- 
nestrosa, y sus deudos D, Jorge Solier, comendador de Cabeza del Buey, y D, Fer- 
nando Alfonso de Cãrdoba, comendador del 
loral, uno y otro de la Orden de 
Calatrava, hijos del tercer Alcaide de los Donceles, y hermanos del Obispo de Cór- 
doba D, Pedro Solier, Seremos muy breves en la noticia de este trågico suceso, 
porque apenas puede anadirse nada å 10 que con su acostull1brada erudición y fina 
crítica ha expuesto nuestro querido amigo y compañero D, Emilio Cotarelo en las 
notas al Cmlcionero de Antón de 1\Iont0ro (I), que acaba de publicar con aplauso 
de los doctos. 
El documento capital que comprueba la verdad histórica de este suceso, es el 
privilegio rodado que otorgó el rey D, Juan II en 20 de Febrero de 1448, per- 
donando cualquier muerte que hubiesen cometido, de hombres 6 de mujeres, å 
todos los que por tiempo de un año y un día habitasen á su costa en la ciudad de 
Antequera, asistiendo å la defensa de aquella plaza, de reciente conquista y amena- 
zada continuamente por los infieles. A este privilegio se acogió el homicida Fernån 
Alfonso, haciendo sacar traslado de él en Antequera el 28 de Noviembre de 1449, 
y logrando de este modo el indulto. Testificaron las justicias de Antequera que 
el 
dicho Fernan Alfonso, Veinticuatro de la dicha ciudad de Córdoba, vino å esta 
dicha ciudad å facer é fizo el dicho servicio é morada el dicho año é dia..... por 
cuanto diz que Ie pusieron é ponen en culpa, é Ie embargaban é embargan de la 
muerte de doña Beatriz de Finestrosa, su mujer, é de Catalina é de Beatriz, sus 
criadas, é de Fernando de Córdoba, comendador de Calatrava, é de Jorje, comen- 
dador de la Cabeza del Buey, é diz que fueron muertos en la dicha ciudad de Cór- 
doba, en las casas don de el dicho Fernan Alfonso, Veinticuatro, facia su morada: 
de ciertas feridas que diz que Ie fueron dadas agora puede haber veinte y un meses 
poco mås ó menos, é diz que por que Ie ponian en culpa é encargaban é encargan 
de otros excesos é maleficios, por ser perdonado é quito de todo é cad a cosa delIo, 
segun que el dicho Ser.or Rey manda por el dicho Previlegio é libertad......>> (2). 
Ademås de la carta de perdón, acaba de confirmar el hecho la declaración del 
homicida F ernån Alfonso en su testamento, otorgado en Bujalance å 22 de Abril 


(I) Cancionero de Antón de Jlontoro (EI Roþero de CÓTdoba), þocta del siglo XV, reunido, or- 
denadoy anatado por D. Emilio CotaTelo y .Mori, l\ladrid, 19oo; páginas 3 16 -3 2 5. 
(2) Documentos Ì1zéditos para ia Hist01ia de Esþaiia, torno LXXXI (Madrid, 1883), páginas 
1 y siguientes, 



LX 


OBRAS DE LOPE DE VEGA. 


de 1471, en que dice haber recibido ciertos bienes cuando casó con D,. Beatriz, su 
primera mujer, y aunque creía tener derecho á ellos por el crimen que ella había 
cometido, sin embargo, por am or de Dios, lega 30,000 maravedises para hacer bien 
por el alma de la dicha D.. Beatriz (I), 
Tan espantable caso conmovió fuertemente la imaginación del vulgo, tanto por 
la atrocidad de sus circunstancias, como por la alta jerarquía del matador y de las 
víctimas, y de tal asombro quedó huella, así en la poesía culta como en la popular, 
Ant6n de Montoro, el famoso judío converso, sastre ó roþero de Córdoba, escribi6 
unas octavas de arte mayor, <<á la muerte de los dos hermanos Comendadores,>> com- 
posici6n algo revesada y pedantesca, como todas aquellas en que quiso remontar el 
vuelo su numen agudo y festivo, nacido para la poesía picante y de burlas, Pero á 
falta de otro mérito tienen esas estancias el de dejar traslucir ó adivinar algo sobre 
los pormenores del suceso (2), Infiérese que los Comendadores debían de ser muy 
mozos, pues Montoro los llama 


Aquellos cogollos de palmas noveles, 
Tajados en ante de tiempos venidos, 


y al más joven de ellos se Ie presenta implorando clemencia y dec1arándose mo- 
cente, sin que el Veinticuatro se ablandara por eso: 


Despues á los tristes, en fin de sus vidas, 
Negaron la orden de los Sacramentos, 
Aquel men or niño y lIaga mayor, 
Así como vido la fin del hermano, 
Negaba la suya, diciendo: <<Señor, 
Decline la ira, señor, vuestra mano, 
Alumbre la muerte de vuestro omiciano, 
La cual cierta vedes sin causa dudosa; 
Sea vuestra mana medio clemenciosa, 
Pues yo soy sin culpa y vos sois humano." 
Mas el enemigo con su flamejante 
Cara, más viva que rayos nin truenos, 
Jamás no cesaba atrás ni adelante. 
Matando los suyos, mejor los ajenos..... 
Pues como se vieron en casas ajenas, 
Del miedo vencidos muy más que del hierro, 
La fabla podían dar á duras penas, 
Ni darse á las armas ni darse al destierro..... 
De SU5 carnes tiernas ficieron paveses, 
Así se mostraron omildes al fierro, 
Los tristes, las faces con sangre mezcladas, 


(I) Nota del Dr, Vázquez Venegas, publicada por D. Luis María Ramírez de las Casas 
Deza en ellibro Tradiciones cordobesas (Córdoba, 1863), páginas 38-4 0 , 
(2) Cancionero de Antón de MOIttoro, 38-43. 



OBSERV AClO1o.ES PRELIMINARES, 


LXI 


Las dueñas bordadas de sangre y cabellos, 
Deshechas las trenzas y muy mal peinadas 
Y descoloridos sus rostros tan bellos...., 
Y como 10 vieron airado y confuso 
Que no perdonaba jamás su querella, 
Sangraron la tierra y besaron en ella 
Y dieron las almas á quien se las puso, 


AI fierro mostraban sus albas gargantas, 
jOh dueñas varonas, princesas, infantas, 
Pensad por do limpio guardeis vuestro lecho; 
Catad que en tal caso non salva el derecho, 
Nin pecho, nin ruego de santos nin santasl 


Aquellos amantes que con tantas priesas 
Se dieron al uso de muy amadores, 
Muy altas é claras parescen sus fuesas, 
Mas no, mal pecado, sus vivos am ores. 


jCuånto mås que los alambicados conceptos de :\Iontoro y sus impotentes esfuer- 
zos para reproducir el trågico horror de aquella situación, valen los versos inartifi- 
ciosos de una lastimera canci6n popular, compuesta, sin duda, poco después del 
suceso, y que suena como ellúgubre tañido de una campana funeral: 


jLos C011lt1ldadores,-por 11li mal os vi; 
Yo vi á vosotros,-vosotros á mil 
Al comienzo malo-de mis amores, 
Convid6 Fernando-Ios Comendadores 
A buenas gallinas,-capones mejores. 
Púsome á la mesa-con los señores: 
Jorge nunca tira-Ios ojos de mt 
jLos Comendadores, etc, 
Turb6 con la vista-mi conoscimiento: 
De ver en mi cara-tal movimiento, 
Tomó de hablarme-atrevimiento, 
Desque oí cuitada-su pedimiento, 
De amores vencida-Ie dije que sí. 
jLos Comendadores, etc, 
Los Comendadores-de Calatrava, 
Partieron de Sevilla-á hora menguada, 
Para la cibdad-Córdoba la llana, 
Con ricos trotones-y espuelas doradas; 
Lindos pajes llevan-delante de sí. 
jLos Comendadores, etc, 
Por la puerta del Rincon-hicieron su entrada, 
Y por Sancta Marina-Ia su pasada. 
Vieron sus amores-á una ventana: 



LXII 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


A doña Beatriz-con su criada, 
Tan amarga v!sta-fuera para sí, 
,Los Comendadores, etc. 
Luego que pasaron-d'esta manera, 
Ante que lIegasen-á la Corredera 
Le vino de presto-Ia mensajera: 
Dice que Fernando-estaba en la Sierra; 
Qu'en los quince dias-no verná de alII. 
jLos Comendadores, etc, 
Desqu'ellos oyeron-aquella nueva, 
La respuesta dieron-d'esta manera: 
<<!dos, madre mía,-en hora buena, 
Que la noche es larga-y placentera: 
Cenaremos temprano,-iremos dormir." 
;Los Comendadores, etc, 
Cenan los señores- y se dan prisa, 
Llegan donde amores-Ios atendian, 
Acuéstase Jorge-con la su dama, 
Tambien el su hermano-con la criada; 
Y los cuatro gozan-de gustos sin fin, 
jLos Comendadores, etc, 
Entre mil regalos-Jorge se durmió, 
Pero sueño malo-dicen que soñ6; 
Consigo puñaba,-y se dispert6 
Temiendo la muerte-que cierta halIó. 
Cubri6se su rostro-de frío sudor; 
Guarecerse quiso-de doña Beatriz, 
jLos C011lendadores, etc. 
Aun la media noche-no era Ilegada, 
Ya subia Hernando-por una escala, 
Y entra muy feroz-por la ventana, 
Un arnés vestido-y espada sacada, 
<<Caballeros malos,-èqué haceis aquí?" 
jLos ComelUladores, etc, 
Y luego en entrando-solo á una cuadra, 
Vi do con sus ojos--su afrenta clara. 
Pas6 eI pecho á Jorge-de una estocada, 
Y á Beatriz la mano-dej6la cortada; 
Y luego furioso-se sali6 de allt 
jLos Comendadores, etc, 
Habló eI hermano:-<<Aquí me teneis; 
l\Ii señor Hernando,-vos no me mateis; 
Ami hermano Jorge-ya muerto Ie habeis: 
La suya os perdono-si dejais á mf." 
jLos Comendadores, etc. 
Dijo la cuitada-con gran recelo: 
<<Vos, amOres míos,-tcncdme duelo,. 



OBSERV ACIONES PRELIMINARES, 


LXlll 


Pues ya veis mi mano-por ese suelo,. 
La triste, tendida-sobre su velo, 
Bien junta con Jorge-degollóla alIi. 
jLos Comendadores, etc, 
Despues de haber muerto-cuantos allí son, 
Anda por la casa-muy bravo leon; 
Vido un esclavo-detrás un rincon! 
cTú, perro, supiste-tambien la traicion, 
Por 10 cual, malvado,-morirás aquí.. 
jLos Comendadores, etc. 
Jueves era, jueves,-dia de mercado, 
Y en Sancta Marina-hacian rebato; 
Que Fernando dicen,-el que es Veinticuatro, 
Habia muerto á Jorge-y á su hermano, 
Y á la sin ventura-doña Beatriz, 
j Los Comendadores, etc, (I), 


Creemos firmemente que esta canción es contemporánea del hecho, y que son 
históricas todas sus circunstancias, Consta que era popularísima en tiempo de los 
Reyes Católicos. Cuando en 1501 murió heraicamente D. Alonso de Aguilar, pe- 
leando contra los moras rebelados en Sierra Bermeja, se hicieran á su llluerte unas 
coplas que se cantaban con la sonada de los C011lendadores: 


lAy, Sierra Bermeja, 
Por mi mal os vi, 
Quel bien que tenia, 
En ti 10 perdi! 
En ti 105 paganos 
Hallaron ventura; 
Tú de 105 cristianos 
Eres sepultura: 
Tinta su verdura 
De tu sangre vi, 
Y el bien que tenia, 
En ti 10 perdí..... (2). 
Continuaba esta popularidad en 1527, según 10 testifica el famoso y desvergon- 
zado Retrato de fa lozana andalllza, que imprimió en Italia el clérigo cordobés 


(I) Imprimiéronse estas endechas en un pliego suelto, gótico (Biblioteca de Campo-Alanje, 
hoy en la Biblioteca Nacional), que lleva por titulo Lamentaciones de amor hechas por un gen- 
tilhombre apasionado, HálIase también, aunque con muchas variantes, en el Cancionero lla11lado 
Flor de enamorados, de Juan de Linare5 (Barcelona, 1573). EI texto que damos, por ser el 
más completo, aunque está algo retocado, es el de Durán, Romancero general, núm. 1.9 02 . 
(2) Coplas sobre 10 acaescido en la Sierra Bermeja y de los lugares perdidos, Time la sOllada 
de los Comendadores, (Pliego suelto, gótico, de la Biblioteca Nacional de Lisboa, rcimprcso en 
Sevilla par D, José Vázquez Ruiz, 1889.) 



LXIV 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


Francisco Delicado, La protagonista, recordando que el jueves es dia de mercado en 
Córdoba, cita los primeros versos del can tar, y Ie da su propio y adecuado nombre: 


cJueves era, jueves, 
Dia de mercado; 
Convid6 Hernando 
Los Comendadores. 


>>jOh, si me muriera cuando esta endecha of!>> (I). 
Finalmente, se encuentra recordado este can tar en el Coloquw de n:mbrz'a, de 
Lope de Rueda, en la presente comedia de Lope yen otras varias partes. 
Pero conforme pasaba el tiempo, la tradición se iba desfigurando, aun entre los 
mismos cordobeses, La fantasia meridional exageraba el número, ya por sf bastante 
crecido, de las victim as inmoladas por el celoso furor del V einticuatro, y ademås 
aderezaba el hecho con circunstancias novelescas, y aun Ie ponia en distinto tiempo 
de aquel en que habia sucedido, De todas estas confusiones se hizo eco el jurado 
de Córdoba Juan Rufo en un romance de los mås largos que hay en castellano, pu. 
blicado en su libro de Las seiscientas aþotegmas (Toledo, 1596), Este romance, 
que, por ser tan enorme, aparece dividido en cinco en el Romancero general de 
1604, y también en el de Durån (números 1.032-1,036), no es de gran valor como 
poesia, aunque se deja leer con menos enfado que las octavas de la Austriada, del 
propio autor, pero tiene mucho interés para nosotros, por ser la principal fuente 
de esta comedia de Lope de Vega, el cual adoptó todas las caprichosas variantes 
introducidas por Juan Rufo en la leyenda, 6 mås bien historia, primitiva, Ca1l6 
Rufo los apellidos de marido y mujer por loable respeto al buen nombre de la 
familia: 


Que no es bien, nombrando un muerto, 
Avergonzar muchos vivos, 


Trasladó la acción al tiempo de los Reyes Católicos, Invent6 6 recogi6 el episo- 
dio del anilIo donado por el Rey al Veinticuatro, por el Veinticuatro å su mujer, y 
por ella å su amante, 


Que de la traicion oculta 
Descl1brió bastante indicio; 
Don que no Ie fué, por cierto, 
Para tal fin concedido, 
Ni á tan triste ministerio 
Se pensó ser ofrecido, 
Era un hermoso diamante 
De gran fondo, limpio y fino, 
No menos por sí precioso 


(I) Retrato de fa IOEana alldaluza (tomo I de ]a co]ección de Libros espa1ìoles raros y cu- 
riosos, pág. 72). 



OBSERV ACIONES PRELIlInNARES, 


Que por su engaste exquisito, 
Esta fué la última prenda 
Que, recelosa de olvido, 
Di6 Beatriz á sus amores 
Cuando Ie vi6 de camino, 
No del real aposento 
Hubo don Jorge salido, 
Cuando el Rey mand6 llamar 
Á Fernando, y tallc dixo: 
<<Confuso y maravillado 
Me tienes, por cierto, amigo, 
Por dos cosas, que no puedes 
Excusarte si las digo: 
La primera es que sin orden 
Enajenaste mi an ill 0 , 
Que debieras vinculalle 
Siquiera porque fué mío; 
La otra, que más pondero, 
Es el haberme mentido 
En decir que á tu mujer 
Le diste, y tráele un vecino, 
Mucho mejor te estuviera 
Mostrárteme agradecido, 
Que á Jorge tan liberal, 
Y negarme 10 que he visto.>> 
Nunca sentencia de muerte 
Impresion tamaña hizo 
En pecho de algun culpado, 
Como en el sin culpa el tiro; 
Porque siente sus agravios 
Y el verse reprehendido, 
A tiempo que la disculpa 
No carece de peligro; 
Y asf, responde á su Rey, 
Que Ie juzga convencido, 
Como verisímilmente 
Daba en el semblante indicios: 
<<No quiero darte descargo 
(Buen Rey) de quién soy y he sido, 
Aunque dalle tal pudiera, 
Que me bastara contigo; 
Mas por ciertas ocasiones, 
Al tiempo se 10 remito, 
Que será de mi entereza 
EI verdadero testigo: 
Yo haré una informacion 
De la verdad que te he dicho, 


:XI 


i 


LXV 



LXVI 


OBRAS DB LOPE DB VEGA, 


Que en 10s anales de Espat"la 
Permanezca su registro, 
S610 á tu benignidad 
Por merced pido y suplico 
Licencia de ir á mi casa 
A componer mis litigios, Þ 


Dåsela el Rey, en efecto, yel Veinticuatro parte de Toledo, llega å C6rdoba, es 
recibido con fingidos halagos y caricias por su infiel esposa, y acaba de cerciorarse 
de su deshonra por las revelaciones de su leal siervo Rodrigo. 
Éste fué un gallardo esclavo 
Que, de incierto padre hijo 
Y de cautiva africana, 
Nació en su casa cautivo..... 
EI esclavo, por extenso
 
EI caso infame Ie dixo; 
Aunqne no tuvo paciencia 
Para acabar bien de oíllo, 


. . . . . . . . . . . . . . . 


El marido disimula el dolor de su afrenta, yespera cautelosamente el día de su 
venganza. Pasa mes y medio, y llegan casi simultáneamente los dos Comendadores, 
Jorge, de Toledo, y Fernando, de Sevilla. Eran, según el poeta, 


Semejantes en los talles, 
En los rostros y en el brío; 
Uno su tono de habla, 
Y uno mismo era su estilo,.... 


EI Veinticuatro les convida á comer 


Para el primero domingo, 
Por sustanciar el proceso 
Y averiguar los indicios, 
Sentados, pues, á la mesa, 
Los ojos, que son testigos 
De los secretos del alma, 
Callando hablan á gritos; 
Y aun hubo quien estuviese 
Del manjar tan divertido, 
Que, de la mano á la boca, 
Erró eI derecho camino,.... 
Y a!zada que fué la mesa, 
A sus cazadores dixo 
Que en comiendo se apresta (':1 
Para el usado exercicio, 
Porque se quiere ir á monte 



OBSERVACIONES PRELIMINARES. 


Lxvn 


Por cuatro dias 6 cinco, 
A un bosque fragoso entonces 
De fieras albergue y nido, 
Y agora dicho Trasierra, 
Que es de granjas paraíso..,.. 
Jorge y Beatriz, d'esta nueva 
Sintieron tal regocijo, 
Que un buen letor en sus caras 
Lo pudiera ver escrito, 
La casa de dentro y fuera 
Resonaba con bullicio; 
Los criados, fervorosos, 
T raen viandas, pan y vino, 
Y enfundan los alOlofrexes 
Con el regalado lino...., 
Los caballos, en el patio 
Daban soberbios relinchos; 
Y los canes de traíl1a 
Alborozados ladridos. 
Todo sale puesto á pun to, 
Y Fernando iba vestido 
De verde, que presto espera 
Verlo en rojo convertido. 
Por la puerta del Rincon 
Sale, de muchos seguido, 
En un gallardo caballo 
De color rucio tordillo: 
Con él van sus convidados, 
De los cuales despedido, 
Se fué hacia la Merced, 
Y ellos hacia San Francisco: 
Risueños van y contentos 
De la suerte que han tenido, 
Cuando Jorge á don Fernando 
Estas palabras Ie dixo: 
<< Si suele el comunicarse 
Hacer el bien más crecido, 
l\lucho añado en el que tengo 
Si esta noche os va is conmigo, 
Ya sabeis que donde amo 
Soy muy bien correspondido, 
Y la ocasion que pintada 
Alas manos me ha venido, 
Para que juntos gocemos 
EI premio de mis servicios: 
Yo estaré con mi señora, 
Vos, señor, entretenido 



LXVIII 


OßRAS DE LOPE DE VEGA. 


Con Ana. su secretaria, 
De quien sois galán bien quisto. 
Y vos sabeis que no es fea 
Ni para echar en olvido: 
Y ya que soy alga tierno, 
Templado á 10 de Calixto, 
Vaya por nuestro Sempronio 
Mi camarero Galindo. 
Porque es hombre confidente. 
Secreto y bien entendido,,, 
Mientras esto se concierta, 
Fernando dexa el camino. 
l\Iandando marchar su gente. 
Sino fué á s610 Rodrigo. 
Yael sol su cara escondia. 
Cuando se qued6 escondido 
En un montecillo espeso, 
Donde estuvo, sin ser vista, 
Aguardando la hora y punto 
De executar el castigo: 
Graves cuidados Ie cercan, 
Y así hablaba consigo...., 
Del pedantesco soliloquio en que exhala sus cuitas el desventurado marido, s610 
merecen recordarse estos versos: 


Porque quien vive sin honra 
No puede llamarse vivo, 


Nos acercamos al momento de la catástrofe, que Rufo prepara con cierta habili- 
dad y algún sentimiento poético: 


La sombrosa noche estaba 
En medio de su camino, 
Callaban montes y valles, 
Los p:.:eblos hacen 10 mismo; 
El dulce sueño profundo 
Daba el sosiego y olvido 
^l humano entendimiento, 
De mil congoxas archivo, 
y á los micmbros trabajados 
En diversos ejercicios...... 
CU3r..ÙO dexa cl verde lecho 
El caballero afligido, 
La rienda toma en la mana, 
Poniendo el pie en el estribo, 
Y pucsto tirme en la silla, 
Para Cordoba se vino, 



OBSE.RVACIONES PREI.IMINARES. 


LXIX 


Como el que á reconoccr 
Llega el contrario presidio, 
Dex6 á recado el cabaUo, 
Y rastreando un portillo, 
Le halla, y entra por é], 
Aunque estrecho se ]e hizo. 
No encuentra ronda en las calles, 
Ni menos hombre nacido; 
Todo estaba en un silencio 
De ninguno interrumpido: 
Hasta los Canes caseros 
No dan molestos ladridos, 
Que á los hurtos amorosos 
Son morta]es enemigos: 
Sólo de nocturnas aves 
Sc escuchan tristes auUidos, 
Que siempre en casos funestos 
Endechan con más ahinco, 
Quebranta su pro pia casa, 
Y en cierta pared subido, 
Ayudado de su escIavo, 
Le ayuda y lIeva consigo: 
Fueron á dar á las piezas 
Donde estaban repartidos 
Los huéspedes mal mira dos, 
Torpemente entretenidos, 
Con luz y mucho sosiego, 
De su daño inadvertidos, 
Y de pensar que la parca 
Les quiere cortar e] hilo, 
Agora joh hijo de Venusl 
Invoco otra vez tu auxilio, 
Para contar tus hazañas 
Con versos en sangre escritos, 
PUes aunque en ocio y blandura 
Naces, dulce, afable niño, 
Despues, como rey tirano, 
Bebes la de tus amigos, 
Ya está Hernando en la sala; 
Dexa á ]a puerta á Rodrigo; 
La espada Ueva desnuda, 
Y él va de esfuerzo vestido: 
Arremete contra e] lecho 
!\fal guardado y bien sabido, 
Ardiendo en honrosa saña, 
Como honrado y of en dido. 
Jorge, medio sin acuerdo, 



LXX 


OÐRAS DE LOPE DE VEGA, 


Con su espada se Ie vino, 
Mas vergüenza y sobresalto 
Le embotan la punta y filos, 
Hernando cierra con él, 
Despues de habelle ferido, 
De un terrible tajo abierto 
Cerca del siniestro oido, 
Y di61e tres puñaladas, 
Que al morir dieron postigo, 
Con sangre y dolor inmenso 
Y mal formado gemido. 
Ya andaba eI triste bascando, 
Y el cuerpo, en tierra caldo, 
Celebraba con eI alma 
Aquel divorcio temido, 
Cuando á su hermano, que estaba 
En un retrete dormido, 
Ana despert6, diciendo; 
"iSeñor, que somos perdidosl. 
"<C6mo así (dijo) esto pasa?.. 
Y salt6 despavorido, 
Con la que antes fué acerada 
Y entonces era de vidrio; 
Y as! embistiendo con él 
Aquel severo ministro, 
Le hizo igual á su hermano 
En la muerte y eI castigo, 
Ana imploraba clemencia, 
Pero poco Ie ha valido; 
Que de servicios y vida 
Le dieron el finiquito, 
Beatriz estuvo á estas COsas 
Presente, y fuera del siglo, 
Porque un desmayo mortal, 
Causado de temor frio, 
Le suspendi6 las potencias 
Y priv6 de 10s sentidos; 
Y as! Ie fué por entonces 
Su amargo fin diferido, 
Porque despierta pagase 
EI mal que despierta hizo. 
En un rincon de la sala 
Hubo señal de rüido, 
Y fué que detrás de un cofre 
Estaba el pobre Galmdo, 
El cual, de puro temor, 
Aun no 056 estar escúndido..,.. 



OBSBRVACIONES PRELIMINARES, 


LXXI 


EI Veinticuatro estå á punto de ablandarse con los ruegos del pobre paje, 


Y preguntóle á su esclavo: 
-éQué te parece, Rodrigo?>> 
Respondió: cSeñor, los menos 
Vi van de tus enemigos.....>> 


Mata, pues, å Galindo; y cebado ya en la carniceria, prosigue amontonando vic- 
timas, hasta tocar en los limites en que 10 horrible se confunde con 10 grotesco: 


Siguió la matanza fiera 
Como lobo en el aprisco: 
Mató ancianos escuderos, 
A los porteros ariscos, 
Las dueñas y las doncellas, 
Los pajes,.grandes y chicos, 
Á los mozos de cahallos, 
Y hasta los perros mismos 
Aullaron pasando muerte, 
Y gat os dieron manIlidos; 
A una mona y papagayo, 
No les valieron graznidos. 
Ni los inqüietos saltos 
A un atribulado jimio, 
Esta confeccion de sangrcs 
Hacen de la casa un rio, 
En que e/ h01tor se res/aura, 
Cobra fuerza J' queda limpio. 


jValiente restauración y limpieza! Aun en tiempo de Juan Rufo pareció aJgo ex- 
cesiva, y un poeta anónimo que refundió esta composición para incluirla en el Ro- 
mancero General, excluyó de la degollina á los perros, monos, papagayos y demás 
irracionales: 


Mató escuderos, porteros, 
Dueñas, mozas de servicio, 
A mecánicos criados, 
Pajes de falda pulidos, 
Porque todos consintieron 
EI adulterio maligno, 


Muestra el jurado de Córdoba talento y sensibilidad en reservar para el fin la 
muerte de D,. Beatriz, que es la única persona á quien el matador concede confe- 
sión; su arrepentimiento templa algo la bárbara impresión de este cúmulo de ho- 
rrores: 


Ya eJ alba se Jevantaba 
De su lecho alabastrino, 
Y sus rosadas mexillas 



LXXII 


OERAS DE LOPE DE VELA, 


l\Iostraban color distinto....., 
Cuando Beatriz en s{ vuelve 
Y recupera el sentido; 
Suspirar porque aun viv{a 
Fué 10 primero que hizo, 
Y vuelto el rostro turbado 
AI indignado marido, 
Le vi6 de sangre cubierto, 
Con el color amarillo, 
Horrible el ceño y semblante 
Y de c61era encendido, 
Bax6 los ojos al suelo, 
Temerosa de 10 visto, 
Y vi6 el destrozo sangriento 
Para dolor más esquivo, 
Sintiendo los grandes males 
De que la causa habia sido, 
En esta cruel reseña 
Vi6 su túmulo preciso: 
Cuaj6sele aIlí la sangre, 
Qued6 el cuerpo helado y frio, 
Los labios se Ie secaron, 
Los ojos hacen 10 mismo, 
Que ellicor faltaba aillanto, 
Y el aliento á los suspiros, 
Porque la pena rabiosa 
Cerr6 todos los caminos 
Que á los tristes lastimados 
Suelen ser de algun aIivio..... 
Tres veces prob6 á fablar, 
Y otras tantas perdi6 el tino; 
La voz sali6 sin efecto, 
F ormando un ronco sonido: 
A la cuarta, como pudo, 
Dixo, como desde ellimbo, 
La desdichada señora 
Estas palabras que escribo: 
c Pues mi yerro es sin disculpa, 
Del remedio desconfío; 
Y porque sé que es muy fea 
La traicion que he cometido, 
Si ya perdon te pidiesse 
(Oh, Hernando, señor mio), 
Serfa irritar tu enojo 
Con otro nuevo deli to: 
Satisfágate mi muerte 
De 10 que mal he vivido, 



onsERv ACIONES PRELIIIUNARES, 


Justo es que mi cuerpo pague 
La maldad torpe que hizo, 
Pues fué siervo de la pena 
Cuando se rindió á los vicios, 
Tú lavarás con mi sangre 
Tu agravio y mi desvado, 
Y yo saldré de la deuda 
De tal caso y tal marido, 
A quien tan mal conoci 
Por no habelle merecido. 
Sólo para arrepentirme 
Un breve tiempo te pido; 
Confesaré mis pecados 
Con doloroso gemido, 
Porque si eI alma no pierdo, 
Todo es poco 10 perdido: 
Y si acaso, porque es mfa, 
También la has aborrecido, 
Debes por fuerza estimalla, 
Porque Dios la ha redemido.>> 
Tal eficacia tuvieron 
Las verdades que Ie dixo, 
Que sacaron tierno Ilanto 
De aquel pecho diamantino..,.. 
Hizo oficio de albacea 
EI verdugo de Galindo, 
Y trúxole un confesor, 
(Que confesor pidió å gritos), 
Porque ignorando la causa 
Y pisando un mar sanguino, 
Entre veinte cuerpos muertos 
Juzgó su fin por vencido. 
Su penitente Ie anima, 
Y puesto Dios por testigo, 
Le manifiesta sus culpas, 
Y élla absuelve enternecido. 
Perdon la dexa pidiendo 
A los pies de un crucifixo, 
Y él, puesto á los de Hernando, 
Tales palabras Ie dixo: 
c Si la más alta vitoria 
Es tenella de sí mismo, 
Y es generosa venganza 
Perdonar al enemigo, 
Católico caballero, 
Por muerta á Beatriz te pido; 
Viva á Dios y muera al mundo, 


j 


XI 


LX X HI 



LXXIV 


OBRAS DE LOPE DE VEGA. 


En penitencia y cilicio; 
Que trocado nombre y señas, 
En un con vento me obligo 
A hacella monja oculta, 
Donde sirva al que la hizo,>> 
<<Padre, entonces Ie responde, 
J\fuy bien estoy en 10 dicho, 
Plies á cada cualle toea 
Hacer su debido oficio: 
Vos hablais conforme al vucstro, 
Yo haré conforme al mío.....>> 


Degollada su mujer, el \? einticuatro huye camino de Francia; pero los Reyes Ca- 
tólicos no so]amente perdonan al cordobés jora.l[ido, sino que aprueban aquel cas- 
tif{o exemþlar y heroico, Ie mandan volver á su patria honrado y favorecido, y con- 
trae segundas nupcias con D," Constanza de Haro (I), 
Tal es, en 10 sustancial, esta pro]ija leyenda, que no carece de felices rasgos é in- 
tenciones poéticas, desfiguradas las más veces par la incorrección y el mal gusto. 
He preferido el texto original de Juan Rufo, par ser el único auténtico y hallarse 
en un libro muy raro; pcro debo advertir que las innumerables enmiendas con 
que esta composici6n aparece en el Romallcero general de 160-1- y en el de Durán 
la mejoran considerablemente, como puede observar cualquiera que se tome el 
trabajo de cotejar ambas lecciones, 
Trazó Lope de Vega el plan de su drama sobre el poem ita de Rufo, conservando 
hasta los nombres del esclavo Rodrigo, del paje Galindo y de la cómplice D.a Ana, 
å quien supuso sobrina del Veinticuatro. Puso ]a acción en tiempo de los Reyes 
Católicos, poco después de ]a conquista de Granada, cuyos recuerdos Ie sirvieron 
para enlazar esta comedia con ]as de argumento morisco, animando las escenas de 
corte con la presencia de ]os mismos héroes que hemos visto en El Ceno de Santa 
Fe: Garcilaso de la Vega, Hernando del Pu]gar, el senor de Palma. De la poesia 
popular sacó el gran partido que solia, haciendo repetir á D," Ana y á D." Beatriz, 
mientras, ocupadas en su labor, se lamentan de la ausencia de sus amantes, el prin- 
cipio de las antiguas endechas: 


Los Comendadores, 
Por mi mal os vi. 
ITristes de vosotros, 
Cuitada de mr I 
Jorge y don Fernando, 
De las cruces rojas, 
De nuestras congojas 


(I) Las seyscientas Apotegmas de Juan Rufo, y olms obras ell verso. Dirigidas al Fríncipe 
nuestro selior. Con Privilegio. En Toledo, por R'dro Rodrigue:;, impresso,. del Rey nuestro selicr. 
1596. 8,0 Páginas 196-22 I. 



(ìnSERVACIO
ES PRELI
lI
ARES. 


LÀXV 


Se fueron burlando, 
Pues no llega el cuándo 
De volver aquL 
iTristes de vosotros, 
Cuitada de mil 
i En qué triste dia 
Se trat6 el amor, 
Que con tal rigor 
A los dos desvía. 
Pues el alma mia 
Os lleváis ansi! 
jTristes de vosotros, 
Cuitada de mil 
Con ser tan numerosos los dramas de nuestra literatura que tienen por asunto 
trágicas venganzas de maridos ultrajados, no pertenece eI de Los Comendadores å 
la misma familia que El lI-fédico de Sll honra, El Pintor de Sll deshonra, A secrdo 
agravio, para no citar otros menos conocidos. En la mayor par
e de eIIos, 10 que 
se castiga no es el adulterio consumado, sino la mera sospecha de adulterio, y aun 
la simple posibilidad moral, y å veces ni esto siquiera, pues el mismo D, Gutierre 
de Solis, que en nombre de la bãrbara jurisprudencia Hamada del honor asesina å 
su mujer con una sangria suelta, reconoce y proclama su inocencia antes y después 
de cometer su espantable crimen. En Los Comendadorcs, por el contrario, la ven- 
ganza del veinticuatro Fernån Alfonso, aunque ferocisima, recae sobre adúlteros 
cogidos Ùz fragranti, y que en todo el curso de la pieza hacen cinico alarde de su 
liviandad desenfrenada, sin asomo de pudor ni de vergüenza, EI poeta no ha querido 
hacerIos simpáticos por ningún aspecto, no ha querido atenuar en nada la fealdad 
de su culpa, ni disminuir con un mal entendido sentimentalismo la feroz ejemplari- 
dad del castigo, Las atrocidades del Veinticuatro eran, más que legendarias, históri- 
cas en gran parte, y no habia más remedio que conservarIas, A un poeta idealista y 
algo inclinado å 10 quimérico y sofistico, como Calderón, no Ie hubieran satisfecho 
10s brutales motivos de este drama, donde no hay más que lujuria y sangre. Lope de 
Vega, que era poeta de otro temple, acometió el asunto de frente y sin escrúpulos, 
é bizo un drama poderoso y en algunas partes admirable, más humano y menos in- 
moral en el fondo que El lI-lédÙ;o de su honra, porque el vértigo sanguinario que 
convierte á Fernán Alfonso en una bestia bra va , y Ie hace casi irresponsable de 
sus acciones, resulta menos atroz que la enmaraflada y fria casuistica con que pre- 
paran su venganza los maridos calderonianos. 
Desde el principio al fin, Los Comendadores de C6rdoha es un drama en que 
hierve la vida; todo es acción y movimiento: en las situaciones culminantes el diå- 
logo se precipita con rapidez fulminea; dondequiera se reconoce aqueHa franca ob- 
jetividad, prenda caracteristica de Lope, aquella expresión inmediata de la natura- 
leza que tanto enamoraba á Grillparzer, Noes men ester que los veamos en escena; 
basta con los versos del poeta para que pasen delante de nosotros 10s dos Comen- 



LXXVI 


OBRAS DR LOPE DE VEGA, 


dadores, ataviados de galas y plumas, desempedrando con sus caballos las calles de 
Córdoba: 


No bur\éis, por tales fines, 
Los caballos y aderezos 
Que están en esos patines 
Con band as á los pescuczos 
Y listones á las crines; 
Jaeces, que es un tesoro 
Su valor, obra de un mora 
Famoso entre los Gazules: 
Caparazones azules 
Bordados de plata y oro. 
Entrad, veréis cuál estån, 
De española furia Ilenos, 
Un bayo y un alazán 
Desempedrando el zaguán 
Y jabonando los frenos, 
Parece que están diciendo 
Que hasta salir no se aplacan, 
Y entre el espumoso estruendo, 
A vueltas están comiendo 
La misma sangre que sacan, 


Aun en el detalle más accesorio, en la pendencia dellacayo Galindo con el coci- 
nero del Obispo, en los amoríos de las criadas del Veinticuatro, hay tal plenitud y 
expansión de vida, que la ilusión naturalista es completa, Este primer acto, tan ani- 
mado, tan alegre, tan bizarro, es un modelo de exposiciones en acción, muy digno 
de estudiarse, Es lástima que algunos toques de malo y conceptuoso gusto, como la 
alegoría de la guitarra, desfiguren el trozo de la visita de los Comendadores en casa 
de su prima; donde, por otra parte, está magistral mente indicado el súbito princi- 
pio de un amor que no es más que capricho de los sentidos. Pero á todo vence la 
hermosa escena del inesperado regreso del Veinticuatro, con las zalamerías de su 
infiel esposa, la honrada confianza del buen caballero, el contentamiento que siente 
por su soñada felicidad doméstica, de la cual va á tener un despertar tan horrible. 
Todo ello con una riqueza de pormenores familiares y expresivos, con una 
espontaneidad maravillosa, que se confunde con la realidad misma y no parece 
esfuerzo del arte : 


\"EINTlCUATRO. 
i Que ya en mi casa me veo! 
RODRIGO, 
Dame esos pies. 
VEINTICUATRO, 
jOh Rodrigo! 
ROmUGO, 
éCómo vienes? 



OBSERVACIONES PRELl
I1NARES, 


LXXVII 


\ EINTICUA TRO, 
Bueno, amigo; 
Ya se cumpli6 mi deseo, 


ESPERANZA. 
Mi señora viene ya, 
VEINTICUATRO, 
èC6mo, mi bien, la postrera? 
DOÑA BEATRIZ, 
Si el placer lugar me diera, 
Y el alma, que en vos está, 
Por la ventana saltara 
Ó por este corredor. 
IGracias á Dios, mi señor, 
Que ya veo vuestra cara! 
Otro abrazo os quiero dar, 
I]esús, qué bueno venís! 
VEINTICUATRO, 
èEstáislo vos? 
DOÑA BEATRIZ. 

Qué decís? 
Pues con vos, èno 10 he de estar? 
Si muerta ahora estuviera 
Y esta mana me tocara, 
Al mundo otra vez tornara 
Y por milagro viviera, 
VEINTICUATRO. 
El placer os da licencia 
Para decir imposibles, 
DOÑA BEATRIZ, 
Y el haber sido terribles 
Los sentimientos de ausencia. 
Dadme, mi bien, esas manos. 
VEINTICUATRO. 
Dejad ya tant03 excesos, 
DOÑA BEATRIZ. 
èQué hay de salud y sucesos? 
VEINTICUATRO, 
Que en Córdoba estamos sanos, 


. . . . . . . . . . . . . . . . 


DOÑA BEATRIZ, 
Quitadle aquellas espuelas, 
Dadle ropa, descalzalde. 
VEINTICUA TRO, 
No llego á mi ca5a en balde. 
RODRIGO, 
Espérate: quitarélas, 



LXXVW 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


VEINTICUA TRO, 
Déjalas estar, Rodrigo; 
Que he de ir á besar 105 pies 
Al Obispo, 


DOÑA BEATRIZ, 
Iréis después, 
Que ahora os quiero conmigo; 
Esta noche descansad, 


VEINTICUA TRO, 
La obligaci6n es por vos. 
DOÑA BEATRIZ, 
Pues mejor me ayude Dios 
Que vos rondéis la ciudad, 
(Hay á quién dar alegrfa 
Y recibir parabién? 
VEINTICUA TRO, 
Alto: una ropa me den, 
No haya más, señora mfa, 
ëQué hay que cenar, Esperanza? 
ESPERANZA, 
Señor, como no supimos 
Que venías, no tuvimos 
Más que la honesta pitanza; 
Pero no te dé cuidado, 
Que no falta un perdig6n 
Con que se gaste un lim6n, 
Sobre un torrezno cortado: 
Dos conejos hay en casa, 
VEINTICU A TRO, 
jOh pesar de mi capotel 
Yo quiero entrar hoy á escote: 
Luego al momento los asa. 
(Eso dices que no es nada? 
ESPERANZA, 
Matarte puedo un cap6n, 
VEINTICUATRO. 
No gastes otro lim6n, 
ESPERANZA. 
También tengo una empanada, 


VEINTICUATRO. 
Si yo muero con mi lengua, 
No servirás á hombre vivo (I), 
jOh, cuánto gusto recibol 
èQuién pone en casarse mengua? 


(I) Es decir, de emanciparé en mi testamento
. Esperanza y Rodrigo son esclavos, 



OBSERV ACIONES PRELI:\.fiNARES. 


LXXUC: 



Quién era aquel ignorante 
Que habló mal del casamiento? 

Tiene otro estado el contento 
Que ahora tengo delante? 
El que está más enfadado, 
Pruebe alguna vez siquiera 
A hacer que viene de fuera; 
Verá 10 que es ser casado. 
Miren aquí mi familia, 
Mis criados y mujer, 
Reventando de placer, 

Qué hay de Juan? 
Qué hay de Sicilia? 
Todos los he de abrazar, 
Que aunque negros, gente son. 


Basta los perros parece 
Que alegra verme en mi casa, 

Qué piensa quien no se casa? 
La libertad envejece, 
jOh, alegre y dichoso estadol 
Si la cabeza me duele, 
Tengo, al fin, quien me consuele, 
Que es mi mujer á mi lado, 
Siente, en efecto, mi mal, 
Alégrase de mi bien, 
Y, en efecto, tengo quien 
Lo sienta con rostro igual. 
Si me ausento, me desea, 
Si vengo, me da sus br<tzos, 
No con fingidos abrazos, 
Como de otros bien se crea. 
Mira mi hacienda, y regala, 
Es médico y es consuelo: 
Si es buena, es prenda del cielo, 
Y del infierno, si es mala. 
Vamos, hijos, á cenar! 
Descalzadme: acostaréme, 


Par iguales pasos camina la jornada segunda, que no tiene menos bellezas. Con 
ciega, pero muy bum ana confianza, es el marido mismo quien vuelve á llevar á su 
casa á los Comendadores, hacienda con la mayor efusión el panegírico de eUos: 
No tengo amigos mayores, 


. . . . . . . . . . . . . . . . 


Son mis deudos, y tan buenos 
Que me honro de su lado. 



LXXX 


ORRAS DE LOPE DE VEGA. 


H6nrase el Obispo mucho 
De tener sobrinos tales, 
Porque son muy principales. 


IQué galanes, qué hidalgados, 
Qué bien que lucen ahoral 
Y aun os prometo, señora, 
Que son fiUy buenos sold ados, 
Pues don Jorge, éno es discreto? 
Es una perla, Ipor Diosl 


Mozos de grande esperanza, 
A su fianza me obligo, 
En tales manos cayese 
Mi honor, 
A 10 cualla taimada mujer responde con este rasgo de feroz ironia, digno del 
mayor poeta dramåtico: 


Ya /0 está, 
Esta situación terrible y equivoca, este conflicto entre la perversidad y la buena 
fe, ,continúa con la misma fuerza dramåtica en la escena en que el Veinticuatro, 
llamado å la corte por el Rey, se despide de su mujer y de sus primos. 


JORGE, 
Señora, consuéleos Dios 
En esta ausencia, 
BEATRIZ, 
Éllo haga. 
VEINTICUATRO, 
Bien quiero á Jorge. 
BEATRIZ. 
ÉI os paga. 
VEINTICUA TRO, 
IQué bonitos son los dosl 
iBien empleada crianza 
En mozos tan gentilhombres! 
BEATRrz. 
Galanes son. 
VEINTICCA TRO. 
Y muy hombres, 
BEATRIZ, 
IQué bien Ie está su alabanzal 
Un poeta romåntico hubiera procurado bacer interesante å D.- Beatriz, para 
que nos conmoviera su trågico destino, Lope, mås atento å los cánones de la mo- 
ral, que en este punto se confunden con los del arte, la hace constantemente odio- 
sa, 10 cual es de una psicología mås verdadera y mås profunda, Habla y obra como 
sierva viI del apetito, y sus delirios son los de una bacante. 



OBSERV ACIOr;;ES PRELIMINARES. 


LXXXI 


As! e
clama, dirigiéndose á su sobrina: 


DOÑA BEATRIZ. 
Qué, équieres mucho también, 
Por tu vida, á don Fernando? 
DOÑA ANA. 
En ausencia de mi Ho, 
Lo que Ie quiero verás. 
DOÑA BEATRIZ. 
No Ie puedes quercr más 
Que yo al dulce primo mfo. 
Estoy loca de contenta, 
Ciega en hacerle favor; 
Que sobre la sangre, amor, 
Como oro en azul asienta, 
Mucho tiene negociado 
La sangre cuando amor llega; 
La sangre me incita y ciega, 
Mucho ha de ser mi cuidado. 
Mas jmira qué dulce vida, 
Del Veinticuatro en ausencia, 
Esperar la resistencia 
De la libertad perdida! 
IQué dulces horas! iQué días! 
jQué noches tan venturosasl 
jAlargad, horas dichosas! 
(Detened, lágrimas mías! 
jAy, qué enamorada estoy' 
jAy, sangre! lAy, amor! jAy, fuego I 
DOÑA ANA, 
Un ciego sigue á otro ciego, 
jA y de mí, qué triste voy! 
Pero pensando en el bien, 
Comunicado mayor, 
Pierdo el respeto al honor, 
Y aun al peligro también. 
Holguémonos, pues quedamos 
Solas, que no hay qué temer, 
DOÑA BEATRIZ. 
(Qui lormmto puede ser 
19ual al bien que goza11los;l 


El incidente de la sortija es igual en Lope de Vega que en Juan Rufo: estaba 
indica do como resorte dramático, y nuestro poeta Ie aprovechó para el final del 
segundo acto, dando más energía á las palabras del Rey: 


Si á lu mujer se la diste, 
Que lu mujer Ie la di. 


XI 



 



LXXXII 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


La jornada tercera flaquea al fin por vicio intrínseco del argumento, pero 
está trazada con mucho arte y con un género de siniestra poesía que pre para el 
ánimo á los horrores del desenlace, y recuerda análogas escenas de El Caballero 
de Olmedo, La supersticiosa imaginación de Lope se complace en acumular agüe- 
ros, presagios y suei'!.os fatidicos que mantienen suspensa sobre la cabeza de los 
Comendadores la inminente catástrofe, Sus espadas no quieren salir de la vaina; el 
espejo en que se miran se quiebra en cuatro pedazos, y exclama D, Fernando: 


No he tenido tal agüero 
Desde el día en que nad. 
JORGE. 
Peor me sucedi6 á mi, 
Haciendo mal al overo; 
Que el freno se me qued6, 
Con las riendas, en la mano. 
FERNANDO, 
Esta noche toda, hermano, 
Un mal sueño me espant6. 
JORGE. 

C6mo sueño? !por Dios juro 
Que esta noche un grito of, 
Que estuve una hora sin mf. 
Viendo el aposento obscurol 
Pues un perro, allá en la calle, 
jQué auIlidos daba y aprisal 


Mas no perdamos la misa 
Por est os malos agüeros, 


Y los agüeros continúan en la escena del convite, que termina con un rasgo 
digno de Shakespeare: 


JORGE, 
jQué comida tan dulce! 
VEINTICU A TRO, 
Y la postrera. 


RODRIGO, 
Ya 10 tntiendo, sei"ior, 
V EINTICUATRO. 
Aquí Ie uptra. 


Pero ni los avisos sobrenaturales, ni las palabras del Veinticuatro, llenas de mor- 
tifera ironía, aguzadas como punta de cuchillo, bastan å detener el infernal torbe- 
llino que arrastra á los adúlteros á su perdición, En la mesa, delante del marido, 
hablan á media voz y se hacen senas; y cuando se acerca el momento de la cita, 
estalla el júbilo de D.- Beatriz en descompuestos gritos, que traducen admirable- 
mente el ardor de una pasi6n muy sensual, pero muy bumana: 



OBSER V ACIONES PRE LIl\1l N ARES, 


LXXXIII 


jAh, noche, que tardas yal 
jVete, perezoso díal 
cPosible es, sobrina mía, 
Que sola esta casa está? 
(Que ya es ido el Veinticuatro? 
:Que ha de ser este aposento, 
De mi esperado contento 
Entapizado teatro? 
Esperanza, Esperancica..... 
ESPERANZA. 


Señora...., 


BEA TRIZ. 
jGran loca estoy, 
Á mil partes vengo y voy! 
Presto ropa y lumbre aplica; 
Abre aquesos cofres, anda. 
ESPERANZA, 

Agora andamos en esto? 
BEATRIZ, 
lAy, don Jorge!...., Enjuga presto 
Cuatro sábanas de holanda. 
Sac a pastillas, pues sabes, 
Del escritorio pequeño: 
Haz fiestas al nuevo dueño, 

Qué aguardas? Toma las lIaves. 
Perfuma esta cuadra toda, 
Echa aquelIa colcha indiana, 
Hoy es, amiga doña Ana, 
Nuestro desposorio y boda. 
Ya parece que anochece, 
(Está eso limpio? (Está bien? 
ANA, 
NUllca amaneció tan bien 
Como agora que anoellea. 


EI efecto de esta bellísima escena de los preparativos se acrecienta con oportunas 
alusiones al romance viejo de la esþosa infiel (núm, 136 de la Primavera de 
Wolf), boy mismo tan popular en mucbas provincias de Espafla: 


FERNANDO. 
Gocemos de la ocasión 
1\1ientras anda en sus destierros. 
BEA TRIZ, 
Rabia Ie mate los perros, 
Yaguilica el S1e falcón, 
La matanza final hace poco efecto por su misma atrocidad y por los estúpidos 
chistes del gracioso, y por los grotescos incidentes de ]a mona y del papagayo, que 



LXXXIV 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


el poeta no se atrevió á suprimir en su excesivo respeto á la tradición, siquiera fuese 
la muy degenerada de Juan Rufo, En cambia, fué lástima que no sa case partido de 
la confesión y arrepentimiento de D,. Beatriz, indicados par el mismo po eta. 
En la tragedla de Lope, el matador no huye, sino que se presenta espontánea- 
mente al Rey Católico, hacienda alarde de su espantosa hazafla. EI Rey, no sólo 
aprueba to do 10 hecho, y Ie premia y galardona can la mana de D,. Constanza de 
Haro, sino que Ie proclama cordobés ilustre, aun más que Séneca y Lucano: jex- 
trafla asociación de nombres! 


Sois, don Fernando, tan dino 
De premio por tal venganza, 
Qua hasta á un Rey parte Ie alcanza 
Del honor que á vos os vino. 
Hónrãse Córdoba más 
Que por Séneca y Lucano, 
De tener tal ciudadano, 


VEINTICUATRO, 
Cuanto he pedido me das: 
Has confirmado mi honor 
Con tu gene rosa boca, 
REY, 
Eso á mr solo me toca: 
Decí á mi Alcalde mayor 
Que no hable en esta justicia, 
Que yo 10 tomo á mi cargo; 
Que no quiero más descargo 
Ni más pro bad a malicia, 


Son defectos de esta comedia, aparte de la barbarie de las ideas, que no es im- 
p:.Itable al poeta, sino á su tiempo, el desaliöo y atropellada ejecución de algunos 
trozos y la afectación y mal gusto de otros, vicio de que principalmente adolecen 
los monólogos del Veinticuatro. Pero hay tales relámpagos de genio, tal impetn de 
salvajes pasiones y tan férvida animación en el conjunto, que no puede menos de 
clasificarse esta obra entre las más notables de la primera manera de Lope. 
Ya hemos advertido que la comedia de Los Comendadores de Córdoba que 
existe manuscrita en la Biblioteca Nacional (Vv-7I I) no es ésta de Lope, sino 
otra desconocida y enteramente diversa. No lleva nombre de autor: el manuscrito 
es autógrafo de Andrés de Claramonte, pero es imposible que sea suya, porque 
está muy bien escrita y versificada, y Claramonte era incorrectisimo versificador. 
Además, el manuscrito no tiene enmiendas; cosa inverosimil en un borrador origi- 
nal. Creemos, par consiguiente, que se trata de una copia de teatro, hecha por 
Claramonte, que, como es sabido, juntaba á la condición de autor dramático la de 
representante y director de compai'!.ias, 
De todos modos, la comedia es muy notable y está compuesta con más reflexión 
y estudio que la de Lope, pero carece de las espontáneas bellezas que en ésta 



OBSERV ACIONES P^ELl1UNARES. 


LXXXV 


admiramos, Es mucho más fiel á la historia, pJlesto que pone la acclOn en tiempo 
de D, Juan II y la enlaza con el sitio de Antequera, 10 cual indica que el poeta ha- 
bia visto la carta de perdón de Fernán Alfonso, ó á 10 menos tenia noticia de s1.1. 
contenido, Tomó de la comedia de Lope de Vega los nombres de D." Ana, Espe- 
ranza, Galindo y Rodrigo, y el recurso dramático de la sortija; pero se ve que 
puso especial empei10 en apartarse de su predecesor, disponiendo de una manera 
muy diversa su plan, y haciendo profundas alteraciones en los caracteres, con la 
mira principal de presentarlos menos odiosos. Asi supone que D," Beatriz y el co- 
mendador D, Jorge se amaban honestamente antes del casamiento de la primera 
con el Veinticuatro, y que esta boda fué impuesta por el Rey, que también estaba 
enamorado de la hermosa cordobesa, y rondando su calle habia cruzado las arm as 
con D. Jorge y su hermano, Hace resistir con gran entereza á D,. Beatriz todas las 
persecuciones de su antiguo am ante y las pérfidas in trig as y tercenas de su prima 
D.a Ana; pero con tales antecedentes no se explica su cafda, que nace sólo de un 
arrebato de celos, Desaparece toda la parte sensual y grosera de la obra primitiva, 
pero por 10 mismo que los Comendadores se presentan tan urbanos y corteses, y 
tan morigerada D,. Beatriz hasta que repentinamente cambia de carácter, result a 
ilãgico el desarrollo de la pieza, y doblemente bárbara la cat.ístrofe al recaer en 
personajes simpáticos, Quiso guardar el poet a las apariencias morales, y faltó á la 
verdad moral del argumento, como sucede siempre que se quiere refundir leyen- 
das antiguas con nimia delicadeza y con sentido diverso del que en su origen 
tuvieron, Por 10 demás, repito que esta obra, aunque muy distante de la de Lope 
en interés y brio poético, es mucho más correcta y atildada, honra á su descono- 
cido autor y merece ser impresa y estudiada. 
Además de estas comedias antiguas, existen varias narraciones modern as, en 
prosa ó en verso, sobre el trágico suceso de los Comendadores, de bid as á la pluma 
del erudito cordobés D, Luis 
I.. RamIrez de las Casas Deza (I), de nuestro di 
funto compañero D, Vicente Barrantes (2), de D. Juan Federico 
Iuntadas (3) y 
de D. Eduardo de Lustonó (.t.), 


(I) Diez y seis romances en ellibro TradiciollCs eordobesas, Coleeció1l de leymdas histórieas 
J' fantástieas, en prosa J' verso, eseritas POI' varios literatos eordobescs, Torno I, Córdoba, im- 
prenta de D, R. Arroyo, 1863. Páginas 9-40, En el Se11lanario Pintou'seo de 1844 (págil1as 39 
y 44) hay otra leyenda en prosa, Hernando de Córdoba el Vt?Ùlticuatro, que de be de ser del 
mismo Ramirez, aunque no está firmada, 
(2) Hemando el Veinticuatro de Córdoba, (En El Jllu/ldo Pintoreseo, 1859. y en un tomo de 
Gte1ltos J' leymdas de D, Vicente Ban'antes, Madrid, 1875.) Está en prosa. 
(3) Los dos C01llendadores. (En los Ensayos poéticos de Jua/l Ft?derico 
lluntadas, (Madrid, 
1848, imprenta de Rivadeneyra, Páginas 205-237,) 
(4) El Anillo dt?! ReJ'. (En La Ilus/ració1z Espai"iolaJ' AmericaJ/a de 8 de Marzo de 1 b1:\::! ,) 



) X:\.X\"I 


OBRAS DE LOPE D
 VEGA 


IX,-LOS GUANCHES DE TENERI FE Y CONQUISTA DE CANARIAS, 


Está citada en la segunda lista de El Peregrino con el titulo de Conquista de 
Tenert/e, y por consiguiente, es anterior á 1609i pero no se publicó hasta 1618, en 
la Parle décima de Lope, que tuvo dos reimpresiones, 
Fúndase el argumento de esta co media en un rarisimo y estimable poema, parte 
en verso suelto y parte en octavas reales, compuesto por el bachiller Antonio de 
Viana, natural de Tenerife, y estudiante de medicina en Sevilla, con el titulo de 
AntigÜedades de las Islas Afortunadas de la Grall Can aria, Entre los sonetos 
laudatorios que se Ie en al frente de este libro, impreso en Sevilla en 1604, hay uno 
de Lope de Vega que principia: 


Por más que el viento entre las ondas graves 
Montes levante, y con las velas rife, 
Vuela por alta mar, isleño esquife, 
A competencia de las grandes naves,.... 


y termina: 


Islas del Oceano, de corales 
Ceñid su frente, en tanto que de Apolo 
Crece á las verdes hojas inmortales (1), 


Lope, que en todas partes encontraba asuntos de comedia, leyó, Ó por 10 menos 
hojeó, el poema del vate canarioi obra imperfectísima, å la verdad, si se la consi- 
dera ya como poema épico, ya como historia, pues para 10 primero contiene dema- 
siadas circunstancias prosaicas, y para 10 segundo demasiadas fábulasi ensayo juve- 
nil, por otra parte, que se resiente de inexperiencia y gusto poco maduro, pero que 


(I) Antigiledades de las Islas AfortUlladas de la Grall Canaria, COIlquista de Tenerife J' 
aparescimimto de la Imagen de Candelaria, En verso suelto y octava rima, POT el Bachiller An- 
tonio de Via1la, natural de la Isla de Tmerife, Dirigido al Capitall DOll Iva11 Guerra de Ayala, 
Selìor del MaioraEgo del Valle de Guerra, En Seuilla por BaTtolomt Gomes. Año 1604. 
8. 0 ; 333 hojas. 
Esta primera edición es uno de los libros más raros de nuestra literatura poética, Ha sido 
reimpreso en 1883 por la Sociedad Literaria de Stuttgart: 
Der Kampf von Teneriffa. Dichtlt1Zg ulltl Geschichte von AJltonio de Viatza, heTattsgegeben 
von Franz von Lö1Ier...., Tübingen, 1883, (Es el tomo CLXV de la Bibliothek des LitteraTiscllen 
Vereins in Stttttgart,) Sé que existen otras dos reimpresiones, hechas en Santa Cruz de Tene- 
rife en 1854 Y 1882, pero no las he visto. Al parecer, se hicieron no por ellibro, sino por copias 
manuscritas de él, 10 cual acredita su gran rareza, 
Algunas noticias biográficas de Antonio de Viana pueden verse en las Biografías de Calza- 
rios cllebres, por D. Agustin Millares. Segunda edición, (Las Palmas de Gran Canaria, 1879; 
tomo n, páginas 197- 221 ,) 



OBSERV ACIONES PRELI',IlNARES, 


LXXXVII 


anunciaba en su autor felicisimas condiciones para la poesia descriptiva, Agradóle 
sin duda el estilo lozano y exuberante del buen Bachiller, su fantasia pr6diga y 
amena, la candidez idílica de sus cuadros, y sobre todo la extrañeza y novedad de 
las cosas que cuenta y de la naturaleza que describe, Le enamoró el color local 
del argumento, y con los materiales del poema labró esta comedia, cuyo primer 
acto es muy lindo, aunque los dos siguientes decaen mucho. Comienza el poema de 
Viana con un lujoso si bien desaliñado panegirico del clima y producciones de las 
islas que van á ser teatro de la narración: 
Manaban leche las hermosas fuentes, 
Las peñas miel suave, entapizadas 
Con nativos panales, entre el musgo 
Pajizo, bland a y delicada orchi/la. 
Con esperanza cierta, el verde campo 
Al venidero siglo, ya presente, 
Prometía mostrar fecundas cepas 
Y ñudosos sarmientos de las vides, 
Resudando ellicor dulce yardiente 
De racimos melosos, en los pámpanos 
Y rubias cañas destilando el zumo 
De que se cuaja el fino azúcar cándido, 
Sabroso néctar de los sacros dioses...., 
Por sus aires volaban varias aves 
De música sonora, y muchedumbre 
De aqueHos vocingleros pajaruelos 
Que por canarios los celebra el mundo, 
Producen sus espesos y altos montes 
Alamos, cedros, lauros y cipreses, 
Palmas, lignalóes, robles, pinos, 
Lentiscos, barbucanos, palos blancos, 
Viñátigos y tiles, hayas, brezos, 
Acebuches, tabaibas y cardones, 
Granados, escobones, y los dragos, 
Cuya resina ó sangre es utilisima (I), 
Tienen grandes arroyos de aguas daras, 
Con cuyo riego, yerbas olorosas 
I3rotan y esparcen matizadas flores, 
EI poleo vicioso, el blando heno, 
EI fresco trébol, toronjil, asándar, 
EI hinojo entaUado y el mastranzo; 
Sube la yedra, y el jazmin se enreda, 


(I) Pãra inteligencia de toda esta botánica véase el Diccionario de His/oria Na/zeral de las 
Islas Canarias ,por D. José de Viera" Clavijo, Impresión pro1llovida por la Real Soczedad Eco- 
nómica de Amigos del Pais de las Palmas de Gran Canaria, Las Palmas, 1866- I 869. Dos 
tomos, 



LXXXVIIl 


ODRAS DE LOPE DE VEGA, 


Y se entreteje la violeta, y hacen 
Un bello tornasol, con alhelíes, 
En los espesos y frondosos árb01es,.... 
Descritas luego muy menudamente las costumbres y supersticiones de los natu- 
rales, se hace en el canto II breve conmemoración de la conquista de las islas 
de Fuerteventura, Lanzarote, Hierro, Gomera y Gran Canaria, para entrar de 
Heno en la de Tenerife, que es el verdadero aSl1nto del poema. El héroe indf- 
gena del poema es Bencomo, rey de Taoro, de quien hace Viana el retrato 
siguiente: 


De cuerpo era dispuesto y gentilhombre, 
Robusto, corpu1ento, cua1 gigante...., 
De altor de siete codos, y aun se dice 
Tuvo sesenta muelas, sin los dientes, 
Frente arrugada, calva y espaciosa, 
Repartida melena, poca y larga, 
Rostro alegre y feroz, color moreno, 
Los ojos negros, vivos y veloces, 
Pestañas grandes, de las cejas junto, 
Nariz en proporcion, ventanas anchas, 
Largo y grueso el bigote retorcido, 
Que descubda en proporcion los labios, 
Encubridores del monstruoso número 
De diamantinos dientes; larga, espesa 
La barba cana, de color de nieve, 
Que Ie IIegaba casi á la cintura; 
Brazos nervosos, de 1acertos lIenos, 
Derechos muslos, gruesas las rodilIas, 
Fuertes las piernas, pies pequeños, firmes, 
Ter.-:.peramcnto en todo á 10 colérico, 
Algo compuesto con humor sanguíneo. 
Era ligero, altivo en pensamientos, 
Justiciero, modesto, grave, sabio, 
Prudente, y sobre todo arrogantísimo, 
Un tamarco curioso gamuzado 
De delicadas pieles Ie vestia, 
A los brazos las huymas como mangas, 
Y guaycas en las piernas como medias, 
Tiene en la diestra mana eI regio cetro, 
Hueso mondado del valiente brazo 
Del gran Tinerfe, bisabuelo suyo,.... 


HaHãbase este disforme bárbaro celebrando un rústico festin con sus capitanes 
después de haber hecho revista y alarde de su gente de guerra, cuando comparece 
de súbito un sacerdote ó mágico Hamado Guaf!.eme, y Heno de confusión y tristeza 
da cuenta al Rey de los siniestros agüeros que ha tenido: 



OlJSE1
V ACIOJl:E'> PRELI:lII
ARES, 


LXXXIX 


Por el cerúleo mar vendrán nadando 
Påjaros negros de muy blancas alas, 
Truenos, rayos, relámpagos echando, 
Señales propias de tormenta y malas; 
Dellos saldrán á tierra peleando 
Fuertes varones con diversas galas, 
Del otro mundo extraño y belicoso, 
Para quitarte el reino poderoso, 
Conquistarán por armas esta tierra, 
Sin que puedas hacerles resistencia, 
Que el cielo, en su furor, nos hará guerra 
Con bra va contagiosa pestilencia; 
Cuanto Nivaria (I) Y su distrito encierra, 
Ha de dar á sus reyes la obediencia: 
Esto por mil agüeros es creible; 
Perdona, y pon remedio en 10 posible. 


Tales presagios no aterran al reyezuelo, pero Ie enfurecen, y manda ahorcar de 
un árbol al agorero. Entretanto, el adelantado D. Alonso Fernåndez de Lugo, 
después de haber sometido la isla de la Palma, se aprestaba á la conquista de Te- 
nerife, única isla de las siete del pequeno archipiélago que restaba por dominar. 
El candoroso poeta pone en renglones desiguales, con la mayor sencillez del 
mundo, la lista de apellidos de todos los aventureros que concurrieron á la expedi- 
ci6n, Era en el mes de Abril de 1494, 
Aqui se interpola un episodio romántico que Viana trata bastante bien y que 
Lope no podia desperdiciar, Tenia el formidable Bencomo una hija llamada Dácil 
ó Dácila, doncella de extremada hermosura, á quien adoraban y pretendian todos 
los principes de la isla, si bien ella los desdenaba, prefiriendo la soledad de los bos- 
ques y de las fuentes al bullicio de la corte: 


Es de muy poca edad, gallardo brío, 
Tiene donaire, gracia, gentileza, 
Frente espaciosa, grave, á quien circuye 
Largo cabello, más que el sol dorado; 
Cejas sutiles que, del color mismo, 
Parecen arcos de oro, y corresponden, 
Crecidas las pestañas, á sus visos; 
Los ojos bellos, son como esmeraldas 
Cercadas de cristales transparentes, 
Entreveradas de celosos círculos; 
Cual bello rosicler las dos mejillas, 
Y afilada nariz proporcionada; 
Graciosa boca, cuyos gruesos labios 
Parecen hechos de coral purfsimo, 


(I) Nombre de Tenerife. 


XI 


/ 



.&c 


OIlRAS DE LOl'E DE VEGA. 


Donde á su tiempo la templada risa 
Cubre y descubre 109 ebúrneos dientes, 
Cual ricas perlas ó diamantes finos; 
Hermoso rostro de color de nieve, 
Con fuego y sangre misturado á partes, 
Y como al cielo claro, 10 estrellaban 
Algunas pecas como flores de oro...., 
(Canto IV,) 
Esta gentil doncella, lejos de asustarse con el presagio de los þájaros negros, so- 
naba que uno de ellos habia de traerle á su amante, y con la esperanza de verle llegar 
se subia de continuo á las más altas peflas, é increpaba a] mar con estas voces: 


Un pájaro muy grande, extraño, ajeno, 
Espero que por ti vendrá volando. 
IOh, si volase bien! que por él peno..,.. 
Llegan, en efecto, los anunciados påjaros, que eran 15 barcos espafloles, El capi- 
tàn Gonzalo del Castillo sale á reconocer el bosque de la Laguna, encuentra á la 
infanta Dácil (que es como la princesa Nausicaa de esta pequena Odt'sea) yena- 
mórase súbitamente de ella, en el mismo punto en que elJa ve realizado su suefio: 


Dácil estaba cerca de una fuente 
Que tiene en sí la falda de una sierra, 
Cuyas vertientes claras descendiendo, 
AI lago lIevan bullicioso arroyo; 
Y era el espeso bosque tan cerrado, 
Que no se divisaba en él la gente...., 
Era el estanque de la fuente grande, 
Largo, espacioso y hecho de artificio, 
Con cantos entcrrados en la arena, 
Y con el masapez bien embarrados, 
Dando comodidad una gran peña 
De la parte de arriba, á quien cubrian 
Diversas yerbas y esmaltadas flores, 
Y á quien cercaban de frondosos árboles 
Entretejidas ramas, dcfendiéndola 
De la violencia de los ticmpos varios.,.., 
Gozaba Dåcil del alegre sitio, 
Sentada encima de la peña misma, 
En 10 mås alto de ella, entre las flores, 
1\1irándose en las aguas de la fuente, 
En donde hacia una agradable sombra, 
Como en espejo de cristal purísimo, 
Oía el murmurar del claro arroyo, 
Que desde alii tomando su principio, 
Bajaba al hondo y espacioso valle, 
\'" de las aves la sonora música...., 



OBSERVACIO
hS PRELI:\HNARES, 


XCI 


Acercábase, en tanto, á la fuente el capitán Castillo, encantado can la belleza del 
paisaje, y pensando que sin duda alguna debieron de ser aquellos los Campos EH- 
seas de los antiguos: 


Diciendo aquesto, estaba ya muy cerca 
De la agradable fuente; pero Dácil 
Tiene los oj os puestos en su aspecto, 
Túrbase al ver aquel gallardo brio, 
Pulido traje y militar arreo, 
Tan diferente en todo á su costumbre, 
Que con dificultad juzga ser hombre; 
Quiere huir, y teme, y asi dice: 
c ICielol 
Qué será aquesto que aquí veo? 
èQué puedo hacer? jAy triste, si me sientel 
(Quiero huirl Pero que es hombre crco. 
èHombre? Sí, mas extraño y Jiferente: 
Combate mi temor con mi deseo; 
Un extranjero tengo ya presente: 
è Veréle bien? Mas temo de miralle: 
IQué lindo. qué galán, qué de buen talle
- 
Y mientras entre sí Dácil forjaba 
Aquestos y otros tales pensamientos, 
L1egó Castillo á la agradable fuente; 
Deléitase con ver el agua clara, 
Descálzase los guantes de gamuza, 
Baña las manos y refresca el rostro, 
Saca ellenzuelo, enjúgase y descansa, 
Contempla el agua pura, y clava en ella 
AI vivo la figura de su sombra, 
Y advierte junto á sí la que la Infanta 
Hace tambien de encima de la peña, 
A todas partes mira quién la causa, 
Pero no puede verla, que 10 impiden 
Las verdes ramas de los frescos árboles, 
Y asi, confuso y admirado, dice: 
c Un bulto solo soy, pero dos sombras 
Veo en el agua: aquésta, cierto, es mia, 
Mas tú, èquién eres, sombra, que me asombras? 
èQué es esto, loca y vana fantasia? 
Entre las flores, como sobre alfombras 
Bordadas de preciosa pedreria, 
Parece está sentada una pastora,.... 
-I Vista notable! Pero en el contorno 
De aquesta fuente sólo á mí me veo..... 
AlIi la sombra está, y aunque el arreo 
De la zagala es poco y sin adorno, 
Su imagen, aumentando mi deseo, 



XCII 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


Parece clara con la sombra obscura, 
Y peregrina y rara su hermosura. 
-Loco debo de estar: èqué es esto? èAcaso 
Es Narciso á sl mismo aficionado, 
Ó es ésta aquella fuente del Pegaso, 
Y este lugar de ninfas encantado? 
èEs ésta alguna musa del Parnaso, 
Monte por hechicero celebrado, 
Ó qué es aquesto, cielos soberanos? 
Al fin no es ésta tierra de cristianos.>> 


Tanta fué de Castillo la porfía, 
Que no pudo cubrírscle la infanta,.... 
Hablase ya Dácillevantado, 
Viendo que la miraba el caballero, 
Mas él dej6 la fuente, y fué siguiéndola 
Con presurosos y turbados pasos, 
Lleg6se cerca dell a; considera 
Su traje extraordinario, y sobre todo 
La rara y no compuesta hermosura, 
Y ella se estaba en él embelesada, 
Vencida y llena de vergüenza honesta: 
Siente11 los dos 1en no sé qué de gloria.,... 
Saltos da el corazón dcntro en sus pechos. 


No son de poeta vulgar algunos de estos versos, ni 10 es tampoco la hábil compo- 
sición de esta especie de églo!{a guanche, donde la ingenuidad del sentimiento 
realza la belleza del paisaje: 


Quiere Castillo hablar, mas dificulta 
Que Ie pueda entcnder, ni responderle, 
Cierto de que sus lenguas son contrarias; 
!\Ias vencido de amor y del deseo, 
Le dice tiernamente cstas palabras: 
cAngel ó serafín en forma humana, 
Ú cifra de la misma hcrmosura, 
En la belleza y partes soberana, 
Y solamente humana en la figura: 
Si mi humilJad vuestra grandcLa allana, 
Ved que mi alma CIl \'OS se transfigura, 
Para gozar de vucstra vista bella; 
No 10 extrañcis; transfiguraos en ella, 
>>Es podero1>o amor como la muertc, 
Que si la muerte aparta 10 muy junto, 
]
I junta 10 apartado en llnión fuerte, 
Y así con vos me prende en e1>tc 
unto..,.. 
>>Es propio á la humildad siempre vencersc, 



OBSERV ACIONES PRELI:MINARES, 


XCIII 


Y es de suyo agradable la belleza, 
Y es 10 que agrada fácil de quererse, 
Y el querer es amor, y amor firmeza, 
No permitais que vea yo perderse 
Amor que me inspiró vuestra pureza: 
Angel sois vos, y fuego en que me inflamo; 
Miradme amando, entendereis que os amo. 
.No ignoro que extrañais mi oscura lengua, 
Pues no me respondeis, mas el conceto 
De la fe de mi amor no queda en mengua, 
Pues entendeis del alma 10 secreto: 
Testigos son mis ojos, como lengua 
Del corazon, del amoroso efeto...... 
A todo aquesto Dácil. pensativa, 
Dudando estaba á qué determinarse, 
Y en confuso discurso entre sf dice: 
cParece que me habla aficionado; 
l\Ias no Ie entiendo, en cuanto dice, nada: 
Sin duda debe ser enamorado, 
Pues con tal breve dad de mí se agrada, 

Qué Ie responderé? Mas si ha hablado 
Sin entenderle yo, desengañada 
Estoy de que tampoco á mí me entienda, 
l\Ias iay! 
Si es éste aquel de quien soy prenda', 


Castillo estrecha la mano, en signo de amor, á la asombrada doncella, y sin mucha 
resistencia logra llevarla en su compafHa, 


AI fin camina con turbados pasos..... 
Dácil se aflige en verse sola; siente, 
Siente su gran peligro, disimula, 
Quiebra la sarta larga que traía 
Puesta por rico adorno al blanco cuello, 
De caracoles, conchas y juguetes; 
Y deja en las veredas del camino 
Seguido rastro, conocido y cierto, 
Para ser de los suyos socorrida. 
En esto ya lIegaba el gran Sigoñe 
A la fuente, buscando cuidadoso 
A Dácil, que siguiendo otra vereda, 
Subió por la otra parte del arroyo. 
No la halla, se admira y reconoce 
EI rastro; va siguiendo sus pisadas 
Con tal solicitud, que en breve tiempo 
Alcanza á divisar de allí muy cerca 
AI caballero y á la bella Infanta. 
Túrbase el fuertc y valeroso mozo, 



>-'CI'. 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


Detiene el paso, considera y mira 
Lo que puede entender del extranjero; 
Alza la voz con espantosos gritos, 
Óyenle sus soldados, que Ie siguen, 
Y acuden todos á librar su Infanta, 
Vuelve el noble español atrás los ojos, 
En blanco pone la fulgente espada 
Y ofrécese animoso al gran peligro, 
Dácillc mira atenta, alborotada 
De vcr luciendo el refulgente acero, 
Pero del caballero condoliéndose, 
Le hace aprisa señal de que se vaya. 
Élllama á voces su cercana gente..... 
Sin Dácil se retira en la espesura, 
Y júntase al ffiomento con los suyos, 
(Canto v,) 


Además del episodio amoroso de Dåcil (que es 10 mejor del poema y de la co- 
media), encontró Lope en la obra del bachiller Viana otros materiales poéticos, es- 
pecialmente la piadosa historia del origen, aparición y milagros de la santa imagen 
de Nuestra Senora de la Candelaria, patrona de la isla de Tenerife y de todo el ar- 
chipiélago canario (cantos VI y XVI), materia que antes de Viana habia tratado fray 
Alonso de Espinosa, de la Orden de Predicadores, en un librillo de extraordinaria 
rareza, el primero que se publicó acerca de las islas (I), Pero en esta parte procedió 
Lope con excesiva libertad, alterando los pormenores de la leyenda y afladiendo 
milagros que no se cuentan de aquélla, sino de otras imágenes, 
De la parte puramente historial dellibro de Viana, es decir, 10 relativo å la con- 
quista de Tenerife y á las batallas de guanches y castellanos, Lope de Vega hizo 
poco caudal, limitándose á recoger algún nombre, como el de Tinguaro, Tengo por 
seguro que no leyó entero el poema; cosa á la verdad bastante dificil, aun para los 
canarios mismos, como no sean muy amantes de las antigüedades de su tierra, Y no 
porque el médico de Tenerife careciera de dotes poéticas, que bien patentes estån 
en los fragmentos que hemos transcrito, los cuales bastan para que nunca pueda 
confundirsele entre la turbamulta de los fabricantes de epopeyas ultramarinas que 
brotaron al calor de la triunfante Arallcana, Viana es imitador de Ercilla, pero no 
de los adocenados: su poema vale tanto como el de Pedro de Oña, que tiene más 
fama que él. Si sus indigenas son convencionales, no menos idealizados están los de 
su maestro, y de la mezcla de crónica nimia y prosaica con invenciones romånti- 
cas participan uno y otro, Lo que dana sobremanera al cantor de las Antigiiedadcs 


(1) Del Orige1Z y Milagros de NZlestra Seiiora de la Calldclaria, qUI! apareció en la Ùla tit Te- 
Ilerife, con la titcripcioll de esta isla, c011lpllesto por el p, Fr. Aloltso d,' EspÙlOsa, de la Ordm 
de Predicadorcs. Sevilla, por Yuan Leon, I591. 8,D Reimpreso en Santa Cruz de Tenerife, 
1848, formando parte de la curiosísima Biblioteca islc,ìa 



OBSERV ACIONES PRELIMINARES. 


xcv 


de las z'slas Ajorttllladas es su híbrido y desagradable sistema de versificación, que 
imitó acaso de Gregorio Hernández de Velasco en su traducción de la Elleida. Los 
endecasilabos sueltos, de que lastimosamente abusa, se confunden muchas veces 
con la prosa más viI; y hasta cuando parecen buenos, 10 son aisladamente, no como 
parte de un periodo poético, Ignoraba el arte de construirlos, como casi todos los 
versificadores de su tiempo, exceptuando á Jáuregui y á Francisco de Figueroa. Si 
bubiera escrito todo el poem a en octavas reales, mucho hubieran ganado sus versos 
con este freno, y algo se bubiera atajado su facilidad desalinada, que Ie lleva hasta 
poner en lista los nombres de los conquistadores, 
El crédito bistórico de este libro ha tenido desde antiguo recios impugnadores 
entre los historiógrafos canarios, y, á la verdad, bastaba leerle para com prender 
que gran parte de él era mero producto de la fantasia poética. Ya D, Juan N úIÏez 
de la Pei'la, que escribia á fines del siglo XVII, dijo con buen sentido, antes de empe- 
zar la relación de la conquista de Tenerife: eNo trato aqui de los amores que dice 
ellicenciado Viana tuvo el capitan Castillo con la hermosa infanta Dácil, hija del 
Rey de Taoro, á quien dice halló en el recreo de una cristalina Fuente en la Laguna, 
que de Taoro se babia venido á holgar con guardas de sus vasallos; ni de las finezas 
del principe Ruiman, hijo del Rey de Güimar y de la infanta bella Guazimara, ni 
de las amorosas quejas del principe Gueton y de la infanta Rosalva, ni de los desve- 
los del principe y capitan Tinguaro y de la infanta Guajara, ni de las promesas que 
el Benharo de Naga hacia á este principe Tinguaro, ni de los agÜeros que hacian 
los guaiiames, que, sin agraviar á este autor, más parece comedia que bistoria ver- 
dadera: asi, 10 dejo á un lado y prosigo mi conquista, sin que ellector se embaraze 
en leer estas historias, c6micas á mi parecer>> (I), 
A pesar de esta sensata advertencia, un siglo después, el más clásico y excelente 
de los historiadores de Canarias, Viera y Clavijo, olvidado esta vez de la ironia 
un tanto volteriana que suele mostrar en cosas más graves, repite sin muestras de 
incredulidad el cuento de los amores de la infanta Dácil y del capitán Castillo, y 
aun narra una aventura semejante, pero muy anterior, acaecida en la costa de Gran 
Canaria, don de fueron sorprendidas por los corsarios de Diego de Herrera (que se 
titulaba rey del arcbipiélago) tres jóvenes islei'las, una de ell as sobrina del gualla1- 
teme 6 cacique de Gáldar. En confinnación del hecho cita estas dos octavas, de 
autor desconocido . 


Estándose bañando con sus damas, 
De Guanarteme eI Bueno la sobrina, 
Tan bella, que en el mar enciende llamas, 
Tan blanca, que á la nieve más se empina, 


(I) COllquz"sta'JI alltigüedades de /as is/as de /a Gralz Callaria y su descripciolz, con muc/.as 
aJvertencias de /os privilegios, conquistadores, pobladores J' otras particularidades, en la 11luJ'l o - 
dercsa isla de TC1l
rife..,.., compuesto por ellicellciado D, JualZ Nui'iez de la Pâia, Madrid, I 6 ï 6 . 
Rcimpreso en Santa Cruz de Tenerife, 1847 (Bibliotcca isleña). Página 110. 



XCVI 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


Salieron espai'loles de entre ram as. 
Y desnuda fué presa en la marina: 
Y aunque pudo librarse. cual Diana. 
Del que la vi6 bai'lar en la fontana. 
Partir se vi6 la nave á Lanzarote. 
Donde con el santísimo rodo 
La bai'l6 en nueva fuente el sacerdote; 
De do sali6 con tal belleza y brío. 
Que con ella cas6 monsieur Maciote. 
Que el noble Bethencourt era su tío: 
Y de estos dos. como del jardín flores, 
Proceden los ilustres Bethencores (I). 


Esta narraci6n, como otras de Viera, procede de la Descriþcion histórica y geo- 
grá/ica de las z'slas de Callaria, del alférez mayor D, Pedro Agustin del Castillo, 
que escribía por los afios de 1737; escritor crédulo (aunque diligente) y muy picado 
de la mania genealógica (2). Dice que las octavas se las enviaron de Lanzarote en- 
tre otros papeles antiguos; å juzgar por el estilo parecen contemporåneas del 
Dr, Carrasco de Figueroa, yacaso sean suyas; aunque confÌeso que no he tenido 
valor para buscarlas entre el fårrago de las quince mil que hay en el Temþlo mili- 
tante, Pnede creerse que en esta leyenda de familia se inspir6 Viana, transportando 
la aventura å la isla de Tenerife y exornándola poéticamente. 
Lope Ie sigui6 paso å paso en el primer acto de su drama, pero con libertad é in- 
depend en cia de gran poeta. Copi6 el vaticinio del agorero, å quien, por evitar el 
nombre un tanto salvaje y poco euf6nico de Guaflamefle, di6 el nombre demasiado 
clåsico de Sileno: 


Y he hallado en la observancia de los árboles, 
En las ondas del mar. en las estrellas. 
En el salir del sol y en el ponerse, 
En los nocturnos cantos de las aves, 
En las entrai'las de las muertas fieras 
Y en otras cosas mil, que á Tenerife 
Vuelven tercera vez con alas blancas 
Aquellos negros pájaros de Espai'la 
Que, como ya sabéis, llaman navfos,.... 


(I) Noticias de la Historia general de las Islas Canarzas....,. por D. José de Viera y Cla- 
vijo..,.. Nueva edición corregida J' aumentada..... Santa Cru:: de Tenerifc. Imprcnta isleña de 
D. Juan N, Romero, 1859, Torno II. páginas 57. 184 Y 215, (La primera edici6n de este nota- 
ble libro es de Madrid, por BIas Román. 1772-1783,) 
(2) Dt'Scripcion histórica J' geográfica de las islas de Canaria. que dedica J' consagra al Prín- 
cipe Ntro, Sr, D, Fernando de Borbon, D, Pedro Agustin del Castillo Ruiz de Vergara. sezto 
Alférez Mayor hereditario de Canaria" deca110 perpetuo de su cabildo y regimiento, 5ta, Cruz 
de Tenerife. Impr, Isleña. 1848. Páginas 74-45, 



OBSERVACIONES PRELI
IINARES. 


XCVII 


Pero ai'ladió de su pro pia Minerva esta valiente réplica del rey Bencomo: 


(Voy yo, por dicha, á conquistar á Espai'la? 
(Tengo pájaros yo que allá me Heven? 
(Codicio las mujeres de su tierra, 
Las galas que se visten, y las cosas 
De que se adornan sus dichosos rcinos? 

Qué me quieren á ml, que me persiguen? 
(Qué tengo yo que de su gusto sea? 
(Qué riquezas me ven, qué plata y oro?.,.. 
EI episodio de Dåeil banändose en la laguna parece que estaba convidando al 
pineel suave y amoroso de Lope: 


En esa verde ribera, 
Cuya selva pisa el mar, 
Hay una fresca laguna 
Que vierte una fuente bella: 
Quisiera bañarme en ella, 
Porque no he visto ninguna 
De tanta hermosura y flores 
Por las márgenes y orillas, 
Donde otras mil fuentecillas 
Le pagan censos menores,.... 
l\Hranse en su claridad 
Tantos árboles frondosos, 
Que Se enloquecen de hermosos, 
Con ver sombra y novedad, 
Tal copia de ánades lIueve, 
Y tanto en sus aguas medran, 
Que parece que la cmpiedran 
De copos de blanca nieve. 
Si el viento incita las olas, 
Forma un as labores tales, 
Que no se labran iguales 
Sino es en tus tocas solas, 
Las copas que en torno estån, 
Cuando las sacude eI viento, 
(Qué cuerdas en instrumento 
Más süave acento dan? 
En los árboles ya secos, 
Dentro del agua hacen nidos 
Mil pájaros, escondidos 
Entre los ramillos huecos: 
Porque entretejen, señor, 
De los que traen en los picos, 
Un os edificios ricos 
De nunca vista labor..... 


XI 


II 



XCV 111 


OBRAS DE LOPh DE VEGA, 


Alrededor, todo el suelo 
De tantas flores se tiñe, 
Que parcce que la ciñe 
El arco del mismo cielo. 
Y porqnc á cosa tan bella 
No ser muerta Ie con\"Ïcnc, 
Jurarías que alma tiene 
Cuando cI sol se mira en ella,.... 


Con la misma gracia y morbidez está tratada la escena del encuentro entre la 
princesa guanche y el capitán espai'1ol; pero hay que confesar que las principales 
bellezas se encuentran ya en el poema de Viana, si bien lucen menos en sus des- 
tartalados endecasilabos que en los fáciles romances y redondillas de Lope, 
Adviértese en esta pieza, como en casi todas las históricas y las tradicionales de 
nuestro poeta, cierto estudiö del color local. Se ve que busca como Fuente de inte- 
rés dramático el contraste entre las costumbres bárbaras y las civilizadas, y que se 
complace en recoger 10 más característico que hay en las descripciones de Viana, 
Así exclama el rey Bencomo en la jornada segunda: 


Yo soy un rey que el primero 
Salgo á guardar mi ganado; 
Es mi palacio dorado 
La cueva de un risco entero, 
De una vez, N aturaleza 
Mis aposentos labró; 
En ellos no encierro yo 
La codiciada riqueza. 
Sobre picles de animales 
Duermo hasta que sale el dia, 
Desde que la noche fría 
Baña sus negros umbrales, 
Es harina de cebada, 
En un guanigo molida, 
Mi sustento y mi comida, 
Sobre unas brasas tostada. 
Alguna silvestre fruta 
A aquellos árboles debo; 
Agua con las manos bebo 
De aquella riscada gruta. 
Si algún vasallo en el mar 
Halla un caracol 6 bucio, 
Muy limpio, oloroso y lucio, 
Me Ie suele presentar, 
Éste, y otros más pequeños, 
Me cuelgo alguna mañana 
Del cuello, en trcnzas de lana, 



onsERV ACIO
ES PRELI:\IIXARES. 


XCIX 


Cuando hacéis fiestas, isleùos, 
Pues si toda mi riqueza 
Es dos limpios caracoles, 

 A qué vienen españoles 
A conquistar mi pobreza? 


Por dicha, èVOY á buscar 
A los españoles yo? 

Qué pájaro me llevó 
Por encima de la mar? 

Tcngo yo rayos y truenos 
Como ellos? 
Formo yo acaso 
Fuego, con que un hombre abraso, 
De que todos vienen llenos? 

Traigo yo picos agudos, 
Sino estos dardos tostados, 
Y algunos ram os cortados, 
Ya de sus hojas desnudos? 
El arco y ftechas, 
no son 
Armas hidalgas del mundo? 

En qué fuego oculto fun do 
La muerte, engaño y traición? 


Lope, con su serena objetividad, resume en estos versos la filosofia de la con- 
quista, tal como debió presentarse en el cerebro de los conquistados. 
También la musa popular Ie inspiró y ayudó, como siempre. No existian en Cana- 
rias romances tradicionales de la conquista, excepción becha del bellísimo frag- 
mento, á modo de endecbas, que deplora la muerte de Guillén Peraza en La Palma. 
Pero existia un baile indígena, extraordina.riamente famoso, hasta el punta de decir 
Francisco López de Gómara en su Historia general de las lizdias (cap, CCXXIV): 
<<Dos cosas andan por el mundo que han ennoblecido á estas islas: los þájaros Cll1za- 
rios, tan estimados por su canto, y el canario. baile gentil y artificioso,>> El docto 
arcediano de Fuerteventura, que al parecer alcanzó todavía este baile, puesto que 
pondera su tono vivo, alegre y lleno de expresión, dice que <<es un tai'1ido músico de 
cuatro compases, que se danza haciendo el son con los pies, con violentos y cortos 
movimientos, Los naturales de la isla del Hierro practicaban otra especie de con- 
tradanza, cuya figura consistía en tomarse las manos y marchar ambas líneas una 
hacia delante y otra bacia atrás, dando furiosos saItos, todos juntos y paralelos, 
Acompai'1aban este baile con un aire de endechas lñgubres y patéticas, en las que 
trataban materias de amores y de infortunios, que, awz traducidas á la lengua esþa- 
fiola, movlan á lágrimas las personas de blando corazón>> (I), 


(I) Viera y Clavijo, lVoticias de la Histvlla general de las Islas Callarias, tomo I, pági- 
nas 145-146, 



c 


OBRAS DE LOPE DE VEGA. 


Lope de Vega introdujo en la segnnda jornada de su comedia una escena musical 
de baile canarzo con la siguiente letra: 


Españoles bríos, 
Mirar y matar; 
V olveréis vencidos: 
Fan, falalâ11. 
Vino á las Canarias 
Por el rey don Juan, 
Con lucida armada, 
Un gran capitán. 
Puso gente en tierra, 
Salió de la mar, 
Tomó cuatro islas; 
Por el Rey están: 
Lanzarote, el Hierro, 
Y luego se da 
La Fuerte Ventura, 
En el nombre más, 
Españolcs bríos, 
Mirar y malar; 
Moriréis vencidos: 
Fall, falalán, 
Católicos Reyes, 
Que en Castilla estáis: 
Fernando, á quien ciñe 
Laurel militar; 
Isabel gloriosa, 
Que agora enviáis 
Con fuertes soldados 
Nuevo General, 
Nuestra Tenerife 
No penséis que está 
Tan desnuda de armas 
Como aIIá pcnsáis. 
Los rayos de fuego, 
Plomo y alquitrán 
No espantan 105 Guanches 
De aqueste lugar, 
Los pájaros negros 
Con que el mar pasáis, 
Dejarán las alas 
Ö aquí morirán. 
No son nuestros Guanches 
Como los demás, 
Pues en las bataIIas 
Os hacen tcmblar, 



OBSERV ACIONES PRELIMINARES. 


CI 


Dos victorias tienen 
Que ganado os han; 
De sangre teñisteis 
EI blanco arenal. 
Españoles bdos, 
Mirar y matar; 
Volveréis vencidos: 
Fan, jalalán, 
En 10 restante de la comedia hay cosas buenas y mal as, discretas y pl1eriles; lllez- 
cIa común en obras de este género, El deseo de acentuar el contraste entre las cos- 
tumbres bårbaras y las europeas, lleva al poeta å cierta afectación de candor y sim- 
plicidad que Illuchas veces empalaga, Los amorios de las guanches, que toman al pie 
de la letra las expresiones llletaf6ricas y creen que los espanoles andan repartiendo 
almas å las mujeres, son pura nonez, más bien que rústica inocencia, El devoto epi- 
sodio de la invención de la Virgen de la Candelaria está presentado con muy poco 
arte y con una familiaridad que degenera en irreverente. Por esta comedia y otras 
tales pudo decir Cervantes (Quz:"(ote, parte prilllera, cap, XLVIII): <<jQué de mi- 
lagros fingen en elIas, qué de cosas apócrifas y mal entendidas, atribuyendo å un 
santo los milagros de otro! Y aun en las humanas se atreven å hacer milagros, sin 
más respeto ni consideracion que parecerles que alIi estará bien el tal milagro y 
apariencia, como elIos lIaman,>> Pareció å Lope muy cómodo para desenlace de su 
comedia atribuir å la Virgen de la Candelaria de Tenerife el célebre milagro que se 
cuenta del Cristo de la Vega de Toledo y de otras imágenes, y que ha dado argu- 
mento å la mejor leyenda de Zorrilla, A buen juez, mejor testz'go. El capitån Casti- 
llo niega å Dåcilla palabra de esposo que la habia dado, y elIa invoca como testigo 
å la pena, que, entreabriéndose milagrosamente, deja ver en su centro la imagen 
rodeada de candelas. 


-Peña, 
 no eres tú testigo? 
<No me la dió? 
- 
 Piensas que hablan 
Las peñas? 
-Cuando Dios quiere, 
-jOh, qué maravilla extrañal 
La frase cllando DZGS qlliere es admirable y compite con el sublime lzaremos 10 
que seþamos de Zorrilla j pero puesta donde está, no hace efecto ninguno por 10 rá- 
pido y mal preparado de la escena, que pasa como un incidente fugaz (I), 


(I) Además de Grillparzer (vm, 340), ha estudiado esta comedia el crítico italiano Pedro 
Monti. en su Discorso sulla vita e sulle opere di Lupo Felice de Vega Carpio (Milán, 18 55), in- 
serto cn el tercer volumen de su Teatro scelto di Pietro Caldero1z de la Barca, con opere teatrali 
di altri illustri poeti castigltani.,.., Daremos alguna muestra de su juicio: 
<<La acción de esta comedia es simple, una, maravillosa, Lo maravilloso de la acción nace 
principal mente de la novedad y grandeza de las cosas que describe, y también del uso de la 



CIl 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


X.-EL NUEVO l\1UNDO DESCUBIERTO paR CRISTÓBAL COLÓN. 


Texto de la Parte Irr de Lope (1614), Debe de ser la misma comedia que con el 
solo titulo de El Nuevo lJIundo se cit
 en la primera lista de El Peregrino, y fué, 
por consiguiente, anterior å 1604, Sin duda por la notoriedad de su argumento ha 
tenido la fortuna, bien poco merecida, de ser reimpresa y traducida en varias len- 
guas, al mismo tiempo que yacian en completo olvido las obras más geniales yad- 
mirables de nuestro poet a, Figura en el tomo II del Tesoro del 7èatro eSþmlol, que 
public6 Ochoa en la colecci6n de Daudry (Paris, 1838); y 10 que es mås doloroso, 
ha sido escogida como muestra del inmenso repertorio de Lope, en la serie de tex- 
tos de literatura espanola que con fines de ensenanza publica la Casa editorial de 
Garnier, bajo la sabia dirección de E, :Mérimée (I), Verdaderamente aflige el ånimo 
semejante elección, que parece sugerida por algún enemigo póstumo del in mortal 
dramaturgo, l Qué se diria de un critico espanol que para dar idea del teatro de 
:\Iolière reprodujese La Princesse d'Elide, ó que escogiera por modelo del arte de 
Racine la Tebaida, y del arte de Corneille el Atila 6 el Agesilao? 
Las traducciones abundan también, En alemán hay la de Mauricio Rapp (2); en 
francés la de Damas-Hinard (3); en italiano la de Giovanni La Cecilia (4); en ho- 


máquina, que en tiempo del poeta no era absurda ni inverosímil. El ameno episodio del baño 
de Dácil y su amorosa aventura, sirve para hacer conocer mejor las costnmbres de los salvajes. 
Las escenas se suceden una á otra de improviso, sin que el arte prepare el tránsito de las unas 
á las otras, y aparecen como otros tantos grupos distintos entre sL Pero esto, poco 6 nada per- 
judica al efecto teatral, pues los acontecimientos tienen suficiente unidad, pudiendo conside- 
rarse las escenas como una serie de pinturas sobre lienzos distintos, unas á continuación de otras, 
pero refiriéndose todas á un mismo asunto, Los capitanes españoles que intervienen en esta 
obra no son notables más que por aquel arrojo caballeresco que los hizo conquistadores de 
medio mundo : por 10 demás, tienen un carácter uniforme, Los bárbaros no están mejor descri- 
tos, Sólo el carácter de Bencomo tiene realce entre los demás, Se mucstra fucrte y virtuoso, y 
la sencillez de su vida recuerda los primeros tiempos del género humano, y forma apacible 
contrastc con la avidez y soberbia de los conquistadores españoles, Si cede al fin, no es á la 
fuerza de los enemigos, sino á una potencia sobrehumana, que Ie derriba y postra. Pero sería 
de dcsear que en esta su caída mostrase mayor grandcza, EI poeta, por adular á sus reyes, 
degrad6 el carácter de aquel héroe sublime...., " 
(I) El Nuevo Mundo descubierto por Cristóbal COlÓ11, C011lcdia de Loþc de Vega. É"dition annotée 
avec notices et biographie par Ed. Barry, professeur au lycée de Tarbes. París, Garnier (1897), 
(2) En el tomo Il1 de su Spanisches Theater (primero de Lope de Vega), Leipzig, 1869, Pá- 
ginas 199-299, ' 
(3) ThéâtTe de Lope de Vega, Paris, Charpentier, 1892, (La prirnera tirada es de 1842.) 
Torno I, páginas 217-282, 
(4) Teatro scelto spagnuolo antico e modcr11o, Raccolta dci migliori Dra11111li, C011lmedie e Tra- 
gedit..... Torino, 1857-1859, Torno III, páginas 103-155. 



O
ER V ACIOl\:ES PRELIMINARES, 


CUI 


landés una muy reciente de F, Smit Kleine, impresa en Nimega, en 1895, con el 
titulo de Columbus (I), 
Los nombres de Colón y de Lope de Vega asociados explican el milagro de esta 
difusión, que, pOl' otra parte, no hubiera envanecido al poeta. Pera como el pabellón 
cubre la mercancia, no han faltado fervientes admiradores de esta rapsodia, al paso 
que otros han extremado la critica hasta un punto que se confunde con el desacato, 
Como ejemplo de las variaciones del gusto, será curioso el cotejar varios juicios for- 
mulados en distintas épocas sobre esta pieza. Oigamos primcro å D, Leandro Mora- 
tin en las notas que escribia, al correr de la pluma, sobre algunas obras dramáticas: 
<<Comedia de las mås disparatadas de Lope, La escena es en Lisboa, en Santa Fe, en 
Granada, en Barcelona, en Guanahani, y en medio del mar y en el aire. Entre los 
personajes de ella hablan el Demonio, la Providencia, la Religión Cristiana, la 
Idolatría y la imaginación de Cristóbal Colón. En la tercera jornada hay una con- 
fusa mezcla de fornicación y doctrina cristiana, teología y lujuria, que no hay m.is 
que pedir>> (2), 
Colocado en el polo opuesto de la critica dramåtica, escribe Damas-Hinard 10 
que slgue: 
<<Esta pieza me parece superiormente concebida desde el punto de vista espanol 
y católico, EI descubrimiento de América es un nuevo mundo conquistado para la 
Fe. La visión de Colón en el primer acto, el acto de plantar y adoral' la cruz en el 
segundo, y al fin del tercero el bautismo de los indios, hacen resaltar esta idea, y 
todos estos episodios Forman un conjunto harmonioso, 
>>EI carácter de Colón está muy bien trazado. La superioridad de su inteligen- 
cia, la nobleza de sus sentimientos, la viveza de su imaginación italiana, su presen- 
cia de ánimo, su sangre fria, su valor, astucia y humanidad, todo estå admira- 
blemente comprendido y no menos admirable mente expresado, En cuanto Colón 
aparece y habla, reconocemos en él al hombre superior, al hombre destinado á 
grandes cosas, Sin embargo, es de lamentar que Lope no haya hecho exponer á 
Colón desde el principio los motivos cientificos en que se funda para anunciar un 
nuevo mundo, Es cierto que los indica en varios lugares del primer acto, pera esto 
no es suficiente, á mi juicio: hubiera convenido que nos los revelase en alguna de 
las primeras escenas, pOl' ejemplo, en la entre vista con el Rey de Portugal. Lope 


(I) Más bien que traducción es un arreglo que fué hecho para representarse en las fiest<is 
del cuarto Centenario del descubrimiento del Nuevo Mundo (1892), representación que no 
llegó á efectuarse á consecuencia del incendio del teatro de Amsterdam. Está en verso sue1to, 
con una sola escena en prosa y otra en rima perfecta. Por escrúpulo protestante suprime todas 
las escenas de carácter religioso. Suprime también los personajes alegóricos, las cscenas entre 
los indios, y muchos detalles de historia de España que supone ininteligibles para espectadorcs 
holandeses, con 10 cualla obra viene á quedar reducida á un esqueleto, Esta adaptación di6 
motivo al articulo del Sr. Hazañas, que citaré luego, 
(2) Obras póstumas de D. LeandTo Pernández de MrJratin, Madrid, IS6ï, Torno Ill, págiJ.as 
133- I 34. 



CIV 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


hizo bien en no omitir la historia verdadera 6 falsa del piloto que se dice haber 
confiado á Cristóbal Colón el secreta de la existencia de tierras inc6gnitas hacia 
elOccidente, pero esta tradici6n popular debia venir en segundo tërmino. Pro- 
cediendo as!, el poeta hubiera presentado á su hëroe de una manera más elevada 
y sena. 
>>Los caracteres de Fernando ë Isabel, el uno tenaz, circunspecto y cauteloso, la 
otra inteligente, piadosa, prudente y resuelta, son conformes á la historia. Barto- 
lomé Col6n, devoto de su hermano y Ileno de confianza en su genio, es igualmente 
verdadero, En Pinz6n está indicado, con algunos rasgos felices, el tipo del atrevido 
navegante andaluz. Se reconocen en Boabdil los hábitos voluptuosos de los úItimos 
reyes de Granada. La plebe de los españoles que acompañan á Col6n, Terrazas, 
Arana y los restantes, son hombres bravos y devotos, sensuales y ávidos, que bus- 
caban los placeres y el oro, al mismo tiempo que trabajaban para establecer su re- 
ligi6n en el Nuevo Mundo. 
)) Las costumbres de los indios, sus pasiones, sus creencias, su ignorancia, están 
pintadas con mucho arte, Pero 10 que admiro sobre todo, es la manera cómo ex- 
presa Lope la impresi6n producida por la llegada de los españoles en el espiritu de 
los indios. Sin saber precisamente qué peligro les amenaza, sienten una extraña in- 
quietud: sus amores, sus odios y rivalidades, todo queda en suspenso: parecen pre. 
sentir que un gran acontecimiento se cumple. 
>>AIgunos criticos censurarán acaso ciertos episodios que tienen un carácter mås 
ëpico que dramático; éste era el inconveniente del asunto. l Acaso hubiera valido 
más que Lope se abstuviese de tratarle?>> 
Hasta aqui Damas-Hinard, á cuyos elogios es inútil añadir otros, puesto que naw 
die ha ido más lejos que él en el paneg!rico de esta pieza. La verdad, como sucede 
muchas veces, se encuentra entre estas dos apreciaciones, igualmente exageradas: 
El Jo.luevo Mundo dista mucho de ser una monstruosidad dramática, ni una obra dis- 
þaratadisima, admitido el género hist6rico que Lope cultivaba, y que ciertamente 
nada tiene que ver con la comedia tal como la entendia 
loratin, Es una especie 
de poem a épico dialogado, mucho más fiel á la historia que la mayor parte de las 
obras que se han compuesto sobre el mismo tema. Exigir en tal argumento las tres 
famosas unidades, como todavia 10 hace algún critico francés, arguye un candor 
extremo 6 una preocupaci6n inveterada. Un drama de Col6n tiene que desarro- 
llarse en Espana, en el mar y en América, y no puede menos de abrazar todo el 
tiempo marcado por los acontecimiantos hist6ricos desde el principio al fin de la 
empresa, desde las proposiciones de Col6n á los Soberanos, hasta su lIegada triunfal 
á Barcelona, La unidad de acci6n existe en su concepto más amplio, pues aunque 
hay varias acciones secundarias, todas con curren á la principal: unas, como la con- 
quista de Granada, porque están enlazadas con el destino de Colón, y era imposible 
dejar de lIevar al héroe al real de Santa Fe, donde se firmaron las capitulaciones; 
otras, como los amorios y rivalidades de los indios, porqu
, bien ó mal presentada
, 
sirven para el contraste entre la vida salvaje y la de los aventureros de Europa, 



OBSERV ACIONES PRELIMINARES, 


CV 


Pero sobre toda esta parte epis6dica se cierne la unidad de la grande empresa, in- 
terpretada con un sentido religioso y patri6tico innegable, 
Otros reparos todavía menos razonables se han puesto å esta comedia. Crítico 
hay que, olvidándose de que el teatro es pura convenci6n, se ha manifestado muy 
sorprendido de que los indios aparezcan hablando en castellano antes de la llegada 
de los españoles, Pues lqué lengua habían de usar en el teatro, el dialecto de las 
islas Caribes? Por esta regIa, Bayaceto debería hablar en turco, Mitrídates en la 
lengua del Ponto, y Atalía en hebreo, puesto que de fijo ninguno de ellos supo en 
su vida palabra de francés. jValiente torre de Babel sería el teatro con este proce- 
dimiento! 
No son estos pueriles motivos los que nos obligan á declarar que El Nuevo 
.Afundo de Lope es obra de calidad muy inferior. No son siquiera otros defectos 
técnicos, tan palpables que no hay mérito alguno en descubrirlos; ni incongruen. 
cias tales como las alusiones á la l\1itología en boca de indios, más groseras, sin 
duda, pero no más absurdas en el fondo, que las galanterías y sentimientos palacie- 
gos que la tragedia francesa atribuy6 sistemáticamente á personajes griegos y ro- 
manos, Lo que dafia á El Nuevo Mundo es el contraste entre la ejecuci6n, débil, 
atropellada, superficial, infantil much as veces, y la grandeza abrumadora del 
asunto. Y, sin embargo, el poeta era de los más grandes del mundo; en condiciones 
nativas quizá superior á todos. l C6mo explicar este fracaso? Dése cuanta parte se 
quiera á su genial precipitaci6n, á los azares de su vena improvisadora; algo mås 
que esto debe de haber: quizá el argumento entraña algún vicio radical que no han 
podido vencer los esfuerzos de todos los poetas, algunos insignes, que han querido 
llevar al teatro 6 á la epopeya el descubrimiento de América, Es uno de los casos 
en que la sublime realidad hist6rica oprime yanonada la invenci6n poética. Yaquí 
la historia es de ayer, comprobada y documentada en todas sus partes, sin que Ie 
quede á la fantasía modo de refugiarse en la penumbra de la leyenda, á la cual s610 
convienen los tiempos remotos y fabulosos, Cuando comienza la historia crítica, 
acaba la epopeya, Cuando la poesía sale de los archivos, fuera insensatez buscarla 
en boca de los juglares y rapsodas, Para que la historia moderna pueda ser fuente 
de poesía, será preciso que el transcurso de los siglos vaya deformando la noci6n 
hist6rica y engendrando nuevos mitos, 
Afiádase á esto, en el caso particular de Col6n, la circunstancia de haber sido él 
mismo el primer historiador de sus viajes y descubrimientos, en su diario y en sus 
cartas, donde no s610 se admira la espontánea elocuencia de un alma inculta, á 
quien grandes cosas dictan grandes palabras, levantándola, por el poder de la emo- 
ci6n sincera, á alturas superiores á toda ret6rica, sino que aparece el hombre ente- 
ro, con su mezcla de soberbia y debilidad, de amargura desalentada y de sobrena- 
tural esperanza; con el presentimiento grandioso de su misi6n hist6rica ; con la ilu- 
minaci6n súbita de su gloria; con el terror religioso que Ie penetra y embarga al 
ver descorrido y patente el misterio de los mares; con sus fantasías proféticas, en 
que eloro de Paria y la conquista de J erusalén, las perlas y las especenas del Le- 


XI 


m 



CVI 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


vante y la conversión de los súbditos del Gran Kan de Tartaria, form an tan abiga- 
rrado y prestigioso conjunto. Porque fué providencial que en el descubridor se jun- 
tasen aquellas tan diversas cualidades de místico, hombre de ciencia experimental 
hasta cierto grado, hombre de sentimiento poético y de imnenso amor á la naturale- 
za, y logrero genovés, enamorado supersticiosamente del oro, pero con cierto gé- 
nero de superstición romántica que no ha de confundirse con la sórdida codicia (I). 
Por muy refinada y compleja ::J.ue sea hoy la psicologia dramática, creemos que 
los impulsos que agitaron el alma de Colón no son de los que caben en el poema 
escénico, Sólo la novela, cuyo campo es ilimitado, y que escrita de cierto modo 
puede ser comentario é interpretación de la historia, sería capaz de expresarlos, 
aunque hast a ahora apenas 10 haya intentado. Pero aun la novela misma tendría que 
luchar con la competencia de la historia, tan amena y brillante, de 'Vashington 
Irving, que, como libro popular, no ha sido superado todavía, 
Pobre é infeliz recurso sería el de introducir episodios amorosos en tal historia, 
aunque del amor principalmente viva el teatro, La trascendencia human a de la em- 
presa excluye y aun hace parecer ridículo todo móvil que no sea la fe religiosa, la 
curiosidad científica, el anhelo de conquista y poderío, la exaltación del espiritu 
aventurero y la fiebre del oro, Tampoco hay verdadero conflicto dramático; el 
conflicto fué con la naturaleza y no con los hombres, y este género de luchas no 
sirven para el teatro, La conquista del11lar teJlehroso, el arranque sublime con que 
nuestra raza ensanchó los angostos términos del antiguo mundo y completó el co- 
nocimiento del planeta, puede reflejarse de algñn modo en los raptos y visiones de 
la poesia lirica, que rompe todos los lindes de lugar y tiempo, y logra condensar la 
intuición del universo en un momenta de la vida del poeta: pero de fijo se estre- 
llará quien intente tratarla en forma directa y encerrarla entre los bastidores de un 
escenario de comedias, Ni siquiera cabe la intervención de 10 sobrenatural, el 
Deus ex mac/dna, porque sobrenatural es la acción misma, aunque lograda en apa- 
riencia por medios puramente humanos, 
En todos estos escollos naufragó Lope, que fué el primer dramaturgo que se 
embarcó en este ingrato argumento, de tan seductora apariencia, No Ie abandonó 
su habitual conciencia histórica, y demuestra haber lefdo dos de los cuatro principa- 
les libros que hasta entonces corrían impresos sobre la materia, es á saber: las His- 


(I) Este rasgo del carácter del descubridor tampoco se Ie ocultó á Lope de Vega, que pone 
en su boca estas palabras: 


Señor. dineros. que el dinero es todo: 
Es el maestro. el norte. la derrota, 
EI camino. el ingenio, industria y fuerza. 
EI fundamento y el mayor amigo..... 


En una de sus cartas había dicho Colón: eEl oro es excelentfsimo; del oro se hace tesoro, y 
con él, quien 10 tiene, hace cuanto quiere en el mundo, y llega á que echa las ánimas al 
Paraíso, >> 



OBSERV ACIONES PRELIMINARES, 


C\'II 


torzas generales de las lndias, de Gonzalo Fernández de Oviedo (1555) y de Fran- 
cisco López de G6mara (155 2 ). No parece haber conocido ni las Décadas de Pe- 
dro :i\fártir, ni la biografia del Almirante, que Alfonso de Ulloa imprimi6 en 157 1 
á nombre de su hijo D, Fernando Colón, y que, á 10 menos en 10 sustancial, es in- 
disputablemente obra auténtica, Ni mucho menos tuvo acceso á los textos enton- 
ces inéditos del cura de Los Palacios y de Fr. Bartolomé de las Casas. 
De los historiadores de Col6n he escrito largamente en otra parte, y no pro- 
cede repetir 10 que alli expuse. Se ha acusado á Oviedo de parcial y sospechoso en 
las cosas de Colón, que trata en los tres primeros libros: más bien deberia llamár- 
sele ligero y mal informado. No conoció más que de vista, y siendo muchacho, al 
Almirante, pero Ie admiraba tan sinceramente, que deseaba para él una estatua de 
oro macizo, y de su memoria decia que <<no puede aver fin, porque aunque todo 10 
escrito y por escribir en la tierra perezca, en el cielo se perpetuará tan famosa his- 
toria>>. No obstante, D. Hernando Col6n Ie maltrata por haber recogido sin critica 
cuentos vulgares y rumores ofensivos á la prioridad del descubrimiento hecho por 
su padre. Es Oviedo el primer historiador que consigna la tradición del piloto 
muerto en casa de Colón, pero la consigna sin darla gran crédito (<<que esto passase 
asi 6 no, ninguno con verdad 10 puede afirmar>>) y como <<novela que anda por el 
mundo entre la vulgar gente>>, Hay, además, en la relación, demasiado sucinta y 
atropellada, que Oviedo hace de los viajes de Col6n, notables confusiones de tiem- 
pos y lugares, que podia haber remediado s610 con leer más atentamente á Pedro 

lártir, si es que sabia bastante laUn para entenderle, Pero no por eso es desprecia- 
ble su testimonio, pues nos conserva una versi6n que pudiéramos Hamar popular 
entre soldados y marineros, favorable á los Pinzones, aunque no hostil sistemática- 
mente al Almirante. Si es cierto que en historia de be oirse á todos, no hay razón 
para declarar fábulas y mentiras todo 10 que en Oviedo no concuerda con las cartas 
de Colón 6 con las Décadas de Pedro Mártir, 
En cuanto á G6mara, seria uno de los mejores historiadores del siglo XVI si hu- 
biera sido tan cuidadoso de la verdad y tan diligente en averiguarla, como 10 fué en 
hacer alarde de su limpia dicci6n y picantes agudezas. Por 10 tocante á los primeros 
descubrimientos, Oviedo fué su principal fondo, sin que af1adiese nada nuevo, salvo 
tradiciones y rumores vagos, de origen obscuro y de poco fundamento. Fué el pri- 
mero que di6 por historia averiguada el cuento del piloto que muri6 en casa de 
Col6n, dejándole sus papeles. 
De uno Ú otro de estos autores, Ó quizá de entrambos, porque Lope leia mucho, 
pas6 esta anécdota á la comedia que vamos analizando, donde se pone en boca del 
descubridor mismo: 


Yo soy Cristóbal Colón 
(Alto Rey de Lusitania); 
Nací en Nervi, pobre aldea 
De Génova, fior de Italia. 
Ahora vivo en la isla 



Cv III 


OBRAS DE LOPE DB VEGA, 


Que de la Maùera Haman, 
Adonde aportó un piloto, 
Huésped de mi humilde casa, 
Éste, de la mar perdido, 
Enfermo, vino á tomarla 
Por hospital y por muerte, 
Por sepultura y posada, 
Llegado al tránsito, pues, 
De dar á su dueño el alma, 
Moviendo en los dientes frios 
La voz ya trémula y baja, 
<<No tengo, Col6n (me dijo), 
Otro premio ni otra paga 
De tu rica voluntad, 
Y tu pobre mesa y cama, 
Sino son estos papeles, 
Que de marear son cartas, 
En que van mis testamentos, 
Mis codicilos y mandas. 
Estos son mis muebles todos; 
Raíces, no hay que buscallas, 
Que todos son bienes muebles 
Cuantos de la mar se sacan, 
Por el Océano, pues, 
De Poniente caminaba, 
Cuando una tormenta fiera 
Mi seso y nave arrebata, 
Sin norte, aguja ni tiento, 
Por sus anchuras me pasa, 
Donde vi con propios ojos 
Nuevo cielo y tierras varias, 
Tales, que nunca 105 hombres 
Pensaron imaginarlas, 
Cuanto más que fueran vistas 
Y de nuestros pies tocadas, 
La misma tormenta fiera 
Que allí me llevó sin alas, 
Casi por el mismo curso 
Di6 conmigo vuelta á España. 
No se veng6 solamente 
En 105 árboles y jarcias, 
Sino en mi vida, de suerte 
Que ya, como ves, se acaba, 
Toma estas cartas y mira 
Si á tales empresas bastas; 
Que si Dios te da ventura, 
Segura tienes la fama.>> 



OBSERV ACIONES PRELI'UNARES, 


CIX 


Dijo, y apretando el cuello, 
De donde entonces colgaba 
El alma, que ya salía, 
Cort6 el hilo á las palabras, 
Yo, que aunque pobre nací, 
Tengo para cosas altas 
Entendimiento y valor, 
(Que aquí no es villa alabanza), 
Quiero, si me das favor, 
Desta empresa temeraria, 
Desta tierra nunca vista 
Ser el primer argonauta, 
Iré á darte un nuevo mundo 
Que á Portugal rind a parias 
Para tu gloria y aumento, 
Piedras, perl as, oro, plata, 
Dame algunos portugueses, 
Naves, carabelas, zabras; 
Que yo romperé con ellos 
Las nunca tocadas aguas, 
Serás señor del camino 
Que el sol más ardiente abrasa, 
Y la gente que Ie habita 
Haré que bese tus plantas, 


Esta relación es acaso 10 mejor escrito de la obraj peru el poeta, fascinado por el 
prestigio de la conseja popular, no repara 10 mucho que amengua la talla de su hé- 
roe, después de haberle presentado en la escena anterior como un genio, agitado 
por el demonio de la inspiración para el cumplimiento de una misión altisima: 


Una secreta deidad 
A que 10 intente me impele, 
Diciéndome que es verdad; 
Y en fin, que duenna 6 que vele, 
Persigue mi voluntad, 

Qué es esto que ha entrado en mí? 

Quién me lIeva 6 mueve ansí? 

D6nde voy, d6nde camino? 

Qué derrota, qué destino 
Sigo 6 me conduce aquí? 


Aqui está en germ en el verdadero espiritu de Colón, que tenia mucho de ilumi- 
nado y visionario; aspecto que Lope procura exteriorizar mediante las apariciones 
de la Imaginación (que es como su demonio interior, su demomo socrático), de la 
Religión cristiana, de la Idolatrfa y del Demonio, Es lástima que toda esta parte fan- 
tástica y simbólica, de que l\foratin y otros se han burlado sin entenderla, esté eje- 
cutada de un modo tan primitivo, que recuerda las formas procesales de los autos 



ex 


OBRAS DE LOPE DE VEGA. 


y misterios de la Edad Media; pero la concepción inicial es poética y grandiosa, y 
sirve al autor para exponer indirectamente la filosofia del descubrimiento, que para 
él significa el triunfo y ensalzamiento de la cruz y la salvación de infinitas aIm as. 
No por eso se olvida de los manoseados argumentos contra la conquista, aunque 
éstos, naturalmente, los pone en boca del Demonio y de la Idolatría, que desean 
prolongar su dominio en América, y los refuta por boca de la Providencia: 


No 105 lIeva cristiandad, 
Sino el oro y la codicia, 
España no ha menester 
Oro, que oro tiene en sf; 
Sépanlo buscar aUf, 
Que aun yo Ie haré parecer, 


So color de religi6n 
Van á buscar plata yoro 
Del encubierto tesoro, 
-Dios juzga de la intención: 
Si ÉI, por el oro que encierra, 
Gana las almas que ves, 
En el cicio hay interés; 
No es mucho Ie haya en la tierra. 


Es hist6rica la repulsa que el Rey de Portugal hizo de los proyectos de Colón, 
pero segurameete no 10 son las burlas, insolencias y desatinos cosl11ográficos que se 
ponen en su boca; ni puede darse cosa más ajena del carácter del Prínciþe Perfecto, 
tan enaltecido por Lope en otra comedia, escrita muchos af10s después y con más 
inteligencia y respeto de la verdad hist6rica, aun en el punto de las relaciones de 
Co16n con Portugal. Para ensalzar á Col6n no hacia falta poner en ridfculo á un 
Rey tan grande: 


No sé c6mo te he escuchado, 
Col6n, sin haber reído, 
Hasta el fin, 10 que has hablado; 
El hombre más loco has sido 
Que el delo ha visto y criado, 
iUn muerto con frenesí 
Te pudo mover ansf 
Con dos borrados papeles! 
Si de engafl.ar vivir sueIes, 
lC6mo te atreves á mn..,.. 


Oviedo (lib. I, cap, IV) se limita á decir que el Rey, <<informado de sus consejeros 
y de personas á quienes él cometió la examinacion desto, burló de quanta Colon 
decia, é tuvo por vanas sus palabras>>. 
Todavfa es menos histórica la escena, por otra parte muy cómica, en que los Du- 



OBSERV ACIONES PRELlMINARES, 


CXl 


ques de Medinaceli y Medinasidonia se mofan de las ofertas de Colón, y Ie hacen 
pasar una especie de carrera de baquetas, Lope ha recargado malignamente el cua- 
dro, con intenci6n poco caritativa para los descendientes de aquellos magnates. 
Lo que pudo leer en Oviedo es 10 que sigue: cLlegado á Sevilla, tuvo sus inteligen- 
cias con el ilustre y valeroso don Enrique de Guzman, duque de Medina-Sidonia; 
y tampoco ha1l6 en éllo que buscaba. É movió despues el negocio más largamente 
con el muy ilustre don Luis de la Cerda, primero duque de Medina Celij el qual 
tambien tuvo por cosa fabulosa sus ofrecimientos, aunque quieren decir algunos 
que el duque de Medina Celi ya queria venir en armar al dicho Colom en su villa 
del Puerto de Sancta María, y que no Ie quisieron dar licencia el Rey é Reyna Ca- 
th61icos para ello,>> G6mara, escribiendo más al vuelo, dice que centrambos duques 
tuvieron aquel negocio y navegacion por suefio y cosa de italiano burlador>>, La ver- 
dad es que todo esto se halla en el aire, por falta de documentos fehacientes. Si al- 
guno hay, más bien indica 10 contrario, Cuando, realizado el descubrimiento, todo 
el mundo se di6 á exagerar su participaci6n en él, también el Duque de Medinaceli 
sali6 reclamando parte en los provechos, porque había tenido en su casa dos afios å 
Col6n: c Yo tove en mi casa á Cristobal Colomo que se venia de Portogal y se que- 
ria ir al rey de Francia para que emprendiese de ir á buscar las lndias con su favor 
y ayuda, é yo 10 quisiera pro bar y enviar desde el Puerto (de Sta. María), que tenia 
buen aparejo, con tres 6 cuatro carabelas, que no me demandaba másj pero como 
vi que era esta empresa para la Reina nuestra Senora, escrebilo á Su Alteza desde 
Rota, y respondi6me que gelo enviase: yo gelo envié entonces, y supliqué á Su Al- 
teza, pues yo no 10 quise tentar y 10 aderezaba para su servicio, que me mandasc 
hacer merced y parte en ello, y que el cargo y descargo deste negocio fuese en el 
Puerto>> (I). La comedia de Lope indica, sin embargo, que la tradición contraria 
persistía á principios del siglo XVII, 
Nada hay que decir de otras particularidades de la comedia, porque en general 
va ceöida á las cr6nicas de Oviedo y Gómara, si bien muy superficialmente extrac- 
tadas. El viaje no era dramático de suyo, y del motín de los marineros poco partido 
podía sacarse. Las escenas de amor que pasan en América han sido tachadas de 
excesivo realismo, y aun de brutales y groseras, pero indican cierto conato de color 
local casi siempre frustrado, Lope adivin6 que la sorpresa mutua de indígenas y 
europeos, y el contraste de sus ideas y hábitos, podía ser una fuente de interés poé- 
ticoj pero poco versado en las cosas americanas, y trabajando, por otra parte, con 
gran descuido, apenas acertó á beneficiar ninguna de las preciosas indicaciones que 
h3Y en los primitivos historiadores y ge6grafos de lndias, limitándose á consignar 
algunos nombres exóticos de plantas, animales y utensilios, que, mezclados con otros 
enteramente europeos y desconocidos en el Nuevo Mundo antes de la conquista, 
forman la fauna y la flora más extravagante y abigarrada que puede darse: vicio 


(I) Número 14 de la colección diplomática de Navarrete, tome 11 de la Colecció/Z de los via- 
lCS y descubrimientos, páginas 22 y 23. 



CXII 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


común, por otra parte, en todos los poetas descriptivos de entonces, incluso en el 
mismo Pedro de ana, que no habfa salido de Chile yel Perú cuando compuso su 
Arauco domado, donde, sin embargo, la vegetación es enteramente fantástica y 
aprendida en los poetas italian os. Tampoco parece muy americano aquel areito que 
Lope hace cantar á sus indios en los desposorios de Tacuana, ni mucho menos la idea 
de hacerle acompanar con panderos; pero aun en esto se trasluce la continua pre- 
ocupación del canto y danza popular que Lope tenia, y que Ie fué de tanto auxilio: 


Hoy que sale el sol divino, 
Hoy que sale el sol; 
Hoy que sale de mañana, 
Hoy que sale el sol, 
Se juntan de buena gana, 
Hoy que sale el sol, 
DulcanquelHn con Tacuana, 
Hoy que sale el sol. 


Nuestro areito glorioso, 
Hoy que sale eI sol, 
Consagre el canto famoso i 
Hoy que sale el sol divino, 
Hoy que sale el sol. 


Como rasgo altamente cómico, pero que á la par demuestra feliz intuición del 
espíritu de los salvajes, puede citarse la ocurrencia del indio que, enviado por Pin- 
zón para llevar unas naranjas al p, Buyl, se come la mitad en el camino, y reconve- 
nido por el hurto con el testimonio de una carta que llevaba consigo, se figura que 
el papel ha sido su acusador, y cuando quiere repetir el hurto con unas aceitunas, 
entierra la carta para que no Ie vea, y sacándola luego muy satisfecho con su pre- 
caución, se asombra de que por ella Ie arguyan del robo (I). 
Algo hay, pues, en esta comedia que acredita el ingenio de su autor. Muy ende- 
ble es, sin duda, pero, al fin, obra de Lope, que nada hizo enteramente malo. Yen 
los anales de la literatura tiene la curiosidad de ser la más antigua producción dra- 
mática consagrada al descubrimiento del Nuevo Mundo, sin que ninguna de las pos- 
teriores la haya aventajado mucho ni en fidelidad histórica, ni en interés teatral, 
aunque por 10 común parezcan menos toscas y rudas en su traza, estilo yartificio. 
Claro es que, al decir esto, no me refiero al Cristóbal CO/Óll, de Comella (1790), 
que es quizá la más perversa entre todas las producciones de este infando autor, 
clavado por MoraUn en la picota de su såtira inmortal. Ni tampoco á aquella come- 
dia inglesa, The Colombus, de autor para mí desconocido, que el mismo D. Leandro 


(1) Cit6 ya con elogio estas chistosas escenas (aunque atribuyéndolas, por error de memoria, 
å la comedia de Los Guanches de Tenerife) el abate Marchena, en el discurso preliminar á sus 
Lecciones de Filosofía, Moraly Elocuencia (Burdeos, 1820), I, pág.7 2 . 



OBSERVACIONES PRELll\lINARES, 


CXllI 


vió representar en Londres en 1792, Y de la cual nos ha dejado esta chistosa cari- 
catura: 
<<Aparece CoI6n en la isla Espafiola con sus compafieros y soldados, y entre eUos 
un fraile que hace de capellán, y un inglés aventurero, que, como es natural, es el 
más galán, el más valiente y el más am able del mundo, Los indios se admiran y se 
aficionan de los nuevos hl1éspedes, y aI cabo de algunas escenas episódicas, resulta 
que los soldados de Colón se amotinan: él pone una lanza en eI suelo para que la 
atraviese, pasando de su parte, eI que sea honrado y leal; pero todos se van alotro 
lado y Ie abandonan, excepto el inglés, que (como se deja inferir) es más honrado y 
animoso que todos eUos, y se pone al lado de Co16n, dispuesto á resistir á todo el 
universo. No obstante, cargan de cadenas á Colón, y el inglés tiene que escapar en 
camisa, porque trataban ya de quemarle con otros cuantos por hereje, 10 cual da 
motivo á varias chuscadas contra el fraile y la Inquisici6n, porque aunque entonces 
ni los ingleses eran herejes, ni Ia Inquisición se había establecido, es menester que 
el patio se ría, y en efecto se ríe. EI tercero, cuarto y quinto actos se gastan en los 
amores del inglés con una india, en burlarse ésta de dos personajes grotescos espa- 
noles, de los cuales el uno es médico, y hacerles creer que los dos deben morir á un 
tiempo: el uno se hace el muerto, y el otro patalea y hace visajes, y el auditorio se 
complace infinito con esta caricatura de entremés, Para templar la risa grosera que 
esto excita, se trata de hacer un sacrificio al sol, siendo la víctima una de las sacer- 
dotisas del templo, Se dilata la ceremonia casual mente, y sobreviene una tempestad 
espantosa, y entre los true nos y rayos que la acompañan se ve desplomar una parte 
del templo, saliendo de entre sus ruinas la sacerdotisa destinada al sacrificio. En- 
cuéntrase con eUa un español, am ante suyo y amigo de Colón, que se había quedado 
en la isla; quiere llevársela, pero ella 10 resiste y vuelve á meterse en su prisi6n: 
llega el caso de que Ie van á asaetear, pero se oye ruido de batalla, los indios se 
asustan, y aparece Co16n, vestido de galán, trayendo varios presentes de Europa, 
premiado del Rey y vencedor de sus enemigos: la sacerdotisa se casa con su am ante 
espafiol, y la india que se burlaba del médico, con el inglés, Por el manuscrito de 
esta comedia dieron los cómicos al autor diez y seis mil reales: según todos los 
papeles públicos, ha sido una de las más concurridas y aplaudidas de cuantas se han 
representado en estos últimos años>> (I), 
En la colección de las obras de Juan Jacobo Rousseau figura una tragedia lírica 
en tres actos muy cortos, La Décollver/e dll Nouveau Monde, escrita en 1740, y no 
representada nunca, No tiene más cU,riosidad que el nombre de su autor, y aun así, 
pocos se habrán fijado en ella. Hizo, en cambio, mucho ruido, y es por varias razo- 
nes muy curioso, el Chris/oþ/le Colomb, de Nepomuceno Lemercier, representado 
en 1809, Lemercier, que era un innovador á medias, contradictorio consigo mismo 
y de fuerzas por todo extrema inferiores å la audacia de sus propósitos, llam6 á su 


(I) Obrrs póstu11las de D, Leatldro Fcmå1ldez de filorathl (Madrid, 1867), t, III, págs, 18 3 
y 18 4, 


"-I 


11 



CXIV 


OBRAS DE LOPE DE VEGA. 


pieza comcdia Izistórica shaksþirimza, y tuvo el arrojo de violar las unidades de 
lugar y tiempo, que, en verdad, eran incompatibles con tal asunto. Hizolo por me- 
dio de un hábil escamoteo, presentando siempre å ]a vista del público la carabela 
de Colón, con 10 cual el viaje se efectúa sin cambio de escena, salvándose en apa- 
riencia el ridiculo precepto, al mismo tiempo que se Ie conculca en 10 sustancial, El 
recurso era ingenioso, pero la pieza fué silbada, y quizá 10 merecía por otros con- 
ceptos. El tumulto fué tan espantoso, que se convirti6 en batalla campal, y un hom- 
bre qued6 muerto en el teatro, y otros muchos salieron magullados y contusos, en 
obsequio á la Poética de Boileau y á las tres unidades, En cambio, el carácter semi- 
rromántico de la pieza la hizo grata á Guillermo Schlegel, que en su Curso de litera- 
tura dralllâtica (lección 12) encuentra en ella verdadero sentimiento del arte. aun- 
que reconoce la debilidad de la ejecuci6n (I), 
En estos últimos ai10s el dominico P. Lhermite ha compuesto, con el titulo de Co- 
IfJmb dans les fers, un drama de notable mérito poético, pero infiel á la historia en 
muchas circunstancias. Como ya 10 indica su titulo, no tiene por argumento el des- 
cubrimiento de América, sino la prisión de Colón por Bobadilla, que, por cierto, 
muere asesinado al fin de la pieza. Como era de rigor en tal asunto, salimos bastante 
malparados los espall01es, á quienes Colón califica de horda desde el segundo verso. 
Es obra también de relativo mérito, aunque excesivamente melodramãtica y llena 
de efectos vulgares, no menos que de absurd os históricos, el Cristoforo Colombo 
de Pablo Giacometti, que en dos partes y diez actos abraza toda la historia del hé- 
roe, Jorge Briano, maestro de Silvio Pellico, hizo representar en Turin, en 18 4 2 , 
la primera parte de una trilogia colombina, y aun del mismo Silvio se dice que habia 
empezado á trabajar un poema dramático sobre este argumento, Melodramas liricos 
hay varios, comenzando por el de Pradelini, Colombo ovvero f Ind,'a scoþerta, que 
se remonta á 1691, Uno solo merece citarse, siquiera por ser de quien es, aunque 
no tenga mucha fama entre sus libretos: el Colombo de Félix Romani, mÍ1sica de 
Morlachi, estrenado en Génova en 1828. Otras tentativas italianas son tan infelices, 
que s610 en una nota bibliográfica pueden recordarse (2). En uno de estos dramas, 


( I) Apenas es digno de menci6n un melodrama en cinco actos y ocho cuadros, de Mestépès 
y Eugenio Barré, CllristoPhe Colomb, estrenado en Paris en 1861: obra de mero aparato y bam- 
bolla teatral. 
(2) Parece ser la más antigua una comedia de las llamadas en Italia del! arte, es decir, impro- 
visadas, que se represent6 en Génova en 1708, A ella siguieron una de Pedro Chiari, que se ha 
perdido, y las dos de Francisco Cerlone, II Colombõ nellc Iudie y Gli Empi pUlu'ti, ossia il ri- 
torno di Colombo ncl Messico (I). 
De 18 3 0 es otro drama de gran espectáculo, de Gherardi d'Arezzo, Añádanse el monólogo de 
Gazzoletti, Le ultÙne ore di Colombo; la comedia de Garassini, Lanaiuolo 0 marinaio?; el melo- 
drama lírico de Pollezi, Colombo jallciullo, y otros varios libretos, de los cuales el más reciente 
es el de Luis Illica, música de Franchetti ( 18 9 2 ), 
De la mayor parte de estas obras se da raz6n en el libro de P. Carboni, Cristoforo Colombo 
nel tealr.J (Milán, 1892), trabajo superficial, pero curioso, 



OBSERV ACIONES PRELI:\IINARES, 


c},.v 


el de Francisco Cerlone (poetastro napolitano del siglo pasado), Colón hace la con- 
quista de .Méjico, é impone al Nuevo :\lundo el nombre de América, Otras versan 
sobre la infancia de Colón, que quiere hacerse marinero á pesar de sus padres, Con 
éste y otros pueriles modos se ha intentado rejuvenecer una materia que parecia 
exhausta, aunque en realidad esté casi virgen. 
Nada puedo decir de los dramas ale manes de Federico Rückert (1845) y de Ale- 
jandro Dedekind (1892), porque no los he vista; pero el de RÜckert, eminente poeta 
lirico,.algo bueno debe de tener, aunque sus condiciones nativas no fuesen las más 
adecuadas para el teatro. 
En España, finalmente, ademås del Cristóbal Colón de D, Juan de Dios de la 
Rada y Delgado, que se representó con algún éxito en el teatro de Novedades de 
Madrid, en 1863, y de otras producciones menos extensas (I), es sabido que el des- 
cubridor del Nuevo Mundo interviene mucho en el drama de D. Tomås Rodriguez 
Rubi, Isabella Católt:ca, que nos abstendremos de juzgar en obsequio å la memo- 
ria de aquel respetable compañero é ilustre autor dramático, que en la comedia 
propiamente dicha obtuvo merecidos triunfos, 
Numerosas son, como se ve, las tentativas dramåticas de que Colón ha sido ob- 
jeto, pero no es seguro que ninguna de ellas (aunque estén å veces mejor concerta- 
das y escritas, como era de presumir, dados los progresos de la técnica teatral) 
saque grandes ventajas poéticas å la de Lope, con ser tan ruda y tosca, y segura- 
mente una de las peores de su inmenso repertorio. En ella, por 10 menos, el descu- 
brimiento estå entendido á la española y con sentido común; hållanse indicados 
algunos rasgos del verdade:-o carácter de Colón; la historia estå tratada con gran 
simplicidad y llaneza, y los candorosos yerros que hay nada tienen que ver con las 
groseras falsedades y artificios novelescos que tanto abundan en las adocenadas 
producciones de la literatura colombina, La verdad es que hasta ahora, ni en el 
teatro, ni en la epopeya, ni en la poesia lirica (2), å pesar de grandes esfuerzos y de 
fragmentos muy felices, ha logrado su digna y total glorificación aquel hecho 
portentoso, que Francisco Lõpez de Gõmara llamaba en 1552 cIa mayor cosa, des- 
pues de la creacion del mundo, sacando la encarnacion y muerte del que 10 crió>>. 
No son los asuntos más fértiles para el arte los que en la historia se presentan con 
más realce y atractivo, Regularmente acontece 10 contrario. De una tradición obs- 
cura, de una anécdota local, de una copla de cuatro versos, brotaron las maravillas 


(I) Tales son: cj Tierra!>>, cuadro lírico-dramático de D. Jose Campo Arana, música de don 
Antonio Llanos (1879); La tilti11lCl hora de Co!ón, cuadro dramático, en catalán, de D. Victor 
Balaguer (1868); Co!ó/Z y d Jlldio Errallk, pOl' D. Eugenio Sánchez de Fuentes, y seguramente 
otras que no recuerdo, 
(2) No hablaré de estas manifestaciones, tanto pOl' ser muy numerosas, y en cierto modo 
ajenas de mi plan, cuanto pOl' haber tratado ya de ellas con selecta erudición y recto juicio el 
joven y distinguido escritor americano D, Calixto Oyuela, en su estudio Co!ón y!a Poesia, in- 
serto en la revista madrileña E! Centmario en J 89 2 . 



CXVl 


OBRAS DE LOPE DE VEGA. 


de Peribâiiez, de EI C01lle1ldador de Olmedo, de Fuente Ovejuua, de La Estrella 
de Sevilla, de E! rey D, Pedro en Madrid. Y de la in mensa realidad histórica de 
los viajes de Colón, nadie, ni el mismo Lope, pudo sacar nada, porque la historia 10 
habia agotado todo (I), 


XL-LAS CVENT AS DEL GRAN CAPITAN, 


Texto de la Parte 23 (póstuma) de Lope (1638). Es seguramente comedia de sus 
últimos aflos, y trazada para halagar á su patrono el Duque de Sessa, descendiente 
del in mortal conquistador de Nåpoles, Pro mete al fin una segunda parte, que pro- 
bablemente no llegó å escribir. 
Si grandes dificultades ofrecia para el teatro el descubrimiento del Nuevo Mundo, 
no eran menores las que presentaba la figura enteramente histórica del Gran Capitån. 
Hechos y personajes tales exceden el marco de la escena, y quedan desnaturalizados 
y empequeiiecidos cuando se 10s arranca de las páginas de una crónica, que es el 
más digno pedestal de su grandeza. Lo cual en nada contradice la profunda senten- 
cia aristotélica que de clara la poesia cosa mås grave y filosófica que la historia, antes 
la confirma y robustece, mostrando cómo la poesia abdica de su dignidad y dege- 
nera de su intrinseca virtud, cuando, en vez de inspirarse en la historia, la copia é 
intenta sustituirla, No son incompatibles la verdad poética y la historia, antes suelen 
coincidir, y poesia es la historia å su modo; pero tal congruencia ha de buscarse no 
en el material detalle de los hechos, sino en la intuición del alma de 10 pasado, que 
se manifiesta mejor á los ojos del artista en la penumbra de la leyenda que en la 
plena luz de la historia, Las épocas remotas donde hay que reconstruirlo casi todo, 
los personajes vaga é imperfectamente conocidos, atraen la fantasia con el prestigio 
delmisterio, y están convidando al poeta para que cumpla su oficio de vate, desci- 
frando 10 arcano, entreviendo 10 porvenir, y mandando juntarse de nuevo å los hue- 
sos insepultos. Cuando la historia calla ó habla á medias, toca al poeta completarla 
é interpretarla: cuando la historia cercana å nosotros tiene todo el rigor y certeza 
de los documentos diplomåticos, de be enmudecer la poesfa si no quiere parecer in- 
ferior á su hermana. Quizá en ninguna parte como en el riquisimo teatro histórico 
de Lope de Vega puede estudiarse la diferencia entre ambos procedimientos, yel 
opuesto resultado que dan, aun manejados por un mismo poeta, å quien en dotes 


(I) Son numerosos los juicios sobre est a comedia de Lope, Además de los de Grillparzer 
(Studien, 80-82), Klein (x, 54 y siguientes) y Schaeffer (I, 107) hay que mencionar los varios 
que se publicaron en España con ocasión del centenario del descubrimiento de América, entre 
los cuales merecen particular recuerdo el de D, Antonio Sánchez Mog-uel (en su libro Espa- 
ña y América, 1895, páginas 87-99), el de D. Juan Pérez de Guzmán (Colón en el teatro de Lope 
de Vega, inserto en un número extraordinario del Memorial de Artilleria), y el de D. Joaquín 
Hazañas y la Rúa, en la Revista cOllte1Jlpo,-ánea, 15 de Agosto de 1898, 



OBSER\' ACIONES PRELlMINARES, 


CX \ II 


dramáticas no ha aventajado nadie. Compárense sus leyendas con sus crónicas , y se 
palpará la exactitud de 10 que venimos diciendo, Cuando el poeta vuela con suspro- 
pias potentísimas alas, y sólo pide á la tradición un nom bre, un hecho, el tema de 
una canción popular, se encumbra á las más altas esferas del arte, produce criaturas 
vivas que con las del gran trágico inglés pueden equipararse, y alcanza no sólo la 
verdad poética, sino la verdad histórica intima y sustancial. Cuando calca servil- 
mente la historia, produce crónicas dialogadas, infonnes, sin unidad orgánica y sin 
espiritu de adivinación histórica. 
No es, sin embargo, Las Cuentas del Grall Caþitáll una de las obras más irre- 
gulares de su género. Escrita en la vejez del poeta, no sólo tiene la corrección de 
estilo pro pia de sus últimas obras, sino una acción bastante sencilla, que en reali- 
dad se concreta á un momenta solo de la vida de Gonzalo, Lope comprendió esta 
yez que las grandes campañas de su héroe, la conquista de Nápoles, los triunfos de 
Ceriñola y el Garellano, que cambiaron la faz del arte de la guerra en el Renaci- 
miento, no eran materia dramática, sino épica. Prescindió, pues, de batallas y ase- 
dios, yen vez de una comedia de espectáculo, hizo una comedia anecdótica, basad a 
en el dicho vulgar de las cuentas, en el hecho histórico del viaje del Rey Católico 
á Nápoles en 1506, yen las infundadas sospechas que tuvo de la lealtad de Gonzalo, 
y que fueron labrando en él hasta engendrar el desvio con que Ie trató en los últi- 
mos años. 
El fondo histórico de esta comedia, que se reduce á la entrada del Rey en Ná- 
poles, puede estar tom ado de la Corónica llamada las dos Conquistas del reyno de 
Náþoles (I), voluminosa compilación de autor anónimo, que por un fraude editorial 
fué atribuida á Hernán Pérez del Pulgar, autor de otra crónica ó más bien Breve 
slim a de los hechos del mismo glorioso caudillo, Las Cllentas son una invención 
vulgar, pero, según acontece con todas las anécdotas famosas, tiene ésta cierto valor 
simbólico como censura de la parsimonia y suspicacia del Rey Católico, y pudo te- 


(I) Corónica llamada las dos Conquistas del reyno de Nápo/es, donde se cuentan las altas 
'Y heroycas virtu des del sereníssimo P1 íncipe Rey don Alonso de Aragon. Con los hechos y haza- 
ñas 11laravillosas que en paz y en guerra hizo el Gran Capitan Gonzalo Hemandez de Aguilar 
y de Cordoba, Cõ las claras y notables obras de los Capitanes don Diego de Mendoza y don Hugo 
de Cardona, el conde Pedro .Navarro, Diego Garcia de Paredes y otros valerosos capitanes de su 
ticmpo..... 
cFui impressa la presente corónica general del gran Capitan.- a honor y gloria de dios..... en 
la muy noble y leal ciudad de Zaragoza m casa de Agustin .
fillan, impresor de libros, Acabosc 
á quin:Je dias del mes de Setiembre de mil" quinientos y cinquënta y nueve años.>> Folio. Letra 
gótica, 
Hay otras ediciones: de Sevilla, 1580 y 1582; Alcalã de Henares, 15 8 4. 
Pero todavía tuvo Lope más presente el Libro de la vida y chronica de Gonzalo Hernande:; 
de Cordoba, llamado por sobrenombre el Gran Capitan. For Pablo ,"ovio, Obispo de Nocera. Agora 
n"tevamente traduzida elz Romance Castellano por Pedro BIas Torrellas, Anvers, por Gerardo 
Spelmamzo, 1555. 8, 0 



CXVlII 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


ner algún fundamento en quejas que ciertos oficiales del Tesoro presentasen contra 
Gonzalo. De todos modos, el origen de la conseja no puede ser mås sospechoso, 
siendo el primero que alude å ella un historiador de tan poca conciencia y veraci- 
dad como Paulo Jovio (I), 
La escena de las cllentas es la culminante y la mejor de la obra de Lope, que pa- 
rece compuesta exclusivamente para ella. Estå llena de chiste, desenfado y ligereza 
cómica, sin mengua de la dignidad del héroe, La parte grotesca pónese á cargo del 
Sansón extremeflo Diego Garcia de Paredes, protagonista de otra comedia de Lope 
que examinaremos después. En una y otra se conservan los rasgos capitales de la 
verdadera fisonomia de aquel hercúleo soldado; pero no puede negarse que su fie- 
reza y desgarro, sus continuos retos, provocaciones y pendencias, degeneran mu- 
chas veces en fanfarronada, siempre grata al populacho, y lindan con la caricatura, 
en la cual dió de bruces Cañizares al refundir esta comedia de Las Cuen/as. 
El caråcter episódico de la pieza traia el inconveniente de no poder presentar al 
Gran Capitån en situaciones heroicas, sino en la obscura lucha contra los amaf10s de 
la envidia; pero asi y todo, consigue el poeta hacer descollar su arrogante figura so- 
bre todas las que Ie rodean, y presentarle siempre con nobleza, decoro y majestad; 
inaccesible å los golpes de la ad versa fortuna y å los halagos de la próspera; pru- 
dente, comedido y discreto; con aquella mezcla de sagacidad y energia que era la 
base de su carácter, y que hizo de él no un paladin insensato y romántico, sino uno 
de los primeros hombres modernos. En cambio,la figura de D, Fernando el Ca/ó/ico 


(I) <<Habia Gonzalo Hernandez en aquellos dias burlado de la diligencia y curiosidad de 105 
thesoreros envidiosos, á él enojosos y pesados, y al Rey poco honrosos, que siendo llamado 
como á juicio para que diesse cuenta de 10 gastado en la guerra, y del recibo de las rentas 
del reyno, 10 qual estaba asscntado en la thesoreria, y mostrando ser muy mayor la entrada 
que no era 10 gastado, respondió severamente que él traeria otra escriptura muy más auténtica 
que ninguna de aquellas, por la qual mostraria claramente que avia mucho más gastado que 
recebido, y que queria que se Ie pagasse todo el alcance de aquella cuenta, como deuda que la 
devia la cámara real. El dia siguiente presentó un librillo, con un título muy arrogante, con 
que puso silencio á 105 thesoreros y vergüenza al Rey, y á todos mucha risa, En el primero ca- 
pítulo assentó que avia gastado en frayles yen sacerdotes religiosos, en pobres y monjas, las 
quales continuamente estaban en oracion rogando á nuestro señor Dios, y á todos 105 Santos 
y Santas que Ie diessen vitoria, Dozientos mil setecientos trcynta y seis ducados y nueve reales, 
En la segunda partida assentó: Sdtclentos mil quatrocientos noventa y cuatro ducados, secre- 
tamente dados á 105 espías, por diligencia de 105 quales avia entendido 105 designios de 105 
enemigos, y ganado muchas vitorias, y final mente la libre posession de un tan gran Reyno. 
Entendida el Rey la argutia, mandó poner silencio al infame negocio, Porque, cquién seria aquel 
si no fuesse algun ingrato, ó verdaderamente de baxa y viI condicion, que buscasse 105 deudo- 
res, y quisiesse saber el número de 105 dineros dad os secretamente de un tan excelente Capitan? 
El Rey determinó de p
rdonar á Gonzalo Hernandez todas las cosas passadas, y confirmar todo 
10 que avia dado y repartido, y de olvidar toda la sospecha que avia tenido en 10 de aspirar 
á el Reyno.>> 
(Paulo Jovio, traducido por Torrellas, págs. 102 y 103,) 



OBSERV ACIONES PRELlMINARES, 


CX!X 


queda injustamente rebajada en la obra de Lope, por una especie de prevención é 
inquina que no ha sido rara en los escritores castellanos. 
Ocupan gran espacio en esta comedia los amorios de un fabuloso sobrino de Gon- 
zalo de Córdoba, llamado D, Juan de Toledo, con una dama italianaj pero aunque 
este episodio se dilate demasiado y quebrante la unidad de interés, sirve para mos- 
trar en acción la magnanimidad del Gran Capitån en casos de honra que atañen Ú 
su pro pia sangrej y está ademås artificiosamente enlazado con la acción principal 
mediante la intervención de los dos italianos émulos y calumniadores de Gonzalo 
en la corte del Rey Católico, 
En suma, el drama no es vulgar y está bien escrito, pero no corresponde á la glo- 
ria del héroe, de la cual dijo con razón Quintana que <<hasta ahora está depositada 
con mås dignidad en los archivos de la historia que en los ecos de la poesia>>. 
Y en efecto, el Gran Capitán ha sido siempre poco afortunado en esto de en con- 
trar dignos cantores de sus hazañas, El poema latino de Cantalicio, Dc bz"s receþta 
Parthenoþe, impreso por primera vez en 1506 Y galardonado por el héroe mismo, 
tiene mås curiosidad histórica que poética, pero asi y todo es menos infeliz que los 
dos únicos poemas castellanos del mismo asunto que por el momento recuerdo. Uno 
de estos poemas, el mås moderno, la Neaþolz"sea (1651), de D. Francisco de Trillo 
y Figueroa, poeta gallego recriado en Granada, nada sirve para la historia, como 10 
indica ya su fecha tan remota de la de Gonzalo de Córdoba, y nada vale pOética- 
mente, puesto que Trillo y Figueroa, ingenioso yameno en las burlas, cultivador 
feliz de la poesia ligera, hasta confundirse á veces con Góngora el bueno, resulta, 
cuando quiere embocar la trompa épica, uno de los más furibundos, enfã'ticos y pe- 
dantes secuaces de Góngora el malo, sin ningún acierto que compense sus innume- 
rabIes desvaríos. 
La Historia þartlze/loþetl del sevillano Alonso Hernåndez (1516), libro muy 
raro, aunque bast ante conocido y citado por nuestros eruditos, tiene siquiera la 
ventaja de estar escrito con más llanezaj y la ventaja todavia mayor de ser obra de 
un contemporåneo, que pudo recoger la tradición viva y la impresión directa que 
habia dejado el gran caudillo en los ånimos de los españoles, á quienes hizo árbitros 
de Italia. Y aunque el monumento no sea, ni con mucho, digno de su nombre, pues 
dificilmente se hallarán en castellano peores versos, hay que reconocer 10 sincero 
de la admiración que el poeta sentfa por su héroe, y que da cierta viveza y frescura 
á su testimonio, muy distinto del entusiasmo puramente retórico que å larga distan- 
cia de los sucesos podia sentir Trillo y Figueroa ó cualquier otro zurcidor de can- 
tos épicos, de los que han sido en todos tiempos plaga de nuestra literatura, 
Compuesta la Hz"storÙl þarthenoþea en los primeros años del siglo XVI, pertenece 
todavia, por el gusto y por el metro, á la escuela del siglo anterior (I). Es un poema 


(I) Historia parthenopea dirigida alillu- I strissimo y muy reverëdissimo Selìor don bernal- 
dino de earavajal Cardenal de santa Cruz eõpuesta por el muy I eloquente varon alOllS0 henÚid,:s 
cle- I rigo ispalësis protkonotario de la sane I ta Sede apostolica dedieada e1l loor dellillits- 



ex x 


OBRAS DE LOPE DE VEGA. 


medio histórico, medio alegórico, en estancias de arte mayorj una deliberada imita- 
ción de las Trescientas de Juan de Mena, pero seguramente una de las obras màs 
infimas de su género. Para colmo de desgracia, estå llena de italianismos que desfi- 
guran no sólo la construcción, sino hasta 10 material de las palabras, dando allibro 
catadura extranjeriza, como de autor mal versado en la lengua castellana, yeso que 
él se preciaba de haberse <<esforzado con la profundidad de los sesos interiores y 
con los nervios de las cosas grandes de alzar y expolir la lengua de la hispana musa>>, 
Salvo las visiones y la máquina mitológica, todo 10 que en este poema se contiene 
es materia rigurosamente histórica, que el autor de ningún modo podia alterar, tra- 
tåndose de acontecimientos contemporåneos y tan famosos. Todo el gasto de in- 
vención que se Ie ocurrió fué resucitar al cantor Demodoco de la o disea , para ha- 
cerIe referir á Ulises la conquista de Nåpoles, Con esto y una aparición de Palas 
Atenea á los Reyes Cató]icos y una desconcertada imitación dellibro I de la Eneida, 
haciendo que Eolo, å ruego de Neptuno y de las ninfas marinas, presididas por Ga- 
latea, levante furiosa tempestad contra las naves del Gran Capitán, y las ponga å 
punta de anegarsej y un viaje todavia más disparatado que por el reino de Nápoles 
emprende !\Iercurio, hospedåndose, como personaje de tanta cuenta, en casa de la 
Duquesa de ::\1iIån, y siendo obsequiado por el Duque de Calabria con un juego de 
cañaSj con éstos, digo, y otros tales episodios quiso amenizar la narración histórica 
para que las musas no se quedasen sitz7nmdas, trz'stes y malencónicas. 
Otra obra poética hay dedicada al mismo egregio caudillo, y en la cual se hace, 
aunque de paso, alguna conmemoración de sus hazañas, Tal es ellibro que lleva el 
titulo de Las valencianas lamentaciones y tratado de la þartida del ánima; su au- 
tor, el cordobés Juan de Narvåez, que Ie tituló asi por haberle compuesto en Va- 
lencia, don de á principios del siglo XVI enseñaba letras humanas (I), Intercalado en 
las Lamentaciones hay un elogio del Gran Capitán que tiene cierta importancia his- 
tórica, porque en él parece responder el poeta á las sospechas de infidelidad que tan 
injustamente circularon contra Gonzalo, acusandole de querer alzarse con el reino 


trissi11l0 Señor don gonçalo her- I nandes de cordova duque de Terra' I nova graIl Capita1Z de 
los muy altos Reyes de Spatia, 
(AI fin:) Impresso en Roma por Macstre Stephano Guillm de Lo- I reño año de nuestro Reden- 
tor de mill y quiniC1ltos XVI I á los diez y ocho de Setiembre, Folio. 
-Neapolisea, poema heroyco y panegírico; al Gran CaPitan Gonzalo Fernandez de Cordova, 
por D. Fratlcisco de Trillo y Figueroa. Granada, Ealtasar de Eolival y Francisco SatIC!zeZ, 
1651. 4. 0 Poema en oetavas y en oeho libros, 
(I) EI original de este poema perteneció á la bibliotcca del Conde del Aguila, y está hoy en 
la del Cabildo de Sevilla (vulgarmente Hamada ColombÏ1la, aunque contiene libros de muy di- 
versas procedencias). Ha sido recientemente impreso en beHa edición de corto número de 
ejemplares: 
-Las valmcianas lammtaciones y el tratado de la pat1ida del ánima, por Juan dl Nar- 
váez, con utI prólogo de D. Luis Jlontoto..... Publicalosþorprimera vez laExcma, Sra. D," JJaria 
del Rosario Massa" Cmldau de Hoyos, Sevilla, imp. de E. Rasco, 1889,4,0 



OBSER v ACIOr\F.5 PRELIIIIINARES, 


CXXI 


de Nåpoles, dos veces conquistado por él. <<A 10 cual me movió (dice Narvåez en 
su preåmbulo) una bårbara opinion y cognoscida invidia, que de la boca de algunos 
en mis orejas et aun en mi ánima, muchas veces, andando por estas partes ha to- 
cado," Oesgraciadamente, los versos no corresponden aquí al noble prop6sito del 
autor ni å la excelsitud del héroe, y son de los mås flojos de la obra. 
Creo inútil mencionar el GOllzalz'e de Cordoue, novela del caballero Floriån, muy 
leída å fines del siglo pasado (I); porque el afeminado y sentimental Gonzalo que en 
este ridículo libro se representa, suspirando de amor å ]as plantas de una mora, y 
acometiendo mil aventuras extravagantes, no es ni prójimo siquiera del gran estra- 
tégico del Renacimiento que en las ciénagas del Garellano y ante los muros de 
Gaeta fijó para más de un siglo la rueda del predominio militar de España, Con ser 
tan insulsa y puerilla rapsodia de Florián, descúbrese en ella la mala y torcida in- 
tención de hacer olvidar los verdaderos triunfos de Gonzalo, tan duros para la vani- 
dad francesa, sustituyéndolos con quiméricas empresas contra moros de cartón. 
lncidentalmente hemos mencionado Las Cllen/as del Grall Caþitâll, comedia 
que D, José de Cañizares compuso en los postreros afios del siglo XVII, å los trece 
6 catorce de su edad, según tradici6n consignada por el diligente historiador de los 
Hi/os illls/res de Jladrid, Alvarez Baena, Tal precocidad, aunque tenga trazas de 
fabulosa, no sorprende del todo cuando se repara que esta comedia, 10 mismo que 
otras de Caflizares, es un descarado p]agio de Lope, de quien no sólo copia los ]an- 
ces, sino gran número de versos, pero estropeándolo to do con el pedestre y choca- 
rrero gusto propio de su tiempo. Así desfigura el carácter de Diego Garcia de Pa- 
redes, convirtiéndole en un guapo ó valentón de oficio, digno de ser cantado en 
rom
nces de ciego, y Ie hace objeto de las burlas de un gracioso llamado Pelón, 
Así, en la escena de las cuentas, añade varias partidas que son otras tantas bufona- 
das indignas de ponerse en boca del Gran Capitán: diez mil ducados en guantes de 
ámbar para evitar la infección de los cadåveres; medio mill6n de aguardiente para 
emborrachar á las tropas antes de la batalla; ciento setenta mil ducados para re- 
parar las campanas que se rajaron repicando en celebridad del triunfo. Estas maja- 
derías y otras que omito gustaron mucho, y la pieza de Cañizares suplant6 fácil- 


(I) Tuvo esta novela la inmerecida suerte de encontrar un buen traductor español para Ja 
prosa, y otro mejor todavia para los versos intercalados en ella: 
- Gon:!alo de Córdoba ó la C01lqztÏsta de Granada, escrita por el caballero Florián, Publkala 
ell español D, Juan López de Peiialver, Segzmda impresión,l\Iadrid, 1804, Tres tomos en 8. 0 Los 
versos son de Cienfuegos, á quien ellibro está dedicado, y que en él encontró argume:1to para 
su mejor tragedia, Zoraida, 
En la parte morisca, ellibro de Florián está fundado en las Gut'rras civiles de Grallada, pero 
con muchos más anacronismos y disparates, y con absoluta falta de color local. Parece imposi- 
ble que sea de la misma mana un epitome de la historia de los árabes que acompaña á la no- 
vela; trabajo superficial, pero de 10 menos malo que en aquel tiempo podia escribir quien no 
fuese arabista, Florián confiesa que en esta parte Ie ayudó mucho su amigo D, Juan Pablo 
Forner, 


XI 


11 



CXXll 


OBRAS DE LOPB DB VEGA, 


mente á la de Lope, conserv.indose en el teatro hasta principios de nuestro siglo, 
Pobre tributo pagó la musa romántica á Gonzalo de Córdoba, pues prescindiendo 
del absurdo papel que desempei1a en Isabella CatólÙ:a, de Rubi (donde aparece 
enamorado de la Reina), tampoco vale mucho El Grall Caþz'tán, drama en cinco 
actos y en veFSO, de D. Antonio Gil y Zárate, r('presentado é impreso en 1843, Gil 
y Zárate, poeta más estudioso que inspirado, y que sólo en una ó dos de sus obras 
traspasó los limites de la mediania, quiso imitar con poca imaginación y pocos re- 
cursos de estilo la libre forma de la antigl1a comedia histórica, y yendo á estrellarse 
en un escollo que ya Lope habia tenido el buen instinto de evitar, acumuló en una 
serie de diálogos bastante in conexos Ios principales hechos de la vida de Gonzalo, 
poniendo en escena la batalla de Cerii101a, el desafio de Barleta, la partición del 
reino de Nápoles, El estilo es incoloro y á veces declamatorio; la versificación, to- 
lerable. En la escena de las cuentas y en el carácter de Diego Garcia de Paredes, 
se conoce que tuvo presente la comedia de Cai1izares, pero no la mejoró gran cosa. 
Es singular que este drama, el último en orden de tiempo y debido á un poeta de 
fantasia tan yerta, á quien su nativa inclinación llevaba al clasicismo académico, 
sea el más desordenado de todos en su plan, el más irregular en su estructura y el 
que tiene mayor número de personajes y de incidentes heterogéneos. 


XII,-EL BLASÓN DE LOS CHAVES DE VILLALBA. 


En la primera lista de El PeregrÙzo, tiene por único titulo Los Chaves de Vi- 
llalba. El manuscrito autógrafo de esta comedia, fechado en Chinchón á 20 de 
Agosto de 1599, existía á fines del siglo pasado en el archivo de la casa ducal de 
Sessa. Ignoro su paradero actual, pero en la Biblioteca Nacional existe una copia, 
sacada en 1781 por D, Miguel Sanz de Pliegos, archivero de aquella casa. Es docu- 
mento importante, no sólo porque mejora en algunas cosas el texto de la Parte X 
de Lope (1618), en que esta comedia salió impresa, sino porque nos da razón de las 
raras alteraciones que en ella mandó hacer la censura. Tratábase en la comedia de 
las guerras de Italia entre franceses y espai101es: llevando los nuestros la mejor 
parte, como la lIe varon en la realidad histórica, y no escaseaban conceptos hos- 
tiles y ofensivos para el amor propio de nuestros vecinos, Viviase en paz con 
éstos desde 1598, fecha del tratado de Vervins; acababa de subir Felipe III al 
trono, y el Duque de Lerma, que en su nombre gobernaba, era pacifico por tempe- 
ramento y por cálclllo, Comllnicóse, pues, no sabemos por quién, orden al secreta- 
rio Tomás Graciãn Dantisco, censor de esta co media , para que no la dejase repre- 
sentar sin que se hiciesen en ella algunos cambios, <<por tocar en la historia que to- 
caba>>, y tanta importancia se dió al caso, que hubo una representación previa de la 
pieza, enmendada, en casa de un Consejero de Castilla, ellicenciado Tejada, con 
asistencia de D, Pedro de Tapia, D, Juan Ocón y otros consejeros, Y del célebre 
predicador de S, 1\1., Dr, Terrones, los cuales la aprobaron y dieron par buena des- 



OBSERV ACIONES PREL:\IINARES. 


CXXIII 


pués de examillada, Este ensayo, que se verificð l:n la noche del sãbado 30 de Di- 
cielllbre de 1600, muestra la atención que entonces se concedia á las cosas de tea- 
tro y el aprecio que ya se hacia del talento de Lope de Vega, todavia muy joven (I), 
Difícil era enmendar una comedia enteramente histórica y curos personaies 
eran conocidos de todo el mundo. Redújosc todo å poner albanés en vez de fran- 
cés, y Albania en vez de Frll1záa, sin reparar que muchas veces se destruía el verso; 
y se disfrazaron un poco algunos nombres y apellidos, escribiendo Oristáll por Guz- 
mrlJl, rey Enrique por rey Fadrique (de Nápoles), DioJlís por Luis dl/odécimo (de 
Francia), Pero como al mismo tiempo quedaban otros muchos sin alteración, resnltó 
un galimatías, que hemos procurado remediar en esta edición, restableciendo el 
primitivo texto, 
Es comedia genealógica, de poco valor, como casi todas las de su género, Estå 
fundada en una anécdota, probablemente fabulosa, que Lope hubo de recoger de la 
tradición oral, porque no la he encontrado en ningún libro de historia, ni siquiera 
en la obra manuscrita de D. Juan Duque de Estrada sobre el linaje de los Cha- 
ves (2), EI mismo Lope es quien la refiere de este modo en las notas å su no vela 
pastoril La Arcadia, que publicó un año antes de escribir la comedia: 
<<\TiIIalv3., ó Chaves de Villalva, fué un caballero espanol, natural de Truxillo, 
cuya valerosa hazaila, tan digna de memoria, pasó así: 


(I) En la página última de esta comedia se lee: 


c Licencias de los jueces eclesiásticos, 


>>Examínese esta comedia y los entremeses y cantares por el Secretario Tomás Gracián 
Dantisco, y dé su censura, Madrid, á 16 de Diciembre de 1600,. 
c Habiendo visto esta comedia, y reparado en ella, conforme á la orden que se me tiene 
dada, por tocar en la historia que toea, eI señor licenciado Tejada mandó que se diese la 
muestra de ella en su casa, la cual se representó el sábado en la noche, 30 de Diciembre 
de 1600, en presencia de dicho señor y de los señores Pedro de Tapia, don Juan Ocón, del 
Consejo de Su Majestad, y otros Consejeros, con el doctor Terrones, predicador de Su l\1a- 
jestad, de 10 cual resultó que mudada como está se aprobó, y que para dar licencia se mandó 
pusiese esta relación; y conforme á 10 que se resolvió, podrá vuestra merced ser servido de 
firm aria, En !\ladrid, á 2 de Enero de 1601.- Tomás Graciáll Dantisco. >> 
cE<;ta comedia se pnede representar, eonforme á la censura de arriba, Fecho en Madrid 
á 2 de Enero de 1601. 
. t,o tiene esta comedia cosa alguna por donde no se pueda representar,-Fray Jlalluel 
Coalla.. 
cPo:I ráse representar, - Juan Gra1lados.>> 
c Podráse representar en virtud de aprobación del Ordinario. 1,0 de ß1arzo de 1607,- JeróllÙJlO 
Villasallte, . 
(2) Discursos del origm y dejÙzicióll de la nob/em, con la descendmcia de la ilustre casa de 
Chavt's, por D. Jl
an Duque de Estrada, Alllmo. Sr, D. Juall de Chaves" J.IC1ldoza y Sotoma- 
yor, del Consejo Real de Castilla y de la Cámara, y PrcsÙknte Gobcrnaror del COllsejo de las 
Ordmes, C\lanuscrito de la Biblioteca I'\acional.) 



CXXI'v 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


>>Cuando el rey Charles de Francia passó å Italia con ånimo de hacerse senor de 
ella, dåndole entrada por Milan el duque Esforcia, un caballero Valon, hombre de 
grandissimas fuerzas é igual soberbia, que venia en su exército, llegando el Rey á la 
sagrada ciudad de Roma, cabeza dellllundo, sill a de la Iglesia, puso carteles por las 
calles, en que sustentaba que el rey Charles era el mejor y mayor Rey del mundo, 
á uno, å dos, y á tres en desafio, Estaban entonl:es en la corte romana el Embajador 
y algunos Espafioles sentidos desta afrenta, pero con menos ånimo de la satisfaccion 
que Chaves de Villalva, el cual, aunque era muchacho, con ånimo verdadero espa- 
ñol se opuso al Valon soberbio, como otro tierno David al Filisteo gigante, susten- 
tando y defendiendo que el rey Don Fernando V, que å la sazon 10 era de Espana, 
era y se debia llamar ellllayor y mejor del mundo, Aplazado el desafio, y asistiendo 
å la estacada el Rey y todo su francés exército, con 10 noble de la Caballeria ro- 
mana, pobladas de damas las ventanas y la plaza de guardas y armas, entr6 Chaves 
con las suyas, donde movió å låstillla general, viéndole tan nino. La lllanera del 
combate fué larga, y mås para contar en historia que en exposicion tan breve: las 
armas fueron ll1uchas y diferentes, pero finalll1ente venci6 nuestro español y dejó 
muerto en el campo al Valon temerario, con gran aplauso de las damas y corte, 
aunque no menor sentimiento de sus heridas, que pasaron de diez y siete. Era en 
extrema hermoso y gentil hombre: vivió y convaleci6 dellas, y volviendo victo- 
rioso á España, Ie di6 el rey Fernando, entre otras mercedes, dos åguilas de oro 
por armas, que sus descendientes gozan>> (I), 
Como esta acción caballeresca no bastaba para llenar una comedia, Lope la dilató 
con una intriga amorosa mil veces repetida en su Teatro, y con muchas escenas 
históricas en que intervienen el Gran Capitán, Diego Garcia de Paredes y los ge- 
nerales franceses Aubigny (ltIosiuT de Aubení) y el Duque de Nemours, å quien 
llama .J.la1Jlll1'cio. Hay algún trozo poético de mérito, por ejemplo, la narración del 
desafio de Barleta en el acto segundo, y el reto de Chaves de Villalba en el ter- 
cero, y el conjunto debió de agradar por la representación animada de la vida sol- 
dadesca, por la jactancia patriótica y por el aparato escénico de la bat alia entre 
Chaves y el señor de Asprall10nte. 


(I) En ellibro III de La Arcadia (tomo VI de la edición de Sancha, pág. 207) puso Lope est a 
inscripción en loor del honrado caballero Chaves de Villalba, que en honra del Rey Católico 
venció ell R011la aquel celebrado desafio: 


<<Des3.fíos puso en Roma 
Un Valon, que el Rey francés 
EI mayor del mundo es, 
Y en su honor las armas toma, 
,. Yo dixe que el Rey de España; 
Y Ie maté peleando, 
Y di6me de oro Fernando 
Dos águilas por la hazaña.,. 



OBSERV ACIONES PRELI
IINARES. 


CXXV 


XIII. - LA CONTIENDA DE DIEGO GARCÍA DE PAREDES 


Y EL CAPITÁN JUAN DE URBINA. 


El original de esta comedia, inédita hast a ahora, y que probablemente es la misma 
que en las dos listas de EI PeregrÙlO se designa con el titulo de EI caþitân Yuan 
de Urbina, existía en la biblioteca de 10::; Duques de Sessa, y desapareci6, como 
tantas otras preciosidades, en ellamentable desbarate del archivo y biblioteca de 
dicba casa, en tiempos bastante recientes, S610 se ba salvado una copia, hecha 
en 178 I por el ya mencionado archivero D. )liguel Sanz de Pliegos, la cual, pro- 
cedente de la colección de D, Agustin Durán, se custodia ahora en la Biblioteca 
Nacional. Firm6 Lope esta comedia en 15 de Febrero de 1600, y en 28 del mismo 
mes la aprobó el secretario Tomás Gracián Dantisco. Por las licencias que van al 
fin del manuscrito consta que fué representada en Jaén en el mes de Enero àe 1614 
por el <<autor de comedias Becerra>>. 
Esta comedia, casi contemporánea de la anterior, y delmismo estilo, comprende 
tres acciones principales: los hecbos de Diego Garcia de Paredes en Italia; la atroz 
venganza que el capitån Juan de Urbina tomó en su adúltera mujer; y la disputa ó 
contienda de Paredes y Urbina sobre la adjudicación de las armas del Marqués de 
Pescara. 
En 10 que toea á las portentosas valentias y alardes de fuerza del Sansón extre- 
meño, Lope de Vega sigue paso á paso la Breve Sllllla de la vida y hechos de Diego 
Garcia de P andes, la cual é/m ismo escribió y la defó firmada de SllllOl,zbre, como 
alfin dellaþarece, papel suelto, en letra gótica, que comúnmente se halla al fin de 
la C.rrJnica del Gran Caþitáll (ó de las dos COllquÙlas del reÙzo de Þ/áþoles), 
pero con paginación diversa, Juntas estaban también en el ejemplar que tenía el 
ventero de la primera parte del Quifole (cap, XXXII), aunque Ie estimaba menos 
que los otros dos libros que componian su bibliotecaj es á saber: Don Cz'rongilz"o de 
Tracia y Félix lIIarte de Hz'rcania. <<Hermano mio, rlijo el Cura, estos dos libros 
son mentirosos y est;in llenos de disparates y devaneos, y este del Gran Capitan es 
historia verdadera, y tiene 10s hecbos de Gonzalo Hernandez de Córdoba, el cual 
por sus muchas y grandes hazañas mereció ser llamado de todo el mundo el Gran 
Capitan, renombre famoso y claro y dél sólo merecido: y este Diego Garcia de 
Paredes fué nn principal caballero, natural de la ciudad de Trujillo en Extrema- 
dura, valentisimo soldado, y de tantas fuerzas naturales, que detenia con un dedo 
una rueda de molino en la mitad de su furia, y puesto con un montante en la en- 
trada de una puente, detuvo á todo un innumerable ejército que no pasase por ella, y 
hizo otras tales cosas, que si como éllas cuenta y las escribe él de si mismo con la 
modestia de caballero y de coronista propio, las escribiera otro libre y desapasio- 
nado, pusieran en olvido las de los Héctores, Aquiles y Roldanes.-jTomáos con 
mi padre! dijo el ventero j j mirad de qué se espanta, de detener una rueda de mow 



CXXVI 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


lino! Por Dios, ahora habia vuestra merced de leer 10 que lei yo de Félix Marte de 
Hircania, que de un revés solo partió cinco gigantes por la cintura, como si fueran 
hechos de habas, como Ios frailecicos que hacen los niños-!...., Calle, señor, que si 
oyese esto, se volveria loco de placer: dos higas para el Gran Capitan y para ese 
Diego Garcia que dice,>> 
Advierte Clemencin, con su acostumbrada y algo cómica puntualidad, que Cer- 
vantes, citando de memoria, según costumbre, atribuy6 á Diego Garcia de Paredes 
10 de la rueda de molino, que fué bizarria del capitán Céspedes, el Hércules man- 
chego, å quien ya encontraremos en otra comedia de Lope; y qne 10 del puente no 
está en la autobiografia de Paredes, sino en la Cromca del Gran Caþitcin. 
En fecha muy posterior á esta comedia de Lope, su amigo D, Tomás Tamayo de 
Vargas public6 el curioso libro que lleva por titulo Diego Garcia de Paredes: 
RelaÚón breve desll tiemþo (Madrid, por Luis Sánchez, 1621), obra en que Ie 
ayudó el malogrado Baltas3r Elisio de 
Iedinilla, recogiendo papeles y noticias, 
Tamayo de Vargas, hombre de mucha erudici6n hist6rica, de buen estilo y de buen 
juicio cuando no Ie extraviaba la pasi6n de los falsos cronicones, tomó por base la 
Relación atribuida á Diego Garcia de Paredes, pero la ampli6 y mejor6 considera- 
blemente con ayuda de las historias españolas é italian as y con algunos documentos 
origin ales de tanta importancia como el privilegio que el emperador Carlos V dió á 
Paredes en Bolonia, al armarse caballero, en 24 de Febrero de 1530, donde se re- 
copilan sus principales hazañas y servicios. 
A este volumen debe acudir el que quiera apurar con rigor histórico las porten- 
tosas valentías de Diego Garcia de Paredes (I), pero para nuestro objeto importa 
más la autobiografia que se sup one escrita por el jayán extremeño en su última 
enfermedad, y dirigida á su hijo D, Sancho de Paredes, <<para que en las cosas que 
se ofreciesen de su persona y homa haga 10 que debe como caballero, poniendo 
á Dios siempre delante de sus ojos, y procurando tener razon para que Ie ayude>>, 
Cervantes pondera la modestia del heroico soldado, como hemos visto, y Tamayo 
de Vargas, comparando su Relaci(m con Ios C011lcntan'os de Julio César, dice que 
<<refiere sus sucesos con menos ambicion que el romano, y más como soldado, que 
s610 pretendia hacer relacion de sus COS:1S, no adornarlas, sin reparar en el c6mputo 
de los tiempos ni en la sucesion de los acaecimientos, porque, fuera de anteponer 
los que eran últimos, dej6 en silencio muchos qne no 10 merecian.>> 


(I) En la conocida obra de D, Fernando Pizarro y Orellana Varones ilustres del Nuevo 
1Iltmdo (l\Iadrid, por Diego Diaz de la Carrera, 1639), hay también una Vida de Diego Garcia 
de Paredes (páginas 399-427), que nada de particular ofrece, y está muy inoportunamente aña- 
dida á esta obra, puesto que Paredesjamás pas6 al Nuevo :\Iundo, 
De unos Apltntamientos Ó advertencias þarticulares á la vida de Diego Garcia de Paredes, 
por el cronista Antonio de Herrera, no tengo más noticia que la que da Tamayo de Vargas en 
su libro. (Vid. Barrantes, Aþarato bibliográfic() þara la historia de Eztremadura, tomo III, 
l\Iadrid, 1879, Artículo Trujillo,) 



OBSERV ACIO
ES PRELI"IINARES. 


CXXVII 


A pesar de tan respetables testimonios, no parece un dechado de modestia la 
Breve Sllma de Diego Garcia de Paredes, y seguramente hay en ella pasajes dignos 
del valentón más desaforado, pero es tan sabrosa en medio de su ruda llaneza, y 
estå tan en!azada con la comedia de Lope, que puso en acción ó en narración la 
mayor parte de ella, que no podemos menos de transcribirla, å 10 cual su propia 
brevedad convida: 
<<Sllmarzo de Icl.'ì cosas que acontecieron á Diego Garcia de Paredes y de 10 que 
hizo, escrzlO þor él mismo cllando estaba elljermo del mal que mlll i6. 
>>En el año de mil é quinientos é siete, ove una diferencia con Rui Sanchez de 
Vargas sobre un caballo que yo Ie tenia para venir de Italia: vino tras mí Rui 
S:mchez, y luego sus escuderos me acometieron de tal manera que me vi en aprieto; 
pero al fin los descalabré á todos y seguí mi camino, 
>>En el mismo aI10 llegué á Roma con gran necesidad, yo y mi hermano Alvaro de 
Paredes, en la cual ciudad no hallamos quien nos diese de comer por la falta de 
guerra, que no habia; y estando pensando cómo se padria salir de tal fatiga, acor- 
damos de asentar con el Papa por alabarderos de su guardia, queriendo mås poner 
los cuerpos á la servidumbre que darnos å conoscer al Cardenal de Santa Cruz, don 
Bernardino de Carvajal, cuyos prim os éramos. Pasando algudos meses en esta vida 
con otros españoles amigos, cuyos nombres son Juan de Urbina, Juan de Vargas, 
Pizarro, Zamudio y Villalba, y pasando todos juntos, nos tocó la guardia de la 
puerta, donde eståbamos tirando la barra unos con otros, de 10 cual el Papa se hol- 
gaba, Llegaron unos caballeros á tirar, y entre ellos habia uno que se tenia por gran 
tirador, y éste dijo á mi hermano si habia quien tirase cien ducados, que él se los 
tiraría; fuále respondido que síj éste se desnudó y puso los cien ducados y demandó 
al tirador que habia de tirar: yo tomé la barra no teniendo los ducados y quise tirar 
por gentileza, y éste, enojado de mi, dijo que me fuese á tirar con otros como yo, 
que no era su honra tirar conmigo: yo Ie dije que mentía, y sus compañeros y cria- 
dos echaron mana á las espadas y yo á la barra que en las manos tenia, y con ellos 
nos defendimos con su daño, que matamos cinco dellos, y más de diez heridos; por 
donde se revolvió la corte de tal suerte, que mandó el Papa que se prendiesen los 
romanos por el poco respeto que tuvieron, y asi fué hecho, y á nosotros dados por 
libres. 
>>En el mes de :\1arzo se vieron mis amigos y yo más necesitados que nunca, y 
andábamos tan alcanzados con el poco partido que encontrábamos, que determiné 
darme á conocer al Cardenal por salir de tal caso, y ansi 10 hice, que fué prove- 
cho de todos, que no pasando Abril y Mayo se revolvió l\lontefrascon y otra tierra 
que con fin a con tierra del Próspero Colona, para la cual cosa se hicieron seis ban- 
deras, cuatro de infantería y dos de caballos, y alli me dieron la primera compañía 
que tuve. 
>>Fué mi alférez Juan de Urbina, mi hermano Pizarro sargento, Villalba y Za- 
mudio cabos de escuadra. Fl1é general de esta gente un sobrino del Papa: hici- 
mos el viaje caminando de noche por no ser sentidos, y llegamos á la media noche 



CXXVIlI 


OBRAS DE LOPE DE VEGA. 


al burgo de la tierra; buscamos escalas, palancas, vaivenes y otras cosas convenien- 
tes, y tomé cuerdas que bastaban á la muralla, y atados dos leños á los cabos y con 
picas, los atravesé en las almenas, por donde subí tan paso que no fuí sentido, y el 
general ordenó saltar la tierra de la otra parte, mås con ruido que con obras, por- 
que cargase la gente alIi; y yo hice subir mis companeros por las sogas y mataron 
los centinelas de la muralla, y bajaron á la guardia mis compañeros y pelearon con 
elIa: yo fui á la puerta, yasi del cerrojo que estaba con lIave, y arranqué las arme- 
lIas, y abri las puertas por donde entraron los nuestros, y fuimos á la plaza do se 
recogieron para pelear los enemigos. Eran por todos ocho banderas de infanteria; 
fueron rompidas y la tierra saqueada, y la otra tierra se rindió de miedo. 
>>De alIi se despidió la gente, salvo mi compañia, que vueltos á Roma, me me- 
tieron en Sant Angel, y estuve alIi todo el año hasta la guerra del Papa y el duque 
de Urbino, que favoreció el Gran Capitan por mandado del Emperador Maximi- 
liano, por la liga que se hizo contra éI. Salimos en compania siendo yo de guardia: 
los enemigos me acometieron por dos partes; dimonos tan buena maña con elIos, 
que se perdieron los más muertos y heridos, y porque peleando con ellos dije Es- 
þaiia, fui reprendido del capitan Cesáreo Romano, diciendo que yo era traidor; yo 
Ie desmenti y fué necesidad de combatir con él, y dióme Dios la victoria, que Ie 
corté la cabeza, no queriendo entenderle que se rendia, Sabido por el Papa, man- 
dóme quitar la compañía y que me prendiesen, y asi se hizoj que yo fuí preso en la 
tienda del general, y guardábanme ocho soldados, y á media noche me aventuré á 
salvarme, tomando de la guardia una alabarda, y con ella maté á la centinela, y 
sali fuera, y la guardia tras mi hasta la guardia del campo, y alIi reparé por la mu- 
cha gente que venia, y el capitan alborotado detuvo la gente con mana armada, 
no sabiendo qué fuesej yo sali á la centinela, demandóme el nombrej como no se 
10 sabia dar acometióme y yo Ie maté, y sali fuera del fuerte y fuime al campo del 
duque, do fui recibido, aunque la noche pasada habia hecho daño en ellos, Fui 
llevado á la tienda del duque, el cual mostró conmigo mucho placer y di6me una 
compañia de arcabuceros de un capitan que fué muerto la noche pasada, y ofre- 
cióme más merced, y estando de dia en dia para dar la batalla, repliqué al duque 
nos lIegásemos más, y asi 10 hizo, que pasamos el rio por barcas y entramos en una 
isleta y alIi nos aislamos. Porque los enemigos supieron que venian de socorro y 
eran venecianos y tomaron las barcas, y por la otra parte el campo del Papa nos 
tomó una puente que estaba al otro brazo del rio, de que hubimos temor de ham- 
brei y como yo fui la causa de este cerco procuré el remedio, porque no habia vi- 
tualla para dos dias, y dije al duque que queria probar ventura, y tomé un caballo 
en calzas y en camisa, y hice esplanar la punta de arriba do se partian los brazos 
del rio, y con una lanza entré en el rio entre las dos aguas, y quisome Dios tan 
bien que tentando hallé vado, aunque alta la salida, y fué menester allanalla, ytor- 
nando al duque, demandé quinientos caballos y quinientos arcabuceros, y tornados 
á las ancas con los trompetas y atambores del campo, me parti diciendo al duque 
reposase hasta una hora antes del dia, y á aquella hora se pusiese cerca de la 



OBSERV ACIONES PRELIMINARES, 


CXXIX 


puente, que yo queria romper los enemigos y tomaUes la artilleria; y asi fué, que 
pasados de la otra parte el duque les tocó arma toda la noche, y estando de vela y 
cansados mandaron por una carta á los venecianos que pasasen el do. la cual yo 
tomé, y venida la hora puse en cinco partes la gente y comencé á destemplar las 
cajas de los atambores, y los enemigos pensaron que fuesen venecianos, y asi pude 
lIegar sin alboroto al campo, al cual acometimos todos á un tiempo, entrando por 
él, matando y quemando, de tal suerte que no era bien de dia cuando eran rotos 
sin saber quién los rompia, y tomé el artilleria, haciendo volver las bocas hacia 
elIos, y salido el duque acabamos la jornada, do reposamos cuatro boras y tuvimos 
modo de enviar la carta á los venecianos y que pasasen el rio, y asi 10 bicieron, y 
pasaron todos, que eran seis mil, y yo fui con dos mil escopeteros á un so to donde 
10s puse secretos, y el duque vino como á recibillos, y ellos no sabiendo cosa de 10 
pasado, salvo el ruido del artilleria, pasaron sin sospecba, y queriendo ponerse en 
orden, los acometi con la escopeteria, do murieron más de dos mil, y 10s otros pre- 
sos y abogados fenescieron. Estas dos batalIas, por la voluntad de Dios, ganamos 
en aquel dia, con que el duque cobrólo que tenia perdido y sosegó su estado. 
>>De alIi fuimos al campo de Próspero Colona, y el Gran Capitan me recibió muy 
bien, y el Próspero me llevó consigo y me dió una compañia de caballos, y dos de 
escopeteros, y fui coronel de esta gente. Sucedió la guerra del rey de Francia por 
la parte del reino de N ápoles; fuese á dar la batalla de Ravena, do la perdimos por 
la mucha gente, que eran sesenta mil, y nosotros quince mil; pero quedaron tan 
pocos como nosotros éramos; escaparon dos mil y quinientos espai'101es, y recogi- 
mos al duque de Urbino, y rebizose el campo, y fuimos tras los enemigos, yalcan- 
zámoslos en el Ferrarés. Venecianos tornaron con socorro y el Papa tambien: el 
duque de Ferrara en favor de Francia. Dur6 la guerra algunos dias, escaramu- 
ceando unos con otros; iba nuestro bagaje dando sacomano en los enemigos, 
los cuales siendo avisados bicieron una emboscada de dos mil hombres, y fui por 
escolta con mis tres banderas, dos de escopeteros y una de caballos, do se bizo el 
sacomano. Dejé la infante ria é yo pasé adelante con los caballos; fui acometido 
dellos y tomáronme el paso, Fué forzado pelear y romper por medio, 10 cual se 
hizo á su pesar. Pasados dellos, salió la escopeteria en nuestro socorro, y tomáron- 
nos en medio, y peleamos tanto los unos con los otros que de los mios quedaron 
doscientos vivos é de los suyos cuatrocientos; todos los otros murieron, y á mi me 
prendieron con tres heridas de escopeta y mi caballo muerto. Tomáronme cuatro 
bombres de armas, y lIevándome pre so á pie, topamos una puente sin bordes, yalli 
me abracé con eUos, que me llevaban asido, y abrazados as! me dejé caer de la 
puente abajo, y ellos se ahogaron, y yo escapé por buen nadador y voluntad de 
Dios; que si me llevaran al campo, me dieran mil muertes; y asi volvi á nuestro 
campo, armado de todas annas, á pié y mojado y seis millas de camino; con to do 
fui bien recibido del Pr6spero. Los enemigos tomaron tanto miedo desta vez, que 
pidieron treguas por dos meses. El coronel Palomino se dej6 decir que babia 
yo ganado poca bonra con los enemigos, pues perdi mi gente, y que fué más la 


XI 


(J 



cxxx 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


safia que la valentia; yo Ie envié un cartel diciendo que yo habia hecho mås aquel 
dia que él haria toda su vida; él respondió feamente, por donde convino combatir, 
Fué mi padrino Juan de Somado, maestre de campo; fué suyo Perucho de Garro; 
fueron sefiores del campo el Pr6spero y el Gran Capitan; combatimos con espada 
sola, en calzas y en camisa. Dióme una cuchillada en el brazo izquierdo desde el 
codo hasta la ufia del de do pulgar; dile yo otra á él que Ie corté el brazo de la guar- 
nicion y la manOj arremeti å tom aIle con la mana izquierda, y dile otra en el muslo 
que di con él en el suelo, Quise cortalle la cabeza, pidi6mele el Gran Capitan por 
hombre muerto, y yo se Ie di. 
>>Cumplida la tregua de la guerra, hubo concierto entre los campos, con mandado 
de los reyes, que combatiesen doce por doce. Vino á efecto. Por una parte fueron 
éstos: el coronel Villalba, el coronel Aldana, el coronel Pizarro, el coronel Santa 
Cruz, el capitan Juan de Haro, el capitan Juan de Somado, el capitan Alvarado, 
dos capitanes de gente d'armas, dos italianos y yo, Quiso Dios mostrar su justicia, 
que fueron muertos, Sobre este combate se revolvió un capitan francés conmigo, 
porque yo Ie habia muerto dos hermanos. A los dos dias combatimos con porras de 
hierro en medio de dos campos, rodeados de hombres d'armas, Viendo el francés 
la pesadumbre de la porra, echó la suya en el campo no pudiéndola menear, y puso 
mana al estoque y vino á mi pensando que yo no podria alzar la porra, y dióme una 
estocada por la escarcela del arnés, hiriéndome, y yo Ie di con la porra en la ca- 
beza y Ie hundi en ella el almete, y muri6, Por estas cuatro cosas que me acaecie- 
ron casi juntas me vinieron muchos reveses, ansi de amigos como de enemigos, que 
por espacio de dos meses combati otras tres veces, y quiso Dios darme victoria por 
la razon que tenia, Desde á pocos dias fué la batalla de Vicencia y la ganamos, aun- 
que pensaron tenernos en la red. 
>>De ahi fui á Espafia con el Gran Capitan, que fué á dar cuenta de los hechos, y 
alcanz6 al rey por cient mill ducados, y estando un dia en la sala del rey muchos 
caballeros, entre ellos hubo dos que dijeron que el Gran Capitan no daba buena 
cuenta de sf. Yo respondi alto que 10 oy6 el rey, que cualquier que dijese que el 
Gran Capitan no era el mejor criado suyo y de mejores obras, que tomase un guante 
que yo Ie presenté en la mesa. El rey me 10 volvió, que no 10 tom6 naide, y dijo el 
rey que fuera verdad 10 que yo decia, y de alIi adelante el Gran Capitan estuvo 
bien conmigo, que él hasta entonces no me podia ver porque no servi á Próspero. 
De alIi me fui á mi tierra por Coriaj llegué tarde con solo un paje, que á mi casa no 
pude andar tanto, y halIé en la posada dos rufianes y dos mujeres de mal vivir y 
unos bulderos que querian cenarj y como vestido de pardillo me viesen y con un 
papahigo, pensaron que era merchan de puercos, y comenzåronme á preguntar 
d6nde iba y si iba á comprar puercos, que alIi los habia buenos; y no respondiendo 
pensaron que era judio y sordo, y llegó uno de los rufianes á tirarme del papahigo 
diciendo que si era sordo, Yo estuve quedo por ver qué haria, mas un buldero que 
pares cia hombre de bien Ie dijo quedito que no se burlase conmigo, que no sabia 
quién era y que se me parescian armas debajo del sayo, Estos rufianes llegaron á 



OBSERV ACIONES PRELIMINARES. 


cxxxi 


mi por ver las armas; desque me vieron armado, los judios no bicieran más escar- 
nio; las mujercillas decian si habia escapado del sepulcro huyendo; en esto llegó mi 
gente, que traia de Italia veinte y cinco arcabuceros, y envié el paje á elIos, que no 
dijesen quién yo era é hiciesen que no me conoscian, por ver en qué paraba la 
fiesta; y tornados al tema, vino uno de ellos y tir6me del papahigo, queriendo que 
Ie mostrase las armas, que eran doradas, y aun me dijeroll si las babia burtado, Un 
cabo de escuadra mio, no 10 pudiendo ya sufrir, quiso poner mana á la espada; yo 
me levanté y tomé un banco en que estaba sentado y comencé por el rufian y las 
mujercillas, y abri la cabeza al rufián y eché las mujeres y los bulderos en el fuego; 
una mujer cay6 debajo y muri6; los otros, quemadas las caras y manos, salieron 
dando voces á la justicia, y el mesonero con elIos, Nosotros nos sentamos á cenar 
su cena, hasta que todo el pueblo se junt6 á la puerta y vino un alcalde á quebrar 
la puerta; yo Ie hice abrir, y entrando de golpe los porquerones, yo que tenia la tranca 
de la puerta en las manos, derroqué dos ó tres dellos y no osaron entrar más, y de 
fuera me requerian que me diera á prision, si no que me quemarian la casa, y en fin 
vino el obispo, que era mi deudo, yarregl6se todo. 
>>Desde á poco tiempo se me mandó ir á Navarra; fui coronel de nueve banderas; 
tomamos á Moya un castillo fuerte; fuimos á Pamplona, dimos la batalla, perdié- 
ronla los franceses; fuimos á Fuenterrabia, tomámosla por bambre. Despidióse la 
gente que no fué menester: subcedieron las Comunidades, Pararon en 10 que sabe- 
mos. V olvimos luego á Navarra con el principe Dorange y el condestable; tomamos 
de franceses á Vidalia, Monleon, Vesolla y á Salvatierra. De alIi fuimos á Tariz, y 
fué quemada por los alemanes y saqu.eada, mas del vino que bebieron se pararon 
tales, que los enemigos les tomaron toda el artilleria que llevaban; y yo iba de re. 
taguardia con mis escopeteros, y atravesé un monte y toméles un paso á los que 
iban con la presa, que eran por todos cinco mil: tomélos descuidados, rompimos- 
los é quitámosles el artilleria y matamos mil dellos y prendiéronse mucbos, y de 
abi fuimos á Fuenterrabia y rindi6se; fué despedida la gente que no fué menester: 
quedó Gutierre Quijada y yo, cada uno con su coronelia. Vino campo de france- 
ses, tomamos el castillo de Treavia, que era el paso; defendimosle, tornár0nse 
to dos, salvo cinco mil esguízaros escogidos entre doce mil. Despidi6se nuestra gente; 
quedaron seiscientos españoles. Vinieron los esguizaros contra ellos por una mon- 
taila arriba tan derecba que subian asiéndose con las manos, por degollarnos. 
Cuando fueron en 10 alto arremetimos con ellos, rompimoslos; vinieron á morir 
despeñados por nuestras manos y ahogados en un rio más de cuatro mil, y los otros 
fueron presos y llevados á los gobernadores de España á Vitoria. 
>>Luego vino S, M. de Flandes: fui yo á besarle las manos: hizo cortes: fué luego 
á ltalia, á Bolonia. Coronóse: fuimos luego á Hungria: retir6se el Turco: torn am os 
á Italia, y llegados al Friul, una jornada atrás me quedé en una casa en la campaña, 
por ser tarde, á una milla del campo. Iban conmigo unos criados del Emperador 
con sus mujeres, con 5US carros de pan y seis criados mios y mi hijo Sancho de Pa- 
redes, A media noche senti ruido al derredor de la casa, Levantéme de un banco 



CXXXII 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


en que estaba armado, hice armar mis criados, y escuchando por una ventana vino 
una lengua que yo tenia, y dijo: senor, quemar nos quieren la casa y el dueno no 10 
consiente, y ellos dicen que se la pagarán, Yo por no ser quemado sali fuera, y en 
saliendo diéronme cuatro escopetazos; quiso Vios que todos me hicieron poco mal; 
y tomáronnos en medio á todos y con alabardas y piedras comenzaron á pelear. 
Diéronnos tantas pedradas que nos descalabraron á todos, y convinonos retirar las 
espaldas á la casa, y alIi nos defendimos 10 mejor que se pudo, hasta que un soldado 
que se qued6 escap6 aquella noche huyendo, y fué nuestra salvacion, que fué al 
campo ya que era de dia, diciendo que mataban á Diego Garcia de Paredes. V 01- 
vieron en nuestro socorro el alférez Diego de Avila con cincuenta arcabuceros 
todos á caballo, y si tardaran más todos éramos despedazados, porque estábamos 
todos mal heridos y yo de rodillas en tierra entre algunos suyos muertos, do no me 
podian herir en las piernas, y ansi llegó el socorro, y matamos tantos que escaparon 
pocos más de cient hombres que eran: yo prometo á Dios que fui el hombre más 
cruel que nunca fui, porque maté más de diez dellos. Mataron ellos un criado del 
Emperador y á su mujer, y diéronme á mi seis heridas pequeilas, y dieron á San- 
cho Paredes tres; de manera que á todos nos senalaron, Sea loado Dios, pues nos 
libró. Venimos á Bolonia, do siendo Dios servido daré fin å mis dias. Dejo estas 
cosas á Sancho de Paredes por espejo en que haga sus obras conforme á estas en 
servicio de Dios>> (I). 
Basta pasar los ojos por esta relación para sospechar que si no es enteramente 
apócrifa (y por su estilo no 10 parece), está á 10 men os corrompida é interpolada. 
Pondré un ejemplo solo, para no entrar en disquisiciones histórico-criticas, ajenas 
del estudio presente, Constan en todos los historiadores fidedignos, y, para citar uno 
solo que vale por muchos, en los Anales de Zurita (lib. v, cap. III), los nombres 
de 10s campeones del desafio de Barleta, que no fueron doce, sino once (2), Ni uno 
solo de ellos, á excepción de Diego Garcia de Paredes, coincide con los que trae 
el Sumario, donde por una parte se ve el deseo de enaltecer apellidos militarmente 
ilustres, como los de Villalba, Aldana, Pizarro y Alvarado, pero que 10 fueron en 
campañas posteriores; y por otra, una vaguedad grande de noticias, citando, sin 
nombrarlos, á dos capitanes de gente de armas y á dos italianos. Aun en esto an- 
duvo torpe el falsario, pues no concurri6 ningún italiano á aquella lid campal. Es 
igualmente falso que todos los caballeros franceses quedasen muertos: sólo murió 


(I) Sigo el texto del manuscrito G-77 de la Biblioteca Nacional, folios 186-190, publicado 
ya por D, Manuel Juan Diana en su libro CapitalleS ilustres J' Revista de libros 11lilitares 
(Madrid, 1851), páginas 122- 12 9, 
(2) <<De la compañía del Gran Capitan, el alférez Gonzalo de Arévalo, y Gonzalo de Allér, 
y de la del Clavero de Calatrava, Oòate; y de la compañía de D, Diego de Mendoza, eI alférez 
Segura, y Moreno, su hermano, y Rodrigo Pii'1an; y de la de D, Joan ì\Ianuel, Martin de Tuesta, 
y Diego de Vera, que era capitan de la artilleria; y de la de Iñigo Lopez de Ayala, eI alférez 
Andrés de Olivera, y Jorge Díaz, y el once no fué eI muy esforzado caballero y extrañamente 
valiente Diego Garda de Paredes,,, (Zurita, tomo v, pág, 248, segunda edici6n,) 



OBSUV ACIONES PRELllIIlNARES, 


CXXXDI 


uno á manos de Diego de Vera; yel éxito del combate qued6 indeciso, dãndoseles 
á todos por buenos, no sin gran enojo del Gran Capitán, que dijo al mismo Diego 
Garcia: <<Por mejores os envié yo>>. Tampoco hablan las cr6nicas del desafío de Pa- 
redes con el capitán francés, y parece inventado como en desquite del verdadero 
duelo entre Bayardo y el espanol Alonso de Sotomayor, que muri6 atravesado por 
un golpe de daga que su adversario Ie di6 por debajo de los ojos, 
Ha de considerarse, pues, este Sumario, ó como un nfacimento de memorias 
originales, cuya existencia no nos atrevemos á negar de piano, 6 como una leyenda 
popular y soldadesca, forjada por autor desconocido con recuerdos algo confusos 
y anacr6nicos de las andanzas del hercúleo extremeño, 
Para Cervantes y para Lope fUé, sin embargo, historia auténtica. Las principales 
escenas de la comedia del segundo están fundadas en ella, 
Mayor dificultad encuentro para discernir el fundamento hist6rico ó tradicional 
que pueda tener la venganza atribuida al capitán Juan de Urbina, que hace embar- 
carse á su mujer con toda su familia y domésticos, y en alta mar los anega á todos, 
sin perdonar ni siquiera á los irracionales: 


Que en una barca, en la mar 
Meti6 S\1 casa, de suerte 
Que hasta perros y gallinas 
Quiso que å la fiesta fuesen: 
Los cuales, y un tierno niño, 
Ech6 á la mar y á 10s peces, 
Y nadando, å la ribera 
Sali6 bramando impaciente,.... 


Esta atrocidad, que por el modo de ejecutarse ha podido servir de modelo á la 
catástrofe de A secreto agravio, secreta 'unganza, parece inspirada en la trágica 
historia del Veinticuatro de Córdoba, argumento de otra comedia de Lope, No baw 
biendo encontrado hasta ahora el caso del capitán Urbina en libros de bistoria, con 
ser tantos 10s que bacen menci6n de sus proezas en Italia, me doy á pensar que se 
trata de alguna tradici6n de familia que acaso Lope pudo oir de labios de su pri- 
mera mujer, D.- Isabel de Ampuero Urbina y Cortinas, 
Acaso á este mismo propósito de reivindicación familiar responde la contienda, 
enteramente fabulosa, que Lope deja indecisa, entre Diego Garcia de Paredes y 
Juan de Urbina, sobre la adjudicación de las armas del Marql1és de Pescara: con- 
tienda imitada de la de Ulises y Ayax de Telamón sobre las armas de Aquiles, en el 
libro XIII de las Metamorfosis de Ovidio, tan familiares á Lope de Vega. 
Esta comedia, que carece de to do género de unidad, pero no de bellezas aisladas, 
comprende I además de muchos trozos de bistoria general, una descripci6n del asalto 
de Roma, en octavas reales; y una escena de carácter simb61ico, en que el magná- 
nimo Pescara rechaza las ofertas de varios principes y repúblicas, para que, decla- 
råndose contra el Emperador, haga la unidad de la Peninsula italiana. Aun siendo 



CXXXIV 


OBRAS DE LOPE DE VEGA. 


tan anecdótico el drama, no deja de asomar å las veces cierta elevada intenci6n 
hist6rica. 
Por la fecha de su composici6n hubiera debido anteceder á Las Cuentas del 
Gran Caþitán, pero he preferido reservarla para este lugar porque sus últimas es- 
cenas pertenecen al reinado del emperador Carlos V. Juntas estas comedias con la 
de Los Chaves de Villalba, forman una trilogia sobre las empresas de los espano- 
les en Italia. Pero no son las muestras más sobresalientes de la comedia soldadesca 
de Lope, cuyo tipo más perfecto hemos de encontrar en EI Valiente Césþedes. 
La comedia de D. Juan Bautista Diamante EI valor no tiene edad (I) (conocida 
también con el titulo de EI Sans6n de Extremadura), inserta en la Parte 4 8 de 
comedias eseogidas (1704), no es refundici6n de ésta de Lope, pero tiene el 
mismo protagonista y se funda, como ella, en el Sumario, aðadiendo otras tradicio- 
nes que recopila en un romanz6n interminable puesto en boca del héroe: trozo de 
bravura que debia dejar sin aliento al c6mico que 10 recitase: son cerca de 4 00 
versos, 


XIV,-LAS BATUECAS DEL DUQUE DE ALBA. 


No figura en la primera lista de EI Peregrino, y si en la segunda, 10 cual indica 
que fué escrita entre los aflos 1604 y 1614; pero la tradici6n á que se refiere debi6 
de recogerla Lope en Alba de Tormes, donde hizo tan larga residencia en los últi- 
mos aflos del siglo XVI, visitando entonces, según sospechamos por fuertes indicios, 
una parte de la Extremadura Alta, donde encontró los argumentos de La Serrana 
de la Vera, de Los Chaves de Villalba y de otras varias comedias, La de Las Ba- 
tueeas apareci6 en la Parte 23 (p6stuma), impresa en 16 3 8 , 
Fúndase esta entretenida y graciosa comedia en el fabuloso descubrimiento que 
del escondido valle de las Batuecas se supone hecho por una doncella y un paje de 
la Casa de Alba; según unos, en tiempo de Felipe II; según nuestro Lope, en tiem- 
po de los Reyes Católicos, No entra en nuestro plan exponer toda la copiosa lite- 
ratura concerniente á esta selvåtica regi6n y á los extraños usos, creencias y supers- 
ticiones que se han atribuido á sus infelices moradores: monografias y tratados 
especiales hay sobre el asu,nto, donde á poca costa puede satisfacerse la curiosidad 
más exigente y amiga de 10 anómalo y maravilloso (2); pero no puedo menos de in- 


(I) Este titulo recuerda en seguida el Carnoso verso de Cornei1le: 


La valeur n'attend point Ie nombre des anneés..... 


Notorio es que Diamante, por caso singular entre nuestros dramáticos, sabia francés, é imitó 
ó más bien tradujo libremente EI Cid de Corneille en EI honrador de su padre. 
(2) Las Jurdes y sus leyendas, Conferencia leMa en la Sociedad Geográfica de Madrid la 
noche del I." de Julio de I890, por D. Vicente Barrantes, 1hdrid, imp, de Fortanet, 18 93. 
Un mundo desconocido en la provincia de Eztremadura,- Las Hurdes, por D, Romualdo 
Martin Santibáñez, (En la revista titulada La Deftnsa de la Sociedad, tomos IX Y X, 18 76-18]],) 



OBSER V ACIONES PRELIMINARES. 


cxxxv 


dicar las principales vicisitudes por que fué pasando esta curiosa leyenda, y las obras 
de imaginación que ha inspirado. 
Ante todo, y para evitar confusiones geográficas en que muchos han caido, con- 
viene saber que las Batuecas propiamente dichas no son más que una dehesa encla- 
vada en una comarca mucho mayor, que se conoce con el nombre de las Hurdes ó 
Jurdes, y pertenece á la provincia de Cáceres, partido judicial de Granadilla. Todo 
el territorio jurdano forma un cuadrilátero irregular de diez leguas de largo de 
Oriente á Poniente, por cinco de ancho de Norte á Sur, Dista de'la raya de Portu- 
gal diez leguas, cinco de Ciudad-Rodrigo, doce de Salamanca, y diez y ocho de Cá- 
ceres, Las sierras de Gata y de la Pei1a de Francia abrigan esta región aislada y 
montuosa, cuyas comunicaciones con el resto del pais han sido siempre escasas y 
dificiles, Son, pues, las Batuecas, en su sentido propio y riguroso, una parte sola 
de un territorio mucho mayorj pero el nombre de esta parte ha solido aplicarse al 
todo, especialmente en los libros antiguos, donde es muy raro encontrar el nombre 
de Hurdes, siendo acaso Larruga, en sus Jl,femorias, el primero que hace la debida 
distinción. 
EI más antiguo documento en que aparece consignada la fábula de las Batuecas, 
es la presente co media de Lopej pero es claro que él no la inventó, aunque por la 
celebridad de sus escritos contribuyese muy principalmente á difundirla. Hay más: 
puede decirse que la recogió apenas nacida. En 1597, cabalmente cuando residia 
Lope en Alba de Tormes, se hablaba mucho de las Batuecas, con motivo de haber 
emprendido los Carmelitas Descalzos la fundación de su convento del Desierto. 
Cuando Fr. Alonso de la :\ladre de Dios penetró en el oculto y misterioso valle, 
corrian entre las gentes de Salamanca y Extremadura mil raras especies y noticias 
prodigiosas, de que nos inform a en estos términos la Chrémica de la Reforma de 
los Descalzos de Nuestra Señora del Carmen ()fadrid, 1683), lib. x, cap. XIII: 
<<La extrafleza y retiro de estos montes, de estas rigorosas brei1as, habian derra- 
mado en los pueblos circunvecinos opinion que alIi habitan demonios, y alegaban 
testigos de los mismos infestados de ellos, Decian que la causa de no ser frecuen- 
tado de los ganados era el miedo de los pastores, En los pueblos más distantes co- 
rria fama que en tiempos pasados habia sido aquel sitio habitacion de salvajes y 
gente no conocida en muchos siglos, oida ni vista de nadie, de lengua y usos dife- 
rentes de los nuestrosj que veneraban al demonioj que andaban desnudosj que pen- 
saban ser solos en el mundo, porque nunca habian salido de aquellos claustros. 
Ai1adian haber sido halladas estas gentes por una sei10ra de la Casa de Alba, que 
rendida al amor de cierto caballero, dió tan mala cuenta de sf, que Ie fué necesario 
huir para salvar la vidaj que ella y él, buscando 10 más escondido de Castilla, halla- 
ron estas gentes, á quienes oyeron algunas voces góticas entre las demás que no 
entendianj que hallaron cruces y algunos vestigios de los antiguos Godos. De esta 
historia, que tambien aprobó el P. Nieremberg, da otro autor moderno (1) por 


(I) Debe de ser ell\1aestro Alonso Sánchez, 



CXXXVI 


OBRAS DE LOPE DE VEGA. 


autores å nuestros archivos carmelitanos, por haber haUado en e110s que despues 
que entró alli la Religion, no se yen ni oyen las apariciones y ruidos que antes. Dice 
tambien que oyó decir á un Padre de San Francisco, que conoció á los nietos de 
aque11as gentes bautizados ya y hechos á nuestra Fe, lengua y traje, repartidos en 
los pueblos de la serrania. 
>>Esta relacion tiene de verdad la fama que en la Alberca y otros pueblos cerca- 
nos habia, de que los pastores veian y oian algunas figuras y voces de demonios, 
Tambien tiene de verdad, que despues que la Religion alli entró y se dijeron misas, 
cesó todo, aunque no sé que se haya verificado el hecho con examen juridico de los 
pastores, Lo demås de la histoyz.a dicha es relacion de Griegos, sin dia ni C6nsul, 
y ficciones þoéticas þara hacer comedias, como se han hecho y creído en Salamanca, 
.lJfadrid y otras ciudades, de aquellos que sin examen reciben 10 que oyen. Hallán- 
dose ya en aquel yermo los religiosos, preguntaron á muchas personas de aquella 
serrania, de las mås antiguas y de mayor razon, el fundamento de esta fama, y dice 
el Padre Fr, Francisco de Santa Maria, primer Presidente que fué de la fundacion: 
<<Dnos se reian de nosotros, con ser ellos serranos, de que hubiésemos creido se- 
>>mejante fábula; otros se quejaban de los de la Alberca, diciendo que por hacerles 
>>rnalla habian inventado, dåndoles opinion de hombres bárbaros y silvestres: y 
>>unos y otros juraban que era novela, y que ni á padres ni á abuelos la habian oido, 
>>ni jamás en sus pueblos hubo tal noticia..,..>> (1). 
A pesar de las cuerdas prevenciones del cronista carmelitano, que se muestra 
muy dolido de que autores de obligaciones hubiesen recibido por buena ficción tan 
imposible como la de gentes salvajes encerradas por rnuchos ai10s en el corazón de 
estos reinos sin ver ni ser vistas de nadie, la ficción siguió triunfante, apoyada 
como estaba, no ya sólo por los poetas dramáticos, á quienes brindaba deleitoso 
tema, sino por historiadores de crédito, como el maestro Alfonso Sánchez en su 
AllceþhaleoszS (2), y por naturalistas al modo de aquel tiempo, como el P. Juan Eu- 


(1) Copió este texto el p, Feij60 en su discurso sobre Fábulas de las Batueeas y paises ima- 
ginarios, que es el décimo de los incluídos en el tome IV del Theatro eri/ieo. 
(2) Magistri Alfollsi Sanctii, Hispalli, de Rebus Hispaniæ Anacl'Phala:osis /ibri septem; a 
eondita Hispallia ad mmum 1(;33, Ad Clariss. virum D, Joan, GOltsa/ium Usquetam et Valde- 
sium. Comp/uti. Typis Autonii Dup/astre, 1634, Libro VII, cap. v, (Páginas 368-37 I.) 
De Batvecis, caput v, 
cProfecto dum nostra fastidimus aut negligimus, inhiamus alienis, Hispanis auri et argenti 
fodinæ copiosiores et ditior vena quam Indis. Attamen peregrinæ divitiæ, delitiæque tan turn in 
pretio, Navigationibus annuis orbem complexi ad inauditas nationes barbarasque stupemus, 
cum magis nos in pat ria peregrinos admirari debeamus. Iuvat ergo alienis peregrina nostra con- 
jungere. 
,.Ex familia Ducis Albani fæmina virque sese turpi consuetudine miscuerunt, Intumescente 
utero scelus proditum, Ab ira Ducis amasiis quæsitæ latebræ, Sed ubi gentium tutus iIIis locus, 
in Hispania præcipue, a viro tam potenti severoque. Ingeniosa tamen necessitas est à metu pro- 
fecta. Duodecim fere Hispanica milliaria ab urbe Salmantica, in ditione prædicti Ducis est locus 



OBSERV ACIONES PRELl)UNARES. 


CXXXVII 


sebio Nieremberg en su libro de la CU1'l'osa Pllllosoþhia (1). Uno y otro, especial- 
mente el primero, fueron amigos de Lope, y no es temerario sospechar que el 


altissimis montium cacuminibus undique septus, inaccessusque. Rupes, saxa, densaque sylva 
,'icinis populis ilIuc penetrandi curiositatem abstulerunt, Visus is amasiis locus ad latebras 
opportunus, in ilIos ergo se montes abdunt et insinuant: paulatimque, qua se monstrabat as- 
census, arrepunt et in fastigium evadunt, Ad cælum se pervenisse putabant, et fabulosos Ga- 
gantum (
Gigantumr) montes superasse, metu faciente animos, ut tam invia mortalibus loca 
penetrarent. Inde tanquam in orbe altero (adeo longe aberant) profundissimum vallem despi- 
ciunt, montibus iIIis undique clausum, 
,.Subiit iIIis admiratio loci, et ab admiratione nata curiositas videndi. Ergo se invicem cohor- 
tantes, adjuvantesque, per avia illa confragosaque se demittunt, et summo tandem labore ad 
ima perveniunt, Locus erat ab omni semotus humana consuetudine, omnium arborum sil- 
vestrium densa sylva amænitate miranda. Sed 0 res inaudita! Repertum ibi genus hominum 
nulli mortalium aut cognitum, aut auditum. Linguæ nostræ nulla notitia, Religio, Dæmonis 
humana forma sæpius apparentis adoratio superstitiosa, Ad prim urn aspectum iIIos, homines 
humano cultu, ornatuque, corpore amicto; hos, nudos, et Indorum more ab omni hominum 
conservatione alienos, admiratos quidam stupor, attonitosque defixerat, Nunquam iIlis venit in 
montem esse homines alios ab se, aut alios terræ tractus. Vallis ilia totus iIIis mundus erat 
montibus illis inclusa: cum neque humanam vocem, aut aliquid extraneum nunquam acce- 
pissent. Inde ergo egressi admiratione et fama prodigiosæ gentis repertæ vicinos populos 
implent. Ad rei novitatem (augente rama vires eundo) factus concursus: à Ducis familia homi- 
nes armati conveniunt. Superatis montibus explorata vallis, Rogati qui, qualesque mortales? 
Nihil a barbara lingua perceptum, præter quasdam voces Gotticis temporibus similes, semper 
illis admirantibus supervenientes homines, cum nullos præter ipsos putarent. Repertæ tamen 
cruces aliquot vetustate carieque vix formam retinentes. Rogati, nihil se scire de crucibus illis, 
nutu et vocibus inconditis respOIiderunt, Inventa præterea quædam arma Gotticis quam simil- 
lima, vetusta rubigine corrosa, Creditum, aut tempore quo Gottorum et aliarum nationum 
arma Romanum imperium invaserunt, aut in Hispaniæ vastatione, metu sese ibi cum uxoribus 
homines inclusisse, accidisseque ilIis quod orbi primo, culpa parentum filios veræ religionis 
oblitos ad superstitiosum dæmonum cultum conversos. Carmelitani excalceati veri cultores 
eremi in eo secessu extructo monasterio, mira vitæ sanctitate florent, in quorum monumentis 
reperi scriptum Diabolum sæpius ibi homines delusisse, et sacrosancto Missæ sacrificio, exor- 
cismisque ab Ecclesia deputatis, tanquam è suo Regno, inde expulsum, Accepi præterea à quo- 
dam ex ordine Franciscano, qui ilIuc ad instruendam iIIam gentem rudem penetraverat, se 
quendam annosum convenisse senem, qui rogatus, se gentemque Gothos esse responderit, 
Extant hodie ab illis hominibus nepotes in aliquot pagos distributi, qui sedes mutare, indeque 
exire noluerint, quanvis fidem et quandam soli culturam admiserint, et iam pane vescantur, 
cum antea prisco more castaneis, quarum ibi copia, glandibus et caprino lacte victitaverint. 
Hæc fando explorata mihi magis, Displicent hæc Ægidio Gonsalio Regio historiographo, qui 
vicinæ gentis authoritate motus inter fabulas computat, At Hispani certe, in curia laborant 
passim, Nos maiori nitimur testimonio ab incolis loci, a Carmelitanis monumentis, ab scriniis 
Episcopi Cauriensis, ab hominibus aulæ Ducis Albani, qui prope ilia tempora vixerunt, Inter 
quos Lupus a Vega Carpius principem locum obtinet, ut in poëtica facultate," 
(I) Curiosa Filosofíay Cuestio1zes naturales, lib, I, cap, x..xv, (En el tomo III de las Obras 
filosóficas del P. Yuan Eusebio Niere11lberg, de la c. ø de Yesús. Madrid, por Domingo Garda 
y l\1orrás, 1651. Página 327') 


XI 


p 



ex XXVIII 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


recuerdo de la comedia influ}'ese en ellos, EI primero dice que los amantes fugiti- 
vos de Alba encontraron en las Batuecas ciertas cruces que tenian algo perdida la 
forma, y que oyeron de labios de sus moradores términos semejantes á los que 
se usaban en los tiempos góticos. El segundo, discutiendo muy formal mente si (IZ 
la isla de Ceiláll estuvo el Paraíso, af'lade por via de ejemplo: <<En medio de Es- 
paf'la se nos han encubierto por inmemoriales aflos unos valles que llamamos ahora 
las Batuecas, sin saber nosotros dellos, ni los que estaban alli de nosotros, crián- 
dose en aquel espacio breve como bestias, sin religion, sin noticia de más mundo. 
Pues si en la frecuencia del mundo, y sin extraordinaria providencia del cielo sc 
nos ocultó aquella tierra hasta estos dias, lqué mucho si el Paraiso se nos escon- 
diese por singular consejo de Dios y ministerio de los ángeles?>> 
Tan disparatado razonamiento, aunque apareciese escudado por el nombre fa- 
moso del autor de la Dtfereneia entre 10 temþoral y 10 e!e1"nO, no bubo de conven- 
cer allicenciado Tomás González de Manuel, clérigo presbftero, natural de la villa 
de la Alberca, la cual ejercia sobre gran parte del territorio de las Hurdes cierto 
género de soberania feudal, oprirniendo á los batuecos, según parece, con todas las 
cxacciones y socalif1as que podían lograrse en tierra tan misera, y haciéndoles pa- 
sar además por gente bárbara é in civil. En el raro libro que tituló Verdadera rela- 
cion y manificsto aþologétieo de la antigüedad de las Batl/eeas (Madrid, 1693) (I), 
se esfuerza ellicenciado González en demostrar por una parte la falsedad del des- 
cubrimiento, y por otra la inmemorial sujecÍón de aquellos valles al lugar de la 
Alberca, alegando para ello algunos privilegios y escrituras de su archivo munici- 
pal, y apuntando, entre otras especies curiosas que prueban la antigua población de 
aquel territorio, el hallazgo de unas medallas romanas del emperador Trajano, he- 
cho por los af10s de 1665, en la alquería llamada de Batuequillas, Sirvió este M a11i- 
fiesto de fondo principal para el amenD discurso del P. Feijóo sobre la /ábula de 
las Baiueeas, donde asimismo trata por incidencia de otros paises más ó menos 
fabulosos, como la Atlántida de Platón, la Pancaya de Diodoro Sículo, la isla de 
San llorondán, el Dorado y el reino de Quivira, 
Pero ni los mazorrales alegatos de Tomás González, ni las consideraciones dema- 
siado rápidas del P. Feijóo, que se resienten de la falta de conocimiento del pais y 
de trato con sus moradores, bastaron á aclarar el misterio de las Batuecas ni á 
ahuyentar del todo la superstición vulgar, hasta que á fines del siglo XVIII aparecie- 
ron dos obras memorables y de gran de utilidad cada una en su género: el Viaje, de 
Ponz, r las J.
Iemorias. de Larruga, Ponz (2) no visitó las Batuecas. pero obtuvo de 
un amigo suyo, á quien no nombra, y que por el contexto de su carta manifiesta 
que era persona de buen juicio y no vulgar erudición, una minuciosa noticia geo- 
gráfica y descriptiva del pais, acompaf1ada de curiosas tradiciones. <<Noes fuera de 


(1) Reimpreso en Salamanca. 1797. por Francisco de Toxar, 
(2) Viaje de Esþaña. elz que se da noticia de /as cOSas más apreciablts y dignas de sabase 
que hay en ella, Su autor, D. Alzt9nio Ponz, Madrid. por Ibarra. 1778, Torno VII. págs, 181-206. 



OBSERVACIONES PRELUUNARES, 


CXXXIX 


propósito poner aqui (dice el incógnito corresponsal de Ponz) 10 que dijo el sef10r 
Galarza, Obispo de Coria, en cuya diócesis están las Batuecas, cuando dió su licen- 
cia de fundar el convento de los Padres Carmelitas Descalzos, y se halla escrito en 
el Libro Becerro de aquella casa en esta forma: <<Doy yo, mis padres, gracias al 
>>Sei'1or, de que en una tierra tan áspera, y en que, como consta de testimonios 
>>que tengo en el archivo de mi Obispado, ahora cuarenta años, poco más ó me- 
>>nos, habia hombres gentiles, á quien el demonio traia engaf1ados con aparicio- 
>>nes exteriores y visibles, quiera S, l\f, se haga ese Santuario para ser servido en 
>>él, Daré yo esta licencia de muy buena gana, y ayudaré 10 que pudiere á tan 
>>santa obra,>> 
>>Siendo cierto este documento, como se asegura, ya hubo algun fundamento 
para 10 que despues fueron inventando, Daria por ventura crédito este Prelado á 
exageraciones, y además es muy verosimil que en las Batuecas yen las Jurdes hu- 
biese rnucha faha de instruccion cristiana, hasta que despues se fundaron algunas 
iglesias, por la distancia en que antes se hallaban las mås vecinas,>> 
Habla también de un cabezo de la sierra, que Haman vulgarmente el seþulcro del 
ny D. Sebastiâll (ä quien acaso se supuso refugiado en aquellas asperezas, haciendo 
vida eremitic a, después del desastre de Alcazarquivir), y de una cueva, probable- 
mente prehistórica, que decian de las cabras pz'ntadas, <<porque en las pef1as, que 
están tan perpendiculares como paredes de casa con sus esquinas y ángulos rectos, 
se veian ciertas figuras muy mal hechas por los pastores con almazarron, en que pa- 
rece quisieron representar cabras>>: pinturas análogas, según toda apariencia, á las 
que en estos úItimos tiempos han sido descubiertas en la cueva de Altamira, cerca 
de Santillan a de la 1\Iar, 
También aseguran que en las eminencias de esta sierra se ve un castillo arrui- 
nado, que, según conjeturas, sirvió para defender los cristianos la subida de ella por 
ellado de Ciudad-Rodrigo. Es tradición entre los jurdanos que dicho castillo 10 
quemaron los moros con alquitrán. 
Para varias de estas noticias dice el autor de la carta haberse valido del manus- 
crito de un ermitaf10 de las Batuecas, llamado Fr, Juan de San Joaquin, el cual, á 
vueltas de etimologias ridiculas, consignaba especies muy dignas de tenerse en 
cuenta, porque se enlazan con tradiciones de carácter épico que ya hemos tenido 
ocasión de mencionar tratando de Bernardo del Carpio, El ermitafio cronista daba 
por cierto que <<en la invasion de los moros se retiraron á estas sierras los de Capa- 
rra y los de otros muchos pueblos..... Lo apoya con no sé qué historia de la Pefia de 
Francia (I), en la cual se refiere que perdida ésta baxaron por aquellos derrumba- 
deros los cristianos, y que habiéndoles sitiado los moros en uno de aquellos mon- 
tes, los derrotaron, confirmándolo el hallarse en aquel sitio frenos, herraduras, hue- 
sos humanos. etc. Dice tam bien que uno de los cerros, Hamado Monsagro, tiene 


(I) Pudo ser cualquiera de las tres que mencionamos en las Obscn'acio1tfS prtlimbtarts del 
tomo VII, página 148. 



CXL 


OBRAS DB LOPB DB VEGA. 


este nombre porque cierto obispo Hilario 10 consagró para sepulcro de los cns- 
tianos>> . 
El benemérito y no bastante consultado D. Eugenio Larruga (r), que fué para 
las noticias económicas de Espaf1a 10 que Ponz para las artistic as, escribe sobre las 
Hurdes un articulo breve, pero mucho más exacto que los que se leen en dicciona- 
rios geogråficos y relaciones de viajeros posteriJres, El cuadro que presenta de la 
despoblación y miseria del pais nada tiene de bucólico, pero no llega á las mons- 
truosas exageraciones que Madoz y otros patrocinaron después, y sefiala con cer- 
tero tino una de las principales causas de aquelmisero estado social. 
cEn esta sierra (dice Larruga) hay tres concejos, Nuf10 Moral, Camino Morisco 
y Franqueado, que son de la jurisdicción de la villa de Granadilla y de la subdele- 
gación de Plasencia,.... Los concejos constan de seiscientos cuarenta y dos veci- 
nos; las casas parecen chozas de salvajes, fabricadas de piedras toscas sin barra, 
cubiertas de ramas y pizarra, de una sola pieza las más, en que se recogen las per- 
sonas y el ganado. 
>>El concejo de 10 Franqueado está todo en baldíos del Duque de Alba, y los otros 
dos en la socampana de la Alberca. Es increible la miseria en que viven aquellos 
infelices; para sembrar un poco de centeno y legumbres tienen que descuajar de 
matorrales y peñas un pedazo de terreno á fuerza de brazos, y esto les proporciona 
tan escaso producto, que los más se ven precisados á abandonar sus casas y fami- 
lias gran parte del af10 para ganar un jornal ó mendigar por Castilla y Extrema- 
dura..... 
>>Estos concejos no tienen propios ni arbitrios; sus gastos se reparten entre los 
vecinos; no hay médico, cirujano ni botica. El concejo de 10 Franqueado, como 
está situado en baldios del Duque de Alba, puede libremente hacer descuajos si 
hubiere terreno acomodado; pero los otros dos, por su dependencia de la Alberca, 
sufren todos los af10s una visit a compuesta del alcalde, escribano y ministro de este 
lugar, todos asalariados, los cuales obligan al alcalde del concejo á acompaf1arlos 
de balde para reconocer todos los sitios y alquerias de los mencionados concejos, 
y por cada descuajo que encuentran imponen veinte y un reales de multa; 10 mis- 
mo por cada árbol nuevamente plantado (2), si es en tierra propia nueve reales, y 
si con el nuevo árbol ha dado algún en sanche á su terreno, se Ie multa en trece 
reales, Todas estas multas son para los visitadores de la Alberca: cuando el total 
de ell as asciende á mil seiscientos reales, cad a concejo contribuye con ochocientos 
reales para completar esta suma, y si falta se hace un repartimiento entre los veci- 
nos, pagando el que cometió el pretendido delito de ser laborioso y el que en nada 
contravino á las leyes de Ia Alberca, La exacción de estas multas se ejecuta con 


(I) Afe11lorias politieas y eCOllómicas sobre los frutos, comercio. fiibrieas y l1!Ïnas de Espmìa, 
Los tomos xxxv á XI., impresos de 1795 á 1797, tratan de Extremadura, En el XXXv, pág, 237, 

stá la descripci6n de las Hurdes, 
(2) jAdmirable organización agraria! 



OBSER V ACIONES PRELlllUNARES, 


CXLI 


tanto rigor, que cuando no tienen otra cosa, les quitan hasta los pobres vestidos 
con que se cubren, Además obligan á aqueUos infelices á ir á la Alberca á sacar 
cartas de dote, cuyos derechos ascienden á trece reales, pues de 10 contrario repi
 
ten dichas multas al afio siguiente: sobre estas vejaciones han intentado pleito por 
dos veces aquellos concejos, pero como no tienen fondos, no han podido conti- 
nuarlos..... iQué extrafio será, pues, que con el tiempo quede todo aquel pais de- 
sierto, como quizá 10 habrá estado por algún tiempo, y esto pudo dar motivo á la 
fábula de las Batuecas.>> 
Contrastan con este juicioso articulo las extravagancias que sobre las Hurdes 
contiene el Dicciollario geográ/ico - estadistico - histórico de Esþaiia, com pilado 
en 1849 por D, Pascual Madoz: obra útil, pero muy desigual, y que desgraciada- 
mente todavia no ha sido reemplazada por otra mejor. AlIi se compara la riqueza 
mineral de aqueUas pobres montañas con la del cerro del Potosij se habla de sus 
<<innumerables y perennes rios>> como si se tratara de la región del Orinoco, y al 
mismo tiempo se describe á los habitadores del pais como una tribu enteramente 
salvaje, á quien son familiares <<los crimenes tnás atroces, sin exc1uir el parricidio y 
la poligamia>>, <<Habitado el pais por una raza degenerada é indolente, ni aun se 
conocen los ofÌcios más necesarios á la vida; su ocupación se reduce á pedir limosna 
por las provincias inmediatas, 10 mismo los hombres que las mujeres y niños..... En 
sus casas no hay muebles de ninguna clasej para cama se destina un tronco de un 
árbol ahuecado y reUeno de helechos, en donde duerme la familia entera, sin distin- 
ción de edades ni de sexos,.... Su alimento ordinario es la patata cocida y compuesta 
con sebo de cabra, la cual comen sin más preparativo..... Sólo cuando estån próxi- 
mos á la muerte se les da pan de trigo..... Hombres y mujeres son de baja estatura 
y de un aspecto asqueroso y repugnante, aumentado con la palidez y miseria que 
asoma á sus rostrosj en cambio son ágiles, trepan por las montai1as con la mayor Ii. 
gereza, y no hay distinción en uno ú otro sexo en cuanto å las ocupaciones necesa- 
rias para ganar su subsistencia..... No tienen médicos ni cirujanosj eUos usan su 
botánica especial y se forman las rnedicinas, alcanzando, sin embargo, larga vida, 
Detenninan sus estaciones por el estado de la vegetacion y de los efectos de la at- 
mósferaj guian sus operaciones agricolas por las fases de la luna..... La religión es 
desconocida; el abandono de sus costumbres casi salvajes, la abyección é indolen- 
cia que produce su mise ria , la escasez de pårrocos y la falta absoluta de los maes- 
tros de primera educación, los hacen inmorales en alto gradoj viven usando de una 
licencia brutal, conducidos por su ignorante albedrio,>> Yaún siguen otras linde- 
zas que no hay para qué transcribir, siendo 10 más notable de esta grotesca pintura 
que el autor era, según cuentan, uno àe los curas párrocos del mismo territorio 
por él tan vilipendiado, hasta decir que en élla religióll era desconocida, 
En tan absurdas exageraciones se oculta, sin embargo, una parte de verdad tris- 
tísima, que basta para explicar por analogia el nacimiento de la fábula de las Batue- 
cas. EI pais es ciertamente de los más míseros y atrasados de Españaj Y su cuItura 
moral é intelectual, lejos de adelantar después del siglo XVI, ha venido á menos en 



CXLU 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


el actual con la desaparición del único centro que hubiera podido mantenerla, es 
decir, del monasterio carmelitano del Desierto (I), Pero dejando aparte este gé- 
nero de consideraciones, que no son de nuestra incumbencia, y remitiendo á los que 
quieran profundizar esta materia, que es de interés social y humanitario, á los mu- 
chos y autorizados trabajos que modernamente se han publicado (2), ya con loables 
fines de investigación cientifica, ya con otros, más loables todavia, de caridad y re- 
generación, apartemos los ojos de la áspera realidad presente y consideremos sólo 
las Batuecas como objeto de folk-lore y de poesia, única compensación que suelen 
tener los pueblos incultos y malaventurados. 
Como sucede en muchos casos análogos, la mayor parte de los poetas y novelis- 
tas que han escrito de las Batuecas no las han visitado nunca, y aun puede dudarse 
que el mismo Lope 10 hiciera, aunque su obra tiene más color local que las restan- 
tes, como inspirada que fué, ya que no escrita, en tierras bast ante cercanas al fa- 
moso valle, y en días en que todo el mundo se hacia lenguas de sus maravillas y 
misterios. Toda creencia popular ejercia sobre Lope infalible hechizo, y el mito de 
las Batuecas era bast ante poético para inspirar una obra ingeniosa, que de seguro 
aventaja mucho al Nuevo Mundo descubierto þor Crist6bal Colón, y que en cierto 
modo puede considerarse como su parodia, Aqui 10 pequeño ha triunfado de 10 
grande, y 10 humorístico se ha sobrepuesto á 10 épico; transformación estética que 
nada tiene de singular, pero que quizá encierra provechosa ensei1anza para el poeta 
ambicioso de grandes asuntos, En las obras de Lope hay muchos ejemplos de esto, 
Es la victoria de la Gatomaquia sobre la Yerusalén conquistada. 
Pintar el contraste de la barbarie con la civilización es tema espléndido y que 
puede seducir al principiante, pero que por su misma elevación y complejidad ex- 
pone á graves riesgos: ora al de una idealización enfática y falsa, como es la de 
Chateaubriand y los escritores de su escuela; ora al de un realismo menudo y pueril, 
pecado de que no se libra Lope, asi en El Nuevo Mundo, como en Los gllanches 
de Tellerzfe y en Arallco domado. Más afortunado anduvo en Las Batuecas, por 
10 mismo que no trataba el argumento en serio, ni Ie ataba la superstición del texto 
escrito ni la gravedad de la materia, Esta y otras comedias son unlibre juego de la 


(1) Además de la descripción de Ponz, léense curiosas noticias de este convento y de las 
ermitas en el S01zznario PÙztoresco Español, 1839 (tres artículos firmados por J. Arias Girón); 
en el tome de Salamanca, Avila y Segovia, escrito por D, José María Quadrado para 105 
Recuerdos y Bcllezas de Esþaña; en eI libro de Antonio de Latour Valence et Va/ladolid 
(Paris, [877; págs. 3 2 7-37 2 ), y en otros libros modernos de viajes por España: 
(2) V éanse, entre otros, la Memon'a geológico-mÙzera de la provincia de Cáceres, escrita por 
105 ingenieros D. Justo Egozcue y D, Lucas MaUada, é impresa en 1876 por la Comisión del 
Mapa geológico; la "
lel1loria relativa á las esmelas del territorio de las Hurdes, por el inspec- 
tor de primera enseñanza D, Francisco Pizarro (Cáceres, 1880); el interesante viaje del doctor 
J. B, Bide por Las Batuecas y Las Yurdes, inserto en el Boletin de la Sociedad Geográfica dr 
/lfadrid ( 18 9 2 ), y las monografias, ya citadas, de 105 Sres. Santibãñez y Barrantes, que nos han 
sido de mucha utilidad en el presente estudio, 



OBSERVACIOl\ES PRELI
IINARES, 


CXLIII 


fantasia, y esta libertad, que á veces degenera en lie en cia en el drama histórico, es 
aqui fuente de interés novelesco, de sales cómicas y de apacible recreo para la 
fantasia, Por dar más chiste al diálogo puso Lope en labios de sus batuecos cierta 
especie de jerigonza ó labla antigua, con toques de dialecto leonés y aun de bable; 
pero usó parcamente de ella, sin mengua del estilo poético, y al contrario, con 
cierta novedad picante, como puede juzgarse por estas quintillas de la primera jor- 
nada, en que el rústico Girato hace alarde de sus fuerzas contra su rivall\1ileno: 
I!Sabes tú, endebre garz6n, 
Que contra el mismo sol pecas, 
Que soy en esta ocasi6n 
Del valle de las Batuecas 
EI más soberbio varón? 
lSabes que el más fuerte enebro 
Deshago, desgancho y quiebro, 
Que arranco un fresno de cuajo, 
Y que un castaño descuajo 
Si con él mis fuerzas puebro? 
èSabes que descuerno un toro, 
Que un jabalí desquijaro, 
Que por la prenda que adoro 
Ciervos, que en el curso paro, 
Traigo á la choza en que moro? 
ëSabes que porque reservo 
La [uerza, fugí veinte años 
De mojer, que es mal protervo, 
l\Iás que enebros ni castaños, 
]abalí, toro ni ciervo? 


La ignorancia y rusticidad de los batuecos no seria cómica si Lope no hubiese 
puesto en ellos desde el primer momento el germ en de la curiosidad, el presenti- 
miento de la existencia de un mundo mayor que el de su valle, presentimiento que 
apoyan en tradiciones obscuras y en los hallazgos que á veces hacian en sus 
cavernas, ya de una espada mohosa, ya de momias de extraña catadura, ya de 
pinturas de exóticos animales, ya de otras antigüedades que no acertaban á des- 
cifrar, Si Lope hubiese escrito trescientos afios después, diriamos que estas escenas 
habian sido trazadas para burlarse de la arqueologia prehistórica, V éase esta acota- 
ción: <<Se abra ó caiga de 10 alto una puerta hecha de pef1as y ramos, y dentro de 
una cueva se ve un cadáver sobre un lienzo, y la calavera será de pasta. Tenga una 
lanza en la mana y un escudo en la otra, con dos leones y dos castillos pintados, y 
alrededor estas cuatro letras: T. S, D. R,>> 
-Bien prenotan estas cosas 
Que aquí otra gente ha venido, 
-A la fe, Tirso, que el mundo 
Non se campuza en Batueca. 


. . . . . . . . . . . . . . . . . . 



CXLlV 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


-Esas casas que pintadas 
Se ven en ese trab6n, 
Non son en Batueca halladas; 
Que nuesas casas non son 
Tan polidas fabricadas. 
Ni esos fuertes animales 
Tan feroces ni tan listos, 
Con garras y lanas tales, 
Son en nuestros valles vistos 
Por montañas ni arenales, 
Luego es seiial que hay más gente, 
Más mundo y cosas más bellas. 
De todas estas cosas se disputa largamente en una junta que aquellos bárbaros 
vestidos de pieles celebran, como en parodia anticipada del contrato social, para 
deliberar si deben elegir rey ó continuar en la pacifica democracia en que hasta 
entonces habian vivido. Pårtense en dos bandos, uno que podemos llamar conser- 
vador; otro amigo de innovaciones y partidario del progreso, Invocan los primeros 
el respeto debido á las costumbres antiguas y patriarcales: 
..... Non se acuerdan 
Los más ancianos del batueco valle 
De haber of do á sus mayores, Tirso, 
Que jamás algún home de nosotros 
Hobiese sido más que sus iguales, 


Nosotros habitamos este valle, 
Cerrado de estos montes espesísimos, 
Cuyas sierras empinan sus cabezas 
A tope tar con las estrellas mismas, 
Sin que jamás ninguno haya sabido 
Quién fué el primero que nos di6 principio, 
En esta lengua habramos, estas chozas 
Nos cubren, estos árboles sustentan, 
Y la caza que matan nuestros arcos, 
Si vivimos en paz sin ser regidos 
Y nos habemos aumentado tanto, 
èPor qué das ocasi6n que nos deshaga 
Alguna envidia donde nunca rein a? 
Los---()tros sienten el impulso de 10 desconocido, la ambición de transponer los 
montes: 


TIRSO, 
Que no es posible que el autor primero 
Que nos hizo á nosotros, no criase 
Otros también, 


DARINTO, 
jExtrañas cosas dices! 



OBSERV ACIONES PRELl'UNARES, 


CXLV 


ëMás homes que nosotros? èPor adónde? 
èTú non yes que han subido esas montañas 
Atrevidos garzones, y se han vuelto 
Diciendo que se agota el mundo en ellas 
Y que más en las puntas por las nubes? 
TIRSO. 
IAh Darintol èEs posible que el que fizo 
Aquel sol tan fermoso y rellociente, 
Con la luna tan branca y rellenada; 
Uno con cara de oro, otro de prata, 
Y todas las estrellas que 105 cercan, 
Estas fuentes que corren, estos árboles, 
Estas frutas y caza, solamente 
Las fizo y las crió para tan pocos? 
PELASGO, 
èPoCOS te parecemos? 
TIRSO. 
Pues èqué somos 
Para que tal grandeza merezcamos? 
MARFINO, 
Calla, que esas estrellas J sol y luna, 
Son manchas de la capa de 105 cielos, 
TIRSO. 
Las manchas son defectos en las capas, 
Y allí semejan guarniciones ricas. 
Pero decidme: si este valle fuera 
La redondura de la tierra toda, 
Estos arroyos, que corriendo vemos, 
Y estos ríos, que siempre se despeñan, 
Luego como tocaban en el cabo 
V olvieran otra vez encia nosotros, 


PELASGO, 
IQué sabihondo que te enlietra el cielol 
Nunca se vido en las Batuecas home 
Que tuviese tan altas cuidaduras; 
Sin duda que hay mås tierra y que hay mås gente. 


En suma: que los batuecos estaban admirablemente preparados para ser des- 
cubiertos, en el preciso momento en que descienden al valle los dos fugitivos de 
la Casa de Alba, D. Juan de Arce y D," Brianda, esta última también en hábito 
de var6n; 10 cual da lugar en el curso de la pieza á situaciones más grotes- 
cas que ingeniosas, El poeta tiene buen cuidado de advertir socarronamente que 
todo esto acontecía en el mismo an.o en que Colón había salido para su primer 
Vla]e. 
Intérnanse estos otros Colones en las fragosidades de la sierra: 


XI 


, 



CXLVI 


OBRAS DB LOPE DE VEGA. 


Asperfsimas peñas, donde apenas 
Ha llegado jamás estampa humana, 
En cuyas frentes vierte la mañana 
Escarcha, en vez de flores y azucenas..,.. 
Profundos valles, del obscuro invierno 
L6brega habitaci6n, piedras que trae 
De su furiosa lluvia el curso eterno,.... 


Después de vagar cuatro días hambrientos y extraviados, apártase D, Juan en 
demanda de una fuente; queda sola la afligida dama, y hé aqui que comparece el 
rústico Mileno, cuyo asombro está pintado con mucha gracia y viveza: 
(Válgame el sol! (Esto había 
Desotra parte del mundo? 
IAh, Tirso, sabio y profundol 
Catad si verdad decía, 
Tembrando est6 de mirar 
Una tan branca figura; 
Non he visto catadura 
Tan sabrosa de acatar, 
Las piernas tiene amariellas, 
Y todos brancos 105 pies, 
Y de la faz al envés 
Con más luz que las estrellas, 
Si es home de por acá, 
IQué lindo mundo, á la fel 


BRIANDA. 
IQué serrano tan ferozl 
Daré á don Juan una voz..... 


MILENO, 
Garz6n, non fuyáis de mL... 


BRIANDA. 
(Don Juan, que un monstruo me lleva! 


Don Juan, que anda perdido por el monte, no la oye, y el bárbaro se la lleva á 
su cueva, pero con muy buenos modos: 


Non sé qué tienes, garz6n, 
Que en el mismo corazón 
Me vas faciendo cosquiellas, 


Con estos versos termina el primer acto, No es menos lindo el segundo, en que 
la prófuga y cautiva Brianda inicia á los batuecos en la civilizaci6n y les trae nue- 
vas del otro mundo, EI diálogo es rápido, naturalisimo y salpicado de felices ocu- 
rrenClas: 



OBSERV ACIONES PRELIMINARES, 


CXLVII 


TIRSO, 
Home del mundo divino, 
Rico de tales despojos, 
Cual en jamás antes vino 
Ni al oído ni á 105 ojos 
De todo el valle vecino, 
Dadnos nuevas de la tierra 
Onde tal gloria se encierra. 
c!Posible es que ha tantos años 
Que entre niebros y castaños 
Vivamos en esta tierra, 
Sin haber visto algún home 
De tu catadura y faz? 


Dinos la tu tierra y nome; 
Que nosotros non sabemos 
Que haya más mundo que el valle 
Que entre aquestos montes vemos, 
BRIANDA, 
Aunque es bárbaro su talle, (Aparte.) 
Son piadosos sus extremos. 


Serranos, qué, c!no sabéis 
Cúya es la tierra en que estáis, 
Ni el gran señor que tenéis? 
TIRSO. 


c!Qué señor? 


BRIANDA. 
Luego c!ignoráis 
EI dueño que obedecéis? 
TIRSO, 
Nosotros no conocemos 
Otro Dios ni rey que el sol, 
Cada que encima Ie vemos, 
BRIANDA, 
c!Ni que es Fernando español, 
Vuestro rey? 


DARINTO, 
Nada sabemos, 


TIRSO. 
c!Qué español? 
BRIANDA. 
EI Rey de España, 
TIRSO. 
c!Qué es España? 
BRIANDA, 
Aquesta tierra, 



CXLVIII 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


Que el por mar mil partes baña. 
TIRSO, 



Qué es mar? 
BRIANDA, 
EI agua que encierra 
EI mundo en sL 


TIRSO. 
(Cosa extrañal 

España se llama el mundo? 
BRIANDA, 
No, sino una parte dél. 
TIRSO, 

Parte dél? (Caso profundol 
Luego 
hay mAs que España en él? 


èSerA España del tamaõo 
Deste valle? 


BRIANDA, 
(Caso extraño! 
Más que cien mil valles es, 


TIRSO. 
Mira que somos aquí 
Doscientos homes y mAs, 

Hay mAs en España? Di, 


BRIANDA. 
No hay lugar tan pequeñuelo 
Que no tenga más dos veces. 
TIRSO. 
y 
hay muchos? 
BRIANDA. 
Cubren el suelo, 
Como las aguas de peces, 
Como de estreUas el cielo, 
Ciudad hay que tiene en sí 
Doscientos mil hombres, 
TIRSO. 


cTantos? 


y 
caben juntos asf? 
BRIANDA, 
Y muchos más, 


TIRSO, 
JCielos santos! 

Por qué entre montes nací? 


Lope vislumbró que en la fábula de Jas Batuecas habia el germen de un admira- 



OBSERV ACIO
ES PRELl:\UNARES, 


CXLlX 


ble cuento filos6fico, y aunque par su genial precipitación no sacó del asunto todo 
el partido que debia, hizo, como siempre, alarde de su ingenio en la invención de 
antítesis humoristicas y de picantes inverosimilitudes, ennoblecidas por aquel raro 
y poético sentido que él tenia de todas las cosas humildes, rústicas y primitivas. 
Groseras son, ciertamente, las escenas del em barazo de Brianda, que se empefla en 
persuadir å los batuecos de que en su tierra paren los varones; pero lquién no se las 
perdona å Lope cuando tropieza con versos como los siguientes, puestos en boca de 
la bårbara Taurina: 


Yo te daré todo un prado 
De feno en hasta la cinta, 
Que la primavera pinta 
De flor el Abril rosado, 
Daréte un arroyo fresco 
Que crucia de un monte A otro, 
Donde con caña y quillotro 
Truchas salmonadas pesco, 
Daréte cien avellanos, 
Treinta castaños y mAs, 
Que desde aquí 105 verás 
En aquellos verdes llanos, 
Daréte cien reses grandes 
Y cuatrocientas pequeñas, 
Tan mansas, que con tus señas 
El ir y venir las mandes, 
Daréte dos chozas buenas, 
No pajizas ni ahumadas, 
Y en carrascas acopadas 
Veinte corch05 de colmenas. 
Lino y cáñamo sé hilar, 
De que son los camisones 
Que Alas vegadas te pones; 
Y también te quiero dar, 
Para que yeas si es justo 
Quererme mAs tiernamente, 
Un alma que eternamente 
Viva en la ley de tu gusto, 


Lope, segúñ su costumbre, aparece en esta comedia con el nombre de Belardo, 
especie de firma que solia poner en sus cuadros dramåticos, retratåndose en un rin- 
cón de elIos, al modo que 10 han practicado muchos artistas ilustres: 


..,.. Muy bien puede 
Fiar Su Señoria de Belardo J 
Que es hombre que ha leido el Flos Salle/orum, 
Y canta en la tribuna 105 domingos; 
Compone villancicos..... 



CL 


OßRAS DE LOPE DE VEGA, 


En cuanto á la parte historial, da por supuesto Lope que los batuecos eran des- 
cendientes de los godos fugitivos de la pérdida de Espai'la, y que la momia de la 
caverna pertenecia á un Teodosilo, sobrino del rey D, Rodrigo. El Duque de Alba 
bautiza á toda ]a tribu, funda iglesias y conventos, y el signa de la cruz ahuyenta 
los demonios, que por más de seiscientos ai'los habian infestado el valle. 
Esta comedia, como otras de Lope, tuvo la desgracia de ser torpemente refundida 
en el siglo XVII, No fué el refundidor Juan Pérez de 
fontalbán, como pudiera infe- 
rirse de 10 que dice ellicenciado González de Manuel en su lIfanijiesto aþologético, 
y han repetido otros, Aquel respetuoso discfpulo nunca puso la mana ni en ésta ni 
obra alguna del que veneraba como maestro y oráculo, Las refundiciones (porque 
hubo dos) son más tardías, Una hizo D, Juan de la Hoz y Mota con el titulo de 
El descubrÙ/lic/lto de las Batllecas, manuscrito que poseyó lord Holland. Otra anda 
impresa en la Parte 37 de C01lledias escogÙlas (1671), Y también en edicio- 
nes sueltas, con el titulo de El Nuevo lI/undo ell Castilla,' su autor, D. Juan de 
Matos Fragoso. Matos regulariz6 un poco la trama y aligeró la pieza de personajes 
ociosos; pero ech6 á perder el estilo, sustituyendo á la encantadora natura]idad de 
Lope su propia locución amanerada, conceptuosa y altisonante, 
Poca relación tiene con estas obras antignas la comedia de magia que con el titulo 
de Las Batllecas dió á las tablas en 18-1-3 D, Juan Eugenio Hartzenbusch, con poco 
favor del pÚblicoj pero con estimaci6n de los doctos y discretos, que reconocieron 
en ella (aun lamentándose de que tal ingenio malgastase sus fuerzas en un género 
inferior) las mismas cualidades de urbano gracejo, såtira culta y ameno estilo que 
habian aplaudido en La Redoma encalltada. S6lo el punto de partida de esta co- 
media, es decir, el viaje á las Batuecas de los fugitivos de la Casa de Alba, pertenece 
á la tradición popular (I): en 10 restante hay imitaciones, que Hartzenbusch con- 
fÌesa, de La Volière de Frère Philiþþe, vaudeville de Scribe (1818), fundado á su 
vez en un cuento de Boccacio, También declara haber tenido presente ]a comedia 
de Mr, Delisle Timon Ie misanthroþe. 


(I) At fabutoso pars se refieren únicamente estas dos octavas: 
Esta selva espesisima encantada, 
Dondc salir nos veis de peñas hue cas, 
Guarda en su seno la escondida entrada 
Del dichoso pais de las Batuecas. 
Vega profunda, en torno coronada 
De riscos altos, cuyas cimas secas 
Forma de muro inaccesible tienen. 
Ignorada en Casti1\a la mantienen. 
Un pueblo cuI to y numeroso habita 
Dentro del amenisimo recinto, 
Que los usos de España en parte imita 
Y otros tiene de género distinto. 
De tiempo en tiempo aqui se precipita, 
6 cual vosotros, 6 por propio instinto, 
Algún viajero á quien asilo damos 
Tres mågicos que el vane custodiamos. 



OBSERVACIONES PRELIMINARES, 


CLI 


Finalmente, algún recuerdo merece, no por su mérito, que es bien exiguo, sino 
por el espiritu cándidamente socialista que la inform a, una novela de la Condesa de 
Genlis, que en la traducción castellana impresa en Valencia (1826) lleva el titulo 
de Plácido y Blanca ó las Batuecas. Dice Jorge Sand en sus J/iIe1llorias que este 
libro, que leyó de nif1a, hizo profunda impresión en su ánimo é influyó más adelante 
en el curso de sus ideas. <<Las Batueeas (dice Jorge Sand, compendiando á su modo 
la novela) son una pequeIla tribu que ha existido, en realidad ó en imaginación, 
dentro de un valle de Espaf1a, rodeado de montaf1as inaccesibles. A consecuencia 
de no sé qué acontecimientos, esta tribu se eneerró voluntariamente en un lugar 
donde la naturaleza Ie ofrece todos los recursos imaginables, y donde se perpetúa 
hace muchos siglos, sin tener contacto alguno con la civilización actual.>> 
jSi Mad. de Genlis y Mad, Dudevant hubieran sabido 10 que era este oasis! iPara 
socialismo, el que ejercian los coneejales de la Alberca! Por algo el nombre de los 
infortunados batuecos ha quedado en el refranero peninsular como un simbolo sa- 
tirico, que Larra eternizó, dándole valor trascendental, en las cartas de EI þobre- 
cito hablador, donde el nombre de las Batueeas está tom ado como sinónimo del 
de EspaIla, A semejanza de otros mitos análogos, el de las Batuecas comenzó por 
ser geográfico, pasó á ser mito social (de 10 cual ya se ve algún vislumbre en la co- 
media de Lope) y acabó por disolverse en la forma negativa de la sátira, 


XV.-LOS PORCELES DE MURCIA, 


Texto de la Parte séþtÙna de las comedias de Lope (1617), 
Esta comedia, con pretensiones de genealógica, difiere mucho de todas las 
demás de su c1ase que encontramos en el Teatro de Lope de Vega. No procede 
de ninguna crónica ó nobiliario, sino de un cuento popular que se encuentra en el 
folk-lore de todas partes, y que fué caprichosamente aplicado á una ilustre familia 
de Murcia, así como á otra de Provenza, por una falsa interpretación etimológica 
de su apellido, Como el caso tiene mucho de extravagante y grotesco, no es mara- 
villa que la comedia de Lope escociese bastante á los Porceles de Murcia, según 
insinúa el mismo poeta al dedicar en 1626 EI Serafín humano á la Sra, D.B Paula 
Porcel de Peralta, mujer dellicenciado Gregorio López Madera: <<AIlos ha que es- 
cribi la descendencia de los Poreeles, no la historia, sino la fábula, no creyendo que 
recibiría disgusto su siempre ilustre familiaj porque las más de las comedias, as! de 
reyes como de otras personas graves, no se deben censurar con el rigor de historias, 
donde la verdad es su objetivo, sino á la traza de aquellos antiguos cuentos de Cas- 
tilla, que comienzan Érase ll1Z rey y una reina..... Donde segui la verdad fué en la 
comedia de Los Peraltas (I), con que pi do perdon de Los Porceles, de cuyas dos 
familias tiene Vm. tan ilustre ascendencia,>> 


(I) Esta comedia es desconocida hoy, 



CLI( 


OBRAS DE LOPE DE VEGA. 


Los Porceles murcianos preferian descender de 10s romanos Porcios, Porcanos 
y Porcelos, con quienes los habia emparentado el P. Romån de la Higuera en su 
nunc a bien ponderado cronicón de Marco l\1åximo: Porcel/orum lamiNa in Hisþa- 
Iliæ Tarracollensis urbe Blg-astro, qllæ 1lunc .Alurcia dicitur, a Roma1lorum gente 
Irahells orzg-l'nem, clara et inslg-Ilis habetur, Cayó en ellazo el licenciado Fran- 
cisco de Cascales, varón verdaderamente docto y de buen juicio en otras cosas, 
pero de anchas tragaderas en 10 que se refiere å historias de linajes; yen sus Cartas 
þhilológicas apadrinó el testimonio del seudo l\Iåximo, y declaró å su manera el 
origen de las armas de la familia, que son una puerca con unos lechones 6 þorce/os 
debajo de una carrasca, con alusión, según Cascales, å la puerca y å los lechoncillos 
que encontraron en Albalonga, y tuvieron por feliz augurio, los troyanos compa- 
fleros de Eneas, del modo que en la Eneida de Virgilio se decanta (I), 
Pero esta docta interpretación nunca fué popular entre los murcianos, que expli- 
caban muy de otra manera las armas y el apellido. El Dr, Cristóbal Lozano, que era 
natural de HeWn, dice en sus Reyes nuevos de Toledo (1667; pág, 36): <<Está siempre 
fresco el caso en la ciudad de :\furcia, de aquellos niños Porceles, sangre noble, á 
10s cuales, por ser muchos de un parto, y temer la madre que se 10 habia de atribuir 
su marido å alguna flaqueza, los enviaba con la esclava á echar al rio; y permitió el 
cielo que con ser muy á deshora, la topase su dueflo å la puerta de la ciudad (que de 
alii Ie quedó el nombre, lIamåndose la puerta de los Porceles), y viéndola turbada, y 
con bulto entre los brazos, pensando que se huia, desvalijó la ropa y topó con 10s pe- 
dazos vivos de su corazon, niños hermosos, condenados á las aguas del rio Segura,>> 
Esta es la leyenda que habia dramatizado Lope, y por ella debemos comenzar 
nuestro estudio. Afortunadamente, puedo ofrecer å mis lectores un documento cu- 
riosisimo: nada menos que una informaci6n de testigos hecha en nuestro propio 
siglo <<para que la verdad del caso parezca y para otro cualquiera buen fin que con- 
venga>>, Es, pues, una tradici6n que consta en autos, 10 cual podrå decirse de muy 
pocas, Me la comunicó el erudito escritor murciano D, Pedro Diaz Cassou, de quien 
son también las interesantes notas que acompaflan al extracto de la informaci6n: 


<<APUNTES SOBRE LA TRADICION QUE SIRVIÓ DE ARGUMENTO Á LOPE DE VEGA 
PARA SU COl\IEDIA <<LOS PORCELES DE 
fURCIA>>. 


a(Dellibro manuscrito No/icias de 1I1urcia ,.. su nino) (2). 
>>La historia que se refiere en l\1urcia de 10s siete Porceles, estå apoyada desde 
tiempos remotos en la vulgar opinion. Ella di6 nombre å una puerta antigua de esta 


(I) Cartas Philologicas, es á saber, de letras hZl11zanas, varia erudicion, explicacion de luga- 
res,lecciones curiosas, documentos poiticos, observaciones, ritos J' costumbres J' muchas senten- 
cias eXfjuisitas: auctor el Licdo. Fraltcisco Cascáles. Segunda Impresion, Madrid, por San- 
cha, 1779; páginas 3 6 8-370, 
(2) .Es un libro manuscrito que obra en poder de D, Pedro Dfaz Cassou, quien vi6 hace 
pocos años el original de la informacion en poder del Sr, D, Juan Albacete, pintor, arque6logo 
y catedrático de Murcia. 



OBSERV ACIONES PRELIlIlINARES, 


CLIII 


Ciudad que ya no existe (I), pero ha dejado el nombre al sitio donde estuvo y á la 
calle que se extiende por élj y ella fué tan generalmente recibida como se ve del 
siguiente documento, cuyo originalllegó á mis manos el año pasado de 1815, desde 
las del presbítero D. Ambrosio Albacete (que conserva este manuscrito curioso); 
y no me pareció impertinente extractar, á pesar de los obstáculos que opone á su 
inteligencia el calado de la polilla y el carácter de la letra. l\Ii ánimo, al recopilar 
con otras esta noticia, no es el de autentizar unos hechos cuya propia monstruosi- 
dad los desmiente, sino más bien el de recoger manuscritos y documentos que de 
cualquier modo que sea sirven de apoyo á la misma vulgar opini6n, Su tenor en 
extracto es el siguiente: 


<<AÑO DE 1817. 


. Information, 


>>ESCRIBANO MONTALVO. 
>>En la muy noble y muy leal ciudad de Murcia á trece dias del mes de Septiem- 
>>bre de mil ochocientos y ocho ai'!.os, ante el Ldo, D, Gregorio Enjon, Alcalde 
>>mayor de la dicha Ciudad, por el Rey nuestro Sei'!.or, se presentó esta peticion: 
>>Don Baltasar Fontes de Albornoz, como más haya lugar de derecho, digo: 
>>que por los señores regidores, lusticia y Concejo de esta Ciudad, se mandó dar 
>>al p, Gonzalo de Albornoz, Religioso de la CompaIlia de lesús, testimonio signado, 
>>autorizado y sellado, de la nobleza, caballeria y repartimiento que se hizo de las 
>>tierras y heredades de esta jurisdiccion, á los Caballeros hijosdalgo de la familia y 
>}linage de los Porceles (2), como unos de los conquistadores y pobladores de esta 
>>Ciudad, y ansi mesmo como los dichos caballeros Porceles están escritos en ellibro 
>>y registro de los Caballeros hijosdalgo notorios vecinos de esta Ciudad, el qual 
>>testimonio se sac6 de dos libros (3) que estan en el archivo de esta Cjudad, dentro 
>>del arca de las tres llaves, el uno intitulado Libro de los Caballeros, dueiias é Don- 
>>cellas jijosdalgos n%yz.os vecz"nos, é moradores de la muy noble é muy leal Ciudad 
>>de Murcia, que son escyz"tos é in/t"tulados ell es/e regis/ro del COllcejo. Y el otro es 
>>el libro donde están escritos los conquistadores y pobladores de esta Ciudad, y los 
>>repartimientos de caballerias, tierras y heredades que á cada uno por su orden se 
>>les hizo por los repartidores nombrados por el SeIlor Rey D, Alonso el décimo, 


(I) >>La puerta de Aljufia, que los pobladores murcianos lIamaron del Porcel desde que, in- 
mediato á la misma, labraron palacio los caballeros mayorazgos de este apeUido, 
(2) . Esta familia, de abolengo vasco (?) vino á implantarse en Murcia con Orrigo Porcel; 
descendientes del mismo fueron Gu"arner, que como procurador de Murcia juró á D, Pedro I, y 
Don Juan Porcel, que casó con D,a Juana Perea, supuesta madre de los siete hijos: todavía 
quedan en Murcia Porceles. 
(3) >>Los dos han desaparecido juntamente, y antes un ejemplar manuscrito de Las Partidas 
con anotaciones marginales que se suponian del Rey Sabio, y que debieron ser del maestro 
Jacobo, avecindado y enterrado en Murcia. 


XI 


r 



CLI\' 


OBRAS DE LOPE DE VEGA. 


>>el qual testimonio presenta con este el presente Escribano, al qual se allega la 
>>tradicion muy antigua, notoria, y autorizada con la pintura ansi mesmo muy 
>>antigua que estaba en las paredes de una de las puertas de esta Ciudad, la que dicen 
>>la Puerta Poreel, que de poco tiempo á esta parte se ha quitado con ocasion de 
>>haberse renovado el edificio de la dicha Puerta (I), del caso que Ie sucedi6 á una 
>>señora, mujer de un caballero de la familia y linage de los Porceles, pOl' haber 
>>parido siete hijos de un mismo parto, seis de los quales entregó á una criada suya 
>>para que los echase en el rio, quedándose con uno solo para criallo, recelándose 
>>que el marido no la matase pOl' haber dicho en su presencia much as veces, que la 
>>mujer que pari a más de uno de un parto, era cierto habia tenido acceso carnal con 
>>más de un hombre: Y como llevando la dicha criada los seis niños para arrojallos 
>>en el rio encontró con el caballero Porcel, Padre de los dichos niños, el qual 
>>siendo informado de la dicha criada del caso, encomendándole el secreto, dió á 
>>criar los dichos niIlos, y siendo ya mayores los trujo á su casa todos vestidos de 
>>una librea, donde los aliment6 y crió juntamente con el que cri6 la dicha sn 
>>mujer, e!e" etc. De todo 10 qual ten go necesidad se reciba informacion de la noto- 
>>riedad del caso, yantigua tradicion y pintura, nobleza y vecindad del linage de 
>>los Porceles, ad ætcrnam rei memoriam/ y para que la verdad del caso parezca 
>>y para otro qualquiera buen fin que convengaj POI' tanto á V, E, pido y suplico 
>>mande que los tres testigos que para el efecto yo presentare, sean preguntados pOl' 
>>el tenor de este pedimento y á cada uno de ellos se Ie muestre pOl' el presente 
>>Escribano el testimonio referido, para que visto digan y depongan 10 que han oido 
>>decir á sus mayores antepasados en razon de dicho caso, y fecha dicha informa- 
>>cion, se me de un traslado, dos ó más, signado y autorizado en debida forma y 
>>manera que haga fé; á todo 10 qual V, interponga su autoridad y decreto judicial 
>>sobre que pido justicia, &,-D, BALTASAR FOKTES ALBoRNoz.>> 
"Visto pOl' el señor Alcalde mayor, mand6 que se haga informacion, y los testi- 
>>gos que se presentasen se examinen, y dió comision á mi el Notario, &,-JUA
 
>>MONTALVO,>> 
>>Examinados tres testigos, uno de ellos el Dean de esta Santa Iglesia de Carta- 
gena, contestan al tenor de la peticion y aseguran la tradicion de la historia de los 
Porceles, y sobre la informacion recibida recayó el auto ordinario de aprobacion. 
Todo es copia en extracto y el pedimento á la letra del original que tiene D, Am- 
brosio Albacete, sacada pOl' mi en el aIlo de 1816>> (2), 


(I) "En 1725, 
(2) "Concluyamos por la historia. Doña Juana Perea, mujer de D. Juan Porcel, tuvo sucesion 
despues de muchos años en que se había creído estéril. En cumplimiento de un voto, ó por 
gratitud, hizo pintar y colocar en la fachada de su casa-palacio, junto á la puerta de Aljufia, un 
cuadro que representaba á Santa Isabel, apareciéndose á una dama rodeada de un os niños; y 
aunque D.a Juana Perea fundó en 1443 (y retiróse á) un convento de fr:inciscanas, que puso bajo 
la advocacion de Santa Isabel, quedó el cuadro empotrado en la pared del palacio ya!umhrado 
devotamentc darante siglos, en los que tuvo la imaginacion de los murcianos tiempo bastantc 



OBSERV ACIONES PRELIMINARES, 


CLV 


Tiene esta rara leyenda, sin salir del territorio de la Peninsula, otras cuatro estre- 
cbamente afines, es á saber: 
a) La de Santa Librada, patrona de la ciudad de Sigiienza, Puede leerse acerca 
de ella el farragoso libro del Dr, Renales Carrascal, Las nueve in/antas de un 
þalto (I), y el más racional y critico del deán González Cbantos, Santa Librada 
'l'indzcada (2), que procuró limpiar la tradición primitiva de las escorias amontona- 
das por los falsos cronicones, 
1\1 ucho antes de la invención de éstos, ya el veridico y sincero Ambrosio de Mo- 
rales (Crónzca, lib. x, cap. XVIII) tuvo por sospecbosas las circunstancias del caso, 
aunque apoyadas en las lecciones y antífonas del antiguo Breviario de la iglesia de 
Sigüenza, y ni siquiera quiso referirlas, considerándolas como extrañezas, de que no 
podia sacarse certidumbre, ni ejemplo, ni doctrina, Lo que Morales no quiso contar 
es, en suma, que Santa Librada y sus ocho hermanas, nacidas todas de un parto, 
bijas de Catelio y Calsa, régulos ó potentados de Lusitania, fueron mandadas arro- 
jar por su madre å un rio, pero las salvó la partera, que fué Santa Silas, dándolas á 
criar á gente cristiana, que las adoctrinó en la fe y las preparó para el martirio, que 
recibieron de manos de su propio padre, Los q!le han querido salvar alguna parte 
de esta insostenible leyenda han supuesto que 10 del parto ha de entenderse no del 
material, sino del espiritual, es decir, de la regeneración por medio del bautismo, 
que recibieron juntas las nueve hermanas; pero, á la verdad los que ordenaron el 
oficio de la Santa no pensaban de esta manera, sino que entendian las cosas en su 


para cristalizar dos leyendas, Fué una, la primera y más poética, la que eterniz6 Lope de Vega 
en Los Poredes de Mztrcia; fué la otra producto de la imagicacion jocosa del bajo pueblo mur- 
ciano, Segun ambas, D. a Juana Perea habia tenido de una vez siete hijos (sin dud a porque el 
pintor no habia puesto en su cuadro más ni menos); pero como el artista habia tratado de dar 
á cada una de las fisonomías de los pequeños una expresion diferente, y el pueblo se fijó en 
que, de todos elIos, uno solo tenia la boquita abierta, nació la leyenda nueva, segun la que, 
estando embarazada D.a Juana Perea, tuvo antojo de unos bollos; no comió, porque no Ie qui- 
sieron dar, más de media docena, y pari6 por elIo seis niños con la boca cerrada, y uno con la 
boca abierta, á quien no se Ie pudo hacer cerrarla por ningun modo, muriendo á pocos dias, 
Los peri6dicos La Enciclopedia y La Miseelánea, de Murcia, trajeron ambas leyendas. 
>>PEDRO DfAZ CASSOU," 


(I) Las nueve lllfantas de un par/o, mártires de Galicia, hi/as de Reyes de la grail Lusita- 
nia,J' singular nacimimto, vida J' martirio de la esclarecida virgmJ' mártir Satzta Wilgefortc 
ó Librada, patrona que se venera ell la salZta iglesia eatedral de la ciudad de Sigiielzza J' su 
obispado. Madrid, p;)r los herederos de Juan Garda Infanz6n, 173 6 ,4. 0 
(2) Santa Librada, virgm J' mártir, patron a de la satzta iglesia, eÍttdad J' obispado de Si- 
güenza, vindieada delmallifiesto error J' supuesto falso de que par los alios de I3 00 traxo de 
Italia el euerpo de la Santa el obispo D, Simon,J' Ie eoloeó m esta iglesia, eomo tambien de las 
falsedades que en cl siglo XVII se inter polaron en su rezo,.... Pùr el Dr, D. Diego Eugenio Gon- 
zalez ChalZtos J' Ullauri, dean de la 11lisma iglesia de Sigiimza. Madrid, 1806, imp, del Real Ar- 
bitrio de Beneficencia. 4. 0 



C!.VI 


OBRAS DE LOPE DE VECA, 


sentido literal. El bachiller Bartolomé Palau, natural de Burbáguena, compuso un 
poema, que probablemente sería dramático, con el titulo de Historia de Santa Li- 
brada y sus ocho hermanas, que, según D, Nicolás Antonio, fué impreso en 15 6 9; 
obra desconocida hasta el presente, 
b) La leyenda del conde D, Diego Porcelos, fundador de Burgos, å quien su 
apeUido condenaba fatalmente á cargar con el mochuelo de tan excéntrica genea- 
logía, Y, en efecto, Ambrosio de l\lorales (lib. xv, cap, XVII), siguiendo, aunque con 
indicios de poca credulidad, á mosén Diego de Valera y otros cronistas antiguos, 
dice que c al Conde se Ie di6 el nombre latino de Porce/lus, que quiere decir le- 
chon, por haberle parido su madreiuntamelZte con otros seis de un þarto, como las 
madres de los lechones sue len, Yo refiero 10 que haUo en nuestras historias, sin po- 
der dexar de hacer memoria delIo, no habiendo más probabilidad que esta en una 
cosa tan extraña, Y no tendrá tampoco esta por muy grande maraviUa quien viere 
10 que cuenta Plinio de algunas mujeres que parieron muchos juntos, y una en 
Egypto siete, Tambien para no extrañar esto por increible, se puede pensar que los 
otros seis que pari6 la madre del Conde con él no fueron más que unas figuriUas 
pequeñitas de criaturas muertas, cuales algunas veces suelen nacer con una viva y 
sin eUa>>, 
c) La del nacimiento de los infantes de Lara, tal como la recogi6 en Arlanza don 
Ram6n l\Ienéndez Pidal de boca de la guardiana de las ruin as del monasterio, 
transcribiéndola así, con las propias palabras de la narradora: c Doña Alambra 
(Lambra) sosoñaba á una su vecina Uamándola puerca, porque libr6 de un 
parto dos criaturasj por eso Dios la castig6, haciéndola á su vez preflada de siete. 
Llegada la hora del alumbramiento, no quiso ella sufrir tanta vergüenza, mand6 á 
la moza que la servía tirar secretamente los recien nacidos al rio, guardando s610 
uno para criarlo. Cuando la sirviente sacaba ya de la casa 10s dos primeros metidos 
en un cántaro (fué esto pennision de Dios), el padre, que volvía de afuera, la de- 
tuvo, vióla desconcertada, y descubriendo la maldad, salv6 á todos sus hijos, por- 
que buen cristiano era, dándolos á criar á escondidas de la madre, Andados siete 
años, mand6 un dia el noble señor á su mujer preparar un gran convite, porque 
iban á venir á su casa seis príncipes, y quería hacerles gran regalo, Puestos ya 10s 
manteles y prevenido todo, hizo el padre sentar á la mesa á sus hijos, asi al que 
criaba la madre, como å 10s otros seis que qui so matar; todos estaball vestidos de un 
color y de llna librea, Entonces pregunt6 å dona Alambra: clCuál es el hijo que tú 
>>criaste?>> La malvada los mir6 á todos fijamente, pero no supo distinguir el uno del 
otro, y llena de vergüenza, salióse de la sala del convite, cogi6 su caballo, y co- 
rriendo, desesperada, fué á arrojarse á la Laguna Negra, aUá en las sierras 1l1UY frias, 
por cima de Barbadillo de Herreros>> (I). 


(I) R, l\Ienéndez Pidal, La Leyenda tk /os Ùifantes de Lara (Madrid, 1895), págs, 182-193, 
En este admirable libro está agotada la materia en términos tales, que apenas cabe anadir ni 
rectificar nada, aun en puntos accesorios como éste, 



OBSERVACIONES PRELlMlNARES. 


CLVU 


Según se ve, esta leyenda coincide con la de Murcia, aun en pequeñas circuns- 
tancias, como la de ir los niños vestidos de WI color y una librea, Seguramente, no 
es muy antigua, puesto que en las más primitivas tradiciones épicas referentes á los 
infantes de Lara no se encuentra rastro de ella; pero debi6 de series aplicada por 
la supersticiosa virtud atribuída al número septenario, que encontramos asi en es- 
tas dos variantes como en la burgalesa de Diego Porcelos, Ya en uno de los ro- 
mances dice D," Lambra á su cuñada: 


que pariste siete .fi.jos-como puerca en cenagal, 


Por el contrario, el número llueve, que también tiene especial valor en el simbo- 
lismo popular, es el que aparece en la versión semihagiográfica de Sigüenza, y tam- 
bién en la leyenda geneal6gica provenzal de los Pourcelet, l\Iarqueses de Maiano 
(:\laillane) y poderosos señores en la villa de ArIés, cuyo apellido sonó mucho en 
las Cruzadas, en la guerra de los Albigenses, en las Vísperas Sicilian as, en las con- 
tiendas de Nápoles en tiempo de la reina Juana yen otros famosos sucesos, Su bla- 
s6n, análogo al de los Porceles de l\1urcia, ostentaba nueve lechoncillos, y es muy 
verosímil que de la familia provenzal, cuyas memorias se remontan á los primeros 
años del siglo XI, procediesen el Guarner Porcel, el Porcelín Porcel y el Orrigo 
Porcel que asistieron con D, Jaime á la conquista de :\1 urcia, y están inscritos en el 
libro del repartimiento de aquella ciudad, 
El gran poeta Federico :\listral, nacido en Maillane, don de está el solar de los 
Porcelet, ha contado su leyenda, que apenas difiere de las nuestras, salvo en al- 
gún rasgo más feroz y menos delicado. Una ricahembra, soberbia y despiadada 
con los pobres, insulta á una mujer que la pedía limosna con tres niños, La mendiga 
la maldice, deseando que pára tantos como una puerca, Pare nueve, y manda echar 
tres al rio, La criada se conduele, de ellos, y se los da á criar á un vecino. Cuando 
Hegan å ser grandest denuncian á su madre. El juez la manda Hamar, y la pregunta 
qué pena de be imponerse á una mujer que de sus nueve hijos mand6 ahogar tres. 
Contesta que de be ser descuartizada, y se condena por su propia sentencia, man- 
dando el juez atarIa de cuatro caballos feroces (I). 


(I) Por la gracia que siempre tiene el estilo de Mistral y por la curiosidad de la lengua, pon - 
dré aquí íntegra su relación: 
cAro, se voulès saupre d'ounte venié Iou noum d'aquelo famiho celèbro, vès-eici la sourneto 
qu'aven toujour ausi counta: 
,.Uno fes, i'avié 'no barouno, auturouso e despiètolJso, que poudié pas vèire Ii paure. Touti 
Ii fes qU.à soun castèu n'en passavo quaucun, ie dounavo l'óumorno en repetenejant, 
,.Un jour passè 'no Cemo qu'avié tres enfantoun, 
,.-Bonjour, l\1adamo, diguè la pauro ferno, fasès me la carita de quaucarèn, au noum de Diéul 
>>-Anas.vous-en au diable! ie faguè la segnouresso. Venès en òdi, la paurihol Avès besoun 
de Caire tant d.enfant?..., 
>>-Marrido Damo! ie respoundeguè la pauro, pousqués-ti, vous, n'en faire autant coume unQ 
trueiol., ... 



CLVIlI 


OBRAS DE LOPE DE VEGA. 


Remontåndonos algo más en la corriente hist6rica, encontraremos la leyenda de 
Paulo Diácono sobre el segundo rey de los longobardos, Lamissio, que la Crónica 
general (folio 262 de la edición de Ocampo) resume en estos términos: cCa en 
verdad parió su madre siele fijos de una vez, é mand6 que los echasen en una albu- 
hera, por vergüenza que ovo, E el rey Agilmundo passando por aquellogar, quando 
vido los niños en el agua, meti6 la lanza que traye, entre ellos, é uno dellos trab6 de 
la lanza, é el rey quando esto vi6, entendi6 que aquel serie orne bueno é rezio é va- 
liente á maravilla," 
Evidente es el parentesco entre las cuatro versiones castellanas, la provenzal y la 
longobárdica, que form an un grupo perfectamente caracterizado y distinto dentro 
del tema más general de los partos monstruosos, en que no nos detendremos por 
ser materia que han tratado innumerables autores, desde Plinio, Alberto Magno y 
demás naturalist as antiguos hasta Antonio de Torquemada en su Yardín de flores 
curiosas, el P. Nieremberg en su Curiosa y oClllta , filosofía y el p, Fuente la Pena 
en su Ente dilucidado, libros todos de amena y regocijada lectura. 
Entre estos casos estupendos ninguno 10 es tanto como el de la condesa Marga- 
rita de Rolanda, que por efecto de la maldici6n consabida pari6 de una vez tantas 
criaturas como dias tiene el ano, todas las cuales murieron después de recibir el 
bautismo: hecho portentoso que se consign6 con una inscripci6n latina en el con- 
vento de monjas bernardas cerca del Raya, según testifican graves escritores, en- 
tre ellos Crist6bal Calvete de Estrella en el Pelicissimo viaie del þrínciþe D, Phe- 
liþþe (Amberes, 1552), folio 282 vto. 
En la Rosa Gentil de Juan de Timoneda (1573) se lee un pésimo romance sobre 
este argumento: 


Estén atentos los hombres, -sin haberse de admirar; 
Las mujeres, temerosas -d'esto no se han de espantar: 
Y es que aconteci6 en lrlanda (I),-verísimo, sin dudar, 



Or la barouno venguè grosso, venguè grosso, vengl1è grosso; e faguè nèu enfantl..,., 

E' m'acò, vergougnouso de talo pourtaduro, n'en mandè nega tres à la bailo que I'acouchè, 
Mai aquesto, pietadouso, Ii pourtè au segnour vesin-que lis abariguè, 

Quand aquésti fuguèron grand, denouncieron sa maire, e la justiço la mandè apela. 

E' m'acò, la barouno estènt davans Iou juge, Iou juge ie venguè: 
>>-Madamo, digas-me: ce que devèn faire d'uno maire que, de si nòu enfant, n'a manda nega 
tres? 
>>-La fau faire escarteira, respoundeguè la damo. 

-Ehl bèn, diguè Iou juge, madamo, avès vous,memo prounouncia vosto sentènci. 
>>E' m'acò, I'estaquèron entre quatre chivau fòu, e fuguè escarteirado, 
>>D'aqui si nòu enfant fuguèron apela despièi Ii Pourcelet; e Ii nòu Pourcelet devenguèron nòu 
orne, dison, subre-valent.-F, MlSTRAL,-Maiano, 1877." 
Armana Prouvençau, 1878; folios 57-59. 
Me ha comunicado est a curiosa variante el Sr. Menéndez Pidal, á quien se la ha enviado el 
joven hispanista Mr. ], Ducamin, 
(I) Sic, por Holanda. 



OBSERVACIONES PRELI:\IlNARES, 


cux 


Que yendo una mujer pobre-su limosna á demandar, 
Llevando en sí muchos hijos,-hermosos para ala bar, 
AUegó á pedir limosna,-por poderse alimentar, 
A madam a Margarita,-que así la solían Hamar, 
Princesa, dicen algunos,- que fué de Irlanda sin par, 
La cual, al ver tantos niños,-fué á la pobre á preguntar: 
<<
Tus hijos son todos esos?,.-Tal respuesta Ie fué å dar: 
.Sf, mi señora, y de un padre,-el cual vive á su mandar.. 
Respondióle: .Es imposible;-antes cierto es de pensar 
Que eUos son de muchos padres,-y esto no puedes negar,. 
La pobre mujer, aflicta,-como se viese infamar, 
Con las manos hacia el cielo-fuése en tierra arrodillar, 
Diciendo: . jOh, plegue á Dios,-como éllo puede obrar, 
Que tantos hijos de un padre-vengas, señora, á alcanzar, 
Que no puedas conocerlos,-ni menos poder criar!. 
Fué este ruego tan acepto,-que esta dama fué å engendrar 
Trescientos setenta hijos,-cosa de maravillar: 
Todos los parió en un día-sin peligro y con pesar, 
Chicos como ratoncillos,-vivos, sin uno faltar, 
A los cuales un obispo-á todos fué á baptizar 
En una fuente de plata.-Despues fueron å gozar 
De aquella gloria suprema-que no se puede preciar, 
Esta fuente en una iglesia-hoy en día suele estar, 
Y á nuestro emperador Carlos-se la fueron á mostrar. 
Y esto ser verdad testiguan-autores muy de estimar: 
Uno es Baptista Fulgoso,-Henrico con Algozar, 
Y el gran doctor valenciano-Vives, que no es de olvidar, 


A pesar de su remota fecha, este romance tan pedestre y que procura cubrirse 
con autoridades eruditas, tiene ya el tono de los vulgares del siglo XVII y principios 
del XVIII, como puede verse cotejándole con el de Los cinco hijos de un þarto (nú- 
mero 1.345 del Romancero de Durán), cuyo autor invoca una porci6n de testimo- 
nios, pero principalmente el del p, Fuentelapeña: 


No quiero extender mi pluma 
Sobre monstruosos partos: 
S610 diré que 10 trae 
El Ellte dilucidado,.... 


Pero no fueron estas miserables rapsodias las umcas manifestaciones que en el 
romancero peninsular tuvo este caso tocológico, :\luy anterior á ellas es el bello 
romance de EsþÙze!o, en que de una manera verdaderamente poética se presenta 
la superstición aneja, no ya al parto múltiple y monstruoso, sino al parto de gemelos: 


Muy malo estaba Espinelo;-en una cama yacia; 
Los bancos eran de oro,-las tablas de plata fina, 
Los colchones en que duerme-eran de holanda muy rica, 



CLK 


OÐRAS DE LOPE DE VEGA. 


Las sábanas que Ie cubren-en el agua no se vian, 
La colcha que encima tiene-sembrada de perIerfa; 
A la cabecera asiste-Mataleona, su amiga; 
Con las plumas de un pavon-Ia su cara Ie resfria. 
Estando en este solaz,-tal demanda Ie hacia: 
cEspinelo, Espinelo,-lc6mo naciste en buen dial 
EI dia que tú naciste-Ia luna estaba crecida (I), 
Que ni punto Ie faltaba,-ni punta Ie fallecia, 
Contádesme tú, Espinelo,-contádesme vuestra vida,,, 
c Yo te la diré, señora,-con amor y cortes fa: 
Mi padre era de Francia,-mi madre de Lombardia; 
Mi padre con su poder-á toda Francia regia; 
Mi madre, como señora,-una ley introducia: 
Que mujer que dos pariese-dt Ull pano yell un dia, 
Que la den por alevosa-y la quemen por justida, 
Ó la echen en e1 mar,-porque adulterado habia, 
Quiso Dios y mi ventura-que ella dos hijos paría 
De un parto y en una hora,-que por deshonra tenia, 
Fuérase á tomar consejo-con tan loca fantasia 
A una captiva mora-que sabe nigromancia, 
c(Qué me aconsejas tú, mora,-por salvar la honra mia?,. 
Respondiérale: c Señora,-yo de parecer seria 
Que tomases á tu hijo,-e1 que se te antojaria, 
Y 10 eches en la mar,-en una arca de valia, 
Bien embetunada toda,-con mucho oro y joyeria, 
Porque quien al niño hallase,-de criarle holgaria. 
Cayera la suerte en mi,-y en la gran mar me ponia, 
La cual, estando muy brava,-arrebatado me habia, 
Y púsome en tierra firme-con el furor que traia, 
A la sombra de una mata,-que por nombre Espino habia, 
Que por eso me pusieron-de Espinelo nombradia. 
Marineros navegando-hal1áronme en aquel día; 
Lleváronme á presentar-al gran soldan de Suría. 
EI soldán no tenia hijos;-por su hijo me tenia; 
EI soldán agora es muerto.-Yo por el soldan regia (2). 


Increible pareee que sobre la fábula de 10s Poreeles haya po dido componerse 
una obra dramátiea, Pero á Lope no habia asunto que Ie arredrase, por monstruoso 
que fuera, en siendo tradieional y erefdo por el pueblo, Tanto él como SllS espeeta- 
dores entraban de buena fe en la leyenda, la senUan con ingenuidad, que es el modo 
más poétieo de sentirla, yesta eandidez es 10 que salva y haee interesante 10 que 


(I) Versos tornados literal mente del romance fronterizo, que comienza: 
Abenámar. Abenámar,-moro de la Morcda..... 
(2) Núm. 152 de la Pn"11lavera de Wolf, tornado de la Rosa de amorts de Timoneda, y del 
Cancionero Flor de tnamorados, 



OBSEIlV ACIONES PRELlIllINARES, 


CLXI 


presentado con aparato artístico sería ridículo é intolerable, Las heroinas de esta 
comedia paren en escena; la criada sale Uevando en una cesta los niños para tirarlos 
al rio: verdad es que ya el clásico Terencio había hecho resonar en el teatro los 
gritos de la parturiente y hecho salir á la comadre á lavar los paños. Lope trat6 el 
cuento como cuento, sin alteraciones, artificios ni melindres de ningún género, 
é hizo, no un drama regular, 10 cual era de todo punta imposible, pera sí una re- 
presentaci6n novelesca, ingeniosa, amena, poética, rica de felices rasgos locales, asi 
en la pintura de los colmenares de los montes de Toledo (I), como en las alusio- 
nes á la cría de los gusanos de seda y á la granjería y trato de ella en Murcia (2), 


(I) Así dice de las abejas: 


Que es gente que tienen rey, 
\'" que en república están; 
Que marchan con capitán 
Y tienen gobierno y ley. 


iQuién se las ve de las frescas 
Flores, al Abril vestidas, 
Con sus cueras guarnecidas 
Y con sus calzas tudes cas! 
iQuién se las ve los piquillos, 
Pies y manos y pescuezos, 
Llenos de flores de brezos, 
Dc romeros y tomillos! 
Y iquién se las ve enojadas 
En iguales ocasiones 
Con sus agudos lanzones 
De (uria y soberbia armadas! 
(2) Así de los gusanos y de las moreras: 
Son los gusanos de sed a 
La cosa más delicada 
Que hoy tiene el mundo criada, 


jNotables secretos hallo 
En este animal pequeño! 
-En fin, (ninguno muri6 
En esta tempestad? 
-No, 
Que soy cuidadoso dueño. 
Con panderos y sonajas 
Los hicimos tal ruido, 
Que los truenos no han sentido 
Ni se han movido en las pajas. 
-(Va les das hoja? 
-Va com en, 
-Los morales, (c6mo están? 
-Cien hojas por una dan, 
Aun antes que se las tomen. 
Apenas los acabamos, 
Lisandro, de desnudar, 
Cuando ellos vuelven á dar 
Más hojas que les quitamos. 


XI 


s 



CLXlI 


OBRAS DE LOPE DB VEGA, 


sin que tam poco falte el indispensable elemento del canto y mUSlca popular (I). 
Terminadas en este volumen las comedias históricas cuya acci6n se desarrolla 
en tiempo de los Reyes Católicos, dedicaremos el siguiente á las obras del mismo 
género que tienen por tern a acontecimientos de la época del Emperador Carlos V, 
y de Felipe II, 


M. l\1E
ÉNDEZ Y PELAYO, 


(I) Al fin del acto primero hay una canci6n de romería: 
A la Virgen bella 
De aquesta ermita 
Cielo y tierra celebren 
Su du1ce día. 
A la beUa Virgen 
Que á tantos guia, 
Da salud, rescata, 
Da gloria y vista. 
1\Iurcia, que la tiene 
Por amparo, diga: 
cCielo y ticrra celebren 
Su du1ce día,. 
1\Iorenica me adoran 
Cielos y tierra, 
Que del sol de mis brazos 
Estoy morena, 
Tanto sol me ha dado 
Del niño hermoso, 
Que hasta el pecho amoroso 
Tengo abrasado: 
Todos me han llamado 
Blanca azucena; 
Que del sol de mis brazos 
Estoy morena. 



CRONICAS Y LEYENDAS DRAMÁTICAS DE ESPAÑA 


QUINTA SECCION 




LA ENVIDIA DE LA NOBLEZA 


XI 



LA ENVIDIA DE LA NOBLEZA 


COMEDIA FAMOSA 


DE 


FREY FÉLIX LOPE DE VEGA CARPIO 


PERSONAS QUE HABLAN EN ELLA 


ZAlDE, 
ZELINDO. 
ZULE!\IA, 
HAMETE, 
F ATI:\1ÍN. 
SULTÁN. 
AUIANZOR, Rey, 


UN MÚSICO, 
REDUÁN, 
LUlDARAJA, 
ALIMA, 
XARIFA, 
LA REINA DE GRANADA, 
l\1AESTRE DE SANTIAGO, 


MAESTRE DE CALATRAVA, 
REY D. FERNANDO. 
DON JUAN DE MENDOZA, 
TELLO, soldado, 
CARPIO, soldado. 
LUCINDO. 


ACTO PRIMERO. 


Zelindo y Zaide. 


ZELINDO. 
(Pues qué quieres que haga, 
Zaide, en tanta desdicha? 
ZAlDE. 
Tente un poco. 
(Así tu amor me paga el que me debe? 
ZELINDO, 
Será volverme loco; 
Que un mal en tanto exceso, 
Mas presto resistido, quita el seso, 
ZAIDE, 
El no tener paciencia 
En las adversidades no es de pechos 


Magnánimos. 


ZELINDO, 
èQué ciencia 
Los que están del amor más satisfechos 
Contra el amor hallaron? 
èQué hierbas y palabras Ie aplicaron? 
A mí no solamente 
Me mat a amor, que yo Ie agradeciera 
l\1i muerte; otro accidente 
Mayor me obliga á que celoso muera: 
Y aún quieren hoy 105 cielos 
Que tenga mayor mal que amor y celos,. 
Perder el bien joh Zaidel 
(No es mayor mal que celos y que amores? 
Pues mañana el Alcaide 
De fa Alhambra, con seis de los mejores 
Soldados que ella tiene, 
A nuestra villa por Xarifa viene, 
Quiere el Rey de Granada 
Hacerla su mujer, porque ha sabido 



4 


OBRAS DE LOPE DE VEGA. 


Su hermosura extremada; 
En fin, al viejo padre Ie ha pedido, 
Que allá cn un pleito estaba; 
Diósela al Rey, con ver que yo la amaba; 
Porque no ha reparado 
Quc me la prometi6 como á sobrino 
Que, en efecto, ha criado 
Como á hijo. 


ZAIDE, 
No pienso que un camino 
Que es de tanta importancia 
Tendrá sin prevenci6n breve distancia. 
En 10 que toea al viejo, 
No ha errado en dar su hija al Rey, 
ZELINDO. 



No ha errado 


En daria, sin consejo 
De sus deudos, al Rey, que nunca ha estado 
Bien con nuestro linaje? 

No era mejor un hombre Bencerraje? 

No ves que eternamente 
Nos habemos mezclado con Zegrfes? 
ZAIDE, 
Ver coronar su frente 
Por Reina de Granada, aunque porfíes, 
Le disculpa y abona, 
ZELINDO, 
La que está dividida no es corona. 
Si el Rey quiere mañana, 

No hará reinar también otras mujeres? 
Bien haya la cristiana 
Ley. 


ZAIDE. 
Con muy justa causa la prefieres; 
Pero si el Rey la estima, 
Tendrála sola, 


ZELINDO, 
jAy mi Xarifa, ay prima! 

Qué haré yo por librarte 
De Reduán y los soldados fieros 
Que al Rey quieren llevarte? 
Pero Granada tiene caballeros 
De mi linaje, y tales, 
Que harán hazañas á mi amor iguales, 
Escribiré que vengan 
Cinco 6 seis que, saliéndole al camino, 
A Reduán detengan, 
Maten å Reduán. 


ZAIDE, 
IQué desatinol 
Si el Rey otros envía. 
ZELINDO. 
Pues dejaré l1evar la prenda mfa, 
Y cuando caminando 
Vayan por algún bosque, å él saldremos, 
Y á Xarifa quitando, 
El reino de Granada dejaremos; 
Que Rey tiene Sevilla, 
Ö nos dará su sueldo el de Castilla. 
ZAIDE, 
Cuanto deba estimarse 


Un buen consejo, muestra el buen suceso, 
ZELINDO. 
Que no puede pagarse 
Con el oro del mundo te confieso; 
l\1as di: ;qué me aconsejas, 
Zaide? Que moriré si así me dejas. 
ZAIDE. 
En Jaén está ahora 
El famoso l\lacstre de Santiago, 
Que venera y adora 
Castilla, y es de nuc5tra sangre estrago: 
Escríbele una carta, 
Con que Ie harás que á tu remedio parta; 
Que si á Xarifa bella 
Roba el Maestre y el Alcaide quita, 
No casará con el1a 
El Rey, como en tu daño solicita; 
Ni dirá que fú has sido 
Quien saliste á quitársela atrevido, 
Con esto libre quedas 
Del enojo del Rey, y más seguro 
De que casarte puedas, 
Siendo ellVIaestre tu defensa y muro. 
ZELINDO. 
Es consejo divino; 
Mas parece escribirIe desatino. 
Si yo Ie conociera, 
Bien pienso que el Maestre me ayudara, 
ZAIDE, 

Pues en eso qué hiciera 
Cuando amistad, Zelindo, Ie obligara? 
La hazaña está en hacerte 
Este bien y merced sin conocerte, 
Yo conozco cristianos 
Que harán bien á sus propios enemigos. 
ZELlNDO, 
Poner quiero en sus manos 
l\1i remedio. 


ZAIDE. 
Los ciclos son testigos 
Que te hablo sin engaños, 
Por excusarte de mayores daños, 
ZELINDO. 

Quién l1evará la carta? 
ZAIDE. 

No tienes tú criado que haya estado 
En Castilla, y que parta 
En la lengua y la industria confiado? 
ZELINDO, 
Zulema un poco sabe, 
Y suele ser de mis secretos l1ave. 
ZAIDE. 
Pues ése parta luego, 
Que es hábil para todo y atrevido, 
ZELINDO, 
Voy á escribir. lAy ciego 
Y dulce amor, infierno del sentido, 
No tengas por victoria 
Dar pena al alma y á los ojos glorial 


Vanse. 



LA ENVIDIA DE LA NOBLEZA, 


5 


Salen Xarifa y Alima, 


Haz 10 que sabes, Alima, 
Pues no hay mora que te iguale, 
Si mi dolor te lastima, 
ALIMA, 
Contra los hados no vale 
Cuanta fuerza el mundo estima, 
Ya por el espejo voy, 
XARIFA, 
Plegue á los cielos que vea 
C6mo de mi primo soy, 
ALI:\IA, 
No sé, Xarifa, qué crea 
En la confusión que estoy, 


XARIFA. 
Plegue á Dios que nunca sea, 
Ni tanto dure mi vida, 
ALI:\IA. 
No hay discreto que no crea 
El mal. 


XARIF A. 
No estoy of en did a 
De que Almanzar me desea, 
De mi padre, Alima, estoy 
Quejosa. 


ALmA. 
Culpa te doy, 
Como á tu padre disculpa. 
XARIFA, 
ILuego no tiene la culpa, 
Y yo la culpada soyl 
ALI:\IA, 
Tu padre hacerte procura 
Reina de Granada, cosa 
Que tu grandeza asegura; 
Pero tu culpa es forzosa, 
Causada de tu hermosura; 
Que si no fuera por ella, 
No Ie incitara la fama, 
XARIFA, 
Maldigo mi mala estrella, 
ALIMA, 
EI Alcaide de Cartama 
Le dijo que eras tan beIla; 
Y un cautivo, gran pintor, 
Que ha dado en hacer retratos, 
Ha encendido más su amor, 
XARIFA. 
lAy, Alima! Para iogratos 
Es el infierno mayor. 
Bien sabes tú 10 que debo 
Á mi primo, el más galán, 
Valiente y noble mancebo 
De nuestro linaje. 
ALIMA, 
Están 
Sirviendo al amor de cebo 
El parentesco y el trato, 
XARIFA, 
Dejarle no es justa ley; 
Que yo sé de su recato 
Que cuando Ie hicieran Rey 
No fuera conmigo ingrato, 
Y fuera de esto, mi amor 
Y la inclinación, Alima, 
Á su taIle, á su valor, 
No hace del reino estima, 
Porque el del alma es mayor, 
Mucho quisiera saber 
Si esta desdicha ha de ser 
Como mi padre me escribe, 
Aquel tu espejo apercibe 
Para que 10 pueda ver, 


Vase. 


XARIFA. 
El sátiro, que vi6 primero el fuego 
Resplandeciente, claro y luminoso, 
Fuéle á abrazar alegre y codicioso; 
Pero abrasado se detuvo luego, 
l\liró unas flores, que el ameno riego 
Fertilizaba de un arroyo hermoso, 
Y dijo: IOh campo alegre y deleitoso! 
<Por qué os dejé de aqUeIla lumbrc ciego? 
Tal yo, que con mi engaño me aconsejo 
Y de todo el sentido me despojo, 
Sigo mi daño, y de mi bien me alejo. 
l\-Ii muerte bU5CO, y de vi vir me enojo; 
Las flores de oro en la corona dejo, 
Y al fuego del amor el alma arrojo. 


Sale Alima con un espejo. 


ALlJ\IA. 
El espejo viene aquí 
Con toda la diligencia 
Que se puede hacer por ti. 
XARIF A. 


cAbriréle? 


ALIMA, 
Ten paciencia. 
XARIF A, 
Furia es amor. 
ALI:\IA. 
Es asL 
XARIFA. 
<Tienes algo más que hacer? 
ALI:\IA, 
No, Xarifa, aquI te mira. 
XARIFA, 
ICiclos, permitidme vcr 
Con Zelindo, aunque mentira 
Mi deseo veoga á serl 


Mírase al espejo. 


lAy de míl 


ALIMA. 
<Qué ves? 
XARIFA. 


Aquí, 



6 


OBRAS DE LOPE DE VEGA. 


Alima, me veo á mf 
Con una corona de oro, 
ALIMA. 
Con ese real decoro 
T e verás presto, 
XARlr A, 
è Yo ? 
ALI
IA, 


Sf. 


XARIFA. 
Quítame el espejo allá; 
l\1aldita sea mi suerte, 
ALIMA. 
èPues esto pena te da? 
XARIF A, 
Más quisiera ver mi muerte, 
Aunque en la corona está, 
è Yo sin Zelindo? 
Yo Reina? 
è Para ellaurel de Almanzor 
Amor mis cabellos peina? 
No es Reina quien tiene amor 
Y en brazos ajenos reina, 
Yo me mataré primero, 
Dulce adorado, bien mío; 
Que la corona que espero 
Veréis en mi cuerpo frio 
Pasado de un blanco acero, 
No quiero yo bien sin vos; 
Que no está en el oro el bien, 
ALIMA, 
Espero, Xarifa, en Dios 
Que templarás el desdén 
Y que os querréis bien 105 dos, 
XARIFA, 



Quién? 


ALIMA, 
Tú y el Rey, 
XARIFA, 


lQué bajeza! 


ALI!>IA, 
Aún no te han Hamado alteza, 
XAP.IFA. 
Eso no, que soy mujer 
De las que saben querer; 
Porque no hay mayor firmeza. 


Vanse, 


Salen e1l\1aestre de Santiago y Tello y Carpio, 
soldados. 



IAESTRE, 
Duerme tal vez en brazos del sosiego, 
Con el soldado, de la guerra el arte: 
Juega con la celada el niño ciego, 
Y en el regazo de Acidalia Marte, 
Diez años sobre Troya estuvo el griego, 
Y aunque asistiendo en una misma parte, 
No siempre armado; que tal vez los graves 
Colgaron las espadas de las naves, 
No siempre del veloz arco tirada 


Está la cuerda, que tal vez afloja; 
No siempre se ha de desnudar la espada, 
Aunque provoca nuestra insignia roja, 
Ahora juega amor con la celada, 
l\1ientras el fiero Marte se despoja 
De las doradas armas, que algún día 
l\1ás luz al sol, que de ellas tiene, envía, 
Duerma seguro el ínelito Fernando, 
Jaén, Granada (I), Y goce la rib era 
De Genii Almanzor, que amenazando 
Su muro está la verde prima vera; 
Que cuando Dinadámar esmaltando 
Vaya su margen de la flor que espera, 
Con las hojas de nácar su Granada 
Coronará su espléndida celada, 
TELLO, 
Si bien, l\1aestre ilustrc, duerme ufano 
Sobre la parva ellabrador contento, 
En la imaginación previene el grano, 
Ala primera sementera atento: 
Así to do soldado castellano 
Espera, con heroico pcnsamiento 
Sobre mil felicísimas victorias, 
De la empresa mayor mayores glorias. 
CARPIO. 
Aquí está un moro, qne con gran secreto 
Te quiere hablar, 
MAESTRE, 
èDe dónde? 
CARPIO, 


De Granada. 


MAESTRE, 
èEs hombre noble? 
CARPIO, 
No, pero discreto, 
IIIAESTRE, 


cQué armas? 


CARl'lO. 
Sola una azagaya herrada. 
MAESTI--E. 


Di que éntre, 


Sale Zulema, morillo graci050, 


Zt:LE
IA, 
Alá, sonior, á quien sojclO 
Estar el mondo, el que temer tu esbaca, 
Gardamos vosancé. 
MAESTRE, 
Bien seas venido. 
ZULE!>IA, 
Los pies é manos que besamos pido, 
MAESTRE, 
cQué miras alrededor? 
èTienes miedo, ó no te agradan 
En tu embajada testigos? 
ZULE
IA, 
Ser segreta me cmbajada, 
É por eso soplicaldc, 


(.) Falta el sentido. 



LA ENVIDIA DE LA NOBLEZA, 


V osancé, que al esgocharla, 
Ser de brosona á brosona, 
Porque estamos de emportancia. 
MAESTRE, 
iHola, soldadosl 
TELLO. 
Señor, 
MAESTRE, 
Retírense, Moro, habla; 
Que seguramente puedes, 


A volver almas ovejas, 
Que en zarza dejar el lana, 
lQué te decer de los ojos? 
Si en el cielo estar glavadas 
Algonas estrelias negras, 
Poras estrelias retratan. 
Ojos negros habrás visto, 
Mas aquestos acombania 
Ona certa becardía 
Que el corazón arrebata, 
lQué te decemos narez? 
Ni estar pequenia ni larga; 
Pero estar flecha de amor, 
Porque de dos arc os basa, 
EI boca es perder el seso, 
Porque dos rosas engastan 
Perlas, que ir al mal de Sur 
Natoraleza á boscarlas. 
EI bescozo estamos neve, 
l\Iás pora que en Alpojarras, 
EI manos estar locura, 
Ser diez garambanos de agua, 
EI demás no Ie decemos, 
Porque vos adevenalda, 
Porque la emagenación 
Tal vez no ad mite palabras, 
Finalmente, estar al belia 
Desde el cabelio á la planta, 
E morto de amor Zelindo, 
Proseguimos el que falta, 
La fama de so hemosura 
Liegar al rey de Granada 
Manzor, é pedirla al padre, 
Que hacerla querer Soltana. 
Padre otorgar el partido: 
EI rey Manzor damos traza, 
Que el alcaide Redoán 
Ir por Xarifa á Cartama, 
Zelindo, entre tantos celos 
E trestes desconfianzas, 
Pensamos en tu nobleza, 
E escrebemosle esta garta, 
Porque con algona gente 
Te pedemos al que vayas 
Al cameno á Redoãn, 
Y que á Xarifa quitalda, 
Que trae1da vosancé 
A Jaén, e ser so esclava, 
Para que después Zelindo 
Casar con e1ia en to casa. 
Tres cosas mover to pecho: 
So amor, so sangre, esta hazania; 
Que para el valor Bacheco, 
Gran sonior, cualquiera basta. 
MAESTRE. 
Dame la carta, 
Zl:LE\IA, 
Ésta ser, 
lHaberlo entendido? 
MAESTRE. 
Aguarda, 


Vanse los soidados. 


ZULE
IA, 
Luz de la nación crestiana, 
Honra de la santa empresa, 
Que tenelde colorada, 
Por ser esbada famosa 
Teñeda en sangre frecana, 
Saber que el moro Zelindo, 
De la villa de Cartama, 
Cabaliero zenzerraje 
De la más florede casta, 
Como decer en Castilia, 
Gozmán, Borriquez de Lara, 
Bacheco, Castro, Toledo, 
Cordova, Geron e Vargas, 
Hejo de Aigaides é nieto 
De reyes, valiente esbada, 
Que vos haber conocido, 
Losa, Marubel e Baza, 
Estar en on gran de pena; 
Que entre las cosas homanas 
Decer sabios que el amor 
Ser la mayor para el alma, 
Amor que estar on beliaco, 
Poto, becaro, que mata, 
Pos entra hacendo cosquilias, 
E despos metemos lanza, 
Amor que estamos el quedo, 
E estar como mula falsa, 
Que al ir al echar el silia, 
Dar al barrega batadas, 
l\Ias tener el zenzerraje 
Razón, que tenemos ansias 
Por Xarifa, prima suya, 
A la más prima de Esbania, 
Escochame el que te dego, 
Si sabemos retratarla, 
Aunque vista pocas veces, 
Que entrar Zolema en so casa, 
Porque ser mora doncelia, 
E más vertuosa é casta 
Que estar la mojer de Olises, 
La que Peroloper liaman, 
Tener el primero on frente 
De marfil tan lisa tabla, 
Que el amor y la fortuna 
Podelde jogar el damas, 
Cobrimosla de un cabelio 
Pardo enzarzado, que basta 


7 



8 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


ZULnlA, 
Bordonar, sc no estar diestro 
A la samia casteliana, 


Lee ell\laestre. 


<<Invictisimo l\1aestre, agravio hacen á tu 
valor todos 105 caballeros que no Ie buscan 
para ampararse de él en todas las ocasiones, 
Yo 10 soy, aunque africano, pero no importa, 
para que tú me favorezcas; que el sol igual- 
mente sale en Granada y en Castilla, El men- 
sajero de ésta te informará despacio del estado 
de mis desdichas; que para 10 que de tu valor 
dice la fama, bastará que las sepas, Y para que 
creas mi agradecimiento I sabe que soy bence- 
rraje. Xarifa, mi prima, te suplica 10 mismo; y 
105 dos, con lágrimas, nos echamos á tus pies, 
prometiendo ser tus esclavos eternamente, Per- 
dona la ignorancia de esta carta; que las gran- 
des confusiones nunca hallaron palabras dis- 
cretas en 105 pechos afligidos. Alá te guarde,- 
Zelindo. " 


ZULEMA. 
èAgradamos vosancé 
EI cartera? 


!.IAESTRE. 
En fin, èla quiere 


EI Rey? 


ZULEMA. 
Que por elia muere, 
MAESTRE, 
Pues perdone, que yo haré 
De suerte que no la goce, 
èCuándo por ella vendrán? 
ZULEMA, 
Logo,sonior. 
MAESTRE, 
èReduán 


Es bravo? 


ZULEMA. 
Ben Ie conoce 
Vosancé, que estar con él, 
Segón cantaron Granada, 
Peleando en emboscada 
Al monte de Murabel. 
IIIAESTRE, 
(AIM se cantan de mi 
Canciones con Reduán? 
ZULEMA. 
El mochachos, cuando van 
Por zeite, decer asi: 
1\1aestre Santiago bon cabaliero, 
Redoán más valente, que Ie venccmos, 
Monte l\1urabel pelear de noche, 
Santiago é l\1ahoma retomba el monte. 
Maestre resbonde: rindete berro. 
Redoán más valente, que Ie vencemos, 
'IAESTRE, 
èQué, en fin, hay poctas moros? 


ZULEMA, 
èPues no sonior? Y aun jodios 
MAESTRE, 
Mal trataron de mis brios 
Por aumentar sus decoros, 
ZULEMA, 
Mera on hombre y on le6n, 
Sobre cuál estar más forte, 
Ir jontos, é ver por sorte 
Un fonte en esta casi6n, 
Que un hombre tener pentado 
Con un le6n á 105 pies; 
Decer el hombre: ya yes 
Que te tener derrebado. 
Elle6n con disgresi6n 
Responder: si le6n hiciera 
Aquesta fonte, estoviera 
EI hombre al pie delle6n, 
MAESTRE, 


IT ellol 


Sale Tcllo, 


TELLO, 
Señor, 
MAESTRE, 
Seis soldados 
Tomen seis caballos luego 
TELLO, 
èCuáles mandas? 
MAESTRE, 
T ú y don Diego, 
Carpio, Ortiz, Lerma y Tirados, 
èBastan éstos? 
ZULEMA. 
Pesia tal, 
Redoán, mera el que digo, 
Hacemos cera de trigo 
En vendo el rojo senial. 
MAESTRE. 
Ve delante; que canci6n 
Dirán presto diferente, 
ZULEMA. 
Que elMaestre es el valente 
En hacer el fonte el le6n. 


VasC'. 


Salen Reduán, Xarifa y moros y Zclindo detrás, 
encubierto. 


REDUÁN, 
Pues, èc6mo, en todo el camino 
No has de levantar 105 ojos? 
èSer Reina te causa enojos? 
èNo es elllorar desatino, 
Quien va á ser de un Rey mujer? 
XARIFA. 
No lloro yo, Reduán, 
l\1is dichas, que antes me dan 
Imaginadas placer. 
Dejar mi pat ria, entcrnece 



LA ENVIDIA DE LA NOBLEZA, 


9- 


Mis ojos, 


De haber dormido sin oro. 
De Bibarrambla no digo 
Lo que en las fiestas verás 
Con la nobleza, que es más 
Desde el tiempo de Rodrigo, 
Vuelve á Granada su fama; 
Que más valen los linteles 
De una calle de Gomeles 
Que mil villas de Cartama, 
y estando las leguas de ella 
Que sabes, y en ocasi6n 
De tal bien, èpor qué raz6n 
Vuelves los ojos á vella? 
XARIFA, 
èQué sabes tú 10 que puede 
La imaginaci6n de un triste 
Cuando un pensamiento asiste 
Donde á si mismo se excede? 
Con los árboles suspiro, 
Porque en sus hojas mis ojos 
Imaginan los enojos 
Del bien que por ellos miro, 
Y como vienen de aIlá 
Aquestas fuentes también, 
Preguntéles por mi bien, 
C6mo queda y c6mo está, 
REDUÁN, 
IExtraño amorl 
ZELINDO. 
iQuién pudiera 


REDUÁN. 
Pues, èå qué aldea 
Te llevan, para que sea 
La causa que te entristece? 
Dime, èen qué reino extranjero 
Te casas, donde jamás 
Padres ni deudos verás? 
XARIFA, 
Estas soledades quiero 
Más que todas las grandezas 
Del mundo, 


ZELINDO, 
Muriendo voy; 
Pero no, que muerto estoy, 
Pues no digo mis tristezas, 
lAy sol, que te vas de mi, 
Aunque me abrasas el pechol 
èC6mo antipoda me has hecho 
Hoy que amaneciste en mi? 
èC6mo te vas á poner 
En la noche de mis celos? 

C6mo permiten los cielos 
Que te puedas esconder, 
Cuando me estás abrasando? 
XARIFA. 
Haberme criado aquí 
Causa esta tristeza en mi, 
Y por eso voy llorando, 
Que no vuelvo, Reduán, 
A mi Cartama los ojos 
Que no me den mil enojos 
Las prendas que en ella están 
lAy patria del alma mia, 
Mi soledad os adoral 
REDUÁN, 
Apenas verás, señora, 
Tu Granada sólo un dia, 
La belleza de sus muros, 
Los castillos de Abenámar, 
Las fuentes de Dinadámar, 
Mares de cristales puros, 
Sus cármenes cultivados, 
Cada cual otro pensil, 
Y en jaspes verdes, GeniI, 
Quebrando vidrios helados, 
Las ricas Torres Bermejas, 
Donde, luego que amanece, 
Tiende el sol, limpia y guarnece 
Sus encrespadas guedejas. 
El Alhambra y la famosa 
Torre de Comares, tal, 
Que no ha vis to joya igual 
Roma, en su edad victoriosa; 
Almazán, Bibataubin 
Y el Zacatín, y si pasas 
La vista, un monte de casas 
El levantado Albaicín. 
Verás con arenas de oro 
Bajar el Dano en la vega, 
Adonde corrido llega 


Responderl 


REDUÁN. 
Si has descansado, 
Vamos; que me da cuidado 
Ver que el Rey ama y espera, 
XARIFA, 
Adi6s para siempre, adiós 
Ze (Zelindo iba á decir); 
Adi6s, que voy á morir, 
Cartama, ausente de vos. 


Vanse. 


ZELINDO, 
Fuése, parti6se, quedé 
Sin luz, sin alma y sin vida; 
Porque allá la lleva asida 
El alma que se me fué, 
Tard6 el Macstre, èQué haré? 
Pero lay Dios! que no tard6, 
Sino que se anticipó 
Reduán más de dos días, 
Con que á las desdichas mias 
Todo el remedio quit6, 
Xarifa de mis entrañas, 
èCómo te vas y me dejas? 
èPor qué al ansia de mis quejas 
Son las tuyas tan extrañas? 
Tened, nevadas montañas, 
Piedad de mi, pues no hay medio. 
Y no la dejéis pasar, 


XI 


2 



10 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


l\Iientras que yo 1\oro un mar, 
Será el dolor el remedio, 
lAy, cielos, c6mo volvfa 
Los ojos para buscarme, 
Ó acaso para informarme 
De aquella vii cobardía! 
Pues espera, prima mia, 
Mi luz del alma adorada; 
Que yo sacaré la espada, 
No para librarte á ti, 
Mas para matarme á mf, 
Antes de verte en Granada. 
Celos, èqué me aconsejáis? 
Pero aunque sois mal tan viejo, 
Nunca disteis buen consejo; 
Que sois envidia y cegáis, 
Alma, èqué consejo dais 
En mi remedio también? 
(Nadie responde? èNo hay quién? 
Pero bien hacéis, tiranos; 
Que son los consejos vanos 
Después de perdido el bien. 
Pues en algo ha de parar 
Este amor que me at or menta; 
Pues para que no Ie sienta, 
Dice que me ha de matar, 
Bien mfo, dame lugar 
Para de ti despedirme; 
Espera: iquieres oirme? 
Tan firme vengo á quedarme 
Que me pesa de matarme, 
Porque dejo de ser firme. 


Salen el Maestre y soldados con rodelas. 


MAESTRE, 
<Por aquf no deds que suenan voces? 
TELLO, 
En arábigo suenan tristes quejas, 
Como quien de la vida se despide, 
MAESTRE. 
Salid del monte y en la senda entremos, 
Donde mejor informaci6n tendremos, 
ZELINDO, 
Gente á caba1\o de este monte sale, 
Y alguna viene á pie, porque no tenga 
Remedio aun en la muerte un hombre triste, 
Aunque para los tristes hubo muerte, 
(Pero qué habrá que un desdichado acierte? 
CARPIO. 


èQuién va? 


ZELINDO, 
èYa no 10 yes? 
TELLO, 
Detente, moro, 
ZELINDO, 
Cristianos, èes posible que llegásteis 
Tan cerca de Granada? 
CARPIO, 
No te admires; 


Que somos del Maestre de Santiago, 
ZELINDO, 


è Del l\1aestre? 


TELLO, 
De él mismo. 
ZELINDO. 
èD6nde queda? 


TELLO. 
Aquel á quien ocupa todo el pecho 
La roja cruz, es el Maestre. .. 
ZELINDO, 
Deja 
Que me arroje á sus pies, Maestre noble, 
Cumpliste al fin, como cristiano Marte, 
Con las obligaciones que te debes, 
jOh caballero insigne, en quien se emplea 
EI laurel victorioso justamente, 
C6mo se ha visto en ti la gran nobleza 
Del apellido de tu insigne casa, 
Y en mí la gran desdicha de la mfa! 
MAESTRE, 
èEres el bencerraje? 
ZELINDO. 
Soy Zelindo, 
EI que se puso en tus valientes manos, 
MAESTRE, 
èPues de qué te lamentas de ese modo? 
ZEI.INDO, 
Pacheco, porque ya perdi6se todo, 
!.IAESTRE, 
Yo no tardé, que luego que me dieron 
Tu carta, puse á punto mis sold ados 
Y saH de Jaén. 


ZELI:-IDO, 
l\Ii desventura 
Caus6 venir más presto que pensábamos 
Por Xarifa, mi prima, el fiero Alcaide, 
Que ya estará muy cerca de Granada, 
MAESTRE, 
èNo Ie podré alcanzar? 
ZELINDO, 
De ningún modo, 
Pacheco, porque ya perdi6se todo, 
MAESTRE, 
Por vida de Fernando, que aunque sea 
Llegar hasta la misma puerta Elvira, 
He de seguirle, 


ZELINDO, 
Tente, ilustre principe, 
Pues sabes ya que el capitán discreto 
No se pone á pcligro sin efeto, 
Xarifa será Reina de Granada, 
Tu esclavo soy. 


!\I.\ESTRE, 
Por Dios, amigo Tello, 
Y por la espada roja de Santiago, 
Que desde que saqué la blanca mfa, 
No he tenido pesar como este dia. 
tQue he de volvermc sin aquesta empresa 
De amor, de honor y de un contrario mfo, 
Como el alcaide Reduán' 



LA ENVIDIA DE LA NOBLEZA. 


TELLO, 
Ya es hecho, 
Tú las obligaciones has cumplido 
De caballero, y este noble moro 
Conoce que él el desdichado ha sido. 
MAESTRE. 
(Qué dirán en Jaén? 
TELLO. 
Ninguno sabe 
La causa que movi6 tu heroica espada; 
Y basta estar tan cerca de Granada. 
ZELINDO. 
Noble Maestre, cuando tú llegaste 
Solicitaba yo mi justa muerte; 
No has hecho poco, pues con 5610 verte, 
Vida deseo ya para servirte. 
Entre esos montes, ya desconfiado, 
Dejé mi bien, y voy tan consolado 
De tu real magnánima presencia, 
Que sufriré mil años de su ausencia: 
Que aunque ahora se fué, bien há cien años, 
Tal pueden con amor du1ces engaños, 
S610 te pido que me otorgues 5610 
Un solo bien, 



[AESTRE, 
Haré por tu persona, 
Zelindo, cuanto pueda, y cuanto espero 
Hacer después, á ley de caballero, 
ZELINDO, 
Ven conmigo á Cartama; que su Alcaide 
Es mi do, y llevándote conmigo 
Nos abrirán la villa, y en mi casa 
Descansarås honrándola, 
MAESTRE, 
Quisiera 


Poder hacer tu gusto, 
ZELINDO. 
No me niegues 
Esta merced; que no tendré consuelo, 
Perdida mi Xarifa, sin llevarte, 
MAESTRE, 
(Qué haremos, Tello? 
TELLO. 
Hacer 10 que es tan jus to: 
Descansarán siquiera 105 caballos; 
Que volvellos así será matallos. 
MAESTRE. 
Vamos, Zelindo, y viva tu linaje, 
Que basta ser galán abencerraje, 
ZELINDO, 
No habrá cobrar mi vida de otro modo, 
Pacheco, porque ya perdi6se todo. 


Salen el rey Almanzar y Lindaraja. 


REY, 
(Ésto te causa cuidado? 
LlNDARAJA, 
(Qué quieres que me Ie dé 
Mayor, pues tan claro sé 


Que Xarifa te Ie ha dado? 
Dícenme que has enviado 
Por ella ahora á Cartama, 
REY. 
Así 10 dirá la fama, 
Y verdad debe de ser; 
Pero la propia mujer 
Nunca es buena para dama, 
LINDARAJA. 
jQué donaire! lPues por qué? 
REY, 
Porque cierta posesi6n 
Disminuye la afici6n, 
Y de experiencia se ve: 
Amor que seguro esté 
Nunca Ie llames amor, 
Amor ha de ser temor 
De dos que se quier.:n bien; 
Que temer perder el bien 
Hace su fuerza mayor. 
LINDARAJA, 
Luego. señor, mientras ama 
Vuestra Alteza esta mujer, 
lCuál de las dos viene á ser, 
Dígame. mujer 6 dama? 
REV, 
Mujer ahora se llama, 
LINDARAJA. 
Pues amándola, (en qué está 
La diferencia? 


REY. 
En que habrå 
Tiempo de no amarla, 
LI
DARAJA, 
Veo 
Que el trato enciende el deseo. 
REY. 


No hará, 


LlNDARAJA, 
Sí hará. 
REY. 
No podrá. 
LINDARAJA, 
,Sí podrá, que siendo hermosa 
No podrá desmerecer 
Por el nombre de mujer. 
REY, 
Antes es cosa forzosa. 
LlNDARAJA. 


(Por qué? 


REY. 
Porque si es celosa, 
No hay condici6n tan sujeta; 
Que si ese lazo Ie aprieta, 
Le pueda mucho sufrir. 
LINDARAJA, 
Ella 105 sabrá pedir 
A tiempo, como discreta, 
REY. 
(Pues como tú. Lindaraja, 
l\le los pides? 


II 



:12 


OBRAS DB LOPB DB VEGA. 


Vase. 


Dirás que ya te admirabas 
De que esto no te deda, 
Que si no es tema, es porfia, 
En 10 que ya todas dais, 
Pues en Bencerraje halláis 
Amor, gusto y valentia, 
No se tiene por mujer 
La que no ama Bencerraje, 
Que dais en que este linaje 
S610 ha lIegado á saber 
La firmeza del querer, 
EI vestir y el pelear: 
En que se ve que esto es dar 
En locura y no en raz6n, 
Pues amar por elecci6n 
Es baja suerte de amar. 
Si un Bencerraje se viste 
De un color, éste alabáis; 
Éste en Granada sadis, 
Ö sea alegre 6 sea triste, 
La buena fiesta consiste 
En que salga Bencerraje; 
Hasta el cabano y el paje 
Del Bencerraje es mejor, 
Como si estuviera amor 
En paje, caballo y traje. 
Para mí, ni el Rey te pica, 
Ni te obliga su valor, 
Porque sin duda tu amor 
A Bencerraje se aplica: 
Esto bien 10 significa 
Este desdén, Lindaraja, 
Haciendo yo más ventaja 
Al mejor de estos infames 
Que...., 


LlNDARAJA. 
No soy yo, 


Tu mujer. 


REV, 
Eso firm6 
En el amor la ventaja: 
Ahora bien, celos ataja, 
Que son del amor rodeo, 
LINDARAJA, 
Pues permite á mi deseo 
Y á mis oj os que te den 
De Xarifa el parabién, 
Como de tu nuevo empleo. 


Sale Hamete, 


HAMETE, 
Ya ha llegado Reduán 
-Con tu esposa. 


REY, 
A verla voy. 


LINDARAJA, 
Yo también, 


HAMETE, 
Espera. 
LINDARAJA, 
Soy 
A quien estos celos dan, 
HAMETE. 

Es posible que aún están, 
Lindaraja, tus desdenes 
Firmes? 


LINDARAJA, 
jQué nuevo que vienes! 
èCon celos no 10 han de estar? 
. HAMETE, 
No; que ocasión de olvidar 
En dándote celos tienes, 
LINDA RAJA. 
Yo no olvido 10 que quiero 
Por celos 6 por mudanza. 
HA:\IETE, 
No hay amor sin esperanza, 
LINDARAJA. 
Pues yo Ie terlgo y no cspero, 
HAMETE, 
Será tu amor el primero 
Que haya de esta calidad, 
LINDARAJA. 
Pues yo tcngo voluntad 
Sin pagarme, y no es error; 
Que en sus costumbres amor 
T ambién tiene novedad, 
HA:\IETE. 
Pen sara que despreciabas 
Mi amor, porque soy Zcgrf; 
Pero amando al Rey as!, 
De que amas Zegrf te alabas: 


LINDARAJA. 
No quiero que los llames 
Palabra, Hamete, tan baja. 
Pero basta ser Zegrí 
Para que envidioso seas, 
Pues imitarlos deseas 
Diciéndome mal á m!: 
Hasta ahora nunca en mr 
Hizo Bencerraje asiento; 
Pero ya mi pensamiento 
Se mudará á Bencerraje, 
Porque es el mejor linaje 
Y de más merecimiento. 
HA:\fETE, 


Mientes. 


LtNDARAJA. 
No importa; que yo 
Sabré vengarme de ti. 
HA:'tIETE, 
La que no estima Zegd 
Es la que no mereci6. 
Lll':DARAJA. 

Pues dfgote yo que no? 
Sois muy nobles y galanes, 
Sois 105 fuertes capitanes, 
Sois del vulgo maravilla, 



LA ENVIDlA DE LA NOBLEZA. 


Como 10 son en Castilla 
Los C6rdovas y Guzmanes, 
Déjame pasar, y vete; 
Que no es bien que tu grandeza 
Se ocupe con mi bajeza. 
HAMETE. 
èTanto rigor? 
L1NDARAJA, 
Suelta, Hamete. 
HA
IETE, 
Lo que tu desdén promete, 
No 10 ha de hacer tu pied ad, 
L1NDARAJA, 
Mal sabes mi libertad, 
HAMETE. 
Y si volverme pudieras 
En Bencerraje, 
qué hicieras? 
UNDARAJA, 
Tuviérate voluntad, 
HAl\IETE. 
èQué culpa tuve yo, fortuna esquiva, 
En no tener la sangre venturosa 
De este linaje, para ser dichosa 
La esperanza que 5610 en serlo estriba? 
è Nací de alguna bárbara cautiva, 
Que me desprecia Lindaraja hermosa? 
è Ya mi sangre real es afrentosa? 
<.Y sólo es bien que el Bencerraje viva? 
Pues, jvive Dios! que la canalla fiera 
Ha de morir, si está en su vida el precio 
De nuestra libertad, Amor, espera, 
Que para ti, si no eres loco 6 necio, 
Del breve tiempo y de la muerte afuera, 
No hay veneno mortal como el desprecio, 


Ni un traidor en un linaje. 
Como éstos son para mí; 
Que å 105 ojos de un Zegri 
Es veneno un Bencerraje. 


Vase, 


SULTÁN, 
èQuién era aquel caballero? 
FATIMÍN, 
Hamete me pareci6. 
ZAIDE, 
Es noble y homado, y yo 
Por todo extrema Ie quiero, 
No Ie falta, por Alá, 
Más que ser de sangre nuestra, 
FATI:.IÍN, 
5610 éste afición nos muestra, 
Y de nuestra parte está; 
Mas no os fiéis del mejor, 


Sale Zulema. 


Salen Sultán, Zaide y Fatimín, Bencerrajes, 


ZULE:\IA, 
Temblando por Dios liegar. 
Mas hacer el que mandar 
Zelindo, que estar sonior. 
Con Xarifa estar movida 
Al festas toda Granada, 
lAy del alma, que estar dada 
A berros por su partida! 
Que acechar mandar á me. 
Todo el que para so amor, 
è Ser Zaide aquél? jAh, seniorl 
Escocharme vosancé. 
ZAIDE, 
èEs Zulema? 
ZULEMA, 
Estar quedico, 
ZAIDE, 
De varias congojas lIeno, 
Esperé, Zulema amigo, 
El fin de aqueste suceso, 
Cuando parti de Cartama, 
Topé å Reduán, soberbio, 
Con una escuadra de moros; 
Y en vedos llegar tan presto. 
Temí que no llegaria, 
Zulema, el Maestre å tiempo. 
Y cuando vi que Xarifa 
Entraba, quedé suspenso, 
Como el agua å quien Ie pone 
Grillos en la noche el hielo, 
è Vino ell\1aestre? 
Qué dijo? 
ZULEIIIA, 
Logo que el bon cabaliero 
Receber el carta, y logo 
Que el relazón entendemos, 
Partir con seis de cabalio 
En lanzas é dargas destros, 
Que podemos, si salilde, 


ZAlDE, 
Si esta fiesta concertamos, 
No ha de entrar hombre Zegri, 
Gomel y Albenzaide sí. 
SULTÁN, 
èC6mo la determinamos? 
FATllllfN, 
Seis puestos de á seis, 
SULTÁN. 


jFamosa! 
Con que serán treinta y seis, 
ZAlDE, 
èQué librea sacaréis? 
HAIIIETE. 
Esta es la canalla odiosa, 
Vive Dios, que no es al mar 
Tan contraria la tormenta 
Al hombre noble la afrenta 
Ni al discreto el necio habl;r 
. 
Al du\ce sueño el ruïdo 
A la esperanza el engaño, ' 
Al amante el desengaño 
Ni al beneficio el olvido, 


13 



14 


OBRAS DE LOPE DE VEGA. 


A matar mil é quinentos, 
Mas como venir Redoán 
EI primero que sabel do, 
Liegar tarde, estar Granada, 
No haber homano remedio, 
Volver Maestre å Cartama 
Con Zelindo, dar posento 
So padre, é todo soldado 
Descansalde mere cern os. 
Yo partir, Zaide, en on yegua, 
Que dejar potrillo overo, 
Porque con el gran de amor 
Podemos volver más presto, 
Para Maestre é soldados 
T raer de J aén dos cueros 
Destos que beber crestianos, 
Que estar bono al que sabemos, 
ZAIDE, 
cProbástelo? JMas no harías 
Tan gran pecadol 
ZULEMA. 
T enemas 
Por becador por so vida; 
Porque al camino venendo 
Dar al diablo el tentazón, 
En desatándole el piezgo, 
Poner el boca tantico, 
ZAlDE. 


ZAIDE, 
Ya, pues, Zulema, la Reina 
Que fué Xarifa, y tu dueño, 
Entra en el Alhambra, 
ZULEMA. 
Estoy 
Por matarme, é se 10 dejo. 
No creas, senior, que es más 
De porque vivir deseo, 


Suena música, sale acompañamiento, Reduån, 
la Reina, Hamete y el rey Almanzor, por otra parte. 
con las moras que puedan. 


cQué tanto? 


XARIFA, 
Deme 105 pies vuestra alteza, 
REY, 
No, sino el alma en que os tengo. 
XARIFA, 
Yo soy, señor, vuestra hechura, 
REY, 
Y yo soy esclavo vuestro. 
Venfs buena, porque yo 
Con veros estoy tan bueno, 
Que tengo mil vidas ya, 
XARIFA. 
Vos me las dais, yo os las vuelvo, 
REY, 
IQué peregrina hermosura, 
Reduánl 


ZULÐIA. 
Estar boco tempo; 
No ser más de un cuarto de hora 
ZAIDE, 


REDUÁN, 
Es, Rey supremo, 
Un gigante con su fama, 
REY. 
Mucho, por Alá, te debo. 
XARIFA, 
La salud, señor, que traigo 
A vuestro servicio ofrezco, 
ZAIDE. 
cQué os parece de Xarifa? 
FATlMfN. 
Que la fama dijo menos 
De 10 que en ella se ha visto. 
REY. 
Esta ocasión, caballeros, 
Es la de más gusto mfo. 
SULTÁN. 
Trazadas, señor, tenemos 
Fiestas en nuestro linaje. 
REi, 
Bien podéis agradecerlo; 
Que son Bencerrajes todos, 
Y son del linajc vuestro, 
XARIF A, 
Confieso á vuestra grandeza, 
Señor, que me huelgo en verlos. 
HAMETE, 
También hay aquí Zegr!es, 
No menos nobles y buenos 
Y el Rey, mi señor, 10 es, 
Que es 10 mejor que tenemos. 


Gran pecado. 


ZULE
IA, 
Yo deseo 
Ser gran becador, senior, 
ZAIDE, 


Di adelante, 


ZULÐIA, 
En fin, volvemos 
A Cartama, y regalamos 
Crestianos berdiz, conejo, 
Cabrito, tern era, pollos, 
S610 porco al no teneldo, 
Cuando el Maestre partirse, 
Darle dos copas el vejo 
De grestal y de oro puro, 
Que valer metad de un reino; 
Diez sortejas de diamantes, 
Yon bayo de cabos negros, 
Con on fanje é so tahelí, 
Y en plata nclada el freno, 
Partir l\1aestre, é decer 
Que en todo contecimiento 
Jorar á Dios, que matar 
A 105 beliacos nemegos. 
Mas no estando consolado 
Zelindo, logo queremos 
Que partimos å Granada, 
Y él quedar lieno de cdos, 



LA ENVIDIA DE LA NOBLEZA, 


REDUÁN. 
Entrad, señora, en mi Alhambra, 
HAMETE, 
IQué poco honor nos ha hecho, 
-Que aun responder no ha querido! 
REDCÁN, 
Viene triste, no 10 entiendo. 
ZAIDE. 
<Qué te parece, Zulema? 
ZULEl\IA, 
Que es mojer, y que en dormiendo 
Dos noches en otros brazos, 
Trocar el amor en sueño. 
Porque la mojer más firme 
Estar veleta lejero, 
Que hacia aquel parte que sopla 
Hacia aUf lievar el vento, 


De fuego: mas no lIegaba 
Al que el alma me abrasaba 
Por mi fementida Elena, 
Lucieron los Bencerrajes, 
Dicha que siempre tuvieron, 
Más que los otros linajes 
En las fiestas que se hicieron, 
Ya en las suertes, ya en 105 trajes, 
Los Zegríes se han picado, 
Porque dama no ha quedado 
Sin Bencerraje galán, 
De que me dicen que están 
Con vergonzoso cuidado, 
A la Reina han ofrecido, 
Para el día de sus años, 
Una fiesta, y prometido 
Que hasta los reinos extraños 
No pueda cubrirla olvido, 
Ya no hay en la Alcaicería 
Tela que no esté comprada, 
Ni joya en la platería, 
MAESTRE, 
Será fiesta celebrada 
Por toda la Andalucía, 
ZELINDO, 
Al sol pienso que han pedido 
Los caballos de su carro, 
Y todo aquesto ha nacido 
De un cierto Zegrí bizarro, 
Quejoso de un largo olvido, 
Si no es envidia de ver 
Lucido nuestro linaje, 
IIIAESTRE, 
Lo cierto debe de ser; 
Pero el vuestro Bencerraje 
No tiene ya que temer, 
Que la opini6n concebida 
No se la podrán quitar, 
ZELI:NDO. 
Yo pienso que no se olvida 
Mi linaje en conservar 
La fama y honra adquirida, 
Que 105 que en Granada viven 
A los demás nos escriben 
Que les vamos á ayudar, 
Para no les dar lugar 
Que con estas fiestas priven, 
Zaide me pide que vaya, 
Y aunque el amor de mi prima, 
Maestre, me tiene á raya, 
EI honor común me anima, 
Cuanto el amor me desmaya, 
Ya tengo determinado 
Ir á Granada, 
IIIAESTRE, 
Y es justo, 
A honrar tu linaje. 
ZELI:NDO, 
He dado 
En tener algún disgusto 
De 10 que está concertado. 


ACTO SEGUNDO, 


., 


Zelindo y el Maestre. 



IAËSTRE. 
Fuera cumplimientos vanos, 
-Que no suele permitir 
Amor entre amigos llanos, 
ZELI!\DO, 
ÉI me ha obligado á venir, 
Maestre, á besar tus manos, 
MAESTRE, 
No he tenido más contento 
Que el de hoy en verte en mi casa, 
Después que la guerra intento, 
ZELINDO. 
Porque sepas 10 que pasa 
De mi loco pensamiento, 
Vine, Pacheco, á Jaén; 
Mas 10 principal también 
Por verte, 


MAESTRE. 
Pagas mi am or, 
lVate bien de aquel rigor? 
ZELINDO. 
Del mal á nadie va bien. 
Fué Zulema á ver la entrada 
De Xarifa. 


MÞ.ESTRE. 
Esa sería 
Como de Reina en Granada, 
ZELINDO, 
Toda la ciudad se ardía 
En una Troya abrasada, 
No había sin luz almena, 
Ni torre men os que lIena 


IS 



16 


OBRAS DB LOPE DB VEGA, 


Y quiérome hallar en éI 
Por ayudarles en algo, 
Por Bencerraje y Gornel. 
MAESTRE. 
Es propio de un pecho hidalgo 
Ser á su sangre fiel. 
Y podrás ver entre tanto 
A la Reina, 
ZELINDO. 
No 10 niego, 
Aunque mi muerte adelanto, 
Pues quiero acercarme al fuego. 
MAESTRE, 
Aunque en Cartama de ti, 
Fuera del buen hospedaje, 
Mil regalos recibí, 
Generoso Bencerraje, 
Y sin servirte de mi, 
Quiero atreverme á que lIeves 
Una corta niðería 
A las fiestas, con que pruebes 
Mi amor; que él dirá algún día 
Si eli verdad que me Ie debes. 
ZELINDO. 
Beso mil veces tus pies; 
P ero temo que Ie des 
A mi padre algún disgusto. 
Z,IAESTRE, 
No es pagarle, sino gusto 
De ser con 105 dos cortés. 
Seis caballos Ilevarás 
A las fiestas, en que creo 
Que lucir mucho podrás, 
Y Ilevarás mi deseo, 
Que no hay que decirte más, 
Un picazo, dos melados, 
En fiestas ejercitados, 
Y un castaño corpulento, 
Que engendrar pueden al viento, 
No ser del viento engendrados, 
Un rosillo y un overo, 
Con un blanco, á quien yo Ilamo 
EI cisne, aunque por ligero 
Pudiera Ilarnarle eI garno, 
Si Ie probara prirnero, 
T odos irán adornados 
De ricos caparazones 
De oro y de perlas bordados, 
Que si en la plaza 105 pones 
Han de parecer pintados, 
ZELINDO. 
Para tanta obligación, 
èAdónde he de hallar respuesta? 
MAESTRE. 
Conocieras rni afición, 
A no serrne tan molesta 
La guerra en esta ocasión, 
Que por esta cruz, que fuera 
A Granada disfrazado, 
Y que en fiestas y en cualquiera 
Suceso, siempre á tu lado, 


Bencerraje pareciera; 
Que yo sé la lengua bien 
Y supiera disfrazarme. 
ZELINDO, 
Vida 105 cielos te den, 
MAESTRE, 
Si yo pudiere ausentarme 
Estos dias de Jaén, 
Allá me verás vestido 
A usanza de Bencerraje, 
ZELlNDO, 
Si has de ir, por merced te pido, 
Y en honra de mi linaje, 
Aunque nunca te ha servido, 
Vayas conrnigo, pues vas 
Más seguro, aunque en Granada 
Y en to do eI mundo 10 estás 
A la sombra de tu espada, 
Que no hay que decirte más, 
MAESTRE. 
Ahora bien, entra á comer. 
ZELINDO, 
No ha nacido caballero 
Tan noble. 


MAESTRE. 
Si puede ser, 
Irá contigo mi acero, 
Por si fuere menester. 


Vanse, 
Salen Hamcte y Lucindo; moros. 
LUCINDO. 
En fin, que olvidando al Rey 
Ama á Zaide, 
HAMETE, 
Ese rigor, 
Lucindo, cs la ley de amor, 
Si puede Ilamarse ley. 
LU, CINDO 
èCómo no te quiso á ti 
Viendo que la adoras y amas? 
HA:\IETE. 
Porque es delito en las damas 
Ser caballero Zegrf. 
LUCINDO. 
Es influencia del cielo 
Privar este mujeril 
Linaje. 


HAMETE, 
Cosa tan vii 
No sustenta ahora el suelo, 
Debe de ser 10 irnportante 
Esto aferninado y lindo, 
Porque cada cual, Lucinda, 
Ha de amar su semejante 
Y asi no te espantarás 
Si ser mujeres los vie res, 
Y que quieran las mujcres 
A quien les parece más, 
LUCINDO, 
Eso, Harnete, contradice 



LA ENVIDIA DE LA NOBLEZA. 


17 


La buena filosofía, 
y también la astrologra 
De Venus y l\1arte dice, 
Por ejemplo natural: 
Amor que cualquier mujer, 
Que Venus se ha de en tender, 
Tiene al que es hombre marcial. 
Si éstos son afeminados, 
lCómo pueden ser queridos? 
HA:\IETE, 
Sus go lilIas, sus vestidos 
Y sus cabeUos rizados; 
Sus manos blancas, que apenas. 
Por no verlas lastimadas, 
Los puños de las espadas 
Tocaron de afeite Uenas; 
Aquel escucharse hablando, 
Tan preciados de discretos, 
Que van, por hallar concetos, 
Quien 105 escucha matando; 
Esto del tierno mirar 
Y de escribir un papel 
Tan cultivado que en él 
No hay letra que cercenar, 
Tiene, Lucindo, esta fuerza. 
LCCINDO, 
lDónde hay más merecimiento, 
No llamo envidioso intento, 
El que á la venganza esfuerza? 

Sufriremos que en Granada 
Hasta la gente vulgar 
No acabe de celebrar 
Su fiesta y virgen espada? 
(Y que á estar tan loco eI Rey, 
Por ser Bencerraje, venga 
Con Xarifa, que ya tenga 
Sólo su gusto por ley? 
c!Sufriremos que les den 
Los oficios y alcaidías, 
Hamete, como estos días 
Las provisiones se ven, 
Solamente á Bencerrajcs? 
IIA 'IETE, 
Deja tú pasar las fiestas, 
Verás á su vida opuestas 
Las arm as de millinajes, 
No ha de quedar, por Alá, 
Hombre de esta sangre infame, 
LUCIN"DO, 
(Quién habrá que la derrame, 
Si eI Rey tan perdido está 
De amor de Xarifa bella? 
HAMETE, 
Ese es todo el fundamento; 
Que en tratando de este intento 
Se ha de comenzar por ella, 
Mas disimula; que viene 
Con eI Rey. 


LUCINDO. 
Aquf te aparta, 


XI 


Salen Sultán, Fatimin, Zaide, Lindaraja, Alima, 
Xalifa y rey Almanzor, 
SULTÁN, 
Apenas de ver se harta 
Su hermosura, 


\ 


ZAIDE, 
Razón tiene, 
REY, 
En fin, no pueden ser en este día 
Que cumples años, las alegres fiestas 
Que ellinaje Zegd te prometía, 
XARIF A. 
Si son tan grandes, no estarån dispuestas; 
Quiero decir, tan presto prevenidas, 
REY, 
Tu agradecido pecho manifiestas. 
Quisiera de estas márgenes florid as, 
Xarifa, hacerte una guirnalda hermosa, 
Si eI oro y perlas de mi frente olvidas, 
Aqu[ en este jardín pareces rosa; 
Siéntate, porque aprenda eI jazmín puro 
De tu garganta la color lustrosa, 
Sale ell\laestre, vestido de moro, y Zelindo. 
MAESTRE. 
A notable peligro me aventuro, 
Pero voy en la lengua confiado, 
ZELINDO, 
Maestre, en ser quien eres vas seguro, 
(No miras cómo el Rey está sentado 
En el jardín con mi adorada ingrata? 
MAESTRE, 
Y con mucha razón enamorado, 
Una Venus bel1ísima retrata 
Xarifa, 


ZELINDO, 
Lisonjéanla las flores, 
Y el agua, que era perlas, vuelta plata. 

Quién os culpa, dulcísimos amores, 
Si son tales amando los sujetos? 
jOh bien hayan mis penas y dolores! 
lOb amor, enfermedad para discretos! 
Si algún necio os tuviere, luego olvide, 
Parézcanse á la causa los efetos, 
Hermosa prima, envidia me divide 
De \'erte siempre, pues eI bien de verte 
Con otro ningún mal se iguala y mide, 
Venga mil veces la cobarde muerte: 
l\1uera mil veces yo, mas no de ausencia, 
Pues no hay pen as mayores que perderte. 
MAESTRE. 
Haz, Zelindo, un instante resistencia 
Al sentimiento de tu prenda amada, 
ZELINDO. 
jAy, que me vuel\'o loco en su presencia I 
l\.IAESTRE. 
De todas las grandezas de Granada, 
Ninguna vi mayor que su hermosura. 
ZELINDO, 
IPor Dios, l\1aestre, que igualó á tu espada! 
3 



J8 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


MAESTRE. 
Calle la portentosa arquitectura 
De esta Alhambra, sus jaspes y colores, 
Que á pesar de los tiempos vive y dura; 
Las torres, que del sollos resplandores 
I e vuelven á nacer, y las bizarras 
Pucrtas con mil pcndones vencedores; 
Las acequias, que en cárdenas pizarras 
Parece que destilan du1cemente 
La nieve de las altas Alpujarras; 
Que su hermosura, á todos eminente, 
Me admira mås. 
ZELINDO. 
. Honraste mis tristezas, 
Y la du1ce ocasión de mi accidente; 
Que un rostro celestial, cuantas grandezas 
Tiene la tierra, excede, 
MAESTRE, 
A tus amigos 
Puedes hablar; que amigos son riquezas, 
Y más entre envidiosos enemigos. 
ZELINDO, 
Zaide, amigo, 
ZAJDE. 
10h mi querido 


Zelindo! 


ZELINDO, 
jOh fuerte Sultánl 
10h Fatimin! 
LlNDARAJA, 
EI galán 
Zelindo, Alima, ha venido. 
ALIMA, 
Traeránle de su Cartama 
Las fiestas .de los Zegrícs. 
Parece que te sonríes. 
lPues tiene en Palacio dama? 
Que él siempre ha vivido allá. 
LlNDARAJA. 
Dama sé yo que tenia 
En Cartama, y este dia 
Dentro de Granada estå. 
ALnIA. 
Malicias tuyas. 
ZAIDE. 
Los pies 
ßesa, Zelindo, á su alteza. 
ZELINDO. 
Tu coronada cabeza, 
Que digna del mundo es, 
Guarden los cielos, señor. 
REV, 
Zelindo, seáis bien venido; 
Que 10 que has tardado ha sido 
Of ens a de nuestro amor. 
ZELIXDO, 
Dadme, señora, las manos, 
REV, 
Dadle vuestras manos bellas; 
Que bien pucden merecellas 
l:o
 que son primos hermanos, 


XARIFA. 
Estoy con él enojada, 
Y jüez os quiero hacer, 
Pues no me ha venido á ver, 
Desde que estoy en Granada, 
Que este injusto disfavor 
Ni es sangre ni es amistad. 
ZELINDO, 
No culpéis mi voluntad, 
Mi obligación ni mi amor, 
Sino mi salud tan poca 
Que quizás la sentiréis, 
Si digna, señora, hacéis 
De vuestra nieve mi boca. 
XARIFA. 
Mándallo el Rey, mi señor, 
Me obliga á desenojarme. 
ZELINDO, 
Bien podéis las manos darme 
Con su sentencia en favor, 
XARIFA, 
Para que os a1céis del suelo 
Os las doy, 


ZELINDO. 
lQui
n me pudiera 
Alzar, sino quien me diera 
Diez estrellas de su cielo? 
Las manos me las han dado, 
Y todas son menester, 
Señora, para poder 
Levantar un desdichado, 
REV, 
lNo decían que tenia 
Una zambra Reduán? 
ALI:\IA, 
Vestidos, señor, están; 
Pero no es para de dia; 
Que con hac has ha de- ser, 
REY. 
lNo me dijo que un cautivo 
Cantaba con excesivo 
Donaire en el baño ayer? 
FATI:\IÍN, 
Por él es ido, señor, 
REY, 
Pues decidle que queremos 
Oirle; que bien sabemos 
Su lengl1a. 


XARIFA, 
De ese cantor 
Me han contado mil primores; 
Y Generalife ahora, 
Hará su voz mås sonora 
Con fuentes y ruiseñores. 
ZAJDE, 
Aquí viene Reduán. 


Salen Reduán y un músico, de cautivo. 


REDUÁN, 
Y aquí, señor, el cautivo. 



LA EN\'IDIA DE LA NOBLEZA, 


MÚSICO, 
Ya el instrumento apercibo, 
REDU..\N, 
l\Iira que oyéndote están 
Los Reyes y la nobleza 
De Granada, 


r.lAESTRE. 
lQué hay, Zelindo? 
ZELINDO. 
Hay, Maestre, que me rindo 
A una amorosa tristeza, 
Cuando aquella blanca mana 
Besar quise á la cruel 
Xarifa, Ie di un papel, 
Y besé su nieve en vano. 
Que no sólo me templo, 
Pero con ardor más grave, 
En el remedio süave 
1\li vida la muerte halló, 
MAESTRE, 


Ya canta. 


ZELINDO, 
Amor me lastima, 
MAESTRE, 
Está atento, oye cantar, 
ZELINDO. 
Sí haré, porque pienso estar 
En 105 ojos de mi prima, 


Canta el músico. 


MÚSICO, 
El rey don Fernando el Santo 
Desde Córdoba partia, 
A dar asalto á Jaén, 
De Abenamar defendida, 
El l\Iaestre de Santiago, 
Con 10 mejor de Castilla, 
A 105 muros y á la fama 
Altas escalas ponia, 
Bien se defienden 105 moros; 
Pero después de tres dias 
Se rinden al santo Rey, 
Y á partido Ie convidan. 
En las torres de Jaén, 
jOh cuán bien resplandecían 
Las cruces de los cristianos 
Y de Santiago divisasl 
REY. 
No más, músico ignorante; 
Que nuestras desdichas cantas, 
Y á quien te escucha por gusto 
Sus enemigos alabas, 
Por Alá, que á no saber 
Que 10 has hecho de ignorancia, 
Que con diferentes cuerdas 
Te apretara la garganta, 
"1>IÚSICO, 


lSeñorl 


llEY. 
Echaêle çe aquí. 


REDUÁN. 
Pésame de ser la causa 
De tu disgusto, señor, 
Y en ocasión que pen saba 
Que te hiciera algún servicio, 
REY, 


aye atento. 


11 


REDU.\N, 
c!Qué me mandas? 
REY, 
Reduán, bien se te acuerda 
Que me diste la palabra 
De darme á J aén la fucrte 
En una noche ganada; 
Y que en sus ãltas almenas, 
Que cruces rajas esmaltan, 
En tafetanes azules 
Pondrías lunas de plata; 
Y que del fuerte Pacheco, 
Que allá su Maestre llaman, 
Me traerías la cabeza, 
Ö par 10 menos las armas. 
Reduán, si no 10 cum pies, 
Desterrarte hé de Granada, 
Quitándote el Alcaidía 
De las torres de la Alhambra. 
Daré al mayor enemigo 
Los amores que más amas, 
Tus oficios y tus rentas 
A criados de mi casa. 
Mira que te va la vida, 
Después de tu honor y fama; 
Que donde faltan las obras 
Son infames las palabras, 
REDUÁN, 
No merecen mis servicios 
El rigor con que me tratas 
Delante de la nobleza 
De caballeros y damas, 
Que no soy yo el moro Alcaide, 
El de la vellida barba, 
El que mandaste prender 
Por la pérdida de Alhama, 
Y si el otro respondió 
Entonces con arrogancia, 
Bien 10 puede hacer el Rey, 
1\las yo no Ie debo nada. 
Yo responderé, señor, 
Con la lanza y con la adarga, 
Sacando contra Castilla 
Los soldados de Granada. 
Iré á Jaén, y verás 
En empresa tan gallarda, 
Que no sobra la ventura 
Cuando las palabras faltan. 
Yo te traeré del l\1aestre 
Ö la cabeza ó las armas, 
Que bien las conocerás 
En la señal colorada, 
Y si no fuere mi dicha 
Tanta que pueda ganarla, 


19 



.20 


OBRAS DE LOPE DB VEGA, 


No volveré de la guerra 
Sin que en un pavés me traigan, 
ZELINDO, 
Reduán, en propia boca 
Es afrenta la alabanza; 
Y mal pens ados principios 
Trágicos fines aguardan. 

Por qué imposibles pro metes? 
Pues s610 el Maestre basta 
Para quitarte la vida 
Y defender las murallas 
De Jaén. Yo Ie conozco 
Como á mr, y en la campaña 
Hemos medido los dos 
Los aceros y las astas, 
Venci6me, yo 10 confieso, 
Y si quieres ver que engañas 
Al Rey, prucba si conmigo 
Acreditas tu arrogancia. 
Yo, vencido dell\laestre, 
Te venceré, porque salgas 
Tú de la duda en que estás 
Y de su engaño Granada, 
MAESTRE, 



Qué dices? 


ZELISDO, 
l\1ira, l\Iaestre, 
Que te pierdes si no callas, 
REY. 

Qué es esto? 
MAESTRE, 
Decís verdades, 
Si en los palacios se hallan, 
REY, 


Basta ya, 


MAESTRE, 
Deja. 


REY, 
No muevas 
l\1ås la lengua ni las plantas, 
REDUÁN. 
Con hombres como tú puede 
Ganar ell\laestre fama, 
MAESTRE, 
Sí que si son como tú, 
Aun vencerlos es infamia. 
REY. 

Cuándo te ha vencido? 
MAESTRE, 


Ahora, (Aparte.) 
Pues no desnudo la espada, 
REY. 
Vamos, señora, de aqul. 
REDUÁN, 
El que mi amigo se llama, 
Sígame, 


HA)fETE, 
No quedará 
Caballero que no vaya 
Contigo, 
Siguenle' Hamete y Luclndo. 


REDUÁN. 
lNo hay Bencerraje, 
1\Ioros, que conmigo salga? 
HAMETE, 
No, que en Granada se quedan 
A hacer labor con las damas. 
ZELINDO, 
1\Iientes, si da el Rey licencia, 
Hamete, 


HAIIIETE. 
Ya con la espada 
Te hubiera yo respondido; 
Pero por eso hay campaña. 
Y también sabe su alteza 
Que en las rejas y en las plazas 
Jugáis extremadamente 
Los vocablos y las cañas; 
Pero en la guerra no hay hombre 
Que os haya visto la cara, 
Ni os conoce cl enemigo, 
Que siempre os ve las cspaldas, 
ZAIDE, 
Zelindo dijo denantes 
Que mentías, y eso basta, 
REY, 
Prended á Hamete, 
HAMETE, 
(Señor! 
RI:Y. 
Llevalde á una torre, guardas, 


Vanse todos, y quedan Zelindo y ell\laestrc. 


1dAESTRE, 
IQuién pudiera bablar aqufl 
Pues dos cosas me obligaban 
Tan justas, 


ZELINDO. 
jOh, gran Maestre, 
Las cañas se vuelven lanzasl 
(Vive Dios, que no me pesa, 
Cuando me matan el alma 
Celos del Rey y Xarifa, 
Que se revuelva Granadal 
No haya fiestas, pesia á tal, 
Ni 105 Zegrfes las hagan, 
Cuando yo me estoy muriendo. 
1oIAESTRE. 
Respondiera con la espada 
Alas palabras de Hamete, 
Si estos mirtos y retamas 
En 10 llano de esa vega 
Fueran espinos y zarzas, 
Y al alcaide Reduán, 
Que (:on hinchada arrogancia 
Le pr<'meti6 mi cabeza, 
Le diera seis cuchilladas, 
Con que lIevara á Jaén, 
En una noche ganada, 
En tafetanes azules 
Lunas de plata en patabras. 



.LA ENVIDIA DE LA NOBLEZA, 


%.1 


Perdona, que cada uno 
A su prop6sito habla; 
Ni hay hombre tan viI, que sufra 
Que hablen de él mal, y en su patria, 
Yo soy castellano, y soy . 
Cristiano: la ilustre casa 
De Pacheco, mi apellido;' 
Es de las nobles de España. 
Yo vine á ver estas fiestas, 
Y no SiD causa, á Granada. 
Porque pienso que mi Rey 
Quiere tratar de cercaria, 
Su sitio he visto y defensasi- 
Que por iguales hazañas 
Los soldados de Castilla 
El temerario me llaman, 
Dame licencia y perdona; 
Que antes que eI A1caide salga 
De Granada. he de tener 
A Jaén fortificada, 
ZELINDO. 
No saldrá, Maestre ilustre, 
Sin prevenir sus escuadras 
Reduán; qúe hay del decir 
Al hacer mucha distancia. 
Tiempo'tienes de partirte. 
Si venir Fernando trata 
A Granada este verano, 
Haz de mí más confianza: 
Mira muy biert la ciudad, 
Sus torres altas y bajas; 
Que yo en este cuerpo moro 
Ya tengo eI alma cristiana. 
jPor Alá, que ha de ser tuyal 
MAESTRE, 
Gente viene, aquí te aparta, 
Sale Zulema, 


ZULÐIA. 

Estar acá vosancé? 
Valga eI diablo so tardanza; 
Esperar con darga é lanza, 
É caballo, Tello y me, 
Hoy no ser festas decilde, 
A mañana estar tan boco; 
Yos que amar, estamos loco, 
E vos 
por qué no reñilde? 
Tello, que poco saber 
Del arábigo. estar morto 
Decir; que tempo ser corto, 
Se vos pensalde volver, 
Se no. que mandar liebar 
EI cabalios á so casa 
J?e Zaide, que el gente pasa, 
E cansamos brogontar, 
MAESTRE. 
Espere Tello un momento, 
Zulema-, que yo también 
Volver deseo á Jaén, 
Pues basta el atrevimiento, 
Las fiestas se han vuelto en guerras; 


Eso me detiene aquL 
ZULEMA, 
De Córcoles nuncà oí 
Valor que ese pecho encierra, 
ZELINDO, 
Hércules, dice, Zulema; 
Ni Ie igualan mil tebanos, 
ZULE\lA. . 
iOh forte Cid de crestianosl < 
El mondo tus armas tema, 
Mas dejando á l\Iarte un boca, 

Cómo Ie va á vosancé 
De amor? 


ZELINDO. 
Que llegué, que entré, 
Que vi y que me vuelvo loco, 
ZULE:lIA, 

É c6mo estar so premica? 
lAsentamos so persona 
Lindamente la corona? 
ZELI
DO, 
Como al rojo sol se aplica 
Aquel resplandor dorado, 
ZULEMA. 


lHablámosla? 


ZELINDO, 
Y la besé 


La mano, 


ZULE:lIA, 
Pos vosancé, 
lDe qué -estar desatenado? 

No sentir desde la boca 
Ir certa cons01aci6n 
Poco á poco al corazón? 
ZELINDO. 
lAy, que era nieve muy poca 
Para tanto fuego míol 
ZULE:lIA, 
Pos andamos Alpojarra, 
Que de su mana bezarra 
No Ie bastamos eI frío, 
ZELINDO, 
Por otra parte, me quema, 
Me deshace y me lastima 
Ver con otro hombre mi prima, 
Mi prima y mi bien, Zulema, 
Y que á su lado se siente, 
ZULE:lIA, 

Ê qué emporta estar allado? 
Peor fora haber pensado 
Al que estamos frente á frente, 


Sale un paje con un papel, 


PAlE, 
Hamete. Zegrí, os envia, 
Zelindo, aqueste papel. 
-ZELINDO, 
Veré 10 que dice en é1. 
ltlAESTRE, 
lCuánto va que es desafío? 



21 


OBRAS DB LOPE DE VEGA. 


ZELI
DO. 
Lee. 
<<Si sois tan valiente con la espada como 
mujer con la lengua, esta noche 10 podéis mos- 
trar orillas de GeniI, junto á las huertas de 
Reduán, donde á Zaide y á vos os esperamos 
yo y Lucindo, desde las diez á las once,-HA- 
METE, up!,,, 


Decid, paje, al bravo Hamete 
Y al arrogante Lucindo 
Que verse con él Zelindo 
Con mucho gusto promete, 
Y 'que orillas de GeniI, 
Alas diez, iré á saber 
Que hay un Zegrí tan mujer 
Que tenga lengua tan viI. 
Y que de allá no vendrán 
Estas manos ni esta espada 
Sin que la deje clavada 
Primero en Vivalmazån, 
PAlE, 
Yo voy con ese recado, 


Vase. 


!lIAESTRE, 
^ mi gusto has respondido, 
ZELINDO, 
Tú Ie has visto desmentido, 
Y Ie verás castigado. 
MAESTRE, 
Sal de palacio, 
ZI.;LE:\IA. 
Esperar, 
Sonior, que venir Alima, 
ZELINDO, 
Es eI alma de mi prima, 


Sale Alima, 


ALI:\IA, 

Puedo pablarte? 
ZELumo, 
Y puedcs dar 
Vida á quien está sin ella, 
ALI:\IA, 
Xarifa vi6 tu papel, 
Y más 'que las letras dél 
Fueron las lágrimas della, 
Tan enternccida está, 
Que quiere est a noche hablarte, 
Que hay tiempo y secreta parte; 
l'orque me dice que irá 
A los balcones qne caen 
Al campo" 'sabre el jardín 
De Generalife. 
ZELI
DO, 
En fin, 
Nuevas de vida me traen 
Esas manos generosas, 



Y á qué hora ha de salir? 
ALI:\IA, 
Alas diez has de venir, 
Porque entonces son forzosas 
Del Rey las ocupaciones. 
ZELINDO, 



A las diez? 


ALUlA. 
No hay más lugar 
Para que te pueda hablar: 
Tú sabes ya los balcones, 
Quédate adios, no me vean 
Hablar contigo, 
ZELINDO, 
Yo iré. 


Vase Alima, 


MAESTRE. 

Qué tenemos? 
ZELnmo. 
Que lIegué 
Donde mis penas desean, 

Hay suceso imaginado 
1\Iás triste y más riguroso? 
JQue venga yo á ser dichoso 
Para ser más desdichado! 
MAESTRE. 

De qué suerte? 
ZELINDO, 
Quiere hablarme 
La Reina á las diez. 
MAESTRE. 
Pues bien. 
ZELumo, 

No ves que á las diez también 
Hamete qui ere esperarme, 
Y que palabra Ie di? 
Pues si á la Reina he de hablar, 

Cómo puedo yo lIegar 
Al plazo que prometí? 
Y si saJgo al desafío, 

C6mo á la Reina hablaré? 
Y la ocasi6n perderé 
De tanto remedio mio, 
Muerto soy, 
!lIAESTRE. 
No ten gas pena; 
Que con Tello, que está aquí, 
Saldré esta noche por ti, 
Que está de nublados lIena, 
Y no nos conocerán, 
Tú, en tanto, irás donde puedas 
Ilablarla. 


ZELINDO. 
Que me conccdas, 
iOh cristiano capitánl 
Los pies te suplico y pido. 
:\IAESTRE, 
Si tenemos buen suceso, 
Que por Tello tc conficso 



LA E
VIDIA DE LA NOBLEZA. 


23 


Que está s
guro el partido, 
A buscarte volveré 
Para que no vuelvas solo, 
ZELI
DO, 
No hay hombre de polo á polo 
Que se iguale con tu pie, 
Celebre Grecia (I), su Aquiles, 
Troya á Héctor y Antenor, 
Que con tu heroico valor 
Son fabulosos y viles, 
!\IAESTRE, 


Zulema, 


Zt;LE:\IA. 
Sonior, 
!\IAESTRE, 
lAdónde 


Qaeda Tello? 


ZULE:\IA, 
Al porta estar. 

IAESTRE, 
Quiero hablarle. 
ZUI.E\IA. 
Con caliar 
At que pregunta resbonde. 
ZELI
DO, 
Vamos, Pacheco famoso. 
ltIAESTRE. 
Soy tu amigo, 
ZELIXDO. 
Soy tu esclavo. 
ZULE:\IA. 
lQuén tener de hombre tan bravo 
So corazón animoso? 
IOh valente capo tan! 
Si estar tos forzas amegas, 
Joro á Dios que estar hormegas 
A Reinaldos é á Roldán. 


V anse, 
Salen Hamete y Lucindo, con rode las, 


HA \IETE, 
Baja la obscura noche destocada 
De sus estrellas á encubrir, Lucindo, 
Agravios que hoy ha de vengar la espada. 
L UCIXDO, 
iQue se atreviese el birbaro Zelindo 
En la mayor nobleza de Granadal 
HA:\IETE, 
Pensaba yo que de galán y lindo 
Sólo estaba preciado, 
LUCI
DO, 
Con su daño 
Verá de su locura el dt:scngaño. 
HA'IETE. 
Tanto deseo verle, que no creo 
Que ha de tener valor para cumplirme, 
Cumpliendo su palabra, mi deseo, 


(I) TroJG dice el texto im
reso, pero es errata 
evidente, 


LUCINDO, 
Zaide es má5 hombre, y la tendrá más firme, 
HA:\IET
. 
Ya Ifle parece que á mis pies Ie veo- 
Con mujeriles lágrimas pedirme 
La vida; pero dársela no puedo, 
Pues en Granada por in fame quedo. 
Por Ma,homa, que á todo este linaje 
Tener quisiera aquí, 
LUCI
DO. 
lQué Ie ha traí:lo 
De çartama á Granada: 
HAJlIETE, 
Hacerme ultraje 
Por las fiestas que al Rey he prometido. 
, LUCI
DO. 
L
 Reina, como Yes, es Bencerraje. 
Por Alá, que sospecho que ha venido 
Siguiendo su hermosura, que en Cartama 
Era ser su galán pública fama. 
HA:\IETE, 
Si esta noche su muertc no cstU\'iera 
Determinada, esa razón bastara 
Para que el Rey su loco amor supiera, 
Y de ninguno de cUos se fiara, 
LCCIXDO. 
Amala el Rey, y dcsatino fuera; 
Pues no era agravio que á Xarifa amara 
Siendo doncella; que antes del marido 
Es el amor honesto y permitido. 
HA:\IETE, 
Ya murmura Genii de su tardanza; 
Que como cerca de él \"Íven Zegríes, 
Es más Zegrí que Bencerraje, 
LUCIXDO, 
Alcanza 
Valor por Abenåm:lres y AHes. 
H nlETE, 
Que volveré, me dice la esperanza, 
Sus círculos de plata carmesíes, 
Con sangre de cste infame. 
LUCIXDO, . 
En la rib
ra 


EI eco siento de una voz, 
HUIETE, 
Espera. 


Salen el l\Iacstre y T dlo. con ro:lelJ.s, 


!\IAESTRE, 


(Son éstos? 


TELLO, 
Elios son, 
HA:\IETE. 
lQuién \'a: 
MAESTRE, 


Q,lien puedc. 


u.:cnmO, 


(Quién va? 


TELLO, 
Dos hombres. 



24 


OBRAS DE" LoPE DE VEGA, 


HAl\fETE. 

Sois los Bencerrajes? 
MAESTRE. 
En diciendo dos hombres, 
no se entiende, 
Si s610 se merecen llamar hombres? 
HA)IETE, 
Zclindo in fame, aqui verás ahora 
Que s610 son los hombres los Zegríes. 
MAESTRE, 
ISantiago, Tello, á eUosl 
LUCINDO, 

Qué es Santiago? 
TELLO, 


IOjalá fueran másl 


HA)IETE, 

Qué furia es ésta? 


Riñcn, 


MAESTRE, 
Preguntad á las armas la respuesta, 
HAMETE. 
Tu brazo desconozco; espera un poco. 
!\IAESTRE, 
Quien da lugar á su enemigo es loco. 
HAMETE, 


Rendido estoy. 


LUCINDO, 
Y yo también me rindo. 
jPor Alá, que no son Zaide y Zclindo! 
MAESTRE, 
Jamás á los rendidos di la muerte; 
Pero tam poco perdoné la vida 
Sin darme el enemigo algún trofeo, 
HA,.lETE, 

Qué prenda quieres? 
!oIAESTRE. 
Bastan esas plumas, 
LUCINDO, 

Tú qué quieres de mí? 
TELLO, 
Lo mismo quiero. 
Lt;CI
DO, 


Toma esa banda, 


MAESTRE. 
Vamos, Zaidc amigo; 
Que á infamcs esto basta par castigo. 
HA'IETE, 

Qué te parece de esto? 
LfjCINDO, 
Que estos hombres 
No son los enemigos que esperabas, 
Sino que los cobardes han buscado 
Los más valientes hombres dellinaje. 
HA)fETE, 
Antes ninguno es de eUos ßencerrajc, 
Ni moro, por Alá. 


LUCINDO. 
PUes iqué? 
HA)fETE, 


Cristiano; 


Porque al sacar la espada, 
qué africano 
Dice Santiago? 
LUCINDO. 
I Luego, de esta suerte, 
Cristianos traen estos Bencerrajes, 
Pues si ellos tienen trato con cristianos, 
No les busques, Hamete, más delito, 
Mas mira que estos hombres atrevidos, 
Como están en la lengua ejercitados, 
Sirven de espias al cristiano, y llegan 
De noche hasta las puertas de Granada. 
HAMETE. 
Eso, y estar herido, me detiene 
De no decido al Rey; pero si lIego 
A averiguar que can cristianos tratan, 
Cuenta par acabado este linaje. 
LUCINDO. 
Que no haya sido brazo Bencerraje 
El que me hiriese, Ie agradezco al cielo, 
HAMETE. 
Ven á Granada; que me da reedo 
Que declina la dicha de estos hombres. 
LUCINDO. 
lAy, Hamete, primero que sus nombres 
Quites del mundo, que los ama tanto, 
Será Granada de Fernando el Santo I 


Saten Zelindo y Zulema, con cape liar y rodelas, 


ZULEMA. 
Por aquí sonar el fonte. 
ZELINDO, 
La hora pienso que es dada, 
ZULE'-IA, 
Fiar, sonior, de mi espada, 
Que estar ona Rodamonte. 
E joro á Dios, se venir 
El mondo merar que dego, 
Que basta vener conmego 
Para que hacemos huir, 
ZELINDO, 
Aqui, Zulema, estarás 
Alerta siempre eI oido. 
ZULEMA. 
De estos olmos escondido 
Hacemos el que verás, 
ZELINDO. 
l\lira que fio de ti 
El alma, vida y honor, 
ZULE)lA. 
Caliandico estar, sonior, 
E dejar hacer á mf. 
ZELINDO. 
c!Sientes algo en el balc6n? 
ZULE)IA, 
V osancé liegar allá, 
Para ver 10 que será, 
Zt:LINDO, 


Voy, 


ZULE'IA, 
Andar can bendición, 



LA ENVlDIA DE LA NOBLEZA. 


El pensamos zenzerraje 
Que estar valente Zulema, 
E no haber al que no tema, 
E más con pensar que baje 
El garda de aquesta torre, 
No sé quen metemos m{ 
En vener armado asi 
Adonde nadie el socorre, 
Decemos, que estar valente, 
E no tener bon olor, 
Porque, fora del temor, 
Estar casón sofecente, 


La casa ó calle pasea, 
Las puertas del alma pisa, 
Mirad que si sale el alba, 
De nubes de oro vestida, 
Dará luz á mis secretos 
Y obscuridad á mi dicha, 
ZELINDO, 
Aqui estoy, dulce señora; 
Aqui estoy, señora mia, 
Esperando á que amanezca 
El alba de mi alegria, 
Desde que para matarme 
Os trujo, mi amada prima, 
El alcaide Reduán 
De Cartama, nuestra villa, 
Á ser Reina de Granada, 
Por hermosura divina, 
Mis ojos han sido fuentes 
Y muerte ha sido mi vida. 
No puedo vivir sin vos, 
Ni los cielos 10 permitan; 
Que no es vida la que vive 
Quien tiene celos y envidia. 
Con vos me crié en Cartama, 
Que, sin perderos de vista, 
Con esos ojos miraba, 
Con esa vida vivia. 
1\luero, mi vida, sin vos; 
Que no es posible que viva 
Quien os mira en otros brazos 
V en sus brazos os tenia, 
Si vos queréis, mi señora, 
Que nos vamos á Castilla, 
El Maestre está en Granada, 
Aquel de la roja insignia, 
Por ese muro una noche 
Podéis salir escondida; 
Que nunca quien quiere bien 
En dificultades mira. 
XARIFA. 
iDulce Bencerraje mio! 
ZULnIA. 
Con qué palabras de mibar 
So querido zenzerraje 
Hablamos esta potilia. 
iDOlce zenzerraje miol 

Que pedra, qué neve fria 
No quere amor que escochamos 
Al corazon se derrita? 
ZELINDO, 
tQué dices, Xarifa hermosa? 
XARIFA, 
Que por mi, yo dejarïa 
De ser Reina de Granada, 
Sólo por ser tu cautiva, 
Iré á servir al Maestre, 
Y 10 tendré por más dicha 
Que ser del Rey adorada 
Y de sus moros servida, 
Pero son altas las torres, 
Y teme perder la vida 


Paséase Zelindo, 


Zenzerraje presomir 
Que el espada Ie gardar, 
E solamente merear 
Por donde poder huir, 
Con tar Sopo que un mosquito 
Ir sobre mula de un carro, 
E á todos decer bezarro 
Que lievarle, á quien yo imito. 
Estar mosquito, que vamos 
Sobre el zenzerraje aqui: 
E á todos decir que mí 
El carro de amor lievamos. 


Sale Xarifa en 10 alto, 


XARIFA, 
En las torres de la Alhambra 
Que á Sierra Nevada miran, 
Melancólica y llorosa 
Está mirando Xarifa 
Si su amado Bencerraje 
Viene á verla, 6 se Ie olvida; 
Porque es propio de quien ama 
Temer cualquiera desdicha, 
El són de las verdes hojas 
V de las fuentes la risa 
Tiene por voces humanas, 
V en sus engaños suspira, 
Va la coronada noche, 
De s{ misma fugitiva, 
Por la mitad de los cielos 
Iba entre sombras dormida, 
Cuando sintió por el campo 
Que el Bencerraje venia; 
Porque el bien llega más presto 
Al alma que no á la vida, 
Paseábase el Bencerraje 
Que á sus conciertos venia 
Allienzo del fuerte muro 
Con una armas lucidas 
Que el Maestre de Santiago 
Le dió aquella noche misma, 
Rebozado un capellar 
Sobre la marlota rica. 

Sois vos? Ie dice la Reina; 
Que quien de su dulce amiga 


XI 


4 


2S 



26 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


El alma, por no perderte, 
Que no porque ya la estima. 
Y mejor serå aguardar, 
Aunque e1 amor todo e
 prisa, 
Que Almanzor vaya å la guerra, 
Pues me verås cad a día, 
Yo te escribiré papeles, 
Sicndo lágrimas la tinta; 
Que unos oj os descontentos 
Tan negros licores crían, 
Ten paciencia, mi señor. 
ZELINDO. 
Por fuerza serå, Xarifa, 
Y porque ya es posesi6n 
Esperanza entretenida. 


Sí. 


ZULEMA, 
Darme los pes. 
MAESTRE, 

Solo estás? (Qué haces aquí? 
ZULElIIA, 
Callandico vosancé, 
Que estar am zenzerraje, 
"IAESTRE. 

Podré hablarlc? 
ZULE:\IA, 
Aunque Ie ataje, 
Correndo å liamarle iré, 
ISonior! 
Qué digo sonior? 
ZELIf':DO. 
lQué hay, Zulema? 
ZULE:\IA, 
Liegar ca. 
ZELINDO, 

Es el Maestre? 
r.JAESTRE. 
Aquí estå 
A quien debéis tanto amor. 
ZELINDO, 
Dadme esos brazos, 
MAESTRE, 
Los dos 
Zegríes quedan vcncidos, 
Y en el campo mal heridos, 
ZELINDO. 
Hazaña digna de vos, 
MAESTRE, 
Dos trofeos les quité, 
Esta pluma y esta banda, 
Y les concedí las vidas 
Por tener piedad cristiana. 
Tomad, pues que vuestros son, 
ZELINDO, 
Mi persona estå obligada 
A vuestra sangre, pues dicen 
Que es amor sangre del alma. 
Hablando estoy con Xarifa, 
Que estå en aquella ventana. 
Aquí aguardad un instante, 
lIIAESTRE. 
Hablad, aunque salga e1 alba, 
ZELINDO, 
Xarifa, ciertos trofeos, 
Ciertas plumas, cierta banda 
Un amigo, aunque secreto, 
A vuestro ba1c6n consagra, 
Echad, señora, un listón; 
Que en vos están empleadas 
Mejor estas ricas prendas, 
Como en templo de la fama. 
XARIFA. 
Por ser vuestras las recibo; 
Echo ellist6n, y por paga 
Quiero que os quedéis con él. 


Salen el Maestre y Tello, 


MAESTRE, 
Sí, son éstos los ba1cones, 
TELLO, 
Por aquf he sentido gente, 
Ó es la lengua de esta fuentc 
Que forma en piedras razones. 
ZULEIIIA, 
Gente venir, yo temblar; 
Pobre Zolema, (qué hacer? 
Pero un discreto correr 
Lebra de un necio espcrar. 
Color estamos perdida, 
Pes podelde prcvenir; 
Que dicen que on bon huir 
Escapa toda la vida, 
IIIAESTRE, 
lEs árbol 6 es hombre aquél? 
TELLO. 
Tan derecho está, que creo 
Que es árbol, aunque no veo 
Hojas ni ramos en él. 
lQuién va? 


ZLLE:\IA, 
La voz conocemos 
De Tello con el Maestre; 
Agora es ben que me mestrc 
Valente, cuando bodemos, 
lQuién pregontar? 
TELLO. 
Un hidalgo 
ZULEMA, 
Pues andamos noramala, 
Ó lievamos a1ca vala 
Sobre e1 cabeza, si salgo, 
TELLO, 
lEs Zulema? 
ZULEMA, 
lEs Tello? 
TELLO, 


Señor, Zulemilla es, 
MAESTRE, 



Zulema? 


Ata las plumas y banda, y súbelas, y vuelve á echar 
el listón, 



LA ENVIDIA DE LA NOBLEZA, 


Y adiós, mi bien, que me llaman, 
No me eche menos el Rey; 
Que bien sabéis que á quien ama 
El aire Ie lie va celos, 
La ausencia desconfianza. 
T omad ellist6n y adiós. 


ACTO TERCERO. 


Vase, 


Xarifa, ell\laestre y Tcllo, 


ZELINDO. 
Pues ya se ha partido el alba, 
Salga la del cielo ahora, 
MAESTRE. 
l Fuese la Reina? 
ZELINDO. 
Llamaba 


XARIFA, 
A vuestro servicio rindo, 
Con la vida, la corona, 
MAESTRE. 
Yo soy aquella persona 
Que os dijo anoche Zelindo. 
Volver no quise á Jaén 
Sin que os besase las manos, 
XARIF A, 
Vos sois honor de cristianos 
Y de africanos también, 
Con vuestro amparo mi primo 
No tiene al mundo temor, 
Y que Ie tengáis amor, 
Puesto que tanto Ie estimo, 
Lo tengo por novedad, 
Como ignoro la ocasi6n, 
PUes falta la obligaci6n 
Para tanta voluntad. 
Verdad es que haber querido 
Valerse de un caballero 
Tan gallardo, aunque extranjero, 
Bastante ocasión ha sido, 
Que siempre los generosos, 
Y en armas ejercitados, 
Ayudan los desdichados 
En los casos peligrosos. 
Vos de Castilla el mejor, 
A quien de vos se ha valido, 
Generoso habéis querido 
Dar vuestro amparo y favor, 
MAESTRE, 
No carece, Reina hermosa, 
De ocasión, aunque él no sabe 
La que tengo, y es tan grave, 
Como á su amparo forzosa. 
Y si palabra me dais 
De tenérmela en secreto, 
Yo os la diré, 


Alima, 


MAESTRE, 

Qué habéis de hacer? 
ZELINDO. 
Dejar el alma en la Alhambra. 
Y á que descanséis llevaros, 
MAESTRE. 
Mientras llegamos á casa, 
Os diré todo el suceso, 
ZELINDO. 
Y yo de mi prenda amada 
Tantas dichas, que sospecho 
Que habéis de verla cristiana. 


Van5e 105 dos, 


TELLO, 
lIremos, señor Zulema? 
ZULEMA. 
Andar que la cena aguarda. 
TELLO, 
lY no habrá vino? 
ZULEMA, 
Un botilia, 
Tener secreto guardada, 
TELLO, 
lHará un cuartillo? 
ZULEMA, 
Seis zumbres, 
TELLO, 
Si cabemos á tres, basta, 
ZULEMA, 
Famosa ley de crestianos: 
Agua en glesia, vino en casa, 
Tomar toda el boca el vino 
É con 5610 un dedo el agua, 


XARIF A, 
Yo os prometo 
De hacer 10 que me mandáis. 
MAESTRE, 
Don Alvar Pérez Pacheco 
Era, señora, el mayor 
De siete hermanos que fuimos, 
De quien el menor soy yo, 
Su padre del Bencerraje 
Le tuvo un año en prisi6n 
En la villa de Cartama, 
Porque en Baza Ie prendi6 


2..7 



28 


ODRAS DE LOPE DE VEGA, 


Con cien moros de celacla, 
AlU, Reina, la ocasi6n 
De estar dentro de su casa, 
A don Alvaro la di6 
Para mirar á su hija, 
Bella como el mismo sol, 
Y vuestra tía par parte 
De madre, AI fin mereci6 
Sus amores y sus brazos; 
Que era gallardo español. 
De Zelinda y de mi hcrmano 
Este Zelindo nació, 
A quien tengo pOl' sobrino, 
Y á quien vos tenéis am or. 
l\Iuchas veces caminando 
Don Alvaro me contó 
Esta historia de Cartama, 
Porque me tuvo afición 
Más que á todos sus hermanos. 
Y muriendo me pidi6 
Que si Fernando pusiese 
En Granada su pendón, 
Y tuviese tanta dicha 
Que la quitase á Almanzor, 
Buscase á este hijo suyo, 
Pues era justa razón, 
Y que Ie hiciese cristiano, 
Porque esto sólo lIev6 
Atravesado en el alma. 
Y aunque cuando me escribi6 
A Jaén, no conoda 
Su sangre ni su valor, 
La que tienc de la mía 
Me puso en el corazón 
Que á Reduán os quitase 
Para casarse con vos. 
Después, estando en Cartama, 
La historia se me acordó 
De don Alvaro, y mirando 
Su rostro, su acci6n, su voz, 
Conocí que era su hijo. 
Éstas, noble Reina, son 
Las causas justas de amarle. 
Lo que concertáis los dos, 
Espero ver en Jaén, 
Adonde ahora me voy, 
Y adonde será cristiano, 
Xarifa, si place á Dios, 
Y gozará trece villas 
Que su padre Ie dej6. 
XARIFA. 
Notable me ha parecido 
La historia, y á mi esperanza 
De notable confianza, 
IIustre l\laestre, ha sido. 
Que, en fin, jhay en mi linaje 
Tanto bien I 


EI soberbio Reduán: 
Mirad en qué os sirvo allt 
XARIFA, 
En que os acordéis de mi, 
Generoso capitán, 
Por cuya memoria os doy 
Estos diamantes. 
MAESTRE, 
EI cielo 


Os guarde, 


Salen Hametc y Lucmdo, 


HA:lfETE, 
V oy con recelo. 
LUCINDO, 
Y yo temeroso voy. 
MAESTRE, 
lQuién está con los caballos, 
Tello? 


TELLO, 
Z ulema, señor, 


Vanse 105 dos, 


HA:\IETE, 
iQue se confíc Almanzor 
De tan traidores vasallos! 
Espera, Iviven los cielos! 
Que tiene, porque presumas 
Mejor la traición, mis plumas 
La Reina entre varios velos 
Que Ie adornan el tocado. 
LUCINDO. 
Y mi banda, lno es aquélIa? 
HAMETE, 
Sospechas que tuve de ella, 
Lucindo, se han confirm ado, 
LUCINDO, 
Pues si no era Bencerraje 
EI que á los dos las quit6, 
lQuién nuestras prendas Ie di6? 
HAMETE. 
Todo este infame linaje 
Debe de estar conjurado 
Contra Almanzor; y la Reina, 
Que más en Zelindo reina 
Que en el granadino estado, 
Es c6mplice en el delito, 
XARIFA, 


l Es Hamete? 


HAMETE. 
EI mismo es, 
LUCINDO. 
DaAos, señora, los pies, 
XARIFA, 
Nunca esa humildad permito 
A 105 que yo tanto quiero, 
HAMETE, 
No errarás, cuando connes 
De nuestro amor, 


MAESTRE, 
Yo voy, señora, 
A Jaén de priesa ahora, 
Antes que á cercaria baje 



LA ENVlDIA DE LA NOllLEZA. 


29 


X!\.RIFA, 
Sois Zegries, 
De quien tallealtad espero. 
,C6mo las fiestas cesaron? 
HA:\IETE, 
Porque se va Reduán 
A Jaén, 
XARIFA, 

 Y no tendrán 
Más valor los que quedaron? 
LUClSDO, 
Todos Bencerrajes son, 
Y era fiesta de Zegríes, 
De quien es mejor que ffes, 
XARIF A. 
Yo tengo igual afición 
,A tan ilustres linajes, 
Amando á los que desean 
Mi bien, sin mirar que sean 
Zegríes ni Bencerrajes. 


Vase. 


HAMETE, 
Por AM, que es fingimiento 
EI amor, y las razones 
Traici6n, con que á SU5 traiciones 
Da contrario entendimiento, 
Pues esto es hecho, Lucindo, 
LUCINDO, 
El Rey viene, 
HAMETE. 
Hoy ha de ser 
El día que ha de saber 
Las traiciones de Zelindo, 


Sale el rey Almanzor. 


REY, 
Direisle á Reduán que ponga á punto 
Ese escuadrón, porque en vistoso alarde 
Pueda pasar por el Alhambra junto. 
Y avisad á la Reina, que esta tarde 
Quiero que escaramucen en la vega, 
HAMETE. 
Alá, señor, tu vida aumente y guarde, 
REY. 
jOh amigo Hamete! 
Á Reduán Ie niega 
Tu espada su valor? 
HAMETE, 
Ciertas heridas, 
Nacidas de pasión tan loca y ciega, 
Han tenido mis fuerzas oprimidas 
Para servirte, 
REY. 
Si estuvieran presos 
Quedaran más seguras vuestras vidas. 
HAMETE, 
Ya que Ilegan los bárbaros excesos, 
Señor, de aquestos locos Bencerrajes 
A tantos desatinos y sucesos, 


Para que el daño en el principio atajes, 
Que amenaza tu vida y tu corona, 
La humildad subas, la soberbia bajes, 
Escucha la traición que á tu persona 
Tienen los Bencerrajes concertada: 
Castiga al malo, al bueno galardona. 


Sale Zaide al paño, 


ZAlDE, 
IZegríes con el Rey, y el Rey turbada 
La habla y la colorl 


REY. 
Prosigue, Hamete. 
HA:\IETE. 
Intentan, 10 primero, que Granada 
Al rey Fernando la cerviz sujete, 
Que al africano yugo, desde el godo 
Que perdi6 la corona en Guadalete, 
Sujeta vi\"e. Y han tenido modo 
De que venga el Maestre disfrazado 
Donde Ie puedan informar de todo, 
En hábito, señor, de moro ha estado 
En su conjuración y desafío 
Con Zelindo una noche concertado. 
Salió por él, y con el mismo brio 
Que asaltando á Jaén dijo jSantiagol 
Que ha confirmado el pcnsamiento mío. 
No es bajeza decir, que es fiero estrago 
Del Africa, con otro caballero 
Que no menos que de él me satisfago, 
En mí y Lucindo ensangrent6 su acero, 
Y nos quitaron una banda y plumas, 
Porque la vida les pedí primero. 
Éstas, porque mayor traición presumas, 
Hoy trae la Reina al cuello y al tocado, 
REY. 
jSanto Alá! <Qué me dices? 
HAIIIETE, 
Que consumas 
Este Iinaje vii, afeminado, 
Antes que la ciudad al Rey entregue, 
Y te quite la vida conjurado, 
Y cuando de la Reina amor te ciegue, 
La Reina viva con mayor recato, 
Y no salga á jardín ni á reja Begue. 
De este Zelindo el parentesco y trato, 
<De qué puede servir al honor tuyo, 
Ni este linaje, á tu favor ingrato? 
REY, 
jPor el divino Alá, si no destruyo 
Esta cana\la vi\, y a\ honor mío 
El valor soberano restituyo 
Que tiene de mi padre Abdenadío, 
Que no merezco entre los hombres nombre! 
HAMETE, 
i Oh gran señor! De tu valor confío. 
REY. 
Yo haré un castigo que á Granada asomhre: 

Contra mí se conjuran Bencerrajes? 
No ha de quedar de su linaje un hombre, 



30 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


tCristianos en Granada en moros trajes? 
Bueno estoy yo, buena lealtad es ésta: 
IMedio cristianos, bárbaros linajesl 
Qué bien 10 Bencerraje manifiesta 
La Reina contra mí, y aun fuera poco, 
Pues más estimo el verla deshonesta, 
lA quién no volverán traiciones loco? 
Decid á Reduán deje la guerra, 
Que á mayores "ictorias me provoco, 
l\lás enemigos nuestra tierra encierra: 
Ya no quiero que salga de Granada; 
Que más me importa sosegar mi tierra, 
u;cnmo, 
Alza, famoso Rey, la heroica espada 
Y siega tantos cuellos de traidores. 
REY, 
L1amadme á Reduán, que un alma airada 
Ni escucha ruegos ni permite amores. 


Vase. 


ZAIDE, 
lHay semejante traición 
De aquestos fieros villanos? 
lCómo os detuvisteis, manos, 
En tan honrada ocasión? 
lNo fuera mejor llegar 
Y dar la muerte á los dos? 
IOh Rey, no permita Dios 
Que asf te dejes cegarl 


Sale Lindaraja. 


LlNDARAJA, 
cQué es ésto, Zaide? lPor quién 
Das estas voces? lQué tienes? 
lSon am ores 6 desdenes? 
ZAIDE. 
Ya no hay amor ni desdén, 
Fortunas son, Lindaraja, 
Que ahora escuchando estuve, 
Que como á los bajos sube, 
También á los altos baja, 
Y puesto que he visto muchas, 
Ninguna más á tus pies, 
LINDARAJA, 
lPues no me dirás 10 que es? 
ZAIDE, 
Sf diré, si tú me escuchas, 
Caballeros granadinos, 
Aunque moros, hijosdalgo, 
Con envidiosos intent os 
Al Rey moro van hablando, 
Hamete y Lucindo son 
Los autores del erigaño: 
Uno Zegrí y otro Alife, 
Gran traición van ordenando, 
Dicen que los Bencerrajes, 
Linaje más que el sol claro, 
Están contra su corona 
De secreta conjurados, 


Y que á Granada pretenden 
Entregar al rey Fernando; 
Porque metieron en ella 
Al Maestre de Santiago, 
Que con otro caballcro 
Salió con ellos al campo; 
Y que los venci6 confiesan, 
Por asegurar su engaño, 
Dicen que una banda y plumas, 
Trofeos que les quitaron, 
Han vis to á la Reina puestas 
En el cuello y el tocado, 
De donde arguyen que ticne 
Zelindo amoroso trato 
Con ella, para que el Rey 
Se incite con este agravio, 
EI Rey, que la quiere bien, 
Más celoso y más airado 
Que de perder la ciudad 
Está de su pecho ingrato. 
Esto es 10 que van diciendo, 
Esto es 10 que van tratando 
Cobardes en la campaña, 
Lisonjeros en palacio. 
Envidia los ha movido; 
Mas, lqué me detengo tanto 
Si les importa las vidas 
EI ir con tiempo á avisarlos? 
LINDARAJA, 
Zaide, una vida que tengo, 
Esa ofreceré por ti, 


Vase Zaide, 
Salen Zelindo y Zulema, 


ZELINDO, 
Qué, lIe viste? 
ZULEMA. 
Señor, sí. 
ZELIXDO. 
Contento en extrema vengo, 
ZULEMA. 
Cuando de Jaén volvía 
De lievar tu hacenda aliá, 
Topar con él, que de acá 
Con so escudero venía, 
Decerle, cómo quedaba 
To ropa, joya, dinero, 
Entregado al cabaliero, 
Que logartenente cstaba, 
EI zenda liegar segura, 
Porque darme seis soldados, 
Todos valentes, forzados; 
E gamenar noche oscura, 
No se perder una pluma. 
ZELINDO. 
Si queda en salvo mi hacienda, 
S610 resta que mi prenda 
Para partir se resuma, 
ZULEMA, 
IOh señor, qué gran contentol 



LA ENVIDIA DE LA NOBLEZA. 


Andar tierra de grestianos, 
Estar allí como hermanos, 
Darme lindo alojamiento, 
Comer bon toceno aliá, 
Todos el brindar á mi, 
Todos andarse tras mí, 
Zolema acá y acoliá, 
No haber soldado grestiano 
Que no tomar barba logo; 
Esta terra al poto fogo, 
T odo sostento estar vano; 
Pasa, trego, alcuzcuza, 
Agua, pepino, melón, 
É por regalo, alcatr6n, 
ZELINDO. 

Luego mejor te hall as tú 
Con el sustento cristiano? 
ZULE:\IA, 
Cuando yo venir de aliá 
Estar forte; al ir de acá 
Estar flaco, estar liviano, 
LINDARAJA, 

Sabes, famoso Zelindo, 
El daño que te pro mete 
La envidia del fiero Hamete 
Y la traición de Lucindo? 
ZELIr-;DO, 
Bien sé que son mis contrarios. 
LI
DARAJA, 
Al Rey han hablado en ti. 
ZELINDO, 

Pues qué Ie han dicho de mí? 
LINDA RAJA, 
Sospechas de intentos varios 
Contra su honor y opinión: 
Porque hoy la Reina ha sacado 
Banda y plumas que Ie has dado, 
Que dicen que suyas son. 
Mira por ti, Bencerraje, 
Porque sin ella 6 sin ley I 
Presumo que qui ere el Rey 
Poner fin á tu linaje. 
Vase. 


ZELINDO. 



Qué haré? 


ZULE:'.IA, 
Por aquesta orilia, 
Como decer en Castilia, 
Tomar el de Villadiego, 
Sobimos al punto el yegua, 
El huir á toda ley; 
Porque un bescoz6n de un rey 
Echar el cabeza on legua, 
ZELINDO. 
jLa Reina podré dejar! 
ZULE:\IA. 
Arre acá con vosancé, 
Se poner cadena al pe, 

Quén podeldo remedear? 


Salcn SuJtán ,Fatimín y Zaide. 


ZAIDE. 
No debo más de avisaros 
De esta traici6n. 
ZULE:\IA. 
T os parentes, 
FATI:\IÍN. 
Zelindo está aquí. 
SULTÁN, 
Que intentes 
Dar á tu vida reparos 
Es justo, rapaz j pues fuiste, 
Como se dice, of ens or 
De honra y gusto de Almanzor, 
Si å Xarifa pretendiste; 
Pero nosotros, (por qué 
Habemos de huir y dar 
Causa á la fama vulgar? 
ZAIDE, 
Y más á la que se ve; 
Que aunque es mentira y maldad 
El decir que con traición 
Hacemos conjuraci6n 
Para entregar la ciudad 
A los Reyes castellanos, 
Si nos degüella Almanzor, 
Mejor está nuestro honor 
En nuestros pies que en sus manos, 
ZELINDO. 
Pues si decirles consienten 
Que la ciudad entregáis 
Y al rey Fernando la dais, 
Bien se ve que en todo mienten. 
Pero Lindaraja aquí 
5610 me dijo el rigor 
Con que, celoso, Almanzor 
Me está amenazando á mL 
FATI:\IÍN. 
Por ti, Zelindo, suceden 
Estas desdichas. 
ZELINDO. 
No ha sido 
De m[ Almanzor of en dido, 


ZULE:\IA. 
Garda el poto. 
ZELI
DO, 

Qué es aquesto? 
ZULnIA. 
La envedea, iqué hay que pensar> 
ZELINDO. 
IEn tal gusto tanto azarl 
IQué se mude el bien tan presto! 
ZULE:\IA, 
El Reina, estamos colgada, 
Que sacar plumas, sonior, 
ZELINDO, 
IQué poco sabe el amorl 
No guard a secreto en nada..... 
ZULE:'.a, 
Por eso pentarle cego, 


3 1 



32 


OBRAS DB LOPE DE VEGA, 


Traidores son, mentir pueden; 
Que amar á Xarifa yo 
No fué delito en Cartama, 
SULTÁN. 
Basta, Zelindo, la fama, 
ZELINDO, 

La fama sola? Eso no. 
FATI
IÍN, 

A qué viniste á Granada? 
ZELl
DO, 


A verla, 


FATl
íN, 
Pues no hay disculpa; 
Que de quien la quiso es culpa 
Verla después de casada. 
Huye tú, como culpa do, 
Mas ninguno dellinaje 
Noble y leal Bencerraje, 
Jamás traidor ni afrentado, 
Ha de huir, sino esperar, 
Pues estamos inocentes. 
ZELINDO, 
Por más, Fatimín, que intentes 
Mi peligro aconsejar, 
No ha de querer mi valor 
Admitir tan mal consejo, 
Pues cerca á la Reina dejo 
De pcrder vida y honor, 
Si vosotros esperáis, 
Y no siendo conjurados, 
A ser en la muerte honrados 
Parece que os conjuráis; 

Por qué he de acabar conmigo? 

Contra mi honor tal bajeza? 
êC6mo dejar su belle.:a 
En manos de su enemigo? 
Si Bencerraje nacisteis, 
Tan Bencerraje nad: 
La misma sangre hay en mí, 
Por quien tan ilustres fuisteis, 
Y si desamáis la vida 
Por conservar vuestro honor, 
èCómo yo, con tanto amor, 
Pondré mi honor en mi huída? 
Esto bastaba á infamar, 
Parientes, vuestro linaje: 
Yo he de morir Bencerraje. 
Y no he de degenerar. 
Demás, que era obligaci6n 
Pasar una igual fortuna 
Con vosotros, pues ninguna 
Me ha de dar más opinión. 
Resuélvome en esperar 
EI mal que á todos viniere. 
ZAIDE, 
Que un hombre culpado espere 
Debo, Zelindo, culpar, 
Que los demás van fiados 
En su inocencia. 
ZELINDO. 
AI valor 


Que tenéis, añade amor 
Mis pensamientos honrados 
Si el Rey á la Reina prende, 
Nose ha de decir de m( 
Eternamente que huí; 
Que más una infamia of en de 
Que el perder la breve vida. 
ZAlDE. 


Loco estás. 


ZELINDO. 
Esto es amor, 
Y la infamia del honor 
En ningún tiempo se olvida. 
SULTÁN. 
No sin causa otros linajes 
Tan envidiosos están, 


Salen Reduán J Hamete y Lucinda; guarda 
de alabardas, 


L"CCINDO, 
Aquí he visto, Rcduán, 
Los más nobles Bencerrajes, 
REDUÁN, 
Caballeros, el Rey prenderos manda: 
Sed presos, dad las armas, 
ZAIDE, 


Ya sabemos 
Que nos mandaba el Rey prender, Alcaide; 
Pero 
sabéis por qué? 
REDUÁN. 
Sólo sé, Zaide, 
Que me manda prender todo el lina je. 
FATI
fÍN, 

Pues es delito ya ser Bencerraje? 
ZELINDO, 
Sí 10 debe de ser donde hay traidores. 
HAMETE, 
Como todos 105 que andan en amores 
Son locos, y 105 locos hablar pueden; 
Licencia á disparates se conceden. 
SULTÁN, 
Las armas doy á Reduán, que es noble, 
Y no á 105 que profesan trato doble, 
LUCINDO, 
Hablen ahora aqueste tiempo breve. 
ZELINDO. 
Ya saben que sé yo, cuando se pruebe, 
Hacer mejor que hablar. 
HMoIETE, 
Sí, con las manos 
Que prestan en el campo 105 cristianos. 
ZELINDO, 
IAh gallinas! Vencidos pone el miedo 
I1usiones de noche, que yo puedo 
Hacer pedazos, sin Hamar cristianos, 
Zegríes con 105 pies, sin buscar manos, 
LUCINDO, 
IOh qué cuitada cosa hablar rendidosl 
SULTÁN, 

Pues de qué te parece que 10 estamos? 



LA ENVlDIA DE LA NOBLEZA, 



No ves que el no ponernos en defensa 
Nace de ser esta prisión sin culpa? 
REDuÁN. 
Allá daréis después vuestra disculpa, 
A la torre caminen, cabaIleros, 
Donde hallarán á muchos dellinaje, 
ZELINDO, 
Más quiero yo ser preso y Bencerraje 
Que libre y ser traidor y lisonjero. 
HAMETE. 
Está loco de amor este escudero, 


Vanse, 


ZULE:\IA, 
Seguer es justo, aunque el temor me oprime, 
Al zenzerraje en esta desventura, 
lAb repacilio! que podelde hoyendo 
E,scapar el bescozo de la morte. 

E querer esperar? iQué amor tan forte I 
Si eI Rey tratar de ensangrentar Ia esbada, 
Salir como una zebra de Granada, 
É dar viso al l\1aestre de Santiago, 
Que estar amego; é verse posto en medio, 
Con Almanzor servemos de remedio, 


Vase. 


Saten Xarifa y Lindaraja, 


XARIF A, 
De ver que no se defienden, 
Sus inocencias se saben. 
LINDARAJA. 
Ya en el Alhambra no caben 
Los Bencerrajes que prenden. 
XARIFA. 
Pues éprenden todo ellinaje? 
LINDARAJA. 
No dejan persona alguna 
De alta y de baja fortuna, 
Como sea Bencerraje, 
XARIF A. 
Y qué, éninguno se ha ido? 
LINDARAJA, 
Dicen que no están culpados, 
Y que han de morir honrados, 
Pues honrados han vivido, 
XARIF A, 
éQué es 10 que dicen de mr? 
LINDARAJA. 
Que quieres bien á Zelindo, 
Porque de Hamete y Lucindo 
Han visto prendas en ti. 
XARIFA, 
En Cartama me crié 
Con Zelindo, que es mi primo; 
Su sangre y su am or estimo, 
Que otra causa no la sé, 
Estas son cosas tan cIaras, 
Que su prisión no me altera. 


XI 


LINDARAJA. 
Harto mejor te estuviera 
Que aIlá con él te casaras. 


Salen el rey Almanzar y Reduán, 


REDUÁN. 
Pocos 6 ninguno quedan, 
REY, 
éNinguno se ha resistido? 
REDUÁN, 


Ninguno, 


REY. 
11ilagro ha sido, 
REDUÁN. 
(Cómo quieres tú que puedan, 
Llevando yo tanta guarda? 
Aunque eIlos con gran prudencia 
Blasonan de su inocencia, 
Y nada les acobarda, 
REY, 
Qué 
Zelindo no se huyó? 
REDUÁN, 


No, señor. 


REY, 
éTú estás aquí? 
XARIFA, 
Cuanto á mi inocencia sí, 
Cuanto á tus agravios no. 
Si los cobardes Zegrles 
Y otros villanos Iinajes, 
Porque de los Bencerrajes 
Y su leal tad desconfíes, 
Les levantan que á Fernando 
Le quieren dar á Granada, 
Causa que justificada, 
Y con derecho probando 
T odos los puede acabar, 
éPor qué me añaden á mr? 
Que aunque Bencerraje fuí, 
No tienen que me envidiar, 
Yo, 
qué galas inventé? 
Dime: éá qué toro salí 
Que cuchillada Ie di? 

Con qué rej6n Ie maté? 
(Á qué damas en ventanas 
Llevé los ojos jamás? 

Contra mi crédito das 
Ados envidias tan vanas? 
No contra mí, que este ultraje 
Más viene á ser contra ti. 
(Hay otro delito en mi 
l\1ás que ser yo Bencerraje? 
Si á Zelindo tengo amor, 
Es que con él me he criado; 
Pero tú sabes si he dado 
Causa á ningún deshonor. 
Bien pagas el amor mio, 
Y el estimarte y quererte, 
En querer darme la muerte 
Con testimonio tan frio. 


5 


33 



34 


OBRAS DE LOPE DE VEGA. 


Que si tienes otro gusto, 
Y del mío estás cansado, 
Para dejarme has hallado 
EI estilo más injusto; 
Que no puede resultar 
De mi deshonor tu honor. 
REY, 
Si yo te he tenido amor 
Bien 10 puedes tú juzgar. 
lQué cosa jamás quisiste 
Que no la hiciese por ti? 
No vivía el alma en mí 
Tanto como tú viviste, 
Contra mí conjuraci6n 
Se ha levantado en Granada: 
Que estés en esto culpada 
No 10 sé, sospechas son, 
Habla contra ti la fama, 
Y si á tu primo querías, 
(Por qué no me 10 decías 
Con libertad en Cartama? 
A la cual quiero volverte 
Con las joyas que te he dado; 
Que no porque me he mudado 
Quiero que te den la muerte. 
Desterrada vivirás 
Lo que tuvieres de vida, 
Porque estés agradecida I 
Si arrepentida no estás, 
Que no me ofendiste creo, 
Mas díceme el coraz6n 
Que principios de obras son 
La esperanza y el deseo, 
Da las insignias reales 
A Lindaraja, que es justo 
Que reine, y reine en mi gusto, 
Cuando de mi gusto sales, 
Yo daré Reina á Granada 
De diferente linaje; 
Que de sangre Bencerraje 
No habrá sucesi6n honrada, 
Parte, Reduán, con ella; 
Vuelve por la posta aquí. 
XARIFA, 
Alabo, señor, en ti 
Que de Lindaraja bella 
Hicieses esta elecci6n, 
Y así Ie beso los pies 
Como á mi Reina, pues es 
Digna de tu sucesi6n. 
LlNDARAJA, 
Alza, Xarifa, del suelo; 
Que e
e llanto y tu desdicha 
Templan la fuerza á mi dicha, 
XARIFA, 
A los dos os guarde el cielo, 
Que de Cartama salí 
Sola, humilde y pobre dama, 
Y vuelvo rica á Cartama, 
De haber sido Reina aquL 
Vase con Reduán. 


LINDA RAJA. 
En usar de esta piedad 
l\1uestras generoso pecho. 
REY, 
Fué por no estar satisfecho 
De su infamia y deslealtad, 
Y por no dar que decir 
En materia de mi honor; 
Porque pienso que es mejor 
Cubrir que no descubrir, 
Celos de honor son pinturas 
Que hasta quitar la cortina 
Solamente se adivina 
Que hay en cI cuadro figuras, 
Mas si correr se permite, 
Todos conocen quién son, 
Y no hay después opinión 
Que de los oj os las quite, 
Ven conmigo, que mañana 
Te quiero hacer coronar, 
Vase. 


LINDARAJA, 
IQué posesi6n vino á dar 
Una esperanza tan vanal 
Pero no estoy muy segura, 
Que según el Rey está, 
Mañana me dejará 
Por otra nueva hermosura, 
Vase, 
Salen cI Maestre, Tello y Carpio. soldados. 
MAE5TRE. 
En fin, que Reduán dej6 la empresa, 
TELLO. 
Con la venida de Fernando creo 
Que mud6 parecer, 
MAESTRE. 

Pues qué sospecha? 
TELLO, 
Que con la gente que su alteza tiene 
Estaría Jaén más defendida. 
MAESTRE, 
Perdí el mayor deseo de mi vida; 
Que del alcaide Reduán me holgara 
Ver c6mo la palabra Ie cumplía 
De dársela ganada en una noche, 
TELLO, 

Ahora sabes que el decir es fácil? 
MAESTRE, 
Pues prometióle mi cabeza cI moro, / 
Ú por 10 menos mis cruzadas armas, 
La roja insignia y las veneras de oro, 
Y Ipor vida del Rey!, que ya tenía 
Prometida la suya á cierta dama. 

Quién viene aquí? 
Sale Zulema. muy triste. 
ZULE'tA. 

De qué tener recelo? 
Zolema estar: tu veda garde el cicIo. 



LA ENVIDIA DE LA NOBL, EZA 


35. 


MAESTRE, 

Dónde vas con tal tristeza? 

Qué hay de nuevo? 
Qué tenemos? 
ZULEMA, 
IAh sonior, estar perdido 
Todo el pasado soceso: 
Si dejar llanto que hablamos, 
Saber vosancé que preso 
Estar por el Rey Zelindo, 
MAESTRE, 


CARPIO, 
De Castillanzul Ie ten go, 
ZULnlA, 
Pos, Carpio, dalle on tragilio; 
Que bien ver que si no bebo 
A no podemos Horar 
Al desdichas que ten em os, 


Vanse. 



 Preso? 


Salen eI Rey, Lindaraja y Hamete, 


ZULHIA, 
É que tenemos medo 
Que Ie cortar el bescozo, 
Si no Ie codimos presto. 
Cabalieros zenzerrajes , 
Que estar bonos cabalieros, 
Todos prender Almanzor, 
Todos Alhambra tenemos. 
Porque los potos Zegríes, 
Con envedeosos ententos, 
Decer que estar conjurados 
De dar á Herrando so rei no, 
Querer matar á Xarifa, 
Tener de Zelindo celos, 
Mas la pied ad y el amor 
Arrebocar mandamento. 
Hacer Reina á Lindaraja, 
Y con Redoán hacemos 
Que Xarifa andar Cartama, 
Para vivir en desterro, 
Decer Zegríes de ti 
Que en el hábeto moresco 
Estar Granada á tratar 
El traición que no sabemos, 
IOh glarisimo Maestre, 
Honor del nombre Bachecol 
No permeter que Zelindo, 
Pos tanta fezón tenemos, 
Morer en tan ternos años, 
Dolor de sus años tern os. 
MAESTRE, 
No Hores, aguarda un poco: 
Hablar á Fernando quiero, 
Y pidiéndole una carta, 
Partir á Granada luego, 
Pon á punto seis caballos, 
Y con seis soldados, Tello, 
Partamos á ver si habrá 
Para Zelindo remedio, 
CARPIO, 
Ea, Zulema, ya es ido 
EI Maestre; no hayas miedo 
Que si llega á verle vivo 
l\1uera ese ilustre mancebo. 
T ú vienes cansado, ven 
Y descansarás. 


LINDARAJA, 
Yo no quiero persuadirte; 
Que aunque Gomel, tengo miedo. 
REY, 
Ni yo, Lindaraja, puedo, 
En est a parte servirte, 
Todos Ipor Alá divino I 
Han de morir, 
LINDARAJA. 
SUS mujeres 


Me escriben. 


REY, 
Sin duda eres 
Para piedad el camino; 
Pero si hubiese excepción, 
Era dejar sospechösa 
Nuestra justicia, y no es cosa 
Que conviene á mi opinión, 
Otra vez lee la lista, 
Hamete, de los culpados, 
Y acaben hoy mis cuidados. 
\ LINDARAJA, 

Quién hay que alllanto resista?- 
HAMETE, 


Lee, 


Lista de los Bencerrajes 
Que por la conjuración 
Prende su alteza, 
REY. 

Quién son? 
LINDA RAJA, 
iQué envidia entre dos linajcst 
HAMETE, 


Lee, 


Fatimín, Zaide, Albadoro, 
Bridante, Arfindo, Sultán, 
Bocamino, Claridán, 
Tarfe, Alí, Boazén, Frisoro, 
Gazul, Zazo, Almoralife, 
Tiselo, Ridarfo, Osmín, 
Benizarro, Jazimín, 
Ormuza, Leocán, Alife 
Y, el más culpado, Zclindo, 
REY. 


ZULE:\IA. 

Tenemos 
Un gotilia que Ie damos? 


éCuántos son? 
HAMETE, 
Son veinticuatro 



36 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


REV. 
Hoy el sangriento teatro 
Los Ileve, Hamete, Clarindo, 
Que es donde hoy te señalé, 
Y aquel mármol ensangriente 
Sus cuellos, que no hay que intente, 
HA'IETE, 


Yo voy, 


Vase, 


LINDARAJA, 
Ya el traidor se fué, 
REV, 



Qué dices? 
LINDARAJA. 
Que es justa cosa 
Que se castiguen sober bios, 


Sale Lucindo. 


LUCI
DO, 
El Maestre de Santiago, 
Con seis caballeros, Ilega 
De paz, y á la puerta Elvira 
Sólo aguarda tu licencia 
Para darte una embajada 
De su Rey. 


REV, 

Que hasta la puerta 
De Granada haya llegado? 
Lt)CINDO, 
Como á Embajador, Ie dejan. 
Tu real palabra pide, 
REV, 


Yo la doy. 


LLCINDO, 
Yo voy con ella, 


Vase, 


REV, 

Qué novedad, Lindaraja, 
Traerá el Maestre á mi tierra? 
LINDA RAJA. 
Cosas de la guerra son, 
Por ventura quiere treguas. 
REV. 

Cómo, si nunca el cristiano 
Molestó nuestras fronteras 
Con más gente y más valor? 


Salen ell\lacstre y Tello. 


MAESTRE, 
Deme 105 pies vuestra alteza. 
REV, 
Los brazos, Maestre noble, 
Esas almohadas Ilega 
Al mejor hombre que al pecho 
Tuvo la señal bermeja, 
Siéntate, honor de cristianos. 


MAESTRE. 
Por atravesar las leguas 
Que hay de Jaén å Granada, 
He traido tanta priesa, 
Que vengo desalentado, 
REV, 

Qué quiere tu Rey? 
Qué intenta? 

Está en Córdoba? 
MAESTRE. 
En J aén, 
REY. 



Queda bueno? 
PoIAESTRE, 
Bueno queda, 
Aquesta carta me dió, 


Dale una carta, y el Rey la besa y pone en la cabeza. 


Suplícote que la leas. 
REY, 
Carta del que llaman Santo, 
Bien merece la cabeza. 
Lee, 
.Ilustre Rey de Granada, nuestro amigo: á 
mi noticia ha Ilegado que entre 105 caballe- 
ros Bencerrajes que tenéis presos, está un man- 
cebo que se llama Zelindo, hijo de D. Alvar 
Pérez Pacheco, hermano del Maestre, que es- 
tando preso en Cartama Ie resultó de 105 amo- 
res de Zelinda, Suplícoos que se Ie deis al 
Maestre, siendo posible; que por él haré que 
os vuelvan la villa de Alhama, que vos estimáis 
tanto, y 10 demás que fuéredes servido, fuera 
de la obligación que reconoceré siempre, Vues- 
tro amigo.-El rey de Castilla,. 



Zelindo sobrino vuestro? 
MAESTRE, 
Señor, eso es cosa cierta, 
REV, 
Agora mandé cortar 
Sus cuellos; mucho quisiera 
Q\le antes de la ejecución 
Llegara esta carta vuestra; 
Pero váyanlo á mirar, 


Vase Lucindo. 


MAESTRE, 

Habrá desdicha como ésta) 
REV, 
No há media hora que mandé 
Que 105 corten las cabezas, 
Pero en caso que viviese, 

Qué seguridad me queda 
De darme por él Alhama? 
MAESTRE, 
Esa carta es mayor prenda 
Que si te diera en rehenes 
Su hijo, 



LA ENVIDIA DE LA NOBLEZA, 


37 


REV, 
Si vive, venga 
Zelindo á ver á su tío, 
MAESTRE, 
Tello, moriré de pena, 
TELLO, 
Ten esperanza, señor. 
r.lAESTRE, 
lDe qué quieres que la tenga, 
Si aqut se escuchan las voces 
De la espantosa tragedia? 
Sale Lucinda. 


LUCINDO. 
Estando ya degollados 
Veintitrés hombres, y puestas 
Para 10 mismo Zelindo 
Las rodillas en la tierra, 
Que por estar e1 postrero 
En la lista, la postrera 
Suerte había de tocalle, 
Llegué y dije: espera, espera: 
Que no muera manda e1 Rey, 
Desatáronle la venda, 
Y queda en una almohada 
Desmayado, 


"MAESTRE. 
Da licencia, 
Gran señor I que mi sobrino 
En esta ocasi6n me vea, 
REV, 
Que te yea y que Ie lleves 
Permito; que si pidiera 
Tu Rey, como pide una, 
Las veinticuatro cabezas, 
T odas fueran á servirle, 
Y aun basta que tú 10 quieras, 
Vase el Maestre y Tello, 


LlNDARAJA. 
Cuerdo has andado en hacer 
Lo que ell\Iaestre te ruega. 
REV. 
Los reyes, aunque enemigos, 
Lindaraja, por las guerras, 
Tenemos este respeto, 
Demás, que en aquestas ferias 
Gano la villa mejor, 
Y doy la más baja prenda. 


Sale Hamete, 


HA
IETE. 
Satía, gran señor, del gran teatro, 
Donde represent6 la muerte agora, 
Formadas de figuras veinticuatro, 
La tragedia mayor que el mundo llora, 
Pues del Nilo al GeniI, de Tile á Batro, 
Y del ocaso á la rosada aurora, 
Será famosa, en tanto que la frente 
Del sol se muestra en el purpúreo Oriente, 


Y ya llegaba la reliquia triste 
Deste linaje el de la cruz bermeja, 
Cuando Zelín, que luto y llanto viste, 
Lleno de sangre y de dolor se queja, 
Dice que Reduán, á quien Ie diste, 
Que nunca un grande amor bien aconseja, 
A Xarifa, cay6 en una celada, 
No lejos de la vega de Granada. 
En fin, Xarifa, Reduán, su gente, 
Van á Jaén cautivos. 
REV, 
lCaso extrañol 
HA
ETE, 
Por un Mendoza, capitán valiente, 
Autor de esta desdicha y de su daño, 
REV, 

Qué puede haber que un desdichado intente? 
èC6mo es mi ejemplo claro desengaño? 
Parte, Hamete, y alcanza al gran Pacheco; 
Di que el Alcaide á su sobrino trueco. 
No quiso Alá que yo gozase á Alhama; 
Fuerza será volverla, parte luego, 
HAMETE. 
èPara qué Ie enviabas á Cartama? 
REV. 
Porque con celos el más cuerdo es ciego: 
Es, Reina, Reduán hombre de fama; 
Por élla villa justamente entrego, 
LINDA RAJA, 

Y por Xarifa no? 


REV. 
Quede cautiva, 
Porque sin celos Lindaraja viva, 
Vase, 
Salen el Rey D, Fernando, el l\Iaestre de Calatrava 
y soldados, 


FERNANDO, 
Dichosas nuevas son, 
EL r.lAESTRE DE CALATRAVA, 
La misma tierra 
Que gan6 Scipión, viniendo á España, 
Es la que gana el Príncipe, que encierra 
Mayor valor, por ser mayor hazaña, 
Si Roma Ie premi6 por c::sta guerra, 
Costa del mar que á Cartagena baña; 
España Ie dará laurel más noble, 
Ö ceñirá su frente grama y roble, 
FERN ANDO, 
También dicen que Murcia y Alicante 
Se Ie han rendido á Alfonso. 
EL r.lAESTRE DE CALATRAVA. 
J ustamentc 
La fama su valor escriba y cante (I), 
Salen D. Juan de Mendoza, Reduán, Xarifa 
y moros cautivos, 
MENDOZA, 
A ti de España generoso Atlante, 


(() Falta un verso, 



38 


OBRAS DB LOPE DE VEGA, 


Donde, como en aquél cargan la frente 
Las estrellas del cielo, en ti sus muros, 
Que en tu valor estriban más seguros, 
Presento á Rcduán, aquc1 famoso 
Alcaide de la Alhambra, cautivado, 
Con la que fué su Reina, á quien celoso 
Destierra el Rey del granadino estado, 
Puesto que ha peleado valeroso, 
Por ir de poca gente acompañado, 
Viene á tus pies, como Ie ves, rendido. 
REDUÁN. 
Y por besarlos mi ventura ha sido, 
FERNANDO, 
Esto es la guerra, Reduán valiente; 
Cuando venir pensabas arrogante 
A ganar á Jaén, humildemente 
Vienes á que del suelo te levante. 
V os, Xarifa, vivid alegremente, 
Y esta prisi6n ni os rinda ni os espante, 
Que en mí tendréis un verdadero amigo. 
XARIFA, 
Por tal piedad, señor, á Alá bendigo; 
Hoy se ha cumplido mi mayor deseo, 
Que fué vivir en tierra de cristianos; 
Y más ahora que á esos pies me veo, 
Para besar vuestras heroicas manos. 


Salen el Maestre de Santiago, Tello. Zelindo, muy 
galán, de cristiano, y Zulema, de lacayo gracioso, 


r.lAESTRE. 
Ahora, Tello, que 10 he visto, creo 
Que está preso el Alcaide. 
ZELINDO, 
Soberanos 
Cielos de am or, vuestra pied ad es ésta, 
ZLLEMA. 
Agora sf que todo andar de festa, 
MAESTRE, 
Aquí tenéis, gran señor, 
Mi sobrino, que ya llega 
En traje que os puede hablar. 
ZELINDO, 
Deme 105 pies vuestra alteza. 
FERNAl'DO, 
Seáis, Zelindo, bien venido. 
ZELINDO. 
No, gran señor, ya no sea 
Ese mi nombre. 
FERNAl'DO, 
Pues èc6mo? 
ZELINDO, 
Aunque yo no 10 merezca, 
Don Alvaro, por mi padre, 
Me pondréis hoy en la iglesia, 
FERN ANDO. 
IQué lindapresencia y talle 
Notablel Lástima fuera 
Que muriera con 105 otros, 
ZLLE"IA, 
Conocer la alteza bestra 


A Zolemica sonior, 
FERNANDO. 
èQuién es aquéste? 
MAESTRE, 
Es Zulema. 
Moro de gran de lealtad, 
Que en todas estas tragedias 
A don Alvaro acompaña. 
ZULEMA. 
Ya haber dejado e1 pelieja 
É no ser moro, sonior, 
Ni querer llamar Zolema. 
FER
ANDO. 
èCómo quieres que te llamen? 
ZULEl\IA, 
Si ser padrino su alteza, 
Llamar, como vos, Herrando. 
FERNANDO. 
Fernando tu nombre sea, 
ZELINDO, 
Dadme licencia, señor, 
Para que diga á la Reina, 
Digo á Xarifa, que soy 
EI que á ventura tuviera, 
Que fuera ahora cristiana, 
Para casarme con ella. 
XARIFA, 
Si ell\1aestre, mi señor, 
A 105 dos nos da licencia, 
Hoy seré también cristiana, 
FERNANDO, 
èC6mo os llamaréis? 
XARIF A, 
Quisiera 
Saber el nombre, señor, 
De mi señora la Reina, 
FERNANDO, 
Doña Juana, 


XARIFA, 
Pues, señor, 
Ese os suplico que sea, 
r.lAESTRE, 
Reduán, tu Rey Ie vuelve 
Al Rey, mi señor, la fuerza 
Y villa de Alhama, joya 
Que di6 por Zelindo en ferias. 
Libre te puedes volver 
Ya, 
REDUÁN, 
Los pies os besa. 
Hoy me partiré á Granada. 
ZULEr.lA, 
jAh senior Reduánl èquerclda 
Un bota para el camino? 
r.lAESTRE. 
Aqul acaba la comedia, 
Prisión de 105 Bencerrajes 
Y envidia de la nobleza, 


FIN, 



EL HIDALGO BENCERRA]E 



EL HIDALGO BENCERRAJE 


COMEDIA FA110SA 


DE 


LOPE DE 


VEGA 


CARPIO 


D1RIGIDA 


Á D.a Ana de Piña 


HIJA DE JUAN IZQUIERDO DE PIÑA, SECRETA RIO DE PROVINCIA, 


Cuando no hubiera sido opinió1
 de tantos sabios que suele anticipar los años el entendi- 
miento, el efemplo que Vm. nos ha dado en los þocos su)'os bastaba á confirmarla, simdo tan 
grande. que parece t1Z todas sus acdones inlposible; si bim á quien considera de dónde time 
origm parecerá tan fácil. Oi redtar á Vm. en un fardi1z derto dia algunos versos.)' conside- 
ra1
do qtle los tntendia tan bim como los deda,)' qtle los deda C01
 extremo. propuse dirigirle los 
de esta comedia. para que. funtammte con honrarla, pueda ocupar los ratos que permitiere la 
labor en leer sus versos; que si 10 que Ie quedaren de memoria Ie oyese alguna ViE, no qttiero 
otro premio de la voluntad COlt que se los ofrezco. 
Dios guarde á Vm. 


LOPF DE VEGA, 


XI 


6 



, 



EL HIDALGO 


BENCERRA]E 


FIGURAS DE LA COMEDIA 


DOÑA ELVIRA DE VI- 
VERO. 
DON JUAN DE MENDOZA. 
DON LUIS DE VIVERO, 
Mayordomo del Rey. 
ALABARDEROS. 
MAHOMAD, Rey de Gra- 
nada, 


ACTO PRIMERO, 


F ÁTI
IA, su mUJer, 
JAZIMÍN, Bencerraje, 
DARAJA, su mujer, 
T ARFILO, Alcaide, 
LEOCÁN, moro, 
P ÁEZ, soldado. 
ARFEL, 
ZULEMA, 


HA:.\IIR. 
DON LUIS GIRóN, 
SANCHO DE CÁRDENAS, 
Alcaide. 
MEDRANO, j 
CARPIO. Soldados. 
SALGADO, 
DARAJA, 


ALABARDERO. 
Fuése mientras han danzado, 
MAYORDOMO, 
jDeshonesto pensamientol 
ALABARDERO, 
Aquf hay un hombre embozado, 
MA YORDOMO, 
Desembozaos, caballero. 
DON JUAN. 
Quedo, señores: no quiero. 
MA YORDOMO. 
lVIatalde, licencia os doy, 
DON JUAN, 
Don Juan de Mendoza soy, 
MAYORDOMO, 
Y yo don Luis de Vivero. 
DON JUAN. 
éDónde va vuseñoría 
Con alabardas y gente? 
MA YORDOMO, 
Falta una sobrina mía 
De palacio, 


Sale D. Juan de Mendoza, y D,. Elvira en hábito 
de hombre, con capa y espada. 


DON JUAN, 
Aquí puedes esconderte, 
Mientras esta gente pasa. 
DOÑA ELVIRA. 
Podrán verme, 
DON JUAN. 
Podrán verte 
Si el sol, cuya Iuz me abrasa, 
Abre camino á mi muerte. 
Embózate eI herreruelo; 
Que también el sol del cielo, 
Sin ser visto, por él sube, 
Cuando aIguna parda nube 
Reboza su rostro al suelo, 


Sale un mayordomo del Rey y cuatro alabarderos, 


MA YORDOMO. 
Grande sentimiento ha dado 
Tan injusto atrevimiento, 


DON JUAN, 
Sumamente 
Me pesa, jQué alevosíal 
MA YORDOMO, 
éQuién viene con vos? 



44 


OBIlAS DB LOPE DB VBGA, 


DON JUAN, 


Que debe un noble advertir 
ADios, å su Rey y tierra; 
No aconsejando en la paz, 
Ni con armas en la guerra, 
DON JUAN. 


Un paje. 
MAYORDOMO, 

D6nde vais? 
DON JUAN, 
A pasear; 
Mas ya es raz6n que me ataje 
EI iros å acompaðar, 
Aunque no estoy en buen traje. 
Vamos; que os debo servir, 
V, como es raz6n, sentir 
Una desgracia como ésta. 
IQué propio fin de una fiesta I 
MA YORDO:\fO. 
Dióle lugar de salir. 
Y antes que me acompañ
is, 
Aqui aparte os quiero hablar. 
Suplfcoos que me escuchéis. 
DON JUAN, 

Qué me queréis preguntar? 
MA YORDOMO, 
Si acaso vos la tenéis, 
DON JUAN. 
IV 0, señorl 
&IA YORDO!'>tO, 
Es cosa lIana 
Que la servis, é imagino 
Que el Rey os corte mañana 
La cabeza: sois sobrino 
Del Marqués de Santillana, 
A quien tengo obligación 
Tan grande, que á la del Rey 
No acudo como es raz6n; 
Que de la amistad la ley 
La fuerza en esta ocasi6n, 
EI indicio era bastante 
De ser su gatán y amante 
Para prenderos, don Juan. 
DON JUAN, 

Qué importa ser su galán 
Para traici6n semejante? 
MAYOR[)O
IO, 
Quedo, no os alborotéis; 
Conoced esta amistad, 
Que so is mozo; y no penséis 
Que por sacar la verdad 
Os digo que la tenéis, 
Advertid que soy quien soy; 
Que si el paje descubriera 
Que desde aqu( viendo estoy, 
Yo sé quién mai'lana fuera 
Con menDs honra que voy, 
Ello es hecho; sólo os mego 
Que no la desamparéis, 
Pues á tal desdicha llego, 
Mas que con ella os caséis, 
Va que habéis sido tan ciego, 
A Granada os poMis ir; 
Que á su Rey, puesto que moro 
Le podéis, don Juan, servir, 
Guardando siempre el decoro 


I Yo, señorl 


MA YORDOMO, 
Sois un rapaz, 
V quien os defiende yerra, 
Mirad por vos, que no estáis 
Del cuchillo sólo un dedo, 
Vamos, guarda. 


Vanse los guardas y D. Luis. 


DON JUAN. 
Si esto usáis 
Conmigo, cielos, bien puedo 
Decir que favor me dais, 
IDoña Elviral 
DOÑA ELVIRA. 
IEsposo mlol 
DON JUAN, 
Ni sé si el talle ó eI brfo 
Ö el coraz6n Ie han parlado 
Quién era el paje embozado, 
A tu generoso t(o, 
Por lástima de mi edad, 
V por hacer amistad 
At Marqués, Ó, 10 más cierto, 
Por no ver su honor más muerto, 
Dió paso á mi libertad, 
Cuerdo viejo y valeroso, 
Yo estoy cn peligro extraño, 
DOÑA ELVIRA, 
Ahora teméis, esposo; 
Ahora, en medio del dai'lo, 
Estás cobarde y quejoso. 
Pero si estimas tu vida 
Mås que mi honor y mi amor, 
Vete, que, infame y perdida, 
Me volveré sin honor 
Adonde la muerte pida, 
Vete, que as(, descompuesta, 
Iré á palacio sin honra, 
Donde daré por respuesta 
Que tu miedo y mi deshonra 
Son måscaras de esta fiesta. 
V bien máscaras serán, 
Pues me han costado más caras 
Que te merezco, don Juan. 
IPluguiera á Dios que danzaras 
Mås cierto y menDs galánl 
Mas ya que disfraz se nombre 
Este amor, para que asombre 
Tu cobarde proceder, 
Toma traje de mujer, 
Va que me Ie has dado de hombre, 
Mudémonos, si tú quieres, 
Va que en tal máscara estoy, 
Tú de mujer, pues 10 eres; 



EL HIDALGO BENCERRAJE. 


Yo de hombre, pues 10 soy, 
DON JUAN. 
Extrañas sois las mujeres, 
ICon qué brevedad teméisl 
IQué presto desconfiáisl 
jQué fåcil sangre tenéisl 
IQué sin razón os quejáisl 
jQué injustamente ofendéis! 

Yo, mi bien, dejarte aquf, 
Por mil vidas? Ahora bien: 
No es tiempo de estar ans!. 
Conmigo, señora, ven, 
Y sabrås que soy quien fuI; 
Que pues tus miedos exceden 
Del buen crédito que cobras, 
Porque satisfechos queden 
Te responderån mis obras; 
Que mis pa\abras no pueden, 
Tomar pretendo el consejo, 
Puesto que mi intento doble, 
Tanto porque fué de un viejo, 
Como porque fué de un noble, 
De honor y piedad espejo, 
A Granada iré, llevando 
Por justo y dichoso agüero 
EI ver que me está amparando 
EI mismo honor de Vivero 
Contra el rigor de Fernando, 
Ven segura de mi amor, 
Que no te puede olvidar, 
DOÑA ELVIRA. 
Iré contigo, señor, 
Al fin del mundo, á mostrar 
Que no Ie tiene mi amor; 
Pero advierte que hasta el punto 
De estar casados, mi honor 
Ha de andar con mi amor junto. 
DON JUAN. 
Vivirá en tu fe mi amor 
Y en tu deshonor difunto; 
Yo hago pleito homenaje, 
Señora, de no ofenderte, 
DOÑA ELVIRA, 
Pues vamos; que de esa suerte 
Tendrás en Granada un paje 
Y una esclava hasta la muerte, 


Vanse. 


Sale Mahomad, rey de Granada, y Fátima, su mujer. 


MAHOMA.D, 

Cómo Ie va å vuestro hermano, 
Reina, con el casamientol 
FÁTIMA. 
Que estará, señor, contento, 
Me parece que es muy llano; 
Á la fianza me atrevo 
Del contento que ha mostrado; 
Que casarse enamorado 
Es todo el bien de un mancebo. 


MAHO
IAD. 

Y osaréis fiar también 
Que ese bien Ie durará
 
FÁTI:\IA, 
Si del bien contento estå, 
Durará mientras es bien, 
MAHOMAD, 
Del casarse por amores 
Muchos ejemplos tenemos, 
Porque siempre los extremos 
Dan en extrcmos mayores, 
FÁTI:\IA. 
Algunos que han elegido 
Cuerdamente compañia, 
Y no por la fantasia 
De un amor de ayer nacido, 
EI mismo bien que eligieron 
Fué creciendo con gozaUe. 
MAHO:\IAD, 
Sf, pero para estimaUe 

Qué diligencias hicieron? 
FÁTI:\IA, 
Buscar no sólo hermosura, 
loIAHO:\IAD, 



 Pues qué? 


FÁTIMA, 
Buen entendimiento, 
Porque éste es el fundamento 
Donde el amor siempre dura. 
La hermosura el primer d(a 
Se goza, y siempre es menor, 
Porque de la edad la flor 
Pasa con veloz porfía, 
Lo que es nuevo en la mujer 
Siempre, para dar contento, 
Es el buen entendimiento 
Y el honesto proceder, 
Cuantas veces el casado 
Halle este bien, que procura, 
Aunque de poca hermosura 
Dulcemente acompañado, 
Tendrá el amor sin rigor 
De jamás mostrarse ingrato, 
Porque entendimiento y trato 
Son epitimas de amor, 


Sale Leocán. 


LEOCÁN, 
El gallardo ]azim(n 
Y Daraja, su mujer, 
Os vienen á ver, 


Vase, 


MAHO:\IAD, 
Y á ver 
De nuestra contienda el fin; 
Que en él se verá el contento, 
Y en ella aqueUa hermosura, 
Con que el amor siempre dura 


4S 



46 


En el buen entendimiento, 


OBRAS DB LOPE DE VEGA, 


Sale Leocán, 


Sale Jazimín, muy galán. y Daraja, su esposa. 


JAZIMÍN. 
Déme tu alteza los pies. 
MAHOMAD, 
Alza, amigo bencerraje, 
JAZIMÍN. 
Déjame que al suelo baje 
Porque la tierra me des; 
Y da las manos, señor, 
A mi esposa, 
lIIAHO
IAD, 
Alzad del suelo, 
JAZIMfN, 
Pues de esa manera apelo, 
Gran Reina, á vuestro valor, 
FÁTIi\IA. 
Hermano, tanta humildad..... 
J AZIMÍN, 
Aunque vuestro hermano soy, 
Debo imaginar que estoy 
Sujeto á esa majestad. 
DARAJA, 
Pues no se las dais á él, 
Dadme las manos á mí. 
FÁTIMA. 
Eso no: los brazos sí, 
Aunque con envidia dél. 
l.IAHO
IAD. 
Ayer os dí parabienes, 
Cuñado, del casamiento; 
Hoyos Ie doy del contento: 
Sea para muchos bienes, 
JAZI'.1ÍN, 
Tienes, gran señor, raz6n; 
Hoy mayor parte me alcanza; 
Que ayer fué de la esperanza 
Y hoy es de la posesión. 
MAHO
IAD. 
Cumplido un grande deseo, 
No suele en tanto estimarse. 
JAZIMÍN. 
Cumplido para cansarse, 
Que en poco se estima creo, 
Mas cuando sale mayor 
Que se tuvo imaginado, 
Disminúyese el cuidado, 
Pero auméntase el amor. 
MAHO
AD, 
Todavía estás galán; 
No has, Jazimín, aprendido 
Ellenguaje de marido, 
JAZDIÍN. 
Esta licencia me dan 
Aquellos hermosos ojos, 
Y no se extienden á más, 
MAHO!oIAD, 

Seguro y contento estás 
De sus desdenes y enojos? 


LEOCÁJ\ , 
Un caballero cristiano, 
Gran señor, te qui ere hablar, 
MAHOMAD. 
Bien puede el cristiano entrar 


Salen D. Juan y D.a Elvira. 


DON JUAN, 
Danos á besar tu mano, 
l.IAHO
IAD, 

 De dónde, cristiano, vienes? 
DON JUAN, 
De Córdoba, 
l.IAHO:\IAD, 

C6mo queda 


Fernando? 


DON JUAN, 
Aunque me conceda 
La ira ocultar sus bienes, 
Es tan alto el resplandor 
De sus virtu des , que enciende 
Mi lengua, por más que emprende 
Enmudecerla el rigor, 
Queda bueno, y queda igual 
En paz á Numa, á Trajano; 
En guerra, es César hispano, 
Es cat61ico Anibál, 
Es un nuevo Escipión, 
Es una imagen de Marte, 
Es su autoridad sin arte 
Un retrato de Cat6n. 
Es un Licurgo cristiano, 
Es un fénix, es un sol, 
Es Alejandro español 
Y es Aquiles castellano. 
Así que el venirme dél 
Y desnaturalizarme 
De la patria, es más culparme 
Que poner la culpa en él. 
V éngote á servir á ti, 
Aunque él era buen señor, 
No porque faltase amor 
Ni felicidad en mí; 
Mas por haber muerto allá 
Un hidalgo en desafío, 
Poco menos que igual mfo, 
Que por esto vengo acá. 
Dame tu real amparo 
Por la leal tad que prometo 
Como vasallo, sujeto 
A tu nombre ilustre y claro, 
&IAHOMAD. 

Quién eres? 
DON JUAN, 
Soy un sobrino 
Dell\larqués de Santillana, 
Cid de la nación cristiana, 



F.L HIDALGO BENCERRAJE. 


!\fAHOè\IAD, 
La cabeza al nombre inclino, 
l Serás Mendoza? 
DON JUAN. 
Señor, 
Yo soy don Juan de Mendoza, 
MAHO:\IAD. 
El alma, don Juan, se goza 
De tu nombre y tu valor. 
Dame, en honra del Marqués, 
Cristiano amigo, los brazos, 
Y darásme mil abrazos 
Por elMendoza después. 
Más estimo tu venida 
Que si á C6rdoba ganara, 
DON JUAN. 
Tu valor mi vida ampara, 
Y así te ofrezco mi vida, 
l.IAHOMAD, 
l Quién es este caballero 
Que te acompaña? 
DON JUAN. 
Es mi hermano, 
MAHO!\fAD. 
Por Alá, gentil cristiano, 

El nombre? 
DON JUAN. 
Luis de Vivero. 
l.IAHO!\fAD. 
Llega, que quiero abrazarte, 
DOÑA ELVIRA. 
Hácesme tan gran favor, 
Que eternamente, señor, 
Me has obligado á alabarte. 
MAHO:\IAD. 
Tú mereces mucho más: 
Besad á Fátima bella 
Las manos, Con buena estrella, 
Don Juan, caminando vas. 
No he visto igual hermosura, 
DOÑA ELVIRA. 
Dadnos, señora, 105 pies, 
FÁTIMA, 


Que pues que vienes huido, 
Habrás la posta corrido. 
DON JUAN. 
En diez horas he llegado. 
Tres caballos dejo muertos, 
MAHOMAD. 
Pues descansa, que es razón; 
Que después habrá ocasi6n 
De tratar nuestros conciertos 
Leocán. 


LEOCÁN, 
Señor. 
MAHOMAD, 
Aposenta 
En mi Alhambra estos cristianos 
DON JUAN, 
Mil veces beso tus manos, 
MAHOMAD, 
Ten de su regalo cuenta; 
Y si quisieren salir 
Después á ver á Granada, 
Por allá tan celebrada, 
Como ellos suelen decir, 
Dos caballos enjaeza, 
Que el sol tenga envidia dell os, 
Con más piedras y oro en ellos 
Que hay en su carro y cabeza. 
Lleve don Juan eI melado, 
Que sabe de entrambas sillas, 
Con bozal de campanillas 
Y caparaz6n morado, 
A Luis darás el overo, 
Donde la Reina sali6 
Cuando á Dinádamar vi6. 
La causa encubrirla quiero. 
Id en buen hora, cristianos; 
Descansad de la jornada, 
DON JUAN. 
Señor, la sangre y la espada 
Te ofrezco, y beso tus manos. 


Vanse D. Juan y D.B Elvira. 


Alzaos. 


DARAJA, 
lQué gallardo esl 
DOÑA ELVIRA, 
Ya tenemos por ventura 
La desgracia del perder 
La patria, por merced tanta. 
F Á Tl
IA, 
Cristiano amigo, levanta, 
JAZI!\IÍN, 
Mucho parece mujer, 
lSue1en hacer cada día 
Disfraces de aquesta suerte 
Los cristianos? 
MAHm.IAD, 
De su muerte 
pienso que ocasión sería, 
Tú vendrás, don Juan, cansado; 


JAZIMÍN, 
Algo confuso te veo, 
1.IAHO'IAD, 
Contento estoy, Jazimín; 
Que esa confusi6n, en fin, 
Es de 10 que apenas creo. 
Estimo de este ãpellido 
Cuatquier cristiano en extremo: 
Jamãs de su engaño temo; 
Ninguno traidor me ha sido, 
J AZUIÍN, 
Yo pienso que has sospechado 
Que es aquel menor mujer. 
MAßOlllAD. 
Pienso que 10 puede ser, 
Y puedo haberme engañado, 
Si es mujer, ipor A!á sant!:>, 


47' 



4 8 


OBRAS DE LOPE DE VECA. 


Que no vi cosa más bella I 
J AZL'1{N, 
Yo vi señales en ella 
Que de pensarlas me espanto. 
Si 10 fuese, iqué dirias 
Del intento del cristiano
 
1.IAHOMAD, 
Que la trajo de su mano 
Para ponerla en las mias, 
Y que dél no me fiara, 
Aunque á servirme dispuesto, 
Porque quien me engaña en esto 
En 10 demás me engaðara. 


Sale Tarfilo: 


TARFILO, 
Las guardas, gran seðor, de la frontera 
De Iznatorafe, cerca del castillo, 
Un soldado cristiano cautivaron 


Sale Páez, soldado 


l.fAHO:lfAD, 


Entre el soldado, 


PÃEZ, 
Aquí, señor, me tienes, 
MAHOMAD. 
lEres tú del Alcaide? 
PÃEZ, 
No he servido 
En mi vida al A1caide. 
IlAHOMAD, 
l Pues quién eres? 
P,tEz, 
Un soldado del Rey, que vivo en C6rdoba: 
Mi nombre es Páez; de su sueldo vivo, 
MAHO:l.IAD, 


lA qué venías? 


PÁEZ, 
S610 å ver la fuerza, 
MAHOMAD, 
iÁ ver la fuerza de un castillo humilde? 
jQué coloso de Rodas, qué pirámides 
De Egipto en Menfis, qué sepulcro en Carial 
Este es espla del A1caide mismo: 
Dalde tormento, 


PÁEZ, 
La verdad es justo 
Que se diga å los reyes, aunque pocos 
Suelen ser tan dichosos que oigan muchas: 
Del rey Fernando Ie traia una carta, 
Y no para tu daño, å 10 que pienso, 
MAHO:lIAD. 


Muestra la carta. 


PÁEZ, 
Este es, señor, el pliego, 
MAHmoUD. 


Léela, Jazimín, 


JAZI:\IÍN. 
Asl comienza: 
Lee, 
.Sancho de Cárdenas, nuestro Alcaide de 
Iznatorafe: estad advertido si pasare á Granada 
D, Juan de Mendoza con D,a Elvira de Vivero, 
6 solo, 6 en hábito de paje, como nos han di- 
cho, corriendo 10 más que os fuere posible de 
la vega, preso Ie poned á buen recado, que 
así conviene al servicio de Dios y nuestro. De 
Córdoba.-Yo d Rey.. 


MAHO:\IAD, 
IPor el sagrado Alá, que ha sido cierta 
La sospecha que tuve de este pajel 
FÁTI:llA. 
iQue aqucl paje es mujer? 
DARAJA. 
iPues no 10 escuchas? 
FÁT171fA. 
No menos su belleza prometla, 
MAHOMAD. 
Parte con guarda, Abencerraje, al punto 
Y prende ese villano caballero. 
JAZI:lfÍN, 
Prenderle, pues, iPor qué? 
MAHO!llAD, 
Porque yo quiero. 
JAZI:\IÎN. 
En Ilegando á que un rey diga: esto manda, 
Para que sirva de raz6n su gusto, 
Su voluntad no tiene resistencia: 
Aquello es ley que el rey quiere que sea: 
Mas mira que don Juan vino á tu amparo, 
Y que en ninguna cosa mostrar puede 
Un rey que es rey, como en hacer defensa 
AI hombre que otro rey ofender quierc. 
MAHOMAD, 
No entiendes mi intenci6n: camina luego, 
Y nosotros podremos entretanto 
Bajarnos á la torre de Comares, 
En cuyo estanque un rato al són del agua 
Pasemos 10 que falta de la fiesta, 
FÃTl:lIA, 
Celosa voy de 
lahomad, 
DARAJA. 
Los cielos 
Hicieron sombra del amor los celos. 


Salen D. Juan y D,a Elvira. 


DON JUAN. 
iQué te parece Granada? 
DOÑA ELVIRA. 
Una pintura extremada 
Que el alma y la vista admira 
Desde la sierra de Elvira 
Hasta la sierra Nevada, 
DON JUAN, 
T odo es un bello jardin, 



EL HIIaLCO BENCERRAJE. 


DOÑA ELVIRA. 
Los altos del Albaicín 
Son fuertes, 


Diré á Mahomad quién cres; 
Que no es raz6n que me impida 
Posesión que darme quieres 
Una esperanza fingida. 
DOÑA ELVIRA, 
Pues que del moro has tiado 
Tu vida, tu honor podr
s, 
DON JUAN, 
Ya vengo determinado, 


DON JUAN, 
Y por la vega, 
Que eI crista I del Genii riega, 
Lo es mucho Bibataubín, 
EI Alhambra es edificio 
Que aunque dentro ha dado indicio 
De ser para Venus hecho, 
De fuera muestra provecho 
Para el marcial ejercicio. 
Estos cármenes son bellos, 
Puesto que en cerros tan altos, 
Pues bañando sus cabellos 
Las acequias dando saltos, 
Bajan al Dauro por ellos. 
No hay palmo de tierra solo, 
Donde no quepa un jardín, 
Ni mira de polo å polo 
Calle como el ZacaUn 
La hermosa vista de Apolo. 
Mas toda aquesta hermosura, 
Así Dios me dé ventura, 
Que me entristece, señora; 
Pues eI alma que te adora 
No goza eI bien que procura. 
Fué yerro el traerte ansí 
Y no poderme casar, 
DOÑA ELVIRA, 
Mucho me espanto de ti. 

Amor se puede quejar 
Presente el bien? 
DON JUAN. 
Mi bien, sí. 
No Ie goce, Elvira, quien 
Viva ausente 6 con desdén, 
Mas quien tiene ocasión tal 
Y es querido, (qué más mal 
Que no gozar de su bien? 
Puso la gentilidad 
A Tántalo en eI infierno 
Agua y fruta en cantidad; 
Mas, para tormento eterno, 
Fué disfrazada piedad, 
Tal yo, por mi desventura, 
No gozo, aunque 10 procura 
EI alma, que nunca påra, 
Las manzanas de tu cara 
Y eI cristal de tu blancura, 
(Qué Ie importa al avariento 
EI dinero que no gasta, 
La música al descontento, 
La esperanza al que no basta 
Paciencia ni sufrimiento? 
Los dátiles en la palma, 
Y el agua, Elvira, en la mar 
Son desesperada calma: 
Pues mira cuål puede estar 
Quien es Tántalo del alma, 
l\1uda el traje, por tu vida; 


Sale Jazimín con gente. 


JAZUIÍN, 
Quedaos vosotros atrás, 
Pero con mucho cuidado, 
DON JUAN, 
jOh gallardo Abencerrajel 
JAZIMfN. 
Don Juan, el Rey mi señor, 
Informado que este paje 
Es mujer. cuyo valor 
Te iguala en noble linaje, 
Manda prenderte; no seas 
Loco, deja estar la espada. 
Si es que la vida deseas; 
Procede cuerdo en Granada, 
Hasta que libre te yeas; 
Que con la vida no hay cosa 
De cobrar dificultosa, 
DON JUAN, 
El Rey en esta ocasión 
No cumple su obligaci6n, 
Siendo obligaci6n forzosa, 
Debajo estoy de su amparo 
Y su palabra real. 
J AZIMÍN, 
No niego 10 que es tan claro; 
En que no fuiste leal 
Tiene esta queja el reparo. 
Pues si tú leal no fuiste, 
Y por tu hermano vendiste 
Una dama de Isabel, 
EI Rey ha sabido el fiel, 
Tú que la traici6n hiciste. 
DON JUAN, 
(C6mo sabe que es mujer? 
,Que yo no 10 sé. por Dios! 
JAZll\IÍN, 
No te intentes defender; 
Que no es cuesti6n de los dos. 
Sino del Rey eI poder, 
Fernando escribe que es dama 
De Isabel, y que se llama 
Doña Elvira de Vivero, 
(Queréis más señas? 
D(\N JUAN. 
No quiero 
Vida, ni en mi muerte fama. 
Pero si me ha de entregar 
Mahomad al rey Fernando, 
Todos me habéis de matar, 


XI 


7 


49 



50 


OBRAS DE LOPE DE V
GA. 


Salen el rey Mahomad y Lcocån. 


Si no, razón es, señor, 
Que la sentencia revoque, 
Por el honor de esta dama 
No dije entonces quién era, 
Si el traje of en de su fama; 
Pero después te dijera 
Quién es y cómo se llama. 
Mudar su traje queria. 

Qué delito fué el lIegar 
De la suerte que venia, 
Para quererme amparar 
De un Rey que hacerlo podia? 
iBien á servirte vendrån 
Los hombres de mi valor, 
Pues este pago les dan! 
MAHO\rAD. 

Qué dices de esto? 
JAZPIUN, 
Señor, 
Que tiene razón don Juan. 
1IIAHo:-.rAD, 
Oye aparte, 
JAZI\rÍN. 
Mira bien 
Que no es razón que Ie prendas. 
!>IAHOMAD. 
Todo 10 he visto también; 
Pero tiene amor dos vend as 
Con que alma y cuerpo no yen: 
Una pone á nuestros ojos 
Y otra á los de la razón; 
Que el fingir estos enojos 
No nace de su traición. 
DON JUAN, 
lPues de qué? 
M.>.HO!>IAD. 
De mis antojos, 
DOr-: JUAN. 
Tendráslos de esta mujer, 
l.rAHO:lIAD. 
Para decir de qué suerte, 
Jazimin, has de saber 
Que quiero darle la muerte, 
DON J1iAN, 


JAZI:lIÍr-:. 
iQué estás, don Juan, porfiando? 
iNo ves que es beberte el mar 
Querer tu fuerza oponer 
Al poder de un Rey airado? 
lNo yes que no es defender 
Un castillo encomendado 
Morir por una mujer? 
lQué pendón ó qué bandera 
Te ha dado en la guerra el Rey 
Para que primero muera 
Su alférez, por justa ley, 
Que darla ó rendirla quiera? 
Mira que s610 es prisión, 
Y que estoy yo de por medio; 
Los Abencerrajes son 
Hombres que han dado remedio 
A muchos de tu nación, 
Y tambien Ie han recibido. 
Fíate de mi, que soy 
Quien esa espada te pido. 
DON JUAN, 
Mucho pienso que te doy; 
Mucho de quien soy me olviùo, 
JAZIMÍN, 
Yo hago pleito homenaje 
Que no recibas ultraje; 
Desta palabra te goza. 
Porque si tú eres Mendoza, 
Yo soy, don Juan, Bcncerraje, 
DON JUAN, 
A cuenta de tu valor, 
Aunque eres del Rey cuñado, 
Pongo mi vida y mi honor. 
TARFILO. 
El Rey, señor, ha lIegado. 
JAZIMÍN, 
Aqui está el Rey mi señor. 


LEOCÁN, 
Va, señor, pres os están, 
MAHOMAD, 
iA un Rey engañas, don Juan? 
LEOCÁN, 
Cristiano, iá un Reyes bien hecho 
Venir con fingido pecho? 
MAHOMAD. 
Prende ese paje, Leocán. 
DON JUAN, 
Si yo, señor, intentara 
Hacerte traición, juzgara 
Que era mi muerte razón, 
MAHO!>IAD. 

Luego no llamas traición 
Mentir á un Rey en la cara? 
DON JUAN, 
Mentir en cosa que toque 
Al Rey, es bien que å rigor 
A su justicia provoque, 


iÁ quién? 


MAHmIAD. 
lÁ quién puede see? 
DON JUAN, 
A ella, pen saba yo. 
MAHOMAD, 
Pues, wor qué? 
DON JUAN, 
Por imitar 
Un Rey de Asia, que mató 
Una mujer singular, 
Cuyo rostro Ie venció, 
MAHO:\lAD. 
Eso fué bárbaro hecho, 
DON JUAN, 
iY no es bárbaro dar muerte, 
De la razón å despecho, 



EL HIDALGO -BENCERRAjE, 


A un hombre de pecho fuerte, 
Por gozar uñ flaco pecho? 
lIJAHO:\IAD, 
Dime, 
aquéste no es cristiano? 
Luego ya en matarle gano, 
jAZIMÍN, 


La voluntad sola es bien 
Que mande, gobierne y rija, 
Y el apetito también, 
Y que á su gusto dirija 
Cuantos antojos Ie den, 
Con esto te he respondido, 
Y de am or filosofado 
Lo que enseña á mi sentido. 
. jAZUrÍN, 
Notable amor has pintado; 
Poco platónico has sido. 
MAHOIlIAD, 
Para mi ley, Jazimin, 
No es filósofo Platón. 
jAZUIÍN. 
Amor es honesto fin. 
IIIAHO:\IAD. 
Si Ie rige la razón, 
Y aquí no hay razón, en fin, 
Y tú no la tienes ya 
En repugnar á tu Rey 
Lo que diciéndote está, 
jAZnIÍ
. 
Si tu vol un tad es ley, 
Donde el Rey quisiere irá; 
Pero apártale de ti, 
Y quédate con su Elvira, 
Que también es tuya ansí. 
MAHOllfAD. 
Calla y adelante mira, 
Bencerraje. 



Cómo? 


lIIAHO:\IAD, 
Un enemigo menos, 
Y más que si es de los buenos 
Cortarás ciento en su mano, 
jAZIIIIÍN, 

Habrás tú por dicha oído 
Que cristiano haya tratado 
1\10ro ansi? 


lIIAHO:\IAD. 
Tan cierto ha sido, 
. Que fué á las cañas jugado 
Y del Rey cristiano herido, 
DON JUAN, 

Y qué Rey? 
ilIA HO:lfAD, 
Don Pedro å un Rey 
De mi nombre, y de Granada, 
jAZIMf.N, 



Quién era? 


:lIAHO:\IAD, 
Mahomad l\Iuley, 
En el campo de Tablada, 
Sin más raz6n que otra ley. 
j .\ZDrÍ
, 

Por qué Ie mat6? 
MAHOIlIAD, 
EI tesoro 
Que trajo Ie dió codicia, 
Pues si á un rey matan por oro, 
(A un hidalgo es injusticia 
Por una mujer que adoro? 
. Anda, que nunca has querido 
jAZI:\IÍN. 
Quise y quiero, pero ha sido 
A quien es hoy mi mujer, 
MA HO:lIA D, 
No es querer, aunque es querer 
Pagar un amor debido. 
Amor entonces 10 es 
Cuando anda todo al revés, 
Porque está su fortaleza 
En ser el gusto cabeza 
Y ser la razón los pies, 
No han de ver ojos, ni oidos 
Oir, y si' fuere, á pocos; 
Porque han de estar los sentidos 
En una ca-sa de locos 
A s610 su gusto asidos, 
Lo que es alma no ha de obrar 
Por potencia intelectiva, 
La memoria ha de cesar; 
Que la razón discursiva 
No ha de hacer más que callar. 


jAZI:\IiN. 

Cómo ansi? 
MAHOIlIAD, 

No yes que aqueste cristiano 
Mientras viva dará guerra 
A esta mujer? Y es muy llano 
Que á mi amor el paso cierra 
Si volver piensa á su mano. 
jAZI!lrÍN, 
Finge matarle, pues es 
Lo mismo, 


MAHOMAD, 
Necio, 
no yes 
Que el alma se 10 dirá 
Mientras la tuviere acá, 
Lo que no podrá después? 
jAZIlIfÍN. 
Espíritus semejantes 
No saben cosas secretas; 
Presos están, 
MAHOMAD. 
No te espantes, 
Porque son medio profetas 
Las almas de los amantes, 
j AZI!II:fN , 
Ahora bien; vete, que yo 
Le mataré como mandas. 
MAHOIlIAD, 
Amor la sentencia dió, 
En Scila y Caribdis andas, 


51 



S2 


OBBAS DB LOPB DB VEGA, 


Vanse el Rey, D.a Elvira y Leodn, 


DON JUAN, 
La nobleza verdadera 
Consiste 
n la virtud sola; 
Sólo este fin considera, 
Y ésta en la fe se acrisola 
Como su causa primera, 

La verdad de nuestra fe 
Quién es el que no la ve? 
Luego el virtuoso es llano 
Que es noble, el noble cristiano, 
Y que el que no, no 10 fué, 
jAZIMÍN, 
De Alejandro, Nué dints? 
DON JUAN, 
Que hizo mil desatinos, 
J"'ZIMÍN, 
Y de mr, 
qué juzgarás 
Si por tan varios caminos 
Te doy la vida, que es más
 
DON JUAN, 

:\lándame matar el Rey? 
J AZ(\IÍN, 
EI Rey me manda matarte; 
Pues si 10 manda Muley 
Y la vida quiero darte, 
Nobles habrá sin tu Icy, 
DON JUAN, 

Que me manda matar? 
JAzudN. 


DON JUAN, 

Luego anegaréme? 
DOÑ A RL VIRA 
No, 
101 AUO:!oI A U. 


Elvira. 


DOÑA ELVIRA, 
Señor. 
MAHOMAD, 
Leocán 
Ha de tenerte en prisión, 
Y Jazimín á don Juan. 
DOÑA ELVIRA. 
Si obedecerte es razón, 
Sin razón prisión nos dan, 
MAHO
AD, 
Lleva á las torres Bermejas, 
Alcaide, esta dama. 
DON JUAN. 
IOh, injusto' 
Mas pues sin ella me dejas, 
Déjamela hablar. 
MAHOMAD. 
No es justo 
Que aquí Ie digas tus quejas, 


DON JUAN. 
ICielosl 
Para qué es la vida 
En tantos males y pen as? 

Quién hay que morir me impida? 
ISangra, bárbaro, estas venas, 
Donde está esa prenda asida! 
Si nacen del corazón, 
De donde principio tienen, 
Romperlas será razón, 
Que á estar sin principio vienen, 
Pues esos ojos 10 son. 
Como de un punto se tira 
Una linea y otra, mira 
Que me tiras de las venas, 
Llevándome con mil pen as 
EI corazón, que es mi Elvira. 
jAh, Rey bárbaro, en cfetol 
JAZl"líN, 
Cristiano, tú eres discreto, 
DON JUAN, 
No, que si 10 hubiera sido 
No hubiera á un moro crefdo, 
Que en la nobleza es defcto, 
JAZDÚN. 

Defecto es no ser cristiano 
Para ser nobld 
DON JUAN, 

Pues no, 
Siendo argumento tan llano? 
JAZINÍN, 

No es noble quien 10 nació 
Ö 10 ganó por su mano
 


Sa, 


DON JUAN. 
Pues mátame. 
JAZIMÍN. 
Ves ahÍ 
Cómo hay bárbaros cristianos, 
Pues tomáis con vuestras manos 
La muerte, 


DON JUAN. 

Qué haré? iAy de mr ' 
jAZIMíN, 


Vi vir, 


DON JUAN. 

Para qué sin quien 
Es la vida por quien vivo? 
JAZI"IÍN. 
Para cobrarla más bien. 
DON JUAN, 
Si de ti favor recibo, 
Podrá ser que me 1a den, 
JAZIMÍN, 
Tu talle, tu fuerte mano, 
Tu fama, tu valentia 
Yeiser, Mendoza, cristiano 
Me obliga á más cortesía 
Que la de e5te Rey tirano. 
Es propio de Bencerrajes 
Hacer por los caballeros 
De otras leyes ó linajes: 
Ya sabes nuestros aceros 
Y nuestras galas y trajes. 
EI Uencerraje en naciendo 



EL HlDALGO BENCERRAJ
 


>1 


T arfilo, 


JAZlMÍN', 
Un hidalgo castellano 
De los que Mendoza son. 
ZULEMA, 
éSer Mendoza ó ser mentira
 
J AZI!l.IÍN, 
Es sobrino del Marqués 
De Santillana, 
ZULEMA, 
Vas mira 
Que ser enganio despoés 
Que pasamus porta Elvira, 
Estos beliacos acá 
Decimos que estar Toledo, 
o santos balios allá, 
Borriques, Cerdas, Cenedos, 
Al que Rey el cruz Ie da, 
Fengir que por nostro estrago 
Traer allá un zanahoria 
Que liamarnos 'de Santiago, 
Porque de alguno vetoria 
Le damus Herrando en pago, 
Decir que trae en Sevilia 
Al pecho el rávano verde 
Que liamas de Alcantarilia, 
E ser que el memoria perde, 
Que estar roja y amarilia. 
JAzlMÍN. 
Esto, Zulema, es muy cierto;. 
Vino aquf can una dama 
Por haIlar en el Rey puerto; 
Pero el Rey la adora y arna, 
Y ahara piensa que es muerto, 
La vida Ie quiero dar; 
Vestirle quiero de moro; 
Tú mismo Ie has de sacar, 
ZULElIU., 


Sabe que á ser noble nace, 
Mucho vencerás huyendo. 
Lo que la vida no hace, 
éCómo 10 has de hacer rnuriendo? 
Toma este consejo mfo, 
Y guarda, Mendoza, el brio 
Para cobrar tu mujer 
Cuando tengas más poder, 
Porque ahora es desvarfo, 
DON JUAN, 
éPues cómo podré salir 
Sin ser visto de Granada? 
JAZIMÍN, 


TARFILO, 
Señor, 
JAznlÍN, 
Tú has de ir 
Por una aljuba y espada, 
Alfanje quise decir; 
Y tú, Arfel, llama á Zulema, 
DO:': JUAN. 
Contigo Nué habrá que tema? 
JAZIMÍ:.:, 
Escapa ahora la vida; 
Que perdeHa mal perdida 
Nunca es valor, sino tema, 
Este vestido de moro 
Y el Zulema que te day, 
Para este caso un tesoro, 
Del laberinto de hay 
Serán, don Juan, hila de orO, 
Zulema ha estado cautivo; 
S.1be la lengua y la tierra, 
DON JUAN. 
Por ti en tantas muertes vivo, 
JAZIMÍ:{, 
Quien no se aconseja yerra, 
DON JUAN. 
Ya tus consejos recibo, 
JAZIMÍN, 
Can éstos saldrás de aquí 
Donde yo te avisaré, 


jOste poto! 


JAZIr.IÍN, 
Es otro Sinón 
Para cualquiera invención. 
ZULEMA, 
éQuén estar este grestiano? 


JAZlMfN, 
Este decoro 
Debo á 10 que soy guardar, 
Y á un Mendoza se Ie debe, 
ZULE:\IA, 
Estar bono, ser Mendoza, 
JAzndN, 
Ven con él donde él te lleve, 
ZULEMA, 
É dejalde al Rey el moza, 
JAZTh1ÍN, 
Cobrársela pienso en breve, 
Z ULE:.\IA, 
Se ser grestiana é ser bella, 
lPara qué querer volveIla 
Despós de estar del Rey pota? 
JAZlllÚN, 
Esa es causa muy remota; 
Que es una ilustre doncella, 
ZULE:\IA. 
Lustre malo, 
J..ZIMÍS. 
éMalo ilustre? 


Sale Zulcm1 con calz:5n lar
o. bonete y turca, 


ZULEMA, 
Arfel decimus á mí 
Que me liamar vosancé, 
DON JUAN, 
é Es éste Zulema? 
JAZIN.ÍN, 
SL 
DON JUAN. 
Buen taUe, 



S4 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


_Zt:LE'IA. 
Cuando un zapato quitamos, 
Porque lodo no deslustre 
De mocho que. refregamos, 
DeciUlos que tener lustre, 
(Para qué querer l\Jendoza 
Este diablo de este moza 
Despós de estar refregada? 
DON JUAN. 
l\Iataréme con mi espada 
En sabiendo que la goza, 
ZULEMA, 
Pos ben podelde matar, 
JAZI\!ÍN, 
Mira que no puede ser 
Que el Rey la pueda gozar, 
ZULE:\IA, 
Como vos decer mojer, 
Acá decemos mojar, 
Un columna estar muy fortc; 
Un monte tener cimento 
Firme de la misma sorte; 
Un peniasco estar al vento, 
Sin temer tempo ni morte; 
Mas un mojer no creelde, 
Que aunque estar tempo rebelde, 
En dándole un golpccilio 
Caemos de colodrilio 
It hacemos el que querelde, 
DON JUAN, 
Espero en Dios que ha de ser, 
Zulema, roc a en cI mar, 
Si el Reyes mar de poder, 
ZULEMA, 
En Dios ser bono esperar, 
Mas no esperar en mojer, 
Porque ser la más feroz 
Haca galega tambén 
En el tretilia, y la voz 
Servimos seis anios ben 
É al postre damos el coz, 


Los grestianos castellanos, 
Tan hombres por vostras manos, 
Traer un rued a al besgozo, 
DON JUAN. 


Váyasc visticndo. 


Sale Tarfilo. 


Es costumbre. 
ZULEMA. 
IT an bon mozo 
Carlancas traer de alanosl 
Mucho mirándole espanta, 
(Cómo sofrir el garganta 
Lo que no traer un berro? 
A un buey poner un cencerro; 
Vos traer aquí cincuanta, 
JAZI'IÍN, 
Ponte el bonete y la toca, 
ZULE'IA. 
A lástima me provoca 
Esto, pobreto senior, 
Que ya el alfección de amor 
Dentro del alma me toca, 
(Por dónde habemos de andar? 
JAZI:\IÍN. 
La calle de los Gomeles 
Puedes, Zulema, tomar, 
Y como otras veces sueles, 
En el Zacatín entrar, 
Dibarrambla y calle Elvira, 
Y por su puerta saldrás, 
Y que no Ie miren mira, 
DON JUAN. 
Y no salgamos jamás 
De amar y querer á Elvira, 
ZULE!\fA, 
Caliar, diablo don Gaiferos; 
Todos estar muy parleros. 
Yo muero, el vida me quito, 
É si picalde un mosquito 
Liamar cuaranta barberos. 
DON JUAN. 
Adiós, Bencerraje amado; 
Escríbeme 10 que hubiere 
De mi bien tiranizado, 
JAzl:\rÍN, 
Cuando Zulema volviere 
Sabrás si estás obligado, 
DON JUAN. 
Adiós, Granada; adiós !:illa 
De mi octava maravilla; 
Quiera Dios que nos veamos, 
Zt:LE!\IA, 
Adiós, Granada; que andamos 
Al tabernas de Castilla, 


T ARFILO, 
Aquí tienes el vestido, 
JAznIÍN. 
Vuelve, Tarfilo, á mi esposa, 
Di que el Rey..... 
TARFILO, 
Ya 10 entendido. 
JAZIMÍN. 
Ya no hay que hacer otra cosa; 
Que te Ie vistas te pido, 
DON JUAN, 
Tenme, Zulema, este cuello 
Y sacaré la valona. 
ZULEMA. 
Mucho me espantar de vello. 
(Qué borrico del tahona, 
Qué macho poder traeIlo? 


Vanse, 


Salcn el Rey, y Elvira de dama, 


lIfAHO:\IAD, 
Si bien estaba primero, 



'>0 
EL HIDALGO BENCERRA JE'- 


Mejor estarás así. 
Para que me atreva á tl 
En el ser porque te quiero, 
Dame una mano, 
DO
A ELVIRA, 
No pidas 
Mano sin alma, señor, 
Ni de aque\ mi honesto amor 
El curso dichoso impidas, 
Ql1ien algo ha de dar por fuerza 
Una mana ha de tener; 
Pues si está en otro poder, 

Qué poder hay que me tuerza? 
MAHOMAD, 
Llevaré del alma palma 
Si aquesta mana te gano, 
Porque suele ser la mana 
El plato en que viene el alma, 
DOÑA ELVIRA, 
No te han dicho la verdad 
Del plato que el alma tiene, 
Porque siempre e\ alma viene 
En plato de voluntad, 
Que para tan gran teSOl"O 
No era de amador bizarro: 
La mano es plato de barro 
Y la voluntad de oro, 
El alma era cosa impropia 
Que en tierra humilde se diese, 
Ni era justo que viniese 
Sino en su potencia propia. 
Conquistar la voluntad 
Es de pechos de valor; 
Que quien la fuerza, señor, 
Agravia su calidad. 
Si para el alma te armas, 
Advierte, con mejor vista, 
Que con almas se conquista, 
Y las ciudades con armas, 
l\IAHOl\IAD, 
Tú misma das la sentencia 
Que yo puedo desear, 
Pues alma te quiero dar 
Y Ie has hecho resistencia, 
Dale en tu desdén entrada; 
Así yeas tu persona 
Con la famosa corona 
De nuestra imperial Granada, 
Gozarás oro de Dauro, 
Verde jaspe de GeniI, 
Del Albaicín la sutil 
Toea y de tu frente lauro, 
Daráte Generalife 
Flores que esa mana arranque; 
Comares en blanco estanque. 
Te dará dorado esquife; 
Bibataubín con soldados 
Te hará salva cada día; 
Zacatín y Alcaicería 
Te darán tela y brocados; 
Los cármenes sus acequias, 


Que cuando en su orilla mores 
T e cantarån ruiseñores 
Como el cisne sus exequias. 
Celebrados carmesíes 
La calle que es de tu nombre; 
Granada, por que te asombre, 
Granos de rojos rubíes, 
Bibarrambla sus balcones, 
Para que en fiestas estés, 
Y para adorar tus pies 
Bibalmazán sus pendones, 
La vega con su verdura, 
Rojo trigo y verdes parras; 
Su nieve las Alpujarras, 
Corridas de tu blancura; 
Dinadámar su corriente, 
T odos los campos sus frutos, 
Mis vasallos sus tributos 
Y yo ellaurel de mi frente, 


Sale jazimín. 


J AZJ'\1ÍN. 
Lo que mandaste, señor. 
En ejecución se puso, 
Aunque con dolor notable 
De quien mirándolo estuvo. 
La fuente de los leones 
Le llevé á mirar confuso, 
Para que muriese entre ellas 
Hombre que su nombre tu\"o: 
Mirando estaba las aguas 
Que con violento curso 
Tiraban perlas al mármol, 
Á donde las manos puso, 
Cuando de dos cuchilladas, 
Teniendo un alfanje turco, 
V olvió corales las perlas 
Y el alma al cielo traspuso: 
. Hice sepultar el cuerpo, 
Aunque en indigno sepulcro, 
Y haciendo lavar la fuente 
Y el suelo apenas enjuto, 
V olvió á correr murmurando 
El cruel imperio tuyo; 
Que 10 mal hecho hasta el agua, 
Y los mismos aires mudos, 
Lo murmuran y reprueban, 
MAHO
IAD, 

Viólo, por ventura, alguno? 
JAZI'IIíN. 
Zulema, un criado mio, 
Que ya por largos discursos 
De su lealtad estoy cierto, 
DOÑA ELVIRA, 
lAy cielosl 
De qué me turbo? 

A quién han muerto, señor? 

Quién es, señor, el difunto? 
MAHO'IIAD. 
Diselo tú, Jazimin; 


5S 



56 


OBRAS DJE LOPE DE VEGA. 


Que yo de lástima huyo, 


Vas-e el Rey, 


Por no merecerte el mundo, 
jAZOON. 
Quedo, señora, (cs de veras? 


jAZI;odN, 
Sosegad, Elvira, el pecho; 
Que aunque en este in fame cupo 
La muerte de vuestro esposo, 
En mis entrañas no pudo; 
Mand6me darle la muerte, 
Pero el cielo que 10 supo 
Me mand6 que Ie guardase. 
DOÑA ELVIRA, 


Rías
 , 


DOÑA ELVIRA, 
No es de veras, que me burlo, 



Vive? 


ACTO SEGUNDO. 


jAZI:\IÍN, 
Y viva un siglo y muchos; 
No porque Ie obligue amor 
De traición igual Ie excuso; 
Que quien vencerse no sabe 
Ni es Rey ni merece triunfo. 
DOÑA ELVIRA. 

Ad6nde estå mi don Juan? 
jAZIMÍN. 
Las obligaciones cumplo 
De Bencerraje y de noble, 
Si 10 soy, dígalo el vulgo: 
Con un moro y en su traje 
Sali6, señora, seguro 
Por vuestra puerta don Juan 
De Mendoza; en este punto 
Zulema, que Ie acompaña, 
Luego que pierda los muros. 
De vista vendrá á Granada. 
DOÑA ELVIRA. 
De no adoraros me culpo; 
Vos sois mi bien, Bencerraje, 
j.\ZIMÍN, 
Haced 11anto, poned luto; 
Que sufriendo'y esperando 
No hay imposible ninguno. 
DOÑA ELVIRA. 

Daré voces? 


Salen Tarfilo, Leocán y Arret 


ARFEL. 
(Que de esa suerte está por la cristiana? 
T ARFILO. 
De esta manera está por doña Elvira, 
Bien á pesar del reino que gobierna; 
Porque ni oye á nadie ni despacha, 
Ni trata de la paz ni de la guerra, 
Ni hay hombre que negocie ni que trate 
Cosa que menos que de amores sea; 
Todos los mozos de Mahomad, á ejemplo, 
Visten é inve.ntan nunca vistas galas, 
Aderezan turbantes y bonetes 
De zafiros, balajes y crisólitos; 
Plumas de Orån coronan sus cabezas, 
En vez de los laureles de la fama, 
Con esto las fronteras de Castilla 
Los soldados y alcaides de Fernando 
Corren la vega y en la puerta Elvira 
Osan clavar las lanzas y las dagas. 
ARFEL. 
,Que se haya l\Iahomad ccgado tanto 
De una mujerl 


jAZI:lIÍN. 
Eso importa, 
DOÑA ELVIRA. 
,Ay Rey tiranol verdugo 
De mi esposo, no va bien 
Quien á tu poder me trujo, 
JAZIMÍN. 
Va tan bien, que ya 10 creo, 
Y si es verdad os pregunto. 
DOÑA ELVIRA, 
Venga la muerte jay de mí! 
Cort6 á mi esperanza el frute, 
(C6mo, viviendo sin ti, 
La vida que tengo sufro? 
1\10riré; matarme quiero; 
Dame aquese alfanje injusto; 
Mátame, para que estemos, 
Como en vida, en muerte juntos, 
Fuístete, don Juan, al cielo 


LEOCÁN. 
Yo, Arfel, como testigo, 
Te pudiera decir notables cosas 
Indignas del valor de un Rey que tiene 
Sangre de 10 mejor de toda el Africa 
Y origen de I\Iahoma, cuyo nombre..,.. 
Mas como hablar de los mayores sea 
Cosa reprehendida de hombres sabios, 
Agravio al cido, å la leal tad of ens a, 
5610 diré que si el am or Ie dura 
Verán presto las altas Alpujarras 
Sus cabezas de nieve por el suelo 
A los pies de Fernando valeroso; 
Que 10 que es de Granada ya'le humilla 
Su corona de nácar, para lauro 
De la famosa frente de Isabela, 
ARFEL. 
Triste ciudad, donde el espejo claro 
En qui en mirarse los vasa110s deben 



EL HIDALGO BENCERRAjE, 


Estå tan eclipsado y of en dido, 
TARFILO, 


El casamiento te aplica, 
èDónde hay gusto que no pica 
Y placer que estå parado? 
Para ser gustoso amor, 
El placer no ha de parar; 
Que el procuraHe alcanlar 
Hace su gloria mayor, 
èQué quieren éstos aquí? 
jAZDIÍ
, 
Señor, negociar querrån, 
MAHO:\IAD, 
Muy enfadosos están; 
Di que se vayan de ahí. 
JAzDlÍN, 
Caballeros, èqué queréis? 
ARFEL. 
Quien nos oiga, 
jAZI:\IÍN, 
Está en razón. 
MAHO
IAD, 


ÉI viene. 


LEOCÁN. 
Y con él viene su cuñado, 
TARFILO, 
IQué cuerdo es Jazimín, qué bien casado! 
Salen Jazimin y el Rey, 
jAZIMÍN, 
Mira que parece mal. 
MAHOMAD, 
Cegóme amor los sentidos. 
jAZI
IÍN, 
Abre sólo los oidos, 
Que es la obligación Real. 
Oye siquiera á tu gente, 
Representa el nombre sólo, 
Mira que en el cielo Apolo 
No se duerme eternamente, 
Tal ha de ser el buen rey 
Discurriendo en las esferas 
De su reino. 


èQué dicen? 


jAZIMÍN. 
Sus voces son 


MAHO"IAD, 
Tarde esperas 
Poner á amor freno y ley, 
JAZIMÍN, 
Mayor que amor es el mar, 
Y con ley y freno vive, 
Que del margen Ie prohibe 
Que pueda jamás pasar. 
MAHO:\IAD, 
Ese púsosele Dios, 
JAznlÍN. 
Pues imite á Dios el hombre. 
MAHO
IAD, 
Y que el mar mayor se nombre 
Que amor, ni iguales los dos, 
èDónde 10 has visto y oido? 
Si todo cuanto hay criado 
Está de am or ocupado, 
Padre de cuanto es y ha sido. 
T odo es amor, todo es guerra, 
Sin resistencia ninguna, 
Del cóncavo de la luna 
Hasta el centro de la tierra, 
jAZIMÍN, 
Si gozaras de tu Elvira 
Estuvieras disculpado, 
Mas sin haberla gozado 
Que andes loco al mundo admira, 
iliA HOMAD, 
Bencerraje, poco sabes 
De amor, porque el casamiento 
Del arca de su contento 
No te dió todas las Haves. 
Jazimin, tres Haves son 
Las que en sus contentos veo: 
La privación, el deseo 
Y la fácil posesión, 
Esta postrera te ha dado: 


Justas, 


MAHO
IAD, 
èCómo 10 sabéis? 
jAZDIÍN, 
Porque debes gobernar, 
Pues reinas, 


T ARFlLO, 
Señor, escucha, 
!\IA HO:\IA D, 
èAs! hablåis? 


LEOCÁN, 
La razón mucha 
Nos fuerza, señor, á hablar. 
IIIAHO:\IAD, 


jPerrosl 


JAZI:\lÍN. 
No tienes raz6n. 
IIIAHO:\IAD, 
l\Iataldos, daldes la muerte, 
JAZI:\lÍN, 
Detente, por Dios, yadvierte 
Que te ciega la pasión, 
LEOCÁN, 
Señor, si haberte servido 
En la guerra y en la paz, 
Hace á Leocán inca paz 
De la merced de tu oido, 
No escuches; mas si es ra:r:6n 
Oir á quien sirve bien, 
Y que á sus servicios den 
Siquiera este galardón, 
Oye una sola palabra, 
Y si hablare más, podrás 
l\Iatarme, 


IIIAHO:\IAD, 
Ya hablaste más. 
jAZI:\lÍN. 
Señor, los candados abra 


XI 


8 


57 



S8 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


De tu oido la raz6n. 
MAHOMAD. 
Deja, cufl.ado, mis pies, 
ëQué quieres, Leocán? 
LEOCÁN, 
Que ùes 
Quien nos oiga sin pasi6n. 
No gobiernes, si no quieres; 
Danos un gobernador, 
MAHO:'ofAD. 


Que å verte dejar lleguemos. 
J AZIMfN, 


Zulema, 


Vase el Rey, 


ZULEMA, 
Senior, 
JAZIMfN. 
èQué habemos 
Negociado por allá? 
ZULE:'oIA, 
Allá dejar en un horta 
Aquel cabalero á fe. 
JAZIMÍN. 
En una huerta, èpor qué? 
ZULEMA. 
Porque decelde que importa 
Mudar traje de hortelano, 
Que te podemus decir 
Y asentar para servir 
Con un soldado grestiano. 
JAZI:'ofÍN. 
IVálame Alá, que esto ha hechol 
ZULE:'ofA, 
No ver diablo vosancé, 
Que el Rey...., 
JAzn1ÍN, 
Bien dices, bien fué; 
Ya 10 que teme sospecho. 
ZULEMA. 
Él se quedar en frontera, 
Entre el moro y cl grestiano, 
Porque huir al que estar llano 
Del beligro que Ie espera, 
Se venir el moro entrar 
Donde el grestiano vivir, 
Co si el grestiano vcnir 
Huir donde el moro estar, 
Á bon fe que cstar marrajo 
Porque Herrando tener gozo 
De pretamus el besgozo. 
JAZIMfN, 
Habla, Zulema, más bajo. 
ZULE:'ofA. 
èAd6nde estar so potilia? 
Que un recado Ie traer. 
JAZI!>IÍN. 
èNo me escri
e á mi? 
ZCLÐfA, 
Al querer, 
Que el tenerte, es maravilia, 
Este carta á vosancé, 
Y ésta ser. 


èDicen bien? 


JAZD1ÍN'. 
!\Iuy bien, señor. 
l\IAHO!>fAD. 
Pues, Jazimín, tú 10 eres: 
Oye tú, gobierna, rige; 
Vosotros, obedeced. 
T ARFILO, 
Al reino has hecho merced, 
Que sin quien oiga se aflige, 


JAZI!>ffN, 
Mejor, caballeros, fuera, 
Pues es mi valor ninguno, 
Que de vosotros alguno 
Para el gobierno eligiera, 
Mas, pues fué gusto del Rey, 
Negociad con vuestro igual. 
TARFILO. 
Eres de sangre Real, 
Y digno por justa ley. 
Y es tan justo que á tu espada 
É ingenio obediencia den, 
Que esto s610 ha hecho bien, 
Después que reina en Granada. 
ARFEL, 
Á ti, Bencerraje noble, 
Acudiremos, 


JAZI:'oIÍN, 
Creed 
Que os oiré, 


ARFEL. 
Y harås merced 
Sin que la vara se doble, 
T ARFILO. 
Goza el gobierno mil afl.os, 
ARFEL. 
Rey te deseamos ver, 


Vanse, 


JAZI!>IÍN, 
Ten, que cl Rey vicne. 


JAZIMfN. 
Quedo, amigos, que el podcr 
Oye muy lejos sus dafl.os, 


Esconda las cartas graciosamente por eI pcscuezo. 
y salen el Rey, y D,' Elvira, 


Sale Zulema con una lancilla y unas alforjas. 


ZULÐfA, 
Gracias Ie damus Alá, 


ZULEMA, 
IAhl Rey venir, 
J AZIMfN. 
No conviene 



EL HIDALGO BENCERRAJE, 


Turbarte. 


ZULEMA, 
EI carta toma, 
Que él te decir cómo está, 
DOÑA ELVIRA. 

Queda bueno? 
ZULEMA, 
IOh, qué haber hecho 
De sentimentos por vos! 
DOÑA ELVIRA. 

Está triste? 


ZULEMA. 
Torbar, 
bor qué? 
lIIAHOMAD, 
Ya me cansa tu porfía, 
DOÑA ELVIRA. 
Pues descansa de cansarte, 
ZULE
IA, 
No estar ben bor esta parte, 
Bor ésta berder podia, 
Joradiós que estar turbado: 
Mucho que podelde un Rey. 
MAHO
IAD. 
IOh Bencerrajel 
J AZI'oIÍN , 
jOh Muley! 
MAHO
IAD, 
Conquisto un amor forzado, 
Una roca en medio el mar, 
Una esfinge, una quimera, 
Un imposible, una fiera, 
Una llama elementar. 
Amanso un áspid, un tigre, 
Que ve los hijos traspuestos; 
l\Iira qué peligros éstos 
Para que yo no peligre, 
Domo un indomable potro, 
Un león de fieras rey, 
Y una mujer de otra ley 
Y que su amor tiene en otro, 
ZL'LE:\IA, 
jQue aquesta el beliaca estar 
Que á don Juan traer ansi; 
Bon moza estar por aquí, 
Un Rey hacelde humiliar! 
JÉI pensar tenelda en puño, 
Y elia no queremus verI 
IBon calaña de mojerl 
jA fe, que estar bon beduñal 
MAHOMAD, 
iQuién es aquél? 
JAZI:\IÍN. 
Un criado 
Que vive en un carmen mio, 
Que cierta miel de rodo 
A tu Elvira ha presentado, 
Llega, Elvira, y agradece, 
Para que ánimo cobre, 
Al moro el presente pobre 
De servirte. 
DOÑA ELVIRA. 
Éllo merece. 
Dios te guarde. 
ZULEMA. 
Hacerte acá, 
Como decir el paloma, 


ZULEMA, 
Joro á Dios, 
Que tener diablo en el pecho, 
Bon fe que deber de ser 
Vos una grande pecañia, 
Porque selde cosa extrania 
EI que vemus padecer, 
Ne comemus, ne bebemus, 
Todo andar fora de si, 
Cara qui, cara coH, 
Que asnu en noria parecemus, 
Tal andar pobre senior, 
Que baciencia é vida acaban; 
No pensalde yo que daban 
Tambén cámaras de amor. 
iQué píldoras haber dado 
Á un hombre flor de Castilial 
A fe que estar becarilia, 
Que vos tenelde hechizado, 
DOÑA ELVIRA. 
jAy, Zulemal iQué deda 
Cuando salió de Granada? 
(Llamóme su prenda amada 
Esta amada prenda mia? 
iLloró una lágrima? 
ZULEMA, 
lEstar 
Borracha, que eso decir? 
Ne comer más, ne dormir, 
É ser un fonte en llorar, 
icAy, deda, mi Elverica, 
Me potilia, é me contento, 
En el horta que estar sento 
No tenerte por borrica! 
Andamus sembrando aquí 
I.-echogas é berenjenas, 
E tambén sembramus penas, 
Fruto amargo bara mí.:o 
Sin otras bolosofías 
Que no podelde aprender; 
i\Ias temer que estar mojer, 
Y que mudar en dos días. 
DOÑA ELVIRA, 
jMudar me ! Bien me conoce: 
No tiene valor la tierra 
En su tesoro y su guerra, 
Con que un bárbaro me goce; 
Ni oirá de mi voz los ecos. 
ZULE
IA, 
Todas ansi 10 jorar, 
Y al primero golpe dar 


Aparte \os dos, 


DOÑA ELVIRA. 

Y don Juan? 


59 



60 


OBRAS DE LOPE DE VEGA. 


En eI dinero de hocecos. 
DOÑA ELVIRA. 
Pues eso no te alborote, 
ZULE:\IA, 
Vete, seniora, y caliar; 
Que temer que es Rey pensar 
Que yo estar el a1cabote. 
É joro á Dios se sabeIde, 
Que me hacer danzar al sol. 
Don Juan ser galgo español, 
É porque querer querelde; 
Que yo venir por resposta 
Cuando a\"isar Jazimín, 
DOÑA ELVIRA, 
VueIve á la tarde, que, en fin, 
Te ha tenido mucha costa, 
Y quiero un regalo darte, 
MAHOMAD, 
Para pagarle, mi Elvira, 
Lo que quieres darle tira 
En Granada y otra parte, 

Quiéresle hacer mi cadir, 
Mi alcaide, mi capitán? 
ZULE:'oIA, 
jBonos los enganios van, 
Bon medrar é mal servirl 
Si de la guerra trajera 
EI corpo como un esparto, 
No me diera el Rey un coarto 
Ne por ventura me oyera. 
No hay cifio como a1cabote, 
No hay renta como truhán, 
l\1as á gran beIigro están 
De la penca é del garrote. 
005íA ELVIRA. 
Señor, si fuera capaz 
El hombre de algún valor, 
Pudiérasle hacer favor 
En la guerra y en la paz; 
Pero es pobre jornalero, 
No es para vara ó castillo. 
MAHO:\lAD. 
Toma, buen hombre, este anillo: 
De mi mano honrarte quiero, 
Pienso que vale el diamante 
Mil escudos de Castilla, 
Z1jLEMA, 
Mi humildad se maravilla, 
Senior, de un ben semejante. 
Mas vendo un Rey me bon celo, 
I Iacer de conta que toma 
De la mano de 
Iahoma 
Un estreIia de su cieIo, 
DOÑA ELVIRA. 
En haberle así premiado 
Me has hecho un grande favor; 
Que mid más dulce, señor, 
1'\0 pienso que se ha criado, 
Bien la Ilaman de rocio, 
Pues de tan seca mudanza 
La hierba de la esperanza 


Reverdece al gusto mfo. 
JBien haya la abeja, amén, 
De cuya boca saliól 
MAHOMAD, 
Pues si quieres, haré yo 
Que la colmena también 
Engasten en picdras y oro. 
DOÑA ELVIRA, 
No, señor; estése al1á 
Mientras el cielo Ie da 
Oro y perlas de mi 1I0co, 
ZULE:\IA. 
Senior, yo querer volver 
Se dar vosancé licencia. 
]AZIMÍN, 
Vete, y yen con diligencia. 
ZULElIIA, 
V olvemos á anochecer: 
jBon cifio, lendo consejol 
IJoro á Dios de a1cabotar, 
Aunque Rey mandar quitar 
A puro azote eI pellejol 


Váyase Zulema, 


MAHOMAD. 
Yo quisiera, Jazimín, 
Que esta mujer persuadieras 
Y que å su desdén pusieras 
Con altas promesas fin, 
Dile mi amor, mi poder, 
Cuéntale mi perdición. 
] AznlÍN , 
Es bárbara obstinación 
La tema de una mujer; 
Pero haré 10 que me mandas, 
Doña Elvira..... 
DOÑA ELVIRA, 
Bencerraje..... 
]AZI:'oIÍN, 
Yale sirvo al Rey de paje, 
DOÑA ELVIRA, 
En buenos servicios andas. 
]AZIlIIÍN, 
Que te hable me ha mandado 
DONA ELVIRA. 
Ponte delante: leeré 
Este papel. 


]AZIMÍX, 
Yo estaré 
Como cortina á tu lado, 
Mas si son á toda ley 
Sol tus ojos y en él dan, 
Y del papeI de don Juan 
Salen reflejos al Rey, 
Verá el Rey con esa lumbre 
Lo que dice en el pape!. 
DOÑA ELVIRA. 
Sol con tanta lluvia en él, 
No temas que tanto alumbre, 
Sale el Rey mientras ella lee. 



EL HIDALGO BENCERRAjE, 


61 



IAHO:.lIAD. 
Dulce desdén, 
å qué remota parte, 
A qué tierra, á qué cielo diferente, 
Apacible, cruel, hclado, ardiente, 
No fuera yo para poder templarte? 
Hermosos oj os , pues ignora eI arte 
Ciencia de serenar la hermosa frente, 
Donde hace eI sol su más ilustre oriente, 
Y tantas flechas el amor reparte, 
Decid, Nué puede hacer para agradaros 
Quien s610 en esto ocupa la memoria? 
Noble desdén, 
dc quién queréis vengaros
 
Que cuanto mås segura la victoria, 
Me dais desdén en esos ojos claros, 
Pena mirando, y con miraros gloria. 
DOÑA ELVIRA, 
Yo he leído, 
jAznlÍN. 
Pues responde. 
DOÑ <\ ELVIRA, 
Nome dejan escribir; 
Que me guarda siempre Amir, 
Y pluma y papel me esconde. 
jAZIl\IÍN, 
No te dé pena; yo haré 
Que delante el Rey escribas, 
DOÑA ELVIRA. 
Jazimín, hazlo, ansí vivas. 
j AZI
'l.ÍN . 
Pluma y papel pediré. 
Lo primero, has de escribir 
Un papel al Rey pidiendo 
Alguna cosa 6 diciendo 
Que te deje de servir. 
Luego, eI otro escribirás 
A don Juan sin que éllo yea; 
Daréle el suyo que lea, 
Y tú eI otro me darás. 
DOÑA ELVIR<\. 
La traza entiendo, 
jAznlÍ
, 
Señor, 
Con doña Elvira he tratado 
Favorezca tu cuidado 
Y no desprecie tu amor; 
Dice que quiere pedir 
A Tu Alteza en un papel 
Cierta cosa. 


MAHO:\IAD. 
Di que en él 
Puede mi reino escribir. 
Ponga eI fénix, mas no escriba 
Imposibles semejantes, 
Que es muy usado entre amantes, 
Y no sabemos que viva. 
i Hola ! 


Sale Amir, 


A
nR. 
Señor..... 


MAHO:.lIAD. 
Tinta y pluma, 
Y jay, Dios, si en esta ocasión 
Por papel del coraz6n 
Aquf pusiera la suma! 
DOÑA ELVIRA. 
Bien 10 toma. 
jAZIMÍN, 
Y sin enojos 
DOÑA ELVIRA. 

Qué cosa se puede hallar 
l\Iás fåcil para engañar 
Que de un celoso los ojos? 


Sale Amir con rccado de escribir, 


AMIR, 
Aquí estå tinta y papel 
jAZIMÍN, 
Toma y escribe, 
DOÑA ELVIRA, 
I Qué engañol 
jAZIMÍN. 
IQué inocente de su daño 
Estå eI Reyl 
DOÑA ELVIRA, 
Habla con él. 


Sobre una mesa escriba. y de espaldas å la gente, 
porque no perturben: adviertan esto, que importa. 


jAZIMÍN, 
Ya escribe, 
MAHO:.\IAD. 

Qué me querrå? 
jAZnIÍ
, 
No sé ipor Dios! su intenci6n; 
lVIelindres pienso que son. 
MAHOMAD. 



De qué? 


jAZIMÍN. 
De quererla ya. 
MAHO'-IAD. 
Quererla, ocasi6n ha dado 
Para tanto disfavor, 
Pues amor, 
no en
endra amor? 
jAZI:.IIÍN, 
Pienso que es razón de estado 
Criar con una igualdad 
Los hijos y las mujeres. 
MAHOMAD, 

Cómo? 


JAZIMÍN. 
Estimar sus placeres 
"i encubrir la voluntad. 
MAHO:.\IAD, 
Bien dicho, ipor Alá santo! 
Porque el hijo y la mujer, 
No conociendo eI querer, 
No se nos regal an tanto. 
Parece que el papel muda, 



62 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


JAZUIÍN, 
No la debi6 de agradar, 
Y otro querrå comenzar, 
MAHOIllAD, 
Eso sospecho, 
JAZIMfN, 
Es sin duda. 
No la mires, que una dama 
Se turba, y más doña Elvira, 
De1ante de quien la mira. 
IIIAHO"IAD. 
Antes se turba quien ama. 
jCon qué gracia que ponía 
La mana en aquel papel! 
Presumo, Jazimín, que él, 
De ser negro se corría; 
Parece que una azucena 
Iba bruñendo la plana, 
Ö que la hermosa mañana 
Perlas sembraba en arena, 
JAZI"IÍN, 
iQué comparación impropia! 
La tinta que escribe, les perlas? 
1IIAHO'-IAD. 
<No pudiera ennegrecerlas 
Ser mañana de Etiopia, 
Donde yo estoy abrasado? 
Haz cuenta que otro Faet6n 
Pas6 por mi coraz6n. 
DO
A ELVIRA, 


l\IAHO'-IAD, 
Jazimfn, 
l\1uy agradecido estoy. 
JAZI"IÍN, 
Á dar á Zulema voy 
Este papel. 


lIIAHO'-IAD, 
Vend en fin. 


Váyase Jazimín. 
Lea, 


Váyase D,a Elvira, 


eEl no tener más lugar 
Para escribirte, señor, 
Es causa que tanto amor 
No te pueda declarar, 
Basta decirte que estoy 
Suspirando noche y dla 
Por tu alegre compañía, 
Donde con el alma voy. 
De ella eres dueño, y es llano 
Que no dice 10 que siente, 
Porque estar un Rey presente, 
<A quién no turba la mano? 
Quien te dará aquéste, en fin, 
Te dirá mi voluntad, 
Y que pagues la amistad 
Que debes á Jazimln, 
Él dirá 10 que has de hacer 
Para gozarnos los dos, 
Quédate, mi bien, adi6s, 
Y Dios te me deje ver." 
lIfAHO'\IAD. 
cHay ventura como ésta? 
<Cuál hombre fut! tan dichoso? 
<Que os daré, desdén hermoso, 
Por esta dulce respuesta? 
Si yo hubiera presumido 
Que era vergüenza, sei'lora, 
Desdén que es amor ahora, 
Ya 10 hubiera remitido 
A la pluma y al papel. 
,Bien haya el que te invent6, 
Instrumento por quien yo 
Vend desdén tan cruel! 
jBien haya el hombre primero, 
Negra tinta, licor franco, 
Por quien hoy acierto al blanco 
Del bien que gozar esperol 
Y ,bien haya el ave, amén, 
Que las alas extendi6, 
Y el cuchillo que cortó 
La primer pluma también! 
jBien haya el primero lino 
De donde el lienzo sali6 
Que en papel se transform6, 
Y el que hoy á mis manos vino! 
Vasallos, fiestas haced, 
Jugad cai'las, corred toros, 
Tomad todos mis tesoros, 
Yo os hago á todos merced, 


J ' . 
azlmm..... 


MAHO
IAD, 
Ya te ha llamado. 
JAzUIÍN, 

Qué mandas? 
DO
A ELVIRA, 
Este papel 
Darás al Rey, y á don Juan 
Éste, 
JAZUliN. 
Quedo: buenos van. 
DOÑA ELVIRA, 


V oyme, 


JAZIMÍN, 
<Ad6nde? 
DOÑA ELVIRA, 
A reirme de él. 


MAHO"IAD, 
<Di6te el papel? 
JAZllllÍN, 
Sí, señor, 
1IIAHOMAD. 


Muestra, 


JAZlMÍN, 
Yo tengo que hacer: 
Goza å solas tu placer, 
Solo estima tu favor: 
IGuårdete Alå! 



EL HIDALGO BENCERRA]E, 


63 


Sale Jazimín. 


]AZIMÍN, 
Esto dice. 
MAHOIlIAD. 
Pues 
qué hay que te escandalice? 
]AZIIIIÍN, 
Quise verlo bien en él. 
Ahora bien, vaya Tu Alteza 
Á Generalife un poco, 
Y espéreme allf. 
IIIAHOMAD, 
IEstoy locol 
All{ espero su belleza, 


]AZIlIIfN. 
Á Zulema he despachado 
Con la carta de su esposa: 
jOh industria, al fin poderosa, 
Contra un Argos desvelado! 
Mas layl que el Rey está aquL 
II1AH01\lAD, 
Bencerraje..... 
]AZIIlIÍN, 
Gran señor..... 
IIIAHOMAD. 
Que la gloria del favor 
De mi bien, consiste en ti; 
Que tú sabes el remedio 
De mi mal. 


Vase el Rey. 


Lea. 


]AZIMÍN, 
Llamaron los fil6sofos la luna 
Tierra celeste, y con razón es tierra, 
Pues la humedad que 10 terrestre encierra, 
No la deja tener firmeza alguna. 

Qué mucho que no se halle en ti ninguna, 
Mujer mudable (quien la busca yerra), 
Si eres tierra celeste, que destierra 
La paz más firme y la mejor fortuna? 
IOh luna desiguall Creciendo enojos, 
Que pones tantas quejas en los sabios, 
De quicn ve las mcnguantes de tus ojos: 
IQué bien dicen por ti los que son sabios, 
Que quien de tales lunas hace antojos, 
Merece ver con ellos sus agraviosl 


J AZIIlIÍN. 

Y 0 de tu mal? 
loIAHOMAD. 
Que esté de contento igual 
Tu voluntad sola en medio. 
Lee este rengl6n, y al fin 
Verás si es tu voluntad, 


c Y que pagues la amistad 
Que debes á Jazimín, 
ÉI dirá 10 que has de hacer 
Para gozarnos los dos," 
J AZII-.IÍN . 

Qué eS ésto? 
MAHOIlIAD. 
Dilo, IPor Dios I 
Y dime cómo ha de ser. 
Aquí 10 deja en tu mana 
Mi Elvira: mi reino toma, 
Jazimín, que ipor Mahoma! 
De embarcarme al africano. 
Dime 10 que habéis tratado. 
]AZl
IÍN. 


Sale Daraja. 



Y 0 con ella? 
loIAHOMAD. 
Tú con ella, 
]AZIMÍN. 
jAh, mujer mudable y bellal 
MAHOMAD. 
Ya estás, Jazimín, pesado. 
La otra me quiere bien, 
Y tú me a borreces ya; 
La otra rendida está, 
Y tú me muestras desdén, 
Cuñado, si no es de esencia 
Ser rey, baste aqueste nombre, 
JAZIIIIÍN, 
IOh, maldiga el cielo el hombre 
Que fía la fe de ausencia! 
l\1uestra otra vez el papel. 
MAHO:\IAD. 


DARAJA. 
Á pedir vengo, mi bien, 
Que me hagas un favor. 
JAZIMÍN, 
Yo Ie recibo mayor 
En mandarme tú también. 
DARA] A. 
Ciertas damas, mis amigas, 
Me piden que á Dinádamar 
Ö á la huerta de Abenámar 
Nos lleves, 


Míralo bien. 


]AZIMfN, 
Mucho me obligas, 
Esposa bella, en mandarme; 
Pero soy gobernador 
Deste reino, y fuera error 
De su gobierno alejarme, 
Como el Rey tanto ha dormido, 
Hay mil negocios que ver. 
DARA]A, 
Luego 
no piensas hacer 
Una co sa que te pido? 
] AZI1\1ÍN, 
Sí, mi bien; mas no iré yo; 
Vaya mi gente conti go, 
DARAJA, 
Luego 
tú no irás conmigo 
Aunque vayas después? 



64 


JAZIMÍ
. 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


No; 
Que se quejarán de me. 

Qué has de estar allá? 
DARAJA, 


Ocho dÍas. 
JAZI:\IÍN. 
Pues bien podré, 
DARAJA, 
Y bien podrÍas 


Ir conmlgo. 


JAZn.rÍN. 

C6mo ansí? 
Que se notará en Granada, 
Tras eI descuido del Rey, 
Y esto que yo hago es ley 
Siempre entre nobles guardada, 
V é, amores, por vida mfa; 
Que yo iré á verte después, 
DARAJA, 
Como esa mana me des, 
Te espero por todo el día, 
JAZIMÍN, 
La mana y palabra doy, 
Y con ella dos abrazos. 
DARAJA, 
Despacio espero tus brazos, 
JAZIMÍN, 
Daraja, å consejo voy, 
DARAJA, 
Tu vida guarden los cielos, 


Vase. 


JAzn'ÍN, 
Adoro en mi bel1a csposa, 
Casta, honesta, sabia, hermosa, 
Sin pensamiento de celos; 
Pero cuando vuelvo á ver 
A doña Elvira mudar, 
Estoy por imaginar 
Que no hay verdad en mujer, 
Pues don Juan, si es justa ley 
Guardar la amistad debida, 
Ö me ha de costar la vida, 
Ö no ha de go zaria el Rey, 


Vase, 
Sale D, Juan vestido de hortelano, con su azad6n. 


DON JUAN, 
jOh prolijo esperar de un bien en duda I 
No sé c6mo Ie aumenta la tardanza, 
Pues nunca el mar de amor tiene bonanza, 
Ni å tenerla jamås ausencia ayuda, 
De mil colores el temor se muda, 
Sécase por momentos la esperanza; 
Que la imaginación que al daño alcanza, 
Del verde tronco la color desnuda, 
Aquf, don de llorando me amanece 
Y hasta la noche cI llanto perse\'era, 


Porque en el mismo engai'lo me anochece, 
Con ansia extrema de que viva 6 muera, 
Espero un bien que dilatado crece, 
Para que pene más quien más espera, 


Sale Zulema, cantando. 


ZULEMA, 
Paseábase eI Rey moro 
Por la vega de Granada; 
La barba tener crecida, 
Quitársela procuraba, 
AI barbero que tenelde, 
Aguardalde en horamala, 
Porque tambén los barberos 
Andar al Rey con las barbas. 
DON JUAN, 
Ö me engaño, ó aquÍ cerca 
Pienso que algún hombre canta. 
Dejar quiero el azadón, 
Que es la voz aljamïada, 
ZULEllfA, 


Canta. 


rreguntaba á sos morecos 
Los que ganar so soldada, 
Cuántos son tres veces tres, 
Que eI Rey no saber contalias. 
DON JUAN. 
iCieiosl 
No es aquél Zulema, 
Que de aquella cuesta baja? 
Zulema, Zulema amigo. 

Qué digo? Zulema, aguarda, 
ZULEMA, 


Canta. 


AllÍ hablar un moro vejo 
Que estaba pescando ranas, 
Que tene mochos dineros; 
l\lire ben c6mo 105 gasta, 
DON JUAN, 
IZulema amigo! 
ZULE:lIA, 
jSeniorl 
DON JUAN. 
IMensajero de mi almal 
I!Qué me dices, c6mo vienes? 

Entraste acaso en Granada? 
,Qué dicen allá los moras 
Que están de la Alhambra en guarda, 
De aquell\1endoza sobrino 
Dell\1arqués de Santillana? 

Qué dice el Rey de mi muerte? 

Qué dice de mf, qué trata 
Doña Elvira de Vivero? 
(Traes recado, traes cartas? 
Zt.:LE:lfA, 
Si vosancé hablamos tanto, 
Vos venilde de Granada, 



EL HIDALGO BENCI:RRAjE, 


É yo ser quen acá estar: 
Decer, contar 10 que pasa. 
DON JUAN, 
jAy, Zulema, el corazón 
Es el que hablando descansa! 
ZULE
rA, 
Pos tenelde quedo un poco, 
Ö caliamos noramala, 
Esta carteza es de aquel 
Que os querer como á so ánima; 
Por no haber mas tempo, breve, 
Mas por amistad moy larga, 
DON JUAN. 
Espera, que ya la leo, 
jOh Bencerraje de famal 


Hecha alguna zangamanga! 
DON JUAN, 
jVálame Dios! lSoy á quien 
Escribe tu mano ingrata, 
Doña Elvira, e.!.tas razones? 
zt;LE:lIA, 
jOh cotorrera pecania! 
jPor l\1ahoma, eso zancajo 
Que lIeno de telaranias, 
Como pernil en bodega, 
Colgar en Meca so ca
a, 
que pagamos vcsancé, 
o no ser Zoliema! 
DON JUAN. 
Basta, 
iQue pudo un bárbaro Rey 
l\1ás que mi lealtad cristianal 
Para mí, sin ser mujer, 
Fuiste, doña Elvira, casta, 
Y para un moro galán, 
l\1ás infame que la Cava. 
lEsto merece mi fe? 
Pues jvive Dios, que esta infamia 
Te ha de sacar, aunque estés 
En medio de las entraòas! 
Haré pedazos la huerta, 
Sentirán sus verdes ramas 
EI fuego de un of en dido, 
zt;LE:\rA, 
Estar quedo enhoramala, 
Que rancar el berenjenas, 
Lechogas y verdolagas. 
DON JUAN. 
No ha de quedar cosa aquí. 
ZULEMA, 
jBonos los melones para! 
IA fe que medramos, horta! 
DON Jt;AN, 
Y tú, perro de vii casta, 
(Qué me trajiste? lqué fuego 
Es este con que me abrasas? 
Fué esta carta la camisa, 
Soy Hércules en España, 
jVive Dios, que he de matarte! 
ZULEMA, 
lAy, l\1ahoma, que me matal 
DON JUAN. 
Vuelve, enséñame el camino; 
Dame, perro, el almalafa; 
Que á Granada he de volver. 
ZULEMA. 
Aliá estar en el cabaña, 
Mas no volver, que estar loco, 
DON JUAN. 
Daca el almalafa, acaba; 
(Mas qué locura buscar 
Con un almalafa el alma? 
Vase D. Juan. 


Lea. 


-Don Juan, ya creyó tu muerte 
EI Rey, pero no tu dama; 
Ella queda buena y firme, 
Que basta ser yo su guarda, 
Pues me costará la vida 
Ó el Rey no podrá gozarla, 
EI Bencerraje, tu amigo 
Hasta la muerte,>> 
ZULE!lrA, 
Esta carta 
Ser de aquella picarilia. 
La vostra damos cerrada, 
Y aunque ella la recebir 
Y de1ia ganar el gracias, 
EI Rey pagamus el parte, 
Que Ie damos con el tianca, 
jJ.oro á Dios que estar bonica, 
E que quuemus besarla 
A no estar delante e1 Reyl 
DON JUAN. 
Espera, Zulema, aguarda, 


Lea, 


-iPara qué en vano persigues 
Una voluntad forzada?>> 
IVálame Dios! lQué es aquesto? 
ZULEMA, 
lEso decemus el carta? 


Lea, 


-
Para qué te cansas tanto, 
Pues en conquistar te cansas 
Una mujer imposible?>> 
jCielos, qué extraña mudanzal 
c Antes me daré la muerte 
Que vaya donde me aguardas, 
Porque yo tengo mi gusto,>> 
ZULEMA, 
10h botilia descaradal 
i Eso haberte resbondido? 
i]ora Dios que estar beliaca 
È que tener con el Rey , 


zULE:\rA, 
Éste liamamus bon cifio; 


XI 


9 


65 



66 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


Si de ésta el cabeza escapa, 
Nunca más ser alcabote, 
IJora Dios hacer pargatasl 


Vase. 


'Sale Sancho de Cárdenas, alcaide de Iznatorafe, 
y todos 105 soldados que puedan. 


SANCHO, 
Paréceme, soldados generosos, 
Según nos dan de Mahomad las nuevas 
Moros de paz, que no tiene Granada 
Mucha defensa, cuanto más su vega, 
MEDRANO, 
Señor Sancho de Cárdenas, alcaide 
De Iznatorafe, y capitán famoso 
Desta frontera, por cI rey Fernando, 
Tal pintan á Mahomad, que ha de perder 
Como Rodrigo á España, y ser su Cava 
La bell a doña Elvira de Vivero. 
SALGADO. 
Si no miente un cautivo fugitivo, 
Está para eI gobierno tan inhábil, 
Que á su cuñado Jazimin, Audalla, 
Bencerraje por sangre, se Ie ha dado, 
Y él, s610 entretenido en la conquista 
De la bella cristiana, s610 atiende 
A los baños, las fuentes y los cármenes. 
SANCHO, 
Pues siendo ansi, soldados, aunque pocos, 
Dejemos la mitad en el castillo, 
Y los demás corramos hasta el muro, 
Cuanto riega Genii y eI Dauro baña, 
Haremos por ventura alguna presa 
Que acerca de Fernando nos dé gloria, 
Riqueza para todos, y en Castilla 
Eterna fama, 


CARPIO. 
Escoge los que quieres 
Que te acompañen, por sus mismos nombres, 
Porque todos desean ir contigo, 
SANCHO, 
No menos hacen, Carpio, los que quedan 
Que los que van, en defender el fuerte; 
La presa habemos de partir con ellos, 
Vaya eI alférez Cebrïán González, 
Vaya eI sargento Núñez, vaya Cuevas, 
Carpio, Medrano, Juares, l\1ercadillo, 
Tristán de Arguijo y Nuño Camareno, 
Estos nueve á caballo con adargas 
Y lanzas, pu
s los tienen todos buenos 
Y bien tratados; y de á pie Juan de Arcos, 
1\1ontánchez, Mendo, Ortiz, Maqueda, Vega, 
Serna, Pereda, Zúñiga y Ortuño; 
Lleven sus morrïones y ballestas. 
Conmigo somos veinte, diez caballos 
Y diez peones; pienso que bastantes 
Para emprender cualquiera honroso hecho, 
Alto; á ponerse á punto, 
CARPIO, 
No permitas 


Que se toque trompeta ni publique, 
SANCHO, 
Avisad al trompeta que no toque. 
Vaya Dios con nosotros, y su Madre 
Santfsima; el ap6stol Santiago 
Nos dé su ayuda; que cumpliendo el '"oto 
Que hizo eI rey Ramiro de Castilla, 
Prometo de pagarle eI mismo sueldo 
Que ganare un soldado de á caballo. 
CARPIO. 
Dios te dará victoria, 
SANCHO, 
En él espero. 
MEDRANO, 
Valiente es el alcaide, 
!'ALGADO, 
Y caballero, 


Salen Jazimín y D,a Elvira, 


DOÑA ELVIRA, 

 Yo al Rey amores? 
JAZIMiN, 
Pues 
quién, 
Si con mis ojos 10 vi? 
Pero en afrentarme á mí 
Estoy corrido también, 
Tú dices que está en mi mano 
El gozarte, Elvira, eI Rey; 
iEsa es la leaItad y ley 
Que guardas á tu cristiano? 
Si de un moro se contara, 

Qué dijérades alIá? 
DOÑA ELVIRA, 
Bencerraje, claro está 
Que un bárbaro Ie lIamara 
JAZI'tÍN, 
Pues 
qué es 10 que quieres ser 
Si el Rey, Elvira, te goza, 
Siendo mujer de un Mendoza? 
Mas dirás que eres mujer, 
DOÑA ELVIRA, 

Tú viste mi letra? 
JAZllltfN. 
Sí. 
DOÑA ELVIRA. 
lAy, cielos, en este punto, 
Para tanto daño junto, 
En eI suceso caíl 
JAZIMÍN. 

De qué suerte? 
DOÑA ELvmA. 
Que troqué 
Los papeles, y al Rey diste 
EI de don Juan, 
JAZIIltÍN, 
Si 10 hiciste 
De esa suerte, engaño fué; 
Y s610 en ver que conforma 
Con tu honor esa disculpa, 
Pongo á mi suerte la culpa, 



EL HIDALGO BENCERRAJE, 


DOÑA ELVIRA. 
Al Rey del engaño informa, 
] AZIMfN, 
Cortaråme la cabeza 
Si ve que escribes por mi. 
DOÑA ELVIRA, 
Pues el remedio me di 
De conservar mi firmeza. 
]AZI:\IÍN, 
Entretenerle. 
DOÑA ELVIRA, 
(Podré? 
]AZIMÍN. 
Si tú quieres, bien podrás; 
Que una mujer puede más 
Que cien mil hombres. 
DOÑA ELVIRA, 
(Por qué
 


Jora Dios no haber leÍdo 
EI carta, cuando faltar 
Como el pelota, é quedar 
Sen alma, alento é sentido, 
El horta que haber sembrado, 
Alá remediar podemos, 
EI verdura que tenemos, 
Contalde todo arrancado. 
EI berenjena é mel6n 
No haber dejado una rama; 
Se vos somos del Rey dama, 
Tenelde loca raz6n, 
Que estar don Juan cabalero 
Valente; mas (qué me quejo? 
Que estar el mojer espejo, 
Que hacer rostro al que premero. 
DOÑA ELVIRA. 
(Ay, Zulema de mi vidal 
ZULEMA, 
lAy, el diablo que lievarl 
Ben conocelde al mirar, 
Que estar vos moy relamida, 
Agora hacer zorroclocos 
Cuando todo el berenjena 
Andar berdido en la arena 
É todos estamos locos, 
Bon recado que tener 
Por saber qué está en Granada, 
Á dar una cuchillada 
Al pota de so mojer. 
DOÑA ELVIRA. 
lAy, Dios! Mira, JazimÍn, 
Que en Granada estå don Juan, 
]AzmfN, 
Agravios, (qué no podrán? 
Ama I y es hidalgo en fin, 
V oy á detenerle, 
ZULEMA. 
Adverte 
Que estar en traje de moro, 


]AZIMÍN. 
Porque un melindre fingido, 
Una lågrima, un favor, 
Al hombre de más valor 
Le pone á sus pies rendido. 
DOÑA ELVIRA, 
Yo haré todo mi poder 
Hasta veneer 6 morir, 
Para que puedas decir 
Que hay firme alguna mujer. 


Sale Zulema. 


ZULE:\IA, 
Bonos andamus, al fe, 
Con e1 ir, con el venir, 
En que el senior de servir, 
Zoliema, vos vosancé, 
] AzmÍN, 
Zulema, seas bien venido. 
DOÑA ELVIRA. 
iAy, Zulema! Bien llegado. 
ZULE
IA. 
Ben llegado, bon recado, 
Hacer contra estar berdido: 
i Valga el diablo å el que parilo 
Al pota de vosancé! 
(Para qué enviar á mé 
Cuando eso al otro escribilde? 
Que venir morto é de sorte. 
Que ser melagro liegar: 
jCon bona carta enviar 
Á Zolema por el porte I 
Se vos hacemos el buey 
Al marido que tene1de, 
É por acá entretenelde, 
Y á ver el qué digo al Rey, 
(Para qué escribir pecania 
Tantas maldades aU? 
DOÑA ELVIRA. 
Fué yerro, Itriste de mil 
ZUI.EMA, 
Yerro estar J Ilinda patrania I 


Vase Jazimín. 


DOÑA ELVIRA, 
Zulema, á don Juan adoro; 
Hoy verå don Juan mi muerte. 
La carta era para el Rey, 
Y Jazimín la troc6, 
Que la de don Juan Ie dió 
ZULEl\IA, 
lEI carta dar á Moley! 
DOÑA ELVIRA, 
Fué yerro no 10 advertir, 
ZULE"IA, 
Luego vos no estar beliaca. 


Sale D, Juan. 


DON ]UAN, 
Amor de seso me saca, 
Celos me han hecho venir, 


67 



6
 


OBRAS DE LOPE DE V
CA 


Ahora estarás contt'nta 
De mi muerte, dofta Eh'ira. 
DOÑA ELVIRA. 
i:\li don Juanl 
DON JUAN. 
Eso es mentira, 
Tuyo no, que ya es afrenta: 
Perjura, 
ausencia tan breve 
Te ha obligado á tal mudanza? 
<Esa fué mi confianza, 
Luna mudable, aire leve? 
<Ya me aborrects asP 

Ya te has entrcgado al Rey? 
iQué buena lealtad, qué ley! 
iVéngueme el cielo de ti; 
Que á ti de mi, si no basta 
Haberte gozado un perro, 
Presto verás que tu yerro 
Con esta sangre se gasta! 
A morir vengo, cruel, 
Y á decir que Jazimin 
Yendi6 al Rey, 


Que el Caide decer que sf. 
DON JUAN. 
Creo el engaño, y también, 
Elvira mia, tu amor. 
ZULE:\IA, 
Pos habrá zalda, senior. 
DON JUAN. 
Dame esos brazos I mi bien, 
ZULE:\IA, 
i Ah potos, cómo estar bono! 
Tras los celos la amistad: 
Pretad proquieto, pretad, 
Que me eI caval a perdono. 


Huyan D, Juan y Zulema, y sale el Rcy. 


JAZI
IÍ
. 
EI Rey viene, éQué has de hacer? 
DON JUA
, 


Huir, 


l\IAHO
lAD. 
éQué gente es aquésta? 
JAzndN, 
Los que lIevan á la fiesta 
Á Daraja, mi mujer, 
ZULEM4., 
Zolemica estar, senior, 
Que al horta andar con seniora, 
JAZI\IÍN, 
Parte, Zulema, en buen hora: 
Di que por hacer calor, 
Hasta que caiga la siesta, 
Y éntre con fresco la tarde, 
No me atrevo. 
ZULE)IA, 
Alá te guarde, 
Que aliá decir eI que resta, 

IAHO:\IAD. 
jBuen labrador! 
JAZI:\líN, 
jGentil mozo! 
ZULE:\IA. 
Escapamos esta vez, 
En peligro andar el noez; 
l\1ahoma guardar besgozo. 
MAHO:\IAD. 

Tienes ya determinado 
Mi remedio, Jazimin? 
J AZI'IÍN. 
Ya se va trazando el fin, 
Gran sei'lor, de tu cuidado, 
MAHOMAD, 
éTendrá término mi mal? 
<Qué plazo pone mi bien? 
DOÑA ELVIRA, 
Ya rindiera mi desdén 
A tu Majestad Real, 
Si no estuviere celosa. 
..IAHO)IAD. 
iTú! éDe quién? 


Sale Jazimin, 


DOÑA ELVIRA. 
Escucha, 
J AZlllfÍN. 


En fin, 


No soy amigo fiel; 
En fin, al Rey te he vendtdo; 
En fin, Elvira ha tratado 
Tu deshonra; en fin, has dado 
En que yo tu muerte he sido, 
Y Icon loco atrevimiento 
Vienes á morir sin causa! 
DON JI.'AN, 
Pon á tus razones pausa 
Y escucha mi sentimiento. 
JAZIMfN, 
Digo que tienes razón 
Por la carta de su letra; 
Que con celos no penetra 
Amor la buena intención; 
Pero si era para eI Rey 
Y turbada la troc6, 
Y la tuya al Rey Ie di6, 
Será el morir justa ley. 

Será razón tener queja 
De un amigo tan leaP 

Quién te ha puesto en tanto mal? 

Qué loco amor te aconseja? 
Vete, don Juan, que esto es cierto, 
Y 10 que crees, engai'lo, 
DOÑA ELVIRA. 
Si no basta el desengai'lo 
Que con lágrimas te advierto, 
Mátame, mi bien, á mr 
Antes que te mate el Rey, 
ZULE
fA, 
Creeldo, senior Moley, 



I:L HIDALGO BENCERRAJE, 


DOÑA ELVIRA, 
Yo me 10 sé 
MAHO
IAD. 
Si después que te miré, 
Cristiana, miré otra cosa, 
Alá me quite la vida, 
DOÑA ELVIRA. 
\'0 sé que á Zaida has hablado, 
J AzulÍN. 
jOh, qué bien Ie has engañado! 
!lIAHO'IAD, 
Zaida no vista, querida; 

Quién te ha dicho esa locura? 
DOÑA ELVIRA, 
Antes que te dé una mano, 
Por vida de aquel cristiano 
A quien diste sepultura, 
Que has de asegurar mis celos; 
Porque quien me ha de querer, 
No ha de amar otra mujer 
Si fuese el sol de los delos, 
MAHOMAD, 
<Qué dices? 
DoiiiA ELVIRA, 
Lo que has oido, 
MAHO"IAD, 


Engaño del corazón, 
Las voces mi muerte son, 
Que me entró par el oido 


Sale Tarfilo, 


Espera. 


TARFILO, 
<Por qué males tan notables 
Se aumentan con la tardanza, 
Y se aleja del remedio 
El daño que se dilata? 
Sabrás, Bencerraje noble, 
En las más breves palabras 
Que el sentimiento concede, 
Que ha cautivado á Daraja 
Sancho de Cárdenas, hombre 
A quien el cristiano encarga 
De Iznatorafe la fuerza, 
Y que conocéis por fama, 
Con veinte soldados suyos, 
Los diez con lanzas y adargas I 
Sobre caballos jinetes, 
Que el Betis dió yerba y agua; 
Los diez de á pie con ballestas. 
Estaba al salir del alba 
Entre los álamos verdes 
Que cercan á Dinadámar, 
Cogi6 tu gente, que, en fin, 
Era poca y mal armada, 
Tan de improviso, que todos 
Se encerraron en las salas; 
Mas como Daraja bella, 
Tan rica y gallarda estaba, 
Y Ie dijese su gente 
Que era reina de Granada, 
S610 contento con ella, 
Aunque en esto no se engaña, 
Ó porque temió socorro, 
Dejó de batir la casa, 
Y dando vuelta al castillo 
Los demás nobles y damas, 
A Granada se volvieron 
Por el jardin de Abenámar, 
JAZIMíN. 
jAy de mi, que tantas veces 
Con miedos me dijo el alma 
Este suceso presente! 
jAy, esposa! jAy, prenda, amada I 
iArmas, parientesl ISeñor! 
Di que salgan del Alhambra 
Las guardas de tu persona, 
l\Iientras mis deudos se arman! 
IIIAHO!lIAD. 
<Hay tan gran de atrevimiento? 

Hay tal soberbia cristiana? 
iHasta mis muroS allegan! 
JAzUlÍN. 
Y aun aqui llegan sus lanzas: 
Tú tienes la culpa, Rey, 
Que por servir á tu dama, 
Cuando te corren la vega 


DOÑA ELVIRA, 
No hay que esperar, 


Vase. 


JAZIIIIÍN, 
<Celos Ie has querido dar 
Cuando yes que te ha querido? 
MAHOIllAD. 
Pues <tú también, Jazimin? 
JAZIIIIÍN, 
No tienes raz6n, señor; 
Fingieras tenerle amor, 
Siquiera hasta ver el fin. 
Y después, á Zaida hablaras 
Y á otras mil. 
IIIAHO"IAD, 
IPlega á los delos 
Que si son justos los celos, 
Ni tengo amor con dos caras, 
Una hora sola no viva, 
Gane Fernando á Granada! 
JAZI"IÍN, 
EI Alhambra alborotada. 
MAHO!\IAD, 



Cómo? 


Dentro, 


IDaraja cautival 
!lIAHO"IAD, 

Qué es aquello? 
JAZIMÍN, 
Si no ha sido 


6g 



7 0 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


Tienes la espada en la vaina. 
MAHOMAD, 
Si la tengo, Jazimfn: 
Yo sabré tomar venganza; 
Yo cobraré tú mujer, 
]AZIMÍN, 
jArmas, Bencerrajes, armas! 
jArmas, Gomeres, Zegríes, 
Muzas, l\1oravides, Mazasl 
Caballeros grana din os , 
Que me lIevan á Darajal 


ACTO TERCERO. 


Salen Fátima y Tarfilo 


FÁTIlIIA, 

Tanto se tardó en lie gar? 
TARFILO, 
Aunque lIeg6 con cuidado, 
Ya estaba eI fuerte cerrado, 
Y defendido el lugar: 
Tu hermano escribió al cristiano. 
FÁTIMA, 
Y 
qué dice? .. 
TARFILO, 
Lo que ves: 
Que por ningún interés 
Quiere vol verla á tu hermano. 
F Á TIMA, 
lSi Ie ha parecido bien? 
TARFILO, 
Esa sospecha se tiene: 
Jazimfn celoso viene, 
No sé si loco también, 
FÁTIMA. 
Adora en Daraja. 
TARFILO. 
Creo 
Que Ie ha de costar la vida. 
FÁTIMA, 
No la quieras más perdida 
Que en un celoso deseo, 
TARFILO, 
Aquf viene eI Rey con él. 
Salen el Rey y jazimín. 


lIlAHOMAD, 
Esto escribí al rey Fernando, 
Y estoy respuesta esperando, 
]AZllllíN. 
<Quién lIevó la carta? 
lIIAHO!\IAD. 
Arfet 


]AZIMÍN, 
lQué Ie pides? 
MAHOMAD, 
Que Ie mande 
Que vuelva á Daraja él luego. 
]AZIMÍN. 
cQué Ie ofreces? 
MAHOMAD. 
Tras el ruego, 
Le ofrezco rescate grande, 
J AZU,IÍN , 

Qué Ie das? 
lIlAHOlllAD, 
Doce cristianos 
Nobles, y plebeyos treinta. 
]AZI
IÍN. 
IQue no pueda tanta afrenta 
Vengarla con propias manosl 
lIIAHOllfAD. 
Aquf está F átima. 
FÁTIlIlA, 
Elcielo 
Sabe, hermano, mi dolor, 
]AZIMÍN, 
Cualquiera que tenga amor, 
Sentirá mi desconsuelo, 
Díceme eI Rey que ha ofrecido 
A Fernando un gran rescate, 
FÁTllIlA, 
Que por interés se trate, 
Cordura me ha parecido; 
Que por las armas ya es tarde, 
]AZllIIÍN. 
Cuando yo supe mi of ens a, 
Ya estaba puesto en defensa 
Aquel alcaide cobarde. 


Sale Arfel. 


ARFEL. 


Dame los pies, 


1IIAHOMAD. 
Tú seas bien venido, 
]AZllIIÍN, 
iAy, Arfell lQué responde el rey Fernando? 
(ì\fanda al alcaide que me dé mi esposa? 
ARFEL, 
Fernando, gran señor, me ha recibido 
Con la benignidad que suele á todos, 
Porque es, sin duda, un príncipe magnánimo. 
Mand6me regalar aquella noche, 
Y que por la mañana me enseñasen 
Las grandezas de Córdoba y SllS muros: 
Vi, no sin copia de profundas lágrimas, 
Nuestra mczqllita y sus trescientos mármoles, 
Donde puso eI famoso Rey del Africa 
Las campanas del templo de Santiago; 
Vi las defensas, vi los caballeros, 
Las máquinas de guerra y los caballos, 
V olví á besar sus manos después de esto, 
Y dióme un caballero de s
 casa, 



EL HIDALGO BENCERRA]E. 


71 


EI cual viene conmigo para hablarte, 
MAHOMAD. 



Qué calidad? 


ARFEL, 
ÉI la dirá, 
MAHO:IIAD, 
Pues éntre, 


Sale D, Luis de Vivero, 


DON LUIS. 
Dame tus manos. 


MAHOMAD, 
Bien venido seas. 



Eres noble? 


DON LUIS. 

No basta ser cristiano? 
Que en siéndolo, bien puede cualquier Príncipe, 
Que no 10 sea, darme asiento y lado. 
MAHOMAD, 

Dátele aUá tu Rey? 
DON LUIS, 
l\1i Rey da asiento 
A los que están cansados de las armas. 
1\IAHOIlIAD. 
Pues si allá te Ie dan, aquí Ie tienes. 
DON LUIS, 
Pues porque aUá Ie tengo, aquí Ie tomo. 
Esta carta, señor, mi Rey te envía, 
Con su sello Real que es de creencia, 
MAHOMAD, 
En mi cabeza pongo e\ nombre incierto, 
Habla á la Reina mientras leo la carta, 


Lea para si, 


DON LUIS, 
Señora, vuestra alteza me perdone; 
Que s610 por no haberla conocido 
Sin hacer 10 que debo tomé asiento, 
La famosa Isabel, honor y gloria 
De Castilla, Aragón, España, el mundo, 
Os desea salud, y me ha mandado 
Que os ruegue de su parte sumamente 
Entercedáis por 10 que os pido á entrambos. 
FÁTIMA. 
Alá guarde á Isabel, que de mi parte 
Será servida, porque soy dichosa 
En que se ofrezca cosa de su gusto, 
MAHO'IAD, 
Aqui dice que en todo te dé crédito, 

Tú eres don Luis el de Vivero? 
DON LUIS, 
Pienso 
Que me conocen bien tus capitanes. 
MAHmlAD, 
Reina, á don Luis conviene hablar á solas. 
Dame lugar, 


FÁTI
IA. 
SupHcoos, señor mio, 


Hagáis 10 que Isabel os pide. 


Vase la Reina, 


MAHOIlIAD, 


Escucha. 
Aquí me dice tu Rey 
Que por trueco de Daraja, 
Pues no hay engaño ó ventaja, 
Aunque en diferente ley, 
Le dé una dama no más, 
De quien dice que eres tío. 
DON LUIS, 
Y para tanto mal mío 
Como ade\ante verás, 
Supimos de un moro aUá 
Que mataste á su marido; 
A mi sobrina te pido, 
Pues ya sin marido está. 
Que si fuera de Daraja, 
Quieres oro, así la adoro, 
Que como señales oro, 
Te Ie daré con ventaja, 
Fuera de esto, 
qué razón 
Tienes tú para tener . 
Mi sobrina en tu poder 
Como á los que esclavos son? 
èEn qué guerra tus soldados 
Cautivaron á don ] uan, 
De cuya vii muerte están 
Sus parientes afrentados? 
EI marqués de Santillana, 
Con cuantos Mendozas tiene 
España, vengar previene, 
l\1ahomad, su muerte inhumana, 
Esto no me toca á mí. 
Doña Elvira de Vivero 
Es mi sobrina, ésta quiero, 
Y por ésta vengo aquí. 
Mira, pues, cómo ha de ser, 
Porque traigo orden, en fin, 
De entregarle á ]azimín 
A Daraja en su poder, 
Sancho de Cárdenas sabe, 
Por cartas del Rey, su acuerdo, 
loIAHOMAD. 
Ni eres mensajero cuerdo, 
Ni hablas como hombre grave, 
Hombre que viene á pedir 
Apenas se ha de quejar, 
Cuanto más amenazar 
Donde es dudoso e\ salir, 
DON LUIS, 
A tu Embajador allá, 
De otra suerte Ie trat6 
Mi Rey, 


MAHOIlIAD, 
Si compuesto habl6, 
Hicieras 10 mismo acá, 
Pero porque me he enojado, 
Cosa que á la majestad 



72 


OBRAS DE LOPE DE VEGA. 


Desdice, con brevedad, 
Vivero, irás despachado, 
Dile á Fernando, ó á ti, 
Si es tuyo 10 que pretendcs, 
Que hablando en ello me of en des, 
Y que estimo más que á m( 
Y que al reino esta mujer. 
Y salluego de Granada, 


Vase el Rey, 


No te prendan 6 tc mat en, 
Ó, por ventura, á los dos, 
DON LUIS. 
A su fe te traiga Dios, 
Aunque ellos no se rescaten, 
Y él vive, que como estoy, 
Puedo á Daraja entregarte. 
jAZI:.IÍN. 
En C6rdoba pienso hablarte. 
DON L\;IS, 
Pues allá sabrás quién soy, 


DON LUIS. 
Si la lengua de la espada 
Pudiera aquí responder, 
Por el Rey, por mf, por ella, 
Creo..... 


Vanse, y salen, D, Juan, de hortelano con su azadón, 
y Zulema, 


jAZI'IÍN, 
Sácala, cristiano; 
Que vive Alá soberano, 
De morir por defendella. 
DON LUIS. 
èQuién eres tú? 
jAzmíN. 
Jazimin, 
El Bencerraje marido 
De Daraja, ' 


ZULE
IA, 
Dejar, pesar de mi mal, 
EI zad6n y el berenjena, 
Que tenemos grandc pen a, 
DON jGAN, 
Será con mi pena igual. 
ZULÐIA, 
Ser tan igual, que ser propia, 
DON JUAN, 
èQué ha sucedido, Zulema? 
ZULEMA, 
El Zaide que el vega quema, 
Más que el sol que mar Tiopia, 
èNo pasalle por aqu( 
Antiller, con los soldados, 
Con escIavos é ganados? 
DON jU'AN, 
Pasar alegres los vi, 
èl\1as qué me puede importar 
Su pesar ni su placer? 
Zt'LE'IA, 
Placer no poder tener, 
Que es de Jazimín pesar, 
DON JUAN. 
De Jazimín, ède qué modo? 
ZULE'IA, 
En el horta de Abenámar, 
Junto al fonte Denadámar, 
Que aU socedelde todo, 
Cautivar Cárdenas forte, 
Alcaide de Iznatorafe, 
Dando á Zaide y Abenafe, 
A Zelin y á Tarfe morte, 
La beUsima Daraja, 
Del Bencerraje mojer, 
DON JUAN. 
Haz cuenta que mi placer 
Del pesar al centro baja; 
No me pudieras decir 
Cosa más triste, Zulema, 
èQué puede haber ya que tema? 
No es tanta pena el morir, 
<Qué estrella es ésta que ha sidò 
De tanta conformidad 
As( en hacer amistad 
Como en nuestro bien pcrdido? 


DON LUlS, 
è Tú ? 
jAZI:.1ÍN, 
Yo he sido. 
DON LUS. 
Tente, que es tu Rey, en fin. 
Piadoso, airado, cruel, 
Bueno 6 malo, ten respeto, 
Pues eres noble en efeto 
Y juras serlo con él. 
Pero, lextraña ceguedad 
Es ser l\Iahomad tu cuñado, 
Y haber á Elvira negado 
Por Daraja, Mahomad! 
Cuando un Rey no la pidiera, 
Como Fernando por ti, 
èNo era justo darla? 
jAZIMÍN, 
Sf, 
Si Rey bárbaro no fuera, 
jAh, cristianos, c6mo eI cielo 
Me aficiona á vuestro tratol 
Pero hablemos con recato, 
Porque tu daño recelo. 
Vete, Vivero famoso, 
Y aquesta palabra toma 
Por Dios, que no por Mahoma, 
ViI profeta, mentiroso, 
De que tendrás algún día 
Juntos á Elvira y don Juan, 
DON LUIS. 
èA don Juan? 


jAZI:.IÍN. 
Vete, que están 
Celosos de mi osadia, 



EL HIDALGO BENCERRAJE. 


Elvira en poder del moro; 
Daraja en el del cristiano,.... 


Sale Jazimín en hábito de cristiano. muy galán. can 
una ballesta al hombro y un sombrero de plumas, 


JAZI
rÍN. 
èCual es, amigo hortelano, 
Que el mejor camino ignoro, 
EI atajo de la villa? 
DON JUAN, 
èQuién 10 pregunta? 
JAZIMÍN. 
Un soldado 
De Córdoba, que ha llegado 
Con la gente de Castilla, 
DON JUAN, 
è V os cristiano? J uraré 
Que sois galán Bencerraje, 
JAZIMfN. 
Aunque traigo sólo el traje 
Traeré algún dia la fe. 
(l\Ias cristiano no es aquel 
Que tiene eI alma cristiana? 
DON JUAN. 
Eso, amigo, es cosa llana, 
Pues habrá bautismo en él. 
JAZlllIÍN. 
Pues cristiano seré yo, 
Que en mi pecho, está muy llano. 
Tengo por alma un cristiano 
Que aHá el bautismo tomó, 
DON JUAN. 
(C6mo se llama? 
JAznlÍN, 
Don Juan, 
DON JUAN. 
Yese don Juan, èquién es? 
JAZIMÍN. 
Vos, 
Que os guarde mil años Dios, 
ZULEMA, 
jQué tiernos brazos se dan! 
DON JUAN, 
lAy, Bencerraje querido, 
Cuánto tu desdicha sientol 
JAZIMfN. 
Como ves, mi sentimiento 
Adonde estoy me ha traido, 
ZULEMA, 
(É Zoliema no brazamus? 
JAZIMÍN, 
lAy, Zulema, muerto estoyl 
ZULEMA. 
A Daraja vimos hoy; 
Por estar Zaide no hablamus. 
JAZIMfN, 
èQue la has visto? 
ZULE
IA , 
É vi caer 
Blancas perlas de so cara, 


XI 


Que el sol á merar se pára, 
Alba no vista Hover, 
É como las perlas via, 
Para salir en so frente, 
Otra vez volvi6 al Orente, 
Con estalde al Mediodía. 
JAzn1ÍN. 
jAy, don Juan, que el Rey tirano 
Carta de Fernando tuvo, 
En que tu contento estuvo 
Y mi remedio en su mano, 
Con ella vino Vivero, 
Que por su sobrina daba 
Mi Daraja, y se obligaba 
A entregársela primero, 
Porque por toda Castilla 
Sola tu muerte se suena, 
Pero fué darle una almena, 
Para pedirIe una villa. 
Despidi6Ie tan airado, 
Que la ley de Embajador 
Le libró de su furor, 
Y él se fué dcsesperado, 
Pues yo, que de todos tres 
Alcanzo el mayor pesar, 
Luego te vine á buscar 
En el hábito que ves, 
No para Iibrar mi esposa, 
Más para tener contigo 
Consuelo, como en amigo 
Adonde el alma reposa, 
èQué me aconsejas, don Juan? 
DON JUAN. 
Que en Iznatorafe entremos, 
Y que á Daraja saquemos 
A pesar del capitán. 
JAZIMfN, 
èRespondes como Mendoza, 
Ó es como de amigo el modo? 
DON JUAN. 
Yo respondo como todo, 
ZULEMA, 
Vamus á librar el moza. 
Que por Alá de perder 
EI vida de bona gana. 
DON JUAN, 
La fuerza era cosa vana, 
La industria 10 puede hacer. 
J AZI:\IÍN. 
(Cómo cntraremos, que están 
Las guardas siempre en la puerta? 
ZULÐIA, 
Yo dar endustria encoberta, 
Se parecelde á don Juan, 
DON JUAN, 
(De qué suerte? 
ZULEMA, 
Andar acá, 
Que en el cameno decir, 
DON JUAN, 
Bien Ie podemos seguir, 


10 


73- 



74 


OBRAS DE LOPE DE VEGA. 


ZULEMA, 
Lie\"amos Malafa aUá, 
DON JUAN. 
La Almalafa, lpara qué? 
ZULE:\IA. 
Caliar é venir comigo, 
Hacemus el que te digo, 
Valga el diablo å vosancé. 


La ha de dar !uego por mí. 
SANCHO. 
Si mi ciega voluntad, 
Mora, te moviera á ti, 
Yo te diera libertad 
Sin que á nadie la debieras, 
Ni Mahomad vol viera á Elvira; 
Mas como no consideras 
Mi amor, cualquiera mentira, 
Juzgas, Daraja, por veras, 
Verdad es que el de Vi\"cro 
Va de parte de Fernando, 
Á quien ya de vuelta espero; 
Mas que la dé estoy dudando, 
Por 10 mismo que yo quiero, 
Que el moro con afici6n 
No estimará al Bencerraje, 


Vanse, y salen Sancho de Cárdenas y Daraja, 


SANCHO, 
Conozco que eres mujer 
De un noble, pero lqué importa? 
Ya eres esclava. 
DARAJA. 
Este sér 
Es un hilo que se corta, 
Mas no se puede torcer. 
Advierte, Cárdenas bravo, 
Que el cuerpo s610 es esclavo; 
Que por eso el albedrío 
Se llama libre, y el mío 
Por un extrema Ie alabo, 
SANCHO. 
No contradices así, 
Daraja, mi pensamiento; 
Si el cuerpo es esclavo aquí, 
Con el cuerpo me contento, 
Y estése el alma por ti. 
DARAJA. 
Hablas con poca advertencia; 
Que el alma, si tu pruden cia 
El valor que tiene tasa, 
Es el dueño de esta casa, 
Á quien se pide licencia. 
Pues si eUa es libre, y no quiere, 
(El cuerpo cómo querrá? 
De donde mejor se infiere 
Que nadie Ie gozará 
Mientras licencia no diere, 
SANCHO, 
Tú debes de imaginar 
Que has de librarte muy presto, 
Y as{ te piensas guardar, 
DARAJA. 
De mi pensamiento honesto 
No tengo yo qué pensar. 
Sea desde aquí á mil años. 
Ni tus bienes ni tus daños 
Han de atropeUar mi honor. 
SANCHO. 
Mira que suele el amor 
Hacer algunos engaños. 
DARAJA. 
Si por Elvira te escribe 
El Rey que luego me des. 
Y su tio la recibe, 
lC6mo de tu amor no yes 
En el engaño que vive) 
No es cierto que Mahomad 


Sale Medrano. 


DARAJA. 
lNo yes que cuìiados son? 
iUn noble. y de gran linaje, 
Según tiene presunciónl 
Y dos moros á la puerta 
Juntos del castillo están. 
SANCHO, 
Dásela, Medrano, abierta, 
Ciertas sospechas me dan 
Que el negocio se concierta. 
MEDRANO. 
Con esa licencia voy. 
SANCHO. 
lCristiano y moros con él? 
Cierto de mi daño estoy; 
Mas, pensamiento cruel, 
En paz quedaremos hoy; 
Que está tan mal á un cristiano 
El ponerle en una mora, 
Que en esto que pierdo. gano, 
Y si á un capitán desdora. 
Díganlo el Griego y Romano, 
lAlejandro y Escipión 
No forzaron sus cautivas 
En otra igual ocasión? 


Sale D Juan en háùito de cristiano, muy galán; ]azi- 
min de moro, y Zulema de moro gracioso, 


DON JUAN, 
Mil años. alcaide. vivas. 
SANCHO. 


lQuién eres? 


DON JUAN. 
Don Luis Girón, 
SANCHO. 
i Oh , famoso caballero! 
Aunque jamás os he visto, 
Daros mil abrazos quiero, 
JAznlÍN, 
jQué mal. Zulema, resisto 



I"L HIDALGO BENCERRAjE. 


Ver la vida por quien muerol 
ZULE
1A, 
Caliar, diablo, y hacer señas 
A Daraja, que no hablar, 
DON JUAN. 
El grande valor que enseñas, 
La vega, que haces temblar, 
Y esas sierras de altas peñas; 
Tu nombre, que el Rey alaba, 
Sancho de Cárdenas fuerte, 
A quererte me inclinaba, 
SANCHO. 
(.\ qué vienes de esta suerte? 
DON JUAN, 
Vengo por aquesta esclava. 
Esta carta, caballero, 
Es de don Luis de Vivero, 
SANCHO. 
De don Luis hechura soy; 
Pero sin eUa Ie doy 
Crédito á tal mensajero. 
DARAjA, 
i Esposo mio! 
ZULE:\IA, 
No falta 
Se no que el caide 10 ver; 
Caliar, que el coraz6n fa Ita. 
DON JUAN. 
Comienza, alcaide, á leer, 
S'l.NCHO, 
Leerla quiero en voz alta, 


Lea, 


c Yo fui á Granada y di á :\Iahomad la carta 
de Fernando, el cual, más por temor que por 
gusto, me mand6 luego entregar á D.a Elvira, 
mi sobrina, que llevé eonmigo á Córdoba; mu- 
cho se alegró el Rey de verla, y porque vos no 
perdáis el rescate de vuestra esclava, os hace 
merced de un hábito de Santiago; á D, Luis 
Girón envia Su Majestad, con esos moros, por 
Daraja: entregareisla luego," 


V olveros quiero á abrazar 
Por albricias de esta nueva. 
DON JUAN, 
No os la quise luego dar, 
Porque en vos no es cosa nueva 
l\'Ierecer tan buen lugar, 
De paso, me dijo á mi 
Don Luis que á Córdoba vais, 
Que hallaréis al Rey alli; 
Pues si los pies Ie besáis 
Y él os ayuda, por mi 
Vendréis con una encomienda. 
SANCHO, 
Gir6n, la vida y la hacienda 
Para serviros son poco; 
Con el hábito estoy loco: 
Llevad, moros, vuestra prenda, 


jAZIMfN, 
Alá te guarde, Muley, 
ZULEMA. 
Mahoma guardar, senior. 
DARAjA, 
Mil mercedes te haga el Rey. 
SANCHO, 
Hazme, Gir6n, un favor; 
Que es de amigos justa ley, 
DON JUAN, 
(Qué mandas? 
SANCHO, 
Come conmigo. 
l\Iientras se arman diez soldados 
Para que vayan contigo, 
DON JUAN, 
Soldados son excusados, 
Y el favor, si soy tu amigo; 
Los soldados, porque van 
Moros á su misma tierra, 
Y ese favor, capitán, 
Porque á prevenir la guerra 
Prisa los maestres dan. 
Soy de vuestra cruz también 
Y hoy en Córdoba he de entrar 
SANCHO. 
Pues Dios te lleve con bien. 
DON jUAN. 
Cuando al Rey fueres hablar, 
Derecho á mis casas Yen. 
ZULEMA, 
La astucia me maravilia. 
jAZIMÍN. 
Vamos, que estoy con cuidado. 
ZULEM.A, 
Bona estar la gangavilia: 
Como al niño haber tratado 
Que Ie haber dado papilia. 


Todos se van. 
Salen Mahomad, D,a Elvira y Tarfilo. 


MAHO:\IAD. 
Mi humildad la causa ha sido 
De tu soberbia tirana: 
Como perjura cristiana 
Niegas 10 que has prometido. 
Ya no quedas satisfecha 
Que jamás á Zaida hablé; 
Ya no yes eierta mi fe 
Y fingida tu sospecha, 
(C6mo respondes ahora 
Con tal tibieza á mi fuego? 
TARFILO, 


(No habla? 


l\IAHOMAD, 
lQuién fuera ciegol 
Pues estás muda, señora, 
Responde, aunque sea desdenes; 
Mas para ser de este modo, 
Toda mármol y amor todo. 


7S 



]6 


OBRAS DB LOPE DE VEGA 



Niegas la lengua que tienes? 
Aún no hablas; ahora bien, 
Quizá será por tu mal. 
T ARFILO. 
Siente con tristeza igual, 
Señor, tu rigor también, 
La libertad Ie has negado 
Que Fernando te ha pedido 
Por Daraja, y ha sentido 
Que no la hayas obIigado, 
No la aflijas, que sosfecho 
Que no Ie falta raz6n, 
MAHOIlIAD, 
Mayor es su obligaci6n, 
Si fuera noble su pecho; 
Pues ve que por estimalla 
Pierdo á Fernando cI respeto, 
Y á Jazimín, que, en efeto, 
Mayor es su agravio, y calla; 
Pues de Fátima los celos 
No tienen menos rigor, 
Habla, imagen de mi am or 
Y retrato de los cielos; 
Habla, que es notable mengua; 
Mas es de sol tu hermosura, 
Que eres bella criatura, 
Pero careces de lengua; 
Pero si las tienen, luego 
Son rayos que dan enojos, 
Y asl son de sol tus ojos, 
Que tienen lengua de fuego, 
No aprovecha, pues, Tarfilo; 
l\1étela entre cuatro rejas 
De aquellas torres Bermejas, 
Y mude mi am or estilo, 
Truéquese el gusto en rigor 
Y en venganza la piedad; 
Que son blandura y verdad 
Padres bastardos de amor, 
Ea, 
qué tardas? 
TARFILO. 
Que, en fin, 
Has aguardado á este punto, 
DOÑA ELVIRA, 
Yo 10 hablaré todo junto 
En viéndome Jazimín, 
l\IAHOMAD. 
Pues á él s610 y no más 
Deja entrar donde ella esté, 
Lleve Tarfilo á D,a Elvira, 


MAHOlllAD. 
Con raz6n 
Me lIamarás inhumano; 
Mira, Jazimln, si puedo 
Cobrar por armas tu esposa, 
No parece justa cosa 
Mostrar á Fernando miedo; 
Toma palabra de ml, 
Por esta Real corona, 
De que yo vaya en persona 
Y te la saque de allt 
No quiero que los cristianos 
Presuman de mí temor. 
JAZIIIIÍN. 
Créolo de tu valor, 
Beso tus Reales manos, 
Y aunque adoro, como es justo, 
Á Daraja, mi mujer, 
Eres Rey, y he de querer 
Más que mi vida tu gusto, 
Estése Daraja allá; 
Goza mil años tu Elvira, 
IIIAHOlllAD. 
Tu fidelidad me admira, 
J AZIIIIÍN. 

Ad6nde, señor, está? 
IIIAHOl\lAD, 
Presa la tengo en poder 
De Tarfilo. 


JAZI:\IÍN. 
Bien has hecho; 
Quizá ablandarán el pecho 
De tan rebelde mujer, 
èEn qué torre? 
IIIAHOlllAD, 
En las Bermejas, 
JAZI
IÍN. 
Con menos fuerza bastara. 
IIIAHOlllAD, 
'T ú s610 has de ver su cara, 
EI sol no ha de entrar sus rejas, 
Dice que ella te dirá 
Lo que piensa hacer de mí. 
JAZI
dN. 
Bien se traza por aqul; 
Mi cristiano la tendrá; 
Que al1á Ie dejo escondido 
Con mi esposa y con Zulema, 
l\IAHO:\IAD, 



Qué dices? 


JAZI..IÍN. 
Que tanta tema 
Pudiera causar olvido, 
Y que en ti se aumenta amor, 
MAHOl\lAD, 
Ahora bien: vuélvela á hablar; 
Que eI dulce y agro en amar 
Son el desdén y eI favor. 
Siendo 10 dulce templado 
Con el agro del desdén, 
Guisa amor el querer bien, 


DOÑA ELVIRA. 
Lo que quiero Ie diré. 
lIIAHOMAD, 
Mi remedio Ie dirás. 
10h, vive Alá soberano, 
Que mueras en la prisi6nl 
Sale Jazimin. 
JAZI
IÍ:O: , 
Guárdete Alá, 



EL HrDALGO BENCERRAJE, 


77, 


Y queda el gusto engañado, 
J AZI
1ÍN, 
Con tu licencia allá voy; 
Mas lcuándo quieres cercar 
Este castillo y mostrar 
Que tu sangre y deudo soy? 
l\IAHO
IAD, 
Júnìese mañana gente, 
\: cobremos á Daraja; 
Haz que 10 diga una caja, 
Y que va el Rey. 
JAZIMiN. 
Alá au mente 
Tu vida, invicto señor. 


Vase eI Rey y sale Zulema, 


ZULEMA, 

Qué tenemus? 
JAzmiN, 
Parte luego 
Y di á don Juan que Ie ruego, 
Si estima en algo su honor, 
Que dejando á buen recado 
Á mi Daraja, á las rejas 
De las dos torres Bermejas 
Venga de secreto armado; 
Que habemos de hacer al Rey 
Una burla bien pesada. 
ZULEMA, 
Vos tener alma obligada, 
É hacemos con bona ley; 
. Mas guardar que no resulte 
E que no pensalde vos, 
JAZI
IÍN, 
Como se encomiende á Dios, 

Qué habrá que se dificulte? 
ZULE
IA, 
Pos yo saber un portilio; 
Venir de presto al ribazo 
É darémosle gatazo 
Como alcaide del castilio. 


Salen Tarfilo y dos guardas con alabardas, 


TARFILO. 
Ninguno ha de pasar de estos umbrales, 
Si no cs el Bencerraje, ya os aviso, 
Porque es orden del Rey. 
GUARDA PRI'iERO, 
No ten gas pena 
Que se at rev a en Granada moro alguno 
Ni aun á mirar las puertas de la torre, 
GUARDA SEGUNDO, 
En fin, que si viniere el Bencerraje, 
Ese 5610 nos dices que entrar puede; 
Ad'lÌerte cuál. 


T ARFILO, 

No sabes que este nombre 
Se debe 5610 á Jazimin? 


GUARD A SEGUNDO, 
Bien dices, 
Vete, señor, donde tu gusto fuere, 
TARFILO. 
Aunque tengo que hacer dentro en Granada 
Forzosamente, no osaré quitarme 
Un punto de la torre; estad alerta, 
Que en la primera sala de est a reja 
Estoy jugando al ajedrez con Zaide. 
Dame una voz si necesario fuere, 
GUARDA PRIMERO, 
Alá tu vida y tu salud prospere. 


Salen D. Juan y Zulema, y D, Juan con hábito 
de moro, 


DON JUAN. 

Qué más armas que esta espada 
Y el ánimo de este pecho? 
ZULÐIA, 
Ponerte en este repecho, 
Que estar el porta guardada. 
DON JUAN. 
No importa, que si me ven 
Presumirán que soy moro, 
Que aquÍ está la luz que adoro. 
ZULE
IA, 
É tu morte estar tambén. 
Retirarte de esta parte, 
DON JUAN. 
Ya viene aquí Jazimín, 


Sale J azimín, 


JAzmiN, 
Hoy de la amistad el fin, 
Don Juan, pretcndo mostrarte. 
No me queda más que hacer 
Que aventurar esta vida; 
Pero el alma agradecida 
Hoy te la qui ere ofrecer, 
IAh de la torrel 
GUARDA PRDIERO, 

Quién es? 
JAZI
IíN, 


Jazimín soy, 
GUARDA PRDIERO, 
iOh, señor! 
JAZI'!íN. 
Soldados sois de valor, 
Allá 10 veréis después. (Aparte,) 

Qué orden os di6 Tarfilo? 
GUARDA PRI
IERO. 
Que éntre solo. 
JAZI
IiN, 
Tened cuenta, 
No os suceda alguna afrenta, 
GUARDA PRI
IERO, 
Ya sabemos el estilo, 
JAZI
IÍN , 

En qué cuarto Elvira está? 



]8 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


GUARDA PRnIERO. 
En el primero, señor. 
JAznlÍN, 
V oyla á hablar. 
GUARDA PRIl\IERO. 
Haznos favor 


DON JUAN, 
Agradezco el avisallo; 
Por los caballos partid, 
ZULE
fA. 
Ya los tener ben á punto, 


Con el Rey, 


TARFILO, 


J AznlÍN, 
Habladme allá, 


Dcntro. 


Vase Jazimin. 


Buena treta al Rey hacéis, 
DON JUAN, 
Parece que respondéis 
Jugando á 10 que pregunto, 
Treta al Rey dicen que hago..,.., 
ZULEMA. 
Gatazo Ie liamar mé, 


ZULE
IA. 
Liegar por aqueste lado, 
Que sentir hablar. 
DON JUAN, 
Ya lIego, 
Aunque con poco sosiego, 
Porque Jazimín ha entrado, 
Voces son de alguien que juega, 


TARFILO. 


Dentro. 


TARFILO. 


Perdí la dama, 


Dcntro. 


ZAIDE, 


Jaque de aquí. 
DON JUAN, 
jBien, por Diosl 
Ese os pienso dar á vos, 
Si á tanto mi dicha llega, 


Dentro, 


Gané, 


T ARFILO, 


Dentro, 


ZAIDE, 


Alcaide, con pagar pago. 
DON JUAN, 
Pagarás con la cabeza 
EI descontento del Rey. 
ZULDIA. 
Me joro á Dios que Moley 
Le hacer faltar eI corteza, 


Dentro, 


Guardad la dama, 
DON JUAN, 
jAy de míP 
Dice que guarde la dama. 
ZL LE'IA, 
Tambén jugamos quen ama, 
Y haber dama y Rey aqut 


Sale D.a Elvira en hábito de moro, muy galán, con un 
capellar rebozada, que cs cI que lIevará Jazimin. 


TARFILO, 


ZAIDE, 


DOÑA ELVIRA, 
Decid, guardas, al alcaide 
Que tenga mucho cuidado. 
GUARDA PRI">æRO. 
Pues èpor qué no Ie has hablado? 
DOÑA ELVIRA, 
Porque jugaba con Zaide, 
Moros, èquién va? 
DON JUAN, 
èQuién pregunta 
A un moro noble quién va? 
ZCLDIA. 
Que un moro salir de aliá 
Tan galán, come co apunta, 
DOÑA ELVIRA, 
IVálgame Diosl èQué querrán? 
Muy cerca eI moro me mira, 
IEs don Juanl 
DON JUAN, 
IEs doña Elviral 


Dentro, 


IOh, qué treta os pienso hacerr 


Dentro, 


Toda la tengo entendida, 
DON JUAN, 
La que yo Ie ten go urdida 
Tarde la puede entender. 


TARFlLO, 


Dentro, 


EI caballo apercibí. 
ZULEMA, 
Que apercibir eI caballo, 



EL HIDALGO BENCERRAJE, 


79 


DOÑA ELVIRA. 
Quedo, que mirando están. 
ZULE
rA, 
èTopar Sancho el so rocín? 
DOÑA ELVIRA. 
cEs posible que te veor 
DON JUAN. 
Que se cumpli6 mi deseo, 
ZULDIA, 
No hablar hasta ver el fin, 
DON JUAN. 
Dame esos brazos, mi bien. 
ZULE:M:A, 
Levar diablo estar raz6n 
So vida é so corazón 
E so ánima tambén, 
Vamos de presto de aquí. 
DON JUA
, 
Parte, amores, con Zulema; 
Que es bien que la vida tema 
De que me la ha dado å mí. 
Aquí me quedo á esperar, 
D05íA ELVIRA. 
Bien haces, guárdete el cielo, 
DON JUAN, 
Parte que estoy con recclo, 
ZULEMA, 
En porta Elvira aguardar, 


Vase D,a Elvira can Zulem:l, 


DON JUAN. 
10h Jazimín, moro hidalgo! 
èCon qué vidas un Mendoza, 
Que por ti su esposa goza, 
T e podrá servir en algo? 
En grande peligro estás, 
No sé c6mo has de salir. 


Sale Jazimín. 


JAznIÍ
. 
Aquí vendrá luego Amir 
Y te dirá 10 demás. 
GUARDA PRI
IERO, 
èQuién sale? 
JAZDIÍN. 
Yo soy, soldados, 
GUARDA PRDIERO, 
T Ú, èPues no saliste ya? 
JAZIMÍN, 
è Yo he salido? 
GUARDA PRI
IERO, 
Tente allá, 
Que habemos sido engañados. 
J AZI
IÍN, 
èTente á mí, perros, qué es esto? 
GUARD A PRDIERO. 
Mira, señor, que ha salido 
Un moro con tu vestido, 
Y tú sales descompuesto, 


JAZI
IÍN, 
Yo salgo de la manera 
Que en estas torres entré, 
GUARDA PRI
IERO, 
Al alcaide llamaré, 
Tarfilo. 


J AZI
IÍN, 
jOb, villano! 
GUARDA PRl:IIERO, 
Espera, 
JAZIMíN. 
Esperad aquí, don Juan. 
DON JUAN, 
Amigo, á tu lado estoy. 
Sale Tarfilo, 


TARFILO, 


iQué es esto? 
JAZI
líN, 
Yo que me voy, 
Y éstos teniéndome están. 
GUARDA PRIMERO, 
Señor, Elvira ha salido 
En traje moro, 
TARFILO. 
10h, traidor! 
èPues cómo al Rey tu señor.....? 
JAZI
líN . 
Mientes, que leal he sido; 
Que allá queda doña Elvira, 
TARFILO, 
Guardas, entralda á buscar. 
GUARDA PRUIERO, 
Eso es quererte engañar. 
TARFILO, 
Pues quitémosle la vida, 
JAzmíN, 
Tarfilo, tus años goza, 
DON JUAN, 
j"Matarle, infame linaje! 
Es Jazimín Bencerraje, 
Y yo don Juan de Mendoza, 


Pé<Yuenlos mu\' bien y vansc, \" salgan soJdados, caja y 
ba
dera en orden; D, Luis Girón. D. Luis de Vivero, 
y los Reyes Católicos detrás, con sus bastones. Podrá 
hacer la reina Isabella que hiciere de Reina mora. 


DON FERNANDO. 
Sentí, como era justo, la respuesta 
De un bárbaro, aunque Rey, 
DOÑA ISABEL. 
l\1uy justo ha sido 
Tomar las armas y que sienta el moro, 
No que tomáis venganza del agravio, 
Sino que dais á su maldad castigo. 
DO
 LUIS, 
Conozco, invictos Reyes gencrosos, 
Fernando, de Arag6n corona y gloria, 
Isabel, de Castilla gloria y fama, 
Que mi sobrina doña Elvira tiene 
Gran culpa de su mal, y que del cielo 



So 


OBRAS DE LOPE DE VEGA. 


Le ha venido castigo semejante; 
Pero considerando que ha perdido 
A las manos de un bárbaro su esposo, 
Y que sin ser cautiva está cautiva 
Donde también corre peligro el alma, 
Hazaña será digna de esos pechos 
1\Iolestar al tirano de Granada, 
Hasta que me la vuelva ó la rescate 
Por true co de Daraja 6 por tesoro, 
DON FERNANDO, 
Vivero, cuando fuera doña Elvira 
Una mujer plebeya, el desacato 
De 1\Iahomad bastaba solamente, 
Cuanto más el haberla yo criado. 
Erró como mujer; ya que no tiene 
Amparo de su esposo, toca al mío 
Su libertad y su remedio justo. 
Yo correré la vega de Granada, 
Yo espantaré sus muros, yo haré presas 
En todas sus aldeas y lugares, 
Yo talaré los campos y los trigos, 
Yo cortaré los árboles, y creo 
Que si fuera posible les quitara 
Las aguas, á venir de estotra parte, 
Como á Granada vienen de las sierras, 
jA mr se atreve el bárbaro! 
DON LUIS GIRÓX. 
No dudes 
De que estará, señor, arrepentido 
Cuando yea que vienes en persona 
Con tan famoso ejército á su vega. 
DON FERNANDO. 
Don Luis Girón, con ochocientos hombres, 
Por divertirle, iréis de esotra parte 
Del helado GeniI, porque nosotros 
Lleguemos de improviso hasta sus muros; 
Que me muero por verlos y mostrarles 
Las banderas y cruces que algún día 
Poner espero en sus almenas fuertes. 
DON LUIS GIRÓN, 
EI cielo OS dé, señor, tantas victorias 
Que parezcáis al español Trajano 
Y á 10s god os santísimos que os dieron 
La sangre ilustre por tan largos años. 
DoIi;A ISADEL. 
1\Ioros vienen aquL ISi por ventura 
Arrepentido Mahomad, pretende 
V olverte la cautival 
DON LUIS, 
Va se acercan. 
DON LUS GIRÓN. 
Cuatro parecen, 


DON L1:IS. 
Y es ansí que traen 
Otros dos á las ancas de sus yeguas, 
DON LUIS GIRÓN. 
Un escudero á pie con ellos viene. 
DON L1:IS, 


Ya se apean, 


DOÑA ISADEL, 
Ya \legan, 


DON FERNANDO. 
Buenos taUes. 


Salen Jazimín, D. Juan, Daraja y D,. Elvira, todos de 
moros bien puestos, y Zulema con eUos, 


DON JUAN, 
Tú los puedes hablar, 
JAZIlIIÍN. 
Yo quicro hablaUes. 
Fernando Rey de Castilla, 
Conquistador de Granada, 
A quien han dado los cielos 
Tanta ventura en las armas; 
Ilustrísima Isabela, 
Que con virtu des tan altas 
Escureciste los nombres 
De las griegas y romanas, 
Yo soy un moro Zegrí, 
Nieto del famoso Audalla, 
Conocido de vosotros 
Por la victoria de Baza, 
El día de aquel profeta 
Que el moro y cristiano alaban, 
Me ciñó el rey Mahomad 
Este alfanje en el Alhambra, 
Es costumbre entre nosotros 
Que á quien el Rey ciñe espada 
Alguna hazaña Ie pida 
De la Reina cualquier dama, 
Lucinda, beUa entre muchas, 
Que tiene Fátima Arlasca, 
Hija de un alcaide moro 
Y una cautiva cristiana, 
Me pidió que Ie trajese 
(Y cuerpo á cuerpo en bataUa) 
La cabeza de un Vivero 
De la cruz de Calatrava; 
De este mayordomo vuestro, 
Desea tomar venganza: 
La causa yo no la sé, 
Vivero sabrá la causa, 
Si acaso está en los presentes, 
Con vuestra licencia salga; 
Que aquí en el campo Ie espero 
Con la lanza y con la adarga, 
DON LUIS. 
A V uestras Altezas pido 
Que me dejen responder, 
DON FERNANDO. 
Quien tan bien 10 sabe hacer 
Bien aceptará el partido. 
DON LUIS, 
Moro, que te guarde Dios: 
Aquí me tienes presente, 
Pero un grande inconveniente 
Se me ofrece por los dos, 
Cuando lIevé la embajada 
De mi Rey, me pareci6 
Que te vi en Granada yo, 
Y me ofreciste tu espada; 



EL HIDALGO BE}ojCERRAJE, 


Que eras Bencerraje alIi 
Sospecho que me dijiste: 

Pues si alIá Jazimin fuiste, 
C6mo eres acá Zegri? 
JAZI"IÍN. 
Llégate cerca, Vivero, 
Que te quiero hablar, 
DO
 LUIS. 
iPues c6mo 


DON LUIS. 
Que no te of end a recelo 
Lo que te quiero decir. 
DON FERNANDO. 
lIabla, Vivero, 
DON LUIS, 
Señor: 
A mi sobrina he casado 
Con un caballero homado, 
Digno de estado mayor, 
DON FERNANDO. 
(Cuándo 6 c6mo? 
DON LUIS, 
Prometí 
De alIá al que la librase, 
Para que el premio alcanzase, 
Lo que un Rey te niega á ti, 
Disfraz6se en traje .moro 
Un hidalgo castellano, 
Y con un fuerte africano, 
Que adora en eI Dios que adoro, 
Y vicne á pedir bautismo, 
De una torre la sacó. 
DON FERNANDO, 
Pues di que vcnga, y que yo 
Le daré en premio á mi mismo. 
DON LUIS, 
Hay un grande inconveniente. 
DON FERNANDO, 


Tomas las armas? 


JAZI)IÍN. 
No tomo: 
Darte á tu sobrina quiero, 
DON L VIS, 
ëA mi sobrina? 
JAZIMÍN. 
Detente; 
Que importa en esta ocasi6n 
Alcanzar del Rey perd6n 
Para cierto dclincuente. 
DON Lns, 
(Para quién? 
JAzmÍN, 
Para don Juan. 
DON Lns, 
2Don Juan vive? 
JAZI
IÍN, 
Y está aquf. 
DON L VIS, 
< Viene con vosotros? 
JAZI"IÍN. 
Sí. 
DON TERXANDO. 
Hablando en secreto estãn. 
DOÑA ISABEL. 
(Qué puede el moro querer? 
DOÑA ELVIRA, 
Zulema, les belIa la Reina? 
ZULE?IA. 
No ver sol en cuanto peina 
Tan socelente mojer, 
Y ora Dios que estar más linda 
Que Cicer6n é que Orlando. 
JAZI"IÍN. 
Y la viene acompañando 
J\1i belIa Daraja Arminda. 
DON LUIS. 
Quisiera decirlo al Rey; 
Pero importará primero 
Su perdón. 


i C6mo ? 


DON LUIS. 
Un delito, señor. 
DON FERNANDO. 
Aunque haya sido traidor, 
Dile que el perd6n intente, 
DON LUIS, 
No es más de el haber sacado 
De en casa de un hombre noble 
Una mujer, 
DOÑA ISABEL. 
Pues al doble 
Merece ser perdonado, 
Si Ie dió satisfacci6n, 
DON LUIS. 
Sí, señora, 
DON FERNANDO. 
Di que venga, 
Y que por seguro tenga 
De su delito el perdón, 
DON LUIS. 
Beso los pies de tu alteza, 
A los moros voy á hablar, 
Sale Sancho de Cárdenas, 


JAZI:\IÍN. 
Mira, Vivero, 
Que es tu sangre, 
DON LUIS, 
Es justa ley, 


SANCHO. 
Dcme los pies á besar, 
Gran señor, vuestra grandeza..,.. 
DON FERNANDO, 
(Sois hidalgo de este alarde? 
SANCHO. 
Sancho de Cãrdenas soy, 


Llegue á los pies del Rey, 


l\Ierced te vengo á pedir, 
DON FERNANDO. 
iQué quiaes? Alza del suelo. 


x 


II 


81 



82 


OBRAS DB LOPE DE VBGA, 


Que en Iznatorafe estoy 
Por alcaide. 
DON FERNANDO. 
Dios OS guarde . 
SANCHO, 
Por el hábito, señor, 
Que me distes de Santiago, 
De mis servicios en pago 
Y de mi celo en favor, 
Esos pies beso mil veces, 
DON FERNANDO, 

Hábito OS he dado yo? 
SANCHO. 
Vivero me 10 escribió, 
Y con uno de sus trece. 
DON FERNANDO. 

Quién era? 


SANCHO. 
Don Luis Gir6n, 
Á quien á Daraja di 
Por mandarlo vos ansí. 
DOÑA ISABEL, 
T odo parece invención. 
DON FERNANDO, 
Don Luis, 
vos habéis Ilevado 
Hábito al alcaide? 
DON LUIS GIRÓN, 
IYo! 
Ni á mi Vivero me habló, 
Ni él á Daraja me ha dado, 
SANCHO. 
No es aqueste eI caballero 
A quien yo á Daraja di. 
DON FERNANDO, 
(Que la distes? 
SANCHO, 
Señor, sf; 
Que me 10 escribió Vivero. 
DON FERNANDO, 


Vivero, 


DON LUIS, 
Señor, 
DON FERNANDO. 

Pues vos 
Carta al alcaide escribistes 
Con que á Daraja pedistes? 
DON LUIS. 
(Engañado OS han, por Dios! 

Qué es de la carta? 
SANCHO, 
Esta es, 
DON LUIS. 
No es mi letra, 
DON LUIS GIR6N, 
Ni yo fui 
Quien al alcaide la dí. 
DON JUAN, 
Llegad todos á sus pies, 


IIinquense de rodillas á 106 Reyes D, Juan. Jazimin. 
Daraja, D.- Elvira y Zulema, 


JAzrnLN. 
Danos los pies, gran señor, 
DARAJA, 
Y tú, señora, que guarde 
EI cielo en su compañfa 
De este generoso Marte. 
DON FERNANDO, 
Decidnos todos quién sois. 
JAZ[\f{N, 
Soy Bencerraje (I). 
DARAJA, 
Yo soy Daraja, su esposa, 
DON LUIS, 
Cobrad la cautiva, alcaide, 
SANCHO. 
A los pies del Rey, es libre; 
De mi error debo culparme, 
DON JUAN. 
Pues ya, señor, me perdonas, 
Ya será justo que hable; 
Yo soy don Juan de Mendoza 
SANCHO, 
Éste fué el que aquella tarde 
Se llam6 don Luis Girón, 
DON JUAN, 
Verdad es; que por pagarle 
A Jazimin la amistad 
Vine en diferente traje; 
ÉI me cobr6 á doña Elvira, 
Yo quise á su esposa darle: 
Ya estoy á los pies del Rey. 
DOÑA ISABEL, 
Señor, estas amistades 
Merecen perdón y premio: 
Pues vos sois nuevo Alejandre, 
Valga aqui mi intercesión, 
ZULE
[A, 
IAh, sei'ior Rey! Escochalde 
Un balabra al bon Zoliema, 
Que estar hejo de me madre 
DON FERN ANDO, 

Quién es aqueste morillo? 
ZULE
IA, 
Creado del Bencerraje, 
Yo ser de todo el caboto, 
EI que traer y lIevalde 
De Iznatorafe al Granada, 
De Granada á Iznatorafe, 
DOÑA ISABEL. 

Quieres ser cristiano? 
Zl:LDIA, 
iÉ cómo? 
F bota se tener darme 
É un boquito de bernil, 
DON FERNANDO, 
Recibo contento grande 
De este dichoso suceso. 


(I) Verso incompleto, Probablementc diría: 


\'0, señor, SO)' Bencerraje, 



Bautizaránse esta tarde, 
y seremos los padrinos 
Para que después se casen, 
EI hábito de Santiago 
Confirmo y doy al a\caide, 
Por rescate de Daraja, 
Servicios y buenas partes, 
DON LUIS. 
Vivid, Cat61icos Reyes, 


. 


EL HIDALGO BENCERRAjE, 


83 


DON LUIS CIRÓN, 
Mil años el cielo os guarde, 
DON JUAN, 
Aquf acaba la comedia 
Del Hidalgo Bencerraje, 
Belardo dice que halló 
Esta historia en los anales 
De los Reyes de Granada, 
Ella es cierta: perdonalde, 



. 


.. 


. 



EL HIlQ DE REDUÁN 



EL 


HIJO 


DE REDUÁN 


COMEDIA 


DE 


LOPE DE VEGA CARPIO 


JORNADA PRIMERA 


LOS QUE HABLAN EN ELLA SON 


BAUDELES, Rey de Gra- 
nada, 
REDUÁN, Alcaide, 
ARDANO, criado, 
GOMEL, Principe. 


ALBOYN, 
BENALME, 
ARFILO. 
ALZIRA, ReÙta, 
ZELORA) dama, 


LIZARA, dama. 
JAYER, 
F ATIM,.\N, 
MORos SON TODOS, Y DOS 
PAJES CON HAC HAS. 


BAUDELES, 
Y (ticne buena presencia? 
REDUÁN. 
Es alto, pero bien hecho, 
BAUDELES, 
Ya, después de tanta ausencia, 
Apenas tendrá mi pecho 
Paternal correspondencia; 
Aunque la sangre paterna 
Resucita fresca y tierna 
Cualquiera memoria antigua, 
Luego que el alma averigua 
La vida que la gobierna. 


REDUÁN, 
En viendo tu semejante, 
Verás que el amor te aspira 
Conocimiento bastante, 
Como al que en espejo mira 
Su mismo rostro delante; 
Que de parecerle alU 
Que es tan semejante á sí, 
Le tiene aquel mismo amor. 
BAUDELES, 
No hace efecto menor 
Sola la memoria en mí; 
Mayormente, si me acuerdo 
De aquella por quien hoy pierdo 
El seso, el alma y la vida, 
Que por ser tan bien perdida, 


Sale Baudeles, Rey de Granada, y Reduán, y Ardano, 
paje, 



88 


OÐRAS DE LOPE DE VEGA. 


Cuando más loco, soy cuerdo, 
y éc6mo está la cristiana 
Madre de mi hijo? 
REDUÁN, 
Hermosa, 
GalIarda, fresca y lozana, 
Aunque afligida y 1I0rosa 
De aquesta auscncia inhumana. 
Notifiquéle tu gusto 
Y cómo era ya muy justo 
Que Gomel venga á la corte, 
Por 10 que á su honor importe, 
Aunque reciba disgusto, 
Y quedando sus mejillas, 
Que afrentar suelen las rosas, 
Por el desmayo amarillas, 
Y sus lágrimas hermosas; 
Pero no pude sufrillas; 
<<No te espantes, Reduán, 
De ver que corriendo están, 
(La beIla cristiana dijo) 
Que las lágrimas de un hijo 
En medio del alma están, 
No porque al Rey se Ie Ilevas, 
Que, en fin, es su Rey y padre, 
Cuyas grandezas apruebas, 
1\Ias por temer, como madre, 
De su madrastra las nuevas. 
Dícenme que es tan celosa 
La Reina, y tan deseosa 
De saber del Rey el pecho, 
Que temo que á su despecho 
Le dé muerte rigurosa, 
Y más si sabe que es mio, 
o si por dicha Ie ve 
Tan Ileno de gracia y brio
, 
Yo er!tonces Ie aseguré 
Su temor y desvario, 
Y Ie dije: <<Hermosa Narda, 
l\luy sin razón te acobarda 
La Reina; que á toda ley 
Es Gomel hijo del Rey, 
Y Reduán quien Ie guarda, 
Lo que hasta agora se sabe 
Es que Gomer es mi hijo; 
Ni habrá hombre que se abbe 
Que el Rey Ie dió parte ó dijo 
Deste suceso tan grave. 
Asi, que en nombre de mío 
Ha de vivir en la corte, 
 
BAUDELES. 
éQué, en fin, cs mozo de brio? 
REDUÁN, 
Que ha de haber tiempo que importe 
A tu Real corona, fio, 
Porque es opinión y fama 
Por todo el monte de Alhama, 
Donde está hecho pastor, 
Que no Ie iguala en furor 
Un novillo de Jarama, 
Y que al más bravo que via, 


Con más fuerza que destreza, 
De los cuernos Ie asia, 
Y con la fuerte cabeza, 
Besar el suelo Ie hacia, 
Al oso y al jabalí, 
Sin dardo ni lanza alIi, 
De manera Ie apretaba, 
Que sin vida Ie dejaba, 
Y destos algunos vi, 
Que á sus puertas, por su honor, 
De la sangre á quien reservo, 
Está tinta alrededor, 
Como los cuernos del ciervo 
En casa del cazador, 
BAUDELES, 
Qué, étan bravo es el mozuelo? 
REDUÁN, 
Que será un l\luza recelo, 
BAt:DELES, 
Está con mezcla cristiana, 
Adonde de mejor gana 
Pone sus fuerzas el cielo. 
REDUÁN, 
Lo mejor que tiene es tuyo; 
Y aunque de ser lisonjero 
En cosas tan propias huyo, 
El ser tan gallardo y fiero, 
A ser cristiano atribuyo. 
Porquc para Ser lozano 
Un cristiano hidalgo, es llano 
Que ha de tener algo moro, 
Y aun es al moro un tesoro 
Tener algo de cristiano, 
Gomel, tu hijo, en efedo, 
Aunque está en nombre de mio, 
Es un bastardo perfecto, 
1\Iuy legitimo en el brio, 
Y á ninguna ley sujeto. 
BAUDELES, 
Y él, ésabe acaso, ó sospecha 
Que es mi hijo? 
REDliÁN, 
No 10 sabe, 
Ni ha tenido tal sospecha; 
Que á vencer pecho tan grave 
Aun el moro no aprovecha. 
Su madre, en fin, 10 ha encubierto, 
Porque teme velie muerto, 
Y asi Gomel ha creido 
Que es mi hijo, y se ha tenido 
Fn toda Alhama por cierto, 
BAt:DELES, 
Dime cómo Ie veré 
Sin que sepa que el Rey soy. 
REDUÁN, 
Que Ie traiga Ardano hare, 
Si en esto gusto te doy. 
V é, Ardano. 


ARDANO. 
V olando iré 
Va Ardano por Gomel: 



EL HIjO DE 
EDCÁN, 


REDC \N. 
No quisiera que Ie vicras 
Tan desnudo como andaba 
En el monte entre las fieras, 
BAUDELES, 
Como está Ie imaginaba 
Para que ansí Ie trujeras; 
Que antes 10 tcndré por gusto, 
REDU..\N. 
l\lá<; galán fuera más justo; 
Pero pues gustas de vello, 
Así he mandado traello, 
Pastor, villano y robusto. 
BAUDELES, 
No hay contento sin azar: 
Ya nuestra conversación 
Viene la Reina á estorbar. 


Con mujeres, que aquí están, 
De captivos que he vencido 
ALZIRA, 
Vuelve, bizarro pagano; 
Que me burlaba, 
REDUÁN, 
No cncierra 
Burlas este pecho sano, 
ALZIRA, 
Eres soldado en la guerra, 
Y no en la paz cortesano. 
BAUDI:LES, 
Tiene Reduán razón, 
Porque vos, sin ocasión, 
Afrentáis á Reduán, 
Que es el mejor capitán 
Que tiene nuestra nación. 
(En qué fundastes los celos 
Que aquí de mí presumistes? 
(Qué sospechas, qué recelos, 
Qué papel, qué paje vistes, 
o qué señal en los cielos? 
(A qué balcón me incliné? 
(A qué dama Ie escribí? 

En qué calle paseé? 
Decid, (qué toros corrí 
6 qué cañas intenté? 

Qué cifra trae mi bonete, 
Ó qué pluma en seis ó sietc 
Que no sea vuestro color? 
Luego el Rey no tiene am or 
Ni es Reduán su alcahuctc. 
ALZIRA, 
T odos tenéis una falta: 
Si celosas no vivimos, 
Decís que el amor nos falta, 
Y si acaso os los pedimos, 
EI más cuerdo grita y salta. 
Pues, 
cómo esto ha de ser? 
Enseñadnos á querer, 
Y queriendo no querer, 
Y sintiendo no decir, 
6 diciendo enmudecer, 
ZELORA, 
Deja, señora, estas iras; 
QlIe es color de sus maldades, 
Porque hacen, si los miras, 
De sus mentiras verdades, 
Y nuestra verdad mentiras, 
Qu
dese aquí Reduán 
Solo, bravo y capitán; 
Que alguna quejosa tiene, 
REDUÁN, 
Ese jüez me condene 
Y los que con él están, 
Si en palabra 6 pensamiento 
EI Rey ni yo os of en dim os, 
LlZARA, 
Á quien tiene por tormcnto 
Los celos que Ie pedimos, 
No Ie sobra sentimiento: 


Entra la reina Alzira, Lizara y ZelOl'a, damas. 


ALZIR.\, 
No vengo á mala ocasión; 
iSolos, y en este lugar? 
(Qué hacías, qué tratabas? 
Pero (quién duda que acierto 
Si digo de 10 que hablabas? 
Por mi vida, 
era concierto? 
lDónde ibas, qué ordenabas? 
(Era en carmen esta fiesta, 
6 en orilla de Genii? 
lAun no merezco respuesta? 
(Es, Reduán, muy gcntil 
Aquesa dama? 


REY. 
(Cuál? 
ALZIRA, 
Ésta. 
REDC .\X, 
Que del Rey estés celosa, 
Lo tengo por justa cosa, 
Aunque sin razón 10 estás; 
Que en celos se muestra mdS 
Toda pasión amorosa, 
Mas que tu alma se inquiete 
Y que me hagas, sin ley, 
EI paje de su retrete..... 
lNo yes que Ie vengo al Rey 
Muy grande para alcahuete? 
Reduán, que en armas fieras 
Hasta los pechos Genii, 
Venció cristianas banderas, 
(Quieres que oficio tan \.il 
Ejercite en sus riberas? 
Que á pesar de los villanos 
Que te dan sus pareceres, 
Nunca servían mis manos 
Al Rey de traer mujeres, 
Sino de matar cristianos, 
Éste mi oficio ha sido, 
Y no tan vii y abatido: 
Si tiene am ores , scrán 


XI 


]2 


. 


89 



90 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


Yo, á 10 men os , bien me holgara 
Que el sujeto que yo amara 
Mártir de celos me hiciera, 
BAUDELES, 
Y yo, que me los pidiera 
Cuando en ocasión me hallara. 
ALZIRA, 
Hallados en ocasión, 
No son por aficionar, 
Que antes dañan la afición, 
Entra Ardano. 


ARDANO. 
Tu hijo está aquf: 
ha de entrar? 
REDt.:ÁN. 

No tienes más discreción? 
Ves que la Reina está aquí, 
(Y hablas, majadero, así? 
AI ZIRA, 
Antes Ie deseo ver; 
Red uán, hazle traer. 
REDUÁN. 
No está para verte á ti; 
Porque es, como habrás sabido, 
En una cristiana habido, 
Y ha veinte años que un ama, 
Entre las sierras de Alhama 
Hecho pastor Ie ha tenido. 
ALZIRA. 
De cualquier suerte que esté 
Le quiero ver, 
REDU..\N, 
Si es posible, 
Primero Ie vestiré. 
ALZIRA, 
Lo contrario es imposible; 
Yo Ie he de ver, 
REDUÁN, 
Tráiganle; 
Pero, ipor Dios, que me afrento! 
ZELORA, 
A todas nos das contento; 
Haz que Ie traigan agora, 
Pues la Reina mi señora, 
Gusta delio, 


REDt.:ÁN. 
Es justo intento, 


Entra Gomel con un alquicel de aJarde, y un bonete 
colorado, y unas abarcas de pellcjos. 
ARDANO, 
Gomel, señor, viene aquf. 
GmlEL. 

Qué eSt padre, 10 que me quieres? 
BAUDELES, 
jCuánto me parece á míl 
GOMEL, 

Quién son aquestas mujeres 
Y ese moro que está ahí? 
REDUÁN, 
La Reina y cl Rey que amas ; 


Llega y di cómo te llamas, 
Pide sus manos, y luego, 
Con humildad y sosiego, 
A la Reina y á sus damas, 
Porque as! 10 hacen otros 
De más calidad que vos, 
GO:'oIEL, 

Quién son los otros? 
REDUÁN, 
N osotros, 


GO:'oIEL, 
(Que aquéste es el Rey? jPor Dios, 
Que es hombre como los otros! 
IHola. que me deis las manosl 
BAUDELES. 
De mis brazos cubrir quiero 
Aquesos tuyos villanos; 
Que es sang,e de un caballero 
Corona de los pagan os. 
Deja, pues. que los apriete 
Por 10 mucho que promete 
EI valor que en ellos vive, 
REDUÁN, 
De vos, señor, 10 recibe 
Para que á vos se sujete; 
Y aunque ese traje Ie encoge. 
Agradecido os está, 
Pues tal brazo cl suyo escoge. 
GO:!oIEL, 
Eso ipor Dios! se me da 
Que me apriete ó que me afloje. 
(Tengo de hablar á la Reina? 
REDUÁN, 
Sí. hijo. de buena gana. 
GO:'oU,L. 
Cualquiera juzgo que reina, 
Hecho á ver una villana 
Que ni se pule ni peina, 
ALZIRA, 


Yo soy. 


GmlEL. 
Pues dame esos pies, 
ALZIRA, 
IExtraño rústico esl 
GOMEL, 
Cuanto vos sois melindrosa, 
Aunque os tenéis por hermosa, 
Dadme acá, 


ZELORA, 
No se los des, 
Desto á Reduán arguyo, 
Que tal talle, lengua y rostro, 
No era para ver eI tuyo: 
Enseñárasle por monstruo. 
Pero no por hijo tuyo. 
ALZIRA. 
Basta ser él de quien es, 
No para darle los pies, 
Mas para darle las manos. 
GO'IEL. 
Entre moros y cristianos 



EL HIJO DE REDUÁN, 


No hay hombre como el que ves; 
Porque la tosca melena, 
El abarca y alquicel, 
Muy poco al alma condena; 
.Mas la sangre que está en él, 
De hidalgos deseos llena, 
Es mi padre Reduán, 
Y dellinaje Guzmån; 
Una cristiana mi madre, 
Que en valor vence á mi padre, 
Y él á cuantos aquí estån, 
Lo que es vestido no es alma, 
Ni al alma adorna el vestido; 
Que si á el1a va la palma, 
Un alma soy que ha tenido 
Un cuerpo desnudo en calma, 
Pero dad gracias á Dios; 
Que en parecernos prolijos 
Ya nos pagamos los dos, 
Pues yo no daré á mis hijos 
Tan ruin madre como vos, 
Ni vos me querréis á mi 
Para que marido os sea, 
LIZARA. 
Pon paz, Reduán, aquí. 
ZELORA, 
No he visto cosa más fea 
Desde el punto que te vi. 
GO:\IEL, 
Ya os he dicho 10 que sé. 
REDUÁN. 

Qué sientes? 
BAUDELES. 
Que en él se ve 
Una soberbia invencible. 
ALZIRA, 
No haya más, 


Que vos no me haréis llorar 
Con vuestra hermosura helada, 
Sino reiI' y burIal' 
De veros tan engañada, 

Para qué me trujo, Ardano, 
l\Ii padre entre aquesta gente, 
Valiente como cristiano, 
Y como moro insolente, 
Y necio como villano? 
Ya mi desdicha prevengo: 
Yo no soy para palacio, 
Ni la cólera que tengo 
Me puede dar tanto cspacio 
Como esto que á sufrir vengo, 
IVive Alá, que no consienta 
Ki aun del Rey aquesta afrenta I 
ARDANO, 
Bien pareccs nuevo en corte. 
GO::\IEL, 
No hay corte que me reporte 
A que estas burlas no sienta; 
Soy nacido entre villanos, 
Y estos cuentos cortesanos 
Me saben mucho å desprecios. 
ARDANO. 
No es la corte para necios, 
GC:lIEL, 
Pues 
para qué será buena? 
èPara mujeres cobardes, 
De que está poblada y llena? 
ARDANO, 
Bien es que de hablar te guardes; 
Que es culpa de mucha pena. 
Si á la corte habitar \'ienes, 
Aspero lenguaje tienes; 
Que has de sufrir muchas faltas, 
Porque si á deciHas saltas, 
Bien es que tu vida ordenes. 
GO:\IEL. 
Ahí están cuatro ovejas; 
Éstas no pueden faltarme, 
Y una cama de pellejas; 
No hay para qué aconsejarme, 
Que al mismo viento aconsejas. 


GO:\IEL, 

 Será posib1e 
Mandándolo vuestro pie? 
ALZlRA, 
l\1irad, señor, qué mandáis; 
Que me voy hacia el jardin, 
BAUDELES. 
Que de un esc1avo os sirváis, 
ALZlRA, 
Quedaos, mi bien: 
á qué fin 
Agora me acompañáis? 
BAUDELES. 
POl' vida vuestra, que he de ir, 
REDUÁN, 
Gomel, aguárdate un poco; 
Que ya yo vuelvo á salir, 
ZELORA. 
Dale un vestido á ese loco 
Porque nos haga reir, 


Entran Fatimán, Alboyn y Jafcr, moros, 


FATI:\IÁN, 
Ardano nos dirá dél. 
ALBOYN, 
Pues 
donde quedaba Ardano? 
JAFER, 
En el patio del verjel. 
ARDANO, 
Aqui has de ser cortesano; 
Que éstos buscan á Gomel. 
FATI:\IÁN. 
Si es hijo de Reduán, 
El será muy gentilhombre, 
Muy discreto y muy ga!án, 


Vanse todos, y quedan Go:ncl y Ardano=solos. 


GOMEL, 
Anda, cuerda d
stemplada; 


9 1 



9 2 


OBR\S DE LOPE DE VEGA, 


CO:.\IEL, 
YO: (de qué os admirái,,? 
JAFER. 
De tu talle y de tu rama, 
FATI:.\IÁN, 

Tú eres hijo de aquel bravo, 
De moros corona y honra? 
CO:.\IEL. 
De honrar mi padre me alabo, 
Aunque él á sus hijos honra, 
ALBOYN. 
Antes pareces su esclavo, 
JAFI:R, 
Dinos la verdad, Ardano, 
ARD^Jo:O, 
jPor Alá, Jafer, que es éll 
ALBOYN, 
(Que este grosero villano 
L1aman el fuerte Gomel, 
Medio morisco y cristiano? 
FATi'IÁN, 
(Éste es aquel que en Alhama 
Tuvo tan .soberbia fama? 
JAFER. 

 Aquéste el Alcaide dijo 
Que era su retrato é hijo? 
lPor Dios, que su nombre infama! 


ALDOYN, 
(Habla aquesta piedra aeaso? 
FATI:.\I.-\N, 
Para deciros que es neeio, 
No será de lengua eseaso. 
GO:.\U:L, 
jOh padre! (Que tal despreeio 
Por tu causa sufro y paso? 
ALDOYN, 
Har! muy buen cortesano, 
F ATI"ÁN, 
Di que Ie enseñen. Ardano, 
Luego á bailar una zambra, 
Para que baile en la Alhambra 
Con las moras de la mano, 
JAFER. 
Pues, á fe que no promete 
Ser mal galán y jinete, 
Si en lugar del acicate 
Con las abarcas Ie bate 
Cuando c1 caballo slljete. 
ALDOYN, 
IQlIé requiebros que did 
Si acaso sale al terrerol 
FATI:.\I..\N, 
Zc10ra me ha dicho ya 
Que Ie dijo este grosero 
<<Qué fea y qué Ilecia estå.>> 
JAFER, 
(Cómo eso la diríÛ 
ALDOYN, 
Será requiebro en su ticrra. 
FATI:.\I.-\N, 
Alboyn, por la fe mia, 
Que si el padre no Ie encierra, 
Que haga una gran villania; 
Que éste es mås monstruo que hombre. 
ALDOYN, 
Con razón Ie da tal nombre. 
JAFER. 
Ya de cc10s me abrasaba, 
Porque yo Ie imaginaba 
I\Iuy discreto y gentilhombre; 
Yo conozco alguna dama 
Que ha dado celos con él, 
A 10 menos con su fama. 
ALBOYN, 
(Que te parece, Gomel? 
GO;\IEL, 
Ardano, á mi padre llama; 
Que me deshago en coraje. 
ARDANO, 

Quieres que á la huerta bajc? 


Ar..D:\
O, 
Éste es un moro de nombre, 
GO:.\IEL, 
Y (es cl suyo? 
ARDAKO, 
Fatimån. 
ALBOYN, 
Jafer, Ardano estå aquí. 
J AFER. 


Ardano..,.. 


ARDAXO, 
(Buscáisme á mí? 
JAFI:R. 
Danos cuenta de un mancebo 
Galán. en la corte nuevo, 
ARDANO. 
Éstos procuran por ti: 
cQué mancebo? 
FATI:.\I.\N, 
Un hijo hermoso 
De Reduán el valiente; 
Que ya estoy dél envidioso, 
Según Ie pinta la gente, 
Galán, discreto y curioso, 
ARDA
O, 
(Es Gomel? 
ALBOYN, 
Así se llama, 
Que agora vino de Alhama. 
ARDAKO. 
Pues éste es el que buscáis, 
FATIl\IÁN, 


(Quién? 


Vase Ardano. 


CO:.\IEL, 
V é, por Dios, que aquí te aguardo, 
(Qué hago, qué me aeobardo? 
(Cómo sufro tanto 11ltraje? 
jQue éstos se burlen de mn 



EL II1JO DE REDLÅ
, 


Asórnanse LizarJ. Y Zc10ra .í la ventana, 


El gallardo capellar 
Y aqueIla toca del brazo, 
ZELORA. 

Qué dama Ie ha de negar 
En esta hora su regazo? 
ALBOYN, 
Fuera nove dad de fama 
Querer poner un mastín 
En las faldas de una dama, 
LIZARA. 
Hazme un placer, Aiboyn, 
ALBOYN. 
Servicio en corte se llama, 
LlZ.\RA, 
Que pues hoy qucda Granada 
Tan perfecta y tan honrada 
Con un cortesano igual, 
Le toques un almaizal 
Y Ie ciñas una espada, 
Porque veamos si el traje 
En tan mal cuerpo alma pone, 
ALBOYN, 
Pues si él así se compone, 

Quién duda que no aventajc 
Al más galán que se entone? 
Hagamos fiesta con él, 
Caballeros, 


LIZARA, 
Aun agora se está aquí, 
Zelora, aqud tu galán, 
ALIJOY
, 
Con él está Fatimán, 
Y tu Alboyn está aIlL 
LIZARA, 
Estaránse entreteniendo, 
Y dese loco riendo 
Que Reduán ha traído, 
1:"A TI:\I..\N, 
è:-.1o ves que está suspendido? 
JAYER, 
El aire se está bebiendo: 
Tcnej paso; que el baIcón 
Os puede dar luz al suelo; 
Ya merece galardón 
Por los soles, que al del cielo 
Hicieran comparación. 
YATI:lIÁN. 
Engañado te has, Ipor Diosl 
Que si en cada sol hay dos, 
Cuatro soles veo aIlL 
JAYER, 
Los dos me matan á mí, 
Y 105 cuatro á mí y á vos: 
No os espantéis que dijese 
Que solos dos allí había; 
Que era justo que temiese, 
Cuando cuatro soles viese, 
Abrasar el alma mia, 
Y como la luz que vco 
La creo por sola fe, 
Si solos dos soles veo, 
Menos penará cI de
co 
Que en su luz ardiendo csté. 
ZI:LORA, 
IAh, gaIlardo Fatimán! 
FATDI.\N. 
jOh, rayos de gran belleza 
Que en mi alma ardiendo están! 
ZELORA, 
Qué, ènotáis la gentileza 
Del hijo de Reduán? 

Sacáis, por ventura, muestras 
De las galas de su traje 
Para mejorar las vuestras? 
YATDI..\N. 
Tales son, que aqllcstas muestras 
Me hacen que Ic aventaje, 
Eso estábamos mirando, 
I.tZARA. 
Pues idlas bien contemplando 
Del bonete al borccguí. 
Cm,tEL, 
iQue éstos se burlen de mn 
j Vive Alá, que estoy bramanrlo! 
LIZARA, 
Notad del bonete ellazo, 


FATmÁN. 
Es muy justo 
Darle un vestido á Gomel, 
Porque á todos nos dé gusto 
Haciendo donaire dél. 
Que 10 que mandan las damas, 
Que son de amor vivas llamas, 
Muy bien cumplillo me está. 
JAFER. 
Cortesano es, Ipor Alál 
èQué sirve andar por las rarnas? 
Ea, ponte aquesta toea, 
GO:lIEL, 
No, no; primero la espada, 
JAYER, 
èLa espada? A risa provoca. 
ALBOYN, 
Estará bien empleada, 
FATnL\N. 
Mejor un freno en la boca, 
JAYER. 
Ciñe presto, mentecato, 
Mete Cornel rnano. 


CO:\IEL, 
jOh moros de bajo trato! 
INo soy hombre, por Mahoma, 
Cuando los tres no me coma, 
Y luego á los treinta matol 
ALBOYN, 
i Vive Dios, que va de veras! 
Apartad, que no es razó:J....., 
GO:lIEL, 
Esperad, que bur\as son, 


93 



94 


OBRAS DE LOPE DE VEGA. 


FATI"Á
. 
Huye, ]afer, 
qué esperas? 
JAFI:R, 
Éste, 
es hombre, ó es león? 


l\fételos á cuchiIIadas, 


GOMEL. 
Hombre soy hecho entre fieras. 
ZELORA, 
(Por Alá, Lizara hermosa, 
Que no creyera tal cosal 
Por ese patio los lleva, 
LIZARA, 
De quién es ha hecho prueba. 
ZELORA, 
jExtraña fuerza! 
LIZARA, 
IEspantosal 
ZELORA. 
Agradado me ha el villano: 
IQué gallardo puso manol 
jQué á tiempo, con qué ùestreza! 
L1ZARA. 
Es buena naturaleza, 
Y tiene un Girón cristiano, 
ZELORA. 
Cuanto mal me parecía, 
Le he cobrado voluntad. 
LIZARA, 
Mucho ha ganado la mía, 
ZELORA, 
Yo pienso hacerle amistad, 
LIZARA, 
Yo también desde este día, 
ZELORA. 
Pues por si acaso adelantc 
Me agradare en 10 demás 
Y merece ser mi amante, 
Desde hoy avisada estás. 
L1ZARA, 
Y tú desde aqueste instante; 
Que podria ser que hallase 
En él sujeto que amase; 
Y as(, prevenirte quiero, 
ZELORA. 
Yo te 10 dije primero 
Que nadie 10 imaginase. 
LIZARA. 
Si; mas <no te respondi 
Que, por no ser de mi gusto, 
Te Ie daba todo á ti? 
Y dártelo no era justo, 
Que Ie quiero para mí. 
ZELORA, 
Pues c6mo, 
quiéresle bien? 
LIZARA 
No Ie quiero, mas podría; 
Que ya sus prendas se ven 
En el valor este dia, 
Y las de mi amor también, 


ZELORA, 

Osárasme tú decir 
Que Ie amabas, á no oir 
De m( que amor Ie tenia? 
LlZA RA, 
Zelora, por la fe mia, 
Que he de amalle hasta morir; 
Porque Alboyn ya ha salido, 
Con la bajeza presente, 
Del alma en que Ie he tenido; 
Que el moro que no es valiente, 
No merece ser querido, . 
Tú querrás á Fatimán, 
Que es muy valiente y galán, 
ZELORA, 
A puros espaldarazos 
Me 10 ha echado de los brazos, 
Y libres sin él están. 
Si somos competidoras, 
No nos llamcmos amigas 
Si al moro que adoro adoras, 
LIZARA, 
Ya, Zelora, te fatigas, 
Y 10 que yo siento, 1I0ras, 
Entran Ardano y Gomel. 
ARDANO, 

Eso hab(as de hacer? 
GOMEL, 
Eso hice: 
Si no te ha dado gusto, poco importa; 
Quiero que sepas satisfice el mio, 
10h perros viles, hidalguillos pobres, 
Caballeros de ayer, plumitas, band as, 
Cortesanos de burlas y mentiras, 
Fanfarrones delante de las damasl 
IVive Mahomal..... 


ARDANO, 
jPaso, que te temo! 
Gor,IEL, 
Pues cuando as! me veas, aunque amigo, 
Quítateme delante, Ardano, y vcte; 
Que en este punto mataré á mi padre, 
ARDANO. 
Ya yo me doy por muerto. 
GOMEL, 


Est.ítc quedo. 

No viste por el suelo á los cobanles? 
ARDANO. 
A todos tres, Gomel, los vi en el suelo, 
Pidiendo á tu rigor misericordia, 
GO:\IEL, 
No los maté porque los vi rendidos, 
Llorando todos tres como mujeres; 
Pero quité una banda á cada uno, 
Que son las tres que atadas tengo al brazo: 
La azul á Fatimán, á Alboyn la verde, 
La amarilla á ]afer, aquel morillo 
Que blasonaba mucho é hizo poco, 
ARDANO. 
Has hecho como noble y caballero: 



EL HlJO DE REDUÁN. 


La victoria con sangre no es victoria, 
Y del contrario los despojos bastan. 
ZELORA, 
IAh, mi señor Gomel! 
LJZARA, 
IAh, caballerol 
ARDANO, 
Alza los ojos al balcón, y mira 
Que te lIaman las damas, cuando menos. 
GO
IEL, 
Por el señor y caballero, Ardano, 
Desconod mi sér, que entre sus labios 
No ha un hora que era de villano y monstruo, 
ZELORA, 
èQueréisme dar alguna desas bandas? 
LlZARA. 
Pues tres tenéis, dad una á cada una, 
Y quedaráseos otra por memoria 
De aquesta hazaña de tan fuerte pecho, 
GO
IEL, 
No es hazaña veneer tres medios hombrcs 
El que desquijarar leones suele, 
l\Iatar los colmilludos jabalíes 
Y por los cuernos los armados toros. 
De buena gana os diera las tres bandas; 
Pero por ser las tres la primer cosa 
Que con la espada adquiero, perdonadme; 
Que aquestas tres, azul, verde, amarilla. 
Ocuparán un cuadro de mis armas 
Junto á las medias lunas de mi padre, 
ZELORA. 
Yo sé que si las dos allá bajamos 
Que no las negaréis, 
GO
IEL, 
Si os veO tan cerca, 
No es posible que aquéstas os negase, 
Porque aun el alma no estará segura, 
LlZARA, 
èQué dices de su raro entendimiento? 
ZELORA, 
Baja, que voy perdida. 
LlZARA. 
Y yo rendida, 
ZELORA. 
IGomel es mi señorl 
LIZARA. 
IGomel mi vida! 
Bájanse las moras. 


GO:\IEL. 
èC6mo quieres esto. Ardano? 
èQué juzgas del morisquillo? 
ARDANO, 
Una sicrra y un cuchillo 
Poned al tiempo en la mano. 
Por la prudencia la una, 
Figurada en tiempo estaba, 
Y la otra declaraba 
Tu discreci6n y fortuna. 
Y aunque les pareces loco, 
Insano y de pocos años, 


El tiempo y tus desengaños 
Se 10 dirán poco á poco, 
GO'IEL. 
Presto verás á Gomel 
Con un glorioso trefeo. 
ARDAXO, 
tPor Dios, que Ie lisonjeo 
De miedo que tengo dél! 
GO:\IEL. 
El crédito del AIcaide 
Sospecho que me bastara, 
Y si el ser vivo dañara, 
El de mi abuelo Albenzayde. 
Pero son tan maliciosos 
Estos moros de Granada, 
Que hasta ver blanca la espada 
Quieren estar recelosos. 
Pues blanca la vieron ya, 
Y si no la ven sangrienta, 
Harto 10 está de la afrenta 
Que pasaron poco ha. 
Ni mi padre ni mi abuelo 
Quiero ya que me acrediten, 
Sino aquéstos, que compiten 
Con los Hércules del cielo. 
Que mucho mejor que Atlante 
Su máquina sostendré, 
ARDANO, 
Las damas vienen. 
GO:\IEL. 
A fe, 
Tierno estoy como un diamante. 
Entran Zelora y Lizara, moras. 


ZELORA. 
No te cause admiración 
El vernos desta m.mera, 
GO:\IEL. 
l\Iucho mayor me la diera 
El veros en el baIcón, 
Que en tan alto, había pensado 
Que érades cosa del cielo; 
Pero viéndoos en el suelo, 
Ya me habéis desengañado. 
LIZARA, 
Como el oro entre la mina 
Y el diamante por labrar; 
Como el coral en el mar 
Y en concha la perla fina; 
Así como el tosco traje 
Desta montaña ó desierto, 
Tienes, Gomel, encubierto 
El valor de tu linaie. 
Ya te habemos 
onocido 
No más dc por 10 que has hecho; 
Que del oro de tu pecho 
Artífices hemos sido, 
Y de tal suerte creímos 
Lo que reluce y parece, 
Que ya por quién te merece 
En competencia venimo
, 


95 



9 6 


OBRAS DE LOPE DE \EGA. 


ZELORA, 
Escoge, fuerte Gomel, 
De las dos la que te agrada, 
Que ésa de hoy más es Hamada 
Dichosa, firme y tiel. 
Esa labrará la toca 
Que á tu bonete revuelvas 
Cuando de la guerra vuel\'as 
A Granada, en verte loca, 
Ésa la manga curiosa 
Que saques para las cañas, 
Cansado de las hazalÌas 
De la guerra peligrosa, 
Ésa la banda polida 
Y cl almaizal con que dances, 
Cuando de la mano lances 
La lanza, en sangre teñida. 
Daráte el mote ingenioso 
Para el campo de la adarga 
Breve cifra, apenas larga, 
Para el penacho vistoso, 
Saldrá luego al mirador 
Cuando tu caballo pase, 
Y cuando otros, entraráse, 
Preciándose de tu amor. 
Por eso escoge, Gomel, 
La prenda que más te agrade, 
GOMEL. 
Cada cual me persüade 
Que á ninguna sea cruel; 
Que tales os hizo Dios, 
Que siéndoos agradecidas, 
Hago dos almas y vidas 
Pal a ofrecer á las dos. 
Ni sé cuál he de querer, 
Ni sé cuál he de dejar, 
Y siendo forzoso amar, 
.A las dos había de ser: 
Escojo, en fin, á las dos, 
Entre otras muchas que vi. 
ZELORA. 
è .-\ entrambas? 
GO,"IEL, 
Digo que sí. 
Por no ofenderos á vos, 
ZELORA, 
Luego (yo había de ser 
La que habías de dejar, 
A no ser forzoso amar 
Por forzoso agradecer? 
GO'IEL 
No digo tal, es engalÌo, 
ZELORA. 
Mira que arnor nunca ha sido 
Arnor siendo aborrecido, 
Que á eso Ilarnan desengaño: 
Una sola has de querer, 
GO,"IEL. 
Esa es ley de su rigor; 
Fero soy nuevo en amor, 
Y no sé cuál ha de ser. 


A nadie quiero agraviar; 
De las dos solo soy suyo. 
ZELORA. 
l\Iás vale un agravio tuyo 
Que el favor de otro lugar: 
Escoge la que te agrada; 
Que aunque soy de otro querida, 
Si no soy favorecida 
l\Ie preciaré de agraviada, 
GO,"IEL. 
Si aquesto ha de ser forzoso, 
Algún corte se ha de dar, 
Porque yo no he de agraviar 
Lo que es igualmente hermoso; 
Y el corte, señoras, sea 
Que escribiré en seis renglones 
De mi amor las condiciones, 
Porque cada cuallas vea, 
Y la que, siendo leídas, 
Con ellas quiera querermc, 
Desde aquí quiero ofrecerrne, 
Y en sacrificio mil vidas, 
Seré suyo hasta la muel te 
Sin género de mudanza, 
LlZARA, 
Pues ya tengo confianza 
Que has de quererme y quererte, 
ZELORA, 
Pues yo, de desconfiada 
l\lereceré ser querida, 
Porque siempre es preferida 
La hurnildad enamorada, 
Gm.IEL. 
Digo, señoras, que aquella 
Que, vistas las condiciones 
De mis nuevas aficioncs, 
Se persuadiere á tenel1a, 
Será desta vida dueño, 
Y de 10 poco que val go, 
Y la fe de moro hidalgo 
Por esta verdad empeño, 
ZELORA, 
Por más ásperas que sean, 
Las abraza, en fin, mi arnor. 
LlZARA, 
Gloria se l1ama el rigor 
De los que arnan y desean 
GO,"IEL. 
Del todo anochece ya, 
Y la blanca luna asoma: 
Id, señoras, con l\lahoma, 
ZELORA, 
Y quede contigo Alá, 


:Vanse las moras, y queden Gomel y Ardano, 


ARDA
O. 
èQué condiciones son 6tas 
Que les piensas escribir? 
GO,"IEL, 
Fáciles son de cumplir 



EL HlJO DE REDUÂN, 


A voluntades dispuestas, 
Esta noche las verás, 
Porque mañana las lleves. 
ARDANO. 
Si á desprecial1as te atreves, 
Hecho de hielos estás. 


Entran el Rey, Reduán y criados, 


REDUÁN, 
Cansado estarás, sin duda, 
De aguardarme todo hoy. 
GO:\IEL, 
Cansado de verme estoy 
Como persona desnuda; 
Que de aguardar no me canso. 
REDUÁN 
Besa las manos al Rey. 
GOl\IEL, 
Eso es justo y justa ley, 
BAUDELES, 
Tus brazos son mi descanso, 
èQuién te ha dado aquesa espada? 
G01l,[EL. 
Ardano me la ha traído; 
Que en la casa que ha vivido 
Ha estado siempre colgada, 
REDUÁN, 
Bien te la puedes quitar, 
Que ese estilo es muy villano; 
Que el Rey, de su misma mano, 
La suya te quiere dar, 
GO
IEL. 
Más villana es esta espada 
De 10 que has imaginado, 
Aunque en estar á mi lado 
Ya puede llamarse honrada, 
Mas pues la del Rey me honra, 
T oma, Ardano, y llevarásla. 
ARDANO, 



Guardaréla? 


GO
EL. 
Guardarãsla; 
Que importa mucho á mi honra, 
BAUDELES, 
Traéme aquf una marlota 
Y un bizarro capellar. 
REDUÁN, 
Comiénzate á desnudar 
Esa abarca pobre y rota, 
BA UDELES, 
Trae borceguí también, 
Gor,[EL, 
Yo Ie traigo bueno y recio 
De Córdoba, que me precio 
De calzarme justo y bien; 
Que bien supe alguna vez, 
Aunque no en juego y combate, 
Sacar dorado acicate 
Y guarnecido jaez, 
REDUÁN. 
Es buen hombre de á caballo, 


XI 


97 


GO:\IEL, 
Esta es abarca de monte, 
BAUDELES, 
Ponte aquesta ropa, ponte. 
GOMEL, 
Aun no acabáis de quitalle. 
BAUDELES, 
Este rico cape liar 
Te puedes poner también, 
GO:\[EL, 
Ya parezco hombre de bien. 
REDUÁN, 
EI traje sabes honrar, 
BA UDELES. 
Cfñete agora mi espada; 
Que hijo de padre tal, 
La misma espada Real 
Quiero que se lIame honrada. 


Desenvaina en ciñéndosela, y dice con ella 
en la mano. 


Yo juro por el padre que me hizo, 
Famoso entre cristianos y paganos 
Cuya opinión al mundo satisfizo 
Con los nombrados hechos de sus manos; 
Y por la misma mano que deshizo 
Mi dura enemistad con los cristianos, 
Y por 10 de Guzmán que tengo della, 
De no la hacer cobarde ni perdella, 
Y por la flor de nácar que está encima 
De tu corona, é imperial granada, 
Y por los hechos á quien diste cima, 
Ciñendo acaso aquesta misma espada, 
Y por los bellos ojos de mi Alcima, 
Bella entre sierras, como nieve helada, 
Y por 10 que deseo estar con ella, 
De no la hacer cobarde ni perdella. 
BAUDELES. 
Así 10 entiendo yo, y así 10 creo, 
Que en ser hijo de tan i1ustre padre, 
Has de ser un azote de cristianos, 
Y un Cid de moros, campeador famoso. 
iHola, pajes, l1amá quien Ie acompañel 
Vayan hachas con él hasta su casa, 
Que Reduán se ha de quedar conmigo. 
GOMEL, 
Beso, señor, tus pies, 
BAUDELES, 
Ten por muy ciel1:o 
Que siempre te he de dar aquestos brazos, 
REDUÃN. 
Aquí están ya las hachas, 
GOMEL, 
Pues camina, 
BAUDELES, 
Vamos, Alcaide, å mi retrete, 
REDUÁN. 


Vamos. 


Quédanse alii cuatro moros del Rey, Trijardo, 
Arfilo, Jafer y Benalme, 
13 



98 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


TRIJARDO, 
lA quién no admira, caballeros fuertes, 
Ejemplo y fior de granadinos moros, 
Esto que el Rey con un bastardo ha hecho? 
lPuede sufrirse que Ie dé su espada 
A un villano que ayer mandaba un roble, 
Y que sus brazos ponga sobre un hombre 
Hecho á llevar los haces de la leña 
Que del monte de Alhama desgajaba? 
lParéceos justo de sufrir aquesto? 
ARFILO. 
Mudanzas son, al fin, de la fortuna, 
Levanta humildes, y ensalzados baja; 
Privanzas son de Reduán el bravo. 
TRIJARDO, 
No se murmure, Arfilo, del Alcaide; 
Que los ojos del Rey son los privados, 
Y se los quebrará á quien los of end a; 
Hablad del hijo, indigno desta homa 
En que agora Ie ha puesto la fortuna. 
JAFER, 
Decid, señores, 10 que más importa; 
Paréceme que á Benalme preguntes 
Lo que se deba hacer en este caso, 
BENALME, 
S610 me holgara, que pues es de noche, 
Y tan obscura como veis la hace, 
Probáramos la burl a solamente 
Al bravo que del Rey ciñó la espada, 
No más de para ver c6mo la rige. 
TRIJARDO, 
Esta calle que sale del Alhambra 
Ha de seguir por fuerza, y Ipor mi vida! 
Que Ie hemos de probar, si gustáis dello; 
Y paso, que estas son las mismas hachas, 


En los pajes del Rey 10 he conocido, 
ARFILO, 
Reb6cese, señores, todo el mundo: 
Paso, que llega, 


GOllrEL, 
lNo queréis volveros? 
V olveos Ipor mi vida! que no importa; 
Que ya yo sé las calles de Granada, 
PAJES, 
No podemos dejar de acompañarte, 
Que ast el Alcaide nos 10 manda, 
TODOS, 


IMueranl 


PAJES, 
lAy, santo Alál iJusticia, que nos matanl 


Echan las hachas, 


GO:\IEL, 
V olved, necios; que yo soy quien los mato, 
BENAL:\IE, 
Paso, fuerte Gomel, nosotros somos; 
Paso, paso, detente; lno conoces? 
Somos Arfilo, Jafer y Benalme, 
GO'IEL, 


Y yo Gomel. 


JAFER. 
lNo nos conoces? 
GO:\IEL, 
No conozco á ninguno, 
ARFILO, 
jPor Mahoma, 
Que tiene talle de acabar el mundol 
GO:\lEL. 
No ha de quedar nin
uno, ipor Mahomal 



]ORNADA SECUNDA 


PERSONAS 


LIZARA, ) 
f 
.Jf.Joras, 
ZELORA. I 
ARDANO, paje. 
GO:\IEL, Principe, 


REDUÁN, Alcaide, 
BAUDELES, Rey, 
ALZIRA, Reina. 
JAFER, 


Salen Zelora y Lizara, 


ZELORA, 
iQué gallardo ha paseado, 
Lizara, el fuerte Gomell 
LIZARA. 
Mil ojos se van tras él; 
Y á fe, que no se han quedado 
Los que tú pusiste en él; 
Que mostrabas tanto gusto 
De verle vestido al justo 
Sobre el bizarro alazán, 
Que has dado más de á un galán 
Celos, temor y disgusto, 
ZELORA. 
Los tuyos se quedarian; 
Que iPor Alá! que espantaban 
Los moros que te mira ban, 
Lo que sus lenguas decían 
Mientras la calle pasaban, 
Y pues no está averiguado 
De cuál está aficionado, 
Y á cuál de las dos se inclina, 
Tu confianza imagina 
Mientras pienso mi cuidado; 
Que en balde confiada estás 
De que Gomel tuyo es, 
LlZARA, 
Es tan gran de el interés, 
Que ahora 10 siento más 
Que 10 he de sentir después. 
Porque de suerte ha salido 
Este moro' aborrecido, 


BENALME. 
ARFILO, moro. 
UN PAJE DEL REY, 


Galán, y de fuerte espada, 
Que ya es la flor de Granada, 
Como su padre 10 ha sido, 
Finalmente, mi deseo 
Tan esclavo es de su talle, 
Que bien puede no agradalle 
Lo que á mi desdicha creo, 
Pero no dejar de amalle. 
ZELORA, 
Desa opinión es la mia, 
Y asi, espero aqueste dia 
La tormenta y la bonanza; 
Que aunque pierda la esperanza. 
No he de perder la porfia. 
No sé si de su valor 
Ó de aquesta competencia 
Ha nacido la violencia 
Deste mi abrasado amor, 
Que venció á mi resistencia; 
Pero sé que ya es en vano 
Con ningún remedio humano 
Quererme honrar esta vez. 
LIZARA. 
Ya viene nuestro jüez, 
ZELORA. 



Quién dices? 


LIZARA, 
Su paje Ardano. 


Entra Ardano. 


ZELOR", 
Seas bien venido, 



100 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


ARDANO, 
Creo 
Que no soy mal esperado, 
Lo uno, porque he tardado, 
Lo otro, porque el deseo 
Da pena y pone cuidado, 
Gomel mi señor envía 
Este papel. 


Porque á un tiempo el sol y yo 
Nos hemos de ir á acostar, 
Si otro alguno anda por ella, 
Ni tengo de acuchiIlaIle, 
Ni pienso entrar en la calle 
Mientras anduviere en ella. 
Yo no tengo de reñir 
Por mi dama ajenos duclos, 
Porque no me ha de dar celos 
Ni me los ha de pedir. 
Que he de hablar y gozar 
De todas cuantas quisiere, 
Y cuando en esto me viere, 
Ha de sufrir y callar. 
De nadie me diga bien, 
Porque no 10 he de sufrir, 
Y téngole de decir 
Bien de cuanto quiera bien, 
Cuando, en efecto, concluya 
EI bien que entre amantes pasa, 
Ha de venir á mi casa, 
Que yo no he de ir á la suya, 
Tengo de decir á todos 
Que mi alma la aborrece, 
Y ella, que no me merece 
Y me ad ora de mil modos. 
Siempre me ha de andar rogando, 
Y enfadado yo con ella, 
Y cuando me ría della, 
Desmayárseme llorando. 
Ha de tener gran cuidado 
De hacerme camisas buenas, 
Darme bandas y cadenas 
Y algún dinero prestado. 
Pedirme más de favor 
Es pecho de am or hidalgo, 
Porque en pidiéndome algo 
Es acabado el amor, 
En fin, que no siendo dar, 
Ni hablar, ni bien querer, 
Lo demás he de hacer; 
Que hasta a1lí puedo lIegar, Þ 
LIZARA, 
No leas más. 
ZELORA, 
Antes pudiera, 
Lizara, haberlo dejado, 
LIZARA. 
Yo te doy á Gomel dado. 
ZELORA, 
Cuando yo á Gomel quisiera. 
LIZARA. 
Bien se pueden estampar 
Aquestas Constituciones, 
ZELORA. 
Si él da en Granada lecciones, 
Mallo habemos de pagar, 
LIZARA. 
Bien parece que es villano. 
ZELORA. 
Si él enseña aquesta ciencia, 


ZEJ.ORA. 
S610 un día 
Que este deseo tenía, 
Mil años me han parecido, 
LIZARA, 
Tú hablas de parte mía, 
Porque tengo el coraz6n 
De desdén y de temores 
Con más penas y dolores, 
Que si fuera mi afici6n 
De dos mil años de amores, 
En resoluci6n, me abraso 
Por Gomel. 


ZELORA, 
Y yo por él 
Mil muertes, Ardano, paso. 
LI7ARA, 
Yo he de morir por Gomel. 
ZEJ.ORA, 


Yo vivir, 


ARDANO, 
IExtraño casal 
LIZARA. 
Que me aborrezca 6 me quiera, 
Nadie me puede quitar 
Que en mi alma pueda estar. 
ZELORA, 
Pues yo, que viva 6 que muera, 
No Ie he de dejar de amar. 
Lee ese bilIete, Ardano; 
Que ya glorioso y ufano 
Siento el corazón, 
LIZARA. 
Amor, 
Templa eonmigo el rigor 
De tu poder inhumano. 


Lee Ardano el pape!. 


cConstituciones de amor 
Compuestas al albedrío 
De cierto amante muy frío 
Que nunea tuvo calor: 
La que á mí me ha de querer, 
Primeramente no pida 
Que la tenga fe en mi vida, 
Porque no la he de tener, 
Item, no la he de eseribir 
Sino cuando yo quisiere, 
Ni tengo de ir donde fuere 
Si acaso no acierto á ir, 
Si me mandare rondar 
De noche, digo que no, 



. 


EL HIJO DE REDUÅ
. 


101 


Vanse. 


Aquesto, sino locllra; 
Que no es bien que un hombre se arme 
Sino en forzosa ocasi6n. 
GO:\[EL. 
Yo sé que tuve razón, 
Fuese ó no fuese probarme, 
IGentil cosa que si hoy ciño 
Por mano del Rey la espada, 
Venga una cuadrilla armada 
A probarme como niñol 
Sintiéranme cobardía 
Esta vez, que es la primera; 
Que á fe, que no me la diera 
T u sangre ni valentia. 
Que en la primera cuesti6n 
Está el ser cobarde un hombre, 
Ú saliendo con buen nombre 
Quedar con buena opini6n, 
REDUÁN. 
Gomcl, yo 10 creo así, 
Y eso mismo te aconsejo; 
Que soy mozo cuando viejo, 
Porque mozo y viejo fui. 
Pero ya que aquella gente 
Se descubrió ser amiga, 
(Qué es la raz6n que te obliga 
Seguir temerariamente? 
GOMEL, 
Sólo el haberme probado 
Pudo ofender mi paciencia, 
Y ponerme en contingencia 
Que fuese 6 no fuese honrado. 
éNo 10 dudarán de mí, 
Que me vienen á pro bar? 
Luego bien será mostrar 
Lo que he heredado de ti, 
REDUÁN, 
Por eI Rey s610 me pesa 
Que á Benalmc hayas herido. 
GOMEL, 
Si en las espaldas ha sido, 
Gentil pesadumbre es ésa. 
A no huir, no Ie diera, 
Viendo su espada delante; 
Mas 
cuál fuera eI ignorante 
Qu
 pudiendo no Ie diera? 
Ei tiene en esto \a culpa, 
Pues que no se defendi6. 
REDUiN. 
éQuieres que Ie diga yo 
Ai Rey aquesa disculpa? 
GO'IEL, 
Pues qué, 
parécete mala? 
REDUÁN, 
Hora bien, esfuerza el pecho; 
Que eI Rey dice que es bien hecho, 
Y con eI mejor te igua\a. 
GOMEL, 
Es Rey, en fin, 
REDUÁN. 
Y ha ordenado 


Bien puede prestar paciencia 
Este mlsero cristiano, 
LlZARA. 
. éDesa manera se escribe 
Alas damas de palacio? 
ARDANO, 
V áyanse en esto despacio, 
Que un libre con otro vive; 
Que poca of ens a les hace 
En decir su condici6n. 
ZELORA. 
Ticnes, Ardano, raz6n, 
De nuestra \ocura nace, 
En resoluci6n, me abraso, 
Ardano amigo, por é\: 
Yo he de morir por Gomel, 
Por Gomel mil muertes paso. 
LlZARA, 


iBurlas? 


ARDANO, 
Que viva ó que muera, 
A Gomel tengo de amar..... 
LIZARA. 
E\ paje ha dado en fisgar, 
ARDANO, 
Que me aborrezca ó me quiera. 
LIZARA. 
l\Iucha raz6n has tenido 
De reirte de mí y désta; 
Pero espera \a respuesta, 
Ardano, si eres servido; 
Que en un punto escribiremos. 
ARDANO. 
Eso haré con mucho gusto, 
ZELORA, 
Ó nos pagará el disgusto, 
Ó quien somos no sercmos, 
LIZ-\RA, 
Aguárdate un poco aquí. 


ARDANO. 
Id, señoras, que aquí aguardo: 
Éi es un cuento gallardo 
Cuanto en mi vida Ie vi. 
Corridas van del suceso, 
Pero no de la cuesti6n; 
Perdió Gomel \a ocasión, 
Pero no ha perdido eI seso, 
Si su libertad estima, 
Téngala siempre ganada; 
Que la mujer despreciada, 
A gran venganza se anima. 
Pero yo sé que procura 
Otra esperanza mejor. 


Entran Reduán y Gomcl. 


REDUÁN, 
No Hames, hijo, valor 



102 


OBMS DB LOPB DE VEGA. 


Que esta noche en el Alhambra 
Se haga una fiesta y zambra 
En que has de entrar embozado, 
Porque quiere hacelle fiesta 
A cierta dama Zegrí, 
Que Dios sabe 10 que á mt 
De malas noches me cuesta, 
Y quiero que Ie des celos, 
Porque viendo tu valor, 
Todos te tienen amor, 
Y te ponen en los cielos. 
Quiero la dama nombralla, 
GOMEL, 
èCómo se llama? 
REDUÁN, 
Zelora, 
GOMEL. 
Pues lpor Alál que no ha un hora. 
Que acabo de desprecialla, 
Ardano..,.. 


GOMEL. 
Los dos dicen para mt 
REDUÁN. 
Confieso que eres dichoso 


Lee el papeI. 


cAI hijo de Reduán.,.... 
GO:\IEL, 


Zegrí. 


ARDANO. 
Señor..... 
GOMEL. 


REDUÁN. 
Así se llama. 
PAJE. 
El uno me di6 una dama, 
EI otro me di6 un galán, 
GOlllEL, 
èGalán á mC? èDe qué modo? 
REDUÁN. 
No sólo dichoso eres 
En enamorar mujeres, 
Pero los hombres y todo. 
GO:\IEL. 
Ése me importa que guarde. 
REDUÁN. 
jPor Alá, que has de leeHer 
GO:\IEL. 


èNo es ésta 
La dama á quien escribí? 
ARDANO, 
La respuesta aguardo aquí. 
REDUÁN, 
èDe ayer venido, respuesta? 
GO:\IEL, 
No hay dama, de ayer lIegado,. 
Que para su amant,e,ó prenda 
No me busqöe y me pletenda. 
REDUÁN. 
èÁ Zelora has despreciado? 
GOI\IEL, 
Á Zelora desprecié. 
REDUÁN, 
Pues ipor Alá! que ha dos aõos 
Que tengo mil desengaños 
En crédito de su fe. 
Hijo, por todo l\lahoma, 
Que ni la hables ni la veas, 
GO:\II'L, 
De mi alm
; 'padre
.creas 
Que es trol'ìto que no se doma; 
y qu
 he de escribir de suerte. 
Y'con tan libre desprecio, 
Que me ha de tener por necio 
Y procurarme la muerte. 
REDt.;ÁN. 
En esto sólo consiste 
EI tener vida ó perdella, 
GO:\IEL. 
Yo juro de no querella, 
Por el valor que me diste. 
Entra Un paje. 
PAJE. 
Para ti, Gomel famosol' 
Dos papelcs traigo aqut 


Soltad. 


REDUÁN. 


Deja, 


" . 


GO:\IEL, 
He de rompelle. 
REDUÁN, 
Eso no, así Dios te guarde. 
GO:\IEL. 
Pues dejadle. 
REDüÁN, 
Sí haré; 
Dime 10 que es. 
GO)IEL. 
No es posible. 
REDUÁN, 
iBrava condiciónl 
ARDANO, 
jTerriblel 
GO:\IEL. 
Padre, después 10 diré. 
REDUÁN, 
(No es mejor decillo agora, 
Si es cosa en que puede un viejo 
Darte su ayuda y consejo? 
. GO:\IEL, 
Lcamos el de Zelora, 
REDUÁN. 
Vaya esotro, Ipor tu vidal 
GO:\IEL. 
Padre, no me enfadéis más, 
REDUÃN. 
èConmigo enojado estás? 
GOMEL. 
Lee, Ardano; nadie 10 impida. 
Lee Ardano el papel, 


.. 
,. 


Iff, 



cAI hijo de Reduán, 
Al de la Sierra Nevada, 
Al caballero pastor 
De las montañas de Alhama, 
Zelora Albenzayde, en nombre 
De las damas del Alhambra, 
Destierra perpetuamente 
De su tierra y de su gracia, 
Y pOI' grosero galán, 
Desde hoy Ie privan las damas 
De todas conversaciones, 
Balcones, rejas, ventanas. 
Que no éntre en la mezquita, 
Ni junto á los coches vaya, 
Ni se ponga en el bonete 
Pluma 6 señal de esperanza. 
Que no pase la carrera, 
Ni menDs en Bibarrambla 
Salga al encierro de toros, 
Ni con cuadrilla de cañas, 
Que no traiga empresa ó cifra, 
Ni mote pOI' el adarga, 
Ni pueda en escaramuza 
Platear la fuerte lanza. 
Que eternamente no pida 
Empresa, toca ni manga, 
Ni dé música de noche, 
Ni ronde, ni ciña espada, 
Que ande solo, como aquel 
Que no se siente del alma, 
Negando tributo á amor, 
Que cuantos Ie tienen pagan, 
Y damos nuestra licencia 
A todas las moras bajas, 
Que puedan llamarle suyo, 
Pues en lealtad las iguala. 
Dada en la fuente del Jaspe, 
Al cuadro de las retamas, 
Presidiendo Arlaja, y siendo 
Zelora su secretaria.>> 
GOlllEL. 
IVálame Alá soberano, 
Y qué curioso papcl! 
REDUÁN, 
Y tanto que adoro en él 
POI' escribille tal mano. 
PAJE, 
Si Ie estimáis, veisle ahí. 
RED1;ÁN, 
Hasme hecho un gran placer. 
GO:\1EL, 
Yo tengo un poeo que hacer; 
Mi señor, quedaos aquí. 
REDUÁN. 
èDónde te hallaré? 
GO:\IEL. 
Ya digo 
Que al momento volveré, 
REDUÁN. 

Es pesadumbre? 


EL HIIO DE REDUÁN, 


CO:\fEL, 
No sé, 
REDUÁN, 
èQuieres que vaya contigo? 
GO
IEL, 
POl' padre os sufro mil cosas; 
Que á otro nada Ie sufriera. 
REDUÁN, 


Gomel..... 


GOMEL. 
èQué queréis? 
REDUÁN, 


Espera. 


Vase Gomel, diciendo: 


.Qué de palabras ociosas! 
REDUÁN. 
JPor Alá, que sale el Rey, 
Y que seguille no puedo! 
Síguele tú, 


ARDANO. 
Tengo mièdo; 
Que es hombre sin Dios ni ley, 
REDUÁN, 
Anda, necio, no te espante. 
ARDANO. 
Tiene muy pesado el brazo: 
èQuieres que me dé un porrazo 
Que en Ull mes no me levante? 


Entra el Rey, 


BAUDELES. 
Entraos vosotros allá; 
Que á Reduáa quiero solo. 
REDUÁN, 
Hasta donde Ilega Apolo 
Te haga señor Alá. 
Y al mismo ruego que veas 
Criado aqueste rapaz, 
Cuerdo y galante en la paz, 
Y valiente en las peleas, 
BAUDELES, 
èQué te parece si muestra 
El heredado valor? 
REDUÁN. 
Digo que ha de ser, señor, 
-.Este Infante gloria vuestra. 
BAUDELES, 
Mallo han pasado 105 moros 
Que se han burlado con éI. 
REDUÁN, 
Es como un león Gomel, 
Enseñado á veneer toros. 
BAUDELES. 
Huélgome que salga así; 
Travieso y fuerte Ie quiero. 
REDUÁN, 
Y tan galán caballero, 
Que ya te desprecia á ti. 


103 



.104 


OBRAS DB LOPB DE VEGA. 


BAUDELES. 
èDe qué suertel 
REDUÁN. 
Que las damas 
T odas se abrasan por él. 
BAUDELES, 
Y èquiere alguna Gomell 
REDUÁN. 


IPues no I 


BAUDELES. 
- è Cuál1 
REDUÁN, 
La que tú amas. 
BAUDELES, 
èLa que amo buscal 
REDUÁN, 
Sí; 
Pero yo sé que ZeIora..... 
BAUDELES. 


è C6m o? 


REDUÁN. 
Le quiere y Ie adora, 
BAUDELES. 
èTambién te burlas de míl 
Pero èsabes qué he pensado, 
Ya que hablamos de mi bienl 
Que deseo que Ie den 
Hoy en la zambra un recado, 
En el cual digo que quiero 
Hacer á sus rejas fiesta 
Mientras la Reina se acuesta. 
REDUÁN, 


jBueno estás! 
BAt:DELES, 
Por ella muero. 
RWUÁN. 
Pero guarda que la Reina 
Lo sepa. 


BAUDELES, 
Nolo sabrá 
:\Iás del alma en quien no está, 
Que s610 en mi reino reina, 
REDUÁN, 
èQuién has de Hevar contigo? 
BAI:DELES, 
Solo he de ir. 
REDUÅ
, 
Luego ,sin mí?' 
BAUDELES, 
Digo solo, porque á ti 
T e hago solo conmige}, 
REDCÁ
, 
Beso tus pies dos mil veces; 
Que en I!evarme allá, señor, 
Me haces un gran favor, 
BAUDELES, 
!\Iás que esto, Alcaide, mereces; 
Que es razón á toda ley, 
Pues habrá tanto galán, 
LIevar un buen Reduán 
Donde no respetan Rey, 


Ven conmigo, y trazaremos 
EI traje que he de Hevar. 
REDUÁN, 
Basta mudar capellar 
Y que un jaco nos echemos, 
BAUDELES. 
lré como tú ordenares, 
Y quiero vestirme al justo 


Vase el Rcy. 


REDUÁN. 
Irás á gozar tu gusto, 
Y yo á Horar mis pesares; 
Que tanto puede estorbar 
Un infinito poder, 
Que no sólo no he de hacer, 
Pero apenas he de hablar, 


Vase. 
Entran Jaler J Alboyn y Fatimán, 


JAFER. 
Esta deshonra, aquesta mancha eterna, 
Esta afrenta, que es bien que as{ se Harne, 
Esta vergüenza, agora fresca y tierna, 
Deste nuestro suceso vii é infame, 
No sólo al que la espada bien gobierna 
Incita que su sangre se derramc 
Dese moro cristiano Gomelejo, 
Pero aun al más caduco y débil viejo. 
Y no s610 á los viejos, mas aquellas 
Á quienes la amistad y paz es dada, 
Oue con la rueca á veces muchas dellas 
Han hecho más que hombres con la espada. 
No quiero á las presentes of end elIas, 
Que eI mismo deshonor tiene manchada 
No s610 la que ciño, pero alguna 
Que no faltó cuando faltó más de una. 
!\Ii espada, invictos moros granadinos, 
Tiene, y las bandas vuestras también tiene, 
Con que hace arrogantes desatinos, 
Y á enamorar en eI terrero viene; 
No perdidas acaso en los caminos, 
Sino con tanta infamia, que conviene 
Cobra lias, y cortalle aquella lengua 
Que habló con arrogancia en nuestra mengua. 
Un papeI á palacio Ie he enviado, 
Diciendo que Ie aguardo en este puesto, 
Adonde vengo solo y desarmado; 
Que según es furioso, vendrá presto. 
l\li intento no es vcncerle en estacado, 
Aunque era eI más honrado presupuesto; 
Que no he de aventurar ligeramente 
I Mis prendas y eI honor de tanta gente. 
Matarle quiero, qu
 es 10 más seguro, 
Que mientras vive, nuestra honra muere; 
Su muerte sola y vuestro bien procuro, 
Que entre los tres ningún remedio espere. 
Pásele eI que pudiere eI pecho duro, 
Haciendo cada cuallo que pudiere, 



EL HIJO DE REDUÃN, 


Y quede entre su sangre sepultada 
Aquella infamia, con raz6n vengada, 
FATJ"\IÁN. 
De toda' suerte es buena la victoria, 
Jafer amigo, con industria 6 fuerza, 
l\Iayormente, de infamia tan notoria, 
Que á ser villano al más hidalgo esfuerza. 
Acábese la loca vanagloria, 
Y la corriente la fortuna tuerza; 
Que no es bien que por serle á él cobarde, 
De tan hidalgos pechos haga alarde. 
Que un pastor que era aycr guarda de cabras, 
Hecho á regir un álamo grosero, 
No ha de afrentar en obras y palabras 
La sangre de un honrado caballero. 
ALBOYN. 
Antes joh tierral las entrañas abras, 
Y me confunda en el ardor primero 
Del fiero abismo, que sufrir consienta 
Tallinaje de infamia, tal afrenta, 
Muera el villano Gomelejo al pun to, 
Y la hinchaz6n de la soberbia sangre 
Cualquiera espada déstas, porque junto 
Con la furia el espíritu desangre; 
Que IPor Alá! que en viéndole difunto 
He de beber de su maldita sangre, 
Aunque sospecho que muriese luego, 
Porque es especie de veneno y fuego. 
Si á ti te tiene espada, á mí una prenda 
En que consiste vida, gusto y honra, 
Y pesaráme que Granada entienda 
Que un bastardi
lo in fame nos deshonra. 
Que á su enemigo con ventaja emprenda 
El que de hidalgo se corona y honra, 
Parece caso infame, y es engaño; 
Que el enemigo vivo es mayor daño. 
JAFER. 
Haceos, caballeros, á esta parte; 
Que me parece que he sentidù gente, 
FATI:\L.\N, 
Ninguno de los tres de aquí se aparte, 
Sino muramos todos junta mente; 
Veamos este fanfarrón de Marte, 
Que si la espada agora no me miente, 
EI suelo á palm os la rodilJa mide, 
Vuelve las bandas y perdón me pide, 


Entra Gomel. 


GOMEL. 
Sospecho que habré tardado, 
Pero á buen tiempo he venido; 
Yes que por no ser seguido, 
Mil calles he rodeado. 
Que mi padre Reduán, 
Como propia sangre míà, 
Sospechó 10 que sería 
EI papel de aquel galán. 
Pero 
cómo ha sido aquesto? 
Traición me habéis ordenado; 
Uno me ha desafiado, 


XI 


Y hallo tres en el puesto. 
jOh, caballeros villanos! 
Mas 
qué he de hacer? Ea, pues, 
Yo soy muy torpe de pies, 
Menester habré las manos. 
Quiero llegar á hablar, 
No parezca cobardía. 
FATI:\IÁN. 
ëSi quiere huir? 
ALBOYN. 
l\Jal podría; 
Que yo Ie sabré alcanzar. 
JAFER, 
Temiendo está, ipor Alá! 
GO:\IEL. 

Cuál de vosotros me envi6 
Aqueste billete? 
JAFER. 
Yo, 
GO:\IEL, 



Tú fuiste? 


JAFER, 


Sí. 


Gû',IEL. 
Bien está. 
JAFER, 
Y 10 que te digo en él, 
Pienso hacer aquí verdad, 
GO:\rEL, 
;Extraña seguridad! 
jPor Alá, que ereS cruell 
JAFER. 
No soy más que 10 que Yes. 
GO:\IEL. 
En fin, qué, 
me matarás? 
JAFER, 


Sí haré. 


GO:\IEL, 

Tú solo no mås, 
Ó en conversación los tres? 
FATI:\IÁN, 
Para quien no 10 merece, 
No hay término que se guarde, 
GO:\IEL. 
jPor Alá, que es bravo alardel 
jBravo escuadrón me parece! 
Pensé, luego que lIegué 
Y os vi juntos, enojarme, 
Viendo por uno llamarme, 
Y que después tres haUé. 
Y al punto que conod 
Lo que os estoy obligado, 
Estoy menos enojado 
Que antes que llegase aquí. 
No confesaré que á otros 
Debo más bien que me hacéis; 
Que, en efecto, me tenéis, 
Por más hombre que vosotros, 
Y mirá cuán llano es 
El haberme honrado así; 
Que en venir tres contra mí, 
14 


IOS 



106 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


JAFER. 


Valgo más que todos tres, 
A fe, que no estaba loco 
Quien ese consejo os dió; 
Que para hombre como yo, 
Uno y dos era muy poco, 
Y aun fué corto pensamiento 
Hacer de tres escuadrón, 
Porque si honrados no son, 
Lo mismo fucra de ciento, 
Como ya el ánimo vii 
Os conozco, y sé 10 que es, 
Eso me da que seais tres, 
Que si fuésedes tres mil. 
èQué hombre yo para micdo 
De tres morillos villanos? 
Que todas vuestras tres manos 
Cortaré con s610 un dedo. 
Y aun á ser las man os más 
Que dedos tenéis en ellas, 
Las que no cortare dellas 
Os las pienso atar atrás, 
Tres bandas os he quitado, 
Y si os tornais á rendir, 
Con otras treS tengo de ir, 
Quc son ,seis, de nuevo honrado, 
Volved á desafiarme 
Otra vez, y serán nueve, 
Y como aquéstas os lleve, 
Podréis volver á matarme, 
Esta mana y esta espada, 
Tantas mil os quitarán, 
Que no se halle tafetán 
En las tiendas de Granada. 
FATlMÅN, 
iEa, fanfarrón soldado, 
Tu muerte está entre nosotrosl 
GOMEL, 
jCuánto diérades vosotros 
Por no haber esto intentado! 
Mas que si os dejo, èque os vais? 
(Que se os hace angosto cI campo? 
Porque sé que cuando estampo 
La planta en tierra, tembláis. 
Pero no os veréis en eso; 
Que si aguardáis y no huis, 
De los tres, como venis, 
Se contará un buen suceso, 
Del uno pienso Ilevar 
Las orejas. 


JAFER. 
èLas orejas? 
GO:\IEL. 
Porque de un revés, parejas 
Con la cara, han de volar; 
Del otro, la barba, y luego, 
Del que qucda, las narices, 
ALBOYN, 
Mira iperrollo que dices, 
GOMEL, 
(Perro á Gomel? iOh, reniego! 
Meten mano, 


jMuera! 


FATIMÁN. 
jMueral 
GO:\IEL, 
Espera un poco, 
Veréis quién ha de morir, 
JAFER. 
jPor Mahoma, que he de huirl 
FATIMÁN, 
No hay quien aguarde este loco. 
ALBOYN, 
jVálate el diablo por hombrel 
FATIMÅN. 


Huye, Jafer, 


J AFER. 
Tras ti voy. 
GOMEL, 
Agora sabréis quién soy, 
Y que Gomel es mi nombre: 
10h canallal Aquesta es 
La venganza que el Rey toma. 
FATI:\IÅN. 
Iluye, Alboyn. 
Gm.IEL, 
lPor Mahoma, 
Que se me van por 105 pies! 


Entrase. 


Salen et Rey, ta Reina. Reduán y damas; Zetora 
y Lizara, á las ventanas. 


BAUDELES, 
Por daros contento he hecho 
Aquesta zambra esta tarde, 
ALZIRA, 
Por el vuestro 10 sospecho. 
REDUÁN. 
De celos se abrasa yarde. 
BAUDELES. 
El amor Ie viene estrecho; 
Ninguna cosa Ie agrada. 
REDt;ÁN. 
Antes el gusto Ie enfada; 
Que es, en efecto, celosa. 
BAUDELES, 
è No viene la Reina hermosa? 
REDUÁN, 
Estálo mucho enojada. 
ZELORA, 
Asentaos, señor, aqui; 
Mejor vuestra libertad 
Ha sido siem pre de mt 
BAUDELES, 

Ya no hem os hecho amistad? 

Por qué me tratáis así? 
AI.zIRA. 
Son amistades fingidas, 
BAUDELES. 
Pues con un alma en dos vidas, 
èSin ella puede vivir? 



EL HIJO DE REDUÁN. 


107 


ALZIRA, 

Cómo se pueden decir 
Verdades tan mal sentidas) 
REDUÁN. 
Como soy tan desdichado, 
No sólo de ti merezco, 
Zelora, ser despreciado; 
Pero por el Rey me ofrezco 
A darte un largo recado, 
ALZIRA, 
La razón qu"e tengo es mucha, 
Y más justo mi rigor, 
Que tus engaños escucha; 
Porque entre celos y amor, 
Mi alma batalla y lucha. 
Yo os he visto un poco tierno. 
BAUDELES. 
Si con otra alma que vos, 
Diosa mia, me gobierno, 
Abráseme iplegue á Diosl 
Todo el fuego del infierno, 
ZELORA, 

El Rey dices que me quiere 
Hablar esta noche? 
REDUÁN, 
Paso, 
No 10 sienta, no se altere 
Quien hace del vi en to caso 
Y de celos del sol muere, 
Digo que te quiere hablar; 
Par eso procura estar 
Esta noche en el batcón, 
ZELORA, 
Háceme el Rey sin razón, 
Pero puédelo mandar. 
REDUÁN. 
Sabe Dios, bella Zelora, 
De qué manera mi pecho 
Los agravios del Rey llora; . 
Que al fin agravio Ie ha hecho 
A Reduán, que te adora, 
Pero 
qué se puede hacer? 
Porque, en fin, ha de veneer 
Ó por fuerza ó por razón. 
ZELORA. 
No se fuerza la afición 
Por interés ni poder, 
REDUÁN, 
Habrásle de amar forzada 
ZELORA. 
Por mi fe, que no sé á quién 
El amor forzoso agrada. 
REDUÁN. 
Bástale al que quiere bien 
Gozar de la cosa amada. 
BA 1.;DELES. 
Lizara será testigo, 
Reina, del amor que os tengo. 
LIZARA, 
Tratádolo ha e1 Rey conmigo. 
Entra Jafer huyendo. 


J AFER. 
jPor Alá, cansado vengo, 
Lleno de infamia y castigo! 
Los Reyes están aqui. 


Entra Fatimán, 


FATI:\IÁN. 
jQue hasta aquí vino tras mí! 
tHay toro como este perro? 
IQue en e1 Alhambra me encierro! 
Yo soy hombre, y mujer fui. 
jBravo caso, por Alá! 


Entra Alboyn, 


ALBOYN, 
iQue con vida llego acá! 

Estoy en seguro ya? 
Aún 10 veo y no 10 creo, 
Porque aunque aquí me veo, 
Entiendo que estoy allá. 
JAFER, 

Hirióos á vos? 
FATJMÁN. 
A mí no. 
ALBOVN. 
Ni á mí tampoco me hirió, 
JAFER, 
IVálame Alál 
Cómo ha sido? 
FATI\IÅ
, 
Por haber muy bien corrido, 
Y que á ninguno alcanzó. 
JAFER. 
No nos sienta alborotados; 
Poneos bien los capellares 
Y mostraos mås sosegados. 
FATI:\IÁN, 

Cuentan de los Doce Pares 
Sucesos tan señalados? 
ALBOVN. 
Que no me digan de Muza, 
De adarga, lanza y jineta 
En la diestra escaramuza, 
Cuando aquf este moro aprieta 
Y las dos espadas cruza; 
Que es vana imaginación 
Decir que hay suelto león 
Que se compare con él. 
JAFER. 
No puede hacer con Gomel, 
Reduán comparación, 


Entra Gomel. 


GO:\IEL. 
Quien á tales campos va 
Como á caza, lleve galgos: 
Pues 
qué hay, señores hidalgos? 
T odos estamos acá. 


AI sacar la mane para ponerse el capellar. 
se espantan todos. ' 



108 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


Ea, que no se me guarden; 
Por mi fe, que no hay de qué, 
JAFER, 
è Quiéresnos dejar? 
Gü:\IEL. 
Sf haré, 
Para que otra vez me aguarden: 
Son muy gentiles pagan os. 
FATI'IÁN'. 
Eso nos dirás después. 
Gü:\IEL, 
j Por Dios, que tengo á sus pies 
Más lástima que á sus manos! 
Larguillas tienen las faldas; 
Por ellas les conocf, 
Porque siempre yo les vi 
Las plantas y las espaldas, 
èPor qué me enseñan 105 pies? 
Que no sé herrar 105 caballos, 
Que mejor sabré curallos, 
FATl
IÁS, 
Eso nos dirás después. 
GO
IEL. 
A fe, que á no estar mujeres 
En ellugar donde estamos...., 
JAFER. 
Ya tu valor confesamos. 
èQué nos buscas? èQué nos quieres? 
GOMEI.. 
jQue no valieran los pies 
Como las manos os valen. 
Aunque en el huir se igualen! 
FATnIÁN. 
Eso nos dirås después 
Gm.IEL, 


iVive Alál 


JAFER, 
jAy I 
BAUDELES. 
è Qué rüido 


Es ése? 


GOllIEL. 
Apreté la mano 
Aqui á lafer. ,Ah, villano 1 
è Deso poco te has sentido? 
REDUÁN, 
Gomel, desvíate acá, 
GOllIEL. 
Aqui, señor, estoy bien, 
Que hay conversaci6n también, 
Y luego iremos allá, 
J AI'ER, 
Nosotros te alejaremos. 
GOMEL, 
No, no, que allá tengo de ir, 
En pasándose á un lado del tablado, se vaya Gomel 
tras enos. 


ALBOYN. 
èQué gustas de perseguir 
Los que agravio no te hacemos? 


,Vive Alá, que es fuerte cosal 
F A TI
IÁN . 
Pásate acá, déjale. 
GOlllEL, 
No importa, que al1á me if(
. 
JAFER, 
è Hay historia más graciosa? 
Pues ándaste tras nosotros, 
è Esto se puede sufrir? 
Gü:\IEL, 
Porque allá me habéis de huir, 
Me estoy acá con vosotros. 
REDUÁN. 
I Ah! Gomel, è quieres dejaIlo? 
No 10 entienda eI Rey también, 
è Piensas que parece bien? 
GOllU:L. 
A fe, que habéis de pagallo. 


Entran Benalme y Arfilo 


DEN^L
IE, 
De mala gana he venido 
Por no ver aquel galán. 
JAFER. 
Grandes favores Ie harán 
Sin haberlos merecido; 
Que son todas las mujeres 
Amigas de novedades. 
BEN'ALME, 
Si he de decir verdades, 
V olveréme. 


JAFER, 
No te alteres; 
Que parecerá muy mal. 
BESALME, 
Aún no tengo el brazo sano, 
Y háceme gran daño. 
J AFER. 
En vano, 
Bcnalme, imaginas tal; 
Que aunque es verdad que la herida, 
Viendo el contrario, revienta 
Fresca sangre, no contenta 
De la injuria recibida, 
Aqui has de considerar 
Que es mucho mejor que yea! 
La persona que deseas, 
Para poderte vengar, 
BENALlIIE. 
Eso ha hecho que sustente 
La vida con eI agravio, 
JAFER, 
V éngate tú como sabio; 
Que tiempo aguarda el prudente. 
ZELORA. 


,Ah, jafer' 


JAFER. 
,Señora mia! 
ZELORA. 
Oye una palabra. 



EL HIJO DE REDUÁN. 


JAFER, 
Y mil. 
GOMEL. 
jPor Dios, que es treta sutil! 
è Celos á mS todavía? 
Ya es tarde para engañarme, 
REDUÁN. 
Dichoso el que tal merece, 
GO:\IEL, 
Yo apostaré que Ie ofrece 
Por 10 menos el matarme, 
jQué arrogante que estará 
Ofreciendo montes de oro! 
JAFER, 
jBueno es esto, á fe de moro! 

Qué furia me trajo acá? 
è No es bueno que me ha pedido 
Zelora, necia y cruel, 
Que pida 6 quite á Gomel 
Ellistón que trae ceñido? 
Sin duda, debe de daIle, 
Si es de alguna dama, celos; 
Pero è quién tan loco i cielos! 
Ha de llegar å quitaIle? 
è Hay hombre tan desdichado: 
jQue aquesto me pida á mn 
FA TI!\IÁN. 

Hablaste á Zelora? 
JAFER. 
SL 
FATI'I,.\N. 
Celos tu favor me ha dado, 
JAFER, 
A mí, mal de coraz6n. 
FATI:\IÁN, 
Pues èestás enfermo dél? 
JAFER, 
Pide que quite á Gomel 
No menos que aquellist6n, 
FATI:\I."N. 
èEllistõn? IPor Alá santo, 
Que un ejército de hombres 
De los más famosos nombres 
No bastan á emprender tanto! 
Ya no te envidio el favor, 
JAFER. 
Yo Ie renunciaré en ti. 
GQ:\IEIh 
Éstos murmuran de mí: 
iRabiando estoy de furor! 
FATIl\lÁN. 
è Sabes qué puedes hacer, 
Y será consejo sabio, 
Para deshacer tu agravio 
Sin que te pueda ofender? 
JAFER. 
Dilo I por Dios I Fatimán; 
Que estoy en gran confusión, 
FATI:\IÁN. 
Para librar tu opini6n 
En quien las muestras están, 


Cualquier acometimiento 
Que aquí hicieras, bastaría, 
JAFER, 
Y ède qué modo podría 
Salir con mi atrevimiento? 
FATIMÁN. 
Porque e1 Rey, y cuantos Yes, 
Se meterán de por medio. 
JAFER, 
No ha sido el peor remedio, 
El mejor de todos es. 
FATDIÁN. 
Lo uno, á toda Granada 
Darás gran satisfacción, 
Que tienes mala opinión 
De tu mano y de tu espada; 
Lo otro, verá Zelora 
Que hiciste 10 que pidi6, 
JAFER, 
Bien creo que podré yo 
Salir con mi intento ahora; 
Pero después, èno es forzoso 
Que éste se vengue? 
FATNÁN, 
Es engai'io 
Creer que ha de hacerte daño 
Preso, ausente ó temeroso; 
Que el Rey hará diligencia 
Para que su furia cese, 
JAFER, 
Muy buen pensamiento es ése; 
Y tú Ie harás resistencia. 
FATI:\IÁN. 
Eso, á su cargo 10 toma 
La amistad que te profeso. 
JAFER. 
Pues alto: por buen suceso 
Queda rogando á 
lahoma; 
Que yo acometo. 
FA TI\IÁN , 
Él te guíe. 
JAFER, 
IAh. Gomel, Gomel! 
GOMEL. 
èQué quieres? 
JAFER, 
Desvíate y no te alteres, 
GO
IEL, 
Bastará que me desvíe: 
èCuándo me has visto alterar 
De tus fieros y blasones? 
J AFER. 
Dejémonos de razones; 
Esa cinta me has de dar. 
GO
IEL, 
Lo que pide d enemigo, 
Jamás se ha de conceder; 
Pidi6tela una mujer, 
Que de vista soy testigo; 
Y si ella tc quiere mal, 
En esto 10 vcrás bien, 


109 



110 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


Que quiere que te la den 
Con este agudo puñaI. 
JAFER. 
IAh. perro!...., IAfuera...... desvíaf 
BAUDELES, 
lQué es aquesto. Reduán? 
JAFER. 
Bien saben 105 que aquí están. 
Gomel, tu descortesía. 
GO:\IEL, 
A 10 menos. tu locura, 
REDeÁN. 
IPor Alá, que de una suerte 
Merecen los dos la muerte 
Por tan gran descompostural 
BAUDELES, 
jPrendedlos! 
REDUÁN, 
IDate á prisión! 
GO:\IEL. 
jHaceos afuera, padrel 
REDUÁN. 
IOh vii, de cristiana madre. 
Loco. rapaz, fanfarr6nl 
lSabes que el Rey está aquí? 
GOMEL, 
Con el enojo no hay ley, 
REDUÁN. 
jRinde aquesta espada al Rey! 
GOMEL, 
Si el Rey me la pide á mí. 
REDUÁN, 
Y èá mí no? 
GOMEL. 
iPadre. teneos! 
REDUÁN. 
IMataréte, por Alá! 
GOMEL. 
jPadre. deteneos allál 
REDUÃN. 


Mientras enojado estoy; 
Y probad á no valeros 
Por 10 que de padre os dan; 
Veamos si eI ser Reduán 
Puede mellar sus aceros. 
REDUÁN, 
jAguarda. puesl 
Gm.IEL, 
Acá abajo, 
Que no en las salas del Rey. 
REDUÁN. 
iAguarda. perro sin leyl 
GOMEL. 
No toméis. padre, trabajo. 
BAUDELES, 
Seguidle todos. no haga 
Con su hijo una locura, 
REDUÁN. 
No es bien que tal travesura 
Te agrade ni satisfaga, 
ALZIRA. 
Sin tu presencia. sei'ior. 
No hayas miedo que Ie aplaque 
En espacio que Ie saque 
De su sentido eI furor. 
V é (por Alál á remediallo. 
No Ie mate, que es cruel. 
BAUDELES, 
En esto ha dado Gomel: 
JHola! Ensmenme un caballo, 


Vase el Rey, 


jOh, traidorl 


ALZlRA, 
(Cuál de entrambas ha entendido 
Sobre qué fué la ocasión? 
LJZARA, 
Celos entiendo que son, 
Que de Zelora ha tenido, 
ZELORA. 
Un poco tengo que hablarte: 
Éntrate. Lizara, allá, 
ALZlRA, 
Haz que nadie no éntre acá 
Hasta que vuelva á avisarte, 
LlZARA, 
Haré. sei'iora, tu gusto, 
ALZIRA. 
èQué eSt Zelora. 10 que quieres? 
ZELORA. 
Que remedies. si pudieres, 
La ocasi6n de tu disgusto. 
ALZlRA., 


GO:\IEL, 
IReduán, volveost 
REDUÁN. 
èA mí no me das la espada? 
GOMEL. 
Como padre. bien pudiera. 
Mas venís de otra manera. 
Y traéis la vuestra alzada. 
REDUÁN. 
Por eI Rey. bien podéis dalla
 
Que yo vengo en su lugar. 
GO:\IEL. 
El Rey me la pudo dar, 
Pero no puede quitalla, 
REDUÁN, 
èNo te parece que soy, 
Sin ser padre. quien podré 
Quitártela? 


lC6mo as(? 


GO:\IEL, 
No 10 sé 


ZELORA. 
Porque yo soy, 
Reina. aquella que el Rey am a, 
Y que ya el vivir desama 
Por la pena que Ie doy; 
Haz de m( 10 que quisieres, 
Ó me destierra 6 me mata. 



El. HIJO DE REDUÁN, 


" ALURA. 

Que esto es 10 que el Rey trata? 

De qué lloras? No te alteres, 
ZELORA, 
(No quieres que llore en ver 
Que sin culpa te ofendí? 
ALZIRA. 
Antes conozco de ti 
Que eres principal mujer; 
Y en esto estás engañada, 
Pues es cosa conocida 
Que estoy del Rey of en did a 
Y de ti desengañada, 
Calla, no te aflijas tanto; 
Que este servicio y lealtad 
Han hecho en su voluntad 
Tanto gusto, amor y espanto; 
Y asi, haré que te aventaje 
l\Iás de 10 que tú deseas, 
Y que por 10 menos seas 
Cabeza de tu linaje. 
Con toda solicitud 
La virtud su premio alcanza, 
Porque es la mejor privanza 
La que alcanza la virtud, 
Pero 
c6mo has sabido 
Del Rey la nueva afición? 
ZELORA, 
En esta misma ocasi6n 
Reduán me ha persuadido; 
Digo persuadido, hablado, 
ALZIRA, 
Y 
qué te ha dicho del Rey? 
ZELORA. 
Que á fuerza de toda ley 
Solicita tu cui dado, 
ALZlRA. 
Y 
qué es 10 que te accnseja? 
ZELORA, 
Lo contrario, como aquel 
Que me adora. 
ALZIRA, 

y tú á él? 
ZELORA. 
Que muy en vano se queja, 
Finalmente, me pidió 
Que entre las dos y las tres, 
Cuando tu acostada estés, 
Le salga á hablar, 
ALURA, 
Eso no; 
Pero sf, mejor será; 
Que yo quiero estar contigo, 
Para ver de mi enemigo 
Los requiebros que dirá, 
ZELORA, 
(Y si allå te echa de ver? 
ALZIRA. 
<C6mo, si estoy disfrazada? 
Y dejándome acostada...., 


Entran el Rey y Reduán, 


REDUÁN, 
Castigo habrá menester 
Si no Ie pones la mano; 
Sin duda que va perdido. 
BAUDELES, 
Tú también culpa has tenido, 
Que Ie has perseguido en vano, 
ALZIRA, 
Pues, señor, 
fuése Gomel? 
BAUDELES, 
EI prendelle fué imposible. 
REDUÁN, 
jPor l\Iahoma, que es terrible! 
Pensé matarme con él; 
No me tiene más respeto 
Que si no fuera su padre, 
ALZlRA, 
Aunque esto á sus años cuadre, 
Crialde, Alcaide, más quieto, 
REDUÁN, 
Yo haré, señora, de modo 
Que Ie escueza mi castigo. 
ALZlRA. 
No por aqueso 10 digo; 
Que es bueno sepa de todo, 
REDUÁN, 

No es esto amor paternal? 
Pero Ipor Alá, señora! 
(Qué me vali6 ser agora 
Su padre? 


ALZlRA, 
(Hay caso tal? 
REDUÁN. 
Porque tira cuchilladas 
Tan aprisa, y de tal suerte, 
Que su acero es de la muerte, 
Y cera nuestras espadas, 
Cuantos salieron de aquí, 
Y otros mil que van tras él, 
Dan voces: c iGuarda, Gomel!>> 
Y él corriendo aquf y alli. 
Parece que se ha soltado 
De la leonera un león, 
BAUDELES. 
Pensé estorbar la cuestión, 
Y asi me vuelvo espantado, 
Por ahora no se hable 
De fiesta ni regocijo. 
ALZlRA, 
Digo que tenéis un hijo 
Invencible y admirable. 
Del alboroto, no estoy 
Tan buena como solía, 
BAUDELES. 
Pues 
qué tenéis, vida mia? 
jDesdichado en todo soy! 
ALZIRA, 
No más de la alteración; 
Y gustara de acostarme: 


I'll 



112 


Ven, Ze1ora, á desnudarme. 
BAt:DELES. 
Mal haya, amén, la cucstión. 
iPor Alá, que á no ser Cosa 
Que á Reduán Ie tocara, 
Que muy caro Ie costaral 
ALZIRA, 
Que dellos no estoy quejosa, 
BAUDELES, 
Pues éde quién? 
ALZIRA. 
Dc vos no más, 
Porque fing{s sentimiento. 
BAUDELES. 
IMi vida, si no 10 siento, 
Que yo no sienta jamás I 
ALZIRA. 
Vamos, que no importa nada; 
Que luego me alegraré, 


. 


Vase la Reina. 


OÐRAS DE LOPE DE VEGA, 


BAUDFLES, 
Mientras no 10 estáis, tendré 
Toda el alma lastimada. 
Reduån, bravo suceso, 
Ella se acuesta temprano; 
De verla enferma, estoy sano. 
REDUÁN, 


Habla paso. 


BAUDELES. 
Estoy sin seso, 
Y jqué de tiempo tendremos 
Para hablar al alma m{a I 
Hasta que nos vea el d{a, 
Hablar y gozar podremos, 
REDUÁN, 
Las armas á punto están; 
Por llevarlas no se pierde, 
BAUDELES. 
Denme la marlota verde; 
Que quiero salir galán, 



JORNADl\ TERCERA 


Sale GomeJ. 


BAUDELES, 
Y en postura de valiente; 
Pero dejarála presto, 
REDUÁN, 

Tenéis algo que hacer? 
GO:\IEL, 

Cómo os he de responder 
A tan gran de necedad? 
BAUDELES, 
No es mala la libertad; 
Hidalgo debe de ser, 
GO:\IEL. 
Cuando que hacer no tuviera, 
cParéceos que me estuviera 
Serenando por aquí? 
REDt;ÁN. 

Dientes tiene? 
cmlEL. 
jPesia mí, 
Que sin ellos no comieral 
REDUÁN, 
Y écuándo os iréis? 
GOMEL. 
De día. 


CO:\IEL, 
jBrava reprensión me ha dado 
De las locuras que he hecho! 
Cerca de enojarme he estado, 
Porque no cabe en mi pecho 
Sufrir á quien me ha engendrado, 
Aunque ver al Rey loarme, 
Abrazarme y perdonarme, 
Ha hecho que al padre mío 
No Ie haga un desafío 
Para matalle ó matarme. 
jGentil cosa que un villano 
Cincuenta veces vencido, 
1\le diga soberbio y vano: 
cEsa cinta me ha pedido. 
Y que yo no ponga mano! 
l\Iucho me quiere enfrenar 
Este padre, y porfiar 
A hacer mi espada cobarde; 
Pues guárdese ó no se guarde, 
Que alguna vez Ie he de dar, 
Cuanto más, que yo no sé 
Si es mi padre, ni mi madre 
Me ha dicho bien cómo fué; 
Y mientras es ó no es padre, 
Alguna vez Ie daré, 
Del Rey me siento obligado 
Por haberme perdonado. 
Gente suena por aquí; 
Si á buscarme viene á mí, 
A muy buen tiempo ha llegado, 


REDUÁN, 
Y á punto puesto, 


REDUÁN. 
Pues 
qué tenéis que hablar? 
GOMEL, 
No es tanta la dicha mía: 
No hago más que adorar 
En aquella celosía. 
REDUÁN, 
Pues desa suerte, bien es 
Que os vais y volváis después, 
Gm,IEL. 
,Vive Alá, que todo el mundo, 
Ni las furias del profundo, 
No muevan de aquí mis piesl 
BAUDELES, 
(Si es algún desesperado? 
REDUÁN. 
iDi quién eres! Es mejor: 
Matalle no es acertado, 


Van el Rey y Reduåo, vestidos de noche 


REDt;ÁN, 
(No digo yo que no es puesto 
:Ëste para estar sin gente? 
BAUDELES, 
(Es hombre
 


XI 


15 



II4 


OBRAS DE LOPE DE VE
A, 


GO:\lEL. 
Ni OS 10 aconsejo, señor; 
Que me precio de hombre honrado, 
BAUDELES, 
T eneos al AIcaide, 
GOMEL, 
IFueral 
BAUDELES. 
IAh, Reduánl 


GO:\1EL, 
No pudiera 
Ser otro sino mi padre: 

Por qué á pesar de mi madre, 
Me sigue desa manera? 
REDUÅN. 
JPor Mahoma, que es Gomcl! 
BAUDELES. 
Pues no te enojes con él; 
Déjame lIegar á hablalle. 
A tal hora, y en la calle, 

Qué hacías aquí? 
GO:\IEL. 

Quién es él? 
BAUDELES. 
El Rey soy. 
GOMEL. 
jOh. mi señor! 
Dame esos pies. 
BAUDELES, 
I Por Alá, 
Que eres de España valor, 
Y que ya Granada está 
Temblando de tu furor! 
Débesme tanta afición, 
Que con ser esta ocasión 
Para mf de gran defecto, 
Te me descubro en efecto. 
GOMEL, 
Conozco mi obligación. 
DAUDELES, 
Quiérote con gran extremo. 
GOMEL, 
Yo por ti pondré la vida 
Contra el mundo, que no temo. 
BAUDELES. 
Yo la tengo bien perdida 
Por un celo en que me quemo: 
Mira que fío de ti 
Lo que nunca osé de m!. 
GOMEL. 
èVienes á hablalla? 
BAVDELES. 
A eso vengo; 
Buena lengua y armas tengo, 
GOMEL. 
V é, que yo te aguardo aquf. 
BAUDELES. 
Habla á tu padre. 
GOMEL, 
IIáblcme él. 


DA t'TJELES. 
Aguárdame con Gom.el, 
Reduán, en esa esquina, 
Mientras Zelora se inclina 
Al balcón de aquel verjel. 
REDUÁN. 
Venf acá, bravo; humillaos, 
BAUDELES. 
Esperadme y apartaos, 
REDt'ÁN, 
Venf acá, el que hacéis hazañas 
Con hombres por las campañas, 
Con damas por los saraos: 
Venf acá, seam os amigos. 
Gor,tEL, 
Como de quién soy no tengo, 
Reduán, tantos testigos, 
Mil veces á pensar vengo 
Que fuésemos enemigos (I), 
Porque sabed que se enfada 
Mi cólera con mi espada 
De que, por padre, seáis 
EI que sólo no tembláis 
De sus filos en Granada, 
REDUÁN, 
Calla, que eres loco; escucha, 


Salen la Reina y Zelora á la ventana. 


ALZIRA, 
Que el Rey me sienta, recelo (2). 
BAUDELES. 
Porque ya su luz cs mucha, 
Y va menguando en mi cielo. 
ZELORA. 


(Es el Rey? 


BAL"DELES. 
Yo soy, mi bien, 
zELORA, 
Si estáis solo, yo también. 
BAt'DELES, 


Solo vengo, 


ZELORA, 
Y yo 10 estoy. 
BAUDELES, 
(Qué os dijo el Alcaide hoy? 
ZELORA. 
Que os he parecido bien. 
EAUDELES. 
Es eso tanta verdad, 
Que no habrá comparación 
Que iguale á mi voluntad, 


(I) Asi en la edici6n de V,: neil, 1605, En la de 
!\Iilán, 1619, dice: 


Que no somos enemi.:o
, 


La primera lecci6n hace mejor senti 10. 
(2) En la edici6n de Ya!encia: 
Que no me s:cnta recelo, 



ZELORA, 
Pues (qué es vuestra pretensión? 
BAUDELES, 
Gozar de vuestra beldad. 
ZELORA, 
Cuando yo no me fiara 
De vuestro mucho valor, 
Que sé que no me engañara, 
Conociera vuestro arnor 
En una furia tan clara, 
Y aunque debo obedeceros, 
Quiero desde luego haceros 
V uestro deseo irnposible, 
BAUDELES,' 
Yo sé que 10 hará posible 
La gran fuerza del quereros, 
ZELORA, 
Yo sé que vos rniraréis 
Lo que al Alcaide, mi padre, 
Y å mis hermanos debéis, 
Y que distes (I) á mi madre 
Del bien que hacerme poJéis. 
Yo espero salir honrada, 
Casada y bien empleada 
De vuestra casa Real, 
Y no con infamia tal 
Desterrada de Granada. 
Que en 10 demás, sabe Dios 
Lo que yo os quisiera á vos 
Como igualaros pudiera, 
Y este amor honesto fuera 
Para casarnos los dos, 
BAUDELES. 
Muchos días ha, Zelora, 
Que yo aborrezco å la Reina; 
Que aunque 10 descubro agora. 
Aquesa belleza reina 
En el alma que te adora. 
Con mis oj os la escogí, 
Como agora hago de ti, 
Que no es de mejor linaje; 
Que de mi abuelo fué paje 
Tu padre, el alcaide AlL 
De suerte, que bien podré 
Repudialla, y 10 haré 
Para casarme contigo. 
ALZIRA, 
Dile á todo que sf. 
ZELORA, 
Digo 
Que estoy cierta de tu fe. 
Pero tú no consideras 
Que, dejando å tu mujer, 
Me dejarás cuando quieras 
Alguna dama querer, 
BAUDELES, 
No mås; en va no te alteras; 
Porque es mujer melindrosa,. 
Celosa de cualquier cosa, 


(I) En la edicijn de Valencia debiis_ 


rL HIjO DE REDUÁN. 


Y ya me tiene enfadado 
Con su melindre y cnfado. 
ZELORA, 
También seré yo enfadosa: 
(La Reina tienes en menos 
Que á mí? 


BAUDELES. 
éPor qué no, si eres 
IIija de padres tan buenos? 
ALZIRA. 
jAy, desdichadas mujcres! 
jAh hombres, de engaños lien os! 
B.\UDELES. 
éNo sabes tú que yo puedo 
Dejar y tomar mujer? 
ZELORA. 
Deso mismo tengo miedo, 
Porque en su dt'sgracia quedo 
Cuando quede en tu poder. 
DAUDELES, 
(En desgracia? éDe qué suerte? 
ZELùRA, 
Que procurará mi muerte 
Viendo que su daño soy. 
BAUDELES. 
(Muerte? Palabra te doy 
De matarla. 


ZELORA, 
é Cómo ? 
BAUDELES. 
Advierte, 
Ella estå enferma. 
zELORA, 
Es veròad. 
BAUDELES, 
Y agora queda en la cama, 
Y aunque poca enfermedad, 
Luego á su médico llama, 
Pues aquéste..... 
ALZIRA, 
(Hay tal maldad? 
BAUDELES, 
Tendré yo hablado de suerte.. 
Que diga que estå á la muerte, 
Y que una cierta bebida 
Serå su remedio y vida, 
Y que dársela concierte; 
Y verás cómo ejecuta 
S11 muerte y nuestro deseo 
Una dracma de cicuta, 
ZELORA, 
Ya me parece que veo 
C6mo Granada se enluta. 
Pero mira que has de darmc-,. 
De que nu,nca has de dejarme, 
Esa palabra Real. 
BAUDELES. 
El día que hiciere tal. 
Venga un extraño á heredarme. 
Déjame subir arriba, 
Que te haré pleito homenaj
 


115 



IIG 


OBRAS DE LOPE DE VEGA. 


Si en eso mi gloria estriba, 
Que seas mientras yo viva 
Cabeza de tu linaje; 
Y que antes de dos d(as, 
La Reina que tú porfías 
Que después te ha de dar guerra, 
Cubra su frente la tierra. 
ZELORA, 


Pues sube, 


ALZIRA, 
Mucho te Has. 
ZELORA, 
Calla, que no importa, 
ALZI:<.A, 


Aguarda; 
Que yo haré que esté contigo. 
Aunque el temor me acobarda 
Y pensará que es conmigo, 
Será una empresa gallarda, 
ZELORA, 
Pues éntrate en mi aposento. 
ALURA. 
A tu propia cama voy, 
REDUÁN, 
lCómo vienes? 
BAt:DELES. 
Muy contento; 
No he sido rey hasta hoy 
Que reina mi pensamiento 
REDUÁN, 
lQué te ha dicho? 
BAUDELES, 
A abrirme ha ido. 
GO:\IEL, 
No poco dichoso has sido; 
Pero merécelo eI Rey, 
BAUDELES. 
El am or no tiene ley, 
REDUÁN. 
jPor Alá; que soy perdido! 
BAUDELES. 
Demos vuelta hacia el terrero; 
Que he de entrar por el verjel. 
REDUÁN, 
Triste, lqué remedio espero? 
BAt:IIELES, 
A la puerta, tú y Gomel 
Me aguardaréis, 
REDUÁN. 
jRabio, muerol 
Una c61era me toma, 
Que es muy poco que me coma 
Las piedras, 


GC'I[;L. 

No vamos? 
RI:DUÁN, 


Vete: 
Qué, laún he de ser alcahuete? 
IOh, reniego de l\1ahomal 


Vansc. 


S,lIen Arfilo, Ja!'er, Benalme y Fatimán. 


ARFILO, 
Ya no es envidia, mas vergüenza grande 
La que me obliga á desear su muerte, 
Viendo que å tal locura se desmande; 
Que más por dicha que por brazo fuel te 
Se escapa de peligros semejantes, 
Y eI Rey se los celebra de tal suerte. 
Venga la industria, porque sean bastantes 
Sus brazos fieros å este monstruo fiero, 
Tigre cruel, enano de gigantes; 
Que ya no hay en Granada caballero 
Que no se ofrezca con su hacienda y vida, 
Y entre su sangre quiera ver su acero, 
JAFER. 
EI lobo astuto, al pie de la guarida, 
Armado el lazo, queda preso y muerto, 
Y la tigre cruel, del cuello asida. 
Así, lIegando á efecto algún concierto 
Que entre los cuatro nos parezca sano, 
Lo quedará si puedo este Roberto; 
Que 10 que dicen del cruel romano 
Agora se ve en este granadino, 
Morisco vii, gen(zaro cristiano. 
BENAUIE, 
Desde el Poniente al postrer polo austrino 
No creo que hay tan bárbaros salvajes, 
Ni en esta tierra extraño peregrino. 
No se sepa, Jafer, de los linajes 
Que fueron casi reyes desta tierra, 
Llamados los famosos Bencerrajes, 
A éstos hizo siempre dura guerra 
Una envidia mortal, que de los hombres 
La blanda paz y la amistad destierra. 
Después de haber ganado mil renombres 
En guerra y paz, y haber subido al cielo 
Su patria cara y sus hidalgos nombres, 
Un cierto moro, falso y de mal celo, 
Le dijo al Rey que el más galán andaba 
Con la Reina, Ham ado l\Ioraycelo, 
Fué de suerte su industria, que no acaba 
Hoy de 1I0rar Granada su tragedia, 
Pues con su sangre sus peñascos lava. 
Y si esta misma industria nos remedia, 
Yo fio que Gomel no quede vivo, 
Ú de toda su casa, parte ó media. 
ARFILO, 
A decillo á Baudeles me apercibo, 
Que este villano con la Reina trata (I). 
BENALlIIE, 
Será sagaz y peregrino hecho, 
Y digno dese ingenio, y que del todo 
Fatimán asegura nuestro pecho; 
Y como tú 10 hagas dese modo, 
T odos seremos, cual verás, testigos. 


(I) Seguramente faltan versos: por 10 menos cI ú.l- 
timo verso de este teredo, y otro tereeto que dehla 
seguirle. 



EL HlJO DE REDUÁN. 


ARFILO. 
Veréis cómo 10 trazo y acomodo, 
FATIMÁN, 
Parientes somos y fieles amigos, 
El lazo más estrecho á amigos tales, 
Cuanto á Gomelle somos enemigos; 
Si con la industria que pretendes sales, 
Jamás nuestra amistad será deshecha, 
ARFILO, 
Todos sois caballeros principales, 
Y de ninguna parte habrá sospecha 
Que descubra el secreto que tratamos 
Con tantos brazos de amistad deshecha. 


Salen la Reina y Zelora. 


ZELORA, 
lQue, en fin, gozó de ti sin conocerte? 
ALZIRA, 
A todo dió lugar la noche obscura, 
Por el am or, que ciega de tal suerte, 
Que no ha cardo el triste en su locura. 
Matarme prometió con falso intento 
Por medio del doctor que á mí me cura; 
Pero saldrále en vane el pensamiento, 
Que yo se la daré sin que hoy me pase. 
ZELORA, 
jCalIa, por Dios! IQué extraño atrevimiento! 
ALZIRA, 
Yo buscaré una espada que traspase 
Su duro coraz6n, que de otra suerte, 
Hace el dolor que el coraz6n se abrase. 
ZELORA. 
Pues lc6mo es eso? lTú daUe has la mucrte? 
ALZIRA. 
Buscaré un moro, á quien daré mi vida: 

Cuål te parece más gallardo y fuerte? 
ZELORA, 

Determinada estás? 
ALZIRA. 
Y aborrecida, 
Hoy de aqueste tirano he de vengarme, 
Aunque á la muerte quede yo ofrecida. 
Ya pasó la ocasión de aconsejarme; 

en lástima de mí, querida amiga. 
ZELORA. 
Cánsate, Reina, ya, de lastimarme. 
iMuera eI tirano, muera, pues te obliga 
A que Ie mates! 
ALZIRA. 
lQuién dará la espadJ.? 
ZELORA, 
No sé qué moro más leal te diga, 
Ni sé cómo te puedas en Granada 
Fiar de hombre más robusto y fiero, 
De fuerte brazo y condición airada, 
Como deste Gomel, de quien espero 
Que como Ie prometas la corona, 
EI reino abrasatá, como otro Nero, 
ALZIRA, 
Dices muy bien; que no hay aqllí persona 


117 


De más valor, ni que me dé esperanza, 
Si el premio de reinar Ie galardona, 
Como su espada, brazo, pecho y lanza, 
ZELORA, 
Helo do viene el fuerte granadino. 


Entra Gomel. 


GO"\IEL. 
No hay en el ancho mundo ya cristiano 
Con más raz6n de tu corona dino. 
10h flacas flechas del amor tirano, 
Que ha respetado el mundo y teme el cielo! 

Cómo saHs tan flojas de mi mano? 
Convirti6se mi pecho de agua en hielo, 
Como cristal que al sol no se derrite, 
Contra la gracia y perfección del sudo. 
De ver al Rey contento, no hay quien quite 
De la cabeza á aquel mi padre necio 
Que la muerte procure y solicite. 
Y yo hago de todas tal desprecio, 
Que si...., jBueno, por Dios! La Reina estaba 
Oyendo de mi amor el poco precio. 
ALZIRA. 
Atenta tus blasones escuchaba. 
Qué, éno sabes de amor? 
GO:.\IEL. 
No soy tan fiero, 
Aunque es verdad que en su desprecio hablaba. 
ALZIRA. 
Pues lcómo Ie maltratas? 
GOMEL. 
Porque quiero 
Á una viUana, pero tibiamente, 
Y más agora, siendo caballero. 
Yo sé que si sujeto conveniente 
Hallase de mi gusto, yo amar ía; 
Y amando, fuese temerariamente, 
ALZIRA. 
cQué sujeto esperas que podría 
Ser á tu gusto? 


GO:.\IEL, 
EI que tan alto fuese 
Cuanto del suelo el cielo se desvía. 
ALZIRA, 
Si una reina te amase y te quisiese, 
ëSería igual á tu merecimiento? 
GOMEL. 
Tal, que apenas el suyo mereciese, 
ALZIRA, 
ëDeseas con tan alto pensamiento, 
Seuún eres bizarro y arrogante, 
V e
te reinar en el sublime asiento? 
GO:Y:EL, 
De condici6n he sdo semejante, 
Que, ann siendo pastorcillo, entre otros tales, 
Para que más mi natural te espante, 
Haciendo de un bastón insignias reales, 
Y de peUejos púrpura preciosa, 
Caballero en humildcs animales, 
Me hacia rey, y la canalla ociosa, 



JI8 


OBRAS DE LOPE DE VBGA. 


Que en hombros me llevase algunas veces, 
ALZIRA, 
Y (por reinar harias cualquier cosa? 
GO:\IEL, 
Sospechosa, señora, me pareces, 
ALZIRA, 
Antes estoy hablando por tu gusto, 
Si acaso al mio tu persona ofreces; 
Que ese valor, Gomel, me viene al justo 
Para emprender una famosa hazaña: 
Dame 105 brazos, capitán robusto, 
GOMEL. 
Reina, jamås pasó de Africa å España 
Moro de mås valor, yaun yo sospecho 
Que ni te burlas, ni tu fe te engaña. 
No llores tiernamente, que has deshecho 
Gran parte de tu justa confianza, 
En no tener asegurado el pecho, 
Nunca se ve del cielo la mudanza 
Si en ocasión legitima se mira, 
En que rigió cayado, hoy fuerte lanza. 
Dime å la empresa y pretensión que aspiras, 
. . , , , , . . , , , . , , , , , , , , . . , , (I) 
Dime, hermosa Reina, en qué consiste, 
Y enjuga el bello rostro, hermoso y tierno, 
Cuyo sol, con ese agua obscureciste; 
Que si fuese bajar al hondo infierno, 
Cosa que al vivo no se Ie permite, 
A Radamonte quitaré el gobierno (2), 
lQué vida quieres que dd mundo quite? 
lQué naves que navegue? lQué montañas? 
lQué pecho que enternezca ó solicite? 
lQué fieras que te rinda mås extrañas? 
lQué la sierpe de Arcides? lQué tesoro? 
lQué desafío en plazas, en campañas? 
lQué vellocino? lQué manzanas de oro? 
(Qué dragón de Medca que te matd 
ALZIRA. 


Otro su igual, 


GO:\IEL, 
lCuál es, Alzira? 
ALlIRA, 


Cn moro, 


GO:\IEL 
jì\loro! jPesia Mahoma! Y les combate, 
6 que caiga de súbito ese perro? 
ALZIRA, 
Oye, si quieres que verdad te trate. 
GO:\IEL, 
Y 10 demás es conocido yerro. 
ALZIRA. 
EI Rey ha conocido que te amo 
Y que en el alma tu retrato encicrro. 
GO:\IEL. 
Pues (ámasme tú á mi? 
ALZIRA, 
Sólo te lIamo 


(I) Faltan versos. 
(3) Probab!emente Lope escribiria Radamanlo. 


Sei'ior de aquesta vida, 
GO:\IEL. 
IBravo casol 
ALZIRA, 
Sólo por adorarte me desamo. 
Ha dado una sentencia rigurosa 
Contra tu vida, luego que yo muera, 
Que es una eterna cárccl temerosa, 
Si tú quieres, Gomel, haz de manera 
Que vivamos los dos, y que mi vida 
Tenga el remedio que de ti se espera; 
Que no es razón que sea mi homicida, 
Por sólo que conozco 10 que vales. 
GOMEL, 
lEso intenta? No más tu lIanto impida; 
Que Rey que ha dado dos sentencias tales 
Hoy morirá con tan violenta muerte, 
Que pise del infierno los umbrales, 
ALlIRA, 
Dame esos brazos y esa mano fuerte; 
Que tuya soy, y tuya mi corona, 
GO:\IEL, 
jQue el fiero Rey me trate de tal suertel 
lDesta manera el perro galardona 
Servicio de mi padre? Mas lqué pienso? 
jSi el cido mis deseos perfecciona! 
A rey aspiro con valor inmenso; 
Rey he de ser, no sólo de Granada, 
Mas de la tierra donde nace incienso. 
lQué principio más noble que la espada 
Puede tener un rey, casa ó linaje? 
La guerra sola es en el mundo honrada, 
ALZIRA. 
Luego, mi bien, que de la cuadra baje, 
Le atraviesa aquel pecho fementido. 
GO:\IEL. 
jPor l\1ahoma, que rabio de corajel 
ALZIRA, 
En viendo el pecho ya de muerte herido.. 
Di á voces jViva Alzira! jGomel vival 
Que un escuadrón te espera prevenido. 
Luego haré que Granada te reciba 
Por su rey y señor, no poco ufana, 
Pues con este tirano fué cautiva. 
GOMEL, 
Déjame hacer; que no ha de haber mañana 
Cosa con cosa en este reino todo: 
Monte haré la ciudad, la sierra llana, 
Soy de la parte de mi madre godo, 
Y de mi padre, bárbaro africano, 
Y á los pasos de Atila me acomodo, 
Ha de regir el mundo aquesta mano, 
Y entre cristiano y moro vel' el mundo 
Nuevas reIiquias de Alejandro Magno, 
Primero en años, y en valor segundo, 
ALZIRA, 
El Rey baja: adiós, 
GOMEL, 
Adiós. 


AI ZIRA, 
Zelora, quédate abi. 



EL HlJO DE REDUÁN. 


1 I J 


Entran el Rey y Reduán. 


Gm.IEL. 
iraùre! 
F-ED1:ÁN, 
c Qué haces, di? 
GO:\IEL. 
IPor mi fe, que sois discreto! 
Queríamc el Rey matar 
Y ganéle por la mano, 
REDGÁN. 


BAUDELES. 
Confío, Alcaide, de ti 
Lo que pasamos los dos; 
Y en efecto te declaro 
-Que la Reina ha de morir; 
No te quiero persuadir, 
GOMEL. 
(En qué piensas, qué reparo? 
REDUÁN, 
Aqui estå sola Zelora, 
BAGDELES, 
(Es posible tanto bien? 
Esos brazos se Ie den 
Al esclavo que te adora, 

Cómo has estado, mi vida, 
Desde ayer que te dejé? 
ZELORA, 
Mi pensamiento dejé 
Y mi castidad perdida; 
Que sé que no has de cumplir 
La palabra que me has dado, 
BAUDELES. 
Hoy, como tengo jurado, 
l\Ii mujer ha de morir, 
GO:\IEL. 
iPor AM, que está diciendo 
Que ha de morir su mujerl 
BAUDELES. 
Y que reina te he de hacer 
Del alma y reino muriendo; 
Que es muy diferente ya 
Tu gusto, Zelora hermosa, 
Y el de la Reina enfadosa, 
ZELORA, 
Todo es uno, ipor Alá! 
BAUDEL"ES. 
Tan diferente es la gloria 
Que contigo recibi, 
Que en nombrar la Reina aqui 
Aun me of en de la memoria, 
Morirá sin falta alguna; 
Que hoy he visto un agüero 
Del bien que en gozarte espcro 
Y de su mala fortuna, 
GO:\I!'L, 
Gran deseo de reinar 
Me da voces en el pecho; 
Matar al Rey no es bien hecho; 
Mas no 10 puedo excusar, 
La primera piedra es 
Del edificio que hago, 
Sobre quien un grande estrago 
Tengo de fundar después, 
Ya 10 ejecuto en efeto, 
Il\Iuera el Reyl 
BAUDELES. 
jAy, ay de mí! 
REVl:.\:-I, 


IOh traidorl 


GO:\IEL, 
\"a es, padre, en vano 
El quererlo remedial', 


Sientan al Rey en una silla, 
REDUÁN, 
iQue era tu padre, y no yol 
BAUDELES. 
Reduán, ëquién me mató? 
REDUÁN, 
Gomel, tu hijo, 
BA\:DELES. 
lAy de mil (I), 
Hijo, 
qué causa te he dado 
Para matarme? 
GO:\ffiL, 

Qué es esto? 



Yo hijo? 


ZELORA. 
Da voces presto. 
GOMEL, 
Espera, que estoy turbado. 
REDUÁN. 
jAh, Gomel, qué mal 10 has hechol 
GO:\JEL. 

No sois vos mi padre? 
REDUÁN, 
No' 
Que el padre qne te engendró, 
Hoy Ie has traspasado el pecho, 
ZELORA, 

Hijo suyo? jEstoy helada! 
GO:\IEL. 

Hijo suyo? Decid cómo; 
Que pondré en el suelo eI porno 
Y me arrojaré en la espada, 
REDUÁN, 
Porque la Reina cruel 
No te matase, celosa 
De aquella cauti\"a hermo
a, 
Note 10 he dicho, Gomel, 
Ni 10 sabe hombre nacido, 
ZELORA. 
jCerca de la muerte estoyl 
A avisar la Reina voy 
Del negocio sucedido. 
GOMEL. 
jOh padre del alma mia, 
Cuya sangre he derramadol 


JGC'mel! 


(I) Falta el primer verso á esta redom!il:a. 



120 


OÐRAS DE LOPE DE VEGA, 


èPor qué el cielo me ha dejado 
De sus manos este día? 
Si fuerza alguna tenéis, 
Tomaù esta propia daga, 
Porque en parte satisfaga 
La muertc que padecéis; 
Tomad, traspasadme eI pecho, 
BAUDELES, 
Faltaré para matarte, 
Pero no para abrazarte 
En el punto más estrecho; 
Bien sé que te han engañado. 
GO'IEL, 
Si agora me dais la muerte, 
Sabré un tiempo de qué suerte 
Vida y muerte me habéis dado. 
La Reina cruel me dijo 
Que queríades matarme. 
ßAUDELES. 
Antes siempre pensé honrarme 
Como de tan fuerte hijo. 
GO'fEL. 
Y que era por ocasión 
De que en Granada decían 
Que nuestros gustos tenian 
Una misma (I) pretensión; 
Y que si yo te mataba, 
Con ella me casada, 
Y de Granada tendría 
La corona que esperaba; 
Y que con pecho inhumano 
Boy me habías de dar muerte: 
Incitado de tal suertc, 
Puse en tu sangre la mano. 
REDUÁN, 
Sin duda, Rey, que ha sabido 
De Zelora el mal suceso. 
BAUDELES. 
Bien se ha visto, y que por eso 
l\Ii muerte habrá pretendido, 
IOh hijo! (Quién te engañó? 
Celos son, celos 10 han hecho, 
GO
IE:L. 
Pues traspasa ]uego el pecho 
Que, aunque inocente, pec6; 
Y cuando de bravo y fuertc 
Gané fama esclarecida, 
Será mancha de mi vida 
Haberte dado ]a muerte, 
La espada que me ceñiste, 
Esa misma te mató, 
Ésa ]a muerte te dió, 
A quien tú la vida diste, 
Si matar mi padre aquí 
Dicen los moros de España 
Que es ]a primera hazaña, 
(Que dirá el mundo de mí? 
Pues cuando gane las glorias 
Que de un hombre fuerte espera, 


Será aquesta la primera 
Que ha de infamar mis victorias 
Va, (qué puedo hacer que cuadre 
Á ganar fama, 6 reinar, 
EI que se enscñó á matar 
En la sangre de su padre? 
Del primer hecho en la guerra 
Hace el hidalgo varón 
Sus arm as y su blasón, 
Honra su linaje y tierra, 
j:\lirad qué primero hecho, 
Armas y blasón mortal: 
Un hijo con un puñal, 
Que pas a á su padre el pechol 
Si aquí no me doy la muertc 
Es porque quiero vengarte 
De quien me oblig6 å matarte, 
Y me engañó desta suerte, 
Queda en paz, 
BAUDELES, 
Gomel, Gomel, 
Dame primero un abrazo. 
GO
IEL. 
èCómo ha de abrazarte el brazo 
Que te dió muerte cruel? 
Que no es posible que acierte 
A darte, padre y señor, 
Un abrazo con amor 
EI que te Ie dió con muerte. 


Vase, 


BAUDELES, 
Gomel, oye, 
REDU ÁN, 
Ya se fué; 
Temiendo su estrago quedo. 
BA UDELES. 
De mi gente ten go miedo 
Si envuelto en sangre me ve; 
Porque si el caso no sabe, 
Sin duda Ie matarån, 
REDUÁN. 
Sólo deseando estån 
Que esta su arrogancia acabe. 
Entran Jafer. Benalme. Arfilo y F atimán, 
FATI
IÁN, 
iMuerto es el Rey! èQuién dicen que 10 ha 
ßENALME, [muerto? 
Por eI palacio aquella voz se esparce; 
No se suena otra cosa en el Alhambra; 
Algunos dicen que Gomello ha hecho, 
REDUÁN, 
Aquí está nuestro Rey vivo y herido, 
FATI"ÁN, 
jOh famoso Baudelesl èQué es aquesto? 
JAFER, 
èQuién te ha muerto, señor? 
ARFILO. 


(I) En la edici6n de Valencia una incitr"-t. 


(Cuál enemigo 
En tu sangre Real la mano ha puesto? 



EL HIJO DE REDUÁN. 


BAUDELES. 
Amigos, sosegaos, 
BENALME, 
Pues 
cómo quieres 
Que con tu muerte pueda haber sosiego? 
BAUDELES, 
La Reina, sospechando que quería 
Hacer otro segundo casamiento 
Y dcspreciar el suyo y sus dos hijos, 
Llamó á Gomel, y con celosa rabia 
Le dió á entender que yo quería matalIe 
Y que me diese muerte, y Ie daría 
Su persona y el cetro deste imperio. 
No sabiendo Gomel que era mi hijo 
(Y al fin 10 es, y no cual todos piensan 
Que es Reduán su padre verdadero), 
Por librarse del daño que temía, 
Y, codicioso de reinar, me ha muerto. 
d ha llorado ya su triste engaño, 
Y es hijo á quien amé toda mi vida, 
Y de valor, sin duda, para dalle 
De aqueste reino, y aun del mundo, el cetro, 
Yo os pido por la fuerza que en sí tienen 
Las últimas palabras, que ninguno 
Le niegue la corona y obediencia, 
Porque descanse el alma, que ya parte, 
FATnIÁN. 


Muri6, sin duda, 


REDUÁN. 
jAh, Rey! jAh, señor míol 
No hay que Hamar; lIamó la dura muerte 
Alas puertas del alma, que es la vida, 
JAFER. 
Llevémosle á su cuadra, si os parece, 
Y dése cuenta á la nobleza toda 
De 10 que el Rey cuando murió nos dijo, 
ARFILO, 
jAy, desdichado Rey, qué fin tuvieron 
Tus singulares hechos victoriososl 
Llévenle los cuatro moros. y queda solo Reduán, 


REDUÁN, 
Aunque 
e esfuerzo á sentimiento y pena, 
Tal me bene el amor de aquella ingrata, 
Que apenas he podido entristecerme; 
Antes siento en el alma una alegrfa 
Que el antiguo dolor destierra della, 
Fuera de que, reinando Gomel, quedo 
Tan rey como él y tan sef!.or de todo, 
Grande alboroto suena, 


Entran Lizara, Zelora, Fatimán y Alboyn, que sc 
las lIeva. 


LIZARA, 
En vuestras manos 
Están agora, amigos, nuestras vidas, 
FATDoIÁN, 
Como una vez salgamos de palacio, 
No temáis á Gomel ni á todo el mundo, 
ZELORA. 
IQué bravo estrago hacel 


XI 


121 


ALBOYN, 
Es un demonio 
Cercado de las furias del infierno. 
REDUÁN, 
èAdónde bueno, hidalgos? 
FATlMÁN, 
Dado habemos 
En peligro mayor que el que dejamos. 
. ALBOYN, 
Fuerte Alcaide, yo cree que, pues tienes 
Tan buen entendimiento y valor tanto, 
Tendrás por bien que en cuanto se sosiegue 
La furia de Gomel, á nuestras casas 
Llevemos estas moras, porque vivan 
Seguras nuestras honras y sus vidas; 
Que con elIas, en fin, casados somos, 
REDUÁN, 


ëCasados? è C6mo ? 
FATßIÁN, 
Las palabras bastan, 
REDUÁN, 
jFuera cobarde, que el Alhambra tiene 
Alcaide y Rey á quien tener respetol 
FATIMÁN. 
iOtro Gomel tenemos! iHuye, huye! 
REDUÁN, 

No te bastaba, di, Zelora infame, 
Haber sido la causa de la muerte 
De nuestro Rey, sino que, muerto, quieras 
Dar muerte á los que viven por amarte? 

Adónde ibas tan furiosa y libre? 

No sabré yo mejor guardar tu vida 
Que no aquel abatido medio alarbe? 
ZELORA. 
Engañado te tiene, Alcaide fuerte, 
El Rey, que aquí también murió engañado, 
Sino de su mujer, que en mi aposento 
Estuvo con el Rey aquella noche; 
Y como supo de su propia boca 
Que quería dejalle y dar la muerte, 
Procuró con Gomello que hoy has visto. 
- REDUÁN, 
Qué, ëeso es verdad? 
ZELORA. 
Pregúntalo á la Reina, 
De quien también Lizara fué testigo. 
LIZARA, 
Verdad es, Reduán, este suceso; 
Que yo propia 10 he visto por mis ojos. 
REDUÁN. 
Pues si es asf, confíame tu vida; 
Que bien la guardará quien te dió el alma, 
LIZARA, 
La Reina oigo dar voces: 
si la matan? 
REDUÁN, 
Bien merece morir. 
LIZARA, 
IMuera la ingrata! 


Entra la Reina con dos hijos delante, y Gomel detrás 
con una espada desnuda, 


16 



122 


OBRAS DE LOPE DB VEGA, 


AI.ZIRA. 
Qué, lestos niños no te mueven, 
Tirano moro, á piedad? 
GOMEL, 
Yo sé que tu muerte aprueben, 
Cuando lIegaren á edad, 
Si ellos fueren quien ser deben, 
REDUÁN, 
Detente, espera, Gomel. 
GOMEL, 

Puede dejar de morir? 
REDl'ÁN. 


NIÑO. 
Madre, libertad Ie pida. 
ALZIRA, 
En tus manos va mi vida. 
ZELORA. 


Y la mía. 


LlZARA. 
Y la de todas. 


Vanse, y quédase Gomel. 


No, 


GO:\IEL, 
Los consejos del más viejo 
Quitan guerra y ponen paz, 
De razón y de consejo, 
Y asi, con causa eficaz, 
De castigarla ahora dejo. 
Ser su mal de tanto exceso 
Da voces á la razón; 
Pero bien está en prisión 
Hasta el fin de mi suceso, 
Que eI pueblo, ya sosegado, 
Tomará del caso enmienda, 
Cuando mi razón entienda 
Y la sinraz6n que ha usado. 


GO:'dEL. 
Pues lqué quieres decir? 
REDUÁN, 
Que no sea muerte cruel. 
ALZIRA, 
I1ijos, rogádselo vos 
Porque no quedéis sin madre, 
GOMEI., 
Ella os maM vuestro padre; 
Quejaos al cielo los dos. 
NlFio. 
Ya que el padre nos faltó, 
Quedaremos satisfechos 
Si nos quedan estos pechos 
Y el valor que nos crió. 
lAdónde habemos de ir, 
Ö quién nos ha de acoger? 
GOMEL. 
Ni me habéis de enternecer: 
IVive Dios, que heis de morir! 
REDUÁN. 
Lo que yo, Gomel, hiciera, 
Fuera en aquesta ocasión 
Poner éstos en prisión 
Hasta que el reino tuviera; 
Y después de coronado, 
Ejecutar, como Rey, 
Lo que mandare la ley 
Y el granadino Senado. 
GO:'dEL, 
Quiero tomar tu consejo: 
A una torre los tres lleva; 
A ti la vida te deba, 
Que ya en tus manos la dejo. 
Y quítame de delante 
También esas dos mujeres. 
ALZIRA, 
Eres noble, al fin Rey eres; 
EI mundo tus hechos cante. 
Quisiera besar tus pies, 
Pero tengo á tus pies micdo. 
REDUÁN, 
Quédate aquL 


Entra JaCcr, 


JAFER, 
lEn qué ha de parar, AM, 
Tanto alboroto y malicia? 
No hay derecho, no hay justicia, 
Porque en la tierra no está, 
Rompiendo van y robando 
Todo eI palacio. 
GOMEL, 
Detente: 


I!Dónde huyes? 
JArER, 
De la gente 
Que te viene amenazando; 
Que aunque saben que eres Rey, 
Y que el Rey 10 quiso asi, 
Dicen que en matarle allí 
Rompiste la misma ley; 
Y de dos hijos que son 
Legitimos de la Reina, 
EI mayor dicen que reina. 
GO:\IEL, 
Errada fué la prisión; 
Que mejor fuera matallos, 
JAFER, 
Que te huyas te aconsejo; 
Que á toda Granada dejo 
Llena de armas y caballos, 
Y en el Alhambra mil moros 
Of en didos de tu injuria, 
Que roban á toda furia 
Ropas, joyas y tesoros; 
Y de manera han rompido 
Cuantas puertas han hallado, 


GO"IEL, 
Aquí me que do, 
REDUÁN, 
Venid conmigo los tres, 
iQué bien todo 10 acomodasl 



EL HIJO DE BEDUÁN, 


123 


Entra elleón; huye JaCer. 


Que no es temerario intento, 
Pues que sobre tal cimiento 
Los pies de mi imperio fundol 
Si el magnánimo león 
Significa fortaleza, 
Ved los pies y la cabeza 
De qué fortaleza son, 
Si elleón es 10 más fuerte 
y yo soy mås fuerte que él, 
l Por qué ha de temer Gomel 
Fortuna, envidia ni muerte? 
Sueño me ha dado; agora veo 
Mi temeraria arrogancia, 
Pues que tan poca distancia 
Del morir al vi vir veo, 
ICuando vienen á matarme 
Me estoy durmiendol iQué digo? 
Haced oficio de amigo: 
IHola, que habéis de guardarmel 
jOh sueño, que puedas tanto! 


Que å la leon era han bajado 
Y un gran león desasido, 
EI cual por palacio hace 
Un estrago tan cruel, 
Que no halla moro en él 
Que no Ie rompa y deshace, 
ISanto Alá, vesle do vienel 


GOMEL, 
No me espanto de leones. 
JAFER, 


jHuye! 


GOMEL. 
è A mirarme te pones? 
Extraña presencia tiene: 
Éste, con sola la daga 
Y eI capellar en el brazo, 
Llevarå de mí un abrazo 
Que mal provecho Ie haga; 
Pero lcómo no me emprende, 
Y tocándome me tira, 
No asalta, ni se retira, 
No me busca, ni me ofende? 
iQué es esto, bestia cruel, 
Cómo no has arremetido? 
Sin duda que ha conocido 
Que soy león como él. 
èSi es éste con quien yo tuve 
Desde muchacho amistad 
En aquella soledad 
De los montes donde anduve? 
Sin duda; ya Ie conozco; 
No es posible que me of end a ; 
Quiero llegar, porque entienda 
Que su amistad reconozco. 
IOh, buen amigo I è Qué hay? 
i Cómo va? iQué es men ester? 
jPor Dios, que es cosa de ver 
El regocijo que trayl 
Dame uno y mil abrazos; 
Que no eres tú mal amigo 
Para eI conflicto enemigo 
Que quiere hacerme pedazos. 
Gran agüero de reinar 
Ha sido aqueste león, 
I Oh, qué extraña confusión I 
Quiero á Alejandro imitar; 
Sentaréme en est a silla 
Y sobre él pondré mis pies. 


Entran JaCer. Benal me, Arfilo, Fatimán y Alboyn 
con espadas desnudas, 


JAFER, 
Pues que no ha salido afuera, 
Aquí estará, 


TODOS, 
I !\fuera, mueral 
BENALME, 


I Santo Alá I 


FATIMÁN, 
IMahoma santo! 


Rctiranse unoa detrás de otros de micdo dclleón. 


De la industria humana es 
Ésta una gran maravilla. 
<Quién me verá desta suerte, 
Que no se admire y espante? 
JPor Alå, que soy bastante 
A vencer la misma muerte 
Y hacer temblar el profundo; 


FATIMÁN, 
Teneos; ninguno huya. 
ALBOYN. 
Que es infamia y cobardía. 
JAFER. 
Aquesa gran valentía, 
Deste invencible se arguya. 
ARFILO, 
è Hay espectáculo igual? 
JAFER. 
èNo es bueno que está durmiendo 
En la mitad del estruendo 
De su peligro mortal? 
BENALME, 
Tal guardia tiene á los pies, 
JAFER. 
Yo no llegaré å matalle, 
FATIl\IÁ
. 
I Bravo rostro I 


Siéntase, y póngase elleón dcbajo dc los pics, 


JAFER, 
IBravo talle I 
ALBOYN. 
Digno del imperio es, 
ARFILO. 
l Adónde podréis hallar 



124 


Rey como éste á toda ley, 
É hijo de vuestro Rey, 
Y á quien él quiso heredar? 
jQué hombre más valeroso 
Ni más valiente soldado, 
Domador, y no domado, 
Envidiado, y no envidiosol 
Caballeros granadinos, 
Vayan las envidias fuera; 
No muera Gomel. 
TODOS. 
No muera, 
ARFILO, 
Sois de fama eterna din os, 
IViva Gomel, Gomel vival 
TODOS, 


IViva, viva! 


CO:\IEL. 

Qué es aquesto? 
TODOS. 
Ten elleón, tenle presto, 
COMEL, 
jHola, á mis pies te derriba! 
TODOS, 
I Viva Gomell 
COMEL. 

 Esto es sueño, 
Ó por ventura es verdad? 
FATIMÁN, 
Hoy serás desta ciudad 
Seguro y dichoso dueño: 
Déjanos besar tus man os; 
Que por Rey te obedecemos, 
cm.IEL, 



Qué dices? 


ARFlLO 
Rey te hacemos, 
Gloria y señor de africanos, 
FATIMÁN, 
Traed el cetro y corona, 
JAi'ER, 
Aquf viene Reduán, 


Entra Reduán, 


REDUÁN, 
Y mil que á la puerta están 


OBRAS DE LOPE DE VEGA. 


Que defienden tu persona. 
CO:\IEL, 
Dame, Reduán, los brazos, 
Que no serán menester: 
iGrande ha sido tu poderl 
REDUÁN, 
Y dichosos tus abrazos, 
Ya quedan en la prisi6n 
Tus enemigos. 
CO"IEL, 
Bien haces; 
Que importa el sosiego y paces 
De mi reino y pretensión; 
Que ya aquestos caballeros 
Por Rey me han obedecido. 
REDÙÃN. 
Hante obligado y servido. 
COMEL, 
Los dos hago consejeros, 
Y å los otros dos les doy 
Las tenencias de Alhajara, 
Y á ti de Alhama la vara, 
Porque obligado te estoy; 
Y á vosotros 105 castillos 
De Guadix y Murabel. 
FATI:\IÁN, 
Vivas mil años, Gomel, 
Si tantos puedes vivillos. 
COl',IEL. 
Y á ti, que amor paternal 
Te tuve, por más honor, 
Hago mi Alguacil mayor 
Y Capitán general. 
JAFER, 
Ponte esta insigne corona 
Y ponte el cetro en la mano, 
Por más fuerte que el Tebano 
Que el mundo á voces pregona; 
Y subamos á caballo, 
Porque en Granada entraremos; 
Que á buen tiempo llegaremos, 
COMEL, 
Eres mi fïel vasallo: 
Ven conmigo, Reduán, 
Que désta, tuya es la media, 
Aquí acaba la comedia 
Del Hijo de Reduán, 



PEDRO CARBONERO 




PEDRO 


CARBONERO 


COMEDIA F A110SA 


DE 


LOPE 


DE VEGA 


CARPIO 


DIRlGIDA AL FLORIDO n\GEI\ïO 


DE 


D, Diego F élix Quijada y Riquelme. 


Después que vi los ochenta sonetos, que V1Il, llama Soliadas, propiedades del Sol, efeelos y 
fábulas aplicadas á la her1ll0sura de FÙlelda, creció 11li des eo de su C011Oci1lliento, y la idea, que 
por sus cartas haMa fabricado con 11lás noble pintura, ilustró 111i imaginació1z de los rayos de 
su i1zgmio, Escribióme Juan Antollio de Ibarra, Sccretario del EXC1no, Sr. Duqtte de Alcalá, 
cuán acepto era Vm, en esa insigne cÙtdad, de sus teólogos y filósofos, e1t todas las ocasiones 
que se ofrecían,y cómo estaba opuesto á SItS cátedras, que en ..:eintitrés años de edad es cosa 
maraz'illosa, y aunque fuera crfdito para OtTOS 1111tchos, 110 aU1lle11tó al mío 10 que había1z soli- 
ci/ado los versos, donde la dulzura compite C01Z /a erudiciólz, y el cuidado con la her11l0sura; y 
aquí no en/ra amor con Sit apasionado juicio, ni aquellas palabras de Bartolomeo Escala: "Solct 
amor mutuus, etiam quæ minus firma posita sint, ut quandoque accidit, excusare, et munire... 
Hallo e1Z Vm, un Ì11genio asentado, que para Ilablar más á 10 cortesalZO que á 10 escolástico, hay 
ingenios en pie, de rodillas y e1t éxtasis, que aquí no trato de los ridiwlos, de los !egos, de los 
censurantes, de los 11lalcontentos, de los ell':Jidiosos y de los alocados. Hay ingenios 110minales 
de ataracea, y de remedios de argentcría, y de oro pel, duros, ruidosos y brillantes; pero los fila- 
teros me consume1Z, verbi gratia, el que me reprC11día que 11abía dicho empcradora, 1I1uy vano de 
que il sabe que se había de decir emperatriz; y es disparate, porque en Castilla no Ilay tal voc, 
como se ve por ejemPlo, sÙtO que la curiosa bachillería ha latini::ado con aspereza 10 que tiene 
en su lengua con bla1tdura; emperatriz ha dado cattsa para que á la e11lbajadora lla1llcn emba- 
jatriz, y á la tlttora de sus hijos, tutriz; de dondc se sigue que la ca1ztadora lla11lare1110S canta- 
triz, y á la habladora habl3.triz, y á este modo, Sexcentalia, Las cZlcstioncs de 110 11lbre , odiosas 



siempre, fatigan mucho á los que sic11lPre escriben, y si algo me debe mi lengua, no quiero yo 
decirlo, si ella no 10 dice, Vuelvo,pues, á encarecerel asiento de su illgenio de Vm, y la per- 
fección con que desde aqui Ie miro lejos de tan bajas consideraciones, y remontado á la sustan- 
cia, sententia y utilidad de las cosas, porque Ie alabo y estimo, Dijo Pico Afirandttlano á 1/er- 
molao Bárbaro, tratando si eloquentia et oration is ornatus an deceat philosophum, que 1.Ù}ia, 
y pensaba vi-dr, non in scholis grammaticorum, et pedagogijs, sed in philosophorum coronis, in 
conventibus sapientum, ubi non de matre Andromachæ, non de Niobes filijs, atque id genus 
levibus nugis, sed de humanarum, divinarumque rerum rationibus agitur, et disputatur, Esto me 
agrada mucho, si bien por otras opini011es 110 dalïa la elocuencia la historia, la Jdbula y el cono- 
âmiento universal de las más esenciales letras, á 10 11lenos desde que vi mal acepto un libro de 
tilt gran teólogo, por la falta del arte del escribir, aunqlte sustantial, sÏ1t elocuencia, y aqudlo 
que Ilamaba Fedro Liñán los dulces engaños del entendimiento; que la Ùlvenciól1 hizo 11lás 
tlnicos á Homero y Virgilio, que 10 que flter011 célcbres sus versos, pues 11lucha parte de los dos 
Ila hecho filosófica y moralla sagrada veneración de sus escoliastes. Dad C01t algunas obras 
11lias estos versos de Vm, á lu::, para que hagml el eJecto que la vela en la lintenta, elt la 11litad 
dc!libro; tall gustoso y tan admirado me siento de ellos, aunque para satisfactión del amor con 
que los leo (que sttele tmer fuerza de fe) bastaba la aprobación de D, Juan de Arguijo, caballero 
ell todo rigor científico,y de Ï11tegridad y costumbres dignas de mayor fortuna, si su filosofia 
cristiana, con naturaleza de armÙïo, no la cerrara el paso, iCuán diferel1te es el presente, que- 
á Vm. enviol mirando d titulo de su cá"dido ingenio,y limþia nobleza, no se ha de juzgar POI' 
cl nombre de Pedro CarbOlterO, sino POI' el valor de la verdad de la historia y del que tuvo un 
hombre andaluz de aquellas prendtis, que para siemþre Ie dedicó al bronce de la inmortalidad, y 
"0 10 mismo allora con el de Vm" que á 110 ser esto así, satis profecto fuerat, como dijo Policiano, 
vixisse unum diem quod tam foret imperfectum animal, ac posse etian inter infecta ilia, quæ 
vocentur ephemera connumerari, Pero no pudielldo Cll esta ocasión cosas más dignas, ni dar 
11layores alabanzas á quien tan bien las merea, tam deesse scias animo verba, quam rebus ani- 
mus deest, Dios guarde á V11l" Y Ie deje lograr tan felices años, los que yo Ie deseo. De Aladrid, 
14 de /vI ayo de 1620, 


Capelllin de Vm" 
LOPE DE VEGA CARPIO, 



PEDRO CARBONERO 


FIGURAS DE LA TRAGICü:\fEDIA 


REY. 
REINA, 
ANDRÉS. 
FIDELlO, 
ROSELA, 
T ADEO. 
LmONlO, 
SmÓN, 


PEDRO CARBONERO. 
HA:\IETILLO. 
SARRACINO, 
AUIORADÍ. 
DALlFA, 
FIDAURA. 
Ad, 
CERBÍN, 


RUSTÁN, 
MATÍAS, 
ZULE"fA, 
ANFEGO. 
ABENADÍN. 
PAlES, 
MOROS, 


REPRES!!:NTÓLA GRANADOS, Y EL PEDRO CARBO);ERO FMIOSA'IENTB 


ACTO PRI
IERO. 


Pues dices que entra en Granada, 
Y que trae á quien Ie agrada, 
Seguro del premio viva; 
Que es poco mi hacienda toda, 
ANDRÉS, 
Pedro vive de rabar 
Moros, que en este lugar 
Vende, trueca y acomoda. 
Tantos, en fin, ha robado, 
Que ya el Rey tiene noticia 
De aquesta nueva milicia 
De este fronterizo honrado; 
Y ha ganado provisión 
Para que Ie den amparo 
Estos lugares, 
FIDELIO. 
Reparo 
En su cierta perdición; 
Que en sabiéndose en Granada, 
:Mil pedazos Ie han de hacer, 
ANDRÉS, 
Él se sabrå defender, 
FIDELlO, 
ëDe qué suerte? 


Salen Andrés y Fidelio, 


ANDRtS. 
Aquí esperarle podéis, 
Para que con él se trate, 
Si de hacer ese rescate 
Tanta voluntad tenéis, 
FIDELIO. 
lPodrá Pedro Carbonero 
Salir con aquesta hazaña? 
AXDRfs, 
El que en la dura montaña 
Del mar que sepulta á Duero, 
Con el tostado bastón 
Mató aquel fiero gigante, 
No es á Pedro semejante, 
Ni á sus engaños Sinón, 
FIDELlO, 
Si me trae esta cautiva, 


XI 


17 



130 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


ANDRÉS. 
Con la espada, 
FIDELIO, 

Contra toda una ciudad? 
ANDRÉS. 
Contra un mundo; aunque sospecho 
Que si las cosas que ha hecho 
Parecen temeridad, 
Con industria tan sutil 
Las intenta, y de tal modo, 
Que sale muy bien de todo, 
FIDELIO, 
Temo que algún hombre vii 
De estos lugares, Ie venda, 
Envidiando sus tesoros, 
Viendo que engañando moros 
Ha ganado tanta hacienda. 
ANDRÉS, 
No harå, porque es bien quisto; 
Y si un moro vende á un pobre, 
Se Ie fía, aunque no cobre, 
Como alguna vez 10 he visto; 
Y se Ie da muy barato: 
Presta dineros, 
FIDELIO, 
Qué, 
tiene 


Tal condición? 
ANDRÉS. 
Cuando viene, 
Hace á todos franco plato, 
Anda Pedro allá en las sierras 
Con su famosa cuadrilla, 
Tanto, que pOl' maravilla 
Baja á las pobladas tierras; 
Trata como capitán 
Su compañía gallarda; 
Tiene su cuerpo de guarda, 
En que dos ó tres están; 
Porque pOl' todos son doce, 
Tres más que los de la fama, 
A quien pOl' devoción llama, 
Y por los nombres conoce, 
De los Apóstoles santos. 
A mí pOl' suerte me cupo 
Andrés, y esta plaza ocupo. 
FIDELIO, 
IPlega al cielo que entre tantos 
No haya alguno que Ie venda! 
ANDRÉS. 
No 10 temáis; que estos días 
Cayó la suerte á un Matías, 
A quien su guarda encomienda, 
Y es de gran fidelidad, 
FIDELIO, 

Con qué industria va á Granada? 
ANDRÉS, 
Su cuadrilla, en emboscada 
Pone junto á la ciudad, 
Y él va en hábito africano, 
FIDELIO. 
C Habla la lengua? 


Ar-;nRÉs, 
Muy bien, 
FIDELIO, 

Va alguno con él? 
ANDRÉS, 
También 
Va con él su primo hermano, 
Que Alfonso tenía pOl' nombre, 
Y ya se llama Tadeo; 
Y un morillo, que no creo 
Que ha visto el mundo tal hombre, 
Es el que los ha enseñado 
La lengua; llámase Hamete, 
Éste en Granada los mete 
Con tanta industria y cuidado, 
Que en un año no han caído 
En el hurón con que caza, 
FIDELIa, 
Pues el moro, lpor qué traza 
A ser su amigo ha venido? 
ANDRtS, 
Cautivóle Pedro un día 
Que iba una yegua á correr, 
Y aficionóse de vel' 
Su talle y su valentía; 
De suerte que, visto el modo 
Con que los moros engaña, 
A cuanto va Ie acompaña, 
Y es el que 10 encubre todo; 
Toca su palte al primero, 
Ec;tå rico yanda ufano, 
Aficionado al cristiano, 
No sé si diga al dinero, 
FIDELIO, 
jQue á tanta llaneLa vinol 
ANDRÉS, 
Vino á esa llaneza Hamete, 
Viniendo á ser alcahuete, 
POI' saberle bien el vino. 
Pero Pedro viene aquí 
Con otros dos compañeros, 


Sale Pedro Carboncro, con montcra y capote de dOli 
aldas, y ballcsta al hombro, y con élMatias y Simón, 


PEDRO. 

Llevaba el mora dineros? 
MATÍAS, 
No Ie hallamos un cequí. 
SI:\IÓN. 
Aquí está Andrés, 
Al-<DRÉS, 
Este hidalgo 
D<< Andújar te quiere hablar. 
PEDRO. 
Hablarme puede y mandaI' 
Si puedo serville en algo, 
FIDELIO, 
Merced me podéis hacer 
Trayéndome de Granada 
Una cautiva. 



PELRO CARBONERO, 


13 1 


PEDRO. 
èEs casada? 
FIDELIO, 
No, mas pensábalo ser. 
PEDRO, 

Traéis memoria? 
FIDELIO, 
En la mía 
Traigo bien toda la historia, 
Y en papel esta memoria 
Del suceso de aquel dia. 
Dale un papel y léele Pedro, 


PEDRO, 
<<Cautivaron en las huertas de Andújar, la 
mañana de Pascua de Espiritu Santo, el año 
pasado, en una celada de Muley Xarife, á Ro- 
sela; está en su poder y vive en la calle de los 
Gomeles. >> 



Qué me darás por Rosela 
Si en Andújar te la doy? 
FIDELIO, 
Lo que tengo y 10 que soy, 
Sea guerra ó sea cautela, 
Si me la traes es tuyo, 
PEDRO. 
Cien ducados me darás. 
FIDELIO. 


,No más? 


PEDRO. 
Yo no quiero más. 
FIDELIO. 
Tu nobleza, Pedro, arguyo. 
PEDRO, 
Vete con Dios, 
FIDELlO, 
Él te guarde. 


,Quieres fianzas? 
PEDRO, 

De qué? 
FIDELIO. 


Del dinero, 


PEDRO, 
Que las dé 


No quiero, 


FIDELIO. 
No te acobarde 
El ver que no te las doy. 
PEDRO, 
Si te traigo la cautiva 
Tú me pagarás, 
FIDELIO. 
No viva 
Si tu cautivo no soy, 
PEDRO. 
Anda, no se te dé nada; 
Que cuando no me los des, 
ElIa y yo tenemos pies 
Y sabemos á Granada, 
Vase Fidelio. y sale Lidonio J viejo pobre, 


LIDO!':IO. 
ëEstã el señor Pedro aquí? 
PEDRO. 
Yo soy; èqué quiere, buen viejo? 
LIDONIO. 
Honor del mundo y espejo 
De la milicia, oye. 
PEDRO, 
Di, 
LIDONIO. 
Yo soy de Jaén; tenia 
S610 un hijo, en quien miraba 
Estas canas; no guardaba 
Como su vida la mia, 
Y dejando mi obediencia, 
Fué á Antequera, y cautivóle 
AIí Rolán, y vendióle 
Al Rey, que por su presencia 
Y por ser gran cazador, 
No hay orden que Ie rescate; 
Bien creerás que me combate 
Para su remedio amor; 
Temo no se vuelva moro, 
PEDRO, 
èTraes memoria? 
LIDONIO. 
Este papel. 


Sale una mujer. 


MA TÍAS, 
Bien puedes hablar con él. 
MUJER, 
Ofreceréle un tesoro. 


Lee Pedro eI papel de Lidonio, 


PEDRO. 
c:En los olivares de Antequera cautivaron 
los moros de AIí Rolán á Francisco; vive en 
el Alhambra del Rey, en las huertas de Xene- 
ralife, :0 
,Sois pobre? 
LIDONIO. 
Pues èno 10 veis? 
PEDRO. 


Id con Dios, 


LIDONIO, 
èVeré mi hijo? 
ANDRÉS, 
Pues èya no veis 10 que dijo? 
PEDRO. 
Digo que entrar Ie veréis 
Por vuestra casa contento, 
'l os llevará cien ducados, 
LIDONIO, 
Veas tus años logrados, 
Y en tu hacienda largo aumento, 
Cuando el tiempo vuelva en nieve 
La rubia barba, señor, 
Para su Alcalde mayor 



I3 Z 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


EI rey Fernando te lIeve, 
Este es Pedro Carbonero, 
Pedro, platero famoso, 
Pedro, perlero precioso, 
Coralero y diamantero. 
Y de cuanto cubre el mapa, 
Tales Carboneros son 
Dignos de lIevar carbón 
A la cocina del Papa, 


Vase, 


PEDRO, 
éQué quiere aquella mujer? 
SIMÓN, 
Que Ie traigas á su esposo, 
PEDRO, 
Un memorial es forzoso 
Para que 10 pueda hacer, 
MUlER. 
Aquí traigo memorial, 
Y ochenta escudos prevengo, 
PEDRO, 
éHacienda tenéis? 
MUlER. 
Sf ten go, 
Aunque no es mucho el caudal. 
PEDRO, 
Dad sólo cincuenta escudos, 
ANDRÉ5, 
éHay oidor ni presidente 
Que tenga tal despidiente? 
SIMÓN. 
A todos nos tiene mudos, 
Están en cadena fiera 
Los otros allá muriendo, 
Y estáIos acá vendiendo 
Como si libres los viera, 


Lee Pedro el memorial de la mujer. 


PEDRO. 
<<Bernardo Alvarez, cautivo en Archidona, 
vive en el Zacatín, como entramos al Alcaice- 
da, en casa de Zufén, platero de piezas de 
jaeces, >> 


Pónese 105 memoriales en la pretina, 


Bueno está asf: vete á Dios, 
Buena mujer, á tu casa, 
MUlER. 
Í
I te guarde. 


SUIÓN, 
éQue esto pasal 


Vase la mujer, 


MATiAS, 
Sí pasa, por mí y por vos 
Y por toda la cuadrilla, 


SI:IrIÓN, 
Pedro, procediendo asf, 
Vendrán mil hombres por ti 
Desde Adamuz á Sevilla, 
éCuando por milagros vivos 
Nos escapan los talones, 
En la pretina te pones 
Memoriales de cautivos? 
Si tc sueñas secretario, 
Vete á Ia corte del Rey; 
Que entre gentc de otra ley 
Más secreta es necesario. 
De balde rescatas ya 
A 105 pobres; éestás loco, 
Ó tienes la vida en poco, 
Que á tanto peligro está? 
PEDRO, 
Quien no quisiere seguirme, 
Simón, yo no Ie hago fuerza; 
El corazón que me esfuerza 
Tiene eI fundamento firme. 
No daña la caridad 
Á quien anda en 10 que yo, 
Si á un hombre que me ayudó 
Par to con élla mitad, 
Al pobre, por quien me ayuda 
Dios, que victorias reparte, 
éEs mucho que Ie dé parte, 
Y que á su remedio acuda? 
ANDRÉS, 
Tiene razón Pedro en esto; 
Quien no tiene corazón 
Para seguir su opinión, 
Vuélvase á su casa presto; 
Que á la plaza que dejare 
Yo sé que hay opositores. 
MA TfAS. 
IVed qué colegios mayores! 
IQué conscjol 


PEDRO, 
T odo pare; 
Que en este cañaveral 
Siento gente, 


SIMÓN, 
IAlerta! 
ANDRÉS, 
Apresta 
Cna jara en la ballesta, 
SI'\IÓN, 
Dos moros son, ipesia tall 


Salen Tadeo y Hametillo, de moros. 


TADEO, 
éSi son ellos? 
HA 'IETILLO, 
No sabemos 
PEDRO. 
Quedo; no tires, Matías, 
MATIAS, 


cQué gente? 



TADJi:O, 
éTirar querias? 
HA
IETILLO. 
IAh, bon recado tenemosl 
MATÍAS, 
Ami, la mira derecha, 
HAMETILLO, 
IJoro á Dios no ser por ti, 
Que meterme un palmo á mr 
Por el barriga del ftecha! 
IVáldete Dios, vosancé! 
Ya desconocelde el mego. 
TADEO. 
(Tan desconocido lIego? 
IIIATÍAS, 
Tanto, que milagro fué, 
PEDRO, 
Pues Tadeo, 
cómo ha ido? 
TADEO. 
Disfrazado en estc traje 
De un hidalgo Abencerraje, 
Por forastero tenHo, 
Fui en extrema regal ado; 
Que como tan francos son, 
Honran en toda ocasión 
Cualquier farastero hanrado. 
De V élez de la Gomera 
Dije que era natural. 
PEDRO. 
Es el hombre principal. 
TADEO, 
Supe, señor, la primera 
Que allado del Rey se pone, 
PEDRO, 
éC6mo se llama? 
TADEO. 
Cerbin, 
PEDRO, 
Es Bencerraje, que al fin, 
T odo 10 adorna y compone. 
HA:\IETlLLO, 
Tener razón, ipor Alá! 
No haber Granada lenaje 
Que ser como el cencerraje. 
ANDRÉS. 
Harto buen nombre Ie da, 
Según que en Granada suena, 
PEDRO. 
S610 con esta amistad 
Pienso entrar en la ciudad: 
éQue fiesta, Hamete, se ordena? 
HA'IT.TILLO. 
Para el noche venturosa 
Del celebrado Baptista, 
Profeta de vuestra ley, 
Y de la nuestra alegría; 
Aquel que decer crestianos 
Que nacemos por estima, 
Y que de comer cozcuzu 
Por altas montañas frias' 
Aquel Santo, cuya man
 


PEDRO CARBO
ERO. 


A Xorosalén la rica 
Mostrar cara aquf cordcrG, 
Tolis pecata mundilia; 
Aquel que cuando Isabel 
Le tenemos al barriga, 
Mereci6 como en cristal 
Ver el checho de Maria; 
Rey l\lanzor ordena fiestas, 
Cual nonca haber sido vistas, 
Por ser el año seteno 
Que estar corona ceñida; 
Porque ser entre 105 moros 
Recebida profecía, 
Que de sete en sete andar 
l\lodanza en reinos é villas, 
Sacar so locida gente 
El mañana de aquel día 
Con capetanes al vega, 
Balestas, lanzas é picas. 
Corren hasta Dinadámar, 
Fonte de agua pora é limpia, 
Sos soldados por heleras 
De sus feciales regidas. 
Sacamos todos los ficios 
Muy locidas compañias, 
Con sus férez y sus cabos, 
Y otras mil zarandagilias, 
Los cabreteros cazalde 
Una gente que podia, 
A ten em as rey Herrando, 
Ganalde el Africa misma, 
Los alfahareros también 
Dejar el 011 as cocidas, 
Que ya no hacemos pocheros, 
Armas üora á Dios! muy limpias, 
éQué te decir de los sastres? 
Traer bandera tendida, 
Que llegar al fin del mondo; 
Hortos no, sino re1iquias, 
Albañires que vencelde, 
Espantamos bizarría; 
De herreros no decer nada, 
Trocan herro en plata fina, 
Boñoleros estar bonos, 
É mal haya la desdicha, 
Que por no haber taberneros, 
No salir su compañía. 
Finalmente, venir todos, 
Que estar fiesta prevenida, 
E los nobles, por su parte, 
Jugar cañas á cuadrillas. 
La de sacar cencerrajes, 
Morada, blanca, pajiza, 
Llevar ventaja al que nega: 
i Por Alá, que estar mentira! 
Leonada sacar Gomeles, 
Tambén blanca y amarilla, 
Zegríes sa car azul, 
Oro y encarnado á listas. 
Almoradíes de verde, 
Con mil esmaltadas cïfras; 


133 



134 


OBRAS DB LOPE DE VEGA, 


Naranjado Reduanes, 
Con soles de argentería, 
Los Aliatares, rosados, 
Donde mil esferas pintan; 
Salen también los alcaides 
Del Baicén, del Caiceria, 
Del Bibataubín y Alhambra, 
Bibalmazán, Portalvira, 
Todo estar ya puesto á punto, 
Ya los caballos relinchan; 
Que por verse con jaeces, 
Están pedendo las cilias, 
Las dam as andar tam bén 
Con mil feites, millejías 
Xalbegándose las caras 
Con el señor de Turquía, 
Porque en quitándole el paz 
Que tenelde por encima, 
I:ogo Ie damos el feite 
E mojar el salserilia, 
Mochas bengalas é tocas; 
Mocha labrada camisa, 
Mocha media encarrojada, 
Mocha argentada bot ilia, 
Que al más helado, al más tcbio, 
Que una vez su rostro mira, 
Le llevas el corazón 
Al casa de Proserpina. 
Todos estar ocupados: 
Pedro, á Granada camina; 
Que traerás dos mil cautivos 
E setecentas cautivas, 
PEDRO. 
Alegrádome has, Ipor Dios! 
MATÍAS, 
Buen Hamete, Dios te guarde. 
PEDRO. 
Vamos allá, á que esta tarde 
Conmigo entraréis los dos; 
Que hablando ese Bencerraje 
No tenemos qué temer, 
TADEO, 
Espaldas nos has de hacer. 
HA:lIETILLO, 
iValga el deablo tu lenguajei 
Espaldas ya tencr hechas, 
TADEO, 
Este es modo de decir, 
PEDRO. 
De mora me he de vestir 
Luego, por quitar sospechas, 
Seguidme. 
HA 'IETILLO, 
Simón.,... 


SIMÓN. 
Entra primero á comer, 
Y toma, porque no esperes, 


Sac a una bota de vino de un zurr6n y dásela. 
Bebe mucho, 


HAMETILLO. 
jOh, bon megol 
SIMÓN, 

Es para hogaño? 
MATÍAS. 
Ved con qué espacio 10 toma. 
HAMETILLO. 
Que esto no pro bar Mahoma: 
iPor Alá, que estar picaño! 

Quién inventar este ben 
Entre vosotros, cristianos? 
SIr.IÓN, 
Noé, en los primeros años 
Del mundo. 


HAMETILLO, 
IQué hombre de bienl 
Un milagro verle aquí, 
:r.tA TÍAS. 


lCuál es? 


HA:METILLO. 
Que esto invente un no. 
Y que á nadie se Ie dió 
Que no dijese que sí, 
Sl:\[ÓN. 
No era sino Noé, 
HAMETILLO. 
Sí he fuera mejor nombre: 

Tenéis sed? dicen á un hombre. 
SI:\[ÓN, 
Y 
qué responde? 
HA:\IETILLO, 
Sí he. 
Sl:llÓN, 
Una gota al improviso, 
Le eleva, que no se mueve, 
HAMETILLO, 
PUes lno queréis que me eleve, 
Si estoy en d paraíso? 
S[;\IÓN, 
Oid, que habla castellano, 
MATÍAS. 
Como esas lenguas oiréis. 


Scñala la uota. 


HA;\IETiLLO, 

Con este órgano queréis 
Que no sepa canto llano? 


Vase Pedro. 


Cae berrache, 


smÓN, 



Qué quieres? 
HA;\IETiLLO, 
(No hay un gota que beber? 


Sl:l[ÓN, 
Llevadle á dormir, que es cura 
Del vino, 



PEDRO CARBONERO, 


MA TfAS. 
Quiérole asir, 
HAfIIETlLLO, 
No me lIevéis á dormir; 
Que perderé esta dulzura. 
SI:\IÓN, 
Recuerda, Juan, por tu fe; 
Que el dormir te tiene muerto, 
HAMETILLO, 
l\1ás me mata estar despierto, 
Pues bebo, y no estoy en pie, 


Vanse todos, lIevando medio arrastrando á Hamete, 
Salen Sarracino y Almoradí, 


SARRACINO, 
L1ega presto, Almoradí; 
Que abrió Fidaura eI balcón, 
AUIORADÍ. 
Ya sé que estos rayos son 
Del sol que amanece aUt 
Pero mira, que han abierto 
El de Dalifa también. 
SARRACINO, 
Ya por cclajes se ven 
Los cielos que han descubierto, 
AL:\IORADÍ, 
Y yo, donde eI sol me avisa, 
LIegar á su reja quicro, 


Sale Dalifa á una ventana, y Fidaura á otra, 


DALIFA, 
éQué gente pisa el terrero? 
FIDAL"RA. 
èQué gente el terrero pis a? 
DALIFA. 
En no viendo que pasea 
Abencerraje, me voy, 
FIDAURA, 
No hay Bencerraje, y estoy 
Por irme. 


SARRACINO, 
èQuién hay que crea 
Lo que éstas dicen aquí, 
Siendo los dos 10 mejor 
De Granada? 


AL:\IORADÍ. 
Si eI valor 
Que miras, Fidaura, en mí, 
Pierde por mi sangre noble, 
Quejaréme de mi estrella, 
FIDAURA, 
Bien puedes quejarte de ella. 
ALMORADÍ. 
Y de ti me quejo al doble; 
Que ella me dió nacimiento 
I1ustre en esta ciudad, 
Y tu loca liviandad 
!\Ie da, Fidaura, tormento, 
En fin, que no hay caballero 
, 


Que merezca en estas rejas 
Decir amorosas quejas, 
Ni entrar galán a1 terrero, 
En no siendo Bencerraje, 
FIDAURA, 
Son de Granada la flor, 
SARRACINO. 
Dalifa, el rey Almanzor 
Desciende de mi linaje, 
Yo me espanto que hayan dado, 
Siendo mujeres discretas, 
Aunque á vuestro ser sujetas, 
Por la mayor parte errado, 
En preciarse de tencr 
Bencerrajes por galanes, 
Donde hay tantos capitanes 
De más sangre y más poder, 
J\lira que soy Aliatar 
Por madre, y por padre Zayde, 
De la Alhambra antiguo Alcaide 
Y Almirante de la mar. 
èEs Cerbín más bien naddo? 
DALIFA. 
Sarracino, eI gusto es rey; 
Ya sabes tú que en su ley 
No hay fuerza, sino partido, 
Yo sigo mi inc1inación, 
Esto en palacio aprendí. 
AUIORADf. 
Pierdo, por Almoradí, 
Fidaura, en esta ocasión, 
Habiendo padres y abuelos 
Ganado gracia y valor 
Con los reyes, 
FIDAURA, 
EI mayor 
Es amor; reina en \os delos, 
Y éste, de una misma flecha, 
Y con unas propias llamas, 
Ha herido á todas las damas, 
ALMORADÍ, 
Tú confirmas mi sospecha, 
Locas estáis y furiosas, 
Como ganados que pacen 
Monte ó prado don de nacen 
Hierba ó aguas vcnenosas, 
èEs posible que en alguna 
No haya un gusto diferente, 
Que enferméis de un accidente 
Y sigáis una fortuna? 
èQue siendo en sus y>arecercs 
Tan varia cualquicr mujer, 
Rija un solo parecer 
R
pública de mujcres? 
ICosa nueva, por Alál 
DALIFA, 
No te canses, Sarracino, 
AI Bencerraje me indino; 
Yo soy Bencerraje ya, 
T odo aquello es mi disgusto 
Que Bencerrajc no fuere; 


135 



13 6 


ODRAS DE LOPE DE VEGA, 


La dama que no los quiere, 
No diga que tiene gusto, 
Son gallardos, liberates, 
Galanes, blandos, famosos, 
Fuertes, valientes, airosos, 
Tiernos, humildes y graves. 
Son de manera..,.. 
SARRAcnw. 
Detente; 
Que á más furor me provoco, 
De que vengo yo á estar loco 
T eniendo tú el accidente, 
èEstás en ti? IPlega al cielo 
Que si no hiciere venganza 
De esta tu loca mudanza, 
Vivo me sepulte el suelol 
DALlFA, 
No escucho yo desatinos, 
Ni estas ventanas se abrieran, 
SI no pensara que fueran 
Los Bencerrajes divinos. 


AUloRADf. 
Yo estoy loco, 
SARRACINO, 
Yo perdiJo. 
AUIORADf. 
No hay caballero que ya 
Pueda vivir en Granada. 
SARRACINO, 
La ciudad alborotada, 
Toda de su parte está. 
Ni el oficial sabe hacer 
Gala, si no es Bencerraje 
El inventor, 


ALMORADÍ. 
jQue no atajc 
El Rey Sl1 loco poderl 
SARRACINO, 
No hay caballo sin su marca, 
Que tenga valor ni precio; 
Quien no es Bencerraje, es necio, 
Si el cielo y la tierra abarca; 
No hay valiente sin sus manos, 
No hay armas sino las suyas, 
ADIORADÍ. 
Eso á rigor 10 atribuyas 
De los cielos soberanos, 
SARRACIKO. 
Privan con el Rey; su gusto 
Gobierna el reino en la guerra, 
Y en la paz mandan la tierra, 
Y dicen todos que es justo, 
No hay hombre que ose tocar 
Criado de Bencerraje; 
l\Iás quisiera ser su paje 
Oue Sarracino Aliatar, 
- Oye una imaginación 
Para derribar al suelo 
Su soberbia. 


Quítase de la ventana. 


SARRACINO, 
èEsto se sufre? 
AL
IORADÍ. 
En efeto, 
Fidaura, èun Almoradí 
Quieres tú que esté por ti 
A un Bencerraje sujeto? 
èTan grande milagro hicieras, 
Que para aquesta mañana 
De San Juan. dulce tirana, 
Alguna prenda me dieras? 
FIDAURA. 
No hay dama que Ia haya dado 
A quien no sea de aqucl 
Linaje noble y fie! 
Que es Bencerraje llamado, 
No hay tratar; esta es moneda 
Que corre en palacio ahora: 
Quien Bencerraje no adora, 
Por viI entre todas queda. 
ADWRADÍ. 
Prendas tes dais para honrallos, 
Siguiendo un loco interés, 
Que ellos las ponen después 
Al cuello de sus caballos, 
lAy de quien dentro del aIn.:t 
Pone una cinta, una florl 
FIDACRA, 
Si es el Iinaje mejor, 
Lleve Ia victoria y palma, 
Locura es habcrte aído; 
Gerro la ventana: adi6s, 


ADIORADf. 
IVive el cielo, 
Que intente cualquier traiciónl 


Sale un paje moro con adarga y lanza. 


PAJE. 
No está Cerbín en el puesto 
Que me dijo; yo tardé; 
Pero al pintor culparé, 
Que no Ia acabó más presto, 
AL
IORADf. 
Éste es paje de Cerbín, 
èDóllde bueno, caballero? 
PAJE, 
A buscar en eI terrero 
A mi señor, 


AUIORADÍ, 
èA qué fin? 
PAJE, 
Para que la empresa vea 
Que en esta adarga ha mandado 
Pintar, 


Quítase de la ventana, 


SARRACINO. 
Duenos nos dej:m las dos. 



rrDRo C^RBO
ERO. 


SARRACINO, 
Bien muestra eI cuidado 
De la dama que des ea. 
IBrava letra, bravo cielo! 
Pcro èqué pajaro es éste? 
PAJE, 
Éste es pájaro celeste, 
Que jamãs desciende al suelo. 
SARRACINO. 
è No tiene pies? 
PAJE, 
No, señor. 
ALMORADÍ, 


Y ëdice? 


PAJE. 
cSiempre en e1 viento 
l\Ii esperanza y pensamiento.>> 
SARRACINO. 
Bien significa su amor. 
Yo Ie imaginaba ahora 
Favorecido. 


PAJE. 
Es secreto. 
SARRACINO, 


i Cómo ? 


PA]E, 
Quiere á 10 discreto, 
SARRACINO, 
èDc qué suerte? 
PAJE, 
Goza y Ilora. 
SARRACINO, 


Bien dice. 


PAJE, 
V oyle á buscar, 


Vase el paje, 


SARRACINO. 
Estoy loco de coraje. 
Que basta el cielo es Bencerraje 
He venido á imaginar. 
AL:\IORADf. 
Dime 10 que habías pensado, 
SARRACINO, 
Salgámonos del terrero; 
Que á solas decirte quiero 
Un pensamiento extremado, 


Vanse. 


Salen Rosela, cautiva, y Pedro Carbonero, vestido 
de moro, y Hametillo. 


PEDRO, 
No te alteres, sino entiende 
Lo que diciéndote estoy. 
ROSELA. 
èSois cristiano 6 moro? 
PEDRO, 
Soy 
Quien s610 tu bien pretende. 


"I 


Señas traigo que se llama 
Xaricarfe tu señor. 
HAMETILLO, 
No tenelde vos temor; 
Venir don de estar quien ama, 
Ser de Andújar y vivir 
En calle de los Gomeles, 
ROSELA. 
èEres tú, Pedro, el que sueles 
Tan libre entrar y salir 
En esta ciudad? 
PE.DRO, 
Yo soy; 
No me descubras, pues yes 
Que te va tanto interés, 
ROSELA, 
lAy, Pedro, á tus pies estoyl 
Si la vida á darme vienes, 
ëCómo he de pagarte así? 
PEDRO, 
Satisfecho estoy de ti. 
ROSELA, 
iGallarda presencia tienes! 
\" 0 te había imaginado 
Un hombre sangriento y fiero. 
èTú eres Pedro Carbonero? 
PEDRO, 
Á veces estoy tiznado 
l\Iás de sangre que carbón, 
Que es con 10 que más me alegro, 
Porque s610 tengo negro 
De penas el coraz6n, 
ROSELA, 
\"0 pienso que se han juntado 
EI tuyo y el mío, 
PEDRO, 
(En qué modo? 
ROSELA. 
Porque ya Ie tengo todo 
De ese tu carbón tiznado, 
PEDRO. 
Pues guárdate; que el pintor 
Con carb6n, en vez de tinta, 
Señala aquello que pinta: 
Mira no te fJinte amor, 
HA:\IETILLO, 
(Ya andamos en concetecos? 
jBona fe que estar beliaco! 
PEDRO, 
Ya me dices que te saco 
De aque! alma en duIces ecos, 
Y que has de rendir un hombre 
Que el mundo no Ie ha rendido, 
ROSELA, 
Si quien tantos ha vencido 
Me rinde tan alto nombre 
Por tan dichoso interés, 
Laureles, triunfos y palmas, 
Para mis cabell os almas 
Para rendir á sus pies, 
LIévame, Pedro, contigo; 


18 


137 



13 8 


OBRAS DB LOPE DE VEGA. 


Que estoy cerca de que un moro 
Goce por fuerza el tesoro 
Que á tus méritos obligo. 
Seré, como quien se humilla 
A tu amor y á tu poder, 
La que guise de comer 
A tu famosa cuadriIla, 
Cuidaré de tu persona, 
De tu ropa y tu vestido, 
Y no por 10 que te pido, 
Pues tu voluntad me abona 
Y vienes aquí por mí, 
Sino porque me pareces 
EI hombre que más mereces 
De los que hasta ahora vi, 
Tú verás en pocos días 
Los regalos que te haré, 
HA
IETILLO, 
Valga eI diablo vosancé, 
Que saber de poterías. 
PEDRO. 
Guárdale, Hamete, decoro, 
Que es hija de un hombre rico. 
HAMETILLO. 
(Por Alá, señor Perico, 
Ser pot a como yo moral 
A Pedro yo temer logo 
Que ver la conversación, 
Que como vos ser carbón, 
Emprendelle presto el fo
o. 
Ella estar fogo é mojer, 
Vos ser Pedro Carbonero, 
Soplar eI diablo ligero, 
É como estopas ardcr, 
. 
Como quercr ésta aquí, 
E no la mora que amar, 
É quererte regalar? 
PEDRO. 
Hamete, al cielo temí. 
Es gran pecado en mi ley 
T ratar con mora un cristiano. 
HAMETILJ.O, 

t yo, que estar africano 
E vostro vino beher? 
PEDRO. 
Eso no importa, 
HA)IETILLO, 

No toma 
Enojo Mahoma? 
rEDKO. 
No. 
IIA \lETILLO, 
Por eso me csconder yo 
Donde no 10 ver Mahoma, 
rr.DRO, 
Vete, RoscIa, á tu casa, 
Y á media noche está alerta 
Para aguardarme á tu puerta. 
ROSEI.A, 
Por ella, mi Pedro, pasa; 
Que yo esperaré sin duda, 


PEDRO, 
Sf, pero ponte un vestido 
De moro, porque éste ha sido 
De tanto pehgro ayuda, 
ROSELA. 
Yo Ie huscaré, 


Vasc Rosela, 


PEDRO, 
Es gallarda 
Aquesta cristiana, Hamete. 
HA:\IETILLO. 
Estar toda un ramillete, 
PEDRO. 

Donde nuestra gente aguarda? 
HA'IETILLO, 
Aquf decer que vendría, 


Salcn Cerbin, benccrraje, y Tadeo, dc moros, 


TADEO. 
Hoy verás con qué verdad 
Un cristiano en la amistad 
De un Bencerraje confía. 
CERBÍN. 
Estoy tan agradecido 
Á que verdad me has tratado; 
De cristiano te he estimado 
Más que moro te he querido, 
Por hidalgo te tenía 
De V élez de la Gomera. 
y 
dónde está? 
TADr:O, 
Aqllí espera, 
Que vino en mi compañía. 
Aqllél es, lIégale á hablar. 
CERBfN, 
Pedro, bien puedcs hablarme, 
Amigo soy, y á abrazarme; 
Podéis seguro IIegar; 
Que vuestra buena opinión 
Con deseo me tenia 
De que llegase algún dia 
En que mostrar mi afición, 
Sois un hidalgo valiente, 
Y aunque so is en ley cristiano, 
Os doy mi palabra y mano 
De amaros cternamente, 
Y de que á ning\Ín naciòo 
Diré quién sois. 
PEDRO. 
Bencerraje, 
Ningún hombre en tu linaje 
Amigo traidor ha sido. 
Fama tenéis por el mundo 
De nobles; tOIllO esa mano 
De caballero africano, 
Con quien amistades fundo 
Con lazo de eterno amor, 
Yi,'o de industria en la gucrra; 



FEDRO CARBONERO. 


No he nevado de esta tierra 
Hombre que tenga valor. 
Si allá no Ie he cautivado 
Cuerpo á cuerpo, aquí no ha sido 
Por mis palabras vcndido, 
Ni de mi ingenio engañado. 
Gente hmnilde qile al!á pucdc 
Servir, es la que yo engaño, 
Si allá no hay guerra algún año, 
Que el Rey la tregua concede, 
Por no estar ocioso en casa, 
A buscar la vida vengo; 
1\1uy buenos caballos tengo; 
Ninguno del Betis pasa 
Hasta que seis años tiene. 
Las dchesas gamenosas 
De Córdoba dan sabrosas 
Hierbas, que el pasto entretiene. 
Yo los hago de mi mano; 
De éstos te daré un morcillo, 
Un melado y un rosillo, 
Que me daban el verano 
Mil escudos por los tres, 
Con tres hojas de Toledo, 
Que puedes cortar sin miedo 
Sobre rodela ó pavés, 
Y si vas á nuestra tierra, 
Verás cuál vienes de allá, 
CERBÍ
 . 
l\1i dama en la reja está; 
Donde vive amor no hay guerra, 
Perdonadme; que he òe entrar 
A dalla un p'!-pel. 
PEDRO, 
Yo espero, 
Vase Cerbín, 


ALf. 


èSois de V 
Iez? 
TADEO, 
Esa tierl a 


Nos dió vida. 


ALÍ 
Con la guerra, 
Hay poca gente que parta, 
Y haréismc grande favor 
Que ésta llevéis á su alcaide 
TAlJEO, 
Sobrino soy de Abenzayde; 
Yo se la daré, señor, 
ALÍ. 
Alá os guarde, 
HA'IETILLO. 
èQué tomar 


Carta de nadie? 


ALÍ. 
Ya tiene 


La carta. 


sARRAcmo. 
Vete que viene 


EIRey, 


HA:\IETlLLO. 
Presto camcnar. 
Decer el guarda..... 
T ADEO. 
EI Rey sale, 
PEDRO. 
No soy Pedro Carboncro, 
Si en su casa al Rey no espero. 
TADEO. 
1':"0 hay valor que al tuyo iguale, 



 Salen eI Rey y la Reina, y guarda. 


TADEO, 
èNo te agrada? 
PEDRO. 
Es caballero, 
TAD EO, 
èQué hay, Hametc? 
H.nlETlLLO. 
Bono estar; 
Mas iplega Alá que algún día 
No engañamos confianza! 
TAlJEO. 
Quien teme, Hamete, no alcanza, 
HA:\IETILLO, 
1':"i perder quien no confía, 


RI:11', 
Desde aquí podéis, señora, 
Ver pasar los caballeros, 
REINA, 
èQuién son los que van primeros? 
REV. 
Zayde y Zarte cntran ahora. 
REINA, 
èQué lleva en la adarga Zarte
 
REV. 
Un sol que va amaneciendo. 
REINA. 


(Dice la letra? 


REV. 
<<En saliendo, 
Sc me pone en otra parte." 
Rr:ISA, 


Salen Sarracino, y Almoradi, y AIi, criado. 


ALÍ. 
Aquellos dos mOras son 
Los que de V élez vinieron, 
SARRACINO, 
En éstos, pues no sc fueron, 
Se funda nuestra invención. 
LIega y dales esta carta. 


èY Zayde? 


REV, 
Lleva un delfín, 
REIN A, 


(La letra? 


RI:V. 
.. Siempre tormenta," 


139 



14 0 


OBRAS DE LOPE DE VEGA. 


J{EI
A, 


Bien dice, 


REV, 
Bien representa 
Su am or, que es tormcnto en fin. 
REINA, 
Una zambra viene aquí. 
iQué confusión, qué rüido! (I), 
REY. 
Toda la noche es de fiesta, 
Va veis que es noche de Juan. 
SARRACINO, 
l\Iientras que danzando están 
Le quicro hablar. 
REY, 
jBuena es ésta! 


Salen algunos moras de máscara, y bailan una zam- 
bra, y entre tanto hable al oido al Rey Sarracino, hin- 
cado de rodillas; y el Rey y la Reina han de cstar 
sentados en unas almohadas. 


Cantan. 


Riberitas hcrmosas 
De Darro y GeniI, 
Esfor7ad vuestros aires, 
Que me abraso aqu!. 
Hcrmosas riberas 
Donde yo nad, 
La que fué mi muerte 
En vosotras vi, 
En cl fuego es Julio, 
En la vista Abril; 
Esforzad, etc, 
Orillas hcrmosas 
Que el cristal cubrís, 
Tened, que me muero, 
Lástima de mí. 
Si encubre las llamas 
De nieve y jazmín, 
Esforzad vuestros aires, 
Que me abraso aquL 
REY, 
éHay maldad scmejante? 
REI
A, 


éQué es aquesto? 
éDe qué estás, Almanzor, alborotado? 
REY, 
éEs éste el moro? 
SARRACINO, 
Sí, señor, 
REY, 


lQue en esto 
EI amor y privanza me han pagadol 
Dame la carta que te dieron presto, 
HA!\IETlLLO, 
èNo te fora mejor no haber tornado? 
T ADEO. 
Señor, aquesta carta me di6 un paje. 


(I) Deben faltar dos vcrsos. 


SARRACIl\O, 
éQuién duda que es de algún Abenccrraje? 
TAJ}!:O, 
Para lIevarIa á V élez me la dieron. 
REY, 
Leeré la carta y la traición que encubre, 
PEDRO. 
jAy, cielos, si quien somos Ie dijeronl 
TADEO, 
Todo cuanto ha pasado se descubre, 
PEDRO, 
Aqui nuestras dcsdichas nos tl ajeron, 
REINA. 
Color turbado al Rey cl rostro cubre; 
Pues éc6mo para mí secreto oculto? 
REY, 
No he oido tan notable insulto, 


Lee c1 Rey la carta, 
c Los Bencerrajes de Granada al Alcaide de 
V élez, salud, De nuestras juntas ha salido de- 
cretado matar al Rey y hacelle de nuestro li- 
naje, que cs el que en el mundo merece la co- 
rona; vamos avisando á todos los que son de 
él, para que estén con armas en las manos, y 
se rebelcn á su tiempo las fortalczas." 


No ha de pasar adelante: 
Sarracino, prendan luego 
Este linaje arrogante, 
RI:l
A. 
Que templéis la furia os ruego; 
No es informaci6n bastante, 
REY, 
Si no la hubicre, soltallos; 
Salgan á Bibalmazán 
V Puerta Elvira atajallos, 
Las ballestas del Sultán 
V de Aliatar los caballos, 
V å este infame,.,.. 
TADEO. 
Yo, señor, 
Dándome un papel cerrado, 
(Cómo te he sido traidor? 
REINA. 
El moro está disculpado, 
HA:\IETILLO. 
Hecho un perro estar Manzor, 
Alå nos sacar con ben 
REINA. 
Esto es envidia y maldad. 
PEDRO, 
Los cielos fu
rzas me den; 
Que espero de esta ciudad 
Sacar å Cerbin también, 
Voyle avisar, 
RI:I
A. 
S610 un hombre 


Vase Pedro 
No ha de quedar en Granada 



PEDRO CARBONERO, 


Que Abencerrajc se nombre. 
SARR'l.Cn.;o, 
Levanta, señor, la espada, 
Haz que hasta el África asombre, 
ALMORADÍ, 
Derriba el soberbio celo 
Y levanta la humildad 
Al trono de la verdad, 
Que es la condición del cicio, 


ACTO SEGUNDO. 


Salen Pedro y Rosela, de moros, 


Van hablando al Rey, y éntranse con 
1. 


PEDRO. 
Sólo Dios, Roscla, sabe 
Con la pena que he venido, 
ROSELA, 
No hay mal que no esté escondido 
Adonde la envidia cabe, 
Es una fiera inquictud 
Que al propio ducño persigue, 
Es una <;ombra que sigue 
Los pasos de la virtud. 
l\1ira el bien y no Ie alcanza, 
Como la imán siempre al !\orte, 
Pestilencia de la corte 
Y rayo de la privanza. 
Cuando vi que amanecía, 
Y que llamando á la <. urora, 
Entre las nubes que dora 
EI sol, Venus se escondía, 
Pensé que me habías burlado, 
Ó que negocios mayores 
Que los de amistad yamores 
Te habían, Pedro, ocul-'ado, 
Y quíseme desnudar; 
Mas cuando te vi velver, 
Vistiéndome este placer, 
l\le desnudé este pesar. 
PEDRO. 
Si por la noche viniela 
Por ti, Rose1a querida, 
Tu libertad y mi vida 
En contingencia pusiera; 
Que los alcaides y guard as, 
Discurriendo la ciudad, 
Tienen grande cantidad 
De baUestas y alabardas. 
Prendiendo los Bencerrajes, 
Todos quedan en prisión, 
ROSELA, 
Traiciones y envidias son 
De diferentes linajes, 
PEDRO, 
Con hachas hicieron día 
La noche, confuso abismo 
La ciudad, porque el Rey mismo 
Á la prisión asistfa, 
l\1il damas con rostros bellos, 
!\IiI viejos por las ventanas; 
Estos mesa ban sus canas, 
Y éstas sus rubios cabell os. 
Quieren decir que también 
Está la Reina culpada. 


REINA. 
iQué poco con el Rey valgo! 
No oso hablar, á nada salgo: 
,Que al Rey digan desatinos 
Caballeros granadinos, 
Aunque moros hijosdalgol 
Hablando van al oido, 
Mas que me pintan culpada, 
Según los quiero, 
TADEO, 
Si ha sido 
Error venir á Granada, 
Dígalo el mal sucedido. 
HA'IETILLO. 
Ver cómo Ie andar trazanGo 

a morte á este noble bando, 
E hacer tales fengcmentos, 
T ADEO. 
Con envidiosos intentos 
Al Rey Chico van hablando, 
HA'IIETILLO, 
Buscamos Pedro. 
TADEO, 
Ko llores, 
HA!lIETILLO, 
Que andar á librar Cerbín, 
Que estar cego en sus amorcs. 
TADEO, 
Caerán los buenos, en fin, 
Resbalando en los traidores, 
AI Rey estuve temblando. 
HA!lIETILLO, 
No temer hacer bon pecho, 
TADEO. 

Quién va al Rey acol1sejando? 
HA!lIETILLO. 
Sarracenos 10 haber hecho. 
TADEO. 
Gran traición van ordenando. 


141 



142 


OBRAS DE LOPE DE VEGA. 


ROSF.r.A. 
jAy, Pedro, tienta la espada 
Y el fiero brazo prevén; 
Que viene gran gente aquíl 
PEDRO, 
Calla, y fingete mi paje, 
ROSELA. 
Preso trae un Bencerraje 
Un alcaide Almoradí, 
PEDRO. 
iVive el cielo, que sospecho 
Que es Cerbín, que Ie he buscado 
Toda Granada, y pensado 
Que estaba en salvol 


Sale Almoradi, y moros de guarda traen á Cerbin 
preso. 
CERBfN. 

En mi pecho 
Halla el Rey culpa y traición? 

Yo quiero matar al Reyl 
AUIORADf. 
Bencerraje, de la ley 
Es el alma la razón 
Fundado está en hacer 
El Rey esta diligencia; 
Pues quisiste hacer ausencia, 
Culpa debes de tener. 
PEDRO, 
Vete, Rosela, á esta casa 
Que di 6 0, en el Albaicín, 
1\lientras que lIego á Cerbín 
Para saber 10 que pasa; 
Pregunta aIlí por Hamete, 
Y di que te esconda alii. 
ROSJ:LA. 
ëCómo tengo de ir sin ti? 
PEDRO. 
1\1i ventura te promete, 
Rosela, seguridad; 
El sol apenas se ve, 
Y no es posible que esté 
Tan despierta la ciudad. 
ROSELA. 
Vuélvate el cielo con bien, 


Vasco 


PEDRO. 
(Qué es esto, amigo Cerbín? 
CERBfN. 
Que voy preso, preso en fin, 
Con Almoradí. 
PEDr..O, 

Con quién? 
CERBfN. 
Con un amigo, cl mayor. 
PEDRO, 
IIabráselo cl Rey mandado, 
Pero 
qué causa habéis dado? 
CERDÍN. 
Dice cI Rey que soy traidor, 


PEDRO, 
No dirá, que 10 más cierto 
Es que al Rey se 10 dirán 
Traidores que siempre están 
Con el veneno encubierto: 
Estas cobardes arañas, 
Sin fuerzas y sin valor, 
Que hacen veneno la flor 
En telas de sus entrañas, 
Bien puede el Almorad{ 
Sol tarte, que es caballero, 
ALMoRADf. 
Pues 
cómo un moro extranjero 
Osa hablar del Rey as!? 
PEDRO, 
Yo no digo del Rey nada; 
Que al soberano señor 
Debe respeto y amor 
Toda lengua y toda espada, 
Traidores de trato doble 
Son los que afrento, Ipor Dios! 
De Ius cuales no sois vos, 
Pues sois caballero noble, 
Volved á Cerbín la espada, 
Llevadle preso con ella, 
Pues tiene Almanzor por ella 
La corona de Granada. 
Que si no hubieran nacido 
Bencerrajes, ya el cristiano 
Tuviera el cetro en la mano, 
Que con sangre han defendido. 
Y no sé si acierta el Rey 
En derribar las colunas 
De su reino, que en algunas 
Carga su corona y ley, 
l\las como envidia y privaß7a 
No se sientan á una mesa, 
Siempre al villano Ie pesa 
De 10 que el honrado alcanza, 
Vos tenéis obligación, 
Alcaide, á templar su furia, 
Viendo que de aquesta injuria 
Tendrá el Rey información, 
Y que con el desengaño 
Volverá el Rey á estimar 
Los que intentó de afrentar 
La envidia, para su daño, 
AL
roRADf, 

Hase visto atrevimiento 
Como éste? 


PEDRO, 
Dadle la espada; 
Llévcla, preso, em ainada 
Por homa de vuestro intento; 
Que desnuda no ha servido 
Ninguna á Almanzor tan bien. 
AL:\roRADÍ. 
cQué es esto? 
Quién ercs? 
PEDRO. 
iQuién? 
en hombre soy bien nacido, 



FEDRO CARBO
ERO, 


Que vuelvo por quien 10 es, 
Y nad de quien 10 era 
En V élez de la Gomera, 
AL!\IORADÍ, 
Temo que ocasión me des 
Para quitarte la vida, 
PEDRO, 
Que temas, bien puede ser; 
Que es de cobardes temer 
Ya la traición conocida, 
ALMoRADf. 
IPrendedle! 


PEDRO, 
Es muy de mañana, 
Y hay poca gente despierta, 
AL
lORADf. 


jl\latadlel 


PEDRO. 
Es eosa muy cierta 
l\Iorirme de mala gana. 
jFuera, perros! lEa, villanos! 
iUn escuadrón de traidores 
PrenØerme! 


Mete mano. 



IORO J. 0 
Fuerzas mayores 
No he visto, 


r.IORO 2, 0 
T erribles manos, 
PEDRO, 
Aquí, Bencerraje, aquí; 
Pocos son, y no es de dia. 
CERBÍN, 
(Oh, buen hidalgo! 
PEDRO, 
Confia, 
Confía, y vente tras mi. 
Vanse, Sale Rosela. 


ROSELA, 
Éste es el fuerte Albaicin 
En la eumbre de Granada, 
Y de Hamete la posada 
Está de esta calle al fin, 
Aunque aquélla me parece, 
Cerrada está; es de mañana; 
Que no llama á la ventana 
El sol, aunque el alba crece, 
Tirar una piedra quiero: 
Hamete...... 


As6mase Hamete (I) á la ventana con tocador 
y candil. 


HA:.\IETE, 
(Qué estar aliá? 


(I) En otras p:trtes de la comedia se Ie llama Ha- 
mel,llo. 


ROSELA. 


Aquí estoy, 


HA'IETE, 
Yo estar aeá, 
ROSELA, 
Abre, que ha un año que espero. 
HA"IETE, 
c:Quién ser vos? jVálate el diablol 
(Pecarilio vosancé? 
ROSELA, 
(En el traje no se ve, 
Y en las razones que hablo? 
HA'\1ETE. 
Desa suerte, (qué querer? 
Vertemos el orena!. 
ROSELA. 
Mira que temo algún mal; 
Que me podrán conocer. 
HA:\IETE, 
Pos (quén ser vos? 
ROSELA, 
Soy Rosela: 
(Tengo de decirlo á voces? 
Hamete, (no me conoces? 
Mira que cesa la vela 
Y que ya tocan las eajas, 
HAMETE, 
jAb, poti1ia! Calia el boca; 
Que el Alhambra que me toea 
Estar trepas al tenajas, 
ROSELA. 
Pues vestirte es necesario, 
HA
ILTE, 
(Como tan presto beber, 
Que aun no he sentido decer 
Agua ardcnte é letuario? 
Mas esperamos aliá, 
Que ya poner el quizel. 


Vase. 


ROSELA. 
"Qué hará mi Pedro? que de él 
Tengo gran cuidado acá. 
No sosiega el corazón 
Ausente de 10 que ama, 
Que es la puerta donde llama 
La mano de la razón; 
Que como es razón temer, 
Avisa el alma del daño. 



ale Tadeo. 


TADEO. 
i Que de tan injusto engaño 
Fuese la causa mujerl 
iQue Pedro, por un antojo, 
Todo el honor ha per dido, 
y guste haberm
 traido 
Desesperado de enojo! 
(Si ha vuclto en casa de Hametc? 


143 



144 


OERAS DE LOPB DB VEGA. 


ROSELA, 
Un moro viene, lAy de mí! 
TADEO, 
Un mOl ill 0 he visto aquí, 
Que entre las piedras sc mete: 
Sin duda que ha sido espía, 
jTraidor, tu muerte ha lIegado! 
ROSELA. 
Detén, moro, el brazo airado, 
y e1 noble acero desvía. 

Eres, por dicha, pariente 
De Xaricarfe? 


La ciudad que estå cercada, 
EI Alhambra alborotada, 
Donde ayer muertos nos vimos? 
De aquestas temeridades, 

Qué bien se puede esperar? 
ROSELA, 
IQué tiempo, amor, qué lugar 
Dc concertar voluntadesl 


Salcn Pedro y Ccrbín, 


TADEO, 
No soy, 
Sino extranjero, que voy 
Duscando ahora mi gente; 
Que á V élez quiero partirme, 
Sígueme tú, 


PEDRO. 
Aquí dije que aguardase, 
Y estará también Tadeo. 
CERBÍN, 
jOh, cómo tengo deseo 
Que de Almanzor te Iibrasel 
PEDRO, 
En gran peligro se vió, 
T ADEO. 
Gente viene; meted mano, 

Quién e
? 


ROSELA. 
No, señor; 
Que me encondí de temor, 
Yo solo pensaba irme. 


Salc Hametc, 


PEDRO. 
Yo. 


nA
IETE. 

Qué diablo hacer al cristiana? 
,Es tal desora de vos? 
T ADEO, 


TADEO, 

Pedro? 
PEDRO, 


(Es Tadeo? 


CERBÍN, 



Cristiana? 


Tadeo, 


HA\lETE. 
Sí, doro á Diosl 
ROSELA, 
lAy, triste; mi muerte es lIanal 
,Cómo, Hamete, has descubicrto 
Lo que Pedro te encargó? 
HA
ETE. 
Caliar, bobilia, que yo 
Estar más ben al concerto: 
Éste ser el premo hermano 
Del Pedro que vos qucrer, 
TADEO, 

Que ésta es cristiana y mujer? 
ROSELA, 

Que vos, señor, sois cristiano? 
TAD EO, 
De Pedro soy alma propia, 
Si no es que vos 10 sois ya, 
Que don de 1a vue
tra está, 
J a mía estuviera impropia, 

Dónde queda? si sabéis, 
ROSELA. 
Vi6 que por e1 Zacatín 
L1evaban preso á Cerbín 
Un alcaide y cinco 6 seis 
Moros, soldados de guarda, 
Y á librarle se qued6. 
TAD EO. 
(Esa locura intent6? 
(Cómo que no Ie acobarda 
EI peligro en que estuvimos, 


TAD EO, 

Quién te libró? 
CERBÍN, 
(Quién, si no Pedro, podda? 
PEDRO. 


IRosela! 


ROSELA. 
IQuerido dueñol 
HA'\IETE, 

Hamete estar algón leño? 
(Nadie hacer más cortesia? 
PEDRO. 
iOh, Hametillo! IPor Dios vivo 
Que te estimo y que te quiero 
Más ql;le á todol 
HAMETE, 
Carbonero, 
Ya estar vosancé cativo 
Me carazón dal feción, 

Qué tenemos? 
TADEO, 

Que en prisi6n 


T e has visto? 


CERDíN, 
En prisi6n estå 
La mayor parte, Tadco, 
Dcllinajc Dencerrajc; 
Yo solo, de estc linajc, 
Í.ibre picnso que me veo; 
Aunque no sé de qué suertc 
Podrá de Pedro la e.,pada 



PEDRO CAkBONERO. 


145 


Sacarnos hoy de Granada 
Sin tener prisión ó muerte; 
Que aunque á librarme de aquellos 
Le vi matar dos ó tres, 
Y los demás á sus pics 
Deben eI venir sobre ellos, 
No podrá de un escuadrón 
Que cada puerta defiende, 
Librarme, como pretende, 
Su esforzado corazón, 
Tiene la Puerta de Elvira 
A Rustán con cien caballos 
Que eI sol madruga á mirallos 
Y á los de su carro admira; 
Están en Bibalmazán 
Cien lanzas de Jazimín; 
Cercan á Bibataubln 
Doscientas de Reduán, 
Y en las demás de esta suerte; 
Y hasta en las calles y plazas 
Son las industrias y trazas 
Contracifra de la muerte; 
PEDRO. 
Donde la fuerza no vale, 
Y eI peligro es senda estrecha, 
Si la espada no aprovecha, 
Con eI ingenio se sale. 
Todos hemos de tomar 
De moros de campo el traje, 
Y tú mismo, Bencerraje, 
Has de salir á cavar, 
Hamete será el señor 
Que nos Ileva concertados, 
Y para que mis soldados 
Alcancen parte mejor, 
Que á vueltas lIeve también 
Otros moros jornaleros, 
Porque entre los verdaderos 
Se encubran los falsos bien. 
T ADEO. 
(Rara industria! 
CERBfN. 
No pudiera 
Ser de otro ingenio, 
HA1ofETE, 

É que yo 


Librar todos? 


PEDRO, 
(Por qué no? 
HAlIlETE, 
El peligro considera, 
PEDRO, 
Ello está considerado: 
Concierta moros, y sal 
Una vez al arrabal, 
Y venga eI mundo cifrado, 
Yo he de librar á Cerbín, 
Yo Ie meteré en la vega, 
HAlIfETE, 
Nonca eI fortuna á vos nega, 
Pedro, on ventoroso fin. 


XI 


Vamos, é yo enganiar moros 
Decendo andar å cavar, 
PEDRO, 
Esto es saber cautivar; 
Pienso ganar mil tesoros, 
Ven Rosela, yen Ta-deo; 
Animo, Cerbín, 
CERBIN. 
Ninguna 
Fuerza tiene la fortuna 
Contra el valor que en ti veo. 
HAMETE. 
Alto, pos: modar pelejos, 
PEDRO. 
Entra en casa, 
HAlIfETE. 
A bona fe 
Ser horón de vosancé, 
É moros estar conejos, 


Vanse. 
Salen Sarracino y guard as, 


SARRACINO, 
Hoy manda el Rey que con mayor cuidado 
Se guarden estas puertas, porque quiere 
Que la justa sentencia se ejecute 
En los Abencerrajes. 
GUARDA 1. 0 
Ningún hombre 
Ha salido, señor, la Puerta Elvira, 
Sin que fuese mirado atentamente; 
Pero Ipor Dios, que å todos mueve á lástima 
Que tan alto linaje á morir venga 
Una muerte tan baja y afrentosal 
SARRACINO, 
Celindo, no merecen los traidores 
Honra en la muerte, y más cuando se atreven 
Al crimen que los francos Bencerrajes: 
Presa tienen la Reina también. 
GUARDA 1,0 
(Cómo? 
Pues (es, señor, de este linaje? 
SARRACINO. 
Entiendo 
Que tiene algún jirón de aquesta sangre; 
Pero dícese de ella, y 10 han jurado 
Dos hidalgos de Fez Almoradíes, 
Que amaba un Bencerraje, y pretendía, 
l\Iatando al Rey, que el Bencerraje fuese 
Rey de Granada, 


GUARDA 1. 0 
Y (sábese q uién era? 
SARRACIKO, 
Muley Hamete eI mozo, dicen todos 
Respecto de su talla y su hermosura, 
Cual nunca la ha tenido moro en Africa: 
Excedc el rostro en la blancura Arfilo, 
La nieve de la sierras en que nace 
El heIado Genii; sus ojos verdes 
A los jaspes que cría entre sus aguas; 
19 



146 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


El color de la boca y las mejillas 
Imitan los que nacen en Granada; 
Es rojo, de cabellos erizados. 
Como unos hilos de oro, en vez de bozo; 
Airoso cuerpo, cuello y manos blancas, 
GUARDA 1. 0 
Grandes testigos son contra su vida, 
SARRACINO. 
No se sabe muy bien; la Reina niega, 
èQué gente? 


GUARDA 1,0 
Jomaleros de la vega. 
Salen Pedro, Hamete, Cerbín, Tadeo y Rosela, y 
otros dos moros 6 tres, como trabajadores, con 
azadas. 


GUARDA 1. 0 
Con todo, se han de mirar 
Poco á poco alertamente: 
Aleen los rostros, 
HA!oIETE. 
Parente, 
Ben poder dejar pasar; 
T odos estar de mis vinias, 
GUARDA 1. 0 
èTanta gente? 
HA 'fETE, 
É pocos son; 
La herba estar compasión, 
Que cobremos las campinias, 
GUARDA 1,0 
IQué rico estå el buen IIamete
 
PEDRO. 
Quédate, Hamete, en Granada, 
Y á la parte concertada, 
En anocheciendo vete, 


Vanse todos, y vuelve IIametc, 


HA
IETE, 
Caliar, y andar á la serra, 
Que aliá iremos á boscar: 
Más ser el que aqué gastar, 
Que el provecho de la terra. 
. GUARDA 1. 0 
Tantos jornales, no niego 
Que es 10 que la hacienda roba. 
HA
IETE, 
iJoro á Dios, con ona arroba 
No hacelde de pasa é hegol 
Jornalero andar alí, 
Que hoy pensalde de perder 
Todo el gana de comer, 
GL"ARDA 1. 0 
Y èya comerá? 
HA'IETE. 
Ya sL 
èCuándo decemos que el Rey 
Degoliar el cencerrajes? 
GUARDA 2,0 
Si no es que los ojos bajes, 


Y que al pregón de la ley 
Mås sangrienta que se ha hecho, 
Cierres, Hamete, el oido, 
Verås y oirás qué ha podido 
La envidia de un traidor pecho, 
HAMETE, 
IAh, potosI Envidia pura 
Haber vendido este gente, 
Forte, galiarda é valente, 
É de Granada hermosura, 
Erloa ver Alá sabemos 
El que liorar. 
GUARDA 1,0 
V é en buen hora, 


Vanse las guardas. 


HA!oIETE. 
A Fedaura, so seniora, 
Ver ben liorando podemos, 
èQué lievas este papcl? 
iGran peligro andar pescozo! 
Mas bona fe estar bon mozo, 
É hacelde amestad con é1. 
É vos, Pedro, demandalde, 
El que repleca no hacclde, 
Que Pedro mucho querelde, 
É no ser querer de balde. 
A esto quedalde acá: 
A Bebarrambla premero, 
Andar å ver mal tan sero, 
Despós ayodarme Alá, 


Vase, 
Salen un moro y Sarracino. 


!\IORO, 
Que se cierren las pucrtas de Granada 
Manda el Rey, Sarracino, mientras dura 
La ejecución de la sentencia in justa 
Que se haee en Bibarrambla dellinaje 
Mejor que á España vino desde el Africa. 
SARRACINO. 
Calla, Leocán, no digas que es injusta. 
!\IORO. 
Yo digo en esto 10 que todos dicen, 
Yo lloro en esto 10 que todos lloran, 
SARRACIr\O, 
Cerrad, moros, las puertas. 
MORO, 


Ya cerramos, 


ëQuiéreslos ver? 


SARRACINO, 
A BiLarrambla vamos. 


Vanse. 
Salcn Fidaura y Dalifa, 


DAUFA. 
No se atreve el vii tirano 
A que en Bibarrambla sea, 



FIDAURA, 
(Quién hay, Dalisa, que crea 
Un caso tan inhumano? 
(Quién hay que no se arrojara 
De mejor gana å la muerte? 
DALIF A. 
En que te escuchan advierte, 
Y en que te miran repara. 
FlDAURA, 
No puede, amiga, el dolor, 
Porque acabara la vida 
Si se viera resistida 
Tan grande fuerza de amor; 
Que cuando callar se intenta, 
Del corazón imagina 
Que viene å ser como mina, 
Que, si no sale, revienta. 
(Estå en los presos Cerbín? 
DALIFA, 
(Quién duda? Serå el primero. 
FlDAURA, 
iCómo, cielos, que no muero 
Viendo tan cerca su fin? 
DALIF A. 
Y mi Tarfilo, Fidaura, 
(No te sirve de consuelo? 
FIDAURA, 
1\1al de ajeno desconsuelo, 
Las esperanzas restaura. 
No porque es tu mal ajeno 
Para mí, que propio es: 
Voces dan; helados pies, 
Moved mi vida å un vcneno. 
Dalifa, (de qué dan voces? 
DALIF A, 
Débenlos ya de sacar 
A una sala å degollar 
Esos verdugos feroces, 
Que en la plaza no han osado. 
De temor del pueblo, 
FIDAURA, 
Corre. 
Dalifa baja á la torre; 
l\lientras me arrojo en mi estrado, 
DALIF A, 


Voy. 


Vase. 


FIDA URA, 
IEn mi estrado dije! jCielo. 
Ahora es bien que me ampares
 
De esta torce de Comares 
Me quiero arrojar al suelo, 


Sale Hamete, 


HAMETILl.O, 
EI alboroto (I) 


(I) Verso incompleto. 


PEDRO CARBONERO. 


147 


Me haber dado tal logar, 
Que hasta aquí poder entrar, 
FlDAURA. 
(Cómo en lugar tan remoto 
Para los hombres, entraste? 
Hombre. (dónde vas así? 
HAMETILLO, 
(Vos no conocelde á mí? 
FIDAURA, 
(Cómo estas cuadras pisaste? 
HAlIlETILLO, 
Caliar, que ser mensajero 
De Cerbín. 


FIDAüRA, 
(Vive? 
HAlIlETlLLO, 
Sí bebe, 
He de so mana recebe 
Este carta, 


FlDAURA. 
(Vivo, ó muero? 
HAlI1ETILLO. 
Bebe, por estar hablando, 
iVálgate Dios, nunca á vos..... 
FIDAURA, 
SU letra y firma Ipor Diosl 
Es ésta que estoy mirando: 
Tiemblo de amor y temor: 
Pongo en el papella boca. 
HA"IETILLO. 
Caliar, deablo. que estar loca; 
Leelde. que estar mejor. 
Lee Fidaura: 
<<Las manos de un cristiano, Fidaura mía 
me han librado de las del Rey tirano, y hoy. 
con su ayuda. salgo de Granada; alégrate de 
mi dicha; que presto volveré å sa carte del 
Alhambra, dándome Dios vida: la tuya guarde. 
-Ccrbín,)t I 
FIDAURA. 
(Hay tal nueva, hay tal contento? 
Dame esos brazos, amigo, 
(Tanto bien? 
HAlIlETILLO, 
Merar qué digo: 
V osancé caliar so intento; 
Que en pasar estos noblados, 
Cerbén venemos por elia, 
FIDAURA, 
(Dónde está? 
HAlIIETILLO. 
Fidaura belia, 
Ya estar con doce soldados 
Que vater por mil quinientos. 
T odos castanios de fama. 
FlDAURA. 
(Como el capitán se llama? 
HAMETILLO, 
No entender los pensamientos; 
Mas tenelde por verdad, 



14 8 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


Que no Ie coja Almanzor. 
FlDAURA. 
lAy, Cerb{n; ay, mi señor! 

Si salió de la ciudad? 
HAMETILLO, 
Ya estar fora; yo Ie vi 
Con on azada en el hombro, 
FIDAURA, 

Di tu nombre? 
HAMETILLO, 
Yo me nombro..,.. 
FIDAURA, 
No te receles de mí. 
HA!&IETILLO, 
Hameteco estar mi nombre, 
Nacer en Benamex{, 
Haberme creado aquí; 
Tenemos amor á on hombre 
Que ser castanio, é server 
De 10 que querer mandaI'. 
FIDAURA, 
Quiérote este anillo dar. 
HAMETILLO. 
É yo querer receber, 
FIDAURA. 
(Que vive la luz divina 
De mi señor! 
Vivo eres, 
Cerb{n? 


HA!&IETILLO. 
Seniora,.... 
FIDAURA, 

Qué quieres: 
HAMETILLO, 

Estar esta pedra fina? 
FIDAURA, 
Vale un tesoro; mas di, 

Cuándo veré yo å mi bien? 
HAlIIETILLO. 
Acã volver yo tambén, 
Escreberle vos por m{; 
Que yo tracr el res posta. 
FIDAURA. 
Otro anillo te he de dar, 
HAlIIETILLO, 
Tanto podemos bligar, 
Que aliá corremos el posta, 
FIDAURA, 
Cuantas tengo en las dos mano., 
Te he de dar, 
HAMETILLO, 
Serto provecho, 
iOh, qué lindol Quedar hecho 
On obispo de castanios, 
V oy á la serra en que está; 
Cameno de Andójar es, 
FIDAURA. 
Yo Ie serviré después. 
HAlIIETlLLO, 
Gårdete, seniora, Alá, 
FIDAURA, 
Y diråsle tú al cristiano 


Que Ie quiero reg alar, 
HAMBTILLO, 
Es hombre el mås sengolar 
Que ha posta la espada mano: 
Gardar que nadie te note, 
FIDAURA, 
Y 
cómo, si es de importancia? 
HA:\IETILLO. 
No haber tan londa ganancia 
Como ser uno alcabote, 


Vanse. 
Salen el Rey, Sarracino y Almoradl. 


SARRACINO, 
No dudes que estarå dentro en Granada, 
REV. 
iQue un moro solo te quitase un presol 
ALlIIORADf. 
Si tú vieras la fuerza de su espada, 
No tuvieras dejalle á mucho exceso. 
REV. 

Está ya la sentencia ejecutada? 
SARRACINO, 
Si q uieres ver el trágico suceso, 
Vuelve los ojos á la sala, y mira 
Los sangrientos ejemplos de la ira. 


Corre una cortina y vense con invenci6n las cabcza 
encima de una mesa. 


REV, 
Este es el fin que la soberbia tiene, 
Y el ser un hombre ingrato al beneficio, 
SARRACINO, 
A tal bajeza el que se ensalza viene, 
ALMORADf, 
Bajar los altos es del cielo oficio, 
REV, 
Banquete ha sido próspero y sorene; 
Yo tendré en la memoria este servicio; 
N unca vasallo puso å rey tal mesa; 
De que entre ellas no esté Cerbfn, me pesa, 
ALMORADf. 
Yo te daré ese postre, si yo puedo, 
Antes que el sÐI mañana en el Poniente 
Peine al cabello su dorado enredo, 
Y encubra al India su abrasada frente, 
SARRACINO. 
Que se meta en la sierra tengo miedo, 
Y en Orgiva Ie csconda algún pariente, 
ALlIIORADf, 
No es posible, señor, que haya salido, 
REV, 
Cubrid los cuerpos, jGran tragedia ha sido! 
SARRACINO. 
Aquel mancebo que aun estando muerto 
l\1ostraba de su rostro la hermosura, 
Era Muley Hamete, 


REV, 
Y 
serå cierto 



fI:DRO CARBONERO, 


149 


Que la Reina Ie amo con tal locura? 
SARRAcnm, 
Lo que hasta ahora tiene descubierto 
Rustán Celín, que la verdad procura, 
No condena å la Reina, 
REV. 
EI cicio quiera 
Que se libre la Reina y que no muera, 
SARRACINO, 
Tiénesla amor, y justamcnte creo, 
Porque Muley Hamete era muy mozo, 
Y era muy alto su primer empleo, 
REV, 
Mis celos muestran de su muerte el gozo. 
SARRACINO. 
Era, señor, muy desigual empleo, 
A quien apenas apuntaba el bozo. 
REV, 
La sangre sobre cl mármol de la fuente, 
Guardará su memoria eternamcnte, 
SARRACINO, 
Aquí viene Rustån. 
REY, 
Pues 
c6mo toma 


Granada este suceso? 


Sale Rustån, 


RUSTÁN, 
No quisiera 
Hablarte en estas cosas Ipor Mahomal 
T oda Granada contra ti se altera: 
De donde el Albaicín la frente asoma, 
Hasta la fuente del jardin postrera, 
Que estå en Generalife, todo es l1anto; 
Nunca pensé que 10 sintieran tanto, 
P6nense luto, cierran las ventanas; 
Onos dicen que ha sido alevosía 
Por invidia de cartas africanas 
De alarbes que han echado á Berbería; 
Otros dicen que son tretas cristianas, 
Porque muera la fama y valentía 
De los Abencerrajes de Granada, 
Y éntre Fernando con desnuda espada, 
Culpan á Almoradí y á Sarracino, 
Y algunos Aliatares y Gomeles, 
Por celos de la fama, que á Cerbino 
Amaban, siendo Almoradies crueles. 
Crece el rumor, la furia, el desatino; 
Que si no 10 remedias como sueles, 
No pongo duda que la humilde plebe 
Tome las armas y á ofenderte pruebe, 
REV. 
Echa, Rustán, un bando, que al momento 
Ninguno traiga luto ni haga Hanto, 
So pena de la vida; que es mi intento 
Hac
r las fiestas del Baptista santo; 
Comléncese de nuevo, y el contento, 
A pesar del dolor, se doble tanto, 
Que dure el regocijo quince días, 
Vase el Rey, 


SARRACI:S-O, 
En fin, Alcaide, son envidias mias, 
RUSTÁN, 
EI Rey se va; no puedo ahora habl
rte. 


Vase Rustån. 


AL
IORADf. 
Y yo también el envidioso he sido. 
SARRACJNO, 
I!Qué quieres? A los dos nos hacen parte 
De culpa que jamás hemos tenido; 
Granada, Almoradí, quiere cui parte, 
Aunque dicen verdad, pues el olvido 
De Fidaura fué causa de este engaño; 
Yo hice por Dalifa el propio daño, 
Juntos somos culpa dos, yasí, es justa 
Que juntos el remedio procuremos; 
Que viva Alí me da mortal disgusto, 
É importa que la vida Ie quitemos, 
Di6le la carta al moro, y sabe el gusto 
Que de la muerte de Cerbín tenemos; 
Antes que nos descubra, pues importa, 
Vivo Ie entierra y la cabeza corta. 
AL"IORADÍ. 
Alí me ha sido siemprc leal criado; 
Pero para vivir menos sujeto, 
Hoy å Genille sacaré engañado, 
Y nuestro engaño quedará secreto 
Si está todo mi honor aventurado 
En poner tus consejos en efeto, 
Camina y bu!òcarémosle. 
SARRACINO. 
La mengua 
De todo nuestro honor estå en su lengua, 


Vanse, 


Sate Pedro Carbonero en su hábito, y Tadco, Andrés 
y Sim6n, y Cerbín de mom I y Rosela con (;,alzones, 
capotillo, montera y ballesta, 


PEDRO, 
Estamos ahora en parte, 
Cerbín, que todo el poder 
Del mundo no puede ser 
Para que te prendan parte, 
De aquestas altas montañas 
Soy dueño, de tal manera, 
Que, como Marte en su esfera, 
Reino entre aquestas cabañas, 
No verás encina ó roble, 
Sierra ni peñasco fiero, 
Que de Pedro Carbonero 
No tiemble, con ser inmoble. 
Las aves, antes que el sol 
Ö sus rayos las enricen, 
c Pedro Carbo nero, dicen, 
El cordobés español.>> 
Con mis doce compañerps 
He ganado mil tesoros, 
Robando á Granada moros, 



150 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


Del Xaragui jornaleros, 
Traigo cautivos cristianos, 
Como has visto repartir; 
Que me 105 suelen pedir 
Deudos, parientes y hermanos, 
Sólo esta bella mujer 
No he dado á quien la pidió; 
Pero no la fuerzo yo 
Á que viva en mi poder, 
Que ella me muestra afición, 
Y gusta de aquesta vida. 
CERBÍK, 
Si de ti, Pedro, es querida, 
Sobra á Rosela razón, 
Y de no querer volver 
Á sus deudos, mucho más; 
Que es deuda estar donde estás, 
De agradecida mujer, 
IWSELA, 
No la libertad es parte 
Que me diste, Pedro mfo, 
Para que con este brio 
Sigas las arm as de Marte; 
Sino el tenerte afición, 
Y el ir siguiendo la luz 
De un Alejandro andaluz, 
De un español Cipïón, 
Eres el sol de estos oj os, 
Por quien ni las más extrañas 
Peñas de aquestas montañas 
Darán á mis pies enojos; 
Ni lIevar por esa cuesta 
Tan alta, en veloz corrida, 
La espada que ves ceñida, 
Ni en el hombro la ballesta; 
Que cuando en verdes espartos 
Solamente el pie tuviera, 
Iré corriendo ligera 
De Sierra Morena á i\rartos, 
Soy tuya: mi pro[esión 
Es guerra; el valor arguyo 
De que soy soldado tuyo, 
Capitán de mi afición, 
Moros sabré cauti\<ar 
Del Xaraguf de Granada, 
Sabré manejar la espada 
Y la ballesta tirar; 
Y sabré quererte tanto, 
Pedro de los ojos mfos, 
Que pasaré á pie los dos, 
Y, en tu ausencia, el de mi lIanto. 
PEDRO, 
Quisiérate responder 
Tan tierno como era justo; 
Pero debo al ser robusto, 
Dejarme de enternecer, 
. Yo estoy tan agradecido, 
Rosela, á tu voluntad, 
Que de amarte con verdad 
Tengo al amor prometido, 
Este pecho y esta vida 


Te servirá eternamente, 
TADEO, 
(Qué se ha de hacer de esta gente 
Que anda en el monte perdida? 
PEDRO. 
(Dices los moros cautivos? 
TADEO, 


Pues (quién? 


PEDRO, 
Váyanse á vender. 
TADEO, 
(Adónde y cómo ha de ser? 
PEDRO. 
Dondequiera, si están vivos. 
TADEO. 
Uno solo, de coraje, 
Es muerto, 


PEDRO, 
(Emperróse? 
TADEO, 


Sí. 


PEDRO, 
Alto: vayan por ahf; 
Aunque de precio se baje, 
No vuelva al monte ninguno, 
TADEO, 


(Quién irán? 


PEDRO. 
Simón y Andrés, 
(Cuåntos son? 


SIMÓN, 
Son veintitrés, 
Y de más años algunos. 
PEDRO. 
Á veinte escudos los den, 
Uno con otro. 


SIMÓN. 
Yo voy. 
CERBfN. 
Mirando tu gracia estoy, 
PEDRO, 
Y lparécete bien? 
CERBfN', 
Bien. 


Vansc Sim6n y Andrés. 
Entra HametilIo, á 10 gracioso, con alforjas 
y una azagaya, 


HAMETILLO, 
jOh, bendeto estar Alá, 
Que habemos acá liegadol 
PEDRO, 
(Es Hamete? 
HAMETILLO, 
IBon recadol 
PEDRO, 
Ea, los brazos me da; 
Ya sabes que soy primero, 
HAMETILLO, 
Ahora ben, brazos te damos; 



PEDRO CARBONERO. 


IS I 


jPar Dios, macho Ie costamos, 
Senior Pedro Carbonerol 
PEDRO, 
Yo pago con afición, 
HA:\IETILLO. 
:Machos alpargates rasgo, 
Vos, Carbonero, ser trasgo, 
V olverse el paga carbón, 
Abracemos á Cerbín 
Y á Tadeo, 


ROSELA, 
Y éå mí no? 
HAIIIETILLO, 
éQuién ser vos? 
ROSELA. 
Yo, 
HA:\IETILLO. 
èQuién ser yo? 
ReSELA. 
éNo me conoces, rocín? 
HA:\!:ETILLO, 
IVálgate el deablo, poteca, 
Qué bona andar, y que frescal 
éQuén te haber dado gregesca? 
ROSELA. 


Mi Pedro, 
HA:\IETILLO. 
éSer vos, so pereca? 
ROSEL.I\., 
Soy hombre; éYa no 10 ves? 
HA:\IETILLO. 
\ a ser soldado de fama, 
Ser camarada de cama 
Conmego, 


ROSELA. 
Hablemos después, 
Estafeta de embelecos, 


Vase, 


HA:\IETILLO, 
É jjoro á Dios! se dormer, 
Que Hamete hacerte parer 
Tres docenas de Hametecos. 
CERBíN. 
éQue hay, Hamete, de Granada? 
HA '\IETILLO, 
Este carta dar á mé 
F edaura, é ser para te, 
CERBÍN, 
jOh prenda del alma amada! 
IOh papell jOh letras míasl 
jOh consuelo de mis males! 
HA'\IETILLO. 
éNo traer porte? 
CERBÍN, 
A prendas tales 
Se da el porte en alegrías, 
H.-\:\IETiLLO, 
éEn alegrias? 
CERBÍN. 
jPues nol 


HA:\IETILLO. 
Logo vos cobrar el porte, 
Pos sendo yo el que Ie importe, 
No cobrar el porte yo; 
Por bona fe, que haber hecho 
Obespo Fedaura á mL 
CERBÍN, 
Desde que el alma Ie dí 
No tengo prenda en el pecho, 
HA:\IETILLO, 
IPor Mahoma, eso espenazo 
No te traer otra á vos! 
CERBÍN. 
Somos amigos los dos; 
éQué más porte que un abrazo? 
HA:\<IETILLO, 
Pos ona prenda traer, 
Que dar para tu consuelo, 
É no la dar, 


CERBÍN, 
jSanto cielo' 
éPrenda suya en tu poder? 
éQué prenda, Hamete? 
HAIIIETiLLO. 


Ona banda 
Para que pasar la aosencia. 
CERníN, 
No haces buena diligencia 
Si no das 10 que te manda. 
H.-\:\IETILLO, 
Ne vos hacer bon amante 
Se no das bricias á mí. 
CERBÍN. 
Este anillo no te dí 
Por ser tan rico cl diamante, 
Y por ella Ie he de dar. 
HA:\IETILLO. 


:Mostra, 


CERBÍN, 
Ya está en tu poder. 
HA:lIETlLLO. 
Pos ahora no tener 
Banda jbon pagado estar 
Del porte que te pedí! 
CERBÍN. 
En fin, me engañó; leer quiero, 
HAJIIETILLO, 
jAh, senior Carbo nero, 
Esto a prendemos de ti! 


Carta. 


cCerbín, cuando vi que sacaban los Bence- 
rrajes de la tone á la sala del baño, para cor- 
tarles las cabezas, me quise arrojar de la torre 
de Comares á los jardines; pero como en este 
tiempo llegase Hamcte, cobré aliento con tu 
carta. Dice que espere, que vendrás por mí; yo 
viviré con esa espcranza; cúmplcme la palabra, 
y Dios te guarde.-Fìd<1l1ra.>> 



15 2 


OBRAS DE LOPB DE VEGA, 


CERBÍN. 
Pues 
cómo, Hamete, ya el Rey 
Degol1ó los Bencerrajes? 
HA:\IETlLLO, 
Por no dar trestes mensajes 
Haber caliado Muley; 
Ser tragedia lastimosa, 
CERBÍN. 
Y qué, éFidaura sintió 
Tanto el entender que yo 
Iba á la muerte afrentosa, 
Que se arrojaba,..., 
HA:\IETILLO. 
éEI qué deces? 
Ser verdad, elia querer, 
Pero dejarIo de hacer 
Por no hererse en al nareces, 
Que Se no, ya amortajamos, 
É descansar con Mahoma, 
CERnfN. 
Aliento y trabajo toma, 
Pues aquí despacio estamos, 
Hamete, y di cómo fué. 
HA:\IETILLO. 
Que me place, aunque tomar 
Pena, 


CERBÍN. 
Comienza á contar, 
HAMETJLLO. 
Escocharme vosancé: 
On martes, cuando ya el sol. 
Bordando los Alejares, 
Desde las torres ßermejas 
Eba á Gene! á baniarse, 
Manda Rey chico Manzor, 
Que Alá pocos años garde, 
É tan pocos, que no lieguen 
A ver so vida otro martes, 
Cerrar á Granada el portas. 
É poner garda en las calies 
De loceda infanterea, 
É de fortes capotanes. 
T oda la gente correr 
Al Bebarrambla, á la parte 
Que haber on treato triste 
Enlotado, forte é grande, 
Neneos, mojeres é vejos, 
En ona voz lamentable 
I)ar gretos, lamiar Mahoma; 
EI dormer, é no escocharles_ 
Mesarse eI que tener barbas, 
EI que no tener, terarse 
De los cabelios Ie vi, 
É rasgar los almaizares, 
Mas tenendo eI Rey temor 
Que e! cedad se alborotase, 
Vendo tanto sentemento 
Hasta en pedras é animales. 
Que yo ver loriar eI perros, 
Y este no ser disparate; 
Que si lioraban 105 moros, 


éQué macho que eI perros ladren? 
Mandar que el garda que haber 
Bajado dos horas antes 
Al calie de los Gomeles, 
Desde cI torre de Comares, 
Ocopar eI plaza nova, 
Y eI Zacatfn, sen haliarse 
Hasta el treato otra co sa 
Que armas, lanzas é torbllntes, 
Sober á la Alhambra toda, 
É que en tomo la cercasen, 
Sen que á ver el acto treste 
Consenter entrar á nadie, 
É yo, que antes haber edo 
A dar to pape!, haIiarme 
Dentro, Ileno de temor, . 
É ver el caso; escochalde: 
Saler delante on trombeta, 
Cuyo son, rompendo el aire, 
A pesar de mi bonete, 
Hacer e! cabello alambre. 
Logo, en larga procesión, 
De en dos en dos los algaides 
De portas é de castillos, 
Con amarellos semblantes; 
É tras ell os un pregón 
Que decer palabras tales: 
cSepan todos cuantos beben, 
Que éstos son los cencerrajes, 
A que nostro rey Manzor 
Mandamos descabezalies 
Por traidores al Corona, 
É á so senior desleales.>> 
Yo entonces, entre mes dentes, 
Aunque temblamos el carnes, 
Decemos: -IPoto, mentes, 
Que estar honrado lenaje!>> 
Entrar en la sala todos; 
Desnodó on hombre on alfanje, 
É sobre ona blanca pcla, 
Fonte de poros cristales, 
Cortar todas las cabezas, 
É con el caleote sangre, 
EI mármol blanco é lustroso 
Volver por mel partes jaspe. 
CERBÍN, 
Dame, Pedro, licencia que me mate; 
Que no es la vida para mal tan grande. 
PEDRO. 
iTente, Cerbín! éEso dices? 
CERBfN, 
Son todos deudos y padres, 
Todos hermanos y primos. 
PEDRO, 
Vive tú, que Dios te guarde, 
Para que á Fidaura cobres; 
Que trabajos semejantes 
Nunca el cielo los envía 
A hombres bajos y cobardes, 
Vete á desnudar conmigo; 
Que antes que dos meses pasen 



PEDRO CARBONERO. 


Espero verte en Granada, 
CERBÍN, 
Veréme en Granada tarde, 
iCuántos murieron, Hamete? 
HAMETILLO, 
AU, Soltán Bencerraje, 
Maniloro, Rocaferro, 
Tarfilo, Modarra, Alfaide, 
Sen otros de menos conta 
Que quedar presos en cárcel, 
Para sacar otro dea, 
Porque el dolor no se acabe. 
CERBfN. 
Dame, Pedro, licencia que me mate; 
Que no es la vida para mal tan grande, 
PEDRO, 
Desesperado se fué; 
Corre, Tadeo, å atajarle, 
TADEO. 
Ya voy; tú ven con Rosela 
Poco á poco å los jarales. 
HA
IETILLO. 
o!É ya, Pedro, no comemos? 
PEDRO, 
Si, Hamete, 
HAMETILLO. 
o!Qué haber que darme? 
PEDRO. 
Un buen cabrito de leche, 
Dos conejos que aqui nacen, 
Vi no de Castillanzul, 
Que hará que las piedras hablen, 
Jamón de Rute, y de graña, 
Cuando las hebras Ie saques, 
HAMETILLO. 
Dame, Pedro, lecenca, que el gaznate 
Remoje, é beba en ona bota grande, 


ACTO TERCERO. 


Sale el rey Almanzor, Sarracino, Almoradi y Rustán 


REY. 
Haced sacar mis banderas, 
Empuñen lanzas y adargas, 
Cubran en hileras largas, 
Darro, y GeniI, tus riberas; 
Dejad las zambras y galas 
Y el cortesano ornamento; 
Dad tafetanes al viento, 
Tocas, plumas y bengalas, 
EI amor de los vasallos 
Se ve en las cosas de honor; 


XI 


Respondan al atambor 
Con relinchos los caballos; 
Júntense en BibataubCn 
Mis alcaides y escuadrones; 
Bajen los blancos pendones 
Del coronado Albaizín; 
Hable Marte y calle Amor, 
Pues con la espada en la mano 
Osa el cobarde cristiano 
Atreverse å mi valor. 
RUSTÁN, 
Si se vieran en Granada 
Los Abencerrajes francos, 
Vieras mil turbantes blancos 
Y mucha lanza empuñada, 
Cubrir la Puerta de Elvira, 
Y que estuvieran temblando 
Los cristianos de Fernando, 
Que ya tus murallas mira. 
Segura su tierra estaba 
Antes de esta fiera ley; 
Bien se te emplea, buen Rey, 
Buen Rey, bien se te empleaba, 
Creiste å la envidia viI, 
Y que Ilegue es gran razón, 
Con el cristiano pendón, 
A la margen del Genii; 
Y que se atreva su espada 
Hacerte infames ultrajes, 
Por matar los Bencerrajes, 
Que eran la fior de Granada. 
SARRACINO. 
Calla, Rustán, no prosigas 
Con palabras descompuestas; 
Mejor andaban en fiestas 
Que entre lanzas enemigas, 
Con galas afeminadas, 
Llenos de olores y plumas, 
Más vanos que las espumas 
De sus yeguas alheñadas, 
Haciendo á las damas locas 
Adernanes y visajes, 
Andaban los Bencerrajes 
Entre algodones y tocas. 
AUIORADÍ, 
Dice verdad Sarracino: 
Alábalos de galanes, 
Pero no de capitanes, 
Nornbre de su infamia dino, 
Con cañas por los tejados 
De Bibarrambla, iqué importa, 
Siendo su lanza tan corta, 
En los paveses dorados? 
Granada sabe el estrago, 
Por más fuerte que los muestres, 
Que sufrió de 105 Maestres 
De Calatrava y Santiago, 
Por entregar sus banderas 
Á Bencerrajes cobardes, 
Diestros en hacer alardes, 
Torpes en las armas fieras. 


20 


153 



154 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


RUSTÁN, 
A no estar aquí su Alteza,.... 
AUIORADf. 
Pues si él no cstuviera aqui. 
lOsaras tú hablar ansi 
Contra toda la nobleza? 
RUST..\N. 
iBuena cstuviera Granada 
A ser los nobles tan pecos. 
Oue de dos mozuelos locos · 
La defendiera la espadal 
REY, 
No se hable más: équé es aquesto 
En mi presencia? 
RUSTÁN. 
Señor. 
Yo vuelvo por mi valor, 
Que la envidia ha descompuesto. 
Y con la voz popular, 
Que suele ser VO.l del cie\o, 
REY, 
Conozco, Rustán, tu celo, 
Pero no es tiempo de hablar, 


Sale un paje, 


PAJE, 
Un mora pide licencia, 
Mal herido: éPuede hablarte? 
REY, 
éHerido? Pues éde qué parte? 
PAJE. 
Él 10 dirá en tu presencia, 


Sale AH, moro, herido. 


ALÍ. 
Pues tanta dicha he tenido (I) 
Que he llegado á ver tus puertas, 
Escucha mis justas voces. 
REY. 
éDe dónde vienes así? 
ALl. 
Gran señor, yo soy Alí, 
Sospecho que me conoces, 
Que al Almoradí servía, 
Que Alá quiere disfamalle 
Contigo, y que no se calle 
Su infamia en la muerte mia 
ALlItORADÍ. 
jPerdido soy, Sarracinol 
SARRACINO. 
éQué haremos, Almoradí? 
REY. 
Cuenta 10 que pasa, AU, 
Que su traición imagino: 
Toma esa puerta, Rustán, 
RUSTÁN. 
La guarda está aqui, señor. 


(J) Faltan 105 dos primeros versos de esta redon- 
diJIa. 


ALf. 
IAh, generoso Almanzor, 
Defensa del Alcorán, 
Cuán mal oyes á 105 buenos, 
Cuánto fías de traidoresl 
Esos dos aduladores, 
De infamia y ]isonja Ilenos, 
Una carta me mandaron 
Que diese aquel moro, que era 
De V élez de la Gomera, 
En quien tus manos h hallaron 
Cuando en la zambra aquel día 
Sarracino te avisó, 
Siendo él quien ]a escribió, 
Aunque la letra fingía, 
Por esto has dado la muerte 
Allinajc más famoso, 
l\1ás noble y más valeroso, 
Más leal, gallardo y fuerte 
Que de Africa vi no á España; 
Y por est a causa, á mi, 
Como secretario fuf 
De aquella cobarde hazaña, 
Aunque ignorando su intento, 
Hoy al campo me sacaron, 
Y entre los dos me dcjaron 
Casi en el último aliento; 
Pero defcndió mi vida 
EI cielo, para que el daño 
Reparase del cngaño 
De ]a inocencia perdida. 
Clama su sangre, y te pide 
Vengama, y la mía también, 
SARRACINO, 
Bien finge el traidor, 
ALMORADÍ. 
!\Iuy bien, 
SARRACINO, 
jQué bien las palabras midel 
REY, 
Pues équé es aquesto, villanos? 
ALMoRADf. 
El Rey Ie va dando orejas, 
SARRACI
O, 
Envidiosos cortesanos 
Del favor de algunas rejas, 
Habrán hecho estánjnvención, 
REV. 
iQué maldad tan conocida! 
éVendiera este hombre la vida 
Para hacer esta traición? 
JAh, infames, que habéis causa do 
El mayor mal que ha cabido 
Jamás en hombre of en dido 
Ni en señor mal informadol 
El corazón me decía 
La verdad algunas veccs; 
Que da el cielo á los jüeces 
Tal vez dón de profecía. 
jOh perros, cuyos linajes, 
Con envidia y vii concicrto, 



PEDRO CARBONERO, 


155 


Mi honor y hacienda habéis muerto, 
Matando á los Bencerrajesl 
Si å un rey infamia no fuera 
Manchar la espada en traidores 
Tan viles y aduladores, 
Yo propio la muerte os diera. 
ALMORADt. 


Señor..,.. 


REY, 
Pues ëosas hablar? 
Lleva, Rustán, estos perros, 
Y hazlos en puntas de hierros 
Públicamente empalar, 
SAP-RACINO, 
Pues éno escuchas? 
RUSTÁN, 
No, viIIanos. 
IAh, buen Rey, que IIegó el día 
En que vieses la porfía 
Y envidia de estos tiranos! 
Ya no hay con qué el yerro dores, 
Si no es con castigos tales; 
Pues no oiste á los leales, 
No escuches á los traidores. 
REY, 
LIevad å curar á AIí, 
Y á esotros dadles la muerte. 
SARRACISO, 
Rey, escucha..... 
AL
IORADÍ. 
Rey, advierte,.... 
REY, 
Llevadlos luego de aquí. 
RUSTÁN. 
Caminad, in[ame gente, 


Llévalos Rustán. 


REY. 
Á la torre voy á ver 
La Reina; que quiero hacer 
Nueva corona á su frente 
De perlas y de esmeraldas, 
Con esmaltes y colores, 
Más que tiene hermosas flores 
Generalife en sus faldas, 
IQue como å persona baja 
La tratase yo aquel díal 
lAy, Alindaraja rníal 
lAy, mi linda Alindarajal 


Vase el Rey, 


Sale Pedro Carbo nero con ballesta y montera. 


PEDRO. 
Grande cantidad de moros 
Siento atravesar la sierra, 
Más que con señal de guerra, 
Con riquezas y tesoros, 
10h, grande desdicha míal 


Hamete y Tadeo, al fin 
Me faltan, que con Arbín 
Fueron, al nacer el dia, 
Aver la hermosa Fidaura: 
éQué haré, cielo y campo verde? 
Que la ocasi6n que se pierde, 
Tarde 6 nunca se restaura, 
Han ido por la comida 
Matías, Simón y Andrés; 
A Córdoba fueron tres 
Con la presa ayer traída, 
Cuatro están en los atajos; 
No hay remedio de hacer señas; 
Ya suenan entre las peñas 
Los ecos roncos y bajos; 
Pero, pues, donde no puede 
Valerme la espada, intento 
La industria, un gran pensamiento, 
Que si tan bien me sucede, 
Me ha venido á la memoria: 
En esta cabaña están 
Vestidos y armas, que harán 
Más segura la victoria, 
Quiero en las más altas ramas 
Poner aquestas monteras, 
Las armas en las primeras, 
Sobre estas verdes retamas. 


Saca de la cahaña armas, arcabuces y monteras, y 
val os poniendo en 10 alto del tablado, de manera que 
parezcan personas vivas. 


No están los venablos mal; 
Çuerpos fingen las cortezas; 
Estas parecen cabezas, 
éQuién ha vis to escuadra tal? 
I Ea, señores soldados 
Sin sueIdo, guárdenme bien 
Las espaldas; siempre estén 
Con los vena bios caladosl 
IAbran los ojos alerta, 
Que intento un hecho notable, 
Y óiganme; ninguno hable, 
Ni del orden se divierta; 
Que Ie colgaré de un roblel 
Si así los soldados fueran, 
IQué pocas quejas que dieran! 
(Arma, alerta, gente noble! 
Plática les quiero hacer, 
Y animarlos á guardarme; 
Mas éde qué sirve cansarme? 
Que no será menester, 


Salen Arfego, Zulema y otros moros. 


ZULE:>fA, 
Serán las mejores fiestas 
Que se hayan hccho en Granada, 
ARFEGO, 
Está la ciudad vengada, 
PEDRO, 
IHola, á punto las ballestasl 



156 


OBRAS DB LOPE DE VEGA, 


ARFEGO, 
Porque de s610 saber 
Que murieron por traici6n, 
Alegre de su opini6n, 
Muestra contento y placer, 
ZULEMA. 
Deseo, Arfego, lIegar, 
Por ver castigar alguno, 
PEDRO, 
iNo se descuide ningunol 
ARFEGO, 


PEDRO, 
Las manos volved atrás; 
Que con ataros no más, 
Pagaréis cierto interés, 
V pasaréis norabuena, 
ZULEMA, 

Qué haremos? 
ARFEGO, 
Callar la boca. 
ZULEMA. 
Si es que nuestra gente es poca 
V estå la montaòa lIena: 

No veis sombreros cristianos? 
lNo veis armas? 
ARFEGO, 
I Por Alá; 


Gente siento. 


PEDRO, 


Recio, 


En su lugar 
Esté todo hombre escondido, 
Sin salir de la arboleda; 
La espada y ball est a queda, 
V tenga atento el oido, 
ARFEGO, 
lQué es esto? 
ZULEI\IA. 
Cristianos son, 
PEDRO, 


Que rabiol 


PEDRO, 

No acaban ya 
De volver atrás las man os? 
ZULEMA. 
Veslas aquf; ten mancilla, 
Átalos, 


PEDRO, 

Sabes quién soy? 
ARFEGO, 
Eso espero. 
PEDRO, 
V 0 soy Pedro Carbonero, 
Vesta gente mi cuadrilla: 
Váyanse dejando atar, 
Va digo que no tiréis; 
Si tiráredes, no untéis 
Con hierba el hierro al tirar. 
ZULE!\IA. 
lBrava cosal 
Que éste es Pedro? 
ARFEGO, 
Caro cuesta el regocijo. 
PEDRO, 
Soy Pedro, por quien se dijo: 
cPedro, con vos poco medro.
 
ZULE
IA, 
Para dar aquella gente 
Honrada que sustentáis..... 
PEDRO. 
No tiréis, que si tiráis, 
Me enojaré bravamente. 
ZULE!\IA, 
OS daremos cien ducados; 
Libres nos dejad partir. 
PEDRO. 
Por aquesa senda han de ir, 
Va que estån todos atados; 
V no traten de concierto, 
Que han de ser todos vendidos, 

Cien ducados, mal nacidos? 
Vayan subiendo ese puerto, 
La gente que ven ahf, 
Me 105 tiene cada día 


Hace que habla con ellos. 



De qué sirve disparar? 
V 0 no pretendo matar; 
Tened la jara, Simón, 
lNo salgáis, por vida mfa, 
Andrésl V 0 s610 he de ser 
Quien he de reconocer, 
ZULEMA. 
Que no disparen podia; 
Podrémonos defender, 
ARFEGO, 
No, que nos han de matar. 
ZULEMA. 
Siempre temí el encinar. 
PEDRO. 



Quién va? 


ARFEGO, 
Va 10 puede ver, 
PEDRO, 
Va os digo que nadie tire: 
Tadeo, Felipe, Juan, 
Mirad que soy capitán, 
Si es justo que eso se mire, 

Quién va? 


ZULE!\IA, 
Manda å los cristianos 
Que no tiren. 


PEDRO, 
No hayan miedo; 
Que soy quien mandarlos puedo, 
jTodo hombre tenga las manosl 
ARFEGO, 
Moros somos, ya 10 ves, 



PEDRO CARBONERO. 


IS7 


De costa, que es compañía 
Muy costosa para rot 
Caminen, 


TADEO, 


éPor qué? 


Vanse. 


CERBÍN, 
éPodré aventurarme? (I) 
TADEO, 
Seguramente. 
CERBÍN. 
éQué gente 
Es ésta con una caja? 
T ADEO. 
Todo el Alhambra baja. 
HAMETILLO, 
Escochar poco, parente, 
Que ser on bando, 
TADEO, 
Cerbín, 
No huyas, no te receles, 
RVSTÁN 
Bajarás por los Gomeles 
A entrar en el Zacatín, 


ZULEMA, 
lAy, desdichadosl 
PEDRO, 
Caminen de dos en dos. 
IMuy bien 10 han hecho, por Dios! 
Vénganse á comer, soldados, 


Salen Cerbín, Hamete y Tadeo. 


HA:\IETII.LO, 
Ya no tener que esconder; 
No haber en toda Granada 
Contra vos, lanza ni espada; 
Todo ser festa é placer, 
Todo e1 poblo decer venan, 
Á ona voz, los cencerrajes, 
É ahorcamos los lenajes 
A quien el traici6n se preban, 
Empalado estar senior 
Sarraceno, Almoradí, 
Quemado en fogo, 
TADEO. 
jQue así 
Te favoreciese arnor, 
Que cuando entrar pretendías 
En la Alhambra, de secreto, 
Donde tu vida, en efeto, 
A tal peligro ponías, 
Que era imposible saHr, 
HaIles aquesta mudanzal 
CERBÍN. 
IOh, cuánto á su tiempo alcanza 
Un determinado huir! 
Si en Granada me estuviera, 
En mi inocencia fiado, 
Ya me hubiera degollado 
Del Rey la incIemencia fiera, 
HA 'IETILLO. 
Sí, sí, ya estar vosance 
Sentado en el chimenea 
De Mahoma, 


Sale Rustán can gente, y tambor de guerra dclante, 
el cual echa el banda siguiente: 


TAlIrBOR. 
cSea notorio á todos los caballeros Bence- 
rrajes, huídos 6 escondidos en Granada 6 fuera 
de ella, como, por haberse dec1arado su lealtad, 
el Rey les da licencia que vue1van libremente 
á sus casas, con seguridad de la palabra Real 
para sus vidas y haciendas,>> 


RGST..\N, 
Camina á la plaza nueva, 
T ADEO, 
Ya, équé tienes que dudar? 
HAMETILLO, 
éQué te parecer, que estar 
Sospenso? 


CERBÍt\. 
Ahora vea 
El Rey qué linaje fué 
EI que quiso destruir, 
Y por traidor desleal, 
Sembrar sus casas de sal. 
iCuánto se ve con vivirl 
HAMETILLO, 
Es tanto, Ipor veda mea! 
Que se Hamete morer luego, 
No ver más que ver un cego, 
Aunque estar e1 medio dea, 
Merar qué digo, 
CERBÍN. 
Estoy 
Dudoso de publicarme. 


CERBÍN. 
EI placer me eleva: 
Hablar quiero al Rey, Tadeo; 
Besar quiero al Rey la mano, 
TADEO, 
Ya que tu negocio es llano 
Y en Granada en paz te veo, 
A mí y á Hamete nos da 
Licencia para volver 
Donde Pedro quedó ayer, 
P ues sabes cuán solo está, 
Y mira si mandas algo, 
CERBÍN, 
Dile á Pedro Carbonero 
Cuánto estimo, precio y quiero 
La amistad de tal hidalgo, 
Y que por toda la vida 
Le quedo en obligación, 
Y que haré con afición 
Cuanto en Granada me pida, 


(I) Falta un verso, 



'15 8 


OBRAS DE LOP
 DE VEGA, 


En esta caja saqué 
Anoche de mi posada 
Ciertas joyas; todo es nada, 
Pero es señal de mi fe. 
Llévaselas, y dirás 
Que perdone á un desterrado; 
Que la humildad del estado 
No puede ofrecerle más, 
TADEO, 
Yo en su nombre, Bencerraje, 
Beso las manos mil veces 
Par la merced que Ie ofreces, 
Respondiendo á tu linaje, 
Que fué ejemplo de grandeza 
Y de liberalidad. 
C':RBÍN, 
Conoceré su amistad, 
Su valor y su nob!eza, 
Lo que tuviere de vida. 
Alá os guarde, 
HA:lIETILLO. 
Adiós quedar, 


Vanse, 


TADEO, 
A bien servir, bien medrar. 
iQué sangre tan bien nacida! 
HA:lIET1LI.O, 
IOh corpo de mi Cerbín, 
Estar parente á l\Iahoma! 
TADEO, 
Hamete, el camino toma; 
Pedro es nuestro centro y fin, 
HAl\IETILLO. 

No enseñarme 10 que va 
En la caja, á bona fd 
TADEO, 
AlIá te 10 enseñaré, 
Y tendrás tu parte aiM, 
HA:lIETILLO, 
Mochas veces ir al fonte, 
IJoro á Dios haber temido 
Alguna que estar dormido 
Dejar el asa ó el frontel 


Vanse. 


Salen el Rey y Rustán, 


RUSTÁN, 
No te puedo decir el alegria, 
Gran señor, que mostraban en Granada 
Cu:mdo el pregón la libertad deda 
De aquella noble sangre disfamada; 
Tu vida pienso que por este día 
Será por tantos siglos dilatada, 
Respecto de las muchas bendiciones, 
Que alcances á dos mil generaciones. 
REY, 
Amaban con razón este linaje, 
Y dícenme que dél algunos quedan, 


Y temiendo la muerte ó el ultraje, 
No hay nieve de las sierras que no excedan, 

Adónde huyó Cerbín Abencerraje? 
RUSTÁN, 

Cómo es posible que iaberlo PlIedan 
Las guardas? porque es fama que en Granada 
Oculto vive, 


REY. 
Es muy gallarda espada, 
Perder un capitán me pesaría 
De tanto nombre. 


Sale un paje, 


PAJE. 
Aquí pide licencia 
Para hablarte, Cerbín. 
REY, 
Alegre día: 
Dí que venga Cerbín á mi presencia. 


Sale Cerbín solo, 


CERBÍN. 
Rey Almanzor, pues la inocencia mfa 
Y de toda mi estirpe y ascendencia 
Tan clara has visto, como el sol es claro, 
Cerbín vuelve á las alas de tu amparo. 
Vedme, señor, aquí; que si el primero 
Era en servirte, en acudir 10 he sido 
A recibir tu gracia, 


REY. 
Hoy, Cerbín, quiero 
Que seas en tu honor restituído; 
Con[{rmote por noble caballero, 
Leal, honrado, noble y bien nacido, 
Y en fe de aqueste amor, pide mercedes. 
CERBÍN. 
Tu me perdiste, y restaurarme puedes; 
Y si el poder que pierde se restaura, 
La merced que te pido solamente 
Es que me des mi esposa, 
REY, 



Quién? 
CERBÍN, 


Fidaura 


REY. 
Con cuatro villas que esa espada au mente. 
CERBfN. 
Es mi primero movimiento, y aura 
Es la vida que vivo, 


REY. 
Hoy en la frente 
De la Reina pondré coronas nuevas: 
La gozarás, porque este amor me debas, 
CERBfN. 
Beso tus pies Reales. 
Sale Zulema, 


ZULD[A, 
Sin aliento 
Vengo, señor, desde la sierra Elvira, 



PEDRO CARBONERO, 


159 


REY. 



Viene çl cristiano? 
ZULE
IA, 
Está, señor, atento, 
Que aunque es cristiano, å más el blanco tira; 
Escucha un andaluz atrevimiento, 
Yel gran valor de s610 un hombre mira: 
No es Fernando el que piensas que å tu tierra 
Pone las armas y amenaza guerra, 
REY, 


Pues 
quién? 


ZVLEMA. 
Un hombre humilde, s610 un 
Tan humilde, que Pedro Carbonero [hombre, 
Tiene por nombre, mas errado eI nombre, 
Que debiera llamarse Pedro acero, 
Éste, con tal valor que al mundo asombre, 
Con pequeño escuadr6n, valiente y fiero, 
Sale al camino al paso de tus moros, 
Y les roba sus vidas y tesoros, 
Todos los robos que en Granada había 
De cautivos de moros jornaleros, 
De que se lamentaban cada día, 
Así de la ciudad, como extranjeros, 
Aqueste Carbonero los hacía 
Solamente con doce carboneros: 
Ataje este carb6n agua de espada; 
Que si se enciende, abrasará á Granada, 
Ocho moros ató donde yo iba, 
Una tarde, señor, mas quiso el cie10 
Que me escapase de su furia altiva, 
Que es rayo ardiente del morisco sudo, 
Mira los moros que de vida priva 
En invierno, en verano, al sol, al hielo, 
Salteando, matando y cautivando, 
Ö para que Ie prendan echa un bando. 
REY. 

Hay desvergüenza igual? lJunto á Granada, 
Un hombre solo autor de tanta afrenta? 
A buen tiempo I1egó, Cerbín, tu espada; 
Tú solo, por mi honor, la empresa intenta; 
Suspende eI gusto á tu Fidaura amada, 
A rni servicio tu persona atenta; 
Que en volviendo con éste mucrto ó preso, 
La gozarás, contándome eI suceso, 
Denle trescientos hombres, los más bravos 
Que hay en Granada; y parte, Cerbín, luego; 
Que quiero que me traiga esos esclavos, 
Y que á sus acogidas ponga fuego; 
Y ordenarás también, Rustán, dos cabos 
Para esa gente, 


Irán con él. 


R'CSTÅN, 
Abenadín y Arfego 


REY, 
Cerbín, Alá te guarde; 
Ha7 por salir aquesta misma tarde, 
Vansc, y queda Cerbin solo, 
CERBÍN, 
(Haydesdicha como ésta? iAy, Pedro amado! 


lC6mo podré lIevar tan vil oficio 
Contra un hombre que vida y sér me ha dado, 
Ni ser ingrato á tanto beneficio? 
Pues excusarme de esto es excusado, 
Siendo importante á su Real servicio, 
Y estando en su poder mi amada esposa, 
Temo su muerte 6 su prisión forzosa. 
Es 10 primero que Almanzor me manda, 
Y por ello mi esposa me promete; 
Pues remedio ha de haber; amor ablanda, 
Por más que en medio la razón se mete. 
Si fuera solo, Ó todos de mi banda..... 
Mas (qué he de hacer si Arfcgo Ie acomete 
6 quiere Abenadín que Ie matemos? 
iOh! lÁ trescientos soldados detendremos? 
Pero escribir1e quicro que se huya, 
Y no hallándole allí, disculpa es llana, 
Y no habrá quien á engaño 10 atribuya, 
Ni á que yo tengo inclinación cristiana. 


Sale Fidaura al ba1cón, 


FIDAURA, 
:\Ii querido Cerbín, l es la voz tuya? 
CERBÍN, 
La que escucho, á 10 menos no es hurnana; 
Angélica parece su armonía, 
FIDAURA. 
lQuC amaneció de mi rcmedio el día? 
CERBÍN, 
lQue te gozan mis ojos, prenda amada? 
FIDAURA. 
lQue en el Alhambra ya te yen mis oj os? 
CERBÍN, 
(Quc lIegó la ocasión tan deseada? 
FID -\ URA, 
iQue ya ha lIegado el fin de mis enojos? 
CERBÍN, 
Ya la muerte, señora, ten go en nada, 
FIDAURA. 
La muerte triunfa ya de mis despojos, 
CERBÍN, 
ëC6mo has estado, hermosa prenda mía? 
FIDAURA. 
Como la noche hasta que Ilega el día, 
CERBÍN, 
EI Rey te me promete por esposa. 
FIDAURA. 
EI Rey sabe mi amor, tú mi deseo, 
CERBÍN, 
Pero voy á una guerra que es forzosa. 
FIDAURA, 
De mi desdicha, mi Cerbín, 10 creo, 
CERBÍN, 
No pienso que será dificultosa, 
FlDAURA, 
iQué mayor mal, si un hora no te ,'co? 
Entra por el jardín, y hablemos cerca. 
CERBÍN, 
iDichosos males cuando el bien se accrca! 
Vanse. 



lEa 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


Sale Pedro Carbo nero con Rosela, 


Con que las velas despliega, 
EI juego, al que de él se agrada, 
Al fin Ie viene å dejar 
Más en cueros que la mar, 
Pues es nada cuanto nada, 
EI amor de la mujer 
Es negocio sin reparo; 
Que placer siendo tan caro, 
Más es pesar que placer, 
V ansí, la guerra, a unq ue es bella 
Por la fama del obrar, 
Es juego, mujer y mar, 
Que los más acaba en ella. 
PEDRO, 
Tu consejo, prenda mia, 
Recibo, como de quien 
Sólo procura mi bien 
V mi honrada compañía, 
Dame que yo 105 sosiegue, 
Que verás que me sosiego; 
V porque en mujer ó juego, 
6 en alta mar no me anegue, 
Serás entonces mi esposa; 
Que ya me ha escrito tu hermano, 
Porque en un centro tan vane 
N unca eI corazón reposa, 
Vo también Ie he respondido 
Que ya tu marido soy, 
V que muy de paso estoy 
A cumplir 10 prometido, 
Dice que me darán casa 
Con algunas heredades; 
Haremos las amistades; 
Que el enojo al fin se pasa 
Adonde hay satisfacción, 
ROSELA, 
Quiero arrojarme á tus pies; 
Que este término al fin es 
Hijo de tu condición, 
Viviré mientras viviere 
A esa palabra obligada. 
PEDRO, 
V 0 á tu amor, Rosela amada, 
Lo que de vida tuviere. 


PEDRO, 
Cansado, Rosela, estoy, 
ROSELA, 

Del camino, ó de esta vida? 
PEDRO, 
Algo tiene de perdida, 
Si en tantos peligras doy, 
ROSELA. 
Deseo que te recojas 
Por tu des canso , mi bien; 
Que no porque á m! me den 
Estas montañas congojas. 
Que en la Libia más ardiente, 
En la Arabia más desierta, 
Adonde la fénix muerta 
Vueh-e å alegrar el Oriente, 
Viviera alegre contigo. 
PEDRO, 
Dcscansar pretendo ya, 
Si es que de mi trato está 
Advertido el enemigo. 
Hablaré å mis compañeros; 
Que no haré sin su licencia 
De estas montañas ausencia. 
ROSELA, 
Son tan robust os y fieros 
V tan codiciosos de honra, 
Que de hacienda iba å decir, 
Que no te podrás partir 
De ell os sin mucha deshonra 
Todo 10 que es ir atrás 
De 10 que tienes jurado, 
Es entre ellos reputado 
A cobardía no más. 
Pues que no pretendas fin, 
También es cosa cansada, 
PEDRO. 
Envióme de Granada 
Preciosas joyas Cerbín; 
Con las cuales, y el dinero 
Que de esc1avos he sacado 
De moras que he cautivado, 
Retirarme á Cabra quiero, 
A Córdoba ó å Montilla, 
Y descansar de esta guerra. 
ROSEL A, 
Si tú te vas de la sierra, 
Lo propio hará tu cuadrilla, 
Descansa, luz de mis ojos, 
Duerme una noche en tu cama. 
Que son de ganada fama 
Inútiles los enojos. 
Hasta ganalla es razón 
Que d hombre anhele y suspire. 
Y que después se retire, 
Es de sabios opinión, 
La mar paga al que navega 
Por ella tarde ó temprano, 
EI atrevimicnto vano 


Salen Tadeo, Hamete, Matias, Sim6n y Andrés, 


TADEO, 
Albricias pudieras darme 
Si 10 que traigo supieras, 
PEDRO. 
En otra ocasión pudieras 
Con menos contento hallarme 

De qué son? 
TADEO. 
De aquesta carta, 
PEDRO, 

De una carta? 
 Es de Cerbin? 
HAMETE, 
Ya estar en Bibatauvín, 
Que del mora no se aparta, 



PEDRO CARBONERO 


Leer esta vosancé, 
Que decir que es de Herrando, 
Rey de Castilla, 
l'EDRO, 
Pues ècuándo 
A sus oidos lIegué? 
èCuándo mi humildad, Tadeo, 
Tocó en su pecho Real? 
N.A.TÍAS. 
Tu fama, Pedro inmortal, 
Solicitó su deseo, 
De las torres de Cañete 
Te la acaba de enviar 
Don Alonso de Aguilar, 
PEDRO, 
Pues bien será que la acete, 
Poniéndola en la cabeza. 
SL
ÓN, 
Lee: sepamos 10 que es. 
HAMETB, 
lNo te la mandar después 
Quetar? 


ANDRts. 
No fuera grandeza. 


Lee Pedro Carbonero la carta. 


c Yo he sabido, Pedro Carbonero, que el 
Rey de Granada ha tenido noticia de que Ie 
robas su tierra y cautivas sus moros; tiene 
deseo de vengarse de ti, Y sabiendo yo tu mu- 
cho peligro, te pido que, porque yo junto en 
Andújar mis adaltes (I) y almogávares para co- 
rrer la campiña de Córdoba y la vega de Gra- 
nada, te vengas con tus soldados á la corte; 
que, fuera de que á todos les daré honras y 
plazas, á ti te haré capitán y tendré cerca de 
mi persona, para hacerte la merced que merece 
un hombre de tu ánimo y fuerzas, Dios te 
guarde,-El Rey,,, 


PEDRO. 
lHay semejante ventura? 
TADEO. 
IQue merezca tu valor 
Carta del Reyl 
PEDRO, 
èQuién mejor, 
Tadeo, si eI Rey procura 
Entrar la vega? 
MATEO. 
Ninguno, 
)Alto: á la torre, soldadosl 
SIM6N, 
Trabajos bien empleados; 
Calor y hielo importuno 
Que al soldado y al caudillo 
Premia. 


(I) Quizá adalides, 


XI 


PEDRO, 
Que partamos quiero, 
HANETE. 
Señor Pedr Carbonero..... 
PEDRO, 
lQué me quieres, Hametillo? 
HAMETE, 
èCómo estar los dos de conta? 
PEDRO, 
Pues qué, lya te quieres ir? 
HAMETB, 
EI qué hacemos, vos decir; 
Si estar solo, tanto monta, 
PEDRO. 
T órnate, Hamete, cristiano, 
Y vete á servir al Rey; 
Mira que es bárbara ley 
La del cobarde africano. 
Adora la ley de Cristo, 
Sigue su Evangelio, Hamete, 
Que es la que el cielo promete, 
HAMETE. 
Al verdad, habemos visto, 
Y estar bona; porque, al fin, 
Comer jamón, beber vino, 
PEDRO. 
Yo te prometo un padrino, 
HAMBTE. 
)Ohl èQué decemos, baidn? 
Que tener aliá mojer 

 hejos. 
PEDRO, 
Acá tendrás 
T 000 eso mejor. 
HAMETE, 
No más; 
Crestiano querer volver. 
Escrebimos ley que tome 
Axa, y que si no tomar, 
Que el diablo haber de lievar 
Al ferno que estar Mahoma, 
PEDRO, 
Mis brazos te doy por eso, 
Y todos, como á cristiano, 
Sale Juan solo, 
JUAN. 
Un moro andaba en elllano 
Por ese olivar espeso, 
Que una carta te traia 
De Cerbin; fuíla á pedir; 
Hubo miedo y dió en huir, 
T ADEO, 
IV álgame Diosl èQué seria? 
PEDRO. 
Nuevas de su casamiento; 
Ella es de poca importancia 
Si ha de haber tanta distancia 
Del suyo á mi alojamiento: 
Mañana me iré á la corte, 
Lo que pude, hice por él. 


21 


161 



162 


OBRAS DE LOPE DE VECA. 



ATÍAS, 

Qué puede ser un papel 
De un bárbaro, que te importe? 
Demás, que iré, si tú quieres, 
A scguille hasta Granada, 
PEDRO, 
No entiendo que importa nada; 
Déjale estar; no te alteres; 
Tracemos nuestro camino, 
TADEO, 
Nucstro camino ha de ser 
Mañana al amanecer; 
Y supuesto que eres dino, 
Pedro, de mayor blasón, 
Todos parabién te dan 
Del nombre de capitán. 
PEDRO, 
Cuantos me Ie dan 10 son, 
y yo soy soldado suyo, 
Rosela, no te cntristezcas; 
Antes es bien que me ofrezcas 
Parabién del bien que es tuyo; 
Mira que yo no podré 
Irme á la corte sin ti, 
ROSFLA, 
De mi mal me entristecí, 
Y de tu bien me alegré; 
Pero como tú me lleves, 
Ninguno se alegra más; 
Hazlo, mi bien; cumplirás 
Con 10 mucho que me debes, 


Suena dentro gran númcro de moras y cajas 
de guerra, y dice ALenadin: 
ABENADÍN, 
Cerrad en torno el cerra, no se escape 
Un hombre. 


rEDRo. 
Voz alarbe es ésta (I), 
sll\l6N, 


iExtraña novedadl 


MATEO. 
jNotable caso! 
TADEO. 
La voz dijo: cCerrad aquese cerro; 
No se escape ninguno,>> 
ANDRÉS. 

Pues los moros 
Ûsan decir estas palabras? (2), 
PEDRO, 
lVálgame eI cielo! 
Si nos han vendido? 
Dice dentro Arfego: 
ARFEGO, 
jA ellos, granadinos valerosos, 
A ellos, que ya están muy bien cercados! 
AN'DRÉS, 
Saca las armas, Pedro: qué, (10 dudas? 


(I) Verso mcompleto. 
(2\ Verso incompleto, 


PEDRO. 

Cuáles armas, Andrés, si es un ejército) 

No yes trepar 10s moros á docenas 
Por las peñas arriba, como cabras? 
TADEO. 
La carta de Cerbín, que no te dieron, 
Era, sin duda, aviso, 
PEDRO, 
Pues lqué haremos? 
"tATEO. 
Si es cierto, Pedro, dar las armas, 
HAl\IETE, 
jHola, Pedro! 
Saber estos beliacos 
Estar crestiano? 


PEDRO, 
No te pese, Hamete; 
Que con tu propia sangre te bautizas, 
Y desde aquÍ te vas derecho al cicIo. 
HA:\IETE, 
jAh, Pedro, Pedro, cómo yo tomara 
Cenar en eI Alhambra aquesta nochel 
PEDRO, 
Hijos, soldados, ya llegó la hora: 
Rendiros no es razón, ni que el Rey sepa 
Que atados nos lIevaron á Granada. 
Escóndete, Rosela, entre esos mimbres, 
Y venid á morir 105 que sois hombres. 
ROSELA, 
Contigo moriré, porque no quiero 
Vivir sin ti, 


Dentro, 


iComiéncese el estragol 


Cajas, 


PEDRO, 
lVirgen, valed á Pedro Carbonero! 
iSantiago, doce Apóstoles, Santiagol 
Echan mana á las espadas todos y éntranse; y den- 
tro Corman batalla can los moras. y suben al monte 
heridos, Salen los moros Abenadin, ArCego y Cerbin, 
can cajas y bandera. 


PEDRO, 
Hoy veré vuestro valor, 
ABENADfs, 
Qué, 
os resisUs, miserables, 
Doce á quinientos? 
ARFEGO, 
No hables, 
Sino ejecuta el furor. 
CLRBÍ:S- . 
Si fueran tantos á tantos, 
(Quién llevara la victoria? 
ABENADfs, 
De tantas sangres Y llantos, 
Aquí muestran la memoria 
Peñas, árboles y cantos. 
ARFEGO, 
Qué, 
no se quieren rendir? 



PEDRO CARBONERO. 


CERBfN, 
Aim no cesan de subir, 
Y en aquel cerro se Yen, 
ABENADÍN, 
Pues allá iremos también, 
Si en alto quieren morir. 
CERBÍN, 
No subáis, que si en 10 llano 
No hay herida de cristiano 
Que no os cueste veinte vidas, 
Donde dobláis las heridas, 
Doblarán muerte sus manos, 
ABENADÍN. 
Cerbín, (estás en tu seso? 
iHase de dejar por eso 
La victoria? 


CERBÍN. 
(Por qué no? 
(Qué es 10 que el Rey nos mandó? 
ARFEGO, 
Matalle ó llevalle preso. 
CERBíN, 
Pues llevémosle en prisión, 
ABENADÍN, 
Llégale de paz á hablar. 
CERBfN, 
Retírese el escuadrón, 
jOh, cuánto deseo estorbar 
Su forzosa perdiciónl 
Oye de paz, Pedro, un poco. 


Retíranse los moros. 
As6mase Pedro Carbonero en 10 alto del monte, 


Cerbln soy. 


PEDRO, 
jCerbín infamel 
Más en verte me provoco, 
CERBÍN. 
(Eso es razón que me llame 
Quien me conoce? (Estás loco? 
PEDRO, 
Tú 10 eres, moro ingrato, 
Pues habiéndote servido 
Con tan verdadero trato, 
(Cómo, traidor, me has vendido? 
CERBfN, 
Antes tu muerte dilato 
Y tu remedio procuro. 
PEDRO, 
(Cómo, si sobre seguro 
Vienes con armada gente . 
Contra un amigo inocente, 
Sin casa, defensa y mura? 
Eres bárbaro, en efeto: 
iMal haya aquel buen conceto 
Que de Bencerrajes tuvel 
CERBÍN, 
Esparce á tu sol la nube, 
Pedro, pues eres discreto, 
Y juzga bien de mi honor, 


PEDRO. 
No debiera yo fiar 
De quien fué á su Rey traidor. 
CERBÍN. 
Ni yo merezco llevar 
Ese premio de mi amor. 
Yo te escribí que me había 
Dado el Rey aquesta gente, 
Que huyeses por cualquier vía; 
Que una vez del monte ausente, 
Pues te dí de plazo un día, 
Yo hiciera mi diligencia 
Y me volviera á Granada, 
Si esperaste, en contingencia 
De tu temeraria espada, 
Culpa tu poca prudencia, 
Y no me culpes á mi, 
Que á mi Rey obedecí, 
Por cuya hazaña me ha dado 
Mi esposa, 


PEDRO, 
Cerbín honrado, 
Ya no me quejo de ti, 
Y estimo este desengaño 
Más que el vivir, si pudiera, 
Porque el recibir el daño 
Del amigo, más altera 
Que la of ens a del extraño, 
(Podrás mi muerte excusar 
Sin que pierda de mi honor? 
HAMETE, 
IAh, Cerbín! (No te acordar 
Del carta que dar senior? 
CERBÍN, 
Tú, Hamete, puedes bajar, 
Que librar tu vida juro, 
HA
IETE, 
No querer, que estar crestiano: 
Morir é vever procuro, 
Baptizar sangre mi mano, 
Que andar al cielo seguro. 
PEDRO. 
Virgen sin mancilla, 
Hoy mueren y muero, 
Pedro Carbonero 
Con su cuadrilla. 
Hoy lIeva la muerte, 
En agraz marchitos, 
Trece mancebitos, 
Todos de una suerte; 
Que dejando Hamete, 
Que os da su palabra, 
Cuatro son de Cabra 
Y tres de Alcaudete, 
Quieren en Castilla 
Su fama dejar, 
Cuatro de Aguilar 
Y uno de Montilla, 
CERBÍN. 
Vuelve, Pedro, en ti, 
Y vuél vete moro, 


163 



164 


OBRAS DE LOPE DE VEGA. 


T endrás un tesoro 
En el Rey y en me. 
Curarás la herida, 
Gozarás tu amor, 
Daráte Almanzor 
Regalada vida, 
Serás su vasaUo 
Si á servirle pruebas, 
Daráte armas nuevas, 
Lucido caballo, 
Crecerá tu vida 
Como verde cedro, 
Casaráte, Pedro, 
Con mora garrida, 
PEDRO, 
No 10 quiera Dios, Cerbín, 
cBRB1N, 
Mira que ya te acometen; 
Muerto 6 vivo te prometen 
Arfego y Abenadfn, 
PEDRO, 
Despidámonos los dos; 
Morir quiero, morir quiero, 
IOh mundo, no más con vosl 
Muera Pedro Carbonero, 
Y muera en la fe de Dios. 


Quitase de a1\í, 
Torna otra vez dentro la batalla, andan unos tras 
otros, y suenan escopetas, y baja rodando por el 
monte Pedro Carbonero, como con las ansias de la 
mucrte. 


PEDRO, 
Quedé el postrero, para ver la muerte 
De todos mis famosos compañeros, 
CJ,;RBÍN, 
Un cuerpo viene aquí, Iqué hombre tan fuerte! 
Envuelto en sangre el rostro y los aceros, 
c!Quién es? 


PEDRO, 
Quiel1 á este tiempo llega á verte, 
CERBiN. 


éEs Pedro? 


PFDRO, 
Pedro soy, 
CERBiN. 
IQue vengo á veros, 
Famosas manos que me disteis vida, 


En el dolor de la fatal carda I 
IAh, Pedrol Sabe Dios que he procurado 
Guardarte de este tránsito forzoso, 
Mas fué precisa voluntad del hado, 
PEDRO, 
Rosela, aqur hace fin tu am ado esposo; 
Virgen, yo muero; Cristo en cruz clavado, 
V álgame ese costado poderoso, 
Custodio, defendedme, 


Muere. 


CERB1N, 
Pedro expira, 
Besa la cruz, y aparte al cielo mira, 


Salen Abenadin, Arfego y moros. 


AÐENAD1N, 
No mueven á piedad, á furia mueven, 
Doce hombres á quinientos, 
ARFEGO. 


Y han costado 


Más de noventa, 


AÐENADfN, 
Ved 10 que se atreven 
Hombres de un capitán determinado, 
CERBfN, 
Honras, Abenadín, y fama deben 
Los tiempos justamente á tal soldado. 
ARFEGO, 
Hasta aquella mujer vali6 por siete, 
ABENADÍN, 
Cay6 en su sangre bautizado Hamete. 
CERBÍN, 
Aquí se labre, aunque es gente enemiga, 
Sepultura de piedra, y letra bella, 
Impresa en blancos mármoles, que diga 
Que Pedro Carbonero yace en ella, 
Alzadle en hombros con picdad amiga, 
Pues tanto al cielo obligaréis con ella, 
Dando fin al suceso verdadero 
De 105 hechos de Pedro Carbonero, 


Toman el cuerpo en hombros \os moros, y vans
 
por su orden, 


FIN DE LA FAMOSA CO
IEDIA 
DE cPEDRO CARDONERO
. 



EL REMEDIO EN LA DESDICI-IA 



EL REMEDIO EN l.JA DESDICHA 


COMEDIA DE LOPE DE VEGA 


DIRIGIDA 


A D,a MARCELA DEL CARPIO, SU HIJA 


Eseribió la IlÍstoria de Jarifay AbÍ1ldarråe::, !tlontemayor, autor de la Diana, aficionado á 
Illtestra lengua, con ser talt ticrna la suya, y no inferior å los Í1tgenios de aquel siglo: de su 
prosa, tan eelebrada entonees, saqué yo esta eomcdia en mis'tientos años, Allí pudiérades saber 
este sueeso, qtU nos ealifiearon por verdadcro las Corónicas de Castilla en las eonquistas del 
reÙto de Graltada; pero si es 11lås obligadólt aeudir á la sangre que al Ï1tgenio, favoreeed el 
11Iio e01t leerla, suplimdo can el vuestro /os defeetos de aquella edad, que elt la tierna vucstra me 
pareee tan flltil, si no me engaiia amor, que piettso que ie pidió la 1laturaleza al de/a para 
hom'ar alglt11a fea,y os Ie dió por yerro; å /0 men os å mis o1'os les pareee asi, que en los que no 
as Itau vista, pasará par requiebro. Dios as guarde y as haga dieltosa, aunque tenéis partes para 
1to serlo,)' más si hcredáis 11lifortzwa, hasta que tmgáis e01tsuclo, eolnO vas 10 sois mio. 


VUESTRO PADRE. 



EI
 REMEDIO EN Li\ DESDICI-IA 


PERSONAS 


ABINDARRÅEZ, 
JARIFA. 
ZORAIDE, 
ALBORÅN. 
NARV ÁEz, 
NuÑo, 


ALARA, 
DARÍN. 
PÁEZ. 
BAJA'rED. 
ARRÅEZ. 
ESPI
OSA. 


ACTO PRn1ERO. 


Jarifa y Abindarráez, cada uno por su lado, 
sin verse. 


ABI
DARRÁEZ, 
Verdes y hermosas plantas, 
Que e] sol con rayos de oro y ojos tristes 
Ha visto veces tantas, 
Ûlantas haque de un alma eI cuerpo f uistes; 
Laureles, que tuvistes 
Hermosura y dureza: 
Si no es el alma agora 
Como fué la corteza, 
Enternézcaos de un hombre la tristeza, 
Que un imposible adora, 
JARIFA, 
Corona vencedora 
De ingenios y armas, Dafne, eternamente, 
Por quien desde el aurora 
Hasta la noche llora tiernamente 
EI so] resplandeciente: 
Si no habéis de ablandaros 
Al s6n deillanto mio, 
(, De qué sirve cansaros, 
Y mi imposib]e pretensión con taros , 
Que al viento sólo envio? 
ABINDARRÃrz, 
Claro, apacible rio, 


XI 


ALVARADO, 
CABRERA, 
ORTUÑO, 
PERALTA, 
ZARA, 
MANILORO, 


CELINDO, 
l\lE:-lDOZA. 
ARDINO. 
ZARO. 
SOLDADOS, 
MtsICOS.-MoROS, 


Que con eI de mis lágrimas te aumentas, 
Oye mi desvario, 
Pues que con él tus aguas acrecientas. 
Razón será que sientas 
Mis lágrimas y daños, 
Pues sabes que me debes 
Las que por mis engaños 
LJorar me has visto tan prolijos alÌos J 
Y por bienes tan breves. 
JARIFA, 
Porque tu curso lleves, 
Famoso rio, con mayor creciente, 
Y la margen renueves 
Que en tus orillas hizo ]a corriente 
De aquella in mortal fuente, 
Que á mis ojos envia 
EI corazón más triste 
Que ha visto en su tardia 
ëarrera el sol en eI más largo dia, 
Hoy á mi llanto asiste. 
ABINDARRÅEZ, 
Jardin, que adorna y viste 
De tantas flores bellas Amaltea: 
Aqui, donde tuviste 
Aquella primavera que hermosea, 
Cuando por ti pasea; 
Aguas, yerbas y flores, 
Aquí vengo á quejarme, 
Y no de sus rigores, 
Sino de un imposiblc mal de am ores, 
Que ya quiere acabarme, 


2::! 



17 0 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


JARIFA, 
Si para lamentarme, 
Aquí, donde perdí mi libre vida, 
Lugar no quiercn darme 
EI blando do y planta endurecida, 
Al cielo es bien que pida 
Piadoso oido atento, 
Oidme, cielo hermoso; 
Öyeme, amor, contento 
Dc haber triunfado de mi libre intento 
Con arco poderoso, 
AmNDARRÁEZ, 
Si hay algún dios piadoso 
Para con los amantes, y si alguno 
Deste mal amoroso 
Probó el rigor, tan fiero é importuno; 
Pues no hay amor ninguno 
Que pueda ser tan fiero, 
Ö me remedie ó mate; 
Que por mi hermana muero, 
Yen tan du1ce imposible desespero: 
Tal es quien me combate. 
JARIFA. 
Al último remate 
De mi cansada vida, al postrer dejo, 
Cuando no es bien que trate 
De buscar medicina ni consejo, 
Como cisne me quejo, 
Fiero amor, inhumano I 
l\1i hermano adoro y quiero, 
Por imposibles muero, 
Vense. 


ABINDARRÁEZ, 


jJarifal 


JARIFA, 
IAbindarráez! 
ABINDARRÁEZ. 
jHermana! 
JARIFA. 


IHermanol 


ABINDARRÁEZ, 
Dame esos brazos dichosos, 
JARIFA. 
Dadme vos los vuestros caros, 
ABINDARRÁEZ, 
jAy, ojos bellos y claros! 
JARIFA, 
lAy, ojos claros y hermososl 
ABINDARRÁEZ, 
lAy, divina hermana mial 
JARIFA. 
lAy, hermano mio gallardol 
ADINDARRÁEZ. 
IQué nieve cuando más ardol (Aparte.) 
JARIFA, 
IQué fuego entre nieve frial (Aparte,) 
ABINDARRÁEZ, 
(Qué esperas, tiempo inhumano? (Ap.) 
JARIFA. 
Tiempo inhumano, 
que esperas? (Aparte,) 


ABINDARRÁEZ, 
jAb, si mi hermana no fuerasl (Aparte,) 
JARIFA, 
jAb, si no fueras mi hermanol (Apartc.) 
ADINDARRÁEZ, 
Seðora, (de qué sabéis 
Que hermanos somos los dos? 
JARIFA. 
De 10 que os quiero á vos, 
Y vos á mi me queréis, 
Todos nos lIaman ansi, 
Y nuestros padres también; 
Que, á no serlo, no era bien 
Dejarnos juntos aquí. 
ABINDARRÁEZ. 
Si ese bien, señora mia, 
Por no serlo he de perder, 
Vuestro hermano quiero ser, 
Y gozaros noche y dia, 
JARIFA, 
Pues tú, (qué bien pierdes, di, 
Por ser hermanos los dos? 
ABINDARRÁEZ. 
Á mi me pierdo y å vos: 
jVed si es poco á vos y á mí! 
JARIFA, 
Pues á mí me parecía 
Que á nuestros amores llanos 
Obligaba el ser hermanos, 
Y que otra causa no habia, 
ABINDARRÁEZ. 
Sola esa rara hermosura 
A mí me pudo obligar, 
Ese ingenio singular 
Y esa celestial blandura, 
Esos ojos, luz eel dia, 
Esa boca y esas man os; 
Porque esto de ser hermanos, 
Antes me of en de y resfría. 
JARIFA. 
No es justa que en el amor, 
Abindarråez, tan justo, 
De hermanos. halles disgusto, 
Siendo el más limpio y mejor. 
Amor que celos no sabe, 
Amor que pena no tiene, 
Á mayor perfección viene, 
Y á ser más du1ce y suave. 
Quiéreme bien como hermano: 
No te aflijas ni desveles, 
Sigue el camino que sueles, 
Verdadero, cierto y llano; 
Que amor, que no tiene al fin, 
Otro fin en que parar, 
Es el más perfecto amar; 
Que es al fin amar sin fin. 
A DrNU.4.RRÁEZ. 
I Ah, hermana I i Pluguiera Alå 
Que vu
stro hermano no fuera, 
Y que este amor fin tuviera, 
Que cl de mi vida será, 



EL RE'IEDIO EN LA DESDICHA. 


Y que celos y q\
erellas 
Tuviera más que 1I01'ar 
Que arenas tiene la mar 
Y que tiene el delo estrellas! 
Por bienes que son tan raros, 
Era poco un mal eterno; 
Que penas, las del infierno 
Eran pocas por gozaros, 
Mas, pues vuestro hermano fui, 
No despreciéis mi deseo. 
JARIFA, 
Antes Ie estimo, y te creo, 
ABINDARRÁEz, 
iPediréte algo? 
JARIFA. 
Sí. 
ABDIDARR..\EZ. 
é Si ? 
JARIFA, 


(Soy su hermano? Digo ker11lano, 
Y responde el eco, no, 
Testigos quiero tomar. 
J ARIF A, 
cQué testigos? 
ABINDARR..\EZ, 
Esos oj os, 
A quien por justos despojos 
Mil almas quisiera dar, 
cNo respondéis? Culpa os doy, 
Lenguas de fuego inhumano, 
No me miran como á hermano; 
No es posible que 10 soy, 
Pues épreguntaré á la boca? 
Ésta no dirá verdad, 
Cuando pura voluntad 
EI instrumento no toea. 
Pues éá los tiernos oidos? 
Pero ya con escucharme, 
Ú pretenden consolarme 
Ú quitarme los senti dos, 
- EI gusto, si está olvidado, 
éQué pregunta Ie he de hacer? 
Que el gusto de la mujer 
No quiere ser preguntado. 
Mas équé importa, ojos, oídos, 
Boca, manos, gusto, haceros 
T estigos, si he de perderos 
Sólo porque sois queridos? 
Dése, pues, ya la sentencia, 
En que sea el cuerpo hermano. 
Y eI alma no; que es en vano 
Querer que tenga paciencia; 
Pero, aunque vencido estoy 
Y á la muerte condenado, 
Quiero morir coronado, 
Pues como víctima voy, 
Dadme, hermosas flores bellas, 
Rubi, zafir y esmeralda 
Para hacer una guirnalda, 


Si, pues, 


ABINDARRÁEZ. 
cQué te pediré? 
JARIFA: 
Lo que te diere más gusto: 
T odo entre hermanos es justo. 
ABINDARRÁEZ, 
No fué justo, pues que fué. 
Ahora bien: dame una mano. 
Y pondréla entre estas dos, 
Por ver si así quiere Dios 
Que sepa que soy tu hermano. 
JARIFA. 


.. 


(Aprietas? 
ABINDARRÅEZ. 
Doyla tormento 
Porque diga la verdad; 
Que es jùez mi voluntad, 
Y potro mi pensamiento, 
Con los diez dedos te aprieto, 
Cordeles de mi rigor, 
Siendo verdugo el amor, 
Que es riguroso en efeto, 
Pues agua no ha de faltar, 
Que bien la darán mis ojos; 
Di verdad á mis enojos. 
JARIFA. 
Paso, que es mucho apretar; 
Que no 10 sé, por tu vida, 
ABINDARRÅEZ, 
Yo no 10 pregunto á ti. 
JARIFA. 
cHa de hablar la mano? 
ABINDARR..\EZ, 
Si. 
Bien podéis, mano querida..... 
Pero mi pregunta es vana, 
Y ella calla en el tormento, 
A 10 men os, en el tiento 
No sabe á mano de hermana, 
(Que al fin lengua te faltó? 
Dime, blanca, hermosa mana: 


JARIFA. 
Bien es que te adornes dellas. 
Triunfa de mi loco amor 
Y de mi seso perdido; 
Que, aunque piensas por vencido, 
Yo sé que es por vencedor. 
Pon la rosa carmesí 
De mi prestada alegria, 
Y mi celosa porfía 
En ellirio azul turquí; 
En eI alhelí pajizo 
Mi desesperado ardor, 
Y en la violeta eI amor 
Que mi voluntad deshizo; 
Mi imposible en el jazmín 
Blanco, sin dar en el blanco, 
ABINDARRÁEZ. 
jCuånto se te mucstra franco 


Compone una guirnalda. 


17 1 



lï 2 


OBRAS DE LOPE DE VEGA. 


Zoraide y Alborån, 


Huélgome mucho de hallar05 
En esta ocasión aquí: 
L1egad, que quiero abrazaros. 
ABINDARRÁEZ, 
Sin duda trae Alborán 
Buenas nuevas, 
ZORAIDE. 
No me dan 
Poco gusto, si este invierno 
Descansare del gobierno 
De militar capitån. 
ABINDARRÁEZ, 
éDejó Fernando la guerra? 
ALBORÁN, 
Por este año está olvidada, 
ZORA1DE, 
Colguemos todos la espada, 
Y esté segura la tierra, 
Y la frontera guardada; 
Que harto el cuidado me aprieta 
En defender á Cartama, 
Porque jamás en la cama 
l\Ic halIó el sol ni la trompeta, 
Que la gente al campo llama 
Fernando es ido á Toledo: 
Seguro pienso que quedo 
De dejar la casa, Ven, 
Responderé al Rey y á Hacén 
Cuanto agradecerles puedo. 
ü quédate, si por dicha 
Abindarráez quisiere 
Saber nuevas, 
ABINDARRÁEZ, 
No hay que espere 
Después de la nueva dicha, 
Aquí mi esperanza muere. (Aparte.) 
ZORAIDE, 
Ven tú, Jarifa, que tengo 
Que hablarte, 


EI cielo, hermoso jardín! 
Bclla guirnalda he tejido, 
Ciña mis dichosas sienes, 
Pónese la guirnalda, 
JARIFA. 
Galán por extremo vienes, 
ABINDARRÁEZ, 
Y coronado y vencido, 
JARIFA. 
!\1uestra, pondrémela yo. 
éQué te parece de ml? 
éKo estoy buena? 
ABINDARRÅEZ, 
Mi bien, sí, 
JARIFA. 
éSoy tu hermana? 
ABINDARRÅEZ. 
l\1i bien, no; 
Y en 10 que os quiero me fundo 
JARIFA, 
Dime ya tu parecer, 
ABINDARRÁEZ, 
Hoy acabáis de vencer, 
Como otro Alejandro, el mundo, 
Parece que agora en él 
No cabe vuestra persona, 
Y que os laurea y corona 
Por rein a y señora dél. 
JARIFA, 
Si así fuera, dulce hermano, 
Vuestra fuera la mitad, 
ABINDARR.\EZ. 
éTanto bien á mi humildad? 
Dadme vuestra hermosa mano. 


ZORAIDE, 
é Eso dicen en Granada 
Del buen Fernando? 
ALBORÅN'. 
Esta nueva 
Agora la fama lIeva, 
ZORAIDE, 
Tu buen suceso me agrada: 
No hay á quien amor no deba, 
ALBORÁN. 
Es muy propio del valor 
Obligar al tierno amor 
Desde el propio hasta el extraño, 
No habrá más guerras este año, 
Que ansí 10 dice Almanzor. 
ZORAIDE. 
éTraes cartas? 
ALBORÁN. 
Señor, sí. 
ABINDARRÁEZ, 
Nuestro padre, 
ZORAIDE, 
jOh hijos caros! 


JARIFA. 
Adiós; luego vengo, 


Vanse Jarifa y Zoraide, 


ABINDARR.\EZ, 
éQue aquí mi padre se queda? (Aparte.) 
ePosible es que vivir pueda 
La esperanza que entretengo? 
Alborån, éque no hay jornada? 
ALßORÁN. 
Yael cristiano ha recogido 
Sobre la pica ferrada 
EI tafetån descogido 
De la bandera cruzada, 
Ya Mendozas y Guzmanes, 
Leivas, Toledos, Bazanes, 
Enríquez, Rojas, Girones, 
Pachecos, Lasos, Quiñones, 
Pimentcles y Lujanes, 
Truecan las armas por galas, 
Por música el atambor, 



EL RE
IEDlO EN LA DESDlCHA, 


Y por las plazas las salas, 
Y å Belona por Amor, 
A quien nacen nuevas alas, 
Ya Bencerrajes, Zegríes, 
Zaros, Muzas, Alfaquíes, 
Abenabós, Albenzaides, 
.l\Iazas, Gomeles y Zaides, 
Hacenes y Almoradíes, 
Dejan lanzas, toman varas, 
Juegan cañas, corren yeguas; 
Que se escuchan á dos leguas 
Los relinchos y algazaras 
Con que celebran las treguas, 
ABINDARRÁEZ, 

Abencerrajes dijiste? 
Pues 
han quedado en Granada 
Después del suceso triste? 
ALBOR"N. 
Fuése la lengua engañada 
AI nombre ilustre que oiste; 
Que ya no hay en todo el mundo 
Sino tú. 


ABINDARRÁEZ, 
lC6mo? 
ALBORÁN, 
No digo 
Sino que eres tú segundo 
AI valor de que es testigo 
Cielo, tierra y mar profundo. 
ABINDARR..\EZ. 
No, Alborán, eso me di. 
Dame esa mano, 
ALBORÁN. 
Mancebo, 
jQué deudos perder te vii 
Reviente con lIanto nuevo 
EI alma de nuevo aquL 
Note miro vez alguna, 
Qu
 de su triste fortuna 
Y próspera no me acuerde: 
A nadie de vista pierde 
La envidia, aunque esté en la luna, 
Aún veO en viles espadas 
Las cabezas separadas 
De aquellos ilustres cueIlos, 
Y asidas de los cabellos, 
En eI Alhambra cIavadas. 
Aún corre la sangre aquí, 
Y aún aqui la envidia aleve 
l\Ie parece que la bebe, 
jOh viI Gomel, vii Zegrí! 

 L1oras? 


ABINDARRÅEZ, 
Su historia me mueve, 
Pero dime, Alborán, así 105 cielos 
Te dejen ver el fin de tu esperanza, 
Y 10 que quiere:.; bien gozar sin celos: 
Ansí en eI campo tu gallarda lanza 
Y en la plaza tu caña sea famosa, 
Y eI Rey te dé su Alhambra en confianza; 
Ansí de amiga cara 6 dulce esposa, 


173 


Si dellos tienes esperanzas vanas, 
Alcances hijos, sucesión dichosa; 
Y dellos en moriscas africanas 
Los nietos, que colgados de tu cuello, 
Con tiernas man os jueguen con tus canas, 
Ansi primero veas su cabello 
Nevado que tu muerte, y lIeno acabes 
De rama y años, que Alá puede hacello, 
Que me digas, pues sé yo que 10 sabes, 
Si soy yo Bencerraje, y si desciendo 
De los que alabas y es razón que alabes, 
Ú, como por ventura estoy temiendo, 
Soy hijo del alcaide de Cartama, 
Puesto que la verdad del alma of en do; 
Que por la fe que eI noble estima y ama, 
De guardarte secreto eternamente. 
Dime tú 10 que dicen alma y fama, 
ALBORÁN, 
jOh ilustre y generoso descendiente 
De aquellos malogrados Bencerrajes 
Por su valor y envidia juntamente! 
jOh rcIiquia de aquellos dos linajesl 
iOh fénix de su muerte å sangre y fuego, 
Pm'que mejor de los aromas bajesl 
En este punto de Granada lIego, 
Y cI traer sangre tuya en la memoria 
(Que casi te la doyen I1anto ciego), 
Ha hecho que te obligue con su historia, 
Que ya la sabes por ajena fama, 
A restaurar su antiguo nombre y gloria, 
No es tu padre el alcaide de Cartama; 
Que puesto que es tan noble, fué Selima. 
Pero el Alcaide, como Yes, me llama, 
No puedo detenerme, 
ABINDARRÁEZ, 
Tanto estimo..... 
ALBOR.\N. 
V cnme después á hablar. 
ABINDARRÁEZ, 
lQue asI rr.e dejas? 
ALBORÁN. 


Perdona un poco, 


Vase. 


ABnmARRÁEz. 
l\Ii esperanza animo: 
Cierre la puerta eI alma å tantas quejas. 
Hermosas, claras, cristalinas fuentes, 
Jardines frescos, celebrados árboles, 
Que aquí me vistes de Jarifa hermano, 
Ya no soy eI hermano de Jarifa; 
Ya puedo ser su am ante y ser su esposo: 
Dad todos parabién á Abindarráez, 
Ya no soy aqucl triste Abindarráez 
Que os daba tanto lIanto, puras fuente,; 
Ya no escribiré henllalt:J, sino esposo, 
Por las cortezas de los verdes árboles, 
Pero, si no me quiere mi Jarifa, 

Cuánto mejor me fuera ser su hermano? 
Mas, aunque no me quiera, el ser su hermano 



1i4 


OBRAS DE LOPE DE VEGA. 


Va quita la esperanza á Abindarráez 
De la gloria que eI alma ve en Jarifa, 
Dirán que esto es verdad las sordas fuentes, 
V sus hojas harán lenguas los årboles: 
Tanto es el bien de poder ser su esposo. 
Si sólo el ser posible ser su esposo 
Estorbaba del todo eI ser su hermano, 
Jardines, hiedras, flores, plantas, árboles, 
Aquf, donde Iloraba Abindarråez, 
Hechos sus ojos caudalosas fuentes, 
Aqui se llama esposo de Jarifa. 
ICielosl iQue gozar puedo de Jarifa? 
iQue ya es posible que yo sea su esposo? 
Riendo 10 murmuran estas fuentes, 
Que me Ilamaron tristemente hermano, 
Decid que soy su esposo Abindarráez; 
Que eI viento os darå voz, amigos árboles. 
IQué de veces al pie de aquestos árboles 
l\Iiré los bell os ojos de Jarifa, 
Vella me dijo: c iHermano Abindarráez!" 
Pues ya su esposo soy, no soy su hermano, 
o á 10 menos ya puedo ser su esposo: 
Deddselo, si vuelve, c1aras fuentes. 
FUéntes, ya cesa eI lIanto; verdes árboles, 
Ya parto á ser esposo de Jarifa, 
Que ya no soy su hermano Abindarråez, 


Vase, 


Narvåez y Nuño. 


NARV ÁEZ. 
Bañaba el solla crespa y dura cresta 
Del fogoso león por alta parte, 
Cuando Venus lasciva y tierno Marte, 
En Chi pre estaban una ardiente siesta. 
La diosa, por hacerle gusto y fiesta, 
La túnica y eI velo deja aparte; 
Sus armas toma, y de la selva parte, 
Del yelmo y plumas y el arnés compuesta, 
Pas6 por Grecia, y Palas vióla en Tebas, 
V dijole: cEsta vez tcndrá mi espada 
Victoria igual de tu cobarde acero." 
Venus Ie respondió: cCuando te atrevas, 
V crás cuánto mejor te vence armada 
La que des nuda te vcnció primero." 
NUÑO, 
Oyendo he estado hasta eI fin, 
Si en historias tengo parte, 
Esa de Venus y Marte, 
Desarmado en eI jardin; 
Y que Palas la vió en Tebas, 
V vencerla quiso armada, 
Porque cortase su espada 
Desde la gola á las grebas; 
V que Venus respondió 
(Que es todo filatería) 
Que armada la vencería 
Quien desnuda \a \'cnció. 
Pero, señor, iá qué intento 
Tanto estos dias te inclinas 


A Venus, cuanto afeminas 
A nuestro Marte sangriento? 
Dime la causa, señor, 
_ NARVÃEZ. 
Todo es, Nuño, declararte 
Que, puesto que armado Marte, 
Le vence desnudo amor. 
NUÑO. 
PUes qué, 
un fuerte capitán 
Puede á nadie estar sujeto? 
NARVÁEZ, 
iA un dios no? 


NUÑO, 
iDios? 
NARVÃEZ, 
En efeto, 
A amor ese nombre dan, 
NUi\O, 
iQuién Ie dió? 
NARV ÁFZ. 
La antigüedad. 
NUÑO. 
I Gentil dios! I Buena raz6n! 
iDonde hay tanta imperfección, 
Inconstancia y variedad! 
Entre otras mil cosas, dos 
Le quitan esc gobierno, 
NARVÁEZ, 


iCuáles son? 


NUÑO, 
No ser eterno, 
Forzoso atributo en Dios, 
V careccr de raz6n. 
NARVÁEZ, 
Luego amor, 
no es in mortal? 
NuRo. 
No; que al primer venda val 
Suele mudar de opinión; 
Y tarde se ve en mujer 
Amor firme, amor durable. 
NARVÁEZ. 
Antes no hay mujer mudable 
Cuando comienza á querer, 
V no hay para qué te afirmes 
En eI engaño que cobras: 
Hacémoslas malas obras, 
V querémoslas muy firmes, 
Antes amor en eI hombre 
Sude ser más imperfecto, 
Nt;ÑO. 
Antes, por ser más perfecto. 
Le díeron como hombre eI nombre, 
Porque á ser, antes ó agora, 
l\Iás en mujcr su valor, 
No Ie lIamaran amor, 
NARVÁEZ. 

Qué Ie lIamaran? 
NUÑO, 
Amora, 
NARVÃEZ, 


I Amora! 



EL REMEDIO EN LA DESDICHA. 


NUÑO, 
Sí. (No pintamos 
Como mujer la piedad, 
La castidad, la verdad, 
Porque en el\as tanta hallamost 
Pues si en mujer el querer 
Es de perfecci6n capaz, 
(Por qué Ie pintan rapaz, 
Y no en forma de mujer? 
Mas, dejando á las escuelas 
Tan vanas sofisterías, 
Dime, señor, (de qué dias 
Es este dolor de muelas? 
NARVÁEZ. 
De un meso 


Pondréme unos almaizales, 
Y hecho moro, iré á Coin 
A traerte eI serafin, 
Que aquesta noche regales; 
Que basta por testimonio 
Que te firmes don Rodrigo 
De Narvåez. 


NARVÁEZ. 
jOh Nuño amigo! 
IVive Dios, que eres demonio! 
Pero la letra cristiana, 
(Cómo la podrá en tender? 
NUÑO. 
Que para todo ha de haber 
Remedio é industria humana. 
Aquel moro, tu cautivo, 
La escribirá, 


NUÑO. 
Y lquién te enamora? 
NARV ÁEZ. 
Bien dices; que mora fué, 
NUÑO, 


NARVÁEZ. 
Dices bien, 
NUÑO, 
Pues voy por él. 
NARVÁEZ, 
Trae también 


IMoral 


NARVÁEZ, 


Mora, 
· NUÑO. 
Bien podré 
Cantarte: A fa perra mora, 
(Dónde la viste? 
NARVÁEZ, 
En Coin, 
NUÑO. 


Recado, 


NuRo. 
Yale apercibo. 


Vase, 


NARVÁEZ. 
Amor, si fuerais igual 
Á la edad y al cuerpo mio, 
Yo os retara en desafio; 
Pero asi, parece mal. 
Aquel fronterizo fuerte, 
Aquel andaluz temido, 
Aquel Narváez, Que ha sido 
Entre moros rayo y muerte, 
Hoy vencéis, hoy sujetáis 
Con una mora, (Qué es esto? 


(Cuándo? 


NARVÁEZ, 
En las treguas pasadas, 
Dando á unas rejas doradas 
Por remate un serafin, 
NUÑO, 
Y e1 zancarr6n de Mahoma, 

T e da á ti desasosiego? 
NARVÁEZ, 
IOh Nuñol Todo soy fuego, 
Que hable ó calle, duerma 6 coma, 
NUÑO, 
No se te dé dos cuatrines; 
Consuelo y regalo toma, 
Que en el cielo de l\1ahoma 
Son bajos los serafines, 
Estas moras son lascivas; 
Tú eres hombre famoso; 
No será dificultoso 
Gozarla, como la escribas. 
Toda esta tierra te adora 
Por galán, noble y discreto, 
Valiente, rico: en efeto, 
Ya te conoce esa mora. 
Dame una carta, y yo haré 
Que venga esa galga aquí. 
NARVÁEZ. 
(Uevarásscta tú? 
NuRo, 
Si; 
Que bien su arábigo sé, 


Nuño con rccado de escribir y Arráez, 


NUÑO, 
Toma esa pluma. Di presto, 
ARR.
EZ, 
(Qué es, señor, 10 que mandáis? 
NARVÁEZ, 
Hinca la rodilla en tierra, 
Y escribe, 


ARRÁEZ. 
Decid, señor, 
NARV..\EZ, 
(Eres hombre de valor? 
ARR.\EZ, 
Fuílo en la paz y la guerra. 
NARVÁEZ. 
(Dónde tan á solas ibas 
Cuando ayer te cautivé? 
ARR.\EZ. 
Después te 10 contaré, 


Ii5 



17 6 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


Señor, que esta carta escribas, 
NARV ÁEz, 
iC6mo te llamas? 
ARR,\EZ, 
Arráez, 
NARVÁEZ, 
(De dónde eres? 
ARRÁEZ, 
De Coin, 
NUÑO, 
iConoces al serafin 
De Rodrigo dc NarvácZ? 
NARVÁEZ, 
Calla, loco, que ya escribo, 
NUÑO, 
No creo que 10 estás poco. 


Que el mundo ha visto y tenido. 
NARVÁEZ. 
Toma, Nuño, y á un balc6n 
De cuatro rejas azulcs, 
Después que te disimules 
Con la trazada invcnción, 
Dirige tus pasos ciertos; 
Que en la plaza Ie verås. 
Llama á su puerta, 
Nt:ÑO. 
Y (qué más? 
NARVÁEZ, 
La respuesta y los conciertos, 
NUÑO. 
La mora ise llama? 
NARVÁEZ, 
Alara, 
Y que es casada he sabido, 
Nt:ÑO, 
Crco que con su marido 
Más prcsto se negociara; 
Que te tiencn tanto amor 
Los moros destas frontcras, 
Que es 10 menos que pudieras 
Alcanzar de su favor. 
ARRÁEZ. 
Dice Nuño la verdad, 
Adoran tu nombre y fama, 
Nt:5IO, 


Dicta Narváez y escribe el moco. 


iCuántos locos hace un loco! 
jCuerdo yo, que libre vivol 
lVive Dios, que es gran flaqueza 
Tropezar la voluntad! 
Que amor es enfermedad, 
Y sale por la cabeza, 
Yo no quicro más am or 
Que mis armas y cabalJo; 
En esto mis gustos ha1l0, 
Y me porto á mi sabor, 
Sólo mi arnés es mi dama; 
Éste adoro, déste fio, 
Tanto, que, á no ser tan frio, 
Aun Ie acostara en la cama. 
Yo Ie limpio, yo Ie visto, 
Porque en la necesidad 
Me muestra la voluntad 
Con que una espada resisto. 
l\Ji- amor es lanza y cabalJo; 
Soldado que á am or se inclina, 
Tan cerca está de gallina, 
Cuanto pretende ser gallo. 
Bien que, amor, ya os tengo á vos 
Alguna vez por jüez; 
Pero esto sola una vez, 
Que no ha de ser más, (por Dios! 
La mujer, fácil estopa, 
Es mancha de aceite, fuego, 
Que, si no se ataja luego, 
Cunde por toda la ropa. 
NARVÁEZ. 
1\0 tengo que decir más, 
ARRÁEZ, 
Mucho debe á tu valor 
Êsta á quien tienes amor, 
NARVÁEZ. 
Bicn la quiero, 
ARRÁEZ, 
Tierno estás, 
Pues te confie
as vencido, 
Siendo Narváez, señor, 
EI hOIr bre más vencedor 


V oyme, 


ARRÁEZ, 
I Dichosa la dam a 
A quien tienes vol un tad ! 
NARV ÁEZ, 
Guiete amor, 


Vase I'\uño. 


NARV ÁEZ, 
Dime, Arráez, 
(Dónde ayer ibas? 
ARRÁEZ, 
Seiior, 
S610 á saber que el amor 
Era mayor que Narváez. 
1\1i cautiverio he tenido, 
Señor, por bien empleado, 
Sólo por ver humillado 
Hombre á quien nadie ha venciùo, 
Yo iba å ver mi labor, 
Y alejéme, sin pcnsallo, 
Donde me llevó el cabalIo, 
Y á élle lIevó el furor, 
NARVÁEZ, 
Pues êen qué ibas divertido? 
ARRÁEZ, 
En un largo pensamiento 
Con que á veces mar y viento, 
Cielo, fuego y tierra mido. 
NARV ÁEZ, 
Moro, pues sabcs el mio, 



EL RE'IEDIO EN LA DE5DICHA, 


Dime el tuyo; que, si puedo, 
Obligado å tu bien quedo, 
ARRÁEZ. 
De tu grandeza 10 fío, 
NARV ÁEz, 
Esta mi pasión me obliga 
Á pensar qué quieres, 
ARRÁEZ. 
Quiero,.... 
Pero mi tormento fiero 
No permitáis que os Ie diga; 
Mayor es que amor airado. 
NARVÁEz, 
<Mayor que amor puede ser? 
ARRÁEZ, 
Es celos de mi mujer, 
Rodrigo; que soy casado, 
NARVÁEZ. 
ICon celos, y estás aquí! 
No 10 quiera Dios, Arráez; 
Ya eres libre, 


NARV ÁEZ, 
Aunque soy cristiano, en fin, 
T e he de dar mi parecer: 
Mira no entienda de ti 
Que de su amor no te fías, 
Que, en viendo que desconfias, 
T odo 10 ha de hacer ansi. 
Amala, sirve y regala, 
Con celos no la des pena; 
Que no hay mujer que sea buena 
Si ve que piensan que es mala, 
ARRÁEZ, 
No sólo das libertad, 
Mas saludables consejos. 
NARV ÁEZ, 
PUes estoy de darlos lejos, 
Y tengo necesidad. 
Parte å Coín, porque Yeas 
l\li mora, que no conoces, 
ARRÁEZ, 
iPlega al cielo que la goces 
Con el gusto que deseas I 


ARRÁEZ, 
IOh gran Narváez! 
Hoy vive mi honor por ti; 
Dame esos pies, 
KARvÁEZ, 
Vete luego, 


Vanse, 


Abindarráez y jarifa, 


Llamando. 


ABINDARRÁEZ, 
Va que no me amáis, señora, 
Como antes, de amor tan llano, 
Cual era el de vuestro hermano, 
Habladme más tierno agora, 
Decidme 10 que sentís, 
Jarifa hermosa, y creed 
Que me hacéis mayor merced 
Cuanto más de mí os servís: 
Ya pasó el temor cobarde 
Que la hermandad nos ponia; 
Habladme, Jarifa mia, 
Más tierno, así el cielo os guarde, 
JARIFA. 
éQué te tengo de decir? 
ABINDARR .\EZ, 
Tu ingenio, éPuede ignorar 
Qué es hablar, sabiendo amar, 
Sabiendo amar, qué es sentir? 
JARIFA, 
Si digo 10 que te quiero, 
ëQué te puedo decir más? 
ABINDARRÁEZ. 
Es libro ó carta que das 
Sin el título primero; 
Cuando al Rey quieren hablar, 
Ó negociar por escrito, 
éNo Ie llaman grande, invito? 
JARIFA. 
Ansí Ie suelen Hamar, 
ABINDARRÁEZ, 
Pues títulos tiene amor. 
JARIFA. 


Páez..... 


Páez. 


PÁEZ. 
Señor,.... 
NARVÁEZ, 
Dale á este moro 
Su caballo y armas, 
ARRÁEz, 
Lloro 


De alegria, 


P..\EZ, 
Ya 10 entrego. 


Va
e, 


ARRÁEZ, 
Vote enviaré mi rescate, 
Á fe de hidalgo, 
NARVÁEZ, 
Con celos 
No quieran, moro, los cielos 
Que yo en la prisión te mate; 
Vete libre, que es razón, 
Aunque poco 10 has quedado, 
Que con celos y casado, 
No quieras mayor prisión, 

Tienes hermosa mujer? 
ARRÁEZ. 
No la hay más bella en Coin, 


é Cómo ? 


XI 


:'3 


177 



17 8 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


ABINDARRÁEZ, 
J/Ii bien, alma y vida; 
La esperanza cntretcnida, 
Ansí negocia el favor. 
JARIFA, 
Luego ldiréte mi bien 
 
ABINDARRÁEZ. 
éSoy tu bien? 


Que tanta gloria me aprestal 
Cada año os haré una fiesta 
Por señal de mi alegria, 
I Oh bien sufrido tormento I 
(Oh bien lograda esperanza, 
Bien fundada confianza, 
Bien nacido pensamiento! 
IAlegres pesares míos, 
Discreta y justa porfía, 
Cuerda y famosa osadía, 
Venturosos desvarios! 
IDulce amar, dulce penar, 
Dulce temer, dulce ver, 
Duldsimo padecer, 
Felicísimo esperarl 
I Favoreced hasta el fin 
Empresa tan justa, cielos, 
Sin mudanza, olvido y celosl 
JARIFA. 
Mi padre viene al jardin, 
ABI1\õDARRÁEZ. 
Huyamos, 


JARIFA, 
Sí. 
ABINDARRÁEZ. 
Pues bien dices, 
Y porQue ansí Ie autorices 
Al amor contra el desdén. 
JARIFA, 
Luego, si mi alma eres, 
<lAnsí tengo de llamarte? 
ABINDARRÁEz, 
lEso tengo de enseñarte, 
Ö eS Que decirlo no Quieres? 
Nadie las ciencias podría 
Sin la experiencia saber; 
Mas no es posible aprender 
EI amor y la poesfa: 
EI hacer versos y amar I 
Naturalmente ha de ser, 
JARIFA, 
Si no es siendo tu mujer, 
Yo no me puedo esforzar, 
ABI
DARRÁEZ. 
Pues, mi bien, si soy cautivo 
De tu padre, y como preso, 
Por aQucl triste suceso, 
En fe de su guarda vivo; 
Si él piensa Que yo no sé 
Que soy preso Bencerraje, 
Del envidiado linaje 
Que un tiempo el más noble fué, 
lCómo te podré pedir? 
Casémonos de secreto, 
Cuanto el ser preso y sujeto 
Puedan, mi bien, permitir. 
JARIFA, 
Como palabra me des 
Que libre la cumplirás, 
ABINIJARRÁEZ, 
Y eso, 
á Quién Ie importa más? 
Dame tus hermosos pies. 
JARIFA, 
La mano te Quiero dar: 
Tuya soy desde este dfa. 
ABINDARRÁEZ. 
Yo tuyo, Jarifa mia: 
Ya bien te puedo abrazar, 
JARIFA. 
Como hcrmano y como esposo, 
De Que ya te doy la mano, 
ABIrWARRÁEZ. 
No hables de eso de hermano, 
Que vuelvo á estar temeroso, 
IOh famoso y claro dia, 


JARIFA, 
Dame la mano; 
Deja de estar temeros
, 
ADINDARRÁEZ, 
Ya temo, secreto esposo, 
Lo Que no público hermano, 
Vamos donde no nos yea 
Tratar de nuestro contento; 
Que aún temo Que el pensamiento 
Visto de sus ojos sea. 
Mira Que me has de Querer, 
JARIFA, 
Hasta morir te he de amar, 
ABINDARRÁEZ, 
Pues yo no te he de olvidar, 
JARIFA, 
Eres hombre, 
ABINDARRÁEZ, 
Y tú mujer, 
JARIFA. 
Para ti soy piedra, 
ABINDARRÁEZ, 
Y yo. 
JARIFA. 
Pues no temas, 
ABINDARRÁEZ. 
Probaré, 
JARIFA, 
Quiéreme mucho, 
ABINDARR..\EZ, 
Si haré, 
JARIFA, 

Ya no soy tu hermana? 
ABINDARRÁEZ, 
No. 


JARIFA, 
éNo en público? 
ABINDARRÁEZ. 
Aún no Quisiera, 



EL RÐI:EDlO EN L -\ DESDlCHA, 


]ARIFA. 
Ya eres mi bien, 
ABINDARRÁEZ, 
Tú mi vida, 
JARIFA, 
(Soy tu hermana? 
ABINDARRÁEZ, 
Sí, fingida, 
JARIFA, 


ALARA, 
i Qué necios que sois los dos, 
EI alcaide en enviarte, 
Y tú en venirl 


NUÑO, 
No entra bien; (Aparte,) 
Pero es el primer desdén. 
ALARA, 
Á ti no debo cuI parte, 
Que eres, en fin, mensajero; 
Aunque á buen tiempo has venido, 
Que no está aquí mi marido, 
Y ha tres días que Ie espero; 
Pero á él, que es tan discreto, 
Como nos dice la fama, 
Mucho Ie culpo, 
Nl:"ÑO, 
Si os ama, 
No tiene culpa, os prometo. 
Esta carta leed agora, 
Veréis en 10 que se funda, 
ALARA 
Va Ia necedad segunda, 


(Y tu esposa? 
ABII'DARRÁEZ, 
Verdadera, 


Vanse, 
Alara y DarÍn. 


ALARA. 
i :Moro á mí de Alora! 
DARÍN, 
A ti 
Busca un morisco de AIora. 
ALAR-\., 
i Dice á Alara? 
DARÍN, 
Sí, señora, 
ALARA, 


Lee. 


Di que éntre, 


<<Narváez, alcaide de Alora.>> 
jAy de mí! La firm a es suya, 
Y Ia Jetra de mi Arráez, 
cQuién escribe esto á Narváez, 
Cristiano, por vida tuya? 
NUÑO. 
Un moro, para que fuese 
l\Iás claro. 


DARÍN, 
Ya viene aquL 


Sale Nuño en hábito de mora. 


NL'ÑO, 
Dame, señora, Ios pies, 
Después que te guarde Alá, 
ALARA, 
i Si mi Arráez preso está? 
1\1oro, di presto 10 que eS. 
NUKO, 
Solos habemos de hablar, 
ALARA. 
Salte aIlá fuera, Darín, 


ALAR", 
(Qué suerte de hombre? 
NUÑO, 
Ni sus señas ni su nombre 
Podré darte, aunque quisiese, 
Dos días ha que está cautivo, 
Que en una celada di6. 
ALARA, 
c! Sabe å quién escribe? 
NUÑO, 


Vase DarÍn. 


No, 


:-"'L"Ño, 
Para venir á Coín 
Quise este tra je tomar; 
Que sabed que soy cristiano 
Y soldado de Narváez, 
ALARA, 
No son nuevas de mi Arråez: 
Salió el pensamiento vano, 
Pues, cristiano, eI capitán, 
(Qué puede quererme á mí? 
NUÑO. 
No os qui ere poco, si aquí 
Correspondencia Ie dan, 
Estå perdido por vos, 
Que os vió en las treguas pasadas 
Sobre estas rejas doradas, 


ALARA, 
AIgún consuelo recibo; 
Que es en extrema ceIoso. 
Esta Ietra he conocido, 
NL"::\O, 


(Cómo? 


ALARA, 
Que es de mi marido, 
NUÑO, 
Aún será el cuento gracioso. 
Luego el cautivo de allá, 
cEs vuestro marido? 
ALARA. 
c. 

l. 


NUÑO. 
Yo negocio por aquí. (Aparte.) 


179 



180 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


Segura la prenùa está. 
Pues alto: venid conmigo, 
Trataréis de su rescate, 
ALARA, 
Justo serå que dél trate, 
Aunque injusto el ir contigo, 
Pero donde está mi Arráez, 
Más sus celos aseguro, 
Y más si su bien procuro, 
Pero 
 q ué dirå N arváez? 
Que voy á 10 que me llama, 
Sin duda, creerá de mt 
NUÑO, 
Basta; que lIevo de aquí (Aparte,) 
A uno mujer, y å otro dama, 
ALARA, 
Mas diga 10 que quisiere, 
PUes se ha de desengañar: 
Mis joyas quiero llevar, 
Y el dinero que pudiere. 
Vamos, que es de amor indicio, 
Haré ensillar en qué vamos, 
NUÑO, 
Una para dos Ilevamos; (Aparte.) 
No anda muy malo el oficio. 


Vanse. 


Zoraide, Jarifa y Aùindarrácz, 


ZORAIDE, 
No me puede pesar con más extremo. 
Forzosa es mi partida, Abindarráez, 
Y el dejarte en Cartama es más forzoso, 
En poder del alcaide que aquí viene; 
Que así 10 escribe el Rey y así 10 manda, 
ABINDARRÁrz, 

Que así 10 manda el Rey y así 10 escribe) 
ZORAIDE, 
Que me parta á Coín con mi familia 
Me manda el Rey, y que te deje solo 
Aquí en Cart am a , mientras Zaro viene, 
Que ha de ser el alcaide de Cartama. 
Yo me he de partir hoy, porque me manda 
Que acuda de Coin á la flaqueza, 
De los fieros cristianos oprimida, 
Ejercitados en continuos robos, 
Celadas, quemas, correrfas, tal as, 
Y otras malas y ruines vecindades 
Que suden siempre hacer los fronterizos, 
Y más donde Rodrigo de Narváez 
Está con tal valor, consejo y fuerza, 
Que es uno de los nueve que publica 
Del Sur al Norte la española fama, 
AmNDARRÁEZ. 
éQue así 10 manda el Rey y así 10 escribe? 
ZORAIDE, 
Hijo, Dios sabe 10 que å mí me pesa, 
Si basta solamente decir hijo, 
éCómo puedo exceder de 10 que él manda
 
ABINDARRÁEZ, 
éDe qué me tiene el Rey á mí tal od:o, 


Si os hace c1 Rey å vos mercedes tantas? 
éPor ventura soy yo del Rey esc1avo? 
é He cometido algún delito enorme 
Contra sus leyes ó real cabeza, 
Que me manda dejar solo en Cartama, 
Y sujeto al alcaide que aquf viene; 
Y á vos, que sois mi padre, y á Jarifa, 
1\Ii amada hermana, que á Coín se partan? 
ZORAIDI:. 
Hijo, eI Rey me 10 escribe, el Rey 10 manda: 
Yo voy á responder y obedecelle, 
Tú entrctanto, Jarifa, haz que aperciban 
Tus mujeres tu ropa, que esté á pun to, 
En tanto que Alborán parte á Granada. 
JARIFA, 
Ansi 10 haré, señor, que á la partida 
Ya estoy desde esta tarde apercibida, 


Vase Zoraide, 


ABINDARRÁEZ, 
Sola esta vez quisiera, 
Dulce señora mía, 
Hacerme lenguas para hablaros tanto, 
Que del alma se viera 
La pena y la porfia; 
Mas salga por los ojos, vuelta en lIanto. 
De que viva me espanto 
Tan desdichada vida, 
Si ha de quedar en calma 
Apartándose eI alma 
De aquellos brazos don de estaba asida. 
Fuí espoSo ayer presente; 
Hoy, 
 qué seré, si estoy de vos ausente? 
é Que os vais, hermosos ojos, 
Soles del mismo cielo? 
é Que dejáis vuestra tierra y vuestro amigo? 
éQue de ausencia yenojos, 
Nubes del bajo suelo, 
Eclipsan vuestra luz, que adoro y sigo? 

 Que no hablaréis conmigo, 
Ni me diréis amores? 
éQue no podré tocaros? 
é Que ya no podré haIlaros 
Entre estas aguas y olorosas flores? 
é Qué eS esto, vida mía? 
JARIFA, 
De la de entrambos eI postrero dfa, 
Si no me consolara, 
Gallardo dueño mío, 
Señor del alma, que la tuya adora, 
Que la fortuna avara 
Ño es peña, monte ó río, 
Sino mudable viento de hora en hora 
La ausencia que ya llora 
EI corazón presente, 
Me acabara la vida, 
Que vive entretenida 
En que has de estar tan poco tiempo ausente, 
Cuanto pueda llamarte 
Para poder secretamente hablarte, 



BL RE'IEDIO EN LA DESDICHA. 


181 


No habrá ocasión tan presto, 
Cuando te lIame á verme, 
Que presto la ha de haber, aunque ya es tarde, 
Y en pago, esposo, desto, 
Tan tuya quiero hacerme, 
Que entre mis brazos tu venida aguarde. 
ABINDARRÁI:Z. 
Huya el temor cobarde, 
Señora, de mi pecho, 
Si ese bien me prometes, 
JARlFA, 
Paso: no te inquïetes, 
Que por ventura por mi bien se ha hecho; 
Que, viniendo secreto, 
Tendrán nuestros deseos dulce efeto. 
Yo entiendo que mi padre 
Irá presto á Granada, 
Ó que tendrá otro justo impedimento 
Que á nuestra vida cuadre, 
Y yo estaré ocupada 
En sólo este cuidado y pensamiento. 
AEI:-:DARRÅI:Z, 
Y en este apartamiento, 

Qué me dejas por vida, 
Si la vida me lIevas? 
JARIFA, 
La esperanza y las nuevas 
De que será tan presto tu partida, 
ABINDARRÁEZ. 
IAI fin te vas. señora I 
i Triste de mí, si yo me muero agora I 
JARIFA. 
No morirás, mi vida, 
Que la mía te queda. 
ABINDARRÁEZ, 
Pues viviré mil siglos inmortales, 
Dame, esposa querida, 
Tus brazos, en que pueda 
El alma descansar de tantos males, 
JARIFA. 
V éngante tan iguales 
Como yo 10 deseo, 
ABINDARRÁEZ, 


( Llamarásme ? 


JAR1FA. 

Eso dudas? 
ABINDARRÁEZ, 
No haré, si no te mudas. 
jAy, cuántos siglos ha que no te veo! 
JARIFA. 

Cómo, si no has partido? 
ABINDARR .\EZ, 
Pensé que era pasado., y no es venido (1), 


(I) El þartir: género de elipsis muy común en las 
obras de Lope, 


ACTO SEGUNDO. 


Narvåez, Páez, Alvarado, Espinosa y Cabrera, 


NARV..\EZ, 
Dalde la mano, Alvarado, 
Y no haya más. 
ALVARADO. 
No permitas, 
Pues siempre honor solicitas, 
Que pierda el que me han quitado. 
NARV ÁEz. 
Volvedme á contar 10 que es; 
Que en 10 que hasta agora entiendo, 
Poco vuestro honor of en do, 
ALVARADO, 
EI mío pongo á tus pies; 
Pero no has de permitir 
Que que de en mala opinión. 
NARVÁEZ, 
(Sobre qué fué la cuestión? 
ESPINOSA. 
Nose la mandes decir; 
Que es parte, y dirá á su gusto. 
ALVARADO. 
Yo diré mucha verdad, 
Y el que mås, 
NARVÁEZ, 
Paso: acabad; 
Que ya recibo disgusto, 
ESPINOSA, 
Óyeme, señor, á mt 
NARVÁEZ. 
Ni Alvarado ni Espinosa 
Me han de hablar ni decir cosa; 
Páez 10 cuente. 


PÁEZ. 
Pasa ansí..,.. 
Y remítome á Cabrera, 
Que estaba delante, 
NARVÁEZ, 
Acaba, 
PÁEZ, 
Jugando Alvarado estaba, 
Y Espinosa des de afuera; 
Y en una suerte dudosa, 
Sin pedirla ó ser tercero, 
A pagar de su dinero 
Juzgó la suerte Espinosa. 
Alvarado respondi6: 
<<
Quién Ie mete en esto?>> Y luego 
Replic6 Espinosa: eEl juego; 
Que veo juego, y tercio yo.>> 
eMejor fuera que callara>>, 
Dijo Alvarado más recio, 
Dijo Espinosa: <<Algún necio 



182 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


La suerte Ie barajara; 
Que yo sé de tropclías.>> 
Alvarado replicó: 
cMiente el que dice que yo 
Puedo hacer bellaquerías.>> 
Espinosa en e.,te punto 
El sombrero Ie tiró, 
Metieron mano, y lIeg6 
EI presidio todo junto, 
Y pusiéronlos en paz, 
Hasta que con la alabarda 
Llegaste al cuerpo de guarda. 
NARVÁEZ, 
Y èen eso estås pertinaz? 
jGentil engaño porfíasl 
Si estotro dice que sabe 
Tropelías, cen qué cabe 
Que entiendas bellaquerías, 
Y que 10 entiendas por ti? 
Y cl haberle desmentido, 
A Espinosa no ha of en dido, 
Pues él 10 dijo por sí, 
Y si of ens a no se ve, 
Ni Alvarado desmintió, 
El sombrero que tir6 
De ningún efecto fué; 
Y cualquier soldado sabio, 
Que en agravio, si Ie hubiera, 
Las espadas juntas viera, 
Dirå que cesó el agravio. 
No hay cosa que con habet 
Metido mane å la espada, 
No quede desagraviada, 
Porque es 10 posible hacer. 
Quede esto å mi cuenta, y yo 
Vuestro honor tome å mi cargo, 
Y satisfacer me encargo 
Lo que otro diga, 
AL v ARADO. 
Eso no; 
Que nadie hablarå en aquello 
Que hablare tal capitán. 
NARVÁEZ. 
Y esas manos, èno se dan? 
ALVARADO. 
Sí daré, pues gust as dello, 
ESPINOSA, 
SU amigo soy, 
ALVARADO, 
Yo su amigo. 
Ortuño y Zara. 
ORTUÑO, 
(Con quejas al capitán? 
ZARA, 
Por dicha en éJ hallarán 
l\lås piedad que en ti, enemigo, 
ORTLÑO. 
Úyete, galga. 
ZARA, 
I Seilor! 


NARVÁEZ, 


èQue es eso? 


ZARA, 
Una pobre esclava 
Que en la nobleza que alaba 
El mundo, espera favor, 
NARVÁEZ. 
èQué es esto, Ortuño? 
ORT{;J;;O. 


Esa perra 


Me levanta no sé qné, 
NARVÁEZ. 


èCúya es? 


ORTUÑO, 
Tuya y mfa fué, 
Y cautiva en buena guerra, 
ZARA, 
Señor, de noche y de día 
l\le hace fuerza y maltrata, 
NARVÁEZ, 
èAnsí la esclava se trata? 
ORTUÑO, 
Miente, por tu vida y mía; 
Sino que no entiende bien: 
Y cualquier cortés favor 
Luego piensa que es amor, 
Y fuerza dirá también: 
Haciendo estaba mi cama, 
Y porque å ayudarla fuí, 
Se vino huyendo de mí. 
NARVÁEZ. 
I Sí, sí; deso tienes fama I 
Ahora bien: èqué te he de dar 
Por ella? 


ORTUÑO. 
Tuya es. 
NARVÁEZ, 
Di, acaba. 
OR TUí'. 0, 
Ya yes que es buena la esclava, 
Y mejor de rescatar. 
NARVÁEZ. 
Doyte por ella una copa 
De plata: vé al repostero. 
ORTUÑO. 
Doyle yo, pobre escudero, 
Diez mil y cama de ropa, 
Y I una copilla me das I 
NARVÁEZ. 
Sin dinero estoy, IPor Diosl 
Pero di que te den dos 
Si con tanta sed estás. 
ORTURo, 
Beso tus manos. 
NARVÁEZ. 
Ya, mora, 


Eres mi esclava. 
ZARA. 
Sí soy. 
NARVÁEZ. 
Pues yo libertad te doy. 



EL RE'\1EDIO EN LA DESDlCHA. 


Vete å tu tierra en buen hora. 
ZARA. 
Déte el cicIo mil victorias, 
Caudillo de los cristianos, 


Mis fuerzas ó en paz 6 en guerra. 
ALV ARADO. 
i Bravo moro I En esta tierra 
Suelen desafíos usar; 
Yo qlliero luchar contigo, 
PÁEZ. 
Y yo con adarga y lanza, 
ESPINOSA, 
Yo con la espada, si alcanza 
La suya å igualar conmigo. 
NU
O, 
A todos juntos os reto, 
Fuera del ale aide. 


Vase. 


CABRERA, 
I Qué rotas tiene las manos 1 
PÁEZ. 
Y I qué llenas de honra y glorias I 


Peralta, 


PERALTA. 
Aqui, señor, está el moro 
Que viene por el rescate 
Del sargento, 
NARV ÁEZ, 
i Buen quilate 
Descubre esta vez el oro! 
No tengo un real, ipor DiosL.... 
Llama ese morillo aquí, 
Y por él me lleve á mi, 
Ó estemos juntos los dos, 
Pero escueha: al repostero 
Di que mi plata Ie dé; 
Que yo la rescataré 
Cuando tuviere el dinero. 
Venga el sargento al mom en to , 
Donde es también menester, 
Porque más vale comer 
Sin plata que sin sargento. 
PERALTA, 
IOh Alejandro! IOh gran Narváez! 
NARVÁEZ, 
Id vos, Peralta, con é1. 
PERALTA. 


PÁEZ, 
Bien; 
Mas conmigo solo ven, 
NUÑO, 
Eres valiente en efeto; 
l\1as no vengo å pelear, 
Sino á avisar å Narvåez. 
NARVÁEZ, 
Satios todos, y tú, Páez, 
Haz esas puertas guardar. 
P.\EZ, 
Bien dices; que éste podría 
Intentar tu muerte. 
ALVARADO. 
Vamos, 
Vanse los soldados, 
NARVÁEZ, 
Ya, moro, solos estamos. 
NUÑO, 
lNo me conoees? 
NARVÁEZ. 
Querría, 
NuRo. 
Soy el moro l\1arfuz. 
NARVAEZ, 
Creo 
Que eres famoso y gran hombre, 
Aunque nunea oí tal nombre; 
Mas verte el rostro deseo, 
NUÑO, 
Soy sobrino de l\lahoma; 
Vengo á matarte, 
NARV ÁEZ. 
lA mr? 
NUÑO, 


Voy, señor. 


Vase. 


PÁE z, 
lQué das por él? 
NARVÁEZ. 
Quinientos escudos, Påez, 
PÁEZ, 
Aunque de esclavo Ie sacas, 
Por esclavo Ie has eomprado, 


NuñO. en hábito de moro, con un rebozo. 


Sí; 


A ti pues. 


NUÑO, 
(Hay acaso aIgún soldado, 
Que no tenga fuerzas flacas, 
Que quiera luchar conmigo? 
NARVÁEZ. 
(Por dónde este moro entró? 
(Quién puerta y licencia dió 
En mi casa å mi enemigo? 
NUÑO, 
Yo me entré solo á probar 


NARVÁEZ, 
lAdónde? 
NUÑO. 
Aquí. 
NARVÁEZ, 
PUes alto: la espada toma, 
NU5iO, 
Pues ya, como ves, la empuño, 
NARV ÁEZ, 
lEa, moro, á mr te venl 


183 


. 



1 8 4 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


NUÑO, 


De que hayáis venido agora, 
IQué grande hermosural (Apartc á !\U1ÌO,) 
NUÑO. 


Nuño soy. 


NARV.\EZ, 
è Nuño ? 
NUÑO, 


Mucha 


NARV,\EZ, 
En aqueste punto envío 
V uestro marido de aquí, 
Aunque no Ie conod, 
ALARA, 
Bésoos los pies, señor mio, 
Por la merced recibida; 
Pew soy tan desdichada, 
Que å sus celos y á su espada 
Ofrezco mi cuello y vida; 
Que, como allá no me halle, 
No ba de creer mi intenci6n, 
Sino que ha sido invención 
Por gozarme y engañalle; 
Pew ya, después que os veo 
Tan gallardo, ilustre y fuerte, 
Tendré por justa mi muerte 
Y por vida mi deseo: 
Cuanto publica la fama 
Es poco en vuestra presencia, 
NARV ÁEZ. 
Yo os quise mucho en ausencia, 
Y presente, el alma os ama; 
Pew en ella me ba pesado 
Que de la carta baya sido 
Tercero vuestro marido, 
A quien libertad be dado. 
ALARA. 
No os cause, señor, pesar, 
Sino servíos de m(; 
Que ya que be venido aqui, 
Vuestro amor quiero pagar. 
Y Idichosa yo, si acaso 
Amor firme hallase en vos! 
NARVÁEZ. 
èQué te parece? (Aparte á Nuño.) 
Nt;ÑO, 
iPor Dios, 
Que habla desenvuelto y raso! 
èVoS erais la desdeñosa? (Apartc.) 
1\1alo estaba de entender; 
No be visto fácil mujer 
Que no sea vergonzosa. 
NARVÁEZ, 
Yo os agradezco en extremo 
La voluntad, mi señora; 
Pero, aunque el alma os adora, 
La of ens a de mi honor temo; 
Que parece que desbonra 
:\li opinión y calidad, 
Que á quien di la libertad 
Le venga á quitar la honra, 
èQué dirá vuestro marido, 
Sino que yo Ie engañé? 
Y sabe el cielo que fué 
Ko habiéndole conocido, 
Sabed que soy caballero, 


Descubriéndose. 


Pues è quién? 
NARVÁEZ. 
jVálate el diablo por Nuñol 
NUÑO. 
è No sabes 10 que ba pasado? 
NARVÂEZ, 


è C6mo ? 


NUÑO, 
EI moro que escribi6, 
Era el dueño de quien yo 
La misma carta be lIevado. 
NARVÂEZ. 
(Qué dices? 


NUÑO, 
Que es su mariclo, 
Y que, viendo su prisi6n, 
Viene á verle. 
NARVÂEZ, 
Y å ocasión 
Que ya libremente es ido, 
NU5:0, 


è Ido ? 


NARV ÁEZ. 
Enviélc á su casa, 
NUÑO, 


(Por qué? 


NARVÂEZ. 
Porque era celoso. 
NUÑO. 
jPor Dios, que es cuento donosol 
Todo á prop6sito pasa; 
Que la mora traigo aquí, 
Y ansí la podrás gozar, 
Pues da el marido lugar. 
NARVÂEZ. 
jQué buen remedio Ie dí 1 
Nt;ÑO, 
La vida (por Dios! Ie has dado, 
Pues á su casa Ie envías 
Cuando á la tuya traias 
La prenda que Ie bas quitado. 
jBuen recado hallará en ella! 
lOb celosos! Siempre vi 
Que les sucediese ansi; 
EI guardalla 
s no tenella, 
NARVÁEZ. 
Bien dices. 


NUÑO, 
Ya viene: escucha. 
Alara. 


NARVÁFZ, 
Pésame, iPor Diosl señora, 



18 5 


EL REJlTEDlO EN LA DESDICHA. 


Y que quitalle el honor 
Contradice á mi valor. 
NUÑO. 
Mejor dirás majadero. (Aparte.) 
G6zala, Ipesia mi vida! (Ap. á Narváez,) 
Ó si no, dámela á mL 
ALARA, 
Señor, ya he venido aqu\, 
Y os quiero si soy Querida; 
Y aunque ese término sea 
Del valor que en vos se ve, 
Advertid que pensaré 
Que os he parecido fea, 
NVii/O, 
Dale ese contento, acaba; 
Que en amor no hay cortesía. 
NARVÁEZ, 
Basta, Nuño, Alara mía, 
l\Iás os amo que os amaba; 
Más hermosa estáis aquí 
Que entre las rejas azules. 
NU}".O, 
Ya entiendo; no disimules: 
Señora, queredme á mL 
jVive Dios, que es impotentel (Aparte,) 
NARVÁEZ, 
Nuño, parte y vé con eUa 
A Coín, V os, mora bella, 
Tenedme por vuestro, 
NUÑO, 


Tente; 
No pierdas esta ocasi6n, 
NARVÁEZ, 
Á quien libre quise hacer, 

He de quitar su mujer? 
NUÑO. 
jOh nuevo andaluz Cipión! 
Hazañas son de tu mano. 
Vamos, Alara, de aquí. 
ALARA, 
JQue me desprecies ansí! 
jOh riguroso cristiano! 


Vanse Alara y NUlìo, 


NARVÁEZ, 
Si fué mayor la gloria y noble el pago 
Que dió en España á Cipïón la fama 
En no querer gozar la presa dama, 
Que el vencimiento ilustre de Cartago; 
Y si después de aquel Iloroso estrago 
De Darío, más heroico el mundo llama 
Al macedón, que no violó su cama, 
Mi deuda con 10 mismo satisfago, 
No quiero que me estimen ni me alaben 
Las propias ni las bárbaras naciones, 
Porque en mi pecho sus grandezas caben, 
No son los capitanes Cipïones, 
Ni Alejandros los reyes, si no saben 
Vencer sus apetitos y pasiones. 


XI 


Peralta, Ortuño, Alvarado, Espinosa y Cabrera, 


I'ERJ\LTA. 


i Albricias! 


NARVÁEZ, 
Yo te las man do, 
ORTUÑO. 
i Ea, fiestas y alegria! 
PERALTA, 
Dos mil ducados te envía 
De socorro el rey Fernando. 
NARVÁEZ, 
Dios guarde al Rey mi señor: 
Esta tarde hay paga. 
ALVARADO, 
jVivas 
Mil años, y dél recibas 
Premia igual á tu valorl 
NARV.
FZ. 
Ea, paned mesas luego; 
Todo os 10 he de dar, iPor Dios! 
Y á ser diez mil, como dos, 
ESPINOSA, 
Peralta, mis pagas juego, 
PÁEZ. 
èQuién habrá que eso no haga? 
NARV ÁEz, 
Llama aquesas cajas, Páez. 
CABRERA. 
jVivan Fernando y Narvåezl 
ALVARADO. 


iPag a ! 


CABRERA. 


JPaga! 


ORTVÑO. 
JPaga! 
ESPINOSA, 
(Paga! 


Vanse. 
Abindarráez, 


ABINDARRÁEZ, 
Esperanza entretenida, 
Mal nos lIe vamos 105 dos: 
No hay quien lleve como vos 
Hasta la muerte la vida, 
Sois una vela encendida, 
Que va ardiendo hasta acabarse; 
Pues también, si ha de matarse, 
Quedaráse el alma á obscuras; 
Y entre tantas desventuras, 
Bueno es vivir y quemarse, 
Por ti, esperanza, el cuidado 
Entretiene de una suerte 
Al soldado entre la muerte, 
Y en el palo al sentenciado; 
En el mar al que va á nado, 
Al peregrino en el yermo, 
En el peligro al enfermo: 
Y ansi, yo por ti en la guerra, 


2.1 



186 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


Cordel, peligro, mar, tierra, 
Hablo, vivo, como y duermo, 
Todo se finge por ti, 
Dudosa y tarda esperanza; 
Por ti 10 imposible a1canza 
Quien tiene esperanza en ti. 
Si se pasa el mar ansí, 
La enfermedad, el cordel, 
En esta ausencia cruel 
De mi jarifa querida 
Pasa hasta el fin de mi vida, 
Pues está el remedio en él. 
Y vos, hermosa señora, 
Acordaos que aquí 105 dos 
Vivimos, queriendo Dios, 
Con más regalo que agora. 
Desde la noche å la aurora, 
En este jardín hermoso 
Pasábamos el gozoso 
Tiempo que agora nos falta, 
Porque la gloria más alta 
Tiene su fin más dudoso. 
Mas ya estaréis, por ventura, 
Destos tiempos olvidada, 
Porque la gloria pasada 
Poco en la memoria dura 
De quien olvidar procura. 
Para vivir sin tormento 
Bien 1I0ré mi apartamiento; 
Que bien echaba de ver 
Que palabras de mujer 
Tienen la firma del viento. 
Bellas flores y jazmines, 
Que hurtábades por favor 
A su aliento vuestro olor 
En estos frescos jardines, 
iMirad á qué tri<;tes fines 
Han venido mis victorias! 
jMirad cuáles son las glorias, 
Y los torment os qué tales! 
Pues no me mataron males, 
Y me han de matar memorias. 


Suspiros, lágrimas, quejas, 
IIIANILORO. 
iPor Dios, que si al cuerpo dejas, 
Que ella Ie venga á perderl 
No te digo que no penes, 
Mas que para poder dar 
Fuerzas á tan buen penar, 
Tendrás más si á corner vienes; 
Porque el que bien ha comido, 
Más peso lIevará á cuestas, 
ABINDARRÁEZ, 
Tu inocencia manifiestas, 
Tu libertad y tu olvido. 
Vete con Dios, l\Ianiloro, 
Y déjame aquí morir. 
MANILORO, 
Mucho ese eterno sentir 
Hace of ens a á tu decoro; 
Y aun á tu jarifa of en de, 
Que tanto tu vida estima. 
ABINDARRÁEZ, 
(La estima? 


MANILORO, 
Sí, pues la anima, 
Y que se aumente pretende, 
Y pues tu pecho recibe 
Su alma, y casa Ie has hecho, 
(Por qué maltratas el pecho 
Adonde jarifa vive? 
ABINDARRÁEZ, 
lAy, l\1anilorol (Qué intcnto? 
Mal hago en qUt:rer morir, 
Si el huésped ha de salir 
Del pecho en que Ie aposento. 
Viva yo; sustento venga; 
Viva jarifa. 


'\I:ANIT,ORO. 
Eso sf. 
ABINDARRÁEZ. 
Mas lno es engaño, no, ansí, 
Que vida en ausencia tenga? 
Si muero, mi alma irá 
1\ ver á ]arifa luego. 
Vete con Dios. 


Maniloro. 


IIIANILORO, 
Va, sei'\.or, las tres han dado: 
Hora será de comer, 
Si por dicha, como ayer, 
No te quedas olvidado, 
Deja la melancoHa; 
Come, y desecha la pena; 
Que aunque comas, será cena, 
Pasado 10 más del día. 
Aunque á jarifa aguardaras 
Con la mesa puesta an5í, 
Era ya tarde, 
ABINDARRÁEZ, 
lAy de mf! 
Que en sólo el cuerpo reparas; 
Déjale al alma comer 


Celinda, can una carta. 


CELINDO, 
Creo que lIego 
A buen tiempo. 
MANILORO. 
ëQuién va allá? 
CELINDO. 
Celindo soy, Maniloro, 
(Y Abindarráez? 
l>fANILORO, 
10h, Celindol 


Aguarda, 


ABINDARRÁEZ, 
A morir me rindo: 
Tanto, ausente, peno y lIoro 



EL RnmDlO EN LA DESDlCHA. 


18] 


ABINDARRÁEZ, 
IAmigo! èAquí estás? 
CELnmo, 
Dame tus pies, y ésta toma, 
ABINDARRÁEZ, 
jQue tal bien se me conceda! 
èCómo mi Jarifa queda? 
CELINDO. 
Buena, gracias á Mahoma. 
ABINDARRÁEZ, 
Mil be 50S doy á su firma, 
Que hasta el alma me penetra: 

Qué hará el sentido? La letra 
Sola mi gloria confirma, 


Y un freno de campanili as, 
La más fuerte de mis sillas 
Y una adarga de Gazul; 
Una lanza de dos hierros, 
Que los extremos se igualen, 
Por si al camino me salen 
Algunos cristianos perros. 
No habrá salido andaluz 
Tan galán á escaramuza, 
Ni Almadán, ni el moro l\luza, 
Contra el de la roja cruz, 
Ea, mi bien, aguardad 
V uestro Abindarráez: ya voy. 


MANILORO. 

Qué me darás, y tendrás 
Nuevas de Jarifa y cart as? 
ABINDARRÁi:Z, 
La vida, el alma que partas. 
1IIANILORO. 


Celindo...., 


Vase. 


Lee, 


l\IANILORO, 
Loco está, á fe de quien soy, 
CELINDO, 
Amor es enfermedad. 
MANILORO, 
V oy á darle de vestir, 
CELINDO. 
Tiene razón de que rella, 
Que Ie adora, y es tan bella 
Cuanto se puede decir. 
l\IANILORO. 
èEstá seguro el camino? 
CELINDO, 
Para moro tan valiente, 
èQué importa un mundo de gentc? 
l\IANILORO. 


<<Esposo: Mi padre es ido 
A Granada desde ayer, 
Venme aquesta noche á ver.....>> 
jCielos, yo pierdo el sentido! 
En el camino podré 
Leer, amigos, 10 demás, 
Maniloro, lno me das 
Caballo? èHeme de ir á pie? 
Mi vida, lque podré veros? 
Mi alma, lque podré hablaros? 
Mis ojos, Nue he de gozaros 
Y en estos brazos teneros? 
Ea, loco estoy del todo. 
Celindo, ésta toma, ten; 
Y tú estas joyas también: 
Vuestro soy y vuestro es todo. 
Dame una marlota rica, 
Llena de aljófar y perlas, 
Que ha de verme y ha de verlas 
Quien al sol su lumbre aplica, 
Dame un hermo!>o alquicel 
Ó bordado capellar, 
Y también me puedes dar 
Alguna banda con él. 
Dame bonete compuesto 
De mil tocas y bengalas 
Y plumas, porque no hay galas 
Que luzgan sin plumas: presto, 
Dame una manga bordada 
De aljófar y oro, á dos haces, 
Los amores son rapaces: 
Con rapacejos me agrada. 
Dame borceguí de lazo 
Y acicate de oro puro, 
Y porque vaya seguro, 
Ensillarásme el picazo. 
Ponle una mochila azul 


èVa solo? 


CELINDO. 
Solo, imagino, 


Vanse. 
Arráez, á caballo. 


IGracias á Alá, que llegué 
Donde mi muerte ó venganza 
Descansarán mi esperanza! 
Aquí al mura arrojaré, 
Pidiendo guerra, la lanza, 
Pero ya están en el muro, 


Narváez, Ortuño, Páez, Alvarado, Cabrera Espinosa 
y Peralta en e1 muro, 
NARV ÁEZ, 
lMoro dices á caballo? 
ORTUÑO. 
Desde aquí puedes mirallo, 
ARRÁEZ. 
Vengarme ó morir procuro: (Aparte.) 
Quiero desde aquí retallo. 
Don Rodrigo de Narváez, 
Valiente por sólo el nombre, 
Y más cobardc en los hechos 
Que gallardo en las razones: 
Tú, que, fingiendo valor 
Entre quien no te conoce, 



188 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


Has ganado injusta fama 
Del ocaso á los triones: 
Yo soy Abenabó Arráez, 
A quien ayer, como doble, 
Diste libertad fingida; 
Quien no te entiende, te compre. 
Mi infamia trazaste, Alcaide; 
Que apenas pasé del monte, 
Cuando á mi casa enviaste 
El mayor de tus ladrones, 
A mi mujer me ha robado; 
Que primero que la goces, 
Te pienso sacar el alma, 
Cuerpo á cuerpo, entre estos robles. 

Esos eran los consejos 
De caballero y de noble? 
IBuenas tretas son, Alcaide! 
Quien no te entiende, te compre, 
Apenas entré en mi cas a, 
De donde pensaba entonces 
Enviarte un rico presente, 
Cuando entiendo tus traiciones, 
Iba yo por el camino 
Cantando tus grandes loores, 
Y pensando qu
 rescate 
Te diese, aunque rico, pobre, 
Imaginaba cabaIlos, 
Atados en los arzones 
Ricos alfanjes de Túnez, 
Con mochilas de colores; 
Finas alfombras de seda, 
Frenos y estribos de bronce, 
Y unos para ti de plata, 
Sin otras joyas y dones; 
Cuando la mejor que tengo, 
Hallo que me falta; y dióme 
1\1ás pena en que tú la tengas, 
Y me aconsejes y robes; 
Que la traición del amigo 
Más se siente y duele al doble; 
Y engañar, fingiendo amar, 
Es gran bajeza en el hombre. 
Por eso te desafío 
A ti, á tres, á seis, á doce, 
Y os reto como á villanos, 
Como á infames y traidores, 
De que no tenéis palabra 
Ni miráis obligaciones; 
Que no hay entre todos uno 
Que el amigo no deshonre. 
Dame mi esposa, Rodrigo, 
Si mis palabras te corren; 
Que no he de salir del campo 
Menos que muera ó la cobre. 
NARVÁEZ. 
1\1oro, engai'\.ado has venido; 
Que á quitarte las prisioncs 
Vino á mi Alora tu Alara, 
Como verás cuando tornes. 
Porque apenas vino aqui, 
Cuando á volver se dispone, 


Por asegurar tus celos 
Y temer tus sinrazones, 
Si con eIla te he of en dido, 
iPlega al cielo, moro noble, 
Que me atraviese la espada 
De un moro villano y torpe! 
A fe de hidalgo y cristiano, 
Por la vida, que Dios logre, 
Del rey, mi señor, Fernando, 
Por quien guardo aquestas torre!', 
So pena de que en castigo 
Vuelva sin honra á su corte, 
Que no he tornado su mano, 
Ni en presencia dicho amores, 
Y tú eres, moro, el primero 
A quien doy satisfacciones; 
Y no te las doy por mi, 
Que no temo armas ni voces, 
Sino por ella, á quien debes 
El amor que desconoces 
Con esos injustos ce\os 
Y villanas presunciones. 
PÁEZ, 
(Pesia al morol Señor mio, 

Con él en eso te pones 
Tú, que no sueles sufrir 
Marsilios ni Rodamontes? 
Aguarda; que á puros palos 
Le haré que eI camino tome 
A rei'\.ir con su mujer 
Los celos que se Ie antojen. 
NARV ÁEZ. 
Páez, no salga ninguno, 
Si no es que el moro responde 
Que no está contento desto. 
PÁEZ. 
Suplícote me perdones; 
Que Ie he de quitar la vida, 
ORTUi\O, 
Tiene razón. Baja, corre, 
Ó haremos todos 10 mismo, 
ALVARADO, 
Mejor es que alguno nombres 
De 105 que estamos aqui 
Sufriendo que nos deshonre. 
CABRERA, 
El que llegare más presto, 
Basta, 


NARVÁEZ. 
Kinguno me enoje. 
ESPINOSA, 
Perdona, que no ha remedio, 
PERALTA, 
Baja, y la boca Ie rompe, 
NARVÁEZ, 
iPor vida del Reyl 
rERAL TA, 
No jures, 
NARV ÁFZ, 
iAh, señores! IAh, señoresl 
Quitanse todos del muro, 



I:.L RE!IIEDIO EN LA DESDlCHA. 


18 9 


PÁEZ, 


Dentro, 


Permiteme, Alcaide ilustre, 
Que de una almena Ie ahorque. 
CABRERA. 


Dentro, 


Dame licencia, señor, 
Que las narices Ie corte, 
ARRÁEZ, 
Basta, que vienen todos los cristianos, 
Mal hice en presumir de un hombre noble 
Una bajeza igual; pero los eel os 
No dan lugar á la razón, ni miran 
Si es justo ó no 10 que su rabia intenta, 
Bien puedo á la defensa prevenirme, 
Que dijera mejor para la muerte, 
Porque cualquiera dellos es un Héctor, 
Y el Alcaide famoso el mismo Aquiles, 


Peralta, Alvarado, Ortuño, Páez, Cabrera y Espinosa 
con las espadas desnudas, y Narváez deteniéndolos. 


NARVÁEZ. 
Ténganse, digo: ténganse, soldados, 
() ipor vida del Rey!...., 
PERALTA, 
Señor, ninguno 


Quiere ofenderte. 


NARVÁEZ, 
Envainen pues, 
ARRÁEZ. 


iOh ilustrc 
Rodrigo, á quien el cielo haga dichoso 
Sobre todos aquellos que celebra 
La antigüedad con palmas y laurelesl 
Rendido estoy á tu nobleza, y veo 
Que mi ignorancia fué mi propio engaño; 
Aunque si amor á todos da disculpa, 
(POl' qué no la tendrán mi amor y celos? 
Si tú, si tus soldados, si los hombres, 
Si las aves, los peces, si las fieras, 
Si todo sabe amor, si todo teme 
Perder su bien, y con sus celos pro pi os 
Defiende casa, nido, mar y cueva, 
Llora, \amenta, gime y hrama; advierte 
Que celos y sospechas me obligaron 
Al desatino que á tus pies me rinde, 
NARVÁEZ, 
Mora, la libertad que yo te he dado 
Me obliga á tu defensa; y sabe el cicIo 
Que te he dado tres cosas en un dia, 
Que es dell as cada cualla más preciosa: 
La libertad, la honra, y hoy la vida, 
Vuelve á Coín; pero primero jura 
-Que no has de dar á Alara pesadumbre; 
Que si 10 sé, i pOl' vida del Rey juro 
Que he de quemar tu casa, y á ti en ella, 


Cuando fuera Coin Granada 6 Córdoba! 
ARRÁEZ. 
Yo te doy la palabra, y pOl' Mahoma 
T e juro de querella y regalalla, 
NARVÁEZ, 
Parte con Dios; que buena mujer tienes 
En Coin, y en Alora buen amigo, 
Cuando alguno tratare de enojártela, 
Acude á mi, que yo seré tu espada. 
ARRÁEZ. 
Los cielos guarden tu famosa vida, 


Vase, 


N"ARVÁEZ, 
Esto es mi gusto: no replique nadie. 


Nuño, 


NUÑ o. 
Ya queda, ilustre Alcaide, en Coin Alara; 
Mas yo no sé qué enredos son aquestos, 
Pues parte de aquí agora su marido, 
N"ARV ÁEZ, 
Vino en su busca, no \a hallando en casa, 
NUÑO, 
Tiene aqueste camino tantas sendas, 
Que el miedo y las celadas han causado 
Que Ie hemos siempre errado en el camino, 
NARV ÁEZ, 
Mohino estoy del mor'o, aunque habéis visto 
Que Ie he hablado tan bajo y tan humilde. 
La culpa tengo yo de que se atrevan, 
PorIa quietud con que en mi casa vivo, 
La buena vecindad \0 causa, Basta; 
Que yo 10 enmendaré de aquí adelante; 
Y dése buen principio en esta noche, 
Nueve, los más gallardos de vosotros, 
Ensillen sus caballos y armen luego; 
Que quiero poneI' miedo á estos viHanos, 
Y que no tengan de sosiego un hora, 
Tú, Nuño, aquí te queda; y si te hallare5 
Para salir ala campo descansado, 
Vé, y podråsme alcanzar donde ya sabes, 
NUÑO, 
En quitándome aquestos galgamentos 
Y mahométicos hábitos, te alcanzo, 
No te apartes de aquellos olivares. 
NARV.\EZ. 
Corre, que allí te aguardo, iHolal Secreto. 
No sepan en Alora que salimos, 


Vanse todos mcnos Nuño. 


NUÑO. 
Extraño fué de Alara el pensamiento, 
En viendo la presencia de Narváez, 
Pues en todo el camino no ha cesado 
De destilar mil perlas de sus ojos, 
De enamorada, tierna y despreciada; 
Que la mujer con el desprecio quiere. 



19 0 


ODRAS DE LOPE DE VEGA. 


Dijele mi raz6n, pero fué en vano; 
Que tiene eI alma del Alcaide lIena. 
Mendoza sin ver aún á Nuño. 


MENDOZA. 
jGracias al cielo, que cstos muros veo, 
Ya de mi cautiverio el cuello librel 
jOh generoso A1caidel Claro ejemplo 
De aquellos capitanes felicísimos 
Cuyas cenizas homa Italia y Grecia,.., 
Mas 
c6mo es estor Salgo de entre moros, 
Y el primero que encuentro ies moro en casal 
NUlXO, 


Señor Mendoza...., 
MENDOZA. 

Quién es? 
NuF;o, 


Yo soy Nuño. 


MENDOZA. 


10h Nuño amigol 


La libertad. 


NuF;o, 
:\Iuchos años goces 


MENDOZA, 
ëAdonde está el Alcaide? 
NuKo. 
Por el portillo entiendo que ha salido 
Con algunos soldados de secreto; 
Que quiere hacer aquesta noche un robo. 
'IENDOZA. 
No excuso de servirIe ni de verle, 
Y besarle las manos como á padre, 
Por la merced de mi rescate, 
NUÑO, 


Vamos; 


Que yo sé dónde van, 
MENDOZA, 
Pues, Kuño, ensilla, 
NUÑO. 
En quitándome aquestas sopalandas, 
JIENDOZA. 
Pues ëc6mo estás ansí? Mas ya imagino 
Que habrá por qu
. 
NCÑO. 
Sabráslo en eI camino. 


Vanse. 


Narváez, Peralta, Páez, Espinosa, Alvarado 
y otros cinco soldados (I), 



ARVÁEZ, 
Todo hombre esté atento y surto, 
Que apenas nos oiga el viento, 
Con tan poco movimiento, 
Como ellobo cuando al hurto 
Camina solo y atcnto; 
Que si en los montes ó llanos 


(I) La nota de la ediciún que copiamos añade: 
c Tvdos con adargas, 1m as y acicales, 10 11Iljor que 
e1 (dalt; que bla es la salida de " or/allcia,' 


De los ganados cercanos 
Hace en las piedras rüido 
Con las manos, de corrido, 
Se muerde las mismas manos, 
Creci6 ya la desvergüenza 
Desta bárbara canalla, 
Y es 10 mejor atajalla 
En los pas os que comienza 
Que en los fines remedialla. 
Todos sois fuertes soldados, 
T odos hidalgos, y hallados 
En famosas ocasiones: 
Aquí son, con las razones, 
Los consejos excusados, 
Deseo hacer una presa 
Con que enviar á Fernando, 
Que siempre me está obligando, 
Algún fruto desta empresa; 
Que ha mucho que estoy callan do 
Yo soy como ellabrador 
A quien alquila el senor 
La viña por su tributo, 
Pues si no Ie rindo el fruto, 
Quejarse puede en rigor, 
PERALTA, 
Famoso Alcaide de Alora 
Y de la fuerte Antequera, 
Que á Sevilla honrar pudiera, 
Si la ocasión es agora, 
Suceso dichoso espera; 
Que cualquiera piensa hacer 
Lo que se debe, á tener 
Tu militar disciplina. 
PÁEZ. 
Gente á caballo camina, 
lQuién será? 


FSPINOSA. 
<Quién puede ser? 
NARV ÁEZ. 
Oid; que llegan aquí. 


Mendoza y Nuño, con lanzas y adargas. 


lI:t.:ß":"o. 
ElIos, sin duda, serán. 
:\IENDOZA, 
l\Ias iqué encubiertos están! 
NARVÁEZ, 
<Quién va allá? 
MENDOZA. 
Quién somos di. (Ap. á Kuño,) 
NUÑO, 
Tus soldados, capitán, 
MENDOZA. 
Nuño y Mendoza, 
NARV ÁEZ, 
jOh, Mendozal 
La libertad justa goza 
!\lil años. 


MENDOZA, 
Dame tus pies 



EL REMEDIO EN LA DESDICHA, 


NARV ÁEZ, 
AlIá hablaremos después, 
NUÑO. 
Qué, 
perdiste aquella moza? 
NARVÁEZ. 
Calla, Nuño; que me importa. 
Y pues aquí hay dos senderos, 
Divididos, caballeros, 
Será la empresa más corta. 
NUÑO, 
Vengan diez mil moros fieros; 
Que en diez hay para diez mil. 
NARVÁEZ, 
Habla con voz más sutil. 
Si el contrario nos aprieta, 
Acudid á esta eorneta, 
ALVARADO, 
Cualquiera contrario es viI. 
NARVÁEZ, 
Los cuatro venid conmigo, 
Y los cineo id por aUi. 
Nuño, calla. 


NUÑO. 
Harélo ansi, 
Aunque en no yendo contigo, 
V oy sin fuerzas y sin mí. 
ALVARADO, 

Por d6nde, Nuño, eeharemos? 
NUÑO. 
Por entre estos olivares, 


Vanse Narváez, Mendoza y otros tres soldados. 


ESPINOSA, 
jPlega al cielo que topemos 
Ú ganados 6 aduaresl 
NUÑO. 
Y algún moro que almoreemos. 
ALVARADO. 

Aeordáisos de aquel día 
Que solo N arváez venia? 
ESPINOSA. 
Paso; que he oído cantar, 
ALVARADO, 
Aquí podéis eseuehar, 
Que parece algarabia, 


Abindarráez, dentro, 


ABINDARRÁEZ, 


Canta: 


En Cartama me he criado, 
Nací en Granada primero, 
Y de Alora soy frontero, 
Y en Coin enamorado, 
Aunque en Granada nací 
Y en Cartama me erié, 
En Coin tengo mi fe 
Con la libertad que di, 


19 1 


Allí vivo adonde muero, 
Y estoy do está mi cuidado, 
Y de Alora soy frontero, 
Y en Coin enamorado, 


Sale Abindarráez. 


ABINDARRÁEZ. 
jGraeias á Alá que ya lIego! (Para sí.) 
NUÑO, 
jBizarro morol (Aparte á sus compañeros,) 
ALVARADO, 
IGallardol 
ABINDARRÁEZ. 
Llévame al premio que aguardo, (Para sí.) 
Dulce Amor, aunque eres ciego. 
ESPINOSA. 
jDetente, y date á prisi6nl 
ABlNDARRÁEZ. 
ICristianos! jOh suerte avaral (Apartc.) 
De mi dicha 10 jurara, 
jOh cielol (A tal ocasi6n? 
NUÑO. 
Date, 6 morirás. 
ABINDARRÁEZ. 

Ansi 
Se dan los hombres cual yo? 


Pelean (I), 


ESPINOSA. 
èQué hay, Peralta? 
PERALTA. 
Aquí me hirió, 
ALVARADO, 
IA él, que me ha herido á mil 
PERALTA. 
jBravo esfuerzo! 
NUÑO. 
i Extraña cosal 
A cineo ha desbaratado, 
PERALTA. 
Ya está en eI suelo Alvarado, 
Y medio muerto Espinosa, 
Dad un silbo al gran Narváez. 


Narváez y cuatro soldados, 


NARV ÁEZ, 
èQué es esto, amigos? 
NUÑO, 


Que un moro 


Nos mata. 


ABINDARRÁFZ, 
IOh cie!o que adoro, (Apart e.) 
Ayuda tú å Abindarráezl 


(I) Dice la nota de la edici6n antigua: cCoJn las 
lan:;as y adargas se Ita de hacer esla balalll de cinco 
contra uno, porque es cosa 11ucva,' 



19 2 


OBRAS PE LOPE DE VEGA, 


N AR\ Ár:Z. 
Á los cuatro que vienen can él: 
Paso, no Ie acometáis, 
Caballero fuerte y diestro, 
Siendo tanto el valor vuestro 
Como entre cinco mostráis, 
jDichoso aquel que os venciesel 
Y aunque yo arriesgue mi vida, 
La juzgo por bien perdida 
Como en vuestras manos fuese, 
Pero al fin he de. probar; 
Que empresa de tanta gloria 
Sólo intentalla es victoria, 
ABINDARRÁEZ. 
Pues alto: dad nos lugar. 


Aquí batallan eI Alcaide y Abindarráez. 


PÁEZ. 
Á no estar el moro h
rido 
Y de pelear cansado, 
Diera al Alcaide cuidado, 
NARVÁEZ, 
Moro. date por vencido, 
Ó si no, daréte muerte, 
ABINDARR,.\EZ, 
En tu mano está matarme; 
Mas vencerme y sujetarme, 
En otra mana más fuerte. 
Tu esclavo soy. lAy de mí! (Aparte,) 
jAy de mí! jl\1il veces ay! 
Pues ya para mi no hay 
Sino llorar que nad, 
IÁ tal tiempo, vii fortuna! 
Desespero, Ipor Alál 
Mataréme. 


NARV ÁEZ, 
Triste está. 
ABINDARRÁEZ. 
Ya no hay esperanza alguna. (A parte,) 
NARVÁEZ. 

Hombre de tanto valor 
Siente tanto el verse preso, 
Ó es las heridas? 
ABlNDARRÁEZ, 
No es eso, 
NARVÁr:Z. 


Pues 
qué? 


A,BINDARRÁEZ, 
Desdicha es mayor. 
NARV ÁEZ, 
Ataos este lienw en elias, 
o aguardad, y os Ie pondré. 
ADlNDARRÁEZ, 
Aquí en el brazo saqué 
Lo que más me duele dellas. 
10h, mal trazada alcgría! (Aparte,) 
jTriste! 
Qué haré? 
!\.\RV,\EZ, 
(Qué cuidado 


Os tiene tan lastimado? 
ABINDARRÁEZ, 
Ya os perdi, señora mía; (Aparte.) 
Gloria mía, yo as perdí; 
Dulce ]arifa, mi bien, 
Ya os perdL 


NARVÁEZ. 
A mi casa yen; 
Serás preso y dueño alii. 
Pero holgárame en extremo 
Saber tu pena import una; 
Que esto de guerra es fortuna, 
Que mañana por mí temo, 
Alza ese rostro, noble caballero; 
Porque á la libertad pierde el derecho, 
Perdiendo en la prisión el prisionero 
El ánimo que debe al noble pecha, 
Esos suspiros tiernos, ese fiero 
Dolor, no corresponde á 10 que has hecho; 
Ni menos es tan grande aql1esta herida, 
Que cause indicios de perder la vida, 
Ni tú la has estimado de manera 
Que dejes por tu honor de aventuralla: 
Si es de otra causa tu tristeza fiera, 
Dímela, que Ipor Diosl de remedialla..... 
ABINDARRÁEZ. 
Yael alma en tu nobleza aliento espera; 
En vano mi temor sus penas calla, 
(Quién eres, generoso caballero? 
NARV ÁEZ. 
Satisfacerte de quién soy espero: 
Rodrigo de Narváez soy llamado, 
Soy Alcaide de Alora y de Antequera 
Por el Rey de Castilla. 
ABINDARRÁEZ, 

Que he lIegado 
A tus manos, Alcaide? 
NARVÁEZ, 
Tente, espera. 
ABINDARRÁEZ. 
Ya no me quejo del rigor del hado, 
Puesto que ha sido en ocasión tan fiera, 
Huelgo de ver, Alcaide, tu presencia, 
Aunque me cuesta cara la experiencia, 
No me ha agraviado mi fortuna en nada, 
Y pues debo estimarme par tu hacienda, 
No es bien que esta flaqueza afeminada 
De cosa tuya sin razón se entienda, 
Retírese tu gente, y confiada 
:\li alma en tu palabra, ilustre prenda, 
Sabrás mi bistoria y muerte de dos vidas; 
Que no 1I0ro prisión ni siento heridas, 
NARV ÁE
, 
Soldados, vayan todos adelante. 
NUÑO, 


(Quedaré yo? 


NARV Ár:z, 
Camina tú eI primero. 
ABl
DARR \EZ, 
jQue la fortuna en tiempo semejante 
l\le trajo á verte, ilustrc caballero! 



r:L RÐIEDIO EN LA DESDICHA. 


Pem, porque tc dé dolor y espante, 
l\li historia triste referirte quiero; 
Que por ventura, porque más te obligue, 
Sabrás que es amor, 
NARVÁEZ, 
Di, 
ABI
DARRÁEZ, 
Escucha, 
NARV ÁEZ. 


Ouedando de todos etlos 
S610 mi tío y mi padre, 
Derribåronles las casas, 
l\Iandando la misma tarde 
Pregonarlos por traidores 
Y su hacienda confiscatles, 
No qued6 en Granada alguno 
Que este nombre se Hamase, 
Si no son los dos que rligo; 
Que no pudieron culpaHes. 
No quiso que en 1a ciudad 
Los varones se criasen, 
Y mand6 sacar las hijas 
En Africa Ú otras partes, 
Y as!, á mi j triste! en nacienrlo, 
Me llevaron al Alcaide 
De Cartama, hombre mllY rico, 
I!ustre en armas y sangre, . 
Este tenia una hija, 
Rodrigo, en belleza un ángel, 
Que es el mayor bien que tengo; 
Si otro tengo, Alá me falte, 
Crióse conmigo niña, 
Engañados é ignorantes, 
Que ser hermanos crefmos; 
Mas no engaña el tiempo á nadie, 
Cri6se amor con nosotros, 
Niños, niño; grandes, grande: 
Lo que pas6 en este tiempo, 
No es tiempo que aqui 10 trate. 
Desengañ6nos un moro, 
Y vimos en un instante 
EI imposible posible, 
Y 10 posible alejarse, 
Casámonos de secreto; 
Pero, en gloria semejante, 
Que se partiese á Coin 
Mandó Almanzor á Zoraide, 
Y que á mí, mientras viviese, 
Otro Alcaide me dejase 
En Cartama, donde he estado 
Ausente del bien que sabes, 
Lloramos nuestra partida, 
Y partiendo, si se parte, 
Concertamos que en ausencia 
De su padre me lIevase, 
Fuése su padre á Granada; 
Escribi6me, y yo esta tarde 
Aderecéme cual viste, 
Por ir de gallardo talIe, 
Aguardándome está agora: 
i Mira si lloro de balde, 
Pues voy herido en prisiones, 
Sin bien y entre tantos males! 
De Cartama iba á Coin, 
Breve jornada, aunque alargue 
Siempre la tierra el deseo, 
Poni
ndo montes y mares; 
Iba el más aleare mora 
Que vi6 Gran:da, á casarme 
Con mi señora Jarifa, 


Prosigue. 


ABI
DARRÁEZ, 
Famoso Alcaide de Alora, 
Invicto y fuerte Narváez, 
A quien pOI' tantas hazañas 
Pudieran llamaI' el Grande: 
Sabrás, capitán, que á mi 
:\Ie Haman Abindarráez, 
A diferencia del viejo, 
Que era hermano de mi padre, 
Nací desdichado al mundo, 
De la casta abencerraje, 
Y porque sepas la suya, 
Escucha, ansf Dios te guarde: 
Hubo en Granada otro tiempo 
Este famoso linaje, 
En la paz gatlardo y sabio, 
Y en las armas arrogante. 
Del Consejo eran del Rey 
Los ya viejos venerables, 
Los mozos seguían b Corte 
Ó en la guerra capitanes. 
Amábalos todo el pueblo 
Y aun los moros principales, 
Y más el Rey sobre todos, 
Con honras y oficios graves. 
No hicieron cosa jamás 
Que su valor no mostrase, 
Siendo en todo tan gentiles, 
Valientes y liberales, 
Que en Granada se decía 
Que no habia abencerraje 
De mala disposici6n, 
Necio, escaso ni cobarrle. 
Eran maestros de todo, 
Inventores de los trajes, 
De las galas, de los motes, 
Y de otras ilustres partes. 
No sirvi6 dama ninguno 
Que su favor no alcanzase, 
Ni dama lIamarse pudo 
Sin galán abencerraje, 
Pero la envidia y fortuna, 
Lna viI y otra mudable, 
Los derribaron al suelo' 
Que siempre los altos c
en. 
Que al Rey quisieron matar 
Y con sus reinos alzarse, 
Les levantaron zegries; 
Si fué cierto, Dios 10 sabe. 
Cortáronles las cabezas 
Un triste y aciago martes, 


:XI 


25 


1'93 . 



194 


OBRAS DE LOPF DE VEGA, 


Que ya en su vida me aguarde, 
V éome preso y herido, 
Y 10 que siento es que pase 
De mi bien la coyuntura, 
Déjame agora matarme. 
NARV ÁEZ, 
Notablc es tu succso, fuerte moro; 
Pero, rucs tanto tus designios daña 
La dilación, no es justo que los pierdas; 
Que has sido por extrcmo desdichado. 
Pero hallaste cl remedio m fa desdicha; 
Y porque ,'cas que mi virtud puede 
Veneer á tu fortuna, si me juras 
Volver á mi prisión dentro en tres dias, 
Libertad te daré para que vayas 
A gozar de Jarifa, tu señora. 
ABlr;DARRÁEZ. 
Beso tus pies mil veces, gran Narváez; 
Que harás en eso, aunque es hazaña tuya, 
La mayor gentileza que en el mundo 
Ha hecho caballero generoso, 
NARV ÁEZ. 


I Ah, hidalgos! 


Vuelven 105 soldados, 


PÂEZ, 

Qué nos mandas? 
NARVÁEZ, 


Este preso, 
Señores, si gustáis de darme, quiero 
Salir por fiador de su rescate, 
PERALTA. 
Haced, señor, de todo á vuestro gusto, 
NARVÁEZ, 
Dadme csa mana diestra, Abindarráez. 
ABlNDARRÁE.l. 


Tomad, señor. 


NARVÁEZ. 
Ouráis y prometéisme, 
Como hidalgo, venir á mi castillo 
De Alora, y ser mi preso, al terccr día? 
ABINDARRÁEZ. 


Sf j uro. 


NARVÁEZ, 
Pues partid enhorabuena; 
Y si queréis mis armas ó persona, 
Iré con vos. 


ABlNDARRÁEZ. 
Vuestro caballo quiero, 
Porque entiendo que está cansado el mio 
NARV.\EZ, 
Tomaldc, y vamos, 


Nt:i';o, 
Tuvo extraña dicha, 
ABlNDARRÁEZ. 
Basta; que halIé el remedio en la dudicka, 


ACTO TERCERO. 


Abindarráez. 


ABINDARRÁEZ, 
Agora que á mi bien no pone obstáculo 
La fortuna cruel, y mis pies débiles 
Los rayos de mi soillevan por báculo, 
Que ell1anto enjugan de mis ojos flébiles, 
Haciendo al alma verdadero oráculo, 
Mis esperanzas, hasta agora estériles, 
Tendrán, ya lib res de otra fucrza bélica, 
Fin en los brazos de mi esposa angélica. 
Venció Narváez mi fortuna trágica, 
Y dióme libertad como magnánimo; 
Que no hay en toda el Asia, Europa y Africa, 
Caballero de tanta virtud y ánimo: 
Y asi, aunque herido, aquella dulcc mágica, 
Que adoro como al sol, mi pusilánimo 
Aliento, desmayado y mclancó!ico, 
Ha vuelto un Hétor ó Alejandro argólico. 
En mis desdichas, hasta agora infélices, 
Si esto no es sueño, fábula y apólogo, 
Remedio hallaron mis intentos fé1ices. 
Y el corazón, de su ventura astrólogo, 
Teneos un poco, luna y c1aras élices; 
Que ya llego á Jarifa, que ya el prólogo 
Le digo de mi historia, y los capitulos 
Cen dulces besos y con tiernos títulos. 
IQuién fuera Adonis bello ó de Liríope 
EI hijo que murió en el agua viéndola, 
Ö la lengua de Apolo y de Calíope 
Tuviera para hablalla, respondiéndola! 
Mas fuera á un alcmán y á un negro etíope, 
A un dulce ruiseñor y á una oropéndola, 
Varies comparaciones verisímiles: 
!\Ias basta ser en el amor tan similes. 
Aqui lIega, Jarifa, vuestra ,'íctima; 
Abrid, que pasa ya la luna errática. 
Seréis de mis heridas dulce píctirna, 
Sólo en oyendo vuestra dulce plática: 
Seréis, señora, mi mujer legitima; 
Que asi en la orilla fresca y aromática 
De aquella fuentc fué nuestro propósito, 
Y amor de nuestras almas eI depósito. 
Pena traigo, señora; mas repórtola 
Con ver que Ilcgo á puerto salutífero, 
!\Ii esperanza se alarga; pero acórtola 
Con la grandeza de Narváez bclífero, 
Ya os casaréis, y ya, cual dulce tórtola 
Que mató ellazo ó cazador mortífero, 
Que eI alto nido derribó del álamo, 
Llcno de sangre dejaréis eI tálamo. 
Jarifa y Celinda. 


JARIFA, 
Dentro, 
ëLa "OZ, dices, de mi bien? 



LL RBIEDlO EN LA DESDlCH.\. 


CELIXDO. 


éC6mo vienes? 
 Vienes bueno? 
ABINDARRÁEZ. 
A tu servicio, y que fuera 
l\1uerto, aqui vida tuviera, 
l\1i cielo hermoso y sereno. 
JARIFA, 
éCómo has pasado mi ausencia? 
ABINDARRÁEZ, 
Como sin ti, mi Jarifa; 
Que es donde batalla y rifa 
El seso con la paciencia, 
No me han faltado recdos, 
Miedos y desconfianzas, 
JARIFA, 
jl\liedosl éDe qué? 
ABINDARRÅEZ. 
De mudanzas, 
Hijas de olvidos y celos, 
Pero volviéndome á ti, 
Todo quedaba seguro. 
Tú, ëestás buena? 
JARIFA, 
Por ti juro, 
Que es mucho jurar por ti, 
Y por esos ojos mios, 
Juramento que no sale 
Sino á fiestas, que no iguale 
El tuyo á mis desvarios; 
Porque he pensado que allá 
Ya tenias otro gusto; 
Que de tu tardanza el susto 
Aun aqui durando está, 
éCómo has tardado? 
ABlNDARR.\EZ, 
No sé; 
Que buena priesa he traido, 
JARIFA, 
jAy, que esposo tan querido, 
En hora buena 10 fué! 
Llegada es ya la ocasión 
Que de aquestos brazos goces, 
ABIND.\RRÁEZ, 
éEs posible que conoces 
Mi enamorada afici6n? 
Si conoces, pues la pagas. 
JARIFA. 
Ya en efecto soy tu esposa, 
ABINDARRÁEZ, 
Quiere Alá, Jarifa hermosa, 
Que asi mi am or satisfagas, 
CELINDO, 
No estéis agora en razones: 
Entra á dormir, bencerraje, 
JARIFA, 
Mira si hay doncella ó paje, 
Celindo, en esos balcones. 
CELINDO. 
Todo está segura. Ven, 
No os amànezca en hablar, 
ABINDARR..\rz, 
éPuedo entrar? 


Dcntro, 


Digo que Ie oi Hamar, 
ABINDARN-ÁEZ, 
A ]arifa siento hablar, 
Y á Celindo oigo también, 
Tiemblo.,..., la sangre me acuùe 
Al coraz6n..... [Buen testigol 
Que no puede el enemigo 
Hacer que el color me mude, 
Desmayo dulce me acaba, 
Siento aflojarse las fuerzas, 


Salen Jarifa y Celindo, 


J ARIF A. 


jEsposol 


ADINDARR..\EZ, 
Si no me esfuerzas, 
Para expirar casi estaba. 
Cobre aliento el alma mia 
En tus brazos, dulce esposa, 
JARIFA, 
Ya estaba de ti quejosa, 
Y más del temor del dia; 
Que como la noche fuera 
De un siglo, un siglo esperara, 
Sin que esperar me cansara, 
Si espcrara que te viera, 
ABINDARR..\EZ. 
jAy, brazos hermosos mios! 
jAy, puerto de mis tormentos, 
Vida de mis pensamientos 
Y de mis temores frios! 
Descanso de mi esperanza, 
Fin de mis deseos cumplido
, 
Centro de aquestos sentidos 
Y cicio que el alma alcanza; 
Gloria que esperé y temí, 
Regalo que imaginé, 
Premio de mi pcna y fe, 
Para quien sólo nad, 
HálIeme agora la muerte, 
Que est a noche me ha buscado. 
JARIFA. 
lAy, dueño de mi cuidado! 
éPosible es que vengo á verte? 
jAy, mi bien, mi dulce esposo, 
l\Ii Abindarráez, mi señor, 
Parte sola en quien mi amor 
Ha dado al alma reposo; 
Luz de mi alma y sentido, 
Vida de mi entendimiento, 
Consuelo en mi sufrimiento, 
De mil eel os oprimido; 
Rey desta alma y desta casa, 
Destos brazos gusto, y vida 
Desta tu esclava rendida, 
A quien justo amor abrasa! 


195 



196 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


JARU A. 
Puedes entrar. 
ABINDARRÁEZ, 
Voy, mi alma. 
JARIFA. 
Entra, mi bien, 
Echa, amigo, esa a\catifa, 
ABINDARRÁEZ, 
jCuánto te dcbo, Narvácz! 
Por ti goza Abindarráez 
Dc su qucrida ]arifa. 


Narváez. Nuño, Páez y Alvarado. 
r>ARV ÁEZ. 
Dcscanscn todos, que hoy á mediodía 
Concertaremos si salir podrcmos; 
Que este descuido llaman cobardía 
Los viles fronterizos que tenemos; 
Y aunque la presa desta noche es mía, 
\' a sé que su rescate partircmos; 
Y cuando me engañara Abindarráe.l, 
Yo hice 10 que debo á ser Narvåez. 
Ponga todo hombre la accrada silla 
Entre los mismos palos del pesebre, 
Porque en diciendo la trompeta CIlsilla, 
Basta el caballo la cadena quiebre, 
Esté la lanza donde pueda asilIa, 
Con que en el campo su valor celebre, 
Yel arnés que no falte hebilla ó perno, 
Que se vista mejor que algod6n tierno, 
Veamos si con esta pen a 6 miedo 
SII desvcrgüen.la se sosiega un poco; 
Que en no mostrando 10 que valgo y puedo, 
Luego c1 morisco viI me tiene en poco, 
Presumirá lIegar hasta T úledo, 
Según se precia de arrogante y loco, 
Cuanto más hasta Alora y Antequel.:l, 
Si duerme aquí como en Argd pudicra, 
I' iEZ. 
Un moro pi de para hablar licencia. 
NARvÁEZ. 
(Es hombre principal? 
I'ÁFZ. 
Es un criado 


De Alara, según dice, 
NAR\' ÅI:.l. 
jAh, dura ausencia! 
iCon qcé fiero rigor que me has tratadol 
jOh leyes del honor, cuya inc1emencia 
Quita el gusto del alma procuradol 
Gozar de Alara pude.....; mas no pude; 
Que pierde el bien quien al honor acudc. 
Ardino. 


ARDINO, 
Con un pequeño presente 
Alara salud te enda 
Y esta carta. 


NARVÁFZ, 
Gallardía, 
!\loro amigo, conveniente 


A su cxtremada hidalguía, 
(C6mo queda? 
ARDISO. 
Algo indispuesta 
Aunque para que compuesta 
Viniese esta caja, ayer 
Se levant6. 


NARV ÁEZ, 
Quiero leer 
Para darte la respuesta. 
Lee, 
.. Ya que no me quieres bien, 
No es de pecho principal 
Sufrir que me traten mal; 
Pues siendo tu amor desdén, 
Me han dado castigo iguaL 
De ti maltratada he sido 
Con el desdén recibido; 
De mi marido, de celos, 
Porque me han dado IDS ciclos 
Mal galán y peor marido. 
Y pues que por ti me dan, 
No admitiendo tu consejo, 
Vida que de vivir dejo; 
Ya que no como á galá'1, 
Como á mi padre me quejo, 
Esas camisas labradas 
Te envío, mal acabadas 
Por hacellas con secreto; 
Que lIevan, yo te prometo, 
Más lágrimas que puntadas. 
La sangre que lleva una, 
No la laves, que por ti 
Me la sacaron á mí; 
Porque no hay hora ninguna 
Que no me traten ansí. 
Yo no pido que tu olvido 
Deje de ser 10 que ha sido; 
Pcro, pues por ti me dan, 
Sé encmigo 6 sé galán, 
Ö dame mejor marido,>> 
IC6mo, qll
! Abenabó ArrácJ:, 
iAsí cumplió cl juramento? 
Que me haya engañado siento; 
Mas, ipor vida de N"arváez, 
Que no se la lleve cl viento! 
1\1oro infame, l no sabías 
Que mi propia vida herías, 
Que está en aquel pecho honesto? 
;-..\.:5:0, 
Tú tienes la culpa desto, 
Por haccr alejandrías. 
Deja esas francas divisas; 
Que si gozaras de Alara, 
El moro no la llevara 
Donde tc enviara camisas 
Con la sangre de su cara. 
\ Ardino: 
(Que en aque1 rostro has sufndo 



EL RE"fEDIO EN LA DESDfCHA. 


197 


Hacer un corto rasg:Ji'ío 
Con el palo ó con el pui'ío? 
ARDfNO. 
éQué he de hacer, si es su marido? 
NUÑO, 
Perro, aguarda, 
NARVÁEZ. 
Escucha, Nui'ío, 
NU
O, 
No hay escuchar, jVive Dios, 
Que hemos de rei'íir los dos, 
Y que Ie he de dar mil palos
 
NARV..\EZ, 


NAR\'ÅEZ. 
Di, 


NU5";O. 

Habemos de ir cierto? (Ap. á Narv.iez.) 
N o\RV ÁEZ. 
Sí. 


Aguárdate. 


NUÑO, 

ues difrázate con algo, 
o vamos como yo fuf; 
Que aunque eres tan animoso, 
Podrá el perro malicioso 
Venderte á los de Coin, 
NARVÁEZ, 
Para mi no hay, Nuño, en fin, 
Peligro dificultoso, 
Yo he de ir á Coin. V os, Páez, 
Tened á punto la gente 
Por si fuere conveniente. 
ARDINO, 
Seguro estás, gran Narváez. 
Nu5;o, 
No 10 está mucho, pariente. 
Y ansi, \'uelvo å aconsejarte. 
Oye, por tu vida, aparte. 


NU5í;O, 
iQué regalos' 
ARDDIO. 
Señor, remedialdo vos 
Con poner miedo á mi amo, 
Que os tiene micdo y respcto. 
XARV.\EZ. 
Remediarlo te prometo 
Por 10 que la quiero y amo, 
Y por quien soy, en efeto. 
ARDlNO, 
Vos, étenéisla algún amor? 
NARVÁEZ, 
Grande; pero por su honor 
Y hacer á Arráez amistad, 
Enfreno la vol un tad 
Y doy la rienda al valor, 
ARDlXO, 
Pues, señor, sabed que tiene 
Concertado de matalla. 
NARVÁEZ, 
j!\1atalla! Ni osar miraUa. 
ARDfNO, 
Creedme que 10 previene. 
XARV ÁEZ, 
Y éPodré yo remediaUa? 
ARDINO. 
Podrås, viniendo conmigo 
Esta noche de secreto. 
NARVÁEZ, 
Pues årmate, r-; uño amigo; 
Que esta noche Ie prometo 
Al moro infame cJ.stigo, 
ICamisa, y ensangrentada! 
jVive Dios que, ésta vestida, 
No la mude ni otra pida 
Ha<;ta que con esta espada 
<Juite al perjuro la vida! 
NU5í;O, 
Yo, aunque poco las refr('sco 

or el trato soldadesco, 
Esta es bien que Ie consagre, 
Aunque la cueza en vinagre 
Como herreruelo tudesco, 
Vamos donde está ese ga1go. 
Pero escuciia apartc. 


Ihbla bajo á 
arváez, 


ALVARADO. 
jQue mal hace el capitånl (Aparte á Pácz.) 
p ..\EZ. 
Tales combates Ie dan 
Ira, gusto, amor y Marte, 
NAR\'ÁEZ. 
A cuanto venga me obligo, 
Nt;5";O. 
Pues, sei'íor, seguirte quiero. 
N o\RV ÁEZ. 
Darte mi ventura espero. 
Nuño, César va contigo, 
Como éllo dijo a1 barquero. 
Entra, moro, á descansar. 
Tú, Nuño, empié.late á armar. 
NUNO. 
Lo que llevé..... 
NARV ÁEZ. 

Cómo ansí? 
NU
O, 


Un jaco. 


NARV ÁEZ, 
Dame otro á mi, 
Y hazme cl overo ensillar, 


Vanse. 


Jarifa, Abindarráez. Celindo, Bajamcd, Z:!r,>> 
y músicos, 


JARIFA, 
Toda la casa se huelga 
De mi bien y tu contento, 
Porque de s610 tu a1iento 
Saben que mi \'ida cuelga, 



198 


OBJ:AS DE LOPE DE VECA. 


No te escondas de ninguno, 
Llegad, besalde los pies, 
BAJAMED. 
Quien señor de todo es, 
(Por qué se teme de alguno? 
Con nosotros te has criado, 
Bencerraje; (qué has temido? 
(Ö acaso estás encogido, 
Como recien desposado? 
ZARO. 
Aunque al Alcaide tenemos 
Por legítimo señor, 
De tu crianza el amor 
Y obligación conocemos, 
Quien te tuvo por su hermano, 
No será dificultoso 
Que te tenga por su esposo. 
JARIFA. 
Da, esposo, á todos la mano, 
ABlNDARRÁEZ. 
Los brazos les daré. Aqui 
Podréis estar á placer, 
Viendo esta fuente correr. 
JARIF.-\.. 
En otra te di yo un si, 
En otra dueño te hice 
Deste bien que hoy se confirma; 
Aqui se rompió la firma, 
Y la deuda satisfice, 
Viendo estas rosas y flores, 
Estos árboles y fuentes, 
Tengo, Abindarráez, presentes 
Nuestros pasados amores. 
Parece que aqui te veo 
Enamorado y turbado, 
En mis respetos helado, 
Y abrasado en tu desco; 
Y salir Ilenas de amor, 
Del alma tierna encendida, 
Cada palabra vestida 
De diferente color. 
(Es posible que te ven 
Mis brazos cerca de sf? 
(Que puedo I1egarte á mi, 
Y regalarte también? 
Amor mio, no me olvides, 
Que harás la cosa más fiera 
Que en hombre humano cupiera, 
Si tu ser al suyo mides; 
Que no debe de ser hombre 
En quien tantas gracias hay, 
AIII:-IDAR RÁEZ. 


En ser de tal hombre esposa? 
CELINDO. 
Que es muy noble está muy claro, 
Y que fué elección discreta; 
Pero él también es dichoso 
En ser dueño y ser esposo 
De una mujer tan perfeta. 
Y puesto que humilde estás, 
Acá os juzgamos tan buenos, 
Que si él no merece menos, 
No hallara en la tierra más, 
Sentaos, y canten los dos 
l\fientras el almuerzo Ilega. 
JARlFA, 
o esto es verdad, Ó estoy ciega. 
l\fás, mi bien, merecéis vos, 
(No es esto verdad? 
ABINDARRÁEZ. 
lAy, triste! 
JARIFA. 


Canta, amiga, 


ZARA, 

Qué diré: 


JARIF A. 
Á Abindarr;iez: 


(Qué extremo es ése? 
Qué fué? 
CELI
DO. 
Di aqueIla que ayer dijiste, 
JARIFA, 
Cualquiera podréis rlecir. 
l\1andaldos, señor, sentar, 
ABI:-IDARRÅEZ, 


Sentaos, 


JARIFA, 
ITanto supirarl 
ABlNDARRÅEZ. 
jAy, que estoy para morir! (Apartc.) 


ZARA, 


Canta. 


Crióse el Abindarráez 
En Cartama con Jarifa, 
l\lozo ilustre, abencerraje 
En méritos y desdichas, 
JARIFA, 
IDichosa el alma mia, 
Que dió tan dulce fin á su podía! 


ZARA. 


jAyl 


Can ta, 


JARIFA, 
(Qué dices, mi bien? 
ABINDARRÁEZ. 


lAy! 


Pensaban que eran hermanos; 
En este engaño vivian; 
Y ansi, dentro de las almas 
El fuego encubicrto ardia, 
J ARIF ^ 
jDichosa el alma mia, 
Que dió tan dulce fin á su porfía! 


JARIFA, 
Bien merece de ángel nombre. 
Celindo, Bajamed, Zaro, 

No he sido yo muy dichosa 



Z_\RA. 


EL RE'IEDIO EN I.A UESDICH \, 


199 


Canta, 


Pero llegó el desengaño 
Con el curso de los días; 
\ ansí, el amor hall6 luego 
Las almas apercibidas, 
ABINDARRÁEZ, 
jTriste del alma mía, (Aparte.) 
Que dió tan triste fin á su porfía! 


ZARA. 


Cant a, 


Quisiéronse tiernamentc, 
Hasta que, llegado el día 
En que pudieron gozarse, 
Dieron sus penas envidia, 
ABJNDARRÁEZ. 
ITriste del alma mía, (Aparte,) 
Que dió tan triste fin á su porfia! 
JARIF.\, 
No cantéis más. Bien cstå. 
Bien os podéis todos ir, 
CELINDO, 
Algo Ie quiere decir, (.\parte.) 
JARIF A. 
Salios todos allá, 
BAJAMED, 
Todo se 10 quiere á solas, (Apartc.) 
ZARA, 
i\o toma el scr novia mal. (Aparte,) 


Vanse Zara, Bajamed, Celindo y 105 músicos. 


ABINDARRÁEZ, 
Del mar en que voy mortal, (Aparte,) 
Hasta morir llegan olas, 
JARIi' A, 
Ingrato, esquivo, cruel, 
Y el mås villano del suelo, 
ëCuál hombre ha criado el cielo 
Que puedan fiarse dél? 
ëPiensas que no entiendo más 
Que declaran tus suspiros? 
Pues bien veo que son tiros 
Que al alma asestando estás, 
Con ellos y con los ojos 
Dices más que con la lengua, 
Para que trague mi mengua 
Poco á poco tus enojos, 
. (Quieres matar con sangría, 
o dasme el veneno á tragos? 
Los hombres idais tales pagos! 
lAy de la que en hombres fía! 

Qué suspiras, di, traidor? 
o ëde qué est as triste, injusto, 
Después que ofrecí á tu gusto, 
T ras la vergüenza, el honor? 
ëQué es 10 que en tal coyuntura 


Te da pena y soledad? 
(l\1i mucha facilidad 
Ó mi poca hermosura? 
éNo has hallado ahora en mí 
1-:0 que ausente imaginabas, 
o en las penas que pasabas 
Fué poco el bien que te dí? 
Mas los maridos sois ríos, 
Que en allegando á la mar 
De la noche del gozar, 
Perdéis del curso los bríos. 
éTan fea soy, engañador? 
éTan poco te he regalado? 
Debes estar enseñado 
A otra experiencia mayor. 
Si amartelado venías, 
(No era remedio bastante 
Una mujer ignorante 
Que para mujer querias? 
Yo no supe más amores 
Que los que á tu boca oí: 
Si sabes más, más me dí; 
Y si mayores, mayores; 
Que esa en quien es bien quc quepa 
Tu alma, y que ansí la nombres, 
Aprendidos de otros hombres, 
No es mucho que muchos sepa, 
Vete, pues, tirano injusto, 


Levántase, 


Con tu gusto y mi deshonra; 
Que es mejor quedar sin honra 
Que casada con disgusto, 
Y yo me sabré matar, 
ABINDARRÁE.l. 
Detente, Jarifa mía; 
Que si escucharte podía, 
Fué querer tu amor probar, 
Escucha, espera. 
JARIFA. 

Qué quieres? 
ABINDARRÁEZ, 
Que menos traidor me nombrcs; 
Que jamás los nobles hombres 
Se burlan de las mujeres. 
Oye, espera, por tu vida: 
No me hagas correr tras ti; 
Que apenas me tengo en mí, 
De dolor de cierta herida, 
No soy yo ingrato á tus obras, 
Pues vengo á ser tu marido; 
Ni el suspirar causa ha sido 
De la sospecha que cobras. 
No fué tu poca hermosura 
Ó mucha facilidad; 
Que eres ángel en beldad 
Y reina en la compostura. 
Ni te imaginó mi amor 
Más perfecta en mí pintada; 
Que antes, después de gozada 



200 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


:'lIe has parecido mayor. 
Ni soy rlo en la corriente, 
Que en la mar he de parar; 
Que es mi amor el mayor mar. 
Y ansl es bien que e1 tuyo au mente. 
Ni he venido amarte1ado; 
Que Dios sabe que tú has sido 
Quien de aquesta boca ha oldo 
Amores que te he enseñado, 
Alegra el rostro y escucha, 
V olviendo á tu gracia el alma, 
Que está ya la vida en calma. 
JARIFA, 
Y dime. ila herida es mucha
 

Dónde la tienes? Aver, 

Quién te hirió? èCómo? 
ABINDARRÁEZ. 
l\Ii esposa, 


Pero senti que sonaban 
Por largo trecho las fuentes: 
o era envidia. 6 tu alabanza. 
Estas, por todo e1 camino. 
Jornada, aunque breve, larga, 
Iban alternando á veces 
Entre la lengua y el alma, 
Cuando de unos robles \'erdes 
Entre pálidas retarnas 
Oigo re1inchos y voces, 
Y alzo la lanza y la adarga; 
Pero al punta estoy en medio 
De cinco lanzas cristianas; 
l\Ias sin soberbia te digo 
Que eran pocas otras tantas; 
Y quizá porque eran pocas 
Trajo luego mi desgracia 
Otras tantas de refresco, 
Y una la mejor de España. 
Éste fué el Alcaide fuerte. 
Si sabes su nombre y fama, 
Que es de Alora y Antequera, 
Y estaba puesto en celada, 
Apart6 sus caballeros, 
Desafi6me á batalla, 
Como caballero fuerte, 
Cuerpo á cuerpo en la campaña. 
Como era fuerza, aceté; 
Y ansf, con la luna clara, 
Comenzamos nuestra guerra, 
Jugando las fuertes lanzas; 
Y pues al fin me venció, 
No me alabo; decir basta 
Que tenia tres heridas, 
En brazo, muslo y espaldas, 
No me las dieron huyendo; 
Pero quien con diez batalla. 
También sospecho que tiene 
En las espaldas la cara. 
Don Rodrigo de Narváez, 
Que asl e1 Alcaide se llama, 
:'ole prendi6 y llevaba á Alora. 
De sus diez hombres en guarda, 
Cuando, viendo mi tristeza, 
Si Ie contaba la causa, 
Me prometió dar remedio; 
Y ansi, fué justo contarla, 
Hizo e1 cristiano conmigo 
Esta gentileza extraña 
Con sólo mi juramento, 
Porque Ie di la palabra 
Que dentro el día tercero 
V olveria á Alora sin falta 
A ser su preso y cautivo, 
Mira si es justo quebrada, 
Y mira. mi bien, si debo 
Llorar mi suerte contraria, 
Pues Ie he de llevar el cuerpo 
Dc quien tú tienes e1 alma, 
JARIFA. 
No es justa que á homhre tan noble 


Ko es herida peligrosa. 
JARIFA, 
Todo 10 quiero saber. 
iAy de mi, que no era en vano 
El quejarte y suspirar 
T oda la nochel 
ABINDARRÁEZ, 
lias de estar 


Atenta. 


JARIFA. 
Di, esposo, hermano, 
ABINDARRÁEZ. 

Tu hermano soy todavla? 
JARIFA, 
Fuése la lengua; perdona, 
ABINDARRÁEZ, 
El trato antiguo la abona, 
Escucha, Jarifa mia: 
Llegó á Cartama Celindo 
Con tu carta, cuando estaba 
El sol inclinado al Sur, 
Pardo y triste, y no sin causa. 
Leila, beséla, y dile 
Albricias de mi esperanza, 
Que se perdió en el ausencia. 
Después de llena de canas. 
Vestime, hermosa señora, 
Colores, plumas y galas; 
Que un alegre pensamiento 
Con todas tres se declara. 
ßajé á nuestra huerta antigua. 
Y despedime en voz aha 
De los árboles y flores, 
De las fuentes y las aguas, 
Diles mil abrazos tiernos, 
Y ellos también se inc1inaban 
A darme para ti muchos, 
Que aún tienen alma las plaatas.. 
Puse al estribo las mias 
Sin e1 arz6n, y á la casa 
Le dije, volviendo el rostro: 
. Piedras, Jarifa me aguarda." 
No sé si me respondieron; 



EL RD[EDIO EN LA DESDICHA. 


La palabra Ie rompáis, 
Sino que antes la cumpláis 
Con satisfacción al doble, 
Cuando os quisierais quedar, 
No os 10 consintiera yo; 
Que á quien tan bien procedi6 
No se Ie puede engañar. 
Gran valor mostró el cristiano, 
Y obligó vuestro valor: 
No han hecho hazaña mayor 
César ni Alejandro Mano. 
De la herida vuestra y mía 
Paciencia habré men ester, 
Pues es forzoso volver 
Dentro del tercero dia. 
Pero perdonadme vos 
Si con esto os importuno; 
Que si prometistes uno, 
Es fuerza que Ie de is dos. 
Yo, que soy vuestra cautiva, 
Tengo de ir con su cautivo, 
Porque si en vos, mi bien, vivo, 
No es justo que sin vos viva, 
Tracemos partir á Alora 
Antes que mi padre venga, 
ABINDARRÁEZ. 
<Quién hay, Jarifa, que tenga 
Tal esposa y tal señora? 
No muestras menos valor 
En ir con tu Abindarráez, 
Que entonces mostró Narváez, 
Y aun creo que éste es mayor. 
Dame esas manos hermosas 
Por la merced que me haces; 
Que ansi por mí satisfaces 
Obligaciones forzosas, 
Conozco tu heroico nombre 
Y entendimiento en querer 
Enseñarme, aunque mujer, 
Lo más que debo á ser hombre. 
Pues es forzoso ir á Alora, 
Y quieres acompañarme, 
Hasta allá no he de ClJrarme 
Si no 10 mandas, señora, 
Prevengamos la partida 
Para que el día tercero 
Cumpla á tan buen caballero 
La palabra prometida; 
Que yo fío dél que allí 
De nuestro remedio trate, 
JARIF A. 
Y cuando no haya rescate, 
Yo daré el alma por ti, 


Vanse. 
Arráez, atando las manos con un cordel á Alara, 


ARRÁEz, 
Vuelve esas manos atrás, 
Y confiésame de piano 
Si te ha gozado el cristiano. 


XI 


ALARA, 
Digo que hablado no más. 
ARRÁEZ. 

De qué suerte? 
ALARA, 
No me aprietes. 
Y jel traerme á tu heredad 
Fué para tal crueldad! 
IBien cumples 10 que prometes! 
ARRÁEZ, 
Con este engaño he querido 
Quitarte la vida aquí. 
Todo 10 que pas a di, 
Pues sabes que 10 he sabido, 
ALARA, 
Digo que siempre Narváez 
!\Ie ha tratado con desdén, 
Aunque me ha querido bien, 
Y ésta es la verdad, Arráez, 
La razón deste despecho 
No ha sido haberme olvidado, 
Sino sentirse obligado 
A la merced que te ha hecho; 
Porque es de tanto valor..... 
ARRÁEZ, 


No Ie alabes. 


ALARA, 
Bien Ie alabo; 
Que no quiere que á su esclavo 
Falte por su causa honor, 
ARRÁEZ. 

Qué te ha enviado? 
ALARA, 


Aquel papel 


Que tú escribiste. 
ARRÁEZ, 
Y <no más? 


Llévala á 10 interior de la huerta. 


201 


Narvåez y Nuño, en hábito de moros, con Ardino. 


ARDlNO, 
Dentro en su heredad estás, 
Y aun pienso que cerca dél. 
NARV ÁEZ, 
Entre aquellos olivares 
Desta huerta hablando están, 
NUÑO. 
Nuestros caballos se oirán: 
Bien es que aquí poco pares, 
Porque los ate en la cerca. 
SI hay yeguas en los establos, 
Relincharán como diablos 
Si les da el viento de cerca. 
Vuélvete, señor, á Alora; 
Que hay grande peligro aquí. 
NARVÁEZ, 
Nuño, en mi vida te vi 
Con miedo, sino 
s agora, 
NUÑO, 
Señor, cuando solo vengo, 
26 



202 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


Jamás temo al enemigo; 
Mas cuando vengo contigo, 
J\1iedo de perderte tengo, 
NARV ÁEZ, 
Pues calla, que es desvarío; 
Y pues el cielo te ha hecho 
Sin poner miedo en tu pecho, 
No Ie pongas en el mío. 
Cuanto más, que no habrá aquí, 
Siendo en el campo heredad, 
Tanta gente. 


ARDlNO, 
Así es verdad, 
NARVÁEZ 
Y algo valdré yo por mt 
Escuchemos 10 que pasa, 


Vanse. 
Alara, atada, y Arråez. 


ARRÁEZ, 
r\'o se excusa tu castigo, 
Ö me dirás si Rodrigo 
Ha entrado en mi propia casa, 


Salen Narvåez. Nuño y Ardino sin que los sientan, 
y quédanse t:scuchando, 
NARVÁEZ, 
De mr la pregunta. Escucha, (Ap. Ii Nuño,) 
ALARA. 
Jamás Ie he visto en Corn, 
NUÑO, 
Élla da tormento, en fin, (Aparte.) 
Debe de ser de garrucha, 
ARDlNO, 
Élla debe de matar, (Aparte.) 
ARRÁEz, 
Y tú, cuando á verme fuiste, 

Qué hiciste con él, qué hiciste? 
ALARA, 
No más de hablar. 
ARRÁEZ. 

Sólo hablar? 


èQué te dijo? 
ALARA, 
'Que si hubiera 
Sabido que era mujer 
Tuya, se dejara arder 
Primero que me escribiera, 
ARRÁEZ. 
Más paso, Di la verdad, 
Perra, que te mataré, 
ALARA. 
lAy, que me matanl 
NARVÁEZ, 
èPodré, (Aparte å él.) 
Nuño, sufrir tal crueldad? 
NUÑO. 


Aguarda, 


ARRÁ EZ, 
Y ese villano, 


Ese cobarde Rodrigo, 
èPodrá á tan justa castigo 
Agora impedir mi mano? 
Que si la ponia en ti, 
Dijo que á Coin vendrfa 
Y mi casa quemaria, 
Y aun dijo que dentro á mC 
IPor Alá, que habló el villano 
Tal, que me obliga å reir 
De ver que entrar y salir 
Le parezca que es tan llano I 
IOh Rey, que por eso pasasl 
èQue digan cristianos quieres 
Que forzarán las mujeres 
Y pondrán fuego á las casas? 
èQuién di6 á Narváez cuidados 
De los casamientos? Di. 
èPor dicha es nuestro alfaquf, 
Qu
 com pone los casados? 
El habla entre su canalIa; 
Que aquí, no sé si conmigo 
Osara el perro enemigo 
Cuerpo á cuerpo hacer batalla; 
Que no hay una hormiga en él, 
Ni en otros diez, para Arráez. 
NARVÁEZ, 


Adelantåndose. 


Aquf tienes á Narváez, 
Moro villano y cruel, 
Desnuda presto la espada, 
ARRÁEZ, 
lAy de míl Vendido soy, (Aparte) 
Señor, á tus pies estoy, 
Y te la rindo envainada, 
NARVÁEZ. 
èPor qué tan humilde quicres 
Ofender tus altos nombres? 
ARRÁEZ, 
Porque todos somos hombres 
Hahlando con las mujeres. 
Mal mi palabra cumplí, 
Pues has visto 10 que pasa, 
Ves aquf, señor, mi casa: 
Abrásame en ella á mC 
NUji;O, 
clQuién di6 á Narváez cuidados 
De los casamientos? Di. 
èPor dicha es nuestro alfaquí, 
Que compone los casados? 
è05ara el perro enemigo 
Cuerpo á cuerpo hacer batalIa? 
NARVÁEZ. 
è Por qué Alara, Ardino, calla, 
Y no viene á hablar conmigo? 
ALARA, 
Porque sé que has de dejarme 
Otra vez en el poder 
Deste moro, y ha de s
r 
Ocasi6n para matarme, 



EL RnlEDIO E
 LA DESDICHA, 


NARV ÁEZ 
No será: fiad de mL 
Tomemos nuestros caballos, 
Que á Alora quiero llevallos, 
NUÑO, 
Bien haces, Vamos de aquL 
ARRÂEZ, 
jA qué punto, triste moro, 
Te han traido injustos celos! 
ALARA. 
jAy, mi Alcaide de los cielosl 
NARVÁEZ, 
jAy, Alara, que te adoro! (Aparte.) 


Vanse, 
Zoraide, Celindo, Bajamed y Zara. 


ZORAlDE. 
èQué es 10 que dices, bárbaro enemigo? 
CELlXDO, 
Córtame, gran Atcaide, la cabeza. 
Si te parece que la culpa es mia, 
ZORAIDE, 

Adónde.está Jarifa? 
CELINDO, 
No presumas 
Que alguno de tu casa parte ha sido 
Para tanta desdicha, 
ZORAIDE, 
Dime luego 
Quién la lIevó y adónde está. Celindo. 
Ú pasaréte aquese infame pecho, 
CELINDO, 
Señor, cuando á Granada te partiste. 
Vino aqui de secreto Abindarráez. 
Y se casó con ella. 
ZORAIDE, 
jAh, santo cielo! 
Cumplióse 10 que yo siempre temía, 

Que en fin el mal nacido abencerraje 
Se casó con Jarifa? Pues di. perro, 

Quién Ie dijo que no era hermano suyo? 
CELlN"DO. 
Dicen que ha mucho que ellos 10 sabian. 
Y que casados de secreto estaban, 
ZORAIDE. 
èDónde la tiene agora? 
BAJ A:\IED, 
EI miedo tuyo, 
Por ventura Ie esconde de tus ojos, 
CELINDO, 
No es miedo, Bajamed, que ha sido fuerza 
Ir á Alora los dos, porque era preso 
De su alcaide Narváez, y al tercer dia 
Juró volver, si libertad Ie diese; 
Y ella. como mujer, con él ha ido, 
Ansi por no esperar tu justo enojo. 
Como por no dejar á su marido. 
ZORAIDE, 
Ensíl1ame un caballo, ponle á punto; 
Dame una lanza y una adarga fuerte; 


20 3 


Podrá ser que Ie alcance en el camino, 
CELINDO. 


Bien puede ser, 


ZORAIDE, 
IAh. fiero bencerrajc, 
Deshonra de mi honor y mi linaje! 


Vanse. 


Narvåez, Alara, Arráez y Nuño, 


NARVÂEZ, 
Ya que en Alora estáis, mi dulce Alara. 
Pruebe vuestro cruel fiero marido 
El gusto de escuchar estos requiebros. 
Pues no quiso sufrir celos injustos. 
ALARA. 
Va no cs aquese nombre el propio suyo; 
Que yo. señor, me he de volver cristiana. 
ARRÁEz, 
Ni yo quiero tener el que he tenido; 
Que quien tiene mujer que Ie da celos, 
Mejor dirá que tiene sobre el pecho 
Un águila que come sus entrañas, 
Un monte grave y una eterna pena, 
NARV ÂEZ, 
Si vos cristiana habéis de ser, señora. 
Daréle libertad. y á Coin se vuelva, 
V vos podréis quedaros en Alora, 
Donde no os faltará 10 que perdistes, 
ARRÂEZ. 
Pues eso quiero; y si sufrir no pude 
Mujer hermosa, viviré sin ella, 
V haré cuenta que es muerta; que bien puedo p 
Pues si es cristiana, no es la que solia. 
NARVÂEZ, 
Primero que á Coin vuelvas. Arráez, 
Le has de dar la mitad de tu hacienda 
Para que viva aqui; si no, no creas 
Que deste cautiverio libre escapes, 
ARRÁEZ, 
V es poco 10 que pides; yo me ofrezco 
De darla con que viva, yes partido 
A trueco de escapar de sus rigores, 
NARV ÂEZ, 
Pues alto: en esto queden concertados, 


Páez. 


P Â E z. 
Dame, señor. albricias, 
NARVÂEZ. 
Buenas sean, 
PÂEZ, 
Su palabra ha cumplido Abindarráez 
NARV ÂEZ, 
No esperé menos yo de su nobleza; 
Que al fin acude á 10 que debe en todo, 
PÂEZ, 
V trae su persona acompañada 
De una bella morisca rebozada, 



204- 


ODRAS DE LOPE DE VEGA. 


Abindarrácz y jarifa. 


NARVÁEZ. 
(C6mo va de las heridas? 
ADINDARR..\EZ, 
Un poco las tengo hinchadas 
NARVÁEZ. 
Aquf os serán bien curadas 
De quien os diera mil vidas 
Zoraide y moros, 
ZORAIDE, 
Dentro, 
Digò que tengo de entrar. 
NARVÁEZ. 
(Qué alboroto es ése? 


ADiNDARRÁEZ, 
Danos, ilustre Narváez, 
Los pies á mi y mi esposa. 
NARVÁEZ, 
Bien vengáis, Jarifa hermosa, 
Y vos, noble Abindarráez, 
ADiNDARRÁEz, 
Bien merezco lauro y palma 
De la merced que recibo, 
Pues siendo el cuerpo el cautivo, 
T e vengo á traer el alma, 
JARIFA. 
Yo, famoso don Rodrigo, 
Como á quien de tu valor 
Cupo la parte mayor, 
Tu nombre alabo y bendigo; 
Y asI, vengo á ser tu esclava, 
NARvÁEZ. 
l\1i señora seréis vos, 
ICuán justamente á los dos 
El cielo á amar inclinaba, 
Que sois en extremo iguales I 
Y estad vos, Jarifa hermosa, 
De Abindarráez quejosa, 
Que dice de vos mil males; 
Que aunque mucho me decía, 
Hallo agora más en vos, 
Y es grande engaño, Ipor Dios! 
JARIFA, 
IQué extremada cortesial 
Antes, si él os engañó 
Con deciros bien de mi, 
Vengo á estar corrida aquf. 
NARV ÁEZ. 
El que 10 ha de ser soy yo; 
Que si tal huésped creyera 
Que mi pobre casa honrara, 
De otra suerte la ensanchara 
Para que mejor cupiera, 
Pero si en la voluntad, 
Como en la casa, se vive, 
Ésta el alma os apercibe 
Y os da á vos su libertad. 
Ya sois, señor bencerraje, 
De Jarifa: andad con Dios. 
ABINDARRÁEZ. 
Ella y yo somos de vos 
Con justo pleito homenaj
, 
JARIFA. 
Señor, no me desechéis, 
Que quiero yo ser muy vuestra, 
NARVÂEZ, 
Sujeta el alma se os muestra 
Para que vos la mandéis, 
Y perdonad si no habfa 
Preguntado cómo estáis, 
JARIFA. 
Con la salud que me dais, 
Dando vida á la que es mia. 


ZORAIDE, 


Saliendo, 


IAfueral 
Si en tu casa no estuviera,.... 
NARVÁEZ. 
Vuelve la espada á envainar, 
Y di quién eres, 
ZORAIDE, 
Yo soy 
EI Alcaide de CoIn, 
NARVÁEZ. 
Ya sé tu enojo, y en fin, 
De por medio agora estoy, 
Deja, famoso Zoraide, 
Las armas, que esto ya cs hecho, 
ZORAIDE, 
Por ti las dejo, á despecho 
De mi honor, famoso Alcaide, 
No pudieran venir ellos 
Á otro sagrado mayor, 
NARVÁEZ, 
Si éstos son yerros de am or, 
Ya viene eI perdón con ellos. 
Noble es el abencerraje; 
Por tu hijo Ie has tenido: 
Que Ie perdones te pido, 
Pues es de honrado linaje. 
ZORAIDE, 
(Cómo te puedo ncgar 
Cosa que tan justa es? 
NARVÁEZ, 
Besa, Abindarráez, sus pies. 
ADll'DARRÁEZ, 
Temblando habré de lIegar, 
Llegad, Jarifa, también, 
ZORAIDE. 
Por mis hijos los recibo. 
Mas quedaos con el cautivo. 
NARVÁEz, 


Es de Jarifa, 


ZORAIDE, 
(De quién? 
NARVÁEZ. 
A Jarifa se Ie di. 



JARIFA. 
Yo, señor, Ie doy á vos. 
NARvÁEz, 
Pues yo os entrego á los dos. 
ZORAIDE, 
Yo á vos tres, dándome á mí; 
Y os daré seis mil ducados 
Por los tres, 


A Jarifa, 


NARV ÁU, 
Esos Ie doy 


JARIFA, 
Vuestra soy. 


EL RE:\IEDIO E
 LA DESDICHA, 


NARVÁEZ. 
Queden al dote obligados. 
JARIFA, 
Dos arcas de ropa blanca, 
De mi mana os enviaré, 
NARVÁEz, 
Esas solas tomaré, 
Por ser de mano tan franca, 
ZORAIDE. 
SU yerro juzgo por dicha. 
NARVÁEZ, 
Y yo haberos obligado, 
Aquí acaba, gran senado, 
El remedio Ctt la desdicha. 


205 




LOS HECHOS DE GARCILASO DE LA VEGA 


Y MORO TARFE 


(INÉD1TA) 



CO:VIEDIA 


DE 


LOS HECHOS DE GARCILASO DE LA VEGA 


Y l\IORO T ARFE 


CO'IPUESTA POR 


LOPE 


DE 


VEGA 


(lNÉDIT A) 


FIGURAS DE LA COMEDIA 


T ARFE, I 
L ' Moros. 
EOCAN, 
LA REiNA MORA, 
Dos DAr-IAS, ! 
F ' 1J1oras, 
A'In-IA. 
GAZUL. mora. 
Dos Ó TRES :\IOROS, 


G\:"ALCANO, Alcaide, 
Dos CRIADOS DE GARCI- 
LASO, 
JUA
 RENEGADO, Alcaide, 
ALHA:\IA, mora. 
Dos CAUTIVOS CRISTIANOS, 
EI. REY :\IORO, 


GARCILASO DE LA VEGA, 
GALINDO, señor de Palma, 
PORTOCARRERO, cabal/ert} 
cristiano. 
LA F A:\IA. 
EL REY D, FERNANDO, 


JORNADA PRIl\lERA, 


XI 


Yanda por su norte mi deseo, 
Entre Caribdes y la fuerte Scila, 
Gozó mi atrevimiento del deseo 
A pesar de su padre y de su primo. 
Peligros que en el mar de tu amor veo. 
T ARFE, 
Tu buen deseo y mi ventura estimo, 
Gallardo moro, en 10 que el alma puede. 
Pues que con él mi pérdida redimo. 
LEOCÃN, 
Ilustre Tarfe, tu virtud excede 
La del más venturoso abencerraje; 
Hace al que sirve que obligado quede, 
27 


Sale Tarfe, hermano del Rey de Granada, y Leocån, 
moro, 


T ARFE, 

Viste, Leocán dichoso, aquella estrella, 
En cuyo fuego ardiente se aniquila 
El corazón y el alma que está en ella? 
LEOCÁN. 
Aunque con miedo de su padre, vila, 



210 


ODRAS DE LOPE DE VEGA, 


T ARFE. 
Amigo, ya que en eso me aventaje 
Mi contrario Gazul, yo me consuelo, 
Que no es d
 los más pobres mi linaje, 
LEOCÁN, 
Testigo es, Tarfe, el sol que alumbra el suelo 
Que no 10 dije porque asi te agravies, 
Pues que en sólo servirte me desvelo. 
Y cuando fuera conocido agravio, 
Gazul, pOl' Bencerraje aventajarte, 
Le ganas pOl' galán valiente y sabio, 
Pero ùejemos, si te canso, aparte 
Aquestas cosas, y direte en breve, 
De tu desdicha y mi disgusto parte, 
T ARFE, 
Qué, èal fin sucedió mal? 
LEOCÁN. 
Fortuna aleve 
Se muestra en tu justicia tan injusta, 
Que mil desgracias en tu daño mueve. 
Di tu recado, Tarfe, á la que gusta 
De darte, sin razón, amarga muerte, 
Porque de verte vivo se disgusta. 
V olvió el hermoso rostro, de la suerte 
Que la encendida vibora pisada, 
No menos rigurosa, airada y fuerte, 
Y de un color de rosider bañada 
La hermosa cara y los sangrientos ojos, 
De aquel desdén y cólera incitada, 
Dijo casi norando: <<!'viii enojos 
Te dé l\Iahoma, y ese cuerpo triste 
Sirva al cristiano bando de despojos 
Antes que al moro que mi alma viste 
De ricas esperanzas, Tarfe perro, 
Le des la fiera muerte que dijiste.>> 
Y en 10 que me afirmaste del destierro, 
Dice que 10 desea, 


TARFE. 
(Ah, falsa, ingrata! 
jYo cumpliré tu gusto! Pero es yerro, 
Porque si mi destierro Gazul trata, 
Mi muerte y Sl1 dichoso casamiento, 
Con que mi nuevo intento desbarata, 
A efecto llegará su injusto intento 
Y el fin que espera de mi triste vida, 
Si no 10 impide un loco pensamiento, 
èEso te respondió la fementida? 
LEO:::ÁN, 
Esto me respondió, y aun yo sospecho 
Que está de su blandura arrepentida, 
TARFE. 
Rásguese en partes mi abrasado pecho; 
De mis ojos se funde un mar segundo; 
Mi triste corazón quede deshecho; 
Publíquese mi muerte pOl' el mundo, 
Y sépase que es Fátima la causa 
En cuyo pecho mi justicia fundo, 
LEOCÁN, 
Pon, lagrimoso Tarfe, aillanto pausa, 
No des tanto lugar á la tristeza, 
Pues yes los males que en el alma causa, 


T ARFE. 
jOh dura y desigual naturaleza, 
Nacida y engendrada pOl' mi dañol 
jOh rara, noble y celestial bellezal 
IQue ni el curso de un mal, ni de otro engaño 
Las mal gastadas horas, que perdido 
Me han traido á tan triste desengaño, 
Haya en tu pecho, Fátima, movido 
Alguna piedad, que tan segura 
Ensangrientas tu mana en un rendido! 
jQue haga impresión en una peña dura 
Una got a de agua, y que en tu pecho 
Jamás se imprima un mar de desventura' 
LEOCÁN, 
Tus lágrimas no buscan tu provecho; 
Resista á la fortuna tu pujanza, 
Dcje al dolor el ánimo deshecho. 
TARFE. 
l\1ándame, amigo, con espada y lanza 
Resistir una puente á mil cristianos, 
Y ten de aqueste brazo confianza, 
Y no á sufrir de aquellos soberanos 
Ojos hermosos un mirar con ceño, 
A cuyo fuego no resisten manos, 
Rinde, cautiva, prende, quita el sueño, 
Que ni al vestido ni al cuerpo toca (I); 
POl' eso á desmayar mi pecho cnseño, 
Pues si pOl' dicha de la du1ce boca, 
Teñida en ira sale la palabra, 
Ablanda un pecho de marmorea roca; 
Que no hay buril que el blando plomo aura, 
Ni artifice con punta diamantina, 
La plata, el oro, el bronce, rompe y labra, 
Cual puede el rostro y la beldad divina 
En la dureza de un helado y frio, 
Pues á su fuerza, hielo, nieve indina. 
Sirva de ejemplo el triste pecho mio, 
Cuya tibieza vino á tanto fuego, 
Que sujetó mi fortaleza y 
río. 
LEOCAN. 
Verdad que puede, Tarfe, el niño ciego 
Prender la libertad; pero bien puede 
La discreción favorecerla luego, 
TAR FE, 
POl' agora la plática se quede; 
Que has andado más libre que discreto. 
LEOCÁN, 
Pondré silencio, si á tu gusto excede, 
TAR FE. 
Tu voluntad tan apacible aceto, 
Valiente hidalgo, y desde aquesta hora 
Pagarte con el alma te prometo, 
Y pues del fuego que en mi pecho mora 
Conoces la ocasión, 
cómo podría 
Verla hermosura que mi alma adora? 
LEOCÁN, 
Saliendo de la Alhambra á mediodía, 


. 
(I) Ni es verso ni haee sentido, pero asi está en 
c1 manuscrito, que no es original, sino copia harto 
estragada, 



LOS HECHOS DE CARCILASO DE LA VEGA. 


2Il 


Decían que la Rcina, con sus damas', 
A cazar esta tarde se salía. 
Irá con ella la que en vivas llamas 
Tu corazón abrasa en su tesoro, 
Y el falso Abencerraje que desamas. 
Verás la gala del soberbio moro, 
La presunción con la divisa y traje, 
Las gallardas empresas de fino oro; 
Y tal, que en las colores del plumaje 
l\luestra que nunca conoció á Granada 
Otro más venturoso Abencerraje; 
Y Fátima, en su gloria transformada, 
Medir sus pasos con los bellos ojos, 
Poco discreta y menos recatada. 
T ARFE. 
Detén tu lengua, encubre mis enojos; 
Que mi celoso pecho consumido, 
Ofrece á mi desdicha mil antojos. 
LEOCÁN. 
El algazara y són de este rüido 
Debe de ser la Reina, y es sin falta. 
T ARFE. 
Dame favor, 1\1ahoma esclarecido, 
No acabe Tarfe en ocasión tan alta, 


Apártanse á un lado los dos, y sale á caballo la Reina 
y algunas damas moras, y con eada una de ellas un 
moro hablando, y entre ellos Fátima y Gazul, y algu- 
nos moras can areos delante, y eI alcaide Gua1cano, 
y dan vuelta al teatro. 


ALCAlDE, 
Pase adelante esa gente, 
Sosiéguese el desconcierto, 
TARFE, 
iAy, amigo, yo soy muerto 
Con ver mi vida presentel 
iNo es, Leocán, mi luna bella 
La del celoso vestido? 
LEOCÁN. 
Si, Tarfe, y su sol querido, 
El mora que va con ella, 
TARFE. 
èHaslo dicho por Gazul? 
LEOCÁN, 
Por el mismo. 


T ARFE. 
No Ie veo, 
LEOCÁN. 
Quita el velo del deseo, 
Mira el de la toca azul. 
T ARFE, 
jOh favorecido moro, 
El más dichoso del suelo! 
jOh Fátima, sol del cielo, 
A quien con el alma adorol 


Éntranse totios, y quedan Tarfe y Leocán. 


T ARFE. 

Hácelo por homa suya 
Gazul? jAy, que aquesa toca, 


l\1i alma celosa toca, 
Y no la dichosa tuyal 
èÖ si ya en mi daño ordena 
1\1i dulce enemigo, amor, 
Que lIeves esa color 
Para burIar de mi pena? 
lAy, Fátima de mi vida, 
Cuán descuidada agora 
Sigues la caza, señora, 
En la tuya embebecidal 
Síguela, y tus glorias caza 
Hasta gozarlas del todo: 
Aunque en diferente modo, 
Entrambos vamos á caza. 
Yo sirvo de cazador 
De campo; sirve el cuidado, 
Que cazando me han cazado 
Y entregado á mi dolor. 
Mis pensamicntos, por suerte, 
Son lebreles en desgracia. 
Fué la caza vuestra gracia; 
Erréla, y cacé la muerte, 
LEOCÁN. 
Mira, Tarfe, que ya van 
Un largo cuarto de legua, 
TARFE. 
Pues ensiIlame una yegua 
Ö mi caballo alazán; 
Que quiera buscar mi muerte, 
Ö quiero buscar mi vida, 
jOjalá no se me impida 
Que en una ó en otra aciertel 
LEOCÁN. 
Vamos, que cn la caza veo 
Un gran bien que am or te traza, 
TARFE, 
No fuera mala la caza 
Si la alcanzara el deseo. 


Vanse. 
Sale Fátima can un area, 


F ÁTI:.\IA. 
èAdónde estampas la ligera planta, 
Ciervo gentil, que al aire huyendo igualas? 
Bien se compara ligereza tanta 
Al tiempo viejo y sus veloces alas, 
è Por qué de mí tan sin razón se espanta 
Tu cuerpo hermoso? èÖ si por dicha escalas 
El ya rendido al tiempo la herida, 
De aquesta mano, en tu dolor movida? 
Ríndeme ya despojo tan dcbido, 
Pues meterte en el agua es excusado; 
Mas iay, que por los pasos he venido 
De mi descuido, al centro mi cuidado! 
Ni más ni menos voy que dervo herido, 
Buscando el agua y ellicor templado. 
Rendida voy, y casi por la herida 
El alma sale, cn llamas encendida. 
Mirad, Fátima, que si tanto fuego, 
Si tanto arder, con esperar templanLa, 



21Z 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


Podrá hallar en el alma algún sosiego; 
1\las es licor divino la esperanza, 
Al cielo santo humildemente ruego, 
Par este mi deseo y confianza, 
Me muestre aquel que en su presencia tiene 
Aquel remedio que á mi mal conviene. 


Entra Gazul, 


GAZUL, 
èDónde me Ilevas prendado, 
Dulcísima fantasía, 
Siguiendo la gloria mía 
Después de tanto cuidado? 
Donde ]a vida entretengo, 
Y donde amor me ha traído, 
Con eI hermoso vestido 
De mis esperanzas vengo. 
Aunque en mi Fátima espero 
Gloria y descanso alcanzar, 
Es tan largo eI esperar, 
Que esperando desespero, 
El estado á que he venido, 
No Ie menosprecio yo, 
Que nadie de amor se vi6 
Tan enriquecido (I). 
Aunque este bien me asegura 
Fátima, en su dulce hablar, 
Soy tan pobre de lugar, 
Cuanto rico de ventura. 
Y aunque en parte desabrido, 
Vivo sin ver un desdén, 
Tan rico de aqueste bien, 
Cuan pobre y perdido (2), 
Tiéneme perdido y pobre 
EI gusto de mi deseo, 
Con cuya muerte peleo 
Hasta que la vida cobre. 
Y tan mal con él me avengo, 
Que, sin poder resistir, 
He de vivir 6 morir 
Del fiero dolor que tengo, 
FÁTn.1A, 
Gazul, ècómo va en la caza) 
GAZUL. 
1\Iuy bien, pues en este trance 
He dado å la caza alcance; 
Pero el alcance me caza. 
Es caza tan desigual, 
Que si no la suple amor, 
Es cubrir un pobre azor 
Tras un águila caudal. 
Dulce Fátima, y mi gloria, 
èCuåndo, señora, podré 
Levantar en tanta fe 
Las banderas de victoria
 
èCuåndo querrå eI hado esquivo 
Que un hombre tan venturoso 


(I) Verso falto, 
(2) Tampoco este verso consta. 


Añada el nombre de esposo 
Al de tu dulce cautivo? 
FÁTIMA, 
Gazul de mi vida y alma, 
Quede el disponerlo al cielo; 
Si soy algo en este suelo, 
Gozad por vuestra ]a palma. 
Vivid segura y ufano 
Can esperanza y contento, 
Pnes que en este mismo intento 
Viene mi padre Gualcano; 
Mas no sé si par ser primos 
Querrá dar licencia el Rey, 
GAZUL, 
No conozco aquesa ley; 
Sólo la de amor estimo; 
Pero yo Ie tengo grato, 
Y Ie agradaré mejor 
Con el divino favor 
De muchos nobles que trato, 
iPlega al cielo, vida mia, 
Que el caso suceda bien! 
FÁTIMA. 
Mis ojos vean, mi bien, 
LIegado tan dulce día, 
Pero dejando esto aparte, 
Sin mi, èc6mo as fué, mi gloria? 
GAZUL, 
Sin vos no, que esa memoria 
]amás de mi pecho parte; 
Que el tiempo que por presencia 
No os contempla eI alma mía, 
La amorosa fantasía 
Suple la falta de ausencia, 
Habéisme de preguntar 
Cuåndo mis ojos os vieron, 
Y diré que entonces fucron 
Dos fuentes, y el pecho un mar, 
èY en vos, Fátima? 
FÁTIMA. 
No puedo 
Decir que con vos estoy, 
Porque si de vos me voy, 
No me voy, que con vos quedo. 
GAZUL, 
Ese favor soberano 
Sube de punto mi [e; 
Pero deciros podré 
Que he ganado por la mana. 
Pero cuando me dejáis, 
èPensáis que de vos me parto? 
Ni de vos, mi bien, me aparto, 
Ni vos tampoco os quedáis, 
FÁTIMA. 
Presto as pagáis, por mi fe; 
Pero 10 que dicho habéis, 
èDe qué suerte 10 entendéis? 
GAZUL, 
Fátima, hoy as 10 diré. 
No me parto aunque as partáis, 
Pues vamos juntos los dos, 



LOS HECHOS DE GARCILASO DE LA VEGA, 


Ki tampoco os partís vos, 
Que si voy, conmigo vais. 
Halla con su mana eterna 
Goce de tal prceminentes (I), 
Que dos cuerpos diferentes 
Sólo un alma los gobicrna, 
FÁTI
IA, 
Bien sabéis exagerallo, 
GAZVL. 
Harto mejor sé sentirlo; 
Aunque el que sabe sufrirlo, 
Nunca sa be declarallo, 
Los soles, hebras y sellos, 
Son las prendas de mi alma, 
Y gozan eterna palma 
Ojos y boca y cabellos; 
Y tales los hizo Dios, 
Que con ser milagro al suelo, 
Cuanto es e1 poder del cicIo 
Son de tal extrema en vos. 
FÁTIl\fA, 
Contento me da escucharos, 
Y en tan alto encarecer. 
EI callar es responder 
A quicn no sabe igualaros, 

Qué tal os parezco á vos? 
GAZUL. 
Tal. que vuestro rostro extraño 
No me incita á menos daùo 
Que á no conocer á Dios, 
Conozco yo al sol y estrellas 
Y adoro á la blanca luna, 
Y á vos, porque siendo una. 
Dais más luz que todas ellas, 
Son vuestros ojos tan bellos, 
Que, å no saber el valor 
De su divino Hacedor, 
Le conociera por ellos, 
Gente suena, dulce esposa; 
Entre estos árboles quiero 
Esconderme. 


FÁTI:\IA. 
Aquí os espero. 
jOh fortuna rigurosal 


Desvíase Gazul á una parte, 
Sale Tarfe. 


TARFE, 
Cansados pasos, que mi triste muerte 
Llevåis, mi larga y enojosa vida, 
Si no 10 impide mi contraria suerte, 
Igualad al deseo la corrida; 
Dad fin å mi dolor amargo y fuerte, 
Pues no se mueve aqueUa endurecida; 
Llorad, cansados pasos, cntretanto, 
Las lågrimas postreras de mi llanto. 
Salid, suspiros del ardiente pecha, 
Quemad el aire y abrasad el fuego. 


([) No h3.cC sc:;tido, 


=13 


Dejad entre mis llamas satisfecho 
Un vivo corazón de nieve y hiclo; 
Ved el descanso, el bien de mi provecho, 
Rompan mis quejas y justicia el cielo, 
Y salgan dando á todo el mundo espanto 
Las lágrimas postreras de mi llanto, 
10h du1ce encuentro! jOh Fátima dichosa, 
Dame los pies, si ya la blanca mana 
Es indigna de serme pïadosal 
FÁTIMA, 
IDetente, Tarfe, allá! 
TARFE. 
10h cielo inhumano! 
Suerte enemiga, muerte perezosa, 

Por qué no rompes ya mi pecho insano? 
Mostrad con roja sangre el dolor tanto 
Las lågrimas postreras de mi llanto, 
FÁTI:lIA, 
Tu falso y ,"illano pecho, 
lEn qué pensaba, cautivo, 
Cuando al bien par quien yo vivo 
Jurabas dejar deshecho? 
Enviástemc á decir, 
Sin vergüenza ni temor, 
Que te mandaba el am or 
Darle la muerte 6 morir, 
Primero con mil enojos 
Te de3pedacen, tirano, 
Que puedas poner la mano 
Donde yo ponga los ojos, 
Y que si dura y airada 
De hoy mås querría mostrarme, 
Jurabas, para matarme, 
Dcstcrrarte de Granada, 
<Piensas tú que á mí me importa 
Tu destierro? 


T ARFE, 
jOh suerte amargal 
10h vida enojosa y larga, 
Para mi martirio corta, 
Ya es tiempo que desesperes! 
Pero Nué sirve querer, 
Si en tan largo padecer 
Vida y muerte no me quieren? (I). 
IFátima, rebelde y dura 
l\Iås que el bronce, y á mi llanto, 
l\lás que el åspid al encanto 
Sorda, por mi desventural 
Cuando aquese pecho fuera 
l\Iás duro, si puede ser. 
Cual siempre os he de querer, 
Aunque viva y aunque muera. 
No sé si mi fe merece 
Que tan mal pago me deis, 
Pues porque me aborrecéis 
Todo el mundo me aborrece, 
Y si por mi suerte fiera 
Que no me queråis merezco, 


(I) Así en el manmcrito; pero quicren no es con- 
sonlnte de ducspc,-cs, 



214 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


A ml por vos me aborrezco; 
èQuién halIaré que me quicra? 
FÁTDIA, 
No te alargues, pues defiendes 
Quien vive en mi corazón. 
TARFE, 
èVive aquella sinrazón 
Con que mi muerte pretendes? 
èTan libremente 10 dices? 
FÁTI"IA. 
No, porque yo no 10 estoy, 
TARFE. 
èEres esclava? 
F Á TDIA, 
No soy. 
T ARFE. 
Tu bien y mi mal desdices; 
Pero en ese caso tal, 
Bien disimuláis los dos. 
jAh, Gazul, mal te haga Dios 
Si puede hacerte algún mall 
Al fin, Fátima, desprecias 
Un Tarfe lie no de am or, 
Y un Bencerraje traidor 
Para tu contento precias, 


Sale Gazul de dondc cstaba. 


GAZUL. 
Aunque el callar fuera sano, 
EI honor poco resiste, 
Y en 10 que traidor dijiste, 
jMientes, cobarde villano I 


Echan mane á las espadas. 


TARFE, 
Huélgome que no dirås, 
Gazul, que ha sido en tu ausencia, 
FÁTIIIIA. 
Delante de mi presencia 
Es mal hecho no haya más. 
T ARFE, 
Fátima, todo el amor 
No vale un minimo agravio, 
F Á TDI.\, 
jAy, Gazul, sé tlÍ mås sabio; 
Refrena el brazo, señor I 


Entran la Reina y el alcaide Gualcar.o p 
y algún moro adelante. 
REINA, 
Alargad el paso, Alcaide, 
l\'1irad quién son los traidores. 
ALCAlDE, 
Las dos espadas mejores 
Después de l\Iuza y DenLaidc, 
ITened un poco, sobrino; 
Soscgad, Tarfe, la furia! 
T ARFE, 
El vengar aquesta injuria, 
Alcaidc, á ti te cOll\'ino. 


Reina insigne y poderosa, 
Viniendo por este prado, 
Dien ajeno y descuidado 
De hallar tan inorme cosa, 
Cord desde donde estaba 
A ciertas voces que oi, 
Y al tiempo que lIegué, vi 
Que esta dama se quejaba; 
Publicando su maldad 
Se quejaba del tirano, 
Porque con violenta mana 
Forzaba su honestidad. 
Mirad si en el trance esquivo 
Fué bien hecho 10 que hice, 
GAZUL. 
Reina, en 10 que Tarfe dice 
l\Iiente como viI cautivo, 
Que yo fui el que á las voces 
De aquesta mora salí, 
Y el que libertad la di 
Dc aquellas manos feroces; 
Y en dcfensa de su honor 
Y deste crédito mio, 
Desde aquf Ie desafío 
Y Ie reto de traidor, 
REINA, 
Paso: un poco sosegad, 
Gazul, vucstra presunción, 
Hasta que desta quistión 
Se conozca la verdad, 
Averígüelo la ley, 
Y juzgarse ha igualmente; 
Que si vos sois mi pariente, 
Tarfe es hcrmano del Rey. 
Vos, F dtima, declarad 
El caso, pues sois prcsente. 
FÁTI:lIA. 
Digo que si Tarfe mientc, 
Gazul no dice verdad; 
Que ninguno me forz6, 
Porque andando yo cazando, 
Hallé á los dos peleando; 
La causa no la sé yo. 
REINA. 
No hay quien os pueda entender, 
ALCAlDE, 
Yo entiendo que mi sobrino 
No haria tal desatino; 
Lo dcmás bien puede ser, 
REINA, 
IHolal Alcaide, ten el paso, 
Y en esta extraña ocasión 
Llevaldos å la prisión 
Hasta que el Rey sepa el caso, 
Y porque estos caballeros 
Han turbado mi deseo (I), 
Vamos al Alhambra luego: 
Dejad la caza, montcros. 


(I) Falta la rima. Probablcmcnte cscribiria et 
poeta SOSifgO y no dUl.:J. 



LO:> HI:CHOS DE GARCILASO DE LA VEGA, 


jORNADA SEGUKDA, 


Entra Tarfe sin espada, y trae un anillo en el dedo, 
y sale con él Juan Renegado. 


TARFE. 
Pues has querido, cristiano, 
Saber la extraña ocasión 
Por qué me tiene en prisión 
Mi enemigo, el Rey mi hermano, 
Está atento å mi dolor; 
Mas porque sospecho luego 
Que te ha de abrasar mi fuego, 
Hablo con algún temor. 
JUA
, 
No es mucho, Tarfe animoso, 
Que con la pena que sientes 
La dura congoja aumentes 
De mi pecho lastimoso, 
Dame cuenta de tu pena; 
Que un corazón Jastimado 
Descansa de su cuidado 
Con la desventura ajena. 
T '\RFE, 
Sabrás, Juan, que la envidiosa 
Fátima, y amor cruel, 
Concertados ella y él 
De hacer una hazai'ia honrosa, 
ÉI hizo que yo adorase 
Una beldad sin compás, 
Y ella, por mostrarse más, 
Qu
 por otro me dejase, 
Este es Gazul, primo suyo; 
Un villano Abencerraje, 
Por quien en rabia y coraje 
l\1i sangre y vida destruyo, 
Ofrecióse en' cierto encuentro 
!\Ii venganza, y no faltó 
Quien al traidor Ie estorbó 
Bajar al obscuro centro. 
Visto por mi hermano J el Rey, 
Prendióme su crueldad, 
Y dió á Gazullibertad 
Contra la justicia y ley, 
Con esta pena y tormento 
Vivo yo, porque mi estrelia 
Le adora, y su padre della 
Gusta de su casamiento, 
Nunca 10 permita Dios, 
Y si ha de haber diferencia 
Es porque piden licencia, 
Porque son primos los dos. 
Alcanzarla es cosa dura, 
Pero si la ha de alcanzar, 
Es que el Rey se la ha de dar 
Por castigar mi locura. 


JUAN. 
No guard a justicia el Rey: 
Entiendo, en ocasión tal, 
Que una sinrazón igual 
Me hizo mudar de ley, 
Estando en mi ley cristiana, 
En Ja ciudad de León 
D( å una dama el corazón, 
Peregrina y soberana. 
Un vecino, caballero, 
Regidor de la ciudad, 
Desta divina beldad 
Hizo el amor prisionero. 
Éste amaba esta belleza; 
Pero es razón que se entienda 
Que me excedía en hacienda, 
Pero no en sangre y nobleza. 
Viendo aquesto, quise yo 
Aceptarla en casamiento, 
Y el viejo padre, contento, 
El casamiento acept6, 
Cuando supo el caballero 
Que yo me casaba, hablóle 
Al cauto viejo, y mostróle 
Gran cantidad de dinero, 
Diciendo: <<Si vos queréis 
Ser desta hacienda e1 gobierno, 
Recibid por vuestro yerno 
AI que delante tenéis." 
Las endemoniadas canas, 
De viI codicia movidas, 
Fueron luego enternecidas, 
Y mis esperanzas vanas. 
Su hija Ie prometió, 
Puesto eJ tesoro en Ja palma, 
Y á mí la vida y el alma 
De Jas manos me quitó. 
Cuando supe su codicia, 
Publiquéla en la ciudad, 
Y su traición y maldad 
l\1anifesté á la justicia. 
Pero la justicia injusta, 
Que aqueste nombre merece 
Quien al rico favorece 
Contra el pobre, en causa justa, 
Diósela contra razón, 
Y á mí, porque air ado y fuerte 
Prometf dade la muerte, 
Túvome un año en prisión; 
Al cabo del cual saH 
De la ciudad desterrado, 
Tan triste y desesperado, 
Que mi muerte pretendí. 
Vine á servir á tu hermano 
Á Granada, y á tornarme 
Mora, sólo por vengarme 
Del enemigo cristiano. 
Y aunque en vuestra ley estoy, 
EI nombre no Ie he mudado, 
Porque hasta qiledar vengado 
Han de conocer quién soy. 



I) 



216 


01!R.\S DE LOPE DE VEGA. 


TARFE, 
Espantado me ha el suceso; 
Mas si tan mal me sucede, 
Mi hermano es Rey, y bien puede 
Tenerme sin culpa preso, 
lAy, Fátimal Tus tesoros 
Contemplo en ajenas manos; 
Que si esto hicieron cristianos, 
èQué puede esperarse en moros? 
èQue al fin te tornaste mora 
Por vengarte del cristiano? 
JUAN. 
Tanto pudo amor tirano 
Y aquella beldad que adora, 
Mas ya que mudé la ley 
Por tan pequeño interese, 
Quiso el hado que tuviese 
En la ajena tan buen Rey. 
Di6me copia de riqueza 
Con que pueda vivir bien; 
Hízome alcaide también 
Desta torre y fortaleza. 
TARFE, 
Venturosa fué tu suerte, 
Pero èquién viene hacia acá? 


Entra Leocán, 


LEOCÁN, 
Ilustre Tarfe, aquf está 
Un moro que quiere verte. 
TARFE, 
Dile que éntre, 
LEOCÁN. 
Ya eS entrado. 


v;;.
c Lcocán, y entra Alhama en háblto de mora. 


ALHA:\IA. 
Prospere eI cielo tus cosas, 
Y å las mås altas y honrosas 
Traiga á tu abatido estado. 
Haz que esta gente se aparte; 
Que quiero á salas contigo 
Dos palabras, 


T ARFE. 
Juan amigo, 
Retírate aquella parte, 


Vase Juan 


ALHA:\fA. 
Noble moro granadino. 
EI valor de tus blasones, 
Que entre varias naciones 
Alcanza nombre divino, 
Me ha forzado á vi
itarte 
Para pedirte, señor, 
Si pudiere mi dolor 
Y lågrimas ablandarte, 
Venganza de un enemigo. 


Aunque hidalgo, el más villano 
Para que can dura mano, 
Principe, Ie des castigo. 
Dame, señor, atención; 
Que con 10 que agora prucbo, 
Quiero que juzgues si lIevo 
De mil partes la razón, 
TARFE, 
De mi brazo satisfecho, 
Di 10 que en eI alma sientes; 
Que tus lágrimas ardientes 
En ira abrasan mi pecho, 
Ten de tal fe confianza, 
Y porque estés mås seguro, 
Contra to do eI mundo jura 
De hacer por ti la venganza; 
Que vienes á tan extraño 
Tiempo, que presente estoy, 
Que he de vengar desde hoy 
Mi propio y ajeno daño. 
ALHAMA, 
Sabrås, Principe excelso granadino, 
Que para mi dolor y eterno duelo, 
En triste estrella y desdichado sino, 
Me dió una hermana el enemigo cielo. 
Un mora hidalgo. deste nombre indino, 
E\ más villano que sustenta e\ SUelO, 
Amóla con amor tan lisonjero, 
Que en eI pensarlo me consumo y muero, 
Qufsola, y con palabras engañada, 
Dåndo\a fe de ser su dulce esposo, 
La triste, con aquesto confiada, 
Cerró su pecha falso y alevoso. 
Con atrevida fuerza deshonrada, 
El desleal, å cielo y tierra odioso, 
Y apenas pusa fin á su deseo 
Cuando se arrepintió del caso feo, 
Y era la causa que eI traidor tirano 
Otra mujer tan sin razón querfa, 
Que en mi venganza eI cielo soberano 
Castigó su alevosa vilIanía, 
Por otra la aborrece el viI villano, 
Par quien suspira y muere cada día, 
Y él, muriendo por ella, deja eI Ilanto 
Al alma que Ie quiere y ama tanto. 
Ni Ie mueven el cielo ni la tierra, 
Ni el ver su dama pobre y deshonrada, 
Ni eI valor que el hidalgo pecho encierra, 
Ni eI ver su dama más que tigre airada. 
Mas como ve que en cosas de la guerra 
Mi tierna edad es poco ejercitada, 
Teniendo su palabra en poco precio, 
Hace de mis cosas menosprecio, 
Por eso, si te mueve eI triste l1anto 
Deste mancebo perseguido y pobre, 
Pues cres en las armas fuerte tanto, 
Que no hay valor que aquel tuyo no sobre, 
Haz que mi hermana, en matrimonio santo. 
Por ti su honra y su marido cobre; 
Que el galardón que no te ofrece el suelo. 
Por tu virtud te 10 promete el cielo. 



LOS HECHOS DE CARClLASO DE LA VEGA. 


TARFJ.. 
Cuando tu rostro y lágrimas amargas, 
Que con justa raz6n por él decienden, 
No me moviera al caso que me encargas; 
La tierra y cielo, que tu llanto entienden, 
La virtud y nobleza con que alargas 
Mis pocas fuerzas, que tu bien pretenden, 
Y la razón que tienes de tu parte, 
Agora incitan contra el mismo Marte, 
Y así, prometo que si el Rey mi hermano 
Me diere libertad en este día, 
Con esta fe, palabra é hidalga mano, 
Vengar tu causa como propia mía; 
Y haré, si puedo, que el soez villano 
Conozca la traición y alevosía; 
Y juro, por la fe de caballero, 
Hacerle ser su esposo verdadero, 
Camina, y dame aviso cuando veas 
lVIi libertad, porque con ella ilustres 
El vitorioso tiempo que deseas. 
ALHAMA, 
Dame, Príncipe, aquesos pies ilustres, 
TARFE. 
Levanta; y porque más mi intento creas, 
Y poco aqueste crédito deslustres, 
Este anillo te doy, con el cual quiero 
Puedas pedirme 10 que darte espero. 
ALHA
fA. 
Acepto la merced; y plegue al cielo 
Tu vida guarde y en estado aumente, 
Te dé la palma á tu virtud decente, 
Vase Alhama, 


TARFE, 
En parte quedo con algún recelo; 
Poco sosiego el alma me consiente; 
Que en 10 que prometí gozar trofeo, 
Conmigo mismo sin razón peleo. 
Acuérdome yo bien que habrå dos años 
Que esto me sucedió con una dama, 
Yes sin razón que con mis propios daños 
Aventuré á ganar renombre y fama; 
Pero fenezcan largos desengaños; 
Que el vivo fuego que en mi pecho inflama 
No me consiente reparar en cosas, 
Aunque contrarias å mi gusto, odiosas. 
Entra Juan Renegado. 


JCAN. 
Invencible Tarfe, el Rey tu hermano, 
Por dar remate å tanta diferencia, 
Con Fátima y Gazul y con Gualcano 
Entra en la torre á su Real audiencia. 
T ARFE. 
Alcaide Rego, al cielo soberano 
Mi pecho vuelva escudo de paciencia. 
Jl:AN. 
Recógete, señor, å tu aposento; 
Que ya las voces de la guarda siento. 
Vase Tarfe, y !!alen dos cautivos cristianos 
con el cstrado para el Rey, 
:).1 


217 


Cautivos, adornad el rico estrado: 

En que as tardáis, canalla aborrecible? 
CAUTIVO, 
Ya se ejecuta, Alcaide, tu mandado: 
ji\1aldiga Dios maldad tan insufriblel 
JUAN, 
Cristiano baja, infame y desechado, 
èLengua tienes conmigo? 
CAUTIVO. 

Que es posible 
Que habiendo sido natural cristiano, 
Seas cruel como Nerón tirano? 
Acuérdate que fuiste noble hidalgo 
Y de cristianos padres engendrado. 


Vanse los cautivos, y entra el Rey moro, y Tarle, 
Fátima, Gazul y Gualcano. 


REY. 
Aparejad la gente mientras salgo, 
Y este negocio quede averiguado. 


Asiéntase el Rey. 


Salga Tarfe á su Real audiencia, 
JUAN. 
Todos están, señor, en tu presencia, 
REY. 
Bien sabes, Tarfe, que en Granada has sid a 
Respetado por ser hijo de reyes, 
Y como å mi segundo obedecido 
De las vecinas granadinas greyes; 
Mas no serå contigo permitido 
Que borres con tus fuerzas nuestras leyes, 
Ni que el alarde de Almanzor, hermano, 
Te ponga en las costumbres de tirano, 
Tengo informaci6n de 10 que has hecho, 
Degenerando de tu noble agüelo; 
Obras de bajo y abatido pecho, 
Que no levantan su valor del suelo, 
Tanto estás de tu suerte satisfecho, 
Que no contemplas la del alto cielo; 
Debieras dar al mundo eterno ejemplo, 
Pues eres la columna de mi templo. 
Digo, en resolución, que te dispongas 
Para pedir 10 que de mí pretendes, 
Y que primeramente presupongas 
Que no soy en jüicio aquel que entiendes: 
De razón y justicia te compongas; 
Que si della resbalas y defiendes, 
Negaré la hermandad á la injusticia, 
Dándola á la razón y á la justicia. 
T ARFE. 
Injusto Rey, injusto. herman? mío, 
Injustamente tu sangnenta funa 
Incita y mueve el enfrenado brio 
Para vengar tan atrevida injuria; 
Mas venza mi humildad tu desvario; 
Que un Rey hermano poco å Tarfe injuria; 
Y en esa que me tienes imputado 
Hablaste como rey mal informado, 
28 



218 


OBRAS DB LOPB DE VEGA, 


El juez discreto tapa el un oido 
Cuando oye aquella parte del que acusa, 
Y hasta que el reo justamente ha oido, 
La ejecución de la sentencia excusa. 
Bien al contrario, ingrato Rey, ha sido, 
Pues que tan nueva causa está conc1usa 
Sin informarte de mi pecho sano; 
Mas eres Rey, y por mi mal mi hermano. 
Acuérdate, Almanzor, de mis hazañas 
Contra el cristiano bárbaro enemigo, 
De quien tiembla el valor de las Españas, 
De quien temblara agora el Cid Rodrigo, 
Si con tal galardón me desengañas, 
No soy tu hermano ni por tal me digo; 
Y quien dijere tal, de mí se ausente, 
Que cual villano y por la barba miente, 


Levåntasc el Rey, 


Hasta ver el gusto tuyo, 
Mando Ilevar en prisión, 
Dice Tarfe que Ie halló 
A Gazul con ira fiera 
Forzåndola, pero niega 
Fátima y dice que no, 
Y cuando pudiera ser, 
Yo, que del caso me agravio, 
Perdono el pasado agravio 
Y se la doy por mujer, 
REY. 
<Qué respondes, Tarfe? 
TARFE. 
Digo 
Que este concierto y cngaño 
Fué pasado, por mi daño, 
Por GuaIcano, mi enemigo. 
Mas, pues su hija Ie da, 
Dejåndome en vida muerto, 
Y tú gustas el concierto, 
No hay qué demandarte ya. 
REY. 


REY, 
Refrena, loco, tu arrogancia injusta, 
Y en mi paciencia tu soberbia prueba; 
Que ya mi pecho de sufrirla gusta, 
Que no es tu loca condición tan buena. 


Fåtima,.... 


Siéntase el Rey. 
Prop6n, GuaIcano, tu justicia justa, 
Veremos con qué causa te reprueba; 
Y dada la sentencia por mi mano, 
Haga su gusto mi enemigo hermano, 
GUALCANO. 
Invictísimo Almanzor, 
Cuya equidad es igual 
A la corona Real 
Y å tu virtud y valor: 
!\'Ii hija I que estå presente, 
Y Gazul, sobrino mío, 
De cuyo valor confío 
Estar de la culpa ausente, 
Se hallaron solos un día 
En una huerta cazando, 
Sin of ens a alguna hablando 
De su honra y de la mia; 
Y como se dividiesen, 
Tarfe, tu hermano, llegó, 
Y å Fåtima la incitó 
Á que los dos se quisiesen, 
Mas siendo su intento vano 
Y en balde aquella porfía, 
Con los celos que tenia 
De Gazul, su primo hermano, 
Llamóle con ira ardiente 
De traidor Abencerrajc, 
Sabiendo que su linaje 
Ningún villano consiente. 
Gazul, que escuchaba el caso, 
A tu hermano desmintió; 
Y I uego, la Reina y yo, 
Que pasåbamos acaso, 
Sosegamos la quistión, 
Y par mandamiento suyo, 


FÁTl'IA, 
Rey soberano...., 
REY. 
èGustarås obedecer 
En esto å tu padre, y ser 
Mujer de tu primo hermanor 
FÁTl'IA. 
Aquesa voluntad sella 
l\Ii gusto y responde así, 
Que como en ella nascí, 
Tengo de morir en ella, 
REY. 
Yo entiendo tu voluntad 
Y la que tu padre tiene, 
Y tanto en mi gusto viene, 
Cuanto fué necesidad; 
Y aunque me resulte pena 
De que ansina se conc1uya, 
EI jüez la causa suya 
Ha de juzgar por ajena, 
Digo, pues, en testimonio, 
Que los dos primos podáis 
Contraer, cuando queråis, 
Legitimo matrimonio, 
Y en mi palacio y Alhambra, 
Delante mis gentes todas, 
Se celebrarån las bodas 
Can su regocijo y zambra. 
Y mando que no sea osado 
Tarfe, y Ie sea notorio, 
Entrar en el desposorio, 
Secreto ni arrebozado; 
Que no faltarå padrino 
A gente de tal valor. 
Hmcase Gazul de rodillas. 


GAZUL, 
Dadle los pies, Almanzor, 



LOS HECHOS DE GARCILASO DE LA VEGA, 


A aqueste vasallo indino, 


Levántase, 


TARFE. 
(Dura sentencia, por mi mal oida, 
Para mi daño eterno confirmada, 
Contraria ley de la razón debida, 
Con ira y sin justicia ejecutadal 
jVillano Rey, canalla descrefda, 
T oda junta en mi muerte conjurada I 
(Sabéis que soy aquella espada y mana 
Que hunde el cuello al español cristiano? 
jMiradme todos juntos á la cara, 
Que, por Mahoma y este brazo, juro 
Hacer que esta maldad cueste tan cara, 
Que no viva de hoy más hombre segurol 
Y haré, si no me deja y desampara, 
Que no les valga el granadino mura, 
Y entonces vuestro Rey estime en poco 
La fiera espada en el furor de loco, 


Vase Tarfe, y levántese el Rey, 


REY, 
Ninguno de vosotros se alborote, 
So pena de caer en mi desgracia; 
Mal entendisteis el gallardo mote, 
La presunción, jactancia y eficacia, 
Dejalde, que por más que se remote (I), 
No ha de volver á la pasada gracia: 
Veamos si las obras ó 105 fieras, 
Le son en su venganza compañeros, 
Mas porque no requiere más espacio 
La ejecución de vuestro intento (2), 
Aunque por su locura me desgracio, 
Seré padrino en vuestro casamiento. 
Alcaide, poned guardias en palacio, 
Y á nadie dad el Real alojamiento. 
Alguna gente. 


GUALCANO. 
Haremos tu mandado. 
REY. 
Vos, Gualcano y Gazul, id á mi lad(\. 


Vanse tod05, y salen Alhama, can su espada, 
en hábito de mora. y Leocån. 


LEOCÁN. 
Extraño intento es el tuyo, 
Y extraño tu atrevimiento, 
ALHA
IA. 
Leocán, con este intento, 
Mi triste vida concluyo, 
LEOCÁN , 
Ahora bien: por contentarte 
Y por saber el suceso 
De Gazul y de tu preso, 


(I) Sic. 
(2) Este verso no consta. 


21 9 


Quiero, señora, agradarte, 
En este lugar me aguarda; 
Que si tiene libertad, 
Cumplirå tu voluntad, 
Vase Leocån, 


ALHA
IA. 
Ya me parece que tarda; 
Mas i ay de mi, desdichadal 
Contra el pecho riguroso 
De Tarfe, no es provechoso 
Traer rodela y espada. 
èCómo tengo de poder, 
Aunque es grande el interés, 
Pelear, pues al fin es 
La mejor mujer, mujer? 
El miedo póneme en calma; 
Más mi prop6sito fuerte 
Es que tú me des la muerte, 
Engañador de mi alma, 
Cuando una mujer se allana 
De amoroso sentimiento. 
La más pesada es un vientQ, 
Y la más cuerda, de lana, 
A Tarfe mi alma adora, 
De quien yo la muerte espero. 
Y por esta causa quiera 
Morir de su mana agora. 
Dejo mi esperanza vana. 
Porque cuando me engañó, 
En mi atrevimiento halló 
La más honesta liviana, 
Buen ånimo, corazón, 
Que hoy hace fin el tormento; 
Rendid el postrer aliento 
A quien os causó pasi6n. 
Bien sé que me he de perder; 
Pero si amor me desprecia, 
La mås discreta es más necia. 
Y la de más ser, sin ser, 
Ya siento en el alma gozo; 
Algún nuevo huésped tiene: 
l\Ii Tarfe es éste que viene, 
Echarme quiero el rebozo. 


Entran Tarfe y Leocån. 


LEOCÁN. 
èQue desa suerte te trató tu hermano? 
TARFE. 
Desta manera quiere el cielo santo 
Vengar el pecho de un soez villano; 
Mas Tarfe, que ha sentido el caso tanto, 
Hará en el Bencerraje tal venganza, 
Que quede al mundo temerario espanto. 
Jurado tengo que la espada y lanza 
No dejarán mi cuerpo desarmado 
Si aquesta vida adonde pienso alcanza, 
Ni menos dormir sueño regalado, 
Ni entrar en el Alhambra ni mezquita, 
Hasta que del traidor quede vengado. 



220 


OBB-AS DE LOPE DE VEGA. 


LEOCÁN. 
Movido me has å låstima infinita, 
Apasionado Tarfe, y considero 
Que justa causa å tu furor incita; 
Y mås que agora, Tarfe, al brazo fiero 
Se ofrece una contienda que es figura 
De humilde oveja y lobo carnicero, 
TARFE. 
Tal me tiene mi larga desventura, 
Que mi desnudo pecho está acerado 
De resistir su fortaleza dura, 
LEOCÁN, 
Ese pequeño mozo arrebozado, 
Es al que prometiste, estando preso, 
Vencer por una dama en campo armado, 
Teniendo libertad, 
TARFE, 
Y (viene á eso? 
LEOCÁN. 
El coraz6n, el ánimo y las armas, 
Le traen å esperar diestro suceso, 
TARFE. 
(Sabcs quién soy, que contra mí te armas? 
V uélvete, deja clloco atrcvimiento, 
ALHA'll: A. 
(Tan presto de mis armas te dcsarmas? 
Primero que mi honroso pensamiento 
Pueda bajar del cstrellado cielo, 
Verás tu sinrazón y mi tormento, 


Echan mana. 


TARFE, 
Pues defienda tu cuerpo aqueste ceIo. 


Da un golpe á Alhama y cae en el suelo, 


ALHA!oIA, 
lAy, Alhama cuitada, yo soy muerta! 
TARFE, 
(Tan pronto tu soberbia dió en el suelo? 
LEOCÁN, 
Detén la espada, Principe, despierta, 
Porque á quien has vencido es una dama 
Firme en la vida, y en la muerte cierta. 
Sabrás que aquesta mora fué tu Alhama, 
Que quiso más morir por mana tuya, 
Que ver burlada su inocencia y fama. 
TARFE. 
10h, gran traición; el cielo me destruya 
Si no me 10 pagares, viI villano I 
LEOCÁN. 
El amistad me manda que te huya, 
Vase Leocån. 


TARFE. 
(Que hayas hecho, traidor, mover mi mano, 
Y ensangrentar los filos de mi espada 
En la beldad de un rostro soberanol 
Si acaso vives, mora desdichada, 
Cuéntame par qué causa pretcndiste 


Contra tu vida ser tan cruel y airada. 
ALHAMA, 
La herida, ingrato Tarfe, que me diste, 
No pone mi dudosa vida en calma, 
Sino es que tu presencia 10 resiste. 
Mas la que tuve lay míseral en el alma, 
Desde el punta tirano que á la clara 
Gozaste de mi honor la injusta palma. 
Mil vidas que tuviera me quitara, 
Pues cuando por tu mana no muriera, 
Yo misma de vivir desesperara, 
Triunfa, traidor, con arrogancia fiera, 
Antes que mi dolor las puertas abra 
Al alma, que ya quiere salir fuera, 
Bien cum pies como hidalgo la palabra 
Que tan fingidamente á mí me diste, 
Pues ya mi sangre tu dureza labra, 
Con el nombre de esposo que me diste 
Cumpliste la fealdad de tu deseo, 
Y en deshonor eterno me pusiste, 
Goza por muchos años el trofeo 
Y acaba de matarme; que esta hcrida 
No llega donde ya llegar dcseo. 
TARFE. 
jPluguiera á Dios que con mi sangre y vi.Ja 
Tu lealtad pagara, Alhama bella, 
Antes que ver maldad tan cometida! 
Y si te sirves de vengarte de ella, 
Con esta punta de mi propia daga 
Toma venganza de tu mana en ella. 
Y si de darme muerte no se paga 
Tu beldad de piedad, haz una co sa 
Que á tu honor y mi homa satisfaga: 
Concédeme la mano por esposa; 
Que de ser para siempre esposo tuyo 
Te doy mi indigna mana Y venturosa, 
ALHAMA. 
Ya mi perdido aliento restituyo, 
Y esa palabra con tu mana aceto, 
Que al fin vuelve 10 ajeno å dueño suyo, 
TARFE, 
Eternamente, esposa, te prometo 
De serte firme y ficl, por 10 que gano: 
Levanta, que å tu gusto me sujeto. 
ALHAMA, 
lAy, duke levantar; ay, duke mano, 
Que así levanta un bajo pensamientol 
T ARFE. 
Vengado me veo ya del Rey mi hermano, 
Que aunque es tan principal mi casamiento, 
Le ha de pesar par fuerza, porque ha side 
Sin su gusto y Real consentimiento;. 
Mas como quiera que haya sucedido 
Por orden y discurso de los hados, 
No puede ser su acuerdo resistido. 
Vamos doude seamos dcsposados, 
Y os curad de la herida vuestra (I), 
Dando fin å suceS05 desdichados 
Y buen principio å la fortuna diestra. 


(I) Este verso cs carta. 



LOS HECHOS DE GARCILASO DE LA VEGA. 


]ORNADA TERCERA, 


Salen el Rey moro, Tarfe yel alcaide Gualcano. 


REY. 
Ha sido para mí tanto contento, 
Tarfe, que tienes ya nombre de hermano 
Con este venturoso casamiento. 
Mahoma, de su trono soberano, 
Dará suceso próspero á tus cosas 
Con pecho pïadoso y larga mano; 
Y á tus fuerzas hazañas tan famosas, 
Victorias y trofeos, que en el mundo 
Se puedan celebrar por venturosas, 
T ARFE, 
Invicto Rey, tu brazo sin segundo 
A mi flaqueza pone esfuerzo tanto, 
Que no me espanta el hórrido profundo, 
Como de un largo sueño me levar,to, 
Y mi locura y juventud condeno 
Y de mi mucha libertad me espanto, 
Tu hermano será tan justo y bueno, 
Que ya de hoy más las venideras obras 
l\Ii pecho dejan de ofenderte ajeno, 
REY. 
Con sola esa humildad mi gracia cobras, 
Y quedas tan de veras admitido, 
Que la pérdida ganas y recobras, 


Entra Juan Renegado, 


JUAN, 
iOh caso nunca visto ó sucedido, 
Desdicha del estado granadino, 
Tan sin razón del bárbaro oprimido! 
Todas las veces que mi pecho inclino, 
Aunque de mi pecado se corrige, 
Con esta nueva pena desatino, 
REY, 
(Q,ué nueva pena, Juan, tu pecho aflige? 
A\calde, dame cuenta de tus quejas, 
JUAN, 
IOh Rey, que el cetro de Granada rige, 
A cuánta desventura te aparejas, 
Pues ya tu reino, tu corona y mando, 
Entre las manos de la muerte dejasl 
Sabrás que el rey cristiano don Fernando 
Viene con gran furor contra Granada, ' 
Eterna destrucción amenazando, 
Y en tu anchurosa vega desdichada 
Ha hecho una ciudad gallarda y bella, 
De grueso muro y torres adornada' 
Tiene asentadas en el hilo delIa; 
, 
De seda y oro tan gallardas tiendas, 
Que todo el cristianismo ha junto dellas, 


221 


Suelta, perdido Rey, suelta las rietldas 
Ailianto amargo ó las airadas manos, 
Y adonde te repares y defiendas; 
Que el atrevido Rey de los hispanos 
Ha juntado en la empresa valerosa 
Los leones fierísimos cristianos. 
Viene en su campo, Rey, la más famosa 
Gente que tiene la invencible España, 
De gloria y nombre eterno deseosa; 
Y el fiero Rey, con la sangrienta saña, 
En aqueste propósito tan firme, 
Que ya sus 610s en tu sangre baña, 
REY. 
Qué, (no te cansas ya de perseguirme, 
l\Iahoma injusto, que posible sea 
Que vengues tu furor en destruirme, 
Que porque clara tu injusticia vea, 
Con este azote acabes mi pujanza, 
Que sólo acrecentar tu ley desea? 
Reniego de la falsa confianza 
Que tuve en tu valor, pues en mi daño 
Has hecho en mi valor tan gran mudanza; 
Mas jay. fingido Dios, que en balde baño 
En lágrimas aquel robusto pecho, 
Que más se muestra en el peligro extraño! 
A\caides, procuremos el provecho; 
Dad un pregón Real dentro en Granada, 
PubIíquese su mal por largo trecho, 
Hágase alarde de mi gente armada, 
Repárense los fosos y los muros, 
La gruesa cerca esté fortificada, 
Salgan las armas y los petos duros, 
A quien la blanda paz puso en la tierra, 
Que no es ya tiempo de vivir seguros; 
Los instrumentos que en su centro encierra 
Salgan acicalados y lucidos, 
Suenen los añafiles sangre y guerra, 
Vengan con vuestros pechos atrevidos 
Los hierros y pendones de las lanzas, 
De la cristiana sangre guarnecidos; 
Cóbrense las perdidas esperanzas; 
Que nunca rey temió, ni menos temo, 
De la fortuna encuentros y mudanzas. 
T ARFE. 
Ese valor te basta, Rey supremo, 
Para que por el mar del valor tuyo 
Sigamos los demás á vela y remo; 
Y porque en ira ardiente me destruyo, 
Que en esta empresa tal mi pecho cobra, 
Las obras doy para testigo suyo, 
GUALCA1':O, 
Vamos don de se ponga por la obra 
Lo que conviene al daño repentino, 
l\1ientras el tiempo y ellugar nos sobra. 
REY, 
Ardiendo voy en loco desatino, 


Vanse, 


Descúbrese un lienzo, y hase de ver en e1 vestu
rio 
una ciudad con sus torres lIenas de velas y lumma- 
rias, con música de trompetas y campaoas. 



222 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


Salen Garcilaso, Galindo y Portocarrero. 


PORTOCARRERO, 
Guerreros, nuestra ciudad 
Es de valor tan profundo, 
Que no se ha visto en el mundo 
Otra de mayor beldad, 
Digna de ser celebrada 
Por toda España mereces; 
Santa Fe, i cuán bien pareces, 
En la vega de Granada! 
GALINDO. 
ICuán alta belleza aIcanzal 
Y es de tanta perfección, 
Que muestra en ella elleón 
La fuerza de su pujanza, 
iC6mo alegre y adornada 
A nuestra vista te ofrecesl 
Santa Fe, Icuán bien pareces 
En la vega de Granadal 
PORTOCARRERO, 
Galindo, señor de Palma, 
Y vos, mi buen Garcilaso, 
Entended que á cada paso 
Se me regocija el alma, 
IOh ciudad fortificada, 
Que en nueva esperanza crecesl 
Santa Fe, iqué bien pareces 
En la vega de Granadal 
lQué más gloria y bien querer, 
Qué contento y alegria, 
Que haber hecho en sólo un dia 
Lo que nadie pudo hacerl 
Publiqué el cristiano bando, 
Que donde imposible fué, 
Cercada está Santa Fe 
De mucho lienzo encerado (I), 
GALINDO, 
IQué alegre y vistosa risa 
Es el ver contra el pagano 
Tanto bizarro cristiano, 
Tanto pendón y divisa; 
Ver tanto caballo atado, 
Quebrando frenos y riendas, 
Asentadas ricas tiendas 
De sedas, oro y brocado! 
GARCILASO. 
Con la pujanza que vino 
La fuerte Roma en Cartago, 
Promete elleón divino 
Destrucción y eterno estrago 
En el muro granadino, 
Nadie en tu seno encerrado, 
Fortísima España, escondes, 
Pues con brazo tan osado, 
De muchos duques y con des 
Todo el campo está adornado, 
Vanse 105 dos y queda Garcilaso solo. 


(I) Falta la rima. 


GARCILASO, 
Agora es bien, que á solas he quedado, 
Pensar la noche obscura en que ha vivido 
Mi tierna edad y mi florido estado 
En el silencio del eterno olvido. 
Ya es tiempo, corazón, que el brazo osado, 
Entre mis verdes años escondido, 
Emprenda, pues lIeg6 al estado de hombre, 
Empresas de mortal fama y renombre, 
lPosible es que ha de estar llegado el tiempo 
En que podrfa eternizar mi fama, 
Y que esté en regocijo y pasatiempo 
En el descanso de la blanda cama? 
Y pues que me concede esfuerzo el tiempo, 
Y el furor de mis venas se derrama, 
Es men ester que viva en mi memoria 
La sed ardiente de renombre y gloria, 
Los pechos de los héroes valerosos 
Que en mi tiempo y estado precedieron, 
Los ánimos y pechos generosos 
Que eternizarse al mundo merecieron; 
Las armas, las divisas, los famosos 
Renombres claros que á su estirpe dieron, 
Incitan esta mana descuidada, 
Pues sabe gobernar lanza y espada. 
Los antiguos romanos, levantados 
En carro y triunfo por la excelsa ltalia, 
Ceñidos de laurel porque esforzados 
Sujetaron á Grecia y á Vandalia, 
Y otros del alta fama señalados, 
Que sujetaron á Alemania y Galia, 
Las muestras dieron en su edad más tierna 
De aquel nombre inmortal y gloria eterna. 
En mi tiempo también miro y contemplo 
La de Rodrigo, cuya valentia 
Puede servirme de presente ejemplo, 
Pues tantos reyes de mi edad venda. 
IOh fuerte amparo y valeroso templo 
De fortaleza, esfuerzo y gallardía, 
Levanta cn tu memoria y firmamento 
Las alas de mi humilde pensamientol 
En esta empresa pienso señalarme 
Cuando se otrezca buena coyuntura; 
Que el brazo y el saber aventurarme, 
La fc de ser cristiano mc asegura. 
Sobre esta verde hierba quiero echarme, 
Pues agrada á la vista su frescura; 
Que el trabajo pasado de 10 hecho, 
Hace que al sueño rinda ellaso pecho 
ltchase á dormir, y sale la Fama por encima del muro 
tocando una trompeta. 


FAMA, 
Dormido joven, que en el alma velas, 
Ya es llegado el estado venturoso 
Por cuya fama y gloria te desvelas; 
Ya, ilustre mozo, el pecho valeroso 
Levanta, dando á todo el mundo espanto 
Tu buen des eo noble y generoso; 
Ya me apercibo para el dulce canto; 
Ya suena en el Oricnte y el Ocaso 



LOS HECHOS DE GARCILASO DE LA VI:GA, 


La gran hazaña que te ensalza tanto; 
Yael nombre del heroico Garcilaso 
Vuela del español al africano, 
Y por el Asia toda extiende el paso; 
Ya pones al ejército cristiano 
Animo y corazón, divino Marte, 
Con esa tierna y valerosa mano; 
Ya de la fe de Cristo el estandarte 
Levantas con prudente valentía; 
Ya suena tu valor en cualquier parte; 
Ya de la Virgen celestial María, 
Por ensalzar su glor
a y santo nombre, 
Se te apareja el premio en este dia. 
Goza, mancebo iIustre, del renombre, 
10h, qué virtud de gozos tan extraños 
Te ofrece, porque el bårbaro se asombrel 
El fruto coge de tus verdes años, 
Sujeta del alarbe la Insolencia, 
Recibe gloria de sus tristes daños. 
Da, joven, á tu clara descendencia 
Las armas que te ofrece tu vitoria, 
Dignas de todo honor y reverencia, 
Y á la dichosa herida da la gloria 
Que merece tal madre por tal hijo, 
Pues eterniza el siglo de memoria. 
Levanta ya al alarbe que está fijo, 
En su locura y atrevido caso, 
Dale con honra tuya fin prolijo, 
Levanta, ilustre mozo, alarga el paso, 
Que ya el real de don Fernando aprieta. 
iAI arma, al arma, ilustre Garcilaso! 
Recuerda, pues, al són de mi trompeta (I), 


Vase la Fama tañendo la trompeta, y despierta 
Garcilaso al ruido, 


GARCILASO, 
Ö estoy soñando, ó en el real cristiano 
Al arma tocan, è Qué descuido es éste? 
Aparejaos de presto, espada y mano, 
Y el pecho y corazón su esfuerzo preste, 
10hl Aguarde el fiero bárbaro inhumano 
Que Santa Fe, c
n su española hueste, 
Puede veneer, y el mundo irá ganando 
EI poder del Católico Fernando, 


Vase Garcilaso con la espada desnuda en la mano, 
y entran Tarfe y Juan Renegado, 


JUAN, 
Si de tu esfuerzo y valor 
Menos noticia tuviera, 
Tarfe, no te consintiera 
Ejecutar tu furor; 


as porque estoy satisfecho 
De tu brazo y fuerte mano, 
Digo que al real cristiano 
Baje aquese honroso pecho, 
TARFE. 
Teniendo casi en Granada 


(I) Falta un verso, 


EI enemigo león, 
No me sufre el corazón 
Dejar de probar la espada, 
Bien sabes tú quién yo soy 
Y de mi pujanza el modo, 
Y que tiembla el mundo todo 
Por dondequiera que voy, 
Al fin, con mi brazo fiero, 
La empresa en el alma estampo, 
Y pienso retar el campo 
Desde el primero al postrero, 
Y fío en la luna y sol 
Y en el profeta l\Iahoma, 
Y en este brazo que doma 
EI cuello al fiero español, 
Eternizar mi memoria 
Haciendo tan fuerte presa, 
Que goce en aquesta impresa 
Ellauro, triunfo y victoria, 
JUAN, 
Príncipe, si al campo todo 
Quieres hacer una afrenta 
Que della se corra y sienta, 
Daréte de presto el modo, 
TARFE, 
Digo que sólo es mi intento 
Deshacer este cristiano 
Con la lengua y con la mano 
Para mayor detrimento, 
JUA}i, 
Pues sabrás que éstos imp loran 
Una poderosa infanta 
Que dicen que es maùre santa 
De aqueste su Dios que adoran; 
Y rezando cada dia 
Con devota contrición 
Una devota oración 
Que llaman Avemaría; 
Ésta, como buen vasallo, 
Te daré, pues que te atreves, 
Que por menosprecio lleves 
En la cola del caballo. 
Sal del murO granadino 
Al real de Santa Fe; 
Que yo te la escribiré 
En un blanco pergamino, 
Será tanto el menosprecio 
Que al real con ella harás, 
Tarfe, que no alcanzarás 
Con la lanza mayor precio. 
TARFE. 
No pudiera de tu mano, 
Juan generoso, otra cosa 
Venirme más provechosa 
Para of ens a del cristiano, 
Las armas, lanza y caballo 
Ya yo las tengo muy buenas, 
Y aquesa letra que ordenas 
Es para menospreciallo, 
Vete al momenta á tu caS a 
Y ese letrero me escribe; 


223 



224 


OBRAS DE LOPE DE VEGA. 


Vase. 


Vivir tu cautiva ausente? 
T ARFE. 
Siempre vivirá presente 
EI alma, que con vos queda, 
Enjugad el rostro hermoso, 
l\1i gloria, y las blancas perlas, 
Porque el alma, en sólo verlas, 
Desmaya y pierde el reposo, 
Si piensas que he de dejarte, 
Plega á Dios que tu cautivo 
De ti no se aparte vivo, 
Si el partirme ha de ser parte. 
ALHAMA. 
Y (no temerá esta triste 
Su daño y tu vida incierta? 
TARFE, 
No, que la esperanza cierta 
Á la fort una resiste, 
Juntos quedamos los dos; 
Que aunque me parto, mi vida, 
No es bastante la partida 
Para apartarme de vos. 
ALHAMA, 
Qué, (al fin os pensáis partir? 
TARFE. 
Por fuerza habré de partirme, 
Y en partiendo, apercibirme, 
Señora, para morir, 
ALHA"A, 
Aunque el alma va con vos, 
Del cuerpo que queda aquí, 
Antes que os partáis de mí, 
La vida me aparte Dios. 
(Quién de mis oj os te apart a? 
(Quién te me lleva, señor? 
TARn:. 
Aunque me detiene amor, 
Mándame el honor que parta; 
Mas aunque me lleva á parte 
Donde goce el galardón, 
IPártase mi corazón 
Antes que de vos me ap'artel 
ALHA
IA, 
(Cómo tengo de sufrir 
De ausencia sólo un momento? 
T ARFE. 
Coru;iderando el contento, 
l\1i bien, de verme venir, 
ALHAMA, 
(Cuándo vendrás? 
T ARFE. 
Cuando hubiera 


Que el corazón que en mi vive, 
De rabia mi pecho abrasa, 
JUAN. 
Harélo por agradarte 
Y animarte como espero, 
Y entienda el cristiano fiero 
Que eres granadino Marte, 


TARI-'E, 
Si este esfuerzo se derrama, 
A pesar de la fortuna, 
Sobre el cuerno de la luna 
Entronizaré mi fama, 
Una vez puestos los ojos 
En la honra atrás ganada, 
No he de volver á Granada 
Sin los cristianos despojos. 
Aunque me muestre ficrezas 
Aquesta vez elleón, 
Yo guarneceré el arzón 
De seis cristianas cabezas, 


Sale Alhama, 


ALHAMA, 
(Es posible, Tarfe mio, 
Que desposado de ayer, 
Salgas hoy al campo á hacer 
E1 cristiano desafio? 
Bien se muestra en vos la fe 
Y palabra prometida. 
T ARFE, 
Dulce esposa de mi vida, 
A quien el alma cntregué, 
Sabe el cielo si quisiera 
Hacer aquesta jornada, 
Si en la ciudad de Granada 
Otro mi segundo hubiera. 
Yo no 10 puedo excusar; 
Que en 10 que toca al honor, 
Cualquier negocio de amor 
Se ha de perder y dejar. 
Confiad, mi dulce Alhama, 
Deste brazo y fuerte espada, 
Que en la presente jornada 
Ganaré victoria y fama. 
Y cuando permita Dios 
Queden mis fuerzas perdidas, 
Bastará á darme mil vidas 
EI acordarme de vos, 
Pero bien podéis tener 
Segura la gloria y palma; 
Que quien os lleva en el alma, 
A nadic puede temer. 
ALHA"A, 
Pluguiera á Dios, dulce esposo. 
Que antes de ser tu esposa, 
Cortara muerte envidiosa 
El hila de mi repoSO. 
ë Cómo es posiblc que pueda 


Vencido, 


ALHAMA, 
Ya me has vencido, 
Porque te vas. 


T ARFE, 
EI vencido, 
Ninguna vitoria cspera. 
ALHAMA, 
Di, pues, (eståslo? 



LOS HECHOS DE GARCILASO DE LA VEGA. 


TARFE, 
Sí estoy, 
ALHAMA, 


(De quién? 


T ARFE. 
De aquesa beldad, 
ALHAMA, 


(Fué fuerza? 


T ARFE, 
Fué voluntad, 
Que con el alma te doy. 
ALHAMA. 
(AI fin me dejas? 
T ARFE, 
No dejo. 
ALHAr.rA, 
Pues (no te vas? 
T ARFE, 
Como puedo; 
Que más en tus oj os quedo, 
Cuanto más dellos me alejo. 
ALHAr.IA. 
(Dónde me Hevas? 
TARFE, 
l\1etida 
Con eI alma en su lugar, 
ALHA \fA. 
(Cuándo me piensas dejar? 
TARFE, 
Cuando dejare la vida, 
Mas mira que se hace tarde 
Y ten go mucho que hacer, 
ALHA
IA. 
Mahoma, con su poder, 
Aquesa mi vida guarde. 
TARFE, 
No se eclipse el sol hermoso; 
Que me das dos mil enojos, 
ALHA:\rA, 
No se enjugarán mis ojos 
Hasta verte victorioso, 


JORNADA CUARTA. 


Entran el rey D. Fernando, Galindo, Portocarrero 
y Garcilaso, 


REY, 
Nobles guerreros, fuertes españoles, 
Honor y gloria de la fuerte España, 
Defensa de la fe, cristianos soles, 
Cuya virtud y fortaleza extraña 
, , , , . , , , . , . , . . , . , , (I) 


(I) Falta un verso, 


XI 


225 


De tan divina y valerosa hazaña, 
Levantad por el mundo el estandarte 
De aquel divino y poderoso Marte: 
Ya habéis sabido el principal intento 
Que al necesario punto me ha traído, 
La honrosa empresa y claro fundamento 
En tan heroicos hechos admitido, 
Y que lIevando el celestial cimiento. 
De vuestra fe cristiana recibido, 
En vuestros cora zones no habrá cosa 
A nuestra libertad dificultosa. 
Agora es tiempo que el esfuerzo vuestro 
Al cielo en el efecto se levante, 
Y que ese brazo valeroso y diestro 
En tan honrosa empresa se adelante, 
Porque la gloria del esfuerzo nuestro, 
La fama en alta voz divulgue y cante, 
Y que se dé á tan célebre victoria 
Por largos siglos célebre memoria, 
PORTOCARRERO. 
Invictísimo César don Fernando, 
Fuerte pilar de la cristiana Iglesia, 
Defensa de la fe, Marte católico; 
Tu virtud, discreción y fortaleza 
Enciende tanto nuestro pecho y ánimos, 
Que en eUo e
triba la esperanza nuestra, 
Después de la que tiene á cargo eI cielo: 
Todos sujetos á su fuerte mano, 
Tu justo mandamiento obedecemos, 
Por 10 que á nuestra fe, y á ser vasallos 
De grandeza tan alta, nos importa, 
REY. 
Todo se entiende bien, Portocarrero; 
Y es hasta gloria y de dichoso príncipe 
Tener vasallos tan ilustres héroes; 
Que cada cuallo puede ser de España, 
Y no de sola España, mas del mundo. 
Cuando me paro á contemplar la estima 
De vuestros valerosos corazones, 
AI cielo dndo las debidas gracias; 
Y reparando en vuestra gallardía, 
No estimo la ventura de Alejandro 
Ni los feroces brazos de su ejército; 
Pero tened, (Qué novedad es ésta? 
GALI
DO. 
Un moro que en su talle y garbo muestra 
Ser de alto talle, arremetiendo viene, 
Y sospecho que viene á pedir campo, 


Sale Tarfe al desafío, con lanza larga y bandera 
y adarga, por el tablado, 


T ARFE, 
Bando cristiano, ajuntado 
Para vuestro intento fiero, 
(Cuál será aquel caballero 
En armaS aventajado, 
Pues de vuestro sitio estampo 
La planta en vuestra deshonra, 
Que por ensalzar su honra 
Se salga conmigo al campQ? 
29 



226 


OBRAS DE LOPE DE VEGA, 


Y pues del alto teatro 
Os ayuda vuestro Dios, 
Salga uno, salgan dos, 
Salgan tres 6 salgan cuatro. 
Probad mi pecho acerado; 
Salga todo ex campo entero, 
Ö salga Portocarrero, 
Comendador afamado. 
l\Iuéstrese el pecho esforzado 
Como en el reto de lindo, 
Ö salga ese buen Galindo, 
Señor de Palma nombrado, 
(Qué estáis suspensos mirando? 
Vengad 10s fleros denuestos; 
Y si no hay ninguno déstos, 
Salga el propio rey Fernando, 
Supla el rey por el vasallo, 
Muestrc su esfuerzo y poder; 
Que yo Ie haré entender, 
Si quisiere aquí proballo 
Con aqueste brazo osado, 
Que para vengarse sale, 
Lo que mi persona vale, 
Y que soy intitulado 
Aquelleón desatado, 
Hijo del rey Alitarfe, 
El valiente moro Tarfe, 
En la guerra señalado, 
Es 10 menos de mi estado 
Ser en aqueste distrito 
Hermano del Rey Chiquito, 
De Granada tan nombrado, 
Sa lid luego á demandallo 
A mi poderosa diestra, 
Que por más deshonra vuestra 
Traigo en cola del caballo, 
Porque sólo he procurado 
V uestra deshonra infinita, 
Con cinco letras escrita 
En un pergamino atado, 
Para volver más ufano 
Al cabo de mi porna, 
V uestra fe y A vemaría 
Que reza cualquier cristiano, 
Salga el español gallardo, 
Que buena ocasión tenéis; 
Y si no me 10 creéis, 
Aquí en el campo os aguardo, 


Para que mi brazo pueda 
Hacer fuerza en su fiereza; 
Y no me sea negado, 
Aunque guardo mi decoro, 
Que combata con el moro 
Que se mostró tan osado; 
Y pueda yo dar indicio 
De 10 que adelante haré 
En defensa de la fe 
Y en vuestro Real servicio; 
Que yo espero, confiado 
En Dios, victorioso gozo, 
REY, 
Garcilaso, sois fouy mozo, 
Y en las armas poco usado; 
Baste aquese pecho sano; 
Pero combate tan fiero 
Dejalde á Portocarrero, 
Belicoso castellano; 
Ö si no, con pecho osado' 
Podrá ganar esta palma 
Galindo, señor de Palma, 
En la guerra ejercitado, 
GARCILASO, 
10h respuesta! 10h brazo mío! 
10h mancebo desdichadol 


Vase. 


GALINDO. 


Bien Garcilaso ha mostrado 
La sangre y el nuevo brío. 
REY, 
Guerreros, á rccoger, 
No nos resulte desorden; 
Y dese luego la orden 
Con el mcjor parecer, 
Refrenad la fuerte espada; 
Que yo sé bien á quién cabe 
Hacer que Tarfe se alabe 
De la arrogancia pasada, 


Vanse todos y sale Garcilaso. 


Vase, 
Hincase de rodillas Portocarrcro. 


GARCILASO. 
IQue sea posible, Rey, crueldad tan gran de! 
iQue me niegues licencia tan debid:l 
A aqueste brazo y á mi buen deseo! 
jEn ira se consume el triste pecho, '.. 
Viendo que menosprecie un vil pagano 
Lo que estimó la Trinidad eternal 
i Oh Virgen sacra, esclarecida Reina! 

Cómo consiente vuestra sacra mano 
Una maId ad que pone espanto al mundo? 
INo puedo ya sufrir tan varios golpes 
Como me da en el alma aquesta afrental 
V oluntad de mi Rey, dejadme libre; 
Que en la de Dios estriba mi esperanza, 
i Hola , criados, gente que me sirve, 
Sacad de presto mis lucidas armas; 
Armad del vivo acero el cuerpo mio, 


PORTOCARRERO. 
Poderosa ì\lajestad, 
Aquesta licen